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Reflexión Sobre Una Experiencia Religiosa

Este documento presenta un resumen de un trabajo académico sobre José Rivera Ramírez, un sacerdote español del siglo XX. Describe brevemente la biografía de Rivera y destaca dos rasgos clave de su comprensión mística: su percepción de la "Realidad" como la acción de la Trinidad en el hombre, y su entendimiento de la "Gracia" como dones sobrenaturales recibidos de Dios que no pueden ser completamente entendidos por la inteligencia humana. El autor analiza estas características a través de la fenomenolog
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Reflexión Sobre Una Experiencia Religiosa

Este documento presenta un resumen de un trabajo académico sobre José Rivera Ramírez, un sacerdote español del siglo XX. Describe brevemente la biografía de Rivera y destaca dos rasgos clave de su comprensión mística: su percepción de la "Realidad" como la acción de la Trinidad en el hombre, y su entendimiento de la "Gracia" como dones sobrenaturales recibidos de Dios que no pueden ser completamente entendidos por la inteligencia humana. El autor analiza estas características a través de la fenomenolog
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GONZALO HERRERA BARREDA

UN SACERDOTE
DE OTRA
REALIDAD
UNIVERSIDAD ANHUAC XALAPA
Doctorado en Humanidades.

Fenomenologa de la Religin e Historia de las Religiones


Titular: Dra. Lucero Gonzlez Surez

UN SACERDOTE DE OTRA
REALIDAD
ALGUNOS RASGOS DE DON
JOS RIVERA
Gonzalo Herrera Barreda

Resumen
En el presente trabajo menciono, como punto de referencia, parte de un escrito de Flix del
Valle Carrasquilla, sacerdote y catedrtico en la Arquidicesis de Toledo, que hace mencin
a un testimonio que he intentado profundizar mediante la aplicacin de la Fenomenologa
de la Religin. El cometido lo expongo con una breve introduccin, la mnima descripcin
bibliogrfica del protagonista y dos rasgos de ste sobre lo que es su comprensin mstica:
la Realidad y la Gracia. Concluyo exponiendo lo mucho que la perspectiva fenomenolgica
ayuda a comprender con mayor justeza lo que se vive.

Hace algunos aos conoc los fragmentos de una obra (Iraburo y Rivera, 1991) cuyo
coautor fue un humilde sacerdote de nombre Jos Rivera Ramrez; aos despus, tuve la
oportunidad de tratar con otros sacerdotes que haban sido alumnos de l y que
manifestaban, de forma muy caracterstica, una manera de vivir su sacerdocio, se deca que
don Jos Rivera les haba transmitido mucho aquello; uno de esos sacerdotes 1, seguidor
de don Jos, me regal un libro que se compone de artculos que describen rasgos
interesantes y esenciales de este insigne Testigo del Seor. Hoy lleva un proceso que,
tarde o temprano, concluir en la declaracin de su Santidad 2. No puedo negar el inters
personal que tengo de lo que este hombre ha realizado, sobre todo porque me vincula a una
etapa de mi vida que ha trascendido y, creo, trascender. No lo conoc personalmente,
1 Don Julio Alonso Ampuero
2 Al tiempo de realizar este artculo ha llegado a ser nombrado Venerable
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Titular: Dra. Lucero Gonzlez Surez

pero me ha bastado ver testimonios que se ligan a su quehacer, como escuchar relatos que
hablan de su actuar para tener datos que hacen que lo conozca Personalmente.
Al conocer la Fenomenologa de las Religiones y reflexionar sobre el testimonio de don
Jos Rivera, me ha parecido interesante hacer un breve ejercicio de anlisis en donde
aparezcan ambos aspectos que permitan distinguir mayor profundidad en lo que se ve en
el hacer de nuestro Sacerdote. No slo me mueve una inquietud intelectual, sino que estoy
animado a utilizar una perspectiva, nueva para m, que permita penetrar a una profundidad
que me haga comprender lo fascinante del vivir enraizado en la Trinidad (ValleCarrasquilla, 1996).
Me ayudar, para el objetivo descrito, de un trabajo realizado por Lucero Gonzlez 3, en
donde plantea algunos rasgos que contiene el misticismo de San Juan de la Cruz. Con esto
no quiero exponer una relacin que haga a don Jos Rivera un seguidor de esta
espiritualidad concreta, si se da una relacin no es el cometido de este anlisis, sino
encontrar algunas respuestas que lleven a comprender lo que vivi don Jos en ese modo
tan peculiar de ser y que conquist a ms de uno de los que le conocieron. Por otra parte,
tomar las caractersticas que describen a don Jos Rivera de un artculo escrito por Flix
del Valle Carrasquilla (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 21).
No pretendo agotar el tema, pero si aproximarme a algunos detalles de lo que,
posiblemente, vivi don Jos.

El Testigo
Naci en Toledo el 17-XII-1925 en la Plaza de Santa Isabel, 2. Fue bautizado el 2-I-1926
y confirmado el 27-III-1927 en su parroquia de Santo Tom Es el ltimo de cuatro
hermanos: Carmen (4-I-1915), Antonio (27-II-1916) y Ana Mara (3-V-1923). Creci en
una familia catlica, bendecida por el testimonio del hijo mayor Antonio, el ngel del
Alczar, que muri con fama de santidad el 20-XI-1936, a consecuencia de las heridas
recibidas en el Alczar. (Fundacin Jos Rivera, 2016).

3 El amado del cntico espiritual, de San Juan de la Cruz. una fenomenologa hermenutica de la
gape como esencia del esposo Cristo
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Su desarrollo fue un completo abandono en las manos de la Trinidad, y este se manifest en


Testimonios que dieron lugar a presenciar a alguien que estaba tocado por lo
Trascendente; indiscutiblemente de alguien que experimenta lo Sobrenatural; para los
juiciosos y razonables segn la carne, los hombres como l son tenidos por locos. (ValleCarrasquilla, 1996)
Cmo comprender lo que se vea en el quehacer de don Jos? Aunque algunos pudiramos
entenderlo, saber que su conviccin le haca vivir de una manera especfica, poder hacer el
ejercicio que nos lleve ms all de lo que vemos resulta interesante.

La Realidad
Las tendencias, muy diversamente matizadas, a formar costumbres morales sin atender
primordialmente a la relacin con las Personas divinas; sin las cuales no puede darse las
virtudes. (Rivera, 1989)
Acostumbrados a la terminologa y a las expresiones que se hacen en el estudio de la
filosofa no resulta extrao escuchar que alguien percibe o vive una realidad distinta a la
que comnmente captamos, no que niegue la existencia de esa realidad comn, sino que
distingue que la autntica realidad es aquella que no todos notan, pues as se describe a don
Jos, como el que es movido por esa Realidad que ha descubierto a lo largo de su vida y
que contrasta enormemente con aquella que es la comnmente aceptada como la nica y
que nos la dan a conocer nuestros sentidos, fue un testigo impresionante de la verdadera
Realidad, la divina (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 21). Su relacin con lo divino lo
describa como su vida enraizada en la Trinidad, el contacto con las Personas divinas que le
llevaron a considerar y a vivir en esa radicalidad que las Sagradas Escrituras mencionan, y
que comprenda no como violentar las cosas a las que uno se acostumbra o que convive con
ellas, sino iluminarlas desde la Trinidad (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 22).
Para don Jos Rivera las cosas son reales cuando se relacionan con las Personas Divinas y
ayudan al hombre a unirse a Dios (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 22). Interesante es
profundizar este primer e importante rasgo; cmo puede darse cuenta cuando algo te lleva
a Dios y no confundirlo con un voluntarismo tramposo? Lucero Gonzlez (2014, pg. 383)
retoma un texto que seala:
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nadie puede venir a la naturaleza divina de Cristo a menos que el Padre


mande la iluminacin y atraiga a la persona a aceptarla mediante el
movimiento del Espritu Santo en la voluntad. Se dice que aquellos que el
Padre atrae con xito mediante el amor divino a su idea interiormente
engendrada, el Logos, son enseados por Dios, puesto que el Logos es el
conocimiento que el Padre posee de s mismo y, por tanto, es la enseanza
divina. (Ferraro, 1997, pg. 61)
La idea que se presenta en lo citado arriba alude a que la comunicacin con Dios no
proviene del hombre a Dios sino de Dios al hombre; si bien, se requiere una respuesta, sta
no se dar jams sin la intervencin de Dios mismo. Padre, Hijo y Espritu Santo son
mencionados en este movimiento, esto es, la Trinidad en toda su plenitud se hace presente
en esa comunicacin que Dios dirige al hombre. Llevando esto a la experiencia de don
Jos, l responde, a lo que previamente est siendo el movimiento de Dios. La Realidad es,
segn lo citado por Lucero Gonzlez, la accin de la Trinidad que se hace presente en el
hombre; el ser perfecto y todopoderoso es el que busca al ser imperfecto y limitado, lo
mayor busca a lo menor, en una lgica que normalmente no practicamos, sino al contrario,
estamos acostumbrados a que lo menos busque a lo ms, pues no se distingue ventaja a
buscar algo menor, salvo para poseerlo cosificado. Sin embargo, la Realidad que percibe
don Jos podra ser que descubre cmo en su pequeez, el Seor se acerca a l como
Trinidad, y que es buscado no para ser utilizado como una cosa, sino para ser participado
en la vida de la Divinidad, y con ello es movido a una manera muy diferente de pensar y
actuar en el mundo, acercndose a la vivencia mstica: el proceso mstico es participacin
de la vida intratrinitaria (Gonzlez-Surez, 2014, pg. 383). Quiz esta visin puede
ayudar a comprender cmo es que don Jos no se dejaba determinar por lo accesorio, por
estas bagatelas que los infames abstraemos y convertimos en importantes slo porque
nuestra sensibilidad sin formarlas acusa vivamente (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 22)
Contemplar y convivir con esa Realidad es lo que le fortaleca y motivaba a actuar de una
manera clara y definida, predicando la intimidad con las Personas divinas y presentando
una conducta cristiana como algo consecuente. (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 22) Cunto
iluminan las siguientes palabra al contemplar el actuar de don Jos: no es sentimiento, sino
accin y disposicin para el sacrificio, conformidad de la propia voluntad con la divina, para ser
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slo dirigida por l (Stein, 2000, pg. 163) Esa madurez de don Jos y que menciona del Valle
puede ahora ser comprendida mejor, l vea las cosas como son (Todo es Gracia, 1996, pg. 21),
producto de su relacin con la Trinidad.

La Gracia
Se anota que don Jos fue considerado como otra cosa4 (Valle-Carrasquilla, 1996, pg.
22), por la actitud que tena en la vida a partir de ideas, criterios que haba obtenido con la
finalidad de discernir lo que viene de Dios, l deca incansablemente que esos criterios,
al ser sobrenaturales, nunca pueden ser entendidos del todo por la inteligencia (ValleCarrasquilla, 1996, pg. 23). Esto coincide con lo que menciona Stein En el proceso mstico
se realiza un concepto de la vida y una visin de Dios y del mundo que permiten un particular
modo de pensar, de obrar, de habitar y de ser. (Gonzlez-Surez, 2014, pg. 398). La vida al
contacto con la Trinidad le permiti a don Jos llegar a ese misticismo que le llev a romper los
moldes naturales. Al respecto del Valle utiliza una expresin que puede describir cmo se dio este
rompimiento, que no fue slo literal, al estar inmerso en la vida divina se desgarra la carne para
transfigurarla (Todo es Gracia, 1996, pg. 23) La asctica que testimoni dej ver claramente este
convencimiento. Su convencimiento puede ser expresado como sigue: Conforme a la doctrina
paulina, la gracia es un don divino que Dios otorga a todo hombre, independientemente de su
condicin (de si es griego, judo o gentil) para liberarlo del pecado. (Gonzlez-Surez, 2014, pg.
384)
La conversin, para don Jos, es un cambio de mentalidad, permitiendo considerar el sentido
sobrenatural de la vida, parafraseando Colosenses 1, 16: todo ha sido creado por Cristo y para
Cristo, verdad que percibi en la Realidad que viva a diario, estando an en la realidad mundana.
Es un cambio de principio, de ser movido por la carne a ser movido por el Espritu Santo los que
se dejan guiar por el Espritu de Dios, sos son hijos de Dios (Rm. 8, 14). Es extraordinaria la
claridad con que don Jos expona esto, la vida cristiana no es cuestin de emplear las energas
naturales en cosas santas, sino de dejarse mover por el Espritu, con fuerzas divinas. Su estilo de
vida derroch convencidamente esto que, seguro, viva en su interior; su sentido religioso le llev a
contemplar lo Absoluto y con ello ha tener claridad en que la claridad 5 slo en Dios se podra
4 Aclaro esta expresin, no es en el sentido de la cosificacin, sino el contraste con lo comn
debido a su forma de vivir.
5 La repeticin de la palabra claridad no es error.
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contemplar, no es que tuviera la vida diaria resuelta, sino que su entrega total a la Divinidad le haca
confiar en ella de manera plena; apoyo lo descrito con estas ideas de Mircea Elade Y es que el

signo portador de significacin religiosa introduce un elemento absoluto y pone fin a la


relatividad y a la confusin. Algo que no pertenece a este mundo se manifiesta de manera
apodctica y, al hacerlo as, seala una orientacin o decide una conducta. (Elade, 1998,
pg. 8)
Don Jos hablaba, pero sobre todo, Viva, lo que se iba dando en su relacin con la
Trinidad, transmitiendo con toda su Persona, y lo que sta haca, que algo distinto le
estaba sucediendo y, quiz mejor expresado, en algo extraordinario participaba. Era la
Vida en Cristo, y que el expresa como la Gracia,
Planteaba su vida desde ella, a la espera de ir recibindola del Dios que se
la haba prometido. Ofreca el testimonio de una vida verdaderamente
sobrenatural, sin explicacin posible a partir de las energas de un hombre
solo, por poderoso que fuera. Su caridad hacia todos y siempre; su vida
mortificada en extremo, pero siempre serena y de buen humor; su pobreza
radical vivida en paz y confianza en Dios; su dedicacin al trato de los
hombres durante horas y horas sin desgastarse jams; su poqusimo
descanso fsico a la par de su impresionante sosiego personal, psicolgico,
su autoridad y su humildad, superior y puesto por debajo; su comprensin y
paciencia con cada uno mientras presentaba las ms grandes exigencias del
Evangelio como un don; su capacidad de dedicarse a la oracin en tiempo
abundante empeado en mltiples problemas y en un sinfn de negocios
materiales de ayuda a los pobres que nunca le haca perder la paz y la
esperanza Sostenido por Dios, fortalecido por su Gracia, movido por su
Espritu. Supo del secreto de la santidad y lo ense. (Valle-Carrasquilla,
1996, pg. 24)
Don Jos fue consciente que la Gracia era recibida, que ni la mereca ni haba hecho algo
para merecerla, se obtiene gratis. Quienes se acercaban a l llegaban a comentar algo
parecido a sto: siempre creyeron que ser cristiano era poder ofrecer a Dios esfuerzo,
sus logros, mientras que haban entendido en el trato con don Jos que el hombre no puede
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ofrecer a Dios nada que no reciba de l. (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 25). Gratis, as
concibi y vivi la Gracia y lo transmiti, por lo que plasm en su Vida, no slo la frase,
sino tambin la significacin: Todo es Gracia. La caracterstica de no merecimiento del
hombre, con referencia a la Gracia, lo expresa Lucero Gonzlez en el siguiente texto:
Sin el envo del espritu de su esposo, que es el Espritu Santo (San Juan
de la Cruz, 2003c, cancin 1, verso 3), la amada no puede recibir la
iluminacin del Logos. Lo que, como ya se ha dicho, es condicin de
posibilidad de la infusin de los hbitos y actos de las virtudes
sobrenaturales teologales y morales, que son los nicos medios
proporcionados para la unin mstica. (2014, pg. 381)
Su hacer, no slo por ser Pastor, sino por ser Persona en relacin Gratuita con Dios,
muestra la maravilla de Ser y Hacer lo Cristiano, Unida por el vnculo de la caridad
perfecta, la esposa participa de la vida eterna; vive vida de Dios (Gonzlez-Surez, 2014,
pg. 379); en su diario, del 9 de abril de 1990 anota lo siguiente:
Y a estas alturas de mi vida, debo decir que mi mtodo, mi estilo de ayudar
a las personas a ser quienes son, dejando caer las obras que me ocurren, es
el bueno. Sencillamente: el que emplea Dios mismo con nosotros Este
deseo invencible de no forzar a nadie, que he usado incluso en mis
relaciones ms egostas, es en verdad el nico sano humano y
cristianamente. Y al menos para m, que es lo que puedo ver con claridad,
ha resultado muy fructuoso.
Testimonio trascendente que deja ver lo Tremendo y Fascinante del hecho religioso;
obviamente su vida, est en esa relacin gratuita con la Divinidad, es la Inhabitacin,
posible al estar en gracia, la vida cristiana es ante todo vida de relaciones personales con
el Padre, el Hijo y el Espritu Santo, que moran en nosotros, conocidos y amados
personalmente. Deca que, si la manifestacin mayor de las Personas divinas a los
hombres es la Muerte de Jesucristo, la realizacin mayor de tal amor es la Inhabitacin.
(Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 25). Para don Jos la oracin era hacerse consciente de la
Inhabitacin; imaginemos la descripcin que haca para explicarlo: los actos del cristiano

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no son sino los de Cristo en l; la santidad es la participacin de la Vida divina por el


Espritu Santo que mora en nosotros. (Valle-Carrasquilla, 1996, pg. 26).
La descripcin exigua que he hecho de don Jos an no ha presentado la caracterstica de lo
que fue su vida de mortificacin; dentro de la normalidad de una vida asctica autntica, se
puede suponer cmo se vive, pero difcilmente el protagonista lo har saber, a menos que
esto est plasmado en el actuar diario; algo innegable es su concepcin que coincide con
esto: La cruz de Cristo es la mxima manifestacin de la esencia divina. (GonzlezSurez, 2014, pg. 389).Consecuencia lgica y sobrenatural de la relacin plena con Dios
es la mortificacin que esta Realidad va poniendo a nuestro alcance, no exigiendo en
trminos naturales y de ley, sino en esa relacin de Amor. La cruz es el acontecimiento
central de la historia de la salvacin. (Gonzlez-Surez, 2014, pg. 390) por lo que
podemos colegir que don Jos fue consciente de esta consecuencia y que lo vivi, no sin
sacrificio, pero si con una conviccin que haca ver la tranquilidad del que sabe que lo que
hace es lo mejor y ms correcto.

Conclusin
Este no ha sido un trayecto largo y extenuante, tampoco, desafortunadamente, un recorrido
a todo el escenario de lo que se expone; ha sido un ejercicio que he intentado realizar para
poner a prueba una perspectiva que he conocido, mi capacidad para el propio ejercicio y,
claro, el cumplimiento de un deber escolar; sin embargo debo anotar, y resaltar, que el
reencontrarme con don Jos Rivera ha sido revitalizante; saber que existen elementos
intelectuales que me pueden poner ante una Realidad para comprender muchsimo mejor lo
que de por s me ha convencido es sobresaliente. Hoy estoy, hasta ms emocionado, por
haber experimentado este mayor acercamiento.
La aplicacin de la Fenomenologa a parte de la experiencia religiosa de una Persona ha
facilitado profundizar, comprender y valorar su quehacer, su Testimonio. Se acta por algo,
y lo que vemos o se nos aparece, no llega a ser lo ms justo con lo que le mueve interior o
inicialmente a la persona, lo que nos puede llevar con facilidad a conclusiones errneas y,
sobre todo, injustas.

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Titular: Dra. Lucero Gonzlez Surez

Bibliografa
Elade, M. (1998). Lo sagrado y lo profano. Barcelona: Paids.
Ferraro, J. (1997). Misticismo y compromiso en el Evangelio de San Juan.
Mxico: UAM-Edamex.
Fundacin Jos Rivera. (14 de Junio de 2016). Biografa. Obtenido de Jos
Rivera: [Link]
Gonzlez-Surez, L. (Julio-Diciembre de 2014). El Amado del Cntico Espiritual,
de San Juan de la Cruz, una fenomenologa hermenutica de la gape
como esencia del Esposo Cristo. Cuestiones Teolgicas, 41(96), 377-401.
Iraburo y Rivera, J. M. (1991). Sntesis de Espiritualidad Catlica. Pamplona:
Gratis Date.
Rivera, J. (1989). Diario.
Romanos. (1975). En Biblia de Jerusalen (pgs. 8, 14). Bilbao: Desclee de
Brouwer.
Stein, E. (2000). La ciencia de la cruz. Burgos: Monte Carmelo.
Valle-Carrasquilla, F. d. (23 de Mayo de 1996). Todo es Gracia. En F. J. Rivera,
Jos Rivera. Sacerdote, testigo y profeta (pg. 258). Madrid: BAC Popular.
Obtenido de Gatos: [Link]

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