La historia trata de Elisa, una pastelera que amasaba alegría en sus pasteles con montañas de harina, huevo y migas llenas de risa. Hacía milhoja de salsa y fresa para alegrar a Señora Tristeza y bizcocho de risa y coco para Don Paco, viviendo en una asombrosa aldea donde se contaba la historia de Elisa, la pastelera.