Caprichos Del Destino PDF
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4 de Junio de 1995
En: Tres das llevas ya dicindome que ibas a hacer la maleta, pero no... la seorita
siempre tiene cosas que hacer, la maleta en el ltimo momento, con prisas, siempre con
prisas... Despus me vendrs con que seguro que te has dejado algo, que tenas que
haber hecho una lista de cosas o hacerla con ms calma... no vas a cambiar nunca Esther
Con cara de resignacin, pues saba perfectamente que su madre tena toda la razn,
segua metiendo cosas a toda prisa mientras intentaba pensar que ms poda necesitar
Despus de toda una vida estudiando, de eternos fines de semana pasados delante de los
libros, de algn que otro verano intentando recuperar alguna asignatura, sobre todo en la
poca de la adolescencia, cuando tena cosas mejores en las que pensar, de otros
trabajando para ayudar un poco en casa, por fin un viajecito como dios mandaba
Su sueo por fin se haba convertido en realidad, era enfermera, y despus de meses de
prcticas en el central le haban ofrecido un contrato de un ao... El problema era que
ese contrato empezaba el 1 de Julio, se iba a pasar el verano trabajando, pero ese viaje
de fin de carrera que haban planeado con varias compaeras mitigara un poco el
quedarse sin vacaciones ese ao
De pie frente a su cama, mirando la maleta que haba sobre ella, repasaba mentalmente
lo que haba metido en esta. Una y otra vez daba vueltas en su cabeza para ver que se le
poda olvidar, y cuando estuvo convencida de haberlo metido todo, la cerr y la llev al
saln
Se sent en el sof sin poder evitar que su cabeza siguiera pensando si faltaba algo,
hasta que su madre lleg con la comida y la sac de sus pensamientos
En: Ya has terminado? (Esther la mir y asinti) Pues vamos a comer que vas a llegar
tarde. A que hora tenis que estar en el aeropuerto?
E: A las cuatro mam
Caprichos del destino 2
En: Venga, sintate, que conociendo a Silvia seguro que a las tres ya est aqu para
recogerte
E: Seguro que no quieres venir a despedirnos?
En: Hay hija, ya sabes que no me gustan las despedidas... y que te vayas tan lejos...
E: No est tan lejos mam, son dos horas de avin... y solo va a ser una semana
En: Ya... pero no es solo eso
E: Lo s (Cogi la mano de su madre sobre la mesa y la apret) Pero esto ya lo hemos
hablado
En: Si lo entiendo... ya eres mayor, vas a tener tu trabajo... es normal que te quieras ir a
vivir sola
E: No estar sola mam... lo sabes... voy a compartir el piso con Silvia y Natalia
En: Ya lo s... la que se queda sola soy yo... pero no me hagas caso... yo s que esto es
as... solo que me cuesta un poco aceptarlo. Te voy a echar mucho de menos
E: No te voy a dar tiempo para que me eches de menos. Vendr a verte siempre que
pueda, o te crees que puedo sobrevivir mucho tiempo sin tu comida?
Esther fue a abrir la puerta seguida de su madre que iba secndose las manos con un
pao de cocina. Un instante despus Silvia sala del ascensor
La puerta del ascensor se cerraba y entonces Encarna ya no pudo contener sus lgrimas.
Pensaba que es ley de vida, los hijos se hacen mayores y vuelan del nido, pero haca
mucho que no se separaban por tanto tiempo, sin contar que Esther nunca se haba ido
tan lejos, y al volver solo estara en casa por unos das, ya que quera hacer la mudanza
antes de empezar a trabajar
Caprichos del destino 3
El padre de Silvia las dej en el aeropuerto y tras una despedida que su hija no quiso
alargar mucho, se fue. Junto a la puerta ya esperaban dos ms de las compaeras de la
escuela universitaria de enfermera de la comunidad de Madrid que haba terminado los
estudios ese ao, Susana y Andrea y todava faltaban por llegar dos ms, Mara y Charo
Silvia andaba decidida delante guiando a las dems, Mara miraba a su alrededor
alucinada, como si no hubiera salido de su casa en la vida, Charo y Susana andaban
juntas mirando un gua de Londres que la primera de ellas llevaba en las manos y Esther
y Natalia se peleaban con Andrea que estaba empeada en hacerles una foto
E: No empieces Andrea, que todava recuerdo la cantidad de fotos que hiciste cuando
fuimos a Aranjuez. Que lo mejor es recordar las cosas aqu, (Con un dedo sealaba si
cabeza) y aqu, (Con la palma de la mano daba leves golpecitos en su pecho) las fotos,
con tener cuatro o cinco ya basta, que luego se te mezclan las imgenes y ya no
recuerdas cada una de donde era
Andrea: Que sosa eres hija, tu siempre alegrando el ambiente
Natalia: Djala, que est triste porque va a estar toda la semana sin ver a su Rafa
Las dos a coro: Ay su Raaafaaaa
E: (Se puso seria) Pues empezamos bien. Si encima me lo vais a estar recordando
Natalia: Venga, no te enfades, que solo era una broma
Andrea: Adems, seguro que encontramos algn gentle man que te haga olvidarte estos
das de tu chico
E: Oye, que ni voy a Londres a ligar, ni soy la nica aqu que tiene novio
Natalia: Pero es que a ti te ha dado muy fuerte Esther, y nos das pie a que nos metamos
contigo
E: No, no eso. Lo que pasa es que os gusta meteros conmigo por lo que sea
Natalia: Oye (La cogi de la barbilla e hizo que la mirara) No te habrs enfadado?
E: Nat, es que siempre estis igual
Natalia: Es que eres muy inocente Esther... nos tienes acostumbradas a aguantarlo
todo... y sin querer pues nos metemos contigo
E: Ya lo s... y no me importa... pero es que estoy nerviosa
Natalia: Venga, (La rodeo por el hombro y le dio un beso en la sien) que nos lo vamos a
pasar genial
Recogieron sus tarjetas de embarque, facturaron sus maletas y se fueron a dar una vuelta
hasta que llegara la hora de subir al avin que las llevara rumbo a ese destino tan
ansiado, ese viaje que tan a pulso se haban ganado y que era la recompensa al esfuerzo
realizado en los ltimos aos
Caprichos del destino 4
Por fin llegaba esa hora tan ansiada y tras unos breves minutos esperando en la cola de
la puerta de embarque suban al avin. Cuchicheaban entre ellas y se rean mientras
buscaban intilmente sus asientos hasta que una azafata, muy amablemente, tras ver sus
billetes, les indic donde deban de sentarse
La temprana llegada al aeropuerto tena su recompensa, as que sus asientos eran de los
mejores, en la parte delantera, lejos del ruido del motor y sin el impedimento que
muchas veces suponan las alas para poder contemplar la vista
Esther estaba sentada junto a Natalia, y cuando el sonido del motor ponindose en
marcha lleg a sus odos empez a ponerse un tanto ms nerviosa, cogi la mano de su
amiga, la mir sonriendo por los mismos nervios y esta le devolvi una sonrisa similar
En el asiento de delante Silvia, la cual tena a su lado a Mara, al notar que aquel trasto
comenzaba a moverse, se gir levemente para mirar a sus amigas por el hueco que
quedaba entre los dos asientos
Silvia: Estad atentas, no os perdis ni un detalle, que si esto se cae en medio del
cantbrico el dnde estn situadas las puertas nos va a servir de mucho (Por un
momento todas rieron por el comentario de Silvia)
E: Vamos a sobrevolar el cantbrico?
Natalia: Por algn sitio tendremos que ir, no?
Mara: (Esta vez era ella la que se giraba para hablar con las dems) Creo que el nico
mar que vamos a ver es al pasar el canal de la mancha
Silvia: No digas tonteras. Claro que vamos a ver el cantbrico
E: A m me da igual con tal de que lleguemos sanas y salvas
Y tras un vuelo que resulto bastante tranquilo llegaban a Heathrow. Esta vez no era solo
Mara la que miraba alucinada a su alrededor, ahora miraban todas. Aquel aeropuerto
era enorme, nada que ver con el de Barajas, y bastante bien organizado. Se acercaron a
la cinta a recoger sus maletas y tras pasar el control pertinente llegaban al metro
Caprichos del destino 5
Compraron los billetes y juntas se dirigieron al andn a esperar el metro que no tard en
llegar ni dos minutos. Cinco de ellas consiguieron sentarse y Silvia y Charo, que fueron
las que se quedaron de pie, se sentaron sobre las maletas
Charo: Stanmore
Andrea: Y luego cuantas quedan hasta el hotel?
Charo: A ver, (De nuevo chuletita en mano) una, dos, tres, cuatro, cuatro estaciones
ms y ya estamos
Voz: Green Park
Charo: Venga, vamos
Bajaron del metro cada una con su maleta a rastras y empezaron a andar en busca de la
lnea gris. Suban unas escaleras, pasaban por un interminable pasillo, bajaban otras, y
al final encontraron el andn que buscaban. Ya en los ltimos escalones vieron el metro
que llegaba
Y entre risas y tonteras suban al tren. Esta vez se pudieron sentar todas, ya que el
vagn en donde haban subido estaba medio vaco. Todava con la sonrisa en la boca
respiraban un poco agitadamente hasta que unas palabras de Susana les cambio las caras
Se quedaron todas unos minutos en silencio pensando en Sara, para algunas compaera
de estudios y para otras incluso amiga, que no haba querido ir de viaje con ellas por la
reciente muerte de su padre, que despus de once meses luchando contra un cncer,
haba terminado por llevrselo diez das atrs
Salieron del metro y sin dejar de mirar el plano llegaron al hotel. Era un hotel de tres
estrellas, por la fachada pareca ser bastante antiguo, pero una vez en el interior
comprobaron que seguramente una reciente reforma haba conseguido cambiar ese
aspecto en el interior. No era muy lujoso, pero les haban dado muy buenas
recomendaciones de l
Tenan reservadas tres habitaciones, dos dobles y una triple, y unos das atrs haban
decidido por sorteo con quien dormira cada una, as que despus de recoger las llaves
en la recepcin subieron en el ascensor hasta la tercera planta como les haba indicado
el recepcionista
Entraron todas en sus respectivas habitaciones y lo primero que hizo la mayora de ellas
fue dejarse caer sobre la cama. Esther y Silvia estaban tumbadas en sus camas mirando
al techo hasta que Esther se dio media vuelta y abrazando la almohada mir a su amiga
E: No se pueden separar las camas? (Eran dos camas individuales, pero estaban la una
pegada a la otra)
Silvia: Pues no s, probemos a ver
Al abrirse las puertas del ascensor, cuatro chicas salieron de l atropelladamente riendo
a carcajadas. La primera de ellas sali andando de espaldas sin mirar si tena a alguien
detrs y tropez con Esther
Se qued mirando a Esther a los ojos un par de segundos mientras sus amigas rean an
ms por su torpeza
Chica2: Joder Maca, mira por donde andas, que te vas a cargar a la pobre chica
M: Te he hecho dao?
E: No tranquila, no pasa nada
Chica3: Venga vamos
Esther y sus amigas se metieron en el ascensor, mientras las dems chicas se alejaban ya
por el pasillo, pero mientras se cerraban las puertas de este, Maca se dio la vuelta
pudiendo ver todava la cara de Esther apenas una fraccin de segundo, y le dedic la
mejor de sus sonrisas
Se sentaron en los sofs que haba en la recepcin del hotel a esperar a la dems,
momento que aprovech Esther para llamar a su madre, y una vez estuvieron todas
salieron a buscar un sitio donde poder cenar. Lo nico que encontraron fue una pequea
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tiendecita donde vendan porciones de pizza y fish & chips, se resignaron a comer
eso, luego fueron a tomar unas copas a un pub y despus de pasar un par de horas
bastante agradables regresaron al hotel
En una mesa no muy lejana a la suya estaban las chicas que haban visto el da antes
salir del ascensor, y aunque nadie se haba percatado de ello, Maca no dejaba de mirar
con disimulo a Esther, le pareca que tena una sonrisa simplemente preciosa y que la
atraa tanto que le resultaba inevitable buscarla con la mirada continuamente
Charo sac los planos, los puso sobre la mesa y ella y Silvia, que estaba sentada a su
lado, se pusieron a estudiarlos detenidamente
Silvia: A ver... cogemos la lnea gris pero al contrario que ayer... direccin Charing
Cross
Charo: Y en Green Park cambiamos, como ayer, y cogemos el mismo que para venir
del aeropuerto, con direccin Cockfosters
Natalia: Pues venga, andando al British
Se levantaron todas de sus sillas y al pasar por la mesa donde se encontraban las otras
chicas fue cuando Esther se percat de la presencia de estas, se qued mirando a la
chica que haba tropezado con ella la noche anterior y despus de sonrerle se despidi
con un pequeo gesto de su mano que no vio nadie ms que ella
Salieron del hotel con sus mochilas colgadas a los hombros y se dirigieron a la parada
de metro. Una vez all y ya con ms facilidad que el da antes, compraron los billetes y
se pusieron todas delante de un gran plano que haba en la pared donde les explic
Charo el recorrido que iban a seguir
Luego se entretuvieron comprando un par de botellas de agua y por fin fueron en busca
de su andn. Al llegar a las escaleras Esther se dio cuenta de que llevaba un cordn de
las zapatillas desatado y se par a anudrselo. Al comenzar a bajar las escaleras vio
como las chicas se daban prisa en bajar mientras Natalia le gritaba a ella
Caprichos del destino 10
Baj tan rpido como pudo pero cuando le faltaban apenas unos metros para llegar vio
como las puertas se cerraban delante de sus narices con todas sus amigas dentro. Mir la
ventanilla y vio a Natalia que le hablaba, pero no poda orla, esta se dio cuenta de ello y
vocaliz mejor para que Esther leyera en sus labios Te esperamos en Green Park,
Green Park, Green Park Le repeta esas dos ltimas palabras mientras se alejaba ya de
ella
En ese momento llegaba el metro, subieron a l y se sentaron las dos juntas para seguir
con su charla
E: Seguro
En cuanto llegaron a la estacin Esther pudo ver a sus amigas esperndola en el andn y
nada ms abrirse las puertas sali, no sin antes girar su cabeza levemente para sonrerle
a esa chica que haba estado acompandola durante el trayecto
En ese instante escuch las puertas del metro cerrarse, se dio la vuelta, mir a Maca a
travs de la ventana y no pudo evitar sonrerle de nuevo. No saba muy bien lo que le
estaba pasando con esa chica, pero estaba claro que algo le pasaba
Todas empezaron a andar hacia las escaleras y Esther, sin darse cuenta, se qued la
ltima mirando hacia la entrada del tnel como si ella fuera a aparecer por all en
cualquier instante. Natalia se percat de su retraso y acercndose a ella la cogi de un
brazo
Se dirigieron por los pasillos subterrneos del metro en busca de la lnea azul y tras una
breve espera subieron de nuevo en l. Ya se iban acostumbrando a la frecuencia con la
que pasaban los metros y saban que las esperas no iban a ser largas
Las chicas iban hablando y Esther mas bien escuchaba, aunque no se enteraba muy bien
de lo que decan, solo pensaba en esa chica que acababa de conocer y que sin saber muy
bien porque se la haba ganado en ese breve espacio de tiempo que haban pasado juntas
Despus de realizar dos paradas, la voz del metro que anunciaba las estaciones dijo el
nombre de la siguiente, simple hecho que consigui sacar una sonrisa a Esther
Voz: Holborn
Charo: La nuestra chicas
Enormes salas repletas de todo tipo de antigedades de todos los rincones del planeta,
desde la delicada porcelana china hasta un Partenn trado piedra por piedra por los
colonos britnicos, que se caracterizaban por creerse los dueos del mundo
Estuvieron visitando tambin la sala de lectura donde haba millones de libros antiguos,
manuscritos, algunos expuestos en pequeas vitrinas, otros en enormes estanteras que
llegaban hasta los altsimos techos de la sala. Tambin les sorprendi la enorme
coleccin de monedas, los grabados y dibujos...
Despus de cuatro horas de visita al museo salieron de nuevo a la calle con la sensacin
de que apenas haban visto una pequea parte de todo lo que en aquel enorme museo se
expona, pero sus famlicos estmagos comenzaban a protestar, as que decidieron
buscar un lugar donde comer
La bsqueda de ese lugar no fue muy minuciosa, todas estaban de acuerdo en lo que
quera comer, as que tras su pequea bsqueda se metieron en una conocida
hamburguesera y saciaron sus apetitos
Con la mesa todava llena de bandejas, vasos de bebida vacos y restos de paquetitos de
patatas fritas, Esther le pidi a Charo el plano y sentndose al lado de Natalia le pidi
que la ayudara a buscar una cosa
No estaba tan cerca como pareca en el plano, pero tampoco estaba tan lejos, as que en
veinte minutos llegaron all. Cientos de personas llenaban una plaza en pequeos grupos
alrededor de actuaciones musicales, malabaristas, mimos... Se acercaron hasta el
mercadillo y comenzaron a dar vueltas entre los mltiples puestos llenos de artesana y
los ms diversos artculos
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Despus de comprar un par de cosas, rer un rato y seguir dando vueltas por all, se
acercaron a una zona donde haba un grupo tocando. Cinco de ellas se sentaron en el
bordillo de la acera mientras Natalia y Esther se quedaban de pie apoyadas en una
columna una a cada lado de esta
El grupo terminaba una cancin y se disponan a comenzar otra. Uno de los msicos se
situ en el centro del grupo y comenz a tocar de manera suave. (N.A. Aqu deberais de
esperar a que el ritmo de la msica aumente) Pronto los dems msicos le siguieron
hasta conseguir un ritmo que impeda permanecer quieto sin mover ninguna parte del
cuerpo. La gente aplauda y les vitoreaba
Resultaba sorprendente como los ms diversos y extraos instrumentos que aquel grupo
utilizaba conseguan contagiar a la gente de su ritmo
De repente alguien susurr unas palabras al odo a Esther que consiguieron hacerle
apartar su atencin de aquellos msicos que hasta ese momento la haban tenido absorta
En ese momento Natalia se dio cuenta de que su amiga estaba hablando con alguien y
asomando la cabeza por detrs de la columna en la que estaba apoyada se qued
mirndolas unos segundos antes de decir nada
Natalia: Hola... t eres la que atropell ayer a Esther al salir del ascensor, verdad?
M: La misma
E: Se llama Maca, y mira... (Sealando a su amiga) ella es Natalia... mi mejor amiga
M: Hola (Se acerc a darle dos besos)
Natalia: Pero... Os conocis?
E: Esta maana... cuando me he quedado sola en el metro... hemos hecho el trayecto
hasta Green Park juntas... y ha sido ella la que me ha recomendado que viniramos
aqu
Natalia: A s?... pues gracias por la recomendacin... la verdad es que esto es increble
(Volvi a su posicin anterior para seguir disfrutando de la msica y las dej hablando
solas)
E: Y qu tal con tu hermano?
M: Buffff... menuda alegra se ha llevado
E: Normal
M: Solo han sido unas horas... pero las hemos aprovechado bien... supongo que me
pasar a verle de nuevo el ltimo da
E: Y tus amigas?
M: Justo all en frente. (Seal al otro lado del corrillo de gente) Te he visto desde all y
he venido a saludarte
E: A las mas las tengo aqu controladitas (Seal a las chicas que haba delante de
ellas, sentadas en el bordillo)
M: Cuidado no las vuelvas a perder
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E: Lo tendr, no te preocupes
A los pocos minutos de estar all y despus de haber escuchado un par de canciones, las
amigas de Maca se acercaron a donde estaban ellas, entonces Esther llam la atencin
de sus amigas y poco a poco se fueron presentando
Parecan muy agradables y enseguida congeniaron todas. Dos de ellas, Ana y Gloria,
eran amigas de Maca desde haca ya muchos aos, y la segunda de estas pareca la ms
tmida y callada de todas. La otra chica se llamaba Mnica, la cual estudiaba medicina
con Maca y se haba hecho tambin muy amiga suya
Estuvieron dando un paseo viendo varias de las actuaciones que haba por all, de lo ms
variado ya que haba varios corrillos y cada hora cambiaban los que all actuaban, hasta
que empez a hacerse tarde y decidieron ir a cenar todas juntas
Al doblar una esquina, vieron una pequea tienda donde las haba en la que tambin
vendan refrescos y todo tipo de bebidas, pero sin una silla en la que sentarse, por lo que
echaron un vistazo a su alrededor buscando un lugar donde poder descansar sus traseros
para cenar, y viendo una gran escalinata que daba entrada a un edificio decidieron que
aquel sera el lugar ideal
Ana: Mmmmm... lo primero que voy a hacer cuando llegue a casa ser aprender a hacer
las potatoes estas... estn para morirse
M: Come despacio, que est muy caliente y te va a sentar mal
Ana: Qu ms da?... si era un lujo viajar con dos mdicos, ahora que adems de eso
tengo aqu a siete enfermeras... no me preocupa ponerme enferma... se que atencin no
me va a faltar
Caprichos del destino 16
Todas rean sus chistes y ella segua contando alguno ms, mientras Maca de vez en
cuando miraba a Esther y se quedaba embobada viendo como se le iluminaba el rostro
cuando sonrea
Despus de un buen rato aguantando los chistes de Andrea y riendo bastante con alguno
de ellos, por fin se levantaron y siguieron andando direccin al hotel. Quedaba bastante
lejos, pero sin darse cuenta ya haban andado la mitad del camino cuando encontraron
un pub en el que decidieron entrar a tomar algo
El camarero se par unos segundos a contar cuantas eran y se fue hacia la barra
Cuando iban por la tercera ronda de Hooch ya no eran necesarios los chistes de Andrea
para rer, ms bien comenzaban a rer sin motivo aparente, hasta que una campana
comenz a sonar recordndoles lo pronto que se dejan de servir bebidas en un pub
ingles, y al terminar las botellas que tenan delante salieron de nuevo a la calle para
seguir rumbo al hotel
La distancia desde Covent Garden hasta el hotel era considerable, pero ya haban
recorrido un par de tramos, entre la cena, luego la parada en el pub, as que ya estaban
cerca. Andaban tranquilamente, charlando, y sin querer haban formado varios grupitos
Delante de todas, a la cabecilla, como siempre, iba Silvia, acompaada por Mnica,
Gloria y Susana. Un poco mas atrs las seguan Natalia, Ana, Mara, Charo y Andrea,
todas ellas hablaban entre risas, bastante animadamente, y en ltimo lugar, a varios
metros de ellas, de manera ms tranquila y sin llamar mucho la atencin, quedaban
Esther y Maca. Esta ltima le iba habando de sus amigas
M: Ana est un poco loca... ya lo vers si coincidimos ms estos das... (La miraba
sonriendo, transmitindole en esa mirada que ella deseaba que as fuera) Mnica...
bueno... Mnica es un mundo aparte... es muy original, por decirlo de alguna
manera... pero es una ta cojonuda... sabes que puedes contar con ella siempre... y
Gloria... pobre... es algo as como nuestra mascota... es muy tmida... muy inocente...
pero cuando coge confianza es genial... Tus amigas tambin parecen geniales
E: Lo son... aunque para m... las mejores son Silvia y Natalia
M: Las conocas de antes?
E: Nat es amiga ma desde el instituto... y a Silvia y Sara las conocimos despus
M: Sara?... creo que me he perdido
E: No... no te has perdido... Sara no ha venido a Londres... su padre muri hace diez
das y no la pudimos convencer para que se viniera
M: Pobre
E: A sido una pena... pero llevaba mucho tiempo ya enfermo... (Se miraron y
anduvieron unos segundos sin decir nada) Entonces... Sois de Jerez todas?
M: Todas no... Mnica es de Cdiz... pero ltimamente siempre est en Jerez
E: Debe de ser precioso aquello
M: (Una idea pas en ese instante por su mente de soltarle un, No ms que t. pero se
contuvo, y se limit a mirarla mientras pensaba aquellas palabras en su interior) Pues
s... una de las cosas ms bonitas que he visto en mi vida
Por el tono de voz que utiliz Maca al decir estas palabras, mirndola a los ojos, Esther
tuvo la sensacin de que no le estaba hablando precisamente de Jerez, sino que pareca
que esas palabras iban dedicadas a ella, as que baj la mirada tmidamente y sigui
andando mientras senta miles de mariposas revoloteando en su estomago,
extraamente, una sensacin desconocida para ella hasta ese momento
Caprichos del destino 18
Y as, casi sin darse cuenta, llegaron al hotel. Se sentaron en unos sofs que haba en el
hall mientras Silvia y Ana se acercaban a preguntarle algo al Recepcionista
Silvia: Good night... excuse me... sabe si hay algn sitio abierto donde podamos tomar
algo? Drinking
Recepcionista: Im sorry, (Con un acento ingles muy marcado, imaginadlo) el bar esta
cewado
Ana: Vale guapo... ya sabemos que el bar del hotel est cerrado, pero no hay ningn
sitio por aqu donde podamos ir?... una discoteca
Recepcionista: Discotheque?... yes, of course... club
Silvia: Un club!! Quiere que vayamos a un club?
Ana: Que no... que un club es una discoteca
Recepcionista: Yes, club is a discotheque
Ana: Y por donde hay un club?
Recepcionista: Greencroft gardens
Mientras el recepcionista les dibujaba una especie de mapa de como llegar hasta el club,
las dems las miraban divertidas al verlas chapurrear esas breves palabras en ingles. No
tardaron en acercarse a ellas y explicarles lo que este les haba dicho
Ana: A ver... que aqu el gentle man dice que hay una discoteca cerca que cierra a las
tres... son solo cinco minutos andando
Silvia: Pero hay un problema
Mnica: Cul?
Ana: (Mir a Silvia antes de hablar) La entrada cuesta diez pounds
Charo: Eso es mucho, no?
M: Unas dos mil quinientas pelas
Mara: Yo paso
Natalia: Y yo
Susana: (Mir a sus amigas) Creo que pasamos todas
Silvia: Nos vamos a tener que ir a dormir
Mnica: Joder con los ingleses, que sosos me han salido
M: Pero es muy pronto para irse a dormir
Por nada del mundo quera ella irse a dormir en ese instante, tena a Esther a su lado y
ese simple hecho converta aquel momento en algo especial que no deseaba que
terminara
Se levant muy seria y empez a andar haca los aseos que haba justo enfrente de
donde estaban sentadas. Ana se levant al instante y fue tras ella
Nada ms entrar en el aseo Ana la cogi del brazo y le hizo darse la vuelta para que la
mirara
Muchas veces le daba rabia hasta que punto la conoca su amiga Ana, pero en otras
ocasiones agradeca que as fuera porque se ahorraba el hecho de tener que darle
explicaciones de algunas de las cosas que haca
M: Solo quiero estar con ella un poco ms... poder conocerla mejor... tampoco pido
mucho... no?
Ana: Ten cuidado Maca... ni siquiera sabes si ella...
M: Pues justo eso es lo que quiero averiguar... si tengo posibilidades con ella... si siente
lo mismo que estoy sintiendo yo... pero para eso necesito tiempo... Hoy las cosas me
han salido redondas... pero maana dios sabe a donde se irn
Ana: Ya
M: Necesito aprovechar al mximo los momentos que estoy con ella... solo van a ser
unos das... y tengo que exprimirlos todo lo que pueda
Ana: Te ests colgando de esa nia y ni siquiera sabes si luego la volvers a ver
M: Ana... si veo que no tengo ninguna posibilidad con ella... me olvidar... te lo
prometo... pero como me mand una sola seal de que ella siente algo por m... diossss...
(Dijo esto ltimo mirando al techo) no voy a parar hasta conseguir que para ella sea tan
necesario estar cerca de m como para mi lo est empezando a ser el estar cerca de ella
Ana: Vale... Tu quieres pasar el da maana con ella?
M: Ya te digo
Ana: Djalo en mis manos
M: Qu vas a hacer?
Ana: Confa en mi
Y tras guiarle un ojo sali de all yendo directo a donde se encontraban las dems. Se
sent en uno de los sillones y viendo que todas estaban bastante apagadas decidi hablar
ella
Se levantaron de sus asientos y se dirigieron hacia los ascensores. Todas parecan muy
contentas con la idea de pasar el da juntas e iban comentando cosas entre ellas. Ya
Caprichos del destino 20
delante de estos pulsaron el botn, haba dos, y cuando lleg el primero, cinco de ellas
se subieron en l. Unos segundos despus de que el primer ascensor comenzara a subir
lleg el segundo, y al abrirse las puertas se miraron entre ellas como esperando a ver
quien suba
Solo fueron unos segundos lo que dur aquel corto viaje, pero para ellas dos fue mucho
ms... Esther haba entrado la primera en el ascensor y ahora estaba aprisionada contra
una esquina de este por el cuerpo de Maca. Senta su clida proximidad... su aliento
rozndole las mejillas... pero lo que ms la estaba afectando era su mirada... esa mirada
penetrante que iba de sus ojos a su boca llena de deseo y que estaba consiguiendo
ponerla nerviosa
Y por si aquello le pareca poco, ver como Maca morda ligeramente su labio inferior
para intentar contener esas ganas locas de besarla que se haban apoderado ya de todo su
ser... contribuy ms an a aquella tortura que estaba suponiendo para ella tenerla tan
cerca
Entrelazaron sus dedos y las dos entendieron al instante lo que con aquel pequeo gesto
se estaban diciendo. Que curioso es el lenguaje a veces... de cuantas maneras se pueden
transmitir las cosas... como sin hablar... sin casi apenas moverse... se le puede decir a
alguien todo lo que ests sintiendo
Y eso era precisamente lo que estaban haciendo ellas... transmitirse lo que sentan...
comunicarse con una leve sonrisa que comenzaba a asomar a sus rostros hasta que punto
estaba aumentando su nerviosismo... decirse con el temblor de sus ojos que aquello
estaba significando mucho para las dos... y lo mejor de todo... ver... descubrir...
entender... que todos esos sentimientos eran mutuos... que esas sensaciones eran
compartidas... y que aquello que all estaba naciendo era algo tan inmensamente
grande... que para las dos resultaba imposible intentar evitarlo
De repente un sonido parecido a una pequea campana que anunciaba la llegada al piso
deseado las apart de esa especie de submundo particular que parecan haber creado y
donde se haban sumergido en los pocos segundos que dur aquel corto viaje en
ascensor
La puerta se abra... y al notar como sus amigas iban saliendo de all no tuvieron ms
remedio que separarse la una de la otra e intentar comportarse de manera normal...
Caprichos del destino 21
como si all no hubiera pasado nada... cuando la verdad es que dentro de ese ascensor
haba pasado de todo
Empezaron a andar por el pasillo rumbo a sus habitaciones y vieron a sus amigas
todava abriendo las puertas de estas. Cuando Silvia y Esther estaban llegando a la suya,
que era la ltima del pasillo, se dieron cuenta de que habitaciones ocupaban las chicas
de Jerez
Silvia: Un momento, (Se dirigi primero a Ana y Gloria) vosotras estis en la 322?
(Ellas dos asintieron y entonces se dirigi a Mnica y Maca) Y vosotras aqu enfrente?
Mnica: Eso parece
Silvia: Es perfecto
Ana: Qu es perfecto?
Silvia: Sois nuestras nicas vecinas... si nos metemos en esta habitacin... no gritando
mucho, claro est... no nos oir nadie
E: Qu ests sugiriendo? (Poco a poco las dems se haban ido acercando a ellas)
Silvia: Pues que podemos montar algn da una fiestecilla en nuestra habitacin
Natalia: Tu desvaras... somos once
Silvia: Y que?... en peores plazas hemos toreado
Mnica: No es mala idea... Maana, de camino hacia aqu, compramos bebida, hielo,
unos vasos de plstico...
Andrea: En la tele seguro que hay algn canal de msica
Mara: Estara genial
Natalia: Lo estis diciendo en serio?
E: Por probar no perdemos nada... si nos llaman la atencin... lo dejamos
Todas se miraron entre sonrisas y decidieron que s, que era una buena idea intentar
montar la fiesta por su cuenta. Se metieron definitivamente en las habitaciones despus
de darse las buenas noches, pero alguna de ellas an tardara bastante en dormirse
Mnica se qued un tanto extraada, saba que Ana era su mejor amiga, pero no
entenda a que venan de repente esas prisas por hablar con ella. Maca se acerc a la
puerta y la golpe ligeramente con los nudillos. Un instante despus escuch la voz de
Gloria al otro lado
Gloria: (Cerr la puerta tras entrar Mnica y se acercaron a ellas) Si queris que os
dejemos solas...
Ana: No digas tonteras Gloria... Maca... nos lo vas a contar?
M: Le gusto Ana, le gusto
Ana: Pero que dices?... (Ironiz) en qu momento de todos los que has pasado con
ella en los ltimos... dos minutos... te has dado cuenta?... porque hace nada... abajo... no
tenas nada claro... y yo creo que no me he separado de ti para nada
M: En el ascensor
Ana: Cmo que en el ascensor?... ramos seis all dentro
M: Exacto... y ella estaba pegadita a m... y como me miraba... dioooossssss... (Se dej
caer tumbada sobre la cama con los brazos hacia atrs)
Gloria: Se puede saber de que estis hablando?... qu es lo que me he perdido?
Ana: La nia... que se nos est enamorando
Mnica: De Esther?!!
M: Es perfecta
Ana: No digas chorradas Maca... casi no la conoces
M: Da igual... gracias a ti maana voy a pasar el da con ella, as podr conocerla
mejor... pero eso solo servir para convencerme un poco ms de lo que ya s
Gloria: Esto es increble... te gusta Esther?... y por eso lo de pasar maana el da con
ellas
Mnica: Nos lo podas haber contado
M: Y que te crees que estoy haciendo?
Ana: A ver... vamos a aclararnos... qu es exactamente lo que ha pasado en el
ascensor?... porque yo estaba all y no he odo nada
M: Es que no necesitbamos decir nada... a sido... buffffff... cre que me derreta all
mismo
Mnica: Algo habris hecho, algo habr pasado
M: Nos hemos mirado... nos hemos dicho tantas cosas sin hablar... y nos hemos cogido
de la mano. (Hablaba como embobada, y las tres se quedaron mirndola sin decir nada)
Qu?
Ana: Pues que supongo que nunca te habamos visto as
M: As como?
Mnica: Colgada Maca... nunca te habamos visto tan colgada
M: Pues me encanta estar tan colgada
engaar a Rafa y seguir luego como si tal cosa... pero... y si despus de estos das ella
no quiere volver a verme?... no voy a estropearlo todo por pasar unos das locos... y
menos con una mujer... Pero me gusta... Cmo me gusta!!!... pero es una mujer... a
m nunca me haba pasado esto...
Y siguiendo la batalla con sus pensamientos confusos regres a la cama y aunque no fue
fcil, finalmente consigui dormirse
Silvia: Venga nia, despierta... que quedamos en bajar a las ocho y media
E: (Todava con los ojos cerrados) Yo no voy... quiero dormir
Silvia: Venga... que hay que ver lo que te gusta remolonear... que nos vamos a Oxford
Al or esta ltima palabra cogi la almohada con ambas manos y se cubri la cabeza con
ella
Ahora ya no era el sueo lo que le impeda levantarse... era el hecho de pensar que iba a
pasar otro da con ella... En aquel momento no le apeteca nada... pues estaba segura que
lo nico que iba a conseguir con eso era que todo lo que estaba pasando en su interior
creciera y creciera... hasta que resultara imposible pararlo
Al otro lado del pasillo, una Maca ya duchada y arreglada miraba su reloj impaciente
esperando que fuera ya la hora de bajar a desayunar y poderla ver de nuevo. Se haba
propuesto no ser muy insistente, no quera asustarla, pero al mismo tiempo tena que
aprovechar esos das, as que encontrar la medida justa le iba a resultar un tanto
complicado
Unas voces en el pasillo la llevaron a mirar nuevamente la hora, las ocho y veinticinco,
perfectamente poda ser ella, as que se acerc a la puerta, la abri y asom la cabeza,
entonces vio a Gloria y Ana que salan de su habitacin
En ese momento se abri la puerta de la habitacin que estaba frente a la suya y sali
Silvia. Maca mir hacia el interior de la habitacin disimuladamente, pero no pudo ver a
Esther
Y comenzaron a andar haca los ascensores dejando a Maca sola delante de la puerta de
la habitacin de Esther
Silvia haba dejado la puerta entornada y Maca, asiendo el pomo con fuerza, como si de
ello dependiera su vida, la fue abriendo poco a poco. Se oa correr el agua de la ducha,
cerr la puerta haciendo el mnimo ruido posible y al pasar por la puerta del cuarto de
bao no pudo evitar imaginar a Esther desnuda bajo el agua
En ese momento cay en la cuenta de que Esther iba a salir del cuarto de bao desnuda,
tena la ropa preparada sobre la cama, y seguramente pensaba que estaba sola, as que
decidi salir de all y esperarla en el pasillo, pero en el momento en el que pasaba por la
puerta del cuarto de bao sali Esther envuelta en una toalla chocando con ella
E: No pasa nada... es solo que... (Se sonroj al notar la mirada de Maca) pens que
estaba sola
M: Ya... lo supongo
E: Cmo has entrado?
M: Silvia... me dijo que estaba harta de esperarte... y que te esperara yo
E: No era necesario... s bajar sola
M: (Apart la mirada de ella sin saber muy bien hacia donde mirar) Ya... claro... pues...
nada... si quieres... me voy
E: Como quieras
M: O... te espero fuera
E: Mejor
M: Pues... eso... que te espero fuera
E: Vale
El mundo segua girando, las grises nubes que cubran aquel da el cielo de Londres
seguan surcando en l, las aves revoloteaban buscando refugio ante la tormenta que se
avecinaba, pero en aquel pasillo... en aquel pasillo el tiempo se haba parado
En aquel momento el resto del mundo no exista para ellas. Ni el sonido de los truenos
que comenzaban a sonar, ni el repiqueteo de las gotas de lluvia en la ventana, ni siquiera
una puerta cerrndose en el otro extremo del pasillo de forma bastante violenta,
consiguieron que apartaran su mirada la una de la otra
Maca tard un par de segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo comenz a andar
apresuradamente hasta alcanzarlas y entrar con ellas en el ascensor
Al llegar al comedor del hotel vieron a las dems chicas sentadas en la misma mesa
donde haban desayunado el da antes. Era una mesa redonda bastante grande y caban
todas. Se acercaron para sentarse con ellas y comenzaron a desayunar
Estuvieron charlando sobre el mal tiempo que haca ese da, incluso alguien coment de
aplazar el viaje a Oxford para otro da que se presentara mejor, pero casi por
unanimidad dijeron que ya estaba decidido y que iban ese da, que ya no se echaban
atrs aunque cayesen rayos de punta. As que paraguas en mano se dirigieron a la
estacin de autobuses a coger el que las llevara rumbo a Oxford
Se sentaron en los ltimos asientos del autobs para poder ir ms juntas y as poder
participar todas de la misma conversacin. Lo primero de lo que hablaron fue de lo
curioso que resulta eso de ir por la carretera al revs, si miras por la ventanilla, muchas
veces te da la sensacin de que va a pasar algo
Poco despus sus caras cambiaron, dejaba de llover y pareca que se abran algunos
claros entre las abundantes nubes. Andrea se acerc a un seor que estaba sentado cerca
de ellas y cmara de fotos en mano le pidi que les hiciera una foto a todas juntas
Sac su cmara y entre risas, pues el seor que se las haca pona cara de ya estoy harto
de tanta foto, se hicieron un par de fotos ms. Y as, casi sin darse cuenta, llegaron a
Oxford
El paseo por Oxford no tuvo desperdicio. Nada ms llegar se metieron en una oficina de
informacin y turismo y salieron de ella con un puado de planos y folletos que la mitad
de ellos seguramente no iban a servirles de nada, aunque Mnica pareca divertirse
mucho con ellos haciendo aviones de papel ayudada por Silvia
Uno de los planos que les haban dado tena tantas letras y nmeros indicando los
lugares de inters y la ubicacin de cada uno de los colleges, que no haba quien se
aclarara con l
Andando todava sin rumbo definido pasaron frente a un gran edificio que les sirvi
para por fin conseguir orientarse en aquella ciudad. Era el Teatro Sheldonian, el cual
estaba rodeado por una gran verja sostenida por unos pilares culminado cada uno de
ellos por un gran busto
Poco despus pasaron por el puente conocido como Puente de los suspiros de Oxford
por su parecido con el famoso puente de los suspiros de Venecia, que serva de unin
Caprichos del destino 27
entre los dos edificios del Hertford college. No andaban muchos metros sin encontrarse
con otro college, los haba por todas partes
Esther se entretuvo viendo unos pequeos artilugios que eran instrumentos cientficos
antiguos, en un momento dado se dio la vuelta y se dio cuenta de que all solo estaban
ella y Maca. Se acerc a ella y se fij en lo que ella estaba mirando. Era un astrolabio
muy antiguo que estaba expuesto en una pequea vitrina
Se qued mirando a Maca que segua absorta con aquellos aparatos. Disimuladamente
se puso un poco ms atrs que ella para que esta no notara hacia donde miraba y as
permaneci hasta que vio como se diriga hacia otra de las vitrinas. Esther se dirigi
hacia el otro lado de la sala y esta vez fue Maca la que se acerc a ella
M: Qu es eso?
E: No tengo ni idea
M: A ver
Se acerc un poco ms a la vitrina para leer la pequea explicacin que haba junto a
aquel artilugio, movimiento que las llev a estar muy juntas. Esther lea tambin lo que
all pona pero, a parte de no entender la mitad de las palabras, tampoco es que estuviera
muy pendiente de ellas
Natalia sali de nuevo de la sala y Esther, despus de mirar a Maca y sonrerle, le dio un
beso en la mejilla y sali tras su amiga
E: Venga... vamos
Caprichos del destino 28
Maca se qued unos segundos mirando hacia la puerta por donde haba salido Esther
haca apenas un instante y pensando en ella llev la palma de su mano a la mejilla
donde haba dejado ese dulce beso que aunque le supo a poco le haba llegado al alma
Despus de comer empezaba a llover de nuevo y aquello les estrope un poco la tarde.
Llova de manera bastante copiosa y decidieron coger el autobs y regresar a Londres.
Esta vez los asientos del final ya estaban ocupados as que se sentaron cada una donde
pudo
A parte de Maca y Esther, las que ms buenas migas haban hecho eran Silvia y Mnica,
que se haban pasado toda la maana juntas entre risas y bromas. En el viaje de regreso
Silvia se haba sentado con Esther y Mnica con Maca. Estaban separadas por dos filas
de asientos, pero no dejaban de hablar entre ellas
En los asientos que las separaban iban sentadas unas mujeres bastante mayores que las
miraban con mala cara cada vez que Silvia se pona de pie para decirle algo a Mnica o
viceversa, hasta que una de ellas no pudo ms y las recrimin con unas palabras en
ingles que no entendieron muy bien, ms que nada por la celeridad con que las
pronunciaba
M: Es que ya os vale, eh?... que parecis unas cras (Se qued mirando a Mnica
intentando aguantar la risa, pero lleg un momento que ya no pudo ms y las dos
empezaron a rer)
Mnica: Si es que es ella... jajajaja... que no se calla
Silvia: Eso es (Se volva a poner de pie para hablarle) Ahora chame las culpas a m
Mnica: Con lo bien que nos lo estamos pasando aqu con las missis... que no se
enteran de nada (La mujer de nuevo las increpaba y ellas rean ms)
M: Te ests pasando Moni
Mnica: Vale... ahora vers como esto lo arreglamos (Se levant y fue hasta donde
estaban Silvia y Esther) Me cambias el asiento Esther?... Please
E: Pues s... mejor... por que ya me veo andando hasta Londres
Al decir estas palabras ni siquiera se haba parado a pensar que cambiarle el asiento a
Mnica supona tener que sentarse al lado de Maca. Fue en el momento en que se sent
a su lado y vio su sonrisa cuando se dio cuenta de lo que realmente haba hecho. No es
que no se quisiera sentar con ella, pero tampoco era lo que ms le apeteca en ese
momento... o s
Realmente estaba hecha un lo, haba momentos en los que la buscaba y otros en los que
le hua, pero ahora, despus de lo que haba sucedido en el museo, cuando haba estado
tan cerca de besarla, tenerla sentada a su lado la estaba poniendo realmente nerviosa
M: Tienes sueo?
E: Un poco
M: Pero no nos acostamos muy tarde
E: La verdad es que me cost bastante dormirme
M: Y eso?
E: Supongo que extrao la cama
M: Yo tambin me dorm a las tantas... nos liamos a hablar y se nos fue el tiempo
E: Eso pasa cuando ests as con amigas (De nuevo bostezaba)
M: Anda, duerme un poco... todava debe de faltar ms de media hora para que
lleguemos
Reclin la cabeza en el asiento y en apenas unos minutos se haba quedado dormida. Sin
darse cuenta fue recostando su cabeza en el hombro de Maca y esta, para que estuviera
ms cmoda, levant el brazo y la rodeo con l haciendo con esto que se acomodara en
su pecho
Maca acerc su cabeza a la de Esther y apoyndose en esta cerr los ojos para disfrutar
el mximo posible de ese momento. Aspir profundamente ese aroma dulzn que
emanaba de su pelo llenndose de l y casi inconscientemente mova un poco la cabeza
acariciando as su pelo con la mejilla y en un momento dado dej un beso en l que le
sali de manera natural, casi sin pensar
Poco a poco y sin intencin alguna de ello, ella tambin se fue quedando dormida. La
verdad es que ella habra preferido disfrutar al mximo de ese momento tan dulce, pero
el leve movimiento del autobs, las pocas horas de sueo disfrutadas la noche anterior,
y la paz que senta estando all con ella, la llevaron a caer tambin en los brazos de
Morfeo
Al llegar a Londres un movimiento brusco del autobs las sac de sus sueos, y fue
entonces cuando Esther se dio cuenta de en que posicin haba estado durmiendo. Se
qued mirando a Maca, que como ella estaba medio dormida y no pudo evitar
sonrojarse
As llegaron a su destino, sin apenas decir nada, y al bajar del autobs y comenzar a
andar, Esther se acerc a dos de sus amigas evitando as tener que seguir al lado de ella,
lo que a Maca le dej un muy mal sabor de boca. Ana se acerc a ella y cogindola de
un brazo la apart un poco de las dems para poder hablar con ella tranquilamente
mientras seguan andando
Llegaron al hotel, cada una se fue a su habitacin y quedaron en verse ms tarde para ir
a cenar. Alguien llamaba a la puerta de la habitacin de Esther, y Silvia fue a abrir tras
or la voz de Natalia pidindole que le abriera
Silvia: Entonces, qu es?... quin nos asegura que un to como Rafa puede hacer ms
feliz a Esther que alguien como Maca?... eh?... quin nos lo asegura?
Natalia: No quiero que le hagan dao... es solo eso
Silvia: Ni yo Nat... s que Esther a veces es muy inocente... pero no debemos de
condicionarla... tiene que ver las cosas por ella misma
Natalia: Quizs tengas razn... ser mejor no hacer nada
Silvia: En la vida es inevitable sufrir... pero as es como se aprenden las mejores
lecciones... sufriendo... y cuando ms te duele una cada... con ms cuidado andas
luego... djala que tropiece sola... si es que tropieza claro... que decida ella libremente si
quiere o no tener algo con Maca... y si se equivoca... entonces s... estaremos ah para
ayudarla a levantarse si hace falta
Mientras, a pocos metros del hotel, en una cabina telefnica, Esther apoyaba la mano en
el auricular del telfono sin decidirse a llamar. No haba pasado nada, por lo menos nada
fsico, pero algo dentro de ella la haca sentir culpable por lo que le estaba pasando
Finalmente se decidi, y poco a poco, sin ningn tipo de prisa, fue marcando ese
nmero que de telfono que tan bien se saba. Cuando termin llev el auricular junto a
su odo y espero pacientemente a or esa voz que al salir de casa pens echara de menos
y que ahora esperaba por simple compromiso
Voz: Diga
E: Rafa?
Voz: Eres Esther?... soy Sergio... cmo va ese viaje?
E: Hola Sergio... pues bien... te lo puedes imaginar
Sergio: Me hago una idea... de viaje con las amigas... que peligro... si yo fuera Rafa no
s si estara tranquilo
E: (Aquel comentario medio en broma la llev a permanecer en silencio unos segundos)
Est tu hermano por ah?
Sergio: Creo que s... espera a ver (Apart un poco el auricular, pero an as, Esther
escuch perfectamente como le llamaba) Rafaaaaaa... Esther al telfonooooo... (Volvi a
acercar el auricular para seguir hablando con ella) Ya viene... y bueno... ya me contars
E: S... ya te contar
De repente escuchaba un forcejeo. Supuso que Rafa quera coger el telfono y Sergio no
se lo quera dar. Finalmente escuch su voz al otro lado del auricular
Rafa: Esther?
E: Hola cario
Nunca decir esa palabra le haba dejado tan mal sabor de boca. Despus de decirla se
sinti mal, pero no saba muy bien el porque, haba salido sola, como por hbito, porque
as era como le saludaba siempre al hablar con l por telfono, pero fue como si al orla
salir de su garganta hubiera recordado lo que haba dejado en Madrid, y sinti miedo,
miedo por lo que le estaba pasando, miedo por lo que podra pasar al regresar a casa, y
miedo por no saber acertar a la hora de decidir que hacer
No lo poda evitar, pero cada palabra que pronunciaba se la recordaba a ella, cada lugar
en el que haba estado lo relacionaba con ella, saba que ese iba a ser el recuerdo ms
bonito de su viaje a Londres, ella y solo ella, y conforme iba hablando con l cada vez
se senta ms y ms culpable
Rafa: Que envidia me das... fjate bien en todo que ese viaje lo tenemos que repetir
juntos... y t vas a ser mi gua
E: Claro
Rafa: Aunque... con lo mal que se te da a ti eso del metro... menos mal que no ests
sola... sino seguro que ya te habras perdido ms de una vez
E: Buffff...
Rafa: Qu pasa?... no me digas que incluso yendo con tus amigas te has perdido
E: Pues s
Rafa: Qu pas?
E: Se subieron al metro corriendo y no me dio tiempo... pero vamos... me esperaron en
la siguiente estacin
Rafa: Te quedaste sola?
Llegada la hora de cenar de nuevo se reunieron todas. Fueron a un pub que haban visto
esa misma tarde, de regreso al hotel y cenaron all. Esther haba hecho lo posible por
sentarse lejos de Maca pero inevitablemente la buscaba de vez en cuando con la mirada
Caprichos del destino 33
Maca se limitaba a sonrerle y la sonrisa que Esther le devolva a cambio de esta le daba
a entender que ella estaba en lo cierto, que seguramente estaba muerta de miedo y no
saba muy bien que hacer, pero esto la tranquilizaba, porque saba que a medida que ese
sentimiento que naca entre ellas creca, los miedos de Esther seguramente disminuiran
Despus de cenar, como ya haban hablado la noche anterior, entraron en una tienda que
quedaba cerca del hotel y compraron bebidas, hielo, vasos de plstico y unos cuantos
muffins por si la velada se prolongaba varas horas y ms tarde alguien tena hambre
Siguieron andando hacia el hotel cargadas con las bolsas y Esther se qued unos metros
atrs deliberadamente. Al primer instante lo haba hecho por que quera estar sola un
momento, pensar sin escuchar lo que las dems estaban hablando, pero al ver como
Maca giraba un poco la cabeza para mirarla olvid el verdadero motivo y deseo con
todas sus fuerzas que se uniera a ella
Como si hubiera odo sus pensamientos se acerc a ella y comenz a caminar a su lado
sin decir nada, solo mirndose de vez en cuando y dedicndose alguna leve sonrisa.
Despus de andar unos metros as Maca crey encontrar las palabras con las que romper
aquel silencio
M: Yo tambin tengo miedo Esther (Las dos dejaron de caminar y se miraron fijamente)
E: Espera
Cogi la bolsa que Maca llevaba en su mano y fue corriendo a drsela junto a la que
llevaba ella a Natalia y Silvia
Andaban lentamente, paseando sin prisas y sin decir nada. Maca iba con las manos
hundidas en los bolsillos del pantaln y Esther jugueteaba con una cajita de caramelos
que llevaba en las manos. Ninguna saba que decir, que palabras utilizar en ese
momento, y as siguieron durante unos minutos hasta que al llegar a un pequeo parque
se dirigieron hasta uno de los bancos que all haba y se sentaron en l
Era uno de esos bancos en los que entre el asiento y el respaldo hay un agujero, y a los
pocos segundos de estar sentadas all Maca puso una pierna por dicho agujero quedando
de cara a Esther. Ella, al darse cuenta, se sent un poco de lado y entonces quedaron las
Caprichos del destino 34
dos cara a cara. Las dos permanecan con la mirada baja hasta que Maca la fue
levantando poco a poco y Esther al notarlo hizo lo mismo
Un pequeo escalofro recorri el cuerpo de Esther y Maca, al ver ese temblor en ella,
instintivamente llev las manos a sus brazos y se los frot intentando darle calor
M: Tienes fro?
E: Un poco
M: Ven aqu. (Acompa a sus palabras con un gesto de sus manos indicndole que se
acercara a ella, pero Esther dud unos segundos y despus neg ligeramente con la
cabeza) No muerdo, eh?
E: Ya... pero...
M: Ven... anda... no seas tonta... que ests helada
E: Vale
Se acerc ms a ella, puso los pies sobre el banco, acurruc sus piernas y as se dej
envolver por sus brazos
Maca se qued mirndola sin mover ni un solo msculo y en ese momento no supo
quien tena ms miedo, si ella o Esther. Permanecieron en esa posicin durante un
tiempo incalculable para ellas pero que fue el suficiente para que un pensamiento pasara
por la cabeza de Esther, lo que la llev a apartarse un poco de ella
E: Tengo novio
Se levant del banco en el que estaban sentadas y despus de alejarse de ella un par de
metros se dio la vuelta para mirarla. Maca la miraba esperando que dijera algo ms,
pero al parecer la enfermera no tena intencin de hacerlo, solo se limit a permanecer
all de pie esperando alguna reaccin por su parte
Maca se sent ahora en posicin correcta, apoy los codos en sus muslos y juntando sus
manos descans su frente sobre estas. As, con sus ojos lejos de la mirada de Esther, los
apret con fuerza mientras intentaba asimilar lo que acababa de or
E: Lo siento... yo...
M: (Volvi a levantar la cabeza para mirarla) No... si es normal... alguien como t... lo
raro sera que no tuvieses a alguien
Caprichos del destino 35
E: (Se agach a su lado y apoy la manos en sus rodillas) Maca... esto... me ha pillado
muy de sorpresa... Yo... nunca me haba pasado algo as
M: Algo as como?
E: Pues as... conocer a alguien y... en seguida...
M: Ni a mi Esther
E: Pero entindeme... para m esto es muy difcil... y no es solo por que yo tenga a
alguien esperndome en Madrid... es que yo nunca...
M: Nunca? (Sonri levemente al ver lo nerviosa que se estaba poniendo Esther al
contarle aquello)
E: Pues que nunca... me haba sentido atrada por una mujer... y adems... no vamos a
tener mucho tiempo
M: Tiempo tenemos todo el del mundo... Jerez tampoco est tan lejos de Madrid... todo
depende de lo que t quieras... de si le quieres... dime que le quieres y yo desaparezco
E: No es tan sencillo... las cosas no son blancas o negras
M: Vale... pero quiero que entiendas algo... esto para m no es un juego Esther... yo no
quiero pasar unos das maravillosos contigo y luego si te he visto no me acuerdo... no...
para nada... yo quiero ms... quiero mucho ms... por eso me gustara saber que es lo
que t quieres (Le cogi ambas manos entre las suyas)
E: Pero es que yo en este momento no s lo que quiero... no se quiere o se deja de
querer a una persona de la noche a la maana... es algo que tengo que pensar con calma
M: Ya
E: Y... si quieres que te diga la verdad... tenindote cerca... no puedo pensar
M: (Aquellas palabras de Esther la hicieron sonrer) Entiendo... (Sonri un poco ms al
pensar de nuevo en sus palabras) pues podemos hacer una cosa... vamos a dejar que
pasen estos das... vamos a conocernos un poco ms... a esperar a ver... y luego t
decides
E: No te entiendo
M: Vers... (Sac la misma libreta que haba sacado un da antes en el metro, escribi
algo en una hoja y se la dio) Toma... gurdalo... es mi direccin y mi telfono... Despus
de estos das... cuando regresemos a casa y tengas tiempo de pensarlo tranquilamente...
t decides si quieres que nos volvamos a ver
E: Pero... Y t?... t no dices nada?
M: Yo tengo claro que quiero volver a verte Esther... por eso lo dejo en tus manos... si
no quieres volver a verme yo no puedo hacer nada
E: Y ahora?... ahora que hacemos?
M: Nada... disfrutar de estos das... conocernos... conocer Londres... y pasarlo lo mejor
que podamos
E: Vale... me parece bien
M: Y ahora nos vamos al hotel antes de que empiecen a preocuparse
Se pusieron las dos de pie y cuando Maca empez a andar Esther la cogi de la mano
haciendo as que parara, tir un poco de ella y despus de mirarse unos segundos la
abraz. Maca se qued paralizada por unos instantes, no esperaba esa reaccin por su
parte, y finalmente fue acercando los brazos a su cuerpo lentamente, como con miedo a
que desapareciera al tocarla, para al final terminar abrazndola ella tambin
M: Quiero hacer las cosas bien Esther... sin prisas... Entiendo que esto para ti es difcil...
s de lo que hablas... y no te voy a forzar a hacer nada de lo que no ests segura...
nada... te prometo que no va a pasar nada si t no quieres que pase... y... si tienes un
compromiso en Madrid... entiendo que quieras solucionar eso antes
De camino hacia el hotel no dejaban de sonrerse y en una ocasin, guiada por uno de
sus impulsos, Esther llev la mano de Maca que estaba entrelazada con la suya a su
boca y dej un beso en esta
Llamaron a la puerta y unos segundos despus abra Ana con un vaso ya en su mano
Ana: Venga parejita... (Se apart un poco para dejarles paso) que esto se pone bien
(Entraban en la habitacin una detrs de la otra)
Mnica: Ya bamos a ir a buscaros
Silvia: S... si no fuese porque estas nos lo han impedido
Mnica: Que rapidez... os ha dado tiempo?
Maca le dio una colleja a Mnica, no muy fuerte pero lo suficiente para que esta se
callara. Las dems rean, y una Esther bastante colorada se dirigi hacia el fondo de la
habitacin donde se encontraba Natalia
En ese momento una nueva cancin comenzaba a sonar en el canal de televisin que
haban encontrado con msica. Era la primera cancin desde que haban puesto el
televisor que les resultaba conocida, y al or esa meloda muy familiar para algunas, se
Caprichos del destino 37
Esther, desde su posicin, apoyada en la pared, justo al lado de la ventana, sonrea al ver
a sus amigas lo bien que lo pasaban, luego buscaba a Maca con la mirada y se senta
feliz de estar all
Entonces, al llegar el estribillo, todas se cogan por los hombros, incluso Esther, a la que
haba cogido Silvia para que se uniera a ellas y empezaban a cantar dando pequeos
saltitos
Todas las enfermeras: I wonder how, I wonder why, Yesterday you told me bout the
blue blue sky, and all that I can see, is just a yellow lemon-tree... Im turning my head,
up and down, Im turning, turning, turning, turning, turning around, and all that I can
see, is just another lemon-tree
Poco a poco, aunque no conocan la cancin tanto como ellas, ya que pareca que les
recordaba algo especial, las dems se fueron animando y terminaron bailando todas
cogidas de la misma forma formando un crculo
Im sitting here
I miss the power
Id like to go out taking a shower
But theres a heavy cloud inside my head
I feel so tired
Put myself into bed
Caprichos del destino 38
Todas: Isolation, is not good for me, Isolation I dont want to, sit on the lemon tree
Y otra vez ese estribillo las llevaba a cantar y dar saltitos todas juntas mientras Esther y
Maca se miraban y se sonrean felices
Todas: I wonder how, I wonder why, Yesterday you told me bout the blue blue sky, and
all that I can see, is just a another lemon-tree... Im turning my head, up and down, Im
turning, turning, turning, turning, turning around, and all that I can see, is just yellow
lemon-tree. And I wonder, wonder, I wonder how, I wonder why, yesterday you told me
bout the blue blue sky, and all that I can see... and all that I can see... and all that I can
see... Is just a yellow lemon tree
De nuevo sonaba una cancin desconocida para ellas. Algunas se dejaron caer sobre la
cama un poco cansadas por el baile, otra se servan bebidas para recuperarse y Esther se
sent junto a Natalia en el suelo, con la espalda pegada a la pared
El volumen del televisor no era muy alto, pero entre este y la charla de las dems,
podan hablar sin peligro de que nadie oyera su conversacin, pero an as, hablaron
muy bajo por si acaso
En el otro extremo de la habitacin Maca estaba de pie junto a Charo, Mara y Ana, y
aunque ellas hablaban animadamente, ella no participaba de dicha conversacin, estaba
como ausente, no saba ni de que estaban hablando, ya que sus pensamientos estaban
con esa enfermera que en ese momento la miraba y le sonrea
Caprichos del destino 39
Pensaba en todo lo que le haba dicho a Esther unos instantes antes, en esa decisin que
haba tomado y que saba que le iba a costar mantener ya que tenerla cerca la perturbaba
inmensamente. Apart un momento su mirada de la de ella y aspiro profundamente
dejando escapar luego un leve suspiro
M: Dios mo, no s si voy a poder resistir esto... espero estar haciendo lo correcto
Otra cancin empezaba y Maca dio un paso atrs para poder ver mejor el televisor, con
solo leer el ttulo de la cancin se le eriz la piel, y sin darse cuenta se vio absorta por la
letra de aquella cancin, como si la hubiesen escrito para ellas
Busc de nuevo a Esther con la mirada, pero ella ahora hablaba con Natalia
En aquel momento, vindola sonrer, le pareci la mujer ms guapa que haba visto
nunca, y sonri ella tambin
No poda apartar la mirada de ella y deseo con todas sus fuerzas que ella tambin la
mirara
She needs somebody, to tell her that its gonna last forever
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?
M: Te quiero Esther
Por su mirada supo que estaba escuchando la letra de esa cancin pensando en ella
Natalia: Porque necesita que alguien le diga que siempre vais a estar juntos
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?
Maca se sent a su lado y poniendo su mano sobre la de Esther entrelaz sus dedos
M: Ests bien?
E: S... Y t?
M: Muy bien
La rodeo con sus brazos y dej un tierno beso en su pelo, a lo que Esther le respondi
apretando ms con sus brazos para tenerla ms cerca de ella
Caprichos del destino 41
She needs somebody, to tell her that its gonna last forever
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?
So tell me have you ever really... really, really ever loved a woman?
So tell me have you ever really... really, really ever looooooved a woman?
Y con aquellas suaves notas de una guitarra terminaba la cancin dando paso a otra
Despus de un par de copas se dieron cuenta de que ya empezaba a ser algo tarde, as
que bajaron el volumen del televisor y ms tranquilamente se sentaron como pudieron,
sobre las camas, en las dos sillas que haba y el silln, incluso alguna en el suelo
apoyando los brazos en la cama, y siguieron hablando sin armar mucho jaleo
Todas sus amigas rieron aunque a ellas no les hizo muchas gracia. Las llamaban as por
que, aunque no eran familia, se parecan mucho, exceptuando que una era rubia y la otra
morena, y siempre iban juntas a todas partes
Mara: En serio?
Ana: Que s
Gloria: Es verdad... creroslo
Ana: Y a la nia... (Seal a Gloria) la recogimos en la calle y la adoptamos
Gloria: O no... por dios
E: Cmo es eso?
M: Ana y yo bamos a un colegio de monjas bastante pijo
Ana: Pero dentro de todo aquel pijerio... aquellas monjitas eran buenas (Mir a Gloria
como pidindole permiso para seguir)
Gloria: Sigue, sigue... a mi no me importa
Ana: Y entre las... (Mir esta vez a Maca) doscientas?
M: S, ms o menos... unas doscientas seramos
Ana: Pues eso... entre las doscientas alumnas que haba en el colegio... tambin haba
algunas nias hurfanas
M: Pocas... pero las haba
Ana: Y una de ellas era Gloria
Gloria: Haba diecisis camas... y siempre estaban llenas... as que ramos diecisis
M: Y os podis imaginar como eran algunas de las niatas que haba en ese colegio con
ellas
Ana: Pero a nosotras nos respetaban ms... vamos... con Maca no haba quien se
metiera... la seorita Wilson... que era como la llamaban
Gloria: Fue buena idea aquello
M: S lo fue
Silvia: Qu pas?
Gloria: Pas Sor ngela... Sor ngela era un poco como nuestra madre... ella dorma
con nosotras... hacamos alguna salida con ella los fines de semana... y nos quera
mucho
M: Hubo un lo con una de las internas y una pija, asquerosa
Ana: Elena de Guzmn y Rodrguez-Moino... no se me olvidar ese nombre nunca
M: Haca toda clase de trastadas y se las apaaba para que culparan a alguna interna
Gloria: Hasta que Sor ngela tuvo una idea
M: Que adoptramos a las internas
Natalia: Hicieron que las pijas adoptarais a las nias que vivan all?
Ana: No... no legalmente... a ver... cogieron a las que ms serias y responsables
parecamos
M: Que yo todava no he podido averiguar que criterio siguieron para hacer eso
Gloria: Es verdad... porque mi perdicin fue unirme a vosotras
Ana: Bueno... pues eso... y... nos asignaban una nia a otras dos un poco ms mayores
que ella
M: ramos responsables de lo que hicieran... si nuestra pupila, como la llamaba Sor
ngela, haca una trastada, la responsabilidad era nuestra
Susana: Y as solucionaron el problema?
Ana: Que va... se form un lo increble... los padres se quejaron de que sus hijitas
pagaran por algo que haba hecho una de aquellas nias... y la cosa termin en apenas
unos meses
M: Pero nosotras ya le habamos cogido cario a la nia... y nos la quedamos
Gloria: No me adoptaron porque no tenan edad suficiente... sino seguro que lo habran
hecho
Ana: (Le dio un beso a Gloria, la cual estaba sentada a su lado) Ainssss, mi nia
M: Y hace tres aos adoptamos a Moni
Caprichos del destino 43
Todas les dieron las buenas noches ms o menos a la vez aunque alguna se extrao de
su repentina marcha, Natalia ms que nadie, y sali con ellas al pasillo
Desde dentro de la habitacin a Silvia le pareci que all fuera estaba pasando algo, as
que se acerc a la puerta, pero no sali al pasillo, simplemente se limit a quedarse all
y escuchar
Caprichos del destino 44
Natalia: (Levant la voz todava ms) Maana coges tu puetera gua de Londres y os
vais t y tu siamesa a ver Londres solitas... porque lo que es nosotras nos vamos con
ellas
Charo: Eso... a ver si acabis todas igual
Natalia: Te ests pasando
Charo: Claro que... ahora que lo pienso... esa fijacin que tienes t con Esther... igual es
que hay algo ah
Natalia: (La cogi de la blusa) Pero... como se pude ser tan hija de puta
En ese momento Silvia pens que haba llegado el momento de intervenir y saliendo al
pasillo separ a Natalia de Charo
Silvia: Eiii, eiii, eiii!!!... qu est pasando aqu?... tranquila Nat... no vale la pena
ponerse as
Charo: Otra que tal... ah todo el da con la Mnica esta
Silvia: Hazte un favor y lrgate... porque como me altere yo si que la llevas clara
Charo: S... mejor nos vamos... no se nos vaya a pegar algo
Silvia: Gracias
Natalia: Por?
Silvia: No s... por ser mi amiga
Natalia: Es un placer ser tu amiga
La manera ms rpida de entrar era comprar una entrada que inclua la visita a los dos
sitios, se entraba primero al planetario y luego, por una puerta interior, se pasaba al
museo sin necesidad de esperar en la cola que muchos de los das era bastante larga
Las demostraciones en la bveda del planetario no duraban mucho tiempo, apenas unos
veinte minutos, luego una visita por los objetos all expuestos y poco ms, no era gran
cosa, y ese fue el comentario general entre ellas
Caprichos del destino 45
Luego ya pasaron al Madame Tussauds. Aquel museo era visitado por ms de dos
millones y medio de personas al ao, y la verdad es que estaba claro porque. No era una
visita muy cultural, pero s de lo ms entretenida. Algunas de las figuras de cera all
expuestas parecan reales
Dentro del museo haba varias secciones, personajes de ficcin, mticos, alguno tan
conocido como Jack el destripador, histricos, como Shakespeare, otros ms actuales,
todos dispuestos en las diferentes salas. Haba una zona que transportaba al Londres de
siglos atrs, lgubre, insalubre, miserioso, tan ttrico que daba un poco de miedo pasar
por all
Las chicas lo estaban pasando bien, las bromas no faltaban y al pasar por aquella zona
tan oscura, Esther se cogi de la camiseta de Maca e iba como escondida detrs de ella.
Cuando esta se dio cuenta se dio la vuelta y se qued mirndola
M: Tienes miedo?
E: No es que tenga miedo... es que parece tan real que me da la sensacin que el
destripador ese va a salir de detrs de una esquina en cualquier instante
M: O sea... que tienes miedo
E: Bueno s... un poco
M: Pero si son muecos de cera Esther
E: No me lo recuerdes... encima el miedo que pase con la pelcula del museo de cera
M: Pero... (Le cogi la cara son ambas manos) en serio tienes miedo?
Un miedo horrible tena Esther en aquel instante, pero no por los muecos de cera, ni
por aquella representacin tan real de la historia de Londres, ni siquiera por los efectos
de sonido que se oan de fondo, sino por las miles de sensaciones que se apoderaban de
su cuerpo cada vez que su piel entraba en contacto con la de ella
Permaneci all inmvil, mirndola, y no fue capaz de decir nada en ese instante, pero
por el temblor de sus ojos Maca entendi que ese miedo exista, y sin pararse a pensar si
era por una cosa o por otra la cogi de la mano y salieron de aquella zona rpidamente
Aquel miedo repentino que haba visto reflejado en sus ojos la llen de ternura y ese fue
uno de los momentos, uno de los muchos que tendran esos das, en los que le cost un
gran esfuerzo no abalanzarse sobre ella y llenarla de besos, pero se lo haba prometido,
le iba a dar tiempo, no la iba a atosigar, as que se conform con dejar una suave caricia
Caprichos del destino 46
Unos minutos despus sus amigas se unan a ellas y siguieron con la visita al museo. Se
hicieron unas cuantas fotos con algunos de los personajes ms populares y se
entretuvieron un poco ms de lo normal en la imagen de Lady Di
A media tarde salan del museo y poco a poco fueron paseando hasta encontrar un sitio
donde comer algo. Luego regresaron al metro y en apenas unos minutos llegaban a
Picadilly Circus. Al salir de la boca del metro ms de una se qued con la boca abierta
Andaban despacio mirando a su alrededor sin perder detalle y al llegar al lado de la gran
fuente se pararon un instante. Maca se acerc a Esther y le seal la estatua que la
culminaba
Se miraron apenas unos segundos hasta ser interrumpidas por sus amigas que las
avisaron de que ya se iban. Siguieron andando hasta llegar a Trafalgar Square y all
contemplaron la gran columna que daba pie a la estatua del almirante Nelson
Subieron por la escalinata de la National Gallery y desde all arriba, apoyada en una
columna y sealando emocionada, Esther exclam cual Rodrigo de Triana encaramado
en el mstil de la pinta al descubrir Amrica...
E: Es el Big Ben
Todas miraron hacia donde ella sealaba menos Maca, que prefiri contemplar la cara
de ilusin con la que Esther les indicaba a sus amigas aquel descubrimiento. Aquellas
pequeas cosas, que la hacan parecer tan infantil a veces, le encantaban, as que, sin
poder evitarlo, se acerc a ella, la rodeo por la cintura y dej un beso en su mejilla
Siguieron su camino por la calle que las llevaba hasta el parlamento y al pasar por una
de las tpicas cabinas de telfono inglesas se detuvieron a hacerse unas fotos. Hasta ese
momento no haban visto tantas cabinas rojas, ni los tpicos autobuses de dos pisos, ni
todas esas cosas que tanto conocemos de Londres
Poco a poco llegaron all y antes de que la proximidad fuera tal que la famosa torre del
reloj no cupiera en la foto, hicieron unas cuantas en todas las poses posibles, incluso le
pidieron a un transente que les hiciera una a todas juntas en la que se vea el reloj sobre
sus cabezas
Auque era ms habitual encontrar alguno de los charlatanes que se ponan all en
domingo, la verdad es que siempre haba algn espontneo que aprovechaba la mnima
ocasin para empezar su discurso reuniendo as a bastantes de los viandantes que por
all pasaban, y aquellos resultaban personajes bastante curiosos
Ahora andaban por una amplia calle con bastante trfico y en un momento dado, como
si se hubieran puesto de acuerdo todas, se pararon y se quedaron mirando un gran
edificio al otro lado de la calle. Entonces se miraron entre ellas y sonrieron mientras
algunas exclamaron, Harrods!!!, y sin pensarlo entraron en los grandes almacenes
El interior era sorprendente, todo tan bien ordenado, esos techos altos decorados como
si de un palacio se tratara, con esas majestuosas lmparas... Centrar la vista en algo en
concreto resultaba prcticamente imposible, haba tantos sitios a donde mirar que los
ojos no daban abasto
Pasaron por una seccin en la qua haba toda clase se souvenirs representando
cualquiera de las cosas que hasta ese momento haban visto y en todos los tamaos.
Esther se detuvo delante de unas cajitas con forma de cabina de telfonos que estaban
llenas de caramelos de toffee y pens que ese sera el regalo perfecto para su madre ya
que era tan golosa como ella
Caprichos del destino 48
En ese momento sus amigas se reunan de nuevo con ellas para darles prisas pues se
haca tarde y Harrods iba a cerrar, as que Esther se fue a la caja a pagar el regalo
elegido para su madre y se encontr con ellas en la entrada
Se quedaron todas en silencio unos segundos sin saber que decir hasta que Silvia, que
pareca la ms decidida a ir de las chicas de Madrid, dijo algo
advertir lo habitual que all resultaba ver parejas gays paseando cogidas de la mano, o
simplemente sentados en una terraza tomando algo en actitud bastante cariosa
No conocan el nombre de los locales, pero fijndose un poco en la gente que entraba y
sala se poda deducir ms o menos en cada sitio que ambiente haba, as que al llegar a
uno en el que solo parecan entrar mujeres, Mnica no se pudo contener
Mnica: Tenemos que entrar a tomar algo... porfi, porfi, porfi. (Suplicaba uniendo las
manos delante de su cara)
Natalia: (Mir a sus amigas) Queris entrar?
Andrea: Una vez aqu... entramos... no?
M: No pasa nada... no se comen a nadie en estos locales
Mnica: Joooooo... yo quiero entrar
Susana: (Cogi a Andrea de la mano y empez a andar hacia la puerta del local) T
quieres entrar cario? (Dijo un poco en plan cachondo) Pues para adentro
Y aunque unas iban ms decididas que otras, terminaron por entrar todas. El local no
estaba muy concurrido, posiblemente era pronto, y varias miradas se dirigieron a ellas
examinndolas de arriba abajo, ya que posiblemente se les notaba por su cara de susto?
que para la mayora de ellas era la primera vez que entraban en un local de aquel estilo
Despus de unos minutos all, alguien se acerc a ellas y se sent al lado de Esther. Ella
mir a aquella chica un poco sorprendida, sus amigas ponan cara de circunstancias y
Maca sonrea esperando a ver que pasaba y cual sera la reaccin de ella. En vez de ir en
su ayuda, se separaron de ellas un par de metros y se limitaron a observar
disimuladamente
Chica: Hi
E: (Comenzaba a ponerse nerviosa y no saba ni que decir) Hi
Natalia: (No poda aguantar la risa, se dio media vuelta y le susurr a Silvia al odo)
Menudo xito tiene la nia
Silvia: Yo no s como lo hace
Chica: Are you tourists?
E: Yes... spanish
Chica: Oohhh!!... You are spanish!! ... My grandmother is from Asturias... Gijn...
yo.. habla.. poco.. espaol
E: Ya veo... ya (Se gir un momento, como pidiendo ayuda, pero pareca que lo estaban
pasando muy bien con aquello, as que nadie haca nada, al menos, de momento) Yo no
hablo ingles... nothing
Chica: Oh my god!!... Mmmm... (Pensaba) Your friends...
E: Mis amigas... s
Chica: (Mir el vaso de Esther casi vaco) Quieres ... beer?
E: No... gracias... con esta me apao
Chica: Apao?
E: Suficiente... no quiero ms
Caprichos del destino 50
En aquel momento mir a Maca y le suplic con la mirada que la ayudara, que ya haba
tenido bastante, y aunque sin intenciones de aprovecharse de la situacin, se acerc a
ella y rodendola por la cintura dej un suave beso en su cuello que la llev a
estremecerse y luego le susurr al odo
M: Necesitas ayuda?
E: (La mir y le habl tambin al odo) Haz algo... por favor...
M: Pero...
Se separ un poco para mirarla y esper a ver que decida, pero en ese momento la chica
se levant y se alej de ellas, pareca que ya le haba quedado claro que no tena nada
que hacer
M: Ya se ha ido... ya no necesitas que yo haga nada (Se apart de ella y se fue hacia la
calle)
En aquel momento Esther se sinti mal, mal por haberla utilizado en ese momento, mal
por lo que le estaba haciendo pasar y mal por lo que estaba sintiendo
Esther se qued mirando hacia la puerta sin saber si ir en su busca o no. Las dems la
miraban como esperando a que hiciera algo, pero debido a su falta de reaccin, en un
momento que su mirada se cruz con la de Ana, esta neg con la cabeza intentando
decirle que lo que estaba haciendo no estaba nada bien y luego sali en busca de Maca
Natalia se acerc a Esther y le pareci que la expresin de su amiga en ese momento era
de absoluto pnico, estaba convencida de que lo deba de estar pasando realmente mal y
que la batalla que estara librando en su interior deba de ser terrible. La cogi por los
hombros y la mir fijamente
Silvia: Pero...
E: Es muy raro... ya os lo he dicho... pero no puedo evitar sentirme as
Natalia: Te asusta que Maca sea una mujer
Silvia: La situacin es complicada... pero tienes que hablar con ella Esther... cuntaselo
todo... no temas hacerle dao... seguramente ella tambin pas por esto... y te va a
entender mejor de lo que t piensas
Natalia: Claro... Silvia tiene razn... habla con ella... cuntale lo que piensas... hblale
de tus miedos
E: No quiero estropearlo
Silvia: Por eso precisamente tienes que hablar con ella
Mientras, en la calle, Ana intentaba hablar con una Maca bastante nerviosa que no
dejaba de andar por la calle arriba y abajo mientras negaba con la cabeza
Mir hacia la puerta del local y vio como Esther sala y se acercaba a ellas. Ana vio
cambiar la expresin de su cara, sigui su mirada para ver el motivo y viendo a Esther
acercarse le cogi la mano a Maca un instante, le sonri y regres al local dejndolas
solas
Esther se detuvo a escasos dos metros de ella y se qued quieta, sin decir nada, con la
mirada baja. Pasados unos segundos Maca dio un par de pasos adelante y baj un poco
la cabeza buscando sus ojos
M: Hola
E: Lo siento
M: No pasa nada... es solo que...
E: Me he pasado
M: No... que va... puede que me haya pasado yo... pero t no... para nada
E: Tenemos que hablar
M: Vale... quieres que demos un paseo?
Caprichos del destino 52
M: Quieres tomar algo?... digo yo que... ya es tarde... podramos comer algo... te invito
E: No es necesario que me invites
M: Venga... no seas tonta... quiero invitarte
E: Est bien... pero no tengo mucho hambre
Se sentaron y pidieron unos refrescos y algo sencillo para picar. En un principio estaban
sentadas una enfrente de la otra, pero Maca acerc su silla a la de ella para poder hablar
ms tranquilamente
Y si poco control tenan sobre sus cuerpos, sentir el aliento de la otra en sus bocas
consigui que la locura se adueara de ellas por completo. Maca humedeci ligeramente
sus labios, pues el calor que les proporcionaban la proximidad de los de ella los estaba
resecando por momentos, y sin dejar de mirarlos sinti como su ritmo cardaco se
aceleraba de una manera que comenzaba a ser peligrosa
Lade un poco la cabeza, entreabri los labios y acercndose ms a ella atrap los suyos
de manera suave, lenta, llenndose de cada una de las sensaciones que ahora se
adueaba de todo su ser, sintindose morir en ese momento en la dulzura de su boca,
moviendo los labios con tal lentitud, que era casi imperceptible tal movimiento
Deseo alargar el mximo posible aquel instante, soando con poder permanecer all el
resto de su vida, pero consciente por un momento de lo que haba hecho, se separ por
fin de ella, de la misma forma que la haba besado, sin prisas, esperando a que sus labios
se despegaran totalmente para mirarla y observar su reaccin
Esper pacientemente unos segundos a que ella dijera algo, pero las palabras no
llegaban, ni un solo movimiento, ni la ms mnima expresin en su cara, ni siquiera en
sus ojos pudo adivinar que haba significado aquel beso para ella
M: Acabo de firmar mi sentencia de muerte... ya no voy a poder vivir sin tus labios
Por un momento se haban olvidado de todo... de todos... y se haban dejado llevar por
ese deseo que se estaba adueando de ellas de manera irrefrenable, pero de nuevo la
razn hizo acto de presencia, se separaron un poco y se miraron mientras sus sonrisas se
iban borrando poco a poco
E: No tenemos remedio
M: Qu vamos a hacer?
E: No lo s... es que no lo s
M: Yo hago lo que t me digas cario
E: No hagas eso por favor
M: El qu?
E: Llamarme cario
M: Perdona... no me he dado cuenta... me ha salido as... pero si te molesta...
E: No es que me moleste... es que...
M: l te llama as
E: S... y lo que menos me apetece ahora es que nada me lo recuerde
M: Vale
Permanecieron en silencio unos segundos y Maca decidi que fuera ella la que hablar
cuando quisiera, cosa que no tard en pasar
E: Ya estamos llegando
M: S... ya queda poco
E: Sabes a donde vamos maana?
M: He odo algo de ir hacia la zona de la torre de Londres y el puente de la torre
E: Despus del Big Ben es lo que ms conoca de Londres... el puente
M: S... bueno... supongo que son dos de las imgenes que ms asocia la gente con
Londres
E: Yo... a partir de ahora... cuando piense en Londres... lo voy a asociar a ti (Maca le
sonri y le dio un beso en la mejilla)
Haban llegado a la puerta del hotel y las dos se detuvieron all un instante
Subieron hasta su habitacin y al acercarse a la puerta escucharon unas risas que les
confirmaron que efectivamente sus amigas estaban all. Se detuvieron delante de la
puerta y Maca miraba a Esther esperando una respuesta a su propuesta
En ese momento unos pasos acercndose por el pasillo consiguieron que miraran hacia
donde provenan dichos pasos y vieron a Charo y Mara entrar en su habitacin sin
decirles nada, aunque evidentemente las haba visto, las ignoraron por completo, hecho
que entristeci un poco a Esther
Maca se quit los zapatos y se dej caer tumbada sobre la cama, luego dio unos
golpecitos a su lado para indicarle a Esther que hiciera lo mismo y ella no se lo pens
dos veces, se quit los zapatos y se tumb a su lado, pero a una distancia prudencial
Las dos sonrean un tanto nerviosas y saban que aquel tema del que hablaban era fruto
de los propios nervios. Eran conscientes de que la situacin tena peligro, las dos solas
en aquella habitacin, todo lo que haban hablado se poda esfumar en un segundo si no
conseguan controlarse, pero Maca estaba decidida, lo iba a conseguir, quera
demostrarle que era capaz de cualquier cosa por ella, y que si Esther quera esperar, ella
esperara
Pens en su casa, en su tierra, sus caballos, en como le gustara llevarse a Esther all con
ella y ensearle todo aquello, compartir con ella todas las cosas que hasta ese momento
haban sido su vida, y mientras pensaba en todo eso se dio cuenta de que ya no era
capaz de pensar en nada sin que ella apareciera en sus pensamientos
M: Me llamaras el lunes?
E: Y el martes... y el mircoles... y el jueves...
M: Me vas a dar tu nmero para que te pueda llamar yo?... (Gir un poco la cabeza
para mirarla y le sonri) al menos hasta que empieces a trabajar y te paguen ese sueldo
que te vas a pulir hablando conmigo
E: Tenemos un trato... recuerdas?
M: Ya... pero eso fue un impulso
E: Pues ahora te aguantas
M: No me vas a dar tu nmero... (Esther negaba con la cabeza mientras le sonrea) eres
mala
E: No lo sabes t bien
M: (Se acerc a ella y empez a hacerle cosquillas) Me lo vas a dar?
Caprichos del destino 57
E: No... jajajaja... (Se revolva sobre la cama por las cosquillas) yo decido... jajajaja... t
lo dijiste
M: (De repente ces su tortura y la mir muy seriamente) Eres preciosa Esther
De nuevo se miraban sin poder decir nada, sus respiraciones se aceleraban, sus miradas
se centraban ahora en los labios de la otra, pero Maca no estaba dispuesta a dejarse
vencer, le haba prometido a Esther que se controlara, y lo iba a conseguir, por mucho
esfuerzo que para ella supusiera
Poco a poco y as, abrazadas la una a la otra, presas del cansancio acumulado durante
todo el da, se fueron quedando dormidas. Unos minutos despus alguien abra la puerta
de la habitacin sin ni siquiera pensar que all poda haber alguien, pero lo haba, y
cuando las vio no pudo evitar sonrer ante tal estampa
Con mucho cuidado de no hacer ruido, retrocedi sobre sus pasos hasta la habitacin
donde haba dejado a las dems y llam a la puerta. En apenas unos segundos Silvia le
abra
Fueron todas hacia la habitacin de enfrente con cuidado e intentando hacer el mnimo
ruido posible. Asomaron sus cabezas para verlas y de la misma manera que haban
entrado regresaron a la habitacin donde estaban antes mientras Mnica cerraba de
nuevo la puerta con mucho cuidado
Todas se miraban entre si con una sonrisa tonta en la cara. Se sentan felices por sus
amigas y esa felicidad era ms que evidente
Silvia sinti como su pulso se iba acelerando y el deseo que poda ver en los ojos de ella
la llevaron a hacer una locura. As que sin pensarlo se sent sobre la cama y en un
rpido movimiento se quit la camiseta
Se acerc a ella y sin apartar la mirada de sus ojos, desliz las manos por su cuerpo
hasta llegar a la cintura donde introdujo levemente los dedos dentro de su pantaln,
sigui bajando lentamente hasta quitrselo y luego lo tir a un lado. Regres de nuevo a
su cintura y esta vez, de manera ms suave an, dejando una caricia en cada centmetro
de piel por el que pasaba, la desprendi de su prenda ms ntima
En ese momento, con su cuerpo completamente desnudo, separ por fin la mirada de la
suya para recorrer con esta su silueta acompaando el camino de su mirada con su mano
derecha de manera muy suave hasta llegar a su muslo donde inici el camino de regreso
hasta llegar a su boca
Una vez all acarici sus labios con un dedo y al apartarlo, se fue acercando ms a ella
hasta besarla
Y borrando todos los pensamientos de su cabeza se dej llevar por los deseos de su
cuerpo disfrutando al mximo de aquella noche con ella
Maca levant un poco la cabeza para mirarla y sin esperar a comprobar la reaccin de
ella al darse cuenta de que haban dormido juntas, le dio un beso en la mejilla
M: Buenos das
E: Buenos das... es Mnica la que est en la ducha?
M: Supongo... pero no s ms que t
E: Ya... (Se incorpor en la cama desperezndose y estirando la espalda)
M: No has dormido bien
E: En parte s y en parte no... He dormido bien porque estaba contigo... (Maca sonro
por la tranquilidad que le otorgaban aquellas palabras) pero me duele todo el cuerpo
M: Lo siento
E: Me voy a ducharme yo tambin
M: Claro... yo ahora cuando salga Mnica
E: Pues... te veo luego
M: Vale... hasta luego
Mnica: Anda que... ya te vale... nosotras esperando a que llegarais... y vosotras aqu
dormiditas... ya podas haber avisado
M: Buenos das
Mnica: Muy buenos das
M: Y eso?
Mnica: Muy sencillo... lo que no has conseguido t en tres das, lo consegu yo anoche
en cinco minutos
M: (Se qued pensativa unos segundos mirando a su amiga) Has dormido con Silvia
Caprichos del destino 60
Al encontrarse todas en el hall del hotel, Mnica le gui un ojo a Silvia despus de
sonrerle sin que nadie se diera cuenta. Maca miraba a Esther sonrindole, mientras
confiaba en que a ninguna se le ocurriera hacer ningn comentario sobre la pasada
noche, ya que supuso que aquello poda incomodar a Esther
Se dirigieron al comedor para desayunar y al entrar se cruzaron con Charo y Mara que
salan en ese momento. Despus de prcticamente ignorarlas, se encaminaron hacia la
puerta y Andrea no se pudo contener y fue tras ellas mientras las dems seguan su
camino sin inmutarse
Andrea: Esperad... (Pareca que no la haban odo y seguan caminando, pero ella grit
ms) Charo... Mara... (Se detuvieron ya casi en la puerta y se dieron la vuelta hacia
ella) Vais a dejar las cosas as?... no tenis intencin de arreglarlo?
Charo: Arreglarlo?... nosotras no hemos hecho nada... que lo arreglen ellas si quieren
Andrea: Venga ya
Mara: Ya vale Charo... no digas ms tonteras
Charo: Tonteras?
Mara: S... tonteras... que parece ser que es lo nico que dices ltimamente... y ya te
ests pasando
Caprichos del destino 61
Y as, ante la incrdula mirada de Andrea, que haba permanecido expectante a toda la
conversacin, entraron en el comedor del hotel seguidas por ella, yendo directamente a
la mesa donde estaban desayunando sus amigas que, al verlas acercarse se quedaron un
poco sorprendidas, y las miraban asombradas esperando a ver que pasaba
Mara se acerc a Esther, puso una mano en su hombro y la mir unos instantes para
luego, poco a poco, ir mirando a todas y cada una de ellas mientras hablaba
Charo: (Cortndola) Lo que quiere decir es que soy una imbcil... y que reaccion muy
mal... pero esto a sido solo culpa ma... Mara... aunque muy sutilmente... se pas ayer
todo el da intentando hacerme cambiar de opinin... pero yo soy muy cabezota... y a
veces me cuesta mucho reconocer que me he equivocado... pero ella... como casi
siempre... tiene razn... Yo no soy quien para juzgar a nadie... as que... lo siento... (Mir
a Esther) Me va a costar un poco... pero me acostumbrar... y... (Ahora miraba a
Natalia) Mara tiene razn en otra cosa... dije muchas tonteras... lo siento... de verdad...
Podris perdonarme?
E: A nosotras tambin nos va a costar acostumbrarnos a que seas t la que le da la razn
a Mara y no ella a ti... pero a todo se acostumbra uno en la vida... no es as?
Charo: Lo siento Esther... de verdad que lo siento
Esther se puso de pie para darle un beso como seal de que todo estaba olvidado y ella,
impulsivamente, la abraz. Las dems contemplaban la escena entre leves sonrisas y
Mara le cogi una mano a Esther, la cual deshizo al abraz con Charo para ahora
abrazarla a ella
As que, intentaron sentarse todas, aunque no fuese juntas, pero si consiguieron sentarse
en el mismo vagn, y como no, Esther y Maca se sentaron una al lado de la otra. Estaba
claro que sus amigas estaban al corriente de lo que estaba pasando entre ellas, as que no
tenan necesidad de fingir nada, queran estar juntas, y siempre que les era posible, as lo
hacan
Mientras las dems hablaban cada una con las que ms cerca tena, ellas permanecan en
silencio, al menos los primeros minutos, hasta que Maca, cogi una de las manos de
Esther, entrelaz sus dedos con los de ella, uni su otra mano a estas, dejando as la
mano de ella atrapada entre las suyas, entonces las llev hasta su boca, dej un beso en
una pequea parte de la mano de Esther que sobresala de entre las suyas, luego la mir
y sin soltar su mano las dej reposar sobre su muslo
E: No creo mucho en eso, la verdad... pero a veces pasan cosas que hacen creer hasta al
ms reticente de los mortales
M: Yo estoy empezando a creer... No s porque... pero siento que algo me impuls a
venir aunque no me apeteca mucho... y ahora entiendo que era eso... puede que en el
fondo sintiera que algo me iba a pasar en Londres... y ahora me alegro de haber venido
E: Nosotras lo echamos a suertes... Londres o Paris... simplemente a cara o cruz... ya
que no nos decidamos... y sali Londres
M: Bendita moneda
De nuevo un pequeo silencio entre ellas en el momento en que las puertas del metro se
abran al parar en una estacin, instante en el que las dos observaron a los pasajeros que
se apeaban para luego volver a mirarse
M: Te gusta la playa?
E: Me encanta el mar... aunque no tengo ocasin de ir muy a menudo
M: Mis padres tienen una casa en Rota... Est en una zona muy tranquila... muy
cerquita del mar... y en poco ms de media hora estamos all
E: Pasis all el verano?
M: Todo no... pero vamos muchas veces... sobre todo mis padres... durante todo el ao...
Me gustara poder llevarte all algn da
E: Me encantara
M: Aunque en mi casa tampoco se est mal... al jardn es precioso... y tenemos piscina
E: (Le sonri) Ya sali la Wilson
M: Perdona... (Baj un poco la mirada) no pretenda...
E: Eeeiiii!!!!... (Le cogi la barbilla y se la levant para que la mirara) No pasa
nada... ya s lo pija que eres
M: S que es pronto para planear nada... pero me gustara que vinieras este verano...
aunque solo fuesen unos das
E: De momento no voy a tener vacaciones... siendo nueva... y adems en verano... no
quiero ni pensar las guardias que me van a colgar
M: Y antes de empezar?... me dijiste que no empiezas hasta el da uno
E: No s... tengo muchas cosas que hacer estos das... Silvia, Nat y yo hemos alquilado
un piso... y vamos a mudarnos en cuanto lleguemos a casa... tambin tengo que
solucionar unas cosas que tengo pendientes... as que... no s si voy a tener mucho
tiempo
M: (La mir suplicante) Aunque solo sean un par de das
E: Maca...
M: Ya... lo s... me estoy precipitando
E: Vamos a tener tiempo para hablar de esto... yo te prometo que si puedo voy
M: S? (Sonri ampliamente)
E: Pero no quiero hacer planes de momento... prefiero esperar a ver que pasa
M: Esperar a ver que pasa?... o sea... qu no sabes lo que va a pasar?
E: No quera decir eso
M: Pues eso es lo que has dicho
E: Maca...
En ese momento el metro se detena en la estacin donde deban hacer trasbordo. Maca
se levant sin decir nada y Esther, al ver que todas se levantaban e iban hacia la puerta
las sigui. Mientras andaban por los tneles del metro ninguna de las dos dijo nada,
Caprichos del destino 64
simplemente Esther la miraba de vez en cuando deseando que sus miradas se cruzaran,
pero ella no la mir ni una sola vez
Al llegar al andn donde deban de esperar, Esther se acerc a ella y cogindola por el
brazo la hizo girarse para quedar de cara a ella. Maca, con un movimiento de su brazo
se deshizo de su mano y la mir con una expresin entre triste y enfadada
E: Qu pasa?
M: Ahora no Esther (Con un pequeo movimiento de su cabeza le seal a sus amigas)
E: Te has enfadado por lo que he dicho?
M: Djalo... por favor
E: No Maca... quiero saber porque te has puesto as
M: Te he dicho que no es el momento
El metro llegaba y de nuevo suban en l, pero esta vez se sentaron ms cerca de sus
amigas, as que permanecieron durante todo el trayecto restante prcticamente en
silencio mientras Esther no dejaba de mirarla sin recibir ni un pequeo gesto de su parte
Lo poco que hablaron no fue entre ellas, y al llegar a su destino y de nuevo empezar a
andar, Esther iba a la cola del grupo un poco cabizbaja, detalle que llam la atencin de
Natalia que no dud en acercarse a ella
Se fueron hacia los servicios mientras las dems se quedaban esperando all, pero antes,
Natalia le seal a Esther una maquina de bebidas que haba al final del pasillo. Ella le
sonri entiendo al instante lo que le deca y se acerc a Maca
Las dems negaban con la cabeza y ellas empezaron a andar haca la maquina
E: Te dije que eso es lo que espero que pase... pero no estoy segura de nada... por qu
te enfadas conmigo?
M: Porque me estoy enamorando de ti como una tonta... y t no me dices nada claro...
me das a entender una cosa... y luego me dices otra
E: No s hacerlo mejor
M: Pues me ests jodiendo bastante... porque cada vez que se me pasa por la cabeza la
idea de que llegaras a casa y l estar esperndote... y te besar... cosa que yo no puedo
hacer... y t no se lo vas a impedir... porque l es tu novio... y yo no soy nadie... y
despus de una semana sin verte... no se va a conformar solo con besarte... y yo estar
en mi casa pensando que t estars con l... y me voy a morir solo de pensarlo
E: Qu quieres?... yo no te he mentido... te dije que tengo novio... no pretenders que
le deje por telfono?
M: (Le habl en tono un tanto burln) A pero... le vas a dejar?... porque hace un
momento no decas eso... aclrate bonita
E: No s con que derecho te crees para hablarme as
M: Tienes razn... yo no tengo derecho a nada... ya te lo he dicho... no soy nadie para
ti... t solo ests experimentando... has descubierto algo nuevo... y solo ests esperando
a ver que pasa... Y si al llegar a casa y verte de nuevo entre sus brazos sientes lo mismo
que sentas antes... te olvidars de mi... y yo me pasar horas pegada al telfono
esperando a ver si llamas... Pero sabes lo que te digo... que eso no va a ser as... porque
yo ya no quiero hacerme ms ilusiones contigo
Y sin esperar respuesta por su parte empez a andar hacia donde estaban las dems
mientras Esther la miraba sin saber que hacer en ese momento. Al ver la cara de Maca y
a Esther a lo lejos sin poder reaccionar, todas supieron que algo haba pasado entre ellas,
y esperaron a ver que tena que decirles
Al llegar junto a ellas se detuvo, se acerc a sus amigas y les habl en tono bajo
M: Me voy... Voy a dar una vuelta... a casa de mi hermano... al hotel... no lo s... pero
me voy
Mnica: Quieres que vayamos contigo?
Ana: S... nos vamos contigo
M: No... gracias... pero prefiero estar sola un rato
Gloria: Ests segura?
M: S... Y no os preocupis... estar bien
Ana: Quieres que quedemos ms tarde en algn sitio?
M: Mejor no... hoy no me apetece nada... y no os quiero estropear ms el da
Gloria: No digas chorradas... aqu lo que importa es que t ests bien
M: Lo estar... Venga... (Se dio la vuelta para despedirse de todas) Nos vemos luego
Y empez a andar por el pasillo del metro bajo la atenta mirada de todas
Cuando Maca se hubo alejado unos metros del grupo, Esther llegaba junto a las dems
sin apartar la vista de ella. La miraba sin saber todava que hacer, sinti como su
respiracin se haba ido acelerando hasta tal punto que casi se ahogaba, se llev una
mano al pecho mientras intentaba calmarse pero cada vez respiraba peor. Entonces
algunas de sus amigas se dieron cuenta de que algo le pasaba y se acercaron a ella
Pero ella cada vez respiraba peor y la sensacin de ahogo llegaba ya a tal punto que
alguna de ellas empezaba a preocuparse bastante
Mnica: Joder... est hiperventilando... (Se dio la vuelta y viendo a Maca todava a lo
lejos la llam gritando) MACA!!!!
Cuando Maca se dio la vuelta solo vio a sus amigas agachadas en el suelo y un revuelo
de gente a su alrededor. Entonces una alarma salt en su cabeza, Esther!!! y corri
tan rpido como sus piernas se lo permitieron hasta llegar a su lado
La vio tirada en el suelo respirando con dificultad y sin pensarlo un segundo empez a
apartar a las dems para que le dejaran espacio
Entonces comenz a hablarle en un tono tan suave que su voz pareca una caricia, tan
despacio que las palabras parecan quebrarse, con una calma que ni ella misma poda
adivinar como consegua debido al estado de nervios en el que se encontraba, y
mirndola con todo el amor que senta por ella
M: Tranquila... respira con calma... ya est... no pasa nada... te vas a poner bien... yo
estoy aqu... no voy a permitir que te pase nada... y no me voy a ninguna parte... lo
siento... siento haberme enfadado contigo... olvida todo lo que te he dicho... lo dije sin
pensar... soy una tonta... ha sido todo culpa ma... t tienes razn... no tenemos que
precipitar las cosas... mejor ir con calma y esperar a ver que pasa
Conforme le iba diciendo todas esas palabras las lgrimas haban ido empapando sus
mejillas rodando por estas hasta caer sobre una de las manos de Esther, que poco a poco
y tras unos minutos, oyendo todo lo que ella le haba ido diciendo y disfrutando de esas
caricias que le haba brindado, se haba ido calmando hasta conseguir normalizar su
respiracin
E: Gracias
M: (Abri los ojos para mirarla) No tienes porque drmelas
Con un ligero gesto de la cabeza Ana les indic a las dems que salieran de all, luego se
acerc a Maca y le puso una mano en el hombro para llamar su atencin, por lo que ella
se gir a mirarla
Y se fundieron en un abraz que las reconfort a las dos de la misma manera, dndoles
la calma que ya solo podan sentir al estar as, juntas
Sonrieron las dos un poco ms tranquilas despus de haber hablado, y se miraban con
esa complicidad que los das pasados y esa noche juntas les haban brindado
Empezaron a hablar en plan guasa, mientras sonrean las dos, y era evidente lo bien que
se llevaban
Mnica: Pues que pena que te quedara tan claro... porque me encant ayudarte a
resolver tus dudas
Silvia: Quien sabe... igual necesito convencerme ms
Mnica: No lo creo... yo soy as... Una noche de pasin conmigo... y se te acabaron las
dudas para toda la vida
Silvia: Te veo muy segura de ti misma... pero no s yo si me convenciste tanto
Caprichos del destino 69
Y todo aclarado regresaron junto a sus amigas en el mismo momento en el que por las
escaleras del metro aparecan Esther y Maca
Y ya todas juntas de nuevo empezaron a andar. Ya desde la salida del metro se podan
contemplar las murallas de la torre de Londres. Al acercarse ms pudieron ver a dos de
los famosos beefeaters, curiosos personajes que les sirvieron para hacerse un sinfn de
fotos
Despus de soportar una cola bastante larga, consiguieron entrar al recinto de la famosa
torre de Londres, no sin antes abonar por la entrada una ms que respetable cantidad de
dinero, pero pensaron que la visita mereca la pena, as que pasaron la maana visitando
aquel lugar lleno de las ms diversas estancias
En aquel lugar se poda contemplar desde las joyas de la corona britnica, con el
diamante tallado ms grande del mundo incrustado en la corona de la reina, hasta las
mazmorras donde infinidad de gente muri siglos atrs en condiciones lamentables
Tambin visitaron el lugar destinado para los presos distinguidos, como fue el caso de
Ana Bolena, que fue decapitada en la Tower green, o Lady Jane Grey, que con tan
solo 16 aos corri la misma suerte
La verdad es que como tales les trataban, con sus casitas de madera individuales, y
desde luego les deban de tener bien alimentados, porque hacan caso omiso a la comida
que les lanzaba la gente, y todo porque, segn la leyenda, el da que los cuervos
abandonen aquel lugar, eso supondra la cada de la realeza y el derrumbamiento de la
torre
Despus de una visita que les llev aproximadamente tres horas se dirigieron a la orilla
del ro, y desde una especie de mirador que haba a la orilla de este se detuvieron a
hacerse unas fotos y a admirar el puente de la torre
Caprichos del destino 70
Era casi la primera vez que hablaba en toda la maana, ya que, aunque pareca que las
cosas se haban solucionado, se senta un poco culpable, y eso la haba llevado a intentar
pasar desapercibida
Andrea: Ves... (Le dijo acercndose a ella y rodendola por el hombro) si somos el
equipo perfecto... por eso es mejor seguir todas juntas
Un par de sonrisas de aprobacin para las palabras de Andrea y despus, tras sugerir
alguien pasar el puente a pie, se encaminaron hacia all, llegaron hasta la mitad de este y
luego regresaron por donde haban venido y una vez ms en el metro fueron hasta la
catedral de San Pablo, pero antes de visitarla decidieron buscar un lugar donde comer
Natalia: Esto es agotador, eh?... me parece que yo hoy me voy a ir a dormir prontito
Susana: Nos podemos quedar aqu un rato a descansar... no tenemos prisa
Gloria: Se est bien aqu
Ana: Sabis?... yo ahora me comera una tortilla de camarones... mmmmm... que rico
Mara: Yo un plato de paella de la que prepara mi abuela
Natalia: Y unas migas?
Silvia: Un cocidito... con sus garbanzos tiernos
Mnica: Oyndoos... se dira que estis pasando hambre
E: Mamaaaaaaaa... tengo hambreeeeee
Charo: Hay restaurantes espaoles en Londres
Mara: Dnde?
Charo: No s... hay muchos... en el soho por ejemplo
Ana: Hay restaurantes espaoles en el soho?... nosotras estuvimos ayer all
Charo: Pues hay varios en esa zona... sobre todo de tapas
Natalia: Pues hoy cenamos en el soho
Andrea: Pero si ya estuvimos ayer
Susana: En el metro no cuesta nada ir all
Caprichos del destino 71
Charo: Claro... nos bajamos en Tottenham Court Road y en menos de diez minutos
encontramos uno
M: Estamos en Londres y nos vamos de tapas?
Mnica: Estar bien comer un da algo normal
M: Hay que joderse... venir a Londres para ir de tapas
Ana: (Mir a Maca mientras protestaba y luego le habl a Charo) Charo
Charo: Dime
Ana: Digo yo que... si son espaoles... tendrn caf expreso
Charo: Claro
De repente Maca, como si hubiese estado sentada sobre un resorte, se puso de pie y
empez a sacudirse algunas hojitas de hierba que se haban adherido a su pantaln
M: Venga... ya hemos descansado bastante que tenemos que ir luego al soho a buscar
ese restaurante
Ana: (Sonrea triunfante) Pero que fcil eres de convencer
Aunque a unas les cost un poco ms que a otras debido al cansancio, se fueron
levantando y empezaron a andar haca la fachada principal de la catedral
Al doblar la esquina que formaba la catedral y quedar frente a las enormes columnas y
la gran escalinata que daba acceso a esta, Esther fue levantando la vista hasta llegar a lo
ms alto y con los ojos como platos no perda detalle
Su boca tambin se fue abriendo un poco y as, embobada, fue alejndose despacio
hacia el centro de la plaza para tener mejor vista seguida de cerca por Maca que tambin
contemplaba absorta. Era realmente impresionante, majestuosa, pero en el fondo lo que
haba sorprendido a Esther no era eso, sino algo que no dud en exclamar
Al decir esto se acord de las palomas y girndose hacia la gran explanada que haba
frente a la catedral las pudo ver por todas partes
Maca sonrea embobada mirando a Esther. Era increble de que manera se ilusionaba
con cosas tan simples, cosas que para la inmensa mayora de las personas no tenan
importancia, simplemente les pasaban desapercibidas, a ella le bastaban para sentirse
feliz
Sus ojos se haban humedecido ligeramente escuchando las palabras de Esther, que en
ese instante sacaba de su mochila un pequeo paquete de galletas y tras abrirlo le dio la
mitad a ella, y con un ligero movimiento de su cabeza le seal hacia donde las palomas
se encontraban
E: Vamos?
M: Claro
Y despus de caminar los pocos pasos necesarios para llegar hasta all, se pusieron en
cuclillas y tras desmenuzar algunas galletas se las tiraron a las palomas no muy lejos
para que se acercaran a ellas, Esther incluso dej un poco en su mano para que pudieran
comer directamente de esta
Aquel era uno de esos pequeos detalles a los que seguramente se haba referido Esther,
algo tan simple como dar de comer a las palomas, a muchas personas les parecera algo
intil, pero ella sonrea de felicidad al ver a las pequeas aves comer rpidamente de su
mano provocndole unas ligeras cosquillas, y entonces mir a Maca para compartir su
felicidad con ella
Entonces Maca cogi otra de las galletas que le quedaba y despus de desmenuzarla
puso la mitad en la mano de Esther y dejando la otra mitad en su mano la acerc a la
suya provocando as una mayor aglomeracin de palomas a su alrededor
Se miraron, sonrieron felices de poder compartir aquellas pequeas cosas y el resto del
mundo dej de existir para ellas en ese instante. Cuando la comida se termin, las
palomas se fueron alejando, y Esther las segua contemplando ahora desde ms lejos,
pero con la misma fascinacin
E: Vas en bici?!!
M: Ahora eres t la sorprendida
E: Es que no te imagino en bici
M: Qu te pensabas?... qu tengo un chofer que me lleva a todas partes?
E: Puede... algo as
M: Pues no... siento decepcionarte pero... mi vida es mucho ms sencilla de lo que
piensas... cmoda... no te lo voy a negar... pero bastante sencilla
E: Con todas las cosas que me has contado... qu queras que pensara?
M: Ya... es normal que pienses eso... yo tampoco he hecho nada que te llevara a pensar
lo contrario
E: Si tenemos tiempo me tienes que contar un poquito como es t vida
M: Cuando quieras
Una de sus amigas las interrumpi avisndolas de que iban a entrar a la catedral. No
prolongaron mucho su visita a aquel majestuoso lugar, simplemente dieron un tranquilo
paseo por su interior admirando los maravillosos mosaicos y como no, esa bveda tan
impresionante, la segunda ms grande del mundo despus de la de San Pedro
Al salir de la catedral apenas eran las seis de la tarde, pero estaban de acuerdo en que no
queran esperar a que fuera ms tarde para comer algo mejor, o al menos ms familiar
que todo lo que haban comido en los das que llevaban all
Despus de unos minutos paseando por all se encontraron ante un local que no se
necesitaba ser muy listo para saber que era espaol, ya que su nombre era Taberna la
tortilla. Despus de unas risas por lo poco imaginativo del nombre entraron tras echar
un vistazo a la carta expuesta en la entrada
El interior era ms que curioso. La decoracin dejaba mucho que desear, ya que al
parecer, en el pasado, aquel lugar debi de ser un pub ingles, y simplemente haban
cambiado los cuadros de la pared por fotos de toros, bailaoras, y haban puesto algn
que otro adorno tpico espaol quedando todo un poco sobrecargado. Pese a ello, se
sentaron en una de las mesas y esperaron a ser atendidas
Lo mejor estaba por ver. Si aquel lugar les haba resultado curioso, ver a un camarero
pelirrojo, de unos veintitantos aos, con unos inconfundibles rasgos escoceses acercarse
a ellas, todava se lo pareci ms, pero entonces empez a hablar con en un perfecto
castellano que las sorprendi de una manera impresionante
Aquella manera en la que les habl las dej tan sorprendidas que tardaron unos
segundos en responderle mientras le miraban sin salir de su asombro. El pobre pens
que no le haban entendido y se dispuso a preguntarles en ingles
Ana: No... tranquilo... si te hemos entendido a la perfeccin... solo que supongo que no
esperbamos que nos hablaras en castellano... o por lo menos no que lo hablaras tan
bien
Camarero: Buffff... menudo alivio... cre que mi radar haba fallado
Silvia: Tu radar?
Camarero: Cada vez que entra alguien por esa puerta... (Seal a la puerta por la que
haca un momento haban entrado ellas) intento adivinar si son espaoles o no... y la
verdad es que me equivoco pocas veces
Mnica: Pues si fueses t el que entrase y otro el que adivinara... fallaba seguro
Camarero: Pero lo mo tiene truco... mi madre es de Glasgow... pero yo nac y crec en
Medina del campo... Entonces... qu vais a tomar?
Pidieron cosas tan simples como tortilla de patatas, boquerones fritos, callos... cosas de
esas que extraamente no apreciamos mucho cuando las comemos a diario, pero que
despus de unos das en una ciudad que no se caracteriza especialmente porque se coma
bien, a ellas les parecan exquisitos manjares
El postre si fue todo un lujo, y no un lujo por la grandiosidad de los platos, sino todo lo
contrario, por la sencillez, por ese toque casero que les daba ese sabor a hogar, ese
flan... esa tarta de limn... ese pan de calatrava... tan ricos como los que haban comido
en casa toda su vida. Y despus como no, el caf
Cuando salieron de all ya eran pasadas las nueve de la noche, y aunque no se poda
decir que fuese tarde, el cansancio acumulado de los das pasados comenzaba a hacer
mella en ellas, as que decidieron poner rumbo al hotel
Una vez all se sentaron en los sillones del hall y alguna ya no poda evitar buscar la
postura ms cmoda posible y cerrar los ojos aunque solo fuera para relajarse un
momento
En ese momento Gloria, viendo que Ana se estaba quedando dormida con la cabeza
apoyada en su hombro, la cogi por la barbilla con cuidado y le habl en un tono bajo
Se levantaron todas para dirigirse hacia el ascensor y en ese momento Maca cogi a
Esther por el brazo hacindola detenerse
Caprichos del destino 75
independencia... y esa buhardilla es un poco mi casa... all hago lo que quiero y mis
padres intentan no meterse mucho en mi vida
Entonces se acerc un poco ms a ella y cogindole la cara con ambas manos con suma
delicadeza, sigui acercndose hasta unir sus labios y dejar un pequeo beso que hizo
estremecer a Maca. Esther sinti ese pequeo temblor en su cuerpo y tras separarse de
ella para mirarla apenas un segundo, la abraz hundiendo la cara en su cuello
Maca se abraz tambin muy fuerte a ella mientras pensaba que efecto le podan haber
causado esas palabras que le haba dicho
M: Dime algo Esther... por favor... te acabo de decir que te quiero... por favor dime t
algo... no me dejes as... necesito ortelo decir... dmelo... dime algo que me d la fuerza
suficiente para seguir aguantando
Justo en aquel instante la suave voz de Esther irrumpa en sus odos en un leve susurro
que a ella le pareci la ms maravillosa de las melodas que poda escuchar en su vida
E: Yo tambin te quiero
La coleccin de arte all expuesta era realmente digna de ver. Pudieron contemplar
pinturas tales como La Venus del espejo de Velazquez, Los girasoles de Van Gogh,
Puente sobre el estanque de los nenfares de Monet, Venus y Marte de Botticelli, y
otras muchas obras de Rafael, Miguel ngel, Goya, El Greco, Rembrandt, Caravaggio,
Manet, Leonardo Da Vinci, y as hasta completar una larga lista de artistas
Para alguien a quien le apasione el arte, una semana no sera tiempo suficiente para ver
todas las obras all expuestas, pero para nuestras chicas, tres horas en aquel museo ya
empezaban a ser suficientes, por lo que decidieron acelerar el paso para salir de all
antes de que se saturaran de tanta obra de arte
En esta ocasin y casi por unanimidad, decidieron ir a comer a un restaurante chino, que
aunque no era comida espaola, si era lo suficientemente conocida por todas como para
saber que pedir y poder disfrutar de una comida sin los tpicos problemas que haban
tenido los das anteriores. As que despus de una pequea bsqueda entraron en uno de
estos restaurantes dispuestas a comer
Y con unas cervezas empezaron a animarse de nuevo. Pasaron toda la comida entre risas
y al terminar decidieron sencillamente dar un paseo sin un destino concreto, as que
empezaron a andar por las calles de Londres y pasaron la tarde callejeando sin rumbo,
parando de vez en cuando en algn parque a descansar, consiguiendo que aquella fuera
la tarde ms agradable de las que haban pasado en esa ciudad
Caprichos del destino 78
Ya de camino hacia el hotel se detuvieron en una cabina para hacer una llamada. Se
metieron dentro Silvia, Esther y Natalia, y las dems chicas de Madrid se amontonaban
en la puerta para poder participar tambin de lo que pretenda ser una sorpresa, mientras
las dems las miraban sonriendo desde cerca
Cuando el telfono empez a sonar alguna no poda contener la risa aunque las dems
intentaban hacerlas callar, y al or esa voz tan familiar al telfono alguna de ellas incluso
solt una pequea lgrima
Voz: Diga
Todas a la vez: Sara!!!
Sara: (Al otro lado del telfono, completamente emocionada, casi no poda hablar)
Eeeiiiiii!!... mis nias
E: Hola guapa... cmo ests?
Sara: Esther!!... (Al or ahora solo su voz se emocion ms an) pues aqu...
echndoos de menos
E: (Un par de lgrimas rodaban ya por sus mejillas) Nosotras a ti tambin cario
Sara: Cre que ya os habais olvidado de m
E: Ni lo suees... y pasado maana ya nos tienes ah
Sara: Qu tal todo?
Silvia: (Le quit el auricular a Esther tras forcejear un poco con ella) Sarita!!... nia...
cmo ests?
Sara: Silvia!!... preciosa... me estis cuidando a Esther... verdad?
Silvia: Uy!!... ya te contaremos... (Aprovech que Esther ya haba salido de la cabina
y no la poda or) ha encontrado aqu quien la cuide
Sara: Pero que dices?!!!!
Natalia: (Al or a Silvia decirle eso a Sara le quit el telfono para hablar ella ahora)
Sara?
Sara: Nat!!... oye... qu es eso que dice Silvia?
Natalia: Pues eso... que Esther se nos ha enamorado
Sara: Pero...
Natalia: Ya te contaremos con calma... yo solo te digo que va a dejar a Rafa... eso
seguro
Sara: Genial
Natalia: Un besito guapa
Sara: Ciao
Poco a poco todas sus amigas hablaron con ella y luego, mientras comentaban la
llamada, Esther entr de nuevo en la cabina para hacer otra que en aquel momento no le
apeteca nada
Y despus de esperar a que alguna de ellas hiciera tambin alguna llamada, se dirigieron
de nuevo haca el hotel y antes de entrar en este comieron algo en el pub cercano donde
ya haban cenado das atrs. Al subir a las habitaciones se detuvieron un momento en el
pasillo para concretar, como solan hacer antes de ir a dormir, el plan del da siguiente, y
Maca le hizo un gesto a Esther para que se apartara un poco del grupo con ella
Esther se qued en silencio durante unos instantes en los que aprovech para mirar a las
dems, que seguan hablando, para luego volver a fijar su mirada en ella
E: T y yo solas?
M: No te gusta la idea?
E: S... claro que me gusta... pero... (Mir de nuevo rpidamente a sus amigas)
M: No te preocupes por ellas... no les va a sorprender
E: Tienes razn
M: (Sonri ampliamente) Eso es un s?
E: S... eso es un s
M: Bien!!!
Rodendola por la cintura la levant y empez a girar sobre si misma mientras Esther se
aferraba a su cuello con fuerza. Sus amigas se giraron a mirarlas y al verlas tan felices
sonrieron contagiadas por su felicidad. Luego la dej en el suelo y cogindola de una
mano se acercaran a ellas
M: No os lo tomis a mal pero... nosotras maana nos vamos por nuestra cuenta
E: Ya nos veremos por la noche
Mnica: Que bonito!... quieren pasar el ltimo da solitas
M: Pero que payasa eres
Ana: Djalas Mnica... a m me parece muy normal
Caprichos del destino 80
Y sin ms comentarios al respecto se dieron las buenas noches y se fueron cada una a su
habitacin. Cuando Esther sali del cuarto de bao ya en pijama, mir a Silvia y pens
que ya dorma, por lo que apag la luz y se dispuso a dormir, pero entonces escuch su
voz
E: Buenos das
Natalia: Buenos das... (Le dio un beso a Esther y acercndose a la cama se sent en
esta) a dnde vais a ir?
E: Pues no tengo ni idea... ni se lo he preguntado
Natalia: Esther... (Ella estaba metiendo unas cosas en su mochila) Estheeeeer
E: Qu quieres?
Natalia: Sintate en momento aqu conmigo
E: (La mir un instante y despus de dejar la mochila en una silla se sent a su lado)
Dime
Natalia: Nada que... quera decirte... que me gusta Maca... (Esther sonri) me gusta
mucho
E: Me vas a hacer la competencia?
Natalia: No digas tonteras... (Inclinndose un poco hizo chocar su hombro con el de
ella) t ya me entiendes
E: S... ya voy entendiendo algo
Natalia: No voy a poder hablar contigo en serio?
E: Claro... pero hoy no... estoy demasiado feliz para tener que ponerme seria ahora
Natalia: Pues entonces no te digo nada ms (Se levant de la cama, pero Esther la cogi
por un brazo y la hizo sentarse de nuevo)
E: Venga... dime lo que me tenas que decir
Natalia: Sabes?... al principio no saba que pensar de esta situacin... pero ahora... al
ver lo feliz que ests... pues eso... que te quiero mucho y quiero que seas feliz
E: Yo tambin te quiero
Le dieron un beso cada una en una mejilla y as, las tres tumbadas sobre la cama,
empezaron a rer. Unos minutos despus Silvia y Natalia se iban dejndola sola, ya que
ella y Maca haban quedado en verse ms tarde, ms que nada por evitar las bromas de
sus amigas que pensaban seran inevitables si desayunaban todas juntas
Caprichos del destino 81
A la hora prevista Maca llamaba a su puerta y cuando Esther abri la recibi con una
sonrisa que reflejaba toda esa alegra se haba adueado de ella en los ltimos das
M: Buenos das
E: Buenos das
M: Nos vamos?
E: Cuando quieras
Bajaron a desayunar y entraron al comedor no sin antes comprobar que sus amigas ya se
haban marchado. Se sentaron en una pequea mesa al fondo y despus de
aprovisionarse de todo lo necesario en el buffet libre comenzaron a comer
Esther, como era habitual en ella, coma sin prisa pero sin pausa, y sin apartar la vista de
su plato mucho tiempo. Maca, en cambio, apenas coma, se centraba ms en observar a
Esther, hasta que ella se dio cuenta y dej de comer
Despus de un largo paseo llegaron a Camden Town. Hasta que no llegaron all Esther
no tena ni la ms remota idea de que era aquel lugar, pero al empezar a ver las
tiendecillas, los mercadillos, la infinidad de gente deambulando por entre los diversos
puestos, se qued un tanto perpleja. En un paso elevado se poda ver un gran letrero
CAMDEN LOCK
E: Uuuaauuuu!!!... qu es esto?
M: Uno de los mercadillos ms conocidos de Londres
Empezaron a andar por entre los puestos parndose de vez en cuando en alguno para
admirar con ms detenimiento lo que all vendan. Muchsimas de las cosas que podan
Caprichos del destino 82
ver merecan en verdad detenerse unos minutos para poder apreciarlos bien. Los que
ms llamaban la atencin a Esther eran los puestos en los que vendan artesana tnica y
antiguallas inimaginables
Mientras andaban se cogan de la mano para no perderse entre la multitud, y cada vez
que algo les llamaba la atencin en alguno de los diversos puestos se soltaban para as
poder coger las cosas y mirarlas de cerca, pero en cuanto lo volvan a dejar en su sitio
sus manos se buscaban de nuevo rpidamente
E: Te gusta?
M: S... te queda bien
E: Cunto debe costar?
M: Vamos a preguntarlo
Maca levant un brazo para llamar la atencin del dueo del puesto y al verle acercarse
se dirigi a l
Aquel hombrecillo con rasgos hinds cogi dos collares iguales al que se haba probado
Esther y los meti en una pequeita bolsa de papel mientras Maca sacaba un billete de
diez libras de su mochila que le entreg a cambio de estos
Nada ms coger la bolsita, sac uno de los collares y situndose detrs de ella se lo
abroch para luego, sacando el otro, drselo a Esther para que esta vez fuera ella la que
se lo abrochara. Cuando las dos tuvieron los collares puestos se situaron de nuevo una
frente a la otra sonrindose
E: Gracias
M: (Se mir en el espejo y luego la mir a ella) A ti te queda mejor que a m
E: Qu dices?... ests guapsima
M: (Se acerc ms a ella y puso las manos en su cintura) T crees?
E: Claro... ests guapsima te pongas lo que te pongas
M: Eso no me vale
E: Pues es la verdad... por qu lo has hecho?... me lo iba a comprar yo
M: Quera regalrtelo
E: Pues djame que te regale yo el tuyo
M: Mmmmmm... (Pensaba) me parece justo
E: (Sac un billete de cinco libras y se lo dio) Ahora estamos en paz
M: No me lo voy a quitar nunca (Dijo esto acariciando su collar)
E: Nunca?
Caprichos del destino 83
M: Bueno... igual nunca es poco... no me lo voy a quitar mientras te quiera... que seguro
que va a ser mucho ms tiempo que nunca
Entonces Esther, un poco avergonzada por las palabras que le acababa de decir Maca,
apoy la cara en su hombro huyendo de su mirada, pero ella la cogi por la barbilla e
hizo que la mirara de nuevo
Con cuidado puso la mano en su nuca y tras dejar un beso en su frente la atrajo hacia si
para poder abrazarla
Siguieron paseando junto al canal y al llegar a unas escaleras Maca se sent en uno de
los escalones separando ligeramente sus piernas dndole a entender a Esther con un
gesto que quera que se sentara all, delante de ella, y as lo hizo. Se sent un escaln
ms abajo que ella y apoyando los brazos en sus piernas se quedaron all mirando a las
barcazas pasar por el canal
M: Te ha gustado Camden?
E: (Inclin un poco la cabeza recostndola sobre uno de sus brazos para poder mirarla
mientras hablaban) Mucho... me ha parecido muy curioso... pero... an nos queda
mucho por ver... no?
M: Claro... descansamos un poco y seguimos con el paseo
E: Quiero comprar algn cachivache de esos que venden
M: Y eso?
E: No s... me apetece comprarme algn recuerdo intil
M: Para que quieres algo que ya sabes que es intil?
E: Si compras algo til lo vas a utilizar... es lo normal... y al final se desgasta o se
rompe... y ya no tienes el recuerdo... porque comprar algo til para no utilizarlo... pues
como que no... para eso compras algo que ya sabes de antemano que es intil... as no te
ves tentada de utilizarlo... porque en realidad no sirve para nada... y lo tienes all
simplemente para lo que en realidad lo compraste... de recuerdo
Caprichos del destino 84
Despus de un rato all sentadas se dirigieron de nuevo hacia los mercadillos pero ahora
a una zona distinta donde abundaba la ropa de segunda mano. Mientras Esther hurgaba
entre los montones de ropa sin mucha intencin de comprar nada, Maca la miraba sin
llegar a entender porque se entretena haciendo tal cosa
Ms tarde vieron varios puestos de frutas y verduras donde compraron unas manzanas
que comieron mientras seguan con su visita. Esther segua buscando ese trasto intil
que quera comprar, pero nada la convenca, hasta que se detuvieron en un puesto que
definirlo sera una dura tarea
Cogi una pequea cajita de madera tallada a mano y empez a darle vueltas intentando
abrirla, hasta que el vendedor, al ver como empezaba a ponerse nerviosa, la cogi y sin
decir nada le hizo una pequea demostracin de cmo abrirla
Era una especie de rompecabezas. Al deslizar una pequea pieza de madera que haba
en una esquina se consegua abrir un pequeo cajn donde se deslizaba otra pieza para
as dar paso a un minsculo compartimiento donde haba una diminuta llave
Despus de coger dicha llave y devolver la cajita a su forma inicial, empezando por la
otra esquina y siguiendo unos movimientos similares a los anteriores, se llegaba a la
cerradura donde meter la llave para finalmente poder abrir la cajita. Esther sonri
maravillada por la complejidad de dicha cajita y pareca decidida a comprarla
M: Vas a comprarla?
E: Me encanta
M: Pero si en un par de das ya no te vas a acordar de cmo se abre
E: Pues justo lo que buscaba... un trasto intil... pero a qu es preciosa?
M: Es muy bonita... pero no guardes nada de valor dentro... porque luego no lo vas a
poder sacar
Despus de comprar la cajita se encaminaron esta vez haca el metro, y despus de unos
veinte minutos en este llegaron a Victoria station. Salieron del metro dentro de la
misma estacin del ferrocarril, y despus de dar una vuelta por all salieron a la calle
para dirigirse hacia la catedral de Westminster
M: Tienes vrtigo?
E: Cmo?
M: Si te dan miedo las alturas?
E: No que yo sepa... por?
Caprichos del destino 85
M: Precioso... verdad?
E: Precioso es poco... esto es una maravilla
Girndose levemente dej un beso en su mejilla y entonces Maca, desliz las manos por
su cintura para poder abrazarla, dej un beso en su hombro y permaneciendo all con la
cara oculta, una pequea lgrima de escap de sus ojos rodando por su mejilla hasta
caer sobre la piel de Esther, que es ese instante se volvi de nuevo a mirarla
E: Cario... ests llorando... (Con mucha ternura levant su cara y le limpi las
lgrimas) por qu lloras?
M: No quiero regresar a casa Esther... quiero quedarme aqu contigo... siempre
E: Maca...
Se abraz muy fuerte a ella sin poder contener tampoco sus lgrimas y permanecieron
as durante un par de minutos hasta que las avisaron de que deban bajar
De vuelta hacia el hotel sus caras reflejaban la tristeza de saber que ese era su ltimo da
en Londres, que en unas pocas horas iban a regresar a la realidad, a esa realidad donde
lo ms duro era pensar que ms de seiscientos kilmetros las iban a separar
Al bajar del metro comenzaron a andar muy despacio, como intentando alargar esos
ltimos momentos juntas, pero por muy despacio que ellas anduvieran, el reloj no
paraba, y sus manecillas seguan dando vueltas anunciando el final de ese da juntas...
solas
Se quedaron mirndose fijamente a los ojos unos segundos hasta que, como si se
hubieran puesto de acuerdo, las dos se abrazaron muy fuertemente entrelazando sus
cuellos
Permanecieron as durante unos minutos hasta que poco a poco se fueron separando
para mirarse de nuevo. Entonces Maca se acerc a ella muy lentamente para dejar un
suave beso en su boca, beso que a Esther le supo a muy poco, por lo que la bes ella
esta vez entreabriendo un poco ms sus labios
Maca cerr los ojos mientras se relama lentamente para disfrutar al mximo del sabor
de los labios de Esther, pero al abrirlos de nuevo y verla frente a si, no pudo resistirse y
hundiendo los dedos en su pelo tras su cuello, la acerc de nuevo a ella para poder
besarla esta vez con ms intensidad
Sus labios se entreabran buscndose una y otra vez, sus lenguas se rozaban apenas
tmidamente, sus corazones empezaban a latir rpido y entonces Maca empuj
ligeramente a Esther para hacerla retroceder hasta la pared del pasillo y as poderla
besar sin tregua, sin posibilidad de escape
De pronto Esther sinti que sus piernas empezaban a temblar y como pudo se separ un
poco de ella para respirar, momento que Maca aprovech para besar su cuello robndole
as un suspiro que provoc en ella una sonrisa triunfal
Y sin decir nada ms Maca abri la puerta de su habitacin y tras cerrarla se apoy en
esta sonriendo con su respiracin todava bastante acelerada. Al entrar definitivamente
en la habitacin vio a Mnica sentada en la cama y se sent a su lado
La noche transcurra animadamente, y Esther, un poco guiada por las ganas de pasrselo
bien y otro poco por la tristeza que le supona tener que separarse de Maca, estaba
empezando a beber demasiado. Alguna de las chicas tambin estaba ya un poco
contentilla, pero lo de Esther ya llegaba a los lmites de una monumental borrachera
Apenas eran las dos de la noche y casi no se tena en pie. Se acerc a Maca y
colgndose de su cuello dej un par de besos en l mientras le hablaba de una manera ya
un tanto inteligible
Maca saba perfectamente que aquellas palabras eran fruto del alcohol, y que Esther las
deca sin pensar, pero an as, el simple hecho de orselas decir le produjo un cosquilleo
en el estomago. Se acerc al corrillo que haban formado las dems y aprovechando que
Esther se haba sentado en un silln empez a despedirse de ellas
M: Bueno... yo creo que me voy a llevar a Esther a que duerma la mona... sino maana
no se va a poder levantar
Natalia: Quieres que os acompae?
M: Da igual... ya puedo yo sola
Natalia: Pues nada... nos vemos un da de estos en Madrid
M: Antes de lo que t crees (La abraz y le dio dos besos y luego se acerc a Silvia)
Silvia: Un placer haberte conocido... y te esperamos pronto
M: Cuiddmela mucho
Silvia: Tranquila... te la cuidaremos
Se abrazaron y as, una tras otra se fue despidiendo de todas. Luego cogi a Esther y
poco a poco se fueron andando hacia el hotel. Cuando estaban a mitad de camino
tuvieron que detenerse para que Esther expulsara de su cuerpo prcticamente la mitad
de todo aquel alcohol que haba ingerido junto con parte de la cena
Finalmente llegaron al hotel no sin antes detenerse un par de veces ms para que Esther
siguiera dejando su esencia en las calles de Londres. Al llegar all Esther se sent en las
escaleras de la entrada
Agach la cabeza para mirar su cuerpo desnudo y en ese instante una idea pas por su
mente. Se asom hacia la habitacin y comprob que, efectivamente, all tumbada sobre
la cama, con su espalda desnuda y el resto del cuerpo cubierto con una sabana,
Caprichos del destino 89
Entonces regres al cuarto de bao y sentndose en la taza del water se cubri la cara
con ambas manos mientras intentaba recordar lo sucedido, pero su cabeza no estaba por
la labor, no recordaba absolutamente nada. Mir su reloj, apenas faltaban quince
minutos para la hora acordada, as que empez a vestirse haciendo el mnimo ruido
posible y apenas hubo terminado, cogi su maleta y la de Silvia, sali de la habitacin y
cerr la puerta muy despacio
Se dirigi a la habitacin de Natalia, llam a la puerta y cuando esta le abri, sin ningn
tipo de explicacin se ech en sus brazos y empez a llorar
Al llegar todas fueron a desayunar y a la hora prevista salan hacia el aeropuerto. Una
vez all realizaron todos los pasos de rigor y en menos de una hora estaban sentadas en
el avin esperando el despegue para regresar a sus casas
M: Joder... las nueve y media... la has cagado Maca... (Hundi su cara en la almohada)
y bien que la has cagado... por gilipollas
El avin llegaba a Madrid y despus de recoger las maletas se dirigieron haca donde las
esperaban sus familiares. Esther vio a su madre y fue corriendo a abrazarla
Caprichos del destino 91
Cogieron un taxi y de camino a su casa le fue contando un par de cosas a su madre sin
dejar de cogerse la cabeza de vez en cuando debido al dolor persistente. Una vez en casa
le pidi a su madre que la dejara dormir un rato y se fue a su habitacin, no sin antes
tomarse una pastilla para intentar aliviar el dolor
Unos minutos despus sonaba el timbre de su casa. Ella no se preocup por averiguar de
quien se trataba, pero no fue necesario, ya que la persona que haba llamado al timbre,
tras hablar un momento con su madre, entr en su habitacin, cerr la puerta y
acercndose a la cama se sent junto a ella
Esther ya se haba calmado, pero ella saba que le pasaba algo, as que con mucho
cuidado le pas la mano por la espalda intentando consolarla un poco y ella, al sentirla,
Caprichos del destino 92
ahora si se dio la vuelta a ver quien era, y al ver a su amiga se abraz a ella y rompi a
llorar de nuevo
Esther segua llorando entre sus brazos y ella la meca levemente mientras le acariciaba
el pelo. Poco a poco se fue tranquilizando y se separ un poco para mirarla
E: Perdona Sara
Sara: No te tengo que perdonar nada... pero me lo vas a contar?
E: Poco a poco... vale?
Sara: Vale
E: Qu tal ests t?... todo bien?
Sara: Pues como dices t... poco a poco
E: Y tu madre?
Sara: Se hace la fuerte... pero yo s que lo est pasando fatal
E: Maana ir a verla
Sara: Pero cuntame
E: Suficiente tienes t ya con lo tuyo para que yo te venga a agobiar con mis tonteras
Sara: No se llora as por tonteras Esther... adems... soy t amiga... no?... para eso
estamos... Cuntame... qu ha pasado?
E: La conoc nada ms llegar a Londres
Sara: (Ante su sorpresa la cogi por los hombros y la apart un poco ms para mirarla
mejor) La?!!!!... Has dicho la?!!!
E: S... eso he dicho
Sara: Joder!!... (Le sonri con la sorpresa reflejada en su rostro) perdona
E: Tranquila... t reaccin tampoco ha sido muy desmesurada
Sara: Sigue
E: Me enamor de ella como una tonta Sara... creo que hasta hace unos das no supe lo
que era estar enamorada
Sara: Pero...
E: No... yo no me haba fijado nunca en una mujer... si es eso lo que me ibas a
preguntar... pero es que ella fue tan... tan... no s como decirlo... me enamor... su forma
de ser conmigo me conquist... su manera de mirarme... de hablarme... en apenas unas
horas... se adue de m
Sara: Bufffff...
E: Encima es preciosa... tiene unos ojos... y unos labios
Sara: Me estn entrando ganas de conocer a esa maravilla de mujer
E: Pues no s si va a poder ser
Sara: Por qu?
E: Porque no estoy segura de querer volver a verla
Sara: Pero... cuando Nat me dijo que ibas a dejar a Rafa... pens que la cosa iba en serio
E: Y yo... pero me ha decepcionado... ya no s si voy a poder confiar en ella (Las
lgrimas empapaban de nuevo sus mejillas)
Sara: Esther
E: Solo le ped que esperara unos das... solo eso... tampoco le ped tanto
Sara: Pero que es lo que ha pasado?
E: (Un nudo en su garganta casi le impeda hablar) Le dije... que... que primero...
sniffff... que primero quera hablar con Rafa... snifffff... que no... que no poda hacerle
eso... sniffffff... y ella me prometi... que iba a esperar... snifffffff
Caprichos del destino 93
Sara: Y?
E: Fue tan buena conmigo... snifffff... tan dulce... que la cre... snifffffff... pero en
cuanto flaque un poco... aprovech la ocasin
Sara: No s si entiendo bien lo que me ests contando
E: Anoche me emborrach... sniffffff... y esta maana me he despertado desnuda a su
lado... se aprovech de mi estado de embriaguez... ahora como voy a confiar en ella?
Sara: Lo hicisteis?
E: Eso es lo peor... que no recuerdo nada
Sara: Entonces... no lo sabes seguro?
E: Joder Sara... qu quieres que piense?... qu jugamos al streep poker y luego nos
dormimos?... te acabo de decir que me he despertado desnuda a su lado... snifffff...
Sara: Pero no recuerdas nada de nada?
E: No recuerdo ni cuando sal de la discoteca
Sara: No s que decirte Esther... es que yo ni siquiera la conozco
E: Y eso que ms da... yo crea conocerla... pero veo que estaba equivocada
Rafa: Diga
E: Hola Rafa
Rafa: Hola Rafa?... Y eso?... no recuerdo la ltima vez que te o llamarme por mi
nombre
E: No s... me ha salido as
Rafa: No pasa nada... solo es que me ha sonado raro... cmo ests cario?
E: Con un poco de resaca
Rafa: Ya veo... tuvisteis fiestecilla anoche
E: Ms o menos
Rafa: Quieres que vaya un ratito a verte?... o la resaca es monumental?
Caprichos del destino 94
Maca daba vueltas en su cama sin poder dormir y de vez en cuando comprobaba de
nuevo si el telfono tena lnea. Era evidente que funcionaba correctamente, pero los
nervios no le permitan estar quieta ni un segundo
M: Cundo vas a llamar Esther?... dios!... por que te has ido sin decirme nada?...
si es que... no tienes perdn Maca... no pudiste evitarlo... la tentacin pudo contigo... y
ahora... la has asustado... o lo que es peor... se habr enfadado... pero llama Esther...
permteme explicarme... estabas tan guapa... que no me pude resistir
En casa de Esther sonaba el timbre, y ella, sin muchas ganas, fue a abrir la puerta. Se
detuvo un instante con el pomo ya en sus manos y tras coger aire profundamente abri.
l esperaba con una sonrisa en su cara, pero al ver la expresin triste de Esther su
sonrisa se borr
E: Hola
Rafa: Hola?... Menudo recibimiento
E: (Se acerc a l y le dio un beso) Pasa... vamos a mi cuarto
Fueron a la habitacin de Esther sin decir nada y al llegar all ella cerr la puerta y
esper apoyada en esta a que l dijera algo. Pasaron unos segundos en los que l
permaneca de pie en medio de la habitacin de espaldas a ella, hasta que finalmente se
dio la vuelta para empezar a hablar
pasos hacia ella para hablarle de ms cerca) Si has tenido valor suficiente para hacerlo...
tenlo ahora para contrmelo
E: Lo siento
Rafa: Qu lo sientes?... es lo nico que se te ocurre decirme?
E: S... ahora es lo nico que se me ocurre
Rafa: Ya veo... y que... te lo pasaste bien?... ha sido solo un polvo o es algo ms
serio?
E: Qu ms da?
Rafa: A m si me da... vas a volver a verle?
E: No lo creo
Rafa: Entonces... no ha significado nada para ti?
E: Yo no he dicho eso
Rafa: (Comenzaba a alterarse) Y que ha sido entonces?
E: Mira Rafa... da igual si vamos a volver a vernos... da igual si ha significado algo para
m... a ti lo nico que debe importarte... es que estos das me he dado cuenta de muchas
cosas... y una de ellas... es que no s si te quiero lo suficiente
Rafa: Ya... o sea que... te has enamorado... Porque si te has dado cuenta de que no me
quieres a m... es porque quieres a otra persona
E: Puede ser
Rafa: Joder Esther... cmo has podido hacerme esto?
E: Esto tarde o temprano iba a pasar... mejor que haya sido as
Rafa: Entonces?... se acab?... ya est?... sin ms?...
E: S
Rafa: Eres una...
E: Cuidado con lo que dices
Rafa: Me has estado engaando todo este tiempo
E: Pero que ests diciendo?!!
Rafa: Me hiciste creer que eras una persona noble... yo te crea incapaz de hacer algo
as
E: No ha sido deliberadamente
Rafa: Faltara ms... encima... Te deje ir a Londres porque confiaba en ti
E: Qu t me dejaste ir a Londres?!!!... yo fui a Londres porque quise... t no eres
quien para decirme lo que puedo o no puedo hacer
Rafa: Pues me alegro de que te fueras... as me he dado cuenta de la clase de persona
que eres
E: Cmo te atreves?
Rafa: Solo dime una cosa Esther... saliste ya de casa con la idea?
E: Te ests pasando
Rafa: Te fuiste a Londres ya con la intencin de tirarte al primero que te gustara?
E: (Seal hacia la puerta) Sal de mi casa
Rafa: Seguro que s... deb imaginrmelo
E: Vete
Rafa: Y conmigo al principio te hacas la estrecha... no eres ms que...
E: (Cortndole) Qu te vayas de mi casa te he dicho!!
Rafa: Tranquila... ya me voy... aqu no hay nada que merezca la pena
E: Fuera de mi casa!!!!!!
Sali de all dando un sonoro portazo dejando a Esther derrumbada, abatida, llena de ese
sentimiento de culpa que se haba ido adueando de ella en las ltimas horas
Caprichos del destino 96
La noche fue larga y lenta para las dos. Mientras Esther daba vueltas en la cama
pensando en todo lo ocurrido, Maca segua preguntndose porque Esther no la haba
llamado. Y as lleg la maana, y con ella su vuelta a la rutina diaria
Esther se levant sobra las nueve y fue directa a la cocina donde encontr a su madre
desayunando. Tras darle un beso de buenos das cogi un vaso de leche y se sent a su
lado
Unos golpes en la puerta consiguieron despertarla de ese sueo que tanto le haba
costado conciliar la noche anterior
Sin mucha prisa se levant de la cama, se puso una bata y antes de bajar comprob
nuevamente que el telfono funcionaba correctamente. Al llegar a la terraza donde
solan desayunar se acerc a su padre para darle un beso y l se levant para poder
abrazarla
M: Pap... no empieces
Pedro: Maca... ese chico
M: Ese chico nada pap
Pedro: Como quieras... pero no entiendo porque no quieres darle una oportunidad
M: Pues vaya manera de empezar el da
Rosario: Maca... tu padre tiene razn... ese chico es estupendo... y siempre te ha cado
bien
M: S lo s... Fernando es genial... pero a mi no me gusta... no podis entenderlo?
Pedro: Pinsatelo al menos
M: Ya lo he pensado pap... y no voy a cambiar de idea... as que vamos a dejar el tema
Pedro: Est bien... Venga... cuntame que tal el viaje
M: Pues muy bien... (Hablaba con desgana) hemos visto muchas cosas... nos lo hemos
pasado genial... todo bien
Rosario: Cualquiera lo dira por como lo cuentas
M: Mira mam... en este momento no me apetece hablar de nada... ni del viaje... ni de
Fernando... ni de nada de nada... as que me vais a perdonar... pero me voy a mi cuarto
Rosario: No vas a desayunar?
M: No tengo hambre
Rosario: Est bien... pero le voy a decir a Carmen que te suba algo por si ms tarde te
apetece
M: Haz lo que quieras
Lo que si sonaba era el timbre en casa de Esther. Ya era casi el medioda y estaba sola
en casa, as que abri y cual fue su sorpresa al ver a Natalia plantada delante de la
puerta. La salud y fueron directas al sof del saln
E: O sea... qu le di pie?
Natalia: Esther... yo casi no conozco a Maca... pero no creo que fuese capaz de
aprovecharse de una situacin as
E: Yo tambin quiero pensar eso... pero... una cosa es lo que yo quiera pensar... y otra
muy distinta lo que me hacen pensar las evidencias
Natalia: No has hablado con ella?
E: No me apetece nada
Natalia: A m me ha llamado Ana hace un rato para decirme que haban llegado bien
E: Te ha dicho algo de Maca?
Natalia: No... pero por si te interesa mi opinin... yo creo que deberas llamarla... djala
que se explique al menos
E: Pero que dices?... crees que puedo llamarla y decirle, hola Maca, mira... es que no
recuerdo nada de lo que pas la otra noche... qu hicimos?... por qu estbamos
desnudas?... anda, cuntamelo t
Natalia: Tienes razn... a mi no s como me sentara algo as... pero... y si no pas
nada?... te vas a quedar con la duda?
E: Cada vez tengo menos dudas de que pas
Natalia: Qu vas a hacer?
E: No lo s
Natalia: Y Rafa?
E: Eso ya esta solucionado
Natalia: Lo habis dejado?!!
E: S... estuvo aqu anoche
Natalia: Entonces ya tienes el camino libre... nada te impide estar con Maca
E: No es tan sencillo Nat... ella no es como yo pensaba... en este momento estoy muy
desilusionada con todo... no me apetece nada
Natalia: Quieres que hable yo con ella?
E: Ni se te ocurra!!!
Natalia: Puedo llamarla para preguntarle que tal est... intentar averiguar algo
disimuladamente
E: Nat... te voy a pedir un favor... no hables de esto con nadie... no se lo cuentes a nadie
Natalia: Pero...
E: A nadie Nat... por favor
Natalia: Est bien... pero que conste que creo que te ests equivocando
E: Puede ser... pero es mi decisin
Natalia: Tienes razn... es tu vida... y si t has decidido que quieres dejarlo as... pues
bien decidido est
E: Oye... y lo de Silvia... va en serio?
Natalia: Pues parece ser que s... porque la he llamado esta maana y me ha dicho su
padre que no estaba, que haba salido a arreglar no s que papeles que necesitaba para
volver a Londres
E: Y su padre no dice nada?
Natalia: Yo no s que le habr contado... pero a m me ha parecido que est encantado
E: Nat... cuando digo a nadie... Silvia tambin est incluida
Natalia: Vaaaaale
Anocheca en Jerez y Maca segua sin salir de su buhardilla esperando que el sonido del
telfono rompiera el silencio que haba reinado durante todo el da. Intentando apartar
su mente de aquel aparato cogi un libro de medicina y se sent delante de su escritorio
Caprichos del destino 99
Con los codos apoyados sobre el mueble miraba el libro sin muchas ganas de abrirlo
pero, o pensaba en otra cosa o se iba a volver loca, as que finalmente se decidi y ley
el titulo intentando concentrarse en lo que iba a hacer
M: Anatoma patolgica general (Cerr los ojos pensando de nuevo en ella y luego
sacudi la cabeza intentando apartarla de su mente) Anatoma patolgica general.
(Finalmente abri el libro por una pgina que tena sealada y comenz a leer en voz
alta) Malformaciones principales... Septacin auricular... La septacin de la aurcula se
realiza por dos tabiques superpuestos que se desarrollan sucesivamente... (Levant unos
segundos la vista hacia el techo y volvi a leer) La septacin de la aurcula se realiza
por dos tabiques superpuestos que se desarrollan sucesivamente... (Dej de leer y cerr
el libro con rabia) Joder... as no hay quien se concentre
Se qued all quieta hasta verla entrar en su casa y entonces se acerc a la puerta a
esperarla. La escuch un momento hablar con su madre sin entender muy bien lo que
decan y apenas un minuto despus la vio aparecer por las escaleras
Se abraz a ella con fuerza, de tal manera que Ana supo al instante que algo iba mal.
Despus de unos segundos as entraron en la habitacin y cerraron la puerta
Ana: Qu te pasa?
M: No ha llamado... ni siquiera s si lleg bien
Ana: Lleg bien... he hablado esta maana con Nat
M: Y porque demonios no llama? (Sus ojos comenzaban a humedecerse. Se sent en la
cama y con los codos apoyados en sus muslos descans la frente sobre sus manos)
Ana: Y por que no la llamas t?
M: Porque soy gilipollas... Ni siquiera s su telfono
Ana: Cmo puede ser que no te diese su telfono?!!
M: Porque hicimos una especie de trato estpido... por el cual... yo dejaba la decisin de
si nos volvamos a ver o no en sus manos... y ahora me va a tocar tener que
aguantarme... por imbcil
Ana: No puedo creer que no te diera su telfono
M: Pues cretelo... no lo tengo... Yo lo tena todo calculado Ana... en cuanto me llamara
para decirme "Maca, ya est, le he dejado"... iba a coger la moto y me iba a verla...
enseguida... sin esperar ms
Ana: Cario... llmala... le podemos preguntar su telfono a Nat
M: No... si ella no quiere verme... yo no voy a hacer nada
Ana: Te vas a quedar de brazos cruzados?
M: Y que quieres que haga Ana?... qu le suplique?
Ana: Bueno... todava es pronto... no lo des todo por perdido
M: No va a llamar... lo s... si ni siquiera se despidi de m
Ana: Venga... anmate... vamos a dar una vuelta
Caprichos del destino 100
M: No, gracias
Ana: Te vendr bien un poco de aire
M: Ana... no lo entiendes... no me pienso separar del telfono
Ana: Si llama y no ests... volver a llamar
M: Si llama... yo estar aqu
Ana: Que cabezota eres
M: Que se le va a hacer
Ana: Pues si t no quieres salir... te traer la distraccin a casa (Cogi el telfono y
empez a marcar)
M: Qu haces?
Ana: Tu djame a m... (Esper a que contestaran)
Mnica: Diga
Ana: Servicio de emergencias?... tengo un caso de abatimiento total por abandono...
necesito ayuda (Maca sonrea escuchando sus ocurrencias)
Mnica: Qu pasa?
Ana: Pues que estoy en casa de una seorita que se encuentra en una situacin
desesperada... al borde del desbordamiento ocular por pronto aluvin de lgrimas...
(Maca sonrea alucinada) me podran mandar a una estudiante de medicina que s que
tienen por ah que es especialista en animarla?
Mnica: En veinte minutos estoy ah
Ana: Gracias seorita
Mnica: Llevo algo?
Ana: No hay heridas fsicas... pero traiga usted un poco de alcohol por si lo
necesitramos
Mnica: Que sea media hora
Antes de que pasara la media hora que ella haba dicho, Mnica llegaba a la casa de
Maca. Subi las escaleras de tres en tres y entr all con una enorme sonrisa. Maca y
Ana estaban sentadas en un sof y directamente se acerc a ellas
Como una especie de despedida se pusieron a beber las bebidas que haba trado
Mnica, y Maca, por unas horas dej de pensar en Esther y se concentr en disfrutar de
la que seguramente, por una buena temporada, iba a ser la ltima fiesta con su amiga
Despus de dos horas dando vueltas en la cama Esther se levant de golpe y vaciando la
papelera en el suelo comenz a buscar la hoja de papel que antes haba tirado. Al
encontrarla la estir, la puso en el suelo e intentaba alisarla el mximo posible. Cogi el
telfono y sin pensarlo marc el nmero all escrito
Caprichos del destino 102
M: Diga
E: ...
M: Diga... hay alguien ah?
E: Hola Maca
M: Esther!!!!... Esther, mi amor... pens que ya no llamabas
E: (Su tono de voz era firme y serio, en cambio el de Maca sonaba a suplica) Por qu
pensaste eso?
M: Cre que estabas enfadada conmigo
E: Y lo estoy
M: Esther cario, lo siento... perdname... yo solo quera... dios, no deb hacerlo
E: (Cada palabra que Maca pronunciaba pidindole perdn solo consegua que se
arrepintiera cada vez ms de haber hecho esa llamada) No... no debiste... pero ahora eso
ya da igual
M: Esther...
E: (No la dej seguir hablando) Solo llamaba para decirte que estoy bien, y... (Con todo
el dolor de su corazn le minti) y que no voy a dejar a Rafa
M: Qu?!!
E: Lo que has odo
M: Esther... si es una broma no tiene ninguna gracia
E: Te parece que estoy bromeando?
M: Va en serio... no le vas a dejar... pero, por qu?
E: Porque he estado pensando... y creo que es mejor as
M: Mejor para quien Esther?
E: Djalo Maca... ya est decidido
M: No... Me mentiste... jugaste conmigo
E: Piensa lo que quieras... no me importa... aunque no s quien estuvo jugando con
quien... Adis Maca. (Colg el telfono sin esperar respuesta)
M: Esther?... Esther?!!!!
Al or el sonido que le anunciaba que ella haba colgado arranc el telfono con rabia y
lo tir contra la pared destrozndolo. Se puso de pie y dndole una patada lo rompi
todava ms
Se dej caer de rodillas junto a la cama y con los puos apretados la golpeaba con
fuerza mientras empapaba las sabanas con sus lgrimas
La noche fue peor aun que la anterior, los minutos no pasaban en el reloj y todo lo
sucedido atormentaba a Maca, que harta de tanto pensar se levant de la cama, baj al
jardn, se quit la camiseta, se tir de cabeza a la piscina y empez a nadar sin parar
para intentar agotarse y poder por fin dormir sin pensar en nada, pero aquella iba a ser
una ardua tarea
Esther daba vueltas por su habitacin intentando entender todo lo ocurrido, pero su
cabeza era una maraa de sentimientos contradictorios y cuanto ms pensaba, menos
saba que hacer. Se senta mal por haberle mentido a Maca, e intentaba convencerse de
Caprichos del destino 103
que haba hecho lo correcto, an sabiendo que superar aquello le iba a costar mucho
esfuerzo
Una mano zarandendola ligeramente la sac de ese sueo que tanto haba tardado en
conciliar, y la dulce voz de su madre la llev a abrir los ojos y mirarla
Esther y Natalia recogieron las llaves del piso y se dirigieron hacia all. Iban dando
vueltas por el interior de la que iba a ser su nueva vivienda, comentando algunas cosas
que queran arreglar, cuando son el timbre
E: Quin es?
Silvia: La inquilina desertora
E: Silvia!!... sube
Les dio un beso a cada una y sali de all sin pararse a pensar, dejndolas a las dos
luchando contra las lgrimas
Se dirigieron hacia el saln pero antes de llegar all Mnica se par haciendo parar as a
Maca que andaba detrs de ella, y dndose la vuelta la mir fijamente
Caprichos del destino 106
Unas risas, unas lagrimitas y regresaron a sus casas dejando a Mnica de nuevo con el
dilema de la maleta
A las tres de la tarde del da siguiente Mnica llegaba a Barajas y arrastrando una
enorme maleta se dirigi a la cafetera a esperar la hora de su vuelo
Una hora ms tarde el coche del padre de Silvia paraba en la puerta de la terminal y
mientras Silvia diriga la vista hacia no se sabe dnde, como despidindose de algo, su
padre sac la maleta del maletero y se acerc a ella
Padre Silvia: En serio no quieres que me quede hasta que salga el avin?
Silvia: Pap... esto ya lo hemos hablado
Padre Silvia: Es que no me hago a la idea
Silvia: No lo alarguemos ms... llevamos dos das despidindonos
Padre Silvia: Est bien... cudate mucho... llmame cuando llegues... y si necesitas
algo... me lo dices... si hace falta me planto en Londres
Silvia: (Se colg del cuello de su padre y le dio unos sonoros besos) Te quiero mucho
pap... y recuerda todo lo que te he dicho
Padre Silvia: Que s... vete tranquila
Silvia: Te quiero... (Le dio dos besos ms) Te quiero mucho
Padre Silvia: Y yo a ti cario
Con los ojos llenos de lgrimas se separ de su padre, cogi la maleta y empez a andar
sin volver la vista atrs. Se dirigi hacia la cafetera y al instante vio a una chica,
sentada de espaldas a ella, cuya silueta le era bastante familiar. Se acerc a ella y
dejando su maleta en el suelo le dio unos golpecitos en el hombro para llamar su
atencin
Mnica: (La mir y sin dejar de sonrer se levant quedando frente a ella) La verdad es
que s... estoy esperando a alguien
Silvia: Pues vaya suerte tiene
Mnica: No estoy de acuerdo... la afortunada soy yo
Acercndose a ella la rode con una mano por la cintura mientras con la otra la coga
por la nuca para atraerla hacia si y la bes, la bes de forma lenta, apasionada,
disfrutando de cada sensacin, bebiendo de su boca como si del ms dulce de los
manjares se tratara, hasta que en un momento dado Silvia se separ un poco de ella al
darse cuenta de que la mayora de la gente que estaba en aquella cafetera las miraba
Silvia: Mnica...
Mnica: (Segua dndole pequeos besos mientras ella hablaba) Qu?
Silvia: Cario
Mnica: Qu?
Silvia: Nos estn mirando
Mnica: (Dej de besarla y echo un vistazo a su alrededor) Mi amor... que se mueran de
envidia
Y sigui besndola sin importarle para nada que aquellas miradas se clavaran en ellas
Unos das despus, Ana se present en casa de Maca, ya que no saba nada de ella desde
el da que haban estado en la playa juntas, y al abrirle la puerta la madre de esta se
extra mucho al verla
Mientras ellas tenan esa conversacin, Maca paseaba por la playa de Rota y al llegar al
puerto deportivo, empez a andar sobre las rocas del espign hasta llegar al final de
este, y una vez all se sent a contemplar la inmensidad del mar y el ir y venir de barcos
que entraban y salan del puerto
Caprichos del destino 108
Sentada all, con el sonido de las olas del mar de fondo, la gaviotas revoloteando como
nica compaa, levant la vista al cielo, que ese da le pareci que estaba
especialmente azul, sereno, limpio, sin apenas una pequea nube, e inevitablemente
pens en ella, como haba hecho cada hora, cada minuto, cada segundo, en los ltimos
das
Natalia se alegraba de ver a Esther sonriente ya que saba que los ltimos das haban
sido difciles para ella, pero ahora pareca pasarlo bien y al menos no tena mucho
tiempo para pensar. Par de pintar un momento y se qued mirndola
Y al mismo tiempo que le deca esto le mostraba el punto exacto con la brocha que tena
en la mano dejando as su nariz completamente llena de pintura
E: Pero sers... vas a ver t (Se acerc a ella y le pint toda la mejilla)
Natalia: Esther!!!... pero que haces?
E: Has empezado t... ahora no te quejes
Natalia: Quieres guerra? (Moj la brocha en el bote de pintura y al acercarse a Esther
ella se puso la mano en el cuello)
E: Espera... espera Nat... el collar... me lo vas a manchar
Natalia: (La amenazaba con la brocha en la mano) Te doy tres segundos para quitrtelo
E: No... no me lo voy a quitar
Natalia: Pues despdete de l
E: (Segua cubriendo su cuello con la mano) Que no... en serio Nat
Natalia: Adiooosss
E: (De un zarpazo le quit la brocha y la tir al suelo) Que te he dicho que no, joder
Natalia: (Se qued muy seria) Esther... qu pasa?... era solo una broma
E: Pasa que me lo regal Maca... y no quiero que se manche de pintura
Natalia: Crea que no queras saber nada de ella... y eres incapaz de quitarte su collar
E: Es el nico recuerdo que tengo de ella
Caprichos del destino 109
Esther abri el sobre y al ver la foto comenz a llorar. La fue sacando poco a poco y
despus de verla al completo la apret contra su pecho. Natalia, al ver que su amiga
cada vez lloraba ms, se acerc a ella y la abraz
Natalia: Nia... qu voy a hacer contigo?... te voy a tener que llevar a Jerez arrastras?
E: La quiero tanto Nat
Natalia: (Se separ un poco de ella y seal la foto) Puedo?
E: Claro
Cuando Natalia vio la foto sus ojos se humedecieron al instante mientras sonrea por la
ternura y el amor que se vea en aquella imagen. En la foto aparecan las dos durmiendo,
Esther recostada sobre el pecho de Maca, envuelta por sus brazos, y ella con la cabeza
apoyada sobre la suya
Pero ni Nat ni Ana consiguieron hacerlas cambiar de opinin, y aunque al principio fue
duro para las dos, con el tiempo se fueron olvidando la una de la otra
Pasados unos meses Sara se fue a vivir con sus amigas, Natalia empez a salir con un
chico que trabajaba en la administracin de la misma clnica donde ella estaba y antes
de un ao se fue a vivir con l. Silvia escriba de vez en cuando, pero con el tiempo y
como suele ocurrir, la frecuencia con la que llegaban dichas cartas fue disminuyendo
Maca se centr en sus estudios y apenas sala, solo sus amigas conseguan separarla de
vez en cuando de los libros, pero una oferta de trabajo de una agencia de publicidad de
Caprichos del destino 110
Barcelona consigui llevarse a Gloria, y una repentina e inesperada boda de Ana con un
joven arquitecto se llevaron a esta a Bilbao, as que ella se qued sola en Jerez, con sus
tres mejores amigas lejos de ella
En una cena que organiz su padre cerca de la navidad para sus empleados, fue bajo la
insistencia de este, y al llegar all y comprobar donde deba sentarse entendi dicha
insistencia. A su izquierda un chico joven al que haba visto un par de veces en la
oficina, pero que no tena ni idea de quien era, y a su derecha Fernando, siempre tan
atento con ella, tan galante, tan apuesto, y aunque no era especialmente "su tipo", tena
que reconocer que aquel chico era realmente encantador
Despus de aguantar el peloteo de alguno de los ocupantes de dicha mesa y rerles las
gracias a otros, acepto gustosa la invitacin de Fernando de salir de all, ms que nada
por huir de todo aquello. El resto de la noche fue de lo ms agradable, y a esta le
siguieron unas cuantas ms, cada vez ms seguidas, hasta que por fin decidieron hacer
oficial dicha relacin, noticia que recibieron muy ilusionados los padres de Maca
Las cosas se iban sucediendo poco a poco, y despus de dos aos de noviazgo
decidieron casarse, buscaron una casa, la amueblaron con un gusto exquisito, todo
perfecto, hasta el ms mnimo de los detalles, pero el da de la boda se avecinaba, y las
dudas perseguan a Maca
A solo quince das de dicha fecha, Fernando llev a Maca a cenar a un ntimo y
tranquilo restaurante de Cdiz. Al terminar la cena l sac una cajita alargada y se la
tendi a Maca
M: Y esto?
Fernando: Lo vi... y pens que quedara genial en tu precioso cuello
Maca abri la cajita y al ver una deslumbrante gargantilla con pequeos brillantes
incrustados, instintivamente se llev la mano al cuello acariciando ese collar que tantos
aos haba llevado
Fernando: No te gusta?
M: Es preciosa Fernando, pero...
Fernando: No querrs casarte con ese que llevas siempre... Anda... (Se levant y se
puso detrs de ella dispuesto a quitrselo para ponerle el otro)
M: NO!!... (Se apart un poco de l de una manera un tanto brusca)
Fernando: Cario... si no te gusta lo devuelvo... pero no hace falta que te pongas as
M: (Comenz a acariciar su collar mientras miraba su plato con sus ojos empaados)
No puedo hacerlo
Fernando: (Se volvi a sentar y le cogi una mano sobre la mesa) Qu es lo que no
puedes hacer?
M: (Le mir fijamente y trag saliva antes de hablar) Casarme contigo
Fernando: Maca... pero que tonteras ests diciendo?... me parece normal que ests
nerviosa... pero no s a que viene esto
Caprichos del destino 111
Se acerc a ella para verlo mejor y lo cogi ligeramente. En ese momento Maca intent
apartarse de l para que no lo tocara, pero lo nico que consigui con ese movimiento
fue romperlo, y todas las piedrecitas cayeron esparcindose por el suelo del restaurante
Sali del restaurante si darle ms explicaciones y con el firme propsito de hacer algo
que debi de hacer mucho tiempo atrs
Si una cosa tena clara, es que no haba ninguna prisa. Despus de tantos aos sin saber
nada de ella, quien saba que sera ahora de su vida, pero estaba convencida de que si su
sitio estaba con ella, la encontrara, y el resto... el resto llegara con el tiempo
As que, con todo la calma del mundo, aguant todos los reproches de sus padres,
solucion todos los problemas que conlleva anular una boda y despus de volver a la
Caprichos del destino 112
vida diaria, comenz a mandar curriculums a todos los hospitales y clnicas habidos y
por haber de Madrid
Esper pacientemente esa llamada que la llevara cerca de ella mientras segua en su
trabajo, y sigui en su empeo sin desistir hasta que, pasados unos meses, lleg esa
llamada, por fin. Al escuchar el nombre del hospital se alegr mucho, ya que haba odo
hablar muy bien de l, y en apenas unos das y ante el asombro de sus padres por tan
repentino cambio, parti rumbo a Madrid
Apenas tena unos das para buscar un piso donde vivir, pero se afan en encontrarlo y
lo consigui dos das antes de la fecha en que deba de empezar en el hospital. Fueron
unos das ajetreados en los que regres a Jerez para traer todas sus cosas, pero
finalmente lleg ese da, y completamente nerviosa lleg al hospital dispuesta a
empezar esa nueva vida
El continuo ir y venir de gente en la entrada de este le hizo ver el ritmo al que se sola
trabajar, y sonri satisfecha, un poco de marcha no le vendra mal. Se acerc al
mostrador y se dirigi a la mujer que all haba
Un par de segundos despus llegaba Cruz yendo directamente a saludar a Maca, que
permaneca con la mirada clavada en Esther sin todava poder creerse que fuera ella
Si le quedaba alguna duda de si estaba haciendo lo correcto o no, en ese preciso instante
se desvaneci. Con la de hospitales que haba en Madrid, y ella tena que trabajar
precisamente en ese. Levant un instante la vista al cielo dando gracias a no saba quien
por haberla llevado all y luego sigui hablando con Cruz mientras esperaba a que ella
se diera la vuelta
C: Me vas a perdonar, pero est siendo una maana de autntica locura y no voy a
poder ensearte esto personalmente... En un minuto encontramos a alguien
Caprichos del destino 113
Al or las palabras que Cruz deca y despus de que aquel nombre hubiese resonado en
su cabeza, sin saber porque, se dio la vuelta y se acerc a ellas. Se qued mirndola
unos segundos sin decir nada y solo cuando ella le sonri consigui reaccionar
E: Maca
M: Hola Esther... qu tal ests?
C: Os conocis?
E: S... aunque haca mucho que no nos veamos
C: Pues me vienes al pelo... puedes ensearle t el hospital?
E: (Segua mirndola un poco embobada) Claro... faltara ms... no te preocupes Cruz...
ya me encargo yo
C: Muchas gracias, y... (Mir a Maca) bienvenida
M: Gracias (Se qued mirando como esta se alejaba de ellas y luego volvi a mirar a
Esther) Vamos?
E: Claro
Poco a poco Esther se fue tranquilizando, o mejor dicho, se fue acostumbrando a tenerla
all. Dieron una vuelta por el hospital y al ensearle el gabinete y ver Maca la cafetera
no se pudo resistir
M: Caf!... puedo?
Caprichos del destino 114
Se sentaron all y al principio simplemente se limitaban a mirarse sin decir nada, hasta
que Maca sonri sin motivo aparente
E: De que te res?
M: Es que me parece una casualidad increble
E: Ya
M: Recuerdas lo que hablamos?... aquello de si las personas que estn destinadas
terminan encontrndose aunque no quieran?
E: S... lo recuerdo
M: Y crees que ha sido eso lo que me ha trado aqu?
E: Maca...
M: Ha pasado mucho tiempo... verdad?
E: S... ha pasado mucho tiempo... y con l muchas cosas
M: Ya... pero por lo menos... podremos ser amigas
E: Claro... eso seguro
M: Y que cosas han pasado?... cuntame
E: Me ests preguntando si hay alguien en mi vida?
M: S
E: Pues s... lo hay... y en la tuya?
M: Lo hubo?... pero lo dejamos hace unos meses
E: Lo siento
M: Yo no... lo que no s es como aguant tanto
E: Bueno... (Aquella conversacin comenzaba a incomodarla) seguimos con la visita?
M: Cuando quieras
Al salir del gabinete se encontraron con Cruz y a partir de ese momento ella fue la
encargada de seguir ensendole a Maca todo el entramado de urgencias. Le present a
varios de sus compaeros y al terminar se dirigieron a la cafetera donde se sentaron
tranquilamente
C: Bueno... qu te ha parecido?
M: As a primera vista bien... supongo que hasta que no me meta de lleno no puedo
decirte ms
C: Y hace mucho que os conocis Esther y t?
M: La verdad es que s... ya hace unos cuantos aos... pero no nos habamos visto desde
entonces
C: Es la mejor que tenemos aqu
M: No lo dudo
C: ltimamente est muy liada... con el nio y eso
M: El nio?!!!... Esther tiene un nio?
C: No lo sabas?
M: No
C: Toda la maana juntas... pens que te habra hablado de l
M: La verdad es que hemos hablado poco de temas personales
C: Puedes estar segura que te hablar de l... est loca con ese nio
Caprichos del destino 115
Un nio... el resto del da ya solo hubo espacio en su cabeza para eso... Esther tiene un
nio. No solo hay alguien en su vida... sino que adems tiene un nio Aquella idea
daba vueltas y vueltas a su cabeza y por primera vez desde que decidi irse a Madrid,
sinti que se haba equivocado
Pero luego, esa jarra de agua fra que haba cado sobre ella al saber que Esther estaba
con alguien, y ms an saber que tena un hijo. Seguramente estaba casada, quien sabe
si con el dichoso Rafa, y adems tenan un hijo... un hijo... Esa idea la atormentaba
Si Esther haba sido incapaz de dejar a su novio aos atrs, cuando todo era ms
sencillo, estaba claro que ahora era mucho ms difcil pensar que fuese capaz de romper
una familia por ella, es ms, ella no se iba a meter en medio de esa familia
Al llegar al apartamento fue directa al saln y se dej caer en el sof. Mir la estantera
medio vaca donde haba puesto una foto del viaje a Londres en la que aparecan todas
con al Big-ben de fondo y sonri al recordar aquellos das. Sentada en la soledad de su
casa intentaba convencerse de que ahora solo sera su amiga, que intentara estar cerca
de ella pero sin acercarse demasiado, y que por mucho que le costara, tena que
sacrsela definitivamente de dentro
Cuando Esther termin su turno llam a Natalia y qued con ella en verse en su casa.
Fue directamente para all y espero en la puerta a que ella llegara ya que saba que
todava estaba de camino. Diez minutos despus la vio aparecer y cuando se fue
acercando a ella le sonri
Natalia: Hola guapa... (Se acerc a ella y le dio un beso) qu tripa se te ha roto?
E: Espera que lleguemos arriba porque te vas a caer de culo cuando te lo cuente
Subieron al piso de Natalia y fueron directamente al sof donde Esther cogi a Natalia
de los hombros y la hizo sentarse quedndose de pie delante de ella
Maca se haba quedado dormida en el sof. Los nervios de los ltimos das, el ajetreo de
la mudanza y la emocin de encontrarse con ella de nuevo, haban conseguido agotarla.
Cuando despert ya anocheca, se acerc a la ventana y mir los coches que pasaban, la
inmensa aglomeracin de edificios a su alrededor y se sinti pequea, pequea y
desilusionada
Despus de tanto tiempo por fin haba reunido el valor suficiente para ir a buscarla, y de
nuevo, como ya pasara una vez, el destino decidi echarle un cable y ponerla en su
camino, pero ya haba llegado tarde, seguramente era demasiado tarde, y con esa
desgana que pensar en todo aquello le produjo, se meti en la cama sin siquiera quitarse
la ropa y se puso a llorar como haca tiempo no haca por ella
Otro da empezaba y Esther llegaba al hospital con una sonrisa que haca tiempo no
luca. Dicha sonrisa no pas desapercibida para Teresa que nada ms verla acercarse le
pregunt
E: No sabra decirte exactamente Teresita... Brilla el sol... hoy hace una temperatura
muy agradable... mi nio ha dormido toda la noche de un tirn... y no s porque pero
siento que este da va a ser todo as... perfecto
T: Que envidia hija... yo de buena maana ya me he peleado con mi marido
E: (Despus de firmar cogi su carpeta) Voy para adentro
En el mismo momento en el que ella atravesaba las puertas, por la puerta principal haca
su entrada Maca. Su cara era completamente diferente a la de Esther, se notaba por unas
pequeas ojeras que la noche no haba sido muy buena y su semblante era triste
La maana pas sin complicaciones. Maca se iba habituando al ritmo frentico que por
momentos reinaba en urgencias, y centrada en su trabajo pas la maana sin casi pensar
en ella. Cerca del medioda se acerc a la cafetera a por un botelln de agua y en su
camino de regreso tropez con ella por los pasillos
Esther sigui su camino con la cabeza gacha mientras pensaba en las palabras de Maca.
No solo no quera comer con ella, sino que tenerla que ver en el hospital pareca
molestarle, o al menos eso le haba dado a entender con sus palabras, y aquello a ella le
doli profundamente
Maca se senta mal por haberle hablado as, pero todava recordaba a veces como la
haba engaado aos atrs cuando le prometi intentarlo con ella y luego la llam para
decirle que aquello no poda ser. En momentos as en los que estaba enfadada con ella
solan aparecer de nuevo todos esos recuerdos, y muy a su pesar, en los das siguientes
en el hospital las cosas no mejoraban
Caprichos del destino 118
Esther evitaba tener que encontrarse con ella, y teniendo en cuenta que Maca haca otro
tanto de lo mismo, era prcticamente imposible que coincidieran. Solo en alguna
guardia nocturna en la que haba menos personal era a veces inevitable que tuvieran que
atender a algn paciente conjuntamente, pero en esas ocasiones se limitaban a hablar de
cosas estrictamente profesionales
Y as pas el primer mes de Maca en el central. Poco a poco haba ido conociendo un
poco ms al resto del equipo y aquello consegua que por lo menos su trabajo fuera algo
ms agradable, pero cada vez que la vea a ella le dola enormemente como estaban
yendo las cosas
Cada vez que una de las dos intentaba un acercamiento, la otra le contestaba de mala
manera, y pareca que ningn da coincida que las dos estuvieran de buen humor, o el
simple hecho de ver a la otra acercarse las pona a la defensiva
Un da cualquiera, Maca entr en la cafetera y vio a Esther sentada en una mesa con
Laura, se acerc a ellas y cogiendo una de las sillas se dispuso a preguntar
M: Est ocupada?
L: No... sintate Maca
M: Bufffff... me duele todo el cuerpo... no s porque tengo la sensacin de que estoy
incubando algo
L: Tienes fiebre?
M: No... pero no me encuentro bien del todo
E: Tmate algo
M: Prefiero esperar a ver que tengo
E: No estars tan mal cuando no quieres tomarte nada
M: Y t que sabes como estoy yo?
E: Bueno... me voy que tengo una operacin con Vilches y como llegue tarde...
L: Ciao Esther. (Se qued mirando como se iba y luego mir a Maca) por qu os
llevis tan mal?
M: Eso quisiera saber yo
L: Ha pasado algo entre vosotras?
M: Ms bien pas hace mucho tiempo... yo cre que estaba todo olvidado... pero veo
que no... ni por su parte... ni por la ma
L: Pues es una pena que estis siempre as
Como haba quedado con Cruz a la salida fue directa a casa de Maca y cuando esta le
abri la puerta se sorprendi bastante de verla all
M: Qu haces aqu?
E: Me manda Cruz... estaba preocupada por ti y me pidi que me pasara
M: Ya... pues nada... pasa (Con un gesto la invit a pasar hasta el saln y una vez all se
sentaron en el sof)
E: Cmo ests?
M: Ahora tengo menos fiebre... pero me duele todo el cuerpo
E: Es lo normal en estos casos
M: Lo s
E: Ya... no dudo que lo sepas... eres mdico
M: No podemos seguir as Esther... siempre con este tira y afloja
E: Mira Maca... yo he venido a ver como estabas porque me lo ha pedido Cruz... pero si
quieres que me vaya, yo me voy
M: Haz lo que quieras
E: Est bien... t lo has querido (Se levant para irse pero Maca se lo impidi asindola
por un brazo)
M: Espera... no te vayas... lo siento
E: (Se volvi a sentar) La verdad es que me tengo que ir un momento... si quieres
vuelvo luego
M: Tienes cosas que hacer?
E: Tengo que recoger a mi hijo... y lo llevar a casa de mi madre... lo traera para que lo
conozcas... pero es que la gripe es contagiosa
M: Por fin me has contado que tienes un hijo
E: Ya lo sabas?
M: S... me lo dijo Cruz
E: Perdona que no te lo haya dicho antes... pero es que tampoco es que hayamos
hablado mucho
M: No pasa nada... yo tampoco he puesto mucho por mi parte
E: Bueno... en menos de una hora estoy aqu... Deberas de acostarte y descansar
M: S... quieres llevarte las llaves?... as no me despiertas si me duermo
E: Buena idea
Y despus de coger las llaves sali de su casa con una sonrisa que reflejaba la felicidad
que senta en ese instante
Caprichos del destino 120
Recogi a su hijo y tras dejarlo en casa de su madre regres como le haba dicho a
Maca. Al entrar en su casa la llam en un tono muy bajo para no despertarla si dorma, y
al comprobar que no responda a su llamada fue hasta la habitacin y al verla dormida
sobre la cama, se acerc y se sent a su lado
Al ver que tiritaba de fro le puso la mano en la frente y tras comprobar que tena
bastante fiebre cogi el termmetro que haba sobre la mesilla e intentando no
despertarla se lo puso. Espero el tiempo pertinente y luego comprob cuanta fiebre tena
Fue a la cocina y busc un pao de cocina, lo puso bajo el chorro de agua y tras
escurrirlo regres a la habitacin. Se sent a su lado, lo puso sobre su frente y luego
empez a mirar las medicinas que haba sobre la mesilla para intentar averiguar a que
hora haba tomado el ltimo antitrmico
Bajo las cajitas de los medicamentos vio un papel con la frecuencia con que deba
tomarlas anotada, pero no pona una hora en concreto, as que no tuvo ms remedio que
despertarla
Maca volvi a cerrar los ojos y a Esther le pareci que dorma, as que no quiso
molestarla. Encendi una pequea lamparilla, apago la otra luz para que no le molestara,
mir a su alrededor buscando no saba que, y as descubri una puerta que supuso sera
un cuarto de bao, se acerc a ella y comprob que efectivamente as era
Cogi nuevamente el pao que haba dejado en su frente y lo enfri esta vez con el agua
del lavabo. Regres de nuevo a su lado y se lo pasaba por la frente, por la cara, por el
cuello, y despus de pensarlo unos segundos, le desabroch un par de botones del
pijama y con mucho cuidado de no sobrepasarse lo pas por su escote
Cada vez que apartaba el pao de su piel este estaba tan caliente como ella, de nuevo lo
volva a refrescar en el cuarto de bao y repeta la misma operacin una y otra vez con
mucha ternura intentando bajar la temperatura de su cuerpo y aliviar as su malestar
Una vez que haban pasado las horas indicadas, le dio el antitrmico y en apenas media
hora ella empez a sudar por el efecto de este. Esta vez busc un pao seco para secarle
el sudor antes de que se enfriara sobre su piel y al notar como iba dejando de sudar le
puso el termmetro de nuevo y sonri al ver como la fiebre haba bajado
considerablemente
Se tumb a su lado y poco a poco y sin darse cuenta se fue quedando dormida. Un par
de horas despus Maca se despert, mucho ms relajada, sin apenas fiebre y al girar un
poco para ponerse de lado y ver all a Esther, hecha un ovillo, dormida sobre la colcha,
Caprichos del destino 121
sonri levemente y se levant para sacar una manta del armario con la que poder
cubrirla
Se volvi a tumbar a su lado, pero esta vez mucho ms cerca, tan cerca que senta el
aliento de ella en sus mejillas, entonces, muy despacio y con mucho cuidado de no
despertarla, le acarici la mejilla, le dio un tmido beso y cerr los ojos para intentar
dormirse de nuevo
Cuando Esther despert a la maana siguiente, sinti una mano sobre su cintura que la
hizo sonrer. Abri los ojos y se encontr con la cara de ella tan cerca de la suya que
apenas poda verla. Dej un suave beso en su nariz y con sumo cuidado apart la mano
de ella para poder levantarse
Maca se movi un poco entre sueos y sinti un enorme vaco en la cama que la llev a
abrir los ojos para buscar a Esther. Al no verla se incorpor un poco para buscarla y
entonces escuch unos sonidos provenientes de la cocina que le daban a entender que
ella estaba all
Se levant para ir al cuarto de bao, luego se puso una bata y fue hasta la cocina. Se
detuvo en la puerta para mirar a Esther mientras preparaba el desayuno y por un
momento le permiti a su imaginacin volar un poco y soar con que aquello formaba
parte de su vida, Esther en su cocina preparando el desayuno
Le dio un pequeo beso en los labios y sali de all con una sonrisa dibujada en su cara,
dejando a Maca entre alucinada, sorprendida, descolocada, intentando entender que
haba querido decir Esther con sus palabras
A media tarde se volvi a pasar por casa de Maca para ver que tal segua, ella le abri la
puerta y se dirigi a la cocina a por unos refrescos, y al entrar Esther en el saln se
encontr con que Cruz tambin estaba all
Al sentarse Maca en el sof, cruz las piernas y el pantaln del pijama se le subi un
poco quedando as su tobillo al descubierto, entonces algo llam la atencin de Esther
que sonri al instante sin decir nada al respecto. Adornando el que a Esther le pareci en
ese instante el tobillo ms maravilloso del mundo, una pulsera hecha con piedrecitas
azul celeste intercaladas con otras de una azul ms oscuro
Maca hablaba con Cruz sin que Esther participara para nada en dicha conversacin, ya
que segua embobada, con la mirada clavada en el mismo punto
C: T sin ningn problema... cuando te encuentres bien avisas que ya nos apaamos sin
ti como sea
M: Gracias Cruz... (Mir a Esther y se dio cuenta al instante de hacia donde diriga la
mirada) yo si esta noche me encuentro mejor maana o pasado ya me tenis de vuelta
por el hospital
C: Pero si esta noche vuelves a tener tanta fiebre y necesitas ayuda... no dudes en llamar
M: Tranquila... (Sonrea al ver la cara que pona Esther) creo que no ser necesario...
pero gracias de todas formas
C: T te vas a quedar un rato Esther?
E: (No saba ni que le haba preguntado) Qu?
C: Qu si te quedas un ratito con Maca?
E: S, s... yo... me voy a quedar un poco
C: Pues nada... aprovechando que ya te quedas t con ella, me voy a ir yo
M: Gracias por venir Cruz
C: No seas tonta... es lo menos que puedo hacer... y bueno... cudate... y ya sabes
M: Vale... ya te llamo con lo que sea
Acompa a Cruz hasta la puerta y al regresar al saln se sent junto a Esther que ahora
estaba recostada en el sof con la mirada clavada en el techo y una mano sobre su frente
M: Te pasa algo?
E: No... no me pasa nada
M: En que piensas?
Caprichos del destino 123
E: En...
M: (En vista que Esther no le responda, lo hizo ella misma) En mi tobillera (Esther
asinti) Se me rompi el collar accidentalmente... recog todas las piedras que pude...
pero al intentar reconstruirlo no llegaba... Pens que poda hacer con ellas y se me
ocurri esto
E: (Se incorpor un poco y la mir) No te lo quitaste
M: Te dije que nunca me lo quitara Esther... te lo promet
E: Ya... pero es que yo no creo mucho en tus promesas
M: Y por que motivo?... si se puede saber
E: No me vengas ahora con esas... creo que sabes muy bien de lo que te hablo
M: Pues te equivocas Esther... no s de lo que me hablas
E: No seas cnica
Se levant y ante la incrdula mirada de Maca empez a andar hacia la puerta. Ella se
levant y la sigui consiguiendo incluso adelantarla para ponerse entre ella y la puerta y
as impedirle que se marchara
Despus de salir Esther ella se qued apoyada en la puerta dando vueltas a su cabeza
intentando recordar que pudo haber hecho para que Esther estuviera as, pero si a ella le
segua doliendo todo aquello es porque en el fondo segua sintiendo algo, y entonces se
le ocurri una idea, un idea que llevara a cabo en cuanto se recuperara totalmente
Dos das despus Maca se reincorporaba al trabajo y aunque su intencin era de arreglar
las cosas con Esther, o al menos intentarlo, se alegr al saber que no trabajaba en ese
turno y que no tendra que verla en toda la maana
Llegada la hora de salir sac su agenda y busc una direccin en ella, se subi a la moto
y se dirigi hacia all. Aunque haba sopesado le posibilidad de no encontrar a nadie en
ese momento, cosa que la llevara a tener que volver otro da, hubo suerte y aquello no
sera necesario
Cuando escuch su voz a travs del telefonillo los nervios que haba sentido toda la
maana se incrementaron, pero sac fuerzas de no se sabe dnde y contest
M: Nat?... eres t?
Natalia: S... quien eres?
Caprichos del destino 124
Cuando la puerta del ascensor se abri, Nat la esperaba sonriente delante de la puerta de
su casa. Maca se acerc a ella y como si de dos grandes amigas se tratara se abrazaron
un tanto emocionadas
Fueron hasta el saln y Nat le ofreci un caf a Maca que esta acept gustosa. Esper
pacientemente a que ella regresara con una bandeja en sus manos y cuando estuvieron
los cafs servidos empezaron a hablar
Natalia: Qu te cuentas?
M: Pues ya ves... no s si te habr contado Esther
Natalia: S... me coment que ests en el central
M: Y t?... me dijo Ana que te casaste
Natalia: S... va a hacer ya tres aos
M: Todo bien?
Natalia: Muy bien... no me puedo quejar
M: Yo pens venir a verte... pero despus de tantos aos
Natalia: Yo tambin tena ganas de verte... me alegro de que te hayas decidido
M: Nat... vers... yo quera hablarte de Esther
Natalia: Me lo imaginaba
M: No te voy a mentir... vine a Madrid buscndola... (Nat sonri al escuchar sus
palabras) Sal de casa dispuesta a encontrarme cualquier cosa... ha pasado mucho
tiempo... (Sus voz temblaba y sus ojos se humedecan por instantes) y no puedo
reprocharle nada... pero no puedo evitar que me duela todo esto
Natalia: Tranquila... (Puso una mano en su muslo para darle a entender que estaba all y
que poda contar con ella)
M: Nada ms llegar me dijo que est con alguien... y luego me entero de que tiene un
hijo... Pero no es solo eso... es que parece que no podemos ni hablar... no podemos tener
una conversacin sin acabar discutiendo
Natalia: Pues es una pena... porque justo eso es lo que necesitis... hablar... Lo debais
de haber hecho hace ya muchos aos
M: Es imposible... cuando creo que las cosas estn mejor... se vuelven a torcer...
demasiados reproches... por parte de las dos... pero es que yo no s todava que es lo que
me reprocha ella
Natalia: La decepcionaste Maca
M: Pero por que?... est enfadada conmigo y yo no s el porque
Natalia: Vamos a ver... yo no s hasta que punto debera de meterme en esto... Esther es
mi mejor amiga... no s si hago bien hablando contigo de esto
M: Tienes que ayudarme Nat... yo no me voy a meter en su vida... ella tiene una familia
y yo ah no pinto nada... pero necesito saber lo que le pasa conmigo
Natalia: De verdad no lo sabes?
M: Crees que estara as si lo supiera?
Natalia: Quizs sea que t no le das importancia a algo que ella le dio mucha
Caprichos del destino 125
M: Pero a que?
Natalia: A lo que pas entre vosotras la ltima noche en Londres
Maca se qued muy seria intentando revivir en su cabeza aquella noche. La recordaba
perfectamente, haba estado viviendo de esos recuerdos durante mucho tiempo, y
recordaba cada una de los detalles, cada palabra, cada gesto, todo, y por mucho que se
esforzaba no acertaba a adivinar de que le hablaba Nat
Maca se levant del sof y andaba nerviosa por el saln sin dejar de dar vueltas a su
cabeza. Si una cosa tena clara, era que ella no haba roto ninguna promesa
Maca se pas horas pensando en su conversacin con Nat. Hasta altas horas de la
madrugada no consigui quedarse dormida, y es que no acababa de entender como a
Esther se le haba metido en la cabeza una idea tan absurda. Le dola un poco la
desconfianza de Esther, y el hecho de que le mintiera con lo de su novio, pero en eso
Caprichos del destino 126
Nat tena razn, seguramente estaba tan dolida con ella que ni siquiera pens lo que
deca
Decidi seguir su consejo y hablar con ella, pero ahora no era el momento, prefera
esperar a uno de esos das en los que pareca que de nuevo reinaba la paz, y as tener
tiempo tambin de pensar en todo lo que quera decirle, y esperando a ese da pasaron
un par de semanas ms
Se mora por decirle algo cuando la tena cerca, por gritarle que la quera y que no haba
pasado nada en aquella habitacin de hotel, pero el pensar que Esther no estaba sola
frenaba sus impulsos, incluso despus de escuchar las palabras de Nat cuando le dijo
que ella no era tan feliz
Despus de atender a un nio en el box uno se quedaron las dos a solas y Esther se
acerc a ella con cara de arrepentimiento
E: Lo siento... Me gustara que nos llevramos bien... pero es que a veces me parece
imposible
M: Yo creo que deberamos de hablar Esther
E: S
M: Pero sinceramente... aunque nos duela... hablar claro y sacar todo ese resentimiento
que parece que llevamos dentro
E: Estara bien... tipo terapia (Las dos sonrieron)
M: Me gusta como suena eso
E: Qu haces maana por la tarde?
M: Maana imposible... tengo guardia... el jueves?
E: Yo el jueves termino a las tres
M: Yo tambin
E: Pues si quieres comemos juntas y luego por la tarde te presento a Marcos... que
seguro que ya tienes ganas de conocerle
M: Segursimo... (Puso una cara de desgana que hizo soltar una risa a Esther)
E: Pues nos vemos el jueves
M: Vale
El mircoles por la tarde Esther estaba en su casa tranquilamente viendo la tele, cuando
son el timbre. Mir la hora y mientras andaba hacia la puerta pensaba quien poda ser
E: Quin es?
Voz: A ver si eres capaz de adivinarlo
E: (La voz le resultaba familiar, pero no consegua adivinar de quien se trataba) Dame
una pista
Voz: How are you?
E: Silvia!!!!
Abri la puerta y sali al rellano a esperarla. Cuando la puerta del ascensor se abri se
abraz a ella casi sin dejarla salir de este
Silvia: No querrs que est en Madrid y que no pase a verte... que la ltima vez que
vine me dijeron que estabas de viaje
E: Pero que haces en Madrid en esta poca del ao?
Silvia: Vamos a la cafetera de abajo que he dejado a alguien esperndome, y all te
cuento
E: Vale... espera que coja el bolso (En unos segundos estaba en el ascensor con ella) Y
quien es ese alguien?
Silvia: Me caso Esther... a eso he venido a Madrid... a arreglar unos papeles
E: Que calladito te lo tenas
Silvia: Ms de lo que t crees... No te enfades mucho conmigo por no habrtelo contado
antes... vale?
E: Tanto tiempo hace?
Silvia: Mucho (Salieron a la calle y empezaron a andar hacia la cafetera)
E: Y te casas en Londres?
Silvia: Que va... all no podemos... todava no han aprobado la ley
Esther dej de andar y se qued quieta mirndola. Ella tambin se detuvo y esper a que
su amiga dijera algo
Entraron en la cafetera y Silvia fue directa hacia una mesa en la que haba una mujer a
la que Esther reconoci al instante. Se detuvo un par de pasos antes de llegar a donde
estaba ella y la miraba sin salir de su asombro
Silvia: Cario... ya estamos aqu... (Se dio la vuelta hacia Esther y sonri al ver su cara)
Esther... Te acuerdas de Mnica?
Mnica: Seguro que s... Hola Esther
E: (Segua con la boca abierta sin reaccionar)
Silvia: Esther... Estheeerrrr. (Le pasaba una mano por delante de la cara para sacarla de
su ensimismamiento)
E: Perdona... es que... Mnica!!
Mnica: Cario... me parece que no se lo esperaba
E: Pero... dame dos besos (Se acerc a ella finalmente, le dio dos besos y luego un
ligero abrazo) Te vas a casar con Mnica?!!!
Silvia: Dentro de unos meses... si todo va bien
E: Pero... (Segua sin poder salir de su asombro) vosotras dos!!... desde cuando?!!
Silvia: Pues... ms o menos... desde que nos conocimos
E: En Londres?
Mnica: Fuimos tan discretas que ni os disteis cuenta
E: Yo no... desde luego... pero sigue parecindome increble... T te fuiste a Londres
Silvia: Claro... nos fuimos juntas
E: Hay que joderse... nosotras preocupadas porque te habas ido sola a Londres... y os
fuisteis juntas
Silvia: Perdona que no te lo contara antes... de verdad... pero hasta hace poco no lo
saba nadie
Caprichos del destino 128
M: Qu pasa?
Mnica: Djanos la habitacin un ratito
M: Anda Mnica, no me jodas... Tengo sueo
Mnica: Vete a la habitacin de Esther
M: No digas tonteras
Mnica: Venga... que es nuestra ltima noche
Caprichos del destino 129
Silvia: Menuda locura... todava recuerdo el salto que diste de la cama para decirme
aquello
E: Que envidia me dais... y... Ests segura de que yo estaba dormida cuando Maca
entr en la habitacin?
Silvia: Otra vez?... que no te enteraste de que entramos... (Esther se qued en silencio
unos instantes y sus ojos comenzaron a temblar) Qu te pasa Esther?
E: Nada... no te preocupes... Al hablar de esos das me he puesto un poco tonta... pero
ya... (Mir su reloj) Vais a estar muchos das por aqu?
Silvia: Aqu en Madrid, solo tres das
E: A ver si tenis tiempo y comemos juntas... o algo
Mnica: Ya te vas?
E: S... tengo que recoger a mi hijo
Silvia: Pues a ver si quedamos... y as le conocemos
E: Claro... me tenis que contar muchas ms cosas
El resto de aquella tarde y gran parte de la noche una sola idea atormentaba a Esther, y
si no pas nada? Si Maca estaba durmiendo en su habitacin cuando Silvia y Mnica
subieron, por qu ellas dos estaban desnudas a la maana siguiente? y si todo aquello
tena una explicacin lgica, por qu Maca le pidi perdn cuando habl por telfono
con ella?
Qu era exactamente lo que haba pasado? Si una cosa le qued clara despus de tantas
horas dando vueltas en la cama, es que solo una persona tena la respuesta a todas sus
preguntas, y pensando en la cita que tena con ella al da siguiente se tranquiliz un
poco y finalmente consigui dormir
A media maana se dirigi a la cafetera y vio a Maca sentada con Cruz. Se acerc al
ver que le haca una seal y se sent con ellas
M: Qu edad tena?
E: Casi cinco aos... ahora tiene nueve... Con paciencia y mucho cario lo ha ido
superando... (Conforme iba hablando sus ojos se iban llenando de lgrimas) pero no
quiero ni imaginarme como deba de ser para l despertarse solo... en aquel orfanato...
(Un nudo en la garganta casi le impeda hablar) sin nadie que pudiera dedicarle
tiempo... sin alguien que le abrazara cuando... (No pudo ms y tuvo que parar)
M: Eeeiiii... (Se acerc ms a ella y la abraz) tranquila... ya pas... (Dej unos suaves
besos en su frente mientras le acariciaba el pelo) Ahora ests t para que nunca ms est
solo
E: (Se separ un poco de ella) No puedes ni imaginarte como fue... se despertaba en
mitad de la noche empapado en sudor... llorando amargamente... temblando... y solo
deca, "mamaaaaa, mamaaaa"
M: Debi de ser horrible verle as
E: Ni siquiera me entenda cuando le hablaba... pero supongo que el tono de mi voz le
bastaba para calmarse
M: Hace mucho que est contigo?
E: En casa ya casi dos aos... pero antes fui un par de veces a verle... hasta que
estuvieron todos los papeles en regla... Me gast una fortuna... y haba semanas que
trabajaba ni se sabe las horas para poder reunir el mximo de das posibles para estar
con l... Lo peor era cuando regresaba a casa sola... dejarle all otra vez me costaba
horrores
M: Como me hubiese gustado estar contigo
E: Maca...
M: Perdona
E: No tengo que perdonarte nada... (Le cogi la mano sobre la mesa y le sonri) a m
tambin me hubiese gustado tenerte conmigo
M: Esther... yo...
Justo en ese momento entro Teresa en la cafetera y acercndose a ellas puso una mano
en el hombro de Maca
T: Maca... el samur trae a un nio de un trfico... han dicho que tardaran unos cinco
minutos
M: Gracias Teresa... voy enseguida. (Se qued mirando como Teresa se iba y luego
mir a Esther) Cmo se llama?
Caprichos del destino 132
E: Hola
M: Hola...
Se quedaron unos segundos en silencio como esperando que la otra dijera algo, y
finalmente fue Maca la que habl
M: Vamos en mi coche?
E: S... bueno... quiero decir que... por m est bien
M: Pues vamos
Subieron al coche y por el silencio all reinante, se notaba que las dos estaban muy
nerviosas. Esther miraba por la ventanilla pensando en lo que le iba a decir, o ms bien
lo que le iba a preguntar, y lo que era peor, en como se lo iba a preguntar, mientras que
Maca la miraba de vez en cuando, sin apartar la vista de la carretera ms que el tiempo
necesario para hacerlo, esperando encontrarse con la mirada de ella, pero eso no pas
De repente cay en la cuenta de que no saba a donde iban, y aprovech una parada en
un semforo para preguntarle
Y bajo las indicaciones de Esther, en apenas diez minutos, llegaban a su casa. Dejaron el
coche a pocos metros del portal y al llegar a este, mientras Esther buscaba las llaves en
su bolso, Maca la miraba y sonrea. Esther se dio cuenta y con las llaves ya en su mano
se qued mirndola
E: De que te res?
M: De nosotras... parecemos dos adolescentes nerviosas
E: (Sonri un poco ms tranquila) Llevo mucho tiempo pensando en esto
M: Y a que estabas esperando?
Caprichos del destino 133
Esther se puso seria de nuevo y sin decir nada ms abri la puerta del portal y entr en
este seguida por Maca, que la acompa en ese silencio hasta subir y llegar al saln de
su casa. All se detuvo en la entrada y ech una ojeada rpida a la estancia
Era un saln pequeo pero acogedor, y por extrao que pareciera se sinti ms a gusto
all que en el solitario apartamento que ocupaba ella desde haca unos meses. Hasta el
aroma que respiraba, como a rosas, le resultaba increblemente agradable
Esther la mir y le sonri, mientras ella se sentaba y apoyando los codos en la pequea
mesa de la cocina y la barbilla en sus manos, se qued mirndola fijamente. Esther
empez a rebuscar por la cocina, pero notar la mirada de Maca clavada en ella de esa
manera la estaba poniendo ms nerviosa an si caba
Sigui con lo que estaba haciendo, pero en un momento dado no pudo ms y dndose la
vuelta la mir sonriendo
Se levant con una sonrisa triunfal y se acerc a ella para ayudarla a preparar la comida
Pero llegado el momento del caf se fueron al sof del saln para estar ms cmodas, y
una vez all dicha conversacin si que era ya inevitable
Caprichos del destino 134
Esther permaneci en silencio mientras analizaba en su cabeza como decirle aquello que
saba que le iba a doler a Maca, pero la decisin de hablar claro estaba tomada, y
aunque fuera duro, decidi hablar sin tapujos
Por fin lo haba soltado, aquello que durante tanto tiempo haba llevado dentro y tanto le
haba dolido, y que ahora y por mera casualidad haba averiguado que no tena
fundamento
Maca baj la mirada mientras pensaba en sus palabras. Saba lo ocurrido por boca de
Nat, pero orselo decir a ella le doli mucho ms
Cerr los ojos un momento pensando en aquella noche y luego mir a Esther dispuesta a
explicarle todo lo ocurrido all
Caprichos del destino 135
M: Pareca que no haba manera... entre librarme de tus manos... y que no me ayudabas
en nada... pero al final lo consegu... y cuando iba a llevarte al cuarto de bao... te
dejaste caer sobre la cama tirando de m y hacindome caer as tumbada encima de ti
M: No s de donde sacaste las fuerzas con el pedo tan increble que llevabas... pero me
cost lo mo librarme de ti... y cuando lo consegu y me puse de pie... t te diste media
vuelta... cerraste los ojos... y antes de darme cuenta estabas dormida
E: Y entonces te fuiste
M: Cmo lo sabes?
Caprichos del destino 136
Mir sus labios fijamente y su respiracin comenz a acelerarse solo con pensar en
besarlos, se mordi el labio inferior intentando contener su deseo, pero al mirar un
instante los ojos de ella y verlos tan llenos de deseo como los suyos sinti que ya no
haba necesidad de contenerse, que esos labios estaban all para ella, y que por fin haba
llegado el momento de disfrutar de ellos sin reservas
Se acerc a ella lentamente y al sentirlos pegados a las suyos un escalofro recorri todo
su cuerpo. Se separ apenas unos milmetros con intencin de volver a unirse a ella en
un instante con otro beso, pero no le dio tiempo. Cuando Maca sinti que se separaba de
Caprichos del destino 137
ella la rodeo por la cintura para impedirle que se alejara mucho y seguidamente atrap
los labios de Esther entre los suyos
Ya no le iba a permitir que se alejara de ella, otra vez no, atrs ni para coger impulso,
ahora solo quera ir hacia delante, retomar aquello que por caprichos del destino no
haban podido ni empezar, seguir por ese camino que un da pensaron que podan andar
juntas y que ahora se presentaba delante de ellas sin obstculos, completamente
despejado, y ofrecindoles por fin la posibilidad de ser felices juntas
Se fueron reclinando hasta quedar tumbadas sobre el sof y Maca comenz a bajar por
el cuello de Esther llenndolo de besos mientras ella arqueaba su espalda echando su
cabeza hacia atrs para facilitarle tan grata labor, cuando de repente se fij en la hora
que marcaba el reloj del saln
Se incorpor rpidamente y cogiendo a Maca por los hombros la apart de ella mientras
la miraba con la respiracin agitada
E: Llego tarde
M: A donde?
E: El nio... tengo que recogerle
M: Ahora?
E: S, ahora. (Maca resopl resignndose a tener que esperar un poco ms, lo que hizo
sonrer a Esther) Tranquila... esta vez todo ser diferente
M: Eso espero
Maca miraba a los nios intentando adivinar cual de ellos sera y de vez en cuando
miraba a Esther por si algn gesto de su rostro la avisaba de que el nio ya se acercaba,
y as fue, nada ms verle ella sac una de sus preciosas sonrisas para recibirle
Era un nio bastante alto para su edad, con el pelo tan rubio que pareca blanco, y unos
inconfundibles rasgos balcnicos. Se acerc tambin sonriendo, y al llegar a su lado ella
le dio un beso en la mejilla
E: Ser posible... Mira... (Cogi a Maca de la mano para que se acercara ms a ellos)
Recuerdas que te he dicho que iba a venir alguien conmigo a recogerte?
Marcos: S... Maca
M: (Viendo la poca gracia que le haca aquello de los besos, antes de que se viera
obligado a darle alguno a ella, le tendi la mano para saludarle) As que t eres
Marcos... (El nio estrech su mano sonriendo satisfecho) Pero Esther me haba dicho
que tena un nio... y t eres ya un hombrecito
Marcos: Tengo nueve aos
M: Nueve aos?!!!!... cuando te he visto pensaba que tenas por lo menos... por lo
menos doce
Marcos: Alaaaaa!!!... (Le sonri y se qued mirndola atentamente) Yo a ti te
conozco
M: A m?!!!... no creo
Marcos: No s dnde... pero yo te he visto antes... tu cara me suena
E: No puede ser Marcos... Maca lleva muy poco tiempo en Madrid y t todava no la
habas visto
Marcos: Pues estoy seguro... ya me acordar
E: Venga... vamos a casa que tenemos invitados a cenar... y todava lo tengo que
preparar todo
M: Tienes invitados esta noche?... Pues yo casi mejor me voy y...
E: (Cortndola) Maca... t eres uno de esos invitados
M: A s?
E: Si quieres... claro
M: Y los dems?... Quines son?
E: Es una sorpresa
M: Vale... pero me dejas ayudarte
E: S... mejor que tenerte all sentada mirndome
De camino hacia casa Marcos les fue contando que haba estado jugando al ftbol en el
recreo con sus amigos y que haba marcado dos goles. Luego Esther le pregunt por la
comida y el refunfu un poco
En pocos minutos llegaron a la casa y Marcos fue directo a su habitacin cerrando con
un sonoro portazo, como para dar a entender que estaba realmente enfadado. Esther
sigui el camino que haba tomado el nio, entr sin pedir permiso, y al verle tumbado
en la cama bocabajo, se acerc a l y se sent a su lado
Maca la sigui sin saber muy bien que hacer, pero se detuvo en mitad del camino
quedando as en medio del pasillo
Marcos: Por eso se le ocurri esto a la abuela... dice que aunque eres un poco
cabezota... te cuesta negarme algo cuando te lo pido... y que si te deca que quera comer
con ella todos los das... pues igual tenamos suerte y decas que s
E: Me lo podas haber pedido as desde el principio... no me gusta que me engaes
Marcos: Lo siento
E: Hablar con la abuela y ya veremos lo que hacemos
Marcos: (Se abraz a ella) Gracias
E: Pero recuerda... que seguramente conseguirs ms cosas siendo sincero conmigo
Marcos: Est bien
E: (Le dio un beso en la frente y luego se qued mirndole) Me gusta que te lleves bien
con la abuela
Marcos: Me gusta mucho mi abuela... pero me gustas mucho ms t
E: Ainsssss... (Le abraz muy fuerte y dej unos sonoros besos en su mejilla
estrujndole ms an contra ella) mi nio
Marcos: Iremos este verano a la playa?
E: Te lo prometo
Maca haba escuchado toda la conversacin desde el pasillo y sonrea feliz de ver lo
bien que se llevaban los dos, entendi entonces de que manera aquel nio haba
alegrado la vida de Esther
Esther dej a Marcos en su habitacin haciendo los deberes y se reuni con Maca que la
esperaba sonriente en el pasillo. Se dirigieron a la cocina y una vez all Esther le prepar
la merienda al nio, que no tard mucho en ir a por ella, y luego empez a sacar cosas
del frigorfico que necesitaba para empezar a preparar la cena
M: Qu vamos a cenar?
E: Pues haba pensado sacar primero unos canaps variados... y luego lenguado menier
M: Suena bien
E: Sonar suena bien... pero veremos como sabe
M: No lo has preparado nunca?
E: No se lo cuentes a nadie... pero no... lo he sacado de un libro... y he buscado algo que
pareciera fcil
M: Tranquila... entre las dos conseguiremos que salga bien
E: Pues vamos all
Comenzaron por una salsa de requesn que era para los primeros canaps que iban a
preparar, ya que se tenan que gratinar al horno y luego dejndolos all se mantenan
calientes hasta la hora de la cena. Mientras Esther mezclaba los distintos ingredientes
Maca cortaba el pan de molde y de vez en cuando se dedicaban alguna mirada y alguna
sonrisa
Cuando Esther tuvo la salsa lista la prob para asegurarse de que saba bien y Maca la
mir como esperando que se la diera a probar a ella
E: Est rica... (Con toda la naturalidad del mundo, cogi un poco con el dedo y se la
ofreci) quieres probarla?
M: Cmo negarse?
Caprichos del destino 141
Al separarse de ella nuevamente, se relami cerrando un instante los ojos para disfrutar
al mximo de su sabor y al abrirlos volvi a llenar su dedo de salsa ofrecindoselo esta
vez sin decir nada. Maca quiso torturarla un poco, ya que Esther tena ganas de jugar, le
iba a seguir el juego, y esta vez fue ms lenta an
Se entretuvo tanto tiempo como pudo jugueteando ligeramente con la lengua y al ver los
ojos de Esther encendidos de deseo termin rpidamente con aquello y atrapando su
cara con ambas manos la bes buscando su lengua con ansia, y saboreando as cada
rincn de su boca
Pasados unos segundos en los que las dos se haban dejado llevar, Esther fue
disminuyendo la intensidad del beso para terminar separndose de ella consciente de
que el nio poda aparecer en cualquier momento, y sin llegar a alejarse mucho la mir
y le sonri
En ese momento son el timbre y las dos se levantaron para dirigirse a la entrada. Tras
abrir el portal esperaron pacientemente a que ellas subieran y cuando salieron del
ascensor Maca se qued quieta mirando como se acercaban. Una enorme sonrisa se fue
dibujando en su cara y cuando la distancia fue lo suficientemente corta, se abraz a
Mnica
Silvia: Cuidadito que esta ya est pillada y bien pillada (Abraz un instante a Maca y le
dio un par de besos)
Mnica: Y ms que lo voy a estar en unos meses
M: Y eso?
Silvia: (Mir a Esther) No le has dicho nada?
E: Pens que no me corresponda a m
M: Qu pasa?
Mnica: Nos casamos
M: Qu?!!!... eso es fantstico (Volvi a abrazar a su amiga) Enhorabuena... y para
cuando es la boda?
Mnica: Todava no lo sabemos seguro... pero pronto
Silvia: Bueno... nos vamos a quedar aqu fuera?
Sin muchas ganas se acerc a ellas y rpidamente les dio un beso a cada una para volver
de nuevo a su anterior posicin
Diez minutos despus se sentaron a la mesa y empezaron a cenar. La charla era bastante
amena entre las cuatro amigas, pero el nio no deca prcticamente nada, solo se
limitaba a escucharlas mientras coma alguno de los canaps, no sin antes analizarlos
detenidamente
M: Marcos... no te gusta?
Marcos: S... bueno
Caprichos del destino 143
Siguieron cenando y al llegar al pescado fue un xito total. Marcos empez a comer
despus de que Esther le quitara las espinas a su cena, y aunque le cost un poco dar el
primer bocado, el resto fue visto y no visto
Maca sonri con el comentario del nio y mir a Esther consiguiendo as de nuevo una
de esas miradas cmplices por parte de ella. Ahora si que estaba claro que pasaba algo,
aquello ya era demasiada casualidad
Unos minutos despus a Marcos empezaban a cerrrsele los ojos de cansancio y despus
de dar las buenas noches se fue a dormir. Esther miraba su plato vaco pensando si de
verdad les habra parecido tan rico. Mnica entendi que Esther seguramente haba
estado preocupada por esa cena y quiso tranquilizarla
Siguieron charlando y contndose cosas sobre lo que haban hecho en esos aos y
cuando Esther sac el caf lo dej en la pequea mesa de delante del sof, entonces
Silvia y Mnica se sentaron all, y Maca en un silln que haba a su lado
Esther se qued de pie un instante pensando donde sentarse. El silln que haba justo
enfrente de Maca le pareca que estaba demasiado lejos de ella, y en el sof
posiblemente estaran demasiado apretadas, as que opt por sentarse en el suelo
recostando su espalda en el silln donde ella se encontraba
Al darse cuenta Maca de donde se iba a sentar, separ un poco las piernas dejndole as
espacio suficiente para que se sentara entre ellas, y Esther al hacerlo, recost la cabeza
en su muslo. Una vez estuvieron todas sentadas, salt al aire aquella pregunta que era de
esperar
Maca mir a Esther y prefiri dejar que fuera ella quien contestara a esa pregunta
La charla se alarg todava un par de horas ms hasta que Mnica le record a Silvia
que tenan que madrugar para salir hacia Jerez, as que se despidieron de sus amigas y
se fueron dejndolas solas. Regresaron al saln y Maca volvi a sentarse en el silln
mientras Esther se dejaba caer recostada sobre el sof
Esther se levant rpidamente del sof, se arrodill delante de ella y apoyando las
manos en sus rodillas la mir unos segundos antes de hablar
Los besos fueron creciendo en intensidad y Maca cogi a Esther con una mano por la
nuca para impedirle que se separara de ella, mientras con la otra acariciaba levemente su
cintura por debajo de la camiseta. Esther se movi ligeramente acoplando as su cuerpo
al de ella ya que el deseo le impeda estar quieta
Despus de unos minutos en los que apenas si haban dejado de besarse para tomar aire,
Esther se levant y cogiendo a Maca de la mano tir de ella para que se levantara
Maca la mir con los ojos encendidos de deseo y levant sus brazos esperando as a que
ella terminara lo que haba empezado. Esther situ las manos en su cintura abarcando el
mximo de piel posible y fue subiendo lentamente disfrutando as de la suavidad de su
piel
Luego volvi a su cuello mientras sus manos navegaban por su espalda en busca del
cierre de la prxima prenda que tena pensado quitarle, tarea que no le result muy
difcil, y en apenas unos segundos la libr de esta. Se separ un poco de ella para poder
mirarla y con las yemas de sus dedos comenz a acariciar lentamente su torso desnudo
E: Que suave...
Se quit la camiseta de manera rpida y antes de haberse librado de ella del todo, las
manos de Maca ya estaban en su espalda para ayudarla con el resto. Ahora era su pecho
el que estaba siendo admirado, pero por poco tiempo, ya que el hueco existente entre las
dos en ese momento le pareci que era innecesario, y pasando las manos por debajo de
sus brazos atrap su espalda para unir esos pechos agitados, al mismo tiempo que
comenzaba a besarla de nuevo
El contacto de sus pieles las excit de tal manera que la velocidad con la que sus manos
viajaban por el cuerpo de la otra pas a ser vertiginosa. Sus besos aumentaron de la
misma manera y haban pasado a ser descontrolados, salvajes, y antes de que pudieran
darse cuenta y sin poder explicar como, se haban librado ya del resto de la ropa
quedando las dos abrazadas, desnudas, presas de ese deseo que nublaba sus mentes
Hasta que de repente y sin previo aviso, Esther se separ un poco e intentando controlar
su respiracin la cogi de una mano y la gui hasta la ducha. Una vez dentro situ a
Caprichos del destino 146
Maca de cara a la pared y mientras dejaba besos por su espalda alarg el brazo y abri el
agua
M: Aahhhh!!!
Un pequeo grito se escap de su boca al sentir el contacto con el agua fra, cosa que a
Esther no pareci molestarle ya que no interrumpi su tortura de besos ni un instante,
pero en unos segundos la temperatura pas a ser ms agradable
Cuando estuvieron completamente mojadas, cerr el agua y despus de llenar sus manos
de gel las llev a su espalda y comenz a enjabonarla de manera suave, sin prisa, luego
pas a sus brazos y subi y baj por estos varias veces, por el interior, por el exterior,
entrelazando sus dedos con los de ella, hasta asegurarse de que no le haba quedado ni
un centmetro de aquella piel por recorrer
Entonces dirigi las manos todava llenas de jabn a sus pechos y comenz a
masajearlos suavemente, al mismo tiempo que pegaba el cuerpo a su espalda y lo
frotaba con el de ella. Maca not que sus piernas comenzaban a temblar y apoy sus
manos en la pared en el mismo instante en que sinti las de ella bajar por su cuerpo
hasta detenerse en su pubis
Esther comenz a enjabonar aquella zona con delicadeza y con uno de sus brazos la
rodeo por la cintura al notar como temblaba su cuerpo y se acerc a su odo para
susurrarle entre jadeos, consiguiendo as que temblara ms an
Comenz a dejar pequeos besos en su cuello y unos segundos despus Maca se dio la
vuelta para abrazarse a ella. Entonces Esther cort de nuevo el agua y sacando el brazo
cogi una toalla con la que se envolvieron las dos. Maca la mir y apartando el pelo
mojado de su cara le sonri
Caprichos del destino 147
M: Quin eres t?... y que has hecho con aquella nia inocente que conoc en
Londres?
Esther baj la mirada algo avergonzada y se escondi en el pecho de Maca, pero ella no
le iba a permitir esconderse, ahora no, y cogindola por la barbilla la hizo mirarla
Despus de secarse bien se fueron a la cama, se metieron las dos debajo de la sabana y
tumbadas de lado se miraban sin decir nada, solo se sonrean de vez en cuando, pero el
cuerpo de Esther segua encendido de deseo, y no poda seguir mucho tiempo as,
inmvil, as que se acerc a ella y comenz a besarla
Maca se contagi rpidamente y tumbando a Esther se puso sobre ella para poder
besarla a placer. Fue bajando por su cuello y al llegar a sus pechos se entretuvo en ellos
besndolos, acaricindolos, masajendolos suavemente, mientras senta las manos de
Esther presionando en su nuca, para impedirle que se apartara de ella
Sigui bajando por su cuerpo dejando besos en cada centmetro de su piel, acaricindola
con sus labios, o lamindola ligeramente con la punta de la lengua, as hasta llegar a sus
muslos, donde se dirigi a su cara interna y llevando las manos hasta sus glteos los
apret con fuerza mientras encaminaba sus besos hacia su centro
E: Aaahh... Maca...
Ella levant ligeramente la cabeza buscando su mirada, esperando por si quera decir
algo ms, pero su silencio la confundi, no acertaba a adivinar que estaba pasando por
la cabeza de Esther en aquel momento, as que subi de nuevo por su cuerpo hasta
llegar a su altura y una vez all la bes
M: Te he molestado en algo?
E: No... es solo que... aaahh... supongo que no lo esperaba
M: Te deseo tanto Esther... (Sigui besndola mientras le hablaba) he deseado tantas y
tantas veces poder disfrutar de tu cuerpo... (La besaba cerca de su odo y apenas le
susurraba) cada centmetro... cada rincn de tu piel... (Comenzaba a bajar de nuevo por
su cuerpo) hacerte ma... de todas las maneras posibles
Sus palabras y sus besos haban ido incrementando el estado de excitacin en el que se
encontraba Esther, que poco a poco haba ido separando las piernas para facilitarle la
labor, y al sentirla de nuevo all, esta vez con ms decisin, sin ninguna duda, ara las
sabanas estrujndolas con sus manos
Caprichos del destino 148
Maca ahora centraba toda su atencin en aquella zona que tanto deseaba. Primero
empez besndola, consiguiendo en cada beso que un escalofro de placer recorriera el
cuerpo de su amada, luego sigui lamiendo, chupando, iba intercalando sus
movimientos, cada vez ms rpidamente, presionando ms
Esther se senta morir presa del placer que cada uno de aquellos movimientos le
proporcionaba, y flexionando sus rodillas clav sus pies en el colchn con fuerza
mientras sus manos seguan estrujando las sabanas cada vez ms
Maca sinti que Esther iba a estallar en cualquier momento y llevando las manos hasta
sus pechos, comenz a acariciarlos y masajearlos suavemente mientras incrementaba
lentamente el movimiento de sus labios, su lengua, y al sentir como su cuerpo
comenzaba a convulsionarse, uni sus manos a las de ella y entrelazando sus dedos las
apret fuertemente mientras la escuchaba gemir de placer
De nuevo se lanz a su cuello y Esther fue incapaz de negarse a seguir con aquella
noche de pasin, ya que su cuerpo estaba tan ansioso por poseerla como el de ella
Mir hacia la ventana y por la claridad que por las rendijas de la persiana se colaba supo
que deba de ser muy tarde. Busc su reloj en la mesilla y al ver la hora comenz a
zarandear a Maca sin dejar de sonrer
Maca se levant a toda prisa y Esther rea al verla tan nerviosa. Busc su ropa con la
mirada por la habitacin hasta que record donde la haba dejado
Finalmente sali de la habitacin y se fue a la ducha. Esther busc algo de ropa para
dejarle, se la llev al cuarto de bao y luego se fue a la cocina a preparar caf para que
Maca tomara algo antes de irse. Cuando ella entr en la cocina ya lo tena servido en
una taza, casi quemndose se lo bebi, despus cogi una tostada que le tenda Esther y
con esta en la mano se dirigi hacia la entrada
Esther la sigui hasta all y al coger Maca su chaqueta para ponrsela le dio la tostada
para que se la sujetara. Luego volvi a coger la tostada, cogi su bolso y se qued
mirndola unos segundos
M: Te quiero
E: Y yo a ti mi amor
M: (Se acerc a darle un beso y luego se abraz a ella) Te llamo esta noche
E: Vale... Ten cuidado cario
M: Lo tendr
Caprichos del destino 150
Le dio otro beso y tras separarse de ella se acerc a la puerta y la abri. Antes de salir se
volvi de nuevo a mirarla y no pudo resistir retroceder para volverla a besar
E: Llegas tarde
M: Que ms da unos minutos ms?
La rode por la cintura y la bes con ganas, como intentando llenarse de su sabor para
que le durara hasta volverla a ver. Cuando por fin consigui separarse de ella le dio un
ltimo beso y luego ya se puso la tostada en la boca, le gui un ojo y sali de all antes
de que el deseo de quedarse se lo impidiera
Esther cerr la puerta, apoy la espalda en esta, cerr los ojos y sonri al pensar en ella.
Despus de unos segundos as empez a andar hacia la habitacin del nio y ya por el
camino le iba llamando para despertarle
E: Marcooooss
Finalmente y aunque Esther no se dio ni cuenta hasta que entr en el bao y vio all sus
pantalones, Maca se haba puesto el mismo pantaln que llevaba el da antes, y al entrar
en urgencias se dirigi a los vestuarios con la chaqueta abrochada para as evitar
comentarios de nadie
Al llegar all se puso uno de los pijamas azules y despus de acariciar la camiseta de
Esther la dej en su taquilla, le pareca totalmente innecesario tener que dar
explicaciones a nadie de porque llevaba ropa de ella, y as, seguramente, tambin
evitaba algn que otro problema
La maana pas ms rpidamente de lo que Maca esperaba. Tuvo que atender a varios
nios e incluso entrar en quirfano por un parto en el que pareca que el nio vena con
problemas, pero finalmente y tras una minuciosa exploracin se confirm que el nio
estaba perfectamente
As que antes de darse cuenta ya eran pasadas las dos, y despus de terminar unos
informes se pas por la entrada a preguntarle a Teresa
Y dejando a la pobre Teresa toda intrigada se dirigi a la cafetera con la misma sonrisa
que haba lucido durante toda la maana. Al llegar all vio a Laura y Eva sentadas en
una mesa, se acerc a ellas y una vez all fue invitada a tomar asiento
L: Un caf?
Caprichos del destino 151
M: S, por favor
Eva: Me da que t no has dormido mucho esta noche
M: Pues no mucho, la verdad... tanto se me nota?
Eva: Tienes un poquitn de cara de sueo... y encima has llegado tarde... te he visto
entrar esta maana corriendo
M: Eso ha sido porque no ha sonado el despertador... que yo recuerde no haba llegado
tarde al trabajo en mi vida
L: Pero el motivo de esa sonrisa que vienes luciendo toda la maana compensa todo lo
dems... me equivoc?
M: (Sonri an ms) S que compensa, s
Eva: Y se puede saber a que es debida tu sonrisa?
M: Anoche fue la noche ms increble de mi vida
L: Oh, oh!... eso suena a amor
Eva: Cuenta
M: No hay nada que contar
Eva: Cmo que no hay nada que contar?... como se llama... donde trabaja... empieza
M: Ni de coa... vamos
L: Nos vas a dejar as?
M: S
Eva: Eso no es justo... vas derrochando felicidad y no nos quieres contar el porque... o
mejor dicho... por quien
M: No vais a conseguir sacarme nada
Eva: Pero si no se lo vamos a contar a nadie
M: Claro que no se lo vais a contar a nadie... no tenis nada que contar
L: Venga... no seas mala
M: Solo estamos empezando... y no quiero estropearlo
Eva: Y por que lo ibas a estropear?
L: (Mir a Eva y las dos entendieron ms o menos a la vez lo que pasaba) Es alguien
del hospital
Eva: Razn de ms para que nos lo cuentes
M: (Levant un momento la mirada al techo) Pero yo porque habr dicho nada
Eva: Pero si todava no has hablado... sultalo... no seas as
L: Quin es?
Eva: Est casado... est casado y por eso no nos lo quiere contar
L: No... es muy feo y le da vergenza (Maca sonrea con cada uno de sus comentarios)
Eva: Es muy mayor... es eso
L: O muy joven
Eva: Un residente
M: Queris parar de decir tonteras?... no es ninguna de esas cosas
Eva: Entonces?... porque a m ya no se me ocurre nada ms
L: Venga
M: Lo siento (Negaba con la cabeza)
Eva: Me parece que no le vamos a sacar nada... y lo peor es que si no sabemos quien es
la otra parte... tampoco podremos sacarle nada
L: Pues tambin es verdad
Maca segua sonriendo, y al comprobar que no iba a soltar prenda cambiaron de tema y
siguieron charlando un ratito
Caprichos del destino 152
Poco despus de aquel caf Maca terminaba su turno y se diriga a su casa. Aparc el
coche y unos metros antes de llegar a su portal, pudo distinguir una silueta conocida
apoyada en la pared junto a la puerta. Sonri y se fue acercando a ella sin dejar de
mirarla
Al llegar a su altura se detuvo un instante en el que las dos se limitaron a sonrer. Unos
segundos despus Esther se acerc a ella descansando una mano en su cintura
E: Qu tal ests?
M: Cansada... con unas ganas terribles de meterme en la cama
E: Ya... lo supona... pero... tena ganas de verte... (Maca le sonri) Solo vena... a esto
Se acerc ms a ella y acariciando su mejilla la bes, primero fue un beso dulce, suave,
y al sentir como Maca la rodeaba con sus brazos para pegar su cuerpo al de ella, la bes
de manera ms intensa. En aquel momento no les importaba nada, ni los transentes que
por all pasaban, ni tan siquiera uno de los vecinos de Maca que sali del portal en ese
instante e intentando ignorarlas pas por su lado rpidamente
Cuando por fin se separaron se quedaron mirndose unos segundos entre sonrisas
Esther comenz a alejarse bajo su atenta mirada, y al perderla finalmente de vista entr
en el portal y subi a su casa con la misma sonrisa de todo el da
Maca pas la tarde durmiendo, y al despertar se qued pensando lo hablado con Esther
y en a donde poda llevarles al da siguiente. Quera ganarse a ese nio, si quera ser
completamente feliz con ella, saba que ese nio era una parte importante, as que estaba
decidida a caerle bien, tan bien como l le haba cado a ella
Todava no conoca muy bien Madrid, pero estaba segura de que algo se le ocurrira. En
su cabeza comenzaron a aparecer recuerdos de aquello das que pasaron juntas en
Caprichos del destino 153
Londres y de repente se encendi una bombilla. Seguramente era una tontera, pero
estaba convencida de que les iba a encantar
A las once menos cinco sonaba el timbre en casa de Esther. Marcos fue a abrir
rpidamente mientras ella terminaba de meter unas cosas en la mochila
Marcos: Quin?
M: Buenos das... ya estis listos?
Marcos: Hola Maca... un minuto y bajamos
M: Vale
Marcos: Te abro
Marcos le abri el portal para que no tuviese que esperar en la calle y ella entr y se
dirigi al ascensor para esperarles all. Como bien le haba dicho el nio, apenas un
minuto despus el ascensor se mova, y en unos segundos la puerta de este se abra
delante de ella y de l salan los dos
Antes de que ninguna de ellas tuviese tiempo de hacer o decir nada, Marcos le tendi
una mano a Maca que ella acept gustosa
Al salir a la calle Esther iba delante y se detuvo mirando hacia los dos lados esperando a
que Maca le indicara donde haba dejado el coche
Marcos: Maca
M: Dime
Caprichos del destino 154
Maca disimulaba mirando el techo hasta que Marcos le tir de la camiseta para llamar
su atencin
M: Dime
Marcos: Me vas a decir por lo menos en que estacin nos bajamos?
M: Eres muy impaciente... lo sabas?
Marcos: Solo la estacin
M: Est bien... nos bajaremos en Mndez lvaro
Marcos: (Observ el plano de nuevo) Solo nos faltan tres!!!... (Mir a Esther y
contagindole su felicidad la hizo sonrer) Mam... solo nos faltan tres
E: Tranquilzate que te va a dar algo
Marcos: Que hay en esa estacin mam?
E: Pues no lo s cario
Mir a Maca y esta sonri mientras se encoga de hombros. Pocos minutos despus
llegaron a dicha estacin, salieron a la superficie y al empezar a andar no tardaron en
ver a lo lejos una gran cpula blanca. Esther sonri al reconocer dicho edificio y Marcos
sonrea sin saber muy bien de que se trataba
Caprichos del destino 155
Al llegar a la gran explanada que haba frente al planetario el nio empez a andar ms
rpidamente y ellas le siguieron despus de que Esther gesticulara con los labios un
"Gracias" y Maca le contestara guindole un ojo
Una vez en el interior del edificio se informaron sobre la programacin, sobre que era lo
ms adecuado para el nio, y luego empezaron a visitar las diferentes salas del museo
hasta que llegara la hora del pase que haban decidido ver en la cpula
Estuvieron viendo una exposicin llamada "De la manzana a los agujeros negros." Esta
estaba centrada en la gravedad y en como esta est presente en multitud de fenmenos.
Pasaron un rato divertido viendo los movimientos de los astronautas en el espacio y lo
complicados que resultan sin gravedad ciertos actos habituales para nosotros
Luego se sentaron un rato en una sala de video en la que se podan ver imgenes en vivo
de los planetas y de todo el universo. Marcos permaneca tan quieto con los ojos
clavados en la pantalla que ninguna de las dos se atreva a decir nada. Por un momento
las dos se quedaron mirndole y despus se miraron ellas y sonrieron
La poca luz que iluminaba la enorme sala se apagaba, y una voz en off comenzaba a
relatar lo que all iban a ver. Era un pase para nios, y pronto empez a resultar ms que
evidente. Mientras los sillones comenzaban a reclinarse para dejar a la gente tumbada,
una msica comenz a sonar
Marcos no poda dejar de sonrer y con ello las contagiaba a las dos. A Maca le
encantaba ver aquel brillo de ilusin en los ojos del nio
espacio exterior, le llevaron un motor inico a Lpez, para as poder explorar el cometa
TXZ
En dicha aventura se podan aprender muchas cosas sobre el cielo, el giro de la tierra
sobre su eje, y tambin el nombre de las estrellas y constelaciones ms conocidas.
Durante el viaje, Lpez iba explicando como hay unas estrellas que son ms brillantes
que otras, e incluso que las hay de diferentes colores
El nio se haba pedido unos tortellini y cada vez que pinchaba uno con el tenedor lo
paseaba por media mesa antes de comrselo
E: Hay que ver que imaginacin tiene este nio... y como aprende
Caprichos del destino 159
M: Los nios son como esponjas... y absorben todo lo que ven a su alrededor de una
manera increble... qu quieres que hagamos ahora?
E: Ahh!!... pero tu plan ya ha terminado? (Dijo esto sonriendo)
M: Te ha parecido poco?
E: Bueno
M: La verdad es que haba pensado ir ms tarde al cine
E: Mejor lo dejamos para otro da... yo trabajo esta noche y debera de descansar un
poco esta tarde
M: Pues os acompao a casa y te dejo que descanses
E: Tienes prisa?
M: Ninguna... yo esperaba pasar todo el da con vosotros
E: Pues nadie te lo impide... te vienes a casa y vemos una peli all
M: Vale
Y as lo hicieron. Se fueron a la casa de Esther y una vez all Marcos eligi una pelcula
y la puso en el reproductor. Ellas se sentaron en el sof, una al lado de la otra pero sin
llegar a tocarse, y el nio en un silln, de lado, con la cabeza recostada en un
apoyabrazos y las piernas colgando en el otro
Habra pasado como una hora cuando Maca abri los ojos, la pelcula segua, pero
Marcos estaba sentado en el silln mirndolas a ellas mientras sonrea. Le mir un
instante y sonri ella tambin, entonces l empez a hablarle en un tono muy bajo para
no molestar a Esther, que segua profundamente dormida en el pecho de Maca
Marcos sali del saln y Maca le sigui despus de recostar a Esther sobre el sof con
sumo cuidado para que no despertara. Fueron hasta la habitacin de ella y acercndose a
la mesilla el nio abri un cajn del que sac una foto. Se la tendi a Maca y sonri
Al or la palabra collar, los ojos de Maca se abrieron como platos, su sonrisa se volvi
bastante ms amplia y su corazn comenz a latir aceleradamente
Caprichos del destino 160
M: El collar azul?
Marcos: S... (Lo sac con cuidado del cajn, pero la mayora de las piedras estaban
sueltas) se lo romp yo... pero fue sin querer
M: No pasa nada
Marcos: (Su voz se volvi ms triste) Se enfad mucho conmigo... yo no quera que
llorara por mi culpa
M: Estoy segura de que no lo hiciste a propsito
Marcos: Se lo regalaste t... verdad?
M: Qu te hace pensar eso?
Marcos: El da que se lo romp... cuando empez a llorar... sac esa foto y no se separ
de ella en toda la noche
M: S... se lo regal yo
Marcos: Sois novias?
M: Te gustara que as fuese?
Marcos: S... eres guay
M: T tambin eres guay
Marcos: Quieres jugar conmigo a la play?
M: Vale... pero me vas a tener que ensear
Marcos: Eso est hecho
Cuando Esther se despert escuch risas de Maca y guindose por estas lleg hasta la
puerta de la habitacin de Marcos. Se detuvo all para poder contemplarles sin ser vista
y sonri feliz ante tal estampa. Ellos estaban jugando con la consola y por sus risas era
evidente que lo estaban pasando genial
Se fueron a la cocina y una vez all se sentaron a merendar. Esther sac leche y un
bizcocho de chocolate, y por la cara que puso Marcos al verlo no fue difcil adivinar que
le encantaba. Al terminar, Esther se puso a recoger y Maca se levant para ayudarle
Mientras Esther hablaba, Maca se haba limitado a escucharla mirndola fijamente, sin
perderse ninguno de los detalles, no solo de las palabras que por su boca salan, sino de
cada uno de los gestos que haca al contarle aquello, del brillo que se reflejaba en sus
ojos, la alegra y el cario que senta por ese nio se sala por cada uno de sus poros, y a
Maca le encantaba verla as
Marcos regresaba con los cuadernos en sus manos interrumpiendo lo que Esther estaba
contando y sentndose entre las dos sonri orgulloso de verse all. Empez a hacer sus
deberes y cada vez que tena alguna duda, entre las dos le ayudaban
Sin apenas darse cuenta llegaron las nueve de la noche, y despus de meter las cosas de
Marcos en su mochila se dirigieron al coche de Maca para que esta les acercara hasta la
casa de la madre de Esther. Una vez all Maca esper en el coche mientras ella suba un
momento a acompaar al nio y as de paso saludar a su madre
De nuevo en el coche, pero esta vez las dos solas, se dirigieron al hospital. Al llegar all
todava faltaban quince minutos para la diez. Maca llev el coche al parking y al parar
el motor se sent un poco de lado para poder mirarla mejor
E: Ha sido un da perfecto
M: Pues ya sabes... cuando quieras repetimos
E: Trabajas maana?
M: S... tengo guardia por la tarde
E: Entonces... nos vemos el lunes?
Caprichos del destino 162
M: Esther... (La mir unos segundos dudando si decirle lo que pensaba o no, pero
decidi dejarse llevar por su corazn) no quiero estar todo el da sin verte si puedo
evitarlo
E: (Poco a poco se fue dibujando una sonrisa en su cara) Yo tampoco... ven a cenar a
casa
M: Llegar tarde
E: Te esperar
Y antes de bajarse del coche se acerc a ella y la bes de manera suave, sin profundizar
mucho en ese beso por miedo a no encontrar las fuerzas suficientes para dejarla ir si as
lo haca
E: Hasta maana
M: Hasta maana cario... no te canses mucho
Baj del coche y casi sin mirar atrs se encamin hacia la entrada del hospital. Cuando
Maca la vio entrar por la puerta de este puso el coche en marcha y se march deseando
que fuera ya el da siguiente
La noche pas rpida y tranquila, aunque no era muy normal un sbado por la noche,
pareca que todos se haban puesto de acuerdo en portarse bien aquel da y no dar
trabajo a los hospitales, as que despus de pasarse ms de media guardia durmiendo,
Esther sala del hospital pensando ya en la cena de esa noche
Cuando Maca despert lo primero que hizo fue mirar su reloj, y al ver la hora pens en
ella, en que seguramente ya estara en casa, dormida en su cama, en esa cama que ya
haba compartido en una ocasin con ella y que esperaba poder compartir muchas ms
veces
Pero la tarde de Maca no iba a ser tan tranquila como la noche de Esther. A media tarde
un accidente de trfico en el que se vio implicado un autobs colaps urgencias durante
unas horas. Maca tuvo que atender a tres nios de dicho accidente y aunque dos de ellos
solo estaban heridos leves, con el tercero la cosa fue peor. Lleg con un fuerte
traumatismo craneoenceflico, y todo lo que hicieron por l fue intil
Al recibir tan dramtica noticia, este se derrumb. Ella intent consolarle pero al
parecer no era el primer hijo que perda
Padre: No!!... no puede ser... tiene que haber algn error... mi hijo solo tiene dos aos
M: Lo siento... hemos hecho todo lo que hemos podido... pero...
Padre: Todo lo que han podido?... usted no lo entiende... mi hijo no puede estar
muerto... no
M: Tranquilcese... su mujer no tardar en despertar y no debe de entrar a verla as...
tiene que tranquilizarse
Padre: Mi mujer... Cmo se lo digo a ella?... no lo va a soportar... otra vez no
Caprichos del destino 163
M: Otra vez?
Padre: (La mir muy serio, con los ojos encendidos de rabia y dolor) Nuestro hijo
mayor muri hace cuatro aos... sufra parlisis cerebral... nos pasamos los cinco aos
que vivi volcados en l... y ahora por fin pareca que ella haba recuperado las ganas de
vivir... como le voy a decir que...?
Cuando entr y la vio all, esperndola, se acerc a ella y la abraz con todas sus
fuerzas. Con la cara escondida en su cuello comenz a llorar silenciosamente, pero la
humedad que sus lgrimas provocaban en la ropa de Esther no pas desapercibida para
ella
E: Cario... Qu te pasa?
M: Tena muchas ganas de verte... ha sido un da duro y no poda dejar de pensar en ti
E: Pero... t te encuentras bien?
M: S... solo deseaba llegar a casa y ver que estabas bien
E: Ven... sintate
Se acercaron hasta el sof y despus de sentarse las dos, la cogi por la nuca e hizo que
se recostara sobre su pecho para as poder cobijarla entre sus brazos. Mientras Maca
permaneca inmvil, con los ojos cerrados, ella le acariciaba el pelo y dejaba algn beso
en l. Pasados unos minutos, pareca que se haba calmado un poco, e incorporndose
apenas lo justo, la bes y volvi a su anterior posicin
Esther se fue a la cocina y en un par de minutos regresaba con un vaso de leche para
cada una y unas galletas. Lo dej sobre la mesa y se sent de nuevo a su lado
Una vez en la habitacin Esther le dej una camiseta a Maca para dormir, pero ella la
guardo en el mismo sitio de donde haba sido sacada un instante antes, se quit la ropa y
acercndose a la cama se tumb al lado de ella con el pecho desnudo. Sin decir nada
Caprichos del destino 164
puso las manos en su cintura, las fue subiendo lentamente quitndole as tambin la
camiseta y luego se recost sobre su pecho
M: As se est mejor... (Aspir fuerte para impregnarse del aroma que desprenda su
piel) mmmmmm... que bien hueles
Incorpor un poco la cabeza para dejar unos suaves besos en su pecho y luego se volvi
a recostar sobre l. Esther le acariciaba el pelo y le apartaba algn mechn que caa
sobre su cara
E: Cario
M: Uhmm?
E: Tienes sueo?... quieres que apague la luz?
M: No... djala as... no tengo sueo... solo quiero estar as un rato
Esther sonri levemente y permanecieron as durante varios minutos, sin hablar, sin
apenas moverse, solo disfrutando del contacto de sus cuerpos, gozando de la calma y la
tranquilidad que las envolva. Maca segua un poco triste por todo lo ocurrido en el
hospital aquella tarde, pero escuchar el ritmo acompasado de su corazn la haca
sentirse bien
Miraba su abdomen subir y bajar ligeramente por la respiracin, acerc la mano hasta
all y comenz a acariciarlo muy suavemente con la yema de los dedos. Al ver como su
piel se erizaba con aquel contacto sonri y le pregunt apenas susurrando
M: Duermes?
E: No
Sigui dibujando con sus dedos un camino imaginario por su piel y al acercarse hasta
uno de sus costados Esther se movi intentando evitar ese contacto y solt una pequea
risa por las cosquillas que el roce en esa zona le produca. Regres de nuevo hasta su
abdomen y despus de entretenerse all unos segundos se encamin hacia sus muslos
depositando toda la mano sobre su piel
Fue bajando hasta llegar a la rodilla y una vez all inici el camino de vuelta por la cara
interior. Al llegar al corto pantaln que llevaba Esther, meti la mano ligeramente por
debajo de la tela de este provocando que un leve suspiro se escapara de la boca de su
amada. Sin mover la mano de all levant la cabeza y la mir con ternura
M: Me vuelve loca tu piel... es tan suave... tan tersa... no puedo tenerte cerca y
mantenerme impasible
Sac la mano de debajo del pantaln y pegndola esta vez con fuerza a su piel la llev
hasta su pecho. Una vez all se entretuvo disfrutando de la suavidad de dicha zona
mientras acercndose a su boca comenz a besarla hablndole entre besos
tu cuerpo... (Dirigi los besos hasta su cuello) a cada cual de ellos ms dulce y ms
adictivo... mis pulmones se llenan de tu aroma... (Baj hasta su pecho apenas rozando su
piel con los labios, mientras aspiraba profundamente) y me gritan que ni el aire ms
puro podra darles tanta vida... y cada vez que mis ojos te miran... (Se puso a su altura y
la mir fijamente a los ojos) desean que tu imagen sea lo nico que vayan a ver cada
da... cada segundo de mi vida... y se sorprenden por la belleza de lo que ven... y mi
piel... mi piel se muere por abrasarse con el roce de la tuya
Esther se revolva bajo su cuerpo y abandonada al deseo que haca ya bastante se haba
adueado de ella la cogi con fuerza con ambas manos y la apretaba contra ella para
sentirla ms. Sus cuerpos se balanceaban de manera acompasada mientras sus bocas y
sus manos viajaban por su piel sin control alguno
Completamente excitada Esther soltaba ligeros gemidos que poco a poco iban subiendo
de tono, entonces Maca viaj hasta su oreja para comenzar a besar, chupar, lamer su
lbulo mientras dejaba el odo cerca de su boca y as escucharla mejor. Ella respiraba
aceleradamente entre suspiros y gritos ahogados que salan en forma de ligera queja
Entonces Maca le habl en un tono tan suave que apenas acariciaba su odo, tan cerca
de ella que el clido aliento le quemaba la piel
M: Ves?... incluso mis odos se alan con quien sea para poder deleitarse con tus
gemidos... con tus suspiros... eres una delicia para mis sentidos
E: Maca...
Justo en ese instante Esther sinti que ya no poda ms, sus sentidos tambin la
deseaban a ella, y con un movimiento certero tumb a Maca sobre la cama y se puso
sobre ella. Comenz a besarla tomando ahora ella las riendas y haciendo coincidir sus
centros inici un rtmico baile con sus caderas mientras pasaba una mano por debajo de
su cuerpo para abrazarla y buscar as un contacto mayor
Besos, caricias, roces, gemidos, suspiros, jadeos... todo pareca ya descontrolado, todos
salan de ellas intentando saciar el deseo, y finalmente esa explosin de placer que las
dej exhaustas, sudorosas, con sus cuerpos an pegados, sus alientos entremezclndose,
y una ligera sonrisa apareci en sus rostros al mirarse y sentir que en ese momento, sus
almas, eran una sola
E: No me senta capaz de querer a nadie ms... me vea toda la vida sola... aorndote...
por eso se me ocurri lo de adoptar un nio... ya s que no es lo mismo... pero ni vida
dej de estar tan inmensamente vaca
M: Crees que esto es posible?... apenas nos conocemos... y si hemos idealizado esto
en nuestras cabezas y ahora no funciona?
E: Funcionar... tiene que funcionar... algo que las dos hemos deseado tanto no puede
salir mal... mi amor... (Se abraz a ella hundiendo la cara en su cuello) tiene que salir
bien... no quiero volver a separarme de ti nunca
M: Mi vida... nada ni nadie nos va a separar ya... nunca mi amor... (Se separ lo justo
para mirarla) me oyes?... nunca... ni aunque mi vida dependiera de ello
Esther atrap sus labios y comenz a besarla dispuesta a seguir amndola aquella noche
y demostrarle as cuanto deseaba que todo aquello funcionara
De un certero manotazo detuvo aquel sonido que penetraba en sus odos insistentemente
y volviendo a su anterior posicin se qued mirndola un momento. Entonces sonri al
pensar que qu mejor motivo para pasar sueo que el haberse pasado la noche amando a
esa mujer que tena a su lado
Con suma delicadeza, apart un mechn de pelo que caa sobre su cara y despus de
acercarse a ella muy despacio dej un beso en su mejilla mientras suspiraba al pensar
que seguramente a partir de ese momento iban a ser muchas las maanas en que iba a
echar en falta unas horas ms de sueo, pero ni todos los despertadores del mundo le
iban a quitar el deseo de amarla
Finalmente se levant de la cama, fue a darse una ducha, una vez vestida se acerc a la
otra habitacin para despertar a Marcos, y luego se dirigi a la cocina para preparar el
desayuno
Unos minutos despus el nio entraba en la cocina ya vestido y dejando la mochila del
colegio lista en el suelo, junto a la silla, se sent frente a Esther, donde le esperaba un
tazn de cola cao
Un pequeo pitido la avisaba de que el caf ya estaba listo y cogiendo dos tazones en
los que previamente haba puesto leche caliente, los lleno y los dej sobre la mesa. El
nio, que haba estado observando lo que ella haca, se qued mirndola
Caprichos del destino 168
E: A ver... cuando quieres a una persona... cuando dos personas se quieren... hay
muchas cosas que no importan... lo nico que de verdad importa es eso... quererse... y...
(Se cubri la cara con ambas manos un instante) Qu tonteras estoy diciendo?...
Cmo me vas a entender as?... mira... hay familias de muchas clases... por ejemplo...
t y yo... no somos la familia habitual... pero yo te quiero mucho... no importa que no te
tuviese yo... eres mi hijo
Marcos: Yo tambin te quiero mucho mam
E: (Se incorpor un poco para darle un beso) Lo s mi amor... lo s... y...
habitualmente... las parejas... son un hombre y una mujer... pero no siempre es as... a
veces son dos hombres... o dos mujeres... y puestos a ser una familia poco habitual...
pues...
Marcos: (Volva a sonrer al entender lo que intentaba decirle ella) Me gusta mucho...
ayer lo pasamos muy bien los tres juntos... no me importara que estuviera aqu siempre
E: Sabes de quien te estoy hablando?
Marcos: Claro... ests mucho ms feliz desde que ella apareci
E: Y te gusta?
Marcos: Es genial... y nos vamos a llevar muy bien los tres
E: T s que eres genial... ven aqu
M: Buenos das
E: Buenos das cario (Maca la mir un poco sorprendida pero al verla sonrer supuso
al instante que ella habra estado hablando con el nio)
Marcos: Y adems est buena (Sin esperar la reaccin de Esther cogi la mochila y
sali de la cocina dejndolas a ella con la boca abierta y a Maca intentando aguantarse
la risa)
E: Marcos!!!!
Caprichos del destino 169
M: Tranquila
E: T no le ras las gracias... y ya podas ir algo ms tapadita
Empez a andar cabizbajo hacia la cocina seguido por Esther y una vez all levant la
vista y se encontr con una Maca que haca verdaderos esfuerzos por permanecer seria
Marcos se acerc ms a Maca y se puso de puntillas para intentar besarla. Ella, el ver su
intencin, se puso a su altura y le dio un beso
Marcos empez a andar de nuevo hacia la entrada y ella sonrea satisfecha mientras
llevaba la mano a su mejilla, justo donde l haba dejado el beso
Despus de darle un beso sali de all y Maca se sent con el caf en la mano reviviendo
toda la escena en su cabeza, en la que haba habido de todo, primero la gracia del nio,
luego el ligero enfado de Esther, la ternura de ese beso de Marcos, y finalmente esas
palabras que a ella le haban salido seguramente de forma natural y que para Maca
significaban mucho, "Quiero que aprenda a respetarte"
Eso significaba que comenzaba a formar parte de esa familia, y que como tal quera
Esther que la viera el nio desde el principio. Sin darse cuenta, analizando sus palabras,
una tmida lgrima se asom a sus ojos, y al sentirla rodar por su mejilla la atrap con
sus dedos y sonri, le resultaba extrao, pero lloraba de felicidad
Caprichos del destino 170
El sonido del timbre llev a Esther a separarse repentinamente de ella, como si alguien
las hubiera sorprendido, y despus de mirarla unos segundos dndole a entender que no
tena ni idea de quien poda ser, se acerc a la entrada para salir de dudas
E: Quin es?
Voz: Buenos das... que bien que ests en casa
E: Buenos das Nat... sube
Le abri el portal y sonriente esper a verla salir del ascensor. Cuando ese momento
lleg y ella vio esa sonrisa dibujada en su cara, supo que algo pasaba, que esa no era la
expresin habitual de Esther, y acercndose a ella le dio dos besos para preguntar
rpidamente
Nat empez a andar hacia la cocina mirando de vez en cuando a Esther que no solo no
dejaba de sonrer, sino que cada vez sonrea ms. Al llegar all se qued parada en la
puerta mirando a Maca que en esos momentos se limpiaba las manos con un pao.
Cuando ella la vio aparecer se acerc a saludarla
Esther pasaba la mano por delante de sus ojos para llamar su atencin y entonces fue
cuando ella empez a sonrer sin dejar de mirarlas ni un segundo
Natalia: Vosotras?... S?
E: Me temo que s
Natalia: Pero eso es estupendo
Se abalanz sobre Esther y esta solt a Maca para as poder abrazar mejor a su amiga.
Ella las miraba y sonrea feliz. Pens que seguramente Nat era la que haba estado
apoyando a Esther todo ese tiempo, y era ms que evidente que se alegraba mucho de
verlas juntas
Natalia: Que maravilla... (Se separ de Esther y abraz un instante a Maca) no sabis
cuanto me alegro... ya era hora
M: Nos ha costado un poco, pero...
Natalia: Un poco dice... t no sabes lo que ha sido aguantar a esta nia... ms de una
vez estuve tentada de ir a buscarte yo misma
E: La verdad es que si te hubiese hecho caso... esto se habra solucionado hace aos
Natalia: Y Marcos?... qu tal se lo ha tomado?
E: Bueno... (Miraba a Maca y sonrea) bien... verdad?
M: Yo dira que muy bien
E: Incluso demasiado bien... me van a volver loca estos dos
M: Pobrecito... es un encanto Marcos
E: Bueno... quieres un caf?... no iremos a pasarnos la maana aqu de plantn,
verdad?
Natalia: Venga ese caf... y me contaris unas cuantas cositas
Sentadas en el sof del saln se tomaron ese caf y se pasaron media maana
contndose novedades, comentando cosas del trabajo, recordando los das del viaje a
Londres, y como no, hablando de esa inesperada boda que se acercaba y a la que
esperaban asistir las tres
La visita fue muy agradable, pero todas tenan que irse a trabajar, as que al acercarse el
medioda Nat se despidi de ellas y un instante despus se fue Maca para pasar por su
casa y cambiarse de ropa
Los das iba pasando y con ellos las semanas, mientras la relacin entre ellas se iba
afianzando, la confianza y la complicidad entre Maca y Marcos creca a pasos
agigantados y Esther estaba encantada de verles as. Ya se acercaba el final del curso,
solo haba clase por la maana y alguno de los das era Maca la que se encargaba de
recoger al nio
Aquel era una de esos das. Despus de recogerle se fueron a casa y mientras Maca
preparaba la comida, l haca los deberes para tener la tarde libre y as poder salir los
tres juntos a dar una vuelta
Marcos: Maca
M: Dime
Marcos: No entiendo este problema
Caprichos del destino 172
M: A ver... lemelo
Marcos: Si un mecnico repara en un da tres coches, cuatro motos y seis bicicletas,
Cuntos vehculos repara en una semana?
M: (Acercndose a l mir el cuaderno) Viene el telfono de ese mecnico... porque
vamos... la prxima vez que se avere la moto se la llevo a l
Marcos: Jajajajaja... es bueno el mecnico este
M: Ya te digo... la ltima vez que lleve la moto al taller tardaron ms de una semana en
arreglarla... (Acerc una silla y se sent a su lado) Vamos a ver... primero tienes que
contar cuantos vehculos arregla en un da
Marcos: Y luego lo multiplico por siete
M: Tambin trabaja los fines de semana?... definitivamente este mecnico es una joya
Cuando lleg Esther estaban terminando de poner la mesa los dos entre risas, y aunque
no tena ni idea del motivo, ella tambin rea al verles as. Cuando Maca la vio entrar se
acerc a ella y le dio un beso
En un momento dado, Maca cogi a Esther de la mano y con un ligero movimiento con
la cabeza le indic que la siguiera. Fueron hasta la habitacin y una vez all se sentaron
en la cama
E: Qu pasa?
M: Quera comentarte una cosa
E: T dirs
M: Tienes libre este fin de semana?
E: S... enterito... termino el viernes a las tres y ya no entro hasta el lunes por la maana
M: Perfecto
E: Pero t tienes guardia el sbado
M: La he cambiado
Caprichos del destino 173
E: Y eso?
M: Te gustara que nos fusemos los tres a Rota?
E: A la playa?!!!
M: S... he hablado con mis padres y... este fin de semana no van a estar all... tenemos
toda la casa para nosotros solos
E: Un fin de semana en la playa
M: Quieres?
E: Qu si quiero?... que si quiero dices?... me parece la idea ms maravillosa del
mundo
Se abalanz sobre ella para abrazarla con tal entusiasmo que la hizo caer tumbada sobre
la cama. Esther sonrea feliz y ella la miraba contenta de ver a su nia as, pero de
repente se puso algo ms seria, y eso preocup a Maca
M: Pasa algo?
E: Vamos a pasar a ver a tus padres?
M: Supongo... es lo normal... hace meses que no les veo... y aunque siguen enfadados
conmigo... tengo que ir... ms que nada porque ellos tienen las llaves de la casa de Rota
E: Les has hablado de m?
M: Todava no... No me parece un tema para hablar por telfono
E: Y... se lo vas a decir ahora?
M: Como t prefieras... por mi no hay ningn problema... te quiero... y no est en mis
planes esconder lo que siento por ti... pero si prefieres esperar... yo lo que t me digas
mi amor
E: Pero iremos contigo a verles
M: Puedo decirles que eres una amiga... una compaera del trabajo
E: No... prefiero que me conozcan como lo que soy... la novia de su hija
M: (Sonri ampliamente) Ests segura?
E: S... y cuando regresemos se lo dir a mi madre
M: Cario... si te parece pronto... yo lo entiendo
E: Maca... te quiero... y esperar ms me parece una tontera... sobretodo con mi madre...
que me parece a m que ya se huele algo
M: Entonces... decidido?
E: S... pero yo tambin quera comentarte algo
M: Dime
E: En tu casa... o en la ma?
M: Qu?
E: Qu si prefieres que vivamos en tu casa, o en la ma?
M: Mi amor
La mir unos segundos con absoluta devocin y luego la bes de manera apasionada
mientras abrazadas se revolvan sobre la cama. Cuando el beso ces, se quedaron
abrazadas con sus cuellos entrelazados
E: Eso es un s?
M: Eso es un s, un te quiero, te como enterita, te amo, y todo lo que t quieras mi vida
Lleg el viernes y al terminar la guardia, con las maletas ya en el coche, pasaron por
casa de Encarna para recoger a Marcos. No le haban dicho a donde iban, Esther
Caprichos del destino 174
prefera que fuese una sorpresa, aunque por el camino y debido a su insistencia, ms de
una vez estuvo a punto de soltrselo
Cerca de las ocho de la tarde llegaban a Jerez, despus de aparcar el coche Maca se
acerc al video portero para llamar, espero a que preguntaran pero, despus de or una
ligera exclamacin, la puerta de la verja se abri y empezaron a andar por el jardn
mientras se abra la puerta de la casa y su madre se acercaba a ella rpidamente
Marcos se iba a acercar a ella para darle un beso, pero la expresin de su cara le detuvo.
Les miraba a l y a Esther alucinada, no poda creer lo que acababa de escuchar, "su
novia?, Cmo que su novia?", seguramente no lo haba odo bien, o Maca se haba
equivocado
Maca mir a Esther, la cual permaneca atenta a la conversacin sin decir nada, con la
cabeza baja, pero ella la cogi por la barbilla para levantrsela y le sonro ligeramente.
A partir de ese momento sigui la conversacin sin bajar la mirada
Empezaron a andar hacia la puerta sin darse cuenta de que Marcos se haba quedado
plantado delante de la madre de Maca y sin quitarle ojo apretaba la boca con rabia.
Cuando Esther advirti que no las segua se dio la vuelta y le mir sorprendida
Caprichos del destino 175
Pero l segua con la mirada clavada en aquella mujer que no le haba cado
especialmente bien. Se quedaron quietas esperando la reaccin del nio, pero el segua
igual
Rosario mir hacia donde estaban ellas y Esther hizo mencin de ir a por el nio, pero
Maca la cogi del brazo impidindoselo mientras le susurraba un "Djale"
Se encaminaron hacia el coche los tres cogidos de la mano dejando a la madre de Maca
plantada en medio del jardn viendo como se alejaban sin atreverse a hacer nada
Despus de media hora ms de viaje que transcurri casi en silencio, llegaban a Rota.
No les fue difcil encontrar sitio en un hotel ya que todava no haba empezado el verano
y la afluencia de turistas no era excesiva. Dejaron las maletas en la habitacin y bajaron
a buscar un sitio donde cenar. Maca estaba un tanto ausente y pensativa, y aunque
Esther iba bromeando con el nio, no dejaba de pensar en ella
Mientras, en Jerez, el padre de Maca llegaba a casa, y se llev una desilusin al no verla
all
Pedro: Cmo que se ha ido enseguida?... pens que se quedara a cenar... Maana la
llamo y vamos a verla a Rota
Rosario: No s si le apetecer mucho
Pedro: Ha pasado algo
Rosario: Ha venido... con su novia
Pedro: Pero que dices?... querrs decir su novio
Rosario: S muy bien lo que he dicho... con su novia y el hijo de ella
Caprichos del destino 176
Marcos convenci a Esther y Maca para cenar en una hamburguesera cercana al hotel,
y despus de terminarse la hamburguesa se fue a la zona de juego que haba en el local.
Maca le observaba jugar con los dems nios a travs del cristal y Esther la miraba a
ella preocupada
Caprichos del destino 177
Estuvieron dando una vuelta por el centro de Rota, tomaron un helado y luego se
dirigieron al hotel. La habitacin era bastante amplia, con tres camas, dos de ellas
estaban pegadas y la otra un poco ms apartada, en esta se acost Marcos, el cual no
tard mucho en dormirse
Mientras, Maca se haba dado una ducha y luego fue el turno de Esther. Cuando sali
del cuarto de bao y vio la cama vaca dirigi la vista hacia el balcn, apenas si poda
verla entre las cortinas que empujadas por la brisa se colaban en la habitacin, pero all
estaba ella, con los codos apoyados en la barandilla, mirando haca el horizonte
Se acerc a ella con cuidado de no hacer ruido y fue deslizando las manos lentamente
por su cintura. Al sentir los brazos de Esther, los atrap fuertemente mientras giraba un
poco la cabeza para mirarla. Luego volvi a fijar la vista en el horizonte y la leve brisa
que llegaba del mar le produjo un escalofro
Y cogidas de la mano pasaron al interior de la habitacin. Dejaron una pequea luz que
haba en la entrada encendida y una vez en la cama se tumbaron de lado y mirndose de
frente hablaban prcticamente entre susurros
Caprichos del destino 178
M: Tienes sueo?
E: No mucho... estoy algo nerviosa
M: Por?
E: Por todo en general supongo
M: No te preocupes por nada... va a ser un fin de semana perfecto... y no voy a permitir
que nadie nos lo estropee
E: (Se qued pensando un momento mientras miraba a su alrededor) Por qu todos los
hoteles se parecen?
M: No s... pero es verdad
E: Sabes en que estoy pensando?
M: En Londres... fueron unos das inolvidables
E: T los convertiste en nicos
M: Tenemos que volver algn da
E: Te imaginas?... T y yo otra vez en Covent garden
M: O en Camden Town
E: Iremos a Harrods... y compraremos
Las dos a la vez: Una cabina con caramelos... jajajajajaja
E: Ssshhhhh... que le vamos a despertar
Las dos se miraban recordando aquellos das y sonrean al saberse felizmente juntas. De
repente Esther bostez trayndolas a las dos de vuelta a la tierra
Mientras el nio buscaba el baador en su maleta, Maca iba abriendo los ojos para
encontrase con la sonrisa de Esther
Caprichos del destino 179
Despus de darle un beso se abraz a ella y se acurruc en su pecho cerrando los ojos,
como negndose a tener que despertar, pero los continuos movimientos de Marcos y el
sonido que ocasionaba con ellos le impidieron seguir durmiendo
Bajaron a desayunar y antes de entrar al comedor salieron a la terraza para ver la piscina
de cerca, ya haba algunos nios en el agua y al verlos Marcos puso carita triste
Al terminar cogieron el coche y cuando iban a subir Maca le dijo a Marcos que subiera
delante, con Esther. l as lo hizo, se sent sobre sus rodillas y despus de un corto
trayecto, ella detuvo el coche y les mir
M: Venga
E: (Le sonri y luego mir a Marcos que permaneca expectante) Ahora vas a cerrar los
ojos y no los vas a abrir hasta que te avisemos
Marcos: Pero a donde vamos?
E: Es una sorpresa... cierra los ojos
Cerr los ojos y Esther se los cubri con ambas manos para evitar que hiciera trampa e
intentara abrirlos. Maca puso el coche de nuevo en marcha y en apenas unos segundos
lo detuvo de nuevo, y sin dejarle ver nada todava, bajaron del coche con cuidado y
empezaron a andar
Marcos sonrea con cierto nerviosismo mientras andaba a ciegas guiado por Esther.
Ellas se miraban y sonrean constantemente. Despus de bajar unos escalones el nio
sinti que el suelo bajo sus pies ya no era tan firme como antes, y por fin escuch a
Esther liberarle de su tortura
Caprichos del destino 180
E: Ya puedes abrirlos
Cuando sinti que ella apartaba sus manos, abri los ojos poco a poco, ya que le
molestaba ligeramente la luz, y por unos segundos pens que su vista segua nublada,
pero al abrirlos del todo comprob que no era as, vea perfectamente, y lo que vea le
pareca maravilloso
Ante l una inmensidad azul que llegaba hasta donde su vista era capaz de alcanzar, el
rumor de las olas rompiendo a pocos metros de sus pies mezclado con el graznido de las
gaviotas que revoloteaban cerca de la orilla, el olor a salitre penetrando en sus
pulmones, aromas nuevos, sensaciones nuevas para sus jvenes sentidos
Marcos: Puedo?
E: Claro... para eso hemos venido
Se acerc a ellas y rodendolas a cada una con un brazo las atrajo hacia si
Marcos: Gracias
Sin decir nada ms se separ de ellas y rpidamente se quit la camiseta y las sandalias
y empez a correr hacia el agua
E: Ten cuidado!!!
Esther le advirti desde su posicin, Maca la rodeo por los hombros y atrayndola hacia
si dejo un beso en su pelo, luego la mir y le gui un ojo
Pasaron la maana en la playa y disfrutaron de lo lindo los tres juntos. El mar estaba
bastante tranquilo y Marcos casi no sali del agua para nada, solo durante unos minutos
en lo que se dedic a construir un castillo de arena ayudado por Maca mientras Esther, a
solo un par de metros de ellos, tomaba el sol. El nio estaba tan feliz que no dejaba de
sonrer
Esther estaba tumbada con los ojos cerrados y no se dio cuenta de que ellos se
acercaban con las manos llenas de arena mojada. Al notar la fra humedad sobre su
abdomen y sus muslos dio un salto como si la hubiesen pinchado. Antes de que tuviera
tiempo de reaccionar e intentara vengarse, salieron los dos corriendo hacia el agua entre
risas
E: Pero habrase visto... no puede una ni tomar el sol tranquila... vaya par de dos que me
va a tocar aguantar... (Se levant y empez a andar hacia el agua) Como os coja... vais a
saber lo que es bueno... (Seal a Maca que no dejaba de rer por su enfado) y t... esta
noche duermes en el sof... por instigadora
Y as, entre risas y juegos pasaron la maana. Cuando regresaron al coche para ir a
comer, Maca cogi su mvil y vio tres llamadas perdidas
M: Mierda!!
E: Qu pasa?
M: Tengo tres llamadas de mi padre
E: De tu padre?!!
M: Con lo bien que estbamos
E: Le vas a llamar?
M: Que remedio
Marc el nmero de su padre, se alej unos metros del coche y mientras esperaba una
respuesta andaba nerviosa arriba y abajo ante la atenta mirada de Esther, que desde su
asiento suplicaba que el motivo de esa llamada fuera algo positivo
Pedro: S?
M: Hola pap... me habas llamado?
Pedro: Pues si... Cmo ests hija?
M: Bien... estoy muy bien... y t?
Pedro: Bien
M: Queras algo?
Pedro: Pues ya que ests por aqu... quera verte
M: Has hablado con mam?
Pedro: Me estuvo contando que estuviste aqu ayer... Maca... nos gustara hablar
contigo
M: Nos?
Pedro: S... si t quieres... claro
M: Est bien
Pedro: Si quieres podemos comer los tres juntos... tu madre, t y yo... y as hablamos
M: No... no voy a dejar a Esther y Marcos comiendo solos... mejor nos vemos esta tarde
Pedro: Cmo quieras... Dnde?
M: Pues... podramos vernos en la cafetera del hotel... as.. mientras nosotros hablamos
ellos pueden estar en la piscina
Pedro: Est bien... en qu hotel estis?
M: Toma nota
Le indic a su padre el nombre y la ubicacin del hotel y quedaron en verse all a las
cinco de la tarde. Cuando se sent en el coche suspir y cerr los ojos un momento
mientras apoyando las manos en el volante recostaba la cabeza sobre estos
Caprichos del destino 182
E: Todo bien?
Comieron en la terraza de un restaurante que estaba justo en frente del puerto y desde
all vean perfectamente el ir y venir de pequeas embarcaciones que all se dirigan.
Maca intentaba disimular sus nervios por esa conversacin pendiente, pero Esther saba
que no lo estaba pasando nada bien, y Marcos, ajeno a sus problemas, segua
entusiasmado con todo lo vivido
Salieron del restaurante y empezaron a andar hacia al puerto. Siguieron el espign hasta
llegar al final y una vez all se sentaron sobre una roca mientras Marcos se dedicaba a
asustar a los cangrejos con un palo
Separ un poco las piernas para que Esther se sentara entre ellas, peg la espalda a su
pecho y con la cabeza recostada en su hombro observaba al nio jugar
los barcos... Ves aquellos de all tan grandes?... es la base naval... Has odo hablar de
la base naval de Rota?
E: S... me suena
M: Pues es eso de ah... (Con la mano le iba indicando hacia donde tena que mirar) y
aquello de all es Cdiz
E: Est muy cerca
M: Visto as s... no deben de haber ms de ocho o diez kilmetros... pero por carretera
hay unos cuarenta o cuarenta y cinco
E: Menudo rodeo
M: S... casi cuesta menos ir nadando que con el coche
Marcos: Mam... mam... mira lo que tengo. (Se acercaba a ellas con un pequeo
cangrejo en sus manos)
E: Que asco, por favor... deja ese bicho... te va a morder
Marcos: Que va... si no hace nada... no ves que es muy pequeito
M: Es verdad Esther... es muy pequeo... lo mximo que puede hacerte eso son
cosquillas... trae y vers (Lo cogi con mucho cuidado y lo acerc a la mano de Esther)
E: Como me muerda... (Apartaba la mano con miedo pero poco a poco la fue dejando
quieta) Es verdad... hace cosquillas
M: Ves tonta... pero t mira de que tamao es... si el que debe de estar terriblemente
asustado es l
Marcos: Pobrecito... lo voy a dejar donde estaba
M: Eso... antes de que le eche de menos su madre
De nuevo Marcos regresaba a las rocas ms cercanas al agua y Maca rodeo a Esther con
ambos brazos y la meca ligeramente
Le cogi la cara con ambas manos e incorporndose un poco se acerc a ella para darle
un beso dulce, suave, tierno, sincero, y lleno de amor, de todo ese amor que ni el tiempo
ni la distancia haban sido capaces de borrar
Al acercarse la hora en la que haba quedado en ver a sus padres se dirigieron al hotel.
Esther y Marcos fueron a la piscina. La cafetera estaba situada en la misma terraza, y
ella se sent en una mesa desde donde les vea perfectamente. Pasados unos quince
minutos llegaron, y nada ms verles se puso de pie y espero a que se acercaran a ella
Rosario: Hola hija (Se acerc y le dio un sentido beso en una mejilla mientras le
acariciaba la otra)
M: Queris tomar algo?
Pedro: S... claro
Maca levant el brazo para llamar la atencin del camarero y mientras, su padre, mir
hacia la piscina buscando a Esther. No es que hubiese mucha gente, pero la suficiente
como para que no acertara a adivinar cual de aquellas mujeres era la que haba
enamorado a su hija
Dej de hablar al ver que su hija diriga la mirada hacia la piscina y que su cara
cambiaba, una ligera sonrisa apareca ahora. Mir ella tambin hacia all y vio al nio
acercarse hasta donde ellos se encontraban envuelto en una toalla
Marcos: Hola
Rosario: Hola Marcos
Marcos: Maca... tengo sed
Caprichos del destino 185
M: Espera aqu que ahora te traigo agua (Se dirigi hacia la barra dejndole a solas con
ellos)
Pedro: As que t eres Marcos
Marcos: S... y t quien eres?
Pedro: Yo soy Pedro... el padre de Maca
Rosario: Te lo ests pasando bien?
Marcos: S... mucho... hemos ido a la playa (Su mirada se ilumin al decir esas
palabras)
Rosario: Y te ha gustado?
Marcos: Es una pasada... nos hemos baado... y hemos hecho un castillo de arena...
pero Maca es un desastre... se le caan las torres
Pedro: Nosotros tenemos una casa en la playa
Marcos: Lo s... Maca me lo ha dicho
Pedro: Podis venir siempre que queris
Marcos: En serio?!!!
Rosario: Claro
Marcos: Ya no estis enfadados con ella?
Rosario: No estbamos enfadados con ella
Marcos: Pero t ayer
Rosario: Olvdate de lo que dije ayer... vale?
Marcos: Vale
Maca, que desde la barra haba intentado seguir la conversacin, se acerc a ellos
sonriente con un botelln de agua en su mano
M: Toma Marcos
Marcos: Gracias (Cogi el botelln y se fue hacia la piscina)
Pedro: Parece un nio muy listo
M: Y lo es... es genial
Despus de hablar con sus padres durante unos minutos ms, se acerc hasta la tumbona
donde Esther estaba ahora tomando el sol y le pidi que se sentara con ellos. Ella se
puso la camiseta y cogidas de la mano se acercaron hasta ellos
Estuvieron hablando mientras tomaban algo y, aunque el ambiente estaba un poco tenso,
la charla result mejor de lo que Maca poda esperar. Finalmente se despidieron de ellos
y regresaron a la piscina donde disfrutaron lo que quedaba de tarde los tres juntos
Al acercarse la hora de la cena, la que estaba verdaderamente nerviosa era Esther. Maca
intentaba tranquilizarla, pero lo nico que consegua era ponerla ms nerviosa. Mientras
Marcos se entretena en la baera, ellas hablaban en la habitacin
Poco a poco se fue acercando a ella y la bes de manera suave, pero la intensidad del
beso fue subiendo siendo acompaada pronto por el movimiento de sus manos, hasta
que una vocecita las hizo parar al instante
Y cogiendo a Maca por una mano, tir de ella para que se levantara de la cama y
rpidamente terminaron de arreglarse para ir a casa de sus padres
Una vez all y ya de nuevo delante de aquel video portero, se miraron recordando las
dos el recibimiento del da anterior. Maca aspir profundamente, como cogiendo fuerzas
para lo que iba a hacer, y tras pulsar el timbre esperaron nerviosas la respuesta
Despus de que se abriera la puerta del jardn, vieron aparecer a sus padres en la puerta
de la entrada, y de manera tranquila se fueron acercando a ellos, se saludaron y pasaron
directamente al saln. A la izquierda, una gran mesa estaba ya preparada para la cena,
con todo lujo de detalles, y frente a ellas, una pequea mesa delante del sof, con lo que
deba de ser el aperitivo
Se sentaron con el nio en medio de las dos, y los padres de Maca en unos sillones,
justo uno a cada lado de ellas. Marcos miraba las bandejas que haba delante de l y no
se decida a coger nada
Pedro: Prueba otro campen (Marcos sonri mirndole, pues le hizo gracia que le
llamara como sola hacerlo Maca)
Empezaron a comer todos, y mientras iban charlando, ms que nada de cosas banales,
del da en la playa, del calor que ya empezaba a hacer, temas en los que era fcil estar de
acuerdo. Despus de aproximadamente media hora, se sentaron a la mesa y una chica
empez a servir la cena. La conversacin pas a ser ms fluida, aunque Esther casi no
participaba, y pronto sali algn tema ms interesante
Y los tres juntos salieron del saln para dirigirse hacia la buhardilla que hasta no haca
mucho haba sido la habitacin de Maca
Esther se acerc a darle un beso de buenas noches a Marcos, y al tener que agachar la
cabeza para no golpearse con el techo, record las palabras que le dijo Maca en
Londres. El segundo piso de mi casa es una buhardilla... pequea... y en una buena
parte de ella tengo que agacharme para no darme con el techo... ya la vers... y esa
buhardilla es un poco mi casa...
Cuanto tiempo desde aquellas palabras, cuantos aos perdidos, no poda evitar sentirse
as cada vez que recordaba algo de aquellos das, pero ahora estaban all, en su
buhardilla, y el futuro era lo nico que importaba. Despus de ver como el nio cerraba
los ojos, ya que no poda mantenerlos ms tiempo abiertos, salieron de all, y en el
Caprichos del destino 188
E: Cmo ests?
M: Un poco que no me lo creo
E: Confa un poco en ellos
M: De momento vamos a ver como termina la noche
Esther sala del bao y se qued cerca de la puerta escuchando. Le pareca de muy mal
gusto, pero al or el tono de la conversacin, peor an le pareca meterse en ella
M: Llevo enamorada de Esther desde que la conoc... fui una estpida si en algn
momento pens que alguien como Fernando podra conseguir que me olvidara de ella
Pedro: Quizs Fernando no... pero si te abrieras a ms posibilidades
M: (Empezaba a alterarse un poco) No quiero ms posibilidades... la quiero a ella... A
qu viene esto?
Rosario: Maca... hija... tienes toda una vida por delante
M: Lo s... una vida que quiero vivir con ella... es ms... ella es mi vida... no entendis
que intent ser feliz sin ella y no lo consegu?... ahora que la tengo conmigo no la voy a
dejar escapar
Pedro: Est bien... tranquilzate... no te pongas as... nosotros solo queremos lo mejor
para ti... y si lo tienes tan claro pues...
Rosario: Haremos un esfuerzo por entenderte
Pedro: Pero danos tiempo
M: (Les miraba no muy convencida) Est bien... pero no me volvis a sacar el temita
porque no me vais a hacer cambiar de idea... si de verdad queris lo mejor para m...
Caprichos del destino 189
estar con ella es lo mejor para m... (Su voz se volva un poco triste) es que sin ella no
soy nada... no tenis ni idea de cuanto la quiero
Esther segua escuchando desde la puerta, y en ese instante unas lgrimas salan de sus
ojos, por lo que deca su nia, por todo ese amor que senta por ella, por lo maravilloso
que le pareci escucharla defender lo suyo de esa manera, y un poco por pena de que
sus padres no llegaran a entenderlo
Maca se haba puesto muy triste y sus ojos temblaban anunciando la llegada de unas
lgrimas, entonces su madre se sent a su lado y abrazndola la apret contra su pecho
Rosario: Tranquila
M: No soportara volver a perderla
Rosario: Todo aquello fue por ella? (Maca levant un poco la cabeza para mirarla y
asinti) Pues solo espero que te quiera tanto como t a ella
M: Tanto, tanto... no lo s... pero me quiere... de eso estoy muy segura
Una vez en el jardn pareca que la actitud de los padres de Maca por fin cambiaba, y
esta vez de forma ms sincera. Le estuvieron contando a Esther algunas travesuras que
sola hacer Maca de pequea y ella sonrea feliz al ver que las cosas por fin parecan
estar bien, pero se iba haciendo tarde y la madre de Maca empezaba a tener cara de
sueo
Se despidieron de ellos y al salir de all ya con el coche, pasaron por un local que hizo
detener el coche a Maca
E: Por qu paras?
M: Solamos venir aqu casi todos los fines de semana
E: Quieres que entremos a tomar algo?
Caprichos del destino 190
Salieron del coche y cogidas de la mano entraron en el local. Apenas anduvieron unos
metros se acerc a ellas una pareja dispuestos a saludar a Maca. Esther al verlos
acercarse se qued un poco atrs
Despus de pedir unas bebidas salieron a la terraza y empezaron a bailar. Unos minutos
despus Esther vio a un chico alto que se acercaba con paso decidido a ellas
Maca se qued en silencio mirando hacia donde se encontraban los que un da tambin
fueron sus amigos y que ahora la miraban con cara de odio. Permaneca inmvil, en
silencio, sin saber que hacer ni que decir, hasta que sinti la mano de Esther en su
mejilla que cogindola con delicadeza la haca girar para mirarla
E: Maca... cario
La mir fijamente a los ojos y entendi al instante lo que su nia intentaba decirle.
Saba perfectamente que Maca no haba entrado all con intencin de pavonearse, pero
aunque as hubiera sido, a ella no le importaba, y eso era lo que le deca con su mirada.
Esther se fue acercando lentamente a ella y colando los dedos bajo su pelo los llev
hasta su nuca para as poder atraerla hacia si y en apenas un instante tener sus labios tan
cerca que besarlos ya era inevitable
Entre besos sinti que ella sonrea levemente y al comprobar que la escena le resultaba
divertida quiso que lo fuera todava ms, as que despus de mirar rpidamente de reojo
a Fernando y poder ver la rabia en sus ojos llev la mano que hasta ese momento haba
estado en la cintura de Maca hasta donde la espalda pierde su casto nombre y la apret
con fuerza consiguiendo as que el espacio entre sus cuerpos fuera prcticamente
inexistente
No supieron en que momento haba ocurrido, pero cuando se separaron, Fernando haba
desaparecido de su lado. Despus de mirarse sonrieron de manera triunfal y pegando sus
frentes siguieron bailando esta vez ms pegadas, ahora si se pavoneaban, de manera
exagerada, pero la verdad es que no les importaba lo que pudieran pensar los dems,
ellas eran felices, y eso era lo nico importante
Unos minutos despus alguien llamaba la atencin de Maca dndole unos golpecitos en
el hombro, y separndose un poco de Esther se dio la vuelta para comprobar de quien se
trataba. Dud unos segundos si aquel sera un saludo amable, o si ira a recibir ms
reproches, pero una sonrisa en aquel rostro familiar la llev a pensar lo primero
M: Salva!!!
Salva: Macarena Wilson... cuanto tiempo sin verte (La abraz un instante y luego dej
varios besos en su mejilla)
M: Por fin una cara amable
Salva: Ese Fernando es un capullo... no le hagas caso... se siente herido en su amor
propio... pero sabes lo que te digo?... que le den al pijo ese
M: T siempre tan claro
Salva: No me presentas a esta delicia de mujer?
M: Claro... ella es Esther... mi novia... l es Salva... un amigo
E: Un placer (Se acerc a darle dos besos, pero l se apresur a coger su mano y dejarle
un beso en el dorso de esta al mismo tiempo que haca una pequea reverencia)
Salva: De eso nada... te aseguro que el placer es mo... (La mir descaradamente de
arriba a bajo) Maca, cario... tienes una novia preciosa
Caprichos del destino 192
Chica: Salva cario, Dnde te metes?... es que no paras quieto... (Al ver con quien
hablaba se qued sin palabras) Maca!!!... Maca!!!... que alegra (Y dndole las
copas a Salva se abalanz sobre ella)
M: Jos!!!... (Despus de unos segundos abrazadas se separ para mirarla bien) ests
guapsima
Jos: T s que ests guapsima... (Mirando a Esther) parece que te cuidan bien
M: Esther cario... ella es Maria Jos... Jos para los amigos... trabajbamos juntas en la
clnica de Cdiz... ella es Esther... mi novia
Jos: Encantada Esther (Le dio un par de besos)
E: Lo mismo digo
Jos: Menuda joyita te llevas... aunque supongo que lo sabes
E: Lo s... te aseguro que lo s
Jos: (Cogi a Salva por la cintura y le dio un beso) Aunque mi joyita tampoco est mal
M: (Abri los ojos como platos) Y esto?!!!... me parece que tenis algo que
contarme
Y finalmente consiguieron pasar una velada bastante agradable con aquellos amigos de
Maca a los que se unieron otros ms tarde
Al despertar Maca a la maana siguiente, tuvo que librar una pequea batalla con una
sabana que, enroscada entre sus piernas, le impeda moverse libremente. Despus de
conseguir zafarse de esta, entrelaz las piernas con las de su nia y se acomod en su
pecho para intentar seguir durmiendo, pero aquella pequea lucha con la sabana haba
conseguido despejarla del todo
Cuando despert de nuevo se encontr con una dulce mirada que le sonri al verla abrir
los ojos
Levant la cabeza para mirarla de nuevo con una sonrisa que no borr ni siquiera
cuando sus labios se encontraron con los de ella. Despus de brindarse unos suaves y
Caprichos del destino 193
dulces besos se separ un poco de ella y apoyando la cabeza esta vez en la almohada la
mir sin borrar todava esa sonrisa
E: De que te res?
M: Soy feliz Esther... soy muy feliz... y t eres la razn de que me sienta as
E: Mi amor... (Acaricindola le apartaba los mechones de pelo que caan sobre su
frente) ni la mitad de lo que t me haces sentir a m
Permanecieron unos instantes mirndose, perdindose en los ojos de la otra, hasta que
Maca volvi a preguntar
En apenas un par de minutos Esther sala de la ducha y despus de vestirse sigui con la
maleta mientras esta vez era Maca la que se duchaba. Llam a sus padres para
informarles de su retraso y que no se preocuparan y, aunque se dieron toda la prisa que
pudieron, cuando llegaron a su casa ya eran cerca de las tres
Esther llegaba pensando que el pobre Marcos se estara aburriendo como una ostra
preocupado por su tardanza, pero cual fue su sorpresa al entrar en el jardn y escucharle
rer. Se acercaron hasta la piscina y all estaban l y Pedro jugando en el agua con un
baln
E: Que bien!
Marcos: Luego han enganchado un caballo a un pequeo carro y hemos dado una
vuelta... y Pedro me ha dejado llevar las riendas un rato!! (Maca escuchaba al nio
contarles todo lo que haban hecho y mirando a su padre le sonrea) y tambin hemos
visto un potrillo que solo tiene unos das
Pedro: Y la prxima vez que vengis... (Call para dejar terminar la frase al nio)
Marcos: La prxima vez que vengamos el potro ya estar ms fuerte y lo podr montar
E: Pero eso es estupendo!!
Rosario: (Acercndose a ellos) Ya estis aqu?... pues cuando queris comemos
Marcos: Yo tengo un hambre (Dej la toalla, se puso una camiseta y entr en la casa)
Rosario: Vamos Esther
E: S... claro (Entraron detrs del nio)
M: (Se acerc a su padre que todava se estaba secando) Gracias pap
Pedro: No tienes porque darlas... lo he hecho porque me apeteca... y lo hemos pasado
estupendamente los dos
Fueron a la casa de Maca y durante esa semana se dedicaron a ir llevando el resto de las
cosas en sus ratos libres. Una de esas tardes Esther estaba enfrascada metiendo algunos
libros en una caja cuando lleg su madre. Tena claro que iba a decrselo, pero no haba
pensado el cmo, as que se qued un poco cortada cuando su madre entr y vio el piso
medio vaco
En: Me parece que nunca te haba visto tan feliz... y si es ella la que logra que ests
as... pues que sea bienvenida a esta familia
E: Gracias mam (La abraz en el mismo momento en el que escucharon abrir la
puerta)
M: Hola mi amor... ya estoy aqu (Unos segundos despus entr en el saln y palideci
al ver all a Encarna) Upss (Permaneci en silencio unos instantes hasta que
tartamudeando acert a decir algo) Ho... hola... Encarna
En: Hola hija... Qu tal ests?
M: (Jugueteaba nerviosa con las llaves que an sostena en sus manos) Bien... aqu a... a
ayudar a Esther... que... que se muda
En: En realidad os mudis los tres, no?... porque t casi vivas aqu
M: (Mir a Esther un instante buscando una seal que le lleg en forma de gui y
luego volvi a mirar a su suegra) S... prcticamente
En: Anda ven... sintate aqu con nosotras
E: Quieres un caf, mam?
En: Claro
E: Me ayudas Maca?
M: Voy
Fueron las dos hacia la cocina y al llegar all Esther empez a rer intentando contenerse
para que no la escuchara su madre desde el saln
M: Qu ha pasado?
E: Vaya cara has puesto al ver a mi madre... lstima no tener una cmara de fotos a
mano... porque ha sido impresionante
M: Se lo has contado?
E: Pues s... ha llegado sin avisar y yo estaba aqu recogiendo cosas y se lo he tenido
que contar... aunque ya se lo imaginaba
M: Y como se lo ha tomado?
E: Bien... ya te he dicho que ella ms o menos lo supona
M: Buffff... pens que haba metido la pata
E: Ya te he visto, ya... anda... coge unas galletas y ve con ella mientras yo preparo el
caf. (Sac una caja de galletas y se la pas a Maca)
M: Esther
E: S?
M: Te he dicho lo mucho que te quiero?
E: Mmmmmm... (Haca como que pensaba) creo que hoy todava no
M: (La rode por la cintura y la atrajo hacia si) Te quiero mi amor... te quiero
muchsimo (La bes y al separarse de Esther esta le dio un carioso cachete en el culo)
E: Anda ve... que tu suegra est sola
Sali de all dejando de mirarla solo cuando ya fue inevitable y se dirigi al saln. Una
vez all dej las galletas en la mesa auxiliar y se sent en el silln que estaba justo al
lado de su suegra
En: Bueno Maca... supongo que tendremos mucho tiempo para hablar de esto... pero
hay algo que quiero decirte ahora
M: Usted dir
En: De t hija... de t
M: Pues... t dirs
Caprichos del destino 196
En: Solo quiero que sepas... que si sigues haciendo a mi hija tan feliz como hasta
ahora... vas a tener mi apoyo incondicional
M: Gracias... eso intento
En: Y bueno... me vais a tener que dar la nueva direccin
M: Claro... ahora mismo te la pongo en un papel (Cogi una libreta y empez a anotar)
En: Por cierto... Y Marcos?
M: Pues no s
E: (Llegaba en ese momento con el caf y pudo or la pregunta de su madre) Est en
casa de un amigo... pero no creo que tarde
En: Eso espero... porque ya que vengo... tambin quiero ver a mi nieto
Pasaron la tarde hablando con Encarna y mientras siguieron recogiendo algunas cosas
ms
Das despus llegaba una invitacin para asistir a esa boda que tanta ilusin les haca
Junto a ella una pequea tarjeta donde se indicaba el lugar, la fecha y la hora de dicho
enlace, y entre la mudanza y que con el final de curso Marcos ya estaba todo el da en
casa, los das se pasaron como una exhalacin, y ese da llegaba con los nervios propios
de un acontecimiento as
M: Venga cario... date prisa que llegamos tarde (Frente al espejo se pona los
pendientes)
Marcos: Mam... (Gritaba desde el pasillo y un par de segundos despus se asomaba a
la habitacin) me tengo que poner corbata?
E: Pero que tonteras ests diciendo?... claro que no
Caprichos del destino 197
Marcos: Buffff... menos mal... cuando le he dicho a Javi que iba de boda se burlaba de
m, (Imitaba el tono de burla de su amigo) te van a poner corbata, te van a poner corbata
E: T no hagas caso de lo que te dice Javi... y venga... ponte ya los zapatos
M: Cario... Has cogido t mi barra de labios?
E: S... claro... me has pedido que la metiera en mi bolso
M: Ya... pero despus de terminar de maquillarme (Empez a buscar en el bolso de
Esther)
E: Cre que ya habas terminado
M: Pues creste mal
E: Usted perdone
M: (Dej lo que estaba haciendo y la mir un momento) Perdona cario... es que estoy
nerviosa
E: Ya te veo
M: Bufff... es que... no s... son nuestras amigas... las vi enamorarse... recuerdo cuando
me llam Mnica para decirme que Silvia estaba con ella... que se haban ido juntas...
me pareci una locura... parece que fue ayer... y ha pasado ya tanto tiempo
E: S... (Se puso un poco triste) ellas acertaron de lleno
M: No sigas atormentndote con eso mi vida... quien sabe... igual entonces no nos
habra ido bien
E: O s
M: Eso nunca lo sabremos... pero lo que s sabemos es que ahora nos va muy bien...
(Mir el reloj) y que vamos a llegar tarde a esa boda
E: Es verdad
Pero no fue as. Llegaron justo a tiempo, y nada ms entrar en el juzgado se encontraron
con unas manos en alto que las saludaban desde lejos
Voz: No es posible lo que estoy viendo... mis tres Jerezanas favoritas juntas
Ana: Hola Nat
Natalia: Hola guapsima... (La abraz y luego hizo lo mismo con Gloria) me parece que
esta boda va a ser inolvidable... hola Marcos
Marcos: Hola ta Nat
Gloria: Van a venir todas?
E: Estn todas invitadas... pero no s si vendrn. (De nuevo alguien interrumpa en
aquel corrillo que se estaba formando)
Voz: Quin exactamente no sabis si vendr?
E: Andrea!!!... (La abraz balancendose la dos levemente) te haca en Colombia
Andrea: Llegu hace unos das
E: Pues ahora s que creo que van a venir todas
Andrea: Hola Marcos
Marcos: Hola
Caprichos del destino 198
Una por una fueron saludando a Andrea y poco despus a Susana que lleg con su
marido. De repente alguien peda silencio y una suave msica empez a sonar en la sala.
Por el pasillo central aparecan cogidas de la mano las novias. Sonrean al reconocer las
caras de sus familiares, de sus amigos, pero la sonrisa fue mejor al ver aquel grupo de
chicas que las observaban desde las primeras filas
Al finalizar la ceremonia, arroz, ptalos de rosas, abrazos, fotos, risas, besos, de todo,
hubo de todo, y despus de ser felicitadas por la mayora de los asistentes, se dirigieron
al saln donde iban a celebrar el evento
Justo en el centro una gran mesa donde se sentaron todas ms, los maridos de Ana, Nat,
Mara, Susana y Charo. Tambin se sentaron con ellas Sara y su novio, que aunque no
haba estado aquellos das con ellas, Silvia se empe en que ella tambin era
considerada una ms en aquel grupo
Cuando estuvieron todos acomodados, vieron que en la mesa sobraban dos sillas, y
sonrieron al pensar que sus amigas haban decidido sentarse all para poder celebrar
algo tan especial con ellas
Finalmente llegaron y todo el mundo se puso en pie para recibirlas. Caminaron por el
pasillo central hasta llegar a sus asientos y visiblemente emocionadas y sin soltarse de la
mano, se sentaron con ellas
Silvia: Bufffff... (Se limpiaba una lgrima con cuidado de no estropear su maquillaje)
todava no me lo creo... (Mir un momento a Mnica acaricindola con la mirada) me
he casado con mi nia (De nuevo esas lgrimas pugnaban por salir)
Mnica: Eeeiiii!!... mi amor... (Con suma delicadeza, esta vez fue ella quien le limpi
las lgrimas) cretelo... (Acercndose a ella le susurr con los labios prcticamente
pegados a los suyos) soy tuya de todas las maneras posibles
Ana: Ooohhhh!!... que bonito... venga que toca besarse
Entre risas empezaron a pedir todas que se besaran y ellas, sin esfuerzo alguno por su
parte, accedieron a su peticin, cosa que se repetira muchas veces bajo la insistencia de
sus amigas. Mientras iban cenando charlaban sobre todo del Viaje a Londres que en
realidad era lo que haba unido a aquel grupo de chicas
Andrea: Y os acordis del camarero aquel... con la pinta de escocs que tena... y el to
era de por aqu
Gloria: De donde dijo que era?
Mara: De Medina del Campo
Gloria: S... creo que dijo eso
Ana: Que bien comimos ese da
Caprichos del destino 199
Al empezar una cancin un poco ms lenta que las dems, Maca cogi a Esther y sin
pedirle permiso la llev a la pista y rodendola por la cintura comenz a bailar con ella.
Se miraban a los ojos y sentan que los sentimientos se les escapaban con la mirada
Es el agua, es el viento
Es resumen de todo lo que siento
Es la arena, es el sentimiento
Es la tinta que no borra ni el silencio
Por un momento sintieron que el resto de la gente desapareca, y que solo ellas bailaban
en mitad de aquella pista
Es el aire de puntillas
Es la calma cogiendo carrerilla
Esther se senta flotando en una nube entre sus brazos, ni siquiera recordaba que haca
un momento se quejaba del dolor que le producan esos zapatos nuevos
Caprichos del destino 200
Es el sabor de lo pequeo
Es tocar un sueo
Es el mapa de un suspiro
Es lo que hay cuando te miro
Es el duende del latido de tu corazn
Dej un suave beso en su cuello y se separ apenas unos centmetros para mirarla
M: (Susurrando) Sabes que me dijo Mnica que la primera vez que se liaron fue un
poco por envidia de vernos a nosotras? (Esther la mir un poco sorprendida) Ahora son
ellas las que me dan envidia a m
E: Qu intentas decirme?
M: Csate conmigo Esther (Ella se detuvo un instante mirndola, pero Maca regres
junto a su odo para repetirle las mismas palabras) Csate conmigo mi amor (Y con su
movimiento hizo que siguiera bailando)
Es el tiempo, es la hoguera
Es la mano que mece la marea
Es el mundo de puntillas
Es la vida cogiendo carrerilla
E: Hablas en serio?
M: Completamente mi nia
Es el sabor de lo pequeo
Es tocar un sueo
Es el mapa de un suspiro
Caprichos del destino 201
Maca esperaba que ella dijera algo, pero sus palabras no llegaban
Es el mapa de un suspiro
Es lo que hay cuando te miro
Es la suerte y el destino
Es la fuerza del latido de tu corazn
La felicidad era tal que las desbordaba, no saban que hacer para expresar lo que sentan
en ese momento
De repente y como si se hubieran puesto de acuerdo las dos se miraron juntando sus
frentes
Es el agua, es el viento
Es resumen de todo lo que siento
Es la arena, es el sentimiento
Es la tinta que no borra ni el silencio
Es el aire de puntillas
Es la vida cogiendo carrerilla...
FIN