Un Hogar Solido
Elena Garro
Clemente 60 aos mano detrs de una oreja, en actitud de a esta nia! Y en cuanto a ti, te dir:
Doa Gertrudis 40 aos escuchar), se han detenido los primeros... a
Mam Jesusita 80 aos no ser que a los Ramrez les haya sucedido no es tan malo que mi nia enfermara,
Catalina 5 aos una desgracia... esta vecindad ya nos ha como la maa que le quedara...
Vicente Meja 23 aos hecho llevar muchos chascos.
Muni 28 aos Catalina (saliendo). T, durmete, Gertrudis. Pero mam, no seas injusta,
Eva, extranjera 20 aos Jesusita! A ti no te gusta sino dormir: es el fmur de Clemente!
Lidia 32 aos Catalina. Fea, mala! Te pego! No es
Dormir, dormir, su fmur, es mi cornetita de azcar!
(Interior de un cuarto pequeo, con los que cantan los gallos Clemente (a Gertrudis). No se la habr
muros y el techo de piedra. No hay ventanas de San Agustn. comido? Tu ta es insoportable.
ni puertas. A la izquierda, empotradas en el Ya est el pan? Gertrudis. No lo s, Clemente. A m
muro y tambin de piedra, unas literas. En una me perdi mi clavcula rota. Le gustaban
de ellas. Mam Jesusita, en camisn de encajes Mam Jesusita.. Y qu quieres que mucho los caminitos de cal dejados por
y cofia de dormir de encajes. La escena muy haga? Si me dejaron en camisn... la cicatriz. Y era mi hueso favorito!
oscura.) Clemente. No se queje. Doa Jess. Me recordaba las tapias de mi casa llenas
Pensamos que por respeto... de heliotropos Te cont que me ca,
Voz de Doa Gertrudis. Clemente, Mam Jesusita. Por respeto! Y por verdad? La vspera habamos ido al circo.
Clemente! Oigo pasos! respeto una tal falta de respeto? Todo Chihuahua estaba en las gradas para
Voz de Clemente. T siempre Gertrudis. Si hubiera estado yo, ver a Ricardo Bell; de pronto, sali una
ests oyendo pasos! Por qu sern mam... pero qu queras que hicieran las equilibrista, que pareca una mariposa y a
tan impacientes las mujeres? Siempre nias y Clemente. la que no he olvidado nunca... (Arriba se
anticipndose a lo que va a suceder, (Arriba se oyen muchos pasos. Se detienen. oye un golpe y Gertrudis se interrumpe.)
vaticinando calamidades. Vuelve el ruido de pasos.) ...por la maana me fui a las bardas, a bailar
Voz de Doa Gertrudis. Pues los Mam Jesusita. Catita! Ven ac y sobre un pie, pues toda la noche haba
oigo. pleme la frente; quiero que brille como soado que era ella... (Arriba se oye un
Voz de Clemente. No, mujer, siempre la estrella polar. Dichoso el tiempo en que golpe muy fuerte). ...Claro, no saba que
te equivocas; te dejas llevar por tu nostalgia yo corra por la casa como una centella, tena huesos. Una, de nia, no sabe nada.
de catstrofes... barriendo, sacudiendo el polvo que caa Como me lo romp, digo siempre que fue
Voz de Doa Gertrudis. Es cierto... sobre el piano en engaosos torrentes de el primer huesito que tuve. Se lleva uno
pero esta vez no me equivoco. oro, para luego cuando ya cada cosa reluca cada sorpresa!
Voz de Catalina. Son muchos pies, como un cometa, romper el hielo de mis (Los golpes se suceden con ms rapidez.)
Gertrudis! (Sale Catita, vestida con un traje cubetas dejadas al sereno, y baarme con Vicente (atusndose el bigote). No cabe
blanco de los usados hacia 1865, botitas el agua cuajada de estrellas de invierno. duda. Alguien llega,tenemos huspedes.
negras y un collar de corales al cuello. Te acuerdas, Gertrudis? Eso era vivir; (Canta):
Lleva el pelo atado en la nuca con un lazo rodeada de mis nios tiesos y limpios tomo
rojo.) Qu bueno, qu bueno! Tralala! pizarrines. Cuando en tinieblas
Tralala! (Catita da saltos y bate las palmas.) Gertrudis. S, mam. Y me acuerdo Re la luna
Doa Gertrudis (apareciendo con un tambin de tu corchito quemado para y en la laguna
traje rosa de 1930). Los nios no se hacerte ojeras; y de los limones que cernas tanta el alcin...
equivocan. Verdad, ta Catalina, que para que la sangre se te hiciera agua: y de
alguien viene? aquellas noches en que te ibas con pap Mam Jesusita. Cllate, Vicente! No
Catalina. S, yo lo s! Lo supe desde al Teatro de los Hroes. Qu bonita te es hora de cantar. Mira estos inoportunos!
la primera vez que vinieron. Tena tanto veas con tu abanico y las dormilonas en En mis tiempos la gente se anunciaba
miedo aqu, solita! las orejas! antes de caerle a uno de visita. Haba ms
Clemente (aparece en traje negro y puos Mam Jesusita. Ya ves, hija, la vida es respeto. A ver ahora a quin nos traen, a
blancos). Creo que tienen razn. un soplo! Cada vez que llegaba al palco... cualquier extrao de esos que se casaron
Gertrudis! Gertrudis! Aydame a buscar Clemente (interrumpiendo). Por con las nias! Abate Dios a los humildes!,
mis metacarpios! Siempre los pierdo y sin piedad, ahora no encuentro mi fmur! como deca el pobre de Ramn, a quien
ellos no puedo dar la mano. Jesusita. Qu falta de consideracin! Dios tenga en su santa gloria...
Vicente Meja (apareciendo en traje de Interrumpir a una seora! Vicente. T no cambiaste para bien,
oficial juarista). Usted ley mucho, (Catita mientras tanto ha estado ayudando a Jesusita! A todo le pones pero. Antes
Don Clemente; de ah le viene el mal Jesusita a arreglarse la cofia.) tan risuea que eras, lo nico que te
hbito de olvidar las cosas. Mreme a m, Vicente. Yo vi a Catita jugar con l a gustaba era bailar polcas (Tararea Jesusita
completito en mi uniforme, siempre listo la trompeta. en Chihuahua y hace unos pasos.)
para cualquier advenimiento! Gertrudis. Ta Catalina, dnde Te acuerdas cmo bailamos en aquel
Mam Jesusita (enderezndose en su olvid usted el fmur de Clemente? Carnaval? (Sigue bailando.) Tu traje rosa
litera y enseando la cabeza cubierta con Catalina. Jesusita! Jesusita! Me giraba, giraba, y tu cuello estaba muy cerca
la cofia de encajes). Catita tiene razn! quieren quitar mi cometa! de mi boca...
Los pasos vienen hacia ac (se coloca una Mam Jesusita. Gertrudis, deja en paz Mam Jesusita. Por Dios, primo
Vicente! No me recuerdes esas tonteras. casa qued sembrado de ptalos morados. de l? Me lo pona para ir a las visitas de
Vicente (rindose). Qu dir ahora Mam llor mucho y nosotros las nias cumplido... pero de los viejos nadie se
Ramn? l tan celoso y t y yo aqu tambin. acuerda...
juntos, mientras l se pudre solo, all en el Catalina. Tontita! Que no sabas que Catalina. Cuando San Miguel nos
Panten de Dolores. ibas a venir a jugar aqu conmigo? Ese da visita, ella se esconde.
Gertrudis. To Vicente! Cllese, va a San Miguel se sent junto a m y con su Lidia. Y t quin eres, preciosa?
provocar un disgusto. lanza de fuego lo escribi en el cielo de Catalina. Catita!
Clemente (alarmado). Ya le expliqu, mi casa. Yo no saba leer... y lo le. Y era Lidia. Ah!, claro! Si la tenamos sobre
Doa Jess, que en ese momento no bonita la escuela de las seoritas Simson? el piano. Ahora est en casa de Evita.
tuvimos dinero para trasportarlo. Mam Jesusita. Muy bonita, Catita. Mi Qu tristeza cuando la veamos, tan
Jesusita. Y las nias, qu esperan para mam nos mand con lazos negros... y t melanclica, pintada en su traje blanco! Se
traerlo? No me d explicaciones, a usted ya no pudiste ir. me haba olvidado que estaba aqu.
siempre le falt delicadeza. Catalina. Y aprendiste el silabario? Vicente. Y no te da gusto conocerme
(Se oye un golpems fuerte.) Para eso me iba a mandar mi mam. Y a m, sobrina?
Catalina. Vi luz! (Entra un rayo de como es... Lidia. To Vicente! Tambin a ti te
luz.) Vi un sable! iOtra vez San Miguel Muni (entra en pijama, con el rostro azul y tenamos en la sala, con tu uniforme, y en
que viene a visitarnos! Miren su lanza! el pelo rubio). Quin ser? una cajita de terciopelo rojo, tu medalla.
Vicente. Estamos completos? Pues (Arriba, por el trozo de bveda abierto al cielo, Eva. Y de tu ta Eva, no te acuerdas?
ahora, orden y nos amanecemos! se ven los pies de una mujer suspendidos en un Lidia. Ta Eva! S, te recuerdo apenas,
Clemente. Faltan Muni y mi cuada. crculo de luz.) con tu pelo rubio tendido al sol... y
Mam Jesusita. Ustedes, los extranjeros, Gertrudis. Clemente, Clemente, son recuerdo tu sombrilla morada y tu rostro
siempre apartndose. los pies de Lidia! Qu gusto, hijita, qu desvanecido debajo de sus luces, como
Gertrudis. Muni! Muni! Alguien gusto que hayas muerto tan pronto! el de una hermosa ahogada... y tu silln
viene; a lo mejor es una de tus primas. (Todos callan. Empieza el descenso de Lidia, vaco mecindose al comps de tu canto,
No te da gusto, hijo? Podrs jugar y rerte suspendida con cuerdas. Viene tiesa, con un despus que ya te habas ido.
con ellas otra vez. A ver si se te quita esa traje blanco, los brazos cruzados al pecho, los (Del crculo de luz brota una voz. Un discurso.)
tristeza. dedos en cruz, la cabeza inclinada y los ojos Voz del discurso. La generosa tierra de
(Aparece Eva, extranjera, rubia, alta, triste, cernidos.) nuestro Mxico abre sus brazos para darte
muy joven, en traje de viaje de 1920.) Catalina. Quin es Lidia? amoroso cobijo. Virtuosa dama, madre
Eva. Muni estaba por ah hace un Muni. Lidia? Es la hija de to Clemente ejemplarsima, esposa modelo, dejas un
momento. Muni, hijito! Oyes ese golpe? y de ta Gertrudis, Catita. (Acaricia a la hueco irreparable...
As golpea el mar contra las rocas de mi nia.) Mam Jesusita. Quin te habla con
casa... ninguno de ustedes la conoci... Mam Jesusita. ramos pocos y pari tanta confianza?
estaba sobre una roca, alta como una ola. la abuela! Ya tenemos aqu a toda la serie Lidia. Es Don Gregorio de la Huerta
Batida por los vientos que nos arrullaban de los nietos. Cunto mocoso! Pues qu, y Ramrez Puente, presidente de la
en la noche. Remolinos de sal cubran el horno crematorio no es ms moderno? Asociacin de Ciegos.
sus vidrios de estrellas marinas. La cal de A m cuando menos me parece ms Vicente. Qu locura! Y qu hacen
la cocina se doraba con las manos solares higinico. tantos ciegos juntos?
de mi padre... Por las noches, las criaturas Catalina. Verdad, Jesusita, que Lidia Mam Jesusita. Pero por qu te tutea?
del viento, del agua, del fuego, de la sal, es de mentiritas? Gertrudis. Es la moda, mam, hablarle
entraban por la chimenea, se acurrucaban Mam Jesusita. Fuera bueno, mi nia! de t a los muertos.
en las llamas, cantaban en la gota de los Aqu hay lugar para todo el mundo, Voz del discurso. Prdida crudelsima,
lavaderos... Tn, tan! Tn, tn, tn, tn, menos para el pobre de Ramn! cuya ausencia lamentaremos ms
tan!... Y el yodo se esparca por la casa Eva. Cmo creci! Cuando me vine tristemente con el paso del tiempo, nos
como el sueo... La cola de un delfn era tan chiquita como Muni (Lidia queda privas de tu avasalladora simpata y dejas
resplandeciente nos anunciaba el da. As! de pie, en medio de todos, que la miran. tambin a un hogar cristiano y slido en la
Con esta luz de escamas y corales! (Eva, Luego abre los ojos.) orfandad ms atroz. Tiemblen los hogares
al decir la ltima frase, levanta el brazo Lidia. Pap! (Lo abraza.) Mam! ante la inexorable Parca...
y seala el raudal de luz que entra en la Muni! (Los abraza.) Clemente. Vlgame Dios! Pero
cripta. Arriba separan la primera losa. El Gertrudis. Te veo muy bien, hija. todava anda por all ese botarate?
cuarto se inunda de sol. Los trajes lujosos Lidia. Y la abuela? Mam Jesusita. Lo que no sirve,
estn polvorientos y los rostros plidos. La Clemente. No puede levantarse. Te abunda!
nia Catalina salta de gusto.) acuerdas que cometimos el error de Lidia. S. Y ahora es el Presidente de la
Catalina. Mira, Jesusita! Viene enterrarla en camisn? Banca, de los Caballeros de Coln, de la
alguien! Quin lo trae, Jesusita: Doa Mam Jesusita. S, Lili, aqu me tienes Bandera y del Da de la Madre...
Difteria o San Miguel? acostada per scula seculorum. Voz del discurso. Slo la fe
Mam Jesusita. Espera, nia, vamos a Gertrudis. Cosas de mi mam, ya inquebrantable, la resignacin cristiana y
ver! sabes, Lili, lo compuesta que fue siempre... la piedad...
Catalina. A m me trajo Doa Difteria. Mam Jesusita. Lo peor ser, hijita, Catalina. Siempre dice lo mismo don
Te acuerdas de ella? Tena los dedos de presentarse as ante Dios Nuestro Seor. Hilario.
algodn y no me dejaba respirar. A ti te No te parece una infamia? Cmo no Mam Jesusita. No es don Hilario,
dio miedo, Jesusita? se te ocurri traerme un vestido? Aquel Catita. Don Hilario hace la friolera de
Mam Jesusita. S, hermanita. Me gris, con las vueltas de brocado y el ramito sesenta y siete aos que muri...
acuerdo que te llevaron y el patio de la de violetas en el cuello. Te acuerdas Catalina (sin orla). Cuando a m me
trajeron, deca: Vol un angelito! Y y de lunas. Una ciudad slida, como la Gertrudis. A veces, tendrs mucho
no era cierto. Yo estaba aqu abajo, slita, casa que tuvimos de nio: con un sol en fro; y sers la nieve cayendo en una ciudad
muy asustada. Verdad, Vicente, verdad cada puerta, una luna para cada ventana desconocida, sobre tejados grises y gorros
que yo no digo mentiras? y estrellas errantes en los cuartos. Te rojos.
Vicente. Dmelo a m! Figrense, acuerdas de ella, Lili? Tena un laberinto Catalina. A m lo que ms me gusta
yo llego aqu, todava atarantado por los de risas. Su cocina era cruce de caminos; su es ser bombn en la boca de una nia, o
fogonazos, con mis heridas abiertas y... jardn, cauce de todos los ros; y ella toda, cardillo, para hacer llorar a los que leen
qu veo? A Catita llorando: quiero ver el nacimiento de los pueblos... cerca de una ventana!
a mi mam, quiero ver a mi mam! Qu Lidia. Un hogar slido, Muni! Eso Muni. No te aflijas cuando tus ojos
guerra me dio esta nia! Con decirles que mismo quera yo... Y ya sabes, me llevaron empiecen a desaparecer, porque entonces
echaba de menos a los franceses... a una casa extraa y en ella no hall sino sers todos los ojos de los perros mirando
Voz del discurso. Requiescat in pace! relojes y unos ojos sin prpados, que pies absurdos.
(Empiezan a poner las losas. La escena se miraron durante aos. Yo pula los pisos, Mam Jesusita.. Ay, ojal, y nunca te
oscurece paulatinamente.) para no ver los miles de palabras muertas toque ser ojos ciegos de pez ciego en lo
Catalina. Estuvimos mucho tiempo que las criadas barran por las maanas. ms profundo de los mares. No sabes la
solitos verdad, Vicente? No sabamos qu Lustraban los espejos, para ahuyentar impresin terrible que tuve: era como ver
pasaba, por qu nadie vino nunca ms. nuestras miradas hostiles. Esperaba que y no ver.
Mam Jesusita. Ya te he dicho, Catita, una maana surgiera de su azogue la Catalina (rindose y palmoteando).
nos fuimos a Mxico. Luego vino la imagen amorosa. Abra libros, para abrir Tambin te asustaste mucho cuando
Revolucin... avenidas en aquel infierno circular. eras el gusano que te entraba y sala por la
Catalina. Hasta que un da lleg Eva. Bordaba servilletas, con iniciales enlazadas, boca!
T dijiste, Vicente, que era extranjera para hallar el hilo mgico, irrompible, que Vicente. Pues para m lo peor ha sido
porque no la conocamos. hace de dos nombres uno... ser el pual del asesino.
Vicente. La situacin era un poco Muni. Lo s, Lili. Mam Jesusita.. Ahora volvern las
tirante y Eva no nos deca ni una palabra. Lidia. Pero todo fue intil. Los ojos tuzas. No grites cuando t misma corras
Eva. Tambin yo estaba cohibida... y furiosos no dejaron de mirarme nunca. por tu cara.
adems pensaba en Muni... y en mi casa... Si pudiera encontrar la araa que vivi Clemente. No le cuenten eso, la van a
aqu estaba todo tan callado. en mi casa me deca a m misma con asustar. Da miedo aprender a ser todas las
(Silencio. Ponen la ltima losa.) su hilo invisible que une la flor a la luz, la cosas.
Lidia. Y ahora, qu hacemos? manzana al perfume, la mujer al hombre, Gertrudis. Sobre todo que en el
Clemente. Esperar. cosera amorosos prpados a estos ojos mundo apenas si aprende uno a ser
Lidia. Esperar todava? que me miran, y esta casa entrara en el hombre.
Gertrudis. S, hija, ya irs viendo. orden solar. Cada balcn sera una patria Lidia. Y podr ser un pino con un
Eva. Vers todo lo que quieras ver, diferente; sus muebles floreceran; de sus nido de araas y construir un hogar slido?
menos tu casa con su mesa de pino blanco copas brotaran surtidores; de las sbanas, Clemente. Claro. Y sers el pino y la
y en las ventanas las olas y las velas de los alfombras mgicas para viajar al sueo; de escalera y el fuego.
barcos... las manos de mis nios, castillos, banderas, Lidia. Y luego?
Muni. No ests contenta, Lili? y batallas... pero no encontr el hilo, Mam Jesusita. Luego Dios nos llamar
Lidia. S, Muni, sobre todo de verte a Muni... a su seno.
ti. Cuando te vi tirado aquella noche en Muni. Me lo dijiste en la Comisara. En Clemente. Despus de haber aprendido
el patio de la Comisara con aquel olor ese patio ajeno, lejos para siempre del otro a ser todas las cosas, aparecer la lanza de
a orines que vena de las losas rotas, y t patio en cuyo cielo un campanario nos San Miguel, centro del Universo. Y a
durmiendo en la camilla, entre los pies de contaba las horas que nos iban quedando su luz surgirn las huestes divinas de los
los gendarmes, con tu pijama arrugado y para el juego. ngeles y entraremos en el orden celestial.
tu cara azul, me pregunt: por qu?, por Lidia. S, Muni. Y en ti guard el Muni. iYo quiero ser el pliegue de la
qu? ltimo da que fuimos nios. Despus slo tnica de un ngel!
Catalina. Tambin yo, Lili. Tampoco qued una Lidia sentada de cara a la pared, Mam Jesusita. Tu color ir muy bien,
yo haba visto a un muerto azul. Jesusita, esperando... dar hermosos reflejos. Y yo qu har,
me cont despus que el cianuro tiene Muni. Tampoco yo pude crecer, vivir enfundada en este camisn?
muchos pinceles y slo un tubo de color: en las esquinas. Yo quera mi casa... Catalina. Yo quiero ser el dedo
el azul. Eva. Tambin yo, Muni, hijo mo, ndice de Dios Padre!
Mam Jesusita. Ya no molesten a este quera un hogar slido. Tanto que el mar Todos a coro. Nia!
muchacho! El azul le va muy bien a los lo golpeara todas las noches ibum!, ibum!, Eva. Y yo una ola salpicada de sal,
rubios. y l se riera con la risa de mi padre, llena de convertida en nube!
Muni. Por qu, prima Lili? No has peces y de redes. Lidia. Y yo los dedos costureros de la
visto a los perros callejeros caminar y Clemente. Lili, no ests contenta? Virgen, bordando... bordando...!
caminar banquetas, buscando huesos en las Hallars el hilo y hallars la araa. Ahora tu Gertrudis. Y yo la msica del arpa de
carniceras, llenas de moscas, y al carnicero, casa es el centro del sol, el corazn de cada Santa Cecilia.
con los dedos remojados en sangre a estrella, la raz de todas las hierbas, el punto Vicente. Y yo el furor de la espada de
fuerza de destazar? Pues yo ya no quera ms slido de cada piedra. San Gabriel.
caminar banquetas atroces buscando entre Muni. S, Lili, todava no lo sabes, pero Clemente. Y yo una partcula de la
la sangre un hueso. Ni ver las esquinas, de pronto no necesitas casa, ni necesitas piedra de San Pedro.
apoyo de borrachos, meadero de perros. ro. No nadaremos en el Mezcala: seremos Catalina. Y yo la ventana que mire al
Yo quera una ciudad alegre, llena de soles el Mezcala. mundo!
Mam Jesusita.. Ya no habr mundo,
Catita, porque todo eso lo seremos despus
del Juicio Final.
Catalina (llora). Ya no habr mundo?
Y cundo lo voy a ver? Yo no vi nada. Ni
siquiera aprend el silabario. Yo quiero que
haya mundo.
Vicente. Velo ahora, Catita! (A lo
lejos se oye una trompeta.)
Mam Jesusita. Jess, Virgen Pursima!
La trompeta del Juicio Final! Y yo en
camisn! Perdname, Dios mo, esta
impudicia...
Lidia. No, abuelita. Es el toque de
queda. Hay un cuartel junto al panten.
Mam Jesusita. Ah! S, ya me lo haban
dicho; y siempre se me olvida. A quin
se le ocurre poner un cuartel tan cerca
de nosotros? Qu gobierno! Se presta a
tantas confusiones!
Vicente. El toque de queda! Me
voy. Soy el viento. El viento que abre
todas las puertas que no abr, que sube
en remolino las escaleras que nunca sub,
que corre por las calles nuevas para mi
uniforme de oficial y levanta las faldas de
las hermosas desconocidas... Ah, frescura!
(Desaparece.)
Mam Jesusita. Pcaro!
Clemente. Ah, la lluvia sobre el agua!
(Desaparece.)
Gertrudis. Leo en llamas!
(Desaparece.)
Muni. Oyen? Alla un perro. Ah,
melancola! (Desaparece.)
Catalina. La mesa donde comen
nueve nios! Soy el juego! (Desaparece.)
Mam Jesusita. El cogollito fresco de
una lechuga! (Desaparece.)
Eva. Centella que se hunde en el mar
negro! (Desaparece.)
Lidia. Un hogar slido! Eso soy yo!
Las losas de mi tumba! (Desaparece.)
Telon.