JURISPRUDENCIA
Roj: STS 6128/2007 - ECLI: ES:TS:2007:6128
Id Cendoj: 28079140012007101065
rgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Social
Sede: Madrid
Seccin: 1
Fecha: 26/09/2007
N de Recurso: 966/2006
N de Resolucin:
Procedimiento: SOCIAL
Ponente: AURELIO DESDENTADO BONETE
Tipo de Resolucin: Sentencia
SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a veintisis de Septiembre de dos mil siete.
Vistos los presentes autos pendientes ante esta Sala en virtud del recurso de casacin para la unificacin
de doctrina interpuesto por la empresa CORUESA DE ETIQUETAS S.L., representada por el Procurador Sr.
Vzquez Guilln y defendida por Letrado, contra la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de
Justicia de Galicia, de 25 de enero de 2.006, en el recurso de suplicacin n 5844/05, interpuesto frente a la
sentencia dictada el 30 de septiembre de 2.005 por el Juzgado de lo Social n 3 de A Corua, en los autos n
521/05, seguidos a instancia de D. Imanol contra dicha recurrente, sobre despido.
Ha comparecido ante esta Sala en concepto de recurrido D. Imanol , representado por la Procuradora Sra.
Outeirio Lago y defendido por Letrado.
Es Magistrado Ponente el Excmo. Sr. D. AURELIO DESDENTADO BONETE
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- El 25 de enero de 2.006 la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia dict
sentencia, en virtud del recurso de suplicacin interpuesto contra la sentencia del Juzgado de lo Social n 3 de
A Corua, en los autos n 521/05 , seguidos a instancia de D. Imanol contra dicha recurrente, sobre despido.
La parte dispositiva de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia es del tenor literal siguiente:
"Que, con desestimacin del recurso de suplicacin, planteado por la empresa Coruesa de Etiquetas, S.L.,
contra la sentencia, dictada por el Ilmo. Sr. Magistrado-Juez de lo Social n 3 de A Corua, en fecha 30 de
septiembre de 2.005; debemos confirmar y confirmamos el fallo de la misma".
SEGUNDO.- La sentencia de instancia, de 30 de septiembre de 2.005, dictada por el Juzgado de lo Social n
3 de A Corua , contena los siguientes hechos probados: "1.- El actor prest servicios para la demandada
desde abril de 2.004, mediante contrato de trabajo de Alta Direccin, con la categora de Director General, por
un periodo de cinco aos, percibiendo un salario mensual neto prorrateado de 2.103,5. Igualmente tendr
derecho a percibir una retribucin anual del 0,80% sobre el beneficio de la empresa, antes de impuestos, con un
mnimo de una mensualidad de su salario. ----2.- El actor prestaba sus servicios en un despacho sin llave, en
el que dispona de un ordenador, carente de clave de acceso, y conectado a la red de la empresa, que a su vez
dispone de ADSL. El ordenador tiene antivirus propio. ----3.- El da 11 de mayo pasado, un tcnico de la empresa
SOFT HARD EQUIPOS Y PROGRAMACION S.L. fue requerido para comprobar los fallos en un ordenador que
la empresa seal como del actor, comprobacin, que segn dicho tcnico, D. Eloy se llev a cabo a las
cinco de la tarde del citado da. En dicha comprobacin se constat la existencia de virus informticos,
como consecuencia de la navegacin por pginas poco seguras de internet. A presencia del Administrador
de la empresa comprueba la existencia en la carpeta de archivos temporales de antiguos accesos a pginas
pornogrficas, que procede a almacenar en un dispositivo USB y a su impresin en papel. Dichos archivos se
corresponden con imgenes y videos de carcter pornogrfico. El dispositivo USB es llevado a un notario para
su custodia, as como la relacin de pginas que en el mismo se contiene. Las operaciones llevadas a cabo en
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el ordenador se hicieron sin la presencia del actor ni de representantes sindicales ni trabajador alguno. ----4.-
El ordenador fue retirado de la empresa para su reparacin y el 30 de mayo, una vez devuelto, se procede a la
misma operacin esta vez a presencia de dos delegados de personal, grabndose otro USB con las pginas
almacenadas en el archivo temporal, y depositndole ante el notario, con el listado de paginas que se sealan.
Tampoco estaba el actor presente. ----5.- En fecha 20 de agosto de 1991 se constituye la empresa CORUESA
DE ETIQUETAS S.L. por los socios D. Eusebio y su esposa D Flor y D. Alberto y su esposa D Natalia .
Cada matrimonio se adjudica 500 participaciones de las 1000 que constituyen el capital social. Se nombra
Administradores Solidarios a D. Eusebio y D. Alberto . Por fallecimiento de D. Eusebio el da 3 de noviembre
de 2.003, el da 27 se acuerda en Junta Universal el nombramiento de su esposa D Flor Administradora
Solidaria en sustitucin del fallecido, juntamente con el anterior administrador, acuerdo elevado a pblico el
22 de diciembre de 2.003. El da 16 de abril de 2.004, el actor es contratado por la demandada como Director
General, suscribiendo con la Administradora D Flor contrato de Alta Direccin con duracin de 5 aos, a
partir del citado da. Se acuerda que el directivo realizar su jornada dentro de la general de la empresa, pero
con la flexibilidad que derive de la condicin del cargo. Para los supuestos de extincin del contrato se aplican
los siguientes criterios:
Si se extingue por desistimiento de la empresa, deber mediar un preaviso de tres meses, teniendo derecho el
directivo a una indemnizacin de 90.151 si la extincin no est refrendada por el 100% de las participaciones
sociales. En caso contrario, la indemnizacin ser equivalente a 60 das de salario por ao de servicio.
Si se trata de extincin por voluntad del Directivo concurriendo algunas de las causas sealadas en el contrato
se aplicar el apartado anteriormente reseado.
Si bien el contrato lo firma uno slo de los Administradores, el otro tena conocimiento de su contenido y dio
su conformidad al mismo.
El mismo da 16 de abril, D Flor , en su calidad de Administradora Solidaria otorga poder a D. Imanol y a la
trabajadora D Mariana , para que de forma solidaria puedan desempear las amplsimas facultades que en
dicho poder se recogen, y que dada su extensin y obrar unida a los autos se da por reproducido.
El 18 de mayo de 2.004 en reunin de la Junta General a la que asiste nicamente el letrado hoy compareciente
en representacin de la empresa, y entonces del matrimonio Alberto Natalia , con asistencia de notario, se
acuerda el cese y separacin como Administradora Solidaria de D Flor por deslealtad y riesgo ejerciendo
la accin social de responsabilidad contra ella. Los motivos son la falta de preparacin e idoneidad de los
contratos suscritos con la actora y D. Imanol , as como haberles otorgado poderes. Estos poderes fueron
revocados por el Administrador Sr. Alberto en sendas escrituras de 28 de mayo y 27 de abril de 2.004.
El actor tena asignado su puesto de trabajo compartido con la Sra. Mariana ; en visita de la Inspeccin de
Trabajo girada el da 30 de junio se comprueba que en el citado despacho en el que ocupan sendas mesas
sobre las mismas no hoy papel alguno, como tampoco en el armario de doble cuerpo existente.
La Inspeccin de Trabajo levant acta de infraccin en fecha 18 de agosto de 2.004, por actuacin de acoso
laboral, e incumplimiento del art. 4,2.e) del Estatuto de los Trabajadores , que establece el derecho de estos,
a la consideracin debida a su dignidad, por importe de 6.000, acta no firme.
---6.- Por este juzgado se dict sentencia, hoy firme, declarando extinguida la relacin laboral de la trabajadora
Sra. Mariana por incumplimientos graves de la empresa al no facilitar a la trabajadora ocupacin efectiva,
con abono de la indemnizacin fijada en el contrato. ----7.- El actor es yerno de la socia D Flor . Su horario
de trabajo era de 8 a 16 horas".
El fallo de dicha sentencia es del tenor literal siguiente: "Que desestimando la excepcin de incompetencia de
jurisdiccin y estimando la demanda formulada por D. Imanol declaro la improcedencia de su despido y sin
opcin por la indemnizacin para la empresa CORUESA DE ETIQUETAS S.L. a salvo lo dispuesto en el artculo
11.3 del Real Decreto 1382/85 la condena a abonarle la cantidad de 90.151 en concepto de indemnizacin
sin derecho a salarios de tramitacin".
TERCERO.- El Procurador Sr. Vzquez Guilln, en representacion de la empresa CORUESA DE ETIQUETAS
S.L., mediante escrito de 16 de marzo de 2.006, formul recurso de casacin para la unificacin de doctrina,
en el que: PRIMERO.- Se alega como sentencia contradictoria con la recurrida la dictada por la Sala de lo Social
del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 13 de noviembre de 2001 . SEGUNDO.- Se alega la infraccin de
los artculos 18, 20.3, 4.1.e), 5.a), 54.2.d) y 55.4 del Estatuto de los Trabajadores , as como del artculo 90.1
de la Ley de Procedimiento Laboral y del artculo 18 de la Constitucin Espaola.
CUARTO.- Por providencia de esta Sala de 30 de marzo de 2.006 se tuvo por personado al recurrente y por
interpuesto el presente recurso de casacin para la unificacin de doctrina.
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QUINTO.- Evacuado el traslado de impugnacin, el Ministerio Fiscal emiti informe en el sentido de considerar
improcedente el recurso, e instruido el Excmo. Sr. Magistrado Ponente, se declararon conclusos los autos,
sealndose para la votacin y fallo el da 20 de septiembre actual, en cuya fecha tuvo lugar.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- En los hechos probados de la sentencia de instancia consta que el actor, Director General de la
empresa demandada, prestaba servicios en un despacho sin llave, en el que dispona de un ordenador, carente
de clave de acceso y conectado a la red de la empresa que dispone de ADSL. Consta tambin que un tcnico
de una empresa de informtica fue requerido el 11 de mayo para comprobar los fallos de un ordenador que
"la empresa seal como del actor". En la comprobacin se detect la existencia de virus informticos, como
consecuencia de "la navegacin por pginas poco seguras de Internet". En presencia del administrador de
la empresa se comprob la existencia en la carpeta de archivos temporales de "antiguos accesos a pginas
pornogrficas", que se almacenaron en un dispositivo de USB, que se entreg a un notario. La sentencia precisa
que "las operaciones llevadas a cabo en el ordenador se hicieron sin la presencia del actor, de representantes
de los trabajadores ni de ningn trabajador de la empresa". El ordenador fue retirado de la empresa para su
reparacin y, una vez devuelto, el 30 de mayo se procedi a realizar la misma operacin con la presencia de
delegados de personal. La sentencia recurrida confirma la decisin de instancia que ha considerado que no
es vlida la prueba de la empresa porque ha sido obtenida mediante un registro de un efecto personal que no
cumple las exigencias del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores .
Para acreditar la contradiccin se aporta la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de
Madrid de 13 de noviembre de 2001 , en la que se enjuicia un caso en el que en las horas y fechas que se sealan
el actor procedi a descargar y visualizar los ficheros de contenido pornogrfico. La sentencia considera el
despido procedente, apreciando el grave incumplimiento que se produce como consecuencia de la realizacin
de esa actividad durante el tiempo de trabajo y en un instrumento proporcionado por la empresa, valorando, por
una parte, la reduccin del tiempo de trabajo y el injustificado gasto para la empresa, y, de otra, la perturbacin
de la disponibilidad del equipo informtico en una materia tan grave como el aterrizaje y el despegue de
aviones. La sentencia de contraste excluye la aplicacin de las garantas del artculo 18 del Estatuto de los
Trabajadores , porque el ordenador no es un efecto personal del trabajador, sino una "herramienta de trabajo"
propiedad de la empresa.
Es en este ltimo punto en el que hay que plantear la contradiccin, porque en el presente recurso no se trata
de valorar la conducta del trabajador a efectos disciplinarios, sino de resolver un problema previo sobre el
alcance y la forma del control empresarial sobre el uso por el trabajador del ordenador que se ha facilitado
por la empresa como instrumento de trabajo y en este punto la identidad puede apreciarse en lo sustancial
y las diferencias actuaran adems reforzando la oposicin de los pronunciamientos, porque en la sentencia
recurrida el control se produce en el curso de una reparacin, lo que no consta en la sentencia de contraste. Lo
mismo sucede con el dato de que el ordenador en el caso de la sentencia recurrida no tuviera clave personal de
acceso y en el de la de contraste s. Hay que insistir en que no estamos ante el enjuiciamiento de una conducta
a efectos disciplinarios desde la perspectiva del alcance de la proteccin de un derecho fundamental, como en
el caso decidido por la sentencia de 20 de abril de 2.005 , sino ante un problema previo sobre la determinacin
de los lmites del control empresarial sobre un mbito que, aunque vinculado al trabajo, puede afectar a la
intimidad del trabajador.
SEGUNDO.- Establecida la contradiccin en los trminos a que se ha hecho referencia, hay que entrar en el
examen de la infraccin que se denuncia del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores en relacin con
el artculo 90.1 de la Ley de Procedimiento Laboral y con el artculo 18 de la Constitucin. Como ya se ha
anticipado, la sentencia recurrida funda su decisin en que en la obtencin del medio de prueba, a partir del
cual podra acreditarse la conducta imputada por la empresa para justificar el despido, no se han respetado las
exigencias del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores , ya que: 1) no se demuestra que fuera necesario
llevar a cabo en ese momento y sin la presencia del trabajador el examen del ordenador o al menos la
continuacin del examen una vez que aparecieron los archivos temporales, 2) no consta que todo el proceso
de control se realizara en el lugar y en el tiempo de trabajo, pues el ordenador fue retirado para su reparacin;
3) tampoco se respet la dignidad del trabajador al haber realizado el control sin su presencia y 4) el control
se efectu sin la presencia de un representante de los trabajadores.
La cuestin debatida se centra, por tanto, en determinar si las condiciones que el artculo 18 del Estatuto de
los Trabajadores establece para el registro de la persona del trabajador, su taquilla y sus efectos personales
se aplican tambin al control empresarial sobre el uso por parte del trabajador de los ordenadores facilitados
por la empresa. Pero el problema es ms amplio, porque, en realidad, lo que plantea el recurso, desde la
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perspectiva de ilicitud de la prueba obtenida vulnerando los derechos fundamentales (artculo 91.1 de la Ley
de Procedimiento Laboral ), es la compatibilidad de ese control empresarial con el derecho del trabajador a su
intimidad personal (artculo 18.1 de la Constitucin) o incluso con el derecho al secreto de las comunicaciones
(artculo 18.3 de la Constitucin Espaola), si se tratara del control del correo electrnico. El artculo 8 del
Convenio Europeo para la Proteccin de los Derechos Humanos establece tambin que toda persona tiene
derecho al respeto de la vida privada y familiar y prohibe la injerencia que no est prevista en la ley y que no se
justifique por razones de seguridad, bienestar econmico, defensa del orden, prevencin de las infracciones
penales, proteccin de la salud, de la moral o de los derechos y libertades de los dems. El derecho a la
intimidad, segn la doctrina del Tribunal Constitucional, supone "la existencia de un mbito propio y reservado
frente a la accin y el conocimiento de los dems, necesario, segn las pautas de nuestra cultura, para
mantener una calidad mnima de la vida humana" y ese mbito ha de respetarse tambin en el marco de
las relaciones laborales, en las que "es factible en ocasiones acceder a informaciones atinentes a la vida
ntima y familiar del trabajador que pueden ser lesivas para el derecho a la intimidad" (SSTC 142/1993,
98/2000 y 186/2000 ). De ah que determinadas formas de control de la prestacin de trabajo pueden resultar
incompatibles con ese derecho, porque aunque no se trata de un derecho absoluto y puede ceder, por tanto,
ante "intereses constitucionalmente relevantes", para ello es preciso que las limitaciones impuestas sean
necesarias para lograr un fin legtimo y sean tambin proporcionadas para alcanzarlo y respetuosas con el
contenido esencial del derecho. En el caso del uso por el trabajador de los medios informticos facilitados
por la empresa pueden producirse conflictos que afectan a la intimidad de los trabajadores, tanto en el
correo electrnico, en el que la implicacin se extiende tambin, como ya se ha dicho, al secreto de las
comunicaciones, como en la denominada "navegacin" por Internet y en el acceso a determinados archivos
personales del ordenador. Estos conflictos surgen porque existe una utilizacin personalizada y no meramente
laboral o profesional del medio facilitado por la empresa. Esa utilizacin personalizada se produce como
consecuencia de las dificultades prcticas de establecer una prohibicin absoluta del empleo personal del
ordenador -como sucede tambin con las conversaciones telefnicas en la empresa- y de la generalizacin
de una cierta tolerancia con un uso moderado de los medios de la empresa. Pero, al mismo tiempo, hay que
tener en cuenta que se trata de medios que son propiedad de la empresa y que sta facilita al trabajador
para utilizarlos en el cumplimiento de la prestacin laboral, por lo que esa utilizacin queda dentro del mbito
del poder de vigilancia del empresario, que, como precisa el artculo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores ,
implica que ste "podr adoptar las medidas que estime ms oportunas de vigilancia y control para verificar
el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales", aunque ese control debe respetar
"la consideracin debida" a la "dignidad" del trabajador.
TERCERO.- Estas consideraciones muestran que el artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores no es aplicable
al control por el empresario de los medios informticos que se facilitan a los trabajadores para la ejecucin
de la prestacin laboral. El artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores establece que "slo podrn realizarse
registros sobre la persona del trabajador, en sus taquillas y efectos particulares, cuando sean necesarios para
la proteccin del patrimonio empresarial y del de los dems trabajadores de la empresa, dentro del centro de
trabajo y en horas de trabajo", aadiendo que en la realizacin de estos registros "se respetar al mximo la
dignidad e intimidad del trabajador y se contar con la asistencia de un representante legal de los trabajadores
o, en su ausencia del centro de trabajo, de otro trabajador de la empresa, siempre que ello fuera posible". El
supuesto de hecho de la norma es completamente distinto del que se produce con el control de los medios
informticos en el trabajo. El artculo 18 est atribuyendo al empresario un control que excede del que deriva
de su posicin en el contrato de trabajo y que, por tanto, queda fuera del marco del artculo 20 del Estatuto de
los Trabajadores . En los registros el empresario acta, de forma exorbitante y excepcional, fuera del marco
contractual de los poderes que le concede el artculo 20 del Estatuto de los Trabajadores y, en realidad, como
ha sealado la doctrina cientfica, desempea -no sin problemas de cobertura -una funcin de "polica privada"
o de "polica empresarial" que la ley vincula a la defensa de su patrimonio o del patrimonio de otros trabajadores
de la empresa. El rgimen de registros del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores aparece as como una
excepcin al rgimen ordinario que regula la Ley de Enjuiciamiento Criminal (artculo 545 y siguientes). Tanto la
persona del trabajador, como sus efectos personales y la taquilla forman parte de la esfera privada de aqul y
quedan fuera del mbito de ejecucin del contrato de trabajo al que se extienden los poderes del artculo 20 del
Estatuto de los Trabajadores . Por el contrario, las medidas de control sobre los medios informticos puestos
a disposicin de los trabajadores se encuentran, en principio, dentro del mbito normal de esos poderes: el
ordenador es un instrumento de produccin del que es titular el empresario "como propietario o por otro ttulo"
y ste tiene, por tanto, facultades de control de la utilizacin, que incluyen lgicamente su examen. Por otra
parte, con el ordenador se ejecuta la prestacin de trabajo y, en consecuencia, el empresario puede verificar
en l su correcto cumplimiento, lo que no sucede en los supuestos del artculo 18 , pues incluso respecto a
la taquilla, que es un bien mueble del empresario, hay una cesin de uso a favor del trabajador que delimita
una utilizacin por ste que, aunque vinculada causalmente al contrato de trabajo, queda al margen de su
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ejecucin y de los poderes empresariales del artculo 20 del Estatuto de los Trabajadores para entrar dentro
de la esfera personal del trabajador.
De ah que los elementos que definen las garantas y los lmites del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores ,
no sean aplicables al control de los medios informticos. En primer lugar, la necesidad del control de esos
medios no tiene que justificarse por "la proteccin del patrimonio empresarial y de los dems trabajadores
de la empresa", porque la legitimidad de ese control deriva del carcter de instrumento de produccin del
objeto sobre el que recae. El empresario tiene que controlar el uso del ordenador, porque en l se cumple la
prestacin laboral y, por tanto, ha de comprobar si su uso se ajusta a las finalidades que lo justifican, ya que
en otro caso estara retribuyendo como tiempo de trabajo el dedicado a actividades extralaborales. Tiene que
controlar tambin los contenidos y resultados de esa prestacin. As, nuestra sentencia de 5 de diciembre
de 2003 , sobre el telemarketing telefnico, acept la legalidad de un control empresarial consistente en la
audicin y grabacin aleatorias de las conversaciones telefnicas entre los trabajadores y los clientes para
corregir los defectos de tcnica comercial y disponer lo necesario para ello", razonando que tal control tiene
"como nico objeto ...la actividad laboral del trabajador", pues el telfono controlado se ha puesto a disposicin
de los trabajadores como herramienta de trabajo para que lleven a cabo sus funciones de "telemarketing" y
los trabajadores conocen que ese telfono lo tienen slo para trabajar y conocen igualmente que puede ser
intervenido por la empresa. El control de los ordenadores se justifica tambin por la necesidad de coordinar y
garantizar la continuidad de la actividad laboral en los supuestos de ausencias de los trabajadores (pedidos,
relaciones con clientes ..), por la proteccin del sistema informtico de la empresa, que puede ser afectado
negativamente por determinados usos, y por la prevencin de responsabilidades que para la empresa pudieran
derivar tambin algunas formas ilcitas de uso frente a terceros. En realidad, el control empresarial de un medio
de trabajo no necesita, a diferencia de lo que sucede con los supuestos del artculo 18 del Estatuto de los
Trabajadores , una justificacin especfica caso por caso. Por el contrario, su legitimidad deriva directamente
del artculo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores .
En segundo lugar, la exigencia de respetar en el control la dignidad humana del trabajador no es requisito
especfico de los registros del artculo 18 , pues esta exigencia es general para todas las formas de control
empresarial, como se advierte a partir de la propia redaccin del artculo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores .
En todo caso, hay que aclarar que el hecho de que el trabajador no est presente en el control no es en s
mismo un elemento que pueda considerarse contrario a su dignidad.
En tercer lugar, la exigencia de que el registro se practique en el centro de trabajo y en las horas de trabajo
tiene sentido en el marco del artculo 18 , que se refiere a facultades empresariales que, por su carcter
excepcional, no pueden ejercitarse fuera del mbito de la empresa. Es claro que el empresario no puede
registrar al trabajador o sus efectos personales fuera del centro de trabajo y del tiempo de trabajo, pues en ese
caso sus facultades de polica privada o de autotutela tendran un alcance completamente desproporcionado.
Lo mismo puede decirse del registro de la taquilla, aunque en este caso la exigencia de que se practique en
horas de trabajo tiene por objeto permitir la presencia del trabajador y de sus representantes. En todo caso
hay que aclarar que las exigencias de tiempo y lugar del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores no tienen
por objeto preservar la intimidad del trabajador registrado; su funcin es otra: limitar una facultad empresarial
excepcional y reducirla al mbito de la empresa y del tiempo de trabajo. Esto no sucede en el caso del control
de un instrumento de trabajo del que es titular el propio empresario.
Por ltimo, la presencia de un representante de los trabajadores o de un trabajador de la empresa tampoco
se relaciona con la proteccin de la intimidad del trabajador registrado; es ms bien, como sucede con lo
que establece el artculo 569 Ley de Enjuiciamiento Criminal para intervenciones similares, una garanta de la
objetividad y de la eficacia de la prueba. Esa exigencia no puede, por tanto, aplicarse al control normal por el
empresario de los medios de produccin, con independencia de que para lograr que la prueba de los resultados
del control sea eficaz tenga que recurrirse a la prueba testifical o pericial sobre el control mismo.
No cabe, por tanto, aplicacin directa del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores al control del uso
del ordenador por los trabajadores, ni tampoco su aplicacin analgica, porque no hay ni semejanza de los
supuestos, ni identidad de razn en las regulaciones (artculo 4.1 del Cdigo Civil ).
CUARTO.- El control del uso del ordenador facilitado al trabajador por el empresario no se regula por el artculo
18 del Estatuto de los Trabajadores , sino por el artculo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores y a este
precepto hay que estar con las matizaciones que a continuacin han de realizarse. La primera se refiere a
los lmites de ese control y en esta materia el propio precepto citado remite a un ejercicio de las facultades
de vigilancia y control que guarde "en su adopcin y aplicacin la consideracin debida" a la dignidad del
trabajador, lo que tambin remite al respeto a la intimidad en los trminos a los que ya se ha hecho referencia
al examinar las sentencias del Tribunal Constitucional 98 y 186/2000 . En este punto es necesario recordar lo
que ya se dijo sobre la existencia de un hbito social generalizado de tolerancia con ciertos usos personales
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moderados de los medios informticos y de comunicacin facilitados por la empresa a los trabajadores. Esa
tolerancia crea una expectativa tambin general de confidencialidad en esos usos; expectativa que no puede
ser desconocida, aunque tampoco convertirse en un impedimento permanente del control empresarial, porque,
aunque el trabajador tiene derecho al respeto a su intimidad, no puede imponer ese respeto cuando utiliza un
medio proporcionado por la empresa en contra de las instrucciones establecidas por sta para su uso y al
margen de los controles previstos para esa utilizacin y para garantizar la permanencia del servicio. Por ello, lo
que debe hacer la empresa de acuerdo con las exigencias de buena fe es establecer previamente las reglas de
uso de esos medios -con aplicacin de prohibiciones absolutas o parciales- e informar a los trabajadores de
que va existir control y de los medios que han de aplicarse en orden a comprobar la correccin de los usos, as
como de las medidas que han de adoptarse en su caso para garantizar la efectiva utilizacin laboral del medio
cuando sea preciso, sin perjuicio de la posible aplicacin de otras medidas de carcter preventivo, como la
exclusin de determinadas conexiones. De esta manera, si el medio se utiliza para usos privados en contra
de estas prohibiciones y con conocimiento de los controles y medidas aplicables, no podr entenderse que, al
realizarse el control, se ha vulnerado "una expectativa razonable de intimidad" en los trminos que establecen
las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 25 de junio de 1997 (caso Halford) y 3 de abril
de 2007 (caso Copland) para valorar la existencia de una lesin del artculo 8 del Convenio Europeo par la
proteccin de los derechos humanos.
La segunda precisin o matizacin se refiere al alcance de la proteccin de la intimidad, que es compatible,
con el control lcito al que se ha hecho referencia. Es claro que las comunicaciones telefnicas y el correo
electrnico estn incluidos en este mbito con la proteccin adicional que deriva de la garanta constitucional
del secreto de las comunicaciones. La garanta de la intimidad tambin se extiende a los archivos personales
del trabajador que se encuentran en el ordenador. La aplicacin de la garanta podra ser ms discutible en
el presente caso, pues no se trata de comunicaciones, ni de archivos personales, sino de los denominados
archivos temporales, que son copias que se guardan automticamente en el disco duro de los lugares visitados
a travs de Internet. Se trata ms bien de rastros o huellas de la "navegacin" en Internet y no de informaciones
de carcter personal que se guardan con carcter reservado. Pero hay que entender que estos archivos
tambin entran, en principio, dentro de la proteccin de la intimidad, sin perjuicio de lo ya dicho sobre las
advertencias de la empresa. As lo establece la sentencia de 3 de abril de 2007 del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos cuando seala que estn incluidos en la proteccin del artculo 8 del Convenio Europeo
de derechos humanos "la informacin derivada del seguimiento del uso personal de Internet" y es que esos
archivos pueden contener datos sensibles en orden a la intimidad, en la medida que pueden incorporar
informaciones reveladores sobre determinados aspectos de la vida privada (ideologa, orientacin sexual,
aficiones personales, etc). Tampoco es obstculo para la proteccin de la intimidad el que el ordenador no
tuviera clave de acceso. Este dato -unido a la localizacin del ordenador en un despacho sin llave- no supone
por s mismo una aceptacin por parte del trabajador de un acceso abierto a la informacin contenida en su
ordenador, aunque ello suscite otros problema en los que en este recurso no cabe entrar sobre la dificultad
de la atribucin de la autora al demandante.
QUINTO.- A partir de las consideraciones anteriores la pretensin impugnatoria debe ser desestimada, pues,
de acuerdo con una reiterada doctrina de esta Sala, el recurso se da contra el fallo y no contra los fundamentos
jurdicos de la sentencia recurrida y este fallo es correcto, pues la empresa no poda recoger la informacin
obrante en los archivos temporales y utilizarla con la finalidad que lo ha hecho. Esa actuacin en el presente
caso ha supuesto una vulneracin de su derecho a la intimidad. En efecto, en el supuesto de que efectivamente
los archivos mencionados registraran la actividad del actor, la medida adoptada por la empresa, sin previa
advertencia sobre el uso y el control del ordenador, supone una lesin a su intimidad en los trminos a
que se ha hecho referencia en los anteriores fundamentos. Es cierto que la entrada inicial en el ordenador
puede justificarse por la existencia de un virus, pero la actuacin empresarial no se detiene en las tareas
de deteccin y reparacin, sino que, como dice con acierto la sentencia recurrida, en lugar de limitarse al
control y eliminacin del virus, "se sigui con el examen del ordenador" para entrar y apoderarse de un archivo
cuyo examen o control no puede considerarse que fuera necesario para realizar la reparacin interesada.
De esta forma, no cabe entender que estemos ante lo que en el mbito penal se califica como un "hallazgo
casual" (sentencias de 20 de septiembre, 20 de noviembre y 1 de diciembre de 2.006 ), pues se ha ido ms all
de lo que la entrada regular para la reparacin justificaba.
El recurso debe, por tanto, desestimarse con las consecuencias que de ello se derivan en orden a la imposicin
de las costas a la empresa recurrente, con prdida del depsito constituido para recurrir y mantenindose el
aval en garanta del cumplimiento de la condena.
Por lo expuesto, en nombre de S. M. El Rey y por la autoridad conferida por el pueblo espaol.
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JURISPRUDENCIA
FALLAMOS
Desestimamos el recurso de casacin para la unificacin de doctrina interpuesto por la empresa CORUESA
DE ETIQUETAS S.L., contra la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, de 25
de enero de 2.006, en el recurso de suplicacin n 5844/05, interpuesto frente a la sentencia dictada el 30 de
septiembre de 2.005 por el Juzgado de lo Social n 3 de A Corua , en los autos n 521/05, seguidos a instancia
de D. Imanol contra dicha recurrente, sobre despido. Decretamos la prdida del depsito constituido para
recurrir, mantenindose el aval como garanta del cumplimiento de la condena. Condenamos a la empresa
recurrente al abono de los honorarios del Letrado de la parte recurrida en la cuanta que, dentro de los lmites
legales, fijar la Sala si a ello hubiera lugar.
Devulvanse las actuaciones y el rollo de suplicacin a la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de
Galicia ,con la certificacin y comunicacin de esta resolucin.
As por esta nuestra sentencia, que se insertar en la COLECCIN LEGISLATIVA, lo pronunciamos, mandamos
y firmamos.
PUBLICACIN.- En el mismo da de la fecha fue leda y publicada la anterior sentencia por el Excmo. Sr.
Magistrado D. Aurelio Desdentado Bonete hallndose celebrando Audiencia Pblica la Sala de lo Social del
Tribunal Supremo, de lo que como Secretario de la misma, certifico.