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Historia de Sor Amada de Jesús

Este documento presenta la introducción a la historia de Sor Amada de Jesús, una religiosa cuyo relato se basa en experiencias de varias monjas reales. Describe la infancia y primeros votos temporales de Sor Amada, incluyendo momentos de alegría y temor. También habla de su crecimiento espiritual y estudios, así como de su profunda devoción a Jesús y entrega total a Él durante sus votos perpetuos. Finalmente, menciona que después de seis años como monja, Sor Amada fue elegida Priora de su mon

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Historia de Sor Amada de Jesús

Este documento presenta la introducción a la historia de Sor Amada de Jesús, una religiosa cuyo relato se basa en experiencias de varias monjas reales. Describe la infancia y primeros votos temporales de Sor Amada, incluyendo momentos de alegría y temor. También habla de su crecimiento espiritual y estudios, así como de su profunda devoción a Jesús y entrega total a Él durante sus votos perpetuos. Finalmente, menciona que después de seis años como monja, Sor Amada fue elegida Priora de su mon

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PRIMERA PARTE

SOR AMADA DE JESUS


INTRODUCCION
La vida de Sor Amada de Jess no es una historia real en el sentido estricto de la palabra.
Tampoco es una novela totalmente inventada. Es, ms bien, como un mosaico de hechos
reales de distintas religiosas, concentrados en una sola. La mayor parte de los detalles, incluso
de locuciones, visiones o experiencias, han sido tomados de religiosas, principalmente, de
Austria, Alemania, Francia, Espaa, Italia, Per, Colombia, Mxico, Japn, Tailandia y
Sudfrica.
Me he tomado la libertad de aadir algunos puntos y reflexiones doctrinales, suprimir algunos
detalles secundarios del relato original y cambiar el estilo, hacindolo en forma de
autobiografa, para hacer ms uniforme y fcil la lectura, Podemos, pues, decir que es una
historia jams contada, jams vivida exactamente as; aunque podra haberlo sido. En la
segunda parte, expongo mis reflexiones personales y, en la tercera parte, copio literalmente
algunos testimonios reales interesantes.
Las religiosas contemplativas no son diferentes de las dems personas por su belleza o por su
inteligencia. Humanamente, pueden ser tan dbiles o ignorantes como los dems. Algunas han
vivido en condiciones difciles, con un pasado familiar triste o han experimentado en s
mismas el vaco y la tristeza del alejamiento de Dios. Entre ellas no faltan las enfermas ni las
mediocres... Sin embargo, a pesar de su pequeez y debilidad humanas, han sido capaces de
entregarse al Amor, sin condiciones y para siempre, en una vida de trabajo, silencio y oracin.
Ellas estn en el Corazn de la Iglesia. Son parte esencial de su Corazn y su amor es
necesario para la vida de la Iglesia.
Y Jess las envuelve con su infinito amor y las bendice con tal abundancia de dones y gracias
que, entre sus claustros, surgen muchas santas extraordinarias, gloria de su Orden y de la
Iglesia. Ojal que este relato las estimule en su camino a la santidad. Es mi mejor deseo para
cada una de ellas.
LA PROFESION TEMPORAL
Durante los seis meses que faltaban para mi Profesin temporal, me esforc por llevar una
vida religiosa ejemplar. "Todo por Jess" era mi lema. Hablaba frecuentemente con la M.
Maestra para que me orientara y reconoc que haba estado muy equivocada al no haber
acudido a ella en mis problemas, pensando que no sabra orientarme. A pesar de sus
limitaciones intelectuales, era una buena religiosa y nos quera mucho. Con ella preparamos
con singular esmero la fiesta de la Profesin. Aquel da, el cielo pareca sonrerme con su
brillante sol y me compromet con Jess PARA SIEMPRE. Despus de los compromisos del
da, visitas, felicitaciones..., lo que ms recuerdo fue la alegra que disfrut por la noche al ir a
mi celda. Estaba tan contenta que no saba cmo agradecerle a Jess el gran regalo de ser su
esposa. As que me imagin que lo invitaba a cenar, que preparaba la comida ms sabrosa del
mundo y le serva. Era como una actuacin teatral en la que yo era la protagonista. Despus,
me sent a descansar con los ojos cerrados y tuve una visin. Vea en mi mente a una niita
pequea que le ofreca una flor a Jess, y Jess la abrazaba y la besaba y le sonrea.... Entend
que yo era esa niita y que Jess reciba emocionado la flor de mi virginidad.

Desde ese da, nuestro amor y amistad creci mucho. Yo estaba realmente enamorada de
Jess y trataba de hacerlo a feliz en los pequeos detalles de cada da. Detrs de la puerta de
mi celda, escrib estas palabras estimulantes:
Mi alegra
Mi certeza
Mi deseo
Mi inters
Mi riqueza
Mi trabajo
Mi reposo

JESUS
Su Amor
Amarlo sin medida
Su gloria
Su sangre
Sacrificarme por las almas y
especialmente por los sacerdotes.
El Corazn Inmaculado de Mara.

Con frecuencia, cuando estaba en mi celda, jugaba con Jess y le haca bromas y El se rea de
mi buen humor. En ocasiones, tambin El me haca reir con sus ocurrencias.
Estos momentos de alegra con Jess me daban fuerza para sufrir por su amor; en cambio, el
demonio lo vea con malos ojos y empez a asustarme por las noches. Yo, desde nia, tena
mucho miedo a la oscuridad, aunque nunca haba sido nada grave. En este tiempo, al apagar la
luz por las noches, senta su presencia maligna junto a m y me asustaba con imaginaciones
terrorficas. Yo hubiera querido dormir con la luz encendida, pero tenamos obligacin de
apagarla a partir de las 10 p.m., y yo deba obedecer. Eran momentos terribles, temblaba de
miedo e invocaba a Jess con todas mis fuerzas, hasta que despus de una larga lucha lograba
dormir. Por fin, Jess me sugiri echar agua bendita todas las noches y santo remedio!, desde
entonces no ha vuelto a molestarme por las noches.
Con el permiso de la nueva Superiora, comenc a estudiar. Estudi por correspondencia, con
profesores particulares y consultando nuestra estupenda biblioteca, durante cinco aos.
Consegu grandes adelantos en msica, pintura, enfermera y adquir el ttulo de licenciada en
teologa. De esta manera, logr uno de mis grandes sueos juveniles: tener estudios
superiores.
Por otra parte, segua creciendo espiritualmente. Quera amar a Jess sin medida y lloraba al
ver las infidelidades e ingratitudes de algunas hermanas y pensar en tantos pecados del mundo
entero.
Por este tiempo, me vino con insistencia la idea de ofrecerme como "flor de Jess" (vctima
de amor); es decir, ofrecerme sin condiciones a su Amor, abandonarme en sus manos, firmarle
un cheque en blanco y lanzarme al vaco, confiando en su bondad, en su sabidura y en su
amor por m. Mi director espiritual no me lo permiti y tuve que sufrir de no poder sufrir.
Hasta que lleg el da glorioso de mi Profesin perpetua.
LA PROFESION PERPETUA
El da de mi Profesin Perpetua fue el da ms feliz de mi vida. En el momento de la
consagracin de la misa, me entregu como "flor de Jess", especialmente por los sacerdotes.
Le entregu la responsabilidad de mi vida. Le dije: "Seor, lo que quieras, cuando quieras y
como quieras. Hazme luz y fuego y llvame contigo para incendiar el mundo con tu Amor".

En el momento de la comunin tuve una experiencia inolvidable, un fuego devorador entr


con Jess en mi corazn. El Espritu Santo me empap con su Amor y el Padre me hizo vivir
el gozo de ser su hija. Jess me abrazaba, me besaba, me acariciaba con tanta ternura y amor,
que slo poda derramar lgrimas de amor.
Aquel da me propuse hacer siempre lo ms perfecto por amor a Jess. Ahora bien, cuando
pienso en lo ms perfecto, no entiendo lo ms perfecto en s mismo, sino lo que es ms
conforme a la voluntad de Dios en cada momento. No trato de inventarme nuevas penitencias
o de hacer cosas contrarias a la naturaleza. No pretendo hacer lo ms difcil o lo que ms me
hace sufrir ni buscarme nuevas obligaciones. Simplemente trato de hacer lo que tengo que
hacer, del modo ms perfecto, sin quitar ni aadir nada. No me preocupo de buscar
perfecciones fuera del crculo de mis obligaciones normales, para no caer en inquietudes e
intranquilidades. Busco la perfeccin en lo que s que Dios quiere de m al orar, limpiar,
trabajar, cocinar...
Tampoco quiero entrar en pequeeces o menudencias como la postura, la palabra ms
adecuada etc. Por ejemplo, si estar de rodillas o sentada, apoyarme o no en el respaldo de la
silla o el modo de tener los pies o las manos. Esto no me preocupa ni me lo pide el Seor.
Procuro actuar siempre normalmente sin angustias de ninguna clase. Cuando tengo dudas
sobre lo que es ms perfecto, acto sin inquietud y si, despus, conozco que lo otro hubiera
sido mejor, me quedo tranquila. En una palabra, el deseo de lo ms perfecto me lleva a hacer
lo mejor posible lo que considero que es la voluntad de Dios en cada instante, sin angustiarme
por las dudas o pequeeces. Quiero hacerlo todo con el mayor amor posible a Jess y a los
dems. Quiero vivir cada momento en plenitud, con seriedad, con profundidad, con
responsabilidad.
En aquel tiempo, amaba tanto a Jess que no poda disimularlo y todas en la casa me
llamaban la "loca de Jess". A medianoche, con permiso de la Madre, me levantaba para
hacer una hora de compaa a Jess Eucarista. Tambin quera mucho a Nuestra Madre la
Virgen y todas las noches iba a despedirme de ella y pedirle su bendicin antes de acostarme.
A "Celeste", mi ngel custodio, frecuentemente le deca: "ngel santo de mi guarda, corre
veloz al sagrario y saluda de mi parte a Jess Sacramentado". Tena la costumbre de enviarlo
a saludar a mis hermanas y familiares distantes. Cuando conversaba con alguien, pensaba en
su ngel y le saludaba y le peda ayuda. Tengo mucha devocin a los ngeles, especialmente
al ngel de nuestro convento, de nuestra ciudad y de nuestra patria. Igualmente, tengo mucho
cario y devocin a los santos, especialmente a nuestra Madre fundadora y a los santos de
nuestra Orden. La Eucarista es el centro de mi vida, es el sol de mi vida.
Fueron tantas las gracias que recib de Jess el da de mi Profesin que, a los pocos das,
empec a sentirlo vivo junto a m. Tena la seguridad de que caminaba a mi lado, a mi
derecha, fuera donde fuera, y yo pona mucha atencin para dejarle cierto espacio. Era tanta la
dulzura y delicadeza de Jess para conmigo que me ayudaba en mis tareas y yo escuchaba su
voz en el fondo de mi alma. Ahora slo percibo su presencia junto a m, de vez en cuando.
Normalmente, experimento su presencia dentro de m, en mi corazn, donde habitan los
TRES. Por eso, como deca san Juan de la Cruz, ya no tengo otro pensamiento "ni ya tengo
otro oficio, que ya slo en amar es mi ejercicio". Quiero tanto a Jess! Quiero amarlo tanto
como nunca nadie lo haya amado!

SOR AMADA PRIORA


Despus de seis aos de mi Profesin perpetua, fui elegida Priora del Monasterio. Todas
estbamos muy preocupadas por la falta de vocaciones. ramos solamente 10 y algunas muy
ancianas. Por eso, confiando en el poder de Dios, que puede cambiarlos corazones y, dejando
atrs lamentaciones intiles, nos pusimos manos a la obra. Intensificamos nuestras
oraciones... Hicimos un video sobre nuestra vida, donde compartamos nuestra alegra de
consagradas... Publicamos varios folletos vocacionales con testimonios y datos concretos de
la vida de nuestro convento... Escribamos en revistas y peridicos sobre nuestra vida
contemplativa... Alguna vez, fuimos invitadas a dar charlas por la radio e, incluso, dos veces
nos hicieron entrevistas por televisin. Procurbamos por todos los medios darnos a conocer y
ofrecer a las jvenes el regalo maravilloso de nuestra vida consagrada. Escribimos a
sacerdotes de distintos lugares y pases para que hablaran de nosotras en sus parroquias y
ministerios y les obsequibamos el video, folletos y cassettes con charlas, canciones y
testimonios. Consideramos bien empleado el dinero gastado en esta tarea, a la vez apostlica
y vocacional, y Dios respondi a nuestra llamada. Durante los nueve aos de mi Priorato,
ingresaron doce jvenes como postulantes. Ya ramos veintids de Comunidad, la. mayora
jvenes con gran espritu de superacin. Yo las quera mucho y, cuando deba corregirlas, me
acordaba de las palabras de S. Agustn: "Ama y haz lo que quieras. Si callas, calla por amor.
Si gritas, grita por amor. Si corriges, corrige con amor. Si perdonas, perdona con amor. Que el
amor sea la raz interior de todas tus obras".
Me preocup mucho de su formacin integral. Compramos un ordenador para que Andrea,
que tena conocimientos, se especializara ms y pudiera servir mejor a la Comunidad. Entre
todas, organizamos un grupo musical con diferentes instrumentos y le dimos mucha
importancia al canto en los oficios litrgicos. Hicimos encementar un rincn de la huerta para
que hubiera un lugar para hacer deporte. Cada una, segn sus aptitudes, deba llevar cursos de
especializacin; por ejemplo, en pintura, informtica, enfermera, repostera, artesana, corte y
confeccin... Algunas reciban cursos de estudio bblico y teologa por correspondencia y
todas reciban charlas formativas, dictadas por buenos sacerdotes.
Slo permita el uso de la TV para fines formativos y, alguna vez, para escuchar las noticias;
porque se haban dado abusos que haban ocasionado mucha disipacin. Los domingos se
proyectaban videos apropiados de pelculas religiosas y educativas, que hacan mucho bien,
sobre todo, a las jvenes. Tambin conseguimos cassettes de msica clsica y religiosa para
uso comn y algunas revistas y buenos libros para implementar nuestra biblioteca. Permit
que, durante el trabajo, pudieran hacer breves visitas a Jess sacramentado y les recomendaba
hacer muchas visitas espirituales. Algunos das, en verano, podamos hacer la oracin,
paseando por nuestro bellsimo jardn, lleno de flores, y hasta las alegraba con una bonita
msica de fondo. Todo, por supuesto, en un ambiente de libertad, no de imposicin.
Las grandes fiestas del ao litrgico como Pascua, Navidad, Pentecosts..., procurbamos
celebrarlas con mucho entusiasmo y fervor. En esos das, todas participbamos en
representaciones teatrales o en las canciones de la rondalla. Decorbamos adecuadamente el
ambiente conventual y colocbamos frases alusivas. El amor a Jess era nuestra norma de
conducta y, por eso mismo, el amor a Mara, al Papa, a nuestros obispos y sacerdotes.
Nos comunicbamos con otros conventos de distintas Ordenes, dentro y fuera del pas y con
ellos compartamos nuestras inquietudes e ilusiones a travs de nuestra revista mensual.
Adems, como el trabajo de la Comunidad daba de sobra para vivir, hicimos muchas mejoras

en el Monasterio y compartamos lo sobrante con las Misiones, con los pobres y con otros
conventos necesitados de nuestra Orden.
Organizamos un museo en la parte antigua del convento y nos preocupamos de que los guas
fueran personas autnticamente cristianas para que supieran hablar de nuestra vida y de
nuestra fe con convencimiento, dejando en los visitantes un grato recuerdo, la semilla de la fe
y el valor de nuestra vida escondida.
Nuestro convento intentaba ser un centro de acogida y de espiritualidad para cuantos nos
rodeaban. Las personas de la hospedera decan que se emocionaban al asistir al rezo del
Oficio divino, pues perciban nuestro fervor y nuestra alegra. Durante la semana, varios
grupos apostlicos de la parroquia asistan a celebrar sus reuniones de oracin en nuestra
hermosa iglesia, Algunas hermanas participaban en estos grupos y todas estbamos contentas
de colaborar y de haber entregado nuestra vida al Dulce y Buen Jess. Haba una cancin que
nos gustaba mucho cantar:
Hay momentos
que las palabras no alcanzan
para decirte lo que siento
a Ti, mi buen Jess...

IDEAL MISIONERO
Un domingo, estando en oracin, Jess me hizo comprender cunto nos amaba y cunto nos
necesitaba. Entend que el mundo entero estaba lleno de pecado, sufrimiento e infelicidad. Vi
con mi imaginacin a gente de toda condicin, pobre, ricos, sabios, ignorantes, nios, jvenes
ancianos... La mayora parecan muy tristes y enfermos. Yo le pregunt a Jess: Por qu no
son felices?
PORQUE HAN OLVIDADO QUE LO UNICO VERDADERO Y QUE DA SENTIDO A LA
VIDA, LO UNICO QUE PUEDE HACERLES FELICES ES AMAR A DIOS Y A LOS
DEMAS. HAN OLVIDADO QUE TIENEN UN PADRE EN EL CIELO QUE LOS AMA Y
QUIERE HACERLOS FELICES.
Y qu puedo hacer yo para ayudarlos y salvarlos?
YO ENVIO TRABAJADORES A MI VIA DE DOS EN DOS COMO OVEJAS EN
MEDIO DE LOBOS PARA QUE SANEN A LOS ENFERMOS, RESUCITEN A LOS
MUERTOS, LIMPIEN LEPROSOS Y EXPULSEN DEMONIOS. TU Y CADA
RELIGIOSA CONTEMPLATIVA ERES EL SEGUNDO TRABAJADOR DE CADA
PAREJA QUE YO ENVIO. ERES RESPONSABLE DE SU LABOR. DEBES APOYAR A
LOS TRABAJADORES ACTIVOS CON TU ORACION Y SACRIFICIO. TU ERES UNA
PARTE INDISPENSABLE DE MI IGLESIA Y TE NECESITO PARA SALVAR A ESTE
MUNDO POBRE, ENFERMO Y PECADOR. VOSOTRAS SOIS LA ESPERANZ4 DE LA
IGLESIA".
Desde ese da, procur que toda la Comunidad viviera la dimensin misionera con ms
intensidad. El mundo entero es nuestra tarea y nos consideramos madres de las almas, orando

con ahnco por todas las necesidades del mundo y de la Iglesia. Sin embargo, qu tristeza! El
mundo parece un cementerio, donde hay demasiados muertos caminando, que no conocen la
vida, porque han matado al Amor.
Ser misioneras desde la clausura es nuestro ideal. En esto Sor Mara, la "viejita linda", era un
ejemplo para todas. Una vez la encontr de rodillas con los brazos en cruz en su celda y, al
preguntarle, el porqu, me dijo: "Un sacerdote santo salv mi vocacin y dio sentido a mi
vida. Me he ofrecido por ellos para que sean santos.Vale tanto un alma sacerdotal! Cuntos
se salvan o se condenan con l! Por eso, todos los sufrimientos que pueda padecer no son
nada en comparacin de la salvacin y santificacin de una sola alma sacerdotal. Oro y sufro
por ellos. Su espritu misionero no slo abarcaba a este mundo, sino que se extenda tambin
el purgatorio. Haba hecho el voto de nimas, ofreciendo todos sus mritos, en vida y los
sufragios que le ofrecieran despus de su muerte, por estas almas benditas.
En cuanto a m, algo que me alent mucho en mi ideal misionero, fue la relacin de
fraternidad espiritual que entabl con su sacerdote, natural de Zambia. Haba escrito al
Monasterio, pidiendo una hermana espiritual, y yo me compromet a ser misionera con l.
Desde entonces, "mi misionero" era el centro de mis oraciones junto con mi familia y mi
Comunidad. A veces, me senta rodeada, espiritualmente, de innumerables negritos africanos
que me llamaban madre. Para m, ser misionera es ser madre de las almas; ser, como Mara,
madre de todos los hombres.
DESEO DE SANTIDAD
Un domingo, despus de la comunin, escuch claramente la voz de Jess, que me dijo "TE
QUIERO SANTA, LA FLOR MAS HERMOSA DEL JARDIN DE MI IGLESIA. Desde ese
momento, se encendi en m un deseo inmenso de ser santa y amar a mi Dios. El no puede
contentarse con la tibieza y la mediocridad. El ha puesto en m un deseo ardiente de salvarle
almas, de orar por los sacerdotes, por las almas del purgatorio, por todos... Me ha dado un
corazn universal y, como un mendigo, me tiende su mano y me pide almas. Qu misterio!
El Rey del Universo necesita de m y quiere que le ayude a salvar almas!
Quiero vivir en plenitud mi condicin de hija del Padre, hermana de Jess. Quiero que todos
me miren como hija de Dios, princesa del cielo. Qu dignidad tan grande! El Rey del cielo, el
Creador del mundo, el Dios Omnipotente es mi "Pap". El Pap de Jess es mi Pap y todo lo
suyo es, en cierto modo, tambin mo. Jess es mi hermano, mi esposo, el Espritu Santo es
mi amigo, mi Seor. La Virgen Mara, la mam de Jess, es tambin mi mam, los ngeles y
santos son mis hermanos. Formo parte de la gran familia de Dios.
Quiero ser alabanza de su gloria. "Bendecir al Seor en todo tiempo, su alabanza estar
siempre en mi boca" (Salmo 34,1) Pase lo que pase quiero ser agradecida. Dios todo lo
permite por mi bien ( Rom 8,28). El tiene el control de mi vida y puedo vivir tranquila entre
sus brazos. Normalmente lo alabo y le doy, gracias interiormente, en silencio. Pero hay
ocasiones en que tengo deseos de expresarle pblicamente mi alabanza y les invito a todas las
hermanas a hacerlo conmigo. Entonces, cantamos, saltamos, bailamos, aplaudimos o tocamos
instrumentos para gloria de Dios. Qu bello estar unidas en Comunidad, alabando a nuestro
Dios!
Oh, Padre mo! Quiero ser santa. Quiero ser tu sonrisa y tu consuelo. Quiero ser tu hija de
verdad. Por medio del Corazn Inmaculado de Mara te ofrezco el Sagrado Corazn de Jess

con todo su AMOR, sus sufrimientos y sus mritos para que me perdones todos los pecados y
los del mundo entero. Hazme totalmente limpia y pura para ti. Gracias por mi vida, mi
vocacin y mi Comunidad.
AMOR A MARIA
Cunto amo a Mara! Ella es el sagrario de Jess y en el sagrario, junto a Jess Eucarista,
all est Mara. Mara es la estrella de mi vida. Con ella me es siempre ms fcil encontrar y
amar a Jess.Acaso ha habido alguien que haya amado ms a Jess que Mara, su Madre?
Alguien puede ensearnos a amarlo mejor que Mara? Qu feliz se siente Jess, cuando
amamos a Mara! Podemos imaginarnos con cunto amor y alegra, tratara siempre Jess de
hacerla feliz? Por ella hizo su primer milagro, cuando todava no haba llegado su hora. Y
ahora, qu no ser capaz de hacer, si se lo pide Mara?
Todos los das rezo el rosario completo y los primeros sbados le ofrezco especialmente la
misa y comunin. Con frecuencia le pido que me preste su Inmaculado Corazn para amar a
Jess. En la capilla tenemos una bonita imagen de Mara, presidiendo la Comunidad, como
Priora y Reina de esta Casa. A ella todas estamos consagradas con la esclavitud mariana de
san Luis Mara Grignion de Monfort. Bajo su manto maternal nos acogemos en nuestras
necesidades y problemas. Amo tanto a Mara! Cmo me gustara verla! Tan hermosa, tan
bella, tan pura... No obstante, si no puedo verla en este mundo, s que un da la ver en el
cielo y, desde ahora, me preparo para ese encuentro y quiero guardar mis ojos muy limpios y
puros para Ella.
Recuerdo que, cuando era nia, mi madre me llev ante una imagen de Mara y renov mi
consagracin a Ella y me dijo: Ella es tu verdadera Madre, cuntale todo lo que te pase.
Desde ese da, lo tom en serio y muchas veces iba delante de aquella imagen a pedirle ayuda.
Hace poco tiempo, estaba en el jardn cogiendo flores, cuando sent deseos de ir a ponerle a
Mara la flor ms bella del jardn. As lo hice, me fui a la capilla y se la coloqu entre sus
manos. Instantneamente, experiment una alegra inmensa, desbordante, que me hizo llorar,
y una voz interior me dijo: "Gracias, hija ma". Esta alegra me dur toda la semana. Varias
veces he escuchado su voz dentro de m. En una ocasin anot su mensaje:
Hija ma, no te desanimes por tus defectos. Yo te quiero muchsimo y miro tu buen corazn.
Dime siempre SI, no pienses ms en ti misma. Yo ser quien me preocupar en todo de ti,
como buena Madre. Quiero que te fes de m, que te dejes conducir por m. Camina con
sencillez, yo te llevo de la mano. T, sgueme. En cada momento, te dir lo que quiero de ti;
ms an, ser yo misma la que har todo en ti y contigo. Obrars siempre como si fuera bajo
mi dulce inspiracin de Madre. Yo te llevar a Jess. No temas. Quiero que vivas
habitualmente en mi Corazn Inmaculado. Gracias, por todos los detalles de amor que tienes
conmigo y gracias por la alegra que me das".

CHARLAS
Era consciente de mi responsabilidad como animadora espiritual de la Comunidad y les
hablaba de todo lo que rebosaba mi corazn, lleno de amor.

a) La vocacin
Amo tanto a mi Dios por haberme llamado y escogido que ni toda la eternidad sera suficiente
para darle gracias. Soy tan feliz que les digo a mis hermanas: Yo debera llamarme Sor
Felicidad. Hay momentos en que experimento algo extrao dentro de m. Me siento como
embriagada, anegada por el amor de los TRES. Ahora mismo, mientras escribo, experimento
una alegra tan dulce y profunda que no me es posible describirla. Gracias, Seor, por esta
vida de cielo que T me das, encerrada en mi clausura. Gracias por haberme escogido.
La vocacin es un eco presente de la llamada eterna de Dios, que todava resuena dentro del
corazn. Es una luz, que se hace presente en el alma despus de una eternidad de espera. Es
una llamada, una invitacin a amarle a El en exclusiva. Es como si Jess te dijera: Te quieres
casar conmigo? Por esto mismo, la vocacin es una predileccin, un privilegio inmerecido, un
regalo maravilloso, que espera una respuesta consciente, libre y personal de agradecimiento.
Es una decisin que va a cambiar toda nuestra vida y que debemos vivir cada momento. La
vocacin es una conquista diaria para hacer realidad en nosotros ese ideal de amor a Jess de
una manera definitiva y para siempre, con un amor total y sin condiciones. Un amor que
debemos proyectar sin descanso en nuestros hermanos. Dios nos llama a ser puente entre El y
los hombres. A hablarle a El de los hombres y a los hombres de Dios.
Me deca una novicia: "Cuando era jovencita, buscaba la verdad y me extravi durante dos
aos en una secta hind. Buscaba a Dios y no lo encontraba, hasta que un sacerdote me hizo
comprender que Jess me amaba. Me dijo: Jess ha muerto por ti. Entonces comprend cunto
me amaba y que mi vida vala toda la sangre de Cristo y me enamor de El. Decid seguirlo y
aqu estoy. La vocacin hay que vivirla con intensidad, sin egosmos, sin pereza ni
mediocridad, sino totalmente. Sentir que pertenecemos a Jess, nos debe estimular a sufrir por
El y a estar dispuestas a servirlo en la persona de los dems. Aspirar a la santidad debe ser una
aspiracin normal en toda religiosa que quiere llevar su amor a Jess hasta las ltimas
consecuencias. Ser santas, amar sin medida, cumplir fielmente la misin que Dios nos ha
encomendado en este mundo. He ah la meta de nuestra vocacin.
b) El Espritu Santo
El Espritu Santo es el Dios del Amor; es Dios hecho Amor; es la personificacin del Amor
de Dios o el Amor de Dios en persona; es la expresin del Amor del Padre y del Hijo. Sin El
no podemos amar ni crecer en el amor. El Espritu aletea en nuestro ser ms profundo y se
presenta como "paloma", llena de ternura, inocencia y sencillez; como "agua viva" que da
vida, alienta y acaricia; como "fuego", que alumbra y purifica; como viento, que recorre los
caminos y une y abraza a los que se aman. Sin el Espritu, la distancia entre dos personas sera
una distancia infinita, nunca se encontraran, como lneas paralelas. Seran dos extraos
caminando juntos, pero con odio, desconfianza y temor. El abrazo del Espritu hace posible el
encuentro y el amor entre hermanos. Es por esto que necesitamos de su luz, de su calor, de su
presencia y de su amistad. Sin El viviramos encerrados en nuestra oscuridad y fro interior.
Sin El la Iglesia estara vaca y sin vida, porque El es el alma de la Iglesia. Sin El estaramos
muertos espiritualmente y sin capacidad de amar. El es la vida de nuestra vida, el santificador
de nuestras almas.
Necesitamos del Espritu Santo para ser otros "Jess" en el mundo. Necesitamos de su fuerza
y de su amor para cumplir la gran misin, universal y sin fronteras, de salvar al mundo. El nos

ilumina, nos fortalece, nos consuela, nos santifica... El despierta en nosotros tantas energas
dormidas y nos pone en movimiento para servir, evangelizar y perdonar y amar a los dems.
El nos saca de la mediocridad y produce en nosotros un nuevo despertar a la vida de Dios,
hacindonos sentir una nueva alegra de ser cristianos y consagrados. El llena nuestro corazn
de un nuevo amor por Jess y por todo lo que es de Jess: su Madre, su Palabra, su Iglesia, su
Vicario, sus sacerdotes, sus hermanos los hombres...
Cuando decimos "Ven Espritu Santo", desde la profundidad y sinceridad de nuestro corazn,
es como conectarnos con un cable de alta tensin, que nos transforma y nos llena de amor.
Que todos los das digamos, despiertos o dormidos, maana y tarde: "Ven, Espritu Santo".
A El lo considero mi director espiritual y lo invoco especialmente en los momentos de
oscuridad e incertidumbre. Todos los aos, en la fiesta de Pentecosts, vivo su presencia con
especial intensidad. Frecuentemente, le digo: Ven, Espritu Santo, toma posesin de m.
Aydame a decir SI, como Mara. Hazme SANTA.
c) La Oracin
Para m la oracin es como el respirar, una necesidad vital. Es una necesidad de estar a solas
con el amado. Orar es amar y, si no pudiera amar-orar, morira de asfixia. En ocasiones, lloro
de alegra al pensar que tengo a Jess muy cerquita, aqu en mi corazn, aqu en el fondo de
mi alma, donde habitan los TRES. Qu maravilla! El cielo es Dios y Dios mora en mi alma y
est exclusivamente para m. No tiene prisa, no est demasiado ocupado, tiene todo su tiempo
para m y me espera. Cmo no va a escuchar mis plegarias!
La oracin es alimento y energa espiritual. Es la fuerza de la vida. Sin oracin no podemos
vivir espiritualmente. Sin oracin, la vida se vuelve triste y vaca; porque sin Dios y sin su
calor, nos moriramos de fro y la vida no tendra sentido. Necesitamos amar y ser amados,
necesitamos amar a Dios y sentirnos amados por El. Orar no es dirigirse a un Dios lejano,
serio y solitario sin sentimientos. Orar no es cumplir unos mandamientos por miedo al
castigo. Orar es inyectar luz y alegra en el alma. Es amar a Pap-Dios, que nos perdona, nos
comprende, nos ama y nos sonre desde nuestro corazn.
Orar es una comunicacin amorosa (con palabras o sin palabras, con gestos o sin ellos). A
veces, nos sonremos, nos miramos, nos abrazamos o nos decimos mil locuras. Pero sin amor
no hay verdadera oracin. Sin embargo, no hay que dar demasiada importancia a los
sentimientos o a las experiencias msticas, como si fuera lo ms importante. El Seor lo da
cuando quiere. El querer orar ya es orar. No olvidemos que el amor es un don de Dios, pero
tambin una decisin de la voluntad. No necesitamos sentir sus dulzuras para orar bien.
Hay momentos en que la oracin puede ser una verdadera lucha contra la desgana, el
cansancio, la tensin o la debilidad. Entonces, debemos aguantar al pie de Jess. Luchar para
no salir corriendo o irse a lugares ms cmodos o distraerse con cosas ms agradables. Jess
parece callar. No obstante, a pesar de este silencio divino, que parece indiferencia, El vela
junto a nosotros. Debemos ofrecerle nuestras distracciones, nuestro sueo, nuestro
aburrimiento y, de vez en cuando, decirle: Seor, te amo. Nuestro deseo de orar y nuestra
lucha contra lo que nos agobia ya es una buena oracin.
Nunca caigamos en la tentacin de dejar la oracin. Cuanto menos ganas tengamos de orar,
ms necesidad tenemos de ella. El dejarla sera una trampa mortal. Personalmente, hay das en

que mi corazn parece estar vaco y a oscuras. Mi oracin se reduce a estar abrazada a una
estampa del Corazn de Jess o a una medalla de la Virgen, que llevo al pecho. Entonces, le
pido a Mara que me preste su Corazn para amar a Jess y me quedo tranquila. Cuando estoy
bien, dejo correr mi imaginacin, soando aventuras maravillosas con Jess o le expreso mi
alegra cantando, jugando, bailando... Cuando el dolor me deprime, slo s gritar desde mi
nada:"Seor, ten compasin de m.
Me gusta hacer frecuentes visitas al Santsimo Sacramento. Es como ir a calentar mi corazn
al Sol de Jess, junto al sagrario. All lleno mis bateras de nueva energa para continuar la
lucha de la vida. Intercedo por todos mis hermanos los hombres y, con mis manos levantadas,
le suplico por ellos. All mi vida se hace puente entre Dios y los hombres. Soy como fuente
cristalina, que ofrece las aguas de Dios a los sedientos caminantes. Soy luz que ilumina las
tinieblas. Soy toda de Dios y toda de mis hermanos. Y mi existencia se llena de sentido y me
siento realizada como mujer, persona y religiosa. All soy como Mara, doy a luz a Jess en
las almas.
Soy madre de todos, especialmente de los sacerdotes-Jess. Por ellos pido y sufro y lloro. Y
quiero cumplir mi misin, cumpliendo la voluntad del Padre en cada momento, lo mismo
limpiando el gallinero que recogiendo cebollas, cocinando o estudiando.
Una vez, durante un momento de intensa oracin, se me revel el misterio de la Santsima
Trinidad y, por unos segundos, qued como fuera de m. Verdaderamente, como dice S.
Pablo, ni el ojo vio ni el odo oy ni la mente humana puede comprender lo que Dios tiene
preparado para los que le aman. All le declar de nuevo mi amor para siempre y le ped que
castigara en m los pecados de todos los hombres. Me duelen tanto las almas que se
condenan! Me duele tanto el pecado y la falta de amor a Jess! Quiero hacer de mi vida una
continua oracin y con mi amor maternal abrazar a todos los hombres y ofrecer mi vida por
ellos, especialmente durante la celebracin de la Eucarista.
d) Abandono
Abandonarse es dejarse llevar por las manos de Dios, confiando en su amor. Es entregarle la
responsabilidad de la propia vida. Darle carta blanca para que haga en nosotros lo que crea
ms conveniente sin ponerle condiciones. Abandonarse significa fiarse de El, creer en su
Amor, amarle sin reservas, aceptar todo lo que El nos enve, cumplir fielmente su voluntad.
Es estar en una actitud permanente de apertura a sus planes divinos, de disponibilidad
absoluta, de vaco total de nosotros mismos para aceptar su voluntad. El sabe mejor que
nosotros lo que nos conviene. Es, simplemente, ser flor de Jess, consagrarse como vctima de
su Amor.
Hay momentos en que me da un poco de miedo lo que pueda pedirme, tengo miedo al
sufrimiento, pero confo en El y me lanzo al vaco y le digo: Haz de m lo que T quieras, sea
lo que sea te doy las gracias, porque te amo y confo en Ti, porque T eres mi Seor y mi
Dios. He comprendido que el secreto de la propia felicidad est en aceptar su voluntad y
obedecerlo siempre. En una ocasin, me dijo Jess: SABES OBEDECER Y YO
ENCUENTRO DESCANSO EN LOS QUE ME OBEDECEN.COMO DESCANSA EN TI
MI CORAZON!. La obediencia al plan de Dios sobre mi vida es la mejor decisin que puedo
tomar en cada instante. Yo soy su propiedad, le pertenezco enteramente. Que El decida sobre
m, yo siempre le dir SI, porque lo amo.

e) La sonrisa
Considero la sonrisa, limpia y sincera, como uno de los regalos ms grandes que Dios me ha
dado. La sonrisa, es el amor hecho alegra Es la alegra del amor, que sale al exterior en forma
de sonrisa. La gente me llama Sor Sonrisa, porque, a pesar de mi pequeez e inutilidad, se
siente contenta a mi lado. Me preguntan: "Por qu es tan feliz? " Y les respondo: "Porque
Jess es mi alegra y estoy enamorada de El.
Hay momentos en que puede costarnos sonrer, sobre todo cuando estamos preocupados,
adoloridos o todo nos sale mal. En ese momento, tenemos que esforzarnos para no perder la
calma y seguir sonriendo. La sonrisa es un don que Dios nos da para los dems y no podemos
robrselo. La sonrisa es una bendicin de Jess para ellos. Por lo cual, le pido a Jess que los
bendiga a travs de mi sonrisa y creo que lo toma en serio.
La sonrisa allana el camino, cuando hay que corregir, sin humillar. Inspira confianza y ayuda
a perdonar. La sonrisa es el camino ms corto entre dos personas. Por eso, cuando veamos a
una hermana demasiado ocupada, preocupada o malhumorada para ofrecernos una sonrisa,
ofrezcmosle una de las nuestras. Dios tambin espera nuestra sonrisa. El nos sonre a travs
de los nios, de las hermanas, de las flores, de las estrellas, y espera nuestra respuesta. Sonre,
Dios te ama. No dejes que se pudra tu sonrisa en el fro cajn de tu egosmo. No robes alegra
a tus hermanas.
La sonrisa acorta las distancias. Sonre a quien te ofende y a quien te alaba, a quien te rechaza
y a quien te ama. Todos necesitan tu sonrisa para ser ms felices y no debes negrsela, porque
es un don y una bendicin de Dios para ellos. Sonre a Jess con la mejor de tus sonrisas y
dile que lo amas.
Todas las maanas, cuando llego a la capilla, saludo a Jess con una sonrisa y un beso que le
doy en una estampa muy bella del Sagrado Corazn de Jess, que tengo en mi breviario.
Cuando abro la ventana de mi celda al nuevo da, saludo a mi Dios con una sonrisa y le digo:
Gracias, Pap, por este nuevo da. Cuando salud a mis hermanas, lo hago con una sonrisa..
La sonrisa debe ser la expresin del amor de Dios, que sale desde el fondo del alma.
Esfurzate por sonrer. La vida es como un espejo, si le sonremos, nos sonre y nos alegra; si
le ponemos mala cara, nos pone mala cara y nos envenena el alma. Practica sin descanso la
caridad de la sonrisa en Comunidad. Tu debes ser una flor de Jess y como las flores, debes
amar, sonrer y hacer felices a los dems.
f) El silencio y la soledad
El silencio es una de las cosas que ms nos ayudan a encontrarnos con Dios; sobre todo, el
silencio interior, el del corazn. Para ello, hay que aprender a callar y a alejarse del ruido, no
slo del mundo que nos rodea, sino tambin del ruido producido por el torbellino de
pensamientos, imaginaciones, temores o deseos. Para llegar a lo ms profundo de nosotros
mismos, debemos callar. Cuando nos recogemos interiormente y abrimos nuestro corazn a
Dios, entonces percibimos su presencia escondida, que nos llena de alegra. Dios es amigo del
silencio y debemos estar a solas con El. En el silencio tienen lugar las grandes aventuras del
espritu y los encuentros ms profundos con Jess. All descubrimos que no estamos solos.
Hay millones de seres invisibles, hermanos nuestros, que nos acompaan y nos aman. La
soledad silenciosa es compaa con el cielo viviente. No es una soledad frustrante, es soledad
vivificante. No es soledad egosta, que fomenta la tristeza o la nostalgia por lo que hemos

dejado. Tampoco fomenta actitudes negativas de crtica o resentimiento ni se deleita en las


cosas o gustos personales. La soledad contemplativa es vida para los dems, pues llevamos a
todos los hombres en el corazn y estamos en continua intercesin por ellos. Es tiempo de
gracia para llenarnos de bendiciones, que despus podemos regalar a los dems.
La contemplacin silenciosa es luz para el alma, es alegra del espritu. Es espacio vital,
dedicado al Seor, en un clima de escucha y asimilacin de su Palabra. Es santuario de
oracin, morada de reflexin y fuente de paz. Es como el oasis del desierto, lugar de
descanso, espacio fecundo para forjar nuestras almas.
Todos los grandes santos han buscado en la soledad y el silencio la cercana de Dios. De esta
soledad, silenciosa y sonora, oculta y alegre nos habla san Juan de la Cruz:
En soledad viva
y en soledad he puesto yo mi nido
y en soledad me gua
a solas mi querido
tambin en soledad de amor herido
En esta soledad, El me cautiva y me enamora y nos amamos sin palabras. El est enamorado
de mi nada y de mi pobreza. El me ama as como soy, sin mrito alguno de mi parte. Lo busco
todo el da en el silencio de mi corazn, en el fondo de m misma, donde habitan los TRES.
Ya no quiero hablar, sino para decir algo mejor que el silencio. Quiero cerrar la boca para que
grite el corazn, pues mil gritos de silencio me hablan ms de El que mil palabras. El habita
en mi silencio interior y quiero zambullirme hasta all para encontrarlo. El amor ser mi gua.
Acerquemos a Dios con recogimiento, sentmonos a solas al borde del silencio,
contemplmoslo sin palabras y esperemos. El siempre tiene algo que decirnos. El silencio y la
soledad ser el clima necesario para este encuentro profundo con el Seor, pues estn llenos
de su presencia. Entra dentro de ti misma. Pirdete en el silencio de Dios. Contmplalo sin
palabras y disfruta de su alegra, de su amor y de su paz.
MENSAJE DE DIOS
Cierto da experiment muy fuerte en mi alma la alegra de vivir para Dios. Jess me atraa
como un gran imn hacia su Corazn. Estaba tan empapada de la presencia de las TRES
divinas personas dentro de m que todo mi ser respiraba amor. Yo deca: Dios mo, llvame
contigo. Tengo tanta nostalgia del cielo!". El me deca: Qu quieres para ser feliz? Pdeme
lo que quieras. Y yo responda: "Slo te quiero a Ti, mi Dios. Tu amor y tu cruz. Quiero
ayudarte a salvar a todos mis hijos, especialmente a mis hermanas de Comunidad, a todos los
hombres. Te pido por ellos (sacerdotes), santifcalos, Seor.
En ese momento, recib un mensaje de Dios, que entend era tambin para todas las
contemplativas del mundo entero:
HIJA MIA, DESDE TODA LA ETERNIDAD PENSE EN TI Y TE AME. TE QUIERO ASI
COMO ERES, DEBIL Y PEQUEITA. SOLO QUIERO TU AMOR Y TU DESEO DE
SUFRIR POR MI. ME ALEGRA TU DESEO DE SANTIDAD. CONFIA EN MI. ECHATE
EN MIS BRAZOS. NO TEMAS. MI AMOR POR TI ES TAN GRANDE QUE, SI LO

SUPIERAS, MORIRIAS DE ALEGRIA. ESPERO TANTO DE TI! TE AMO TANTO!


QUISIERA QUE VIVAS TU CONSAGRACION EN PLENITUD, EN TOTAL
DEPENDENCIA DE MI SIN DUDAS NI TEMORES. DAME TU MANO Y SIGUEME. YO
SOY TU DIOS Y TU ME PERTENECES. JUNTOS PODEMOS CONQUISTAR MUCHAS
ALMAS. AYUDAME A SALVAR A TUS HERMANOS. TODO EL MUNDO ES TU
TAREA. ORA POR TUS HIJOS SACERDOTES. SE GENEROSA EN TUS SACRIFICIOS.
NECESITO ALMAS VICTIMAS, QUE SE OFREZCAN PARA REPARAR POR LOS
PECADOS DEL MUNDO. SI SUPIERAS CUANTO VALE UN ALMA! CUANTO ME
DUELEN LAS OFENSAS DE LOS SACERDOTES Y DE LAS ALMAS CONSAGRADAS!
TE NECESITO. MI CORAZON ES UN ABISMO DE MISERICORDIA.
TAMBIEN QUIERO QUE REPARES POR TANTOS PECADOS Y OFENSAS QUE
RECIBO EN LA EUCARISTIA. QUIERO QUE ME HAGAS COMPAA. ME SIENTO
TAN SOLO... VEN, AMADA MIA, QUIERO PERDONARTE Y ABRASARTE CON MI
AMOR. SOY UN DIOS CELOSO Y NO ADMITO RIVALES. QUIERO QUE SEAS TODA
MIA. QUIERO QUE ME HAGAS FELIZ. EN OCASIONES, ME DUELE TU FALTA DE
GENEROSIDAD. TE QUIERO SANTA, LA FLOR MAS HERMOSA DE MI JARDIN.
CON CRISTO CRUCIFICADO
De pronto, vino la oscuridad sobre mi vida. Jess pareca estar ausente de m. Me pareca
estar en tinieblas profundas. Tena tentaciones muy fuertes contra la fe. Todo lo vivido me
pareca un sueo. Dudaba hasta de que Dios existiera y tena que hacer grandes esfuerzos para
sonrer y no dejar traslucir mi estado interior. Me vena el pensamiento de que, despus de mi
muerte, iba a encontrarme con la nada, porque no hay nada. Tena que hacer muchos actos de
fe y confianza. Clamaba y clamaba... y Jess no responda. Me senta sola y sin apoyo. El
cielo pareca cerrado y yo procuraba ocultarme y estar a solas y llorar la ausencia de mi
Amado. No obstante, en el fondo de mi alma tena paz, crea en Dios, amaba a Jess. No
tanto, porque lo sintiera, sino porque quera creer. Crea ms con el corazn que con la
cabeza. Me deca a m misma: Creo en Dios, porque lo conozco y s que es fiel y nunca me
abandonar. Es demasiado bueno para abandonarme y hacerme dao.
En esos momentos, me fue de una ayuda invalorable las orientaciones y consejos de un buen
sacerdote, amigo de la Comunidad. Tambin me levantaba el nimo, la alegra y el amor
fresco y espontneo de las jvenes. Las quera tanto que me preocupaba de ellas y, por ellas,
sonrea y contaba chistes y las haca rer, aunque por dentro lloraba de no experimentar el
amor de Jess como en otros tiempos.
Los problemas de salud vinieron a empeorar mi situacin y tuve que renunciar al Priorato.
Tena cncer y tuve que aceptarla realidad, preparndome lo mejor posible para el encuentro
con el Seor. Ahora estoy libre de mis responsabilidades y estoy sufriendo con Jess
crucificado sin dulzuras. El me quiere as y yo le ofrezco mi cruz.
Soy una flor de Jess y me quiere crucificada con El. No me arrepiento de haberme entregado
al Amor en aquel bendito da de mi Profesin perpetua. Cunto he aprendido a los pies de la
ctedra del dolor!

Seor, entonces T me pediste todo y me hiciste comprender que no te agradaban las entregas
a medidas..., mi corazn sangraba...., se entabl una lucha entre el dolor y el amor. Quera
serte fiel, pero senta el vrtigo al pensar que tena que lanzarme al vaco de cabeza. Pensaba
que era mejor decirte: Esprame un poco. Pero T estabas impaciente y yo me puse a caminar
contigo, jadeante, segua tus huellas. Y T seguas sin detenerte. De vez en cuando, volvas la
mirada hacia m y, sin palabras, con una sonrisa, me pedas seguir caminando. La primera
jornada fue larga y penosa. Me diste un respiro...., pero tambin me hiciste sentir la necesidad
de seguir tras de ti. Y segu caminando con los pies sangrando. Casi maquinalmente me deca
a m misma: Tengo que seguir, no puedo parar, no debo parar, no quiero parar.
Tu sabes, Amor mo, que mi vida no ha sido un camino de rosas, sino que ha estado tejida de
espinas ms o menos punzantes. Sin embargo, siempre te he tenido a Ti. Muchas veces, te
escondas y senta miedo y te buscaba angustiada. Un da, casi desesperada, te llam a gritos y
T me respondiste en lo ms profundo de m misma: "No temas, estoy aqu contigo, no ests
sola. Slo quera saber la medida de tu amor. Ya lo s, no necesito ms. Camina. Sigue y no
temas. Qu paz tan inmensa inund mi alma! Jess me amaba y segua confiando en m a
pesar de todo.
Si hoy tuviera que escoger de nuevo, escogera el mismo camino. Me encanta mi lema VIVIR
SUFRIENDO. La naturaleza, a veces, se revela y se queja, pero algn da se alegrar en el
espritu. Amo este sufrimiento que me enva Jess, porque me une ms a El y me asocia a su
Redencin. Ahora veo claro que es una seal de su amor por m. El dolor es amor y sabe a
amor, cuando se sufre por El. Para m, la gracia ms grande que he recibido es amar el
sufrimiento.
El amor tiene sus races en forma de cruz. Quien no es capaz de sufrir no sabe amar. Dichoso
el sufrimiento que me acerca a Jess! Del amor y la cruz surgen en mi corazn una inmensa
alegra y paz. AMAR, SUFRIR, SONREIR es la ciencia de la vida.
Oh, Jess! Llena mi corazn de tu Amor. Todo lo que no eres T me deja vaca. Llname de
tu Amor. Te necesito a Ti, slo a Ti, tu Amor y tu Cruz. Cmo quisiera arder de amor!
Quisiera amarte, Jess, como nunca nadie te haya amado. Yo soy la nada del total. T eres el
Todo. Toma mi nada y dame tu Todo para que sea tuya para siempre. Acepto todos los
sufrimientos que T quieras enviarme para mi santificacin y la salvacin de mis hermanos.
Seor, me has robado el corazn y slo puedo decir: Me has seducido, Seor, y yo me dej
seducir por Ti (Jer 20,7). Te amo, Seor.
Cundo llegar el momento del encuentro definitivo con Jess? Tengo tanta nostalgia del
cielo. Actualmente, me encuentro tranquila, despus de varios meses de sombras sin luz. Una
noche, Jess vino a m. Estaba completamente dormida, cuando cre que alguien me llamaba.
Me despert y mir la imagen del Corazn de Jess, que tena junto a mi cama, y lo vi sonrer.
Fue un instante, un segundo, pero fue algo tan vivo y real que mi corazn se estremeci de
alegra y se disiparon todas mis dudas y oscuridades y me sent enormemente feliz.
Todava sigo clavada a mi cama con mi cncer, esperando que me llame. Cuando sufro
mucho, le digo: "Por ellos, Seor, para que sean santos. Estoy unida a Jess y no lo pierdo de
vista ni un minuto. Con El a mi lado sufro con paz y trato de consolarlo y quitarle las espinas.
Esta misma maana, experiment un amor tan grande por Jess, cuando tena la hostia en mi
mano para comulgar, que me puse a mirarlo y pensaba que mi mano era la cuna del Rey del
cielo y yo, pequea creaturilla, lo tena entre mis manos a Jess pequeito como en Navidad.

Qu gozo! Qu alegra! Jess y yo nos decimos mil locuras de amor, parecemos dos
enamorados. Por ahora, tengo que seguir sufriendo hasta que El quiera. Cuestan tanto las
almas! Y no quisiera que se pierda ninguna por mi falta de generosidad. Ahora es tiempo de
sufrir y ofrecer, ya descansar en el cielo. Hay momentos en que la cruz se me hace
demasiado pesada y creo que no voy a poder resistir; entonces, lo miro y me da fuerzas.
Juntos s podemos; juntos somos invencibles.
Tambin hay momentos en que la presencia del diablo se hace ms patente y quiere
desesperarme y me dice: "Ests condenada a muerte, de nada te servirn tus sufrimientos, son
intiles. As te trata tu Seor?". Pero yo lo rechazo, dicindole: "Jess es mi esposo y puede
hacer conmigo lo que quiera".Echo agua bendita y rezo una Salve o Ave Mara y se va.
Ya no tengo miedo a la muerte. Para m morir ser como cambiar de casa y yo ir al cielo con
Jess. La muerte ser para m una fiesta, un premio, una liberacin. Cada da que pasa me voy
acercando un poquito ms al cielo. Cmo ser ver a Dios? El cielo es Dios. todo lo de aqu
no es nada. Cuando me adentro en lo profundo de mi alma, en el tiempo de oracin, lo que
ms me emociona es la mirada de Jess. Es tan dulce, tan viva y atrayente! Su amor me
envuelve y me arrolla con una fuerza indecible. Si eso ocurre aqu en la tierra, cmo ser el
cielo? Y me pregunto: Quin soy yo para que me ame tanto? Alguna vez estoy como
atontada, no s qu me pasa, me absorbe totalmente. Cundo podr contemplar su rostro en
plenitud sin las ataduras de esta pobre carne mortal?
Ya me queda menos. Aquel da me lanzar a El como una flecha. Slo al pensarlo mi ser
entero se estremece de gozo. Todo pasa, solo El permanece. Ahora quiero aprovechar el
tiempo y vivir de amor para llegar a morir de amor. Hubiera querido morir mrtir y poder
derramar toda mi sangre por Jess. Pero, al menos, quiero morir plenamente consciente, poder
tomar mi vida entre las manos con cario, y tener tiempo de ofrecrsela con alegra y
presentarme ante El con las manos vacas, porque todo se lo he regalado a mis hermanos y
pedirle que me las llene de sus infinitas riquezas para derramarlas sobre ellos y pasar as mi
cielo, haciendo el bien en la tierra.
Seor, en este momento quiero ofrecerte mi VIDA. Gracias por haberme creado, por haberme
amado, por haberme llamado... Te la entrego con todo mi AMOR. Te espero y te doy gracias
por estos veinte aos pasados en tu compaa.
Oh Jess! Han sido veinte aos vividos para Ti
Veinte aos que sal tras de Ti...,
sin otra luz ni gua, sino la que en mi corazn arda.
Veinte aos, llenos de gracias y amores.
Vol en alas de tu viento,
contempl tus espacios infinitos,
supe de tus ntimas fiestas,
so sueos, dormida entre tus dulces brazos.
Cuando T, Jess, all me encumbrabas,
mora y resucitaba y all soaba, muriendo muerte de amores
y yo, tu blanca palomica, beba de tu pecho
y all te prometa ser tu esposa.
Ahora slo quiero volar hasta los cielos,
hacer realidad todos mis sueos
y gozar eternamente..., agradecida.

Aprtame, Seor, los hilos que me atan.


Aprtalos, Amado,
y recbeme con los brazos abiertos en tu cielo.
Completaremos ahora la historia de Sor Amada con nuestras propias palabras. El cncer
sigui su camino implacable. Cada da su estado general empeoraba y slo pensaba en el
cielo. Las cosas de la tierra ya no le importaban. Todo lo que no fuera pensar en Dios le
causaba tristeza, aun aquellas cosas que antes le entusiasmaban y que eran buenas. Ahora todo
lo encontraba vaco y le causaba hasto. Todos los das procuraba asistir a la misa desde su
habitacin de la enfermera a travs de unos parlantes. En el momento de la consagracin,
cuando Jess dice por el sacerdote: ESTO ES MI CUERPO, ESTA ES MI SANGRE, ella se
ofreca de nuevo a Jess por la salvacin del mundo.
El da en que el capelln le dio la uncin de los enfermos, se prepar con mucho fervor y
estuvo todo el da como fuera de s. Pareca estar disfrutando, por anticipado, de las glorias
eternas del paraso Hasta que lleg el momento en que
Hundi su cabeza,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos de su Amado.
Eran las 3,30 de la tarde de un 25 de setiembre. Estaban reunidas en ese momento con ella
todas las hermanas de la Comunidad y acababan de cantar la Salve. Se fue a la Casa del
Padre, tranquila, sin estremecimientos. Tena 40 aos de edad y todas la lloraban como a una
santa. A su muerte todo el pueblo acudi a la misa y todos queran tocarla.
Pronto se hizo sentir su intercesin desde el cielo. Ella, fiel a su promesa, comenz a visitar
espiritualmente a sus hermanas de Comunidad y a todos los que la invocaban. Nuevas
vocaciones empezaron a llamar a las puertas del Monasterio. La M. Priora public en un libro
sus cartas y escritos espirituales, que hacan mucho bien a las almas. Su tumba, dentro del
convento, es un lugar de oracin para la Comunidad. Su vida ejemplar es una luz y un
estmulo hacia la santidad para todas las hermanas. Cuntas bendiciones ha derramado sobre
su Comunidad! Cunta gloria ha dado a Dios! Cuntas almas se han salvado con su amor y
su dolor!.
Las religiosas santas son un tesoro de la Comunidad, durante la vida y despus de la muerte.
Todas las religiosas fallecidas, y que ya estn en el purgatorio o en el cielo, forman parte de
esa gran familia. Cmo debemos invocarlas! Qu felices se sentirn de ayudarnos! La vida
de Sor Amada fue una bendicin para todos y nos sentimos orgullosos de ella. Ella, desde el
cielo, nos sigue diciendo, con el mudo lenguaje del amor, que lo nico que cuenta es Dios y
sin Dios, no vale nada. Ella brilla ahora como una estrella en el firmamento de la Iglesia. Ella
es nuestra hermana. Por eso, decimos: "Gracias, Seor, por el regalo de su vida.

SEGUNDA PARTE
REFLEXIONES
Despus de haber conocido la vida de Sor Amada, podemos hacer unas reflexiones prcticas
que nos ayuden en nuestro caminar hacia Dios.

EL TIEMPO PRESENTE
Debemos pensar en santificar el momento presente. Cada instante es un tesoro. El que
desprecia un instante nunca llegar a la plenitud del amor. Cada instante es la encarnacin de
la eternidad, es la eternidad hecha vida. Por eso, el momento presente es un encuentro entre la
eternidad y Dios que es eterno. Vivir en plenitud el presente es vivir en Dios y en la eternidad.
Vive, pues, con amor el momento presente, el "aqu y ahora. Dios no te ha dado poder sobre
el pasado ni sobre el futuro, pero ha puesto en tus manos el presente y te lo ha confiado. No lo
desperdicies. No dejes escapar el presente por soar con el futuro. Vvelo sin prisa y sin
pausa. Tmalo entre tus manos con cario y disfrtalo, levntalo agradecido y ofrceselo a
Dios, porque es irrepetible. No hagas las cosas a medias. No seas mediocre. No seas gente de
segunda mano, que slo hace y dice lo que dicen y hacen los dems. Piensa por ti misma.
Reflexiona. Librate de ese montn de prejuicios que te hace igual a los dems. T vida es
nica y tiene una misin nica. T eres diferente y Dios te ha encomendado una misin que
no ha encomendado a ningn otro. De algn modo, eres necesaria para Dios. No lo defraudes.
El ha tomado tu vida muy en serio, no juega contigo. A veces, permite que llegues a
situaciones lmite, donde humanamente te sientes intil o impotente, para que tengas
necesidad de mirar al cielo y levantar tus manos suplicantes y decirle: "Seor, aydame". El te
quiere agarrada de su mano. El quiere que te juegues la vida por algo grande y qu puede
haber ms grande que amar a Jess? Apuesta tu vida por El y entrgate a El sin condiciones ni
reservas. Vivir es una aventura apasionante y t debes vivir como una estrella que ilumina el
camino de tus hermanos, debes sembrar flores en su corazn, debes vivir con la sonrisa a flor
de labios, debes amarlos de verdad.
Con frecuencia, queremos volar alto con los pjaros y nos caemos, porque somos de barro. No
importa. Lo que importa es levantarse y tener la voluntad de ser santos y amar a Jess. Hazte
una nia para que pueda tomarte en sus brazos y avances ms fcil y rpidamente. No te
lamentes por tu pasado, no pierdas as tu tiempo. Jess es el Seor de tu pasado, El puede
llegar a l y curar tus heridas y perdonar tus pecados; pero t no puedes. Arrepintete y
comienza una nueva vida. Vive cada da, como si fuera el ltimo de tu vida, como si de l
dependiera tu eternidad. Toma en serio tu vida. No te olvides de que slo se vive una sola vez.
Si tuvieras dos vidas, podras emplear una como exploradora, pero slo tienes una y debes
aprovecharla al mximo. Vive con ilusin, sabiendo que cada da que amanece es una nueva
oportunidad que Dios te da para ser mejor. Recuerda que todo lo que tienes y todo lo que eres
es un DON DE DIOS.
S agradecida y dile frecuentemente: "Gracias, Seor, por tus dones y tus gracias, por la vida
y tu perdn. Gracias, Seor, por tu amor. Vive cada da con responsabilidad, sin angustia. No
te entrometas en los planes de Dios. No te inquietes demasiado por tu futuro o por lo que te
puede pasar. El pensar demasiado en el futuro puede llenarte de temores y amargarte la vida,
y eso es falta de fe.
Vive cada da como un milagro, algrate de ver salir el sol cada maana. Mira con ojos
limpios a todos los que te rodean, sonre siempre y dale cada maana tu mejor sonrisa a Jess.
Sguelo al ritmo de tus pasos, El te espera. Dile muchas veces que lo amas. A El le gustar
escucharlo de tus labios. Cuntale tus cosas, trtalo como a un amigo querido. Paseando por el
jardn, limpiando la casa, cocinando..., puedes decirle sencillamente que lo amas. Haciendo
las pequeas cosas con amor, puedes darles un inmenso valor, si las unes a la sangre de Jess

y a sus mritos infinitos. Aspira siempre a los bienes de all "arriba" donde est Cristo. Donde
est tu tesoro, all tambin estar tu corazn. Entrgale todo lo que eres y tienes a Jess. Vete
desprendindote de todo lo humano y material para estar as libre a la hora en que te llame.
Que en todo momento puedas decirle: "Seor, estoy a la espera, en la estacin, con el billete
listo, ligera de equipaje, para emprender el camino a la eternidad. Cuando T quieras, Seor,
te espero".
LA VIDA DE COMUNIDAD
Es triste vivir en una Comunidad, donde hay religiosas egostas, que son como viajeras
extraas del mismo coche, como rales del tren siempre cercanos, pero paralelos, que nunca se
encuentran. La Comunidad madura es aqulla en que cada una vive para las dems, donde hay
comunicacin y dilogo fraterno. Esta Comunidad es un hogar, una familia verdadera, donde
cada una es querida, aceptada, respetada y amada como es. Se puede hablar con libertad, sin
miedos ni rechazos, envidias o rencores. Saben perdonarse, ayudarse, escucharse,
comprenderse... En esto la M. Priora tiene un papel fundamental como animadora espiritual y
servidora de la Comunidad, que debe ir por delante con el ejemplo. Ella debe procurar que
cada una crezca humana y espiritualmente, de acuerdo a sus cualidades. Preocuparse de que
estudien y tengan una preparacin esmerada.
En la Comunidad, cada una debe compartir sus sentimientos, ilusiones, xitos, fracasos y
esperanzas, aunque tambin su fe y amor a Jess. Sin una fe personal madura, sin verdadero
amor a Jess, la Comunidad es imposible. La fe y el amor a Jess es lo que da la razn de ser
a nuestra vida. Jess debe ser el Centro de la vida personal y comunitaria. Vivir con El, por El
y para El y as tambin para los dems. Vivir en Comunidad debe ser vivir en plenitud la
fraternidad cristiana, sentirnos hermanos en Cristo. Para fomentar esto es muy conveniente el
dilogo fraterno y comunitario (reuniones comunitarias para hablar con sinceridad y libertad
de los problemas y dificultades) celebraciones penitenciales (para perdonar y pedir perdn), y
orar en comn unas por otras, haciendo de la misa y de la comunin diaria una comn unin
con las hermanas. Tambin el rezo diario del rosario nos puede unir a los pies de Mara.
Ahora bien, despus de la misa, hay que darle la mxima importancia al Oficio divino,
evitando la rutina, el apresuramiento, la improvisacin o el juntar las horas cannicas por
motivos de trabajo. Nunca dejarlo por ningn motivo. El Oficio divino es la oracin oficial de
la Iglesia en la que nos unimos sacerdotes, religiosos y laicos del mundo entero, dando as
prueba fehaciente de la unidad de la Iglesia universal. Tambin debemos darle mucha
importancia a la msica en las acciones litrgicas.
Veamos cmo describe san Agustn la vida de Comunidad: "Rezar juntos, pero tambin
hablar y rer en comn; intercambiar favores; leer libros juntos; estar bromeando juntos y
juntos serios; estar a veces en desacuerdo, sin animosidad, como se est a veces con uno
mismo y utilizar este raro desacuerdo para reformar nuestro acuerdo habitual; aprender algo
unos de otros o ensear los unos a los otros; echar de menos con pena a los ausentes; acoger a
los que llegan con alegra; manifestar nuestro amor en el rostro, en los ojos, con mil gestos de
ternura, para que las almas en conjunto y todos no sean ms que uno". En una palabra, es vivir
unidos con un solo corazn y una sola alma, dirigidos hacia Dios.
Para que esto pueda realizarse, es muy importante hacer un buen discernimiento vocacional.
No precipitarse, recibiendo a cualquiera que llame a las puertas del Monasterio. En caso de
duda, es preferible esperar o retirar a la aspirante. Hay que tener seguridad de su sinceridad,

de su recta intencin y de su sana espiritualidad para evitar que personas psicolgicamente


enfermas puedan ingresar y ser, durante muchos aos, elementos de discordia y desunin. Es
bueno pedir el informe de un psiclogo o sacerdote que las conozca.
Vivir en Comunidad es vivir para los dems. Por esto, hay que dar la mxima importancia a la
caridad fraterna. Vivir en Comunidad es vivir las unas para las otras. Es vivir en funcin de
las dems, pensando en servir ms que en recibir. Es tratar de hacer felices a las dems. Es
comprender y perdonar. Es practicar sin descanso la caridad de la sonrisa, de la palabra
amable, del gesto alentador. Es dialogar sin imponer nuestras ideas con palabras humillantes.
Es corregir con amor. Es no hablar mal de nadie ni comentar por lo bajo sus defectos. Es
aceptar y querer a cada una tal como es con sus limitaciones y deficiencias, especialmente a
las ancianas y enfermas, que son un tesoro valioso que hay que cuidar. Vivir en Comunidad es
un gran regalo de Dios, que hay que saber agradecer. Dios nos manifiesta su amor a travs de
la comprensin, del perdn y de la aceptacin de las hermanas. Por eso, vivir en Comunidad
es vivir a semejanza de la Trinidad..., por amor y para amar..., para dar alegra y paz. Es
formar parte de una gran familia, la gran familia de Dios.
LOS VOTOS
Una vez me contaron la parbola del pajarito. Haba un pajarito muy hermoso, que haba
nacido en la celda de un convento. Desde que aprendi a volar, slo conoca las cuatro
paredes de aquella habitacin y estaba triste, no saba por qu. La celda en que viva tena
siempre las cortinas echadas, la ventana cerrada y los cristales sucios. El pobre pajarito crea
que ese era todo su mundo y se acostumbr a vivir as sin ilusiones y sin esperanzas por un
mundo mejor.
Alguien me explic que el pajarito simbolizaba a todas aquellas religiosas que no viven sus
votos y viven encerradas en s mismas, tristes y sin ilusiones. Algunas, con las cortinas
echadas, no quieren ver el nuevo sol. Prefieren seguir viviendo en su seguridad personal,
como siempre. No cumplen las normas y leyes establecidas, todo lo critican y rechazan
cualquier innovacin e incluso ciertos mandatos de las Superioras. No viven su voto de
obediencia. Otras, con los cristales sucios, suean con otros amores. Su mente y su corazn,
sus pensamientos y deseos no son para Jess. Tienen el corazn dividido y la impureza se les
ha pegado a sus almas, no viven su voto de castidad.
Tambin hay otras que, con las ventanas cerradas, se apegan a sus cuatro paredes, a sus cuatro
cosas, a sus propias ideas o a ciertas personas, y no tienen la valenta de lanzarse al vaco para
depender totalmente de Dios. Se aferran a sus seguridades, a lo que siempre han hecho o han
pensado y no son capaces de abrirse a nuevos aires. Les falta libertad para comprender y
perdonar y amar. Se aferran a todo lo suyo y no viven con alegra el voto de pobreza.
Quizs t seas ese pajarito, encerrada en ti misma. Jess te quiere libre, sin ataduras
materiales. Que vivas tu voto de pobreza en toda su radicalidad, que no tengas nada propio, ni
siquiera tus pecados o defectos, entrgaselos a El. Ser pobre significa renunciar a una familia,
a unos hijos, a valerte por ti misma, a una cultura mayor que podras tener en el mundo, a tus
propios juicios y a muchos placeres honestos y buenos que hay en el mundo. Y todo esto por
amor a Jess, para tener un corazn entero para El sin que nada ni nadie se interponga. El es
un Dios celoso y no admite rivales, sean pensamientos, personas o cosas, El te quiere pobre,
pura, libre y obediente.

Pobreza, castidad, obediencia..., tres votos, tres ideales, que se resumen en uno solo: AMAR.
Amar con un corazn puro, libre y entero para Dios; vaco de s mismo, pero lleno de amor.
ANOTACIONES PRACTICAS
La obediencia es la base de la vida comunitaria. La obediencia a la autoridad legtima da
seguridad a nuestras acciones. Obedecer es amar y as cumplimos la voluntad de Dios. Hay
que obedecer, a pesar de las opiniones o gustos personales. Obedecer sin criticar ni discutir,
por amor a Jess, aunque se pueden expresar las razones del desacuerdo. Son inaceptables las
reacciones de quienes pretenden obedecer a Dios antes que a la Superiora. Hay que desconfiar
de toda visin, sueo o experiencia, que nos incite a desobedecer. Dios da el Espritu Santo a
los que le obedecen ( Hechos 5,32) y obedecer a la Superiora, en todo lo que no sea pecado,
es obedecer a Dios.
Ahora bien, deca san Agustn que en las cosas necesarias debe haber unidad, en las cosas
dudosas (u opinables) libertad y en todo caridad. La Superiora no puede imponer sus gustos u
opiniones en contra de las normas establecidas por la Iglesia o por las Constituciones. Debe
estimular las iniciativas personales y compartir responsabilidades. Fomentar la formacin
integral de las religiosas y no ejercer un control demasiado rgido, que impida la
espontaneidad y la expresin de opiniones diferentes. Debe buscar ser ms amada que temida
y sentirse responsable de la Comunidad. Debe ser Madre y preocuparse de cada una y tener
tiempo para escucharlas y ayudarlas personalmente.
En cuanto a la pobreza, todas deben esmerarse en ahorrar y evitar gastos superfluos o lujosos
sin apegarse a objetos o regalos personales. Pero no hay que medir el dinero a la hora de
cuidar a las enfermas o comprar libros y todo lo necesario para la buena formacin humana y
espiritual de la Comunidad. No hay que ser exigentes en la comida o en objetos de uso
personal. Hay que tener sentido de la mortificacin voluntaria y no quejarse fcilmente del
calor, fro, hambre o sed etc. Saber renunciar a los regalos personales para ponerlos al servicio
de la Comunidad. En una palabra, no querer atravesar la vida en primera clase, cuando Jess
la atraves en tercera.
Respecto a la castidad, todas deben ser muy sensibles a todo lo que pueda mancharla. La
virginidad deleita a Dios, que siente atraccin hacia las almas puras. Es luz del alma que se
debe transparentar en todo tu cuerpo. Es fecundidad que te hace madre de las almas. Los hijos
de tu virginidad reclaman el fiel cumplimiento de tus deberes maternales con tu oracin y
sacrificio. Debes vivirla hasta en los ms mnimos detalles. Controla tu mirada por la calle,
evita ciertas escenas o programas de televisin y comprtate en todo momento a solas o en
pblico, con naturalidad y normalidad.
La Superiora debe ser muy vigilante para evitar que jvenes "demasiado cariosas" puedan
ingresar en el Monasterio. Tendr especial cuidado en controlar a todos y cada uno de los
trabajadores o personas que ingresen al Monasterio. Procure que los capellanes y confesores
sean personas idneas, que ayuden en la buena marcha de la Comunidad.
Los votos son los fundamentos de la vida religiosa y comunitaria. Si no se cumplen, faltar el
amor de Dios y toda la Comunidad se resentir de ello.

EL AMOR DE DIOS
Sor Amada viva enamorada de Jess. Alguna vez has experimentado el amor de Jess? El
quiere despertarnos del sueo de nuestra tibieza y mediocridad. Quiere darnos su vida en
plenitud. Quiere renovarnos interiormente. No puede contentarse con cualquier cosa. Crees
que El te ama infinitamente tal como eres en este momento?. No necesitas cambiar para que te
ame, pero quiere hacerte descubrir todo el amor que ha puesto en tu corazn y que lo tienes
escondido o enterrado. El espera mucho ms de ti.
Crees en Jess? Tienes fe en El? La fe no reside en la cabeza, sino en el corazn. La fe ms
que ideas y verdades abstractas, es AMOR; es una persona viva, JESUS. Con frecuencia,
buscamos certezas e ideas que nos convenzan; podemos pasarnos la vida, leyendo libros y
estudiando teologa..., escuchando charlas y, sin embargo, podemos tener el corazn triste y
vaco por faltarnos el amor. Slo el amor puede dar sentido a nuestra vida. Slo Jess puede
dar respuesta a todos los interrogantes de la vida. El da en que podamos decir de verdad:
Jess me ama y yo amo a Jess, ese da estaremos empezando a ser cristianos de verdad.
Ama a Jess y bscalo en la Eucarista, en su Palabra, en el interior de ti misma, en tus
hermanas, en las cosas bellas de la naturaleza. El amor de Dios nos envuelve por doquier.
Saber apreciar y valorar cada detalle de la vida, nos ayudar a encontrarlo y a ser agradecidos.
La vida no es un problema que hay que resolver ni una pregunta que hay que responder, la
vida es un misterio que hay que saber contemplar, admirar y saborear con agradecimiento. T
no seras la que eres, si nunca hubieras visto la salida del sol o las estrellas, la sonrisa inocente
de un nio o el amor en el rostro de las personas que te aman. Un da, en que Sor Amada
paseaba por el jardn, escuch la voz de Dios que le deca: "Todo esto lo he creado para ti,
para que seas feliz". Dios quiere tu felicidad y sabe dnde y cmo la encontrars, djale actuar
sin condiciones. No pierdas, por tanto, el tiempo, preguntndote, si Dios te ama. Eso es cierto.
No dudes. malo. El amor, a la vez que es un DON DE DIOS, es tambin una decisin de tu
voluntad. No importa que no sientas nada. Esfurzate en hacerlo feliz con tu comportamiento
y en los pequeos detalles de cada da. Espera su respuesta, atenta a las sorpresas de Dios. Si
crees en Dios, debes creer tambin que Dios cree en ti, que confa en ti, que sigue esperando
en ti. Dios te ama as como eres. Cree y no dudes de su perdn por muy grandes que sean tus
pecados. Cree en su poder para poder cambiarte y hacerte una persona nueva. Cree en el
poder de la oracin sincera, en el poder del amor, y espera.
Quizs Jess no te d a ti grandes visiones, experiencias espectaculares, xtasis, no es
necesario. El amor es humilde y sencillo y se manifiesta en las pequeas cosas. Es suficiente
que, al orar, ests contenta, tengas paz y puedas sonrer. Donde hay paz y alegra all est
Dios.
Dios puede hacerte una gran santa sin ser mstica ni tener dones extraordinarios, como a Sta.
Teresita. Por eso, no busques con ansiedad experiencias maravillosas. Dios las da a quien
quiere y cuando quiere. Si crees tenerlas, ten mucha prudencia, no divulgues "los secretos del
Rey". Solamente, habla de ello a tu director espiritual o a la Superiora para que te orienten y
puedan discernir si es de Dios o de tu propia imaginacin, y obedece. Ellos deben observar tu
obediencia, tu caridad y comprensin con los dems, tu equilibrio psicolgico y los efectos
que tales dones dejan en tu alma. El paso de Dios siempre deja paz y alegra en el alma, y esto
debe transparentarse en el amor y caridad con los dems.

Te deseo mucho entusiasmo en las cosas del Seor y un gran deseo de santidad. No te dejes
llevar de la comodidad. Aspira a las alturas. brele las puertas y djalo entrar en tu vida, sin
condiciones. Que El tome posesin de tu alma y de todos tus problemas, necesidades, pecados
etc. El te ama y te necesita. Su ternura y cario para contigo te lo demuestra en infinidad de
detalles de cada da. El slo necesita tu amor, todo lo dems te lo dar por aadidura. Yo creo
en el amor de Dios para conmigo, y t? malo y sers feliz.
EJERCICIOS DE ORACION
Veamos algunos ejercicios de oracin, que nos pueden ayudar a amar a Jess.
a) Cierra los ojos y concntrate en ti misma. Piensa: Jess es mi Seor, mi amigo, mi esposo y
est aqu conmigo, en mi corazn, en lo ms profundo de mi ser. Es el mismo Jess de
Nazaret, el hijo de Maria, el que hace 2.000 aos naci en Beln y muri en la cruz. Es el
mismo Jess que est presente en la Eucarista y que recibo en la comunin. Mralo a los
ojos. El te sonre y te ama as como eres y quiere hacerte feliz. No necesitas cambiar para
que te ame. No te sientas indigna de su amor. El te perdona todo. El te ama, a pesar de todo.
Dile de verdad en este mismo instante:
JESUS, PERDONAME. NO MEREZCO TU AMOR, PERO TE QUIERO AMAR.
TENGO MIEDO DE QUE ME PIDAS DEMASIADO. TENGO MIEDO DE SUFRIR.
AYUDAME. TE ENTREGO MIS ENFERMEDADES, MIS PROBLEMAS, MIS
MIEDOS, MIS PECADOS. HAZ DE MI LA PERSONA QUE TU QUIERES QUE SEA.
b) Cierra los ojos y sonre a Jess que est a tu lado. Respira profundamente y dile entre cada
respiracin: Jess, te amo".
c) Jess, desde el sagrario, te ilumina con su luz divina y te hace sentir su calor, su alegra y
su amor. Jess calienta tu corazn. Djate mirar, amar y calentar por el Sol de Jess.
d) Recuerda alguna experiencia gozosa de tu pasado: una puesta de sol junto al mar, un lindo
pajarito cantando en un rosal, un bello paisaje, y, al recordarlo, dile a Jess: "Jess, te
amo".
e) A la vez que dejas calentar tu corazn al Sol de Jess, puedes respirar hondo y recordar
una experiencia gozosa y decir: "Jess, te amo".
f) Ponte en la presencia de Jess Sacramentado. Su luz divina te baa totalmente en cuerpo y
alma, te inunda y te empapa hasta lo ms ntimo de tu ser. El est all en tu intimidad ms
profunda. El te esperaba. Habla con El. Pregntale sobre algo que te moleste y te hace
sufrir, sobre cmo corregir tus defectos, cmo mejorar. Despus escucha atentamente su
respuesta.
g) Imagina que Jess sale del sagrario y se acerca sonriente a ti e impone sus manos divinas
sobre ti y te acaricia. Dile que rece por ti para que sanes de tu enfermedad, te cure tus
traumas, te d fuerzas contra esa tentacin, te bendiga junto con tus familiares y amigos.
No sientes su mano divina sobre tu cabeza? No sientes sus caricias y su paz en tu
corazn?

h) Paseando por el jardn, toma atencin solamente a los cantos de los pjaros, observa
detenidamente cada brizna de hierba, cada hoja de rbol, cada flor y dile: "Gracias, Jess".
Reptelo sin cansarte hasta que se haga vida de tu vida.
i) Jess est a tu lado, por qu no juegas con El? Salta, corre, baila, hazle reir, dile bromas.
Te sentirs feliz de hacerlo feliz. El es tu amigo.
j) Emprende una gran aventura, salta al vaco y descarga todos tus pesos en Jess. Vale la
pena arriesgarse y confiarse plenamente en su bondad, en su sabidura y en su amor por ti.
Dile ahora mismo:
JESUS, HAZ DE MI LO QUE TU QUIERAS, SEA LO QUE SEA, TE DOY LAS
GRACIAS; PORQUE TE AMO Y CONFIO EN TI, PORQUE TU ERES MI DIOS. TE
ENTREGO LA RESPONSABILIDAD DE MI VIDA.
Y ahora duerme tranquila, en los brazos de Jess.
VIVIR LA MISA
La misa es la actualizacin y renovacin del sacrificio de Cristo en la cruz. Es el ofrecimiento
que Cristo hace de s mismo al Padre por la salvacin del mundo. Es hacer presente de nuevo
el sacrificio del Calvario sin derramamiento de sangre. Propiamente, podemos decir que no
hay ms que una misa, la misa nica de Jess, que se prolonga en la Historia a travs de los
sacerdotes. Por eso, la misa tiene una dimensin universal, abarca a todos los hombres, a
todos los tiempos y lugares. Es una misa csmica. Toda la creacin y toda la Humanidad
estn presentes en Cristo en cada misa. El pens en ti en el Calvario. El muri por ti. El piensa
en ti en cada Eucarista. Abraza con El a todos los hombres.
La celebracin eucarstica es el mayor acto de amor, de gloria y alabanza que podemos dar a
Dios en este mundo. Debemos vivirla en plenitud y hacer de nuestra vida una misa continua,
ofrecindonos continuamente al Padre con Jess por la salvacin del mundo. Nuestra vida
debe ser un canto de gloria, alabanza y amor a nuestro Dios, ya que muchos hombres se lo
niegan y su vida es, ms bien, vergenza y desprecio de Dios.
El Universo, en cambio, nos da ejemplo. Desde su Creacin hace millones de aos, sigue
ofreciendo su canto de alabanza, de armona y hermosura al Creador. Pero a Dios no le basta
esta alabanza material del Universo, Dios es Amor y quiere ser amado. Por esto, el da en que
sobre el altar del mundo dejaran de elevarse cantos de amor, el da en que los hombres dejaran
de amar a Dios, la tierra dejara de existir, no tendra razn de ser. La tierra para existir tiene
que amar, la tierra necesita sacerdotes que ofrezcan cada da a la vctima divina, la tierra
necesita almas vctimas que amen y reparen con su amor y su dolor tantos pecados con que lo
ofenden.
Haz de la misa el centro de tu vida. Asiste a ella, como si fuera la ltima de tu vida, como si
fuera la ltima misa del mundo, como si fuera tu nica misa y nete en cada momento a todas
las misas que se celebran en el mundo. VALE TANTO LA MISA! Es ms fcil que la tierra
siga viviendo sin el sol que sin la misa.
El beato Manuel Gonzlez deca. "Qu gozo siente mi alma! Por muy ofendido, despreciado,
blasfemado e injustamente tratado que sea Dios de parte de muchos hombres, tenemos la

dicha de dar a Dios infinitamente ms gloria que ofensas puede recibir de los pecados de los
hombres. Nos explicamos ahora, por qu no se ha roto en mil pedazos al golpe de la ira
divina esta tierra pecadora? Nos explicamos por qu hay sol en los das y luna en las
noches y lluvias en el tiempo oportuno y comunicacin de Dios con los hijos de los hombres?
HAY MISAS EN LA TIERRA y en todos los minutos del da y de la noche se est repitiendo a
lo largo del mundo: Por Cristo, con El y en El, todo honor y toda gloria...
Por eso, son tan necesarios los sacerdotes. AMA Y ORA mucho por los sacerdotes. Jess te
dice: "T eres mi copn vaco y quiero llenarte de hostias sacerdotales para que me las cuides
y las ames". Los sacerdotes son otros Jess, los hijos predilectos de Mara, mas tambin son
pecadores y necesitan de nuestra oracin.
Personalmente, puedo decir que mi mayor pecado fue el dejar totalmente la oracin. Durante
el tiempo de 15 meses en que estuve de capelln militar en el Norte de frica, no rezaba el
breviario ni el rosario ni haca oracin alguna y slo celebraba la misa por obligacin los
sbados y domingos. De este modo, puede comprenderse cmo fui perdiendo la fe en la
Eucarista y en mi propia vocacin sacerdotal. Felizmente, la oracin de cuatro conventos de
clausura, hizo el milagro de mi conversin. Y ahora, con la perspectiva de los aos, s que
Dios me segua amando y esperando. Por eso, puedo decir, convencido, CREO EN DIOS Y
CREO EN SU AMOR POR MI. CREO EN SU PERDON y que me ha perdonado mis
pecados. CREO EN SU PODER y s que es fiel y poderoso para poder cambiarme y
santificarme. Y CREO tambin EN EL PODER DE LA ORACION y en la oracin de mis
hermanas contemplativas.
VIVIR PARA EL CIELO
A veces me pregunto cmo ser el cielo? Un inmenso mar de amor? Ser como nadar en
un mar infinito de amor y poder viajar sin fronteras hasta los extremos del mundo y del
Universo? El cielo ser AMOR. Dios es AMOR y el cielo es Dios. Nuestra vida slo podra
tener sentido en el amor, pero un amor grande, sin egosmo, un amor puro y limpio, un amor
divino que compartiremos con los dems. Precisamente de la abundancia de ese amor divino
ya en esta vida, surge el tesoro maravilloso de la castidad consagrada.
Amar, he ah la clave de nuestra existencia. Amar en el dolor y en el placer, en el trabajo y en
el descanso, en la oracin y en la diversin. Amar, vivir para Dios; amar, vivir con Dios;
amar, vivir en Dios. Nosotros somos ms grandes que el Universo mismo. Nuestro corazn no
se puede llenar con este mundo material, tiene nostalgia del infinito, del cielo, de Dios.
Nuestra alma tiene una sed infinita que slo Dios puede colmar. Estamos hechos para la
eternidad y el infinito, estamos hechos para espacios inmensos, horizontes sin lmites, mares
sin orillas, estamos hechos para Dios. Nuestro deseo de felicidad es demasiado grande para
que pueda saciarse con las pequeas cosas de este mundo. Slo la posesin eterna de Dios
colmar nuestra ansia de amar y ser amados.
Qu felicidad! Vivir para siempre en el centro mismo de la Trinidad. Ya no ms pecados ni
debilidades ni sufrimientos..., PARA SIEMPRE..., PARA SIEMPRE. Poder vivir
definitivamente en la eterna primavera del cielo, despus del crudo invierno de este mundo.
Poder volar como los pjaros y compartir su Amor sin barreras con todos los hombres. Ser
misioneros hasta el fin de los tiempos y pasar el cielo, haciendo el bien en la tierra, como Sta.
Teresita.

Pero, ahora, haz un alto en el camino de tu vida. Tmate un momento para reflexionar y
preguntarte: Qu he hecho hasta ahora? Estoy satisfecha de mi vida? Amo a Dios con todo
mi corazn? Vivo en plenitud mi consagracin religiosa? Vivo la misa de cada da? Soy
feliz? Tengo mi alma y mi corazn lleno de amor? Qu hermoso vivir ya desde ahora,
esperando ese dulce encuentro! Sabiendo que la muerte no existe, que slo es un paso hacia la
VIDA, hacia la vida que vale, la verdadera vida, la vida eterna. Piensa que Dios te espera con
los brazos abiertos y te ha preparado un lugar muy especial junto a El en el cielo. En ese
momento del encuentro definitivo con Jess, su Amor te empapar hasta los ltimos rincones
de tu ser. Ser como una bomba atmica que estalle en tu interior y el fuego de su amor te
inundar y te purificar. Te imaginas la sonrisa de Jess al recibirte? Que alegra!
Por ahora, lucha y esfurzate por hacerlo feliz. Toda tu vida debe ser una larga caminata con
Jess. No te separes de El. Por todas partes, siempre, a todas horas, debes seguir sus huellas.
Trabaja por tu santificacin personal. Ofrcele todo lo que haces sin desmayar. No te
desanimes. Ya tendrs toda la eternidad para descansar. Que al morir t, haya en el mundo
ms amor, ms alegra y paz que si t nunca hubieras existido. Que el mundo sea mejor y ms
feliz por haber nacido. Y que, al final, puedas decir: Estoy satisfecha de mi vida. MISION
CUMPLIDA.
CANTO A LA VIDA
Gracias, Seor, por mi vida; porque T me amaste
antes de que el primer sol brillara en los espacios infinitos
y el primer amanecer naciera en el horizonte.
Gracias, porque antes de que el canto de la primera noche arrullara las estrellas
y antes del primer da, en los billones de aos de edad del Universo,
T pensaste en m.
S, cuando an no exista la noche que mide el tiempo
ni el sol brillaba en el firmamento azul,
antes de la creacin del Universo,
T, Dios mo, decidiste crearme.
Gracias, porque en la eternidad del tiempo,
cuando todo era silencio y vaco,
T me acariciabas en tu Corazn
y soabas conmigo,
derramando sobre m tus bendiciones.
Oh, Dios mo! Qu puedo decirte?
GRACIAS por los siglos de los siglos.
Quiero ser ALABANZA DE TU GLORIA.

TERCERA PARTE
TESTIMONIOS REALES
Veamos ahora cmo han respondido algunas hermanas nuestras a la llamada de Jess. Su
vocacin, es una llamada al amor, a la santidad.

JESUS ME PERDONO Y ME ENAMORO


Tena 19 aos, cuando sent la llamada del Seor a la vida consagrada. Me encontraba en
Ass, de vacaciones, con una amiga. All estudiaba italiano e Historia del Arte. Tena muchos
amigos y soaba con un buen matrimonio. Un da, me encontraba delante de un crucifijo,
rezando, y sent claramente la llamada del Seor y sin vacilar le dije S. Dej a los chicos que
me pretendan y segu cursos especiales de hebreo y de Sagrada Escritura.
Sin embargo, cuando les cont a mis amistades que quera entrar a un convento, todos crean
que estaba loca, Me decan: Si te atrae esa vida, cudate, es algo patolgico. Deberas ir al
psiclogo. Eso se debe a que buscas un refugio. Tienes miedo a la vida, a los hombres. Los
conventos de clausura son una vieja historia ya superada. Esas monjas son seres intiles, no
hacen nada por la sociedad. Ests en el siglo XX y no debes someterte a normas y costumbres
trasnochadas. Estas opiniones hicieron tambalear mi vocacin y, como haban muerto mis
padres y deba cuidar a un hermano demasiado joven, demor 7 aos en entrar al Monasterio.
Cuando entr, mi amor a Jess era mediocre y pronto me sent decepcionada e insatisfecha, en
parte influenciada por las opiniones negativas de mis amigos. Pas varios aos as sin
decidirme a salir. Por fin, un da me decid, al tener asegurado mi porvenir, pues una amiga
me haba conseguido un buen trabajo en Pars. Pero el da anterior a mi salida, de repente,
Jess me habl y o claramente su voz que me deca: "Me vas a dejar? YO TE AMO. Y me
qued, pero mi amor a Jess segua siendo inmaduro y superficial. Mi vida era mediocre y no
lograba entregarme totalmente a El, a pesar de su declaracin de amor por m. El problema
era que tena tremendas tentaciones contra la castidad (las haba tenido desde mi entrada en el
convento) y me pareca imposible superarlas. Me haba acostumbrado a vivir en un verdadero
adulterio, porque, si bien es cierto que nunca me entregu a ningn hombre, haba perdido la
pureza de cuerpo y alma, que Jess tanto quiere y a la cual tena derecho por ser mi esposo.
A pesar de todo, tena sinceros deseos de amar a Jess hasta el fin e hice mis votos perpetuos.
Para ello me ayud mucho la M. Priora, que siempre crey en mi vocacin, a pesar de mis
enormes defectos. Mi vida de rutina, de tibieza en la oracin, de indiferencia para muchas
cosas de la Comunidad, segua adelante. Hasta que me enter de la muerte de un gran amigo,
a quien quera mucho. Haba sido mi profesor de artesana y muchas veces haba soado con
l. La noticia de su muerte me ocasiono una crisis tremenda. Tena yo 42 aos, ahora tengo
47. Me hund en una profunda angustia y depresin.
Felizmente, un amigo sacerdote me ayud mucho con sus consejos y me detuvo de caer al
abismo. Entonces, desde el fondo de m misma clam al Seor y El escuch mi grito y me
salv. Fue la primera vez que me entregu a El totalmente, con todo mi ser, alma y cuerpo. Y
Jess me tom en sus brazos y descubr su amor y su ternura con tal intensidad que hasta
ahora lloro de emocin. Con frecuencia, le digo con todo mi corazn que El es mi Amor, mi
Esposo y que yo le pertenezco. Yo s que a El le agrada escuchar esto de m y me llena de una
felicidad inimaginable. El me escogi a m y me abri los tesoros de su Corazn. Ahora
quisiera reposar, como san Juan, sobre su pecho, en cada momento de mi vida, da y noche.
El da en que, al salir de aquella gran noche, recib el perdn de Dios y comulgu vi, con los
ojos del corazn, abrirse el cielo y all a la Virgen Mara, a los santos, a mi ngel custodio, a
mis queridos padres..., que se inclinaban con alegra hacia m, acompaando a Jess, que me

haba encontrado como esposa. Todo esto parece un poco lrico y fantstico, pero hay
realidades maravillosas, que se viven, y son imposibles de expresar.
Actualmente, mi vida es una continua accin de gracias. Quisiera tener en mis brazos a todos
los hombres del mundo para ofrecrselos. Son los hijos de mi alma, de mi oracin, de mi
sacrificio y quiero salvarlos. Ahora comprendo que mi cuerpo de mujer y mis sentimientos
son un don maravilloso que yo puedo ofrecerle. Me siento madre de todos. Una noche de
Jueves Santo me di cuenta que Jess me peda todas las heridas que tena de mi pasado de
impureza para sanarlas y yo le ofrec mi pureza por todos los sacerdotes que le abandonan
para seguir otro amor.
Debo anotar que la Santsima Virgen tuvo un papel muy importante en mi vida. Sin Ella no
hubiera podido superar mis problemas. Desde que entr en el Monasterio descubr poco a
poco su amor maternal y todas las noches me iba al Captulo, donde hay una hermosa imagen
de Mara, para despedirme de Ella y ponerme bajo su proteccin. Ella siempre me acompa
y me cuid.
Tambin he descubierto el amor a mis hermanas de Comunidad, antes era indiferente a sus
problemas o dificultades. Ahora me admiro cmo me aceptaban, a pesar de mis enormes
defectos. Ahora las llevo en el corazn y pido por ellas en mi oracin y trato de ponerme a su
servicio. Por supuesto, que no soy perfecta, pero al menos pido perdn cuando cometo errores
y trato de hacerlas felices.
Ahora me es dulce caminar con Jess, sabiendo que con El todo es siempre nuevo cada da.
Qu maravilloso es Jess! Me ha devuelto la alegra de mi juventud y la felicidad de ser su
esposa. Tengo la ilusin de ser ms pura cada da para El y hacerlo feliz. Su amor ha hecho de
m la persona ms feliz del mundo.
SIGUIENDO A JESUS
Yo nac en Blgica hace 44 aos y mi vida ha sido una serie de luchas y sufrimientos hasta
encontrar a Jess. Mi madre nunca me am. Cuando era pequea, ella me pegaba casi todos
los das, descargando sobre m su infelicidad personal, Para escapar del infierno de la vida de
mis padres, a los doce aos me refugi en casa de mi abuela paterna (que era testigo de
Jehov).Por este tiempo, perd la fe. A los 14 aos, la vida ya no tena sentido para m y no
crea en Dios. Si existiera, cmo podra permitir tanto sufrimiento? Por eso, decid
suicidarme. Pero Jess me sali al encuentro y, en un instante, descubr que me amaba. En ese
momento, todo cambi para m y empez un romance con Jess que dura hasta hoy.
Mara me ayud mucho en este camino. Al principio le tena miedo, pues haba transferido
hacia Ella todos los sentimientos negativos que tena hacia mi madre. Estaba como
"bloqueada. Pero, poco a poco, Jess me enseaba que quera que lo amara con el amor de
Mara, ya que nadie lo ha amado ms que Ella. Entonces, empec a encontrar en Ella un
refugio y un cario que nunca haba tenido y me ayud a amar ms a Jess.
Jess es el Amor de mi vida. Estoy enamorada de El con un amor total y apasionado. Sin
embargo, hasta mi entrada en el convento tuve muchos altibajos. El demonio trataba de
convencerme que yo no poda amar a Jess, porque era indigna de su amor y una pecadora. Y
yo me desalentaba al reconocer mi indignidad y mis pecados. Tena sentimientos de

culpabilidad... y no me atreva a decirle a Jess que lo amaba. Hasta que en un retiro, Dios me
ilumin y me hizo entender que no deba apoyarme en mis propias fuerzas y sentimientos, que
dejara a un lado mi pasado y me entregara a El sin temor. El Espritu Santo, Espritu de Amor,
me llen de amor y ya pude decir con toda alegra y libertad: JESUS, TE AMO.
El sacerdote, que me ayud y orient, me anim a seguir adelante en el camino de la infancia
espiritual y me lanz, como a Santa Teresita, a velas desplegadas por los caminos de la
confianza y del amor. Un amor de nio que re y juega con su Padre; un amor sin barreras ni
temores, un amor total y sin condiciones. Por eso, me ofrec al Amor misericordioso con la
frmula de Sta. Teresita, especialmente por los sacerdotes.
Actualmente, mis padres estn vivos, aunque hace muchos aos que se divorciaron. De mi
madre no s nada, nunca he recibido noticias, a pesar de que tiene mi direccin, Yo, en
cambio, no s dnde se encuentra. Mi padre se cas de nuevo y, despus de unos aos, ha
empezado a visitarme con su nueva esposa. El es ateo, pero est contento de que yo sea feliz
aqu. Mi vida en la clausura es por mis padres, por los sacerdotes y por todos los hombres del
mundo entero. Ahora he comprendido que mi vida tiene un sentido universal y me siento
feliz. Amo a Jess con un amor tan apasionado, que a veces me parece que un fuego
inextinguible quema mi pecho y quisiera que me redujera a cenizas por la salvacin de mis
hermanos.
Desde este convento de Nazaret en que me encuentro, muchas veces pienso en Jess y Mara.
Ellos vivieron aqu, caminaron por estos mismos lugares, vieron estos mismos paisajes. Jess
pensara tambin en m y me amara desde entonces. Por eso, quiero serie fiel y decirle SI,
como Mara el da de la Anunciacin. Ahora mi nico deseo es llegar a ser santa. A Mara le
he encomendado la tarea de mi santificacin para llegar a ser verdadera esposa de Jess. Mi
lugar est en el Corazn Divino de Jess y me gozo con frecuencia, repitiendo las palabras del
Cantar:"Mi Amado es para m y yo soy para mi Amado (Cant 2,16)
LA ALEGRIA DE VIVIR PARA DIOS
Nac un 31 de enero, un da de mucho fro en una gran ciudad de Alemania. Mis padres eran
protestantes y me bautizaron en la Iglesia evanglico-luterana de san Juan. Durante varios
aos cant los domingos en esta Iglesia protestante y durante la semana ayudaba a un grupo
de nios, que diriga una diaconisa. A los 15 aos recib la confirmacin en esa Iglesia.
A partir de entonces, empec a cuestionarme mi fe y me haca muchas preguntas sobre la
Biblia. El pastor trataba de darme explicaciones, pero yo no me senta convencida. A los 20
aos comenc a estudiar Psicologa en la universidad de Hamburgo y, en aquel ambiente
dominado por sectas orientales, gurs y mtodos de meditacin, me inici en la meditacin
trascendental. Durante mis vacaciones, me gustaba viajar y, desde la primera vez que visit
Italia, me enamor de este pas.
Buscaba la verdad con tal vehemencia que utilic todos los medios a mi alcance. Practiqu el
yoga, muchas veces haca ayuno a solo agua durante das. Buscaba, peda, meditaba y me
alejaba de la gente para meditar.
Un da, estaba en Mnaco, busqu un lugar aislado y solitario y, en medio de mi meditacin,
se me present un hombre que quera violarme. Yo luch, pero cuando vi que no poda

defenderme, le grit con todas mis fuerzas: "Vete, en el Nombre de Jess", y se march.
Desde entonces, el Nombre de Jess es para m, medicina, fuerza y alegra interior. Un da
tuve un sueo maravilloso. Estaba en medio de una ciudad llena de gente y de coches. Vi a
Jesucristo, todo blanco, sobre la cruz. El me mir con infinita ternura y me llam varias veces
por mi nombre. Empec a caminar hacia El y cuanto ms me acercaba, ms me sonrea con
dulzura para atraerme, hasta que me despert. Todava faltaba mucho camino para llegar a El.
Segua en los grupos orientales, buscando la verdad, practiqu hatayoga. Conoc una monja
budista que enseaba Raya-yoga y todos los das iba en bicicleta a hacer con ella la
meditacin para conseguir la purificacin total y llegar a la unin con Dios. Mi madre,
siempre que me llamaba por telfono, me deca: En esos grupos te hacen trabajar, pero qu te
dan?, dnde est Cristo?
Un da tuvimos en un cine un gran Encuentro con un famoso gur de la India. Tena unos 70
aos, barba blanca, y hablaba en ingls. Venan con l muchos acompaantes, discpulos y
admiradores. En la pared del fondo haban colocado su retrato y todos le aplaudan mucho... A
uno de los directores le dije: Aqu no seguimos el camino de Cristo. Me contest: El camino
de Cristo es el camino estrecho, nosotros vamos por la autopista y con la meditacin del gur
llegamos primero. Yo me sent desilusionada, todos parecan hipnotizados. Empec a orar:
"Cristo es ms fuerte que t. Cristo es ms fuerte que t". De pronto, el retrato del gur cay
a tierra y se hizo aicos. Yo me re de puro gusto y me retir para siempre de aquellos grupos.
Comenc a leer la Biblia y cada vez ms fuerte en mi corazn senta el deseo de amar a Cristo
y repeta las palabras: "Cristo-Amor. Durante un ayuno a solo agua, en absoluto silencio y
con la Biblia como libro de meditacin, Jess se me revel como Camino, Verdad y Vida. As
que me decid a dejarlo todo y viajar a Italia, donde senta que tena una misin. Como no
tena dinero, alguien me sugiri pedir alojamiento en la Casa de las hermanas catlicas de la
Santa Faz, Congregacin dedicada al cuidado de ancianos e impedidos. Estuve con ellas dos
aos, asista con ellas a la oracin y all empez el camino de mi conversin a la Iglesia
Catlica con el apoyo de un sacerdote y el obispo. Ellos me prepararon y, un buen da, en una
misa, despus de mi confesin, hice mi profesin de fe y recib la sagrada comunin. Mi
alegra fue inmensa. Haba encontrado el Amor. A partir de la fecha, cuando pasaba delante
de una iglesia, no poda dejar de saludarlo y decirle: "Jess, te Amo Mi primer maestro y
gua fue el Espritu Santo, a quien invoco todos los das. El me hizo sentir la alegra de
pertenecer a la gran familia de Dios, en comunin con los santos y ngeles.
Especialmente cariosa era mi relacin con Mara. En una peregrinacin al santuario de
Loreto, estuve en la Santa Casa mucho rato en silencio y oracin, y all entend que el Seor
me quera para la vida contemplativa. Cuando asista a la misa de un Monasterio de la ciudad,
me invada una paz tan profunda que tena la impresin de que Jess viva all y tena su celda
y caminaba por aquellos claustros.
Tuve oportunidad de hablar con la Madre Abadesa y pude asistir tambin a la uncin de los
enfermos de una religiosa, muerta al poco tiempo en olor de santidad, vctima por los
sacerdotes. Me impresion mucho la cara de fiesta que tena esta hermana moribunda. Por fin,
me decid a entrar. Era el ao 85, tena yo 29 aos. Mis primeros votos los emit en la fiesta de
Pentecosts de 1987 y mis votos perpetuos en junio de 1990. Soy la ms joven de la
Comunidad, las otras seis hermanas tienen entre 60 y 80 aos. Mi principal trabajo es pintar.
Me gusta mucho la pintura y lo hago con mucho amor, tratando de reflejar las maravillosas
bellezas de Dios. Mi salud es muy frgil. He tenido que estar dos veces en el hospital; pero
todo se lo ofrezco al Seor. Me ofrec a El como vctima por los sacerdotes y la unidad de la

Iglesia y no me arrepiento.Tiene tanta necesidad de almas vctimas! Tiene tantas delicadezas


conmigo!. EI ao 91 tuve la gran alegra de ver a mi madre entrar en el seno de la Iglesia
Catlica.
Ahora me siento tan feliz que a veces lloro de la nostalgia que tengo del cielo. Otras veces,
porque quisiera amar a Jess sin medida. Cada sufrimiento que tengo, lo considero como un
beso de mi amado crucificado. Hay momentos en que me pongo a susurrar el Nombre
glorioso de Jess y me lleno de tanto gozo y paz, que lloro de alegra y amor. Lo quiero
tanto! Me ama tanto!, que me parece sentir la dulzura de su mirada amorosa sobre m y me
pierdo en su sonrisa. Me siento abrazada y acariciada por El. Ahora slo quiero sufrir por El y
por ellos (sacerdotes). Todo lo que hago y sufro me parece poco para hacerlo feliz y as tener
la alegra de vivir enteramente para Dios.

POR ELLOS ME CONSAGRO


a) Mi Vocacin
Quisiera a travs de este relato cantarle un himno de alabanza a la divina misericordia. Nac
en Argentina, de padres polacos, y mi vocacin a la vida contemplativa, la considero como el
ms valioso regalo de Dios. El "clima religioso" de mi casa no era el ms favorable para que
pudiera desarrollarse normalmente una vocacin religiosa y menos contemplativa. Mis padres
hablaban mal de la Iglesia, de la Biblia, de la fe, de las monjas... Cuando salan estos temas,
casi siempre terminbamos en una discusin violenta. Yo no haba descubierto todava mi
vocacin. Ms bien, senta atraccin hacia la vida del mundo.
Antes de cumplirlos 15 aos, ya empec a salir con un joven y pensbamos en el matrimonio.
Pero un da tuve la oportunidad de ver la pelcula Hermano Sol y Hermana Luna", sobre S.
Francisco y Sta. Clara de Ass. Durante el espectculo, me vinieron unas enormes ganas de
llorar. Sent fuertemente el llamado del Seor para entregarle totalmente mi vida como
aquellos dos santos, en pobreza y castidad. Sin embargo, pronto se me fue olvidando y quera
casarme y tener muchos hijos. Y Jess, viendo que iba tras otros amores, me sali al
encuentro y me quit al muchacho, valindose de una joven conocida ma. Entonces,
comprend que quera que yo le perteneciera totalmente a El.
Como no poda ni soar en decrselo a mis padres, primero quise estudiar msica. La msica
ha sido siempre la gran pasin de mi vida, estaba enamorada de la msica. Desde mi ms
tierna infancia, recuerdo mi gran amor por la msica religiosa, especialmente de rgano, que
tantas veces oa en las iglesias. Cuando la oa, era tal mi emocin que quera quedarme all
para siempre. Lo mismo me pasaba con la polifona sacra, que me haca llorar de emocin.
Pues bien, estudi msica hasta recibirme como profesora de piano. A travs de la msica,
descubra y senta la presencia de Dios en mi vida; pero la estaba haciendo una meta de mi
vida. Y Jess tuvo de nuevo que intervenir, para hacerme comprender que la msica era slo
un medio para llegar a El.
En cierta ocasin, di un concierto de piano y, para m, fue un fracaso. Me sent totalmente
insatisfecha con la ejecucin y ste fue el motivo para dejar un poco mis estudios de msica y
dedicarme con todas mis energas a buscar a Dios. Procuraba ir a misa todos los das, hasta

que en un momento dado, me di cuenta de que no poda dejarla, ya que un da sin misa no
tena sentido para m. Me pasaba muchos momentos a solas con Jess en las iglesias. Una
vez, estando en la Iglesia de san Agustn, entre las preciosas melodas del rgano, ca de
rodillas cerquita del sagrario y, entre copiosas lgrimas, me entregu totalmente y para
siempre a Jess.
Un joven misionero polaco me ayud mucho y me dio la direccin de las Clarisas de Polonia.
Durante tres aos mantuve correspondencia con la religiosas. Y, cuando ya estaba para viajar
a Polonia, me vinieron terribles dudas. Pensaba: No ser este viaje un invento mo o una
tentacin del demonio? Por qu no entrar en un convento de mi pas natal? Para qu tantos
problemas y lgrimas a mis padres?
b) Intervencin de Sta. Teresita.
Pasando por esta terrible oscuridad espiritual, fui con una amiga ma al Carmelo, donde ella
iba a entrar. Una de las hermanas nos cont cmo Sta. Teresita le ayud a una joven que tena
muchas dudas. Entonces yo, al llegar a casa, decid invocarla y le ped que me ayudara con
una seal. Le dije as: Por favor, mustrame qu quiere el Seor de m. Si quiere que me
quede aqu, envame dos rosas y, si quiere que me vaya a Polonia, envame una rosa".
Pasaban los das y no tena ninguna respuesta. Hasta que un da, en el jardn de infancia,
donde enseaba msica, vi de pronto que una de mis alumnitas, de unos 4 5 aos, se me
acercaba sonriendo. Me abraz, me bes y luego, sin decir ni una palabra, me regal un
pequeo pimpollo de rosa que tena en su manita. Me acuerdo que no tena ni una sola espina.
Yo, asombrada, le sonre y se fue corriendo. En el momento de decirle "muchas gracias", sent
que sta era la delicada respuesta de mi santa patrona, que, a travs de esta pequea nia, me
daba la seal de que deba viajar a Polonia. Al instante, se me fueron todas las dudas y qued
inundada de una paz profunda.
Fui a confesarme y por el camino o una voz interior, conocida de otras veces, que me deca:
El sacerdote joven que vers confesando, ser tu director espiritual". Este sacerdote me
ayud muchsimo, sobre todo para enfrentar los graves problemas familiares. Mi padre
reaccion violentamente y durante los nueve aos que estoy aqu, slo me ha escrito dos
veces. Sin embargo, en el fondo de mi alma tena una gran paz y la certeza de que iba por el
camino correcto. Despus de haber hecho una confesin general y habiendo recibido una
bendicin especial de mi director espiritual, despus de la ltima misa en mi tierra argentina,
sub al avin con la sensacin de que Jess me tomaba en sus brazos para llevarme lejos, muy
lejos... La paz que sent durante todo el viaje es indescriptible. Era el ao de la Redencin, el
mes del Corazn de Jess, a la hora de la misericordia.
c) Algunas caractersticas de mi vocacin
Desde que fui postulante me senta atrada por Jess Eucarista, y le ped a mi director
espiritual que me permitiera ofrecerme a El como vctima de holocausto. El no me lo
permiti. Tuve que esperar un tiempo, durante el cual mi amor por El creca cada vez mas,
hasta que en el noviciado, luego de pedrselo varias veces, me dio permiso y me lanc al
Amor. Senta con toda claridad y conviccin que Jess me llamaba a reparar tantos pecados,
especialmente sacrilegios, que se cometen en el mundo contra la Eucarista.
La falta de respeto de tanta gente, que entra en las iglesias como si fueran museos de bellas
artes, pero no se acuerdan de saludar al Dueo; la soledad que sufre da y noche en tantas

iglesias, las profanaciones de la Eucarista, las comuniones en pecado mortal... Desde ese
momento, me entregu totalmente a Jess sacramentado para que toda mi vida sea un
continuo acto de amor, expiacin y reparacin por los pecados que se cometen en este
sacramento.
Ahora tengo un enorme deseo de llegar a la santidad y este deseo va creciendo da a da.
Jams me he arrepentido de haberme entregado a Jess y haber seguido su llamada. Mi alma
est siempre llena de una profunda felicidad, no porque me falten las cruces, que las tengo en
abundancia, sino porque siento que El est junto a m y me sostiene con su brazo poderoso.
Muchas veces, le pido que me permita apoyar por un instante mi cabeza sobre su pecho, para
que pueda or espiritualmente los latidos de su Sagrado Corazn. Y as recobro las fuerzas
para seguir sufriendo. Al terminar la prueba, le doy las gracias por haberme permitido sufrir,
"comprando" de esta manera la felicidad eterna para muchas almas.
Adems, me he comprometido con mi propia sangre a ayudar a todos aqullos que estn en
camino al sacerdocio. Los llamados a la vida sacerdotal son la pupila de mis ojos: todos los
seminaristas del mundo y los jvenes que. sienten en su corazn el llamado de Cristo. Por
supuesto que los que ya son sacerdotes, ocupan un lugar privilegiado en mi corazn. Veo que
el rezar y sufrir por los sacerdotes", es como una parte esencial de toda vocacin religiosa,
pero muy especialmente contemplativa. Por eso, para que los sacerdotes sean santos, hay que
acompaarlos con la oracin, el sufrimiento, el trabajo y de otras mil maneras, en todo el
tiempo de su formacin, para que constituyan su vocacin sobre fuertes y profundos
cimientos.
Me dan ganas de pedirle a Jess ms y ms sufrimientos para poder ayudar mejor a aqullos
que han recibido la gracia del santo ministerio. Quisiera decirles a todos los sacerdotes del
mundo y a todos los jvenes, que an estn "en camino", especialmente a aqullos que
desfallecen bajo el peso de la cruz o que vacilan: NO ESTAN SOLOS, nosotras desde aqu,
detrs de las rejas, estamos para sostenerlos, alentarlos y ayudarlos a seguir la marcha y
perseverar hasta el fin. Mi vida, desde la clausura, es por ellos y para ellos; y as, a travs de
ellos, salvar al mundo entero.
Ojal que, cuando muera, muchas jvenes vengan a tomar el relevo y a ocupar mi puesto
vaco. Quiero ser para ellas un ejemplo vivo y una luz en su camino.
A LAS JOVENES
Querida joven, que sientes en tu corazn la llamada del Seor. La vida contemplativa es un
regalo maravilloso que Dios te ofrece. Desde toda la eternidad, Jess pens en ti y so con
hacerte su esposa. T ests llamada a ser raz escondida, que lleve la savia a todo el rbol de
la Iglesia. T debes formar parte del Corazn de la Iglesia, vivir por amor y para amar. Has
pensado alguna vez cuntas personas desconocidas te tienden sus manos implorantes para
pedirte ayuda? Son los hijos que Dios te da. Debes ser madre de las almas. Debes darles a luz
con tu amor y con tu cruz, debes alimentarlas con tu oracin y guiarlas hacia Dios. Tu eres su
esperanza, no los defraudes. Debes ser fiel al Seor y ser generosa para todo lo que te pida.
No seas mediocre.
Como toda religiosa contemplativa, tienes la misin de ser reparadora y, como un pararrayos,
detener la clera divina que puede caer sobre tus hijos pecadores. Debes ser para ellos

antorcha en la noche, muralla y defensa contra sus enemigos. Jess te llama a ofrecer tu vida
sin condiciones por tantos hijos que te necesitan. Permitirs que se condenen eternamente
por haber sido poco generosa o haber pensado demasiado en tu seguridad y comodidad? Dile
S a Jess. El te espera. El te necesita y cuenta contigo para salvar al mundo.
Tu vida de oracin contemplativa ser como la sangre que dar vida a los muertos
espirituales, como el alimento que da fuerza y hace moverse a los cansados y desanimados. La
vida contemplativa debe ser como un lago majestuoso, que irradia paz y refleja la luz y alegra
de Dios. Pero encontrars en tu vida religiosas mediocres y poco santas, quizs alguna te
escandalice con su comportamiento o sus palabras. Dite, entonces, a ti misma : "Yo vine al
convento para amar a Jess y hacerlo feliz. Comprendo y perdono los errores y defectos de
mis hermanas y quiero reparar por ellas. Quiero consolar a Jess y ser la esposa de Jess ms
hermosa del mundo. El monasterio no es un cielo, sino un lugar desde donde es ms fcil
llegar a l.
Si tienes dudas, vete unos das a hacer una experiencia con ellas. Pero defiende tu vocacin
contra viento y marea. Tu vocacin no es un regalo para ti sola, es un regalo que Dios te da
para los dems. Por eso, no te dejes influenciar por las opiniones de los dems o del qu dirn,
sino de lo que dir Jess, a quien debes rendir cuentas. Defiende tu vocacin. Djalo todo para
seguir a Jess. No te aferres a tus seguridades. No hay nada grande en el mundo sin esfuerzo y
sin sacrificio. Estudia, suprate, desarrolla tus talentos; los hombres te necesitan y esperan tu
respuesta. Vale la pena arriesgarse. No te arrepentirs, te lo digo por experiencia.
Y no lo olvides: ALGUIEN TE AMA Y TE ESPERA. SU NOMBRE ES JESUS.

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