El homo sentimentalis no puede ser definido como un hombre que
siente (porque todos sentimos), sino como un hombre que ha hecho
un valor del sentimiento. A partir del momento en que el sentimiento
se considera un valor, todo el mundo quiere sentir; y como a todos
nos gusta jactarnos de nuestros valores, tenemos tendencia a
mostrar nuestros sentimientos
El homo sentimentalis es un simulador. Pone en escena sus
sentimientos de igual modo que un actor, pretende convencernos de
sus sentimientos a travs del exhibicionismo de su subjetividad. Los
valores, hacer de los sentimientos un valor, es establecerlos como
principio, le permiten orientarse y realizarse, le permiten ser a travs
de la confirmacin de s que recibe de un tercero que contempla el
streptease de su alma doliente. El homo sentimentalis busca la
confirmacin que le d la posibilidad de ser eso que exhibe.
Es parte de la definicin de sentimiento el que nazca en nosotros
sin la intervencin de nuestra voluntad. En cuanto queremos sentir
() el sentimiento ya no es sentimiento, sino imitacin del
sentimiento, su exhibicin. Al cual suele denominarse histeria. Por
eso el homo sentimentalis(es decir el hombre que ha hecho del
sentimiento un valor) es en realidad lo mismo que el homo
hystericus
El homo sentimentalis busca generar el sentimiento, lo necesita
para su posterior exhibicin. La puesta en superficie de su
subjetividad atenta y preocupada es real. La confirmacin se traduce
en comentarios e indignacin compartida, la indignacin es un
sentimiento que fcilmente se torna colectivo. Aqu un ejemplo. Un
annimo bajo el nombre de @DelCorrector fotografa a la mujer que
aqu de bajo puede verse por haber tirado un papel por la ventana del
colectivo. La indignacin no tard en caer sobre ella, en pocos
minutos varias personas comentaban la falta de preocupacin de esta
mujer por el medio ambiente? As logro su confirmacin, logr
despertar el sentimiento de indignacin ante la falta de preocupacin
por el ambiente. Los comentarios le otorgaron la identidad que
buscaba, le permitieron ser como lo es mi paquete de cigarrillos sobre
mi escritorio. Un objeto fuera de la temporalidad y de la historia. El
espritu de seriedad es otra de las mscaras del homo sentimentalis
que bajo la fachada de una subjetividad comprometida se oculta ni
ms ni menos que la buchoneria cobarde amparada en el anonimato.
Exhibe su compromiso para poder as lograr ser, ms all de las
palabras y las imgenes, real.
Lo cual no significa que el hombre que imita un sentimiento no lo
sienta. El actor que desempea el papel del viejo rey Lear siente en el
escenario, a la vista de todos los espectadores, la tristeza de un
hombre abandonado y traicionado, pero esa tristeza se esfuma en el
momento en que termina la funcin. Por eso el homo sentimentalis,
que con sus sentimientos nos avergenza, acto seguido nos deja
pasmado con una inexplicable indiferencia
El homo sentimentalis nos produce vergenza porque sabemos de
qu se trata: de una puesta en escena. De un yo pobre y pequeo
que busca el reconocimiento en amparado en lo socialmente
aceptable, en el impersonal que le dicta qu debe sentir y qu es
preciso mostrar. Sin embargo, paradoja mediante, busca la
singularidad en la extravagancia. Busca singularizarse del mismo
modo que los otros buscan hacerlo. La originalidad no es un rasgo
que lo caracterice. Las moda Frida Kahlo, las dietas veganas, la
militancia virtual o la solidaridad con x asunto expresada slo con
posar sosteniendo un cartelito con algn tipo de consigna hoy en
boga son algunas de las puestas en escena contempornea cuando el
sentimiento es un valor.
El muchacho de veinte aos que se apunta al partido comunista o
va con un fusil a la montaa a luchar con la guerrilla est fascinado
por su propia imagen de revolucionario, mediante la cual se
diferencia de otros, mediante la cual se convierte en s mismo()
bajo el efecto de miradas intensas el alma le crece, se hincha, es
cada vez mayor, y finalmente se eleva hacia el cielo como una
aeronave iluminada
El homo sentimentalis no cree en eso que representa pero lo
necesita para ser. La puesta pblica de sus sentimientos buscan la
confirmacin que necesita para creer, no en una causa por ejemplo,
sino para creer en l.
El concepto de homo sentimentalis lo tom de la novela La
Inmortalidad de Milan Kundera, un captulo lleva ese ttulo, yo slo lo
utilice para hacerlo extensivo a ciertas cosas que a veces, por
desgracia, veo. Por ltimo, me olvidaba de la caracterstica principal
que nos permite advertir su presencia: el alma hipertrofiada.