¿PARA QUÉ LA
FILOSOFÍA?
La utilidad de la filosofía
A comienzos de curso, como en el que ahora nos encontramos, es
inevitable que los alumnos hagan una pregunta: ¿y esto para qué
sirve? Es decir, ¿qué utilidad tiene la filosofía?
Tenemos la costumbre de buscarle utilidad inmediata a las cosas,
a todo lo que hay en nuestra vida por un desaforado sentido
mercantilista y práctico. Responder a esta cuestión no es tarea
fácil, y tenemos que intentar evitar respuestas maniqueistas que,
en definitiva, lo único que consiguen es convencer al alumno o
alumna de que la filosofía no sirve para nada.
Ante esta pregunta, caben 2 posibles respuestas.
No sirve para nada
Tiene una utilidad, aunque no inmediata.
La primera respuesta, de la que no sirve para nada, esconde en
realidad dos alternativas dispares entre sí.
1. Realmente no sirve para absolutamente nada, y por ello podría
dejar de estudiarse o de practicarse, es, sencillamente, un
adorno más.
2. No tiene utilidad por que es algo que se busca en sí mismo,
como la felicidad o el amor. Buscamos otras cosas para ser
felices, pero la felicidad la buscamos por ella misma.
La segunda respuesta le debe mucho a la definición de “filosofía”
de Aristóteles.
Para Aristóteles la
filosofía es el modo de
saber más alto y más
elevado, y es superior a
los demás saberes por una
sola razón, es el saber
más inútil de todos
cuantos existen. Inútil porque no tiene ninguna aplicación
práctica, no se busca en función de algo, sino que se busca por sí
mismo. La filosofía no produce cosas, no aporta ningún beneficio,
sino que es saber por saber, el conocer la verdad por el puro
deleite de conocer. Por eso es el más alto y elevado, porque no
está supeditado a ninguna otra cosa, no se busca por razón de
otro algo, sino que se busca por sí mismo.
Simon Blackburn, en su obra Pensar considera que esta es una
respuesta de alto nivel: ¿Qué queremos decir cuando
preguntamos de qué nos sirve? Sucede lo mismo con la literatura,
el arte, la música Deseamos comprendernos a nosotros mismos,
eso es todo. Es algo que deseamos por sí mismo. Cuando nuestra
salud mental es buena, disfrutamos ejercitando la mente. Pasa
igual que con la salud física, con el amor…
La segunda respuesta sería para Simon Blackburn una respuesta
de nivel bajo.
Respuesta de nivel bajo: la filosofía es un antídoto contra los
prejuicios. Estamos típicamente convencidos de que nuestra
forma de hacer las cosas,
nuestras creencias, nuestra
religión... son mejores que las
de los demás. Ideas sobre
quiénes son los demás, sobre
quiénes somos nosotros o
sobre cómo defender
nuestros intereses o nuestros
derechos, son las que nos
llevan a la guerra o nos
convierten en opresores. La reflexión nos permite dar un paso
atrás o reafirmarnos.
La tradición filosófica ha insistido en que no vale la pena vivir la
vida si uno no la somete a examen (Sócrates). Ha insistido en el
poder de la reflexión racional para eliminar los elementos
negativos de nuestras prácticas, y reemplazarlos por otros más
positivos. Ha identificado la reflexión crítica con la libertad, de
acuerdo con la idea de que sólo desde una adecuada comprensión
de nosotros mismos y de nuestro entorno, podemos controlar la
dirección en la que queremos ir.
Lo cierto es que la Filosofía sí sirve. Históricamente ha servido
y mucho. Ha conseguido promulgar unos Derechos Humanos
Universales, promover una conciencia de esos derechos, etc. Sólo
hay que ver en una mapamundi los países de tradición filosófica y
los que no y ver cómo viven, como piensan, que Derechos poseen.
Aunque su utilidad no sea inmediata, como veremos
posteriormente si ha tenido y tiene una utilidad, vital,
gnoseológica, ética, política, etc. Responder a esta pregunta será
pues una tarea que nos llevará todo el curso y quien sabe si no
algún tiempo más.
Ahora bien, para responder si algo es útil, lo primero que hay que
saber es qué es ese algo, que características tienes, cómo,
cuándo, por qué surgió… Las próximas clases estarán encaminadas
a responder estas cuestiones, y de paso a completar la de la
utilidad de la Filosofía.