La Gladiadora J F Nahmias PDF
La Gladiadora J F Nahmias PDF
La gladiadora
Autor: Jean Franois Nahmias
Ttulo original: La Gladiatrice
Traduccin: Herminia Bevia
Editor: Edelvives
Fecha de publicacin: noviembre 2006
Coleccin: Titus Flaminius
ISBN: 9788426361783
SINOPSIS
En La Gladiadora, una mujer siembra el terror en Roma al cometer una
serie de brutales crmenes vestida de gladiadora. Las investigaciones
conducirn a Titus Flaminius hasta Pompeya, donde no durar en hacerse
gladiador, arriesgando su vida.
1
Prlogo: ROMA,ORGULLOSA Y CRUEL
Roma, ao 58 a. C. En la Galia, Julio Csar ha iniciado operaciones
militares de gran envergadura y sus xitos se multiplican. Da la impresin de
que ha emprendido, aunque nadie le haya encargado tal misin, la conquista de
todo el territorio. Si consiguiese sus objetivos, Roma se convertira en la
duea del mundo, con la excepcin de Egipto.
NDICE De hecho, ya domina toda la Europa occidental y la cuenca
mediterrnea. A la capital afluyen riquezas de multitud de lugares: esclavos,
materias primas, productos agrcolas e industriales llegados por tierra o por
PRLOGO: ROMA, ORGULLOSA Y CRUEL..........................2
mar, pero tambin obras de arte y fabulosos tesoros, que se exhiben en
interminables desfiles que celebran el triunfo de los generales vencedores.
MIRMILLA..................................................3
Por eso, la ciudad de Roma, a la que los contemporneos llaman
LA PROMESA DE TITO........................................6
simplemente la Ciudad, constituye un conjunto prodigioso. Tiene ya un
milln de habitantes, que viven en las ricas villas de los patricios o en los
EN EL CUARTEL.............................................8
edificios de las clases populares, que llegan a alcanzar siete plantas. Est
equipada, al menos para los privilegiados, con agua corriente y
LOS COMEDIANTES...........................................11
alcantarillado. Pero sufre tambin las molestias de la vida moderna:
embotellamientos, ruido, contaminacin, inseguridad. Para librarse de estos
TRAS LOS PASOS DE VENUS...................................15
inconvenientes, los ricos poseen segundas residencias. Las ms cotizadas se
encuentran en la Campania, al pie del Vesubio, en ciudades como Herculano o
LA MAZMORRA DE LA MUERTE..................................19
Pompeya.
LOS OLVIDADOS DEL VESUBIO.................................22
S, es un pas rico, incluso demasiado, as que gasta, dilapida.
Durante los innumerables das festivos con los que cuenta el ao, desaparecen
LOS PRIMITIVOS CAMPANIOS..................................28
fortunas enteras en los juegos del circo, del teatro y del anfiteatro.
LOS QUE VAN A MORIR.......................................32
Los juegos del circo, las carreras de carros despiertan una pasin
increble. Se celebran en el Circo Mximo, el recinto deportivo ms grande de
EL GLADIADOR SIN PASADO...................................40
todos los tiempos, con capacidad para 250.000 personas. Los espectculos
teatrales tienen lugar en construcciones provisionales, ya que en esa poca
EL MUNERATOR..............................................46
la ciudad no dispona de un teatro fijo. Pero qu construcciones
provisionales! Para una representacin de aproximadamente una semana, se
LA PUERTA LIBITINA........................................50
levantan recintos con decenas de miles de plazas, decorados de veinte o
treinta metros de altura pintados por los artistas ms importantes y
LAS DOS BANDEJAS DE PLATA.................................57
adornados con los ms preciosos materiales. El conjunto es destruido sin
piedad cuando concluye la ltima representacin, pero no importa, Roma tiene
FLORALIA..................................................62
recursos de sobra!
EL TEMPLO DE LA PERVERSIDAD...............................68
Por ltimo, estn los juegos ms conocidos, los que ms han desatado
la imaginacin: los que se celebran en el anfiteatro, por cuya arena pasan
APNDICE: TIPOS DE GLADIADORES EXPRESIONES ETAPAS
animales y gladiadores.
DEL IMPERIO ROMANO -INDUMENTARIA MONEDA - PESOS Y
MEDIDAS - MEDIDAS DE LONGITUD - MEDIDAS DE SUPERFICIE
Las fieras no siempre se utilizan para devorar a los condenados,
- MEDIDAS DE PESO.........................................74
aunque todos los das el espectculo incluye una de esas sangrientas
ejecuciones. Tambin son cazadas por profesionales, en unas espectaculares
puestas en escena. Otras veces, luchan entre s o simplemente son exhibidas.
Lo importante es que son el reflejo del poder romano. Rinocerontes,
hipoptamos, leopardos, jirafas y avestruces, procedentes de los lugares ms
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recnditos, constituyen una gloriosa proclamacin del dominio del pas sobre
el mundo.
MIRMILLA
Amarino, el arspice1, transpiraba bajo su pesada toga de gala. El
Los gladiadores desempean, en cierta medida, el mismo papel que las
calor era asfixiante esa jornada de los idus de agosto del consulado de
fieras. El mirmilln, con su casco enrejado, el reciario con red y tridente;
Gabino y de Pisn2.
armas inslitas, exticas, brbaras, en representacin de esos pueblos
extranjeros que habitan los cuatro puntos cardinales y que Roma ha sometido.
Valiente idea la de ofrecer un sacrificio a medioda en lo alto del
Todos son de condicin servil y, cuando se trata de hombres libres que se
Capitolio, donde no haba ni una sombra bajo la que cobijarse! Y encima haba
enrolan porque se han arruinado o por cualquier otra razn, pierden de golpe
tenido que subir a la ms alta de las colinas de Roma en plena cancula...
su libertad. Se enfrentan en combates en los que a menudo les aguarda la
Amarino se llev la mano al pecho. Ya no era joven y le costaba respirar.
muerte, porque eso es lo que atrae al pblico, y no la calidad de la lucha,
de la que se ren. La gente quiere ver morir y,an ms,disfrutar del
A sus pies se extenda el espectculo de la ciudad, siempre
privilegio de otorgar la vida o la muerte alzando o bajando el pulgar.
admirable, incluso cuando la calima difuminaba el paisaje. Frente a l se
alzaba el no menos esplndido Templo de Jpiter Capitolino, el ms
Las luchas entre gladiadores, originarias de la Campania, son de
lujosamente decorado de todos los edificios romanos, religiosos o profanos.
creacin romana. Forman parte del patrimonio nacional y nadie, ni por asomo,
Por sus puertas de bronce abiertas poda ver a las tres divinidades a las que
las cuestiona, ni siquiera los intelectuales y los filsofos. Cicern, la
estaba consagrado, ya que Jpiter acoga en su templo a su esposa Juno y a su
mente ms grande de su tiempo, escribe: Odiamos a los gladiadores dbiles y
hija Minerva. l presida la nave central, sentado sobre su trono empuando
suplicantes que, con las manos tendidas, nos imploran que les dejemos vivir.
el rayo; a ambos lados, en las naves laterales, las dos diosas aparecan
Por el contrario, el vencido ha de recibir el golpe de gracia con todo su
representadas de pie. Por encima de la fachada, el tejado dorado, rematado
cuerpo, segn su expresin. Hace trece aos, con Espartaco, los gladiadores
por una cuadriga en bronce, despeda reflejos tan cegadores que Amarino tuvo
intentaron acabar con esta situacin. Pero aunque su revuelta alcanz una
que desviar la mirada.
difusin inesperada y poco falt para que triunfase, fue reprimida con
ferocidad. Ahora, estn definitivamente sometidos y pueden continuar
La dirigi hacia la ceremonia, que se desarrollaba demasiado despacio
matndose los unos a los otros para mayor disfrute del espectador.
para su gusto. La vctima, un buey de color blanco, como corresponde al rey
de los dioses, avanzaba conducido solemnemente por jvenes de ambos sexos.
Tal es la mentalidad en Roma a mediados del siglo I a. C., pero los
Llevaba los cuernos cubiertos de oro fino y adornados con cintas rituales. Al
juegos no ocupan todo el tiempo del ciudadano. Cuando ste no est en el
son agudo de una sencilla orquesta de flautas, el animal se detuvo ante el
circo, el teatro o el anfiteatro, sigue con pasin la vida poltica, que es,
sacerdote. ste, con la cabeza cubierta por un pliegue de su toga, extendi
cuanto menos, agitada. Roma es una repblica en la que se disputan el poder
sobre la frente del buey la mola, harina sagrada preparada por las vestales,
dos facciones: los populares, partidarios de grandes reformas sociales, y los
y luego la reg con vino. Se trataba de la inmolacin, la parte que le estaba
senatoriales, que luchan por preservar los privilegios existentes. Csar se
reservada en el sacrificio, mientras que la muerte del animal quedaba bajo la
apoya en los populares, aunque en realidad su objetivo es instituir su poder
responsabilidad del sacrificador.
personal y poner fin a la repblica. Mientras l guerrea en la Galia, sus
hombres de confianza mantienen el control en la ciudad. Clodio, tribuno de la
El sacerdote volvi los ojos hacia el templo, ofreci a Jpiter las
plebe, ha impuesto el terror con sus bandas armadas y va eliminando a sus
tradicionales plegarias, pronunciadas en voz baja, y luego guard silencio.
enemigos polticos. Frente a esto, la resistencia se organiza y las bandas
En ese momento, el sacrificador se acerc cargando una pesada hacha al
rivales de Miln estn entrando en accin.
hombro, mientras dos ayudantes sujetaban al animal. Formul la pregunta
ritual:
Estamos en el 58 a. C. En la Galia se suceden las victorias, pero el
futuro es amenazador. Roma ha conquistado el mundo y, sin embargo, el peligro
Debo hacerlo?
es mayor que nunca. Para cualquier mente clarividente, el pas se encuentra
al borde de la guerra civil. Muy pronto, la orgullosa, la cruel Roma, se ver
Hazlo.
obligada a enfrentarse con el nico enemigo que puede amenazarla: ella misma.
Un nico hachazo hundi el crneo del buey, que se desplom. Una vez
en el suelo, el sacrificador le abri el vientre con sorprendente destreza y
.oOo.
se hizo a un lado. Amarino se acerc aliviado. Por fin le tocaba oficiar a
1 Sacerdote que en la antigua Roma examinaba las entraas de las vctimas para
presagios.
2 15 de agosto del ao 58 a. C.
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l. que ninguna otra cosa, su triunfo y su posicin: tena doncella, peluquera,
maquilladora, masajista, porteadora de sombrilla, guardiana de las joyas,
La institucin de los arspices se remontaba a los primeros tiempos flautista, mensajero, guardaespaldas...
de Roma. Su trabajo consista en leer las entraas. Unas veces, cuando un
magistrado o un simple particular tena una pregunta que hacer a los dioses, Se concentr en su cara. Se la haba blanqueado con albayalde,
adivinaba el porvenir; otras, como ese da, su tarea se limitaba realzando sus mejillas con bermelln; llevaba los labios pintados con fuco de
sencillamente a comprobar si el sacrificio haba sido o no aceptado. El un rojo ms oscuro y las pestaas y las cejas ennegrecidas con polvo de
hgado era el principal elemento de la adivinacin. Sede de la vida, estaba antimonio. Le pareci que sus mejillas estaban an demasiado plidas: cogi
considerado un mundo en miniatura, cuyas partes representaban las del un poco ms de bermelln de una pxide de cristal. Ahora s que estaba
universo. perfecta! Sonri dejando al descubierto sus dientes, que haba abrillantado
frotndolos con cuerno molido. Slo le faltaba su nueva peluca rubia para
Tras unas cuantas convulsiones, el animal se haba quedado inmvil. rematar el conjunto. La que haba llevado hasta entonces estaba gastada,
Amarino se arrodill y hundi sus manos en las entraas, de las que brotaban deslucida. Haba encargado otra, confeccionada con cabellos de germanas, como
chorros de sangre. Con un estilete afilado cort el hgado y lo examin con la primera, a un peluquero del Campo de Marte especializado en pelucas, y
detenimiento. Por ltimo, se levant y lo sostuvo en alto, por encima de su haba enviado a su doncella Frin a recogerla. Aquella idiota no haba vuelto
cabeza. todava. Llegara tarde a la cena de Cneo Apicio, el hijo del senador, que le
haba pagado una fortuna... La puerta se abri de pronto, enmarcando a la
Los dioses son favorables! doncella.
Lo que ocurri a continuacin fue tan sorprendente que nadie fue Ah, por fin ests aqu! Te has tomado tu tiempo! Apuesto a que
capaz de reaccionar. Apareci un mirmilln, uno de esos gladiadores que otra vez te has entretenido escuchando los piropos de los hombres...
llevaba un casco enrejado, un protector metlico en el brazo, que le cubra
tambin el hombro, y una espada. Fue directo hacia el sacerdote, que an Frin no respondi. Estaba lvida. La peluca rubia temblaba entre sus
sujetaba el hgado. ste abri los ojos horrorizado, retrocedi y grit con manos como una hoja al viento. Lais se dio cuenta de que detrs de ella haba
todas sus fuerzas: un gladiador, un mirmilln, que la amenazaba con su espada. Se dirigi a ste
indignada:
Mirmilla!
Quin eres? Cmo te ha dejado entrar mi guardia?
El recin llegado no permiti que dijera nada ms. Bruscamente, se
abalanz sobre l y le hundi el arma en la garganta. Amarino cay boca abajo La voz del mirmilln se elev desde el casco enrejado. Era una voz de
en el suelo. El mirmilln le dio la vuelta de una patada y le abri el mujer:
vientre con tanta precisin como acababa de hacerlo el sacrificador con el
buey. Con igual seguridad, le extrajo el hgado y lo alz tambin. A No censures a tu guardia. Ha cumplido valientemente con su deber, y
continuacin se quit el casco y los asistentes vieron, estupefactos, un le ha costado la vida!
rostro de mujer y una brillante cabellera rojiza. El asesino, o ms bien la
asesina, tir al suelo el hgado del adivino y desapareci. Lais retrocedi, haba palidecido, aunque no se apreciara bajo el
maquillaje. Siempre pareca resplandeciente, acicalada para la felicidad y el
Lais no se cansaba de contemplarse en su gran espejo de bronce amor.
adornado con motivos en plata y marfil. Desnuda hasta la cintura, giraba
lentamente sobre s misma examinando su talle. Qu quieres de m?
Estara tan delgada como les gustaba a los hombres? Tena la La gladiadora se arranc con violencia el casco, dejando a la vista
impresin de que estaba un poco rellenita. Se prometi controlar ms de cerca una magnfica cabellera pelirroja.
su rgimen, que ya era bastante severo.
Matarte!
Lais se aproximaba a los treinta aos, pero gracias a su habilidad
con el maquillaje y el cuidado de su cuerpo, no los aparentaba. Haca diez La espada cay y le hendi la cabeza. Pero la asesina no se march.
aos que aquella joven griega haba abandonado su Atenas natal para probar Con cortes precisos de su arma, le cort los dos pechos a la hetaira y los
suerte en Roma y haba tenido un xito asombroso. Era una de las hetairas ms tir al otro extremo de la habitacin. Frin, que haba presenciado toda la
cotizadas de la ciudad. Su casa, en la colina del Aventino, sobrepasaba en escena paralizada de terror, lanz un grito y cay desmayada.
riqueza a la de muchos patricios y sus numerosos sirvientes demostraban, ms
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No faltaba mucho para el medioda y, como siempre a esa hora, el Foro A esta seal, varias decenas de ciudadanos, en apariencia
estaba repleto de gente. All, en el corazn de Roma, en el angosto espacio inofensivos, sacaron garrotes de debajo de sus togas y asaltaron a los
que quedaba libre entre los templos y los puestos de los vendedores, se hombres del tribuno de la plebe. Se desencaden una violenta contienda, en la
concentraban todas las actividades polticas, judiciales, comerciales y que los que recin llegados haban pasado a la accin y gritaban un nombre
religiosas de la ciudad. La multitud era especialmente densa ante la tribuna hasta entonces desconocido:
de los oradores, donde el joven abogado Hortensio pronunciaba un discurso.
Miln!
Esa tribuna de las arengas, conocida tambin como Rostras, dominaba
el Foro desde una altura de casi tres metros. Deba su nombre a los espolones Era evidente que los conservadores acababan de organizarse a su vez y
de los barcos, trados como trofeos de las victorias navales, que la haban encontrado un lder capaz de enfrentarse a Clodio. Las calles de Roma
decoraban. Haba tambin estatuas de polticos y una figura en bronce de iban a convertirse, sin duda por mucho tiempo, en escenario de sangrientas
Hrcules moribundo, de extraordinaria factura y cuya presencia era batallas civiles. Como ya nadie poda orle, Hortensio se resign a
sorprendente. interrumpir su discurso. Dejando la balaustrada, dio media vuelta para
dirigirse hacia la escalera y, absorto en sus pensamientos, choc de frente
En pie ante la balaustrada, Hortensio observaba a la muchedumbre que contra un mirmilln que suba.
se arremolinaba a sus pies. Los ciudadanos, como era habitual en el Foro por
la maana, vestan toga. La mayora eran del color natural de la lana, crema ste no le dirigi una sola palabra. Simplemente le hundi la espada
parduzco, pero algunas destacaban por su inmaculada blancura. Ese resplandor en el pecho con todas sus fuerzas. Lo hizo con tal vigor que penetr en el
se obtena mediante la tiza. De esta manera, los candidatos, quienes cuerpo del orador hasta la empuadura y tuvo dificultades para liberarla.
desempeaban un mandato cualquiera, se distinguan ante la mirada de sus Pero an no haba terminado. Sujet al joven orador, que se haba desplomado
conciudadanos. Pero estaban tambin las togas de los augures, de un amarillo sobre l, le abri la boca y de un golpe seco le cort la lengua. A
azafranado, las de los senadores y magistrados superiores, con una banda continuacin, se quit el casco y dej al descubierto un rostro femenino
prpura, adems de los ropajes de todos los colores de quienes no eran enmarcado por una refulgente melena pelirroja.
ciudadanos, y eso sin contar los harapos de los mendigos...
A los pies de la tribuna, la pelea era tan feroz que prcticamente
Hortensio no estaba defendiendo a un cliente, sino pronunciando un nadie se haba dado cuenta de nada.
discurso poltico. Miembro de una de las mejores familias patricias, era un
apasionado de la cultura e intentaba que el pueblo se interesase por el gran La Calle de los Toscanos, que sala del Foro y descenda hacia el
proyecto que le inspiraba: la creacin de un museo que albergase las ms Tber, albergaba gran parte de los comercios de lujo de Roma. Al igual que el
grandes obras de arte, griegas en su mayor parte. La gente le prestaba resto de las arterias de la ciudad, no era ms que un estrecho pasaje en el
atencin. Entonces estall la ria. que apenas podan cruzarse dos carretas, y la multitud era tan densa que se
avanzaba con dificultad. Era, adems, el lugar preferido de los prostitutos y
Las inmediaciones de la tribuna de oradores estaban ocupadas, como se haca necesario, al menos para los hombres, rechazar una y otra vez sus
siempre desde haca meses, por los hombres de Clodio, el tribuno de la plebe, insinuaciones.
jefe de los senadores ms populares y hombre de confianza de Julio Csar.
ste ltimo no se encontraba en Roma. Al abandonar su cargo de cnsul haba Esto haca un mirmilln que se abra paso con el casco calado en la
pedido que le destinasen a la Galia y, segn Las noticias que llegaban de cabeza, apresuradamente y a codazos. En otro momento, habra sido impensable
all, haba emprendido con xito la conquista del pas. que un gladiador pasease as por la calle, pero desde la irrupcin en la
ciudad de los grupos armados de Clodio, y ms recientemente de Miln, nadie
Durante su ausencia, Clodio se ocupaba de la ciudad y continuaba su se asombraba ya de nada. La gente supona que perteneca a uno de ellos y se
poltica. Haba conseguido exiliar a Cicern, adversario y lder del grupo apartaba con prudencia.
ms conservador, y haba arrasado su casa. Con la ayuda de los colegios,
grupos profesionales a los que haba transformado en milicias populares, En la Calle de los Toscanos se poda encontrar lo mejor de Roma:
vigilaba la capital. A esos ciudadanos armados haba que sumar los papiros del Nilo, estatuillas y vasijas griegas importadas de Tanagra, los
gladiadores cuya libertad haba comprado. tejidos ms finos y preciosos, incluida la seda proveniente de los
misteriosos pases de las montaas, en el extremo oriental del mundo. Cosa
Hasta ahora, nadie haba osado enfrentarse a Clodio, tan grande era curiosa, aquel era uno de los lugares ms malolientes de la ciudad. Haba
el terror que despertaba. Por eso, el estupor fue general cuando un clamor muchos comerciantes de prpura, y para fabricar esta de acuerdo con las
interrumpi el discurso de Hortensio: reglas, haba que dejarla macerar en orina. Por eso era un alivio pasar por
delante de las tiendas de los perfumistas, que desprendan siempre un
Muerte a Clodio! poderoso aroma a incienso. El mirmilln se dirigi a una de ellas. Al entrar,
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se quit el casco, metamorfosendose de golpe en una hermosa pelirroja. veintisiete aos, los dioses le haban bendecido, sin duda, con todos los
dones. No slo perteneca a una de las ms antiguas e ilustres familias
La tienda de Orquia no era la ms grande ni la ms ostentosa de la romanas, no slo era rico, adems, era muy atractivo y su cultura no tena
Calle de los Toscanos. De hecho, Orquia era una liberta. Maquilladora de nada que envidiar a la de las mejores mentes de su poca. En aquella clida
talento, haba obtenido la libertad a la muerte de su ama y haba montado un maana de finales de agosto se encontraba en su habitacin y, como ocurra a
pequeo negocio. Pero su habilidad era tal que empezaba a ser conocida y sus menudo, estaba acompaado. Una joven morena de ojos azules estaba sentada
clientas, numerosas. En ese preciso instante estaba charlando con una de sobre la cama de madera dorada arreglndose el pelo. Suspir al observar el
ellas. Como la tienda estaba a oscuras costaba distinguirla en medio de los gran fresco de la pared que representaba a Venus rodeada de amores y ninfas.
frascos de todo tipo, en especial porque Orquia era una nubia negra como el
bano. No deb hacerlo, Tito!
Aqu encontrars lo que desees: canela, cardamomo, mirra, glbano, Cmo puedes decir eso, Delicia? Nunca antes haba experimentado
nix, nardo. O, si lo prefieres, esencias florales. Tengo lirio, jazmn y nada parecido.
rosa...
Seguro que eso se lo dices a todas las que vienen por aqu. Tienes
La mujer pelirroja empuj a la clienta y se encontr cara a cara con la peor reputacin de Roma. Hasta alardeas de pagar el impuesto de los
Orquia. Sin mediar palabra, levant la espada. En sus tres primeros ataques solteros!
no haba encontrado la menor resistencia, pero esta vez no fue as. El marido
de la perfumista, al que no haba visto, se lanz sobre ella. No era nubio, Slo con mirarte me entran ganas de ahorrrmelo.
sino galo, un esclavo de la misma casa que haba sido liberado a la vez que
Orquia. Echando mano de lo primero que pill, un quemador de perfume del que Tito, estoy casada...
sala humo de incienso, la golpe con violencia en la cara y le parti el
pmulo. En respuesta, el hombre recibi un fuerte golpe propinado con la Tito Flaminio sonri. Saba que ste era su mejor argumento. Era
empuadura de la espada, que le dej inconsciente. guapo, tena un rostro viril, pelo muy moreno y cuerpo atltico, pero su
sonrisa tena un aire de inocencia que desarmaba, y al que pocas mujeres
Mientras la clienta hua chillando, la gladiadora se volvi hacia saban resistirse.
Orquia, que permaneca inmvil y la contemplaba aterrorizada. Consigui
articular: Ven, salgamos al jardn.
Por qu? Delicia se levant. El jardn que comunicaba con el dormitorio estaba
rodeado por tres lados de la casa y el cuarto se abra hacia el bosque de las
Fueron sus ltimas palabras. Un tajo de la espada le hendi el pecho. Musas. Era pequeo, pero estaba muy cuidado: en medio de los arbustos podados
Despus de limpiarse la sangre que corra por su cara, la asesina se inclin y los senderos de arena ofrecan sus perfumes y colores las ltimas flores
sobre el cuerpo sin vida de la perfumista, le cort la nariz de un tajo y la del ao. Tito Flaminio tom a Delicia por la cintura. En ese momento,
deposit en una copa llena de ptalos de rosa antes de ponerse de nuevo el apareci Palinuro.
casco y desaparecer.
Palinuro era el hombre para todo de la casa. Todava joven, ocupaba
oficialmente el puesto de mensajero, encargado de distribuir cartas por Roma.
LA PROMESA DE TITO Pero, en la prctica, Flaminio confiaba en l para otras muchas cosas.
Palinuro estaba al corriente de todo y tena una solucin para lo que
surgiera. Adems, su cultura era sorprendente y su mente despierta en grado
Al entrar en el bosque de las Musas, sobre el Monte Celio, se tena
sumo. Antiguo esclavo, haba sido liberado haca poco y llevaba, como todos
la impresin de no estar en Roma, por lo agreste que era el paisaje. Y sin
los libertos, el pleo, un gorro frigio de lana, smbolo de la libertad
embargo, s que se estaba. El Celio, una de las siete colinas, quedaba dentro
adquirida. Evit dirigir la mirada a la mujer, que se haba sobresaltado con
de las murallas. All se alzaba la villa Flaminia, que tal vez no fuese la
su llegada, y se dirigi al dueo de la casa:
mansin ms rica de Roma, pero s, sin duda, una de las ms elegantes y
refinadas. Siguiendo la ms reputada tcnica, estaba construida de hormign
Alguien te busca. Est en el atrio.
recubierto de mrmol. ste era de una de las variedades ms escasas y
preciosas, lo que no era de extraar, dado que los Flaminio posean una
Qu quiere?
cantera en la regin de Luna, en Etruria.
No s. Dice que es urgente.
Al dueo de aquel lugar, Tito Flaminio, un joven abogado de
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Flaminio se volvi hacia Delicia: adelfa.
No, tengo que irme. Adis, Tito! Fue la gladiadora. Tal vez hayas odo hablar de ella.
Y Delicia sali por el lado del jardn que daba al Bosque de las Flaminio asinti con la cabeza. En efecto, por Roma corran rumores
Musas. relacionados con un crimen espectacular perpetrado por una gladiadora: haba
asesinado a un arspice ante el Templo de Jpiter Capitolino. Al verla, el
En el fondo, a Tito Flaminio no le molest aquella interrupcin, que adivino haba gritado su nombre: Mirmilla.
le permita separarse sin conflictos de su ltima conquista. Se encamin al
atrio, la pieza que serva de vestbulo en las casas romanas. Dnde fue?
Quin eres? Tito Flaminio haba escuchado meditabundo aquella historia tan poco
comn.
El hombre tendra unos cuarenta aos. Era rubio, luca un largo
bigote y estaba visiblemente impresionado por el entorno que le rodeaba y la Tienes alguna idea del motivo del crimen?
personalidad de su interlocutor.
El desafortunado galo hizo un gesto de impotencia.
Soy Orquio, el galo, marido de Orquia, la perfumista de la Calle de
los Toscanos. Ninguna. No tenamos enemigos, y tampoco quera robarnos. No se
llev nada.
S bienvenido, Orquio. Qu puedo hacer por ti?
Ests seguro de que la heriste?
El galo le mir con expresin dolida.
Seguro. Vi cmo brotaba la sangre justo antes de que une derribase.
Mi esposa est muerta. Ha sido asesinada sin motivo. Escuch al
pregonero decir tu anuncio y vine. Yo solo nunca lo podra conseguir. No soy Cmo era?
ms que un liberto, comprendes?
Pelirroja, guapa, iba maquillada... Es todo lo que te puedo decir.
Tito Flaminio sinti una gran emocin. A pesar de su posicin social, La vi slo un instante.
estaba del lado del pueblo y haba hecho pblica proclama de que se pona al
servicio de los ms desfavorecidos para hacer justicia. En Roma no exista Ests seguro de que iba maquillada?
ministerio pblico ni polica de investigacin. Si alguien era vctima de un
homicidio, era tarea de la familia buscar al culpable por sus propios medios. S.
En esas condiciones, slo los ms afortunados tenan el tiempo y los recursos
necesarios para hacerse cargo de la tarea. se haba sido el motivo de su Tito Flaminio le hizo otras preguntas, pero no sac nada ms en
oferta y, por lo visto, haba tenido eco. Tom al hombre del brazo. claro. En cualquier caso, pens, los hechos eran ya de por s lo bastante
sorprendentes y precisos. Una mujer pelirroja que se maquillaba y se vesta
Ven, hablaremos en el jardn. de gladiador no era algo habitual. Y menos an que hubiese matado dos veces y
mutilado a sus vctimas. Qu tena contra la perfumista? Era un enigma ms,
Poco despus, estaban sentados el uno frente al otro al pie de una pero, no obstante, estaba claro que iba slo a por ella. Habra podido matar
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al marido, pero no lo haba hecho. Y otro elemento turbador era su fuerza apasionado del arte y de las cosas bellas. Replic a la pregunta de Palinuro
prodigiosa. Acompa a su visitante hasta el atrio. con otra:
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a su hermano de leche con una expresin de inters y curiosidad: hombres y l haban cado prisioneros del jefe rebelde y les haban obligado
a luchar entre s a la manera de los gladiadores. Quinto Flaminio haba sido
S por Cytheris que ests investigando a la gladiadora... el nico en negarse, y haba vuelto su espada contra s mismo.
Flaminio le explic las circunstancias por las que se haba puesto al La imagen que ofrecan los habitantes de aquel cuartel no contribua
servicio de Orquio tras hacer pblica su oferta. Luego, le puso al corriente a modificar esos sentimientos: rostros embrutecidos, cuerpos velludos
de las averiguaciones de Palinuro. Bruto sacudi la cabeza. cubiertos de horribles cicatrices, miradas feroces... Aquellas gentes
parecan ms animales que hombres. Sinti que se le encoga el corazn al
Lo ms lgico, como decas, es que se trate de una loca. Pero no de pensar que su padre haba muerto rodeado de semejante clase de individuos.
una cualquiera. No todas las locas dominan el manejo de la espada y poseen el
equipo completo de mirmilln. En qu puedo servirte?
Estoy de acuerdo. Por eso pretendo comenzar mi investigacin en el Un personaje bastante corpulento, vestido con rara elegancia, acababa
cuartel de los gladiadores. de hacer su aparicin en medio de aquellos tipos desaliados. Tito le observ
con repugnancia.
Bruto coincidi con l:
Eres el lanista?
S, es el lugar apropiado para empezar. Pero hay otra cosa an ms
asombrosa en esta historia. Se trata de una pelirroja, lo que es bastante El hombre le obsequi con una servil inclinacin.
raro. Dicen que las hay en Germania y en Britania, pero nunca he visto una.
Tengo ese honor.
Ests pensando en una liberta germana o britana o en una esclava
fugada? Como todos los romanos, Tito Flaminio senta el mayor de los
desprecios por la profesin de aquel individuo, la peor considerada despus
Tal vez... Me gustara investigar sobre el tema. Me parece recordar de la de proxeneta.
que he ledo algo al respecto.
No menciones el honor, es algo de lo que t no sabes nada. Tengo una
Tito Flaminio sonri. En cuanto surga un problema, Bruto corra a pregunta que hacerte.
buscar la solucin en un libro. Pero a Tito ni se le pasaba por la cabeza
burlarse: saba por experiencia que su amigo haba descubierto cosas El lanista no dej de sonrer. Estaba acostumbrado a que le tratasen
sorprendentes por esa va. Concluy: como a un perro, lo que no le impeda ganar fortunas con su poco valorado
oficio.
Indudablemente me ser de gran ayuda. Yo ir al cuartel de los
gladiadores y luego haremos balance. Apuesto a que quieres comprarme la libertad de uno de mis hombres.
El cuartel de los gladiadores de Roma no estaba precisamente en el Te equivocas. Me interesa una gladiadora.
lugar ms hermoso de la capital, todo lo contrario. No se encontraba dentro
de la ciudad, sino fuera, justo despus de la Puerta Esquilina, en uno de los El hombre se puso serio.
lugares ms siniestros de la urbe. El cuartel en s no era mucho ms Te refieres a la demente que se pasea por Roma?
atractivo: unas tristes barracas alrededor de un campo de entrenamiento ahora
embarrado, pues acababa de estallar una fuerte tormenta. El conjunto En efecto.
comprenda tambin una especie de zoolgico. Haba varias jaulas con osos
amaestrados. Desprendan un intenso olor a fiera que reforzaba el aspecto Ya me han hecho antes la misma pregunta, pero aqu no la
inquietante del lugar. encontrars, creme.
Los gladiadores entrenaban en el fango con espadas de madera en medio Sin embargo, el tuyo es el nico cuartel de gladiadores de Roma.
de grandes gritos. Tito Flaminio los sorte en busca del dueo, el lanista.
Senta autntica aversin por aquel sitio. Incluso haba tenido que hacer De gladiadores, no de gladiadoras. Nunca ha habido una aqu.
acopio de valor para ir hasta all. Odiaba a los gladiadores por motivos
personales. Su padre, Quinto, haba muerto trece aos antes durante la No hay gladiadoras?
terrible revuelta de Espartaco, en condiciones especialmente dramticas. Sus
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En Roma, no. Si quieres encontrar una, ve a la Campania, a Capua o a Qu has venido a hacer aqu?
Pompeya. En el sur s que hay algunas. Los campanios fueron los que
inventaron los combates de gladiadores y nos sacan ventaja. Los romanos no Estoy investigando el caso de la gladiadora en nombre del marido de
estn preparados para ese tipo de espectculo. Estn demasiado apegados a sus una de sus vctimas. Quera comprobar si sabas algo.
costumbres, carecen de imaginacin, de fantasa...
Clodio le lanz una mirada despectiva y amenazadora a la vez. Siempre
Tito Flaminio cort en seco tales consideraciones: haba mostrado gran confianza en s mismo, pero desde que era el dueo de
Roma, estaba claro que no admita que se le importunara.
Has comentado que ya te haban preguntado por ella. Quin?
Acaso crees que forma parte de mis tropas?
Una expresin de contrariedad y preocupacin se apoder del
desagradable rostro del personaje. Tito Flaminio estaba rodeado de individuos de expresin inquietante,
algunos de los cuales procedan del cuartel que acababa de dejar. No
Clodio, y tambin Miln. Les dije lo mismo que a ti: que no tengo obstante, conserv la calma.
nada que ver con todo eso. Yo me limito a venderles mis hombres cuando lo
solicitan. Nada ms. No me meto en sus asuntos. No hago poltica. nicamente Lo pens, pero despus de reflexionar sobre el asunto, no lo creo.
deseo que el pueblo de Roma goce de los mejores espectculos. Slo pienso en Solamente mata a pobres infelices, y el nico que se dedicaba a la poltica,
el placer y el disfrute. Hortensio, estaba ms bien de tu lado.
Tito Flaminio decidi que ya haba odo suficiente. Sin despedirse de Esta respuesta tuvo la virtud de apaciguar al tribuno de la plebe. Le
su interlocutor, abandon aquel lugar en el que cada vez se encontraba ms dio una palmada en el hombro a su primo.
incmodo.
Pues hay algunos que s lo creen! Me imputan sus crmenes. Estoy
En el camino de vuelta, pas por el Foro y se detuvo en una de sus casi seguro de que se trata de una jugada de Miln! Me las pagar. Entre
esquinas, delante del Templo de Cstor. All haba establecido Clodio su tanto, me ocupar de Mirmilla. Mis hombres se estn encargando ya de eso. Ya
cuartel general y quera hablar con l. Por lo que acababa de contarle el veremos si consigo o no desenmascararla y eliminarla.
lanista, Clodio tambin andaba tras la pista de la gladiadora y quiz hubiera
averiguado algo importante. Yo investigo por mi cuenta. As que seremos dos.
El Templo de Cstor y Plux, que en Roma todo el mundo conoca como Clodio recuper su tono agresivo:
el de Cstor para abreviar, presentaba la particularidad de ocupar una
posicin que dominaba la ciudad. Se alzaba sobre un basamento macizo, dos o Te lo prohbo! Djala tranquila si no quieres correr la misma
tres plantas por encima del resto del Foro, y tena unas pequeas escalinatas suerte que ella.
a ambos lados. Su situacin lo converta en un lugar privilegiado desde el
que dirigirse al pueblo, lo mismo que las Rostras. Por esa razn lo haba Tito Flaminio vio brillar las espadas a su alrededor. No estaba en
escogido el tribuno de la plebe, y tambin porque constitua un excelente situacin de discutir. Prometi todo lo que le pidieron y abandon el Templo
puesto de observacin para vigilar las idas y venidas de sus adversarios. de Cstor.
Clodio y Tito Flaminio se conocan: eran primos, pero no se llevaban Slo haba avanzado unos pasos por el Foro y se acercaba a la tribuna
bien. Flaminio siempre le haba considerado un aventurero sin escrpulos, un en la que haba sido asesinado el desafortunado Hortensio, cuando se encontr
demagogo sin principios. Y Clodio, por su parte, tampoco le apreciaba con que no poda continuar. En el Foro, la afluencia era constante, y a
demasiado. Pero a Tito su parentesco le resultaba til. Cuando se present menudo haba que andar a paso de procesin, pero en esta ocasin no se
ante las escaleras, los colosos que las guardaban se hicieron a un lado al trataba de eso. Unos individuos, que le recordaban a los que acababa de ver,
reconocer al primo de su jefe. le haban rodeado. Eran las mismas caras siniestras y brutales. Uno de ellos
le dirigi una sonrisa aviesa:
Tito Flaminio dio con Clodio en el templo, entre las estatuas de los
dioses. Mantena una acalorada discusin con uno de sus lugartenientes, que Se dira que sales del Templo de Cstor. No sers Flaminio, el
interrumpi al verlo llegar. Su fsico se adecuaba perfectamente al lder primo de Clodio?
popular que pretenda ser. Muy moreno, atltico, de rasgos enrgicos y
dientes brillantes, tena un aire de conquistador que gustaba a las Por fortuna, Tito reaccion rpidamente. Dio un empujn al que tena
multitudes. Se dirigi a Flaminio sin excesivo entusiasmo: enfrente y ech a correr con todas sus fuerzas. Los hombres fueron tras l
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blandiendo sus armas. El gento, habituado a esta clase de escenas, se El senador Apicio yaca en su cama rodeado de plaideras que geman
apartaba a su paso. Por suerte para l, Tito Flaminio era buen corredor y sordamente. Tito Flaminio se qued contemplando al difunto, casi una
logr escapar. Ya lejos de all, mientras recuperaba el aliento, junto a su caricatura del viejo romano, con su perfil aquilino y sus delgados labios que
casa, en el bosque de las Musas, se dijo que con la situacin reinante en conservaban, incluso en la muerte, una mueca desdeosa. Deban de haberle
Roma, su investigacin iba a resultar tremendamente peligrosa. Si las cosas herido en alguna parte del cuerpo, porque tena el rostro intacto. La herida
seguan as, el prximo en dejar su vida en la aventura sera l. era invisible bajo la lujosa toga bordada de prpura. Fue entonces cuando
Flaminio descubri algo sorprendente: le haban cortado el pie derecho. Se lo
No tuvo mucho ms tiempo para reflexionar sobre el asunto. Palinuro, haban vuelto a colocar al final de la pierna, pero se apreciaba
que le haba visto desde el atrio, corri a su encuentro y, muy excitado, le perfectamente el corte. Sealando el miembro cortado, le pregunt al hijo
anunci: adoptivo:
An sin aliento, Tito Flaminio pregunt: Ha sido ella! Ya sabes que mutila a sus vctimas. El pueblo no slo
quiere nuestra muerte, sino que manifiesta as su odio hacia nosotros.
Quin ha muerto esta vez?
S, pero...
El senador Apicio.
Tito Flaminio no concluy la frase. Tena la sensacin de que Cneo
Tito se qued boquiabierto. El asunto adoptaba un cariz muy Apicio no estaba para admitir objeciones y, en cualquier caso, una cmara
diferente. Hasta entonces, a excepcin de Hortensio, un joven de buena mortuoria no era el sitio adecuado para esa clase de discusiones. No poda
familia, las vctimas de Mirmilla haban sido individuos corrientes, pero dejar de pensar que aquella mutilacin no era como las otras. Hasta ese
Apicio era una de las personalidades ms importantes de Roma. Flaminio le momento, todas haban guardado alguna relacin con la personalidad de la
haba conocido en persona. El viejo senador haba sido amigo de su padre. vctima: la nariz de la perfumista, la lengua del abogado, el hgado del
Defensor encarnizado de la aristocracia y sus privilegios, era un hombre de adivino, los pechos de la hetaira. Pero lo del pie no tena sentido. Qu
gran integridad, respetado incluso por sus adversarios. En este caso, la relacin tena el senador Apicio con su pie? Era absurdo! Era una
relacin de amistad existente entre ambas familias le sera de utilidad. La manifestacin de locura, como haba credo desde un principio? Tal vez, pero
excusa de ir a presentar sus condolencias le proporcionara una ocasin eso no impidi que dejase la casa de Cneo Apicio pensativo y algo inquieto.
excelente para obtener informacin sobre el asesinato.
3 4 de septiembre.
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un largo trayecto por las calles. Arrancaba en el Campo de Marte, ascenda al ocurrrsele una idea y, contra todo pronstico, inspirada por aquel festejo,
Capitolio, volva a bajar y atravesaba el Foro para dirigirse al Circo en apariencia tan poco serio. S, tena una idea y pensaba ponerla a prueba
Mximo, donde finalizaba. en cuanto pudiese!
El clamor de la multitud anunciaba que el cortejo se acercaba. No Como las dems familias patricias, los Apicio disfrutaban de lo que
tard en aparecer y la muchedumbre estall en vtores. A la cabeza desfilaban se conoca como derecho a las imgenes. En la celebracin de los funerales,
los dos cnsules, cubiertos con el gran manto bordado de los vencedores. Pero unos actores se ponan las mscaras mortuorias de los antepasados, y as
no iban seguidos por soldados, como los generales triunfantes, sino por unos vestidos asistan a toda la ceremonia acompaando a los familiares. Adems,
soldados un tanto peculiares: los hijos pequeos de los ciudadanos en edad de el difunto era representado por otro actor que llevaba una mscara con su
ser movilizados. Llevaban un equipo adaptado a su tamao, compuesto de efigie: el archimimo. Al contrario que los primeros, que permanecan mudos e
espada, lanza corta, un escudo y una capa roja. En formacin, igual que sus inmviles, el archimimo hablaba y se mova. Era el encargado de hacer revivir
mayores, componan un ejrcito infantil, con sus cohortes, centurias y al desaparecido imitando su voz, copiando sus gestos y sus expresiones
manpulos. Su corta edad no les impeda guardar un orden impecable y desfilar habituales.
con toda marcialidad, como si acabasen de lograr una victoria.
Los funerales por el senador Apicio comenzaron dos das despus de
Detrs de ellos venan los llamados pantomimos. Se trataba de actores los Juegos Romanos. Las mscaras haban ocupado su lugar ante la hoguera
tambin disfrazados de militares, con una capa roja y un casco de bronce fnebre que arda delante de la lujosa tumba de la familia, cerca de la va
rematado por un penacho de plumas. Pero no portaban armas ni su paso era Apia. Las exequias prometan ser grandiosas. Tanto por el rango de los Apicio
marcial. Al son de la lira y la flauta, bailaban una especie de danza como por las circunstancias dramticas de aquella desaparicin, se haba
guerrera remedando los combates. Cada grupo de danzantes tena un director al congregado una asistencia tan numerosa como elitista. Y, claro est, Tito
frente que esbozaba los pasos que los dems repetan despus. El conjunto Flaminio formaba parte de ella.
estaba ejecutado a la vez con pasin y con una armona perfecta.
El archimimo no haba llegado an y Tito escuchaba las conversaciones
El tercer y ltimo grupo, integrado por los histriones, era el que que se haban entablado a su alrededor. Los que le rodeaban pertenecan a los
ms entusiasmo suscitaba entre el pblico. Su aspecto no tena nada de senadores conservadores, y la violencia de sus comentarios le haca sentirse
militar, eran un tropel desordenado, un caos informe. No slo no lucan incmodo. Slo hablaban de venganza, de expediciones de represalia, de leyes
uniformes, sino que iban vestidos de la manera ms extravagante. Portaban que haba que votar para impedir de una vez por todas que la plebe siguiera
capas estampadas con flores, ajustadas con cinturones de piel de cabra e, molestando.
imitando los cascos con penacho, llevaban el pelo peinado de punta. Como los
pantomimos, iban acompaados de msicos y, tambin como ellos, bailaban, pero Flaminio no poda evitar sentir una gran inquietud ante la ceguera
desde luego no con la misma tcnica. Ejecutaban pasos grotescos y casi manifiesta de aquellas personas. Se aferraban a sus privilegios y se
siempre acababan cayndose al suelo en medio de grandes carcajadas. mostraban hostiles a la menor concesin, desconocedores de los cambios que se
estaban produciendo en la sociedad. En el fondo, los responsables de la
Por ltimo, cerraba el cortejo una cohorte de intrpretes de lira y violencia de Clodio eran ellos. Con su empeo en perpetuar un orden ya
de flauta, acompaados por portadores de pebeteros en los que ardan caduco, estaban conduciendo a sus facciones al enfrentamiento y a Roma, a la
perfumes, y las estatuas de los dioses, que se llevaban cargadas a hombros, catstrofe.
nico rasgo serio de la ceremonia.
De pronto, las conversaciones se interrumpieron. El archimimo acababa
As era el desfile de la inauguracin de los Juegos Romanos. La de hacer su aparicin. Avanzaba con el paso majestuoso del difunto, ataviado
guerra, representada por quienes no podan hacerla, iba perdiendo poco a poco con la lujosa toga bordada en prpura de los magistrados superiores. Como el
su realidad hasta quedar ridiculizada. Los nios imitaban a sus padres; resto de los asistentes, Flaminio experiment una punzada de emocin. La
tenan apariencia de soldados, pero no su tamao ni su fuerza. Los danzantes llegada del archimimo era siempre un momento impresionante. Aunque el cuerpo
imitaban a los nios; conservaban algunos oropeles militares, pero danzaban del senador Apicio estaba tumbado sobre la pira de roble, listo para ser
en lugar de marcar el paso. Los histriones imitaban a los danzantes y ya no incinerado, ste pareca haber revivido de repente, como si pretendiera
tenan nada en comn con los soldados, ni el modo de marchar ni la asistir a su propio entierro. Daba la impresin de que se contemplase a s
vestimenta. La guerra haba desaparecido por completo, quedando reemplazada mismo con su rostro adusto, la boca fruncida, su altanera de gran
por un festejo disparatado. aristcrata.
Flaminio haba seguido la exhibicin con gran placer. Le encantaba Al verle llegar, conforme al cometido que le corresponda en la
aquel extrao espectculo que le recordaba a los sueos. Entonces tuvo una ceremonia, Cneo Apicio tom una antorcha prendida y se acerc a la pira de su
idea. Por primera vez desde el comienzo de su investigacin, acababa de padre adoptivo. El archimimo se dirigi a l con energa:
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Detente! Aquello dio que pensar a Flaminio. Mirmilla podra haberle matado
para apoderarse de su mscara, pero no lo haba hecho. Tambin habra podido
El interpelado se qued petrificado. Tito Flaminio se sorprendi, no matar a Orquio, pero se haba limitado a propinarle un golpe. Slo mataba a
por la intervencin, ya que el archimimo tena por costumbre perturbar las quienes quera matar, a nadie ms. Quin era aquella extraa mujer a la vez
ceremonias a su antojo, sino por la voz, una voz de falsete que no recordaba sanguinaria y respetuosa con la vida ajena? Su personalidad era cada vez ms
en lo ms mnimo al vozarrn del senador. El actor no estaba interpretando su misteriosa a medida que iba progresando en su investigacin. Incluso empezaba
papel en condiciones. De pronto, como el resto de los presentes, Flaminio a resultarle fascinante...
lanz un grito. El archimimo acababa de arrancarse la mscara y la peluca de
cabellos blancos. El viejo se haba metamorfoseado en una joven pelirroja. Tito Flaminio estaba deseando intercambiar impresiones con Bruto,
Con la misma rapidez, se quit la toga y dej al descubierto un traje de sobre todo, porque ste poda tener novedades. Saba dnde encontrarlo.
mirmilln, de tnica corta y con un protector metlico que le cubra el Faltaba poco para medioda y a esa hora su hermano de leche tena la
hombro y el brazo derechos. Se dirigi hacia Cneo Apicio blandiendo la costumbre de acudir a casa del filsofo Posidonio para charlar con l.
espada. Flaminio decidi acudir tambin. Adems, le apeteca hablar un rato con aquel
gran hombre. Sin ser uno de sus discpulos, un estoico convencido como Bruto,
El asesino de tu padre eres t! admiraba su doctrina inflexible y grandiosa, aquella indiferencia por las
cosas que no dependen de nosotros: la prdida de los seres queridos, la
Desconcertado, Cneo Apicio empez a retroceder. En el momento en que enfermedad, el sufrimiento, la vejez, la muerte...
la gladiadora se abalanzaba sobre l, con un reflejo desesperado, intent
detenerla con la antorcha. Le hizo una quemadura en la mano, pero eso no Como era habitual en un sabio, Posidonio viva en un alojamiento
impidi que ella le hundiese la espada en el cuerpo. Tras un instante de modesto. No obstante, el emplazamiento no careca de prestigio: estaba
estupefaccin, los asistentes, en medio de un gran clamor, trataron de situado en la Va Sacra, una de las arterias ms frecuentadas de Roma, aunque
apresarla, pero la gladiadora fue ms rpida. Huy a la carrera y nadie el espacio era exiguo y oscuro. Se trataba de una antigua tienda transformada
consigui darle alcance. en vivienda. Segn se deca, su anterior ocupante haba sido un casquero.
Tito Flaminio no se haba movido. No esperaba tan trgico desenlace, No tard en llegar. Como no deseaba interrumpir una posible
pero tampoco le extraaba lo que acababa de escuchar. Sin duda, Mirmilla conversacin entre el maestro y Bruto o algn otro discpulo, no llam y
haba dicho la verdad: el autor del asesinato de Apicio no haba sido ella, entr sin hacer ruido. Se qued clavado en el sitio. Estaba all! La
sino el hijo adoptivo de ste. Cneo Apicio era un libertino notorio que gladiadora estaba all, de espaldas a l. Se haba quitado el casco y su pelo
derrochaba fortunas con las prostitutas y aguardaba, desde haca ya tiempo, rojo resplandeca en la penumbra de la habitacin. Amenazaba con su espada a
la herencia de aquel viejo que no terminaba de morirse. As que haba Posidonio, que permaneca inmvil.
aprovechado los asesinatos en serie para desembarazarse de l.
Flaminio tena a su alcance una estatuilla que representaba a un
Flaminio lo haba comprendido nada ms ver a los comediantes. Desde hombre barbudo, quiz un filsofo. La cogi, e iba a utilizarla, cuando se
que haba descubierto que a la vctima le haban cortado el pie, haba tenido detuvo: la gladiadora estaba hablando. Prefera dejarla hablar, y estar listo
la sensacin de que en aquel homicidio haba algo anormal, y durante el para intervenir. Tena una voz muy femenina, de timbre tirando a dulce, en
desfile lo vio claro. Cneo Apicio haba intentado endosar su crimen a la absoluto la propia de una loca o una furia.
gladiadora. Se haba hecho con una peluca roja y un traje de mirmilln y se
haba introducido a escondidas en la villa. Como era de noche, haba Vas a morir, Posidonio! Es lo que mereces por pervertir mentes con
conseguido embaucar a los esclavos. Pero aquella estpida mutilacin le haba tu doctrina.
traicionado. Haba sido una mala imitacin, como la que los bailarines hacan
de los nios soldados y los histriones de los bailarines. No haba contado Mirmilla hizo oscilar la espada al extremo de su brazo cubierto de
con que Mirmilla no lo tolerara. Haba hecho acto de presencia para castigar metal. Flaminio alz la estatuilla, pero no la dej caer. La mujer no haba
en persona al plagiario. acabado an. Levant la voz:
Tito Flaminio no tena ya nada que hacer all. Pas ante el cuerpo de Morirs igual que los otros, productos de la decadencia, degenerados
Cneo, que era la autntica quinta vctima de la gladiadora, y no su padre, que pervierten a los autnticos romanos: esa puta de lujo, el abogaducho y su
como ste haba intentado hacer creer. Decir que le inspiraba compasin museo, la perfumista nubia.
habra sido mentir. Si no le hubiese desenmascarado Mirmilla, lo habra hecho
l. Oy unos gritos a lo lejos: haban descubierto al verdadero archimimo. Posidonio se mantena totalmente fiel a su doctrina. Frente a una
Tena una herida impresionante en la cabeza, pero que no revesta gravedad. muerte que pareca inevitable, permaneca tan fro como el mrmol. Dej
escapar una leve sonrisa.
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Qu pretendes de m? Qu tiemble, que te suplique? Conoces el Al escuchar el nombre del lugar, Tito Flaminio sinti que su inters
'Himno a Zeus' de Cleanto? se redoblaba. El maestro de gladiadores tambin haba mencionado la Campania
a propsito de la gladiadora. Tena la impresin de que, como era habitual en
Por supuesto que no. l, Bruto haba hecho un descubrimiento de la mayor importancia. ste ltimo
continu su narracin con visible satisfaccin:
Con los ojos entrecerrados, Posidonio empez a recitar:
Se trata de una personificacin de Belona, la diosa de la guerra, la
'Condceme, Zeus, y tambin t, Destino, Belona roja. Se la representa como una mujer pelirroja armada, un culto muy
al lugar que me habis asignado. antiguo que se pierde en la noche de los tiempos. Pocas personas lo conocen y
Os seguir sin demora. Si me negase, lo practican. Por lo que he ledo, se la honra una vez al ao, durante los
sera un miserable y no merecera acompaaros'. idus de octubre, en el crter del Vesubio.
Por toda respuesta, Mirmilla se ech a rer y profiri un ltimo En el crter? Ests seguro?
insulto:
No es tan extrao, el volcn est apagado desde hace ya tiempo. Y
Despus de matarte, te cortar la cabeza y se la echar a los perros eso no es todo. He ledo algo an ms interesante que afecta directamente a
callejeros. Es lo que te mereces! lo que acaba de ocurrir: el retorno de la Belona roja.
Dicho esto, esgrimi su arma. Entonces Flaminio intervino. Levant a Tito Flaminio beba literalmente las palabras de Bruto.
su vez la estatua y golpe con ella a la mujer en la nuca. La gladiadora cay
a plomo, inconsciente. l la examin sin perder tiempo. Era, sin lugar a Est escrito que cuando sea necesario exterminar a los enemigos de
dudas, una mujer, pero no tena el pelo rojo, sino castao. Llevaba una Roma, la Belona regresar entre los hombres bajo la forma de una mujer
peluca. Prosigui su exploracin. No tena ninguna cicatriz en la cara ni pelirroja armada. El texto dice: Ser el inicio de un gran combate. Belona
rastro alguno de quemaduras en la mano derecha. Sin embargo, Orquio haba lo ganar y Roma renacer.
asegurado que le haba golpeado la mejilla derecha y l haba visto, haca
apenas una hora, cmo la haba quemado la antorcha de Cneo Apicio. Qu Flaminio se qued impactado.
significaba eso? Se trataba realmente de una diosa que hubiera adoptado la
apariencia de una mortal? Es extraordinario! Eso corresponde exactamente con lo que acababa
de decir justo antes de intentar dar muerte a Posidonio. Escucha...
Dej de hacerse preguntas. Posidonio, que segua imperturbable, no se
haba movido del sitio en el que se hallaba en el momento del ataque. Tito se Reprodujo con fidelidad las palabras de la gladiadora. Le cont las
le acerc y le pregunt si se encontraba bien. El filsofo contest desconcertantes comprobaciones que haba hecho en relacin con la ausencia de
afirmativamente. Flaminio empez a felicitarle por la serenidad mostrada, heridas o quemaduras y prosigui:
pero se interrumpi al escuchar un ruido a su espalda. Se volvi y slo tuvo
tiempo de ver cmo hua la gladiadora. La persigui hasta la va pero, por Todo concuerda. La hetaira griega, el abogado amigo de las artes, la
mucho que mir en todas direcciones no alcanz a verla, haba desaparecido. perfumista negra: la Belona roja los considera enemigos de Roma y ha vuelto a
la tierra para exterminarlos. Pero si se trata de una diosa, qu quieres que
Todava estaba buscndola cuando se dio de bruces con Bruto. Una vez haga?
al corriente de la agresin, ste sali disparado hacia la casa de Posidonio Todo eso son tonteras! Fbulas!
para interesarse por l. El filsofo le tranquiliz con la calma inalterable
de la que haba hecho gala hasta entonces. Le propuso que celebrasen su Como los dems estoicos, Bruto tampoco crea en los dioses de la
reunin como haban previsto, pero Bruto, ms afectado que l, declin su mitologa. Conceba la divinidad como nica, inmaterial y sin el menor
oferta. contacto con los hombres. Tito Flaminio, por su parte, admita la existencia
de los dioses tradicionales. Insisti:
Poco despus paseaba por la Va Sacra en compaa de Flaminio. Ambos
tenan muchas cosas que contarse. En primer lugar habl Bruto, que haba Sin embargo, todo casa. Tiene una fuerza sobrehumana, es
encontrado por fin lo que buscaba en la biblioteca: invulnerable a las heridas y las quemaduras. Le doy un fuerte golpe en la
nuca y un segundo despus est en pie y desaparece...
No me equivocaba. Haba ledo algo sobre una mujer pelirroja y
consegu dar con el texto. Figura en un relato sobre las tradiciones de la Bruto hizo un gesto negativo con su cabeza de filsofo.
Campania.
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No hay necesidad de ir tan lejos. Hay una explicacin ms simple y Se separaron al llegar al Circo Mximo. Bruto se encamin hacia el
racional: no se trata de una sola gladiadora, sino de varias. Palatino, donde viva. A Flaminio le estremeci una desagradable sensacin.
De entre todos aquellos elementos, se les haba escapado algn detalle que
Qu relacin podra haber entre ellas? Es absurdo! podra darles el empujn decisivo. Pero no se preocup demasiado: una vez en
casa, reflexionara con calma y, de una manera u otra, el indicio
Al contrario, es muy plausible. Ese odio contra cualquier reaparecera.
civilizacin extranjera, la griega en particular, me lleva a pensar en una
organizacin de fanticos, una especie de secta. No estamos frente a una loca
aislada, sino a todo un grupo que lleva a cabo un plan coherente. TRAS LOS PASOS DE VENUS
Una vez ms, Flaminio admir la forma de razonar de Bruto, tranquila,
Tito Flaminio no tard en dar con la pieza del rompecabezas que le
metdica, mientras que l tena demasiada tendencia a dejarse llevar por las
faltaba. Franqueaba el umbral y pasaba por el atrio, entre las estatuas de
primeras impresiones. Continu con tono pensativo:
las nueve musas, cuando exclam:
Ahora que lo dices, es probable. La mujer a la que golpe no era
El arspice!
pelirroja, llevaba una peluca...
Palinuro, que apareci en ese momento, le pregunt:
Lo ves? Qu hay ms fcil que ponerse una peluca o teirse? Ni
siquiera es seguro que se trate nicamente de mujeres. En medio de la
Hay alguna novedad sobre el adivino asesinado?
agitacin, o desde lejos, un hombre maquillado puede dar el pego.
Muchas. Escucha...
Maquillado era el trmino que haba empleado Orquio para referirse
al asesino de su mujer, ese asesino que, segn l, posea una fuerza
Flaminio le puso al tanto del ataque contra Posidonio, las invectivas
prodigiosa. S, aquello tena sentido. Sin duda, tambin haba sido un hombre
de la gladiadora contra las distintas vctimas, cmo la haba neutralizado
quien haba asesinado al abogado Hortensio atravesndole de parte a parte.
para que no pudiese cumplir sus propsitos, su huida a continuacin, los
Flaminio record los Juegos Romanos, celebrados dos das antes. Desde luego,
descubrimientos de Bruto respecto a la Belona roja y todas las deducciones
esta historia se pareca mucho a ellos. Como en el caso de los comediantes,
que haban hecho juntos. Prosigui:
aquello no era ms que una copia, una ilusin.
Y ahora acabo de dar con lo que buscaba. Tiene que ver con el
Entonces, Mirmilla no existe?
adivino...
Puede que s, el arspice la reconoci. Fue la primera de los
Palinuro, que haba seguido el relato con atencin, agit la cabeza,
hombres y mujeres que han vestido el atuendo de gladiador. Quien no existe es
cubierta por un gorro frigio.
la Belona roja. Es una creacin colectiva, un smbolo al que ellos dieron
vida.
Creo que comprendo lo que quieres decir: no tiene nada que ver con
los otros.
De acuerdo con lo que has dicho, la llegada de la Belona roja
anuncia el inicio de un gran combate. No resulta nada tranquilizador!
Flaminio tuvo ocasin una vez ms de comprobar la rapidez mental de
su criado. Se felicit por haber contado con l para la investigacin.
Comparto tu opinin. No nos enfrentamos a una diosa, sino a una
organizacin, lo que dista mucho de hacer las cosas ms fciles.
Exacto. Los dems encarnan la influencia extranjera, en especial la
griega, pero los arspices son una antigua institucin romana, una tradicin
Tito Flaminio se qued ensimismado. De un solo golpe, gracias al
nacional, justo lo contrario de lo que pretende combatir la misteriosa
ataque contra Posidonio, haban avanzado mucho: conocan el mvil de los
organizacin. Adems, la agresora de Posidonio mencion a todas las vctimas,
asesinatos y tenan algunas ideas respecto a quines haban sido sus autores.
excepto a sa.
No se trataba de actos motivados por la locura, como se habra podido pensar
en un principio, sino de un proyecto metdico concebido por una organizacin
Pero tambin fue asesinado. De hecho, fue el primero en serlo.
de fanticos. En aquel periodo no faltaban en Roma ese tipo de
organizaciones. Junto con las bandas de Clodio y Miln, apareca una tercera,
En tal caso, haba otra razn para eliminarlo. Lo ms lgico es
an ms violenta y extremista. Faltaba averiguar cul era.
pensar que formaba parte de la organizacin y que, por una u otra razn,
decidieron suprimirlo. El adivino es el eslabn de unin con los asesinos. Si
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investigamos su entorno quiz nos sea posible llegar hasta ellos. Es lo que dar el psame a la familia. El asesinato haba conmocionado enormemente a la
me propongo hacer. Para el resto de la investigacin, el ms adecuado eres corporacin y su interlocutor le inform al instante:
t.
Encontrars a la viuda de Amarino en la Va de los Yugos. Pregunta
Qu quieres decir? por Amarina, la comadrona, y te orientarn.
Hablo de la Campania. Al parecer, es el lugar de origen de este La calle, que reciba ese nombre porque en ella haba numerosos
asunto. Y t procedes de all... fabricantes de yugos, se encontraba justo al lado. Tito Flaminio no tard
mucho en dar con Amarina, la viuda del difunto arspice. Viva en un edificio
Palinuro hizo un gesto afirmativo. Sus primeros amos, en efecto, de cuatro plantas. Su vivienda era pequea, pero la haba decorado con tantas
tenan una explotacin agrcola en la Campania, al pie del Vesubio, donde su clases de flores, que le daban un aspecto colorido y alegre. Aunque ejerca
padre haba sido preceptor. A raz de la revuelta de Espartaco, toda la casa, el oficio de partera, no tena el aire tosco y el comportamiento brusco de
familia, libertos y esclavos, haba buscado refugio en Roma. Los dueos de buena parte de las comadronas de su gremio.
Palinuro murieron poco despus y los criados fueron vendidos a distintos
amos. Haba sido entonces cuando la familia de Flaminio haba comprado a Era una morena atractiva que rondaba los treinta aos. Se dirigi a
Palinuro. ste adopt sin dificultad alguna el acento cantarn propio del sur l con una sonrisa:
de Italia para afirmar:
Qu puedo hacer por ti? Va a dar a luz tu mujer?
Tienes razn. Soy un verdadero hijo del Vesubio, un autntico
campanio! Hablaba con el acento que Palinuro haba imitado poco antes, el
acento cantarn de la Campania, que le iba a las mil maravillas. Flaminio
Tito Flaminio sonri. pens que iba por buen camino y que Amarina era encantadora. Le sonri a su
vez.
Y segn t, adnde habra que dirigirse en Roma para investigar los
crculos campanios? No hay peligro de que me ocurra nada parecido. Estoy soltero. He
venido porque fui amigo de tu marido.
Sin duda, al albergue 'Las Delicias de Capua', cerca del Mercado de Quin eres?
los Bueyes. Es su cuartel general. Si quieres, puedo ir ahora mismo.
Desempear el papel de un conservador fantico, lanzar inflamados discursos Dijo el primer nombre que se le vino a la cabeza:
contra los griegos y los extranjeros, y ya veremos qu pasa.
Me llamo Musidio.
Perfecto. Yo ir al colegio de los arspices. Espero obtener
resultados. Nos encontraremos aqu cuando cada uno haya concluido su misin. Nunca me habl de ti.
Palinuro fue a preparar su equipaje. Tito Flaminio le entreg una Ser porque nos conocimos antes de que se casara. Luego dejamos de
importante suma de dinero, por si lo necesitaba, y le vio desaparecer por el vernos. Quera decirte...
Bosque de las Musas. Comenzaba de verdad la investigacin!
La comadrona le interrumpi:
El colegio de adivinos, como tantas otras asociaciones profesionales,
no se haba sumado a las bandas armadas de Clodio. Esta corporacin religiosa Hablar no sirve de nada. Est muerto, muerto.
no tena vocacin de lucha y se mantena al margen de los sobresaltos que
agitaban la vida poltica de Roma. Tito Flaminio encontr a sus Lo mnimo que poda decirse era que no daba la impresin de que
representantes en el Templo de Saturno. Amarina estuviera demasiado afectada por el golpe que acababa de sufrir. Como
buen conocedor de las mujeres, Tito Flaminio intuy que no deba de querer
Casi tan slido como el de Cstor y situado tambin en una posicin demasiado a su marido que, sin duda, se ocupaba ms de las entraas que de su
elevada, este templo ocupaba el otro extremo del Foro. All se honraba, esposa. Incluso puede que para ella aquella prdida representara una
prcticamente desde los orgenes de Roma, a Saturno, antigua deidad, y su liberacin. l sonri poniendo en juego toda la capacidad de seduccin de que
estatua, de arcaica factura, era de madera. Siguiendo una vieja costumbre, era capaz, que no era poca.
unas bandas votivas le rodeaban las piernas. Su conversacin con un miembro
del colegio se desarroll al pie de aquella extraa efigie. Se hizo pasar por Tienes toda la razn, Amarina. Mejor hablemos de ti. Eres joven,
un pariente lejano de la vctima que acababa de enterarse del drama y deseaba tienes la vida por delante y cuando una mujer es tan guapa como t...
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Tito empez a cortejar a Amarina, primero con discrecin y despus, registro funerario y de morgue. Era el lugar donde se notificaban los decesos
al darse cuenta de que se mostraba receptiva, de forma ms explcita. ocurridos en la ciudad y en el que se depositaban los cadveres de las
Mientras la abrazaba tiernamente, la interrog con tanta habilidad como pudo: personas muertas en la calle. Si nadie los reclamaba en un plazo de
veinticuatro horas, eran enviados a las cercanas fosas comunes del Esquilino.
Imagino que el pobre Amarino no tena tiempo para ocuparse de ti. No acertaba a comprender la razn por la que la diosa de la belleza, el
placer y el amor se asociaba a una realidad tan lgubre. Es ms, nadie en
No lo sabes t bien! Siempre estaba con sus amigotes, en sus Roma lo entenda.
reuniones.
El recorrido se iba haciendo ms siniestro a medida que avanzaba. Al
En sus reuniones? abandonar el Foro se atravesaba el Argileto, el barrio de los curtidores. El
olor era insoportable, pero aun as el lugar era muy frecuentado por gente
Formaba parte de una asociacin. Pero por qu lo preguntas? Crea que acuda a comprar todo tipo de artculos de lujo en cuero. Desde l se
que no bamos a hablar ms de l. acceda a la Suburra, los bajos fondos de la ciudad, territorio de
delincuentes y prostituidos de ambos sexos, cuya calle principal era conocida
Porque, en cualquier caso, era mi amigo. Cuntamelo, me gustara como la Calle de las Putas, un nombre que no necesitaba ms explicaciones.
saber... Finalmente, se llegaba al Esquilino, y aquello era an peor.
Amarina suspir contrariada, pero acept hablar. Amarino formaba El monte Esquilino, una de las siete colinas de Roma, se encontraba
parte de un grupo secreto, el de los Primitivos Campanios. Le hablaba muy fuera del recinto sagrado original, por lo que haba sido destinado a los
poco sobre el tema. Se reunan en una fonda de la ciudad: 'Las Delicias de muertos. La ciudad era un espacio consagrado a los dioses en el que no se
Capua', salvo la ltima vez, que haba sido en otra parte. No haba querido poda enterrar a nadie. Segn se sala de ella, se entraba de lleno en los
decirle dnde, pero haba notado que, a la vuelta, ola a muerto. Sorprendido cementerios. En el sur, estaba el de la buena sociedad, a lo largo de la Va
por la expresin, Tito insisti para conseguir ms detalles, pero ella se Apia; en el norte, el de los pobres, que eran arrojados a aterradoras fosas
obstinaba en repetir: Ola a muerto. Slo aadi que haba dicho algo sobre comunes. El Templo de Venus Libitina estaba a salvo de la vista de las fosas,
Venus, pero no recordaba exactamente qu. Tito Flaminio le plante otra situadas un poco ms all, pero no del hedor. Mientras penetraba en el
cuestin: edificio, Flaminio percibi aquel terrible olor a carroa que asaltaba el
olfato. Estaba ms seguro que nunca de que haba sido all donde el
Crees que fueron ellos quienes le mataron? desdichado Amarino haba celebrado su ltima reunin con los Primitivos
Campanios.
No lo s, pero ltimamente se le notaba preocupado e inquieto.
Todo era desconcertante en aquel lugar! En mitad del templo, mal
Amarina empezaba a mostrarse de nuevo desconfiada y se cerr en iluminado por altos tragaluces, se ergua una estatua de Venus saliendo del
banda. Flaminio no insisti ms. Tras un largo beso, se march prometindole agua. La diosa tena los pies sobre una concha y ofreca a las miradas su
que volvera. Pero en su fuero interno se jur no hacerlo. Adems, corra deseable desnudez, mientras que, justo al lado, tras un mostrador de mrmol,
peligro en su compaa: poda estar bajo vigilancia. se sentaban dos funcionarios de expresin siniestra. Delante de ellos, entre
suspiros y lgrimas, aguardaban dos filas de afligidos visitantes. Los
De vuelta en la Va de los Yugos, Flaminio se senta eufrico. Haba primeros venan a registrar una defuncin, los segundos esperaban que les
averiguado el nombre de aquel enemigo mltiple contra el que luchaba: los condujesen a la cripta para buscar a un desaparecido entre los cadveres
Primitivos Campanios. Y se ocultaban en alguna parte de Roma. recogidos la vspera. Tito Flaminio se coloc en su fila.
Estaba casi seguro de que haba descubierto la verdad sobre el Cuando lleg su turno, se dirigi al empleado con tono de
asesinato del arspice. Debido a alguna divergencia, ste quera abandonar la circunstancias:
asociacin y, por temor a que hablase de ms, le haban quitado de en medio.
Tambinse haba hecho una idea del lugar donde se haban reunido los Mi mujer haba ido a visitar a una amiga en Argileto. La amiga no
Primitivos Campanios... Ola a muerto y tena algn tipo de relacin con lleg a verla y no ha vuelto. Temo que le haya ocurrido algo malo.
Venus. Haba un sitio as en la ciudad. Por extrao que pudiese parecer,
haba un templo dedicado a Venus Libitina, la Venus diosa de los muertos, y Su interlocutor se levant y le gui hasta una escalera que conduca
pensaba visitarlo cuanto antes! al stano. Poco despus se encontraba en la morgue, el depsito de cadveres
de Roma.
Mientras se diriga hacia all, Tito Flaminio reflexionaba sobre las
rarezas de la religin romana. El Templo de Venus Libitina serva a la vez de Los muertos, de distintas edades, yacan sobre mesas de piedra. En su
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mayora eran pobres diablos, pero no todos: les acompaaban algunos patricios boca de la que parta una escalera de pasos regulares. Abajo se poda ver el
que la Parca haba condenado en la calle. Flaminio hizo como que buscaba a su camino de mantenimiento que flanqueaba el canal de desage. Se deca que era
esposa, al tiempo que inspeccionaba con detalle el lugar. tan amplio que una carreta de paja habra podido recorrerlo sin dificultad. A
partir de ese punto, la Cloaca Mxima, en la que vertan todos los conductos
Era perfecto para una reunin a salvo de mirones, pero haca falta secundarios de la ciudad, continuaba su trayecto subterrneo, pasaba bajo el
tener mucho estmago para quedar en semejante sitio. Evidentemente, era Mercado de los Bueyes e iba a desembocar en el Tber.
imposible hacerlo de da. Los encuentros slo podan celebrarse durante la
noche, y para eso los responsables del templo tenan que formar parte de la El sbito inters de Tito Flaminio por la Cloaca Mxima no obedeca a
organizacin. Observ con atencin a su gua en el reino de los muertos. sus caractersticas tcnicas. Slo tena ojos para una estatua que se ergua
Tena un rostro enjuto y duro, le inspiraba una antipata instintiva. Decidi un poco ms all, entre las columnas de un templo: la estatua de Venus. S,
avanzar un poco ms en sus investigaciones. era ella de nuevo! Esta vez no se trataba de la Venus Libitina, sino de la
Venus Cloacina, tambin conocida como la Venus de la Alcantarilla. No slo se
Tras anunciar que no vea a su mujer, subi acompaado por el asociaba a la diosa del amor con los muertos de Roma, sino que era, adems,
empleado, pero en cuanto ste hubo tomado asiento detrs de su escritorio, la protectora de sus alcantarillas.
baj de nuevo al stano y busc un rincn oscuro en la cripta mal iluminada.
Se dejara encerrar y pasara la noche esperando la llegada de los Primitivos El Templo de la Venus Cloacina, de menores dimensiones que el de la
Campanios. se era el plan. Venus Libitina, albergaba tan slo la estatua. Era, adems, mucho menos
visitado. Slo las modestas ofrendas a los pies de la diosa daban testimonio
No le descubrieron ni los siguientes visitantes ni los funcionarios, de algunas trazas de veneracin. Tito Flaminio regres a la abertura que
que cerraron las puertas. Por lo dems, su plan fue un completo fracaso. En descenda bajo tierra. Los poceros empleaban ese acceso para ir a trabajar.
el templo de Venus Libitina no entr nadie. Por muy valiente que fuese, De noche, el sitio deba de estar desierto y la entrada era fcil de vigilar:
Flaminio pas una noche espantosa rodeado por los cadveres que yacan sobre era el lugar ideal para celebrar una reunin secreta.
mesas de piedra. Y aunque no se qued en la cripta, porque subi e intent
recuperar el nimo contemplando a aquella Venus que sala de las aguas, no Ahora concordaba todo! Sin duda, dentro habra un olor a muerte
dej de sentir la presencia de los muertos bajo sus pies. menos pestilente que el del Esquilino, pero lo bastante persistente como para
impregnar a alguien hasta su regreso a casa. Con la Venus Libitina se haba
Con inmenso alivio, vio cmo se abra la puerta por la maana. equivocado de diosa; ahora se encontraba en presencia de la correcta.
Consigui escabullirse sin que le vieran y sali al exterior. Se alej
deprisa, casi a la carrera. Saba que hubiera debido perseverar: quiz la No obstante, an deba confirmar su hiptesis. Una imagen atrajo su
reunin fuese otro da. Pero no pensaba volver, era superior a sus fuerzas. atencin. Se trataba de un mendigo que tena en las manos la maqueta de un
Lo senta por su investigacin, pero no tena la menor intencin de pasar una barco de madera coloreada. Voceaba a quien quisiese escucharle que era el
noche ms en compaa de los cadveres de Roma. mismo en el que haba naufragado con su familia y todas sus posesiones. Desde
entonces, estaba solo en el mundo y careca de recurso alguno. Pero no era
Despus de aquella pesadilla, la travesa de la Suburra y el Argileto esa historia, seguramente inventada, la que interesaba a Flaminio, sino una
le pareci un delicioso paseo y, al llegar al Foro, ya haba recobrado la especie de reducto que haba detrs de l, excavado en el basamento de
serenidad. Decidi deambular por all un rato. Nada le resultaba tan ladrillo del Templo de la Venus Cloacina. Estaba seguro de que se trataba de
agradable como sentir el pulso del corazn de Roma y del pas en aquel lugar. un refugio que haba construido el mendigo. Probablemente, pasaba en l la
Slo esperaba no verse inmerso en otra ria entre bandas rivales. noche y, en ese caso, quiz haba sido testigo de algo.
Por suerte, todo estaba tranquilo. Reinaba la animacin habitual a Al ver que se acercaba, el mendigo agit bajo su nariz el barco en
esa hora del da. Las aceras estaban llenas de puestos y los tenderos miniatura y reinici su lamento. Tito Flaminio le interrumpi con un gesto:
anunciaban sus mercancas. Haba numerosos objetos, desde cermicas
desportilladas a lujosos papiros. En un rincn, un pedagogo daba clase a unos No me interesa el naufragio, pero hay un sestercio para ti si me das
nios. En la misma calle, un poco ms lejos, un barbero afeitaba a un una informacin. Ha pasado algo curioso por aqu ltimamente?
cliente. Ms all, unos saltimbanquis ejecutaban su nmero: un amaestrador de
monos, un encantador de serpientes... En medio de todo aquello, un cantante El mendigo no titube:
callejero se desgaitaba, intentando en vano hacerse or por encima aquel
estrpito. Curioso es la palabra! Fue la vspera de los idus de agosto. Estaba
durmiendo cuando me despert un montn de gente que entraba en la
De repente, Tito Flaminio se detuvo. Estaba ante la entrada principal alcantarilla. Me pregunt adnde iran y a hacer qu.
del gran sumidero de Roma, la Cloaca Mxima. Se acceda a ella por una ancha
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No intentaste seguirles? Pinsalo bien. Dime tu precio y te lo pagar.
No. Me daban miedo. Y, de todos modos, vigilaban la escalera. El carcelero se encogi de hombros y mencion una cifra que le
pareci fabulosa, pero, para su sorpresa, su interlocutor no se inmut. Le
Mientras se alejaba, tras entregarle el sestercio, Flaminio pensaba respondi con absoluta tranquilidad:
agitadamente. Era cierto que haba hecho grandes progresos, pero sus
dificultades no haban terminado. Una cosa era saber dnde se haba Traer esa suma llegado el momento. Puedes ensearme el sitio
desarrollado la ltima reunin de los Primitivos Campanios y otra bien ahora? Me gustara hacer un reconocimiento.
distinta asistir a la prxima. Como acababa de decir el mendigo, el lugar
estaba bien guardado. No haba ningn otro acceso. Era la nica entrada a la Sometido, el hombre fue a buscar una antorcha y precedi a Flaminio
Cloaca Mxima. en el descenso por una escalera de caracol excavada en la piedra. Era tan
siniestra como cabra esperar, y rezumaba humedad. La bajada fue
Flaminio reflexion largo rato en medio de la muchedumbre, de sus interminable. Finalmente llegaron al calabozo. El carcelero introdujo la
gritos, sus colores y sus olores. Inmvil, con los ojos entrecerrados, estaba llave en la cerradura de una pesada puerta, que se abri con un ruido que
tan absorto que no era consciente de nada a su alrededor. Acab por recordaba al de un carro en movimiento.
ocurrrsele una idea. S, s que haba otro acceso, aunque no resultara
fcil utilizarlo. Sera quiz cuestin de dinero, pero afortunadamente no le La celda era redonda y de grandes dimensiones. Tena forma de
faltaba. Tom el camino de la crcel. campana, muy baja en su permetro y elevada en el centro, hasta tres veces la
altura de un hombre. En el suelo, tambin en el centro, justo encima de la
alcantarilla, haba una rejilla cerrada con varios candados. El carcelero
LA MAZMORRA DE LA MUERTE acerc su antorcha: se vea a la perfeccin el flujo de la corriente unos
pasos ms abajo. Sera fcil deslizarse al interior con una cuerda. Tito
Flaminio asinti con la cabeza, satisfecho.
La prisin de Roma, conocida indistintamente por los nombres de
Calabozo Tuliano y de Crcel Mamertina, quedaba a unos cientos de pasos.
Perfecto. Volver, seguramente de noche. Te avisar a lo largo del
Excavada bajo el Capitolio, en las canteras de los esclavos, era muy pequea
da para que ests preparado. En ese momento recibirs tu dinero.
en relacin con las dimensiones de la ciudad. Esto se deba al hecho de que
en la ley romana no figuraba la reclusin. Slo haba una decena de celdas a
A Flaminio no le disgust volver a la luz cuando sali de aquel lugar
nivel del suelo para los reos cuyo encarcelamiento juzgaban necesario las
siniestro en el que haba perecido un nmero desconocido de desdichados.
autoridades. Pero no eran stos los que interesaban a Flaminio, sino la nica
Estaba ms que satisfecho, estaba eufrico. En un solo da haba conseguido
celda que se encontraba debajo, la llamada mazmorra de la muerte.
llevar a cabo buena parte de la investigacin.
sta no serva para encerrar a los prisioneros, sino para acabar con
Al llegar a la villa, no encontr a Palinuro. Para ste, la tarea
ellos. Slo se usaba en raras ocasiones, con los condenados cuya ejecucin
sera ms larga. Renunci a la tentacin de reunirse con l en 'Las Delicias
deba llevarse a cabo en secreto por razones de seguridad, o con jefes
de Capua'. No era campanio, y su presencia poda resultar sospechosa. As que
vencidos que eran suprimidos a salvo de miradas curiosas. Para deshacerse del
decidi esperar en casa el regreso de su criado, confiando en que las cosas
cuerpo con la mayor discrecin posible, la haban construido justo encima de
le fuesen bien en la posada.
la Cloaca Mxima, con la que comunicaba por medio de una reja. Flaminio
acababa de reparar en esta particularidad. Ahora faltaba convencer al
En ese mismo instante, Palinuro jugaba a los dados en el cuarto de
carcelero.
atrs de 'Las Delicias de Capua'. Se haba sumado a los jugadores, que
practicaban su actividad en medio de un gran bullicio. En su opinin, era una
ste estuvo a punto de atragantarse cuando le pidi que le permitiese
excelente manera de entrar en contacto con los clientes del establecimiento.
el acceso a la mazmorra de la muerte.
Los albergues no tenan buena reputacin en Roma. La gente importante
Has perdido la razn! Sabes a lo que me arriesgo por algo as? A
no acuda a ellos jams y prefera pedir hospitalidad a un amigo. Ofrecan
la muerte, y no precisamente a una muerte agradable: la cruz, las fieras
alojamiento y comida mediocres, por lo que slo los frecuentaba el pueblo. En
salvajes o quiz a terminar en ella yo mismo.
el mejor de los casos, eran simples fonduchos; en el peor, lupanares y
guaridas de criminales.
Nadie tiene por qu saberlo. No te pido la llave, slo que me gues
y me abras la reja que da a la alcantarilla.
Sin embargo, 'Las Delicias de Capua' escapaba a tan sombra
clasificacin. El edificio, precedido de un cenador cubierto por una parra
Ni hablar! Vete antes de que te denuncie!
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con uvas maduras, no haba sido construido, como era habitual, con ladrillos asistentes le imit.
y de cualquier modo, sino con una hermosa piedra blanca. Situado en un
extremo alejado del Mercado de los Bueyes, disfrutaba de una tranquilidad Bebo por la Campania, la tierra de los verdaderos romanos. Y por la
inusual en medio del tumulto de Roma. Sobre la fachada, adems del nombre, marcha de los extranjeros que vienen a invadirnos.
haban pintado una imagen, de buena factura, del Vesubio.
Esperaba un coro de aprobaciones, pero todos se limitaron a beber en
El interior era acogedor. El local tena dos salas: en la primera se silencio. Al cabo de un momento, uno de los clientes tom la palabra:
servan las comidas, mientras que la segunda estaba reservada a los dados,
actividad prohibida por la ley, como todos los juegos de azar. En caso de que As que eres campanio?
se presentaran en el lugar los representantes del orden, los clientes de la
primera contaban con tiempo de sobra para avisar a los ocupantes de la Palinuro sonri dejando a la vista sus dientes.
segunda.
No se me nota?
Las habitaciones estaban en la parte de atrs del establecimiento, en
el primer piso, en torno a un jardn cuidado y adornado con una fuente. La El hombre ignor la pregunta y continu:
planta baja la ocupaban las cocinas, los almacenes y la vivienda de la
patrona, Popinia. A su llegada, Palinuro le haba soltado a sta el discurso De qu parte de la Campania?
que traa preparado: era un viajante de comercio y sus patrones le haban
enviado a Roma para conseguir pedidos de vino del Vesubio. Pensaba quedarse De Oplontis.
una semana o dos.
No lo conozco. Cmo es?
Popinia haba dado la bienvenida a su compatriota con el acento
cantarn de la zona meridional. No tena la apariencia vulgar de las Palinuro tuvo la certeza de que su interlocutor menta y le estaba
mesoneras. Todava era joven, contara entre treinta y cuarenta aos, su poniendo a prueba. No poda estar ms claro que aquella gente desconfiaba. La
cabello era castao, tena una atractiva nariz respingona y un cuerpo que no cosa iba a resultar ms difcil de lo que haba pensado. Por suerte, conoca
habra dudado en calificar de perfecto. Le haba explicado que llevaba sola Oplontis, donde haba pasado su infancia, como la palma de su mano, y pudo
el negocio desde la muerte de su marido y que esperaba que en l reinase una responder a las preguntas sin la menor vacilacin. Como resultado, el
perfecta moralidad. Le avis de que en su casa no encontrara sirvientas ambiente se distendi. Finalmente se le acerc Popinia.
lascivas ni prostitucin de uno u otro sexo. La nica excepcin a las buenas
costumbres que toleraba era la prctica del juego de dados. Hblame de tu vino del Vesubio. Podra interesarme si el precio es
razonable.
As pues, Palinuro estaba enfrascado en el juego de dados, ms
concretamente en el Tali, el ms popular de todos. Se jugaba con cuatro Palinuro lo hizo lo mejor que pudo, al tiempo que observaba con
dados, que slo tenan numeradas cuatro de sus caras. La tirada vencedora, atencin a la mesonera. Al cabo de un rato, le dio la impresin de que tena
conocida como tirada de Venus, consista en sacar los cuatro nmeros una oportunidad con ella. Popinia no pareca una mujer fcil, pero l le
diferentes a la vez. El valor de las dems tiradas segua un orden gustaba. Decidi no desperdiciar la ocasin. Si era habilidoso, tal vez
decreciente, hasta llegar a la tirada del perro, formada por cuatro unos. obtuviese de la patrona la informacin que haba buscado en vano entre los
jugadores de dados.
El juego haba ido languideciendo desde el comienzo de la partida,
con ganancias y prdidas para cada uno de los participantes. Los dados Pasaron los das. Para justificar su actividad como representante de
pasaban de mano en mano. Entonces, Palinuro tuvo un golpe de suerte: sus vinos, Palinuro sala por la maana y regresaba a medioda. Deambulaba por
dados cayeron dejando a la vista las caras I, II, III y IV. Lanz un grito las calles de Roma y, como conoca a mucha gente, visitaba a unos y a otros.
jubiloso, que se vio acompaado por expresiones de despecho de sus De esta manera, aunque le hubieran seguido, habra dado el pego: daba toda la
adversarios. Pero la contrariedad de stos no dur mucho. Tras recoger sus sensacin de que estaba ofreciendo mercanca a sus clientes. En el curso de
ganancias, llam a la patrona y le entreg las monedas. sus desplazamientos se abstuvo, sin embargo, de acercarse a la villa
Flaminia. No serva de nada que su amo corriera riesgos, por mnimos que
Las ganancias del juego son para beberlas. Invito a una ronda. Pero stos fuesen. Adems, de momento, no tena nada que contarle.
de buen Falerno de la Campania, por supuesto, no de esa porquera de vino
griego. Cada vez que volva al albergue constataba que Popinia estaba un poco
ms prendada de l. La cortejaba con respeto, pero con constancia. Le traa
Popinia les sirvi y Palinuro levant su copa. El resto de los algunos regalos de sus recorridos por Roma: perfumes, chucheras, pauelos,
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pjaros, que ella pareca apreciar enormemente. Una noche se qued con ella defenderse, diciendo que haba sido atacada por sorpresa. Incluso apunt que
en el comedor cuando los dems clientes se marcharon. Ella bebi ms de la haba conocido a un posible interesado pero que, de acuerdo con las reglas,
cuenta y, poco despus, l cambiaba su habitacin del primer piso por la de no le haba comentado una palabra. La visitante le replic con tono altanero
su casera en el bajo, junto al jardn. que ya hablaran del asunto en la prxima reunin, fijada para las calendas
de octubre. En ese momento, Palinuro recibi un golpe tan fuerte en la
Bajo una apariencia seria, Popinia esconda un temperamento espalda que se desplom en el suelo cuan largo era.
volcnico. Despus de retozar juntos, Palinuro la compar con el mismo
Vesubio. Ella se ech a rer y se sinti halagada. Continuaron intercambiando Debido a lo que estaba escuchando, haba relajado la vigilancia y se
tiernas palabras, pero debido a la cantidad de vino que haba bebido, Popinia haba dejado sorprender. Su agresor se dedic a propinarle patadas mientras
no tard en quedarse dormida como un tronco y al rato roncaba ruidosamente. aullaba para dar la voz de alarma. Reconoci al jugador de dados que le haba
Palinuro, que haba tenido buen cuidado de no rendirse al sueo, se levant y interrogado sobre Oplontis el primer da.
empez a registrar la habitacin con minuciosidad. Saba que corra riesgos,
pero vala la pena; haba hecho un descubrimiento que le haca intuir otro de Es un espa de Clodio! Ya lo saba yo. Venid!
vital importancia.
Mientras se abra la puerta y salan las dos mujeres, acudieron a su
Encontr lo que buscaba en un cofre: una peluca pelirroja. Lo llamada otros clientes y el personal del albergue. Popinia lanz un grito de
sospechaba desde que al abrazar a la patrona haba notado que tena un horror al verle y la enlutada, uno de rabia. Palinuro, sobre quien llovan
chichn en la nuca. No haba olvidado ni el menor detalle de lo que le haba los golpes, era consciente de que iba a morir. Se preparaba para lo
contado Tito Flaminio sobre la gladiadora de pelo castao, tocada con peluca, inevitable cuando se produjo el milagro.
a la que haba derribado de un golpe en la nuca. Ahora haba dejado de ser
una extraa. La mujer que haba intentado matar a Posidonio se llamaba Estallaron otros gritos que taparon los de sus agresores. Surgieron
Popinia y era, desde haca una hora, su amante. hombres de todas partes. Iban armados con espadas y llevaban antorchas.
Palinuro reconoci, por haberlos visto varias veces en el Foro, a las tropas
Volvi a dejar la peluca en su sitio, se acost y abraz a la de Clodio. En ms de una ocasin, el tribuno de la plebe haba hablado de
mesonera, susurrndole dulces palabras que la hicieron sonrer en sueos. destruir 'Las Delicias de Capua', reducto de sus peores enemigos y, al
Sera para ella el ms atento y perfecto de los amantes. Popinia se hallaba parecer, haba decidido pasar a la accin.
en el corazn del enigma que Flaminio y l intentaban desentraar. Incluso,
puede que ella misma, por qu no?, fuese el enigma. En la confusin que vino despus, en medio de las llamas que
comenzaban a propagarse, Palinuro logr escapar. Una vez en el exterior
Pero, a pesar de sus expectativas, Palinuro no consigui averiguar comprob que le dola todo el cuerpo, pero se haba salvado. Algo ms lejos,
nada ms. Aunque era evidente que estaba muy prendada de l y l continuaba vio a Popinia, que hua acompaada de su visitante. Lo ltimo que divis fue
manifestando ante ella y otros clientes opiniones furibundas contra los la cabellera de sta ltima: la ceniza que la cubra haba desaparecido y era
extranjeros, Popinia no soltaba prenda sobre la organizacin. Acab de un rojo resplandeciente.
sintindose confuso e inquieto. Qu poda significar aquello? A partir de
ese momento, no dej de experimentar una vaga, aunque permanente, sensacin Por aqu.
de peligro en 'Las Delicias de Capua'.
El guardin del Calabozo Tuliano, la prisin de Roma, se hizo a un
Una maana, diez das despus de su llegada, mientras tomaba algo en lado para dejar que Flaminio y Palinuro entraran en la mazmorra. La
el comedor antes de salir para el centro de la ciudad, vio entrar a una deferencia con la que les trataba deca mucho sobre la impresin que le haba
curiosa clienta. Iba vestida de luto, con la ropa desgarrada y ceniza en el causado la suma recibida. Haban llegado las calendas de octubre e iba a
pelo. No era raro encontrarse en Roma con personas que expresaban su dolor de celebrarse la reunin de los Primitivos Campanios...
esa manera, pero era excepcional que frecuentasen las fondas. Popinia
apareci en ese instante, se sobresalt y se acerc a la recin llegada, Palinuro, que no conoca el lugar, contempl muy impresionado la gran
rogndole que la acompaase a sus aposentos. Palinuro no se lo pens dos celda en forma de campana, mientras Flaminio se diriga, acompaado por el
veces. Intua que estaba a punto de suceder algo. Las sigui y, cuando se carcelero, hacia la rejilla del centro. ste la abri y at la cuerda que
encerraron peg la oreja a la puerta al tiempo que se mantena alerta ante la haba trado a una anilla fijada al suelo. Y le pregunt a Flaminio:
posible llegada de alguien.
Quieres mi antorcha?
No tuvo que hacer ni el menor esfuerzo para escuchar la conversacin. No. No deben vernos. Crees que podremos recorrerlo sin peligro si
La mujer vestida de luto lanzaba una violenta diatriba contra la patrona. La nos pegamos a la pared?
llam de todo por fracasar en su misin con Posidonio. Popinia intent
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S. El camino se mantiene en buenas condiciones y es seguro. Os Mirmilla...
esperar aqu.
Silencio! No he terminado. Despus de ese fracaso, hiciste algo
Segundos despus, Flaminio y Palinuro se deslizaban por la cuerda y todava peor. Tomaste como amante a uno de nuestros adversarios. Y adems
echaban a andar sigilosamente por la Cloaca Mxima. Aparte del olor, que pretendas que formase parte de los nuestros!
distaba mucho de ser agradable, la marcha no presentaba dificultad alguna. El
suelo estaba impecable y el trazado era recto. A medida que avanzaban iban Se escuch un gruido de clera. A pesar de la distancia y la mala
viendo cmo creca un resplandor que no tard en convertirse en una luz. All luz, Flaminio pudo ver cmo Popinia temblaba. Mirmilla prosigui con su
estaban los Primitivos Campanios, iluminados por varias antorchas. discurso, pronunciando cada palabra con implacable dureza:
Permanecan en silencio mientras iban llegando otros desde la entrada de la
Venus Cloacina. La reunin no haba empezado an. La torpeza es tan reprobable como la traicin, y slo hay un castigo
para los torpes y los traidores: la muerte. Manco, Gorgio, haced lo que
Rodeada de unas cincuenta personas, haba una mujer pelirroja de tenis que hacer!
resplandeciente cabellera. Flaminio le susurr a su compaero:
Los dos hombres agarraron a Popinia, uno por los pies y el otro por
Es la que viste en el albergue? los brazos, y la lanzaron al agua de la alcantarilla. La infortunada lanzaba
horripilantes gritos de pnico. No saba nadar y agitaba en vano los brazos
Sin la menor duda. en el hediondo lquido vctima de un terror sin nombre. Su agona era tan
espantosa que Palinuro no pudo reprimirse y le apret el brazo a Flaminio.
Tito Flaminio la observ detenidamente. Al fin vea a la famosa Tras hundirse y salir varias veces a la superficie, la mujer desapareci
Mirmilla! Todos los miembros del grupo tenan los ojos clavados en ella. finalmente entre las ondas. Mirmilla volvi a tomar la palabra con una voz
Pareca ser la jefa. Qu clase de mujer tena que ser para estar al frente ms sosegada:
de una banda de asesinos? Un susurro de Palinuro interrumpi sus
meditaciones: Como sabis, estos actos de justicia de Belona no son ms que el
comienzo, una advertencia para los impos, pero la accin suprema no tardar
La que est a su lado es Popinia. en llegar. Me encargar de prepararlo todo con el Gran Maestre y los
gladiadores de Pompeya. No ser yo, sino l en persona, quien venga a daros
Flaminio la mir tambin, pero de inmediato centr su atencin de la seal. Se desplazar hasta Roma. Hasta entonces, manteneos preparados y
nuevo en Mirmilla. Haba empezado a hablar. Lo haca en un tono enrgico, alerta!
incluso violento:
Con esas palabras, los Primitivos Campanios empezaron a dispersarse
La Belona roja ha vuelto entre los hombres. La Belona roja ha en silencio. La reunin haba terminado. Flaminio y Palinuro podan estar
golpeado a los enemigos de Roma... Es el principio de un gran combate. satisfechos: acababan de progresar considerablemente, pero lo que haban
Belona vencer, los impos morirn y Roma renacer! visto y escuchado era tan terrible que hicieron el camino de regreso en
silencio y temblorosos.
Una ovacin unnime, aunque a media voz por prudencia, salud esta
declaracin. Mirmilla continu:
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Estaba claro que deban dar con el Gran Maestre, pero cmo? No disponan de los mortales. Que se ocuparan de este asunto los filsofos! A l, por el
ningn otro dato. contrario, le encantaba aquel culto en el que la divinidad estaba presente en
todas partes, en torno al hombre. Haba un dios en cada ro, una diosa en
Tenan ms posibilidades de avanzar en su investigacin si asistan cada rbol y en cada fuente. Cmo no se daba cuenta Bruto de que la
ocultos a la ceremonia de la Belona, como haban hecho con la reunin naturaleza era sagrada? Cmo no experimentaba la necesidad de extraer de
secreta. Sin duda el Gran Maestre estara all, hablara, y quiz revelase la ella fuerza y esperanza? En cualquier caso, l prefera, sin niguna duda,
naturaleza y la fecha de la inquietante accin suprema. Adems, contaban con venerar una fuente antes que un principio!
una buena baza: Palinuro conoca un acceso al crter.
Palinuro le imit. Se quit el gorro frigio de lana, cosa que slo
Aunque esclavo, como hijo del preceptor de la casa, durante su haca ante los dioses, y sus plegarias, unidas, ascendieron hacia la drada
infancia en Oplontis haba disfrutado de una situacin privilegiada. Asista de Oplontis. Pletricos de confianza, reemprendieron el camino hacia su
a los cursos que su padre daba a sus jvenes amos y a menudo paseaba con destino, ya cercano.
ellos y otros nios nacidos libres por las laderas del volcn. Y Palinuro,
que tena agallas y no se asustaba de nada, se aventuraba siempre ms arriba Aquel optimismo les era muy til, ya que los espectculos que haban
que los dems. El Vesubio, como todos los volcanes, era considerado una de presenciado desde que entraran en Campania les estaban poniendo a prueba. A
las bocas del infierno, pero aquello a l no le importaba. As fue como pesar del grandioso y lujoso marco, las huellas de la terrible guerra de
descubri el pasaje oculto que conduca directamente al crter. A pesar del Espartaco seguan siendo visibles trece aos despus. La destruccin haba
tiempo transcurrido, estaba prcticamente seguro de que lo encontrara. sido completa y no todo haba sido reconstruido. Ni mucho menos! sa fue la
trgica constatacin de Palinuro a la salida de Oplontis, cuando llegaron a
Mira, ah sigue! la antigua posesin de sus amos, justo en las laderas del Vesubio.
Mientras atravesaban a caballo un bosquecillo de robles y pinos, Ante sus ojos se extenda una visin desoladora. La lujosa villa no
Palinuro detuvo su montura y le seal uno de los rboles. era ms que un montn de piedras entre las que crecan los hierbajos. Las
vias haban desaparecido. Palinuro vag mucho rato entre las ruinas.
Era un ejemplar extraordinario. El tronco haba sido esculpido en Flaminio se mantena apartado, respetando su dolor. La infancia de Palinuro
forma de cuerpo femenino y el trabajo haba sido tan bueno que cualquiera haba desaparecido para siempre, la furia de los hombres haba dado buena
hubiera dicho que el rbol era una mujer de verdad. El lugar era venerado por cuenta de ella.
los habitantes de los alrededores. Haban construido delante un pequeo altar
de piedra de lava, que estaba cubierto de modestas y sentidas ofrendas. Tito Abandonaron el lugar sin decir palabra y empezaron a ascender la
Flaminio le pregunt a su compaero: pendiente del volcn. Pronto, el camino se fue haciendo ms empinado y
tuvieron que dejar los caballos atrs. Se limitaron a atarlos a un rbol.
Quin es? Palinuro le asegur a Flaminio que los encontraran a su vuelta. A esa
altitud, se acercaban a los dominios de Vulcano, cuya forja infernal, hasta
La drada de Oplontis. Yo le rezaba de pequeo. Siempre me conceda la que nadie osaba aventurarse, se hallaba en las entraas mismas del volcn.
lo que le peda.
Continuaron ascendiendo. Aunque el avance no requera ningn esfuerzo
Entonces pidmosle que nos otorgue el triunfo en nuestra empresa. fsico especial, resultaba agotador. Cruzaron empinados prados, cubiertos a
veces de vias silvestres. De repente, Palinuro seal con el dedo un montn
Flaminio tambin descendi del caballo. Cogi de sus provisiones la de rocas, que no se diferenciaba en nada del paisaje que les rodeaba. Es
bota de vino y unos pasteles de miel. Despus reuni un puado de clquicos all!
que crecan en los alrededores. Dispuso las flores y los dulces sobre el
altar y verti un poco de vino al pie musgoso del roble. Apret el paso y Flaminio le sigui. Palinuro rode una especie de
pirmide de piedras, tras la cual se abra un corredor natural que penetraba
Realizaba estos gestos de todo corazn, con piedad, con fervor. Al en el flanco de la montaa. Ambos lo tomaron. El pasaje era oscuro, aunque no
revs que otros, en particular Bruto, crea en la religin de sus padres. Le del todo, ya que, de vez en cuando, una abertura natural dejaba pasar un poco
gustaba esa profusin de dioses y diosas entre los cuales uno poda escoger de luz. Palinuro estaba excitado por encontrarse de nuevo en aquel sitio que
el que ms le conviniese. Los soldados tenan a Marte, los comerciantes a tantos recuerdos le traa. Coment:
Mercurio, los marinos a Neptuno, los enfermos invocaban a Esculapio, los
enamorados a Venus. Pronto llegaremos a una zona completamente a oscuras. Ser el nico
momento complicado, pero no durar mucho. Luego desembocaremos en una gruta
Los dems eran libres de adorar a un dios inmaterial e inaccesible a en la que se ve muy bien. Desde all se accede al crter...
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Flaminio le cort en seco: No es posible!
Calla! Me ha parecido or algo. Era una voz femenina la que acababa de salir del casco con rejilla.
Al quitrselo su portador qued al descubierto un rostro de mujer. Era
El qu? todava joven, pero con la extraordinaria peculiaridad de tener todo el
cabello blanco. Aunque segua muy intranquilo con respecto a la suerte que
Pareca un gruido. les esperaba, Tito Flaminio no pudo dejar de sentirse fascinado por aquella
visin. Despus de ver a la gladiadora pelirroja, tena ante sus ojos a una
Ambos se quedaron quietos, tratando de distinguir algo. Un gruido en gladiadora de pelo cano. Le pareca que estaba viviendo un sueo. Palinuro
aquel lugar slo poda indicar la presencia de un oso. Una nefasta casualidad grit tambin al ver a la joven:
en la que ninguno de los dos haba pensado. Sin embargo, podan haber contado
con ello. Los osos no teman ni a Vulcano ni a los infiernos. Por el Eres t, Selene?
contrario, tenan la costumbre utilizar como madriguera ese tipo de agujeros
aislados. La interpelada no respondi a la pregunta, sino a las de sus
compaeros, que queran saber a quin la haba identificado:
Flaminio emiti un grito de sorpresa y de dolor. Salida de las
tinieblas, la fiera acababa de lanzarse sobre l y le haba aferrado por la Es Palinuro. Jugbamos juntos cuando ramos nios. Os pido que no
pierna con sus mandbulas. El oso, quiz una hembra que defenda a sus cras, les hagis nada a los prisioneros. Esperad a que decida Espartaca.
matara al intruso que haba osado entrometerse en su territorio. Estaba
perdido! Despus de parlamentar, los otros estuvieron de acuerdo y esperaron a
la que llamaban Espartaca, que evidentemente era su jefa.
Pero, para su sorpresa, el oso no se movi. Se content con sujetarle
entre los colmillos sin llegar a morderle. Sera un oso? Aquel animal sta, una mujer de unos cuarenta aos, no tard en aparecer. Llevaba
pareca de menor tamao. Segn sus ojos se iban habituando a la oscuridad, un vestido de color oscuro y un brazalete de oro en forma de serpiente en
Tito Flaminio descubri la verdad: se trataba de un perro. Era enorme, negro cada brazo. Tena el largo cabello moreno salpicado de hilos blancos, la cara
y llevaba un collar. De entre las sombras, lleg una voz: delgada y una penetrante mirada. Todo en ella irradiaba un extrao poder, un
algo inquietante. Estudi a los dos prisioneros.
Ya basta, Cerbero!
Quines sois?
Al instante, Tito Flaminio se vio asaltado por un grupo de
gladiadores. S, gladiadores con las mismas armas que exhiban en la arena: Su voz, ronca, se haca an ms impresionante debido al gran tamao
mirmillones con cascos enrejados, reciarios con red y tridente, tracios con de la cueva. Ellos le dieron sus nombres.
espadas curvas, secutores con armas pesadas. Un reciario arroj sobre l su
red al tiempo que el perro aflojaba su presa. Qued atrapado y le empujaron Por qu estis aqu? Qu andis buscando?
sin contemplaciones. Quines eran aquellos hombres? Qu hacan all?
Posiblemente no llegara a saberlo jams. Mientras lo escoltaban, escuch las Tito Flaminio hizo un relato lo ms pormenorizado posible de las
siniestras palabras que intercambiaban sus asaltantes: circunstancias que les haban puesto sobre la pista de los Primitivos
Campanios. Durante toda la narracin, Espartaca le haba estado mirando
Por qu no los hemos matado ya? fijamente, con expresin impasible. Se dirigi a los suyos:
Palinuro no haba mentido. Al cabo de un rato llegaron a una parte Poco despus, uno de los hombres le tendi una copa de arcilla llena
que estaba totalmente a oscuras. Los gladiadores no llevaban antorchas, pero de un lquido de color rojo oscuro. Espartaca bebi lentamente, recitando a
conocan tan bien el sitio que prosiguieron la marcha sin aflojar el paso. media voz, entre sorbo y sorbo, misteriosas plegarias. A continuacin, dej
Poco despus desembocaron en la gruta. la copa y permaneci mucho tiempo en silencio, con los ojos cerrados, como
concentrada en algo que estuviera escuchando. Finalmente, les dijo con su voz
Era inmensa, en efecto, y muy luminosa. Numerosas aberturas de la ronca:
parte superior difundan luz suficiente para que se pudiera ver con claridad.
Los gladiadores empezaron a examinarlos y uno de ellos, un mirmilln, grit Dionisio me ha hablado. Estos hombres no son nuestros enemigos.
al descubrir a Palinuro: Liberadlos!
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Dionisio... Mientras le desataban, Tito Flaminio observaba a la mujer No slo te lo concedo, sino que te contar ms cosas sobre los
que tena delante. No le caba la menor duda: estaba ante la esposa de Primitivos Campanios...
Espartaco.
Efectivamente, cuando eran soldados de Espartaco, los Olvidados del
Como la mayora de los romanos, conoca bien el papel que haba Vesubio se haban enfrentado a los Primitivos Campanios y haban llegado a
desempeado en la revuelta. Originaria de Tracia, como Espartaco, era conocerlos bien.
sacerdotisa de Dionisio. Se haba casado con el jefe rebelde y no tard en
ocupar un puesto en primera fila. Adivina clarividente, haba formado parte En origen, eran pacficos. Se trataba de una asociacin de
de la jefatura del movimiento; Espartaco era el jefe militar y poltico, ella campesinos, como otras que haba en Italia, dedicada a preservar el culto a
era la jefa moral y religiosa. Despus de la batalla decisiva, en la que los dioses locales, como la famosa Belona. Tras la insurreccin de Espartaco,
haba cado su esposo, no haban encontrado su cadver. Haban dado por el grupo haba cambiado. Se haba transformado en una brigada de autodefensa
supuesto que estaba muerta, pero se aseguraba que no era as... Se dirigi a contra los esclavos sublevados. A partir de entonces, los Olvidados del
ella con gran respeto: Vesubio se haban convertido en sus enemigos.
Agradezco tu generosidad, Espartaca. Eres t la mujer de Espartaco? A travs de prisioneros a los que haban interrogado, saban que a la
cabeza del grupo estaba una mujer o, para ser ms exactos, una joven
Lo soy. pelirroja, vestida de mirmilln, que haba aprendido a combatir como un
gladiador y se haca llamar Mirmilla. Deba su cargo al color de su pelo.
Con un gesto de la mano, seal a sus compaeros. Haba nacido pelirroja, fenmeno rarsimo en Campania, y por eso, los dems
la haban considerado la encarnacin de la Belona roja. No obstante, por
Todos los que estamos aqu logramos escapar de la masacre y encima de ella estaba el Gran Maestre, pero no haban conseguido averiguar
refugiarnos en esta gruta. Descubrimos la entrada cuando nuestras tropas nada sobre l.
ocuparon el Vesubio, al principio de la revuelta. Hace trece aos que estamos
aqu y todo el mundo nos ha olvidado. Nos llamamos a nosotros mismos los Desde que se haban visto obligados a refugiarse en el volcn,
Olvidados del Vesubio. replegndose sobre s mismos, los Olvidados del Vesubio haban perdido de
vista a los Primitivos Campanios, pero a Espartaca no le sorprenda que ahora
No os encontraron las huestes de Craso? fuesen una sociedad secreta, violenta y ultraconservadora a la vez. Aquellos
tipos haban sido siempre unos fanticos y los consideraba capaces de todo.
Teman demasiado al infierno! Nadie se atreve a llegar tan arriba En cualquier caso, una cosa era cierta: si luchaba contra ellos, Flaminio se
del volcn. Salvo los Primitivos Campanios, una vez al ao, para el culto a vera obligado a afrontar los mayores peligros.
Belona.
La voz ronca call y el silencio se instaur de nuevo en la inmensa
Y no os han visto nunca? gruta. Palinuro pregunt entonces a la sacerdotisa de Dionisio:
Ellos toman otro camino, ms largo y complicado. No conocen el paso Sois todos antiguos soldados de Espartaco, esclavos sublevados?
que habis usado vosotros.
Espartaca asinti con un gesto de la cabeza.
Cmo habis conseguido sobrevivir sin recursos y tan apartados?
As es.
No carecemos de recursos. Por el contrario, estamos muy bien
organizados. Ya lo vers... Pero Selene naci libre y ciudadana romana.
Espartaca hablaba en tono corts. Incluso sonri al pronunciar esta Es verdad. Es la nica.
ltima frase. Flaminio decidi que poda pedirle un favor:
Por qu est con vosotros?
Como te he dicho, hemos venido para presenciar la ceremonia de la
Belona roja durante los idus de octubre. Nos concedes tu permiso para No me corresponde a m decrtelo. Te lo contar ella, si as lo
permanecer con vosotros hasta entonces? desea.
La sacerdotisa de Dionisio y viuda de Espartaco afirm con la cabeza. Palinuro se qued mirando a la gladiadora de cabellos blancos, pero
sta volvi la cabeza y permaneci muda.
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Desde ese momento, Flaminio y Palinuro se instalaron en la cueva de La crueldad se combate, Flaminio, y el destino se cambia.
los Olvidados del Vesubio, con los que iban a compartir la existencia. Su
estancia sera corta: faltaban dos das para las nonas de octubre y ocho para La sacerdotisa de Dionisio se levant y fue a buscar una espada algo
las calendas. ms lejos, a un rincn de la cueva en el que se guardaban las armas. Era ms
bien tosca, aunque slida, y estaba muy afilada. Se la mostr a su
Pero ambos tuvieron tiempo de hacer descubrimientos que los llenaron interlocutor.
de admiracin. En aquel lugar, en el que el resto de los mortales no osaba
entrar, Espartaca y sus compaeros haban sido capaces de recrear un mundo Mrala bien. Es la espada de Espartaco. Trece aos despus, no pasa
con todo lo necesario para subsistir, como nufragos que hubieran arribado a un solo da sin que venga a mirarla. Me la entreg cuando nos separamos,
una isla desierta. Eran un centenar y aquello de lo que disponan bastaba con antes de la batalla. Est forjada con cadenas, como las de todos sus
mucho para saciar a sus necesidades. soldados. Haca forjar las armas de sus hombres con las cadenas de los
esclavos que liberaba. Comprendes lo que eso significa?
En aquella tierra volcnica, extraordinariamente frtil, prosperaba
todo. Tenan varias decenas de cepas que daban un vino excelente. Para Tito Flaminio lo entenda ms o menos, pero su oposicin a Espartaca
obtenerlo haban construido una prensa y otras instalaciones vitivincolas, perteneca a un plano ms afectivo, ms instintivo. Decidi contarle todo:
que ocupaban parte de su morada subterrnea. Los cereales y las hortalizas,
cuyas semillas haban recuperado en las explotaciones agrcolas abandonadas, Lo que t no sabes es cmo muri mi padre. Fue apresado por los
les permitan obtener una produccin ms que suficiente para alimentarse. tuyos y le ordenaron que pelease como un gladiador contra otros romanos.
Otro tanto poda decirse del ganado. Los corderos y cabras les daban Esta vez Espartaca le mir directamente a los ojos.
leche y carne, as como lana para vestirse. Incluso tenan caballos! Haba
un gran nmero de ellos viviendo en estado salvaje en las laderas del Vesubio Yo estuve all!
y haban domado unos cuantos por si tenan que huir precipitadamente.
Acompaaron a Flaminio y a Palinuro a recoger los suyos y los incorporaron a Flaminio sostuvo su mirada.
la manada. Los recuperaran cuando los necesitasen.
Pero no sabes cmo muri. Se neg a obedecer aquella orden odiosa y
Aunque Palinuro se haba integrado enseguida entre sus nuevos prefiri quitarse la vida con sus propias manos.
compaeros, en su mayor parte antiguos esclavos originarios de la Campania,
como l, no poda decirse lo mismo de Flaminio. Reconoca la ayuda que les Bruscamente, Espartaca se puso en pie. Sorprendido, l percibi una
haban prestado los Olvidados del Vesubio, pero no dejaba de sentirse sbita emocin en el rostro de la mujer. Ella se dirigi de nuevo hacia el
incmodo en su compaa. Hiciesen lo que hiciesen, no poda olvidar que eran lugar donde estaban las armas y volvi con otra espada. Esta vez se trataba
los asesinos de su padre. Un da decidi hablar del asunto con Espartaca, por de una espada reglamentaria del ejrcito romano. Habl con un tono distinto,
la que, a pesar de eso, senta un respeto indiscutible. en el que no haba ya ningn rastro de dureza. Al contrario, su voz sonaba
grave, reconcentrada.
Era tarde y ella estaba sola en un rincn apartado de la gruta. Ya
era de noche, pero el calor segua siendo el mismo. No proceda del cielo, Espartaco admiraba el valor de aquel hombre, el nico que se neg a
sino de las profundidades de la tierra. Lejos, en alguna parte, el Vesubio luchar contra los suyos, y por eso conserv su arma. Tambin me la dio antes
mantena su actividad en secreto. Pese a las apariencias, Vulcano no haba de la batalla, y yo la traje aqu.
abandonado el lugar, slo estaba adormecido. Espartaca se haba sentado en
una larga piedra de lava que formaba un banco natural. Tom asiento a su Tito Flaminio, conmocionado, cogi en sus manos la espada con la que
lado. su padre se haba dado muerte. Le cost mucho contener las lgrimas. Pas un
buen rato antes de que se sintiese capaz de emitir algn sonido.
Por qu hicisteis aquello Espartaco y t? Podras explicrmelo?
Vndemela. Estoy dispuesto a darte una fortuna por ella! Os dar
Espartaca segua mirando al frente. dinero suficiente para que podis estableceros donde queris y vivir hasta el
fin de vuestros das.
Porque es mejor morir libre que vivir encadenado. Tienes idea de lo
que es la vida de un gladiador? Espartaca sonri de verdad por primera vez.
Es una suerte cruel, pero se trata del destino. Ni hablar. Esta espada pertenece por derecho al hijo de quien la
llev. Qudatela.
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Flaminio tom las manos de dedos finos y largos de la sacerdotisa Palinuro estaba ya sin aliento. Baj su arma.
entre las suyas y le dirigi una mirada de gratitud infinita.
No te importara que parsemos un rato?
Gracias, Espartaca! Pero esto no cambia nada. Pongo mi fortuna a
vuestra disposicin. Selene accedi. Fueron a sentarse el uno junto al otro sobre una roca
y permanecieron en silencio, aunque fue como si hablasen. Como si se
Llam a todos con una voz fuerte: reinstaurase la complicidad entre ellos, la intimidad que haban compartido.
Finalmente, ella dijo con voz emocionada:
Venid! Escuchad lo que tengo que deciros...
Los dioses han sido generosos al permitir que nos volvisemos a
Los Olvidados del Vesubio se reunieron a su alrededor y escucharon encontrar.
estupefactos su propuesta. Sigui una animada conversacin y se formaron dos
clanes. La mayora opinaba que deban aceptar aquella oferta tan inesperada Y me han salvado la vida. De no haber estado t presente, tus
como generosa, pero una minora, agrupada en torno a Espartaca, prefera compaeros me habran matado.
quedarse en aquel lugar y terminar sus das en las laderas del volcn.
T tambin me salvaste la vida. Sin ti, no habra conocido el camino
Los Olvidados del Vesubio entrenaban a diario con las armas por si para llegar hasta aqu y estara muerta.
tenan que entrar en combate. Selene destacaba entre ellos por su constancia
y su ardor. Unos das ms tarde, se dio cuenta de que Palinuro la observaba Y eso por qu?
mientras practicaba. Fue a buscar una espada de madera similar a la suya y se
la tendi. sa es mi historia.
Mientras se esforzaba en parar los golpes que ella le lanzaba, volva Un da, cuando se desarrollaban los ltimos combates, muy cerca de la
a verla morena, quince aos antes. A qu se deba aquel pelo blanco? Qu casa, haba tenido miedo. Estallaban incendios por todas partes: en los
haba podido provocar ese extraordinario cambio en su naturaleza? Imaginaba campos, en las vias, en los bosques, hasta en los patios. Los legionarios
algo terrible, porque no slo haba cambiado el color de su cabello, tambin romanos daban caza a los esclavos que huan. Su marido no estaba y ella haba
lo haban hecho su fisonoma y su comportamiento. En aquella poca le gustaba ido a la casa de al lado a refugiarse con Nevio. Se haba arrojado en sus
rer, divertirse. Ahora, todo aquello haba sido sustituido por un brazos y, por primera vez, haban decidido que viviran juntos. Desafiaran a
temperamento sombro y unas maneras bruscas. Aufidio y las costumbres de Campania.
l era un principiante con las armas y no estaba en condiciones de La fatalidad quiso que Aufidio llegase justo en ese momento. No dijo
rivalizar mucho tiempo con ella. Tras un movimiento rpido, su guardia qued ni una palabra cuando los descubri haciendo el amor. Se ech encima de ella,
desarbolada y la espada de Selene le asest un violento golpe en el pecho. le dio un puetazo y ella perdi el conocimiento. Cuando volvi en s, estaba
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sola, atada a la cama. Estaba mentalizada para correr la ms horrible de las ese mismo lugar, le rode la cintura con un brazo y sonri.
suertes. Pas as varias horas y haba tenido tiempo de imaginar mil cosas a
cul ms terrible. Pero nada de lo que haba imaginado poda compararse con
la realidad. LOS PRIMITIVOS CAMPANIOS
Aufidio regres poco antes del crepsculo. La desat y la visti, sin
Haba llegado el da de los idus de octubre. A Flaminio y Palinuro
hablar, antes de hacerla montar en su carro. Poco tiempo despus, llegaron a
les consuma la impaciencia ante la perspectiva de lo que pudieran descubrir.
lo alto de una cuesta que dominaba la baha de Npoles.
No seran los nicos en asistir a la ceremonia de los Primitivos Campanios en
honor de la Belona roja. Un pequeo grupo de Olvidados del Vesubio, entre los
Selene apret el brazo de Palinuro.
que se encontraba Selene, les acompaara.
A lo largo de todo el camino haba filas de cruces. Empezaban en las
El camino que conduca desde la gruta al crter era relativamente
afueras de Capua y se perdan en el horizonte. En plena puesta de sol,
cmodo. Solamente un sendero corto y estrecho, por el que haba que trepar,
resultaba un espectculo alucinante. Aufidio solt una risotada y me dijo:
presentaba cierta dificultad. Hubo que despejarlo, porque los Olvidados
Llegan hasta Roma. Pero te ensear algo que te va a interesar
haban obstruido el paso para que nadie pudiese entrar por aquel lado, el
especialmente. Avanzamos algo ms y seal a un ajusticiado. Era Nevio.
nico acceso a su escondite, adems del otro pasaje, vigilado por Cerbero.
Estaba colgado de una cruz, moribundo. Me dirigi una mirada muy dulce, me
declar su amor por ltima vez y muri.
Una vez dejaron atrs el sendero, desembocaron en el crter. El lugar
era impresionante. La boca del volcn se abra, ancha y regular, negra bajo
Selene reviva intensamente la espantosa escena. Su voz sonaba lejana
un cielo por completo azul. Abajo, la lava oscura descenda en rpida
y tena la mirada perdida.
pendiente hacia las profundidades. No se apreciaba humo, ni fuego, pero
desprenda un calor intenso y constante. No habra sido fcil avanzar por
Aufidio me explic que haba llamado a los soldados de Craso y les
aquel lugar tan escarpado si la naturaleza no hubiese hecho bien las cosas.
haba dicho que se trataba de un fugitivo del ejrcito de Espartaco que haba
Estaba bordeado por un camino estrecho, pero relativamente plano. El grupo lo
intentado esconderse en nuestra casa. No haban hecho caso a las protestas de
tom hasta llegar a un resalte de la pared. All quedaran ocultos. Uno de
Nevio y le haban crucificado junto con los dems prisioneros. Entonces,
los Olvidados del Vesubio indic a Flaminio un espacio apartado en forma de
Aufidio me dijo: Ahora te toca a ti. No s qu pretenda hacer, pero la
plataforma, casi en el lado opuesto del crter.
desesperacin y el odio me dieron una energa que no crea poseer. Me lanc
sobre l y le mord la cara con tal ferocidad que le arranqu la nariz. A
Estarn all.
continuacin, mientras l aullaba de dolor, salt del carro y sal huyendo.
Al principio no saba a dnde ir. Luego me acord del Vesubio y del pasadizo
Est muy lejos. No veremos nada.
que me habas enseado. Cuando llegu, mis compaeros ya estaban aqu. Me
adoptaron.
En efecto, distaba unos doscientos pasos a vuelo de pjaro. El
compaero de Flaminio sacudi la cabeza.
La joven concluy su trgica confesin:
Veremos mal, pero lo escucharemos todo. En el crter hay una
Algn tiempo despus, el pelo se me volvi blanco de golpe y desde
resonancia extraordinaria. No hay otro sitio, si queremos pasar
entonces slo vivo para vengarme. He jurado encontrar a mi marido y matarle.
desapercibidos.
Por eso me entreno con las armas. Por desgracia, Espartaca no me deja salir
en su busca. Teme que atraiga la atencin sobre los Olvidados del Vesubio y
A qu hora empieza la ceremonia?
me convierta en su perdicin. Pero sigo practicando. Y mantengo la esperanza.
Estoy segura de que ese da tan esperado llegar.
Hacia medioda.
Ella le mir con aire implorante.
Era media maana. Comenz la espera... Selene y Palinuro se sentaron
juntos e intercambiaron una mirada emocionada. Ms de una vez haban estado
T lo crees, Palinuro?
en aquel mismo lugar. Prcticamente no hablaban. All, haban experimentado
la sensacin de estar en otro mundo, vedado a los hombres, y cuando
Lo creo, Selene. Rec ante la drada de Oplontis cuando vena hacia
regresaban de l tenan la impresin de haber compartido un secreto imposible
aqu. Volver a rezar por ti cuando me vaya. Ella te conceder ese deseo.
de transmitir. En aquella poca, Palinuro tomaba a su amiga de la mano, pero
ahora no se atreva.
Y, como haba hecho quince aos antes cuando haban estado juntos en
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El sol estaba ya alto en el cielo cuando vieron llegar a los estremeci. Debido a la acstica, cualquiera habra pensado que eran miles
Primitivos Campanios. Descendan desde la cumbre a la plataforma en la que se los que as gritaban, y que estaban por todas partes, no slo ah, abajo y
celebrara la ceremonia con ayuda de escalas. La operacin era arriesgada y enfrente, sino a los lados e incluso detrs. Se volvi involuntariamente. El
les llev tiempo. Mirmilla estaba all. Incluso de lejos era inconfundible. Gran Maestre acall a los asistentes:
Era la nica que llevaba atuendo de mirmilln; su equipamiento lanzaba
destellos bajo el sol. No tena puesto el casco y su cabellera roja resultaba Excepto a aqullos a los que he pedido que permanezcan conmigo en el
tambin muy visible a pesar de la distancia. cuartel de Pompeya, os uniris a los hermanos de Roma. Como Mirmilla ha
anunciado, yo mismo acudir a Roma para daros la seal del gran incendio.
Pronto estuvieron todos reunidos y comenz la ceremonia. Tito Estad preparados. No puedo deciros nada ms de momento. Sabed que estar all
Flaminio haba esperado que llevaran una estatua de Belona, pero descubri cuando la depravacin llegue a su cumbre y que el primer edificio en arder
que quien desempeaba ese papel era la propia Mirmilla. En pie sobre una ser el templo de la perversidad.
piedra que pareca la base de una estatua, con la espada en alto, inmvil,
era testigo de cmo el resto de los Primitivos Campanios, unos cien, le El personaje de negro continu hablando. Pronunci largos discursos
dirigan sus plegarias. Algunos llevaban instrumentos musicales: flautas, sobre el bendito reinado de Saturno, primer rey legendario de Roma, y sobre
liras, sistros, tambores; y otros cantaban. Flaminio pudo comprobar que su la edad de oro que retornara gracias a Belona y a los Primitivos Campanios.
interlocutor tena razn: escuchaba perfectamente las palabras, aunque le Flaminio estaba petrificado de horror. Nunca se haba topado con tal
llegasen deformadas por un fuerte eco. Por desgracia, no las comprenda. fanatismo, tal monstruosidad de convicciones expresadas con tanta vehemencia.
Quiz se tratase de latn antiguo o de un dialecto campanio, pero no entenda El Gran Maestre pareca totalmente indiferente a la prdida de vidas ajenas,
el significado ni de una sola palabra. Temi que todo el ritual se a los sufrimientos y desgracias que iba a provocar. Por ltimo, despus de
desarrollase en esa lengua. En ese caso, tendra que marcharse con las manos nuevas plegarias a Belona en el mismo lenguaje misterioso del principio, se
vacas. hizo el silencio y los Primitivos Campanios se fueron de la misma forma que
haban venido.
No iba a tardar en saberlo. Uno de ellos se separ del grupo y se
situ delante de la gladiadora. Destacaba por ir vestido de negro, cuando los Poco despus de volver a la gruta de los Olvidados del Vesubio, se
dems iban de blanco. En lugar de tnica, luca una especie de capa con produjo una dramtica discusin entre Palinuro y Flaminio. ste ltimo
capucha. sta le cubra la cabeza y l permaneca de perfil, con lo que no resumi las conclusiones a las que haba llegado:
era visible parte alguna de su persona.
nicamente podemos hacer una cosa: vigilar al Gran Maestre y partir
Tom la palabra y Flaminio se sinti aliviado. Se expresaba en latn hacia Roma el da que abandone el campamento de Pompeya. Avisar a las
corriente, pero la resonancia y el eco deformaban su voz por completo. Tena autoridades y, con ayuda de Clodio, podremos impedir la catstrofe.
algo de metlico, se habra dicho que sala de un instrumento:
Cmo vamos a vigilarle? Tendramos que estar da y noche en el
Hermanos, como sabis, la Belona roja, a la que hoy honramos, est cuartel. Es imposible.
ya entre los hombres. Nos ha dado la seal para el gran combate al eliminar a
impos y traidores. Roma ha empezado a temblar, pero esto no es nada Es posible de una manera: hacindose reclutar como gladiador.
comparado con lo que le espera.
Palinuro reflexion y tuvo que dar la razn a su amo:
Esta terrible declaracin vino seguida de una pequea interrupcin,
mientras las ltimas palabras reverberaban an, siniestras, en la inmensidad Sin duda tienes razn. Pero quin lo har?
del crter. El Gran Maestre volvi a hablar, con voz an ms fuerte. Era
imposible decir a quin perteneca. Lo mismo poda ser de un hombre que de Yo.
una mujer.
Te has vuelto loco?
Roma no es ms que un reducto cenagoso, una ciudad cosmopolita, un No hay otra solucin. Crees que voy a permitir que quemen Roma?
rincn de perdicin. Pero os aseguro, hermanos mos, que no tardar en
convertirse de nuevo en lo que nunca debi dejar de ser: el pueblo de Rmulo, Claro que la hay. Yo me convertir en gladiador.
habitado slo por autnticos romanos de vida austera y costumbres
irreprochables. Y para lograr que as sea no hay ms que un medio: el fuego! Eso no puede ser, y lo sabes. Te desenmascararon en 'Las Delicias de
S, hermanos, Roma arder y, como el Fnix, renacer de sus cenizas. Capua'. Mirmilla te vio con sus propios ojos. Te descubriran de inmediato y
no saldras vivo de all.
Una interminable ovacin aprob este discurso. Tito Flaminio se
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T no irs! Palinuro le acompa hasta la salida del pasadizo. Flaminio le
ofreci un ltimo consejo:
Lo har. Hay algunos hombres arruinados que optan por hacerse
gladiadores. Me har pasar por uno de ellos. No sabes luchar. Sera buena idea que practicases con las armas. Hazlo con Selene. Da
la impresin de ser una excelente profesora.
Aprender con los otros.
Demasiado afectado para articular palabra, Palinuro se limit a
Piensa en el nombre que llevas. Eres un Flaminio. asentir con la cabeza. Y mientras Tito Flaminio se alejaba por la pendiente
del Vesubio, se quit, para despedirle, su gorro frigio de lana, smbolo de
Justamente. Acaso crees que hay tarea ms gloriosa que salvar a la libertad que l haba obtenido y que su amo iba a perder.
Roma? Adems, llevar la espada de mi padre. Slo combatir con ella.
Ave!... Ave!...
Por todos los dioses!
Las dos slabas de bienvenida acompaaron a Tito Flaminio mientras
No insistas. Mi decisin es irrevocable. Me voy ahora mismo. No hay atravesaba el lujoso atrio de la villa Estilicia tras el mayordomo que haba
tiempo que perder. acudido a recibirle. Las pronunciaba un cuervo amaestrado, atado a una percha
dorada por una cadena. Su entonacin metlica le record a la voz del Gran
Palinuro intent continuar la discusin, pero todos los argumentos Maestre en el crter del Vesubio pocas horas antes.
que expuso, todas las splicas que le dirigi, no encontraron el menor eco.
Al final, no le qued ms remedio que obedecer las disposiciones prcticas Estilicia estaba en el jardn. En Pompeya, donde el terreno era menos
que su amo haba previsto: caro que en Roma y el clima ms clido invitaba a pasar ms tiempo en el
exterior, los jardines ocupaban un espacio considerable en las casas ricas.
Necesitaremos un medio de comunicacin. No puedes acudir a Pompeya, Flaminio, que acababa de entrar en l, no le vea fin. Se encontraba en medio
porque te arriesgas a que te reconozcan. Te enviar a alguien.A quin? de adelfas rojas y blancas, que alternaban de cuando en cuando con macizos de
acanto, mirto, helecho y artemisa. Algunos rosales, que lucan sus ltimas
A Estilicia, la viuda de un alto magistrado de la ciudad. Es una flores a mediados de octubre, desprendan un suave perfume. Aqu y all de
vieja amiga de la familia. Seguro que estar dispuesta a ayudarme. aquel islote de belleza emergan una estatua o una fuente.
Y crees tambin que aceptar venir hasta aqu? Estilicia estaba recostada en el comedor exterior: tres lechos de
mrmol rodeaban una mesa adornada por un mosaico bajo una prgola que
Si no, elegir un mensajero. En cualquier caso, espera todos los sostena una parra llena de uvas maduras. Al ver acercarse a Flaminio, lanz
das, a medioda, delante de la entrada del pasadizo. Recibirs la seal all un grito de sorpresa y se aprest a recibirle.
y a esa hora.
Flaminio! Qu buen viento te trae?
Qu tendr que hacer?
No tard en darse cuenta de que el viento en cuestin no tena nada
Partir hacia Roma con todos los Olvidados que deseen acompaarte. de bueno; por el contrario, era de sos que arrastran consigo tragedias y
tempestades. Flaminio luca una expresin seria y deposit la espada sobre la
Y t, cmo piensas abandonar el cuartel, si es que todava ests mesa antes de tomar las manos de ella entre las suyas.
vivo?
Vas a la guerra?
Ya me las arreglar.
Algo parecido. Pero primero hblame de ti. Cmo te encuentras?
Palinuro solt un profundo suspiro y pusieron fin a la conversacin.
Tito Flaminio fue a comunicar sus intenciones a los Olvidados del Vesubio y a Estilicia le respondi que todo iba bien. Como viuda del duunviro
despedirse de ellos, en particular de Espartaca. Le dio las gracias una vez Estilicio, uno de los dos personajes ms importantes de la ciudad, y dado que
ms por la espada de su padre. Ella no pudo ocultar su sorpresa y su emocin no haba tenido hijos, llevaba, a sus cuarenta aos, una existencia apacible.
al enterarse de que pronto se convertira en gladiador y le dese buena Se entretena pintando y visitando a sus muchos amigos y conocidos. Pero fue
suerte desde lo ms profundo de su corazn. Otro tanto hicieron los dems breve y se apresur a preguntarle a Flaminio qu asunto le traa por all.
Olvidados, y los que se haban pronunciado ya a favor de abandonar la cueva
le prometieron que iran a combatir a Roma cuando llegase el momento. ste le hizo un relato exacto y detallado de lo sucedido hasta la
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dramtica ceremonia de la Belona roja. Cuando mencion lo del incendio de Me niego a convertirme en una perdida!
Roma, ella lanz un grito:
Acaso crees t que para m es fcil convertirme en gladiador?
Estn locos!
Hubo un largo silencio en el jardn, roto nicamente por el sonido de
Me temo que as es. las fuentes y el canto de los pjaros. Estilicia lo rompi con un desgarrador
suspiro.
Hay que impedir ese horror!
Estilicio combati contra los Primitivos Campanios. Me cont hasta
Es lo que pretendo hacer. Tengo un plan. Escucha. qu punto eran peligrosos. Estoy segura de que habra exigido esto de m...
Si he venido a verte es porque puedes ayudarme. Flaminio estudi a su interlocutora. Estilicia tena un aire austero
porque no se molestaba en agradar, pero con su hermoso pelo negro bien
Estilicia reaccion con un impetuoso arrebato: peinado en mechones y sus rasgos regulares, era, sin lugar a dudas, una mujer
atractiva. Por primera vez, sonri.
Cmo? Dmelo!
Te aseguro que si hay algo que le puede parecer natural a todo el
Permitiendo que me mantenga en comunicacin con mis compaeros del mundo, es eso.
Vesubio. El da que te anuncie que el Gran Maestre ha dejado el campamento,
tendrs que ir a darles la noticia. El problema es que debers subir hasta lo Estilicia enrojeci levemente y se levant del lecho de mrmol del
alto del volcn. jardn.
Estilicia descart la dificultad con un gesto despectivo de la mano. Voy al Templo de Isis. Necesito orar ante la diosa para que me d
las fuerzas necesarias.
No es eso lo que me asusta. Lo que no s es qu excusa dar para ir
a verte al cuartel. Te acompao. Desde all ir al cuartel. Est lejos? Justo
enfrente.
Por primera vez, la confianza de Flaminio en s mismo flaque.
Incluso pareca visiblemente incmodo. Tito Flaminio haba llegado a Pompeya metido en sus pensamientos,
absorto por el proyecto que tena en mente. Al salir de la lujosa villa tuvo
Me he planteado la cuestin y slo se me ocurre una solucin. Es la impresin de ver la ciudad por primera vez. Al contrario que Roma, Pompeya
frecuente que las matronas ricas tomen como amantes a gladiadores, y para haba sido construida siguiendo el modelo griego, con calles rectas e
hacerlo no dudan en visitar el campamento. Haremos como que tenemos una intersecciones en ngulo recto. stas eran, adems, bastante amplias. La Va
relacin. Ser el modo ms seguro y ms discreto de permanecer en contacto. de la Abundancia, en la que se encontraban, era ms ancha que la Va Sacra,
la ms grande de Roma.
Estilicia dio un respingo en su lecho de mrmol.
En ese instante, Flaminio pos la mirada en una casa y vio una
No hablas en serio! inscripcin en grandes letras rojas, regulares y bien trazadas: La compaa
de gladiadores de Aulo Nigidio combatir en Pompeya, sin aplazamientos, en
No me agrada pedrtelo, pero no veo otra salida. las calendas de julio. Se enfrentar a las fieras. Se extender el toldo. El
autor del anuncio haba firmado de la siguiente manera: Redactado por Emilio
He jurado permanecer fiel a la memoria de mi marido. Tengo una Celer bajo el claro de luna. Sobre el anuncio, de tres meses antes y
reputacin sin tacha. Pretendes que me deshonre ante los ojos de toda descolorido ya por el sol, algunos aficionados haban escrito mensajes
Pompeya? ensalzando a sus favoritos. El grafismo era de bastante peor calidad que el
del cartel oficial y nicamente quedaban fragmentos. Slo dos de las
Roma podra arder, Estilicia. inscripciones estaban completas: Te queremos, Scylax! y Que la victoria
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sea tuya, Mesor!. Si me lo permites, preferira ir cuanto antes al campamento. Puedes
indicarme dnde est?
Fue un terrible recordatorio para Tito Flaminio. Ese mundo iba a
convertirse en su nico universo. l, que llevaba uno de los apellidos ms La viuda del duunviro seal hacia un lugar que haba a su espalda.
grandes del pas, que haba conocido la brillante vida de Roma, a partir de Se trataba de un enorme edificio con paredes de ladrillo visto.
entonces tendra como compaeros a Mesor, a Scylax y a otros similares.
Debera vivir entre aquellos hombres que siempre le haban producido espanto. Es all.
Adems, durante cunto tiempo? No haba modo de saberlo. Quiz para siempre
si mora en la arena, algo que no poda descartar. Se le encogi el corazn No parece un cuartel.
al contemplar la ciudad. De golpe, todo lo que vea le inspiraba un pesar
infinito. Estaba rodeado de la vida que deba abandonar. Aquella vida que, En origen no lo era. Era una construccin vinculada con el teatro.
adems, pareca an ms intensa en aquella regin que estaba descubriendo. La Pero fue adjudicada a los gladiadores.
gente hablaba ms alto, rea ms fuerte y haca grandes aspavientos.
Ambos estaban en medio del Foro Triangular, sin saber qu decirse
En cada cruce de caminos haba un termopolio, un pequeo restaurante, ante la perspectiva de las pruebas que iban a tener que afrontar. Tito
en el que detrs de un mostrador en escuadra el patrn o la patrona servan Flaminio dijo concisamente:
platos calientes junto con un jarro de vino. All, las conservaciones eran
ms animadas y las bromas ms ingeniosas que en otras partes. Le habra Isis te espera, Estilicia. Por favor, rugale por m.
gustado detenerse en uno, beber por ltima vez en compaa de aquella gente,
brindar con ella. Pero no poda hacerlo. Dirigi una mirada de envidia a los Lo har. Y encontrar fuerzas para hacer lo que me has pedido. Que
jugadores de dados que disfrutaban abiertamente de su pasin en el mostrador, los dioses te acompaen, Flaminio!
vivo testimonio de que las leyes eran ms tolerantes en Pompeya que en Roma,
y sigui su camino. Y desapareci corriendo en direccin al templo de la diosa egipcia.
Tito Flaminio, por su parte, march a paso lento hacia el campamento. All le
Otras pintadas, ahora polticas, reemplazaron a los anuncios de los aguardaba el Gran Maestre de los Primitivos Campanios, Mirmilla, si estaba
juegos en la arena. Era evidente que eran obra de la misma mano. No estaban entre los que haban permanecido con l, Scylax, Mesor, los dems
firmadas, pero la letra era idntica. Slo haba una diferencia: para que gladiadores, cuyo nombre an no conoca, y su destino.
nadie escribiese sobre ellas, se encontraban a cierta altura, al nivel del
primer piso de las casas. Entre las promesas electorales descubri una
declaracin de Estilicio. Y eso que el difunto duunviro haba muerto haca ya
cinco aos. El hecho de que hubiesen respetado su cartel era prueba del
LOS QUE VAN A MORIR
aprecio de que gozaba en Pompeya. Estaba a punto de mencionrselo a Estilicia
El cuartel de los gladiadores de Pompeya, el ms importante del pas
cuando sta le dirigi la palabra:
junto con el de Capua, era un edificio singular. Como Estilicia haba dicho,
era el resultado de una transformacin de locales inicialmente destinados al
Estamos en el Foro Triangular. Es aqu.
teatro. Un amplio prtico, por el que antes podan pasear los espectadores,
haba cambiado de funcin. All se haba establecido el patio de
El Foro Triangular no era propiamente un foro, un lugar para el
entrenamiento del campamento y, alrededor, se haba levantado un edificio de
comercio y los intercambios, sino una simple plaza pblica. Deba su nombre a
dos plantas que albergaba los dormitorios y otras instalaciones comunes. De
su forma y all se alzaba, entre otras construcciones, el Templo de Isis.
hecho, el promotor de aquel cambio haba sido Estilicio, de acuerdo con el
Construido sobre un podio, sobresala del resto. Estaba algo oculto a la
voto unnime de la poblacin. A los pompeyanos no les interesaba demasiado el
vista, ya que un muro lo rodeaba en parte. Isis, a diferencia de otras
teatro, pero eran fervientes seguidores de los combates de gladiadores.
deidades, exiga un culto, si no secreto, al menos a salvo de curiosos.
Estilicia se le qued mirando:
Tito Flaminio franque el porche por el que se acceda al interior y
se qued paralizado. Entrar en el cuartel era penetrar en otro mundo. All no
Entrars conmigo al templo?
llegaban los ruidos de la ciudad, y a la inversa tampoco. En el extenso
cuadriltero delimitado por la columnata del prtico, decenas de luchadores
Ese tipo de divinidades exticas no eran muy del gusto de Tito
se ejercitaban produciendo un concierto de aullidos. La agradable animacin
Flaminio. Era fiel a la religin romana, aunque no despreciaba ni detestaba a
de las calles dejaba paso de pronto a una atmsfera de campamento militar.
las divinidades llegadas del extranjero, como hacan los Primitivos
Campanios. Se disculp:
No obstante, en medio de aquella agitacin guerrera, haba unos
cuantos mirones: hombres, y tambin mujeres, que asistan al entrenamiento de
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los campeones. Cuando llegase el momento, Estilicia no llamara la atencin. Est en todas las bocas.
Uno de los gladiadores acababa de apartarse de los otros para recobrar el
aliento. Era ya mayor, de unos cuarenta aos. Tena algunas canas en el pelo Ciraco examin con detenimiento a Flaminio.
y la barba y arrugas en la frente, lo que no le impeda lucir una musculatura
impresionante y unos pectorales particularmente desarrollados. Una ancha La verdad es que no tienes mal fsico. Adems, bien mirado, prefiero
cicatriz le atravesaba el pecho. Tito Flaminio se dirigi a l: a los que se presentan voluntarios, su motivacin es mayor y combaten mejor.
En cualquier caso, deber examinarte mi mdico.
Puedes decirme dnde encontrar al lanista?
Llam a ste a voces:
Claro. Para qu le buscas?
Hermgenes!
Para unirme a vosotros.
El interpelado, que estaba poniendo un emplasto en la pierna a un
El tipo le observ sorprendido. Tras un momento de duda, sonri y le luchador, acudi raudo. Presentaba marcados rasgos griegos, cabello rizado y
tendi la mano. Dijo con llaneza: perfil recto. Su escasa altura resultaba llamativa en comparacin con la de
los hombres que entrenaban en las inmediaciones. Examin los dientes de
Me llamo Mesor. Flaminio, le pidi que se quitase la tnica y cuando estuvo en ropa interior
le palp los msculos de los brazos y las piernas. Por ltimo, afirm con la
ste avis al lanista, que apenas tard en presentarse. Rondaba cabeza.
tambin la cuarentena. Tena la tez apagada y el pelo muy moreno y corto.
Toda su persona desprenda un aura de desprecio y brutalidad. Se dirigi a Se nota que es un hombre de ciudad, pero est sano y fuerte.
Flaminio con tono spero:
Ciraco mostr su aprobacin.
Qu es lo que quieres?
Te acepto bajo mi cargo. Recibirs doscientos sestercios. Cmo te
Convertirme en gladiador. llamas? O mejor, cul es el nombre que has escogido?
El hombre le ech una rpida ojeada y se encogi de hombros. Tito Flaminio haba estado reflexionando sobre el particular.
Respondi sin titubear:
Tienes demasiada buena pinta para eso! Seguro que has bebido de ms
y has hecho una apuesta con tus amigos. No quiero problemas. Vete a tu casa! Flama.
No he bebido. Estoy arruinado y me persiguen los acreedores. No me Buen nombre para un gladiador. Esperemos que llegue a escucharse en
queda otra eleccin. el bando de los vencedores. Flaminio le mostr la espada de su padre.
Ya te he dicho que no quiero problemas. Djame en paz. Tengo mucho Espera un momento! Hay una condicin. Deseo combatir con esta arma.
que hacer.
El instructor la cogi y la contempl un momento.
El hombre le dio la espalda y comenz a alejarse. Flaminio record el
desprecio con el que haba tratado, no haca tanto, al maestro de gladiadores Puede arreglarse... Pero tendrs que separarte de ella. Aqu se
en Roma. Si quera lograr su objetivo, ahora tendra que ser l quien se entregan todas las armas al armero y se guardan bajo llave. Slo se sacan el
humillase. Corri tras l. da del combate. Mientras tanto, practicamos con espadas de madera.
Te lo ruego. Vengo desde Roma. He elegido tu campamento porque es el Voce un nombre y enseguida apareci otro hombre. Era muy moreno,
ms famoso de todo el pas. Quiero combatir contigo! contrahecho y enclenque. Como el mdico, temblaba ante el lanista. Flaminio
se dio cuenta de hasta qu punto le tema el personal.
El tipo se dio la vuelta. Sonri ligeramente. Era evidente que se
senta halagado. Babrio, guarda esta arma con las otras. De paso, di a Caronte y a
Mercurio que vengan de inmediato. Con su equipo...
As que en Roma se habla de m? Conocen el nombre de Ciraco?
Babrio recogi la espada y desapareci. Ciraco volvi a hablar:
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Ahora, Flama, escchame bien. Hacindote gladiador perders tu brasero, lo aplic varias veces en la espalda. Tito se mordi los labios para
condicin de hombre libre. Te convertirs en un esclavo mientras ests aqu. no gritar. Era muy doloroso y an ms humillante. Experimentaba de modo muy
Todava ests a tiempo de renunciar. Pinsalo bien. preciso, en carne propia, su nueva condicin de esclavo. Aquello dur un buen
rato. Mercurio resultaba particularmente impresionante. Debido a la mscara,
Ciraco seal a los hombres de torso desnudo, cubiertos de sudor, pareca que sonrea mientras le torturaba. Era la personificacin del mal.
que se afanaban en el gran cuadriltero del prtico. Por fin, a una seal del maestro de gladiadores, los dos hombres se
detuvieron. Ciraco se aproxim al recluta.
Mralos. Ni uno de cada diez terminar su carrera vivo. Por eso se
llaman a s mismos morituri: 'los que van a morir'. Pero ellos no tienen otra A partir de ahora, me llamars maestro. Entendido?
opcin. Son prisioneros de guerra, esclavos adquiridos en el mercado o
enviados aqu por sus dueos como castigo. Mientras que t eres libre, un Flaminio asinti con la cabeza, pero estaba pensando en otra cosa. La
ciudadano romano. palabra acababa de traerle a la memoria la ceremonia de la Belona roja y el
misterioso personaje que haba hablado all. Sin embargo, a pesar de sus
Ya te he dicho que lo he pensado bien. esfuerzos, fue incapaz de saber si la voz que haba escuchado era la del
lanista. La haba odo demasiado deformada.
Entonces, haz como te plazca. Caronte, Mercurio, acercaos.
Dio un respingo. Caronte y Mercurio se haban quitado las mscaras.
Flaminio se sobresalt. Acababan de entrar en escena dos personajes Eran gemelos. Parecan copias de un mismo individuo: la misma cara larga y
extraordinarios. Ambos iban enmascarados. El primero llevaba una mscara delgada, los mismos dientes prominentes. Pero entre ellos haba una
hecha de madera con la imagen de una calavera. El segundo, una mscara diferencia: Caronte no tena nariz. Se la haban cortado por la base y en su
sonriente de cobre, bajo un casco adornado con un par de alas. El de la lugar haban quedado dos agujeros. Se acord de la terrible historia de
calavera llevaba un ltigo en la mano y el de la sonrisa, una larga barra de Selene. Podra ser aqul su marido? Dej de preguntrselo. Ciraco haba
hierro. Detrs de ellos, dos esclavos transportaban un brasero. Lo dejaron en empezado a hablar otra vez:
el suelo y uno de los aclitos meti dentro su barra de hierro.
Te presento a Anco y a Marco Aufidio, pero todo el mundo les llama
Te presento a Caronte y a Mercurio. Seguro que ya sabes cul es su Caronte y Mercurio. Su trabajo no se limita a la arena. Son mis hombres de
papel en la arena. confianza en el campamento. Vigilan y me mantienen informado de todo.
Procura no olvidarlo!
No. Nunca he asistido a un combate de gladiadores.
Mercurio se acerc a Flaminio. Tena la misma sonrisa que su mscara.
Entonces, debes de saber que son los encargados de estimular a los Sin duda, se esforzaba en reproducirla a modo de juego.
luchadores que desfallecen durante el combate. Y de asegurarse despus de que
los muertos estn bien muertos. Mercurio les quema con el hierro y, si No lo olvides, Flama.
reaccionan, Caronte les abre el crneo con una maza. Ahora tienes que prestar
juramento. Levanta la mano y repite conmigo: Lo juro. Caronte tambin acerc a l su rostro sin nariz.
Flaminio obedeci, mientras Caronte y Mercurio se situaban a ambos Por encima de todo, no lo olvides...
lados cercndole estrechamente. El lanista recit la frmula, pronunciando
con claridad: Tenan la misma voz de falsete. Flaminio se pregunt una vez ms si
uno de ellos podra ser el que haba hablado en el crter del Vesubio, pero
Consiento en convertirme en gladiador. Acepto ser quemado con de nuevo fue incapaz de responder a la pregunta. Ciraco le habl de nuevo:
fuego, encadenado, golpeado con varas y morir por el hierro.
Ahora te dir lo que vas a hacer. El prximo combate tendr lugar en
Tito Flaminio repiti la frmula y pronunci el juramento. Ciraco abril. Slo te quedan seis meses para entrenar y eso es muy poco tiempo para
sonri con ferocidad. hacer de ti un verdadero gladiador. Sers un andbata, que no necesita
ninguna tcnica en particular. No tengo ms que uno en el cuartel y me falta
Muy bien, Flama, muy bien! Ahora pondremos todo eso en prctica. otro para formar una pareja. Supongo que sabrs lo que es un andbata.
Adelante!
No. No s nada de gladiadores.
En perfecta coordinacin, Caronte dej caer el ltigo sobre el pecho
del nuevo gladiador, y Mercurio, que haba retirado el hierro al rojo del Bueno, lo aprenders enseguida. Ponte esto.
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No hablo de la muerte mientras ests en combate, del golpe que te
Ciraco estaba junto a una estantera que contena todo tipo de hunde el crneo o te atraviesa el pecho. Contra eso no se puede hacer nada.
cascos y le tendi uno. Flaminio se lo puso y emiti un grito de sorpresa. Te hablo de la muerte dada cuando el pblico rechaza la peticin de
No vea absolutamente nada! El casco se pareca al de un mirmilln, con la clemencia. Imagina que ests muy cansado o has sufrido una herida que te
diferencia de que, en lugar de tener rejilla, la parte delantera era de una impide continuar luchando. Tiras el arma y levantas la mano para pedir
sola pieza. Grit con voz cavernosa: clemencia. Pero el pblico baja el pulgar y te la niega. Ah es donde empieza
todo.
Es imposible! No se puede combatir as!
Tito Flaminio segua con estupor el cursillo del instructor. Estaba
No slo es posible, sino que es as como luchan los andbatas: a descubriendo otro mundo, otra vida.
ciegas. Pero tranquilo, tu adversario llevar un casco igual que el tuyo.
Te quitas el casco, te agachas o te arrodillas, aunque lo mejor es
Tito Flaminio oy las risas chillonas de Caronte y Mercurio y, un ponerse de rodillas, es la posicin ms estable, y levantas la cabeza,
instante despus, not un latigazo en el pecho y una quemadura en la espalda. extiendes el cuello, porque es el lugar donde te golpear tu adversario.
Aquello continu y continu... Los golpes le resultaban infinitamente ms Repite.
terribles que los que haba recibido un poco antes, porque no los vea venir.
Llegaban por sorpresa, sin el menor aviso. En la negrura en la que se Extiendo el cuello...
encontraba, el peligro y la muerte podan presentarse en cualquier momento y
provenir de cualquier parte sin que l pudiese hacer nada. Se senta Y ahora, presta atencin. No debes moverte, ni temblar, debes
impotente y desamparado. Crea que no le faltaba valor, pero luchar en recibir el golpe con toda tranquilidad, sereno. Puede que tu adversario est
aquellas condiciones era atroz. Escuch con alivio que Ciraco le ordenaba tambin agotado o herido, e incluso muy afectado porque erais amigos. En
que se quitase el casco. cualquier caso, tienes que ayudarle, guiar su mano, alentarle con algunas
palabras. Lo has entendido?
La luz y el aire volvieron al mismo tiempo. Le pareci revivir. El
instructor agit la cabeza. Eso creo...
Y ahora te dar la primera y nica leccin. Acabas de decirme que Pero eso no es ms que la primera parte. Luego viene la segunda, la
los gladiadores de Ciraco son famosos en toda Roma. Sabes por qu? ms hermosa: la muerte en s misma.
Ganan a menudo, es cierto. Pero lo que les distingue es que son los Cicno!
que saben morir mejor.
Un gladiador acudi al escuchar su nombre. Era un reciario. Era muy
No lo entiendo. joven, no deba contar ms de diecisis aos. Era delicado, esbelto y muy
blanco, como un cisne, cualidades que probablemente le haban valido su
Est claro que no sabes nada de gladiadores. Por qu crees que nombre. El azuzador coment a Flaminio:
viene la gente al anfiteatro? Para ver un combate reido, una exhibicin de
esgrima? Pamplinas! Lo que le interesa es la muerte. Vienen para ver morir y Es un esclavo de la ciudad que su amo me ha enviado para que le
punto. castigue. No llegar a nada como luchador, por eso se entrena para morir.
Demustranoslo, Cicno!
Ciraco se anim. Resultaba evidente que le encantaba hablar de un
tema que le importaba ms que ningn otro. Dcilmente, el muchacho se arrodill e hizo los gestos que tendra
que repetir en seis meses. Estir el cuello y permaneci a la espera. Ciraco
Luchar est al alcance de cualquiera, es cuestin de entrenamiento. fue a coger una espada de madera y se la entreg a Flaminio.
Incluso vencer es fcil. Pero morir, morir bien, eso s que es difcil. Te
ensear a morir... Te toca golpear. Ve con cuidado, porque el tajo debe ser mortal,
pero no de manera inmediata. Es preciso que el pblico tenga tiempo de ver
El lanista hizo un gesto con la mano como para rechazar cualquier morir al vencido.
objecin que le pudiese hacer.
Tito Flaminio tena la espada de madera apoyada en la garganta de
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Cicno, pero, desorientado, no saba qu hacer. El chico le tom la mano y se presentar a los camaradas.
la gui. A continuacin, se sent, apoy la mano derecha en el suelo y se
dej caer ligeramente de costado. El maestro de gladiadores pareci Mesor llev de nuevo a Flaminio hacia el terreno central. De camino,
satisfecho: hizo un comentario sobre los hombres enmascarados:
Mira, Flama! Muere en la posicin del viajero extenuado que se Ya has conocido a Caronte y Mercurio. No te fes de ellos. Son
sienta en la hierba y al que la enorme fatiga le impide levantarse. Aprndete mezquinos, malvolos. Slo les interesa una cosa: que nos castiguen.
esto de memoria. Es la muerte de un verdadero gladiador. Slo los mos saben
reproducirla a la perfeccin! Flaminio quera satisfacer su curiosidad:
El reciario permaneci an unos segundos en esa postura, luego se Caronte no tiene nariz. La perdi en combate?
dej caer con suavidad al suelo. Ciraco le orden que se levantase. Qu va! Eso es lo que l dice, pero se la arranc su mujer. Todo el
mundo lo sabe.
Est bien, Cicno! Haces honor a este campamento. A continuacin, se
volvi hacia Flaminio. Flaminio se qued pensativo. As que haba descubierto al marido de
Selene! Pero decidi no decrselo a ella. Era capaz de presentarse en el
Ahora, Flama, ya sabes lo ms importante. El resto tendrs que campamento para saciar su ansia de venganza, lo que complicara mucho las
aprenderlo por tu cuenta. cosas y pondra en peligro su misin.
Dicho esto, se march. Estaban en medio de los luchadores. Mesor los seal con un amplio
gesto del brazo que los abarcaba a todos.
Sin embargo, Tito Flaminio no estaba solo. Mesor, el gladiador que le
haba recibido, haba presenciado la escena y se acerc a l. Aqu cada uno practica con su arma, bajo la supervisin de su propio
instructor. Los que ves all, son los reciarios. Necesitan casi tanto espacio
Si lo deseas, te mostrar el cuartel. como todos los dems juntos porque son los nicos que tienen derecho a huir.
Nada me apetecera ms... Tito Flaminio les observ admirado. Compensaban las deficiencias de
su equipamiento con una agilidad sorprendente. Algunos lanzaban la red con
Mesor le arrastr bajo el prtico. Enfrente de la pista de pasmosa habilidad, otros corran con el tridente en la mano, aullando para
entrenamiento estaban las habitaciones de los gladiadores: celdas de tamao impresionar al adversario, otros rodaban sobre s mismos por el suelo
medio para dos personas. Tenan dos camas de piedra cubiertas por jergones y esgrimiendo el pual que portaban en la cintura. Pero Mesor le haba llevado
estaban dbilmente iluminadas por una claraboya con barrotes que haba en lo un poco ms lejos y segua con sus comentarios:
alto. El conjunto recordaba ms a una prisin que a una alcoba. Mesor
coment: Ah tienes a los mirmillones. Los tres ms grandes, que se entrenan
juntos, son Leo, Tigris y Ursus. Son galos e inseparables. Caronte y Mercurio
No es demasiado alegre, pero uno se acostumbra, ya vers. Y por la les tienen ojeriza. Estn convencidos de que traman algo, aunque de momento
noche ests tan cansado debido al entrenamiento que ni te fijas. no han podido probar nada.
Le seal el fondo del prtico. Flaminio archiv la informacin. En la bsqueda del Gran Maestre de
los Primitivos Campanios que acababa de comenzar, todos los detalles podan
All estn las instalaciones comunes: el comedor, la cocina, los ser importantes. En ese instante, Mesor sealaba otro grupo de gladiadores:
baos, las letrinas. Al otro lado quedan la armera y la prisin.
stos son los secutores, los ms temibles. Son los que manejan las
La prisin? armas ms pesadas, pero eso no quiere decir que ganen ms a menudo.
Para los acusados de rebelin y los condenados a las fieras. Pero En efecto, su aspecto era impresionante. Como los otros, tenan una
stos no llegan hasta la vspera del espectculo. De momento, est vaca. proteccin articulada en el brazo con el que atacaban. Iban armados con una
espada corta y se protegan con un escudo parecido al de los legionarios, en
Y el piso de arriba? fauna de teja, con una bola en el centro. En el mismo lado llevaban una greba
metlica que les cubra desde la parte superior del muslo hasta el pie.
Lo mismo. Hay otras habitaciones y la vivienda del lanista. Ahora te Flaminio vio entre ellos a un hombre negro, un autntico gigante, que les
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sacaba a los dems una cabeza. gana, sufres todava ms. Hundes la espada en su garganta llorando. Me ha
pasado ms de una vez...
Quin es?
Tito sinti un intenso malestar, pero se neg a dejarse llevar por
Scylax, todo un campen. Si gana el prximo combate, conseguir la l. Tena una misin que cumplir y eso era lo que contaba. Estaba all para
vara de madera, que da derecho a la libertad, y podr retirarse. salvar a Roma del incendio, nada ms.
Flaminio record haber visto el nombre escrito en el cartel al lado Una visin le devolvi a la realidad. Acababa de reconocer una
del de Mesor. Lo mencion: silueta familiar: Mirmilla. Estaba en un rincn apartado del cuadriltero de
entrenamiento, rodeada por cuatro mujeres, dos con traje de mirmilln y dos
T tambin eres un campen. He visto una inscripcin que te alababa. vestidas de reciario. Fingi sorpresa:
Es verdad que el pblico me aprecia. Dicen que me llamo Mesor, el S. Somos doscientos hombres y ellas son slo cuatro: Aquilia,
segador, tanto por los xitos que cosecho como por la manera en que derribo a Amazona, Dira y Laquesis, adems de Mirmilla, su instructora.
mis contrincantes, como si usase una guadaa. Yo tambin consegu la vara de
madera, sabes...? Flaminio quiso dirigirse hacia donde estaban, pero Mesor le retuvo.
Y por qu sigues aqu? Est prohibido acercarse a ellas. Mirmilla no lo permite, son su
propiedad privada. Y si ests pensando en algo, olvdalo: son todas
Por el dinero! Me he convertido en una estrella y Ciraco me paga lesbianas.
muy bien. Pronto habr reunido suficiente dinero para comprar una casa en
Campania. Me casar y tendr hijos. Aqu tienes a los mos, los tracios! Tito Flaminio estaba a punto de hacer algunas preguntas sobre
Mirmilla, pero en ese instante aparecieron Caronte y Mercurio. Sus voces
Mesor se refera al ltimo grupo de gladiadores. Lucan un casco con agudas sonaban desagradables:
mentonera, escudo redondo y espada curva. Despus de verlos pelear de manera
tan profesional como los otros, Flaminio pregunt: Mesor, deberas estar practicando con los otros.
Oh, sos se entrenan aparte. Lo hacen como quieren. En su caso da lo Ya aprender slo. No pierdas el tiempo!
mismo.
Mesor hizo un gesto de excusa y fue a reunirse con los tracios. Una
Mesor sonri y aadi: vez solo, Flaminio se qued mirando a las cuatro gladiadoras que, bajo las
rdenes de Mirmilla, se entrenaban tan duramente como los hombres. Estaba
Me alegra que seas andbata. preguntndose si alguna de ellas habra participado en los crmenes de Roma
cuando su mirada se detuvo sobre un atractivo joven de pelo negro y largo y
Por qu? grandes ojos marrones. Era ms joven que Tito: pasara un poco de los veinte.
Practicaba solo, golpeando con todas sus fuerzas un poste con su espada de
Porque me caes simptico. Los andbatas slo podis luchar entre madera. Su aspecto dulce resultaba chocante a la vista de la violencia de sus
vosotros. Me tranquiliza. No hay peligro de que algn da tengamos que movimientos.
enfrentarnos.
Flaminio decidi ir a su encuentro y presentarse:
Mesor dirigi hacia l su rostro marcado, que estaba, como su pecho,
cruzado por una gran cicatriz. Hola. Acabo de llegar. Me llamo Flama. Soy andbata.
Sabes, Flama, hace veinte aos que estoy en este oficio y lo ms El muchacho dej de golpear el poste y exclam:
duro no es la idea de que puedes morir, sino los sentimientos que hay entre
nosotros. El gladiador es tu hermano de armas, pero tambin ser tu futuro Ah, as que eres t!
asesino. Le aprecias, pero no puedes evitar odiarlo. Y si eres t el que
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Por qu dices eso? Aqu todos lo somos. Yo era jardinero. Me sorprendi en brazos de su
hija. Se llama Aurelia, si es que todava sigue viva.
Soy Faventino, el otro andbata.
Y por qu no iba a estarlo?
Sigui un incmodo silencio. Por decir algo, Tito Flaminio pregunt:
Cuando su padre decidi enviarme aqu, ella me dijo que se matara.
Por qu ests solo?
Entonces te quera.
Dio la impresin de que Faventino se azoraba an ms. Sonri con
embarazo. Siempre nos hemos querido. Tenemos la misma edad, hemos crecido
juntos y compartido juegos. A los siete aos nos dimos el primer beso...
Antes ramos dos, pero tras el ltimo combate solamente quedo yo.
Faventino enmudeci. Luego pregunt:
Flaminio continu hablando rpidamente para disipar el malestar que
se haba instalado entre ambos: Y t, cmo es que ests aqu?
Cuntame cmo es el combate. He probado el casco y me ha resultado He venido por voluntad propia. Ayer era libre y hoy ya no lo soy.
angustioso. Cmo puede uno luchar a ciegas? No lo conseguir jams.
Se trata de una historia triste. No quiero conocerla.
Lo mismo crea yo al principio, pero no es as. En realidad, una
pelea de andbatas dura muy poco. Slo tienes que hacer grandes molinetes en La tuya tambin lo es.
todas direcciones. Es un poco como en los dados, cuestin de suerte. Si
aciertas t, es la tirada de Venus; si te aciertan a ti, es la tirada del Pero yo he amado y contino amando. Has amado t, Flama?
perro.
S, una vez. Est muerta.
No entrenas con el casco?
Muerta o viva, no cambia nada. No volvers a verla. De todos modos,
Ni hablar! Es la forma ms segura de acabar teniendo pesadillas. piensa en ella. Te ser de ayuda.
Solamente me lo he puesto dos veces: cuando me lo orden Ciraco, el da de
mi llegada, y para el combate. Haz como yo, entrena duro y reza a Marte y a El silencio se apoder de nuevo de la habitacin. Tito Flaminio
Hrcules. estaba ms conmocionado de lo que le habra gustado admitir. Faventino tena
la voz suave y se expresabade forma serena y resignada. Aquel jardinero no
Faventino fue a buscar una espada de madera a un armero y se la estaba hecho para ser gladiador. Lo imaginaba recogiendo flores, podando
tendi. arbustos. Tambin imaginaba a Aurelia. Deba de parecrsele. Si no hubiesen
existido esas barreras sociales, habran podido vivir el uno para el otro.
Toma. sta es del tamao adecuado. Ah tienes otro poste.
Se incorpor en la cama. Faventino no era slo eso. Volvi a verle
Tito Flaminio asi el arma e imit a su compaero. En esa ocupacin golpeando el poste con todas sus fuerzas. Poda repetir el ejercicio muchas
pas el resto del da y, tras la cena, que se serva temprano, a media tarde, veces sin perder el aliento. Tambin se haba fijado en que tena muy
se reuni con Faventino en el cuarto que compartan. Pens en el comentario desarrollados los msculos de los brazos. Pens en l dirigindose hacia su
de Mesor y le dio la razn: estaba tan cansado que ni le importaba el rival haciendo grandes molinetes con la espada y derribndole sobre la arena.
desabrido aspecto de su habitculo. No obstante, quera averiguar ms cosas Y el siguiente adversario de Faventino sera l, Flama! Comparta aquel
sobre quien iba a compartir su existencia durante largos meses. cuarto con su futuro verdugo o su futura vctima. No haba ms alternativa!
Por qu ests aqu? Ahora comprenda realmente lo que le haba dicho Mesor sobre los
sentimientos entre los gladiadores. Si se hubiese encontrado con Faventino
Faventino suspir: por primera vez en el momento del combate, para l habra representado lo
mismo que un soldado enemigo al que uno se enfrenta en el campo de batalla
Mi amo me envi al campamento para castigarme. por azar. Pero iban a compartir seis meses de vida, iban a vivir las mismas
penalidades, las mismas experiencias... La voz de Faventino le lleg desde la
Eres esclavo? cama de al lado.
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El vencido obtendr clemencia. cubiertas de joyas que mantenan algn tipo de relacin con alguno de los
hombres, uno se poda cruzar con aficionados que acudan a ver cmo se
Qu quieres decir? entrenaban sus dolos, e incluso con nios que jugaban con las espadas de
madera.
S en lo que ests pensando. Tienes que repetirte que el que pierda
de nosotros dos obtendr la clemencia del pblico. Es la nica manera de Tito Flaminio haba confiado en conocer mejor a sus compaeros
soportar nuestra existencia. Buenas noches, Flama. gladiadores para obtener informacin de inters, pero tuvo que desengaarse.
Los itlicos estaban en franca minora. Fundamentalmente, eran extranjeros
Tienes razn. Buenas noches, Faventino. que slo hablaban el idioma de su pas: hispanos, galos, germanos, griegos,
egipcios, nubios. Descubri que no se trataba de una casualidad. La revuelta
Durante los das siguientes, Tito Flaminio se fue habituando poco a de Espartaco haba triunfado en parte porque la mayora de los gladiadores de
poco a su nueva vida. Se acostumbr a ser Flama. su campamento eran tracios como l. Desde entonces, los lanistas procuraban
mezclar las nacionalidades para evitar confabulaciones y revueltas.
Ante todo estaba el entrenamiento, que ocupaba la mayor parte de su
tiempo. Haba decidido hacer lo mismo que su adversario. Practicaba sin cesar En medio de los campeones, que se aplicaban a fondo, Cicno segua
con la espada, manejndola con ambas manos y golpeando frenticamente el escenificando su muerte en la arena. Se le vea sentarse, apoyar la mano
poste hasta la extenuacin. Se detena el tiempo necesario para recuperar las derecha en el suelo y adoptar la posicin del viajero que, embargado por una
fuerzas y volva a empezar. No saba si era una buena tctica, pero constat gran fatiga, no consigue incorporarse. En el cuartel todo el mundo le quera,
que aquel ejercicio le estaba proporcionando una excelente forma fsica. Sus como si se tratase de un hermano o un hijo, y le mimaba. Era tambin un
brazos se iban haciendo cada vez ms musculosos, sus hombros se ensanchaban, codiciado rival. Los luchadores soaban con enfrentarse a l, porque
su potencia y su resistencia eran cada vez mayores. equivala a asegurarse la victoria. Ciraco lo utilizaba para instigar el
deseo de emulacin. Haba anunciado que quien se entrenase con mayor ardor
Los dos andbatas conversaban poco el uno con el otro. Faventino no tendra derecho a combatir contra Cicno, lo que haba producido un indudable
era muy hablador. Viva encerrado en s mismo, en su historia de amor y efecto en la tenacidad de los hombres.
desgracia. No haba mentido, amaba a su Aurelia. Ms de una vez, Flaminio le
haba odo pronunciar su nombre en sueos. En el cuadriltero del prtico slo un lugar continuaba siendo
inaccesible para Flaminio: el espacio de las mujeres. Mesor tena razn: era
Era evidente que le conmova y habra sentido de modo espontneo la absolutamente imposible acercarse a ellas. Mirmilla defenda su territorio
mayor simpata por l de no ser por la naturaleza tan especial de su como una tigresa. El que asomaba demasiado la nariz reciba una andanada de
relacin. Cada da que pasaba se acercaba ms el momento en que habran de golpes de su espada de madera y, como era la protegida del lanista, nadie
batirse con las armas en la mano. Mientras practicaban el uno al lado del insista.
otro, su rivalidad, que no expresaban jams con palabras, sala ms a la luz.
Se trataba de saber quin golpeara ms fuerte y durante ms tiempo. Como Flaminio se contentaba con observar de lejos a las combatientes. A
deca Mesor, eran a la vez hermanos y enemigos de armas, y vivan esa diferencia de los hombres, que llevaban el torso desnudo, ellas vestan una
relacin con intensidad. Para reducir la tensin se decan que uno ganara y prenda corta que les ocultaba el pecho. Su visin le desasosegaba y le
el otro obtendra clemencia. Por desgracia, Flaminio haba averiguado, chocaba. Qu placer poda obtener la gente con esa clase de exhibicin? Una
tambin a travs de Mesor, que al pblico no le gustaban los andbatas y de ellas estaba desfigurada por una fea cicatriz en la mejilla y, a causa del
nunca les daba amparo. Faventino lo saba, por supuesto, pero ambos mantenan ejercicio cotidiano al que se sometan, todas tenan hombros y brazos de
esa ficcin. Hacan como que se la crean. luchador. Lo cierto es que slo Mirmilla conservaba su silueta femenina.
Incluso tena cierto encanto gracias a su extraordinaria cabellera. Tito
Tito Flaminio no tard en conocer en profundidad aquel mundo aparte, Flaminio, gran aficionado a las mujeres, tuvo que reconocer que, de no haber
aquella poblacin dentro de la ciudad que era el campamento de gladiadores. sabido quin era, se habra sentido muy atrado por ella.
El conjunto albergaba a ms de doscientas cincuenta personas. Adems de los
luchadores, de Ciraco y su equipo, haba personal en abundancia: el cocinero Entre los personajes ms curiosos que haba descubierto en el
y sus ayudantes y numerosos criados para diversas tareas. campamento estaba Longio, el masajista. De baja estatura, muy moreno y
musculoso, tena la peculiaridad de ser ciego. Conoca admirablemente su arte
Al contrario de lo que haba imaginado Flaminio, el cuartel no era un y despus de pasar por sus manos uno se encontraba como nuevo.
lugar cerrado. No haba guardia en la puerta y los gladiadores podan salir
con el permiso del lanista, aunque tenan prohibido abandonar Pompeya. E El masaje con Longio era un privilegio ansiado por todos, porque no
igual que se poda salir, era posible entrar con facilidad. A Flaminio le se limitaba a ocuparse del cuerpo. Como l mismo deca, tambin era masajista
sorprendi la cantidad de civiles que encontraba: aparte de las matronas de almas. Su corazn estaba con los gladiadores; de hecho haba sido uno de
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ellos. Se haba quedado ciego a consecuencia de un combate. Ciraco le haba fuera a ser que se hubiera producido alguna ausencia, y se senta aliviado
dejado con vida por caridad y porque acababa de perder al masajista. Pero no cuando comprobaba que no era as.
le concedi la libertad y segua siendo un esclavo. Comparta la suerte de
los gladiadores y se entregaba por completo a ellos. Asumi otros peligros: investigaba tambin por la noche. Esperaba a
que Faventino se durmiese y recorra el campamento. Vigilaba en especial el
Longio tena una voz muy dulce. Inspiraba confianza a todo el mundo. piso en el que se encontraban los aposentos de Ciraco y el alojamiento de
Saba escuchar y decir la palabra precisa que cada uno esperaba. Mirmilla y sus gladiadoras. Hacerlo era muy arriesgado, ya que, de ser
descubierto, no podra argumentar que iba a las letrinas, puesto que estaban
Su ceguera le confera una sabidura, una serenidad, que tenan algo en la planta de abajo. Adems, Caronte y Mercurio hacan rondas con
de milagroso en aquel universo de violencia. Al tiempo que aliviaba los regularidad.
msculos doloridos, daba esperanzas a unos y a otros.
No averigu nada, pero hizo un extrao descubrimiento. Mientras
Como era ciego, tena una inclinacin natural por los andbatas. A permaneca escondido para que no le detuviesen los gemelos, que acababa de
Flaminio le sorprendi su calurosa acogida, aunque, por razones de prudencia, ver a lo lejos, descubri una sombra que escapaba sigilosamente. No le dio
se mostr reservado. Al llegar al cuartel, se haba propuesto hablar lo menos tiempo a reconocerla, pero le dej perplejo un buen rato. De quin poda
posible. Longio pareci decepcionado, pero no insisti. tratarse? Si hubiese sido Ciraco o uno de sus hombres, no habra salido
huyendo. Era alguien que, como l, vigilaba, espiaba... Por qu? Qu
Solamente le dijo que rezara por l a Minerva, su diosa preferida. buscaba? Era todo un misterio.
Tena, en efecto, una estatuilla de Minerva en la sala de masaje. A Flaminio,
que renda culto a Hrcules y a Marte, aquello le haba llamado la atencin, No tena nada que contarle a Estilicia cuando sta le visitaba, salvo
pero no le haba interrogado al respecto. que el Gran Maestre, cuya identidad continuaba ignorando, no se haba
marchado. Aquellos momentos suponan un autntico martirio para la
Lo esencial era su misin: descubrir al Gran Maestre de los irreprochable viuda, sobre todo porque coincida a menudo con una conocida
Primitivos Campanios. Desafortunadamente, no haba avanzado gran cosa en ese que celebraba encuentros similares con Scylax, el coloso negro. Se encerraban
campo. Su primera tarea consisti en charlar con unos y otros para intentar en la celda de Tito y hablaban de muchas cosas, deseando que transcurriese el
reconocer la voz que haba escuchado en el Vesubio. Haba logrado hablar con tiempo estimado para lo que supuestamente eran sus reuniones amorosas.
todos, menos con las gladiadoras, pero hacerlo no le haba llevado a ninguna Faventino, prevenido, no apareca. Ciraco, por su parte, se haca el tonto,
parte. Estaba claro que la voz haba llegado a l demasiado deformada para como tena por costumbre en casos similares. Se trataba de grandes damas y
que le resultara identificable. Luego haba probado a observar a quienes le tena inters en estar a bien con ellas.
rodeaban en busca de alguna pista, pero tampoco haba obtenido ningn
resultado. Ciraco, Caronte y Mercurio eran sin duda los individuos ms Pasaba el tiempo... Tito Flaminio tena cada da ms claro hasta qu
desagradables, pero eso no significaba que uno de ellos fuese el que buscaba. punto se haba equivocado. l crea que los gladiadores eran monstruos, y
Uno tras otro, espi al mdico, al armero, a los instructores de los ahora constataba que eran hombres. Era cierto que entre ellos haba
distintos grupos de gladiadores, pero no consigui confirmar ni desmentir sus autnticas mquinas de matar, como Scylax o Mirmilla, pero haba muchos otros
sospechas. cuya suerte le inquietaba: Faventino y su historia de amor; Cicno, el
prometido de la muerte; el sabio Longio; Mesor, que se haba convertido en su
Al que ms vigil fue a Calvo, el cocinero, y por una buena razn: amigo inseparable... Un da, ste ltimo le habl de la pequea propiedad que
mientras que Ciraco y su personal salan muy poco del cuartel, l estaba no tardara en comprar en las laderas del Vesubio. Le haba descrito todo:
siempre fuera comprando provisiones. Aprovechaba la ocasin para establecer las habitaciones, los campos de alrededor, los rboles. Estaban en medio del
contactos, para dar rdenes? Corriendo grandes riesgos, Tito le sigui un terreno de entrenamiento. Mientras el otro hablaba, Flaminio miraba hacia el
da. Pero no descubri nada de particular. Calvo fue a hacer la compra al volcn cuya orgullosa silueta se dibujaba sobre el cielo azul. Pero qu
Macellum, el mercado cubierto de la ciudad. No hablaba ms que con los lejos estaba! Se encontraba en el pas de los hombres libres, mientras que
comerciantes. No haba nada que llamara la atencin en su actitud. ellos vivan en otro universo: el de los que iban a morir.
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lluvias, el suelo estaba embarrado. Se escurri y cay de tan mala manera que Por la noche, en su cuarto, Faventino le repeta:
se golpe la cabeza contra el poste y perdi el conocimiento.
Comparte conmigo tu mal, Flama! Explcame cmo te lo has hecho para
Avisaron enseguida a Hermgenes, que le cur la herida. Alertado que consiga dejar de llorar pensando en Aurelia y de preguntarme mil veces al
tambin Ciraco, acudi inmediatamente, dejndolo todo. No por altruismo, da si ella est viva o muerta.
sino por inters personal. Los gladiadores salan caros y, adems, era
imposible adiestrar a un nuevo andbata antes del da del combate. Cuando El antiguo jardinero incluso pas a la accin. Despus de fijarse en
lleg, Flama segua inconsciente en el suelo. Interrog a su mdico con dnde se haba dado exactamente el golpe su compaero, se golpe con todas
autntica ansiedad. sus fuerzas en el mismo lugar con la espada. Pero slo consigui un fuerte
dolor de cabeza que le dur varios das.
Es grave?
Mesor, con quien el herido haba reanudado espontneamente su
No lo s. Parece serio. Habr que esperar. amistad, no le deca otra cosa:
El herido abri los ojos en ese mismo instante. El lanista solt un No recuperes la memoria, Flama. Al arrebatrtela, los dioses te han
suspiro de alivio y le dijo con tono desabrido: hecho el mayor de los regalos. Cules son los recuerdos de un gladiador? Una
familia, un pas que no volver a ver, desgracias que no puede olvidar. La
En qu estabas pensando, Flama? amnesia es casi tan hermosa como la libertad.
El interesado no le respondi. Mir a su alrededor durante un rato de Para Estilicia, al contrario, el accidente de Tito Flaminio fue una
forma inexpresiva y luego pregunt: autntica catstrofe. La primera vez que volvi a visitarle, se qued
destrozada al ver su aire ausente y su falta absoluta de reaccin al verla.
Quin es Flama? l, por su lado, se preguntaba qu poda querer aquella patricia de mediana
edad que deseaba reunirse con l en su celda.
T eres Flama!
Cuando se quedaron solos, ella esper a que l hablase. Flaminio le
Hermgenes intervino: formul una pregunta pasmosa:
Los das pasaban y nada cambiaba. Tito Flaminio no conservaba el Te llamas Flaminio. Perteneces a una ilustre familia. Un circo y una
menor recuerdo de quin era ni la razn por la que se encontraba all. Como calle de Roma llevan tu apellido.
todo el mundo le deca que se llamaba Flama, haba llegado al convencimiento
de que se era su nombre y volvi a golpear el poste mientras sostena con Por qu iba a estar aqu si eso fuera cierto?
ambas manos su espada de madera.
Para salvar a Roma. Roma va a arder. De verdad no recuerdas nada?
Lo ms extraordinario fue la solidaridad que, de forma natural, se
gener a su alrededor. En el cuadriltero del prtico, siempre estaba No entiendo lo que me dices!
acompaado. Todos abandonaban su grupo en un momento u otro para dirigirle
una palabra de nimo. Empezaron a llamarle el Amnsico y se convirti en una Y los Primitivos Campanios, tampoco te dicen nada? El Gran Maestre
de las figuras ms populares del cuartel. El motivo de tanta simpata era muy de los Primitivos Campanios.
sencillo: le envidiaban.
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Lo siento. Yo tampoco lo comprendo, pero no me gusta. No se lo comentes a
nadie, sobre todo no le digas nada a Ciraco, a Caronte ni a Mercurio. Creo
Y Palinuro? Y Bruto? Tu mejor amigo se llama Bruto. Mi mejor que tu vida correra peligro. Me lo prometes, Flama?
amigo se llama Mesor. Quin es ese Bruto? No le conozco. Est aqu?
Te lo prometo.
Est en Roma.
Y no vuelvas a ver a esa mujer!
Estilicia vea que Tito la miraba con una sonrisa corts. Estaba
claro que la tomaba por una chiflada y no quera llevarle la contraria. Tuvo Eso tambin te lo prometo. No tengo ninguna gana de hacerlo.
un impulso. Le pidi que no se moviese y corri a buscar a Babrio, el armero.
No result fcil convencerle de que le prestase la espada de Flama, aunque La herida de Flaminio tuvo otras consecuencias. Longio, el masajista,
fuese slo un momento. Para lograrlo tuvo que desprenderse de su brazalete de que le haba mostrado su simpata desde el primer momento, se sinti an ms
oro. De regreso a la habitacin, albergaba una loca esperanza. Quiz la cercano a l. Al verle de nuevo, le dijo:
visin de aquel objeto, tan importante para l, produjera la esperada
conmocin. La sostuvo ante sus ojos e intent contener las lgrimas. Flaminio Ahora somos dos enfermos. T has perdido la memoria y yo, la vista.
miraba la espada con la misma indiferencia con la que la mirara un trozo de Me gustara hacer algo por ti, Flama.
madera.No la reconoces?
El qu?
Debera hacerlo?
Hablarte de Minerva. Sabes que le rindo culto. T prefieres a Marte
Era la espada de tu padre. y a Hrcules, pero Minerva es la sabidura guerrera. Siempre que se enfrent
con Marte en el campo de batalla, le venci. La inteligencia es superior a la
Quin es mi padre? fuerza.
Se llamaba Quinto Flaminio. Muri luchando contra Espartaco. Sbitamente interesado, Tito Flaminio le escuchaba con atencin.
Longio prosigui:
Era gladiador?
Creo que puedo ayudarte, Flama. Yo estoy ciego, y para pelear bien
Aquello fue demasiado! Estilicia se separ de l y, despus de como andbata hay que actuar como uno.
devolverle el arma a Babrio, abandon el lugar corriendo. Estaba desesperada.
Todo estaba perdido. Tambin Tito Flaminio. Roma ardera. Tito Flaminio ya no No es cierto. El combate dura muy poco. Es una cuestin de suerte,
exista. El cuartel se haba cerrado sobre l como las mordazas de una trampa de azar.
y le mantena prisionero. Si mora en el prximo combate, sobre su tumba
escribiran: Aqu yace Flama. Eso es lo que creen quienes prefieren a Marte en lugar de a Minerva,
los que se lanzan al ataque como locos. Pero si haces grandes molinetes, te
Cuando sala del cuarto, Flaminio se top con Mesor y le hizo cansas muy deprisa. Basta que el otro retroceda, espere y golpee en el lugar
partcipe de su estupefaccin: adecuado.
Cmo, si no ve nada?
Me pregunto qu querra de m.
El andbata no tiene ojos, pero el odo es capaz de reemplazar a la
El viejo gladiador sonri. vista.
Porque lo has olvidado, como todo lo dems. Ella es tu amante. Qu se puede escuchar en la arena? Entre los gritos del pblico y
de los otros gladiadores, la msica de la orquesta...
No, en absoluto. No tena nada que ver con eso. Me ha contado unas
historias descabelladas: que si me llamo Flaminio, que si hay un circo y una Es curioso cmo est hecho el odo. Permite captar el sonido que uno
calle con mi nombre, que estoy aqu para salvar a Roma de un incendio. Me ha quiera en medio del mayor estrpito. Con un poco de entrenamiento,
hablado de los Primitivos Campanios y de un Gran Maestre. T entiendes algo? conseguirs localizar perfectamente a tu adversario, escuchars el ruido de
sus pasos e incluso su respiracin.
Mesor agarr del brazo a su compaero.
No te creo.
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Soy ciego, Flama. En este momento, percibo claramente tu dirigi resueltamente hacia donde estaban las mujeres, un lugar prohibido
respiracin, a pesar del sonido de mi voz y de los ruidos del exterior. para todos.
Vulvete ciego t tambin!
Al verle acercarse, Mirmilla se lanz hacia l con la espada en alto.
Qu quieres decir? Con su pelo rojizo, presentaba el aspecto de un animal salvaje. Sus ojos
soltaban chispas.
No te pido que te saques los ojos, slo que te pongas el casco. Ya
vers cmo cambia todo. Estoy dispuesto a adiestrarte. No durante el da, Vete! No permito que nadie ronde a mis chicas.
porque tengo mi trabajo y Ciraco no lo permitira, sino por la noche. Una
hora al da, antes de que amanezca. No las rondo a ellas, sino a ti.
Tito Flaminio acept la oferta del masajista. En contra de su gusto, Una respuesta tan directa, pronunciada, adems, con una calma
se oblig a usar el casco y, en efecto, todo fue muy diferente. En la desconcertante, tuvo el poder de desarmar por un instante a la joven.
oscuridad que le rodeaba, sus otros sentidos se desarrollaban de manera Flaminio aprovech la ventaja:
prodigiosa. Cada maana, se reuna con Longio para batirse con l. Y era
cierto que poda localizarle casi tan bien como si le viese. Casi perciba su Quiero hablar contigo, Mirmilla. Te aseguro que slo quiero hablar.
respiracin. Por una cuestin de justicia, le propuso a Faventino que se
entrenase con l, pero ste se neg. Le produca verdadero horror ponerse el La gladiadora recobr la compostura, pero su tono era mucho menos
casco. Prefera seguir ejercitando su fuerza de la misma manera. As haba agresivo:
ganado su primer combate y no pensaba cambiar de tctica.
Todo el mundo sabe lo que te ha ocurrido, Flama. No lo explotes.
La ltima consecuencia de la amnesia de Tito Flaminio fue la ms Vuelve al entrenamiento.
inesperada de todas: concerna a Mirmilla.
Tito Flaminio no insisti, pero tras regresar a su sitio no dej de
Una de las cosas que ms le sorprenda desde que haba perdido la observar al grupo de luchadoras y pudo ver cmo Mirmilla le miraba en varias
memoria era la presencia de gladiadoras. Como haca respecto a otros temas, ocasiones. Conoca bien a las mujeres, sa era otra parte de s mismo que
haba interrogado a sus compaeros, que haban respondido a sus preguntas estaba descubriendo, y tena la certeza de que haba conseguido interesarla.
explicndole que estaba prohibido acercarse a ellas. Pero eso no haba No la haba seducido, y mucho menos conquistado, pero haba logrado llamar su
satisfecho su curiosidad, ms bien lo contrario... Mientras practicaba en el atencin.
cuadriltero, ahora que su entrenamiento fsico ocupaba un lugar secundario
gracias a su aprendizaje con Longio, no poda evitar mirar largo rato en su Tito Flaminio no se equivocaba. Algo haba pasado ese da entre
direccin. Mirmilla y l. Pero, seguramente, no habra tenido continuidad si, poco
tiempo despus, no se hubiese producido un grave incidente.
Le fascinaba en especial Mirmilla. En primer lugar, porque era guapa,
muy guapa, a diferencia de las otras, que tenan la constitucin de un En el mundo aparte de las gladiadoras exista una jerarqua. Las dos
hombre. Y sobre todo, le atraa de forma irresistible su resplandeciente mayores, Amazona y Aquilia, luchaban como mirmillones. Ambas haban derrotado
cabellera. Le daba la impresin de que Flama, porque as se llamaba, era un en el combate previo a sus adversarias, que haban sido reemplazadas por
mujeriego. En su pasado, que se haba desvanecido irremediablemente, debi de otras nuevas: Dira y Laquesis. stas se entrenaban como reciarias. Como era
correr innumerables aventuras y tena tambin la sensacin de que ninguna de esperar, las de ms edad estaban mejor preparadas, y las novatas
pelirroja haba formado parte de sus conquistas. Aquel color tena para l el trabajaban duro para tener alguna oportunidad en el mes de abril.
atractivo inexorable de lo desconocido.
Tambin haba una jerarqua en el corazn de Mirmilla. Las
Luego estaba la personalidad de la joven. Quin era Mirmilla? Qu gladiadoras eran sus amantes. Eran esclavas, y serlo formaba parte de sus
misteriosa inclinacin de su naturaleza, qu acontecimiento del destino la obligaciones, pero slo contaban realmente las mayores. Sobre todo, Aquilia.
haba llevado a dedicarse a una actividad tan poco femenina? La cuestin no No obstante, sta distaba mucho de ser la ms atractiva: un golpe de tridente
se le planteaba respecto a las dems mujeres, que carecan de otra opcin. le haba destrozado la mejilla derecha.
Eran esclavas, como l, como todos ellos, pero Mirmilla, igual que el resto
de los instructores, haba nacido libre. Y, sin embargo, all estaba. En Las gladiadoras disfrutaban de un tratamiento privilegiado en el
resumen, la gladiadora pelirroja ejerca una fuerte atraccin sobre l, campamento: sus cuartos eran individuales. Mirmilla lo haba exigido, pues
compuesta a la vez de curiosidad y de deseo. Un da, a pesar de las por nada del mundo habra dejado que sus chicas se acostasen juntas. Esa
advertencias, decidi dar el paso. Dej su poste y su espada de madera y se noche se despert con el brusco deseo de tener cerca a Amazona y se dirigi a
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su celda. Abri la puerta y se qued paralizada en el umbral. Amazona y Mirmilla estaba en su cuarto. La puerta estaba abierta. Lloraba
Aquilia estaban haciendo el amor. tumbada en su cama. Entr pensando que ella le atacara, pero no reaccion.
Se sent a su lado.
Los gritos de Mirmilla se oyeron en toda la planta. Loca de rabia,
golpe a las culpables que, aterrorizadas, se defendan como podan, sin Ya s lo que quera saber, Mirmilla. Tienes corazn.
atreverse a replicar. Luego su ira se cort en seco y dijo con tono glacial:
Ella retrocedi y agit con violencia su melena roja.
Lucharis la una con la otra.
Djame! Eres como los dems, como todos los hombres. Te odio!
Un gran silencio sigui a esta frase. Al cabo de un rato, Amazona
objet con voz insegura: No soy como los dems. No tengo pasado. Mi vida comenz hace unos
das.
No puede ser. Dira y Laquesis son reciarias y las reciarias no
pueden enfrentarse. Ella enmudeci y le mir sorprendida y emocionada.
Laquesis es perfectamente capaz de combatir como mirmilln. Desde No s lo que es el mal, Mirmilla. Puede que lo haya hecho, pero eso
maana se entrenar para ello. ya no cuenta. Qu puedes temer de m?
Pasadas la sorpresa y la alarma, Aquilia decidi hacerle frente: Pareca cada vez ms asombrada. Le pregunt con voz titubeante:
Eso crees? Le pedir a Ciraco un combate sin clemencia entre La gladiadora permaneca sentada a su lado. l se acerc un poco, sin
vosotras. Y lo conseguir. Me concede todo lo que le pido. hacer el menor gesto, pero sus cuerpos se rozaron. Esperaba que ella diese un
respingo. Por el contrario, se estremeci y grit:
Amazona y Aquilia lanzaron un grito de horror. En el transcurso de
los juegos siempre haba uno o dos combates en los que el pblico no estaba Flama!
autorizado a decidir la suerte del derrotado alzando o bajando el pulgar y en
los que el perdedor era rematado sin excepcin. El objetivo era romper la En un arrebato se lanz contra su pecho. l la abraz y le acarici
monotona del espectculo y la medida gozaba de una buena aceptacin. Amazona largo rato el pelo rojo. Ella lloraba suavemente.
y Aquilia empezaron a gemir, a llorar, se postraron de rodillas ante
Mirmilla. Pero sus splicas y lgrimas no produjeron el menor efecto. Por el Con la misma suavidad, le quit la corta tnica que le protega el
contrario, la instructora aadi un refinamiento suplementario a su venganza: torso, la acost a su lado y all, mientras los otros se entrenaban en el
cuadriltero del cuartel, se convirtieron en amantes.
A partir de maana, sta ser vuestra alcoba. Podis amaros tanto
como gustis, pero sin olvidar que una de vosotras tendr que matar A partir de ese momento, para sorpresa general, Tito Flaminio
forzosamente a la otra. Amaos, Amazona y Aquilia! Yo os lo exijo. Cuanto ms comparti el lecho de Mirmilla. Este favor excepcional le vali un trato an
os amis, ms sufriris en ese momento. ms privilegiado. Ciraco le dejaba hacer prcticamente lo que quera.
Incluso Caronte y Mercurio le mostraban cierto respeto.
El da siguiente, por primera vez, Mirmilla no estuvo presente en el
entrenamiento. Tito Flaminio comprendi enseguida que haba pasado algo, en Flaminio intua que la gladiadora guardaba algn secreto que
especial porque las otras cuatro parecan estar ausentes. Debido a su explicara aquello, pero se abstuvo de hacerle preguntas. Saba que hablara,
amnesia, disfrutaba de mayor libertad que el resto. Se acerc a decirle al pero slo lo hara en el momento apropiado, cuando estuviese dispuesta.
lanista que le dola la cabeza y le pidi permiso para descansar en su
habitacin. Lo obtuvo y, en cuanto estuvo en la galera del prtico, subi El momento lleg una noche en que yacan agotados despus de hacer el
disimuladamente al primer piso. amor. Ella lanz un gran suspiro.
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Te envidio, Flama. Se peg a l.
Lo s. Todo el mundo me envidia. Me has hecho capitular, Flama. No pensaba que pudiese pasar algo
as. Pero cmo podra luchar contigo?
Pero yo ms que los otros, porque nadie ha vivido lo que he vivido
yo. No me has hecho nada, no has hecho nada a nadie. Eres como un nio en
un cuerpo de hombre.
Y Mirmilla revel a Flaminio su terrible secreto. Haba sucedido al
comienzo de la revuelta de los gladiadores. Ella tena once aos. Los Se produjo un nuevo silencio. Mirmilla esperaba una respuesta, pero
soldados de Espartaco haban atacado la casa de sus padres. Los haban matado Flaminio se limit a suspirar.
delante de ella, al igual que a sus hermanos. Ella haba salvado la vida,
pero la haban violado. Me quieres?
Entonces, haba echado a andar. Haba vagado por el campo y No lo s... Estoy confuso. La situacin es tan novedosa. Creo que
probablemente habra muerto de una u otra manera si no la hubiese recogido un an desconozco lo que es el amor. Pero te juro que har todo lo que est en
grupo de hombres que, de inmediato, la trat con la mayor deferencia y hasta mi mano para que olvides tu pasado.
con veneracin. Le haban dicho que eran los Primitivos Campanios.
Mirmilla se apret an ms contra l.
Flaminio se sobresalt.
Eres el nico en quien confo. No me traiciones. No me hagas dao!
Los Primitivos Campanios?
No tengo ningn motivo para hacerte dao. No eres mi enemiga.
Sabes quines son?
Te muestras tan seguro! Has debido de conocer y abandonar a muchas
No, no les conoca, pero no haba olvidado las extraas afirmaciones mujeres antes de m.
de aquella mujer mayor en su habitacin. Recordaba asimismo las palabras de
Mesor: no deba contrselo a nadie. En circunstancias normales, no habra Qu mujeres? T eres la primera.
tenido motivos para desconfiar de Mirmilla, pero decidi seguir el consejo de
su viejo amigo. A partir de esa noche, ella no volvi a hablar de sus sentimientos,
pero era evidente que cuanto ms tiempo pasaba, ms enamorada estaba. Durante
No. Quines son? el entrenamiento, en el patio del cuartel, no poda dejar de mirarlo,
descuidando a sus gladiadoras. Sonrea e incluso rea sin razn aparente.
Miembros de una asociacin que aspira a restaurar las viejas Estaba transformada.
tradiciones de Campania. Adoran a una diosa guerrera de pelo rojo. Desde ese
da me convert en Mirmilla, la gladiadora, y han hecho de m su deidad viva. En cuanto a Tito Flaminio, haba dicho la verdad: la confusin que le
embargaba era tal que no habra sabido decir cules eran sus sentimientos. Lo
La joven le dirigi una mirada atormentada en la penumbra del cuarto. nico cierto era que desde que Mirmilla le haba confiado su secreto, se
senta mucho ms cercano a ella. Ya no era para l aquel ser extrao, aquel
Mi suerte podra parecer envidiable, sobre todo comparada con la enigma que haba sido antes. Se haba vuelto tierna, frgil, senta el
tuya y la de los gladiadores, pero no soy feliz. En el fondo de m hay algo impulso de protegerla.
violento. Slo me gusta una cosa: luchar.
Durante ese periodo, Estilicia estaba atravesando momentos
Mirmilla enmudeci. Tras un prolongado silencio, que l respet, horrorosos. Tito Flaminio se haba negado a verla, pero ella continuaba yendo
prosigui en un tono diferente, ms calmado, pero igual de conmovedor: al campamento. Asumiendo todos los riesgos y comprometiendo an ms su
reputacin, haba decidido seguir adelante con la misin, ocupando el lugar
Bueno, por lo menos antes, porque ahora t ests cambindolo todo. de Flaminio. No olvidaba la amenaza que se cerna sobre Roma y era preciso
vigilar a todos los ocupantes del cuartel para asegurarse de que ninguno lo
Qu es lo que he cambiado? abandonaba. Aparentaba buscar otro amante para reemplazar a Flama que,
momentnea o definitivamente, no estaba disponible. Iba de unos a otros,
Me has desarmado. constatando con alivio que, de momento, no se haba ausentado nadie.
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Entonces se produjo un lance imprevisto. Cada vez ms enamorada, Ciraco pas por delante, acompaado de Caronte y Mercurio.
Mirmilla no soportaba la presencia en el cuartel de aqulla a la que
consideraba su rival. Un da que Estilicia contemplaba el entrenamiento de No te encuentras bien, Flama? Si quieres, puedes ir a descansar a
los gladiadores, se le ech encima hecha una furia. tu habitacin.
Vete de aqu! Eres la amante de Flama! Vete! Le dijo aquello con voz increblemente solcita y los gemelos no
mostraban esa expresin perversa que exhiban siempre. Le observaban con
Estilicia no poda negar lo que deba parecer la verdad de cara a los atencin, como aprobando la propuesta del lanista, preocupados por l. Solt
dems. la espada y se encamin a su alojamiento. Estaba claro que suceda algo
raro! Necesitaba reflexionar, aclararse.
Ya no lo soy. Como puedes ver, busco a otro.
Pero lo ms curioso fue lo que ocurri mientras atravesaba el
Pero lo fuiste! Vete! Si vuelves, te mato! cuadriltero. Para llegar a su dormitorio tena que pasar cerca del lugar en
el que practicaban las gladiadoras. Iba tan ensimismado que casi choca con
Estilicia, que saba quin era Mirmilla, no poda tomarse la amenaza ellas. Mirmilla se acerc a l. Flaminio se bati en retirada, dispuesto a
a la ligera. No tena ms opcin que abandonar el campamento. dar todo tipo de excusas, cuando repar en algo alucinante: ella le sonrea!
Una vez fuera, no pudo contener las lgrimas. La situacin pareca Es un detalle por tu parte venir a verme, Flama. Pero espera a la
desesperada. Flaminio ya no era ms que un gladiador sin pasado que noche.
probablemente morira en el prximo combate. Y el Gran Maestre partira para
Roma cualquier da para dar la seal que desatara el gran incendio. Que espere a la noche?
S, en mi alcoba.
EL MUNERATOR Para qu?
A finales del mes de febrero, Tito Flaminio recuper de repente la
Ella le mir extraada y luego se ech a rer.
memoria. Estaba atacando el poste con su espada de madera, cuando un joven
gladiador se acerc y le dijo:
Para hacer el amor, idiota. No me digas que adems de la memoria has
perdido la razn.
Cmo ests, Amnsico?
Tito Flaminio lleg a su alojamiento en estado de estupor y trat de
Se qued atnito.
poner orden en aquella avalancha de revelaciones. Por suerte, no tard en
desenmaraar el ovillo. Por alguna razn que ignoraba, haba perdido la
Qu te pasa? Por qu me dices eso?
memoria durante un periodo indeterminado, aunque sin duda haba debido de ser
bastante largo, ya que en ese plazo haba conseguido ganarse los favores de
El otro se ech a rer y le dio una palmada en la espalda.
Mirmilla.
Lo tuyo no tiene arreglo. Ahora te has olvidado de que eres
Intent acordarse de cmo haba sucedido, pero tuvo que darse por
amnsico.
vencido: no conservaba el menor recuerdo. Entre el momento en que se
entrenaba en medio del barro y el siguiente, en que se vio pisando suelo
Flaminio se dispona a hablar con Faventino, que practicaba a su
seco, no haba ms que un gran agujero negro. Dej la cuestin para ms
lado, para que le explicara el incidente, cuando en su interior reson una
adelante. Lo primero era decidir qu iba a hacer. No tard en llegar a una
alarma. El suelo!
conclusin: el hecho de que se estuviera acostando con la gladiadora era un
gran paso adelante en su misin. Tena que seguirle el juego. No pensaba
Poco antes estaba embarrado y echaba pestes contra el fango, que se
decirle nada a ella ni a nadie. Fingira que continuaba sin recuperar la
adhera a sus sandalias y sus piernas. Ahora la tierra estaba completamente
memoria.
seca, incluso polvorienta, y no haba el menor rastro de barro. No entenda
nada. Slo saba que haba pasado algo y que, debido a su misin en el
Volvi a su lugar de entrenamiento. Durante el resto de la jornada se
cuartel, deba extremar la prudencia.
esforz por hablar lo menos posible para no cometer ningn error. Por la
noche, poco convencido a pesar de todo, subi para encontrarse con Mirmilla
Permaneca con los brazos colgando y expresin desconcertada cuando
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en la habitacin de sta. Pero ella le esperaba all y le tendi los brazos exterior. Pero se tranquiliz al comprobar que todo el mundo continuaba all.
en cuanto le vio. El Gran Maestre no se haba marchado, lo irreparable no haba ocurrido.
Decir que compartir su cama le result desagradable habra sido Al contrario de lo que haba imaginado, compartir la cama de Mirmilla
mentir. No acababa de comprender cmo haba podido tener la audacia de no le estaba sirviendo de nada para llevar adelante su misin. Hacerlo le
conquistarla y, menos an, por qu le haba aceptado ella, pero una cosa era obligaba a prescindir de las expediciones nocturnas que haba realizado
cierta: la relacin fue maravillosa y ella se haba mostrado ardientemente cuando viva en su cuarto con Faventino. Mirmilla tena el sueo muy ligero y
enamorada. Incluso pareca estar loca por l. habra supuesto un riesgo excesivo.
Otra sorpresa le esperaba antes de que amaneciese. La mujer le Pero haba otros que frecuentaban los corredores del cuartel durante
despert con ternura, cubrindole de besos. la noche, los tres galos: Leo, Ursus y Tigris. Haban planeado apoderarse de
las armas y encabezar una rebelin. Golpearon a Babrio, que dorma delante de
Ya es la hora. Longio te espera. la armera. Por desgracia para ellos, slo haba quedado aturdido y haba
Tuvo dificultades para despertarse. Las emociones del da anterior dado la alarma con grandes voces. Caronte y Mercurio, que no andaban lejos,
haban sido una dura prueba. Dijo trabajosamente: haban acudido en su auxilio, seguidos de cerca por Ciraco y los otros. Los
galos haban acabado encerrados en la prisin, donde permaneceran hasta el
Me espera? Para qu? momento de los juegos, en los que no se enfrentaran a sus camaradas
gladiadores, sino a las fieras.
Para el entrenamiento, por supuesto. Debes entrenarte. No quiero que
mueras en la arena. No quiero perderte. Slo faltan dos meses! Cuando Tito Flaminio se enter de la noticia, comprendi que haba
sido a uno de ellos a quien haba sorprendido tiempo atrs en el transcurso
Dos meses... Mientras descenda por la escalera que llevaba a la de sus propias rondas. Conoca poco a aquellos tres hombres, pero su suerte
planta baja, Tito Flaminio se esforzaba en asimilar la informacin que le estremeca. Como los dems, eran sus hermanos, sus compaeros. Cada da le
acababa de proporcionarle Mirmilla: significaba que estaban a mediados de emocionaba ms el calor que le prodigaban los gladiadores del campamento, que
febrero. Su amnesia haba durado un mes. seguan creyndole amnsico, el afecto con el que hablaban de la suerte que
tena al haber olvidado sus desdichas. S, l era uno de ellos, l era Flama
Longio aguardaba ya en el cuadriltero. Sostena dos espadas de y se senta orgulloso de serlo.
madera y un casco de andbata, que le tendi. Flaminio lo tom sin hacer
preguntas. Tena que seguirle el juego aunque no entendiese nada. Slo el recuerdo de Mirmilla se le escapaba. En una ocasin en la que
le haba pedido que le hablase de su pasado, ella le haba respondido
Se sorprendi al ponerse el casco: al contrario de lo que intua, no secamente que ya se lo haba contado y que no pensaba repetirlo. No haba
experiment la menor sensacin de angustia. Incluso se senta cmodo dentro insistido y, adems, le daba igual. Aunque le ofreciera todas las muestras de
de aquel espacio cerrado y confinado. Escuch la voz del masajista. La cario que ella le peda, no experimentaba sentimiento alguno hacia ella.
distingua con especial claridad: Para l no era ms que la asesina de Roma, la egeria de los Primitivos
Campanios, un ser brutal y perverso. Era su enemiga y no dudara en matarla
Continuemos con la leccin de ayer. Tienes que detectar dnde est cuando llegase el momento.
mi espada por el silbido que produce y parar el golpe. Haca tiempo que haban pasado los idus de abril y, en slo tres
das, tendran lugar los juegos en el anfiteatro de Pompeya. La tensin
De su izquierda le lleg un sonido leve, pero inconfundible. Lo creca entre los que iban a morir, es decir, los gladiadores que lucharan.
acall con su espada. No poda crerselo! Lo haba odo perfectamente, Ante la inminencia del combate, las relaciones entre Faventino y Flaminio se
incluso haba notado cmo se mova el aire sobre su piel. Perciba lo que le haban vuelto muy delicadas. No slo haban dejado de compartir habitacin,
rodeaba casi como si lo viese. Al parecer, durante su amnesia, Longio se ahora tambin se rehuan durante el entrenamiento.
haba ocupado de ensearle una nueva forma de luchar como andbata. Aunque su
mente no conservaba el menor recuerdo de ello, su cuerpo no lo haba Flaminio ya no atacaba el poste con su espada de madera. Hacerlo no
olvidado. Slo tena que continuar as hasta la fecha del combate. serva para nada. Slo contaban las lecciones de Longio, y stas llegaban a
su fin. El masajista le haba dicho a su alumno que estaba orgulloso de l y
Los das siguientes lleg a recomponer, a travs de los comentarios que no tena nada ms que ensearle. De hecho, Flaminio haba adquirido una
de unos y otros, prcticamente la totalidad de lo que haba sucedido mientras enorme destreza en la lucha a ciegas. Su odo finamente adiestrado era capaz
estaba amnsico. En concreto, se haba enterado de que Mirmilla haba echado de situar al adversario, de percibir el ruido de sus pasos, la trayectoria de
del cuartel a Estilicia porque senta celos de ella. Como era evidente, se su arma. A partir de ese instante, en lugar de golpear el poste, paseaba por
trataba de malas noticias: ahora no tendra el menor contacto con el el cuadriltero con su casco de andbata. Reconoca a los distintos
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combatientes por la voz y se ejercitaba procurando mantenerlos dentro de su Aulo Nigidio era un hombre grande, seco, cuyo pelo se volva ya gris
campo de audicin, a pesar del ruido ambiente. por partes. Tan pronto como le vio aparecer, Ciraco orden a sus hombres que
interrumpiesen el entrenamiento y les hizo formar en dos filas sobre el
Estaba ocupado en esa tarea cuando escuch una voz familiar, la de cuadriltero. Sali a su encuentro y se inclin ante l.
Mesor:
Yo te saludo, Nigidio! Mi tropa se siente profundamente honrada de
Puedes quitarte el casco, Flama? combatir para ti.
Hizo lo que le peda. Su amigo sostena su propio casco, lleno de El munerator no respondi a su saludo y no le dirigi ni una mirada.
monedas, en la mano. Examin uno tras otro a los gladiadores.
Estoy haciendo una colecta para la tumba de Cicno. Pondremos una Espero que sean dignos de m. Me cuestan una fortuna!
inscripcin: A Cicno, de todo el campamento. Pens que querras aportar
algo. Son los mejores, Nigidio. Nadie sabe luchar ni morir mejor que
ellos.
Tito Flaminio sinti un doloroso sobresalto.
Ya veremos. Qu parejas me propones?
Ahora mismo vuelvo.
El lanista hizo una nueva reverencia. Como toda la gente de su
Fue al dormitorio de Mirmilla, donde guardaba el dinero que le haban calaa, era tan desalmado con sus hombres como obsequioso con quienes
dado al enrolarse, cogi los doscientos sestercios y los entreg a Mesor. ostentaban aunque slo fuese un poco de poder.
Es muy generoso por tu parte! Cicno se sentir muy emocionado. Para comenzar, te sugiero al reciario Cicno...
Mesor mir a su camarada y sacudi la cabeza. La tensin era palpable en el cuadriltero. Aparte de los andbatas,
los dems reciarios, que no podan enfrentarse a los suyos, y las
Sabes que tienes suerte, Flama? gladiadoras, todos contenan la respiracin.
No slo por eso. El organizador de los juegos, el munerator, viene ste ltimo no pudo reprimir un grito de alegra. Ciraco se volvi
maana al cuartel y Ciraco va a anunciar la composicin de las parejas. Todo hacia l, ordenndole que guardase silencio. Prosigui:
el mundo est nervioso. nicamente los andbatas sabis a quin vais a
enfrentaros. A continuacin, otro secutor, Troyo, contra el tracio Mesor.
Flaminio sonri con amargura. La formacin de parejas, aquella cruel Tito Flaminio se sinti aliviado por su viejo amigo. Troyo era un
lotera en la que Cicno, que ya tena dispuesta su tumba, representaba el novato comprado a otro campamento que se haba incorporado haca poco. Estaba
primer premio. Se vea que hasta Mesor, su querido Mesor, deseaba con todas Claro que Ciraco, adems de recompensar al coloso negro, pretenda mostrarse
sus fuerzas que le tocase como contrincante. Cuando la vida de uno est en generoso con su veterano. Al mirar a Mesor, Flaminio pudo comprobar que
juego, no hay piedad, no hay humanidad, no hay nada. Volvi a ponerse el sonrea abiertamente.
casco y respondi:
Tras formar las parejas, que fueron aprobadas por el munerator,
Tienes razn, Mesor, soy un hombre afortunado. incluido un combate a muerte entre Amazona y Aquilia, aparecieron los
condenados y las fieras. Unos y otras llegaron en jaulas tiradas por
Al da siguiente, el munerator, Aulo Nigidio, hizo su entrada en el esclavos; un pelotn de legionarios escoltaba las de los condenados.
campamento. El munerator era un rico personaje que pagaba de su bolsillo los
juegos que se celebraban en el anfiteatro. Poda tratarse de un magistrado, Sombros, aterrorizados, unos cincuenta hombres y algunas mujeres
que acrecentaba as su popularidad y favoreca su carrera poltica, o de un fueron conducidos a la prisin en la que se encontraban ya los tres galos. A
miembro de una destacada familia, que pretenda dejar patente la importancia las fieras las instalaron no muy lejos, bajo el prtico. Haba osos, lobos,
de su rango. jabales y toros. Pompeya, pequea ciudad de provincias, no dispona de los
mismos recursos que Roma y no consegua animales exticos como leones, tigres
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o elefantes. Tito Flaminio estaba contemplando el siniestro espectculo Has hecho bien. Por desgracia, no tengo nada que contarte. No he
cuando escuch una voz a su espalda: logrado descubrir quin es el Gran Maestre, pero no se ha marchado nadie.
Quiero darte las gracias de todo corazn. Has sido muy generoso! Vas a combatir maana?
Gracias a ti y a los otros tendr una hermosa tumba.
S.
Era Cicno. Su sonrisa dejaba al descubierto su dentadura al completo,
que era muy blanca, como el resto de su cuerpo. Flaminio le cogi del brazo. Que Marte te acompae!
No digas eso! Quiero que me prometas una cosa: que luchars. Es a Minerva a la que debes rezar. Ahora, vete.
Crees que tengo alguna posibilidad frente a Scylax? Asistir a los juegos y luego me alojar en casa de Estilicia. Desde
ah, intentar ponerme de nuevo en contacto contigo, porque vas a ganar. Los
Quiz no, pero al menos pelea; y si te vence, el pblico te Olvidados del Vesubio y yo pediremos a Minerva que interceda por ti.
indultar.
Palinuro desapareci y Tito Flaminio, nuevamente solo, paseaba la
El muchacho se qued mirando a Flaminio pasmado, con los ojos misma mirada desabrida entre los que iban y venan a su alrededor cuando sus
abiertos como platos, como si acabase de escuchar algo asombroso. Finalmente, ojos se clavaron en la mesa de Faventino. Una joven morena estaba en pie
declar: cerca de l. Se contemplaban en silencio.
Te lo prometo, Flama. Era ella, estaba seguro. Era Aurelia! No se equivocaba. Se parecan:
ambos producan la misma impresin de delicadeza y fuerza, los dos tenan el
La vspera del combate, se celebr la tradicional comida pblica. Se mismo aire de sensatez y locura. As pues, Aurelia no estaba muerta. No haba
montaban mesas en el cuadriltero y los gladiadores coman juntos ante la demostrado su amor por Faventino suicidndose, sino de otra manera. Y de qu
poblacin que asista al acto. De esta manera, cada uno poda juzgar las manera! No haba dudado en desafiar a sus padres, las convenciones y las
cualidades fsicas y morales de los luchadores y apostar en consecuencia al leyes para encontrarse con aqul al que amaba. Un padre ostenta el derecho a
da siguiente. la vida y la muerte sobre sus hijos. Y ella poda pagar con su vida aquel
gesto, pero eso no la haba hecho desistir.
Flaminio aguant asqueado el escrutinio de aquellas gentes que les
evaluaban sin el menor disimulo, pero tuvo al menos la satisfaccin de no Tito Flaminio se qued boquiabierto. El antiguo jardinero se haba
verse importunado. Haba puesto a su lado el casco para indicar su arma y su puesto en pie, abandonando la mesa, y se diriga hacia el prtico en compaa
visin tena la virtud de alejar a los curiosos, ya fuese, como le haba de Aurelia. Iban a la habitacin que ahora ocupaba solo Faventino desde que
dicho Mesor, porque al pblico no le gustaban los andbatas, o porque l estaba con Mirmilla. Iban a hacer el amor! Puede que permaneciesen all
consideraban que el resultado de sus combates era demasiado incierto como hasta la noche, o hasta la maana siguiente. Pasaron no muy lejos de donde
para jugarse el dinero en ellos. De repente dio un respingo. Un liberto, estaba Flaminio, y Aurelia se fij en el casco de andbata que tena al lado.
reconocible por su gorro frigio de lana, se diriga hacia l. Era Palinuro! Le dirigi una mirada breve pero intensa. Su expresin era de un odio
Se le plant delante y le pregunt a media voz: indescriptible.
Me reconoces? Aquella noche, los amantes del campamento se daran los ltimos
abrazos. Entre ellos, algunos gladiadores, Amazona y Aquilia, Faventino y
S. Tranquilo, he recuperado la memoria. Pero te has arriesgado en Aurelia, Tito y Mirmilla. La gladiadora, consumida por la inquietud, se
exceso al venir aqu. entreg a l con ms pasin que nunca, hacindole prometer mil veces que
sera prudente. La misma escena se repeta a su alrededor. La vspera del da
La expresin de Palinuro era de profunda alegra. en que tantos hombres y mujeres iban a perder la vida, el campamento de
Pompeya se entregaba con fervor, con vehemencia, con desesperacin, al nico
Loados sean todos los dioses! Tena que verte a cualquier precio. dios que osa desafiar a la muerte y es capaz de triunfar sobre ella aunque
He pensado que en medio de tanta gente pasara desapercibido y que, dado el sea por un breve instante: el amor.
tiempo transcurrido, Mirmilla se habra olvidado de m.
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LA PUERTA LIBITINA Le confera un aire a la vez ms marcial y juvenil. Era evidente que Mesor
estaba preparado para el combate, lo que llev a Flaminio a pensar en el
suyo.
Tras una noche demasiado corta, lleg el da del combate. En pie
desde el alba, los gladiadores haban abrillantado sus armas, que Babrio
Dirigi una rpida mirada a Faventino, que se encontraba a su lado.
haba sacado de la armera, as como los escudos y las dems piezas
Desde la salida haba evitado mirarle, consciente de que aquello iba a
protectoras. A continuacin, haban subido a carros ricamente decorados para
resultarle duro. Faventino llevaba un pauelo blanco anudado en el brazal. No
el tradicional desfile que les conducira hasta el anfiteatro.
era difcil adivinar que era Aurelia quien se lo haba entregado antes de que
se separaran. Estara ella en las gradas para presenciar el combate? No lo
A la cabeza del desfile, sobre un carro que recordaba un poco al de
saba, ni quera saberlo.
los generales triunfantes, el munerator Aulo Nigidio, con su toga de gala,
luca ms majestuoso que de costumbre, y el pblico le ovacionaba
Los vtores del pblico se redoblaron y, conforme a las instrucciones
clamorosamente. Justo detrs iba Ciraco, al que prodigaban silbidos e
que haban recibido de Ciraco, los gladiadores saludaron a la multitud que
insultos, aunque stos no parecan afectarle en absoluto. Habituado a ser
se agolpaba en las inmediaciones. De pronto, Flaminio aguz el odo. El
tratado peor que un perro por unos y por otros, sonrea abiertamente y acoga
protector metlico que Faventino llevaba en el brazo produca un sonido muy
con gestos amables de la cabeza las barbaridades que le decan.
particular, a la vez agudo y sordo. El mismo que su adversario emitira
forzosamente cuando le atacase con la espada. Deba recordar bien ese sonido.
Sin embargo, era al paso de los gladiadores cuando la muchedumbre se
Cerr los ojos y los mantuvo as el resto del trayecto. Sin dejar de saludar,
desgaitaba de verdad. Eran sus hroes, sus dolos, y su aparicin desataba
se esforz por no perderle la pista. Lo consigui, a pesar del clamor que les
un autntico delirio. Era la primera vez que Tito Flaminio llevaba puesto
rodeaba.
todo su equipo: dos grebas y el brazal, un protector de metal articulado que
le cubra por completo el brazo y el hombro derechos. Con una mano sujetaba
Volvi a abrir los ojos cuando el carro se detuvo. Haban llegado a
el casco y en la otra llevaba la espada de su padre. No dejaba de
su destino. El anfiteatro de Pompeya, la nica construccin de fbrica de
contemplarla, rutilante bajo la resplandeciente luz. El cielo estaba
todo el pas, era verdaderamente impresionante. Se alzaba en el lmite de la
totalmente azul, no haba el menor rastro de nubes y era evidente que
ciudad, apoyado en las murallas, y tena la forma elipsoidal obligatoria en
seguira as hasta la puesta del sol. A Flaminio le encantaba aquel tiempo,
ese tipo de construcciones. El nico adorno de su austera fachada estaba
al que los griegos llamaban el buen Jpiter. Era un nombre apropiado: eran
constituido por dos arcadas ciegas que le daban elegancia.
das nicos, inalterables, casi implacables. Los hombres no podan esconderse
de los dioses, no haba escapatoria ni posibles pretextos. Era lo que les
Los gladiadores descendieron de los carruajes y se agruparon para el
esperaba en unas pocas horas: tenan que vencer o ser vencidos.
desfile que vena a continuacin, en esta ocasin a pie. El gento, por su
parte, entraba deprisa a ocupar las gradas por una de las dos puertas
Para ir desde el cuartel al anfiteatro, el cortejo recorra la Va de
monumentales situadas en los dos extremos de la elipse. Nigidio y algunos
la Abundancia en toda su longitud, es decir atravesando toda Pompeya. Tito
otros notables accedan a ellas por una tercera puerta, ms discreta, que se
Flaminio recordaba haber hecho el mismo trayecto en sentido inverso con
abra en el centro de la fachada.
Estilicia, cuando haba decidido enrolarse como gladiador. Haca seis meses,
pero le pareca que haban pasado muchos ms por la cantidad de cosas que
Tito Flaminio se senta extraamente tranquilo. Quiz no viese el fin
haban ocurrido desde entonces. Lo que haba vivido en el campamento le haba
de esa radiante jornada de primavera, pero esa idea apenas ocupaba su
marcado y transformado para siempre. Antes era solamente Tito Flaminio; en
pensamiento. Observaba con curiosidad lo que le rodeaba, un poco como si
ese momento era, adems, Flama.
formase parte del pblico.
Ocupaba uno de los ltimos carros del cortejo, lo que le permita ver
La visin de los condenados, que bajaban a su vez del carro, le
a prcticamente al resto del grupo. En otra poca, cuando se topaba con un
conmocion brutalmente. Componan una horda lamentable de hombres hirsutos y
desfile semejante slo senta asco por aquellos seres de apariencia feroz y
mujeres desgreadas. Llevaban las manos atadas a la espalda y un cartelito
brbara, entre los que no haca distincin. Ahora los conoca por su nombre.
colgado del cuello con su delito: desertor, esclavo asesino, parricida;
De casi todos ellos haba recibido una palabra afectuosa a causa de su
los tres galos, Leo, Ursus y Tigris, eran calificados de gladiadores
amnesia. Ahora saba del sufrimiento y la fraternidad que imperaban en la
rebeldes. Todos estaban alelados, despavoridos. Parecan no pertenecer ya a
cohorte de los que van a morir.
este mundo. Desgraciadamente para ellos, permanecan todava en l y los
feroces aullidos que lanzaban a su lado las fieras, hambrientas desde haca
En el carro que iba delante del suyo, Mesor responda con un gesto a
das, les recordaban el modo atroz en que dejaran su vida sobre la arena.
las mltiples aclamaciones del pblico. Tena un aspecto soberbio, con su
extico equipo de tracio, el pequeo escudo redondeado y su espada curva. Se
La llegada de Mesor, que haba abandonado su grupo y se acercaba a
haba afeitado para el espectculo. Era la primera vez que Tito le vea as.
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l, procur a Tito Flaminio una bienvenida distraccin. Mesor le seal la revs que los gladiadores, que carecan de independencia, se trataba de
puerta del anfiteatro que tenan delante. Tras la ancha entrada, se abra un profesionales, hombres libres o esclavos, que se entrenaban en escuelas
amplio y sombro corredor en ligera pendiente. Se ri. especializadas. Para estos juegos, Nigidio haba recurrido a lo mejor de la
Campania. Cerraban el desfile los condenados a las fieras. Tito ocup el
Entraremos por ah cuando el pblico acabe de colocarse. Esperemos lugar que se le haba asignado, abandon el corredor y sali a la arena.
salir por ah tambin!
No pudo evitar un grito de sorpresa ante lo excepcional del
Por qu? espectculo. El clamor del pblico que saludaba su entrada era ensordecedor.
Nunca pens que hubiese tantas gradas. De hecho, el anfiteatro de Pompeya
Esa puerta que ves es la Puerta Triunfal. Por ella salen los tena una capacidad de veinte mil plazas, muy superior a la poblacin de la
vencedores y los vencidos que obtienen clemencia. En cualquier caso, los ciudad al completo. Acuda gente de toda Campania, e incluso de ms lejos,
vivos. para presenciar los juegos.
Baj la voz y le indic el acceso por el que acababan de entrar Levant el brazo derecho, cubierto con el brazal, en respuesta a los
Nigidio y las personalidades. vtores del pblico. Se dio cuenta de que los gritos ms agudos procedan de
lo ms alto y descubri que las ltimas filas estaban ocupadas en exclusiva
Aqulla es la Puerta Libitina. No se sabe por qu, han instalado por mujeres. En ese momento empez a tocar la orquesta. Estaba compuesta
all el spoliarium, la morgue a la que van los gladiadores muertos, justo nicamente por instrumentos militares: trompetas, cuernos, clarines. El
debajo de la tribuna de honor. All dejan los cadveres toda la noche. Se los resultado era marcial, pero estruendoso. Por un instante dej de or el
llevan al da siguiente. sonido del brazal de Faventino, que marchaba junto a l y al que procuraba no
mirar. No poda evitarlo, pero desde que haban salido del cuartel, slo
Tito Flaminio se acord de la Venus Libitina y de la espantosa noche senta agresividad hacia l. Iba a ser su contrincante en una lucha a muerte,
que haba pasado junto a los muertos de Roma. S, la muerte tambin estaba ya que el pblico no tena piedad con los andbatas. Deba vencerle no slo
presente. A pesar del cielo puro y el sol brillante, les rondaba, le rondaba por l, sino por Roma.
a l. Los desdichados que haban sido condenados a las fieras no eran los
nicos que tendran que afrontarla. Lentamente, la comitiva dio la vuelta al recinto. Lleg delante de la
tribuna de honor, donde se sentaban las personalidades: Nigidio, el
La muerte estaba con ellos... Toda su despreocupacin se esfum de munerator, en un silln en la primera fila; detrs de l, los dos duunviros y
golpe. Avanz, al lado de Mesor, hacia la Puerta Triunfal con expresin los dos ediles, magistrados de la ciudad; por ltimo, los decuriones que
adusta. En los muros del anfiteatro haba un cartel con letras rojas: La integraban la corporacin municipal.
compaa de gladiadores de Aulo Nigidio combatir en Pompeya, sin
aplazamientos, cuatro das antes de las calendas de mayo. Se enfrentarn a Al pasar frente al palco, cada gladiador se detena y esgrima su
las fieras. Habr toldos y se perfumar el lugar. Haba visto otro similar arma, espada, sable o tridente, para saludar al organizador de los juegos.
seis meses antes. Como entonces, el autor lo haba firmado y, como entonces, Flaminio hizo otro tanto, pero su mirada no se pos en la alta silueta del
los aficionados haban garabateado encima el nombre de sus favoritos: Mesor, munerator. Involuntariamente, se desliz hacia la abertura que haba bajo la
Scylax y otros. Pero en esta ocasin era muy diferente: l estaba en la tribuna, la Puerta Libitina, que daba al spoliarium, que no alcanzaba a ver.
arena. Contuvo un estremecimiento. Era la imagen misma de la muerte! Aquella boca
oscura pareca querer tragrselo, tena algo de voraz, de impaciente...
El pasadizo que recorrieron despus de franquear la Puerta Triunfal
tena varios usos. Las escaleras situadas a derecha e izquierda conducan a Volvi a ponerse en marcha y contempl el decorado que le rodeaba con
las diversas gradas de asientos y, al final, casi a la altura de la pista, la intencin de alejar tan lgubres pensamientos. Adems de por sus
haba tres grandes calabozos. El primero estaba reservado a los animales; el dimensiones, el anfiteatro de Pompeya destacaba por su refinamiento. El muro
segundo, a los condenados; y el ltimo, a los gladiadores. Les encerraran del podio, que daba toda la vuelta y estaba destinado a proteger a los
all durante la exhibicin de caza y las ejecuciones, que duraran toda la espectadores de las fieras, estaba ricamente adornado con pinturas que
maana y slo saldran para luchar hacia el medioda. representaban combates de gladiadores y escenas de caza.
De momento, tena que dar una vuelta de honor a la arena. Se form el En lo alto, unas cuerdas, tensadas desde unos postes fijados en la
cortejo, con Ciraco al frente. Detrs iban los gladiadores, seguidos del ltima grada, sostenan grandes lonas blancas. Se trataba de los famosos
personal del campamento y vigilados por Caronte y Mercurio. Luego venan los toldos que anunciaba el cartel del espectculo. De momento, a esa hora de la
cazadores, que acababan de llegar. Iban vestidos con una tnica corta ceida maana, estaban recogidos, pero se desplegaran ms tarde, segn fuera
a la cintura y tenan por arma un palo con punta de hierro o una lanza. Al ascendiendo el sol.
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Al tiempo que conclua su vuelta por la arena y entraba de nuevo por Por fin, lleg el medioda. Los toldos cubran todo el anfiteatro y
la Puerta Triunfal, Flaminio vio salir a los condenados, que desfilaban los el calor era sofocante, aunque la estacin an no estaba avanzada. Haba
ltimos. Adems de las cuerdas que les ataban las manos a la espalda, estaban llegado la hora de las ejecuciones. La orquesta se dej or a pleno volumen,
unidos unos a otros por otra cuerda que los enlazaba por la cintura. Estaba anunciando la marcha de los cazadores y la salida de los condenados.
claro que no tenan el menor deseo de exhibirse, pero los empleados de la
pista los arrastraban por la fuerza. Vacilantes y remisos, se vean obligados El pblico estaba dividido en lo concerniente a aquellos
a avanzar. Su paso era saludado por feroces aullidos de jbilo y bravos desafortunados. Como haba comentado Ciraco, la gente iba al anfiteatro
frenticos del pblico. sobre todo a ver morir y, por lo menos en ese aspecto, quedaba satisfecha. Un
condenado a las fieras no tena la ms mnima oportunidad de escapar. Si, por
Flaminio fue conducido, junto con sus compaeros, al calabozo que les algn milagro, consegua sobreponerse a un animal, le echaban otro hasta que
tenan reservado. Era una pieza abovedada, inmensa y cerrada por una reja, se produca el fatal desenlace. Pero al pblico le encantaba tambin la
que no era especialmente siniestra. Enfrente, al otro lado del pasillo, incertidumbre, y las ejecuciones satisfacan sus instintos sanguinarios, pero
encerraron a los condenados en un espacio similar. El personal del cuartel no los mantenan en vilo.
permaneci en el corredor. Entre ellos, Flaminio reconoci a Longio, que
estaba presente a pesar de su ceguera. Se puso muy contento. Esperaba Al son de la orquesta, unos empleados plantaron postes en la arena
intercambiar con l algunas palabras antes del combate. Sera una ayuda moral mientras que otros retiraban los cadveres de los animales, junto con el del
de valor incalculable. cazador con zancos, del que apenas quedaban los huesos. Hecho esto,
aparecieron los condenados, acogidos con grandes vivas.
Poco despus, vio pasar las jaulas de las fieras, mientras en la
pista, que no divisaba, restallaba un ruido de fanfarrias. La caza, primera La puesta a punto del escenario de las ejecuciones deba de haber
parte de los juegos en el anfiteatro, iba a comenzar. sido cuidadosa, ya que todo se realiz con una coordinacin perfecta. Se
retiraron los carteles infamantes de los sentenciados. Unos fueron conducidos
Como de costumbre, se abri con un espectculo de animales hasta los postes y atados a ellos, mientras que a otros los dejaban libres,
amaestrados, en especial un oso que haca maravillas. Coga, con las patas, pero siempre con las manos atadas a la espalda. Slo los tres galos, Leo,
conejos, gallinas y monos y, a continuacin, realizaba un nmero de Ursus y Tigris, fueron liberados y armados con las espadas de madera que
funambulismo. Luego vinieron las carreras de toros sin armas. Un hombre haban usado para entrenarse.
provocaba al animal, le haca embestir y lo esquivaba hbilmente hasta
dejarle tan agotado que abandonaba la arena por iniciativa propia. Como ya se ha dicho, Pompeya no dispona de los medios de Roma y no
poda permitirse animales exticos como leones, tigres, panteras o elefantes,
El pblico presenciaba estos prolegmenos sin especial inters. cuya captura, encargada a especialistas de frica y Asia, costaba una
Asista porque era la tradicin y saba que al munerator le costaban muy fortuna. Tena que contentarse con especies comunes en Italia: lobos,
caros, pero tena la cabeza en otra cosa. Slo se escuchaban algunos bravos jabales, osos y toros. Esto supona un suplicio aadido para los
de cortesa que no tapaban la algaraba de las gradas. Se hablaba, se desafortunados. Mientras que las grandes fieras y los elefantes garantizaban
bromeaba, se hacan las ltimas apuestas sobre los gladiadores y se elevaban una muerte rpida, de un solo golpe, esos animales ms dbiles rara vez
algunos gritos en las discusiones polticas, que se iban calentando. Otros mataban a la primera. Laceraban, mordan, destripaban y dejaban a las
abandonaban su sitio para galantear a las mujeres, que el reglamento del vctimas agonizando.
anfiteatro relegaba a las ltimas filas.
A una seal del munerator, soltaron las fieras en la arena y estall
Los espectadores se animaron ms cuando aparecieron los cazadores y el gritero entre el pblico. En general, los lobos y los osos se lanzaban
se soltaron los animales salvajes. Esperaban ver cmo los segundos devoraban sobre los condenados atados a las estacas; los toros y los jabales
a uno o dos de los primeros, pero, por desgracia para ellos, durante cerca de perseguan a los que huan por la arena. En medio de los aullidos de las
dos horas, los cazadores multiplicaron sus proezas. Algunos se encerraban en gradas, los lobos a dentelladas y los osos a zarpazos transformaron
un cesto redondo o un tonel que hacan rodar para huir de su adversario antes rpidamente a los desventurados amarrados en guiapos sanguinolentos, al
de atacarle de nuevo. Otros saltaban por encima de los animales con una tiempo que los toros y los jabales jugaban a la pelota con los fugitivos o
prtiga. Y otros ms, como el oso que haba abierto el espectculo, los pisoteaban salvajemente. Jaleado por las ovaciones, uno de los toros
combinaban la caza con el funambulismo. El pblico no sali de la lanz a un infeliz hasta el borde del podio, justo delante de la primera
indiferencia hasta que un cazador, que se enfrentaba a unos lobos subido en grada, donde qued aplastado e inmvil, sangrando.
unos zancos, dio un paso en falso y cay cuan largo era en medio de ellos.
stos se dedicaron a hacerle pedazos a dentelladas en medio de gritos de En mitad de aquel sanguinario desorden, los tres galos estaban
incitacin y grandes risas. ofreciendo un espectculo muy valorado. Con sus espadas de madera, haban
entablado un combate ridculo y sin esperanzas contra sus atacantes. No
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hacan ms que prolongar su sufrimiento, pero sus reflejos de gladiadores, o se aproxim a Longio. Repar en que sostena unas hojas en la mano.
simplemente su instinto de supervivencia, eran ms fuertes que ellos. No
obstante, acabaron por sucumbir uno tras otro, sobre todo, porque los lobos y Yo te saludo, Longio!
los osos haban dejado ya los postes y se haban unido a los toros y los
jabales. Al final, nadie se mova en la arena, slo se escuchaban los Y yo a ti, Flama. Te he trado esto.
gemidos sordos de los sentenciados, y Aulo Nigidio dio la seal para la
ltima parte de las ejecuciones. Le tendi la rama que llevaba en la mano. Flaminio la cogi
sorprendido: era una rama de olivo.
El munerator haba hecho bien las cosas. Despus de las muertes en
masa vinieron otras ms refinadas, representadas a modo de pequeas piezas. Pero es el smbolo de la paz. No entiendo...
Una condenada interpretaba a Pasfae que, segn la leyenda, se haba
entregado a un toro. Desnuda y atada a un madero en un espacio cerrado, fue El olivo tambin es el rbol de Minerva. Quiero que pienses en ella
empitonada por el animal y muri en unos instantes. Otro condenado hizo de hasta tu combate. La sabidura guerrera debe guiarte. A ella corresponde la
caro, que haba escapado volando del laberinto. Penda de una cuerda sobre victoria.
la arena y, cuando cortaron sta, cay en medio de los lobos, que le
despedazaron. El espectculo concluy con Orfeo, el hroe que hechizaba a los Longio no dijo nada ms. Ciraco lleg para pedirle que le diese un
animales con su lira. Mientras un msico tocaba el instrumento, un oso masaje rpido a uno de los hombres, que tena una molestia en un muslo, y se
amaestrado, el mismo que haba actuado antes de los nmeros de caza, se march con l. En el corredor, la excitacin era extrema. Los luchadores
acerc al condenado, rod a sus pies, le lami, le acarici con la pata, inspeccionaban por ltima vez su equipo al tiempo que intentaban relajarse y
hasta que tras una orden de su domador, se abalanz sobre l y lo mat. dejar la cabeza en blanco. Unos empleados del campamento avivaban con fuelles
las brasas en las que estaba hundido el tizn de Mercurio. ste, a quien la
Esta forma tan imaginativa de muerte fue muy apreciada por el tradicin otorgaba el honor de entrar el primero en la arena, se haba
pblico, que aclam triunfalmente al munerator, el cual orden rematar a los colocado su mscara de cobre con sonrisa de ngel. Caronte tambin se haba
ajusticiados que, aunque ya no tenan forma humana, estaban vivos y puesto su calavera y haca restallar el ltigo sobre el suelo. De pronto, a
agonizaban bajo el fuerte sol. Este trabajo estaba tradicionalmente reservado una rpida seal de Ciraco, Mercurio sali a la arena, lo que desat un
a los reciarios novatos, que saltaban a la arena armados con sus tridentes. clamor ensordecedor. Instantes despus lo hicieron tambin los gladiadores.
Cicno formaba parte de ellos. Todo el mundo pudo darse cuenta de que Aunque Tito haba estado en la pista pocas horas antes, se qued tan
apenas le sostenan las piernas y de que su mano temblaba como una hoja, en impresionado como la primera vez. Por una parte, por el calor, ahora mucho
particular cuando hundi su tridente en los cuerpos de Ursus, de Leo y de ms intenso, a pesar de que los toldos lo atenuaban un poco y, por otra, por
Tigris, sus antiguos compaeros. Su mediocre actuacin le hizo objeto de las el pblico, que ya no se limitaba a gritar: gesticulaba, pataleaba; algunos
pullas del pblico: lanzaban al aire las almohadillas sobre las que se haban sentado; los
aullidos de las mujeres, provenientes de la parte ms alta del gradero, eran
No hay peligro de que apueste por ti dentro de un rato! le grit histricos. Su mirada se dirigi a la rama de olivo, y eso le tranquiliz. En
uno. aquel universo de locura y barbarie no deba perder la cordura: era el hilo
que le una a la victoria y a la vida.
Qu eres, un gladiador o una niera?
Mientras el vocero se apaciguaba y la orquesta tomaba el relevo,
Por ltimo, los reciarios se marcharon y fueron reemplazados por tocando atronadoramente, un rbitro se acerc a Flaminio para examinar su
cuadrillas de empleados que retiraron los postes, sustituyeron la arena espada. El hombre vesta una ligera tnica de manga corta, ceida en la
empapada de sangre por otra nueva y se llevaron los cadveres. Los condenados cintura y hasta media pierna para desplazarse con ms facilidad en los
no tenan derecho al spoliarium. Eran arrastrados con ganchos de carnicero combates. Al mismo tiempo, otros cinco rbitros hacan lo mismo con el resto
hasta el pasadizo de la Puerta Triunfal, donde los amontonaban en carros. del grupo. La inspeccin fue breve. Se limit a deslizar los dedos por ambos
Desde all, los cuerpos o, al menos lo que quedaba de ellos, eran conducidos filos y a asentir con la cabeza, satisfecho. Los dems rbitros fueron igual
a un terreno baldo a las afueras de la ciudad y dejados a disposicin de de rpidos: la comprobacin de las armas tena como nico objeto constatar
otros animales salvajes. que eran mortales.
Pasaban dos horas del medioda. La tensin del pblico haba El personal que auxiliaba durante los combates ya haba ocupado su
alcanzado su mximo. Por fin llegaba la parte ms esperada: los combates de lugar en la pista. Adems de la orquesta, formada por ms de una decena de
gladiadores. stos acababan de abandonar su calabozo, pero an no haban msicos, estaban Caronte y Mercurio, el uno con su ltigo y el otro cerca de
salido del tnel. Al cruzarse con el personal del campamento, Tito Flaminio su brasero, que le acababan de traer. Los encargados de trasladar a los
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vencidos hacia la Puerta Libitina haban entrado tambin con sus parihuelas. De inmediato, Cicno ech a correr desesperadamente. El hecho en s no
Todos ellos permanecan al borde de la pista. tena nada de chocante: era la tctica clsica del reciario, que empezaba
huyendo para contraatacar despus. Pero en este caso resultaba evidente que
De pronto, la orquesta enmudeci y la emocin del pblico lleg a su el movimiento no se deba a ninguna maniobra. Lo que motivaba la huida en
culmen. El heraldo avanz hasta el centro de la arena para anunciar las tres desbandada del muchacho era sencillamente el miedo. Los espectadores le
parejas que abriran los juegos. Los duelos siempre se desarrollaban de tres lanzaban pullas:
en tres parejas, motivo por el cual los anfiteatros tenan forma elipsoidal,
una figura geomtrica con tres centros. La voz del pregonero retumb con Hasta dnde piensas volar as, cisne?
fuerza en el recinto, sbitamente silencioso.
Ms deprisa, que te espera tu madre!
El reciario Cicno contra el secutor Scylax!
Pero las bromas finalizaron en seco, lo mismo que los gritos de
Tito Flaminio no prest atencin a la composicin de las otras dos aliento dirigidos a Scylax. Acababa de producirse un golpe de efecto! Sin
parejas. Todo iba a comenzar con ese combate tan desigual que le encoga el volverse ni reducir su desenfrenada carrera, Cicno haba lanzado su red por
corazn. Los participantes estaban ya listos. El contraste llamaba la encima del hombro hacia su perseguidor. Haba calculado tan bien el
atencin, tanto por el tamao como por el color. Flaminio no pudo por menos movimiento que haba dado justo en el blanco. Era un ardid clsico de los
que correr hacia ellos. Antes de que se alejasen, se dirigi precipitadamente reciarios, pero rara vez se empleaba porque requera una destreza excepcional
a Cicno: y fracasaba a menudo.
Recuerdas lo que te dije? Un doble grito salud esta proeza: uno de admiracin en todo el
anfiteatro y otro de horror en las ltimas gradas. La situacin de Scylax era
El reciario sonri al verlo. comprometida, incluso desesperada. El negro nubio, que no esperaba nada
parecido, haba tropezado con la red y haba cado pesadamente a la arena.
No puedo olvidarlo, Flama. Antes todo era muy sencillo, pero t lo Ahora intentaba en vano librarse de la malla mientras su adversario, avisado
has complicado. de su xito por el clamor del pblico, haba dado media vuelta y se diriga
hacia l con el tridente levantado.
Vas a luchar? Lo dices en serio?
Los esfuerzos de Scylax slo conseguan enredarle ms. Al comprobar
Al menos voy a intentarlo... que no poda librarse de la maraa que le aprisionaba, se haba puesto a
cortar la red con la espada. Estaba claro que no dispondra de tiempo
Flaminio sinti una alegra enorme. Le habra gustado aadir algo suficiente. Cicno estaba a su lado. Haba puesto el pie sobre el gladiador y
ms, pero el titn negro y el adolescente blanco como un cisne caminaban ya mantena el tridente en alto. Le perdonaba...
hacia sus puestos en el centro de la arena.
Cuando todo el mundo prevea que Scylax claudicase, soltase el arma,
Desde su posicin en la entrada de la Puerta Triunfal, Tito Flaminio alzase el brazo o hiciese un gesto cualquiera de sometimiento, contra todo
disfrutaba de una visin excelente del escenario. Aunque la derrota de Cicno pronstico, sigui intentando liberarse. Por qu actuaba de esa manera?
pareca inevitable, se negaba a perder la esperanza. Estaba tan ansioso, tan Acaso le avergonzaba pedir clemencia ante un adversario como se? O quiz
inquieto, que se haba olvidado por completo de su propia suerte y de la pensaba que no sera capaz de matarlo?
prueba que le esperaba.
Si era eso lo que pensaba, estaba en lo cierto. El joven, que slo
El delirio se haba apoderado del pblico. Junto con Mesor, Scylax tena que hacer un gesto para obtener la victoria, permaneca paralizado, con
era el gladiador ms popular y sus seguidores se desgaitaban. Entre stos, el tridente en la mano. Desde las concurridas gradas, donde se asista a este
destacaban especialmente las mujeres. La extica virilidad del gigante negro segundo golpe de efecto, tan sorprendente como el anterior, le llegaron los
seduca a las romanas, y los gritos femeninos se redoblaron en lo alto de las gritos:
gradas.
Mtalo! A qu esperas? Mtalo!
Sin embargo, a un gesto del munerator, se hizo el silencio. Las
trompetas retumbaron brevemente. Los tres rbitros ocuparon su puesto al lado Flaminio tambin gritaba. Saba lo que iba a pasar. Cicno, a quien
de las tres parejas de luchadores e interpusieron entre stos la vara de haba convencido de que pelease, lo haba intentado, y su audaz golpe, fruto
madera que llevaban. Nigidio baj el brazo y ellos hicieron otro tanto con ms de la suerte que de la habilidad, haba tenido xito. Pero ah se acababa
sus varas. Haba comenzado! todo. Ahora se vea obligado a matar y eso era algo que estaba ms all de
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sus fuerzas. Ciraco le haba enseado a morir, no a matar. Flaminio le animal que le daba nombre, salvo por su cuello, cubierto de rojo. Sentado,
grit: con la mano derecha apoyada en el suelo y ligeramente inclinado hacia un
costado, reproduca la posicin exacta del viajero agotado que se ha sentado
Hiere! Si no puedes matarlo, hirelo! en la hierba y al que una inmensa fatiga impide levantarse. Con lo que le
quedaba de vida y de consciencia, escuchaba a veinte mil gargantas gritando
Mesor, que estaba a su lado, sacudi la cabeza. su nombre: Cicno! Cicno!. Su sonrisa era radiante. Estaba claro que
luchaba por aplazar lo inevitable. Quera seguir oyendo aquella msica
Es intil. No te oye. maravillosa, inimitable. Pero no le fue posible. Se desliz con suavidad
hasta el suelo y no volvi a incorporarse.
La situacin en la arena evolucionaba muy deprisa. Con un golpe de
espada ms potente que los anteriores, Scylax acababa de rasgar la red. Tito Flaminio not una mano en su hombro. Era la de Mesor.
Empuj a Cicno, que al final se haba animado a atacar, y se puso en pie. A
continuacin se lanz sobre l y le dio un tajo en la pierna. Esta vez fue el No te ablandes! Yo tambin he visto morir a muchos que apreciaba.
reciario el que cay al suelo y no tuvo otra opcin que levantar la mano para Piensa slo en ti y en tu combate.
pedir que le perdonasen la vida.
Flaminio lanz un profundo suspiro y retir la vista del cruel
El rbitro interpuso la vara ante su adversario que, conforme al espectculo.
reglamento, se detuvo al instante. Corresponda al pblico, o ms bien al
munerator, que segua la recomendacin de aqul, decidir la muerte o la vida Tienes razn. Hablemos de nuestros combates. Dnde est Troyo, tu
del vencido. adversario?
Tito Flaminio, consumido por las sucesivas emociones, se volvi hacia Mesor le seal el grupo de secutores, que festejaban ruidosamente la
Mesor. vuelta de su colega vencedor.
Pero el viejo gladiador neg con la cabeza. Flaminio examin a aquel gladiador recin llegado al que
prcticamente no conoca. No prestaba la menor atencin. Del grupo de los
No lo harn. Es el primero. El pblico est impaciente por vernos secutores, aunque todos eran hombres corpulentos, de lejos era el ms frgil.
morir. Nunca tienen clemencia con el primero. Aunque su duelo no era tan desequilibrado como el de Scylax y Cicno, tambin
pareca desigual. Se volvi hacia su compaero.
En efecto, en las gradas los pulgares apuntaban hacia abajo y de
todos lados llegaba el mismo grito: No estoy preocupado por ti. En mi opinin...
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izquierda. su parte, se mova ms. Adelantaba su escudo redondo y daba vueltas en torno
a su contrincante, buscando un punto dbil con rpidos movimientos de su
Mesor no se haba recuperado de la conmocin. Ms bien al contrario, sable. Sobresala en esta tctica y era capaz de golpear antes incluso de que
segua lvido. su rival viese cmo se disparaba su brazo.
En absoluto! Es lo nico que me da miedo. Solamente me han Y eso fue lo que hizo. Lanz un ataque con la velocidad del rayo. El
derrotado dos veces en mi vida, y en las dos ocasiones eran zurdos. La ltima golpe habra dado justo en el blanco de haberse tratado de un diestro, pero
vez me libr por los pelos. Y eso no es todo... ante un zurdo le dejaba peligrosamente al descubierto. Troyo no dej pasar la
ocasin y, haciendo gala de la misma rapidez, lanz hacia adelante su espada.
Flaminio estaba asombrado. Mesor se estaba metamorfoseando a cada Tocado en el pecho, Mesor lanz un grito que fue imitado por el pblico,
instante que pasaba. Ya no le reconoca. Se haba echado a temblar. estupefacto al ver cmo se haba dejado sorprender su campen. Fue entonces
cuando se produjo la catstrofe.
Una vidente me dijo que morira a manos del tercer zurdo. Ahora ya
s el nombre de mi asesino: Troyo. La herida aparentemente no revesta gravedad. En todo caso, no
impeda que Mesor siguiese peleando. Pero ste pareca petrificado por el
No creers en esos cuentos de viejas... terror. En el momento en que Troyo abandon su posicin defensiva,
preparndose para el cuerpo a cuerpo, recul precipitadamente y ech a
S que creo, Flama! correr. Perseguido por su adversario, atraves el anfiteatro en medio de
silbidos y abucheos. Al actuar de esa forma, se estaba condenando. Troyo no
Tito Flaminio hizo todo lo posible por devolverle la confianza, pero tena su experiencia, ni su conocimiento de las armas, pero era mucho ms
no tard en darse cuenta de que era intil. No le escuchaba. Estaba embargado joven y por tanto mucho mejor corredor. Le dio un primer golpe en la espalda.
por una especie de pavor supersticioso. Estuvo largo rato hablndole, pero Los espectadores saludaron la acometida con el grito de ferocidad
fue en vano. El tiempo corra. En la arena se acumulaban los muertos y los acostumbrado:
vencedores daban la vuelta a la arena exhibiendo sus laureles y los regalos
recibidos. Finalmente, reson la voz del heraldo: Lo tiene!
El secutor Troyo contra el tracio Mesor! Troyo le asest un nuevo golpe, en esta ocasin en el muslo, lo que
provoc un nuevo aullido del pblico:
ste ltimo recogi su escudo redondo y su espada curva y se volvi
hacia Flaminio: Ya lo tiene!
Adis, Flama. Me alegro de haberte conocido. Estoy seguro de que Aunque las anteriores heridas haban sido superficiales, la ltima
ganars tu combate. detuvo la huida del fugitivo. ste dio un brinco, dos pasos a pata coja y se
desplom en la arena. Troyo salt sobre l. Mesor no tena ms opcin que
Hasta luego, Mesor. T tambin vencers. Y si no es as, sers soltar su arma y levantar la mano derecha. El rbitro levant tambin la vara
indultado. para interrumpir el combate. Tocaba a los espectadores decidir la suerte del
perdedor.
Pero Mesor ya no le escuchaba. Se acercaba al centro de la pista con
paso mecnico. Iba al combate como quien va al matadero. Pero Mesor no poda hacerse ilusiones despus de su pobre actuacin.
Los pulgares apuntaban hacia abajo, an en mayor nmero que para Cicno. El
Conteniendo la respiracin, Tito Flaminio segua el desarrollo del hecho de que fuese un campen no le favoreca, ms bien al revs. Muchos
enfrentamiento. No poda creer que un campen como Mesor fuese tan haban apostado por l y no le perdonaban que les hubiese hecho perder. Aulo
impresionable y no fuera capaz de reaccionar en el ltimo momento. Pronto Nigidio ech un vistazo a los asistentes y dirigi a Troyo la orden letal:
resopl aliviado. Eso fue exactamente lo que ocurri: una vez en accin, el
veterano recuper sus reflejos. La pelea transcurra con normalidad, como era Degllalo!
habitual entre un secutor y un tracio.
Mesor dej caer su escudo, puso la rodilla en la tierra y aguard
Troyo se haba quedado parado en el centro de la arena. Haba posado impasible. El terror supersticioso que le haba llevado a perder el combate
el largo escudo curvo, parecido al de los legionarios, sobre su greba, y no le haba despojado de su valor. Levant la cabeza para ofrecer su cuello
presentaba as un frente cerrado. Mantena la espada algo retrasada, lista al tajo. Desde donde se encontraba quiz viese, por encima de las gradas, la
para asestar un golpe si sorprenda a su adversario desprotegido. Mesor, por silueta del Vesubio, donde en mil ocasiones haba imaginado su hogar. Pero
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Mesor no tendra una casa, no conseguira redondear su peculio, no fundara combates que acababan de presenciar. Se comparaban los mritos de los
una familia... Pasara a engrosar la lista de esos nueve de cada diez participantes. Como siempre, haba dos grupos: los partidarios de los
gladiadores que mueren en la arena. gladiadores que llevaban un escudo pequeo o ninguno, los tracios y los
reciarios, y los partidarios de los escudos grandes de los secutores y los
Troyo se le acerc con la espada levantada. Tito Flaminio retir la mirmillones. En varios lugares del estadio, el debate haba llegado a los
mirada. puos.
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Te quiero, Flama! Vence! No mueras! el casco.
l la apart con rudeza. Flaminio habra podido intentar algo aprovechndose de la fatiga de
su rival, pero prefiri no moverse y esperar. Decidi que estaba
Tranquila, no tengo el menor deseo de hacerlo. recuperndose para asestar un ltimo golpe con todas sus fuerzas. Lo oira
llegar, lo parara y, slo entonces, contraatacara.
Antes de partir, ech un vistazo al pasadizo de la Puerta Triunfal en
el que se agolpaban los otros gladiadores, as como el personal del cuartel. Desde el suelo percibi el sonido agudo y sordo a la vez del brazal
Descubri a Longio, inmvil. En un gesto que ste no poda ver, Flaminio le de Faventino. Sin pararse a pensar, Flaminio salt tan alto como pudo,
apunt con la rama de olivo. Decidi conservarla en la mano durante la pelea. mientras escuchaba el silbido de la espada bajo sus pies. Entre el pblico
Sera como si Minerva luchase a su lado. Su contacto en la palma de su mano estall una exclamacin de asombro, pero no le prest atencin. Estaba
le recordara que deba conservar la cordura. En todo momento. pendiente de los crujidos que produca su adversario mientras se incorporaba
con dificultad. Una vez que ste estuvo en pie, se lanz sobre l y le
Avanz hasta el lugar en el que iba a celebrarse su combate. No golpe.
estaba en el centro de la arena, sino en uno de los dos extremos de la
elipse, a la izquierda del munerator. Faventino y el rbitro ya estaban all. Le haba dado. El choque blando de la carne contra la espada no
ste ltimo les dio las ltimas instrucciones: dejaba lugar a dudas. Adems, las gradas se lo confirmaron con el aullido de
rigor:
Como no podis ver, debis obedecer mi voz. Si grito Alto!,
tendris que deteneros de inmediato. No empecis hasta que os d la seal. Lo tiene!
Poneos los cascos.
Instantes despus, era el rbitro el que gritaba:
Durante todo el discurso, Flaminio haba procurado no mirar a
Faventino. Se puso el casco y la arena desapareci de golpe. Los sonidos, sin Detente!
embargo, se amplificaron de un modo fantstico. Eran ms intensos y bullan
en su cabeza. Confi, con toda su voluntad, en poseer el discernimiento Se quit el casco y gui los ojos cegado por el resplandor de la
suficiente para controlar semejante tumulto. Por suerte, la orquesta atac un arena. Faventino estaba arrodillado ante l, el pecho ensangrentado.
aire marcial: el combate empezara justo cuando concluyera. Pronto todo Solamente estaba herido. Haba procurado no golpear demasiado fuerte para no
encaj en su sitio... Perciba las dimensiones del estadio, de la pista, casi matarle, pero pareca seriamente afectado. Haba soltado la espada y
como si las estuviese viendo, as como la posicin de su adversario, cuyo levantaba la mano derecha en signo de abandono.
brazal sonaba al ritmo de los movimientos que haca para calentar los
msculos. Estall un gritero entre el pblico. El clamor fue en aumento hasta
que se transform en fragor, y Flaminio se dio cuenta de que la causa era l.
En ese momento, Tito Flaminio supo que sera el vencedor. Era Le llamaban tramposo, pedan que le dieran muerte. El rbitro se le acerc.
evidente, una certeza! Dominaba perfectamente la situacin, lo tena todo
controlado y las cosas se desarrollaran como haba calculado. Apret con Hace un rato, saltaste justo en el momento en que l lanzaba un
fuerza la rama de Minerva. espadazo contra tus piernas. La gente piensa que ves a travs del casco. Voy
a comprobarlo.
Luchad!
Cogi el casco, se lo puso, se lo quit y coloc la mano en el hombro
Flaminio retrocedi de un salto. Conforme a lo previsto, Faventino se a Flaminio, lo que quera decir que todo estaba en orden. De golpe, las
haba lanzado hacia l como loco. Todo ocurra demasiado deprisa para que protestas se convirtieron en ovaciones.
pudiese anticiparse a sus golpes. Se limitaba a recular sin dejarse llevar
por el pnico, la espada extendida, sujeta con firmeza para obstaculizar el Quedaba por decidir la suerte de Faventino, del que todos se haban
avance del otro. olvidado. Segua agachado y tambin se haba quitado el casco. Flaminio se
aproxim a l.
Poco a poco, los asaltos de su adversario fueron perdiendo fuelle y,
tras una ltima tentativa, cesaron por completo. A pesar de los gritos del Obtendrs clemencia. Acurdate de lo que dijimos.
pblico y la msica, que sonaba cada vez que suceda algo llamativo en los
otros dos combates, mantena a Faventino en su campo de audicin. Estaba ms Los dos mentamos. Al pblico no le gustan los andbatas. Nunca los
o menos a dos pasos de l, sin aliento, y le oa resoplar ruidosamente bajo indulta.
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Faventino... Tras un momento de duda, Ciraco se encogi de hombros y se dio la
vuelta. Flaminio se ech en brazos de la gladiadora y, con el rostro oculto
Cllate. Djame con ella... por el cabello rojo de ella, estall en sollozos.
Mientras en las gradas los pulgares apuntaban hacia el suelo uno tras Asisti al resto de los combates como si soase despierto. Estaba
otro, Faventino cerr los ojos. El rbitro mantena la vara en alto y miraba sentado en un rincn de la arena. Haba pedido a Mirmilla que le dejase solo
hacia la tribuna de honor. Al ver la seal de Nigidio, le hizo un gesto a y ella se haba retirado. Poco rato despus se dio cuenta de que todava
Flaminio. conservaba en la mano la rama de olivo de Longio, tan apretada que tena las
falanges blancas.
Adelante!
Observ con mirada hosca el duelo de las dos primeras gladiadoras,
Tito Flaminio dio un paso. Ahora que saba que su golpe haba sido Dira y Laquesis. La primera combata como reciaria y la segunda, como
lcito, el pblico le vitoreaba. Como haba hecho antes con Cicno, repeta mirmilln. Venci Laquesis. Hiri a su adversaria, que solicit el perdn del
acompasadamente el nombre de Flama. pblico y lo obtuvo, como aproximadamente la mitad de los vencidos desde el
comienzo de los juegos.
Avanz un paso ms. Tena a Faventino delante, de rodillas, tieso,
con los ojos cerrados. El pblico segua jalendole. Sus aclamaciones le No obstante, Flaminio se incorpor al anunciarse el combate entre
acompaaran mientras degollaba a su compaero. Por qu le haba conocido? Amazona y Aquilia. Las compadeca desde lo ms profundo de su ser por la
Por qu haba tenido que compartir seis meses de su vida con l? Por qu crueldad que les infliga Mirmilla. Haba intentado ablandarla, pero a pesar
saba que era jardinero? Por qu le haba visto la vspera con Aurelia? de sus sentimientos por l, se haba mostrado inflexible. Haba decidido que
Estaba ella all? Estara viendo aquel espectculo abominable? Contempl la una de las dos matara a la otra!
espada gloriosa de su padre. Lo primero que iba a hacer con ella era degollar
a un hombre arrodillado, desarmado, a su amigo, su hermano. Pero no tena Tras el anuncio del heraldo, el rbitro coloc la palma de su mano
eleccin. Pens en Roma, su misin... l tambin cerr los ojos. sobre el sable, lo que significaba que el combate sera a muerte, sin piedad.
Entre el pblico se desataron opiniones contradictorias: unos expresaban su
La voz de Faventino le lleg desde abajo. Era tranquila y nicamente disgusto por verse privados del derecho a la vida y la muerte sobre la
pronunci un nombre: perdedora; otros se mostraban excitados ante la perspectiva de una muerte
segura. Adems, se trataba de mujeres, lo que aada ms emocin al combate.
Aurelia...
Las dos amantes pasaron por delante de Flaminio. Pudo constatar lo
Golpe con todas sus fuerzas en la direccin de la voz. Cuando volvi plidas que estaban. La cicatriz en la mejilla de Aquilia se marcaba an ms
a mirar, Faventino estaba muerto. Era su nico consuelo: le haba ahorrado la que de costumbre. Luchaban como mirmillones pero, como todas las gladiadoras,
odiosa prueba del viajero agotado. Huy mientras el pblico, frustrado, no llevaban casco de rejilla para que se pudiese ver que no eran hombres. Se
dejaba de alabarle y se escuchaban algunos silbidos. Regres. a la carrera colocaron en el lugar previsto. Como las otras veces, la orquesta toc y al
hacia el grupo de gladiadores. acabar el rbitro dio la seal.
Al verle aproximarse, Ciraco sali a su encuentro. Pareca a la vez Tito Flaminio haba pensado que ambas gladiadoras manifestaran
contento y contrariado. alguna reticencia a pelear, pero no fue as. Golpeaban con todas sus fuerzas,
sus embestidas retumbaban en los escudos. Sin embargo, al cabo de un momento,
Has combatido bien, pero adnde te crees que vas? Tienes que ir a tuvo la impresin de que haba algo raro: los ataques eran espectaculares,
la tribuna a recoger tu corona de laurel y tu bandeja de plata. Y tienes que pero totalmente ineficaces.
dar la vuelta de honor.
El pblico, muy entendido, se haba dado cuenta antes que l, porque
Jams! ya se escuchaban los rugidos. En ocasiones, suceda que los gladiadores que
no queran luchar intentaban engaar a los espectadores afanndose mucho,
Es una orden, Flama! pero sin atacar realmente. Resultaba evidente que ste era el caso. Pronto
estallaron los primeros gritos en las gradas:
Mirmilla, que se haba acercado tambin, se interpuso entre los dos:
Hierro! Ltigo!
Djale, por favor. Te lo suplico.
El gritero lleg a tal punto que Caronte y Mercurio entraron en la
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pista para cumplir su segunda tarea: estimular a los gladiadores Ciraco se alej, dejando a Tito Flaminio aturdido. No poda ser!
recalcitrantes. Hasta entonces, el grupo de Ciraco se haba comportado bien Haba conseguido superar la prueba y un inconcebible golpe del destino lo
y no haban tenido que intervenir. Ahora s que lo haran. echaba todo por tierra. No tena la menor oportunidad. Iba a enfrentarse a su
maestro, el que le haba enseado cuanto saba. Estaba perdido!
Caronte agarr su ltigo, Mercurio hundi su barra de hierro en el
brasero y juntos se encaminaron hacia las gladiadoras. Ambas se estremecieron Baj la cabeza, abatido por la noticia. Contempl alelado la arena
bajo el efecto de los latigazos y las quemaduras. Y entonces sucedi algo blanca que pronto se teira de rojo con su sangre. Y no slo se decida su
extraordinario. Soltaron al mismo tiempo los escudos, se echaron la una en suerte, sino el destino de Roma. Roma ardera y los Primitivos Campanios
brazos de la otra y permanecieron un tiempo abrazadas, despidindose, triunfaran. Nadie se opondra a sus designios!
indiferentes a la presencia de los dos enmascarados, que se aplicaban a fondo
con ellas. Repentinamente, volvieron a coger sus armas y continuaron el Los andbatas Longio y Flama.
combate.
En mitad de la pista, el heraldo acababa de hacer el anuncio fatal.
Caronte y Mercurio se detuvieron porque era evidente que a ellas no Entonces vio a Longio. No muy lejos de all, Ciraco le ayudaba a ponerse el
les importaba lo que pudiesen hacerles. Nunca un enfrentamiento haba sido equipo de Faventino. Poco despus, el rbitro fue a buscarle. Le cogi de la
tan violento y tan salvaje. Intentaban golpearse con furia, con rabia, con mano para acompaarle al lugar del combate. Flaminio se reuni con ellos. El
desesperacin. Amazona emprendi un ataque frentico contra su rival, pero masajista se volvi hacia l. Haba odo unos pasos y saba que eran los
debido al impulso, tropez y cay boca abajo. Aquilia se lanz sobre ella y suyos.
le dio un tajo en el cuello, como un leador. El rbitro la detuvo y constat
la muerte. Aquilia se fue llorando. No he sido yo quien lo ha querido as, Flama. Han sido los dioses.
Otros combates siguieron al de las gladiadoras y, finalmente, el Flaminio no respondi. Se fij en el que se haba convertido en su
heraldo dej de aparecer en la arena. No quedaba nada que anunciar, se haban adversario: no llevaba el equipo completo del infeliz Faventino, faltaba el
enfrentado todas las parejas, los juegos haban concluido con normalidad. brazal. El rbitro tambin se dio cuenta:
Pero el sol estaba an alto en el cielo y los asistentes no tenan ganas de
marcharse. Empezaron a protestar y a reclamar cada vez con ms insistencia Por qu no llevas la proteccin para el brazo?
otros combates. El heraldo fue a buscar a Ciraco.
La de Faventino es demasiado grande. No me vale. Es una gran
Aulo Nigidio te pide que acudas a la tribuna. desventaja. Puedo anular el combate si quieres.
Es imposible. No hay otro andbata. Sin embargo, decidi tentar a la suerte. No podran decir que un
Flaminio se haba rendido sin pelear. Era ms joven, ms alto y ms atltico
Hay una persona que puede desempear ese papel muy bien: Longio. No que Longio. Hara lo que Faventino antes: lanzarse con todas sus fuerzas a la
es l quien te ha entrenado? No olvides que es un gladiador. Combatir. batalla desde el principio, atacar rpidamente por diferentes lados. Se
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olvidara de Minerva y volvera a Marte. Los combates prosiguieron hasta la puesta de sol. Cuando acab la
ltima pareja, el pblico aplaudi al munerator a rabiar: los juegos haban
Empezad! sido un xito. Antes de volver al cuartel, Flaminio sinti un deseo
irresistible: ir al spoliarium a despedirse de sus amigos cados. No saba si
Tito Flaminio pona toda su furia en sus embates con la espada, pero tena derecho a hacerlo, pero en la confusin que reinaba alrededor, nadie se
enseguida comprendi que no haba esperanza. Sus grandes molinetes slo fijaba en l. Decidi aprovechar...
encontraban el vaco. Su adversario retroceda con calma y seguridad, como
haba hecho l. Se agotaba en vano. Muy pronto estara sin aliento y Longio Mesor no le haba engaado. El depsito de cadveres se encontraba
slo tendra que atacar en la direccin de los jadeos. exactamente debajo de la tribuna de honor. Se acceda por una pequea
escalera desde el pasadizo de la Puerta Libitina. Arriba no haba ninguna
Se detuvo. Era intil. De cualquier manera, no quera renunciar tan puerta. Se distingua una dbil luz al final de los escalones. Subi, y
pronto e imagin una treta: cambiar su espada de mano. As podra golpear enseguida lament haberlo hecho.
mientras su manica en el brazo derecho permaneca silenciosa. Pero no era
zurdo y no conseguira nada. Pensaba que estaba ms all de su alcance cuando En la oscura habitacin le aguardaba un espectculo terrible. Varias
sucedi algo increble. La voz de Longio se alz, algo cavernosa debido al decenas de hombres haban muerto en aquella hermosa jornada de abril.
casco. Permanecan tirados los unos al lado de los otros sobre largas mesas de
piedra. El que estaba ms cerca haba quedado tan desfigurado por la maza de
Estoy aqu, Flama! Caronte que en vez de cabeza tena una masa informe. No era el nico, otros
muchos estaban igual. El hombre de la mscara les haba atizado cuando todos,
Flaminio se qued petrificado. La voz suave del masajista continu: o casi todos, estaban ya sin vida. Por qu se haba ensaado as con unos
hombres a los que conoca, con los que haba compartido su existencia? La
Soy demasiado viejo, Flama, y t mereces vivir. He decidido respuesta era, sin duda, por crueldad, por maldad gratuita. Tito Flaminio se
desaparecer. Gracias a mis lecciones, vencers y conseguirs la vara de estremeci. Decidi no permanecer ms tiempo en aquel lugar de pesadilla y
madera. Golpea! desanduvo lo andado.
Longio... Llegaba al corredor cuando vio a una vieja con arena roja en las
manos. Temiendo descubrir la verdad, fue hacia ella:
No discutas! Golpea en el pecho. Concdeme una muerte rpida!
Qu llevas ah?
Pero, Longio...
La vieja le replic con aspereza.
No discutas y haz algo si no quieres que intervengan Caronte y
Mercurio. Golpea, hijo de Minerva! Sangre de gladiador. Sigue tu camino!
Slo le quedaba obedecer y Flaminio golpe. Como en el golpe de De repente, loco de furia, se lanz sobre ella. La mujer intent
gracia a Faventino, se emple con todas sus fuerzas. Percibi, casi al mismo rechazarle.
tiempo, el contacto blando de la carne bajo su espada y el grito feroz del
pblico. No tienes derecho! Es ma. La he pagado muy cara a los areneros.
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gladiadores en el corredor de la Puerta Triunfal. En un acto reflejo, busc a la maza de Caronte estaba apoyada en la pared, no lejos de la cama. Pero no
Mesor. Tuvo un doloroso sobresalto. Ocup su lugar en la fila de sus haba una, sino dos mazas. Solt la de hierro, maciza y pesada, y se inclin
compaeros y en el exterior del anfiteatro mont en un carro al azar. sobre la otra. Era de madera ligera, estaba recubierta de una pintura que
imitaba el metal y rajada a todo lo largo. Tena manchas rojas. Se la llev a
Mientras recorran la Va de la Abundancia en sentido inverso, la nariz y la olisque: el caracterstico olor no dejaba lugar a dudas. No
observ el grupo que formaban. No tenan nada que ver con la orgullosa tropa se haba equivocado!
del desfile. Constituan un lastimoso cortejo de lisiados, extenuados y
abatidos. Hasta en los ojos de los vencedores slo vea sufrimiento. Estudi la maza de madera partida y reflexion. Todo aquello estaba
bien, pero ahora tena que saber cundo haba utilizado Caronte ese
l mismo no experimentaba nada ms. Saba lo que hara cuando llegase instrumento ficticio en vez del verdadero. Torci el gesto. Por desgracia, no
al cuartel. Tendra que correr grandes riesgos, calcular con precisin. Sin poda responder a esa pregunta. Haba cerrado los ojos o desviado la mirada
embargo, decidi no pensar en eso de momento. Primero necesitaba recobrar el por sistema cada vez que el hombre de la calavera haba desempeado la
aliento, concentrarse. siniestra tarea. Por lo que haba podido ver en el spoliarium, haba golpeado
a decenas de hombres. Y si preguntase a algn otro gladiador si haba visto
Puede que estuviese a punto de descubrir al Gran Maestre de los algo extrao? Quiz, pero tendra que ser prudente.
Primitivos Campanios y de salvar a Roma del incendio, pero eso slo ocupaba
su cabeza. Su corazn estaba en otra parte. Se haba quedado en el anfiteatro Maldito espa!
y lloraba a sus compaeros desaparecidos: Cicno, Mesor, Faventino, Longio y
todos aqullos que haban abandonado la arena por la Puerta Libitina. Se dio la vuelta demasiado tarde. Caronte y Mercurio estaban all.
Perdido en sus pensamientos, haba relajado la guardia y no les haba odo
llegar. Al instante, estaban sobre l, golpendole, y voceando para dar la
FLORALIA alarma. Los gemelos no estaban en forma y habra podido ganarles, pero saba
que pronto apareceran los refuerzos. No tena la menor posibilidad de
escapar del campamento. Prefiri no agravar la situacin y se limit a parar,
Anco y Marco Aufidio, a los que todo el mundo en el cuartel llamaba
lo mejor que pudo, los golpes que llovan sobre l.
Caronte y Mercurio, compartan una habitacin en el piso de arriba. Gracias a
su colaboracin con Ciraco, habran podido aspirar a un alojamiento ms
No tardaron en llegar Mirmilla y Ciraco, alertados por el ruido. La
espacioso, pero los gemelos tenan gustos sencillos y su vida cotidiana no
gladiadora solt un grito horrorizado al ver a los gemelos ensandose con
era muy diferente de la de los gladiadores.
Flaminio.
Desde que Mirmilla le haba admitido en su lecho y en su corazn,
Parad! Os habis vuelto locos?
Tito Flaminio disfrutaba del privilegio de hospedarse tambin en la planta
alta y pensaba aprovechar esa ventaja. Porque la investigacin que tena
Caronte dej de pegarle, pero no solt su presa. Sujetaba con firmeza
previsto llevar a cabo se situaba precisamente en el dormitorio de Caronte y
al espa que acababa de sorprender.
Mercurio.
No, no estamos locos. Figrate que estaba examinando mi maza.
Por suerte para l, Mirmilla estaba ocupada con Ciraco. Por razones
Incluso la estaba oliendo!
que ignoraba, se encerraba con l en sus aposentos. Caronte y Mercurio
llegaron poco despus, bastante cargados. Depositaron el material en su
No es posible! Te equivocas.
cuarto y se fueron.
Los dos lo hemos visto.
Flaminio les vio partir. Cuando empezaron a descender por la
escalera, se acerc a la balaustrada. El primer piso tena, encima del
Mirmilla se acerc a Flaminio. Estaba totalmente desconcertada.
prtico, un pasillo que daba toda la vuelta y que asomaba al cuadriltero de
entrenamiento. Desde all, se vea perfectamente lo que pasaba abajo.
Qu pasa, Flama? Di algo...
Flaminio se asom y observ cmo los gemelos desaparecan por el lado de las
cocinas. Tena va libre! Iba a verificar si la idea que haba tenido
Tito Flaminio decidi hacerse el inocente. Era lo nico que poda
despus del altercado con la bruja era buena o no.
hacer.
La puerta del dormitorio no estaba cerrada. Entr y decidi dejarla
No s qu estoy haciendo aqu. Los combates me han trastornado.
abierta. As, oira si llegaba alguien. Tena ese sentido muy desarrollado
despus de haberse entrenado a ciegas. Descubri de inmediato lo que buscaba:
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Caronte estaba colrico. Flaminio se sent y decidi estudiar tranquilamente la situacin.
Segua vivo y eso era lo esencial. Sin ninguna duda, se lo deba a los
No le escuches. Miente! Es un hombre de Clodio. Hay que torturarle sentimientos que Mirmilla experimentaba por l. Le amaba con locura. Caronte
para que hable. tena razn: despus de decir delante de l que partan para Roma y de
mencionar al Gran Maestre, no habra debido dejarle con vida. No albergaba
Te olvidas de que es amnsico. Lo que dices no tiene sentido! muchas esperanzas sobre el destino que correra a su regreso, pero hasta
entonces podan pasar muchas cosas. Confiaba en especial en que Palinuro, que
Por qu crees eso? Tiene la misma memoria que yo. Nos ha engaado a le haba dicho el da de la comida pblica que intentara ponerse en contacto
todos, y en especial a ti, Mirmilla, en especial a ti. con l, volviese al campamento.
Flaminio vio cmo la joven palideca. Abri la boca para decir algo, Mientras tanto, aunque la partida pareca perdida, le quedaba al
pero se call. Volvi a hablar precipitadamente: menos la satisfaccin de haber visto claro. Al coger en la mano la arena
supuestamente empapada de sangre de gladiador, haba percibido, gracias a que
Tengo que ir de inmediato a Roma. Caronte, Mercurio, vosotros su olfato se haba desarrollado desde que se entrenaba a ciegas, un claro
vendris conmigo. olor a vino. Entonces se le haba ocurrido una idea demencial! Con uno de
los vencidos, Caronte haba empleado una maza falsa llena de vino para que
Durante toda la discusin, Ciraco se haba mantenido apartado, pareciese que le fracturaba la cabeza. El pretendido difunto no era otro que
dejando hablar a la gladiadora y al hombre de la mscara. Era evidente que, a el Gran Maestre, que haba elegido ese medio, por si alguien le vigilaba,
pesar de su cargo, el lanista ocupaba una posicin de segunda fila en el para partir hacia Roma en secreto. Su inspeccin de la alcoba de Caronte
grupo. Sealando a Flaminio, tom la palabra: haba confirmado sus deducciones: junto a la maza de verdad, haba otra
falsa, que despeda un fuerte olor a vino.
Qu tengo que hacer con l durante ese tiempo?
El Gran Maestre formaba parte de los gladiadores! Pareca imposible.
Encirralo en la prisin. Un gladiador es un esclavo, no es libre en sus movimientos ni en sus actos.
Cmo poda dirigir un movimiento como el de los Primitivos Campanios en esas
Si quieres, puedo encargarme de hacerle hablar. condiciones? Pero no perdi el tiempo con esa cuestin. Desde el comienzo de
la historia, todo haba estado bajo el signo de las mscaras y la ilusin: el
Mirmilla salt sobre l. casco con rejilla debajo del cual diversos hombres y mujeres haban usurpado
en Roma la personalidad de Mirmilla; las mscaras de Caronte y de Mercurio;
No lo toques! Me entiendes? Si le pasa la menor cosa, t ocupars la maza simulada... Haba habido, en el cuartel de Pompeya, un supuesto
su lugar. El Gran Maestre y yo decidiremos su suerte. gladiador que era el verdadero Gran Maestre de los Primitivos Campanios.
Presuntamente haba muerto en la arena, pero en ese momento estaba camino de
Caronte retom la palabra: Roma para dar la seal del incendio.
Pinsalo bien, Mirmilla. Despus de lo que acaba de escuchar, sera Quin era? Si hubiese permanecido ms tiempo en el spoliarium y
muy arriesgado dejarle con vida. No crees que te dejas llevar por hubiese inspeccionado todos los cadveres, Flaminio habra descubierto el que
consideraciones... personales? faltaba y habra podido contestar a la pregunta. Slo que le haba faltado
valor y ahora se vea limitado a las hiptesis. Interrumpi de pronto sus
Calla! Preprate. Nos vamos enseguida. pensamientos. Le pareca que ocurra algo anormal. Aguz el odo y crey que
provena de la armera, que no quedaba lejos.
Ciraco agarr al prisionero y le sac a empujones de la habitacin.
Al pasar ante Mirmilla, ella le mir fijamente y sacudi la cabeza No se equivocaba. Aquilia rondaba por all. Se detuvo delante de la
apesadumbrada. reja. No se haba quitado el traje de gladiadora. Desde la tentativa de Leo,
Ursus y Tigris, Babrio dorma encerrado en la armera. sta estaba repleta.
Quin eres t, Flama? Quin eres? Tras los combates, todas las armas haban sido depositadas de nuevo hasta los
prximos juegos. Aquilia llam en voz baja:Babrio... Despierta, Babrio!
Se haba hecho de noche y Flaminio estaba solo en la celda. El lugar,
que ese mismo da haba albergado a los condenados a las fieras, no haba El hombre acab por abrir los ojos. Salt en busca de una de sus
sido limpiado. Haba jergones improvisados con paja de los anteriores espadas, pero cuando descubri de quin se trataba, se dulcific de repente:
ocupantes y ola a mugre y a orina.
T! Qu quieres?
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Hablar contigo. Slo t puedes entenderme. Soy tan desgraciada, recuperar mi arma.
Babrio. Djame entrar, por favor.
Ella desapareci y l se dirigi corriendo hacia la armera. Estaba
Una sonrisa apareci en el rostro de aquel tipo escuchimizado y muy oscuro y estuvo a punto de caer encima del cadver de Babrio, rodeado por
contrahecho. Enamorado de Aquilia, haba intentado en varias ocasiones un enorme charco de sangre. Finalmente, encontr la espada que haba
acercarse a ella, pero Mirmilla siempre le haba parado los pies. Adems, pertenecido a su padre y corri a reunirse con la gladiadora.
Aquilia no se habra dejado.
No tan deprisa, Flama!
Lamento mucho lo que te ha pasado, Aquilia, pero no puedo abrirte.
No est permitido. Un brusco revs de espada, que consigui rechazar gracias a un
milagroso reflejo, acompa esta frase. Se hallaba frente a Ciraco. Ya se
Aquilia se peg a los barrotes. hubiese despertado debido al ruido o porque estaba haciendo una ronda, el
caso es que le cerraba el paso. El lanista atac de nuevo. Era evidente que
Te lo suplico, Babrio, no me dejes sola. tena intencin de matarlo. Aunque deba obedecer a Mirmilla porque era su
subordinado en los Primitivos Campanios, haba decidido tomarse la revancha.
El armero fue incapaz de resistir. Cogi las llaves que llevaba a la Tena derecho a matara un prisionero que intentaba evadirse, y no pareca
cintura y abri la reja. Fue tal la maestra de la gladiadora, que es dispuesto a renunciar a ese privilegio.
probable que ni se enterase. Llevaba un cuchillo pequeo que haba robado en
la cocina. Fingi que se arrojaba en sus brazos y se lo clav con todas sus Ante los golpes, Flaminio fue reculando hacia el prtico. En cuestin
fuerzas en la clavcula, en el punto exacto de la yugular. La inund un de segundos experiment las emociones ms contradictorias: despus de creer
chorro de sangre. Babrio, vctima de una hemorragia fulminante, se desliz que se haba salvado, se encontraba de nuevo en una situacin desesperada. No
hasta el suelo, donde qued tendido inerte. obstante, conserv la sangre fra. Saba que no tena ninguna posibilidad
frente a aquel maestro de la esgrima, pero no todo estaba perdido.
Ella no perdi el tiempo. Divis su espada entre las que estaban
colocadas en los estantes, se inclin sobre el muerto y le arrebat el manojo Sin dejar de retroceder, lleg hasta la despensa. Se trataba de una
de llaves. enorme habitacin sin ventanas en la que se guardaban las nforas. Entr y
Ciraco cometi la imprudencia de seguirle. Inmediatamente se dio cuenta de
Babrio guardaba todas las llaves del cuartel y, entre ellas, se su error, pero ya era demasiado tarde. Tito Flaminio cerr la puerta y se
encontraba la de la prisin. La gladiadora corri hacia all. apoy en ella, impidindole salir.
Tito Flaminio se sobresalt al ver llegar a la mujer de la cicatriz De golpe, la relacin de fuerzas se haba invertido. El maestro de
en la mejilla, vestida con su equipo, armada y cubierta de sangre. Un lucha se hallaba a oscuras frente a un andbata bien adiestrado. Habra
instante despus, ella abra la puerta de la prisin y le susurraba: podido probar suerte golpeando en todas direcciones con grandes molinetes,
pero cometi su segundo error: habl. Se le escap un grito de rabia:
Vengo a liberarte.
Maldito seas! Voy a...
l tambin susurr:
No pudo decir nada ms. La espada de su adversario golpe con
Cmo has conseguido las llaves? precisin en el lugar del que haba partido el sonido y le dio un tajo en la
garganta. Su propia espada cay al suelo resonando en las nforas y se
He matado a Babrio. No s por qu eres enemigo de Mirmilla, pero derrumb pesadamente en el suelo.
quiero vengarme de ella. Estoy contigo!
Flaminio se dispona a huir y reunirse con Aquilia, que le esperaba
Tito Flaminio no se par a considerar el cariz inesperado de este fuera, pero de pronto se dio cuenta de que se haba convertido en el dueo
cambio de situacin. Una vez fuera, le pregunt simplemente: del campamento. El lanista haba muerto, el armero haba muerto; Mirmilla,
Caronte y Mercurio se haban marchado. No poda dejar pasar la ocasin. Llam
Confas en m? a gritos:
Entonces, esprame fuera. Yo te alcanzar enseguida. Antes, debo Se sent un rato antes de que los gladiadores saliesen de sus
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habitaciones. Era la primera noche despus del combate. Todos necesitaban Puedes explicarles lo que ha pasado en el campamento y decirles que
recuperar fuerzas. Estaban agotados fsica y mentalmente, muchos estaban los gladiadores no son culpables de nada? Crees que lo entendern?
heridos. En el cuadriltero de entrenamiento aparecieron algunos hombres,
despiertos a duras penas. Cuando descubrieron el cuerpo de Babrio y la Lo harn. Confa en m.
armera abierta, dieron la alerta despertando a los dems. Flaminio tom la
palabra: Flaminio, Palinuro y Aquilia emprendieron el camino del Vesubio.
Flaminio hizo a su criado liberto un pormenorizado relato de lo sucedido en
El lanista ha muerto y tambin el encargado de la armera. Recoged el cuartel. Aquilia escuchaba en silencio, descubriendo una realidad que
vuestras armas. Ah est vuestra libertad. Slo tenis que cogerla! haba tenido tan cerca y que ni por asomo haba imaginado. A Flaminio no le
preocupaba hacer esas revelaciones delante de ella. Aquilia, a quien deba su
Pero nadie se movi. Al contrario, se elevaron algunas voces liberacin y probablemente su vida, slo tena una idea en mente: vengar a
atemorizadas: Amazona y matar a Mirmilla.
Acaso quieres que corramos la suerte de Leo, Ursus y Tigris? Palinuro puso a Flaminio al corriente de lo que haba pasado durante
ese tiempo en el refugio de los Olvidados del Vesubio. Las cosas haban
Qu ser de nosotros maana? Creern que nos hemos amotinado... estado tranquilas. No haban dejado de pensar un momento en el campamento de
Pompeya y haban vivido pendientes de las informaciones que les daba
Flaminio contempl aquellas caras adormiladas y asustadas. El tiempo Estilicia. El anuncio de su amnesia haba supuesto una catstrofe. El liberto
de las revueltas haba pasado. Los gladiadores de Pompeya no imitaran a los termin hacindole una confidencia:
de Capua de quince aos antes. Algunos empezaban a mirarle con hostilidad. Si
no reaccionaba inmediatamente, corra el peligro de encontrarse en una Selene y yo nos queremos. Pero ella ha decidido que no habr nada
situacin muy delicada. entre nosotros hasta que se haya vengado de su marido.
Entonces volved a vuestros dormitorios. Informar a los duunviros de Entonces, algrate. S quien es. Est en Roma y vamos a encontrarnos
lo que ha pasado. No os molestarn! con l.
T? Quin eres, Flama? Acababa de amanecer cuando alcanzaron el escondite de los Olvidados.
Cerbero, que reconoci a Palinuro, les hizo fiestas a los tres. Flaminio
Vuestro hermano para siempre. Adis. record con una sonrisa la primera vez que fue all, cuando le confundi con
un oso y crey que haba llegado su hora.
Y abandon apresuradamente el cuartel en el que haba entrado seis
meses antes. Una vez en la gruta, los Olvidados del Vesubio los recibieron con
grandes voces al verlos. Flaminio resumi una vez ms lo sucedido y concluy:
Aquilia le esperaba en el exterior. Juntos tomaron la direccin de la
casa de Estilicia. Al llegar a la Va de la Abundancia, se dio cuenta de que Vamos a Roma. Ha llegado el momento, para los que deseen seguirme,
acababa de hacer lo mismo que Espartaco, aquel hombre al que antes odiaba y de dejar este escondrijo y vivir al aire libre. Recoged vuestros caballos!
consideraba un monstruo. Slo que ahora, l mismo se haba convertido en
gladiador. No se puede juzgar a los hombres sin haber vivido lo que ellos. Tito Flaminio no ignoraba que los Olvidados del Vesubio haban domado
un buen nmero de caballos salvajes que pastaban en libertad en las laderas
No fue fcil despertar a los criados de la casa de Estilicia, pero lo del volcn y que slo tenan que ir por ellos. l tambin recogera el suyo,
consigui. Palinuro tambin estaba all. Haba decidido pasar la noche all que haba dejado en compaa del de Palinuro.
para intentar algo al da siguiente en el cuartel. Tito Flaminio cort en
seco las efusiones y les puso al corriente de las circunstancias. Todos abandonaron la caverna para buscar las monturas. Flaminio se
Comprendieron que haba que actuar sin perder un segundo. Antes de reunirse, dirigi a Selene, que estaba a su lado.
junto con Palinuro, con los Olvidados del Vesubio, deba dar las gracias a
Estilicia por todo lo que haba hecho, arriesgndose y poniendo en entredicho T tambin puedes prepararte.
su reputacin. Adems, tena una ltima misin que confiarle:
Bien sabes que tengo que quedarme aqu. He de vengarme de mi marido.
Conoces a los dos duunviros?
Si quieres vengarte, debes venir con nosotros. He vivido con tu
Claro, nuestras familias son amigas desde siempre. marido durante seis meses en el campamento. Es uno de los jefes de los
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Primitivos Campanios. Ahora est en Roma con la gladiadora. En el cuartel le una gran emocin, pues conoca la amenaza que pesaba sobre ella; una amenaza
llaman Caronte y lleva una mscara con una calavera. que estaba tan terriblemente prxima que disponan de muy poco tiempo para
conjurarla.
Selene abri los ojos de par en par. Sacudi la cabeza haciendo
ondular su hermosa y sorprendente melena blanca. Palinuro, a su lado, comparta sus sentimientos, pero no suceda lo
mismo con el resto de sus compaeros. Los Olvidados del Vesubio salan de una
Es eso cierto? larga reclusin en su cueva y Aquilia nunca haba abandonado el cuartel. La
multitud, los ruidos, los gritos, los empellones, les desconcertaban e
Tan cierto como que su nariz no ha vuelto a crecer. Es un tipo incluso les asustaban.
despreciable, al que habra eliminado gustosamente yo mismo, pero no lo har.
Nadie ms que t le pondr la mano encima. Te lo prometo. Habra que aadir que rara vez Roma estaba tan alegre y bulliciosa.
El segundo da antes de las calendas de mayo comenzaba una de las fiestas ms
Escuchar aquella noticia que llevaba tantos aos esperando le produjo exuberantes y desenfrenadas del ao: Floralia. Los festejos estaban dedicados
una gran emocin a la mujer, que estall en sollozos. Espartaca, que se a la diosa Flora, diosa de la fecundidad y la voluptuosidad, y presentaban la
encontraba presente desde la llegada de Tito, pero haba permanecido particularidad de ser animadas por las prostitutas de la ciudad. Ese da,
silenciosa, desapareci un instante. Regres con una espada en la mano. Era todas abandonaban su lupanar o su lujosa casa para desfilar. Bailaban, hacan
la de Espartaco. Se la tendi a Selene. parodias y, sobre todo, se desnudaban a peticin de los espectadores.
Cualquier persona del pblico tena derecho a pedrselo y ellas no podan
Te la doy. Yo me quedo aqu. Ya no la necesito. negarse.
Selene dio un paso atrs, como acobardada ante la visin del arma. El origen de la Floralia se perda en la noche de los tiempos. Sin
duda, era anterior a la misma ciudad. Se deca que aquel viejo rito de
No puedo aceptarla! Es de tu marido. fecundidad femenina era confiado en principio a las romanas, pero que, como
se haban negado a desnudarse haca tiempo, fueron reemplazadas por las
Precisamente por eso. Slo ha defendido causas justas y lo que vas a prostitutas.
hacer es un acto de justicia.
Flaminio, Aquilia, Palinuro y los Olvidados del Vesubio se
Los Olvidados volvan a la gruta despus de recuperar los caballos. encontraron con el desfile al llegar al Foro. Se formaba el cortejo en aquel
Deban partir. Era el momento de las despedidas y Flaminio dijo adis a todos punto y luego las mujeres de vida alegre desfilaban hasta el templo de Venus
los que haban decidido quedarse. Dej a Espartaca para el final: Ericina, cerca de la Puerta Colina, ms all de las murallas. El espectculo
era verdaderamente extraordinario! Estaban all juntas, viejas y jvenes,
Quera decirte que estaba equivocado. Pensaba que los gladiadores ricas y pobres, guapas y feas, de toda edad y condicin, unidas
eran monstruos, y son vctimas. fraternalmente para entregar sus ofrendas y plegarias a Venus Ericina, su
protectora. La hetaira griega, cuyos favores se disputaban los romanos a
T no lo sabas. Quien ignora algo no se equivoca. precio de oro, se codeaba con la prostituta de la Suburra, que atenda al
cliente desnuda en su choza, cerrada slo por una cortina, y se entregaba a
Tu marido fue un hombre de bien, Espartaca. Puedes estar orgullosa cambio de un as o menos. Cantaban, bailaban y, ante las primeras peticiones,
de lo que hicisteis, l y t. empezaban a desnudarse.
La sacerdotisa de Dionisio sonri.
El espectculo que ofreca el pblico no era menos extraordinario.
Te deseo buena suerte, Flaminio. Estoy segura de que salvars Roma. Toda Roma estaba en la calle, aprovechando aquel da libre, uno ms de los
Aunque no siento aprecio por esa ciudad, ya ha habido bastantes muertes. innumerables con los que contaba el ao. Toda Roma, es decir, personas de
Tenas algn nombre como gladiador? distinta posicin social, compartiendo una atmsfera festiva. Hasta las
matronas ms respetables asistan a la Floralia, junto a los senadores ms
S, Flama. severos e incluso los nios. La gente se haba vestido con ropa colorida para
recordar la primavera y la floracin y cantaba y bailaba al mismo tiempo que
Adis, Flama. T tambin eres un buen hombre. las meretrices.
Tito Flaminio y los suyos llegaron a Roma al da siguiente, dos antes Flaminio y los suyos se encontraban en el Foro porque haban decidido
de las calendas de mayo. Flaminio sinti una alegra sin lmites al apostarse en las inmediaciones de la Cloaca Mxima. Como no saban cul era
encontrarse en esa ciudad que haba credo que no volvera a ver. Y tambin la intencin de los Primitivos Campanios, haban pensado que lo mejor era
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vigilar su lugar de reunin, a la espera de ver aparecer a Mirmilla, Caronte, construccin de mrmol muy blanco, con una estatua de la diosa saliendo del
Mercurio o alguna otra persona conocida. A Flaminio le consuma la curiosidad agua. Flaminio record haber visto una parecida en el siniestro Templo de
por saber cul de sus antiguos amigos gladiadores, supuestamente muerto en la Venus Libitina. Decididamente, aquella investigacin dibujaba un laberinto a
arena, se presentara. travs de Roma, en el que Venus marcaba las etapas: primero, Venus Libitina;
luego, Venus Cloacina; para acabar en Venus Ericina.
Estaban ante el templo de Venus Cloacina. Se haban dispersado para
no llamar la atencin, pero el caos motivado por el desfile de la Floralia Las mujeres se haban detenido ante el templo de la diosa. Siguiendo
dificultaba mucho su tarea. El cortejo bloqueaba la entrada de la cloaca y con aquella curiosa mezcla de erotismo y piedad que distingua la Floralia,
los perseguidos podan escaprseles. Palinuro se quejaba a su amo: haba comenzado un concurso de belleza. Se invitaba al pblico a que eligiese
a la ms bella, la cual tendra el honor de pronunciar la plegaria colectiva
Ojal que toda esa gente se vaya pronto! en nombre de todas.
Tito Flaminio estaba a punto de darle la razn cuando, de pronto, Las concursantes avanzaron hasta la primera fila y adoptaron
tuvo una iluminacin: sugestivas poses para atraer la atencin. La eleccin dur un buen rato, ya
que haba distintas opiniones y entre los asistentes se desataron violentas
Al contrario, vamos a seguirles. discusiones. Durante el concurso, algunos proxenetas paseaban entre las
candidatas y les hacan proposiciones que ellas escuchaban con inters o
Qu dices? Pero si la Cloaca... rechazaban con desdn.
Irn a la Floralia, no a la Cloaca. Por ltimo, la ganadora, una joven rubia, que seguramente no tena
ms de dieciocho aos, subi las escaleras del templo y pronunci la oracin.
No entiendo... En esta ocasin, mantena una actitud de lo ms digno y se haba cubierto la
cabeza con un chal.
Te acuerdas de las palabras del Gran Maestre en el Vesubio?
Acudir a Roma cuando la depravacin llegue a su cumbre. Qu da hay mayor Mujeres pblicas, honrad a la diosa Venus, la que propicia el lucro
depravacin que hoy? El Gran Maestre ha escogido la Floralia para dar su de las profesionales. Pedidle, con incienso, belleza y xito, el dominio del
golpe. Debimos pensarlo hace tiempo. arte de las caricias y de la conversacin espiritual, entregad a vuestra
patrona el mirto y la menta que tanto le agradan y las coronas de juncos
Palinuro no estaba tan convencido: entrelazados con rosas en homenaje a su hermosura.
Eso no impide que los Primitivos Campanios puedan reunirse en la Ante la invitacin, las otras se acercaron, cogidas de la mano de dos
Cloaca Mxima. en dos, y depositaron sus ofrendas al pie del templo. stas iban desde las
modestas coronas trenzadas de flores silvestres de las ms pobres, a los
Te olvidas de lo que dijo despus: El primer edificio que arder caros perfumes y las pulseras de oro de las ms ricas. Cumplan sus
ser el templo de la perversidad. Si hay un edificio religioso que merezca devociones cantando. Mientras que al principio slo se escuchaban las bromas
ese calificativo es el de Venus Ericina. All van todos y all comenzar el groseras del pblico, ahora sonaban himnos religiosos que entonaban con
incendio de Roma. Tenemos que ir con ellos. visible fervor.
Esta vez, Palinuro pareci persuadido de que lo que deca Flaminio El ceremonial haba sido largo y el sol se estaba poniendo ya. La
tena muchas posibilidades de ser cierto. Junto a Aquilia y los Olvidados del mayor parte del pblico se haba dispersado; tambin las prostitutas
Vesubio se mezclaron con el alegre gento que acompaaba al cortejo. comenzaban a regresar a sus casas. Flaminio y los suyos se miraron
desconcertados. No haba pasado absolutamente nada! Qu significaba
Entonces empez para ellos la cacera ms extraordinaria. Perseguan aquello? Haba cambiado de opinin el Gran Maestre? Se haba producido
a los asesinos y los incendiarios en un ambiente de verbena, en medio de algn imprevisto, quiz relacionado con lo sucedido en el cuartel? El
cnticos, risas y chanzas subidas de tono. La excitacin era an mayor debido precioso Templo de Venus Ericina se haba vuelto rojo, pero por el resplandor
al calor. Aunque estaban en primavera, el sol brillaba de forma implacable. del sol poniente y no como consecuencia de un incendio.
Haca casi tanto calor como en pleno verano. Tito Flaminio se hizo la
desagradable reflexin de que con semejante temperatura, el fuego poda Palinuro dijo lo que pensaba:
prender con especial rapidez.
Hay que volver a las alcantarillas. Seguro que estn all. Puede
Finalmente llegaron al Templo de Venus Ericina, una preciosa que sea demasiado tarde!
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Flaminio estaba a punto de darle la razn, cuando se le ocurri una la parte trasera del escenario. No era difcil adivinar por qu, sobre todo
idea. Haba credo que el templo de la perversidad era el de Venus Ericina, cuando iban escoltadas por un nmero importante de personas. Adems, Palinuro
lo ms lgico, pero exista una segunda posibilidad. Otro sitio en Roma poda le confirm que eran los que buscaban. Le seal a varios individuos que
merecer ese apelativo. No haba que perder un instante. Esta vez estaba conducan los vehculos.
seguro de no equivocarse. Estaba convencido de que all encontrara al Gran
Maestre para el combate final. Los reconozco. Estaban en 'Las Delicias de Capua'.
Tito Flaminio haba visto a uno de los gemelos Aufidio. Cul de los
EL TEMPLO DE LA PERVERSIDAD dos? No habra sabido decirlo: estaba demasiado lejos para distinguir
nariz. En cualquier caso, haba que actuar deprisa. Dio la orden
la
de
desenvainar, l mismo blandi la espada de su padre y, todos a una, se
Tito Flaminio, Selene, Aquilia, Palinuro y el resto del grupo
lanzaron al asalto.
recorran a la carrera las calles de Roma. Tenan un largo camino desde la
Puerta Colina hasta el Campo de Marte. No disponan de caballos porque cuando
Los bastidores del Teatro de Escauro eran a cielo abierto. El teatro
llegaron los haban dejado en villa Flaminia. Tenan que darse prisa!
tena la forma de un semicrculo; delante estaban el escenario y el
gigantesco decorado; los bastidores, detrs. La imponente maquinaria que
Iban al Campo de Marte porque all era donde se encontraba el Teatro
precisaba el espectculo se compona de una serie de andamios, tornos, gras
de Escauro. S, un teatro. Flaminio acababa de comprender que deban
y otros accesorios. Un autntico ejrcito de esclavos se encargaba de su
interpretar la palabra templo en sentido figurado. Sin duda, los Primitivos
funcionamiento. Estos se apartaron enloquecidos cuando vieron que estaba a
Campanios detestaban el teatro, una invencin griega que apelaba tanto a las
punto de organizarse una batalla.
pasiones como a la mente. En su gnero, el Teatro Escauro era el ms grande
que haba existido nunca. Quiz el ms grande que existira jams...
En la parte de delante, haban reaccionado con rapidez. En especial
Caronte, que haba reconocido a Selene entre los asaltantes. No se haca
Al llegar a la colina del Quirinal divisaron por primera vez el Campo
ninguna ilusin sobre sus intenciones y no tena ninguna gana de enfrentarse
de Marte. No obstante, an quedaba lejos, a mil o dos mil pasos, pero era lo
con ella. No era muy bueno con las armas y el valor no era su cualidad ms
nico que se vea. Iluminado por miles y miles de antorchas, resplandeca en
destacada. No tena puesta la mscara, pero la llevaba encima. Corri hacia
medio de la ciudad que penetraba dulcemente en la oscuridad. Era prodigioso,
un Primitivo Campanio.
colosal, inaudito... Palinuro, quien como los dems se haba detenido
sobrecogido para contemplar aquel prodigio, se volvi hacia Flaminio:
Celsio, t no eras techador?
Tienes razn, es ah! No puede ser en otro sitio.
sa es mi profesin. No hay nadie ms hbil que yo para trepar a los
tejados.
Roma no contaba con un anfiteatro permanente ni con un teatro de
fbrica. La gente de dinero sufragaba construcciones provisionales, que
Perfecto! Ves a esa mujer de pelo blanco? Ponte esta mscara. Ella
despus eran destruidas tras una serie corta de representaciones. El Teatro
te seguir. Cuando ests arriba, pasa al ataque. Quiero que la mates.
de Escauro superaba todo lo edificado hasta entonces. Era algo ms que
gigantesco, era monstruoso.
Celso sonri, se puso la mscara y la sonrisa desapareci bajo la
calavera.
Su construccin se deba a Emilio Escauro, un oscuro personaje hasta
ese momento que ahora quera lanzarse a la poltica y que haba invertido
Confa en m.
all una fortuna inimaginable. Tena un aforo de ochenta mil plazas. El
frente de la escena, que delimitaba la parte posterior del escenario,
Mercurio estaba junto a su hermano y haba asistido a este dilogo.
representaba un palacio de tres pisos y meda cuarenta pasos, ms del doble
que el edificio ms alto de Roma. Adems de la desmesura, el Teatro de
Si no te tapas la cara, ella te descubrir. Ponte la ma. Le tendi
Escauro destacaba por su riqueza ornamental. Estaba decorado con
la mscara de bronce sonriente.
cuatrocientas columnas de mrmol, vidrio y madera dorada, tres mil cuadros y
estatuas, muchas adornadas con oro, plata y marfil. Y todo eso durara
Y t?
solamente lo mismo que la Floralia, es decir diez das. Despus se
destruira.
Me marcho. Tengo que avisar al Gran Maestre de lo que est
sucediendo.
Poco despus, Flaminio llegaba al lugar y descubra de inmediato que,
esta vez, no se engaaba: varias carretas cargadas de paja se dirigan hacia
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Detrs del Teatro de Escauro empezaron los combates. Ambos grupos deferencia y un honor para Escauro. Las primeras filas de las gradas estaban
contaban aproximadamente con el mismo nmero de hombres, unos cincuenta. Tito destinadas a los senadores y diversas personalidades, que haban acudido en
Flaminio buscaba con avidez al Gran Maestre. Cul de sus antiguos camaradas masa. Toda Roma le homenajeaba. Pero se elev un grito entre el pblico:
iba a resurgir ante l?
La atelana! La atelana!
Flaminio no vea al Gran Maestre, pero s a Mirmilla, que haba
empezado a luchar. Fue hacia ella acompaado de Aquilia, que la haba A los romanos no les gustaba quedarse con el mal sabor de boca que
descubierto al mismo tiempo. Al verlos llegar, la gladiadora pelirroja dejaba una tragedia, as que despus haba un intermedio con una pieza
decidi retroceder hacia el decorado. Pero Flaminio tuvo que pelear con pensada para devolver el buen humor: la atelana. No era teatro, sino un
varios Primitivos Campanios, y se retras. Aquilia entabl sola la batalla simple nmero de saltimbanquis que hacan cabriolas acompaadas de chistes
con la joven gladiadora. Selene, por su parte, haba localizado al hombre con groseros, lo que desataba la hilaridad. Un estallido de risas sacudi las
la mscara de la calavera y corri tras l. Conforme a las rdenes recibidas, gradas del teatro: los dos histriones, Papus y Maccus, entraban dndose
ste se dirigi hacia el andamiaje y se puso a escalarlo. Selene le sigui patadas en el culo.
sin la menor vacilacin.
En ese momento se escuch una exclamacin de sorpresa en el pblico.
Al otro lado del decorado, nadie se daba cuenta de nada. Los ochenta Algo raro pasaba: acababan de aparecer dos mujeres en escena, vestidas de
mil espectadores sentados en las gradas asistan al fin de la tragedia de gladiadoras, que luchaban salvajemente; una era pelirroja, lo que desat una
Medea. La herona acababa de asesinar a sus propios hijos para vengarse de su inmediata ovacin en el teatro, mientras ochenta mil gargantas exclamaban:
marido Jasn que la haba engaado y se deshaca en lamentaciones. El hombre
que haca el papel, pues no haba mujeres entre los actores, resultaba Mirmilla!
impresionante. Iba maquillado de negro, blanco y rojo, llevaba un vestido
violeta bordado en oro y plata con incrustaciones de cristal que refulgan. En efecto, los asistentes estaban convencidos de que se trataba de
Era muy alto y, adems de la gigantesca peluca rematada por una diadema, una puesta en escena que recordaba el episodio que haba aterrorizado a la
llevaba coturnos, zapatos de plataforma alta que le hacan parecer ms alto ciudad seis meses antes. Esta actualizacin de la excesivamente tradicional
todava. atelana fue unnimemente apreciada. A Maccus y Papus no les hizo tanta gracia
la terrible aparicin y salieron por piernas. Pero en su precipitacin, se
Mientras prosegua su declamacin, lleg un cantante que enton de enredaron con sus togas y cayeron cuan largos eran, lo que provoc an ms
viva voz una trgica salmodia. Pronto fue imposible escuchar la voz del actor risotadas. Las dos gladiadoras se haban quedado inmviles en el centro del
cuando al cantante se sum un autntico hombre orquesta que tocaba al mismo escenario. Aquilia mostr a su rival el filo de su espada.
tiempo la flauta, una campanillas colgadas de un sombrero y una batera de
pie. Es la sangre de Amazona! He jurado que sera cubierta por la tuya!
El pblico estaba en la gloria. A diferencia de los griegos, que iban Eres t quien va a morir, loca! No te he enseado ni la mitad de lo
a escuchar el texto, saborear la belleza de los versos e interesarse por la que soy capaz de hacer con las armas.
psicologa de los personajes, los romanos slo queran espectculo. Los temas
de las tragedias eran siempre historias mitolgicas que todo el mundo conoca Otro grito de admiracin y estupefaccin ascendi desde el pblico.
de memoria y daba igual no escuchar las distintas rplicas. Adems, dado el Aquello no haba concluido! Se vea a otra pareja de luchadores, esta vez en
tamao del teatro, en las ltimas filas no se oa una palabra. Lo importante la parte ms elevada del decorado, a la altura del tercer piso del palacio.
era el decorado, los trajes, los innumerables figurantes y la voz de los No slo eran verdaderos equilibristas que se movan a esa altura vertiginosa
actores, que deba ser timbrada y ser capaz de ejecutar hbiles trmolos. En con asombrosa destreza, sino que su aspecto era extraordinario: una mujer de
este aspecto, la Medea de la pieza estaba muy dotada: su rgano vocalizador cabello blanco se enfrentaba a un hombre con una calavera.
era tan potente que consigui imponerse al cantante y al msico con el ltimo
grito, mientras sostena a sus hijos muertos. Selene estaba sorprendida por la resistencia de su marido. Cuando le
conoci, no saba sostener una espada. Cierto que ella tampoco. l tambin
Los ensordecedores aplausos de ciento sesenta mil manos hicieron deba haber aprendido despus. En cualquier caso, se equivocaba al combatir
temblar el teatro. Emilio Escauro se levant y salud, como si estuviesen en esas condiciones. Ella, hija del Vesubio, no tema a nadie en este
destinados a l y no a los actores. Ocupaba en solitario uno de los dos terreno. Haba pasado toda su infancia trepando las rocas ms abruptas.
palcos de honor. stos, que estaban situados en los dos extremos del
escenario, estaban cerrados por una barandilla de madera dorada y marfil. El En ese punto, el decorado presentaba una estrecha cornisa, de apenas
de enfrente estaba reservado a las vestales. No eran menos de diecisis, de la anchura de un pie, sobre la que slo se poda avanzar agarrndose a las
las dieciocho con que contaba su colegio, lo que supona un gesto de columnas de mrmol, cristal, marfil y madera dorada. Selene adelantaba y l
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retroceda, pero paso a paso. Tena que admitir que haca gala de una Un espantoso grito les sobresalt. El duelo entre Selene y Caronte
admirable seguridad. haba concluido con la muerte del segundo. A causa de un tropiezo y tocado,
haba perdido el equilibrio. Con un ltimo reflejo, intent agarrarse a las
Mirmilla no haba exagerado al decirle a su adversaria que saba piezas del decorado, que fue arrastrando en su cada. Varias se precipitaron
menos de la mitad que ella de armas. Aquilia no era rival para su antigua a sus pies y un trozo de madera golpe a Flaminio en la cabeza, que cay al
instructora. Cuando se lanzaba contra ella con furia, la joven pelirroja gir suelo atontado. Mirmilla se acerc con la espada levantada, pero titube un
bruscamente el pecho para evitar el golpe y le asest un tajo en la garganta momento. Tito Flaminio aprovech para proyectar su espada hacia delante.
con todas sus fuerzas, degollndola en el acto. El pblico, que continuaba Herida de muerte en el pecho, la gladiadora se desplom. Sala sangre de sus
creyendo que se trataba de una representacin, aplaudi con ganas. labios y su rostro se apagaba. Dijo dbilmente:
Y lo que pensaban que era una actualizacin de atelana prosigui. Yo te quera, Flama. Te haba contado mi secreto. T eras el
Acababa de producirse otra aparicin asombrosa. Otro combatiente, un hombre nico...
esta vez, llegaba balancendose por el cable de la gra que serva a los
dioses para bajar a escena. Tras un impecable vuelo planeado, se plant Flaminio pregunt extraado:
delante de la gladiadora con la espada en alto. sta dio un grito:
Qu secreto?
Flama!
Pero no obtuvo respuesta: Mirmilla haba muerto. Otro grito le hizo
S, soy yo. Es hora de que pagues tus crmenes! volverse. Selene haba bajado del andamio y tras inclinarse sobre el cuerpo,
haba retirado la mscara de la calavera. Acababa de descubrir, con
Ella sacudi su melena roja. irritacin y estupor, que el adversario del suelo no era su marido. Corri
hasta el lugar donde haba comenzado la persecucin. Flaminio apenas se haba
No puedo pelear contigo. recuperado de su enfrentamiento con Mirmilla, pero no haba tiempo que
perder. La sigui.
Por qu? Tienes miedo?
Sobre el terreno, los Olvidados del Vesubio controlaban la situacin.
No, porque te amo. Los Primitivos Campanios estaban fuera de combate o haban huido
desordenadamente. Palinuro iba a perseguirles cuando vio a Mercurio,
Se encontraban, sin saberlo, en la plataforma que serva para escondido en un rincn oscuro. Aunque tena una espada, no intent plantarle
descender a los infiernos y para otras desapariciones repentinas. Los cara. Se ech a sus pies e implor por su vida. Palinuro estaba a punto de
maquinistas que, desde el comienzo, se preguntaban cmo cortar estas dejar caer su arma, cuando pens en una alternativa mejor. Le replic con
intervenciones imprevistas en el programa, aprovecharon la ocasin. sequedad:
Accionaron un torno y la plataforma baj, haciendo desaparecer a Flaminio y a
Mirmilla debajo del escenario acompaados del cadver de Aquilia. Mientras Te la perdonar si hablas. Pero, primero, qutate esa mscara.
tanto, Selene y el hombre de la calavera haban dejado la peligrosa cornisa
para continuar luchando en el andamio detrs del decorado. El pblico El hombre lo hizo y Palinuro dio un bote. No se trataba de Mercurio,
consider que aquello haba terminado y se levant, con las vestales y los sino de Caronte, Anco Aufidio, el hombre sin nariz, el marido de Selene.
senadores a la cabeza, para aclamar a Emilio Escauro. Palinuro permaneci petrificado ante el verdugo de la mujer que amaba. Por un
instante, estuvo a punto de hacer algo irreparable, pero se contuvo. No le
ste, que no haba entendido nada de lo que acababa de suceder, se corresponda a l, sino a Selene. Adems, haba quehacerle hablar. Fue fcil
levant tambin para dar las gracias al pblico. Al tiempo que se inclinaba porque Caronte haba visto su mirada asesina. Se puso a hablar de manera
hacia las gradas, decidi que deba ser una iniciativa improvisada por alguno precipitada:
de sus subordinados. Estaba ansioso por saber quin era, porque gracias a l
su carrera poltica acababa de experimentar un gran impulso. No me mates, te dir todo lo que s. Los otros estn en la Cloaca
Mxima. All est el Gran Maestre.
Debajo del escenario, Flaminio y Mirmilla haban comenzado su duelo.
La gladiadora se haba decidido a cruzar su espada porque su antiguo amante Qu piensan hacer?
se haba lanzado al ataque, pero ms que batirse paraba los golpes. Al mismo
tiempo, contemplaba a su adversario con ojos sorprendidos y repeta: Han almacenado all carretas con paja y pez. Van a sacarlas, a
prenderles fuego y luego volvern a las alcantarillas a refugiarse mientras
Por qu, Flama? Por qu? se desencadena el fuego. El incendio del Teatro de Escauro deba ser la
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seal, pero como ha fracasado, siguen esperando. La haba matado y no lo lamentaba, pero no poda evitar cierta
turbacin. Cul era el secreto que le haba confiado a l nicamente? Sin
Quines estn all? duda, se lo habra dicho durante su amnesia, pero no se acordaba de nada.
Estaba claro que ella lo amaba y eso le haba salvado la vida en dos
Una mitad de los nuestros a las rdenes del Gran Maestre. Mi hermano ocasiones: cuando no le haba hecho ejecutar en Pompeya y cuando haba
est con ellos. vacilado durante su duelo. l, por su parte, no experimentaba ningn
sentimiento hacia ella. A menos que la hubiese querido en la poca en que
Quin es el Gran Maestre? haba perdido la memoria... Nunca lo sabra. Tampoco sabra jams quin era
de verdad la gladiadora.
No puedo decirlo. No me est permitido.
La visin de otra gladiadora corriendo a su lado le devolvi a la
Palinuro apoy la espada en la garganta. realidad. Tenan que actuar deprisa, porque con la puesta de sol apenas haba
disminuido el calor. El aire estaba tan seco como en pleno verano y en
Espera... semejante atmsfera las llamas se propagaran a mucha velocidad.
Fue la ltima palabra que pronunci Anco Aufidio. Selene acababa de No tardaron en llegar al Capitolio, donde se encontraba la prisin de
llegar en compaa de Flaminio. Al ver al que buscaba desde haca aos, solt Roma, el Calabozo Tuliano o Crcel Mamertina. Era una curiosa construccin,
un grito terrible y se tir a l hecha una furia. Con un tajo de su espada, en parte troglodita, excavada en las antiguas canteras de los latomios. Llam
la espada de Espartaco, le parti el crneo y luego empez a golpear en el a la pesada puerta de bronce, que les devolvi una sonora respuesta. Al cabo
cuerpo. Palinuro tuvo que sujetarle el brazo. de un rato, que a ambos les pareci interminable, se escuch la voz del
carcelero. Pens que se trataba de juerguistas achispados.
Es una pena. Iba a decirnos el nombre del Gran Maestre.
Por todos los demonios, continuad vuestro camino!
Flaminio intervino:
Soy yo, Flaminio. Abre!
Has conseguido que hablase?
El nombre mgico produjo su efecto. Seducido por una gratificacin de
S. Estn todos en la Cloaca Mxima. la importancia de la que ya haba recibido, el hombre se apresur a obedecer.
Tito Flaminio le dijo:
Selene se haba echado en brazos de Palinuro, sacudida por temblores.
Flaminio observ a la gladiadora blanca y al liberto del gorro frigio Tendrs el doble de la ltima vez si me conduces inmediatamente a la
abrazados. Se amaban, ella haba satisfecho su venganza y ya nada se opona a mazmorra de la muerte.
su felicidad. Pero no era momento para efusiones ni ternuras. El tiempo
apremiaba. Se dirigi a ambos: El carcelero no se hizo de rogar. Instantes despus, les preceda por
la srdida escalera que conduca a la celda en la que se encerraba a los
Id a reuniros con los dems. Yo entrar en la cloaca por la prisin. prisioneros de Estado. Abri la reja. Tan conmocionado como en la anterior
Espero coger por sorpresa al Gran Maestre. Selene se desprendi del abrazo de ocasin, Flaminio contemplaba aquel lugar siniestro que Selene, muy
Palinuro. impresionada, vea por primera vez: una gran cmara circular en forma de
campana con una rejilla en el centro cerrada por varios candados que caa a
Para eso necesitars una luchadora experimentada. Voy contigo. plomo sobre la alcantarilla. El sitio estaba invadido por un espantoso olor a
podredumbre.
Ella le lanz una mirada tierna a Palinuro.
El guardin abri los candados, les ayud a retirar la reja y les dio
Ve con los Olvidados del Vesubio. Nos reuniremos tras la victoria! una cuerda que llevaba. La ataron para bajar por ella hasta la orilla de la
Cloaca Mxima.
Palinuro no protest. Sali corriendo hacia donde estaban sus
compaeros. Selene fue tras Flaminio. Queris la antorcha?
Mientras recorra a la carrera una vez ms las calles de Roma, No. Puedes irte.
Flaminio pensaba en el ms destacado de los sucesos que acaba de vivir: la
muerte de Mirmilla. No hubo que decrselo dos veces. Poco despus, se encontraban de
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nuevo en la oscuridad, mientras se deslizaban por la cuerda y hacan pie bastaba trepar hasta la mazmorra abovedada y retirar la cuerda para estar a
abajo. Iba a tener lugar el ltimo acto! salvo.
All, el olor era todava peor. Justo debajo de la mazmorra haba una Poco despus estaba arriba, pero antes de que pudiese recoger la
bolsa de materia fecal en descomposicin. Resultaba evidente que no haba cuerda, el otro, que le haba seguido, trepaba a su vez. Intent, en vano,
sido limpiada y debido al calor reinante, la fetidez era absolutamente impedrselo. El otro paraba sus embates sin problemas. Segundos ms tarde,
insoportable. Se dieron prisa para dejarla atrs. El carril de mantenimiento los dos se encontraban totalmente a oscuras en la celda, a ambos lados del
a lo largo del canal de la alcantarilla no presentaba problemas: era lo agujero circular situado en el centro. El combate era inevitable!
bastante ancho para que hubiesen pasado las carretas cargadas de paja.
Adems, Tito Flaminio conoca ya el camino. Su rival, el Gran Maestre de los Primitivos Campanios, era Longio.
Tito Flaminio lo supo en ese momento. Ante la inminencia del enfrentamiento,
Tras unos pasos en total oscuridad, avanzando con la mano pegada a la su adiestrado odo se haba puesto a funcionar automticamente y haba
pared, percibieron un resplandor y un sonido lejano de armas. Por el ruido, identificado la respiracin del antiguo masajista. La escuchaba mientras ste
Flaminio estim que estaban en la entrada de la alcantarilla, ante el templo se desplazaba alrededor del agujero hacia l. Flaminio hizo lo mismo y, de
de Venus Cloacina. Los Primitivos Campanios y los Olvidados del Vesubio pronto, ya no escuch nada. Longio se haba quitado enseguida las sandalias y
haban entablado combate. Pero la luz estaba ms cerca, a una distancia desde contena la respiracin. l hizo otro tanto. Ahora los dos estaban descalzos
la que no llegaba ningn sonido. Hizo un gesto a su compaera para que no y retenan el aliento.
hiciese el menor ruido y continuaron avanzando.
El nico consuelo para Flaminio es que por un instante se haba
Al cabo de un momento, Flaminio distingui a dos hombres un poco ms librado del putrefacto olor que le llegaba desde abajo. Por lo dems, jams
adelante. Estaban de espaldas mirando en direccin a la pelea. Uno de ellos en su vida se haba sentido tan tenso. A pesar de sus esfuerzos, de su
era el Gran Maestre, no poda equivocarse. Llevaba la misma ropa que en el extraordinaria audicin, no perciba ningn sonido. Era el silencio total.
crter del Vesubio: una especie de capa negra con una capucha. El otro era Qu haca su contrincante? Se mova? Qu deba hacer l? Girar en el
Mercurio. Lo supo porque acababa de volverse. Selene tambin lo vio y la mismo sentido o en sentido inverso? Quedarse quieto? Decidi no moverse,
imagen del gemelo de su marido la hizo reaccionar al instante. Se le ech para no traicionarse con el desplazamiento. Empezaba a faltarle el aire, los
encima con la espada en alto. Cogido por sorpresa, el segundo de los hermanos latidos de su corazn se amplificaban y el ruido que hacan le contrariaba
Aufidio resbal en el borde con la antorcha en la mano. La respuesta del otro mucho. El luchador excepcional que era Longio era capaz de escucharlos!
fue sorprendente: recogi la antorcha y la tir al agua sucia donde se apag.
La negrura era total. Flaminio comprendi al instante y empez a gritar: Un nfimo sonido le salv la vida: el chasquido de una articulacin.
Longio estaba a su lado, a la izquierda. Se anticip al embate golpeando el
Huye, Selene, huye! No tienes ninguna oportunidad! primero con todas sus fuerzas. Luego, sacando partido a su ventaja, atac en
todos los ngulos con tanta violencia como pudo. Haba comenzado a respirar
Por desgracia, ya era demasiado tarde. Un sonido metlico le indic de nuevo, lo que le produjo un tremendo alivio, aunque el aire fuese
que se haba iniciado el combate. Instantes despus escuch un grito femenino pestilente. Se detuvo para no fatigarse y volvi a aguantar la respiracin.
seguido de un gemido. Ya no le llegaba ningn ruido. El hombre estaba inmvil Estaba convencido de que a Longio le haba fallado la suerte y tena
o andaba tan silenciosamente que no le oa. problemas. Crea, incluso, que le haba dado.
El Gran Maestro era un andbata. Flaminio estaba seguro de ello. Slo Y entonces se produjo el milagro: vea. O, para ser ms exactos, vea
un andbata poda elegir enfrentarse a un adversario en medio de la mal de tan deslumbrado como estaba. Una luz muy blanca e intensa, procedente
oscuridad. Pero quin? En la arena de Pompeya haba luchado con dos y de debajo, de la Cloaca Mxima, iluminaba la mazmorra en forma de campana. No
aparentemente, pero slo aparentemente, les haba matado a ambos. Haba era una nica antorcha, ni unas cuantas. Hacan falta decenas para conseguir
apartado la mirada cuando Caronte les golpeaba con su maza y no haba buscado aquella claridad. Adems, no producan aquel color. ste era ms fro, ms
sus cuerpos en el spoliarium. crudo.
Se bati en retirada. Quin era? Aquella pregunta estaba lejos de Record haber visto un resplandor semejante. Haba sido en el
ser una mera cuestin de curiosidad. Por el contrario, era vital. Si se cementerio, por la noche, cuando permaneca recogido ante la tumba de su
trataba de Faventino, tena muchas posibilidades, incluso la seguridad de padre: una luz parecida haba recorrido las tumbas y se haba detenido un
ganarle. En el caso de Longio, ocurra justo lo contrario. instante en la copa de un ciprs. Por supuesto, l haba credo que se
trataba de las almas de los muertos, pero Bruto, a quien se lo haba contado,
Mientras haca estas reflexiones, Flaminio lleg a la cuerda que le haba sacado de su error. Como de costumbre, haba ledo un libro sobre el
colgaba de la celda y decidi subir. En la duda, se impona la prudencia. Le asunto en el que se afirmaba que se trataba de un fenmeno natural debido a
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la inflamacin de los gases procedentes de la descomposicin. Puede que Bruto y, levantndolo con ambas manos, lo lanz al canal. Qued flotando en el agua
tuviese razn: en ese pozo de podredumbre que tenan debajo haba cuerpos en sucia que le arrastraba lentamente hacia el Tber, donde desaparecera entre
descomposicin. Pero, fuese lo que fuese, ya fuese resultado de un fenmeno las inmundicias de la ciudad que deseaba destruir.
natural o de una intervencin divina, le haba salvado. Solt una exclamacin
triunfante: Todo haba terminado. Los Olvidados se marchaban en direccin a la
salida de la Cloaca Mxima, el Templo de Venus Cloacina y las calles de Roma
Ests perdido, Longio. Veo! salvadas del incendio. Mientras, Palinuro sostena a Selene en sus brazos.
Flaminio recogi su arma: en la mano derecha tena la espada de Espartaco,
Instantneamente, el andbata se volvi hacia su voz, pero Flaminio forjada con las cadenas de los esclavos a los que liberaba, con la izquierda
par el golpe con facilidad y pas a contraatacar. A partir de ese momento, sostena la de su padre, el instrumento de su muerte heroica. Si se vea
no haba dudas sobre la conclusin del combate. A pesar de su dominio de la obligado a combatir de nuevo, luchara con ambas. l era Tito Flaminio,
ciencia de las armas, el viejo masajista no poda hacer nada contra alguien miembro de una de las ms ilustres familias romanas y se senta orgulloso de
que viese. A Flaminio le produca malestar luchar as contra alguien en sus ancestros, pero, durante unos meses, tambin haba sido Flama, el
inferioridad de condiciones, mientras l estaba en posesin de todas sus gladiador, y eso no lo olvidara nunca.
facultades. Pero tampoco poda olvidar a quien se enfrentaba. Ese hombre era
un monstruo, haba pretendido incendiar Roma, haba ordenado decenas de
asesinatos. Era un deber eliminarlo!
Qu ha pasado?
Palinuro solt un rugido, se ech encima del cadver del Gran Maestre
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APNDICE Lanista: Instructor y amo de los gladiadores.
El origen de la lucha de gladiadores se encuentra en las ceremonias Magister: Quien adiestraba a los gladiadores y arbitraba los
fnebres etruscas y parece tener relacin con el culto a Saturno. En un espectculos.
principio deba de ser un duelo a muerte entre prisioneros en honor a un
hroe muerto en la guerra. Sin embargo, con el paso del tiempo, se convirti EXPRESIONES
en un espectculo que adems de sangriento era muy demandado. Parece ser que
el primer espectculo de lucha de gladiadores tuvo lugar en Roma, en el siglo Ave Cesar morituri te salutant!: Ave, Csar, los que van a morir te
III a. C., en el Mercado de los Bueyes. Cnsules y tribunos romanos los saludan. Los gladiadores tenan obligacin de gritar este saludo antes de
utilizaban para ganar adeptos o calmar a los descontentos. empezar a luchar. Fue impuesto durante el Imperio.
Los anfiteatros primitivos, en los que se celebraban todo tipo de Iugula!: A degello!. Grito con el que las masas pedan la muerte
espectculos, eran estructuras de madera provisionales, en forma de dos del gladiador vencido.
semicrculos unidos por el centro. Hasta Augusto, siglo I d. C., no se
construy un circo de piedra. Mitte!: Sultalo!. Grito con el que se peda el perdn con el
pulgar de la mano hacia arriba.
El combate entre gladiadores tena lances y suertes, adems de reglas Uri, vinciri, verberari, ferroque necari: Ser quemado, atado,
que enseaban los lanistas en escuelas. stas dependan del Estado y eran golpeado y muerto a hierro. ste era el juramento del aspirante a gladiador.
administradas por los gladiadores fiscales. Los editores eran aquellos
propietarios de escuelas privadas que ofrecan a un determinado precio Vae victis!: Ay, de los vencidos!. Era una frase con la que se
espectculos pblicos o privados. No faltaron tampoco particulares incitaba a los gladiadores a pelear y vencer, pues en ello les iba la vida.
acaudalados que tenan gladiadores.
ETAPAS DEL IMPERIO ROMANO
TIPOS DE GLADIADORES
La mayora de los historiadores actuales, as como los de la poca
A los gladiadores se les conoca por la panoplia, es decir, por el romana, convienen en situar la fundacin de Roma en el siglo VIII a. C.,
equipo con el que luchaban: aunque hay otros que la adelantan al siglo X a. C.
Mirmilln: llevaba espada, escudo, casco en forma de pez y grebas y Tampoco hay unanimidad con respecto al origen de su nombre. Hay
brazales para protegerse las piernas y los brazos. quienes creen que deriva de Rmulo, primer rey legendario de Roma, que fue
amamantado por una loba junto a su hermano Remo. Otra explicacin legendaria
Reciario: luchaba con red, tridente o lanza, y pual. No llevaba la es que Eneas, hroe troyano, tras la cada de Troya, lleg a Italia y fund
cabeza cubierta, pero s el hombro protegido. una ciudad a la que puso el nombre de su hija, Roma. La tercera versin, y
ms actual, sostiene que la raz indoeuropea ruma, que significa ro, y que
Tracio: portaba escudo y casco, espada de filo curvo y llevaba las era el nombre etrusco del Tber (Rumon), deriv en Roma, que significara:
piernas protegidas por grebas. Ciudad que est junto al ro.
Secutor: era el oponente natural del reciario. Llevaba casco Se distinguen tres etapas en la historia de Roma:
redondeado para que la red resbalara, espada, escudo y proteccin en los
brazos y las piernas. La Monarqua es la primera forma de organizacin poltica de Roma,
vigente desde su fundacin, en el siglo VIII a. C., hasta el ao 510 a. C.
Andbata: llevaba un casco completamente cerrado, sin apertura para Segn la tradicin existieron siete reyes. El primero de ellos fue el
los ojos, espada y proteccin en un solo brazo y hombro. legendario Rmulo. Tras el ltimo, Tarquinio el Soberbio, que fue expulsado,
se proclam la Repblica.
PROFESIONES DE LA ESCUELA DE GLADIADORES
Los primeros monarcas o reyes eran elegidos por las gentes de Roma,
Editor: Persona encargada de organizar los combates y contratar con la ciudadana, y su gobierno tena carcter vitalicio. A partir del quinto
el lanista a los participantes. rey, Tarquinio Prisco, se sabe que haba una lnea de sucesin hereditaria
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matrilineal, aunque el Senado deba ratificar el nombramiento. daban ms poderes a la plebe.
El Senado tena el poder y el rey era su representante oficial. El En el siglo III se inicia la lenta cada del Imperio. Los pueblos
monarca era la cabeza de la religin y tena el derecho de auspicium , de brbaros presionaban por muchos frentes y se hace difcil y costoso mantener
interpretar los augurios de los dioses. Posea tambin el ejercicio del la unidad del Imperio. El territorio es divido en dos zonas, la occidental y
imperium, que le otorgaba la autoridad militar y judicial sobre el territorio la oriental. En el ao 476, el ltimo emperador romano de Occidente, Rmulo
romano. Este trmino, el imperio, denominara, a lo largo de toda la historia Augstulo, es depuesto y las insignias imperiales, smbolo del poder de Roma,
de Roma, los territorios que estaban bajo su dominio. son enviadas a Constantinopla, capital de Imperio Romano de Oriente. El
Imperio Bizantino perdurara varios siglos ms, hasta su cada bajo el poder
La Repblica abarca desde 509 a. C. hasta 27 a. C. En los primeros otomano en 1453.
aos, hubo un vaco institucional por los desacuerdos entre los partidarios
de la Repblica, la Monarqua y la Liga Latina, los ms apegados a las INDUMENTARIA
tradiciones. El acuerdo al que se lleg fue plantear una magistratura doble
colegiada y temporal, que ms tarde pas a ser una magistratura suprema. Esta La indumentaria romana constaba de la tnica, vestido largo y suelto,
ltima implic la designacin de un pretor mximo, que abri el paso a los y la toga, una especie de manto para ponerse encima y que slo podan llevar
cnsules. El pretor mximo acab desdoblando sus funciones a travs del los ciudadanos romanos. La tnica se cea con una especie de cinturn
duunvirato (dos cnsules) o el triunvirato (tres cnsules), aunque el poder llamado cingulum o cinctus, cerrado con un broche, fbula.
supremo siempre estuvo en el Senado. Al crecer los dominios de Roma, los
cnsules, pretores y dictadores ejercieron el poder, como representantes del Por el color de la toga se poda conocer la situacin econmica y
Senado, fuera de las murallas de la ciudad. rango de quien la llevaba. La blanca era la ms extendida, aunque tambin
identificaba a los que aspiraban a la magistratura. La de los nios y los
Dentro de la Repblica se distinguen tres etapas: magistrados electos presentaba adornos de color prpura. Y cuando un general
entraba victorioso en Roma vesta toga bordada en oro.
I. Siglos VI a. C.-IV a. C.: El poder est en manos de patricios. La
plebe estaba excluida del gobierno y careca de derechos polticos. Este La tnica de las mujeres tena ms pliegues que la del varn y
periodo se caracteriza por las luchas sangrientas de la plebe para conseguir reciba el nombre de stola; las nobles matronas las llevaban adornadas con
derechos polticos. bordados. La toga femenina se llamaba palla, y cubra tambin la cabeza. Para
cubrir la cabeza tambin exista la mitra (cofia) o el ricinum (velo).
2. Siglos III a. C.-II a. C.: poca de mayor equilibrio, en la que
patricios y plebeyos tienen derechos polticos y ciudadanos. Los varones se cubran con un pliegue de la toga o con el cucullus
(capucha), pileus, galerus (gorro). En los actos solemnes se iba con la
3. Siglos II a. C.-I a C.: poca de las dictaduras. Una guerra civil cabeza descubierta, excepto el sacerdote oficiante.
convirti a Julio Csar en dictador vitalicio. Tras su asesinato en el ao 44
a. C. por los partidarios de la Repblica, empez una etapa de inestabilidad La solea (sandalia) era el calzado ms habitual, y se ataba con las
y guerras civiles que acabaron con la transformacin de la Repblica romana corrigia (correas). Tambin exista el calceus, zapato cerrado propio de
en Imperio, y con Augusto como primer emperador. Durante este perodo se senadores y magistrados, y el campagnus, una especie de bota. El coturno,
desarrolla la historia de Tito Flaminio. procedente de Grecia, era un calzado con una suela alta, que cubra el pie y
la pierna hasta la pantorrilla.
El Imperio comprende los siglos I a. C. a v d. C., desde Augusto
hasta la llegada de los pueblos brbaros (extranjeros). Tras la muerte de
MONEDA
Julio Csar y las guerras civiles, Augusto se declara emperador e instaura un
sistema dinstico hereditario.
En los inicios de Roma, en la poca de la ciudad-estado, haba una
economa de trueque. Poco a poco fueron introduciendo el concepto y la
Roma haba ido expandiendo sus dominios en torno al Mar Mediterrneo.
necesidad del dinero.
La etapa del Imperio se caracteriza, en un primer momento, por las anexiones
de territorios cada vez ms amplios y ricos, como Egipto, Germania o la
El as fue la primera moneda que circul. Era de cobre, se usaba para
Galia. Esto supone riquezas pero tambin un enorme gasto para mantener toda
pequeos intercambios. En la Repblica, hacia el III a. C., se fij el as
la administracin y el ejrcito.
libral , llamado as porque pesaba una libra de cobre (la libra romana
equivala a 273 gramos).
Los csares o emperadores, que ejercan un poder cercano a lo
dictatorial, recelaban del Senado y se apoyaban en medidas populistas que
El as tena sus divisiones: semis o medio as, triens, quadrans,
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sextans, uncia o doceava parte. Tambin tena mltiplos: dupondio, dos ases, Iugerum (de iugum, yugo, y de ah yunta): extensin de
tripondio, con el valor de 10 ases; centopodium o talento romano, equivalente tierra que trabajaba una yunta de bueyes, 2.518,20 m2.
a 100 ases, aunque no existi como tal moneda, sino slo como valor nominal
de uso. Heredium (de herus, "dueo"): lo que supuestamente meda una
finca media, 5.036 m2.
En los ltimos tiempos de la Repblica, cuando se sita la accin de
Tito Flaminio, el as lleg a reducir su peso y valor al de un sextante. Su 3.MEDIDAS DE PESO
escaso valor hizo que en los primeros aos del Imperio dejara de existir.
La libra romana: era la unidad de medida, equivalente a 237
Quiz porque hubiese gente que recelaba de este sistema monetario gramos, para slidos, ridos (cereales, por ejemplo) y lquidos. Haba
abstracto, desde tiempos antiguos hubo monedas de plata, con su valor real, e otras unidades cuyos nombres y capacidades procedan de la cultura
incluso de oro. As, en el siglo III a. C., en plena Repblica, empezaron a griega, como las siguientes:
circular las monedas de plata ms caractersticas de Roma: el denario y el
sextercio. Modio: equivale a 8,754 litros, y contena tres congii, o 192
cyathi.
Un denario tena 4,54 gramos de plata, y 72 piezas pesaban una libra.
A lo largo de la Repblica, se baj la cantidad de plata a 3,90 gramos, esto Hemina: 0,274 litros; 32 heminas eran medio sextario.
supona que en una libra entraban ms monedas, exactamente 84. Su valor de
cambio era de diez ases. El congius, el sextarius y el cyathus eran medidas de
lquidos y ridos, y las dos ltimas servan tambin para los slidos.
Un sextercio equivala a un cuarto de denario o a dos ases y medio.
Despus, el sextercio se acu en bronce.
PESOS Y MEDIDAS
En la Antigua Roma se pesaba en libras y se meda en pies; estas
unidades se dividan en doce unidades inferiores. El sistema duodecimal, muy
usado, procedera de una asimilacin con los ciclos lunares y porque es
divisible entre 1, 2, 3, 4 y 6, lo que le confera una gran versatilidad.
Tambin disponan de un sistema decimal procedente de los dedos de la mano
(I, V, X).
1.MEDIDAS DE LONGITUD
2.MEDIDAS DE SUPERFICIE
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