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Caprichos Del Destino PDF

Seis amigas viajan a Londres para disfrutar de un viaje de fin de carrera después de terminar sus estudios de enfermería. En el aeropuerto esperan su vuelo mientras conversan sobre el viaje y comparten sus nervios por el despegue.

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Caprichos Del Destino PDF

Seis amigas viajan a Londres para disfrutar de un viaje de fin de carrera después de terminar sus estudios de enfermería. En el aeropuerto esperan su vuelo mientras conversan sobre el viaje y comparten sus nervios por el despegue.

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Caprichos del destino 1

Caprichos del destino

4 de Junio de 1995

Esther terminaba de hacer la maleta mientras escuchaba la reprimenda de su madre que


desde la cocina levantaba la voz para que esta la escuchara bien

En: Tres das llevas ya dicindome que ibas a hacer la maleta, pero no... la seorita
siempre tiene cosas que hacer, la maleta en el ltimo momento, con prisas, siempre con
prisas... Despus me vendrs con que seguro que te has dejado algo, que tenas que
haber hecho una lista de cosas o hacerla con ms calma... no vas a cambiar nunca Esther

Con cara de resignacin, pues saba perfectamente que su madre tena toda la razn,
segua metiendo cosas a toda prisa mientras intentaba pensar que ms poda necesitar

Londres, qu poda necesitar para estar una semana en Londres?... Seguramente no


hara mucho calor, as que cogi ropa ms bien de primavera, esa ciudad tena una ms
que merecida fama por su mal tiempo, y algo de ms abrigo por si salan por la noche y
refrescaba

Despus de toda una vida estudiando, de eternos fines de semana pasados delante de los
libros, de algn que otro verano intentando recuperar alguna asignatura, sobre todo en la
poca de la adolescencia, cuando tena cosas mejores en las que pensar, de otros
trabajando para ayudar un poco en casa, por fin un viajecito como dios mandaba

Su sueo por fin se haba convertido en realidad, era enfermera, y despus de meses de
prcticas en el central le haban ofrecido un contrato de un ao... El problema era que
ese contrato empezaba el 1 de Julio, se iba a pasar el verano trabajando, pero ese viaje
de fin de carrera que haban planeado con varias compaeras mitigara un poco el
quedarse sin vacaciones ese ao

De pie frente a su cama, mirando la maleta que haba sobre ella, repasaba mentalmente
lo que haba metido en esta. Una y otra vez daba vueltas en su cabeza para ver que se le
poda olvidar, y cuando estuvo convencida de haberlo metido todo, la cerr y la llev al
saln

Se sent en el sof sin poder evitar que su cabeza siguiera pensando si faltaba algo,
hasta que su madre lleg con la comida y la sac de sus pensamientos

En: Ya has terminado? (Esther la mir y asinti) Pues vamos a comer que vas a llegar
tarde. A que hora tenis que estar en el aeropuerto?
E: A las cuatro mam
Caprichos del destino 2

En: Venga, sintate, que conociendo a Silvia seguro que a las tres ya est aqu para
recogerte
E: Seguro que no quieres venir a despedirnos?
En: Hay hija, ya sabes que no me gustan las despedidas... y que te vayas tan lejos...
E: No est tan lejos mam, son dos horas de avin... y solo va a ser una semana
En: Ya... pero no es solo eso
E: Lo s (Cogi la mano de su madre sobre la mesa y la apret) Pero esto ya lo hemos
hablado
En: Si lo entiendo... ya eres mayor, vas a tener tu trabajo... es normal que te quieras ir a
vivir sola
E: No estar sola mam... lo sabes... voy a compartir el piso con Silvia y Natalia
En: Ya lo s... la que se queda sola soy yo... pero no me hagas caso... yo s que esto es
as... solo que me cuesta un poco aceptarlo. Te voy a echar mucho de menos
E: No te voy a dar tiempo para que me eches de menos. Vendr a verte siempre que
pueda, o te crees que puedo sobrevivir mucho tiempo sin tu comida?

Siguieron comiendo mientras charlaban, despus Esther ayud a su madre a recoger y


ya en la cocina, mientras esta fregaba los platos, la abraz por detrs, le dio un beso en
la mejilla y luego le pellizc el moflete

E: Pero que guapa es mi madre


En: Mira que eres zalamera
E: (Se dio la vuelta hacia la puerta al or sonar el timbre) Ya estn aqu

Esther fue a abrir la puerta seguida de su madre que iba secndose las manos con un
pao de cocina. Un instante despus Silvia sala del ascensor

Silvia: Hola Encarna


En: Hola Silvia
Silvia: Nia, ya ests, o te tengo que ayudar?
En: Hoy se ha portado bien
Silvia: Ya tienes la maleta lista?!!! No me lo puedo creer
E: Hay que ver que impresin tenis de m
Silvia: La que te has ganado bonita... Que, nos vamos? Mi padre y Natalia esperan en
el coche
E: Si vamos (Fue un momento a por la maleta)
En: Cuidaros mucho Silvia... y tened mucho cuidado, por el amor de dios
Silvia: Lo tendremos Encarna, no se preocupe (Le dio dos besos y abri la puerta del
ascensor al ver que Esther ya se acercaba con la maleta)
E: Bueno mam... (Dej la maleta en el suelo y se abraz a su madre con los ojos un
poco hmedos)
En: Venga, vete... que me vas a hacer llorar
E: (Le dio un sonoro beso y entr en el ascensor) Cudate mucho
En: Vosotras tambin... y llamad cuando lleguis

La puerta del ascensor se cerraba y entonces Encarna ya no pudo contener sus lgrimas.
Pensaba que es ley de vida, los hijos se hacen mayores y vuelan del nido, pero haca
mucho que no se separaban por tanto tiempo, sin contar que Esther nunca se haba ido
tan lejos, y al volver solo estara en casa por unos das, ya que quera hacer la mudanza
antes de empezar a trabajar
Caprichos del destino 3

El padre de Silvia las dej en el aeropuerto y tras una despedida que su hija no quiso
alargar mucho, se fue. Junto a la puerta ya esperaban dos ms de las compaeras de la
escuela universitaria de enfermera de la comunidad de Madrid que haba terminado los
estudios ese ao, Susana y Andrea y todava faltaban por llegar dos ms, Mara y Charo

Cuando estuvieron todas entraron a la terminal y se dirigieron al mostrador de su


compaa area para recoger las tarjetas de embarque. Alguna de ellas estaba
visiblemente nerviosa, aunque por dentro lo estaban todas

Silvia andaba decidida delante guiando a las dems, Mara miraba a su alrededor
alucinada, como si no hubiera salido de su casa en la vida, Charo y Susana andaban
juntas mirando un gua de Londres que la primera de ellas llevaba en las manos y Esther
y Natalia se peleaban con Andrea que estaba empeada en hacerles una foto

E: No empieces Andrea, que todava recuerdo la cantidad de fotos que hiciste cuando
fuimos a Aranjuez. Que lo mejor es recordar las cosas aqu, (Con un dedo sealaba si
cabeza) y aqu, (Con la palma de la mano daba leves golpecitos en su pecho) las fotos,
con tener cuatro o cinco ya basta, que luego se te mezclan las imgenes y ya no
recuerdas cada una de donde era
Andrea: Que sosa eres hija, tu siempre alegrando el ambiente
Natalia: Djala, que est triste porque va a estar toda la semana sin ver a su Rafa
Las dos a coro: Ay su Raaafaaaa
E: (Se puso seria) Pues empezamos bien. Si encima me lo vais a estar recordando
Natalia: Venga, no te enfades, que solo era una broma
Andrea: Adems, seguro que encontramos algn gentle man que te haga olvidarte estos
das de tu chico
E: Oye, que ni voy a Londres a ligar, ni soy la nica aqu que tiene novio
Natalia: Pero es que a ti te ha dado muy fuerte Esther, y nos das pie a que nos metamos
contigo
E: No, no eso. Lo que pasa es que os gusta meteros conmigo por lo que sea

Ya era su turno en el mostrador y mientras las dems se agolpaban en el Esther y Natalia


se quedaban un paso atrs esperando que las dems terminaran

Natalia: Oye (La cogi de la barbilla e hizo que la mirara) No te habrs enfadado?
E: Nat, es que siempre estis igual
Natalia: Es que eres muy inocente Esther... nos tienes acostumbradas a aguantarlo
todo... y sin querer pues nos metemos contigo
E: Ya lo s... y no me importa... pero es que estoy nerviosa
Natalia: Venga, (La rodeo por el hombro y le dio un beso en la sien) que nos lo vamos a
pasar genial

Recogieron sus tarjetas de embarque, facturaron sus maletas y se fueron a dar una vuelta
hasta que llegara la hora de subir al avin que las llevara rumbo a ese destino tan
ansiado, ese viaje que tan a pulso se haban ganado y que era la recompensa al esfuerzo
realizado en los ltimos aos
Caprichos del destino 4

Por fin llegaba esa hora tan ansiada y tras unos breves minutos esperando en la cola de
la puerta de embarque suban al avin. Cuchicheaban entre ellas y se rean mientras
buscaban intilmente sus asientos hasta que una azafata, muy amablemente, tras ver sus
billetes, les indic donde deban de sentarse

La temprana llegada al aeropuerto tena su recompensa, as que sus asientos eran de los
mejores, en la parte delantera, lejos del ruido del motor y sin el impedimento que
muchas veces suponan las alas para poder contemplar la vista

Esther estaba sentada junto a Natalia, y cuando el sonido del motor ponindose en
marcha lleg a sus odos empez a ponerse un tanto ms nerviosa, cogi la mano de su
amiga, la mir sonriendo por los mismos nervios y esta le devolvi una sonrisa similar

En el asiento de delante Silvia, la cual tena a su lado a Mara, al notar que aquel trasto
comenzaba a moverse, se gir levemente para mirar a sus amigas por el hueco que
quedaba entre los dos asientos

Silvia: Chicas, que nos vamos


E: Que nervios por dios... este trasto en muy grande
Natalia: Venga Esther, que no pasa nada

En esos momentos se oa la voz del comandante saludando al pasaje e informndoles de


las condiciones del vuelo y de todo lo habitual. Acto seguido, las azafatas comenzaban
con esa pequea charla sobre los cinturones, salidas de emergencia, etc

Esther escuchaba atentamente la explicacin de las azafatas y no se perda ni uno de los


movimientos que estas hacan con sus brazos. De repente Silvia las volvi a mirar entre
los asientos

Silvia: Estad atentas, no os perdis ni un detalle, que si esto se cae en medio del
cantbrico el dnde estn situadas las puertas nos va a servir de mucho (Por un
momento todas rieron por el comentario de Silvia)
E: Vamos a sobrevolar el cantbrico?
Natalia: Por algn sitio tendremos que ir, no?
Mara: (Esta vez era ella la que se giraba para hablar con las dems) Creo que el nico
mar que vamos a ver es al pasar el canal de la mancha
Silvia: No digas tonteras. Claro que vamos a ver el cantbrico
E: A m me da igual con tal de que lleguemos sanas y salvas

Al terminar la exposicin, las azafatas se sentaron y poco segundos despus el avin


despegaba provocando un hormigueo en el estomago de aquellas siete muchachas que
nerviosas se dirigan a pasar una semana que esperaban fuera inolvidable para ellas, lo
que no saban es que para unas iba a serlo ms que para otras, incluso a alguna de ellas
aquel viaje llegara a cambiarle la vida

Y tras un vuelo que resulto bastante tranquilo llegaban a Heathrow. Esta vez no era solo
Mara la que miraba alucinada a su alrededor, ahora miraban todas. Aquel aeropuerto
era enorme, nada que ver con el de Barajas, y bastante bien organizado. Se acercaron a
la cinta a recoger sus maletas y tras pasar el control pertinente llegaban al metro
Caprichos del destino 5

Andrea: Venga Charo, t que lo tienes controlado


Charo: Espera (Sac un papelito que tena metido dentro de la gua y lo ley) Tenemos
que comprar un billete all zones
Susana: Pues vamos all

Compraron los billetes y juntas se dirigieron al andn a esperar el metro que no tard en
llegar ni dos minutos. Cinco de ellas consiguieron sentarse y Silvia y Charo, que fueron
las que se quedaron de pie, se sentaron sobre las maletas

Despus de unos minutos el metro sala a la superficie y de repente todas comenzaron a


mirar por la ventana. Luca un sol esplndido, como ya haban podido ver desde el
avin, y poco a poco iban pasando algunas estaciones hasta que de nuevo el metro
bajaba y se sumerga en un tnel

Natalia: Dnde nos tenemos que bajar nosotras?


Charo: Tmatelo con calma que el viajecito en metro dura como una hora
Andrea: Una hora?!!!
Silvia: Tenemos que hacer trasbordo, no?
Charo: S, en... (Mir de nuevo aquel papel donde lo llevaba todo anotado) Green
Park. All tenemos que coger la lnea gris direccin Stanmore, pero con cuidado que
se cruzan varias lneas en esa estacin
Mara: Nos vamos a perder y amaneceremos maana dando vueltas por Londres en el
metro
Susana: No seas ceniza, anda, que el primo de Charo estuvo ms de una hora
explicndonoslo todo
Silvia: Pasado maana ya nos conocemos este metro mejor que el de Madrid
E: Pues la llevamos clara, porque yo en Madrid la seis, la diez y la doce, que son las que
ms utilizo, pero si me sacas de ah tambin me pierdo, tengo que llevar siempre el
plano encima
Andrea: Ya somos dos
Voz: (Una voz iba anunciando las estaciones que iban pasando) South Kensington
Natalia: Una menos
Mara: Que hora es?
Silvia: Las nueve y media
E: Entonces, aqu son las ocho y media
Mara: Yo tengo un hambre ya
Andrea: Pues primero tenemos que ir al hotel a dejar las maletas
Voz: Knightsbridge
Natalia: Y otra
E: Parece que tienes ganas de llegar, Nat
Natalia: Por lo que veo, ms o menos como todas
Susana: Yo tengo unas galletas (Sac un paquete de galletas y cogiendo cada una tres o
cuatro vol)
Andrea: Vamos a salir esta noche?
Silvia: Lo dudas? Que se preparen los londinenses que ya estamos aqu
Charo: Pero aqu los pubs cierran muy pronto
Mara: No te preocupes que ya encontraremos que hacer
Voz: Hyde Park Corner
Charo: En la prxima nos bajamos y buscamos la lnea gris
Natalia: En que direccin habas dicho?
Caprichos del destino 6

Charo: Stanmore
Andrea: Y luego cuantas quedan hasta el hotel?
Charo: A ver, (De nuevo chuletita en mano) una, dos, tres, cuatro, cuatro estaciones
ms y ya estamos
Voz: Green Park
Charo: Venga, vamos

Bajaron del metro cada una con su maleta a rastras y empezaron a andar en busca de la
lnea gris. Suban unas escaleras, pasaban por un interminable pasillo, bajaban otras, y
al final encontraron el andn que buscaban. Ya en los ltimos escalones vieron el metro
que llegaba

Mara: Rpido que ese es nuestro (Y empezaban a correr)


E: Daos prisa, que lo cogemos (Empezaron a rer)
Silvia: Venga chicas, que os pesa el culo
Andrea: Perdona bonita... lo que pesa son las maletas

Y entre risas y tonteras suban al tren. Esta vez se pudieron sentar todas, ya que el
vagn en donde haban subido estaba medio vaco. Todava con la sonrisa en la boca
respiraban un poco agitadamente hasta que unas palabras de Susana les cambio las caras

Susana: Pobre Sara... al final no se ha querido venir


E: Que pena... habra sido genial estar todas juntas
Charo: Os habis despedido de ella?
Mara: Yo fui ayer... pero no me qued mucho rato... se les ve a todos tan tristes que me
dio palo
Andrea: Yo he ido esta maana... pero ni he entrado... ha salido ella al rellano y nos
hemos sentado all un rato
Natalia: Silvia y yo hemos pasado a verla antes de recoger a Esther
Silvia: Su madre debe de haber perdido ms de diez kilos... no parece la misma
Charo: No es para menos... ha sido casi un ao
Voz: Bond Street
Susana: Pero ahora ya est muerto... no puede hacer nada... nos la tenamos que haber
trado para que se olvidara un poco de todo
E: A m me llam su madre para que intentara convencerla de que se viniera con
nosotras
Mara: Te llam su madre? (Esther asinti)
E: Habl con ella... pero no hubo manera
Susana: Cuando todo esto pase podramos hacer otro viajecito con ella
Charo: La vamos a echar todas de menos esta semana
Voz: Baker Street

Se quedaron todas unos minutos en silencio pensando en Sara, para algunas compaera
de estudios y para otras incluso amiga, que no haba querido ir de viaje con ellas por la
reciente muerte de su padre, que despus de once meses luchando contra un cncer,
haba terminado por llevrselo diez das atrs

Voz: Saint Johns Wood


Charo: Venga... alegrad esas caras que la prxima es la nuestra
Mara: Por fin
Caprichos del destino 7

Salieron del metro y sin dejar de mirar el plano llegaron al hotel. Era un hotel de tres
estrellas, por la fachada pareca ser bastante antiguo, pero una vez en el interior
comprobaron que seguramente una reciente reforma haba conseguido cambiar ese
aspecto en el interior. No era muy lujoso, pero les haban dado muy buenas
recomendaciones de l

Tenan reservadas tres habitaciones, dos dobles y una triple, y unos das atrs haban
decidido por sorteo con quien dormira cada una, as que despus de recoger las llaves
en la recepcin subieron en el ascensor hasta la tercera planta como les haba indicado
el recepcionista

Las tres habitaciones estaban en el mismo pasillo y al llegar a la puerta de la primera de


estas, todas se detuvieron all unos instantes

Andrea: A ver, la 314 es la triple


Natalia: Pues nosotras nos quedamos aqu (Cogi la llave tras abrir la puerta dej la
maleta en la entrada de la habitacin)
Charo: Mara, tu y yo a la 318
Silvia: Y Esther y yo la 324
Susana: Nos vemos en veinte minutos, vale?
Todas: Vale

Entraron todas en sus respectivas habitaciones y lo primero que hizo la mayora de ellas
fue dejarse caer sobre la cama. Esther y Silvia estaban tumbadas en sus camas mirando
al techo hasta que Esther se dio media vuelta y abrazando la almohada mir a su amiga

E: No se pueden separar las camas? (Eran dos camas individuales, pero estaban la una
pegada a la otra)
Silvia: Pues no s, probemos a ver

Se levantaron e intentaron separarlas, pero estaban adheridas a la pared y era imposible


separarlas ni un centmetro

Silvia: Te molesta dormir as?


E: Por qu me iba a molestar?
Silvia: Pues ya estn bien as (De nuevo se dejaban caer sobre la cama pero de lado,
quedando una de cara a la otra) Que pereza deshacer la maleta... y si lo dejamos para
maana?
E: Buena idea... con sacar los pijamas ya vale... el resto maana... Si me viese mi
madre... como si la estuviese oyendo... Esther... no dejes para maana lo que puedas
hacer hoy
Silvia: Mi padre el pobre, no se mete nada conmigo... me va a dar mucha pena dejarlo
solo... pero creo que necesita su espacio... y me da que no est tan solo
E: Est saliendo con alguien?
Silvia: No me ha contado nada... pero creo que s... que sale con alguien... supongo que
est esperando justo eso... a que yo haga mi vida y entonces l poder rehacer la suya
tranquilamente... y yo tambin necesito ya un poco de independencia
E: Menudas fiestas vamos a montar
Silvia: Que peligro tenemos las tres viviendo juntas
Caprichos del destino 8

E: Que pena que a Nat le haya tocado dormir con estas


Silvia: Si, es una pena, de quien fue la idea de echarlo a suertes?
E: Tuya... no te jode
Silvia: Es verdad... pero tambin es verdad que pens que no os gustara la idea
E: Pues la prxima vez te callas, bonita
Silvia: Venga... vamos a sacar algo de la maleta

Despus de darle una ligera palmada en el muslo se levantaron de la cama y colocando


las maletas sobre esta empezaron a sacar cosas y meterlas en el armario. Unos minutos
despus salan de all y yendo directas a la habitacin donde estaba Natalia empezaron a
llamar

Susana: Voooooy (Abri la puerta y las dos entraron prcticamente arrollndola)


Silvia: Ya estis listas?
Andrea: (Se oa su voz proveniente del bao) Cinco minutos
Natalia: Yo ya estoy
Silvia: (Cogi a Natalia de la mano y tirando de ella salan de la habitacin seguidas por
Esther) Os esperamos abajo
Natalia: (Ya en el pasillo las tres andaban entre risas) Pero que morro... como os pasis
tas
E: Encima que venimos a rescatarte
Natalia: Son geniales, no me importa dormir con ellas
Silvia: Pero preferiras dormir con nosotras
Natalia: (Las mir antes de responder mientras esperaban el ascensor) Pues s... para
que nos vamos a engaar
E: Es que somos el equipo perfecto

Al abrirse las puertas del ascensor, cuatro chicas salieron de l atropelladamente riendo
a carcajadas. La primera de ellas sali andando de espaldas sin mirar si tena a alguien
detrs y tropez con Esther

Chica1: Uy! Perdona, no te haba visto


E: Ya me he dado cuenta

Se qued mirando a Esther a los ojos un par de segundos mientras sus amigas rean an
ms por su torpeza

Chica2: Joder Maca, mira por donde andas, que te vas a cargar a la pobre chica
M: Te he hecho dao?
E: No tranquila, no pasa nada
Chica3: Venga vamos

Esther y sus amigas se metieron en el ascensor, mientras las dems chicas se alejaban ya
por el pasillo, pero mientras se cerraban las puertas de este, Maca se dio la vuelta
pudiendo ver todava la cara de Esther apenas una fraccin de segundo, y le dedic la
mejor de sus sonrisas

Se sentaron en los sofs que haba en la recepcin del hotel a esperar a la dems,
momento que aprovech Esther para llamar a su madre, y una vez estuvieron todas
salieron a buscar un sitio donde poder cenar. Lo nico que encontraron fue una pequea
Caprichos del destino 9

tiendecita donde vendan porciones de pizza y fish & chips, se resignaron a comer
eso, luego fueron a tomar unas copas a un pub y despus de pasar un par de horas
bastante agradables regresaron al hotel

A la maana siguiente bajaron todas a desayunar, aunque haban trasnochado un poco,


era el primer da y todava no costaba mucho levantarse. Se sentaron en una mesa
redonda que haba al fondo en la que caban todas y entonces si pudieron saciar a gusto
el hambre que a algunas les quedaba an de la noche anterior

En una mesa no muy lejana a la suya estaban las chicas que haban visto el da antes
salir del ascensor, y aunque nadie se haba percatado de ello, Maca no dejaba de mirar
con disimulo a Esther, le pareca que tena una sonrisa simplemente preciosa y que la
atraa tanto que le resultaba inevitable buscarla con la mirada continuamente

Mientras desayunaban comenzaron a charlar sobre que hacer ese da

Andrea: Ya tenemos itinerario para hoy?


Susana: Yo haba pensado que como es el primer da deberamos de aprovechar para ir
al British Museum. Como se nos ocurra ir un da que alguna est con resaca vale ms
que no vayamos, y yo quiero verlo
Mara: Tienes razn, mejor empezar por las visitas culturales que son las que no nos
van a apetecer despus
Natalia: Decidido, empezamos por el British. Anda Charo, saca los planos para ir
estudindolos

Charo sac los planos, los puso sobre la mesa y ella y Silvia, que estaba sentada a su
lado, se pusieron a estudiarlos detenidamente

Silvia: A ver... cogemos la lnea gris pero al contrario que ayer... direccin Charing
Cross
Charo: Y en Green Park cambiamos, como ayer, y cogemos el mismo que para venir
del aeropuerto, con direccin Cockfosters
Natalia: Pues venga, andando al British

Se levantaron todas de sus sillas y al pasar por la mesa donde se encontraban las otras
chicas fue cuando Esther se percat de la presencia de estas, se qued mirando a la
chica que haba tropezado con ella la noche anterior y despus de sonrerle se despidi
con un pequeo gesto de su mano que no vio nadie ms que ella

Salieron del hotel con sus mochilas colgadas a los hombros y se dirigieron a la parada
de metro. Una vez all y ya con ms facilidad que el da antes, compraron los billetes y
se pusieron todas delante de un gran plano que haba en la pared donde les explic
Charo el recorrido que iban a seguir

Luego se entretuvieron comprando un par de botellas de agua y por fin fueron en busca
de su andn. Al llegar a las escaleras Esther se dio cuenta de que llevaba un cordn de
las zapatillas desatado y se par a anudrselo. Al comenzar a bajar las escaleras vio
como las chicas se daban prisa en bajar mientras Natalia le gritaba a ella
Caprichos del destino 10

Natalia: Date prisa Esther que ya est aqu el metro


E: Voy

Baj tan rpido como pudo pero cuando le faltaban apenas unos metros para llegar vio
como las puertas se cerraban delante de sus narices con todas sus amigas dentro. Mir la
ventanilla y vio a Natalia que le hablaba, pero no poda orla, esta se dio cuenta de ello y
vocaliz mejor para que Esther leyera en sus labios Te esperamos en Green Park,
Green Park, Green Park Le repeta esas dos ltimas palabras mientras se alejaba ya de
ella

E: Mierda, mierda y mierda!!! (Grito mientras le daba una patada a un bote de


refresco vaco que haba en el suelo)
Voz: Tranquila, no ser para tanto
E: (La voz que oa a sus espaldas le result un tanto familiar y no tard mucho en darse
la vuelta para asegurarse de que en efecto era ella) No he llegado a tiempo
M: Te he visto bajar las escaleras corriendo... cre que te matabas
E: Tampoco me ha servido de mucho
M: Necesitas ayuda?
E: No, gracias. Me ha parecido entender que me decan que me esperan en Green
Park
M: A dnde ibais?
E: Al British
M: Pues entonces s, tenis que hacer trasbordo en Green Park
E: Y tus amigas? Tambin las has perdido?
M: Que va... voy a ver a mi hermano... Vive aqu en Londres y aunque viene bastante
por casa, como se entere que estoy aqu y no voy a verle me mata, as que...
E: Es normal que vayas a verle
M: Ya... Por cierto, me llamo Maca
E: Yo soy Esther. (Se acerc a ella y se dieron dos besos) Maca?... es algn
diminutivo?
M: S... de Macarena... (Se quedaron en silencio unos segundos) Estis de vacaciones?
E: De viaje de final de carrera
M: De final de carrera!!! Pero eres muy joven
E: Somos enfermeras... solo son tres aos... si te aplicas terminas siendo muy joven
M: Ya veo
E: Y vosotras?
M: Simplemente de vacaciones... a m todava me quedan unos aitos para terminar
E: Qu estudias?
M: Medicina
E: Bufffff... como os admiro a los que decids estudiar medicina... Y te va bien?
M: De momento s... pero ya te digo... todava me queda bastante

En ese momento llegaba el metro, subieron a l y se sentaron las dos juntas para seguir
con su charla

M: Vais a estar muchos das por aqu?


E: Una semana... y llegamos ayer
M: Nosotras ya llevamos aqu dos das... nos vamos el once
E: El mismo da que nosotras
M: Genial... Seguro que nos volvemos a ver por el hotel
Caprichos del destino 11

E: Seguro

Las dos se volvieron a quedar en silencio unos segundos

Voz: Saint Johns Wood


E: Espero que ests me estn esperando ah
M: Claro... no te preocupes
E: Menos mal que has llegado t... sino creo que me habra puesto muy nerviosa
M: Pues mira... me alegro de haber decidido ir hoy a ver a mi hermano... as te he
servido de algo
E: Es que mi ingles es horrible... y si me tuviese que poner a preguntar iba lista (Maca
la mir y le sonri) Tu tambin te bajas en Green Park?
M: No... yo sigo hasta Charing Cross
E: Esto del metro es un lo, yo me perdera enseguida
Voz: Baker Street
M: Dnde vais al salir del British?
E: Pues no tengo ni idea... ya ves... yo a donde me digan
M: Nosotras vamos esta tarde a Covent Garden. Tenis que ir a verlo Esther, es una
pasada
E: T ya has estado?
M: Que va... pero mi hermano me ha hablado tanto de ese sitio que es como si lo
conociera ya
E: Pero que es?
M: Hay de todo un poco. Hay muchas tiendas, el mercadillo, actuaciones callejeras
diversas... no s... yo tengo muchas ganas de verlo
E: Y como has dicho que se llama?
M: Covent Garden... espera que te lo apunto. (Sac una libretita de su mochila y
despus de anotar el nombre en una de las hojas la arranc y se la dio a Esther) Toma...
de verdad que no os lo podis perder
E: Gracias
Voz: Bond Street
M: La prxima ya es la tuya
E: S (Dijo esto mirando el plano del metro que haba sobre la puerta) Gracias por la
charla... ha sido muy agradable
M: Gracias a ti... ahora el viaje se me har ms corto
E: Pues nada... encantada
M: Lo mismo digo
Voz: Green Park

En cuanto llegaron a la estacin Esther pudo ver a sus amigas esperndola en el andn y
nada ms abrirse las puertas sali, no sin antes girar su cabeza levemente para sonrerle
a esa chica que haba estado acompandola durante el trayecto

Nada ms verla salir se abalanzaron sobre ella y prcticamente le hablaban todas a la


vez

Natalia: Nia, menudo susto nos has dado


Silvia: Ests bien?
Mara: Menos mal que ya ests aqu
E: Tranquilas, no pasa nada, ya estoy aqu, estoy bien
Caprichos del destino 12

En ese instante escuch las puertas del metro cerrarse, se dio la vuelta, mir a Maca a
travs de la ventana y no pudo evitar sonrerle de nuevo. No saba muy bien lo que le
estaba pasando con esa chica, pero estaba claro que algo le pasaba

Maca se puso de pie y apoyando una mano en el cristal de la ventana se qued


mirndola hasta que inevitablemente la perdi de vista

Charo: Venga, vamos, que se hace tarde


Susana: Si, vamos

Todas empezaron a andar hacia las escaleras y Esther, sin darse cuenta, se qued la
ltima mirando hacia la entrada del tnel como si ella fuera a aparecer por all en
cualquier instante. Natalia se percat de su retraso y acercndose a ella la cogi de un
brazo

Natalia: Te pasa algo?


E: Eh?!... no, nada... solo pensaba
Natalia: Pues no pienses tanto y vmonos... que con una vez que te quedars rezagada
ya ha sido bastante por hoy

Y entonces si empez a andar rpidamente hasta alcanzar a sus amigas

Se dirigieron por los pasillos subterrneos del metro en busca de la lnea azul y tras una
breve espera subieron de nuevo en l. Ya se iban acostumbrando a la frecuencia con la
que pasaban los metros y saban que las esperas no iban a ser largas

Las chicas iban hablando y Esther mas bien escuchaba, aunque no se enteraba muy bien
de lo que decan, solo pensaba en esa chica que acababa de conocer y que sin saber muy
bien porque se la haba ganado en ese breve espacio de tiempo que haban pasado juntas

Despus de realizar dos paradas, la voz del metro que anunciaba las estaciones dijo el
nombre de la siguiente, simple hecho que consigui sacar una sonrisa a Esther

Voz: Covent Garden

Sac la hoja de papel de su bolsillo y la ley. No lo necesitaba, seguramente ese nombre


ya no se le iba a olvidar nunca, pero en ese momento, mientras segua mirndolo,
decidi que tena que convencer a sus amigas para ir all esa tarde. Aquello deba de ser
muy grande, y encontrarse de nuevo con ella iba a ser difcil, pero ms difcil sera
encontrarla si no iba

Voz: Holborn
Charo: La nuestra chicas

Y de nuevo pasillos y ms pasillos de metro hasta salir de nuevo a la superficie. En


apenas diez minutos andando llegaron al British Museum. Desde fuera el edificio ya
impresionaba, pero no era nada comparado con el interior
Caprichos del destino 13

Enormes salas repletas de todo tipo de antigedades de todos los rincones del planeta,
desde la delicada porcelana china hasta un Partenn trado piedra por piedra por los
colonos britnicos, que se caracterizaban por creerse los dueos del mundo

Estuvieron visitando tambin la sala de lectura donde haba millones de libros antiguos,
manuscritos, algunos expuestos en pequeas vitrinas, otros en enormes estanteras que
llegaban hasta los altsimos techos de la sala. Tambin les sorprendi la enorme
coleccin de monedas, los grabados y dibujos...

Despus de cuatro horas de visita al museo salieron de nuevo a la calle con la sensacin
de que apenas haban visto una pequea parte de todo lo que en aquel enorme museo se
expona, pero sus famlicos estmagos comenzaban a protestar, as que decidieron
buscar un lugar donde comer

La bsqueda de ese lugar no fue muy minuciosa, todas estaban de acuerdo en lo que
quera comer, as que tras su pequea bsqueda se metieron en una conocida
hamburguesera y saciaron sus apetitos

Con la mesa todava llena de bandejas, vasos de bebida vacos y restos de paquetitos de
patatas fritas, Esther le pidi a Charo el plano y sentndose al lado de Natalia le pidi
que la ayudara a buscar una cosa

Natalia: Has dicho Covent Garden?


E: Eso es. S que est cerca de aqu porque as se llamaba la ltima estacin que hemos
pasado
Natalia: A ver (Despej un trozo de mesa y puso el plano sobre esta) Charo, dime
donde estamos ahora
Charo: (Se inclin un poco sobre la mesa para mirar el mapa y tras examinarlo unos
segundos le indic) Aqu
Natalia: Perfecto, gracias
E: (Miraba el plano con atencin y seal un punto en concreto) Mira... es esto de aqu
Natalia: Es verdad, estamos cerca. Quieres ir ah?
E: Me gustara
Natalia: Y eso?!!
E: Me han dicho que est muy bien
Charo: A dnde queris ir?
E: A Covent Garden
Charo: Claro... me dijo mi primo que es visita obligada... que es de lo mejor que hay en
Londres
Silvia: Pues vamos, no?
Natalia: Adems, est muy cerca, mira, (Le acerc el mapa) podemos ir andando
Susana: Pues aprovechamos hoy que estamos cerca
Natalia: Nia, (Le guio un ojo a Esther) a Covent Garden

No estaba tan cerca como pareca en el plano, pero tampoco estaba tan lejos, as que en
veinte minutos llegaron all. Cientos de personas llenaban una plaza en pequeos grupos
alrededor de actuaciones musicales, malabaristas, mimos... Se acercaron hasta el
mercadillo y comenzaron a dar vueltas entre los mltiples puestos llenos de artesana y
los ms diversos artculos
Caprichos del destino 14

Despus de comprar un par de cosas, rer un rato y seguir dando vueltas por all, se
acercaron a una zona donde haba un grupo tocando. Cinco de ellas se sentaron en el
bordillo de la acera mientras Natalia y Esther se quedaban de pie apoyadas en una
columna una a cada lado de esta

[Msica en Covent Garden.mp3]

El grupo terminaba una cancin y se disponan a comenzar otra. Uno de los msicos se
situ en el centro del grupo y comenz a tocar de manera suave. (N.A. Aqu deberais de
esperar a que el ritmo de la msica aumente) Pronto los dems msicos le siguieron
hasta conseguir un ritmo que impeda permanecer quieto sin mover ninguna parte del
cuerpo. La gente aplauda y les vitoreaba

Resultaba sorprendente como los ms diversos y extraos instrumentos que aquel grupo
utilizaba conseguan contagiar a la gente de su ritmo

De repente alguien susurr unas palabras al odo a Esther que consiguieron hacerle
apartar su atencin de aquellos msicos que hasta ese momento la haban tenido absorta

Voz: A que tena razn?... Verdad que es una pasada?


E: (Se dio la vuelta buscando los ojos de la duea de aquella voz) Hola Maca... la
verdad es que si... tenas toda la razn
M: Uhmm... (Lade un poco la cabeza y le sonri)

En ese momento Natalia se dio cuenta de que su amiga estaba hablando con alguien y
asomando la cabeza por detrs de la columna en la que estaba apoyada se qued
mirndolas unos segundos antes de decir nada

Natalia: Hola... t eres la que atropell ayer a Esther al salir del ascensor, verdad?
M: La misma
E: Se llama Maca, y mira... (Sealando a su amiga) ella es Natalia... mi mejor amiga
M: Hola (Se acerc a darle dos besos)
Natalia: Pero... Os conocis?
E: Esta maana... cuando me he quedado sola en el metro... hemos hecho el trayecto
hasta Green Park juntas... y ha sido ella la que me ha recomendado que viniramos
aqu
Natalia: A s?... pues gracias por la recomendacin... la verdad es que esto es increble
(Volvi a su posicin anterior para seguir disfrutando de la msica y las dej hablando
solas)
E: Y qu tal con tu hermano?
M: Buffff... menuda alegra se ha llevado
E: Normal
M: Solo han sido unas horas... pero las hemos aprovechado bien... supongo que me
pasar a verle de nuevo el ltimo da
E: Y tus amigas?
M: Justo all en frente. (Seal al otro lado del corrillo de gente) Te he visto desde all y
he venido a saludarte
E: A las mas las tengo aqu controladitas (Seal a las chicas que haba delante de
ellas, sentadas en el bordillo)
M: Cuidado no las vuelvas a perder
Caprichos del destino 15

E: Lo tendr, no te preocupes

A los pocos minutos de estar all y despus de haber escuchado un par de canciones, las
amigas de Maca se acercaron a donde estaban ellas, entonces Esther llam la atencin
de sus amigas y poco a poco se fueron presentando

Parecan muy agradables y enseguida congeniaron todas. Dos de ellas, Ana y Gloria,
eran amigas de Maca desde haca ya muchos aos, y la segunda de estas pareca la ms
tmida y callada de todas. La otra chica se llamaba Mnica, la cual estudiaba medicina
con Maca y se haba hecho tambin muy amiga suya

Estuvieron dando un paseo viendo varias de las actuaciones que haba por all, de lo ms
variado ya que haba varios corrillos y cada hora cambiaban los que all actuaban, hasta
que empez a hacerse tarde y decidieron ir a cenar todas juntas

Natalia: Y que vamos a cenar?


Ana: Podramos cenar una patata de esas que comimos el otro da al llegar, las habis
probado?
Charo: Cmo son esas patatas?
Mnica: Se llaman Jacket potato, y es una patata grande, (Con las manos haca la
forma de una patata grande) asada, la abren as por la mitad, sin llegar a partirla del
todo, y le meten dentro queso, o atn con mayonesa, ensalada, vamos! Lo que t
quieras, pero la mejor es la de queso, (Con las caras que pona explicando aquello ya
daban ganas de comerse una) como la patata est tan caliente, as, humeante, se derrite y
est buensimo todo junto
Charo: A m me parece buena idea, (Mir a las dems) Qu decs?

Todas contestaron ms o menos a la vez. Vale, genial, de acuerdo. As que se pusieron


a caminar en direccin al hotel, pero buscando un sitio donde comprar las Jacket
potato

Al doblar una esquina, vieron una pequea tienda donde las haba en la que tambin
vendan refrescos y todo tipo de bebidas, pero sin una silla en la que sentarse, por lo que
echaron un vistazo a su alrededor buscando un lugar donde poder descansar sus traseros
para cenar, y viendo una gran escalinata que daba entrada a un edificio decidieron que
aquel sera el lugar ideal

Compraron la cena y la bebida, incluso algunas chocolatinas para despus, y se


dirigieron hacia all. Se sentaron ocupando varios de los escalones y comenzaron a
cenar. Alguna de ellas se sorprendi de lo sabrosa que poda llegar a ser una simple
patata mezclada con los variados ingredientes que se le podan meter all dentro, pero
haba una de ellas que disfrutaba especialmente con aquella cena, y esa no era otra que
Ana

Ana: Mmmmm... lo primero que voy a hacer cuando llegue a casa ser aprender a hacer
las potatoes estas... estn para morirse
M: Come despacio, que est muy caliente y te va a sentar mal
Ana: Qu ms da?... si era un lujo viajar con dos mdicos, ahora que adems de eso
tengo aqu a siete enfermeras... no me preocupa ponerme enferma... se que atencin no
me va a faltar
Caprichos del destino 16

Susana: Y t que estudias Ana?


Ana: Direccin y administracin de empresas... Yo, si vosotras decids montar una
clnica, la puedo administrar
Mnica: Y Gloria que la promocione
Gloria: Eso... lo mo es el marketing
Andrea: Entonces somos el equipo perfecto

Siguieron all un buen rato sentadas, cenando y contndose cosas. En el escaln ms


alto estaban Silvia, Mnica y Ana, uno ms abajo se encontraban Gloria, la cual estaba
recostada sobre Ana apoyando los brazos en sus piernas, Charo, Mara, Susana y
Natalia, en el ms bajo estaban Esther y Maca, la primera de ellas recostada, como
Gloria, pero sobre las piernas de Natalia, y de pie, frente a ellas se encontraba Andrea,
que como ya era costumbre entre ellas, siempre acababa contando algn chiste

Andrea: Se va un to a un casting... y tiene un tic nervioso en el ojo que le hace


guiarlo continuamente... (Guiaba el ojo como se supona que lo haca el del chiste) y
le dicen: Pero hombre, cmo quiere que le cojamos con ese tic que tiene?... y l
contesta: No, si se me pasa con una aspirina... entonces empieza a hurgarse los bolsillos
(Se hurgaba el bolsillo sacando el forro hacia fuera) y no hace ms que sacar cajas de
condones de todas las clases... Y le dicen: qu? Tiene usted xito con las mujeres... y
contesta: Que va!... si no ligo nada... pero pruebe usted a entrar en una farmacia y pedir
una caja de aspirinas guindole el ojo a la farmacutica

Todas rean sus chistes y ella segua contando alguno ms, mientras Maca de vez en
cuando miraba a Esther y se quedaba embobada viendo como se le iluminaba el rostro
cuando sonrea

Andrea: Venga... uno de mdicos


Mnica: No te pases mucho que te doy
Andrea: No... que soy buena. A ver... Doctor, doctor, qu tal mis anlisis?... y dice el
mdico: no ha ido mal... hemos encontrado algo de sangre en su alcohol
Todas: Jajajajajajaja...

Despus de un buen rato aguantando los chistes de Andrea y riendo bastante con alguno
de ellos, por fin se levantaron y siguieron andando direccin al hotel. Quedaba bastante
lejos, pero sin darse cuenta ya haban andado la mitad del camino cuando encontraron
un pub en el que decidieron entrar a tomar algo

El ambiente era bastante agradable y no estaba muy concurrido, as que no tuvieron


mucha dificultad para encontrar una mesa en la que poder sentarse todas. Un camarero
se acerc a preguntarles que queran tomar

Camarero: Good evening, What do you want?


Ana: Que queris beber?
Susana: Ya que estamos de cosa tpicas pues eso... algo diferente
Mnica: Hooch
Natalia: Hooch?... Qu es eso?
M: Es una bebida muy suave, os gustar
Caprichos del destino 17

Se miraron entre ellas y sonrieron como diciendo, pues vale, lo probamos

Ana: S? (Todas asentan y ella se dirigi al camarero) Hooch for everybody

El camarero se par unos segundos a contar cuantas eran y se fue hacia la barra

Cuando iban por la tercera ronda de Hooch ya no eran necesarios los chistes de Andrea
para rer, ms bien comenzaban a rer sin motivo aparente, hasta que una campana
comenz a sonar recordndoles lo pronto que se dejan de servir bebidas en un pub
ingles, y al terminar las botellas que tenan delante salieron de nuevo a la calle para
seguir rumbo al hotel

La distancia desde Covent Garden hasta el hotel era considerable, pero ya haban
recorrido un par de tramos, entre la cena, luego la parada en el pub, as que ya estaban
cerca. Andaban tranquilamente, charlando, y sin querer haban formado varios grupitos

Delante de todas, a la cabecilla, como siempre, iba Silvia, acompaada por Mnica,
Gloria y Susana. Un poco mas atrs las seguan Natalia, Ana, Mara, Charo y Andrea,
todas ellas hablaban entre risas, bastante animadamente, y en ltimo lugar, a varios
metros de ellas, de manera ms tranquila y sin llamar mucho la atencin, quedaban
Esther y Maca. Esta ltima le iba habando de sus amigas

M: Ana est un poco loca... ya lo vers si coincidimos ms estos das... (La miraba
sonriendo, transmitindole en esa mirada que ella deseaba que as fuera) Mnica...
bueno... Mnica es un mundo aparte... es muy original, por decirlo de alguna
manera... pero es una ta cojonuda... sabes que puedes contar con ella siempre... y
Gloria... pobre... es algo as como nuestra mascota... es muy tmida... muy inocente...
pero cuando coge confianza es genial... Tus amigas tambin parecen geniales
E: Lo son... aunque para m... las mejores son Silvia y Natalia
M: Las conocas de antes?
E: Nat es amiga ma desde el instituto... y a Silvia y Sara las conocimos despus
M: Sara?... creo que me he perdido
E: No... no te has perdido... Sara no ha venido a Londres... su padre muri hace diez
das y no la pudimos convencer para que se viniera
M: Pobre
E: A sido una pena... pero llevaba mucho tiempo ya enfermo... (Se miraron y
anduvieron unos segundos sin decir nada) Entonces... Sois de Jerez todas?
M: Todas no... Mnica es de Cdiz... pero ltimamente siempre est en Jerez
E: Debe de ser precioso aquello
M: (Una idea pas en ese instante por su mente de soltarle un, No ms que t. pero se
contuvo, y se limit a mirarla mientras pensaba aquellas palabras en su interior) Pues
s... una de las cosas ms bonitas que he visto en mi vida

Por el tono de voz que utiliz Maca al decir estas palabras, mirndola a los ojos, Esther
tuvo la sensacin de que no le estaba hablando precisamente de Jerez, sino que pareca
que esas palabras iban dedicadas a ella, as que baj la mirada tmidamente y sigui
andando mientras senta miles de mariposas revoloteando en su estomago,
extraamente, una sensacin desconocida para ella hasta ese momento
Caprichos del destino 18

Y as, casi sin darse cuenta, llegaron al hotel. Se sentaron en unos sofs que haba en el
hall mientras Silvia y Ana se acercaban a preguntarle algo al Recepcionista

Silvia: Good night... excuse me... sabe si hay algn sitio abierto donde podamos tomar
algo? Drinking
Recepcionista: Im sorry, (Con un acento ingles muy marcado, imaginadlo) el bar esta
cewado
Ana: Vale guapo... ya sabemos que el bar del hotel est cerrado, pero no hay ningn
sitio por aqu donde podamos ir?... una discoteca
Recepcionista: Discotheque?... yes, of course... club
Silvia: Un club!! Quiere que vayamos a un club?
Ana: Que no... que un club es una discoteca
Recepcionista: Yes, club is a discotheque
Ana: Y por donde hay un club?
Recepcionista: Greencroft gardens

Mientras el recepcionista les dibujaba una especie de mapa de como llegar hasta el club,
las dems las miraban divertidas al verlas chapurrear esas breves palabras en ingles. No
tardaron en acercarse a ellas y explicarles lo que este les haba dicho

Ana: A ver... que aqu el gentle man dice que hay una discoteca cerca que cierra a las
tres... son solo cinco minutos andando
Silvia: Pero hay un problema
Mnica: Cul?
Ana: (Mir a Silvia antes de hablar) La entrada cuesta diez pounds
Charo: Eso es mucho, no?
M: Unas dos mil quinientas pelas
Mara: Yo paso
Natalia: Y yo
Susana: (Mir a sus amigas) Creo que pasamos todas
Silvia: Nos vamos a tener que ir a dormir
Mnica: Joder con los ingleses, que sosos me han salido
M: Pero es muy pronto para irse a dormir

Por nada del mundo quera ella irse a dormir en ese instante, tena a Esther a su lado y
ese simple hecho converta aquel momento en algo especial que no deseaba que
terminara

Ana: Pues tu dirs que hacemos


M: Yo de momento irme al aseo

Se levant muy seria y empez a andar haca los aseos que haba justo enfrente de
donde estaban sentadas. Ana se levant al instante y fue tras ella

Ana: Espera, voy contigo

Nada ms entrar en el aseo Ana la cogi del brazo y le hizo darse la vuelta para que la
mirara

Ana: Qu est pasando Maca?


Caprichos del destino 19

M: Nada... que estoy a gusto y no quiero irme a dormir


Ana: Te gusta mucho... verdad?

Muchas veces le daba rabia hasta que punto la conoca su amiga Ana, pero en otras
ocasiones agradeca que as fuera porque se ahorraba el hecho de tener que darle
explicaciones de algunas de las cosas que haca

M: Solo quiero estar con ella un poco ms... poder conocerla mejor... tampoco pido
mucho... no?
Ana: Ten cuidado Maca... ni siquiera sabes si ella...
M: Pues justo eso es lo que quiero averiguar... si tengo posibilidades con ella... si siente
lo mismo que estoy sintiendo yo... pero para eso necesito tiempo... Hoy las cosas me
han salido redondas... pero maana dios sabe a donde se irn
Ana: Ya
M: Necesito aprovechar al mximo los momentos que estoy con ella... solo van a ser
unos das... y tengo que exprimirlos todo lo que pueda
Ana: Te ests colgando de esa nia y ni siquiera sabes si luego la volvers a ver
M: Ana... si veo que no tengo ninguna posibilidad con ella... me olvidar... te lo
prometo... pero como me mand una sola seal de que ella siente algo por m... diossss...
(Dijo esto ltimo mirando al techo) no voy a parar hasta conseguir que para ella sea tan
necesario estar cerca de m como para mi lo est empezando a ser el estar cerca de ella
Ana: Vale... Tu quieres pasar el da maana con ella?
M: Ya te digo
Ana: Djalo en mis manos
M: Qu vas a hacer?
Ana: Confa en mi

Y tras guiarle un ojo sali de all yendo directo a donde se encontraban las dems. Se
sent en uno de los sillones y viendo que todas estaban bastante apagadas decidi hablar
ella

Ana: Entonces que, a dormir?


Andrea: Que remedio
Ana: No hay mal que por bien no venga... as maana estaremos ms despiertas... qu
hacis vosotras maana?
Charo: Todava no lo hemos pensado
Ana: Nosotras nos vamos a Oxford a pasar el da
Mara: A Oxford?!!! Uauuu! Me encantara ir a Oxford
Susana: Y a m (Ana mir a Maca, le sonri y le gui un ojo)
Natalia: Os molesta que nos apuntemos a vuestro plan?
Ana: Molestar?... como dice mi padre... cuantas ms seremos, ms bien lo pasaremos...
verdad chicas?
Mnica: Por mi estupendo
Gloria: Y por m, vamos
Ana: T que dices Maca?
M: Yo que voy a decir?... que me parece ideal
Ana: Pues decidido, no?... A dormir y maana todas para Oxford

Se levantaron de sus asientos y se dirigieron hacia los ascensores. Todas parecan muy
contentas con la idea de pasar el da juntas e iban comentando cosas entre ellas. Ya
Caprichos del destino 20

delante de estos pulsaron el botn, haba dos, y cuando lleg el primero, cinco de ellas
se subieron en l. Unos segundos despus de que el primer ascensor comenzara a subir
lleg el segundo, y al abrirse las puertas se miraron entre ellas como esperando a ver
quien suba

Susana: Venga, que suba alguien


Ana: Yo creo que cabemos todas
M: Qu dices?... no cabemos ni de coa
Ana: Que s, ya lo vers (Un poco a empujones las meti a todas dentro y al cerrar las
puertas de este y comenzar a subir dijo victoriosa...) Ves cmo si cabamos?

Solo fueron unos segundos lo que dur aquel corto viaje, pero para ellas dos fue mucho
ms... Esther haba entrado la primera en el ascensor y ahora estaba aprisionada contra
una esquina de este por el cuerpo de Maca. Senta su clida proximidad... su aliento
rozndole las mejillas... pero lo que ms la estaba afectando era su mirada... esa mirada
penetrante que iba de sus ojos a su boca llena de deseo y que estaba consiguiendo
ponerla nerviosa

Y por si aquello le pareca poco, ver como Maca morda ligeramente su labio inferior
para intentar contener esas ganas locas de besarla que se haban apoderado ya de todo su
ser... contribuy ms an a aquella tortura que estaba suponiendo para ella tenerla tan
cerca

Not como sus piernas comenzaban a temblar... como su pulso se aceleraba... su


corazn lata con tanta fuerza que temi que escapara de su pecho en cualquier
instante... y en un segundo... un solo segundo en que la cordura la abandon y decidi
seguir a sus instintos... acerc su mano a la de ella apenas rozndola.. a lo que Maca
respondi buscando un contacto mayor con esta

Entrelazaron sus dedos y las dos entendieron al instante lo que con aquel pequeo gesto
se estaban diciendo. Que curioso es el lenguaje a veces... de cuantas maneras se pueden
transmitir las cosas... como sin hablar... sin casi apenas moverse... se le puede decir a
alguien todo lo que ests sintiendo

Y eso era precisamente lo que estaban haciendo ellas... transmitirse lo que sentan...
comunicarse con una leve sonrisa que comenzaba a asomar a sus rostros hasta que punto
estaba aumentando su nerviosismo... decirse con el temblor de sus ojos que aquello
estaba significando mucho para las dos... y lo mejor de todo... ver... descubrir...
entender... que todos esos sentimientos eran mutuos... que esas sensaciones eran
compartidas... y que aquello que all estaba naciendo era algo tan inmensamente
grande... que para las dos resultaba imposible intentar evitarlo

De repente un sonido parecido a una pequea campana que anunciaba la llegada al piso
deseado las apart de esa especie de submundo particular que parecan haber creado y
donde se haban sumergido en los pocos segundos que dur aquel corto viaje en
ascensor

La puerta se abra... y al notar como sus amigas iban saliendo de all no tuvieron ms
remedio que separarse la una de la otra e intentar comportarse de manera normal...
Caprichos del destino 21

como si all no hubiera pasado nada... cuando la verdad es que dentro de ese ascensor
haba pasado de todo

Empezaron a andar por el pasillo rumbo a sus habitaciones y vieron a sus amigas
todava abriendo las puertas de estas. Cuando Silvia y Esther estaban llegando a la suya,
que era la ltima del pasillo, se dieron cuenta de que habitaciones ocupaban las chicas
de Jerez

Silvia: Un momento, (Se dirigi primero a Ana y Gloria) vosotras estis en la 322?
(Ellas dos asintieron y entonces se dirigi a Mnica y Maca) Y vosotras aqu enfrente?
Mnica: Eso parece
Silvia: Es perfecto
Ana: Qu es perfecto?
Silvia: Sois nuestras nicas vecinas... si nos metemos en esta habitacin... no gritando
mucho, claro est... no nos oir nadie
E: Qu ests sugiriendo? (Poco a poco las dems se haban ido acercando a ellas)
Silvia: Pues que podemos montar algn da una fiestecilla en nuestra habitacin
Natalia: Tu desvaras... somos once
Silvia: Y que?... en peores plazas hemos toreado
Mnica: No es mala idea... Maana, de camino hacia aqu, compramos bebida, hielo,
unos vasos de plstico...
Andrea: En la tele seguro que hay algn canal de msica
Mara: Estara genial
Natalia: Lo estis diciendo en serio?
E: Por probar no perdemos nada... si nos llaman la atencin... lo dejamos

Todas se miraron entre sonrisas y decidieron que s, que era una buena idea intentar
montar la fiesta por su cuenta. Se metieron definitivamente en las habitaciones despus
de darse las buenas noches, pero alguna de ellas an tardara bastante en dormirse

Maca se meti directamente en el cuarto de bao, apoy sus manos en el lavabo y se


miraba en el espejo con una sonrisa tonta dibujada en su cara. No poda creer lo que
acababa de pasar en ese ascensor, pero el hecho es que haba pasado, no haban sido
imaginaciones suyas, y de repente, guiada por un impulso, sali de su habitacin para ir
a la de Ana

Mnica: A dnde vas?


M: A hablar con Ana, (La cogi de la mano) Ven conmigo

Mnica se qued un tanto extraada, saba que Ana era su mejor amiga, pero no
entenda a que venan de repente esas prisas por hablar con ella. Maca se acerc a la
puerta y la golpe ligeramente con los nudillos. Un instante despus escuch la voz de
Gloria al otro lado

Gloria: Quin es?


M: (Apenas susurr) Soy yo Maca. breme
Gloria: (Abri la puerta y se apart para dejarlas entrar) Pasa algo?
M: (No le hizo ni caso y fue directamente a darle un sonoro beso a Ana que estaba
sentada en la cama y se sent a su lado) Te quiero
Caprichos del destino 22

Gloria: (Cerr la puerta tras entrar Mnica y se acercaron a ellas) Si queris que os
dejemos solas...
Ana: No digas tonteras Gloria... Maca... nos lo vas a contar?
M: Le gusto Ana, le gusto
Ana: Pero que dices?... (Ironiz) en qu momento de todos los que has pasado con
ella en los ltimos... dos minutos... te has dado cuenta?... porque hace nada... abajo... no
tenas nada claro... y yo creo que no me he separado de ti para nada
M: En el ascensor
Ana: Cmo que en el ascensor?... ramos seis all dentro
M: Exacto... y ella estaba pegadita a m... y como me miraba... dioooossssss... (Se dej
caer tumbada sobre la cama con los brazos hacia atrs)
Gloria: Se puede saber de que estis hablando?... qu es lo que me he perdido?
Ana: La nia... que se nos est enamorando
Mnica: De Esther?!!
M: Es perfecta
Ana: No digas chorradas Maca... casi no la conoces
M: Da igual... gracias a ti maana voy a pasar el da con ella, as podr conocerla
mejor... pero eso solo servir para convencerme un poco ms de lo que ya s
Gloria: Esto es increble... te gusta Esther?... y por eso lo de pasar maana el da con
ellas
Mnica: Nos lo podas haber contado
M: Y que te crees que estoy haciendo?
Ana: A ver... vamos a aclararnos... qu es exactamente lo que ha pasado en el
ascensor?... porque yo estaba all y no he odo nada
M: Es que no necesitbamos decir nada... a sido... buffffff... cre que me derreta all
mismo
Mnica: Algo habris hecho, algo habr pasado
M: Nos hemos mirado... nos hemos dicho tantas cosas sin hablar... y nos hemos cogido
de la mano. (Hablaba como embobada, y las tres se quedaron mirndola sin decir nada)
Qu?
Ana: Pues que supongo que nunca te habamos visto as
M: As como?
Mnica: Colgada Maca... nunca te habamos visto tan colgada
M: Pues me encanta estar tan colgada

En la habitacin de al lado Esther daba vueltas en la cama con cuidado de no molestar a


Silvia, que se haba quedado dormida nada ms dejarse caer. La ausencia de sueo la
estaba poniendo cada vez ms nerviosa, as que decidi levantarse, se acerc a la
ventana, apoy la frente en el cristal de esta, se qued all mirando la tranquila ciudad a
sus pies y se puso a pensar

E: Qu estoy haciendo?... qu he hecho?... Me encanta... me encanta estar con


ella... me encanta como me mira... me encanta cuando sonre... pero no s si me
conviene dejarme llevar... Dios mo, estoy hecha un lo... no s si simplemente me siento
halagada de que una mujer as se haya fijado en m... si estoy deslumbrada por como
parece ser... por como se porta conmigo... o si verdaderamente me gusta... Joder
Esther... que Rafa te est esperando en Madrid... no se merece que le hagas algo as...
si fuera al revs yo no se lo perdonara por nada del mundo... por qu?... por qu
ahora?... por qu tan lejos?... y si ella solo quiere divertirse un rato?... yo no puedo
Caprichos del destino 23

engaar a Rafa y seguir luego como si tal cosa... pero... y si despus de estos das ella
no quiere volver a verme?... no voy a estropearlo todo por pasar unos das locos... y
menos con una mujer... Pero me gusta... Cmo me gusta!!!... pero es una mujer... a
m nunca me haba pasado esto...

Y siguiendo la batalla con sus pensamientos confusos regres a la cama y aunque no fue
fcil, finalmente consigui dormirse

De nuevo amaneca en Londres y un pequeo zarandeo provocado por Silvia la sac de


sus sueos

Silvia: Venga nia, despierta... que quedamos en bajar a las ocho y media
E: (Todava con los ojos cerrados) Yo no voy... quiero dormir
Silvia: Venga... que hay que ver lo que te gusta remolonear... que nos vamos a Oxford

Al or esta ltima palabra cogi la almohada con ambas manos y se cubri la cabeza con
ella

Silvia: Mira... yo voy a darme una ducha... haz lo que te de la gana

Ahora ya no era el sueo lo que le impeda levantarse... era el hecho de pensar que iba a
pasar otro da con ella... En aquel momento no le apeteca nada... pues estaba segura que
lo nico que iba a conseguir con eso era que todo lo que estaba pasando en su interior
creciera y creciera... hasta que resultara imposible pararlo

Se arm de valor, salt de la cama y espero pacientemente a que Silvia saliera de la


ducha para meterse ella despus

Al otro lado del pasillo, una Maca ya duchada y arreglada miraba su reloj impaciente
esperando que fuera ya la hora de bajar a desayunar y poderla ver de nuevo. Se haba
propuesto no ser muy insistente, no quera asustarla, pero al mismo tiempo tena que
aprovechar esos das, as que encontrar la medida justa le iba a resultar un tanto
complicado

Cogi el mando de la tele y comenz a cambiar de canal compulsivamente, ni siquiera


vea las imgenes que aparecan. Apag la tele de nuevo, se levant, dej el mando
junto a esta y se asom a la ventana. Estaba nublado, que pena, pareca que ese no iba a
ser un da tan esplndido como el anterior, pero a ella el tiempo no le importaba mucho,
lo nico que le importaba en ese momento era que sonasen las ocho y media en el reloj
para volver a ver a Esther

Unas voces en el pasillo la llevaron a mirar nuevamente la hora, las ocho y veinticinco,
perfectamente poda ser ella, as que se acerc a la puerta, la abri y asom la cabeza,
entonces vio a Gloria y Ana que salan de su habitacin

Ana: (Casi cantando) Buenos das. Qu tal has dormido?


M: (Sonri ampliamente, abri ms la puerta y sali al pasillo) Bien
Gloria: Qu?... Esperando a que salga?
Caprichos del destino 24

M: Ssshhhh... (Apenas susurr) que te va a or


Ana: Entonces que, te vienes con nosotras?... o... (Con rintintn) todava no ests lista
M: Estoy esperando a Mnica... (Meti la cabeza en la habitacin y levant la voz un
poco) que tarda mucho
Mnica: (Se oa su voz desde dentro del cuarto de bao) Ya salgo... impacientes
Ana: Ya... esperando a Mnica
Gloria: Bajamos o las esperamos?... as bajamos todas apretaditas en el ascensor
M: Ya vale de coas
Mnica: (Se una a ellas) Cuando las seoritas quieran

En ese momento se abri la puerta de la habitacin que estaba frente a la suya y sali
Silvia. Maca mir hacia el interior de la habitacin disimuladamente, pero no pudo ver a
Esther

Silvia: Buenos das... bajis?


Mnica: Sip
Silvia: Voy con vosotras
Gloria: Y Esther? (Maca mir a su amiga y le sonri levemente dndole las gracias
as)
Silvia: Esther siempre llega tarde... a todas partes... y yo no tengo mucha paciencia... as
que... si queris esperarla vosotras
Ana: Maca... bonita... esprala t... que no baje sola la pobre
Silvia: Eso... no se vaya a perder
M: Pero que malas sois
Mnica: Venga vamos

Y comenzaron a andar haca los ascensores dejando a Maca sola delante de la puerta de
la habitacin de Esther

Silvia haba dejado la puerta entornada y Maca, asiendo el pomo con fuerza, como si de
ello dependiera su vida, la fue abriendo poco a poco. Se oa correr el agua de la ducha,
cerr la puerta haciendo el mnimo ruido posible y al pasar por la puerta del cuarto de
bao no pudo evitar imaginar a Esther desnuda bajo el agua

Agit levemente su cabeza intentando apartar aquellos pensamientos y sigui


caminando lentamente hasta llegar al lado de la cama. Se qued mirando la ropa que
sobre esta haba, una camiseta negra con un extrao dibujo en la parte delantera, unos
vaqueros, y junto a estos unas bragas y un sujetador

En ese momento cay en la cuenta de que Esther iba a salir del cuarto de bao desnuda,
tena la ropa preparada sobre la cama, y seguramente pensaba que estaba sola, as que
decidi salir de all y esperarla en el pasillo, pero en el momento en el que pasaba por la
puerta del cuarto de bao sali Esther envuelta en una toalla chocando con ella

E: Ay!!! Dios!!! Que susto me has dado... Qu haces aqu?!!!


M: Perdona, no era mi intencin asustarte
E: Pues con intencin o sin ella lo has conseguido
M: Lo siento... de verdad (Miraba las gotas de agua caer de su pelo y seguir el camino
por su piel hasta toparse con la toalla y comenzaba a ponerse nerviosa)
Caprichos del destino 25

E: No pasa nada... es solo que... (Se sonroj al notar la mirada de Maca) pens que
estaba sola
M: Ya... lo supongo
E: Cmo has entrado?
M: Silvia... me dijo que estaba harta de esperarte... y que te esperara yo
E: No era necesario... s bajar sola
M: (Apart la mirada de ella sin saber muy bien hacia donde mirar) Ya... claro... pues...
nada... si quieres... me voy
E: Como quieras
M: O... te espero fuera
E: Mejor
M: Pues... eso... que te espero fuera
E: Vale

Sali de la habitacin, cerr la puerta y pegando la espalda a esta respir profundamente

M: Diooossss... Maca... Maca... pero como se te ocurre entrar en su habitacin


sabiendo que estara en la ducha?... a veces parece que tienes serrn en la cabeza... o
no... feromonas... lo nico que tienes son feromonas... en la cabeza y en todas partes...
eres una salida... pero es que es tan... tan... lo ves Maca!!... siempre pensando en lo
mismo... contrlate un poco... piensa en otra cosa... a ver... (Se acerc a la ventana que
haba al final del pasillo) cada vez est ms nublado... al final nos va a llover... nos
vamos a empapar... que guapa est empapada... Dios!!!... (Se dio unos ligeros golpes
en la cabeza con su mano) Maca... ya ests otra vez igual

La puerta de otra habitacin se abra y Charo y Mara salan de ella charlando


animadamente, tanto que no se dieron ni cuenta de que Maca estaba en el pasillo. Se
qued mirando como se alejaban y un instante despus de abri la puerta de la
habitacin de Esther

La mir al instante e intent controlar su mirada para no intimidarla, ya que nada ms


verla salir por aquella puerta, lo primero que su cerebro le orden fue que la examinara
detenidamente de arriba abajo, pero hizo un esfuerzo y se limit a mirarla a los ojos no
muy directamente, y poco a poco se acerc a ella

M: Buenos das... y... siento mucho lo de antes


E: Buenos das... No te preocupes por lo de antes... no pasa nada

El mundo segua girando, las grises nubes que cubran aquel da el cielo de Londres
seguan surcando en l, las aves revoloteaban buscando refugio ante la tormenta que se
avecinaba, pero en aquel pasillo... en aquel pasillo el tiempo se haba parado

En aquel momento el resto del mundo no exista para ellas. Ni el sonido de los truenos
que comenzaban a sonar, ni el repiqueteo de las gotas de lluvia en la ventana, ni siquiera
una puerta cerrndose en el otro extremo del pasillo de forma bastante violenta,
consiguieron que apartaran su mirada la una de la otra

Solo una voz familiar llamndolas las sac de su ensimismamiento

Natalia: Esther, Maca... Bajis con nosotras?


Caprichos del destino 26

E: (Empez a andar haca ellas) S, claro

Maca tard un par de segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo comenz a andar
apresuradamente hasta alcanzarlas y entrar con ellas en el ascensor

Al llegar al comedor del hotel vieron a las dems chicas sentadas en la misma mesa
donde haban desayunado el da antes. Era una mesa redonda bastante grande y caban
todas. Se acercaron para sentarse con ellas y comenzaron a desayunar

Estuvieron charlando sobre el mal tiempo que haca ese da, incluso alguien coment de
aplazar el viaje a Oxford para otro da que se presentara mejor, pero casi por
unanimidad dijeron que ya estaba decidido y que iban ese da, que ya no se echaban
atrs aunque cayesen rayos de punta. As que paraguas en mano se dirigieron a la
estacin de autobuses a coger el que las llevara rumbo a Oxford

Se sentaron en los ltimos asientos del autobs para poder ir ms juntas y as poder
participar todas de la misma conversacin. Lo primero de lo que hablaron fue de lo
curioso que resulta eso de ir por la carretera al revs, si miras por la ventanilla, muchas
veces te da la sensacin de que va a pasar algo

Poco despus sus caras cambiaron, dejaba de llover y pareca que se abran algunos
claros entre las abundantes nubes. Andrea se acerc a un seor que estaba sentado cerca
de ellas y cmara de fotos en mano le pidi que les hiciera una foto a todas juntas

Silvia: Entre las fotos y los chistes nos tienes fritas


Andrea: No te quejes que luego eres la primera que va pidindome los negativos para
hacer copias
Ana: Yo tambin quiero una

Sac su cmara y entre risas, pues el seor que se las haca pona cara de ya estoy harto
de tanta foto, se hicieron un par de fotos ms. Y as, casi sin darse cuenta, llegaron a
Oxford

El paseo por Oxford no tuvo desperdicio. Nada ms llegar se metieron en una oficina de
informacin y turismo y salieron de ella con un puado de planos y folletos que la mitad
de ellos seguramente no iban a servirles de nada, aunque Mnica pareca divertirse
mucho con ellos haciendo aviones de papel ayudada por Silvia

Uno de los planos que les haban dado tena tantas letras y nmeros indicando los
lugares de inters y la ubicacin de cada uno de los colleges, que no haba quien se
aclarara con l

Andando todava sin rumbo definido pasaron frente a un gran edificio que les sirvi
para por fin conseguir orientarse en aquella ciudad. Era el Teatro Sheldonian, el cual
estaba rodeado por una gran verja sostenida por unos pilares culminado cada uno de
ellos por un gran busto

Poco despus pasaron por el puente conocido como Puente de los suspiros de Oxford
por su parecido con el famoso puente de los suspiros de Venecia, que serva de unin
Caprichos del destino 27

entre los dos edificios del Hertford college. No andaban muchos metros sin encontrarse
con otro college, los haba por todas partes

Luego se dirigieron al Museo de historia natural de la Universidad de Oxford, y all


pasaron lo que quedaba de maana. Se desperdigaron por el interior del museo en varios
grupos e iban visitando las diferentes secciones de este

Esther se entretuvo viendo unos pequeos artilugios que eran instrumentos cientficos
antiguos, en un momento dado se dio la vuelta y se dio cuenta de que all solo estaban
ella y Maca. Se acerc a ella y se fij en lo que ella estaba mirando. Era un astrolabio
muy antiguo que estaba expuesto en una pequea vitrina

E: Es increble como ha progresado la ciencia


M: Ya ves... aunque lo verdaderamente increble es las cosas que hacan en aquella
poca con estos chismes
E: Ya

Se qued mirando a Maca que segua absorta con aquellos aparatos. Disimuladamente
se puso un poco ms atrs que ella para que esta no notara hacia donde miraba y as
permaneci hasta que vio como se diriga hacia otra de las vitrinas. Esther se dirigi
hacia el otro lado de la sala y esta vez fue Maca la que se acerc a ella

M: Qu es eso?
E: No tengo ni idea
M: A ver

Se acerc un poco ms a la vitrina para leer la pequea explicacin que haba junto a
aquel artilugio, movimiento que las llev a estar muy juntas. Esther lea tambin lo que
all pona pero, a parte de no entender la mitad de las palabras, tampoco es que estuviera
muy pendiente de ellas

M: Es algo que utiliz Marconi cuando invent la radio


E: A s? (Se dio la vuelta para mirarla y sus caras se quedaron a escasos centmetros de
distancia)
M: Creo que pone... algo de eso

Se acerc un poco ms a ella hasta el punto de poder respirar su aliento y se detuvo ah


unos segundos esperando alguna reaccin por su parte, pero dicha reaccin no llegaba,
ni en positivo, ni en negativo, as que acort un poco ms la distancia donde ya casi sus
labios se rozaban, cuando de repente unos pasos que se acercaban a ellas las llevaron a
separarse de golpe

Natalia: Estis aqu... os estbamos buscando... que nos vamos a comer


E: Claro... ya vamos

Natalia sali de nuevo de la sala y Esther, despus de mirar a Maca y sonrerle, le dio un
beso en la mejilla y sali tras su amiga

E: Venga... vamos
Caprichos del destino 28

Maca se qued unos segundos mirando hacia la puerta por donde haba salido Esther
haca apenas un instante y pensando en ella llev la palma de su mano a la mejilla
donde haba dejado ese dulce beso que aunque le supo a poco le haba llegado al alma

Despus de comer empezaba a llover de nuevo y aquello les estrope un poco la tarde.
Llova de manera bastante copiosa y decidieron coger el autobs y regresar a Londres.
Esta vez los asientos del final ya estaban ocupados as que se sentaron cada una donde
pudo

A parte de Maca y Esther, las que ms buenas migas haban hecho eran Silvia y Mnica,
que se haban pasado toda la maana juntas entre risas y bromas. En el viaje de regreso
Silvia se haba sentado con Esther y Mnica con Maca. Estaban separadas por dos filas
de asientos, pero no dejaban de hablar entre ellas

En los asientos que las separaban iban sentadas unas mujeres bastante mayores que las
miraban con mala cara cada vez que Silvia se pona de pie para decirle algo a Mnica o
viceversa, hasta que una de ellas no pudo ms y las recrimin con unas palabras en
ingles que no entendieron muy bien, ms que nada por la celeridad con que las
pronunciaba

M: Es que ya os vale, eh?... que parecis unas cras (Se qued mirando a Mnica
intentando aguantar la risa, pero lleg un momento que ya no pudo ms y las dos
empezaron a rer)
Mnica: Si es que es ella... jajajaja... que no se calla
Silvia: Eso es (Se volva a poner de pie para hablarle) Ahora chame las culpas a m
Mnica: Con lo bien que nos lo estamos pasando aqu con las missis... que no se
enteran de nada (La mujer de nuevo las increpaba y ellas rean ms)
M: Te ests pasando Moni
Mnica: Vale... ahora vers como esto lo arreglamos (Se levant y fue hasta donde
estaban Silvia y Esther) Me cambias el asiento Esther?... Please
E: Pues s... mejor... por que ya me veo andando hasta Londres

Al decir estas palabras ni siquiera se haba parado a pensar que cambiarle el asiento a
Mnica supona tener que sentarse al lado de Maca. Fue en el momento en que se sent
a su lado y vio su sonrisa cuando se dio cuenta de lo que realmente haba hecho. No es
que no se quisiera sentar con ella, pero tampoco era lo que ms le apeteca en ese
momento... o s

Realmente estaba hecha un lo, haba momentos en los que la buscaba y otros en los que
le hua, pero ahora, despus de lo que haba sucedido en el museo, cuando haba estado
tan cerca de besarla, tenerla sentada a su lado la estaba poniendo realmente nerviosa

M: Anda que... estas dos estn locas


E: S... Silvia siempre ha sido un poco as
M: Y que amiguitas se han hecho
E: Ya ves... se han pasado la maana prcticamente juntas
M: Como t y yo
E: (Trag saliva antes de seguir hablando) S... ms o menos

Se quedaron un momento en silencio y Esther comenz a bostezar


Caprichos del destino 29

M: Tienes sueo?
E: Un poco
M: Pero no nos acostamos muy tarde
E: La verdad es que me cost bastante dormirme
M: Y eso?
E: Supongo que extrao la cama
M: Yo tambin me dorm a las tantas... nos liamos a hablar y se nos fue el tiempo
E: Eso pasa cuando ests as con amigas (De nuevo bostezaba)
M: Anda, duerme un poco... todava debe de faltar ms de media hora para que
lleguemos

Reclin la cabeza en el asiento y en apenas unos minutos se haba quedado dormida. Sin
darse cuenta fue recostando su cabeza en el hombro de Maca y esta, para que estuviera
ms cmoda, levant el brazo y la rodeo con l haciendo con esto que se acomodara en
su pecho

Maca acerc su cabeza a la de Esther y apoyndose en esta cerr los ojos para disfrutar
el mximo posible de ese momento. Aspir profundamente ese aroma dulzn que
emanaba de su pelo llenndose de l y casi inconscientemente mova un poco la cabeza
acariciando as su pelo con la mejilla y en un momento dado dej un beso en l que le
sali de manera natural, casi sin pensar

Poco a poco y sin intencin alguna de ello, ella tambin se fue quedando dormida. La
verdad es que ella habra preferido disfrutar al mximo de ese momento tan dulce, pero
el leve movimiento del autobs, las pocas horas de sueo disfrutadas la noche anterior,
y la paz que senta estando all con ella, la llevaron a caer tambin en los brazos de
Morfeo

Al llegar a Londres un movimiento brusco del autobs las sac de sus sueos, y fue
entonces cuando Esther se dio cuenta de en que posicin haba estado durmiendo. Se
qued mirando a Maca, que como ella estaba medio dormida y no pudo evitar
sonrojarse

Se colocaron en posicin correcta, cada una en su asiento, y aunque Maca la miraba


disimuladamente de vez en cuando, intentando averiguar que demonios deba de estar
pasando por su cabeza, Esther evitaba por todos los medios tener que cruzar su mirada
con la de ella

As llegaron a su destino, sin apenas decir nada, y al bajar del autobs y comenzar a
andar, Esther se acerc a dos de sus amigas evitando as tener que seguir al lado de ella,
lo que a Maca le dej un muy mal sabor de boca. Ana se acerc a ella y cogindola de
un brazo la apart un poco de las dems para poder hablar con ella tranquilamente
mientras seguan andando

Ana: Cmo va la cosa?


M: Bufffffffff... no lo s... me desconcierta
Ana: Y eso?
M: Creo que tiene miedo... que est asustada... Cuando se deja llevar perfecto... pero
cuando se para a pensar lo que est pasando... creo que es eso... no lo s... mejor le dejo
Caprichos del destino 30

un poco de espacio y que de ella el siguiente paso... no me quiero hacer ilusiones en


vano... pero estar cerca por si se decide
Ana: Ten cuidado... no te cuelgues demasiado
M: Ya es tarde para eso

Llegaron al hotel, cada una se fue a su habitacin y quedaron en verse ms tarde para ir
a cenar. Alguien llamaba a la puerta de la habitacin de Esther, y Silvia fue a abrir tras
or la voz de Natalia pidindole que le abriera

Silvia: Pasa guapa


Natalia: (Entr en la habitacin y se encontr con que Silvia estaba sola) Y Esther?
Silvia: Acaba de bajar para llamar por telfono
Natalia: Perfecto... porque quiero hablar contigo (Se acerc a un silln que haba junto
a la ventana y se sent en l)
Silvia: Pasa algo?
Natalia: Sintate (Silvia cogi una silla y se sent junto a ella) T que opinas de
Maca?
Silvia: Cmo que qu opino de Maca?... no te entiendo
Natalia: Joder Silvia... esta ta quiere algo con Esther
Silvia: Ahhhh!!... eso
Natalia: S... eso
Silvia: Pues yo que s... que quieres que te diga
Natalia: Crees que deberamos de hacer algo?
Silvia: (Casi no la dej terminar la frase) No... definitivamente no
Natalia: Deberas de hablar con ella
Silvia: Te he dicho que no Nat... no me voy a meter
Natalia: Pero la ta no va a parar hasta conseguirlo
Silvia: Pues espero que Esther sepa sacar provecho
Natalia: No se puede hablar contigo en serio... estoy preocupada por Esther
Silvia: Esther ya es mayorcita... yo creo que sabe lo que se hace... no necesita que
nosotras nos metamos en su vida
Natalia: Pero...
Silvia: (Cortndola) Natalia... no... vale?
Natalia: No me gusta nada esto
Silvia: Vamos a ver... acaso le hemos dicho que Rafa no nos gusta nada?... eh?
Natalia: (Baj la mirada al suelo) No... no se lo hemos dicho
Silvia: Y todo por que?... porque dentro de nada ser abogado, es guapo, de buena
familia... pero por eso no deja de ser un capullo... Y pretendes que yo le diga que Maca
no me gusta cuando no es verdad
Natalia: Yo no te he dicho eso... pero es que igual Esther no se est dando cuenta de lo
que pasa
Silvia: Anda no me jodas Nat... Esther no es tonta... la sobreproteges... djala que
descubra el mundo ella sola... yo creo que sabe perfectamente lo que Maca quiere... es
ms... creo que Esther quiere lo mismo
Natalia: Pero tiene novio
Silvia: Un novio que te repito que no nos gusta nada... ojal que le deje por ella
Natalia: Pero...
Silvia: Dilo... (Termin la frase que Natalia no se atrevi a decir) es una mujer... es eso
lo que ibas a decir, no?... cre que no tenas prejuicios con esto
Natalia: No es eso... y lo sabes
Caprichos del destino 31

Silvia: Entonces, qu es?... quin nos asegura que un to como Rafa puede hacer ms
feliz a Esther que alguien como Maca?... eh?... quin nos lo asegura?
Natalia: No quiero que le hagan dao... es solo eso
Silvia: Ni yo Nat... s que Esther a veces es muy inocente... pero no debemos de
condicionarla... tiene que ver las cosas por ella misma
Natalia: Quizs tengas razn... ser mejor no hacer nada
Silvia: En la vida es inevitable sufrir... pero as es como se aprenden las mejores
lecciones... sufriendo... y cuando ms te duele una cada... con ms cuidado andas
luego... djala que tropiece sola... si es que tropieza claro... que decida ella libremente si
quiere o no tener algo con Maca... y si se equivoca... entonces s... estaremos ah para
ayudarla a levantarse si hace falta

Mientras, a pocos metros del hotel, en una cabina telefnica, Esther apoyaba la mano en
el auricular del telfono sin decidirse a llamar. No haba pasado nada, por lo menos nada
fsico, pero algo dentro de ella la haca sentir culpable por lo que le estaba pasando

Finalmente se decidi, y poco a poco, sin ningn tipo de prisa, fue marcando ese
nmero que de telfono que tan bien se saba. Cuando termin llev el auricular junto a
su odo y espero pacientemente a or esa voz que al salir de casa pens echara de menos
y que ahora esperaba por simple compromiso

Voz: Diga
E: Rafa?
Voz: Eres Esther?... soy Sergio... cmo va ese viaje?
E: Hola Sergio... pues bien... te lo puedes imaginar
Sergio: Me hago una idea... de viaje con las amigas... que peligro... si yo fuera Rafa no
s si estara tranquilo
E: (Aquel comentario medio en broma la llev a permanecer en silencio unos segundos)
Est tu hermano por ah?
Sergio: Creo que s... espera a ver (Apart un poco el auricular, pero an as, Esther
escuch perfectamente como le llamaba) Rafaaaaaa... Esther al telfonooooo... (Volvi a
acercar el auricular para seguir hablando con ella) Ya viene... y bueno... ya me contars
E: S... ya te contar

De repente escuchaba un forcejeo. Supuso que Rafa quera coger el telfono y Sergio no
se lo quera dar. Finalmente escuch su voz al otro lado del auricular

Rafa: Esther?
E: Hola cario

Nunca decir esa palabra le haba dejado tan mal sabor de boca. Despus de decirla se
sinti mal, pero no saba muy bien el porque, haba salido sola, como por hbito, porque
as era como le saludaba siempre al hablar con l por telfono, pero fue como si al orla
salir de su garganta hubiera recordado lo que haba dejado en Madrid, y sinti miedo,
miedo por lo que le estaba pasando, miedo por lo que podra pasar al regresar a casa, y
miedo por no saber acertar a la hora de decidir que hacer

Rafa: Esther... cario... cmo ests?


E: Bien... y t?
Caprichos del destino 32

Rafa: Echndote de menos... cmo va todo?


E: Genial... esto es precioso
Rafa: Dnde habis estado?
E: Hoy hemos ido a Oxford... ayer visitamos el Brithis... y dimos una vuelta por Covent
Garden

No lo poda evitar, pero cada palabra que pronunciaba se la recordaba a ella, cada lugar
en el que haba estado lo relacionaba con ella, saba que ese iba a ser el recuerdo ms
bonito de su viaje a Londres, ella y solo ella, y conforme iba hablando con l cada vez
se senta ms y ms culpable

Rafa: Que envidia me das... fjate bien en todo que ese viaje lo tenemos que repetir
juntos... y t vas a ser mi gua
E: Claro
Rafa: Aunque... con lo mal que se te da a ti eso del metro... menos mal que no ests
sola... sino seguro que ya te habras perdido ms de una vez
E: Buffff...
Rafa: Qu pasa?... no me digas que incluso yendo con tus amigas te has perdido
E: Pues s
Rafa: Qu pas?
E: Se subieron al metro corriendo y no me dio tiempo... pero vamos... me esperaron en
la siguiente estacin
Rafa: Te quedaste sola?

Pareca como si el destino se empeara una y otra vez en recordrsela, no podan


hablar de otra cosa?... es que no haba ms temas de conversacin?... no... todo estaba
relacionado con ella... por mucho que lo intentaba volva a su cabeza una y otra vez

E: S... bueno, no... alguien me ayud


Rafa: Pues con tu ingles... no quiero ni imaginarlo
E: Es que hablaba espaol
Rafa: Menuda suerte
E: Ya ves
Rafa: Me alegro de que te lo ests pasando bien cario... y ve con cuidado
E: Eso intento... Bueno... que... voy a llamar a mi madre
Rafa: S, claro
E: Te llamo dentro de un par de das
Rafa: Vale mi amor... Te quiero
E: Yo tambin te quiero

Colg el telfono, apoy su frente en l y permaneci as durante unos segundos.


Pensaba en l, en todos los momentos vividos juntos, en los planes de futuro de los que
ya haban hablado, y se sinti el ser ms despreciable de la tierra

Llegada la hora de cenar de nuevo se reunieron todas. Fueron a un pub que haban visto
esa misma tarde, de regreso al hotel y cenaron all. Esther haba hecho lo posible por
sentarse lejos de Maca pero inevitablemente la buscaba de vez en cuando con la mirada
Caprichos del destino 33

Maca se limitaba a sonrerle y la sonrisa que Esther le devolva a cambio de esta le daba
a entender que ella estaba en lo cierto, que seguramente estaba muerta de miedo y no
saba muy bien que hacer, pero esto la tranquilizaba, porque saba que a medida que ese
sentimiento que naca entre ellas creca, los miedos de Esther seguramente disminuiran

Despus de cenar, como ya haban hablado la noche anterior, entraron en una tienda que
quedaba cerca del hotel y compraron bebidas, hielo, vasos de plstico y unos cuantos
muffins por si la velada se prolongaba varas horas y ms tarde alguien tena hambre

Siguieron andando hacia el hotel cargadas con las bolsas y Esther se qued unos metros
atrs deliberadamente. Al primer instante lo haba hecho por que quera estar sola un
momento, pensar sin escuchar lo que las dems estaban hablando, pero al ver como
Maca giraba un poco la cabeza para mirarla olvid el verdadero motivo y deseo con
todas sus fuerzas que se uniera a ella

Como si hubiera odo sus pensamientos se acerc a ella y comenz a caminar a su lado
sin decir nada, solo mirndose de vez en cuando y dedicndose alguna leve sonrisa.
Despus de andar unos metros as Maca crey encontrar las palabras con las que romper
aquel silencio

M: Yo tambin tengo miedo Esther (Las dos dejaron de caminar y se miraron fijamente)
E: Espera

Cogi la bolsa que Maca llevaba en su mano y fue corriendo a drsela junto a la que
llevaba ella a Natalia y Silvia

E: Coged estas tambin


Natalia: (Se par y mirando hacia atrs vio a Maca esperando en la acera) A dnde vas
Esther?
E: A dar una vuelta... no te preocupes
Silvia: (Sonri y le gui un ojo a la enfermera) Suerte
E: (Le sonri a su amiga y entendi al instante que esta saba perfectamente lo que
pasaba) Gracias... pero solo voy a hablar con ella
Natalia: Ten cuidado... vale?
E: Lo tendr

Regres de nuevo a donde estaba Maca esperndola. En ese momento se dieron la


vuelta Ana y Mnica, y Maca, al verlas, les hizo un gesto con la mano indicndoles que
volva luego. Todas sus amigas se miraron entre ellas y sin decir nada siguieron andando
hacia el hotel

Andaban lentamente, paseando sin prisas y sin decir nada. Maca iba con las manos
hundidas en los bolsillos del pantaln y Esther jugueteaba con una cajita de caramelos
que llevaba en las manos. Ninguna saba que decir, que palabras utilizar en ese
momento, y as siguieron durante unos minutos hasta que al llegar a un pequeo parque
se dirigieron hasta uno de los bancos que all haba y se sentaron en l

Era uno de esos bancos en los que entre el asiento y el respaldo hay un agujero, y a los
pocos segundos de estar sentadas all Maca puso una pierna por dicho agujero quedando
de cara a Esther. Ella, al darse cuenta, se sent un poco de lado y entonces quedaron las
Caprichos del destino 34

dos cara a cara. Las dos permanecan con la mirada baja hasta que Maca la fue
levantando poco a poco y Esther al notarlo hizo lo mismo

Un pequeo escalofro recorri el cuerpo de Esther y Maca, al ver ese temblor en ella,
instintivamente llev las manos a sus brazos y se los frot intentando darle calor

M: Tienes fro?
E: Un poco
M: Ven aqu. (Acompa a sus palabras con un gesto de sus manos indicndole que se
acercara a ella, pero Esther dud unos segundos y despus neg ligeramente con la
cabeza) No muerdo, eh?
E: Ya... pero...
M: Ven... anda... no seas tonta... que ests helada
E: Vale

Se acerc ms a ella, puso los pies sobre el banco, acurruc sus piernas y as se dej
envolver por sus brazos

M: Ests mejor as?


E: S... mucho mejor... gracias
M: Sabes?... me encanta cuando te dejas llevar por tus impulsos... cuando haces las
cosas sin pararte a pensarlas
E: Pero hay que pensar las cosas antes de hacerlas
M: No siempre... a veces es mejor dejarse llevar por lo que uno siente
E: (Ladeo un poco la cabeza para mirarla quedando as sus bocas a escasos centmetros)
Por ejemplo... ahora

Maca se qued mirndola sin mover ni un solo msculo y en ese momento no supo
quien tena ms miedo, si ella o Esther. Permanecieron en esa posicin durante un
tiempo incalculable para ellas pero que fue el suficiente para que un pensamiento pasara
por la cabeza de Esther, lo que la llev a apartarse un poco de ella

E: Tengo novio

Se levant del banco en el que estaban sentadas y despus de alejarse de ella un par de
metros se dio la vuelta para mirarla. Maca la miraba esperando que dijera algo ms,
pero al parecer la enfermera no tena intencin de hacerlo, solo se limit a permanecer
all de pie esperando alguna reaccin por su parte

M: Y... ese novio... va en serio?


E: Llevamos casi dos aos

Maca se sent ahora en posicin correcta, apoy los codos en sus muslos y juntando sus
manos descans su frente sobre estas. As, con sus ojos lejos de la mirada de Esther, los
apret con fuerza mientras intentaba asimilar lo que acababa de or

E: Lo siento... yo...
M: (Volvi a levantar la cabeza para mirarla) No... si es normal... alguien como t... lo
raro sera que no tuvieses a alguien
Caprichos del destino 35

E: (Se agach a su lado y apoy la manos en sus rodillas) Maca... esto... me ha pillado
muy de sorpresa... Yo... nunca me haba pasado algo as
M: Algo as como?
E: Pues as... conocer a alguien y... en seguida...
M: Ni a mi Esther
E: Pero entindeme... para m esto es muy difcil... y no es solo por que yo tenga a
alguien esperndome en Madrid... es que yo nunca...
M: Nunca? (Sonri levemente al ver lo nerviosa que se estaba poniendo Esther al
contarle aquello)
E: Pues que nunca... me haba sentido atrada por una mujer... y adems... no vamos a
tener mucho tiempo
M: Tiempo tenemos todo el del mundo... Jerez tampoco est tan lejos de Madrid... todo
depende de lo que t quieras... de si le quieres... dime que le quieres y yo desaparezco
E: No es tan sencillo... las cosas no son blancas o negras
M: Vale... pero quiero que entiendas algo... esto para m no es un juego Esther... yo no
quiero pasar unos das maravillosos contigo y luego si te he visto no me acuerdo... no...
para nada... yo quiero ms... quiero mucho ms... por eso me gustara saber que es lo
que t quieres (Le cogi ambas manos entre las suyas)
E: Pero es que yo en este momento no s lo que quiero... no se quiere o se deja de
querer a una persona de la noche a la maana... es algo que tengo que pensar con calma
M: Ya
E: Y... si quieres que te diga la verdad... tenindote cerca... no puedo pensar
M: (Aquellas palabras de Esther la hicieron sonrer) Entiendo... (Sonri un poco ms al
pensar de nuevo en sus palabras) pues podemos hacer una cosa... vamos a dejar que
pasen estos das... vamos a conocernos un poco ms... a esperar a ver... y luego t
decides
E: No te entiendo
M: Vers... (Sac la misma libreta que haba sacado un da antes en el metro, escribi
algo en una hoja y se la dio) Toma... gurdalo... es mi direccin y mi telfono... Despus
de estos das... cuando regresemos a casa y tengas tiempo de pensarlo tranquilamente...
t decides si quieres que nos volvamos a ver
E: Pero... Y t?... t no dices nada?
M: Yo tengo claro que quiero volver a verte Esther... por eso lo dejo en tus manos... si
no quieres volver a verme yo no puedo hacer nada
E: Y ahora?... ahora que hacemos?
M: Nada... disfrutar de estos das... conocernos... conocer Londres... y pasarlo lo mejor
que podamos
E: Vale... me parece bien
M: Y ahora nos vamos al hotel antes de que empiecen a preocuparse

Se pusieron las dos de pie y cuando Maca empez a andar Esther la cogi de la mano
haciendo as que parara, tir un poco de ella y despus de mirarse unos segundos la
abraz. Maca se qued paralizada por unos instantes, no esperaba esa reaccin por su
parte, y finalmente fue acercando los brazos a su cuerpo lentamente, como con miedo a
que desapareciera al tocarla, para al final terminar abrazndola ella tambin

M: Ves... a esto me refera cuando te hablaba de tus impulsos


E: (Levant un poco la cabeza para mirarla sin deshacer el abrazo) Gracias
M: Por?
E: No s... por... por entender mi posicin
Caprichos del destino 36

M: Quiero hacer las cosas bien Esther... sin prisas... Entiendo que esto para ti es difcil...
s de lo que hablas... y no te voy a forzar a hacer nada de lo que no ests segura...
nada... te prometo que no va a pasar nada si t no quieres que pase... y... si tienes un
compromiso en Madrid... entiendo que quieras solucionar eso antes

Dej un dulce beso en su frente y luego, cogindole la barbilla le sonri, y deshaciendo


finalmente aquel abrazo la cogi de la mano y as empezaron a andar

De camino hacia el hotel no dejaban de sonrerse y en una ocasin, guiada por uno de
sus impulsos, Esther llev la mano de Maca que estaba entrelazada con la suya a su
boca y dej un beso en esta

M: Ten cuidado... no se me vaya a olvidar todo lo que te he dicho


E: Es que no lo puedo evitar
M: Esther... no me tientes... no quiero hacer nada de lo que luego me tenga que
arrepentir
E: Vale... lo intentar
M: Venga... que ya estamos

Entraron en el hotel y ya en el ascensor se pusieron una a cada lado, apoyadas en las


paredes de este. Se miraban seguramente recordando la subida en ese mismo ascensor la
noche anterior y sonrieron las dos. Cuando empezaron a andar por el pasillo les pareci
or una msica que al ir acercndose a la ltima habitacin del pasillo ya escucharon
ms claramente

M: Creo que han empezado la fiesta sin nosotras


E: Eso parece
M: A ver si tenemos suerte y no se queja nadie

Llamaron a la puerta y unos segundos despus abra Ana con un vaso ya en su mano

Ana: Venga parejita... (Se apart un poco para dejarles paso) que esto se pone bien
(Entraban en la habitacin una detrs de la otra)
Mnica: Ya bamos a ir a buscaros
Silvia: S... si no fuese porque estas nos lo han impedido
Mnica: Que rapidez... os ha dado tiempo?

Maca le dio una colleja a Mnica, no muy fuerte pero lo suficiente para que esta se
callara. Las dems rean, y una Esther bastante colorada se dirigi hacia el fondo de la
habitacin donde se encontraba Natalia

Natalia: Ests bien?


E: (Con una amplia sonrisa) Perfectamente
Natalia: Pues ya me contars
E: Luego te cuento

En ese momento una nueva cancin comenzaba a sonar en el canal de televisin que
haban encontrado con msica. Era la primera cancin desde que haban puesto el
televisor que les resultaba conocida, y al or esa meloda muy familiar para algunas, se
Caprichos del destino 37

alegraron y comenzaron a bailar ms animadamente olvidando ya los comentarios para


Maca y Esther por su escapada

[Lemon Tree (Fool's Garden).mp3] (PLAY)

Andrea: Uaauuuuu!!!... me encanta esta cancin


Silvia: Es la que nos dedic Nico el otro da
Susana: Claro, la cancin de Nico
Natalia: Esta es la cancin de Nico?
Silvia: Claro, ya vers

Im sitting here in the boring room


Its just another rainy sunday afternoon
Im wasting my time
I got nothing to do
Im hanging around
Im waiting for you
But nothing ever happens, and I wonder

Esther, desde su posicin, apoyada en la pared, justo al lado de la ventana, sonrea al ver
a sus amigas lo bien que lo pasaban, luego buscaba a Maca con la mirada y se senta
feliz de estar all

Im driving around in my car


Im driving too fast
Im driving too far
Id like to change my point of view
I feel so lonely
Im waiting for you
But nothign ever happens, and I wonder

Entonces, al llegar el estribillo, todas se cogan por los hombros, incluso Esther, a la que
haba cogido Silvia para que se uniera a ellas y empezaban a cantar dando pequeos
saltitos

Todas las enfermeras: I wonder how, I wonder why, Yesterday you told me bout the
blue blue sky, and all that I can see, is just a yellow lemon-tree... Im turning my head,
up and down, Im turning, turning, turning, turning, turning around, and all that I can
see, is just another lemon-tree

Poco a poco, aunque no conocan la cancin tanto como ellas, ya que pareca que les
recordaba algo especial, las dems se fueron animando y terminaron bailando todas
cogidas de la misma forma formando un crculo

Im sitting here
I miss the power
Id like to go out taking a shower
But theres a heavy cloud inside my head
I feel so tired
Put myself into bed
Caprichos del destino 38

Well, nothing ever happens, and I wonder

De nuevo cantaban algunos trozos que se saban todas juntas

Todas: Isolation, is not good for me, Isolation I dont want to, sit on the lemon tree

Im steppin around in the desert of joy


Baby anyhow Ill get another toy
And everything will happen and you wonder

Y otra vez ese estribillo las llevaba a cantar y dar saltitos todas juntas mientras Esther y
Maca se miraban y se sonrean felices

Todas: I wonder how, I wonder why, Yesterday you told me bout the blue blue sky, and
all that I can see, is just a another lemon-tree... Im turning my head, up and down, Im
turning, turning, turning, turning, turning around, and all that I can see, is just yellow
lemon-tree. And I wonder, wonder, I wonder how, I wonder why, yesterday you told me
bout the blue blue sky, and all that I can see... and all that I can see... and all that I can
see... Is just a yellow lemon tree

De nuevo sonaba una cancin desconocida para ellas. Algunas se dejaron caer sobre la
cama un poco cansadas por el baile, otra se servan bebidas para recuperarse y Esther se
sent junto a Natalia en el suelo, con la espalda pegada a la pared

El volumen del televisor no era muy alto, pero entre este y la charla de las dems,
podan hablar sin peligro de que nadie oyera su conversacin, pero an as, hablaron
muy bajo por si acaso

Natalia: Cuenta... qu est pasando?


E: No lo s Nat... (Neg con la cabeza gacha, mirando al suelo y luego la levant para
mirar de nuevo a su amiga) Mentira... si lo s... me gusta... me gusta mucho
Natalia: Ests segura de lo que haces?
E: Todava no he hecho nada... ya os he dicho que solo bamos a hablar
Natalia: Ya... pero a veces una cosa es lo que quiere uno que pase y otra muy diferente
es lo que pasa en realidad
E: (Un poco alterada) Pues no ha pasado nada... vale?
Natalia: Vale... no te enfades conmigo (Permanecieron en silencio unos segundos para
luego seguir hablando)
E: Perdona... no me enfado contigo... pero es que supongo que estoy un pelin
susceptible
Natalia: Yo solo intento ayudarte Esther
E: Lo s... y te lo agradezco... pero es que estoy hecha un lo... en realidad no s lo que
va a pasar
Natalia: Bueno... decidas lo que decidas... sabes que puedes contar conmigo
E: (Mir a su amiga y le sonri) Gracias

En el otro extremo de la habitacin Maca estaba de pie junto a Charo, Mara y Ana, y
aunque ellas hablaban animadamente, ella no participaba de dicha conversacin, estaba
como ausente, no saba ni de que estaban hablando, ya que sus pensamientos estaban
con esa enfermera que en ese momento la miraba y le sonrea
Caprichos del destino 39

Pensaba en todo lo que le haba dicho a Esther unos instantes antes, en esa decisin que
haba tomado y que saba que le iba a costar mantener ya que tenerla cerca la perturbaba
inmensamente. Apart un momento su mirada de la de ella y aspiro profundamente
dejando escapar luego un leve suspiro

M: Dios mo, no s si voy a poder resistir esto... espero estar haciendo lo correcto

[Have you ever really loved a woman (Bryan Adams).mp3] (PLAY)

Otra cancin empezaba y Maca dio un paso atrs para poder ver mejor el televisor, con
solo leer el ttulo de la cancin se le eriz la piel, y sin darse cuenta se vio absorta por la
letra de aquella cancin, como si la hubiesen escrito para ellas

To really love a woman


To understand her,
Youve got to know her deep inside

Busc de nuevo a Esther con la mirada, pero ella ahora hablaba con Natalia

Hear every thought,


See every dream,
And give her wings when she wants to fly,
Then when you find yourself lying helpless in her arms...
You know you really love a woman

En aquel momento, vindola sonrer, le pareci la mujer ms guapa que haba visto
nunca, y sonri ella tambin

When you love a woman,


You tell her that shes really wanted

No poda apartar la mirada de ella y deseo con todas sus fuerzas que ella tambin la
mirara

When you love a woman,


You tell her that shes the one

M: Esther... (Aquello ya era inevitable)

She needs somebody, to tell her that its gonna last forever
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?

M: Te quiero Esther

To really love a woman,


Let her hold you,
Till you know how she needs to be touched

Entonces Esther, como si hubiese odo sus pensamientos la mir


Caprichos del destino 40

Youve got to breathe her, really taste her,


Till you can feel her in your blood

Por su mirada supo que estaba escuchando la letra de esa cancin pensando en ella

When you can see your unborn children in her eyes...


You know you really love a woman

E: Nat, qu dice la letra de esta cancin?


Natalia: A ver (Escuch atentamente y le fue traduciendo)

When you love a woman,


You tell that shes really wanted

Natalia: Cuando amas a una mujer le dices que la necesitas

When you love a woman,


You tell her that shes the one

Natalia: Cuando amas a una mujer le dices que ella es la nica

She needs somebody, to tell her that youll always be together

Natalia: Porque necesita que alguien le diga que siempre vais a estar juntos

So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?

En ese momento se dio cuenta de que Esther ya no la escuchaba y viendo acercarse a


Maca se levant para dejarlas solas

Youve got to give her some faith,


Hold her tight, a little tenderness
Youve got to treat her rigth

Maca se sent a su lado y poniendo su mano sobre la de Esther entrelaz sus dedos

She will be there for you taking good care of you...


You really gotta love your woman, yeah...

M: Ests bien?
E: S... Y t?
M: Muy bien

Esther recost su cabeza en el hombro de Maca y la rodeo por la cintura

M: Ahora... maravillosamente bien

La rodeo con sus brazos y dej un tierno beso en su pelo, a lo que Esther le respondi
apretando ms con sus brazos para tenerla ms cerca de ella
Caprichos del destino 41

And when you find yourself lying helpless in her arms,


You know you really looooooooooooove a woman

When you love a woman,


You tell that shes really wanted

Alguna de sus amigas las miraban y sonrean

When you love a woman,


You tell her that shes the one

She needs somebody, to tell her that its gonna last forever
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?
So tell me have you ever really... really, really ever looooooved a woman?

Y con aquellas suaves notas de una guitarra terminaba la cancin dando paso a otra

Despus de un par de copas se dieron cuenta de que ya empezaba a ser algo tarde, as
que bajaron el volumen del televisor y ms tranquilamente se sentaron como pudieron,
sobre las camas, en las dos sillas que haba y el silln, incluso alguna en el suelo
apoyando los brazos en la cama, y siguieron hablando sin armar mucho jaleo

Mnica: Bueno, yo tengo una curiosidad... os conocisteis todas en la escuela de


enfermera?
Susana: Que va... Charo y Mara se conocen de toda la vida... son Zipi y Zape

Todas sus amigas rieron aunque a ellas no les hizo muchas gracia. Las llamaban as por
que, aunque no eran familia, se parecan mucho, exceptuando que una era rubia y la otra
morena, y siempre iban juntas a todas partes

Ana: As que Zipi y Zape?


Charo: Es que yo no s porque os contamos nada, eh?
Mara: Eso viene del colegio. All si que haba guasa con esto, como encima bamos
con uniforme
Charo: Tenemos una foto que tendramos que romperla si queremos que eso de Zipi y
Zape pase a la historia
Silvia: Yo quiero ver esa foto
Andrea: Y yo
Mara: De eso nada, esa foto no la ve nadie ms
Charo: Venga, otra. Esther y Nat se conocen del instituto
Susana: Y yo iba al mismo instituto que ellas, pero solo nos conocamos de vista
Silvia: Y las dems si ya nos conocimos despus... Y vosotras?
Ana: Pues Maca y yo si que nos conocemos de toda la vida
M: Nacimos en el mismo hospital
Natalia: Venga ya
Ana: Es verdad... nacimos en el mismo hospital... nuestros padres son amigos... fuimos
al mismo colegio
M: Prcticamente no nos separamos para nada hasta que empezamos la universidad
Caprichos del destino 42

Mara: En serio?
Ana: Que s
Gloria: Es verdad... creroslo
Ana: Y a la nia... (Seal a Gloria) la recogimos en la calle y la adoptamos
Gloria: O no... por dios
E: Cmo es eso?
M: Ana y yo bamos a un colegio de monjas bastante pijo
Ana: Pero dentro de todo aquel pijerio... aquellas monjitas eran buenas (Mir a Gloria
como pidindole permiso para seguir)
Gloria: Sigue, sigue... a mi no me importa
Ana: Y entre las... (Mir esta vez a Maca) doscientas?
M: S, ms o menos... unas doscientas seramos
Ana: Pues eso... entre las doscientas alumnas que haba en el colegio... tambin haba
algunas nias hurfanas
M: Pocas... pero las haba
Ana: Y una de ellas era Gloria
Gloria: Haba diecisis camas... y siempre estaban llenas... as que ramos diecisis
M: Y os podis imaginar como eran algunas de las niatas que haba en ese colegio con
ellas
Ana: Pero a nosotras nos respetaban ms... vamos... con Maca no haba quien se
metiera... la seorita Wilson... que era como la llamaban
Gloria: Fue buena idea aquello
M: S lo fue
Silvia: Qu pas?
Gloria: Pas Sor ngela... Sor ngela era un poco como nuestra madre... ella dorma
con nosotras... hacamos alguna salida con ella los fines de semana... y nos quera
mucho
M: Hubo un lo con una de las internas y una pija, asquerosa
Ana: Elena de Guzmn y Rodrguez-Moino... no se me olvidar ese nombre nunca
M: Haca toda clase de trastadas y se las apaaba para que culparan a alguna interna
Gloria: Hasta que Sor ngela tuvo una idea
M: Que adoptramos a las internas
Natalia: Hicieron que las pijas adoptarais a las nias que vivan all?
Ana: No... no legalmente... a ver... cogieron a las que ms serias y responsables
parecamos
M: Que yo todava no he podido averiguar que criterio siguieron para hacer eso
Gloria: Es verdad... porque mi perdicin fue unirme a vosotras
Ana: Bueno... pues eso... y... nos asignaban una nia a otras dos un poco ms mayores
que ella
M: ramos responsables de lo que hicieran... si nuestra pupila, como la llamaba Sor
ngela, haca una trastada, la responsabilidad era nuestra
Susana: Y as solucionaron el problema?
Ana: Que va... se form un lo increble... los padres se quejaron de que sus hijitas
pagaran por algo que haba hecho una de aquellas nias... y la cosa termin en apenas
unos meses
M: Pero nosotras ya le habamos cogido cario a la nia... y nos la quedamos
Gloria: No me adoptaron porque no tenan edad suficiente... sino seguro que lo habran
hecho
Ana: (Le dio un beso a Gloria, la cual estaba sentada a su lado) Ainssss, mi nia
M: Y hace tres aos adoptamos a Moni
Caprichos del destino 43

Mnica: Hay que joderse


M: Venga... en serio... nos conocimos en la facultad y... nos hemos hecho muy amigas
porque... digamos que frecuentamos los mismos ambientes
Silvia: A s?!!!
Mnica: S... algn problema?
Silvia: Ninguno... te lo aseguro

Siguieron hablando y en un momento dado Mara y Charo se apartaron un poco de las


dems y hablaban aparte. La mayora de ellas no dio importancia a aquel hecho, pero
Natalia vio algo extrao que no le gust, as que se acerc a hablar con ellas

Natalia: Os pasa algo?


Charo: Nos vamos a dormir (Se dieron la vuelta para despedirse de las dems) Buenas
noches
Mara: Buenas noches

Todas les dieron las buenas noches ms o menos a la vez aunque alguna se extrao de
su repentina marcha, Natalia ms que nadie, y sali con ellas al pasillo

Natalia: Aqu est pasando algo, verdad?


Charo: Pues s... la verdad
Natalia: Qu pasa?
Charo: Nos vamos a pasar toda la semana con estas?
Natalia: (Las mir un poco extraada) Cre que nos pareca bien a todas
Charo: Pues ya ves que no
Natalia: Y porque no habis dicho nada hasta ahora?
Charo: Pues... no s... pensamos que iba a ser solo hoy... pero ya he odo comentarios
de adonde vamos maana... y parece que tambin vamos con ellas
Natalia: Os caen mal?
Charo: No es por eso... es que... yo que s... Estamos aqu nosotras... y llegan estas y se
unen como si nos conociramos de toda la vida... no s
Natalia: Te recuerdo que fuimos nosotras las que nos pegamos a ellas... (Mir a Mara)
T no tienes nada que decir?... o le das la razn en todo, como siempre?
Mara: Es que la tiene
Charo: Encima pijas... ah dndoselas de guays
Natalia: (Sin saber porque, aquellas palabras llevaron un pensamiento a su cabeza) A ti
te pasa algo ms... porque hasta hace nada estabais encantadas de estar con ellas...
sultalo
Charo: Pero t has odo lo que ha dicho la ta esta?
Natalia: Lo del ambiente?
Charo: S... eso... y encima Esther ah... babeando
Natalia: Ah!!... ahora tambin te molesta Esther... claro... Pues que sepas que Esther
no est haciendo nada malo
Charo: Como se entere Rafa vas a ver t
Natalia: (Empezaba a levantar la voz) Cmo?... eh?... cmo se va a enterar?... se lo
vas a contar t?

Desde dentro de la habitacin a Silvia le pareci que all fuera estaba pasando algo, as
que se acerc a la puerta, pero no sali al pasillo, simplemente se limit a quedarse all
y escuchar
Caprichos del destino 44

Natalia: (Levant la voz todava ms) Maana coges tu puetera gua de Londres y os
vais t y tu siamesa a ver Londres solitas... porque lo que es nosotras nos vamos con
ellas
Charo: Eso... a ver si acabis todas igual
Natalia: Te ests pasando
Charo: Claro que... ahora que lo pienso... esa fijacin que tienes t con Esther... igual es
que hay algo ah
Natalia: (La cogi de la blusa) Pero... como se pude ser tan hija de puta

En ese momento Silvia pens que haba llegado el momento de intervenir y saliendo al
pasillo separ a Natalia de Charo

Silvia: Eiii, eiii, eiii!!!... qu est pasando aqu?... tranquila Nat... no vale la pena
ponerse as
Charo: Otra que tal... ah todo el da con la Mnica esta
Silvia: Hazte un favor y lrgate... porque como me altere yo si que la llevas clara
Charo: S... mejor nos vamos... no se nos vaya a pegar algo

Se fueron hacia su habitacin y Silvia y Natalia se quedaron mirndolas hasta que


vieron como entraban en esta, entonces Silvia mir a su amiga y le sonri

Silvia: Gracias
Natalia: Por?
Silvia: No s... por ser mi amiga
Natalia: Es un placer ser tu amiga

Se dieron un pequeo abrazo, entraron de nuevo a la habitacin, y aunque en una


versin bastante ms suave que la real, intentaron relatarles a las dems lo que haba
pasado

Al da siguiente, como era de esperar, se levantaron ms tarde de lo habitual, por lo que


salan del hotel alrededor de las once. Al principio estaban un poco serias por lo
ocurrido la noche anterior, pero poco a poco, conforme fue avanzando la maana, se
fueron animando y se olvidaron un poco de ellas

Ese da haban decidido ir al Museo Madame Tussauds y al Planetario, donde estaban


seguras de que pasaran un da de lo ms entretenido, as que cogieron el metro y
bajaron a solo dos estaciones del hotel, en Baker street. Cuando se acercaron a comprar
las entradas las informaron de que no cerraban al medioda, lo que les pareci perfecto
dada la hora. Ya tendran tiempo de comer a la salida

La manera ms rpida de entrar era comprar una entrada que inclua la visita a los dos
sitios, se entraba primero al planetario y luego, por una puerta interior, se pasaba al
museo sin necesidad de esperar en la cola que muchos de los das era bastante larga

Las demostraciones en la bveda del planetario no duraban mucho tiempo, apenas unos
veinte minutos, luego una visita por los objetos all expuestos y poco ms, no era gran
cosa, y ese fue el comentario general entre ellas
Caprichos del destino 45

Luego ya pasaron al Madame Tussauds. Aquel museo era visitado por ms de dos
millones y medio de personas al ao, y la verdad es que estaba claro porque. No era una
visita muy cultural, pero s de lo ms entretenida. Algunas de las figuras de cera all
expuestas parecan reales

Dentro del museo haba varias secciones, personajes de ficcin, mticos, alguno tan
conocido como Jack el destripador, histricos, como Shakespeare, otros ms actuales,
todos dispuestos en las diferentes salas. Haba una zona que transportaba al Londres de
siglos atrs, lgubre, insalubre, miserioso, tan ttrico que daba un poco de miedo pasar
por all

Las chicas lo estaban pasando bien, las bromas no faltaban y al pasar por aquella zona
tan oscura, Esther se cogi de la camiseta de Maca e iba como escondida detrs de ella.
Cuando esta se dio cuenta se dio la vuelta y se qued mirndola

M: Tienes miedo?
E: No es que tenga miedo... es que parece tan real que me da la sensacin que el
destripador ese va a salir de detrs de una esquina en cualquier instante
M: O sea... que tienes miedo
E: Bueno s... un poco
M: Pero si son muecos de cera Esther
E: No me lo recuerdes... encima el miedo que pase con la pelcula del museo de cera
M: Pero... (Le cogi la cara son ambas manos) en serio tienes miedo?

Un miedo horrible tena Esther en aquel instante, pero no por los muecos de cera, ni
por aquella representacin tan real de la historia de Londres, ni siquiera por los efectos
de sonido que se oan de fondo, sino por las miles de sensaciones que se apoderaban de
su cuerpo cada vez que su piel entraba en contacto con la de ella

Permaneci all inmvil, mirndola, y no fue capaz de decir nada en ese instante, pero
por el temblor de sus ojos Maca entendi que ese miedo exista, y sin pararse a pensar si
era por una cosa o por otra la cogi de la mano y salieron de aquella zona rpidamente

La zona en la que se encontraban ahora era bastante ms alegre, ms animada, con


montones de personajes famoso por varios motivos, y al llegar all se volvieron a
detener

M: Ya ests mejor?... no s... igual es que te ha impresionado un poco todo eso


E: No... ya est... es que... necesitaba salir de all ya... gracias
M: No hay de que
E: Y las chicas?
M: Creo que todava siguen all dentro... si quieres las esperamos aqu
E: Vale

Aquel miedo repentino que haba visto reflejado en sus ojos la llen de ternura y ese fue
uno de los momentos, uno de los muchos que tendran esos das, en los que le cost un
gran esfuerzo no abalanzarse sobre ella y llenarla de besos, pero se lo haba prometido,
le iba a dar tiempo, no la iba a atosigar, as que se conform con dejar una suave caricia
Caprichos del destino 46

en su mejilla, que aunque ella no lo not, a Esther la llev a estremecerse


completamente

Unos minutos despus sus amigas se unan a ellas y siguieron con la visita al museo. Se
hicieron unas cuantas fotos con algunos de los personajes ms populares y se
entretuvieron un poco ms de lo normal en la imagen de Lady Di

Silvia: Pero miradla... si parece que es ella de verdad


Ana: Es increble... pero un poco pequeita, no?
Susana: Igual es que es as
Mnica: (Mirando el folleto del museo) Aqu pone que las figuras son en tamao real
Ana: Pues entonces es que es ms bajita de lo que parece en la tele
Andrea: Venga... quin quiere una foto con Lady Di?
Silvia: Yo
Mnica: Y yo

Un poco ms adelante estaban los Beatles sentados en un sof, y de nuevo se entretenan


ms de la cuenta con las fotos. La verdad es que en aquella sala todos los personajes
eran sobradamente conocidos para los visitantes del museo, y la precisin con la que
estaban hechas las figuras era tal, que no dejaba indiferente a nadie

A media tarde salan del museo y poco a poco fueron paseando hasta encontrar un sitio
donde comer algo. Luego regresaron al metro y en apenas unos minutos llegaban a
Picadilly Circus. Al salir de la boca del metro ms de una se qued con la boca abierta

Silvia: Uauuuu!!!... esto es Londres


Mnica: Es extrao, verdad?... hasta que no ves las cosas as ms conocidas no
terminas de creer donde ests
Andrea: Tenemos que venir a ver esto de noche
Ana: Si queris, de regreso al hotel volvemos a pasar por aqu

Andaban despacio mirando a su alrededor sin perder detalle y al llegar al lado de la gran
fuente se pararon un instante. Maca se acerc a Esther y le seal la estatua que la
culminaba

M: Mira Esther... sabes quien es?


E: No tengo ni idea... pero seguro que t s
M: Es Eros... el dios del amor

Se miraron apenas unos segundos hasta ser interrumpidas por sus amigas que las
avisaron de que ya se iban. Siguieron andando hasta llegar a Trafalgar Square y all
contemplaron la gran columna que daba pie a la estatua del almirante Nelson

E: Este si s quien es... el almirante Nelson... el de la batalla de Trafalgar


Andrea: Es curiosa la historia... dependiendo de quien la cuente...
Natalia: Es verdad... este to es un hroe para los ingleses
M: Sin embargo para los espaoles es el que derrot a la armada invencible
E: No sera tan invencible si la derrotaron (Todas rieron con su comentario)
M: Eso tambin es verdad
Caprichos del destino 47

Subieron por la escalinata de la National Gallery y desde all arriba, apoyada en una
columna y sealando emocionada, Esther exclam cual Rodrigo de Triana encaramado
en el mstil de la pinta al descubrir Amrica...

E: Es el Big Ben

Todas miraron hacia donde ella sealaba menos Maca, que prefiri contemplar la cara
de ilusin con la que Esther les indicaba a sus amigas aquel descubrimiento. Aquellas
pequeas cosas, que la hacan parecer tan infantil a veces, le encantaban, as que, sin
poder evitarlo, se acerc a ella, la rodeo por la cintura y dej un beso en su mejilla

M: Si quieres... vamos a verlo de cerca


E: (Se gir un poco para mirarla de cara y le sonri) Claro que quiero
M: Pues vamos... Venga chicas... vamos a ver el Big Ben

Siguieron su camino por la calle que las llevaba hasta el parlamento y al pasar por una
de las tpicas cabinas de telfono inglesas se detuvieron a hacerse unas fotos. Hasta ese
momento no haban visto tantas cabinas rojas, ni los tpicos autobuses de dos pisos, ni
todas esas cosas que tanto conocemos de Londres

Poco a poco llegaron all y antes de que la proximidad fuera tal que la famosa torre del
reloj no cupiera en la foto, hicieron unas cuantas en todas las poses posibles, incluso le
pidieron a un transente que les hiciera una a todas juntas en la que se vea el reloj sobre
sus cabezas

Despus de contemplar la torre desde varias perspectivas se dirigieron hacia el


Buckingham Palace, donde se detuvieron tambin a ver el monumento en memoria de la
reina Victoria para luego ir a dar un paseo por el maravilloso Saint James Park hasta
Hyde park Corner

Auque era ms habitual encontrar alguno de los charlatanes que se ponan all en
domingo, la verdad es que siempre haba algn espontneo que aprovechaba la mnima
ocasin para empezar su discurso reuniendo as a bastantes de los viandantes que por
all pasaban, y aquellos resultaban personajes bastante curiosos

Ahora andaban por una amplia calle con bastante trfico y en un momento dado, como
si se hubieran puesto de acuerdo todas, se pararon y se quedaron mirando un gran
edificio al otro lado de la calle. Entonces se miraron entre ellas y sonrieron mientras
algunas exclamaron, Harrods!!!, y sin pensarlo entraron en los grandes almacenes

El interior era sorprendente, todo tan bien ordenado, esos techos altos decorados como
si de un palacio se tratara, con esas majestuosas lmparas... Centrar la vista en algo en
concreto resultaba prcticamente imposible, haba tantos sitios a donde mirar que los
ojos no daban abasto

Pasaron por una seccin en la qua haba toda clase se souvenirs representando
cualquiera de las cosas que hasta ese momento haban visto y en todos los tamaos.
Esther se detuvo delante de unas cajitas con forma de cabina de telfonos que estaban
llenas de caramelos de toffee y pens que ese sera el regalo perfecto para su madre ya
que era tan golosa como ella
Caprichos del destino 48

E: Mira Nat... verdad que le gustar a mi madre?


Natalia: Conocindola... seguro
M: Le vas a llevar caramelos a tu madre?
E: Le lleve lo que le lleve, le va a hacer mucha ilusin... pero yo s que esto le gustar
ms... y lo pondr en un sitio bien visible... ah... en el mueble del saln
Natalia: Seguro... para cuando alguien lo vea poder presumir de que se lo trajo su hija
de Londres
E: Eso seguro... (Se qued al lado de Maca mientras Natalia se alejaba un poco de ellas
al seguir mirando por all) le vas a llevar t algo a tu madre?
M: Mi madre ha estado varias veces en Londres Esther... no sabra que llevarle... una
cosa de estas de recuerdo... como que no tiene mucho sentido... ella ha estado aqu... lo
ha visto en vivo y en directo... y otra cosa as como... un perfume o algo... no s... con
mi madre es difcil acertar
E: Pero lo importante es el detalle
M: Con mi madre no... a ella no le va a hacer ilusin el simple hecho de que estando de
vacaciones me haya acordado de ella... me lo tengo que currar para acertar... y ni an as
E: Que pena (Puso la mano en su mejilla y se la acariciaba con el dedo pulgar mientras
le sonrea)
M: Ya me da igual... poco a poco se ha ido ganando mi indiferencia

En ese momento sus amigas se reunan de nuevo con ellas para darles prisas pues se
haca tarde y Harrods iba a cerrar, as que Esther se fue a la caja a pagar el regalo
elegido para su madre y se encontr con ellas en la entrada

Despus de coger el metro en Knightsbridge fueron de nuevo hasta Picadilly, como ya


haban comentado, y esta vez si, en la oscuridad de la noche y con todos aquellos
anuncios luminosos, la vista de Picadilly Circus era impresionante

Ana: Bueno... y ahora a donde vamos?


Mnica: Vaya pregunta... trae (Le quit el plano que llevaba en las manos y lo analiz
bien) Estamos aqu... (Seal un punto en dicho mapa) es de noche... y esto es Londres
nia... nos vamos a dar una vuelta por el Soho
Andrea: El soho?... Por ah est el barrio chino
Mnica: El barrio chino y la mayora de los locales de ambiente de Londres
Natalia: Pretendes ir a un bar de ambiente?
M: No le hagas caso... vamos al soho si queremos ir todas... y podemos ir solo a dar una
vuelta

Se quedaron todas en silencio unos segundos sin saber que decir hasta que Silvia, que
pareca la ms decidida a ir de las chicas de Madrid, dijo algo

Silvia: Yo quiero ir... por supuesto que quiero ir


Susana: Debe de ser curioso ver ese barrio
E: Yo tambin quiero verlo
Natalia: Pues si nadie esta en contra... al soho
Mnica: Si seora... as se habla... al soho

Y as se adentraron en un barrio de calles ms estrechas, montones de tiendas por todos


lados, pubs, restaurantes, cafs... todo el barrio en si era un negocio. No tardaron en
Caprichos del destino 49

advertir lo habitual que all resultaba ver parejas gays paseando cogidas de la mano, o
simplemente sentados en una terraza tomando algo en actitud bastante cariosa

No conocan el nombre de los locales, pero fijndose un poco en la gente que entraba y
sala se poda deducir ms o menos en cada sitio que ambiente haba, as que al llegar a
uno en el que solo parecan entrar mujeres, Mnica no se pudo contener

Mnica: Tenemos que entrar a tomar algo... porfi, porfi, porfi. (Suplicaba uniendo las
manos delante de su cara)
Natalia: (Mir a sus amigas) Queris entrar?
Andrea: Una vez aqu... entramos... no?
M: No pasa nada... no se comen a nadie en estos locales
Mnica: Joooooo... yo quiero entrar
Susana: (Cogi a Andrea de la mano y empez a andar hacia la puerta del local) T
quieres entrar cario? (Dijo un poco en plan cachondo) Pues para adentro

Y aunque unas iban ms decididas que otras, terminaron por entrar todas. El local no
estaba muy concurrido, posiblemente era pronto, y varias miradas se dirigieron a ellas
examinndolas de arriba abajo, ya que posiblemente se les notaba por su cara de susto?
que para la mayora de ellas era la primera vez que entraban en un local de aquel estilo

Pidieron unas pintas y despus de dar un par de sorbos ya consiguieron relajarse un


poco tras haber comprobado que aquel lugar no era muy diferente de otros, la nica
diferencia era que all solo haba mujeres, pero por lo dems era un pub normal y
corriente

Despus de unos minutos all, alguien se acerc a ellas y se sent al lado de Esther. Ella
mir a aquella chica un poco sorprendida, sus amigas ponan cara de circunstancias y
Maca sonrea esperando a ver que pasaba y cual sera la reaccin de ella. En vez de ir en
su ayuda, se separaron de ellas un par de metros y se limitaron a observar
disimuladamente

Chica: Hi
E: (Comenzaba a ponerse nerviosa y no saba ni que decir) Hi
Natalia: (No poda aguantar la risa, se dio media vuelta y le susurr a Silvia al odo)
Menudo xito tiene la nia
Silvia: Yo no s como lo hace
Chica: Are you tourists?
E: Yes... spanish
Chica: Oohhh!!... You are spanish!! ... My grandmother is from Asturias... Gijn...
yo.. habla.. poco.. espaol
E: Ya veo... ya (Se gir un momento, como pidiendo ayuda, pero pareca que lo estaban
pasando muy bien con aquello, as que nadie haca nada, al menos, de momento) Yo no
hablo ingles... nothing
Chica: Oh my god!!... Mmmm... (Pensaba) Your friends...
E: Mis amigas... s
Chica: (Mir el vaso de Esther casi vaco) Quieres ... beer?
E: No... gracias... con esta me apao
Chica: Apao?
E: Suficiente... no quiero ms
Caprichos del destino 50

En aquel momento mir a Maca y le suplic con la mirada que la ayudara, que ya haba
tenido bastante, y aunque sin intenciones de aprovecharse de la situacin, se acerc a
ella y rodendola por la cintura dej un suave beso en su cuello que la llev a
estremecerse y luego le susurr al odo

M: Necesitas ayuda?
E: (La mir y le habl tambin al odo) Haz algo... por favor...
M: Pero...

Se separ un poco para mirarla y esper a ver que decida, pero en ese momento la chica
se levant y se alej de ellas, pareca que ya le haba quedado claro que no tena nada
que hacer

M: Ya se ha ido... ya no necesitas que yo haga nada (Se apart de ella y se fue hacia la
calle)

En aquel momento Esther se sinti mal, mal por haberla utilizado en ese momento, mal
por lo que le estaba haciendo pasar y mal por lo que estaba sintiendo

Esther se qued mirando hacia la puerta sin saber si ir en su busca o no. Las dems la
miraban como esperando a que hiciera algo, pero debido a su falta de reaccin, en un
momento que su mirada se cruz con la de Ana, esta neg con la cabeza intentando
decirle que lo que estaba haciendo no estaba nada bien y luego sali en busca de Maca

Natalia se acerc a Esther y le pareci que la expresin de su amiga en ese momento era
de absoluto pnico, estaba convencida de que lo deba de estar pasando realmente mal y
que la batalla que estara librando en su interior deba de ser terrible. La cogi por los
hombros y la mir fijamente

Natalia: Ests bien?


E: No... no lo estoy
Natalia: Esther... no puedes seguir jugando con ella... o ests o no ests... pero como
sigas as solo vas a conseguir hacerle dao
E: No s que hacer
Natalia: Pues es muy sencillo... t quieres estar con ella?
E: No es tan fcil... y lo sabes
Natalia: Por qu?... por Rafa?... (Esther baj la mirada al suelo al or su nombre)
Qu vas a hacer cuando volvamos a casa?... vas a seguir con l?
E: (De nuevo la miraba) No creo
Natalia: Pues si le vas a dejar por ella... est claro lo que quieres
E: Lo ves todo muy fcil... (Levant un poco la voz de manera que las dems tambin la
escuchaban) desde fuera lo veis todo muy fcil... pues no lo es
Silvia: (Se acerc a ella y le cogi una mano) Esther... tranquilzate... ya sabemos que
no es fcil... pero no lo es para nadie
E: Es que... no lo entendis
Natalia: Qu es lo que no entendemos?
E: Cuando esa chica se ha puesto a hablar conmigo... no s... ha sido muy raro... me he
dado cuenta de que me va a costar mucho aceptar esto... no tenis idea la de cosas que
se me han pasado por la cabeza
Caprichos del destino 51

Silvia: Pero...
E: Es muy raro... ya os lo he dicho... pero no puedo evitar sentirme as
Natalia: Te asusta que Maca sea una mujer
Silvia: La situacin es complicada... pero tienes que hablar con ella Esther... cuntaselo
todo... no temas hacerle dao... seguramente ella tambin pas por esto... y te va a
entender mejor de lo que t piensas
Natalia: Claro... Silvia tiene razn... habla con ella... cuntale lo que piensas... hblale
de tus miedos
E: No quiero estropearlo
Silvia: Por eso precisamente tienes que hablar con ella

Mientras, en la calle, Ana intentaba hablar con una Maca bastante nerviosa que no
dejaba de andar por la calle arriba y abajo mientras negaba con la cabeza

Ana: Maca... Maca... haz el favor de parar ya Maca


M: No puedo Ana... no puedo ms... no puedo ms... qu me ha hecho esta nia?
Ana: Maca... cario... ya vale
M: (Se qued parada delante de ella mirndola) Por qu me tienen que pasar a m estas
cosas?... eh?!!!... por qu?... yo no me poda enamorar como todo el mundo?...
conocer a alguien poco a poco e ir enamorndome de la misma manera... no... tena que
ser as... a lo bestia... de esta manera tan... Gggrrrrrrrrr!!!
Ana: A m me parece preciosa la manera de la que te has enamorado de ella
M: Y lo sera... si ella sintiera lo mismo que yo
Ana: Y como sabes que no siente lo mismo que t?
M: Puede ser que lo sienta... pero no de la misma manera
Ana: Venga ya Maca... debe de estar hecha un lo... ibas por buen camino con ella...
tienes que tener paciencia... darle tiempo
M: Si lo intento... te juro que lo intento... pero es que cuando la tengo cerca... me muero
por besarla... por decirle tantas cosas
Ana: Y llegar... eso llegar... pero no la asustes... t ya sabes lo que es esto
M: Claro que lo s joder... pero me aterra... me aterra pensar que regresemos a casa y no
quiera verme ms... no lo soportara... ya no

Mir hacia la puerta del local y vio como Esther sala y se acercaba a ellas. Ana vio
cambiar la expresin de su cara, sigui su mirada para ver el motivo y viendo a Esther
acercarse le cogi la mano a Maca un instante, le sonri y regres al local dejndolas
solas

Esther se detuvo a escasos dos metros de ella y se qued quieta, sin decir nada, con la
mirada baja. Pasados unos segundos Maca dio un par de pasos adelante y baj un poco
la cabeza buscando sus ojos

M: Hola
E: Lo siento
M: No pasa nada... es solo que...
E: Me he pasado
M: No... que va... puede que me haya pasado yo... pero t no... para nada
E: Tenemos que hablar
M: Vale... quieres que demos un paseo?
Caprichos del destino 52

E: Si quieres... les he dicho que ya bamos al hotel por nuestra cuenta


M: Me parece perfecto
E: Vamos?
M: Claro

Los primeros cinco minutos transcurrieron prcticamente en silencio, se limitaban a


andar en direccin al hotel pero sin ningn tipo de prisa. Pasaron por un restaurante que
tena una terraza bastante tranquila y Maca se detuvo haciendo as que ella tambin se
detuviera

M: Quieres tomar algo?... digo yo que... ya es tarde... podramos comer algo... te invito
E: No es necesario que me invites
M: Venga... no seas tonta... quiero invitarte
E: Est bien... pero no tengo mucho hambre

Se sentaron y pidieron unos refrescos y algo sencillo para picar. En un principio estaban
sentadas una enfrente de la otra, pero Maca acerc su silla a la de ella para poder hablar
ms tranquilamente

M: Bueno... quien empieza?


E: Maca yo... esto... me va a costar mucho de aceptar... pero te juro que voy a poner
todo mi empeo en ello
M: Ya hablamos de esto ayer Esther... pero creo que ni t tienes las cosas claras... ni yo
tengo mucha paciencia... As que... si no queremos que pase nada de momento... vamos
a tener que poner un poco de distancia entre nosotras... si te acercas mucho a m... me
abrazas... me insinas que te bese para deshacerte de una ta que intenta ligar contigo...
esto no puede ser Esther... porque el da que te bese ya no voy a poder parar... as que
ser mejor que de momento dejemos las cosas como estn... si t necesitas tiempo para
pensar... yo te lo voy a dar... pero por favor... no me tortures
E: Lo siento... no era mi intencin
M: Si seguramente no es culpa tuya... yo no digo que lo hagas intencionadamente...
pero lo haces... y a m me ests volviendo loca
E: (Le sonri con ternura) Estamos empatadas... no te creas... a m tambin me afecta en
sobremanera tenerte cerca... y tengo claro que como t... el da que te bese no voy a
poder parar... pero no quiero lamentar nada... as que te voy a tener que dar la razn...
vamos a tener que mantener una distancia... al menos de momento
M: Y como lo vamos a hacer?
E: No lo s
M: No quiero pensar en pasar estos das sin ti (Puso las manos sobre la que Esther tena
apoyada en la mesa)
E: Ni yo... vamos... ni se me ocurre (Puso la otra mano sobre las suyas)
M: Y si estamos juntas... siempre acaban dndose estas situaciones (Sin darse apenas
cuenta se iba acercando ms a ella)
E: Ya... parece inevitable (Sin querer haca lo mismo que ella)
M: Vamos a tener que hacer un esfuerzo las dos (Sus cuerpos eran imanes que se atraan
poco a poco)
E: Y controlar nuestros impulsos (Solo unos centmetros las separaban)
M: Pensar las cosas dos veces antes de hacerlas (Segua disminuyendo la distancia sin
darse cuenta)
E: Analizar bien las consecuencias (Sus labios ya casi se rozaban)
Caprichos del destino 53

M: No podemos dejarnos llevar

Y si poco control tenan sobre sus cuerpos, sentir el aliento de la otra en sus bocas
consigui que la locura se adueara de ellas por completo. Maca humedeci ligeramente
sus labios, pues el calor que les proporcionaban la proximidad de los de ella los estaba
resecando por momentos, y sin dejar de mirarlos sinti como su ritmo cardaco se
aceleraba de una manera que comenzaba a ser peligrosa

Lade un poco la cabeza, entreabri los labios y acercndose ms a ella atrap los suyos
de manera suave, lenta, llenndose de cada una de las sensaciones que ahora se
adueaba de todo su ser, sintindose morir en ese momento en la dulzura de su boca,
moviendo los labios con tal lentitud, que era casi imperceptible tal movimiento

Deseo alargar el mximo posible aquel instante, soando con poder permanecer all el
resto de su vida, pero consciente por un momento de lo que haba hecho, se separ por
fin de ella, de la misma forma que la haba besado, sin prisas, esperando a que sus labios
se despegaran totalmente para mirarla y observar su reaccin

Esper pacientemente unos segundos a que ella dijera algo, pero las palabras no
llegaban, ni un solo movimiento, ni la ms mnima expresin en su cara, ni siquiera en
sus ojos pudo adivinar que haba significado aquel beso para ella

Y cuando ya estaba empezando a desesperarse, una leve sonrisa se fue dibujando en el


rostro de Esther provocando as que otra apareciera en su boca. Se miraron durante unos
segundos y luego Maca, inclinando un poco su cabeza, junt su frente a la de ella

M: Acabo de firmar mi sentencia de muerte... ya no voy a poder vivir sin tus labios

Por un momento se haban olvidado de todo... de todos... y se haban dejado llevar por
ese deseo que se estaba adueando de ellas de manera irrefrenable, pero de nuevo la
razn hizo acto de presencia, se separaron un poco y se miraron mientras sus sonrisas se
iban borrando poco a poco

E: No tenemos remedio
M: Qu vamos a hacer?
E: No lo s... es que no lo s
M: Yo hago lo que t me digas cario
E: No hagas eso por favor
M: El qu?
E: Llamarme cario
M: Perdona... no me he dado cuenta... me ha salido as... pero si te molesta...
E: No es que me moleste... es que...
M: l te llama as
E: S... y lo que menos me apetece ahora es que nada me lo recuerde
M: Vale

Permanecieron en silencio unos segundos y Maca decidi que fuera ella la que hablar
cuando quisiera, cosa que no tard en pasar

E: Crees que si nos lo proponemos de verdad vamos a conseguir controlarnos?


Caprichos del destino 54

M: Puede... pero a m me ayudara mucho tener un aliciente


E: Un aliciente?
M: S... saber que este sacrificio va a tener su recompensa
E: Qu me ests pidiendo?
M: Que me dejes claro lo que va a pasar... necesito saberlo... esto es un sin vivir
E: Lo que quieres or es que en cuanto llegue a casa voy a romper con l?
M: (De nuevo sonrea) S
E: Y que seguramente me voy a pulir el sueldo hablando contigo por telfono?
M: Eso es
E: Y que espero que nos veamos siempre que nos sea posible?
M: Exacto
E: Pues s... todo eso es lo que espero que pase al regresar a casa
M: De acuerdo... ya me merece la pena
E: Esto est empezando a ser una especie de reto personal... no?
M: No se me haba ocurrido mirarlo de esa forma... pero puede que s... te voy a
demostrar que puedo hacerlo
E: Tenemos que demostrarnos que podemos hacerlo
M: Trabajas?
E: Qu?!!!... A que viene eso ahora?
M: Estaba pensando en lo que me has dicho de pulirte el sueldo
E: Aaahhhh!!!... ya... empiezo el da uno... en el hospital donde he hecho las prcticas
M: Estupendo
E: Es un contrato de un ao pero... parece que estn contentos conmigo... as que... yo
creo que tengo posibilidades de quedarme all
M: Que bien... no?
E: S... vaya... para m sera perfecto... me llevo muy bien con la gente
M: Que curioso
E: Qu me lleve bien con la gente?
M: No... ahora pensaba que casi no nos conocemos
E: Pues ahora te toca a ti
M: Pregunta
E: De verdad eres tan pija?
M: Soy de un pijo que da asco... para que lo vamos a negar
E: Cmo de pija?... porque a mi no me lo pareces tanto
M: Te suena mi apellido?... Wilson
E: Wilson... (Se par a pensar unos segundos antes de responder) Me suena a nombre de
cognac
M: Bingo
E: No!!
M: S
E: Eres una Wilson de los del cognac?
M: Efectivamente... mi familia es la propietaria de las bodegas Wilson
E: Hay que joderse
M: Qu?!!!
E: Nada... que tienes razn
M: En que?
E: En las dos cosas... en que casi no nos conocemos... y en que debes de ser de un pijo
que da asco
Caprichos del destino 55

El tiempo pasaba rpidamente gracias a la agradable charla en la que seguan


enfrascadas, aunque ellas no se haban dado cuenta de la hora que era ya. Despus de
haber permanecido en aquella terraza ms de una hora se haban levantado y haban
seguido paseando por las calles de Londres

Afortunadamente el sentido de la orientacin de Maca era bastante mejor que el de


Esther, y poco a poco estaban llegando a su destino. Cuando Esther reconoci la calle y
distingui el hotel a lo lejos no pudo evitar alegrarse, en ms de un momento de ese
paseo haba pensado que podan estar perdidas, aunque tampoco le hubiese importado
mucho perderse con ella

E: Ya estamos llegando
M: S... ya queda poco
E: Sabes a donde vamos maana?
M: He odo algo de ir hacia la zona de la torre de Londres y el puente de la torre
E: Despus del Big Ben es lo que ms conoca de Londres... el puente
M: S... bueno... supongo que son dos de las imgenes que ms asocia la gente con
Londres
E: Yo... a partir de ahora... cuando piense en Londres... lo voy a asociar a ti (Maca le
sonri y le dio un beso en la mejilla)

Haban llegado a la puerta del hotel y las dos se detuvieron all un instante

M: T crees que ya habrn llegado?


E: No s... probablemente s... es muy tarde
M: Ya
E: Por qu lo decas?
M: Por tomarnos algo en tu habitacin... de la bebida que queda de ayer
E: Igual han pensado lo mismo y estn all
M: Si es as... podemos ir a mi habitacin... all no habr nadie
E: Maca...
M: No... no me malinterpretes... solo quiero seguir hablando contigo... me quedan
tantas cosas por saber de ti
E: Mira... vamos a subir y... ya veremos

Subieron hasta su habitacin y al acercarse a la puerta escucharon unas risas que les
confirmaron que efectivamente sus amigas estaban all. Se detuvieron delante de la
puerta y Maca miraba a Esther esperando una respuesta a su propuesta

En ese momento unos pasos acercndose por el pasillo consiguieron que miraran hacia
donde provenan dichos pasos y vieron a Charo y Mara entrar en su habitacin sin
decirles nada, aunque evidentemente las haba visto, las ignoraron por completo, hecho
que entristeci un poco a Esther

E: Espero que no haya mucha gente as


M: Por desgracia la hay... pero cada vez menos
E: Bastante difcil es esto como para que las amigas te den la espalda
M: Si te dan la espalda es que no son tus amigas Esther
E: Eso tambin es verdad... pero duele
M: Bueno... qu hacemos?
Caprichos del destino 56

E: Yo todava no quiero dormir


M: Ni yo... Voy a abrir la puerta para ver si est Mnica... quieres?
E: Vale

Maca abri la puerta de su habitacin y comprob que efectivamente estaba vaca. Le


hizo un gesto a Esther con la mano para que entrara y ella, una vez dentro, cerr la
puerta con sumo cuidado para no ser odas desde la habitacin de enfrente

Maca se quit los zapatos y se dej caer tumbada sobre la cama, luego dio unos
golpecitos a su lado para indicarle a Esther que hiciera lo mismo y ella no se lo pens
dos veces, se quit los zapatos y se tumb a su lado, pero a una distancia prudencial

Entonces Maca se puso de lado, con el codo apoyado en la almohada y la cabeza


recostada en su mano, movimiento que imit Esther quedando as las dos de cara a poco
ms de medio metro de distancia

M: Como me duelen las piernas de tanto andar


E: Hoy nos hemos pasado
M: Nos faltaba esta caminata que hemos hecho hasta aqu
E: S... nos hemos paseado medio Londres

Las dos sonrean un tanto nerviosas y saban que aquel tema del que hablaban era fruto
de los propios nervios. Eran conscientes de que la situacin tena peligro, las dos solas
en aquella habitacin, todo lo que haban hablado se poda esfumar en un segundo si no
conseguan controlarse, pero Maca estaba decidida, lo iba a conseguir, quera
demostrarle que era capaz de cualquier cosa por ella, y que si Esther quera esperar, ella
esperara

Por un momento sinti que si segua mirndola as no iba a poder controlarse y de


nuevo se tumb boca arriba mirando esta vez al techo mientras intentaba pensar en otras
cosas, concentrase en algo que alejara de su cabeza todos los pensamientos que la
perturbaban al tenerla a su lado

Pens en su casa, en su tierra, sus caballos, en como le gustara llevarse a Esther all con
ella y ensearle todo aquello, compartir con ella todas las cosas que hasta ese momento
haban sido su vida, y mientras pensaba en todo eso se dio cuenta de que ya no era
capaz de pensar en nada sin que ella apareciera en sus pensamientos

M: Me llamaras el lunes?
E: Y el martes... y el mircoles... y el jueves...
M: Me vas a dar tu nmero para que te pueda llamar yo?... (Gir un poco la cabeza
para mirarla y le sonri) al menos hasta que empieces a trabajar y te paguen ese sueldo
que te vas a pulir hablando conmigo
E: Tenemos un trato... recuerdas?
M: Ya... pero eso fue un impulso
E: Pues ahora te aguantas
M: No me vas a dar tu nmero... (Esther negaba con la cabeza mientras le sonrea) eres
mala
E: No lo sabes t bien
M: (Se acerc a ella y empez a hacerle cosquillas) Me lo vas a dar?
Caprichos del destino 57

E: No... jajajaja... (Se revolva sobre la cama por las cosquillas) yo decido... jajajaja... t
lo dijiste
M: (De repente ces su tortura y la mir muy seriamente) Eres preciosa Esther

De nuevo se miraban sin poder decir nada, sus respiraciones se aceleraban, sus miradas
se centraban ahora en los labios de la otra, pero Maca no estaba dispuesta a dejarse
vencer, le haba prometido a Esther que se controlara, y lo iba a conseguir, por mucho
esfuerzo que para ella supusiera

As que aspir profundamente, recost la cabeza en su pecho y la abraz intentando de


esta manera saciar las ganas de ella que tena en aquel instante mientras Esther le
acariciaba el pelo intentando transmitirle una tranquilidad que ella tampoco posea en
ese instante

Poco a poco y as, abrazadas la una a la otra, presas del cansancio acumulado durante
todo el da, se fueron quedando dormidas. Unos minutos despus alguien abra la puerta
de la habitacin sin ni siquiera pensar que all poda haber alguien, pero lo haba, y
cuando las vio no pudo evitar sonrer ante tal estampa

Con mucho cuidado de no hacer ruido, retrocedi sobre sus pasos hasta la habitacin
donde haba dejado a las dems y llam a la puerta. En apenas unos segundos Silvia le
abra

Silvia: Has cambiado de opinin?... (Regres al interior de la habitacin y Mnica fue


tras ella) te quedas con nosotras hasta que lleguen?
Mnica: Ya podamos esperar... estn dormidas en mi habitacin
Natalia: Estn...?
Mnica: Se han quedado dormidas sobre la cama... venid y veris

Fueron todas hacia la habitacin de enfrente con cuidado e intentando hacer el mnimo
ruido posible. Asomaron sus cabezas para verlas y de la misma manera que haban
entrado regresaron a la habitacin donde estaban antes mientras Mnica cerraba de
nuevo la puerta con mucho cuidado

Todas se miraban entre si con una sonrisa tonta en la cara. Se sentan felices por sus
amigas y esa felicidad era ms que evidente

Natalia: Que maravilla


Ana: Me alegro de que por fin lo hayan hablado con calma
Silvia: No os parece precioso eso de que estn tan enamoradas?
Ana: Ojal les vaya todo bien
Gloria: Ya vers como s... hay que ser optimistas
Mnica: Ya podan haber avisado de que haban llegado
Susana: Yo habra hecho lo mismo
Ana: Es normal... quieren estar solas
Natalia: S... ya... pero llevan cinco horas solas... podan pensar que estbamos
preocupadas
Mnica: Preocupadas?... o ansiosas de saber lo que haba pasado?
Natalia: Bueno... eso tambin
Andrea: Mierda!!
Caprichos del destino 58

Natalia: Y a ti que te pasa ahora?


Andrea: Que se me ha olvidado hacerles una foto
Silvia: Anda ya t y tus fotos que nos tienes hasta las narices
Andrea: No me negaras que estn para hacerles una foto
Ana: Ves... yo ahora le doy la razn a Andrea... estn de foto
Mnica: Y yo ahora donde duermo?
Natalia: Pues est claro... si Esther est en tu cama...
Silvia: Te va a tocar dormir en la cama de Esther
Mnica: Pues desfilando que yo tengo sueo... anda que... ya me oir Maca maana...
aqu todas esperando y las nias durmiendo tan tranquilamente

Se fueron cada una a su habitacin y Silvia se fue un momento al cuarto de bao


mientras Mnica se quitaba la ropa y se meta en la cama. Cuando regres la vio all,
tumbada boca abajo, con la sabana cubriendo su cuerpo hasta la cintura, la espalda
desnuda, y algo nerviosa se meti en la cama

Silvia: No usas pijama?


Mnica: Normalmente no... pero si te molesta... (Se incorpor un poco como si fuera a
levantarse quedando as sus pechos a la vista)
Silvia: No, no, no... a mi no me molesta... para nada
Mnica: (Le sonri al notar un leve nerviosismo en ella) Ests segura?
Silvia: (Con un tono un tanto insinuante) Ya lo creo que estoy segura
Mnica: Sabes?... a m si me molesta que t lo lleves puesto

Silvia sinti como su pulso se iba acelerando y el deseo que poda ver en los ojos de ella
la llevaron a hacer una locura. As que sin pensarlo se sent sobre la cama y en un
rpido movimiento se quit la camiseta

Silvia: Mejor as?


Mnica: Mucho mejor... pero todava se puede mejorar

Se acerc a ella y sin apartar la mirada de sus ojos, desliz las manos por su cuerpo
hasta llegar a la cintura donde introdujo levemente los dedos dentro de su pantaln,
sigui bajando lentamente hasta quitrselo y luego lo tir a un lado. Regres de nuevo a
su cintura y esta vez, de manera ms suave an, dejando una caricia en cada centmetro
de piel por el que pasaba, la desprendi de su prenda ms ntima

En ese momento, con su cuerpo completamente desnudo, separ por fin la mirada de la
suya para recorrer con esta su silueta acompaando el camino de su mirada con su mano
derecha de manera muy suave hasta llegar a su muslo donde inici el camino de regreso
hasta llegar a su boca

Una vez all acarici sus labios con un dedo y al apartarlo, se fue acercando ms a ella
hasta besarla

Mnica: Ahora ests perfecta


Silvia: Mnica... yo...
Mnica: Sssshhhhhhh... (De nuevo llevaba el dedo a sus labios para hacerla callar) no
pienses en nada... (Volva a besarla de manera ms intensa para conseguir borrar
cualquier pensamiento de su cabeza) solo disfruta
Caprichos del destino 59

Y borrando todos los pensamientos de su cabeza se dej llevar por los deseos de su
cuerpo disfrutando al mximo de aquella noche con ella

A la maana siguiente, bastante temprano, teniendo en cuenta la hora a la que se haba


dormido, Mnica cogi su ropa y se fue a su habitacin a ducharse. El sonido del agua
despert a Esther y Maca, y al abrir los ojos, lo primero que hizo Esther fue estirar el
brazo, pues lo tena entumecido por permanecer toda la noche en la misma posicin

Maca levant un poco la cabeza para mirarla y sin esperar a comprobar la reaccin de
ella al darse cuenta de que haban dormido juntas, le dio un beso en la mejilla

M: Buenos das
E: Buenos das... es Mnica la que est en la ducha?
M: Supongo... pero no s ms que t
E: Ya... (Se incorpor en la cama desperezndose y estirando la espalda)
M: No has dormido bien
E: En parte s y en parte no... He dormido bien porque estaba contigo... (Maca sonro
por la tranquilidad que le otorgaban aquellas palabras) pero me duele todo el cuerpo
M: Lo siento
E: Me voy a ducharme yo tambin
M: Claro... yo ahora cuando salga Mnica
E: Pues... te veo luego
M: Vale... hasta luego

Y despus de dejar un beso en su mejilla, sali de la habitacin para dirigirse a la suya.


Llam a la puerta y espero pacientemente a que Silvia la abriera, pero al ver que no
abra tuvo que volver a llamar con ms fuerza. Entonces escuch la voz de Silvia
todava medio dormida

Silvia: Voy... ya voy


E: Buenos das (Le dio un beso en la mejilla a su amiga y se fue directa a la ducha)
Silvia: No lo sabes t bien como son de buenos
E: (Desde el bao) Decas algo?
Silvia: (Levant un poco la voz sonriendo) Que parece que hoy va a hacer bueno

Mientras, en la habitacin de enfrente, Mnica sala de la ducha en albornoz, se acerc a


la cama y se tumb al lado de Maca

Mnica: Anda que... ya te vale... nosotras esperando a que llegarais... y vosotras aqu
dormiditas... ya podas haber avisado
M: Buenos das
Mnica: Muy buenos das
M: Y eso?
Mnica: Muy sencillo... lo que no has conseguido t en tres das, lo consegu yo anoche
en cinco minutos
M: (Se qued pensativa unos segundos mirando a su amiga) Has dormido con Silvia
Caprichos del destino 60

Mnica: Muchsimas gracias... me lo pusiste a huevo... y dormir... lo que se dice


dormir... mas bien poco
M: Desde luego... es que no s como lo haces
Mnica: (Hablaba dndose importancia) Si es que no aprenders nunca... no hay que
tener tantos miramientos... tienes que entrarles a saco... les das lo que les gusta... y una
vez lo prueban... ya no quieren otra cosa
M: Como la cague con Esther por tu culpa...
Mnica: Esto no tiene nada que ver contigo y con Esther... lo vuestro es amor... amor en
estado puro... nunca mejor dicho
M: T sigue dndome nimos
Mnica: En serio Maca... lo mo a sido... a m me apeteca y a ella tambin... y ya est...
ha sido solo un polvo... bueno... es un decir... porque han sido varios
M: S... eso... anda... restrigamelo
Mnica: Pero que dices?... (De repente la expresin de su cara se volvi ms triste) si
soy yo la que te tengo envidia... esto no ha sido nada... una noche de sexo... nada ms...
Adems... en parte fue culpa vuestra... el veros ah dormidas... con esa felicidad que se
adivinaba en la expresin de vuestra cara incluso durmiendo... creo que nos dio un poco
de envidia
M: Me ests diciendo que preferiras haber dormido con ella sin que pasara nada como
hemos hecho nosotras?
Mnica: S... sin lugar a dudas... me gustara querer tanto a alguien... que ese amor me
diera fuerzas para dormir con ella sin permitir que pasara nada ms... solo por que ella
me lo ha pedido as
M: Y de que me sirve?
Mnica: Maca... anoche... cuando entr aqu y os vi dormidas... no te imaginas como
me sent... Dudo mucho... pero mucho... que el placer que experiment yo anoche en esa
habitacin... sea mayor del que experimentaste t por solo dormir con ella
M: Las horas que pas con ella... fueron maravillosas
Mnica: Lo ves... si yo tengo razn... tu noche result mejor que la ma

Al encontrarse todas en el hall del hotel, Mnica le gui un ojo a Silvia despus de
sonrerle sin que nadie se diera cuenta. Maca miraba a Esther sonrindole, mientras
confiaba en que a ninguna se le ocurriera hacer ningn comentario sobre la pasada
noche, ya que supuso que aquello poda incomodar a Esther

Se dirigieron al comedor para desayunar y al entrar se cruzaron con Charo y Mara que
salan en ese momento. Despus de prcticamente ignorarlas, se encaminaron hacia la
puerta y Andrea no se pudo contener y fue tras ellas mientras las dems seguan su
camino sin inmutarse

Andrea: Esperad... (Pareca que no la haban odo y seguan caminando, pero ella grit
ms) Charo... Mara... (Se detuvieron ya casi en la puerta y se dieron la vuelta hacia
ella) Vais a dejar las cosas as?... no tenis intencin de arreglarlo?
Charo: Arreglarlo?... nosotras no hemos hecho nada... que lo arreglen ellas si quieren
Andrea: Venga ya
Mara: Ya vale Charo... no digas ms tonteras
Charo: Tonteras?
Mara: S... tonteras... que parece ser que es lo nico que dices ltimamente... y ya te
ests pasando
Caprichos del destino 61

Charo: (Miraba a Mara alucinada) Te vas a poner de su parte?


Mara: No Charo... me pongo de parte de la razn
Charo: Lo que hay que or... ahora te parece bien?
Mara: Puedo que no me parezca bien... pero tampoco me parece mal... Esther es mi
amiga... y no me gusta nada darle la espalda en esto
Charo: Y yo no soy tu amiga?
Mara: Una cosa no quita la otra
Charo: Eso no es as... o estas conmigo o ests contra m... (Mir a Mara esperando
que dijera algo, pero esta no tena intencin de hacerlo) Nos vamos?
Mara: Yo me voy con ellas
Charo: Qu?!!!
Mara: Lo que has odo... si te quieres venir... todava ests a tiempo

Posiblemente era la primera ocasin en la que Mara le llevaba la contraria, al menos


que ella recordara, y aquello la sorprendi bastante, para nada esperaba esa actitud por
su parte, y aunque en un primer instante no le gust nada, al pensarlo durante unos
segundos se dio cuenta de que deba de estar muy convencida de su posicin para
enfrentarse as a ella

Charo: De veras crees que me he pasado?


Mara: Bastante... la verdad es que te di la razn por costumbre... pero me he sentido
fatal estos das... no estoy de acuerdo contigo... y creo que t deberas de recapacitar
sobre lo que hiciste
Charo: Pero...
Mara: No hay peros que valgan Charo... Esther es nuestra amiga... Si lo fue a las
duras... tiene que serlo a las maduras... o ya no te acuerdas de la Bioestadstica?...
Cuntas horas se pas Esther contigo?... alguna vez le has pedido ayuda y te la ha
negado?... No creo que Esther ahora deje de ser esa persona maravillosa que siempre ha
sido
Charo: Me va a costar aceptarla en esta nueva faceta suya
Mara: Te va a costar a ti y a mucha gente... pero es la misma Esther de siempre... y
tenemos que estar con ella... como ella ha estado con nosotras siempre que la hemos
necesitado... por mucho que te cueste... haz un esfuerzo y reconoce que tampoco te
parece tan mal
Charo: No tanto... la verdad
Mara: Pues bjate del burro ya y vente conmigo a pedirle disculpas... que estamos de
vacaciones con nuestras amigas joder... vamos a tener la fiesta en paz... lo estbamos
pasando genial... qu?... te vienes?
Charo: Delante de todas?... (Mara asinti) Joder... Venga... vamos

Y as, ante la incrdula mirada de Andrea, que haba permanecido expectante a toda la
conversacin, entraron en el comedor del hotel seguidas por ella, yendo directamente a
la mesa donde estaban desayunando sus amigas que, al verlas acercarse se quedaron un
poco sorprendidas, y las miraban asombradas esperando a ver que pasaba

Mara se acerc a Esther, puso una mano en su hombro y la mir unos instantes para
luego, poco a poco, ir mirando a todas y cada una de ellas mientras hablaba

Mara: Lo siento... bueno... lo sentimos... (Mir un momento a Charo que baj la


mirada un poco avergonzada) Nuestro comportamiento de estos das no ha sido muy...
Caprichos del destino 62

Charo: (Cortndola) Lo que quiere decir es que soy una imbcil... y que reaccion muy
mal... pero esto a sido solo culpa ma... Mara... aunque muy sutilmente... se pas ayer
todo el da intentando hacerme cambiar de opinin... pero yo soy muy cabezota... y a
veces me cuesta mucho reconocer que me he equivocado... pero ella... como casi
siempre... tiene razn... Yo no soy quien para juzgar a nadie... as que... lo siento... (Mir
a Esther) Me va a costar un poco... pero me acostumbrar... y... (Ahora miraba a
Natalia) Mara tiene razn en otra cosa... dije muchas tonteras... lo siento... de verdad...
Podris perdonarme?
E: A nosotras tambin nos va a costar acostumbrarnos a que seas t la que le da la razn
a Mara y no ella a ti... pero a todo se acostumbra uno en la vida... no es as?
Charo: Lo siento Esther... de verdad que lo siento

Esther se puso de pie para darle un beso como seal de que todo estaba olvidado y ella,
impulsivamente, la abraz. Las dems contemplaban la escena entre leves sonrisas y
Mara le cogi una mano a Esther, la cual deshizo al abraz con Charo para ahora
abrazarla a ella

Despus de limar asperezas con sus amigas y terminar de desayunar se dirigieron de


nuevo al metro, como todos los das, pero esta vez, todas juntas de nuevo. El trayecto
iba a durar bastante, ya que despus de pasar por siete estaciones tenan que hacer
trasbordo para seguir en la otra lnea durante seis estaciones ms

As que, intentaron sentarse todas, aunque no fuese juntas, pero si consiguieron sentarse
en el mismo vagn, y como no, Esther y Maca se sentaron una al lado de la otra. Estaba
claro que sus amigas estaban al corriente de lo que estaba pasando entre ellas, as que no
tenan necesidad de fingir nada, queran estar juntas, y siempre que les era posible, as lo
hacan

Mientras las dems hablaban cada una con las que ms cerca tena, ellas permanecan en
silencio, al menos los primeros minutos, hasta que Maca, cogi una de las manos de
Esther, entrelaz sus dedos con los de ella, uni su otra mano a estas, dejando as la
mano de ella atrapada entre las suyas, entonces las llev hasta su boca, dej un beso en
una pequea parte de la mano de Esther que sobresala de entre las suyas, luego la mir
y sin soltar su mano las dej reposar sobre su muslo

M: Y pensar que yo no quera venir a Londres


E: A no?!
M: No... yo quera ir a Italia... El verano pasado tambin fuimos las cuatro juntas de
vacaciones... y lo hacemos ms a menos a votacin... lo que la mayora quiere... y las
tres queran venir a Londres... Menos mal que no las hice cambiar de opinin
E: S... menos mal
M: No te habra conocido... es lo curioso de la vida a veces... una decisin tomada en un
segundo sin darle importancia... puede llegar a cambiarte la vida
E: Que filosfica te has levantado hoy
M: Crees que... de no habernos encontrado aqu... nos hubisemos encontrado en
cualquier otro momento de nuestras vidas?
E: Te refieres a si creo en el destino?
M: S... crees que hay personas que estn predestinadas... y van a terminar
conocindose sea de la manera que sea?
Caprichos del destino 63

E: No creo mucho en eso, la verdad... pero a veces pasan cosas que hacen creer hasta al
ms reticente de los mortales
M: Yo estoy empezando a creer... No s porque... pero siento que algo me impuls a
venir aunque no me apeteca mucho... y ahora entiendo que era eso... puede que en el
fondo sintiera que algo me iba a pasar en Londres... y ahora me alegro de haber venido
E: Nosotras lo echamos a suertes... Londres o Paris... simplemente a cara o cruz... ya
que no nos decidamos... y sali Londres
M: Bendita moneda

De nuevo un pequeo silencio entre ellas en el momento en que las puertas del metro se
abran al parar en una estacin, instante en el que las dos observaron a los pasajeros que
se apeaban para luego volver a mirarse

M: Te gusta la playa?
E: Me encanta el mar... aunque no tengo ocasin de ir muy a menudo
M: Mis padres tienen una casa en Rota... Est en una zona muy tranquila... muy
cerquita del mar... y en poco ms de media hora estamos all
E: Pasis all el verano?
M: Todo no... pero vamos muchas veces... sobre todo mis padres... durante todo el ao...
Me gustara poder llevarte all algn da
E: Me encantara
M: Aunque en mi casa tampoco se est mal... al jardn es precioso... y tenemos piscina
E: (Le sonri) Ya sali la Wilson
M: Perdona... (Baj un poco la mirada) no pretenda...
E: Eeeiiii!!!!... (Le cogi la barbilla y se la levant para que la mirara) No pasa
nada... ya s lo pija que eres
M: S que es pronto para planear nada... pero me gustara que vinieras este verano...
aunque solo fuesen unos das
E: De momento no voy a tener vacaciones... siendo nueva... y adems en verano... no
quiero ni pensar las guardias que me van a colgar
M: Y antes de empezar?... me dijiste que no empiezas hasta el da uno
E: No s... tengo muchas cosas que hacer estos das... Silvia, Nat y yo hemos alquilado
un piso... y vamos a mudarnos en cuanto lleguemos a casa... tambin tengo que
solucionar unas cosas que tengo pendientes... as que... no s si voy a tener mucho
tiempo
M: (La mir suplicante) Aunque solo sean un par de das
E: Maca...
M: Ya... lo s... me estoy precipitando
E: Vamos a tener tiempo para hablar de esto... yo te prometo que si puedo voy
M: S? (Sonri ampliamente)
E: Pero no quiero hacer planes de momento... prefiero esperar a ver que pasa
M: Esperar a ver que pasa?... o sea... qu no sabes lo que va a pasar?
E: No quera decir eso
M: Pues eso es lo que has dicho
E: Maca...

En ese momento el metro se detena en la estacin donde deban hacer trasbordo. Maca
se levant sin decir nada y Esther, al ver que todas se levantaban e iban hacia la puerta
las sigui. Mientras andaban por los tneles del metro ninguna de las dos dijo nada,
Caprichos del destino 64

simplemente Esther la miraba de vez en cuando deseando que sus miradas se cruzaran,
pero ella no la mir ni una sola vez

Al llegar al andn donde deban de esperar, Esther se acerc a ella y cogindola por el
brazo la hizo girarse para quedar de cara a ella. Maca, con un movimiento de su brazo
se deshizo de su mano y la mir con una expresin entre triste y enfadada

E: Qu pasa?
M: Ahora no Esther (Con un pequeo movimiento de su cabeza le seal a sus amigas)
E: Te has enfadado por lo que he dicho?
M: Djalo... por favor
E: No Maca... quiero saber porque te has puesto as
M: Te he dicho que no es el momento

El metro llegaba y de nuevo suban en l, pero esta vez se sentaron ms cerca de sus
amigas, as que permanecieron durante todo el trayecto restante prcticamente en
silencio mientras Esther no dejaba de mirarla sin recibir ni un pequeo gesto de su parte

Lo poco que hablaron no fue entre ellas, y al llegar a su destino y de nuevo empezar a
andar, Esther iba a la cola del grupo un poco cabizbaja, detalle que llam la atencin de
Natalia que no dud en acercarse a ella

Natalia: Te pasa algo?


E: Necesito hablar con ella a solas
Natalia: Pues dselo
E: Dice que no es el momento
Natalia: Qu no es el momento?
E: Supongo que se refiere a que estamos todas
Natalia: Djame que piense (Vio un cartel que sealaba hacia los servicios) Chicas...
necesito ir al servicio... alguien viene conmigo?
Silvia: Yo voy
Ana: Yo tambin

Se fueron hacia los servicios mientras las dems se quedaban esperando all, pero antes,
Natalia le seal a Esther una maquina de bebidas que haba al final del pasillo. Ella le
sonri entiendo al instante lo que le deca y se acerc a Maca

E: Voy a por una botella de agua... vienes conmigo?


M: Claro... queris algo?
Mnica: No gracias

Las dems negaban con la cabeza y ellas empezaron a andar haca la maquina

E: Me vas a decir lo que te pasa?


M: Nada
E: No es verdad... te has enfadado conmigo
M: Djalo
E: Maca... yo no s que va a pasar al regresar a casa
M: (Se detuvieron y Maca la mir muy fijamente) Ahora ya no lo sabes?... anoche
mismo me dijiste que ibas a dejarle... y ahora ya no sabes que va a pasar?
Caprichos del destino 65

E: Te dije que eso es lo que espero que pase... pero no estoy segura de nada... por qu
te enfadas conmigo?
M: Porque me estoy enamorando de ti como una tonta... y t no me dices nada claro...
me das a entender una cosa... y luego me dices otra
E: No s hacerlo mejor
M: Pues me ests jodiendo bastante... porque cada vez que se me pasa por la cabeza la
idea de que llegaras a casa y l estar esperndote... y te besar... cosa que yo no puedo
hacer... y t no se lo vas a impedir... porque l es tu novio... y yo no soy nadie... y
despus de una semana sin verte... no se va a conformar solo con besarte... y yo estar
en mi casa pensando que t estars con l... y me voy a morir solo de pensarlo
E: Qu quieres?... yo no te he mentido... te dije que tengo novio... no pretenders que
le deje por telfono?
M: (Le habl en tono un tanto burln) A pero... le vas a dejar?... porque hace un
momento no decas eso... aclrate bonita
E: No s con que derecho te crees para hablarme as
M: Tienes razn... yo no tengo derecho a nada... ya te lo he dicho... no soy nadie para
ti... t solo ests experimentando... has descubierto algo nuevo... y solo ests esperando
a ver que pasa... Y si al llegar a casa y verte de nuevo entre sus brazos sientes lo mismo
que sentas antes... te olvidars de mi... y yo me pasar horas pegada al telfono
esperando a ver si llamas... Pero sabes lo que te digo... que eso no va a ser as... porque
yo ya no quiero hacerme ms ilusiones contigo

Y sin esperar respuesta por su parte empez a andar hacia donde estaban las dems
mientras Esther la miraba sin saber que hacer en ese momento. Al ver la cara de Maca y
a Esther a lo lejos sin poder reaccionar, todas supieron que algo haba pasado entre ellas,
y esperaron a ver que tena que decirles

Al llegar junto a ellas se detuvo, se acerc a sus amigas y les habl en tono bajo

M: Me voy... Voy a dar una vuelta... a casa de mi hermano... al hotel... no lo s... pero
me voy
Mnica: Quieres que vayamos contigo?
Ana: S... nos vamos contigo
M: No... gracias... pero prefiero estar sola un rato
Gloria: Ests segura?
M: S... Y no os preocupis... estar bien
Ana: Quieres que quedemos ms tarde en algn sitio?
M: Mejor no... hoy no me apetece nada... y no os quiero estropear ms el da
Gloria: No digas chorradas... aqu lo que importa es que t ests bien
M: Lo estar... Venga... (Se dio la vuelta para despedirse de todas) Nos vemos luego

Y empez a andar por el pasillo del metro bajo la atenta mirada de todas

Cuando Maca se hubo alejado unos metros del grupo, Esther llegaba junto a las dems
sin apartar la vista de ella. La miraba sin saber todava que hacer, sinti como su
respiracin se haba ido acelerando hasta tal punto que casi se ahogaba, se llev una
mano al pecho mientras intentaba calmarse pero cada vez respiraba peor. Entonces
algunas de sus amigas se dieron cuenta de que algo le pasaba y se acercaron a ella

Silvia: Te encuentras bien Esther?


Caprichos del destino 66

Natalia: Esther... Esther di algo por favor... no, otra vez no

Pero ella cada vez respiraba peor y la sensacin de ahogo llegaba ya a tal punto que
alguna de ellas empezaba a preocuparse bastante

Mnica: Joder... est hiperventilando... (Se dio la vuelta y viendo a Maca todava a lo
lejos la llam gritando) MACA!!!!

Cuando Maca se dio la vuelta solo vio a sus amigas agachadas en el suelo y un revuelo
de gente a su alrededor. Entonces una alarma salt en su cabeza, Esther!!! y corri
tan rpido como sus piernas se lo permitieron hasta llegar a su lado

La vio tirada en el suelo respirando con dificultad y sin pensarlo un segundo empez a
apartar a las dems para que le dejaran espacio

M: Dejadle sitio... as se va a ahogar todava ms... (Hablaba bastante nerviosa) Una


bolsa de plstico... no tiene nadie una bolsa de plstico?

Se arrodill a su lado y cogiendole la cabeza la apoy en sus piernas. En apenas un par


de segundos Susana le tenda una bolsa de plstico que ella cogi con la misma
celeridad para ponrsela a Esther en la boca, y mientras con una mano la ayudaba a
sujetar la bolsa de plstico, con la otra le acariciaba el pelo intentando tranquilizarla

Entonces comenz a hablarle en un tono tan suave que su voz pareca una caricia, tan
despacio que las palabras parecan quebrarse, con una calma que ni ella misma poda
adivinar como consegua debido al estado de nervios en el que se encontraba, y
mirndola con todo el amor que senta por ella

M: Tranquila... respira con calma... ya est... no pasa nada... te vas a poner bien... yo
estoy aqu... no voy a permitir que te pase nada... y no me voy a ninguna parte... lo
siento... siento haberme enfadado contigo... olvida todo lo que te he dicho... lo dije sin
pensar... soy una tonta... ha sido todo culpa ma... t tienes razn... no tenemos que
precipitar las cosas... mejor ir con calma y esperar a ver que pasa

Conforme le iba diciendo todas esas palabras las lgrimas haban ido empapando sus
mejillas rodando por estas hasta caer sobre una de las manos de Esther, que poco a poco
y tras unos minutos, oyendo todo lo que ella le haba ido diciendo y disfrutando de esas
caricias que le haba brindado, se haba ido calmando hasta conseguir normalizar su
respiracin

Apart la bolsa de plstico e incorporndose un poco se qued sentada en el suelo a su


lado. Sac un pauelo de su bolsillo y muy dulcemente le sec las lgrimas

E: Estoy bien... ya se me ha pasado... unos minutos ms y estar perfectamente... me


pasa a veces cuando me pongo muy nerviosa... aunque ya haca tiempo que no me
pasaba
Susana: Es verdad... el ao pasado le pas en un examen
Natalia: Y cuando muri su padre
Caprichos del destino 67

Ahora solo se miraban en silencio, acaricindose con esa mirada, disfrutando de la


calma que poco a poco haba ido llegando de nuevo, y ya completamente recuperada se
pusieron de pie, entonces Esther llev una mano a su mejilla para acariciarla y Maca
cerr los ojos para disfrutar al mximo de su caricia, mientras llevaba una mano junto a
la suya para retenerla all el mayor tiempo posible

E: Gracias
M: (Abri los ojos para mirarla) No tienes porque drmelas

Con un ligero gesto de la cabeza Ana les indic a las dems que salieran de all, luego se
acerc a Maca y le puso una mano en el hombro para llamar su atencin, por lo que ella
se gir a mirarla

Ana: Os esperamos en la calle


M: Vale... gracias
Ana: Venga... no tardis mucho (Y dicho aquello sigui al resto de sus amigas
dejndolas solas)
E: Lo siento
M: No... soy yo la que lo tiene que sentir
E: Maca... (Le cogi ambas manos y la mir) voy a dejarte las cosas claras de una vez
por todas... sin andarme por las ramas
M: Habla
E: Voy a dejar a Rafa
M: Rafa?
E: S... se llama Rafa... y quiero que entiendas que le voy a dejar tanto si t y yo
llegamos a ms como si no... simplemente es que me he dado cuenta que lo que siento
por l no es lo que yo crea... y creo que no debo de seguir engandome
M: Me parece perfecto
E: Pero hay algo que me impide dar un paso ms contigo... y es que hasta que no hable
con l... soy incapaz de hacerle algo as... Llmalo principios o como t quieras... pero
soy incapaz de traicionar a nadie... por eso me siento mal solo por que me des un beso...
me siento mal simplemente por lo que siento... pero eso no lo puedo evitar... y pienso
que tengo un compromiso con l... y mientras eso siga ah yo no puedo engaarle...
primero tengo que aclarar las cosas... hablar con l... y por muy clsica o antigua que te
parezca... lo siento... pero yo soy as
M: Y te honra como persona... No queda mucha gente como t en el mundo
E: Despus t y yo tendremos tiempo para conocernos ms... podremos hablar
tranquilamente... y si llegado el caso tiene que pasar algo ms... pues pasar... pero
cuando pueda estar contigo al cien por cien... sin sentirme mal por lo que est
haciendo... porque no quiero que ningn sentimiento de culpa empae lo que estoy
sintiendo... y para eso tengo que dejar las cosas claras antes... qu me dices?
M: Cundo vas a hablar con l?
E: En cuanto le vea... seguramente el domingo
M: Pues no me voy a separar del telfono ni un segundo hasta que me llames para
contrmelo
E: Y te llamar... puedes estar segura
M: Puedo... abrazarte?
E: Eso ni se pregunta
Caprichos del destino 68

Y se fundieron en un abraz que las reconfort a las dos de la misma manera, dndoles
la calma que ya solo podan sentir al estar as, juntas

Mientras, ya en la calle, el resto de las chicas las esperaban sentadas en un banco


charlando, cuando Silvia se apart un poco de ellas tras hacerle un pequeo gesto a
Mnica que la sigui disimuladamente

Mnica: Qu tal ests?


Silvia: Bien... y t?
Mnica: Bien
Silvia: Quera hablar contigo... sobre lo de anoche
Mnica: Ya... t dirs
Silvia: Vers... yo... no s como decirte esto... sin molestarte
Mnica: Por qu me iba a molestar?
Silvia: Es que yo...
Mnica: Silvia... no pasa nada... dime lo que me tengas que decir
Silvia: Es que no quiero que pienses que te he utilizado
Mnica: No s porque tendra que pensar eso
Silvia: Pues porque en el fondo puede que sea as
Mnica: Me utilizaste?!!
Silvia: No tan deliberadamente... pero si... necesitaba aclararme un poco... y t estabas
ah...
Mnica: Y pensaste que era la ocasin ideal
Silvia: No te lo tomes a mal... pero me caes muy bien... y necesitaba decrtelo...
Supongo que tu grado de enfado depender de lo que signific para ti... me molestara
mucho que esto creara algn mal rollo entre nosotras
Mnica: Pues vamos a dejarlo en que no me molesta que me utilizaras... para m estuvo
genial

Sonrieron las dos un poco ms tranquilas despus de haber hablado, y se miraban con
esa complicidad que los das pasados y esa noche juntas les haban brindado

Mnica: Entonces... te sirvi de ayuda lo de anoche?


Silvia: Oh dios!!!!... ya lo creo
Mnica: Pues me alegro de haberte servido para algo... (La mir un tanto insinuante) y
si te queda alguna duda por ah... (Le gui un ojo y le sonri) ya sabes donde estoy
Silvia: Lo tendr en cuenta
Mnica: Todo claro entonces, no?
Silvia: A m me ha quedado clarsimo... vamos

Empezaron a hablar en plan guasa, mientras sonrean las dos, y era evidente lo bien que
se llevaban

Mnica: Pues que pena que te quedara tan claro... porque me encant ayudarte a
resolver tus dudas
Silvia: Quien sabe... igual necesito convencerme ms
Mnica: No lo creo... yo soy as... Una noche de pasin conmigo... y se te acabaron las
dudas para toda la vida
Silvia: Te veo muy segura de ti misma... pero no s yo si me convenciste tanto
Caprichos del destino 69

Mnica: Pues ya sabes... no dudes en buscarme


Silvia: Te tomo la palabra
Mnica: A ver si es verdad
Silvia: Mnica... coas aparte... me alegro de haber aclarado esto contigo
Mnica: Yo tambin me alegro... y quiero que sepas que t tambin me caes muy bien...
y que siempre que necesites a una amiga me puedes llamar... ests donde ests
Silvia: Muchas gracias... porque cada da que pasa estoy ms convencida de que detrs
de esa imagen tuya que pretendes mostrar de chica fuerte y frvola... hay una persona
estupenda
Mnica: No te me pongas sentimental que me voy a arrepentir de todo lo que te he
dicho
Silvia: Est bien... (Le pellizc un moflete cariosamente) pero que sepas que a m ya
no me engaas

Y todo aclarado regresaron junto a sus amigas en el mismo momento en el que por las
escaleras del metro aparecan Esther y Maca

Y ya todas juntas de nuevo empezaron a andar. Ya desde la salida del metro se podan
contemplar las murallas de la torre de Londres. Al acercarse ms pudieron ver a dos de
los famosos beefeaters, curiosos personajes que les sirvieron para hacerse un sinfn de
fotos

Despus de soportar una cola bastante larga, consiguieron entrar al recinto de la famosa
torre de Londres, no sin antes abonar por la entrada una ms que respetable cantidad de
dinero, pero pensaron que la visita mereca la pena, as que pasaron la maana visitando
aquel lugar lleno de las ms diversas estancias

En aquel lugar se poda contemplar desde las joyas de la corona britnica, con el
diamante tallado ms grande del mundo incrustado en la corona de la reina, hasta las
mazmorras donde infinidad de gente muri siglos atrs en condiciones lamentables

Tambin visitaron el lugar destinado para los presos distinguidos, como fue el caso de
Ana Bolena, que fue decapitada en la Tower green, o Lady Jane Grey, que con tan
solo 16 aos corri la misma suerte

Unos curiosos habitantes de la torre llamaron la atencin de nuestras chicas.


Revoloteando por all tranquilamente, o simplemente caminando por el suelo, se podan
ver a unos cuantos cuervos, que por su comportamiento, parecan los dueos y seores
de aquel lugar

La verdad es que como tales les trataban, con sus casitas de madera individuales, y
desde luego les deban de tener bien alimentados, porque hacan caso omiso a la comida
que les lanzaba la gente, y todo porque, segn la leyenda, el da que los cuervos
abandonen aquel lugar, eso supondra la cada de la realeza y el derrumbamiento de la
torre

Despus de una visita que les llev aproximadamente tres horas se dirigieron a la orilla
del ro, y desde una especie de mirador que haba a la orilla de este se detuvieron a
hacerse unas fotos y a admirar el puente de la torre
Caprichos del destino 70

E: Nunca me haba fijado en que es azul


Natalia: Es verdad... es azul celeste
Ana: Es precioso as de cerca
Gloria: (Seal un edificio que haba al otro lado del ro) Y aquel edificio de all?...
qu es?
Ana: (Ojeaba el plano y la gua) Pues no tengo ni idea
Charo: Es el ayuntamiento de Londres

Era casi la primera vez que hablaba en toda la maana, ya que, aunque pareca que las
cosas se haban solucionado, se senta un poco culpable, y eso la haba llevado a intentar
pasar desapercibida

Andrea: Ves... (Le dijo acercndose a ella y rodendola por el hombro) si somos el
equipo perfecto... por eso es mejor seguir todas juntas

Un par de sonrisas de aprobacin para las palabras de Andrea y despus, tras sugerir
alguien pasar el puente a pie, se encaminaron hacia all, llegaron hasta la mitad de este y
luego regresaron por donde haban venido y una vez ms en el metro fueron hasta la
catedral de San Pablo, pero antes de visitarla decidieron buscar un lugar donde comer

En la zona no abundaban los establecimientos donde poder comer algo, pero


encontraron una tienda donde vendan unos pequeos bocadillos, y tras comprar uno
para cada una y unas latas de refrescos se acercaron al parque que haba en la parte
trasera de la catedral y se sentaron tranquilamente a comer en el csped

Se haban sentado todas ms o menos formando un crculo, y al terminar de comer,


algunas se dejaron caer tumbadas sobre la hierba

Natalia: Esto es agotador, eh?... me parece que yo hoy me voy a ir a dormir prontito
Susana: Nos podemos quedar aqu un rato a descansar... no tenemos prisa
Gloria: Se est bien aqu
Ana: Sabis?... yo ahora me comera una tortilla de camarones... mmmmm... que rico
Mara: Yo un plato de paella de la que prepara mi abuela
Natalia: Y unas migas?
Silvia: Un cocidito... con sus garbanzos tiernos
Mnica: Oyndoos... se dira que estis pasando hambre
E: Mamaaaaaaaa... tengo hambreeeeee
Charo: Hay restaurantes espaoles en Londres

Al or estas palabras las que estaban tumbadas en el suelo se incorporaron y todas


miraban a Charo de repente

Mara: Dnde?
Charo: No s... hay muchos... en el soho por ejemplo
Ana: Hay restaurantes espaoles en el soho?... nosotras estuvimos ayer all
Charo: Pues hay varios en esa zona... sobre todo de tapas
Natalia: Pues hoy cenamos en el soho
Andrea: Pero si ya estuvimos ayer
Susana: En el metro no cuesta nada ir all
Caprichos del destino 71

Charo: Claro... nos bajamos en Tottenham Court Road y en menos de diez minutos
encontramos uno
M: Estamos en Londres y nos vamos de tapas?
Mnica: Estar bien comer un da algo normal
M: Hay que joderse... venir a Londres para ir de tapas
Ana: (Mir a Maca mientras protestaba y luego le habl a Charo) Charo
Charo: Dime
Ana: Digo yo que... si son espaoles... tendrn caf expreso
Charo: Claro

De repente Maca, como si hubiese estado sentada sobre un resorte, se puso de pie y
empez a sacudirse algunas hojitas de hierba que se haban adherido a su pantaln

M: Venga... ya hemos descansado bastante que tenemos que ir luego al soho a buscar
ese restaurante
Ana: (Sonrea triunfante) Pero que fcil eres de convencer

Aunque a unas les cost un poco ms que a otras debido al cansancio, se fueron
levantando y empezaron a andar haca la fachada principal de la catedral

Al doblar la esquina que formaba la catedral y quedar frente a las enormes columnas y
la gran escalinata que daba acceso a esta, Esther fue levantando la vista hasta llegar a lo
ms alto y con los ojos como platos no perda detalle

Su boca tambin se fue abriendo un poco y as, embobada, fue alejndose despacio
hacia el centro de la plaza para tener mejor vista seguida de cerca por Maca que tambin
contemplaba absorta. Era realmente impresionante, majestuosa, pero en el fondo lo que
haba sorprendido a Esther no era eso, sino algo que no dud en exclamar

E: Es la catedral que sale en la pelcula de Mary Poopins!!


M: Qu?!!
E: No has visto Mary Poopins?
M: S... hace aos... de pequea supongo
E: Cuando canta la cancin de la comida para las palomas

Al decir esto se acord de las palomas y girndose hacia la gran explanada que haba
frente a la catedral las pudo ver por todas partes

E: Ves?... las palomas... como en la pelcula

Maca sonrea embobada mirando a Esther. Era increble de que manera se ilusionaba
con cosas tan simples, cosas que para la inmensa mayora de las personas no tenan
importancia, simplemente les pasaban desapercibidas, a ella le bastaban para sentirse
feliz

M: Cuntame eso de la pelcula


E: Les canta una cancin a los nios sobre una anciana que vende comida para las
palomas en la entrada de la catedral... y ms o menos el mensaje de la cancin es... que
hay que aprender a apreciar los pequeos detalles de la vida... y que esas cosas que para
unos son pequeas... para otras personas pueden significar mucho
Caprichos del destino 72

Sus ojos se haban humedecido ligeramente escuchando las palabras de Esther, que en
ese instante sacaba de su mochila un pequeo paquete de galletas y tras abrirlo le dio la
mitad a ella, y con un ligero movimiento de su cabeza le seal hacia donde las palomas
se encontraban

E: Vamos?
M: Claro

Y despus de caminar los pocos pasos necesarios para llegar hasta all, se pusieron en
cuclillas y tras desmenuzar algunas galletas se las tiraron a las palomas no muy lejos
para que se acercaran a ellas, Esther incluso dej un poco en su mano para que pudieran
comer directamente de esta

Aquel era uno de esos pequeos detalles a los que seguramente se haba referido Esther,
algo tan simple como dar de comer a las palomas, a muchas personas les parecera algo
intil, pero ella sonrea de felicidad al ver a las pequeas aves comer rpidamente de su
mano provocndole unas ligeras cosquillas, y entonces mir a Maca para compartir su
felicidad con ella

Entonces Maca cogi otra de las galletas que le quedaba y despus de desmenuzarla
puso la mitad en la mano de Esther y dejando la otra mitad en su mano la acerc a la
suya provocando as una mayor aglomeracin de palomas a su alrededor

Se miraron, sonrieron felices de poder compartir aquellas pequeas cosas y el resto del
mundo dej de existir para ellas en ese instante. Cuando la comida se termin, las
palomas se fueron alejando, y Esther las segua contemplando ahora desde ms lejos,
pero con la misma fascinacin

M: Veo que te gustan los animales


E: Me encantan... nunca me cansara de mirarlos
M: Tienes alguno?
E: Ahora no... tuve un perrito... un beagle... se llamaba cruspi... pero muri hace tres
aos... ya era muy viejecito... tena ya catorce aos... le tena mucho cario... y lo pas
muy mal... decid que nunca ms volvera a tener animales
M: Pero es ley de vida Esther... los animales tienen la vida mucho ms corta que
nosotros
E: No todos... la prxima vez me comprar una tortuga... y que llore ella cuando me
muera yo (Esto ltimo lo dijo sonriendo, lo que provoc una sonrisa tambin en Maca)
M: No es mala idea... pero no me imagino a una tortuga llorando
E: Un caballo sera perfecto... pero no tendra donde meterlo
M: (Ahora la sonrisa de Maca haba cambiado, ese si era su punto dbil) Te gustan
los caballos?!!!
E: Me parece el animal ms elegante, noble y bonito que he visto nunca
M: Te gustan los caballos!!
E: Por qu te sorprende tanto?
M: No es que me sorprenda... es que a m me encantan los caballos
E: Tienes alguno?
M: S... en una finca que tenemos cerca de casa... a pocos kilmetros de Jerez... con la
bici no me cuesta ms de diez minutos ir all
Caprichos del destino 73

E: Vas en bici?!!
M: Ahora eres t la sorprendida
E: Es que no te imagino en bici
M: Qu te pensabas?... qu tengo un chofer que me lleva a todas partes?
E: Puede... algo as
M: Pues no... siento decepcionarte pero... mi vida es mucho ms sencilla de lo que
piensas... cmoda... no te lo voy a negar... pero bastante sencilla
E: Con todas las cosas que me has contado... qu queras que pensara?
M: Ya... es normal que pienses eso... yo tampoco he hecho nada que te llevara a pensar
lo contrario
E: Si tenemos tiempo me tienes que contar un poquito como es t vida
M: Cuando quieras

Una de sus amigas las interrumpi avisndolas de que iban a entrar a la catedral. No
prolongaron mucho su visita a aquel majestuoso lugar, simplemente dieron un tranquilo
paseo por su interior admirando los maravillosos mosaicos y como no, esa bveda tan
impresionante, la segunda ms grande del mundo despus de la de San Pedro

Al salir de la catedral apenas eran las seis de la tarde, pero estaban de acuerdo en que no
queran esperar a que fuera ms tarde para comer algo mejor, o al menos ms familiar
que todo lo que haban comido en los das que llevaban all

As que de nuevo se dirigan a ese transporte que sin duda ya dominaban a la


perfeccin, el metro. Unos das ms en esa ciudad e incluso Esther sera capaz de
utilizarlo sin perderse. Bajaron en la estacin que Charo les haba indicado y de nuevo
paseaban por el soho

Despus de unos minutos paseando por all se encontraron ante un local que no se
necesitaba ser muy listo para saber que era espaol, ya que su nombre era Taberna la
tortilla. Despus de unas risas por lo poco imaginativo del nombre entraron tras echar
un vistazo a la carta expuesta en la entrada

El interior era ms que curioso. La decoracin dejaba mucho que desear, ya que al
parecer, en el pasado, aquel lugar debi de ser un pub ingles, y simplemente haban
cambiado los cuadros de la pared por fotos de toros, bailaoras, y haban puesto algn
que otro adorno tpico espaol quedando todo un poco sobrecargado. Pese a ello, se
sentaron en una de las mesas y esperaron a ser atendidas

Lo mejor estaba por ver. Si aquel lugar les haba resultado curioso, ver a un camarero
pelirrojo, de unos veintitantos aos, con unos inconfundibles rasgos escoceses acercarse
a ellas, todava se lo pareci ms, pero entonces empez a hablar con en un perfecto
castellano que las sorprendi de una manera impresionante

Camarero: Buenas noches seoritas... qu van a tomar?

Aquella manera en la que les habl las dej tan sorprendidas que tardaron unos
segundos en responderle mientras le miraban sin salir de su asombro. El pobre pens
que no le haban entendido y se dispuso a preguntarles en ingles

Camarero: Excuse me...


Caprichos del destino 74

Pero entonces Ana se apresur a responderle para sacarle de su apuro

Ana: No... tranquilo... si te hemos entendido a la perfeccin... solo que supongo que no
esperbamos que nos hablaras en castellano... o por lo menos no que lo hablaras tan
bien
Camarero: Buffff... menudo alivio... cre que mi radar haba fallado
Silvia: Tu radar?
Camarero: Cada vez que entra alguien por esa puerta... (Seal a la puerta por la que
haca un momento haban entrado ellas) intento adivinar si son espaoles o no... y la
verdad es que me equivoco pocas veces
Mnica: Pues si fueses t el que entrase y otro el que adivinara... fallaba seguro
Camarero: Pero lo mo tiene truco... mi madre es de Glasgow... pero yo nac y crec en
Medina del campo... Entonces... qu vais a tomar?

Pidieron cosas tan simples como tortilla de patatas, boquerones fritos, callos... cosas de
esas que extraamente no apreciamos mucho cuando las comemos a diario, pero que
despus de unos das en una ciudad que no se caracteriza especialmente porque se coma
bien, a ellas les parecan exquisitos manjares

El postre si fue todo un lujo, y no un lujo por la grandiosidad de los platos, sino todo lo
contrario, por la sencillez, por ese toque casero que les daba ese sabor a hogar, ese
flan... esa tarta de limn... ese pan de calatrava... tan ricos como los que haban comido
en casa toda su vida. Y despus como no, el caf

Cuando salieron de all ya eran pasadas las nueve de la noche, y aunque no se poda
decir que fuese tarde, el cansancio acumulado de los das pasados comenzaba a hacer
mella en ellas, as que decidieron poner rumbo al hotel

Una vez all se sentaron en los sillones del hall y alguna ya no poda evitar buscar la
postura ms cmoda posible y cerrar los ojos aunque solo fuera para relajarse un
momento

Mnica: Yo no s porque la gente se empea en llamar a estos viajes vacaciones...


vacaciones las que me voy a pegar yo todo el verano en casa sin hacer nada
Susana: Entonces... nos vamos ya a dormir?
Andrea: Mis pies ya no pueden ms

En ese momento Gloria, viendo que Ana se estaba quedando dormida con la cabeza
apoyada en su hombro, la cogi por la barbilla con cuidado y le habl en un tono bajo

Gloria: Ana... vmonos a dormir


Ana: Qu?... (La mir medio dormida y enseguida empez a levantarse) s... vamos
Silvia: Qu hacemos maana?
Ana: (Todava medio dormida) La National gallery
Natalia: Es verdad... no podemos irnos sin ver la National Gallery
Silvia: Pues venga... todo el mundo a dormir y nos vemos maana en el desayuno

Se levantaron todas para dirigirse hacia el ascensor y en ese momento Maca cogi a
Esther por el brazo hacindola detenerse
Caprichos del destino 75

M: T tambin tienes sueo?


E: Bueno... lo normal... solo son las diez
M: Se nota que nosotras dormimos ms anoche
E: S... pobres se quedaron esperndonos
M: Oye... quieres que nos quedemos aqu un rato?
E: (Sonri y luego mir un instante a las dems que ya esperaban delante del ascensor)
Vale... subimos con ellas... cogemos la llave de la habitacin y nos bajamos
M: Buena idea

Y como haban quedado, subieron a acompaar a sus amigas a sus respectivas


habitaciones para luego, llave en mano, bajar de nuevo a sentarse en los sillones del hall
para charlar un rato. Se sentaron en un sof de dos plazas que haba en un rincn
bastante tranquilo, aunque dada la hora todo el hall del hotel estaba tranquilo, pero aquel
lugar les pareci mas recogido, ms ntimo

Se sentaron de medio lado, con la cabeza apoyada en el respaldo, quedando as cara a


cara, con una de sus piernas flexionada ligeramente sobre el sof, lo que haca que sus
rodillas casi se tocaran. Entonces Maca dej caer una de sus manos extendindola sobre
uno de los cojines y antes de que tuviera tiempo de dudarlo, una de las manos de Esther
descans sobre la suya provocndole una sonrisa

Permanecieron as durante un par de minutos, simplemente mirndose y jugando


ligeramente con las manos que permanecan unidas sobre el sof, brindndose alguna
caricia en sus dedos, entrelazando alguno de ellos, o sencillamente dejndolas reposar
juntas

M: Si no decimos algo nos vamos a quedar dormidas nosotras tambin


E: Es que se est tan bien as
M: Cuntame algo
E: Eras t la que me ibas a contar como es tu vida
M: Mi vida... (Se qued pensando unos segundos mientras levantaba la vista al techo) A
ver... Vivo en una casa bastante grande a las afueras de Jerez... con jardn, piscina... (De
nuevo miraba a Esther) ya sabes... Tengo dos hermanos... Jero... que es el mayor... el
que vive aqu en Londres... (Esther asenta) y Curro... que se pasa casi todo el ao en
Sevilla
E: Tambin es mayor que t?
M: S... me lleva tres aos
E: Yo soy hija nica... (Maca se qued expectante esperando que Esther le dijera algo
ms sobre ella, pero no fue as) pero sigue... luego hablamos de m
M: Pero luego te toca a ti
E: Que siiiiii... venga... sigue
M: A ver... El segundo piso de mi casa es una buhardilla... pequea... y en una buena
parte de ella tengo que agacharme para no darme con el techo... ya la vers... (Esther
sonri al comprobar que Maca daba por hecho que ella iba a ir a su casa) pero me
encanta... y aunque me cost lo mo convencer a mi madre para que se deshiciera de
todo lo que tena metido all... lo consegu... y me instale all hace cuatro aos...
Tenemos a Carmen... que es la cocinera y la que se encarga ms o menos de todo lo de
la casa... y Leo... que es la chica que viene tres veces por semana... pero all no entra
nadie... Se que vivo con mis padres y de su dinero... pero intento tener un poco de
Caprichos del destino 76

independencia... y esa buhardilla es un poco mi casa... all hago lo que quiero y mis
padres intentan no meterse mucho en mi vida

E: Prefieren no meterse y tenerte all, a que te vayas


M: Eso es... y ahora t
E: Pero yo ya te lo cont... que vivo con mi madre y me voy a mudar con estas en
cuanto lleguemos a Madrid
M: Es verdad... me lo contaste... pero cuntame otras cosas
E: El qu?
M: No s... cosas de ti... si te gusta leer... ir al cine... no s
E: Entre leer o ir al cine... prefiero ir al cine... pero de vez en cuando tambin leo algo...
Mi padre me aficion a ir al cine... (Al decir esto Maca pudo ver la tristeza reflejada en
sus ojos) Me llevaba casi todos los domingos
M: Le debes de echar mucho de menos
E: No te imaginas cuanto... Nos pasbamos el da pelendonos... pero no sabes lo que
tienes hasta que lo pierdes

Esther se puso algo ms triste al hablar de l, y entonces Maca apret ligeramente la


mano que segua junto a la suya y con la otra le acarici la mejilla mientras le sonrea

M: Lo primero que vamos a hacer cuando nos veamos va a ser ir al cine


E: (Al or sus palabras no pudo evitar sonrer) Por qu eres as conmigo?
M: Por que te quiero Esther

Al or a Maca decir esas palabras su cuerpo se paraliz por un instante, y ms que


orselas decir fue el convencimiento con el que lo hizo, sin dudar un segundo, sin tan
siquiera pararse a pensarlo, con la absoluta certeza de que eso era as

Entonces se acerc un poco ms a ella y cogindole la cara con ambas manos con suma
delicadeza, sigui acercndose hasta unir sus labios y dejar un pequeo beso que hizo
estremecer a Maca. Esther sinti ese pequeo temblor en su cuerpo y tras separarse de
ella para mirarla apenas un segundo, la abraz hundiendo la cara en su cuello

Maca se abraz tambin muy fuerte a ella mientras pensaba que efecto le podan haber
causado esas palabras que le haba dicho

M: Dime algo Esther... por favor... te acabo de decir que te quiero... por favor dime t
algo... no me dejes as... necesito ortelo decir... dmelo... dime algo que me d la fuerza
suficiente para seguir aguantando

Justo en aquel instante la suave voz de Esther irrumpa en sus odos en un leve susurro
que a ella le pareci la ms maravillosa de las melodas que poda escuchar en su vida

E: Yo tambin te quiero

A la maana siguiente, despus de desayunar, pusieron rumbo a la National Gallery. Al


llegar all les sorprendi gratamente descubrir que la entrada era gratuita, y despus de
hacerse con unos planos del museo comenzaron la visita. La galera estaba dividida en
cuatro alas, cada una de ellas dividida en pequeas salas
Caprichos del destino 77

La coleccin de arte all expuesta era realmente digna de ver. Pudieron contemplar
pinturas tales como La Venus del espejo de Velazquez, Los girasoles de Van Gogh,
Puente sobre el estanque de los nenfares de Monet, Venus y Marte de Botticelli, y
otras muchas obras de Rafael, Miguel ngel, Goya, El Greco, Rembrandt, Caravaggio,
Manet, Leonardo Da Vinci, y as hasta completar una larga lista de artistas

Para alguien a quien le apasione el arte, una semana no sera tiempo suficiente para ver
todas las obras all expuestas, pero para nuestras chicas, tres horas en aquel museo ya
empezaban a ser suficientes, por lo que decidieron acelerar el paso para salir de all
antes de que se saturaran de tanta obra de arte

En esta ocasin y casi por unanimidad, decidieron ir a comer a un restaurante chino, que
aunque no era comida espaola, si era lo suficientemente conocida por todas como para
saber que pedir y poder disfrutar de una comida sin los tpicos problemas que haban
tenido los das anteriores. As que despus de una pequea bsqueda entraron en uno de
estos restaurantes dispuestas a comer

Natalia: Ya solo nos queda un da


Mara: Es verdad... maana y luego para casa
Silvia: Que corto se me ha hecho (Mir a Mnica y le sonri, hecho que pas
desapercibido para las dems)
Ana: Estamos reventadas... pero si nos dijeran de quedaros unos das ms... creo que no
lo dudaramos
Susana: Claro que nos quedaramos... pero es porque tambin nos da pena separarnos
Gloria: Creis que nos volveremos a ver?
Ana: Algunas de nosotras, por supuesto (Todas dirigieron sus miradas a Maca y Esther
y sonrieron)
M: Y espero que pronto (Dijo esto sin dejar de mirar a Esther, la cual le respondi con
una sonrisa)
Mara: Reunirnos todas de nuevo... va a ser difcil
Natalia: Si que lo va a ser... pero al menos lo intentaremos... no?
Gloria: Claro que lo intentaremos
M: Y algn da... incluso lo conseguiremos
Silvia: Yo... ahora que nos estamos poniendo as un poco tontas... (Mir a Ana y Maca
que estaban sentadas juntas) quiero deciros... que me ha encantado conoceros (Luego
mir a Gloria y finalmente a Mnica)
Mnica: A estado bien esto... (Sin dejar de mirar a Silvia y sonrerle) Estos das han
dado ms de si de lo que yo esperaba
Andrea: Nos vais a hacer llorar
Silvia: No era mi intencin... mejor vamos a animarnos un poco... (Levant el brazo
para llamar al camarero) Can I have eleven beers?... please
Camarero: Yes... of course

Y con unas cervezas empezaron a animarse de nuevo. Pasaron toda la comida entre risas
y al terminar decidieron sencillamente dar un paseo sin un destino concreto, as que
empezaron a andar por las calles de Londres y pasaron la tarde callejeando sin rumbo,
parando de vez en cuando en algn parque a descansar, consiguiendo que aquella fuera
la tarde ms agradable de las que haban pasado en esa ciudad
Caprichos del destino 78

Ya de camino hacia el hotel se detuvieron en una cabina para hacer una llamada. Se
metieron dentro Silvia, Esther y Natalia, y las dems chicas de Madrid se amontonaban
en la puerta para poder participar tambin de lo que pretenda ser una sorpresa, mientras
las dems las miraban sonriendo desde cerca

Cuando el telfono empez a sonar alguna no poda contener la risa aunque las dems
intentaban hacerlas callar, y al or esa voz tan familiar al telfono alguna de ellas incluso
solt una pequea lgrima

Voz: Diga
Todas a la vez: Sara!!!
Sara: (Al otro lado del telfono, completamente emocionada, casi no poda hablar)
Eeeiiiiii!!... mis nias
E: Hola guapa... cmo ests?
Sara: Esther!!... (Al or ahora solo su voz se emocion ms an) pues aqu...
echndoos de menos
E: (Un par de lgrimas rodaban ya por sus mejillas) Nosotras a ti tambin cario
Sara: Cre que ya os habais olvidado de m
E: Ni lo suees... y pasado maana ya nos tienes ah
Sara: Qu tal todo?
Silvia: (Le quit el auricular a Esther tras forcejear un poco con ella) Sarita!!... nia...
cmo ests?
Sara: Silvia!!... preciosa... me estis cuidando a Esther... verdad?
Silvia: Uy!!... ya te contaremos... (Aprovech que Esther ya haba salido de la cabina
y no la poda or) ha encontrado aqu quien la cuide
Sara: Pero que dices?!!!!
Natalia: (Al or a Silvia decirle eso a Sara le quit el telfono para hablar ella ahora)
Sara?
Sara: Nat!!... oye... qu es eso que dice Silvia?
Natalia: Pues eso... que Esther se nos ha enamorado
Sara: Pero...
Natalia: Ya te contaremos con calma... yo solo te digo que va a dejar a Rafa... eso
seguro
Sara: Genial
Natalia: Un besito guapa
Sara: Ciao

Poco a poco todas sus amigas hablaron con ella y luego, mientras comentaban la
llamada, Esther entr de nuevo en la cabina para hacer otra que en aquel momento no le
apeteca nada

Voz: Diga (Una voz de mujer responda a su llamada)


E: Pilar?
Pilar: S... eres Esther?
E: Hola Pilar... qu tal?
Pilar: Bien hija, bien... y t?
E: Pues aqu... (Minti un poco) ya deseando volver a casa
Pilar: Queras hablar con Rafa?
E: Pues s
Pilar: Vers... es que no est... me parece que ha salido con los amigos
Caprichos del destino 79

E: Claro... hoy es viernes... deb llamar ayer


Pilar: No te preocupes... ya le digo yo que has llamado
E: Vale... gracias... y... dile que le llamo cuando llegue
Pilar: Se lo dir... Hasta el domingo entonces
E: Hasta el domingo

Or la voz de la madre de Rafa en vez de la suya, por un momento la haba puesto


nerviosa, pero despus agradeci no tener que hablar con l, no saba que decirle,
aquella haba sido una llamada de compromiso, solo por quedar bien con l, y se alegr
bastante al pensar que no haba tenido que pasar aquel mal trago

Y despus de esperar a que alguna de ellas hiciera tambin alguna llamada, se dirigieron
de nuevo haca el hotel y antes de entrar en este comieron algo en el pub cercano donde
ya haban cenado das atrs. Al subir a las habitaciones se detuvieron un momento en el
pasillo para concretar, como solan hacer antes de ir a dormir, el plan del da siguiente, y
Maca le hizo un gesto a Esther para que se apartara un poco del grupo con ella

M: Yo... maana tena pensado ir a ver a mi hermano


E: Me lo comentaste
M: Pero... si le digo que prefiero aprovechar el da... l lo entender... Total... tiene que
venir a casa dentro de dos semanas
E: (Con una visible alegra) Entonces... te vienes con nosotras?
M: Se me haba ocurrido otra cosa
E: El que?
M: Pasar el da t y yo solas

Esther se qued en silencio durante unos instantes en los que aprovech para mirar a las
dems, que seguan hablando, para luego volver a fijar su mirada en ella

E: T y yo solas?
M: No te gusta la idea?
E: S... claro que me gusta... pero... (Mir de nuevo rpidamente a sus amigas)
M: No te preocupes por ellas... no les va a sorprender
E: Tienes razn
M: (Sonri ampliamente) Eso es un s?
E: S... eso es un s
M: Bien!!!

Rodendola por la cintura la levant y empez a girar sobre si misma mientras Esther se
aferraba a su cuello con fuerza. Sus amigas se giraron a mirarlas y al verlas tan felices
sonrieron contagiadas por su felicidad. Luego la dej en el suelo y cogindola de una
mano se acercaran a ellas

M: No os lo tomis a mal pero... nosotras maana nos vamos por nuestra cuenta
E: Ya nos veremos por la noche
Mnica: Que bonito!... quieren pasar el ltimo da solitas
M: Pero que payasa eres
Ana: Djalas Mnica... a m me parece muy normal
Caprichos del destino 80

Y sin ms comentarios al respecto se dieron las buenas noches y se fueron cada una a su
habitacin. Cuando Esther sali del cuarto de bao ya en pijama, mir a Silvia y pens
que ya dorma, por lo que apag la luz y se dispuso a dormir, pero entonces escuch su
voz

Silvia: Me alegra verte tan feliz Esther


E: (Aquellas sinceras palabras de su amiga consiguieron hacerla sonrer) Gracias
Silvia: Buenas noches (Se acerc a ella y le dio un beso)
E: Buenas noches

A la maana siguiente, Esther se estaba terminando de vestir mientras Silvia acababa de


entrar a la ducha, cuando alguien llam a la puerta. Se acerc hasta esta y abri

E: Buenos das
Natalia: Buenos das... (Le dio un beso a Esther y acercndose a la cama se sent en
esta) a dnde vais a ir?
E: Pues no tengo ni idea... ni se lo he preguntado
Natalia: Esther... (Ella estaba metiendo unas cosas en su mochila) Estheeeeer
E: Qu quieres?
Natalia: Sintate en momento aqu conmigo
E: (La mir un instante y despus de dejar la mochila en una silla se sent a su lado)
Dime
Natalia: Nada que... quera decirte... que me gusta Maca... (Esther sonri) me gusta
mucho
E: Me vas a hacer la competencia?
Natalia: No digas tonteras... (Inclinndose un poco hizo chocar su hombro con el de
ella) t ya me entiendes
E: S... ya voy entendiendo algo
Natalia: No voy a poder hablar contigo en serio?
E: Claro... pero hoy no... estoy demasiado feliz para tener que ponerme seria ahora
Natalia: Pues entonces no te digo nada ms (Se levant de la cama, pero Esther la cogi
por un brazo y la hizo sentarse de nuevo)
E: Venga... dime lo que me tenas que decir
Natalia: Sabes?... al principio no saba que pensar de esta situacin... pero ahora... al
ver lo feliz que ests... pues eso... que te quiero mucho y quiero que seas feliz
E: Yo tambin te quiero

Se abrazaron en el momento en el que sala Silvia del cuarto de bao y al verlas as se


abalanz sobre ellas cayendo las tres sobre la cama

Natalia: Pero que bruta eres nia


Silvia: Solo un poquito... pero yo s que an as me queris
E: Te queremos mucho

Le dieron un beso cada una en una mejilla y as, las tres tumbadas sobre la cama,
empezaron a rer. Unos minutos despus Silvia y Natalia se iban dejndola sola, ya que
ella y Maca haban quedado en verse ms tarde, ms que nada por evitar las bromas de
sus amigas que pensaban seran inevitables si desayunaban todas juntas
Caprichos del destino 81

A la hora prevista Maca llamaba a su puerta y cuando Esther abri la recibi con una
sonrisa que reflejaba toda esa alegra se haba adueado de ella en los ltimos das

M: Buenos das
E: Buenos das
M: Nos vamos?
E: Cuando quieras

Bajaron a desayunar y entraron al comedor no sin antes comprobar que sus amigas ya se
haban marchado. Se sentaron en una pequea mesa al fondo y despus de
aprovisionarse de todo lo necesario en el buffet libre comenzaron a comer

Esther, como era habitual en ella, coma sin prisa pero sin pausa, y sin apartar la vista de
su plato mucho tiempo. Maca, en cambio, apenas coma, se centraba ms en observar a
Esther, hasta que ella se dio cuenta y dej de comer

E: No vas a dejar de mirarme?


M: Te molesta?
E: Me ests poniendo nerviosa
M: Te pongo nerviosa?
E: Vas a contestar a alguna de mis preguntas?
M: Perdona... es que me encanta mirarte
E: Ya veo... y... a dnde me vas a llevar?
M: Pues haba pensado ir a Camden Town
E: Qu es eso?
M: Ya lo vers cuando lleguemos... pero tengo una duda
E: Cul?
M: Prefieres ir en metro o andando?
E: Ests muy lejos?
M: No mucho... en unos veinte minutos o media hora estamos all... pero en el metro
tenemos que hacer dos trasbordos... no s si interesa
E: Vamos a pie entonces
M: S?
E: T que opinas?
M: A m me da igual ir de una manera o de otra... siempre y cuando vaya contigo
E: (Tras sonrerle se qued mirndola unos segundos y luego sigui comiendo) Come...
que tenemos que andar mucho
M: S mam

Despus de un largo paseo llegaron a Camden Town. Hasta que no llegaron all Esther
no tena ni la ms remota idea de que era aquel lugar, pero al empezar a ver las
tiendecillas, los mercadillos, la infinidad de gente deambulando por entre los diversos
puestos, se qued un tanto perpleja. En un paso elevado se poda ver un gran letrero
CAMDEN LOCK

E: Uuuaauuuu!!!... qu es esto?
M: Uno de los mercadillos ms conocidos de Londres

Empezaron a andar por entre los puestos parndose de vez en cuando en alguno para
admirar con ms detenimiento lo que all vendan. Muchsimas de las cosas que podan
Caprichos del destino 82

ver merecan en verdad detenerse unos minutos para poder apreciarlos bien. Los que
ms llamaban la atencin a Esther eran los puestos en los que vendan artesana tnica y
antiguallas inimaginables

Mientras andaban se cogan de la mano para no perderse entre la multitud, y cada vez
que algo les llamaba la atencin en alguno de los diversos puestos se soltaban para as
poder coger las cosas y mirarlas de cerca, pero en cuanto lo volvan a dejar en su sitio
sus manos se buscaban de nuevo rpidamente

En uno de los puestos a Esther le llam especialmente la atencin un pequeo collar


corto de piedrecitas azul celeste con alguna piedrecita intercalada en azul marino. Lo
dej caer sobre su cuello y despus de mirarse en un espejo que haba all colgado para
tales menesteres se volvi hacia Maca para pedirle su opinin

E: Te gusta?
M: S... te queda bien
E: Cunto debe costar?
M: Vamos a preguntarlo

Maca levant un brazo para llamar la atencin del dueo del puesto y al verle acercarse
se dirigi a l

M: Excuse me, how much does it cost?


Vendedor: Five pounds
M: I like two
Vendedor: One moment, please

Aquel hombrecillo con rasgos hinds cogi dos collares iguales al que se haba probado
Esther y los meti en una pequeita bolsa de papel mientras Maca sacaba un billete de
diez libras de su mochila que le entreg a cambio de estos

Nada ms coger la bolsita, sac uno de los collares y situndose detrs de ella se lo
abroch para luego, sacando el otro, drselo a Esther para que esta vez fuera ella la que
se lo abrochara. Cuando las dos tuvieron los collares puestos se situaron de nuevo una
frente a la otra sonrindose

E: Gracias
M: (Se mir en el espejo y luego la mir a ella) A ti te queda mejor que a m
E: Qu dices?... ests guapsima
M: (Se acerc ms a ella y puso las manos en su cintura) T crees?
E: Claro... ests guapsima te pongas lo que te pongas
M: Eso no me vale
E: Pues es la verdad... por qu lo has hecho?... me lo iba a comprar yo
M: Quera regalrtelo
E: Pues djame que te regale yo el tuyo
M: Mmmmmm... (Pensaba) me parece justo
E: (Sac un billete de cinco libras y se lo dio) Ahora estamos en paz
M: No me lo voy a quitar nunca (Dijo esto acariciando su collar)
E: Nunca?
Caprichos del destino 83

M: Bueno... igual nunca es poco... no me lo voy a quitar mientras te quiera... que seguro
que va a ser mucho ms tiempo que nunca

Entonces Esther, un poco avergonzada por las palabras que le acababa de decir Maca,
apoy la cara en su hombro huyendo de su mirada, pero ella la cogi por la barbilla e
hizo que la mirara de nuevo

M: Eeeiii!!!!... no te escondas... es la verdad... no s si nunca voy a dejar de quererte

De nuevo esconda la cara en su hombro para permanecer ah durante unos segundos y


luego volver a mirarla

E: Nos vamos a ver pronto, verdad?


M: Te lo prometo
E: Qu vas a hacer este verano?
M: Estudiar un poco... no me gusta pasarme el verano sin hacer nada... ir algn da a la
playa... y hacer algn viajecito a Madrid a ver a cierta enfermera que me tiene loca
E: Te voy a echar mucho de menos
M: Y yo a ti

Con cuidado puso la mano en su nuca y tras dejar un beso en su frente la atrajo hacia si
para poder abrazarla

La maana pas entre puestos y tiendas y al llegar el medioda se dirigieron hacia el


canal y siguieron paseando mientras buscaban un sitio donde comer algo. Se decidieron
por un puesto donde vendan comida japonesa, y aunque en un principio a Esther no le
convenca mucho, al probarlo pudo comprobar que estaba bastante rico

Siguieron paseando junto al canal y al llegar a unas escaleras Maca se sent en uno de
los escalones separando ligeramente sus piernas dndole a entender a Esther con un
gesto que quera que se sentara all, delante de ella, y as lo hizo. Se sent un escaln
ms abajo que ella y apoyando los brazos en sus piernas se quedaron all mirando a las
barcazas pasar por el canal

M: Te ha gustado Camden?
E: (Inclin un poco la cabeza recostndola sobre uno de sus brazos para poder mirarla
mientras hablaban) Mucho... me ha parecido muy curioso... pero... an nos queda
mucho por ver... no?
M: Claro... descansamos un poco y seguimos con el paseo
E: Quiero comprar algn cachivache de esos que venden
M: Y eso?
E: No s... me apetece comprarme algn recuerdo intil
M: Para que quieres algo que ya sabes que es intil?
E: Si compras algo til lo vas a utilizar... es lo normal... y al final se desgasta o se
rompe... y ya no tienes el recuerdo... porque comprar algo til para no utilizarlo... pues
como que no... para eso compras algo que ya sabes de antemano que es intil... as no te
ves tentada de utilizarlo... porque en realidad no sirve para nada... y lo tienes all
simplemente para lo que en realidad lo compraste... de recuerdo
Caprichos del destino 84

Maca la miraba alucinada mientras sonrea. En un primer instante el razonamiento de


Esther le pareci una tontera, pero luego, analizndolo con calma, le pareci que tena
su lgica

M: Como te de por viajar mucho vas a llenar tu casa de trastos intiles

Despus de un rato all sentadas se dirigieron de nuevo hacia los mercadillos pero ahora
a una zona distinta donde abundaba la ropa de segunda mano. Mientras Esther hurgaba
entre los montones de ropa sin mucha intencin de comprar nada, Maca la miraba sin
llegar a entender porque se entretena haciendo tal cosa

Ms tarde vieron varios puestos de frutas y verduras donde compraron unas manzanas
que comieron mientras seguan con su visita. Esther segua buscando ese trasto intil
que quera comprar, pero nada la convenca, hasta que se detuvieron en un puesto que
definirlo sera una dura tarea

Cogi una pequea cajita de madera tallada a mano y empez a darle vueltas intentando
abrirla, hasta que el vendedor, al ver como empezaba a ponerse nerviosa, la cogi y sin
decir nada le hizo una pequea demostracin de cmo abrirla

Era una especie de rompecabezas. Al deslizar una pequea pieza de madera que haba
en una esquina se consegua abrir un pequeo cajn donde se deslizaba otra pieza para
as dar paso a un minsculo compartimiento donde haba una diminuta llave

Despus de coger dicha llave y devolver la cajita a su forma inicial, empezando por la
otra esquina y siguiendo unos movimientos similares a los anteriores, se llegaba a la
cerradura donde meter la llave para finalmente poder abrir la cajita. Esther sonri
maravillada por la complejidad de dicha cajita y pareca decidida a comprarla

M: Vas a comprarla?
E: Me encanta
M: Pero si en un par de das ya no te vas a acordar de cmo se abre
E: Pues justo lo que buscaba... un trasto intil... pero a qu es preciosa?
M: Es muy bonita... pero no guardes nada de valor dentro... porque luego no lo vas a
poder sacar

Despus de comprar la cajita se encaminaron esta vez haca el metro, y despus de unos
veinte minutos en este llegaron a Victoria station. Salieron del metro dentro de la
misma estacin del ferrocarril, y despus de dar una vuelta por all salieron a la calle
para dirigirse hacia la catedral de Westminster

Al llegar frente a la catedral se detuvieron unos instantes a contemplarla. El diseo del


exterior era curioso, no se pareca en nada a ninguna de las catedrales que vemos
habitualmente, y a la izquierda de la fachada, una torre se alzaba dominando el cielo de
Londres

M: Tienes vrtigo?
E: Cmo?
M: Si te dan miedo las alturas?
E: No que yo sepa... por?
Caprichos del destino 85

M: Quieres subir?... si no entend mal... se puede subir a la torre... en ascensor


E: Se puede subir?!!!
M: S... quieres?
E: Claro que quiero

Y despus de esperar pacientemente su turno subieron a la torre de la catedral. La vista


desde all era impresionante, todo Londres estaba a sus pies, afortunadamente el da era
bastante claro y se vea todo muy bien. Esther se acerc a la ventana para poder ver
mejor y Maca, puso las manos en su cintura y descans la barbilla sobre su hombro

M: Precioso... verdad?
E: Precioso es poco... esto es una maravilla

Girndose levemente dej un beso en su mejilla y entonces Maca, desliz las manos por
su cintura para poder abrazarla, dej un beso en su hombro y permaneciendo all con la
cara oculta, una pequea lgrima de escap de sus ojos rodando por su mejilla hasta
caer sobre la piel de Esther, que es ese instante se volvi de nuevo a mirarla

E: Cario... ests llorando... (Con mucha ternura levant su cara y le limpi las
lgrimas) por qu lloras?
M: No quiero regresar a casa Esther... quiero quedarme aqu contigo... siempre
E: Maca...

Se abraz muy fuerte a ella sin poder contener tampoco sus lgrimas y permanecieron
as durante un par de minutos hasta que las avisaron de que deban bajar

De vuelta hacia el hotel sus caras reflejaban la tristeza de saber que ese era su ltimo da
en Londres, que en unas pocas horas iban a regresar a la realidad, a esa realidad donde
lo ms duro era pensar que ms de seiscientos kilmetros las iban a separar

Al bajar del metro comenzaron a andar muy despacio, como intentando alargar esos
ltimos momentos juntas, pero por muy despacio que ellas anduvieran, el reloj no
paraba, y sus manecillas seguan dando vueltas anunciando el final de ese da juntas...
solas

Una vez en el hotel y ya en la puerta de las habitaciones, escucharon voces en el


interior, cosa que les llev a pensar que sus amigas ya haban regresado, y aunque
haban quedado en salir todas juntas esa noche, aquel iba a ser seguramente su ltimo
momento a solas, por lo que se convirti en una especie de despedida

M: Bueno... ya hemos llegado


E: Lo he pasado muy bien hoy
M: Yo tambin
E: Ha sido perfecto... estando contigo... no poda ser de otra manera
M: Voy a contar las horas hasta poder volver a verte
E: Ser pronto... muy pronto
M: An as se me har eterno
E: Bueno... todava nos queda esta noche
M: S... es verdad
Caprichos del destino 86

Se quedaron mirndose fijamente a los ojos unos segundos hasta que, como si se
hubieran puesto de acuerdo, las dos se abrazaron muy fuertemente entrelazando sus
cuellos

M: Te quiero Esther... no lo olvides nunca


E: Yo tambin te quiero... y puedes estar segura de que no lo olvidar

Permanecieron as durante unos minutos hasta que poco a poco se fueron separando
para mirarse de nuevo. Entonces Maca se acerc a ella muy lentamente para dejar un
suave beso en su boca, beso que a Esther le supo a muy poco, por lo que la bes ella
esta vez entreabriendo un poco ms sus labios

Maca cerr los ojos mientras se relama lentamente para disfrutar al mximo del sabor
de los labios de Esther, pero al abrirlos de nuevo y verla frente a si, no pudo resistirse y
hundiendo los dedos en su pelo tras su cuello, la acerc de nuevo a ella para poder
besarla esta vez con ms intensidad

Sus labios se entreabran buscndose una y otra vez, sus lenguas se rozaban apenas
tmidamente, sus corazones empezaban a latir rpido y entonces Maca empuj
ligeramente a Esther para hacerla retroceder hasta la pared del pasillo y as poderla
besar sin tregua, sin posibilidad de escape

De pronto Esther sinti que sus piernas empezaban a temblar y como pudo se separ un
poco de ella para respirar, momento que Maca aprovech para besar su cuello robndole
as un suspiro que provoc en ella una sonrisa triunfal

E: Maca... (Haciendo odos sordos la beso de nuevo un poco ms arriba, cerca de su


oreja) mmmmmm... para Maca
M: (Le susurr al odo) No puedo ms Esther
E: Ni yo... pero como lo haga me va a pesar
M: (Le cogi la cara con ambas manos hundiendo los dedos en sus pelo mientras la
miraba con dulzura) Te lo promet... y lo voy a cumplir (Dej un beso en su mejilla y
poco a poco, sin dejar de mirarla, se fue separando de ella) Nos vemos... dentro de un
rato
E: S... nos vemos

Y sin decir nada ms Maca abri la puerta de su habitacin y tras cerrarla se apoy en
esta sonriendo con su respiracin todava bastante acelerada. Al entrar definitivamente
en la habitacin vio a Mnica sentada en la cama y se sent a su lado

Mnica: Hola nia... qu?... has aprovechado bien el da?


M: Si hablas de lo que yo creo que hablas... no
Mnica: Ests peor an de lo que yo crea... cmo puedes aguantar tanto?
M: (Se dej caer tumbada sobre la cama) Porque la quiero Mnica... la quiero con todas
mis fuerzas
Mnica: Pues por eso mismo no s como te controlas... yo ya me la habra comido
enterita
M: Paciencia... poco a poco vamos avanzando
Mnica: Lnzate sobre ella sin pedir permiso... total... si le va a encantar
M: Seguramente... pero no voy a arriesgarme a perderla
Caprichos del destino 87

Mientras, en la habitacin de enfrente...

Silvia: Menuda templanza... cmo lo aguantas?


E: Antes tengo que dejar a Rafa
Silvia: Pero que ms da Esther?... el dao ya est hecho... le vas a dejar igual... por lo
menos disfruta del tiempo que te queda con ella
E: Vamos a tener tiempo de sobra
Silvia: Espero que no te ests equivocando... y que luego no tengas que arrepentirte de
nada
E: Por eso precisamente he decidido hacerlo as... para no tener que arrepentirme de
nada
Silvia: Si cambias de opinin... yo no voy a subir a la habitacin en toda la noche
E: Y eso?
Silvia: Hemos decidido que no vamos a dormir hoy... ya dormiremos en casa
E: Todas?
Silvia: Algunas han puesto ms nfasis que otras con la idea... pero vamos... creo que
ms de una no dormir hoy
E: Entonces... subirs solo a por la maleta
Silvia: Si me la bajas t... ni eso
E: Vale... djala ya lista y cerrada y yo te la bajo
Silvia: Gracias... eres un sol

Y llegada la noche fueron a cenar y luego se dirigieron a la discoteca, ya que pensaron


que por ser el ltimo da mereca la pena pagar esa entrada que el primer da les pareci
tan cara y poder disfrutar de su ltima noche en Londres

La noche transcurra animadamente, y Esther, un poco guiada por las ganas de pasrselo
bien y otro poco por la tristeza que le supona tener que separarse de Maca, estaba
empezando a beber demasiado. Alguna de las chicas tambin estaba ya un poco
contentilla, pero lo de Esther ya llegaba a los lmites de una monumental borrachera

Maca la miraba y empezaba a preocuparse por su estado, y aunque le insisti varias


veces en que no bebiera ms, esta pareca no hacerle mucho caso. Natalia, por su parte,
tambin intent convencerla de que estaba bebiendo demasiado, pero ella haca caso
omiso a todas las que le decan algo al respecto, es ms, pareca que cuanto ms le
insistan ella ms beba

Apenas eran las dos de la noche y casi no se tena en pie. Se acerc a Maca y
colgndose de su cuello dej un par de besos en l mientras le hablaba de una manera ya
un tanto inteligible

E: Maca... Maca... no te vayas


M: Esther... no deberas de beber ms
E: Vente conmigo a Madrid
M: Venga... deja el vaso (Le cogi el vaso y lo dej sobre una mesa)
E: Te quiero Maca... y quiero irme contigo
M: Vale... como t quieras... te vienes conmigo pero al hotel
E: S... vmonos al hotel... que es nuestra ltima noche y tenemos que aprovecharla
Caprichos del destino 88

Maca saba perfectamente que aquellas palabras eran fruto del alcohol, y que Esther las
deca sin pensar, pero an as, el simple hecho de orselas decir le produjo un cosquilleo
en el estomago. Se acerc al corrillo que haban formado las dems y aprovechando que
Esther se haba sentado en un silln empez a despedirse de ellas

M: Bueno... yo creo que me voy a llevar a Esther a que duerma la mona... sino maana
no se va a poder levantar
Natalia: Quieres que os acompae?
M: Da igual... ya puedo yo sola
Natalia: Pues nada... nos vemos un da de estos en Madrid
M: Antes de lo que t crees (La abraz y le dio dos besos y luego se acerc a Silvia)
Silvia: Un placer haberte conocido... y te esperamos pronto
M: Cuiddmela mucho
Silvia: Tranquila... te la cuidaremos

Se abrazaron y as, una tras otra se fue despidiendo de todas. Luego cogi a Esther y
poco a poco se fueron andando hacia el hotel. Cuando estaban a mitad de camino
tuvieron que detenerse para que Esther expulsara de su cuerpo prcticamente la mitad
de todo aquel alcohol que haba ingerido junto con parte de la cena

E: Perdona... menuda nochecita te estoy dando


M: No pasa nada
E: Vaya despedida... jejeje
M: Tranquila... lo importante es que t ests bien
E: Pues yo estoy fatal... en estos momentos querra morirme
M: Seguimos?
E: S

Finalmente llegaron al hotel no sin antes detenerse un par de veces ms para que Esther
siguiera dejando su esencia en las calles de Londres. Al llegar all Esther se sent en las
escaleras de la entrada

E: Espera un momento que me d un poco el aire


M: Una ducha es lo que necesitas
E: (Se llev una mano a la cabeza) Menuda resaca voy a tener maana
M: As aprenders
E: Vamos a tomarnos la ltima (Intent levantarse sin xito)
M: (La cogi por un brazo para que no volviera a intentar) Estate quietecita
E: Necesito otra cerveza
M: Lo que t necesitas es dormir... (La ayud a levantarse y entraron en el hotel)

Unas repentinas nauseas la despertaron llevndola a levantarse muy rpidamente para ir


al bao. Despus de vaciar completamente su estomago se acerc al lavabo para
enjuagarse la cara y al verse reflejada en el espejo se dio cuenta de que estaba desnuda

Agach la cabeza para mirar su cuerpo desnudo y en ese instante una idea pas por su
mente. Se asom hacia la habitacin y comprob que, efectivamente, all tumbada sobre
la cama, con su espalda desnuda y el resto del cuerpo cubierto con una sabana,
Caprichos del destino 89

profundamente dormida, estaba Maca. Se haba levantado tan rpidamente que no se


haba dado cuenta de su presencia

Entonces regres al cuarto de bao y sentndose en la taza del water se cubri la cara
con ambas manos mientras intentaba recordar lo sucedido, pero su cabeza no estaba por
la labor, no recordaba absolutamente nada. Mir su reloj, apenas faltaban quince
minutos para la hora acordada, as que empez a vestirse haciendo el mnimo ruido
posible y apenas hubo terminado, cogi su maleta y la de Silvia, sali de la habitacin y
cerr la puerta muy despacio

Se dirigi a la habitacin de Natalia, llam a la puerta y cuando esta le abri, sin ningn
tipo de explicacin se ech en sus brazos y empez a llorar

Natalia: Esther... qu te pasa Esther?... qu ha pasado?


E: No lo s
Natalia: Cmo que no lo sabes?... a ver... por qu lloras?
E: No lo s... no recuerdo nada
Andrea: (Se acerc a ellas) Te pasa algo Esther?
Natalia: (Intentando quitar hierro al asunto) Ya sabes... las despedidas son horribles
Andrea: Ay!!... mi nia... (Se acerc a darle un beso) No te preocupes que la vas a ver
pronto
E: (Lloraba ms) Aahhh!!... Nat
Natalia: Venga... vamos bajando t y yo

Cogi su maleta y ayudando a Esther con la de Silvia se dirigieron al ascensor

Natalia: Me vas a contar lo que te pasa?


E: Ahora no Nat... me duele la cabeza
Natalia: No me extraa... te bebiste media cosecha
E: Por qu me dejasteis beber tanto?
Natalia: Qu por que?... Esther... nos pasamos la noche dicindote que no bebieras
ms... pero t no hacas caso
E: Dios!... no recuerdo ni como sal de la discoteca
Natalia: Maca te acompa al hotel
E: No, por favor... tambin haba bebido?
Natalia: Que va... iba muy serena
E: Joder
Natalia: Qu pasa Esther?
E: Nada... que tengo unas lagunas impresionantes en mi cabeza
Natalia: Pero ha pasado algo?
E: No lo s... as que va a ser mejor esperar a ver si recuerdo algo

Al llegar al hall vieron a Silvia esperndolas sentada en un silln

Silvia: Buenos das


Natalia: Buenos das... no has dormido nada al final?
Silvia: Ni al final ni al principio... no he dormido y ya
Natalia: Y las dems?
Silvia: Poco a poco se han ido rindiendo todas
Natalia: Y t ah... aguantando al pie del can
Caprichos del destino 90

Silvia: Cmo va esa resaca Esther?


E: No me lo recuerdes
Silvia: Tranquila... hoy tendremos tiempo de sobra para dormir
E: Eso espero... poder dormir

Al llegar todas fueron a desayunar y a la hora prevista salan hacia el aeropuerto. Una
vez all realizaron todos los pasos de rigor y en menos de una hora estaban sentadas en
el avin esperando el despegue para regresar a sus casas

Mientras su avin despegaba, Maca se despertaba sola en la habitacin del hotel.


Entornando los ojos mir a su lado y al no ver a Esther mir su reloj

M: Joder... las nueve y media... la has cagado Maca... (Hundi su cara en la almohada)
y bien que la has cagado... por gilipollas

En el avin, algunas de ellas se fueron durmiendo y, paradjicamente, la que menos


sueo tena era Silvia. Esta vez iba sentada junto a Natalia, y detrs de ellas iban Esther
y Susana. De repente se arrodill en su asiento para poder hablar siendo vista por las
tres

Silvia: Decidido... me vuelvo a Londres


Natalia: Pero que tonteras ests diciendo?
Silvia: No es ninguna tontera Nat... llevo horas pensndolo... y estoy muy segura de lo
que digo
E: Y que vas a hacer t en Londres?
Silvia: Pues trabajar... y vivir... sobretodo vivir
Natalia: Pero va en serio?
Silvia: Claro que va en serio
Susana: Te envidio... yo tambin me ira a vivir a Londres... pero no tengo el valor
suficiente
Silvia: A mi valor me sobra
E: Pero que dir tu padre?
Silvia: Mi padre estar encantado... Cuantas veces me ha dicho que disfrute de la vida...
que intent convertir mis sueos en realidad... pues ahora mi sueo es este... irme a vivir
a Londres
Natalia: Y el piso?... nos vas a dejar solas a Esther y a m?
Silvia: En eso tambin he estado pensando... se lo podis decir a Sara
E: Sara no va a querer... ya se lo dijimos
Silvia: Pero dijo que en unos meses igual s... podis aguantar unos meses las dos
Natalia: No nos puedes hacer esto Silvia... buscamos un piso con tres habitaciones
porque ramos tres
Silvia: Nat... no dramatices... seguro que Sara os dice que s
Natalia: Pues te esperas hasta que hablemos con Sara
Silvia: Yo os ayudo a convencerla... pero diga Sara lo que diga... yo me vuelvo a
Londres... lo siento

El avin llegaba a Madrid y despus de recoger las maletas se dirigieron haca donde las
esperaban sus familiares. Esther vio a su madre y fue corriendo a abrazarla
Caprichos del destino 91

En: Hija... cmo ests?


E: Bien mam... estoy bien
En: Tienes mala cara... te pasa algo?
E: Es solo un poco de resaca... ya sabes
En: Ainssss... juventud... divino tesoro
E: (Se dio la vuelta para despedirse de sus amigas) Nos vemos
Natalia: (Le levant un dedo en seal de aviso) Tenemos que hablar t y yo
E: Maana te llamo
Natalia: Sin falta
E: Que s

Cogieron un taxi y de camino a su casa le fue contando un par de cosas a su madre sin
dejar de cogerse la cabeza de vez en cuando debido al dolor persistente. Una vez en casa
le pidi a su madre que la dejara dormir un rato y se fue a su habitacin, no sin antes
tomarse una pastilla para intentar aliviar el dolor

A las cinco de la tarde sonaba el telfono de su casa sacndola de un placentero sueo.


Se levant restregndose los ojos y ya ms aliviada del dolor de cabeza se dirigi hacia
el saln y vio a su madre pegada al telfono

En: S... ya se ha despertado... no te preocupes... te la paso (Le tendi el telfono y


moviendo los labios le dijo que era Sara)
E: Hola Sara
Sara: Cmo va esa resaca?
E: Joder... las noticias vuelan
Sara: Pues esa noticia no es la nica que me ha llegado
E: Y que es lo que te han contado?
Sara: Que calladito te lo tenas
E: Sara... qu te han contado exactamente?
Sara: Pues... me han dicho que te has enamorado... y que vas a dejar a Rafa

En ese momento Esther apart al auricular y comenz a llorar, pero no lo apart lo


suficiente, por lo que no pudo evitar que Sara la escuchara

Sara: Esther?... qu te pasa Esther?... Esther contstame


E: Sara... perdona... ya hablamos en otro momento
Sara: Estheeerrrr

Pero Esther ya no la escuch. Colg el telfono, regres a su cuarto y despus de cerrar


la puerta se dej caer sobre la cama y abrazada a la almohada lloraba
desconsoladamente

Unos minutos despus sonaba el timbre de su casa. Ella no se preocup por averiguar de
quien se trataba, pero no fue necesario, ya que la persona que haba llamado al timbre,
tras hablar un momento con su madre, entr en su habitacin, cerr la puerta y
acercndose a la cama se sent junto a ella

Esther ya se haba calmado, pero ella saba que le pasaba algo, as que con mucho
cuidado le pas la mano por la espalda intentando consolarla un poco y ella, al sentirla,
Caprichos del destino 92

ahora si se dio la vuelta a ver quien era, y al ver a su amiga se abraz a ella y rompi a
llorar de nuevo

Sara: Pero que te han hecho?... por qu lloras de esa manera?

Esther segua llorando entre sus brazos y ella la meca levemente mientras le acariciaba
el pelo. Poco a poco se fue tranquilizando y se separ un poco para mirarla

E: Perdona Sara
Sara: No te tengo que perdonar nada... pero me lo vas a contar?
E: Poco a poco... vale?
Sara: Vale
E: Qu tal ests t?... todo bien?
Sara: Pues como dices t... poco a poco
E: Y tu madre?
Sara: Se hace la fuerte... pero yo s que lo est pasando fatal
E: Maana ir a verla
Sara: Pero cuntame
E: Suficiente tienes t ya con lo tuyo para que yo te venga a agobiar con mis tonteras
Sara: No se llora as por tonteras Esther... adems... soy t amiga... no?... para eso
estamos... Cuntame... qu ha pasado?
E: La conoc nada ms llegar a Londres
Sara: (Ante su sorpresa la cogi por los hombros y la apart un poco ms para mirarla
mejor) La?!!!!... Has dicho la?!!!
E: S... eso he dicho
Sara: Joder!!... (Le sonri con la sorpresa reflejada en su rostro) perdona
E: Tranquila... t reaccin tampoco ha sido muy desmesurada
Sara: Sigue
E: Me enamor de ella como una tonta Sara... creo que hasta hace unos das no supe lo
que era estar enamorada
Sara: Pero...
E: No... yo no me haba fijado nunca en una mujer... si es eso lo que me ibas a
preguntar... pero es que ella fue tan... tan... no s como decirlo... me enamor... su forma
de ser conmigo me conquist... su manera de mirarme... de hablarme... en apenas unas
horas... se adue de m
Sara: Bufffff...
E: Encima es preciosa... tiene unos ojos... y unos labios
Sara: Me estn entrando ganas de conocer a esa maravilla de mujer
E: Pues no s si va a poder ser
Sara: Por qu?
E: Porque no estoy segura de querer volver a verla
Sara: Pero... cuando Nat me dijo que ibas a dejar a Rafa... pens que la cosa iba en serio
E: Y yo... pero me ha decepcionado... ya no s si voy a poder confiar en ella (Las
lgrimas empapaban de nuevo sus mejillas)
Sara: Esther
E: Solo le ped que esperara unos das... solo eso... tampoco le ped tanto
Sara: Pero que es lo que ha pasado?
E: (Un nudo en su garganta casi le impeda hablar) Le dije... que... que primero...
sniffff... que primero quera hablar con Rafa... snifffff... que no... que no poda hacerle
eso... sniffffff... y ella me prometi... que iba a esperar... snifffffff
Caprichos del destino 93

Sara: Y?
E: Fue tan buena conmigo... snifffff... tan dulce... que la cre... snifffffff... pero en
cuanto flaque un poco... aprovech la ocasin
Sara: No s si entiendo bien lo que me ests contando
E: Anoche me emborrach... sniffffff... y esta maana me he despertado desnuda a su
lado... se aprovech de mi estado de embriaguez... ahora como voy a confiar en ella?
Sara: Lo hicisteis?
E: Eso es lo peor... que no recuerdo nada
Sara: Entonces... no lo sabes seguro?
E: Joder Sara... qu quieres que piense?... qu jugamos al streep poker y luego nos
dormimos?... te acabo de decir que me he despertado desnuda a su lado... snifffff...
Sara: Pero no recuerdas nada de nada?
E: No recuerdo ni cuando sal de la discoteca
Sara: No s que decirte Esther... es que yo ni siquiera la conozco
E: Y eso que ms da... yo crea conocerla... pero veo que estaba equivocada

A seiscientos kilmetros de all, Maca entr en su casa y tras dejar la maleta en la


entrada se dirigi al saln a saludar a sus padres

Rosario: Hija... ya ests aqu


M: Hola mam. (Se acerc a darle dos besos) No est pap?
Rosario: Ha ido a jugar la partida con sus amigos... como todos los domingos
M: Claro... como todos los domingos
Rosario: Y que tal el viaje?... ya me dijo Jero que habas estado en su casa
M: Pues todo muy bien... Londres es genial
Rosario: Si que lo es
M: Bueno... yo me voy a acostar un rato que vengo reventada
Rosario: Claro cario... quieres que le diga a Carmen que te suba algo?
M: No es necesario mam... gracias... si tengo hambre ya bajar yo
Rosario: Venga... descansa

Subi a su buhardilla y tras comprobar que el telfono funcionaba debidamente se quit


los zapatos y se dej caer sobre la cama

Despus de despedirse de Sara, Esther cogi el telfono y respiraba hondo intentando


reunir fuerzas para hacer lo que iba a hacer. Despus de unos segundos marc y esper
contestacin

Rafa: Diga
E: Hola Rafa
Rafa: Hola Rafa?... Y eso?... no recuerdo la ltima vez que te o llamarme por mi
nombre
E: No s... me ha salido as
Rafa: No pasa nada... solo es que me ha sonado raro... cmo ests cario?
E: Con un poco de resaca
Rafa: Ya veo... tuvisteis fiestecilla anoche
E: Ms o menos
Rafa: Quieres que vaya un ratito a verte?... o la resaca es monumental?
Caprichos del destino 94

E: Si no te importa... preferira dormir un rato


Rafa: Si me importa... tengo muchas ganas de verte... pero puedo aguantar hasta
maana... aprovechar para estudiar un poco
E: Gracias
Rafa: (Al otro lado del telfono le pareci que su voz sonaba triste) Esther... ests
bien?
E: S... es que me duele horrores la cabeza
Rafa: Ests segura que solo es eso?
E: Que s... no te preocupes
Rafa: Seguro que no quieres que vaya un ratito?
E: No insistas
Rafa: Que no me cuesta nada... diez minutitos... te prometo que va a ser una visita
rpida... y luego te dejo dormir
E: Est bien... pero solo un rato
Rafa: En seguida estoy ah

Maca daba vueltas en su cama sin poder dormir y de vez en cuando comprobaba de
nuevo si el telfono tena lnea. Era evidente que funcionaba correctamente, pero los
nervios no le permitan estar quieta ni un segundo

M: Cundo vas a llamar Esther?... dios!... por que te has ido sin decirme nada?...
si es que... no tienes perdn Maca... no pudiste evitarlo... la tentacin pudo contigo... y
ahora... la has asustado... o lo que es peor... se habr enfadado... pero llama Esther...
permteme explicarme... estabas tan guapa... que no me pude resistir

De nuevo coga el auricular del telfono y lo acercaba a su odo para volver a


comprobar que funcionaba bien

En casa de Esther sonaba el timbre, y ella, sin muchas ganas, fue a abrir la puerta. Se
detuvo un instante con el pomo ya en sus manos y tras coger aire profundamente abri.
l esperaba con una sonrisa en su cara, pero al ver la expresin triste de Esther su
sonrisa se borr

E: Hola
Rafa: Hola?... Menudo recibimiento
E: (Se acerc a l y le dio un beso) Pasa... vamos a mi cuarto

Fueron a la habitacin de Esther sin decir nada y al llegar all ella cerr la puerta y
esper apoyada en esta a que l dijera algo. Pasaron unos segundos en los que l
permaneca de pie en medio de la habitacin de espaldas a ella, hasta que finalmente se
dio la vuelta para empezar a hablar

Rafa: Qu pasa Esther?


E: Rafa...
Rafa: Ya es la segunda vez que me llamas Rafa hoy... qu ha pasado en Londres?
E: Vers... yo...
Rafa: Has conocido a alguien? (El silencio de Esther y ese sentimiento de culpabilidad
que le hizo bajar la mirada al suelo, la delataron) Es eso... verdad?... (Dio un par de
Caprichos del destino 95

pasos hacia ella para hablarle de ms cerca) Si has tenido valor suficiente para hacerlo...
tenlo ahora para contrmelo
E: Lo siento
Rafa: Qu lo sientes?... es lo nico que se te ocurre decirme?
E: S... ahora es lo nico que se me ocurre
Rafa: Ya veo... y que... te lo pasaste bien?... ha sido solo un polvo o es algo ms
serio?
E: Qu ms da?
Rafa: A m si me da... vas a volver a verle?
E: No lo creo
Rafa: Entonces... no ha significado nada para ti?
E: Yo no he dicho eso
Rafa: (Comenzaba a alterarse) Y que ha sido entonces?
E: Mira Rafa... da igual si vamos a volver a vernos... da igual si ha significado algo para
m... a ti lo nico que debe importarte... es que estos das me he dado cuenta de muchas
cosas... y una de ellas... es que no s si te quiero lo suficiente
Rafa: Ya... o sea que... te has enamorado... Porque si te has dado cuenta de que no me
quieres a m... es porque quieres a otra persona
E: Puede ser
Rafa: Joder Esther... cmo has podido hacerme esto?
E: Esto tarde o temprano iba a pasar... mejor que haya sido as
Rafa: Entonces?... se acab?... ya est?... sin ms?...
E: S
Rafa: Eres una...
E: Cuidado con lo que dices
Rafa: Me has estado engaando todo este tiempo
E: Pero que ests diciendo?!!
Rafa: Me hiciste creer que eras una persona noble... yo te crea incapaz de hacer algo
as
E: No ha sido deliberadamente
Rafa: Faltara ms... encima... Te deje ir a Londres porque confiaba en ti
E: Qu t me dejaste ir a Londres?!!!... yo fui a Londres porque quise... t no eres
quien para decirme lo que puedo o no puedo hacer
Rafa: Pues me alegro de que te fueras... as me he dado cuenta de la clase de persona
que eres
E: Cmo te atreves?
Rafa: Solo dime una cosa Esther... saliste ya de casa con la idea?
E: Te ests pasando
Rafa: Te fuiste a Londres ya con la intencin de tirarte al primero que te gustara?
E: (Seal hacia la puerta) Sal de mi casa
Rafa: Seguro que s... deb imaginrmelo
E: Vete
Rafa: Y conmigo al principio te hacas la estrecha... no eres ms que...
E: (Cortndole) Qu te vayas de mi casa te he dicho!!
Rafa: Tranquila... ya me voy... aqu no hay nada que merezca la pena
E: Fuera de mi casa!!!!!!

Sali de all dando un sonoro portazo dejando a Esther derrumbada, abatida, llena de ese
sentimiento de culpa que se haba ido adueando de ella en las ltimas horas
Caprichos del destino 96

La noche fue larga y lenta para las dos. Mientras Esther daba vueltas en la cama
pensando en todo lo ocurrido, Maca segua preguntndose porque Esther no la haba
llamado. Y as lleg la maana, y con ella su vuelta a la rutina diaria

Esther se levant sobra las nueve y fue directa a la cocina donde encontr a su madre
desayunando. Tras darle un beso de buenos das cogi un vaso de leche y se sent a su
lado

En: Ya ests mejor?


E: S... ya estoy bien
En: Ests segura?... os o ayer a ti y a Rafa discutir
E: Vers mam... Rafa y yo... lo hemos dejado
En: Pero por qu?
E: Ahora no mam... tengo demasiadas cosas en la cabeza
En: Pero ha pasado algo?
E: Mam... por favor... en otro momento
En: Est bien... pero si necesitas algo
E: Gracias mam

Unos golpes en la puerta consiguieron despertarla de ese sueo que tanto le haba
costado conciliar la noche anterior

Rosario: Maca?... puedo pasar?


M: Claro mam... pasa
Rosario: (Entr en la habitacin y acercndose a la cama se sent a su lado) Buenos
das
M: Buenos das mam
Rosario: Vas a bajar?... tu padre se va a la oficina y ayer no pudo verte
M: Ahora mismo bajo
Rosario: Te pasa algo?... por tus ojeras dira que no has dormido muy bien
M: No es nada... no te preocupes... bajo enseguida
Rosario: (Le dio un beso y se dirigi hacia la puerta) No tardes... te esperamos para
desayunar

Sin mucha prisa se levant de la cama, se puso una bata y antes de bajar comprob
nuevamente que el telfono funcionaba correctamente. Al llegar a la terraza donde
solan desayunar se acerc a su padre para darle un beso y l se levant para poder
abrazarla

Pedro: Cmo est mi pequea?


M: Bien pap... un poco cansada
Pedro: Todava no te has recuperado?
M: Ms o menos. (Se sentaron a la mesa)
Pedro: Te iba a pedir que te vinieras conmigo a la oficina... pero si ests tan cansada...
mejor otro da
M: Pues s... mejor otro da
Pedro: Fernando me estuvo preguntando por ti... que cuando volvas
Caprichos del destino 97

M: Pap... no empieces
Pedro: Maca... ese chico
M: Ese chico nada pap
Pedro: Como quieras... pero no entiendo porque no quieres darle una oportunidad
M: Pues vaya manera de empezar el da
Rosario: Maca... tu padre tiene razn... ese chico es estupendo... y siempre te ha cado
bien
M: S lo s... Fernando es genial... pero a mi no me gusta... no podis entenderlo?
Pedro: Pinsatelo al menos
M: Ya lo he pensado pap... y no voy a cambiar de idea... as que vamos a dejar el tema
Pedro: Est bien... Venga... cuntame que tal el viaje
M: Pues muy bien... (Hablaba con desgana) hemos visto muchas cosas... nos lo hemos
pasado genial... todo bien
Rosario: Cualquiera lo dira por como lo cuentas
M: Mira mam... en este momento no me apetece hablar de nada... ni del viaje... ni de
Fernando... ni de nada de nada... as que me vais a perdonar... pero me voy a mi cuarto
Rosario: No vas a desayunar?
M: No tengo hambre
Rosario: Est bien... pero le voy a decir a Carmen que te suba algo por si ms tarde te
apetece
M: Haz lo que quieras

Se levant de la mesa, subi a la buhardilla y dejndose caer sobre la cama tumbada


boca abajo se qued mirando ese telfono que segua sin sonar

Lo que si sonaba era el timbre en casa de Esther. Ya era casi el medioda y estaba sola
en casa, as que abri y cual fue su sorpresa al ver a Natalia plantada delante de la
puerta. La salud y fueron directas al sof del saln

Natalia: Qu tal esa cabecita?... ya va funcionando mejor?


E: No recuerdo nada Nat
Natalia: Pero que te hace pensar que pas algo?
E: Ayer... cuando me despert... Maca estaba en mi cama... y las dos estbamos
desnudas
Natalia: Jooooodeeeerr. (Sonrea)
E: No te ras... no tengo ni idea de lo que pas
Natalia: Esther... si no lo recuerdas es porque seguramente no pas nada... recordaras
algo as
E: Y si no pas nada que hacamos desnudas Nat?
Natalia: Eso tambin es verdad
E: Cmo estaba cuando sal de la discoteca?
Natalia: Fatal... estabas fatal
E: Pero con Maca... cmo estaba con Maca?
Natalia: Pues un poquito empalagosa
E: Cmo de empalagosa?
Natalia: Esther...
E: Muy empalagosa... verdad?
Natalia: Bastante... Te colgaste de su cuello y no la soltabas ni de casualidad... y le
decas cosas as como... te quiero mucho... vmonos al hotel... cosas as
Caprichos del destino 98

E: O sea... qu le di pie?
Natalia: Esther... yo casi no conozco a Maca... pero no creo que fuese capaz de
aprovecharse de una situacin as
E: Yo tambin quiero pensar eso... pero... una cosa es lo que yo quiera pensar... y otra
muy distinta lo que me hacen pensar las evidencias
Natalia: No has hablado con ella?
E: No me apetece nada
Natalia: A m me ha llamado Ana hace un rato para decirme que haban llegado bien
E: Te ha dicho algo de Maca?
Natalia: No... pero por si te interesa mi opinin... yo creo que deberas llamarla... djala
que se explique al menos
E: Pero que dices?... crees que puedo llamarla y decirle, hola Maca, mira... es que no
recuerdo nada de lo que pas la otra noche... qu hicimos?... por qu estbamos
desnudas?... anda, cuntamelo t
Natalia: Tienes razn... a mi no s como me sentara algo as... pero... y si no pas
nada?... te vas a quedar con la duda?
E: Cada vez tengo menos dudas de que pas
Natalia: Qu vas a hacer?
E: No lo s
Natalia: Y Rafa?
E: Eso ya esta solucionado
Natalia: Lo habis dejado?!!
E: S... estuvo aqu anoche
Natalia: Entonces ya tienes el camino libre... nada te impide estar con Maca
E: No es tan sencillo Nat... ella no es como yo pensaba... en este momento estoy muy
desilusionada con todo... no me apetece nada
Natalia: Quieres que hable yo con ella?
E: Ni se te ocurra!!!
Natalia: Puedo llamarla para preguntarle que tal est... intentar averiguar algo
disimuladamente
E: Nat... te voy a pedir un favor... no hables de esto con nadie... no se lo cuentes a nadie
Natalia: Pero...
E: A nadie Nat... por favor
Natalia: Est bien... pero que conste que creo que te ests equivocando
E: Puede ser... pero es mi decisin
Natalia: Tienes razn... es tu vida... y si t has decidido que quieres dejarlo as... pues
bien decidido est
E: Oye... y lo de Silvia... va en serio?
Natalia: Pues parece ser que s... porque la he llamado esta maana y me ha dicho su
padre que no estaba, que haba salido a arreglar no s que papeles que necesitaba para
volver a Londres
E: Y su padre no dice nada?
Natalia: Yo no s que le habr contado... pero a m me ha parecido que est encantado
E: Nat... cuando digo a nadie... Silvia tambin est incluida
Natalia: Vaaaaale

Anocheca en Jerez y Maca segua sin salir de su buhardilla esperando que el sonido del
telfono rompiera el silencio que haba reinado durante todo el da. Intentando apartar
su mente de aquel aparato cogi un libro de medicina y se sent delante de su escritorio
Caprichos del destino 99

Con los codos apoyados sobre el mueble miraba el libro sin muchas ganas de abrirlo
pero, o pensaba en otra cosa o se iba a volver loca, as que finalmente se decidi y ley
el titulo intentando concentrarse en lo que iba a hacer

M: Anatoma patolgica general (Cerr los ojos pensando de nuevo en ella y luego
sacudi la cabeza intentando apartarla de su mente) Anatoma patolgica general.
(Finalmente abri el libro por una pgina que tena sealada y comenz a leer en voz
alta) Malformaciones principales... Septacin auricular... La septacin de la aurcula se
realiza por dos tabiques superpuestos que se desarrollan sucesivamente... (Levant unos
segundos la vista hacia el techo y volvi a leer) La septacin de la aurcula se realiza
por dos tabiques superpuestos que se desarrollan sucesivamente... (Dej de leer y cerr
el libro con rabia) Joder... as no hay quien se concentre

Se acerc a la ventana y de pie, con la cabeza apoyada en la pared, miraba a ninguna


parte mientras segua pensando en ella. De repente vio un coche parar frente a la puerta
de su casa y al reconocerlo sonro mientras saludaba a Ana que bajaba de este

Se qued all quieta hasta verla entrar en su casa y entonces se acerc a la puerta a
esperarla. La escuch un momento hablar con su madre sin entender muy bien lo que
decan y apenas un minuto despus la vio aparecer por las escaleras

Ana: Hola preciosa


M: Hola

Se abraz a ella con fuerza, de tal manera que Ana supo al instante que algo iba mal.
Despus de unos segundos as entraron en la habitacin y cerraron la puerta

Ana: Qu te pasa?
M: No ha llamado... ni siquiera s si lleg bien
Ana: Lleg bien... he hablado esta maana con Nat
M: Y porque demonios no llama? (Sus ojos comenzaban a humedecerse. Se sent en la
cama y con los codos apoyados en sus muslos descans la frente sobre sus manos)
Ana: Y por que no la llamas t?
M: Porque soy gilipollas... Ni siquiera s su telfono
Ana: Cmo puede ser que no te diese su telfono?!!
M: Porque hicimos una especie de trato estpido... por el cual... yo dejaba la decisin de
si nos volvamos a ver o no en sus manos... y ahora me va a tocar tener que
aguantarme... por imbcil
Ana: No puedo creer que no te diera su telfono
M: Pues cretelo... no lo tengo... Yo lo tena todo calculado Ana... en cuanto me llamara
para decirme "Maca, ya est, le he dejado"... iba a coger la moto y me iba a verla...
enseguida... sin esperar ms
Ana: Cario... llmala... le podemos preguntar su telfono a Nat
M: No... si ella no quiere verme... yo no voy a hacer nada
Ana: Te vas a quedar de brazos cruzados?
M: Y que quieres que haga Ana?... qu le suplique?
Ana: Bueno... todava es pronto... no lo des todo por perdido
M: No va a llamar... lo s... si ni siquiera se despidi de m
Ana: Venga... anmate... vamos a dar una vuelta
Caprichos del destino 100

M: No, gracias
Ana: Te vendr bien un poco de aire
M: Ana... no lo entiendes... no me pienso separar del telfono
Ana: Si llama y no ests... volver a llamar
M: Si llama... yo estar aqu
Ana: Que cabezota eres
M: Que se le va a hacer
Ana: Pues si t no quieres salir... te traer la distraccin a casa (Cogi el telfono y
empez a marcar)
M: Qu haces?
Ana: Tu djame a m... (Esper a que contestaran)
Mnica: Diga
Ana: Servicio de emergencias?... tengo un caso de abatimiento total por abandono...
necesito ayuda (Maca sonrea escuchando sus ocurrencias)
Mnica: Qu pasa?
Ana: Pues que estoy en casa de una seorita que se encuentra en una situacin
desesperada... al borde del desbordamiento ocular por pronto aluvin de lgrimas...
(Maca sonrea alucinada) me podran mandar a una estudiante de medicina que s que
tienen por ah que es especialista en animarla?
Mnica: En veinte minutos estoy ah
Ana: Gracias seorita
Mnica: Llevo algo?
Ana: No hay heridas fsicas... pero traiga usted un poco de alcohol por si lo
necesitramos
Mnica: Que sea media hora

Antes de que pasara la media hora que ella haba dicho, Mnica llegaba a la casa de
Maca. Subi las escaleras de tres en tres y entr all con una enorme sonrisa. Maca y
Ana estaban sentadas en un sof y directamente se acerc a ellas

Mnica: A ver... dnde est la urgencia?


Ana: (Seal a Maca con el pulgar) Fjate que panorama
Mnica: Pero nia... (Se puso en cuclillas delante de ella apoyndose en una de sus
rodillas) alegra esa cara
M: Dame un motivo para alegrarla
Mnica: Vmonos a Madrid... (Maca sonri con desgana) quieres?
M: Ojal fuera todo tan fcil
Mnica: Maca... no puedes quedarte ah sentada esperando que las cosas se solucionen
solas
M: No hay nada que solucionar
Mnica: Te tendremos que secuestrar para que salgas de aqu?
M: Chicas... yo os lo agradezco mucho... pero de verdad que no tengo nimos para nada
Ana: Maana nos vamos a la playa... te vas a venir?
M: No... no voy a ir
Ana: Y hasta cuando te vas a quedar aqu esperando?
M: Todo el tiempo que haga falta
Ana: No habamos quedado en ir unos das a Rota antes de que fueran tus padres?
Mnica: Yo tampoco voy a poder ir
M: Y eso?
Mnica: Me voy a Londres
Caprichos del destino 101

M: (Sonrea con ms ganas) Eso ha tenido gracia


Mnica: No es ningn chiste... (La mir muy seriamente) yo no pienso quedarme
sentada esperando
Ana: Te vas de verdad?
Mnica: S... en un par de das
M: Pero como que te vas a Londres?... acabamos de llegar
Mnica: A ver si lo pillas ahora... Me voy... a vivir... a Londres
M: Qu?!!!
Mnica: Lo que has odo
M: Y la carrera?
Mnica: Esto harta de tanto libro de medicina... yo no quiero ser mdico
Ana: Ya se lo has dicho a tus padres?
Mnica: S... pero creo que se lo han tomado a broma... me infravaloran... no me creen
capaz... hasta que no me vean salir con la maleta no s si se lo van a creer
M: Y cuando has decidido esto?
Mnica: Se me ocurri el otro da... as... de repente... Estaba esperando que me
llamaran para confirmarme algo... pero ahora ya est claro... me voy
Ana: Ests loca... pero da gusto verte tan decidida
M: Te lo has pensado bien?... de que vas a vivir?
Mnica: Maca... cario... a ver si te metes de una vez por todas en esa cabeza que hay
que coger el toro por los cuernos y no tener miedo a nada... con miedo no se va a
ninguna parte... (Maca negaba con la cabeza) Mirad... no s dnde ni de que voy a
vivir... pero una cosa si tengo clara... voy a vivir
M: Por qu Londres?
Mnica: Por qu no?
M: Porque est muy lejos... te vamos a echar mucho de menos
Ana: Eso s es verdad
Mnica: (Las abraz a las dos a la vez) Yo tambin os voy a echar mucho de menos... y
lo peor es que supongo que me voy a pasar una buena temporada dando tumbos... hasta
que encuentre un trabajo como dios manda... y un sitio donde instalarme
definitivamente... y casi ni vamos a poder hablar
M: Ests como una regadera... pero te deseo toda la suerte del mundo
Ana: Ten mucho cuidado... y si necesitas algo... no dudes en llamar
Mnica: Lo har... puedes estar segura de que lo har

Como una especie de despedida se pusieron a beber las bebidas que haba trado
Mnica, y Maca, por unas horas dej de pensar en Esther y se concentr en disfrutar de
la que seguramente, por una buena temporada, iba a ser la ltima fiesta con su amiga

Esther permaneca sentada en el suelo de su habitacin, con la espalda pegada a la cama


y la hoja de papel donde Maca le haba anotado su direccin y su nmero de telfono
entre las manos. La miraba mientras le daba vueltas entre sus manos, la doblaba, la
volva a desdoblar, la miraba otra vez, y finalmente hizo una pelotita con ella y la tir a
la papelera

Despus de dos horas dando vueltas en la cama Esther se levant de golpe y vaciando la
papelera en el suelo comenz a buscar la hoja de papel que antes haba tirado. Al
encontrarla la estir, la puso en el suelo e intentaba alisarla el mximo posible. Cogi el
telfono y sin pensarlo marc el nmero all escrito
Caprichos del destino 102

M: Diga
E: ...
M: Diga... hay alguien ah?
E: Hola Maca
M: Esther!!!!... Esther, mi amor... pens que ya no llamabas
E: (Su tono de voz era firme y serio, en cambio el de Maca sonaba a suplica) Por qu
pensaste eso?
M: Cre que estabas enfadada conmigo
E: Y lo estoy
M: Esther cario, lo siento... perdname... yo solo quera... dios, no deb hacerlo
E: (Cada palabra que Maca pronunciaba pidindole perdn solo consegua que se
arrepintiera cada vez ms de haber hecho esa llamada) No... no debiste... pero ahora eso
ya da igual
M: Esther...
E: (No la dej seguir hablando) Solo llamaba para decirte que estoy bien, y... (Con todo
el dolor de su corazn le minti) y que no voy a dejar a Rafa
M: Qu?!!
E: Lo que has odo
M: Esther... si es una broma no tiene ninguna gracia
E: Te parece que estoy bromeando?
M: Va en serio... no le vas a dejar... pero, por qu?
E: Porque he estado pensando... y creo que es mejor as
M: Mejor para quien Esther?
E: Djalo Maca... ya est decidido
M: No... Me mentiste... jugaste conmigo
E: Piensa lo que quieras... no me importa... aunque no s quien estuvo jugando con
quien... Adis Maca. (Colg el telfono sin esperar respuesta)
M: Esther?... Esther?!!!!

Al or el sonido que le anunciaba que ella haba colgado arranc el telfono con rabia y
lo tir contra la pared destrozndolo. Se puso de pie y dndole una patada lo rompi
todava ms

M: Maldita sea... (Le dio otra patada al telfono) maldita sea

Se dej caer de rodillas junto a la cama y con los puos apretados la golpeaba con
fuerza mientras empapaba las sabanas con sus lgrimas

La noche fue peor aun que la anterior, los minutos no pasaban en el reloj y todo lo
sucedido atormentaba a Maca, que harta de tanto pensar se levant de la cama, baj al
jardn, se quit la camiseta, se tir de cabeza a la piscina y empez a nadar sin parar
para intentar agotarse y poder por fin dormir sin pensar en nada, pero aquella iba a ser
una ardua tarea

Esther daba vueltas por su habitacin intentando entender todo lo ocurrido, pero su
cabeza era una maraa de sentimientos contradictorios y cuanto ms pensaba, menos
saba que hacer. Se senta mal por haberle mentido a Maca, e intentaba convencerse de
Caprichos del destino 103

que haba hecho lo correcto, an sabiendo que superar aquello le iba a costar mucho
esfuerzo

Una mano zarandendola ligeramente la sac de ese sueo que tanto haba tardado en
conciliar, y la dulce voz de su madre la llev a abrir los ojos y mirarla

En: Esther... despierta... son casi las once y media


E: Ya?... he quedado con Natalia a la doce para ir a por las llaves del piso
En: Por eso te he despertado... vas a llegar tarde... (Le acarici la mejilla con ternura)
Esther... hija... ests bien?
E: No mucho... la verdad... pero se me pasar en unos das
En: Yo no quiero meterme en tus cosas, pero... ests segura de lo que has hecho?... no
te vaya a pesar con el tiempo
E: (Su madre hablaba de una cosa, pero ella pensaba en otra) Lo he pensado mucho
mam... y creo que es lo mejor... aunque me cueste
En: Bueno... t sabrs... Y venga... levanta que se te hace tarde
E: Voy

A la misma hora aproximadamente Maca se presentaba en casa de Ana lista para ir a la


playa. Ella, que estaba metiendo unas cosas en el maletero del coche, se sorprendi
gratamente al verla aparecer

Ana: Buenos das!


M: Buenos das Anita (Se acerc a ella y le dio un beso)
Ana: Al final has cambiado de idea?
M: (Con voz triste) No exactamente
Ana: Has hablado con ella... qu tal?
M: Mal
Ana: Cmo de mal?
M: No quiere volver a verme (Su mirada comenz a empaarse y Ana se acerc a ella
para poderla abrazar)
Ana: Maca... cario... cuanto lo siento
M: Ana... me vas a hacer un favor
Ana: (Se apart un poco de ella) Lo que t quieras... dime
M: No me hables de ella
Ana: Pero...
M: No quiero hablar del tema Ana... y menos hoy... Mnica va a venir?
Ana: Que va... no tiene tiempo... maana por la maana temprano tiene que coger el
autobs
M: Se va al aeropuerto en autobs?
Ana: El avin sale de Madrid
M: Madrid... (El tono de su voz se ti de nostalgia al nombrar dicha ciudad)
Ana: Maca... deberas de hacer algo
M: No Ana... se acab
Ana: Pero...
M: Ana... vamos a dejarlo como est... por favor
Caprichos del destino 104

Terminaron de meter las cosas en el coche y despus de recoger a Gloria se fueron a la


playa

Esther y Natalia recogieron las llaves del piso y se dirigieron hacia all. Iban dando
vueltas por el interior de la que iba a ser su nueva vivienda, comentando algunas cosas
que queran arreglar, cuando son el timbre

E: Quin es?
Silvia: La inquilina desertora
E: Silvia!!... sube

Unos instantes despus Silvia entraba en el saln y acercndose a Esther la abraz


levantndola levemente del suelo y luego hizo algo similar con Natalia

Natalia: Pero que contenta vienes


Silvia: Soy feliz Nat... no lo puedo evitar
E: Sigues adelante con tu locura?
Silvia: Me voy maana por la tarde
Natalia: Tan pronto?!!
Silvia: Cuanto antes mejor... antes de que tenga tiempo de pensar lo que estoy
haciendo... Por cierto... he hablado con Sara
E: Y que te ha dicho?
Silvia: Que lo pensar... pero que le gusta la idea
Natalia: Te vas para mucho tiempo?
Silvia: No tengo ni idea... supongo que depender de cmo me salgan las cosas... si
tengo suerte... pues igual me quedo all
Natalia: Si no te llega para llamar... por lo menos escribe... y cuntanos como te va todo
Silvia: No te preocupes... os mantendr informadas... y vosotras a m... (Se acerc a
Esther y con su dedo ndice le dio un ligero golpecito en la nariz) t me tienes que
contar como va lo tuyo con Maca
E: Si te tengo que escribir para contarte eso, las cartas van a ser cortas
Silvia: Por qu?... ha pasado algo que yo no sepa?
E: Ha pasado que no vamos a vernos ms
Silvia: No puede ser... dime que es una broma
E: No es ninguna broma Silvia... le he dejado bien claro que no quiero verla ms
Silvia: Pero t ests loca?... cmo has hecho eso?
E: Tengo mis motivos
Silvia: Pero Esther...
Natalia: Silvia... Esther ya es mayorcita... sabe lo que se hace
Silvia: (Mir a Natalia y en silencio record cuando das atrs ella le deca unas
palabras similares) Tienes razn... perdona Esther... si t lo has decidido as... es solo
que... hacais tan buena pareja... que me duele saber que eso se acab... Y bueno... me
tengo que ir... tengo que terminar de hacer la maleta
E: Te vas ya?
Silvia: S... quiero ir a despedirme de mi abuela
Natalia: Esto es una despedida?
Silvia: Eso me temo
E: Podramos ir maana a acompaarte al aeropuerto
Silvia: No!!... mejor no
Caprichos del destino 105

E: Vale, vale... tranquila... no te lo tomes as


Silvia: Prefiero irme sola... ya voy a tener suficiente con despedirme de mi padre
Natalia: Bueno pues... cudate mucho... y acurdate de nosotras de vez en cuando
Silvia: (Se quit una lgrima con el dorso de la mano y se abraz a ellas rodendolas a
cada una con un brazo) Os voy a echar mucho de menos
E: Nosotras a ti tambin (Las tres lloraban ya a moco tendido)
Silvia: Veis lo que pasa?... las despedidas son horribles
Natalia: Es que solo a ti se te ocurre irte tan lejos
Silvia: (Se separ de ellas y de nuevo se secaba las lgrimas) Vale ya... que me vais a
hacer cambiar de opinin
E: Ten mucho cuidado
Natalia: Y si necesitas algo, no dudes en llamar
Silvia: Os quiero mucho

Les dio un beso a cada una y sali de all sin pararse a pensar, dejndolas a las dos
luchando contra las lgrimas

Despus de un da de playa, Maca y sus amigas se pasaron por casa de Mnica a


despedirse de ella. Cuando llegaron ella estaba en su habitacin terminando de hacer la
maleta y al llegar a la puerta de esta las tres rieron al verla nerviosa hurgando en su
armario mientras maldeca por no saber exactamente que llevarse

Ana: Llvate el armario entero


Mnica: (Al or su voz se dio la vuelta) Chicas!!... qu hacis aqu?
M: T que crees?
Mnica: No s que llevarme... hay tanta ropa... y solo quiero llevarme una maleta
Ana: Llvate la ropa que ms te gusta... la que ms usas
Mnica: (Se sent en la cama junto a la maleta y llevaba la vista de esta al armario) Si
es que me gusta toda... y no cabe
Gloria: Vaya conflicto
Mnica: Lo que peor llevo es lo de las botas... con el calor que hace me voy con las
ellas puestas porque no s donde meterlas
M: (Se acerc a ella y se sent a su lado) Y los nervios?... en que maleta vas a meter
esos nervios?
Mnica: Estoy atacada... esto es una locura
M: Ahora te das cuenta?
Mnica: Creo que todava no me haba parado a pensar framente lo que voy a hacer
Ana: Todava ests a tiempo
Mnica: No... ya no hay marcha atrs... me voy

La madre de Mnica se asom en ese momento a la habitacin

Madre Mnica: Chicas... Queris tomar algo fresquito?


Ana: Venga... vamos a tomar algo y te relajas
Mnica: S... vamos... lo necesito

Se dirigieron hacia el saln pero antes de llegar all Mnica se par haciendo parar as a
Maca que andaba detrs de ella, y dndose la vuelta la mir fijamente
Caprichos del destino 106

Mnica: Cmo es que has salido de casa?... te ha llamado?


M: S... anoche
Mnica: No hace falta que me lo expliques... puedo adivinarlo por tu cara
M: No entiendo nada Mnica... no s porque me ha hecho esto
Mnica: Escucha... yo solo voy a estar unas tres horas en Madrid... pero si quieres voy
a hablar con ella
M: No... no merece la pena que pierdas tu tiempo
Mnica: Maca... no me voy a ir tranquila dejndote as
M: No te preocupes... estar bien
Mnica: Si hace falta me quedo unos das ms
M: Muchas gracias... pero no ser necesario... entonces si que me sentira mal... Tu
sigue con tus planes... a m esto se me pasar rpido
Mnica: S que no ser as... y que solo me dices eso para que me vaya tranquila
M: No te creas... creo que me va a costar ms acostumbrarme a no verte a ti
Mnica: Igual en un par de meses me tenis de vuelta... desilusionada... sin un duro
M: No lo creo... con lo cabezota que t eres... cuando vuelvas ser con una vida
estupenda... con una novia preciosa... y quien sabe cuantas cosas ms
Mnica: Dios te oiga... porque... no se lo digas a nadie... pero estoy muerta de miedo
M: Ser nuestro secreto

Unas risas, unas lagrimitas y regresaron a sus casas dejando a Mnica de nuevo con el
dilema de la maleta

A las tres de la tarde del da siguiente Mnica llegaba a Barajas y arrastrando una
enorme maleta se dirigi a la cafetera a esperar la hora de su vuelo

Una hora ms tarde el coche del padre de Silvia paraba en la puerta de la terminal y
mientras Silvia diriga la vista hacia no se sabe dnde, como despidindose de algo, su
padre sac la maleta del maletero y se acerc a ella

Padre Silvia: En serio no quieres que me quede hasta que salga el avin?
Silvia: Pap... esto ya lo hemos hablado
Padre Silvia: Es que no me hago a la idea
Silvia: No lo alarguemos ms... llevamos dos das despidindonos
Padre Silvia: Est bien... cudate mucho... llmame cuando llegues... y si necesitas
algo... me lo dices... si hace falta me planto en Londres
Silvia: (Se colg del cuello de su padre y le dio unos sonoros besos) Te quiero mucho
pap... y recuerda todo lo que te he dicho
Padre Silvia: Que s... vete tranquila
Silvia: Te quiero... (Le dio dos besos ms) Te quiero mucho
Padre Silvia: Y yo a ti cario

Con los ojos llenos de lgrimas se separ de su padre, cogi la maleta y empez a andar
sin volver la vista atrs. Se dirigi hacia la cafetera y al instante vio a una chica,
sentada de espaldas a ella, cuya silueta le era bastante familiar. Se acerc a ella y
dejando su maleta en el suelo le dio unos golpecitos en el hombro para llamar su
atencin

Silvia: Est ocupada esta silla?


Caprichos del destino 107

Mnica: (La mir y sin dejar de sonrer se levant quedando frente a ella) La verdad es
que s... estoy esperando a alguien
Silvia: Pues vaya suerte tiene
Mnica: No estoy de acuerdo... la afortunada soy yo

Acercndose a ella la rode con una mano por la cintura mientras con la otra la coga
por la nuca para atraerla hacia si y la bes, la bes de forma lenta, apasionada,
disfrutando de cada sensacin, bebiendo de su boca como si del ms dulce de los
manjares se tratara, hasta que en un momento dado Silvia se separ un poco de ella al
darse cuenta de que la mayora de la gente que estaba en aquella cafetera las miraba

Silvia: Mnica...
Mnica: (Segua dndole pequeos besos mientras ella hablaba) Qu?
Silvia: Cario
Mnica: Qu?
Silvia: Nos estn mirando
Mnica: (Dej de besarla y echo un vistazo a su alrededor) Mi amor... que se mueran de
envidia

Y sigui besndola sin importarle para nada que aquellas miradas se clavaran en ellas

Unos das despus, Ana se present en casa de Maca, ya que no saba nada de ella desde
el da que haban estado en la playa juntas, y al abrirle la puerta la madre de esta se
extra mucho al verla

Rosario: Ana!!... qu haces aqu?


Ana: Pues... vena a ver a Maca
Rosario: A Maca!!... no est... pero pasa... (Fueron hacia el saln y se sentaron en un
sof) yo cre que estabas con ella
Ana: Con ella donde?
Rosario: Se fue hace dos das a Rota... pero pens que t habas ido con ella
Ana: Me est diciendo qu se ha ido a Rota sola?!!
Rosario: Eso parece... T sabes lo que le pasa?... lleva unos das muy rara
Ana: S... me temo que s lo que le pasa
Rosario: Me alegr cuando me dijo que se iba a Rota... ya lo estaba necesitando... pero
cre que ibais todas juntas... Ana... se ha pasado tres das metida en su habitacin...
apenas sala... solo la oa en mitad de la noche en la piscina... yo nunca haba visto a
Maca as
Ana: Ni yo... creme... y tengo que hacer algo... no puede seguir as
Rosario: Habla con ella Ana... yo lo he intentado... pero a m no quiere contarme nada
Ana: Lo har... maana mismo me ir a Rota e intentar animarla un poco... aunque no
s si lo conseguir

Mientras ellas tenan esa conversacin, Maca paseaba por la playa de Rota y al llegar al
puerto deportivo, empez a andar sobre las rocas del espign hasta llegar al final de
este, y una vez all se sent a contemplar la inmensidad del mar y el ir y venir de barcos
que entraban y salan del puerto
Caprichos del destino 108

Sentada all, con el sonido de las olas del mar de fondo, la gaviotas revoloteando como
nica compaa, levant la vista al cielo, que ese da le pareci que estaba
especialmente azul, sereno, limpio, sin apenas una pequea nube, e inevitablemente
pens en ella, como haba hecho cada hora, cada minuto, cada segundo, en los ltimos
das

M: Esther... dnde ests?... por qu no ests aqu conmigo?... por qu prefieres


estar con l?... mi amor... mi nia... como te aoro... no puede ser mentira todo lo que
me dijiste... no pudieron ser fingidos tus besos... ese temblor que se apoderaba de tu
cuerpo cada vez que me acercaba a ti... ese brillo en tus ojos al mirarte... ese deseo que
ms de una vez nos esforzamos por controlar... qu te ha hecho cambiar de opinin?...
por qu quieres negarme la posibilidad de abrazarte de nuevo?... por qu te empeas
en evitar lo inevitable?... Ya no vas a poder ser feliz sin m... por mucho que te
empees... igual que yo no puedo serlo sin ti... porque estamos hechas la una para la
otra... porque ese destino en el que no creamos se ha empeado en que as sea

En el casi vaco apartamento de Madrid, Esther y Natalia se afanaban en pintar el saln


para poder empezar lo antes posible con la mudanza. Tenan la radio puesta en una
emisora de msica y pintaban al ritmo de esta mientras cantaban algunos trozos de las
canciones ms conocidas

Natalia se alegraba de ver a Esther sonriente ya que saba que los ltimos das haban
sido difciles para ella, pero ahora pareca pasarlo bien y al menos no tena mucho
tiempo para pensar. Par de pintar un momento y se qued mirndola

Natalia: Te has manchado la nariz


E: Dnde?
Natalia: Aqu

Y al mismo tiempo que le deca esto le mostraba el punto exacto con la brocha que tena
en la mano dejando as su nariz completamente llena de pintura

E: Pero sers... vas a ver t (Se acerc a ella y le pint toda la mejilla)
Natalia: Esther!!!... pero que haces?
E: Has empezado t... ahora no te quejes
Natalia: Quieres guerra? (Moj la brocha en el bote de pintura y al acercarse a Esther
ella se puso la mano en el cuello)
E: Espera... espera Nat... el collar... me lo vas a manchar
Natalia: (La amenazaba con la brocha en la mano) Te doy tres segundos para quitrtelo
E: No... no me lo voy a quitar
Natalia: Pues despdete de l
E: (Segua cubriendo su cuello con la mano) Que no... en serio Nat
Natalia: Adiooosss
E: (De un zarpazo le quit la brocha y la tir al suelo) Que te he dicho que no, joder
Natalia: (Se qued muy seria) Esther... qu pasa?... era solo una broma
E: Pasa que me lo regal Maca... y no quiero que se manche de pintura
Natalia: Crea que no queras saber nada de ella... y eres incapaz de quitarte su collar
E: Es el nico recuerdo que tengo de ella
Caprichos del destino 109

Natalia: No entiendo lo que ests haciendo Esther... de verdad que no lo entiendo...


por qu no intentas arreglarlo?
E: Ya es demasiado tarde
Natalia: Nunca es tarde Esther... tienes que hacer algo... te ests haciendo tanto dao t
sola
E: No... no puedo... ya no
Natalia: Tengo una cosa para ti... no saba si drtela o no... pero si llevas su collar...
tambin querrs tener esto. (Fue hasta la entrada donde haba dejado su bolso y sac un
sobre que le dio a Esther)
E: Qu es esto?
Natalia: Me lo dio Andrea para ti... Estuvimos viendo las fotos y hemos encargado unas
copias... pero esta me dijo que no la ha visto nadie... que era para ti

Esther abri el sobre y al ver la foto comenz a llorar. La fue sacando poco a poco y
despus de verla al completo la apret contra su pecho. Natalia, al ver que su amiga
cada vez lloraba ms, se acerc a ella y la abraz

Natalia: Nia... qu voy a hacer contigo?... te voy a tener que llevar a Jerez arrastras?
E: La quiero tanto Nat
Natalia: (Se separ un poco de ella y seal la foto) Puedo?
E: Claro

Cuando Natalia vio la foto sus ojos se humedecieron al instante mientras sonrea por la
ternura y el amor que se vea en aquella imagen. En la foto aparecan las dos durmiendo,
Esther recostada sobre el pecho de Maca, envuelta por sus brazos, y ella con la cabeza
apoyada sobre la suya

Natalia: Es en el autobs?... (Esther asenta mientras coga la foto para volverla a


mirar) el da que fuimos a Oxford
E: Que guapa es... (Acariciaba la foto) y dormida, todava ms
Natalia: Esther...
E: Djalo Nat... djalo
Natalia: Cabezota

Pero ni Nat ni Ana consiguieron hacerlas cambiar de opinin, y aunque al principio fue
duro para las dos, con el tiempo se fueron olvidando la una de la otra

Pasados unos meses Sara se fue a vivir con sus amigas, Natalia empez a salir con un
chico que trabajaba en la administracin de la misma clnica donde ella estaba y antes
de un ao se fue a vivir con l. Silvia escriba de vez en cuando, pero con el tiempo y
como suele ocurrir, la frecuencia con la que llegaban dichas cartas fue disminuyendo

Esther sigui trabajando en el central. Despus de terminar su primer contrato le


ofrecieron una plaza fija que no dud en aceptar y con los aos lleg a ser jefa de
enfermeras

Maca se centr en sus estudios y apenas sala, solo sus amigas conseguan separarla de
vez en cuando de los libros, pero una oferta de trabajo de una agencia de publicidad de
Caprichos del destino 110

Barcelona consigui llevarse a Gloria, y una repentina e inesperada boda de Ana con un
joven arquitecto se llevaron a esta a Bilbao, as que ella se qued sola en Jerez, con sus
tres mejores amigas lejos de ella

Al terminar la carrera empez a trabajar en una clnica de Cdiz y un poco por


comodidad y otro poco por miedo a la soledad, sigui viviendo en su tranquila
buhardilla

En una cena que organiz su padre cerca de la navidad para sus empleados, fue bajo la
insistencia de este, y al llegar all y comprobar donde deba sentarse entendi dicha
insistencia. A su izquierda un chico joven al que haba visto un par de veces en la
oficina, pero que no tena ni idea de quien era, y a su derecha Fernando, siempre tan
atento con ella, tan galante, tan apuesto, y aunque no era especialmente "su tipo", tena
que reconocer que aquel chico era realmente encantador

Despus de aguantar el peloteo de alguno de los ocupantes de dicha mesa y rerles las
gracias a otros, acepto gustosa la invitacin de Fernando de salir de all, ms que nada
por huir de todo aquello. El resto de la noche fue de lo ms agradable, y a esta le
siguieron unas cuantas ms, cada vez ms seguidas, hasta que por fin decidieron hacer
oficial dicha relacin, noticia que recibieron muy ilusionados los padres de Maca

Las cosas se iban sucediendo poco a poco, y despus de dos aos de noviazgo
decidieron casarse, buscaron una casa, la amueblaron con un gusto exquisito, todo
perfecto, hasta el ms mnimo de los detalles, pero el da de la boda se avecinaba, y las
dudas perseguan a Maca

A solo quince das de dicha fecha, Fernando llev a Maca a cenar a un ntimo y
tranquilo restaurante de Cdiz. Al terminar la cena l sac una cajita alargada y se la
tendi a Maca

M: Y esto?
Fernando: Lo vi... y pens que quedara genial en tu precioso cuello

Maca abri la cajita y al ver una deslumbrante gargantilla con pequeos brillantes
incrustados, instintivamente se llev la mano al cuello acariciando ese collar que tantos
aos haba llevado

Fernando: No te gusta?
M: Es preciosa Fernando, pero...
Fernando: No querrs casarte con ese que llevas siempre... Anda... (Se levant y se
puso detrs de ella dispuesto a quitrselo para ponerle el otro)
M: NO!!... (Se apart un poco de l de una manera un tanto brusca)
Fernando: Cario... si no te gusta lo devuelvo... pero no hace falta que te pongas as
M: (Comenz a acariciar su collar mientras miraba su plato con sus ojos empaados)
No puedo hacerlo
Fernando: (Se volvi a sentar y le cogi una mano sobre la mesa) Qu es lo que no
puedes hacer?
M: (Le mir fijamente y trag saliva antes de hablar) Casarme contigo
Fernando: Maca... pero que tonteras ests diciendo?... me parece normal que ests
nerviosa... pero no s a que viene esto
Caprichos del destino 111

M: No es ninguna tontera... te estoy hablando muy en serio


Fernando: (Se fij en que ella segua acariciando el collar, como si le diera fuerzas para
decir todo aquello que estaba diciendo) Ese collar tiene que ver algo en todo esto?...
porque si es as... lo llevas hace un montn de aos... no entiendo...
M: Promet no quitrmelo... y no pienso romper mi promesa
Fernando: A quien se lo prometiste?
M: A alguien a quien quise mucho
Fernando: Y todava le quieres?
M: (Dud un segundo si responder a su pregunta o no) S
Fernando: Qu significa esto Maca?... yo...
M: Sabes?... creo que ha llegado el momento de que le plante cara a mi destino (Tras
decir estas palabras se puso de pie)
Fernando: De que ests hablando?... a dnde vas?
M: No lo s... pero ya estoy harta de esperar
Fernando: Maca... no puedes hacer esto... faltan quince das para la boda
M: Prefieres esperar a despus de la boda?
Fernando: Qu quieres decir?
M: Prefieres que nos casemos para terminar separndonos?
Fernando: Yo te quiero Maca
M: Y yo a ti... pero no de la manera que t crees... (La mir esperando una explicacin
mejor) Lo siento... pero es as
Fernando: Y pretendes que lo anulemos todo?... pero t sabes lo que ests
diciendo?... y todo por alguien que te regalo un horrible collar hace ni s sabe cuantos
aos?
M: Sabes Fernando?... lo importante de los regalos es el detalle... no el valor de estos
Fernando: Pero si son unas piedrecitas de colores

Se acerc a ella para verlo mejor y lo cogi ligeramente. En ese momento Maca intent
apartarse de l para que no lo tocara, pero lo nico que consigui con ese movimiento
fue romperlo, y todas las piedrecitas cayeron esparcindose por el suelo del restaurante

M: No!!!... (Se agach al instante y comenz a recogerlas rpidamente)


Fernando: Maca... Maca djalo... son solo unas piedras
M: No lo entiendes... son mucho ms que eso
Fernando: No te reconozco Maca
M: Di mejor que no me conoces
Fernando: Cmo puedes decirme eso?
M: (Se levant con la mayora de las piedras en sus manos y le mir) Por que es la
verdad

Sali del restaurante si darle ms explicaciones y con el firme propsito de hacer algo
que debi de hacer mucho tiempo atrs

Si una cosa tena clara, es que no haba ninguna prisa. Despus de tantos aos sin saber
nada de ella, quien saba que sera ahora de su vida, pero estaba convencida de que si su
sitio estaba con ella, la encontrara, y el resto... el resto llegara con el tiempo

As que, con todo la calma del mundo, aguant todos los reproches de sus padres,
solucion todos los problemas que conlleva anular una boda y despus de volver a la
Caprichos del destino 112

vida diaria, comenz a mandar curriculums a todos los hospitales y clnicas habidos y
por haber de Madrid

Esper pacientemente esa llamada que la llevara cerca de ella mientras segua en su
trabajo, y sigui en su empeo sin desistir hasta que, pasados unos meses, lleg esa
llamada, por fin. Al escuchar el nombre del hospital se alegr mucho, ya que haba odo
hablar muy bien de l, y en apenas unos das y ante el asombro de sus padres por tan
repentino cambio, parti rumbo a Madrid

Apenas tena unos das para buscar un piso donde vivir, pero se afan en encontrarlo y
lo consigui dos das antes de la fecha en que deba de empezar en el hospital. Fueron
unos das ajetreados en los que regres a Jerez para traer todas sus cosas, pero
finalmente lleg ese da, y completamente nerviosa lleg al hospital dispuesta a
empezar esa nueva vida

El continuo ir y venir de gente en la entrada de este le hizo ver el ritmo al que se sola
trabajar, y sonri satisfecha, un poco de marcha no le vendra mal. Se acerc al
mostrador y se dirigi a la mujer que all haba

M: Buenos das... por favor, la doctora Cruz Gndara?


T: Pues no s si la podr atender ahora, qu le ocurre? Puedo avisar a otro mdico
M: Ver, soy la nueva pediatra y he quedado aqu con ella
T: Aahh!!... la doctora Fernndez
M: Maca... puede llamarme Maca
T: Mucho gusto... Maca... yo soy Teresa
M: Encantada
T: Ahora mismo aviso a la doctora

Aquella mujer cogi el telfono y marc un nmero mientras ella esperaba


pacientemente mirando a su alrededor, y en ese momento, se abrieron las puertas de
entrada a urgencias, y como si de una aparicin se tratara, por ellas sali Esther,
escribiendo en una carpeta que llevaba en sus manos, y sin levantar la vista de esta, se
acerc al mostrador y se puso a hablar con Teresa

Un par de segundos despus llegaba Cruz yendo directamente a saludar a Maca, que
permaneca con la mirada clavada en Esther sin todava poder creerse que fuera ella

C: Doctora Fernndez?... soy la doctora Cruz Gndara


M: Maca... (Levant un poco la voz a propsito para que Esther la oyera) llmame
Maca

Si le quedaba alguna duda de si estaba haciendo lo correcto o no, en ese preciso instante
se desvaneci. Con la de hospitales que haba en Madrid, y ella tena que trabajar
precisamente en ese. Levant un instante la vista al cielo dando gracias a no saba quien
por haberla llevado all y luego sigui hablando con Cruz mientras esperaba a que ella
se diera la vuelta

C: Me vas a perdonar, pero est siendo una maana de autntica locura y no voy a
poder ensearte esto personalmente... En un minuto encontramos a alguien
Caprichos del destino 113

Al or las palabras que Cruz deca y despus de que aquel nombre hubiese resonado en
su cabeza, sin saber porque, se dio la vuelta y se acerc a ellas. Se qued mirndola
unos segundos sin decir nada y solo cuando ella le sonri consigui reaccionar

Estaba ms guapa an de lo que ella la recordaba, y aquella sonrisa que le dedic al


verla la estremeci dejndola un poco descolocada. Tanto tiempo como haba sido
necesario para olvidarla, y una sola sonrisa suya bast para volver a revivir todos
aquellos sentimientos

E: Maca
M: Hola Esther... qu tal ests?
C: Os conocis?
E: S... aunque haca mucho que no nos veamos
C: Pues me vienes al pelo... puedes ensearle t el hospital?
E: (Segua mirndola un poco embobada) Claro... faltara ms... no te preocupes Cruz...
ya me encargo yo
C: Muchas gracias, y... (Mir a Maca) bienvenida
M: Gracias (Se qued mirando como esta se alejaba de ellas y luego volvi a mirar a
Esther) Vamos?
E: Claro

Entraron a la zona de urgencias y Esther andaba un tanto nerviosa, y aquel nerviosismo


le encantaba a Maca, si una cosa le dejaba clara, es que su presencia all no le era para
nada indiferente a la enfermera

E: A ver por donde empezamos


M: Esther
E: Mira... esto de aqu son los box
M: Esther
E: (Segua andando rpidamente) Supongo que ya sabes como funcionan
M: Esther... quieres parar un momento?
E: (Se qued quieta mirndola) Lo siento... es que no esperaba verte por aqu despus
de tantos aos
M: Ha sido pura casualidad... yo no saba que trabajabas aqu... te lo aseguro
E: Si no digo lo contrario... pero me ha sorprendido
M: Ensame el hospital... pero dime por lo menos que tal ests... y como estn tus
amigas
E: Pues yo muy bien... ya me ves... aqu... trabajando... y mis amigas... de todo un
poco... pero en general... bien
M: Ya veo
E: Y t?... qu tal ests t?
M: Mejor que nunca (Le sonri nuevamente consiguiendo as que los nervios se
volvieran a apoderar de ella)
E: Me alegro... y... vamos a seguir con el tour

Poco a poco Esther se fue tranquilizando, o mejor dicho, se fue acostumbrando a tenerla
all. Dieron una vuelta por el hospital y al ensearle el gabinete y ver Maca la cafetera
no se pudo resistir

M: Caf!... puedo?
Caprichos del destino 114

E: Claro... si quieres... nos podemos sentar un momento


M: Vale

Se sentaron all y al principio simplemente se limitaban a mirarse sin decir nada, hasta
que Maca sonri sin motivo aparente

E: De que te res?
M: Es que me parece una casualidad increble
E: Ya
M: Recuerdas lo que hablamos?... aquello de si las personas que estn destinadas
terminan encontrndose aunque no quieran?
E: S... lo recuerdo
M: Y crees que ha sido eso lo que me ha trado aqu?
E: Maca...
M: Ha pasado mucho tiempo... verdad?
E: S... ha pasado mucho tiempo... y con l muchas cosas
M: Ya... pero por lo menos... podremos ser amigas
E: Claro... eso seguro
M: Y que cosas han pasado?... cuntame
E: Me ests preguntando si hay alguien en mi vida?
M: S
E: Pues s... lo hay... y en la tuya?
M: Lo hubo?... pero lo dejamos hace unos meses
E: Lo siento
M: Yo no... lo que no s es como aguant tanto
E: Bueno... (Aquella conversacin comenzaba a incomodarla) seguimos con la visita?
M: Cuando quieras

Al salir del gabinete se encontraron con Cruz y a partir de ese momento ella fue la
encargada de seguir ensendole a Maca todo el entramado de urgencias. Le present a
varios de sus compaeros y al terminar se dirigieron a la cafetera donde se sentaron
tranquilamente

C: Bueno... qu te ha parecido?
M: As a primera vista bien... supongo que hasta que no me meta de lleno no puedo
decirte ms
C: Y hace mucho que os conocis Esther y t?
M: La verdad es que s... ya hace unos cuantos aos... pero no nos habamos visto desde
entonces
C: Es la mejor que tenemos aqu
M: No lo dudo
C: ltimamente est muy liada... con el nio y eso
M: El nio?!!!... Esther tiene un nio?
C: No lo sabas?
M: No
C: Toda la maana juntas... pens que te habra hablado de l
M: La verdad es que hemos hablado poco de temas personales
C: Puedes estar segura que te hablar de l... est loca con ese nio
Caprichos del destino 115

Un nio... el resto del da ya solo hubo espacio en su cabeza para eso... Esther tiene un
nio. No solo hay alguien en su vida... sino que adems tiene un nio Aquella idea
daba vueltas y vueltas a su cabeza y por primera vez desde que decidi irse a Madrid,
sinti que se haba equivocado

De camino a su nueva casa, Maca segua pensando en lo mismo. La maana haba


empezado una manera perfecta, la emocin que sinti al ver aparecer a Esther por
aquellas puertas, para nada se esperaba encontrarla all, y luego, esos nervios de Esther
que le hicieron pensar lo que seguramente haban sido solo imaginaciones suyas

Pero luego, esa jarra de agua fra que haba cado sobre ella al saber que Esther estaba
con alguien, y ms an saber que tena un hijo. Seguramente estaba casada, quien sabe
si con el dichoso Rafa, y adems tenan un hijo... un hijo... Esa idea la atormentaba

Si Esther haba sido incapaz de dejar a su novio aos atrs, cuando todo era ms
sencillo, estaba claro que ahora era mucho ms difcil pensar que fuese capaz de romper
una familia por ella, es ms, ella no se iba a meter en medio de esa familia

Al llegar al apartamento fue directa al saln y se dej caer en el sof. Mir la estantera
medio vaca donde haba puesto una foto del viaje a Londres en la que aparecan todas
con al Big-ben de fondo y sonri al recordar aquellos das. Sentada en la soledad de su
casa intentaba convencerse de que ahora solo sera su amiga, que intentara estar cerca
de ella pero sin acercarse demasiado, y que por mucho que le costara, tena que
sacrsela definitivamente de dentro

Cuando Esther termin su turno llam a Natalia y qued con ella en verse en su casa.
Fue directamente para all y espero en la puerta a que ella llegara ya que saba que
todava estaba de camino. Diez minutos despus la vio aparecer y cuando se fue
acercando a ella le sonri

Natalia: Hola guapa... (Se acerc a ella y le dio un beso) qu tripa se te ha roto?
E: Espera que lleguemos arriba porque te vas a caer de culo cuando te lo cuente

Subieron al piso de Natalia y fueron directamente al sof donde Esther cogi a Natalia
de los hombros y la hizo sentarse quedndose de pie delante de ella

E: Adivina quien ha entrado a trabajar hoy al hospital


Natalia: Me vas a dar una pista?
E: Cre que no volvera a verla nunca
Natalia: (Sus ojos se abrieron como platos al mismo tiempo que su cara se iluminaba
con una sonrisa) No puede ser... Maca?
E: Cuando la he visto cre que me daba algo
Natalia: Maca trabaja en el central?
E: Est guapsima Nat... tendras que verla
Natalia: Pero eso es perfecto
E: Buffffffffffff... qu voy a hacer ahora?
Natalia: (Se levant y abraz a Esther un instante) Por fin te sale algo bien
E: Verla ha sido muy extrao... tanto tiempo intentando apagar este fuego... y una sola
chispa a bastado para avivarlo
Caprichos del destino 116

Natalia: As que han saltado chispas?


E: Chispas?... no s como no hemos incendiado el hospital cada vez que nos
mirbamos
Natalia: Y que tal?... te ha contado algo?... est con alguien?
E: No... ahora no... pero le he dicho que yo s
Natalia: Qu t le has dicho que?!!... vas a empezar con mentiras Esther?... lo vas a
estropear
E: No le he mentido... solo la he engaado un poquito
Natalia: A ver... qu le has dicho?
E: Me ha preguntado si hay alguien en mi vida y le he dicho que s
Natalia: T eres tonta... cmo le dices eso?... quieres que se vaya por donde ha
venido?
E: Me ha dicho que quiere ser mi amiga... y prefiero que de momento sea as
Natalia: Pero va a pensar que hay alguien
E: Y lo hay... o es que Marcos no es nadie?
Natalia: Claro que es alguien... pero no lo que t le has hecho pensar... Marcos es tu
hijo
E: No s... me ha pillado muy de sorpresa y no saba que decirle... no quera que
pensara que no he podido ser feliz sin ella
Natalia: Pero esa es la verdad
E: No quiero parecer desesperada
Natalia: Pero es que lo ests Esther... Llevas ms de dos aos sin salir con nadie
E: Todava no me lo creo... (Empez a temblar ligeramente y se sent en el sof) Maca
trabaja en el central... la voy a ver casi todos los das
Natalia: A ver si por fin aceptas que tu sitio est con ella
E: Se lo va a tener que ganar... no me voy a echar en sus brazos as sin ms
Natalia: Crees que ha venido a Madrid buscndote?
E: No s que creer Nat... pero en un momento ha vuelto a poner mi mundo patas arriba
Natalia: Esther... tienes que intentarlo... confa un poco en ella
E: Qu habr sentido ella al verme?... qu estar pensando ahora?

Maca se haba quedado dormida en el sof. Los nervios de los ltimos das, el ajetreo de
la mudanza y la emocin de encontrarse con ella de nuevo, haban conseguido agotarla.
Cuando despert ya anocheca, se acerc a la ventana y mir los coches que pasaban, la
inmensa aglomeracin de edificios a su alrededor y se sinti pequea, pequea y
desilusionada

Despus de tanto tiempo por fin haba reunido el valor suficiente para ir a buscarla, y de
nuevo, como ya pasara una vez, el destino decidi echarle un cable y ponerla en su
camino, pero ya haba llegado tarde, seguramente era demasiado tarde, y con esa
desgana que pensar en todo aquello le produjo, se meti en la cama sin siquiera quitarse
la ropa y se puso a llorar como haca tiempo no haca por ella

Otro da empezaba y Esther llegaba al hospital con una sonrisa que haca tiempo no
luca. Dicha sonrisa no pas desapercibida para Teresa que nada ms verla acercarse le
pregunt

T: Y esa alegra de buena maana?


Caprichos del destino 117

E: No sabra decirte exactamente Teresita... Brilla el sol... hoy hace una temperatura
muy agradable... mi nio ha dormido toda la noche de un tirn... y no s porque pero
siento que este da va a ser todo as... perfecto
T: Que envidia hija... yo de buena maana ya me he peleado con mi marido
E: (Despus de firmar cogi su carpeta) Voy para adentro

En el mismo momento en el que ella atravesaba las puertas, por la puerta principal haca
su entrada Maca. Su cara era completamente diferente a la de Esther, se notaba por unas
pequeas ojeras que la noche no haba sido muy buena y su semblante era triste

M: Buenos das Teresa... por decir algo


T: Que diferencia... acaba de entrar Esther radiante... y en cambio t traes una carita que
da pena verte
M: Y por que estaba tan feliz Esther?
T: Bueno... ltimamente siempre est feliz... antes pareca un alma en pena... pero desde
que tiene a Marcos... parece otra
M: As que Marcos le ha alegrado la vida?
T: S... y no me extraa... ha tenido mucha suerte... y es tan guapo... est que se le cae la
baba con l... pero yo estara igual
M: (Aquellas palabras la entristecieron ms an) Bueno Teresa... voy a cambiarme

La maana pas sin complicaciones. Maca se iba habituando al ritmo frentico que por
momentos reinaba en urgencias, y centrada en su trabajo pas la maana sin casi pensar
en ella. Cerca del medioda se acerc a la cafetera a por un botelln de agua y en su
camino de regreso tropez con ella por los pasillos

E: Qu tal?... todo bien?


M: No me puedo quejar
E: Esto... Maca... a qu hora terminas?
M: A las tres... por?
E: Podramos comer juntas... y as charlar un poco
M: No s si es una buena idea Esther
E: Ya... supongo que tendrs cosas que hacer
M: S... aunque seguro que no estoy tan ocupada como t (Sin querer, sus palabras
sonaron a reproche)
E: Entiendo... mejor en otro momento
M: S... ser mejor dejarlo para otro da
E: Bueno pues... ya nos vemos por aqu
M: S... eso va a ser inevitable

Esther sigui su camino con la cabeza gacha mientras pensaba en las palabras de Maca.
No solo no quera comer con ella, sino que tenerla que ver en el hospital pareca
molestarle, o al menos eso le haba dado a entender con sus palabras, y aquello a ella le
doli profundamente

Maca se senta mal por haberle hablado as, pero todava recordaba a veces como la
haba engaado aos atrs cuando le prometi intentarlo con ella y luego la llam para
decirle que aquello no poda ser. En momentos as en los que estaba enfadada con ella
solan aparecer de nuevo todos esos recuerdos, y muy a su pesar, en los das siguientes
en el hospital las cosas no mejoraban
Caprichos del destino 118

Esther evitaba tener que encontrarse con ella, y teniendo en cuenta que Maca haca otro
tanto de lo mismo, era prcticamente imposible que coincidieran. Solo en alguna
guardia nocturna en la que haba menos personal era a veces inevitable que tuvieran que
atender a algn paciente conjuntamente, pero en esas ocasiones se limitaban a hablar de
cosas estrictamente profesionales

Y as pas el primer mes de Maca en el central. Poco a poco haba ido conociendo un
poco ms al resto del equipo y aquello consegua que por lo menos su trabajo fuera algo
ms agradable, pero cada vez que la vea a ella le dola enormemente como estaban
yendo las cosas

Cada vez que una de las dos intentaba un acercamiento, la otra le contestaba de mala
manera, y pareca que ningn da coincida que las dos estuvieran de buen humor, o el
simple hecho de ver a la otra acercarse las pona a la defensiva

Un da cualquiera, Maca entr en la cafetera y vio a Esther sentada en una mesa con
Laura, se acerc a ellas y cogiendo una de las sillas se dispuso a preguntar

M: Est ocupada?
L: No... sintate Maca
M: Bufffff... me duele todo el cuerpo... no s porque tengo la sensacin de que estoy
incubando algo
L: Tienes fiebre?
M: No... pero no me encuentro bien del todo
E: Tmate algo
M: Prefiero esperar a ver que tengo
E: No estars tan mal cuando no quieres tomarte nada
M: Y t que sabes como estoy yo?
E: Bueno... me voy que tengo una operacin con Vilches y como llegue tarde...
L: Ciao Esther. (Se qued mirando como se iba y luego mir a Maca) por qu os
llevis tan mal?
M: Eso quisiera saber yo
L: Ha pasado algo entre vosotras?
M: Ms bien pas hace mucho tiempo... yo cre que estaba todo olvidado... pero veo
que no... ni por su parte... ni por la ma
L: Pues es una pena que estis siempre as

El da siguiente, Esther estaba entregndole unos informes a Teresa cuando


involuntariamente escuch a Cruz hablar por telfono

C: No te preocupes Maca... no pasa nada... ahora mismo lo solucionamos... t mtete en


la cama y no sufras por nada... S... tranquila... Qu te ha dicho Hctor?... vale... pues
lo dicho... s... maana hablamos (Colg el telfono y se qued apoyada en el mostrador
mientras hunda los dedos en su pelo intentando pensar)
E: Pasa algo?
C: Maca est enferma... nada grave... segn Hctor es una gripe... pero tiene mucha
fiebre... (Se qued pensando unos segundos) Esther
E: Dime
Caprichos del destino 119

C: T sabes si Maca tiene a alguien en Madrid?... alguna amiga... algn familiar


E: Creo que no
C: No debera de estar sola... con tanta fiebre debera de tener a alguien cuidndola...
vosotras no erais amigas?
E: Bueno... ms o menos
C: Te importara pasarte luego por su casa?
E: Claro que no... yo me paso
C: Es que tengo una reunin y no s a que hora terminaremos
E: No te preocupes por nada... dame su direccin que yo me paso
C: Muchas gracias Esther... Teresa... dale a Esther la direccin de Maca
T: En seguida
C: Gracias Esther... de verdad... me quedo ms tranquila as

Como haba quedado con Cruz a la salida fue directa a casa de Maca y cuando esta le
abri la puerta se sorprendi bastante de verla all

M: Qu haces aqu?
E: Me manda Cruz... estaba preocupada por ti y me pidi que me pasara
M: Ya... pues nada... pasa (Con un gesto la invit a pasar hasta el saln y una vez all se
sentaron en el sof)
E: Cmo ests?
M: Ahora tengo menos fiebre... pero me duele todo el cuerpo
E: Es lo normal en estos casos
M: Lo s
E: Ya... no dudo que lo sepas... eres mdico
M: No podemos seguir as Esther... siempre con este tira y afloja
E: Mira Maca... yo he venido a ver como estabas porque me lo ha pedido Cruz... pero si
quieres que me vaya, yo me voy
M: Haz lo que quieras
E: Est bien... t lo has querido (Se levant para irse pero Maca se lo impidi asindola
por un brazo)
M: Espera... no te vayas... lo siento
E: (Se volvi a sentar) La verdad es que me tengo que ir un momento... si quieres
vuelvo luego
M: Tienes cosas que hacer?
E: Tengo que recoger a mi hijo... y lo llevar a casa de mi madre... lo traera para que lo
conozcas... pero es que la gripe es contagiosa
M: Por fin me has contado que tienes un hijo
E: Ya lo sabas?
M: S... me lo dijo Cruz
E: Perdona que no te lo haya dicho antes... pero es que tampoco es que hayamos
hablado mucho
M: No pasa nada... yo tampoco he puesto mucho por mi parte
E: Bueno... en menos de una hora estoy aqu... Deberas de acostarte y descansar
M: S... quieres llevarte las llaves?... as no me despiertas si me duermo
E: Buena idea

Y despus de coger las llaves sali de su casa con una sonrisa que reflejaba la felicidad
que senta en ese instante
Caprichos del destino 120

Recogi a su hijo y tras dejarlo en casa de su madre regres como le haba dicho a
Maca. Al entrar en su casa la llam en un tono muy bajo para no despertarla si dorma, y
al comprobar que no responda a su llamada fue hasta la habitacin y al verla dormida
sobre la cama, se acerc y se sent a su lado

Al ver que tiritaba de fro le puso la mano en la frente y tras comprobar que tena
bastante fiebre cogi el termmetro que haba sobre la mesilla e intentando no
despertarla se lo puso. Espero el tiempo pertinente y luego comprob cuanta fiebre tena

E: 39,7... ests ardiendo Maca

Fue a la cocina y busc un pao de cocina, lo puso bajo el chorro de agua y tras
escurrirlo regres a la habitacin. Se sent a su lado, lo puso sobre su frente y luego
empez a mirar las medicinas que haba sobre la mesilla para intentar averiguar a que
hora haba tomado el ltimo antitrmico

Bajo las cajitas de los medicamentos vio un papel con la frecuencia con que deba
tomarlas anotada, pero no pona una hora en concreto, as que no tuvo ms remedio que
despertarla

E: Maca... (La zarande levemente) Maca... a qu hora te has tomado el paracetamol?


M: (Apenas poda entornar los ojos) Esther
E: S... soy yo... pero dime... a qu hora te lo has tomado?... tienes mucha fiebre...
tenemos que bajrtela
M: No s... a las cuatro creo
E: (Mir la hora) Son las siete y media... todava tenemos que esperar

Maca volvi a cerrar los ojos y a Esther le pareci que dorma, as que no quiso
molestarla. Encendi una pequea lamparilla, apago la otra luz para que no le molestara,
mir a su alrededor buscando no saba que, y as descubri una puerta que supuso sera
un cuarto de bao, se acerc a ella y comprob que efectivamente as era

Cogi nuevamente el pao que haba dejado en su frente y lo enfri esta vez con el agua
del lavabo. Regres de nuevo a su lado y se lo pasaba por la frente, por la cara, por el
cuello, y despus de pensarlo unos segundos, le desabroch un par de botones del
pijama y con mucho cuidado de no sobrepasarse lo pas por su escote

Cada vez que apartaba el pao de su piel este estaba tan caliente como ella, de nuevo lo
volva a refrescar en el cuarto de bao y repeta la misma operacin una y otra vez con
mucha ternura intentando bajar la temperatura de su cuerpo y aliviar as su malestar

Una vez que haban pasado las horas indicadas, le dio el antitrmico y en apenas media
hora ella empez a sudar por el efecto de este. Esta vez busc un pao seco para secarle
el sudor antes de que se enfriara sobre su piel y al notar como iba dejando de sudar le
puso el termmetro de nuevo y sonri al ver como la fiebre haba bajado
considerablemente

Se tumb a su lado y poco a poco y sin darse cuenta se fue quedando dormida. Un par
de horas despus Maca se despert, mucho ms relajada, sin apenas fiebre y al girar un
poco para ponerse de lado y ver all a Esther, hecha un ovillo, dormida sobre la colcha,
Caprichos del destino 121

sonri levemente y se levant para sacar una manta del armario con la que poder
cubrirla

Se volvi a tumbar a su lado, pero esta vez mucho ms cerca, tan cerca que senta el
aliento de ella en sus mejillas, entonces, muy despacio y con mucho cuidado de no
despertarla, le acarici la mejilla, le dio un tmido beso y cerr los ojos para intentar
dormirse de nuevo

Cuando Esther despert a la maana siguiente, sinti una mano sobre su cintura que la
hizo sonrer. Abri los ojos y se encontr con la cara de ella tan cerca de la suya que
apenas poda verla. Dej un suave beso en su nariz y con sumo cuidado apart la mano
de ella para poder levantarse

Maca se movi un poco entre sueos y sinti un enorme vaco en la cama que la llev a
abrir los ojos para buscar a Esther. Al no verla se incorpor un poco para buscarla y
entonces escuch unos sonidos provenientes de la cocina que le daban a entender que
ella estaba all

Se levant para ir al cuarto de bao, luego se puso una bata y fue hasta la cocina. Se
detuvo en la puerta para mirar a Esther mientras preparaba el desayuno y por un
momento le permiti a su imaginacin volar un poco y soar con que aquello formaba
parte de su vida, Esther en su cocina preparando el desayuno

Apoy su cabeza en el marco de la puerta y se limit a disfrutar de algo tan simple


como era tenerla a ella all, hasta que en uno de sus movimientos Esther se percat de su
presencia y tras limpiarse las manos con un pao se acerc a ella

E: Buenos das... te encuentras mejor?


M: S... mucho mejor que ayer... pero todava tengo algo de fiebre
E: Y dentro de unas horas te volver a subir... pero ya no ser tanto como ayer
M: Gracias por todo Esther
E: No tiene importancia... lo he hecho encantada
M: Te quedas a desayunar?
E: S... pero rapidito

Se sentaron a la mesa y comenzaron a desayunar. Al principio permanecan en silencio,


pero de repente algo impuls a Maca a decir algo para intentar averiguar ms sobre
aquello que la corroa por dentro

M: Supongo que avisaste a Marcos de que te quedabas aqu


E: (La mir un tanto sorprendida por su pregunta al mismo tiempo que sonrea por el
hecho de notar unos ligeros celos en el tono de su voz) S... tranquila... Marcos sabe que
estoy aqu
M: Mejor... no quiero que tengas problemas con l por mi culpa
E: (Segua sonriendo) Veo que sabes muchas cosas de m
M: Es normal... trabajamos en el mismo sitio... a la gente se le escapan cosas
E: Pues la prxima vez... escucha mejor
M: Qu quieres decir con eso?
E: Mira... ahora me tengo que ir... pero cuando ests mejor te presentar a Marcos... as
sabrs las cosas por m... y no sacars conclusiones de lo que oyes por ah
Caprichos del destino 122

Le dio un pequeo beso en los labios y sali de all con una sonrisa dibujada en su cara,
dejando a Maca entre alucinada, sorprendida, descolocada, intentando entender que
haba querido decir Esther con sus palabras

A media tarde se volvi a pasar por casa de Maca para ver que tal segua, ella le abri la
puerta y se dirigi a la cocina a por unos refrescos, y al entrar Esther en el saln se
encontr con que Cruz tambin estaba all

E: Hola Cruz... no esperaba encontrarte aqu


C: Estaba preocupada por Maca... como me has dicho que ayer tena tanta fiebre...
pens pasar a ver que tal estaba
M: (Llegaba con una bandeja) Hola Esther... Pero sintate
E: Qu tal has pasado el da?
M: Pues un poquitn mejor... ya sabes como es esto... cuando te baja la fiebre te
encuentras bien hasta que te vuelve a subir
C: No haca falta que sacaras nada mujer... si yo me voy a ir enseguida

Al sentarse Maca en el sof, cruz las piernas y el pantaln del pijama se le subi un
poco quedando as su tobillo al descubierto, entonces algo llam la atencin de Esther
que sonri al instante sin decir nada al respecto. Adornando el que a Esther le pareci en
ese instante el tobillo ms maravilloso del mundo, una pulsera hecha con piedrecitas
azul celeste intercaladas con otras de una azul ms oscuro

Maca hablaba con Cruz sin que Esther participara para nada en dicha conversacin, ya
que segua embobada, con la mirada clavada en el mismo punto

C: T sin ningn problema... cuando te encuentres bien avisas que ya nos apaamos sin
ti como sea
M: Gracias Cruz... (Mir a Esther y se dio cuenta al instante de hacia donde diriga la
mirada) yo si esta noche me encuentro mejor maana o pasado ya me tenis de vuelta
por el hospital
C: Pero si esta noche vuelves a tener tanta fiebre y necesitas ayuda... no dudes en llamar
M: Tranquila... (Sonrea al ver la cara que pona Esther) creo que no ser necesario...
pero gracias de todas formas
C: T te vas a quedar un rato Esther?
E: (No saba ni que le haba preguntado) Qu?
C: Qu si te quedas un ratito con Maca?
E: S, s... yo... me voy a quedar un poco
C: Pues nada... aprovechando que ya te quedas t con ella, me voy a ir yo
M: Gracias por venir Cruz
C: No seas tonta... es lo menos que puedo hacer... y bueno... cudate... y ya sabes
M: Vale... ya te llamo con lo que sea

Acompa a Cruz hasta la puerta y al regresar al saln se sent junto a Esther que ahora
estaba recostada en el sof con la mirada clavada en el techo y una mano sobre su frente

M: Te pasa algo?
E: No... no me pasa nada
M: En que piensas?
Caprichos del destino 123

E: En...
M: (En vista que Esther no le responda, lo hizo ella misma) En mi tobillera (Esther
asinti) Se me rompi el collar accidentalmente... recog todas las piedras que pude...
pero al intentar reconstruirlo no llegaba... Pens que poda hacer con ellas y se me
ocurri esto
E: (Se incorpor un poco y la mir) No te lo quitaste
M: Te dije que nunca me lo quitara Esther... te lo promet
E: Ya... pero es que yo no creo mucho en tus promesas
M: Y por que motivo?... si se puede saber
E: No me vengas ahora con esas... creo que sabes muy bien de lo que te hablo
M: Pues te equivocas Esther... no s de lo que me hablas
E: No seas cnica

Se levant y ante la incrdula mirada de Maca empez a andar hacia la puerta. Ella se
levant y la sigui consiguiendo incluso adelantarla para ponerse entre ella y la puerta y
as impedirle que se marchara

M: No te vas a ir sin explicrmelo


E: Que ms da
M: T comportamiento tampoco fue ejemplar
E: Pero el mo fue consecuencia del tuyo
M: Si no me dices de que ests hablando... de verdad Esther que no entiendo nada
E: Mira Maca... ahora trabajamos juntas... y nos tenemos que ver por narices... pero
creo que t y yo nunca vamos a volver a llevarnos bien... as que no lo hagas ms
difcil... no me hagas recordar lo que pas (Maca segua inmvil delante de la puerta)
Me vas a dejar pasar?
M: Claro

Despus de salir Esther ella se qued apoyada en la puerta dando vueltas a su cabeza
intentando recordar que pudo haber hecho para que Esther estuviera as, pero si a ella le
segua doliendo todo aquello es porque en el fondo segua sintiendo algo, y entonces se
le ocurri una idea, un idea que llevara a cabo en cuanto se recuperara totalmente

Dos das despus Maca se reincorporaba al trabajo y aunque su intencin era de arreglar
las cosas con Esther, o al menos intentarlo, se alegr al saber que no trabajaba en ese
turno y que no tendra que verla en toda la maana

Llegada la hora de salir sac su agenda y busc una direccin en ella, se subi a la moto
y se dirigi hacia all. Aunque haba sopesado le posibilidad de no encontrar a nadie en
ese momento, cosa que la llevara a tener que volver otro da, hubo suerte y aquello no
sera necesario

Voz: Quin es?

Cuando escuch su voz a travs del telefonillo los nervios que haba sentido toda la
maana se incrementaron, pero sac fuerzas de no se sabe dnde y contest

M: Nat?... eres t?
Natalia: S... quien eres?
Caprichos del destino 124

M: Soy Maca... te acuerdas de m?


Natalia: Maca?!!... no puede ser... sube

Cuando la puerta del ascensor se abri, Nat la esperaba sonriente delante de la puerta de
su casa. Maca se acerc a ella y como si de dos grandes amigas se tratara se abrazaron
un tanto emocionadas

Natalia: Cmo ests guapa?


M: (Se separ un poco de ella) No tan bien como t... ests guapsima... parece que por
ti no pasa el tiempo
Natalia: No exageres... Anda pasa

Fueron hasta el saln y Nat le ofreci un caf a Maca que esta acept gustosa. Esper
pacientemente a que ella regresara con una bandeja en sus manos y cuando estuvieron
los cafs servidos empezaron a hablar

Natalia: Qu te cuentas?
M: Pues ya ves... no s si te habr contado Esther
Natalia: S... me coment que ests en el central
M: Y t?... me dijo Ana que te casaste
Natalia: S... va a hacer ya tres aos
M: Todo bien?
Natalia: Muy bien... no me puedo quejar
M: Yo pens venir a verte... pero despus de tantos aos
Natalia: Yo tambin tena ganas de verte... me alegro de que te hayas decidido
M: Nat... vers... yo quera hablarte de Esther
Natalia: Me lo imaginaba
M: No te voy a mentir... vine a Madrid buscndola... (Nat sonri al escuchar sus
palabras) Sal de casa dispuesta a encontrarme cualquier cosa... ha pasado mucho
tiempo... (Sus voz temblaba y sus ojos se humedecan por instantes) y no puedo
reprocharle nada... pero no puedo evitar que me duela todo esto
Natalia: Tranquila... (Puso una mano en su muslo para darle a entender que estaba all y
que poda contar con ella)
M: Nada ms llegar me dijo que est con alguien... y luego me entero de que tiene un
hijo... Pero no es solo eso... es que parece que no podemos ni hablar... no podemos tener
una conversacin sin acabar discutiendo
Natalia: Pues es una pena... porque justo eso es lo que necesitis... hablar... Lo debais
de haber hecho hace ya muchos aos
M: Es imposible... cuando creo que las cosas estn mejor... se vuelven a torcer...
demasiados reproches... por parte de las dos... pero es que yo no s todava que es lo que
me reprocha ella
Natalia: La decepcionaste Maca
M: Pero por que?... est enfadada conmigo y yo no s el porque
Natalia: Vamos a ver... yo no s hasta que punto debera de meterme en esto... Esther es
mi mejor amiga... no s si hago bien hablando contigo de esto
M: Tienes que ayudarme Nat... yo no me voy a meter en su vida... ella tiene una familia
y yo ah no pinto nada... pero necesito saber lo que le pasa conmigo
Natalia: De verdad no lo sabes?
M: Crees que estara as si lo supiera?
Natalia: Quizs sea que t no le das importancia a algo que ella le dio mucha
Caprichos del destino 125

M: Pero a que?
Natalia: A lo que pas entre vosotras la ltima noche en Londres

Maca se qued muy seria intentando revivir en su cabeza aquella noche. La recordaba
perfectamente, haba estado viviendo de esos recuerdos durante mucho tiempo, y
recordaba cada una de los detalles, cada palabra, cada gesto, todo, y por mucho que se
esforzaba no acertaba a adivinar de que le hablaba Nat

M: Qu pas?... qu es eso que tanta importancia tiene para Esther?


Natalia: Le prometiste que esperaras... y no supiste esperar

Maca se levant del sof y andaba nerviosa por el saln sin dejar de dar vueltas a su
cabeza. Si una cosa tena clara, era que ella no haba roto ninguna promesa

M: A ver Nat... qu te cont Esther que pas esa noche?


Natalia: Poco... porque no recordaba prcticamente nada... por la borrachera... ya sabes
M: Pero que te cont?
Natalia: Que se haba despertado y las dos estabais desnudas... aquello le llev a pensar
que t y ella...
M: No me lo puedo creer... (Se cubri la cara con ambas manos un instante) pero como
se le ocurri pensar eso?
Natalia: No pas nada... verdad?
M: Pues claro que no
Natalia: Lo saba... se lo dije... mira que se lo dije... tienes que hablar con ella... tenis
que hablar Esther
M: En serio pens que yo...?... joder Esther... por eso no dej a su novio
Natalia: A Rafa?!!!... quin te ha dicho que no dej a Rafa?
M: Ella me lo dijo
Natalia: Claro... como t le habas hecho dao a ella... ella quera hacrtelo a ti... Fue lo
primero que hizo al llegar a Madrid
M: Qu?!!
Natalia: Lo que oyes... el mismo da que regresamos de Londres
M: Me minti
Natalia: Estaba muy dolida contigo
M: Pero si yo no le haba hecho nada... yo estaba loca por ella... habra esperado toda la
eternidad si ella me lo hubiese pedido... y ahora... ahora ya no hay nada que hacer
Natalia: Te equivocas
M: No Nat... no voy a hacer nada... ella es feliz como est
Natalia: No lo es... te lo digo yo
M: Pero...
Natalia: Maca... te voy a decir lo mismo que le dije a ella... tenis que hablar... mucho...
muchsimo... y cuando hayas hablado con ella... pero largo y tendido... si sigues
pensando que es feliz como est... entonces... renuncia a ella... pero no lo hagas antes...
no cometis dos veces el mismo error

Maca se pas horas pensando en su conversacin con Nat. Hasta altas horas de la
madrugada no consigui quedarse dormida, y es que no acababa de entender como a
Esther se le haba metido en la cabeza una idea tan absurda. Le dola un poco la
desconfianza de Esther, y el hecho de que le mintiera con lo de su novio, pero en eso
Caprichos del destino 126

Nat tena razn, seguramente estaba tan dolida con ella que ni siquiera pens lo que
deca

Decidi seguir su consejo y hablar con ella, pero ahora no era el momento, prefera
esperar a uno de esos das en los que pareca que de nuevo reinaba la paz, y as tener
tiempo tambin de pensar en todo lo que quera decirle, y esperando a ese da pasaron
un par de semanas ms

Se mora por decirle algo cuando la tena cerca, por gritarle que la quera y que no haba
pasado nada en aquella habitacin de hotel, pero el pensar que Esther no estaba sola
frenaba sus impulsos, incluso despus de escuchar las palabras de Nat cuando le dijo
que ella no era tan feliz

Despus de atender a un nio en el box uno se quedaron las dos a solas y Esther se
acerc a ella con cara de arrepentimiento

E: Lo siento... Me gustara que nos llevramos bien... pero es que a veces me parece
imposible
M: Yo creo que deberamos de hablar Esther
E: S
M: Pero sinceramente... aunque nos duela... hablar claro y sacar todo ese resentimiento
que parece que llevamos dentro
E: Estara bien... tipo terapia (Las dos sonrieron)
M: Me gusta como suena eso
E: Qu haces maana por la tarde?
M: Maana imposible... tengo guardia... el jueves?
E: Yo el jueves termino a las tres
M: Yo tambin
E: Pues si quieres comemos juntas y luego por la tarde te presento a Marcos... que
seguro que ya tienes ganas de conocerle
M: Segursimo... (Puso una cara de desgana que hizo soltar una risa a Esther)
E: Pues nos vemos el jueves
M: Vale

El mircoles por la tarde Esther estaba en su casa tranquilamente viendo la tele, cuando
son el timbre. Mir la hora y mientras andaba hacia la puerta pensaba quien poda ser

E: Quin es?
Voz: A ver si eres capaz de adivinarlo
E: (La voz le resultaba familiar, pero no consegua adivinar de quien se trataba) Dame
una pista
Voz: How are you?
E: Silvia!!!!

Abri la puerta y sali al rellano a esperarla. Cuando la puerta del ascensor se abri se
abraz a ella casi sin dejarla salir de este

Silvia: Yo tambin me alegro de verte


E: Silvia... pero que haces aqu?
Caprichos del destino 127

Silvia: No querrs que est en Madrid y que no pase a verte... que la ltima vez que
vine me dijeron que estabas de viaje
E: Pero que haces en Madrid en esta poca del ao?
Silvia: Vamos a la cafetera de abajo que he dejado a alguien esperndome, y all te
cuento
E: Vale... espera que coja el bolso (En unos segundos estaba en el ascensor con ella) Y
quien es ese alguien?
Silvia: Me caso Esther... a eso he venido a Madrid... a arreglar unos papeles
E: Que calladito te lo tenas
Silvia: Ms de lo que t crees... No te enfades mucho conmigo por no habrtelo contado
antes... vale?
E: Tanto tiempo hace?
Silvia: Mucho (Salieron a la calle y empezaron a andar hacia la cafetera)
E: Y te casas en Londres?
Silvia: Que va... all no podemos... todava no han aprobado la ley

Esther dej de andar y se qued quieta mirndola. Ella tambin se detuvo y esper a que
su amiga dijera algo

E: Te casas con una mujer?


Silvia: Te sorprende?... a ti?
E: No me sorprende el hecho de que dos mujeres se casen... me sorprende que vayas a
hacerlo t
Silvia: Pues ms an te vas a sorprender cuando sepas con quien

Entraron en la cafetera y Silvia fue directa hacia una mesa en la que haba una mujer a
la que Esther reconoci al instante. Se detuvo un par de pasos antes de llegar a donde
estaba ella y la miraba sin salir de su asombro

Silvia: Cario... ya estamos aqu... (Se dio la vuelta hacia Esther y sonri al ver su cara)
Esther... Te acuerdas de Mnica?
Mnica: Seguro que s... Hola Esther
E: (Segua con la boca abierta sin reaccionar)
Silvia: Esther... Estheeerrrr. (Le pasaba una mano por delante de la cara para sacarla de
su ensimismamiento)
E: Perdona... es que... Mnica!!
Mnica: Cario... me parece que no se lo esperaba
E: Pero... dame dos besos (Se acerc a ella finalmente, le dio dos besos y luego un
ligero abrazo) Te vas a casar con Mnica?!!!
Silvia: Dentro de unos meses... si todo va bien
E: Pero... (Segua sin poder salir de su asombro) vosotras dos!!... desde cuando?!!
Silvia: Pues... ms o menos... desde que nos conocimos
E: En Londres?
Mnica: Fuimos tan discretas que ni os disteis cuenta
E: Yo no... desde luego... pero sigue parecindome increble... T te fuiste a Londres
Silvia: Claro... nos fuimos juntas
E: Hay que joderse... nosotras preocupadas porque te habas ido sola a Londres... y os
fuisteis juntas
Silvia: Perdona que no te lo contara antes... de verdad... pero hasta hace poco no lo
saba nadie
Caprichos del destino 128

Mnica: Bueno... alguien si lo saba


Silvia: Es verdad... Maca lo saba
E: Maca saba que os habais ido juntas a Londres?
Mnica: No... se lo cont despus... Lo que saba es que nos liamos en el viaje a
Londres
Silvia: Pobre... En mitad de la noche la mandamos a dormir contigo
Mnica: Y yo que crea que lo vuestro iba a durar bastante
E: Espera un momento... Cmo es eso de que la mandasteis a dormir conmigo?... T
estabas en la recepcin... y nos dijiste que no habas dormido en toda la noche
Silvia: Y no dormimos... verdad cario?
Mnica: Bueno... yo s... pero despus de iros vosotras
E: Porque no me lo contis todo... pero poco a poco
Silvia: T te acuerdas bien?
Mnica: Cmo quieres que no me acuerde?... a ver... (Se qued pensando unos
segundos antes de empezar a contarle aquella noche) T cogiste una monumental...
supongo que eso no necesitas que te lo contemos
E: No... esa parte te la puedes saltar
Mnica: Maca te acompa al hotel... y el resto nos quedamos hasta que cerraron
Silvia: En el camino de vuelta... bamos contando ancdotas y tonteras... tardamos casi
una hora en llegar al hotel
Mnica: Nos sentamos en la recepcin... y en menos de media hora todas se fueron a
dormir
Silvia: Y nos dejaron solas
Mnica: Estabais empeadas en dejarnos solas... Primero el da que t y Maca os
quedasteis dormidas
Silvia: Nos forzasteis a pasar la noche juntas... Que por cierto... esa noche tampoco
dormimos mucho (Le sonri a Mnica con complicidad)
Mnica: Y aquella noche... pues eso... en aquel sof
Silvia: Y las dos solas
Mnica: Era inevitable

Silvia: Y ahora que hacemos?


Mnica: Nos quedan casi tres horas
Silvia: Como nos quedemos aqu... yo me voy a quedar dormida
Mnica: Quieres que subamos a la habitacin?
Silvia: Pero dijimos que hoy no bamos a dormir
Mnica: Y quien ha hablado de dormir?

Mnica: Subimos a la habitacin y la pobre Maca estaba profundamente dormida

Mnica: Maca... Maca cario... hazme un favor

Mnica: La pobre... no poda ni abrir los ojos

M: Qu pasa?
Mnica: Djanos la habitacin un ratito
M: Anda Mnica, no me jodas... Tengo sueo
Mnica: Vete a la habitacin de Esther
M: No digas tonteras
Mnica: Venga... que es nuestra ltima noche
Caprichos del destino 129

Mnica: Yo saba que no se iba a poder negar

M: Hola Silvia... Me vais a deber una y gorda


Mnica: Eres un encanto

Silvia: Acompa a Maca a nuestra habitacin y le abr la puerta


E: Y yo estaba dormida... claro
Silvia: Claro... ni te enteraste... Luego vino lo de irnos a Londres... No quieres que te de
detalles de lo que hicimos despus de irse Maca... verdad?
E: Va a ser mejor que no
Silvia: Bueno... pues despus de... ya sabes
E: S... ya s
Silvia: Nos quedamos all en la cama disfrutando con calma de los ltimos minutos...

Mnica: Ya es casi hora de irte


Silvia: No duermes un poco?
Mnica: No hasta que t te vayas
Silvia: Moni
Mnica: Dime
Silvia: El otro da... no fui muy sincera contigo
Mnica: Yo tampoco
Silvia: Me parece que no me eres tan indiferente
Mnica: Ya... yo ahora... estoy convencida de que podra incluso... llegar a
enamorarme de ti
Silvia: Yo creo que ya me estoy enamorando
Mnica: Pues ya somos dos... Sabes?... como t bien me dijiste... no soy tan dura
como quiero aparentar... es una especie de coraza que me pongo para impedir que
nadie se meta muy adentro... pero contigo no me ha servido... la has atravesado como si
de un fino papel se tratara... y ahora que ests dentro... no s si quiero que salgas
Silvia: Pues a m me siguen asaltando muchas dudas
Mnica: A s?!!!
Silvia: S... y te necesito para que me ayudes a superarlas
Mnica: Qu clase de dudas?
Silvia: Pues... dudo que dentro de unos minutos sea capaz de separarme de ti... tambin
dudo mucho que tenga las fuerzas suficientes para salir de esta habitacin... y la peor
de todas mis dudas... es que no s si voy a ser capaz de vivir sin verte todos los das
Mnica: Pues tenemos que encontrar una solucin para todo esto
Silvia: Y que vamos a hacer?

Silvia: Menuda locura... todava recuerdo el salto que diste de la cama para decirme
aquello

Mnica: Se me acaba de ocurrir una locura


Silvia: Cul?
Mnica: Vente conmigo a vivir a Londres
Silvia: Ests loca?
Mnica: Ya te he dicho que era una locura
Silvia: Pero... Londres?
Mnica: Si no quieres... me voy yo a Madrid
Caprichos del destino 130

Silvia: Y tus estudios?


Mnica: A la mierda con los estudios... a la mierda con mi padre... a la mierda con
todo lo que me han impuesto en esta vida... Estoy harta de todo... quiero vivir mi vida
como a mi me de la gana... hacer lo que me apetezca... y ahora me apetece estar
contigo
Silvia: No s... lo tendra que pensar
Mnica: Pinsalo... pero rpido
Silvia: Y que le voy a decir a mi padre... y a mis amigas?... que les digo
Mnica: No tenemos que dar explicaciones a nadie... yo desde luego no pienso darlas...
Bastante bronca voy a tener con mi padre cuando le diga que me voy... que dejo la
medicina... como para decirle que me voy con una mujer
Silvia: El mo tampoco s como se tomara algo as
Mnica: Ya se lo contaremos ms adelante... si todo va bien
Silvia: Entonces... no se lo decimos a nadie?
Mnica: Eso significaba que te vienes conmigo?
Silvia: Eso significa que me gusta la idea... pero te lo digo seguro esta noche

E: Que envidia me dais... y... Ests segura de que yo estaba dormida cuando Maca
entr en la habitacin?
Silvia: Otra vez?... que no te enteraste de que entramos... (Esther se qued en silencio
unos instantes y sus ojos comenzaron a temblar) Qu te pasa Esther?
E: Nada... no te preocupes... Al hablar de esos das me he puesto un poco tonta... pero
ya... (Mir su reloj) Vais a estar muchos das por aqu?
Silvia: Aqu en Madrid, solo tres das
E: A ver si tenis tiempo y comemos juntas... o algo
Mnica: Ya te vas?
E: S... tengo que recoger a mi hijo
Silvia: Pues a ver si quedamos... y as le conocemos
E: Claro... me tenis que contar muchas ms cosas

El resto de aquella tarde y gran parte de la noche una sola idea atormentaba a Esther, y
si no pas nada? Si Maca estaba durmiendo en su habitacin cuando Silvia y Mnica
subieron, por qu ellas dos estaban desnudas a la maana siguiente? y si todo aquello
tena una explicacin lgica, por qu Maca le pidi perdn cuando habl por telfono
con ella?

Qu era exactamente lo que haba pasado? Si una cosa le qued clara despus de tantas
horas dando vueltas en la cama, es que solo una persona tena la respuesta a todas sus
preguntas, y pensando en la cita que tena con ella al da siguiente se tranquiliz un
poco y finalmente consigui dormir

A media maana se dirigi a la cafetera y vio a Maca sentada con Cruz. Se acerc al
ver que le haca una seal y se sent con ellas

C: Traes una cara de cansancio impresionante


E: Es que no he dormido mucho esta noche
C: Pero me dijiste que el nio dorma mejor... que ya casi nunca tena pesadillas
E: Afortunadamente no ha sido por eso
M: Tu hijo tiene pesadillas?
Caprichos del destino 131

E: Solo de vez en cuando... y cada vez menos


M: Menos mal... pobrecito
C: Bueno chicas... os dejo
M: Hasta luego Cruz
E: Ciao
M: Supongo que habrs consultado lo de las pesadillas con alguien
E: S, claro... ahora ya lo lleva mejor... al principio fue duro
M: Y por qu tena, o mejor dicho tiene, esas pesadillas?
E: (La mir unos segundos antes de responder a su pregunta) Sus padres murieron en un
accidente de trfico... l iba con ellos

Maca se qued unos segundos en silencio mirando a Esther mientras su mente


procesaba lo que acababa de or

M: Qu edad tena?
E: Casi cinco aos... ahora tiene nueve... Con paciencia y mucho cario lo ha ido
superando... (Conforme iba hablando sus ojos se iban llenando de lgrimas) pero no
quiero ni imaginarme como deba de ser para l despertarse solo... en aquel orfanato...
(Un nudo en la garganta casi le impeda hablar) sin nadie que pudiera dedicarle
tiempo... sin alguien que le abrazara cuando... (No pudo ms y tuvo que parar)
M: Eeeiiii... (Se acerc ms a ella y la abraz) tranquila... ya pas... (Dej unos suaves
besos en su frente mientras le acariciaba el pelo) Ahora ests t para que nunca ms est
solo
E: (Se separ un poco de ella) No puedes ni imaginarte como fue... se despertaba en
mitad de la noche empapado en sudor... llorando amargamente... temblando... y solo
deca, "mamaaaaa, mamaaaa"
M: Debi de ser horrible verle as
E: Ni siquiera me entenda cuando le hablaba... pero supongo que el tono de mi voz le
bastaba para calmarse
M: Hace mucho que est contigo?
E: En casa ya casi dos aos... pero antes fui un par de veces a verle... hasta que
estuvieron todos los papeles en regla... Me gast una fortuna... y haba semanas que
trabajaba ni se sabe las horas para poder reunir el mximo de das posibles para estar
con l... Lo peor era cuando regresaba a casa sola... dejarle all otra vez me costaba
horrores
M: Como me hubiese gustado estar contigo
E: Maca...
M: Perdona
E: No tengo que perdonarte nada... (Le cogi la mano sobre la mesa y le sonri) a m
tambin me hubiese gustado tenerte conmigo
M: Esther... yo...

Justo en ese momento entro Teresa en la cafetera y acercndose a ellas puso una mano
en el hombro de Maca

T: Maca... el samur trae a un nio de un trfico... han dicho que tardaran unos cinco
minutos
M: Gracias Teresa... voy enseguida. (Se qued mirando como Teresa se iba y luego
mir a Esther) Cmo se llama?
Caprichos del destino 132

Haba llegado el momento de dejar de jugar. Por culpa de malentendidos y medias


palabras la haba perdido aos atrs, as que decidi hablar claro y dejarse ya de
tonteras, y sabiendo la reaccin que causara en Maca el or aquello, se lo solt

E: Marcos... se llama Marcos


M: Marcos?... el Marcos que me vas a presentar esta tarde?
E: S... no conozco a otro Marcos
M: Y ya no me tienes que presentar a nadie ms?
E: Bueno... igual un da de estos te presento a mi madre
M: (Estaba claro por su sonrisa que aquello que acababa de or le encantaba) Bueno...
me tengo que ir... pero te veo a las tres... tenemos que hablar t y yo
E: S... tenemos que hablar unas cuantas cosas

A la salida y como haban quedado, se encontraron en el parking del hospital. Esther se


haba pasado la maana dando vueltas en su cabeza a todo lo ocurrido y en el fondo le
aterraba esa conversacin que iba a tener con Maca. Se acerc a ella, que la esperaba
junto a su coche, y con voz tmida la salud

E: Hola
M: Hola...

Se quedaron unos segundos en silencio como esperando que la otra dijera algo, y
finalmente fue Maca la que habl

M: Vamos en mi coche?
E: S... bueno... quiero decir que... por m est bien
M: Pues vamos

Subieron al coche y por el silencio all reinante, se notaba que las dos estaban muy
nerviosas. Esther miraba por la ventanilla pensando en lo que le iba a decir, o ms bien
lo que le iba a preguntar, y lo que era peor, en como se lo iba a preguntar, mientras que
Maca la miraba de vez en cuando, sin apartar la vista de la carretera ms que el tiempo
necesario para hacerlo, esperando encontrarse con la mirada de ella, pero eso no pas

De repente cay en la cuenta de que no saba a donde iban, y aprovech una parada en
un semforo para preguntarle

M: A dnde vamos?... porque quedamos en comer... Pero no dijimos nada de donde


E: Si te parece bien vamos a mi casa... as estaremos ms tranquilas
M: Vale... me parece perfecto... pero guame

Y bajo las indicaciones de Esther, en apenas diez minutos, llegaban a su casa. Dejaron el
coche a pocos metros del portal y al llegar a este, mientras Esther buscaba las llaves en
su bolso, Maca la miraba y sonrea. Esther se dio cuenta y con las llaves ya en su mano
se qued mirndola

E: De que te res?
M: De nosotras... parecemos dos adolescentes nerviosas
E: (Sonri un poco ms tranquila) Llevo mucho tiempo pensando en esto
M: Y a que estabas esperando?
Caprichos del destino 133

Esther se puso seria de nuevo y sin decir nada ms abri la puerta del portal y entr en
este seguida por Maca, que la acompa en ese silencio hasta subir y llegar al saln de
su casa. All se detuvo en la entrada y ech una ojeada rpida a la estancia

Era un saln pequeo pero acogedor, y por extrao que pareciera se sinti ms a gusto
all que en el solitario apartamento que ocupaba ella desde haca unos meses. Hasta el
aroma que respiraba, como a rosas, le resultaba increblemente agradable

E: No es gran cosa... pero para nosotros dos nos basta


M: A m me gusta
E: Venga ya... es muy pequeo... y ya va necesitando una reforma
M: Puede... pero es... (Se dej caer en el sof y se puso cmoda, como si estuviera en su
casa) no s... me gusta
E: Qu te apetece comer?
M: Cualquier cosa estar bien... lo que tengas ms a mano
E: Vale... Voy a ver que hay. (Empez a andar hacia la cocina y Maca la sigui)
M: Te ayudo?
E: No es necesario
M: Djame ayudarte... no querrs dejarme sola en el saln?
E: Pues qudate aqu... pero te sientas y me miras
M: Ser un placer

Esther la mir y le sonri, mientras ella se sentaba y apoyando los codos en la pequea
mesa de la cocina y la barbilla en sus manos, se qued mirndola fijamente. Esther
empez a rebuscar por la cocina, pero notar la mirada de Maca clavada en ella de esa
manera la estaba poniendo ms nerviosa an si caba

E: Te apetece una ensalada de pasta?


M: Vale... Por m est bien

Sigui con lo que estaba haciendo, pero en un momento dado no pudo ms y dndose la
vuelta la mir sonriendo

E: Si no dejas de mirarme as yo no puedo seguir


M: Solo hago lo que t me has dicho... sentarme y mirarte
E: Tampoco era para que te lo tomaras al pie de la letra
M: Pues djame ayudarte
E: Est bien... t ganas... ven y aydame

Se levant con una sonrisa triunfal y se acerc a ella para ayudarla a preparar la comida

Despus de preparar la comida entre sonrisas y miradas cmplices, se sentaron en la


misma mesa de la cocina y empezaron a comer. Afortunadamente para las dos,
empezaron una conversacin sobre temas del hospital que las tuvo entretenidas
hablando toda la comida sin tiempo para pensar en el verdadero motivo por el que se
encontraban all

Pero llegado el momento del caf se fueron al sof del saln para estar ms cmodas, y
una vez all dicha conversacin si que era ya inevitable
Caprichos del destino 134

M: Bueno... habamos quedado para hablar


E: S... es verdad... por donde empezamos?
M: No s... qu pas Esther?... Por qu despus de lo bien que lo pasamos aquellos
das, y de decirnos todo lo que sentamos, cambiaste de opinin?... cuntamelo Esther
E: Maca... yo... tengo que reconocer que me equivoqu con la decisin que tom
M: Pero que te llev a tomar esa decisin?... necesito ortelo decir

Esther permaneci en silencio mientras analizaba en su cabeza como decirle aquello que
saba que le iba a doler a Maca, pero la decisin de hablar claro estaba tomada, y
aunque fuera duro, decidi hablar sin tapujos

E: En aquel momento... me sent muy decepcionada


M: Pero por qu?... Qu te hice yo?
E: Cuando despert no recordaba nada... y no s porque se me meti en la cabeza que...
que t y yo...
M: Qu t y yo que Esther?
E: Que te habas aprovechado de que yo estaba borracha como una cuba

Por fin lo haba soltado, aquello que durante tanto tiempo haba llevado dentro y tanto le
haba dolido, y que ahora y por mera casualidad haba averiguado que no tena
fundamento

Maca baj la mirada mientras pensaba en sus palabras. Saba lo ocurrido por boca de
Nat, pero orselo decir a ella le doli mucho ms

M: Es que no entiendo como pudiste pensar eso... acaso mi comportamiento de esos


das fue como para que pensaras algo as de m?
E: Maca...
M: Tan mal me port contigo?
E: No... claro que no
M: Entonces por qu Esther?... por que dudaste de m?
E: Porque estbamos desnudas Maca... explcame sino que hacamos desnudas
M: No s lo que viste Esther... pero te aseguro que yo no estaba desnuda
E: Pero que ests diciendo... qu no s lo que vi?
M: Es evidente que no... Pinsalo un segundo... y dime... qu viste?
E: Estabas tumbada bocabajo... Con la espalda desnuda... (De repente se dio cuenta de
lo que le estaba diciendo Maca y se qued mirndola)
M: Y?... Qu ms?
E: La sabana te cubra hasta la cintura
M: Y no te paraste a pensar que quizs solo me faltaba la camiseta?
E: Pero an as... porque no llevabas la camiseta?... y por qu yo estaba desnuda?... o
eso tambin me lo vas a negar?
M: No... eso no puedo negrtelo... t s estabas desnuda
E: Por qu Maca?... cuntame que pas

Cerr los ojos un momento pensando en aquella noche y luego mir a Esther dispuesta a
explicarle todo lo ocurrido all
Caprichos del destino 135

M: No s que es exactamente lo que recuerdas... Pero te contar todo lo que recuerdo


yo... (Termin su caf y dej la taza en la mesa para seguir hablando) Es verdad...
estabas borracha como una cuba... y muy pesadita... muy, pero que muy pesadita
E: Algo recuerdo de eso
M: Despus de despedirme de todas... te acompa al hotel y por el camino tuvimos que
parar varias veces para que echaras todo aquello fuera
E: Vaya despedida... no?
M: Eso fue justamente lo que me dijiste... al llegar al hotel nos sentamos en las
escaleras un momento y luego subimos a la habitacin... en el ascensor fue cuando te
pusiste realmente pesada

E: Maca cario... dame un besito

M: Te colgaste de mi cuello y... no te ofendas... pero entre el alcohol y la vomitona...


apestabas
E: Lo siento
M: No pasa nada... pero aquello me pareci gracioso... con lo insistente que habas sido
con que no queras que pasara nada esos das... y con el alcohol estabas ms insistente
an pero con todo lo contrario

E: Maca... olvida todo lo que te he dicho... qudate esta noche conmigo


M: Venga Esther... no digas tonteras
E: Te quiero Maca... te quiero... te quiero!!!!

M: Aquello fue una declaracin en toda regla


E: Deb de parecerte pattica
M: T nunca podras parecerme pattica... (Despus de unos segundos en los que se
limitaron a mirarse, Maca sigui hablando) Llegamos a la habitacin y pens que te
sentara bien una ducha

M: Venga Esther... colabora un poquito

M: Yo misma te quit la ropa... y mientras t... te limitabas a intentar quitrmela a m


(Esther sonro al orla decir eso)

E: Esto no es justo... por qu yo me la tengo que quitar y t no?... yo tambin quiero


verte
M: Joder Esther... pon algo de t parte

M: Pareca que no haba manera... entre librarme de tus manos... y que no me ayudabas
en nada... pero al final lo consegu... y cuando iba a llevarte al cuarto de bao... te
dejaste caer sobre la cama tirando de m y hacindome caer as tumbada encima de ti

E: Ahora si te tengo... no te me vas a escapar

M: No s de donde sacaste las fuerzas con el pedo tan increble que llevabas... pero me
cost lo mo librarme de ti... y cuando lo consegu y me puse de pie... t te diste media
vuelta... cerraste los ojos... y antes de darme cuenta estabas dormida
E: Y entonces te fuiste
M: Cmo lo sabes?
Caprichos del destino 136

E: Lo s... hace poco... pero s... s que te fuiste y volviste ms tarde


M: Silvia y Mnica
E: Exacto
M: Cuando Silvia me abri la puerta de la habitacin y te vi all dormida... haba salido
de all dos horas antes... pero pensando que no saba cuando te volvera a ver... y sin
esperarlo... te tena otra vez all... conmigo (Su mirada se volvi triste en ese instante)
E: Y que pas entonces?
M: Me acerqu a ti... estabas tan guapa... y supongo que me dej llevar un poco... te
acarici la espalda... tu piel era tan suave... que dese dormir sintindola pegada a la
ma... simplemente eso... y me quit la camiseta para luego tumbarme a t lado y
dormirme abrazada a ti
E: Solo te quitaste la camiseta
M: Solo eso
E: Y por que me pediste perdn cuando te llam?... aquello fue lo que me convenci
de que estaba en lo cierto
M: Te fuiste sin despedirte de mi Esther... estaba a tu lado y ni siquiera me dijiste
adis... Pens que te habras enfadado al verme dormida all contigo... o al verme sin la
camiseta... no lo s... pero saba que algo te pasaba... Cmo iba a imaginar yo que no
recordabas nada?
E: Cmo pude ser tan... rematadamente tonta?... no te dej ni hablar
M: Solo me soltaste aquello... partindome el alma en un instante
E: Lo siento... lo siento... fui una estpida
M: Ahora ya est todo claro... y no se puede volver el tiempo atrs
E: Ests enfadada conmigo?
M: Esther... no creo que fuera solo culpa tuya... un poco cabezota si fuiste... Pero...
(Con suma delicadeza, le apart un mechn de pelo y se lo puso detrs de la oreja) no
te parece que ya hemos perdido suficiente tiempo?... no voy a enfadarme contigo por
algo que pas hace tantos aos... y que supongo que te doli tanto como a m
E: Lo pas muy mal pensando que...
M: Eso ya da igual Esther... yo intent odiarte... y no lo consegu... no voy a hacerlo
ahora
E: Maca...
M: Dime
E: Yo... no s si tengo derecho a pedirte nada ahora
M: (Se acerc a ella para dejar un pequeo beso en sus labios) Mi nia... tienes todo el
derecho del mundo
E: Me gustara... intentarlo... si t quieres... claro
M: Estara bien
E: Maca...

Mir sus labios fijamente y su respiracin comenz a acelerarse solo con pensar en
besarlos, se mordi el labio inferior intentando contener su deseo, pero al mirar un
instante los ojos de ella y verlos tan llenos de deseo como los suyos sinti que ya no
haba necesidad de contenerse, que esos labios estaban all para ella, y que por fin haba
llegado el momento de disfrutar de ellos sin reservas

Se acerc a ella lentamente y al sentirlos pegados a las suyos un escalofro recorri todo
su cuerpo. Se separ apenas unos milmetros con intencin de volver a unirse a ella en
un instante con otro beso, pero no le dio tiempo. Cuando Maca sinti que se separaba de
Caprichos del destino 137

ella la rodeo por la cintura para impedirle que se alejara mucho y seguidamente atrap
los labios de Esther entre los suyos

Ya no le iba a permitir que se alejara de ella, otra vez no, atrs ni para coger impulso,
ahora solo quera ir hacia delante, retomar aquello que por caprichos del destino no
haban podido ni empezar, seguir por ese camino que un da pensaron que podan andar
juntas y que ahora se presentaba delante de ellas sin obstculos, completamente
despejado, y ofrecindoles por fin la posibilidad de ser felices juntas

A travs de sus besos, cada vez ms profundos, ms hmedos, ms apasionados, y de


esas tmidas caricias que sus manos comenzaban a dejar de manera suave en la piel de la
otra, quedaba claro cuanto haban deseado las dos que ese momento llegara

El deseo iba creciendo ms y ms aduendose de sus sentidos, tomando el mando por


completo, dejando la voluntad de cada una de ellas a su merced. Sus lenguas
comenzaron a buscarse enredndose hambrientas, y sus manos ya navegaban de manera
ms decidida por sus espaldas

Se fueron reclinando hasta quedar tumbadas sobre el sof y Maca comenz a bajar por
el cuello de Esther llenndolo de besos mientras ella arqueaba su espalda echando su
cabeza hacia atrs para facilitarle tan grata labor, cuando de repente se fij en la hora
que marcaba el reloj del saln

Se incorpor rpidamente y cogiendo a Maca por los hombros la apart de ella mientras
la miraba con la respiracin agitada

E: Llego tarde
M: A donde?
E: El nio... tengo que recogerle
M: Ahora?
E: S, ahora. (Maca resopl resignndose a tener que esperar un poco ms, lo que hizo
sonrer a Esther) Tranquila... esta vez todo ser diferente
M: Eso espero

Y despus de darse un beso se levantaron y se dirigieron al colegio del nio. Por el


camino Esther le iba contando como haban sido sus progresos desde que haba llegado
all, sus problemas con el idioma al principio, y la facilidad con que haba aprendido el
espaol. Al llegar esperaron fuera a ver salir a los nios de su clase y cuando Esther los
vio se acerc un poco ms buscndolo con la mirada

Maca miraba a los nios intentando adivinar cual de ellos sera y de vez en cuando
miraba a Esther por si algn gesto de su rostro la avisaba de que el nio ya se acercaba,
y as fue, nada ms verle ella sac una de sus preciosas sonrisas para recibirle

Era un nio bastante alto para su edad, con el pelo tan rubio que pareca blanco, y unos
inconfundibles rasgos balcnicos. Se acerc tambin sonriendo, y al llegar a su lado ella
le dio un beso en la mejilla

E: Cmo est mi nio?


Marcos: Joooooo... no me beses delante de mis amigos que luego se ren de m
Caprichos del destino 138

E: Ser posible... Mira... (Cogi a Maca de la mano para que se acercara ms a ellos)
Recuerdas que te he dicho que iba a venir alguien conmigo a recogerte?
Marcos: S... Maca
M: (Viendo la poca gracia que le haca aquello de los besos, antes de que se viera
obligado a darle alguno a ella, le tendi la mano para saludarle) As que t eres
Marcos... (El nio estrech su mano sonriendo satisfecho) Pero Esther me haba dicho
que tena un nio... y t eres ya un hombrecito
Marcos: Tengo nueve aos
M: Nueve aos?!!!!... cuando te he visto pensaba que tenas por lo menos... por lo
menos doce
Marcos: Alaaaaa!!!... (Le sonri y se qued mirndola atentamente) Yo a ti te
conozco
M: A m?!!!... no creo
Marcos: No s dnde... pero yo te he visto antes... tu cara me suena
E: No puede ser Marcos... Maca lleva muy poco tiempo en Madrid y t todava no la
habas visto
Marcos: Pues estoy seguro... ya me acordar
E: Venga... vamos a casa que tenemos invitados a cenar... y todava lo tengo que
preparar todo
M: Tienes invitados esta noche?... Pues yo casi mejor me voy y...
E: (Cortndola) Maca... t eres uno de esos invitados
M: A s?
E: Si quieres... claro
M: Y los dems?... Quines son?
E: Es una sorpresa
M: Vale... pero me dejas ayudarte
E: S... mejor que tenerte all sentada mirndome

De camino hacia casa Marcos les fue contando que haba estado jugando al ftbol en el
recreo con sus amigos y que haba marcado dos goles. Luego Esther le pregunt por la
comida y el refunfu un poco

Marcos: El arroz estaba pastoso... eso no haba quien se lo comiera


E: Seguro que tampoco estaba tan malo... t que siempre exageras
Marcos: Me gustara que un da te tuvieras que quedar t en el comedor del colegio a
ver si te lo comas todo
E: Pues yo me lo coma todo... listo... (Mir un momento a Maca que sonrea por la
conversacin) Es verdad... yo me lo coma todo
M: Pero si yo no he dicho nada
E: Por si acaso
Marcos: Seguro que estaba ms rico... pero esto no hay quien se lo coma... que te lo
digo yo
E: Venga... no gruas tanto que total son un par de das por semana
Marcos: Pero si la abuela siempre dice que no le importa... y yo te prometo que me voy
a portar bien
E: La abuela est muy mayor... ya suficiente hace la pobre como para tener que darte de
comer todos los das
Marcos: Pero si est muy cerquita... ni siquiera tiene que venir a recogerme... y ella
dice que as no est tan sola... que le sirvo de distraccin
E: Marcos... no empieces otra vez a ponerte pesado con eso
Caprichos del destino 139

Marcos: La abuela tiene razn... eres una cabezota


E: Al final vas a conseguir que me enfade
Marcos: Si es que no me crees... que eso no hay quien se lo coma... Te ests gastando el
dinero y yo me voy a poner enfermo por no comer nada (Empez a andar rpidamente
situndose unos metros por delante de ellas)
M: Igual tiene razn el nio Esther
E: No Maca... nunca se haba quejado... no s ltimamente que le pasa... igual es que le
consiento demasiado y se aprovecha
M: Bueno... eso no lo s... pero habla muy convencido
E: Ya ver lo que hago... porque se est poniendo de un pesado

En pocos minutos llegaron a la casa y Marcos fue directo a su habitacin cerrando con
un sonoro portazo, como para dar a entender que estaba realmente enfadado. Esther
sigui el camino que haba tomado el nio, entr sin pedir permiso, y al verle tumbado
en la cama bocabajo, se acerc a l y se sent a su lado

Maca la sigui sin saber muy bien que hacer, pero se detuvo en mitad del camino
quedando as en medio del pasillo

E: Se puede saber que es lo que te pasa?


Marcos: (Hablaba con la cara hundida en la almohada) Ya te lo he dicho... no quiero
quedarme a comer en el colegio
E: A que viene ese cambio?... te gustaba quedarte... (El nio se dio la vuelta y la mir a
los ojos) Dame un motivo... porque lo de que no te gusta la comida... no me lo trago
Marcos: Si me gusta la comida... bueno... me gusta ms la tuya y la de la abuela... pero
ya sabes que yo me lo como todo
E: Entonces... Qu pasa?... no tendrs problemas con algn nio?
Marcos: No es eso
E: Te pegan?... se meten contigo?
Marcos: Que no mam
E: Pues cuntame lo que pasa
Marcos: Me prometes que no le dirs a la abuela que te lo he contado?
E: La abuela lo sabe?
Marcos: Fue idea suya... pero no te enfades con ella
E: A ver... sultalo ya
Marcos: Antes promtemelo
E: Te lo prometo
Marcos: Siempre que voy a comer a casa de la abuela Encarna... me dice que le gusta
mucho que vaya... que le hago mucha compaa... que se acostumbra a tenerme all y
los das que no voy nota mucho la falta
E: Entiendo
Marcos: A m tambin me gusta mucho ir all... me cuenta cosas de cuando eras
pequea... el otro da me sac unas fotos de cuando tenas tres o cuatro aos... de un
verano que os fuisteis a la playa
E: S... (Sonri al recordarlas) ya s cuales dices
Marcos: Despus de comer nos ponemos a ver la tele y...
E: Y que?
Marcos: Nos lo pasamos bien juntos
E: (Le acarici el pelo) Ya veo
Caprichos del destino 140

Marcos: Por eso se le ocurri esto a la abuela... dice que aunque eres un poco
cabezota... te cuesta negarme algo cuando te lo pido... y que si te deca que quera comer
con ella todos los das... pues igual tenamos suerte y decas que s
E: Me lo podas haber pedido as desde el principio... no me gusta que me engaes
Marcos: Lo siento
E: Hablar con la abuela y ya veremos lo que hacemos
Marcos: (Se abraz a ella) Gracias
E: Pero recuerda... que seguramente conseguirs ms cosas siendo sincero conmigo
Marcos: Est bien
E: (Le dio un beso en la frente y luego se qued mirndole) Me gusta que te lleves bien
con la abuela
Marcos: Me gusta mucho mi abuela... pero me gustas mucho ms t
E: Ainsssss... (Le abraz muy fuerte y dej unos sonoros besos en su mejilla
estrujndole ms an contra ella) mi nio
Marcos: Iremos este verano a la playa?
E: Te lo prometo

Maca haba escuchado toda la conversacin desde el pasillo y sonrea feliz de ver lo
bien que se llevaban los dos, entendi entonces de que manera aquel nio haba
alegrado la vida de Esther

Esther dej a Marcos en su habitacin haciendo los deberes y se reuni con Maca que la
esperaba sonriente en el pasillo. Se dirigieron a la cocina y una vez all Esther le prepar
la merienda al nio, que no tard mucho en ir a por ella, y luego empez a sacar cosas
del frigorfico que necesitaba para empezar a preparar la cena

M: Qu vamos a cenar?
E: Pues haba pensado sacar primero unos canaps variados... y luego lenguado menier
M: Suena bien
E: Sonar suena bien... pero veremos como sabe
M: No lo has preparado nunca?
E: No se lo cuentes a nadie... pero no... lo he sacado de un libro... y he buscado algo que
pareciera fcil
M: Tranquila... entre las dos conseguiremos que salga bien
E: Pues vamos all

Comenzaron por una salsa de requesn que era para los primeros canaps que iban a
preparar, ya que se tenan que gratinar al horno y luego dejndolos all se mantenan
calientes hasta la hora de la cena. Mientras Esther mezclaba los distintos ingredientes
Maca cortaba el pan de molde y de vez en cuando se dedicaban alguna mirada y alguna
sonrisa

Cuando Esther tuvo la salsa lista la prob para asegurarse de que saba bien y Maca la
mir como esperando que se la diera a probar a ella

E: Est rica... (Con toda la naturalidad del mundo, cogi un poco con el dedo y se la
ofreci) quieres probarla?
M: Cmo negarse?
Caprichos del destino 141

Como respuesta a su pregunta se acerc a ella y en un lento movimiento atrap su dedo


con la boca mientras coga su mano para evitar que la quitase antes de lo que ella
deseaba. Poco a poco fue deslizando los labios hasta dejarlo completamente limpio sin
apartar ni un instante su mirada de la de ella

Esther sinti como empezaba a subir la temperatura de su cuerpo y un terrible deseo se


apoderaba de ella, as que cuando Maca solt por fin su mano de aquella forma tan
lenta, la rode por la cintura y acercndose a ella la bes sintiendo an el sabor de la
salsa en su boca

Al separarse de ella nuevamente, se relami cerrando un instante los ojos para disfrutar
al mximo de su sabor y al abrirlos volvi a llenar su dedo de salsa ofrecindoselo esta
vez sin decir nada. Maca quiso torturarla un poco, ya que Esther tena ganas de jugar, le
iba a seguir el juego, y esta vez fue ms lenta an

Se entretuvo tanto tiempo como pudo jugueteando ligeramente con la lengua y al ver los
ojos de Esther encendidos de deseo termin rpidamente con aquello y atrapando su
cara con ambas manos la bes buscando su lengua con ansia, y saboreando as cada
rincn de su boca

Pasados unos segundos en los que las dos se haban dejado llevar, Esther fue
disminuyendo la intensidad del beso para terminar separndose de ella consciente de
que el nio poda aparecer en cualquier momento, y sin llegar a alejarse mucho la mir
y le sonri

E: Vamos a seguir con esto


M: S... ser lo mejor

Entre las dos lo fueron preparando todo, y al terminar se sentaron en la mesa de la


cocina a tomar algo mientras esperaban que fuese la hora de cenar

M: No me vas a contar quien va a venir?


E: Pues... te dir que son dos... y que cuando les dije que seguramente tambin cenaras
aqu me dijeron que tenan muchas ganas de verte
M: Mnica y Silvia?!!
E: A la primera
M: (Sonri al pensar que pronto iba a verlas) Habl ayer con ellas por telfono... pero
tena guardia... y hoy haba quedado contigo... Por eso no han insistido mucho... porque
saban que bamos a cenar juntas
E: Era una sorpresa... les ped que no te contaran nada

En ese momento son el timbre y las dos se levantaron para dirigirse a la entrada. Tras
abrir el portal esperaron pacientemente a que ellas subieran y cuando salieron del
ascensor Maca se qued quieta mirando como se acercaban. Una enorme sonrisa se fue
dibujando en su cara y cuando la distancia fue lo suficientemente corta, se abraz a
Mnica

M: Ya pens que os ibais sin vernos


Mnica: Cmo se te ocurre?
M: (Separndose un poco de ella le dio un beso) Pero que guapa ests joda
Caprichos del destino 142

Silvia: Cuidadito que esta ya est pillada y bien pillada (Abraz un instante a Maca y le
dio un par de besos)
Mnica: Y ms que lo voy a estar en unos meses
M: Y eso?
Silvia: (Mir a Esther) No le has dicho nada?
E: Pens que no me corresponda a m
M: Qu pasa?
Mnica: Nos casamos
M: Qu?!!!... eso es fantstico (Volvi a abrazar a su amiga) Enhorabuena... y para
cuando es la boda?
Mnica: Todava no lo sabemos seguro... pero pronto
Silvia: Bueno... nos vamos a quedar aqu fuera?

Finalmente entraron en la casa y fueron directas al saln donde se sentaron mientras


Esther traa algo para beber como aperitivo. Durante su ausencia apareci por all
Marcos, que al ver caras desconocidas para l supuso que eran la visita que estaban
esperando

Silvia y Mnica se quedaron mirndole mientras l no deca nada y permaneca inmvil


en la puerta del saln. Unos segundos despus regresaba Esther con las bebidas en una
bandeja y al verle all plantado le sonri, dej la bandeja sobre la mesa y rodendole con
un brazo camino con l hasta situarse ms cerca de ellas

E: Bueno... este es Marcos


Silvia: Hola Marcos... ya tena ganas de conocerte
Marcos: Hola (Un poco cortado no se separaba de Esther)
E: Ella es Silvia cario... hace muchos aos que somos amigas... pero ahora viven lejos
y casi no nos vemos
Marcos: Y ella? (Dijo esto sealando a Mnica)
E: Ella es Mnica... y bueno... es su novia... y mi amiga tambin
Mnica: Encantada Marcos
E: Dales un beso

Sin muchas ganas se acerc a ellas y rpidamente les dio un beso a cada una para volver
de nuevo a su anterior posicin

Marcos: Cenamos ya?... tengo hambre


E: Pero si has merendado hace un rato... espera un poco
Silvia: Por nosotras no lo hagas... estamos acostumbradas a cenar pronto
E: Queris que cenemos ya?
Mnica: Mejor... si no se va a hacer muy tarde para l
E: Vale... pues cenamos

Diez minutos despus se sentaron a la mesa y empezaron a cenar. La charla era bastante
amena entre las cuatro amigas, pero el nio no deca prcticamente nada, solo se
limitaba a escucharlas mientras coma alguno de los canaps, no sin antes analizarlos
detenidamente

M: Marcos... no te gusta?
Marcos: S... bueno
Caprichos del destino 143

E: Si no te gusta no ests obligado a comrtelo... enseguida voy a sacar el pescado


Marcos: El que no me gusta es el que tiene la salsa esa verde... los de queso estn
mejores
M: Es verdad... esa salsa te ha quedado genial Esther

Le sonri de manera cmplice mientras ella se sonrojaba ligeramente, detalles que no


pasaron desapercibidos para las otras dos mujeres que haba en aquella mesa, que se
miraron entre ellas y sonrieron como diciendo, "aqu pasa algo"

Siguieron cenando y al llegar al pescado fue un xito total. Marcos empez a comer
despus de que Esther le quitara las espinas a su cena, y aunque le cost un poco dar el
primer bocado, el resto fue visto y no visto

Marcos: Que rico est este pescado... no lo habas hecho nunca as

Maca sonri con el comentario del nio y mir a Esther consiguiendo as de nuevo una
de esas miradas cmplices por parte de ella. Ahora si que estaba claro que pasaba algo,
aquello ya era demasiada casualidad

Unos minutos despus a Marcos empezaban a cerrrsele los ojos de cansancio y despus
de dar las buenas noches se fue a dormir. Esther miraba su plato vaco pensando si de
verdad les habra parecido tan rico. Mnica entendi que Esther seguramente haba
estado preocupada por esa cena y quiso tranquilizarla

Mnica: Es verdad... te ha salido muy rico el lenguado


E: Lo dices en serio?
Mnica: Claro
Silvia: Si te lo dice ella... cretelo
M: Esther... No sabes a que se dedica Mnica?
E: No tengo ni idea
Silvia: Es que... aunque hemos mantenido el contacto y nos hemos visto un par de veces
en estos aos... no le haba contado lo de Mnica
E: Bueno... me lo vais a contar?... o lo tengo que adivinar
Mnica: Trabajo en la cocina de un restaurante
M: Dicho as... parece que te dedicas a fregar platos
Silvia: Tiene razn Maca... as le quitas la gracia
Mnica: Vale... soy chef en un restaurante bastante lujoso
E: Pues s... dicho as suena diferente
M: Y adems es muy buena... cocina como los ngeles
Mnica: Tampoco es para tanto... no le hagas caso Esther. exagera
Silvia: Di que s Maca... cocina muy bien
E: (Mir a Maca un poco extraada) T has estado en el restaurante?
M: S... un par de veces
E: Pero Mnica estudiaba medicina
Mnica: Lo dej cuando me fui a Londres... el primer trabajo que encontr fue de
camarera... y me encantaba ver a los cocineros trabajando... as que a la mnima
oportunidad empec a estudiar para dedicarme a aquello yo tambin
E: Y en serio te ha gustado la cena?
Mnica: Que s Esther... que estaba todo muy rico
Caprichos del destino 144

Siguieron charlando y contndose cosas sobre lo que haban hecho en esos aos y
cuando Esther sac el caf lo dej en la pequea mesa de delante del sof, entonces
Silvia y Mnica se sentaron all, y Maca en un silln que haba a su lado

Esther se qued de pie un instante pensando donde sentarse. El silln que haba justo
enfrente de Maca le pareca que estaba demasiado lejos de ella, y en el sof
posiblemente estaran demasiado apretadas, as que opt por sentarse en el suelo
recostando su espalda en el silln donde ella se encontraba

Al darse cuenta Maca de donde se iba a sentar, separ un poco las piernas dejndole as
espacio suficiente para que se sentara entre ellas, y Esther al hacerlo, recost la cabeza
en su muslo. Una vez estuvieron todas sentadas, salt al aire aquella pregunta que era de
esperar

Silvia: Y que ha pasado con vosotras?


Mnica: Eso... porque lo ltimo que nos esperbamos era veros juntas
M: Pues que la vida da muchas vueltas... y en una de esas vueltas... nos hemos cruzado
de nuevo
Mnica: Pero... estis... juntas?

Maca mir a Esther y prefiri dejar que fuera ella quien contestara a esa pregunta

E: Bueno... digamos que estamos empezando


M: Eso es
Mnica: Pues os deseo mucho suerte... y a ver si esta vez sale bien
M: Eso esperamos

La charla se alarg todava un par de horas ms hasta que Mnica le record a Silvia
que tenan que madrugar para salir hacia Jerez, as que se despidieron de sus amigas y
se fueron dejndolas solas. Regresaron al saln y Maca volvi a sentarse en el silln
mientras Esther se dejaba caer recostada sobre el sof

E: Que da ms largo... menos mal que maana libro


M: Quieres que te ayude a recoger un poco?
E: Tranquila... maana ya con calma pongo orden
M: Pues yo mejor me voy porque a m si que me toca madrugar

Esther se levant rpidamente del sof, se arrodill delante de ella y apoyando las
manos en sus rodillas la mir unos segundos antes de hablar

E: Y por que no te quedas?


M: Esther... no me he pasado por casa en todo el da... (Esther iba deslizando las manos
por sus muslos y acercndose poco a poco a ella) me gustara darme una ducha y...

Sin dejarla terminar la frase comenz a besarla e incorporndose un poco se sent a


horcajadas sobre ella. Esther comenz dndole unos pequeos besos en los que fue
entreabriendo cada vez ms sus labios, consiguiendo as borrar de su mente cualquier
deseo de irse, si es que este en algn momento haba existido
Caprichos del destino 145

Los besos fueron creciendo en intensidad y Maca cogi a Esther con una mano por la
nuca para impedirle que se separara de ella, mientras con la otra acariciaba levemente su
cintura por debajo de la camiseta. Esther se movi ligeramente acoplando as su cuerpo
al de ella ya que el deseo le impeda estar quieta

Despus de unos minutos en los que apenas si haban dejado de besarse para tomar aire,
Esther se levant y cogiendo a Maca de la mano tir de ella para que se levantara

E: Ven... vamos a darnos esa ducha

Maca se levant y rodendola por la cintura comenz a besarla de nuevo, y as,


completamente pegadas la una a la otra y sin separarse para nada empezaron a andar
hacia el cuarto de bao con alguna dificultad. Al llegar finalmente all, despus de
tropezar varias veces con algn mueble, Esther ech el pestillo y aprisionando a Maca
contra la puerta comenz a besar su cuello mientras le iba subiendo la camiseta

E: Hoy si me vas a dejar que te la quite... verdad?

Maca la mir con los ojos encendidos de deseo y levant sus brazos esperando as a que
ella terminara lo que haba empezado. Esther situ las manos en su cintura abarcando el
mximo de piel posible y fue subiendo lentamente disfrutando as de la suavidad de su
piel

Luego volvi a su cuello mientras sus manos navegaban por su espalda en busca del
cierre de la prxima prenda que tena pensado quitarle, tarea que no le result muy
difcil, y en apenas unos segundos la libr de esta. Se separ un poco de ella para poder
mirarla y con las yemas de sus dedos comenz a acariciar lentamente su torso desnudo

E: Que suave...

Miraba como el pecho de Maca suba y bajaba a causa de su agitada respiracin y al


elevar la mirada buscando sus ojos le sorprendi encontrarlos ligeramente hmedos.
Entendi al instante a que era debido, ya que ella se senta igual, y antes de que la
emocin de verse por fin as, juntas, se apoderara de ellas, decidi seguir

Se quit la camiseta de manera rpida y antes de haberse librado de ella del todo, las
manos de Maca ya estaban en su espalda para ayudarla con el resto. Ahora era su pecho
el que estaba siendo admirado, pero por poco tiempo, ya que el hueco existente entre las
dos en ese momento le pareci que era innecesario, y pasando las manos por debajo de
sus brazos atrap su espalda para unir esos pechos agitados, al mismo tiempo que
comenzaba a besarla de nuevo

El contacto de sus pieles las excit de tal manera que la velocidad con la que sus manos
viajaban por el cuerpo de la otra pas a ser vertiginosa. Sus besos aumentaron de la
misma manera y haban pasado a ser descontrolados, salvajes, y antes de que pudieran
darse cuenta y sin poder explicar como, se haban librado ya del resto de la ropa
quedando las dos abrazadas, desnudas, presas de ese deseo que nublaba sus mentes

Hasta que de repente y sin previo aviso, Esther se separ un poco e intentando controlar
su respiracin la cogi de una mano y la gui hasta la ducha. Una vez dentro situ a
Caprichos del destino 146

Maca de cara a la pared y mientras dejaba besos por su espalda alarg el brazo y abri el
agua

M: Aahhhh!!!

Un pequeo grito se escap de su boca al sentir el contacto con el agua fra, cosa que a
Esther no pareci molestarle ya que no interrumpi su tortura de besos ni un instante,
pero en unos segundos la temperatura pas a ser ms agradable

Cuando estuvieron completamente mojadas, cerr el agua y despus de llenar sus manos
de gel las llev a su espalda y comenz a enjabonarla de manera suave, sin prisa, luego
pas a sus brazos y subi y baj por estos varias veces, por el interior, por el exterior,
entrelazando sus dedos con los de ella, hasta asegurarse de que no le haba quedado ni
un centmetro de aquella piel por recorrer

Entonces dirigi las manos todava llenas de jabn a sus pechos y comenz a
masajearlos suavemente, al mismo tiempo que pegaba el cuerpo a su espalda y lo
frotaba con el de ella. Maca not que sus piernas comenzaban a temblar y apoy sus
manos en la pared en el mismo instante en que sinti las de ella bajar por su cuerpo
hasta detenerse en su pubis

Esther comenz a enjabonar aquella zona con delicadeza y con uno de sus brazos la
rodeo por la cintura al notar como temblaba su cuerpo y se acerc a su odo para
susurrarle entre jadeos, consiguiendo as que temblara ms an

E: Tranquila... aahh... aahh... yo te sujeto... aahh


M: No me sueltes... aahh
E: No pensaba hacerlo

Y bajando un poco ms su mano sigui con el movimiento de esta, frotando,


acariciando cada rincn, primero de forma ms suave, luego incrementando poco a poco
la velocidad de sus movimientos. Se detuvo apenas un segundo para dejar correr de
nuevo el agua y llevando la mano de regreso al mismo lugar donde se encontraba, sigui
donde lo haba dejado mientras comenzaba a llenar su cuerpo de besos y subi el brazo
con el que la estaba sujetando hasta llegar a sus pechos y poder seguir sujetndola as,
mientras los acariciaba suavemente

Maca comenz a mover sus caderas acompaando el movimiento de la mano de ella y


al sentir Esther como su cuerpo empezaba a convulsionarse presa del placer que ella le
proporcionaba, la abraz ms fuertemente contra si sin cesar ni por un segundo el
movimiento de su mano, hasta que sinti como su cuerpo se iba relajando, momento en
el que ella fue cesando sus caricias sin apartar la mano, y al quedar quieta finalmente,
sonri al notar esas ligeras convulsiones que todava seguan all

Comenz a dejar pequeos besos en su cuello y unos segundos despus Maca se dio la
vuelta para abrazarse a ella. Entonces Esther cort de nuevo el agua y sacando el brazo
cogi una toalla con la que se envolvieron las dos. Maca la mir y apartando el pelo
mojado de su cara le sonri
Caprichos del destino 147

M: Quin eres t?... y que has hecho con aquella nia inocente que conoc en
Londres?

Esther baj la mirada algo avergonzada y se escondi en el pecho de Maca, pero ella no
le iba a permitir esconderse, ahora no, y cogindola por la barbilla la hizo mirarla

M: Esther... Qu ha sido esto?


E: (Se qued mirndola unos segundos antes de decidirse a responder) Muchas duchas
sola soando con que t estabas conmigo
M: Mi amor... (Le dio un beso) mi nia... (Otro) ya no va a hacer falta que suees ms...
(Y otro) ya estoy aqu contigo
E: Vamos a la cama
M: S... vamos

Despus de secarse bien se fueron a la cama, se metieron las dos debajo de la sabana y
tumbadas de lado se miraban sin decir nada, solo se sonrean de vez en cuando, pero el
cuerpo de Esther segua encendido de deseo, y no poda seguir mucho tiempo as,
inmvil, as que se acerc a ella y comenz a besarla

Maca se contagi rpidamente y tumbando a Esther se puso sobre ella para poder
besarla a placer. Fue bajando por su cuello y al llegar a sus pechos se entretuvo en ellos
besndolos, acaricindolos, masajendolos suavemente, mientras senta las manos de
Esther presionando en su nuca, para impedirle que se apartara de ella

Sigui bajando por su cuerpo dejando besos en cada centmetro de su piel, acaricindola
con sus labios, o lamindola ligeramente con la punta de la lengua, as hasta llegar a sus
muslos, donde se dirigi a su cara interna y llevando las manos hasta sus glteos los
apret con fuerza mientras encaminaba sus besos hacia su centro

Esther sinti un cosquilleo de placer recorriendo todo su cuerpo al intuir a donde se


diriga ella, y un sonoro suspiro se escap de su boca al sentir por fin aquel contacto

E: Aaahh... Maca...

Ella levant ligeramente la cabeza buscando su mirada, esperando por si quera decir
algo ms, pero su silencio la confundi, no acertaba a adivinar que estaba pasando por
la cabeza de Esther en aquel momento, as que subi de nuevo por su cuerpo hasta
llegar a su altura y una vez all la bes

M: Te he molestado en algo?
E: No... es solo que... aaahh... supongo que no lo esperaba
M: Te deseo tanto Esther... (Sigui besndola mientras le hablaba) he deseado tantas y
tantas veces poder disfrutar de tu cuerpo... (La besaba cerca de su odo y apenas le
susurraba) cada centmetro... cada rincn de tu piel... (Comenzaba a bajar de nuevo por
su cuerpo) hacerte ma... de todas las maneras posibles

Sus palabras y sus besos haban ido incrementando el estado de excitacin en el que se
encontraba Esther, que poco a poco haba ido separando las piernas para facilitarle la
labor, y al sentirla de nuevo all, esta vez con ms decisin, sin ninguna duda, ara las
sabanas estrujndolas con sus manos
Caprichos del destino 148

Maca ahora centraba toda su atencin en aquella zona que tanto deseaba. Primero
empez besndola, consiguiendo en cada beso que un escalofro de placer recorriera el
cuerpo de su amada, luego sigui lamiendo, chupando, iba intercalando sus
movimientos, cada vez ms rpidamente, presionando ms

Esther se senta morir presa del placer que cada uno de aquellos movimientos le
proporcionaba, y flexionando sus rodillas clav sus pies en el colchn con fuerza
mientras sus manos seguan estrujando las sabanas cada vez ms

Maca sinti que Esther iba a estallar en cualquier momento y llevando las manos hasta
sus pechos, comenz a acariciarlos y masajearlos suavemente mientras incrementaba
lentamente el movimiento de sus labios, su lengua, y al sentir como su cuerpo
comenzaba a convulsionarse, uni sus manos a las de ella y entrelazando sus dedos las
apret fuertemente mientras la escuchaba gemir de placer

E: Aahhh... uuuhhmm... uuhmm... aahh... Maca...

Su cuerpo se retorca sobre las sabanas intentando soportar aquella oleada de


sensaciones que poco a poco fueron disminuyendo en intensidad hasta quedar su cuerpo
completamente relajado, siendo observado de cerca por una Maca que se acercaba de
nuevo a su boca para besarla

Esther la mir, estando ya a escasos centmetros de ella, y por un momento dud si


besarla o no, pero nada le importaba ya, solo que era feliz, que por fin era feliz al tenerla
all con ella, y hundiendo los dedos en su pelo tras su cuello, la atrajo hacia si y la bes
de manera apasionada, con todo el deseo del mundo concentrado en sus labios

Despus de unos segundos, sus besos se fueron calmando, y finalmente se separaron


para quedarse tumbadas de lado, mirndose. Maca le apart un mechn de pelo que por
el sudor se haba pegado en su frente, y luego dej un pequeo beso en el lugar donde
este estaba

E: Dios!!!!... (Se tumb boca arriba mirando al techo)


M: Qu?
E: Cmo pude ser tan... gilipollas?
M: De que ests hablando Esther?
E: (De nuevo se puso de lado para mirarla) Cmo... por muy borracha que estuviera...
podra no recordar algo as?... en que deba de estar pensando yo... para creer eso?
M: (Sonri ante sus palabras) Esther...
E: Perdname mi amor... fue todo culpa ma... la de cosas que nos hemos perdido...
M: No pienses ahora en eso... lo pasado, pasado est... tenemos mucho tiempo por
delante... y nada va a impedir que lo pasemos juntas... no lo permitir
E: Te quiero Maca... te quiero
M: Y yo a ti... mucho (Se acerc a ella y de nuevo comenz a besarla)
E: Cario... es tarde... maana tienes que trabajar
M: (Se separ de ella lo justo para mirarla) Aunque quisiera... ahora no podra dormir,
mi amor... prefiero... hacer otras cosas
Caprichos del destino 149

De nuevo se lanz a su cuello y Esther fue incapaz de negarse a seguir con aquella
noche de pasin, ya que su cuerpo estaba tan ansioso por poseerla como el de ella

A la maana siguiente Esther fue despertando y al sentir el pecho de Maca bajo su


cabeza sonri con los ojos todava cerrados. Los fue abriendo poco a poco y se qued
unos segundos mirndola. Despus dirigi la vista al radio despertador y al ver los
nmeros de este parpadeando supo que seguramente haba habido un fallo en el
suministro elctrico durante la noche

Mir hacia la ventana y por la claridad que por las rendijas de la persiana se colaba supo
que deba de ser muy tarde. Busc su reloj en la mesilla y al ver la hora comenz a
zarandear a Maca sin dejar de sonrer

E: Maca... Maca cario...


M: Mmmm... Qu pasa?
E: Son las ocho menos cuarto
M: (Se medio incorpor y abri los ojos al instante) Qu?
E: Si te das mucha prisa solo llegars media hora tarde
M: Pero... y el despertador?... no ha sonado?
E: Un fallo elctrico
M: (Mir el reloj y entendi a que se refera Esther) Mierda

Maca se levant a toda prisa y Esther rea al verla tan nerviosa. Busc su ropa con la
mirada por la habitacin hasta que record donde la haba dejado

M: Mi ropa est en el cuarto de bao


E: S... pero... no querrs irte con la misma ropa?
M: Es verdad
E: Date una ducha y ahora buscar algo que te est bien
M: Voy (Abri la puerta, asom la cabeza y despus de echar un vistazo se volvi a
preguntarle a Esther) Y Marcos?
E: Tranquila... ese no se levanta hasta que no voy yo a despertarle
M: Vale

Finalmente sali de la habitacin y se fue a la ducha. Esther busc algo de ropa para
dejarle, se la llev al cuarto de bao y luego se fue a la cocina a preparar caf para que
Maca tomara algo antes de irse. Cuando ella entr en la cocina ya lo tena servido en
una taza, casi quemndose se lo bebi, despus cogi una tostada que le tenda Esther y
con esta en la mano se dirigi hacia la entrada

Esther la sigui hasta all y al coger Maca su chaqueta para ponrsela le dio la tostada
para que se la sujetara. Luego volvi a coger la tostada, cogi su bolso y se qued
mirndola unos segundos

M: Te quiero
E: Y yo a ti mi amor
M: (Se acerc a darle un beso y luego se abraz a ella) Te llamo esta noche
E: Vale... Ten cuidado cario
M: Lo tendr
Caprichos del destino 150

Le dio otro beso y tras separarse de ella se acerc a la puerta y la abri. Antes de salir se
volvi de nuevo a mirarla y no pudo resistir retroceder para volverla a besar

E: Llegas tarde
M: Que ms da unos minutos ms?

La rode por la cintura y la bes con ganas, como intentando llenarse de su sabor para
que le durara hasta volverla a ver. Cuando por fin consigui separarse de ella le dio un
ltimo beso y luego ya se puso la tostada en la boca, le gui un ojo y sali de all antes
de que el deseo de quedarse se lo impidiera

Esther cerr la puerta, apoy la espalda en esta, cerr los ojos y sonri al pensar en ella.
Despus de unos segundos as empez a andar hacia la habitacin del nio y ya por el
camino le iba llamando para despertarle

E: Marcooooss

Finalmente y aunque Esther no se dio ni cuenta hasta que entr en el bao y vio all sus
pantalones, Maca se haba puesto el mismo pantaln que llevaba el da antes, y al entrar
en urgencias se dirigi a los vestuarios con la chaqueta abrochada para as evitar
comentarios de nadie

Al llegar all se puso uno de los pijamas azules y despus de acariciar la camiseta de
Esther la dej en su taquilla, le pareca totalmente innecesario tener que dar
explicaciones a nadie de porque llevaba ropa de ella, y as, seguramente, tambin
evitaba algn que otro problema

La maana pas ms rpidamente de lo que Maca esperaba. Tuvo que atender a varios
nios e incluso entrar en quirfano por un parto en el que pareca que el nio vena con
problemas, pero finalmente y tras una minuciosa exploracin se confirm que el nio
estaba perfectamente

As que antes de darse cuenta ya eran pasadas las dos, y despus de terminar unos
informes se pas por la entrada a preguntarle a Teresa

T: Pues no... no hay ningn nio esperando


M: Pues voy a aprovechar para tomarme un caf que estoy que me caigo de sueo
T: Trasnochamos anoche?
M: Bueno... (Sonri mirando a Teresa, pero no tena pensado explicarle mucho ms)
Digamos que estuve ocupada
T: A s?... y en que?
M: En cosas Teresa... en cosas

Y dejando a la pobre Teresa toda intrigada se dirigi a la cafetera con la misma sonrisa
que haba lucido durante toda la maana. Al llegar all vio a Laura y Eva sentadas en
una mesa, se acerc a ellas y una vez all fue invitada a tomar asiento

L: Un caf?
Caprichos del destino 151

M: S, por favor
Eva: Me da que t no has dormido mucho esta noche
M: Pues no mucho, la verdad... tanto se me nota?
Eva: Tienes un poquitn de cara de sueo... y encima has llegado tarde... te he visto
entrar esta maana corriendo
M: Eso ha sido porque no ha sonado el despertador... que yo recuerde no haba llegado
tarde al trabajo en mi vida
L: Pero el motivo de esa sonrisa que vienes luciendo toda la maana compensa todo lo
dems... me equivoc?
M: (Sonri an ms) S que compensa, s
Eva: Y se puede saber a que es debida tu sonrisa?
M: Anoche fue la noche ms increble de mi vida
L: Oh, oh!... eso suena a amor
Eva: Cuenta
M: No hay nada que contar
Eva: Cmo que no hay nada que contar?... como se llama... donde trabaja... empieza
M: Ni de coa... vamos
L: Nos vas a dejar as?
M: S
Eva: Eso no es justo... vas derrochando felicidad y no nos quieres contar el porque... o
mejor dicho... por quien
M: No vais a conseguir sacarme nada
Eva: Pero si no se lo vamos a contar a nadie
M: Claro que no se lo vais a contar a nadie... no tenis nada que contar
L: Venga... no seas mala
M: Solo estamos empezando... y no quiero estropearlo
Eva: Y por que lo ibas a estropear?
L: (Mir a Eva y las dos entendieron ms o menos a la vez lo que pasaba) Es alguien
del hospital
Eva: Razn de ms para que nos lo cuentes
M: (Levant un momento la mirada al techo) Pero yo porque habr dicho nada
Eva: Pero si todava no has hablado... sultalo... no seas as
L: Quin es?
Eva: Est casado... est casado y por eso no nos lo quiere contar
L: No... es muy feo y le da vergenza (Maca sonrea con cada uno de sus comentarios)
Eva: Es muy mayor... es eso
L: O muy joven
Eva: Un residente
M: Queris parar de decir tonteras?... no es ninguna de esas cosas
Eva: Entonces?... porque a m ya no se me ocurre nada ms
L: Venga
M: Lo siento (Negaba con la cabeza)
Eva: Me parece que no le vamos a sacar nada... y lo peor es que si no sabemos quien es
la otra parte... tampoco podremos sacarle nada
L: Pues tambin es verdad

Maca segua sonriendo, y al comprobar que no iba a soltar prenda cambiaron de tema y
siguieron charlando un ratito
Caprichos del destino 152

Poco despus de aquel caf Maca terminaba su turno y se diriga a su casa. Aparc el
coche y unos metros antes de llegar a su portal, pudo distinguir una silueta conocida
apoyada en la pared junto a la puerta. Sonri y se fue acercando a ella sin dejar de
mirarla

Al llegar a su altura se detuvo un instante en el que las dos se limitaron a sonrer. Unos
segundos despus Esther se acerc a ella descansando una mano en su cintura

E: Qu tal ests?
M: Cansada... con unas ganas terribles de meterme en la cama
E: Ya... lo supona... pero... tena ganas de verte... (Maca le sonri) Solo vena... a esto

Se acerc ms a ella y acariciando su mejilla la bes, primero fue un beso dulce, suave,
y al sentir como Maca la rodeaba con sus brazos para pegar su cuerpo al de ella, la bes
de manera ms intensa. En aquel momento no les importaba nada, ni los transentes que
por all pasaban, ni tan siquiera uno de los vecinos de Maca que sali del portal en ese
instante e intentando ignorarlas pas por su lado rpidamente

Cuando por fin se separaron se quedaron mirndose unos segundos entre sonrisas

E: Tengo que irme


M: No te quedas?
E: No puedo... adems... t tienes que dormir
M: Trabajas maana?
E: Tengo guardia por la noche
M: Quieres que hagamos algo?... los tres
E: (Se puso un poco ms seria pensando) Marcos... tendr que hablar con l
M: Por qu no esperas a que me conozca un poco ms?
E: T crees?
M: Mira cario... maana podemos pasar al da juntos... y si me llevo bien con l... te va
a resultar ms fcil
E: Puede que tengas razn
M: Claro... ya vers como lo entiende
E: Eso espero... Bueno... me voy que tienes que descansar
M: Entonces... paso maana a recogeros?
E: Claro
M: A las once?
E: Vale... (Se acerc a darle un beso) Descansa mi amor
M: Hasta maana

Esther comenz a alejarse bajo su atenta mirada, y al perderla finalmente de vista entr
en el portal y subi a su casa con la misma sonrisa de todo el da

Maca pas la tarde durmiendo, y al despertar se qued pensando lo hablado con Esther
y en a donde poda llevarles al da siguiente. Quera ganarse a ese nio, si quera ser
completamente feliz con ella, saba que ese nio era una parte importante, as que estaba
decidida a caerle bien, tan bien como l le haba cado a ella

Todava no conoca muy bien Madrid, pero estaba segura de que algo se le ocurrira. En
su cabeza comenzaron a aparecer recuerdos de aquello das que pasaron juntas en
Caprichos del destino 153

Londres y de repente se encendi una bombilla. Seguramente era una tontera, pero
estaba convencida de que les iba a encantar

Se levant de la cama, puso el ordenador en marcha y empez a buscar diversas cosas


para organizar aquel da que esperaba fuese perfecto. Imprimi un par de hojas y con
ellas en la mano se fue a la cocina para leerlas con calma mientras cenaba

A las once menos cinco sonaba el timbre en casa de Esther. Marcos fue a abrir
rpidamente mientras ella terminaba de meter unas cosas en la mochila

Marcos: Quin?
M: Buenos das... ya estis listos?
Marcos: Hola Maca... un minuto y bajamos
M: Vale
Marcos: Te abro

Marcos le abri el portal para que no tuviese que esperar en la calle y ella entr y se
dirigi al ascensor para esperarles all. Como bien le haba dicho el nio, apenas un
minuto despus el ascensor se mova, y en unos segundos la puerta de este se abra
delante de ella y de l salan los dos

Antes de que ninguna de ellas tuviese tiempo de hacer o decir nada, Marcos le tendi
una mano a Maca que ella acept gustosa

Marcos: Buenos das Maca


M: Buenos das campen
E: Hola (Le sonri mientras le revolva el pelo ligeramente al nio)
M: Hola (Se acerc un poco a ella y dej un beso en su mejilla)
Marcos: A dnde vamos a ir?... Esther dice que no lo sabe
M: Y no lo sabe... es una sorpresa
Marcos: Me encantan las sorpresas
M: A s?... pues a ver si esta te gusta

Al salir a la calle Esther iba delante y se detuvo mirando hacia los dos lados esperando a
que Maca le indicara donde haba dejado el coche

M: Dnde est la estacin de metro ms cercana?


E: No has trado el coche?
M: S... pero nos vamos en metro
E: Y eso?
M: Me gusta ir en metro... me trae buenos recuerdos

Esther le sonri y cogiendo al nio de la mano, empezaron a andar por la calle en


direccin a la boca del metro. Al llegar all Maca mir el plano que haba en la pared y
muy decidida se dirigi hacia uno de los andenes. En unos pocos minutos lleg el metro
y afortunadamente estaba medio vaco, algo bastante normal un sbado por la maana

Marcos: Maca
M: Dime
Caprichos del destino 154

Marcos: Est muy lejos?


M: Bueno... un ratito... tenemos que cambiar de metro
Marcos: No me vas a decir a donde vamos?
M: No
Marcos: Joooo... empiezan a no gustarme las sorpresas
M: A ver... Qu asignaturas te gustan ms en el cole?
Marcos: (Se cogi la barbilla con una mano y haca como que pensaba) Gimnasia y
conocimiento del medio
M: Te gusta hacer deporte?
Marcos: Me gusta jugar al ftbol (Esther les miraba hablar y sonrea)
M: Y que estudiis en conocimiento del medio?
Marcos: Pues los pases... la naturaleza... historia
M: Y te gusta todo eso?
Marcos: S... el otro da vimos un mapa en el que sala mi pas
M: Me lo tienes que ensear un da de estos
Marcos: Est muy lejos... Cuando Esther vino a buscarme tuvimos que venir en avin
M: Que guay!!
Marcos: Y desde el avin vimos el mar!!... se vean unos barcos pequeiiiiitos
E: Marcos no ha visto nunca el mar de cerca
M: A no?!!
E: Quera llevarle el verano pasado... pero al final no pudo ser
Marcos: Pero vamos a ir muy pronto... verdad?
E: Claro que s

El metro se detena en la estacin donde deban de hacer trasbordo y rpidamente se


bajaron para ir en busca del otro andn

Al subir de nuevo al metro Marcos empezaba ya a ponerse nervioso. No dejaba de mirar


el plano que haba sobre la puerta cada vez que paraban en una estacin, pero el pobre
no tena ni idea de a donde iban. A Esther le haca mucha gracia verle tan ilusionado sin
ni siquiera saber que le esperaba aquel da

Maca disimulaba mirando el techo hasta que Marcos le tir de la camiseta para llamar
su atencin

M: Dime
Marcos: Me vas a decir por lo menos en que estacin nos bajamos?
M: Eres muy impaciente... lo sabas?
Marcos: Solo la estacin
M: Est bien... nos bajaremos en Mndez lvaro
Marcos: (Observ el plano de nuevo) Solo nos faltan tres!!!... (Mir a Esther y
contagindole su felicidad la hizo sonrer) Mam... solo nos faltan tres
E: Tranquilzate que te va a dar algo
Marcos: Que hay en esa estacin mam?
E: Pues no lo s cario

Mir a Maca y esta sonri mientras se encoga de hombros. Pocos minutos despus
llegaron a dicha estacin, salieron a la superficie y al empezar a andar no tardaron en
ver a lo lejos una gran cpula blanca. Esther sonri al reconocer dicho edificio y Marcos
sonrea sin saber muy bien de que se trataba
Caprichos del destino 155

Marcos: Es ah a donde vamos?


M: S
Marcos: Y que es eso?
M: Es el planetario... vamos a ver las estrellas
Marcos: Pero si es de da
M: En el planetario se ven las estrellas incluso de da

Al llegar a la gran explanada que haba frente al planetario el nio empez a andar ms
rpidamente y ellas le siguieron despus de que Esther gesticulara con los labios un
"Gracias" y Maca le contestara guindole un ojo

Una vez en el interior del edificio se informaron sobre la programacin, sobre que era lo
ms adecuado para el nio, y luego empezaron a visitar las diferentes salas del museo
hasta que llegara la hora del pase que haban decidido ver en la cpula

Marcos miraba a su alrededor alucinado, Esther no se quedaba atrs, y Maca sonrea


encantada al verles disfrutar de aquella manera. No se haba equivocado, posiblemente
Esther haba madurado en ciertos aspectos y era ms decidida, pero segua disfrutando
de las pequeas cosas de la vida como una nia

Estuvieron viendo una exposicin llamada "De la manzana a los agujeros negros." Esta
estaba centrada en la gravedad y en como esta est presente en multitud de fenmenos.
Pasaron un rato divertido viendo los movimientos de los astronautas en el espacio y lo
complicados que resultan sin gravedad ciertos actos habituales para nosotros

Luego se sentaron un rato en una sala de video en la que se podan ver imgenes en vivo
de los planetas y de todo el universo. Marcos permaneca tan quieto con los ojos
clavados en la pantalla que ninguna de las dos se atreva a decir nada. Por un momento
las dos se quedaron mirndole y despus se miraron ellas y sonrieron

Por fin lleg la hora de la atraccin principal. Se dirigieron a la cpula, se sentaron en


unas butacas bastante centradas y mientras esperaban que comenzara la proyeccin
Marcos se mova nervioso

Marcos: Falta mucho?


E: Solo faltan cinco minutos
Marcos: Ya tengo ganas de que empiece
M: S se te nota
Marcos: Creo que de mayor quiero ser astronauta
E: A ver si es verdad... y vamos a cabo Caaveral a despedirte

La poca luz que iluminaba la enorme sala se apagaba, y una voz en off comenzaba a
relatar lo que all iban a ver. Era un pase para nios, y pronto empez a resultar ms que
evidente. Mientras los sillones comenzaban a reclinarse para dejar a la gente tumbada,
una msica comenz a sonar

[En rbita con Lpez.mp3] (PLAY)

Un delfn en el cielo, que no se cae al suelo,


Caprichos del destino 156

La cola de un cometa, que nunca llega a meta,


Una estrella amarillenta que no es rpida ni lenta,
Que tiene en algn lado un planeta congelado

En la cpula comenzaban a verse millones de estrellas, y mientras la cancin avanzaba


se iban dibujando las constelaciones que en ella se nombraban

Estas son algunas de las cosas que vemos en la noche,


Pero vemos muchas cosas ms en rbita con Lpez

En rbita, en rbita, en rbita con Lpez,


En rbita, en rbita, en rbita con Lpez

El dibujo de un pequeo satlite apareca volando entre las diferentes constelaciones

Un cangrejo corredor que se acerca sin temor,


bajo una piedra plana, un peligroso escorpin
De las selvas africanas surge un gran len,
y tenemos las dos osas: la mayor y la menor

Esas son algunas de las cosas que vemos en el cielo,


pero en rbita con Lpez las vemos los primeros

En rbita, en rbita, en rbita con Lpez,


En rbita, en rbita, en rbita con Lpez

Marcos no poda dejar de sonrer y con ello las contagiaba a las dos. A Maca le
encantaba ver aquel brillo de ilusin en los ojos del nio

Un satlite brillante que a veces pasa veloz,


sobre un cmulo de estrellas o una nebulosa enana
Una bola luminosa, nuestra luna, tan cercana,
ilumina cada noche mi planeta acogedor

Esas son algunas de las cosas que por la noche pasan


En rbita con Lpez no se nos escapan

En rbita, en rbita, en rbita con Lpez,


En rbita, en rbita, en rbita con Lpez

De vez en cuando sealaba haca arriba cuando algo le llamaba la atencin

Marcos: Mira aquella que brillante


E: Ssshhhhhh... no hables
Marcos: Vale (Susurr)

Ms estrellas que aparecen en el toro y el carnero,


en mticas reinas o en grandes guerreros
En figuras de mentira de balanzas y gemelos,
en valientes cazadores y sus legendarios perros
Caprichos del destino 157

Ochenta y ocho figuras, ni una menos ni una ms,


en rbita con Lpez no te las perders

En rbita, en rbita, en rbita con Lpez,


En rbita, en rbita, en rbita con Lpez

De repente aparecan imgenes de planetas, nebulosas, todas a gran velocidad, al ritmo


de la cancin, y por un momento daba la sensacin de ir viajando por el espacio. Marcos
se asust un poco, cogi la mano de Esther y ella se la apret ligeramente mientras le
sonrea

Un delfn en el cielo, que no se cae al suelo,


La cola de un cometa, que nunca llega a meta,
Una estrella amarillenta que no es rpida ni lenta,
Y que tiene cerca puesto un planeta gigantesco

Un cangrejo corredor que se acerca sin temor,


bajo una piedra plana, un peligroso escorpin
De las selvas africanas surge un gran len,
y tenemos las dos osas: la mayor y la menor

Estas son algunas de las cosas que vemos en la noche,


Pero vemos muchas ms en rbita con Lpez

En rbita, en rbita, en rbita con Lpez,


En rbita, en rbita, en rbita con Lpez

Al verle ya ms tranquilo Esther se acerc a l y le susurr al odo

E: Te gusta? (l simplemente afirm moviendo rpidamente la cabeza)

Un satlite brillante que a veces pasa veloz,


sobre un cmulo de estrellas o una nebulosa enana
Una bola luminosa, nuestra luna, tan cercana,
ilumina cada noche mi planeta acogedor

Ms estrellas que aparecen en el toro y el carnero,


en mticas reinas o en grandes guerreros
En figuras de mentira de balanzas y gemelos,
en valientes cazadores y sus legendarios perros

Esas son algunas de las cosas que vemos en el cielo,


pero en rbita con Lpez las vemos los primeros

En rbita, en rbita, en rbita con Lpez,


En rbita, en rbita, en rbita con Lpez

Y durante cuarenta y cinco minutos se vieron sumergidos en una aventura de Lpez


donde deban llevar a cabo una misin de entrenamiento. Despus de despegar y salir al
Caprichos del destino 158

espacio exterior, le llevaron un motor inico a Lpez, para as poder explorar el cometa
TXZ

En la Estacin Espacial Especial, se encontraron a otros satlites, como Garca

Marcos: Mira mam... ese debe de ser familiar nuestro


E: Seguro

Luego vieron un satlite astrofsico, un satlite meteorolgico, otro experto en


comunicaciones intercontinentales, y a Prez, el gran descubridor de cometas, una sonda
que recorre nuestro sistema solar y que, en esa ocasin, estaba llegando a Neptuno

En dicha aventura se podan aprender muchas cosas sobre el cielo, el giro de la tierra
sobre su eje, y tambin el nombre de las estrellas y constelaciones ms conocidas.
Durante el viaje, Lpez iba explicando como hay unas estrellas que son ms brillantes
que otras, e incluso que las hay de diferentes colores

Al finalizar el viaje, los asientos volvan a su posicin inicial y de nuevo sonaba la


cancin de Lpez, pero esta vez en tono mucho ms bajo. Se levantaron de las butacas y
fueron saliendo hacia la calle

De nuevo en el metro se dirigieron hacia el centro y fueron a comer a un restaurante


italiano. Marcos no dejaba de comentar cosas sobre todo lo que haban visto en el
planetario, y ellas sonrean satisfechas por el xito que estaba teniendo ese da juntos

El nio se haba pedido unos tortellini y cada vez que pinchaba uno con el tenedor lo
paseaba por media mesa antes de comrselo

E: Marcos... no juegues con la comida


Marcos: Es que es un satlite... y tiene que recorrer toda su rbita antes de llegar a la
base (Pinch otro tortellini e hizo lo mismo que antes)
E: As no vas a terminar nunca
Marcos: Espera y vers (Pinch otro y lo dej quieto un segundo) Motor inico!! (Y
recorra el mismo camino que con los otros pero ms rpidamente)
M: Ahora si que se dan prisa
Marcos: Cuidado!!... un agujero negro!! (Y engulla otro tortellini haciendo un
movimiento exagerado con la boca) Es como un imn!!... (Con el tenedor mova los
que quedaban en el plato) Nos atrae sin remedio!! (Y coma tres o cuatro seguidos)
E: Marcos... como sigas haciendo esas guarradas te vas a quedar sin postre (Maca
sonrea, l segua comiendo igual consiguiendo as que Esther se pusiera ms seria)
Como te comas otro as ya te has quedado sin postre
Marcos: Vale (Puso cara de no haber roto nunca un plato y sigui comiendo con ms
calma)

Siguieron comiendo tranquilamente y Marcos al final s tuvo postre. Se pidi un flan,


aunque segn l era un planeta que haba que destruir porque lo haban invadido los
extraterrestres. Despus de terminar su postre le pidi permiso a Esther para ir a la
entrada donde haba unos nios jugando y ellas se quedaron solas tomando el caf

E: Hay que ver que imaginacin tiene este nio... y como aprende
Caprichos del destino 159

M: Los nios son como esponjas... y absorben todo lo que ven a su alrededor de una
manera increble... qu quieres que hagamos ahora?
E: Ahh!!... pero tu plan ya ha terminado? (Dijo esto sonriendo)
M: Te ha parecido poco?
E: Bueno
M: La verdad es que haba pensado ir ms tarde al cine
E: Mejor lo dejamos para otro da... yo trabajo esta noche y debera de descansar un
poco esta tarde
M: Pues os acompao a casa y te dejo que descanses
E: Tienes prisa?
M: Ninguna... yo esperaba pasar todo el da con vosotros
E: Pues nadie te lo impide... te vienes a casa y vemos una peli all
M: Vale

Y as lo hicieron. Se fueron a la casa de Esther y una vez all Marcos eligi una pelcula
y la puso en el reproductor. Ellas se sentaron en el sof, una al lado de la otra pero sin
llegar a tocarse, y el nio en un silln, de lado, con la cabeza recostada en un
apoyabrazos y las piernas colgando en el otro

La pelcula empezaba y en pocos minutos Esther se qued dormida. Su cabeza fue


cayendo por su propio peso hasta dar con el brazo de Maca, ella lo levant para que se
acomodara en su pecho y Esther, inconscientemente se abraz a ella. Poco a poco Maca
tambin se fue quedando dormida con la cabeza recostada sobre la de ella

Habra pasado como una hora cuando Maca abri los ojos, la pelcula segua, pero
Marcos estaba sentado en el silln mirndolas a ellas mientras sonrea. Le mir un
instante y sonri ella tambin, entonces l empez a hablarle en un tono muy bajo para
no molestar a Esther, que segua profundamente dormida en el pecho de Maca

Marcos: Ya s de que me sonaba tu cara


M: A s?
Marcos: S... ven conmigo y vers

Marcos sali del saln y Maca le sigui despus de recostar a Esther sobre el sof con
sumo cuidado para que no despertara. Fueron hasta la habitacin de ella y acercndose a
la mesilla el nio abri un cajn del que sac una foto. Se la tendi a Maca y sonri

Marcos: Sois vosotras... igual que estabais hace un momento en el sof

La mirada de Maca se ti de nostalgia al ver aquella foto. Ni siquiera saba de su


existencia, pero el hecho de que Esther la hubiese conservado durante todos esos aos le
hizo pensar en muchas cosas. Se sentaron los dos en la cama y ella acariciaba la foto

M: No saba que nos haban hecho esta foto


Marcos: Normal... estabas dormida... Tiene ms fotos de ese viaje... me las ense...
pero esta siempre la tiene aqu... y ahora tambin tiene el collar

Al or la palabra collar, los ojos de Maca se abrieron como platos, su sonrisa se volvi
bastante ms amplia y su corazn comenz a latir aceleradamente
Caprichos del destino 160

M: El collar azul?
Marcos: S... (Lo sac con cuidado del cajn, pero la mayora de las piedras estaban
sueltas) se lo romp yo... pero fue sin querer
M: No pasa nada
Marcos: (Su voz se volvi ms triste) Se enfad mucho conmigo... yo no quera que
llorara por mi culpa
M: Estoy segura de que no lo hiciste a propsito
Marcos: Se lo regalaste t... verdad?
M: Qu te hace pensar eso?
Marcos: El da que se lo romp... cuando empez a llorar... sac esa foto y no se separ
de ella en toda la noche
M: S... se lo regal yo
Marcos: Sois novias?
M: Te gustara que as fuese?
Marcos: S... eres guay
M: T tambin eres guay
Marcos: Quieres jugar conmigo a la play?
M: Vale... pero me vas a tener que ensear
Marcos: Eso est hecho

Cuando Esther se despert escuch risas de Maca y guindose por estas lleg hasta la
puerta de la habitacin de Marcos. Se detuvo all para poder contemplarles sin ser vista
y sonri feliz ante tal estampa. Ellos estaban jugando con la consola y por sus risas era
evidente que lo estaban pasando genial

Marcos: Ya es mo... venga... corre... Gooooool!!!


M: Eso no vale... estabas en fuera de juego
Marcos: Jajajaja... Cmo voy a estar en fuera de juego?
M: Yo lo he visto... ese rbitro est ciego
Marcos: Que es un video juego Maca... jajajaja... no se equivoca
M: Seguro?
Marcos: Que siiiii
M: Vale... si t lo dices
Marcos: Jugamos otro?
M: Tendremos que merendar
Marcos: Despertamos a Esther?
E: No hace falta... (Entr en la habitacin y se acerc a ellos) ya estoy despierta
Marcos: Merendamos ya?
E: S... anda... ve a lavarte las manos (El nio sali de la habitacin y Maca,
aprovechando ese momento, se puso de pie y rodendola por la cintura le dio un beso)
Hola
M: Hola mi amor... has dormido bien?
E: S... os habis pasado la tarde jugando?
M: Que va... si yo tambin me haba dormido... solo hemos jugado un ratito
E: Gracias Maca
M: Gracias a vosotros... Marcos es un encanto... es genial lo que has hecho por ese nio
Esther
E: Yo no he hecho nada... creo que ha hecho ms l por m... (Permanecieron unos
segundos en silencio perdindose en sus ojos) Merendamos?
M: S... vamos
Caprichos del destino 161

Se fueron a la cocina y una vez all se sentaron a merendar. Esther sac leche y un
bizcocho de chocolate, y por la cara que puso Marcos al verlo no fue difcil adivinar que
le encantaba. Al terminar, Esther se puso a recoger y Maca se levant para ayudarle

E: Venga Marcos... saca los deberes


Marcos: Jooooo... los hago maana
E: Maana?... (Se qued quieta delante de l) Yo me voy a trabajar y t te vas a dormir
con la abuela... quieres hacer los deberes con ella?
Marcos: No... que si tengo una duda no me lo sabe explicar
E: Pues venga... a qu ests esperando?... si los haces ahora te puede ayudar Maca
Marcos: S?!!!
M: (Se qued quieta mirndole sin saber que decir) Bueno... s... claro
Marcos: Ahora vengo (Y se fue corriendo a por sus deberes)
E: Es fcil llevarse bien con l... verdad?
M: La verdad es que s... has tenido mucha suerte
E: Ya lo creo... (Al terminar de recoger se sentaron las dos de nuevo) Sabes?... se
supone que adoptamos a los nios para que no estn solos... para darles la oportunidad
de crecer con una familia... pero en el fondo no es as... es solo un acto de egosmo... los
que no queremos estar solos somos nosotros... puede que mejoremos su calidad de
vida... que les demos un cario que hasta entonces en muchos casos no conocan... que a
nuestro lado les espere un futuro mejor... pero nada de eso es comparable a lo que ellos
nos dan a cambio... no te imaginas como ha cambiado mi vida desde que Marcos lleg a
ella

Mientras Esther hablaba, Maca se haba limitado a escucharla mirndola fijamente, sin
perderse ninguno de los detalles, no solo de las palabras que por su boca salan, sino de
cada uno de los gestos que haca al contarle aquello, del brillo que se reflejaba en sus
ojos, la alegra y el cario que senta por ese nio se sala por cada uno de sus poros, y a
Maca le encantaba verla as

Marcos regresaba con los cuadernos en sus manos interrumpiendo lo que Esther estaba
contando y sentndose entre las dos sonri orgulloso de verse all. Empez a hacer sus
deberes y cada vez que tena alguna duda, entre las dos le ayudaban

Sin apenas darse cuenta llegaron las nueve de la noche, y despus de meter las cosas de
Marcos en su mochila se dirigieron al coche de Maca para que esta les acercara hasta la
casa de la madre de Esther. Una vez all Maca esper en el coche mientras ella suba un
momento a acompaar al nio y as de paso saludar a su madre

De nuevo en el coche, pero esta vez las dos solas, se dirigieron al hospital. Al llegar all
todava faltaban quince minutos para la diez. Maca llev el coche al parking y al parar
el motor se sent un poco de lado para poder mirarla mejor

E: Ha sido un da perfecto
M: Pues ya sabes... cuando quieras repetimos
E: Trabajas maana?
M: S... tengo guardia por la tarde
E: Entonces... nos vemos el lunes?
Caprichos del destino 162

M: Esther... (La mir unos segundos dudando si decirle lo que pensaba o no, pero
decidi dejarse llevar por su corazn) no quiero estar todo el da sin verte si puedo
evitarlo
E: (Poco a poco se fue dibujando una sonrisa en su cara) Yo tampoco... ven a cenar a
casa
M: Llegar tarde
E: Te esperar

Y antes de bajarse del coche se acerc a ella y la bes de manera suave, sin profundizar
mucho en ese beso por miedo a no encontrar las fuerzas suficientes para dejarla ir si as
lo haca

E: Hasta maana
M: Hasta maana cario... no te canses mucho

Baj del coche y casi sin mirar atrs se encamin hacia la entrada del hospital. Cuando
Maca la vio entrar por la puerta de este puso el coche en marcha y se march deseando
que fuera ya el da siguiente

La noche pas rpida y tranquila, aunque no era muy normal un sbado por la noche,
pareca que todos se haban puesto de acuerdo en portarse bien aquel da y no dar
trabajo a los hospitales, as que despus de pasarse ms de media guardia durmiendo,
Esther sala del hospital pensando ya en la cena de esa noche

Cuando Maca despert lo primero que hizo fue mirar su reloj, y al ver la hora pens en
ella, en que seguramente ya estara en casa, dormida en su cama, en esa cama que ya
haba compartido en una ocasin con ella y que esperaba poder compartir muchas ms
veces

Pero la tarde de Maca no iba a ser tan tranquila como la noche de Esther. A media tarde
un accidente de trfico en el que se vio implicado un autobs colaps urgencias durante
unas horas. Maca tuvo que atender a tres nios de dicho accidente y aunque dos de ellos
solo estaban heridos leves, con el tercero la cosa fue peor. Lleg con un fuerte
traumatismo craneoenceflico, y todo lo que hicieron por l fue intil

Vilches y ella se pasaron ms de dos horas en el quirfano intentando drenar la


hemorragia que le haba ocasionado el golpe, pero no sirvi de nada. La madre del nio
fue operada de urgencia por un fuerte derrame torcico, y aunque haban conseguido
estabilizarla, segua en la uci, as que Maca tuvo que hablar con el padre

Al recibir tan dramtica noticia, este se derrumb. Ella intent consolarle pero al
parecer no era el primer hijo que perda

Padre: No!!... no puede ser... tiene que haber algn error... mi hijo solo tiene dos aos
M: Lo siento... hemos hecho todo lo que hemos podido... pero...
Padre: Todo lo que han podido?... usted no lo entiende... mi hijo no puede estar
muerto... no
M: Tranquilcese... su mujer no tardar en despertar y no debe de entrar a verla as...
tiene que tranquilizarse
Padre: Mi mujer... Cmo se lo digo a ella?... no lo va a soportar... otra vez no
Caprichos del destino 163

M: Otra vez?
Padre: (La mir muy serio, con los ojos encendidos de rabia y dolor) Nuestro hijo
mayor muri hace cuatro aos... sufra parlisis cerebral... nos pasamos los cinco aos
que vivi volcados en l... y ahora por fin pareca que ella haba recuperado las ganas de
vivir... como le voy a decir que...?

Finalmente se ech en los brazos de Maca y comenz a llorar de manera desconsolada.


Cuando consigui tranquilizarle un poco, avis a Carlos para que se encargara de hablar
con aquel padre destrozado y se dirigi a los vestuarios dando vueltas en su cabeza a
todo lo ocurrido aquella tarde. Un poco derrumbada subi a su coche, y al llegar a la
casa de Esther subi tan rpido como pudo despus de que ella le abriese la puerta

Cuando entr y la vio all, esperndola, se acerc a ella y la abraz con todas sus
fuerzas. Con la cara escondida en su cuello comenz a llorar silenciosamente, pero la
humedad que sus lgrimas provocaban en la ropa de Esther no pas desapercibida para
ella

E: Cario... Qu te pasa?
M: Tena muchas ganas de verte... ha sido un da duro y no poda dejar de pensar en ti
E: Pero... t te encuentras bien?
M: S... solo deseaba llegar a casa y ver que estabas bien
E: Ven... sintate

Se acercaron hasta el sof y despus de sentarse las dos, la cogi por la nuca e hizo que
se recostara sobre su pecho para as poder cobijarla entre sus brazos. Mientras Maca
permaneca inmvil, con los ojos cerrados, ella le acariciaba el pelo y dejaba algn beso
en l. Pasados unos minutos, pareca que se haba calmado un poco, e incorporndose
apenas lo justo, la bes y volvi a su anterior posicin

E: Mejor?... (Ella asinti) quieres cenar?


M: No tengo mucha hambre... pero si t quieres cenamos
E: Prefieres un vaso de leche?
M: S
E: Ahora te la traigo

Esther se fue a la cocina y en un par de minutos regresaba con un vaso de leche para
cada una y unas galletas. Lo dej sobre la mesa y se sent de nuevo a su lado

E: Quieres contarme lo que ha pasado hoy?


M: Ha sido un da horrible... de esos en los que nuestro trabajo parece intil
E: Cario... t haces tu trabajo estupendamente... eres muy buena... pero ya sabes que
hay casos en los que no se puede hacer nada... no es culpa nuestra
M: Ya lo s... pero esa sensacin de impotencia es horrible
E: Tmate la leche y vamos a acostarnos... porque te quedas... verdad?
M: Claro mi amor

Una vez en la habitacin Esther le dej una camiseta a Maca para dormir, pero ella la
guardo en el mismo sitio de donde haba sido sacada un instante antes, se quit la ropa y
acercndose a la cama se tumb al lado de ella con el pecho desnudo. Sin decir nada
Caprichos del destino 164

puso las manos en su cintura, las fue subiendo lentamente quitndole as tambin la
camiseta y luego se recost sobre su pecho

M: As se est mejor... (Aspir fuerte para impregnarse del aroma que desprenda su
piel) mmmmmm... que bien hueles

Incorpor un poco la cabeza para dejar unos suaves besos en su pecho y luego se volvi
a recostar sobre l. Esther le acariciaba el pelo y le apartaba algn mechn que caa
sobre su cara

E: Cario
M: Uhmm?
E: Tienes sueo?... quieres que apague la luz?
M: No... djala as... no tengo sueo... solo quiero estar as un rato

Esther sonri levemente y permanecieron as durante varios minutos, sin hablar, sin
apenas moverse, solo disfrutando del contacto de sus cuerpos, gozando de la calma y la
tranquilidad que las envolva. Maca segua un poco triste por todo lo ocurrido en el
hospital aquella tarde, pero escuchar el ritmo acompasado de su corazn la haca
sentirse bien

Miraba su abdomen subir y bajar ligeramente por la respiracin, acerc la mano hasta
all y comenz a acariciarlo muy suavemente con la yema de los dedos. Al ver como su
piel se erizaba con aquel contacto sonri y le pregunt apenas susurrando

M: Duermes?
E: No

Sigui dibujando con sus dedos un camino imaginario por su piel y al acercarse hasta
uno de sus costados Esther se movi intentando evitar ese contacto y solt una pequea
risa por las cosquillas que el roce en esa zona le produca. Regres de nuevo hasta su
abdomen y despus de entretenerse all unos segundos se encamin hacia sus muslos
depositando toda la mano sobre su piel

Fue bajando hasta llegar a la rodilla y una vez all inici el camino de vuelta por la cara
interior. Al llegar al corto pantaln que llevaba Esther, meti la mano ligeramente por
debajo de la tela de este provocando que un leve suspiro se escapara de la boca de su
amada. Sin mover la mano de all levant la cabeza y la mir con ternura

M: Me vuelve loca tu piel... es tan suave... tan tersa... no puedo tenerte cerca y
mantenerme impasible

Sac la mano de debajo del pantaln y pegndola esta vez con fuerza a su piel la llev
hasta su pecho. Una vez all se entretuvo disfrutando de la suavidad de dicha zona
mientras acercndose a su boca comenz a besarla hablndole entre besos

M: Te quiero Esther... y no acierto a entender que es lo que me pasa cuando te tengo


cerca... (Segua hablando sin dejar de besarla) es como si mis sentidos se volvieran un
poco locos y lucharan por ver cual de ellos es capaz de sentirte ms... mi boca... (La
beso de manera ms intensa) mi boca descubre sabores nuevos cada vez que disfruta de
Caprichos del destino 165

tu cuerpo... (Dirigi los besos hasta su cuello) a cada cual de ellos ms dulce y ms
adictivo... mis pulmones se llenan de tu aroma... (Baj hasta su pecho apenas rozando su
piel con los labios, mientras aspiraba profundamente) y me gritan que ni el aire ms
puro podra darles tanta vida... y cada vez que mis ojos te miran... (Se puso a su altura y
la mir fijamente a los ojos) desean que tu imagen sea lo nico que vayan a ver cada
da... cada segundo de mi vida... y se sorprenden por la belleza de lo que ven... y mi
piel... mi piel se muere por abrasarse con el roce de la tuya

De repente y con un rpido movimiento se desprendi de las pocas prendas que le


quedaban e hizo lo mismo con las de Esther, luego peg su cuerpo al de ella y los encaj
a la perfeccin para una vez as iniciar un suave balanceo y terminar de encenderla.
Comenz a besarla nuevamente y a recorrerla con ambas manos

Esther se revolva bajo su cuerpo y abandonada al deseo que haca ya bastante se haba
adueado de ella la cogi con fuerza con ambas manos y la apretaba contra ella para
sentirla ms. Sus cuerpos se balanceaban de manera acompasada mientras sus bocas y
sus manos viajaban por su piel sin control alguno

Completamente excitada Esther soltaba ligeros gemidos que poco a poco iban subiendo
de tono, entonces Maca viaj hasta su oreja para comenzar a besar, chupar, lamer su
lbulo mientras dejaba el odo cerca de su boca y as escucharla mejor. Ella respiraba
aceleradamente entre suspiros y gritos ahogados que salan en forma de ligera queja

Entonces Maca le habl en un tono tan suave que apenas acariciaba su odo, tan cerca
de ella que el clido aliento le quemaba la piel

M: Ves?... incluso mis odos se alan con quien sea para poder deleitarse con tus
gemidos... con tus suspiros... eres una delicia para mis sentidos
E: Maca...

Justo en ese instante Esther sinti que ya no poda ms, sus sentidos tambin la
deseaban a ella, y con un movimiento certero tumb a Maca sobre la cama y se puso
sobre ella. Comenz a besarla tomando ahora ella las riendas y haciendo coincidir sus
centros inici un rtmico baile con sus caderas mientras pasaba una mano por debajo de
su cuerpo para abrazarla y buscar as un contacto mayor

Besos, caricias, roces, gemidos, suspiros, jadeos... todo pareca ya descontrolado, todos
salan de ellas intentando saciar el deseo, y finalmente esa explosin de placer que las
dej exhaustas, sudorosas, con sus cuerpos an pegados, sus alientos entremezclndose,
y una ligera sonrisa apareci en sus rostros al mirarse y sentir que en ese momento, sus
almas, eran una sola

Despus de permanecer unos segundos as, Esther recost la cabeza en su pecho y


sonri al ver como suba y bajaba por la todava agitada respiracin. Se dej caer en la
cama, quedando boca arriba, y Maca se tumb de lado para poderla mirar, entonces ella
hizo lo mismo y quedaron cara a cara a escasos centmetros la una de la otra

M: Es extrao esto que nos est pasando... no te parece?


E: A que te refieres?
M: No s... es como si todo este tiempo no hubiese pasado... como si no nos importara
Caprichos del destino 166

E: S a que te refieres... no nos hemos hecho muchas preguntas... como si no


quisiramos saber que ha estado haciendo la otra
M: Simplemente nos hemos limitado a hacer lo que hubisemos hecho al encontrarnos
entonces
E: Pero han pasado muchos aos
M: Te da miedo saber lo que he estado haciendo yo?
E: Miedo no... si me paro a pensar... es como rabia... rabia de saber que poda haber
estado contigo todo este tiempo... y que por mi culpa...
M: Sssshhhh... ahora estoy aqu
E: Cuntame... (Sonri como quitndole importancia a la pregunta) muchas novias?
M: Novias?... que va... pero tuve un novio
E: Novio?!!!... (Maca asenta sonriendo por su reaccin) y eso?
M: Ya ves... despus de conocerte a ti... ninguna mujer me gustaba
E: No digas tonteras
M: Es la verdad... sin querer las comparaba contigo... y as era imposible que ninguna
me gustara... Te quiero tanto mi nia
E: (Le dio un beso y luego la mir sonriendo) Me ests desviando la conversacin... me
estabas hablando de un novio
M: A s!... Fernando... no s muy bien en que estaba pensando el da que le dije que
s... pero haba sido tan insistente... l y mi padre
E: Tu padre?
M: S... Fernando trabaja con l... y la verdad es que es un chico estupendo... nos
hicimos muy amigos... y sin darme cuenta... me iba a casar con l
E: Ibais a casaros?!!!
M: Solo faltaban quince das para la boda cuando le deje
E: Y por que le dejaste?
M: No lo sabes?... (Esther baj un poco la vista avergonzada, pero ella la cogi por la
barbilla y le levant la cara) mrame... le dej por el mismo motivo por el que ya no
poda gustarme ninguna otra mujer... por lo mismo por lo que me vine a Madrid hace
unos meses... por ti mi amor... solo por ti... porque aunque despus de lo que me hiciste
intent odiarte... lo nico que consegua era quererte cada da ms
E: Lo siento... lo siento (Comenz a llenar su cara de pequeos besos)
M: En algn momento lo consegu
E: El que?
M: Odiarte... hubo momentos en los que te odi con todas mis fuerzas
E: Motivos no te faltaban
M: Pero te odiaba por no estar conmigo... as que ese odio solo era consecuencia de lo
que te quera... Y t?... Qu has estado haciendo t?
E: Bsicamente... trabajar
M: No me irs a decir que no has salido con nadie?
E: S... claro que he salido con alguien... pero nada serio... nada que merezca la pena ser
nombrado
M: Pero...
E: Lo mo era peor... t no me hiciste nada... lo nico quizs... quererme... y con el
tiempo fue perdiendo importancia para m si te habas dejado o no llevar aquella
noche... me dola horrores pensar que adems de haberte perdido... ni siquiera recordaba
el nico momento de pasin que haba tenido contigo... en vez de odiarte a ti me odiaba
a mi misma por haberte dejado escapar
M: Mi nia
Caprichos del destino 167

E: No me senta capaz de querer a nadie ms... me vea toda la vida sola... aorndote...
por eso se me ocurri lo de adoptar un nio... ya s que no es lo mismo... pero ni vida
dej de estar tan inmensamente vaca
M: Crees que esto es posible?... apenas nos conocemos... y si hemos idealizado esto
en nuestras cabezas y ahora no funciona?
E: Funcionar... tiene que funcionar... algo que las dos hemos deseado tanto no puede
salir mal... mi amor... (Se abraz a ella hundiendo la cara en su cuello) tiene que salir
bien... no quiero volver a separarme de ti nunca
M: Mi vida... nada ni nadie nos va a separar ya... nunca mi amor... (Se separ lo justo
para mirarla) me oyes?... nunca... ni aunque mi vida dependiera de ello

Esther atrap sus labios y comenz a besarla dispuesta a seguir amndola aquella noche
y demostrarle as cuanto deseaba que todo aquello funcionara

El estridente sonido del despertador sac a Esther de un placentero sueo. Apenas si


haba dormido cinco horas, y por un segundo maldijo el no haberle hecho caso a Maca
la noche anterior cuando intent disuadirla de su empeo de seguir dando rienda suelta a
la pasin, pero ese pensamiento desapareci de su cabeza en el mismo instante en que
abri los ojos y la vio dormida a su lado

De un certero manotazo detuvo aquel sonido que penetraba en sus odos insistentemente
y volviendo a su anterior posicin se qued mirndola un momento. Entonces sonri al
pensar que qu mejor motivo para pasar sueo que el haberse pasado la noche amando a
esa mujer que tena a su lado

Con suma delicadeza, apart un mechn de pelo que caa sobre su cara y despus de
acercarse a ella muy despacio dej un beso en su mejilla mientras suspiraba al pensar
que seguramente a partir de ese momento iban a ser muchas las maanas en que iba a
echar en falta unas horas ms de sueo, pero ni todos los despertadores del mundo le
iban a quitar el deseo de amarla

Finalmente se levant de la cama, fue a darse una ducha, una vez vestida se acerc a la
otra habitacin para despertar a Marcos, y luego se dirigi a la cocina para preparar el
desayuno

Unos minutos despus el nio entraba en la cocina ya vestido y dejando la mochila del
colegio lista en el suelo, junto a la silla, se sent frente a Esther, donde le esperaba un
tazn de cola cao

E: Ya lo tienes todo en la mochila?


Marcos: S
E: Te has lavado los dientes?
Marcos: S
E: Has cogido la carpeta que necesitabas para hoy?
Marcos: Siiiiiii

Un pequeo pitido la avisaba de que el caf ya estaba listo y cogiendo dos tazones en
los que previamente haba puesto leche caliente, los lleno y los dej sobre la mesa. El
nio, que haba estado observando lo que ella haca, se qued mirndola
Caprichos del destino 168

Marcos: Para quin es el otro caf?

Ella le mir un tanto nerviosa y se sent de nuevo a la mesa mientras l sonrea al


pensar para quien poda ser dicho caf

E: Marcos... vers... estoy saliendo con alguien y... se ha quedado a dormir


Marcos: Es la primera vez que se queda alguien a dormir desde que vivo contigo
E: No exactamente... ya se qued un da... lo que pasa es que se fue antes de que t te
levantaras
Marcos: Quin es? (Por un momento pens que quizs no le hablaba de ella y le aterr
la idea de pensar en alguien desconocido para l)
E: Antes de decirte quien es... quiero que entiendas una cosa

Se qued pensando un momento. No haba pensado como plantearle aquello al nio y


no saba muy bien como abordar el tema. Finalmente y no muy convencida, sigui
hablando

E: A ver... cuando quieres a una persona... cuando dos personas se quieren... hay
muchas cosas que no importan... lo nico que de verdad importa es eso... quererse... y...
(Se cubri la cara con ambas manos un instante) Qu tonteras estoy diciendo?...
Cmo me vas a entender as?... mira... hay familias de muchas clases... por ejemplo...
t y yo... no somos la familia habitual... pero yo te quiero mucho... no importa que no te
tuviese yo... eres mi hijo
Marcos: Yo tambin te quiero mucho mam
E: (Se incorpor un poco para darle un beso) Lo s mi amor... lo s... y...
habitualmente... las parejas... son un hombre y una mujer... pero no siempre es as... a
veces son dos hombres... o dos mujeres... y puestos a ser una familia poco habitual...
pues...
Marcos: (Volva a sonrer al entender lo que intentaba decirle ella) Me gusta mucho...
ayer lo pasamos muy bien los tres juntos... no me importara que estuviera aqu siempre
E: Sabes de quien te estoy hablando?
Marcos: Claro... ests mucho ms feliz desde que ella apareci
E: Y te gusta?
Marcos: Es genial... y nos vamos a llevar muy bien los tres
E: T s que eres genial... ven aqu

Se levant ofrecindole sus brazos y l no se lo pens mucho para abrazarla.


Permanecieron as durante unos segundos hasta que Maca hizo aparicin en la cocina
con la camisa de dormir que le ofreci Esther la noche anterior, la cual le cubra por
debajo de las caderas, y acercndose a ella, le dio un beso en la mejilla mientras le
revolva ligeramente el pelo a Marcos

M: Buenos das
E: Buenos das cario (Maca la mir un poco sorprendida pero al verla sonrer supuso
al instante que ella habra estado hablando con el nio)
Marcos: Y adems est buena (Sin esperar la reaccin de Esther cogi la mochila y
sali de la cocina dejndolas a ella con la boca abierta y a Maca intentando aguantarse
la risa)
E: Marcos!!!!
Caprichos del destino 169

M: Tranquila
E: T no le ras las gracias... y ya podas ir algo ms tapadita

Maca no dejaba de sonrer mientras Esther sala de la cocina detrs de l. Al llegar a la


entrada le cogi del brazo para recriminarle

E: Pero que manera de hablar es esa?


Marcos: Era una broma
E: Pues no me ha gustado nada... ahora vas y le pides perdn a Maca
Marcos: Pero si a ella le ha hecho gracia
E: Que le pidas perdn te he dicho
Marcos: Jooooo... vamos a llegar tarde al colegio
E: No vamos a ninguna parte hasta que no le pidas perdn
Marcos: Est bien

Empez a andar cabizbajo hacia la cocina seguido por Esther y una vez all levant la
vista y se encontr con una Maca que haca verdaderos esfuerzos por permanecer seria

Marcos: Lo siento Maca


M: Ha sido una broma de muy mal gusto
Marcos: No volver a ocurrir
M: Eso espero
E: Venga... nos vamos que llegamos tarde

Marcos se acerc ms a Maca y se puso de puntillas para intentar besarla. Ella, el ver su
intencin, se puso a su altura y le dio un beso

Marcos: Hasta luego


M: Hasta luego

Marcos empez a andar de nuevo hacia la entrada y ella sonrea satisfecha mientras
llevaba la mano a su mejilla, justo donde l haba dejado el beso

M: Pobre... solo quera hacer una gracia


E: Lo s... y s que puedo dar gracias por como es... pero quiero que aprenda a
respetarte
M: Tienes razn
E: Voy a acompaarle... vuelvo en un rato
M: Te espero

Despus de darle un beso sali de all y Maca se sent con el caf en la mano reviviendo
toda la escena en su cabeza, en la que haba habido de todo, primero la gracia del nio,
luego el ligero enfado de Esther, la ternura de ese beso de Marcos, y finalmente esas
palabras que a ella le haban salido seguramente de forma natural y que para Maca
significaban mucho, "Quiero que aprenda a respetarte"

Eso significaba que comenzaba a formar parte de esa familia, y que como tal quera
Esther que la viera el nio desde el principio. Sin darse cuenta, analizando sus palabras,
una tmida lgrima se asom a sus ojos, y al sentirla rodar por su mejilla la atrap con
sus dedos y sonri, le resultaba extrao, pero lloraba de felicidad
Caprichos del destino 170

Cuando Esther regres, Maca estaba en la cocina terminando de recoger. Despus de


darse una ducha y vestirse, pens en ayudarla un poco con todo aquello. Se acerc a ella
y rodendola por la cintura la abraz recostando la cabeza en su hombro

E: Cmo es que te has vestido?... te vas?


M: Me has dicho que debera de ir ms tapadita
E: Pues he cambiado de opinin (Col sus manos por debajo de la camiseta y comenz
a subirla poco a poco mientras dejaba unos suaves besos en su cuello)
M: Esther... (Sonrea mientras inmvil se dejaba hacer) Qu haces?
E: Mmmm... no me va a quedar ms remedio que darle la razn a Marcos... ests muy
buena
M: Jajajaja... ests loca
E: Loca por ti

El sonido del timbre llev a Esther a separarse repentinamente de ella, como si alguien
las hubiera sorprendido, y despus de mirarla unos segundos dndole a entender que no
tena ni idea de quien poda ser, se acerc a la entrada para salir de dudas

E: Quin es?
Voz: Buenos das... que bien que ests en casa
E: Buenos das Nat... sube

Le abri el portal y sonriente esper a verla salir del ascensor. Cuando ese momento
lleg y ella vio esa sonrisa dibujada en su cara, supo que algo pasaba, que esa no era la
expresin habitual de Esther, y acercndose a ella le dio dos besos para preguntar
rpidamente

Natalia: Buenas noticias?


E: Pasa y vers
Natalia: Qu es lo que tengo que ver?
E: Est en la cocina

Nat empez a andar hacia la cocina mirando de vez en cuando a Esther que no solo no
dejaba de sonrer, sino que cada vez sonrea ms. Al llegar all se qued parada en la
puerta mirando a Maca que en esos momentos se limpiaba las manos con un pao.
Cuando ella la vio aparecer se acerc a saludarla

M: Hola Nat... Qu tal ests?

Nat la miraba tremendamente sorprendida, seguramente ni siquiera haba odo su


pregunta, y no consigui reaccionar hasta que, despus de ver como Esther se acercaba
a Maca y la coga por la cintura, le pregunt todava sonriendo, pues saba
perfectamente lo que le pasaba

E: Nat... ests bien?


Natalia: Eh?
E: Holaaaaa...
Caprichos del destino 171

Esther pasaba la mano por delante de sus ojos para llamar su atencin y entonces fue
cuando ella empez a sonrer sin dejar de mirarlas ni un segundo

Natalia: Vosotras?... S?
E: Me temo que s
Natalia: Pero eso es estupendo

Se abalanz sobre Esther y esta solt a Maca para as poder abrazar mejor a su amiga.
Ella las miraba y sonrea feliz. Pens que seguramente Nat era la que haba estado
apoyando a Esther todo ese tiempo, y era ms que evidente que se alegraba mucho de
verlas juntas

Natalia: Que maravilla... (Se separ de Esther y abraz un instante a Maca) no sabis
cuanto me alegro... ya era hora
M: Nos ha costado un poco, pero...
Natalia: Un poco dice... t no sabes lo que ha sido aguantar a esta nia... ms de una
vez estuve tentada de ir a buscarte yo misma
E: La verdad es que si te hubiese hecho caso... esto se habra solucionado hace aos
Natalia: Y Marcos?... qu tal se lo ha tomado?
E: Bueno... (Miraba a Maca y sonrea) bien... verdad?
M: Yo dira que muy bien
E: Incluso demasiado bien... me van a volver loca estos dos
M: Pobrecito... es un encanto Marcos
E: Bueno... quieres un caf?... no iremos a pasarnos la maana aqu de plantn,
verdad?
Natalia: Venga ese caf... y me contaris unas cuantas cositas

Sentadas en el sof del saln se tomaron ese caf y se pasaron media maana
contndose novedades, comentando cosas del trabajo, recordando los das del viaje a
Londres, y como no, hablando de esa inesperada boda que se acercaba y a la que
esperaban asistir las tres

La visita fue muy agradable, pero todas tenan que irse a trabajar, as que al acercarse el
medioda Nat se despidi de ellas y un instante despus se fue Maca para pasar por su
casa y cambiarse de ropa

Los das iba pasando y con ellos las semanas, mientras la relacin entre ellas se iba
afianzando, la confianza y la complicidad entre Maca y Marcos creca a pasos
agigantados y Esther estaba encantada de verles as. Ya se acercaba el final del curso,
solo haba clase por la maana y alguno de los das era Maca la que se encargaba de
recoger al nio

Aquel era una de esos das. Despus de recogerle se fueron a casa y mientras Maca
preparaba la comida, l haca los deberes para tener la tarde libre y as poder salir los
tres juntos a dar una vuelta

Marcos: Maca
M: Dime
Marcos: No entiendo este problema
Caprichos del destino 172

M: A ver... lemelo
Marcos: Si un mecnico repara en un da tres coches, cuatro motos y seis bicicletas,
Cuntos vehculos repara en una semana?
M: (Acercndose a l mir el cuaderno) Viene el telfono de ese mecnico... porque
vamos... la prxima vez que se avere la moto se la llevo a l
Marcos: Jajajajaja... es bueno el mecnico este
M: Ya te digo... la ltima vez que lleve la moto al taller tardaron ms de una semana en
arreglarla... (Acerc una silla y se sent a su lado) Vamos a ver... primero tienes que
contar cuantos vehculos arregla en un da
Marcos: Y luego lo multiplico por siete
M: Tambin trabaja los fines de semana?... definitivamente este mecnico es una joya

Finalmente resolvieron el problema y siguieron cada uno a lo suyo

Cuando lleg Esther estaban terminando de poner la mesa los dos entre risas, y aunque
no tena ni idea del motivo, ella tambin rea al verles as. Cuando Maca la vio entrar se
acerc a ella y le dio un beso

M: Hola cario... Qu tal el da?


E: Bien... normalito... y vosotros?... veo que lo pasis muy bien
Marcos: Hola mami... adivina que comemos hoy
E: Macarrones
Marcos: Eso no vale... siempre lo adivinas
E: Pero si solo me haces esa pregunta cuando hay macarrones... que por cierto...
ltimamente comemos muchos macarrones
M: Los de hoy son a la florentina
E: A la florentina?... y eso que es?
M: Ya lo vers... te van a gustar

A Esther le encantaron los macarrones, pero la verdad es que Marcos no relacionaba la


palabra macarrones con aquello que haba en su plato, as que refunfu bastante, y no
porque no le gustaran, que si le gustaron, sino porque se senta engaado, pidi
macarrones y ah los tena, pero en una versin muy diferente a la que l esperaba

Despus de comer se sentaron un momento a ver la tele y Marcos se durmi en el sof.


Haban pensado salir a dar una vuelta pero con el calor que ya empezaba a hacer y
aprovechando que l estaba dormido, decidieron salir ms tarde

En un momento dado, Maca cogi a Esther de la mano y con un ligero movimiento con
la cabeza le indic que la siguiera. Fueron hasta la habitacin y una vez all se sentaron
en la cama

E: Qu pasa?
M: Quera comentarte una cosa
E: T dirs
M: Tienes libre este fin de semana?
E: S... enterito... termino el viernes a las tres y ya no entro hasta el lunes por la maana
M: Perfecto
E: Pero t tienes guardia el sbado
M: La he cambiado
Caprichos del destino 173

E: Y eso?
M: Te gustara que nos fusemos los tres a Rota?
E: A la playa?!!!
M: S... he hablado con mis padres y... este fin de semana no van a estar all... tenemos
toda la casa para nosotros solos
E: Un fin de semana en la playa
M: Quieres?
E: Qu si quiero?... que si quiero dices?... me parece la idea ms maravillosa del
mundo

Se abalanz sobre ella para abrazarla con tal entusiasmo que la hizo caer tumbada sobre
la cama. Esther sonrea feliz y ella la miraba contenta de ver a su nia as, pero de
repente se puso algo ms seria, y eso preocup a Maca

M: Pasa algo?
E: Vamos a pasar a ver a tus padres?
M: Supongo... es lo normal... hace meses que no les veo... y aunque siguen enfadados
conmigo... tengo que ir... ms que nada porque ellos tienen las llaves de la casa de Rota
E: Les has hablado de m?
M: Todava no... No me parece un tema para hablar por telfono
E: Y... se lo vas a decir ahora?
M: Como t prefieras... por mi no hay ningn problema... te quiero... y no est en mis
planes esconder lo que siento por ti... pero si prefieres esperar... yo lo que t me digas
mi amor
E: Pero iremos contigo a verles
M: Puedo decirles que eres una amiga... una compaera del trabajo
E: No... prefiero que me conozcan como lo que soy... la novia de su hija
M: (Sonri ampliamente) Ests segura?
E: S... y cuando regresemos se lo dir a mi madre
M: Cario... si te parece pronto... yo lo entiendo
E: Maca... te quiero... y esperar ms me parece una tontera... sobretodo con mi madre...
que me parece a m que ya se huele algo
M: Entonces... decidido?
E: S... pero yo tambin quera comentarte algo
M: Dime
E: En tu casa... o en la ma?
M: Qu?
E: Qu si prefieres que vivamos en tu casa, o en la ma?
M: Mi amor

La mir unos segundos con absoluta devocin y luego la bes de manera apasionada
mientras abrazadas se revolvan sobre la cama. Cuando el beso ces, se quedaron
abrazadas con sus cuellos entrelazados

E: Eso es un s?
M: Eso es un s, un te quiero, te como enterita, te amo, y todo lo que t quieras mi vida

Lleg el viernes y al terminar la guardia, con las maletas ya en el coche, pasaron por
casa de Encarna para recoger a Marcos. No le haban dicho a donde iban, Esther
Caprichos del destino 174

prefera que fuese una sorpresa, aunque por el camino y debido a su insistencia, ms de
una vez estuvo a punto de soltrselo

Cerca de las ocho de la tarde llegaban a Jerez, despus de aparcar el coche Maca se
acerc al video portero para llamar, espero a que preguntaran pero, despus de or una
ligera exclamacin, la puerta de la verja se abri y empezaron a andar por el jardn
mientras se abra la puerta de la casa y su madre se acercaba a ella rpidamente

Rosario: Ya ests aqu... hija... que ganas tena de verte


M: Hola mam
Rosario: (La abraz y le dio dos besos) Cmo ests hija?
M: Muy bien mam
Rosario: Pero porque llamas al timbre... no tienes la llave?
M: La he dejado en Madrid

En ese momento se percat de la presencia de Esther y Marcos, se qued mirndolos


esperando que se los presentara. Cuando Maca se dio cuenta cogi a Esther de la mano
y tir levemente de ella para que se acercara ms

M: Mam... ella es Esther


Rosario: (Se acerc a darle dos besos) Encantada Esther
E: Lo mismo digo seora
M: Es... mi novia... y el nio se llama Marcos... es su hijo
Marcos: Hola... seora

Marcos se iba a acercar a ella para darle un beso, pero la expresin de su cara le detuvo.
Les miraba a l y a Esther alucinada, no poda creer lo que acababa de escuchar, "su
novia?, Cmo que su novia?", seguramente no lo haba odo bien, o Maca se haba
equivocado

Rosario: Qu has dicho?


M: Lo que has odo mam
Rosario: Dime que es una broma
M: Te estoy hablando muy en serio... Esther es mi novia
Rosario: Pero... esto no puede ser... t no...
M: Yo no que mam?
Rosario: Fernando le dijo a tu padre que al parecer haba otra persona... pero nunca me
imagin que fuera esto

Maca mir a Esther, la cual permaneca atenta a la conversacin sin decir nada, con la
cabeza baja, pero ella la cogi por la barbilla para levantrsela y le sonro ligeramente.
A partir de ese momento sigui la conversacin sin bajar la mirada

Rosario: No pretenders ir con ellos a Rota?


M: Tranquila... no s como se me ocurri pensarlo... nos vamos a un hotel

Empezaron a andar hacia la puerta sin darse cuenta de que Marcos se haba quedado
plantado delante de la madre de Maca y sin quitarle ojo apretaba la boca con rabia.
Cuando Esther advirti que no las segua se dio la vuelta y le mir sorprendida
Caprichos del destino 175

E: Marcos... venga... nos vamos

Pero l segua con la mirada clavada en aquella mujer que no le haba cado
especialmente bien. Se quedaron quietas esperando la reaccin del nio, pero el segua
igual

Rosario: No oyes?... tu madre te llama


Marcos: T no quieres que mi madre y Maca sean novias?

Rosario mir hacia donde estaban ellas y Esther hizo mencin de ir a por el nio, pero
Maca la cogi del brazo impidindoselo mientras le susurraba un "Djale"

Marcos: Por qu no quieres?


Rosario: Yo... no s
Marcos: (Se gir hacia ellas) Por qu no quiere que seis novias?
M: (Se acerc a l y se agach a su altura) No s cario... convencionalismos
Marcos: Convenciona qu?... Qu es eso?
M: Vers... hay personas que creen que todos debemos de actuar de forma parecida...
hacer lo que ellos consideran "normal"... y cuando haces algo diferente... piensan que
eso est mal
Marcos: No lo entiendo
M: Ni yo Marcos... ni yo... pero hay mucha gente as
Marcos: Pero... vosotras no sois malas
E: (Esta vez fue ella la que se acerc a l) Claro que no mi amor
Marcos: Pues no lo entiendo
M: No te preocupes... es difcil de entender (Mir un momento a su madre y le habl
con irona) Muchas gracias mam... muchas gracias
Rosario: Maca
M: Venga... vamos... tenemos que encontrar un hotel

Se encaminaron hacia el coche los tres cogidos de la mano dejando a la madre de Maca
plantada en medio del jardn viendo como se alejaban sin atreverse a hacer nada

Despus de media hora ms de viaje que transcurri casi en silencio, llegaban a Rota.
No les fue difcil encontrar sitio en un hotel ya que todava no haba empezado el verano
y la afluencia de turistas no era excesiva. Dejaron las maletas en la habitacin y bajaron
a buscar un sitio donde cenar. Maca estaba un tanto ausente y pensativa, y aunque
Esther iba bromeando con el nio, no dejaba de pensar en ella

Mientras, en Jerez, el padre de Maca llegaba a casa, y se llev una desilusin al no verla
all

Pedro: Cmo que se ha ido enseguida?... pens que se quedara a cenar... Maana la
llamo y vamos a verla a Rota
Rosario: No s si le apetecer mucho
Pedro: Ha pasado algo
Rosario: Ha venido... con su novia
Pedro: Pero que dices?... querrs decir su novio
Rosario: S muy bien lo que he dicho... con su novia y el hijo de ella
Caprichos del destino 176

Pedro: Se ha presentado aqu con su novia?


Rosario: Imagnate como me he quedado yo al orlo
Pedro: (Se sent en el sof con la mirada perdida) Cre que todo eso se le haba pasado
Rosario: Cmo que se le haba pasado?... t sabas algo?
Pedro: S... pero al irse su amiga a Londres y luego empez a salir con Fernando...
pens que todo haba sido cosa de la edad
Rosario: Me ests diciendo que esto viene de hace aos?
Pedro: Ya lo creo
Rosario: Y t como lo sabas?
Pedro: Porque la sorprend una vez
Rosario: No me lo habas contado
Pedro: No quise preocuparte
Rosario: Pedro... estamos hablando de mi hija... si no me preocupo yo por ella quien
lo va a hacer?
Pedro: Lo siento... seguramente tienes razn... te lo tendra que haber dicho... pero ya te
digo que cre que todo eso estaba olvidado... que solo haba sido una etapa de su vida
Rosario: Entonces la cosa va en serio... Me lo vas a contar ahora?
Pedro: Hace muchos aos de aquello
Rosario: Seguro que lo recuerdas perfectamente
Pedro: Est bien... no recuerdo exactamente cuando fue... ella ya haba empezado con
la medicina... y ella y aquella amiga suya...
Rosario: Mnica?
Pedro: Eso es... ella y Mnica... siempre iban juntas... te acuerdas?
Rosario: Claro que me acuerdo
Pedro: Nos fuimos a Rota un fin de semana y ellas dos se quedaron aqu para estudiar
Rosario: Eso era bastante habitual
Pedro: S... pero aquella vez no estaban estudiando precisamente... yo me haba dejado
unos papeles en casa y pas a recogerlos el sbado por la tarde
Rosario: Ella y Mnica?
Pedro: No... ella y Mnica creo que solo eran amigas... pero es que no estaban solas...
haba dos chicas ms... Mnica estaba con una chica en el sof cuando yo llegu... la
chica grit al verme aparecer y Maca baj corriendo al orla en bata... detrs de ella baj
otra chica... no pregunt ni quien era ni que hacan... estaba claro lo que estaban
haciendo... me limit a coger los papeles e irme
Rosario: No hablaste con ella?
Pedro: No... durante unos das casi ni hablamos... nos evitbamos... y supongo que
poco a poco lo fuimos olvidando
Rosario: Tenas que haber hablado con ella... o al menos contrmelo para que lo
hubiera hecho yo
Pedro: No saba que decirle... y simplemente fing que no haba pasado nada
Rosario: Igual pensaba que yo lo saba... que t me lo habas contado... por eso se ha
presentado as... sin avisar
Pedro: Tenemos que hablar con ella... es nuestra hija

Marcos convenci a Esther y Maca para cenar en una hamburguesera cercana al hotel,
y despus de terminarse la hamburguesa se fue a la zona de juego que haba en el local.
Maca le observaba jugar con los dems nios a travs del cristal y Esther la miraba a
ella preocupada
Caprichos del destino 177

E: Cario... te encuentras bien?


M: No esperaba que diera saltos de alegra... pero tampoco esto
E: Dale tiempo
M: Tiempo?... no creo que sea cuestin de tiempo... pero no quiero darle ms vueltas
al asunto... si quieren algo saben donde encontrarme
E: Ya vers como todo ir bien
M: Venga... vamos a dar una vuelta... y as me olvido un poco de todo esto
E: Vamos a la playa?... o mejor maana?
M: Mejor maana... ahora de noche no lo va a poder disfrutar
E: Que ganas tengo de ver que cara pone cuando lo vea

Estuvieron dando una vuelta por el centro de Rota, tomaron un helado y luego se
dirigieron al hotel. La habitacin era bastante amplia, con tres camas, dos de ellas
estaban pegadas y la otra un poco ms apartada, en esta se acost Marcos, el cual no
tard mucho en dormirse

Mientras, Maca se haba dado una ducha y luego fue el turno de Esther. Cuando sali
del cuarto de bao y vio la cama vaca dirigi la vista hacia el balcn, apenas si poda
verla entre las cortinas que empujadas por la brisa se colaban en la habitacin, pero all
estaba ella, con los codos apoyados en la barandilla, mirando haca el horizonte

Se acerc a ella con cuidado de no hacer ruido y fue deslizando las manos lentamente
por su cintura. Al sentir los brazos de Esther, los atrap fuertemente mientras giraba un
poco la cabeza para mirarla. Luego volvi a fijar la vista en el horizonte y la leve brisa
que llegaba del mar le produjo un escalofro

E: Se nota que todava no es verano... hace fresco


M: Oyes?

Se quedaron escuchando atentamente en silencio unos segundos, momento que Maca


aprovech para darse la vuelta y darle un dulce beso a Esther

E: S... son las olas


M: Y el aire... (Aspir profundamente) Es increblemente puro
E: Se est bien aqu... deba de ser una gozada venir siempre que quisieras
M: Maana te voy a llevar a mi lugar preferido de Rota
E: Tienes un lugar preferido?
M: S... es maravilloso... ya lo vers
E: A t lado todo me parece maravilloso
M: Mi amor

La abraz suavemente mientras la besaba y un nuevo escalofro recorri su cuerpo

E: Vamos dentro... aqu vamos a coger fro


M: S... vamos a dormir

Y cogidas de la mano pasaron al interior de la habitacin. Dejaron una pequea luz que
haba en la entrada encendida y una vez en la cama se tumbaron de lado y mirndose de
frente hablaban prcticamente entre susurros
Caprichos del destino 178

M: Tienes sueo?
E: No mucho... estoy algo nerviosa
M: Por?
E: Por todo en general supongo
M: No te preocupes por nada... va a ser un fin de semana perfecto... y no voy a permitir
que nadie nos lo estropee
E: (Se qued pensando un momento mientras miraba a su alrededor) Por qu todos los
hoteles se parecen?
M: No s... pero es verdad
E: Sabes en que estoy pensando?
M: En Londres... fueron unos das inolvidables
E: T los convertiste en nicos
M: Tenemos que volver algn da
E: Te imaginas?... T y yo otra vez en Covent garden
M: O en Camden Town
E: Iremos a Harrods... y compraremos
Las dos a la vez: Una cabina con caramelos... jajajajajaja
E: Ssshhhhh... que le vamos a despertar

Las dos se miraban recordando aquellos das y sonrean al saberse felizmente juntas. De
repente Esther bostez trayndolas a las dos de vuelta a la tierra

M: Se hace tarde... y ha sido un da largo... vamos a dormir. (Se acerc un poco ms


para abrazarla, pero ella la detuvo)
E: Espera... (Se quit la camiseta del pijama y luego, con un poco de ayuda por su parte,
se la quit a ella) Ahora s

Aquella costumbre le gustaba cada vez ms a Esther, le encantaba sentir el tacto de su


piel, as que, se abrazaron con sus pechos desnudos, y envueltas por la calidez del
cuerpo de la otra, poco a poco se fueron quedando dormidas

Un leve susurro empezaba a sacarla de su sueo, pero todava no distingua si era


realidad o segua dormida, hasta que sinti una mano en su hombro zarandendola
levemente

Marcos: Mam... mam


E: Mmmmmm... (Entreabri ligeramente los ojos y se encontr con la cara
prcticamente pegada a la suya) Qu pasa?
Marcos: Menuda piscina hay ah abajo... nos vamos a baar?
E: Qu hora es?
Marcos: Las ocho
E: Un poco temprano para baarse... no te parece?
Marcos: Pero nos baaremos luego?
E: Ya veremos... t ponte el baador por si acaso
Marcos: Bien!!

Mientras el nio buscaba el baador en su maleta, Maca iba abriendo los ojos para
encontrase con la sonrisa de Esther
Caprichos del destino 179

E: Buenos das mi amor


M: Buenos das

Despus de darle un beso se abraz a ella y se acurruc en su pecho cerrando los ojos,
como negndose a tener que despertar, pero los continuos movimientos de Marcos y el
sonido que ocasionaba con ellos le impidieron seguir durmiendo

M: Pero que ests buscando?


Marcos: El baador... nos vamos a la piscina
M: Creo que eso no va a ser posible
Marcos: Por que?... (Mir a Esther) Mam... yo quiero baarme
E: Antes Maca quiere ensearnos algo
Marcos: Y no podemos ir ms tarde?
E: No seas impaciente... tenemos todo el da
Marcos: Jooooooo
M: Si quieres nos vamos nosotras y t te quedas en la piscina
Marcos: A no... yo voy con vosotras
M: Lo saba... (Se levant de la cama y al pasar por su lado hicieron chocar sus manos)
Venga campen... vstete que antes que nada hay que desayunar

Bajaron a desayunar y antes de entrar al comedor salieron a la terraza para ver la piscina
de cerca, ya haba algunos nios en el agua y al verlos Marcos puso carita triste

Marcos: Seguro que nos baaremos hoy?


M: Marcos... te prometo que hoy te vas a baar

Ya en el comedor y mientras desayunaban, el nio no dejaba de mirar a travs de los


grandes ventanales a los nios que jugaban en el agua. Esther le miraba y sonrea
pensando en la sorpresa que le iban a dar, y luego miraba a Maca con complicidad

Al terminar cogieron el coche y cuando iban a subir Maca le dijo a Marcos que subiera
delante, con Esther. l as lo hizo, se sent sobre sus rodillas y despus de un corto
trayecto, ella detuvo el coche y les mir

M: Venga
E: (Le sonri y luego mir a Marcos que permaneca expectante) Ahora vas a cerrar los
ojos y no los vas a abrir hasta que te avisemos
Marcos: Pero a donde vamos?
E: Es una sorpresa... cierra los ojos

Cerr los ojos y Esther se los cubri con ambas manos para evitar que hiciera trampa e
intentara abrirlos. Maca puso el coche de nuevo en marcha y en apenas unos segundos
lo detuvo de nuevo, y sin dejarle ver nada todava, bajaron del coche con cuidado y
empezaron a andar

Marcos sonrea con cierto nerviosismo mientras andaba a ciegas guiado por Esther.
Ellas se miraban y sonrean constantemente. Despus de bajar unos escalones el nio
sinti que el suelo bajo sus pies ya no era tan firme como antes, y por fin escuch a
Esther liberarle de su tortura
Caprichos del destino 180

E: Ya puedes abrirlos

Cuando sinti que ella apartaba sus manos, abri los ojos poco a poco, ya que le
molestaba ligeramente la luz, y por unos segundos pens que su vista segua nublada,
pero al abrirlos del todo comprob que no era as, vea perfectamente, y lo que vea le
pareca maravilloso

Ante l una inmensidad azul que llegaba hasta donde su vista era capaz de alcanzar, el
rumor de las olas rompiendo a pocos metros de sus pies mezclado con el graznido de las
gaviotas que revoloteaban cerca de la orilla, el olor a salitre penetrando en sus
pulmones, aromas nuevos, sensaciones nuevas para sus jvenes sentidos

Despus de permanecer inmvil durante unos segundos ante la grandiosidad de lo que


frente a si se hallaba, se dio la vuelta buscando sus miradas y les sonri feliz

Marcos: Puedo?
E: Claro... para eso hemos venido

Se acerc a ellas y rodendolas a cada una con un brazo las atrajo hacia si

Marcos: Gracias

Sin decir nada ms se separ de ellas y rpidamente se quit la camiseta y las sandalias
y empez a correr hacia el agua

E: Ten cuidado!!!

Esther le advirti desde su posicin, Maca la rodeo por los hombros y atrayndola hacia
si dejo un beso en su pelo, luego la mir y le gui un ojo

M: Anda... ve con l... voy a por las toallas

Pasaron la maana en la playa y disfrutaron de lo lindo los tres juntos. El mar estaba
bastante tranquilo y Marcos casi no sali del agua para nada, solo durante unos minutos
en lo que se dedic a construir un castillo de arena ayudado por Maca mientras Esther, a
solo un par de metros de ellos, tomaba el sol. El nio estaba tan feliz que no dejaba de
sonrer

M: Qu?... ha valido la pena quedarte sin piscina?


Marcos: Ya lo creo... esto es alucinante... ten cuidado con esa torre... que est a punto
de caerse
M: Est claro que lo mo no es la arquitectura
Marcos: Pero si yo me pusiera enfermo si sabras curarme
M: Claro que s
Marcos: Antes no me gustaban los mdicos... pero ya me van gustando
M: A s?... (Marcos asenta y entonces ella le susurr al odo) Mira Esther... que
tranquilita est... la embadurnamos un poco?
Marcos: Vale
Caprichos del destino 181

Esther estaba tumbada con los ojos cerrados y no se dio cuenta de que ellos se
acercaban con las manos llenas de arena mojada. Al notar la fra humedad sobre su
abdomen y sus muslos dio un salto como si la hubiesen pinchado. Antes de que tuviera
tiempo de reaccionar e intentara vengarse, salieron los dos corriendo hacia el agua entre
risas

E: Pero habrase visto... no puede una ni tomar el sol tranquila... vaya par de dos que me
va a tocar aguantar... (Se levant y empez a andar hacia el agua) Como os coja... vais a
saber lo que es bueno... (Seal a Maca que no dejaba de rer por su enfado) y t... esta
noche duermes en el sof... por instigadora

Y as, entre risas y juegos pasaron la maana. Cuando regresaron al coche para ir a
comer, Maca cogi su mvil y vio tres llamadas perdidas

M: Mierda!!
E: Qu pasa?
M: Tengo tres llamadas de mi padre
E: De tu padre?!!
M: Con lo bien que estbamos
E: Le vas a llamar?
M: Que remedio

Marc el nmero de su padre, se alej unos metros del coche y mientras esperaba una
respuesta andaba nerviosa arriba y abajo ante la atenta mirada de Esther, que desde su
asiento suplicaba que el motivo de esa llamada fuera algo positivo

Pedro: S?
M: Hola pap... me habas llamado?
Pedro: Pues si... Cmo ests hija?
M: Bien... estoy muy bien... y t?
Pedro: Bien
M: Queras algo?
Pedro: Pues ya que ests por aqu... quera verte
M: Has hablado con mam?
Pedro: Me estuvo contando que estuviste aqu ayer... Maca... nos gustara hablar
contigo
M: Nos?
Pedro: S... si t quieres... claro
M: Est bien
Pedro: Si quieres podemos comer los tres juntos... tu madre, t y yo... y as hablamos
M: No... no voy a dejar a Esther y Marcos comiendo solos... mejor nos vemos esta tarde
Pedro: Cmo quieras... Dnde?
M: Pues... podramos vernos en la cafetera del hotel... as.. mientras nosotros hablamos
ellos pueden estar en la piscina
Pedro: Est bien... en qu hotel estis?
M: Toma nota

Le indic a su padre el nombre y la ubicacin del hotel y quedaron en verse all a las
cinco de la tarde. Cuando se sent en el coche suspir y cerr los ojos un momento
mientras apoyando las manos en el volante recostaba la cabeza sobre estos
Caprichos del destino 182

E: Todo bien?

Le pas la mano suavemente por la espalda en seal de apoyo mientras esperaba su


respuesta, y despus de unos segundos ella la mir y le sonri

M: S... bueno... al menos eso me ha parecido


E: Todo ir bien

Comieron en la terraza de un restaurante que estaba justo en frente del puerto y desde
all vean perfectamente el ir y venir de pequeas embarcaciones que all se dirigan.
Maca intentaba disimular sus nervios por esa conversacin pendiente, pero Esther saba
que no lo estaba pasando nada bien, y Marcos, ajeno a sus problemas, segua
entusiasmado con todo lo vivido

Marcos: Es que es mejor an de lo que yo pensaba


M: Pues acostmbrate porque vamos a venir ms veces
Marcos: S?!!!
E: (Se puso seria mirando a Maca) Bueno... eso ya lo veremos
M: Cario... podemos venir cuando tengamos vacaciones... en un fin de semana no hay
tiempo para nada
E: Pero en temporada alta estos hoteles son carsimos
M: T no te preocupes por eso
Marcos: Y la casa de tus padres?... no bamos a ir all?
M: Pues eso si va a estar complicado campen
Marcos: Se han enfadado contigo?
E: Marcos (Le recriminaba porque ella intentaba no sacar el tema y l se lo recordaba)
M: No pasa nada... vers Marcos... no es que estn enfadados... es solo que... pensamos
diferente... y nos cuesta ponernos de acuerdo
Marcos: Pero si hablis... mam siempre me dice que las cosas se arreglan hablando
M: (Le revolvi un poco el pelo cariosamente) Lo intentaremos... te lo aseguro... ahora
nos vamos a dar una vuelta y luego... mientras t y mam vais a la piscina... yo hablar
con ellos

Salieron del restaurante y empezaron a andar hacia al puerto. Siguieron el espign hasta
llegar al final y una vez all se sentaron sobre una roca mientras Marcos se dedicaba a
asustar a los cangrejos con un palo

E: Marcos... ten cuidado no te vayas a caer


Marcos: No te preocupes que tengo cuidado
E: Est disfrutando como nunca
M: Da gusto verle as... Anda ven... sintate aqu conmigo

Separ un poco las piernas para que Esther se sentara entre ellas, peg la espalda a su
pecho y con la cabeza recostada en su hombro observaba al nio jugar

M: Me encanta este sitio... recuerdas que te lo coment ayer?


E: Es aqu?
M: S... La zona donde tienen mis padres el chalet es ms turstica... con el mar ms
tranquilo... Costa ballena se llama... pero a m siempre me ha gustado venir aqu... ver
Caprichos del destino 183

los barcos... Ves aquellos de all tan grandes?... es la base naval... Has odo hablar de
la base naval de Rota?
E: S... me suena
M: Pues es eso de ah... (Con la mano le iba indicando hacia donde tena que mirar) y
aquello de all es Cdiz
E: Est muy cerca
M: Visto as s... no deben de haber ms de ocho o diez kilmetros... pero por carretera
hay unos cuarenta o cuarenta y cinco
E: Menudo rodeo
M: S... casi cuesta menos ir nadando que con el coche
Marcos: Mam... mam... mira lo que tengo. (Se acercaba a ellas con un pequeo
cangrejo en sus manos)
E: Que asco, por favor... deja ese bicho... te va a morder
Marcos: Que va... si no hace nada... no ves que es muy pequeito
M: Es verdad Esther... es muy pequeo... lo mximo que puede hacerte eso son
cosquillas... trae y vers (Lo cogi con mucho cuidado y lo acerc a la mano de Esther)
E: Como me muerda... (Apartaba la mano con miedo pero poco a poco la fue dejando
quieta) Es verdad... hace cosquillas
M: Ves tonta... pero t mira de que tamao es... si el que debe de estar terriblemente
asustado es l
Marcos: Pobrecito... lo voy a dejar donde estaba
M: Eso... antes de que le eche de menos su madre

De nuevo Marcos regresaba a las rocas ms cercanas al agua y Maca rodeo a Esther con
ambos brazos y la meca ligeramente

M: No sabes la de horas que me pas aqu pensando en ti


E: En mi?
M: S... me vine a Rota y me pasaba el da aqu sentada... imaginaba este momento... t
y yo aqu sentadas... y crea que nunca llegara... que era un imposible
E: Mi amor... (Se dio ligeramente la vuelta para quedar de cara a ella) siento haberte
hecho sufrir tanto

Le cogi la cara con ambas manos e incorporndose un poco se acerc a ella para darle
un beso dulce, suave, tierno, sincero, y lleno de amor, de todo ese amor que ni el tiempo
ni la distancia haban sido capaces de borrar

Al acercarse la hora en la que haba quedado en ver a sus padres se dirigieron al hotel.
Esther y Marcos fueron a la piscina. La cafetera estaba situada en la misma terraza, y
ella se sent en una mesa desde donde les vea perfectamente. Pasados unos quince
minutos llegaron, y nada ms verles se puso de pie y espero a que se acercaran a ella

Pedro: Hola Maca


M: Hola pap
Pedro: No me vas a dar un beso?
M: Claro (Se acerc a darle un beso y entonces l, aprovechando la proximidad, le
abraz un instante)
Pedro: Pero que guapa ests
M: Hola mam
Caprichos del destino 184

Rosario: Hola hija (Se acerc y le dio un sentido beso en una mejilla mientras le
acariciaba la otra)
M: Queris tomar algo?
Pedro: S... claro

Maca levant el brazo para llamar la atencin del camarero y mientras, su padre, mir
hacia la piscina buscando a Esther. No es que hubiese mucha gente, pero la suficiente
como para que no acertara a adivinar cual de aquellas mujeres era la que haba
enamorado a su hija

Pidieron unos cafs y mientras esperaban al camarero permanecan en silencio. Maca


sigui la mirada de su padre y adivin lo que este estara pensando

M: Es la del bikini rojo pap


Pedro: Cmo dices?
M: Que Esther es la del bikini rojo... la que est al lado de la escalera jugando con el
nio
Pedro: (Sigui mirando hacia la piscina) Muy guapa... y tiene una sonrisa preciosa
M: Es un encanto... si le dierais una oportunidad para conocerla... estoy segura de que
os gustara
Rosario: Se la daremos... pero con calma
M: (Miraba a sus padres alternativamente y una pequea sonrisa fue apareciendo en su
cara) Bien
Rosario: Maca... cario... siento mucho lo de ayer... pero es que... no s... no me lo
esperaba... no tena ni idea (Maca mir a su padre un tanto sorprendida)
Pedro: No se lo dije... tu madre no saba nada
M: Pens que... lo siento mam... tena que haber avisado de con quien vena
Rosario: No pasa nada... pero entiende que me sorprendiera
M: Entonces?
Rosario: Queramos hablar contigo a solas un momento ms que nada por el nio
M: Marcos... se llama Marcos... y es tan encantador como su madre
Pedro: Tendremos oportunidad de comprobarlo
Rosario: Nos gustara que cenarais esta noche los tres en casa
M: Los tres?
Pedro: Claro... as los vamos conociendo
M: Vale
Pedro: Y bueno... si te soy sincero... esto no es algo que nos vuelva locos... pero
pondremos todo por nuestra parte
Rosario: T ests realmente segura de lo que haces?
M: Completamente mam
Rosario: Pues si t lo tienes claro...

Dej de hablar al ver que su hija diriga la mirada hacia la piscina y que su cara
cambiaba, una ligera sonrisa apareca ahora. Mir ella tambin hacia all y vio al nio
acercarse hasta donde ellos se encontraban envuelto en una toalla

Marcos: Hola
Rosario: Hola Marcos
Marcos: Maca... tengo sed
Caprichos del destino 185

M: Espera aqu que ahora te traigo agua (Se dirigi hacia la barra dejndole a solas con
ellos)
Pedro: As que t eres Marcos
Marcos: S... y t quien eres?
Pedro: Yo soy Pedro... el padre de Maca
Rosario: Te lo ests pasando bien?
Marcos: S... mucho... hemos ido a la playa (Su mirada se ilumin al decir esas
palabras)
Rosario: Y te ha gustado?
Marcos: Es una pasada... nos hemos baado... y hemos hecho un castillo de arena...
pero Maca es un desastre... se le caan las torres
Pedro: Nosotros tenemos una casa en la playa
Marcos: Lo s... Maca me lo ha dicho
Pedro: Podis venir siempre que queris
Marcos: En serio?!!!
Rosario: Claro
Marcos: Ya no estis enfadados con ella?
Rosario: No estbamos enfadados con ella
Marcos: Pero t ayer
Rosario: Olvdate de lo que dije ayer... vale?
Marcos: Vale

Maca, que desde la barra haba intentado seguir la conversacin, se acerc a ellos
sonriente con un botelln de agua en su mano

M: Toma Marcos
Marcos: Gracias (Cogi el botelln y se fue hacia la piscina)
Pedro: Parece un nio muy listo
M: Y lo es... es genial

Despus de hablar con sus padres durante unos minutos ms, se acerc hasta la tumbona
donde Esther estaba ahora tomando el sol y le pidi que se sentara con ellos. Ella se
puso la camiseta y cogidas de la mano se acercaron hasta ellos

Estuvieron hablando mientras tomaban algo y, aunque el ambiente estaba un poco tenso,
la charla result mejor de lo que Maca poda esperar. Finalmente se despidieron de ellos
y regresaron a la piscina donde disfrutaron lo que quedaba de tarde los tres juntos

Al acercarse la hora de la cena, la que estaba verdaderamente nerviosa era Esther. Maca
intentaba tranquilizarla, pero lo nico que consegua era ponerla ms nerviosa. Mientras
Marcos se entretena en la baera, ellas hablaban en la habitacin

M: Cario... solo es una cena... ya vers como todo ira bien


E: S... solo una cena... pero con tus padres
M: Espero que estn tan amables como esta tarde
E: Crees que al estar en su casa puede ser diferente?
M: No tendra porque... pero no me fo... se lo han tomado mucho mejor de lo que yo
poda imaginar... si solo estn fingiendo para tenerme contenta... me preocupa que en
cualquier momento salga lo que de verdad opinan de esto
E: No te convence su comportamiento
Caprichos del destino 186

M: Para nada... pero intento confiar en ellos... y entenderles al mismo tiempo... la


noticia debe de haber sido impactante... (Se dej caer tumbada sobre la cama) hace unos
meses me iba a casar con el que para ellos era el hombre perfecto... y ahora me presento
aqu sin avisar, con mi novia
E: (Se tumb a su lado con el codo apoyado en la cama y la cabeza en su mano) Era el
hombre perfecto?
M: Bueno... (Sonri por su pregunta)
E: Hblame un poco de l
M: Esther
E: Solo un poquito
M: Est bien... pues... a ver... Fernando es... un poco ms alto que yo... guapo, apuesto,
elegante... muy atento
E: Vamos... el hombre perfecto
M: Puede ser... pero es que yo tengo otra idea de la perfeccin
E: A s?
M: S... para m... la perfeccin eres t... y Fernando estaba muy lejos de eso

Poco a poco se fue acercando a ella y la bes de manera suave, pero la intensidad del
beso fue subiendo siendo acompaada pronto por el movimiento de sus manos, hasta
que una vocecita las hizo parar al instante

Marcos: Ejem, ejem... (Sonrea ante la escena) as vamos a llegar tarde


E: Es verdad... vamos a llegar tarde... venga

Y cogiendo a Maca por una mano, tir de ella para que se levantara de la cama y
rpidamente terminaron de arreglarse para ir a casa de sus padres

Una vez all y ya de nuevo delante de aquel video portero, se miraron recordando las
dos el recibimiento del da anterior. Maca aspir profundamente, como cogiendo fuerzas
para lo que iba a hacer, y tras pulsar el timbre esperaron nerviosas la respuesta

Despus de que se abriera la puerta del jardn, vieron aparecer a sus padres en la puerta
de la entrada, y de manera tranquila se fueron acercando a ellos, se saludaron y pasaron
directamente al saln. A la izquierda, una gran mesa estaba ya preparada para la cena,
con todo lujo de detalles, y frente a ellas, una pequea mesa delante del sof, con lo que
deba de ser el aperitivo

Se sentaron con el nio en medio de las dos, y los padres de Maca en unos sillones,
justo uno a cada lado de ellas. Marcos miraba las bandejas que haba delante de l y no
se decida a coger nada

Rosario: Come... no tengas miedo


Marcos: Es que no s si me gusta... no s lo que es
M: (Cogi un canap y se lo dio al nio) Prueba este que tiene buena pinta
Rosario: Pobre... no est acostumbrado a estas comidas
Marcos: S... si en casa tambin comemos canaps... pero siempre me pasa igual... cada
vez son diferentes... y no s si me gustan
M: (Sonriendo mir a Esther y luego a su madre) Apntate esa
Marcos: (Despus de comrselo) Sabe a queso... est muy rico
Caprichos del destino 187

Pedro: Prueba otro campen (Marcos sonri mirndole, pues le hizo gracia que le
llamara como sola hacerlo Maca)

Empezaron a comer todos, y mientras iban charlando, ms que nada de cosas banales,
del da en la playa, del calor que ya empezaba a hacer, temas en los que era fcil estar de
acuerdo. Despus de aproximadamente media hora, se sentaron a la mesa y una chica
empez a servir la cena. La conversacin pas a ser ms fluida, aunque Esther casi no
participaba, y pronto sali algn tema ms interesante

Pedro: Y os conocisteis en el hospital?


M: No exactamente... Esther y yo hace aos que nos conocemos
Rosario: A s?
M: S... os acordis de la primera vez que fui a Londres?
Rosario: Con tus amigas
M: Exacto... pues nos conocimos all
Pedro: En Londres?
M: S... aunque no nos habamos vuelto a ver hasta hace poco
E: Fue una casualidad que Maca viniese a trabajar al mismo hospital donde yo estoy
Marcos: Mam
E: Dime cario
Marcos: Tengo sueo
E: No quieres postre?
Marcos: No... da igual
M: Tmbate en el sof
Rosario: Porque no le subes arriba y que duerma en tu cuarto
M: (Le sonri a su madre y luego mir al nio) Quieres dormir en la que era mi cama?
Marcos: S!!
M: Pues vamos, que te acompao... (Cogi al nio de la mano y mir a Esther) Subes
con nosotros?
E: Claro
M: Nos disculpis un momento?... bajamos en seguida

Y los tres juntos salieron del saln para dirigirse hacia la buhardilla que hasta no haca
mucho haba sido la habitacin de Maca

Al entrar en la buhardilla, Maca se detuvo en la entrada contemplando cada detalle, todo


estaba igual, no haban tocado absolutamente nada, su habitacin estaba exactamente
igual que ella la dej, y sin poderlo evitar la emocin se apoder de su cuerpo

Esther se acerc a darle un beso de buenas noches a Marcos, y al tener que agachar la
cabeza para no golpearse con el techo, record las palabras que le dijo Maca en
Londres. El segundo piso de mi casa es una buhardilla... pequea... y en una buena
parte de ella tengo que agacharme para no darme con el techo... ya la vers... y esa
buhardilla es un poco mi casa...

Cuanto tiempo desde aquellas palabras, cuantos aos perdidos, no poda evitar sentirse
as cada vez que recordaba algo de aquellos das, pero ahora estaban all, en su
buhardilla, y el futuro era lo nico que importaba. Despus de ver como el nio cerraba
los ojos, ya que no poda mantenerlos ms tiempo abiertos, salieron de all, y en el
Caprichos del destino 188

primer descansillo de la escalera, Esther la cogi por la cintura e hizo as que se


detuviera

E: Cmo ests?
M: Un poco que no me lo creo
E: Confa un poco en ellos
M: De momento vamos a ver como termina la noche

Un pequeo beso y siguieron bajando. En unos segundos estaban de nuevo en el saln


donde ya estaba servido el postre. Se sentaron de nuevo a la mesa y esperaron a que
alguien decidiera hablar

Pedro: Se ha dormido en seguida?


E: Seguramente... estaba agotado el pobre
M: Es que no hemos parado en todo el da
Rosario: Normal... si ya os vais maana... pues querais aprovechar el da
E: Maca
M: Dime cario
E: El aseo?
M: Justo al lado de la escalera... quieres que te acompa?
E: No es necesario... (Levantndose de la silla) si me disculpan
Rosario: Claro
Pedro: (Mir hacia la puerta hasta ver desaparecer a Esther, y luego habl) Maca... tu
madre y yo... bueno... esto es muy difcil
M: No es tan difcil pap... solo lo es si vosotros os empeis en complicarlo
Rosario: Maca
M: No mam... es muy sencillo... estoy enamorada de Esther... y ella y Marcos se van a
venir a vivir conmigo
Pedro: Pero Maca... esto puede ser solo un capricho
M: Qu?!!... no puedo creer lo que estoy oyendo... te aseguro que no es ningn
capricho... Mira pap... para que lo entiendas...

Esther sala del bao y se qued cerca de la puerta escuchando. Le pareca de muy mal
gusto, pero al or el tono de la conversacin, peor an le pareca meterse en ella

M: Llevo enamorada de Esther desde que la conoc... fui una estpida si en algn
momento pens que alguien como Fernando podra conseguir que me olvidara de ella
Pedro: Quizs Fernando no... pero si te abrieras a ms posibilidades
M: (Empezaba a alterarse un poco) No quiero ms posibilidades... la quiero a ella... A
qu viene esto?
Rosario: Maca... hija... tienes toda una vida por delante
M: Lo s... una vida que quiero vivir con ella... es ms... ella es mi vida... no entendis
que intent ser feliz sin ella y no lo consegu?... ahora que la tengo conmigo no la voy a
dejar escapar
Pedro: Est bien... tranquilzate... no te pongas as... nosotros solo queremos lo mejor
para ti... y si lo tienes tan claro pues...
Rosario: Haremos un esfuerzo por entenderte
Pedro: Pero danos tiempo
M: (Les miraba no muy convencida) Est bien... pero no me volvis a sacar el temita
porque no me vais a hacer cambiar de idea... si de verdad queris lo mejor para m...
Caprichos del destino 189

estar con ella es lo mejor para m... (Su voz se volva un poco triste) es que sin ella no
soy nada... no tenis ni idea de cuanto la quiero

Esther segua escuchando desde la puerta, y en ese instante unas lgrimas salan de sus
ojos, por lo que deca su nia, por todo ese amor que senta por ella, por lo maravilloso
que le pareci escucharla defender lo suyo de esa manera, y un poco por pena de que
sus padres no llegaran a entenderlo

Maca se haba puesto muy triste y sus ojos temblaban anunciando la llegada de unas
lgrimas, entonces su madre se sent a su lado y abrazndola la apret contra su pecho

Rosario: Tranquila
M: No soportara volver a perderla
Rosario: Todo aquello fue por ella? (Maca levant un poco la cabeza para mirarla y
asinti) Pues solo espero que te quiera tanto como t a ella
M: Tanto, tanto... no lo s... pero me quiere... de eso estoy muy segura

Despus de unos segundos en silencio apareci de nuevo en el saln Esther. Sonrea


intentando disimular que un instante antes lloraba, y al ver a la madre de Maca en el
sof, ella se sent en el silln, pero Rosario se levant al instante

Rosario: No, no... t sintate aqu... con Maca


E: No importa
Pedro: Y por que no salimos mejor al jardn a tomar el caf?
M: Buena idea pap... all estaremos ms fresquitos

Una vez en el jardn pareca que la actitud de los padres de Maca por fin cambiaba, y
esta vez de forma ms sincera. Le estuvieron contando a Esther algunas travesuras que
sola hacer Maca de pequea y ella sonrea feliz al ver que las cosas por fin parecan
estar bien, pero se iba haciendo tarde y la madre de Maca empezaba a tener cara de
sueo

M: Bueno... creo que ya va siendo hora de irnos a dormir


Pedro: Por qu no os quedis aqu?
M: Mejor no... de todas formas tendramos que ir maana al hotel
Rosario: Pues dejad al nio y maana le recogis... os viene de paso
M: (Mir a Esther un momento) Qu te parece?
E: A mi bien... para que le vamos a molestar ahora al pobre
M: Vale... pues maana nos pasamos
Rosario: Os quedaris a comer?
M: S... mejor... as luego ya nos vamos tranquilitos para Madrid... te parece?
E: S... perfecto
M: Pues nos vemos maana

Se despidieron de ellos y al salir de all ya con el coche, pasaron por un local que hizo
detener el coche a Maca

E: Por qu paras?
M: Solamos venir aqu casi todos los fines de semana
E: Quieres que entremos a tomar algo?
Caprichos del destino 190

M: Bufffff... debe de haber mucha gente conocida


E: No te apetece verlos?
M: A algunos s
E: Pues vamos
M: Estar Fernando
E: No quieres que nos vea juntas?
M: Pero que ests diciendo?!!!... me da igual lo que l piense
E: Entonces?
M: Vamos

Salieron del coche y cogidas de la mano entraron en el local. Apenas anduvieron unos
metros se acerc a ellas una pareja dispuestos a saludar a Maca. Esther al verlos
acercarse se qued un poco atrs

Chica: Maca!!!... pero nia... Dnde te metes?


M: Hola Mar... Qu tal ests? (Le dio dos besos y luego salud al chico) Hola Juan
Juan: La hija prodiga ha vuelto?
M: Solo a pasar el fin de semana... con... (Se dio la vuelta buscndola, la cogi de la
mano y tir de ella suavemente para que se pusiera a su lado) con mi novia
Mar: Tu novia?!!! (Puso una cara entre sorpresa e incredulidad)
M: S... mi novia
Mar: Hola
E: Hola
Mar: Bueno, pues... encantada de veros
M: Lo mismo digo
Mar: (Cogi a su novio de la mano y empezaron a andar) Vamos?
M: (Les miraba alejarse y sonrea mientras negaba ligeramente con la cabeza)
Hipcritas
E: Cario... si quieres nos vamos
M: No... vamos a tomar algo

Despus de pedir unas bebidas salieron a la terraza y empezaron a bailar. Unos minutos
despus Esther vio a un chico alto que se acercaba con paso decidido a ellas

Chico: Hola Maca


M: (Al reconocer la voz dej de bailar al instante y se dio la vuelta) Hola Fernando...
qu tal ests?
Fernando: No tan bien como t... pero bien... Me ha dicho Juan que estabas por aqu
M: S... con...
Fernando: (Sin dejarla terminar de hablar) Con tu novia... ya
M: Bueno pues... me alegro de saber que ests bien
Fernando: As que me dejaste por esta
M: Se llama Esther
Fernando: Me da igual como se llame... solo quiero saber una cosa... en algn
momento sentiste algo por m?... o fue un engao desde el principio?
M: Fernando... yo...
Fernando: Djalo... solo hazme un favor... lrgate de aqu y deja de pavonearte con ella
delante de mis amigos
Caprichos del destino 191

Maca se qued en silencio mirando hacia donde se encontraban los que un da tambin
fueron sus amigos y que ahora la miraban con cara de odio. Permaneca inmvil, en
silencio, sin saber que hacer ni que decir, hasta que sinti la mano de Esther en su
mejilla que cogindola con delicadeza la haca girar para mirarla

E: Maca... cario

La mir fijamente a los ojos y entendi al instante lo que su nia intentaba decirle.
Saba perfectamente que Maca no haba entrado all con intencin de pavonearse, pero
aunque as hubiera sido, a ella no le importaba, y eso era lo que le deca con su mirada.
Esther se fue acercando lentamente a ella y colando los dedos bajo su pelo los llev
hasta su nuca para as poder atraerla hacia si y en apenas un instante tener sus labios tan
cerca que besarlos ya era inevitable

Entre besos sinti que ella sonrea levemente y al comprobar que la escena le resultaba
divertida quiso que lo fuera todava ms, as que despus de mirar rpidamente de reojo
a Fernando y poder ver la rabia en sus ojos llev la mano que hasta ese momento haba
estado en la cintura de Maca hasta donde la espalda pierde su casto nombre y la apret
con fuerza consiguiendo as que el espacio entre sus cuerpos fuera prcticamente
inexistente

La sonrisa de Maca se borr repentinamente para convertirse en orgullo, en ese orgullo


que le produca ver a su chica as, sin miedos, dispuesta a enfrentarse a todo y a todos
por ella, y siguindole el juego profundiz ms en ese beso mientras llevaba ambas
manos a su trasero y comenzaba a masajearlo descaradamente

No supieron en que momento haba ocurrido, pero cuando se separaron, Fernando haba
desaparecido de su lado. Despus de mirarse sonrieron de manera triunfal y pegando sus
frentes siguieron bailando esta vez ms pegadas, ahora si se pavoneaban, de manera
exagerada, pero la verdad es que no les importaba lo que pudieran pensar los dems,
ellas eran felices, y eso era lo nico importante

Unos minutos despus alguien llamaba la atencin de Maca dndole unos golpecitos en
el hombro, y separndose un poco de Esther se dio la vuelta para comprobar de quien se
trataba. Dud unos segundos si aquel sera un saludo amable, o si ira a recibir ms
reproches, pero una sonrisa en aquel rostro familiar la llev a pensar lo primero

M: Salva!!!
Salva: Macarena Wilson... cuanto tiempo sin verte (La abraz un instante y luego dej
varios besos en su mejilla)
M: Por fin una cara amable
Salva: Ese Fernando es un capullo... no le hagas caso... se siente herido en su amor
propio... pero sabes lo que te digo?... que le den al pijo ese
M: T siempre tan claro
Salva: No me presentas a esta delicia de mujer?
M: Claro... ella es Esther... mi novia... l es Salva... un amigo
E: Un placer (Se acerc a darle dos besos, pero l se apresur a coger su mano y dejarle
un beso en el dorso de esta al mismo tiempo que haca una pequea reverencia)
Salva: De eso nada... te aseguro que el placer es mo... (La mir descaradamente de
arriba a bajo) Maca, cario... tienes una novia preciosa
Caprichos del destino 192

Esther le miraba ruborizada y Maca sonrea divertida, conoca perfectamente a su amigo


y saba cuanto le gustaba adular a las mujeres. En ese momento una chica se acerc a
ellos con unas copas en la mano

Chica: Salva cario, Dnde te metes?... es que no paras quieto... (Al ver con quien
hablaba se qued sin palabras) Maca!!!... Maca!!!... que alegra (Y dndole las
copas a Salva se abalanz sobre ella)
M: Jos!!!... (Despus de unos segundos abrazadas se separ para mirarla bien) ests
guapsima
Jos: T s que ests guapsima... (Mirando a Esther) parece que te cuidan bien
M: Esther cario... ella es Maria Jos... Jos para los amigos... trabajbamos juntas en la
clnica de Cdiz... ella es Esther... mi novia
Jos: Encantada Esther (Le dio un par de besos)
E: Lo mismo digo
Jos: Menuda joyita te llevas... aunque supongo que lo sabes
E: Lo s... te aseguro que lo s
Jos: (Cogi a Salva por la cintura y le dio un beso) Aunque mi joyita tampoco est mal
M: (Abri los ojos como platos) Y esto?!!!... me parece que tenis algo que
contarme

Y finalmente consiguieron pasar una velada bastante agradable con aquellos amigos de
Maca a los que se unieron otros ms tarde

Cerca de las cuatro de la madrugada llegaron al hotel, y aprovechando que estaban


solas, decidieron continuar all con su fiesta particular, una fiesta en la que se
emborracharon de besos y bailaron al ritmo de sus deseos con la pasin como teln de
fondo

Al despertar Maca a la maana siguiente, tuvo que librar una pequea batalla con una
sabana que, enroscada entre sus piernas, le impeda moverse libremente. Despus de
conseguir zafarse de esta, entrelaz las piernas con las de su nia y se acomod en su
pecho para intentar seguir durmiendo, pero aquella pequea lucha con la sabana haba
conseguido despejarla del todo

An as se abraz a ella y decidi quedarse all disfrutando de su calidez, de la suavidad


de esa piel que tanto le gustaba, de ese aroma que cada vez que la envolva la haca
sentirse en casa, y con el ritmo de su pausada respiracin fue encontrando de nuevo esa
calma que la llev a caer otra vez en el mundo de los sueos

Cuando despert de nuevo se encontr con una dulce mirada que le sonri al verla abrir
los ojos

E: Buenos das mi amor


M: Mmmmmm... (Escondi la cara en su cuello donde dej un beso) Buenos das...
Qu hora es?
E: Hora de darte un beso

Levant la cabeza para mirarla de nuevo con una sonrisa que no borr ni siquiera
cuando sus labios se encontraron con los de ella. Despus de brindarse unos suaves y
Caprichos del destino 193

dulces besos se separ un poco de ella y apoyando la cabeza esta vez en la almohada la
mir sin borrar todava esa sonrisa

E: De que te res?
M: Soy feliz Esther... soy muy feliz... y t eres la razn de que me sienta as
E: Mi amor... (Acaricindola le apartaba los mechones de pelo que caan sobre su
frente) ni la mitad de lo que t me haces sentir a m

Permanecieron unos instantes mirndose, perdindose en los ojos de la otra, hasta que
Maca volvi a preguntar

M: En serio... Qu hora es?


E: Ni idea... pero debe de ser tarde. (Cogi su telfono mvil y mir la hora)
joder!!!... la una y media
M: Es una broma
E: Mralo tu misma

Esther se levant rpidamente de la cama y se dirigi al cuarto de bao mientras Maca


coga el mvil y pona cara de asombro al ver que era la hora que le haba dicho ella. Se
levant tan rpido como ella y empez a poner cosas en la maleta hablndole en un tono
elevado para que la escuchara desde la ducha

M: Te vas a poner el pirata vaquero?


E: S... no lo guardes
M: Mierda!!!... mierda, mierda, mierda!!
E: Qu pasa?
M: Nos van a cobrar ms por dejar la habitacin tan tarde
E: Deja a mano ropa para Marcos
M: Vale... ya lo haba pensado

En apenas un par de minutos Esther sala de la ducha y despus de vestirse sigui con la
maleta mientras esta vez era Maca la que se duchaba. Llam a sus padres para
informarles de su retraso y que no se preocuparan y, aunque se dieron toda la prisa que
pudieron, cuando llegaron a su casa ya eran cerca de las tres

Esther llegaba pensando que el pobre Marcos se estara aburriendo como una ostra
preocupado por su tardanza, pero cual fue su sorpresa al entrar en el jardn y escucharle
rer. Se acercaron hasta la piscina y all estaban l y Pedro jugando en el agua con un
baln

Marcos: Hola mam... hola Maca


E: Hola cario
M: Te lo ests pasando bien?
Pedro: No hemos parado en toda la maana
Marcos: (Sali del agua y envuelto en una toalla se acerc a darles un beso) He ido con
Pedro a ver sus caballos
M: Le has llevado a la finca?
Pedro: Se ha levantado a las ocho... supona que vosotras an ibais a tardar y nos
hemos ido los dos
Marcos: Ha estado genial... y me he montado en un poni
Caprichos del destino 194

E: Que bien!
Marcos: Luego han enganchado un caballo a un pequeo carro y hemos dado una
vuelta... y Pedro me ha dejado llevar las riendas un rato!! (Maca escuchaba al nio
contarles todo lo que haban hecho y mirando a su padre le sonrea) y tambin hemos
visto un potrillo que solo tiene unos das
Pedro: Y la prxima vez que vengis... (Call para dejar terminar la frase al nio)
Marcos: La prxima vez que vengamos el potro ya estar ms fuerte y lo podr montar
E: Pero eso es estupendo!!
Rosario: (Acercndose a ellos) Ya estis aqu?... pues cuando queris comemos
Marcos: Yo tengo un hambre (Dej la toalla, se puso una camiseta y entr en la casa)
Rosario: Vamos Esther
E: S... claro (Entraron detrs del nio)
M: (Se acerc a su padre que todava se estaba secando) Gracias pap
Pedro: No tienes porque darlas... lo he hecho porque me apeteca... y lo hemos pasado
estupendamente los dos

Le dio un beso y rodendola por los hombros entraron juntos en la casa

Despus de comer cogieron el coche y emprendieron el camino de vuelta a su casa.


Pararon a cenar por el camino ya que era demasiado tarde como para ponerse a cocinar,
y al subir de nuevo al coche Marcos no tard en quedarse dormido en el asiento de atrs

M: Bueno... A dnde vamos?


E: Cmo que a donde vamos?... a casa
M: A cual?
E: Quieres que nos vayamos ya a tu casa?
M: Es una tontera subir las cosas a la tuya y volverlas a bajar dentro de unos das
E: Tienes razn... vamos a t casa
M: (Sonriendo y remarcando cada palabra) Vamos a casa

Fueron a la casa de Maca y durante esa semana se dedicaron a ir llevando el resto de las
cosas en sus ratos libres. Una de esas tardes Esther estaba enfrascada metiendo algunos
libros en una caja cuando lleg su madre. Tena claro que iba a decrselo, pero no haba
pensado el cmo, as que se qued un poco cortada cuando su madre entr y vio el piso
medio vaco

En: Os mudis?... no me habas dicho nada


E: S... bueno... iba a contrtelo el domingo comiendo en tu casa... pero te me has
adelantado
En: Y como es eso?
E: Pues... nos vamos a vivir con Maca
En: Ya... con Maca
E: Mam... tengo que decirte algo (La cogi de la mano y llevndola hasta el sof se
sentaron) Vers
En: No hace falta que me digas nada (Esther la mir un instante y le sonri) Crees que
me parece muy normal que ella est aqu casi siempre que vengo?... y que te pases el
da hablando de ella sin darte cuenta?... y ese cario con el que os trata a los dos... hay
que ser muy tonta para no ver lo que pasa
E: Y que te parece?
Caprichos del destino 195

En: Me parece que nunca te haba visto tan feliz... y si es ella la que logra que ests
as... pues que sea bienvenida a esta familia
E: Gracias mam (La abraz en el mismo momento en el que escucharon abrir la
puerta)
M: Hola mi amor... ya estoy aqu (Unos segundos despus entr en el saln y palideci
al ver all a Encarna) Upss (Permaneci en silencio unos instantes hasta que
tartamudeando acert a decir algo) Ho... hola... Encarna
En: Hola hija... Qu tal ests?
M: (Jugueteaba nerviosa con las llaves que an sostena en sus manos) Bien... aqu a... a
ayudar a Esther... que... que se muda
En: En realidad os mudis los tres, no?... porque t casi vivas aqu
M: (Mir a Esther un instante buscando una seal que le lleg en forma de gui y
luego volvi a mirar a su suegra) S... prcticamente
En: Anda ven... sintate aqu con nosotras
E: Quieres un caf, mam?
En: Claro
E: Me ayudas Maca?
M: Voy

Fueron las dos hacia la cocina y al llegar all Esther empez a rer intentando contenerse
para que no la escuchara su madre desde el saln

M: Qu ha pasado?
E: Vaya cara has puesto al ver a mi madre... lstima no tener una cmara de fotos a
mano... porque ha sido impresionante
M: Se lo has contado?
E: Pues s... ha llegado sin avisar y yo estaba aqu recogiendo cosas y se lo he tenido
que contar... aunque ya se lo imaginaba
M: Y como se lo ha tomado?
E: Bien... ya te he dicho que ella ms o menos lo supona
M: Buffff... pens que haba metido la pata
E: Ya te he visto, ya... anda... coge unas galletas y ve con ella mientras yo preparo el
caf. (Sac una caja de galletas y se la pas a Maca)
M: Esther
E: S?
M: Te he dicho lo mucho que te quiero?
E: Mmmmmm... (Haca como que pensaba) creo que hoy todava no
M: (La rode por la cintura y la atrajo hacia si) Te quiero mi amor... te quiero
muchsimo (La bes y al separarse de Esther esta le dio un carioso cachete en el culo)
E: Anda ve... que tu suegra est sola

Sali de all dejando de mirarla solo cuando ya fue inevitable y se dirigi al saln. Una
vez all dej las galletas en la mesa auxiliar y se sent en el silln que estaba justo al
lado de su suegra

En: Bueno Maca... supongo que tendremos mucho tiempo para hablar de esto... pero
hay algo que quiero decirte ahora
M: Usted dir
En: De t hija... de t
M: Pues... t dirs
Caprichos del destino 196

En: Solo quiero que sepas... que si sigues haciendo a mi hija tan feliz como hasta
ahora... vas a tener mi apoyo incondicional
M: Gracias... eso intento
En: Y bueno... me vais a tener que dar la nueva direccin
M: Claro... ahora mismo te la pongo en un papel (Cogi una libreta y empez a anotar)
En: Por cierto... Y Marcos?
M: Pues no s
E: (Llegaba en ese momento con el caf y pudo or la pregunta de su madre) Est en
casa de un amigo... pero no creo que tarde
En: Eso espero... porque ya que vengo... tambin quiero ver a mi nieto

Pasaron la tarde hablando con Encarna y mientras siguieron recogiendo algunas cosas
ms

Das despus llegaba una invitacin para asistir a esa boda que tanta ilusin les haca

Junto a ella una pequea tarjeta donde se indicaba el lugar, la fecha y la hora de dicho
enlace, y entre la mudanza y que con el final de curso Marcos ya estaba todo el da en
casa, los das se pasaron como una exhalacin, y ese da llegaba con los nervios propios
de un acontecimiento as

M: Venga cario... date prisa que llegamos tarde (Frente al espejo se pona los
pendientes)
Marcos: Mam... (Gritaba desde el pasillo y un par de segundos despus se asomaba a
la habitacin) me tengo que poner corbata?
E: Pero que tonteras ests diciendo?... claro que no
Caprichos del destino 197

Marcos: Buffff... menos mal... cuando le he dicho a Javi que iba de boda se burlaba de
m, (Imitaba el tono de burla de su amigo) te van a poner corbata, te van a poner corbata
E: T no hagas caso de lo que te dice Javi... y venga... ponte ya los zapatos
M: Cario... Has cogido t mi barra de labios?
E: S... claro... me has pedido que la metiera en mi bolso
M: Ya... pero despus de terminar de maquillarme (Empez a buscar en el bolso de
Esther)
E: Cre que ya habas terminado
M: Pues creste mal
E: Usted perdone
M: (Dej lo que estaba haciendo y la mir un momento) Perdona cario... es que estoy
nerviosa
E: Ya te veo
M: Bufff... es que... no s... son nuestras amigas... las vi enamorarse... recuerdo cuando
me llam Mnica para decirme que Silvia estaba con ella... que se haban ido juntas...
me pareci una locura... parece que fue ayer... y ha pasado ya tanto tiempo
E: S... (Se puso un poco triste) ellas acertaron de lleno
M: No sigas atormentndote con eso mi vida... quien sabe... igual entonces no nos
habra ido bien
E: O s
M: Eso nunca lo sabremos... pero lo que s sabemos es que ahora nos va muy bien...
(Mir el reloj) y que vamos a llegar tarde a esa boda
E: Es verdad

Pero no fue as. Llegaron justo a tiempo, y nada ms entrar en el juzgado se encontraron
con unas manos en alto que las saludaban desde lejos

E: Son Ana y Gloria?


M: S... eso parece... Ana me dijo que vena, pero Gloria no lo saba seguro
E: Pues me alegro de que al final haya podido venir
M: Yo tambin

Se acercaron a ellas y despus de saludarse de manera bastante efusiva empezaron a


hablar hasta que alguien las interrumpi

Voz: No es posible lo que estoy viendo... mis tres Jerezanas favoritas juntas
Ana: Hola Nat
Natalia: Hola guapsima... (La abraz y luego hizo lo mismo con Gloria) me parece que
esta boda va a ser inolvidable... hola Marcos
Marcos: Hola ta Nat
Gloria: Van a venir todas?
E: Estn todas invitadas... pero no s si vendrn. (De nuevo alguien interrumpa en
aquel corrillo que se estaba formando)
Voz: Quin exactamente no sabis si vendr?
E: Andrea!!!... (La abraz balancendose la dos levemente) te haca en Colombia
Andrea: Llegu hace unos das
E: Pues ahora s que creo que van a venir todas
Andrea: Hola Marcos
Marcos: Hola
Caprichos del destino 198

Una por una fueron saludando a Andrea y poco despus a Susana que lleg con su
marido. De repente alguien peda silencio y una suave msica empez a sonar en la sala.
Por el pasillo central aparecan cogidas de la mano las novias. Sonrean al reconocer las
caras de sus familiares, de sus amigos, pero la sonrisa fue mejor al ver aquel grupo de
chicas que las observaban desde las primeras filas

Cuando estaban a punto de terminar su recorrido, dos chicas ms se unieron a ellas


saludndose con seas en silencio y entre sonrisas, eran Mara y Charo, y al darse
cuenta Silvia y Mnica de que estaban todas, se miraron y sonrieron ms felices que
nunca, lo haban conseguido, despus de tantos aos haban logrado volver a reunirlas a
todas, con la de veces que lo haban hablado y quien les iba a decir que aquello iba a
ocurrir en su boda

Al finalizar la ceremonia, arroz, ptalos de rosas, abrazos, fotos, risas, besos, de todo,
hubo de todo, y despus de ser felicitadas por la mayora de los asistentes, se dirigieron
al saln donde iban a celebrar el evento

Justo en el centro una gran mesa donde se sentaron todas ms, los maridos de Ana, Nat,
Mara, Susana y Charo. Tambin se sentaron con ellas Sara y su novio, que aunque no
haba estado aquellos das con ellas, Silvia se empe en que ella tambin era
considerada una ms en aquel grupo

Cuando estuvieron todos acomodados, vieron que en la mesa sobraban dos sillas, y
sonrieron al pensar que sus amigas haban decidido sentarse all para poder celebrar
algo tan especial con ellas

Finalmente llegaron y todo el mundo se puso en pie para recibirlas. Caminaron por el
pasillo central hasta llegar a sus asientos y visiblemente emocionadas y sin soltarse de la
mano, se sentaron con ellas

Silvia: Bufffff... (Se limpiaba una lgrima con cuidado de no estropear su maquillaje)
todava no me lo creo... (Mir un momento a Mnica acaricindola con la mirada) me
he casado con mi nia (De nuevo esas lgrimas pugnaban por salir)
Mnica: Eeeiiii!!... mi amor... (Con suma delicadeza, esta vez fue ella quien le limpi
las lgrimas) cretelo... (Acercndose a ella le susurr con los labios prcticamente
pegados a los suyos) soy tuya de todas las maneras posibles
Ana: Ooohhhh!!... que bonito... venga que toca besarse

Entre risas empezaron a pedir todas que se besaran y ellas, sin esfuerzo alguno por su
parte, accedieron a su peticin, cosa que se repetira muchas veces bajo la insistencia de
sus amigas. Mientras iban cenando charlaban sobre todo del Viaje a Londres que en
realidad era lo que haba unido a aquel grupo de chicas

Andrea: Y os acordis del camarero aquel... con la pinta de escocs que tena... y el to
era de por aqu
Gloria: De donde dijo que era?
Mara: De Medina del Campo
Gloria: S... creo que dijo eso
Ana: Que bien comimos ese da
Caprichos del destino 199

Silvia: Ahora no pasarais hambre en Londres... ya se encargara mi nia de daros bien


de comer
E: Eso lo comprobar yo pronto
Mnica: Vais a venir?
E: S... en cuanto tengamos unos das libres
M: Pero nos vamos a un hotel... no lo tomis a mal
Silvia: De eso nada... os vens a casa
M: No... no os enfadis con nosotras... (Mir a Esther y le sonri) pero nos vamos a un
hotel... est decidido
Silvia: Pero...
Mnica: Cario, no insistas... no ves que necesitan zanjar un asunto que dejaron
pendiente en Londres?

Maca le gui un ojo a su amiga en seal de agradecimiento y luego permanecieron


todas ms o menos en silencio un par de minutos, pero ya que haba salido el tema, pues
mejor aprovechar

Ana: Y vosotras?... para cuando?


Natalia: Eso... a ver si nos volvemos a reunir todas otra vez
M: Quien sabe... puede que un da de estos (Esther le cogi la mano y sonriendo dej
un beso en esta)

La noche segua avanzando entre ancdotas y risas y la msica comenz a sonar.


Despus de que las novias abrieran el baile, la gente poco a poco se iba animando, se
levantaban y se acercaban a la barra a tomar unas copas, algunos bailaban, otros
simplemente charlaban

[Magia (Rosana).mp3] (PLAY)

Al empezar una cancin un poco ms lenta que las dems, Maca cogi a Esther y sin
pedirle permiso la llev a la pista y rodendola por la cintura comenz a bailar con ella.
Se miraban a los ojos y sentan que los sentimientos se les escapaban con la mirada

Es el agua, es el viento
Es resumen de todo lo que siento

Esther recost la cabeza en el hombro de Maca y se limit a disfrutar de aquel baile

Es la arena, es el sentimiento
Es la tinta que no borra ni el silencio

Por un momento sintieron que el resto de la gente desapareca, y que solo ellas bailaban
en mitad de aquella pista

Es el aire de puntillas
Es la calma cogiendo carrerilla

Esther se senta flotando en una nube entre sus brazos, ni siquiera recordaba que haca
un momento se quejaba del dolor que le producan esos zapatos nuevos
Caprichos del destino 200

Es el sabor de lo pequeo
Es tocar un sueo

Maca acerc la boca a su odo y le susurr un "Te quiero"

Es el mapa de un suspiro
Es lo que hay cuando te miro
Es el duende del latido de tu corazn

Dej un suave beso en su cuello y se separ apenas unos centmetros para mirarla

Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti


Magia es verte sonrer

Esther sonrea y Maca se acerc de nuevo a su odo

Magia es probar a saltar sin mirar


Es caer y volver a empezar

M: (Susurrando) Sabes que me dijo Mnica que la primera vez que se liaron fue un
poco por envidia de vernos a nosotras? (Esther la mir un poco sorprendida) Ahora son
ellas las que me dan envidia a m
E: Qu intentas decirme?
M: Csate conmigo Esther (Ella se detuvo un instante mirndola, pero Maca regres
junto a su odo para repetirle las mismas palabras) Csate conmigo mi amor (Y con su
movimiento hizo que siguiera bailando)

Es el tiempo, es la hoguera
Es la mano que mece la marea

Esther pensaba en sus palabras mientras seguan bailando

Es la tierra, es la bandera blanca


Es la gota de una lluvia de esperanza

Poco a poco se fue dibujando una sonrisa en su cara

Es el mundo de puntillas
Es la vida cogiendo carrerilla

E: Hablas en serio?
M: Completamente mi nia

Es el sabor de lo pequeo
Es tocar un sueo

E: Pero... solo llevamos unos meses juntas

Es el mapa de un suspiro
Caprichos del destino 201

M: Fsicamente... pero nuestros corazones llevan juntos muchos aos

Es lo que hay cuando te miro


Es el duende del latido de tu corazn

E: No s (Dejaron de bailar las dos y se miraron muy seriamente)

Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti


Magia es verte sonrer

Maca esperaba que ella dijera algo, pero sus palabras no llegaban

Magia es probar a saltar sin mirar


Es caer y volver a empezar

M: Me vas a querer ms dentro de unos meses?


E: Ms es imposible
M: Entonces?... Por qu dudas?
E: Porque lo deseaba tanto que no me lo creo
M: S?
E: S... no hay nada que desee ms que casarme contigo

Y abrazadas de nuevo, esta vez ms fuertemente, seguan bailando

Es el mapa de un suspiro
Es lo que hay cuando te miro

Entrelazaron sus cuellos como intentando fundirse en un solo cuerpo

Es el duende del latido de tu corazn y el mo


Es la meta y el camino

Y sus latidos se aceleraban con esa emocin que las embargaba

Es la suerte y el destino
Es la fuerza del latido de tu corazn

Su deseo no pudo ms y sus bocas se buscaron intentando saciar sus ganas

Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti

Se besaban desesperadamente, no les importaba nada

Magia es verte sonrer

Y de nuevo entrelazaban sus cuellos abrazndose con fuerza

Magia es probar a saltar sin mirar


Es caer y volver a empezar
Caprichos del destino 202

La felicidad era tal que las desbordaba, no saban que hacer para expresar lo que sentan
en ese momento

Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti


Magia es verte sonrer

De repente y como si se hubieran puesto de acuerdo las dos se miraron juntando sus
frentes

Magia es probar a saltar sin mirar


Es caer y volver a empezar

Y al unsono, como si lo hubieran estado preparando, las dos se dedicaron un "Te


quiero"

Es el agua, es el viento
Es resumen de todo lo que siento
Es la arena, es el sentimiento
Es la tinta que no borra ni el silencio
Es el aire de puntillas
Es la vida cogiendo carrerilla...

FIN

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