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Poemas Cortos de Rubén Darío

Este poema de Rubén Darío describe la tristeza de una princesa encerrada en su palacio dorado. Aunque tiene todas las riquezas, la princesa desea ser libre como una golondrina para volar por el cielo. Luego, una hada le dice que un caballero valiente viene a rescatarla con un beso de amor. El poema explora los temas de la libertad, el amor y la naturaleza a través de la metáfora de la princesa enjaulada.

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Poemas Cortos de Rubén Darío

Este poema de Rubén Darío describe la tristeza de una princesa encerrada en su palacio dorado. Aunque tiene todas las riquezas, la princesa desea ser libre como una golondrina para volar por el cielo. Luego, una hada le dice que un caballero valiente viene a rescatarla con un beso de amor. El poema explora los temas de la libertad, el amor y la naturaleza a través de la metáfora de la princesa enjaulada.

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Julio Jess Suyo Curso de Literatura

Poemas de Rubn Daro saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Sonatina
La princesa est triste... Qu tendr la
princesa? Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, ni el halcn encantado, ni el bufn escarlata,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. ni los cisnes unnimes en el lago de azur.
La princesa est plida en su silla de oro, Y estn tristes las flores por la flor de la corte,
est mudo el teclado de su clave sonoro, los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

El jardn puebla el triunfo de los pavos reales. Pobrecita princesa de los ojos azules!
Parlanchina, la duea dice cosas banales, Est presa en sus oros, est presa en sus tules,
y vestido de rojo piruetea el bufn. en la jaula de mrmol del palacio real;
La princesa no re, la princesa no siente; el palacio soberbio que vigilan los guardas,
la princesa persigue por el cielo de Oriente que custodian cien negros con sus cien
la liblula vaga de una vaga ilusin. alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragn colosal.
Piensa, acaso, en el prncipe de Golconda o de
China, Oh, quin fuera hipsipila que dej la crislida!
o en el que ha detenido su carroza argentina (La princesa est triste. La princesa est
para ver de sus ojos la dulzura de luz? plida.)
O en el rey de las islas de las rosas fragantes, Oh visin adorada de oro, rosa y marfil!
o en el que es soberano de los claros diamantes, Quin volara a la tierra donde un prncipe
o en el dueo orgulloso de las perlas de Ormuz? existe,
(La princesa est plida. La princesa est
Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa triste.)
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, ms brillante que el alba, ms hermoso que
tener alas ligeras, bajo el cielo volar; abril!
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
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-Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-; que envuelve en su trueno de oro
en caballo, con alas, hacia ac se encamina, la angustia soberbia de los pabellones.
en el cinto la espada y en la mano el azor, l dice la lucha, la herida venganza,
el feliz caballero que te adora sin verte, las speras crines,
los rudos penachos, la pica, la lanza,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
la sangre que riega de heroicos carmines
a encenderte los labios con un beso de amor.
la tierra;
los negros mastines
que azuza la muerte, que rige la guerra.
Los ureos sonidos
anuncian el advenimiento

Marcha triunfal
triunfal de la Gloria;

Ya viene el cortejo! dejando el picacho que guarda sus nidos,


Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. tendiendo sus alas enormes al viento,
La espada se anuncia con vivo reflejo; los cndores llegan. Lleg la victoria!
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines, Ya pasa el cortejo.
Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minervas y Seala el abuelo los hroes al nio
Martes, ved cmo la barba del viejo
los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas los bucles de oro circunda el armio .
trompetas, Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,
la gloria solemne de los estandartes, y bajo los prticos vense sus rostros de rosa;
llevados por manos robustas de heroicos atletas. y la ms hermosa
Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros, sonre al ms fiero de los vencedores.
los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra, Honor al que trae cautiva la extraa bandera!
los cascos que hieren la tierra, Honor al herido y honor a los fieles
y los timbaleros, soldados que muerte encontraron por mano extranjera!
que el paso acompasan con ritmos marciales. Clarines! Laureles!
Tal pasan los fieros guerreros Las nobles espadas de tiempos gloriosos
debajo los arcos triunfales! desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros
Los claros clarines de pronto levantan sus sones, las viejas espadas de los granaderos, ms fuertes que osos,
su canto sonoro, hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros-.
su clido coro, Las trompas guerreras resuenan,
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de voces los aires se llenan... los soles del rojo verano,


A aquellas antiguas espadas, las nieves y vientos de glido invierno,
a aquellos ilustres aceros, la noche, la escarcha,
que encarnan las glorias pasadas... y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,
Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan
y al hroe que gua su grupo de jvenes fieros; la marcha triunfal...!
al que ama la insignia del suelo materno;
al que ha desafiado, ceido el acero y el arma en la mano, Rubn Daro

para mi amor hecho de y lo arrull como a un beb...


Cancin de armio, Y le mat, triste y pequeo,

otoo en Herodas y Salom... falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro Juventud divino tesoro,


primavera ya te vas para no volver! te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no Cuando quiero llorar, no
Juventud, divino tesoro, lloro, lloro,
ya te vas para no volver! y a veces lloro sin querer... y a veces lloro sin querer...
Cuando quiero llorar, no
lloro, Otra juzg que era mi boca
y a veces lloro sin querer... el estuche de su pasin;
La otra fue ms sensitiva,
y que me roera, loca,
Plural ha sido la celeste y ms consoladora y ms
con sus dientes el corazn;
historia de mi corazn. halagadora y expresiva,
Era una dulce nia en este cual no pens encontrar poniendo en un amor de
mundo de duelo y afliccin. jams. exceso
la mira de su voluntad,
Miraba como el alba pura, Pues a su continua ternura
mientras eran abrazo y beso
sonrea como una flor. una pasin violenta una.
sntesis de la eternidad;
Era su cabellera oscura, En un peplo de gasa pura
hecha de noche y de dolor. una bacante se envolva...

Yo era tmido como un nio; En sus brazos tom mi


ella, naturalmente, fue ensueo
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y de nuestra carne ligera son, con el cabello gris me acerco


imaginar siempre un Edn, si no pretextos de mis rimas, a los rosales del jardn...
sin pensar que la Primavera fantasmas de mi corazn.
Juventud, divino tesoro,
y la carne acaban tambin...
En vano busqu a la princesa ya te vas para no volver!
Juventud, divino tesoro, que estaba triste de esperar. Cuando quiero llorar, no
ya te vas para no volver! La vida es dura. Amarga y lloro,
Cuando quiero llorar, no pesa. y a veces lloro sin querer...
lloro, Ya no hay princesa que
Mas es ma el Alba de oro!
y a veces lloro sin querer... cantar!
Rubn Daro
Y las dems! En tantos Mas, a pesar del tiempo
climas, terco,
en tantas tierras, siempre mi sed de amor no tiene fin;

Yo soy aquel que ayer no Yo supe del dolor desde mi infancia,


mi Juventud... fue juventud la ma?
Sus rosas an me dejan su fragancia,
ms deca una fragancia de melancola...

-I- Potro sin freno se lanz mi instinto,


Yo soy aquel que ayer no ms deca mi juventud mont potro sin freno;
el verso azul y la cancin profana, iba embriagada y con pual al cinto;
en cuya noche un ruiseor haba si no cay, fue porque Dios es bueno.
que era alondra de luz por la maana.
En mi jardn se vio una estatua bella;
El dueo fui de mi jardn de sueo, se juzg mrmol y era carne viva;
lleno de rosas y de cisnes vagos; un alma joven habitaba en ella,
el dueo de las trtolas, el dueo sentimental, sensible, sensitiva.
de gndolas y liras en los lagos;
Y tmida ante el mundo, de manera
y muy siglo diez y ocho y muy antiguo que encerrada en silencio no sala,
y muy moderno; audaz, cosmopolita; sino cuando en la dulce primavera
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo, era la hora de la meloda...
y una sed de ilusiones infinita.
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Hora de ocaso y de discreto beso;


hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso, Mi intelecto libr de pensar bajo,
de te adoro, de ay! y de suspiro. ba el agua castalia el alma ma,
peregrin mi corazn y trajo
Y entonces era en la dulzaina un juego de la sagrada selva la armona.
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notas del Pan griego Oh, la selva sagrada! Oh, la profunda
y un desgranar de msicas latinas, emanacin del corazn divino
de la sagrada selva! Oh, la fecunda
con aire tal y con ardor tan vivo, fuente cuya virtud vence al destino!
que a la estatua nacan de repente
en el muslo viril patas de chivo Bosque ideal que lo real complica,
y dos cuernos de stiro en la frente. all el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el stiro fornica,
Como la Galatea gongorina ebria de azul desle Filomela.
me encant la marquesa verleniana,
y as juntaba a la pasin divina Perla de ensueo y msica amorosa
una sensual hiperestesia humana; en la cpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
todo ansia, todo ardor, sensacin pura y la boca del fauno el pezn muerde.
y vigor natural; y sin falsa,
y sin comedia y sin literatura... All va el dios en celo tras la hembra,
si hay un alma sincera, esa es la ma. y la caa de Pan se alza del lodo;
la eterna Vida sus semillas siembra,
La torre de marfil tent mi anhelo; y brota la armona del gran Todo.
quise encerrarme dentro de m mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo El alma que entra all debe ir desnuda,
desde las sombras de mi propio abismo. temblando de deseo y de fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
Como la esponja que la sal satura as suea, as vibra y as canta.
en el jugo del mar, fue el dulce y tierno
corazn mo, henchido de amargura Vida, luz y verdad, tal triple llama
por el mundo, la carne y el infierno. produce la interior llama infinita;
El Arte puro como Cristo exclama:
Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia Ego sum lux et veritas et vita!
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo spera hiel en mi existencia, Y la vida es misterio; la luz ciega
melific toda acritud el Arte. y la verdad inaccesible asombra;
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la adusta perfeccin jams se entrega,


Y el secreto Ideal duerme en la sombra. La virtud est en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
Por eso ser sincero es ser potente. se triunfa del rencor y de la muerte,
De desnuda que est, brilla la estrella; y hacia Beln... la caravana pasa!
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye d'ella.

Tal fue mi intento, hacer del alma pura


ma, una estrella, una fuente sonora,
con el horror de la literatura Rubn Daro
y loco de crepsculo y de aurora.

Del crepsculo azul que da la pauta


que los celestes xtasis inspira,
bruma y tono menor -toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol -toda la ira!

Pas una piedra que lanz una honda;


pas una flecha que aguz un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.
2
Poesa de Jos Mart Arte soy entre las artes, Alas nacer vi en los
En los montes, monte soy. hombros
Yo soy un hombre Yo s los nombres extraos
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
sincero De las yerbas y las flores,
Volando las mariposas.
Y de mortales engaos,
Yo soy un hombre sincero Y de sublimes dolores. He visto vivir a un hombre
De donde crece la palma, Con el pual al costado,
Yo he visto en la noche
Y antes de morirme quiero Sin decir jams el nombre
oscura
Echar mis versos del alma. De aquella que lo ha matado.
Llover sobre mi cabeza
Yo vengo de todas partes, Los rayos de lumbre pura Rpida, como un reflejo,
Y hacia todas partes voy: De la divina belleza. Dos veces vi el alma, dos:
Cuando muri el
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pobre viejo(*), Yo he visto al guila herida Todo es msica y razn,


Cuando ella me dijo adis(**). Volar al azul sereno, Y todo, como el diamante,
Y morir en su guarida Antes que luz es carbn.
Tembl una vez en la reja,
La vbora del veneno.
A la entrada de la via, Yo s que el necio se
Cuando la brbara abeja Yo s bien que cuando el entierra
Pic en la frente a mi nia. mundo Con gran lujo y con gran
Cede, lvido, al descanso, llanto.
Goc una vez, de tal suerte
Sobre el silencio profundo Y que no hay fruta en la tierra
Que goc cual nunca:
Murmura el arroyo manso. Como la del camposanto.
cuando
La sentencia de mi muerte Yo he puesto la mano osada, Callo, y entiendo, y me
Ley el alcalde llorando. De horror y jbilo yerta, quito
Sobre la estrella apagada La pompa del rimador:
Oigo un suspiro, a travs
Que cay frente a mi puerta. Cuelgo de un rbol marchito
De las tierras y la mar,
Mi muceta de doctor.
Y no es un suspiro,es Oculto en mi pecho bravo
Que mi hijo va a despertar. La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Si dicen que del joyero (*) El padre de Mart quien muri el 9 de marzo
Vive por l, calla y muere. de 1887,
Tome la joya mejor, en Cuba.
Tomo a un amigo sincero Todo es hermoso y (**) Se refiere a la despedida de Mara Cristina
Granados,
Y pongo a un lado el amor. constante, "La nia de Guatemala".
Ella se muri de amor.
La nia Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda Iban cargndola en andas
de Guatemala Y de jazmn: la enterramos Obispos y embajadores:
En una caja de seda. Detrs iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
Quiero, a la sombra de un ala,
Ella dio al desmemoriado
Contar este cuento en flor:
Una almohadilla de olor: Ella, por volverlo a ver,
La nia de Guatemala,
El volvi, volvi casado: Sali a verlo al mirador:
La que se muri de amor.
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El volvi con su mujer:


Ella se muri de amor. Cultivo
una rosa [Link]
[Link]

Como de bronce candente blanca


Al beso de despedida
Era su frente la frente Cultivo una rosa blanca
Que ms he amado en mi vida! en junio como enero
para el amigo sincero
Se entr de tarde en el ro, que me da su mano franca.
La sac muerta el doctor:
Dicen que muri de fro: Y para el cruel que me
Yo s que muri de amor. arranca
el corazn con que vivo,
All, en la bveda helada, cardo ni ortiga cultivo;
La pusieron en dos bancos: cultivo la rosa blanca.
Bes su mano afilada,
Bes sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer, Jos Mart


Me llam el enterrador:
Nunca ms he vuelto a ver
A la que muri de amor!

Jos Mart
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Poemas de Jos Mara Y de banderas. Donde luca sus briales;


Eguren Y su faz bella vespertina
La nia de la
Los novios, e la tarde,
En su alta quilla se
Era un pesar en la lmpara azul
neblina...
recuestan;
El bote viejo Y a los vientos marinos, En el pasadizo nebuloso
De amor se besan. Luego marchaba Cual mgico sueo de
Bajo brillante niebla, Mas el bote ruinoso silenciosa Estambul,
de saladas actinias De las arenas del A la penumbra candorosa; Su perfil presenta
cubierto, estuario, destelloso
Y un triste orgullo la
Amaneci en la playa, Ansa los distantes encenda, La nia de la lmpara azul.
Un bote viejo. Muelles dorados.
Qu pensara?
Con arena, se mira Y en la profunda noche, gil y risuea se insina
La banda de sus En fino tumbo Oh su semblante Y su llama seductora brilla,
bateleros, abrillantado, nacarado Tmela en su cabello la
Y en la quilla verdosos Parti el bote muriente Con la inocencia y el gara
Calafateos. A los botes lejanos. pecado! De la playa de la maravilla.
Bote triste, yacente, oh, sus miradas
Por los moluscos peregrinas Con voz infantil y
horadado; La Pensativa de las llanuras melodiosa
Ha venido de ignotos mortecinas! Con fresco aroma de
Muelles amargos. En los jardines otoales, Era beldad hechizadora; abedul,
bajo palmeras virginales, Era el dolor que nunca Habla de una vida
Apareci en la bruma mir pasar muda y llora; milagrosa
Y en la armona de la esquiva
aurora; Sin la virtud y la irona La nia de la lmpara azul.
la Pensativa. Qu sentira?
Trajo de los rompientes
Doradas conchas. Con clidos ojos de dulzura
La vi en azul de la En la serena madrugada, Y besos de amor matutino,
A sus bancos remeros, maana, La vi volver apesarada, Me ofrece la bella criatura
A sus amarillentas sogas, Con su mirada tan lejana; Rumbo al poniente, muda, Un mgico y celeste
Viene los cormoranes Que en el misterio se esquiva camino.
Y las gaviotas. perda La Pensativa!
De la borrosa celesta. De encarnacin en un
Los pintorescos nios,
Cuando dormita la marea La vi en rosados derroche,
Lo llenan de cordajes barandales Hiende leda, vaporoso tul;
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Y me gua a travs de la Combaten los reyes Batallan en lejanas foscos


noche rojos, De oro azulinas. Los reyes rojos.
La nia de la lmpara azul. Con lanza de oro.
Por la luz cadmio,
Por verde bosque Airadas se ven
Los reyes Y en los purpurinos pequeas [Link]
cerros Sus formas negras. [Link]/c/[Link]#Marcha
rojos Vibra su ceo.
fnebre de una Marionnette

Viene la noche
Desde la aurora Falcones reyes Y firmes combaten

Poesa de Walt Whitman de nuestra propia historia.


Aunque el viento sople en contra,
No te detengas la poderosa obra contina:
T puedes aportar una estrofa.
No dejes que termine el da sin haber crecido un No dejes nunca de soar,
poco, porque en sueos es libre el hombre.
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueos. No caigas en el peor de los errores:
No te dejes vencer por el desaliento. el silencio.
No permitas que nadie te quite el derecho a La mayora vive en un silencio espantoso.
expresarte, No te resignes.
que es casi un deber. Huye.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesas
s pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia est intacta.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
Somos seres llenos de pasin.
dice el poeta.
La vida es desierto y oasis.
Valora la belleza de las cosas simples.
Nos derriba, nos lastima,
Se puede hacer bella poesa sobre pequeas cosas,
nos ensea,
pero no podemos remar en contra de nosotros
nos convierte en protagonistas
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mismos. Los "poetas vivos".


Eso transforma la vida en un infierno. No permitas que la vida te pase a ti sin que la
Disfruta del pnico que te provoca vivas...
tener la vida por delante.
Vvela intensamente, Versin de: Leandro
Wolfson
sin mediocridad.
Piensa que en ti est el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan ensearte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:

engalanadas, Recorrer la cubierta donde mi capitn


Oh capitn, mi capitn! Para ti la multitud se agolpa en la playa, Yace muerto y fro.
Walt Whitman
Oh capitn, mi capitn! A ti llama la gente del pueblo,
A ti vuelven sus rostros anhelantes, Poesa de Rafael Alberti
Termin nuestro espantoso viaje,
El navo ha salvado todos los escollos, Oh capitn, padre querido!
Hemos ganado el codiciado premio, Que tu cabeza descanse en mi brazo!
Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas, Esto es slo un sueo: en la cubierta
Yaces muerto y fro.
HBLAME DEL
Ya el pueblo acude gozoso,
Los ojos siguen la firme quilla del navo
Mi capitn no responde,
MAR MARINERO
resuelto y audaz,
Sus labios estn plidos e inmviles,
Mas, oh corazn, corazn, corazn!
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso
Oh rojas gotas sangrantes!
ni voluntad, Dicen que hay toros azules
Mirad, mi capitn en la cubierta en la primavera del mar.
El navo ha anclado sano y salvo;
Yace muerto y fro.
Nuestro viaje, acabado y concluido, El sol es el caporal
Oh capitn, mi capitn! Del horrible viaje el navo victorioso llega y las mantillas las nubes,
Levntate y escucha las campanas, con su trofeo,
Levntate, para ti flamea la bandera, Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!
Mas yo, con pasos fnebres, que las mueve el temporal.
Para ti suena el clarn,
Para ti los ramilletes y guirnaldas
Dicen que hay toros azules
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en la primavera del mar. Dicen que el barco navega del mar?


enamorado del mar. En sueos la marejada
Hblame del mar, Buscando sirenas va, me tira del corazn;
marinero. buscando sirenas nuevas se lo quisiera llevar.
Dime si es verdad que le canten al pasar. Padre, por qu me trajiste
lo que dicen de l. ac?
Dicen que el barco navega
Desde mi ventana Gimiendo por ver el mar,
enamorado del mar.
no puedo yo verlo. un marinerito en tierra
Desde mi ventana iza al aire este lamento:
Hblame del mar,
el mar no se ve. Ay mi blusa marinera;
marinero,
siempre me la inflaba el
Hblame del mar, hblame del mar, hblame.
viento
marinero. ************ al divisar la escollera!
Cuntame que sientes
all, junto a l. El mar. La mar.
Desde mi ventana El mar. Slo la mar!
[Link]
no puedo saberlo, Por qu me trajiste, [Link]
[Link]
desde mi ventana padre,
el mar no se ve. a la ciudad?
Por qu me desenterraste

Poemas de Gabriela Mistral de cuyos limos me mantengo, haz que revele mi presencia,
sin que se duerma la memoria en las praderas de la vida,

Himno al rbol del pas azul de donde vengo. mi suave y clida influencia
de criatura bendecida.
rbol que anuncias al
rbol hermano, que clavado
viandante rbol diez veces productor:
por garfios pardos en el suelo,
la suavidad de tu presencia el de la poma sonrosada,
la clara frente has elevado
con tu amplia sombra el del madero constructor,
en una intensa sed de cielo;
refrescante el de la brisa perfumada,
y con el nimbo de tu esencia: el del follaje amparador;
hazme piadoso hacia la escoria
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el de las gomas suavizantes inmenso, y feo el viento en que pone su


y las resinas milagrosas, rama no hallaron para hogar. voz,
pleno de brazos agobiantes y fea el agua en que cae su
y de gargantas melodiosas: rbol que donde quiera aliente cuerpo
hazme en el dar un opulento tu cuerpo lleno de vigor,
y feo el mundo y el que lo
para igualarte en lo fecundo, levantars eternamente
crio...
el corazn y el pensamiento el mismo gesto amparador:
se me hagan vastos como el haz que a travs de todo
mundo! estado El papagayo verde y
niez, vejez, placer, dolor amarillo,
Y todas las actividades levante mi alma un invariado el papagayo verde y tornasol,
no lleguen nunca a fatigarme: y universal gesto de amor! me dijo fea porque no ha
las magnas prodigalidades comido
salgan de m sin agotarme! y el pan con vino se lo llevo
yo,
rbol donde es tan sosegada
la pulsacin del existir, El papagayo que ya me voy cansando de
mirarlo
y ves mis fuerzas la agitada
siempre colgado y siempre
fiebre del mundo consumir: El papagayo verde y
tornasol...
amarillo,
hazme sereno, hazme sereno, el papagayo verde y azafrn, Gabriela Mistral
de la viril serenidad
me dijo fea con su habla
que dio a los mrmoles
gangosa
helenos
y con su pico que es de
su soplo de divinidad.
Satans. Doa
rbol que no eres otra cosa
que dulce entraa de mujer, Yo no soy fea, que si fuese Primavera
pues cada rama mece airosa fea,
en cada leve nido un ser: fea es mi madre parecida al Doa Primavera
sol, viste que es primor,
dame un follaje vasto y denso, fea la luz en que mira mi viste en limonero
tanto como han de precisar y en naranjo en flor.
madre
los que en el bosque humano,
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Como una sola flor seremos,


Lleva por sandalias Pone sus encajes, como una flor, y nada ms...
unas anchas hojas, prende sus verduras,
y por caravanas en la piedra triste El mismo verso cantaremos,
unas fucsias rojas. de las sepulturas... al mismo paso bailars.
Como una espiga
Salid a encontrarla ondularemos,
Doa Primavera
por esos caminos. como una espiga, y nada
de manos gloriosas,
Va loca de soles ms.
haz que por la vida
y loca de trinos!
derramemos rosas:
Te llamas Rosa y yo
Doa Primavera Esperanza;
Rosas de alegra,
de aliento fecundo, pero tu nombre olvidars,
rosas de perdn,
se re de todas porque seremos una danza
rosas de cario,
las penas del mundo... en la colina y nada ms...
y de exultacin.
No cree al que le hable
de las vidas ruines.
Cmo va a toparlas Gabriela Mistral Gabriela Mistral
entre los jazmines?

Cmo va a encontrarlas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma Dame la mano


en las pardas grietas,
enciende rosales Dame la mano y danzaremos;
de rojas piruetas. dame la mano y me amars.
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Traidor...
Caperucita roja
El Lobo fabuloso de blanqueados dientes,
Caperucita Roja visitar a la abuela ha pasado ya el bosque, el molino, el
que en el poblado prximo sufre de alcor,
extrao mal. y golpea en la plcida puerta de la
Caperucita Roja, la de los rizos rubios, abuelita,
tiene el corazoncito tierno como un panal. que le abre. (A la nia ha anunciado el
Traidor.)
A las primeras luces ya se ha puesto en
camino Ha tres das la bestia no sabe de bocado.
y va cruzando el bosque con un pasito Pobre abuelita invlida, quin la va a
audaz. defender!
Sale al paso Maese Lobo, de ojos Se la comi riendo toda y pausadamente
diablicos. y se puso en seguida sus ropas de mujer.
Caperucita Roja, cuntame adnde vas. Tocan dedos menudos a la entornada
puerta.
Caperucita es cndida como los lirios De la arrugada cama dice el Lobo:
blancos. Quin va?
Abuelita ha enfermado. Le llevo aqu un La voz es ronca. Pero la abuelita est
pastel enferma
y un pucherito suave, que se derrama en la nia ingenua explica. De parte de
juego. mam.
Sabes del pueblo prximo? Vive en la
entrada de l. Caperucita ha entrado, olorosa de bayas.
Le tiemblan en la mano gajos de salvia en
Y ahora, por el bosque discurriendo flor.
encantada, Deja los pastelitos; ven a entibiarme el
recoge bayas rojas, corta ramas en flor, lecho.
y se enamora de unas mariposas pintadas Caperucita cede al reclamo de amor.
que la hacen olvidarse del viaje del
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De entre la cofia salen las orejas tienen los dientes blancos un terrible
monstruosas. fulgor.
Por qu tan largas?, dice la nia con Abuelita, decidme: por qu esos grandes
candor. dientes?
Y el velludo engaoso, abrazado a la nia: Corazoncito, para devorarte mejor...
Para qu son tan largas? Para orte
mejor. Ha arrollado la bestia, bajo sus pelos
speros,
El cuerpecito tierno le dilata los ojos. el cuerpecito trmulo, suave como un
El terror en la nia los dilata tambin. velln;
Abuelita, decidme: por qu esos grandes y ha molido las carnes, y ha molido los
ojos? huesos,
Corazoncito mo, para mirarte bien... y ha exprimido como una cereza el
corazn...
Y el viejo Lobo re, y entre la boca negra

Poemas de Pablo Neruda Nunca te quejes de tu soledad o de tu


suerte, enfrntala con valor y acptala.
De una manera u otra es el resultado de
No culpes a nadie tus actos y prueba que t siempre
has de ganar.

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, No te amargues de tu propio fracaso ni


porque fundamentalmente t has hecho se lo cargues a otro, acptate ahora o
lo que queras en tu vida. seguirs justificndote como un nio. Gabri
Recuerda que cualquier momento esela
Mistr
Acepta la dificultad de edificarte a ti bueno para comenzar y que ninguno
al
mismo y el valor de empezar corrigindote. es tan terrible para claudicar.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.
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No olvides que la causa de tu presente


es tu pasado as como la causa de tu
futuro ser tu presente.

Poema de Alfredo Cuervo Barrero


Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones, de quien
vivir a pesar de todo, piensa menos en
QUEDA PROHIBIDO
tus problemas y ms en tu trabajo y tus
problemas sin eliminarlos morirn. Qu es lo verdaderamente importante?
Busco en mi interior la respuesta,
Aprende a nacer desde el dolor y a ser
y me es tan difcil de encontrar.
ms grande que el ms grande de los
obstculos, mrate en el espejo de ti mismo Falsas ideas invaden mi mente,
y sers libre y fuerte y dejars de ser un acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
ttere de las circunstancias porque t mismo aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
eres tu destino. donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
Levntate y mira el sol por las maanas
se convierten en adorados hroes.
y respira la luz del amanecer.
T eres parte de la fuerza de tu vida, Me preguntas cmo se puede ser feliz,
ahora despirtate, lucha, camina, cmo entre tanta mentira se puede vivir,
decdete es cada uno quien se tiene que responder,
y triunfars en la vida; nunca pienses en aunque para m, aqu, ahora y para siempre:
la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.
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Queda prohibido llorar sin aprender, hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
levantarme un da sin saber qu hacer, olvidar a toda la gente que me quiere.
tener miedo a mis recuerdos,
Queda prohibido no hacer las cosas por m mismo,
sentirme slo alguna vez.
no creer en mi dios y hacer mi destino,
Queda prohibido no sonrer a los problemas, tener miedo a la vida y a sus castigos,
no luchar por lo que quiero, no vivir cada da como si fuera un ltimo suspiro.
abandonarlo todo por tener miedo,
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
no convertir en realidad mis sueos.
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
Queda prohibido no demostrarte mi amor, todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor, olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
recordarte slo cuando no te tengo.
pensar que sus vidas valen ms que la ma,
Queda prohibido dejar a mis amigos, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
no intentar comprender lo que vivimos, pensar que con su falta el mundo se termina.
llamarles slo cuando les necesito,
Queda prohibido no crear mi historia,
no ver que tambin nosotros somos distintos.
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
Queda prohibido no ser yo ante la gente, no tener un momento para la gente que me necesita,
fingir ante las personas que no me importan, no comprender que lo que la vida nos da, tambin nos lo
quita.

Rimas de Gustavo Adolfo Bcquer podr romperse el eje de la tierra El trmulo fulgor de la maana
como un dbil cristal. Que en el mar se refleja.
Rimas Todo suceder! Podr la muerte Tu pupila es azul y cuando lloras
cubrirme con su fnebre crespn, Las transparentes lgrimas en
Podr nublarse el sol pero jams en m podr apagarse ella
eternamente; la llama de tu amor. Se me figuran gotas de roco
podr secarse en un instante el Sobre una violeta.
mar: Tu pupila es azul, y cuando res
Su claridad suave me recuerda
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Tu pupila es azul y si en el fondo cual pomo pulido de plida cera,


Como un punto de luz radia una qu pena mirarte, msero
idea, Extracto de Proverbios y cantares arbolillo
Me parece en el cielo de la tarde (XXIX) criado en mezquino tonel de
Una perdida estrella.
madera!
Qu es poesa?, dices mientras
Caminante, son tus huellas
clavas De los claros bosques de la
el camino y nada ms;
En mi pupila tu pupila azul. Andaluca,
Caminante, no hay camino,
quin os trajo a esta castellana
Qu es poesa! Y t me lo se hace camino al andar.
tierra
preguntas? Al andar se hace el camino,
Poesa eres t. que barren los vientos de la
y al volver la vista atrs
adusta sierra,
se ve la senda que nunca
hijos de los campos de la tierra
se ha de volver a pisar.
ma?
Poesa de Antonio Machado Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Proverbios y Gloria de los huertos, rbol
limonero,
cantares I A un naranjo y que enciendes los frutos de
plido oro,
Nunca persegu la gloria a un limonero y alumbras del negro cipresal
austero
ni dejar en la memoria
de los hombres mi cancin; Naranjo en maceta, qu triste es las quietas plegarias erguidas en
yo amo los mundos sutiles, tu suerte! coro;
ingrvidos y gentiles Medrosas tiritan tus hojas
como pompas de jabn. menguadas. y fresco naranjo del patio
Me gusta verlos pintarse Naranjo en la corte, qu pena da querido,
de sol y grana, volar verte del campo risueo y el huerto
bajo el cielo azul, temblar con tus naranjitas secas y soado,
sbitamente y quebrarse. arrugadas!. siempre en mi recuerdo maduro
o florido
Pobre limonero de fruto amarillo
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de frondas y aromas y frutos


cargado! Antonio Machado

Sueo Y en aquella noche


vi las dos hermanas.
La menor cosa,
seal el vestido
que empez la
infantil de fiesta y de luna,
noche de mis
la mayor hilaba... hermana.
En la negra tnica
Entre los jazmines
Una clara noche sueos, la aguja brillaba;
y las rosas blancas,
de fiesta y de luna, noche de alegra, sobre el velo blanco,
la ms pequeita,
noche de mis el dedal de plata.
risuea y rosada
sueos, el hada ms joven Seal a la tarde
su aguja en el aire,
noche de alegra. besaba mi frente... de abril que soaba,
mir a mi ventana.
con su linda mano mientras que se oa
Era luz mi alma su adis me deca... taer de campanas.
La mayor segua
que hoy es bruma Todos los rosales Y en la clara tarde
silenciosa y plida,
toda, daban sus aromas, me ense sus
el huso en su rueca
no eran mis todos los amores lgrimas...
que el lino
cabellos amor entreabra. Abril floreca
enroscaba.
negros todava?, frente a mi ventana.
Antonio Machado Abril floreca
el hada ms joven frente a mi ventana. Fue otro abril alegre
me llev en sus y otra tarde plcida.
brazos Una clara tarde El balcn florido
a la alegre fiesta la mayor lloraba, solitario estaba...
que en la plaza
Abril floreca entre los jazmines Ni la pequeita
arda. y las rosas blancas, risuea y rosada,
Abril floreca ni la hermana triste,
y ante el blanco lino
frente a mi ventana. silenciosa y plida,
So el chisporroteo que en su rueca
Entre los jazmines ni la negra tnica,
de las luminarias, hilaba. Qu
y las rosas blancas ni la toca blanca...
amor sus madejas tienes? le dije,
de un balcn florido, Tan slo en el huso
de danzas teja. silenciosa plida
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el lino giraba Entre los jazmines Abril floreca


por mano invisible, y las rosas blancas frente a mi ventana.
y en la oscura sala del balcn florido,
la luna del limpio me mir en la clara Antonio Machado
espejo brillaba... luna del espejo
que lejos soaba...

El cuervo
acallando el latido de mi corazn, Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
vuelvo a repetir: toda mi alma abrasndose dentro de m,
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto no tard en or de nuevo tocar con mayor fuerza.
queriendo entrar. Algn visitante "Ciertamente -me dije-, ciertamente
Una vez, al filo de una lgubre media noche,
que a deshora a mi cuarto quiere entrar. algo sucede en la reja de mi ventana.
mientras dbil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
Eso es todo, y nada ms." Dejad, pues, que vea lo que sucede all,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
y as penetrar pueda en el misterio.
cabeceando, casi dormido, Ahora, mi nimo cobraba bros, Dejad que a mi corazn llegue un momento el silencio,
oyse de sbito un leve golpe, y ya sin titubeos: y as penetrar pueda en el misterio."
como si suavemente tocaran, "Seor -dije- o seora, en verdad vuestro perdn imploro, Es el viento, y nada ms!
tocaran a la puerta de mi cuarto. mas el caso es que, adormilado
"Es -dije musitando- un visitante cuando vinisteis a tocar quedamente, De un golpe abr la puerta,
tocando quedo a la puerta de mi cuarto. tan quedo vinisteis a llamar, y con suave batir de alas, entr
Eso es todo, y nada ms." a llamar a la puerta de mi cuarto, un majestuoso cuervo
que apenas pude creer que os oa." de los santos das idos.
Ah! aquel lcido recuerdo
Y entonces abr de par en par la puerta: Sin asomos de reverencia,
de un glido diciembre;
Oscuridad, y nada ms. ni un instante quedo;
espectros de brasas moribundas
y con aires de gran seor o de gran dama
reflejadas en el suelo; Escrutando hondo en aquella negrura fue a posarse en el busto de Palas,
angustia del deseo del nuevo da; permanec largo rato, atnito, temeroso, sobre el dintel de mi puerta.
en vano encareciendo a mis libros dudando, soando sueos que ningn mortal Posado, inmvil, y nada ms.
dieran tregua a mi dolor. se haya atrevido jams a soar.
Dolor por la prdida de Leonora, la nica, Mas en el silencio insondable la quietud callaba, Entonces, este pjaro de bano
virgen radiante, Leonora por los ngeles llamada. y la nica palabra ah proferida cambi mis tristes fantasas en una sonrisa
Aqu ya sin nombre, para siempre. era el balbuceo de un nombre: "Leonora?" con el grave y severo decoro
Lo pronunci en un susurro, y el eco del aspecto de que se revesta.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
lo devolvi en un murmullo: "Leonora!" "Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
de la seda de las cortinas rojas
Apenas esto fue, y nada ms. no sers un cobarde.
llenbame de fantsticos terrores
hrrido cuervo vetusto y amenazador.
jams antes sentidos. Y ahora aqu, en pie,
Evadido de la ribera nocturna.
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Dime cul es tu nombre en la ribera de la Noche Plutnica!" pensando en lo que este ominoso pjaro de antao, dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edn
Y el Cuervo dijo: "Nunca ms." lo que este torvo, desgarbado, hrrido, tendr en sus brazos a una santa doncella
flaco y ominoso pjaro de antao llamada por los ngeles Leonora,
Cunto me asombr que pjaro tan desgarbado quera decir graznando: "Nunca ms," tendr en sus brazos a una rara y radiante virgen
pudiera hablar tan claramente; llamada por los ngeles Leonora!"
aunque poco significaba su respuesta. En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra, Y el cuervo dijo: "Nunca ms."
Poco pertinente era. Pues no podemos frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
sino concordar en que ningn ser humano quemaban hasta el fondo de mi pecho. "Sea esa palabra nuestra seal de partida
ha sido antes bendecido con la visin de un pjaro Esto y ms, sentado, adivinaba, pjaro o espritu maligno! -le grit presuntuoso.
posado sobre el dintel de su puerta, con la cabeza reclinada Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutnica.
pjaro o bestia, posado en el busto esculpido en el aterciopelado forro del cojn No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
de Palas en el dintel de su puerta acariciado por la luz de la lmpara; que profiri tu espritu!
con semejante nombre: "Nunca ms." en el forro de terciopelo violeta Deja mi soledad intacta.
acariciado por la luz de la lmpara Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto. que ella no oprimira, ay!, nunca ms! Aparta tu pico de mi corazn
las palabras pronunci, como vertiendo y tu figura del dintel de mi puerta.
su alma slo en esas palabras. Entonces me pareci que el aire Y el Cuervo dijo: Nunca ms."
Nada ms dijo entonces; se tornaba ms denso, perfumado
no movi ni una pluma. por invisible incensario mecido por serafines Y el Cuervo nunca emprendi el vuelo.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando: cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado. An sigue posado, an sigue posado
"Otros amigos se han ido antes; "Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido, en el plido busto de Palas.
maana l tambin me dejar, por estos ngeles te ha otorgado una tregua, en el dintel de la puerta de mi cuarto.
como me abandonaron mis esperanzas." tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora! Y sus ojos tienen la apariencia
Y entonces dijo el pjaro: "Nunca ms." Apura, oh, apura este dulce nepente de los de un demonio que est soando.
y olvida a tu ausente Leonora!" Y la luz de la lmpara que sobre l se derrama
Sobrecogido al romper el silencio Y el Cuervo dijo: "Nunca ms." tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
tan idneas palabras, del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
"sin duda -pens-, sin duda lo que dice "Profeta! exclam-, cosa diablica! no podr liberarse. Nunca ms!
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido Profeta, s, seas pjaro o demonio
de un amo infortunado a quien desastre impo enviado por el Tentador, o arrojado
persigui, acos sin dar tregua por la tempestad a este refugio desolado e impvido,
hasta que su cantinela slo tuvo un sentido, a esta desrtica tierra encantada, Edgar Allan Poe
hasta que las endechas de su esperanza a este hogar hechizado por el horror!
llevaron slo esa carga melanclica Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
de "Nunca, nunca ms." hay, dime, hay blsamo en Galaad?
Dime, dime, te imploro!"
Mas el Cuervo arranc todava Y el cuervo dijo: "Nunca ms."
de mis tristes fantasas una sonrisa;
acerqu un mullido asiento "Profeta! exclam-, cosa diablica!
frente al pjaro, el busto y la puerta; Profeta, s, seas pjaro o demonio!
y entonces, hundindome en el terciopelo, Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
empec a enlazar una fantasa con otra, ese Dios que adoramos t y yo,
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Poemas de Csar Vallejo quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos,


Los heraldos negros como
cuando por sobre el hombro nos llama una
palmada;
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no s! vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
Golpes como del odio de Dios; como si ante se empoza, como charco de culpa, en la
ellos, mirada.
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no s! Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no s!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras


en el rostro ms fiero y en el lomo ms fuerte.
Sern tal vez los potros de brbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la
Muerte. Masa
Son las cadas hondas de los Cristos del alma Al fin de la batalla,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. y muerto el combatiente, vino hacia l un
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones hombre
de algn pan que en la puerta del horno se nos y le dijo: No mueras, te amo tanto!
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Pero el cadver ay! sigui muriendo.


Piedra negra sobre una
Se le acercaron dos y repitironle:
No nos dejes! Valor! Vuelve a la vida!
piedra blanca
Pero el cadver ay! sigui muriendo. Me morir en Pars con aguacero,
un da del cual tengo ya el recuerdo.
Acudieron a l veinte, cien, mil, quinientos Me morir en Pars y no me corro
mil, tal vez un jueves, como es hoy, de otoo.
clamando Tanto amor y no poder nada
contra la muerte! Jueves ser, porque hoy, jueves, que proso
Pero el cadver ay! sigui muriendo. estos versos, los hmeros me he puesto
a la mala y, jams como hoy, me he vuelto,
Le rodearon millones de individuos, con todo mi camino, a verme solo.
con un ruego comn: Qudate hermano!
Pero el cadver ay! sigui muriendo. Csar Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que l les haga nada;
Entonces todos los hombres de la tierra le daban duro con un palo y duro
le rodearon; les vio el cadver triste,
emocionado; tambin con una soga; son testigos
incorporse lentamente, los das jueves y los huesos hmeros,
abraz al primer hombre; echse a andar... la soledad, la lluvia, los caminos...

Csar Vallejo Csar Vallejo


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hombreado va con los reversos.

Cerrad aquella puerta que


Trilce est entreabierta en las entraas
de ese espejo. Est? No; su hermana.
Hay un lugar que yo me s
en este mundo, nada menos, No se puede cerrar. No se
adonde nunca llegaremos. puede llegar nunca a aquel sitio
do van en rama los pestillos.
Donde, aun si nuestro pie
llegase a dar por un instante Tal es el lugar que yo me s.
ser, en verdad, como no estarse.
El Ro
Es ese sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
1
andando, andando de uno en fila.

Ms ac de m mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto Yo soy un ro,
siempre lejos de los destinos. voy bajando por
las piedras anchas,
Ya podis iros a pie
voy bajando por
o a puro sentimiento en pelo,
que a l no arriban ni los sellos.
las rocas duras,
por el sendero
El horizonte color t dibujado por el
se muere por colonizarle viento.
para su gran Cualquiera parte. Hay rboles a mi
alrededor sombreados
Mas el lugar que yo me s, por la lluvia.
en este mundo, nada menos,
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Yo soy un ro, y hunden sus brazos


bajo cada vez ms en la oscura claridad
furiosamente, de mis aguas fantasmales.
ms violentamente
bajo 3
cada vez que un
Yo soy el ro.
puente me refleja
Pero a veces soy
en sus arcos.
bravo
2 y
fuerte
Yo soy un ro pero a veces
un ro no respeto ni a
un ro la vida ni a la
cristalino en la muerte.
maana. Bajo por las
A veces soy atropelladas cascadas,
tierno y bajo con furia y con
bondadoso. Me rencor,
deslizo suavemente golpeo contra las
por los valles frtiles, piedras ms y ms,
doy de beber miles de veces las hago una
al ganado, a la gente dcil. a una pedazos
Los nios se me acercan de interminables.
da, Los animales
y huyen,
de noche trmulos amantes huyen huyendo
apoyan sus ojos en los mos, cuando me desbordo
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por los campos, Y mi furia se


cuando siembro de torna apacible,
piedras pequeas las y me vuelvo
laderas, rbol,
cuando y me estanco
inundo como un rbol,
las casas y los pastos, y me silencio
cuando como una piedra,
inundo y callo como una
las puertas y sus rosa sin espinas.
corazones,
los cuerpos y 5
sus
Yo soy un ro.
corazones.
Yo soy el ro
4 eterno de la
dicha. Ya siento
Y es aqu cuando las brisas cercanas,
ms me precipito ya siento el viento
Cuando puedo llegar en mis mejillas,
a y mi viaje a travs
los corazones, de montes, ros,
cuando puedo lagos y praderas
cogerlos por la se torna inacabable.
sangre,
cuando puedo 6
mirarlos desde
Yo soy el ro que viaja en las riberas,
adentro.
rbol o piedra seca
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Yo soy el ro que viaja en las orillas, Yo soy el ro anochecido.


puerta o corazn abierto Ya bajo por las hondas
Yo soy el ro que viaja por los pastos, quebradas,
flor o rosa cortada por los ignotos pueblos
Yo soy el ro que viaja por las calles, olvidados,
tierra o cielo mojado por las ciudades
Yo soy el ro que viaja por los montes, atestadas de pblico
roca o sal quemada en las vitrinas.
Yo soy el ro que viaja por las casas, Yo soy el ro
mesa o silla colgada ya voy por las praderas,
Yo soy el ro que viaja dentro de los hombres, hay rboles a mi alrededor
rbol fruta cubiertos de palomas,
rosa piedra los rboles cantan con
mesa corazn el ro,
corazn y puerta los rboles cantan
retornados, con mi corazn de pjaro,
los ros cantan con mis
7 brazos.

Yo soy el ro que canta 9


al medioda y a los
hombres, Llegar la hora
que canta ante sus en que tendr que
tumbas, desembocar en los
el que vuelve su rostro ocanos,
ante los cauces sagrados. que mezclar mis
aguas limpias con sus
8 aguas turbias,
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que tendr que slo sern ros pequeos que bajan,


silenciar mi canto ros caudalosos que bajan a juntarse
luminoso, en mis nuevas aguas luminosas,
que tendr que acallar en mis nuevas
mis gritos furiosos al aguas
alba de todos los das, apagadas.
que clarear mis ojos
con el mar. Del poemario: "El Ro". Lima. 1960.
El da llegar,
y en los mares inmensos
no ver ms mis campos
regresar a "El Ro"
frtiles,
no ver mis rboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro, Una Piedra
mi lago oscuro,
mi sol, Piedra fra,
mis nubes, solenme piedra
ni ver nada, si pudieras hablar
nada, en mi costado,
nicamente el si pudieras cantar en
cielo azul, tu vertiente!
inmenso, Si desembocaras en un
y ancho ro,
todo se disolver en Y trajeras la paz al
una llanura de agua, mundo entero,
en donde un canto o un poema ms al cantarte en tus
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aguas destiladas, mar.


alma seras en mi Solo, solo,
frente oscura, slo tu sola risa,
brazo seras slo mi solo espritu,
de mi antigua solo
cabellera. mi soledad
y
Del poemario: " El Ro". 1960. Lima. su
silencio.

Del poemario: "El Ro". Lima. 1960.


regresar a "El Ro"

mi casa
1
solo
Mi cuarto es una
En las montaas o el mar manzana,
sentirme solo, aire, viento, con sus
rbol, cosecha estril. libros,
Sonrisa, rostro, cielo y con su
silencio, en el Sur, o en cscara,
el Este, o en el nacimiento con su cama
de un nuevo ro. tierna para
Lluvia, viento, fro la noche dura.
y azota. Mi cuarto es el
Costa, relmpago, esperanza, de todos
en las montaas o en el es decir,
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con su entre la tierna


lamparn que esperanza de
me permite reir quedar vivo un
al lado de Vallejo, da ms,
que me permite ver un nuevo da,
la luz eterna de para
Neruda. abrir los
Mi cuarto, en ojos ante la
fin, luz eterna.
es una
manzana, Del poemario: "El Ro". Lima. 1960.
con sus libros,
sus papeles,
conmigo,
regresar a "El Ro"
con su
coraazn.

Por mi ventana nace


el sol casi todas
las maanas.
Y en mi cara,
en mis manos,
en el dulce
clamor de la luz pura,
abro mis ojos entre la Unas cosas
noche muerta,
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Mariposas, rboles
calles angostas y
venideras, cmo decirles Indio que asomas a la puerta
que a la hora del crespsculo de esa tu rstica mansin,
para mi sed no tienes agua?,
sus ramas vivideras volvern
para mi fro, cobertor?,
a crujir en la tormenta! parco maz para mi hambre?,
Si en la noche para mi sueo, mal rincn?
breve quietud para mi andanza?...
remontaran el ms ancho ro, Quin sabe, seor!
cmo negarles su candor
sangriento, Indio que labras con fatiga
tierras que de otro dueo son:
su pecho claro ignoras t que deben tuyas
esclarecido! ser, por tu sangre y tu sudor?
Ignoras t que audaz codicia,
Mariposas, rboles en la siglos atrs, te las quit?
tormenta, en el ro claro Ignoras t que eres el amo?
merced vuestras alas al Quin sabe, seor!

ruidoso viento Indio de frente taciturna


que entre los dos saldr y de pupilas sin fulgor,
qu pensamiento es el que escondes
la madrugada. en tu enigmtica expresin?
Qu es lo que buscas en tu vida?,
Del poemario: "El Ro". Lima. 1960. qu es lo que imploras a tu Dios?,
qu es lo que suea tu silencio?
Quin sabe, seor!

Oh raza antigua y misteriosa


de impenetrable corazn,
Jos Santos Chocano y que sin gozar ves la alegra
y sin sufrir ves el dolor;
eres augusta como el Ande,

QUIN SABE! el Grande Ocano y el Sol!


Ese tu gesto, que parece
como de vil resignacin,
es de una sabia indiferencia
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y de un orgullo sin rencor... para verme con los muertos.


Corazones hay tan yertos!
Corre en mis venas sangre tuya, Almas hay que hieden tanto!
y, por tal sangre, si mi Dios Para verme con los muertos
me interrogase qu prefiero, ya no voy al camposanto.
cruz o laurel, espina o flor,
beso que apague mis supiros III
o hiel que colme mi cancin Los bienes y las glorias de la vida
responderale dudando: o nunca vienen o nos llegan tarde.
Quin sabe, Seor! Lucen de cerca, pasan de corrida,
los bienes y glorias de la vida.
Lee todo en: QUIN SABE! - Poemas de Triste del hombre que en la edad florida
Jos Santos Chocano [Link] coger las flores del vivir aguarde!
[Link]/jose-santos-chocano-quien- Los bienes y las glorias de la vida
[Link]#ixzz44A70lDOM o nunca vienen o nos llegan tarde.

Vivir y morir
DOMINGO, 14 DE DICIEMBRE DE 2008

Manuel Gonzlez Prada - Triolet

Humo y nada el soplo de ser:


I
mueren hombre, pjaro y flor,
Algo me dicen tus ojos;
mas lo que dicen no s. corre a mar de olvido el amor
Entre misterio y sonrojos, huye a breve tumba el placer.
algo me dicen tus ojos.
Vibran desdenes y enojos,
o hablan de amor y de fe? Dnde estn las luces de ayer?
Algo me dicen tus ojos; Tiene ocaso todo esplendor,
mas lo que dicen no s.
hiel esconde todo licor,
II todo expa al mar de nacer.
Para verme con los muertos, Quin rio sin nunca gemir,
ya no voy al camposanto.
Busco plazas, no desiertos,
siendo el goce un dulce penar?
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Loco y vano ardor el sentir!


Vano y loco anhelo el pensar! Carlos Augusto Salaverry

Qu es vivir? Soar sin dormir.


Qu es morir? Dormir sin soar. Acurdate de m
Amar sin ser querido Oh! cunto tiempo silenciosa el alma
mira en redor su soledad que aumenta
como un pndulo inmvil: ya no cuenta
las horas que se van!
Un dolor jams dormido, No siente los minutos cadenciosos
una gloria nunca cierta, a golpe igual del corazn que adora
una llaga siempre abierta, aspirando la magia embriagadora
de tu amoroso afn.
es amar sin ser querido.
Ya no late, ni siente, ni an respira
Corazn que siempre fuiste petrificada el alma all en lo interno;
bendecido y adorado, tu cifra en mrmol con buril eterno
t no sabes, ay!, lo triste queda grabada en m!
Ni hay queja al labio ni a los ojos llanto,
de querer no siendo amado.
muerto para el amor y la ventura
esta en tu corazn mi sepultura
A la puerta del olvido y el cadver aqu!
llama en vano el pecho herido:
Muda y sorda est la puerta; En este corazn ya enmudecido
cual la ruina de un templo silencioso,
que una llaga siempre abierta
vaco, abandonado, pavoroso
sin luz y sin rumor;
es amar sin ser querido. Embalsamadas ondas de armona
elevbanse a un tiempo en sus altares;
y vibraban meldicos cantares
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los ecos de tu amor. como el perfume de claveles rojos,


y brilla siempre en tus azules ojos
Parece ayer! ...De nuestros labios mudos mi sol, mi porvenir!
el suspiro de "Adis" volaba al cielo,
y escondas la faz en tu pauelo Mi recuerdo es ms fuerte que tu olvido;
para mejor llorar! mi nombre est en la atmsfera, en la brisa,
Hoy... nos apartan los profundos senos y ocultas a travs de tu sonrisa
de dos inmensidades que has querido, lgrimas de dolor; pues mi recuerdo tu memoria asalta,
y es ms triste y ms hondo el de tu olvido y a pesar tuyo por mi amor suspiras,
que el abismo del mar! y hasta el ambiente mismo que respiras
te repite mi amor!
Pero, qu es este mar? qu es el espacio,
qu la distancia, ni los altos montes? Oh! cuando vea en la desierta playa,
Ni qu son esos turbios horizontes con mi tristeza y mi dolor a solas,
que mira desde aqu; el vaivn incesante de las olas,
si al travs del espacio de las cumbres, me acordar de t;
de ese ancho mar y de ese firmamento, Cuando veas que una ave solitaria
vuela por el azul mi pensamiento cruza el espacio en moribundo vuelo,
y vive junto a t: buscando un nido entre el mar y el cielo,
Acurdate de m!
Si yo tus alas invisibles veo,
te llevo dentro del alma ests conmigo, Lee todo en: Acurdate de m - Poemas de Carlos Augusto
tu sombra soy y donde vas te sigo Salaverry [Link]
por tus huellas en pos! [Link]#ixzz44A80D7VL
Y en vano intentan que mi nombre olvides;
nacieron, nuestras almas enlazadas,
y en el mismo crisol purificadas
por la mano de Dios.

T eres la misma an;


cual otros das suspndense tus brazos de mi cuello;
veo tu rostro apasionado y bello
mirarme y sonrer;
aspiro de tus labios el aliento
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Veinte poemas de amor y una cancin Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
desesperada Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
[Poema: Texto completo.] mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque ste sea el ltimo dolor que ella me causa,
Pablo Neruda y stos sean los ltimos versos que yo le escribo.

Poema 20

Puedo escribir los versos ms tristes esta noche. Poema 15


Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". Me gustas cuando callas porque ests como ausente,
El viento de la noche gira en el cielo y canta. y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Puedo escribir los versos ms tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella tambin me quiso.
Parece que los ojos se te hubieran volado
En las noches como sta la tuve entre mis brazos. y parece que un beso te cerrara la boca.
La bes tantas veces bajo el cielo infinito. Como todas las cosas estn llenas de mi alma
Ella me quiso, a veces yo tambin la quera. emerges de las cosas, llena del alma ma.
Cmo no haber amado sus grandes ojos fijos. Mariposa de sueo, te pareces a mi alma,
Puedo escribir los versos ms tristes esta noche. y te pareces a la palabra melancola;
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Me gustas cuando callas y ests como distante.
Or la noche inmensa, ms inmensa sin ella. Y ests como quejndote, mariposa en arrullo.
Y el verso cae al alma como al pasto el roco.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Qu importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche est estrellada y ella no est conmigo. djame que me calle con el silencio tuyo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Djame que te hable tambin con tu silencio
Mi alma no se contenta con haberla perdido. claro como una lmpara, simple como un anillo.
Como para acercarla mi mirada la busca. Eres como la noche, callada y constelada.
Mi corazn la busca, y ella no est conmigo. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
La misma noche que hace blanquear los mismos rboles. Me gustas cuando callas porque ests como ausente.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Ya no la quiero, es cierto, pero cunto la quise.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Mi voz buscaba el viento para tocar su odo.
De otro. Ser de otro. Como antes de mis besos. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

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