5 Evangelios
5 Evangelios
BIBLIA
COMENTADA
T e x t o de la Ncar-Colunga
II
EVANGELIOS
POR
MANUEL DE TUYA, O. P.
PROFESOR DE EXEGESIS NEOTESTAMENTARIA EN LA PONTIFICIA
FACULTAD TEOLGICA DEL CONVENTO DE SAN ESTEBAN
AUTORES CRISTIANOS
&
D e.c lar a da de nter X a a ci nal
ESTA COLECCIN SE PUBLICA BAJO LOS AUSPICIOS Y ALTA
DIRECCIN DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
PKSIDENTB :
LA E D I T O R I A L C A T L I C A , S. A A P A R T A D O 4 6 6
MADRID MCMLXIV
INDI CE GENERAL
Pgs.
Introduccin general 3
Evangelio de San Mateo
Introduccin 5
Comentario 20
Evangelio de San Marcos
Introduccin 611
Comentario 625
Evangelio de San Lucas
Introduccin 731
Comentario 747
Evangelio de San Juan
Introduccin 936
Comentario 952
MANN, Die Synoptiker (1901); WELLHAUSEN, Das Evang. Matth. (1914); t a m , J o a t a m a Acaz, Acaz a Ezequas, 1 Ezequas a Manases,
T H . ZAHN, Das Evang. des Matth. (1922); SCHNIEWIND, Das Evang. nach Manases a A m n , A m n a Josas, n Josas a Jeconas y a sus
Matth., en Das neue Testament Deutsch (1950); W . MICHAELIS, Das h e r m a n o s en la poca de la cautividad de Babilonia. 12 D e s -
Evangelium nach Matthdus (1948); A. SCHLATTER, Der Evangelist Matthdus, pus de la cautividad de Babilonia, Jeconas e n g e n d r a Sala-
(1948). tiel, Salatiel a Zorobabel, 1 3 Zorobabel a Abiud, A b i u d a Elia-
cim, Eliacim a Azor, 14 Azor a Sadoc, Sadoc a A q u i m , A q u i m
O t r o s estudios a Eliud, 15 Eliud a Eleazar, Eleazar a M a t a n , M a t a n a Jacob,
16
STRACK UND BILLERBECK, Kommentar zura neuen Testament aus Talmud y Jacob e n g e n d r a Jos, el esposo de Mara, de la cual naci
und Midrasch: Das Evangelium nach Matthus (1922) t . i ; BONSIRVEN, Tex- Jess, llamado Cristo.
17
tes rabbiniques des deux premiers sicles pour servir a l'intelligence du N.T. Son, pues, catorce las generaciones desde A b r a h a m hasta
(1955); BENGEL, Gnomon N.T. [1742]; KIRPATRICK, The origins of the Gospel David, catorce desde D a v i d hasta la cautividad de Babilonia y
according to Matthew (1946); B. C. BUTLER, The Originality of St. Matthew catorce desde la cautividad de Babilonia hasta Cristo.
(1951); V O N DOBSCHTZ, Matthdus ais Rabbi und Katechet, en Zeitschr.
L a tesis del evangelio de M t q u e d a ya expresada en el p r i m e r
N.T. Wissen (1928) p.338-348; K. STENDAHL, The School of St. Matthew
(1954); BORNKAMM, Matth. ais Interpret der Herrenworte: Theologische Li- versculo, con motivo del t e m a de la genealoga de Cristo. E s
terarturzeitung (1954) p.341-346; LEVESQUE, Nos quatre vangiles, leur com- el libro d e la generacin de Jesucristo, hijo de David, hijo de
position et leur position respective; Etude suivie de quelques procedes littraires A b r a h a m . El evangelio de M t es el evangelio de Jesucristo Mesas.
de S. Matthieu (1923); E. MASSAUX, Influence de l'Evangile de St. Matth. sur P o r eso recoge aqu la gran p r o m e s a mesinica hecha ya a A b r a -
la littrature chrtienne avant saint Irene (1950). h a m y fijada en la estirpe de D a v i d . Precisamente en la poca n e o -
testamentaria, la expresin Hijo d e David era la usual para d e n o -
m i n a r al Mesas 1.
CAPITULO 1 L a conservacin y uso de las genealogas es algo m u y carac-
terstico del m u n d o semita. A lo q u e se a a d e en el p u e b l o j u d o u n
M a t e o , e n su p r i m e r captulo, expone dos t e m a s e n ntima co- motivo m s p o r razn d e las p r o m e s a s mesinicas. L a Biblia con-
nexin e n t r e ellos. T r a t a n d o de p r o b a r en su evangelio d e tesis q u e serva m u c h a s d e aqullas ( G e n c.4-11; 1 C r n c.1-9; E s d 2,61-63;
Cristo es el Mesas p r o m e t i d o a Israel, hace ver esto en el comienzo N e h 7,63-65). Josefo recuerda el esmero de los j u d o s en conservar
de su obra, p r e s e n t a n d o la genealoga israelita-mesinica de Cris- por escrito las listas genealgicas de los s u m o s sacerdotes d e s d e
to. Y, u n a vez p r e s e n t a d o esto, hace ver el modo d e la concepcin dos mil aos, con sus n o m b r e s y los de sus padres 2 . Y l m i s m o
d e Cristo, la cual, a u n proviniendo p o r descendencia h u m a n a de dice q u e sac de estas listas pblicas su doble genealoga, regia y
A b r a h a m - D a v i d , n o fue al m o d o ordinario h u m a n o , sino s o b r e - s a c e r d o t a l 3 . San Pablo citar, con orgullo, su genealoga ( R o m 11,1;
natural-virginal. F l p 3>S)> y> e n cambio, censurar las disputas basadas sobre genea-
logas interminables (1 T i m 1,4; T i t 3,9) de tipo judo-hertico.
Y, segn cuenta Julio Africano (170-240 d. C ) , el rey H e r o d e s ,
a) La ((genealoga de Cristo. 1,1-17 nacido d e estirpe baja e i d u m e a , hizo q u e m a r todas las listas genea-
L a genealoga d e Cristo en M t difiere n o t a b l e m e n t e d e la q u e lgicas de los hebreos, p a r a q u e n i n g u n o se pudiese gloriar de su
presenta L e . L a d e M t sigue u n o r d e n descendente, de A b r a h a m a origen. Pero dice aqu m i s m o q u e algunos b u r l a r o n esta disposicin,
Cristo, mientras q u e la d e L e presenta u n o r d e n ascendente: va de sea transmitindolas d e m e m o r i a o salvando estas listas; y e n t r e
Cristo a A d n . L e presenta con ello el universalismo d e la obra de stos cita a los parientes de Cristo 4 . E s histricamente cierta la
Cristo; M t , considerando en su evangelio q u e Cristo es el M e s a s gran solicitud d e los judos, y en general los orientales, por con-
p r o m e t i d o a Israel, limita la genealoga d e Cristo a los antecesores servar sus genealogas 5 .
del p u e b l o elegido: a las dos series q u e derivan de A b r a h a m y Sin e m b a r g o , esta genealoga d e Cristo en M t es, en su con-
David. tenido, histrica; p e r o en su redaccin literaria, artificiosa, como se
1 ve al reducir todas las de A b r a h a m hasta Cristo a tres grupos de
Genealoga de Jesucristo; hijo de D a v i d , hijo de A b r a h a m : 14 generaciones cada una, p u e s e v i d e n t e m e n t e s u p o n e n m u c h a s
2
A b r a h a m e n g e n d r a Isac, Isac a Jacob, Jacob a J u d y a sus
h e r m a n o s ; 3 J u d e n g e n d r a F a r e s y a Z a r a de T a m a r ; Fares ms; lo m i s m o q u e p o r omitir, en alguna serie, n o m b r e s d e p e r -
engendr a Esrom, Esrom a A r a m ; 4 A r a m a Aminadab, Ami- sonajes conocidos. As, en la segunda serie, -que va desde D a v i d
n a d a b a Naasn, Naasn a Salmn, 5 Salmn a Booz de R a h a b ; 1
STRACK-BILLERBECK, Kommentar... I p.640.
Booz e n g e n d r a O b e d de R u t , O b e d e n g e n d r a Jes, 6 Jes en- 2
Const. Ap. I 7.
g e n d r al rey David, D a v i d a Salomn de la mujer de U r a s ; 3 Vita 1.
4
7 Epist. ad Arist.: M G 2O.Q6SS.
Salomn e n g e n d r a R o b o a m , R o b o a m a Abas, Abas a Asa, 5
8 STRACK-B., Kommentar... I p.1-6; VOST, De duplici genealoga Domini (1933) n o ;
Asa a Josafat, Josafat a J o r a m , J o r a m a Ozas, 9 Ozas a Joa- OBERNHUMER: Die menschliche Abstammung Jesu: Theol. Prakt. Q s c h r . (1938) 524-527.
22 SAN MATEO 1 SAN MATEO 1 23
hasta la cautividad babilnica, despus de citar al rey Joram, cita se quit su memoria hasta la tercera generacin. Sera un caso de
inmediatamente al rey Ozas, cuando consta histricamente, y damnatio memoriae o erasio nominis, y que incluso esta damna-
era evidentemente conocido para todo israelita, que entre Joram tio memoriae, segn Heer, haba sido decretada por la Sinagoga
y Ozas existieron tres reyes (i Re 8,24; 1 Grn 3,11; 4 Re 14,1). que se quitase de las genealogas en los registros pblicos. Pero,
Y en la primera serie, entre Fares (Gen c.38) y Naasn (Nm 1,7), entonces, por qu no se quit primero el nombre de Joram, cau-
es decir, durante la conmoracin en Egipto, slo cita a tres personas sante de la erasio nominis de sus tres sucesores?
Esrom, Aram y Aminadab, cuando la permanencia de Israel En el v.7 se lee que Abas engendr a Asab. Por crtica textual
en Egipto fue de unos cuatrocientos treinta aos (Ex 13,40). En- es este nombre. Pero Asab es nombre de un salmista (Crn 1,17)
tre Salmn, que naci durante la permanencia en el desierto y de un cronista (4 Re 18,18), etc., y no de un rey, que es Asa
(Rut 4,20), e Isa, padre de David (Rut 4,22), pasaron unos tres (2 Re 15,8), y que es el que le interesa a M t en la genealoga. La
siglos, y slo se citan en este perodo dos genealogas. Entre Zo- confusin de este nombre no puede atribuirse a Mt, ya que hubo
robabel, de la cautividad, y San Jos se citan nueve generaciones. de consultar las genealogas del A.T. para redactar la suya; este
Pero el edicto de Ciro fue sobre el 538 (a. C ) , lo que supone error ha de ser atribuido a un copista o, acaso, al traductor
muchas ms. Le, en este mismo espacio de tiempo, cita 18. griego de M t 6 .
Mt mismo, despus de agrupar la genealoga de Cristo en tres En el v.io hay una confusin semejante. Se lee que Manases
grupos de 14 generaciones cada una, dice explcitamente al final engendr a Amos, profeta, en lugar del rey Amn. Las autorida-
de la misma: van 14 generaciones de Abraham a David, y 14 de des diplomticas son casi las mismas que traen la alteracin del
David a la cautividad, y 14 de sta hasta Cristo, como queriendo caso citado del v.7, y la solucin ha de ser casi la misma.
destacar enfticamente su propsito. En el v.2 se cita que Jacob engendr a Jud y a sus hermanos.
Ni es obstculo a esto el uso que hace Mt de citar el nombre A stos se citan como padres de las 12 tribus de Israel (Gen 35,
antecedente y consiguiente unidos por el verbo engendr. Ya que 22b-2). Si en el v. 11 se dice que Josas engendr a Jeconas y a
esta forma no exige por necesidad una relacin de generacin in- sus hermanos en el tiempo de la cautividad de Babilonia, probable-
mediata.
mente es para indicar con ello que, con el comienzo de la cautivi-
Para que salgan con exactitud estos tres grupos de 14 generacio- dad, comienza una nueva serie de reyes en Jud (2 Crn 36,10).
nes en la genealoga de Mt, es preciso establecer dos observa-
Cul puede ser el motivo en el que Mt se basa para establecer
ciones.
esta triple divisin de la genealoga de Cristo en tres series de 14
Primera. En quinto lugar se cita a Fares y Zara, de Tamar
(v.3). Estos se computan por uno. Pues en el mismo versculo se generaciones ?
dice que Fares engendr a Esrom. El citar con l a su hermano Hay dos razones que pueden explicar el artificio de esta deci-
Zara es debido a la forma estereotipada con que aparece en la tradi- sin, dentro de una fundamental divisin tripartita: Abraham-Da-
cin (Gen 38,29). vid-Cristo el Mesas.
La segunda puede afectar a los v . n y 12. En stos se cita dos La primera es sta: La primera (serie), de Abraham a David,
veces a Jeconas. Se trata de la misma persona? San Jernimo pen- contena oficialmente en la Biblia 14 generaciones. La simetra po-
saba que pudiera tratarse de persona distinta. El primer Joaqun da inclinar al autor a caracterizar las otras pocas por el mismo
que se cita es el rey Jeconas (Jehoyaquim), que se rebel contra nmero 7 .
Nabucodonosor, mientras que el segundo Jeconas (Iejonas) corres- Una segunda razn estara basada en el gusto oriental de acrs-
ponde al nombre de su hijo y sucesor (Jehoyakn), que es llevado ticos. As, las tres radicales que componen el nombre de David
cautivo a Babilonia (2 Re 24,i-6ss). La semejanza de nombres he- tienen el siguiente valor numrico: 4 + 6 + 4, cuya suma da el
breos explicara una idntica transcripcin griega. Sin embargo, no nmero 14. As, el nmero 14 viene a ser, en acrstico, el nombre
es ello absolutamente seguro. Adems, de ser as, rompera la lnea de David. Siendo la genealoga de Mt eminentemente mesinica,
de repeticin de nombres que se usa constantemente entre antecesor reduciendo a este nmero la disposicin de las generaciones, se esta-
y sucesor, incluso en el comienzo de series. As, v.gr., ...engendr ba implcitamente diciendo que se buscaba con ello el valor mesi-
al rey David, David a Salomn... (v.6). nico, que terminaba en Cristo, y el Mesas era llamado por antono-
Entre el rey Joram y Ozas, del segundo grupo, se omiten tres masia, como Cristo fue aclamado por las turbas, el Hijo de
reyes. Supuesto que Mt construye su genealoga de modo arti- David 8 .
ficioso, con tres series de 14 generaciones, se impona la supresin Esta solucin fue propuesta por Chr. Fr. Ammon (1849),
de algunos nombres. Mas por qu, precisamente, estos tres? San
Ternimo indicaba la probable razn fundamental de ello. Joram 6
Z A H N , Das Evang. der Matth... (1922) h.l.
7
se haba mezclado en los asuntos de la impa Jezabel, y, por tanto, LAGRANGE, Evang. s. St. Matth. (1927) 2.
* STRACK-B., Kommentar I p.640.
24 SAN MATEO 1 SAN MATEO 1 25
G. Surenhusi (s.xvii-xvm), A. Gr. Gfrorer (1838) y, ms recien- que se acusa solamente en Jess la generacin legal de Jos. Pero,
temente, por A. Bisping 9. al explicitar que Jess naci de Mara, el evangelista quiere destacar
Mt es el autor de esta genealoga. Pues de ser la que se conser- y preparar lo que va a ser el tema explcito de la segunda parte de
vase en documentos pblicos o privados, o de familia, o fuese con- esta seccin: la concepcin virginal de Cristo.
servado por sta oralmente, habra sido completa. A Mt le bastaba
para su fin citar, como anillos de la cadena, el que estos antepasados
mesinicos lo fuesen en un sentido natural o legal. b) El modo sobrenatural de la concepcin
Lo que no deja de extraar es que en esta genealoga se citen de Cristo. 1,18-25
cuatro nombres de mujeres. Son stas Tamar (v.3), Rahab (v.5),
Mt, lgicamente, despus de exponer la genealoga de Cristo
Rut (v.5), la mujer de Uras (v.6).
en su sentido de Mesas de Israel, por lo que la comienza en Abra-
Pero no solamente es extrao que se citen en una genealoga, ham, va a exponer ahora el modo sobrenatural de esta generacin.
mxime mesinica, nombres de mujeres, cuando los derechos mesi-
Esta seccin tiene tres partes bien marcadas. En la primera se
nicos legales, lo mismo que el modo de redactar las genealogas,
narra el hecho histrico de esta concepcin sobrenatural y las an-
se haca por la lnea paterna, sino que, adems, los nombres de estas
gustias y propsitos de San Jos ante este hecho; en la segunda se
mujeres citadas aparecen como desfavorables, o en su vida moral
confirma este hecho con la profeca de Isaas sobre el Emmanuel,
o en orden a figurar en la lnea antecesora mesinica. Pues Tamar
que no es otra cosa que el vaticinio de esta concepcin virginal-
actu desfavorablemente y fue tenida por meretriz (Gen 38,14-24),
sobrenatural de Cristo-Mesas; y en la tercera se destaca cmo Jos
Rahab era meretriz Que 2,1), Rut no era juda, sino moabita
acepta, consciente y libremente, la paternidad legal de Jess. Esta
(Rut 1,4), y la mujer de Uras haba cometido adulterio con Da-
seccin es exclusiva del evangelio de Mt.
vid (2 Sam c u ) . 'Qu significado, pues, puede tener la inclusin
de estas cuatro mujeres en la lista genealgica del Mesas en Mt? 18
La concepcin de Jesucristo fue as: Estando desposada
San Jernimo pens acusar con ello la universalidad salvadora Mara, su madre, con Jos, antes de que conviviesen, se hall
mesinica. Sin embargo, esta opinin no explica dos cosas: si Rahab haber concebido Mara del Espritu Santo. 19 Jos, su esposo,
y la mujer de Uras fueron pecadoras, las otras no lo eran, pues siendo20justo, no quiso denunciarla y resolvi repudiarla en se-
Tamar utiliz un procedimiento poco noble, al buscar con ello creto. Mientras reflexionaba sobre esto, he aqu que se le apa-
un derecho legal que crea se le negaba, y Rut slo era de naciona- reci en sueos un ngel del Seor y le dijo: Jos, hijo de David,
no temas recibir a Mara, tu esposa, pues lo concebido en ella
lidad moabita. Por otra parte, la univeisalidad de la salud se espera- es obra del Espritu Santo. 21 Dar a luz un hijo, a quien pon-
ra ms en Le que en Mt, y pasa al revs con sus genealogas. drs por nombre Jess, porque salvar a su pueblo de sus pe-
Por eso, la razn comn que se ve en la insercin de estas muje- cados. 22 Todo esto sucedi para que se cumpliese lo que el
res en la genealoga de Cristo, es que eran extranjeras a Israel. Seor haba anunciado por el profeta que dice:
23
Pues no slo Rut era moabita, sino que Betsabee, la mujer de Uras, He aqu que la virgen concebir y parir un hijo,
que es hitita, deba serlo igual que su esposo. Rahab era cananea, Y le pondr por nombre Emmanuel,
y probablemente lo era tambin Tamar. Esto sugera que en la lnea Que quiere decir Dios con nosotros.
24
del Mesas tambin haba influencias extranjeras. Slo as, indirec- Al despertar Jos de su sueo, hizo como el ngel del Se-
tamente, podra verse un cierto intento de universalidad en la obra or le haba mandado, recibiendo a su esposa. 25 Y sin haberla
mesinica, universalidad con que da fin a su evangelio. conocido, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jess.
La genealoga de Mt termina con estas palabras: Y Jacob en-
ANGUSTIAS DE SAN JOS. 1,18-21
gendr a Jos, el varn de Mara, de la cual naci Jess, el llamado
Cristo (Mesas). Esta lectura es la crticamente cierta. Al regreso de su visita a Isabel, Mara volvi a su casa (Le 1,56).
Pero la expresin varn de Mara debi de parecer algn tanto Qu casa era sta? Todo dependa probablemente de saber si ya
fuerte a algunos lectores, como si ello supusiese alguna relacin haba celebrado las bodas o slo los desposorios. Poda ser la casa
matrimonial entre Jos y Mara, lo cual dio origen a otras dos lec- de sus padres, sus familiares o la casa de su esposo.
turas en algunos cdices l 0 . Y el modo de esta generacin fue as:
No solamente por autoridad diplomtica, de crtica textual, la
primera lectura es la genuina, sino que se ve que las dos lecturas Estando desposada [mnesteytheises] la madre de El, Mara, con Jos,
siguientes no tienen otra razn de ser que suavizar la expresin que antes que conviviesen [synelthein], se hall haber concebido del Espritu
podra parecer fuerte, al destacar la virginidad de Mara, con lo Santo.
9
Erklrung des Evang. n. Matth. (1864).
Se plantea a este propsito un problema clsico: cuando se des-
10 NESTL, N, T. graece et latine (1928) ap. crit. a Mt 1,16. cubre la concepcin virginal milagrosa de Jess, Mara estaba slo
26 SAN MATEO 1 SAN MATEO 1 27
desposada con Jos o era ya su verdadera esposa? Qu valar este trmino, si bien es tcnico para indicar la disolucin de un
tienen las expresiones que se usan aqu para narrar esto? ' matrimonio, como el desposorio tena unas caractersticas tan
Tres trminos entran aqu en juego; son los siguientes: especiales en Israel, no se poda repudiar a una desposada si no
El verbo mnesteyo, casar o desposar; el verbo synrjomai: coha- era mediante el libelo de repudio.
bitar, vivir juntos en una casa, o tambin, aunque raramente, rela- Estando, pues, desposados Jos y Mara, antes de que Jos
ciones conyugales; el tercer verbo es paralambno, que significa re- llevase a Mara a su casa-antes de que conviviesen, en cuyo acto
cibir, y, segn algunos, retener. (nissuin) consista el acto jurdico del matrimonio, se hall que-
Ante todo conviene destacar que la tradicin cristiana se divide Mara haba concebido por obra del Espritu Santo. Los desposo-
al precisar el estado de Mara a la hora de la concepcin virginal de rios se realizaban ordinariamente, para las jvenes, entre los doce
su Hijo. As, se encuentran representantes que interpretan el verbo y trece aos, y para los jvenes, entre los dieciocho y veinticuatro
convenir del uso matrimonial, y que, en este caso, sera la afir- aos. Y el matrimonio se sola celebrar, para las primeras nupcias,
macin por el evangelista de no haber mediado en esta concepcin al ao siguiente al desposorio 16.
(v.18) ni antes del nacimiento (v.25) relacin conyugal alguna. Ta- Jos debi de tener conocimiento de esto a la vuelta de Mara
les San Juan Crisstomo n , San Ambrosio 12 y San Jernimo 13 . de visitar a Isabel. Eran los tres meses de su fecundacin sobrena-
No habiendo unanimidad en la tradicin sobre este punto, pa- tural. El evangelista adelanta, pues an no narr las angustias
rece lo ms probable concluir, por la lectura del texto, que se trata de Jos ante ello, que esta fecundacin haba sido por obra del
del desposorio, por las razones siguientes: Espritu Santo.
a) El sentido normal del verbo paralambno es el de recibir. La expresin por obra del Espritu Santo es una evocacin
En la lengua griega profana se usa tambin para expresar el matri- del A.T. para indicar, no precisamente la tercera persona de la
monio. Si se quiere suponer que Mara ya estaba casada, el verbo Trinidad, sino la accin ad extra de la divinidad. Mara haba sido
debiera entenderse en el sentido de retener, conservar, mantener; fecundada sobrenaturalmente por obra de la omnipotencia divina.
pero tal sentido no lo tiene paralambno 14 . El sentido no es, naturalmente, que Jos u otras personas se
b) En Mt, el verbo paralambno siempre se usa en el sentido encontraron con que Mara haba sido fecundada por el Espritu
de tomar a uno por socio; no de retener. Santo, pues sera intil la revelacin posterior a Jos, sino que la
c) El verbo mnesteyo, tanto en el griego clsico como en el de encontraron, inesperadamente, fecundada. Y el evangelista adelanta
la koin, puede significar indistintamente casar o desposar. Es el ya la razn de ello.
contexto el que ha de decidir. Ante este hecho se produjo un desconcierto en Jos. Humana-
d) El verbo synrjomai no parece que pueda significar en este mente pensando, en absoluto, no sera temerario pensar en una
pasaje de M t relaciones matrimoniales, pues Mt mismo, o el tra- infidelidad o en un atropello. Qu hacer en esta situacin, cuando
ductor, expresa stas en el mismo pasaje por el conocido eufemismo el desposorio en Israel era ya un cuasicontrato formal de ma-
trimonio ?
matrimonial hebreo de conocer. As dice probando la virginidad
de Mara en la concepcin y parto: Y (Jos) no la conoci hasta Ante un caso de infidelidad en una desposada, el prometido
poda adoptar las siguientes actitudes:
que dio a luz su hijo (v.25). P r qu suponer que lo que es un
a) Denunciarla, ante un tribunal, a la sinagoga local, para que
trmino tcnico hebreo, conocer (yada'), para indicar las rela-
se anulase legalmente el desposorio; o, considerndose la infide-
ciones conyugales, es expresado en el c.18 por un verbo que no es lidad en el desposorio como adulterio, poda pedir para ella la
normal, cuando unos versculos despus, y hablando del mismo lapidacin, conforme al Deuteronomio (22,23.24), a causa de las
tema, lo expresa por la traduccin material del eufemismo hebreo caractersticas tan especiales del desposorio en Israel, ya que era
tcnico por relaciones conyugales? considerado para los efectos casi como el matrimonio.
Ni en contra de esto estara el que se llame a Jos varn de b) Retenerla, celebrado el matrimonio, conducindola a su
Mara, si estuviese desposada. Ya que el desposorio en Israel tena casa. Pero, aun reconociendo la inocencia de su esposa, habra l
casi el valor jurdico de matrimonio, por lo que varn puede tra- de aceptar la paternidad legal de un hijo que no era suyo y las
ducir indistintamente a marido o desposado 15 . Ni tampoco, por cargas consiguientes al hogar?
lo mismo, es objecin el que Jos piensa repudiar a Mara. Pues c) Poda repudiarla, bien en pblico, excusndola y sin pedir
castigo, o repudiarla privadamente, mediante libelo de repudio
11 M G 57,42-44. ante dos testigos y sin alegar motivo 17 .
12
M L 15,1635.
13 M L 26,25.
14
A . FERNNDEZ, Vid. Jes. (1954) 36. N i los tres pasajes q u e se citan del N . T . tienen en <6 STRACK-B., Kommentar... II p.303-398; BONSIRVEN, Textes n.1250 p.731, ndice siste-
el contexto este sentido (Flp 4,9 1 Cor 1,3; Jn 1,11). mtico palabra fiancailles.
17
1 5 ZORELI., Lexicn col.114-115. STRACK-B. ( Kommentar... I p.805.
28 SAN MATEO 1 SAN MATEO 1 29
d) Dejarla ocultamente, marchndose de Nazaret y dejando que de aceptacin de esta paternidad legal, y, en consecuencia, de
las cosas se olvidaran. transmisin de estos derechos. Llamar a uno por su nombre indica
Porque era justo, San Jos no quiere denunciarla, sino frecuentemente, en lenguaje bblico, el tomar posesin de aquello
repudiarla en secreto. que se nombra (Sal 147,4; J n M 2 ) - As Jos aceptar la paternidad
Esta expresin justo (dkaios), lo mismo puede significar un legal del Nio, y precisamente le llamar Jess, que es su nombre
simple hombre virtuoso, un hombre que, por no tener pecado, no propio y el que contiene la misin mesinica que viene a realizar.
provoca la ira de Dios (Gen 18,23), clue designar una persona dotada Jess es la transcripcin del arameo Yesha, forma apocopada de
de virtudes eminentes: un santo (Mt 23,29). Entre estos dos ex- Yehosha, es decir Dios salva. Por eso su nombre era la cifra de
tremos caben muchos matices i 8 . El evangelista trata de indicar con su obra: porque salvar al pueblo de sus pecados. El pueblo
ello, acaso ms que la santidad eminente, la rectitud en su conducta aqu es directamente Israel. En el horizonte judo del evangelio
ante Dios y ante los hombres. de Mt, el pueblo es Israel. Es una consideracin parcial, pero no
La forma que pone de repudiarla (apolysai) secretamente, exclusiva de la obra mesinica. Frente a los reyes y dinastas que
parece sugerir, ya que la palabra usada es el trmino tcnico usado se llamaban a s mismos Evergetes, bienhechores, y que tantas
para repudiar (Mt 5,31-32; 19,3-7-9; Me 2,4.11-12; Le 16,18), en veces no eran ms que tiranos, aparece aqu la obra mesinica en
lugar de utilizarse otra cualquiera, v.gr., abandonar..., que el su plano totalmente espiritual. Frente al mesianismo poltico y
propsito de Jos era el repudiarla, darle el libelo de repudio nacionalista esperado, se presenta aqu un mesianismo espiritual.
secretamente y sin fecha, para que as ella pudiese mejor salvar su El va a salvar de los pecados. Nada se dice de la forma de reali-
honor. zarlo, ni de predicacin a la penitencia, ni de sacrificio. Sin embargo,
Despus que Jos tuvo varios das este conato de repudiarla la forma exclusiva en que se vincula a este nio la salvacin de los
y despus que ya haba reflexionado y dado vueltas a este asunto pecados, y su contraste con la obra del Bautista, que predicaba
(enthymethntos), cuando pensaba ya ejecutar su plan, es la hora de la penitencia, sin por eso salvar al pueblo, parece indicar que aqu
la intervencin divina. La escena pasa en sueos. Jos slo se limita esta salvacin es obra vinculada especialmente al mrito de la perso-
a recibir una orden, que le es transmitida por un ngel del Seor. na de este nio. Adems, la frmula con que Mt transmite esta obra
La comunicacin del ngel es doble: una orden y una revelacin del Mesas, es la misma frmula con la que se habla de Yahv en
del misterio que se ha realizado en su esposa. los Salmos. As se lee: El (Dios) redimir a Israel de todos sus pe-
Jos es llamado hijo de David. Precisamente la obra de Jos, cados (Sal 130,8). Jess, el Mesas, realizar lo que se esperaba en
como descendiente de la casa de David, lo que Mt haba ya probado el A.T. que hara el mismo Dios. No ser esto una sugerencia, ya
en su genealoga, es transmitir al nio los derechos mesinicos en el comienzo del evangelio, de que ese nio era Dios ?
por la va legal, que era la paterna.
No debe temer en tomar a Mara por su esposa. Lo que tena L A PROFECA DEL E M M A N U E L . 1 , 2 2 - 2 3
indeciso a Jos era el misterio de su esposa. El misterio encerrado
en Mara, y que el ngel le descubre, no puede ser un mal o des- Una vez que el evangelista narr el modo de la concepcin
honra para l, sino un privilegio, puesto que la fecundacin de su sobrenatural-virginal de Jess, cita, para confirmarla, la clebre
esposa es obra de la accin omnipotente de Dios: es obra del Esp- profeca de Isaas sobre el Emmanuel (Is 7,10-16). Mt ve en este
ritu Santo. Este no es aqu la tercera persona de la Trinidad, sino, hecho el cumplimiento del vaticinio de Isaas. La advertencia del
conforme al vocabulario del A.T., aqu reflejado, es la accin de cumplimiento es de Mt, como se ve por la semejanza en insistir en
Dios ad extra. Es obra sobrenatural de la omnipotencia de Dios. su evangelio sobre el cumplimiento de las profecas del A.T. en
Jos, en premio a su rectitud y al destino a que estaba llamado, Cristo (Mt 2,15; 4,14; 12,17).
tuvo una comunicacin divina. Precisamente sucede para que se cumpliese lo que el Seor
Cuando nazca ese nio, l le pondr por nombre Jess. En haba anunciado por el profeta. La partcula con que Mt lo intro-
el A.T. se dan ya anticipadamente los nombres de personas que duce: para que se cumpliese, de suyo podra tener, no un sentido
van a tener una misin especial (Gen 17,19). Pero aqu el contraste de finalidad, sino tambin de consecuencia o hasta simple acomo-
es fuertemente acusado: ella dar a luz un hijo, pero t le llamars dacin, como es frecuente, lo primero en la koin, y lo segundo,
Jess. A pesar de que en la profeca de Isaas, que luego cita, deja tanto en la literatura juda como en la bblica. Pero el cumplimiento
que sea la madre la que dar el nombre al nio. La frase tiene un de la profeca est no tanto en la partcula griega introductoria cuanto
sentido central en el pasaje. Jos es el que va a transmitir al nio en la misma valoracin histrica de la profeca, y cuya interpreta-
legalmente los derechos mesinicos. Por eso, le llamars en seal cin autntica hace adems aqu Mt.
18
ZORELL, Lexicn col.315-316. Es importante destacar que Mt se fije en esta profeca mesi-
30 SAN MATEO 1 SAN MATEO 2 31
nica, ya que en la tradicin juda haba quedado aislada, debido,
sin duda, a las dos corrientes opuestas sobre el origen del Mesas. JOS ACEPTA LA PATERNIDAD LEGAL DE JESS. 1,24-25
Unosliteratura apocalptica sostenan una cierta preexistencia
divina del Mesas en Dios, y cuya aparicin sera gloriosa. La otra Resuelta la angustia de Jos e ilustrado sobre el origen del nio
tendencia, que admita un Mesas puramente humano, no dio que se guardaba en el seno de su esposa, y suficientemente adoc-
especial importancia al nacimiento de ste, ya que se crea estara trinado sobre su obligacin, Jos cumple lo que el ngel le haba
oculto hasta el momento de su manifestacin a Israel. Mt sabe, mandado, que era doble: recibir a Mara por esposa y aceptar con
independientemente de la profeca, la concepcin virginal de Cristo, ello la paternidad legal de Jess. Jos entr as en el plan de Dios
que l narr. Adems, esta profeca es mesinica: a) por lo menos sobre la salvacin del mundo.
en sentido tpico, como se deduce de la condena de Po VI de la Estando solamente desposados, Jos llev a cabo su matrimo-
obra de Isenbihel; b) pero no slo los catlicos, sino tambin varios nio con Mara llevndola oficialmente a su casa, segn era el rito
autores no catlicos, admiten que la profeca de Isaas es mesinica fundamental y especfico en Israel para celebrar el matrimonio.
en sentido literal directo 19 . Y como el intento directo del evangelista en este pasaje es de-
Mt, al citar la profeca de Isaas, pone en lugar de la 'Almah, mostrar la concepcin y nacimiento sobrenaturalmente virginal del
que significa de suyo mujer casada, virgen, no solamente por depender Mesas, hecho con la narracin histrica y con el cumplimiento en
en su versin de los LXX, que ya usan esta palabra exigida por todo ello de la profeca, por eso es por lo que dice, con su modo y valo-
el contexto, sino porque da la interpretacin autntica del texto racin semita, que no la conoci, verbo griego que traduce mate-
de Isaas. rialmente al hebreo conocer (yada'), eufemismo usado normal-
En Isaas, la que pondr el nombre al nio es su madre; pero Mt mente por las relaciones conyugales, hasta que ("adj dio a luz
dice, al referir la profeca, que le llamarn, poniendo este llamar a su hijo.
en forma impersonal, porque en realidad las gentes le llamaran as Es de sobra conocido el hebrasmo hasta que ('ad-ki), tradu-
por el hecho de reconocerlo como tal: como el favor excepcional cido materialmente en este pasaje: hasta que. Con esta forma slo
de Dios al pueblo. Lo que interesaba a Mt es impersonalizar, ya se significa la relacin que se establece a un momento determinado,
que es Jos el que recibe la orden de imponer el nombre personal pero prescindindose de lo que despus de l suceda. Es el modo
al nio para aceptar con ello la paternidad legal de Jess. ordinario de decir en hebreo. As Micol, mujer de David, no tuvo
El evangelio de Mt, despus de citar que. el nio se llamar ms hijos ('ad-ki) hasta el da de su muerte (2 Sam 6,23).
Emmanuel, lo interpreta: que quiere decir: Dios con nosotros. Adems es construccin esencialmente semita, que no ha de
Esta interpretacin no es de Mt, que, escribiendo su evangelio en traducirse materialmente, pues tiene frecuentemente sentido de ex-
arameo para lectores judos, no le haca falta interpretarles el nom- clusin. Como aqu. As Mara dio a luz sin haber tenido relacin
bre, ya que la simple lectura del mismo era la expresin de ese sig- conyugal con Jos 2 0 .
nificado. La interpretacin est hecha seguramente por el traductor Algunos cdices ponen a continuacin de hijo la palabra pri-
griego del evangelio aramaico de Mt, al ser traducido para un p- mognito, pero su lectura crticamente es considerada como una
blico ms amplio y no judo. interpolacin proveniente de Le 2,7, para resaltar la virginidad de
Ni hay oposicin alguna al decir que al nio se le llamar Em- Mara.
manuel cuando, dos versculos despus, el mismo evangelista dir Y conforme a la instruccin y orden del ngel a Jos, ste, na-
que Jos le puso por nombre Jess (v.2Sb), conforme al anuncio cido el nio, le puso por nombre Jess, y con ello le reconoci
del ngel (v.2i). Porque el nombre que se anuncia en Isaas es el legalmente como su hijo, y as le transmita legalmente en heren-
nombre proftico de Cristo, y el nombre de Jess es su nombre cia los derechos mesinicos que tambin tena Jess, pero cuya
propio y personal. El nombre proftico slo indica lo que significa- transmisin y reconocimiento legal se haca por lnea masculina.
r para los hombres, en aquel momento, el nacimiento de ese nio.
Ser Dios con nosotros de un modo particular. As, se lee en el
mismo Isaas, cuando dice a Jerusaln: Desde ahora te llamars
CAPITULO 2
ciudad del Justo, ciudad Fiel (Is 1,26), no porque hubiese de lla- El captulo 2 de Mateo tiene tres partes bien diferenciadas, aun-
marse as materialmente, sino porque tena desde entonces una cier- que en ntima relacin entre s: a) la visita de los Magos (v.1-12);
ta conveniencia a causa de la purificacin que en ella hara Yahv. b) la huida a Egipto y matanza de nios en Beln (v.13-18); c) el
O, como dice a este propsito San Jernimo, significan lo mismo retorno a Nazaret (v.19-23).
Jess que Emmanuel, no al odo, sino al sentido. Este segundo captulo de Mateo est estructurado dentro de la
19
STRACK-B., o . a , I p.74; C E U P P E N S , De proph. messian. in A. T. (i935)p- 188-225. .looN, L'vang... comte tenu du subst. smit. (1930) 4-5.
32 SAN MATEO 2 SAN MATEO 2 33
lnea mesinica de su evangelio. Despus de presentar la genealoga En esta poca, as situada, relata la venida a Jerusaln de unos
mesinica y la concepcin y nacimiento virginal, haciendo ver con magos de Oriente.
ello el cumplimiento de la profeca mesinica de Isaas, presenta De las investigaciones hechas por G. Messina 1 ex professo so-
ahora, en otro cuadro, en la venida de los Magos de Oriente, el bre este tema de los magos, la palabra mago parece derivarse de
mesianismo universal de Cristo. Para algn autor esta escena tiene la forma persa maga, don, que es la revelacin del Sabio del Seor
por finalidad hacer ver que ya, desde el principio, Cristo es recha- (Magda) anunciada primeramente a Zoroastro. Y de aqu tambin
zado y perseguido por los suyos (Schmid). Pero no es esto del todo el llamarse magu y mogu: participadores del don. Mago, pues,
evidente: la conducta de Herodes no es la del pueblo. viene a ser discpulo de Zoroastro.
Si se sita prematuramente esta escena, es debido a que ella Aparte de una tribu de Media llamada as, los magos aparecen,
tiene lugar en la poca del nacimiento de Cristo. en su primera poca, como una casta sacerdotal de Media y Persia.
Los otros cuadros que se adjuntan, aunque alejados de este tema Adems se dedicaban al estudio de la sabidura. Estrabn dice de
directo, vienen unidos a l por su relacin histrica con el mismo. ellos que eran celosos observadores de la justicia y de la virtud 2 .
Estas escenas son exclusivas del evangelio de Mateo. Y Cicern dice que son la clase de sabios y doctores en Persia 3.
Se ocupaban, en concreto, de ciencias naturales, medicina, as-
a) La visita de los Magos. 2,1-12 trologa, adivinacin. Por su doble Carcter de sacerdotes y sabios,
formaban una casta de gran influencia en la corte. Y hasta forma-
La primera parte del captulo relata el episodio de la venida de ban parte del consejo de los reyes. En una segunda poca tarda,
los Magos. despus de la conquista de Babilonia, degeneraron y pasaron a ser
nigromantes y astrlogos en el sentido peyorativo. Entonces mago
1
Nacido, pues, Jess en Beln de Jud en los das del rey se hace sinnimo de astrlogo y cultivador de ciencias ocultas. San
Herodes, llegaron del Oriente a Jerusaln unos magos, 2 di- Jernimo, comentando a Daniel, dice: La costumbre y lenguaje
ciendo: Dnde est el rey de los judos, que naci? Porque popular toma los magos por gente malfica 4 .
hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarle. 34 Al Los magos que aqu presenta el evangelio aparecen como per-
or esto el rey Herodes, se turb, y con l toda Jerusaln, y,
reuniendo a todos los prncipes de los sacerdotes y a los escri- sonajes importantes y hombres dedicados al estudio, principalmen-
bas del pueblo, les pregunt dnde haba de nacer el Mesas. te de los astros.
5
Ellos contestaron: En Beln de Jud, pues as est escrito por No eran, por tanto, reyes, como el lenguaje popular les asigna.
el profeta: No lo eran ni por su nombre de magos, ni por su casta de origen,
6
Y t, Beln, tierra de Jud, no eres ciertamente la ms pe- ni por su nmero. Ni se explica, si fuesen reyes, la forma como los
quea entre los prncipes de Jud, porque de ti saldr un jefe recibe Herodes, ni el modo como ellos marchan a Beln.
que apacentar a mi pueblo Israel.
7
Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, les in- Antes del siglo vi, ningn autor afirma expresamente que fue-
terrog 8cuidadosamente sobre el tiempo de la aparicin de la sen reyes. Nace esto precisamente por influjo del salmo 72, en el
estrella, y, envindolos a Beln, les dijo: Id a informaros sobre que se describe el mesianismo universal, diciendo que los reyes de
ese nio, y cuando le hallis, comunicdmelo, para que vaya Tarsis y de las islas le ofrecern dones (al Mesas) (Sal 72,10.11).
tambin yo a adorarle. 9 Despus de or al rey, se fueron, y la El primero que lo afirma es San Cesreo de Arles (c.470-543), en
estrella que haban visto en oriente les preceda, hasta que, lle- un sermn falsamente atribuido a San Agustn 5 . El arte los repre-
gada encima del lugar en que estaba el nio, se detuvo. l Al Hi-nta como reyes desde el siglo VIII 6 . En las pinturas de las cata-
ver la estrella, sintieron grandsimo gozo, n y, entrados en la
casa, vieron al nio con Mara, su madre, y de hinojos le ado- cumbas de Santa Priscila, de comienzos del siglo 11, hasta las de
raron, y, abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones: oro, incienso los siglos ni y iv, se los representa como nobles persas.
y mirra. 12 Advertidos en sueos de no volver a Herodes, se Sobre su nmero y nombre nada hay cierto. En las pinturas de
tornaron a su tierra por otro camino. las catacumbas y antiguos monumentos aparecen representados a
veces dos (iglesia de los Santos Pedro y Marcelino, siglo ni), cuatro
El evangelista precisa el nacimiento de Cristo en Beln de Jud. en las catacumbas de Domitila (siglo iv); otras veces se los repre-
La indicacin de Jud es para diferenciar este pueblo de otro Beln senta en nmero de seis. Y hasta llegan a doce en algunas represen-
situado en la tribu de Zabuln (Jos 19,15).
La escena es introducida bajo una indicacin cronolgica am- ' f!. MESSINA, Der Ursprung der Magier und die zarathustrische Religin (1930).
' ISTHAH., X V 3 , 1 ; XVI 2.39; H E R O D . , V I I 131.
plia. Sucede esta venida en los das del rey Herodes. Es Herodes ' ( IICKRN. De divin. I 1; II 42.
el Grande, que rein del 37 al 4 antes de Cristo, ya que la cronolo- ' In O.111. TI 3 .
"> IVruizi, De evangeliis t.2,321.
ga sobre el nacimiento de Cristo est mal fijada. '' 11. KT.KRER, Die heigen drei Konige in Lit. und Kunst (1909) p.57.
como mensajeros que anunciaban el nacimiento de un gran rey. conceptual judo y persa. Al estilo en que Filn relacionara la Bi-
As, el nacimiento de Mitrdates casualmente fue precedido por la blia con el platonismo, ya que los persas, por su religin, estaban
aparicin de un cometa, lo mismo que sucedi en el nacimiento ms cerca del judaismo que otros pueblos 12 .
de Augusto. Si sta era la preparacin ambiental, haca falta otra. Los Padres
Todas estas interpretaciones sobre la estrella que les aparece en se entretienen en comentar la suave providencia de Dios de llevar a
ruta y sirve de gua, estn al margen del texto, en el cual, o se trata, unos astrnomos al conocimiento del Mesas mediante un signo
como algunos autores pretenden, de un recurso literario, o, de lo celeste: Lumen requirunt lumine. Pero una ilustracin y mocin
contrario, el evangelista manifiestamente presenta esta estrella con sobrenaturales hubieron de ser el elemento definitivo.
un carcter sobrenatural. Esto por las siguientes consideraciones: Habiendo, pues, visto la estrella del Rey de los judos, se en-
a) Las estrellas se mueven de este a oeste, como los cometas; y aqu caminan a Jerusaln. All suponan que estuviese. As lo pensaron
va de Jerusaln a Beln, es decir, de norte a sur. b) La vieron en unos extranjeros.
oriente y luego desapareci, para aparecrseles de nuevo despus No dice el texto que fueran directamente a Herodes. Supusieron
de ms de un ao. c) Camino de Beln les va guiando y caminando que el acontecimiento tena que ser del dominio de todos, ya que
delante de ellos, d) La estrella de los Magos los preceda, hasta era un hecho de trascendencia nacional, por lo que se los introduce
que llegada encima del lugar en que estaba el Nio se par. Todas en Jerusaln, preguntando, sin ms, dnde estaba el Rey de los
estas caractersticas hacen ver que el evangelista presenta esta es- judos, que haba nacido.
trella como un fenmeno sobrenatural. Su semejanza puede encon- La simple presencia de los Magos no debi de ser un hecho de
trarse en lo que se lee en el xodo: que una columna de fuego, en especial importancia ni sensacin en las calles de Jerusaln. Su cor-
la noche, iba delante de ellos en el camino de Israel por el desier- tejo no debi de pasar de un cortejo caravanero algo ms distingui-
to (Ex 13,21). do que los ordinarios. Pero Jerusaln estaba acostumbrada a la
Si el fenmeno aparece como sobrenatural, cmo a su vista presencia de frecuentes caravanas y de tipos exticos.
supieron los Magos que aqulla era precisamente la estrella que La noticia lleg hasta Herodes. Herodes el Grande era un caso
anunciaba el nacimiento del Rey de los judos? patolgico. El crimen era ordinario en l como medio de asegurar
Los judos en su dispersin, en su cautividad de Babilonia y su trono. Si todo aquello le hubo de parecer una fantasa, temi
en su contacto con los persas, junto con la versin griega de los LXX, que las esperanzas mesinicas, tan acusadas por entonces, pudieran
difundieron sus esperanzas en su Mesas. Ms an: ese Mesas se crearle revueltas y peligros polticos. Las revueltas podan llegar a
esperaba precisamente en aquella poca. La aparicin del Mesas Roma junto con delaciones de descontento, y as peligrar su trono.
por entonces era una expectacin que reflejan los evangelios: el Bau- Como su polica organizada y su espionaje estaba montado en todas
tista predicando la inminencia de la llegada del Mesas, lo mismo partes ! 3 , y nada haba acusado con relacin a este asunto mesinico,
que los escritos de Qumrn y Flavio Josefo. La esperanza de este acaso no fue ajeno al pensamiento suspicaz y poltico de Herodes
Mesas judo haba trascendido al mundo pagano, hasta hacerse eco el que pudiera tratarse de una conjura contra l tramada desde
de ella varios autores. Virgilio tiene un clebre pasaje que parece fuera, ya que estos Magos llegaban preguntando por el nacido Me-
inspirado en los Orculos sibilinos en los que anuncia esta edad de sas, porque precisamente venan a adorarlo, lo que era recono-
oro, aunque los romanos lo entendieron de los Flavios. Y Suetonio cerlo por tal.
escribe: Era una antigua y firme creencia difundida por todo el Ante esta noticia se turb Herodes y toda Jerusaln con l.
Oriente que el imperio del mundo lo alcanzara hacia esta poca La turbacin de Herodes es muy explicable. Aunque fuese todo
un hombre salido de Judea u . aquello una fantasa, poda renovar esperanzas mesinicas y traer
Un nuevo elemento que contribuira a explicar esto es si los revueltas y posibles intervenciones de Roma. Pero por qu con
Magos fuesen persas discpulos de Zoroastro. En su doctrina se l se turb toda Jerusaln? Esta frase es un poco redonda, pero
esperaba un Socorredor, que dara definitivamente el triunfo al ya indica que aquello trascendi al pueblo. Fue por creerse que, en
principio del Bien, Ahura-Mazdah. Tanto que algunos Padres pen- verdad, haba nacido el Mesas? Unos catorce aos despus de esta
saron hasta en una posible profeca de Zoroastro sobre el Mesas. escena, a la defuncin de Arquelao, surgieron varios seudome-
No hay tal influjo proftico de Zoroastro, sino influjo judo sobre el sas 14. Probablemente en esta turbacin de Jerusaln se inclua
ambiente persa-caldeo, como se nota por los Orculos de Yshtape, en un complejo de causas: el anuncio inslito del nacimiento del Me-
el que se ve claramente la tendencia a entretejer conceptos de la sas, el temor con ello a los dolores mesinicos, y en gran parte
Biblia con ideas persas, tendencia que parece debida a algn escri- tambin el temor a las feroces represalias en sangre con que He-
tor judo que quera tender un puente de transicin entre el mundo
'-' MESSINA, El Sausyant nea tradizione harnea e la sua atiesa: Orientalia (1933)170-198.
1
' JOSEFO, ntiq. XIV 10,4; 9,4.
" JUSTINO, Hist. XXXVII 2 ; SERVIO, sobre la Eneida X 272. ' 4 JOSEFO, Antiq. XVII 10,4-8; BI i l 2,4; T C I T O , Hist. V 9.
38 SAN MATEO 2
SAN MATEO 2 39
rodes terminara todo aquello. Naturalmente, al turbarse Jerusaln
A Herodes, cerciorado de este dato, no le interesaba ms que
con l, no quiere decirse que fuese por los mismos motivos.
proceder prontamente y con astucia, pues aun parecindole todo
Herodes obra astutamente, como era caracterstico en l. Para aquello una fantasa, no ignoraba que hasta poda ser un enredo
esto convoca a todos los prncipes de los sacerdotes y a los escribas o intriga poltica que le preparaban. Precisamente en su mismo
del pueblo. palacio se haban urdido conjuras contra l bajo el pretexto de la
l sanedrn era el Gran Consejo de la nacin. Constaba de aparicin inmediata del Mesas, que terminaron en sangre 15.
71 miembros, divididos en tres grupos: prncipes de los sacerdotes,
Y para eso mand llamar en secreto a los Magos. Y, estando
que eran los ex sumos sacerdotes y los representantes de las gran-
a solas con ellos, les interrog cuidadosamente sobre el tiempo de
des familias sacerdotales; los escribas, que eran los cultivadores
la aparicin de la estrella. Vea relacin entre la aparicin de la
e intrpretes de las Escrituras, y los ancianos, que eran los repre-
estrella y el nacimiento del Mesas que le anunciaban. Esta escena
sentantes de los sectores importantes de la nacin. El Consejo es-
de llamar en secreto a los Magos para indagar por l mismo lo
taba presidido por el sumo sacerdote.
que pudiese est dentro de lo que la historia dice de Herodes. Jo-
El que Mateo slo cite en esta reunin a los prncipes de los sefo cuenta que Herodes mismo frecuentemente, disfrazado con
sacerdotes y a los escribas, pudiera explicarse, o porque Herodes un traje de hombre privado, en las noches, se mezclaba entre las
slo rene a quienes eran los que podan, como conocedores de la turbas para experimentar y saber por s mismo lo que sentan de
Escritura, responderle a sus deseos, o porque Mateo slo destaca su reinado 16.
a estos dos grupos, que eran los que interesaban, aunque suponien-
do que hubiese sido una reunin plenaria del sanedrn, como hace Una vez bien interrogados y sondeados los Magos por Herodes,
en otros casos. Herodes haca ya mucho tiempo (a.30 a.C.) que les suplic fuesen a Beln con su misin, y, una vez encontrado el
se haba desentendido del sanedrn por represalias, y porque, cre- Nio, se lo comunicasen para que l fuese tambin a adorarlo,
ciendo la oposicin popular contra l, no quera darle un rgano es decir, ir a postrarse ante l, rindindole as el homenaje de acata-
oficial. No obstante, cuando le era oportuno, nombraba tribunales miento como a Mesas.
a su medida. Tal fue el que convoc para condenar a muerte a sus Estos, al ponerse en camino hacia Beln, vieron de nuevo la
mismos hijos Alejandro y Aristbulo y otro para su hijo Hircano. estrella. El efecto que les caus se describe con un semitismo: se
Por eso, esta reunin que cita Mateo puede haber sido, o una alegraron con gran alegra, debido a la ausencia de frmulas espe-
reunin del sanedrn que, a ttulo excepcional, hizo con habilidad cficas superlativas, y que el traductor griego vierte en toda su
poltica hacia el mismo, y, sobre todo, en provecho suyo, o una materialidad. La estrella aparece sirvindoles de gua, hasta que les
simple reunin ms o menos amplia de los prncipes de los sacer- lleg a sealar el lugar: parndose encima de donde estaba el Nio.
dotes y de los escribas, afectos a l, y que pudieran informarle de El evangelista dice que entraron en donde estaba el Nio, que era
sus creencias sobre el lugar del nacimiento del Mesas. Y as les una casa. Se trata de una verdadera casa? O es un eufemismo
pregunta, no dnde naci, sino dnde haba de nacer el Mesas. en Mateo por la gruta? Autores antiguos pensaron que, en efecto,
casa era un eufemismo por gruta. As San Justino 17. San Jer-
La respuesta que recibe de esta asamblea es que haba de nacer nimo, en cambio, habla varias veces de la gruta y no habla nunca
en Beln de Jud, pues as est escrito por el profeta Miqueas. del recuerdo ni de la presencia en ella de los Magos. No sera nada
Miqueas haba profetizado, en el reino de Jud, entre 735-690. El improbable que la expresin casa de Mateo tenga su sentido real.
texto original de Miqueas dice as: Situada esta escena sobre ao y medio de distancia del nacimiento
Y t, Bethlehem Efrata, de Cristo, no es creble que la Sagrada Familia hubiese permanecido
eres pequea entre los miles de Jud: albergada en aquella gruta circunstancial; parece lo natural que
de ti saldr para m [un prncipe] hubiesen ocupado una modesta casa. El v.22 sugiere adems que
que sea dominador en Israel (Miq 5,2)- se haban establecido en Beln.
Los Magos, entrando en la casa, encontraron en ella al Nio y a
La palabra millares (be'alpe) puede significar que Beln no su madre. Al destacar aqu la presencia de Mara, sin decir nada de
llega a las mil personas entre las ciudades de un niillar en Jud, o Jos, parece querer aludir con ello al nacimiento virginal, del que se
que, aun teniendo mil personas, es pequea entre las ciudades que ocup ampliamente en el captulo anterior.
tienen ms de mil. Y postrndose en tierra, al estilo oriental, le adoraron. Era
Pero Mateo, siguiendo un procedimiento conocido, cita slo el modo de rendir homenaje. Era la llamada adoracin. Los judos
quoad substantiam, presentndolo con una modificacin, en fun- conocan varios tipos de adoracin o prosternaciones: a) una consista
cin del cumplimiento de la misma, y destacando slo lo que a l
interesaba: que era el nacimiento del Mesas all, y matizando la 13
JOSEFO, Antiq. XVII 1; 2,4; B I I 28,6; 29,1.4.
16
gloria que esto tena que suponer para Beln. JOSEFO, Antiq. XV 10,4.
" Dilogo LXXVIII, s; Prot. Sant. XXI 3.
40 SAN MATEO 2 SAN MATEO 2 41
slo en ponerse de rodillas; b) otra, de rodillas con las manos exten- relatos slo tienen contacto en particulares superficiales y secunda-
didas; c) otra, de rodillas tocando con la frente el suelo; d) y otra, rios, y el de Mt es mucho ms descarnado, menos grandioso, mientras
tirados a lo largo en el suelo y tocando con la frente el polvo l 8 . Ya la leyenda tiende a acentuar los elementos decorativos. Adems, el
en 327 antes de Cristo, Alejandro Magno oblig a los soldados a relato de M t llega a las fuentes de la primera comunidad cristiana
la proskynesis, que era arrodillarse, tocando el suelo con la frente, en Palestina, y por ello muy anterior al viaje de Tirdates, que tuvo
ante el Gran Rey, para adorarle como a una imagen viviente de lugar el 66 (SCHMID, o.a, ver. it. [1957] p.72). Y con una frase
la divinidad. Esta es la posicin que, probablemente, segn la des- vaga, aunque usual (1 Re 13,9.10) se habla de su partida por otra
cripcin de Mateo, adoptaron los Magos para rendir homenaje al ruta, sea por ignorrsela, sea por un simple cierre literario.
Nio-Mesas. No en el sentido de verdadera adoracin.
Y con la adoracin, abriendo sus tesoros, en el sentido b) La huida a Egipto y matanza de nios en Beln.
de cofres o valijas donde traan sus presentes, como exige el contexto,
le ofrecieron sus dones, ya que en el uso oriental, en la visita a los
2,13-18
13
reyes, se les ofreca, en seal de reverencia, algunos presentes, que Partido que hubieron, el ngel del Seor se apareci en
aqu consistan en oro, incienso y mirra. Eran dones principescos. sueos a Jos y le dijo: Levntate, toma al nio y a su madre
As le ofrece la reina de Sab a Salomn: Traa un equipaje consi- y huye a Egipto, y estte all hasta que yo te14avise, porque He-
derable de camellos transportando aromas, oro en gran cantidad y rodes buscar al nio para quitarle la vida. Levantndose de
piedras preciosas (i Re 10,2.13). noche, tom al nio y a la madre y parti para Egipto, ' 5 per-
maneciendo all hasta la muerte de Herodes, a fin de que se
El incienso y la mirra son gomas resinosas que proceden de cumpliera lo que haba pronunciado el Seor por su profeta,
la exudacin de algunos rboles, que al quemarse despiden per- diciendo: De Egipto llam a mi hijo. 16 Entonces Herodes,
fumes, muy del agrado y uso de los orientales. El incienso es pro- vindose burlado por los magos, se irrit sobremanera y man-
ducido por algunas variedades de la Boswellia, y la mirra es pro- d matar a todos los nios que haba en Beln y en sus trmi-
ducida por el Balsamodendron myrrha. nos de dos aos para abajo, segn el tiempo que con diligencia
Los Padres y la liturgia han pensado en un sentido simblico haba inquirido de los magos. 17 Entonces se cumpli la pala-
de estos dones. Ya San Ireneo destacaba esto, diciendo: Ofrecen bra del profeta Jeremas, que dice:
18
la mirra a aquel que debe morir; el oro, a aquel cuyo reino no tiene Una voz se oye en Rama,
fin; y el incienso, al Dios de los judos, que ahora se manifiesta a los lamentacin y gemido grande:
es Raquel, que Hora a sus hijos
gentiles. y rehusa ser consolada, porque no existen.
El oro aparece en los Salmos como ofrenda al Rey Mesas
(Sal 72,15).
LA HUIDA A EGIPTO. 2,13-15
El incienso era usado especialmente en los sacrificios judos en
el templo de Jerusaln. El incienso cobraba as un sentido de ofrenda No dice el texto que la noticia de la partida de los Magos hubiese
a Dios. llegado a Herodes inmediatamente de su marcha.
La mirra, aparte de que era usada como perfume (Cant 3,6), Pero el cielo interviene para salvar al nio. El ngel del Seor
era usada en embalsamamientos. Y as fue usada en el embalsama- se apareci a Jos en sueos. Esta debe ser la noche siguiente a la
miento del cuerpo muerto de Cristo (Le 23,56; Jn 19,40.41). partida de los Magos, pues Mateo dice que esta aparicin fue cuando
Hecho esto, cumplido el objetivo de su viaje, los Magos, que haban partido. Y el ngel le notifica la necesidad de ponerse en
estaban al margen de la astucia de Herodes en la misin que les salvo, pues Herodes va a buscar al nio para matarlo. El aviso se
haba encomendado, son advertidos en sueos que no volviesen da a Jos como protector de la Sagrada Familia y padre legal del
a Herodes nio. El aviso, adems, es una orden: Toma al nio y a su madre
y huye a Egipto. El trmino es expresivo: huye Los planes de
A propsito de la historicidad de este relato se alega el viaje que
Dios en la obra de su Hijo encarnado son redentores. No es el
hizo a Nern el rey mago Tirdates de Armenia. Schmid dice a este milagro lo que le hace la vida fcil. Esta sola expresin es la mejor
propsito en su Das Evangelium nach Matthus: Es imposible en- condena de toda la literatura apcrifa que hace de este viaje un
tender su viaje como un eco del viaje de obsequio que (segn Din camino triunfal: leones que se amansan a su paso, palmeras que se
Casio, LXIII, 1-7; PLINIO, N . H. XXX 1,16; SUETONIO, ero 13) inclinan para darles sombra y proporcionarles con sus dtiles
emprendi el rey mago Tirdates, con un gran squito, el 66 d. C. alimento, los dolos de Egipto que se rompen ante la presencia del
para rendir homenaje al emperador Nern como a su dios, Mitra, nio Dios.
para llevarle dones y volver a su tierra por otro camino. Los dos
La orden fue cumplida inmediatamente, pues Jos, levantndose
1 8
S T R A C K - B . , Kommentar... I p.78.
de noche..., parti para Egipto.
42 SAN MATEO 2 SAN MATEO 2 43
Pocas cosas tan fuertes como esta huida de la Sagrada Familia. de situaciones que le permite evocar ante ello las palabras del pro-
Un rey que es un tirano y un loco, hace huir a Dios, a la madre feta. Piensan algunos autores que Mateo lo aplica en sentido tpico.
de Dios y a su padre legal, en una jornada de unos cinco das por Sin embargo, no hace falta recurrir a este sentido. Puede explicarse
un desierto, para salvar su vida. muy bien por un procedimiento usual rabnico, de minore ad
Egipto era el pas clsico de refugio poltico. Era provincia maius. Si Oseas pudo decir eso de Israel, mi hijo, esto mismo
romana, gobernada directamente por un prefecto, y fuera, por tanto, poda decirse a fortiori, puesto que Dios lo haca con ms amor y
de la jurisdiccin de Herodes. Toda injerencia en ella por parte de llamaba de aquel destierro a su verdadero Hijo.
Herodes podra acarrearle serias represalias polticas. En los prime- La frmula que para esto usa Mateo griego: a fin de que se cum-
ros aos de la era cristiana, los judos tenan colonias florecientes pliese lo dicho por el profeta, no tiene necesariamente en la koin
en Alejandra y Helipolis. En Alejandra ocupaban dos de los ni en Mateo un sentido de finalidad, sino que puede tener el sentido
cinco barrios de la ciudad. Filn calculaba en un milln los judos amplio de cumplirse as aquello dicho por el profeta por cierta
que vivan en Egipto. All formaban corporaciones ricas y altruistas semejanza con el caso presente.
que prestaban socorro a sus conciudadanos. J. Juster l 9 enumera
una larga lista de ciudades egipcias en las que moraban colonias
de judos. La providencia de Dios los lleva a un lugar polticamente M A T A N Z A DE N I O S E N B E L N . 2,16-18
seguro, Egipto, y los pone entre colonias de sus conciudadanos.
Cuando al cabo de dos o tres das, en que el retorno de los
As podran ser atendidos por ellos, vivir su vida y hablar su lengua. Magos no se hizo, segn lo convenido, produjo esto en Herodes
De Beln a Egipto tenan dos caminos. Uno el ordinario, por la una de esas reacciones habituales y brutales en l. Considerndose
va de la costa, hasta llegar al Waddi el-Arish, el torrente de Egip- burlado por aquellos Magos, se irrit grandemente. Se mezclaron
to, que era el lmite. Iba por Ascaln y Gaza, en la Filistea, y segua en l lo que consider injuria burlesca y temor de alguna posible
despus por Rapha hasta Casium y Pelusa. Era el ms ordinario conjura. Y el zorro se transform en lobo. Y temiendo en una con-
y el ms fcil. El otro era internarse en el desierto por Hebrn y jura solapada de tipo mesinico como las que hubo en su misma
Berseba, para tomar algunos caminos secundarios que los adentra- corte o que pudiese quedar alguna semilla de aquella expectacin
sen en Egipto. Qu ruta tomaron? Se piensa que por el desierto, o conjura, dio la orden brutal de que se matase en Beln y su
ya que tomar la va de la costa, que era la ms fcil y ordinaria, tam- trmino a todos los nios de dos aos para abajo, segn el tiempo
bin era la ms peligrosa, pues la podra vigilar especialmente la que con diligencia haba inquirido de los Magos.
polica de Herodes si se descubra o sospechaba la huida de alguno
Esta reaccin es un caso normal en aquella psicologa patolgica
de Beln. De Beln a El Cairo hay unos 500 kilmetros, lo que supone,
de Herodes. Este no tena otra obsesin que conservar su trono. En
a pie o en caravana, unos catorce das de camino. orden a esto sacrificaba cuanto fuera necesario. El crimen era para
Dnde se estableci la Sagrada Familia? No se sabe. En el l una medida poltica normal para mantenerse en aquel trono,
viejo Cairo se muestra la iglesia copta de Abu-Sargah como lugar que, adems, era usurpado. As, segn cuenta Josefo, mand matar
de residencia de la Sagrada Familia; otras tradiciones sealan el a su yerno Jos, a Salom, al sumo sacerdote Hircano II, a su mujer,
monasterio de Koskm, cerca de Asmuniam, en el medio Egipto. a la que, por otra parte, idolatraba, la asmonea Mariamne; al her-
Otra tradicin, que parece llegar hasta el siglo v, los hace remontar mano de ella, Aristbulo; a la madre de stos, Alejandra; a los mismos
el Nilo hasta llegar a la ciudad de Hermpolis, en el alto Egipto. hijos de l: Alejandro, Aristbulo y Antpatera ste cinco das
Todas estas tradiciones estn desprovistas de verdadero fundamento antes de su misma muerte; a Kostobaro, noble idumeo; a otra
histrico. mujer llamada tambin Salom, a Bagoas y a todos los siervos que
San Jos recibi la orden de permanecer all hasta nuevo aviso haban concebido ciertas esperanzas mesinicas; y hasta hizo que se
del ngel. Al nuevo aviso de retorno, Mateo dice que se cumplira encerrase en el anfiteatro de Jeric a todos los nobles judos, y dio
lo que haba pronunciado el Seor por su profeta: De Egipto la orden de que a su muerte se los matara a todos a flechazos,
llam a mi hijo. La cita es del profeta Oseas (11,1). En sentido aunque, estando prisioneros, la orden no se cumpli 2 0 . En este
literal, esta frase de Oseas se refiere a que Yahv, por amor, ambiente de crimen, nada significaba para Herodes el dar la orden
llam, sac a Israel de la cautividad y destierro de Egipto. Esto en de matar un grupo de pequeos aldeanos, mxime cuando el mismo
( >HININ no es una profeca, sino una exposicin del amor de Yahv Josefo cuenta que, cuando hizo encerrar en el hipdromo de Jeric
ti Ur.u'l, su pueblo, su hijo. Mateo, que en su evangelio est a los nobles judos para que se los matase a su muerte, quera
(li'Htui'uiulo el cumplimiento de las profecas mesinicas del A. T. en ensaarse cruelmente en todos, lo mismo en los culpables que en
( lii'tlo, lu vinto en esta escena evocada por Oseas una semejanza los inocentes.
El evangelio no dice que toda esta matanza de nios fuese el adems geogrficamente muy oportuna, porque, segn una tradi-
mismo da ni con el aspecto simultneamente trgico con que lo cin (1 Sam 10,2), su tumba se encontraba en estos parajes.
representa el arte. Sin embargo, cabra preguntarse por qu Mateo evoca ahora este
La orden de Herodes fue de matar a estos nios en Beln y pasaje, puesto que la matanza de estos nios tiene lugar en Beln,
en su trmino. La expresin usada indica bien que se refiere, no que est enclavado en la tribu de Jud, como el mismo Mt dice (2,1).
a otros pueblos circunvecinos, sino a lo que constitua el radio de Y Raquel no era madre de Jud, sino que ste era hijo de otra mujer
Beln: el ncleo del pueblo y sus pequeos suburbios. de Jacob, llamada La (Gen 29,35).
Sobre el posible nmero de estos inocentes nios asesinados se Mateo sabe que no se trata del cumplimiento de una profeca,
han dado cifras puramente fantsticas. pues se trata de una escena histrica referida por Jeremas y evocado
Como cifra normativa se puede tomar la frase de Miqueas. En este pasaje poticamente por l. Raquel fue siempre considerada como
tiempo de Miqueas, Beln era pequea entre las ciudades de mil uno de los grandes antepasados de Israel. Y la analoga de situaciones
habitantes. Se podra suponer normativamente que, tanto en tiempo castigos en el pueblo de Israelle permita reevocar la escena
de Miqueas como en tiempo del nacimiento de Cristo, Beln pudiese literaria de Jeremas. As, en este sentido amplio, Raquel poda
tener sobre 1.000 habitantes. llorar a estos hijos suyos inocentes. Pero la evocacin de Mateo se
Concretamente, Beln en 1940 tena 7.000 habitantes. Y desde haca ms natural, ya que haba otra tradicin segn la cual el
el 1 de abril de 1938 al 1 de abril de 1940 nacieron 561 nios; de sepulcro de Raquel se encontraba en el camino de Efrata, que es
stos, 262 varones y 299 hembras 21. Si Beln tena en los das del Beln (Gen 35,19). En esta evocacin de Raquel se quera perso-
nacimiento de Cristo unas 1.000 personas, le correspondera en dos nificar el duelo nacional ante aquel crimen.
aos el nacimiento de unos 80 nios. Pero, siendo el ndice de mor-
talidad infantil en la actualidad casi la mitad antes de llegar a los
cinco aos, y siendo aproximadamente igual el nmero de nacimien- c) El retorno a Nazaret. 2,19-23
tos de nios y nias y suponiendo que Herodes no tuviese inters
en mandar matar a las nias, acaso se pueda aceptar como verosmil La tercera seccin de este captulo expone el retorno de la
el nmero de estos nios inocentes en unos 22. Sagrada Familia de Egipto, y justifica el motivo histrico de este
retorno y hace ver luego cmo con ello se cumpla tambin un
La Iglesia los venera por santos y como a mrtires. De ellos anuncio proftico mesinico, segn el cual Jess haba de ser deno-
dice bellamente San Agustn qne con razn pueden llamarse pri- minado Nazareno.
micias de los mrtires los que, como tiernos brotes, se helaron al
primer soplo de la persecucin, ya que no slo por Cristo, sino en I9 Muerto ya Herodes, el ngel del Seor se apareci en sue-
vez de Cristo, perdieron la vida 22 . os a Jos en Egipto 20 y le dijo: Levntate, toma al nio y a su
Ante aquella crueldad, dice Mateo se cumpli lo que dice Jeremas: madre y vete a la tierra de Israel, porque son muertos los que
atentaban contra la vida del nio. 21 Levantndose, tom al
Una voz se oy en Rama, nio y a su madre y parti para la tierra de Israel. 22 Mas, ha-
lamentacin y gemido grande: biendo odo que en Judea reinaba Arquelao en lugar de su pa-
es Raquel, que llora a sus hijos dre Herodes, temi23ir all, y, advertido en sueos, se retir a la
y rehusa ser consolada, porque no existen. regin de Galilea, yendo a habitar en una ciudad llamada
Nazaret, para que se cumpliese lo dicho por los profetas, que
La cita es de Jeremas (31,15). Histricamente, este pasaje de sera llamado Nazareno.
Jeremas se refiere a la escena de las concentraciones de judos
que Nabucodonosor hizo en Rama para ser deportados a Babilonia EL RETORNO A NAZARET. 2,19-23
(Jer 40,1; cf. 31,18-20). Rama estaba enclavada en la tribu de
Benjamn; corresponde'a la actual er-Ram, a unos nueve kilmetros Despus de la muerte de Herodes, otra vez el ngel del Seor
al norte de Jerusaln 23 , y Jeremas, por una figura retrica oportuna se aparece en sueos a Jos en Egipto, para ordenarle la vuelta a
prosopopeya, haba evocado a la madre de Benjamn y Jos, Israel, conforme le haba dicho, porque ya haban muerto los que
Raquel, que, adems, era considerada como uno de los grandes atentaban contra la vida del nio.
mt.cpasados del pueblo de Israel, y la evoca como llorando a estos Herodes muri poco antes de la Pascua del 750 de Roma.
piKoneros que marchan a la cautividad. La evocacin se haca Segn el aviso del ngel, haban muerto los que atentaban
1
contra la vida del nio. Naturalmente, la forma plural aqu empleada
' FISHER, El Oriente Medio (1952) 267; HOLZMEISTER, Quot pueros urbis Bethlehem Hero-
1
" > ncciderit (Mt 2,16): V D (1935) 373-379. no alude a otras gentes interesadas en la muerte del nio, mxime
Serm. 10 de Sanctis. una vez muerto Herodes. La forma plural no es ms que una remi-
\ B E L , Gograph. de la Palest. (1938) II 4 2 7 : RUFFENACH, Rachel plorans filios suos:
^ 4 ) 5-7: BOVER, 1 sepulcro de Raquel: E s t B (1928) 227-237. niscencia literaria del libro del xodo, cuyo estilo literario tantas
46 SAN MATEO 2 SAN MATEO 3 *
veces influye en las redacciones. All se dice a Moiss, que estaba raz netser, retoo, evocndose as el anuncio mesinico de lsaia.^
escondido en Madin: Ve, retorna a Egipto, pues ya han muerto etctera 26.
los que buscaban tu vida (Ex 4,19), que era, como el texto dice, Probablemente, y reconocindose lo problemtico an del terri^
el faran (Ex 2,15.23). parece que aqu se trata de un caso de simple valor literario, no e$_
Herodes nombr en su testamento a Arquelao, hijo suyo y de su trictamente proftico (al modo que Mateo evoc el lamento de R^ s
mujer la samaritana Maltace, heredero del trono de Judea con el quel sobre los Inocentes), y que est construido sobre el juego d^
ttulo de rey, aunque el Csar slo le concedi el ttulo de etnarca. palabras, tan del gusto oriental, entre Nazaret y Nazoraios, evocan,,
Ya desde el comienzo de su gobierno, incluso antes de ser con- dose con ello, ms que el desprecio, el retoo (netser) mesianic^
firmado por Augusto, Arquelao mostr una gran crueldad. Pocos de Isaas o el retoo (tsemah) de los profetas, y con lo cual Ma.,
das despus de la muerte de Herodes, Arquelao hizo aplastar en teo, en su evangelio de tesis mesinica, destacaba por este proceda
el mismo atrio del templo una sedicin popular, causando tres mil miento, una vez ms, y por un nuevo motivo, el valor providencial,
muertos. Nueve aos despus tuvo que ser depuesto por Augusto, mente mesinico de Cristo, al venir a establecerse en Nazaret. Aljj
a causa de sus violencias, a peticin de sus subditos, pasando Judea iba a crecer este retoo y de all salir para su obra mesinica.
a ser provincia romana, y siendo l desterrado a Viena, de Galia 24 .
Esto explica bien la conducta prudente de Jos de no ir a vivir CAPITULO 3
a Judea, seguramente a Beln, ya que caa bajo la jurisdiccin de
Arquelao, y siempre era un peligro para el nio el estar al arbitrio El captulo tercero est destinado a exponer el comienzo de 1^
de aquel dspota. vida pblica de Cristo. Es el tema central de las catequesis prim
tivas. Tiene dos partes muy marcadas: a) la predicacin del Bautis,
Por eso se viene a establecer a Nazaret, donde haban vivido,
que estaba en Galilea, y que haba sido dada por Herodes, y con- ta, preparando a Israel a la recepcin del Mesas (v.1-12); b) e j
firmada su decisin por Augusto, a Antipas. Este, a pesar de su bautismo de Cristo (v.13-17).
sensualidad y astucia, era de tendencias muy distintas, y se mostr
benvolo en su gobierno. a ) La predicacin del Bautista preparando a Israel
Nazaret en la poca de Cristo era un villorrio insignificante, que a la recepcin del Mesas. 3,1-12 (Me 1,1-8; Le 3,1-18;
no es citado nunca, fuera de los documentos cristianos, hasta el Jn 1,19-36)
siglo VIII d. C , en una elega juda de Kalir 25 . El momento de la predicacin del Bautista para preparar a Is-
Cunto tiempo haya durado la estancia de la Sagrada Familia rael a recibir al Mesas es de una importancia tal, que los cuatro
en Egipto no se sabe. Herodes muri sobre la Pascua del 750 de evangelistas lo destacan.
Roma. Arquelao fue all a obtener la autorizacin del Csar, y Lucas, en el relato de la infancia, lo pone morando en los de-
volvi en el otoo del mismo ao. Como no se sabe el tiempo trans- siertos hasta el da de su manifestacin a Israel, en donde creca y se
currido entre la matanza de los Inocentes y la muerte de Herodes, fortaleca en espritu (Le 1,80). All se prepar el Bautista hasta este
no es posible hacer un clculo. Acaso pueda cifrarse su estancia momento histrico. El Bautista se haba preparado para esta misin
en algo ms de un ao. en vida de austeridad y penitencia. Ni poda ser ajeno a l el cono-
cimiento de toda una atmsfera sobrenatural que hubo en torno a
E L SENTIDO PROFTICO DE LLAMARSE NAZARENO. 2,23 su nacimiento y a la concepcin y nacimiento del Mesas, su pa-
riente segn la carne. Gracia externa e interna le llevaron a esta
Segn Mateo, esta ida de Jess a Nazaret se hizo, en sus altos cuidadosa preparacin para su misin de precursor del Mesas. Una
motivos, para que s cumpliese lo dicho por los profetas: que sera mocin de Dios vino sobre Juan, y ste comprendi que haba lle-
llamado Nazareno. gado el momento de su misin pblica de precursor, en Israel, del
El problema que esta afirmacin de Mateo crea es clsico, y an Mesas.
no se propuso una solucin definitivamente satisfactoria. Pero, no 1
En aquellos das apareci Juan el Bautista predicando en el
encontrndose esta profeca en la Escritura, son varias las solu- desierto de Judea, 2 diciendo: Arrepentios, porque el reino de
ciones que se han propuesto. Se tratara de una interpolacin que, los cielos est cerca. 3 Este es aquel de quien habl el profeta
por efecto de una glosa primitiva, pas luego al texto; o de una pro- Isaas cuando dijo:
feca perdida; nazareno estara como sinnimo de despreciable, Voz del que clama en el desierto:
atendiendo a lo insignificante de Nazaret; estara en funcin de la Preparad el camino del Seor,
haced rectas sus sendas.
24
JOSEFO, Antiq. XVII 9,1-3; BI II 1,2-3. 26
HOLZMEISTER, Quoniam Nazarenus vocabitur: VD (1937) 21-26; LYONNET, Quonia1*1
25
STRACK-B., Kommentar... I p.92. Nazaraeus vocabitur: VD (1944) 195-206.
48 SAN MATEO 3 SAN MATEO 3 49
4
Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba un cinturn de Sin embargo, la actividad del Bautista no se limitaba a ejercerla
5
cuero a la cintura y se alimentaba de langostas y miel silvestre. en un solo lugar de aquella zona. Al menos, en una primera fase,
Venan a l de Jerusaln y de toda Judea y de toda la regin
del Jordn, 6 y eran por l bautizados en el ro Jordn y confe- Juan despleg una actividad de apostolado yendo por toda la re-
saban sus pecados. gin del Jordn, predicando un bautismo de penitencia para el per-
7 dn de los pecados (Le 3,3). Este pasaje de Lucas sita bien la
Como viera a muchos saduceos y fariseos venir a su bautis-
mo, les dijo: Raza de vboras, quin os ense a huir de la interpretacin de Mateo, cuando dice que apareci el Bautista pre-
ira
9
que os amenaza? 8 Haced frutos dignos de penitencia, dicando en el desierto de Judea. Juan era un predicador volante.
y no os forjis ilusiones dicindoos: Tenemos a Abraham por Esto fue lo que provoc aquel movimiento de masas de toda la re-
padre. Porque yo os digo que Dios puede hacer de estas piedras gin de Judea en torno a l, pues venan a l de Jerusaln y de
hijos de Abraham. 10 Ya est puesta el hacha a la raz de los toda la Judea y de toda la regin junto al Jordn (Mt 3,5;
rboles, y todo rbol que no d fruto ser cortado y arrojado
al fuego. Me 1,5; cf. Le 3,7). En ocasiones, el Bautista tena lugares especia-
]
l Yo, cierto, os bautizo en agua para penitencia; pero detrs les donde bautizaba. Los sinpticos slo lo sitan en esta zona,
de m viene otro ms fuerte que yo, a quien no soy digno de pero el cuarto evangelio hace ver que su dinamismo de apostolado
llevar las sandalias; l os bautizar en el Espritu Santo y en el lleg hasta Betania, en TransJordania, donde bautizaba, y que era
fuego. 12 Tiene ya el bieldo en su mano y limpiar su era y en una ensenada hecha por el ro; y tambin bautizaba en Ainn,
recoger su trigo en el granero, pero quemar la paja en fuego cerca de Salim (Jn 3,23), sobre el curso medio del Jordn, en la Cis-
inextinguible. jordania, identificada ya a fines del siglo iv a 12 kilmetros al sur
E L ESCENARIO
de Beisn (Escitpolis), por Eusebio en su Onomasticon 3 . Eran ra-
zones de apostolado y de conveniencia el ejercer el bautismo, a ve-
Juan el Bautista tiene por escenario de su actuacin de precur- ces, en determinados lugares; posiblemente las crecidas del Jordn
sor el desierto de Judea (Mt). No es un desierto arenoso, como el le llevaban a determinados vados, que se prestaban mejor para ejer-
Sahara, sino un terreno abrupto, pedregoso y estril. Slo en la pri- cer estos bautismos, como en el caso de Ainn, donde haba mu-
mavera logra en algunas partes algo de verdor. Tiene 8o kilmetros cha agua y venan a bautizarse.
de largo, 20-25 de ancho y una superficie de unos 1.700 kilmetros
cuadrados de superficie 1. Esta zona inhspita fue el teatro de las EVOCACIN DE ISAAS SOBRE EL BAUTISTA
meditaciones de Juan. Era un lugar apto a la vida eremtica.
Sin embargo, choca, en esta redaccin, cmo el Bautista utiliza Los tres sinpticos, al hacer la presentacin del Bautista en fun-
el desierto precisamente para su accin de apostolado mesinico. ciones de precursor, evocan un pasaje del profeta Isaas. Me trae
Pues a l van a venir multitudes de Jerusaln y Judea, para ser adems los versos de Malaquas. Mateo y Lucas se limitan al pasaje
bautizadas en el Jordn. Pero su explicacin la da explcitamente de Isaas, aunque Le lo trae con ms amplitud. Mt trae el primer
San Lucas: Y vino el Bautista por toda la regin del Jordn, predi- versculo del pasaje, en el que se da ya toda la sustancia del mismo.
cando un bautismo de penitencia... (Le 3,3). En ella haba abun- El pasaje de Isaas en el original hebreo dice as:
dantes poblados. 3
Probablemente hubo tambin en la eleccin del desierto para Una voz grita:
la preparacin mesinica del Bautista otra razn de tipo ambiental. Abrid camino a Yahv en el desierto,
allanad en la soledad el camino de nuestro Dios.
Los documentos de Qumrn han hecho ver que esta comunidad 4
Que se rellenen todos los valles
se haba retirado al desierto precisamente para esperar all la hora y se rebajen todos los montes y collados;
mesinica. As se dice en la Regla de la comunidad: De acuerdo que se allanen las cuestas
con estas determinaciones, se alejarn de los hombres impos para y se nivelen los declives.
5
ir al desierto y preparar all el camino de El (Dios), como est escri- Porque se va a mostrar la gloria de Yahv,
to: En el desierto preparad el camino de Yahv..., allanad en la y la ver toda carne a una (Is 40,3-5).
estepa un sendero a nuestro Dios 2 .
Como se ve, Mateo slo cita el primer versculo, pero que, en
Tuvo algunos contactos el Bautista, en su primera fase de re- sustancia, contiene el pensamiento repetido de los siguientes. Mt lo
tiro, con estas comunidades de Qumrn? Es hoy un tema de inte- toma de la versin de los LXX.
rs, y que no sera improbable. Precisamente en Qumrn aparecen El pasaje de Isaas alude a la vuelta de la cautividad de Babilo-
acusadas prcticas penitenciales y baos sagrados. Ni aquel ambien- nia. Yahv los conduce. El profeta, siguiendo las costumbres orien-
te, geogrficamente cercano al suyo, pudo serle desconocido.
1
tales para las visitas a los pueblos de los reyes y grandes personajes,
ABEL, Gograph. de la Palest. (1933) I 104SS; cf. ib. 436.
2
VERMES, Les nianuscrits du Dsert de Juda (1953) 149-147. 3
ABEL, Exploration de la vallie du Jourdan (1913) 220-223.
50 SAN MATEO 3
SAN MATEO 3 51
pide, poticamente, que se preparen el camino y la zona desrtica
ris (Lev 11,22). Lo mismo dice la Mishna, en donde se hace una
por donde deberan pasar para volver 4 . Yahv volva a reinar en
ms precisa distincin entre langostas inmundas y no inmundas 6 .
Israel. La evocacin era totalmente sugestiva. El Bautista era el
San Jernimo testifica que, en sus das, eran el alimento de los
precursor, que anunciaba la inminente llegada del reino de los cie-
orientales pobres, y sobre todo de la gente nmada o beduina 7.
los. S la evocacin poda quedar en una analoga potica para pro- En una tradicin juda hay un rasgo que demuestra cmo estas lan-
clamar, sin ms, la grandeza del que llegaba y su obra, la proyec- gostas secas constituan ya en los tiempos antiguos un artculo de
cin o adecuacin que hace aqu el evangelista, al aplicar el texto venta. Los comerciantesse dice-las rociaban con vino para
de Dios, Yahv, a Cristo, seguramente lo hace en una adecuacin darles un aspecto atrayente 8 . Hoy mismo los rabes las comen
de identidad, as como la rectificacin que pide alude a una recta despus que les han quitado la cabeza, las alas y la parte posterior;
preparacin de las vas morales, que era precisamente el oficio del luego las mezclan con dtiles... o las tuestan al fuego y las comen
Bautista. Sin embargo, adaptan el texto a la situacin geogrfica como un trozo de carne, o tambin las secan para conservarlas 9 .
del Bautista, al decir: Voz del que clama en el desierto...
La miel silvestre aparece citada en la Escritura varias veces.
Es la miel que las abejas dejan libremente en las cavidades de las
DESCRIPCIN DEL BAUTISTA rocas, en las cortezas de los rboles o en otros lugares.
La descripcin de la figura asctica del Bautista es omitida por Pero tambin se llama miel silvestre a las exudaciones de
Le. La traen Mt y Me, dando de l su vestido y su comida. ciertos rboles; de los cedros habla Hipcrates, y de las palmeras
Vestido.Apareca con un vestido tejido de pelos de camello de Jeric, Flavio Josefo 10 . De esta miel de las palmeras de Jeric
(Mt-Mc). Por vestidura ponen tanto Mt como Me una palabra (him- dice Josefo que apenas cede en suavidad a la otra, lo mismo que la
tion) genrica por vestido, ya que lo mismo podra significar la miel silvestre depositada en las cavidades de las piedras y rocas.
tnica que el manto. Si quisiera precisarse ms, habra que pensar A esta miel procedente de exudaciones de rboles tambin se la
que, si por razn de la austeridad penitencial llevara preferente- llama miel silvestre 1 J . Pero, como no haba sobre los bordes del
mente la tnica, el sentido proftico con que aparece evoca el Jordn ni rocas ni flores del campo, la miel hubiese sido all una
manto peludo que aqullos usaron en su oficio (Zac 13,4). fortuna muy rara, en lugar de representar un alimento vulgar 12 .
La vestidura, su tnica, estaba tejida de pelos de camello. Es Pero tambin hay otra exudacin del arbusto Tamarix manni-
un tejido spero y duro. Los beduinos palestinos tejen todava sus fera, llamada miel, aunque de gusto inspido, semejante a la que
capas de pelos de camello o de cabra. Acaso pudiera ser una piel los monjes del Sina recogen anualmente en algunas cantidades.
de camello disecada o curtida, y que la vesta encima. Usando, ade- Como, en cambio, en esta regin del Jordn se da la Tamarix man-
ms, un ceidor de cuero. Flavio Josefo, unos veinticinco aos nifera, que es la exudacin de este arbusto, a la que, segn Suidas,
despus de esta aparicin del Bautista, queriendo seguir un ideal los ebionitas llamaban tambin miel silvestre 13 , concluye Lagrange:
asctico, teniendo ya casi los diecisis aos, se retir, despus de Estando los bordes del Jordn cubiertos de Tamarix, pensamos que
haber sido esenio, a hacer vida con un ermitao llamado Bann, que son estos arbustos los que proporcionaban a Juan una comida in-
viva en el desierto y que se vesta de lo que producan los r- spida 14 . Todo ello era el signo de la austeridad de vida que llevaba
boles 5 . en el desierto el Bautista. Del ermitao Banno, con el que hizo vida
de retiro por algn tiempo Flavio Josefo, dice de l que se alimentaba
La descripcin del Bautista refleja la indumentaria de austeri- slo de las cosas que se producan espontneamente 15 .
dad proftica que traa el profeta Elias. Cuando el rey de Israel
Ozas estaba a punto de muerte, el profeta Elias sale al encuentro Por Lucas se completa la pintura de la austeridad del Bautista,
de sus mensajeros que iban a consultar por su salud al dios de Ac- al decir que no coma pan ni beba vino ni licores embriagantes
carn, y lo describan al rey diciendo: Era un hombre vestido con (Le 1,15; 7,33). Con lo que describe su vida de consagracin a Dios.
pieles y con un cinturn de cuero a la cintura (4 Re 1,8; cf. Zac 13,4). 6
H U L L I N , 3,7; STRACK-B., Kommentar... I p.98-100; BONSIRVEN, Textes n.2062.2171.
As se presenta al Bautista con la evocacin del profeta Elias, pre- 7
8
Adv. Iovin.: M L 23,308.
W I L L A M , La vida de Jess... (1940) 250.
cursor del Mesas. 9
JAUSSEN, Coutumes des rabes au pays de Moab (1903) 250; H . GRGOIRE, Les saute-
relles de St. Jean Baptiste: Byzantion (1929-30) 109-128.
Alimento.El alimento que usaba era el que espontneamente 10 B I I V 8,3.
poda hallar, y que era saltamontes (akrdes) y miel silvestre. 11
12
D I O D O R O S c , X I X 94,10.
LAGRANGE, Evang. s. St. Matth. (1927) 49.
Las langostas que citan los evangelistas son los saltamontes. 13 SAN E P I F A N I O , Haer. X X X 13.
Eran conocidos en la antigedad como comida. Ya en el Levtico 14
LAGRANGE, Evang. s. S. Matth. 49.
15 JOSEFO, Vita 2.
se declara que es animal no inmundo la langosta, y que lo come-
4
HOLZMEISTER, Prate viam Domino: V D (1921) 366-368.
5
JOSEFO, Vita 2.
52 SAN MATEO 3
SAN MATEO 3 53
Los descubrimientos de Qumrn han hecho ver que los miem-
E L OFICIO DE JUAN EL BAUTISTA bros ya plenamente incorporados a la comunidad tenan purifica-
ciones rituales 18. Tambin se conoce el bautismo de los prosli-
La misin de Juan era predicar la penitencia, como prepara- tos, de los gentiles que queran ser incorporados al judaismo. Uno
cin para recibir dignamente la aparicin inminente del reino de de los ritos que exige el Talmud es la tebilah, o bautismo por in-
los cielos, y para lo cual, como un rito que exhortaba y vinculaba mersin, en el cual se cubra el proslito de agua hasta la cintu-
ms a las gentes a esta obra, usaba un bautismo, que l adminis- ra 1 9 . Pero se discute si su institucin es anterior o posterior a los
traba, y al que acompaaba una confesin de los pecados (Mt 3,5.6; tiempos del Bautista.
Me 1,5; Le 3,3). Por tanto, este triple oficio de Juan era: Pero no interesa pensar en posibles influjos de estos ritoses-
a) Exhortar a la penitencia, porque llega el reino de los cie- pecialmente esenios y Qumrn, pues Juan no tiene por qu co-
los. La inminencia del mismo hace considerarlo ya como inaugu-
piar un rito que surga espontneo y que era de sobra conocido.
rado (ggiken). Para recibirlo hay que prepararse a ello; hay que
hacer penitencia. Pero el trmino que se usa por penitencia es Juan viva y se mova en la esfera del Antiguo Testamento, y su
sumamente significativo (metanoeite). No significa propiamente el bautismo se inspiraba ciertamente en las profecas del mismo 2 0 .
aspecto penitencial y asctico de la penitencia, aunque pueda in- En los profetas, aparte del sentido espiritual que encerraban, eran
cluirlo como una consecuencia, sino que indica algo mucho ms formuladas literariamente, a veces, sus expresiones de purificacin
profundo. Significa un cambio de mente, de pensar, pero que en por medio del agua (Ez 36,25; cf Zac 13,1). Era un ambiente y un
sentido semita es tambin un modo de ser. Responde el verbo he- espritu que hacan surgir espontneamente el rito del Bautista.
breo shub, volverse, con el que tantas veces exhortan los profetas Pero en l haba algo muy especfico suyo y nico frente a todo
al pueblo a volverse a Dios, a convertirse. Es cumplirse en un influjo en el rito: el sentido y el contenido del mismo. Este bautis-
sentido moral lo que los evangelistas evocan aqu de Isaas: Prepa- mo tena el sentido de conversin: el recto camino de la moral en
rad los caminos del Seor, enderezad sus senderos. orden a prepararse dignamente a recibir al Mesas. Por eso era un
b) L a funcin caracterstica de Juan, en la que sintetizaba bautismo de penitencia. Este punto es exclusivo y absolutamente
toda su misin, era la administracin de un bautismo. Y tan carac- diferencial de todos los dems ritos y bautismos, que no tenan
terstico fue esto, que no slo los evangelios hablan de Juan el Bau- otro sentido que el de una incorporacin al judaismobautismo
tista, o del Bautista a secas, sino que tambin Josefo habla de Juan de los proslitos, o de purificacin legal, o un excitante y un
por sobrenombre el Bautista 16 . signo de purificacin moralesenios, Qumrn. Pero nunca el
El bautismo de Juan era de agua, y lo administraba en el Jor- de una conversin total en orden a la recepcin inminente del
dn, y tambin en Ainn, cerca de Salim, donde haba mucha agua, Mesas.
y en Betania de TransJordania (Jn 1,28; 10,40). Acaso tambin en c) Confesin de los pecados. Es el tercer elemento que se ve en
otros lugares que no se registran. este bautismo de Juan. Las gentes que eran bautizadas por l, tam-
En la forma de administrarlo Juan tena alguna parte. No pare- bin confesaban sus pecados. En qu consista esta confesin de
ce baste lo que aade el codex D, que eran bautizados delante de los pecados?
l. La afirmacin que se hace aqu, que eran por l bautizados, Confesiones pblicas y oficialesnacionalesse conocen ya en
lo mismo que su afirmacin yo os bautizo con agua, parece sugerir
la Ley. En la fiesta de la Expiacin, el sumo sacerdote confesar
una accin ms directa del Bautista en el rito, sea llevndolos al ro,
sea ayudndolos a sumergirse, sea derramando agua sobre ellos. Lo pblicamente todas las culpas, todas las iniquidades de los hijos
que s es cierto es que el bautismo era por inmersin, como lo de Israel. En diversos pasajes se habla y citan estas confesiones
sugiere y a la misma palabra de bautizar, que principalmente se generales de los pecados (Jue 10,10; 1 Sam7,6; 12,10; 1 Re8,47;Esd9,
entiende d e una inmersin; pero, sobre todo, porque el bautismo 6-7; Jud 7,19; Sal 105,6; Jer 3,25; 14,20; Dan 3,29; 9,5-6, etc.), y
de Cristo, que en cuanto al rito era el mismo que el Bautista admi- hasta se habla de confesin personal de pecados concretos (Nm 5,7;
nistraba a las gentes, se dice de l que Cristo, despus de bautiza- Ecl 4,31; Act 19,18).
do, subi del agua. En la literatura rabnica tiene un papel preponderante la confe-
Tipos de purificacin rituales por bao del cuerpo eran conoci- sin de los pecados. Bonsirven resume as, con gran copia de datos
dos en Israel (Lev 14,8; 16,4.24). Los esenios tenan tambin sus en las notas correspondientes, este tema: En la proximidad de la
purificaciones diarias, debiendo dos veces al da lavar su cuerpo en era cristiana, las confesiones de los pecados en el da de la Expia-
agua fra 17. cin haban tomado ya probablemente una gran extensin; los par-
ticulares estaban igualmente invitados a confesar, al menos, los pe-
i* Antiq. XVIII s,a.
i? CEKFAUX, Le fni|ilw </r litm: Redi. Se. Relig. (1929) 248-265; JOSEFO, BIII 8,13. 18
Regla de la Comunidad VI 16, en VERMES, p.146.
'9
20
J. KOSNETTER, Die Taufejesu. Exegetische und religwnsgeschichliche Studie (1936) 57.66.
STRACK-B., Kommentar... I p.102-112.
54 SAN MATEO 3 SAN MATEO 3 55
cados que hubiesen cometido desde la ltima fiesta; deban tambin Los fariseos.En la poca de Cristo, los fariseos aparecen bien
confesar sus faltas, que hubiesen causado un perjuicio al prjimo; definidos. Segn Flavio Josefo, eran unos 6.000 24 . No eran un
y sabemos que estas confesiones constituan una parte del rito sa- partido poltico, ni propiamente una secta religiosa, como si fuesen
crificial. El condenado a muerte estaba tambin obligado a confesar gentes que tuviesen creencias distintas de las creencias del pueblo
sus faltas antes del suplicio, a fin de obtener la salud. Los rabinos judo. Eran gentes especialmente celosas del concepto teocrtico
movan a multiplicar sin cesar las confesiones, que podan poner a de Israel y de la Ley. Con objeto de mantener sta en su estricto
cubierto de todos los pecados posibles; sin caer en estas exageracio- valor, recogieron de la tradicin y prescribieron una serie de reglas
nes, las gentes piadosas hacan, sin duda, un lugar frecuente en sus a las que haba que atenerse para el perfecto cumplimiento de la
oraciones a este acto de reparacin 21. Ley. Esto los vena a aislar moral y, en ocasiones, hasta material-
La confesin de los pecados por las gentes en el bautismo de mentevestidos, filacterias, modos de orar, etc.del resto de la
Juan debi de ser muy varia, aunque individual. Acaso ordinaria- comunidad juda, y de ah que, primero por burla, los llamaran los
mente fuese una confesin de tipo genrico, y que en determinados separados (Pherishm), y luego ellos lo tomaron por denomina-
casos, bajo el efecto de la compuncin o fervor, poda llegar a la cin honorfica del grupo. Para ellos la religin era, sobre todo,
confesin individual de faltas. la prctica material de la Ley y de sus innumerables y ridiculas
Un ejemplo de lo que pudieron ser las confesiones genricas prescripciones. Considerando que lo nico digno de atender era el
en el bautismo de Juan, puede ser la confesin que haca un rabino cultivo de la Ley, despreciaban a todos los que no se dedicaban al
del siglo ni d.C. Deca as: Seor, yo pequ y obr mal; persever estudio de la misma, y, considerndose por ello como los nicos que
en el mal y anduve por caminos de extravo. Pero ya no quiero vol- amaban a Dios, vinieron a caer en un orgullo desmedido.
ver a hacer lo que hice hasta ahora. Perdname, oh Yahv, Dios No obstante esto, como externamente se conducan escrupulo-
mo!, todas mis culpas y pecados 22 . samente conforme a la Ley; y su conducta hacia el pueblo, aunque
Juan apareci predicando un bautismo de penitencia para el profundamente despectiva en su interior por las razones dichas,
perdn de los pecados. El bautismo de Juan no produca por s era ms benvola que la de los saduceos 25 , e incluso por su mayor
mismo efectos purificadores, santificadores. Juan mismo lo dice: l clemencia, como jueces, que los saduceos, gozaban de gran presti-
slo bautiza con agua; Cristo, que viene tras l, es el que purifica gio ante el pueblo, siguindolos ste en las cosas religiosas; y tal
en Espritu Santo y fuego. El bautismo excitaba a convertirse, y era el favor que, en general, les dispensaban, que se los crea sin
era, al mismo tiempo, un signo de la purificacin que se produca ms, aun cuando dijesen algo contra el rey o el sumo sacerdote 26 .
en el alma y de incorporacin a este movimiento de preparacin
Con esta mentalidad y este orgullo se comprende perfectamente
mesinica. Flavio Josefo dice hablando del bautismo de Juan el
Bautista: no se lo usaba para expiacin de los pecados, sino como la guerra feroz que, ya desde el comienzo de su vida pblica, van
limpieza del cuerpo, cuando las mentes haban sido ya purificadas a declarar contra Cristo, que traa la religin del espritu y de la
antes por la justicia 23 . verdad, y de la negacin y de la humildad. Lo mismo que se com-
prende esta actitud doble ante el Bautista: de recibir su bautismo,
por aparecer como celosos de la virtud, pero, al mismo tiempo, con
LA PREDICACIN ESCATOLGICA DEL BAUTISTA malas disposiciones interiores, por no ser cosa que hubiesen esta-
Esta seccin es omitida por Me. En cambio, la traen con gran blecido ellos, ni por pensar cambiar ni recibir la penitencia que
paralelismo Mt y Le. predicaba el Bautista, puesto que slo ellos estaban en las vas de
Como viese a muchos saduceos y fariseos venir a su bautismo, la verdad y de la santidad 21.
les dijo: Raza de vboras, quin os ense a huir de la ira que os Los saduceos.Es oscuro su origen y el mismo nombre. Se su-
amenaza? Con el apostrofe que les dirige, raza de vboras, quiere pone por unos que procedan, al menos nominalmente, de Sadok,
acusar en ellos, no, como la vbora, la defensa en la huida, que aqu sumo sacerdote. De l se habra prolongado una poderosa familia
sera del juicio que les amenaza pues cmo podran hacerlo, ya sadokita o saducea, que habra tenido influjo poltico, y agru-
que no pueden huir del juicio de Dios?, sino que, en semejanza pado en partido. Sin embargo, hay autores que niegan el origen de
con la vbora, que es pequea y parece inofensiva, y, en cambio, este Sadok o de otro rabino o personaje fundador de la secta y que
su mordedura es de lo ms venenoso, as las palabras de los fariseos diese luego origen al nombre de la misma 28 . En la poca de Cristo,
son venenosas, porque su doctrina es corruptora al esterilizar la los saduceos aparecen como un partido poltico.
Ley de Dios hasta llegar a traspasar el precepto de Dios por sus
tradiciones y doctrinas de hombres (Mt 15,3). 24
Antiq. XVII 2,4. 23
Antiq. XVIII 1,3; Bl II 8,14: Antiq. XVIII 10,5; XIII 10,5.
2 6
JOSEFO, B I I I 8,14- , ,, , ^., .
21 27
BONSIRVEN, Le Juda'isme palestinien... (1935) 99-100. L . FINKELSTEIN, TheYharisees, their Origin and their Phtlosophysm: Harward T h e o l .
22
STRACK-B., Kommentar... I p.113. Review (1929) 185-261; T . HERFORD, The Pharisees (1924): D B , art. Pharkiens; FELTEN,
" JOSEFO, Antiq. X V I I I 5,2. Storia Dei tempi del N.T. (1932) II 119-131; VOST, De sectis iudaeorum tempere Chfisii (1929).
28
STRACK-B., Kommenta... I p.340; SCHRER, Geschichte... 11 478SS.
5G SAN MATEO 3
SAN MATEO 3 57
En la antigedad, algunos autores 2 9 sostenan que los saduceos creer en algunos crculos 34
que el judo, por ser descendiente de
slo admitan, de los libros sagrados, el Pentateuco. Pero consta Abraham, no poda ir a la gehenna (infierno).
lo contrario. La pertenencia material a la descendencia de Abraham nada
En lo religioso negaban la existencia de los ngeles, la inmorta- cuenta en el balance de conductas que seran tenidas en cuenta en
lidad del alma, la resurreccin de los cuerpos, y, en consecuencia, el juicio previo a la instauracin del reino mesinico. Si as fuese,
las sanciones en la otra vida. Admitan los 22 libros bblicos, aun- Dios podra sacar de las piedras hijos de Abraham y ser salvos. El
que con la dogmtica mutilada, segn se indic; pero negaban las gesto realista del Bautista sealando piedras tan abundantes en el
tradiciones de los padres, que tan esenciales eran para los fari- desierto de Jud, fcilmente se adivina. Los autores simbolistas
seos 30 . quisieron ver en estas piedras una alusin a los gentiles. Es un
Con esta concepcin materialista, los saduceos procuraban grafismo hiperblico, tan caracterstico de la literatura y mentali-
aprovecharse aqu de la vida. De ah el que procurasen aliarse con dad oriental, y concretamente de Jesucristo, para expresar, por un
la autoridad imperante, que les facilitase los puestos de mando contraste muy fuerte, una imposibilidad. Incluso la imagen pudo
y los negocios. En la poca del N. T., casi siempre el cargo de sumo haber sido sugerida entre banm, hijos, y abanm, piedras 35 .
sacerdote lo ocupaba un saduceo. Esta secta (Act 5,17) tuvo muy Y Juan anuncia y amenaza con una predicacin escatolgica,
pocos adheridos, pero a ella pertenecan los personajes ms nota- presentada bajo una comparacin que es casi una pequea parbola
bles y los ms ricos. Los saduceos solan tener muchos puestos y alegorizante. Ya se aplic el hacha a la raz de los rboles; el rbol
gran influencia en el sanedrn 31. que no produzca buen fruto va a ser cortado y arrojado al fuego. Si
Desde los puestos oficiales solan aceptar, en su prctica externa, se dice que el hacha se aplic a la raz del rbol, es para dar a en-
las opiniones de los fariseos, puesto que, de lo contrario, el pueblo tender, en sentido alegrico, que la obra que se va a ejercer en el
no los hubiese tolerado 32 . rbol le afecta a todo l; va a ser una extirpacin total del mismo.
En el pueblo, debido a todo lo expuesto, tenan muy poco as- Y este juicio va a afectar a todosjudos vulgares o fariseos, pues
cendiente y muy poco influjo. Por eso se encontrarn raramente en el hacha se aplic a los rboles. Y se va a experimentar el fruto que
lucha con Cristo. d cada uno de ellos. Entraaba esto una enseanza escatolgica.
En cambio, cuando ven las pretensiones mesinicas que reclama Era creencia en Israel, anunciada ya por los profetas (Jl 3,1-16;
y la posible restauracin del trono davdicopor interpretacin Sof 1,14-18; Mal 3,1-3), que a la instauracin mesinica le prece-
errnea del mesianismo espiritual de Cristo'-, lo mismo que por dera un terrible juicio. De l se hacen eco los apocalpticos 36,
temor a intervenciones romanas y a prdidas de sus puestos y situa- lo mismo que los escritos rabnicos 37 . La pintura que de l se
ciones privilegiadas, se aliaron con los fariseos para condenar a haca quedaba a gusto de los escritores, aunque sola haber ciertos
muerte al Seor 33 . rasgos tradicionales. Todo ello vino a cuajar en una expresin: Los
dolores (del alumbramiento) del Mesas 3S. El Bautista evoca con
Este materialismo de sus creencias y conductas explica esta
ese juicio la inminencia de los das mesinicos. Si el concepto de
actividad o de curiosidad superficial, o de posible disimulo y espio- ese juicio era obscuro, hubo un momento en que, vindose que
naje ante el bautismo mesinico de Juan (Jn i,i9ss). preceda a los das mesinicos, se hizo ejecutor del mismo al Me-
El discurso del Bautista que relatan aqu Mateo y Lucas, va sas. Y ste es el aspecto que aqu destaca el Bautista. El Mesas,
contra la actitud de ellos ante su bautismo de penitencia, proba- con su venida, va a ejercer un juicio mesinico. Ante l hay que
blemente por limitarse al rito externo (Mt v.7), el cual no contaba definirse; no caben posiciones ambiguas; hay que estar con l o
si no haba el cambio de pensar y de ser. Por eso tienen que hacer contra l. Por eso, los que no hagan penitencia de transformacin
frutos de penitencia. y rectitud moral y se orienten as hacia l, perecern, al no ingresar,
Es el fruto el que dice cmo est el rbol. Con esto Juan no culpablemente, en su reino. Y su castigo se anuncia con que ser
haca otra cosa que entroncarse con los profetas, que ya haban arrojado al fuego. Fuego es aqu slo metfora por castigo: no se
insistido en que no era el culto de Dios el rito externo, sino la acti- trata formalmente del fuego del infierno, ya que aparece aqu na-
tud del espritu. turalmente siguiendo el cursus de la parbola.
Pero el rabinismo haba llegado en su materialismo judo a 34
BONSIRVEN, Le Judaisme... (1934) I 72-82.322-340.486-541.
33
PLUMMER, A critical and exegetical Commentary on the Cospel according to S. Lukel
29
M G 11,754; M L 2 , 6 1 ; 26,171. ( 1901) h.l.
30
J. KLAUSNER, Jsus de Nazareth (1933) 3 2 1 ; M t 22,23; p a r . ; JOSEFO, Antq. XVIII 1,2; ' Henoc X C 18; XCI 7; Salmos de Salomn V 20, etc.
37
BI II 8,14; Contra Ap. I 8; Antq. XIII 10,6; XVIII 1,14. HONSTRVEN, Le Judaisme... I 399-404.
JK
31
Antq. XX 9 , 1 ; Act 4 , 1 ; 2 3 , i s s ; Antiq. XVIII 1,4- LAGRANGE, Le Messianisme... (1909) 186-189.
32
Antiq. XIII 10,6.
33
LESETRE, Sadducens: D B V 1337-1345; EATON, Pharisees, en Hastings' Dict. of the
Biblie III 821-829; S T R . - B . , IV 1 p.334-352; VOST, De sectis iudaeroum tempore Christi (1929).
58 SAN MATEO 3 SAN MATEO 3 59
El sentido es, pues: El Mesas os bautizar en el Espritu Santo,
E L BAUTISTA PROCLAMA LA EXCELSA DIGNIDAD DEL MESAS SOBRE EL
que es un fuego devorador, un fuego santificador, capaz de consu-
Los tres sinpticos traen una ltima seccin en la que el Bau- mir todas las impurezas y de santificar las almas purificadas 4 !.
tista ensalza la dignidad de Cristo, destacndola precisamente sobre Por otra parte, el bautismo en el Espritu Santo quedaba anun-
la suya. Pero Mateo y Marcos la introducen sin otra explicacin ciado en la efusin torrencial de los das mesinicos, segn la pro-
que justifique su insercin aqu; es Lucas el que da la razn de esta feca de Joel (Jl 2,28-30; cf. Act 2,16.21-33). El bautismo en el
confesin del Bautista (Le 3,15; cf. Jn 1,19-28). Espritu era el bautismo de los das mesinicos. Cristo, que bau-
Un enorme movimiento de masas se haba producido en torno tizar en Espritu Santo, es el Mesas. Que es precisamente la con-
al Bautista. Los evangelios hablan de grandes masas que venan traposicin y confesin que est haciendo de Cristo el Bautista, ya
a l de Jerusaln, Judea y de toda la regin del Jordn. Flavio Jose- que l slo bautiza en agua. Pero, adems, no es Yahv (Dios)
fo habla igualmente de esta conmocin que provoc el Bautista mismo quien en Isaas (44,3), Joel (2,28) y Zacaras (12,10) derrama
con su bautismo y sus discursos, yendo a l muchas gentes, hasta el Espritu Santo? 42 Es, por tanto, Cristo quien aparece ejercien-
el punto que Herodes (Antipas) temi que la grande autoridad de do funciones reservadas en el A.T. a Dios. Se ve en ello una nueva
aquel hombre le pudiese traer una defeccin en sus subditos i9. sugerencia de la divinidad de Cristo.
Haca mucho tiempo que no haba profetas en Israel (Sal 74,9; El segundo elemento que utiliza el Bautista para confesar la
1 Mac 14,41). Y Juan apareci con la autntica austeridad de su grandeza de Cristo es que yo no soy digno de llevarle las sanda-
vidatraje y alimento (austeridad)y con caractersticas innega- lias (Mt).
bles de los antiguos profetas: gran exhortador a la virtud y a la ver- La variante entre Mateollevarle las sandaliasy Marcos, Lu-
dadera religin. cas y Juandesatar las correas de sus sandaliases clara. Es una
Por todo ello, las gentes no slo pensaron que Juan fuese un citacin quoad sensum. Slo se pretende con ello caracterizar una
profeta (Jn 21,25; Mt 11,9; Le 7,26), sino adems, en aquel am- funcin de los esclavos, como se lee en los escritos rabnicos 43 .
biente de excitacin mesinica en que, despus de la muerte de Esto es lo que se confiesa el Bautista ante Cristo: su servidor, su
Herodes el Grande, haban surgido tantos seudomesas, las gentes esclavo.
llegaron a pensar si Juan mismo no sera el Mesas (Jn 1,20.25). Un tercer aspectoalegoracon el que el Bautista caracteriza
Pues, adems de todo lo grande que rodeaba su persona, Juan deca la grandeza del Cristo sobre l, es que Cristo tiene el bieldo en su
que ya lleg el reino de los cielos. mano y va a limpiar su era; reunir su trigo en el granero y quemar
Y fue precisamente, como el pueblo estuviese en expectacin la paja con fuego inextinguible (Mt y Le). Si con la imagen ante-
y todos se preguntasen en su interior, a propsito de Juan, si sera rior destac la dignidad de Cristo, por el juicio mesinico, en esta
l el Mesas (Le 3,15), cuando Juan va a hacer la confesin de lo otra imagen, de descripcin bastante afn, destaca especialmente
que l es y quin es Cristo. Y lo hace con una triple confesin. el poder judicial de que Cristo est dotado.
El slo bautiza con agua para la penitencia, pero el que viene La imagen est tomada de la vida real palestina, ya, en su lnea
detrs de m es ms poderoso que yo..., l os bautizar en Esp- fundamental, usada por los profetas (Am 9,9) 44 .
ritu Santo y fuego. La imagen toma un sentido alegorizante. La erasu era
Este ms fuerte, con ms autoridad y dignidad, es Cristo. puede ser Israel o el mundo; acaso deliberadamente se d amplitud
El bautismo de Juan no tena eficacia interna por s, sino slo de al trmino. El Mesas es el que criba y juzga las conductas de los
excitar a la penitencia 4 . En cambio, el bautismo del cristiano es hombres. El buen trigo, los cumplidores de su ley mesinica, sern
bautismo en Espritu Santo, es decir, sumergir el alma en la accin colocados en su graneroen su reino, en el cielo. La paja, los que
purificadora y sobrenatural de Dios, y en fuego. Naturalmente, no aceptan esa penitencia, ese cambio de mente y conducta (me-
esta expresin tiene un valor simblico. La expresin en fuego tnoia), sern arrojados y quemados con un fuego inextinguible
va en aposicin al bautismo del Espritu Santo, para indicar la pe- (Mt 13,42). Es el castigo de stos. Es la alusin al castigo eterno en
netracin y hondura de la accin del bautismo del Espritu Santo la gehenna. Cristo Mesas aparece aqu con el poder judicial de-
en el alma. Es el sentido que tiene la purificacin por el fuego en finitivo sobre todos los judos contemporneos; aparece dotado del
la Escritura y en la literatura rabnica. Sin embargo, es probable excepcional poder de Juez. Adems, Cristo Mesas aparece as ejer-
que la palabra fuego sea primitiva, como contrapuesta al simple ciendo poderes que en el A.T. se le atribuyen a Yav (Dios), con lo
bautismo exterior en agua, y que en el Mt griego se haya puesto 41
N m 31,23; Zac 13,9; M a l 3,2; Is 6,6.7; S T R . - B . , I p.122; V A N IMSCHOOT, Baptme
en aposicin con fuego la purificacin profunda por el Espritu d'eau et baptme d'Esprit Sainte: Ephem. Theol. Lov. (1936) 653-666; C E U P P E N S , articulo
Santo. Baptme: DBSI 854SS; TURRADO, El bautismo ln Spiritu S. et igni: Est. teol. (1960) 807-817.
42
LEMONNYER, Theologie du N.T. (1928) 25.
43
3 JOSEFO, Antiq. XVIII 5,2. STRACK-B., Kommentar... I p.121.
40 44
Antiq. XVIII 5,2. Wll.l.AM, La vida de Jess... 93.
60 SAN MATEO 3 SAN MATEO 3 61
cual Cristo queda situado y proclamado por el Bautista en una esfe- a bautizarse y a escuchar al Bautista. De lo contrario, vendra a
ra totalmente superior a la suya y trascendente. Cristo inaugura equivaler a una presentacin del mismo a sus discpulos y otras
este juicio con su venida, y si, en el contexto, su era fuese slo gentes. Pero esto ser hecho posteriormente y en una forma que
Israel, l ejercer plenamente su juicio ante la actitud del judaismo supone ser la primera vez (Jn i,2ass). Jess se acerca a Juan para
contemporneo frente a su persona y su obra. Aunque acaso sin ser bautizado. Pero, cuando el Bautista vio acercarse a aquel israe-
matizarse aqu si este juicio se refiere al juicio que sigue a la muerte lita de algo ms de treinta aos, Juan experiment vivamente algo
o al juicio final45, ya que la frase es vaga, y lo que se pretende desta- ante l, y no quera bautizarle, y con repetidos esfuerzos se lo
car es el poder judicial de Cristo Mesas. prohiba. Por qu? Porque Juan reconoce en Cristo una gran
dignidad: Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, y t vie-
b) El bautismo de Cristo por Juan el Bautista. nes a m?
3,13-17 (Me 1,9-11; Le 3,21-22; Jn 1,32-34) Pero este conocimiento que el Bautista tiene de Cristo crea una
dificultad ya clsica. Aqu aparece que Juan tiene conocimiento de
Los cuatro evangelios unen lgica e histricamente el bautismo lo que Cristo es, pues tiene conocimiento de la necesidad y efica-
de Cristo con la obra del Bautista, no slo porque la obra de ste cia de su bautismo. Mas, por otra parte, segn el evangelio de San
era para preparar la digna recepcin del Mesas, sino tambin por- Juan, el Bautista no conoci a Cristo hasta el momento de su bau-
que el bautismo de Cristo era la seal oficial con la que el Bautista tismo, pues se le haba dado por seal para conocerlo el smbolo del
reconocera a Cristo como Mesas, y a partir de la cual lo podra Espritu Santo, en forma de paloma, bajando y posndose sobre l
presentar a Israel. (J n 1.33-34)- Cmo armonizar esta abierta divergencia?
13
Vino Jess de Galilea al Jordn y se present a Juan para Se ha propuesto una solucin basada en los procedimientos re-
ser bautizado por l. 14 Juan se opona diciendo: Soy yo quien daccionales de los evangelios.
debe ser por ti bautizado, y vienes t a m? I5 Pero Jess le En el relato de Mateo, el Bautista manifiestamente da a enten-
respondi: Djame hacer ahora, pues conviene que cumplamos der que conoce a Cristo como Mesas, pues reconoce el poder de
toda justicia. Entonces Juan condescendi. 16 Bautizado Jess,
sali luego del agua. V he aqu que vio abrrsele los cielos y al su bautismo. Pero este conocimiento deba de ser un conocimiento
Espritu de Dios descender como paloma y venir sobre l, familiar; mas anejo a l no poda ignorar las manifestaciones que
17
mientras una voz del cielo deca: Este es mi Hijo el amado, hubo en estas familias sobre Cristo, el Mesas. Mateo se limitara
en quien tengo mis complacencias. a relatarlo as.
La vida oculta de Cristo se desarroll normalmente en Galilea, Para Juan, en cambio, juega un papel decisivo el conocimiento
y la mayor parte seguramente en Nazaret, donde viva l y sus pa- jurdico que se le haba anunciado al Bautista como seal para el
dres. Pero va a comenzar su vida de pblico ministerio redentor, y reconocimiento oficial de Cristo Mesas, y su presentacin como tal
viene, antes de comenzarla, a realizar dos hechos: su bautismo y la a Israel. De aqu que en este evangelio no interesase destacar el
tentacin en el desierto. Y es interesante notar que lo que era una conocimiento familiar y privado que pudiese haber habido entre
simple creencia de ambientes ms o menos amplios rabnicos y Cristo y el Bautista, sino que se atiende tan slo a este aspecto
populares, sobre que el Mesas estara oculto hasta el momento jurdico y oficial mesinico que el Bautista tiene de Cristo en el
de su aparicin oficial, se cumple tambin en Cristo, y de cuya bautismo del mismo 4 8 .
creencia juda se hacen eco tambin los evangelios (Jn 7,27) 46 . Ante la resistencia de Juan a bautizar a Jess, ste le dijo: D-
El sitio en que tuvo lugar el bautismo de Cristo es sealado jame hacer ahora, porque as nos conviene cumplir toda justicia.
desde el siglo iv, por el Peregrino de Burdeos (a.333), en la ribera Le dice que deje, pero ahora, en este caso, como una excep-
occidental del Jordn, lo mismo que en el siglo vi lo seala la Carta cin en la que el ms poderoso se incline ante el ms dbil, pues
de Madaba. Corresponde al lugar que hoy se seala, cerca de Jeric, conviene a ambos que se cumpla toda justicia; hebrasmo que sig-
no lejos del convento ortodoxo de San Juan Bautista o Prdromos, nifica todo el plan de Dios, que hace que las cosas sean justas. Y el
y al que los rabes llaman Qasr el-Yehud. Esta localizacin no es, bautismo de Cristo estaba incluido en el plan del Padre, pues pre-
sin embargo, un hecho arqueolgicamente incontrovertido 47 . cisamente Juan vino bautizando a las gentes en agua para que l
El encuentro bautismal entre Cristo y Juan es especialmente fuese manifestado a Israel.
descrito por Mt. El dilogo que sostienen hace suponer que la es- Y ante esta invitacin-orden de Cristo, Juan accedi, y bautiz
cena sucede slo entre ellos, separados de las gentes que vinieran a (Visto.
ln comparacin con el relato que hacen Mc-Lc del bautismo de
45
46
BONSIRVEN, Le Judasme... I 322-340.486-541. Cristo, el de Mt refleja un valor ms apologtico: seguramente por
LAGRANGE, Le Messianisme 221-222.
4
? PERRELI.A, J luoghi santi (1936) 110-111; FEDERLIN, Bthcmie au dla du Jnmdan
(1908): DBSI 968-970. IIUZY, Evang. s. St. Matth. (1946) 34-35.
62 SAN MATEO 3 SAN MATEO 3 63
las preocupaciones de la Iglesia primitiva sobre la humillacin de en San Juan, que se da este descenso del Espritu como seal
Cristo ante el Bautista. De ah el resaltar el dilogo entre ambos, para conocer oficialmente su mesianismo, se destaca como elemen-
para terminar destacndose que ste era el plan de Dios. Aunque to esencial el posarse sobre l (Jn 1,32-34).
esto ya estaba implcitamente dicho por los tres sinpticos y Jn en Segn varias concepciones condenadas, ste es el momento y el
la presentacin que hacen del Bautista y su misin. Tambin debi smbolo de que Cristo adquiere conciencia mesinica de su filiacin
de ser preocupacin de la catequesis primitiva el hecho de que divina 5 1 .
Cristo fuese bautizado en aquel bautismo de penitencia (Mt 3,11; Aunque Cristo no pudiese aumentar en santidad ni en ciencia,
par.; Jn 1,25-34). Cristo estaba, en toda su actividad, sumergido y movido por el Es-
Cristo poda recibir el bautismo de Juan, porque, aunque era pritu Santo. Precisamente a continuacin del bautismo relatan los
bautismo de penitencia para la remisin de los pecados, era slo evangelistas que Jess fue ievado (Mt-Lc), empujado (Me) por
de agua. No confera por s ni justificacin, ni el Espritu Santo, el Espritu Santo al desierto para ser all tentado por el diablo. Ya
ni aumento de gracia; lo cual Cristo no poda recibir, pues ni tena en el A.T. el Espritu de Dios se comunicaba mvilmente a aquellas
pecado alguno, ni poda aumentar en la plenitud de la gracia que personas que tenan que realizar alguna obra especialmente ardua
tena desde su encarnacin 4 9 . (Jue 3,10; 6,34; 11,29; 1'i<2$> etc.). Y como Cristo va a comenzar
Pero se ve en este acto de Cristo, aparte de la seal para el su vida pblica de Mesas, obra dura y ardua que le llevar a la
Bautista, una profunda conveniencia. El bautismo de Cristo es el cruz, el Espritu Santo, as simbolizado, acta, una vez ms, en l,
comienzo y como la consagracin de su vida pblica y mesinica, llevndole (Mt-Lc) y como empujndole (Me), en la hora se-
que es vida de redencin y vida de dolor vicario por los pecadores. alada en el plan del Padre, para el comienzo pblico de su vida
Cuando Cristo sube a la cruz, sube, en enrgica expresin de San mesinica. Es un valor dinmico del mismo. Pero el sentido com-
Pablo, para hacerse maldicin por nosotros (Gal 3,13). Y as, al pleto de este smbolo y obra del Espritu est en funcin de la voz
comenzar su vida pblica de Redentor, sale y antes acepta pbli- que se deja or al mismo tiempo.
camente este bautismo de penitencia para remisin de los pecados, c) Simultneamente con este descenso simblico de la paloma,
con el mismo sentido vicario con el que subira a la cruz. Este bau- se oy del cielo la voz del Padre, que deca:
tismo es como la consagracin oficial vicaria de su vida pblica de Este es mi Hijo, el Amado; en l me complac. En Mc-Lc, la
Redentor y de Vctima por los hombres. voz se dirige a l: T eres...
El bautismo de Cristo en el Jordn (Me) fue un bautismo por El contenido teolgico de esta expresin es muy grande. Lo pri-
inmersin. Pues Mt y Me dicen que, una vez bautizado, ascendi, mero que se ve aqu es que esta frase est en funcin y dependen-
sali del agua. cia del pasaje de Isaas sobre el Siervo de Yahv, y que comien-
Despus que Cristo fue bautizado, se relatan tres fenmenos za as:
en relacin con el mismo. He aqu a mi Siervo, a quien sostengo yo; mi Elegido, en quien
Al salir en seguida (Mt-Mc) del agua, cuando l estaba en se complace mi alma. He puesto mi espritu sobre l, y l dar la ley
oracin (Le): a las naciones (Is 42,1-9).
a) Se abri (Mt-Lc), se rasg (Me) el cielo (cf. Is 64,1). La dependencia evanglica de este pasaje de Isaas es evidente.
La finalidad de este abrirse los cielos es dejar paso a la paloma que Pero tiene modificaciones fundamentales que lo enriquecen. El
se va a ver y dejarse or Ja voz del Padre. Siervo de Yahv es el Mesas. Pero aqu a forma vaga e indeter-
b) Del cielo abierto se vio en forma sensible (Le) una como minada del pasaje proftico mi Siervo aparece sustituida y con-
paloma, que era el Espritu (Me), el Espritu de Dios (Mt), crecionada por mi Hijo. No se ve una exigencia para que aqu
el Espritu Santo (Le), el cual bajaba hacia l (Me) y se pos Hijo sea tomado del salmo 2. Si procede del aramaico, podra ser
sobre l (Mt-Lc). traduccin de un trmino que lo mismo significa hijo que siervo.
La paloma aparece en la literatura juda bblica y extrabblica En este caso, su entronque con Isaas sera ms claro. Aunque el
simbolizando diversas cosas. Pero, sugerido por el pasaje del G- intento del evangelista en destacar a Cristo como Hijo, ante la voz
nesis en el que el Espritu de Dios se cerna sobre las aguas, la del Padre, es claro.
paloma vino a ser smbolo, como aqu, del Espritu Santo. Los ra- Pero este Hijo no es slo sinnimo del Mesas; aqu expresa la
binos establecen comparaciones entre ella y el Espritu Santo (ac- verdadera filiacin divina del mismo. Se dice de l que es el ama-
cin) 5 0 . do (to agapetn) por excelencia. Los LXX traducen ordinariamen-
Qu significa este descenso y este posarse el Espritu Santo te por esta expresin el amado la forma hebrea yahid, el nico.
sobre Cristo Mesas? Es el complemento de la primera parte. Aun El amado no indica que Jess es el primero entre los iguales, sino
49
Sumrna Theol. III q.7 a, 12. 5
50 1 DENZINGER, Ench. symb. 11.2035.
Bammidbar rabba 25.
64 SAN MATEO 4 SAN MATEO 4 65
para decir que en el perodo de cuarenta das Cristo experiment SAN MATEO 4 69
tentaciones. sugerencia diablica es presentada con capa de piedad: que no sufra
Los evangelistas Mateo-Lucas recogen tres tentaciones con las un privilegiado hijo de Dios. Los Salmos cantaban la predilecta
que se caracteriza bien el intento propuesto, ya que con ellas se proteccin de Dios en los justos, hasta poner a su servicio los nge-
pretende demostrar una finalidad, que expondremos despus del es- les (Sal 91). Mas l era el Mesas. Precisamente se esperaba de l
tudio exegtico de las mismas. que, al modo de Moiss, primer legislador, redentor, hiciese des-
Primera tentacin,La primera tentacin est perfectamente si- cender otra vez lluvia de man, de la que se comera en aquellos
tuada; tanto Mt como Le, antes de proceder al relato de la misma, aos 6 .
destacan como introduccin y justificacin a ella que, en esos cua- Cristo responde con un argumento de la Escritura: Est escri-
renta das, Cristo no comi nada (Le) o que ayun cuarenta das... to (Mt-Lc). Era la palabra de Dios, y ella cierra toda discusin
y despus sinti hambre (Mt). Este es el momento elegido por el posible. La palabra de Dios es inapelable. Los rabinos tenan diver-
tentador. sos procedimientos exegticos que les permitan establecer nuevas
Le inicia, sin ms, el dilogo; Mt, con su procedimiento litera- deducciones y sondeos del texto sagrado. Uno de ellos era la ana-
rio, lo introduce en escena lgicamente: Acercndosele, lo que no loga o asimilacin entre diversos casos, permitiendo concluir uno
supone una presencia corporal, sino un simple contacto imaginativo de otro 7 . El hombre no vive slo de pan, sino de toda palabra que
o ideal, como en otros casos (Jn 14,30), y menos en Mt, en quien sale de la boca de Dios (Mt). El pasaje est tomado del Deutero-
es frecuente este uso literario introductorio. nomio. Se lee en l: Dios te afligi, te hizo pasar hambre y te ali-
La tentacin es hecha en forma condicional: Si eres Hijo de ment con el man, que no conocieron tus padres, para que apren-
Dios. Pero tanto Mt como Le ponen la frmula Hijo de Dios dieras que no slo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede
sin artculo. Por qu esto? de la boca de Yahv (Deut 8,3). El Deuteronomio insiste en la gra-
Literariamente poda haber conexin entre este ttulo de Hijo titud a los beneficios que Dios dispens a Israel en su historia, y
de Dios y la proclamacin de Cristo en el bautismo como el Hijo cita el caso del desierto, donde la sustent prodigiosamente, no con
de Dios (Mt, Me, Le), donde el artculo determina perfectamente la comida ordinaria, sino con el manjar prodigioso del man. La
omnipotencia de la palabra de Dios se manifiesta en el Deuteronomio
que Cristo es el Hijo verdadero y unignito de Dios, lo que implica
con el caso concreto del man, pero queda abierto, en la misma
en ese contexto ser el Mesas y su filiacin divina. Pero aqu, al
frase, un amplio margen a otras muchas posibilidades.
omitirse ahora el artculo determinante de este Hijo de Dios, po-
dra suponerse con ello que el diablo acta solamente para explo- Cul es el sentido de esta respuesta de Cristo? Naturalmente,
rar, ante la conducta excepcional de este personaje, y ante aquel no se refiere a un sentido material de otro alimento, sino al sentido
expectante ambiente mesinico, si no ser este personaje el mismo espiritual de confiar en la omnipotencia de Dios, en funcin de
y esperado Mesas. De ah sera la frmula literaria que lo expresa: otra vida superior, a la que hay preferentemente que atender. Si la
Si eres Hijo de Dios, es decir, si verdaderamente eres por tu con- vida corporal se sustentaba as con el man por el mandato de
ducta extraordinaria un privilegiado hijo de Dios... De su respues- Dios, haba otra vida espiritual, que tambin haba que vivirla, y
ta y de su propuesta, l podra sacar en consecuencia si se hallaba sta se la viva obedeciendo sus rdenes y mandatos. As, cuando
en presencia del Mesas. los apstoles dicen a Cristo junto al pozo de Siquem que coma,
Sin embargo, dada la vinculacin literaria en la perspectiva de El les responde: Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que
Mt y Le de esta locucin entre el bautismo de Cristo y la tenta- me envi (Jn 4,34). Por eso les deca: Yo tengo una comida que
cin del diablo, ha de suponerse que esta expresin, aun sin ar- vosotros no sabis (Jn 4,32).
tculo, se refiere directamente a determinar al Mesas. De igual ma- Como Dios-Mesas, poda hacer un milagro. Es lo mismo que
nera que en otros pasajes se trata ciertamente del Mesas y se lo como a Mesas le reconoce el diablo. Pero el milagro est sujeto
califica con esta expresin, pero sin artculo (Mt 8,29; 27,40.43; a una economa divina, cuya norma primera es no realizarlo intil-
Me 1,1), lo mismo que en otras equivalentes; v.gr., Hijo de David, mente. Y, aparte de esto, Jesucristo fue conducido por el Espritu
sin artculo, como sinnimo de Mesas (Mt 9,25) 5 . Santo al desierto, y, realizado aquel ayuno impulsado por el Esp-
La propuesta que le hace es, ante el hambre que experimenta ritu, a l se haba de abandonar. Obedeca al Espritu, y el Espritu
haba de disponer lo conveniente, pues se estaba en un plan mesi-
por aquel gran ayuno, que transforme estas piedras (Mt)abun-
nico excepcional. La tentacin diablica fue rechazada con el aban-
dantes en el desierto, o con frmula ms realista de Le, que trans-
dono a la providencia de Dios.
forme esta piedra, sealando unaen pan. El hambre de Cristo
era muy fuerte, y el remedio propuesto an se la avivaba ms. La Segunda tentacin.La segunda tentacin es de tipo espiritual.
El diablo interviene para que Cristo est en la Ciudad Santa.
5
A . SCHMOLLER, Handkonkurdanz- zum grechischen neuen Testament (1953) p.492-493. 6
Midrash Qohelet 1,9 (9b); STRACK-B., Kommentar... II p . 4 8 1 ; Apocalipsis de Baruc 29,8.
7
BONSJRVEN, Le Judahme palcstinien... (1934) I p.296ss.
70 SAN MATEO 4 SAN MATEO 4 71
La formulacin que presenta esta intervencin diablica de Le nesi eres Hijo de Diosque se tire abajo, pues Dios tiene en-
y Mt podra prestarse, en una primera lectura, a una interpretacin comendada a los ngeles la proteccin de los justos: ellos le toma-
materialista. Segn ellos, el diablo condujo (gagen) (Le) o rn en sus manos para que no tropiece en una piedra. La cita est
toma (paralambnei) (Mt) a Cristo para llevarlo a Jerusaln como tomada de los Salmos (Sal OI,IISS). En su sentido literal expone el
forzado o como compaero de camino. salmo el solcito cuidado de Dios por los justos, que a fortiori
Pero el verbo tomar (paralambno), como el arameo debar, haba de tenerlo por su Mesas.
aqu tomar alguno consigo, implica solamente que la persona con Aunque parecera que esta cita podra hacer pensar en que se
la que se va tiene la iniciativa de movimiento, pero de ninguna tirase al torrente Cedrn desde aquella altura180 metros, la
manera exige que la tome fsicamente; por ejemplo, de la mano 8 . proposicin es tan descabellada que por s misma se excluye, aparte
As Mt usa este verbo para decir que Cristo tom consigo a los que todas estas tentaciones tienen una marcada orientacin mesi-
tres apstoles para la transfiguracin (Mt 17,1; 20,17). El verbo nica. Por eso, la proposicin es otra.
llevar (ago), que usa Le, puede tambin indicar slo incitar a La propuesta del diablo es que se tire desde el pinculo, no
algo o tener el sentido de llevar, pero en una representacin ima- al abismo del torrente Cedrn, sino a la gran explanada del templo.
ginativa 9 . Esto era un escenario y cuadro nico para la manifestacin del Me-
Esta accin diablica es para que Cristo se encuentre as en la sas. El templo haba de ser el lugar ideal para la consagracin del
Ciudad Santa (Mt), y que Le, escribiendo para lectores tnico- Mesas. Cuando Jesucristo multiplic los panes en la regin de Ca-
cristianos, explcita que es Jerusaln. El llamar Mt a Jerusaln la farnam, las turbas, prxima la Pascua, quieren arrebatarle para
Ciudad Santa es frmula usual en los escritores judos bblicos y hacerle rey (Jn 6,15); suean, sin duda, con llevarle a Jerusaln.
extrabblicos. Pero, adems, entre las concepciones rabnicas sobre la manifesta-
El diablo interviene para que Cristo est sobre el pinculo del cin del Mesas, se contaba en una de ellas que el Mesas se reve-
templo. La forma que usa: y lo puso sobre el pinculo, no exige lara estando de pie, sobre el techo del templo, para anunciar a
una interpretacin objetiva. Ei verbo que usa Mt, lo puso (ste- Israel que su redencin haba llegado I5 . En aquel ambiente de
sen), aparece literariamente usado con un sentido muy amplio. Tam- exacerbada expectacin mesinica, y en aquel cuadro nico, con
bin aqu, como antes, el verbo puede tener el simple sentido de gran nmero de personas dentro, mxime a las horas de los sacri-
tomar la iniciativa (Mt 18,2; Act 1,23; 6,13). ficios, un hombre que bajase desde el pinculo a la explanada,
El pinculo del templo (en griego ptergion) es un diminutivo lenta y majestuosamente, por los aires, era un prodigio tal, que acu-
y significa ala, reborde, almena, y, en sentido derivado, la extremi- saba ser l el Mesas. Esto es, seguramente, el intento de esta pro-
dad de cualquier cosa; v.gr., de la oreja, rama de un rbol 10 . puesta diablica.
No se trata del pinculo del santuario propiamente dicho Pero Cristo rechaza esta proposicin con la Escritura. Cita un
(naos), pues no se lograra tan bien la finalidad espectacular que pasaje del Deuteronomio, en el que se alude a otro pasaje del xo-
se propona, y que luego se expondr, sino de todo el recinto sa- do, cuando, faltos de agua en el desierto, exigan de Moiss agua
grado que inclua las dependencias del templo (iern). Es proba- milagrosa. El milagro se hizo. Pero Moiss deca: Por qu tentis
blemente la techumbre de uno de los prticos dentados (almena- a Yahv? (Ex 17,2; Deut 6,16). Le falt al pueblo plena confianza
dos) que bordean la explanada de la casa de Dios H . El templo en la providencia de Dios, que los conduca milagrosamente por el
tena dos prticos magnficos: uno a lo largo del este, el prtico desierto. Cristo rechaza esta propuesta del diablo dicindole que no
de Salomn, y otro a lo largo del sur, el prtico real. Josefo, des- se puede nunca tentar a Dios. Dios ayuda con su providencia y,
cribiendo el prtico real, dice que, si alguien desde lo alto de dentro de sta, hasta con el milagro, cuando los medios posibles
dicho prtico miraba al valle, se expona al vrtigo 12 . El prtico
se han puesto para lograr algo necesario, si stos no bastan para el
real se alzaba sobre el torrente Cedrn unos 180 metros. En el
plan de Dios. Pero el milagro no est al servicio de la comodidad,
siglo ir, Hegesipo llama ala (ptergion) del templo al lugar desde
donde precipitaron a Santiago el Menor el ao 62 13. Este debe de y menos an de la temeridad. Arrojarse desde una altura esperando,
ser un punto de la muralla oriental que miraba al torrente Cedrn 14 . caprichosamente, que Dios haga el milagro de evitar el destrozo o
Una vez situado en el pinculo del templo, el diablo le propo- la muerte, esto no es confiar en la providencia de Dios, sino salirse
de ella, por lo que es tentarle.
8
JOON, L'vangile... compte tenu du substrat smique (1930) p . r 5 .
9
ZORELL, Lexicn graecum N.T. (1931) col.21. La proposicin de ostentacin que Satans le propona para cer-
10
1
ZORELL, Lexicn graecum N.T. (1931) C0L1163. ciorarse de si era el Mesas, y si no desembarazarse de un perso-
A B E L , La Spulture de saint Jacques le Minear: Rev. Bib. (1919) P.4S1.
1 2
JOSEFO, Antiq. XV 11,5. naje tan peligroso, qued desbaratada.
13
EUSEBIO DE CESREA, Iist. Eccl. II 23,12: M G 20,200.
14
V I N C E N T - A B E L , Jrmalem Nouvelle (1926) P.84T-845; STRACK-B., Kcmmentar... IV '* Lev rabba 9,6; Cant. rabba IV 16,31; Deut. rabba 1,17: Targ. Jer. G e n 35,21; Pesiq.
P-S73; PERRELLA, / luoghi santi (1936) p . i r 6 - r r 8 . uihhit liria-, cf. BONSIRVEN, Le Judaisme palestinien... (1934) I p.406-407.
72 SAN MATEO 4 SAN MATEO 4 73
Tercera tentacin.En la tercera tentacin, orden de Mt, el dia- Las palabras citadas estn tomadas del Deuteronomio (6,13),
blo interviene para que Cristo est en el siguiente escenario: un pero acopladas a su propsito. Se dice en el Deuteronomio: Teme
monte muy elevado, y desde all hace que contemple todos los a Yahv, tu Dios, y srvele a l. En la cita evanglica, al sustituir
reinos del mundo, pero no slo de una manera esquemtica o alu- el teme por adorars, se resalta que slo a Dios se puede adorar.
siva, como hoy pueden verse desde un avin, sino que los viese El pensamiento de Cristo es el siguiente: Todo poder viene de Dios.
todos, y la gloria de ellos, es decir, su brillo, sus ventajas, su El diablo no puede darle lo que no tiene. Slo a Dios se puede
atraccin. Lo que Le formula, destacando la proyeccin universa- acataradorar y temercomo fuente y dador de todo poder,
lista, diciendo que se le mostr todos los reinos del orbe de la y concretamente de este poder sobre el mundo.
tierra, es decir, del ecumenismo que Roma dominaba. Al llegar aqu, ante esta orden de Cristo (Mt), el diablo se re-
Naturalmente, esto habra de ser por un medio fantasmagrico tir. Le lo expresa as: agotada toda tentacin, es decir, todo el
o preternatural. Los autores haban pensado qu monte podra ha- cuadro de tentaciones a que fue sometido, o slo de las del cuadro
ber sido ste, localizndose la escena especialmente en el Tabor evanglico presentado, el diablo se retir.
(500 m.) o en el Hermn (2.739 m - ) - Pero, naturalmente, esto no Pero el mismo Le resalta que se retir temporalmente. No se
es posible desde ningn punto de la tierra. De un fenmeno an- sabe que Satans haya tentado directamente a Cristo en su vida.
logo, y que se dice explcitamente que fue en visin, se lee en el Pero indirectamente s. Lo hizo por los que vinieron a ser sus ins-
profeta Ezequiel: Me condujeron... (y) me puso sobre un monte muy trumentos y ministros: fariseos, saduceos, queriendo intimidarle con
alto (Ez 40,2; 4i,iss; 42,iss; 43,1). Y el mismo Le hace ver el aspecto amenazas y asechanzas en el desarrollo de su mesianismo; por las
especial de esta tentacin, al decir que se realiz en un instante. turbas, queriendo aclamarle rey poltico (Jn 6,15); por Judas, en el
Y ante esta visin fantasmagrica y deslumbradora, le dice que que haba entrado Satans (Jn 13,2.27); por todos los que intervi-
todo el poder y gloria de estos reinos le ha sido dado, y yo lo nieron en la pasin como ministros de su muerte. Todos colabora-
doy a quien quiero (Le). En Mt queda implcitamente expresado ron a aquel momento, del que dijo el mismo Cristo: Viene el prn-
este dominio que al diablo se atribuye. El demonio no tiene domi* cipe de este mundo (Jn 12,31) contra m.
nio en el mundo. En el mundo slo tiene un poder permisivo ten- Y al desaparecer el diablo, los ngeles vinieron y le servan
tador y de ser instrumento de Dios para infligir castigo. No tiene (Mt). El verbo empleado (diakono) puede significar lo mismo ser-
potestad verdadera sobre nada ni sobre nadie. Pero no en vano se vir a la mesa (Mt 8,15; 25,44; 27,55; Me 1,13-31; Le 4,39, etc.),
presenta como es: como padre de la mentira (Jn 8,44). Slo en el que prestar otros servicios (Mt 25,44). Aqu est en situacin que
sentido que l influye en sembrar el mal en el mundo y en ser el se refiere preferentemente, si no exclusivamente, a traer alimento.
mentor de los hombres que siguen, con el pecado, su funesta di- La propuesta del diablo de hacer el milagro de convertir las
reccin, Cristo mismo le llam prncipe de este mundo (Jn 12,31; piedras en pan, tuvo por respuesta de Cristo el abandono a la pro-
14,30), y San Pablo le llega a llamar, en este mismo sentido, dios videncia divina. Y as el Padre le responde con el milagro que l
de este mundo (2 Cor 4,4). no quiso realizar.
Y presentndose el dios de este mundo como dueo de l, le
pide a Cristo que, para entregarle el dominio sobre todo el mundo, FINALIDAD Y SENTIDO DE LAS TENTACIONES DE CRISTO
postrndose en tierra, al modo oriental, le adore (proskynses).
El oriental tena diversos modos de expresar corporalmente el res- Una vez hecha la exgesis de los diversos elementos que apare-
peto y acatamiento a una persona: de rodillas y con las manos ex- cen en estos relatos evanglicos, lo que interesa primordialmente
tendidas hacia adelante y tambin tocando la tierra con la cabeza o es saber cul fue la finalidad de estas tentaciones, es decir, el sen-
tirndose con el cuerpo extendido y el rostro vuelto a tierra 16. El tido preciso de estas tentaciones. Qu intentan los evangelistas
diablo le peda que, con este gestoacaso el segundo indicado: de mostrar o demostrar al hacer este relato de las tentaciones de
rodillas tocando con la cabeza en tierra, no que le reconozca Cristo?
como Dios, pues l mismo se presenta como un ser que ha recibido En la antigedad se han propuesto diversas finalidades a estas
el poder de otro (Le v.6), sino que le reconozca como dominador tentaciones de Cristo, sea como finalidad primaria o secundaria.
del mundo y que reciba de l el podero para gobernarlo. El de- As, v.gr.:
monio buscaba con ello desbaratar la autntica obra mesinica, al 1. Se pens que esta victoria de Cristo en sus tentaciones
constituir as un Mesas, como alguien dijo, por gracia del diablo. era una victoria ejemplar y eficiente de Cristo sobre las tentacio-
Pero Cristo destruye la propuesta de Satans con palabras de nes y pecados genricos de los hombres. Cristo fue tentado y venci
la Escritura, acusando su dominio sobre Satans, al imponerle la la triple tentacin de gula, vanagloria y soberbia. Sera una victoria
orden de apartarse, y desenmascarndole la falta de sus poderes. ejemplar fundamental contra el mundo, porque, como dice San
16
STRACK-B., Kommentar... I p.78. Juan, todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne,
74 SAN MATEO 4
SAN MATEO 4 75
concupiscencia de los ojos y el orgullo de la vida (i Jn 2,16). Con
ello Cristo podra hacer especialmente dos cosas: a) habiendo sido cual no esra otra cosa que boicotear, desorientar y hacer fracasar,
tentado en todo, compadecerse de nosotros, puesto que conoci si fuera posible, el plan mesinico del Padre, y con ello al mismo
todas nuestras flaquezas, excepto el pecado (Heb 2,18; 4,15); b) ani- Mesas. Esto es el intento didacto-evanglico de esta escena. Es,
marnos a la victoria con el vigor de la suya, conforme a lo que dijo en otra forma, expresar que Cristo es el Mesas doliente que Isaas
l mismo: Confiad: yo he vencido al mundo (Jn 16,33). describe en su poema sobre el Siervo de Yav.
2. Para otros, con este relato se mostrara la absoluta impeca- A idntico concepto de tentacin mesinica lleva el mismo
bilidad de Cristo, al vencer esta triple y genrica tantacin. Se ten- hecho de producirse las tentaciones en el desierto. Ya que Jess
dera con ello a mostrar a Cristo como el ejemplar perfecto a los fue conducido por el Espritu al desierto para ser tentado por el
fieles, conforme a lo que l mismo dijo: Quin de vosotros me diablo (Mt). En la perspectiva topogrfica evanglica, el desierto
argir de pecado? (Jn 8,46). es el escenario y lugar de estas tentaciones. Y si esto mismo excluye
3. La interpretacin hoy casi universal es que estas tentaciones el plantear el problema objetivo de las mismas, ya que, si son en
de Cristo tienen un valor mesinico: es tentado en cuanto Mesas. el desierto, queda excluida la objetividad de las tentaciones en el
En efecto, el elemento fundamental que permite valorar el in- templo y en un monte muy alto, la situacin de las mismas en el
tento de estas tentaciones de Cristo son las palabras del diablo con desierto aclara, por un nuevo captulo, el valor y finalidad de las
las que le tienta: Si eres Hijo de Dios. Estas palabras, como antes tentaciones en el aspecto mesinico.
se ha visto, se refieren al Mesas. Por tanto, esta forma dubitativa El desierto no slo es smbolo bblico de desolacin (Jer 50,23;
y condicional con que se las formula se refieren al Mesas, acusando 46,19; 49,13; Ez 29,9; Jl 3,19; Sal 2,4), de felicidad y premio divino
una duda: o para producirle en l la duda de que sea el Mesas, (Is 32,14-16; 35,1-10, etc.), o de morada del mal espritu (Le 11,24,
o para, si es el Mesas, ejercer en l algn influjo boicoteador. par., etc.), sino que, adems, es tambin smbolo y escenario de la
La primera hiptesis no parece probable. A una persona que se edad mesinica.
la reconoce por tal, y que se la reconoce por tal a causa de su vida Ya en tiempos de los profetas exista la tradicin segn la cual
extraordinaria y prodigiosa, no se puede intentar convencerla de el tiempo de la restauracin de Israel, los tiempos mesinicos, se
que no es lo que aparece. El segundo sentido es el lgico: si es el vern precedidos de un perodo ms o menos largo en el que se
Mesas, que acte como tal. Pero, en este caso, por qu intentar repitan las experiencias del pueblo de Dios en su peregrinacin
mostrar al Mesas como tal ? Ya actuara l. por el desierto antes de entrar en la tierra prometida... Pero, sobre
Jess, el Mesas, aparece en un medio ambiente judo en el que todo, esta corriente de ideas penetraba ntimamente la conciencia
el mesianismo era concebido de una manera muy distinta de la que del judaismo contemporneo de Jess. Estaban convencidos de que
l se conduce. Los judos contemporneos de Cristo esperaban un el Mesas haba de venir del desierto y que inaugurara la era me-
Mesas poltico y nacional. Debera aparecer con pompa, ser rodea- sinica repitiendo la fenomenologa del desierto 19 .
do de victorias, y, subyugando a las gentes, dar el supremo dominio Una confirmacin de este ambiente se ve en un doble hecho:
a Israel. Y tambin que Dios realizara por l numerosos prodigios a) Los relatos que Flavio Josefo hace de diversos impostores seudo-
(Mt 12,22.23; Jn 4,29). En este plan se presentaron una serie de mesas, que llevaban a las gentes al desierto, prometindoles all
impostores seudomesas, como se ve por los evangelios (Me 10, signos prodigiosos, y desde all conquistar prodigiosa y mesinica-
35ss; Le 24,21; Jn 6,15), Josefo 17 y los apcrifos l! . Pero Jess se mente Jerusaln 2 0 , y de lo que se hace eco el mismo Nuevo Testa-
presenta, en aquel ambiente de expectacin mesinica, tan aumen- mento (Act 21,38). Todos estos testimonios de los que se hace
tado por la presencia y accin del Bautista (Jn 1,19.20.24), con una eco el N . T., arguyen en el judaismo contemporneo de Jess una
vida especial. De ah la tentacin para apartarle, si fuera preciso, corriente ideolgica, segn la cual los tiempos mesinicos, mejor
de ese mesianismo que desbaratara el imperio satnico del mundo: dicho, escatolgicos, estaban prximos y habran de inaugurarse
ahora el prncipe de este mundo es arrojado fuera (Jn 12,31). Por los ideales tiempos del desierto 2l. b) Los recientes descubrimientos
eso, la triple tentacin sintetizada en Mt-Lc es una triple tentacin de Qumrn hablan tambin de esta expectacin mesinica que ha
antimesinica: contra el mesianismo del sufrimiento, se le propone de realizarse en el desierto. As se lee en la Regla de la comunidad:
el mesianismo fcil de remediar el hambre apelando al milagro; Cuando estas cosas sucedan en la comunidad en Israel..., que se
contra el mesianismo oculto y humillado, se le propone, en la se- alejen de la ciudad de los hombres de iniquidad para ir al desierto,
gunda tentacin (Mt), el mesianismo exhibicionista y la aclamacin; a fin de preparar all el camino de El (Dios), segn est escrito:
y contra el mesianismo de dominio universal espiritual, se le pro- En el desierto preparad el camino de Yahv 22 . Cuando se consi-
pone el mesianismo temporal y poltico sobre el mundo. Todo lo
19
A. G. LAMADRID, LOS descubrimientos de Qumrn (1956) p. 137-138.
20
JOSEFO, Antiq. XX 5,1; 8,10; De bello iud. II 13,4.5.
" De bello iud. II 13,4. 2 1
LAMADRID, o . a , p.141.
18 22
Sai. Salan. I 7 , 2 i s s ; (Jr. S'vlnll. 3,652-656. Reqla de la Comunidad VIII 12,13; IX 20; VERMES, Les manuscrita du dsert de Juda
(I953)P.I49-I50-I52.
76 SAN MATEO 4 SAN MATEO 4 77
dera la comunidad de Qumrn a la luz de lo que llevamos dicho c) Son una dramatizacin de las luchastentacionesde
sobre el desierto, uno parece caer en la cuenta de la razn ltima Cristo con el diablo en su obra mesinica.
por la cual estos monjes dejaron el mundo para asentar su monaste- d) Se admite la historicidad de su ncleo, aunque ms o menos
rio a orillas del mar Muerto, en pleno desierto de Jud. ornamentado en su redaccin literaria. La razn principal sera que,
Es bien probable que los hombres de Qumrn... tambin se de no ser histricas, la primera generacin cristiana no habra so-
fueron al desierto con el fin de repetir las experiencias de los cua- metido, ficticiamente, a Cristo a semejante humillacin, cuando se
renta aos, los mismos que peregrin el pueblo antes de entrar en estaba destacando cada vez ms su divinidad, aunque fuese para
la tierra prometida 23 . presentarlo as en su victoria sobre el diablo 26.
En este marco ideal del desierto es donde se comprende bien
todo el sentido profundo del mesianismo que en esta escena se b) Vuelta de Jesucristo a Galilea. 4,12-17
contiene. No slo el ambiente de estas primicias neotestamentarias (Me 1,14-15; Le 4,14-15)
pediran proyectarse sobre estas tentaciones de Cristo en el desierto
sino que la misma narracin de esta estancia de Cristo en l est El cuadro que a continuacin relata Mt pertenece a una crono-
aludiendo a este propsito y contenido mesinico. loga muy posterior, como l mismo indica: despus que el Bautis-
En efecto, ya la cifra de cuarenta das es evocadora de los cua- ta haba sido preso (v.12), y lo cual relata Mt muy posteriormente
renta aos de Israel en el desierto. Y esto parece confirmarse an (Mt 14,1-12.13.34). El propsito de este cuadro es destacar, por un
ms al ver las respuestas de Cristo a las diversas propuestas de nuevo motivo de contigidad con el valor mesinico de las tenta-
Satans. ciones y el bautismo, que Cristo es el Mesas. Mt lo ve en una
En las tres, Cristo cita pasajes del Deuteronomio que son alu- conjuncin geogrfica de Cristo en Galilea y una profeca de Isaas;
sivas las tres a la estancia de Israel en el desierto. Me (1,14.15) y Le (4,14.15) refieren esta venida de Jess a Galilea,
En la primera responde con las palabras que se refieren al man pero no destacan en ella, como Mt, el valor mesinico de la misma.
(Deut 8,3).
12
En la segunda responde con unas palabras que aluden a la des- Habiendo odo que Juan haba sido preso, se retir a Gali-
confianza de Israel en el desierto. No tentis a Yahv, vuestro Dios, lea. 13 Dejando a Nazaret, se fue a morar en Cafarnam,
como le tentasteis en Massah (Deut 6,16; cf. Ex .17,1-7). ciudad situada a orillas del mar, en los trminos de Zabuln
En la tercera respuesta utiliza las palabras del Deuteronomio y Neftal, 14 para que se cumpliese lo que anunci el profeta
Isaas, que dice:
con las que se condena y previene la idolatra, y con las que se alu- 15
Tierra de Zabuln y tierra de Neftal, camino del mar,
de preferentemente al acto idoltrico de Israel en el desierto con el al otro lado del Jordn, Galilea de los Gentiles!
becerro de oro (Deut 6,13; Ex c.32). 16 El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz, y para
Esto hace ver, en aquel ambiente, que Cristo, en sus tentacio- los que habitaban en la regin de mortales sombras, una luz se
nes, no slo busca el desierto como lugar de penitencia y retiro, levant.
17
ni slo sale de l para comenzar su vida de pblico mesianismo, Desde entonces comenz Jess a predicar y a decir:
sino que, con esta cifra simblica de cuarenta das, y con sus res- Arrepentios, porque se acerca el reino de Dios.
puestas alusivas a los das de Israel en el desierto parece que Jesu- La predicacin del Bautista, creando una fuerte reaccin me-
cristo quiere repetir las experiencias de los cuarenta aos de desierto sinica, hizo temer a Herodes Antipas un movimiento revolucio-
y oponer a las tres principales cadas del pueblo las tres rotundas nario 27 , lo mismo que, por la censura que haca de su incesto, el
victorias 24 . Y, con esta actitud, proclamar tambin su obra de Bautista fue encarcelado en Maqueronte y degollado (Mt 14,1-12
Mesas. Es esto un elemento ms, de gran importancia, para inter- y par.). Cuando Cristo oy la prisin del Bautista, comprendiendo
pretar estas tentaciones en su verdadero sentido de tentaciones me- la actitud de Antipas frente a l, se retir a Galilea. Esto supone
sinicas 2$. seguramente diversas estancias e idas a Jerusaln. Al retirarse a
Sobre la historicidad de las tentaciones de Cristo se adoptan, Galilea, se retira de la zona cercana del escenario del Bautista, en
en sntesis, cuatro posiciones. el desierto de Jud y la prxima TransJordania (Betania), y con ello
a) Se niega la historicidad de las mismas. Slo tienen un valor se aleja de los recelos e intrigas de las autoridades de Jerusaln
parablico-didctico. sobre aquel movimiento mesinico (Jn 1,19-28).
b) Historicidad de las mismas tal como estn narradas. Y no solamente se aleja de Judea y se reintegra a Galilea, sino que
23
tambin abandona la misma Nazaret, donde se haba criado (Le 4,
LAMADRID, O . C , P.T41-142.
24
LAMADRID, o . c , p.139. 26
25 VOST, O.C, p.77-98.
V O S T , De baptismo, tentatione, etc. (1034) P-51-114, d o n d e se da a b u n d a n t e biblio- 27
grafa; A. KADIE, Momentum messianum tentationum Christi: V D (1938) P.93SS.126SS.151SS. Anliq. XVIII 5,2.
78 SAN MATEO 4 SAN MATEO 4 79
16), para establecerse en Cafarnam, cuya precisin topogrfica Por eso, aqu mismo presenta sucintamente, en este cuadro que
indica Mt, pues por razn de su iocalizacin ver l su vinculacin est trazando del Mesas, lo que ser tema genrico de su predica-
con la profeca mesinica de Isaas. cin mesinica, y que lo describe con las palabras de la predicacin
Cafarnam estaba situada al borde del lago de Genesaret, en- del Bautista (Mt 3,2), conectndole as a su Precursor, con lo que
clavada en la tribu de Neftal (Jos I9,32ss), no lejos de la de Zabu- destaca con otro elemento confirmativo que Cristo es el Mesas:
ln, junto al lago de Tiberades y en los lmites de la tetrarqua de Desde entonces comenz Jess a predicar y decir: Arrepentios,
Filipo 28 . Se la suele identificar en Tell Hum, el Talhum de los porque se acerca el reino de los cielos.
rabes 2 9 .
Mt ve en esta venida de Cristo a establecerse en Cafarnam c) Llamamiento de los primeros discpulos. 4,18-22
como centro de su actividad misional por Galilea el cumplimiento ( M e 1,16-20; Le 5,1-11)
de una profeca de Isaas. Dice as el texto masortico (Is 8,23b; 9,1).
8,23b. Como al principio cubri de oprobio a la tierra de Zabuln y de Mt y Me relatan paralelamente esta escena de la vocacin de
Neftal, los cuatro primeros discpulos. Ya conocan a Cristo, pues unos por
a lo ltimo llenar de gloria el camino del mar indicacin del Bautista, y otros por medio de los primeros, se le
y la otra ribera del Jordn, haban unido a su persona y haban convivido algn tiempo con l
la Galilea de las Gentes. (Jn 1,35-51); pero ahora se narra su vocacin definitiva. Los auto-
9,1. El pueblo que andaba en tinieblas, vio una gran luz; res discuten si esta escena es la misma que relata Le (5,1-11) con
sobre los que habitaban en la tierra de sombras de muerte resplan- algunas variantes y precedidas de una simblica pesca milagrosa,
deci una brillante luz 30.
o si se trata de una escena distinta o literalmente combinada. Lo
El pasaje de Isaas alude, en su primera parte, a las invasiones que parece es que no solamente no hay elementos irreductibles,
asidas de Teglatfalasar III (2 Re 15,29; 1 Crn 5,26). A estas inva- sino que hay manifiestas afinidades de contenido, y Mt-Mc slo
siones y deportaciones de estas gentes a Asira, con lo que sufri omiten la escena de la pesca milagrosa.
especialmente todo el territorio de Neftal, con lo que Yahv as 18
los castig y humill, va a seguir a lo ltimo un premio especial, Caminando, pues, junto al mar de Galilea, vio a dos her-
pues Dios llenar de gloria todas estas regiones, que Isaas des- manos, Simn, que se llamaba Pedro, y Andrs, su hermano,
los cuales echaban la red en el mar, pues eran pescadores;
cribe en forma triple: el camino del mar, qu para Isaas era la 19
y les dijo: Venid en pos de m y os har pescadores de hom-
ruta que naca en la ribera occidental del lago, y, pasando por las bres. 20 Ellos dejaron al instante las redes y le siguieron. 21 Pa-
regiones de Zabuln y Neftal y saliendo al mar Mediterrneo, se sando ms adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de
comunicaba con Egipto y con Siria, mientras que para Mt, que Zebedeo y Juan, su hermano, que en la barca, con Zebedeo,
intenta destacar especialmente Galilea, es la ruta que, bordeando su padre, componan las redes, y los llam. 22 Ellos, dejando
la parte occidental del lago, comunicaba con la Galilea superior; luego la barca y a su padre, le siguieron.
y la otra ribera del Jordn, es decir, la TransJordania; y la Gali-
lea de las Gentes, puesto que, desde Teglatfalasar III (734-733 a.C), Jess pasa junto al mar de Galilea, forma semitizante, por el
Galilea, adems de las deportaciones, sufri infiltraciones paulati- lago de Genesaret. El lago tiene 21 kilmetros y medio de norte
nas de colonos gentiles: rameos, itureos, fenicios y griegos. En a sur y 12 de este a oeste. Su profundidad oscila entre 20 y 45 me-
tiempo de Cristo vivan numerosos gentiles juntamente con los tros, y su permetro es de 60 kilmetros y una superficie de 170 ki-
judos de raza y judos mixtificados (1 Mac 5,15), atrados por el lmetros cuadrados 32 . All ve a Simn, abreviatura del ordinario
comercio, sobre todo en las ciudades de Galilea superior. nombre hebreo de Simen, al que Mt le aade el nuevo nombre,
usual y honorfico a la hora de la composicin de los evangelios,
Estas tribus antes as humilladas y castigadas, y esta regin de y a su hermano Andrs, nombre de origen griego. Ambos eran
Galilea mixtificada de gentiles, con la repercusin de mixtificacin pescadores. La vida de los moradores del lago haba de ser nor-
religiosa y merma de las creencias y prcticas de la religin juda, malmente, como lo es hoy, la pesca. De slo una de las ciudades del
lo que haca que los judos de Judea considerasen a los galileos como lago, Tariquea, cuenta Josefo que tena en la poca de Cristo una
judos inferiores, vino a suceder que los que estaban en tinieblas flota pesquera de 230 pequeas barcas 33 .
iban a recibir un gran privilegio: el privilegio de recibir all, entre El encuentro de Cristo con Simn-Pedro y Andrs tiene lugar
ellos, al Emmanuel (Is 9,5.6), para realizar su obra mesinica 3 l . probablemente en Cafarnam (Me 1,21.29), cuando stos estaban
28
A B E L , Gographie de la Palestine (1938) II p.292-293. arrojando la red al mar. La palabra griega con que se expresa la
29
A B E L , o . c , II p.292-293; I D . , en Dict. Bibl. Suppl. I 1045-1064; ORFALI, Caphar-
nam et ses ruines (1922). 32
30
NCAR-COLUNGA, Sagrada Biblia h.I. A . F . TRUYOLS, Geografa bblica (1951) p.126.
3 3
31
C E U P P E N S , De prophetiis messianicis C1936) p.226-246. JOSEFO, De bello iud. II 21,8.
80 SAN MATEO 4
SAN MATEO 4 81
red (amphiblestron) debe de referirse, por su composicin filol-
gica, al procedimiento que an hoy se usa all. Los pescadores de d) Jesucristo predica y cura en Galilea. 4,23-25
Galilea se sirven algunas veces de una gran red circular llamada
(Me 1,39)
shabakah, que enrollan en torno al brazo. Tomando luego la parte
que lleva los plomos, y que queda pendiente, ellos desenrollan rpi- Los versculos que a continuacin inserta M t estn colocados
damente la red y la lanzan en crculo 34 . Esto es lo que debe de que- dentro del gran cuadro que va dibujando de Cristo Mesas. Esta
rer indicar tambin Marcos, en la escena paralela, con el trmino forma global de decir, adelantando y sintetizando los hechos, que
que usa: arrojar en crculo (amphibllontas) (Me I , I 6 ) 3 5 . Simn grandes muchedumbres le seguan precisamente cuando l apareca
y Andrs deban de estar realizando esta operacin desde su barca, lo predicando el evangelio del reino, y que l curaba a los enfermos
que es ms natural, y lo que parece sugerir la partcula con que de todo tipo que le traan, es un modo de rubricar con los hechos
Me dice que tambin Juan y Santiago estaban en la barca, lo que el poder taumatrgico de Cristo, y con ellos el sello del cielo a su
supone que deban tambin de estarlo los anteriores. obra, al tiempo que evoca las profecas mesinicas sobre la obra
Al verles, les mand seguirle, y os har pescadores de hombres. benfica del Mesas. Este cuadro se entronca lgicamente con el
Es su vocacin definitiva al apostolado. Y ellos, dejando al instante v. 17, en el que se pone a Cristo predicando en Galilea. Es la obra
las redes (Mt-Mc), le siguieron. mesinica de Cristo, interrumpido el relato para relatar la vocacin
Acaso con esta frase (Mt 13,47-49) se evoque el sentido escato- de sus cuatro primeros colaboradores a la misma.
lgico. Los discpulos van a congregar a los hombres para el ingreso 23
en el reino. Recorra toda la Galilea, enseando en las sinagogas, pre-
El ir detrs de lseguirlees el trmino rabnico para ex- dicando el evangelio del reino y curando en el pueblo toda
enfermedad y toda dolencia. 24 Extendise su fama por toda la
presar el discipulado. Siria, y le traan a todos los que padecan algn mal, los atacados
Pasando luego un poco ms adelante (Me), vio a otros dos her- de diferentes enfermedades y dolores y los endemoniados,
manos, Juan y Santiago, hijos de Zebedeo. Estaban cerca de la lunticos, paralticos, y los curaba. 25 Grandes muchedumbres
ribera, pero en la barca con... su padre. Estaban arreglando le seguan de Galilea y de la Decpolis, y de Jerusaln y de
sus redes. Judea, y del otro lado del Jordn.
Al igual que a Simn y Andrs, los llam. La formulacin lite-
raria es muy semejante, teniendo algo de clis redaccional. Mt-Mc A Cristo se lo describe en toda su obra mesinica, pues aparece
slo ponen esta palabra, pero literariamente est en situacin con predicando el evangelio del reino. Fue una obra minuciosa y apos-
la anterior vocacin, para que tenga la misma interpretacin. tlica. Recorra, circulaba (perigen) por toda Galilea: pueblos,
villas, villorrios; y les predicaba la Buena Nueva en los comentarios
Ellos en seguida dejaron la barca y a su padre y le siguieron. que se hacen en los oficios religiosos de las sinagogas.
Pero Me an matiza ms: dejaron a su padre en la barca con los
jornaleros (misthotn), es decir, gentes que estn a sueldo. Pero, adems, Mt, en forma redonda y global, dice que curaba
toda enfermedad y toda dolencia.
En cambio, estos dos grupos de hermanos parece que no eran
simplemente compaeros (koinonoi) (Le 5,10), en sus labores de El significado de esta enseanza aqu d e M t es acusar y probar,
pesca, sino que deban de formar una cierta sociedad en estas faenas, una vez ms, que Cristo, que acta como Mesas, es el Mesas. Pre-
pues Juan y Santiago eran participantes (metjoi) (Le 5,7), so- cisamente la cita evoca la profeca de Isaas sobre el Siervo de Yah-
cios, de Simn-Pedro, acaso en el sentido que hacen an hoy da v (Is 53,4), y que precisamente cita luego M t en el c.8, para co-
los pescadores del lago al comprar entre varios las costosas redes y nectar esta obra benfica de Cristo con la profeca mesinica de
participar luego en el provecho comn de la pesca 36 . Y por los pa- Isaas y hacer ver, por este procedimiento, que Cristo est realizan-
piros consta que existan estas pequeas asociaciones de artesanos do la obra mesinica.
y pescadores. Y hasta se usa el mismo trmino griego para indicar El mismo Mt hace ver en otros pasajes la vinculacin que hay
los socios 37 . entre el reino de Dios que se acerca y el poder de los milagros
(Mt 10,7.8). Y cuando el Bautista enva a sus discpulos a pregun-
Cristo Mesas ha incorporado ya a su apostolado mesinico a tar a Cristo si l es el Mesas, l responder afirmativamente, no
sus cuatro primeros discpulos. con palabras, sino remitindoles al significado que tienen sus mi-
34
lagros (Mt 11,2-6). Y precisamente el m i s m o Cristo, ante la acusa-
LAGRANGE, vang. s. St. Maye (1929) p.18. cin de los fariseos, que le acusaban de expulsar demonios en vir-
35
DUNKEL, Die Fischerei am See Genesareth: Bblica (1924) p.375-390
36
37
BIEVER. Aa bord du lac de Tibrade: Confrences de Saint Etienne (1010-1911) p.304. tud diablica, les dijo: Mas, si yo arrojo a los demonios con el es-
W I L L A M , La vida de Jess en el pas y... ver. del alem. (1940) p.169-170. pritu de Dios, entonces ha llegado a vosotros el reino de Dios
(Mt 12,28), es decir, la instauracin del reino mesinico.
La fama de la obra mesinica y taumatrgica de Cristo cobr
82 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 83
un gran volumen. Le seguan grandes muchedumbres, no slo de Los Padres han notado el paralelismo entre este discurso, que
Galilea, sino tambin haba gentes de Jerusaln, Judea, la Decpo- puede considerarse como la carta magna del cristianismo y como
lis, la confederacin de diez ciudades situadas en la TransJordania, una promulgacin de su ley, pronunciado o agrupado por Mt en
excepto Beisn (Escitpolis) 38, y de otras regiones de Transjorda- la predicacin que Cristo hace en el monte, y la montaa del Sina,
nia. Por eso, habindose extendido su fama por toda Siria, que en la cual se promulg la antigua ley. Aparte del hecho histrico,
aqu debe de referirse globalmente a Galilea y sus alrededores (Me i, Mt ha sabido agrupar aqu este programa ms completo, sugiriendo
28), le traan de todas estas regiones enfermos para que los curase. as, probablemente, la analoga sustitutiva de aquella promulgacin.
Y l los curaba.
1
La importancia, pues, de este relato de Mt es la de incrustar Viendo a la muchedumbre, subi a un monte, y cuando se
un nuevo cuadro, sinttico y adelantado, que contiene pruebas me- hubo sentado, se le acercaron los discpulos; 2 y abriendo El
sinicas de Cristo, para demostrar con un elemento ms, en la es- su boca, los enseaba, diciendo...
tructura sistematizada de su evangelio de tesis mesinica, que Cris- M t sita el escenario de este discurso de Cristo as: Ve una gran
to es el Mesas prometido de Israel. muchedumbre de aquellas que le seguan frecuentemente, despus
que se extendi su fama por toda la reginlo que hace ver que
este discurso no fue pronunciado en los mismos comienzos de su
CAPITULO 5 vida pblica, y subiendo a un monte, despus de sentarse, se le
acercaron sus discpulos. El hecho de sentarse para hablar supone
El captulo 5 de Mt no tiene una divisin en diversas escenas, intimidad y un crculo reducido; sera improcedente sentarse y
como en otros captulos, por la razn que todo l, lo mismo que el acercrsele sus discpulos, lo que era casi rodearle, para dirigirse
6 y el 7, forman un todo homogneo. Es llamado sermn de la Mon- a hablar a una turba distante y numerosa. Supone esto que, en al-
taa. No tiene, pues, divisin de escenas distintas, aunque s de guna fase del discurso, Jesucristo habl al crculo de sus discpulos,
captulos de doctrina. Su divisin doctrinal es: a) introduccin y aunque en otras partes se dirigi a la muchedumbre.
escenario (v.1-2); b) las bienaventuranzas (v.3-12); c) oficio de los
Esta introduccin de situacin no presentara especial dificultad
discpulos (v.13-16); d) Jess y la Ley Antigua (v. 17-20); e) valo-
si no apareciese en abierta divergencia con el pasaje paralelo de Le.
racin cristiana del quinto precepto del Declogo (v.21-26); f) va-
La divergencia es que, en un relato, Jess, para este discurso, su-
loracin cristiana del sexto precepto del Declogo (v.27-30); g) con- bi (Mt; cf. Me) a un monte, mientras que en Lucas, para este
denacin del divorcio (v.31-32); h) valoracin cristiana del segundo discurso, baj de un monte. Pero esta divergencia puede explicar-
precepto del Declogo (v.33-37); i) la ley del talin ante la moral se por una diversa perspectiva en sus procedimientos redaccionales.
cristiana (v.38-42); j) el amor cristiano a los enemigos (v.43-48). Le sita a Cristo en la noche, en la montaa, y, luego de elegir los
apstoles, baj para predicar a las turbas. Mt, en cambio, que no
a) Introduccin y escenario. 5,1-2 introduce la escena como Le, y que slo traz un cuadro de Cristo
recorriendo y evangelizando Galilea, para introducir y situar la es-
El sermn de la Montaa est encuadrado con un fuerte proceso cena, tiene que decir explcitamente en su perspectiva literaria lo
lgico por M t en el esquema de su evangelio. Una vez que present que Le, por otra parte, supone: que para tener una parte de esta
a lnea genealgica de Cristo y su concepcin virginal, Ja prepara- oracin con los discpulos, en la montaa, subi a ella.
cin a su venida por el Bautista y la consagracin pblica del Me-
Jesucristo pronunci parte de este sermn slo a los discpulos.
sas doliente del Siervo de Yahv en el bautismo y la declaracin
A las turbas seguramente les predica en la llanura. Pero en el pro-
de su mesianismo espiritual en las tentaciones ahora que va a co-
cedimiento redaccional, como es ordinario en los evangelios, no se
menzar su obra mesinica, expone, en una agrupacin no tanto cro-
distingue literariamente la situacin geogrfica de las diversas partes
nolgica como sistemtica, la gran promulgacin de su doctrina.
del discurso. Y as yuxtapuestas, mxime agrupados e incrustados
Sintetiza y da un avance de su gran mensaje. Literariamente est
temas pronunciados en otras ocasionescontexto lgico, quedan
redactado con grandes hiprboles, tan del gusto oriental, pero que,
ahora literariamente en un mismo plano de redaccin.
de no ser valoradas en su justa medida, llevaran a grandes errores
de interpretacin. La montaa escenario del sermn de la Montaa, de lo que se
desprende de los relatos evanglicos, debe de hallarse situada cer-
La sistematizacin se ve, porque partes del mismo aparecen si- cana a Cafarnam (Mt 8,1.5; Le 7,1). La tradicin, que se remonta
tuadas por otros evangelistas en otros contextos, a veces histricos. al siglo iv, sita esta escena en las laderas de la colina junto al Tab-
En Mt es un caso de contexto lgico. Es una sistematizacin previa gha, de 250 metros de altura, con superficie aproximada de un ki-
de una parte de la doctrina moral de Cristo. lmetro, y a tres de Cafarnam 1.
38 SZCZEPANSKI, Geographia histrica palaestinae antiquae (1928) p.261-267. 1
PERRELLA, I Luoghi santi (1937) p.151-156.
84 SAN MATEO 5
SAN MATEO 5 85
Rodeado de discpulos y sus apstoles recin elegidos como ta-
les (Le), y abriendo su boca, les enseaba diciendo... Esta frmu- versalidad, en Le estn referidas en segunda persona, v.gr., Bien-
la, de estructura marcadamente semita, no quiere indicar, de suyo, aventurados (vosotros) los pobres, porque vuestro es el reino de los
una especial solemnidad (Job 33,1; 33,2; Act 8,35), pero puede que- cielos.
rer indicarse con ello un discurso de cierta extensin y, sobre todo, La formulacin de Le, en segunda persona, parece ser la forma
de importancia (Sal 78,1.2). primitiva. Ya que las bienaventuranzas debieron de ser dirigidas,
en el sermn del monte, a los apstoles y discpulos, como se ve
por Mt (5,1) y Le (6,20). Por situacin, Cristo est sentado y ro-
b) Las bienaventuranzas. 5,3-12 (Le 6,20-23) deado de los discpulos cuando pronuncia las bienaventuranzas, lo
Las bienaventuranzas aparecen, aunque no con el mismo n- que excluye una gran multitud. Adems, Le resalta que para pro-
mero, relatadas por Mt y Le. El relato de Mt tiene un nmero ma- nunciarlas levanta los ojos sobre los discpulos. Pero la razn ms
yor. No se trata aqu de estudiar el nmero posiblemente ms re- decisiva es la bienaventuranza novena de Mt ( v . n ) y cuarta de Le
ducido del evangelio aramaico de Mt 2 , sino el mismo nmero de (v.23), en las cuales Jesucristo, despus de beatificar las persecucio-
bienaventuranzas en su redaccin actual. Desde el punto de vista nes, dice que se alegren, pues as persiguieron a los profetas que
oratorio, es creble que Cristo hubiese utilizado ms veces, pro- hubo antes de vosotros (Mt). Pero, manifiestamente, aqu al decir
nunciado ms bienaventuranzas que las transmitidas por Le y Mt, los profetas perseguidos que hubo antes de vosotros, y que se po-
ya que se prestaban como un recurso pedaggico excelente de pre- nen como trmino de comparacin, se refiere a los apstoles y dis-
dicacin popular. En cuanto al nmero actual que stas tienen en cpulos, que en su misin de apstoles son los continuadores del
el evangelio de Mt, cuntas son? anuncio proftico del reino (Mt 10,41; 13,17; 23,34), y no a las
El tipo literario de bienaventuranzas es un producto semita. En turbas y pueblo que le oyen. Y hasta incluso Mt tiene un ndice de
la Escritura aparece usado varias veces (Sal 1,1-3; 3 1 1 ; 41.2; Prov 3, esta formulacin primitiva en el cambio de estilo en el v. 11; Bien-
13; 8,34; Ecli 14,1; 28,23, etc.), lo mismo que en los escritos rab- aventurados seris (vosotros) cuando os insulten... Alegraos (vosotros)
nicos 3 . y regocijaos... Es, pues, la versin del Mt griego la que les da una
Las bienaventuranzas evanglicas aparecen rimadas al modo he- formulacin ms impersonal, ms universalista.
breo de hemistiquios. En el primero se seala una virtud, y en el Tambin Le parece conservar la forma primitiva aramaica en
segundo el premio correspondiente. la formulacin aparentemente ms materialista de lo que beatifican
Pero, como recurso pedaggico de grafismo oriental, las bien- las bienaventuranzas. Se dira que Le beatifica, sin ms, la pobre-
aventuranzas no tienen una diferencia conceptual rigurosa. En el za material, y el hambre, y el llanto, etc. Es que Le conserva
segundo hemistiquio, la recompensa es, en varias, la misma, aunque las bienaventuranzas que transmite en su forma primitiva, escueta,
formulada con variacin literaria; en otras se destaca el premio en oriental. En cambio, la versin griega de Mt tendr un cuidado
relacin conceptual-literaria con la virtud que se beatifica. especial en matizar, explicar y destacar el sentido exacto y espiri-
Por eso, teniendo en cuenta la afinidad conceptual de este tualista con que han de proyectarse, para evitar, con esta mentali-
procedimiento literario, no se puede pensar, para valorar su nme- dad distinta, una posible interpretacin materialista.
ro, en una formulacin diferencial especfica. Ordinariamente se Pero que la forma primitiva debe de ser la de Le, se ve por la
admiten ocho en Mt (v.3-10), ya que las que van en los versculos siguiente observacin: Si colocamos las bienaventuranzas una a
n - 1 2 se las considera como una prolongacin o duplicado de la una en versculos de dos dsticos, la construccin aparece uniforme;
octava (v.io). Sin embargo, teniendo en cuenta, conforme a lo an-
solamente parecen desarticular el paralelismo las palabras (de Mt)
teriormente indicado, que no se puede exigir para su valoracin
numrica una diferenciacin conceptual estricta, parece que el n- de espritu (v.3), a la justicia (v.6), por la justicia (v.io) 4 . Y sa-
mero de stas es de nueve. bido es el valor decisivo que tiene la estructura del ritmo en la es-
tilstica semita.
Lo que tambin se acusa fuertemente en la confrontacin de las
bienaventuranzas entre Mt y Le es que, en ste, la redaccin de 3
Bienaventurados los pobres de espritu, porque suyo es el
las mismas tiene una formulacin ms material, mientras que en Mt reino de los cielos. 45Bienaventurados los mansos, porque ellos
se destaca ms el aspecto espiritualista de las mismas; lo mismo que poseern la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque
en Mt se las formula en tercera persona, v.gr., Bienaventurados los ellos sern consolados. 6 Bienaventurados los que tienen hambre
pobres de espritu, porque de ellos..., dndoseles as una mayor uni- y sed de justicia, porque ellos sern hartos. 7 Bienaventurados
los misericordiosos, porque ellos alcanzarn misericordia.
8
2 J. D U P O N T , Les Beatitudes (1954) p.123. Bienaventurados los limpios de corazn, porque ellos vern
3 STRACK-B., Kommentar... I p.189; L . H E I D E L , Beatitudes vangliques: Dict. Bib.
Suppl. I 940-950; F . ASENSIO, Las bienaventuranzas en el A.T.; Est. Bib. (1945) 241-258. 4
DESCAMPS, Bienhereux les pauvres p . 5 9 : R D T (1952) 53-61; R. EJARQUE, Beati pan-
peres spiritu: V D (1928) 129-133.234-237-334-341; D A N I L O U , Bienhereux es pauvres: E t
(1956) 321-338.
86 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 87
9 6
a Dios. Bienaventurados los pacficos, porque ellos sern algunos autores . Pero de esta afinidad de conceptos sucedi el
llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen que sean tratados como sinnimos en el paralelismo potico y que
persecucin
11
por la justicia, porque suyo es el reino de los cielos. los LXX traduzcan la palabra pobre o humillado indistintamente
Bienaventurados seris cuando os insulten y persigan y por las correspondientes griegas 7 . De aqu la solicitud que por
con
12
mentira digan contra vosotros todo gnero de mal por m. ellos muestran los profetas (Am 8,4; Is 3,14.15; 10,2; 14,32). Pero
Alegraos y regocijaos, porque grande ser en los cielos vuestra
recompensa, pues as persiguieron a los profetas que hubo despus del destierro babilnico, a la nocin de pobre se le junta
antes de vosotros. la de persona que confa en Yahv. Y as vienen a aproximarse pri-
mero y a asimilarse despus los conceptos de pobre y piadoso,
hasta venir a ser trminos casi equivalentes. As se lee: Este pobre
PRIMERA BIENAVENTURANZA (Le 6,20b) ('an) clama a Yahv, y le escucha y le salva de todas sus angustias.
Acampa el ngel de Yahv en derredor de los que le temen, y los
La primera bienaventuranza de M t tiene su correspondiente en salva del peligro (Sal 34,7.8). Yave, quin es como t, que libras al
el pasaje de Le, ocupando en ambos evangelistas el primer lugar. pobre ('an) de aquel que es ms fuerte que l, al pobre ('an) y al
Pero la formulacin es distinta. Pues est redactada as: Bienaven- miserable que le despoja? (Sal 35,10).
turados los pobres de espritu, porque de ellos es el reino de los El concepto de pobre, en este sentido bblico, responde al
cielos (Mt). trmino 'an e incluye un pobre material, y, por lo mismo, frecuen-
Cul es la forma original? La de Le o la de Mt? Seguramente temente un desvalido de apoyos sociales; pero en este concepto es
la de Le. Dos razones llevan a ello: a) la estructura hebrea hace fundamental el aspecto religioso que tiene: es un pobre miserable,
ver que los elementos que se encuentren en M t en espritu (v.3), pero que confa en Dios y a l se vuelve pidiendo auxilio. Se dira:
a la justicia (v.6), por la justicia (v.io), son adiciones del Mt grie- es un pobre, pero religioso.
go, puesto que rompen el paralelismo de la estructura en relacin Cristo, al beatificar as la pobreza, no hace propiamente una
con las dems bienaventuranzas, en las que, sin estas adiciones, innovacin. Ya en el A.T. se haba visto beatificar la pobreza,
el ritmo aparece uniforme; b) y tambin que, si Le hubiese encon- unas veces con hechos, v.gr., Sal, David, etc., y tambin con pro-
trado en el original las palabras de Jess que tan acusadamente mesas. En varios pasajes del A.T. se habla del agrado con que ve
destacaban el sentido espiritual, l no lo hubiese omitido delibera- Dios la pobreza, hasta el punto de venir a tener una intervencin
damente, dejndolas expuestas a una posible interpretacin de tipo a su favor, que cambia su suerte. No que se trate de una revolucin
ms material en sus lectores tnico-cristianos. social, sino de premios divinos al pobre confiado y piadoso.
Por otra parte, la redaccin de Le tiene una formulacin total- Pero lo que aqu aparece como inusitada novedad es que Cristo
mente semita, por su formulacin tan escueta como realista, y en beatifica al que libremente acepta su estado de pobreza, lo mismo
perfecto ritmo de uniformidad con las otras que refiere. que el premio que promete no son bienes temporales, sino el
Si Mt griego espiritualiza estas expresiones primitivas, es para ingreso en su reino. Los rabinos alabaron a veces la simplicidad, la
hacer ver a una mentalidad distinta que la beatificacin, v.gr., la humildad. Pero no la pobreza voluntaria. Expresando el pensa-
pobreza, ha de ser llevada con verdadero espritu; o lo que es lo miento de ellos sobre esto, se ha escrito por especialistas: Segn
mismo, bien valorada en el ambiente bblico. sentencia suya, ninguno de los males se puede equiparar al mal
Tanto M t como Le utilizan la misma palabra griega para expre- de la pobreza 8 . Pero el pobre despegado de bienes y que confa
sar el sujeto de esta bienaventuranza: pobre (ptojs). en Dios, est moralmente preparado para su ingreso en el reino.
Pero esta palabra no evoca lo mismo a un griego que a un hom- Pues ste no ser patrimonio exclusivo, como se pensaba, del rico,
bre familiarizado con las nociones bblicas 5 . al valorar con mentalidad primitiva de la Vieja Ley los bienes y
Cul es el concepto bblico que responde a esta traduccin las riquezas como premio a la virtud, y la pobreza como castigo,
griega de pobre? sino que la pobreza entra en el plan de Dios, y la religiosidad que
Esta palabra griega traduce al trmino hebreo 'an y 'aniy-yim. acompaa al pobre lo pone a las puertas del reino.
La palabra designa, primeramente, en la legislacin mosaica, a los Y con esta bienaventuranza se destaca tambin a Cristo como
que no posean tierras (Ex 22,24; Lev 19,10; 23,22). Naturalmente, Mesas, al evocar el anuncio del reinola evangelizacinpreci-
eran las gentes pobres en el sentido material. Y, como consecuencia samente a los pobres y abatidos, conforme al anuncio de Isaas
aneja a ello, gentes sin influencia social y desprovistas de apoyo, (6I,ISS). Este pensamiento es destacado explcitamente por el mismo
y frecuentemente gentes explotadas y humilladas. Aunque no sea este
exclusivo aspecto el que exprese aqu esta palabra, como proponen 6
STRACK-B., Kommentar... I h . l ; W E I S S , Die Prcdigi Jesu von Reiche Gottes (1900) p.130 ;
PRAT, Jsus-Christ (1947) I p.271.
5 7
MACCHIORO, The Meaning of the First Beatitude: T h e Journal of Religin (1932) 40-49; P R A T , O . C , p.272 n t . i .
8
SALVONI, // significato della prima beatitudine: ScCatt (1930) III 426-442; IV 18-35. STRACK-B., Kommentar... I p.816-826.
88 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 89
Mt en otro pasaje (Mt 11,2-6), lo mismo que lo hace Le (7,18-23) parece por su estructura, al texto original, entonces es una traduccin
cuando Cristo alude a sus milagros, que realizan la profeca de del aramaico. Pero el griego de los LXX traduce por esta misma
Isaas, como prueba de que l es el Mesas. Y tambin presenta su palabra lo mismo ser pobre, ser miserable, etc. ('an), que ser
nueva misin de Mesas. Que no piensan, conforme a las ideas del manso o mansedumbre ('anah). Por pura va filolgica no sera
medio ambiente, en un Mesas que venga repartiendo a todos fcil venir a una conclusin precisa. Pero lo que puede orientar
bienes y riquezas materiales. En su reino, la pobreza va a existir. algo el significado de su contenido es, adems del trmino griego
Pero hay que aceptarla libremente. usado, el que, indudablemente, Mt trata de expresar algo distinto
El premio que tendrn estos pobres es que de ellos es el de la bienaventuranza anterior de los pobres, que traduce al griego
reino. Esa pobreza, llevada con esa actitud religiosa, les lleva al por otro trmino.
premio del reino. Cundo? Si las bienaventuranzas se dirigen a los Por otra parte, esta bienaventuranza, en su forma literaria, es
apstoles y discpulos, que ya han ingresado en el reino, se dira una citacin textual del salmo 37,11. Este puede ser ya un elemento
que se refiere este premio al reino en su fase definitiva y celeste. que ms directamente oriente a la interpretacin de la misma, por
Pero los verbos que se usan para indicar el premio de las bienaven- el encuadramiento de este pasaje en el contexto del salmo.
turanzas, puestos unos en presenteporque suyo es el reino de El trmino hebreo que usa el salmo ('anawim), lo mismo puede
los cielos, y otros en futuroporque ellos vern a Dios, no significar pobre, miserable, que manso. Y del contexto de este
pueden utilizarse como argumento decisivo, ya que las bienaventu- salmo (v.6a.7b.8a.b. 14.32) se ve que no se trata de establecer sola-
ranzas pertenecen literariamente al estilo sapiencial o gnmico,
mente una contraposicin de la providencia de Dios sobre el pobre
y estos verbos han de ser valorados en este estilo sapiencial, en
y el rico, es decir, sobre la resignacin del pobre frente a la pros-
donde los tiempos cuentan menos que el contenido atemporal que
encierran, y donde la permuta de tiempos no afecta al concepto. peridad genrica de los ricos, sobre todo en sentido peyorativo,
Para la valoracin de este punto en todas las bienaventuranzas sino sobre el rico opresor y el pobre que lleva su suerte con resigna-
hay que tener presentes tres elementos: cin y paz: con mansedumbre.
Pero otro elemento que permite comprender el sentido de la
a) El doble concepto que se usa en los evangelios sobre el palabra griega usada aqu es el contexto total del evangelio de Mt.
ingreso en el reino. Unas veces ya aparece como presente y reali- Slo Mt es el nico de los evangelistas que habla de la mansedum-
zado; otras, en cambio, aparece como futuro, por pensarse en su bre. Dos son los pasajes de su evangelio en los que usa esta misma
plena realizacin meritoria posterior. palabra.
b) El sentido moral de adaptacin universal que les da Mt. Al describir la entrada mesinica de Jesucristo en Jerusaln el
c) Que en algunas bienaventuranzas manifiestamente tienen da de Ramos evoca sobre este acontecimiento la profeca de Zaca-
un sentido escatolgico. ras (9,9), que dice as: Decid a la hija de Sin: He aqu que tu rey
El contexto y estos principios podrn ser los que permitan viene a ti, manso y montado sobre un asno... (Mt 21,5).
valorarlas en cada caso. En el otro pasaje, Jesucristo destaca que sus preceptos no son
una carga como lo son los preceptos insoportables de los fariseos.
SEGUNDA BIENAVENTURANZA Y concluye: Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de m,
q u e soy manso y humilde de corazn (Mt 11,29).
Esta bienaventuranza aparece en muchos cdices griegos (cd. En los pasajes evanglicos citados, el sentido de esta palabra es,
sinatico, B, C,) y versionestala, syr.-sin., Peschittaen tercer en el primero, la carencia de violenciaresignacin, y en el se-
lugar; ponen antes la bienaventuranza de los que lloran. Por ser gundo, el de benevolencia y compasin.
el orden de la Vulgata, se la considera aqu. Esta bienaventuranza es
Cul sentido ha de prevalecer? Seguramente que estos pasajes
propia de Mt. Si originariamente estas bienaventuranzas estaban
evanglicos son los que han de interpretar mejor el sentido de la
unidas, no es fcil que fuesen luego desglosadas. Ni tampoco parece
razn suficiente pensar en un desdoblamiento de la primera por cita del salmo, ya que es la misma palabra, de un mismo autor, la
su semejanza con la misma. Pues es manifiesto que Mt intenta con q u e ha de valorar esa misma palabra en otro pasaje del mismo
ella expresar algo distinto de la primera. El porqu de esta oscilacin evangelio.
de lugar en la tradicin manuscrita acaso puede ser debido a un Pero, adems, la prytes es esencialmente mansedumbre y mo-
cierto ensayo de aproximacin. La formula as: Bienaventurados destia, teniendo una afinidad particular con la humildad, de una
los mansos, porque ellos poseern la tierra. parte, y con la benignidad o la compasin, de otra. Es paciente y
buena, tan enemiga de la clera vengadora como del orgullo extre-
Cul es el significado de esta bienaventuranza? El texto griego
moso. Tenemos razn al decir que la distancia no parece grande
pone para su traduccin una palabra (praeis) cuya raz significa
dulzura, mansedumbre. Si esta bienaventuranza perteneci, como e n t r e la bienaventuranza de los mansos, al menos en la redaccin
griega de Mt, y la bienaventuranza de los misericordiosos. Una
90 SAN MATEO 5
SAN MATEO 5 91
y otra expresan una misma actitud de alma, fundamental, caracte-
rstica del espritu de la nueva ley 9 . ranza de los pobres. Si acaso esta ltima se diferencia de la otra
Posiblemente la diferencia est en que en la primera se beatifica como una especie o matiz dentro del gnero.
la pobreza llevada libremente, y en sta se beatifica ese pobre hu- Sin embargo, no se beatifica el llanto o gran dolor sin ms.
millado, que no slo lleva libremente su pobreza, sino que hay en Si no tiene, en Mt, la adicin de en espritu, se ha de suponer
l incluso una actitud de benevolencia hacia los dems, en lugar como encuadrada en un mismo contexto literario, y, por tanto, en
de una actitud de vida agria con los mismos, como reflejo de su una misma intencin del autor. Es el llanto, como recta actitud
estado interno. moral ante Dios y valorado ante Cristo desde el punto de vista
El premio que se le asigna a esta bienaventuranza es que los del reino, el tomar la cruz y negarse a s mismo en vista de Cristo
que la practiquen poseern la tierra. Palabras tomadas del mismo y de su reino, que es el tema general del sermn del Monte, y ms
salmo y que es el que all mismo se asigna a estos pobres (Sal 37,11; especialmente del contexto literario.
9,22). Es un salmo en el que se plantea el problema de la retribu- La perspectiva que Cristo abre ahora al dolor es nueva. En
cin. Con una repeticin insistente se dice lo que es la brevedad el A.T. se hablaba de la providencia de Dios que cambia el dolor
de la vida y cmo el rico malvado pasa y es castigado, mientras que en contento. Los judos crean todava en la poca neotestamentaria
el pobre justo es premiado. Como trmino expresivo se le promete que el dolor era efecto de pecados (Jn 9,2). Los paganos lo vean
que poseer la tierra. Esta es Palestina. Lo que fue promesa de como efecto de una fatalidad. El libro de Job ya haba mostrado
los patriarcas, fue el eterno ideal del judo piadoso. La Tierra Pro- que el dolor tena una visin de purificacin y mrito. Pero ahora se
metida vino a ser el tipo ideal del premio del reino de los cielos. eleva la mira del dolor como actitud ante el reino. As enfocado, el
La palabra usada por M t (kleronomsousen), heredarn, no dolor de la vida tiene un valor de premio en l.
tiene de suyo el sentido de herencia por un legado de muerte. Pue- Posiblemente M t griego le da este aspecto general moral. Aca-
de tambin tener el simple significado de recibir algo por voluntad so primitivamente se refiriese a esos 'anawm de la primera bien-
de alguno. Es sinnimo de poseer 10 . En el salmo corresponde al aventuranza, como desecho de las gentes, castigo del pecado, y casi
verbo yarash, que significa igualmente ambas cosas. Por eso slo como indignos de ser partcipes del reino mesinico.
se dice el hecho: poseer. No el modo. Este lo descubre la revela- El premio que se asigna a los que llevan el dolor de su vida,
cin. Se poseer precisamente por herencia. Jesucristo es el he- as valorado, es que sern consolados (Mt). Cundo? Este pre-
redero del reino, por ser Hijo de Dios; y los que posean el reino mio se anuncia para el cielo (Mt v.12). Sin embargo, estas contra-
lo obtendrn por ser coherederos con l de ese reino (Rom 8,17). posiciones, con su valor extremista, no son exclusivas. S se pre-
Como en la bienaventuranza anterior, dirigida sta a los apsto- senta el premio en su fase final y definitiva, por razn del contras-
te, esto no excluye otro tipo, parcial y temporalen esperanza,
les y discpulos, que ya han ingresado en la fase terrena del reino,
de premios, como da a suponer aqu mismo M t (5,12).
este premio se refiere a la fase escatolgica y celeste del mismo.
Sin olvidarse el valor de universalidad moral con que se adapta Con esta bienaventuranza, en la que beatifica el dolor en fun-
en Mt. cin del reino (Mt 3,11; Le v.20.28), aparece Cristo proclamndose
Mesas, al cumplir as la profeca de Isaas. Del Mesas profetiz
TERCERA BIENAVENTURANZA (Le 6,21) Isaas que tendra, entre otras misiones, consolar a los tristes (Is 61,3ss).
Precisamente el Mesas era llamado la Consolacin de Israel (Le 2,25),
La tercera bienaventuranza de Mt, en la Vulgata, es conceptual- y tambin el Consolador (Menahm) 12 . Esta coincidencia literal
mente comn con Le. del texto de M t con la versin griega de los LXX de este pasaje
Mt: Bienaventurados los que lloran, porque sern consolados. de Isaas seguramente no es fortuita, ya que M t evoca varias veces
El trmino de M t (penthantes) indica, conforme a la ley orien- a Isaas en su evangelio como prueba de que Cristo cumple los vati-
tal de los fuertes contrastes, una angustia muy profunda del cinios mesinicos de aqul.
alma u .
Este dolor, sin matizar su naturaleza ni extensin, conforme al CUARTA BIENAVENTURANZA (Le 6,21a)
gnero sapiencial, es un dolor real. Es el dolor en la vida, como se Mt: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
ve por estar encuadrado en las dems bienaventuranzas, que tienen porque sern saciados.
el sentido realista de su proceso en la vida de aqu. Mt, siguiendo un procedimiento bien acusado en su cuadro de
Conceptualmente no est muy lejos de la primera bienaventu- las bienaventuranzas, adiciona algo, no tanto para modificar el
9 sentido original cuanto para evitar posibles desviaciones en su recta
D U P O N T , Les Beatitudes (1954) p.296.
10
Z O R E L L , Lexicn 712. interpretacin.
11
ZORELL, Lexicn 1029.
12 BONSIRVEN, Le Judaisme palestinien... (1934) I p.365.
SAN MATEO 5 93
92 SAN MATEO 5
que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no
La frase ms completa de Mt, que aade al hambre el comple- entraris en el reino de los cielos (Mt 5,20). La justicia en la cual
mento de sed, con relacin a Le, en nada modifica el sentido. piensa el evangelista es una justicia moral hecha del conjunto de
Es un complemento semita de la primera expresin (Is 49,10; obras cristianas 14.
Am 8,11).
Mas no porque Mt griego d esta interpretacin moral a la formu-
En su original aramaico, probablemente era la formulacin de lacin original de la bienaventuranza desvirta su contenido, sino
esta bienaventuranza muy semejante a la de Le, como se ve porque que la precisa e interpreta al proyectarla en un plano ms densa-
en la redaccin actual, con las adiciones indicadas, se rompe el mente espiritual.
ritmo semita de su estructura. Pero en la redaccin actual del Mt
griego la redaccin literaria de la misma parece que cambia, aun- Si la bienaventuranza aramaica de Mt era equivalente a la actual
que conservando su contenido original, al tiempo que es profundi- de Le, no era una beatificacin de los hambrientos al margen de
zado, al pasarse de la beatificacin del hambre material al sentido un enfoque religioso y mesinico, ya que ante esta perspectiva es
metafrico del hambre y sed. donde tendr justificacin ese cambio de situaciones. Por eso, al
transformar Mt griego la formulacin material de la bienaventuranza
El cambio literario queda modificado a causa de la adicin in- en metafrica, la transforma en espiritual. Y con ello destaca que,
tencionada de Mt griego, de a la justicia (ten dikaiosynen). Esta si la simple hambre y sed, valoradas en funcin mesinica, haban
construccin es, gramaticalmente, el acusativo, complemento direc- de tener un da por premio el de bienes mesinicos, ser saciados
to del sujeto, que es participio verbal de presente, de los que tienen no hace otra cosa que, conservando el valor fundamental de la bien-
hambre y sed. Traduciendo materialmente estos participios es aventuranza aramaica, potencializar ahora el espritu y el contenido
como se acusa mejor el valor de complemento que tiene a la jus- virtual de la misma. Y con ello presentar a un tiempo el profundo
ticia. Bienaventurados son, o sern, los hambreantes y los sedien- contenido espiritual y el sentido moral y mesinico que va en el
tes de la justicia. propsito de su evangelio.
Esta construccin gramatical postula dar a esta hambre y sed El premio asignado a estos hambrientos es que, en contra-
un sentido metafrico, el cual es, ambientalmente, posible (Sal 42,3; posicin de esa hambre y sed de ahora (Le), luego, en su fase ce-
63,21; Ecli 24,29, etc.). leste, como trmino de la contraposicin establecida, sern sacia-
As, su sentido metafrico es el siguiente: Bienaventurados los dos. El trmino griego es originariamente de un fuerte grafismo
que ansian grandemente la justicia de Dios en orden al reino. No se No es slo el quitar el hambre, sino henchir y saturar con algo:
beatifica aqu el que se desee que Dios intervenga realizando su saciar (jortasthsontai).
obra de justicia, de Dios justiciero, en la tierra, sino que lo que
se beatifica es la actitud moral del alma que desea ansiosamente in-
corporarse a los planes de Dios: a su justicia. Es ste el concepto QUINTA BIENAVENTURANZA
que se desprende de todo el sermn de la Montaa. Nada est tan
cerca del pensamiento de esta bienaventuranza como lo que el mis- Esta bienaventuranza es propia de Mt; no tiene paralelo en Le.
mo Jesucristo dice aqu mismo: Buscad el reino y su justicia Est formulada as: Bienaventurados los misericordiosos, porque
(Mt 6,33). Esta justicia incluida en el concepto de reino es todo ellos encontrarn misericordia.
lo que hace al hombre justo, porque es el cumplimiento de la vo- Con la misma estructura que las otras, Mt transmite esta bien-
luntad divina. aventuranza sobre la misericordia. Los que sean misericordiosos
Pero buscar el reino y su justicia es equivalente a tener ham- obtendrn, a su vez, como premio el que se los recibir misericor-
bre y sed de (esta) justicia. Y buscar o tener hambre de ella diosamente. Pero lo que interesa precisar es cmo ha de ser esta
es desearla y buscarla por medio de una conducta, que es: de unas misericordia y cundo se recibir el premio prometido.
disposiciones morales convenientes para lograr esto. Por eso, el con- La formulacin de esta bienaventuranza aparece con un valor
cepto de justicia, en esta bienaventuranza, orienta ms al ansia absoluto y universal. Sin embargo, no bastara esto, ya que es una
de tener estas disposiciones morales convenientes en funcin del formulacin sapiencial, que podra tener restricciones y matices.
reino que a una interpretacin de una intervencin justiciera de Lo primero que se ve en la beatificacin de estos misericordio-
Dios. El tema evocado por la expresin y el contexto del sermn sos es que no se trata de beatificar, sin ms, un temperamento sen-
no nos orienta hacia la idea de una justicia que Dios hace, sino ms sible y slo humanamente compasivo, ni de beatificar una sola mi-
bien hacia aquella justicia que se esfuerza en adquirir a los ojos sericordia afectiva y no efectiva en la medida de lo posible, como
de Dios cumpliendo su voluntad 13. y e s as como esta justicia se ve encuadrndole en el contexto literario de todo el sermn del
viene a ser aquella de la que, en este mismo discurso, dice Cristo: Monte. Es una misericordia que est en funcin del mesianismo
i*Duposr, o.c., 261; BAUER, Beati qui esuriunt et stiunt iustiliam: EstEcl (1943) 9-26.
13 DlIPONT, O.C., p.259.
94 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 95
y de la conquista del reino, como lo exige su encuadramiento en el bienaventuranzas del primer evangelio no se contentan con anunciar
contexto. la buena nueva de la venida del reino; presentan el reino como la
Tratando de valorar el trmino de misericordia que aqu se recompensa prometida a aquellos que practicasen en su vida las
beatifica, lo mejor es contrastarlo con otros pasajes neotestamenta- exigencias de la Ley nueva, ms profundas que las de la Ley juda 16.
rios, sobre todo del mismo Mt. Y de stos se deducen dos sentidos:
a) Perdonar ofensas (Mt 9,13; 12,17; 18,33; 23,23). b) Pero SEXTA BIENAVENTURANZA
tambin la misericordia en Mt reviste una amplitud mayor. As,
dos ciegos piden al Seor que les cure, y el trmino que para ello Tambin esta sexta bienaventuranza es exclusiva de Mt. La
usa Mt es precisamente ste: elemones (Mt 9,27; 20,30.31), lo formula as: Bienaventurados los puros de corazn, porque ellos
mismo que la mujer cananea, para pedir que cure a su hija, le pide vern a Dios.
que tenga misericordia (Mt 15,22). La formulacin literaria de esta bienaventuranza est hecha con
Este segundo concepto, que ampla el primero, hace ver que Mt un vocabulario legal, ritual del culto. Literariamente, los puros
no reduce el concepto de misericordia, sino que tiene en l el valor evocan aquellos que tienen en su culto la pureza cultual. Algn
ordinario de hacer el bien a todo necesitado. pasaje del A.T. sita bien este vocabulario. Quin subir al mon-
Formulada esta bienaventuranza en tono sapiencial, evita de- te de Yahv (para verle as) y se estar en su lugar santo? El de
cir la medida en que se ha de practicar la misericordia para obte- limpias manos y puro corazn (Sal 24,3.4).
ner el premio a ella prometido. Se lea en los Proverbios (17,5): El La psicologa hebrea usa indistintamente las palabras corazn y
que tiene compasin encontrar misericordia. espritu. As, con puros de corazn se indica la voluntadla per-
El pensamiento, pues, de esta bienaventuranza es slo afirmar sonacomo principio responsable de la actividad moral.
la excelencia y necesidad de la misericordia para que Dios tenga mi- Sin embargo, estas expresiones en el A.T. no tienen un simple
sericordia. Pero sta, por parte de Dios, siempre ser un secreto valor legal, como si esta pureza no fuese ms que el cumpli-
y un exceso sobre lo que el hombre ejecuta. Si algo puede sugerir miento jurdico y materialista de lo cultualmente preceptuado,
sobre esta amplia proporcin, o desproporcin, entre la misericor- sino que, al poner de corazn u otras formas equivalentes, hacen
dia del hombre y la de Dios, son aquellas palabras del mismo Cris- ver que se resalta la autenticidad moral.
to: Con la medida con que midiereis se os medir (Mt 7,1.2). Esto mismo se incluye a fortiori en el propsito evanglico
Esta misericordia que Cristo promete a los misericordiosos, de Mt, que destaca el valor especialmente moral de las bienaventu-
para qu momento se promete? En el contexto literario de Mt, ranzas y de su evangelio antifarisaico.
esta promesa tiene un valor escatolgico. Algunas bienaventuranzas En este destacar, en este caso de la pureza, el valor moral de
de Mt tienen un sentido escatolgico. Acaso, originariamente, la conducta de los puros de corazn, se ve un contraste y un
ste fuera el sentido preferente de todas, lo que inclua el ingreso marcado intento de hacer ver cmo la conducta cristiana tiene que
de la fase temporal del mismo. En varias de ellas (v.3.8.10.12) se superar la moral farisaica, la cual, a fuerza de prescripciones le-
promete explcitamente el premio para el cielo. Es, pues, la promesa gales y purificaciones, vino a degenerar en un ritualismo infrtil y
materialista. Aqu mismo, en el sermn del Monte, recoge el mis-
de obtener la gran misericordia del ingreso definitivo en el reino.
mo Mt estas palabras de Jesucristo: Si vuestra justicia no supera
La gran novedad de esta bienaventuranza de Cristo est en pro-
a la de los escribas y fariseos, no entraris en el reino de los cielos.
meter la gran misericordia del reino en su ingreso finalfase ce- El gran comentario a esta bienaventuranza se lee en el mismo evan-
lestea los que aqu han practicado la misericordia. Pero para los gelio de Mt. Las palabras de Cristo al censurar la hipocresa fari-
que la han practicado con todos los hombres. Los rabinos slo de- saica, son sobre su porte exterior de justos y su interior de pecado
fendan la beneficencia con el prjimo, que era el judo. Los rabi- (Mt 23,25-28).
nos defendan, como norma general, que la misericordia no era de-
bida ni al pueblo de la tierra ni a los gentiles 15 . Pero ahora se El premio que se les asigna es que estos puros de corazn,
beatifica la misericordia en su sentido ancho y pleno, a toda per- que tienen la verdadera rectitud moral en su conducta, vern a
Dios.
sona, pero hecha en funcin del reino y como precepto de la mis-
ma ley. En el A.T., ver a Dios, ver la faz de Yahv, significa: a) Estar
presente en el templo, donde l mora, asistir a las solemnidades
La bienaventuranza de los misericordiosos aparece as como la
litrgicas. As se dice: Mi alma dese al Dios fuerte, vivo. Cun-
expresin de una exigencia moral. Mateo se para especialmente a
do vendr y me presentar ante tu faz? (el templo) (Sal 42,3; 36,9.10).
considerar el aspecto moral de la enseanza de Jess; es l quien b) Otras veces, ver la faz de Dios es experimentar la benevolencia
parece haber introducido este aspecto en las bienaventuranzas. Las divina, ser sacado de una situacin difcil (Sal 31,17; 13,1; 3 I > I 3)-
16
15 STRACK-B., Kommentar... I p.204-205. DITPONT, Les Beatitudes (1954) p.288.
96 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 97
La formulacin de la promesa de esta bienaventuranza se en- Pero esta hiptesis no es suficiente. Pues la adaptacin de M t
cuentra en el vocabulario del A.T. Los rectos vern su benigna le da un sentido de universalidad, lo mismo que en las otras bien-
faz (de Dios) (Sal n,7.b). aventuranzas, al usar la tercera persona. Es el premio de estos pa-
Si, por frmula, la expresin de la bienaventuranza est ms cificadores en funcin del reino. En los pasajes bblicos en que
prxima al primer tipo de ver la faz de Diostemplo del cie- sale este trmino tiene el sentido de reconciliacin con los enemigos
lo 17, por contenido rebasa el concepto del A.T., pues las bien- (Col 1,20; Ef 2,15.16; cf. Act 7,26). Lo mismo se ve en la literatura
aventuranzas tienen en Mt un sentido de premio escatolgico en el rabnica. As interpretada esta bienaventuranza, vendra a estar
cielo. El mismo Mt habla de los ngeles tutelares de los nios, los prxima a la de Mt sobre los misericordiosos: sera especie de un
cuales en el cielo ven siempre la faz de (mi) Padre (Mt 18,10). gnero.
Un pasaje del Apocalipsis evoca bien, con la frmula del ele- Aunque la portada es universal, se pensara que estos hacedo-
mento cultual, el contenido profundo de ella: El trono de Dios y res de la paz son preferentemente, al menos en su sentido primi-
del Cordero ser erigido en la ciudad, y sus servidores le rendirn tivo, si no exclusivamente, los apstoles, que tienen la misin de
cuito, y vern su faz (Apoc 22,3.4; cf. 4,2-11). divulgar la justicia del reino, lo que traera consigo la paz del
Es claro que, en el contexto de las bienaventuranzas, ver a reino.
Dios no significa simplemente presentarse ante Dios en el templo El premio que se les asigna es que sern llamados hijos de
de Jerusaln. Se trata ahora de la felicidad del reino, evocada bajo Dios.
la forma de una participacin en el culto que en el cielo se rinde Sern llamados no significa solamente que se los llamar, en
ante Dios 18. En el templo del A.T., para ingresar en l haba que cierto sentido metafrico o conveniente, hijos de Dios, sino que
estar legalmente puros; de igual modo, para ingresar en el san- ser llamado significa ser reconocido por tal, ser en verdad, confor-
tuario del N.T., en el cielo, y gozar de la faz de Dios, hay que me al uso bblico usual.
estar espiritual y moralmente puros 19 . Cundo sern llamados estos pacificadores hijos de Dios?
Teniendo en cuenta que, en la perspectiva de Mt, el premio de Encuadrada esta bienaventuranza en un contexto escatolgico, el
las bienaventuranzas es escatolgico, en el cielo, este premio es el premio que aqu se indica es en el cielo. Sern llamados es ade-
gozo de Dios. Es lo que San Pablo ensea al decir que se ver a ms, en este contexto, equivalente a las expresiones escatolgicas
Dios facie ad faciem (1 Cor 13,12). del mismo sern consolados (v.5), sern saciados (v.6), recibi-
rn misericordia (v.7). Es, pues, el premio en el cielo. Qu rela-
SPTIMA BIENAVENTURANZA cin hay entre esta beatificacin y su premio?
Dios aparece en la Escritura muchas veces descrito como Dios
Tambin esta sptima bienaventuranza es propia de Mt: Bien- de paz. Esta especial relacin de estos pacificadores con el Dios de
aventurados los hacedores de la paz (eirenopoio), porque sern lla- paz hace que se formule literariamente esta relacin o dependencia,
mados hijos de Dios. al modo semita, con la palabra hijo (ben = hebreo; bar = arameo),
No se beatifica, como se ve por el texto, a los que tienen paz, por lo que se les llama como hijos de Dios. As se lee en Le: Los
y no se habla de una simple paz temperamental, sino de una paz, que fueron juzgados dignos de tener parte en aquel siglo (otro
fruto religioso, en funcin del reino, sino que se beatifica a los ha- mundo) y en la resurreccin de los muertos... son semejantes a los
cedores de paz. Supone, pues, esta bienaventuranza un sentido di- ngeles, e hijos de Dios, siendo hijos de la resurreccin (Le 20,35.36).
nmico. Son los que actan, los que se mueven en orden a establecer En boca de Cristo, esta bienaventuranza promete la filiacin
entre otros la paz. As valorada esta bienaventuranza, habra que divina participada a los hombres que as hayan trabajado en di-
pensar que en su contenido se inclua a todo el que buscase difundir fundir entre los hombres la paz de su reino.
y exhortar la justicia del reino para que se obtuviese as, como Tambin se percibe en esta bienaventuranza una enseanza
fruto de ella, la paz, lo mismo que el que por oficio lucha y sobre el modo de establecer el reino. No con armas ni ruido de con-
debela la injusticia en funcin de obtenerse la paz del reino. quistas, sino actuando espiritualmente y difundiendo la paz del
Lemonnyer y otros, basndose en el salmo 82, creen que estos reino entre los hombres.
obradores de la paz son las autoridades y magistrados, que por
oficio tienen la obligacin de hacer respetar al derecho de los d- OCTAVA BIENAVENTURANZA
biles 20.
17
La bienaventuranza octava de Mt suele considerarse unida
ZORELL, Psalt. ex hebraeo latinum (1939) 26.
1 8
DUPONT, o.c, 208.
a la siguiente. Pero, por las razones antes alegadas, se la considera
19
A. JONES, The Expository Times (1019-1920) P.522SR; K O C H , Beali mundi carde: V D independiente de la bienaventuranza que Mt considera la ltima.
(1940) 9-18.
"> LEMONNYER, Le Messianisrne des Beatitudes! p.385-386. ^
Y hasta pudiera ser un ndice de esta duplicidad de bienaventuranzas
La Biblia comentada f i
98 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 99
el que Le trae la ltima de Mt, y no sta. Y, por este motivo, resulta as son beatificados, lo son porque, estando ya en el reino, sufren
ser esta bienaventuranza octava propia de Mt: Bienaventurados los a causa de l. Pero les aguarda el premio definitivo, escatolgico,
que padecen persecucin por la justicia, porque de ellos es el reino del cielo.
de los cielos.
La comparacin de esta bienaventuranza con la siguiente de M t NOVENA BIENAVENTURANZA (5,11.12) (Le 6,22.23)
parece indicar la diversidad, literaria al menos, de las mismas.
Conceptualmente, aunque coinciden fundamentalmente, tiene, sin Esta novena bienaventuranza es comn a Mt y a Le. Literaria-
embargo, su diferencia de matiz. Esta es ms genrica que la siguien- mente tienen sus coincidencias y diferencias: mientras Mt las pone
te. Pero la proximidad conceptual no es motivo de identificacin. en tercera persona, sta, coincidiendo con Le, la formula en segunda
Otras se hallan tambin conceptualmente prximas. Pero, literal- persona: Bienaventurados seris (vosotros)... Tambin tienen una
mente al menos, estn diferenciadas. Condamin pens incluso notable coincidencia en el modo de formular la segunda parte de
si el premio asignado a sta, que coincide con el premio asignado esta bienaventuranza en segunda persona, al exhortarlos al gozo
a la primerael reino de los cielos, no ser un caso del proce- por la persecucin. Pero tambin tienen sus diferencias verbales.
dimiento literario, hbilmente utilizado por Mt, de inclusio sem- Mt: Bienaventurados seris cuando os injurien y os persigan
tica 21. De ser as, sera una contraprueba del valor diferencial de y digan toda clase de mal contra vosotros, siendo calumniados a
esta bienaventuranza de la ltima. A esto mismo lleva la formula- causa de m.
cin que tiene esta octava en tercera persona, y la novena en segunda Alegraos y exultad, porque grande es vuestro premio en los
persona. Son contextos distintos. cielos.
Pero pensar que la expresin por la justicia sea una adicin Pues as persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros.
de Mt griego en orden a destacar el valor y actitud moral de sta, El cuadro proftico de esta bienaventuranza est trazado con
como pretenden algunos autores, no es definitiva. Bien acusado elementos suficientemente descriptivos, con la diferencia que en
queda tambin el valor moral de la siguiente, al beatificarse la Mt se traza un cuadro de tipo ms genrico.
persecucin de Jesucristo por mi causa (Mt). Se ve bien que en El motivo por el que son beatificados estos perseguidos es, no
otras bienaventuranzas, que transmite Mt, se destaque el valor la injusticia humana bajo cualquier forma, sino precisamente por
moral que ellas tienen (v.3.4.6.7.8). En stas se destaca el valor causa de m.
moral por razn de la actitud moral que ha de tener el sujeto que las Pero esto hace prorrumpir a Cristo en una invitacin a stos
practica. Pero en sta el valor moral que como actitud ha de tener a la alegra y jbilo.' En aquel da (Le), que es el da en que reciban
el que la practica, no se acusa por la expresin por la justicia. estas persecuciones e injurias por l, deben alegrarse, porque en el
Con esta expresin slo se indica el motivo objetivo por el que se cielo les aguarda un premio grande en su hora escatolgica.
beatifica al sujeto que padece persecucin por ella. Y, en este sen- Este premio (misths) es una deuda que se les ha de pagar en
tido, esta bienaventuranza en nada se distingue de la siguiente, en justicia 22. Las obras buenas tienen un premio correspondiente, en
la que se beatifica a los que padecen persecucin por m o por justicia, a un mrito proporcionado.
el Hijo del hombre. Y, al obrar as los judos contra los apstoles y discpulos, no
La justicia es la doctrina del reino. Cristo mandar en este hacen otra cosa que obrar como obraron sus padres (Le) contra
mismo sermn del Monte buscar ante todo el reino y su justicia. los profetas que hubo antes de vosotros (Mt). En el evangelio, los
Se beatifica aqu a los que sufran persecucin; dicho genricamente, discpulos son los sucesores de los profetas (Mt 23,34; 10,41; 13,17);
no excluira ningn tipo de persecucin. Pero el objetivo directo ambos eran los transmisores de la palabra de Dios y los prepara-
es la justicia, el reino. dores del reinado de Dios.
Ante el dolor en la vida, ante los obstculos de todo tipo que los
seguidores de Cristo van a encontrar (y Cristo les profetiza perse- c) Oficio de los discpulos. 5,13-16
cuciones), de antemano les beatifica el dolor de la persecucin por
su causa. Esta seccin de Mt es una enseanza, hecha con diversas im-
El dolor, que era considerado en la mentalidad de Israel como genes, sobre el oficio de sus discpulos. Esta percopa es propia
castigo, aparece sublimado al ser por causa de Cristo y de su jus- de Mt. Sin embargo, tambin Me y Le utilizan estas imgenes.
ticia. La imagen de la sal la traen Me (9,50) y Le (14,34.35), pero ambos
El premio que les asigna es que de ellos es el reino de los cielos. las traen en contextos distintos. La comparacin de la luz tambin
En la perspectiva escatolgica de las bienaventuranzas, estos que la traen Me (4,21) y Le (8,16; 11,33); pero, al igual que con la ima-
gen anterior, en contextos y a propsitos distintos.
2 ' CONDAMIN, RB (I9I0) 213. " Z O R E L L , Lexicn 847.
100 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 101
Sera muy difcil precisar de una manera cierta si estas imgenes tirarla (Mt); ni para la tierra es til, ni aun para el estercolero
que traen los tres sinpticos han sido repetidas por Cristo en varias (Le); por eso se la tira fuera (Le). En el primitivo Oriente, todo
ocasiones, lo que sera muy probable por el valor pedaggico de las 10 que sobra se lo sola tirar a las callejuelas. Y as tirada esta sal
mismas, o si responden al mismo lgion de Cristo, algn tanto mo- intil, slo vale para que la pisen los hombres (Mt) que por all
dificado en su forma literaria y acoplado por los evangelistas en con- transitan. Yo he vistoescribe un autorgrandes cantidades de
textos distintos, en orden a la finalidad de sus secciones evanglicas. sal arrojadas literalmente a la calle, para ser holladas por los pies
de las gentes y de los animales 25 . La enseanza de Cristo est
13
Vosotros sois la sal de la tierra; pero, si la sal se desazona, dada en una imagen que es casi una pequea parbola alegorizante.
con qu se salar? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla El apstol de Cristo tiene que tener la sazn (sal) de Cristo,
y que la pisen los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. para as saber dar al mundo el sabor de la verdad de Cristo y pre-
No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte. servarlo de la putrefaccin moral. Pero, si el apstol se desazona
15 Ni se enciende una lmpara y se la pone bajo el celemn, de Cristo, si no es lo que debe serpor preparacin y vida, no
sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la se lo puede suplir con nada. La obra que Cristo le encomend
casa. l s As ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que,
viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que queda, por su parte, estril. Pero l aparece con la gran responsa-
est en los cielos. bilidad: slo vale, como la sal desvirtuada, para tirarlo fuera
de dnde? Del apostolado, de seguir a Cristo, del cielo?
La misin, el oficio de los discpulos de Cristo, en su obra de y para que lo pisen los hombres. Estos rasgos cobran seguramente
apostolado, queda enseada con dos comparaciones, y la segunda aqu un valor alegrico. Precisamente de esto ltimo dice Lagrange:
de ellas doblemente reforzada. Vosotrosles dicesois la sal de Imagen de desprecio en que caen los discpulos cados de su fervor,
la tierra... Vosotros sois la luz del mundo. incluso ante los hombres 26.
Los discpulos de Cristo, en su misin de predicar el reino en Pero esta enseanza sobre la responsabilidad del oficio de sus
todas partes, han de ser la sal de la tierra. Esta tierra no se refiere discpulos es ilustrada con otras dos imgenes. Los discpulos son
solamente a la tierra por excelencia, Palestina, sino que tiene un la luz del mundo.
valor universal, como se ve por su paralelismo con la comparacin Siendo ellos la luz del mundo, ha de lucir. La luz luce por s
de la obra de los discpulos, que son la luz del mundo. Esta es misma. El discpulo ha de lucir la luz de Cristo.
la orden que Cristo les da posteriormente de predicar el Evangelio Por eso, si la luz se enciende para lucir, una vez encendida una
a todas las gentes (Mt 28,19.20). lucerna, la pequea y antigua lucerna de barro cocido, se la pone
Los discpulos sern para la tierra lo que es la sal en los usos sobre el candelero para que, puesta en lugar ms alto, pueda as
de la vida. En el medio ambiente judo se le reconocen a la sal iluminar a todos los que estn en casa, ya que en las primitivas
varias propiedades: da sabor y gusto a la comida, libra a las carnes casas pobres palestinas prcticamente no haba ms que una sola
y pescados de la corrupcin, y los rabinos tambin destacan en la habitacin, y no se pone, una vez encendida, bajo un modio
sal el valor purificador 23 . medida de ridos de capacidad de algo ms de ocho litros,
La sal evita la corrupcin. A la masa moralmente viciada del pues se evitara que iluminase la casa, que era precisamente para lo
mundo y del farisesmo hay que salarla con la doctrina de Cristo (|iie se la encenda.
para evitar su putrefaccin; a las creencias tanto judas como gentiles Y como los discpulos son luz del mundo, no han de ocultar
hay que salarlas: hay que llevarles la verdad de Cristo, que condi- rsta luz que Cristo encendi en ellos. Han de lucir la verdad del
mente ese mundo y le d el gusto y sabor de la verdad, que es Cristo. reino para que, al cumplir su misin de apostolado, la vean los
La misin de los discpulos de Cristo est as claramente defini- hombres que estn en tinieblas, y, al iluminarles la luz del reino
da. Y esta misma misin y oficios hace ver que el auditorio al que se por sus apstoles, ellos pueden incorporarse a esta luz salvadora.
dirige Cristo en esta parte del sermn de la Montaa son precisa- La forma redaccional griega (hopos), para que vean vuestras
mente discpulos y apstoles, y no al pueblo masa, que tena que ser ubras, podra desorientar un poco, pues parecer decirse que haban
salada por discpulos y apstoles. Pero Cristo expone a continua- i Ir hacerse estas obras precisamente para que las viesen los hombres.
cin la responsabilidad de su conducta en orden a su oficio. IVro no es ms que efectos de la traduccin material del texto
Pero si la sal se desazona, con qu se la salar? Esta expresin original, en que la partcula original (le) lo mismo puede significar
es un proverbio usado en la literatura rabnica 24 . Si la sal se des- 11 nulidad que una consecuencia a seguirse, como aqu.
virta y desazona, no vale para nada. No hay sal de la sal. Y, as De obrar as, se va a seguir como una consecuencia: el que las
estropeada, en aquellas costumbres de Oriente, no vala sino para
25
THOMSON, The Latid and The Book 381; J. BAUER, Quod si sal infatuatum fuerit: VD
11 iis 1) 228-230.
" STRACK-B., I p.235.
24 -,fl LAGRANGE, Evang. s. S. Matth. (1927) p.89.
BONSIRVEN, Textes n.2186.
102 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 103
gentes vean que estas obras son don de Dios, y as glorifiquen a que censuraba la actitud de tantas prcticas y el materialismo del
vuestro Padre, que est en los cielos. Estaba muy calado en el leguleyismo fariseo. En el Evangelio, la lucha que aparece entablada
pueblo judo el que Dios fuese alabado por todos a causa de sus entre los fariseos y Cristo es a causa de la Ley, o mejor, de la inter-
obras 2 7 . pretacin, monopolizada y errnea, que daban los fariseos. Y buena
No hay contradiccin entre este precepto y lo que se lee en el prueba del peso que tena la Ley y el mosasmo aun dentro de ciertos
mismo Mt (6,1.5.16), en donde se dice que no se hagan las obras r.i'upos cristianos en la Iglesia primitiva, son las cuestiones judai-
buenas delante de los hombres para que os vean (6,1). Son puntos zantes, que exigan, como soporte del cristianismo, las prcticas de
de vista diversos. Uno es la actitud del apstol como tal, que tiene l,i Ley mosaica. A esto miran las palabras de Cristo. Va a fijar aqu
que publicar las obras del reino, y otro es la actitud personal de cada su posicin frente a la Ley de Moiss. Las polmicas cristianas pri-
uno, es decir, el espritu con que han de hacerse stas, el cual prohibe mitivas frente al judaismo aparecen aqu reflejadas.
poner por finalidad de las mismas la vanidad o la ostentacin,
como era la conducta de los fariseos. 17
No pensis que he venido a abrogar la Ley y los Profetas;
Tena que resultar sorprendente que en aquel ambiente judo, no he venido a abrogarla, sino a consumarla. 18 Porque en ver-
donde los rabinos pasaban por las ms profundas lumbreras morales dad os digo que antes pasarn el cielo y la tierra que falte una
y legales de la Ley de Yahv, se proclame que son los rabinos jota o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla. 19 Si, pues,
y todo el pueblo judo el que tiene que recibir la luz de la verdad alguno descuidase uno de esos preceptos menores y enseare
del reino de unos pobres galileos, iletrados y rsticos, pero que, as a los hombres, ser el menor en el reino de los cielos; pero
el que practicare y enseare, ste ser grande en el reino de los
por ser discpulos de Cristo y mensajeros de la doctrina del reino, cielos. 2 " Porque os digo que, si vuestra justicia no supera a la
quedan constituidos en sal de la tierra y luz del mundo. de los escribas y fariseos, no entraris en el reino de los cielos.
Por un paralelismo evocador, junto a la comparacin de la luz
se le adjunta la imagen de la ciudad situada en lo alto de un monte, El tema de esta percopa es tan interesante como importante.
la cual, por lo mismo, no se puede ocultar: es visible a todos. I'ero no deja de tener en su precisin serias dificultades, sobre todo
En Palestina era frecuente emplazar los pueblos en los altos. por causa del encadenamiento semita de cada uno de estos verscu-
Desde el lugar donde tradicionalmente se sita el sermn de la los. Cristo fija abiertamente as su posicin frente a la Ley juda:
Montaa se vean tres pueblos colocados en las partes elevadas de V.17. No pensis que vine a abrogar la Ley y los Profetas, no
las montaas: Safet, Sfforis e Hippos. Acaso Cristo seal alguna vine a abrogarla, sino a perfeccionarla.
de ellas y la tom por smil de su enseanza. Cristo no vino a destruir la Ley y los Profetas, las dos secciones
El valor doctrinal que de esta comparacin se segua, era claro. piincipales de los libros judos. La Ley era la primera. Se la consi-
El apstol, que tiene que iluminar, no ha de esconderse, ha de ili't'aba en la poca neotestamentaria como revelacin soberana, di-
actuarensear y practicarla doctrina del reino, con lo cual v 111a, irrevocable, eterna. Y hasta se lleg en esta poca a tener la
iluminarn al mundo sobre el valor de la doctrina de Cristo. l'lunh, la Ley, como hija de Dios, al identificar sta con la Sabidu-
Estas dos comparaciones sobre el oficio de los apstoles de 1 i.1, y, en consecuencia, se la vino a tener como un ser trascendente
Cristosal y luztienen finalidades distintas. La primera, ha- v preexistente. En cambio, los dems libros, entre ellos los prof-
ciendo ver que el mundo va a ser evangelizado por apstoles, llama iii'os, que son explicadores de la Ley, no tienen tal carcter. Se le
la atencin de stos sobre su preparacin y santidad. La segunda 'lii-ron a Israel a causa de sus pecados, y cuando llegasen los das
mira preferentemente a que no oculten estos valores necesarios del "irsinicos, aqullos no tendrn razn de ser 2 8 .
apostolado, ni por falsa humildad, ni por cobarda, ni por pereza. Cristo proclama que El no vino a abrogar ni la Ley ni los Pro-
Pues la tierra espera su luz. i' 1 as. El sentido del verbo katalyo es claro: destruir, anular, abrogar.
I
'i irresponde a la forma aramaica battl, que significa desatar, de-
l.irar invlido, abrogar. Cristo, pues, no vino a abrogar la Ley ju-
d) Jess y la Ley Antigua. 5,17-20
I1.1. Por el contrario, dice que viene a llenarla (plersai), a per-
Este pasaje es exclusivo de Mt, excepto un pensamiento de l i' ' donarla. Responde al hebreo qayym = cumplir, realizar, per-
que tambin lo trae Le (16,17) e n u n contexto completamente dis i' 1'.donar; cumplir la ley con obras; llevar lo imperfecto a lo per-
I. 1 I.O 2 " .
tinto. El tema de este pasaje vena sugerido por la necesidad que
Cristo tena de fijar, en esta carta magna del cristianismo, su lin tiu sentido Cristo perfecciona la antigua Ley? Para unos
actitud frente a la Ley juda, que para ellos era eterna. Pero Cristi > loma aqu la Ley en un sentido amplsimo, partiendo de la base
apareca violando el sbado y haciendo en l milagros, lo misnm II ii- la expresin la Ley y los Profetas est por toda la ley del A. T.;
l%
27 HTUAI:K R , Kommentar... I p.244-246; II p.353-355.
BONSIRVEN, Textes n,87.88.1707.
i" Htu.M K 11., Kommentar... I p.241.
104 SAN MATEO 5 105
SAN MATEO 5
abarcando la ley dogmtica, moral, proftica, ritual. As se explica- que, aplicando los colores sobre un croquis hecho al carbn, no
ra el que Cristo aludiese aqu a que El mismo se haba sometido slo no lo destruye, sino que lo completa, lo embellece y le da su
a la prctica de la Ley, mientras sta estaba vigente; y que en El y, verdadero aspecto.
por tanto, que El cumpli las profecas; aadindole adems el De las prescripciones de la antigua Ley, Jess realiz lo que all
complemento ele su dogmtica y su ms perfecta moral. Pero se era figura: sustituy la sombra con la realidad, rejuveneci lo que
observa que, en el contexto, slo se habla de cuestiones morales. haba envejecido. En sus manos, la legislacin mosaica recibi las
Por lo que otra posicin slo admite que Cristo aqu slo se refiere modificaciones requeridas por el espritu cristiano, pero no se pue-
a cuestiones morales. Pero la afirmacin tajante que dice que no de decir que la destruyese; a lo sumo se podr decir que la destruy
vino a abrogar la Ley y los Profetas no da pie para pensar en una como queda destruida la semilla por el desarrollo de la planta, la
reduccin de su afirmacin al exclusivo aspecto moral de la misma, flor por el desarrollo del fruto 31 .
aunque esto sea considerado literariamente aqu en Mt. Esto parece V. 18. El siguiente versculo de Mt, conceptualmente el mismo,
ms probable, ya que esta expresin es casi tcnica para expresar es puesto por Le en otro contexto (16,17). No debi de ser la nica
toda la Ley. Mas lo que interesa precisar aqu son dos puntos: vez que Cristo haya hablado de su actitud frente a la Ley, y de la
a) cul sea el sentido que conviene aqu al verbo griego usado (ple- permanencia de sta. El caso de Le puede ser un ndice del despla-
rsai), cumplir o perfeccionar?, ya que filolgicamente puede zamiento de esta sentencia. Pero en la perspectiva literaria de Mt
tener los dos sentidos, como antes se ha visto; b) cmo perfec- no slo encuentra un encuadramiento pleonstico lgico, sino que,
ciona Cristo la Ley antigua? por lo mismo, puede ser su encuadramiento cronolgico propio.
a) El sentido que corresponde aqu al verbo usado es el de Jesucristo introduce su enseanza con la frmula amn. El sig-
perfeccionar. Se ve esto porque Cristo cumple con su prctica nificado de la misma es unirse, mediante ella, con sentido de deseo
muchas cosas de la Ley del A. T., pero perfecciona sta, con su y aprobacin a lo dicho por otros; v.gr., oraciones (Jer 28,2; Deut 27,
doctrina, al interpretar el sentido recto de muchas cosas del A. T. 1 sss). Pero en boca de Cristo cobra un sentido nico, desconocido
deformadas por el leguleyismo farisaico, y aade otras muchas su uso por los rabinos, y con el que garantiza enfticamente la ver-
nueva revelacin, lo mismo que por el espritu evanglico que dad de lo que se dice 32 .
ha de informarla, y cuyo espritu permanece en la nueva Ley. A lo Los elementos expresivos de esta afirmacin son los siguientes:
que era un espritu y moral rudimentaria, que muy frecuentemente Hasta que pasen los cielos y la tierra... (Mt 24,35; Sal 71,57;
slo rega los actos externos, Cristo hace ver el espritu que, pro- .S8,38; Jn 32,20.21), trmino con que se expresa el fin de los tiem-
fundizndolos, ha de informar y regir esta moral, que toma incluso pos y, por tanto, se expresa tambin con ello la duracin de una
por modelo a Dios (5,21-48). cosa o la firmeza de la misma 33 .
b) Cmo perfecciona Cristo la Ley del A. T., cuando sta El otro elemento que integra esta enseanza son la yota y el
queda abrogada en muchos de sus puntos en la nueva Ley? trazo de lo que est escrito en la Ley y los Profetas.
Como Cristo perfecciona la Ley, y como, al perfeccionarla, La yota es la palabra aramea que corresponde al yod hebreo,
sta queda abrogada en muchas prescripciones en el aspecto mate- V que expresa la letra ms pequea del alfabeto hebreo cuadrado.
rial de las mismas, se sigue que Cristo perfecciona la Ley antigua Kl trazo (keraa), literalmente cuernecito, es un trazo o grafa
en este caso de ley moral, pero proporcionalmente en todo el resto mnima de las cosas que estn escritas en la Ley. Se refiere a uno
del A. T., de la siguiente manera: cualquiera de los trazos grficos mnimos, inferiores al yod, que
:.c usasen en el alfabeto de entonces.
Al interpretar el verdadero sentido de prescripciones deforma-
das del A. T. La enseanza de Cristo que se expresa en esta comparacin hi-
Al aadir nuevas enseanzas y revelaciones. perblica oriental es sta: La Ley juda, que l no abroga, sino
Al anular, por cumplir, la fase temporal de muchas cosas que lleva a su cumplimiento, que perfecciona, exige su cumpli-
del A. T. As dice San Pablo al declarar intil la vieja Ley: Anu- miento perfecto. Dios la traz y hasta lo ltimo de ella ha de cum-
lamos, pues, la Ley con la fe? No, ciertamente, antes la confirma- plirse. Le (16,17), que cita esta sentencia en otro contexto, da una
mos (Rom 3,31). Se la perfecciona por superacin (Gal 3,24-25). versin ms clara de su pensamiento: Es ms fcil que pasen el
ciclo y la tierra que no el que no se cumpla un solo rasgo de la Ley.
Pero del A. T. se conserva el espritu moral, mesinico y cristia-
no, que exista en las prescripciones del A. T., y, al presentar y Tiste perfecto cumplimiento de la Ley puede ser doble: a) uno
destacar ste en toda su autenticidad, se lo conserva porque se lo cu el cumplimiento material de todo lo en ella prescrito hasta el
perfecciona 30. lii'nipo prefijado: hasta la ley mesinica; b) otro es el espritu y
Segn feliz comparacin de un antiguo intrprete griego (Teo-
' I 1'ii.i.ioN, Vida de N. S. Jesucristo, ver. esp. (ig42) III p.55.
filacto), procedi Jess respecto de la Ley juda como un pintor >> HTK.-li., I P.242SS.
SJ
30
S. T H . , Summa Theol. 1-2 q.107 a.2. l'll.N, Vita Mos. II 14.15.
106 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 107
lo que hay de valor permanente que en ella existe como en germen, i|iie hiciese esto, parece que aqu debe de referirse especialmente al
y cuya permanencia es definitiva en la nueva Ley 34 . Jess no ha- Krupo de sus apstoles y discpulos.
bla de ejecutar materialmente toda la Ley antigua, sino ms bien Algunos autores han pensado que alguno de estos preceptos
de darle su forma nueva y definitiva al sublimarla por el espritu mnimos se refiere a la doctrina que se va a establecer a partir
del Evangelio: los v.21-48 darn de ello ejemplos concretos. Es, en ilel v.21. Pero esta posicin va contra el mismo texto y doctrina
este sentido, en el que el menor detalle de la Ley no podr ser des- . il.ida en esos pasajes. As, v.gr., nadie podr decir que es un pre-
atendido (v.18-19): tiene su papel a jugar en la economa divina -15. . epto menor, cuya transgresin, adems, no excluye del reino de
V.ig. Este versculo es propio de Mt. Discuten los autores los cielos, el que repudia a su mujer y se divorcia de ella con di-
sobre su contexto propio. Sobre todo en las palabras que dice: Si Mircio perfecto (Mt 5,32) o el que desea a una mujer adulterando
alguno descuidase uno de esos preceptos menores..., no se les ve su i le pensamiento (Mt 5,27), que es la doctrina a que se referiran
inmediata unin con los preceptos a que alude, pues no se dije- esos preceptos menores.
ron. Hara esto pensar que este versculo est desplazado de su Este referirse literariamente al cumplimiento de los preceptos
contexto histrico y situado por Mt en su perspectiva literaria por mayores y menores de la Ley juda est, para su valoracin, en
razn de una vinculacin lgica, basado, adems, en un encadena- luncin de lo que se dijo al comentar el v.17, que no ha venido a
miento al modo semita por llamamiento de palabras. Resulta as .ibrogar la Ley, sino a perfeccionarla. All se expone el sentido
yuxtapuestopartasisal anterior. ile esta expresin, lo mismo que en el v. 18.
De hecho, en este contexto de Mt, estos preceptos menores V.20. Este versculo es, al igual que los otros, discutido por
quedan evocados y vinculados a la necesidad del cumplimiento de I IIS autores sobre su propio contexto histrico. En todo caso, lo que
la Ley juda hasta en sus menores detalles. Mt no poda ignorar interesa es valorarlo en la situacin actual en que lo pone Mt, pues
que la Ley de Cristo anulaba la materialidad de muchas prcticas ludo l obedece a un propsito claro.
y preceptos de la Vieja Ley, y, por tanto, no puede intentar decir, En efecto, si la perfeccin es el mantenimiento de la Ley,
al transmitir estas palabras de Cristo, que la Ley Vieja haya de ser urutda en su cumplimientoesprituhasta en los preceptos me-
mantenida en su estricta materialidad. nores, traa por evocacinencadenamiento semitael contraste
El que quebrantase, o, acaso mejor, por razn del contexto de esta forma preceptiva de Cristo con la prctica farisea de la Ley.
preceptos menores, el que descuidase cumplir uno de los fistos llegaban a la prctica matemtica de todas sus menores indi-
preceptos mnimos y que, adems, ensease as a los hombres, .iciones, al tiempo que eran los doctores por excelencia de las mi-
este que tal hiciese ser menor en el reino de los cielos. El texto nuciosidades materiales de la prctica de la Ley.
pone literalmente ser llamado, que en el sentido semita significa Pero a esto Cristo responde que, si su justicia no es superior
ser reconocido por tal, ser en verdad menores en el reino de los .1 la de los escribas y fariseos, no entraris en el reino de los cielos,
cielos, sin duda en su fase final, escatolgica (v.20). El encadena- ru es, por el contexto, en su fase escatolgica.
miento de palabras trae el encadenamiento semita de las compara- Esta superioridad de los discpulos de Cristo en la prctica y
ciones hiperblicas. As, un precepto menor que se desprecia y ile su espritu en su incorporacin perfectiva en la nueva Ley, no
quebranta trae por pena el tener un puesto menor en el reino de poda referirse a la escrupulosa materialidad de su prctica, ya que
los cielos, no exclusin de l. Lo que ira, adems, contra la ense- en esto los fariseos eran insuperables, sino al espritu que deba in-
anza del verso siguiente (v.20). Y, en contraposicin, el que prac- Inrmar la prctica de la nueva Ley.
ticase y ensease estos preceptos menores, que son los nicos La prctica farisaica de la Ley resultaba una verdadera farsa
que estn aqu en consideracin, lo que supone el cumplimiento de leligiosa. Ya los profetas haban urgido al espritu y el corazn en
toda la Ley, sos tendrn por premio ser grandes en el reino de Ins sacrificios. Los fariseos vinieron a ser idlatras de la letra del
los cielos. Grande y pequeo son los trminos usados frecuen- le,\to sagrado, pero sin poner el corazn ni el alma en su prctica.
temente en la literatura rabnica para significar la diversa suerte Y hasta crean que, cumplido el expediente ritual, Dios amortizaba
de las personas en el futuro reino mesinico 36 . A quines se dirige t.u rito. Esto es lo que Cristo censura, y ensea cul ha de ser la
esta advertencia? Se dice de cualquiera que practicase y ensease <'|iisticia mesinica: ms que el rito, est el corazn, en que debe ir
estos preceptos menores, sea transgredindolos y enseando a no envuelto el rito; ms que la prctica, es el espritu, religioso y sumiso,
cumplirlos, o, al revs, quien practica esto y enseara a observarlos. I que ha de informarla. La justicia del reino mesinico de Cristo
Si bien este cualquiera pudiera referirse a una simple persona .. sencillamente, la justicia de la autenticidad religiosa en los
pritus.
34 Este v.20 es un trmino completivo de la doctrina que se expo-
S. T H . , Sumira Theol. 1-2 q.107 a.3.
35
B E N O I T , vang. s. St. Matth., en La Sainte Bible de Jrusalem (ic)5o) p.53 n . b . ne sobre la relacin de Cristo sobre la Ley Vieja, pero, al mismo
36
STRACK-B., Kommentar... I P.429SS; IV P.2.113ISS. 1 lempo, es un versculo puente para todo lo que va a seguir: el per-
108 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 109
feccionamiento dogmtico-moral de la Vieja Ley y el perfeccio- juicio jurdico del tribunal (Deut 16,18; Dan 7,26 en los LXX) que
namiento del espritu con que ha de ser practicada. Esto va a ser le juzgar y condenar a muerte, o la misma condena de muerte.
precisamente el resto del sermn de la Montaa. Esta legislacin del Declogo haba sido interpretada por los
rabinos en la estricta materialidad de su formulacin. Segn la
valoracin ambiental, slo se condenara la realizacin fsica del ho-
e) Valoracin cristiana del quinto precepto micidio. Pero Jesucristo, al citar el texto de la Ley y contraponer a
del Declogo. 5,21-26 la interpretacin rabnica su doctrina sobre el mismo mandamiento,
da a entender que est haciendo la interpretacin del contenido pri-
El primer caso de interpretacin cristiana que Mt recoge de mitivo, original, del mismo.
Cristo se refiere al quinto precepto del Declogo: No matars. Tambin se destaca en esta conducta de Cristo otro valor. La
La interpretacin que de l va a dar Cristo afecta al contenido mis- contraposicin que hace es: Habis odo que se dijo (por Moiss)
mo del precepto del Declogo en la intencin de Dios legislador. a los antiguos... Pero yo os digo... Al contraponer la simple formu-
21
Habis odo que se dijo a los antiguos: No matars; el que lacin material del quinto precepto, hecha por Moiss, a su inter-
matare ser reo de juicio. 22 Pero yo os digo que todo el que se pretacin personal del mismo precepto del Declogo, est, implci-
irrita contra su hermano ser reo de juicio; el que le dijere raca tamente, declarndose superior a Moiss. Es un procedimiento pe-
ser reo ante el sanedrn, y el que le dijere loco ser reo de daggico de Cristo con el que, suave y veladamente, va descubrien-
la gehenna de fuego. 23 Si vas, pues, a presentar una ofrenda do su persona. Quin se poda considerar superior a Moiss? Gra-
ante el altar y all te acuerdas que tu hermano tiene algo dualmente ir declarndose superior a los profetas, al sbado y al
contra ti, 24 deja all tu ofrenda ante el altar, ve primero a recon- mismo templo (Mt 12,6). Aqu se presenta como el supremo Le-
ciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofren-
da. 25 Mustrate, cuanto antes, conciliador con tu adversario gislador de Israel.
mientras vas con l por el camino, no sea que te entregue al Estas culpas condenadas en este precepto del Declogo afectan
juez, y el juez al alguacil, y seas puesto en prisin. 26 Que en a todo el que ofendiese a su hermano. El hermano, en el uso co-
verdad te digo que no saldrs de all hasta que pagues el ltimo rriente, era el equivalente al prjimo del judo. Y para ste su
cuadrante. prjimo era slo otro israelita.
En el quinto precepto del Declogo dice que est condenado lo
Jesucristo, refirindose a su auditorio, les dice: Habis odo que
siguiente:
fue dicho a los antiguos... Estos antiguos' son las generaciones
judas anteriores y contrapuestas a la generacin a que habla Cristo. 1. Airarse contra el hermano, contra el prjimo. Natural-
Y no, como supusieron algunos, traduciendo el dativo griego por mente, se trata de un movimiento injusto de ira. Tambin Cristo se
un equivalente de ablativo instrumental a causa de la expresin air (Me 3,5). Es por lo que, innecesariamente, algn copista aadi
habis odo que fue dicho por los antiguos... (rabinos, doctores), en algunos cdices: Si alguno se aira a la ligera, sin motivo.
ya que las palabras que luego se relatan son la cita textual de los 2. Llamar al hermano raca. El significado de esta palabra es
textos bblicos. En la literatura rabnica se dice frecuentemente: discutido. Ciertamente es palabra aramaica. Pero se proponen dos
sabis por la tradicin 37 . Lo haban odo en la enseanza tradi- etimologas distintas a la misma.
cional, que en la poca neotestamentaria se haca, sobre todo, en Se propone que procede de reqah o reqa', que significa vacuo,
las lecturas y explicaciones sinagogales. estulto. Es usado frecuentemente como desprecio. Otros, en cam-
Jesucristo cita el texto del Declogo en el que se condena el bio, la quieren hacer derivar de la forma apocopada aramaica
homicidio. Y es citado en la parte correspondiente al Declogo, rahaqa', que significa rechazar, reprobar. Por lo que raq podra
conforme al original. La segunda parte de la cita de Cristo, pues significar (hombre) abominable 38,
el que matare ser reo de juicio, creen algunos que pudiera ser una 3. Llamar al hermano loco (mor). Corresponde al hebreo
glosa posterior al Mt original, ya que no se encuentra citada as en nabal. Pero esta palabra hebrea no slo significa loco, sino tambin
la Ley. Sin embargo, no se ve motivo serio para dudar de su valor impo, rebelde contra Dios, ateo. Cul sentido es preferible? Pare-
original en labios de Cristo, puesto que la contraposicin que a con- ce que el segundo. Porque no se vendra a diferenciar en nada de
tinuacin va a hacer, aparte que es una cita quoad sensum, puede la segunda condena que Cristo hace, sobre todo si raca se interpreta
derivar perfectamente de la sancin con la que en la Ley se castiga de hombre fatuo o loco, no avanzando as el pensamiento en una
el homicidio. Dice as: El que hiere mortalmente a otro ser casti- estructura que exige desarrollo; porque, en el uso prctico judo,
gado con la muerte (Ex 21,12; Lev 24,17). Este juicio, al que la palabra raca deriv de su significado inicial de loco al de impo
alude Jesucristo, y del que se hace reo el homicida, puede ser el contra Dios, y porque en la literatura rabnica se encuentran ejem-
38
37
STRACK-B., O.C, I p.253. j ZORELL, Lexicn 1174.
1
SAN MATEO 5
no SAN MATEO 5 111
pos estructurados a este modo y en los que el tercer grupo encuen-
tra un paralelo claro. As se lee: El que llama a su prjimo siervo, del Evangelio. El gran comentario a esta enseanza de Jesucristo es
ser castigado con anatema; el que espreo, con 40 azotes; el que lo que se lee en la primera epstola de San Juan. El que no ama
impo, ha de ser acusado de crimen capital 39 . permanece en la muerte. Quien aborrece a su hermano es homicida,
Estas tres culpas, que se condenan en el quinto precepto del y ya sabis que todo homicida no tiene en s la vida eterna (i J n 3
Declogo, se amenazan con tres penas correspondientes y segn 14-15).
gradacin de gravedad. Jesucristo.expone luego en dos pequeas parbolas o compara-
a) A la primeraairarsese la amenaza con que ser reo ciones la necesidad de la reconciliacin con el prjimo, mediante
de juicio, es decir, del tribunal local, que, segn Moiss, deber una doble exhortacin a la misma.
existir en todos los pueblos (Deut 16,18). a) La primera comparacin est tomada del tema religioso. La
imagen est tomada del ritual judo y hecha con fuerte grafismo.
b) La segunda culpa contra el hermanoracatiene por
El oferente viene con la vctima y la va a ofrecer ante el altar.
pena ser reo ante el sanedrn. Se alude con ello al Gran Sanedrn
I'ero, sin ms, se acuerda que no est en paz con su prjimo.
de Jerusaln, que era el que tena competencia en los crmenes
Entonces ha de dejar all la vctima sin ofrecer e ir primero a recon-
mayores.
ciliarse con el hermano. Es una enseanza sapiencial, sin espe-
c) A la tercera culpaimpose la amenaza con la gehena ciales matices, con la que se encarece la necesidad de la caridad, al
de fuego, es decir, el infierno 4 0 . ponerla junto con la comparacin del sacrificio. Mxime cuando,
La gehenna deriva de Ge (bene) Hinnon, Valle de los hijos de siendo ste representacin vicaria del oferente, no puede ser acepto
Hinnn. Estaba enclavada en el Tiropen, en el actual Wadi a Dios si en l no era la representacin tambin de la caridad al
er-Rabby. All, antiguamente, los judos inmolaron a sus hijos al prjimo (Os 6,6).
dolo Moloc (4 Re 23,10; Jer 7,31; 19,5, etc.). Para profanar este
lugar, el piadoso rey Josas hizo de la gehenna el muladar en donde b) La segunda comparacin est tomada de la vida social. Es
se arrojasen los cadveres de los animales y toda clase de inmundi- la conveniencia de arreglar por las buenas un pleito con el adversa-
cias para ser quemados por el fuego. Este arda de continuo en este rio antes de que venga el pleito a manos del juez, y ya no quepa
estercolero. Y as, este lugar vino a ser para los judos smbolo del ms que atenerse a la sentencia, que aqu, por hiptesis, es de per-
infierno. Isaas (66,24) alude precisamente a los castigos del infierno der el pleito, las costas y la crcel. Esta comparacin va a ser tras-
por analoga con el fuego de este valle impuro y lugar de toda deso- ladada al orden del tribunal de Dios a causa de la falta de la caridad
lacin y horror. En tiempo de Cristo, lo mismo que en la literatura al prjimo.
rabnica, al she'ol de castigo se lo llama ordinariamente la gehenna. La escena est tomada de la vida real y est minuciosamente
descrita. El cuadrante (quadrans), moneda romana, era la sexta
Naturalmente, Jesucristo no pretende decir que tales culpas van parte de un as, y ste constaba de diecisis denarios 4 l, y ste era
a ser juzgadas por el sanedrn local ni por el Gran Sanedrn de prcticamente el jornal de un trabajador.
Jerusaln. Toma los trminos de la jurisprudencia juda como me-
dio de expresin, pero no para darles un valor jurdico, pues se Algunos autores, suponiendo que esta comparacin fuese una
trata slo desde un punto de vista moral, e incluso la primera culpa alegora, trataron de identificar sus elementos. Pero manifiestamen-
puede ser slo interna. Adems, el tribunal moral al que Jesucristo te se trata de una comparacin o pequea parbola. La estructura
remite no es ms que uno, que es el mismo tribunal de Dios. y el tema general lo exigen. Aunque, luego de expuesta la parbola,
la comparacin haga fcilmente alegorizar algunos elementos.
Tampoco con los tres casos de culpas considerados por Jesu-
cristo se pretende dar una clasificacin exhaustiva de las prohibi- As, el adversario es el hermano al que se le hizo una injuria;
ciones incluidas en el quinto precepto del Declogo. Slo pretenden el que ha de mostrarse conciliador es el que injuri; el tiempo que
sugerir la condena por el procedimiento semita de acumulacin estn en camino, probablemente alegoriza el tiempo que se est
de tres casos representativos y con un crescendo en su valoracin. in via; el juez y su sentencia es el tribunal de Dios; y el castigo
en prisin, de la que no se saldr hasta que se pague el ltimo
La enseanza de Jesucristo es sta: ante la moral divina no slo cuadrante, es decir, hasta que se cumpla hasta lo ltimo la justi-
est condenado el homicidio como hecho real consumado, sino el cia, cul es su sentido preciso? Algunos dijeron que no se poda
simple deseo de homicidio, pues lo est toda injuria externa o sim- referir al infierno, porque de l no se sale, mientras que aqu se
plemente interna (v.22; cf. v.28) contra el prjimo. Y esto, que est pone el castigo hasta que se pague la ltima sancin. Sin duda que
incluido en la letra del quinto precepto del Declogo, y que fue mal esto es verdad, pero no es ste el enfoque de este pasaje. En primer
interpretado y olvidado, es puesto de manifiesto y exigido su es- lugar, la expresin hasta que corresponde al substractum hebraico
tricto cumplimiento por la perfeccin de caridad que tiene la ley 'ad-ki, con el que slo se seala un lmite, pero prescindiendo de 1 0
39
STRACK-B., o.c., I p.28oss.
40
FELTEN, Storia dei Tempi del N.T., ver. del al. (1932) vol 2 p.11-14 y 15-28. ' KALT, Archaeol bib. (1943) &3ss.
112 SAN MATEO 5 SAN MATEO 5 113
que sucede despus de l (Deut 34,6; 2 Sam 6,23, etc.); ya por este Lo mismo que en el pasaje anterior, as aqu dice que a los que
motivo cabra incluso que pudiera tratarse del infierno. Pero las han odo que fue dicho por sus recitaciones y explicaciones sina-
razones decisivas son: a) que puede tratarse de una falta venial Kogales: No adulterars, El, interpretando esto, hace saber que no
contra la caridad, y b) que el tono en que est redactada esta com- slo se peca de adulterio por el acto externo, sino que tambin
paracin parablica no permite ver en ello otra cosa que el anuncio todo el que mira a una mujer, desendola, ya adulter con ella en
de un castigo, cuya naturaleza no se precisa, y que ha de ser dedu- su corazn. Asimismo, dijo Jesucristo: Porque lo que sale de la
cido conforme a la gravedad de la culpa que se suponga. boca, procede del corazn, y eso hace impuro al hombre (Mt 15,
Jesucristo, con esta comparacin parablica, trata de inculcar 17-20). El corazn es el verdadero responsable ante la moral. En la
la necesidad y conveniencia de la caridad al prjimo, en funcin de psicologa y moral judas, el corazn aparece con diversas funcio-
evitar el castigo que corresponde a toda culpa contra la caridad. nes segn el contexto; aqu representa el hombre en el ejercicio de
Pero las precisiones sobre la gravedad de las posibles culpas contra su libertad.
la caridad, lo mismo que las sanciones correspondientes, no se ex- Sin embargo, en la literatura rabnica se encuentran textos de
plicitan. 1 odas las pocas expresando un sentimiento constante, que con-
Se pone esta comparacin en otro contexto y con una finalidad c lena la impureza que se comete con slo los ojos o el pensamiento 42 .
algo distinta (Le 12,58-59). Pero la prctica deba de ser muy distinta, cuando Jesucristo tiene
i|ue interpretar el Declogo y condenar tambin el adulterio por
(leseo y urgir as el cumplimiento autntico del sexto precepto del
f) Valoracin cristiana del sexto precepto I )eclogo.
del Declogo. 5,27-30 (Me 9,42-48) Y, una vez declarado el sentido de este precepto, y haciendo ver
la peligrosidad del mismo, expone la necesidad de evitar la ocasin
Otro precepto del Declogo que Cristo interpreta aqu es el del pecado. La exposicin es hecha con el grafismo oriental hiper-
relativo al pecado de fornicacin, enseando que ste se comete blico y paradjico.
tambin por solo deseo interno. Mt utiliza slo la comparacin del ojo y de la mano. Si el ojo
27
Habis odo que fue dicho: No adulterars. 28 Pero yo os derecho, por especialmente estimado (1 Sam 11,2), te escandaliza,
digo que todo el que mira a una mujer desendola, ya adulter scatelo y arrjalo de ti, lo mismo que si tu mano derecha te
con ella en su corazn. 29 Si, pues, tu ojo derecho te escandaliza, escandaliza, es decir, si te esojo y manomotivo de tropiezo
scatelo y arrjalo de ti, porque mejor te es que perezca uno -escndalo en su sentido etimolgico, de ruina moral, cr-
de tus miembros que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la latela y arrjala de ti.
gehenna. 30 Y si tu mano derecha te escandaliza, crtatela y Y la conclusin que saca Cristo de aqu es que ms vale perder
arrjala de ti, porque mejor te es que uno de tus miembros
perezca que no que todo el cuerpo sea arrojado a la gehenna. un miembro que no hacer que vaya a la gehenna (infierno) todo el
cuerpo. Es decir, ms vale rechazar con la violencia y el herosmo
La Ley antigua condenaba en el Declogo el adulterio. Se lo >lc una amputacin ese escndalo temporal que no, por caer en
formulaba as: No adulterars. Pero explcitamente no se legislaba MI tropiezo, hacer que todo el cuerpola personasea reo del in-
de la simple fornicacin. Esto ser tema de los profetas y de los herno.
libros sapienciales. Y este precepto del Declogo era, en su inter- Naturalmente, Cristo no quiere decir que se ampute realmente
pretacin superficial, pero usual, entendido slo del acto externo. un ojo o una mano si ellos fuesen ocasin de tropiezo y ruina espi-
El Declogo mosaico, considerando solamente el punto de vista de 1 ilual. Bien se ve la inutilidad de ello, pues siempre queda otro ojo
Injusticia, slo condena el adulterio. Es verdad que tambin se con- v otra mano para recibir el mismo escndalo. Es el grafismo hiper-
denan otros pecados externos de lujuria, como la seduccin, etc. I "Mico y paradjico oriental, que expresa la enseanza con estos
(Ex 22,i5ss; 22,18; Lev 18,23.24; 19,29), como tambin se encuen- Inertes contrastes.
tran algunos pasajes del A. T. en los que se hace ver el peligro del
pecado interno (Job 31,1; Ecli 9,5). El dcimo precepto del Declo-
go, en el que prohibe desear la mujer de tu prjimo, se refiere, K) Condenacin del divorcio. 5,31-32 (Mt 19,3-9;
como se ve por el contexto, no a prohibir el deseo por concupiscen- Me 10,2-12; Le 16-18)
cia, sino que se prohibe desear la mujer bajo la razn de ser pro-
Tambin aqu, en este sermn de la Montaa, se condena algo
piedad del marido (Ex 20.17; Deut 5,21).
i|iii' era esencial en la Ley evanglica, ley de perfeccin sobre el
Pero, frente a esta legislacin as restringidamente interpretada, A. T., y que era algo que haba que precisar por sus graves reper-
Jesucristo da su interpretacin autntica de este sexto precepto
del Declogo. *' DONSIRVEN, Le Judaisme II 271; STR.-B., I 299SS.
SAN MATEO 5 115
114 SAN MATEO 5
cusiones sociales. Jesucristo, restituyendo el matrimonio a la per- riis en los lugares paralelos de Me y Le, ya que el evangelio de Mt fue
feccin de su indisolubilidad primitiva, condena el divorcio. ilivstinado a gentes judas, las nicas a las que poda afectar esta
prohibicin de matrimonios zanuth, mientras que los evangelios
31 Tambin se ha dicho: El que repudiare a su mujer, dle de Me y Le, dirigidos a los fieles de la gentilidad, omiten un tema
libelo de repudio. 32 Pero yo os digo que quien repudia a su i|iie era para ellos incomprensible e innecesario. Y esto mismo ex-
mujerexcepto el caso de fornicacinla expone al adulterio, plica la forma compendiosa y casi tcnica que usa Mt para decirlo.
y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. I'I traductor griego de Mt, no encontrando una palabra tcnica
En la Ley mosaica se permita el divorcio. Pero se pona para p.ira expresar este tipo de matrimonios, tradujo materialmente za-
legitimarlo una expresin que era entonces mismo muy discutida. uiilh, es decir, fornicacin, por la simple forma de fornicacin.
Se lea en el Deuteronomio: Si un hombre toma una mujer y es su lu- podra traducir as, eliminando todo punto difcil:
marido, y sta luego no le agrada, porque ha notado en ella algo in- Quien repudia a su mujerexcepto el caso de [matrimonio] zanuth
decoroso ('erwath dabar), le escribir el libelo de repudio, y ambos l,i expone al adulterio; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
se podrn casar de nuevo (Deut 24,1-4).
Legitimado, pues, el divorcio en Israel por una condescenden-
cia de Moiss con la dureza de sus corazones (Mt 19,8), y sentado h) Valoracin cristiana del segundo precepto
el principio de su legitimacin en el caso de que el marido encon- del Declogo. 5,33-37
trase en su mujer cosa indecorosa ('erwath dabar), quedaba por
Otro tema fundamental que Jesucristo aborda en el sermn de
precisar en qu consistiese esta cosa indecorosa. Y esto fue tarea
l.i Montaa es el relativo al juramento. Era algo que se impona
de la interpretacin rabnica y de sus escuelas.
P< ir necesidad de la perfeccin de la nueva Ley ante el abusq que
Tambin se ha dicho a los antiguos en las lecturas y comenta-
1 I judaismo haba hecho de los juramentos.
rios sinagogales: El que repudiare a su mujer, dle libelo de repu-
dio. Es la alusin abreviada al pasaje del Deuteronomio. Y, frente 33
Tambin habis odo que se dijo a los antiguos: No per-
a ella, Jesucristo, interpretando el verdadero sentido de la institu- jurars, antes cumplirs al Seor tus juramentos. 34 Pero yo os
cin matrimonial, restituye sta a la pureza primitiva de su indiso- digo que no juris de ninguna manera: ni por el cielo, pues es
lubilidad. el trono de Dios; 3S ni por la tierra, pues es el escabel de sus
Son muchas las hiptesis hechas para justificar ese parntesis pies; ni por Jerusaln, pues es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por
desorientador. Pero los estudios sobre la literatura rabnica hicie- tu cabeza jures tampoco, porque no est en ti volver uno de tus
ron ver una razn que explica satisfactoriamente este punto difcil. cabellos blanco o negro. 37 Sea vuestra palabra: S, s; no, no;
todo lo que pasa de esto, de mal procede.
El estudio se hace en el comentario a Mt 19,3-9.
Existan ya en la poca de Cristo, en Israel, una serie de matri- La primera parte de estas palabras de Cristo reproducen el sen-
monios llamados zanuth (fornicacin), cuya validez era discutida < icio de las prohibiciones de perjurar que se leen en el Declogo:
entre las escuelas rabnicas. Ante las normas de la moral natural, No tomars en falso el nombre de Yahv, tu Dios, porque no de-
manifiestamente algunos de ellos eran nulos. No eran, pues, matri- jar Yahv sin castigo al que tome en falso su nombre (Ex 20,7;
monio, sino concubinato; unos contrados de buena fe y otros de I )i:ut 5,11). La segunda parte es una cita, en cuanto al sentido, to-
mala fe. De hecho, como eran algunos casos de ellos discutidos en mada tambin de la Ley. Si uno hace voto a Yahv, o un juramento
su validez por los rabinos, en la prctica cada uno lo realizaba con- I>r el cual se obliga a s mismo, no faltar a su palabra; cuanto sali
forme a su conveniencia, ya que no tena una interpretacin autn- di' su boca, hgalo (Nm 30,3).
tica de su invalidez. Pero algunos matrimonios de tipo zanuth eran, I -a Ley prohiba expresamente el juramento falso, pero, salvado
ante la misma moral natural, invlidos. Y ante este tipo de desrde-
''ilo. la casustica rabnica vino a hacer un prodigio de sutilezas y
nes morales, de matrimonios zanuth, es decir, matrimonios de
ilintinciones para justificar los juramentos. No slo se crey lcito
fornicacin, se proclama esto: No se puede repudiar jams a la
l"l<> lo que no fuese contrario a la verdad, sino que tambin se
mujerse pone en el punto de vista judo, en el que la mujer no
tena la iniciativa, excepto en el caso de (matrimonio) zanuth, en 1111 mulero un mayor honor y mrito hacer todas las cosas por Dios,
el cual hay que repudiar a la mujer, porque no es verdadero ma- lilii'mdose con juramento, para dar as cumplimiento, por una in-
trimonio. terpretacin ultramaterialista de la lgica del texto, a lo preceptua-
Es as como se justifica el sentido exceptivo de la expresin, y se iln ni el Declogo: No tomars en falso el nombre de Yahv, tu
salva la indisolubilidad del matrimonio, como se ensea en los pasa- I >ON. Por lo que dedujeron: luego tomars el nombre de Dios
jes de Me, Le, San Pablo y en estos mismos pasajes de Mt, y la en- ii'mpre que se lo tome como garanta de algo que no sea falso.
seanza de la fe. Y esto mismo hace ver la omisin de este parnte- I V aqu que la casustica rabnica vino a inventar una serie in-
1 U'IMo de frmulas y de valoracin de las mismas.
116 SAN MATEO 5
As juraban por Dios (ha'Elohm), por el cielo, metonimia por SAN MATEO 5 117
Dios; por el Todopoderoso (Ghebrt), por el templo, por esta
prohibicin total del mismo 44. Luego se ver el valor exacto de
morada, sinnimo del templo; por el servicio del templo, por el
esta prohibicin literariamente universal.
altar, por la alianza, por la Torh (la Ley), por Moiss, por el jura-
o) En segundo lugar, destaca algunos juramentos ms frecuen-
mento, por la Consolacin de Israel (el Mesas), por sus hijos.
tes que se hacan por las criaturas, para hacer ver que en esos jura-
A veces la frmula empleada era negativa; v.gr.: Yo [juro] no que-
mentos se entraaba el juramento hecho a Dios, y que, al jurar
rer ver la Consolacin de Israel si... (hago tal o sucede tal cosa); por esas criaturas, se buscaba realizar el juramento, aunque a veces
o en forma positiva: Yo [juro] que quiero ver muertos a mis hijos se evitase el nombre de Dios. Estos que aqu se destacan son:
si... (sucede o hago tal cosa). Ni por el cielo, pues se lo hace en cuanto es el lugar donde
Ms an, el judo juraba tambin, v.gr., que comera o no co- Dios mora; all est el trono de Dios (Is 66,1).
mera, que comi o que no haba comido, que dara o no dara tal Ni por la tierra, pues si tambin se la pone por testigo, no
cosa a otro, que ya lo haba dado o que no lo haba dado, que se siendo ella mala, tambin en ella est Dios, y ella es, como deca
entregara o no al sueo, y mil cosas a este estilo 43, Dos tratados el profeta, escabel de sus pies (Is 66,1).
de la MishnaShebuoth y Nedarmestn dedicados a reglamen- Se lee en el Talmud: Si alguno dice [en juicio]: Yo os conjuro,
tar todo esto. o yo os obligo (por juramento), son culpables (si no cumplen el tes-
Mas, luego de haberlo establecido y de haber como metido la timonio a que se les obliga). Pero si dice solamente: Por el cielo y
vida en un tejido de juramentos, necesitaban salir del atolladero por la tierra, quedan absueltos (de la obligacin de responder al
logrando, mediante una casustica reglamentada, invalidar el cum- testimonio que se les pide). Si se los conjura por el nombre divino,
plimiento de muchos de ellos. Concretamente declaraban invlidos sea por las letras Ad o Yah, o por los atributos divinos, e t c . , son
aquellos en los que no estaba expreso el nombre de Dios, aunque culpables (si no responden a la conjuracin que se les hace) 45.
todo juramento era hecho a Dios. Jesucristo censura aqu un juramento que, como se ve, era espe-
Ante este desbordado laxismo que se haca a ttulo de religiosi- cialmente tratado en su valor por los mismos rabinos.
dad, Jesucristo sale por el honor del nombre de Dios, que as se Ni por Jerusaln, pues es la ciudad del Gran Rey... Jerusaln
llevaba y traa por cosas intiles, ya que, adems de ser irreverente es la ciudad donde por excelencia Dios puso su morada. Si se
apelar al testimonio de Dios para cosas mnimas o ridiculas, luego juraba por Jerusaln, no es porque fuese una ciudad cualquiera,
no vena a cumplirse el testimonio jurado, .o por necesario olvido, sino porque era la ciudad santa.
o por no pretender ligarse formalmente con el juramento empleado, Ni por tu cabeza jures tampoco. Pues aun en este juramento,
o por apelar luego a la casustica preparada de antemano para inva- en el fondo, se inclua a Dios. Se lo inclua ya al utilizar la palabra
lidar los juramentos y votos. Y, ante este abuso, Jesucristo prohibe jurar, cargada de un sentido usual especfico, pero, en el fondo,
dos cosas: el porqu se lo inclua es porque la cabeza es como la representacin
a) Prohibe, en general, jurar por Dios: No juris de ninguna del hombre, y ste est bajo el poder de Dios. Por eso no puede el
hombre hacer blanco o negro uno de sus cabellos.
manera. Algunos autores, siguiendo a San Jernimo, creyeron que
Ante esta frivola actitud religiosa juda que, pretendiendo honrar
aqu no se haca una prohibicin general del juramento, sino slo a Dios, lo irreverenciaba, Cristo prohibe ese abuso, y dir cul ha
la prohibicin de los juramentos que se explicitan a continuacin de ser la conducta de sus discpulos. Sea vuestra palabra: S, s;
(v-34b.35.36). Es una posicin forzada para salvar la licitud del ju- no, no; todo lo que pasa de esto es malo. Pero de esta enseanza
ramento en casos concretos y con las condiciones morales requeri- de Cristo cabe una doble interpretacin.
das, de los que, segn ellos, se haca una prohibicin total. a) Que, en efecto, este s, s sea una mera repeticin enftica
Sin embargo, esta restriccin propuesta por San Jernimo no aseverativa, como dir tantas veces l con su amn o amn,
est justificada. La prohibicin que Jesucristo hace del juramento amn (Jn).
es una prohibicin literariamente total. Se ve esto, porque la con- Cristo trata de corregir aqu estos abusos; por eso con esta doble
traposicin que hace es al dicho de los antiguos: No perjurars frmula quedara destacado el valor del honor de un hombre en su
(v.33). y en el cual lo que se prohiba era el perjurar de cualquier palabra, sin necesidad de recurrir ordinariamente al testimonio de
juramento que se hiciese; por tanto, la contraposicin que se hace Dios. Como frmula literaria no tendra mayor valor esta repeticin.
aqu al modo oriental es: a todo juramento, ningn juramento. Lo Pero no se ve por qu haya de tener ms valor un s o un no repe-
mismo se ve de la conclusin que Cristo, finalmente, establece en tido. El honor del hombre queda incluido en un s o en un no.
Cuatro siglos despus de Cristo, se lee en el Talmud que un doble
lugar de juramento, decir s o no. Por tanto, literariamente es una
44
STRACK-B., O . C , I p . 3 2 8 ; O L I V I E R I , Nolite iware omnmo (Mt 5,34): Bblica (1927)
S T R A C K - B . , O , C . I p.321-336. p.385-390.
45
BONSIRVEN, Textes n.1958.
llf. SAN MATEO 5
SAN MATEO 5 119
no o un doble s equivalen a un juramento 4f>. Si este dicho recogiese
el espritu rabnico de los das de Cristo, sera un motivo que inter-
pretase en sentido negativo esta hiptesis de la sentencia de Cristo. i) La ley del talln ante la moral cristiana. 5,38-42
b) Que no sea el s, s una mera repeticin enftica, sino que (Le 6,29-30)
una partcula sea sujeto y otra predicado, como diciendo: que el s 38
sea s plena y lealmente, y el no sea no sin restricciones ni falsas 39
Habis odo que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo os digo: No resistis al mal, y si alguno te abofetea
habilidades, es decir, conducta franca y honorable. en la mejilla derecha, dale tambin la otra; 40 y al que quiera
En este sentido se lee en la epstola de Santiago: Ante todo, her- litigar contigo para quitarte la tnica, djale tambin el manto;
4
manos, no juris, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con otra especie de l y si alguno te requisara para una milla, vete con l dos. 42 D a
juramentos; que vuestro si sea si, y vuestro no, que sea no, para no a quien te pida y no vuelvas la espalda a quien te pide algo
incurrir en juicio (Sant 5,12). Y en este mismo sentido se lee en la prestado.
Mishna: Decid al s, s, y al no, no 47 . La llamada ley del talin toma este nombre de su incorporacin
Tratando Jesucristo de revalorizar tambin la lealtad del hombre a la ley romana 48 .
en la conducta con sus semejantes, parece que no pretende decir Jesucristo toma por tema la ley del talin, que se hallaba formu-
que una doble repeticin del s o del no tenga ms valor que una lada en la Ley juda: Habis odoen las lecturas y explicaciones
sola expresin dicha una sola vez, pues lo que est destacando no es sinagogales que se dijo [a los antiguos]: Ojo por ojo y diente por
el formulismo, sino la lealtad. Por eso, la segunda interpretacin de diente.
este pasaje, mxime con el paralelo tanto de Santiago como de la Estas eran las primeras frases de su formulacin en la Ley.
Mishna sobre el juramento, parece mucho ms probable. Se lea en la Ley: Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano,
Por eso aade como conclusin: pues todo lo que pasa de esto pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida (Ex 21,
(de decir s o no) procede del mal. Este mal admite, por compara- 24.25SS; Lev 24,20ss; Deut 19,18.2iss). Era la ley vigente en el
cin de textos, dos interpretaciones: Oriente bblico. Es la ley del cdigo de Hammurabi y la ley incor-
a) Del diablo, o b) del mal, es decir, de la mala condicin porada en el derecho romano, como se ve en la Ley de las XII tablas.
causada en los hombres por el pecado, y que siembra mentiras y Esta legislacin, tan chocante con la mentalidad moderna, naca
desconfianzas. precisamente de un espritu de justicia y moderacin. El crimen
Esta ltima interpretacin es ms probable. Pues no toda actua- hecho contra un miembro del clan o tribu, en Oriente, exiga que de
cin de desconfianza en la vida es obra actual del diablo. ella surgiese la venganza: el vengador, el go'el (Job 19,25). Si la
El ideal de conducta entre los hombres es la franqueza y lealtad injuria privada fcilmente degenera en reyerta, y sta en abuso,
como ley. Aparte que ha de evitarse toda irreverencia contra el a prevenir y evitar estas extralimitaciones tenda la ley del talin.
nombre de Dios. Que no condene Cristo, en absoluto, el juramento, Era la justicia tasada grfica y materialmente: ojo por ojo. Pero
se ve primero por una valoracin de su estilo oratorio y oriental, en no ms de la equivalencia estricta. Mas ya en la antigedad se admi-
donde las comparaciones se hacen por hiprboles y formas rotundas. ta la supresin de esta adecuacin material del castigo por una
A lo que era un abuso total le contrapone, en este estilo, una prohi- equivalencia en otras especies o en dinero (Ex 21,23-32).
bicin total. Pero no se excluye en este estilo la licitud de una Si en la poca de Cristo se haba suavizado la ley del talin
prctica que no est sometida a los abusos, que es lo que se condena. normalmente por una sustitucin pecuniaria, no es seguro. En la
Contraprueba de ello es que Cristo respondi a la conjuracin que se literatura rabnica an hay indicios de existir la prctica de la
le haca por Dios ante el sanedrn, al decir si era el Hijo de Dios; ley del talin, al menos en casos concretos 49 . Josefo dice que la
yest la prctica de San Pablo (Rom 1,9; 2 Cor 1,23; 11,31; Gal 1,20; ley del talin era an practicada si el agredido no acepta la com-
Flp 1,8); lo mismo que el ngel del Apocalipsis, que jura por el pensacin pecuniaria 50 . El principio permaneca en vigor aunque
que vive por los siglos (Apoc 10,6), lo mismo que por la prctica se modificase su aplicacin. Este principio que rega la justicia en el
de la Iglesia. Oriente bblico es el que toma Cristo en su primitiva formulacin
para preceptuar a sus discpulos el espritu de su justicia.
46
47
Talmud: Shebuolh 36a. Naturalmente, esta justicia que va a exponer Cristo no es la aboli-
BONSIRVEN, Textes n.131. cin de la justicia pblica ni de las penas legales que la autoridad ha
de ejercer para la existencia misma de la sociedad. No traa una
doctrina que, negando la realidad tangible y deficiente de la vida
4
Si m e m b r u m r u m p i t . . . talio esto (Tal. VIII). Cf. DAREMBERG-SAGLIO, Dict. des Antiq.
Htiic. et rom. art.Talio.
4V
S T R A C K - B . , O . C , I p.337ss.
'*> JOSEFO, A.ntiq. IV 8,35.
V0 SAN MATEO 5
SAN MATEO 5 121
humana, quisiera anular el ejercicio de la justicia, ya que sera
anular la existencia misma de la sociedad. El mismo dijo: Dad... En la literatura rabnica se lee: Cuando alguno te abofetee en la
al Csar lo que es del Csar. Ni tampoco obliga a sus discpulos mejilla izquierda, presntale an la derecha 52 .
y seguidores a que no puedan salvaguardar sus derechos ante la b) Al que quiera litigar contigo para quitarte la tnica, djale
justicia pblica. El cristiano ha de vivir en la sociedad, y sta, sin tambin el manto.
el recurso a la justicia, hara tantas veces la vida humana impo- La tnica (heb. kuttonth) y el manto (heb. simlah) eran las
sible. El mismo har ver esto con su ejemplo (Jn 18,22). dos piezas del vestido palestino de la poca. El texto, tal como lo
Lo que Cristo ensea, en una forma concreta, extremista y presenta Mt, parecera evocar una escena de reclamacin por robo
paradjica, es cul ha de ser el espritu generoso de caridad que han ante un tribunal. Ante este pleito, Cristo mandara darle no slo la
de tener sus discpulos en la prctica misma de la justicia, en lo que, tnica, sino tambin el manto. La Ley exiga que el que tomase
por hiptesis, se puede reclamar un derecho. en prenda el manto del prjimo, se lo devolviese antes de la
Por eso, frente al espritu estrecho y exigente del individuo ante puesta del sol, pues tan necesario le era (Ex 22,25.26). Ante esto,
su prjimo, pone ahora Cristo la anchura y generosidad de su caridad. se le propone por Cristo ceder tambin de buen grado su tnica.
Y as, ante la exigencia del ojo por ojo, proclama, como tema La crudeza a que llevara esta realizacin hace ver el valor parad-
general que luego va a matizar en cuatro casos concretos, el Yo os jico de la misma.
digo: No resistis al mal. La enseanza de Cristo es sta: Si se te quisiera quitar una de las
Puede ser interpretado aqu, o del mal, en neutro, o, suponiendo ilos prendas nicas o necesarias de tu vestido (de lo necesario o casi
una elisin, del (hombre) malo. necesario a la vida), que no se regatee; que haya tambin una acti-
Aunque esta elisin es, de suyo, menos natural que la interpre- tud, en el alma, de generosidad, de perdn, que se manifestara
tacin abstracta del mal, es, sin embargo, aqu lo que fundamental- incluso, como actitud, hasta estar dispuesto a darle tambin todo lo
mente pide el contexto. Pues no se trata de un mal cualquiera, sino que se pueda.
del mal perpetrado contra los discpulos por otros hombres.
Cul ha de ser, pues, la actitud del cristiano ante el hombre- c) Si alguno te requisa para una rnilla, vete con l dos.
enemigo ? No resistirle, no por abulia, sino para vencer al mal con Esta sentencia de Cristo es propia de Mt. La expresin y conte-
el bien (Rom 12,21). nido de requisar (aggareo) es de origen persa. Los oficiales o
Y, sin embargo, esta afirmacin tan terminante no es clara. Es servidores del rey, para que cumpliesen mejor su oficio de mensa-
que el cristiano ha de permitir todo mal contra l, todo abuso de los jeros, estaban autorizados a requisar a personas o medios de trans-
dems hombres contra su persona o sus bienes? Ciertamente no. porte que encontrasen a mano. Los romanos tomaron de los persas
Pero la doctrina que Cristo ensea va a deducirse y precisarse con la palabra angario y la institucin 53 . Naturalmente que este derecho
cuatro ejemplos tomados de la vida popular y cotidiana y expresados delegado en personas oficiales se prestaba, en la prctica, a toda
en forma de fuertes contrastes paradjicos, por lo que no se pueden clase de abusos.
tomar al pie de la letra. Estos casos son los cuatro siguientes: La palabra requisar, en labios de Cristo, supone una mayor
a) Si alguno te abofetea en la mejilla derecha, mustrale tambin amplitud de propsito, pues se refiere al espritu que ha de informar
la otra. la actitud de conducta en sus discpulos. El mismo trmino cual-
La paradoja es clara, pero revela bien lo que debe ser la dispo- quiera que te requise acusa en su determinacin el propsito inde-
sicin de nimo en el discpulo de Cristo para saber perdonar. terminado de la leccin de Cristo.
La escena est tomada de la vida popular. El citar concretamente Y se expresa esto con el grafismo del caso concreto. Si se requisa
una mejilla es debido a que el detalle agrada al pueblo y fija la para una millaque es el espacio que los romanos sealaban con
atencin 51 . Pero tiene algn valor especial el citar la mejilla la piedra miliaria = 1.800 m., habr de responderse generosa-
derecha? Algunos autores as lo pensaron, basndose en sutilezas. mente ofrecindose para una prestacin doble. La misma duplicidad
Lucas, en cambio, en el lugar paralelo slo dice: al que te hiera fu la frmula hace ver que se trata de cifras convencionales.
en una mejilla ofrcele la otra (6,29). O Le o la tradicin de que pro- Si la requisa slo aparece hecha y legitimada en especiales
cede su evangelio no dieron ninguna importancia a un detalle que, momentos nacionales, hay otra perspectivala universal, la diaria
manifiestamente, no lo tiene. No tiene, pues, en Mt el intento, i-ii que la caridad ha de mostrarse con generosidad. Es el favor y la
basado en sutilezas, de acusar ms la generosidad del perdn ante ,1 vi ida que el prjimo pide. A esa universalidad de favor generoso
esa especial ofensa. Se trata de una expresin hecha en lenguaje 111 ir caridad mira la enseanza de Cristo, formulada con un trmino
popular, y, como tal, se habla sin especiales intentos ni precisiones. liVnieo.
51
BUZY, vang. s. St. Matth. (1946) p.68. ' STKACK-B., O.C, I p.342.
11
ZORELL, Lexicn 8.
122 SAN MATEO 5
SAN MATEO 5 123
d) Da a quien te pida y no rechaces a quien te pide prestado
(cf. Le 6,30) j) El amor cristiano a los enemigos. 5,43-48
Este cuarto ejemplo con que Cristo expone su doctrina parecera
a primera vista que se trataba del ejercicio de la limosna, en la pri- Un nuevo perfeccionamiento que Cristo hace de la Ley es a
mera parte, y en la segunda, de facilidades materiales en la vida del propsito del amor a los enemigos.
prjimo. Pero, tenindose en cuenta el tono general de este contexto, 43
en el que se acusan exigencias e insolencias por abusola bofetada, Habis odo que fue dicho: Amars a tu prjimo y aborre-
cers a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros ene-
el despojo del manto, la requisa, probablemente este ltimo migos y orad por los que os persiguen, 4S para que seis hijos
punto ha de ser situado tambin en el plano de lo exigente. Puede de vuestro Padre, que est en los cielos, que hace salir46 el sol
ser el caso de una peticin de prstamo en condiciones de exigencia sobre malos y buenos y llueve sobre justos e injustos. Pues
o insolencia. A este mismo lleva la sentencia paralela de Le: De si amis a los que os aman, qu recompensa tendris? No
a todo el que te pida y no reclames de quien toma, lo tuyo (6,30). hacen esto tambin los publcanos? 4? Y si saludis solamente
El discpulo de Cristo habr de tener un espritu de benevolencia a vuestros hermanos, qu hacis de ms? No hacen eso tam-
y caridad tal, que no niegue su ayudalimosna o prstamoa aquel bin los gentiles? 48 Sed, pues, perfectos, como perfecto es vues-
tro Padre celestial.
que se lo pide, incluso rebasando los modos de la digna splica
para llegar a los de la exigencia injusta e insolente. El discpulo de Nuevamente Cristo cita lo que oyeron en las lecturas y explica-
Cristo deber estar tan henchido del espritu de