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Las Piñatas Mágicas

Un alfarero encontró una arcilla mágica en una cueva durante una tormenta y la usó para hacer ollas. Las ollas cobraron vida y pudieron pensar. En el mercado, se sintieron avergonzadas al ver que otras ollas estaban disfrazadas con colorido papel, pero finalmente tres niños las compraron para vestirlas con cartón y papel.
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Las Piñatas Mágicas

Un alfarero encontró una arcilla mágica en una cueva durante una tormenta y la usó para hacer ollas. Las ollas cobraron vida y pudieron pensar. En el mercado, se sintieron avergonzadas al ver que otras ollas estaban disfrazadas con colorido papel, pero finalmente tres niños las compraron para vestirlas con cartón y papel.
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las piatas mgicas

Este era un alfarero, de sos que hacen jarros y cazuelas de barro. Como ya se
acercaba la Navidad decidi hacer ollas piateras para las posadas.
Fue a su corral, ensill su burrito y tom camino rumbo al cerro para buscar la
arcilla que necesitaba.
De pronto se solt un aguacero y tuvo que refugiarse en una cueva. All se
encontr una tierra tan fina como nunca la haba visto.
El alfarero llen sus costales con ella y regres a su jacal cuando dej de llover,
sin saber que aquella cueva estaba encantada y que su tierra tena la virtud de
poder pensar.
Al da siguiente, muy de maana, prepar el barro con la tierra mgica, model
las ollas y las dej secar. Al cabo de unos das las amonton lejos del corral, a
campo abierto, las cubri con lea y les prendi fuego para que se cocieran.
Adormiladas por el calor, las ollas soaban con su transformacin: de ser un
montn de fina arcilla, se estaban convirtiendo en ollas chulsimas.
Cuando se enfriaron, el alfarero las amarr muy fuerte y las carg en la espalda
con un mecapal para llevrselas a vender al mercado. Se senta feliz. Eran las
ollas ms bonitas que haba hecho en toda su vida.
Gordas, coloradas como inditas hermosas, esperaban pacientemente que algn
comprador se las llevara.
Tendidas con cuidado en el suelo del mercado, contemplaban las cosas
curiosas que pasaban. Para ellas todo era nuevo, apenas llevaban unos cuantos
das de haber nacido.
Cul sera su asombro al descubrir que otras ollas vestan con papeles de vivos
colores, como de fiesta.
El papel las haba convertido en barcos, tecolotes, borregos, rosas y muecos
con cabezas de cartn. Que lindas se ven, pensaron y sintieron vergenza
al verse desnudas, mostrando el rojo barro de sus cuerpos. Quin iba a querer
comprarlas as?
De repente, se acercaron unos nios que casi jalaban a su mam frente al
puesto del alfarero:
Estas ollas estn buenas mam dijeron los nios. stas, stas... Cunto
valen?
Tres pesos cada una dijo el alfarero.
Tres pesos!, pensaron las ollitas, pero quin va a pagar tanto dinero por
nosotras? Ante su asombro, despus de un breve regateo la seora compr
tres ollas.
Las pobrecitas no caban de gozo. Oyeron a los nios decir que iban a comprar
cartoncillo y papel de China para vestirlas. En qu las iran a convertir?

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Pascuala Corona, Las piatas mgicas, Fabricio Van de Broeck, ilus. Mxico,
SEP-Tecolote, 2005.

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