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Ran Ilda

Ranilda, una rana triste por su apariencia, busca ayuda para recuperar su forma humana, pero tras varios intentos fallidos, una niña le da un beso sin que ocurra el cambio esperado. Junto a otra rana, Ranuska, descubre que la verdadera belleza radica en la amistad y la aceptación personal. Al final, el galápago revela que todo fue una broma y las ranas aprenden a valorarse a sí mismas.

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Ran Ilda

Ranilda, una rana triste por su apariencia, busca ayuda para recuperar su forma humana, pero tras varios intentos fallidos, una niña le da un beso sin que ocurra el cambio esperado. Junto a otra rana, Ranuska, descubre que la verdadera belleza radica en la amistad y la aceptación personal. Al final, el galápago revela que todo fue una broma y las ranas aprenden a valorarse a sí mismas.

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Ranilda

por Mar Pavn


ilustraciones, Chlo Rmiat
Per la meva Magda, la persona ms guapa que he conegut mai.
M. P.

En una tranquila charca viva Ranilda, una rana que siempre estaba triste porque no le gustaba su
aspecto.
Una tarde abandon su piedra y fue a ver al galpago para pedirle consejo.
-Galpago, soy tan fea que no soporto mirarme en el agua.
-A lo mejor eres un prncipe encantado!
Ranilda escuchaba boquiabierta. El galpago aguantndose la risa, continu:
-Pues si eso... solo recuperars tu forma humana si consigues que una doncella te bese!
Ranilda ech a andar o, mejor, a saltar hacia la aldea. Por el camino encontr a una vieja cargada con
un haz de lea.
-Anciana, querra besar a esta humilde rana para devolverle su forma humana? A cambio, le llevar la
lea a casa.
-Ni lo suees, bicho horroroso! Antes me azotara hasta la puesta de sol!
-Pues que as sea, por fea! -exclam la rana.
La vieja sac de su haz la vara ms larga y empez a golpearse. Ranilda no entenda nada; pero,
temiendo ser azotada tambin, se alej dando saltitos.
Al rato Ranilda se cruz con una mujer que coga moras en un zarzal.
-Seora, querra besar a esta humilde rana para devolverle su forma humana? A cambio, le alcanzara

las moras ms tiernas.


-Ni lo suees, bicho repugnante! Antes me pondra el cesto de sombrero hasta el anochecer!
-Pues que as sea, por fea!
La mujer levant el cesto lleno de moras y se lo encaj en la cabeza. La pobre rana no entenda nada;
pero, temiendo mancharse de mora, se alej dando saltitos.
Ranilda se tropez con una joven que cuidaba un rebao de ovejas.
-Pastora, querras besar a esta humilde rana para devolverle su forma humana? A cambio, protegera tu
rebao del lobo.
-Ni lo suees, bicho pegajoso! Antes cantara toda la tarde montada en una oveja!
-Pues que as sea, por fea!
La joven se mont en la oveja ms robusta y empez a berrear. Ranilda no entenda nada, la oveja
tampoco; pero, temiendo que la pastora quisiera cantar a do con ella, se alej dando saltitos.
Cerca ya de la aldea, la rana vio una nia que lea un cuento a la sombra de un rbol.
-Pequea, querras besar a esta humilde rana para devolverle su forma humana? A cambio, te leera
ese cuento.
-Pues claro que quiero!
Y arrodillndose junto a Ranilda, la nia le dio un beso en la frente.
No pas nada... pero a Ranilda se le subieron los colores! Entonces a la nia se le ocurri una idea:
-Ranita, ya que no me lees el cuento, querras besarme t a m?
Ranilda se mora de vergenza, pero la nia la cogi entre sus manos con delicadeza y...
Muac!
De pronto, un torbellino las envolvi hasta casi hacerlas desaparecer. Cuando el viento dej de soplar,
Ranilda no crea lo que vea: al pie del rbol estaba el cuento abierto de par en par y, asomando entre
sus pginas... otra rana!
-Oh, no! Ahora eres tan fea como yo!
-Pues yo me alegro de volver a ser Ranuska! Queda lejos tu charca? Estoy muerta de sed!
Ranilda se ofreci a acompaarla, segura de que, en cuanto se viera reflejada en el agua, Ranuska se
sentira tan triste como ella.
Por el camino encontraron a una pastora berreando a lomos de una oveja, a una mujer con un cesto
pringoso en la cabeza y a una anciana azotndose con una vara.

-Los humanos estn locos de remate! -exclam Ranuska.


-Y que lo digas!
Cuando el sol se ocultaba por el horizonte, las ranitas llegaron a la charca. Despus de beber y
chapotear un rato, Ranuska se tumb en la piedra de Ranilda. Esta le record:
-Para volver a ser un prncipe, debo encontrar una doncella que quiera besarme. Me acompaabas a
buscarla?
-Ahora? Estoy tan cansada -se quej Ranuska- que me pasara la vida en esta charca!
-Pues as sea, por fea!
De nuevo, Ranilda se acerc al galpago, que lo contemplaba todo desde la orilla.
-Has encontrado lo que buscabas?
-No! La nica doncella que me bes acab convertida en rana! A ella no le importa porque naci as,
pero yo...
-T tambin! -la interrumpi el galpago-. Te conozco desde que eras un renacuajo. Solo quera
gastarte una broma!
La rana iba a echarse a llorar, cuando Ranuska la llam:
-Ranilda! Ven a verte a la luz de la luna!
A Ranilda le daba miedo mirarse en el agua, pero el galpago la anim:
-Vamos! A qu esperas? Las noches de luna llena son mgicas...
Al fin Ranilda se decidi.
-Me haces un sitio en mi... en la piedra, Ranuska?
-Claro que s!
Las ranas, iluminadas por la luna, se miraron en el agua, y su imagen result la ms hermosa que se
pueda imaginar: la de la amistad.
-Qu guapa ests, Ranilda!
-Y t...!
Ranuska no quiso marcharse de la charca nunca ms. Su compaa hizo tan feliz a Ranilda, que esta no
tard en aceptarse tal como era.
Una tarde, a finales de diciembre, el galpago pidi a las ranitas que le dieran un beso.

-Es para recobrar mi verdadero aspecto! -les explic aguantndose la risa.


Ranilda y Ranuska saltaron a su lado y...
Muaaac! Muaaac!
No pas nada... pero el galpago canturre:
-Inocentes, inocentes!
Y, a pesar de la dureza de su caparazn, se parti de risa!

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