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Tácito

Este documento proporciona información biográfica sobre el historiador romano Cornelio Tácito, incluyendo detalles sobre su carrera política y sus obras más importantes como Anales e Historias.

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Tcito

Para otros usos de este trmino, vase Tcito (desambiguacin).

Tcito

Efigie figurada de Tcito

Informacin personal

Nombre de
nacimiento

Nacimiento

Cornelio Tcito

c. 55
Galia Narbonense, Imperio romano

Fallecimiento

c. 120
Imperio romano

Nacionalidad

Antigua Roma

Familia

Cnyuge

Julia Agricola
Educacin

Alumno de
Quintiliano
Informacin profesional
Senador, cnsul, gobernador, historiador

Ocupacin
Cargos

Senador de la Antigua Roma

ocupados

Tribuno de la plebe
Cnsul del Imperio romano
Gobernador romano
Gnero

Historia, biografa, oratoria

Movimientos

Edad de plata del latn

Obras notables
Anales
Historias
Germania
[editar datos en Wikidata]

Cornelio Tcito (en latn, Cornelius Tacitus; c. 55-c. 120) fue


un historiador, senador, cnsul y gobernador del Imperio romano.
ndice
[ocultar]

1Biografa
o

1.1Cronologa y origen

1.2Carrera poltica

1.3Orador e historiador

2Obra
2.1Obras menores

2.1.1Dilogo sobre los oradores

2.1.2Vida de Julio Agrcola

2.1.3Origen y territorio de los germanos


2.2Obras mayores

2.2.1Las Historias

2.2.2Los Anales

2.3Mtodo y filosofa de la historia

2.4Estilo

3Estudios y recepcin histrica

4Vase tambin

5Bibliografa

6Referencias

7Enlaces externos

Biografa[editar]
Se sabe poco de la biografa de Cornelio Tcito: ni siquiera las fechas y lugares de nacimiento
y muerte o su primer nombre (praenomen) (se le han atribuido sin suficientes pruebas los de
Gayo y Publio). La mayora de las referencias sobre su vida provienen de la correspondencia
que mantuvo con Plinio el Joven y de sus propias obras.

Cronologa y origen[editar]
La fecha de nacimiento se conjetura a partir de la informacin que da Plinio en Cartas, 7.20.
Destaca all la amistad excepcional que los une y el paralelismo de sus actividades. A la vez
informa de cmo l era un jovenzuelo cuando ya Tcito disfrutaba de renombre. De ah la
deduccin de que son contemporneos, si bien Tcito debi haber sido algo mayor. A partir de
la fecha de nacimiento de Plinio, en el ao 61 o 62, se puede estimar la fecha de nacimiento
de Tcito en torno al ao 55. En cuanto a la fecha de muerte, se supone que si, como era su
propsito, lleg en su vejez a historiar el imperio de Trajano tuvo que morir ya en tiempos
de Adriano, de ah que la muerte se site en torno al ao 120.
A veces se ha pretendido que naci en Interamnum, en Umbra (hoy Terni). La base de esta
hiptesis es que Marco Claudio Tcito, emperador efmero que gobern durante unos meses
entre los aos 275 y 276, haba nacido all y pretenda ser descendiente del historiador. Otras
hiptesis, basadas en la procedencia de algunos de sus ntimos lo hacen originario del norte
de la provincia de Italia o incluso de la Galia Narbonense. Nada concluyente, en suma. Una
ancdota que narra Plinio (Cartas, 9.23) hace pensar que sus orgenes no eran itlicos, sino
provinciales.
Se cree que su familia era de origen ecuestre, pues se lo relaciona con un Cornelius
Tacitus de esa clase social al que menciona Plinio el Viejo (7.76) como procurador en la Galia
Blgica. Por su edad, este no podra ser el historiador, pero s su padre o su to.

Carrera poltica[editar]
Hacia el ao 77 inicia su carrera poltica, que habra de ser muy regular. l mismo
(Historias 1.1) cuenta que la comenz con Vespasiano y fue favorecida sucesivamente
por Tito y Domiciano.
En el ao 78 se cas con la hija de Agrcola, al que habra de dedicar tras su muerte una
monografa. En el ao 88 (bajo Domiciano) fue pretor y quindecinviro responsable del culto.
Ese ao particip en la celebracin de los juegos seculares (ludi Saeculares). El ao 93 muri
Agrcola, mientras Tcito y su esposa estaban ausentes de la ciudad. Tcito (Agricola, 45)
afirma que la ausencia dur cuatro aos. Esto ha dado pie a algunos a pensar que estaba
desempeando algn cargo administrativo en provincias y se han hecho varias conjeturas
carentes de solidez.
Fue consul suffectus en el ao 97 (bajo Nerva) para sustituir al cnsul Lucio Verginio Rufo,
muerto durante su mandato, cuyo discurso fnebre se encarg de pronunciar. Ms tarde (112113, bajo Trajano) fue procnsul en Asia.

Orador e historiador[editar]
Su dedicacin a la oratoria le gan muy pronto un alto renombre gracias a su elocuencia. Se
haba formado en contacto con los mejores abogados de su tiempo. l mismo afirma (Dilogo
sobre los oradores, 2) que en su juventud escuch con la pasin propia de la edad, tanto en
pblico como en privado, a Marco Apro y Julio Segundo, las luminarias del foro en esos
momentos. No han faltado quienes piensen en la posibilidad de que, de la misma forma que
Plinio el Joven, hubiera podido ser alumno de Quintiliano. No hay datos que permitan asegurar
eso, pero no cabe duda de que los rasgos del propio Dilogo... corresponden con el
pensamiento y estilo del gran retor, cuya influencia unida a la de Cicern es indudable.
No se dedic a la historia hasta despus del ao 97, cuando la muerte de Domiciano le
permiti expresarse sin temor. Su dedicacin a la historia en la madurez, despus de la
culminacin de una importante carrera poltica, as como el hecho de que su ideologa poltica
est en el fundamento de su obra, lo aproximan al perfil de algunos historiadores republicanos
(como Csar, Salustio). Para el hombre noble de la repblica haba varias formas de servir al
estado: la actividad poltica y la milicia fundamentalmente. Una vez desempeadas esas
actividades, era beneficioso prestar servicios de otro tipo, como explicar los hechos y
situaciones por los que haba pasado Roma. Era lo que afirmaba Salustio (Guerra de Catilina,
3): Es hermoso obrar bien con el estado, sin embargo no carece de sentido hablar bien de l
adems. Es lcito llegar a destacar en la guerra y en la paz. La virtus, el conjunto de
caractersticas que hacen bueno a un hombre, se basa en el valor durante la guerra. En la
paz, escribir historia puede ser tambin manifestacin de esa misma virtus. Tcito, por su
pensamiento y biografa, concuerda en gran medida con estos rasgos.

Obra[editar]
No se han conservado discursos de Tcito, por lo que es imposible conocer sus cualidades en
el mbito de la retrica. Existen algunas referencias indirectas. A propsito del discurso
fnebre en honor de Vergino Rufo que se ha citado ms arriba, Plinio el Joven (Cartas, 2.1.6)
afirmaba que el hecho de que Tcito hubiera hecho muy elocuentemente su alabanza
colmaba la fortuna del difunto. Por otra parte, en tiempos de Trajano se le encomend junto a
Plinio el Joven la acusacin por concusin contra Mario Prisco, que haba sido procnsul
de frica. En una sesin del Senado que presida Trajano, que desempeaba su tercer
consulado, pronunci un discurso no solo elocuente sino adems solemne (Plinio, Cartas,
2.11.17).

Obras menores[editar]

Dilogo sobre los oradores[editar]


El Dialogus de oratoribus (Dilogo sobre los oradores), a pesar del pronunciamiento en contra
de algunos estudiosos, se acepta generalmente como obra de Tcito. Es ciceroniano en su
concepcin y estilo, que se adapta aqu al gnero y es muy diferente del que el autor emplea
en las obras histricas. El asunto tratado en l es la decadencia de la oratoria, que ya se
haba planteado tambin Quintiliano en un escrito perdido titulado De causis corrupt
eloquenti (Sobre las causas de la corrupcin de la oratoria).
Al comienzo de la obra, en casa de Curiacio Materno, poeta, aparecen reunidos con l otros
dos personajes: el orador Marco Apro, y Vipstano Mesala, experto en retrica. La accin se
sita claramente (captulo 17) en el ao 75. Esta fecha es el trmino post quem para la
datacin de la obra. Hay quienes tienden a considerar a partir de este dato que el Dilogo... es
obra de juventud pocos aos posterior. Sin embargo, por sus relaciones estilsticas y de
contenido con las Institutiones oratori de Quintiliano y con el Panegrico de Trajano, no faltan
quienes opten por una datacin ms tarda en los primeros aos del siglo II.
Materno discute con Apro sobre la primaca de la poesa sobre la oratoria. Luego la discusin
se centra exclusivamente sobre la oratoria. Apro defiende la modernidad y asegura que los
oradores de su tiempo no tienen que hacer concesiones al antiguo estilo de la oratoria
republicana, pues los tiempos han cambiado. Mesala, en cambio, cree en el valor
imperecedero de Cicern y sus contemporneos. Segn l, en el presente la oratoria est en
decadencia a causa del abandono del estudio de los viejos oradores en la educacin de los
jvenes.
El dilogo acaba con una intervencin de Materno, el poeta, quien zanja la cuestin con un
acertado criterio histrico: es la diferencia de rgimen poltico la que determina la decadencia
de la oratoria. En la Repblica, una poca ms agitada, era precisa la elocuencia para hacer
carrera poltica y conseguir apoyos en las actividades pblicas. Desde que Roma vive en una
larga paz y estabilidad gracias al gobierno de los emperadores, no hacen falta buenos
oradores. No se puede asegurar que este fuera el punto de vista del propio Tcito, pero, si as
fuera, estara expresado a la vez con una buena dosis de irona y de prudencia para no irritar
al emperador. Lo que se dice entre lneas es que sin un rgimen poltico libre la oratoria pierde
su funcin.
Vida de Julio Agrcola[editar]
De vita Iulii Agricol (Sobre la vida de Julio Agrcola), conocida tambin con el ttulo abreviado
de Agrcola, es su primera obra con contenido histrico. Tcito asocia en ella la biografa y la
monografa histrica. La parte biogrfica en sentido estricto ocupa los primeros captulos
solamente. Dos tercios de la obra estn dedicados a las campaas militares y el gobierno
de Agrcola en Britania, probablemente lo ms importante de las realizaciones del
protagonista. Dedica tambin alguna atencin a la etnografa y geografa del pas.
La obra fue redactada tras la muerte de Agrcola a los 53 aos de edad. Por ello sigue en gran
medida la tradicin del elogio fnebre (laudatio funebris) tradicional que pronunciaba un
familiar en el entierro de los personajes destacados segn la tradicin romana. Pone su
nfasis en las conductas y actuaciones personales de Agrcola que encajan en el marco de la
vieja virtus aristocrtica.
Tcito no se limita a tratar de la vida, cualidades y hazaas de su suegro. Siempre est
presente su propio pensamiento, por lo que nos aporta un reflejo de s mismo. Tambin dedica
su atencin a lo que supuso el terrible periodo de gobierno de Domiciano, cuyas ignominias
destaca. El final de la obra (cap. 43), en el que Tcito, aunque no lo suscriba, se hace eco del
rumor segn el cual la causa de la muerte de Agrcola haba sido un envenenamiento que
poda ser atribuido a Domiciano, sirve para completar la imagen perversa del emperador.

Origen y territorio de los germanos[editar]


De origine et situ Germanorum (Sobre el origen y territorio de los germanos), conocido
tambin como Germania, describe a los germanos y su pas. La monografa tuvo que
escribirse muy poco despus del primer ao del reinado de Trajano (98), que fue tambin el
de su segundo consulado, pues Tcito utiliza esta fecha como referencia para calcular cunto
tiempo haba transcurrido desde los primeros ataques de los cimbrios.
La obra es en general muy objetiva. De sus fuentes literarias Tcito solo menciona a Csar,
pero hay que aadir a Plinio el Viejo y a otros historiadores y gegrafos. Adems de la
informacin literaria, Tcito, de quien no consta que tuviera conocimiento directo de los
pueblos que habitaban Germania, debi de recopilar las narraciones orales de soldados,
mercaderes y viajeros que regresaban del otro lado del Rin. Una primera parte del librito se
dedica al estudio global de los germanos: geografa fsica, instituciones, vida privada y
cotidiana, aspectos militares, etc. Luego, de forma ms detallada, se describen las
peculiaridades de cada etnia por separado. Pero no todo es objetividad en la obra.
Tcito no renuncia a reflejar su visin personal de los germanos y sus relaciones con Roma.
Su intencin es mostrar cmo entre aquellos se seguan cultivando virtudes que en otro
tiempo imperaron en Roma. Crea reconocer en ellos los viejos valores de austeridad,
dignidad y valor militar que en otro tiempo poseyeron los romanos, pero que haban venido a
menos en tiempos posteriores. Tcito ve con simpata ciertas caractersticas de estos pueblos:
su primitivismo, proximidad a la naturaleza, pureza y rusticidad. La comparacin con la Roma
del momento est siempre presente de forma explcita o implcita. Y la vieja Roma no sale
bien parada por su espritu decadente. Sin embargo, no hay que pensar que el autor profesa
una admiracin acrtica por los germanos: es consciente de sus defectos principales, como
eran la aficin a la bebida y el juego, la tendencia a la inactividad en tiempos de paz y la
tremenda indisciplina militar.
Adems vea cmo los germanos constituan un peligro real para Roma, cuyo deterioro moral
la incapacitaba para una defensa eficaz. Sus virtudes guerreras los hacan superiores a los
ejrcitos romanos, preocupados en muchas ocasiones por intereses que nada tenan que ver
con la defensa del imperio. As, en el captulo 37, donde se ocupa de los cimbrios, revisa
todos los contratiempos que Roma haba sufrido por su causa desde los primeros ataques del
ao 113 a. C. No duda en expresar su admiracin por ellos cuando los califica de pueblo
pequeo, pero enorme por su gloria: el pueblo varias veces derrotado, pero nunca sometido.

Obras mayores[editar]
Las Historias[editar]
Las Histori (Historias) narran el periodo que va desde el inicio del segundo consulado
de Galba (69) hasta la muerte de Domiciano (96). El trmino histori designa la obra
historiogrfica que relata acontecimientos de una poca ms o menos dilatada que acaba en
los tiempos en que vive el propio autor. Desde los reinados justos y florecientes de Nerva y
Trajano, tiempos en que se permite pensar lo que quieras y decir lo que pienses (Histori,
1.1), se anima Tcito a pasar revista a una poca ominosa llena de infamia. Sabemos que
Tcito trabajaba en ellas durante la primera dcada del siglo II.
Probablemente constaban de catorce libros. Se han conservado los cuatro primeros y
aproximadamente la mitad del quinto. Tienen su origen en el segundo consulado de Galba (1
de enero de 69), durante cuyo ao el imperio pasa por las manos de tres
emperadores, Galba, Otn y Vitelio, hasta que la victoria militar de Vespasiano estabiliza la
situacin con la inauguracin de la dinasta Flavia. Lo conservado finaliza con las campaas
de Tito contra Jerusaln.
Estos libros primeros parecen contener la base de pensamiento de toda la obra. Fija su
atencin en el intento de renovacin de la libertad tras la muerte de Nern, pero no se deja

arrastrar por el optimismo al juzgar la actitud de las legiones. No cabe pensar que tomaran
partido por convertir a sus generales en emperadores por limpio y desinteresado amor a la
libertad, sino por afanes ms materiales y bastardos. Presenta la influencia poltica de la corte
de Nern en los hechos que siguieron a su muerte y el empeo de ciertos personajes para no
perder situaciones privilegiadas. Destaca la ceguera y crueldad de la lucha civil en este ao,
hasta el punto de que se viol la santidad del Capitolio que acab destruido a manos de
ciudadanos.
Vespasiano puso orden en ese fatdico ao de los cuatro emperadores. Tcito revela cmo,
tras la propaganda flavia, que justificaba su asalto al poder bajo el ttulo de amor a la patria, se
oculta en realidad una enorme ansia de poder. El autor es muy consciente de que el centro de
gravedad del poder romano se ha desplazado ya fuera de la urbe y que poda hacerse un
prncipe en cualquier lugar distinto de Roma (Historias, 1.4.2). Todo ello gracias a que las
legiones eran ms propicias a servir a sus jefes, si ellos les dan posibilidad de obtener
beneficios, que a asumir desinteresadamente las tarea de la defensa del estado. Por otra
parte, en las provincias despierta un sentimiento el poder y ciertas ansias de libertad. Tcito
trata de desenmascarar a las personalidades conductoras de la poltica y sus mviles para
encontrar las causas reales de los acontecimientos.
Los Anales[editar]
Los Anales tienen como ttulo completo Annalium ab excessu divi Augusti libri (Libros de
anales desde la muerte del divino Augusto). San Jernimo escribe de Tcito que refiri la
vida de los csares en treinta libros desde Augusto a Domiciano. De ello se desprende que
las dos obras fundamentales, Annales e Histori, formaron una secuencia sin solucin de
continuidad. Si las Histori cubran desde Galba a Domiciano, los 16 libros de
los Annales recogen la historia inmediatamente anterior, desde la muerte de Augusto a la de
Nern. Pero no ha de olvidarse que se trata de dos obras distintas en su planificacin y
desarrollo. En Annales 16 libros cubren 54 aos, mientras que los 14 de Histori haban
servido para historiar solo 27. Es evidente, pues, que la narracin es mucho ms detallada en
las Histori, quiz por la mayor proximidad de los hechos que en ellas se tratan. Es
significativo que en ellas los cuatro primeros libros se dediquen a un solo ao, el 68, aunque
es muy cierto que la densidad de acontecimientos vivida en l exiga el uso de una escala
mucho mayor que la que se precisara en otros momentos.
Como siempre, los poqusimos datos de que disponemos son muy imprecisos. Hay un pasaje
en la propia obra que da una pista. En 2.61 se hace mencin de ...el imperio romano, que
ahora se extiende hasta el Mar Rojo, donde con este nombre hay que entender que se
refiere al Golfo Prsico. De este dato podra inferirse que los Anales se comenzaron a escribir
inmediatamente despus de la conquista de Mesopotamia el ao 114. La obra se acabara ya
en tiempos de Adriano en fecha prxima a la muerte del escritor.
De los Anales se conservan los cuatro primeros libros, el principio del quinto, el sexto, con
excepcin de su comienzo, y luego los libros XI a XVI con lagunas a principio y fin. Los seis
primeros estn dedicados al reinado de Tiberio. En la segunda parte conservada se incluyen
los reinados de Claudio desde el ao 47 y de Nern hasta el 66.
Como gnero historiogrfico, los Anales se caracterizaban por referirse a hechos alejados del
tiempo vivido por su autor. Los hechos se disponan anualmente, de ah su nombre. Aunque
los Anales de Tcito se organicen de esta manera, trascienden el gnero analstico, pues se
plantean miras muchos ms amplias, relacionadas con las causas y efectos de los
acontecimientos y la influencia en ellos de los rasgos de carcter y las pasiones de sus
protagonistas. En este sentido, tienen mucho de biografa, ya que el retrato psicolgico ocupa
un espacio importante en la obra. La primera parte contiene un soberbio y tendencioso
retrato de Tiberio. En la parte final los personajes de Nern y Agripina compiten por el poder y

crean una situacin en la que ya no caben hombres como Lucio Anneo Sneca, quien con sus
doctrinas estoicas tanto haba contribuido a atemperar las conductas del emperador.

Mtodo y filosofa de la historia[editar]


Tcito es riguroso en el empleo de la documentacin. Recoge la informacin que le
proporcionan los historiadores anteriores (Aufidio Baso, Cluvio Rufo, Plinio el Viejo, Fabio
Rstico y otros), memorias de personajes (las de Agripina, por ejemplo) y testimonios orales;
recurri tambin a los Acta diuturna populi Romani (Crnicas del pueblo romano), que
constituan una especie de diario oficial de Roma, y a los archivos del senado. Aunque trate de
usar sus fuentes con imparcialidad, su fuerte personalidad acaba imponindose, con lo que
triunfa la subjetividad. Los componentes filosficos (sobre todo estoicos) e ideolgicos acaban
siempre por teir cuanto narra.
Casi toda su obra est dominada por el empeo de destacar las infamias cometidas por la
mayora de los emperadores desde la muerte de Augusto a la de Domiciano. Este recurso le
sirve para resaltar ms los mritos de Nerva y Trajano. Tcito no es un buen conocedor de
la milicia, de la administracin ni de la economa. En su carrera poltica, de hecho no le fueron
nunca encomendadas actividades blicas. Por ello su estudio es desigual: se interesa sobre
todo por los aspectos psicolgicos y dramticos. Se ocupa de la corte imperial, que ofrece una
rica materia para el anlisis moral.
Su filosofa poltica presenta vacilaciones. No se decide a escoger entre la antigua nocin
romana del estado senatorial oligrquico, dirigido por los mejores y la idea helenstica de un
estado regido por un monarca. Con todo, sus tendencias estoicas parecen llevarlo a
desconfiar de la solidez moral de un modelo poltico basado en las decisiones (y, por tanto, la
arbitrariedad) de un solo hombre. En numerosas ocasiones parece aorar la vieja repblica y
su concepto de libertad, aunque sus pronunciamientos en este sentido estn camuflados lo
necesario para no resultar molestos al rgimen imperial.

Estilo[editar]
Es caracterstico de Tcito el extremo cuidado del estilo. Su lenguaje es acerado, de
construccin breve, muy sinttico, dado a la braquiloga. Huye de los periodos
cuidadosamente organizados y busca la asimetra. Todo ello hace muy densa su expresin, de
un barroquismo conceptista en el que la agudeza de la idea prima sobre cualquier tendencia
ornamental. No duda en emplear neologismos. Su principal modelo estilstico es Salustio,
aunque, en contra de lo que haca aqul, esquiva cualquier rasgo de arcasmo: muy al
contrario, su intencin artstica se canaliza en una consciente busca de la modernidad. Los
rasgos del lenguaje de Tcito mencionados lo llevan en ocasiones a un tipo de narracin de
pincelada grande y suelta, donde se estimula la imaginacin del lector para que supla lo no
explicitado.
Tcito considera que los depositarios del poder son los protagonistas de la historia. En
consecuencia da gran importancia al retrato, en el que destaca los componentes psicolgicos
y morales. Es poderossimo, por ejemplo, el retrato de Tiberio contenido en la primera parte de
los Anales. Tcito ha sido capaz de imponer, a veces por encima de los propios hechos, su
visin del personaje.
Siempre trata de crear un clima dramtico, para lo que usa las acciones humanas individuales
y los hechos producto del azar. Aunque trate de documentarse y en general respete los
hechos, su inters siempre tiende a la creacin de imgenes poderosas, en las que impone
sus propias convicciones. No duda para lograr el efecto deseado en reproducir rumores que l
mismo asegura que no tiene comprobados. Aunque establezca una duda sobre ciertos datos,
el simple hecho de mencionarlos est influyendo en el lector, cuya posicin se ahorma segn
las intenciones del autor. La imagen, pues, se instala por encima de los argumentos racionales
y permanece. Por ejemplo, la que transmiti del incendio de Roma, la conducta de Nern y la

ulterior persecucin de cristianos (Anales, 15.44) ha creado la iconografa ms arraigada para


estos hechos: la que se ha instalado en la literatura y en el cine. Tcito no se entretiene en
probar la perversidad de Nern: bastan unas pocas pinceladas tremendistas, solamente media
pgina, para cubrirlo de oprobio.

Estudios y recepcin histrica[editar]


Tcito ha sido descrito como el "mejor historiador que haya producido el mundo romano". 1 Su
trabajo ha sido valorado por sus enseanzas morales, su narrativa dramtica y su
estilo.1 Adems del rea de la historia, la influencia de Tcito es ms prominente en el rea de
la teora poltica.1 Las lecciones polticas de sus obras se pueden clasificar de dos maneras:
los "Tacitistas rojos" utilizan su obra para apoyar los ideales republicanos y los "Tacitistas
negros" lo leen como una leccin en realpolitik maquiavlica.2
Aunque su trabajo es nuestra fuente ms fiable sobre la historia de su era, la precisin de los
hechos que describe es cuestionada ocasionalmente. Los Anales se basan parcialmente en
fuentes secundarias, y hay algunos errores obvios, por ejemplo la confusin de las dos hijas
de Marco Antonio y Octavia Menor, quienes ambas se llamaban Antonia. Sin embargo,
las Historias son escritas en base a documentos primarios y conocimientos ntimos del
perodo de Flavio, y por lo tanto se cree que son ms precisas.

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