HISTRICO
Gerd Theissen
A n n e t t e Merz
SIGEME
GERD THEISSEN
ANNETTE MERZ
EL JESS
HISTRICO
Manual
EDICIONES SIGEME
SALAMANCA
1999
A Christoph Burchard
en su 65 cumpleaos
Tradujo Manuel Olasagasti Gaztelumendi
sobre el original alemn: Der historische Jess. Ein Lehrbuch
Ediciones Sigeme, S.A., 1999
Apdo. 332 - E-37080 Salamanca/Espaa
Vandenhoeck & Ruprecht, Gottingen 1996
ISBN: 84-301-1349-5
Depsito legal: S. 1307-1998
Printed in Spain
Imprime: Grficas Varona
Polgono El Montalvo - Salamanca, 1999
CONTENIDO
Prlogo 9
Fuentes, bibliografa y siglas 13
1. La historia de la investigacin en torno a la vida de Jess 17
I
LAS FUENTES Y SU EVALUACIN
2. Fuentes cristianas sobre Jess 35
3. Las fuentes no cristianas sobre Jess 83
4. El uso de las fuentes: escepticismo histrico y la investigacin sobre
Jess 111
II
EL MARCO DE LA HISTORIA DE JESS
5. El marco histrico y religioso de la vida de Jess 151
6. El marco cronolgico de la vida de Jess 177
7. El marco geogrfico y social de la vida de Jess 189
III
LA ACTIVIDAD Y LA PREDICACIN DE JESS
8. Jess carismtico: Jess y sus relaciones sociales 215
9. Jess, profeta: la escatologa de Jess 273
10. Jess, Salvador: los milagros de Jess 317
11. Jess, creador literario 355
12. Jess, maestro: la tica de Jess 389
8 Contenido
IV
PASIN Y PASCUA
13. Jess, fundador cultual: la ltima cena de Jess y la eucarista del
cristianismo primitivo 451
14. Jess, mrtir: la pasin de Jess 487
15. Jess resucitado: la pascua y sus interpretaciones 523
16. El Jess histrico y los inicios de la cristologa 561
Recapitulacin: sumario de una vida de Cristo 619
Soluciones 623
Apndice 657
ndice de citas 665
ndice onomstico y analtico 691
ndice general 701
PROLOGO
El estudio del Jess histrico iba asociado en la generacin anterior a la
idea de su escasa relevancia teolgica. Se deca que lo decisivo era el Cris-
to predicado, con la nica premisa de asegurarnos de su compatibilidad con
el Jess histrico, del cual por cierto se aada sabemos muy pocas co-
sas. Esta idea ha calado. Muchos se sienten hoy inermes a la hora de acla-
rar con argumentos lo que sabemos del Jess histrico, lo que slo pode-
mos conjeturar y lo que no podemos conocer. Libros desveladores de se-
cretos, que pretenden rescatar al verdadero Jess de las falsificaciones ecle-
siales, se apresuran a llenar este hueco en el mercado, al igual que ciertos
escritos edificantes que extraen de los anhelos religiosos y valores ticos de
nuestro tiempo un Jess de nueva hechura. De ambos lados se desdea la
labor paciente de la ciencia. Pero no hay otra alternativa en una sociedad
ilustrada y en una Iglesia abierta que quiere estar al tanto de sus propios
fundamentos.
Este manual ofrece una investigacin cientfica de Jess: no slo sus re-
sultados, sino el proceso de adquisicin de saberes. Est escrito con la con-
viccin de que doscientos aos de investigacin histrico-crtica en torno a
Jess y las fuentes sobre l y su entorno, enormemente ampliadas en ese pe-
rodo, han arrojado resultados importantes. El proceso de la ciencia com-
porta desde luego muchos requisitos que demandan paciencia de los lecto-
res y lectoras interesados, ms que nada, por unos resultados claros.
La ciencia no dice as fue, sino as podra haber sido a tenor de las
fuentes. Por eso reseamos todas las fuentes que ofrecen algn inters; no
slo las cannicas sino tambin los evangelios apcrifos, no slo textos
cristianos sino textos no cristianos que hacen mencin de Jess. Indicamos,
idems, la base textual que respalda las distintas conclusiones y conside-
raciones.
v La ciencia no dice nunca as es, sino as se nos presenta en el esta-
lo actual de la investigacin, y esto significa exactamente en el estado
jptual de nuestros saberes y errores. Por eso facilitamos una visin pao-
10 El Jess histrico
rmica de la investigacin sobre cada tema importante. Indicamos breve-
mente las posiciones clsicas que reaparecen siempre en distintas variacio-
nes. Esto ayudar a ordenar, evaluar y relativizar las opciones defendidas
en el presente libro.
La ciencia no dice simplemente este es nuestro resultado, sino este
es nuestro resultado a partir de determinados mtodos. La va por la que
la ciencia alcanza su objetivo es para ella tan importante como el propio
objetivo; a veces incluso ms. Porque la va puede ser correcta aunque el
objetivo resulte ser una estacin intermedia que luego es preciso abando-
nar. Por eso asomarn a menudo en este libro ciertas consideraciones me-
todolgicas y hermenuticas. Conviene hacerlo as para obviar la actitud de
escepticismo, que desespera de poder obtener algn conocimiento histri-
co sobre Jess. Hay un captulo entero (cap. 4) dedicado a esta cuestin.
La ciencia es consciente, en fin, de que sus resultados son ms efmeros
que los problemas a los que intenta dar respuesta. Esto vale tambin para
la investigacin sobre Jess. Pese a la enorme serie de actitudes y posicio-
nes, hay algunos problemas bsicos que son recurrentes. Forman las cons-
tantes dentro de la variedad. De ah que nuestra exposicin se focalice en
los problemas. Pero ya por razones de trasparencia y claridad indicamos
siempre dnde pueden estar las soluciones en el estado actual de nuestros
saberes y errores.
Como la ciencia no se ocupa simplemente de la realidad sino que refle-
xiona sobre fuentes, niveles de investigacin, mtodos y problemas, su ta-
rea resulta complicada. Vemos aqu un desafo para la didctica cientfica.
Nuestro manual pretende exponer con la mayor claridad posible un cono-
cimiento preciso de los problemas, y tambin trasmitir algo de la alegra
que produce, dentro del proceso de la ciencia, participar en la bsqueda de
la verdad y de la enmienda de nuestros errores. Tenemos presente que en-
tre las lectoras y lectores hay tambin laicos interesados que quieren infor-
marse sobre Jess. Por eso agregamos la traduccin de todas las citas y fra-
ses en griego y hebreo. Y procuramos ceder lo menos posible a la tenden-
cia acadmica de confundir profundidad con oscuridad. De ah que nuestro
libro est salpicado de consideraciones didcticas. Naci de unos cursos
intensivos sobre el nuevo testamento que el autor imparti como profesor
y en los que la autora particip, hace tiempo, como estudiante. Hemos es-
crito deliberadamente un manual que se presta al estudio en pequeos gru-
pos o en plan individual.
Cada captulo comienza con una breve introduccin y unas tareas pre-
paratorias que sirven a menudo para conocer textos importantes. Citamos
sobre todo textos ajenos al antiguo y al nuevo testamento. Tales textos de-
beran conocerlos incluso los lectores que no tienen tiempo para hacer las
Prlogo 11
tareas propuestas sobre ellos, ya que son relevantes para los problemas rea-
les. Las propuestas de lectura que hacemos aqu ocasionalmente no son, en
cambio, un requisito para la comprensin del captulo correspondiente. Pe-
ro el que desee estudiar el tema ms a fondo, como preparacin para los
exmenes, por ejemplo, debe tomar nota de estos aportes fundamentales.
La parte principal de cada captulo contiene una panormica de los tex-
tos y problemas sobre cada tema en una articulacin lo ms clara posible.
Tablas, comparaciones y esquemas pretenden visualizar los problemas sig-
nificativos. Las divisiones en puntos y subpuntos con trminos en cursi-
va sirven para ayudar a memorizar mejor ciertos contenidos complejos.
Al final de cada parte principal hay un breve compendio que prescinde
de la divisin (artificial) en puntos y subpuntos. Apuntamos en l la mane-
ra de exponer los resultados cientficos en un lenguaje didctico para la es-
cuela, la Iglesia y la sociedad. Siguen algunas sugerencias de reflexin her-
menutica; sirven para aligerar la exposicin temtica, ya que no incumbe
directamente al trabajo histrico la cuestin del modo de abordar hoy sus
resultados; y forman parte, adems, del plan didctico: el saber slo es un
saber vivo si lo afrontamos personalmente y lo impregnamos de nuestro
pensamiento y vivencia.
Al final de cada captulo hay tareas y controles de aprendizaje que plan-
tean adems nuevos problemas, especialmente a la hora de pasar de lo es-
tudiado a otras materias desconocidas. Estas tareas adicionales forman par-
te del tratamiento del tema. Al final del libro estn las soluciones a todas
las tareas.
En la estructuracin de cada captulo hemos procurado redondear cada
tema sin dejar lagunas. El que estudia, por ejemplo, la ltima cena de Jess
debe tener una exposicin suficiente de sus problemas sin necesidad de le-
erse todo el libro. Por eso el lector puede saltarse captulos en la lectura. El
que opine que la investigacin del Jess histrico debe comenzar por la fe
pascual, puede iniciar su estudio con este tema.
Un manual como el presente, que pretende exponer la investigacin re-
alizada en torno a Jess y no las ideas preferidas de sus dos autores, no por
eso deja de estar marcado por una determinada imagen de Jess. Es una
imagen contextual. Vemos a Jess en el contexto del judaismo y de la his-
toria local, social y poltica de su tiempo. Tambin detrs de este libro hay
precomprensiones e intereses. As, creemos que el Jess histrico pue-
de facilitar un acceso al judaismo por su afinidad, que el estudio de su men-
saje afina la conciencia social y que el encuentro con l modifica la pre-
gunta por Dios.
El libro es un trabajo realizado en comn. Los dos autores nos respon-
sabilizamos de todas las secciones en su redaccin; pero nos hemos distri-
12 El Jess histrico
buido el trabajo. La mayor parte de los captulos 1, 4-5, 7-16 han sido ela-
borados por Gerd Theissen. Los captulos 2-3, 6 son obra de Annette Merz;
a ella pertenecen tambin las tareas y las soluciones consignadas en las p-
ginas 623ss, adems de otras secciones en los restantes captulos1. El ma-
nuscrito se termin de redactar en septiembre de 1995. La bibliografa pos-
terior no ha podido ser utilizada.
Hemos sometido las distintas partes de la obra al examen de otras per-
sonas. Agradecemos las observaciones hechas y la lectura de diferentes
secciones o del conjunto a Petra von Gemnden (Ginebra), Michaela Hc-
kel (Tubinga) y Christa Theissen (Heidelberg). Drte Bester (Heidelberg)
examin a fondo muchas pginas y aport una serie de propuestas de me-
jora desde la ptica estudiantil que hemos acogido con agrado. Nuestro re-
conocimiento tambin a Matthias Walter y a Heike Gbel por la lectura de
las pruebas de imprenta, y a Drter Bester por la colaboracin en el ndice
de pasajes citados. El editor Arndt Ruprecht acompa y alent la apari-
cin del libro, que tiene una larga prehistoria y que surgi del trabajo pu-
blicado en el suplemento a La historia de la tradicin sinptica de R. Bult-
mann; por ello le damos las gracias.
Dedicamos el libro a Christoph Burchard en su 65 cumpleaos, como
homenaje al colega y profesor apreciado por todos y querido por muchos.
Gerd Theissen
Annette Merz
1. En concreto se trata de las siguientes secciones: en el cap. 1: 1.a) 1-2 (parte de la his-
toria de la investigacin); en el cap. 7: l.a)-c) (Nazaret); 3.e) (la peculiaridad religiosa de
Galilea); en el cap. 8: 4.a)l-3 (Juan Bautista: fuentes, enseanza y autoconciencia); 7.a)-b)
(Jess y las mujeres); en el cap. 9: 5.a) (Jess y el anuncio de juicio); en el cap. 10: 4.b)
(fue Jess un mago?); en el cap. 11: l.d)-f) (parte de la historia de la investigacin); 3.f)
(Mt 20, 1-12 en el marco de las parbolas rabnicas de recompensa); en el cap. 12: 2.a)-b)
(Jess, maestro); 5.a)-f) (el mandamiento del amor); en el cap. 15: 2.e)2 (la primera apari-
cin de Jess); 3. (hermenutica).
FUENTES, BIBLIOGRAFA Y SIGLAS
Fuentes y colecciones de fuentes*
De no indicar lo contrario, citamos de las ediciones, colecciones de fuentes y tra-
ducciones (ttulo abreviado entre parntesis) indicadas a continuacin. Para los escri-
tos de Qumrn nos atenemos generalmente a Maier (en los otros casos, a Lohse), pe-
ro a veces hemos mantenido indicaciones ya usuales (junto con la citacin de Maier)
para facilitar la bsqueda de pasajes en bibliografas ms antiguas (por ejemplo,
4QFlor I, 10-13 / segn Maier: 4Q 174 III, 10-13).
Barrett, C. K.-Thornton, C.-J. (eds.), Texte zur Umwelt des Neuen Testaments (UTB
1591), Tbingen 21991 (Barrett-Thornton).
Bauernfeind, O.-Michel, O. (eds.), Flavius Josephus, De bello iudaico - DerJdische
Krieg (griego-alemn) (4 vols.), Mnchen 1959-1969.
Becker, J., Die Testamente der zwlf Patriarchen (JSHRZ III/l), Gtersloh 1974.
Berger, K., Das Buch der Jubilaen (JSHRZ II/3), Gtersloh 1981.
(Strack, H.-) Billerbeck, P., Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Mi-
drasch I-IV, Mnchen 1922-1928 (Bill.).
Goldschmidt, L., Der Babylonische Talmud, Berln 1897-1935.
Din Crisstomo, Samtche Reden. Introduccin, traduccin y notas por W. Elliger
(Bibliothek der Alten Welt), Zrich-Stuttgart 1967.
Epicteto, Epicteti Dissertationes, ed. H. Schenkl (Bibliotheca Teubneriana), Tbingen
1894.
Epiktet, Teles und Musonius, Wege zu glckesligem Leben. Traduccin e introduccin
por W. Capelle, Zrich 1948.
Filstrato, Das Leben des Apollonios von Tyana (griego-alemn). Edicin, traduccin
y notas por Vroni Mumprecht (Sammlung Tusculum), Mnchen-Zrich 1983.
* Aunque en general hemos respetado en este apartado de fuentes las ediciones crti-
cas que citan los autores, acompaadas generalmente de introduccin y notas a las que ha-
cen referencia, e incluso, a veces, hemos respetado su traduccin de las fuentes, en la pre-
paracin de esta obra tambin hemos usado: A. Diez Macho, Apcrifos del antiguo testa-
mento (5 vols.), Madrid 1984ss; D. Ruiz Bueno, Padres apostlicos, Madrid 1993; A. de
Santos Otero, Evangelios apcrifos, Madrid 61988; F. Garca, Los textos de Qumrn, Ma-
drid 21992.
14 El Jess histrico
Fischer, J. A. (ed.), Die apostolischen Vter, Darmstadt 91986 (J. A. Fischer, Die apos-
tolischen Vter).
Flavii Josephi opera, ed. B. Niese, Berln 1887ss.
Flavius Josephus' Lebensbeschreibung. Traduccin e introduccin por L. Haefeli
(NTAXI/4), Mnster 1925.
Des Flavius Josephus Jdische Altertmer. Traduccin... por H. Clementz, 2 vols.,
Berlin-Wien 1923.
Holm-Nielsen, S., Die Psalmen Solomos (JSHRZ IV/2), Gtersloh 1977.
Kraft, H. (ed.), Eusebius von Caesarea: Kirchengeschichte, Mnchen 1967.
Lohse, E., Die Texte aus Qumran (hebreo/griego) (2 vols.), Darmstadt 1971.
Maier, J., Die Qumran-Essener: Die Texte vom Toten Meer I (UTB 1862); II (UTB
1863), Mnchen 1995.
Meisner, N., Aristeasbrief (JSHRZ II/l), Gtersloh 1973.
La Misn (ed. C. del Valle), Salamanca 21997.
Pelletier, A., Lettre d'Ariste a Philocrate (Sources Chrtiennes), Paris 1962.
Philonis Alexandrini opera quae supersunt, ed. L. Cohn, editio minor, I-VI, Berln
1886-1915.
Philo von Alexandrien. Die Werke in deutscher bersetzung, ed. L. Cohn, I. Heine-
mann, M. Adler y W. Theiler, vol. 1-6.7; Breslau 1909-1938.1964.
Plutarco, Grosse Griechen und Rmer V (Bibliothek der Alten Welt). Edicin y tra-
duccin por K. Ziegler, Zrich 1960.
Ritter, A. M. (ed.), Alte Kirche. Kirchen und Theologiegeschichte in Quellen I, Neu-
kirchen 51991 (A. M. Ritter [ed.], Theologiegeschichte I).
Schneemelcher, W., Neutestamentliche Apokryphen I: Evangelien, Tbingen 5 1987;
II. Apostolisches, Apokalypsen und Verwandtes, Tbingen 51989 (NTApo 1/2).
Schreiner, J., Das 4. Buch Esra (JSHRZ 1/4), Gtersloh 1981.
Schunk, K.-D, 1. Makkabaerbuch (JSHRZ 1/4), Gtersloh 1980.
Lucio Anneo Sneca, Philosophische Schriften. En latn y alemn. Edicin de M. Ro-
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Uhlig, S., Das athiopische Henochbuch (JSHRZ V/6), Gtersloh 1984.
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Fuentes, bibliografa y siglas 15
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Ksemann, E., El problema del Jess histrico, en Ensayos exegticos, Salamanca
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Kmmel, W. G., Das Nene Testament. Geschichte der Erforschung seiner Probleme,
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blema y la persona, Estella 1998 (Un judo marginal I*); A Marginal Jew. Re-
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(Marginal Jew II*).
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Schrer, E., Die Geschichte des jdischen Voltees im Zeitalter Jesu Christi I-III, Leip-
zig 41901-41909 (Geschichte I/II/IIP, 41901 etc.).
Historia del pueblo judo en yiempos de Jess (175 a. C.-135 d. C). Nueva ver-
sin revisada y editada por G. Vermes-F. Millar: I. Fuentes y marco histrico, Ma-
drid 1985; II. Instituciones polticas y religiosas, Madrid 1985 (Historia Vil*).
Schweitzer, A., Investigacin sobre la vida de Jess, Valencia 1990 (Investigacin*)
Esta traduccin corresponde slo a la primera parte de la edicin alemana: Ge-
schichte der Leben-Jesu-Forschung, Tbingen 91984 (Geschichte*), cuya prime-
ra edicin alemana apareci con el ttulo: Von Reimarus zu Wrede. Eine Geschich-
te der Leben-Jesu-Forschung, Tbingen 1906.
Stegemann, H., Los esenios, Qumrn, Juan Bautista y Jess, Madrid 1996 (Esenios*).
16 El Jess histrico
Studying the Historical Jess. Evaluation of the State of Current Research, editado
por B. Chilton y C. A. Evans, Leiden-New York-Koln 1994 {Studying*).
Theissen, G., Urchristliche Wundergeschichten (StNT 8), Gtersloh 1974 (Wunder-
geschichten*).
Sociologa del movimiento de Jess, Santander 1979 (Sociologa*).
Estudios de sociologa del cristianismo primitivo, Salamanca 1985 (Estudios*); e
incluidos en este libro: Radicalismo itinerante. Aspectos literario-sociolgicos de
la tradicin de las palabras de Jess en el cristianismo primitivo, 13-40 (Radica-
lismo itinerante*); La profeca de Jess sobre el templo. Profeca y tensin entre
la ciudad y el campo, 79-101 (Profeca sobre el templo*).
Colorido local y contexto histrico en los evangelios. Una contribucin a la his-
toria de la tradicin sinptica, Salamanca 1997 (Colorido local*).
Theologie und Exegese in den neutestamentlichen Arbeiten von Gnther Born-
kamm: EvTh 51 (1991) 308-332 (Theologie*).
Gruppenmessianismus. berlegungen zum Ursprung der Kirche im Jngerkreis
Jesu: JBTh 7 (1992) 101-123 (Gruppenmessianismus*).
Vermes, G., Jess el judo. Los evangelios ledos por un historiador, Barcelona 1977
(Jess*).
Vielhauer, R, Historia de la literatura cristiana primitiva, Salamanca 1991.
Siglas
Generalmente las siglas corresponden a H. Balz-G. Schneider, Diccionario exeg-
tico del nuevo testamento, Salamanca I, 1997; II, 1998. Difieren las siguientes:
BAR Biblical Archaeological Review
EvT Evangelio de Toms (NHC II/2)
GLAJJ M. Stern, Greek and Latn Authors on Jews and Judaism I-III, Jerusalem
1974-1984
NEAEHL E. Stern (ed.), The New Encyclopedia of Archaeological Excavations in
the Holy Land 1-4, Jerusalem 1993
NTApo 1/2 W. Schneemelcher, Neutestamentliche Apokryphen, I: Evangelien, T-
bingen 51987; II: Apostoliches, Apokalypsen und Verwandtes, Tbingen
5
1989
SMc Evangelio secreto de Marcos
Otras indicaciones sobre la bibliografa y el modo de citar
Al comienzo de cada captulo y, a veces, tambin de las distintas subsecciones
ofrecemos una bibliografa seleccionada para cada tema; estas obras e citan abrevia-
damente en ese captulo. No pretendemos ser exhaustivos; no incluimos en estos elen-
cos los ttulos y la bibliografa aparecidos antes del ao 1930, que pertenecen temti-
camente a otro campo. Informamos cumplidamente sobre ellos en las notas.
1
LA HISTORIA DE LA INVESTIGACIN
EN TORNO A LA VIDA DE JESS
M. Baumotte (ed.), Die Frage nach dem historischen Jess. Texte aus drei Jahrhun-
derten (Reader Theologie), Gtersloh 1984; M. J. Borg, Jess in Contemporary Scho-
larship, Valley Forge 1994; H. Braun, Der Sinn der neutestamentlichen Christologie:
ZThK 54 (1957) 341-377; J. D. Crossan, The Cross that Spoke: The Origins of the
Passion Narrative, San Francisco 1988; Id., Jess*; G. Ebeling, Jess und Glaube:
ZThK 55 (1958) 64-110; E. Fuchs, Die Frage nach dem historischen Jess: ZThK 53
(1956) 210-229; D. Georgi, Leben-Jesu-Theologie/Leben-Jesu-Forschung, en TRE
20 (1990) 566-575; E. Ksemann, Problema*; Id., Saclcgassen im Streit um den his-
torischen Jess, en Exegetische Versuche und Besinnungen II, Gttingen 1964, 31-68;
Id., La llamada a la libertad, Salamanca 1974; W. G. Kmmel, Vierzig Jahre Jesus-
forschung (1950-1990), BBB 91, Weinheim 1994 (bibliografa); S. Neill-T. T. Wright,
The Interpretation ofthe New Testament 1861-1986, Oxford 1988; S. J. Patterson, The
Gospel ofThomas and Jess, Sonoma, CA 1993; E. P. Sanders, Jess*; K. L. Schmidt,
Rahmen*; H. Schrmann, Die vorsterlichen Anfangen der Logientradition, en H.
Ristow-K. Matthias (ed.), Der historische Jess und der kerygmatische Christus, Ber-
ln 1960, 342-370; Id., Jess. Gestalt und Geheimnis, Paderborn 1994; A. Schweitzer,
Investigacin*; P. Stuhlmacher, Jess ais Vershner. Uberlegungen zum Problem der
Darstellung Jesu im Rahmen einer biblischen Theologie des Neuen Testaments, en G.
Strecker (ed.), Jess Christus in Historie und Theologie. FS H. Conzelmann, Tbin-
gen 1975, 87-104 (= P. Stuhlmacher, Vershnung, Gesetz und Gerechtigkeit. Aufsatze
zur biblischen Theologie, Gttingen 1981, 9-26); G. Theissen, Theologie*; W. Wrede,
Das Messiasgeheimnis in den Evangelien. Zugleich ein Beitrag zum Verstandnis des
Markusevangeliums, Gttingen 1901, 41969.
Introduccin
La historia de la investigacin en torno a la vida de Jess encierra un
gran dramatismo interno. Toda una cultura se gest centrada en un perso-
naje, adorando al Dios humanado, temiendo al juez escatolgico, amando
18 El Jess histrico
al Redentor. Qu independencia intelectual supone convertir a este perso-
naje en objeto de la crtica histrica! Al principio fue la crtica de las fuen-
tes. Los investigadores se preguntaron si todo era histrico o autntico en
los evangelios. No se trataba de la posible infiltracin de versos satni-
cos en las fuentes, sino de la sospecha de que en muchos versculos Jess
apareca velado por un halo ahistrico de mitos y poesa. A la crtica de las
fuentes sigui el relativismo histrico. Aunque tengamos una imagen his-
tricamente fiable de Jess, queda el problema de que este personaje estu-
vo profundamente inmerso en la historia y fue menos singular y absoluto
de lo que se crea. Se aadi, en fin, la conciencia de una extraeza her-
menutica: aun poseyendo unos relatos histricos fiables, y encontrando en
ellos una persona inconfundible, este Jess que muchos vean de nios tan
cercano como un buen amigo, se iba alejando hacia su mundo pretrito,
donde expulsaba demonios y sembraba angustias con extraos anuncios de
fin del mundo.
A pesar de esta distancia producida por la crtica de las fuentes, por el
relativismo histrico y por el extraamiento hermenutico, nuestra cultura
sigue adicta a este personaje. Aun los que no lo consideran ya su Seor,
buscan en el rab de Nazaret al gran hermano y aliado: cuando se postula
una forma colectivista de sociedad, Jess se convierte en el precursor del
socialismo, l que critic a los ricos y rechaz al dios Dinero. Cuando se
proclama la alegra de vivir, Jess pasa a ser el galileo amante de la vida,
tachado por sus contemporneos estrechos de comiln y bebedor. Cuan-
do se insta a la opcin existencial, Jess es el predicador que invita al in-
dividuo a decidir sobre su vida. Cuando se aboga por un humanismo eman-
cipado de la tutela eclesial, Jess se convierte en el provocador de las ins-
tituciones religiosas; no fue su lema el hombre, el hijo del hombre?
La historia de la investigacin de Jess y de sus imgenes es una histo-
ria de constantes distanciamientos y aproximaciones. En lo que sigue nos
limitamos a sealar las fases ms importantes en el estudio cientfico que
se ha hecho de Jess utilizando unos esquemas y mtodos que siguen vi-
gentes hasta hoy. Por eso mismo hacemos constar que la historia de las
imgenes de Jess es ms rica que la historia de sus imgenes cientficas.
PROPUESTA DE LECTURA: Lea A. Schweitzer, Investigacin sobre la vida de Jess, Va-
lencia 1990, 13-23 (prlogo a la 6.a ed.); R. Fabris, Jess de Nazaret. Historia e in-
terpretacin, Salamanca 31998, 11-34; R. Latourelle, A Jess el Cristo por los evan-
gelios, Salamanca 41997, 11-97; K. L. Schmidt, La cuestin del marco de la historia
de Jess: historia y principios, en R. Aguirre-A. Rodrguez (eds.)., La investigacin
de los evangelios sinpticos y Hechos de los apstoles en el siglo XX, Estella 1996,
17-35 (= K. L. Schmidt, Rahmen*, 1-17).
La historia de la investigacin 19
1. Cinco fases en la investigacin de la vida de Jess
PRIMERA FASE: H. S. Reimarus y D. F. Strauss, impulsores de la pregunta
crtica por el Jess histrico
Hermann Samuel Reimarus (1694-1768)
H. S. Reimarus, profesor de lenguas orientales en Hamburgo, fue un
precursor literario de la religin racional preconizada por el desmo ingls.
El fundamento histrico-literario de sus ideas se encuentra en Apologa o
defensa de los adoradores racionales de Dios; pero el autor slo facilit es-
te escrito a los amigos ntimos. Despus de su muerte, G. E. Lessing pu-
blic siete fragmentos del mismo (1774-1778) sin revelar la identidad del
profesor1. Con Reimarus comienza el estudio de la vida de Jess desde
perspectivas puramente histricas.
1. Es innovador, sobre todo, el punto de partida metodolgico; Reima-
rus distingue entre la predicacin de Jess y la fe de los apstoles en Cris-
to. Yo encuentro razones slidas para establecer diferencias entre aquello
que los apstoles aportan en sus escritos y lo que Jess expres y ense
realmente en su vida2.
2. En lnea con este punto de partida est el reconocimiento histrico de
que la predicacin de Jess debe entenderse en el contexto de la religin
juda de su tiempo. Reimarus considera como eje de la predicacin de Je-
ss el anuncio de la proximidad del reino de los cielos y la consiguiente lla-
mada a la penitencia. Ese Reino hay que entenderlo de acuerdo con la
mentalidad juda. Jess anuncia un reino mundano, el reino del Cristo o
mesas, que los judos haban aguardado y esperado tanto tiempo 3 . Jess
es un personaje proftico-apocalptico judo; el cristianismo en cambio,
desgajado del judaismo, es una creacin de los apstoles.
3. Reimarus explica el contraste entre el mensaje poltico-mesinico de
Jess y el anuncio difundido por los apstoles un Cristo que redime me-
diante la pasin, que resucita y que volver con la teora de un engao
consciente. A tenor de la misma, los discpulos de Jess, para no conside-
rarse fracasados como l, robaron su cadver (cf. Mt 28, 11-15) y a los cin-
cuenta das (cuando el cadver ya no era identificable) proclamaron su re-
surreccin y su retorno inminente.
1. Para la cuestin del Jess-histrico son especialmente importantes los fragmentos 6
y 7 (Sobre el relato de la resurreccin; El objetivo de Jess y el de sus discpulos).
2. El objetivo de Jess y el de sus discpulos, 3, citado segn M. Baumotte, Frage.
3. El objetivo de Jess y el de sus discpulos, 4.
20 El Jess histrico
La separacin metodolgica entre el Jess histrico y la fe de los aps-
toles en Cristo ha sido decisiva hasta hoy, y ahora se postula de nuevo la
insercin de Jess en su contexto judo; por el contrario, la explicacin de
la fe en Cristo por el engao fue rectificada pronto por un segundo gran
crtico: D. F. Strauss.
David Friedrich Strauss (1808-1874)
El filsofo y telogo D. F. Strauss, discpulo de F. Chr. Baur y F. W. He-
gel, public en 1835/1836 una Vida de Jess4 que caus sensacin, desat
una oleada de rplicas y conden al autor al ostracismo social para el res-
to de su vida, pero cuya tesis fundamental sobre el ingrediente mtico de la
tradicin jesutica no pudo ser ya eludida por la investigacin.
1. El mrito principal de Strauss es la aplicacin a los evangelios del
concepto de mito, ya corriente en la investigacin veterotestamentaria de su
tiempo. Strauss considera el enfogue.mtico, de la tradicin de Jess como
una sntesis (en sentido hegeliano) de las interpretaciones insuficientes del
sobrenaturalismo por una parte y el racionalismo por otra.
El mayor inters que ofrece la interpretacin racionalista de la vida de Jess radi-
ca en la explicacin racional de los milagros de Jess y de los rasgos maravillosos
que aparecen en los evangelios. Cabe mencionar a H. E. G. Paulus (1789-1851) en es-
te sentido5. Con unas consideraciones ms o menos ingeniosas, el autor intenta hacer
comprensibles los milagros a la conciencia ilustrada (la resurreccin, como una
muerte aparente; el caminar sobre las aguas, como una visin de los discpulos; etc.),
y disculpa la exposicin de los evangelistas como una concesin al afn milagrero
de los judos. Strauss combati este tipo de interpretacin de los milagros con mayor
viveza an que la credulidad ingenua tradicional (sobrenaturalista). En todas las sec-
ciones de su Vida de Jess contrapone primero ambas corrientes, descubre su insufi-
ciencia e intenta luego demostrar que la interpretacin mtica resuelve todos los pro-
blemas.
Cuando los relatos evanglicos neutralizan las leyes naturales, cuando
las tradiciones se contradicen entre s o se difunden en la lnea de la histo-
ria de las religiones, especialmente cuando se trasfieren a Jess temas del
antiguo testamento, Strauss ve la presencia del mito, de la saga que crea
espontneamente 6 . A diferencia de Reimarus, no atribuye lo ahistrico a
4. D. F. Strauss, Das Leben Jesu, kritisch bearbeitet (2 vols.), Tiibingen 1835-1836;
2
1837; 3.a ed. atemperada 1838-1839; 4.a ed. 1840, coincidente de nuevo con la primera.
5. Das Leben Jesu ais Grundlage einer Geschichte des Urchristentums, Heidelberg
1828.
6. Strauss no niega que las narraciones contengan tambin recuerdos histricos, pero no
les presta atencin; centra todo el inters en detectar la omnipresencia del mito.
La historia de la investigacin 21
un engao consciente sino a un proceso inconsciente de la imaginacin
mtica.
2. Para Strauss, hegeliano ilustrado, el ncleo interno de la fe cristiana
no queda afectado por la perspectiva mtica. Porque la idea suprema, la
idea de la humanidad de Dios, se realiza en el individuo histrico que es
Jess. El mito es el revestimiento histrico legtimo de esta idea huma-
na general7.
3. Strauss fue tambin pionero en reconocer que el evangelio de Juan
deriva de unas premisas teolgicas y es histricamente menos fiable que
los sinpticos. Esta tesis se abri paso con la contribucin de F. Chr. Baur.
La parte dbil de la crtica de Strauss fue su modo de entender la relacin
literaria de los evangelios sinpticos entre s: sostuvo que Mt y Le eran los
evangelios ms antiguos y Me un mero extracto de ambos (la llamada hi-
ptesis de Griessbach). Una vez que la teora de las dos fuentes lleg a
aclarar esa relacin, la teologa liberal confi en poder neutralizar el im-
pacto causado por Strauss.
SEGUNDA FASE: El optimismo en la investigacin liberal de la vida de Jess
La poca del imperio de Guillermo II fue en Alemania el perodo de
eclosin del liberalismo teolgico y de la clsica investigacin de la vida
de Jess. Con la reconstruccin histrico-crtica de la personalidad emi-
nente de Jess y de su historia se esperaba renovar la/<? cristiana y dejar
atrs el dogma eclesial de Cristo. Como exponente de esta direccin puede
valer Heinrich Julius Holtzmann (1832-1910).
1. La base metodolgica de la investigacin liberal en torno a Jess es
el anlisis crtico-literario de las fuentes ms antiguas: F. Chr. Baur de-
mostr la primaca de los sinpticos sobre el evangelio de Juan, y H. J.
Holtzmann contribuy a reforzar la teora de las dos fuentes elaborada por
Christian Gottlob Wilke y Christian Hermann Weisse8. Me y Q fueron con-
siderados como las fuentes ms antiguas y fiables para el estudio del Jess
histrico, cuando el primero haba estado en la penumbra hasta entonces y
7. Llevara demasiado lejos la exposicin de la cristologa especulativa de Strauss. Se-
alemos tambin su tesis, muy escandalosa para los contemporneos ortodoxos, de que una
idea no se realiza en un solo ejemplar; por eso hay que asignar los atributos clsicos de Cris-
to (unin de naturaleza divina y naturaleza humana, etc.) a la humanidad como tal (al gne-
ro humano).
8. Fue decisiva la obra de H. J. Holtzmann, Die synoptischen Evangelien. Ihr Ursprung
und geschichtlicher Charakter, Leipzig 1863. Cf. la teora de las dos fuentes expuesta bre-
vemente infra, 43 ss.
22 El Jess histrico
la segunda era una reconstruccin de la ciencia. Sobre esta base pareca po-
sible la emancipacin de la imagen de Jess vigente tradicionalmente en las
iglesias.
2. Holtzmann tom LmagdQj!LMQnhjwmz yirla-de
fi&s,. Q&O&ider Me 8 como un punto de inflexin en su. evolucinbio-
grfip: en Galilea emergi la conciencia mesinica de Jess, que en Ce-
srea de Filipo se dio a conocer a los discpulos como mesas. Holtzmann
coloc en el marco biogrfico tomado de McJisj3aJbrasautnticas de Je-
sSjJSCOjistjrjy^ " *~~"
3. Lajdea.aprioistica de un desarrollo de ^personalidad de, Jess re-
flejado en lasJGaejjtes, junto-con un agudo anlisis crtico-literario, dio ori-
gen aJas vidas.de Jess de signo liberal, que pretenden encontrar en las
fuentes el ideal de personalidad de sus propios autores.
TERCERA FASE: Colapso en la investigacin de la vida de Jess
Enja Jase-terminal deLliberalismo teolgico, a principios del siglo XX,
hubcesjiallazgosjciejaficojs-QtueJIs,vaLQnjil colaps^la^teojogftil&la,vi-
da,iejes:
1. La obra InysgacLn_sobre la vida de Jess, de A. Schweitzer, re-
vel el carcter proyectivo dlas imgenes que ofrecan las-yidas de Je-
sus9? Schweitzer mostr que cada una de las imgenes liberales de Jess
reil^aba^ejaciainenLaqueJla estructura de r^rsor^lidadi^Jiu AVloxcon-
sujejeaba- con14d@al tico supremo.
2. W. Wrede pjiQ_jtejnanifiesto en 1901 el carcter tendencioso de la
fHOJ^jais^qntiguams,^ conserva parajayida de Jess: el evangelio de
Marcos es expresin de una dogmtica comunitaria. Proyecta en la. vida, de
J^&.la,ffiS,sianjdad.que.le fue.atrihyida.despus de pascuaijieiQ La.yiduJe
Jej^n^haj3aJeido-nad^de.j3P^in La ahistrica teora del secreto
mesinico destie todo el evangelio de Marcos10. Esto contina W.
Wrede fnjsJr4a~posibJjjda&jd^^
aniguas^fijatrejaj^
3. KJL^^cJimidt4)uso dejtelieve el carcter fragmettWiajkJS. evan-
gelios, sealando que la tradicin jesutica consta de pequeas unidades
9. La primera edicin apareci en 1906 con el ttulo Vom Reimarus zu Wrede. Eine Ge-
schichte der Leben-Jesu-Forschung. El ttulo de la segunda edicin de 1913, muy amplia-
da, rezaba Geschichte der Leben-Jesu-Forschung (Historia de la investigacin sobre la vi-
da de Jess). Las otras ediciones aparecieron sin cambio alguno; a la 6.a de 1951 Schweit-
zer agreg un nuevo prlogo. Esta edicin corresponde en su primera parte a Investigacin*.
10. W. Wrede, Messiasgeheimnis.
La historia de la investigacin 23
y qig,l marco (cronolgico y geogrfico) de la historia de Jess (cf.
Rahmen*) fu^_CTed^^ecundariament^ojj]jejangelista Marcos. Con ello
quedaba excluida Ja posibilidad de inferir un desarrplio de la personalidad
de Jess a partir del orden sucesivo de las.percopas. La historia de las for-
mas ha averiguado, adems, que tambin las pequeas unidades estn
guiadas primariamente por las urgencias comunitarias y slo secundaria-
mente por el recuerdo histrico: Lcamcter kerigmticoji&lL^^cicai,so-
bre J^^detexmma hastala ms pequea,perc)pa (M. Dibelius, Historia*
[1919]; R. Butmann, Historia* [1921]).
Por motivos teolgicos, unos asumieron el escepticismo generado p,or
estos hallazgos, y otros lo. extremaron an ms en. una lnea programtica;
ste fue el caso de R. Bujtnjajjn (1884-1976), el exegeta ms relevante de
la teologa dialctica, corrierje_ que tuypJ,sui_perodq de floracin jjgsde
1919^_lgg8. " * ~
1. La teologa dialctica contrapone JDios y mundo tan radicalmente
que slo se tocan en un punto, c^moT" tangente y el crculo: el hecho de
la venida de Jess y el hecho de su ida en la cruz y la jc^uneccin. No
es decisivo lo que Jess dijo e hizo, sino lo que Dios hizo y dijo en la cruz
y la resurreccin. EljrjejisjjejdejisJa^^
testamentario, no tiene por objeto al Jess histrico&BO'al-Cristo.-kerig-
mticp.
2. Segmfa filosofa existencialista^ol ser humano cobra sjj autentici-
dad en la decisin, y sta no se basa en argumentos objetivables (como es
l ciencia histrica). Para un existencialismo cristiano, ese acto decisorio
consiste en la respuestlTTiamada que Dios hace en el kexigma.de ia.cr,uz
y la resurreccin de Cristo; el hombreresponde muriendo y vivigndo exis-
tencialmente con Cristo.
3. L.os dos esquemas teolgico s.j%&$ acaba/Jo^que ofrece el nueyojes-
tamento muestran escaso inters por el Jess histrico. En 2 Cor 5, 16, Pa-
"Bo resta importancia teolgica al hecho de haber conocido o no a Cristo en
su vida mortal11. En el evangelio de Juan, el Revelador revela nicamente
que l es el Revelador. Axnbos esquemas desarrollan^ kerigma,, es desir,
una fe ppspascual que a la luz de la cruz J^ijsjjxVeccin bomila xjjgrr|o-
ria prepascual. Si D. F. Strauss hizo consistir la verdad del mito de Cristo
en la idea, R. Butmann la reduce al kerigma, a una llamada de Dios
quejene^de fusta.
4. La investigacin basada en la historia de lajs. religiones, puso en. cla-
ro que Jess perteneca teolgicamente al judaismo y que el cristianismo
11 2 Cor 5,16 no habla, probablemente, de Cristo segn la carne, sino de conocer-
lo segn la carne
24 El Jess histrico
slo comienza con la pascua12. R. Bultmann extrajo la conclusin: la ense-
anza de Jess no es relevante para una teologa cristiana13; reconoci, sin
embargo, que la cristologa pospascual queda implcitamente sugerida
en la llamada prepascual al acto decisorio. Este fue el punto de partida pa-
ra que sus discpulos formularan la pregunta por el Jess histrico desde
nuevos supuestos.
CUARTA FASE: La nueva pregunta por el Jess histrico
Mientras la (antigua) pregunta liberal estableca un antagonismo entre el
Jess histrico y la predicacin de la Iglesia, la nueva pregunta14 gesta-
da en el grupo de discpulos de Bultmann comienza por el Cristo kerigm-
tico e indaga si su condicin divina, manifestada en la cruz y la resurrec-
cin, tiene algn respaldo en la predicacin prepascual de Jess15.
1. El propio kerigma cristolgico obliga a repreguntar por el Jess
histrico, ya que remite a un personaje terreno (frente a los grupos entu-
sisticos16) y lo presenta como tal en los evangelios. La identidad entre el
Jess terreno y el Cristo exaltado es algo que los escritos del cristianismo
primitivo dan por supuesto.
2. La base metodolgica de la repregunta por el Jess histrico esja.
confiariza en la posibilidad de encontrar un mnimo de tradicin jesutica
autntica garantizado crticamente, una vez descartado todo lo que pue-
de derivarse del judaismo y del cristianismo primitivo. En lugar de la cons-
truccin crtico-literaria de las fuentes ms antiguas, practicada por la in-
vestigacin de la vida de Jess en la teologa liberal, aparece un mtodo
comparativo basado en la historia de las religiones y de las tradiciones: el
criterio de la diferencia.
3. La bsqueda de un apoyo prepascual para el kerigma de Cristo es in-
dependiente de que Jess hubiera usado o no ttulos cristolgicos (como
12. Cf. la clebre frase de J. Wellhausen: Jess no fue cristiano sino judo, en Einlei-
tung in die ersten drei Evangelien, Berlin 21911, 102.
13. Teologa* de R. Bultmann comienza, como se sabe, con el enunciado: La predica-
cin de Jess pertenece a los presupuestos de la teologa del nuevo testamento y no consti-
tuye una parte de sta (p. 40).
14. La nueva pregunta fue suscitada por E. Kasemann en una conferencia del ao
1953 en Marburgo sobre el problema del Jess histrico {Problema*).
15. Es caracterstico en esta corriente el uso de la expresin, convertida en trmino tc-
nico, repregunta por el Jess histrico.
16. La tesis de que los motivos antientusisticos y antidocetas influyeron en la compo-
sicin de los evangelios, es defendida especialmente por E. Kasemann (en Problema*, 168-
172, por ejemplo).
La historia de la investigacin 25
Hijo del hombre, Mesas o Hijo de Dios). Estos ttulos se hallan contenidos
ms bien implcitamente en su conducta y su predicacin:
- como llamada de Jess a la pacin ante el comienzo del reinado de
Dios (R. B u l t m a n n ) ^ > -
- como crtica de Jess a la ley, una crtica que cuestiona los funda-
mentos de toda religin antigua, una llamada a la libertad (E. Kse-
mann)18;
- como inmediatez de Jess, en contraste con la apocalptica y la ca-
sustica de su entorno (G. Bornkamm)19;
- como manifestacin del amor de Dios a los pecadores tanto en la
conducta como en la predicacin de Jess (E. Fuchs)20;
- como unidad j^aradjica,entre la tora radicalizada y la gxjcxa, radi-
cal: a travs de ambas aparece y se cumple la voluntad de Dios en la per-
sona de Jess (H. Braun)21;
- fiprno fe.de Jess que permite a ste participar en la omnipotencia
de Dios: todo es posible para el que cree (G. Ebeling)22.
4. La. intencin teolgica de descubrir germinalmente el kerigmade
Cristo en la predicacin de Jess llev forzosamente, en unin con eixri-
terio de la diferencia, a descubrir en Jess un personaje que contrasta_QQ,n
el judaismo23.
17. A diferencia de sus discpulos, Bultmann no dio una importancia decisiva al hecho
de que la aparicin de Jess y su predicacin implicaran una cristologa al exigir una op-
cin sobre su persona como soporte de la palabra de Dios. Porque esta autoridad atribuida
es, a su juicio, un fenmeno histrico cuya realidad no consta. La unidad fctica entre la pre-
dicacin de Jess y el kerigma de Cristo se detecta slo en una interpretacin existencial:
uno y otro instan a la opcin y posibilitan una nueva existencia. En todo caso concluye
Bultmann, despus de pascua surgi el kerigma en lugar de la predicacin del Jess his-
trico; de ah que la repregunta sea superflua en el fondo. Cf. el debate de Bultmann con
sus discpulos en el artculo Das Verhltnis der urchristlichen Christusbotschaft zum histo-
rischen Jess, donde figura (p. 457) la frase citada.
18. E. Kasemann, La llamada a la libertad.
19. G. Bornkamm, Jess*, passim.
20. E. Fuchs, Die Frage nach dem historischen Jess.
21. H. Braun, Der Sinn der neutestamentlichen Chrstologie.
22. G. Ebeling, Jess und Glaube.
23. G. Theissen, Theologie*, especialmente 319-325.
26 El Jess histrico
EXCURSO: La investigacin juda de Jess
G. Lindeskog, Die Jesusfrage im neuzeitlichen Judentum. Ein Beitrag zur Geschich-
te der Leben-Jesu-Forschung (AMNSU 8), Leipzig-Uppsala 1938; W. Vogler, Jdi-
sche Jesusinterpretationen in christlicher Sicht (AKG[W] 11), Weimar 1988.
Mientras la teologa cristiana, con su alejamiento del liberalismo teolgico, deva-
luaba la bsqueda del Jess histrico, la investigacin juda, iniciada simultneamen-
te, continu la tradicin liberal e ilumin aspectos que la investigacin cristiana ha-
ba dejado en la penumbra, concretamente el carcter judo de la vida y doctrina de
Jess; esto representaba la vuelta de Jess a su hogar, el judaismo. Los investigado-
res judos no consideraron ya el conflicto con la ley como eje de la vida de Jess; por
eso buscaron otros enfoques para interpretar histricamente la muerte violenta de Je-
ss: fue ste un rebelde poltico enfrentado a los romanos? La investigacin juda de
principios del siglo XX presenta a Jess en tres imgenes clsicas: como tico, como
profeta y como rebelde:
1. Jess como tico: J. Klausner (Jess de Nazaret, en hebreo 1907, en alemn
Berln 1934) vio en Jess al exponente de una tica juda admirable. El autor pudo ca-
racterizarlo como nacionalista extremo (p. 573), pero con un concepto nuevo de
Dios (p. 527) que se distancia del pueblo y de la historia.
2. Jess como profeta: C. G. Montefiore (The Synoptic Gospels I-II, London
1909, 2 1927, y otras muchas publicaciones) es el ms importante de estos primeros in-
vestigadores judos de Jess: a su juicio, ste contina la serie de los grandes profe-
tas, pero en una situacin histricamente nueva. Los antiguos profetas no tuvieron que
afrontar la ley como una realidad hecha y acabada; polemizaron contra el culto sacri-
ficial. Pero, en tiempo de Jess, este culto se cea al templo de Jerusaln, mientras
degeneraban otros ritos: sbado, preceptos sobre manjares, normas de pureza legal.
Por eso Jess atac estos ritos.
3. Jess como rebelde: La tesis vigente al comienzo de la investigacin jesutica,
segn la cual Jess quiso fundar un reino mundano (cf. supra, 19s sobre Reimarus),
reapareci con R. Eisler (IHZOYZ BAZIAEYZ OY BAZIAEYZA2 I-II, Heidel-
berg 1929/1930)24: en la primera mitad de su vida, Jess defendi una doctrina no vio-
lenta, pero despus conquist y ocup el templo por la fuerza; finalmente fracas en
el conflicto con los romanos.
La investigacin juda se ha mantenido al margen en las cuestiones especfica-
mente teolgicas de la nueva pregunta por el Jess histrico. Dos autores recientes
se convierten as en precursores y representantes de la 'third quest' (cf. infra, 27ss):
D. Flusser (Jess*, 1968) presenta a Jess como un judo cumplidor de la ley. Lo de-
terminante en su predicacin no es la crtica a la ley, sino el mandamiento del amor,
la superacin de la ley del talin y la espera del reino de Dios: tradiciones judas to-
das ellas. G. Vermes (Jess el judo, 1973) sita a Jess en un entorno carismtico de
Galilea. Hanina ben Dosa combina tambin los milagros y los dichos sapienciales en
la Galilea de la poca; da a los ttulos cristolgicos una interpretacin que encaja en
el marco del judaismo: Hijo del hombre significa simplemente ser humano (te-
sis ya defendida por J. Wellhausen), o es un circunloquio por yo.
24. El ttulo traducido es Jess, un rey que no rein.
La historia de la investigacin 27
QUINTA FASE: The third quest for the historical Jess
Al debilitarse los ecos de la escuela de Bultmann, fueron apareciendo
lo
^Jispectos:ujrnMejjle^^^
ta pregunta haba estado determinadajgor el empeo teolgico en funda-
mentar la identidad cristiana, acolndola frente,al judaismo y asegurndo-
la contra las herejas del cristianismoprimitivQ (como la gnosis y los
grupos entusisticos); por eso prefiri las fuentes cannicasortodqxas.
La third quest25, que florece ^bre todo en el rea lingstica anglosajo-
na, no se gua por el inters teolgico sino por un inters histrico-social;
o busca la delimitacin del cristianismo primitivo Trente al judaismo, sino
su insercin en l; ni da preferencia a las fuentes cannicas, sino que se
mantiene abierta a las no cannicas (a veces herticas).
1. El inters sociohistrico: La aparicin y el destino de Jess vienen a
condensar las tensiones caractersticas de la sociedad juda del siglo I d. C.
Los movimientos anlogos de renovacin milenarista26 en otras culturas
estn marcados siempre por una figura proftica dominante. Podgcoasjier
tectaila tambin.en el cristianismo primitivo: entre el crculo jesutico pre-
pascual y el cristianismo pospascual hay una continuidad en el aspecto sa-
rial27. Carismticos itinerantes del cristianismo primitivo prolongaron el
estilo de predicacin y de vida de Jess28.
2. La insercin en el judaismo: Jess es fundador de OirLiLm^imiento
derenojeMlnJudla,cuyainsistencia en la tora y en la escatolo^a se co-
rresponde formalmente con otros movimientos teocrticos radicales29.
La predicacin de Jess es, en su contenido, una escatologa restaurado-
ra: persigue la rehabilitacin del pueblo judo30. EmxeJgsj&j-^l^Cristake-
rigmtico hay tambin una notable -continuidad, teolgica, yaque l&majes-
tcfde Jess despus de pascua se articula sobre un modelp de interpreta-
cin judeo-bblico31.
3. La consideracin de fuentes no cannicas: Van ganando jejevaftcja
la fuente de los logia, reconstruida desde las fuentes cannicas, y_elevan-
25. El trmino third quest lo acuaron S. Neill-T. Wright, Interpretation, 379ss.
26. Milenarista viene de milenio y hace referencia etimolgicamente al reinado de
mil aos mencionado en Ap 20. Se llaman milenaristas (o quilisticos) los movimientos que
aguardan un cambio radical de las cosas.
27. H. Schrmann, Anfange; Id., Jess, 85-104, fue el primero en reconocer la conti-
nuidad social entre Jess y el cristianismo primitivo, ya antes de formularse la third quest.
28. G. Theissen, Radicalismo itinerante*; Id., Sociologa*.
29. G. Theissen, Sociologa*.
30. E. P. Sanders, Jess*.
31. Es representativo, por ejemplo, el artculo de P. Stuhlmacher, Jess ais Versohner.
28 El Jess histrico
gelio de Toms hallado en torno ajl945, ste por su presunta independen-
cia de los evrgTioTso^ticos^. Hav^mseasajea.qe lapluralidad de Jas
imjyjejies^eJe^xrijely^^ al margen de
los lmites(deX,canon_(H. Koster, J. Robinson)33. J. D. Crossan discute si ha
de darse preferencia a las fuentes extracannicas sobre las cannicas, y no
incluye a ninguno de los evangelios cannicos entre las fuentes primarias,
pero s el estrato ms antiguo del EvT, el Evangelio de Egerton, el Evan-
gelio de los hebreos, la fuente de los logia y un Cross Gospel recons-
truido del Evangelio de Pedro34.
L&DXstiga&QXLha, jdo ramicjjQda4ejU3LdeJ^^ di-
vejsja&xarjentes (cf. M. J. Borg, Jess). Hay u&4We*aetef"d-diferen-
ciaciQ,.JEncontramos, por una parte, la vuelta a una imagenuria escatol-
gica de Jess, donde ste se convierte en exponente de una sabidura pa-
radjica de la vida, afectado por el cinismo: Jess es un cnico judo que,
bajo influencias helensticas, se sita en el margen del judaismo (B. L.
Mack; J. D. Crossan). Encontramos, por otra partela .tendencia qu4ater-
prejaaJess., cojnaxnja investigacin anterior a lalu^-de-s escatologa
( E R San
yjii^^H^^ - "
ders). La interpretacin de Jess que nosotros proponemos pertenece a es-
ta segunda direccin. El Jess no escatolgico parece tener ms colori-
do californiano que galileo.
Pero todas las corrientes incluidas en la third quest tienen en comn
el haber desligado la investigacin de Jess del criterio de la diferencia
como fundamento metodolgico, y tender a un criterio de plausibilidad
histrica: lo que es plausible en el contexto judo y permite comprender la
gnesis del cristianismo primitivo, puede ser histrico (cf. infra, cap. 4).
32. S. J. Patterson, Gospel.
33. Cf. infra, 41ss.
34. J. D. Crossan, Jess*; Id., Cross.
2. Cuadro sinptico: historia de la investigacin de la vida de Jess
Estmulos crticos a la Investigacin liberal Colapso en la investiga- Nueva pregunta por Third questfor the
investigacin de Jess de la vida de Jess cin de la vida de Jess el Jess histrico historical Jess
Autores im- Reimarus, Lessing, Holtzmann, Hase, Schweitzer, Bultmann, Ksemann, Bornkamm, Sanders, Vermes, Theis-
portantes Herder, Strauss Beyschlag Dibelius, Schmidt, Wrede Fuchs, Ebeling, Braun sen, Burchard, Crossan
Tesis H. S. Reimarus: Reconstruccin Carcter proyectivo de La fe en la identidad Jess aparece en el
capitales Distincin entre el hstrico-crtica de las imgenes de la vida del Jess terreno con el contexto judo como
Jess histrico y el la vida de Jess des- de Jess (A. Schweitzer). Cristo elevado, necesa- fundador de un movi-
Cristo eclesial. de las fuentes ms Carcter fragmentario ria para la pregunta por miento de renovacin
La teora del engao antiguas: de la tradicin jesutica: el Jess histrico. juda (Sanders).
consciente explica la -EvMc como marco pequeas unidades, mar- Punto de apoyo del Continuidad entre Je-
discrepancia. (desarrollo biogrfi- co secundario. kerigma de Cristo: la ss y Cristo; en lo teol-
Jess interpretado co: inflexin en Me Carcter kerigmtico de plena autoridad que Je- gico: aplicacin de mo-
en el contexto judo 8). la tradicin jesutica. ss se atribuye (cris- delos de interpretacin
D. F. Strauss: -Insercin de la tologa implcita). judeo-bblica; en lo so-
Teora del mito: la doctrina de Jess re- Consecuencia: Jess ciolgico: carismticos
tradicin jesutica construida sobre la es visto en contraste itinerantes prosiguen el
(especialmente Jn) base de Q. con el judaismo. estilo de vida de Jess.
tiene un claro ingre-
diente mtico.
Mtodo / Reimarus: cuestin Crtica literaria Historia de las formas. Criterio de la diferen- Criterio de placibili-
criterio puramente histrica. (teora de las dos Historia de la redaccin. cia (Jess, distanciado dad histrica (en rela-
Strauss: enfoque m- fuentes). Historia de las religio- del judaismo y del cris- cin con el contexto ju-
tico (historia de las nes. tianismo primitivo). do y con la influencia
formas). cristiana de Jess).
Contexto La Ilustracin exige La crtica a la Igle- Teologa dialctica (bas- Exponentes recientes Dilogo cristiano-ju-
histrico- aplicar mtodos hist- sia es el mvil de ta el acontecimiento). de la teologa dialctica do: -los judos descu-
teolgico e rico-crticos a los tex- teologa liberal: li- Existencialismo (contra intentan salvar el foso bren a Jess como parte
histrico- tos bblicos. brar la fe del dogma la fe basada en los he- entre la revelacin y la de su historia; -los cris-
filosfico La filosofa de He- y renovarla desde la chos histricos). historia. tianos toman conciencia
gel influye en Strauss. historia. Escuela de historia de de sus races judas.
las religiones (Jess ins-
crito en el judaismo).
30 El Jess histrico
3. Reflexin hermenutica
La variedad de las,imgenes hace sospechar que las semblanzas o retra-
tos de Jess son en realidad autorretratos de sus autores. Pero son algomas
qufijeso^jCi^m^pjUidica el siguiente experimento mental: si tomamos todos los
relatos de la historia universal y los reducimos al anonimato eliminando los
nombres propios (de personas, lugares e instituciones), todos los libros so-
bre Jess sern identificables inequvocamente, a pesar de todo. Porque ten-
drnjjue ujilizjir-Jas-mismas fuentes, 4?jesentar la misma constelacin de
perdonas y_ citar lasjnismasftases>.esejicialesHTesusTTa"expresionesco-
mo doce discpulos, el imperativo amad a vuestros enemigos y la re-
ferencia a la crucifixin seran suficientes para la identificacin certera. '
No obstante, quedara un amplio espectro de incertidumbre. Poique to-
4aJas exposiciones, de Jess contienen un elemento constructivo que, va
ms all de los datos contenidos en las fuentes. La imaginacin histrica
creTc'on**ss hTpotesis un aura de ficcimrtrrrtorno a la figura de Jess en
tanta medida como la imaginacin religiosa del cristianismo primitivo.
Porque en ambos casos acta una facultad creativa, alimentada por el mis-
mo personaje histrico. En ambos casos obra de modo imprevisible; sm-
bolos religiosos, imgenes y mitos pueden interpretarse siempre desde, nue-
vas perspectivas, y las hiptesis histricas pueden corregirse. Ni la cons-
truccin religiosa ni la construccin histrica se comportan por eso arbi-
trariamente, sino en virtud de unas convicciones axiomticas. La imagina-
cin religiosa del cristianismo primitivo es guiada por la firme creencia de
que a travs de Jess es posible una toma de contacto con Dios, la realidad
ltima. La imaginacin histrica es determinada por unas convicciones .b-
sicas de la conciencia histrica: todas las fuentes proceden de personasja-
libles y han de someterse por tanto a la crtica histrica. Adems, deben ser
interpretadas a la luz de un relativismo histrico que es consciente de que
todo est en correlacin con otras cosas; todo tiene analogas. Vale, en fin,
el principio de que la distancia histrica prohibe una interpretacin ana-
crnica de las fuentes en el marco de los valores y creencias de cada mo-
mento. Las exposiciones cientficas sobre Jess son constructos de la irrja-
ginacin histrica regidos por esos principios: un producto relativamente
exento, de arbitrariedad, corregible por las fuentes y trasparente en sus pre-
supuestos. Si la imaginacin religiosa busca el acceso a Dios, la imagina-
cin histrica intenta alcanzar una realidad pasada. Por eso las fuentes his-
tricas son el criterio decisivo para su labor. Todo debe medirse con ellas,
cada idea debe ajustarse a ellas. Por eso, tambin la exposicin cientfica
sobre Jess ha de comenzar siempre con una presentacin de las fuentes so-
bre el Jess histrico.
La historia de la investigacin 31
TAREA: Cinco fases en la investigacin de la vida de Jess
Usted encontrar a continuacin cinco textos que pertenecen a alguna de las cin-
co fases en la historia de la investigacin sobre la vida de Jess. Asigne los textos a
la poca correspondiente y razone esa asignacin sealando brevemente los rasgos de
identificacin ms importantes. Aventrese adems a sugerir quin podra ser el au-
tor.
TEXTO 1: El conjunto de la exgesis se muestra de acuerdo en afirrdar que no
cabe ninguna duda de la autenticidad de la primera, segunda y cuarta anttesis
del sermn de la montaa... Es decisivo que con el yd) S Xyco se reivindique
una autoridad que se coloca al lado de la Moiss y contra ella... No se encuen-
tra ningn otro paralelismo en el terreno judo, ni puede haberlo. Porque el ju-
do que lo hiciera se separara de la comunidad del judaismo o bien traera la
tora mesinica y sera el Mesas... El carcter inaudito de la frase demuestra su
autenticidad... Es cierto que Jess es un judo y que presupuso esa piedad, pe-
ro al propio tiempo la destruy con su reivindicacin.
TEXTO 2: Imaginemos una joven comunidad que... honra a su fundador..., una
comunidad preada de una serie de nuevas ideas... una comunidad... de per-
sonas en gran parte iletradas, incapaces por tanto de asimilar ni expresar esas
ideas en la forma abstracta del intelecto y el concepto, sino nicamente en el
modo concreto de la fantasa, como imgenes e historias... tendra que surgir
en esas circunstancias lo que surgi: una serie de relatos sagrados para visua-
lizar toda la masa de nuevas ideas suscitadas por Jess, y de ideas antiguas
trasferidas a l como diferentes momentos de su vida. La sencilla armazn
histrica de la vida de Jess... qued envuelta en las ms diversas y razonadas
espirales de reflexiones y fantasas piadosas, al trasformarse en hechos todas
las ideas que el naciente cristianismo tuvo sobre su maestro desaparecido, en-
tretejidas con la trama de su vida.
TEXTO 3: Es cierto que, en mi opinin, ya no podemos saber nada, casi, de la
vida y la personalidad de Jess, dado que las fuentes cristianas no se intere-
saron en ellas, que adems son muy fragmentarias e invadidas por la leyenda,
y que no existen otras fuentes relativas a Jess. Lo que en los ltimos ciento
cincuenta aos, aproximadamente, ha sido escrito sobre la vida, la persona, la
evolucin interior, etc. de Jess es fantstico y novelesco... En el presente li-
bro no he tocado para nada esta cuestin, en ltimo anlisis no porque nada
de cierto se sepa al respecto, sino porque a mi juicio la cuestin realmente no
tiene importancia
32 El Jess histrico
TEXTO 4: Al margen de otras seas de identidad, Jess fue un judo de Gali-
lea, y el movimiento jesutico fue, al menos en los inicios, judeo-galileo o, en
todo caso, judeo-palestino... Hay... dos vas de acceso a Jess: la historia del
cristianismo primitivo, que cabe concebir como historia efectual de Jess, y la
historia de Palestina, que fue el campo de accin de Jess... Los accesos se
complementan y en parte se solapan. Jess y los inicios del cristianismo pri-
mitivo forman parte de la historia del judaismo palestino.
TEXTO 5: Hay que sealar por ltimo que ambas fuentes [Me y Q] se com-
portan de modo totalmente homogneo en relacin con el material que ofre-
cen para ahondar en la personalidad moral de Jess. Las dos ofrecen una ima-
gen espiritual armoniosa cuyo rasgo fundamental consiste en la viva concien-
cia de un Dios que est presente en todo tiempo y lugar; se trata de un proce-
so vital que progresa multilateralmente y cuyo principio dinmico es el factor
religioso-moral.
PRIMERA PARTE
LAS FUENTES Y SU EVALUACIN
2
FUENTES CRISTIANAS SOBRE JESS
W. Bauer, Das Leben Jesu im Zeitalter der Neutestamentlichen Apokryphen, Tbin-
gen 1909, reimpresin 1967; R. Cameron (ed.), The Other Gospels. Non-Canonical
Cospel Texts, Philadelphia 1982 (bibliografa); Id. (ed.), The Apocryphal Jess and
Christian Origins: Semeia 49 (1990); J. H. Charlesworth, Research on the New Tes-
tament Apocrypha and Pseudepigrapha, en ANRW II, 25.5 (1988) 3920-3968 (bi-
bliografa); Id., The New Testament Apocrypha and Pseudepigrapha: A Guide to Pu-
blications, with Excursus on Apocalypses (ATLA Bibliography Series, n. 17), Metu-
chen, N.Y.-London 1987; Id.-C. A. Evans, Jess in the Agrapha and Apocryphal Gos-
pels, en Studying*, 479-533; J. D. Crossan, Four Other Gospels. Shadows on the Con-
tours of Canon, Minneapolis 1985; C. A. Evans, Noncanonical Writings*; S. Gero,
Apocryphal Gospels: A Survey of Textual and Literary Problems, en ANRW II 25.5
(1988) 3969-3996; O. Hofus, Agrapha, en TRE 2 (1978) 103-110; Id., Unbekannte
Jesusworte, en P. Stuhlmacher (ed.), Das Evangelium und die Evangelien (WUNT
28), Tbingen 1983, 355-382; J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, Sala-
manca 51996; C. W. Hedrick (ed.), The Historical Jess and the Rejected Gospels: Se-
meia 44 (1988); E. Klostermann, Apocrypha I (Kleine Texte 3), Bonn 2 1908; H. Ks-
ter, Apocryphal and Canonical Gospels: HThR 73 (1980) 105-130; Id., berlieferung
und Geschichte der frhchristlichen Evangelienliteratur, en ANRW II 25.2 (1984)
1463-1542; Id., Ancient Christian Gospels. Their History and Development, Phila-
delphia 1990; H. Kster-J. M. Robinson, Entwicklungslinien durch die Welt des
frhen Christentums, Tbingen 1971; A. Lpple, Ausserbiblische Jesusgeschichten.
Ein Pladoyer fur die Apokryphen, Miinchen 1983; J. P. Meier, Un judo marginal I,
65-78, 131-182; E Neirynck, Evanglica: Gospel Studies - Etudes d'vangile. Col-
lectedEssays I-II, ed. F. Van Segbroeck (BETL 60, 99) Leuven 1982/1991; W. Rebell,
Neutestamentliche Apokryphen und Apostolische Water, Miinchen 1992; W. Schmit-
hals, Einleitung in die drei ersten Evangelien, Berlin-New York 1985; U. Schnelle,
Einleitung in das Neue Testament, Gttingen 1994; G. Strecker, Literaturgeschichte
des Neuen Testaments, Gttingen 1992; B. H. Streeter, The Four Gospels. A Study of
Origins, London 1924, 51936; P. Vielhauer, Historia*; D. Wenham (ed.), The Jess
Tradition Outside the Gospels (Gospel Perspectives 5), Sheffield 1985; R. Me L. Wil-
son, Apokryphen II, en TRE 3 (1978) 316-362.
36 El Jess histrico
Introduccin
Al enjuiciar las fuentes sobre el Jess histrico hay que considerar dos
aspectos: su proximidad real al Jess histrioo y su independencia.
Una fuente es tanto ms valiosa cuanto ms nos acerca al Jess histri-
co^ Por eso es importante determinar sjj_anligedad. Pero antigedad no
equi\a\^^wxmdaieal: las cartas de Pablo son ms antiguas que los
evangelios sinpticos y, sin embargo, stos aparecen ms prximos a la rea-
lidad del Jess histrico; ante todo, porque contienen numerosas tradicio-
nes sueltas que son anteriores a las cartas paulinas; pero sobre todo porque
estn exentos de la tendencia paulina a ver en Jess a un ser mtico pre-
existente. La tradicin-de la Iglesia antigua intent asegurar la proximidad
real de los_eyajnglQs .atribuyndolos a autores apostlicos: los evangelios
de~MTy Jn proceden, segn ella, de apstoles de Jess (testigos oculares),
y los de Me y Le de discpulos de apstoles (personas que tuvieron acceso
a tradiciones de testigos oculares). Hay actualmente una tendencia a reha-
bilitar en parte esta tradicin eclesial antigua, a atribuir el EvMc a Juan
Marcos, el EvLc a Lucas, compaero de Pablo, y el EvJn a Juan, discpulo
de Jess y presbtero. Pero, al margen de esto, se puede tratar de establecer
la cercana o lejana histrica de una fuente respecto a Jess.
El segundo aspecto, ,1a independencia de las fuentes entre s, reviste aqu
esfieciaTmportancia. Porque nunca podemos valorar nuestras fuentes me-
diante comparacin directa con la realidad histrica, sino nicamente por
comparacin con otras fuentes. En caso de coincidencia muy amplia de las
fuentes, admitimos que son dependientes entre s. En caso de evidente con-
traste, debemos suponer que una de ellas (o ambas) deforman en exceso la
realidad y carecen de valor. El estado de las fuentes es favorable cuando las
incoherencias entre ellas avalan su independencia y, a la vez, se pueden in-
terpretar de modo coherente como testigos de una misma realidad histrica.
Cuando se trata dejescritos basados^en.tradiciones, la jndgpejidencia.ide
varias fuentes entre s puede referirse a esas tradiciones, al margen de que
el autorjjue las^reuni conociera acaso los otros evangelios. Es decisivo sa-
ber si el autor sigue una tradicin autnoma respecto a los otros evangelios.
En este punto es indiferente que se trate de fuentes cannicas o no canni-
cas; todas las fuentes poseen las mismas posibilidades de partida para un
examen histrico, lo cual no significa que haya que atribuirles igual valor
una vez realizado ese examen. Habida cuenta de que esta equiparacin de
tradiciones cannicas y no cannicas es objeto de debate, iniciamos la vi-
sin general de las fuentes reseando las tendencias y fases en el uso de la
tradicin apcrifa.
Fuentes cristianas sobre Jess 37
TAREA: Lea P. Vielhauer, Historia de la literatura cristiana primitiva, Salamanca
1991, 630-720: haga un listado con los principales evangelios apcrifos y tome los da-
tos principales de fecha y lugar de aparicin, carcter literario y contenido. Por su im-
portancia especial en la investigacin, lea el Evangelio de Toms: M. Alcal, El evan-
gelio copto de Toms, Salamanca 1989, 51-107, all podr encontrar, adems de los lo-
gia de este evangelio, un comentario a cada uno de ellos, que en muchos casos le orien-
tar en su comparacin con los evangelios cannicos.
1. Importancia de la literatura cristiana extracannica para la investiga-
cin de Jess. Tendencias y fases en la investigacin
Avancemos algunas aclaraciones terminolgicas. Entre las fuentes ex-
tracannicas se distinguen tradicionalmente varios grupos de escritos cuya
denominacin se tiende hoy a cuestionar:
Apcrifos neotestamentarios: Son todos los escritos del cristianismo primitivo que
no fueron admitidos en el canon. No pertenecen a los padres apostlicos y tienen que
ver, en el contenido o en el gnero literario, con el nuevo testamento; pero la mayo-
ra de ellos no denota una conciencia expresa de esta relacin con el nuevo testamen-
to. El trmino apcrifo (jtxoucpog = oculto) se emplea o bien en sentido neutral
(ajeno al canon), o peyorativo (hertico, deformado: acepcin de los padres de
la Iglesia), o esotrico (secreto: autodenominacin de algunos escritos gnsticos).
Padres apostlicos: El trmino abarca un grupo de escritos cristianos antiguos, de-
finido como tal en el siglo XVII y ampliado repetidas veces desde entonces. Se su-
pone que fueron redactados en poca apostlica o (dado que este supuesto no se da en
ningn caso) por testigos fiables de la enseanza apostlica. Un criterio capital es la
presunta ortodoxia y Habilidad de estos escritos, contrariamente a los apcrifos.
Entre ellos se cuentan la primera Carta de Clemente, las Cartas de Ignacio y la Carta
de Policarpo, la Didaj, la Carta de Bernab, la segunda Carta de Clemente, la Carta
de Diogneto y el Pastor de Hermas.
Agrafos (o grafo, en singular, de aYQacpog = no escrito): Dichos de Jess no con-
tenidos en los evangelios cannicos. El trmino se refiere a dichos trasmitidos oral-
mente y recogidos en padres de la Iglesia, en escritos apcrifos, en padres apostlicos
o en el nuevo testamento al margen de los evangelios. Se emplea tambin a veces en
contraposicin a apcrifo (en sentido peyorativo): un dicho autntico de Jess.
La investigacin histrico-crtica anterior utiliz como fuentes, casi ex-
lusivamente, los evangelios cannicos, segn hemos visto en la panormi-
ca sobre la historia de la investigacin de la vida de Jess (cap. 1). Seda-
ba por supuesto que el canon inclua las fuentes cristianas ms antiguas y
valiosas. Los apcrifos eranconsiderados como escritos tardos y de con-
tenido mediocre, quimrico en el mejor de los casos, hertico en el peor.
Esta creencia ha empezado a declinar en los ltimos decenios, entre otras
razones porque en el curso de los ltimos cjen aos se han descubierto y
38 El Jess histrico
editado varios escritos y fragmentos del cristianismo primitivo cuya redac-
cin es notablemente anterior al establecimiento del canon neotestamenta-
rio y pudo haberse producido a veces paralelamente a los textos cannicos.
La Didaj fue descubierta el ao 1&73 e impresa en 1883; el Evangelio de Pedro
fue encontrado entre 1886 y 1887 y publicado en 1892; desde 1897 salieron a la luz
los importantes hallazgos de los papiros de Oxirrinco; el papiro de Egerton 2 fue edi-
tado el ao 1935; los escritos de Nag-Hammadi (entre ellos, el Evangelio de Toms)
fueron descubiertos hacia el ao 1945 y editados en los decenios siguientes; el frag-
mento del Evangelio secreto de Marcos fue hallado el ao 1958 y publicado en 1973.
Durante los primeros 200 aos, la literatura cannica y extracannica
aparecen casi equilibradas en lo que se refiere al testimonio externo: men-
ciones y citas de los primeros padres de la Iglesia y documentacin ma-
nuscrita.
De finales del siglo II y principios del III se conocen nicamente dos papiros del
EvJn (P52; P66) y otros dos del EvMt (P64; P67), por una parte, y papiros del evangelio
desconocido de Egerton, del Evangelio de Pedro (POx 2949, 4009) y del Evangelio
de Toms (POx 1), por otra. Del siglo III se poseen varios papiros de todos los evan-
gelios cannicos y fragmentos del Evangelio de Toms (POx 654, 655), del Proto-
evangelio de Santiago (papiro Bodmer V), del Evangelio de Mara (POx 3525) y de
un evangelio desconocido (papiro Rainer/Fayyum Fragment). Los padres de la Igle-
sia citan, junto a los evangelios cannicos, hasta una docena de otros evangelios1.
Aj^aLde-ello^xL valor de la literatura extracannja_para_investiga,r la
historia del cristianismo primitivo y la historia de Jess ha sido y sigue
siendo muy discutido. Vamos a presentar tres posturas en competencia. La
primera sostienejjue los_ escritos ao cannicos no^pueden hacer ningn
aporte considerable a la investigacin de los inicios; la segunda les otorga
un rango complementario junto a los escritos cannicos; y una tercera de-
clara que los escritos cristianos cannicos y extracannicos han de utili-
zarse, en principio, como fuentes de igual valor.
a) La esterilidad de los escritos apcrifos en la investigacin de la vida
de Jess
En ocasiones se niega sistemticamente a los escritos extracannicos
cualquier valor para la reconstruccin de los inicios. Como ejemplos re-
cientes pueden servir las monografas de J. Gnilka y R. Schnackenburg,
1. Cf. H. Koster, Apocryphal and Canonical Gospels, especialmente 108-111.
Fuentes cristianas sobre Jess 39
aparecidas en 1990 y 1993 respectivamente 2 . Justificanjm ate_ncirLexciu=
sivj_^Jo^^vjtngelios^cjrti)ici)sj^MiJr^ajgujiiejitDs clsicos.
Argumento de la cmueSad\ suponen que los evangelios extracan-
nicos aparecieron Bastante mas tarde que los cannicos, y descartan que
contengan.tradiciones antiguas identificables. R. Schnackenburg sita, en
cambio, el canon de los cuatro evangelios ya a principios del siglo II.
Argumento de la mayor fiabilidad histcay aun reconociendo que la
gnesis de los evangelios sinpticos~5r5decTa circunstancias comunitarias,
les attibuyri_uiiajiQiaMejl3lulidad apcrifos, en cambio, es-
tn envueltos en leyendas y narraciones fantsticas3.
El argumento de la Tradicin apostlica\(argumento de credibilidad):
sJ^Joij^angdigxcjyrjDac^ tradicin apostlica_^Jos ap-
crifos son excreiejacjas^de^yiaciojies tardas dla tradicin paleocris-
tiana, debidos en parte a la fantasa y debidos tambin a las herejas 5 .
Esta argumentacin despierta la sospecha de ser un simple reconocimiento, apa-
rentemente cientfico, de la prioridad del canon y de la concepcin histrica trasmiti-
da eclesialmente. Est en la lnea de la formulacin que hace Atanasio en la Carta 39
de pascua del ao 367; despus de enumerar los libros cannicos, dice: Estas son las
fuentes de salvacin... Slo en ellas se anuncia la doctrina religiosa. Nadie debe aa-
dirles nada.... Sigue una advertencia sobre los apcrifos: son un engendro de here-
jes que los escriben cuando les place y les atribuyen generosamente un tiempo de re-
daccin muy anterior para poder utilizarlos como escritos supuestamente antiguos y
tener un fundamento para engaar con ellos a los incautos6.
Contra los tres argumentos cabe esgrimir objeciones histricas-y meto-
dolgicas de peso:
Sobre el 'argumento de la antigedad:^ es extraordinariamente difcil
fechar los textos principales, como demostraran reiteradarhente as consi-
deraciones que hacemos ms adelante; pero el estado actual de las investi-
gaciones permite sentar como probable que algunas fuentes extracannicas
pueden contener tradiciones del siglo I.
2. J. Gnilka, Jess de Nazaret, Barcelona 1995, 32; R. Schnackenburg, Die Person Je-
su Christi im Spiegel der vier Evangelien (HThK Suppl IV), Freiburg-Basel-Wien 1993,
355. Hay, sin embargo, en el marco de la exgesis catlica otras voces, como A. Lpple,
Ausserbiblische Jesusgeschichten. Ein Plddoyer fr die Apokryphen, que propone la deno-
minacin de quinto evangelio para todos los evangelios extrabblicos hoy conocidos o
que sean ampliados en el futuro con nuevos hallazgos de manuscritos (p. 49). Remite ex-
presamente al valor del EvT para la investigacin del tiempo preevanglico (p. 46).
3. R. Schnackenburg, Person, 355.
4. lbid.
5. J. Gnilka, Jess, 32.
6. Cit. segn W. Schneemelcher, NTApo 1, 40.
40 El Jess histrico
Sobre Inhabilidad Histrica)) hay que evitar medir con un doble rase-
ro. Tambin los sinpticos contienen leyendas y narraciones fantsti-
cas. Los juicios deben emitirse siempre sobre cada texto, con indepen-
dencia de su pertenencia al canon.
Sobre la ortodoxia; la idea de que la doctrina apostlica pura fue su-
plantada ms tardepor doctrinas herticas, es un constructo dogmtico.
Ortodoxia y hereja se desarrollaron temporalmente en paralelo y en es-
trecho intercambio recproco. Tambin- los- grupos herticos se remiten en
ocasiones a las primeras tradiciones cristianas y las adaptan en correspon-
dencia con sus necesidades; en esto no difieren sustancialmente de las co-
munidades ortodoxas.
b) La investigacin de los grafos: bsqueda de dichos desconocidos co-
mo complemento de la imagen sinptica de Jess
Es muy frecuente utilizar fuentes extracristianas selectivamente para
apoyar los resultados obtenidos con los textos del nuevo testamento. Esta
actitud bsica ha alcanzado un auge cientfico en el estudio de la doctrina
de Jess, especialmente en la investigacin de los grafos. Sus_eJapas_m.s
importantes son las siguientes:
La primera recopilacin de todos los dichos de Jess extrabblicos co-
nocidos enla poca fue publicada el aflo 1889 por Alfred Resch7 con el t-
tulo Agrpha. Fragmentos de evangelios extracannicos*.
Desde 1897, la investigacin de los grafos se activ con hallazgos
sorprendentes de papiros que contenan dichos y relatos de Jess descono-
cidos hasta entonces, y fragmentos de evangelios perdidos. B. P. Greenfell
y A. S. Hunt publicaron el ao 1897 el papiro Oxirrinco 1 (POx l) 9 ; poco
despus siguieron POx 654 y 655. Estos fragmentos contienen varios logia
precedidos por la frmula dijo Jess, unas veces con paralelos neotesta-
mentarios y otras totalmente nuevos. El ao 1905, los mismos investigado-
res encontraron un fragmento evanglico, POx 840, que contiene un dilo-
7. Agrapha. Asserkanonische Evangelienfragmente. La segunda edicin, sustancial-
mente refundida (Leipzig 1906, reimpresin Darmstadt 1967), lleva el ttulo levemente mo-
dificado de Agrapha. Ausserkanonische Schriftfragmente.
8. Un examen crtico de estos dichos en su posible autenticidad ofreci el trabajo del
americano J. H. Ropes aparecido en 1896: Die Sprche Jesu, die in den kanonischen Evan-
gelien nicht berliefert sind. Eine kritische Bearbeitung des von D. Alfred Resch gesam-
melten Materials.
9. Ya el ttulo despierta amplias expectativas: Ayia 'Ir)oofi; Sayings ofOur Lordfrom
an Early Greek Papyrus.
Fuentes cristianas sobre Jess 41
go no conocido hasta entonces10. En 1935 se public otro fragmento de un
evangelio desconocido: el llamado papiro Egerton 2".
Los numerosos estudios realizados en los decenios siguientes sobre la
cuestiri~d los grafos los resumi J. Jeremas en su libro Palabras desco-
nocidas de Jess, aparecido el ao 1948 y que suscit gran inters. Jere-
mas resea 21 grafos, de ellos 10 logia autnticos, probablemente atri-
buibles a Jess. Utiliza los escritos cannicos comojjrincipio de seleccin
para distinguir entre lo autntico y lo indudablemente inautntico: Rese-
amos aquellos grafos que por el contenido, la forma y la historia de la
tradicin se pueden colocar junto a los dichos de Jess recogidos en los
evangelios sinpticos12.
Coji_la_pu,blicacin de los manuscritos encontrados en Nag-Hammadi
hacia 1945, especialmente del Evangelio de Toms (EvT), se conocieron
nuevos grafos. Los papiros Oxirrinco 1, 654 y 655 y sus dichos de Jess
resultaron ser fragmentos griegos del extenso EvT, accesible ahora en len-
gua copta. Contienen jan gran nmero de tradiciones sinpticas en_diferen-
te redaccin, a veces de jjn. sabor arcaico y en ocasiones de signo clara-
mente gnstico. Con el estudio del EvT se empez a cuestionar la prio-
ridad, casi indiscutida hasta entonces, de los escritos cannicos para la
reconstruccin de los inicios, y se contempl la posibilidad de la existen-
cia de una franja de tradicin extracannica independiente.
c) La equiparacin, en principio, de fuentes cannicas y extracannicas
en la investigacin de Jess
La conciencia de la necesidad de franquear las fronteras del canon en la
exgesis neo testamentan a es relativamente nueva. Se^basa^en laLConstata-
cin de qugjos escritos cannicos jio difieren bsicamente ni en el conte-
mdoTTn la forma, ni en el tiempo de redaccin, de los escritos extraca-
nnicos. Estudios tanto histricos como de historia de las formas y de los
gneros literarios abonaron el terreno para esa conciencia:
' Se saba histricamente que el cristianismo eclesial, impulsarle la se-
leccin e imposicin del canon, era resultado de un largo proceso que fue
exluyendo otras tradiciones cuyos escritos se remontaban igualmente has-
ta los inicios. El ao 1934 Walter Bauer, con su escrito Rechtglaubigkeit
10. R. P. Greenfell-A. S. Hunt, Fragment ofan Uncanonical Gospel from Oxyrhynchus,
Oxford 1908. , , ,-;'
11. H. I. Bell-T. C. Skeat, Fragments ofan Unknown Gospel, London 1935. /y
12. J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, Salamanca 51996, 53.
42 El Jess histrico
und Ketzerei im altesten Christentum (Ortodoxia y hereja en el cristia-
nismo primitivo), propuso una reconstruccin de la historia del cristianis-
mo primitivo que inverta la imagen histrica trasmitida eclesialmente. Se-
gn Bauer, hubo en algunas regiones como Egipto y Siria oriental (Edesa)
formas de cristianismo que ms tarde se consideraron heterodoxas, pero
que haban precedido cronolgicamente a las comunidades ortodoxas.
En Asia Menor y en Macedonia, las concepciones catlicas y herticas
coexistieron en las mismas comunidades durante decenios, antes de impo-
nerse la ortodoxia a finales del siglo II bajo la influencia romana.
2 Airavs^de lajhistoria de las formas se descubri la influencia de la
tradicin jesutica libre. Esta investigacin, en su etapa clsica, haba de-
mostrado ya la importancia de la tradicin oral para la prehistoria de la
escritura de los evangelios. Ms tarde, H. Kster demostr en su obra Sy-
noptische berlieferung bei den Apostolischen Vatern (Tradicin sinp-
tica en los padres apostlicos), de 1957, la existencia de una tradicin
jesutica libre, oral o escrita, independiente de los evangelios escritos, que
era utilizada an durante la primera mitad del siglo II en liturgia, catcque-
sis y ordenanzas comunitarias.
"5, Enguanto a la historia de los gneros literarios, los_evangelios can-
nicos y las fuentes de que se nutren no deben entenderse-ai margen de la li-
teratura evanglica extracannica: James M. Robinson describi en el art-
culo LOGOI SOPHO. Zur Gattung der Spruchquelle Q (Sobre el gne-
ro de la fuente de sentencias Q) el desarrollo del gnero literario recopi-
lacin de dichos en el cristianismo primitivo a la luz de las fuentes can-
nicas y extracannicas. El comienzo est en las primeras antologas de los
dichos de Jess, que hunden sus races en la tradicin sapiencial juda y que
slo pueden detectarse indirectamente. Junto a la conocida fuente Q, em-
pleada por Mt y Le, hay detrs de Me 4 y 1 Clem 13, 2, por ejemplo, reco-
pilaciones de dichos sapienciales. El EvT representa una etapa avanzada en
la historia del gnero: eljdeal del Maestro sapiencial fue adaptado aljdeal
dejan saber esotrico-gnstico del Reveladonun proceso sugerido por el
gnero literario e iniciado ya en Q. Hay adems otros gneros literarios tan-
to en evangelios cannicos como extracannicos: dilogos (Jn, Evangelio
de Egerton y evangelios gnsticos dialogados) y relatos de la pasin (evan-
gelios cannicos y Evangelio de Pedro).
gn el marcctde_sJasj]3ie^a!jimu^ desde hace una d-
cada, especialmente en el rea lingstica inglesa, una amplia actividad in-
vesjigadora de las primeras fuentes extracannicas. Estas fuentes son des-
critas a menudo de modo radicalmente distinto a lo habitual en lo concer-
niente a su antigedad y al lugar que ocupan en la historia de la tradicin.
Los resultados de esta investigacin estn siendo recibidos con reticencia
Fuentes cristianas sobre Jess 43
en Alemania, a veces por una actitud de reserva justificada ante unas data-
ciones demasiado tempranas. H. Kster ha trazado, en una ponderada re-
cepcin de estos estudios monogrficos, el esquema de una historia evolu-
tiva de la literatura evanglica: Ancient Christian Gospels. Their History
and Development (Evangelios cristianos antiguos. Su historia y desarro-
llo), 1990^ Por primera vez^ otorga igualdad de derechos a los evangelios
cannicos y_ extracannicos, incluidas sus fuentes. Aparte el enjuiciamien-
to de las distintas cuestiones, es un hito del que la investigacin no debera
retroceder ya metodolgicamente.
Los resultados de esta nueva consideracin de las fuentes apenas se han
aplicado hasta ahora a la investigacin de Jess; en este campo cabe espe-
rar algunos avances en el futuro13.
De la serie de fuentes cannicas y extracannicas en el cristianismo pri-
mitivo, slo reseamos en las siguientes secciones aquellas que pueden ser
relevantes para la reconstruccin de la doctrina y la vida de Jess. Se trata
generalmente de textos que aparecieron en el siglo I II, o contienen tra-
diciones que se remontan a esa poca.
2. Las fuentes sinpticas
Los escritos sinpticos abarcan los tres primeros evangelios, con las
fuentes subyacentes en ellos. Se toman conjuntamente como sinpticos
porque proyectan una imagen de Jess muy diferente a la del EvJn^xen^lo
literario dejjejidejiLjiarcialmente entre s. El EvMc (o un Dutero-Marcos
[DtMc] ligeramente reelaborado) subyace como fuente en Mt y Le; ambos
emplean adems la fuente de los logia (Q), que cabe reconstruir a partir de
ellos. Esta teora de las dos fuentes significa que la investigacin jesutica
dispone de dS-dacumeatos antiguos (Mc^_Q) independientes entre s, y
cuenta adems con un amplio, legado de Mtesp y de Lcesp, que representa
siempre una tradicin (oral o escrita?) independiente.
i \ O^f fA
MtesP Mc/DtMc *Q LcesP
Vr
-\ ! X V - "
Mt Le
13. J. D. Crossan, Jess: vida de un campesino judo (1991), Barcelona 1994, ha in-
cluido de lleno las fuentes extracnstianas en la reconstruccin de la vida y doctrina de Je-
ss; pero su datacin extremadamente temprana de las fuentes extracannicas es difcil-
mente admisible.
44 El Jess histrico
Para la investigacin jesutica es importante la afinidad que existe de
hecho entre estas cuatro fuentes autnomas (o complejos de tradiciones):
encontramos en ellas las mismas formas y gneros, temas y motivos. Jess
aparece en todos los sinpticos como un predicador escatolgico que anun-
cia y presenta de palabra y obra, en parbolas y,milagros, el reino de Dios
plasmado en el JUTQOJ ajos .pobres_y a los pecadores. Debido a la gran anti-
gedad y a la banda de dispersin de las tradiciones sinpticas, que apare-
cen tambin fuera de su propio mbito en sentido estricto (por ejemplo, en
EvJn, EvT, literatura epistolar del cristianismo primitivo), hay un amplio
consenso cientfico en que es sobre todo la tradicin sinptica la que nos
facilita el acceso al Jess histrico.
a) El Evangelio de Marcos
P. J. Achtemeier, Toward the Isolation of Pre-Markan Miracle Catenae: JBL 89
(1970) 265-291; Id., Origin and Function of Pre-Markan Miracle Catenae: JBL 91
(1972) 198-221; F. Brandenburger, Mk 13 und die Apokalyptik (FRLANT 134), Got-
tingen 1984; M. Hengel, Entstehungszeit und Situation des Markusevangeliums, en H.
Cancik, Markus-Philologie (WUNT 33), Tbingen 1984, 1-45; Id., Probleme des
Markusevangeliums, en P. Stuhlmacher (ed.), Das Evangelium und die Evangelien
(WUNT 28), Tbingen 1983, 221-265; J. Gnilka, El evangelio segn san Marcos (2
vols.), Salamanca 31997; H.-W. Kuhn, Altere Sammlungen im Markusevangelium
(StUNT 8), Gttingen 1971; R. Laufen, Die Doppeluberlieferungen der Logienquelle
und des Markusevangeliums (BBB 54), Knigstein-Bonn 1980; Petr Pokorny, Das
Markus-Evangelium: Literarische und theologische Einleitung mit Forschungsbe-
richt, en ANRW II 25.3 (1985) 1969-2035; R. Pesch, Das Markusevangelium (WdF
411), Darmstadt 1979; G. Strecker (ed.), Minor Agreements (GThA 50), Gttingen
1993.
1. El texto: El EvMc es el evangelio ms antiguo que se conserva, y
viene a ser la fuente de Mt y Lc^Perp hay indicios de que la versin escri-
ta^cannica que nos ha llegado desde el -sigla III no es J.a nicaXorma de
texto que fue utilizado:
Inestabilidad del texto: Me 6, 45-8, 26 falta en Le; dado que justamente este
segmento contiene dobletes, es posible que no sea una parte original del evangelio. El
final brusco de Me 16, 8 (las mujeres no comunican el mensaje) indujo ya en el siglo
II a redactar una conclusin secundaria. El Evangelio secreto de Marcos contena pro-
bablemente una versin ms extensa del EvMc, pero que a la luz de la historia de la
tradicin ofreca material antiguo (cf. infra, 64s).
Algunos de los Minor Agreements o coincidencias menores entre Mt y Le fren-
te a Me, en textos que estn tomados de Me, pueden sugerir una versin comn que
difiere del EvMc cannico.
Fuentes cristianas sobre Jess 45
El material especial de Me (Mcesp) es decir, textos de Me que Mt y Le omi-
ten sin razones plausibles (Me 2, 27; 4, 26-29; 9, 48; 12, 32-34; 15, 44s, por ejem-
plo) no figuraba quiz en el original.
Hubo por tanto, presumiblemente, varias ediciones del EvMc14. No obs-
tante, consta que la mayor parte del texto era anterior a Mt y Le.
2. Lugar y tiempo de aparicin: A tenor de la tradicin eclesial ms an-
tigua, el EyMc fue escrito en^Roma^^^ajrjdr_deJU^aieanza eral, de Pedro,
por su intrprete Juan Marcos (cf. 1 Pe 5, 13: Marcos y Pedro en Roma)15.
Conteajgsta versin, que M. Hengel considera bsicamente fiable16, est so-
bre todo el material heterogneo que elabor el evangelista. Encontramos
en el EvMc unas tradiciones palestinas de evidente colorido local junto a
tradiciones prepaulino-helensticas (cf. palabras de la ltima cena, catlo-
go de vicios Me 7, 21s y el trmino evayyekiov [evangelio]). ESJI combi-
nacin es comprensible sobre_ todo en territorios siriosJimftrofes^corTPa*-
lestina; en Antioqua, por ejemplo, donde arraig la autoridad de Juan Mar-
cos desde el principio, lo que podra explicar la atribucin del escrito17. Me
apareci alrededor del ao 7018, porque la guerra judeo-romana (66-74 d.
C.) est consignada en l, concretamente en pasajes que se refieren al mo-
mento presente del autor y de sus lectores. Se discute si la destruccin del
templo anunciada en Me 13, 2 se haba producido ya19 o era esperada20.
3. Fuentes subyacentes: El evangelista Me es un^rgcj^ia^j^jiOTgue
rene materialea deja tradicin escrita y oral que ofrecen una_ clara diver-
sidad formal,y. teojgica:
una historia de la pasin coherente^o^irexi^ta yjL probablemente
por escrito (la delimitacin xicta~es tema debatido);
(antologas de) relatos de milagros orales o escritos21;
14. Hay numerosas explicaciones para ese estado de cosas; pero se pueden reducir en
principio (supuesta la validez de la teora de las dos fuentes) a dos modelos: la teora del
proto-Marcos o Marcos originario, segn la cual Mt/Lc conocieron formas previas del Me
cannico, o la teora del dutero-Marcos, segn la cual Mt/Lc utilizaron versiones revisadas
del EvMc, convertido ms tarde en cannico.
15. Apunte sobre Papas en Eusebio, HistEccl 3, 39, 15.16; Ireneo, Haer 3, 1, 1; Cle-
mente de Alejandra en Eusebio, HistEccl 2, 15, ls.
16. M. Hengel, Entstehungszeit; Id., Probleme, especialmente 242-257.
17. Sobre la localizacin del EvMc en Siria, cf. G. Theissen, Colorido local*, 259-274.
18. Se prescinde aqu de dataciones extremadamente tempranas.
19. As, entre otros, G. Theissen, Colorido local*, 283-297.
20. As M. Hengel, Entstehungszeit, 21ss.
21. P. J. Achtemeier, Isolation; Id., Origin, sostiene la existencia de recopilaciones es-
critas sobre milagros como material de Me 4-6; 6-8.
46 El Jess histrico
tradiciones apocalpticas., en especial el apocalipsis sinptico Me 13,
probablemente ya fijado por escrito22;
disfuMJ-dilgS-esciolares que presumiblemente se basan en mate-
riales escritos23, y otras formas literarias, como la combinacin ya tradi-
cional de parbolas y dichos figurados en Me 4. Algunos logia de Marcos
son tradiciones paralelas a las de Q24.
4. Modelacin teolgica: el evangelista Me &&-wijl)gp modelador,
porque da una forma coherente al material tradicional desde una idea cris-
tolgicaffeneral^ycrea_algp nuevo: un evangelio que se podra definir co-
mo relato de la pasin con una amplia introduccin biogrfica. Jess apa-
rece envuelto en un misterio que se va desvelando progresivamente.
5. Me como fuente para la investigacin de Jess: El esquema crono-
lgico y geogrfico del EvMc es secundario respecto a las distintas tradi-
ciones; est determinado por unas premisas teolgicas y, por eso, carentes
de valor histrico (lo mismo vale para Lc/Mt/Jn). Sin embargo, los mate-
riales de tradicin ofrecidos por Me se remontan a veces muy lejos en el
tiempo y son fuentes importantes para la reconstruccin de la enseanza y
la vida de Jess.
b) La fuente de los logia (dichos)
T. Bergemann, Q auf dem Priifstand (FRLANT 158), Gttingen 1993; J. Delobel
(ed.), LOGIA, Leuven 1982 (bibliografa); P. Hoffmann, Studien zur Theologie der
Logienquelle (NTA NF 8), Mnster 31982; J. Jeremas, Zur Hypothese einer schriftli-
chen Logienquelle Q: ZNW 29 (1930) 147-149; J. S. Kloppenborg, Tradition and Re-
daction in the Synoptic Sayings Source: CBQ 46 (1984) 34-62; Id., The Formation of
Q. Trajectories inAncient Wisdom Collections, Philadelphia 1987; D. Lhrmann, Die
Redaktion der Logienquelle (WMANT 33), Neukirchen-Vluyn 1969; A. Polag, Frag-
menta Q, Neukirchen-Vluyn 1979,21982; J. Schiiling, Studien zum Verhaltnis von Lo-
gienquelle und Markusevangelium, (fzb 65), Wrzburg 1991; S. Schulz, Q - Die
Spruchquee der Evangelien, Zrich 1972; V. Taylor, The Order ofQ: JThS 4 (1953)
27-31 (= New Testament Essays, London 1970, 90-94); D. Zeller, Kommentar zur Lo-
gienquelle (SKK NT 21), Stuttgart 1984.
1. El texto: La denominada fuente de los logia (sigla Q, del alemn
Quelle, fuente) es un documento cuya existencia se ha inducido por anli-
sis. Mt y Le ofrecen, junto al material Me, numerosos textos comunes, so-
bre todo sentencias, que ambos recogen con independencia entre s. Ese
22. Cf. E. Brandenburger, Mk 13, 21-73; G. Theissen, Colorido local*, 145-187.
23. H.-W. Kuhn, Sammlungen.
24. Cf. R. Laufen, Doppelberlieferungen.
Fuentes cristianas sobre Jess 47
material, con toda probabilidad, estaba escrito en griego25. Slo pasajes co-
munes a Mt y Le pueden asignarse con alguna seguridad a Q, cuyo orden
original aparece presumiblemente mejor conservado en el segundo que en
el primero26. Cabe pensar, pero no demostrar, que algo del material de Mtesp
y de Lcesp procjiajambin de la fuente de los logia21.
2. Tradiciones recogidas, gnero literario y contexto vital: Q contiene
casi nicamente dichos de Jess: sapienciales, profticos y apocalpticos,
dichos legales y normas comunitarias, tambin parbolas. AlguriQs_roce-
den sin duda de logia rameos y se remontan por tanto a los inicios de la
tradicin. Falta en Q el relato de la pasin; tampoco figura ninguna tradi-
cin narrativa, con excepcin de las percopas sobre las tentaciones de Je-
ss (Mt4, 1-11/Lc 4, 1-13) y sobre el capitn de Cafarnan (Mt 8, 5-13/Le
7, 1-10); ambas dan mayor relevancia a las palabras. Desde la perspectiva
de la historia de las formas, la fuente de los logia fue unaj-ecopilacin de
sentencias que contena la enseanza de Jess. Loa que recogieron y di-
fundieron los logia fueron probablemente carismticos itinerantes del cris-
tianismo primitivo, continuadores del estilo de vida y de la predicacin de
Jess. T ncleo de su mensaje era la llamada al seguimiento de Jess ante
la llegada del reino de Dios. Jess, Hijo de Dios, es el maestro autorizado
que ensea la voluntad de Dios y es esperado en su retorno como Hijo del
hombre y juez escatolgico. Q interpreta la muerte de Jess como el desti-
no de un profeta, uno de los muchos mensajeros de la Sabidura que fueron
rechazados (Le 13, 34s; 11, 49ss).
3. Tiempo y lugar de aparicin: Q se formla partir de colecciones me-
nores. Pero cualquier reconstruccin de~estratos, redacciones y grupos so-
porte es meramente hipottica28. Cabe formular, en todo caso, tesis fiables
sobre la redaccin ltima centrndose en la composicin global y en la se-
leccin y engarce de los diversos temas. As^1Qjipjyreci.sin dud&jintes^cle
la guerra juda y de la destruccin del templo, porque espera la venida del
Hl]o~lITTTmBre en ambiente de jgaz, y recoge la jamenaza de que Dios
bandon_Ttempl_Q. El relato de las tentaciones contiene claras referencias
25. J. S. Kloppenberg, Formation. La tesis de una fuente oral es defendida sobre todo
por J. Jeremas, Hypothese.
26. V. Taylor, Orden
27. Se supone a menudo que Mt y Le contienen diversas ediciones de Q; pero con tal
hiptesis se entra en un campo apenas controlable metodolgicamente.
28. S. Schulz, Q, pretende distinguir, por criterios de historia de las tradiciones, entre
unas tradiciones palestinenses ms antiguas y otras de signo helenstico. J. S. Kloppenborg,
Formation, 317-328, ofrece un anlisis de tres etapas: Q, inicialmente un libro sapiencial
puro, acogi secundariamente dichos proftico-apocalpticos y, al integrar la tradicin na-
rrativa, comenz la trasformacin en un gnero biogrfico.
48 El Jess histrico
a la crisis de Calgula ya superada (39/40 d. C). La imagen de los fariseos
como perseguidores de los cristianos puede inscribirse histricamente en
los aos 40 y principios de los 50; en el mismo tramo temporal hay que si-
tuar lo referido por Q sobre la predicacin y la misin orientadas a Israel.
QLapareciJEoJbalemente enJPalestina29.
4. La fuente de los logia y el Jess histrico: Q es sin duda la fuente
ms importante paraja reconstruccin de la enseanza de Jess. Pero las
tradiciones autnticas de Jess se encuentran tambin aqu en, con y bajo
las palabras de generaciones posteriores. Por eso las tradiciones Q permi-
ten reconstruir unasJmigenes dispares de Jess. As B. L. Mack, partiendo
dlos siete grupos temticos de logia, que atribuye al estrato ms antiguo
de Q, presenta a Jess como un cnico galileo30. Si consideramos, en cam-
bio, las frases apocalpticas como dichos de Jess, el resultado es una ima-
gen totalmente distinta.
c) El evangelio de Mateo
D. L. Balch (ed.), Social History ofthe Matthean Community, Minneapolis 1991; H.
D. Betz, Essays on the Sermn on the Mount, Philadelphia 1985; G. Bornkamm, Es-
pera del final e Iglesia en el evangelio de Mateo, en R. Aguirre-A. Rodrguez (eds.),
La investigacin de los evangelios sinpticos y Hechos de los apstoles en el siglo
XX, Estella 1996, 201-239; Id., El poder de atar y desatar en la Iglesia de Mateo, en
Estudios sobre el NT, Salamanca 1983, 279-293; G. Bornkamm-G. Barth-H. J. Held,
berlieferung und Auslegung im Matthausevangelium (WMANT 1), Neukirchen-
Vluyn 1960, 7 1975; W. D. Davies, The Setting ofthe Sermn on the Mount, Cam-
bridge 1966; G. D. Kilpatrick, The Origins ofthe Cospel According to St. Matthew,
Oxford 1946, 21950; R. Hummel, Die Auseinandersetzung zwischen Kirche und Ju-
dentum im Matthausevangelium (BETh 33), Mnchen 1963, 21966; J. Lange (ed.),
Das Matthausevangelium (WdF 525), Darmstadt 1980; J. Ernst, Matthaus. Ein theo-
logisches Portrat, Dusseldorf 1989; U. Luz, Die Jesusgeschichte des Matthaus, Neu-
kirchen-Vluyn 1993; Id., El evangelio segn san Mateo I (Mt 1-7), Salamanca 1993;
A. Sand, Das Matthus-Evangelium (EdF 275), Darmstadt 1991; E. Schweizer, Mat-
thaus undseine Gemeinde (SBS 71), Stuttgart 1974; D. Snior, WhatAre They Saying
About Matthew?, New York-Ramsey 1983; G. N. Stanton, The Origin and Purpose of
Matthew's Gospel: Matthean Scholarship from 1945 to 1980, en ARNW II, 25.3
(1984) 1889-1951; Id., A Gospel for a New People. Studies in Matthew, Edinburgh
1992; K. Stendhal, The School ofSt. Matthew and its Use ofthe Od Testament, Upp-
sala 1954; G. Strecker, Der Weg der Gerechtigkeit. Untersuchungen zur Theologie des
Matthaus (FRLANT 82), Gttingen 1962, 3 1971; W. Trilling, El verdadero Israel: la
teologa de Mt, Madrid 1974; K.-C. Wong, lnterkulturelle Theologie und multikultu-
relle Gemeinde im Matthausevangelium (NTOA 22), Freiburg (Suiza)-Gottingen 1992.
29. Cf. G. Theissen, Colorido local *, 225-258.
30. B. Mack, The Lost Gospel, San Francisco 1993.
Fuentes cristianas sobre Jess 49
1. El texto: Los^documentos ms antiguos que se cpnseryaj del EvMt
son principalmente papiros (a partir del ao 200 aproximadamente) y citas
de padres de la Iglesia (desde mediados del siglo II). I^ajritegridadjiejlhtex^
to redactado en griegojic^se cuestiona, a pesar de la opinin defendida des-
de Papas e Ireji&p (en Eusebio, Histccl 3, 39, 16; 5, 8, 2) de que Mt fue
escrito originariamente en arameo (o hebreo).
2. Fuentes y estructura: Mt presupone Me, lajuente de los logia y ma-
tgriaLheterogneo3 ] cuyo valor hay que examinar jn_cada texto. Contiene
tcadicioesd4iefoT(?oTo~ocl^p^TaSolas), material legendario (como los
relatos de la infancia [Mt 1-2] 14, 28-31; 17, 24-27; TT, 3-10.19.24s) j
peraipas_deIeM]BOxacir(.jedacciorial (Mt 28, 16-20, por ejemplo). En lne-
as generales, MXsjgjoe_^breidjo_a_Mc, pero dentro de Me 1-13 hizo algu-
nas reagrupaciones por temas (reunin de actividades de Jess en Mt 8-9,
por ejemplo). Empleando material de los tres grupos fojitales, Mt insert en
lugares pertinentes, o al hilo del texto de Me* cinco-grandes discursos: ser-
mn de la montaa (5-7)32, discurso de misin (9, 35-10, 42), discurso pa-
rablico (13), discurso comunitario (18) y discurso escatolgico (23-25)33.
3. Tiempo y lugar de aparicin: El EvMt presupone como un hecho pa-
sado la destruccin del templo (Mt 22, 7). Ignacio de Antioqua ofrece el
terminus ante quem (hacia 110-117) cuando cita en IgnEsm 1, 1 una fra-
se redaccional de Mt 3, 15. Tainbjnja^>idaj (hacia el ao 100?) parece
re/exirse^lJivM.c^ (15, 3 y passim)^. Lo ms
prohablg-gs la-arj^jejji&njos ao&^ra3^o^90~aiaiio.m&iaTe. La pers-
pectiva local de Mt es la oriental o nororiental respecto a Palestina: Mt 19,
1 localiza Judea ms all del Jordn; en Mt 4, 24 el autor seala, contra
Me, que la fama de Jess alcanz a toda Siria. El EvMt pudo haber apa-
recido en territorio sirio, quiz en la regin de Damasco o de la Decpolis35.
4. Contexto vital: La eyidente-amalgama delradiciones judejaciikianas
y-paganacristianas en eLEvMt,-por una parte, y la fuerte polmica del. Je-
s5J0iaLe5no_ontra las autoridades judas por otra, reflejan el contacto real
deLautor -coa el judasrafi^Eexo sfi_disiute~si. el~vMt-eo^-uii-coxiflicto
intrajudo y, por tanto, si la comunidad de Mt vive an en alianza con la si-
31. B. H. Streeter, Four Gospels, 223-270, postula una fuente escrita del material espe-
cial (= M) de Mt; pero la heterogeneidad de dicho material hace inviable la hiptesis.
32. Segn H. D. Betz, Studien, la composicin del sermn de la montaa no es atribui-
ble a la redaccin mateana; se trata de un eptome judeocristiano de la doctrina de Jess, de
los aos 50, que Mt hizo suyo sin apenas modificaciones.
33. Estos discursos concluyen siempre con una frmula: Ycuando Jess acab (Mt 26,
1: todos) estos discursos, sucedi... (7, 28; 11, 1; 13, 53; 19, 1; 26, 1).
34. K. Wengst, Didaj, 24-30.
35. Cf. G. Theissen, Colorido local*, 274-277.
50 El Jess histrico
nagoga (intra muros)36 o, lo que es ms probable, si se trata de un con-
flicto posterior a la separacin (extra muros)37, donde est enjuego la le-
gitimidad de las opciones hechas, la importancia, funcin e interpretacin
de la tora, la fe en el mesas, etc.
5. La imagen mateara de Jess y el Jess histrico: Mt destacaJa_grari-
deza de Jess mucho ms que Me. Presenta su vida como plenitud de la ley
y loTprofets (Mt 5, 17): las citas de reflexin38 muestran ciertos rasgos de
la vida y ejondj^ta de Jess como cumplimiento de vaticinios profticos.
Jess observa ,la^tora en. su.conducta (cf. 3, 15; 12, 1-14); sobre todo,|a
doctrina de_ Jess es cumplimiento de la tora, es decir, su interpretacin au-
tntica. Por eso Mt presenta a Jess primariamente como maestro que en-
sea la voluntad de Dios en algunos discursos menores y especialmente en
los cinco discursos mayores. El Resucitado mismo hace constar en la apre-
miante conclusin del evangelio que son los preceptos recogidos en el
EvMt los que han de ser enseados en el mundo entero por los misioneros
y deben ser observados en la vida de la comunidad (28, 20; cf. 7, 21.24-
27). Mt interpret para su tiempo las palabras de Jess contenidas en estos
discursos, trasponindolas a un nuevo contexto y sometindolas a una ela-
boracin redaccional, pero sin dejar de conservarlas en lo sustantivo.
d) El evangelio de Lucas
F. Bovon, Lukas in neuer Sicht. Gesammelte Aufsatze, Neukirchen 1985; Id., El evan-
gelio segn san Lucas I (Le 1-9), Salamanca 1995; H. Conzelmann, El centro del
tiempo. La teologa de Lucas, Madrid 1974; Id., El lugar de Lucas en el desarrollo
del cristianismo primitivo (1966), en R. Aguirre-A. Rodrguez, La investigacin de
los evangelios sinpticos y Hechos de los apstoles en el siglo XX, Estella 1996, 375-
397; J. Ernst, Lukas. Ein theologisches Portrait, Dusseldorf 1985; M. Hengel, Der
Historiker Lukas und die Geographie Palastinas in der Apostelgeschichte: ZDPV 99
(1983) 147-183; R. J. Karris, WhatAre They Saying About Luke andActs?, New York-
Ramsey-Toronto 1979; B. Pittner, Studien zum lukanischen Sondergut (Erfurter Theo-
logische Schriften 18), Leipzig 1991; W. Radl, Das Lukas-Evangelium (EdF 261),
Darmstadt 1988; P. Vielhauer, Zum Paulinismus der Apostelgeschichte: EvTh 10
(1950-1951) 1-15 [= Aufsatze zum NT (TB 31), Mnchen 1965, 9-27]; M. Res, Das
Lukas-Evangelium. Ein Forschungsbericht, en ANRW II 25.3 (1984) 2258-2328; V.
Taylor, Behind the Third Gospel, Oxford 1926; C.-J. Thornton, Der Zeuge des Zeu-
gen (WUNT 56), Tbingen 1991.
36. As B. G. D. Kilpatrick, Origins; G. Bornkamm, Espera del final ( 1956!); R. Hum-
mel, Auseinandersetzung; W. D. Davies, Setting.
37. As G. Bornkamm, El poder de atar y desatar (1970!); E. Schweizer, Matthaus; G.
N. Stanton, Gospel.
38. Mt 1, 22s; 2, 5s.15.17s.23; 4, 14-16; 8, 17; 12, 17-21; 13, 35; 21, 4s; 27, 9s.
Fuentes cristianas sobre Jess 51
1. Texto, fuentes y estructura: El EvLc, concebido como la primera par-
te dejajiqble. abj.ajmtoricaju.cana (Lc-Hech), s^Jia trasmitido siempre se-
parado de Hech en lo que conocemos de la historia textual." Le utiliza co-
mo fuente^ adems de Me y (un abundante material especial que abarca
casiTaTmitad del evangelio. Sigue en lneas generales el EvMc, con pocos
cambios y dos omisiones importantes (Me 6, 17-29; 6, 45-8, 26: pequea
y gran laguna). Lgs relatos de la infancia y las narraciones pascuales en-
marcan el material de Me, y dos inserciones procedentes de Q y de mate-
rial especial lo interrumpen: Le 6, 20-8, 3 y 9, 51-18, 14. Pero el extenso
relato de viaje (9, 51-19, 27) se basa claramente en el captulo 10 de Me,
y desde Le 18, 15 nos encontramos con los materiales de Me39.
2. Autor: El Lucas mdico y compaero de viaje de Pablo, presentado
en Flm 24; Col 4, 14; 2 Tim 4, 11, es^ribi^jegn jajadicin^eclesial^el
evangelio que lleva su.nombre y los Hechos de Tos apstoles (Ireneo, Haer
3, 1, 1). Frente a esta opinin, defendida an hoy por algunos40, los crticos
alegan los numerosos contrastes entre la exposicin de Hech y Tas cartas
paulinas autnticas. As, en lo que se refiere a la biografa de Pablo, lo que
narra Hech 11, 30; 12, 25 sobre el segundo viaje a Jerusaln antes del con-
cilio de los apstoles contradice el autotestimonio de Gal 1, 17-2, 1. Le re-
husa a Pablo el ttulo de apstol, esencial para su propia imagen. Apenas
encontramos en Hech una teologa genuinamente paulina. Es indudable que
el desconocido autor: de la obra lucana no fue un compaero de Pablo,
3. Tiempo y lugar de aparicin: El EvLc apareci entre el ao 70 d. C.
(presupone la destruccin del templo, Le 21, 20-24; 19, 43s, y la composi-
cin del EvMc) y el 140/150 d. C. (referencias de Marcin y Justino); su
independencia respecto al EvMt sugiere la primera mitad de ese tramo tem-
poral. EJHii&r_fjLeuna gran ciudad,jl oesje. d, Palestina. E1 autor conoce
bien las ciudadejs del rea mediterrnea, y su horizonte abarca todo el mun-
do habitado (cf. Le 2, 1; 3, 1). El verdadero mar (ftkaooa) es para l el
Mediterrneo (Hech 10,6 y passim); al mar galileo de Me, el lago de Ge-
nesaret, lo denomina adecuadamente k\i\x\ (lago interior). Le 12, 55 indi-
ca una perspectiva occidental respecto a Palestina: cuando califica de cli-
do el viento sur, el adjetivo se ajusta a las circuntancias anemogrficas del
rea mediterrnea occidental; en Palestina, en cambio, el portador de calor
ardiente era el viento este41.
39. Una interpretacin alternativa en la cuestin de las fuentes ofrece la teora de B. H.
Streeter, Four Gospels, y V. Taylor, Third Gospel, sobre un proto-Lucas. A tenor de la mis-
ma, Le confeccion primero con Q y Lcesp un evangelio completo (sin Le 1-2), y lo ampli
ms tarde con materiales de Me. Sin embargo, no consta la existencia de un relato especial
de la pasin que sirva de sustrato a Le; adems, el relato de viaje de Lucas se basa en Me 10.
40. M. Hengel, Historker; C. J. Thornton, Zeuge.
41. G. Theissen, Colorido local*, 277-283.
52 El Jess histrico
4. El evangelio de Lucas y el Jess histrico: Le presenta a Jess como
el salvador ungido por el Espritu que en nombre de ios acoge alos dbi-
les y alejados y les anuncia la salvacin. As lo expresa la percopa de Na-
zaret puesta al comienzo de su actividad (Le 4, 16-30), con las citas pro-
gramticas de Is 61, ls; 58, 6. Esta imagen de Jess aparece dibujada con
tradiciones de Me (Le 4, 38s; 5, 27-32; 8, 40-56, por ejemplo); pero, sobre
todo, una buena parte del material de Lcesp se caracteriza por la atencin
prestada a los pobres (14, 12-14; 16, 19-31), a los recaudadores (18, 9-14;
19, 1-10) y pecadores (5, 1-11; 7, 36-50; 15, 11-32; 23, 39-43), a las muje-
res (7, 11-17; 8, 2s; 7, 36-50; 10, 38-42; 13, 10-17; 23, 27-31) y a los sa-
maritanos (9, 52-56; 10, 29-37; 17, 11-19). Le us las tradiciones-selecti-
vamente y las molde en su propio esquema; pero tambin es cierto que
con ello se limit a dar relieve a una imagen de Jess presente ya en esas
tradiciones.
3. Fuentes afines a la gnosis
Jujitqajjsjientes sinpticas nos ha llegado una serie de fuentes exen-
sasjjue o bien sonjtfines_alajjnosis oj>lenamentegnsticas. Dentro del ca-
non hay que mencionar el EvJn, que en su estructura se aproxima ms a los
evangelios sinpticos: las narraciones y los discursos de Jess se orientan
a la pasin. Fuera del canonjhay. que .sealar 4m.^mtrjoymlojgnstico a la
fuente de los logia, descubierto, hacia el ao 1945; el Evangelio de Toms.
Hay_jj3LEama_de-evangelio esrjLecificajnente^gji^sticaque constituye un
tercer gnero literario: los dilogos del Resucitado con sus discpulos42. Un
elemento comn a estas fuentes es que ven a Jess como Revelador de un
mensaje trascendente que requiere una comprensin especial. Esta com-
prensin (la gnosis) es el acto decisivo de redencin. Eexg^&jdiferencia
de las cuatro-fuentes sinpcas,-estas fuentes gnsticas no dan una imagen
coJaejcejitejie. Jfiss.
Ilustrmoslo con un ejemplo: la fuente de los logia (Q) contiene claras referencias
a la actividad taumatrgica de Jess (y relata dos milagros: Le 7, lss; 11, 19s Q). El
EvMc, tan rico en episodios milagrosos, y la fuente de los logia dan as a pesar del
diverso gnero literario y del rango desigual de los milagros en uno y otra una ima-
42. La Epistula Apostolorum, una revelacin secreta del Resucitado en forma epistolar,
comunicada supuestamente a los once discpulos, de tendencia antidoceta y antignstica,
viene a ser una respuesta catlica a los dilogos gnsticos. El escrito, aparecido hacia el ao
150, contiene tradiciones extradas de los evangelios cannicos junto a especulaciones teo-
lgicas (cf. NTApo 1, 205-233).
Fuentes cristianas sobre Jess 53
gen coherente. El EvT no hace ninguna referencia a los milagros de Jess. El EvJn,
prdigo en milagros, y el EvT no dan juntos una imagen coherente (a pesar de su afi-
nidad gnstica comn).
a) El Evangelio de Juan
J. Becker, Das Evangelium nach Johannes (TK 4/1+2), Gtersloh-Wrzburg 1979-
1981; Id., Das Johannesevangelium im Streit der Methoden (1980-1984): ThR 51
(1986) 1-78; R. E. Brown, La comunidad del discpulo amado, Salamanca 4 1996; R.
Bultmann, Das Evangelium des Johannes (KEK II), Gttingen l9 1968; R. Kysar, The
Fourth Gospel: A Repon on Recent Research, en ANRW II, 25. 2 (1985) 2389-2480;
M. Hengel, Die johanneische Frage. Ein Losungsversuch (WUNT 67), Tbingen
1993; X. Lon-Dufour, Lectura del evangelio de Juan (4 vols.), Salamanca 1995-
1998; E. Ruckstuhl, Die literarische Einheit des Johannesevangeliums, Freiburg (Sui-
za) 1951; E. Ruckstuhl-R Dschulnigg, Stilkritik und Verfasserfrage im Johannes-
evangelium (NTOA 17), Freiburg (Suiza)-Gottingen 1991; R W. Schmithals, Johan-
nesevangelium und Johannesbriefe (BZNW 64), Berlin-New York 1992; R. Schnac-
kenburg, El evangelio segn san Juan (4 vols.), Barcelona 1980-1988; E. Schweizer,
Ego eimi. Die religionsgeschichtliche Herkunft und theologische Bedeutung der jo-
hanneischen Bildreden, zugleich ein Beitrag zur Quellenfrage des vierten Evange-
liums (FRLANT56), Gttingen 1939, 21965; H. Thyen, Johannesevangelium, en TRE
17 (1987) 200-255; K. Wengst, Interpretacin del evangelio de Juan, Salamanca 1988.
1. El texto y su integridad: El EvJn est muy bien documentado por
varios papiros de la primera m i t a d ^ e l siglo II (P 5 2 ). Aparte la percopa ma-
nifiestamel^~s^cTm^ara 7, 5 3 - 8 , 11, el texto ha circulado siempre en la
versin actual, a tenor del fondo manuscrito existente. Algunas-inyesti^a-
cwnes^sj^stic^s.rflustran.queja obra Qst compieta 4 3 . Frente a esta tesis,
algunas observaciones muestran que el texto se increment, y no se han re-
suelto todas las tensiones resultantes de la historia gentica:
El libro tiene una doble conclusin. Jn 20, 30s pone punto final al evangelio. El
captulo 21 es un anexo al trmino del cual un grupo de editores seala (21, 24) co-
mo autor de Jn 1-20 al discpulo amado, cuya inesperada muerte se comenta inme-
diatamente antes (21, 20-23). En 21, 25 sigue una segunda conclusin aadida a 20,
30 por un redactor individual. Es obvio conjeturar otras interpolaciones de la misma
mano redaccional en el texto del evangelio, pero no hay acuerdo entre los exegetas
sobre su nmero y extensin.
Los captulos 15-17 interrumpen el hilo de la accin que une 14, 31 con 18, 1 y
quedan escnicamente sueltos. Se trata de fragmentos mal ordenados o aparecidos con
posterioridad, que ya no fueron integrados narrativamente de modo satisfactorio.
43. E. Ruckstuhl, Einheit; E. Ruckstuhl-R Dschulnigg, Stilkritik; E. Schweizer, Ego Ei-
mi, 82-112.
54 El Jess histrico
En los captulos 47 llaman la atencin las incoherencias geogrficas y crono-
lgicas. Jn 5 refiere la curacin que Jess realiza un sbado en Jerusaln; pero Jn 6, 1
aade la nota discordante de que Jess pas despus a la orilla opuesta del lago de Ga-
lilea. En Jn 7 Jess vuelve a Jerusaln para la fiesta de las chozas; pero 7, 15-24 alu-
de sin duda a la curacin en perodo de pascua referida en Jn 5. La secuencia 4; 6; 5;
7, 15-24; 7, l-14.25ss resuelve estas incoherencias, y por eso muchos la consideran
como la secuencia original. La sospecha de desorden en el encadenamiento textual al-
canza a algunos otros pasajes.
2. Fuentes y tradiciones elaboradas: Aunque el autor difiere de los si-
npticos en_La-articulacin de la actividad de Jess (prlogo como entrada,
varios viajes a Jerusaln, cronologa de las fiestas) y__suele formar conjun-
tos narrativos amplios, adopta la forma evanglica, y esto hace presumir
queconocTa^aljnenos^un evangelio jinptico. A pesar de las grandes dife-
rencias existentes en el esquema teolgico, est claro que el autor conoce
tambin algunas fuentes de carcter sinptico tanto en la tradicin narrati-
va como en la tradicin de sentencias. Sin embargo, parece recurrir a ellas
independientemente de los sinpticos4*.
Un ejemplo: no es verosmil que la versin jonica del episodio sobre el capitn
de Cafarnan (Jn 4, 46-54) sea una adaptacin directa del relato de Q (Mt 8, 5-13;
Le 7, 1-10), porque la parte diferencial respecto a Q (Jn 4, 52s) es precisamente esa
fe ingenua en los milagros que Jn 4, 48 (texto redaccional) censura.
Cabe_dejectaijlas^ig^
Una tradicin de la pasin y de la pascua, independiente de los si-
npticos (con puntos de contacto con la pasin de Lucas).
Posiblemente, una-antologa de relatos quLJxfajzajel.factQX prodi-
gQ2_.mJLs,.<iy? los sinpticos^ la denominada fuente de los semeia. Contie-
ne los siete milagros narrados en Jn 1-11 y otros materiales narrativos. El
orden original de las seales (orela) se puede reconocer an en 2, 11 y
en 4, 54 (y contrasta con 2, 23; 4, 45); el final de la fuente est en Jn 20,
30s, ya que el trmino rpela, que reaparece aqu, difcilmente puede re-
ferirse a todo el evangelio con sus discursos y con el relato de la pasin 45 .
Est^sin aclarar la cuestin de los antecedentes en las grandes compo-
siciones de dTcursos y dilogos del EvJn.
3. Autor, tiempo y lugar: Los, editores del evangelio mencionan en. 21,
24 al discpulo amado como autor de evangelio y garante de su veracidad,
y pjirecen estar interesados en su anonimato literario. La tradicin de la
44 No hay unanimidad en este punto. F Neirynck, por ejemplo, en trabajos publicados
en Evanglica I-JJ, intenta demostrar que Jn conoci los tres sinpticos.
45. Cf. el excurso sobre la fuente de los semeia en J. Becker, OTK 4/1, 112-120.
Fuentes cristianas sobre Jess 55
Iglesia antigua encuentra en Juan Zebedeo al autor del evangelio (Ireneo,
Haer 3, 11; Eusebio, HistEccl 5, 8, 4). El examen crtico apenas puede in-
ferir de Jn 21, 20-25 y de otros pasajes sobre el discpulo amado ms que
esto: el grupo cristiano del que surgi el EvJn atribuy su tradicin a un dis-
cpulo de Jess, presumiblemente no demasiado conocido, que sobrevivi
en mucho tiempo a Pedro, pero inesperadamente haba muerto antes de la
parusa del Seor46. El tiempo de aparicin del evangelio hay que situarlo
a finales del siglo I d. C ; P52 hace inviables las fechas muy tardas 4 \ No es
posible dar indicaciones certeras sobre el lugar de aparicin. Los testimo-
nios y la recepcin ms antiguos apuntan a Egipto; pero Hengel ha demos-
trado tambin la existencia de una recepcin temprana y significativa de
Juan en Asia Menor occidental, donde la tradicin sita el evangelio (Efe-
so). Por ltimo, la estrecha relacin con el movimiento baptista, la afinidad
histrico-religiosa con las Odas de Salomn, con Ignacio de Antioqua y
con los escritos mndeos, as como el duro enfrentamiento a los judos en
la prehistoria sinagogal de la comunidad, sugieren la aparicin en Siria48.
4. La imagen jonica de Jess y el Jess histrico: El EvJn ofrecesin
duda la figura ms estilizada de Jess sobre la base de unas premisas teol-
gicas^ en comparacin con los otros evangelios^Jesjjshablaj'_acia.c.Qmo_el
Revelador que es consciente de su preexjstencia~(JrS73SX pero que slo
puede ser conocl3o3_eyQcdoj^nio tal despu&iie pascua y por BrTderEs-
pritu; y esto lo sabe el autor (cf. 2, 22; 7, 39; 12, 16; 13, 7). A pesar de ello
el EvJn, independiente de los sinpticos, no carece de valor histrico. Tras-
mite en algunos pasajes, generalmente poco destacados, ckrtQLjdalQs_en
contrastLQri-to^Ji^^ tradiciones antiguas:
Segn 1, 35ss, los primeros discpulas.de.Jess fueron antiguos disc-
pulos del Bautista.
Pedro, Andrs y Felipe proceden de Betsaida (1, 44).
Las esperanzas polticas que despert Jess y los motivos polticos
que llevaron a su ajusticiamiento se expresan en el EvJn con ms claridad
que en los sinpticos (cf. Jn 6, 15; 11, 47-53; 19, 12).
46. M. Hengel, Frage, ve en el Anciano ( jtoeopTEQO?), redactor de la segunda y
tercera Carta de Juan, al autor del evangelio.
47. F. C. Baur (ber die Komposition und den Charakter des johanneischen Evange-
liums, 1844; Kritische Untersuchungen ber die kanonischen Evangelien..., 1847); recien-
temente W. Schmithals, Johannesevangelium, sita la redaccin final despus del ao 140.
48. K. Wengst, Interpretacin del EvJn, data el EvJn hacia el ao 90 y localiza su apa-
ricin en el territorio de Gaulantide (Jordania oriental), que perteneca al dominio de Agri-
pa II, porque los judos ejercan aqu funciones judiciales, como se presupone a veces en
el texto del EvJn (Jn 1, 19; 5, 15; 9, 22; 18, 12). A su juicio, slo en este territorio cabe pen-
sar en una expulsin de la sinagoga con consecuencias mortales (Jn 9, 22s; 12,42s; 16, 1 -3).
56 El Jess histrico
Jn 18, 19ss no Jiabla de un proceso judo contra Jess, jsino.de ija in-
terrogatorio del sanedrn que precedi a lajdenuncia ante Pilato.
""^^gurTlaTcTonologa j.onica* Jess muri antes de la fiesta de pascua
(18, 28; 19, 31), lo.que muchos consideran ms probable que el ajusticia-
miento en 4a_festY-Q.(cf. infra, 183ss, 472s).
b) El evangelio de Toms (EvT)49
M. Alcal, El evangelio copio de Toms, Salamanca 1989; J. R. Bauer, Echte Jesus-
worte?, en W. C. van Unnik, Evangelien aus dem Nilsand, Frankfurt 1960, 108-150;
R. E. Brown, The Gospel ofThomas andSt. John's Gospel: NTS 9 (1962-1963) 155-
177; O. Cullmann, Das Thomasevangelium und die Frage nach dem Alter der in ihm
erhaltenen Traditionen: ThLZ 85 (1960) 321-334 [= Vortrage und Aufsatze, Tbingen
1966, 566-588]; S. L. Davies, The Gospel of Thomas and Christian Wisdom, New
York 1983; B. Ehlers (Aland), Kann das Thomasevangelium aus Edessa stammen?:
NT 12 (1970) 284-317; F. T. Fallon-R. Cameron, The Gospel ofThomas: A For-
schungsbericht and Analysis, en ANRW II 25.6 (1988) 4195-4251; M. Fieger, Das
Thomasevangelium. Einleitung, Kommentar und Systematik (NTA 22), Mnster 1991;
R. M. Grant-D. N. Freedman, The Secret Sayings of Jess, Garden City-London 1960
(en alemn: Geheime Worte Jesu: Das Thomasevangelium, Frankfurt 1960); E. Ha-
enchen, Die Botschaft des Thomas-Evangeliums, Berlin 1961; Id., Literaturzum Tho-
mas-Evangelium: ThR 27 (1961-1962) 147-178, 306-338; Id., Die Anthropologie des
Thomas-Evangeliums, en H.-D. Betz-L. Schottroff (eds.), Neues Testament und christ-
liche Existenz. FS H. Braun, Tbingen 1973, 207-227; C.-H. Hunzinger, Unbekannte
Gleichnisse Jesu aus dem Thomasevangelium, en W. Eltester (ed.), Judentum, Urchris-
tentum, Kirche. FS J. Jeremas (BZNW 26), Berlin 1960, 209-220; A. F. J. Klijn, Ch-
ristianity in Edessa and the Gospel ofThomas: NT 14 (1972) 70-77; H. Koster, Dia-
log und Spruchberlieferung in den gnostischen Texten von Nag Hammadi: EvTh 39
(1979) 532-556; A. Lindemann, Zur Gleichnisinterpretation im Thomas-Evangelium:
ZNW 71 (1980) 214-243; H. Montefiore, A Comparison of the Parables ofthe Gos-
pel According to Thomas and ofthe Synoptic Gospels, en H. E. W. Turner-H. Monte-
fiore, Thomas and the Evangelists (SBT 35), London 1962,40-78; S. J. Patterson, The
Gospel ofThomas and Jess, Sonoma, CA 1993; W. Schrage, Das Verhaltnis des Tho-
mas-Evangeliums zur synoptischen Tradition und zu den koptischen Evangelienber-
setzungen (BZNW 29), Berlin 1964; R. Me L. Wilson, Studies in the Gospel ofTho-
mas, London 1960.
1. El texto: Hiplito (t 235) y Orgenes refieren que grupos heterodo-
xos empleaban un evangelio segn Toms^>>50.^Esle~e^ligeTJo~fue redescu-
49. Introduccin: B. Blatz, NTApo 1, 93-113; P. Vielhauer, Historia*, 647-662; traduc-
cin castellana: M. Alcal, Toms; cf. una buena visin panormica reciente de la investi-
gacin y bibliografa sobre el EvT en F. T. Fallon-R. Cameron, Gospel.
50. Hiplito, Ref5, 7, 20s; Orgenes, ln Luc hom 1.
Fuentes cristianas sobre Jess 57
bierto hacia 1945 entre los escritos de la biblioteca de Nag Hammadi: el se-
gundo cdice contiene una recopilacin copta de sentencias (NHC1112) que
comienza con las palabras: Estas son las palabras secretas que Jess el Vi-
viente pronunci y que Ddimo Judas Toms escribi; la subscriptio re-
za: El evangelio segn Toms. Tres papiros encontrados-^a a finaks-del
sigle-XtX-en-Gxirrinco (POx 1; 654 y 655) fueron jdentificado_sj?gsterior-
menle-como fragmentos griegos del EvT; pero contienen tales desviaciones
en el texto y en la secuencia de los logia que no pueden ser los originales
directos del texto copto.
' 2. Contenido y estructura: ^^T^onti^eJAAlggja^deJcsSjjpcro
ningn material narrativo y ninguna referencia a hechos de Jess (mila-
gros) dentro de la tradicin de las sentencias. Por gneros literarjo.s,. inclu-
ye frases sapiencialfi&^jjarbqlas, textos legales, dilogos breves y palabras
t profticas. La mitad de los logia aproximadamente encuentra parMelismos
en los evangelios cannicos. Sorprende la ausencia casi total de ttulos^cris-
tlogicos, alusiones a la muerte y resurreccin de Jess y dichos apocalp-
ticos. La secuencia de los logia parece obedecer a la asociacin de pala-
t bras52. Los dobletes indican que la recopilacin se fue ampliando progresi-
vamente53.
3. Antigedad y lugar de aparicin: Los papiros de OxrrincQ acreditan
el posible tiempo .de aparicin hacia el ao 140 d. C. como ms tarde. La
redaccin final parece ser posterior a la destruccin del templo, el ao 70
d. C. (EvT 71)54; se discute si el evangelio apareci dentro del siglo I. Hay
relativo consenso en que el EvT surgi probablemente en Siria, comosu-
giere sobre todo el hecjiojde^quejel ombre^LsupjIiSoIyte^Judas Ddi-
\ rrio TonasT^Tgre slo en escritos de origen s[roonental55.
4. Antigedad e independencia de las tradiciones del EvT: E,slsLescrito
es, de todos los evangelios extracannicos, el que ofrece ms visos de pro-
\ 51. Esta divisin moderna (arbitraria) en 114 logia ha hecho fortuna; en el texto no se
I marcan unidades de sentido.
! 52. S. J. Patterson, Gospel, 100-102, ofrece un elenco de potential catchwords. Estas
! no siempre son reconocibles directamente, ya que se difuminaron parcialmente con la tra-
duccin del griego al copto.
, 53. Por ejemplo, EvT 5/6; 21/103 (Dieb); 22/106; 41/70; 51/113; 56/80; 81/110; 87/112.
54. La datacin temprana entre los aos 50-70 d. C, como defiende S. L. Davies, Gos-
pel, subraya demasiado unilateralmente los rasgos antiguos, existentes sin duda a la luz de
la historia de la tradicin.
55. Tampoco esto elude la discusin: B. Ehlers (Aland), Thomasevangelium, argumen-
ta contra la aparicin en Edesa (A. F. J. Klijn, Christianity, intenta refutar sus argumentos);
S. L. Davies, Gospel, 18-21, seala que la tradicin tomasiana, atestiguada ampliamente con
posterioridad (!), podra haber comenzado en Siria oriental con la popularidad (y no nece-
sariamente con la gnesis) del EvT.
58 El Jess histrico
habilidad en lo que se refiere a^la autonoma (independencia de los evan-
gelios cannicos)j^angwgajde_^us_Jiad^ Sin embargo, no hay
acuerdo entre los investigadores al respecto. Los defensores de la indepen-
dencia 56 aducen como argumentos, sobre todo, el gnero literario, el orden
sucesivo de los logia y ciertas observaciones sobre historia de la tradicin
en algunas sentencias:
Como antologa d.Aichos^eLEyT.es exponente de uno de los gne-
ros literarios ms antiguos que trasmitieron el material jesutico. Otras re-
copilaciones tempranas (Q y la antologa que subyace en Me 4) se incor-
poraron a los evangelios cannicos y quedaron disueltas en ellos. De po-
ca posterior no se trasmitieron ya recopilaciones de sentencias 57 . Pxt_gsp,
los iniciosjiel EvT hay_que situarlos en el siglo J, f. Kster conjetura que
la recopilacoconvertida finalmente en el EvT es el contrapunto oriental
a la fuente occidental de los logia, Q.
La secuencia^deJos logia en el EvT es totalmente independiente de
los evangelios sinpticos, lo cual constituye un fuerte indicio de que los lo-
gia comunes no fueron tomados de ellos.
Los dichosjque contiene.el EyT_son-a menudoama~ixs/n ms anti-
gua, dentro deJa_ historia de las_ tradiciones, que la dalos sinpticos. Dos
ejemplos:
El EvT 31 y POx 1 ofrecen el siguiente dicho bimembre del Seor: No es bien-
venido un profeta en su patria, ni un mdico trae la curacin a aquellos que lo cono-
cen (oix 'oxiv 8exxg jtQoeprJTng v xfi jtaxoSi oaixo, oti laxog noii -ftega-
jreag elg xog Yivcoxovxag aixv). A la luz de la historia de las formas, este logion
es ms originario que la versin apotegmtica que ofrece Me 6, 1-6, encuadrada (pa-
ra la primera mitad) en la visita a Nazaret, y en modo alguno procede secundaria-
mente de Me 6, 1-6 par.58.
La parbola de los viadores homicidas (Me 12, 1-12 par.) reza en EvT 65: Di-
jo: Un hombre honrado tena una via; la dio a los viadores para que trabajaran en
ella (y) l pudiera percibir las rentas. Envi a su siervo para que los viadores le die-
56. Defienden la independencia del EvT, entre otros, B. Blatz, en NTApo 1, 93-97; P.
Vielhauer, Historia*, 647-662; H. Kster-J. M. Robinson, Entwicklungslinien, especial-
mente 67ss, 118ss, 155ss; H. Kster, Ancient Christian Gospels, 75-128; S. J. Patterson,
Gospel, 7-110; S. L. Davies, Gospel; J. D. Crossan, Four Other Gospels, 13-62.
57. Algunos de los dilogos gnsticos de revelacin vienen a ser probablemente una
versin posterior del gnero recopilacin de dichos; cf. H. Kster, Dialog, especialmente
544-556.
58. Esto fue demostrado por E. Wendling, Die Entstehung des Marcus-Evangelium, T-
bmgen 1908, 53-56, y por R. Bultmann, Historia*, 70s, partiendo de POx 1, ya antes del
descubrimiento del EvT copto. Discrepa W. Schrage, Verhltnis, 76s, con el argumento po-
co convincente de que el redactor del EvT desprendi el dicho de su contexto narrativo y lo
convirti en un logion libre (!).
Fuentes cristianas sobre Jess 59
ran la renta de la via. Ellos prendieron al siervo, lo golpearon (y) casi lo remataron.
El siervo se fue (y) lo cont al dueo. El dueo dijo: Quiz l no los reconoci. En-
vi a otro siervo; los viadores golpearon tambin a ste. Entonces envi el dueo a
su hijo, diciendo: Quiz respeten a mi hijo. Aquellos viadores, al enterarse de que
era el heredero de la via, lo agarraron y le dieron muerte. El que tenga odos, oiga.
Esta versin parece ms originaria que la de los sinpticos59, ya que est exenta de re-
ferencias al antiguo testamento (Is 5, ls) y de rasgos inverosmiles y alegricos60.
Los defensores de la dependencia del EvT respecto a los sinpticos 61
intentan, en cambio^ jdemostcat.que lajbrma.de-Jos logia en el EvT dejae
atribjiif^"una_ekbjojad gnsticajde tradiciones sinpticas (orales o es-
critas).
5. Rasgos teolgicos: En la seleccin y elaboracin redaccional de los
logia se advierten los mviles teolgicos centrales de la redaccin final:
Jess como Revelador: Jess, el Viviente, es salvador en virtud de sus
palabras (secretas) de revelacin62. El que encuentre la interpretacin de
estas palabras, no morir (EvT 1). La meta es la identidad entredi Reve-
lador y los iluminados por l.(EvT 108). " ~~~
Antropologa dualista: El mundo y, con l, el cuerpo humanoes
Hevaliiarjo ^ m j ) sinnimo de muerte. Elj]einju^inoso_del^Padre, el co-
nocimiento y la vida eterna, slo pueden alcanzarse mediante una radical
absteriooirdei mundo (EvT 27). Cuando alguien se encuentra a s mis-
mo, el mundo no es digno de l (EvT 111)63.
Escatologa de presente: El reino (del Padre o de los cielos) es una
realidad supratemporal, origen y fin del ser humanoque se conoce a s mis-
mo. Porque el autoconocimiento es el conocimiento de lo que hay de divi-
59. J. Jeremas haba mostrado ya antes del descubrimiento del EvT que la alegoriza-
cin de la parbola, iniciada en perodo premarquiano y creciente en los sinpticos, es una
seal de su interpretacin secundaria en la lnea de la historia de la salvacin y de la cristo-
logia (Las parbolas de Jess, Estella 21971, 86-95. El hallazgo del EvT confirm esta in-
terpretacin (cf. ibid., 86-95). Cf. tambin S. J. Patterson, Gospel, 48-51). Disiente A. Lin-
demann, Gleichnisinterpretation, 234-238, que entiende el texto de EvT 65 como una for-
ma desalegorizada del modelo sinptico, al servicio de la interpretacin gnstica.
60. Algunas coincidencias entre EvT y Le frente a Me no deben atribuirse a una de-
pendencia literaria, sino que representan una variante de la tradicin (oral?) comn a Le y
EvT (contra W. Schrage, Verhaltnis, 137-145).
61. Hay que mencionar aqu, en el rea lingstica germana, sobre todo a E. Haenchen,
Botschaft, y a W. Schrage, Verhaltnis; para las parbolas, a A. Lindemann, Gleichnisinter-
pretation. Cf. adems R. M. Grant-D. N. Freedman, Secret Sayings. Un comentario nuevo
sobre esta base ofrece N. Fieger, Thomasevangelium.
62. No hay que pensar aqu en dichos del Resucitado, como en los Dilogos del Resu-
citado con sus discpulos; se trata de las palabras del Jess histrico entendidas como reve-
laciones de aquel que vive eternamente.
63. E. Haenchen, Anthropologie.
60 El Jess histrico
no en uno mismo y de su pertenencia al mbito de la luz divina. Por eso, el
reino de los cielos est siempre presente tanto en el hombre como fuera de
l (cf. EvT 3; 49; 50; 113)64.
El_sguimientoJB,\ EvT Jo concibe como alejamiento del mundo (es
decir, de la dependencia de los bienes, de la familia, de la sexualidad, de
prcticas religiosas como el ayuno, la circuncisin y la limosna). Los dis-
cpulos son los solitarios (monachoi), los elegidos del Padre viviente, a
los que llega la llamada de Jess. El EvT apenas contempla una comunidad
cristiana.
El EvT refleja una gnpsis in statu nascendi, sin una cosmologa des-
aislada, sin la doctrina de los eones, etc., que cabe explicar como evolu-
cin ulterior de una tendencia gnstica inherente a la tradicin sapiencial65.
6. El EvT y el Jess histrico: Si se parte de que el EvT contiene una
franja de tradicin que se remonta a poca temprana en la tradicin de di-
chos cristiano-primitivos, salta a la vista su gran relevancia histrica, espe-
cialmente por el espectro de tradiciones que abarca. Al igual que en los
evangelios sinpticos, la historia de la tradicin, de las. formas y de la re-
daccj^jLpeHHi-te-^Glarar la prehistoria del material de sentencias. Desde el
descubrimiento del EvT, dos intereses enfrentados han determinado el de-
bate^
Diversas investigaciones66 intentan descubrir dichos autnticos de Je-
ss entre los logia (especialmente las parbolas) del EvT; el proceso ulte-
rior de la tradicin slo interesa para ser descartado. Aparte los problemas
inherentes al empeo de comprobar exegticamente ipsissima verba Je-
su, siempre existe aqu el peligro de (pre)juzgar lo que Jess pudo ow no
haber dcKcTn dependencia de lo investigado en los. sinpticos67.
^^"Trabajos.m.sftrjentadjosihiaciaja historia de lasjormas sealan, por el
contrario, que el proceso de trasmisin de lojs dichos del EvT ajpqrtir de
Jess, proceso independiente de los sinpticos, jdebe compararse global-
mente con el proceso sinptico. El examen del material comn y de su evo-
lucin siempre diferente permite obtener nuevos conocimientos del proce-
so de formacin de las tradiciones que pueden clarificar tambin su co-
mienzo: la predicacin de Jess68.
Mencionemos.dos resultados significativos para la investigacin hist-
rica-deJe&s^ ELEvT expone una cristologa trascendente, pero sin apenas
64. E. Haenchen, Botschaft, 39-48.
65. Cf. sobre todo los referidos trabajos de J. M. Robinson y H. Koster.
66. J. B. Bauer, Echte Jesusworte9; C.-H. Hunzinger, Unbekannte Gleichnisse.
67 Cf S. J. Patterson, Gospel, 220-225.
68. S. J Patterson, Gospel, 225-241 (ms bibliografa).
Fuentes cristianas sobre Jess 61
ttulos cristolgicos. A diferencia de otros escritos gnsticos, el ttulo de
mesas no figura en l. El trmino Hijo del hombre aparece slo una vez,
en el sentido general de ser humano (EvT 86). Ho_sugiere esto que Je-
ss no se arrog ttulos cristolgicos? Adems, segn S. J. Patterson, el
EvT nos permife conocer un cariaroatismo itinerante originario, a condi-
cin de~ no leer en sentido espiritual las instrucciones contenidas en l:
esta fuente confirma la hiptesis de que los primeros y principales trasmi-
sores de los dichos de Jess fueron los carismticos itinerantes (una forma
de cristianismo social radical).
c) Evangelios gnsticos dialogales
R. Cameron, Sayings Traditions in the Apocryphon of James (HTS 34), Philadelphia
1984; B. Dehandschutter, L'Epistula Jacobi apocrypha de Nag Hammadi (CG I, 2)
comme apocryphe notestamentaire, en ANRW II, 25.6 (1988) 4529-4550; St. Em-
mel-H. Kster-E. Pagels, Nag Hammadi Codex III, 5: The Dialogue of the Savior
(NHS XXVI), Leiden 1984; C.W. Hedrick, Kingdom Sayings and Parables of Jess
in the Apocryphon of James: Tradition and Redaction: NTS 29 (1983) 1-24; H. Ks-
ter, Dialog und Spruchberlieferung in den gnostischen Texten von Nag Hammadi:
EvTh 39 (1979) 532-556; D. R. MacDonald, There Is No Male and Female. The Fa-
te ofa Dominical Saying in Paul and Gnosticism (HDR 20), Philadelphia 1987; C. M.
Tuckett, Nag Hammadi and the Gospel Tradition, Edinburgh 1986, especialmente 87-
97, 128-135.
Parece que los llamados evangelios dialogales (H. Koster), que constituyen un
desarrollo ulterior de las recopilaciones de dichos cristianos primitivos, interpretan y
adaptan un material bastante antiguo69. Son, entre otros70:
1. La Carta de Santiago (Epistula Jacobi [EpSant], tambin Apcrifo de Santia-
go, NHC I/2)71, de principios del siglo II, es una doctrina secreta que Santiago y Pe-
dro afirman haber recibido del Seor en forma de dilogo, a los 550 das de la resu-
rreccin, y que Santiago trasmite epistolarmente. Junto a los logia interpretados en
sentido claramente gnstico, hay en EpSant frases que dan especial relieve a la pasin
de Jess y al seguimiento de los discpulos por el camino de la cruz. El escrito men-
ciona y cita adems varias parbolas, entre ellas tres de tipo sinptico sobre el reino
de Dios, desconocidas en otras fuentes. Un ejemplo: El reino de los cielos se parece
a una espiga que ha crecido en un campo, y cuando ha madurado, esparce el fruto y
llena de nuevo el campo de espigas para otro ao72. Las tradiciones que el escrito
69. H. Koster, Ancient Christian Gospels, 173-200; Id., Dialog.
70. Algunos escritos gnsticos que llevan el ttulo de evangelios (Evangelio de Fe-
lipe, Evangelio de la verdad...) son tratados teolgicos que no contienen informaciones
sobre palabras y hechos de Jess.
71. Introduccin y traduccin alemana: D. Kirchner, NTApo 1, 234-244 (bibliografa).
72. NHC 1, 12, 22-27, citado segn H. Koster, Evangelienliteratur, 1521.
62 El Jess histrico
elabora se aproximan unas veces a Q, a Me y al EvT, otras a los dilogos jonicos; pe-
ro, al parecer, son independientes de ellos73.
2. El Dilogo del Redentor (NHC III, 5)74 es una conversacin del Soter con sus
discpulas y discpulos, aparecida en el siglo II, que asimila material de varias fuen-
tes. E. Pagels y H. Koster reconstruyen una fuente dialogal que podra derivar de una
recopilacin de sentencias afn al EvT75.
3. El Evangelio de los egipcios (EvEg) parece formar parte igualmente de los
evangelios dialogales prximos a la gnosis, a juzgar por los escasos fragmentos con-
servados76. Jess ensea a su interlocutora Salom una soteriologa encratita (basada
en la ascesis sexual): slo cuando las mujeres dejen de alumbrar, y lo masculino y lo
femenino vuelven a unificarse, perder la muerte su poder y ser posible el conoci-
miento77. El EvEg apareci presumiblemente en medios encratitas de Egipto en la pri-
mera mitad del s. II. Clemente de Alejandra (hacia 200) lo cita varias veces y rein-
terpreta los logia en sentido alegorizante y tico: no poda rechazar sin ms el EvEg78.
4. Fragmentos de evangelios con material sinptico o jonico
Adems de los evangelios sinpticos o afines a la gnosis ya menciona-
dos, nos han llegado fragmentos de otros evangelios que por su carcter
fragmentario son difciles de .clasificar. pesar de la escasa base textual ca-
be afErnar^.sin-eRbargQ,-que hay en cuatro de estos fragmentos una com-
binacin de elementos jonicos, yjdnpticos. Esto no indica sin ms una de-
pendencia simultnea de los sinpticos y del EvJn. Tambin en la fuente si-
nptica de los logia encontramos, como bloque errtico, un dicho de signo
jonico: Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quin
es el Hijo sino el Padre, y quin es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el
Hijo se lo quiera revelar (Le 10, 22 Q). Q denota aqu una fase en la que
73. As R. Cameron, Sayings Traditions; Ch.W. Hedrick, Kingdom Sayings; H. Koster,
Ancient Christian Gospels, 187-200.
74. Introduccin y traduccin alemana: B. Blatz, NTApo 1, 245-253 (bibliografa com-
plementaria).
75. St. Emmel-H. Koster-E. Pagels, Nag Hammadi Codex III, 5, 2ss; H. Koster, Ancient
Christian Gospels, 173-187; discrepa C. M. Tuckett, Nag Hammadi, 128-135. Koster con-
sidera algunos pasajes del dilogo como antecedentes de los discursos jonicos, que son afi-
nes, pero ms complejos an.
76. Introduccin y traduccin de los fragmentos ciertos y de algunos inciertos por W.
Schneemelcher, NTApo 1,174-179 (bibliografa); cf. P. Vielhauer, Historia*, 691-694; H.
Koster, Evangelienliteratur, 1500s. El Evangelio de los egipcios (evayyekio\ KcrF AiyuJt-
xous) no tiene nada que ver con el tratado cristiano-gnstico del mismo nombre hallado en
Nag Hammadi (NHC III/2; IV/2).
77. 2 Clem 12, 2; EvT 22, 37 (+ POx 655) contienen lugares paralelos a los logia del
EvEg.
78. Orgenes (In Luc hom 1) pudo presentar el EvEg, una generacin despus, como un
evangelio rechazado por la Iglesia.
Fuentes cristianas sobre Jess 63
no se haban separado an (del todo) la tradicin sinptica y la tradicin jo-
nica. Este podra ser tambin ser el caso en los fragmentos evanglicos
que vamos a resear, pero en una gradacin donde la mxima probabilidad
corresponde al papiro Egerton 2. No obstante, cabe tambin la posibilidad
de interpretar la amalgama de elementos jonicos y sinpticos como ex-
presin de una etapa tarda.
a) Papiro Egerton 2 (Evangelio de Egerton)
J. B. Daniels, The Egerton Gospel: Its Place in Early Christianity (disertacin acad-
mica), Claremont, CA 1989; C. H. Dodd, A New Gospel, Manchester 1936; D. Lhr-
mann, Das neue Fragment des P Egerton 2 (P Koln 255), en F. Van Segbroeck y otros
(eds.), The Four Gospels 1992. FS F. Neyrinck III, Leuven 1992 (BETL 100), 2239-
2255; G. Mayeda, Das Leben-Jesu-Fragment Papyrus Egerton 2 und seine Stellung
in der urchristlichen Literaturgeschichte, Bern 1946; F. Neirynck, Papyrus Egerton 2
and the Healing ofthe Leper: EThL 61 (1985) 153-160 [= Evanglica II, 773-784].
1. El texto: El denominado Papiro Egerton 2 consta de dos folios y me-
dio^^,y.ecifuerteirient6^aadp_s1jde ua cdice de origen desconocido, que
fuejQU42ubHca^s_pjor_primera ye? el ao. 193579. Sobre la datacin del pa-
piro no hay acuerdo entre los palegrafos: hoy se tiende a cuestionar la opi-
nin_queJo situaba antes del aa 150.d, CTpra^ubicarlQ ea torno aLao
200;..$i nos aventuramos a definir la obra original a partir de las cuatro pe-
rcopas inconexas que se conservan, podemos decir que erajm evangelio
aglutinado de tradiciones fragmentarias y heterogneas^ue conclua cpimn
relato.de Ja pasin.
2. Contenido: Eljjrimer fragmento es un debate de Jess con letrados y
dirigentes del pueblo^sobre juna transgresin de la ley cometida por l.
Ofrece un claro perfil jonico y finaliza con el apunte sobre una tentativa
fracasada de lapidar a Jess. Siguen dos relatos con paralelos sinpticos
cercanos: la curacin de un leproso y la cuestin de los tributos. Egerton 2
ofrece, por Ultimo, un milagrojdeJTess realizado cerca el Jordn*_no do-
cumentado enjiingunaotra fuente (apcrifo), pero con un texto tan de-
tenOTad quejigenas esjjqsible una recons,truccin_fiable.
3. Sejiiscute4a-relacin con los^vang^Uosuiaiinics^la^nguedsLd
dejas^ t m d i d o j i ^ r e ^ ^ Son notas caracters-
ticas la impregnacin de percopas afines a los sinpticos con expresiones
jonicas y la presencia de elementos verbales sinpticos en la controversia
de sabor jonico. Se debaten tres explicaciones posibles:
79. J Jeremas-W Schneemelcher, NTAppo 1,82-85 (introduccin y traduccin).
64 El Jess histrico
Dependencia de todos los evangelios cannicos (J. Jeremas y otros)m;
el autor cita d mlnonaTosf cuatro evangelios, ya que la combinacin de
los materiales est determinada por las asociaciones de palabras. Hay ade-
msjnuencias de_ujn&j^Labj?ractn Qral.delaJradicin.
Independencia de loseyangeliqs cannicos (G. Mayeda, H. Kster y
otros): GTMayeda?1 considerronlo fuentes diversasjradiciones orales y
escritas sbrela vida de Jess, y sostiene que el papiro Egerton es ms bien
tardo en la historia dla tradicin. Kster82 advierte aqu una tradicin en
fase temprana, exenta an de la mezcla de tradiciones sinpticas y jo-
nicas83.
C. H. Dodd (New Gospel) descubre xm^^e^ndencia^Uterariadel
evangelio deJuanL b^sndos_e..en.que las coincidencias ms claras se dan
con este evangelio; las percopas afines a los sinpticos, en cambio, proce-
den de una tradicin oral independiente.
4. Antigedad y lugar de aparicin: Ambas cuestiones_siguen^abiertas,
porque no se ha podido fijar el tiempo de redaccioTdel papiro ni aclarar su
relacin con los evangelios cannicos. El texto no surgi en Palestina, ya
que no demuestra un conocimiento prximo de sus circunstancias; el hablar
de reyes (en plural) apunta a oriente84.
b) El Evangelio secreto de Marcos
R. E. Brown, The Relation of 'the Secret Gospel ofMark'to the Fourth Gospel: CBQ
36 (1974) 466-485; H. Kster, History and Development of Mark's Gospel (From
Mark to Secret Mark and 'Canonical' Mark), en B. Corley (ed.), Colloquy on New
Testament Studies, Macn, GA 1983, 35-57; S. Levin, The Early History ofChristia-
nity, in Light ofthe 'Secret Gospel'of Mark, en ANRWII, 25.6 (1988) 4270-4292; H.
Merkel, Aufden Spuren des Urmarkus? Ein neuer Fund und seine Beurteilung: ZThK
71 (1974) 123-144; M. Smith, Clement of Alexandria and a Secret Gospel of Mark,
80. J. Jeremias-K. F. W. Schmidt, Evangelienfragment; J. Jeremias-W. Schneemelcher,
NTApo 1, 82-85. La misma apreciacin encontramos en P. Vielhauer, Historia*, 691-694. F.
Neirynck, Papyrus Egerton 2, intenta presentar el fragmento de la curacin del leproso co-
mo un texto post-sinptico y en especial dependencia del EvLc.
81. G. Mayeda, Leben-Jesu-Fragment.
82. H. Kster, Ancient Christian Gospels, 205-216; Id., Apocryphal and Canonical
Gospels, 119-123.
83. J. D. Crossan, Four Other Gospels, 65-87, sostiene que la versin del tema del tri-
buto en el PEg 2 refleja una etapa anterior a Me 12, 13-17.
84. El relato del leproso, donde ste se contagia al tratar y comer con leprosos en una
posada, delata un desconocimiento de las circunstancias palestinas. El episodio del tributo
no culmina en la alternativa Dios o el Csar, decisiva en la Judea ocupada por los roma-
nos; Jess pregunta en trminos generales si es lcito pagar tributos a los reyes.
Fuentes cristianas sobre Jess 65
Cambridge, MA 1973; Id., The Secret Gospel: The Discovery and Interpretation of
the Secret Gospel According to Mark, New York 1973 (en alemn: Aufder Suche nach
dem historischen Jess, Frankfurt-Wien 1974); Id., Merkel on the Longer Text of
Mark: ZThK 72 (1975) 133-150.
1. El texto: M. Smith encontr el ao 1958, en el monasterio griego or-
todoxo de Mar Saba, cerca de Jerusaln, el fragmento de una carta de Cle-
mente de Alejandra a un cierto Theodoros*5. En^ esta^garta (probablemente
autntica a tenor de las investigaciones estilsticas), Clemente resuelve al-
gunas consultas relacionadas con un evangelio secreto de Marcos, utili-
zado como lectura litrgica en Alejandra (SMc)86. Clemente-confirma su
existejncji^e^raar^sujlilcio^deuna segunda versin, ms espiritual,jlel
evangelio de Me (jcve'uu.aTixwTEQov evayy'kiov), reilaclaja_en Alejandra
parajjrormY^fiLcp^^ e.ncristianqs aventajados. Niega,
sin embargo, que contenga determinados pasajes que puedan alegar los car-
pocratianos (un grupo gnstico-cristiano) contra Teodoro.
2. Contenido y estructura: En el fragmento .conservado^ Clemente cita
slo un pasaje completo del.SMc:_el relato sobre la resurreccin de un jo-
ven enterrado en ujajsepulcrQ de Betania (a continuacin de Me 10, 34XJ31
contexto y el contenido de est^percopa_a|uritan^JiLxesu/j3sccin de L-
zjroj>egn Jn 11; pero el lenguaje es de Me. El relato finaliza as: Y al
anochecer, el joven viene a l llevando slo una camisa sobre el cuerpo
desnudo (cf. Me 14, 51). Y estuvo con l aquella noche, porque Jess le en-
se el secreto del reino de Dios (cf. Me 4, 11).... La versin carpocratia-
na de la percopa en la carta de Clemente ofreca presumiblemente en este
pasaje una ampliacin de la ceremonia bautismal que se realizaba con el
cuerpo desnudo87. Otra interpolacin agregada a Me 10, 46a deca: Y las
hermanas del joven al que Jess amaba, y su madre y Salom, estaban all
y Jess no las recibi. La versin carpocratiana contena tambin aqu
ms texto; pero Clemente no lo recoge.
85. M. Smith ha contado la historia del hallazgo y hace una interpretacin de la carta en
una monografa cientfica y en una obra dirigida a un pblico ms extenso: Clement ofAle-
xandria and a Secret Gospel ofMark (1973); The Secret Gospel (1973). La traduccin ale-
mana lleva el significativo ttulo de En busca del Jess histrico. S. Levin, Early History,
da una visin panormica de los problemas principales y del estado del debate.
86. Fotos, transcripcin griega y traduccin inglesa en M. Smith, Clement of Alexan-
dra, 446-453; griego/alemn en H. Merkel, Spuren, 125-128. En NTApo 1, 89-92, Merkel
reprodujo slo los fragmentos del SMc (no toda la carta) en traduccin alemana (ms bi-
bliografa).
87. M. Smith, Clement of Alexandna, 195-278, en referencia a la expresin yuiivg
Y^|.iv(p (desnudo con desnudo) citada por Clemente como ampliacin carpocratiana, ex-
trajo ulteriores consecuencias sobre una prctica bautismal mgica de Jess como unin
66 El Jess histrico
3. Podem^os_estahlecr_as^omo probable (con el supuesto de la auten-
ticidad de la carta de Clemente) que los carpocratianos utilizaban en Ale-
jandra (hacia 125-170) un EvMc secreto bastante extenso. No es segu-
ro que Clemente conociera realmente dos versiones diversas del SMc, co-
mo l afirma. F. F. Bruce conjetura que Clemente slo conoci la versin
carpocratiana, pero la consider como falsificacin hertica de un Me se-
creto genuinamente alejandrino y escrito para gnsticos fieles a la Iglesia
(Ausserbiblische Zeugnisse, 149-151).
4. La relacin de este SMc-con el EvMe cannico es difcil de precisar
debido a la exigua bise .textual. Dos opiniones contrapuestas enmarcan el
debate:
El descubridor M. Smith consider SMc como una ampliacin tem-
prana del EvMc a base del material tomado de la tradicin marquiana, don-
de Jess era an conocido como un mago88. Al margen de esta problemti-
ca tesis, H. Koster y J. D. CrossanS9 han realizado estudios de los cuales
infieren que el SMc es una fase anterior al EvMc cannico. Eta_posicio-
nes tienen en comn el considerar la percopa de la resurreccin del joven
como una variante temprana, independiente de Jn 11 e integrada en la tra-
dicin de Me.
La mayoj parte de los_exegetas consideraren cambiOj SMc como, una
reelaboracin^nscgdell^J^cannigp, aparecida en el siglo II. As lo
indica el nfasis de su carcter secreto y el recurso a l en medios car-
pocratianos para legitimar determinados usos litrgicos. H. Merkel explica
el lenguaje de la percopa por su carcter de reescritura de Jn 11 que toma
prstamos lingsticos de los cuatro evangelios90.
5. Tampoco cabe obtener ,de SMc nuevos conocimientos sobre Jess
(como pretende M. Smith), aunque la percopa de la resurreccin del joven
sea una variante que jio depende de Jn 11.
mstica entre el bautizante y el bautizando (eventualmente con connotaciones homosexua-
les) para la iniciacin en los misterios del reino de Dios que pone fin a la ley. Jess pasa a
ser de ese modo el fundador del libertinismo cristiano primitivo y del libertinismo gnstico
tardo; pero apenas sigue nadie a Smith en esta idea: si ya es discutible que los carpocratia-
nos practicaran realmente los usos libertinos atribuidos a ellos, tampoco cabe encontrar aqu
una afirmacin fiable sobre la vida de Jess. Acerca de la tesis de Smith sobre magia, cf. in-
fra, 326s y 343s.
88. Cf. nota 87.
89. H. Koster, History and Development of Mark's Gospel; Id., Ancient Christian Gos-
pels, 293-303; J. D. Crossan, Four Other Gospels, 91-121; disiente F. Neirynck, Evangli-
ca II, 59-73; Evanglica I, 215-238.
90. H. Merkel, Spuren, 130-140; pero cf. la oportuna rplica de M. Smith, Merkel. Cf.
R. E. Brown, Relation y F. Neirynck, Evanglica I, 215-238; II, 715-772.
Fuentes cristianas sobre Jess 67
c) El Evangelio de Pedro
N. Brox, Doketismus - eine Pwblemanzeige: ZKG 95 (1984) 301-314; R. E.
Brown, The Gospel ofPeter and Canonical Gospel Priority: NTS 33 (1987) 321-343;
J. D. Crossan, The Cross that Spoke: The Origins ofthe Passion Narrative, San Fran-
cisco 1988; J. Denker, Die theologiegeschichtliche Stellung des Petrusevangeliums.
Ein Beitrag zur Frhgeschichte des Doketismus, Bern-Frankfurt 1975; M. Dibelius,
Die alttestamentlichen Motive in der Leidensgeschichte des Petrus- und des Johannes-
Evangeliums, en FS von Baudissin: BZAW 33 (1918) 125ss (= Ges. Aufs. I,1953, 221-
247); A. Fuchs, Das Petrusevangelium. Mit 2 Beitragen von F. Weissengruber und lin-
ter Mitarbeit von Chr. Eckmair (SNTU B12), Linz 1978; J. B. Green, The Gospel of
Peter: Sourcefor a Pre-canonical Passion Narrative?: ZNW 78 (1987) 293-301; A.
von Harnack, Bruchstcke des Evangeliums und der Apokalypse des Petrus (TU
IX/2), Leipzig 2 1893; B. A. Johnson, The Empty Tomb Tradition in the Gospel ofPe-
ter (disertacin acadmica), Harvard University 1966; A. Kirk, Examining Priorities:
Another Look at the Gospel of Peter's Relationship to the New Testament Gospels:
NTS 40 (1994) 572-595; D. Lhrmann, POx 2949: EvPt 3-5 in einer Handschrift des
2./3. Jahrhunderts: ZNW 72 (1981) 217-226; Id., POx 4009: Ein nenes Fragment des
Petrusevangeliums?: NT 35 (1993) 390-410; M. G. Mar, Evangile de Pierre. Intro-
duction, texte critique, traduction, commentaire et ndex (SC 201), Paris 1973; J. W.
McCant, The Gospel of Peter: Docetism reconsidered: NTS 30 (1984) 258-273; P.
Pilhofer, Justin und das Petrusevangelium: ZNW 81 (1990) 60-78; L. Vaganay,
L'Evangile de Pierre (EtB), Paris 1930; Th. Zahn, Das Evangelium des Petrus, 1893.
1. El fragmento del Evangelio de Pedro: Hastanates. delsiglfi XIX*,el
Evangelio de Pedro (EvPe)91 era conocido slo de nombre jx>r referencias
patrsiicas^.especialmente por una carta del obispo Serapin de ntioqua
(en Eusebio, HistEccl 6, 12, 2-6). Este haba permitido a la comunidad de
Rosos, en una visita, el uso del EvPe; pero ms tarde revoc el permiso
epistolarmente porque fue informado de que algunos pasajes daban pie a
(mal)interpretaciones docetistas92. El ao 1886/1887 fue hallado en Akh-
mim (Alto Egipto),, en La_tumba.de un monje cristiano,,vniitagraento ex-
tenso de un evangelio,cjuy.o narrador en primera persona era Pedro; el frag-
mento fue publicado el ao 1892. Casi nadie dliscute_que el manuscrito,
procedentejiel siglo VIII/IX, ofrece.^Ttextb del Evangelio deP<^rojJifn-
dido en Siria hacia el ao 200 d. C ; esto se confirma con los dos fragmen-
tos de Oxirrinco (POx 2949) que atestiguan la difusin del texto en Egipto
91. Chr. Maurer-W. Schneemelcher, NTApo 1, 180-188, ibi introduccin, traduccin
alemana y bibliografa; el texto griego en E. Klostermann, Apocrypha I; cf. adems P. Viel-
hauer, Historia*, 669-675; W. Rebell, Neutestamentliche Apocryphen, 92-99.
92. Es obvio preguntar si el EvPe denotaba realmente tendencias docetistas o slo fue
interpretado en ese sentido, y qu clase de docetismo profesaban los destinatarios; cf. J.
Denker, Stellung; J. W. McCant, Gospel of Peter; N. Brox, Doketismus.
68 El Jess histrico
durante el siglo II/III93. El ao 1993, D. Lhrmann ha podido identificar
otro fragmento del EvPe procedente del s. II (POx 4009).
2. Contenido: El fragmento de Akhmim contiene el relato de la pasin
de, Jess, desde el lavado de manos de Pilato; narra adems la sepultura y
la guardia en el sepulcro, la resurreccin ante testigos, el hallazgo del se-
pulcro vaco por las mujeres, el regreso de los discpulos a Galilea; inclu-
ye tambin una frase introductoria para referir, al parecer, la aparicin de
Jess a Pedro, Andrs y Lev junto al lago de Genesaret. POx 4009 ofrece
un dilogo entre el narrador en primera persona, Pedro, y Jess, que es afn
a Mt 10, 16 y a 2 Clem 5, 2-4.
3. Antigedad y lugar de origen: El terrninus a quo 4e la aparicin
del EvPe es el aoj^d^.jxa&ufejgl^^ la destruccin de
J,ejrusaln (EvPe 7, 25); el terrninus ad quem apenas puede datarse por
debajo del ao 190 d. C. (Carta de Serapin)94. Lo ms probable parece ser
la aparkin.eaiupraerajiiitad del siglo IJ.d. C. Diversos indicios apun-
tan a Siria como posible lugar de composicin.
4. Antigedad e independencia de las tradiciones del EvPe: Ljjejacin
de las tradiciones elaboradas en el EvPe con los evangelios cannicos es
discutida desde que Adolf von Harnack se inclin en 1893 por una inde-
pendencia bsica y Theodor Zahn, el mismo ao, afirm su total dependen-
cia95. El disenso obedece sobre todo a la confluencia de elementos antiguos
y ms recientes en el EvPe, segn demuestra la historia de la tradicin:
Soriantiguas, a laluzjdeJaJjistoriq de la trjjdda^Aa&.jMone&J/e-
terotestamentarias en el relato de la pasin96. El autor narra los sucesos con
palabras del antiguo testamento, sin referencias directas a un cumplimien-
to de la Escritura. El EvPe sigue aqu los modelos veterotestamentarios
ms a menudo y ms directamente que el modelo sinptico. EvPe 5, 16 re-
fiere, por ejemplo, que a Jess le dieron a beber en la cruz hil con vina-
gre (Sal 69, 22) (Mt 27, 34.48 ofrece dos escenas diferentes).
* ^ a luz, de la hlSQXMLdela tradicin son recientes, adems de nume-
rosos^detalles narrativos, la pseudonimia (Pedro, narrador), lajexculpacin
de Pilato^potK-cmcifi-xin dc.Jess (los responsables son Herodes y los ju-
dos) y la descripcin fantstica de la salida.de. Jess del sepulcro ante mu-
93. D. Lhrmann, POx 2949.
94. Cf. J. Denker, Stellung, 9-30. P. Pilhofer, Justin, recoge algunos argumentos en fa-
vor del conocimiento del EvPe por parte de Justino, lo que limitara el punto temporal de
aparicin al ao 130 d. C. lo ms tarde. No es posible, sin embargo, lograr una verdadera
certeza.
95. A. von Harnack, Bruchstcke (Harnack, sin embargo, considera probable el conoci-
miento de Me); Th. Zahn, Evangelium des Petras.
96. M. Dibelius, Motive; J. Denker, Stellung, 58-77.
Fuentes cristianas sobre Jess 69
chos testigos, con la cruz que habla, la predicacin en el reino de los muer-
tos, las figuras de Jess y de dos ngeles traspasando el cielo, etc. Sin em-
bargo, algunos cuestionan hoy (cf. infra Kster) que la presencia de un re-
lato de la resurreccin en este lugar constituya en s un rasgo secundario
(como sostiene P. Vielhauer).
Estos datos permiten diversas interpretaciones de lambistona gentica del
EvPe. Reseemos brevemente dos esquemas diferentes:
Segn H. Kster91, las coincidencias entre el EvPe y los evangelios
cannicos se deben a unas tradiciones antiguas comunes, aunque de distin-
ta elaboracin. El EvPe experiment, a su juicio, un proceso redaccional
bastante tardo, lo que explica sus aspectos recientes a la luz de la historia
de la tradicin; pero el fondo de lo trasmitido es, segn Kster, indepen-
diente de los evangelios cannicos, y representa a menudo la forma ms an-
tigua de relato de la pasin. Kster considera igualmente antigua la parte
inicial de la epifana pascual del EvPe, que slo fue eliminada en Me por
razones teolgicas98.
Muchos exegetas, siguiendo a M. Dibelius", consideran demostrado
que el EvPe presupone los cuatro evangelios cannicos, reproduce su lega-
do de memoria y con material oral y, sobre todo, se rige por las tradiciones
hermenTticaFdrantiguo testamento.
5. informaciones sobre Jess: El valor histrico dej EvPe es escaso,
aun reconociendo que se inspira en tradiciones de la pasin y resurreccin
independientes de los evangelios cannicos. Delatajuna crasa ignorancia^de
las circunstancias de Palestina en tiempo de Jess, de las fiestas y usos ju-
dos y del derecho vigente, unida a una fuerte actitud antijuda4,que_expli-
ca la considerable reelaboracin del texto.
d) El papiro Oxirrinco 840
J. Jeremias, Der Zusammenstoss Jesu mit dem pharisaischen Oberpriester auf dem
Tempelplatz, en CNT 11 (1947, in honoremA. Fridrichsen), 97-108; J. Jeremias-K. F.
W. Schmidt, Ein bisher unbekanntes Evangelienfragment: ThBl 15 (1936) 34-45.
97. H. Kster, Ancient Christian Gospels, 216-240; Id., Apocryphal and Canonical
Gospels, especialmente 126ss.
98. J. D. Crossan, Four Other Gospels, 125-181; Id., Cross, ha intentado demostrar que
el relato de la pasin y resurreccin subyacente en el EvPe (el Cross Gospel) fue utiliza-
do por todos los evangelios cannicos; parece, sin embargo, que no lo consigue; cf. R. E.
Brown, Gospel.
99. M. Dibelius, Motive; tambin P. Vielhauer, Historia*; los dos comentarios franceses
al EvPe, de M. G. Mar, Evangile, y L. Vaganay, L'vangile; y A. Krik, Priorities; W.
Schneemelcher, NTApo 1, 182s, deja abierta la cuestin.
70 El Jess histrico
1. El texto: El POx 840, haIIado_eI ao_i25-ejLOjirrinca,^es uaahoja
d_e pergamino (no un papiro) escrita^ do^le_cara^queSQlQJTiide 8V 8 x 7,
4 cm. Procede de un pequeo r.^jr^_rnfer.riinnado "aC'JLf:L?JlIi!:PI) d. C.
que presumiblementeTra portado como amuleto alrededor del cuello y, a
juzgar por el fragmento, contena un evangelio de tipo sinptico100.
2. Contenido: La hoja contiene en 45 lneas dos percopas parciales po-
co conexas, localizadas en Jerusaln: la conclusin de un discurso de Jess
a los discpulos, donde previene contra la injusticia, y una controversia con
un sumo sacerdote fariseo en el lugar de las purificaciones del templo.
Se trata (en analoga con Me 7 y Mt 23) de una confrontacin de diferen-
tes ideas sobre la pureza ritual. El sumo sacerdote acusa a Jess y sus dis-
cpulos de profanar el templo por no haber realizado el ritual purificatorio.
Jess le pregunta si l mismo est limpio; el fariseo le cuenta las ablucio-
nes y rituales que practica. Siguen las imprecaciones de Jess sobre l y to-
dos los obcecados como l, porque olvidan que la pureza exterior puede ir
acompaada de maldades de todo gnero (cf. Mt 23, 27s; Me 7, 15ss). En
la conclusin, muy deteriorada, parece que Jess hablaba del bautismo con
el agua viva (cf. Jn 4, lOss; 7, 37) como purificacin de los pecados.
3. Antigedad y relevancia: Formalmente y en el contenido, POx 840
representa una variante de las lextos, sinpticos correspondientes; demues-
tra cierta familiaridad con el ritual del templo de Jerusaln101, y esto sugie-
re su posible procedencia del siglo I. No hay que olvidar, sin embargo, que
slo resta un pequeo fragmento de este evangelio desconocido, sobre cu-
ya antigedad, contenido y tendencia no cabe afirmar nada seguro.
No_yamos \ resear otros fragmentos de papiro, porque laformaiextual,
casLsierriEre fragmentaria, no permite obtener conocimientos contrastados.
Sealemos un grafo considerado valioso por muchos: el POx 1224, muy
deteriorado, que parece contener relatos sobre Jess poco conexos y ofre-
ce el siguiente dicho jesutico: (El que hoy) est lejos, maana estar (cer-
ca de vosotros).
100. Introduccin y traduccin: J. Jeremas-W. Schneemelcher, NTApo 1, 81s; P. Viel-
hauer, Historia*, 667-668; J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, 20s, 56ss. Sobre el
uso de libros evanglicos como amuletos, cf. Juan Crisstomo, Homila de statuis XIX 4:
No ves cmo las mujeres y los nios pequeos se cuelgan al cuello libros de los evange-
lios, a modo de gran amuleto, y los llevan consigo a donde quiera que van? (citado segn
J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, 21).
101. Esto ha mostrado J. Jeremas, Zusammenstoss.
Fuentes cristianas sobre Jess 71
5. Evangelios judeocristianos
G. Howard, The Gospel ofthe Ebionites, en ANRW II, 25.5 (1988) 4034-4053; A. F
Klijn, Das Hebraer- und das Nazoraerevangelium, en ANRW II, 25.5 (1988) 399
4033.
Junto a los evangelios sinpticos y los evangelios afines a la gnosis, los
evangelios judeocristianos forman un grupo enlazado por el ambiente his-
trico-religioso similar. Los pocos fragmentos conservados no permiten
extraer una imagen comn He~ Jess "claramente perfiladaTTero es innega-
ble ei'acento tOL$\ Evangelio de los nazarenos insiste en los aspectos so-
ciales ms que la tradicin sinptica; el Evangelio de los ebionitas se inte-
resa por la alimentacin vegetariana, unida al rechazo crtico de los sacri-
ficios de animales; el Evangelio de los hebreos combina temas filognsti-
cos con la exaltacin del amor fraterno: Y nunca os alegris si no miris
con amor a vuestros hermanos (fragm. 5).
La.investigacin de los evangelios judeocristianos (EJ) resulta ardua
porque los escritos de grupos judeocristianos se han perdido en buena par-
te. Slo restan fragmentos en citas de los padres de la Iglesia; pero stos
son unas veces imprecisos, y otras, contradictorios en la indicacin de las
fuentes, y en ocasiones se equivocan en la asignacin de las citas. Por eso
no hay acuerdo_ejitrj<i&jftv&tigadires.s.abre eLiwmerLde lojJJJ]as hi-
ptesis van desde uno a tres) ni sobre la adscripcin de los distintos frag-
mentos. La siguientes divisin general se basa en la propuesta que nacen P.
Vielhauer y G. Strecker al admitir la existencia de tres EJ, por ser hoy la
ms aceptada102.
1. El Evangelio^deJj2sjuiZlx:euosm (EvNaz) eramuy afn al EvMc^pe-
ro redactado en lengua ramelo. j?n siraco. Fue denominado desde la edad
media con arreglo a su grupo soporte, que eran los nazarenos o nazoreos,
judeocristianos de la Berea (Aleppo) de Celesiria (Coelesyria)m. Los pa-
dres de la Iglesia no lo consideraron hertico, y parece datar de principios
del siglo II, porque era ya conocido por Hegesipo (hacia 180). Se conser-
102. P. Vielhauer-G. Strecker, NTApo 1, 114-147; P. Vielhauer, Historia*, 678-694.
103. Introduccin y traduccin de los fragmentos: P. Vielhauer-G. Strecker, NTApol 1,
128-138.
104. En la bibliografa moderna lleva a veces el ttulo de Evangelio de los nazoreos.
En los padres de la Iglesia encontramos como denominaciones el Evangelio sirio (segn
Hegesipo, citado en Eusebio, HistEccl 4, 22, 8) y el Evangelio difundido entre los judos
de lengua hebrea (Eusebio, Theoph 4, 12). Manuscritos medievales hablan del [Evan-
gelio] judo (T 'lovba'Uv). Jernimo identifica el EvNaz con el Evangelio de los he-
breos.
72 El Jess histrico
van 36 fragmentos, que constituyen a menudo simples lecturas desviadas
del EvMt. EnJajpodelacLiLjdel material narrativo llaman la atencin las
descripciones fabulosas.y las ampliaciones legendarias (hay una descrip-
cin precisa del vestido de los magos; el hombre de la mano atrofiada es
albail y pide ser curado para poder seguir desempeando su profesin); la
fQimaJJMaria_deJ^j^ una etapa tarda de tradi-
105
cin . ELEvNaxoiafifiecfi H modo .alguno* como suponen algunos padres
de la Iglesia, eLevangelie.ordinariode.Mateo en hebreo; hay que definir-
lo con P. Vielhauer como reproduccin targmica del Mt cannico106.
2. El Evangelio de los ebionitas101 (EvEb) est aiesiiguado por Ireneo
(hacia 180); siete fragmentos se conservan en el Panarion de Epifanio de
Salamina (captulo 30). SeJrata^eJ_evangelio, redactado enjjiego, del gru-
po judeocristiano de los ebioneps/ebionitas asentados en la Jordania orien-
taT"y~territorios limtroffis.^.parece ser, igualmente, una elaboracin del
EvMt, pero contando con el material de Le y de Me; presenta omisiones y
modificaciones teolgicamente sustanciales que permiten inducir la teolo-
ga del grupo:
Rechazo del nacimiento virginal: omjtej^sj^j^toj^djjnfancia ^ c o -
mienza con la aparicin del Bautista y el bautismo de Jess, que lo consti-
tuy en Hijo de Djps (fragm. 3)108.
Vegetarianismo: Los ebionitas practicaban una severa ascesis ejn la
alimentacin y daban por supuesto que los personajes del evangelio recha-
zaban tambin la actividad sexual. Juan Bautista come, en lugar de miel sil-
vestre y saltamontes (xpg, Mt 3, 4), nicamente miel silvestre, cuyo sa-
bor era el del man, como de bollo (eyugq) de aceite (fragm. 2)109. Los
discpulos que preguntan dnde deben preparar el cordero pascual, reciben
la respuesta negativa: Deseo yo acaso comer carne con vosotros en esta
pascua? (fragm. 7).
Hostilidad hacia el culto en el templo: El EvEb trasmite en estos
trminos la finalidad de la misin de Jess: He venido a derogar los sa-
crificios, y si no dejis de sacrificar, la ira no se alejar de vosotros
(fragm. 6).
105. Algunos cuestionan esto; as J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, 98s,
sostiene la originariedad del fragm. 25a frente al paralelo Mt 18, 21s.
106. P. Vielhauer, Historia*, 680.
107. Introduccin y traduccin de los fragmentos: P. Vielhauer-G. Strecker, NTApo 1,
138-142.
108. Se discute si la entrada del Espritu en Jess durante el bautismo, descrita en el
fragmento 3, permite inferir una cristologa (gnostizante) alejada de los sinpticos.
109. El cambio de xQq a eyxQq se basa sin duda en un antecedente griego; la idea vie-
ne de Ex 16, 31; Nm 11, 8 (LXX).
Fuentes cristianas sobre Jess 73
3. ^Evangelio de losjiebmos110 (EvHeb, probablemente de la primera
mitad del siglo II) parece.haber sijoMinj^grito jiiftepcristiano con elernen-
tosjntico^gnsticos jgue.se desla notablemepte^ds.los ejajig^dios_canni-
cos. Conviene sealar, en sentido restrictivo, que la adscripcin de los frag-
mentos es especialmente difcil y discutida, y que de una obra que casi al-
canzaba la extensin del EvMt slo han quedado siete fragmentos para fun-
damentar el juicio sobre ella. EUigcho de que el EvHeb nos s.ea conocido
principalmente por las citas de Clemente de Alejandra y de Orgenes indi-
ca que fue utilizado por los judeocristianos de Egipto, y su afinidad con la
gnosis es fcil de conciliar con el origen en esta regin.
El origen judeocristiano dd EvHjebJustifc.a_sii ttulo (Evangelio se-
gn los hebreos), que identifica al crculo de usuarios; hebreosjpuede
designar tambin a judos de la dispora grecohblates. La aparicin del
Resucitado a Santiago (fragm. 7), participante de la ltima cena y, por tan-
to, discpulo del Jess terreno, es una leyenda personal urdida con 1 Cor
15, 7 sobre el hermano del Seor, que pas a ser el garante principal de la
teologa judeocristiana. La idea del Espritu santo es la de una figura fe-
menina que tiene,un trasfondo de lengua semtica (cf. fragm. 3, donde di-
ce el Salvador: De pronto el Espritu santo, mi madre, me asi del cabe-
llo y me trasport al gran monte Tabor).
La cercana a la gnosis se manifiesta en una argumentacin sorites so-
bre los grados de la revelacin salvadora: No descansar el que busca has-
ta que encuentre; el que ha encontrado se asombrar; el que se asombra al-
canzar el reinado; y el que alcanza el reinado descansar (fragm. 4b; al-
go similar POx 654/EvT 2). El_bautismo de.Jess, es descrito como, la
fuente del Espritu santo descendiendo sobre Jess; el Espritu (!) habla
al Hijo primognito y preexistente, y alcanza el reposo escatolgico al unir-
se con l (fragm. 2). El primer fragmento, que ofrece especulaciones cs-
micas sobre el nacimiento de Jess, incluye tambin su preexistencia.
6. Otras fuentes: tradicin jesutica libre
D. C. Allison Jr., The Pauline Epistles and the Synopc Gospels: The Pattern ofthe
Parallels: NTS 28 (1982) 1-32; E. Best, J Peter and the Gospel Tradition: NTS 16
(1969-1970) 95-113; D. B. Deppe, The Sayings of Jess in the Epistle of James (di-
sertacin acadmica), Amsterdam 1989; P. J. Hartin, James and the Q Sayings of Je-
ss (JSNTS 47), Sheffield 1991; H. Koster, Synoptische berlieferung bei denApos-
tolischen Vdtern (TU 65), Berln 1957.
110. Introduccin y traduccin de los fragmentos: P. Vielhauer-G. Strecker, NTApo 1,
142-147.
74 El Jess histrico
a) Dichos de Jess en el nuevo testamento fuera de los evangelios
1. Er^ su discurso de despedida (estructurado por el autor de Hech) an-
te los responsables de Mileto, Pablo justifica el principio jde_ttabaj.ar incju-
so para el propio sustento con un dicho del Seor: ...acordndonos de las
palabras del Seor Jess: 'Hay ms dicha en dar que en recibir' (Hech 20,
35; cf. Did 1,5).
2. Pocas,veces se refiere Pablo expresamente a dichos de Jes.s ni ; lo
hace en 1 Cor 7, 10, a propsito deJLa prohibicin del-divorcio (cf. Me 10,
l i s par.) y iTT~Cor 9, 14, recordando una norma misional (cf. Mt 10, 10
par.). En 1 Cor 11, 24s cita palabras de la ltima cena (Me 14, 22-24 par.).
Se discute~sTRolm~4, 14 hay qcosiderarlo" c6'm~a cita (cf. Me 7, 15
par.). Pablo, en fin, presenta 1 Tes 4, 15-17 como un dicho del Seor, pero
se puede entender tambin como mensaje comunicado a l en una revela-
cin112.
3. Fueia_de, los .evangelios^ los escritos del nuevo testamento recogen_a
veces tradiciones annimas que otras fuejjjtexpojQen. en boca de Jess. Sin
embargo, no hay un modo metodolgicamente seguro de averiguar si el au-
tor respectivo las consider como dichos del Seor.
La carta de Santiago113 y la primera Carta de Pedro 114 contienen nu-
merosas tradiciones parenticas que forman parte de la predicacin de Je-
ss en el sermn de la montaa o en el discurso del llano.
1 Cor 1-4 ofrece posibles referencias a dichos sapienciales de Jess
que tienen paralelos en Q, Me y EvT 115 ; as, una supuesta cita bblica en 1
Cor 2, 9 cuyo origen no es posible aclarar. El EvT 17 trasmite un dicho de
revelacin de Jess muy similar:
1 Cor 2, 9: ...como est escrito: lo EvT 17: dijo Jess: Yo os dar lo que
que el ojo no vio ni el odo oy, ni al ningn ojo vio ni ningn odo oy, lo
hombre se le ocurri pensar que Dios que ninguna mano toc y lo que no
poda tenerlo preparado para los que subi al corazn del hombre
le aman (cf. Mt 13, 16s/Lc 10, 23s).
111. Visin panormica en D. C. Allison Jr., Pauline Epistles, y en H. Koster, Ancient
Christian Gospels, 52ss.
112. J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, 84-87, interpreta 1 Tes 4,16s como
un logion apocalptico ide Jess, modificado ligeramente en la tradicin y en Pablo; discre-
pa O. Hofius, Unbekannte Jesusworte, 357-360: se trata presumiblemente de un dicho de re-
velacin dirigido a Pablo.
113. D. B. Deppe, Sayings; P. J. Hartin, James, y H. Koster, Ancient Christian Gospels,
71-75.
114. E. Best, / Peter, y H. Koster, Ancient Christian Gospels, 64-66.
115. Cf. H. Koster, Ancient Christian Gospels, 55-62.
Fuentes cristianas sobre Jess 75
El intento de descubrir sobre esta base una antologa primitiva de dichos
sapienciales de Jess no pasa de ser hipottico, porque se puede pensar
igualmente en una trasferencia secundaria de tradiciones a Jess.
b) Adiciones tardas a manuscritos del nuevo testamento
Algunos fragmentos de la tradicin jesutica libre fueron agregndose a
los evangelios en el curso de la trasmisin manuscrita. Algunos de ellos tie-
nen cabida incluso en ediciones bblicas actuales.
La percopa de la adltera (hoy Jn 7, 53-8, 11) no se encuentra en los mejores
manuscritos, y en los otros ocupa lugares diferentes (despus de Jn 7, 52; 7, 36; 21,
24 y Le 21, 38).
El cdice D (siglo V) aade al logion sabtico de Le 6, 5 el siguiente apotegma:
El mismo da vio a un hombre que realizaba un trabajo en sbado. Entonces le dijo:
'Oh, hombre! Si sabes lo que haces, eres feliz. Pero si no sabes lo que haces, eres
maldito y un trasgresor de la ley'116.
Le 23, 34a (Jess deca: 'Padre, perdnalos, que no saben lo que hacen') es
posiblemente una ampliacin temprana, ya que importantes manuscritos no ofrecen el
logion,]1.
Despus de Le 9, 55a aaden algunos manuscritos: Y [Jess] dijo: 'No sabis
de qu espritu sois hijos? El Hijo del hombre no ha venido a quitar la vida a los hom-
bres sino a conservarla'.
La conclusin del EvMc con el sumario de las apariciones de pascua, el man-
dato misional y la ascensin (Me 16, 9-20) es igualmente un aadido secundario.
Dentro de este pasaje encontramos en el cdice Freerianus, despus de Me 16, 14, un
dicho del Exaltado: el logion de Freer"8.
c) Papas y los padres apostlicos
Enja primera mitad del siglo II existen ya algunos escritos &obxe.La.vi-
da y enseanza de Jess; pero no cabe hablar de una_primacajde. los evan-
gelios que ms tarde llegaran a ser cannicos. Muchos evangelios descar-
tados ms tarde por apcrifos y otras tradiciones jesuticas fueron aco-
gidos y trasmitidos en las comunidades en forma oral y escrita. En esta
poca surgi un grupo de escritos al que ms tarde se dara la denomina-
cin global de padres apostlicos.
116. Citado segn J. Jeremas, Palabras desconocidas de Jess, 67.
117. En favor de una ampliacin se pronuncia J. Jeremas, Palabras desconocidas de
Jess, 26s; O. Hofius, Unbekannte Jesusworte, 369, considera en cambio el versculo como
parte originaria del texto.
118. Introduccin y traduccin de J. Jeremas, NTApo 1, 204s.
76 El Jess histrico
1. Papas, que fue obispo de Hierpolis, en Asia Menor, a principios del
siglo II, se propuso recoger las tradiciones orales sobre Jess, aquello que
procede de una voz viva y permanente (jtap twarjg cpcovfjg xai (.IEVOV-
ar]5), interrogando a. persojias que afirmaban haber conocido a los discpu-
los de Jess. Presentjos resultados de sus investigacicmes en los cincoji-
bros de_su Exposicin de las palabras del Seor (Aoywv XUQUXXW
inyiaecog ouyYQu.l-i'OiTa revte) que se ha perdido, salvo lo conservado
en citas (poco fiables), sobre todo de Ireneo y Eusebio.
2. LaJ^arta^eJ[^ejiieJlIs v eontiejie (13, 2) uja.&Utnario; catequticojle
la^octrina^e Jesuseen siete logia que es muy afn al sermn de la monta-
a qj. discurro,del llano, pero que no puede depender directamente ni de
Mt/Lc ni de Q. Presumiblemente se remonta a un original anterior a ellos.
...sobre todo, recordemos las palabras que el Seor pronunci como maestro
de benignidad y longanimidad. Porque dijo as: 'Tened misericordia para en-
contrar misericordia, perdonad para que seis perdonados. Como hacis, as os
harn a vosotros; como diereis, se os dar a vosotros; como juzguis, os juz-
garn; si os mostris bondadosos, os tratarn con bondad; la misma medida que
utilizis, os aplicarn a vosotros' (1 Clem 13, lb.2)"9.
3. Las cartas de Ignacioje sitan igualmente,,junto. a_lo^sinticosjep
medio del proceso vivo de formacin y trasmisin del legado sinptico.
Ignacio refiere en IgnEsm 3, 2 el encuentro del Resucitado con sus disc-
pulos en trminos afnes a Le 24, 36-43, pero con independencia de l 120 :
Y cuando se acerc a Pedro y a sus compaeros, les dijo: 'Palpad, tocadme y
veris que no soy un demonio sin cuerpo'. Y seguidamente lo tocaron y creye-
ron, porque haban llegado a una unin estrecha con su cuerpo y su espritu. ...
Despus de la resurreccin comi y bebi con ellos como un ser vivo, aunque
espiritualmente estaba unido al Padre.
4. En lajsegunda Carta, de Clemente hay citas (mixtas) de Mt y Le (o de
una recopilacin de logia dependiente de ellos) junto a palabras de la tra-
dicin jesutica libre, j>resumiblemente de un evangelio perdido. Entre
ellas est el siguiente logion:
2 Clem 4, 5: Por eso... Jess dijo: 'Aunque estis junto a m, recogidos en mi
seno, si no cumpls mis preceptos, os arrojar de m y os dir: Apartaos de m,
119. Citado segn J. A. Fischer, Die Apostolischen Water. Sobre otras tradiciones jesu-
ticas independientes de los sinpticos en 1 Clem, cf. H. Kster, Ancient Christian Gospels,
66-71.
120. H. Kster, Synoptische berlieferung.
Fuentes cristianas sobre Jess 77
no s de dnde sois, malhechores' (cit. segn K. Wengst, Didache; cf. tam-
bin 2 Clem 5, 2ss; 8, 5; 12, 2).
5. Los padres apostlicos citan a veces normas comunitarias, sentencias
y frases litrgicas sin atribuirlas a Jess, aunque los sinpticos las consig-
nen como palabras suyas. Cabe presumir aqu, en ocasiones, que slo se-
cundariamente llegaron a ser dichos de Jess.
Mencionemos a este respecto el doble precepto del amor (cf. Bern 19, 2.5 con Me
12, 30ss par.), la regla de oro (cf. Did 1, 2b y Hech 15, 20.29 D con Mt 7, 12/Lc 6,31
y 1 Clem 13, 2), el poder de la oracin (cf. IgnEf 5, 2/Herm s VI, 3, 6b con Mt 18,
19s y Me 11, 22-24 par.), el pecado contra el Espritu santo (cf. Did 11,7 con Me 3,
28s) y la frmula trinitaria del bautismo (cf. Did 7, 1 con Mt 28, 19)121.
d) Otros grafos y narraciones sobre Jess
Hay palabras sueltas del Seor y tradiciones jesuticas narrativas de
creciente carcter legendario en los padres de la Iglesia, en liturgias paleo-
cristianas y en ordenanzas eclesiales, en hechos y cartas de los apstoles
pseudoepigrficos y en muchos otros escritos. No son vlidas, salvo raras
excepciones, como fuentes para estudiar la formacin primitiva de la tradi-
cin de Jess. Citemos como conclusin tres ejemplos de grafos que O.
Hofius considera fuera de toda sospecha en el contenido y no derivables
dentro de la historia de la tradicin:
Tal como os encuentren, os llevarn [al juicio] (yr. Lber Graduum, Serm.
III, 3; XV, 4).
Si peds lo grande, Dios os conceder lo pequeo (Clemente de Alejandra,
Strom I, 24, 158).
Sed buenos cambistas {Homilas pseudoclementinas II, 51; 1; III, 50, 2;
XVIII, 20, 4).
121. Cf. H. Koster, Synoptische berlieferung, 261 ss.
7. Visin panormica
LUGAR AO DEPENDENCIA IMAG. JESS
FUENTES
SINPTICAS:
Fuente de los Palestina del 50 Q y Me = fuentes
logia (Q) al 70 antiguas inepen- Jess, predica-
dientes dor escatolgi-
Evangelio de Me Siria/Roma? -70 co del reino de
Dios
Evangelio de Mt Siria 75-100 Mtesp y L c esp _
conjuntos de tra-
Evangelio de Le Egeo/Roma? 75-100 dicin indepen-
dientes
EVANGELIOS
GNSTICOS:
Evangelio de Jn Siria/Efeso? 75-100 tradiciones inde- Jess, media-
pendientes dor de una
Evangelio de Siria oriental 75-140 revelacin
Toms esotrica
EVANGELIOS
JUDEOCRISTIANOS:
Evangelio de los Siria s. II uso de los evan- (imagen de
Nazarenos gelios sinpticos Jess con
acentos ticos)
Evangelio de los Sur de Siria s. II
ebionitas
Evangelio de los Egipto s. II tradiciones sinp-
hebreos ticas y gnsticas
FRAGMENTOS EVAN-
GLICOS CON ELE-
MENTOS SINPTICOS
Y JONICOS:
Papiro Egerton 2 ? s. I/II combinacin de (sin imagen
elementos sinp- unitaria de
Evangelio de Siria s. II ticos o jonicos Jess)
Pedro antes (Egerton
2?) o despus de
Evangelio secre- Egipto s. I/II la separacin de
to de Marcos tradiciones
POx 840 ? s. I/II tradicin indepen-
diente
Fuentes cristianas sobre Jess 79
8. Sntesis y reflexin hermenutica
La visin panormica de las fuentes cristianas sobre Jess ofrece un re-
sultado desolador en algunos aspectos. Indica, en primer lugar, que tampo-
co encontramos al Jess histrico en las fuentes ms antiguas de que dis-
ponemos, sino imgenes, recuerdos sesgados por intereses y creencias teo-
lgicas y sociales, y por la historia de su grupo soporte. Adems, las fuen-
tes ms antiguas y extensas que nos han llegado fueron escritas en la se-
gunda generacin cristiana. A pesar de algunas tesis contrarias, ninguna de
las fuentes no cannicas es ms antigua que el EvMc. Es cierto que muchos
escritos del cristianismo primitivo se remontan a tradiciones, a veces escri-
tas, que los preceden; pero estas tradiciones se han perdido en la versin
original (probablemente para siempre). Podemos reconstruir en parte su
forma mediante un anlisis riguroso (cf. supra, 46ss sobre Q, e infra, cap.
4 sobre el mtodo); pero los resultados son hipotticos, y las fuentes ms
antiguas sobre Jess permanecen en realidad desconocidas.
Lo ms frustrante es quiz saber que slo conocemos una pequea par-
te de la serie de tradiciones jesuticas existentes hacia el ao 150 d. C , co-
mo demuestra el gran nmero de evangelios conservados fragmentaria-
mente, y que esa pequea parte no sea un corte transversal representati-
vo. Porque la seleccin hoy disponible se debe escasamente al ciego
azar; estuvo determinada mucho ms por procesos de poltica eclesistica
y por la canonizacin de los sinpticos y del EvJn, tambin por la elimina-
cin deliberada de evangelios apcrifos. Se ha perdido, por ejemplo, en
buena parte la imagen de Jess que ofrecan algunas corrientes estricta-
mente judeocristianas. Slo en muy pocos casos de fortuna se han conser-
vado las tradiciones de grupos cristianos con la amplitud necesaria para una
reconstruccin histrica de la vida y la predicacin de Jess (sobre todo, el
EvT). A veces ni siquiera se ha intentado esta reconstruccin, bien por ac-
titudes de reserva muy cuestionables a la luz de la historia ante las
fuentes heterodoxas y de excesiva confianza en la bondad del proceso
selectivo y trasmisivo de la Iglesia, bien por influencia de una larga tradi-
cin exegtica. En efecto, desde que F. Chr. Baur calific el EvJn de esca-
samente fiable en el aspecto histrico, la exgesis se ha apoyado exclusi-
vamente en los sinpticos para la investigacin histrica de Jess. Por eso,
la protesta contra la tirana del Jess sinptico (C. W. Hedrick)122 por
parte de investigadores que abogan por una mayor atencin a las fuentes
extracannicas, se basa en un anlisis correcto y en una aspiracin legti-
122. C. W. Hedrick, The Tyranny ofthe Synoptic Jess. Introduccin al vol. Semeia
(44/1988): The Historical Jess and the Rejected Gospels, ed. por l (p. 1-8).
80 El Jess histrico
ma. Sin embargo, la solucin no puede consistir en jubilar alegremente al
Jess sinptico e introducir la nueva tirana del Jess apcrifo, y ms
cuando las tradiciones sinpticas aparecen tambin en muchas tradiciones
extracannicas. La tradicin sinptica combina ya un amplio espectro de
las ms diversas formas y contenidos; de otro modo apenas hubiera alcan-
zado tan gran influencia en la Iglesia. Pero ha habido siempre imgenes an-
tagnicas de Jess en el campo gnstico y afn a la gnosis, por ejemplo
que se inspiran igualmente en la reelaboracin de antiguas tradiciones je-
suticas. Estas tradiciones deben ser utilizadas ms razonablemente de lo
que se ha hecho hasta ahora. De ello derivan nuevos conocimientos sobre
el proceso de trasmisin, que pueden llevar en ocasiones a una revaloriza-
cin de las tradiciones sinpticas. En algunos puntos bsicos se observa
una variabilidad mayor an en las imgenes de Jess; por ejemplo, en la
cuestin de si Jess comparti (sinpticos) o no (EvT) las ideas apocalp-
ticas. Creemos que, en tales casos, las reflexiones de historia epocal, local
o religiosa pueden dar muchas veces una mayor fiabilidad histrica a las
fuentes sinpticas. Aunque slo sea por su abundante material, son las
fuentes decisivas en la aproximacin histrica a Jess. Por eso mismo im-
porta no perder de vista su carcter selectivo e incluir en las reflexiones
otras fuentes como posible correctivo.
TAREA: Fuentes extracannicas e investigacin sobre Jess
A base de las siguientes citas, recuerde las actitudes posibles ante el valor de las
fuentes extracannicas para la investigacin sobre Jess (aventrese incluso a indicar
quin puede ser el autor). Cada una de las posiciones es criticable. Formule objecio-
nes razonables de tipo histrico o metodolgico.
Redacte su postura personal ante la pregunta: qu relevancia debe corresponder
a las fuentes extracannicas en la investigacin sobre Jess?
Texto 1: El autor expone su modo de detectar dichos autnticos de Jess:
Con este mtodo de exclusin queda un grupo de dichos que no ofrece ma-
yores reparos ni en el contenido ni desde la historia de la tradicin, que puede
encajar en el marco de la tradicin ofrecida por los evangelios sinpticos y re-
cabar seriamente la autenticidad histrica.
El autor establece como resultado: La literatura extracannica adolece, en
conjunto, de una asombrosa endeblez. La mayor parte es leyenda y lleva el se-
llo de la invencin en la frente. Slo espordicamente brilla en medio del es-
combro y la basura una perla fulgurante. La cuanta del material histricamen-
te til es muy escasa.
El autor llega al juicio global de que la importancia de la tradicin extra-
evanglica consiste bsicamente en que pone de manifiesto el valor singular de
Fuentes cristianas sobre Jess 81
nuestros evangelios. El que quiera conocer la vida de Jess y su mensaje, slo
encontrar ambas cosas en los cuatro evangelios cannicos. Las palabras dis-
persas del Seor pueden ofrecer complementos, mas no complementos impor-
tantes y valiosos.
Texto 2: Podemos partir de que en los evangelios se nos han conservado las
facetas decisivas y dignas de tenerse en cuenta para nuestra fe, de la actividad
y de las palabras de Jess.
Se han perdido materiales a cerca de Jess, como vemos por el hecho de que
hallamos algunas tradiciones a cerca de l, aunque no muchas, fuera de los
evangelios. Se habla de grafa, de tradiciones no escritas... [sigue un ejemplo
de Hech 20, 35]. En los padres apostlicos se encuentran breves agrupaciones
de las palabras del Seor que nos hacen sospechar que no estn citadas en nin-
gn evangelio, sino que circulaban an como pequeas tradiciones indepen-
dientes. Sin embargo, ms tarde se lleg en todo esto a excesos y deformacio-
nes, debidos en parte a la fantasa desplegada en las narraciones y debidos tam-
bin a las herejas, todo lo cual condujo a la composicin de los evangelios
apcrifos. El evangelio gnstico de santo Toms, descubierto en 1947 en el Al-
to Egipto, es ejemplo elocuente de ello.
Texto 3: ...pero los escritos apcrifos ms antiguos pueden remontarse hasta
finales del siglo I como mnimo, y para el siglo II hay un amplio material. Por
eso, los apcrifos neotestamentarios son una fuente relevante y de igual valor
que los escritos cannicos para la historia del cristianismo primitivo. Contie-
nen tradiciones que alcanzan hasta la aparicin del cristianismo, nos dan un es-
pectro ms amplio que el de los escritos del canon y permiten conocer lo va-
riado de la espiritualidad y la teologa cristianas de la primera poca, mientras
que la corriente polmica del canon neotestamentario trata de bloquear esta p-
tica, muchas veces deliberadamente.
3
LAS FUENTES NO CRISTIANAS
SOBRE JESS
J. B. Aufhauser, Anke Jesus-Zeugnisse (Kleine Texte 120), Bonn 2 1925; F. F. Bruce,
Ausserbiblische Zeugnisse ber Jess und das frhe Christentum, Giessen 71992; C.
A. Evans, Noncanonical Writings*: P. Eisler, I H I O Y 2 B A 2 I A E Y 2 OY BA2I-
A E Y 2 A 2 (2 vols.), Heidelberg 1929/1930; J. Klausner, Jess von Nazareth, Jerusa-
lem 31952; J. P. Meier, Un judo marginal I*, 79-129; W. Trilling, Jess y los proble-
mas de su historicidad, Barcelona 1970; H. Windisch, Das Problem der Geschich-
tlichkeit Jesu. Die ausserchristlichen Zeugnisse: ThR 1 (1929) 266-288.
Introduccin
Los testimonios no cristianos sobre Jess corren el doble riesgo de ser
i nfra_o_s"hrpval orados. Son sobrevalorados s "s" esperaencontrar a travs
de ellos un acceso neutral al Jess histrico que est libre del retoque
cristiano. Ni Tcito ofrece un relato que se remonte a las actas de Pilato, ni
Josefo una exposicin basada en los protocolos del sanedrn. Los testimo-
nios extracristianos son, prQbabMrxgn^-jrespujestas ajanas ideas_crisjiarias;
pero tampoco hay que desdear_su^ valor documental- Primen), porque en-
tronearjL.co.ri unas enseanzas.xristianaajjue^jiufiden-setindependieates.de
nuestros evangelios: las fuentes no cristianas constituyen un testimonio au-
tnomo. egrido> porque dan fe_de la.actitud, ambivalente de algunos con-
tempojneoj^tentoju^Qsxomo^pa^anSJ-jde-ambos campos nos han llega-
do actitudes benevolentes (Josefo [?], Mar bar Sarapion) y hostiles (fuen-
tes rabnicas; escritores romanos). Jergero? las fuenteinp_cx^tianas_indican
que los contemporneos del siglo I/II to vieron razn alguna para dudar de
l^exStcia de Jess.
84 El Jess histrico
PROPUESTA DE LECTURA Y TAREA:
Lea R. Penna, Ambiente histrico-cultural de los orgenes del cristianismo, Bil-
bao 1994, 295-351, que recoge los textos de todas las fuentes sobre los orgenes del
cristianismo1.
Busque, en el estudio de las fuentes sobre Jess, todo lo que facilite la clasifica-
cin histrica y la valoracin del alcance de las noticias. Pregunte, por ejemplo:
Cundo apareci la fuente? es autntica o podra ser una falsificacin?
Qu se puede saber sobre el autor (qu corriente religiosa o filosfica profesa,
en funcin de qu estudia a Cristo o los cristianos, etc.)?
Qu indicaciones da el contexto literario y cul es la ocasin para mencionar a
Jess?
De dnde proceden las informaciones? dependen de testimonios cristianos?
se remontan a fuentes ms antiguas? Etc.
Qu afirmaciones hacen sobre Jess, qu relacin guardan con las noticias cris-
tianas?
1. Josefa habla de Jess, llamado Cristo
E. Bammel, A New Varant Form ofthe Testimonium Flavianum, en Judaica (WUNT
37), Tbingen 1986, 190-193; Id., Zum Testimonium Flavianum, en O. Betz y otros
(eds.), Josephus-Studien. FS O. Michel, Gottingen 1974, 9-22 (= E. Bammel, Judai-
ca [WUNT 37], Tbingen 1986, 177-189); Z. Baras, Testimonium Flavianum: The
State of Recent Scholarship, en M. Avi-Yonak-Z. Baras, Society and Religin in the
Second Temple (= The World History of the Jewish People VIII), Jerusalem 1977,
303-313, 378-385; W. Bienert, Der alteste nichtchristliche Jesusbericht. Josephus
ber Jess. Unter besonderer Bercksichtigung des altrussischen Josephus, Halle
1936; S. G. F. Brandon, Jess and the Zealots, Manchester 1967, 359-368; A. M. Du-
barle, Le tmoignage de Josphe sur Jsus d'aprs la tradition indirecte: RevBib 80
(1973) 481-513; L. H. Feldman, Josephus and Modern Scholarship 1937-1980, Ber-
lin-New York 1984 (especialmente 679-703); D. Flusser, Die letzten Tage Jesu in Je-
rusalem, Stuttgart 1982, 155-163; A. von Harnack, Derjdische Geschichtsschreiber
Josephus und Jess Christus: IMWKT7 (1913) 1037-1068; G. Mayer, Josephus Fla-
vius, en TRE 17 (1988) 258-264; J. P. Meier, Un judo marginal I*, 79-108; E. Nor-
den, Josephus und Tacitus ber Jess Christus und seine messianische Prophetie:
Neue Jahrbcher fr das klassische Altertum XVI (1913) 637ss (citado aqu segn A.
Schalit [ed.], Zur Josephusforschung [WdF 84], Darmstadt 1973, 27-69); S. Pines, An
Arable Versin ofthe Testimonium Flavianum and its Implications, Jerusalem 1971;
F. Scheidweiler, Das Testimonium Flavianum: ZNW 45 (1954) 230-243; H. Schrec-
kenberg, Die Flavius-Josephus-Tradition in Antike und Mittelalter (LGHJ 5), Leiden
1972; E. Schrer, Geschichte I* (41901); III* (41909); G. Vermes, The Jess Notice of
1. Las citas griegas y latinas de este captulo estn tomadas de J. B. Aufhauser, Anti-
ke Jesus-Zeugnisse, Bonn 21925.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 85
Josephus Re-Examined: JJS 38 (1987) 1-10; P. Winter, Jess y Santiago segn Jose-
fo, en E. Schrer, Historia I*, 550-567.
El historiador judo Josefo (* 37/38 d. C. - t despus del ao 100), hi-
jo de un sacerdote y fariseo de familia acomodada, fue comandante en Ga-
lilea durante la guerra juda; ms tarde cay prisionero de guerra. Cuando
Vespasiano fue proclamado emperador, como haba profetizado Josefo, lo
dej en libertad. Desde entonces vivi en Roma como protegido de los Fla-
vios y compuso all sus escritos histricos y apologticos. Extraamente,
Josefo no habla de Jess en La guerra juda, jpero lo menciona dos veces
fTAMiquitates ludaicae, sujnstoria universal,despueblojudoa aparecida
hacia el ao 93~dTcTfAf 18. 63s; 20, 200). Slo del segundode estos pa-
sajes consta con alguna seguridad que proceder Josefo, mientras el pri-
mero, el Testimonium Flavianum, es sospechoso de ser una interpola-
cin o, al merws^una reelabcwcasiji cristiana.
a) La mencin de Jess como hermano de Santiago (Ant 20, 200)
Josefo^refiere en Ant 20, 200 la condena y lapidacin de_Santiagoy j)tros
por trasgresin de la ley (cbg JiaQavo|.iiavxa)v); la pena fue impuesta por
eTTanedrTquVpresida el sumo sacerdote Ann, el ao 62. JSfoj2gsen-
ja^Santiago cojro_^rjrriaiLOjieJeis^ (TV eXqpv 5Ir|-
oov ToTTXeYOuivoiJ XotaTo); lo identifica, as, por su hermano ms co-
nocido o ya mencionado antes2.
1. La flMfeftricJg^elpasajjLuede_c^^ es im-
probabTeTirel^tejiciajl^ cristiana3.
~ETtextb va muy ligado a su contexto; sin embargo, la precisin her-
mano de Jess, llamado Cristo, podra ser secundaria.
El apunte no indica un inters por Jess mismo, que slo es mencio-
nado para identificar a su hermano, un procedimiento frecuente en Josefo.
La expresin Xeyfievog XQIOXC, (HamadojCrjgJp^ no implica ni
asentimiento ni duda (cf. Mt 1, 16). El ttulo de Cristo aparece simple-
mente para poder distinguir a Jess de las numerosas personas de igual
nombre4 (cf. en el nuevo testamento Col 4, 11: 'Inaog ^eyiievog 'Ioa-
xog = Jess, llamado Justo).
2 El texto es citado ntegramente, cf. infra, 517s.
3. La autenticidad es admitida por la mayora de los investigadores; fue una excepcin,
entre otros, E Schurer, Geschichte I* (41901), 581
4. Josefo menciona alrededor de trece personas que llevan el nombre de Jess, cf P
Winter, Jes< y Santiago segn Josefo, 554, n. 5.
86 El Jess histrico
2. La expresin Jess^llamado Cristo^ refleja ms un usa verbal ju-
do que cristiano, ya que XQIOXOC, pas a ser pronto en el cristianismo el
nombre propio (y en las fuentes romanas aparece como tal).
3. La actitud^qjiej^ejljja^]^piJil^Qj3jce_Santiago-est.fntrejq neutral y
lojtmi&asa: Josefo sugiere que la condena no fue justa, desagrad a los ob-
servantes de la ley (es decir, a los fariseos) y llev finalmente a la destitu-
cin de Ann.
b) El Testimonium Flavianum (Ant 18, 63s)
El textojiel discutido testimonio de Josejo sobre Je^^risto^que todos
los manuscritos ofrecen sin desyiaiisjciQtal3,les, dice:
T-VETcu 8E xax TOTOV TV %QVO\ Por este tiempo vivi Jess, un hombre
'Inaog ocpog viQ, E'YE av5oa av- sabio, si se le puede llamar hombre. Fue
tv X.Yiv XQiy ]v YQ JiaQa;(v EQ- autor de obras increbles y el maestro
yoov Jtoir|Ti5, iMoxa^og v&Qcjccov de todos los hombres que acogen la ver-
xcv ii6ov xX.Ti^fi EXO^VCOV, xal dad con placer. Atrajo a muchos judos
jtoXAoiig j.iv 'Iouaoug, KOIXOVC, be y tambin a muchos paganos. Era el
xai xov 'EX.X.TivixoiJ JiTiyYETO- %Qio- Cristo. Y aunque Pilato lo conden a
xbq 0T05 frv- xai avxbv EVE^EI TC&V morir en cruz por instigacin de las au-
jtQCToov vQv nao' %ilv OTauQw toridades de nuestro pueblo, sus ante-
EmTETiu/nxTog ndTOU oix kxav- ores adeptos no le fueron desleales.
OCVTO o T JtQC&Tov YajtioavTes- Porque al tercer da se les apareci vi-
qpvn yg avxolc, TQTTTV EX ' OOV |u.Qav VO, como haban vaticinado profetas
jtXrv ^cv T)V -O-EOV JtQoqpr|T(v xav- enviados por Dios, que anunciaron mu-
t a TE xai XXa u/uca JIEQ ax>Toa) ftav- chas otras cosas maravillosas de l. Y
(xoia EonxTCov. etg exi TE vv TCOV hasta el da de hoy existe la comunidad
XgiaTiavJv cur TOE (bvoLiaau.vov de los cristianos, que se denominan as
ot>x EJtXure T (ptav. en referencia a l.
Ej_TejtFlaiv_hia_s^^Qjesde.LsiglQ-Xyi,. objetode fuertes; controversias.
Se debati primero si el pasaje era un testimonio autntico de Jos.eQ.xx-uaa
interpolacin cristiana. En el siglo XX la disAUsion.se ha ido desplazando
a la pregunta de si el TestFlay se basa en un relato ms antiguo de Josefo,
reelaborado posteriormente en sentido cristiano, y si cabe reconstruir la le-
tra o la tendencia de ese relato originario de Josefo sobre Jess. Analiza-
mos a continuacin las tres posibles hiptesis (autenticidad, interpolacin,
retoque).
Las fuentes no cristianas sobre Jess 87
1. La hiptesis de la autenticidad
La hiptesis de la autenticidad pura deJiejriu^p^c^s^eJeiisore55; pero
historiadores tan importantes como L. von Ranke o A. von Harnack consi-
deraron el TestFlav como autntico en lo esencial6. Excluyeron slo el si-
guiente parntesis conior^oi)abJbiaterpolacJQri cristiana;. Al tercer da se
les a^ecTfr vivo, c q ^
anunciaron muchas otraspq&asjnaraviljosas de l. Hay, en efecto, algunos
argumentos muy esclarecedores, al menos a primera vista, en favor de la
autenticidad sustancial del TestFlav:
1. contexto remoto y prximo: ELpasaje-sebre Santiago^ en Ant 20,
20p__gresupone una mencin anterior de Jess. Ant 18, 55-89 se refiere al
perodo de gobierno de Pilato; ste era el lugar indicado para mencionar a
Jess. .
2. El testimonio de los padres de la Iglesia: el ms antiguo de ellos es
el de Eusebio^260-339)7. No hay manuscritos o .citas-Seguras de poca an-
terior.
3. Contenido y lenguaje: Numerosas formulaciones del texto remiten a
Josefo antes que a un,autor cristiano:
^calificativo de oocpc; vf|Q (hombre sjbiojt aplicado a.Jp.ss no fue
corriente entrejxistianos, jLse^ajustajeru^aipbiQ.aL.lfngiiajf rleJo&efo. D-
gase lo mismo de la descripcin de los milagros de Jess como JiaQ&o^a
ZQya (obras increbles)8.
La frmula |ovf Tct)crr&f xeaftcu (acoger l_a verdad con placer) se-
ra inslita para un cristiano, porque f|6ovr| (placer) tiene casi siempre un
matiz negativo. |oovfj xecrQm (acoger con placer) es una expresin pre-
ferepcial de Josefo,erapleada.Jaqu qu-coa4oa.
La afirmacin de_^ue-Jea^~.atr.ajna jnHng y pagano^ no fOTK-'.'ggfo
cojU&sJ^ntesxris4anasi pero se explka con-el supuesto de que Josefo tu-
vo presente el cristianismo de Roma en su JiernrtQ^que contaba con segui-
dores paganas.
La referencia al ajusticiajmipntf de Jess por Pilato a instancias de las
autoridades judas indica un buen conocimiento de las circunstanjcias4ur-
5. J. P. Meier, Un judo marginal* I, 82, menciona sus nombres.
6. L. von Ranke, Weltgeschichte III, 2, Leipzig 1883, 40s; A. von Harnack, Geschichts-
schreiber, 1037-1068.
7. Eusebio, HistEccl II, 7-8; DemEv 3, 5, 105-106; Theoph 5, 44; y muchos documen-
tos en otros padres de la Iglesia desde Eusebio; cf. H. Schreckenberg, Flavius Josephus-Tra-
dition.
8. Cf. G. Vermes, Jess Notice, aunque slo considera autnticas estas formulaciones,
no el TestFlav ntegro.
88 El Jess histrico
dicas de Judea. y contrasta con la tendencia de los relatos cristianos sobre
el proceso de Jess, que descargan la responsabilidad sobre los judos y
eximen de ella a Pilato.
La designacjjijie-kis^d^iajjos^omojj^ov (linaje) tiene quiz un
matiz peyof&Nbj/^denota_m.4onajjersp.eciva- juda que cristiana.
Los rgumenj&s, con todo, r^jjpjj_jseiijaxos; las coincidencias con el
lenguaje y el ideario del judo Josefo podran ser tambin una seal de que
el falseador imit al autor (teora de la interpolacin). Igualmente cabra
pensar que un censor mantuviera todo lo posible el estilo de Josefo (hip-
tesis del retoque).
2. La hiptesis de la interpolacin
Ya^en_el_.siglQ_XY^ fillogos Reformados y luteranos reconocieron que
elTestHavjcontenatajUasconfesionespalmaria/delos artculos^^Lcris-
tianos que no poda provenir de un judo: Si enim Josephus ita sensisset...,
Josephus fuisset Christianus, opin Lukas Osiander. Y dadojque Josefo
f\iej>in duda judo de jx>r vida, la conclusQn_era que un copista cristiano
falselTfnterpol el oasaie15. Tambin cabe aducir buenos argumentos en
favor de esta tesis:
1. El contexto: E. Norden ha demostrado, en un anlisis minucioso del
contexto, que el TesjtFlav rompe, como ujLb.lp.quej$iieJia^jui^^
dadasanignte estructuradpTCon arreglo a un esquema frecuente en los ana-
les, Josefo describe elperodo de gobierno de Pilato como una sucesin de
revueltas; las palabras cla^e-jytfe-aparecea-siemprg; alcomienzo y,firiaLde
los,jpartados son ,&Qajpo_(sublevacin) o el verbocorrespondiente fro-
Q^PEV, y el sinnim^jjTotoig. Slo en el apartado sobre Jess falta este
concepto,y lostnitto^iairxe^piin^dieiites.
2. El testimonio de los padres de la Iglesia: >gujnojdejojs_apologetas
del siglo II/III citausl TestFlav^ aunque recurren a Josefo como, autoridad
para la.exgesjsjiejjij^uoiesjamento. Orgenes (hacia 185-254) declara,
un siglo antes de Eusebio, que fosjrfajoaxrey qu.e_JesjsJuera el Cristo
(motcov TW 'Inao obg xe iaT V' Cels I, 47)". No encontr, pr-4aato, la
frase era ej Crisjto^ j^difcil inferir conclusiones de ms alcance. Pudo
9. Si Josefo hubiera pensado as,... habra sido un cristiano. Cit. segn R. Eisler, IH-
SOY2, 1, 19.
10. As H. Conzelmann, Jess Chnstus [RGG3 III (1959), 622], y E. Norden, Josephus.
11. Cf. tambin el comentario a Mt 10, 17: 'IT]OOV... OV xaTaSe;|X6vog eva XQIOTV
([Josefo] no reconoce que Jess es el Cristo); citado segn P. Winter, Jess y Santiago se-
gn Josefo, 555, n. 8.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 89
leer Orgenes, en lugar del TestFlav actual, otro texto crtico, o le bast Ant
20, 200 para su razonamiento? Es obvia, en todo caso, la sospecha de que
la imposicin general del TestFlav hay que atribuirla a la difusin de las
obras eusebianas y no a la integridad del texto.
3. Contenido y lenguaje: h^jl_rngnos tres fraseslaaxlaramente ris-
tianas que no pu^d^n^trlbutf se a un autor-judie:
^nCaTdMlbre ljJdo^ejd^^Ja4)aiabia.shomhre>> para calificar a Je-
ss (eye vpa atjxv Xyeiv XQi) slo es comprensible como rectifica-
cin" dogmtica a la expresin anterior, que no salvaguardaba la divinidad
de Jess12.
XQiotg otog f|v (era el Cristo) no puede ser otra cosa quejuna
copfesia-exprfisadeJesicomo el Cristo (cf. Le 23,35; Jn 7, 26; Hech 9,
22).
Porque al tercer da se les apjreciLyiyo, como haban vaticinado
profetas enviados goTJios, quei anunciaron mjjiAas-otFa&-co^i&jaayjllo-
sas. Tambin aqu habla un cristiano.
3. La hiptesis del retoque
Ni los argumentos en favor de la autenticidad sustancial ni los argu-
mentos en favor de una interpolacin son convincentes. Los primeros no
explican suficientemente los elementos cristianos; los segundos no tienen
en cuenta que existen claras resonancias del lenguaje de Josefo.ox_eo_se
han propuesto^en parte a Ja luz de ]asouiej*a^ueritej^^
sas tejQfIas-,^hre.,ua4lQSbj^jLQque. La_ms^imp!e__ad
ojaior^sj;rist]anas, muy pocas, en el textp.deJosefo. As, J. P. Meier no
reconoce otros aadidos que las tres frases cristianas referidas. Eliminn-
dolas, resulta el siguiente texto13:
rvetai xax xv XQvov 'Inaog En aquel tiempo apareci Jess, un hom-
ocpog v\]Q- fjv yg nagab^wv EQ- bre sabio. Porque fue autor de hechos
ycav jtoiTjxis, bibanakoc, vfrQrccov asombrosos, maestro de gente que recibe
12. A. von Harnack, Geschichtsschreiber, 1053, sostiene en cambio que slo se trata del
tpico delfleTog,viQ (hombre divino) transferido a Jess. Ap 1, 232, 236 puede servir de
analoga; Josefo habla aqu de un egipcio al que califica de hombre sabio y adivino (aocpg
xai uxxvxwig vi^g), y del que refiere que por su sabidura y don proftico tena fama de
hombre cercano a la divinidad (ftecig S SOXOVTI |xeTeoxT)xvcti cpaecog xou xe aoqpav
xai jtoYvtoaiv tcov eaonvcov). En todo caso la formulacin, a diferencia de TestFlav, deja
sin decidir si el autor comparte esa creencia.
13. Traduccin: J. P. Meier, Un judo marginal* I, 84.
90 El Jess histrico
TWV f|6ovfj TcdnHi 6exo|xva)v, xai con gusto la verdad. Y atrajo a muchos
JIOAAOVC; (.lev 'Iouaouc;, JIOXAOXJC; 6 judos y a muchos de origen griego. Y
xai xo 'EXX/nvixo) jiTiYyeio- xai cuando Pilato, a causa de una acusacin
a\>xv Eve^ei x>v JCQ&TCOV vrjcv hecha por los hombres principales de en-
jraQ' T||.HV oxauQO) jUTETi|.ir|xToc; tre nosotros, lo conden a la cruz, los que
ndxo'u ovx jtaoavxo ol x JIQU)- antes lo haban amado no dejaron de ha-
xov ya^riaavTeg- elg exi TE VV TCV cerlo. Y hasta este mismo da la tribu de
XQIOTUXVC&V cuto toxJe (bvoLiao(.i- los cristianos, llamados as a causa de l,
vov oiix nXiJiE x qpXov. no ha desaparecido.
En favor de esta solucin est su simplicidad; pero quedan algunas cues-
tiones pendientes:
Coji_arreglo a esta reconstruccin, Josefo no afirm que Jess juera
considerado el Cristo; pero tanto de Ant 20, 200 (cf. supr) como de la l-
tima frase sobre el nombre de cristianos, se desprende lo contrario.
El^texto actual contiene varias expresiones oscjlajrte^jjuL.se,pueden
entender en sentido positivo o negativo. Segn Meier, Josefo redact el
texto polivalente con toda intencin; pero esta polivalencia puede ser tam-
bin resultado de las vicisitudes sufridas por el texto antes de su publi-
cacin.
Entrevias numerosas reconstrucciones que admiten la existencia-de in-
tervenciones cristianas sustanciales en el texto, hay dos tipos fundamenta-
les que presentan amplias coincidencias en el mtodo y en el resultado. Se-
gn el primero, Josefo habla de Jess en sentido neutral o levemente posi-
tivo; segn el segundo, Josefo se expresa en sentido hostil.
-Reconstruccin de una forma originaria del texto de Josefo hostil a
Jess
Numerosos investigadores suponen que el contenido originario de Ant
18, 63s fue un relato sobre el conato de rebelin de Jess, lder (seductor)
poltico-religioso, conato que las autoridades judas sofocaron entregando
al autor de los desrdenes (R. Eisler; W. Bienert; S. G. F. Brandon) 14 .
1. En favor de esta hiptesis aparece el contexto, que presenta el pero-
do de gobierno de Pilato como una serie de sublevaciones reprimidas (cf.
supra, 88). En este sentido, los defensores de esta hiptesis han propuesto
al comienzo y al final inserciones como estas:
14. R. Eisler, IHZOYZ; W. Bienert, Jesusbericht; S. G. F. Brandon, Jess, 359-368.
Con algunas salvedades, incluimos tambin a E. Bammel, Testimonium, en este grupo, aun-
que procede ms reflexivamente en lo metodolgico que Eisler y Bienert.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 91
Por este tiempo apareci como cabecilla de una nueva revuelta un
cierto Jess (= rvetai 8 xat TOTOV TV XQOVOV tgag ataecog
aQXTiYQg 'Inao'c; xig)15.
El apunte de que los que antes lo haban querido no dejaron de ha-
cerlo despus (ovx jiaaavTO ol T JTOCTOV ycxJcr|oavTeg), se convier-
te en: los aventureros que lo haban seguido ya al principio, no dejaron de
provocar tumultos (oiix iraiioavTO ftoQuPetv ol T JIQWTOV xoXoaj-
#r|oavTeg \x\oxai)16.
2. El mtodo de reconstruccin depende de la hiptesis sobre un relato
subyacente de signo negativo. Se supone que el censor cristiano sustituy ex-
presiones hostiles por expresiones positivas o neutrales:
As, la calificacin de Jess como oo(pg vrjQ (hombre sabio) se re-
suelve en un originario aocpiotrig xal yng vr|Q (agitador y mago)17.
En lugar de noXkovc,... jinYyeto (atrajo a muchos a su causa), el
texto sera: KOXXOVC,... jcnyyeTO (sedujo a muchos)18.
Segn Josefo, Jess no haba enseado a sus seguidores la verdad (t-
)*.r|Hj), sino cosas extraas (arran)19.
3. El modelo que sigui Josefo para caracterizar a Jess fue el de los l-
deres del movimiento de resistencia, calificados por l como bandidos, ma-
gos y agitadores.
El repertorio de calificativos aplicados a tales lderes polticos o reli-
giosos es: aoqpioxr|5 (aproximadamente: letrado seductor del pueblo)20;
(vfrocojroc;) yr\<; (taumaturgo impostor)21; yr\x<; xal Xr|aTQixoi (tauma-
turgos y bandidos)22. Tienen en comn el arrastrar a las masas del pueblo
(segn Josefo, engaan y seducen), con lo que provocan la irritacin
de los romanos y motivan la intervencin militar.
Josefo emplea dos veces en tales contextos la expresin fiovfi -
Xearoa: los incautos acogieron con placer tanto el discurso de Judas Ga-
15. W. Bienert, Jesusbericht, 252s.
16. W. Bienert, Jesusbericht, 252s; algo parecido R. Eisler, IH20Y21, 87s: OVK enav-
oavro flocupeiv.
17. R. Eisler, IHZOY21, 51-54.
18. R. Eisler, IH20Y2I, 39, 87s; E. Bammel, Testimonium, lis.
19. R. Eisler, IHZOY21, 63s.
20. Por ejemplo, Judas Galileo y su hijo Menahem {Bell 2, 118, 433); tambin Judas y
Matas son calificados de ooqpiota {Bell 1, 648).
21. Como el falso profeta de Egipto que arrastr a sus seguidores hacia monte de los
Olivos para iniciar desde all una revuelta contra los romanos {Bell 2, 261-263; Ant 20,167-
172), o Teudas {Ant 20, 97s), un taumaturgo {yr\g xig VI'IQ) que se haca pasar por profeta
(jtQO<pr)TTig yg eXeyev Eiva).
22. Bell 2, 264; cf. Ant 20, 160.
92 El Jess histrico
lileo como el relato mendaz del falso Alejandro (un supuesto hijo de Hero-
des) {Ant 18, 6; 17, 328s).
Siguiendo el modelo del relato sobre un profeta egipcio que plane
desde el monte de los Olivos una sedicin contra los romanos {Bell 2, 261-
263 [citado infra, 110]; Ant 20, 167-172), Bienert reconstruye el siguiente
texto de Josefo: Y este llamado Cristo condujo a muchos judos y grie-
gos al monte de los Olivos, desde donde maquinaba marchar sobre Jerusa-
ln 23 .
5. El texto como expresin de la relacin entre el judaismo y el cristia-
nismo primitivo. Los defensores de esta hiptesis colocan en paralelo la ac-
titud hostil de Josefo con la de las fuentes talmdicas. Atribuyen adems a
Josefo motivos apologticos que lo indujeron a componer un texto hostil a
los cristianos: quiso dar a entender a los romanos que los judos haban he-
cho lo suyo por combatir la secta de los cristianos 24 .
- La reconstruccin de una forma originaria^neuiral del <<Testimonium
PtaVfnum
En los ltimos aos se multiplican los intentos de reconstruir un texto
originario de Josefo que sea neutral o incluso decididamente positivo res-
pecto a Jess (antes J. Klausner; recientemente P. Winter y G. Vermes)25.
1. Tambin esta hiptesis encuentra apoyo en el contexto, toda vez que
el pasaje Ant 18, 65, que sigue al TestFlav, comienza con las palabras: Por
este tiempo hubo otra desgracia que conmocion a los judos (xcu IJC
Tog aToiJg XQVOVC, ETEQV TI oeivv efroppe, xotig 'IouSaiovg). Esto
23. W. Bienert, Jesusbericht, 252s. Bienert apoya su reconstruccin en la traduccin pa-
leorrusa de La guerra juda, el denominado Josefo Eslavo (siglo XI/XII), que contiene
varias interpolaciones legendarias cuya ltima reelaboracin es cristiana. Una de ellas, el
llamado Testimonium Slavianum (citado infra, 108s), hace recordar claramente, al principio,
el TestFlav; por eso, Bienert (y en trminos parecidos Eisler) estima que este pasaje conser-
va, entre un abundante material secundario, algunos restos de la versin original, incluida la
referencia a una revuelta planeada en el monte de los Olivos. Pero es mucho ms probable
que el texto, muy tardo, se base a su vez en una combinacin secundaria del episodio del
monte de los Olivos de Josefo con los apuntes de los evangelios sobre la estancia de Jess
en el mismo lugar, y presuponga ya el TestFlav cristiano. Cf. F. F. Bruce, Zeugnisse, 32-43
y J. Maier, Jess, 46s.
24. S. G. F. Brandon, Jess, 364. Ms lejos va E. Bammel, Testimonium, que acusa a Jo-
sefo de haber formulado la denuncia literaria ms antigua contra los cristianos con el fin
de dar argumentos y mover a las autoridades romanas a eliminar la peligrosa secta de los
cristianos (21s, 18).
25. J. Klausner, Jess (31952), 68-72; P. Winter, Jess y Santiago segn Josefo; Vermes,
Jess Notice.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 93
sugiere que Josefo consider el ajusticiamiento de Jess como un 5eivv,
un suceso terrible 26 .
2. Como mtodo para la reconstruccin del texto original, combinan la
eliminacin y el arreglo de los textos inequvocamente cristianos, ponde-
rando aspectos de contenido y de historia textual.
Suponen as que el censor se encontr con el texto: por este tiempo
vivi Jess, un hombre sabio, y mejor este calificativo respetuoso, pero
insuficiente, con el complemento: si cabe llamarlo hombre.
Omiten la frase era el Cristo, como interpolacin cristiana, o la tras-
forman en un enunciado neutral: fue llamado Cristo (anlogamente a Ant
20, 200) 27 .
Lo mismo vale decir del texto sobre la resurreccin y sobre el testi-
monio de los profetas: debe eliminarse o hay que retocarlo de forma que
sea plausible en boca de Josefo, presentndolo por ejemplo como un aser-
to de los discpulos: epoxovTec; oxi xxX,. (contaron que...) 28 .
3. El texto que cabe obtener de este modo coincide significativamente
con-una versin rabe del TestFlav que Agapio, obispo de Hierpolis (siglo
X), cita en su historia universal cristiana. Este texto fue alegado por pri-
mera vez en el debate sobre el Testimonium Flavianum, el ao 1971, por S.
Pines {Arable Versin). Dice as:
Josefo... refiere... que, por este tiempo, un hombre sabio llamado Jess mostr
un buen comportamiento y fue reconocido como virtuoso (o docto), y tuvo co-
mo discpulos a muchas personas de los judos y de otros pueblos. Pilato lo
conden a la cruz y a la muerte; pero los que se haban hecho discpulos no
abandonaron su discipulado (o enseanza) y contaron que a los tres das se les
apareci despus de la crucifixin y estaba vivo, y que por eso poda ser el me-
sas, sobre el cual los profetas haban dicho cosas maravillosas (citado segn J.
Maier, Jess, 42s).
Este texto no contiene ninguno de los elementos sospechosos de in-
terpolacin cristiana: no cuestiona la humanidad de Jess; slo presume su
mesianidad, y lo hacen los discpulos; se refiere a la resurreccin y al tes-
timonio proftico indirectamente, a travs del testimonio discipular.
26. Propugna esta solucin, entre otros, P. Winter, Jess y Santiago segn Josefo, 566;
y la solucin contraria E. Bammel, Testimonium, 18: lo terrible (Seivv) es para el judaismo
precisamente la falta de castigo al (pXov secesionista.
27. En la tradicin textual de TestFlav quedan huellas de esta frmula; as en Jernimo,
que escribe: credebatur esse Christus; y en Miguel el Sirio (siglo XII): fue considerado
el mesas/quiz era el mesas. Citado segn S. Pines, Arabic Versin, 40,26s, 29 con n. 109.
28. As E. Bammel, Testimonium, 20.
94 El Jess histrico
Tambin llama la atencin la ausencia de cualquier alusin a una de-
nuncia de Jess ante Pilato por las autoridades judas; habra que atribuir
tambin este extremo a una interpolacin cristiana?29.
No cita la ltima frase del TestFlav griego sin duda porque Agapio se
limita a citar, en este contexto, fuentes sobre la vida y muerte de Jess, y la
indicacin sobre los cristianos era por tanto superflua.
Ante la imposibilidad de aclarar el origen de la versin de Agapio, no
cabe emitir un juicio seguro sobre la autenticidad del texto. Este pudo apa-
recer en la polmica con el islam; en tal supuesto, su modelo original fue
el TestFlav en la forma actual (E. Bammel)30. O la versin de Agapio es una
variante, reelaborada en sentido levemente cristiano, del texto originario;
una forma previa o simultnea, por tanto, del TextFlav. O Agapio ofrece
'cum grano salis' el texto original de Josefo?
4. El modelo humano que pudo servir a Josefo para hacer una semblan-
za positiva de Jess es Juan Bautista (Ant 18, 116-118, cf. infra, 217s)31.
Josefo describe a Juan Bautista como un hombre noble (yafrc;
vr|Q) que se gan a las masas con su doctrina. Paralelamente califica a Je-
ss como hombre sabio (aoqpg vr|Q) y maestro (ioxaXog) de muchos
judos y paganos.
Josefo refiere que Juan cay vctima de un asesinato legal de Herodes.
Seala como causa de la ejecucin del Bautista el temor de Herodes a que
protagonizara la rebelin en el pueblo: la ejecucin se produce por mera
sospecha (vKotyq). Es bastante improbable que Josefo no sealase ningn
motivo para la crucifixin de Jess; por eso cabe presumir que el texto ori-
ginal contuviera una referencia anloga a una temida sublevacin de Jess
o de sus seguidores32.
Sera comprensible que los copistas cristianos escamotearan este pa-
saje, porque les interesaba mucho disipar cualquier sospecha de deslealtad
al Estado romano.
5. El texto como expresin de la relacin entre judaismo y cristianismo
primitivo. Segn G. Vermes, la presentacin de Jess como hombre sa-
bio y autor de obras increbles (milagros) (jtapa^cov eoyorv Jtoin-
xr|s) refleja la imagen de Jess que circulaba en Palestina en forma de tra-
29. Eso presume D. Flusser, Tage, 155-163.
30. Cf. E. Bammel, Variant Form, 190-193. Bammel no ha aportado hasta ahora una
prueba concluyente de esta tesis, aparte de algunas observaciones sueltas; cf. las notas cr-
ticas de Z. Baras, Testimonium, 303-313, 378-385, especialmente 305.
31. As ya J. Klausner, Jess, 71. Cabe recordar tambin el testimonio, nada hostil, so-
bre la ejecucin ilegal de Santiago (Ant 20, 200).
32. D. Flusser, Tage, 155-163, con una referencia a Jn 11, 47-53.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 95
dicin popular. El fariseo Josefo33 la recoge sin valorarla, mientras los ra-
binos interpretaron ms tarde la misma tradicin como testimonio sobre un
mago e impostor34.
Resumiendo: lp-ffls,r^bable es la hipileis_jdjeLjJuaj^
dj^rjrirhj^fo^
mo sobre Juan Bautistas^xjtbJXLSantiago.-elJhermano del Seor, Sij,imagen
de Jess recuerda la delosfiscritos-lucanos. Ambos autores aplican a Jess
el calificativo de hombre (vr|Q); ambos hablan de l en forma sumarial
y distinguen entre los acusadores judos y la responsabilidad de Pilato. Pe-
ro la idea de que Jess tuvo discpulos paganos no se puede inferir de la do-
ble obra lucana. Quiz Josefo tuvo en Roma contacto con un cristianismo
de tendencia lucana; pero sus races palestinas le permitieron quiz utilizar
tambin noticias y tradiciones populares que circulaban en Jerusaln.
2. Las fuentes rabnicas: Jess, un seductor (bSanh 43a)
J. Maier, Jess von Nazareth in der talmudischen Uberlieferung (EdF 82), Darmstadt
1978, 21992; Id., Jdische Auseinandersetzung mit dem Chrstentum in der Antike
(EdF 177), Darmstadt 1982; C. Thoma, Die Christen in rabbinischer Optik: Heiden,
Haretiker oder Fromme?, en H. Frohnhofen (ed.), Christlicher Antijudaismus undj-
discher Antipaganismus. Ihre Motive und Hintergrnde in den ersten drei Jahrhun-
derten (HThSt 3), Hamburg 1990, 23-49.
Mientras Josefo presenta una imagen popular de Jess cargada de sim-
pata, los rabinos conservaron una imagen^que^sejcaracteriza poel recha-
zo. Sin "embargo,' las apreciaciones sobre e). valor de las~fuentes que sus-
tentan. las, Cescasa,s).noticias.rabim^as&hr,Jejs,_s^njdispares. As J.
Maier, despus de investigar a fondo los pasajes pertinentes, llega a esta
conclusin: El anlisis contextual y las observaciones de historia de la tra-
dicin, del material, de motivos y de formas, indica... que no hay ningn
pasaje rabnico sobre Jess que proceda de la poca tannata (hasta el ao
220 d. C. aproximadamente)35. A^\jiijm1^^mh^jjp_jf;ilg ^ va jn-
sertaiidCL-sejaurj^a
secular de formacin del Talmud y en respuesta a provocaciones cristia-
nas; de ah que Jale^_pj^e^jiaJeiigan^n^n.v^orJij^^
33. Grupos judeocristianos y fariseos siguieron manteniendo bastante tiempo unas rela-
ciones amistosas; cf. P. Winter, Jess y Santiago segn Josefo, 566.
34. G. Vermes, Jess Notice, especialmente 9s.
35. J. Maier, Jess, 268; cf. tambin Id., Auseinandersetzung.
96 El Jess histrico
te^Otros autores en cambio^comokl, Klausnbr36. creen poder descubrir en
el Tarrrml menos algunas tradiciones, antiguas e histricamente fiables.
Como muestra de muchos otros textos,^itejrios_un pasaje importante
sobre el ajusticiamiento de Jess yjte sus cinco discpulos, que procede
quiz"deTperibdo tannata (bSanh 43a)3?.
Jess fue colgado en vspera de la fiesta de pesah. Cuarenta das antes, el he-
raldo haba pregonado: Lo sacarn para ser apedreado porque practica la ma-
gia, seduce a Israel y lo ha hecho apostatar; el que tuviera algo que decir en su
defensa debe presentarse y decirlo. Pero si nada se aduce en su defensa, ser
colgado en vspera de la fiesta de pesah....
Los rabinos ensearon que Jess tuvo cinco discpulos: Mathai, Naqai, Necer,
Buni y Thoda. Cuando prendieron a Mathai, l les dijo: Ajusticiad a Mathai,
que el nombre significa: cundo [mathai] entrar a ver el rostro de Dios? [Sal
42, 3]. Ellos le replicaron: S, Mathai ser ajusticiado, porque el nombre sig-
nifica: cundo [mathai] se morir y se acabar su apellido? [Sal 41, 6]. (El
texto contiene juegos de palabras anlogos para los otros cuatro discpulos
de Jess).
En eJj>uj2u^^o_djpe_^ejEe^^ te-
ma debatido y se refiriera s j ^ y r i p i e ^ J e j L s ^ ^ S - ^ i ^ ^
resul]teri.djnters histrico:
1. El texto indica como^unWJemporal del njustjnjfimientn He Jessja
vspera de pasgua, lo. que contrasta con la cronologa sinptica, pero se
ajusta a las indicaciones del evangelio de Juan.
2. Por tratarse de un procedimiento jurdico rabnico, los acusadores^ y
ejecutores del juicio son obviamente las autoridades j u d ^ l c T c l e s his-
trcamerirelHCorrecto.
Como resultado de la acusacin, Jess debe ser lapidado y el cadver
ser luego colgado. El texto subraya, ms que la lapidacin^ el hecho de
colgar en vspera de-ia-pas"Cl"rquiz para u a mayor acercamiento a j a
bien_c^npada_cnicjfixiri,de Jess (por ios romanos).
El texto subraya_adems.,quet fuejrajie. lahaJjJiaLmpregonero.bus-
c ya Testigos ddjsjpjirgo_4i-dJas.^ntesde la ejecucin. Quiz sea una res-
puesta apologtica al reproche cristiano de que a Jess se le hiciera el pro-
ceso precipitadamente.
36. J. Klausner, Jess, 17-57.
37. Cit. segn L. Goldschmidt, Der Babylonische Talmud Vil, 181.
38. J. Maier, Jess, 219-237, llega a la conclusin de que el nombre de Jess es una in-
sercin secundaria en el relato sobre la muerte del mago y seductor que por azar fue ejecu-
tado en vspera de la pascua. Es obvio que, si se acepta esta opinin, no cabe extraer ningu-
na conclusin histrica.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 97
3. Eljexto menciona dos fimdamentucianesdel juicio:
' Jess-practicaba la brujera, una acusacin que circul muy pronto,
pues se encuentra en la percopa sobre Belceb (Me 3, 22 par.), gra^obyio
interpretar el. milagro de Jgjs como arte diablica ^magia^si no, se. .vea
enjl la accin de Dios. Es muy improbable que esta inculpacin se rela-
cione con la muerte de Jess.
Jess sedujo aj.sragl yla &^^.&&atari.S&a.ilU^
en modo algunoja perspectiva_de los^acusadoxes. Ms bien se proyecta
aqu el momento histrico posterior a la vida de Jess. Slo en visin re-
trospectiva, cuando los cristianos se haban segregado del judaismo como
grupo religioso y abandonaron la observancia de la ley (en especial la cir-
cuncisin, la celebracin sabtica y los preceptos sobre manjares) y honra-
ron a Jesucristo como Kyrios y Dios, Jess pudo aparecer ante la conside-
racin juda como alguien que sedujo a Israel con la idolatra.
4. La mencin de slo cinco discpulos de^Jesuz (en lugar de los doce
consabidos), cuyos nombres podran recordar lejanamente y con mucha
fantasa losjteja !4J.cJn^nsiiajiaL94 np^are^leneiJaDgujia_ba&eJjist-
,rica. Se trata ms bien de un elenco de nombres que se aplic secundaria-
mente a discpulos de Jess40.
3. Mar Bar Sarapion: un estoico sirio habla del rey sabio de los judos
A. Baumstark, Geschichte der syrischen Literatur, Bonn 1922; F. Schulthess, Der
Brief des Mar bar Sarapion. Ein Beitrag zur Geschichte der syrischen Literatur:
ZDMG 51 (1897) 365-391.
Si el historiador judo Josefo nos ofrece presuntamente un informe be-
nevolente sobre Jess, lo mismo ocurre con el filsofo pagano Mar bar Sa-
rapion. Tanto en el mbitQ-jxidQ, como en el_gagano, los textos^probable-
ntente m j ^
ms tarde_suenan y,pcfisnegatYa.vExtraamente, e_s j^ooo^onocjdo^ljes-
timQniojpagano ms antiguo. Se encuentra en una carta privada del estoico
sirio^MaraTjarffarapjonJjjr^ndf^deJS^inTo^ta,que escribi desde la cauti-
vidad romana (en un lugar desconocido) a su hijo Sarapion. La carta con-
tiene numerosas exhortaciones y advertencias que Mar hace al hijo ante su
posible condena. Le recomienda sobre todo la sab|dura^oj^,aP.bJenJy
tesciayjlioso.jQieito_ciue tambin los sabios son perseguidos en un mundo
39. Mathai se interpret como Mateo, Naqai como Nicodemo o Nicanor, Thoda como
Tadeo; a Necer y Buni se le han atribuido diferentes correspondencias.
40. As J. Maier, Jess, 234.
98 El Jess histrico
lleno de viotenj^aj^nifuiua^ ilus-
tffesta idea presenta una serie de modelos en la que, junto a Scrates y el
escultor (!) Pitgoras41, sita tambin a Jess, sin mencionar su nombre:
...de qu sirvi a los atenienses haber matado a Scrates, crimen que pagaron
con el hambre y la peste? o de qu les sirvi a los samios quemar vivo a Pi-
tgoras, cuando todo su pas qued cubierto de arena en un instante? o a los
judos dar muerte a su sabio rey, si desde entonces se han visto despojados de
su reino?
Porque Dios se tom justa venganza por esos tres sabios: los atenienses mu-
rieron de hambre, los samios fueron inundados por el mar, los judos sucum-
bieron y fueron expulsados del reino, y viven dispersos en todas partes.
Scrates no muri, gracias a Platn; ni Pitgoras, gracias a la estatua de Hera;
ni el rey, gracias a las nuevas leyes que promulg42.
1. La ^ a ^ / ^ ^ j ^ H ^ A J i ^ l t f i ^ ^ P ^ ^ M f i n i e r ^ fue.scrita_po-
co despefdel ao 73 d. C.44.
"ErTTa," T padre recuerda a su hijo la huida de ciudadanos de Samo-
sata a Seleucia por sus sentimientos antirromanos45. Este suceso parece ser
idntico al que refiere Josefo, Bell 7, 219-243 sobre el rey Antoco IV de
Comagene (capital, Samosata), destronado y proscrito por los romanos el
ao 73.
El <<casjigojl&.ks4uos, recordaALgn^Ltgxto, con la prdida_de la
propia a^jmstmcj^u^M^^WMQ-^ IdJSQP^ilL^^d^&atoxiss&s^ene
que referirse a la^gueriajdja de^sJA-LXU Y entonces hay que suponer
qu^~eTautoFrada sabe an de las nuevas revueltas que estallaron en Pales-
tina el ao 132 d. C.46.
2. El autojresjm estoico sirio..najudo ni cristiano (habla, por ejemplo,
con toda naturalidad de nuestros dioses); p_eroest^aMerXQL^Lcjistianlsmo.
41. Las indicaciones sobre Pitgoras, los samios y los atenienses son histricamente
muy inexactas. Quiz consider Mar al Pitgoras filsofo y al Pitgoras escultor como la
misma persona.
42. F. Schulthess, Mar bar Sarapion, 371s. Ms accesible el texto alemn en J. B. Auf-
hauser, Antike Jesus-Zeugnisse II, 5-11.
43. A. Baumstark, Geschichte, 10, renuncia a sealar una fecha porque las referencias
a la historia de la poca no parecen lo bastante precisas.
44. As J. Blinzler, Der Prozess Jesu, Regensburg "1969, 53s, y E. Barnikol, Das Leben
Jesu der Heilsgeschichte, Halle 1958, 251.
45. F. Schulthess, Mar bar Sarapion, 368s, 1. 47-74.
46. Hay aqu una dificultad: slo despus de la guerra de Bar Kojba (132-135) se pro-
hibe a los judos la entrada en Jerusaln. No obstante, ya la guerra juda (66-70) ocasion
tantas deportaciones que se pudo tener la impresin de que los judos fueron expulsados de
su territorio.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 99
3. Lo que^e_aibjDaJSs^genrfe en&ajit&JeJimitS.Mrisixmas:
El responsabilizar exclusivamente a los judos de la muerte de Jess
est en consonancia con afirmaciones neotestamentarias como 1 Tes 2, 15;
Hech 4, 10 y otros pasajes47.
Tambin es una conocida interpretacin cristiana la idea de la derrota
juda ante los romanos como un castigo por la crucifixin de Jess (cf. Mt
22, 7; 27, 25).
Cuando Mar llama a Jess el rey sabio de los judos, se inspira
igualmente en fuentes cristianas. El ttulo de rey es de gran importancia en
la tradicin del nacimiento de Jess (Mt 2, lss: los sabios buscan al nuevo
y recin nacido rey de los judos) y en la tradicin de la pasin (entrada en
Jerusaln, escena del escarnio, interrogatorio ante Pilato [Jn], inscripcin
en la cruz).
4. Sin embargo, Mar denota en algunos momentos una clara perspec-
tiva externa en su valoracin de Jess y del cristianismo:
En la serie de paradigmas, presenta a Jess como uno de los tres sa-
bios, un hombre superior a los dems.
En cuanto a la resurreccin de Jess, Mar la ignora o la reinterpreta
tcitamente con arreglo a su propia visin del mundo. Expresa esta visin
unas lneas antes en su carta: La vida de los hombres, hijo mo, se acaba
en el mundo; pero su elogio y sus ddivas quedan para siempre48. Esto se
puede aplicar tanto a Scrates como a Jess.
Jess es importante sobre todo como legislador, y pervive en sus le-
yes. Parece que Mar ve a los cristianos como personas que se comportan
segn las leyes de su rey sabio, lo que explica la actitud positiva del es-
toico hacia ellos.
Si preguntrnosle dnde obtiene sus noticias sobre Jess el estojcoji-
rjp MarJSar SarapionJiernbTdFQTrigrfiis al cristianlslo"primitivo sirio.
All apareci, ms o menos sincrnicamente conla^carta de "Sarapion, el
EvMt con una imagen parecida de Jess: tambin el EvMt presenta la tra-
gedia del judaismo el ao 70 d. C. como un castigo por la muerte de Jess;
tambin l ve a Jess como el sabio rey de los judos que da nuevas le-
yes en las anttesis del sermn de la montaa. De este modo, lagarta de
Sarapion lampreo nos pfre.ce ni.n^nj^&tjm^nio^
tejdel^nstianismo sinptico, y s un testimonio de que el rey de los ju-
dos presentado por Mt atrajo tambin a sabios paganos, exactamente co-
mo lo describe Mt 2, lss en forma legendaria.
47. Cabe pensar, con todo, que Mar conoca la responsabilidad de los romanos en la
crucifixin, pero la pas por alto debido a su propia situacin precaria.
48. F. Schulthess, Mar bar Sarapion, 370,1. 106s.
100 El Jess histrico
4. Escritores romanos y hombres de Estado hablan de Cristo, el fundador
de la secta cristiana
R. Freudenberger, Das Verhalten der rmischen Behrden gegen die Christen im 2.
Jahrhundert dargestellt am Brief des Plinius an Trajan und den Reskripten Trajans
und Hadrians, Mnchen 1967; Id., Christenverfolgungen, en TRE 8 (1981) 23-29
(Imperio romano); H. Fuchs, Tacitus ber die Christen: VigChr 4 (1950) 65-93; Id.,
Nochmals: Tacitus ber die Christen: MusHelv 20 (1963) 221-228 [citado aqu se-
gn V. Pschl, Tacitus (WdF 97), Darmstadt 1969, 558-604]; R. Hanslik, Der Erzah-
lungskomplex vom Brand Roms und der Christenverfolgung bei Tacitus: Wiener Stu-
dien 76 (1963) 92-108; R. Klein (ed.), Das friihe Christentum im rmischen Staat
(WdF 267), Darmstadt 1971; A. N. Sherwin-White, The Letters ofPliny. A Historical
and Social Commentary, Oxford 1966; J. Speigl, Der rmische Staat und die Chris-
ten. Staat und Kirche von Domitian bis Commodus, Amsterdam 1970; M. Whittaker,
Jews and Christians: Graeco-Roman Views (Cambridge Commentaries on Writings
of the Jewish and Christian World 220 B. C. to A. D. 200 6), Cambridge 1984; R. L.
Wilken, Die friihen Christen. Wie die Rmer sie sahen, Graz-Wien-Kln 1986; A.
Wlosok, Rom und die Christen. Zur Auseinandersetzung zwischen Christentum und
rmischem Staat, Stuttgart 1970.
Delj>erodo del HOjil 120 d. C. nos han llegadojjSjjei^ejiriasja.G
tSlJ&>SJc3bi^dJsjjnjtores joj&anos. Plinio el Joven, Tcito y Suetonio ha-
Wajn^e^ja&ada.sjobrft.iiCriso (o <<Cresto>>),JMTO jarete jgne.sg_den cuenta
de que udHzjaa.uji,.tilQ rnesin[cjo,Qmo.ncan3e4iKjpia(el nombre de Je-
ss no figura en ellos). Las referencias aparecen siempre_a_raz de una in-
tery^nj^injjjb^ por eso,Tas fuentes no os~13airin-
flmmcTones directas sobre Jess. Los tres romanos afines.ejitrejsj^jproce-
dan de cuerpos estatales, ejercaaargos de-goMeino^jlirjaeiil^^
rrairIrTbiciones literaria^., Mientras el filsofo estoico Mar bar Sarapion
siWonzaBacorTJss en la crcel, la opinionxoincidejite d^Jasjrasjnpijja-
nos sobre el cristianismo es que se trata.de. una^supersticin abominable y
q^ipeifo?I"p^^E^ad.o. A pesar de estas coincidencias, sus breves
pronunciamientos sobre Cristo difieren claramente entre s.
a) Plinio el Joven (61-hacia 120)
1. La persona: C. Plinius Caecilius Secundus proceda de la nobleza ro-
mana (senador), fue abogado y ejerci diversos cargos de Estado. Alcanz
celebridad literaria como epistolgrafo; de l nos ha llegado una recopila-
cin de cartas en diez volmenes49.
49. Un comentario detallado a las cartas de Plinio lo ofrece A. N. Sherwin-White, Let-
ters; para la carta sobre los cristianos y el rescripto de Trajano, cf. 691-712, 772-787.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 101
2. Ocasin^e su referencia a Cristo: Hacia el ao 111 d. C , Plinio fue
enviado por el emperadorJ]frajanoj(98-"117) a j j y 3 r o y j r ^ _ ^
Pojntg_coma-lfigado impejialxQaiaciiItadesjde g^obernadoj;. Entre las tareas
judiciales que deba realizar en una de las mayores ciudades del Ponto, es-
taban las denuncias contra los cristianos.
3. Contexto literario: PJimojQiajniiiWLuria_a^
cial con Trajano (vol. X de las Cartas). Mj^c^^^_}2&-^3XM^2&. contra
los^cristianos^ cjonsult UimbiQ^Ma-Cjue5UL_al emperador (Ep X, 96):
Nunca he participado en procesos contra los cristianos. Por eso, tampoco
s qu y hasta qu punto se suele penalizar e investigar en este terreno 50 .
4. Manifestaciones sobre los cristianos: No podemos abordar aqu a
fondo las referencias de Plinio a los cristianos y su actuacin contra ellos 51 .
Plno llega a hablar de Cristo tan slo en dos ocasiones, y siempre en re-
lacin con el culto:
~" El que era acusado falsamente de ser cristiano poda desmentirlo rin-
diendo culto a los dioses y a la imagen del emperador, o con ofrendas de
incienso y vino, y maldiciendo a Cristo (Christo male dicere), ya que los
verdaderos cristianos rehusaban ambas cosas.
Algunos Jejiuttciadps jmje^Pjjjnjojtsegnrahan hahp.r d&jadcLy_a de _ser
cristianos, y loJfimostrabaa^acxificando a los dioses, y maldiciendo aUris-
to. Declaraban a Plinio lo frgil de su fe anterior:
... quod essent soliti stato die ante lu- ... que solan reunirse un da fijo antes
cem convenire carmenque Christo qua- del amanecer, alternndose en las loas
si deo dicere secum invicem seque sa- a Cristo como si fuera dios, y se com-
cramento non in scelus aliquod stringe- prometan con juramento a no cometer
re, sed ne furta, ne latrocina, ne adulte- delitos, ni hurtos, ni robos, ni adulte-
ria committerent, ne fidem fallerent, ne rios, ni infidelidad, ni malversar los
depositum adpellati abnegarent. bienes confiados.
5. Las informaciones de Plinio provienen de diversasjuentes:
Rumores sobre los cristianos: Plinio supuso en un principio que el
nombre de cristiano iba^socia^jr^ co-
haerentia nomini), ejpve.srig f.spp.inlmfflte todo lo que pudiera delatar-
loxOJiio.-^4po~de-xor4ucacifi~polticu Estas suposiciones carecan de
fundamento, como reconoce Plinio ms tarde 52 .
50. Traduccin segn A. M. Ritter (ed.), Theologiegeschichte I, 14s.
51. Cf. la visin panormica de A. Wlosok, Rom, 27-39, y la investigacin global de R.
Freudenberger, Verhalten.
52. Cf. A. Wlosok, Rom, 28, 32s.
102 El Jess histrico
Criterio oficial sobre identificacin y penalizacin de los cristianos51'.
Aunque Plinio no tuvo experiencias personales de procesos contra los cris-
tianos, antes de llegar la respuesta de Trajano impuso un procedimiento
(con penas capitales). Para identifieaf~y condenar a los cristianosxaajcjer-
to. le bast con la confesin de stos (die confessio nominis)^_A[ que sa-
crificaba a los dioses y maldeca de Cristo, lo absolva. Plinio pudo recu-
rrir aqu a un hecho conocido de las autoridades: los cristianos segn se
deca (dicuntur) siempre se negaban.
Manifestaciones de {antiguos) cristianos: Plinio interrogaba a los
acusados que aseguraban no ser ya cristianos sobre su fe anterior; pero no
se fiaba de sus declaraciones y escuch adems, bajo tortura, a dos escla-
vas, diaconisas (ministrae) de una comunidad. Sus declaraciones tampo-
co contenan, a su juicio, ms que supersticin miserable y absurda (su-
perstitio prava et immodica), cuyo fondo no le pareci digno de inters.
No hay en Plinio mucha informacin directa sobre Cristo: lo consi-
dera como el dios cultual de los cristianos, una especie de anttesis de los
dioses del Estado romano. Cree saber que el adorado en el culto es un hom-
bre, como indica la frmula carmen... quasi deo dicere, a tenor de la cual
Plinio parece ver en Cristo a un semidis, precisamente por ser hombre.
b) Tcito (55/56-hacia 120)
1. La persona: P. Cornelius Tacitus, miembro de la aristocracia senato-
rial, recorri el escalafn de los cargos (entre otros, procnsul de Asia en
112/113) y adquiri fama sobre todo por sus dos grandes obras de historia
crtica: las Historias (hacia 105/110) y los Anales (hacia 116/117).
2. L ocasin tpxc-mueve a Tcito a-hablar de los cristianos es el incen-
dio de Roma el ao 64 d. C. (Ann 15, 38-44), del que Nern hizo respon-
saBIes a los cristianos para alejar de s toda sospecha54.
3. El contexto. Tcito establece en_ su biografa de Nern (Ann 13-16)
un agudo contraste entr Tos cinco primeros aos de gobierno apacible (el
quinquenio 54:58 d. C, Ann 13) y el siguiente reinado de terror (Ann 14-
16), que ilustra describiendo en Ann 15, 44, 2-5 la cruel ejecucin de los
cristianos55. La valoracin que hace Tcito del hecho es ambivalente. Com-
parte el temor a los cristianos, pero no los acusa del incendio,.sino-dfi^odio
aTgnerol)lmanc*,(odium humani generis, Ann 15, 44, 4), y condena
53. El fundamento jurdico del proceso contra los cristianos es muy debatido; cf. R.
Freudenberger, Chnstenverfolgungen, especialmente 23-26.
54. Cf. H. Fuchs, Tacitus, 65-93; e Id., Nochmals: Tacitus; A. Wlosok, Rom, 7-26.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 103
los mvil?? dp NfTn Por eso daban lstima aquellas personas, aunque
eran culpables y merecan los peores castigos, porque no fueron sacrifica-
das por el bien comn ('utilitas publica'), sino para satisfacer la crueldad
de un individuo (Ann 15, 44, 5) 56 .
4. Manifestaciones sobre Cristo: Para aclarar el origen de los chjristia-
niychre&tiania?Z,.&upuestaiue.ue odiados,.en lajobla^cinjtox^u^j^ps^X-
citomfexe.j3r^e^xQnitetajneitie]qque sabesobreefundador (auctor)
de la supersticin (Ann 15, 44, 3):
Auctor nominis [christiani] eius Este nombre [christiani] viene de
Christus Tiberio imperitante per procu- Cristo, que fue ejecutado bajo Tiberio
ratorem Pontium Pilatum supplicio ad- por el gobernador Poncio Pilato. Esta
fectus erat; repressaque in praesens supersticin abominable fue reprimida
exitiabilis superstitio rursum erumpe- de momento, pero ms tarde irrumpi
bat, non modo per Iudaeam, originem de nuevo y se extendi no slo en Ju-
eius mali, sed per urbem etiam, quo dea, donde haba aparecido, sino tam-
cuncta undique atrocia aut pudenda bien en Roma, donde confluyen y se
confluunt celebranturque. cometen todas las atrocidades y horro-
res del mundo entero.
5. Sobre l a ( s ) ^ ^ f j ^ _ d j j r i c i t a n o hay acuerdo; se entrecruzan varias
consideraciones:
Cabe suponer_que Tcito afront,durante su mandato en Asia Menor
(parallalrelTf^^uamigo Plinio) la cuestin de los cristianos y se inform
de la situacin a travs de grpcejps^ric^a^iones. Pubo haberse formado
as la referida conviccin de que los cristianos eran culpables y mere-
can los peores castigos en nombre de la utilitas publica.
TdlaxQinpusQ los Anales con material de obras hiis.tricas,ms anti-
guas q^e..&eJaJ4iejdjQ. Para el incendio de Roma, por ejemplo, pudo ha-
berse documentado en Plinio el Viejo; pero no existen pruebas. Es bastan-
55. La persecucin contra los cristianos bajo Nern la menciona tambin Suetonio (e-
ro 16, 2), pero independientemente del incendio de Roma: Se procedi con penas de muer-
te contra los cristianos, una secta que se haba entregado a una nueva y peligrosa supersti-
cin (Afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficae),
cit. segn Barrett-Thornton, n. 12,17. Suetonio refiere esta medida de Nern en el apartado
que recoge los hechos loables de Nern, no en la seccin posterior dedicada a sus crmenes.
56. Traduccin segn Barrett-Thornton, n. 11, 16s.
57. La lectura christianos no es segura, porque fue corregida en el manuscrito ms an-
tiguo y fiable, en lugar de chrestianos. Chrestiani es el nombre vulgar de los cristianos
(los serviciales), derivado de Jrestos, nombre griego frecuente entre los esclavos (el
til, servicial): Tertuliano, Nat 1,3,9; Apol 3, 5; Lactancio, Div Inst IV, 7,4s; Justino, Apol
1, 4, 5 y passim; cf. H. Fuchs, Tacitus, 563-569.
104 El Jess histrico
te improbable el supuesto de A. von Harnack segn el cual Tcito extrajo
sus noticias sobre Jess de las Antiquitates de, Josefo58.
Se ha pensado tambin en una fuente oficial (actas del senado, etc.)
que Tcito pudaJiaber consultado en un archivo-romano. En favor de ello
est especialmente el apunte sobre la represin temporal de la supersticin,
que denota una perspectiva oficial y no se basa desde luego en material
cristiano. Sin embargo, Tcito comete un error inesperado en esas circuns-
tancias y en un texto tan exacto, ya que Pilato fue gobernador y no procu-
rador de Judea59.
6. Resultado: Tcito ofrece prejuicios difundidos sobre los cristianos
junto con algunas Tformaciones bastante precisas sobre Cristo y el nipvi-
rmnto" enseno, cuyo jorigen es incierto. Sabe lo siguiente:
""""* Cristo es un judo que fue ajusticiado por malhechor bajo Poncio
Pilato.
Cristo es autor de un nuevo movimiento religioso nacido en Judea,
cuyos seguidores se llaman, en referencia al nombre del fundador, cristia-
nos, y eran ya conocidos en Roma durante el reinado de Nern.
c) Suetonio (70-ca. 130)
1. La persona: C. Suetonius Tranquillus proceda de la orden ecuestre;
trabaj como abogado hasta que su patrocinador Plinio el Joven le despej
el camino para ms altas funciones administrativas bajo Trajano y Adriano.
Tuvo acceso desde entonces a todos los archivos y se procur las informa-
ciones necesarias para redactar sus biografas de los emperadores (De vita
Caesarum). Estos escritos, que se conservan casi completos, narran ininte-
rrumpidamente, en ocho tomos, la vida de los doce emperadores desde C-
sar hasta Domiciano. Aparecieron probablemente entre los aos 117 y 122.
2. Lajocasinjie^ l&Jf^ncia.a.Cd&tQ.^ de
Rom^par. orden d-Glaudio (41-54), suceso que^mencjona tambin He.cn
18,2jcomo razn explicativa del desplazamiento de Aquila y Prisca a Co-
58. A. von Harnack, Geschichtsschreiber, 1058ss. Josefo refiere, exactamente como T-
cito, que los cristianos recibieron esta denominacin de Cristo, que Cristo fue ajusticiado
bajo Poncio Pilato y que el movimiento cristiano no ces a pesar de ello. Pero las diferen-
cias entre Tcito y Josefo son notables: Josefo no habla de un perodo de represin del mo-
vimiento, y Cristo es en Josefo el ttulo mesinico de una persona cuyo nombre propio
(Jess) reproduce; Tcito, en cambio, usa el sobrenombre de Cristo como nombre pro-
pio de Jess.
59. Esto est demostrado sin gnero de duda por la inscripcin sobre Pilato descubier-
ta el ao 1961 en Cesrea; cf. Barrett-Thornton, 184s.
Las fuentes no cristianas sobre Jess 105
rinto: Claudio haba ordenado que todos los judos abandonaran Roma
(ux T iaTEta/va KXaSiov xcoQ^eaflm Jivxag tog 'Iouaovg ji
xfjg T([.iTi5). Este edicto de Claudio hay que fecharlo probablemente el
ao 49 d. C.60.
3. El contexto: Lajjta Claudii se divide, como las de todos los empe-
radores^jruna^arte^cronolgica,, ue,e5Cribe el curso de la vida, del em-
perador, y un relato objetivamente ordenado sobre sus actividades. En
Cldudius, 25, Suetoni da cuenta del comportamiento del emperador con
diversos pueblos extranjeros, entre los que incluye a los judos61.
4. La referencia a Cristo, al que llama Cresto62, reza as (Claud 25,4):
Iudaeos impulsore Chresto assidue tu- A los judos que, instigados por Cresto,
multuantes Roma expulit. causaban constantes desrdenes, los
expuls de Roma63.
5. h&fuente de Suetoni es desconocida, pero desde luego no es cris-
tiana. O la noticia se basa e_u vago rumor, o Suetoni consult y malen-
tenmojjn informe antiguo.
6. Suetoni ngjlemuestra tener conocimientos histricamente correctos
sobre Cristo; parece suponer^ertfieQwque Cresto fue l causante de ios
desoMffeslle Rojna j^JiejDro dj^laudio. Pudo ocurrir que la predicacin
cristiana sobre el mesas (= Cristo) provocara desrdenes entre los judos
romanos, y que esto moviera a Claudio a expulsar a los responsables.
ANEXO: Talo
F. Jacoby, Die Fragmente der griechischen Historiker II B, Berln 1929.
Probablemente, ya en el siglo I d. C. un historiador romano o samarita-
no llamado Talo se refiri a la crucifixin de Jess64.
60. Sobre los problemas relacionados con el edicto de Claudio, cf. P. Lampe, Die
stadtromischen Christen in den ersten beiden Jahrhunderten (WUNT 2, Reihe 18), Tbin-
gen 21989, 4-8.
61. Cf. Barrett-Thornton, n. 9, 14s, que expone el contexto ms amplio.
62. Crestiano fue un trmino popular para designar a los cristianos (cf. supra, nota
57); el desplazamiento fontico desde el Cristo desconocido al nombre conocido de
Cresto es fcil de entender.
63. Traduccin basada en P. Lampe, Die stadtromischen Christen, 6s; impulsore... tu-
multuantes apuesto a Iudaeos acota el sector de los judos exiliados: slo fueron expul-
sados los agitadores (Hech 18, 2 habla hiperblicamente de todos los judos).
64. Cf. E. Schrer, Geschichte III* (41909), 494s.
106 El Jess histrico
1. El autor: De Talo slo conocemos con certeza que escribi despus
del ao 52 d. C. una historia universal en tres tomos que se perdi casi en
su totalidad. Es posible que Talo sea idntico al [0]aXXog 2au.aget>g men-
cionado por Josefo, un rico liberto de Tiberio (Ant 18,167)65.
2. Contexto y ocasin de la referencia a Jess: El crongrafo Julio Afri-
cano (hacia 170-240) recoge la interpretacin que hizo Talo de las tinieblas
que envolvieron Judea y oscurecieron el mundo entero durante la crucifi-
xin de Jess:
xoJTo T axTog &deiajiv xov r\kov En su tercer libro de historias, Talo 11a-
Xlog jtoxaXel v TQrn XCOV Tato- ma a estas tinieblas un eclipse de sol.
6
QUOV cbg u.ol oxel, aky(g . Contra la sana razn, a mi juicio.
3. Autenticidad: No es fcil demostrar que Talo mencionase la crucifi-
xin de Jess. Pero el contexto de Julio Africano hace suponer que Talo adu-
jo una prueba racional contra la afirmacin cristiana de unas tinieblas so-
brenaturales en la crucifixin de Jess, postulando un acontecimiento natu-
ral explicable y datable67. Julio Africano demuestra por su parte el mila-
gro, recordando que Jess fue crucificado en la fiesta de pascua, es decir, en
el plenilunio de primavera: en el plenilunio no puede haber un eclipse de sol.
4. Fuente y valor histrico del pasaje: Talo se refiere a una tradicin
cristiana de la pasin, oral o escrita. En la segunda mitad del siglo I, un his-
toriador no cristiano quiso refutar datos histricos falsos contenidos en
ella.
5. Resumen
El valor de unas noticias extracristianas sobre Jess, independientes en-
tre s, es doble. Hay que sealar, ante todo, el hecho de unos observadores
del cristianismo, tanto hostiles como neutrales o simpatizantes, que admi-
ten la historicidad de Jess y no dejan lugar a la duda. Adems, las noticias
no cristianas permiten controlar distintas fechas y datos de la tradicin cris-
tiana primitiva. As, Josefo confirma que Jess tuvo un hermano llamado
65. El texto actual, KKog Sauageg, carece de sentido; A.A.05 es una conjetura cla-
rificadora, apoyada en inscripciones que mencionan varias veces el nombre de Thallus en-
tre el personal de servicio de Claudio.
66. Citado segn F. Jacoby, Fragmente IIB, 1157.
67. Segn Flegn de Trales (principios de siglo II), que obtuvo sus conocimientos de
Talo, este eclipse de sol se produjo en la olimpada COI; segn el cmputo de los astrno-
mos, el 24 de noviembre del aflo 29 d. C. (= ao XV de Tiberio).
Las fuentes no cristianas sobre Jess 107
Santiago. La muerte violenta de Jess es recogida por Josefo, Tcito y Ma-
r (y los rabinos): Tcito hace responsable a Pilato; Mar (y las fuentes ra-
bnicas), a los judos; y Josefo, presumiblemente, a los romanos en coope-
racin con las autoridades judas. De los milagros de Jess hablan Josefo y
los rabinos, el primero en sentido valorativo neutral, los segundos bajo la
acusacin de brujera. Que Jess actu como maestro lo saben Josefo, que
lo califica de hombre sabio y maestro, y Mar, que menciona las nue-
vas leyes del rey sabio. Josefo aade a los ttulos atribuidos a Jess el
de Cristo/Mesas los historiadores romanos emplean ya el trmino
Cristo como nombre propio; y Mar, el de rey sabio.
Esta imagen, obviamente muy esquemtica en consonancia con el esca-
so inters personal de unos autores no cristianos, se compagina plenamente
con la de las fuentes cristianas. Slo los textos cristianos contienen detalles
de la vida y enseanza de Jess. Cabe destilar de ellos unos contenidos his-
tricamente fiables bajo la espesa capa de una tradicin moldeada desde la
creencia en Cristo? El prximo pargrafo se ocupar de esta cuestin.
6. TAREAS
a) El testimonio de Josefo segn el Dilogo sobre la religin en la corte
de los sasnidas
E. Bratke, Das sogenannte Religionsgesprach am Hofder Sasaniden (TU NF IV, 3),
Leipzig 1899; Id., Ein Zeugnis des Josephus ber Christus I-II: ThL 15 (1894) 183-
188, 193-197.
Hay una versin del TestFlav no estudiada hasta ahora y que se conserva en un
relato del siglo V VI sobre una (supuesta) disputa entre griegos, judos y cristianos
en la corte persa: el llamado Dilogo sobre la religin en la corte de los sasnidas
(DR)68. En esa disputa, los participantes cristianos ofrecen a los interlocutores judos
algunos testimonios judos (tomados generalmente del nuevo testamento) en favor de
la mesianidad de Jess. El punto central es la siguiente referencia a Josefo:
'IwoutJiog ovyyga(pevc, v\i(bv, og ... Josefo, vuestro historiador, que cali-
EIQT)X JlEQl XoiOTO vSog lXCtlOU fic a Cristo como hombre justo y bue-
xal ya^oj, ex fleac; xoitog va- no, manifestado por gracia divina con
eix^vxog ar|u.eoic; xai toctaiv, EV- seales y milagros, y haciendo el bien a
EQYETO'VTOC; noXkovg. muchos69.
68. Comentado y editado por E. Bratke, Religionsgesprach (1899).
69. Traduccin apoyada en E. Bratke, Religionsgesprach, 224. La versin que hace
Bratke de ex deaj xeixog vaSeiX'&vTog anjieoig xai rgaaiv: demostrado [mesas]
108 El Jess histrico
1. Compare este texto con el TestFlav y con la versin de Agapio (lenguaje, con-
tenido y tendencia).
2. Cabe aducir argumentos en favor de la tesis que lo considera el testimonio
original de Josefo? qu detalles lo cuestionan? Seale las posibles relaciones del
DR con las otras versiones (TestFlav, Agapio) y con el presunto original de Josefo.
Un referencia: compare tambin Le 23, 47; Hech 2, 22; 10, 38.
b) La versin paleoeslava de La guerra juda, fuente para la doctrina
de Jess y su muerte, y para la forma originaria del TestFlav?10
A. Berendts, Die Zeugnisse vom Christentum im slavischen De bello ludaico des
Josephus (TU 29, 4), Leipzig 1906, 1-79; A. Berendts-K. Grass, Flavius Josephus
von Jdischen Kriege nach der slavischen bersetzung deutsch herausgegeben und
mitdem griechischen Text verglichen, Dorpat 1924-1927; E. Bickermann, Sur la ver-
sin vieux de Flavius-Josphe, en Mlanges Cumont, 1936, 53-84 (= AGJU IX/3,
172-195); W. Bienert, Jesusbericht (cf. supra); R. Eisler, IHSOY2 (cf. supra); M.
Goguel, Das Leben Jesu (segn la ed. franc. La vie de Jsus, Pars 1932), Zrich
1934, 27-33; M. Hengel, Zeloten*, 17s.
Una variante del testimonio de Josefo sobre Jess, que alguna vez fue muy dis-
cutida, se encuentra en la traduccin eslava de La guerra judia. Esta traduccin, rea-
lizada en el siglo XI d. C , contiene algunos pasajes que no figuran en el texto grie-
go. Citamos en recuadro dos textos que hacen referencia a Jess (cuyo nombre no es
mencionado) y a sus seguidores.
El denominado Testimonium Slavianum se halla entre Bell 2, 174 y 175, es de-
cir, entre dos episodios ligados estrechamente en el texto griego, pertenecientes al
perodo de gobierno de Pilato (el intento malogrado de colocar insignias con imge-
nes del emperador en Jerusaln y la construccin de un acueducto con fondos del te-
soro del templo):
Entonces apareci un hombre, si es pertinente llamarlo as. Tanto su naturale-
za (cpiou;) como su forma (eog) eran humanas, pero su aparicin (nnaa-
ua) fue ms que humana. Sus obras ciertamente eran divinas, y realiz gran-
des y asombrosos prodigios. Por eso no puedo llamarlo hombre. Pero viendo
su realidad fsica (xoivi] cpoig), tampoco (lo) llamar ngel. Y todo lo que rea-
lizaba (lo) haca por una fuerza invisible, mediante la palabra y el mandato.
Unos decan de l que nuestro primer legislador haba resucitado de la muerte.
Y obr muchas curaciones y prodigios. Otros crean que era un enviado de
por gracia divina mediante seales y milagros, interpreta el texto en una lnea excesiva-
mente cristiana, y por eso la hemos modificado con arreglo a la opinin original de Bratke;
cf. Id., Zeugnis, 183-188, 193-197.
70. Esta tarea es apropiada para iniciados; presupone conocimientos de las cuestiones
tratadas en el cap. 14 (uso de las fuentes sobre la pasin de Jess).
Las fuentes no cristianas sobre Jess 109
Dios. Se opuso en muchos puntos a la ley y no observaba el sbado segn la
costumbre de los antepasados; pero tampoco haca nada vituperable ni delicti-
vo, y lo realiz todo mediante la palabra. Muchos del pueblo lo siguieron y ob-
servaron sus enseanzas, y muchas almas titubeantes llegaron a creer que las
tribus judas se libraran as del yugo romano. Aquel hombre acostumbraba a
detenerse delante de la ciudad, en el monte de los Olivos. Tambin all efectu
curaciones, y se le reunieron ciento cincuenta discpulos y una multitud de gen-
te. Viendo su poder, y que obraba con la palabra cuanto quera, le ordenaron
que entrara en la ciudad, abatiera a los guerreros romanos y a Pilato y reinara
sobre ellos (xai Paadeeiv axoig). Pero l rehus71. Y despus, cuando fue-
ron informados los dirigentes judos, stos se reunieron con el sumo sacerdote
y dijeron: Somos impotentes y dbiles para resistir a los romanos. Y como el
arco est tenso, vamos a comunicar a Pilato lo que hemos odo y quedaremos
tranquilos, no sea que, si se entera por otros, nos despoje de los bienes y orde-
ne degollarnos y dispersar a los nios. Fueron, y lo comunicaron a Pilato. Es-
te envi tropas, hizo liquidar a muchos del pueblo y mand llamar a aquel tau-
maturgo. Y cuando interrog a los suyos, vio que l era un benefactor y no un
malhechor, ni agitador, ni aspirante al reinado, y lo dej suelto. Y es que haba
curado a su esposa moribunda. El march a su lugar habitual y realiz las obras
de costumbre. Entonces se reuni de nuevo ms pueblo a su alrededor, porque
con sus actos brillaba ms que todos. Los letrados se consuman de envidia y
dieron treinta talentos a Pilato para que le quitara la vida. Despus de ser arres-
tado, encomend a los suyos la realizacin de sus proyectos. Y los letrados,
apoderndose de l, lo crucificaron contraviniendo la ley de los antepasados72.
La muerte de Agripa I (44 d. C.) y la sucesin por Cuspio Fado y Tiberio Julio
Alejandro (un error que hace descartar ya a Josefo como autor) dan pretexto a una
interpolacin sobre los seguidores del taumaturgo (interpolacin que sustituye a Bell
2, 22ls):
En tiempo de aquellos dos [gobernadores], se comprob que muchos eran
siervos del referido taumaturgo y dijeron a la gente que su maestro estaba vi-
vo, aunque haba muerto, y que los librara de la esclavitud. Por eso, muchos
del pueblo les hicieron caso y abrazaron sus principios, y no por presumir,
porque eran de los humildes: zapateros, fabricantes de sandalias, artesanos. Y
qu seales prodigiosas obraban!; en realidad hacan realidad lo que quer-
an! Pero cuando aquellos nobles prefectos vieron la seduccin, tramaron con
los letrados apoderarse de ellos y darles muerte, para que lo pequeo no fue-
71. As el texto ms probable. La lectura variante l nos despreci es sin duda una co-
rrupcin.
72. Traduccin segn W. Bienert, Jesusbericht; mapa sinptico entre p. 128-129; de su
retraduccin al griego hemos insertado los equivalentes griegos del texto paleorruso para al-
gunos trminos dogmticamente relevantes.
110 El Jess histrico
ra pequeo si se realizaba en lo grande73. Pero se avergonzaron y sintieron te-
mor ante las seales, porque decan que tales milagros no podan hacerse por
procedimientos correctos. Y si ellos no venan de parte de Dios, pronto que-
daran en evidencia. Y les dejaron actuar a su albedro. Pero despus, cansa-
dos de ellos, remitieron a algunos al emperador, a otros a Antioqua, a otros a
pases lejanos, para aclarar la situacin74.
La opinin defendida en un principio (por A. Berendts, Zeugnisse, 38ss) a favor
de la atribucin de este texto a Josefo, es insostenible. El texto sufri sin duda, al me-
nos, un retoque cristiano, si no procede de pluma cristiana en su totalidad.
1. Razone esta posicin: sealando las afirmaciones a) que Josefo no pudo hacer
como judo y contemporneo crtico, y b) que denotan un inters claramente cristiano.
2. Los textos parecen, en buena medida, un montaje a base de temas y formas
expresivas neotestamentarias y extracannicas75:
a) Mencione los pasajes y frases ms importantes del nuevo testamento (un ejer-
cicio de conocimiento de la Biblia).
b) Dnde se detectan acentuaciones de unas tendencias que caracterizan ya a las
fuentes neotestamentarias?
3. Llaman la atencin, en fin, los estrechos contactos con otros textos de Josefo.
Compare el TestEsl con el TestFlav de Ant 18, 63s (cf. supra, 86) y con Bell 2, 261-
263:
Ms dao an caus a los judos el falso profeta de Egipto. Lleg al pas un
taumaturgo impostor que presuma de profeta y reuni a su alrededor a trein-
ta mil vctimas de su impostura. Los llev por vericuetos del desierto al mon-
te de los Olivos; desde all hubiera podido irrumpir en Jerusaln con la ayuda
de sus acompaantes armados, sorprender a la guarnicin romana y erigirse
en soberano del pueblo. Pero Flix se anticip al ataque y le sali al encuen-
tro con soldados romanos; todo el pueblo particip en la defensa, y durante el
combate que sigui, el egipcio pudo huir con unos pocos; pero la mayora de
sus seguidores cayeron o fueron capturados. El resto se dispers y cada cual
trat de refugiarse en su casa.
4. Qu teora sobre la gnesis del TestEsl y del otro texto sobre los discpulos de
Jess sugieren las observaciones reunidas bajo 1-3? cmo definir la relacin con el
TestFlav? qu cabe objetar a la reconstruccin de W. Bienert segn la cual el Test
Esl es la reelaboracin cristiana de un texto autntico de Josefo que presentaba a Je-
ss como agitador poltico?
73. Texto posiblemente corrompido. A. Berendts, Zeugnisse, 61, estima que el sentido
es que lo pequeo no debe considerarse pequeo, porque puede realizarse en lo grande.
74. Citado segn A. Berendts, Zeugnisse, lOs.
75. En el apartado de las soluciones se indica el material extracannico para la compa-
racin; se puede consultar la carta apcrifa de Pilato reproducida en infra, 520.
4
EL USO DE LAS FUENTES:
ESCEPTICISMO HISTRICO
Y LA INVESTIGACIN SOBRE JESS
E. M. Boring, The Influence ofChristian Prophecy on the Johannine Portrayal ofthe
Paraclete and Jess: NTS 25 (1978) 113-123; Id., Sayings of the Risen Christ.
Christian Prophecy in the Synopc Tradition (MSSNTS 46), Cambridge 1982; F. Bu-
ri, Entmythologisierung oder Entkerygmatisierung der Theologie, en H.-W. Bartsch
(ed.), Kerygma und Mythos 2, Hamburg 1954, 85-101; E. Fuchs, Zur Frage nach dem
historischen Jess, en Ges. Aufs. II, Tbingen 1960; Id., Jess, Wort und Tat, Tbin-
gen 1971; B. Gerhardsson, Memory and Manuscrpt. Oral Tradition and Written
Transmission in Rabinic Judaism and Early Christianity (ASNU 22), 1961; W.
Grimm, Die Verkndigung Jesu und Deuterojesaja, Frankfurt-Bern 2 1981; F. Hahn,
Methodologische Uberlegungen zur Rckfrage nach Jess, en Rckfrage nach Jess
(QD 63), Freiburg 1984, 29-77; M. Hengel, Zur urchristlichen Geschichtsschreibung,
Stuttgart 1979; G. Holscher, Der Ursprung der Apokalypse Mrk 13: ThBl 12 (1933)
193-202; J. Jeremas, El problema del Jess histrico, en Id., Abba. El mensaje cen-
tral del nuevo testamento, Salamanca 4 1993, 199-214; M. Kahler, Der sogenannte
historische Jess und der geschichtliche, biblische Christus, 1892 [= ThB 2, Mnchen
1953]; S. J. Patterson, The Gospel ofThomas and Jess, Sonoma, CA 1993; H. Rie-
senfeld, The Gospel Tradition and its Beginnings: Studia Evanglica 73 (1959) 43-65
[= Id., The Gospel Tradition, Oxford 1970, 1-29]; R. Riesner, Jess ais Lehrer. Eine
Untersuchung zum Ursprung der Evangelien-berlieferung (WUNT 2, Reihe 7), T-
bingen 1981, 4 1993; J. A. T. Robinson, Redating the New Testament, London 1976 (=
Wann entstand das Neue Testament?, Paderborn/Wuppertal 1986); J. Roloff, Das
Kerygma und der irdische Jess, Gottingen 1970; H. Schrmann, Kritische Jesuser-
kenntnis. Zur kritischen Handhabung des Unahnlichkeitskriteriums, en Id., Jess
Gestalt und Geheimnis, Paderborn 1994, 420-434; G. Strecker, Die historische und
theologische Problematik der Jesusfrage: EvTh 29 (1969) 453-476; G. Theissen, Ra-
dicalismo itinerante*; D. Zeller, Die weisheitlichen Mahnsprche bei den Synopti-
kern (fzb 17), Wrzburg 1977.
112 El Jess histrico
Introduccin
La investigacin sobre Jess se ha visto envuelta constantemente en
oleadas de escepticismo radical... hasta llegar a la negacin de su existen-
cia histrica. Recordemos tres nombres a modo de ejemplo1. El telogo
Bruno Bauer (1809-1882), antiguo profesor en Bonn, vio en el evangelio
ms antiguo un arte literario: en lugar de exponer la historia, la inventa2.
Abert Kalthoff (1850-1906), pastor protestante de Bremen, consider a Je-
ss como un producto de las demandas religiosas de un movimiento social
que haba sintonizado con la expectativa juda mesinica3. Arthur Drews,
profesor de filosofa en Karlsruhe, present a Jess como la concrecin de
un mito que exista ya antes del cristianismo4. Encontramos aqu tres mo-
tivos de escepticismo que asoman incluso en personas que no niegan la his-
toricidad de Jess: Jess como producto de la fantasa literaria, de deman-
das sociales o de tradiciones mticas. Hay un escepticismo histrico dentro
y fuera de la teologa, a veces con gran nfasis cientfico y tico, y endosa
a sus crticos el papel ominoso de apologistas interesados. Sin razn. En el
debate sobre el Jess histrico, nada escapa a los deseos e intereses; tam-
poco el escepticismo. Fuera de la teologa, el escepticismo pretende quitar
legitimidad al cristianismo; dentro de la teologa es utilizado para legitimar
al cristianismo. Se dice, por ejemplo: como slo poseemos de Jess unas
fuentes guiadas por la fe, el acceso por la va de la fe es el nico modo de
aproximacin legtima a l; la nica alternativa es la increencia. El trabajo
histrico sereno debe atajar tales extorsiones con una nica alternativa:
apostando por la libertad, estudiar a Jess con imparcialidad, sin tener que
legitimar la propia fe o increencia con los resultados de la investigacin.
Pero toda investigacin cientfica sobre Jess comienza con el problema de
la utilizacin histrica objetiva de las fuentes (generalmente cristianas) que
hablan de Jess.
Para dejar patente la problemtica metodolgica en toda su crudeza, re-
producimos a continuacin trece objeciones del escepticismo histrico que
pretenden mostrar la imposibilidad de hacer un uso histrico de las fuentes
cristianas actuales. Se trata sin duda de una perspectiva extremadamente
unilateral que rara vez es defendida en esa forma; pero la hemos expuesto
1. Cf. A. Schweitzer, Investigacin*, 210-222 (sobre B. Bauer); Geschichte*, 361-365
(sobre A. Kalthoff); 486-498 (sobre A. Drews). Un defensor contemporneo de la tesis de
que Jess no existi aparece reseado en Tarea 2, infra, 147-148.
2. Kritik der evangelischen Geschichte der Synoptiker (3 vols.), 1841-1842; Kritik der
Evangelien, 1850-1851.
3. Das Christusproblem. Grundlinien einer Sozialtheologie, 1902.
4. Die Christusmythe, 1909-1911.
El uso de las fuentes 113
aqu para plasmar en un esquema ideal las reservas del escepticismo his-
trico.
TAREA: Recurriendo a lo expuesto en los ltimos captulos, procure situar
las objeciones en la historia de la investigacin y de la teologa, y
formular posibles rplicas.
1. El silencio de las fuentes no cristianas: las fuentes no cristianas de aquella
poca (por ejemplo, Filn de Alejandra) guardan silencio sobre Jess en circunstan-
cias que haran esperar alguna referencia a l.
2. El Cristo mtico de las cartas de Pablo: los escritos cristianos ms antiguos,
que son las cartas de Pablo, presentan a Jess como un ser casi mtico cuya existen-
cia terrena slo parece ser una etapa intermedia entre la preexistencia y la elevacin.
Esto lleva a preguntar si la tradicin sinptica exista en tiempo de Pablo.
3. La imagen ahistrica del Cristo jonico: entre la imagen sinptica de Jess y
el Cristo jonico hay contrastes insalvables (cronologa, fe en la preexistencia, estilo
de los discursos de revelacin).
4. El foso pascual: La fe pascual modific de tal manera la tradicin prepascual,
que el culto pospascual y la memoria histrica se fundieron entre s inseparablemente.
5. La distancia de los evangelios sinpticos: los sinpticos fueron escritos a gran
distancia del Jess histrico: entre 40-70 aos despus de su muerte, fuera de Pa-
lestina y en lengua griega, no en la lengua materna de Jess y de los primeros segui-
dores.
6. La intencionalidad de la tradicin jesutica: la tradicin de Jess es intencio-
nalmente kerigmtica, es decir, se dirige al presente (su inters se centra en la predi-
cacin) y no tiene ningn inters en mantener el recuerdo histrico.
7. La impronta del contexto vital: la tradicin jesutica est definida primaria-
mente por su situacin pragmtica (el contexto vital). Las demandas comunitarias
modificaron la imagen de Jess en la tradicin hasta desfigurarla.
8. La productividad de la prueba escrituraria: los primeros cristianos no se limi-
taron a interpretar los recuerdos de Jess a la luz del antiguo testamento; muchas ve-
ces fueron ellos mismos quienes los generaron. Los libros sagrados de Israel eran pa-
ra ellos, como testimonio de Dios, ms fiables que la palabra de los testigos humanos.
9. Formaciones analgicas: sobre el modelo de la tradicin jesutica cristalizada
en las pequeas unidades de formato tpico, aparecieron nuevas formaciones de la co-
munidad. Estas formaciones presentan idnticas estructuras y, por eso, es muy difcil
distinguirlas de las tradiciones autnticas de Jess.
10. La tradicin de los dichos, fruto del profetismo cristiano primitivo: la tra-
dicin de los logia contiene dichos profticos cristianos que fueron formulados en
nombre del Exaltado, y no es posible ya distinguirlas en Q de los dichos del Jess
terreno.
11. Relatos de milagros: la tradicin narrativa contiene relatos donde los temas t-
picos de lo maravilloso en la antigedad distorsionan el recuerdo histrico. Posible-
mente se aplicaron a Jess relatos enteros de milagros sin tener un apoyo concreto en
su vida.
114 El Jess histrico
12. Elementos mticos: el marco de la historia de Jess (nacimiento, tentaciones,
transfiguracin y resurreccin) se caracteriza por los temas mticos. Esto indica que
el Jess histrico qued succionado por su mito.
13. Criterios unilaterales en la investigacin del Jess histrico: los criterios uti-
lizados en la investigacin para determinar el material del Jess histrico no pueden
alcanzar su objetivo de modo fiable.
El criterio de la desemejanza se apoya en la imposibilidad de que el material je-
sutico se derive del judaismo y del cristianismo primitivo. Presupone as la posibili-
dad de un enunciado histrico general negativo; pero la limitacin de las fuentes no
permite tales postulados en la ciencia histrica, y siempre pueden neutralizarse con
nuevos hallazgos de fuentes (recurdese el caso de Qumrn).
El criterio de coherencia es problemtico, porque ciertas tradiciones jesuticas
aisladas y difciles de encasillar pueden contener algo autntico que contraste con la
imagen general de Jess.
1. Trece objeciones del escepticismo histrico contra el uso histrico de la
tradicin jesutica, y argumentos para su refutacin
1.a OBJECIN: El silencio de las fuentes no cristianas
Las fuentes no cristianas apenas hablan de Jess. Callan incluso
cuando cabra esperar alguna referencia a l.
Filn de Alejandra (t 42/50 d. C ) , contemporneo de Jess, dice sobre
Pilato: No podemos abordar aqu su disposicin al soborno, su violencia,
sus rapias, malos tratos, ofensas, constantes ejecuciones sin proceso judi-
cial, y su crueldad incesante e insoportable (LegGai 302). Ninguna refe-
rencia a Jess.
Justo de Tiberades, contemporneo de Flavio Josefo, escribi una Cr-
nica de los reyes judos y una Historia de la guerra juda. Segn Focio de
Constantinopla (ca. 820-886 d. C ) , que conoci la obra hoy perdida, este
autor tampoco mencionaba a Jess (Focio, cod. 13).
Argumentos en contra
1. Las fuentes antiguas guardan silencio sobre muchas personas cu-
ya historicidad es indudable.
El uso de las fuentes 115
Juan Bautista es mencionado por Josefo (Ant 18, 116-119) y en textos
mndeos, mas no por Filn ni por Pablo, ni en escritos rabnicos.
Pablo de Tarso es testificado por sus cartas autnticas; pero no figura en
Josefo, ni en autores no cristianos.
El Maestro de justicia slo es conocido por los escritos de Qumrn; los
relatos antiguos sobre los esenios que nos han llegado (Josefo, Filn, Pli-
nio el Viejo) no hablan de l.
Rab Hillel, fundador de la escuela hermenutica de los hillelitas, nunca
es mencionado en Josefo, aunque ste profesa el farisesmo.
Bar Kojba, el caudillo mesinico de la revuelta juda contra los romanos
132-135 d. C , no figura en el relato de Din Casio.
2 Las referencias a Jess en historiadores antiguos disipan las du-
das sobre su historicidad.
Las referencias a Jess por parte de escritores judos y paganos espe-
cialmente Josefo, la carta de Sarapion y Tcito sealadas en el captulo
3, indican que los escritores antiguos admitieron la historicidad de Jess, y
con todo fundamento, como se desprende de estas dos observaciones:
Las referencias a Jess son independientes entre s. Tres escritores de
diversa procedencia hablan de Jess con total autonoma: un aristcrata e
historiador judo, un filsofo sirio y un senador e historiador romano.
Los tres conocen la condena a muerte de Jess, pero en versiones di-
ferentes: Tcito hace responsable a Poncio Pilato, Mar bar Sarapion al
pueblo judo, el Testimonium Flavianum (probablemente) a la confabula-
cin entre aristcratas judos y el gobernador romano. La muerte en cruz
era un obstculo para adorar a Jess; un escndalo, algo incomprensible
(cf. 1 Cor 1, 18ss).
2.a OBJECIN: El Cristo mtico de las cartas de Pablo
Los escritos cristianos ms antiguos, que son las cartas de Pablo,
presentan a Jess como un ser casi mtico cuya existencia terrena s-
lo parece ser una etapa intermedia entre la preexistencia y la eleva-
cin a Dios.
116 El Jess histrico
Siendo los sinpticos posteriores a las cartas de Pablo, el hecho de que
ste apenas mencione tradiciones sobre Jess hace sospechar que una bue-
na parte de la tradicin jesutica no exista an en tiempo de Pablo.
Argumentos en contra
1. Pablo atestigua la existencia de algunas tradiciones sinpticas
por los aos 40/50. Como l los cita simplemente por motivos cir-
cunstanciales, podra haber conocido adems otras tradiciones so-
bre Jess.
Pablo aduce circunstancialmente los siguientes dichos del Seor: sobre
el matrimonio 1 Cor 7, lOs, en respuesta a una consulta de los corintios; so-
bre la manutencin 1 Cor 9, 14, con ocasin de la crtica suscitada en la co-
munidad corintia; las palabras institucionales en 1 Cor 11, 23-25, a prop-
sito de las reuniones para la cena del Seor; el texto sobre la parusa de 1
Tes 4, 16, para aclarar un problema comunitario: la muerte de algunos cris-
tianos antes de la parusa5.
Pablo recoge, quiz como citas annimas, dos tradiciones jesuticas que
podran corresponder a dos preceptos capitales del discurso del llano:
El precepto del amor a los enemigos (Le 6, 27-36) en Rom 12, 14.17:
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, no maldigis... No devolvis
a nadie mal por mal.
La prohibicin de juzgar (Le 6, 37ss) en Rom 14, 13: Por tanto, de-
jemos de juzgarnos los unos a los otros.
Pablo insiste sobre todo en la crucifixin de Jess (1 Cor 1, 18ss). Cuan-
do introduce las palabras de la ltima cena con la frase la noche en que
iban a entregarlo (1 Cor 11, 23), demuestra saber de la pasin de Jess, de
la noche anterior a su muerte y de la traicin, bastante ms de lo que ma-
nifiesta.
2. Factores personales la experiencia de la aparicin de Cristo y
la rivalidad con otros apstoles hacen que Pablo se concentre
en la cruz y la resurreccin.
5. Sobre el pasaje 1 Tes 4, 16s como posible dicho del Seor, cf. supra, 74.
El uso de las fuentes 117
El hecho de que el Elevado o Exaltado d la tnica en Pablo es
comprensible a la luz de su biografa. Cristo le sali al encuentro en una
aparicin. El contraste entre este ser celestial elevado y el Crucificado
pasa a ser el tema bsico de la cristologa paulina.
Como Pablo deba defender su apostolado frente a otros apstoles que
haban conocido al Jess terreno y por eso podan aducir tradiciones jesu-
ticas para su propia legitimacin, se permite en 2 Cor 5, 16 desdear el re-
curso al Jess histrico, incluso por principio: el xcd YV)xau.ev xax
opxa XQIOTV, aXka vOv otjxu yi/vcaxoiiev (Si conocimos a Cristo se-
gn la carne, ya no lo conocemos as).
3. Las convicciones teolgicas impiden a Pablo recurrir al Jess te-
rreno. El monotesmo judo poda rendir culto a un ser celestial, he-
chura directa de Dios, pero no a un hombre terreno que alcanz la
dignidad divina por sus palabras y obras.
En la poca del cristianismo primitivo, los judos admitan la existencia
de personajes celestiales prximos a Dios (el Hijo del hombre, la Sabi-
dura o el Logos, por ejemplo). Para ellos era posible que Dios elevara un
ser humano a su altura (como en el caso de Henoc). Lo que no toleraban
era que un hombre se proclamara Dios (Jn 5, 18; 10, 33) y fuera objeto de
culto (cf. Hech 12, 21-23; 14, 8-18). Por eso, la fe del judo Pablo se cen-
tra en la cruz y la resurreccin: Dios con su propia accin elev al Crucifi-
cado a su altura. Las tradiciones que parecan envolver ya los dichos y he-
chos del Terreno en el fulgor del Elevado, no le interesaban.
4 Razones de historia de las formas e historia social explican la
parquedad de la tradicin jesutica en Pablo; en realidad, esa tra-
dicin se va difuminando en toda la literatura epistolar del cristia-
nismo primitivo.
Las cartas jonicas presuponen, al parecer, el EvJn, pero nunca lo citan;
el mandamiento del amor, que ocupa el lugar central en el EvJn como
xouvTi vToX,r| (mandamiento nuevo), no figura en ellas como tradicin je-
sutica. De este silencio de las cartas jonicas sobre el Jess jonico no ca-
be inferir la inexistencia de tradiciones sobre Jess en la comunidad joni-
ca... algo que tampoco se puede inferir del silencio de las cartas paulinas.
118 El Jess histrico
Igualmente, el resto de la literatura epistolar en el cristianismo primiti-
vo, hasta los padres apostlicos, cita muy pocas tradiciones de Jess. Qui-
z la radicalidad de la tradicin sinptica en el plano tico se compaginaba
mal con la vida de unos cristianos no itinerantes. Hubo aqu un umbral so-
ciolgico frente a esa tradicin? Slo en el marco de una narracin retros-
pectiva, es decir, en forma de evangelios, se difundi la tradicin de Jess
en el conjunto del cristianismo primitivo.
3. a OBJECIN: La imagen ahistrica del Cristo jonico
Entre la imagen jonica de Cristo y la tradicin sinptica hay con-
trastes insalvables.
Las contradicciones afectan a los siguientes apartados:
Cronologa: la vida pblica de Jess dur tres aos como mnimo
(tres fiestas de pascua) segn el EvJn, y Jess fue crucificado antes de la
fiesta. Los sinpticos parecen presuponer un solo ao de vida pblica de
Jess, y hablan de su crucifixin en la fiesta de pascua.
Preexistencia: Jess es, en el EvJn, un ser divino que pasa por la tie-
rra, el creador de todas las cosas, consciente de su preexistencia. Los si-
npticos no recurren a la idea de preexistencia.
Estilo de los discursos de revelacin: los largos discursos de revela-
cin, presididos por el yo soy parablico, contrastan con los breves di-
chos y parbolas de la tradicin sinptica.
Argumentos en contra
1." La imagen de Cristo en el EvJn es el resultado de un proceso evo-
lutivo especial que se cie al crculo jonico, mientras que el mate-
rial de carcter sinptico aparece en diversos mbitos de tradicin.
Las tradiciones de carcter sinptico aparecen en varias fuentes inde-
pendientes entre s: Mt esp , Q, Me, Lc esp y EvT. Las parbolas trasmitidas en
todos los mbitos de tradicin armonizan perfectamente en cuanto al con-
tenido (la oveja perdida de Q, el hijo prdigo de Lc esp y los hijos antagni-
cos de Mt esp , por ejemplo). De ah que los rasgos jonicos especficos en la
El uso de las fuentes 119
imagen de Cristo puedan considerarse como desviaciones de una tra-
dicin ampliamente testificada, desviaciones que slo existen en el rea
jonica (una excepcin: Mt 11, 27). El valor histrico de los sinpticos es
indudablemente superior al del EvJn. En este aspecto, la tradicin de los di-
chos y la tradicin narrativa pueden considerarse por separado.
2 El evangelio de Toms permite un cierto control sobre la tradi-
cin de los dichos sinpticos: aunque tambin este evangelio ofrece
una imagen unilateral de Jess, deja traslucir siempre la marca si-
nptica de sus palabras.
Tambin el EvJn contiene una serie de dichos de Jess en la lnea sinp-
tica6. Sus amplios discursos de revelacin, que presentan una cierta afini-
dad gnstica, se desvan estilsticamente de las breves sentencias sinpti-
cas. Los dichos breves de sabor gnstico contenidos en el EvT difieren tam-
bin de las tradiciones de cuo sinptico, pero de otro modo que los largos
discursos de revelacin del EvJn. As pues, cuando los dos evangelios fi-
lognsticos acentan al mximo sus tendencias gnsticas, mantienen for-
mas estilsticas diferentes; cuando se aproximan a los sinpticos en el esti-
lo, coinciden tambin estilsticamente entre s. Esto indica que existi, pre-
via a ambos evangelios, una tradicin de dichos de carcter sinptico.
3. Es posible que el EvJn haya conservado en sus relatos algunos
datos histricos objetivos, no afectados por la estilizacin especfi-
camente jonica de la imagen de Jess.
As, el EvJn coincide con Me 14, ls al fijar la fecha de la crucifixin de
Jess antes de la fiesta de pascua. Los sumos sacerdotes y letrados aconse-
jaron el momento de la ejecucin de Jess y acordaron: Durante la fiesta
no, no vaya a haber un tumulto en el pueblo (Me 14, 2).
Los motivos polticos resaltan ms en el EvJn que en los sinpticos:
Jn 6, 14s: las esperanzas mesinicas se transfieren a Jess: la multitud
quiere proclamarlo fiaoikEvc, (rey), pero Jess se evade.
6. Cf. Jn 2, 19 = Me 14, 58 par.; 3, 3 = Mt 18, 3; 4, 44 = Me 6, 4 par.; 13, 20 = Le 10,
16/Mt 10,40; 13, 16 y 15, 20 = Mt 10, 24; 15, 7b = Me 11, 24 par.; 16, 32 = Me 14, 27 par.;
18, 11 = Me 14, 36 par.; 20, 23 = Mt 18, 18.
120 El Jess histrico
Jn 11, 45-53: la decisin del sanedrn sobre la pena capital tiene mo-
tivacin poltica: Si dejamos que siga, todos van a creer en l, y vendrn
los romanos y nos destruirn el lugar santo y la nacin (11, 48).
Jn 19, 12: Pilato es apremiado con la insinuacin de deslealtad a Ro-
ma: Si sueltas a se, no eres amigo del Csar.
4. a OBJECIN: El foso pascual
El foso pascual modific tanto la tradicin prepascual, que el culto
pospascual a Jess y la memoria histrica se fundieron entre s inse-
parablemente.
Es indudable que los discpulos vieron de otro modo la memoria hist-
rica de Jess a la luz de su experiencia pascual. Segn el EvJn, el Espritu
que acompaa a esa experiencia les recordar todo lo que Jess ha ensea-
do (Jn 14, 26). Despus de pascua es cuando los discpulos comprenden las
palabras de Jess (cf. Jn 2, 22; 12, 16). Tambin los sinpticos desplazan
a la vida de Jess determinados temas e ideas vinculados a la pascua:
El episodio de la pesca milagrosa aparece en Jn 21, 1-14 (y presumi-
blemente en el evangelio de Pedro) como un relato pascual, y en Le 5,lss
como un relato de vocacin prepascual.
En una aparicin pascual de Jess, los discpulos temen estar viendo
un fantasma (Le 24, 36-43). Me ofrece el mismo tema cuando narra el
milagro de Jess caminando sobre el lago, episodio que en sus orgenes fue
quiz una aparicin de pascua (Me 6, 45-52).
Segn Rom 1, 3s, desde la resurreccin (o por razn de ella), Jess fue
adorado como Hijo de Dios con plenitud de poder. En Mt 11, 27 (= Q),
el Terreno se presenta ya como el Hijo de Dios a quien el Padre se lo ha en-
tregado todo.
Hech 13, 33 cita Sal 2, 7 (Mi hijo eres t, yo te he engendrado hoy)
como prueba veterotestamentaria de la resurreccin. Los evangelios ofre-
cen el mismo versculo bblico como voz que viene del cielo durante el
bautismo de Jess (cf. Me 1,11 par.).
Segn Jn 20, 23, la facultad para perdonar pecados es dada a los dis-
cpulos por el Resucitado; segn Mt 18, 18, por el Terreno.
El envo de los discpulos es obra del Resucitado, segn Jn 20, 21:
Como el Padre me ha enviado, os envo yo. Un logion de contenido si-
milar aparece en Mt 10, 40; Me 9, 37b; Le 10, 16 en boca del Terreno.
El uso de las fuentes 121
Segn los relatos de pascua, Jess es un ser que no est atado a un lu-
gar y tiempo; atraviesa las puertas cerradas para estar con los discpulos
(cf. Jn 20, 19ss). En Mt 18, 20, el Terreno promete ya ese gnero de pre-
sencia: Donde estn dos o tres reunidos en mi nombre, all estoy yo en
medio de ellos.
Argumentos en contra
1. Algunas proyecciones del perodo pospascual al perodo prepas-
cual estn motivadas sin duda por unos contenidos prepascuales. To-
dava hoy es posible separar los materiales de ambos perodos.
La vocacin de Pedro se produjo, segn Me 1, 16ss, durante las fae-
nas de pesca. Este nexo asociativo es lo que permiti conectar el relato de
la vocacin con el tema de la pesca milagrosa (Le 5, lss).
Jess cruz sin duda a menudo con sus discpulos, entre los que haba
tambin pescadores, el lago de Genesaret en barca. Esto permiti anticipar
experiencias pascuales al tiempo prepascual bajo la figura de Jess cami-
nando sobre el lago.
El perdn de los pecados haba sido una experiencia vital para Jess.
El bautismo de Juan era administrado para el perdn de los pecados (Me
1, 4). Jess altern con publcanos y pecadores (comunin de mesa...). Es-
to permiti atribuir al Jess terreno, en Mt 18, 18, la plena autoridad para
perdonar pecados.
2. Las retroproyecciones del perodo pospascual no pudieron encu-
brir ni suplantar las actitudes prepascuales respecto a Jess.
La opinin de los parientes de Jess sobre su trastorno mental (Me 3,
20ss) no es, desde luego, una retroproyeccin, habida cuenta del prestigio
de la familia de Jess despus de pascua.
La acusacin de que Jess era un comiln y un bebedor, amigo de pu-
blcanos y pecadores (Mt 11, 19), no es posible referirla al Elevado.
La insidia de que Jess estaba aliado con Belceb slo puede referir-
se a los exorcismos del Jess terreno (Mt 12, 22ss).
El rumor de que Jess era el Bautista redivivo (Me 6, 14) presupone
que el nacimiento y el origen de Jess de Nazaret eran an desconocidos.
122 El Jess histrico
La fe pascual influy sin duda en la versin que nos ha llegado de las
tradiciones jesuticas; pero esta influencia hay que demostrarla en cada ca-
so y no puede afirmarse globalmente. No es admisible la tesis de que el fo-
so pascual convirti las tradiciones en un todo ahistrico indiferenciado. El
recuerdo prepascual se mantiene tenazmente.
3. Las retroproyecciones del perodo pospascual inciden sobre todo
en la persona de Jess y en el significado de su muerte. Por eso ca-
be acotarlas en sus puntos esenciales y relativizarlas, demostrando
la existencia de vestigios prepascuales incluso en esos mbitos.
La fe pospascual se retrotrae a la vida prepascual cuando Jess es pro-
clamado ya en ella como Hijo de Dios (Me 1, 9-11; Mt 11, 27; cf. en
cambio Rom 1, 3s), todopoderoso (Mt 11, 27) y omnipresente (Mt 18, 20).
Hay, no obstante, elementos prepascuales que se conservaron en la tradi-
cin: Jess rechaza ser calificado de bueno porque slo Dios lo es (Me
10, 18); se hace bautizar para el perdn de los pecados (Me 1, 9 con 1,4);
y no siempre es capaz de curar (Me 6, 5).
El escndalo de la muerte ignominiosa provoc las interpretaciones pos-
pascuales (como Me 10, 45) y los vaticinios de la pasin (como en Me 8,
31 y passim); pero Le 13, 34 deja traslucir an que Jess presenta, ms
bien, que iba a morir lapidado como un profeta, y no crucificado como pre-
tendiente de rey.
5.a OBJECIN: La distancia de los evangelios sinpticos
Los evangelios sinpticos fueron escritos a gran distancia del Jess
histrico: entre 40-70 aos despus de su muerte, fuera de Palestina
y en un lenguaje diferente al de la tradicin jesutica originaria.
Argumentos en contra
1. Algunas tradiciones y conjuntos tradicionales parecen ser muy
anteriores al tiempo de aparicin de los evangelios sinpticos.
El uso de las fuentes 123
No slo hay pequeas unidades"7, sino tambin grandes unidades
posiblemente en forma escrita que se remontan a los aos 40/50:
El apocalipsis sinptico (Me 13) tiene su origen entre el ao 30 y
el 40, durante la crisis de Calgula8.
El relato de la pasin data probablemente de los aos 40; as lo su-
gieren diversos indicios, como el anonimato para proteger a personas en vi-
da: aunque el relato de la pasin suele designar a las personas por el nom-
bre, los dos personajes que entran en conflicto con la guardia permane-
cen annimas: el que desenvaina la espada en el arresto de Jess y el joven
que huye desnudo entre la multitud (Me 14, 47.5ls) 9 .
La fuente de los logia, en fin, refleja en su relato de las tentaciones de
Jess la superacin de la crisis de Calgula. La imagen de los fariseos que
dibuja Q cuadra con el judeocristianismo palestino anterior a 58/62 d. C.
mejor que con pocas posteriores10.
2. Algunas tradiciones (y complejos tradicionales) ofrecen tanto
colorido local y tantos indicios de proximidad, que tienen que
haber surgido en Palestina.
Mt 11, 7-9: Lo que los logia llaman caa sacudida por el viento es
probablemente una alusin irnica a las monedas de Herodes Antipas, que
representaban una caa y circularon en sus Estados 11 .
Me 7, 24-30: el relato de la sirofenicia est marcado por las tensiones
existentes en el territorio limtrofe de Galilea y Tiro12.
Me 1, 4: El paradjico bautismo en el desierto slo se comprende re-
cordando que el Jordn, antes de llegar al mar Muerto, fluye por el desier-
to (y alimenta all una estrecha vega fluvial).
3. El trnsito desde el espacio lingstico arameo al griego no fue
una ruptura brusca merced al bilingismo extendido en Siria.
1. Unidades pequeas que cabe perseguir largo trecho en el tiempo son, por ejem-
plo, las tradiciones comunes de Me y Q.
8. As ya G. Holscher, Ursprung. Tambin G. Theissen, Colorido local*, 145-187.
9. Cf. en detalle G. Theissen, Colorido local*, 189-222.
10. Cf. en detalle G. Theissen, Colorido local*, 225-258.
11. Cf. en detalle G. Theissen, Colorido local*, 38-56.
12. Cf. en detalle G. Theissen, Colorido local*, 74-95.
124 El Jess histrico
Hay muchos indicios de que los primeros seguidores de Jess conocan
ya el griego elemental. Un recaudador como Lev difcilmente poda ejercer
su profesin sin estos conocimientos idiomticos. Por lo dems, la supera-
cin de las fronteras lingsticas no tiene que llevar necesariamente a la pr-
dida del sentido original. El Evangelio de Toms fue escrito en griego; pe-
ro la traduccin copta permite reconocer con claridad los dichos sinpticos.
4 Observacin final: La investigacin neotestamentaria ha explo-
rado muchas veces otros caminos para reducir la distancia temporal,
espacial y lingstica entre Jess y los evangelios.
La tesis de la tradicin cultivada parte del supuesto de que Jess ha-
ca aprender de memoria las tradiciones a sus discpulos. La tradicin esta-
ra controlada por unas autoridades conocidas que garantizaban en bue-
na medida su trasmisin autntica (escuela escandinava) 13 .
La dotacin temprana de los evangelios (J. A. T. Robinson14) o su atri-
bucin a autoridades conocidas del cristianismo primitivo (M. Hengel 15 ) en
coincidencia con la tradicin de la Iglesia antigua (segn la cual, el autor
del EvLc es Lucas, mdico; y el del EvMc, Juan Marcos), es otro intento
de reduccin de distancias.
El camino explorado en Colorido local y contexto histrico en los evan-
gelios prosigue la labor de la historia de las formas y las tradiciones (R.
Bultmann-M. Dibelius), y la ampla con el uso de documentos externos
(geografa, contexto histrico, arqueologa). La tesis de la tradicin culti-
vada es inverificable, y la tradicin de la Iglesia antigua tiene muchos re-
sultados de la exgesis histrico-crtica en su contra; en el caso del EvMt
no puede sostenerse en absoluto, y en el del EvJn slo con matices.
6.a OBJECIN: La intencionalidad de la tradicin jesutica
La tradicin de Jess habla a su pblico en lenguaje kerigmtico y
no se interesa por el recuerdo histrico.
13. Representantes de esta escuela: H. Riesenfeld, Gospel-Tradition; B. Gerhardsson,
Memory. Algo parecido en Alemania, R. Riesner, Jess.
14. J. A. T. Robinson, Redating.
15. M. Hengel, Geschichtsschreibung.
El uso de las fuentes 125
En su Historia de las formas evanglicas, M. Dibelius defendi la tesis
de que los primeros misioneros cristianos no contaban la vida de Jess, si-
no que anunciaban la salvacin manifestada en Jesucristo 16 . El relato y el
anuncio son aqu casi antagnicos. Segn esta opinin, la tradicin cristia-
na primitiva debe su existencia y su forma exclusivamente al inters por
la predicacin, una predicacin orientada a la realidad del momento 17 .
Argumentos en contra
1. Las tradiciones jesuticas se presentaron con la denominacin
expresa de recuerdos.
Justino (Apol I, 67) se refiere a la lectura bblica en el culto como lectura
de las jro|.ivTiLiove'u.aTa TCV COTOOTXCOV (memorias de los apstoles),
Papas (en Eusebio, HistEccl 3, 39, 15) presenta al evangelista Marcos
como oiiEveinrig riTQou (traductor de Pedro) que escribi los dichos
y hechos de Jess ooa |:ivr|u.vei)aev (tal como los recordaba).
En Hech 11, 16, Pedro recuerda un dicho del Seor: Me acord (u,vr|a-
#r|v) de lo que haba dicho el Seor: 'Juan bautiz con agua, pero vosotros
seris bautizados con Espritu santo' (cf. algo parecido en Hech 20, 35).
Esta intencin rememorativa, claramente testificada en las fuentes, no
demuestra la evocacin efectiva de un legado autntico de Jess como se
constata en Hech 11, 26, que trasfiere a Jess un dicho del Bautista (cf. Me
1, 8), pero s un inters en guardar memoria de la vida de Jess.
2. Los evangelios presentan las tradiciones jesuticas como recuer-
dos: relatos biogrficos con elementos histricos y seas de identifi-
cacin.
Los evangelios siguen la tradicin biogrfica de la antigedad: La bio-
grafa helenstica... es tan heterognea que hasta los evangelios tienen ca-
bida en ella 18 . El gnero implica la intencin de hablar de un personaje
histrico.
16. Historia*, 27.
17. La predicacin cristiana es propaganda de la fe (Historia*, 48.
18. K. Berger, Formgeschichte*, 346.
126 El Jess histrico
Todos los evangelios contienen elementos de historicidad que son como
signos de distanciamiento y permiten diferenciar el pasado y el presente
(cf. Me 2, 20) 19 . En el EvMc es, sobre todo, el tema del secreto el que des-
aparece despus de pascua (cf. Me 9, 9s). El EvMt presenta a Jess orga-
nizando la misin en Israel, que despus de pascua se ampla en misin en-
tre los paganos (cf. Mt 10, 5s.23 con 28, 19s). En el EvLc, por ltimo, el
discurso del envo Le 10 contiene un radicalismo tico que es derogado pa-
ra el tiempo pospascual (Le 22, 35s) 20 .
Todos los evangelios contienen asimismo seas de identificacin: Je-
ss y sus discpulos son presentados de suerte que el lector puede incorpo-
rarse al rol que ellos ejercen. Los discpulos son paradigmas de segui-
miento, pero tambin de fracaso. Jess ofrece un modelo de trovla (au-
toridad) para todo cristiano, y es adems dechado de sufrimiento. Los ro-
les ofrecidos contienen un amplio espectro de elevacin y postracin, de
xito y fracaso21.
No se puede, pues, contraponer el inters por la predicacin, evidente en
los evangelios, a la intencin rememorativa. Los evangelios son relatos
biogrficos con marcas de distanciamiento y seas de identificacin. Quie-
ren rememorar para hacer posible la identidad cristiana en el presente.
3. La tradicin jesutica de los evangelios contiene referencias a
otros personajes en los que la intencionalidad del recuerdo histrico
y la fadicidad son indiscutibles: Juan Bautista, Herodes Antipas y
Poncio Piloto. De las tradiciones sobre ellos cabe inferir unafiabi-
lidad histrica anloga a la de la tradicin de Jess.
Los evangelios hablan sin duda del Bautista, de Antipas y de Pilato con
la conciencia y la intencin de referirse a personajes de la historia real; Jo-
sefa habla tambin de los tres en el libro 18 de Antiquitates; adems, Din
Casio habla de Antipas (55, 27, 6; 59, 8, 2), y Filn (LegGai 302, citado su-
pra, 114) y Tcito (Ann 15, 44, cf. supra, 103) de Pilato. De los dos lti-
19. Se trasmiten asimismo tradiciones histricamente superadas; por ejemplo, el di-
cho de Jess sobre el juramento por el templo (Mt 23, 16ss).
20. J. Roloff, Kerygma, investiga los elementos de referencia histrica en los evange-
lios sinpticos.
21. La historiografa antigua declar expresamente la intencin de ofrecer a los lectores
seas de identificacin; cf. Plutarco en su introduccin a la biografa de Alejandro: Yo no
escribo historia; me limito a dibujar imgenes de vida, y la honradez o la vileza no se ma-
nifiestan desde luego en los hechos llamativos (Alex. 1).
El uso de las fuentes 127
mos personajes se conservan monedas e inscripciones. Lo que interesa a
los evangelios en estos personajes no es lo mismo que les interesa en Jess;
pero, de un lado, la estrecha asociacin del recuerdo jesutico a ellos de-
muestra la intencin histrica que hay en todo relato kerigmtico sobre Je-
ss; y, de otro, si podemos admitir la historicidad de la tradicin evangli-
ca en lo tocante al Bautista, a Antipas y a Pilato, podremos tambin presu-
poner un trasfondo histrico en la tradicin de Jess.
7.a OBJECIN: La impronta del contexto vital
La tradicin jesutica est determinada primariamente, como tradi-
cin oral, por demandas de la comunidad, y slo secundariamente
por el Jess histrico. No es Jess sino un movimiento social el que
nos habla a travs de las fuentes.
El escepticismo (apoyado en la historia de las formas literarias) sobre el
uso histrico de la tradicin de Jess nace de la conciencia de que los tex-
tos estn muy influidos por la situacin en que son utilizados (el contex-
to vital) 22 . Y si la tradicin est marcada por su grupo social, hay slo un
paso al postulado de que es una creacin de este grupo: un producto co-
munitario.
Argumentos en contra
1. No todas las demandas comunitarias demostrables en los aos
30/60 encontraron su precipitado en la tradicin sinptica.
El tema de la circuncisin, debatido por los aos 40 en Palestina y Si-
ria, segn testimonio de Gal y Hech 15, no es mencionado en ningn dicho
de los evangelios sinpticos (slo el EvT 53 ofrece una sentencia de Jess
al respecto).
Las estructuras de autoridad no aparecen legitimadas. No hay ningn
dicho de Jess que respalde a los JTOEOPTEQOI, a los EJOXOJIOI o a los Sux-
22. Lo procedente, en todo caso, es el escepticismo ante el escepticismo, porque no
podemos determinar inequvocamente estas situaciones de uso como sera de desear.
128 El Jess histrico
xovoi (presbteros, obispos y diconos), aunque habra sido perfectamente
lgico; los presbteros existan desde los aos 40 en Jerusaln (cf. Hech 11,
30; 15, 6).
La familia de Jess form parte de la comunidad cristiana despus de
pascua (Hech 1, 14) y ocup puestos directivos, en especial Santiago, el her-
mano del Seor (Gal 1, 19; 2, 9; Hech 15, 13; 21, 18ss). Esta posicin es-
pecial no aparece reflejada en los evangelios cannicos; al contrario, stos
hablan de tensiones entre Jess y su familia (Me 3, 20ss par.); el EvJn sabe
del escepticismo de los hermanos de Jess (Jn 7, 5). Slo el EvT otorga una
primaca a Santiago (EvT 12); el Evangelio de los hebreos menciona la apa-
ricin del Resucitado al hermano del Seor (fragm. 7; cf. 1 Cor 15, 7).
2 El movimiento de Jess es similar a los movimientos milenaristas
que han podido observarse durante los siglos XIX y XX en las anti-
guas colonias europeas de frica y Asia. El eje de todos ellos es una
figura proftica relevante.
La comparacin supracultural entre el movimiento jesutico y otros mo-
vimientos milenaristas tiene sus lmites23. No obstante, es similar en ambas
situaciones el choque de una cultura imperialista con una cultura indgena
que reacciona con visiones de un cambio radical e inminente. Estos movi-
mientos se desencadenan y encauzan por la accin de personajes profticos
carismticos. Ellos marcan los movimientos mucho ms de lo que stos
marcan la imagen del carismtico. Algo parecido puede afirmarse en la re-
lacin de Jess con el movimiento jesutico. El enfoque sociolgico, que
tanto ha contribuido al escepticismo histrico ante la tradicin de Jess,
mueve en este punto a preguntar por el Jess histrico. Lo mismo se des-
prende de la siguiente reflexin:
3. Una parte de la tradicin sinptica sobre los dichos jesuticos no
responde a las demandas de las comunidades locales, sino de caris-
mticos itinerantes del cristianismo primitivo que prolongaron el es-
tilo de vida de Jess y trasmitieron y modelaron los dichos con arre-
glo a ese estilo.
23. Cf. sobre estos movimientos W. E. Mhlmann, Chiliasmus und Nativismus, Berlin
1961,21964; V. Lanternari, Religiose Freiheits- und Heilsbewegungen unterdrckter Volker,
Neuwied 1968.
El uso de las fuentes 129
La ruptura entre el Jess histrico y el cristianismo primitivo se agrav
en la investigacin neotestamentaria con el postulado tcito de que Jess,
predicador itinerante, y las comunidades locales del cristianismo pri-
mitivo tuvieron un contexto vital muy diferente.
La tesis del carismatismo itinerante detecta, en cambio, un continuum
sociolgico entre Jess y el cristianismo primitivo24. Este carismatismo iti-
nerante subyace sobre todo en las tradiciones reunidas en la fuente de los
logia y en el Evangelio de Toms, mientras los evangelios sinpticos ela-
boran estas tradiciones radicales para el uso de las comunidades locales.
8.a OBJECIN: La productividad de la prueba escrituraria
Los primeros cristianos no se limitaron a interpretar los recuerdos
de Jess a la luz del antiguo testamento; muchas veces fueron ellos
mismos quienes los generaron: los libros sagrados de Israel eran pa-
ra ellos, como testimonio de Dios, ms fiables que la palabra de los
testigos humanos.
La productividad de la prueba escrituraria se puede constatar en los mal-
entendidos del parallelismus membrorum. Lo que en poesa hebrea es des-
cripcin del mismo hecho en otros trminos, el nuevo testamento lo distri-
buye a veces en dos actos:
Zac 9, 9 describe la entrada del rey mesinico cabalgando un asno,
una cra de borrica. Hace referencia a un solo animal (igualmente Jn 12,
13s). El EvMt lo convierte en dos; habla en 21, 7 de la borrica y el polli-
no, sobre los cuales los discpulos ponen sus mantos; habla de animales
en plural (m' atkwv).
En Sal 22, 19 se lamenta el justo doliente: Se reparten mi ropa, se sor-
tean mi tnica. Se refiere (como Me 15, 24) a un solo hecho. El EvPe lo
desdobla en dos actos (EvPe 12); el EvJn refiere los dos actos a diversos ob-
jetos: la ropa es repartida y la tnica sorteada; y a esto ltimo le da plausi-
bilidad (secundariamente) indicando que la tnica es inconstil (Jn 19, 23s).
Si el uso de pasajes del antiguo testamento conform evidentemente la
realidad narrada, hay que admitir que el antiguo testamento no sirvi tan
slo para aclarar detalles del acontecer, sino tambin para producir el acon-
tecer mismo.
24. Cf. G. Theissen, Radicalismo itinerante*; S. J. Patterson, Gospel.
130 El Jess histrico
Argumentos en contra
1. El antiguo testamento fue utilizado productivamente por los pri-
meros cristianos porque as podan dar un sentido a los hechos (a ve-
ces, escandalosos): el ajusticiamiento de Jess, la huida de los dis-
cpulos, tambin la expulsin violenta de los mercaderes del templo,
el origen galileo de Jess. El recurso al antiguo testamento presupo-
ne aqu un suceso necesitado de interpretacin.
Mencionemos algunas citas bblicas que no generaron el hecho inter-
pretado, sino que lo presentan a una nueva luz.
Zac 13, 7: Herir al pastor y dispersar las ovejas, es interpretado
en Me 14, 27s como vaticinio de la huida de los discpulos. Esta huida los
pone en mal lugar, seal de que es un hecho histrico y no inventado.
Le 22, 37 cita a Is 53, 12: lo tuvieron por un criminal; pero de esto
no se sigue que la crucifixin de Jess entre dos ladrones sea un dato
ahistrico, como tampoco se sigue la inexistencia de las acusaciones que
presentaban a Jess como un malhechor violento. La cercana a los ladro-
nes resultaba escandalosa, y la cita pretende paliar el escndalo.
Is 56, 7 sirve para interpretar la expulsin de los mercaderes del tem-
plo: Mi casa es casa de oracin para todos los pueblos. Este texto no pu-
do generar, desde luego, el episodio de la expulsin de los mercaderes del
templo. La actitud agresiva de Jess contrasta con la imagen del Jess pa-
cfico y manso; por eso mismo, el episodio es histrico.
Is 8, 23-9, 1 anuncia una gran luz para la Galilea de los paganos, y
legitima as en interpretacin de Mt 4, 12-16 el origen galileo de Je-
ss. Tal origen no era una buena recomendacin (cf. Jn 7, 52; 1, 46). No
fue, desde luego, esta cita la que cre la tradicin sobre el origen de Jess.
A la inversa, a veces resulta extrao que no se utilicen algunos temas del
antiguo testamento. El Salmo 22 aflora en el relato de la pasin (cf. Me 15,
24 = Sal 22, 19; Me 15, 29 = Sal 22, 8; Me 15, 34 = Sal 22, 2). El v. 17 di-
ce: Me han traspasado (LXX: taladrado) las manos y los pies. Aunque la
crucifixin de Jess se describi muy pronto como un taladrar las manos y
los pies (documento ms antiguo: Jn 20, 25: las manos; Le 24, 39s, quiz
indirectamente, las manos y los pies), el pasaje Sal 22, 17 fue utilizado mu-
cho ms tarde para interpretar la crucifixin (cf. Justino, Dial 97, 3). Por lo
dems, el hallazgo del crucificado en Giv'at ha-Mivtar el ao 1968 dio pro-
babilidad histrica a la crucifixin de Jess con clavos.
El uso de las fuentes 131
2 Jess y sus discpulos vivieron inmersos en la Biblia. No est ex-
cluido que se produjeran coincidencias entre el antiguo testamento y
la biografa de Jess por el empeo consciente de ste en cumplir
las escrituras.
Nunca se podr aclarar del todo si la cita de Zac 9, 9 es una interpre-
tacin tarda de la entrada de Jess en Jerusalen o si el Jess histrico se
gui por la imagen del rey (al que Zac 9, 9 no llama mesas) cabal-
gando a lomos de un asno.
Es probable que el pasaje de Is 40, 3 citado por Juan Bautista, aparte
de ser una interpretacin secundaria de su estancia en el desierto, hubiera
servido de motivacin a ste. Porque tambin en Qumrn justificaron la es-
tancia de la comunidad en el desierto con el mismo pasaje (cf. IQS VIII,
12-14).
En lo que respecta a Jess, no se ha demostrado hasta ahora algo si-
milar. Es frecuente la opinin de que l consider su persona y su obra co-
mo cumplimiento de los vaticinios de Isaas: mensajero de la alegra del
tiempo final25.
3. Hay una clara diferencia entre la capacidad reinterpretadora de
la prueba escrituraria en el relato de la pasin y su capacidad pro-
ductiva en el relato de la infancia (especialmente en el EvMt): en la
infancia de Jess haba que colmar un dficit de informacin; en
la muerte de Jess, un dficit de sentido.
La productividad del argumento bblico es innegable en el relato de in-
fancia del EvMt. Is 7, 14 LXX sirve de fundamento al nacimiento virginal
(Mt 1, 23); Miq 5, lss, al nacimiento en Beln (Mt 2, 6); Os 11, 1, a la es-
tancia en Egipto (Mt 2, 15), etc. Todo esto se entreteje en torno a unos po-
cos hechos: el nacimiento a finales del reinado de Herodes, los nombres de
los padres, la procedencia de Nazaret.
En el relato de la pasin, en cambio, la prueba escrituraria viene en apo-
yo de unos hechos escandalosos (1 Cor 1, 23). En 1 Cor 15, 3ss, el pos-
tulado del cumplimiento bblico se refiere de entrada slo a la pasin (cf.
igualmente Le 24, 26s.44). El ajusticiamiento era un hecho, y slo las cir-
25. Cf. W. Grimm, Verkndigung.
132 El Jess histrico
cunstancias prximas podan rellenarse con el antiguo testamento. De
ah que no se pueda aplicar la indiscutible capacidad productiva de la prue-
ba escrituraria en los relatos de infancia a toda la tradicin jesutica.
9.a OBJECIN: Formaciones analgicas
La tradicin jesutica se halla recogida en pequeas unidades de
contextura tpica. Las estructuras literarias detectables en ellas fa-
cilitaron otras formaciones anlogas; por eso es muy difcil distin-
guir entre formaciones genuinas y formaciones secundarias.
La clsica historia de las formas combin estrechamente el conocimien-
to de las estructuras literarias tpicas con la existencia de un determinado
contexto vital. No hay, sin embargo, una coordinacin clara entre gnero li-
terario y situacin social de uso. Un mismo gnero literario puede aparecer
en diversas situaciones de uso. Pablo utiliza por primera vez las palabras
institucionales de 1 Cor 11 en el marco de una parnesis comunitaria. A la
inversa, diversos gneros literarios pueden tener el mismo contexto vital.
Por eso cabe distinguir entre la productividad de los gneros literarios y la
productividad de la comunidad, aunque ambas cosas se relacionan estre-
chamente. Es indudable la existencia de formaciones por analoga con las
tradiciones jesuticas. Estas formaciones, hacen que nos sea imposible re-
conocer al Jess histrico?
Argumentos en contra
1. Aunque sea dudosa la posibilidad de atribuir determinados di-
chos a Jess, conocemos sin embargo con gran probabilidad el len-
guaje formal de Jess26.
En la mayora de las formas literarias de la tradicin jesutica hay al me-
nos un dicho que puede considerarse autntico... y con ello queda demos-
26. Conocemos la langue de Jess, pero no siempre sus parole, por usar la termi-
nologa de Saussure.
El uso de las fuentes 133
trado que Jess utliz el gnero literario correspondiente 27 . Consta con su-
ficiente fundamento que Jess formul exhortaciones sapienciales y pro-
verbios, bienaventuranzas y amenazas profticas, dichos sobre el reino de
Dios y sobre el juicio, mandatos para los discpulos (llamada al segui-
miento), preceptos legales, probablemente tambin anttesis. A ello se aa-
den diversas clases de parbolas. Los dichos en primera persona del singu-
lar son objeto de especial debate 28 .
2. Muchas formas de la tradicin jesutica conectan conformas li-
terarias existentes, pero adquieren en Jess un acento nuevo que s-
lo puede atribuirse al mismo Jess.
Las exhortaciones suelen aparecer formuladas en plural (salvo cuan-
do el tema es la Sabidura)29.
Jess dio un sesgo paradjico a las bienaventuranzas, remodelndolas
en anti-bienaventuranzas (dichosos los pobres...).
No cuenta las parbolas para ilustrar sentencias de la Escritura, sino
por su contenido evidente en s.
En los dichos profticos falta el yo identificatorio con el que el pro-
feta se presenta en nombre de Yahv30.
Podemos, por tanto, atribuir distintas formas literarias a Jess; y, ade-
ms, podemos reconocer la impronta de Jess en su contextura.
3. La combinacin de las formas presentes en la tradicin jesutica
es singular, aunque haya quiz analogas esclarecedoras con distin-
tos gneros y formas literarias. La globalidad del lenguaje formal de
Jess permite conocer su individualidad.
La singularidad es difcil de demostrar en la historia. Cuanto ms com-
plejo es un objeto, mayor es la posibilidad de encontrar algo singular en l.
En la tradicin jesutica hay combinaciones improbables de formas, en es-
27. A este resultado llega incluso un investigador tan escptico sobre la autenticidad de
las tradiciones como R. Bultmann, Historia*, passim.
28. Cf. infra, objecin 10.
29. Cf. D. Zeller, Mahnsprche, especialmente 77-143, 170-172.
30. Cf. infra, objecin 10.
134 El Jess histrico
pecial el enlace de relatos taumatrgicos (en la tradicin narrativa) con di-
chos proftico-apocalpticos (en la tradicin doctrinal). Por eso, el inci-
piente reinado de Dios (PaoiXea) se hace visible en curaciones y exorcis-
mos.
A continuacin vamos a examinar por separado la tradicin doctrinal y
la tradicin narrativa. Una distincin importante entre ambas es que los re-
latos sobre Jess son siempre relatos de otros sobre l; las estructuras de es-
te gnero literario se remontan a los discpulos, a las comunidades o al pue-
blo, mientras que las estructruas literarias de la tradicin doctrinal pueden
remontarse hasta el propio Jess.
10.a OBJECIN: La tradicin de los dichos, fruto del profetismo cristiano
primitivo
La tradicin de los dichos contiene sentencias prof ticas del cristia-
nismo primitivo que fueron pronunciadas en nombre del Elevado, pe-
ro no es posible distinguirlas de los dichos del Jess terreno7"l.
Argumentos en contra
\. Las sentencias prof ticas del cristianismo primitivo difieren de
los dichos de Jess por un ycb divino identificatorio.
El yo divino es corriente, sobre todo, en el antiguo testamento; cf., por
ejemplo, Am 3 , 1 : Escuchad lo que dice el Seor contra vosotros, hijos de
Israel, y contra todas las familias que yo hice subir del pas de Egipto. De
todas las familias de la tierra os escog a vosotros, por eso yo os tomar
cuentas de todos vuestros pecados. Este yo, en el que habla un sujeto
divino sin lmites humanos, es raro en la tradicin sinptica; lo encontra-
mos:
en una cita del antiguo testamento: Mira, yo te envo mi mensajero
por delante... (Mt 11, 10 = Ex 23, 20/Mal 3, 1);
en un dicho sapiencial: Por eso dijo la sabidura de Dios: les envia-
r profetas y apstoles (Le 11, 49 par. Mt 23, 34);
31. Esta tesis es defendida sobre todo por E. M. Boring, Sayings.
El uso de las fuentes 135
en una promesa: Donde estn dos o tres reunidos en mi nombre, all
estoy yo en medio de ellos (Mt 18, 20).
Precisamente este eyi divino es caracterstico del profetismo cristiano
primitivo:
los pseudoprofetas recaban autoridad presentndose con la expresin
ey> e'un (yo soy) (Me 13, 6);
las misivas del Ap (2-4) lo emplean a menudo; por ejemplo: Yo co-
nozco tus obras, tu esfuerzo y tu entereza...; pero tengo en tu contra... (2,
2.4);
los profetas montaistas se presentaban as: Ni un ngel ni un en-
viado; he venido yo, el Seor, Dios Padre (Epifanio, Pan 48, 11, 9);
esta forma expresiva consta igualmente en profetas (quiz) no cristia-
nos: Celso dice de ellos: Cualquiera puede decir: 'Yo soy dios, o hijo de
dios, o espritu divino; pero he venido porque el mundo va a desaparecer...
/ yo quiero salvaros, y vosotros me veris volver con poder celestial'... 32 .
El estilo en primera persona, especfico de los discursos jonicos de re-
belacin, se puede explicar teniendo en cuenta que los profetas del cristia-
lismo primitivo hablaron as en nombre del Elevado 33 .
Este estilo en primera persona, que caracteriza al profetismo cristiano
rimitivo, no falta en los sinpticos; pero no es frecuente; por eso cabe su-
oner que la influencia de los profetas protocristianos en la tradicin de los
ichos no fue de importancia decisiva. Pero es indiscutible que existe en al-
unos pasajes, como el mandato de misin del Resucitado en Mt 28, 18-20:
Se me ha dado plena autoridad en el cielo y en la tierra..., y en la ya refe-
da promesa Mt 18, 20: Donde estn dos o tres reunidos en mi nombre....
1.a OBJECIN: Relatos de milagros
En la tradicin narrativa, los aspectos taumatrgicos ahogaron la
memoria histrica.
Es una opinin extendida que la jungla salvaje de la religiosidad mila-
;ra (H. Klein) 34 ahog la imagen de Jess; esta imagen qued deforma-
32. Orgenes, Cels VII, 9, citado segn NTApo 2, 579.
33. Cf. E. M. Boring, nfluence.
34. G. Klein, Wunderglaube und Neues Testament, en rgernisse, Miinchen 1970, 13-
28.
136 El Jess histrico
da con el brillo dorado del taumaturgo que recubre los colores originales.
Los argumentos y temas milagrosos de los evangelios ofrecen muchas ana-
logas en tradiciones no cristianas35. De Jess se narraron prodigios con
arreglo a los mismos parmetros formales y en temas similares a los de
otros taumaturgos.
Argumentos en contra
1. Los relatos taumatrgicos del cristianismo primitivo son, en par-
te, tradiciones populares que estn sujetas a unas condiciones dife-
rentes a las de la tradicin jesutica trasmitida en la comunidad
cristiana.
Los relatos taumatrgicos basados en tradiciones populares exceden del
marco de los discpulos de Jess y de las primeras comunidades locales.
Esto vale especialmente para lo que M. Dibelius llama Novellen, cuen-
tos o relatos cortos de temas profanos36. Los milagros de Jess encontraron
ya durante su vida el mximo inters en todas partes otra cuestin es sa-
ber si tal inters se centraba en su mensaje tico y escatolgico. Esta raz
popular de los relatos taumatrgicos explica dos fenmenos:
Primero, el desplazamiento popular de la imagen de Jess en dichos
relatos: faltan en ella los rasgos especficos de su predicacin:
anuncio de la Paoilea (reinado inicial de Dios)... a pesar de la rela-
cin entre paaiXea y exorcismos en Mt 12, 28s;
tica de seguimiento (xoXouftev, seguir): slo aparece en Me 10,
52, y posiblemente es redaccional; en lugar de la llamada al seguimiento,
lo frecuente es la invitacin a volver a casa;
metfora de Dios Padre: slo figura en los relatos jonicos (Jn 5, 17;
6, 32; 11, 41);
frmulas amn, que caracterizan el resto de la tradicin jesutica.
Segundo, los milagros superlativos: se atribuyen a Jess prodigios que
superan los hechos milagrosos de divinidades o semidioses rivales (ex-
tremo demostrable en el EvJn):
Jn 2, lss: sobrepasa un milagro de Dioniso; en templos de Dioniso se
narraban tambin milagros referidos al vino.
35 Exposicin amplia en G. Theissen, Wundergeschichten*. Cf. infra, captulo 10.
36. Cf. G. Theissen, Colorido local*, 112-128.
El uso de las fuentes 137
Jn 5, lss: superacin de los cultos teraputicos (Esculapio, Serapis).
El episodio se desarrolla en la piscina de las ovejas; contigua a ella se ha
desenterrado una estatua cultual de Esculapio (!).
Es probable, por tanto, que tambin los sinpticos trasfiriesen a Jess re-
latos enteros o utilizaran en ellos temas de otras tradiciones antiguas; pero
esto no significa que no hubiera un ncleo histrico en torno al cual se for-
m la tradicin:
2. La tradicin taumatrgica sobre Jess no habra surgido sin una
taumaturgia efectiva de Jess.
En la antigedad, los sujetos de los relatos taumatrgicos fueron unos
pocos personajes; el comn de los predicadores itinerantes no suscit tra-
diciones taumatrgicas. De la poca neotestamentaria conocemos a Ranina
ben Dosa (hacia el ao 70 d. C ) , Eliezer ben Hircano (hacia el 90 d. C.) y
al exorcista Eleazar, que el ao 68/69 d. C. pronunci un exorcismo en pre-
sencia de Josefo y de Vespasiano, narrado por el primero veinticinco aos
despus (Ant 8, 45s). Hay que recordar, en fin, a Apolonio de Tiana (ca. 4-
96 d. C ) , al que se atribuan nueve grandes milagros. Ningn personaje de
la antigedad atrajo sobre s tantos relatos de milagros como Jess.
La tradicin taumatrgica est, adems, doblemente testificada: en di-
chos y en narraciones 37 ; y ya en el nuevo testamento los milagros fueron
objeto de reprobacin por los adversarios de Jess (Me 3, 22ss par.). En
cuanto a la condicin de exorcista y terapeuta carismtico, nadie puede dis-
cutrsela a Jess.
12.a OBJECIN: Elementos mticos
El marco de la historia de Jess (nacimiento, tentaciones, transfigu-
racin y resurreccin) se caracteriza por los temas mticos. Esto
indica que el Jess histrico qued succionado por su mito.
37. En la tradicin de los dichos, Mt 12, 28 glosa exorcismos, y Mt 11, 2ss milagros.
138 El Jess histrico
Argumentos en contra
1 Textos biogrficos antiguos contienen igualmente en su marco
(especialmente en el nacimiento y la muerte) elementos mticos: la
accin de los dioses se manifiesta en signos, sueos, etc. Ese marco
mtico no autoriza a negar radicalmente la historicidad de las tradi-
ciones trasmitidas dentro del mismo.
Dos ejemplos que valen por muchos:
Plutarco narra de Alejandro Magno38: Olimpia, su madre, so en la no-
che de bodas que tronaba y un rayo hiri su vientre; surgi de golpe una
gran llamarada, ardi en muchos focos y se propag por todos los lados.
El sueo hace referencia a Jpiter como progenitor: stos y otros signos hi-
cieron que la madre enviara a Filipo camino de Delfos. El orculo orden
a Filipo que sacrificara a Amn y rindiera un culto especial a ese dios 39 . Es-
ta leyenda no es una mera ficcin. El ncleo histrico podra residir en que,
ms tarde, los sacerdotes del santuario de Amn, en el desierto, saludaron
a Alejandro como hijo de Amn. Esta filiacin divina fue retrotrada
en forma mtico-legendaria a una fecha temprana: sera el germen del rela-
to sobre la generacin milagrosa.
Suetonio describe la cremacin de Augusto en el campo de Marte 40 : Un
antiguo pretor jur haber visto subir al cielo la imagen del incinerado. An-
tes, Tiberio haba pronunciado una oracin fnebre delante del templo de
Csar, ya acogido entre los dioses. Ahora tocaba a Augusto ser diviniza-
do. La expectativa de la deificacin genera las tradiciones correspon-
dientes!
2 Los elementos mticos de los evangelios tienen su fundamento
real en las apariciones de pascua. En estas apariciones se reconoce
la condicin trascendente de Jess, que luego es retrotrada ms y
ms al pasado.
38. Plutarco, Alejandro, 2.
39. Plutarco, Alejandro, 3.
40. Suetonio, Aug 100.
El uso de las fuentes 139
Las apariciones de pascua estn testificadas doblemente: en las frmu-
las de fe (1 Cor 15, 3-5) y en los relatos de apariciones (evangelios) 41 . Es
tradicin antigua, ya que 1 Cor 15, 3-5 es una frmula prepaulina (se sita,
por tanto, entre los aos 30/40). Adems, Pablo habla tambin como testi-
go ocular de la aparicin que tuvo de Cristo. La duda sobre la autenticidad
subjetiva de las apariciones es infundada.
La filiacin divina basada en la pascua (Rom 1, 3s) es retrotrada a mo-
mentos ms o menos remotos: la transfiguracin y el bautismo (Me), el na-
cimiento (Mt/Lc), la preexistencia (Jn/Pablo). El Aparecido es visto como
un ser divino, e interpretado siempre, ms globalmente, como divinidad.
13.a OBJECIN: LOS criterios unilaterales en la investigacin del Jess his-
trico
Faltan criterios fiables para distinguir entre la tradicin jesutica
autntia e inautntica. Ni el criterio de desemejanza ni el de cohe-
rencia pueden llevar a cabo esta tarea.
En la pregunta por el Jess histrico, la exgesis ha seguido los si-
guientes criterios:
Criteria-de desemejanza: Es legado_^utnticfljde Jess jo_gugi no puede
de^iva^teyudasmojii delcristianismo primitivo, o lo que no puede en-
cajar ni en el pensamiento judo ni en la mentalidad de la comunidad pos-
terior 42 . Por esta va de exclusin se crey poder conservar un mnimo cr-
ticamente, seguro.
Criterio de coherencia: esJfiflarln autntico de less lo que coinckfe en
el contenido con las tradiciones mantenidas partir del criterio^dejdeseme-
janza (aunque se ajuste al pensamiento judo y cristiano primitivo).
Criterio del testimonio mltiple: diversos testim^njosjde-una-radicin,
sijson mdependientes entre s, elevan la probabilidadjle poder identificar
urulegado autntico de Jess,
Estos criterios encuentran hoy seriosjreparos:
El criteriojdejai desemejanza es una dogmtica encubierta: ^nguiaxi-
dad^ inderivabilidad de Jess es un a priori. El criterio de la desemejanza
es un prejuicio que conduce a una distorsin de la historia, eliminando o de-
41. Cf. por extenso, infra, captulo 15, pargrafo 2.
42. As la formulacin ya clsica de H. Conzelmann, Jess, en RGG1 III, 623.
140 El Jess histrico
valuando lo que une a Jess con el judaismo y el cristianismo primitivo. Fa-
vorece as, por ejemplo, la aparicin de una imagen antijuda de Jess.
El^criterio de la desemejanza no^esyiable:\os postulados_histricos_ne-
gatmDs_aj3enas_s^ conocer lodas lasLfuen-
tes al h^terje_c^risjryaoJ_an.slo una seleccin aleatoria. Es posible cons-
tatar una derivacin positiva en historia; pero es casi imposible establecer
la inderivabilidad.
El criterio de coherencia no es un hilo conductor seguro: se basa^en_el
critrirXcte d B s ^ g a z ^ y prolonga,sTsuTfgrgQjpostiiIado. Olvida, adems,
losposibles^ontrastes y cambios en Jess, y pasa por alto la posibilidad de
que unas tradiciones extraas y anodinas contengan algo autntico.
El criterio del testimonio mltiple no es censurable; pero slo puede ser
eficiente asociado a otros indicios.
Argumentos en contra
1. El criterio de desemejanza debe sustituirse por el criterio de
plausibilidad histrica, que admite la influencia de Jess en el cris-
tianismo primitivo y su insercin en un contexto judo. Es histrico
en las fuentes lo que cabe entender como influencia de Jess y, al
mismo tiempo, slo puede haber surgido en un contexto judo.
El criterio de desemejanza fue la base metodolgica de la nueva pre-
gunta por el Jess histrico. Los nuevos postulados de la third quest
exigen una reformulacin de los mtodos: UJI jjersonaje histrico difiere de
un personaje de novela en "queTlo es concebible en un determinado con-
texto histrico {c. infria:, argr3)"y jud^ser^reco^noctt^enjus efectos his-
tricos, a saber: las fuentes que testifican sobre l (cf. infra, arg. 2^.
2 Las tradiciones jesuticas poseen plausibilidad histrica efectual
si se pueden entender como efectos de la vida de Jess en parte por
coincidencia de fuentes independientes y en parte por los elementos
en tensin existentes en ellas. La coherencia y la contratendencia
son criterios complementarios de la plausibilidad histrica efectual.
43. Estas consideraciones se apoyan en D. Winter, Das Differenzkriterium in der Jesus-
forschung (disertacin teolgica), Heidelberg 1995.
El uso de las fuentes 141
En principio es vlido este postulado: lo que se puede interpretar cohe-
rentemente en tradiciones independientes a pesar de todas las diferencias,
se puede considerar histrico, coincida o no con lo singular en la historia
de las religiones. Si la metodologa de la nueva pregunta aplic el crite-
rio de la coherencia dependiendo del criterio de desemejanza (cf. supra),
ahora el primer criterio debe poder aplicarse independientemente del se-
gundo: las_diferencias entre fuentes independientes pueden ser.efecto de.1
Jess histrico^ Cabe distinguIFms en concreto:
El testimonio mltiple de la misma tradicin ejijfuentes independien-
tesjndica que la tradicin es ms antigua que la ms antigua de las fuentes
ejLque_sejencuentra.
Esejestimonio mltiple de la misma tradicin hay que distinguirlo de
{^coincidencia real: dos dichos claramente distintos pueden armonizar
realmente entre s y aparecer cada uno de ellos documentado una sola vez.
Porjso, los testimonios mltiples sobre temas y contenidos reales en co-
rrientes de tradicin independientes (Q, Me, Mtesp, Lcesp, EvT, Jn) cons-
tituyen un criterio importante. Algunos hablan aqu de prueba trans-
versal44.
Hay que mencionar, en fin, los testimonios mltiples sobre temas y
CQUtaidos.SQalts^n formas y gneros literarios diferentes. Lalestlfcacln
de milagros en la tradicin narrativa y en la tradicin doctrinal (dichos,
sentencias) es un indicio importante de historicidad. EsajUyersidad de g-
ezajgKdfiJncrementa la probabilidad de incidir en lo histrico45.
Los temas, contenidos y tradiciones de testimonio mltiple pueden re-
sultar'plausibles como efecto del Jess histrico en las fuentes, especial-
mente cuando no se pueden explicar desde las tendencias delcristianismp
primitivo, o son expresamente contratendenciales.
Un ejemplo: la expresin reino de Dios aparece en todas las corrientes de tradi-
cin (desde el Mr"1" al EvT). Podemos hacer una demostracin transversal: numero-
sos dichos sobre el reino de Dios se han trasmitido en varias fuentes (Me 10, 15; Mt
18, 3; Jn 3, 3.5; EvT 22, por ejemplo); y del reino de Dios se habla en diversos gne-
ros literarios: parbolas (Le 13, 18-21), exhortaciones (Mt 6, 33), bienaventuranzas
(Mt 5, 3), oracin (Mt 6, 10), dilogo escolar (Me 12, 34), relato de la pasin (Me 15,
43). No se detecta una tendencia especficamente cristiana: la expresin reino de
Dios no aparece en algunos sectores del cristianismo (en Pablo, por ejemplo).
44. Cf. H. Schrmann, Kritische Jesuserkenntnis. Zur kritischen Handhabung des Un-
ahnlichkeitskriteriums, 420-434, ibi 425.
45. Este criterio aparece en E. Fuchs como postulado: cuando la paj^bsa^la conducta
de Jess coinciden, estamos ante algo histrico. Cf. E. Fuchs, Frage, j^^3rarmwjte^l55; id.,
Jess.
142 El Jess histrico
Junto ajas coincidencias en las diversas tradiciones, cabejitilizar tam-
bin elementos no coincBelfteTcbtn'Tmagen general de Jess (aunque s-
lo aparezcan eivunairadcin). Porque algunas incoherencias son vestigios
histricos que se han conservado a contracorriente de poderosas tendencias
hacia el culto de Jess (Jess bautizado por Juan, conflicto con la familia,
acusacin de pacto con el diablo, traicin y huida de los discpulos, cruci-
fixin). Al criterio de coherencia se suma como complemento el criterioje
contratendenciaTLa. aparetTpradja de utilizar tanto lo coherente como
lo incoherente de las fuentes como efecto de Jess, se puede resolver cuan-
do hay otro criterio disponible: aquello que cabe interpretar de modo plau-
sible a la luz del contexto puede atribuirse al Jess histrico.
3. Las tradiciones jesuticas poseen plausibilidad contextual hist-
rica si encajan en el contexto judo de Jess y se pueden identificar
como fenmenos individuales dentro de ese contexto. La correspon-
dencia contextual y la individualidad contextual son criterios com-
plementarios de la plausibilidad contextual histrica.
Mientras el criterio de desemejanza exige que las tradiciones jesuticas
no se puedan derivar del judaismo cosa que nunca se puede demostrar ri-
gurosamente, el criterio de plausibilidad contextual histrica requiere tan
slo la prueba de unas relaciones positivas entre la tradicin jesutica y el
contexto judo, es decir, entre Jess y el paisaje, los grupos, las tradiciones y
mentalidades del judaismo de la poca. Tal prueba es posible en algunos ca-
sos. Se_exige_ aquLlo contrario de lo que exiga el antiguo criterio de dese-
mejanza: lo que no puede encajar en el judaismo de la poca, proBbTmen-
te no es Mstrico. Dicho de otro modo: Jess slo pudo haber dicho y hecho
lo que un judo carismtico del siglo I hubiera podido decir y hacer. Jess
puede, obviamente, entrar en conflicto con su entorno. El judaismo est lle-
no de ejemplos de crtica acerba por parte de personajes carismticos, y de
polmicas entre grupos; pero esta crtica ha de ser contextualmente viable.
La individualidad de Jess puede manifestarse sobre el fondo de la in-
sercin positiva en el entorno. Individualidad no significa inderivabilidad,
sino diferenciabilidad en un contexto comn. Jess no cobra aqu su perfil
frente al judaismo, sino dentro de l. Su individualidad no es una inderiva-
bilidad independiente del contexto, sino una peculiaridad ligada a l.
Un ejemplo: La Asuncin de Moiss, que puede situarse temporal y espacialmen-
te no lejos del Jess histrico, indica (en su forma actual) que en la primera mitad del
El uso de las fuentes 143
siglo I d. C. haba una gran expectativa ante el reino de Dios. Esa expectativa presenta
en el escrito una forma no militante. Los ms religiosos aguardan la llegada del Rei-
no a travs del sufrimiento voluntario y en el retiro de una cueva (AscMois 9). Junto
a los enemigos de Israel, el mayor enemigo del reino de Dios es Satans (AscMois 10,
1). Sobre el trasfondo de estas conexiones y similitudes sorprende ms la actitud de
Jess: el reino de Dios comienza ya ahora; no se impone contra los enemigos exte-
riores de Israel, sino que rehabilita a los grupos olvidados y marginales del pueblo.
Obtenemos as cuatro criterios parciales en los que se articula el crite-
rio de plausibilidad histrica:
coherencia incoherencia y
y coincidencia no-coincidencia
plausibilidad coherencia contratendencia
efectual plausible efectual plausible efectual
plausibilidad correspondencia individualidad
contextual contextual contextual
2. Reflexin hermenutica
Aun con la mejor metodologa, el saber histrico es hipottico, lastrado
por la reserva de que las cosas pueden ser (algo) diferentes. La fe es, en
cambio, incondicional. Entre las hiptesis histricas y la confianza incon-
dicional se abre un abismo que desde Lessing suele llamarse foso profun-
do 46 . Qu caminos ha recorrido la teologa para salvar ese foso en trmi-
nos argumentativos? Esbocemos cuatro de ellos:
1. La orientacin en la imagen bblica de Jess. Todas las reconstruc-
ciones del Jess histrico van envueltas en un halo de hiptesis. Por qu
no preferir a estos constructos de la fantasa cientfica la imagen bblica de
Jess... confiando en que sea efecto del Jess histrico? no es verdad que
encontramos al Jess real en la impresin que nos causa? El Jess
real, no es el Jess efectivo? En favor de esta solucin biblicista se pro-
nunci Martin Khler el ao 1892 en su escrito clsico El llamado Jess
histrico y el Cristo histrico y bblico.
2. La garanta histrica de la imagen de Jess. Confirmar la imagen b-
blica de Jess mediante una investigacin histrica es una demanda que se
46. Cf. G. E. Lessing, ber den Beweis des Geistes und der Kraft, en Gotthold Ephraim
Lessing, Werke VIII, Mnchen 1979, 9-14.
144 El Jess histrico
deja sentir una y otra vez. Esta labor ha sido realizada programticamente
por investigadores crtico-positivos, como J. Jeremias, L. Goppelt y W.-
G. Kmmel. Ellos esperan obtener de la investigacin histrica unos cono-
cimientos contrastados, frente a la maraa de las hiptesis e incertidum-
bres: Tan slo el Hijo del hombre y su palabra pueden dar autoridad a la
predicacin47.
3. La reduccin teolgico-kerigmtica de la imagen de Jess. El que
confa menos en unos resultados de la investigacin histrica capaces de
generar consenso, y no quiere hacer depender la fe cristiana de las hipte-
sis cambiantes de la ciencia, puede asumir la teologa kerigmtica de R.
Bultmann y reducir el contenido de la fe cristiana al hecho formal de la
venida de Jess: la predicacin y la fe han de referirse a la imagen bblica
de Jess; pero la argumentacin y reflexin teolgica ha de tener un punto
de referencia no intuitivo.
4. La interpretacin simblica de la imagen de Jess se desliga ms
claramente an de la historia. Los textos poticos y figurados (como las pa-
rbolas de Jess) poseen su propia verdad independientemente de la histo-
ricidad y la autenticidad. Por qu no interpretar el testimonio neotesta-
mentario sobre Jess como imagen y parbola de unas verdades atempora-
les... por ejemplo, encontrando en l la intuicin de que el ser humano, con
su existencia y su libertad, vive de la gracia indisponible? Esta verdad in-
terior no necesita de una confirmacin externa. Es la manera, no slo de
desmitologizar la imagen de Jess, sino de deskerigmatizarla: un men-
saje enraizado en una situacin histrica determinada pasa a ser as una ci-
fra atemporal. En favor de esta solucin aboga F. Buri48, apoyndose en el
filsofo Karl Jaspers.
Sea cual fuere la opcin, hay algo indiscutible: se dan certezas en el
campo histrico, a pesar del carcter hipottico de todos nuestros enuncia-
dos. Nadie niega que Csar y Lutero existieron, que el primero extendi el
imperio romano hasta las Galias y el segundo introdujo la Reforma. Ms
importante que construir una certeza inexistente sera hacer comprensible
la certeza existente. La cuestin es, pues, saber si podemos alcanzar algu-
na certeza sobre Jess en el plano histrico49.
Para dar una respuesta, es decisivo recordar que la certeza no nace ni-
camente de los datos externos ni de convicciones apriorsticas. La certeza
47. J. Jeremas, El problema del Jess histrico, 214.
48. Cf. F. Buri, Entmythologisierung.
49. La exposicin que sigue aparece desarrollada en G. Theissen, Historical Scepticism
and the Criteria of Jess Reseach or My Attempts to Jump over Lessings Ugly Ditch: SJTh
1995-1996.
El uso de las fuentes 145
surge de la correspondencia entre unas convicciones axiomticas, que po-
seemos antes del encuentro con las fuentes, y los datos externos de estas
fuentes. Justamente las tres ideas axiomticas de la conciencia histrica
falibilidad humana, relatividad histrica y distancia hermenutica
constituyen la base, tanto del escepticismo histrico como de la certeza his-
trica alcanzable en el manejo de las fuentes. Porque las tres contienen una
dialctica interna:
a) Si todas las fuentes proceden de personas limitadas y falibles, hay un
poderoso motivo para mostrarse escptico ante ellas. Pero es posible la
confianza: si son muy pocas las personas capaces de trasmitir la verdad en
toda su pureza, tambin son pocas las capaces de tergiversarla del todo. El
comit ms poderoso creado para inducir a error a futuros historiadores de
Palestina no hubiera podido controlar todos los azares que nos informan so-
bre acontecimientos y personas del pasado. Ese comit no podra conven-
cer a la vez a Josefo, Tcito y los evangelistas para que difundieran noti-
cias divergentes sobre Pilato. No podra ocultar las monedas de Pilato que
circularon en Palestina, y preocuparse a la vez de una inscripcin que ser
utilizada ms tarde, por azar, en el teatro de Cesrea como material de
construccin, etc. Lo aleatorio de las fuentes histricas nos cerciora de que
tomamos contacto con un personaje histrico y no slo con la fantasa so-
bre tiempos pretritos.
b) Si la historia es relativa, es decir, derivable de tradiciones y hechos
anteriores, la singularidad de Jess queda tambin muy relativizada. Tam-
bin l ha de entrar en el proceso evolutivo, tambin sobre l hay que esta-
blecer analogas. Pero la idea de relativismo histrico contiene una dialc-
tica propia: si todo debe ordenarse en series evolutivas, hemos de poder
distinguir lo anterior de lo posterior para establecer un orden no arbitrario.
Pero esto slo es posible si los distintos momentos del proceso evolutivo
poseen su individualidad, es decir, pueden diferenciarse inequvocamen-
te de otros momentos del mismo proceso. La idea axiomtica de desarrollo
implica, pues, la individualidad de los fenmenos que enlazamos en una l-
nea evolutiva. Cuando preguntamos por el desarrollo, ya poseemos la idea
de la individualidad. Ambas ideas histricas, que guan el conocimiento,
fueron formuladas al mismo tiempo en el siglo XIX.
c) La conviccin axiomtica sobre la extraeza hermenutica del pasa-
do es quiz la idea ms reciente de la conciencia histrica; y, una vez sur-
gida, no podemos acercarnos al pasado sin sentir una profunda aversin a
juzgarlo con arreglo a modelos y parmetros del presente. Pero si todo en
la historia fuese extrao, ningn personaje de ella podra ser significativo
para el presente sin ser forzado. Tambin aqu, la idea de conciencia
histrica que gua el conocimiento encierra una dialctica. Hagamos el si-
146 El Jess histrico
guente experimento mental: en el supuesto de que slo encontrramos en
el pasado nuestro propio mundo vital, nunca llegaramos a la idea de que
ese mundo era histrico. Lo tomaramos por simple naturaleza, por algo in-
mutable y fctico. Slo comparando con mundos vitales ajenos conocemos
lo que ms nos une a travs de los siglos: la poderosa actividad del ser hu-
mano, dispensadora de sentido, con la que construye sus diversos mundos
vitales. Slo ahora advertimos que calificar de endemoniados algunos
trastornos de la vida encierra una actividad hermenutica del ser humano.
Slo ahora entendemos que las esperanzas apocalpticas del juicio final son
imgenes proyectadas por los seres humanos.
Resumiendo: la certeza humanamente posible en el tema del Jess his-
trico es que, al ocuparnos de l, no entramos en dilogo con un producto
de la fantasa, sino con un fenmeno histrico concreto. Todos los enun-
ciados concretos que vamos formulando dentro de una semblanza de Jess,
tienen distinto grado de probabilidad. Lo hipottico constituye necesaria-
mente el halo que envuelve cualquier imagen de Jess. Por eso tendramos
que reconciliarnos con el carcter hipottico de nuestro saber. Porque no
slo nuestras imgenes de Jess, sino toda nuestra vida se puede concebir
como hiptesis, como un intento de ajustamos a una realidad incondicio-
nada. Toda la corriente de la vida y del ser se puede entender como una ca-
dena de trial and error. Si lo hipottico arraiga tan hondamente en la es-
tructura de la realidad, por qu vamos a escandalizarnos? no deberamos
aceptarlo? Tres argumentos pueden servir de ayuda:
Un argumento tico: el saber hipottico nos une a todas las criaturas; un
ilusorio saber incondicional nos aleja de ellas.
Un argumento esttico: el saber hipottico puede configurarse convin-
centemente en formato esttico. Una exposicin de Jess que sea esttica-
mente sugerente, conserva su valor aunque sus hiptesis hayan caducado.
Un argumento religioso: La fe cristiana consiste en la conviccin de que
Dios acepta los intentos fracasados de nuestra vida. No aceptar tambin
nuestras hiptesis sobre Jess si las planteamos con la mejor voluntad y
con nuestro leal saber y entender?
El uso de las fuentes 147
3. TAREAS
a) El dicho de los violentos, un logion autntico de Jess?
El dicho denominado de los violentos, un logion de Jess sobre el reino de Dios
muy discutido en su interpretacin, se conserva en tres variantes: Mt 11, 12s; Le 16,
16; Justino, Dial 51, 3 50 . Despus de descartar las redacciones especficas de Mateo
y de Lucas, queda una versin originaria de la sentencia para Q que es casi idntica
al logion de Justino:
VU.OS xcd oi JiQOcpfjTOii ecos 'Iovvox) La ley y los profetas (llegan) hasta Juan;
COTO TOTE | fJaoiXea TO freo desde entonces, el reino de Dios
Pi^etai padece violencia,
xcd (3iaoTa pjt^ouaiv avx\\\. y los violentos lo arrebatan.
El trmino los violentos designa probablemente a Jess y sus discpulos (slo a
ellos cuadra la referencia cronolgica desde Juan y la ganancia del Reino, como in-
dica el verbo). El texto emplea una metfora extremadamente negativa para describir
la conducta de Jess y sus discpulos, aunque se trate de una magnitud positiva (el rei-
no de Dios).
Rena los argumentos a favor de un juicio sobre la autenticidad del logion:
1. Se puede entender el logion en el contexto de la vida y la predicacin de Je-
ss {plausibilidad histrica efectuaVp.
Qu calidad tiene el testimonio?
Hay coincidencias reales con otras tradiciones en corrientes de tradicin inde-
pendientes, incluso en diversos gneros literarios? Distinga entre el contenido (anun-
cio del reino de Dios) y la forma literaria (la metfora negativa de la violencia).
Hay (en referencia al contenido y a la forma) elementos contratendenciales
(no-coincidentes) que hacen improbable el origen pospascual del dicho?
2. Qu decir de la plausibilidad contextual histrica! se puede entender el lo-
gion en el contexto judo de Jess? ofrece un perfil individual dentro de ese contex-
to?
b) Es Jess un invento de la tercera generacin cristiana?
La tesis de que Jess no existi ha sido propuesta recientemente por G. A. Wells
en varios libros51. El autor estima que toda la historia de Jess, sus milagros, doctri-
na y crucifixin bajo Poncio Pilato, fueron un invento de los cristianos posterior al
50. Sobre la fundamentacin de las opciones exegticas, cf. G. Theissen, Jnger ais Ge-
walttater (Mt 11, 12s; Lk 16, 16). Der Strmerspruch ais Selbststigmatisierung einer Mino-
ritat, en Mighty Minorities? FS J. Jervell: Studia Theologica 49 (1995) 183-200.
51. Esta exposicin se apoya en el artculo sinttico The Historicity of Jess, en R. J.
Hoffmann-G. A. Lame (eds.), Jess in History and Myth, N.Y. 1986, 27-45.
148 El Jess histrico
ao 70 d. C; antes, Jess era anunciado como Sabidura humanada que fue crucifica-
da por los pecados de los hombres en circunstancias desconocidas, y volvi a la vida.
Esta tesis descansa en tres lneas de argumentacin:
a) Los documentos extracristianos referidos a la existencia de Jess son demasia-
do tardos para otorgarles un peso demostrativo independiente de la tradicin cristia-
na (Wells niega autenticidad a las referencias de Josefo).
b) Los evangelios no son fuentes con las que se puedan reconstruir hechos hist-
ricamente fiables, porque aparecieron demasiado tarde despus del ao 70, que sig-
nific una fractura total de las eventuales tradiciones palestinas, porque dependen
entre s en amplios tramos y, en ese sentido, no contienen testimonios mltiples de la
historia de Jess, porque son manifiestamente legendarios y por estar impregnados de
las ideas teolgicas de sus autores, que no eran judos y escribieron fuera de Pales-
tina.
c) Las cartas de Pablo son documentos tempranos, pero no hablan de la vida de
Jess, no hablan concretamente de sus milagros, doctrina y circunstancias concretas
de la muerte; Welles concluye que el autor nada saba de todo esto. Los documentos
paulinos se limitan a presentar a Jesucristo como un redentor preexistente, hecho
hombre, que fue crucificado como justo doliente por los pecados de su pueblo en un
tiempo desconocido. Este mito es, segn Wells, el difundido mito de la Sabidura pre-
existente que hizo morada en Israel (= se hizo hombre); a ese mito se sumaron las re-
ferencias a la muerte ignominiosa del Justo (representante de la Sabidura, Sab 2, 20),
ampliadas con pasajes profticos (cnticos del siervo de Dios, Zac 12, 10), hasta fun-
dirse en la escena de la crucifixin. Este mito es lo que predicaron Pedro, Pablo y los
otros apstoles a partir de las apariciones (1 Cor 15, 3ss), en las que el Crucificado se
les dio a conocer como Resucitado.
1. Al hilo de este esquema puede usted aplicar gran parte de los conocimientos
histricos y metodolgicos facilitados en los cap. 2-4: qu se puede aducir contra G.
A. Wells? (no ofrecemos respuesta en el apartado final de las soluciones, cf. cap. 2-4).
2. Frente a otras posiciones de escepticismo histrico extremo, es interesante que
Wells considere las cartas paulinas como autnticas y tempranas; pero cuestiona que
Jess aparezca en ellas como contemporneo de Pedro, Santiago, Pablo, etc. Tiene
que explicar, obviamente, por qu Santiago es llamado en Gal 1, 19 el hermano del
Seor y por qu aparecen en 1 Cor 9, 5 hermanos del Seor (casados). Su res-
puesta es que hermano del JCQIOC; no significa hermano (carnal) de Jess, sino
miembro de la hermandad del xQiog (exaltado); en este sentido, el Resucitado lla-
ma a sus sucesores, en Mt 28, 9s y Jn 20, 17, mis hermanos.
a) Qu impide, en Gal 1, 19 y en 1 Cor 9, 5, tomar el trmino hermano en sen-
tido figurado? Fjese en los grupos o personas mencionados en el contexto prximo.
b) Repase todas las tradiciones cristianas y extracristianas relevantes sobre la
cuestin de los hermanos de Jess. Tenga presente el espectro de la tradicin (testi-
monio mltiple, diversidad de gneros literarios), la coherencia plausible efectual y el
factor no-coincidencia (tensi