Emir Rodrguez Monegal
Las metamorfosis.
de Calibn
D
Despus de trescientos cincuenta aos de rea francfona, fue an ms lejos al reinterpretar la pie-
insultos, Calibn est empezando a ser za de Shakespeare para una versin al francs. Alterando
reconocido como el verdadero hroe de el ttulo original un poco para que sirviera a sus fines,
La tempestad. En su pieza, Shakespeare Une tempte (Paris, Editions du Seuil, 1969), presenta a
presenta un monstruo, mitad pez, mitad Calibn no slo como un monstruo cmico (descendien-
humano, cuyos apetitos groseros y len- te del esclavo rebelde de las comedias romanas) sino co-
guaje an ms grosero, contrastan bru- mo un esclavo revolucionario que al final de la pieza logra
talmente con la presencia etrea de Ariel, los nobles ras- convertirse en rey de la isla mgica, que era suya por de-
gos de Prspero, y los encantos virginales de Miranda. recho de nacimiento. Como se recordar, su, madre, Sy-
LOS prototipos creados por Shakespeare alrededor de corax, la bruja, era la poseedora original de la isla. En
1611, prendieron en la imaginacin europea. Durante si- una ltima peripecia, el Calibn de Csaire desafa a
glos, fueron tomados por otros escritores, fueron amplia- Prspero a permanecer en la isla para ayudarlo en 91 pro-
dos, desarrollados pero no fueron bsicamente cambia- ceso de descolonizacin. En esta obra, Calibn represen-
dos hasta los aos cincuenta. ta el esclavo que lucha por su libertad en tanto que Ariel
Fue la tarea del psicoanalista francs 0. Mannoni sal- representa el que acepta la tirana y se convierte en el
var a Calibn de sus detractores y presentarlo no como mandadero y alcahuete de su amo. Calibn es un revolu-
objeto de burla sino como una lamentable vctima de la cionario en tanto que Ariel es un intelectual que vende su
colonizacin. En un libro originariamente titulado derecho hereditario por algunas migajas de la mesa del
Psychologie de la colonisation (Paris, Editions du Seuil, amo. Mannoni, Fanon y Csaire practicaron, pues, una
1951), y que fue traducido al ingls en forma ms dra- lectura poltica de La tempestad: una lectura que invierte
mtica, Prospero and Caliban: The Psychology of las funciones de los papeles que juegan los principales
Colonisation (New York, Frederick A. Praeger, 1964), personajes y que usa los prototipos de Shakespeare para
Mannoni us las teoras de Adler para mostrar que el co- servir a las necesidades de las ideologas de este siglo.
lonizador (Prspero en su lenguaje simblico) era vctima
de un complejo de inferioridad que lo haba forzado a
El otro Ariel
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abandonar su tierra natal (donde no consegua enfren-
tarse con los desafos de una sociedad desarrollada) para Despus de Mannoni, Fanon y Csaire, el profesor
convertirse en amo de esclavos en una sociedad subdesa- y poeta cubano Roberto Fernndez Retamar,
rrollada en la que podra ventilar sus frustraciones sobre que es ms conocido como director de la revista
los pueblos coloniales. Los colonizados (Calibn), a su de Casa de las Amricas, public un panfleto ti-
vez, sufran de un complejo paternalista. Las sociedades tulado, Calibn. Notas sobre la cultura de nuestra Amrica
primitivas haban enseado a sus pueblos a obedecer y re- (Mxico, Digenes, 197 1). En dicho libro, el profesor cu-
verenciar a los ancianos; es decir: a la autoridad. Por esto bano adapta las ideas bsicas de aquellos intelectuales
estaban ms que preparados para aceptar la esclavitud y francfonos a la cultura de Amrica Latina. Citando ex-
la colonizacin. Mannoni basaba sus teorasen su propio tensamente de sus obras y de otras similares, Fernndez
estudio de los malgaches, los nativos de Madagascar. Retamar intenta dar un contexto latinoamericano a la
Enfurecido por las teoras de Mannoni, otro psicoana- imagen de Calibn que han formado los escritores france-
lista del mundo francfono, el escritor negro Frantz Fa- ses.
non, escribi una amarga rplica. En un libro titulado Una cita del Che Guevara, en que el guerrillero argen-
Peau noire,- masques blanches (Paris, Editions du Seuil, tino urge a los profesores cubanos, a pintarse de negro,
1952), atac en particular las interpretaciones de Man- de mulato, de obrero y de campesino, y en que tambin
noni sobre la sumisin heredada de los pueblos coloniza- recomienda bajar al pueblo (p. 94), permite a Fernn-
dos. Observ, correctamente, que Mannoni nunca tuvo dez Retamar concluir su prdica para conseguir colocar
oportunidad de estudiar a un pueblo colonizado antes de a Calibn como smbolo internacional de Amrica Lati-
que fuera colonizado, y que haba hecho una extrapola- na.
cin desde su condicin de esclavos, que l haba estudia- Este ensayo, publicado en panfleto en 1971 -el ao
do, a una condicin previa a la esclavitud, de la que l no del centenario del nacimiento del pensador uruguayo Jo-
saba nada. s Enrique Rod- fue probablemente proyectado por
El maestro de Fanon, el poeta Aim Csaire, tambin Fernndez Retamar para ser ledo como una puesta al
negro y uno de los promotores de la ngritude dentro del da del ms famoso ensayo de aquel prosista: Ariel, que 23
fuera publicado precisamente en 1900. Unas pocas pgi- slo se encuentran en el texto publicado por l dos alu-
nas dedica Fernndez Retamar al examen de este ensayo. siones al poder terrible de los Estados Unidos. Como l
Aunque subraya sus limitaciones y coincide con Mario mismo indic en un suelto annimo que escribi para un
Benedetti en que Rod es, bsicamente, un escritor del peridico uruguayo antes de la publicacin de Ariel, el li-
siglo XIX (un descubrimiento ya hecho por otros estu- brito no debera ser ledo principalmente como un ataque
diosos de Rod, segn revela la dedicatoria del libro de a la influencia de los Estados Unidos en Amrica Latina
Benedetti), Fernndez Retamar sigue creyendo que Ro- (El Da, Montevideo, enero 23, 1900, reproducido en
d era sincero en sus errores y que, por lo menos, tuvo el Obras Completas, p. 198): Esta advertencia no impidi
mrito de haber visto e identifcado muy claramente el que sus lectores (hasta hoy como demuestra la deslectura
principal enemigo de los latinoamericanos entonces: los de Fernndez Retamar) recordasen Ariel slo por sus
Estados Unidos. implcitos ataques a los Estados Unidos como poder
En este aspecto, Fernndez Retamar tiene razn. Ro- poltico.
d fue uno de los primeros latinoamericanos en manifes- Lo que Rod quera era otra cosa: ofrecer Ariel a la ju-
tar su desconfianza de los Estados Unidos y de su peli- ventud latinoamericana como modelo para la permanen-
grosa influencia en la cultura de Amrica Latina. Ariel te educacin de su lite. Para l, Ariel era el smbolo de
fue escrito, prcticamente, para advertir a los latinoame- todo lo que hay de noble y superior en el hombre; Cali-
ricanos sobre los peligros de una excesiva nordomana; es bn estaba reducido a representar slo los bajos instintos
decir: la imitacin demasiado literal de la civilizacin de la bestia. Una suerte de dicotoma como la que pre-
materialista de los Estados Unidos. En la poca en que se sentara Stevenson en su Dr Jekyll and Mr Hyde, ayud a
escribi el panfleto, Rod tena el ejemplo de Argentina Rod a distinguir y dramatizar los dos lados del hombre.
ante sus ojos. Entonces pens que Buenos Aires estaba Pero su panfleto hizo algo ms: Ariel habra de conver-
teniendo demasiado xito en imitar a las ciudades nor- tirse tambin en el smbolo de la Amrica Latina del fu-
teamericanas. Rod tambin tena presente el peligro ca- turo, el modelo utpico de la madurez de su cultura. En
da vez mayor de la intervencin de los Estados Unidos ese vasto proyecto, los Estados Unidos no tenan lugar.
en los asuntos polticos de Amrica Latina. O, tal vez, slo tenan uno: servir de ejemplo de lo que los
Ariel fue inicialmente motivado por la guerra entre Es- latinoamericanos deberan evitar.
paa y los Estados Unidos por la posesin de Cuba. Se Slo una de las seis partes en que est dividido el libri-
sabe, por confidencia del primer bigrafo de Rod, Vc- to est dedicada a evaluar el modelo cultural ofrecido
tor Prez Petit, hasta qu punto el escritor fue afectado por los Estados Unidos. Al colocar sus resultados en una
por el resultado de aquella guerra. Hijo de un emigrado balanza, Rod se inclinaba por la negativa. Su enfoque
cataln, Rod amaba a Espaa profundamente. Pero co- renda entonces tributo a una importante y provechosa
mo era latinoamericano de corazn, quera que Cuba se corriente del pensamiento francs: la severa crtica de to-
viese libre de Espaa. Lo que l no quera era ver a Espa- do lo que es norteamericano. (Todava sigue poderosa
a humillada ni a Cuba cambiar de amo. A pesar de sus esta corriente, aunque hace tiempo que otras naciones,
convicciones polticas, al escribir Ariel Rod se neg a la no menos agriadas, compiten con Francia en esta tarea
tentacin de escribir literatura comprometida. No intelectual.) Desde este punto de vista, no es Amrica
quiso reducir su librito a la fcil categora de panfleto Latina sino Estados Unidos quien asume el papel de Ca-
poltico. Como ms tarde explic a Prez Petit, quera libn. Rod se apoy para esta identificacin en una
discutirlo todo, bien profundamente, con mucha ver- fuente francesa, muy cercana geogrficamente a l: Paul
dad, sin ningn odio, con la frialdad de un Tcito, con- Groussac, un emigrado francs que se haba convertido
sejo que sus veloces imitadores no han seguido, como se en el Dr. Johnson argentino. Fue l quien aplic el califi-
sabe (cf. Ariel, en Obras Completas, edicin, introduc- cativo de calibanesco al cuerpo poltico norteamerica-
cin, prlogos y notas de Emir Rodrguez Monegal, Ma- no en un discurso pronunciado en Buenos Aires en mayo
drid, Aguilar, 1967. 2a. ed., p. 196). 2, 1898, para condenar la intervencin de Estados Uni-
Tan bien cumpli Rod su propsito de frialdad que dos en los asuntos cubanos. Ese discurso (que se transcri-
be parcialmente y se estudia en Obras Completas, de Ro-
d, p. 197), tuvo mucho xito en Argentina, fue reseado
en la prensa y mereci un comentario de nadie menos que
Rubn Daro. En un artculo felizmente titulado El
triunfo de Calibn (El Tiempo, Buenos Aires, mayo 20,
1898, citado tambin en Obras Completas, p. 198), Daro
llegar a decir exaltadamente:
Miranda preferir siempre a Ariel; Miranda es la gra-
cia del espritu; y todas las montaas de piedras, de
hierros, de oros y de tocinos, no bastarn para que mi
alma latina se prostituya a Calibn.
Rod se inspir, sin duda, en ambas fuentes para for-
jar la imagen de Calibn como smbolo del materialismo
de los Estados Unidos. Si en su panfleto Ariel represen-
ta el genio del aire, que Rod quera presentar como
imagen emulatoria a los jvenes americanos, Prspero se
24 convierte en su imaginera, no en el duro y tirnico colo-
nizador descrito por Mannoni cincuenta aos ms tarde, sus propias teoras idealistas, hasta firm un par de sus
sino en el ms dedicado de los maestros. En cierto senti- artculos polticos de 1912 con el seudnimo de Cali-
do, su Prspero est ms cerca del razonable dictador del bn (Obras Completas, pp. 1973-1976). Al escribir so-
final de la versin hecha por Csaire de La tempestad, bre las miserias polticas de Amrica Latina, Rod pens
que del original algo ms bilioso y atrabiliario que (por probablemente que aquel seudnimo era ms adecuado.
excelentes razones dramticas) prefiri Shakespeare. De Por eso, hasta cierto punto se puede sostener que Rod
hecho, Rod mismo habra de usar la mscara de Prs- hasta anticip el uso de Calibn como smbolo de Nues-
pero como ttulo de la coleccin de sus mejores ensayos, tra Amrica.
El mirador de Prspero ( 19 13).
A-partir de los aos veinte, los marxistas latinoameri-
canos han atacado a Rod por su falta de previsin al Lecturas parciales
predecir la forma de la nueva centuria. El hecho de que Infortunadamente, la mayora de los crticos que
muriera en mayo de 19 17 no fue tenido en cuenta. Hoy han escrito sobre las ideas polticas de Rod slo
sabemos que el nuevo siglo slo comenz despus de la han ledo Ariel, y por lo general, mal. (Dos grandes
primera Guerra Mundial, la que liquid para siempre el excepciones: el Dr Arturo Ardao, hoy dignamente
poder imperial de Europa occidental y vio el ascenso a la exiliano en Venezuela; el recientemente fallecido Carlos
escena internacional de dos imperios hasta entonces Real de Aza, el ms distinguido y brillante de los rodo-
marginales; Estados Unidos, la Unin Sovitica. Pero nianos de estas ltimas dcadas, que supo quedarse en su
para los stalinistas que componan la mayora de la inte-
patria, ocupada por el Ejrcito, sin pactar con la dicta-
lectualidad de izquierda en Amrica Latina, Rod dura.) La mayora haragana de los crticos de Rod no se
tambin era culpable de no haber prestado bastante
atencin a las teoras de Karl Marx. La verdad es que han tomado siquiera el trabajo de buscar y leer sus artcu-
Rod conoca el socialismo del siglo XIX, y hasta saba los polticos posteriores a la publicacin de Ariel, para sa-
distinguir sus diferentes ramas de entonces. Como se sa- ber qu pensaba realmente Rod. Hasta Fernndez Re-
be, un grupo considerable de los emigrados espaoles e tamar (que es capaz de citar las migajas de la bibliografa
italianos en el Ro de la Plata eran polticos, y muchos de martiana) slo consult algunas pginas de la primera
ellos anarquistas. Aunque es verdad que en Ariel no hay edicin (1957) de Obras Completas, que le sirve de base
ninguna mencin al socialismo, es posible encontrar bas- para las citas del texto rodoniano (parece ignorar, l que
tantes referencias a dicho movimiento en las Obras Com- maneja incluso fuentes francesas secundarias, que hay
pletas ya citadas. Por ser un liberal, en el sentido decimo- una edicin aumentada de 1967). Debido a las lagunas de
nnico de la palabra, Rod respetaba el socialismo aun- su formacin sobre asuntos latinoamericanos, las obser-
que no se sinti forzado a adoptarlo. Tambin saba ms vaciones de Fernndez Retamar sobre Rod en su
sobre la intervencin de los Estados Unidos en los asun- Culibn son intiles. Su trabajo viene a sumarse, en el ce-
tos polticos latinoamericanos de lo que sus oblicuas alu- menterio de la falsa ensaystica latinoamericana, a la
siones en A riel permiten suponer. Como colaborador re- obra de uno de sus ms veloces precursores, Luis Alberto
gular de las pginas polticas de varios peridicos uru- Snchez, prematuro autor de Balance y liquidacin del
guayos, haba tenido oportunidad en ms de una ocasin Arielismo (1939).. (Para una lectura inteligente de este
de escribir sobre la intervencin norteamericana en M- ltimo adefesio lase El inventor del Arielismo, por
xico (por ejemplo, en El Telgrafo, Montevideo, agosto Carlos Real de Aza, en Marcha, Montevideo, junio 20,
4, 1915, en Obras Completas, pp. 1078-1079) o para de- 1953.)
nunciar la expansin del imperialismo norteamericano Uno de los pocos crticos extranjeros que ha sabido
en Cuba y en Panam. Su conocimiento de la situacin colocar el libro en su contexto exacto es Gordon Bro-
poltica de Amrica Latina de entonces era ms comple- therston, en su excelente edicin de Ariel, para la Cam-
to de lo que crticos que no lo han ledo en su totalidad bridge University Press (1967). Siguiendo las Obras
imaginan. Y para probar que l no se dejaba envolver en Completas de 1957, pero aumentando con un texto sus
fuentes, Brotherston ha evaluado satisfactoriamente la
huella dejada en la lectura de La tempestad que hace Ro-
d por dos autores franceses del siglo XIX. El primero,
Renan, es harto conocido, y el propio Rod lo cita con
insistencia y elogio. En su pieza filosfica Calibn una
continuacin de la de Shakespeare y que fue publicada
en 1877, el ensayista francs trata de imaginar qu habra
ocurrido si Calibn, en vez de quedarse en su isla, hubie-
ra seguido a Prspero a Italia. (Csaire, ahora se puede
ver, no hizo sino invertir la invencin de Renan.) Como
Renan haba asistido al desastre que fue la guerra
franco-prusiana y haba visto algunas de las consecuen-
cias de la brutal represin de la Comuna, en Pars, sus
ideas sobre la democracia no eran muy alegres. Crea fir-
memente que si Calibn hubiera ido a Europa, se habra
convertido en un demagogo y hasta habra quitado el po-
der a Prspero. Para el aristocrtico Renan, era obvio
que Calibn era smbolo de la multitud parisina que in-
tent transformar a Francia en una repblica socialista. 25
El segundo escritor francs que Rod ley con respec- daderamente potica y revolucionaria, de la cultura. Sin
to a este tema fue Fouille. En su anlisis del Calibn, de embargo, en los ltimos diez o quince aos, los mejores
Renan, Fouille denunci su pesimismo y aristocratis- crticos brasileos se han puesto de acuerdo sobre la im-
mo, y rescat a la democracia poltica de la caricatura portancia de su obra. Infortunadamente para Fernndez
presentada por Renan. Rod tom prestados los argu- Retamar, su nombre no parece haber llegado an a Cu-
mentos de Fouille y tambin defendi la democracia. ba. Al atreverse a enfrentar el problema del canibalismo
Pero al escribir sobre Calibn desde un punto de vista (e implcitamente, la imagen de Calibn, que de all na-
cultural y utpico, no pudo resistir a la tentacin de ce), no con vergenza o evasivas, sino con desafo, De
adoptar algunas de las imgenes de Renan. Tambin le Andrade ha conseguido desplazar la discusin sobre la
sirvi para este fin, la identificacin ya hecha por Grous- verdadera naturaleza de la cultura latinoamericana de la
sac de Calibn con los materialistas Estados Unidos. algo solemne y afrancesada atmsfera del Ariel, de Rod
Desde Rod en adelante, Calibn estaba condenado a (y del Calibn, de Fernndez Retamar, hlas) al contexto
representar en las letras latinoamericanas los peores as- vivo e iconoclasta de una verdadera cultura latinoameri-
pectos de la democracia: el materialismo, el utilitarismo. cana. Usando un chiste que se basa en una famosa frase
de Hamlet, Oswald de Andrade habr de proclamar, re-
firindose a los indgenas brasileos:
El verdadero Calibn Tupi or not tupi, that is the question.
T
S, esa es la cuestin, todava. Vamos a continuar asu-
Todos estos aspectos de la obra de Rodo parecen miendo una identidad latinoamericana por el proceso de
haberse perdido en la lectura apresurada de Fer- imitar a los intelectuales francfonos, o vamos a actuar
nndez Retamar. Aunque menciona a Renan, y como los canbales (culturales, es claro) que somos? Al
copia las autoridades identificadas en las Obras defender el canibalismo y fechar algunos de sus textos en
Completas, no sabe situar estos textos en sus contextos el aniversario del da en que los canbales brasileos se
exactos. Quiere demostrar una tesis poltica y en su comieron su primer obispo portugus (una manera rpi-
apuro, llega a atribuir a uno de los crticos de Rod un da de asimilar sus virtudes eclesisticas, sin duda),
concepto que es del ensayista mismo. (Cf. Calibn, p. 33, Oswald de Andrade descubri el nico camino posible
que incluye una cita trunca de las Obras Completas; com- para hallar nuestra identidad. Su canibalismo es carna-
prese con el texto de p. 196.) Tambin debe lamentarse valesco, en el sentido en que Bakhtin define el concepto.
que Fernndez Retamar haya pedido prestado a uno de Y a propsito, como sabe cualquiera que ha ledo su
los peores discursos del Che Guevara la cita final de su li- Manifesto: Oswald estaba escribiendo su Manifesto
bro: pintarse de negro o mulato, disfrazarse de proletario, mucho antes de que las teoras del crtico sovitico fue-
bajar al pueblo: esas recomendaciones (por bienintencio- ran conocidas en Occidente, a travs de la importacin
nadas que parezcan) revelan el peor tipo de aristocra- de las mismas por Julia Kristeva, y su divulgacin en
tismo, y tambin de racismo. Amrica Latina gracias a Severo Sarduy. (Cf. El barro-
Hay un tercer y ms importante error en el enfoque de co y el neobarroco, en Amrica Latina en su literatura,
Fernndez Retamar. Aunque cita extensamente de va- compilacin dirigida por Csar Fernndez Moreno, M-
rias fuentes latinoamericanas y europeas deja de citar, xico, UNESCO/Siglo XXI, 1972.) Tanto el Manifesto
precisamente, la nica que le hubiera permitido aportar de Oswald como el,estudio de Bakhtin sobre Dosto-
alguna perspectiva nueva al manido tema de Calibn. yevsky aparecieron el mismo ao 1928. Y en la novela
Ms de veinte aos antes que Mannoni iniciara la re- que Oswald de Andrade estaba escribiendo entonces, Se-
habilitacin de Calibn, el poeta y novelista brasileo rafn Ponte Grande, aparece desarrollada en forma na-
Oswald de Andrade haba publicado su Manifesto An- rrativa la misma visin carnavelesca que el Manifesto
tropfago (1928) (Cf. Obras Completas, VI, Rio de Ja- Antropofgico haba adelantado.
neiro, Civilizaco Brasileira, 1972, pp. 13-19), en el que Publicada en 1933, la novela estaba tan adelantada a
trataba en forma decisiva el tema tan delicado del cani- su tiempo que habran de pasar unos treinta aos antes
balismo. En vez de pretender que nunca existi entre los de que fuera redescubierta por la crtica brasilea. Al
aborgenes de Amrica (como insina equvocamente mismo tiempo que Oswald de Andrade estaba escribien-
Fernndez Retamar en la p. 16 de su panfleto), de An- do estos textos, un amigo que comparta su apellido
drade postula el canibalismo como una forma legtima (aunque sin ningn parentesco con l), Mrio de Andra-
de cultura. En su cmico y escandaloso manifiesto, com- de, haba completado otra novela, Macunama, que se
bina las visiones de Freud y de Nietzsche sobre la cultura public en 1928 y que trataba del tema del canibalismo
para producir un concepto genuinamente revoluciona- con la misma actitud cmica y carnavalizante.
rio. Tomando como punto de partida la nocin de cani- En Mrio y Oswald de Andrade, Amrica Latina (la
balismo ritual que aparece en Totem y tab,. el poeta de verdad) haba encontrado los ms elocuentes defenso-
brasileo sostiene que toda cultura se basa en la asimila- res de aquel tan desprestigiado hroe, el canbal, o para
cin, y que la nica revolucin posible es aquella que llamarlo con su nombre de pila, Calibn. Era una defen-
produce una transformacin del mundo en todos los ni- sa que no necesitaba de ninguna promocin europea pa-
veles, no solamente a nivel social o poltico. Para liberar ra existir y que se basaba en el espritu cmico y pardi-
al hombre hay que liberar tambin su erotismo, as como co de la cultura latinoamericana. Es una pena que esa
su concepto de la ciencia. Una revolucin total era el verdadera imagen de Calibn haya tardado tanto en en-
propsito principal de Oswald de Andrade. trar en contacto con la solemne, algo histrica y final-
Estaba demasiado adelantado para su tiempo, y tal mente falsa imagen producida por aquellos hispanoame-
vez an para el nuestro. An hoy, muchos especialistas ricanos que se pintan de negros para mejor continuar pa-
26 en literatura brasilea tienden a minimizar su visin, ver- gando tributo a Europa