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3 - Economia - Solidaria

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La economía solidaria o economía de solidaridad es una búsqueda teórica y práctica de formas


alternativas de hacer economía, basadas en la solidaridad y el trabajo.

El principio o fundamento de la economía de solidaridad es que la introducción de niveles crecientes


y cualitativamente superiores de solidaridad en las actividades, organizaciones e instituciones
económicas, tanto a nivel de las empresas como en los mercados y en las políticas públicas,
incrementa la eficiencia micro y macroeconómica, junto con generar un conjunto de beneficios
sociales y culturales que favorecen a toda la sociedad.

1.1.     La economía solidaria es una respuesta real y actual a los más graves problemas sociales de
nuestra época:

             - La pobreza, la exclusión y la marginación que afectan a multitudes de seres humanos,


sectores sociales y pueblos enteros en diversas regiones del mundo.

            - La desocupación y la cesantía de porcentajes elevados y crecientes de la fuerza de trabajo.

            - Los límites e insuficiencias de la muy extendida economía informal o popular, que puede
potenciarse y encontrar en la economía solidaria cauces apropiados para una mejor inserción en los
mercados. La economía solidaria ha demostrado en muchos casos ser una alternativa capaz de
conducir organizadamente a muchos trabajadores informales, a operar con mayor eficiencia,
permitiendo la reinserción social y el progreso de vastos sectores que despliegan de modo
independiente iniciativas que les generan ingresos y elevan su precario nivel y calidad de vida.

            - Las enormes y crecientes injusticias y desigualdades sociales que genera el sistema
económico predominante, que se traducen en procesos de desintegración de la convivencia social,
conflictos que se prolongan sin solución apropiada, ingobernabilidad y desafección ciudadana,
acentuada delincuencia y corrupción, etc. Siendo la economía de solidaridad una forma justa y
humana de organización económica, su desarrollo puede contribuir eficazmente en la superación de
esta serie de graves problemas que impactan negativamente a nuestras sociedades.

            - La situación desmedrada en que en muchos países se encuentra la mujer en el ámbito del
trabajo y de la economía, dificultada de acceder y de participar de manera protagónica en las
actividades y organizaciones económicas, sociales y culturales. La economía solidaria ha
demostrado ser una de las formas en que la mujer y la familia encuentran nuevas y amplias
posibilidades de participación, desarrollo y potenciamiento de sus búsquedas basadas en la
identidad de género.

            - La crisis de las formas cooperativas, mutualistas y autogestionarias tradicionales, desde la


cual se percibe la economía de solidaridad como un camino apropiado de renovación y refundación
de las búsquedas de formas económicas asociativas y participativas que pongan al hombre y la
comunidad por sobre las cosas y al trabajo por sobre el capital.

            - El deterioro del medio ambiente y de los equilibrios ecológicos, derivados en gran parte de
modos individualistas de producir, distribuir, consumir y acumular riqueza. La economía solidaria
orienta hacia nuevas formas de producción y consumo, social y ambientalmente responsables.    

1.2. La economía solidaria es un gran proyecto de desarrollo, transformación y perfeccionamiento de


la economía:

            - Cuando con serias y profundas razones muchos hoy día cuestionan la conveniencia e
incluso la posibilidad de continuación del crecimiento económico, en las formas actualmente
vigentes, la economía de solidaridad postula un nuevo tipo de desarrollo, alternativo, integral, a
escala humana, sustentable, con énfasis en lo local. Otro desarrollo supone otra economía, y esa
otra economía para un nuevo tipo de desarrollo puede ser la economía solidaria, o al menor,
constituir un componente que efectúa una contribución importante en esa dirección.

            - Cuando el "sistema" capitalista parece haberse implantado como el modo único de
organización económica eficiente, no obstante sus enormes costos sociales y ambientales; cuando
los proyectos socialistas basados en el Estado y la planificación han fracasado en su intento de
establecer una economía justa y humana; cuando los motivos que históricamente fundaron los
grandes movimientos de cambio social con sentido de justicia y equidad siguen vigentes, no
encontrando sin embargo propuestas nuevas y alternativas que los encaucen; cuando las energías
sociales y espirituales orientadas a la transformación social y que buscan formas éticamente
superiores de organización económica, centradas en los valores de la justicia, la equidad, la libertad,
la fraternidad y la comunidad, se encuentran desorientadas frente a una realidad adversa que parece
tan imposible de cambiar; cuando cunde la desesperanza y se difunde la convicción de que "más de
lo mismo" no conducirá a la humanidad hacia nuevos horizontes; en este difícil contexto histórico,
que no son pocos los que conciben como una verdadera crisis de civilización, la economía de
solidaridad aparece como el único modo nuevo de pensar y de proyectar procesos transformadores
eficaces y profundos, en condiciones de concitar la conciencia y la voluntad de los más vastos
sectores que anhelan una vida mejor y una sociedad más humana.

            - Cuando se hace presente con urgencia la necesidad de un perfeccionamiento de la


economía, tanto a nivel de las empresas, de la organización de los mercados, de las políticas
públicas, de los procesos de globalización, etc., la economía de solidaridad se ofrece como una
realidad y un proyecto capaz de contribuir al perfeccionamiento de la economía en el tiempo, con
orientaciones, criterios, metodologías y modelos organizativos nuevos y eficientes.

1.3.     La economía de solidaridad es un proceso real en el que convergen las búsquedas de


variados y múltiples sectores y grupos.

            - Grupos populares y organizaciones de base, que se organizan solidariamente para hacer
frente a sus necesidades y problemas.

            - Personas de todos los grupos sociales que quieren desarrollar iniciativas empresariales de
nuevo tipo, eficientes y que sean acordes con un sentido social y ético que se proponen establecer
en sus actividades.

            - Movimientos cooperativos, mutualistas y autogestionarios, que encuentran en la economía


de solidaridad una nueva perspectiva y nuevos conceptos que llegan a potenciar sus experiencias.

            - Organizaciones y movimientos ecologistas, que descubren que los problemas del medio
ambiente son causados por formas económicas y de desarrollo insolidarias.

            - Pueblos originarios que luchan por recuperar su identidad, y que encuentran en la
economía solidaria una forma económica moderna en que se aplican y viven valores y relaciones
sociales acordes con sus culturas comunitarias tradicionales.

            - Empresarios que quieren compaginar eficiencia y solidaridad, y que aspiran a establecer en
sus empresas modalidades armónicas de convivencia humana.

            - Organizaciones no-gubernamentales que se proponen objetivos de desarrollo humano y


social, y que aspiran a contribuir con nuevas iniciativas y experiencias a procesos de desarrollo local,
alternativo, sustentable.

            - Instituciones públicas y poderes locales preocupadas de los problemas de la pobreza y la


desocupación, y que ven en la economía solidaria una manera eficaz de abordarlos.

            - Instituciones religiosas que conciben la economía solidaria como una forma de hacer
economía coherente con sus orientaciones espirituales y éticas, y como formas eficaces de generar
espacios de desarrollo humano y social.

            - Intelectuales de variadas disciplinas que buscan nuevas respuestas a los grandes
problemas sociales de nuestra época, nuevas maneras de pensar el cambio social y el desarrollo,
nuevos paradigmas conceptuales y nuevas relaciones entre la teoría y la práctica social.

            - Economistas que toman conciencia de las limitaciones e insuficiencias de los marcos
teóricos de su disciplina convencional.

1.4.     La economía de solidaridad es un nuevo enfoque conceptual, al nivel de la teoría económica,


referido a las formas económicas cooperativas, autogestionarias y asociativas.

            Desde los orígenes del capitalismo y a lo largo de la historia moderna y contemporánea, se
han desarrollado múltiples búsquedas y procesos de experimentación de formas económicas
alternativas, las cuales han asumido diferentes nombres: cooperativismo, autogestión, mutualismo,
economía social y otros.

            Un rasgo distintivo de dichas experiencias ha sido el ser acompañadas y orientadas por un
pensamiento económico-social formulado en términos ético-filosófico, doctrinario o ideológico. A
partir de estas formulaciones se establecen principios orientadores y modelos organizativos que
expresan el "deber ser" de las propuestas económicas, y se derivan normativas de carácter jurídico y
estatutario, que indican con cierta precisión cómo deben organizarse y funcionar las organizaciones
que participan de las respectivas identidades.

            Tales formas de pensamiento que orientan a las experiencias, sin duda útiles especialmente
para motivar a quienes participan en ellas, se han demostrado insuficientes para: a) proporcionar
adecuada guía y eficientes criterios de eficiencia económica en los procesos decisionales y de
gestión de las operaciones que realizan; b) garantizar una identidad consistente a las experiencias y
búsquedas, que a menudo pierden el perfil inicialmente deseado y se van asemejando y
subordinando a las formas capitalistas y estatales de hacer economía, respecto a las cuales aspiran
a diferenciarse y constituir alternativas válidas y viables; c) generar la confianza y convicción
suficiente respecto a su eficacia económica, como para atraer hacia ellas los recursos humanos,
financieros y materiales indispensables para su desarrollo; d) asegurarles la autonomía cultural que
necesita cualquier movimiento y proceso que aspire a realizar cambios profundos en la economía y
en la vida social.

            Como explicación de todas estas limitaciones, puede mencionarse el hecho que las
experiencias cooperativas, autogestionarias, mutualistas y otras afines, careciendo de un
instrumental conceptual y analítico propio que las oriente en sus procesos decisionales, a menudo
recurren a aquellas herramientas de análisis proporcionados por una ciencia económica
convencional, que ha sido formulada a partir de experiencias y racionalidades operacionales muy
distintas y en cierto sentido opuestas a las solidarias.

            Aquellos cuatro aspectos, que implican limitaciones y deficiencias esenciales que se
manifiestan a menudo en estas búsquedas y experiencias económicas alternativas, no pueden
superarse sino mediante la disposición de una teoría científica, elaborada al nivel de la disciplina
económica, que no sólo respetando sino aún fortaleciendo la identidad económica alternativa,
exprese de modo coherente su racionalidad económica especial y le proporcione criterios rigurosos
que guíen su proceso de toma de decisiones y su gestión y operación en los mercados en que
participan.

            La concepción de la economía de solidaridad es una elaboración científica de teoría


económica que viene a llenar este vacío. Ella se establece al nivel epistemológico de la ciencia
económica, y utiliza las herramientas conceptuales y metodológicas propias de ésta,
convenientemente ampliadas y reelaboradas para expresar la identidad de formas económicas muy
diferentes: la racionalidad especial de las economías alternativas fundadas en la cooperación, la
autogestión, el mutualismo y la ayuda mutua. La economía de solidaridad constituye, en tal sentido,
una contribución relevante al potenciamiento y desarrollo de las búsquedas de economías
alternativas eficientes.

            La concepción teórica de la economía de solidaridad ofrece, adicionalmente, otras


contribuciones:

a) Proporciona un lenguaje moderno, renovado, motivador y cautivante, en un contexto cultural como


el de hoy, en que las concepciones tradicionales del cooperativismo, el mutualismo y la autogestión
parecen haber perdido capacidad de convocatoria.

b) Ofrece una posibilidad de integración bajo una común identidad social, a búsquedas y
experiencias que se han desarrollado bajo distintas denominaciones, siendo en realidad
convergentes en sus propósitos y efectivamente provistas de una misma racionalidad económica
especial, que requiere ser profundizada.

c) Permite reconocer como parte de la misma búsqueda de formas económicas alternativas, a


numerosas experiencias nuevas y originales que adoptan diferentes estructuras organizativas, que
se conocen con distintos nombres, y que son protagonistas de una dinámica reactivación de los
procesos de experimentación de la solidaridad y la cooperación en la economía y en la vida social.

            S.S. Juan Pablo II expresó en su discurso ante la CEPAL (Comisión Económica para
América Latina), en 1986: "La economía de la solidaridad es la gran esperanza para América
Latina".

 COOPERACIÓN ENTRE COOPERATIVAS

Por nuestro origen y desarrollo procuramos y dependemos del fortalecimiento del desarrollo del
movimiento cooperativo, por ello promovemos relaciones efectivas de cooperación entre nuestros
miembros, contribuimos al fortalecimiento del sector solidario de la economía participando en la
formulación y ejecución de los planes de desarrollo, proyectos de investigación, consultorías y
asesorías de empresas de economía solidaria a nivel local, regional, nacional e internacional.

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