0% encontró este documento útil (0 votos)
140 vistas4 páginas

Itinerario de Mis Lecturas

ensayo original
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
140 vistas4 páginas

Itinerario de Mis Lecturas

ensayo original
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Itinerario de mis lecturas

Marisol Garca Walls

LUNES.
Cuando era una nia pequea, le deca a todo el mundo que mi verdadero nombre era
Disngel. Menciono este hecho --por lo dems, trivial-- para subrayar una caracterstica que
define mi trayectoria como lectora: siempre sent una especial inclinacin por el mundo de
la fantasa. A medio camino entre la teora y la prctica, puedo decir que las mentiras fueron
mi primer acercamiento con el mundo de la ficcin, y, por ende, con el de la literatura.

MARTES.
Tengo que escribir un texto, cuya lectura no abarque ms de diez minutos, sobre mis libros
preferidos. Tengo una semana para hacerlo. Ante la duda, algo en mi interior me dice que,
en estos casos, es preferible mentir.
Si quisiera contar la verdadera historia, tendra que admitir que me hice lectora por
culpa de mi madre, que inici su dispareja carrera profesional (encuadernadora; protesista
de dedos, manos y narices; joyera) como ilustradora de libros para nios. Admirbamos,
sobre todo, los libros Roald Dahl, inventor de tramas tan geniales muchas adaptadas al
cine como los Gremlins, Brujas, Jim y el durazno gigante y Charlie y la fbrica de
chocolates. Sin duda, mi favorito siempre fue Mathilda (1961), la historia de una nia
genio que es profundamente incomprendida por su familia. El libro, que comienza con la
frase Todos nacemos, pero no todos nacemos iguales: algunos se convierten en doctores,
carniceros o panaderos. Algunos slo llegan a saber hacer ensalada de atn, tiene una
leccin muy clara: el mundo es un lugar hostil y solitario, pero uno siempre podr contar
con el consuelo y compaa de sus libros preferidos.

MIRCOLES.
Hay que echar un vistazo a Madame Bovary para extraer algunas de las ms luminosas
reflexiones que se han hecho sobre la relacin entre literatura y enfermedad. Publicada por
entregas en la Revue de Paris de octubre a diciembre de 1856, la de Flaubert constituye uno
de los puntos de referencia para la novela realista, extraa paradoja, si tomamos en cuenta
el hecho de que su protagonista vive, ms bien, en el mundo de la ficcin: Emma, vida
lectora de novelas sentimentales, tiene expectativas sobre el matrimonio (sobre la vida, en
general) que la realidad jams podr cumplir. De ah su deseo por vivir a travs de la lente
de la literatura. Cuntas veces no imitamos nosotros a los hroes de nuestros libros
preferidos? cuntas cosas no haremos, en la vida diaria, como reminiscencia de la vida
ficticia de nuestros hroes?
La posesin espiritual es padecimiento: pathos en el sentido de sufrimiento, pero
tambin en el sentido de experiencia fuera del orden de lo razonable. Emma vive sus
lecturas, vive su propia ficcin. Ella tambin formaba parte real de aquellas criaturas de
ficcin y cumpla el largo sueo, acariciado en su juventud, [de integrar] aquella raza de
enamoradas, que siempre haba despertado su envidia. La lectora perfecta, sin embargo, no
soporta vivir en una realidad imperfecta. Por eso termina creyndose su propia ficcin, lo
que la lleva, eventualmente, al suicidio. Casi podramos pensar que el affaire ms
importante en la vida de Emma Bovary no es con ningn hombre, sino con los libros.

JUEVES.
Suscribo la opinin de Toms Segovia cuando dice que la escritura es un infierno. Soy una
escritora terriblemente lenta, adems. Enemiga de las fechas lmite. El suicida que se
inclina sobre el barandal de la azotea de un edificio no debe sino experimentar el mismo
sentimiento que yo ante la pgina en blanco: una extraa atraccin por el abismo.

VIERNES.
Comienzo a escribir un ensayo, que despus tiro a la papelera, bajo la siguiente frase:
Enfrentndome a la obligacin de hacer una lista de los libros que han marcado mi vida,
decid comenzar hablando sobre Robinson Crusoe. Al menos en su mayor parte, Robinson
Crusoe es un libro que habla sobre un hombre que est construyendo una barda. La
evidencia no me dejar mentir: comenc a construir una valla o muro, pues todava tena
miedo de que alguien me atacase (pgina 166); creo que llegu a poner unas veinte mil
estacas, dejando bastante distancia entre ellas y el muro (pgina 260); adems, el primer
muro que haba construido tena ahora un tejado de postes largos, que cubran mi tienda
(pgina 307). Es una historia sobre la lucha entre la civilizacin y la barbarie, entre la
naturaleza y la cultura, pues. La barbarie, por supuesto, representada por la isla, pero
tambin por Viernes, el salvaje. La civilizacin, en cambio, aparece representada en la
figura del hombre blanco pero tambin en otro elemento que cobra una importancia capital
para el desarrollo de la trama: el libro. Entre los restos del naufragio, Robinson encuentra
una Biblia. Si para Emma Bovary el libro simbolizaba la enfermedad, para Robinson es la
salvacin. Abre la llave a la comunicacin consigo mismo: Qu son esta tierra y este mar
que he observado durante tanto tiempo? De dnde proceden? Qu soy yo? se pregunta el
nufrago despus de leer la Biblia. La novela, presentada como un relato autobiogrfico,
instaura uno de los modos dominantes en la narrativa de los prximos siglos: el
individualismo. El yo, convertido en una isla. Pero con un libro bajo el brazo como premio
de consolacin.

SBADO.
Hoy no quera levantarme. Me quedo un rato ms en la cama, postergando el momento de
la escritura. He decidido, al final, hacer un texto que no hable sobre mis libros preferidos,
sino las sobre dos lecturas que cambiaron mi forma de leer. Los dos extremos de un mismo
espectro, la literatura como cura y la literatura como enfermedad, que, en gran medida, han
determinado mis gustos y formado mi criterio lector, pero que han sido responsables,
tambin, de mi actitud ante los libros, mi principal herramienta de trabajo.

DOMINGO. CAJN DE SASTE: REFLEXIN FINAL


Quien se asome a ver los libros que rescat de mi ltima mudanza y que acomod en mi
cubculo no me dejar mentir: es una seleccin bastante heterognea, un verdadero cajn de
sastre. Algunas cosas se dejan agrupar en una misma categora: estn los aforismos de
Lichtemberg, los de Kafka, los de Mariana Frenk. Est la coleccin de ensayo
norteamericano contemporneo junto a la de ensayo literario mexicano, no lejos los libros
de Montaigne y Stevenson. En una esquina de la mesa, el Tratado de interpretacin de los
sueos de Freud convive con el diario onrico de Perec. Al alcance de mi mano est un
catlogo de ts de la fbrica Menghai Dayi en China, una enciclopedia de los arcanos
mayores del tarot, un libro de almohada japons, el Tesoro de la lengua castellana o
espaola de Sebastin de Covarrubias y el guion cinematogrfico de Hiroshima, mon
amour.
Se trata de una etapa completamente nueva en mi itinerario lector, el punto en el que,
finalmente, esta actividad converge con la mi escritura: leer para escribir, pero, al mismo
tiempo, escribir para darse cuenta de todo lo que hace falta leer.
Yo no quiero ser una isla: quiero formar parte de un archipilago. La lectura es eso,
tambin: la posibilidad de formar redes de significado que unan, en comunidad, nuestras
respectivas soledades.

También podría gustarte