Memoria XXIV
Memoria XXIV
OCTUBRE 2016
EDITOR INVITADO
Dra. Irma Yolanda del Ro Portilla
REVISORES INVITADOS
Dra. Adriana Patricia Gonzlez Zepeda
Dr. Aida Frola Angulo
Dr. Alberto Casto Valles
Dr. Alberto De la Garza Garca
Dr. Alejandro Zalce Aceves
Dr. Alfonso Sergio Correa Reyes
Mtro. Alfredo Padilla Lpez
Dr. Alvaro Florencio Torres Chvez
Dra. Amada Ampudia Rueda
Lic. Ana Beln Alcntara Quintero
Dra. Ana Luisa Gonzlez Celis-Rangel
Mtra. Ana Mara Bauelos Mrquez
Dra. Anglica Riveros Rosas
Dr. Antonio Tena Suck
Mtra. Araceli Sanz Martn
Dr. Arturo Silva Rodriguez
Dra. Azucena Lozano Gutirrez
Dra. Blanca Barcelata Eguiarte
Dra. Blanca Ines Vargas Nuez
Mtra. Cecilia Morales Garduo
Dra. Cecilia Silva Gutirrez
Dra. Csar Casasola Castro
Dr. Claudio Carpio Ramrez
Dra. Cristianne Mara Butto Zarzar
Lic. Dalila Yussif Roffe
Dr. Daniel Gonzlez Lomel
Dr. David Javier Enrquez Negrete
Lic. Eliezer Erosa
Dra. Elizabeth Aveleyra Ojeda
Mtra. Elizabeth Mndez Chavero
Mtra. Elizabeth Quezada Mirna
Dra. Fabiola Zacatelco Ramrez
Dr. Fernando Arias Galicia
Dr. Fernando Austria Corrales
Mtro. Francisca Faria Rivera
Mtro. Fructuoso Ayala Guerrero
Dr. Gabriel Martn Villeda Villafaa
Dra. Gabriela Isabel Prez Aranda
Dra. Gabriela Ordaz Villegas
Dra. Georgina Ma. Ignacia Ortiz Hernndez
Lic. Gerardo Ortiz Moncada
Dr. Gilberto Limn Arce
Mtra. Gisela Pineda Garca
Dra. Gloria Anglica Careaga Prez
Dra. Graciela Bermdez Ornelas
Dr. Gualberto Buela Casal
Responsablidades: El contenido de los materiales publicados representa las opiniones personales de sus autores
y no constituye la opinin oficial de la Sociedad Mexicana de Psicologa que aparecer en la seccin editorial o
explcitamente indicada. La redaccin, la ortografia y el apego al formato de la APA en los resmenes es
responsabilidad de cada uno de los autores.
Formacin
Psic. Marco Antonio Prez Casimiro
M E M O R I A
i n
e x t e n s o
Comit Organizador
Presidente del Comit Organizador
Ariadna Uriarte
Ana Beln Alcntara Quintero
Brenda Dorantes Govea
Carlos Eduardo Dorantes Govea
Jonathan Eliezer Gallego Rudolf
Lily Magaly Granados Domnguez
Mara del Carmen castro Gonzlez
Martha Alejandra Gmez Lpez
Miguel ngel Rodrguez Cabrera
Sara Ins Herreo Gonzlez
s
Conferencias Plenarias y Conferencias Magistrales
1
Simposios Magistrales
31
Simposios Invitados
39
Simposios Arbitrados
89
Presentaciones Orales
295
Presentaciones Cartel
1011
Conferencias Plenarias
y
Conferencias Magistrales
Conferencias Plenarias
La coordinacin de parentalidad un nuevo rol para el psiclogo jurdico
Dra. FRANCISCA FARIA, UNIVERSIDAD DE VIGO
Descriptores: divorcio-separacin, coordinacin de parentalidad, hijos, conflicto parental, parentalidad positiva
Introduccin
Las consecuencias de la separacin de pareja pueden afectar a todas las reas significativas de la vida de los hijos
y de los progenitores; especialmente cuando la gestin de la misma conlleva que se instaure el conflicto destructivo
permanentemente en la dinmica familiar, con independencia de que se haya establecido una custodia compartida o
exclusiva (Faria, Arce y Seijo, 2015).
De acuerdo con la literatura, aproximadamente entre un 10% y un 15% de las parejas, despus de un ao o dos de
la separacin permanecen fuertemente enfrentadas (Deutsch, 2014 y Maccoby y Mnookin, 1992), lo que conlleva que
los juzgados de familia inviertan aproximadamente el 90% de su tiempo en ellas (Coates, Deutsch, Starnes, Sullivan,y
Sydlik, 2004; Neff y Cooper, 2004), provocando un colapso en el sistema judicial, gran insatisfaccin en los profesionales
que intervienen en todo el proceso, pero sobre todo dao irreparable en los miembros de la familia, especialmente en
los hijos, a quienes se les expone a un estrs txico que daa su salud fsica y psicoemocional. Esta realidad ha hecho
que surgiese, a principios de los aos 90, en Estados Unidos una nueva profesin que recibi en un inicio diferentes
denominaciones, tales como special master, wise person, family court advisor, mediator-arbitrator, parenting plan
coordinator (Parada, Faria y Seijo, 2015, y Sullivan, 2013), si bien actualmente el trmino que se utiliza es parenting
coodinatin, traducido al espaol como coordinacin de parentalidad (CP). En su origen, nicamente se llevaba a cabo
por mandato judicial, en la actualidad tambin puede ser acordada por los progenitores, sin necesidad de que exista la
intervencin de un juez o tribunal. As, en el 2012, la American Psychological Association (APA) define la CP como un
proceso de resolucin de conflictos no adversarial, basado en el principio del Mejor Inters del Menor, ordenado por
el juez o acordado por las partes que, despus de la ruptura de pareja mantienen un alto conflicto o litigio que afecta
negativamente a la relacin con sus hijos. De esta manera, los profesionales que la ejerzan, como seala, Asociation
of Family and Conciliation Courts (AFCC) (2005) asisten a los progenitores que, por su alto conflicto, no son capaces a
centrarse en sus hijos y poner en prctica su plan de parentalidad, con el objetivo de suavizar y reducir la tensin entre
ellos para disminuir el riesgo en el que se encuentran sus descendientes menores de edad.
De forma genrica, el coordinador de parentalidad se designa para implementar y cumplir las sentencias judiciales o
planes de parentalidad. Se les otorga capacidad para tomar decisiones que impliquen la satisfaccin de las necesidades
de desarrollo y psicolgicas de los hijos, para reducir el dao que le produce la exposicin al conflicto y minimizar
el litigio innecesario sobre cuestiones relacionadas con ellos (Parada, Faria y Seijo, 2015). As, la intervencin del
coordinador parental se demanda cuando existe controversia entre los progenitores en asuntos cotidianos, y tambin en
otras situaciones familiares de mayor calado o complejidad, tales como el conflicto persistente en la coparentalidad; un
historial de abuso de drogas, problemas de salud mental, alteraciones graves de conducta en uno o ambos progenitores;
historia de violencia familiar; menores con necesidades especiales o tambin cuando un progenitor trasmite a los hijos
una imagen negativa o distorsionada del otro, o cuando expresa abiertamente el deseo de limitar o excluir el contacto del
menor con el otro progenitor (DAbate, 2005).
Funciones del Coordinador de Parentalidad
Para la realizacin de su complejo trabajo el coordinador de parentalidad lleva a cabo tareas de mediacin y
asesoramiento familiar, arbitraje, y de educador, consejero e instructor (Barsky, 2011); lo que viene a determinar que
su rol se considere un hibrido (Kelly y Higuchi, 2014). As, aunque puede provenir de diferentes disciplinas, ha de estar
formado especficamente en las competencias que exige su rol y no confundirlo con otros roles profesionales (Carter,
2011). En este sentido, La AFFCC (2005) y la American Psychological Association (2012) delimitan sus funciones, rol y
buenas prcticas.
La AFCC (2005) estableci para los profesionales que ejercen la coordinacin de parentalidad, seis funciones, a saber:
A). La funcin de evaluacin. Esta conlleva revisar todas las evaluaciones efectuadas a los miembros de la familia por los
diferentes profesionales que hayan intervenido con ellos; as como estudiar las resoluciones judiciales o cualquier otro
informe relevante del caso. Igualmente, tiene que considerar la informacin procedente de las entrevistas y evaluaciones
psicomtricas que se hayan llevado a acabo a los progenitores e hijos, as como aquella recabada de las entrevistas a
fuentes colaterales efectuadas.
B) La funcin educativa. Abarca formar a los progenitores sobre el desarrollo infantil, las consecuencias que las
separaciones conflictivas tienen para los hijos, al igual que formarles, e incluso entrenarles, en habilidades parentales, de
comunicacin y de resolucin de conflictos.
C) La funcin de coordinacin/gestin del caso. Implica trabajar con los profesionales y servicios involucrados con
la familia (sanidad, servicios sociales, educacin, etc.) y mantener una red de servicios comunitarios para cuando se
precise derivar a alguno de los miembros de la familia; asimismo debe incluir a la familia extensa, las nuevas parejas y
otras personas significativas.
D) La funcin de gestin de conflictos. Se asume que la principal funcin del coordinador de parentalidad es ayudar a
los progenitores a resolver los desacuerdos y minimizar los conflictos. Para ello puede utilizar tcnicas de mediacin,
negociacin y arbitraje.
E) La funcin de toma de decisiones. Cuando los progenitores no son capaces de llegar a acuerdos, cabe que sea el
coordinador de parentalidad el que tome las decisiones, siempre ajustndose a lo establecido en la resolucin judicial o
lo acordado previamente por los propios progenitores. Como precisan Emery, Rowen y Dinescu (2014), por lo general,
el alcance de la autoridad del coordinador de parentalidad para tomar decisiones se encuentra limitada a asuntos no
muy relevantes que precisan de una rpida decisin (p.e., si el hijo puede realizar una excursi, acudir al dentista, ir a un
cumpleaos, y que centro escolar escoger), no teniendo capacidad para tomar decisiones de gran alcance (p.e., cambio
de custodia, modificacin de pensin de alimentos)
F) No tiene la funcin de asesor legal.
Conclusiones
Los estudios que se han llevado a cabo para comprobar la eficacia de los programas de Coordinacin Parental sealan
amplios beneficios, entre ellos la disminucin de la judicializacin y de la intervencin de otros servicios (p.e., servicios
sociales, proteccin de menores, salud mental), y ahorro de tiempo y dinero para los progenitores. Para los hijos, cabe
destacar, que reducen el estrs y el impacto psicoemocional, y les posibilita una atmsfera relajada y cmoda en el
hogar, les ayuda a desarrollar una comunicacin efectiva y natural con sus progenitores, y favorece su confianza y
autoestima (Carter, 2011). Sin duda, la CP resulta fructfera y saludable para aquellas familias que tras la separacin
han instaurado una dinmica de funcionamiento patolgico, o en los progenitores, en uno o en ambos, existe unas
circunstancias que resultan nocivas, o contravienen los intereses de sus hijos. Lo que ha conducido a que en estos 25
aos de existencia de CP, se haya logrado que sea una prctica reconocida y respetada (Higuchi y Lally, 2014). Aunque
si bien esto es as en Estados Unidos y en Canad, en otros pases, como Mxico y Espaa, es todava una gran
desconocida. Es por ello que consideramos de inters centrar esta conferencia en la CP con la intencin de estimular el
inters de los profesionales de la psicologa mexicana en este nuevo mbito de intervencin.
Referencias
American PsychologicalAssociation (2012). Guidelines for the Practice of Parenting Coordination. Recuperado de http://
www.apa.org/practice/ guidelines/parentingcoordination.pdf
Association of Family and Conciliation Courts Task Force on Parenting Coordination (2005). Guidelines for
parenting coordination. Recuperado de https://www.afccnet.org/Portals/0/PublicDocuments/Guidelines/AFCC
GuidelinesforParentingcoordinationnew.pdf
Barsky (2011) Parenting Coordination: The Risks of a Hybrid Conflict Resolution Process. Negotiation Journal, 27, 7-27.
Carter, D. K. (2011).Parenting Coordination.A Practical Guide for Family Law Professionals. New York. Springer
Publishing Company.
Coates, C.A., Deutsch, R., Starnes, H., Sullivan, M. J., y Sydlik, B. (2004). Parenting coordination for high-conflict families.
Family Court Review, 42, 246-262.
DAbate, D. (2005). Parenting coordination: A new service for high conflict divorcing families. Intervention OPTSQ, 122,
1-9.
Deutsch, R. (2014). Parenting coordination: Basic approaches and strategies. En S. Higuchi y S. Lally (2014). Parenting
Coordination in Postseparation (pp, 63-74). Washington: American Psychological Association.
Faria, F., Arce, R., y Seijo, D. (2015).El conflicto familiar. Especial referencia a las consecuencias de la separacin y
divorcio. En F. Faria y E. Pillado (Coords.), Mediacin familiar.Una nueva visin de la gestin y resolucin de conflictos
familiares desde la justicia teraputica (pp. 37-58). Valencia: Tirant lo Blanch
Higuchi, S. y Lally, S. (2014). Introduction. En S. Higuchi y S. Lally (2014). Parenting Coordination in Postseparation (pp.
3-10).Washington: American Psychological Association.
Kelly, J. y Higuchi, S. (2014). The future of parenting coordination. En S. Higuchi y S. Lally (2014). Parenting Coordination
in Postseparation (pp, 265-276). Washington: American Psychological Association.
Maccoby, E. y Mnookin, R. (1992). Dividing the child. Cambridge, M.A.: Harvard University Press.
Neff, R., y Cooper, K. (2004). Parental conflict resolution: Six-, twelve-, and fifteen-month follow-ups of a high-conflict
program. Family Court Review, 42, 99114
Parada, V. Faria, F. y Seijo, D. (2015). Revisin de los programas de coordinacin de parentalidad (CP). En F., Faria,
R. Arce, R., M., Novo y D., Seijo (Coords.), Psicologa y Ley, (pp. 107-113). Granada: GEU Editorial.
Sullivan, M. J. (2013). Parenting coordination: coming of age? Family Court Review, 51, 56-62.
Conferencias Magistrales
Relaciones entre palabras en infantes
Dra. Natalia Arias Trejo, Laboratorio de Psicolingstica, Facultad de Psicologa, UNAM
Descriptores: Relaciones, entre, palabras, infantes, nios
Los nios aprenden la lengua materna a una velocidad y bajo rango de error que motiva el realizar investigacin sobre
esta capacidad extraordinaria. Diversos aspectos han tenido que ser estudiados, tales como el paso que dan los nios
para descubrir que una serie de sonidos pueden ser separados en palabras, para aprender la gramtica correspondiente
a su lengua, las combinaciones posibles de sonidos, la asignacin de una palabra a referentes que pertenecen a una
categora bsica como pelota. En este sentido, mucho ha sido estudiado con respecto a cmo los nios asocian
palabras con objetos. No obstante, hasta hace muy poco se desconoca si los nios posean una red lxica, es decir,
si las palabras que haban aprendido en sus primeros meses de vida se encontraban interrelacionadas. Los adultos
poseen una red lxica, lo cual los vuelve ms eficientes en el procesamiento de la lengua. Investigaciones recientes
han demostrado que hacia el final del segundo ao de vida los nios son sensibles a diferentes tipos de relaciones
directas entre palabras: fonolgicas (casa-calle), semnticas (perro-gato), asociativas (perro-hueso) (Arias-Trejo,
2010; Mani & Plunkett, 2011). No obstante, modelos interactivos sobre el procesamiento del lenguaje han postulado la
posible activacin de mltiples niveles de representacin como fonolgica y semntica (McClelland, 1999). Por ejemplo,
en una prueba de decisin lxica, los adultos son ms rpidos y precisos en responder a una palabra blanco como
puerta cuando es precedida por una palabra semntico-asociada a la palabra gato a travs del mediador perro, que
cuando es precedida por una palabra no relacionada (OSeaghdha & Marin, 1997). Surge entonces la pregunta crucial
en adquisicin del lenguaje sobre cundo emerge est activacin a travs de mediadores. A este fenmeno se le ha
llamado mediated priming reflejando justamente la propagacin de activacin de una palabra a otra a travs de una
palabra mediadora. As, el objetivo de la presente investigacin fue evaluar si nios de 24 y 30 meses son sensibles
a la activacin mediadora que va tanto de un nivel fonolgico al semntico como a la inversa. Evaluamos a grupos
diferentes de 24 y 30 meses por medio de un rastreador visual en dos experimentos, en cada uno, los nios vean 12
ensayos diferentes. Primero, una imagen central (prime) apareca (perro) seguida de la presentacin simultnea de dos
imgenes una semntico-fonolgicamente relacionada (galleta) y otra no relacionada (taza). En la condicin relacionada
(R), la imagen semntico-fonolgicamente relacionada fue nombrada; mientras que en la condicin no relacionada (NR)
fue nombrada la imagen distractora. La imagen nombrada fue considerada como la imagen objetivo. En este ejemplo,
la imagen blanco (galleta) sera activada a travs del mediador (gato). El Experimento 2 funcion de manera idntica,
excepto que se evalu la activacin fono-semntica: galleta-gato-perro. Los resultados del Experimento 1 mostraron
mayor tiempo de mirada a la imagen objetivo en la condicin R que en la condicin NR a los 30 meses, pero los infantes
a los 24meses miraron un tiempo similar a la imagen objetivo en ambas condiciones. Asimismo, slo la condicin R,
pero no NR, fue diferente del nivel de azar a los 30 meses, en contraste ambas condiciones R y NR difirieron del nivel
azar a los 24 meses. Los resultados del Experimento 2 mostraron mayor tiempo de mirada a la imagen objetivo en
la condicin R que en la condicin NR a los 24 meses. Estos resultados sugieren la presencia de priming mediado
fonolgico-semntico a los 24 meses y semntico-fonolgico a los 30 meses, pero no a los 24 meses. Esta sensibilidad
a las relaciones mediadas podra estar relacionada a factores como maduracin cerebral, adquisicin de vocabulario y
experiencia. La activacin mediada desde una edad temprana como los 24 meses de edad es uno de los factores que
podra explicar cmo las palabras que se van aprendiendo se integran en una red lxica organizada que permite tener
acceso rpido y eficiente al lenguaje. Se plantea la pregunta sobre si esta red tambin se forma en el contexto de la
discapacidad intelectual.
Arias-Trejo, N. (2010). Early Lexical Priming Effects. Paper presented at the 17th Biennial International Conference on
Infant Studies, Baltimore, Maryland.
Mani, N., & Plunkett, K. (2011). Phonological priming and cohort effects in toddlers. Cognition, 121, 196-206.
McClelland, J. L. (1999). Cognitive modeling, connectionist. In R. A. Wilson & F. Keil (Eds.), The MIT Encyclopedia of the
Cognitive Sciences (pp. 137-139). Cambridge, MA: MIT Press.
OSeaghdha, P. G., & Marin, J. W. (1997). Mediated semantic-phonological priming: Calling distant relatives. Journal of
Memory and Language, 36, 226-252.
Los nios aprenden la lengua materna a una velocidad y bajo rango de error que motiva el realizar investigacin sobre
esta capacidad extraordinaria. Diversos aspectos han tenido que ser estudiados, tales como el paso que dan los nios
para descubrir que una serie de sonidos pueden ser separados en palabras, para aprender la gramtica correspondiente
a su lengua, las combinaciones posibles de sonidos, la asignacin de una palabra a referentes que pertenecen a una
categora bsica como pelota. En este sentido, mucho ha sido estudiado con respecto a cmo los nios asocian
palabras con objetos. No obstante, hasta hace muy poco se desconoca si los nios posean una red lxica, es decir,
si las palabras que haban aprendido en sus primeros meses de vida se encontraban interrelacionadas. Los adultos
poseen una red lxica, lo cual los vuelve ms eficientes en el procesamiento de la lengua. Investigaciones recientes
han demostrado que hacia el final del segundo ao de vida los nios son sensibles a diferentes tipos de relaciones
directas entre palabras: fonolgicas (casa-calle), semnticas (perro-gato), asociativas (perro-hueso) (Arias-Trejo,
2010; Mani & Plunkett, 2011). No obstante, modelos interactivos sobre el procesamiento del lenguaje han postulado la
posible activacin de mltiples niveles de representacin como fonolgica y semntica (McClelland, 1999). Por ejemplo,
en una prueba de decisin lxica, los adultos son ms rpidos y precisos en responder a una palabra blanco como
puerta cuando es precedida por una palabra semntico-asociada a la palabra gato a travs del mediador perro, que
cuando es precedida por una palabra no relacionada (OSeaghdha & Marin, 1997). Surge entonces la pregunta crucial
en adquisicin del lenguaje sobre cundo emerge est activacin a travs de mediadores. A este fenmeno se le ha
llamado mediated priming reflejando justamente la propagacin de activacin de una palabra a otra a travs de una
palabra mediadora. As, el objetivo de la presente investigacin fue evaluar si nios de 24 y 30 meses son sensibles
a la activacin mediadora que va tanto de un nivel fonolgico al semntico como a la inversa. Evaluamos a grupos
diferentes de 24 y 30 meses por medio de un rastreador visual en dos experimentos, en cada uno, los nios vean 12
ensayos diferentes. Primero, una imagen central (prime) apareca (perro) seguida de la presentacin simultnea de dos
imgenes una semntico-fonolgicamente relacionada (galleta) y otra no relacionada (taza). En la condicin relacionada
(R), la imagen semntico-fonolgicamente relacionada fue nombrada; mientras que en la condicin no relacionada (NR)
fue nombrada la imagen distractora. La imagen nombrada fue considerada como la imagen objetivo. En este ejemplo,
la imagen blanco (galleta) sera activada a travs del mediador (gato). El Experimento 2 funcion de manera idntica,
excepto que se evalu la activacin fono-semntica: galleta-gato-perro. Los resultados del Experimento 1 mostraron
mayor tiempo de mirada a la imagen objetivo en la condicin R que en la condicin NR a los 30 meses, pero los infantes
a los 24meses miraron un tiempo similar a la imagen objetivo en ambas condiciones. Asimismo, slo la condicin R,
pero no NR, fue diferente del nivel de azar a los 30 meses, en contraste ambas condiciones R y NR difirieron del nivel
azar a los 24 meses. Los resultados del Experimento 2 mostraron mayor tiempo de mirada a la imagen objetivo en
la condicin R que en la condicin NR a los 24 meses. Estos resultados sugieren la presencia de priming mediado
fonolgico-semntico a los 24 meses y semntico-fonolgico a los 30 meses, pero no a los 24 meses. Esta sensibilidad
a las relaciones mediadas podra estar relacionada a factores como maduracin cerebral, adquisicin de vocabulario y
experiencia. La activacin mediada desde una edad temprana como los 24 meses de edad es uno de los factores que
podra explicar cmo las palabras que se van aprendiendo se integran en una red lxica organizada que permite tener
acceso rpido y eficiente al lenguaje. Se plantea la pregunta sobre si esta red tambin se forma en el contexto de la
discapacidad intelectual.
Arias-Trejo, N. (2010). Early Lexical Priming Effects. Paper presented at the 17th Biennial International Conference on
Infant Studies, Baltimore, Maryland.
Mani, N., & Plunkett, K. (2011). Phonological priming and cohort effects in toddlers. Cognition, 121, 196-206.
McClelland, J. L. (1999). Cognitive modeling, connectionist. In R. A. Wilson & F. Keil (Eds.), The MIT Encyclopedia of the
Cognitive Sciences (pp. 137-139). Cambridge, MA: MIT Press.
OSeaghdha, P. G., & Marin, J. W. (1997). Mediated semantic-phonological priming: Calling distant relatives. Journal of
Memory and Language, 36, 226-252.
El ejercicio profesional desde el punto de vista de un interconductista
Dr. Claudio Antonio Carpio Ramrez, UNAM, FES Iztacala
Descriptores: ejercicio, profesional, interconductismo, modelo, problemas
Hoy en da es prcticamente imposible encontrar un mbito de la vida humana en el que no se registre el impacto
positivo de la ciencia y la tecnologa, incluidos los campos mismos de la produccin cientfica y tecnolgica en sus
mltiples dominios. Los progresos son evidentes y tangibles, de una magnitud prodigiosa y aceleradamente crecientes;
sin embargo, es paradjico que, a pesar de ello, cada da parecen estar ms lejanas las condiciones sociales necesarias
para el bienestar individual y colectivo previsibles en tal estado de desarrollo tecno-cientfico.
Por el contrario, son distintivas de nuestras sociedades contemporneas muchas antiguas y muchas nuevas
problemticas, entre ellas: la desigualdad social, la violencia e inseguridad en sus mltiples expresiones, la
discriminacin y la exclusin, la violacin sistemtica de los derechos humanos, la insuficiente cobertura con calidad
de los servicios de educacin y de salud, la corrupcin galopante en las estructuras administrativas, de gobierno y de
administracin de la justicia, el incesante deterioro de los ambientes y los recursos naturales, la desculturizacin y el
frentico consumo irracional de bienes superfluos, el narcotrfico, la trata de personas, la creciente prevalencia de
enfermedades crnico-degenerativas, las adicciones, la corrupcin, la prdida de identidades culturales, el racismo
nunca desterrado y siempre mal disimulado, la expulsin y el destierro de poblaciones enteras, etc.
Qu deben, o qu pueden, hacer los psiclogos frente esas problemticas, son cuestiones cuya respuesta obliga a
explicitar y examinar crticamente los compromisos filosficos (ontolgicos y epistemolgicos) en los que descansan las
estructuras lgicas que, a manera de paradigmas generales, articulan y ordenan la produccin terica y metodolgica
que a su vez da sentido a los sistemas, los protocolos, los procedimientos y las tcnicas de intervencin, as como a
los criterios que se utilizan para recolectar, analizar e interpretar los resultados que se obtienen. De hecho, examinar
la coherencia y congruencia de estas relaciones de determinacin tericas del hacer prctico del psiclogo frente a los
problemas sociales, tambin posibilita que se erradiquen las proposiciones mal fundadas, confusas y falaces que ofrecen
soluciones imposibles a stos.
Esta tarea de revisin conceptual para procurarnos una base coherente y una metodologa congruente no es un ejercicio
puramente terico sino un compromiso eminentemente tico de la profesin psicolgica. La gravedad de los problemas a
cuya solucin puede o debe contribuir el psiclogo es de tal magnitud que estamos obligados a ser profundamente serios
y responsables en nuestro actuar profesional deponiendo la charlatanera, la modas, los clichs, las poses intelectuales y
los discursos hueros.
En este contexto, un problema importante, particularmente para los psiclogos en formacin, es que el panorama
conceptual de nuestra disciplina no es, ni con mucho, homogneo u ordenado. Esto se debe a que bajo el mismo
nombre genrico de Psicologa coexisten una gran multiplicidad de paradigmas epistemolgicos (cfr. Ribes, 2000) cuya
delimitacin y diferenciacin se dificulta porque frecuentemente se usan los mismos trminos sin hacer explicitas las
reglas para su uso conceptual en cada uno de ellos. Esta situacin ha propiciado la emergencia de nuevas tcnicas en
las que se intenta, vana e irresponsablemente, mezclar, integrar o combinar conceptos irreconciliables. As, hoy en da
proliferan ofertas que orgullosamente se presentan como eclcticas y, en esa condicin, presumen de ser innovadoras,
integrales, completas u holsticas (cfr. Zarzosa, 1991).
En esta situacin, y con el nimo de contribuir a clarificar los criterios a seguir en el ejercicio profesional del psiclogo,
libre de confusiones conceptuales, en esta conferencia se presenta un modelo o algoritmo general para la intervencin
que tiene como base la conceptualizacin interconductista formalizada inicialmente por Kantor (1933) y desarrollada
posteriormente por Ribes y Lpez (1985), mostrando algunos ejemplos de su aplicacin en escenarios de salud y
educativos. Esta, se compromete con el postulado general de que las condiciones de operacin biolgica de los
individuos representan la dimensin posibilitadora de sus interacciones con el entorno, sin determinarlas directamente.
Asimismo, se asume que en el caso de los seres humanos el entorno con el cual se interacta tiene, siempre y desde
que nacemos, un carcter cultural y normativo expresado como prctica compartida con los otros individuos tanto en sus
formas y modos como en los criterios de valoracin y representacin. La cultura, as entendida, es aprendida, adquirida
y asimilada, mediante complejos sistemas de enseanza, formales e informales, que ocurren mediante y como lenguaje.
El lenguaje constituye as, el medio y el modo de culturizacin de los individuos y ocurre como participacin efectiva (i.e.
competente) en lo que Wittgenstein (1953) denomin juegos de lenguaje. Un paso ulterior, el ms elevado, refinado
y complicado de esta compleja urdimbre de procesos de aprendizaje cultural en el que se desarrollan habilidades,
competencias y actitudes valorales, lo representa la autorregulacin del propio comportamiento gracias a la cual los
individuos se vuelven autnticamente singulares, nicos, miembros de un grupo al que pueden transforman mediante
creaciones innovadoras de nuevas prcticas sociales y nuevos sistemas de valoracin (cfr. Carpio, 2008, 2015).
El modelo que se propone incluye siete componentes bsicos, cada no con elementos particulares que se detallan en
el escrito de la conferencia: a) la delimitacin de los criterios sociales que definen el problema, b) la identificacin de
la dimensin psicolgica del problema, c) la identificacin de los procesos conductuales involucrados en el problema,
d) la explicitacin de los criterios valorativos que enmarcan el problemas y sus eventuales soluciones, e) Eleccin,
adaptacin o construccin de procedimientos para la solucin elegida, f) definicin de criterios, indicadores, mtricas y
procedimientos para la determinacin del xito de la intervencin y la satisfaccin de los usuarios del servicio psicolgico;
g) revisin y anlisis terico de la intervencin.
Para concluir la conferencia se sugieren algunas condiciones didcticas apropiadas para el aprendizaje de las
habilidades y competencias profesionales que desde la perspectiva interconductista de este modelo se requiere para un
desempeo profesional eficaz y tico.
Referencias
Carpio, C. (2008). Anlisis conceptual de las teoras de la creatividad y proposicin de un modelo interconductual. En
C. Carpio (Coord.) Competencias Profesionales y Cientficas del Psiclogo: Investigacin, experiencias y propuestas.
Mxico: UNAM, p. 159-245.
Carpio, C. (2015). Auto-regulacin lingstica del comportamiento humano. Memorias del XXIV Congreso mexicano de
anlisis de la conducta.
Kantor, J.R. (1933). A survey of the science of psychology. Indiana: Principia Press.
Ribes, E. (1992). Factores micro y macro sociales participantes en la regulacin del comportamiento psicolgico. Revista
Mexicana de Anlisis de la Conducta, 18, 39-55.
Ribes, E. (2000). Las psicologas y la definicin de sus objetos de conocimiento. Revista Mexicana de Anlisis de la
Conducta, 367-383.
Ribes, E. Y Lpez, F. (1985). Teora de la conducta. Mxico: Trillas.
Wittgenstein, L. (1953. Traduccin al espaol 1998). Las investigaciones Filosficas. Mxico: UNAM.
Zarzosa, L. ( 1991) Problemas del eclecticismo. Un caso. Revista Mexicana de Psicologa, 8, 1 y 2, 109-115.
Modelos estructurales de positividad ambiental
Dr. Vctor Corral Verdugo, Universidad de Sonora
Descriptores: Ambiente positivo, modelos, sustentabilidad, psicologa ambiental, bienestar
Se puede concebir un ambiente positivo (AP) como aquel escenario que, adems de satisfacer necesidades humanas,
posibilita la proteccin del entorno socio-fsico (Corral, Fras, Gaxiola, Tapia, Fraijo y Corral, 2015). Esto significa que
un AP ofrece recursos naturales y sociales, y brinda bienestar, pero adems incita la proteccin de esos recursos
y la prctica de conductas que posibiliten el bienestar de uno(a) mismo(a) y de otras personas. En las acepciones
tradicionales de positividad ambiental se conceba al AP como un lugar para recibir beneficios, basndose en la idea
de que el mundo era un lugar de recursos ilimitados y que slo bastaba reunir los medios necesarios para hacerse
de esos recursos (Arcury, Johnson & Scollay, 1986). En las visiones actuales, en cambio, un ambiente positivo es un
escenario para dar y recibir (Corral y Fras, 2016). Dar implica restituir a la naturaleza los recursos utilizados, actuando
de manera pro-ecolgica, pero tambin implica mostrar inters por otras personas, siendo pro-sociales. El componente
dar garantiza la sustentabilidad del ambiente, dado que ste no puede ofrecer lo que no posee, de manera tal que el
comportamiento sustentable se convierte en una garanta de la sostenibilidad de un AP.
Corral et al (2015) plantearon un modelo general de positividad ambiental, compuesto por una serie de factores en
interdependencia: 1) los elementos auspiciadores del AP (recursos fsicos y sociales), 2) el bienestar obtenido por las
personas, 3) las conductas sustentables pro-ecolgicas y pro-sociales, y 4) los indicadores de calidad ambiental. A estos
factores se ana la confirmacin de la presencia de los elementos auspiciadores del AP en un tiempo posterior, para
determinar la sostenibilidad del ambiente positivo.
El aspecto ms importante del modelo es la verificacin de las interdependencias entre los factores. Sin embargo, slo
existen en la literatura indicios de relaciones entre algunos de esos factores (pero no pruebas de la presencia del total de
las interrelaciones del modelo). Por lo anterior, el propsito de esta comunicacin es presentar resultados preliminares
de la prueba emprica del modelo de positividad ambiental. Para tal propsito se describen los resultados de tres
aplicaciones del modelo: una en un ambiente familiar positivo, otra en un escenario educativo positivo y la tercera en un
ambiente espiritual positivo.
Estudio 1: Ambiente familiar positivo
Corral et al (2015) definen al ambiente familiar positivo como aquel que satisface las necesidades materiales y afectivas
de sus integrantes y en el que estos integrantes corresponden a esa satisfaccin, exhibiendo comportamientos
de cuidado ambiental. La satisfaccin de necesidades parte de elementos auspiciadores fsicos (vivienda digna,
alimentacin, capital econmico bsico) y sociales (cooperacin, afecto), mientras que las conductas sustentables se
manifiestan como acciones pro-ecolgicas y pro-sociales. Se espera una alta y significativa covariacin entre todos estos
elementos.
Para probar el modelo de positividad familiar se seleccionaron 200 habitantes de la ciudad de Hermosillo, Sonora (60%
hombres, 40% mujeres), a partir de una muestra estratificada por clase socioeconmica. La edad promedio de los
participantes fue de 31.3 (DT = 13.3) aos, con una media de ingreso de $1,100 (DT = 899.00) dlares norteamericanos
y una escolaridad promedio de 14 (DT = 2.5) aos de estudio. Para medir los elementos auspiciadores del AP se utiliz
una escala de funcionamiento familiar (Noller., Seth-Smith, Bouma, & Schweitzer, 1992), con el fin de registrar aspectos
auspiciadores sociales de la positividad familiar, y otra escala de habitabilidad de la vivienda, para los aspectos fsicos
(Landzuri y Mercado, 2004). Las conductas sustentables se midieron con el auto-reporte de comportamientos pro-
ecolgicos, frugales, altruistas, y equitativos (Tapia, Corral, Fraijo y Durn, 2013). Los resultados se procesaron en
un modelo de ecuaciones estructurales, en el que se conformaron tres constructos de primer orden: ambiente fsico
positivo, ambiente social positivo y conducta sustentable. De los primeros dos constructos se form un factor de segundo
orden: el ambiente familiar positivo, el cual covari alta y significativamente con la conducta sustentable. Lo anterior
parece implicar que en las familias que habitan en viviendas en buen estado y que mantienen una convivencia positiva
(afectuosa, cooperativa, de apoyo) se practican tambin conductas protectoras del ambiente. En este modelo no se
midi el bienestar de manera directa, sino que se infiri a partir de la escala de funcionamiento familiar. En el estudio 2 se
agreg el bienestar personal, medido directamente, al modelo de positividad ambiental.
Estudio 2: Ambiente escolar positivo
El modelo de escuela positiva incluye factores de conducta sustentable, bienestar personal, conservacin ambiental y,
en este caso particular, las condiciones auspiciadoras de la positividad escolar. Estas ltimas estaran indicadas por las
relaciones entre estudiantes (y el resto de los constituyentes humanos del entorno escolar) as como por las condiciones
fsicas, normativas y curriculares que propician positividad para el entorno (Corral et al, 2015).
Participaron 411 estudiantes de educacin bsica en dos escuelas primarias pblicas y dos privadas, ambas de la ciudad
de Hermosillo, de los cuales 212 eran mujeres y 193 hombres; 210 eran alumnos de quinto y grado y 201 de sexto de
ao primaria. En cuanto a sus edades, 150 fueron registrados con 10 aos, 194 con 11 aos y 61 con 12 aos de edad.
Los instrumentos fueron elaborados exprofeso para este estudio. Se dise y aplic una escala de Elementos Fsicos
Propicios en la que los estudiantes evalan los espacios educativos como el aula, los patios y la biblioteca. Tambin se
elabor y aplic un instrumento de elementos socio-educativos propicios, que inclua sub-escalas de calidad educativa,
justicia en el trato de los profesores, y conducta sustentable de los mismos. Adicionalmente, los estudiantes respondieron
a un instrumento que meda conductas sustentables (acciones pro-ecolgicas y sociales) y una escala de bienestar
personal.
En el modelo estructural se especific que el factor calidad educativa se conformaba por los factores de justicia y
sustentabilidad de los profesores, as como del constructo calidad educativa, ste ltimo formado a partir de las variables
de interaccin entre alumnos, uso de metodologa didctica, calidad de la evaluacin, y frecuencia de acciones de
calidad en la enseanza de los profesores. La calidad educativa, al interrelacionarse con los elementos fsicos propicios,
la conducta sustentable y el bienestar personal, producira el factor de orden superior Escuela positiva. El modelo fue
respaldado por los datos, tal y como lo mostraron los indicadores de bondad de ajuste. De este resultado se concluye
que, en una escuela positiva, los estudiantes gozan de calidad educativa, cuentan con elementos fsicos apropiados para
el aprendizaje, experimentan bienestar personal, y cuidan de su medio ambiente.
Estudio 3: Ambiente espiritual positivo
La mayor parte de las personas se adhiere a ideales y/o prcticas espirituales, en donde una entidad trascendental
(Dios, Naturaleza, idea, principios) gua comportamientos y brinda sensaciones de seguridad y bienestar (Fiorito & Ryan,
2007). Un ambiente espiritual positivo se conformara por las interrelaciones entre elementos auspiciadores de prcticas
espirituales (templos, naturaleza, rituales), el bienestar asociado a la espiritualidad, y las conductas de cuidado ambiental
que siempre aparecen en los ambientes positivos (Corral et al, 2015).
En este estudio participaron 180 personas de Hermosillo, seleccionados en zonas representativas de la ciudad, 107
mujeres y 73 hombres, con una edad promedio de 33 aos (DT=15.5). Un 51% report ser de clase media, 34% de clase
baja y 15% de clase alta. El 78% report ser cristiano, 3% eran mormones, y el resto (19) se ubic como ateo, agnstico
o sin religin.
El modelo estructural especific tres factores en relaciones de interdependencia: un factor de Ambiente Espiritual
Positivo, conformado por elementos materiales propicios (condiciones fsicas favorables para la espiritualidad en la casa,
el templo, y reas naturales) e ideales trascendentales propicios (espiritualidad y trascendencia); otro factor de Bienestar,
formado por el bienestar personal, la calidad de vida y la satisfaccin con la vida; y, finalmente, un factor de Conducta
Sustentable, indicado por el reporte de comportamientos pro-ecolgicos, frugales, altruistas y equitativos. De acuerdo
con los resultados del modelo, se produjeron covarianzas altas y significativas entre los tres factores, lo que muestra
que las personas espirituales que buscan escenarios propicios para entrar en contacto con entidades trascendentales
experimentan bienestar y se ven motivadas a cuidar a su entorno y a otras personas.
Conclusiones
Los tres estudios aqu presentados parecen brindar respaldo al modelo de positividad ambiental que plantea que en
un ambiente positivo se encuentran disponibles satisfactores de necesidades humanas, se experimenta bienestar,
se cuenta con indicadores de calidad de vida y se practican conductas proambientales. Los resultados del estudio 1
permiten concluir que una familia es positiva no slo porque brinda soporte emocional e instrumental a sus integrantes,
y porque provee condiciones fsicas favorables para el desarrollo de las actividades diarias, estimulando las conductas
pro-sociales. Lo es tambin porque, adems de lo anterior, la familia positiva instiga conductas sustentables como los
actos de cuidado de recursos naturales y el cuidado de otras personas. El estudio 2, por su parte, indica que una escuela
positiva contiene indicadores de calidad educativa, existen condiciones materiales y sociales que propician calidad
ambiental, se experimenta bienestar y se producen conductas pro-ecolgicas y pro-sociales. Finalmente, los hallazgos
del estudio 3 evidencian que las personas que se adhieren a prcticas espirituales tienden a frecuentar sitios de oracin
o meditacin que contienen elementos propiciatorios (limpieza, iluminacin, tranquilidad, etctera) de esas prcticas. La
combinacin de esos dos elementos genera un ambiente espiritual positivo que se asocia al bienestar personal y tambin
a las prcticas pro-ecolgicas y pro-sociales.
En todos los casos, la positividad ambiental fue indicada por situaciones de recibir (recursos, apoyo, afecto,
bienestar) en interdependencia con acciones de dar (cuidado de los recursos naturales, acciones pro-sociales). La
interdependencia fue revelada por covariaciones altas y significativas entre todos los elementos del ambiente positivo.
Estos resultados son satisfactorios hasta este momento, pero falta agregar el componente temporal, en estudios
longitudinales que indiquen que la positividad ambiental se mantiene en un tiempo posterior gracias a las
interdependencias que se generan entre los elementos de cada ambiente positivo.
Referencias
Arcury, T., Johnson, T., & Scollay, S. (1986). Ecological worldview and environmental knowledge: the New Environmental
Paradigm.Journal of Environmental Education, 17, 35-40.
Corral, V., & Frias, M. (2016). The sustainability of positive environments. Environment, Development and Sustainability,
18, 965-984.
Corral, V., Fras, M., Gaxiola, J., Tapia, C., Fraijo, B., & Corral, N. (2015). Ambientes Positivos. Mxico: Pearson
Education.
Fiorito, B. y Ryan, K. (2007). Spirituality and psychological wellbeing: a mediator-moderator study. Review of Religious
Studies, 48, 341-368.
Landzuri, A., & Mercado, S. (2004). Algunos factores fsicos y psicolgicos relacionados con la habitabilidad interna de
la vivienda. Medio Ambiente y Comportamiento Humano, 5, 89113.
Noller, P., Seth-Smith, M., Bouma, R., & Schweitzer, R. (1992). Parent and adolescent perceptions of family functioning: A
comparison of clinic and non-clinic families. Journal of Adolescence, 15, 101114.
Tapia, C., Corral, V., Fraijo, B., & Durn, F. (2013). Assessing sustainable behavior and its correlates: a measure of proecological, frugal, altruistic and equitable actions. Sustainability, 5, 711-723.
El manejo de los errores en el desarrollo y educacin de los nios escolares
Dra. Mara Antonieta Covarrubias Tern, Facultad de Estudios Profesionales Iztacala UNAM
Descriptores: manejo, errores, desarrollo, educacin, nios escolares
Los errores ocurren en cualquier momento de la vida y forman parte de la existencia cotidiana y del aprendizaje humano;
sin embargo, en muchas ocasiones generan emociones adversas que afectan el proceso de aprendizaje. El error es
definido como una conducta no intencionada, por omisin o accin, que resulta inadecuada para el efecto o resultado
que se proyecta (Ceriani, 2001, cit. en Pereira, 2012). El sistema escolarizado conlleva inherentemente al educando
a confrontarse cotidianamente a la experiencia y manejo de los errores. Sin embargo, los nios aprenden tanto en el
contexto educativo planificado y formal, como en el contexto educativo no formal, como es la familia. La colaboracin de
los padres en la escuela -especficamente en el apoyo de tareas escolares-, contribuye a la continuidad de las influencias
educativas, en conjuncin con sus propias acciones, influenciados por los discursos sociales contemporneos, sus
sistemas de creencias, expectativas y afectos implicados; lo que da lugar, retomando a Dreier (1999) a que los padres
adopten una posicin y postura respecto a la enseanza, aprendizaje y regulacin de los errores. El presente trabajo da
cuenta de esta postura, con el propsito de conocer y analizar el manejo del error y los afectos implicados de padresmadres -pertenecientes a familias contemporneas-, con hijos en edad escolar. Los datos sealan que los padresmadres viven mltiples contradicciones derivados del discurso social y escolar actual, que los lleva a resignificar sus
posturas y regular el manejo de los errores, por las presiones sociales y escolares derivadas de mitos e imaginarios
sociales (Castoriadis, 1988).
Aplicaciones de la Psicometra en el campo de la Psicologa de la Salud
Dr. Sergio Galn Cuevas, UASLP
Descriptores: Psicologa de la salud, Psicometra, Confiabilidad, Validez, Instrumentos de medicin
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La psicometra es un campo en desarrollo, su propsito es no solo documentar los efectos de las intervenciones
psicolgicas sino tambin promover la calidad de los instrumentos de medicin, que ste es un proceso que no se
detiene y que los instrumentos, al igual que nuestra disciplina, tambin tienen que evolucionar.
En esta presentacin se har nfasis en sta ltima parte. Por lo tanto se hace una referencia histrica, desde los
trabajos pioneros de Galton, hasta llegar a las pruebas psicolgicas que se utilizan en nuestros das, se discuten los
principales componentes de los instrumentos y se discuten las condiciones de confiabilidad y validez.
Por lo que respecta al alpha de Cronbach, consideramos que este concepto ha sido sobre utilizado, casi al grado de que
cualquier instrumento, que documente este indicador, independientemente de su valor, sea considerado como relevante.
Lamentablemente existe poca literatura que documente esta situacin y las diversas formas que existen para incrementar
el grado de confiabilidad. Se desconocen o no se documentan los procedimientos de la estabilidad temporal y difcilmente
se hace mencin de ello.
Particularmente, en el campo de la Psicologa de la Salud, se utilizan una gran cantidad de instrumentos de medicin,
en donde como primer paso se presentan los coeficientes del alpha de Cronbach, ya sea que el test sea de una sola
dimensin o que sea multifactorial. Se presenta una situacin en donde si se tienen varias esferas, como obviamente se
espera, se incremente la confiabilidad, pero generalmente no se menciona la confiabilidad por cada uno de los factores,
y sus diferentes niveles de confianza, todo esto como elemento sustancial como para poder identificar si la escasa
confiabilidad altera el resultado total del instrumento.
De manera paradjica no se establece, que si en condiciones del mayor nivel de control, la confiabilidad no es suficiente,
cuando este instrumento sea utilizado de manera abierta por otros usuarios diferentes a los creadores, que generalmente
lo aplicarn sin el cuidado correspondiente, entonces necesariamente la confiabilidad disminuir, por consiguiente, las
decisiones que se tomen pueden ser no las mas apropiadas y perjudicar a la personas a la que se evalu.
Al igual que toda la disciplina, los instrumentos tienen que evolucionar y se pone a discusin la relevancia de los niveles
de significancia. En la primera parte del siglo pasado, tener un instrumento con un alpha menor a 0.60 era algo comn,
paulatinamente se ha ido incrementando este valor y hoy se considera como satisfactorio un alpha mayor a 0.75.
Existe en la literatura suficiente evidencia como para establecer que un buen instrumento de medicin deber tener, en
todas sus dimensiones un alpha superior al 0.75, y que lo recomendable es que cada factor sea superior a 0.85. Ello
implicar un mayor cuidado en la elaboracin de los instrumentos.
Para lograr este propsito, es menester regular esta actividad. El uso de la psicometra debera ser restringido a solo
profesionales que tengan la formacin respectiva. Pero lo que se observa, es que una gran cantidad de profesionistas
ajenos a la Psicologa, se les ocurre construir instrumentos que no tienen las fortalezas correspondientes y como
consecuencia, se toman decisiones, casi siempre, sin el respaldo correspondiente y como consecuencia, necesariamente
son malas decisiones.
Se utilizan, en la presente argumentacin, la evidencia que muestra la simplicidad en el uso de los instrumentos, y la
importancia que tienen mejorar la confiabilidad de los mismos.
El otro componente de un buen instrumento de medicin es la validez, de criterio, constructo y de contenido, con
frecuencia solo se aborda uno o alguno de estas dimensiones, sin considerar la interrelacin entre los mismos.
Cuando se abordan estos problemas en un campo en particular, como es el de la Psicologa de la Salud, podemos
considerar, que an muchos psiclogos no definen claramente, cules son los componentes que se van a involucrar
y se elaboran intervenciones que solo complican el abordaje de un problema, por ejemplo, medir los niveles de algn
procedimiento psicoteraputico, como puede ser el de la atencin plena (Mindfulness, en ingls), en personas
diabticas, y establecer que este procedimiento logra hacer que los intervenidos, mejoren sobre sus malestares, sin
ponerle atencin a los niveles de glucosa, peso o tensin arterial. La lgica establece, que si este entrenamiento en algn
procedimiento teraputico funciona, pues entonces deberas observar que tambin mejoran los indicadores fisiolgicos,
de lo contrario, no queda clara qu fue lo que mejor.
Este procedimiento ha sido utilizado en muchos tipos de documentos publicados, sin manifestar qu es lo que se espera
cuando se miden los fenmenos psicolgicos, sin interrelacionarlos con los componentes fisiolgicos.
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Se propone la pertinencia, de que en el campo de la Psicologa de la Salud, se mejoren los instrumentos de medicin,
pero que adems se consideren cuando menos como factores asociados, los componentes psicolgicos y los somticos.
Neuroderecho y Psicopatologa Forense
Dr. Eric Garca Lpez, Ciencia Forense UNAM
Descriptores: Neurolaw, Sistema acusatorio adversarial, neuroderecho, neuroley, neurociencia jurdica,
En esta Conferencia Magistral se abordar la importancia del concepto Neurolaw para el sistema de justicia.
Las alteraciones psicopatolgicas que pudiera presentar una persona en situacin de vctima, una persona que
presuntamente haya cometido algn delito e incluso una persona normal ante situaciones anormales, son cuestiones que
estn ntimamente ligadas al estudio del cerebro.
Para presentar el sustento de la afirmacin previa, considero conveniente realizar antes una introduccin al concepto,
dnde puede estudiarse actualmente, qu se est investigando en este campo, en qu estado aproximado nos
encontramos en el mbito hispanoamericano y Qu podemos entender por Neurolaw?
Lo primero es decir que no hay todava un consenso sobre su traduccin al castellano: Debe nombrarse Neuroderecho,
Neuroley, Neurociencia Jurdica?
Tampoco hay un consenso claro sobre la influencia que tendr (o tiene ya) para el derecho. As que caminamos sobre un
andamio en construccin .
Vale la pena el riesgo? Mi postura es que s, que no slo vale la pena sino que adems, es necesario contribuir
al desarrollo y anclaje cognitivo de esta nueva estructura conceptual, que incluye trascendentes modificaciones
institucionales.
Ahora bien, no podemos caer en la exageracin ni llamarnos a engao: la posibilidad de las modificaciones existe, la
palabra Neurolaw cuenta ya con publicaciones muy serias en el mbito anglosajn y hay tambin algunas expresiones
interesantes en el mbito hispanoamericano, pero eso no significa que el desarrollo actual de las Neurociencias (pese a
ser bastante) est ya a escasos pasos de tocar la puerta para descubrir lo que Ramn y Cajal seal como el secreto
del pensamiento y del impulso voluntario (Ramn y Cajal, 1980).
Con esta precaucin iniciamos y a travs de esta conferencia describiremos rpidamente el inters que este campo de
estudio despierta en distintos grupos de investigadores en todo el mundo. Vale la pena decir, que el campo de interaccin
entre derecho y neurociencias puede ser considerado muy reciente:
Se suele afirmar que el texto de Taylor, Harp y Elliot (publicado en 1991 bajo el ttulo de Neuropsychologist and
Neurolawyers) fue el documento que marc el punto de partida para que, tanto juristas como neurocientficos,
comenzramos a realizar investigaciones, reuniones de anlisis acadmico y publicaciones cientficas sobre este tema.
Como veremos ms adelante, el Gruter Institute for Law and Behavioral Research, la Dana Foundation y la MacArthur
Foundation fueron de las primeras instituciones que otorgaron financiamiento para el estudio de esta nueva disciplina
en el mbito internacional. De hecho, puede considerarse que uno de los nombres con mayor eco en la actualidad es
justamente The MacArthur Foundation Research Network on Law and Neuroscience.
Asimismo, en 2016, la Facultad de Derecho de la Universidad de Oxford, llev a cabo (los das 7 y 8 de enero) la
conferencia Human Enhancement and the Law: Regulating for the Future, que se inscribe dentro del The NeuroLaw
Project de la citada Universidad.
Oxford no es la nica de las grandes universidades que est abordando este concepto; Harvard, Stanford, entre otras,
estn dedicando esfuerzos para fortalecer esta idea. En Mxico la UNAM inaugur un Seminario Permanente en
Neurociencia Jurdica [Neuroderecho] y Psicopatologa Forense.
En la pgina de la Licenciatura en Ciencia Forense, en la seccin de Seminarios, puede leerse que su objetivo general
es: Analizar la importancia de la relacin entre Neurociencias, Derecho y Psicopatologa Forense [Las actividades
acadmicas dieron inicio con la Mesa Redonda Magistral: La importancia de la CIE-11, la Psicopatologa Forense y los
Trastornos por Uso de Sustancias en el marco del Derecho en Mxico. Los integrantes de dicha Mesa Redonda fueron
los Profesores: Dr. Geoffrey Reed (Senior Project Officer, Revision of ICD-10 Mental Health and Behavioral Disorders;
Organizacin Mundial de la Salud); Dra. Mara Elena Medina-Mora Icaza (Directora General del Instituto Nacional
de Psiquiatra Ramn de la Fuente Muiz y Miembro de El Colegio Nacional); Dr. Diego Valads (Investigador Titular
del Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM y Miembro de El Colegio Nacional); Dr. Nicols Ivn Martnez
Lpez (Psiquiatra Forense del Instituto Nacional de Psiquiatra Ramn de la Fuente Muiz); Dr. Enrique Cceres Nieto
(Investigador Titular del Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM) y el Dr. Eric Garca-Lpez (Profesor Titular
de la Licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina de la UNAM y Director del Seminario Permanente en
Neurociencia Jurdica [Neuroderecho] y Psicopatologa Forense). Uno de los temas relevantes para el Seminario, es
el anlisis del Sistema Acusatorio Adversarial y su implementacin en Mxico, especialmente en lo que respecta a la
evaluacin psicolgica con fines forenses y las alteraciones psicopatolgicas que pueden presentarse en el contexto
jurdico mencionado. El Seminario incluye entre sus objetivos el estudio del concepto de Justicia desde una perspectiva
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4: Velzquez-Prez L, Voss U, Rodrguez-Labrada R, Auburger G, Canales Ochoa N, Snchez Cruz G, Galicia Polo L,
Haro Valencia R, Aguilera Rodrguez R, Medrano Montero J, Laffita Mesa JM, Tuin I. Sleep disorders in spinocerebellar
ataxia type 2 patients. Neurodegener Dis. 2011;8(6):447-54.
5: Urdapilleta-Herrera Edel C, Sansores RH, Ramrez-Venegas A, Mndez-Guerra M, Lara-Rivas AG, Guzmn-Barragn
SA, Ayala-Guerrero F, Haro-Valencia R, Cansino S, Moreno-Coutio A. [Anxiety and depression in Mexican smokers, and
their relationship with the severity of addiction]. Salud Publica Mex. 2010;52 Suppl 2:S120-8.
6: Rodrguez-Labrada R, Velzquez-Perez L, Ochoa NC, Polo LG, Valencia RH, Cruz GS, Montero JM, Laffita-Mesa
JM, Mederos LE, Zaldvar YG, Parra CT, Acosta AP, Mario TC. Subtle rapid eye movement sleep abnormalities in
presymptomatic spinocerebellar ataxia type 2 gene carriers. Mov Disord. 2011 Feb 1;26(2):347-50.
7: Labra A, Huerta-Delgado AD, Gutierrez-Sanchez C, Haro-Valencia R,
Cordero-Chacon SA. Complications of tongue base somnoplasty. J Otolaryngol Head Neck Surg. 2008 Apr;37(2):260-2.
8: Covarrubias-Gmez A, Guevara-Lpez U, Haro-Valencia R, Alvarado-Surez M.
[Importance of the obstructive sleep apnea disorder for perioperative medicine]. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2007 JulAug;45(4):371-80.
EL PARADIGMA EMOCIONAL DE STROOP Y SUS APLICACIONES EN LA INVESTIGACIN DE LAS TENDENCIAS
COMPORTAMENTALES
Dra. Maria del Rocio Hernandez Pozo, UNAM
Descriptores: Interferencia verbal, sesgo perceptual, inconsciente, emociones, afecto.
A partir del efecto de interferencia verbal clsico (Stroop, 1935) a inicios de los noventas se empez a difundir el uso
de una variante de ste en investigacin aplicada (Richards, French, Johnson, Naparstek & Williams 1992) que se
conoce como el paradigma emocional de Stroop PES. La versin emocional de la prueba de interferencia clsica, a
diferencia de sta, emplea palabras temticas con carga emocional positiva, negativa y neutra, para diagnosticar el
nivel de preocupacin inconsciente de la persona hacia determinados temas, con la peculiaridad de que a partir de la
diferencia entre los tiempos de reaccin para identificar el color en que estn escritas las palabras que funcionan como
estmulos discriminativos, se genera un ndice de interferencia comparable entre sujetos, independientemente de su
edad y escolaridad, que usa al propio sujeto como su control. El PES difiere del arreglo clsico en dos respectos: las
palabras empleadas como estmulos de comparacin no son nombres de colores, y en el arreglo clsico las palabras
pueden ser congruentes o no con el color en que estn escritas (Algom, Zakay, Monar & Chajut, 2009). A travs de
la tarea discriminacin condicional computarizada que usa el PES, durante los ltimos diecisis aos en diferentes
pases se han evaluado tendencias de comportamiento en una gama muy amplia de temas, principalmente en las
reas de investigacin en Salud (Bausela & Santos, 2006; Cox, Hogan, Kristian y Race, 2002; Drobes, Elibero y Evans,
2006; Karademas, Sideridis & Kafetsios, 2008; Sharma, Albery y Cook, 2001; Williams, Mathews & MacLeod, 1996;
Witthft, Rist & Bailer, 2008) . Debido a que el PES mide tendencias inconscientes de las personas (Froufe, 2000),
el paradigma permite tener acceso a informacin difcil de obtener a travs de otros medios. Se presenta un anlisis
cienciomtrico de la produccin cientfica sobre el paradigma emocional de Stroop desde sus inicios hasta la fecha y
se ofrecen resultados de tres estudios que ejemplifican su empleo en investigacin aplicada al tema de control de peso
corporal, investigacin terica sobre el afecto emocional y en investigacin sobre fortalezas de carcter en poblacin
Mexicana. Estudio 1: El primer estudio tuvo como finalidad investigar la relacin entre las preocupaciones sobre la
actividad fsica, los comportamientos alimentarios de riesgo y el consumo de alimentos y bebidas densas en caloras
a travs del paradigma de Stroop y algunos indicadores de salud. Los participantes fueron 83 personas con promedio
de edad de 28.9 aos (d.e. 11.9). Se tomaron medidas antropomtricas: peso, talla y permetro de cintura para evaluar
ndice de masa corporal (IMC), as como la tensin arterial. Los participantes contestaron en lnea un auto reporte para
recabar datos sociodemogrficos y tambin respondieron en lnea a tres pruebas Stroop diseadas a propsito para
medir los sesgos perceptuales hacia los tres temas sealados. Los resultados mostraron una relacin lineal entre los
ndices de interferencia positiva para actividad fsica, conductas de bajo riesgo alimentario y consumo calrico bajo,
pero no re registr una relacin similar para los ndices de interferencia negativos de las tres temticas. Se discuten las
implicaciones de este hallazgo para la implementacin de programas de modificacin de conducta dirigidos al control
del peso corporal. Estudio 2: El segundo estudio explor la relacin entre el balance emocional a partir del auto-reporte,
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con el sesgo perceptual relacionado con la orientacin hacia la vida, de tipo optimista o pesimista. Participaron 220
personas, con edades entre 17 y 68 aos (media=33.6, d. e. = 14.2), residentes en once estados de la Repblica,
74.5% mujeres, 25.5% hombres, de los cuales 68.2% eran poblacin general y 31.8% poblacin estudiantil universitaria.
Todos los participantes fueron expuestos a una prueba de discriminacin condicional con palabras positivas, negativas
y neutras, diseada ex profeso para medir el sesgo perceptual hacia posturas optimistas o pesimistas. Adicionalmente
respondieron tambin al cuestionario PANAS-20 (Watson, Clark & Tellegen, 1988), que mide afecto positivo y negativo.
Tambin se tomaron medidas de auto-reporte de comportamiento saludable, y se registr la tensin arterial y el ndice
de masa corporal (IMC). Se encontr que las respuestas inconscientes hacia optimismo/pesimismo producto de los
ndices de interferencia en la tarea del paradigma emocional de Stroop tuvieron una relacin lineal inversa ms fuerte
que la expresin verbal del afecto positivo y negativo. Se discuten las implicaciones de stos hallazgos a la luz de la
postura terica dominante bifactorial sobre afecto emocional que supone la independencia entre los polos afectivos
positivo y negativo. Estudio 3: Uno de los temas centrales en la investigacin en Psicologa Positiva gravita alrededor
de las fortalezas de carcter. Muchas de las intervenciones que se disean bajo esa ptica, emplean el moldeamiento y
modelamiento de fortalezas de carcter para generar cambios importantes en el bienestar subjetivo de las personas. El
tercer estudio compara los perfiles de fortalezas de carcter producto del auto-reporte a travs de un cuestionario con
240 preguntas (VIA-240), con los ndices de interferencia resultantes de seis pruebas Stroop diseadas ex profeso para
medir las categoras en las que se agrupan las 24 fortalezas de carcter, a saber: sabidura, valenta, humanidad, justicia,
templanza y trascendencia. Los resultados indican una divergencia diferencial entre el auto-reporte y el sesgo perceptual,
en funcin de la categora a la que pertenece el tipo de fortaleza explorada, pero dadas las caractersticas y ventajas
del PES, este procedimiento complementa el estudio de las fortalezas y es particularmente prometedor para medir el
efecto de intervenciones directas sobre fortalezas particulares. Finalmente se discuten las ventajas del uso del paradigma
emocional de Stroop en algunas reas de investigacin especficas.
Psicoterapia con adolescentes suicidas en Mxico.
Dr. Quetzalcoatl Hernandez-Cervantes, Asociacin Mexicana de Suicidologa, A.C.
Descriptores: suicidio, adolescencia, psicoterapia, evaluacin, intervencin
Es posible prevenir las muertes por suicidio? Qu funciona en la psicoterapia con adolescentes en riesgo? Hay
modelos de intervencin desarrollados y validados para el perfil mexicano? Mientras que la epidemiologa en el pas
sugiere un incremento constante de las muertes por suicidio, principalmente en el sector de 15 a 24 aos, poco se
conoce sobre los enfoques validados o herramientas confiables de intervencin psicolgica para nuestra poblacin.
No obstante, la respuesta a estas interrogantes es afirmativa. S es posible prevenirlo, y s tenemos recursos vlidos y
confiables para la poblacin adolescente mexicana.
El propsito de esta conferencia es dar cuenta de un modelo de intervencin psicolgica que se desarroll para
adolescentes mexicanos por investigadores mexicanos con la meta de incidir sobre el riesgo de suicidio y el malestar
psicolgico asociado. La pertinencia y relevancia de tal aproximacin a este grave problema de salud pblica reside
en que integra elementos socioculturales, formativos y de infraestructura en salud. Desde el primer aspecto, destaca
por ejemplo la forma en que los mexicanos abordamos la salud mental as como la interaccin del riesgo con las
masculinidades y femineidades del medio mexicano. Respecto a lo formativo, hay una serie de esfuerzos paralelos que
nos alejan de impactar en tasas de morbilidad y mortalidad, porque de entrada sufrimos de los estragos que genera la
ausencia de un marco regulatorio de la profesin, y en especial del ejercicio de la psicoterapia. En cuanto al elemento de
nuestro sistema de salud, no hay un plan coordinado a nivel nacional o una poltica pblica que atienda la necesidad de
la educacin y promocin de la salud mental en relacin al suicidio.
En conjunto, nos topamos con una serie de retos en diferentes niveles. Queda claro que una va es la prevencin, pero
no se debe descuidar al profesional de la psicologa que sigue y seguir atendiendo a jvenes en riesgo suicida, sus
familias, su impacto en la escuela y la comunidad. Adems de presentar los componentes de un modelo basado en la
evidencia clnica y epidemiolgica del problema en Mxico, se har una reflexin ordenada de lo que ocurre alrededor de
la psicoterapia con adolescentes que han intentado quitarse la vida: el manejo de los factores de riesgo y proteccin, la
figura del terapeuta desde y en torno a la suicidologa, as como el papel de la supervisin.
El modelo de intervencin tiene un nombre y un parmetro de evaluacin, IRISA, Inventario de Riesgo Suicida para
Adolescentes, desarrollado en 2003 por Quetzalcatl Hernndez Cervantes y Emilia Lucio Gmez-Maqueo en la Facultad
de Psicologa de la UNAM. Bajo el marco de la evaluacin colaborativa, el modelo IRISA sigue una lgica multietpica
que integra variables clave como la exposicin a eventos de vida estresantes, personalidad, medio ambiente y familia. La
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evidencia de ms de diez aos apunta hacia el efecto teraputico de la evaluacin psicolgica, el papel de las emociones
en la dinmica familiar y en el desarrollo adolescente, al igual que las particularidades en la expresin de la tristeza y
desesperanza de los nios y adolescentes mexicanos. Recursos como los ndices de cambio confiable o significancia
clnica, puntuaciones pre y post tratamiento en las reas de riesgo suicida, y estratificacin del riesgo son todas posibles
a partir del uso del IRISA. Sin embargo, el principal obstculo es la brecha que hay entre las herramientas de evaluacin
e intervencin y las habilidades o competencias de los profesionales de la salud mental, por otro lado. No somos
usuarios activos de la investigacin psicolgica, no fomentamos un sentido comunitario o de responsabilidad social en
la formacin, y nos resistimos a ser partcipes de procesos que den uniformidad a los servicios de atencin psicolgica
en el pas, entre otros. El tema es complejo pero creemos que es necesario contextualizar a nivel regional y local para
entender y atender no solo las necesidades de atencin en salud mental alrededor del suicidio, sino que tambin aqullas
del profesional de la psicologa que en muchas ocasiones tiene que improvisar y maniobrar con recursos limitados, desde
la instrumentacin hasta la contencin de crisis y el cuidado de su persona.
Por ltimo, est dentro de los propsitos de esta conferencia abrir el espacio a los asistentes para conocer las vicisitudes
que han afrontado en esta ardua labor, sus propuestas para cubrir las necesidades de atencin y formacin, e igualmente
escuchar las reflexiones al respecto. Desde el padre de familia, hermano, amigo, que ha perdido a alguien por suicidio,
hasta el especialista que atiende en el escenario clnico, todas las voces y disciplinas tienen cabida en la suicidologa
adolescente. La psicoterapia es una arena en particular, donde finalmente convergen emociones, aprendizajes, retos, y
oportunidades; en el tema del suicidio, la trascendencia de tal convergencia es el objeto de esta presentacin.
Ambiente familiar y clima emocional: Factores de riesgo familiares y conducta agresiva infantil
Dr. Juan Jimnez Flores, Facultad de Estudios Superiores Zaragoza
Descriptores: modelo ecolgico, conducta agresiva infantil, ansiedad materna, violencia marital, prcticas de disciplina.
El ambiente familiar es el concepto que refiere a la amplia gama de interacciones que son habituales entre los miembros
de una familia. La calidad de estas interacciones se percibe como un patrn de comportamientos definidos como clima
emocional, que puede expresarse, por una parte, en los comportamientos y emociones de los padres; y por la otra, los
comportamientos y emociones que son adquiridos por los propios hijos.
Cuando los comportamientos de los padres y los hijos son dainos, interactan con factores de riesgo que dan lugar al
inicio de sntomas emocionales y conductuales de orden disfuncional. Los factores de riesgo prominentes son de orden
individual, social y familiar. Los factores de riesgo familiares que han sido identificados consistentemente son: conflictos
y violencia en el sistema parental, el estilo de las prcticas parentales; los factores de riesgo individuales se refieren
principalmente a problemas emocionales y conductuales de los padres y de los hijos; los factores de riesgo sociales son
las condiciones de vivienda, la calidad de la zona econmica, las relaciones establecidas con los vecinos.
Las expresiones del clima emocional en estos grupos de personas indican alto nivel de irritabilidad e inestabilidad
emocional. Los problemas emocionales entre ambos padres afectan gravemente la relacin de pareja, generando
discusiones agrias, relaciones conflictivas incluso con violencia entre la pareja. De la misma manera, los trastornos
emocionales que tienen los padres contribuyen para el clima emocional familiar, la ansiedad es de especial significado;
las prcticas de disciplina que utilizan los padres, contienen comportamientos de control psicolgico y conductual con una
gran carga emocional, entre las prcticas parentales destaca el concepto definido como prcticas de disciplina severa.
El clima emocional disfuncional puede definirse como uno de los subtipos que pertenecen a los ambientes familiares
de riesgo. El ambiente familiar es un concepto ms amplio. Una de las consecuencias que tiene el clima emocional
disfuncional en los nios es trastornarlos dando pauta para el inici de problemas infantiles emocionales y conductuales,
entre estos destaca el comportamiento agresivo infantil tanto por su prevalencia como por el nivel de dao que causa a
los nios.
El presente estudio es un modelo que supone que el comportamiento agresivo es explicado de acuerdo con la
contribucin de prcticas parentales disciplinarias, violencia marital y sntomas de ansiedad de los padres. En esta
construccin terica, las prcticas disciplinarias cumplen una funcin mediadora entre la conducta agresiva y los
comportamientos parentales, las variables parentales de violencia y ansiedad materna son variables predictoras.
Los resultados indican que las prcticas de disciplina severa, son las que mejor explican a la conducta agresiva infantil.
Las prcticas de disciplina severa se encuentran en la dimensin de microsistema, son las interacciones ms inmediatas
que tienen los padres con sus hijos. Las prcticas disciplinarias contienen emociones que se transmiten de padres a
hijos, mediante expresiones para controlar y dirigir la conducta de los hijos.
Los ambientes familiares de riesgo inician en la infancia, las familias manifiestan comportamientos que tienen
consecuencias dainas para la salud emocional y fsica. Incluyen conflictos familiares recurrentes, alimentacin
deficiente, relaciones familiares fras y negligentes.
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basada en la observacin de comportamientos (datos, hechos y evidencias), los cuales se registran, clasifican y califican,
teniendo como base las definiciones de las Competencias que se evalan, as como Comportamientos previamente
definidos.
La validez cientfica del Assessment Center est fundamentada en el mtodo llamado Validacin por jueces, en el que
un grupo de expertos evaluadores, basndose en datos y evidencias registradas, discuten y llegan a consenso en sus
evaluaciones.
Las organizaciones laborales han adoptado esta Tcnica por los resultados demostrados en la identificacin de Talento
valioso para ellas y en un entorno altamente competitivo, la diferencia para ser exitoso la hace el tener personas que
aportan logros extraordinarios al negocio. Es a estas personas a quienes llamamos Talento. Las personas con Talento
es un pequeo grupo dentro de las organizaciones, es decir, es una elite. Estos son el 20% del personal y son quienes
aportan el 80% de los resultados del negocio.
El Talento es escaso y de ah la importancia de identificar a las personas con Potencial y Talento, lo antes posible,
desarrollarlas, motivarlas, reconocerlas y recompensarlas para lograr su permanencia en la empresa.
La ventaja competitiva se obtendr siendo el mejor o siendo diferente, diferencindose de los dems.
Bibliografa: Thornton III, G.C. Assessment Centers in Human Resource Management, Addison Wesley, 1992.
Jackson D.J.R., Lance, C.E., Hoffman,B.J., The Psychology of Assessment Centers, Routledge, 2012.
Povah, N., ThorntonIII, G.C., Assessment centres and Global Talent Management, Gower, 2011.
Thornton,III G.C., Byham, W.C. Assessment centers and Managerial Performance, Academic Press.
Mouret , E. Formacin de Evaluadores en Assessment Center, PRODEHO, 2015.
Page, B.T., Assessment Center Handbook, Gould Pub. 1995.
Byham, W.C. Assessment Centers for spotting future management, Harvard Business Review.
El psiclogo ante el reto de la prevencin: atencin al riesgo acadmico
Dra. Virginia Pacheco Chvez, UNAM,FES Iztacala
Mxico representa la economa nmero 14 a nivel mundial, sin embargo, en desigualdad social ocupa los primeros
lugares pues el ndice de Desarrollo Humano lo ubica en el sitio 74 (Organizacin para la Cooperacin y Desarrollo
Econmico, OCDE, 2015). Ambos indicadores, revelan el incremento de los problemas de salud, educacin, seguridad,
que en la actualidad nos aquejan. Al respecto, especficamente en relacin con el mbito educativo, los resultados del
Programa para la Evaluacin Internacional de los Estudiantes, PISA- 2012, mostraron que Mxico ocup el ltimo lugar
de los pases que conforman la OCDE.
Ante tal panorama, los esfuerzos humanos y econmicos se dirigen fundamentalmente a la contencin, eventualmente
a la solucin de las diversas problemticas, y en menor medida a la prevencin de las mismas y pareciese que, en
un pas como el nuestro, procurar el bienestar evitando el dao resulta un lujo poco loable. Sin embargo, las propias
caractersticas de la poblacin mexicana justifican la apuesta por la prevencin como una opcin pertinente. En principio,
porque es un valor ms alto procurar el bienestar social de los habitantes que atenuar, y en el mejor de los casos
remediar, los daos causados por la enfermedad, la delincuencia, el fracaso escolar. Una segunda razn a favor de
dicha apuesta es de carcter econmico pues los beneficiarios de los recursos dedicados a prevenir son nios, jvenes
y adultos que generalmente siguen participando en actividades laborales, escolares, culturales, etc.; por el contrario, los
beneficiarios de las medidas remediales, en muchas ocasiones requieren alejarse de la vida productiva.
A partir de tales razonamientos y en el marco del presente foro, surge la pregunta De qu manera puede incidir el
psiclogo como investigador, o como prestador de servicios profesionales en el terreno de la prevencin? En esta pltica
se hablar del cmo es posible favorecer prcticas individuales que previenen el comportamiento de riesgo, teniendo
como sustento conceptual el modelo interconductual de Calidad de vida (Carpio, Pacheco, Flores & Canales, 2011) y lo
planteado en la propuesta de autorregulacin lingstica como proceso de individuacin psicolgica (Carpio & Pacheco,
2014), De manera ms especfica se presentar el Programa Institucional de Atencin al Riesgo Acadmico (PAPIERA),
el cual se estructura a partir de tres ejes: El primero, de investigacin se dirige a identificar y explorar los factores que
pueden desencadenar que los alumnos de educacin media superior se instalen en una condicin de riesgo; el segundo
es de intervencin y se orienta a prevenir la acumulacin de asignaturas reprobadas y a mejorar el aprendizaje; el tercer
eje es de formacin, en el cual se disponen las situaciones para que estudiantes de pre y posgrado, tanto de Psicologa
como de disciplinas afines, aprendan a identificar, aplicar y analizar herramientas de intervencin. En general, el
PAPIERA tiene como objetivo auspiciar que los alumnos en riesgo acadmico, desarrollen las habilidades y competencias
necesarias para cumplir con las diversas demandas (acadmicas, sociales, psicolgicas) que stos enfrentan al cursar el
bachillerato. Alcanzar la meta definida, sin duda impactar en el mejoramiento del desempeo escolar y en el bienestar
personal de los estudiantes. La metodologa del programa descansa en un sistema de monitoreo y acompaamiento
individualizado, el cual inicialmente es continuo y progresivamente se desvanece con el fin de que cada alumno llegue a
regular su propio comportamiento como estudiante. El programa se ha implantado en los cinco planteles de la Escuela
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Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, han participado en el mismo aproximadamente 400 alumnos
que cursaban el segundo semestre. Como resultado preliminar de la intervencin, se evidencia la ruptura de la tendencia
de reprobacin, es decir, que entre el 60% y el 70% de los participantes, dependiendo del plantel, consigui acreditar
las asignaturas de primero, no reprob asignaturas de segundo semestre, o bien reprob menos, que al trmino del
semestre previo.
En el Colegio de Ciencias y Humanidades, aproximadamente el 46% de los alumnos reprueban asignaturas desde el
primer semestre, histricamente se ha visto que este antecedente compromete las posibilidades de continuar con xito
sus estudios universitarios. En ese sentido, los beneficios del PAPIERA pueden extenderse ms all del bachillerato,
favoreciendo un mejor desempeo de los estudiantes al ingresar a las facultades en las que cursarn la licenciatura
de su eleccin. Si bien existen programas que han atendido y disminuido la repitencia, reprobacin y desercin, stos
han sido insuficientes y tienen un carcter remedial, es necesario cambiar el enfoque de aproximacin al problema, es
necesario verlo desde la ptica de la prevencin.
Percepcin del espacio: integracin, distorsin o seleccin intermodal?
Dr. German Palafox Palafox, Facultad de Psicologia, UNAM
Descriptores: percepcin espacial, integracin multimodal, psicofisica, movimiento aparente, ilusiones perceptuales
Los organismos dependen en gran medida de su capacidad para detectar pequeos cambios en la orientacin de
los objetos o diferencias en la posicin espacial de los mismos para su sobrevivencia. Desde Kant en su Crtica de la
Razn Pura (1781), el espacio se ha considerado como una intuicin irrefutable (a priori) que organiza la experiencia
perceptual. Sin embargo, la posicin relativa de objetos mltiples en el campo visual parecen ser la base sobre la que se
construye est intuicin y, a diferencia de una nocin abstracta de espacio que se extiende en un plano infinito en su
ms simple versin geomtrica euclidiana- el espacio perceptual no slo tiene una estructura diferente al estar limitado
por un horizonte (e.g., el lmite de plano horizontal visual) y por la sensibilidad de los propios mecanismos perceptuales
sino que, como se ha mostrado experimentalmente en muy diversas formas, parecera ser sumamente maleable por
factores aparentemente irrelevantes.
La existencia de ilusiones visuales por todos conocidas (e.g., la ilusin de Mulley-Lyer o la ilusin de Ponzo), que
distorsionan la longitud o tamao aparente de un estmulo con pequeos cambios contextuales, o las diferencias en la
organizacin del espacio visual que generan instrucciones para generar distancias iguales o trazar lneas paralelas en
un plano horizontal (i.e., Indow & Watanabe, 1984) son ejemplos de una distorsin unimodal del espacio visual.
Por otro lado, estudios sobre atencin espacial han mostrado que sta incrementa la sensibilidad al contraste (Carrasco
et al. 2000) y el desempeo en diferentes tareas de resolucin espacial (Yeshurun & Carrasco, 1999; Anton-Erxleben &
Carrasco, 2013), efectos que podran interpretarse tambin como distorsiones del espacio visual pero que -a diferencia
de las ilusiones- podemos argumentar tienen una funcin adaptativa.
La convergencia de seales provenientes de distintas modalidades sensoriales podra reducir la incertidumbre generada
por las ilusiones visuales y mejorar la probabilidad de identificar, localizar y responder de manera efectiva a eventos
relevantes en el entorno de un organismo (i.e., Ernst, 2006;). El cerebro coordina eficientemente las diferentes seales
sensoriales que surgen de una fuente comn para generar una percepcin unificada del mundo regularmente pero el
estudio de las influencias intermodales entre audicin y visin ha hecho evidente que en el proceso de integracin audiovisual tambin se presentan sesgos e ilusiones que sugieren distorsiones en el espacio perceptual (i.e., los objetos
aparecen en diferentes posiciones, ergo las distancias entre los objetos varan). El desplazamiento de una fuente de
sonido hacia la ubicacin de una luz intermitente (captura audiovisual o efecto ventrlocuo; Bertelson & Aschersleben,
1998), la induccin de movimiento aparente de un objeto visual fijo por la presencia de una fuente de sonido en
movimiento (Hidaka et al., 2011) y el cambio en la trayectoria percibida de un objeto visual en movimiento con la
aparicin de un sonido (Sekuler et al., 1997), ejemplifican la influencia recproca de una modalidad sobre otra.
A partir de la presentacin y discusin de los resultados de un pequeo experimento que realizamos para evaluar las
posibles distorsiones en la distancia percibida un objeto visual en una trayectoria de movimiento aparente en 3D cuando
se acompaaba de una sonido que sealaba una profundidad diferente (variaciones tamao-intensidad auditiva), se
discuten posibles mecanismos subyacentes a nuestra construccin del espacio visual, e.g., la prevalencia de una
modalidad sobre otra (mecanismos apropiados a la dimensin relevante del estmulo), la creacin de una representacin
unificada (mecanismos de integracin) y la maleabilidad adaptativa en la integracin perceptual (atencin/cognicin
dirigida).
Referencias
Anton-Erxleben, K. and Carrasco, M. (2013). Attentional enhancement of spatial resolution: linking behavioural and
neurophysiological evidence. Nature, 14, 188-200.
19
Bertelson, P., & Aschersleben, G. (1998). Automatic visual bias of auditory location. Psychonomic Bulletin & Review, 5,
482-489
Carrasco, M. Penpenci-Talgar, C., and Eckstein, M. (2000). Spatial covert attention increases contrast sensitivity across
the CSF: support for signal enhancement. Vision Research, 40, 1203-1215.
Ernst, M. O. (2006). A bayesian view on multimodal cue integration. En Human Body Perception From The Inside Out.
Knoblich, G., Thornton, I. M., Grosjean, M., & Shiffrar, M. (Eds.) Oxford University Press: New York, New York.
Hidaka, S., Teramoto, W., Kobayashi, M., & Sugita, Y. (2011). Sound-contingent visual motion aftereffect. BMC
Neuroscience, 12(1), 44.
Indow, T. and Watanabe, T. (1984). Parallel distance- alleys witho moving point in the horizontal plan. Perception and
Psychophysics, 35(2), 144-154.
Kant, E. (1781/2005). Crtica de la Razn Pura. Editorial Porra: Mxico.
Sekuler, R., Sekuler, A., and Lau, R. (1997). Sound alters visual motion perception, Nature, 385, 308.
Yeshurun, Y. and Carrasco, M. (1999). Spatial attention improves performance in spatial resolution taks. Vision Research,
39, 293-306.
El cerebro de los adolescentes evidencia dificultades en la regulacin de la conducta y las emociones.
Dra. Julieta Ramos Loyo, Instituto de Neurociencias, Universidad de Guadalajara, Mxico
Descriptores: adolescencia, emocin, regulacin, PREs, RMNf.
La adolescencia es un periodo de transicin caracterizado por cambios fsicos, cognitivos, emocionales y fisiolgicos.
A nivel social, los pares toman una gran relevancia en la vida de los adolescentes, conviertindose en referencia para
su forma de vestir, pensar, sentir y actuar, mientras que los padres y los adultos en general pasan a un segundo plano.
En esta etapa, es comn que los adolescentes se involucren en situaciones de riesgo como el sexo sin proteccin,
los accidentes automovlisticos, las rias y el consumo de sustancias adictivas. Adems, en este periodo de la vida se
incrementa la vulnerabilidad para padecer trastornos emocionales y de conducta.
De esta forma, es claro que los adolescentes presentan dificultades en la regulacin de su conducta y de sus emociones
en su vida cotidiana. Ms an, tambin es claro que estas dificultades se incrementan cuando los compaeros o las
parejas sentimentales estn presentes. Ahora bien, a qu se debe el hecho de que en los adolescentes ms que en
los nios y los adultos, las emociones afecten a los procesos cognitivos, dificultando la toma de decisiones, tornndola
imprecisa y en ocasiones riesgosa?
En este sentido hay una serie de factores relacionados con el desarrollo fsico, psicolgico y social que interactan
estrechamente. Desde una perspectiva psicofisiolgica, se ha propuesto que durante la adolescencia, debido a un
incremento en el influjo de hormonas sexuales esteroideas, se genera la sobreactivacin de regiones lmbicas asociadas
a las emociones, particularmente aqullas involucradas en la experiencia recompensante, principalmente el ncleo
accumbens. En cambio, la amgdala que es una estructura necesaria en el aprendizaje y la experiencia del miedo
disminuye su activacin. Esto hace los adolescentes ms susceptibles a la bsqueda de lo placentero, con menor
temor a tomar riesgos. Aunado a sto, la corteza prefrontal responsable del control top-down no ha completado su
maduracin. De esta forma, se genera un desbalance entre los efectos de los estmulos emocionales ( botom-up )
y la capacidad de autocontrol, lo que dificulta la regulacin de la conducta ante la presencia de estmulos o estados
emocionales. A este respecto, aplicamos una tarea de apuesta, en la que los adolescentes reciban un estmulo
monetario por su ejecucin, enocntrando que el componente FRN, relacionado con la respuesta a la retroalimentacin
de la ejecucin, mostr una mayor amplitud que en los adultos cuando perdan. Estos resultados sugieren que los
adolescentes tienen una mayor sensibilidad ante las prdidas que los adultos.
Una de las funciones ms importantes y fundamentales para llevar a cabo la regulacin de la conducta es la inhibicin
de la interferencia y la inhibicin de la conducta. Se ha observado en distintos paradigmas conductuales que los
adolescentes muestran dificultades en la inhibicin de una respuesta. Dentro de los paradigmas ms utilizados para
evaluar la inhibicin de la interferencia est la prueba de Stroop y para evaluar la inhibicin de respuesta estn el Go/
NoGo y el Stop Signal. Estos paradigmas permiten que se registre la actividad elctrica cerebral asociada a los procesos
inhibitorios. Los componentes de los potenciales relacionados a eventos asociados a la inhibicin son principalmente el
N2 y el P3, los cules son ondas cerebrales que se presentan alrededor de los 200 y 300 ms, respectivamente, despus
de la aparicin de un estmulo dentro de una tarea particular. En un estudio realizado en el laboratorio, encontramos que
los adolescentes mostraron mayor amplitud del N2 que los adultos ante la influencia de cumplidos sobre la atencin,
indicando una mayor interferencia de los mismos sobre la tarea cognitiva atencional (Stroop). En otro estudio en el
que utilizamos un paradigma Go/NoGo, observamos que los adolescentes tienen una peor ejecucin inhibitoria que
los adultos, asociada a una menor amplitud del N2 y mayor del P3. Ante la presencia de contextos emocionales, estas
dificultades se incrementan, de tal manera que los adolescentes presentan un mayor efecto de interferencia de estmulos
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emocionales placenteros y displacenteros en comparacin con estmulos neutros, tanto en los ensayos de respuesta
como en aqullos en los que la persona tiene que inhibirla.
Adems, a travs de la resonancia magntica funcional (RMNf) aplicada con la misma tarea, observamos que los
adolescentes activaron ms reas lmbicas y en mayor intensidad que los adultos ante estmulos emocionales,
probablemente debido a una incompleta maduracin de las reas frontales que modulan las respuestas lmbicas.
Interesantemente, las dificultades en inhibicin en los adolescentes se reducen al propiciar un mayor tiempo para
responder, afectando tambin la amplitud de los componentes N2 y P3.
Todos estos resultados indican que los estmulos emocionales tienen efectos importantes sobre los procesos cognitivos
en los adolescentes, incluso mayores que en los adultos, que se manifiestan tanto a nivel conductual como en el
funcionamiento de su cerebro. Estos problemas en los procesos inhibitorios pueden estar contribuyendo de manera
importante a las dificultades en la regulacin conductual y emocional que presentan los adolescentes en su entorno
cotidiano.
Palabras clave: adolescencia, emocin, regulacin, PREs, RMNf.
Referencias
1. Casey, B.J., Galvan, A., & Hare, T.A. Changes in cerebral functional organization during cognitive development. Curr
Opin Neurobiol. 15, 239-244 (2005).
2. Dahl, R.E., & Gunnar, M.R. Heightened stress responsiveness and emotional reactivity during pubertal maturation:
implications for psychopathology. Dev Psychopathol. 21, 1-6 (2009).
3. Galvan, A. et al. Earlier development of the accumbens relative to orbitofrontal cortex might underlie risk-taking
behavior in adolescents. J Neurosci. 26, 2885-6892 (2006).
4. Hare, T.A. et al. Biological substrates of emotional reactivity and regulation in adolescence during an emotional go-nogo
task. Biol Psychiatry. 63, 927-934 (2008).
5. Jaeger, A. Inhibitory control and the adolescent brain: A review of fMRI research. Psy Neuro. 6, 23-30 (2013).
6. Martnez-Velzquez, E. S., Ramos-Loyo, J., Gonzlez-Garrido, A. A. , Sequeira, H. Feedback-related negativity is
enhanced in adolescence during a gambling task with and without probabilistic reinforcement learning.
7. Ramos-Loyo, J., Angulo-Chavira, A., Llamas-Alonso, L.A., Gonzlez-Garrido, A .A . 2016. Sex differences in emotional
contexts modulation on response inhibition. Neuropsychologia91, 290-298.
Calidad de Vida y Salud: Del Constructo a la Realidad Clnica
Dra. Anglica Rivera Rosas, UNAM
Descriptores: Calidad, Vida, Salud, Constructo, Realidad Clnica
A pesar de que en las ltimas dcadas la calidad de vida se ha convertido en una especie de desideratum en el
discurso de instituciones de salud, organismos internacionales, partidos polticos, funcionarios, y una amplia variedad de
profesionistas e investigadores; el avance real en su consecucin depende de tal cantidad de factores que se requiere
revisar sus componentes y ubicar su medicin y promocin en los escenarios reales del cuidado de la salud. En el
presente trabajo se busca integrar algunos de sus aspectos medulares en el contexto de la salud en Mxico y, muy
probablemente en la de los habitantes de los pases que se nos parecen, en desarrollo, cultura y condiciones econmicas
y educativas. Se ejemplifican varias opciones derivadas de estudios realizados en instituciones pblicas de salud en
Mxico y se proponen posibilidades de consolidar su estudio y su promocin mediante la formacin de psiclogos en
psicologa de la salud y en sus especialidades tales como la psicologa clnica y la medicina conductual. Los psiclogos
que trabajan en los muy diversos escenarios en que ejercen la profesin, especialmente en actividades dirigidas a la
mejora del bienestar, pueden generar un mayor beneficio al considerar a la salud en un sentido amplio y colaborativo con
otras reas de la profesin y con otros campos del conocimiento.
A pesar de que en las ltimas dcadas la calidad de vida se ha convertido en una especie de desideratum en el
discurso de instituciones de salud, organismos internacionales, partidos polticos, funcionarios, y una amplia variedad de
profesionistas e investigadores; el avance real en su consecucin depende de tal cantidad de factores que se requiere
revisar sus componentes y ubicar su medicin y promocin en los escenarios reales del cuidado de la salud. En el
presente trabajo se busca integrar algunos de sus aspectos medulares en el contexto de la salud en Mxico y, muy
probablemente en la de los habitantes de los pases que se nos parecen, en desarrollo, cultura y condiciones econmicas
y educativas. Se ejemplifican varias opciones derivadas de estudios realizados en instituciones pblicas de salud en
Mxico y se proponen posibilidades de consolidar su estudio y su promocin mediante la formacin de psiclogos en
psicologa de la salud y en sus especialidades tales como la psicologa clnica y la medicina conductual. Los psiclogos
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que trabajan en los muy diversos escenarios en que ejercen la profesin, especialmente en actividades dirigidas a la
mejora del bienestar, pueden generar un mayor beneficio al considerar a la salud en un sentido amplio y colaborativo con
otras reas de la profesin y con otros campos del conocimiento.
A pesar de que en las ltimas dcadas la calidad de vida se ha convertido en una especie de desideratum en el
discurso de instituciones de salud, organismos internacionales, partidos polticos, funcionarios, y una amplia variedad de
profesionistas e investigadores; el avance real en su consecucin depende de tal cantidad de factores que se requiere
revisar sus componentes y ubicar su medicin y promocin en los escenarios reales del cuidado de la salud. En el
presente trabajo se busca integrar algunos de sus aspectos medulares en el contexto de la salud en Mxico y, muy
probablemente en la de los habitantes de los pases que se nos parecen, en desarrollo, cultura y condiciones econmicas
y educativas. Se ejemplifican varias opciones derivadas de estudios realizados en instituciones pblicas de salud en
Mxico y se proponen posibilidades de consolidar su estudio y su promocin mediante la formacin de psiclogos en
psicologa de la salud y en sus especialidades tales como la psicologa clnica y la medicina conductual. Los psiclogos
que trabajan en los muy diversos escenarios en que ejercen la profesin, especialmente en actividades dirigidas a la
mejora del bienestar, pueden generar un mayor beneficio al considerar a la salud en un sentido amplio y colaborativo con
otras reas de la profesin y con otros campos del conocimiento.
A pesar de que en las ltimas dcadas la calidad de vida se ha convertido en una especie de desideratum en el
discurso de instituciones de salud, organismos internacionales, partidos polticos, funcionarios, y una amplia variedad de
profesionistas e investigadores; el avance real en su consecucin depende de tal cantidad de factores que se requiere
revisar sus componentes y ubicar su medicin y promocin en los escenarios reales del cuidado de la salud. En el
presente trabajo se busca integrar algunos de sus aspectos medulares en el contexto de la salud en Mxico y, muy
probablemente en la de los habitantes de los pases que se nos parecen, en desarrollo, cultura y condiciones econmicas
y educativas. Se ejemplifican varias opciones derivadas de estudios realizados en instituciones pblicas de salud en
Mxico y se proponen posibilidades de consolidar su estudio y su promocin mediante la formacin de psiclogos en
psicologa de la salud y en sus especialidades tales como la psicologa clnica y la medicina conductual. Los psiclogos
que trabajan en los muy diversos escenarios en que ejercen la profesin, especialmente en actividades dirigidas a la
mejora del bienestar, pueden generar un mayor beneficio al considerar a la salud en un sentido amplio y colaborativo con
otras reas de la profesin y con otros campos del conocimiento.
Modelo psicoanaltico-matemtico bayesiano para el tratamiento de pacientes
Mtra. Adelina Rosas Mercado, Instituto Politcnico Nacional-ESIQIE
Descriptores: psicoanlisis, medicin, subjetividad, bayesiano, probabilidad
El objetivo de esta investigacin fue el establecimiento de un modelo psicoanaltico bayesiano para el tratamiento de
pacientes con trastornos alimentarios y depresin. Se present una estructuracin topolgica de uno de los elementos
constitutivos, planteando un modelo bayesiano de probabilidad condicional con una a priori subjetiva. El diseo fue
cuasiexperimental en donde se estableci el estado del paciente al inicio del anlisis, durante diferentes momentos
del mismo y al final del tratamiento. Los parmetros conductuales fueron el alcance del peso normal, frecuencia de los
sntomas, nivel de ansiedad, depresin y relaciones interpersonales, medidos por pruebas psicomtricas; as como por
indicadores psicoanalticos como el tipo de mecanismos de defensa utilizados, entre otros.
Se trabaj con un joven anorxico de 14 aos con el que se desarrollaron entrevistas y tratamiento, se le aplicaron
pruebas psicomtricas de depresin, ansiedad y relaciones interpersonales al inicio del anlisis y en diversos momentos
del proceso analtico, mismas que aunadas. a la valoracin subjetiva del psicoterapeuta permitieron plantear la a priori
subjetiva.
Cundo una prediccin intuitiva o racional (por definicin subjetiva) resulta aproximarse tambin a los fenmenos
(que se nos presentan de la realidad)? La realidad est all y dice Kant que es inaccesible, sin embargo, ms all del
positivismo, todo procedimiento que nos permita describirla y predecirla es vlido. Desde la ptica de un positivismo
ortodoxo, el nico conocimiento vlido estara basado en observaciones, desde el de la investigacin cualitativa y
la estadstica bayesiana, las consideraciones subjetivas tambin lo son, as, no es posible excluir, el estudio de la
experiencia inconsciente.
El tema del psicoanlisis ha resultado objetable en funcin de criterios objetivos, mensurables y presuntamente
cientficos. As, se recuerdan las objeciones de Popper, con respecto al criterio de falseabilidad, Samir Ocaza considera
en Una brevsima introduccin a la filosofa de la ciencia con referencia a la opinin de Popper, que pensaba que un
rasgo fundamental de una teora cientfica es que debera ser falseable. El hecho de que una teora sea falseable, no
significa que sea falsa sino que realiza algunas predicciones definidas que se pueden probar contra la experiencia.
22
De este modo, si las predicciones resultan equivocadas, entonces la teora es falseada o refutada. As, una teora
falseable es aquella que puede descubrirse como falsa, esto es que no concuerda con la experiencia. Segn Popper la
teora psicoanaltica se ajusta a cualquier hallazgo emprico, los psicoanalistas siempre encontrarn una explicacin en
trminos de su teora, ante cualquier comportamiento de su paciente, segn Popper nunca admitiramos que nuestro
corpus terico estaba equivocado. Popper proporciona un ejemplo: imaginen que un hombre empuja a un nio al ro
con intencin de asesinarlo y otro sacrifica su vida para salvar al nio, el primero es un reprimido y el segundo ha
alcanzado la sublimacin. A travs del uso de conceptos tales como represin, sublimacin y deseos inconscientes se
poda explicar cualquier cosa sin posibilidad de demostrar la falsedad de cualquier interpretacin. Popper contrasta las
teoras psicoanalticas e histrico-marxistas con la Teora de la Relatividad de Albert Einstein, que no haba sido probada
experimentalmente. Einstein dise una verificacin emprica que no pudo realizar en su momento: los rayos de luz de
estrellas distantes podan ser desviados por el campo gravitacional del Sol. En 1919, ao de eclipse solar, Sir Arthur
Edington, organiz dos expediciones con el propsito de probar la prediccin de Einstein, una a Brasil y la otra a la Isla
de Prncipe, en la costa Atlntica de frica. Las mediciones realizadas en la expedicin probaron que los rayos solares
se desviaban casi en la misma cantidad predicha por Albert Einstein. Popper consider que la Teora de Einstein era
falseable y que se haba comprobado con los datos provenientes de las expediciones.
Samir Ocaza, considera que el criterio de Kart Popper es simplista, aunque sin duda hay algo turbio en una teora
que puede ajustarse a cualquier dato emprico. El procedimiento seguido por psicoanalistas y marxistas de explicar
los datos que contradijeran sus teoras resulta sospechoso, sin embargo, afirma Ocaza, este mismo procedimiento es
empleado en forma rutinaria por cientficos respetables a quien Popper no acusa de realizar pseudociencia y este
procedimiento ha llevado a encontrar numerosos descubrimientos cientficos. Un ejemplo proporcionado por el autor es
el del descubrimiento de un nuevo planeta en 1846 por Adams y Leverrier que al observar que la prediccin de la teora
de gravitacin newtoniana no se cumpla con la rbita de algunos planetas. Ambos, independientemente se aferraron a la
teora newtoniana y descubrieron que la rbita se desviaba por el efecto gravitacional de un nuevo planeta: Urano.
Los cientficos generalmente no abandonan sus teoras cuando stas entran en conflicto con los datos empricos, pero en
ciencia, casi todas las teoras fallan en algunas observaciones, no es posible encontrar un campus terico que se ajuste
perfectamente a los datos, se trata de teoras, de modelos. Es muy difcil discernir qu es ciencia y qu es pseudociencia,
aunque si se encuentra repetidamente que los datos empricos no concuerdan con el campus terico, es necesario
mejorar la teora, mejorar el modelo o sustituirlos.
Para Popper la teora psicoanaltica freudiana no es, pero puede llegar a ser un da parte de la ciencia, el criterio
de falseabilidad no se encontraba en ella. Actualmente, la prctica clnica en el consultorio y numerosos trabajos
de observacin y experimentacin desarrollados con base en la teora psicoanaltica la han acercado ms hacia el
cumplimiento de los criterios de falseabilidad.
Es posible encontrar argumentos a favor de la objetividad basada en la observacin sensible de los fenmenos en
la historia misma de la ciencia, cundo es posible medir y predecir los fenmenos que se estudian, elaborar teoras
coherentes y verificables y dejar a un lado las opiniones personales sobre cmo se desarrollan y a qu se deben los
fenmenos? Cuando se desarrollan observaciones, cuando se define claramente qu se est midiendo y cuando se
encuentran relaciones funcionales entre los fenmenos que puedan llegar a conformar ecuaciones matemticas que los
describan. Entonces, esta propuesta bayesiana de medir la subjetividad resulta incompatible con el modo de concebir la
psicologa de muchos colegas, sin embargo, predice y predice bien.
El Teorema de Bayes tiene la posibilidad de mostrar la estructura representacional en los modelos simblicos,
independientemente del poder predictivo de sus clculos, realizados sobre estructuras. Sobre todo, por permitir
modificarlas a la luz de nueva evidencia.
En este trabajo, la estimacin se realiz a partir de la valoracin de un estado mental, de una situacin, misma que fue la
base de la expresin topolgica de probabilidades condicionales con un solo tipo de informacin:
El propsito de este modelo topolgico es mostrar las hiptesis del psicoterapeuta (creencias en trminos estadsticos
bayesianos) en un modelo relacional de probabilidad condicional.
La probabilidad bayesiana expresa el grado de creencia o conocimiento sobre algo y depende de los datos con los que
se cuenta y de las suposiciones que realiza el que aprecia, en este caso el analista.
Esto significa que el psicoterapeuta asignar las probabilidades? S, con cierto grado de incertidumbre: las
probabilidades a priori. Aunque no siempre es posible asignar probabilidades con gran exactitud; con la prctica se
obtendrn cada vez mejores resultados. Adems, esta asignacin de probabilidades es nicamente descriptiva. La
prediccin que se realice utilizando cualquier mtodo estadstico, tendr un grado de exactitud en funcin de los datos
que hayan sido proporcionados. Se obtiene en proporcin con lo que se da.
Cuando no se cuente con informacin sobre algn aspecto de relevancia del problema a dilucidar, se asignar la
probabilidad de , en el caso de dos resultados posibles, o de 1/3 en el caso de tres, y as sucesiva y proporcionalmente.
La estadstica bayesiana permite modificar la funcin matemtica a la luz de nueva informacin por lo que esta
informacin cambiar con el nuevo grado de creencia que se obtenga a lo largo del proceso analtico.
La eleccin de cualquier procedimiento estadstico depende de un juicio personal, se cuestiona si el modelo que se
23
pretende utilizar es adecuado o no, si la informacin recolectada es relevante para la solucin del problema, si la
extrapolacin efectuada resulta razonable de acuerdo con lo que se cuenta, en suma: el procedimiento estadstico ms
objetivo est plagado de subjetividad. De la misma forma que el proceso analtico. Y es precisamente esta subjetividad
la que pretende ser capturada en un modelo probabilstico bayesiano.
El modelo que se presenta permitir organizar los datos obtenidos por un psiclogo en la clnica en una frmula
matemtica que expresa el grado de incertidumbre del mismo, as como una relacin de dependencia condicional. La
nueva informacin que proporcione el paciente reducir la incertidumbre sobre algunos puntos, sin embargo, nunca la
eliminar.
La probabilidad es la medida y la forma de expresar la incertidumbre y los riesgos asociados a ella. Un conjunto de
diagnsticos parciales permitir realizar una prediccin subjetiva sobre el desarrollo del tratamiento y facilitar la toma de
decisiones sobre la estrategia ms adecuada a seguir durante el mismo. El desarrollo del tratamiento permitir ir afinando
las hiptesis de trabajo del analista.
Los procedimientos propuestos pretenden inferir la situacin posterior alcanzada por el paciente, ante un grado de
incertidumbre, proporcional con la cantidad de informacin que el clnico posea en el momento de tomar la decisin.
Siempre que se utilice el modelo, la variable dependiente ser la a posteriori subjetiva. La estimacin de probabilidad
computada como resultado de la aplicacin del procedimiento bayesiano propuesto y la variable independiente ser
la a priori subjetiva. El procedimiento bayesiano consistente en considerar como base de clculo la consideracin
subjetiva del evaluador, que en este caso fue que las probabilidades previas se distribuan normalmente y que fijando
intuitivamente la media, se asignaran las probabilidades correspondientes a cada categora de acuerdo con la
probabilidad asociada bajo la superficie de la curva normal.
El clculo de las probabilidades a posteriori, segn el teorema de Bayes, se bas en la utilizacin de las probabilidades
marginales de acuerdo con el procedimiento desarrollado por la autora.
Con el fin de estimar la probabilidad a priori se sugiere el siguiente procedimiento: Se realiza una valoracin subjetiva,
partiendo de una reflexin sobre el problema y de la informacin disponible. Esto es, se trata de determinar qu tipo
de mecanismos de defensa est utilizando el paciente en un momento dado y de estimar el resultado de las pruebas
psicomtricas, as como la frecuencia y gravedad de los sntomas.
Se plantearn las funciones probabilsticas como un modelo topolgico explicativo.
Existe una funcin matemtica conocida que describa el fenmeno? Si no es as, como primera aproximacin se
decidi utilizar la distribucin normal de probabilidad. Partiendo del hecho de que los puntajes asignados a los criterios
establecidos van de 1 a 4, en donde 1 representa el estado menos adecuado en cuanto a mecanismos de defensa
utilizados y el nmero 4 el ms adecuado. Se equipar la mediana de la distribucin de calificaciones con 0, y se toman
las probabilidades correspondientes con la curva normal, para la estimacin de las probabilidades a priori.
Asignando una probabilidad a priori por cada nivel de mecanismos de defensa utilizados e informacin disponible y con
base en ellos, desglosando por valoracin inicial, se asignaron las probabilidades de interseccin de esta distribucin
ficticia que resultaron de utilidad para determinar lo adecuado del tratamiento. Al finalizar el tratamiento los sntomas
cedieron y los resultados de las pruebas psicomtricas fueron satisfactorios. El paciente se encuentra actualmente en
Francia disfrutando de una beca de estudios.
Debe desaparecer la poca de antagonismo entre los partidarios del psicoanlisis y del estudio de la conducta. Las
pocas en que un solo tipo de conocimiento era vlido han pasado y no es posible que continen, la investigacin
cualitativa en psicologa y la metapsicologa psicoanaltica involucran la utilizacin de modelos matemticos. Los
conductistas deben humanizar sus nmeros y los psicoanalistas introducir ms rigor en sus procedimientos.
Prospectiva cientfica y profesional de la medicina conductual en una economa emergente
Dr. Juan Jos Snchez Sosa, Universidad Nacional Autnoma de Mxico
Descriptores: prospectiva cientfica, prospectiva profesional, medicina conductual, economa emergente, evaluacin
Los fenmenos epidemiolgicos conocidos como transicin y contra-transicin epidemiolgica se han agregado durante
ms de cinco dcadas a los efectos permanentes y arraigados desde hace muchas generaciones de la pobreza y escasa
educacin. En efecto, las enfermedades infecciosas apenas empiezan a controlarse con un progreso extremadamente
lento y las crnicas-degenerativas como la diabetes, el cncer y los problemas cardiovasculares, entre muchos otros,
continan mostrando un crecimiento explosivo. La eficacia de la especialidad de la psicologa de la salud que estudia
e interviene cuando ya se ha desarrollado un padecimiento, la Medicina Conductual, no escapa al efecto combinado y
crnico de las deterioradas condiciones socioeconmicas del pas. Entre los ejemplos ms dramticos por el dolor y el
sufrimiento que generan, adems de tener un agudo efecto pauperizador, destacan la deficiente adherencia teraputica
de pacientes y familiares inmediatos. El avance de la especialidad, por tanto, va a depender en buena medida de
la creatividad, el ingenio y la toma de oportunidades con que los psiclogos de la salud promuevan condiciones de
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credibilidad e influencia profesional y cientfica en las instituciones pblicas del sector salud. El presente trabajo enumera
y cualifica la seriedad relativa de varias de estas condiciones y hace recomendaciones derivadas de ms de dos dcadas
de experiencia en un trabajo que combina la formacin de expertos en psicologa de la salud con la instrumentacin de
servicios y su evaluacin mediante metodologa cientfica.
Los fenmenos epidemiolgicos conocidos como transicin y contra-transicin epidemiolgica se han agregado durante
ms de cinco dcadas a los efectos permanentes y arraigados desde hace muchas generaciones de la pobreza y escasa
educacin. En efecto, las enfermedades infecciosas apenas empiezan a controlarse con un progreso extremadamente
lento y las crnicas-degenerativas como la diabetes, el cncer y los problemas cardiovasculares, entre muchos otros,
continan mostrando un crecimiento explosivo. La eficacia de la especialidad de la psicologa de la salud que estudia
e interviene cuando ya se ha desarrollado un padecimiento, la Medicina Conductual, no escapa al efecto combinado y
crnico de las deterioradas condiciones socioeconmicas del pas. Entre los ejemplos ms dramticos por el dolor y el
sufrimiento que generan, adems de tener un agudo efecto pauperizador, destacan la deficiente adherencia teraputica
de pacientes y familiares inmediatos. El avance de la especialidad, por tanto, va a depender en buena medida de
la creatividad, el ingenio y la toma de oportunidades con que los psiclogos de la salud promuevan condiciones de
credibilidad e influencia profesional y cientfica en las instituciones pblicas del sector salud. El presente trabajo enumera
y cualifica la seriedad relativa de varias de estas condiciones y hace recomendaciones derivadas de ms de dos dcadas
de experiencia en un trabajo que combina la formacin de expertos en psicologa de la salud con la instrumentacin de
servicios y su evaluacin mediante metodologa cientfica.
Los fenmenos epidemiolgicos conocidos como transicin y contra-transicin epidemiolgica se han agregado durante
ms de cinco dcadas a los efectos permanentes y arraigados desde hace muchas generaciones de la pobreza y escasa
educacin. En efecto, las enfermedades infecciosas apenas empiezan a controlarse con un progreso extremadamente
lento y las crnicas-degenerativas como la diabetes, el cncer y los problemas cardiovasculares, entre muchos otros,
continan mostrando un crecimiento explosivo. La eficacia de la especialidad de la psicologa de la salud que estudia
e interviene cuando ya se ha desarrollado un padecimiento, la Medicina Conductual, no escapa al efecto combinado y
crnico de las deterioradas condiciones socioeconmicas del pas. Entre los ejemplos ms dramticos por el dolor y el
sufrimiento que generan, adems de tener un agudo efecto pauperizador, destacan la deficiente adherencia teraputica
de pacientes y familiares inmediatos. El avance de la especialidad, por tanto, va a depender en buena medida de
la creatividad, el ingenio y la toma de oportunidades con que los psiclogos de la salud promuevan condiciones de
credibilidad e influencia profesional y cientfica en las instituciones pblicas del sector salud. El presente trabajo enumera
y cualifica la seriedad relativa de varias de estas condiciones y hace recomendaciones derivadas de ms de dos dcadas
de experiencia en un trabajo que combina la formacin de expertos en psicologa de la salud con la instrumentacin de
servicios y su evaluacin mediante metodologa cientfica.
Los fenmenos epidemiolgicos conocidos como transicin y contra-transicin epidemiolgica se han agregado durante
ms de cinco dcadas a los efectos permanentes y arraigados desde hace muchas generaciones de la pobreza y escasa
educacin. En efecto, las enfermedades infecciosas apenas empiezan a controlarse con un progreso extremadamente
lento y las crnicas-degenerativas como la diabetes, el cncer y los problemas cardiovasculares, entre muchos otros,
continan mostrando un crecimiento explosivo. La eficacia de la especialidad de la psicologa de la salud que estudia
e interviene cuando ya se ha desarrollado un padecimiento, la Medicina Conductual, no escapa al efecto combinado y
crnico de las deterioradas condiciones socioeconmicas del pas. Entre los ejemplos ms dramticos por el dolor y el
sufrimiento que generan, adems de tener un agudo efecto pauperizador, destacan la deficiente adherencia teraputica
de pacientes y familiares inmediatos. El avance de la especialidad, por tanto, va a depender en buena medida de
la creatividad, el ingenio y la toma de oportunidades con que los psiclogos de la salud promuevan condiciones de
credibilidad e influencia profesional y cientfica en las instituciones pblicas del sector salud. El presente trabajo enumera
y cualifica la seriedad relativa de varias de estas condiciones y hace recomendaciones derivadas de ms de dos dcadas
de experiencia en un trabajo que combina la formacin de expertos en psicologa de la salud con la instrumentacin de
servicios y su evaluacin mediante metodologa cientfica.
Mitos y realidades de la enseanza, el ejercicio y la investigacin de la psicologa en lnea
Dr. Arturo Silva Rodrguez, UNAM FES Iztacala
Descriptores: Enseanza de la psicologa en lnea, desarrollo curricular, demanda cobertura ingreso y eficiencia terminal
en educacin a distancia, trayectorias escolares, gestin y cultura organizacional en entornos virtuales
La enseanza de la psicologa en lnea, al igual que cualquier programa universitario afronta una serie de retos que
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tienen que ver con el contexto mundial que se est viviendo, los cuales se hacen ms grandes considerando que desde
sus orgenes se pens en ser un escenario de educacin en el marco de la educacin para la vida que debe proporcionar
al individuo la capacidad para dirigir su destino en un mundo que vive acelerados cambios que trascienden los espacios
geogrficos y los tiempos de nuestra poca.
Para nadie es ahora una sorpresa que en esta Era de la Sociedad del Conocimiento y la Interaccin que las Instituciones
de Educacin Superior (IES) deben realizar los cambios estructurales ms importantes dirigidos a desarrollarse y adaptar
las Tecnologas de Informacin y Comunicacin (TIC) en los servicios educativos que brindan, puesto que aquella que no
lo haga corre el peligro de quedar rezagada no solamente en el mercado de la oferta y la demanda, sino tambin en el
uso de una pedagoga innovadora y transformadora.
En este sentido, es necesario adoptar una perspectiva de reingeniera social, acadmica e intelectual en la que
se reconozcan los contextos cambiantes en donde operan, no slo para mejorar lo que existe, sino hacer cambios
cualitativos y cuantitativos innovando un rearreglo social y educativo, en su misin, visin, estructura, organizacin y
propuesta pedaggica en donde se incluya la incorporacin de las TIC en todas sus funciones sustantivas.
Por su parte el uso de las TIC en las IES ha tenido un impacto relativo en los procesos educativos debido al arraigo
que existe hacia el modelo tradicional expositivo para dirigir los aprendizajes de los alumnos relegando de manera
significativa el uso de la tecnologa, ya no se diga en los sistemas educativos presenciales, sino tambin en los abiertos
y a distancia, acotando su uso a la automatizacin de la funcin netamente administrativa como seran los procesos de
inscripcin y manejo de nmina.
Lo anterior no deja de ser un contrasentido, ya que no obstante ser centros de formacin, produccin y transmisin
de conocimientos, y tener un papel destacado en la generacin dentro de sus laboratorios de esa tecnologa, las IES
son uno de los sectores de la sociedad que ms resistencia ha mostrado para incorporar las TIC en la tan necesaria
reorganizacin de sus funciones sustantivas (Duderstadt, Atkins, y Van Houweling, 2002).
Una manera de hacer un uso ms efectivo de la tecnologa y afrontar el desafo que implica reorganizar las IES en esta
Era de la Sociedad del Conocimiento y la Interaccin es fortalecer la educacin a distancia. La tendencia a nivel mundial
que se est observando muestra un patrn de crecimiento exponencial en el uso de sistemas educativos a distancia
(Bonk y Graham, 2006).
Este auge de los sistemas educativos a distancia no es resultado exclusivamente de los avances y la proliferacin de las
TIC, sino tambin, y en mayor medida, de la riqueza de las experiencias de aprendizaje que brindan dichos entornos a
los alumnos (Albrecht, 2006) as como a los profesores (Vaughan y Garrison, 2006).
El auge que reportaban esos autores en esos aos qued de manifiesto en un estudio realizado recientemente en
Estados Unidos de Norteamrica (Ambient Insights, 2012) en donde se mostr que de la matrcula de estudiantes en
educacin superior el 40.7% asista slo a clases presenciales, el 53.5% tomaba clases presencial y algn curso en
lnea, mientras que ya el 5.8% estaba formndose en un sistema totalmente en lnea. Sin embargo, de acuerdo a ese
estudio, en cinco aos esa distribucin sufrir cambios muy radicales, ya que la inscripcin de los alumnos a cursos
nicamente presenciales se reducir, de acuerdo a esta prediccin, en un 22.8%, y por el contrario la matrcula de
alumnos en clases totalmente en lnea aumentar en un 21.4%.
Dejando a un lado el mbito de la prospectiva administrativa de gestin y centrando exclusivamente el anlisis en el uso
de la tecnologa, es necesario que las IES reorganicen sus funciones sustantivas incorporando procesos educativos
innovadores que surjan desde la tradicin, eliminando con esto, el riesgo del inmovilismo al recurrir a la innovacin
educativa y al desarrollo tecnolgico, lo que posibilitar a su vez el uso de una gama amplia de medios digitales que
permitirn combinar de forma crtica diversas metodologas para poder desarrollar una transformacin trascendental.
Si bien en algunas EIS ya se han dado pasos para reorganizar sus funciones sustantivas incorporando las TIC, esta
reorganizacin slo ha tocado tangencialmente el modelo educativo, debido al rechazo de algunos sectores de la
comunidad universitaria a integrarse a la sociedad del conocimiento y la interaccin, ya que ven cualquier intento de
incorporarlas como una amenaza a su zona de confort que ha sido firme y estable por mucho tiempo.
La estrategia ms socorrida que han usado esos sectores es descalificar cualquier intento de innovacin educativa, y en
el caso que nos ocupa como es la educacin a distancia buscan por todos los medios desprestigiar esa modalidad, en
nuestra dependencia es muy comn escuchar la expresin Si eres profesor de educacin a distancia, te pagan por no
hacer nada. Lo ms preocupante de esta situacin es que lo expresan algunos representantes populares de nosotros los
profesores.
Estas expresiones lo nico que propician es alimentar la animadversin que tienen ciertos universitarios hacia la
educacin a distancia, porque para ellos lo que no ven no existe y son para ellos un nmero de cuenta ms que slo
se revela en las estadsticas, distorsionando la imagen institucional. El SUAyED Psicologa (un programa de formacin
profesional totalmente en lnea) tiene el infortunio, haciendo eco a esos comentarios, de que los ms de 2,800 alumnos
matriculados en el semestre no ocupan una banca en un saln de clase, ni siquiera los fines de semana como sucede
en el sistema abierto, por lo que aquellos que creen slo en lo ven, tienen el terreno libre para sembrar todo tipo de
suspicacias acerca de la calidad y viabilidad del sistema.
Estas reacciones son producto de universitarios resistentes al cambio que han ejercido su docencia en la cultura Xerox
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y apoyados en un modelo expositivo en donde el centro de la enseanza son ellos y su discurso repetido cientos
de veces, no se han dado cuenta que ya dejamos de ser, muy a pesar nuestro y de nuestra edad, la fuente de todo
conocimiento, y que el aprendizaje se ha desescolarizado, lo que nos obliga a cambiar de rol para mantenernos vigentes
en una sociedad cada vez ms tecnologizada, que sin darnos cuenta ha transitado de una educacin analgica a una
digital.
Lo nico que muestra esta apreciacin es el rechazo a un terreno frtil en donde los docentes podemos ejercer
nuestra autonoma integrndonos en las distintas etapas del proceso educativo y en donde trabajemos en equipos
transdiciplinarios que buscan alcanzar objetivos comunes. La prdida de control sobre el conjunto implica una prdida
de control individual del proceso educativo, a favor de una colectivizacin del trabajo, por lo que algunos docentes se
oponen a la disminucin de su poder sobre la enseanza, descalificando la modalidad de educacin a distancia.
Estos hechos de la cultura organizacional de la UNAM son el producto de tradiciones y rutinas de los sistemas
escolarizados asentadas durante siglos. El SUAyED Psicologa representa un nuevo modelo de organizacin de la
educacin que rompe con el paradigma hegemnico y que impulsa una transformacin radical de los servicios educativos
que brinda La FES-Iztacala a la sociedad.
No es de extraarse entonces que en la FES-Iztacala se replique lo que un Rector no optimista dijo en una ocasin,
segn refiere Zabalza (2007), que intentar reformar la Universidad es como intentar reformar un cementerio, se puede
contar con cualquiera menos con los de dentro.
Al margen de estas apreciaciones, en los ltimos veinte aos se han acumulado infinidad de evidencias contundentes
sobre los beneficios relacionados con la educacin a distancia, algunos de ellos mencionados por la UNESCO (2003)
son:
Aumentar el acceso a las oportunidades educativas.
Ofrecer mejores oportunidades para el enriquecimiento personal, as como para el perfeccionamiento y la actualizacin
profesional.
Mejorar la relacin costo-beneficio de los recursos educativos.
Apoyar la calidad y variedad de las estructuras educativas ya existentes.
Equilibrar la desigualdad entre grupos etarios.
Extender el acceso a la educacin en trminos geogrficos.
Difundir campaas educativas y otra informacin de valor educativo a grandes audiencias.
Proporcionar capacitacin rpida y eficiente para grupos meta especficos.
Ampliar la capacidad de brindar capacitacin en nuevas reas multidisciplinarias.
Ofrecer la posibilidad de combinar la educacin con el trabajo y la vida familiar.
Desarrollar mltiples competencias por medio de la educacin.
Destacar la dimensin internacional de la experiencia educativa.
Mejorar la calidad de los servicios educativos existentes, etc.
Tomando en consideracin lo anterior en esta conferencia se abordar los siguientes aspectos:
1. Demanda, ingreso y cobertura de la enseanza de la psicologa totalmente en lnea en la UNAM
2. Trayectorias escolares y eficiencia terminal de los alumnos de psicologa que estudiante en una modalidad en lnea.
3. Rezago y abandono, aprovechamiento escolar y aprobacin
4. La manera en que se pueden evaluar los aprendizajes en ambientes en lnea en estudiantes de psicologa
5. La gestin y cultura organizacional en entornos en lnea para la enseanza de la psicologa
6. La dimensin tecnolgica para la enseanza de la psicologa en lnea
7. La manera de ensear habilidades de investigacin a los alumnos a travs de laboratorios virtuales, en los que se
puedan simular procesos psicolgicos
Nota: * Este resumen de la conferencia es un extracto del libro La educacin a distancia en la UNAM. Una semblanza
desde el SUAyED Psicologa publicado por el conferencista bajo el sello de la UNAM.
La obra completa se puede descargar del siguiente vnculo: http://cuved.com.mx/campus/pluginfile.php/3551/mod_forum/
attachment/17568/VERSION_FINAL_DEL_LIBRO.pdf
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Simposios Magistrales
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Simposios Magistrales
Simposio
La Salud Mental en el Siglo XXI
Dr. Federico Guadalupe Puente Silva, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
Descriptores: Salud, Mental, XXI, Informacin, Herramientas.
En las ltimas dcadas los interesados en el campo de la salud mental se han concentrado en dos areas del individuo.
La primera ampliamente conocida corresponde a la funcionalidad o sea la capacidad del sujeto para desarrollar patrones
cognitivo conductuales que le permitan en forma satisfactoria llevar a cabo sus actividades habituales. Sin embargo
existe otra rea no clara para muchos que corresponde al proceso de adecuacin esta corresponde a la informacin
y herramientas del individuo que le permiten responder en formas satisfactoria a las demandas y requerimientos del
mundo: Sera conveniente subrayar el mundo actual o el mundo de Hoy. Es necesario partir del conocimiento y
reconocimiento de dos factores, el primero lo profundamente heterogneo que es el mundo. El autor plantea desde
hace tiempo que es errneo y confuso hablar de Mxico, por el hecho de que hay ms de 60 Mxicos, tenemos uno
constituido por 6 millones de indgenas que no hablan espaol, otro ms o menos de 6 millones con analfabetismo, otro
con 7 millones de personas que es incierto si podrn comer hoy, otro de ms o menos un milln de jvenes y menores
que inhalan thinner en forma habitual. Tenemos otro del cual es doloroso hablar de l, de alrededor de 10 millones de
mexicanos que en forma consonante estn de acuerdo- participan en la delincuencia organizada, estos Mxicos por
ejemplo tienen nada en comn con el Mxico aqu presente en el Congreso.
La salud mental en el siglo XXI
Dr. Federico Guadalupe Puente Silva, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
En las ltimas dcadas los interesados en el campo de la salud mental se han concentrado en dos areas del individuo.
La primera ampliamente conocida corresponde a la funcionalidad o sea la capacidad del sujeto para desarrollar patrones
cognitivo conductuales que le permitan en forma satisfactoria llevar a cabo sus actividades habituales. Sin embargo
existe otra rea no clara para muchos que corresponde al proceso de adecuacin esta corresponde a la informacin
y herramientas del individuo que le permiten responder en formas satisfactoria a las demandas y requerimientos del
mundo: Sera conveniente subrayar el mundo actual o el mundo de Hoy. Es necesario partir del conocimiento y
reconocimiento de dos factores, el primero lo profundamente heterogneo que es el mundo. El autor plantea desde
hace tiempo que es errneo y confuso hablar de Mxico, por el hecho de que hay ms de 60 Mxicos, tenemos uno
constituido por 6 millones de indgenas que no hablan espaol, otro ms o menos de 6 millones con analfabetismo, otro
con 7 millones de personas que es incierto si podrn comer hoy, otro de ms o menos un milln de jvenes y menores
que inhalan thinner en forma habitual. Tenemos otro del cual es doloroso hablar de l, de alrededor de 10 millones
de mexicanos que en forma consonante estn de acuerdo- participan en la delincuencia organizada, estos Mxicos
por ejemplo tienen nada en comn con el Mxico aqu presente en el Congreso. El segundo factor corresponde a los
cambios tecnolgicos y de informacin, se sabe que durante el periodo 2000-2015 el mundo cuenta con otro 100 por
ciento de nueva informacin. El autor plantea que si bien las crisis actuales son resultado de procesos multifactoriales,
tambin es cierto que el mecanismo predominante corresponde a que la gran mayora de la poblacin del mundo no
menos del 85 por ciento de los 7 mil millones de personas cuentan con un repertorio cognitivo-conductual del siglo XX,
o sea que carecen de la informacin y herramientas para operar hoy en el siglo XXI, o sea: estn fuera de la jugada,
estn colocados o situados para perder, estn destinados a una constante frustracin y por lo mismo al Sndrome de
Enojo Severo Crnico en sus diferentes vertientes: violencia, drogodependencias, depresin -angustia con suicidio y/o
homicidio-, desarrollo catastrfico de enfermedades crnicas y una severa depresin del aparato inmunolgico (Puente,
2009). Se plantea que hoy ms que siempre el jefe es la realidad, nosotros hablamos de la mesa de la realidad donde la
pata 1 corresponde a que todo es diferente, la pata cuatro todo es constantemente cambiante, la pata dos todo es difcil
y la pata tres todo es complejo. Suena simple sin embargo partimos del principio que la gran mayora carece de claridad
en el presente modelo; la otra opcin corresponde al proceso de incertidumbre al que se le reconoce desde hace mucho
como el mayor factor de deterioro y autodestruccin.
Planteamos que la herramienta ms necesaria y por lo mismo la ms importante corresponde a la habilidad / capacidad
de planeacin, pensamos que se requiere una planeacin flexible y que esta corresponde al 65% de la vida de todo
individuo, esta herramienta vital se adquiere en la mayora de los pases desarrollados alrededor de los 5 aos de edad,
por lo que la poblacin crece con el paradigma de que todo lo trascendente y lo relevante requiere de un plan de accin:
acciones versus tiempos, metas, cronogramas, flujogramas, ruta crtica, monitoreo con ratificacin y/o rectificacin. La
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segunda herramienta vital corresponde a la capacidad de negociacin, la cual comprende asertividad, comunicacin
verbal, comunicacin corporal, inteligencia emocional y esta incluye confianza bsica, esperanza y fe. De siempre
se reconoce cientficamente pero no se conoce popularmente que los seres humanos nunca recibimos lo que nos
merecemos, slo recibimos lo que sabemos negociar.
El autor Puente Silva, F. G.- durante 2015 (Puente, 2015), elaboro modelos psicolgicos para entender la complejidad
del mundo de hoy y de lo que est ocurriendo los procesos denominados today y what it is going on. Se presentan los
procesos simultneos a travs de los cuales ocurre el aprendizaje en una persona: aprendizaje por asociacin Pavlov,
por resultados Skinner, por la presencia de modelos Bandura, por experiencias tempranas intensas traumticas o
placenteras Freud, por significados asignados Kelly y se plantea un nuevo proceso en el siglo XXI que corresponde a la
bsqueda proactiva de datos, proceso denominado EDUCONIN, que incluye EDUcacin CONocimientos INformacin
Puente.
Referencias
Puente Silva, F. G. y Colaboradores (2009). Ao 2009 Mxico y el mundo: La crisis econmica y la salud mental
recomendaciones. SAPTEL 2009 ebook Mxico.
Puente Silva F. G. (2015) Propuesta 2015 Modelos Psicolgicos. ebook Mxico.
Freud S. (1920) Ms all del principio del placer.
Fromm E. (1953) tica y Psicoanlisis. Fondo de Cultura Econmica Mxico.
Stanford University USA (1980).
American Psychological Association The Road to Resilience.
http//www.apa.org/helpcenter/road-resilience.aspx
Descriptores: Salud, Mental, XXI, Informacin, Herramientas.
Siglo XXI Reflexiones sobre la Salud Mental en el Siglo XXI
Dr. Federico Guadalupe Puente Silva, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
SIGLO XXI Reflexiones sobre la Salud Mental en el siglo XXI.
En el mundo hoy y para todos: todo gira alrededor de informacin y herramientas.
Para lograr las metas, la informacin que se posee debe ser vlida: servir; ser confiable cada vez que se repita
se obtengan los mismos resultados-; sensible y especifica informacin capaz de detectar falsos positivos y falsos
negativos -.
A travs de la historia, siempre ha habido preocupacin por el poder y por el dinero, que es una de las formas de
conseguir poder. La informacin es otra: ms informacin = persona ms poderosa. A este proceso se le denomina
economa de la informacin. La informacin cambia radicalmente la vida del ser humano (siempre que sea vlida).
Clasificacin. Significa que dentro de la informacin se pueden encontrar clases o tipos. Uno puede clasificar esa
informacin y hacer jerarquas, segn que tan importante sea para las circunstancias y el momento.
Scrates siglo XXI
Yo solo s que no s nada de un tema o asunto en particular y por un tiempo definido. El concepto de herramientas
se refiere a la implementacin exitosa y de excelencia de la informacin dirigida especficamente al logro de metas
significativas, transcendentes y relevantes.
Hay grupos de personas en el mundo por razones culturales, educacionales, religiosas, econmicas, sociopolticas y
familiares que tienen prohibido buscar informacin tab: sociologa, prohibicin de hacer o decir algo que responde a
reglas culturales, sociales o religiosas- castracin: cancelacin de drive o de todo empuje desesperanza: no hay futuro,
las cosas nunca mejoraran, no importa lo que haga indefensin: lo malo siempre gana y siempre es ms fuerte que yo.
Candado cognoscitivo se aprende a no pensar, analizar, reflexionar y cuestionar temas transcendentes y relevantes de
personas significativas, por lo tanto se cancela mi calidad de vida y opcin de progreso sonrisa melanclica --.
El sentimiento/emocin del poder es la conducta adictiva ms fuerte de todas.
Hay pueblos que conquistan a otros. Los conquistadores castran psicolgicamente a lo conquistados. Una persona
castrada no busca informacin.
Hoy para que te vaya de regular a bien, debes tener un modelo de bsqueda grata y proactiva de datos (educonin:
educacin-conocimientos e informacin siglo XXI).
En Europa - Occidente Norte, en los aos 50: despus de la tragedia de la II Guerra Mundial se establece el modelo
todo el mundo puede acceder a la informacin y a poder desarrollar herramientas = todo el mundo debe poder ser
fuerte fsica, emocional y en informacin, esto nos explica porque hoy son estables.
Hoy todos los pases que en 1950 estaban peor que Mxico, Alemania, Japn, Korea del sur, Israel, estn mucho mejor,
porque hicieron la tarea su bsqueda proactiva de datos. Ejemplo, no tengo agua porque vivo en el desierto necesito
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interaccin entre especialistas incluso de una misma disciplina, lo que ha generado una fragmentacin del conocimiento
y del abordaje de los problemas de salud.
Para poder tener un mayor impacto en la poblacin se propone seguir la lnea de Terol, Rodrguez, Pastor, Lpez
y Martn ( 2008) enfatizando el aspecto psicosocial, es decir, el contexto y la interaccin social entre las personas
implicadas en el proceso de salud y enfermedad, mostrando algunas posibilidades de investigacin e intervencin a este
nivel. Si bien, la enfermedad crnica representa una fuente de estrs a un nivel individual, los mecanismos y procesos
necesarios para lograr una adaptacin, exigen esfuerzos en cambios en los estilos de vida, que implica entender la
interaccin de las personas con su contexto ambiental y social. Ya que ste puede estar sirviendo de barrera o facilitador
de cambios conductuales que requieren de supervisin y apoyo social incluso antes del diagnstico en una fase
preventiva. De hecho, para que se pueda llevar a cabo un diagnstico oportuno se requiere de informacin y motivacin a
la poblacin en general, porque sta representa la red de apoyo de la poblacin objetivo o de alto riesgo. Siaki, Loescher
y Trego (2013) destacan que hay que considerar las formas culturales de conocimiento, creencias, valores, imgenes
e ideas que influyen en el desarrollo de la percepcin y evaluacin del riesgo mismo que aumenta la probabilidad de
que las personas participen en comportamientos saludables. Porque vemos que muchas recomendaciones mdicas
van en contra de las acciones valoradas positivamente por determinada cultura, esto es muy frecuente en relacin a
la alimentacin, en primer lugar, no se percibe riesgo en un alimento culturalmente aceptado, con significados sociales
asociados y en segundo lugar, el dejar de consumirlo implica una ruptura con el grupo social con implicaciones a nivel de
la identidad de la persona.
Se debe incorporar el anlisis de los significados culturales y tener las habilidades para entender la cultura familiar
donde se propone se tendran que realizan la mayor parte de cambios para lograr la calidad de vida de las personas
con enfermedades crnicas. Al implicar cambios, la familia representa la principal fuente de apoyo u obstculo, por lo
que adems de trabajar con las personas, se debe considerar a los familiares ante las reacciones al diagnstico, en un
primer momento y posteriormente al tratamiento ya que implica cambios en su contexto personal, familiar y laboral. En
este sentido Rodrguez y Rentera (2016) destacan los aspectos psicosociales del paciente en el que se consideran las
creencias, actitudes, atribuciones donde es fundamental el apoyo familiar en general y en particular la figura del cuidador
primario, que regularmente es un miembro de la familia, en su gran mayora son mujeres, ya que las acciones de cuidado
se encuentran estereotpicamente asignadas, lo que lleva un desgaste emocional que muy pocas veces es atendido.
Las intervenciones psicolgicas se han centrado en la atencin al enfermo crnico, considerando las ms eficaces
las que utilizan enfoques cognitivo conductuales, sin embargo, Gonzlez y Oropeza (2016) al hacer un anlisis de las
intervenciones en diabetes reportadas en Mxico con este enfoque, encuentran que en estas terapias incluyen en un bajo
porcentaje a los familiares o a otros profesionales de la salud, adems que se realizan en instituciones pblicas, es decir,
lejos del ambiente cotidiano donde se podran evaluar las facilidades o barreras ambientales. Adems sealan varias
omisiones en los informes de investigacin, por lo que sugieren que la evaluacin de la efectividad de la intervencin
psicolgica requiere un mayor control metodolgico.
En el mbito internacional, Golden y Earp (2012) analizan reportes de veinte aos de investigacin donde se utiliza un
modelo sociecolgico el cual contempla cinco niveles de anlisis, empezando por factores intrapersonales, siguiendo
con los interpersonales, considerando las relaciones institucionales y los procesos comunitarios hasta llegar al nivel
de las polticas pblicas, encontrando que se trabaja de manera prioritaria a nivel individual y la intervencin se realiza
generalmente en uno o dos niveles. Es decir, a pesar de sustentar la investigacin en un marco terico integral, en
la prctica no se hace un abordaje usando todos los niveles. En donde se tienen menos acciones es en las polticas
pblicas. Entonces, como respuesta a un problema social de salud se utilizan tcnicas individuales y se pierde la
oportunidad de generar procesos sociales de mayor alcance para las personas que tienen la enfermedad y sobre todo
para las que estn en riesgo. De esta forma tambin la prevencin se trabaja de forma individual, las personas tienen
que percibir el riesgo, informarse y establecer cambios, sin ningn apoyo o acompaamiento.
Descriptores: enfermedad, crnica, aproximacion, psicosocial, adherencia.
Realidad virtual y biofeedback, como herramientas en el manejo del estrs
Mtra. Sara Lidia Perez Ruvalcaba, Universidad de Colima.
El estrs ha cobrado mayor inters debido a su impacto biopsicosocial e incremento en el nmero de personas que lo
perciben de manera pasajera o crnica, a travs de un mecanismo de evaluacin con su entorno.
Evaluacin que no sera posible en ausencia de un flujo informativo constante, al que se denomina percepcin (Rivera,
Arellano y Molero, 2000), el cual est presente al detonarse, mantenerse y hacerse crnica la respuesta del estrs, y que
por tanto, puede ser utilizada en el manejo del estrs con apoyo de biofeedback y realidad virtual.
De aqu surge la lnea de investigacin Evaluacin y manejo psicofisiolgico del estrs con apoyo de biofeedback y
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realidad virtual, en universitarios de Latinoamrica; a partir de la cual se crea la Red RVyE3 Manejo del estrs con
realidad virtual en el mbito educativo, a la que pertenecen 11 universidades de la Repblica Mexicana, La Universidad
Nacional de Crdoba y la Universidad de San Juan, en Argentina, La Universidad de Costa Rica, La Universidad Latina y
el Colegio Calasanz, en Costa Rica y La Universidad de Tarapac, en Chile.
A continuacin, tras la presentacin de algunos conceptos bsicos, se mostrarn los resultados ms significativos,
obtenidos en 13 aos de investigacin.
El biofeedback es el conjunto de procedimientos que posibilita al sujeto a partir de la informacin de la variable fisiolgica
de inters, proporcionada de forma inmediata, puntual, constante y precisa, su modificacin voluntaria (Olivares,
Mndez y Bermejo, 1998; citado por Conde y Menndez, 2002); es factible realizar biofeedback electromiogrfico,
electroencefalogrfico, de volumen sanguneo, del latido cardaco, de la actividad dermoelctrica, de presin, de la
temperatura.
El Biofeedback de temperatura: muestra la temperatura perifrica de la zona del cuerpo donde se ubica el sensor, la cual
depende en gran medida del riego sanguneo de la zona subyacente, por lo que es tambin un ndice de la actividad
vasomotora, influida naturalmente por el sistema nervioso autnomo (Labrador, 2008), es un correlato indirecto del estrs
que disminuye al evaluarse poco o nulo control de la situacin presente o anticipada y su incremento se asocia a la
percepcin de bienestar, relajacin, tranquilidad.
A las tcnicas tradicionales de tratamiento, se les ha incorporado las nuevas tecnologas, como son el uso de
computadoras, Internet o la realidad virtual (Mir, Nieto y Huguet, 2007), facilitando la atencin a distancia (Martn, 2015).
La tcnica de biofeedbak permite retroalimentar los cambios en temperatura perifrica del participante al estar inmerso
en un ambiente virtual, y de sta manera entrenarlo en el manejo del estrs y generalizacin de la respuesta adquirida en
situaciones reales.
Esto es factible ya que la realidad virtualproporciona visualizacin participativa en tres dimensiones y la simulacin
de mundos virtuales generados por computadora en los que se puede entrar fsicamente, interactuar, desplazarse,
modificarse, auto-observarse, desplazarse e interactuar a travs de entornos grficos (Parra, Garca y Santelices,
2005), se explorar y experimentan situaciones poco accesibles que antes era territorio casi exclusivo de la imaginacin
(Bermdez, 2016).
La realidad virtual aporta soluciones a problemas de la vida real (Laboratorio Ixtli de la Universidad Nacional Autnoma
de Mxico), estudia el comportamiento en entorno prcticos y controlados (Laboratorio de Realidad Virtual del CeDint), se
utiliza como apoyo en el tratamiento psicolgico en el mbito educativo (Laboratorio de Realidad Virtual de la Universidad
de Colima), se utiliza en la atencin del estrs postraumtico (Laboratorio de Realidad Virtual de la Universidad de
Valencia).
La realidad virtual permite vivenciar el escenario e interactuar con l como si ocurriera en un entorno verdadero (PrezSalas, 2008); genera emociones, sensaciones, conductas, respuestas fisiolgicas factibles de retroalimentar para ejercer
su control en la vida cotidiana.
Esta apropiacin del mundo virtual se pude ejercer a travs del monitor de la computadora (realidad de escritorio), visor
de un casco o de lentes, dispositivo tctil para manipular objetos y experimentar situaciones remotas (telepresencia),
pantalla donde el usuario es parte del mundo virtual (realidad en segunda persona), visualizacin de imgenes en 3D y
escenarios virtuales en pantalla de grandes dimensiones en ambientes controlados de iluminacin, sonido, humedad.
En las investigaciones realizadas en el Laboratorio de Realidad Virtual de la Universidad de Colima, se ha combinado el
biofeedback de la temperatura perifrica con la realidad virtual, proyectndose los escenarios virtuales en una pantalla de
3 X 5 metros, en el ambiente controlado antes citado, en un casco yen lentes, que por ser fciles de transportarse utilizan
fuera del laboratorio, as mismo, se han manipulado objetos tctiles a travs del Phantom.
Para lograrla combinacin de biofeedback y realidad virtual, bajo un trabajo multidisciplinario, en la Universidad de
Colima se identifican los temas idneos de los escenarios (acorde a la poblacin universitaria), se disean, desarrollan,
implantan, validan para poder implementarlos al mismo tiempo que se retroalimentan las respuestas fisiolgicas que
generan en los usuarios.
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Para identificar el tema de los escenarios se analiz la percepcin del estrs por universitarios de Argentina, Costa Rica
y Mxico (442 sujetos de cada pas), encontrndose que siguen un mismo patrn, esto es, comparten fuentes, sntomas
y estrategias de afrontamiento con puntuaciones en el mismo rango de intensidad y frecuencia; con lo que se justific
el escenario del PASO DEL TIEMPO, respondiendo al estresor falta de tiempo, el cual obtuvo un puntaje en tales
poblaciones en el rango de 3.5 a 5 en la escala de 1=nulo a 5=extremo; y para el estresor de ser evaluado presentado
en el rango de 3 a 3.8 en la misma escala, se realizaron imgenes Roter donde se presentan en 3D los salones de
exmenes, uno con estudiantes y el otro solo con pupitres, cortinas y ventilador.
Descriptores: realidad, virtual, biofeedback, estres, herramientas.
Simposio
AVANCES Y PERSPECTIVAS SOBRE EL ESTRS
Coordinador Dra. Patricia Ortega Andeane
Evaluacin del estrs y desarrollo
Dra. Mara Emilia Lucio y Gmez Maqueo
La Dra. Emilia Lucio se ha distinguido por su trayectoria profesional en el rea de la Psicologa Clnica.
Realiz estudios de Licenciatura, Maestra y Doctorado en Psicologa en la UNAM, as como especialidad en
psicoanlisis por el Instituto Mexicano de Psicoanlisis.
Es profesor de la Facultad de Psicologa desde hace ms de 40 aos y actualmente es Profesora Titular de la Divisin de
Estudios de Posgrado de la Facultad de Psicologa de la UNAM, as como Investigador Nacional Nivel III por el Sistema
Nacional de Investigadores (SNI).
Es autora de artculos y libros a nivel nacional e internacional sobre Evaluacin de la Personalidad, Psicoterapia y
Adolescencia, as como tambin de algunos instrumentos de evaluacin psicolgica y coordin la Adaptacin del
Inventario Multifsico de la personalidad de Minnesota: MMPI-2 y el Inventario Multifsico de la Personalidad de
Minnesota para adolescentes: MMPI-A.
Ha dirigido importantes proyectos de investigacin, en la lnea de niez, adolescencia, riesgo y psicopatologa, adems
de 86 tesis de licenciatura, 55 de Maestra y 16 de Doctorado.
Profesora visitante la Universidad de Kent, USA, Universidad de Barcelona, Espaa y Universidad de Temuco, Chile.
Actualmente es coordinadora del programa de Maestra Profesional con Residencia en Psicoterapia Infantil, UNAM, y ha
participado en numerosos cuerpos colegiados de la UNAM.
La percepcin de estrs en profesores universitarios
Dr. Alfonso Agustn Valadez Ramrez
Profesor Titular C en el rea de Psicologa Clnica de la Carrera de Psicologa de la Facultad de Estudios Superiores
Iztacala, UNAM. Es tambin profesor de la Maestra en Psicologa Ambiental en la Facultad de Psicologa de la UNAM.
Su labor como docente ya roza las cuatro dcadas.
Tiene el raro privilegio de ser de la primera generacin de la licenciatura en psicologa de la entonces ENEP Iztacala
UNAM y tambin el privilegio de ser egresado de la primera generacin de la Maestra en Psicologa Ambiental de la
Facultad de Psicologa UNAM. Realiz sus estudios de doctorado en investigacin psicolgica.
Autor de libros, el ttulo ms reciente es Dimensiones del estrs laboral, sndrome de burnout y estrategias de
afrontamiento en docentes universitarios.
Autor de decenas de artculos en revistas nacionales, as mismo, autor de una treintena de artculos en revistas
internacionales. Tiene alrededor de 14 captulos de libros.
Ha sido tutor de ms de 40 tesis de licenciatura y maestra. De igual manera est involucrado en diversos comits
dictaminadores de maestra y doctorado.
Sus temas de inters giran alrededor de: la relacin ambiente-comportamiento, estrs ambiental, burnout, bienestar y
calidad de vida y percepcin ambiental.
Estrs ambiental hospitalario en pacientes y cuidadores primarios informales
Dra. Patricia Ortega Andeane
Ha realizado estudios de Licenciatura, Maestra y Doctorado en Psicologa en la Facultad de Psicologa de la UNAM.
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Es Profesor Titular C de la Divisin de Investigacin y del Posgrado de la Facultad de Psicologa. Cuenta con una
antigedad de 36 aos y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I.
Ha graduado a 27 alumnos, 8 de licenciatura, 16 de maestra y 3 del doctorado todas en el campo de la psicologa
ambiental.
Fue distinguida con el PREMIO EDRA 2001 de la Enviromental Design Research Association al mejor proyecto doctoral
y, la medalla Reconocimiento al Mrito por sus Aportaciones en Investigacin otorgada por la LVIII Legislatura de la
Cmara de Diputados, del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos en el ao 2002.
Ha participado en diversas investigaciones sobre la lnea de evaluacin ambiental de hospitales pblicos para la
deteccin de estresores ambientales con diversos usuarios en hospitales, escuelas y centros de trabajo y urbanos;
habitabilidad de la vivienda y restauracin ambiental.
Es autora y coautora de cuatro libros y uno como editora, 42 captulos en libros de los cuales nueve son internacionales.
Cuenta con 26 publicaciones en revistas con arbitraje, y con seis publicaciones de divulgacin. Ha presentado 86
ponencias en eventos nacionales y 68 en internacionales de carcter cientfico.
Ha colaborado en diversos cuerpos colegiados de la Facultad de Psicologa.
Participa en diversos comits editoriales nacionales e internacionales y es Editora General de la Revista Latinoamericana
de Medicina Conductual.
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Simposios Invitados
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Simposios Invitados
Simposio
Orientacin vocacional y carreras del futuro
Dra. Gabriela Cabrera Lpez, Direccin General de Orientacin y Atencin Educativa, UNAM.
Descriptores: Orientacin vocacional, nuevas profesiones, eleccin de carrera, desarrollo profesional, globalizacin.
Resumen. El texto describe el contexto social, poltico, econmico y ambiental derivado de la crisis econmica y la
globalizacin en el que se han modificado la naturaleza del trabajo y las condiciones laborales; se han incrementado las
tensiones y demandas del sector empresarial sobre el sector de educacin superior, adems de lograr grandes avances
cientficos y tecnolgicos; situaciones que han originado necesidades emergentes en la poblacin y en los sectores
industrial y de servicios, originando el surgimiento de nuevas profesiones como Nanomdicos, biotecnlogos o gestores
de informacin en lnea, entre otras carreras, para las cuales se requiere una estrategia de intervencin orientadora
diferente, comprehensiva y acorde a las demandas sociales del futuro mediato, en la que el orientador educativo juega
un papel decisivo para apoyar al estudiante en el anlisis de su situacin personal en contexto y en la construccin de
trayectorias alternativas para su desarrollo personal y profesional.
Planteamiento. En la actualidad estn emergiendo nuevas profesiones relacionadas y originadas por los efectos de la
globalizacin, el desarrollo cientfico y tecnolgico, el modelo econmico neoliberal y el papel del Estado y sus gobiernos.
Ms que en otra poca pasada, los orientadores educativos estn experimentando mayores dificultades al momento de
apoyar al estudiante en el anlisis de sus opciones para elegir una carrera profesional. Hoy se requiere una intervencin
orientadora con enfoque socioeducativo que apoye al estudiante en la construccin de trayectorias de vida profesional
factibles, considerando los nuevos escenarios laborales, formas diversas de desarrollo profesional y condiciones
geoeconmicas.
La orientacin para las profesiones emergentes en el futuro inmediato
Dra. Gabriela Cabrera Lpez, Direccin General de Orientacin y Atencin Educativa, UNAM.
Planteamiento. En la actualidad estn emergiendo nuevas profesiones relacionadas y originadas por los efectos de la
globalizacin, el desarrollo cientfico y tecnolgico, el modelo econmico neoliberal y el papel del Estado y sus gobiernos.
Ms que en otra poca pasada, los orientadores educativos estn experimentando mayores dificultades al momento de
apoyar al estudiante en el anlisis de sus opciones para elegir una carrera profesional. Hoy se requiere una intervencin
orientadora con enfoque socioeducativo que apoye al estudiante en la construccin de trayectorias de vida profesional
factibles, considerando los nuevos escenarios laborales, formas diversas de desarrollo profesional y condiciones
geoeconmicas.
Desarrollo. Los efectos principales del proceso globalizador se ubican en el vertiginoso desarrollo cientfico y tecnolgico,
la preeminencia de la economa sobre la poltica, el hegemona de la economa basada en las finanzas y no en la
produccin, la deslocalizacin del capital, la prdida de la centralidad del trabajo como productor de riqueza y factor
de desarrollo social (Cabrera, 2007); todo ello a la par de una intercomunicacin mundial en tiempo real que favorece
el trabajo en equipos cientficos que ha impulsado de forma determinante el desarrollo de las ciencias de la salud, la
tecnologa y los servicios. Esto ha generado una mayor vinculacin de los centros de enseanza e investigacin con el
mundo empresarial, el cual demanda la formacin de cuadros para sus empresas. Como efectos secundarios tenemos el
alargamiento de la esperanza de vida, el incremento demogrfico de poblacin juvenil, y la cercana del envejecimiento
poblacional. El auge de las comunicaciones, la esperanza de vida, la diversidad social, tambin ha trado cambios en la
naturaleza y condiciones del trabajo, como son desplazamiento humano por las mquinas hoy robotizadas; diversidad de
formas de contratacin que dan lugar al empleo precario y agotamiento de los recursos naturales. Aunque hoy se cuenta
con mayor acceso a satisfactores de vida, esto no ocurre en todo el mundo, existen regiones con alta desigualdad social,
que promueven mayores migraciones que transforman la vida de las personas que migran y de las poblaciones que
reciben migrantes, dando lugar a nuevas concepciones del mundo, culturas e ideologas.
Los diversos grupos que hoy conforman a la llamada sociedad, manifiestan nuevas necesidades de satisfactores reales
o adquiridos, as problemticas generadas por las nuevas condiciones sociales y econmicas. Se vive en una etapa
de hipermodernidad que exacerba el individualismo, la bsqueda del placer a toda costa, una psicologizacin de la
experiencia vital, un enamoramiento de lo esttico y la dictadura de los medios entre los que destaca la web y sus redes
sociales. (Lipovetsky, 1989; Giddens, 2001). De esta forma, las necesidades emergentes de la poblacin han originado
nuevos campos de trabajo altamente especializado cuyas principales categoras se pueden establecer como las
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siguientes:
Salud: Genetistas para vivir ms tiempo con calidad de vida; Psicologa y salud mental para aprender a sobrevivir y
manejar las tensiones de la interaccin humana, el estrs, las emociones y el aprendizaje. Nanomdicos para administrar
medicina a escala nano, utilizando tambin nanorobots e intervenir quirrgicamente in situ. Personal de salud para
preservan la vida como mdicos de toda especialidad, enfermeros y fisioterapeutas, adems de qumicos, consultores
geritricos, especialistas en bancos genticos, sangre y biomtrica. Equilibrador de fauna y flora del ser humano.
Ambientalistas para proveer un futuro sostenible en cuanto a la preservacin y aprovechamiento de los recursos
naturales, as como la reversin del cambio climtico; Alimentacin para garantizar la supervivencia, trabajando la
explotacin de la tierra y de los animales para consumo humano, requiriendo microbilogos, genetistas, qumicos y
nutricionistas. Biotecnlogos y biorefinadores capaces de procesar y reutilizar materiales naturales e hbridos. Pastor
urbano.
Agricultura: Especializacin en la explotacin sostenible de la tierra utilizando estratgicamente fuentes de energa como
la solar y la elica, condiciones atmosfricas y el manejo de residuos. Especialistas en productos de la tierra y frmacos
que puedan adecuar genticamente los alimentos para potenciar sus efectos alimenticios y restauradores de la salud.
Ingenieras: Desarrollo y mantenimiento de programas diversos sofisticados, seguros y fcilmente accesibles a amplias
capas de la poblacin. Seguridad informtica para procesar y administrar grandes bases de datos personales y
corporativos como archivos de gestin, as como prevenir ataques cibernticos. Ingeniera informtica para desarrollar
programas de maquinaria sofisticas o robot, adems de servicios. Diseadores industriales y de vehculos alternativos
con fuentes de energa solar o elctrica. Ing. Biomdica para disear partes del cuerpo aplicando gentica, robtica,
generacin de tejidos. Diseadores de impresoras 3D para diferentes usos y materiales.
Experto en tica cientfica para regular la experimentacin y manipulacin.
Especialistas en drones para diferentes tipos de exploraciones a donde el ser humano no puede llegar, tanto en el medio
como al interior del cuerpo.
Pilotos, arquitectos y guas del espacio para viajar, construir y recorrer el espacio y otros planetas.
Construccin: Ingenieros civiles que diseen y construyan todo tipo de edificaciones utilizando la tecnologa bajo
premisas de autosostenibilidad. Automatizacin de viviendas.
Traductores e intrpretes para garantizar la comunicacin entre el mayor nmero de personas o empresas posibilitando
as la satisfaccin de necesidades y solucin de problemticas, particularmente de lenguas difciles.
Diseadores de contenidos para diferentes servicios que puedan identificar, interpretar y predecir los gustos y tendencias
de estos, como la inclinacin a consumir o rechazar determinados productos o servicios relacionndolos con las
caractersticas socioeconmicas de los consumidores potenciales.
Trabajador social para mejorar las relaciones en las empresas y en las redes sociales.
Gestores de marcas personales y comerciales que puedan proyectar la imagen e informacin deseada en diversos
medios. Analista de medicin de comportamientos en lnea. Tcnicos en experiencia del cliente. Organizador de
inteligencia colectiva proponiendo productos y servicios. Especialista en ventas y precios en lnea.
Genealogistas personales a partir de informacin digital para recuperar la historia de vida de las personas.
Experto en administracin y uso del tiempo.
Descriptores: orientacin vocacional, nuevas profesiones, eleccin de carrera, desarrollo profesional, globalizacin
Educacin superior y carreras nuevas: el ejemplo de la UNAM
Mtra. Gabriela Velzquez Orrostieta, DGOAE, UNAM.
En los prximos aos tendrn lugar cambios estructurales en la esfera demogrfica, macroeconmica y tecnolgica
que plantearn oportunidades y retos a los pases de Amrica Latina. En los siguientes veinte aos, en los pases en
vas de desarrollo la poblacin en edad de trabajar se incrementar en 21%. Mxico, aumentar su potencial productivo
y econmico pero tambin el nmero de personas que demandarn un empleo. La mitad de la poblacin en nuestro
pas se encontrar en edad de trabajar durante los prximos 20 aos . Para responder a las exigencias del mundo
globalizado, los jvenes tendrn que prepararse para poder participar en tales economas globalizadas. En los aos
venideros la educacin superior ms que nunca tendr una trascendencia no slo individual sino social. No obstante, la
participacin de los jvenes mexicanos hasta el momento ha estado en desventaja ya que debido a diversas variables
econmicas, acadmicas y familiares los estudiantes abandonan o no continan sus estudios y por otro lado, no todos
los que terminan el bachillerato obtienen un lugar en el nivel superior. Esta disparidad de oportunidades propicia la
exclusin social y la repeticin de patrones de pobreza y desigualdad a travs de las generaciones. De ah que Mxico
tiene el reto de formar recursos humanos con conocimientos, con habilidades y con disposicin para participar e impulsar
los procesos de innovacin haciendo frente a las demandas de la apertura comercial y de la actividad econmica
internacional. As, los sistemas educativos tendran que dotar a los estudiantes del capital humano que les favorezca
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obtener mejores ingresos, estabilidad y bienestar a largo plazo. Para dar respuesta a las estructuras productivas de
las economas de la globalizacin y las nuevas tendencias del mercado se hace necesario el cambio de patrones de la
educacin superior. Se requiere abordar situaciones tales como el acceso a la educacin, el desbalance entre la gran
cantidad de egresados y las menores oportunidades que puede ofrecer el mercado de trabajo, producto tambin del
exceso de matrcula en ciertas reas disciplinares y de la demanda por parte de los estudiantes de ciertas carreras
que a su vez tienen escenarios laborales saturados. Habra que considerar la pertinencia de seguir formando recursos
humanos en reas del conocimiento tradicional. Por ejemplo, algunos estudios reportan que el 70 % de los profesionistas
en Mxico se concentran en el rea del conocimiento de las ciencias sociales. En este aspecto, la UNAM no ha sido la
excepcin. A pesar del aumento paulatino de su matrcula de primer ingreso, desde el ao 1999 a la fecha, en promedio
40% de su poblacin a nivel licenciatura se ha ubicado en las carreras del rea de las Ciencias Sociales; en tanto
que 28.8% en las del rea de las Ciencia Qumico Biolgicas y de la Salud, 20.5% en las del rea de Ciencias Fsico
Matemticas e Ingenieras y 10.1% en Humanidades y Artes . Considerando el nmero de aspirantes a nivel licenciatura,
se observa que por lo menos desde hace diez aos, la demanda en la UNAM se focaliza en diez carreras, destacando
medicina, derecho, psicologa y administracin como las ms solicitadas invariablemente . Estas tendencias podran
indicar que el pas an no ha aprovechado suficientemente el potencial de su juventud en campos del conocimiento con
mayores posibilidades para el mercado, en lugar de estancarse en la generacin de profesionales poco competitivos
desde la perspectiva de la ciencia, la tecnologa y la innovacin; lo cual dificultara a su vez que Mxico cumpla con las
expectativas del trabajo especializado rumbo al ao 2030.
Para abordar tal situacin la UNAM en los ltimos aos, del 2008 al 2015, ha ampliado su oferta educativa a nivel
licenciatura creando 27 nuevas carreras caracterizadas por la interdisciplinariedad, la investigacin o su aplicacin en la
solucin de futuras problemticas y necesidades sociales que hoy se estn gestando; entre ellas: el cambio climtico,
el envejecimiento de la poblacin, la atencin a la salud desde nuevas perspectivas como la medicina genmica o la
investigacin en biotecnologa, el uso de la tecnologa, la respuesta y servicio a sistemas de produccin diferentes, el
desarrollo de infraestructuras sostenibles, la generacin de energas renovables. Adems de la incidencia en el trabajo
cientfico y tecnolgico, cabe sealar que la institucin ha desarrollado tambin licenciaturas novedosas en los campos
de las ciencias sociales y de las humanidades y artes, abordando la formacin de las futuras generaciones desde
diferentes pticas del conocimiento humano, en contraposicin con el mero sentido utilitarista que desde una visin
empresarial podra drsele a la educacin superior.
Como se plante anteriormente, las carreras nuevas pretenden diversificar el mercado laboral futuro y favorecer la
insercin de los jvenes tomando en cuenta que los puestos de trabajo tradicionales tienden a extinguirse. Sin embargo,
habra que ponderar hasta qu punto la educacin superior tendra que cumplir con las necesidades de los sectores
productivos y sociales y en qu medida tendra que conceder un papel relevante a la educacin por s misma, dando
prioridad a la formacin integral de los jvenes independientemente de la carrera de la que se trate; dado que estar
mejor preparados para la vida les permitira afrontar y saber actuar en distintas situaciones, incluyendo las laborales que
actualmente se caracterizan por ser cambiantes e inciertas; tomando en cuenta que los conocimientos universitarios no
garantizan la insercin laboral y la empleabilidad. Cabe reflexionar cul tendra que ser el papel la orientacin educativa
dada la complejidad de los fenmenos relacionados a la educacin superior?,bastara con trabajar por la articulacin
de la educacin y el mercado de trabajo?,bajo qu ptica tendra que mirarse la eleccin vocacional ms all de
concientizar a los estudiantes para que contemplen en su decisin vocacional las tendencias de los escenarios laborales
futuros y el papel de las nuevas carreras?.
Bibliografa:
1.- Carlson, B. (2002). Educacin y mercado de trabajo en Amrica Latina frente a la globalizacin. Revista de la CEPAL.
Vol 77, pp 123-141
2.-Diagnstico de la situacin de los jvenes en Mxico (2013). Instituto Mexicano de la Juventud y Direccin de
Investigacin y Estudios sobre Juventud.
Descriptores: Educacin, Superior, Carreras, Nuevas, UNAM.
Tendencias profesionales
Dr. Efran Soto Bauelos, Universidad Autnoma de Zacatecas, unidad preparatoria.
Las nuevas tendencias profesionales, que a partir de la revolucin tecnolgica, han venido a cambiar la previa
concepcin de dedicarse a ser un ingeniero que disea o un arquitecto que construye con esttica o un mdico que cura
o an un maestro que pasa saberes o conocimientos. Las nuevas ocupaciones son aquellas que advierten los cambios
sociales y de desarrollo tecnolgico y encuentran nichos para desplegar actividades profesionales encaminadas a
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lo social a lo individual. Con esto pretendemos dar ms peso a la parte social que ha sido poco apreciada. Se utilizan
ejercicios grupales, por equipo e individuales, que han sido piloteados desde 2011, adaptados a las caractersticas de los
jvenes.
Descriptores: mirada, social, eleccin, carrera, UNAM
Simposio
Neurofisiologa del desarrollo y ritmos biolgicos
Dra. Pilar Durn Hernndez, Facultad Ciencias, UNAM.
Descriptores: Desarrollo, sistema nervioso, ritmos biolgicos, neurofisiologa, roedores.
Los seres vivos tienen la capacidad de transmitir informacin que puede ser adquirida y procesada por otros seres vivos
en su entorno. Este tipo de seales fisiolgicas tambin se denominan seales biolgicas o bioseales, que pueden ser
de diversa naturaleza: elctricas, mecnicas, acsticas, biomagnticas o bioqumicas. Varias manifestaciones fisiolgicas
peridicas u oscilatorias requieren de una maquinaria que les permita ser repetitivos, pero no predictivos, por lo que no
se consideran ritmos fisiolgicos. Los fenmenos fisiolgicos oscilatorios rtmicos requieren de mecanismos internos
que les proporcionen una sincronizacin y permitan un acoplamiento de sus actividades y respuestas conductuales
ante estmulos del medio externo. Todos los organismos vivos en la Tierra poseen la propiedad de la ritmicidad. La
adaptacin de los organismos como especie se basa, en gran medida, en la organizacin espacio-temporal de las
funciones fisiolgicas y de conducta relacionadas con las variaciones diarias y estacionales de los factores fsicos y
biticos del medio. Como consecuencia de la rotacin de la Tierra se generan diariamente los ciclos de luz-oscuridad,
por lo que muchos organismos poseen relojes biolgicos internos que les permiten ajustarse y anticiparse a estos
cambios, su fisiologa est acoplada a los ciclos geofsicos. En los mamferos el reloj, se ha identificado en el ncleo
supraquiasmtico (NSQ). Aunque la funcin circadiana, est dada por un conjunto de estructuras cerebrales y perifricas
(osciladores perifericos) coordinadas por el NSQ, llevan a cabo la sincronizacin del organismo de manera interna
ajustndose al medio.
Por otro lado, la corteza cerebral es una fuente de actividad rtmica. La actividad elctrica de la corteza prefrontal, es
generada en otros sustratos neuronales subcorticales como el tlamo, entre otras como parte de circuitos neurales bien
establecidos, que permiten al individuo responder fisiolgicamente a las seales internas o del medio externo.
Infancia es destino y otros relatos epigenticos. Malnutricin y ritmicidad circadiana
Dra. Mara Guadalupe Flores Cruz, ULA y Facultad de Psicologa, UNAM.
El sistema circadiano est formado por los osciladores, con periodo cercano a 24 h, que sirven para medir el tiempo
biolgico; por las vas de sincronizacin que ajustan la fase de los osciladores a fenmenos derivados del ciclo danoche, por las vas de transmisin que comunican la fase del ciclo circadiano a los efectores para que el organismo
exprese stos ritmos y por los mecanismos de acoplamiento encargados de ajustar el periodo y la fase entre los
distintos osciladores (Aguilar et al., 2004). El principal oscilador o marcapasos circadiano en los mamferos es el ncleo
supraquiasmtico (NSQ), localizado en el hipotlamo anterior. Los ritmos circadianos se expresan de manera postnatal
en roedores, aproximadamente al final de la segunda semana o al principio de la tercer semana de vida (Deguchi, 1975).
La expresin de genes reloj en el NSQ fetal se detecta en hamsters en el da G13.5 (gestacin promedio de 16 das),
en G17 en ratones (gestacin promedio 20 das) y en G19 en ratas (gestacin promedio de 21 das). Esto significa que
la maquinaria molecular en el NSQ comienza a desarrollarse una vez que se alcanza el 90% de la gestacin (Christ
et al., 2012). Esto significara que los roedores altricios nacen con un oscilador, que aunque inmaduro, se desarrollar
e inducir la sincronizacin circadiana del NSQ postnatalmente, y que durante la gestacin y antes de terminar la
sinaptognesis, la madre suministra claves para sincronizar al supraquiasmtico de las cras. La sincronizacin del ritmo
en fetos depende de la ritmicidad circadiana de la madre. Las seales de la madre que permiten el entrenamiento del
SQN de las cras no han sido completamente comprendidas.
De acuerdo con los resultados obtenidos previamente por nuestro grupo de investigacin, en el anlisis de los diferentes
ritmos circadianos y las oscilaciones cerebrales rtmicas, hemos observado que la malnutricin in utero de la rata adulta
provoca que se pierda la integridad funcional de diversos circuitos neurales, lo que hace suponer que la malnutricin
crnica provoca un deterioro del sistema nervioso central. Los resultados han revelado que la malnutricin crnica
produce alteraciones severas en la manifestacin homeosttica y circadiana de los estados de vigilancia, su actividad
elctrica cerebral, temperatura cerebral y actividad locomotora (Durn et al., 1999, Castan y Cintra, 2002). El desarrollo
del organismo en general tambin se ve afectado, tanto en peso como tamao corporal, as como en otras caractersticas
conductuales y fisiolgicas que han sido analizadas (Aguilar-Roblero et al., 1997; Segura et al., 2001; Durn et al., 2006).
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Por otro lado, la malnutricin hipo protenica prenatal, permite al organismo alcanzar el peso y la talla de un animal
normal, y al parecer produce alteraciones moderadas en la actividad elctrica cerebral de los estados de vigilancia y la
ritmicidad circadiana del ciclo sueo-vigilia, como avances o retrasos de fase (Durn, 1993; Galvn, 1993; Durn, 1995;
Cintra et al., 2002).
La administracin de dietas bajas en protenas tambin tiene como consecuencia el aumento en la disponibilidad de
triptfano en el SNC, aminocido precursor de la serotonina; experimentalmente se ha observado que la administracin
crnica de dietas bajas en protenas aumenta la cantidad de serotonina en los ncleos del rafe dorsal as como en
el NSQ; por lo que el aumento en la sealizacin serotonrgica al NSQ podra ser causante de la modificacin en la
ritmicidad circadiana. La sealizacin serotoninrgica al ncleo supraquiasmtico forma parte de la entrada no-ftica,
esta integra informacin relacionada con la locomocin, la ingesta, entre otras. La participacin de la serotonina en la
regulacin circadiana adulta es bien conocida, pero an se desconoce la funcin de este neurotransmisor durante el
desarrollo del NSQ y en el entrenamiento de la ritmicidad circadiana. En las cras lactantes la aportacin conductual de
la madre, como los ritmos de aseo y alimentacin sincronizan a los osciladores perifricos, antes de que la aportacin
ftica sea la principal responsable del entrenamiento del ritmo. Las seales de la madre que permiten la sincronizacin
del SQN de las cras no han sido completamente comprendidas. Un buen candidato requiere de una expresin circadiana
clara, pasar la barrera placentaria y poseer un receptor funcional o afectar la actividad neuronal en el NSQ fetal; la
melatonina materna cumple con los requisitos antes mencionados (Sumov et al., 2006) como seal sincronizadora
durante la vida fetal.
En las cras lactantes la aportacin conductual de la madre, como los ritmos de aseo y alimentacin sincronizan a los
osciladores perifricos, antes de que la aportacin ftica sea la principal responsable del entrenamiento del ritmo.
El presente proyecto tiene como objetivo determinar la participacin del sistema serotoninrgico en la sincronizacin pre
y postnatal de la ritmicidad circadiana dada por el ncleo supraquiasmtico.
Descriptores: Desarrollo, epigentica, sealizacin serotoninrgica, ritmos circadianos, malnutricin.
Nicotina en el desarrollo perinatal, adiccin con consecuencias a largo plazo en el control circadiano
Lic. Martin Alejandro Fuentes Cano, Dra. Pilar Durn Hernndez, Facultad de Ciencias, UNAM.
Actualmente a nivel mundial se presenta un aumento de consumo de sustancias que son socialmente aceptadas para
la vida cotidiana, que tienen efectos ya sean positivos o negativos para el cuerpo en el momento, pero que adems a
largo plazo tienen repercusiones importantes, manifestndose en el aumento de diferentes trastornos. Entre las ms
consumidas se encuentra la nicotina, principalmente a travs del tabaco, que en las ltimas dcadas se ha incrementado
su consumo, convirtindose en un problema de salud pblica mundial. Una caracterstica importante del alcance de
este problema es la interaccin de fumadores y no fumadores, llevando a una clasificacin de afectados denominados
fumadores activos y fumadores pasivos, de los cuales los activos son los que consumen el producto, y los pasivos
tienen los efectos de convivir con los primarios a pesar de no consumir el producto directamente, un ejemplo de esto
es la cantidad de nicotina ambiental, que puede llevar a alcanzar niveles tan altos en los no fumadores como en los
fumadores. Por ejemplo, en Mxico se ha calculado que, entre las edades de 15 a 34 aos, el 15.9% (10.9 millones)
de la poblacin es fumadora activa, 24.8% (8.1 millones) de hombres y 7.8% (2.8 millones) de las mujeres para el 2008
(OMS, 2010) mientras que en los Estados Unidos se ha observado que en madres gestantes, la exposicin es del 21 al
28 % en mujeres embarazadas siendo fumadoras activas, mientras que las mujeres embarazas fumadoras pasivas se
estima que es de un medio a un tercio del total de embarazos de mujeres no fumadoras. (Tong y cols., 2009), en ambos
casos concentrndose las edades entre 15 y 30 aos (Martin y cols., 2007); mientras que en pases con menos grado de
industrializados estas tendencias tienen un incremento (WHO, 2011).
Los efectos de la nicotina en el cuerpo son muchos y tiene principal efecto sobre el Sistema Nervioso Central (SNC),
vinculndose a los receptores ionotrpico nicotnicos de la acetilcolina (nAChR) de las neuronas y jugando un papel
importante en la adiccin a este alcaloide. Sin embargo, en particular, la exposicin a nicotina en una mujer gestacin,
ya sea activa o pasivamente, representa un riesgo para el feto en desarrollo ya que la nicotina tiene una gran capacidad
de atravesar la barrera placentaria e incluso mantener concentraciones mayores a las que se tiene en tejido materno,
algunos efectos descritos son los nacimientos prematuros, bajo peso al nacer y una ganancia de peso menor. La nicotina
durante la gestacin tiene efecto en el desarrollo perinatal, esto quiere decir, desde la fecundacin hasta el final de
los cuidados maternos, involucrando los periodos crticos del desarrollo, con resultados de alteracin en procesos de
maduracin del SNC, manifestados cambios a largo plazo en las funciones cognoscitivas de memoria y aprendizaje.
Se ha demostrado que la administracin de nicotina en dosis constantes durante el desarrollo, promueve cambios
morfolgicos y neurodegenerativos en el hipocampo con resultados de disminucin en la memoria en etapas posteriores.
La nicotina interacta con los nAChRs, que son parte del sistema colinrgico y estn involucrados en la regulacin de
una gran diversidad de aspectos crticos en la maduracin del cerebro durante los periodos prenatal, postnatal temprano
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Los resultados obtenidos indican que el ritmo de actividad se organiza en funcin del fotoperiodo usado; de tal forma
que bajo condiciones de 12 de luz y 12 horas de oscuridad (LO12:12) se observ un patrn bimodal; por otra parte,
los DL incrementan el total la actividad libre ambulatoria, mientras que los DC los disminuyen. Adems se present un
perfil caractersticamente diurno tanto en DL como en LO12:12; mientras que en DC la tendencia se dio hacia un hbito
nocturno y arrtmico.
De acuerdo al anlisis de los resultados obtenidos del ciclo sueo-vigilia mediante electrocorticograma, los jerbos son
organismos que pasan despiertos ms del 65% en LO12:12; sin embargo, tanto en DC como en DL se incrementa la
vigilia a expensas del sueo; as mismo, en DC aumenta la conducta de ansiedad y depresin en los jerbos.
En otro estudio realizado tanto en machos como en hembras de jerbos, se vio que presentan un patrn de actividad
locomotriz distinto y es modificado diferencialmente por el consumo de cloruro de litio (LiCl), sustancia usada para el
tratamiento de desrdenes depresivos; mientras que el consumo de LiCl tendi a aumentar el sueo de ondas lentas
(SOL) en ambos gneros.
De acuerdo a estas evidencias, hemos concluido que la duracin del da tiene un fuerte impacto sobre el sistema
circadiano y el estado del nimo. Por otra parte, se sabe que los trastornos emocionales suelen ser ms frecuentes
cuando existe una disrupcin a nivel de la regulacin del sistema circadiano, tal como ocurre con los horarios rotativos
laborales y los viajes transmeridianos (jet lag), de tal forma que la conexin entre el sistema circadiano y los desrdenes
afectivos parece ser bidireccional, pues alteraciones afectivas impactan sobre el sistema circadiano, pero perturbaciones
cronobiolgicas tambin afectan sobre el estado anmico.
Es importante continuar con estudios sobre trastornos emocionales desde la perspectiva de los ritmos biolgicos, as
como llevar a cabo estudios con hembras, pues estos desordenes son ms frecuentes en ellas y las implicaciones en
la fisiologa femenina son anlisis que nos permitirn adecuar tratamientos alternativos y ptimos segn el genero y su
fisiologa circadiana.
Descriptores: Sueo, desrdenes afectivos, fotoperiodo, ritmos circadianos, roedores.
Simposio
El papel de la Psicologa en la Justicia Teraputica
Dra. Francisca Faria Rivera, Universidad de Vigo, Espaa.
Descriptores: Justicia Teraputica, Jurisprudencia Teraputica, Psicologa Jurdica, Psicologa Forense, Cortes de drogas.
El presente simposio pretende exponer el rol que juegan las leyes, los procesos legales, los sistemas o instituciones
jurdicas, y el de los operadores jurdicos en el bienestar de la personas es estudiado por la jurisprudencia teraputica
(JT).
La JT fue introducida por Wexler y Winnick en 1987 (Wexler & Winick, 1996) en el campo acadmico en Estados Unidos.
A este concepto se le fueron uniendo prcticas existentes como las cortes de Drogas que concordaban en sus principios.
La JT comprende investigacin y prctica, la investigacin es interdisciplinaria, desde la perspectiva de la psicologa
y la sociologa se estudian los efectos de las leyes en las personas y las comunidades. Igualmente en la prctica,
los hallazgos de otras ciencias son utilizados para promover prcticas jurdicas ms teraputicas o benficas para la
sociedad (Wexler, 1990).
A la par analiza la forma en que los jueces y otros actores legales asimilan sus roles y sus efectos en la salud mental de
los involucrados en los procesos legales (Winick, 2003). La JT argumenta que la ley, los procesos, los sistemas jurdicos,
y los jueces u otros actores legales pudieran tener un efecto positivo o negativo en las personas, si es positivo se le
denomina teraputico y si es negativo anti-teraputico.
La conceptualizacin original se ha modificado por otros investigadores, en este sentido Slobogin, (1995) indica que la TJ
recurre a las ciencias sociales para evaluar los posibles beneficios psicolgicos o fsicos en las personas que se originan
por la aplicacin de las leyes. Por lo tanto, el objetivo de este trabajo es identificar cules son los aspectos teraputicos o
anti-teraputicos de la ley de justicia para menores.
En este simposio se pretende abordar diversas aplicaciones de la TJ, en la Psicologa Jurdica y forense y el derecho.
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Los programas de Justicia Teraputica en Mxico: una mirada desde la ley nacional de ejecucin penal
Dra. Sofa M. Cobo Tllez, Instituto Nacional de Ciencias Penales.
A partir de 2009 en Mxico se inici en la Ciudad de Guadalupe, Nuevo Len un Programa Piloto para iniciar los
Tribunales de Tratamiento de Adicciones que tenan como fundamento terico-logstico las Cortes de Drogas
(Drug Court) Norteamericanas. Posteriormente y tras el apoyo de Instituciones como la Comisin Nacional contra
las Adicciones (CONADIC), Secretara de Salud (SSA), Secretara de Gobernacin (SEGOB), Secretara Tcnica
del Consejo de Coordinacin para la implementacin del Sistema de Justicia Penal (SETEC) en colaboracin con la
Secretara Ejecutiva de la Comisin Interamericana para el control del abuso de drogas (CICAD) de la Organizacin de
Estados Americanos (OEA), el Programa se extendi a los Estados de Chihuahua, Durango, Estado de Mxico, Morelos
y Chiapas cada uno de ellos con datos caractersticos en cuanto a su aplicacin.
Hasta la fecha, el Modelo ha sido aplicado desde la Suspensin Condicional del Proceso a Prueba como una solucin
alterna y forma de terminacin anticipada del proceso penal que se enmarca tras la Reforma Constitucional en materia de
Seguridad y Justicia en el ao de 2008, pero se ha buscado extender y ampliar su cobertura. Tras la creacin de la Ley
Nacional de Ejecucin Penal, se contempla el Modelo en la fase de Ejecucin penal adems de insertarse por primera
vez en un texto legal: El ttulo V, Captulo VIII, artculos del 168 al 189 de la Ley Nacional de Ejecucin Penal.
Se denomina Programa de Justicia Teraputica reconocindolo como una herramienta efectiva en el Sistema de
Justicia Penal como alternativa al encarcelamiento, debido a que se considera en su artculo 169 como un beneficio de
sustitucin en la ejecucin de pena, competencia del Juez de Ejecucin.
La inclusin legislativa del Programa, resulta de relevancia ya que por primera vez en nuestro pas se reconoce a la
Justicia Teraputica como una Estrategia de integracin social mediante la participacin del sector pblico y la sociedad
civil que mantiene una interaccin constante entre la persona sentenciada, Centro de tratamiento, Juez de Ejecucin y
otros operadores .
Se reconoce su objeto, bases, principios, mbitos y modalidades de intervencin, etapas de tratamiento, Centros de
Tratamiento as como el Procedimiento, Audiencias y Efectos Jurdicos que pueden ser desde la aplicacin de incentivos,
medidas disciplinarias y revocacin del Programa.
Resulta importante analizar su contenido a fin de concluir si la misma cumple con los postulados de la Justicia
Teraputica y la poltica de Estado en torno a las drogas.
Revisin bibliogrfica:
Cafferata Nores, Jos I. Proceso Penal y Derechos Humanos. Argentina, del Puerto, 2008.
Carranc y Trujillo, Ral con Carranc y Rivas, Ral. Derecho penal mexicano. Parte general. Mxico, Porra, 20
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Castillo Lpez, Juan Antonio. Justicia de Adolescentes en Mxico: el desfase institucional y jurdico. Mxico, Porra,
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Ferrajoli, Luigi.Derecho y Razn. Espaa, Trotta, tercera edicin, 1998.
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Gonzlez Placencia, Luis. Manual de Derechos Humanos del Interno. Mxico, CNDH, 1995.
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Mndez Paz, Lenin. Derecho Penitenciario. Mxico, Oxford, 2008.
Neuman, Prisin Abierta (una nueva experiencia penolgica). Mxico, Porra, 2006.
Ramrez Delgado, Juan Manuel. Penologa. Estudios de las diversas penas y medidas de seguridad. Mxico, Porra,
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INEGI, Mxico, 13 de julio de 2010, disponible en Web: http://www.inegi.org.mx/SistemasV2/Default.spx?s=est&c=21702.
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Salom Z., Gabriela. La psicologa en el mbito jurdico. Reflexiones tico-clnicas a travs de un estudio cualitativo
de casos. 30 de noviembre de 2009, disponible en Web:http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologa/
informacin.adicional/practicas.
Constitucin Poltica de los Estados Unidos Mexicanos. Cdigo Penal Federal.
Cdigo Modelo del Proceso Penal Acusatorio para los Estados de la Federacin. CONATRIB. Primera Edicin, 2009.
Ley General para prevenir y sancionar los delitos en materia de secuestro.
Ley Federal de Justicia para Adolescentes.
Ley de Justicia para adolescentes del Distrito Federal.
Ley de Normas Mnimas.
Lineamientos para la Construccin de la Ley de Ejecucin de Sanciones para Entidades
Federativas de SETEC.
Recomendaciones Generales 1/2001 a 18/2010 de la Comisin Nacional de Derechos Humanos. Acuerdos 22/2011 y
1/2013 del Consejo de la Judicatura Federal.
Cdigo Nacional de Procedimientos Penales
Descriptores: Justicia Teraputica, Programas TJ, Tribunales Tratamiento de Adicciones, Salidas Alternas, Ejecucin
Penal.
Victimologa y Justicia Teraputica
Dr. Eric Garca Lpez, UNAM Ciencia Forense.
En este apartado, abordaremos brevemente los procesos de victimizacin (Briere, Madni y Godbout, 2015; Viano, 2012)
y polivictimizacin (Ford, Elhai, Connor y Frueh, 2010; Soler, Peretilla, Kirchner y Forns, 2012), as como las alteraciones
psicopatolgicas (Faria, Vilario y Arce, 2014) propias de estas complejas interacciones , mismas que requieren ser
estudiadas con el fin de mejorar la identificacin del dao que puede estar sufriendo la salud mental de estas personas
(Forns, Kirchener, Gmez-Maqueo, Landgrave, Caldern y Magalln-Neri, 2015; Echebura, Corral y Amor, 2002), y
generar as mejores formas de atenderlas, de tal suerte que la recuperacin en su salud mental, pueda ser evaluada a
la luz de la disminucin de los indicadores presentados por la evaluacin clnica y los resultados pre y post-test en las
escalas de ansiedad (Beck y Steer, 1993b), depresin(Beck y Steer, 1993; Beck, Steer y Garbin, 1988), desesperanza
(Beck y Steer, 1998, etc.).
Adems, sera muy productivo aprovechar los resultados que brindan otras reas de investigacin, como la desarrollada
en la evaluacin psicofisiolgica del dolor y el estrs (Domnguez y Olvera, 2006; Domnguez, Santiago y Garca-Lpez,
2014).
Es conveniente abordar la problemtica del concepto vctimas en el sistema de justicia desde una perspectiva basada
en la Victimologa, la Psicopatologa y la Jurisprudencia Teraputica. Para ello, quiz una pregunta pueda brindarnos la
perspectiva de este problema: Cules son las alteraciones psicopatolgicas que presentan con mayor frecuencia las
vctimas del delito? Para responder, citamos el trabajo de Echebura Odriozola y Cruz-Sez:
No todas las vctimas expuestas a la violencia interpersonal sufren consecuencias negativas o problemas psicolgicos:
la gravedad del impacto emocional depende de una variedad de factores. No hay un sndrome de victimizacin o
un conjunto especfico de sntomas que caracteriza a todas las vctimas. Asimismo los nios victimizados constituyen
un grupo heterogneo que muestra una diversidad de respuestas fsicas, conductuales, cognitivas y emocionales.
Las diferencias individuales en la vulnerabilidad y resiliencia de las personas son responsables de la severidad de la
victimizacin (2015, p.83).
En efecto, no todas las vctimas presentan alteraciones psicolgicas de referencia. De aquellas que s lo hacen, la
literatura cientfica y la prctica forense describen que: [] la huella que se ha identificado como propia de un hecho
delictivo es el Trastorno por Estrs Postraumtico (Faria, Vilario y Arce, Ob.Cit, p.162).
Estos autores, sealan que:
En trminos de evaluacin clnica, las hiptesis diagnsticas para estos casos tambin incluyen hipocondriasis, histeria,
depresin, ansiedad, inadaptacin social, trastorno adaptativo, distimia, entre otros (p.e., Brooks, 1995; Echebura, de
Corral y Amor, 2002; Schiebe, Bagby, Miller y Dorian, 2001). Esto es, para el tratamiento clnico tiene ms trascendencia
la sintomatologa que el origen de la misma (Arce, 2007, p. 157).
Asimismo, en las investigaciones que se han realizado en vctimas de maltrato (principalmente mujeres), ya desde los
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aos noventa del siglo pasado, se refera que: Entre las secuelas que tienen mayor porcentaje estara el Trastorno
por Estrs Postraumtico y [la] depresin. En un menor porcentaje la autoestima, abuso de sustancias y, por ltimo,
el suicidio (Golding, 1999; Andrews, Cao, Marsch y Shin, 2011; Olsen, McVeight, Wunsch-Hitzig y Rickert, 2007; PicoAlonso et al., 2006; Reviere et al., 2007, citados por Labra, 2014, p.95; Dutton, 2009).
En cuanto a las caractersticas diagnsticas de depresin [] un 19.8% present depresin leve, un 27.2% depresin
moderada y un 30.7% depresin grave. Finalmente, en cuanto a la escala de inadaptacin [] sta se encuentra
presente en un 73.8% ( Ob. Supra p. 237 a 240).
En sntesis, los resultados concuerdan con lo trazado en los metanlisis realizados al respecto, as como en las
investigaciones que refieren la presencia de sintomatologa depresiva, Trastorno de Estrs Post Traumtico (TEPT),
ansiedad y suicidio (Vase Pico-Alonso et al, 2006).
En otro estudio, realizado por Forns et al en 2015, llevado a cabo con adolescentes que sufrieron violencia, las autoras
encontraron altos porcentajes de riesgo para la salud mental de estas personas. En ese estudio, se utiliz el Juvenile
Victimization Qustionnaire y la Youth Self Report, el primer instrumento sirve para analizar la victimizacin, mientras que
el segundo sirve para identificar posibles alteraciones psicopatolgicas (basado en las escalas del DSM).
Los resultados muestran que la sintomatologa obsesivo-compulsiva debe ser tomada en seria consideracin en los
casos de alta victimizacin. Asimismo, se observ sintomatologa de los trastornos del estado de nimo, de los trastornos
de somatizacin y del trastorno de estrs postraumtico, relacionados con la victimizacin.
Los efectos psicopatolgicos de la victimizacin, si no son evaluados, identificados y atendidos adecuadamente, pueden
ahondar en la vulneracin de procesos cognitivos y volitivos que dificulten la atencin y el tratamiento brindado a las
vctimas del delito o de violacin a derechos humanos.
Estos efectos psicopatolgicos, requieren ser bien identificados y trazar as una ruta de atencin que permita conocer
la efectividad de los tratamientos implementados. Para ello, es necesario contar con informacin cuantificable, con
indicadores objetivos que permitan saber si una vctima (directa o indirecta) est superando o est empeorando en su
sintomatologa.
Este ha sido uno de nuestros objetivos en la Tesis Doctoral en Derecho, pero sin duda tendra un alcance mucho mayor
si se estableciera como prctica institucional en todas las entidades federativas. Al paso del tiempo, se contara con
datos valiosos para la atencin a vctimas basada en la evidencia, pero tambin para la prevencin de las alteraciones
mentales en estas personas; quiz incluso estemos ante una cierta epidemiologa victimolgica.
A la postre, este procedimiento impactar positivamente en la realizacin de los objetivos pretendidos por la
legislacin especializada en la materia. Lo anterior, es una muestra de la importancia que tiene el estudio cientfico
del comportamiento humano para los mbitos jurdicos, en este caso particular para aquellos relacionados con la Ley
General de Vctimas.
Descriptores: Victimologa, Ley general de vctimas, psicopatologia forense, victimizacin, Jurisprudencia teraputica.
Simposio
Estado actual de la psicologa jurdica y forense en Mxico
Mtra. Olga Leticia Galicia Garca, TSJCDMX PJF.
Descriptores: Psicologa Forense, Psicologa Jurdica, Psicopatologa Forense, Neuroderecho, Psiquiatra Forense.
El presente simposio tiene el objetivo de exponer los avances de la investigacin de la Psicologa Jurdica en Mxico
y la experiencia profesional en el rea de desempeo profesional de la Psicologa forense. Tanto la investigacin que
se encuentran desarrollando en diversas instituciones de nuestro pas como lo es en la Facultad de Medicina de la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Licenciatura en Ciencia Forense), en el Instituto Nacional de Psiquiatra
Ramon de la Fuente Muz y en la Universidad de Sonora. Algunas propuestas se centran respecto al uso del CIE-10
como manual de referencia para la determinacin pericial cuando as sea pertinente usarlo y en su caso, sea necesario
sustentar una determinacin psicolgica y psiquitrica.
As como el cuestionamiento de los diversos retos y dilemas a los que los Psiclogos y Psiquiatras Forenses se enfrentan
da a da, en el ejercicio de ste campo de desempeo profesional. Lo cual implica la necesidad del trabajo multi y trans
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de la ley, como el seguimiento voluntario de las normas a travs de decisiones autnomas; el tercero, analizara los
problemas de fondo del derecho, no slo los aunados a los procedimientos legales. (p. 175).
Este abordaje es particularmente relevante para analizar los problemas de fondo del derecho (Ob Supra, p.177). Fras,
M. (2014). Psicologa Jurdica: una aproximacin desde la psicologa positiva. En E.C. Chan., C. Estrada y F.J. Rodrguez
(Coords). Aportaciones a la psicologa jurdica y forense desde Iberoamrica. Mxico: Manual Moderno.
En el marco de este Simposio sobre el estado actual de la Psicologa Jurdica y Forense en Mxico, expondremos los
argumentos que consideramos convenientes para la adopcin de este cdigo de comunicacin ante los tribunales de
justicia
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Manual Moderno.
Descriptores: Psicopatologa Forense, CIE-10, ICD-10, Nuevo sistema de justicia penal, Psicologa y ley.
Psicologa y Psiquiatra Forense: una separacin inexacta para la psicopatologa forense.
Dr. Nicolas Ivan Martnez Lpez, Instituto Nacional de Psiquiatra Ramon de la Fuente Muiz
Continuamente se han separado a la Psiquiatra y a la Psicologa, sin embargo al da de hoy, es impensable la accin de
una disciplina sin la otra.
Enfocndonos en el mbito forense esta divisin se ha marcado con una mayor intencin y sin sentido alguno.
Para la ley los profesionales de la salud mental y sobre todo a la luz de la Ley de Salud Mental de la Ciudad de Mxico,
es una divisin ficticia, ambos profesionales con un adecuado entrenamiento podemos realizar nuestra prctica en esa
interfaz que surge entre el derecho penal y los presuntos responsables que pueden padecer de un trastorno mental.
En el caso del mbito legal, ambas disciplinas interactan de una forma tal, que tanto psiclogos como psiquiatras
orientamos la prctica de nuestros colegas y apoyamos en el desarrollo e implementacin de leyes, cdigos,
reglamentos, normas y dems instrumentos jurdicos que han de establecer las pautas en la prctica de ambas
profesiones en el ejercicio de atencin en salud mental.
Es por estas y otras coincidencias, que continuar con una divisin entre la psicologa y la psiquiatra en lo legal y lo
forense resulta absurdo, por el contrario debemos fomentar que el estudio de la psicopatologa forense desde la practica
pericial y de asesora, hasta la investigacin clnica, en neurociencias y sociales, se realice de forma conjunta con el
enfoque de incrementar el conocimiento de la psicopatologa forense y el bienestar de aquellos que padeciendo un
trastorno mental, han cometido actos delictivos.
Debemos dejar la implementacin de escalas e instrumentos, as como la formulacin diagnstica y emisin de
conclusiones periciales al grupo de psiclogos y psiquiatras que nos entrenamos y dedicamos al mbito forense en
conjunto, sin que sea funcin exclusiva de alguna profesin, la realizacin de estas tareas; es decir tanto los psiclogos
pueden emitir una conclusin diagnstica como los psiquiatras podemos aplicar instrumentos, (obviamente si nos
antecede un entrenamiento adecuado).
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La salud mental aproximada desde la visin forense o legal, debe romper con las barreras que por muchos aos se han
establecido entre psiclogos y psiquiatras.
En la investigacin psiclogos y psiquiatras trabajamos en conjunto para dar respuesta a las incgnitas que surgen al
respecto de conductas disociales, violencia, agresores sexuales, homicidio, suicidio, personas con trastornos mentales
que comenten delitos y pueden o no ser inimputables. Solamente uniendo esfuerzos en este mbito obtenemos
aproximaciones ms reales de los acontecimientos que nos competen.
La delincuencia, las pandillas, el crimen organizado, el secuestro, los homicidios en serie, no lograran disminuir, si desde
el trabajo en conjunto y con una visin de ciencias de la complejidad no se rompe esta divisin absurda entre ambas
profesiones.
Por encima de ello debe imperar la trans e interdisciplina, colaborar con otros profesionistas dedicados al estudio de
estos y otros temas guiara a la aproximacin de una explicacin cientfica que disminuya el estigma de las personas con
trastornos mentales y apoyara la creacin de polticas pblicas para la disminucin de conductas violentas y antisociales.
A la fecha de nuestro simposio, grandes lderes psiclogos y psiquiatras tanto en la investigacin como en la prctica
clnica y forense, aportan en conjunto los avances necesarios para tener nuevas clasificaciones que sirvan de gua en el
correcto diagnstico de los evaluados en lo forense y en la prctica clnica cotidiana.
Mantener la visin retrograda y narcisista de que un profesionista sabe ms al respecto que otro, obstaculiza nuestra
misin y nubla nuestra misin, sobre todo en el ejercicio forense y legal; dado que ambas disciplinas se traslapan y
requieren un actuar conjunto a favor del conocimiento y la sociedad.
A manera de ejemplos veremos en nuestro simposio como es que psiclogos y psiquiatras damos respuesta de una
manera ms eficiente a los tpicos de esta interfaz entre la psicopatologa y el derecho penal; que si solamente lo
hacemos de forma independiente.
Jimnez, E.M. (2006). Introduccin histrica a la Psicologa Forense. En Sierra, J.C. Jimnez, E.M. & Buela-Casal, G.
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Descriptores: Psicologia forense, psiquiatra forense, ley de salud mental, neurociencias, inimputable.
La Psicologa Jurdica y forense en Mxico: los retos a los que nos enfrentamos en nuestro ejercicio
profesional
Mtra. Olga Leticia Galicia Garca, Tribunal Superior de Justicia del DF.
Despus de ms de 20 aos de dedicarme a la prctica profesional de la psicologa forense, he sido testigo de su historia
y desarrollo en Mxico.
Al igual que la historia de la psicologa jurdica y forense en todo el mundo, en Mxico esta disciplina naci por encargo
y necesidad del sistema de justicia, tanto en su vertiente de aplicacin de la Psicologa al mejor ejercicio del derecho
(Mira & Lpez, 1932) como en su vertiente de investigacin de los fenmenos psicolgicos que subyace a la ley, al
derecho y a la justicia.
Las preguntas principales que plantea el sistema de justicia al Psiclogo Forense hasta la fecha siguen siendo las
mismas que hace 20 aos y las mismas reportadas por los autores incluso a principios del siglo XX.
Estas preguntas se encuentran relacionadas fundamentalmente con la calidad de la aportacin de la psicologa para dar
una contestacin correcta y concreta a una serie de interrogantes que nos plantean las diversas reas del derecho:
Las muchas preguntas que nos planteamos como psiclogos forenses, son:
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Cules son los conocimientos y competencias que necesitamos para dar respuesta a estas interrogantes, de manera
eficaz y tica?;
Cules son las consideraciones que debemos tener en cuenta considerando las caractersticas actuales de nuestra
sociedad con respecto a la tecnologa disponible, sistemas de justicia e interrelacin con otras disciplinas?
De qu manera nuestra calidad profesional, nos debe distinguir de la poblacin en general, que en la actualidad tiene
gran acceso a todo tipo de informacin sobre nuestra rea de desempeo profesional y sobre otras coadyuvantes?
De qu manera nuestros conocimientos, investigacin y habilidades profesionales podran aportar elementos
importantes a los servidores pblicos (seguridad social, milicia, ministerios pblicos), legisladores, jueces, magistrados y
ministros, para eficientar sus propias funciones pblicas y sociales?.
Frente a ste panorama, cules son los retos a los que se enfrentan los psiclogos jurdicos y forenses que nos
encontramos en este campo del conocimiento, o que desean incorporarse al mismo, en el ejercicio profesional de nuestra
disciplina?
Ante dicho panorama el psiclogo jurdico y forense, se enfrenta a los retos de:
RETO 1. Reconocimiento profesional, social y acadmico como disciplina cientfica.
Si bien se trata de una disciplina que si bien naci por encargo de los letrados en Derecho, a solicitud o necesidad de
intervencin en determinados ambientes o demandas sociales especficas (Clemente, 1989). Tambin lo es, que ha ido
desarrollando su metodologa propia, su propio campo de investigacin y de intervencin para lograr su cometido final
que es proporcionar los elementos tcnicos, cientficos, conocimientos y experiencia que escapan a la cultura del juez
para crear conviccin en este y mayor comprensin del problema controvertido.
Por lo que se requiere que el psiclogo que acta como perito sea un EXPERTO en la materia, en particular en el tema
de la VIOLENCIA en todas sus modalidades, en la Psicopatologa forense, en las tcnicas de entrevista, en el anlisis
de fiabilidad de la informacin que le es proporcionada por los usuarios y en la aplicacin forense de los instrumentos de
evaluacin psicolgica, que es diametralmente diferente a la evaluacin psicolgica en cualquiera otra de sus reas.
Un experto en el anlisis de los resultados, los que pueden convertirse en un cuerpo de conocimiento e investigacin
slido y que nos permita retroalimentarnos.
Un asesor experto del legislador, quien con conocimiento y experiencia sea capaz de mencionar los puntos necesarios
en que las leyes deben apoyarse en la psicologa.
Para lograr este objetivo es necesario la:
RETO 2. Delimitacin de las Funciones del Psiclogo Forense en el contexto judicial y su relacin con otras disciplinas.
RETO 3. Desarrollo de los Programas de Formacin Profesional, cientfica y acadmica de la disciplina, donde se
desarrollen los lineamientos metodolgicos y protocolos de actuacin para cada caso especfico.
RETO 4. La certificacin de los conocimientos y habilidades prcticas del Psiclogo Forense.
RETO 5. Desarrollo de los protocolos para el trabajo interdisciplinario
RETO 6. Ejercicio tico y habilidad en la solucin de los dilemas ticos
RETO 7. Red nacional de investigacin en Psicologa Jurdica y de Psiclogos forenses profesionales de Mxico e
Iberoamrica.
El presente simposio, pretende abordar dichas temticas y los dilemas a los que nos enfrentamos en el ejercicio de sta
rea de desempeo profesional.
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Descriptores: Psicologa Jurdica, Psicologa Forense, desempeo profesional, certificacin profesional, trabajo
interdisciplinario.
La Psicologa jurdica en Mxico los avances en la investigacin en Mxico
Dra. Martha Fras Armenta , Universidad de Sonora.
La psicologa jurdica (PJ) segn la Asociacin Americana de Psicologa Jurdica es la aplicacin de los aspectos
profesionales y cientficos de la psicologa a cuestiones relacionadas con la ley y los sistemas legales (American
Psychology-Law Society, 2016), La PJ explora el efecto de la ley en la conducta de las personas y el efecto de la
conducta de las personas en la ley. La Psicologa interacta con la ley en muchos contextos, ellos intervienen como
expertos testificando en los tribunales, como consultores o asesores, como clnicos, o en investigacin. En este sentido,
la PJ ha sido clasificada como la psicologa del derecho, psicologa en el derecho o psicologa y el derecho (Sales,
1983). La Psicologa en el Derecho se refiere a las aplicaciones especficas de la Psicologa a la ley, esto sera lo que
se denomina psicologa forense, los abogados y jueces utilizan a los psiclogos y sus conocimientos y experiencias
para resolver los casos. En este sentido los psiclogos actan cmo evaluadores de la confiabilidad del testimonio, del
estado mental del presunto responsable de un delito, y valoran las capacidades de los padres para obtener la custodia
de sus hijos en los casos de divorcio. La Psicologa y el Derecho examina varios componentes del derecho, es la
investigacin psico-jurdica bsica o aplicada relacionada cuestiones bsicas que enfrenta el sistema legal, algunas de
ellas pudieran ser, errores para identificar sospechosos, las caractersticas de los delincuentes, magistrados, jueces,
abogados litigantes y jurados. La Psicologa del Derecho representa la aproximacin ms abstracta del derecho como
un determinante de la conducta. Investiga porque la ley trata de controlar la conducta y cmo la gente reacciona al
interactuar con la ley. Algunas preguntas que trata de responder seran el por qu los individuos obedecen o dejan de
obedecer una norma jurdica, en el estudio del desarrollo moral de las personas y el de las percepciones y actitudes de
los individuos acerca de las diferentes sanciones penales. (Kapardis, 2003). En este sentido, la psicologa forense es
una de las ramas de la PJ y refiere a la aplicacin de la clnica a las instituciones legales y a la gente que tiene contacto
con la ley, incluye actividades que estn relacionadas directamente con los tribunales (Bartol & Bartol, 2015). La PJ es
un rea relativamente nueva en el mundo, Sin embargo, los primeros trabajos iniciaron a principio de siglo, el de Sterm
en 1903 (Louin, 1977) fue uno de los seminales, pero el auge de este tipo de investigacin fue en 1970. En Mxico,
los primeros escritos sobre PJ fueron por Lpez Valadez (1987), posteriormente Fras en 1987 (Fras, & Corral, 1987;
Fras, & Corral, 1988) realiz la investigacin en ese campo. Desde entonces se han desarrollado algunos trabajos de
investigacin, entre ellos podemos mencionar en las temticas de: Justicia procedimental y distributiva (Lpez Escobar
& Fras Armenta, 2014); Justicia restaurativa (Garca, Robles, & Gutirrez de Pieres, 2010); Psicologa jurdica en
general (Garca-Lpez, Murueta, Vaca, J. & Prez-Marqus, 2007; Garca-Lpez, 2010); neurociencia (Garca-Lpez,
2007; Fras, Valdez, Nava, Figueredo, & Corral, 2010); en conducta antisocial, violencia o conducta anti-ecolgica
(Fras, & Martn, 2010). En Mxico antes de la Reforma Constitucional del 2008 que introdujo en el pas el sistema penal
acusatorio, la intervencin del psiclogo en los juicios era muy escasa, despus de esta reforma las evaluaciones en
los juzgados han sido sumamente requeridas. Con esto todo lo relacionado a la psicologa forense ha tenido un auge
enorme. Es la parte de la PJ que ms se ha desarrollado en los ltimos 8 aos. Sin embargo, es muy importante sealar
que las investigaciones en el rea son prioritarias, ya que las evaluaciones que se realizan en los juzgados deben
de estar fundamentadas en una investigacin cientfica fuerte que las avale. Y la investigacin en el rea todava es
incipiente.
61
Referencias
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Descriptores: Psicologa Jurdica, Psicologa Forense, Psicologa en el derecho, Psicologa del derecho, Investigacin
psicolegal.
Simposio
Pobreza, soledad y envejecimiento: desafos para la psicologa
Dra. Mara Montero Lpez Lena, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
Descriptores: Envejecimiento, pobreza, soledad, autoeficacia, espiritualidad.
El innegable envejecimiento de la poblacin en Mxico aunado al aumento de la proporcin de mexicanos que viven
en condiciones de precariedad hace necesario el anlisis disciplinario de dichas problemticas. En este simposio se
busca documentar algunos correlatos psicolgicos que se asocian a la pobreza en la que viven algunas de las personas
adultas mayores. El simposio inicia con el anlisis de la soledad como fenmeno psicolgico y su relacin con el
apego. El segundo estudio documenta cmo viven la soledad las personas adultas mayores y particularmente cmo la
experimentan quienes de ellas viven en pobreza. La tercera ponencia aborda las diferencias en las expectativas de vida
que presentan los adultos mayores al compararlos con los estndares y proyecciones de las instancias internacionales
y gubernamentales. Es de llamar la atencin los contrastes que se encontraron y ms desafiante an es encontrar
opciones para cerrar la brecha que se detect entre las expectativas de los participantes y la normatividad institucional.
La cuarta ponencia documenta cmo se presenta el conflicto intergeneracional en tres grupos de edades, adultos jvenes
y personas adultas mayores.
El estudio refleja el tipo de interacciones generacionales entre los grupos mencionados y permite reflexionar acerca de
cmo se enfrentan estos problemas de interaccin hacia la etapa adulta y adulta mayor. El quinto trabajo versa sobre la
autoeficacia que muestran las personas adultas mayores ante condiciones de depauperacin. Cierra este simposio el
trabajo sobre espiritualidad y resiliencia en adultos mayores. Se trata de un estudio de revisin bibliogrfica que sienta
las bases conceptuales para analizar la posible contribucin de la espiritualidad como amortiguador ante las prdidas
sufridas durante la vejez y cmo el ejercicio espiritual puede ser un contribuyente para la trascendencia de condiciones
estresantes durante la vejez.
62
63
a prueba modelos explicativos no subjetivos de la soledad que permitan dilucidar las causas del fenmeno. Segundo,
podran enriquecer los esfuerzos por crear un tratamiento efectivo que disminuya la experiencia de soledad apuntando a
la seguridad en el apego como un elemento crucial en la incidencia de dicho dolor social.
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La experiencia de soledad en ancianos depauperados
Anglica Mayte Casillas Sollano, Dra. Mara Montero-Lpez Lena, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
Nota: Se agradece a la UNAM-DGAPA el apoyo recibido para la realizacin de este trabajo a travs del proyecto PAPIITIN308816.
Desde 2008 Mxico ocupa el decimoquinto lugar mundial con personas de 65 aos en adelante con 6.7 millones de
adultos mayores (6.1% de la poblacin) previendo un aumento para 2040 de un 15.5% (CONAPO, 2014). Los estudios
para este grupo etario se centran mayormente en el deterioro fsico y restan importancia a variables psicolgicas como
la experiencia de soledad. La soledad como fenmeno psicolgico multidimensional impacta de manera diferencial al
funcionamiento de la salud fsica y psicolgica del sujeto, por lo que este estudio documenta evidencias de la relacin
con la soledad como variable a estudiar en el adulto mayor.
Para la presente investigacin se utiliz un ndice de pobreza multidimensional que ubica las necesidades bsicas
insatisfechas (NBI) basadas en la definicin de umbrales de satisfaccin de las necesidades bsicas que permitan
discriminar las personas consideradas pobres y no pobres (BM, 2015).
La edad es un factor claro de caracterizacin de la pobreza debido a la relacin entre mayor edad mayores posibilidades
de vivir en un hogar pobre (Snchez, 2000) de hecho, se ha afirmado que en personas mayores de 60 aos el 82% vive
algn grado de pobreza (Balderas, 2014). As pues, la situacin en la que la persona mayor se encuentre depender
de la combinacin de ciertos factores (Huenchn, 2004) como fsicos, mentales y sociales. Estos ltimos refieren a la
construccin de relaciones sociales, la conducta, las creencias, las emociones y las distintas percepciones de la vida
(Garca, 2008), una de ellas, la soledad.
Soledad
La soledad es un fenmeno multidimensional, psicolgico y potencialmente estresante, resultado de carencias afectivas,
64
reales o percibidas que tiene un impacto diferencial sobre el funcionamiento y salud fsica y psicolgica del sujeto
(Montero, 1999) Es este sentido, la falta de relaciones ntimas de apoyo y cooperacin tendra como resultado la
experiencia de intensos sentimientos de soledad (Garca, 2008).
La vejez est permeada de imgenes relacionadas a la soledad debido a los deterioros en la salud, problemas de
autonoma y problemas relacionados a las carencias econmicas que limitan su capacidad para tener amigos ntimos
aunado a que la muerte de los compaeros de edad reduce las oportunidades para los contactos sociales (Garca, 2008).
La experiencia de soledad se asocia, entre otras cosas, con bajo ingreso econmico(Montero, 1999).
Mtodo
El objetivo de este estudio fue relacionar la variable de soledad en las personas adultas mayores que viven en situacin
de pobreza con respecto a los que no viven en pobreza.
Participantes
Muestra const de 183 participantes voluntarios de 60 aos a 74 aos (x=66.10 aos), 53% mujeres, 47% hombres.
Residentes de la Cd. de Mxico.
Instrumentos
Batera con:
Indicadores sociodemogrficos. Midiendo indicadores de: Infraestructura en la vivienda, calidad, equipamiento de la
vivienda, tecnologas de la informacin, educacin.
Inventario Multifactico de Soledad (IMSOL, Montero, 1999).
Resultados
Inicialmente se agrup a los sujetos que, segn la medicin de NBI, entraban dentro del grupo de Pobreza y No pobreza.
Dentro del grupo de pobreza se encontraron 63%, mientras que el grupo de No pobreza const de 37%.
Los resultados muestran una mayor soledad en hombres y mujeres mayores que viven en condiciones de pobreza
en comparacin con aquellos que viven en no pobreza. En contraste los hombres que viven en pobreza perciben
una experiencia subjetiva de mayor soledad en comparacin con las mujeres, que daban puntajes ms bajos en este
respecto.
Discusin
El gnero juega un papel importante en la experiencia de soledad, los hombres y mujeres en pobreza manifiestan ms
soledad, lo que afecta su aspecto emocional y, en muchos casos, lo puede conducir a tomar distancia del entorno y, por
ende, a experimentar una mayor soledad. Con ello se reafirma que las personas ms vulnerables a la soledad son las de
menores ingresos y necesidades bsicas insatisfechas.
Sera importante considerar que cuando se incrementa el nivel socio-econmico y el grado de escolaridad, disminuye
la percepcin subjetiva de soledad, excepto entre quienes, despus de haberlo iniciado, no culminan estudios
profesionales. Segn Cardona y cols. (2013) la educacin aparece como una herramienta que ayuda a prevenir el
sentimiento de soledad. Este factor puede considerarse como protector y sera necesario profundizarse en posteriores
investigaciones.
Referencias
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65
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febrero de 2016.
Descriptores: Soledad, vejez, pobreza, envejecimiento, salud psicolgica.
Pobreza y expectativas de vida: comparacin por sexo
Lic. Blanca Neli Snchez Hernndez, Dra. Mara Montero-Lpez Lena, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
Nota: Se agradece a la UNAM-DGAPA el apoyo recibido para la realizacin de este trabajo a travs del proyecto PAPIITIN308816.
Segn la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU, 2014, 2016) el siglo XXI estar marcado por el envejecimiento
de la poblacin debido al descenso de la natalidad y al aumento de la esperanza de vida. La Comisin Econmica para
Amrica Latina y el Caribe (CEPAL, 2007) define a la esperanza de vida como el nmero de aos que en promedio
esperara vivir una persona si durante toda su vida estuviera sujeta a las condiciones de mortalidad por edad observadas
en el perodo de estudio.
En Mxico el Instituto Nacional de Geografa y Estadstica (INEGI), 2016 seala que entre ms alta sea la esperanza de
vida de un pas existe un mejor desarrollo econmico y social en la poblacin; con respecto a si viven ms los hombres o
las mujeres, esta institucin indica que en el pas las mujeres viven en promedio ms aos que los hombres, en 1930, la
esperanza de vida para las personas de sexo femenino era de 35 aos y para el masculino de 33.
Sin embargo, las estimaciones de las instituciones suelen diferir de la edad que las personas creen alcanzar, es decir
de la expectativa de vida de la poblacin, es por eso que en este estudio se busc conocer si exista alguna diferencia
por condicin econmica y sexo sobre la expectativa de vida de la poblacin, considerando algunos aspectos como:
longevidad familiar, estilo de vida, situacin econmica, avances cientficos y en trminos generales.
Mtodo
Muestra.200 cuestionarios aplicados en escenarios naturales. Con consentimiento informado y un entrevistas cara a
cara. Tiempo de aplicacin 40 minutos, aproximadamente.
Variables. Pobreza: referida a la condiciones socioeconmica que restringe las oportunidades de desarrollo de quienes
la padecen. Se midi considerando seis indicadores referidos a ingresos, educacin del jefe de familia, servicios e
infraestructura de vivienda. El rango de pobreza fluctu de 0 a 6 donde a mayor puntaje mayor pobreza.
Expectativa de vida: entendida como la cantidad de aos que se piensa vivir considerando la longevidad familiar, estilo
de vida, situacin econmica, avances cientficos y en trminos generales.
Instrumentos. Batera de instrumentos que fueron empleados en proyectos ms amplios (Montero, 2014, 2016). Se
obtuvieron los datos correspondientes a 5 preguntas abiertas que exploraban hasta los cuntos aos crea la persona
que vivira en funcin (a) la longevidad de la familia nuclear, (b) el estilo de vida, (c) situacin econmica, (d) avances
cientficos y (e) corazonada o intuicin.
Resultados
Se obtuvieron 183 entrevistas a hombres (n= 86, 47%) y mujeres (n= 97, 53 %) que procedan de contextos
depauperados (n=115, 63%) y afluentes (n=69, 37%), con un promedio de edad de 66.1 aos y una escolaridad
66
elemental, las mujeres; mientras que los varones llegaron a estudios superiores. El estado civil de la mayor parte de la
muestra era casado.
Cuando se hicieron comparaciones controlando la condicin de pobreza y no pobreza, se encontraron diferencias
significativas solo en los hombres y solo en tres de las cinco condiciones.
Es de llamar la atencin que en la muestra de mujeres no se encontraron diferencias significativas en ninguna de las
cinco condiciones indagadas. Ellas, independientemente de su condicin de pobreza, manifestaron que viviran alrededor
de los 80 aos.
En el grupo de los hombres, cuando se les pidi que consideraran la longevidad de su familia o su estilo de vida para
hacer suposiciones sobre los aos que viviran, no se encontraron diferencias significativas; sin importar su estatus
econmico supusieron que viviran alrededor de los 82 aos. No obstante cuando consideraron factores como su
situacin econmica (t=-2.62, gl 73,p>.01), los avances cientficos (t= -1.89, gl 66, p>.06) y en general su intuicin sobre
cuntos aos viviran (t= -1.97, gl 60, p>.05) se encontraron diferencias significativas, atribuibles a los participantes de
grupo de no pobreza, quienes en general supusieron que viviran ms de 84 aos.
Llama la atencin que tanto hombres como mujeres esperan vivir cerca de 80 aos. En ambos casos quienes viven en
condiciones de pobreza son ms mesurados en sus expectativas, lo cual sugiere tal vez ms conciencia de su fragilidad
fsica, econmica y social.
Discusin
Los resultados claramente evidencian que las expectativas para vivir de los adultos mayores rebasan por mucho las
proyecciones de las instituciones internacionales y nacionales. La ONU propone que en pases como Mxico las mujeres
llegarn a vivir cerca de los 74 aos en tanto que los hombres apenas rebasarn los 70, ello implica una diferencia
de casi 10 aos en la expectativa que una muestra real de adultos mayores mexicanos espera vivir. De acuerdo con
AmartaSen (en Prez, 2013) la esperanza de vida y mortalidad para cada una de las personas son indicadores que
contienen una importancia intrnseca ya que valoran la longevidad como algo positivo y tienen un significado capacitante
para la realizacin de las actividades humanas.Encontrar procesos y condiciones para que llegar a la vejez no sea solo
una adicin de aos sino una real condicin de calidad de vida es uno de los retos que la psicologa debe enfrentar a
corto plazo.
Referencias
Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe (2007). Esperanza de vida al nacer. Consultado el 14 de junio de
2016. Recuperado de: http://celade.cepal.org/redatam/pryesp/cairo/WebHelp/Metalatina/esperanza_de_vida_al_nacer.
htm
Instituto Nacional de Estadstica y Geografa (2016) Esperanza de vida, consultado el 14 de junio de 2016. Recuperado
de: http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/esperanza.aspx?tema=P
Organizacin de las Naciones Unidas (2014). En Amrica Latina el siglo XXI estar marcado por el envejecimiento.
Consultado el 14 de junio de 2016. Recuperado de: http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=30961#.
V2DYzrvhA2x
Organizacin Mundial de la Salud (2016). La esperanza de vida ha aumentado en 5 aos desde el ao 2000, pero
persisten las desigualdades sanitarias. Consultado el 14 de junio de 2016. Recuperado de: http://www.who.int/
mediacentre/news/releases/2016/health-inequalities-persist/es/
Prez, L (2013). Esperanza de vida en Mxico: de cmo los indicadores pueden sealar catstrofes. Perseo. (10),
UNAM, Mxico. Consultado el 14 de junio de 2016. Recuperado de: http://www.pudh.unam.mx/perseo/?p=5948.
Descriptores: Pobreza, expectativas de vida, envejecimiento, proyecciones institucionales, comparacin.
El conflicto intergeneracional: tendencias positivas
Dra. Olga Strizhitskaya*, Rusia, Dra. Mara Montero-Lpez Lena**, Lic. Jenifer Melchor Vzquez**,
*Universidad de San Petersburgo, **Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
La sociedad moderna est siendo desafiada por la creciente esperanza de vida, el porcentaje de la poblacin de adultos
mayores y los problemas asociados con su calidad de vida. Estas tendencias dan nuevo sentido al funcionamiento de las
generaciones, afecta la estructura de la familia en particular y a la comunicacin de generaciones en general.
67
Investigadores clsicos y modernos se interesaron por los problemas de interaccin de generaciones. En las ltimas
dcadas el problema de las relaciones intergeneracionales, sus estructuras, los componentes y los factores que estn
determinndolos han sido temas muy actuales para la psicologa. M. Postnikova (Postnikova, 2010), investigadora de
Rusia, desarroll un modelo que describi las relaciones intergeneracionales como un sistema complicado que incluye
factores psicolgicos y sociales. A menudo las relaciones son investigadas en sistemas de relaciones familiares, aunque
las comunicaciones intergeneracionales van ms all del funcionamiento de la familia.
Una de las explicaciones de las dificultades intergeneracionales es la idea de ambigedad intergeneracional (Fingerman,
Sechrist, Birditt, 2012), la cual identifica que cada generacin tiene su propia idea y esperanza de otra generacin, stas
a menudo no coinciden con las esperanzas y expectativas de otras generaciones. Esta situacin permea las emociones
positivas y negativas que ocurren en todos los participantes del proceso de comunicacin. Fingerman indica que en
general los jvenes presentan mayor ambigedad intergeneracional que sus padres.
sta investigacin parte de que la interaccin intergeneracional puede afectar el funcionamiento de las relaciones
interpersonales de manera positiva y negativa. El conflicto intergeneracional, tambin denominado conflicto de padres e
hijos, frecuentemente est considerado como un fenmeno negativo, sin embargo, es importante resaltar que es posible
verlo desde otra perspectiva.
El presente estudio considera el conflicto intergeneracional como la percepcin subjetiva diferenciada entre los adultos
y los adultos mayores, as como la confianza que las personas de la misma edad tienen en comn para un mejor
entendimiento. La hiptesis sugiere que este tipo de conflictos pueden ser asociados con la calidad de la vida de las
personas y la robustez debido a que los vnculos sociales representan el apoyo social, emocional e informativo recibido.
La muestra est representada por 177 adultos (edad 45-77), divididos en tres grupos: 45-54 (n=61, Media=49); 55-64
(n=49, Media=59); 65 y ms (n=67, Media=68).
Mtodo
Escala del Conflicto Intergeneracional (4-tems tipo Likert, Cronbachsalpha 0.80); SF-36 (El Estudio de Estado de Salud),
Robustez cuestionario S.R. Maddi (versin rusa de D. Leontiev) y la Escala de Bienestar Psicolgico (versin rusa de E.
Troshikhina, L. Zhukovskaya).
Resultados
Aunque el trmino conflicto intergeneracional ha sido propuesto en un sentido negativo, los sujetos de la muestra
mostraron correlaciones positivas con caractersticas de salud subjetiva y robustez. El grupo ms joven (45-54) mostr
que el conflicto intergeneracional est relacionado con la robustez y la salud subjetiva, el grupo medio (55-64) muestra
slo correlacin con la salud subjetiva y el grupo mayor (65 y ms) presenta correlacin slo con robustez.
El anlisis de interaccin entre las caractersticas de conflicto intergeneracional y las escalas de bienestar psicolgico
mostraron que en todos los grupos el nivel de conflicto esta relacionado directamente con la creencia personal. El grupo
medio tambin mostr correlaciones positivas y con propsito en la vida; el grupo mayor presenta correlaciones positivas.
Este estudio supone que el grupo medio (55-64) experimenta el cambio de posicin generativa: aunque los lmites
temporales de una a otra generacin sean relativos y ms o menos subjetivos, se puede identificar a la generacin de
jvenes, la generacin de adultos y la generacin de adultos mayores. La edad de 55-64 aos puede ser descrita como
la edad de cambios profesionales y sociales, la edad de jubilacin (en Rusia) y la edad cuando los nios estn en casa.
Desde esta perspectiva la edad es muy complicada y puede provocar conflictos con otras generaciones, sin embargo los
resultados muestran que estos conflictos estn asociados con consecuencias positivas.
Los resultados sugieren que el conflicto intergeneracional refleja no solamente percepciones negativas, sino de
interaccin, bsqueda y aspiracin para comprender a otras generaciones, lo cual significa participacin en esta
interaccin soportando el incremento de robustez en la calidad de vida. As mismo, los resultados muestran la idea de
que los niveles bajos de la escala del conflicto intergeneracional no significan que las relaciones con otra generacin
sean ms armoniosas, ms bien que la persona se aleja de la interaccin y no invierte esfuerzos para resolver
este conflicto. Este tipo de comportamiento puede llevar a la supresin de necesidades en el soporte social y de
comunicacin.
Los resultados son un reflejo de una tendencia muy importante: el conflicto intergeneracional aparece cuando la gente
no solamente tiene opiniones diferentes de otras generaciones sino cuando ellos entienden estas diferencias y tratan
68
de cambiar esta situacin. En este sentido podemos imaginar que la caracterstica ms importante para el proceso de
comunicacin e interaccin intergeneracional es la actividad personal y la participacin en conflicto.
Referencias
Postnikova M.I. (2010) Modelo conceptual de relaciones intergeneracional en sociedad ruso modern. Mirnauki, kulturi,
obrasovaniya.Nn.2.p. 78-82.
Fingerman, K. L., Sechrist, J., &Birditt, K. // Changing Views on Intergenerational Ties. Gerontology. 2012. 59(1), . 6470. doi:10.1159/000342211
Descriptores: Conflicto intergeneracional, adultez mayor, jvenes, familia, interaccin.
Autoeficacia fragiliza o potencia la vejez?
Dra. Mara Montero Lpez Lena*, Lic. Ma. de Lourdes Monroy Tello*, Dr. Armando Rivera Ledesma**, *Universidad
Nacional Autnoma de Mxico, **Universidad de Londres.
Nota: Estudio realizado con el apoyo de la UNAM-DGAPA, a travs de los proyectos PAPIIT-IN305214 y PAPIITIN308816.
Las estimaciones para el ao 2020 indican que seis de cada 10 mexicanos tendrn ms de 60 aos. De acuerdo con el
INEGI (2010) solo 2 de ocho adultos mayores tienen capacidad para cubrir sus necesidades bsicas. Si se combinan
ambas circunstancias es clara la necesidad de documentar en qu medida las personas adultas mayores se enfrentan a
condiciones de depauperacin y cmo estas condiciones pueden agudizar su condicin de vulnerabilidad.
Dentro de la literatura especializada en psicologa, la autoeficacia es un proceso que puede funcionar como amortiguador
de las demandas tanto externas como internas que enfrenta el ser humano, al facilitar en ste la percepcin de control
sobre los acontecimientos que le ocurren. La creencia bsica de que se puede tener alguna influencia y control sobre lo
que nos acontece es un componente esencial de la motivacin y del bienestar de acuerdo con Bandura (1997, 2006). En
congruencia, el que las personas adultas mayores mantengan un sentido de control y de logro sobre sus circunstancias.
Con base en el significado que se le otorga a la vida en la etapa de la vejez, y considerando la autoeficacia como
motivacin para continuar viviendo, en este estudio se busc responder a la pregunta existe diferencias significativas en
el nivel de autoeficacia que presentan las personas adultas mayores que viven en condiciones de pobreza comparadas
con las que viven en condiciones afluentes?
Mtodo
Muestra: 200 cuestionarios aplicados en escenarios naturales. Con consentimiento informado y entrevistas cara a cara.
Tiempo de aplicacin 40 minutos.
Variables:
Pobreza: referida a la condiciones socioeconmica que restringen las oportunidades de desarrollo de quienes la
padecen. Se midi considerando seis indicadores: ingresos, educacin del jefe de familia, servicios e infraestructura de
vivienda. El rango de pobreza fluctu de 0 a 6 donde a mayor puntaje mayor pobreza.
Autoeficacia, entendida como la creencia de las personas sobre su habilidad para influir en eventos que afecten sus
vidas (Bandura, 1997, 2006).
Instrumento: Batera de instrumentos que fueron empleados en proyectos ms amplios (Montero, 2014, 2016). Se
obtuvieron los datos correspondientes al cuestionario de autoeficacia. ste consisti en un instrumento escalar de cuatro
puntos tipo Likert con 10 reactivos y con consistencia interna, alpha= 0.93.
Resultados
Se obtuvieron 179 entrevistas, que correspondieron a 84 hombres (47%) y 95 mujeres (53 %) procedentes de contextos
depauperados (n=112, 63%) y afluentes (n=67, 37%). Con una escolaridad elemental, las mujeres, mientras que los
69
varones llegaron a estudios superiores. La mayor parte de la muestra eran casados y con un rango de edad entre 60 y 74
aos y una media de 66 aos.
Cuando se hicieron comparaciones entre los grupos de pobreza y no pobreza, se encontr que tanto hombres (t=
-2.36, gl 84, p>0.021) como mujeres (t= -3.97, gl 89, p> .001) mostraron diferencias significativas en sus puntuaciones
de autoeficacia. Las mayores puntuaciones en esta variable correspondieron al grupo afluente donde los hombres
alcanzaron una media de 3.50 (ds= 0.483) y las mujeres 3.67 (ds= 0.421), en contraste con las puntuaciones obtenidas
por los hombres (media=3.19, ds 0.648) y las mujeres (media= 3.25, ds= 0.593) que vivan en pobreza. Ello sugiere que
quienes viven en pobreza se perciben con menores recursos para enfrentar las demandas cotidianas.
Discusin
La autoeficacia produjo diferencias significativas entre hombres y mujeres mayores que se encuentran en pobreza. Ello
sugiere que quienes viven en condiciones depauperadas son ms vulnerables a las demandas del contexto donde se
desarrollan. Las mujeres alcanzaron mayores puntajes en autoeficacia, con independencia de su condicin de pobreza;
ello sugiere que las mujeres desarrollan habilidades para adaptarse a su entorno de manera ms eficiente que los
hombres. En contraste, el que ambos hombres y mujeres viviendo en pobreza hayan puntuado bajo en autoeficacia
apoya la idea de que la depauperacin vulnera no solo la funcionalidad fsica y social de quienes la padecen sino tambin
afecta la habilidad para adaptarse a las circunstancias y encontrar sentido a la vida. Valga sealar que esta evidencia
es importante a la luz del nivel de pobreza que prevalece en el contexto nacional. No solo las condiciones externas
representan fuentes de tensin ante las cuales debe responder tanto el hombre como la mujer, tambin la vulnerabilidad
se incrementa con la edad y ello puede poner en mayor riesgo de salud a quienes viven en condiciones precarias.
De este estudio se desprende la necesidad de generar programas de apoyo a las personas adultas mayores (Norouzi
et al, 2015) a fin de que se desarrollen estrategias de afrontamiento activo y eficiente ante las demanda, sociales,
econmicas y personales que presenta las restricciones econmicas. Ello no parece una tarea sencilla, especialmente
si se considera que las condiciones de pobreza restan opciones de desarrollo a quienes la padecen. No obstante y de
acuerdo con la teora de Bandura (1997) es factible capacitar a las personas adultas mayores para que identifiquen
recursos cognoscitivos y emocionales que les permitan adaptarse a las contingencias del entorno. Este es un desafo
para la accin psicolgica que se tendr que develar en el futuro cercano.
Referencias
Bandura, A. (1997). Self-efficacy and health behaviour. In A. Baum, S. Newman, J. Wienman, R. West, & C. McManus
(Eds.), Cambridge handbook of psychology, health and medicine (pp. 160-162). Cambridge: Cambridge University Press.
Bandura, A. (2006). Guide for constructing self-efficacy scales. In F. Pajares & T. Urdan (Eds.). Self-efficacy beliefs of
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Instituto Nacional de Estadstica y Geografa-INEGI. (2010). Censo general de poblacin y vivienda. Recuperado de
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Montero, M. (2014). Proyecto UNAM PAPIIT-IN305214, Costos psicolgicos de envejecer en pobreza: propuesta de un
modelo correlacional. Mxico: DGAPA-UNAM. Documento interno.
Montero, M. (2016). Proyecto UNAM PAPIIT-IN308816,Pobreza como dolor social, su impacto en la salud fsica y mental
en la vejez. Mxico: DGAPA-UNAM. Documento interno.
Norouzi, Neda; Chen, Jou-Chen; Jarrott, Shannon E. (2015). Intergenerational explorations: Where everyone has a
purpose.Journal of Intergenerational Relationships.Vol.13(3), pp. 260-265.
Descriptores: Autoeficacia, envejecimiento, pobreza, condiciones de pauperacin, vulnerabilidad.
Espiritualidad variable asociada a la resiliencia en adultos mayores: revisin de la literatura
Mtro. Ricardo Daz Castillo, Dr. Sergio Gonzlez Escobar, Dra. Norma Ivonne Gonzlez-Arratia Lpez-Fuentes, Dra.
Mara Montero-Lpez Lena, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
La resiliencia es la capacidad que resulta de la interaccin entre los atributos del individuo y su ambiente familiar, social
y cultural que lo posibilitan para superar el riesgo y la adversidad de forma constructiva (Gonzlez-Arratia, 2007). Se ha
mencionado (Garmezy, 2002; Luthar, 2006, Masten & Powell, 2003) que los objetivos de la investigacin en resiliencia
son identificar factores de riesgo, as como de proteccin, de tal manera que se puedan identificar los mecanismos
para favorecer la resiliencia. En el caso de los factores de proteccinslo algunas investigaciones han considerado la
70
espiritualidad como variable asociada a la resiliencia en; adolescentes (Gonzlez-Arratia, 2011), universitarios (Womble,
Labb & Cochran, 2013), hijos de padres con depresin (Kasen, Wickramaratne & Gameroff, 2014), mujeres vctimas de
violencia (De la Rosa, Barnett-Queen, Messick & Gurrola, 2015), pacientes psiquitricos (Paz, Sica & Pio de Almeida,
2015) y adultos mayores (June, Segal, Coolidge & Klebe, 2009; Vahia et al., 2011).
En relacin a lo anterior, Rodrguez, Fernndez, Prez y Noriega (2011) realizaron una revisin de artculos cientficos
con el objetivo de describir y explicar la relacin entre la espiritualidad y la resiliencia. De manera general indicaron
que la resiliencia permite la adaptacin exitosa ante eventos adversos o traumticos, mientras que la espiritualidad
motiva y permite la bsqueda de trascendencia, propsito y sentido de vivir, actuando como variable independiente que
favorece el desarrollo de la resiliencia. Particularmente en el caso de los adultos mayores los autores (Rodrguez et
al., 2011) reportaron que la espiritualidad les permite hacer frente a las a las adversidad que se presentan en la vejez.
El estudio sienta un precedente en el anlisis de la relacin entre espiritualidad y resiliencia, sin embargo, no existe
una clara identificacin de la espiritualidad, ya que ha sido identificada directamente con la religiosidad, as como a la
llamada espiritualidad-existencial, esta confusin no deja clara la participacin de la espiritualidad en el desarrollo de la
resiliencia. Ahora bien, considerando la definicin de espiritualidad de Ellison (1983), quin menciona que es el sentido
de armona interna que incluye la relacin con el propio ser, con los otros, con el orden natural o un poder superior,
que genera una dimensin existencial (hacia s mismo y los dems) y una religiosa (hacia un ser o fuerza superior),
es importante identificar la participacin especfica de la espiritualidad, religiosa y existencial, en el desarrollo de la
resiliencia, particularmente en una poblacin considerada vulnerable como los adultos mayores, quienes se enfrentan
a adversidades que atentan contra su bienestar, por ejemplo: prdidas mortales, prdida de funciones corporales,
desvinculacin, depresin, malestar emocional, pobreza, soledad. Por lo anterior, el objetivo de este estudio fue
analizar la relacin entre la espiritualidad y/o religiosidad con la resiliencia en adultos mayores, a travs de una revisin
sistematizada de estudios cientficos.
Mtodo
Se realiz una revisin sistemtica de artculos cientficos especializados en el tema, para lo cual se exploraron las
siguientes bases de datos (AcademicSearch Premier [Ebsco Host], Pubmed, Redalyc, Scielo yScienceDirect) utilizando
las siguientes palabras clave: resilience, spirituality, religiosity, religin y resiliencia, espiritualidad, religiosidad, religin.
Se consideraron los siguientes criterios: 1) publicados entre los aos 2000 y 2016; 2) que contuvieran las palabras
resiliencia, espiritualidad y/o religiosidad en el ttulo, las palabras clave y/o el resumen; 3) hacer referencia en su objetivo
al estudio, terico o emprico, de la resiliencia y la espiritualidad y/o religiosidad en conjunto; y, 4) ser una investigacin
emprica, cuantitativa o cualitativa, o una revisin terica. De los 43 estudios que cumplieron los criterios, slo siete
enfocaron sus estudios en la poblacin adulta mayor, por lo que fueron los analizados, mediante el uso de una matriz con
cinco secciones: referencia, objetivo de estudio, mtodo, resultados y conclusiones.
Resultados
Los artculos fueron clasificados segn su pas de origen e idioma, su enfoque de estudio y el enfoque de la
espiritualidad. La mayor parte de los estudios (n = 6) son de origen estadounidense y escritos en ingls, slo un estudio
Costarricense fue escrito en espaol, es de destacar que no se encontraron estudios mexicanos. Respecto a los
enfoques de estudio, la mayorparte (n = 5)fueron estudios cualitativos y slo dos cuantitativos. De acuerdo al enfoque
que le dan a la espiritualidad, se encontraron tres estudios que la abordan desde la religiosidad, as mismo, dos estudios
que la abordan como una sola entidad (espiritualidad = religiosidad) y dos como espiritualidad existencial, es importante
mencionar que no se encontraron estudios que la abordaran como entidades distintas (espiritualidad religiosidad).
Conclusiones
La religiosidad, la espiritualidad existencial y la espiritualidad = religiosidad, son variables que influyen positivamente
sobre la resiliencia en los adultos mayores, permitindoles superar las adversidades que enfrentan. No se encontr
informacin sobre la espiritualidad religiosidad en su relacin con la resiliencia en adultos mayores, lo que abre una
ventana de oportunidad para futuros estudios.
Referencias
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71
72
Con base en el sustento terico y la evidencia emprica, se dise el presente estudio con el objetivo de probar un nuevo
modelo explicativo de los salones de clase de la ciudad de Mexico, para explicar las mltiples relaciones simultneas de
las variables de ruido y del diseo sobre los atributos psicolgicos ya probados anteriormente, aadiendo la variable de
memoria de trabajo de los escolares de educacin primaria.
Mtodo. El diseo del estudio prob las variables independientes de ruido ambiental y la distancia fsica maestroalumno. Integradas a las mltiples relaciones con las siete variables psicolgicas (dependientes) que se evaluarn:
tres que conformaron la variable latente denominada Impacto emocional que son; la molestia y las dos de interrupcin
de la comunicacin con el maestro y con los compaeros; tres atributos que conforman la variable latente del impacto
cognoscitivo medidas con las variables de inteligibilidad de la palabra, la atencin, y la memoria de trabajo; y la sptima
variable de tipo educativa (dependiente) fue la comprensin lectora.
Resultados. Participaron en el estudio 240 estudiantes. En la escuela con mayor exposicin de ruido participaron 92
(38.3%) estudiantes, en la escuela con menor exposicin participaron 148 (61.7%) alumnos. Los alumnos del sexo
femenino fueron (134, 55.8%) y del masculino (106, 44.2%). El rango de edad fue de 8 a 13 aos cumplidos, con una
media de 10 aos.
Para probar empricamente el modelo terico, se utilizaron los mtodos estadsticos del modelamiento de ecuaciones
estructurales (SEM). Los clculos del mtodo de estimacin de mxima verosimilitud con una N= 240 observaciones,
nos calcul los ndices de bondad o calidad de ajuste de la 2 = 27.56, probabilidad de 2 = 0.1531. El del error de
aproximacin, RMSEA = 0.036, con un intervalo de confianza del 90% desde el 0.000 al 0.069 de error. Y los ndices de
ajuste comparativo, CFI = 0.99 y el Tucker-Lewis, TLI = 0.98. Estos ndices calculados apoyan la conclusin de que el
modelo result satisfactorio.
En conclusin, sobre los mltiples resultados que podemos observar en el modelo emprico, se pueden destacar tanto los
del modelo de medicin, como los del modelo estructural. El modelo de medicin nos confirma la estructura factorial de
las dos variables latentes probadas. La del impacto emocional con cargas factoriales altas (.83, .87 y .92). La del impacto
cognoscitivo con cargas aceptables (.43, .46 y .55). Del modelo estructural probado, podemos resaltar los efectos que
tiene el ruido ambiental en las variables psicolgicas: el ruido tiene una influencia en incremento (.14) con el impacto
emocional, el ruido tiene una influencia en decremento (-.20) con el impacto cognoscitivo, y se observan menores
puntajes de la comprensin lectora de los estudiantes (-.05). Simultneamente, podemos observar los resultados del
proceso mediador que existe entre las variables latentes y la comprensin lectora. Los efectos directos del modelo,
seala una relacin negativa (-.42) entre los impactos emocional y el cognoscitivo, integrado a la gran influencia positiva
del impacto cognoscitivo en la comprensin lectora (.83).
La revisin de la literatura nos demuestra la importancia de estudiar la contaminacin por ruido en los escenarios
educativos, porque el ruido en los salones de clase tiene un impacto en los alumnos, que indirectamente, entre otros
factores, puede influir en el rendimiento escolar. Igualmente, la literatura consultada nos muestra una ausencia de
estudios previos en Mxico, relacionados con el impacto del ruido en los nios escolares. Esta situacin nos indica
que en nuestro pas, los diversos esfuerzos realizados para aumentar el nivel educativo y rendimiento escolar no han
contemplado los aspectos del diseo arquitectnico y de la acstica de los salones de clase que, como en otros pases,
deberan haber sido evaluados o considerados como probables obstculos fsicos para la calidad de la educacin.
Descriptores: ruido, impacto emocional, impacto cognoscitivo, comprensin lectora, nios.
El caos ambiental en casa y su impacto en la toma de decisiones
Mtro. Jos Antonio Campos Gil, Facultad de Psicologa, UNAM.
El ambiente catico se caracteriza por presentar altos niveles de ruido, hacinamiento e inestabilidad social, as como una
falta de estructuracin temporal y fsica, y puede presentarse en la vivienda, escuela, lugar de trabajo, e incluso en un
vecindario; si bien diversas investigaciones sugieren que niveles altos de caos ambiental pueden presentarse en familias
y/o contextos de bajos ingresos; esto no limita su aparicin a slo este sector de la poblacin; por lo que es relevante
estudiar este tipo de ambientes y su repercusin en la poblacin.
Diversos estudios se han enfocado a estudiar su impacto en poblacin infantil, en especial con variables referentes a la
inestabilidad, como falta de rutinas o de supervisin familiar, pero tambin es importante estudiar aqullas vinculadas al
ambiente fsico, como lo es el desorden, el hacinamiento y el desaseo.
Tomando en cuenta lo anterior, es importante evaluar la existencia de caos ambiental en los principales microsistemas
infantiles, como lo es la casa y su impacto en el desarrollo infantil, especficamente en el desarrollo de estrs percibido y
su relacin con la toma de decisiones.
Mtodo
Se evaluaron 200 padres de familia (81.5% mujeres y 19.5% hombres) 39.14 como media de edad, as tambin se
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evaluaron a sus hijos cuya media de edad era de 10 aos (46.8% nias y 51.4% nios) provenientes de dos escuelas
primarias, una de estas ubicada en el Estado de Mxico y la otra en una comunidad del estado de Puebla, zonas
catalogadas por el CONEVAL como comunidades con ndices de marginalidad.
Instrumentos
Escala de Caos Ambiental para el hogar diseada ex profeso para este estudio consta de 34 reactivos, con un alfa de
Cronbach de .822.
Escala de Caos Ambiental en el Hogar para Padres diseada ex profeso para este estudio
Escala de Orden Bullicio y Confusin.
Densidad Social: Contando la relacin del nmero de personas por cuartos en la vivienda.
Escala de Estrs Percibido en Nios.
Tareas neuropsicolgicas para examinar la toma de decisiones en nios: Hungry Donkey Task y Simn
Resultados
Se busc analizar y comparar los niveles de caos ambiental en el hogar, y el desempeo de los nios en tareas
referentes a la toma de decisiones, por medio de anlisis de varianzas se encontraron diferencias entra grupales en las
tareas de HDT (F=3.664, p=.014) y Simn (F= 2.824, p =.040) estas diferencias se observaron entre los distintos aos
escolares principalmente entre 5to (x= 39.24) y 6to ao (x=28.33) de primaria, siendo los nios de mayor edad quienes
tenan un peor desempeo a comparacin de sus congneres.
En cuanto al Caos ambiental reportado por los padres se encontr una correlacin r=.185 (p.015) entre el Ruido
y la Densidad social reportada, de la misma manera se encontr una asociacin negativa r=-.300 entre el Nivel
socioeconmico y la Densidad social.
De igual forma se determin por medio de un anlisis de regresin el impacto y la relacin entre estas variables; se
pudo observar que el desempeo de los nios en la Tarea de Simn se encuentra explicada con una R2 de .276, con un
modelo de regresin significativo F= 24,663, p=.000; los predictores fueron en primer lugar la ausencia de Estabilidad
(-.706), en segundo lugar la Fluidez en el hogar (b=.304); de igual forma el puntaje total de la prueba Hungry Donkey
Task los resultados muestran que la ausencia de Estabilidad explica en un R2.036 del desempeo de los nios, esto con
un modelo de regresin (F=5.109, p.025), no obstante no se encontr asociacin entre el estrs percibido y las variables
ambientales.
Discusin
Los resultados muestran la trascendencia que tiene el impacto ambiental de un escenario en desorden; en este caso
la vivienda, en el desempeo cognoscitivo de los infantes que viven bajo estas condiciones, se puede observar que
elementos como la fluidez es decir la facilidad con la que las actividades cotidianas ocurren sin interrupcin, se asocian
con un mejor puntaje en tareas donde la toma de decisiones e inhibicin de la conducta son fundamentales; de igual
forma se puede inferir que aquellos nios que experimenten por periodos ms largos dichas condiciones de caos tendrn
mayores afectaciones, como se observ por medio del anlisis de varianza.
De igual forma podemos observar que aquellas familias con un nivel socioeconmico menor experimentan o reportan una
mayor densidad en sus viviendas y consecuentemente esta densidad se encuentra relacionada; si bien en menor medida
al ruido presente en los hogares. Las asociaciones anteriores son relevantes para el desarrollo infantil, dado que tales
condiciones se encuentran ms frecuentemente en escenarios catalogados como pobres, por lo que dicha marginalidad
es de gran impacto para el desarrollo infantil.
Descriptores: caos, densidad, toma de decisiones, nios, padres.
Riesgo ambiental percibido como predictor de la intencin de mitigacin y reduccin de riesgos de la Ciudad de
Mxico
Mtro. Octavio Salvador Ginez, Facultad de Psicologa UNAM.
El crecimiento urbano desordenado permite el asentamiento irregular de colonias populares en zona de riesgos, donde la
marginacin y la desarticulacin social propician condiciones de vulnerabilidad ante fenmenos amenazantes de origen
natural, tecnolgico y sociorganizativo. Evaluar la percepcin del riesgo en comunidades con dichas caractersticas,
permite someter a prueba las mltiples variables psicosociales que suelen estar involucradas en el juicio que las
personas hacen sobre un fenmeno natural, que nos permita elaborar modelos tericos y estadsticos, para identificar
variables que predigan un comportamiento de respuesta ante una emergencia o desastre ambiental.
En este sentido, hacer la medicin psicosocial de la percepcin del riesgo ambiental, implica tener instrumentos cuyas
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propiedades psicomtricas estn optimizadas a travs de mtodos estadsticos robustos, que se mantengan con ndices
de ajuste apropiados a travs del tiempo.
En el presente estudio se evaluaron dos comunidades expuestas a riesgos ambientales, la comunidad A ubicada en
el Estado de Mxico, y la comunidad B en la ciudad de Mxico. Los objetivos del presente estudio fue determinar si la
percepcin del riesgo, vulnerabilidad percibida y el control percibido son variables que influyen sobre en la intencin de
mitigacin y reduccin de los riesgos en dos poblaciones asentadas en zonas de riesgo ambiental. Corroborar un modelo
predictivo sobre la conducta de mitigacin para ambos grupos y dar elementos necesarios para establecer la viabilidad
de los modelos propuestos.
El muestreo para el estudio fue no probabilstica y estuvo conformada para comunidad A por 192 participante, donde el
67.7 % (130) de los participantes fueron mujeres y el 31.8 % (61) fueron hombres. El promedio de edad fue de 34.14
aos con, una desviacin tpica (DE) de 12.96 aos; el mnimo de edad de quienes respondieron a los cuestionarios fue
de 15 aos y el mximo de 73 aos. El promedio de aos que los participantes llevan viviendo en la comunidad fue de
14.16 aos, el mnimo es 1 ao y el mximo 25. En la comunidad B participaron 309 personas, 172 mujeres (55,7%) y
137 hombres (44.3%), entre 18 y 86 aos de edad, con una media de 35,07 aos y una desviacin estndar de 13.007
aos.
Para establecer un modelo predictivo, se realiz un modelo de anlisis de senderos (path analysis), a travs del cual se
prob para cada grupo de estudio dos modelos que incluyeron las variables predictoras de la intencin de mitigacin.
Para la comunidad A, el modelo de senderos considero la percepcin del riesgo, la vulnerabilidad percibida, la accin
ante la vulnerabilidad y el control percibido como predictores de la intencin del mitigacin del riesgo; los resultados,
muestran los efectos indirectos de las variables predictores sobre la variable dependiente intencin de mitigacin, por
ejemplo, se observ que el tamao del efecto del Riesgo percibido sobre Accin ante la Vulnerabilidad (0.251), el Control
percibido (0.053), y la Intencin de mitigacin (0.089). Si bien los efectos son pequeos, la varianza explicada en cada
lnea de regresin en los senderos es considerable (Riesgo percibido -> Vulnerabilidad percibida= 0.145; Vulnerabilidad
percibida-> Accin ante la vulnerabilidad=0.394; Accin ante la vulnerabilidad-> Mitigacin del riesgo=0.35). Los
resultados tambin indicaron que hay un buen ajuste del modelo terico propuesto (X2=3.193, RMSEA= .000, CFI=1.00,
SMRS=.0296), sin embargo, uno de los path (Riesgo percibido-Intencin de mitigacin siguiendo por el sendero del
control percibido) fue demasiado dbil (.02).
El anlisis de senderos para la comunidad B, muestra los efectos directos de las variables predictores sobre la variable
dependiente intencin de mitigacin, se observ el tamao del efecto del Riesgo percibido sobre la vulnerabilidad (0.494)
y el Control percibido (0.216); por el contrario, los efectos indirectos son pequeos. En el modelo correspondiente a la
comunidad B, observamos que la varianza explicada en cada lnea de regresin en los senderos es considerablemente
pequea (Riesgo percibido -> Control percibido=0.047; Riesgo percibido ->Vulnerabilidad = 0.371; Control percibido
-> Vulnerabilidad =0.011). Cabe mencionar que el ajuste del modelo terico propuesto es ptimo para la comunidad B
(X2=3.853, RMSEA= .055, CFI=.988, SMRS=.0295).
Conclusiones
Como se vio, el modelo propuesto para la comunidad A tiene mejores ndices ajuste y la varianza explicada es ms
robusta. Cabe mencionar que los instrumentos utilizados para la comunidad B son las escalas obtenidas a partir de
anlisis factorial confirmatorio cuyos ndices de ajuste son excelentes y estn basadas en las escalas utilizadas en la
comunidad A. Por lo tanto, ambos modelos nos indican la viabilidad de contar con variables que predigan la conducta
de mitigacin del riesgo en diferentes escenarios de riesgos ambientales. Adems, el path analysis como herramienta
de anlisis nos permite corroborar los modelos tericos que explican relaciones causales, como un antecedente para el
anlisis de ecuaciones estructurales.
Descriptores: riego ambiental, control, vulnerabilidad, mitigacin del riesgo, desastres.
Modelo de estrs y calidad ambiental de salas de espera hospitalarias
Dra. Patricia Ortega Andeane, Facultad de Psicologa, UNAM.
El impacto del ambiente fsico en el bienestar de usuarios de centros de atencin para la salud ya sean hospitales,
clnicas o consultorios ha sido un tema de gran atencin en el campo de la psicologa ambiental por diversos
investigadores.
Si tomamos en cuenta el papel central que tienen los pacientes en un escenario hospitalario, nos damos cuenta de
diversos desajustes debido al ambiente. Entendiendo este desajuste con base en el concepto de ajuste o congruencia
ambiente-persona, el cual es til para describir el grado en el cual un ambiente acomoda, facilita o apoya las necesidades
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y conductas relevantes del individuo o de los usuarios que lo ocupan o lo utilizan. Definiendo como mximo ajuste a
la relacin de la persona con su ambiente en la cual el individuo o el grupo logra sus metas con el mximo apoyo y la
mnima interferencia del ambiente fsico, de manera contraria, con el mnimo ajuste la gente recibe el menor apoyo y la
mxima interferencia del ambiente (Ortega, Mercado, Reidl & Estrada, 2016).
El grado en el que existe carencia de ajuste entre la persona y el ambiente es el grado en el cual las disparidades
inducen estrs en el individuo, por otra parte, el grado en que el ambiente fsico facilite la satisfaccin de necesidades y
el logro de metas de sus ocupantes y de que ese ambiente se encuentre libre de obstculos para alcanzar sus fines, en
esa medida existir menor probabilidad de estrs en los ocupantes de los ambientes.
El diseo fsico de hospitales peditricos y en especial el de las salas de espera, as como los sistemas de organizacin
en hospitales generales pblicos en Mxico, se convierten en ambientes diferentes, extraos y con frecuencia
amenazantes tanto para infantes como para los cuidadores primarios informales (CPI). En virtud, de que por un lado se
tiene la situacin de vulnerabilidad de las pacientes peditricos que por su propio estado de salud fsica, las hace menos
resistentes para atenuar el impacto del ambiente fsico y social y por otra parte, los CPI sufren de estrs psicolgico por
su propia situacin de ansiedad constante.
Los CPI tienen un papel significativo en la hospitalizacin peditrica como principales figuras de apoyo y el personal
mdico y paramdico es cada vez ms consciente de esta realidad. Por tanto, es necesario involucrar a los padres
de forma activa en la prevencin de respuestas negativas en cualquier momento. Razn por la cual, el control de sus
emociones y comportamiento repercute sobre las del paciente peditrico de modo positivo y en ello el ambiente puede
ofrecer un escenario que en vez de ser amenazante se torne positivo.
De acuerdo con diversos estudios previos de la autora las salas de espera se convierten en lugares focales en la
atencin de centros de salud. Lo anterior se vuelve prioritario en las instituciones oficiales de nuestro pas, ya que
atienden una gran demanda de usuarios y, por tal circunstancia, se ven obligados a permanecer largas horas de espera
sin que el ambiente les proporcione la satisfaccin mnima necesaria.
El objetivo del presente estudio fue identificar el grado de estrs y el impacto que tiene el ambiente en la carga de los
cuidadores primarios de pacientes crnicos peditricos durante su estancia considerando dos tipos de salas de espera
hospitalarias: con bajo y alto nivel de calidad ambiental.
MTODO
Escenario
Salas de espera de un Hospital Pblico General Peditrico de la ciudad de Mxico.
Las salas de espera con bajo nivel de calidad ambiental fueron: las de los servicios de Consulta Externa, Clasificacin,
Urgencias, UCIN y UTIP todas ellas se encontraban en un edificio de construccin y de diseo muy antiguo.
Las salas de espera con alto nivel de calidad ambiental fueron las que conformaban la Unidad Oncolgica Peditrica de
reciente construccin y con un mejor diseo ambiental.
Participantes
La muestra total fue de 510 cuidadores primarios informales (CPI). 267 fueron encuestados en las salas de espera
empobrecidas ambientalmente y 243 en las salas de espera con mayor enriquecimiento ambiental.
Instrumentos
Carga del Cuidador de Zarit. Mide el Impacto del Cuidador, las Expectativas de Autoeficacia y las Relaciones
Interpersonales, con una confiabilidad de 0.76.
Escala de Estrs Ambiental, con una confiabilidad de 0.88.
Escala de Estrs de Cohen con una confiabilidad de 0.76 .
La Escala de Evaluacin Ambiental que mide la funcionalidad de las salas, la posibilidad de aislamiento o de privacidad
que perciben los CPI, el nivel de ruido en las salas y la falta de seguridad y de orientacin en el hospital. Con una
confiabilidad de .87.
Los resultados nos muestran diferencias significativas identificando una mejor percepcin por parte de los CPI de
la privacidad, funcionalidad, seguridad y orientacin en las salas con mayor calidad ambiental, as como una menor
percepcin de estrs ambiental en comparacin con las salas con bajo nivel de calidad ambiental.
De igual forma se gener un modelo de senderos que da cuenta de los efectos directos para la generacin del estrs
psicolgico de los CFI en su estancia en las salas de espera hospitalarias, de tal forma que se observa un efecto del
Estrs Ambiental (.22) y de la Carga del Cuidador (.41), as como del efecto de la Calidad Ambiental de las salas sobre la
generacin del Estrs Ambiental (-.27) que da cuenta de la influencia negativa que tiene la Calidad Ambiental de las salas
de espera sobre la generacin del Estrs producto del ambiente; por otra parte la influencia directa positiva del Estrs
Ambiental sobre la Carga del Cuidador (.30) y ste sobre el Estrs Psicolgico. Los ndices de ajuste obtenidos fueron
76
77
cuanto a la evaluacin del lugar de acuerdo con el da, los participantes evalan como ms fascinante el fin de semana.
Sin embargo, el efecto indirecto del Da hacia el Estrs es de 0.02, el efecto entre Da y Fascinacin y coherencia (r=.32;
p<0.05; R2=0.103), que implica el Da es una variable importante que influye en la capacidad restauradora a travs de
la Fascinacin, esta relacin explica el 10% de la varianza. Para el sendero de Fascinacin y coherencia con Activacin
el efecto directo (r=0.47; p<0.05; R2=0.349), en esta relacin reafirma que la Fascinacin es un buen predictor de la
Activacin, explica el 35% de la varianza.
Discusin
Los resultados de este estudio refuerzan los obtenidos por Francis y Cooper (1991) en el cual reportan que las personas
sienten intuitivamente beneficios de estar cerca de la naturaleza cuando estn estresados, a pesar del hecho de que la
palabra estrs no se mencion a los participantes.
En este sentido, Van der Berg, Koole y Van der Wulp (2003) advierten que la fascinacin es explicada por las
caractersticas de la naturaleza para proporcionar restauracin al estrs y a la fatiga atencional. Los resultados del
presente estudio, explican un efecto negativo, esto es, cuando las personas se sienten cmodas, se sienten en armona y
consideran que el lugar tranquiliza, reportan sentirse menos tensas, molestas, preocupadas, somnolientas e indiferentes,
es decir menos estrs. En sentido contrario, cuando las personas se sienten despiertas, llenas de energa, activas y
vigorosas, consideran que el lugar despierta su curiosidad, que la naturaleza hace fcil explorarlo y que les gustara
conocerlo mejor. Y coherentemente se encontr una correlacin negativa entre el estrs y la activacin.
Finalmente, Ulrich (1983) plantea que los individuos pueden beneficiarse de encuentros visuales con la naturaleza
de acuerdo al estado de estrs y activacin que presenten. As la capacidad restauradora de escenarios naturales,
comparados con los urbanos, puede ser ms significativa cuando las personas se encuentran en estado de estrs.
Para las personas no estresadas, los efectos pueden verse reflejados en el inters y en algunos rangos moderados de
activacin.
Referencias
Francis, C., & Cooper, C. (1991). Places people take their problems. In J. Urbina-Soria, P. Ortega-Andeane, & R.
Bechtel (Eds.), Proceedings of 22th annual conference of the Environmental Design Research Association (pp 178-184).
Oklahoma City: EDRA.
Hartig, T. (2004). Toward Understanding the Restorative Environment as a Health Resource. Open Space: People Space.
An International Conference on Inclusive Environments. Edinburgh.
Kaplan, S. (1995). The restorative benefits of nature: Toward an integrative framework. Journal of Environmental
Psychology, 15, 169182.
Nilsson, K., Sangster, M. & Konijnendijk, C. (2011) Forests, Trees and Human Health and Well-being. En K. Nilsson, et.,al.
(Eds.) Forests, Trees and Human Health. (pp 1-19). New York: Springer.
Ortega, P., Mercado, S., Reidl. L., y Estrada, C. (2005) Estrs Ambiental en instituciones de salud valoracin
psicoambiental. Mxico-UNAM, Facultad de psicologa.
Ulrich, R. (1983). Aesthetic and affective response to natural environment. En I. Altman & J. Wohlwill (Eds.), Behavior and
the natural environment. New York: Plenum Press, pp.85-125.
Ulrich, R., et., al. (1991). Stress recovery during exposure to natural and urban environments. Journal of Environmental
Psychology, 11, 201-230.
Van der Berg, A., Koole, S., Van der Wulp, N. (2003) Environmental preference and restoration: (How) are they related?.
Journal of Environmental Psychology. 23, 135146.
Descriptores: estrs, restauracin ambiental, naturaleza, bienestar, estudiantes.
La percepcin de costos/beneficios personales como instigadores de la conducta proambiental
Mtra. Mara Cristina Vanegas Rico, Facultad de Psicologa UNAM.
Uno de los principales tpicos dentro de la Psicologa ambiental en la actualidad es el estudio de la conducta
proambiental (CPA), con el objetivo de promover su inicio, mantenimiento o incremento dentro del repertorio conductual
de las personas (Gifford, 2014).
Existen tres amplias categoras en las que se engloban los factores antecedentes de la CPA: demogrficos, personales
y situacionales. La mayora de las teoras y modelos se basan en los factores personales (aspectos psicosociales
del individuo) para tratar de explicar la conducta, como la teora de las metas (Linderberg & Steg, 2007) o el modelo
de valores, creencias y normas (Stern, 2000). A su vez, algunas teoras son ubicadas en marcos motivacionales,
emocionales, morales o racionales (Koening-Lewis, Palmer, Dermody, & Uribe, 2014; Kollmuss & Agyeman, 2002; Steg &
Vleck, 2009).
78
Las teoras racionales implican la evaluacin de pros y contras de actuar en alguna u otra direccin (de las diferentes
opciones de accin). La idea fundamental es que las personas como entes racionales eligen la opcin que les brinda la
mayor ganancia o beneficio (Steg & Vleck, 2009; Gonzlez & Santoyo, 2004). Este principio las ha vuelto vulnerables de
crtica, puesto que se ha observado que las personas tienden a elegir de forma ms bien irracional (Kahneman, 2003);
sin embargo, esto no quiere decir que los beneficios y costos de las opciones de accin carezcan de efecto sobre la
decisin.
Algunos autores sealan que las conductas que tienen un alto impacto positivo sobre el ambiente, con frecuencia
resultan muy costosas o difciles- para quienes deciden llevarlas a cabo (Gardner & Stern, 2002; Kaiser & Schultz, 2009;
Schultz & Oskamp, 1996; Steg & Abrahamse, 2013).
Por su parte, apoyada en la visin de la psicologa positiva, se ha propuesto que la realizacin de conductas
proambientales (y prosociales) se asocia con aspectos de bienestar o felicidad (Corral, 2012; Bechtel & Corral, 2013;
Kasser, 2009), as como un mejor estatus (Griskevicius, Tybur, & Van den Bergh, 2010), y que las consecuencias
positivas de las acciones y/o las opciones proambientales pueden predecir la conducta (De Young, 1996; Hartig, Kaiser &
Bowler, 2001; Koening et al., 2014).
El propsito del presente trabajo fue conocer el efecto que costos y beneficios de actuar a favor del ambiente, tienen
sobre la conducta proambiental. Se desarrollaron cinco escalas: Beneficios Percibidos Intrnsecos de Realizar CPA (siete
reactivos), Beneficios Percibidos Extrnsecos de Realizar CPA (10 reactivos), Costos como Requerimientos de Realizar
CPA (11 reactivos), Costos como Consecuencias de Realizar CPA (10 reactivos); y Conductas Proambientales (11
reactivos). Todas con cinco opciones de respuesta tipo Likert.
Una muestra no probabilstica de 256 adultos de la Ciudad de Mxico (M=35.4 aos; D.E.=3.7) respondi las cinco
escalas; el 59.4% eran mujeres y 40.6% hombres.
Con excepcin de costos como consecuencias, las escalas presentaron estructuras de dos y tres factores: beneficios
intrnsecos (satisfaccin y bienestar, sentimientos de eficacia), beneficios extrnsecos (beneficios prcticos, beneficios
econmicos, prestigio social), costos como requerimientos (esfuerzo e inversin, facilidades del entorno, y modificacin
personal), y conducta proambiental (separacin y reuso, inters ambiental, y compras y servicios verdes).
Se llev a cabo una correlacin de Pearson entre todos los factores. Los resultados indican que los factores de beneficios
intrnsecos y extrnsecos, as como de costos como requerimientos se relacionan significativa y positivamente con los
tres factores de la conducta proambiental. Mientras que costos como consecuencias se relacion de forma negativa.
Posteriormente se prob un modelo de ecuaciones estructurales donde se indic que los factores conforman la variable
latente de la que proceden, y se plante la relacin de efecto de costos y beneficios percibidos sobre la conducta
proambiental. El modelo resultante mostr ndices de ajuste adecuados, con excepcin de la Chi cuadrada que fue
significativa (Chi2= 146.92, gl=55, p= .00; NNFI = .90; CFI =.93; RMSEA =.08).
El modelo muestra que beneficios extrnsecos afecta positivamente la ejecucin de conductas proambientales (.47),
mientras que costos como consecuencias afecta negativamente (-.20), en tanto que las variables restantes no tuvieron
un efecto significativo. El modelo explica el 37% de la varianza.
Lo encontrado concuerda parcialmente con otros trabajos. Aunque los beneficios intrnsecos se relacionaron
positivamente con las conductas proambientales, no fueron predictores significativos de stas. Por otra parte, los
requerimientos se han relacionado de forma positiva con las conductas, esto quiere decir que, aunque se acepta que
ejecutar las conductas demanda aspectos como tiempo y esfuerzo, no lo consideran un inconveniente. En cambio, los
beneficios extrnsecos y los costos como consecuencias fueron predictores significativos, en el signo esperado. Este
resultado puede tambin encontrar respaldo en el paradigma conductista: los incentivos incrementarn la conducta,
mientras que los castigos reducirn su aparicin.
Se puede concluir que, al menos en esta muestra, habr una mayor probabilidad de realizar CPA si perciben que estas
acciones les proporcionan beneficios econmicos y prcticos, mientras que ser menos probable que las lleven a cabo si
les generan perjuicios y/o consecuencias negativas en su vida diaria.
Descriptores: Costos percibidos, Beneficios percibidos, Conducta proambiental, compras verdes, adultos.
Simposio
Psicologa y cncer: Intervencin en pacientes con cncer de mama
Mtra. Laura Victoria Ortega Leonard, Instituto Nacional de Cancerologa.
Descriptores: Cncer de mama, psicologa y salud, deteccin de necesidades, cognicin, retraso en el diagnostico.
En Mxico los registros epidemiolgicos muestran que el nmero de casos nuevos reportados de cncer de mama
(CaMa) va en aumento, asimismo estas pacientes presentan repercusiones a nivel psicolgico y social que impactan
en su calidad de vida. Por lo cual se expondrn los avances acerca de la investigacin y los programas de atencin
79
psicolgica en estas pacientes. Uno de los temas presentados aborda los factores en el retraso en la bsqueda de
atencin mdica por parte de las pacientes, lo que da lugar a mejoras y estrategias de prevencin y deteccin temprana,
lo que impacta en el pronstico, costos y calidad de vida. Tambin se hablar de los programas de Navegacin de
Pacientes, los cuales adems de identificar barreras y dar seguimiento a su resolucin, investigan las necesidades
especficas de las pacientes, lo que permite generar estrategias para la mejora y atencin de dichas necesidades,
principalmente aquellas de aspectos psicosociales y en periodos crticos, por ejemplo, el periodo posterior al tratamiento,
fase de vital importancia para la reincorporacin de las pacientes con CaMa a la vida cotidiana y del cual se abordaran
las siguientes investigaciones: por un lado la identificacin de necesidades psicosociales y por otro, conocer las
repercusiones cognitivas reportadas por las pacientes, ambas con la finalidad de determinar y facilitar la resolucin
de dichas necesidades. Por otro lado, se reporta que cada vez ms mujeres jvenes (menores de 40 aos) reciben
un diagnstico de CaMa, lo que motiv la creacin de un programa que como en otros pases dedica recursos e
investigacin para una atencin personalizada. Por ltimo, se expondrn las necesidades de apoyo de los cuidadores
de las pacientes jvenes de CaMa, lo cual es de gran importancia ya que forman parte crucial en el proceso de la
enfermedad.
El retraso en la bsqueda de atencin mdica de pacientes mexicanas con cncer de mama
Dra. Karla Unger Saldaa, Instituto Nacional de Cancerologa.
En Mxico el cncer de mama es la principal causa de muerte por cncer.(Ferlay et al., 2013) Entre los principales
problemas que contribuyen a la alta mortalidad por esta enfermedad estn: el diagnstico en etapas avanzadas, la baja
cobertura de mastografa de tamizaje, los recursos humanos y de infraestructura insuficientes, y el pobre control de
calidad de los servicios de salud.(Chavarri-Guerra et al., 2012)
El retraso en la atencin mdica del cncer de mama se ha definido en la literatura cientfica como un lapso mayor a 3
meses entre la identificacin de sntomas por quien los padece y el inicio de tratamiento mdico,(Weller et al., 2012) lo
cual se ha asociado con una presentacin de las mujeres afectadas en etapas avanzadas de la enfermedad y una menor
supervivencia.(Neal et al., 2015; Richards, Westcombe, Love, Littlejohns, & Ramirez, 1999)
Los objetivos de este trabajo de investigacin fueron: 1) explorar los procesos de bsqueda de ayuda que recorren
las mujeres que llegan al Instituto Nacional de Cancerologa (INCAN) a partir de la deteccin de un signo/sntoma de
cncer de mama, desde sus propias perspectivas, e 2) identificar aquellos factores que favorecen o retrasan la bsqueda
oportuna de atencin mdica. Para ello, se llev a cabo un estudio de metodologa mixta en dos etapas. En la primera
etapa se realizaron entrevistas a profundidad con 17 pacientes que buscaron atencin en el INCAN por sntomas
sugestivos de cncer de mama. Las entrevistas se analizaron siguiendo las estrategias metodolgicas para construir
teora fundamentada, como la describen Strauss & Corbin (1998), para identificar los conceptos ms relevantes en el
proceso de bsqueda de atencin narrados por las entrevistadas.(Strauss & Corbin, 1998) Los lineamientos tericos que
guiaron el anlisis fueron los de la teora de illness behaviour, definido como las varias formas en que los individuos
responden a los estados corporales, cmo monitorean sus estados internos, definen e interpretan sntomas, hacen
atribuciones, toman acciones remediales y utilizan diferentes fuentes de atencin informal y formal.(Mechanic, 1986,
1995)
La segunda etapa del estudio consisti en la construccin de un cuestionario estructurado a partir de los principales
hallazgos de la fase cualitativa, y la aplicacin del mismo a travs de entrevistas cara a cara a una muestra de 886
pacientes atendidas en los 4 principales hospitales del Distrito Federal. A partir de los datos recolectados a partir de la
encuesta, se cuantificaron los intervalos de atencin y se llev a cabo un anlisis del camino (pathway analysis) para
intentar explicar los procesos en que ocurre la interaccin entre los diversos factores asociados con el retraso: variables
sociodemogrficas, interpretaciones de los sntomas, barreras percibidas por las pacientes y experiencias de utilizacin
de los servicios de salud.
Se document una mediana de 7 meses entre la identificacin del problema por parte de la paciente y el inicio de
tratamiento oncolgico.(Unger-Saldaa et al., 2015) Tan solo 15% de las pacientes fueron diagnosticadas en etapas 0
y I, 20% en etapa IIA, y 65% en etapas localmente avanzadas y ms. A partir de los resultados de la fase cualitativa,
proponemos un modelo multidimensional para comprender el retraso en la atencin del cncer de mama.(Unger-Saldana
& Infante-Castaneda, 2011) Nuestros resultados muestran que el retraso previo al primer encuentro con los servicios
de salud es consecuencia de la interaccin entre caractersticas del contexto sociocultural del paciente, caractersticas
individuales que influyen sobre la interpretacin de los sntomas y la toma de decisiones, la interaccin con la red social y
los tipos de apoyo social obtenidos, as como aspectos de los servicios de salud locales.
Referencias
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Descriptores: cncer de mama, retraso en el diagnstico, psicologa y salud, estudio cualitativo, servicios de salud.
Navegacin de Pacientes de tumores mamarios del INCan: como una red de apoyo
Mtra. Mara Cristina Sierra Avils, Dr. Juan Enrique Bargallo Rocha, Instituto Nacional de Cancerologa.
El cncer de mama es una enfermedad crnica que en los ltimos cincuenta aos ha pasado a constituirse en un
problema de salud pblica, a partir del 2006 ocupa el primer lugar de causa de defuncin en mujeres con cncer. En
efecto, las mujeres que se someten a los diferentes tratamientos mdico-oncolgicos enfrentan constantes situaciones
estresantes que les genera ansiedad, adems que los efectos secundarios que producen estos tratamientos representan
una situacin de incomodidad extrema que se percibe como amenaza adicional y que deteriora su bienestar emocional
y fsico. Por lo que durante el periodo de tratamiento oncolgico, y durante la vigilancia dirigida a la sobrevivencia se han
identificado diferentes necesidades mdicas y psicosociales a las que se enfrentan las pacientes y que stas pudieran
afectar en una adecuada atencin a su salud. Por lo que se ha incorporado al Instituto Nacional de Cancerologa
(INCan), el programa de navegacin de pacientes, que busca resolver, dirigir o vincular a otras instituciones para resolver
la necesidad solicitada por la paciente y/o su familiar.
El programa de navegacin de pacientes tiene sus orgenes con el Dr. Harold Freeman del Centro Ralph Lauren para la
Atencin y Prevencin del Cncer (Ralph Lauren Center for Cancer Care and Prevention) en Harlem, N.Y., quien lanz
el primer programa de navegadores de pacientes en 1990Por lo que en el ao de 2007 se implementa este programa
en el Instituto Nacional de Cancerologa (INCan) en la Ciudad de Mxico para la atencin del paciente con diferentes
diagnsticos de cncer, pero es hasta el ao de 2012 cuando se incorpora la atencin al servicio de tumores mamarios.
El servicio de navegacin de pacientes es la asistencia que se les ofrece a los consumidores de servicios de atencin
mdica (pacientes, sobrevivientes, familiares y cuidadores) para ayudarlos a obtener acceso al sistema de salud,
trazar un plan de accin y superar las barreras para recibir atencin de calidad. Los objetivos principales del servicio
de navegacin son los siguientes: Disminuir las barreras para recibir atencin para tratar el cncer, asegurar que los
servicios de atencin mdica se brinden de manera oportuna, disminuir el intervalo de tiempo desde la deteccin de
una anomala hasta el diagnstico de confirmacin y el inicio del tratamiento en las pacientes, adems de disminuir las
disparidades en la salud respecto al cncer , las diferencias en la frecuencia, prevalencia, mortalidad e incidencia del
cncer.
El objetivo de este trabajo es describir la atencin de las diferentes necesidades de las pacientes con diagnstico de
cncer de mama, en los distintos momentos de la enfermedad, desde pre consulta hasta despus de los tratamientos,
atendidas en el Instituto Nacional de Cancerologa en el periodo comprendido de Enero del 2016 a junio de 2016, en este
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periodo se atendieron a 980 pacientes y a sus familiares en las diferentes etapas de tratamiento. Entre las necesidades
atendidas en mayor porcentaje fueron: orientacin, por medio de instrucciones verbales y escritas, de las actividades a
realizar para que a partir de la pre consulta, primera consulta en el servicio de tumores mamarios, donacin de prtesis
mamarias externas, donacin de un manual educativo sobre la enfermedad, alojamiento en albergues, intervencin en
crisis ante el nuevo diagnstico, progresin de la enfermedad o recidiva.
En el periodo de Enero a Junio del 2016 fueron atendidas 980 mujeres por el grupo de navegacin, de las cuales 510
mujeres (52.04%) ya tenan un diagnstico formal de cncer de mama, mientras que 470 mujeres (47.96%) an estaban
en proceso de valoracin para confirmar o descartar el diagnstico de cncer de mama. De las cuales el 37% fueron
residentes del DF, seguido del 28% residentes en el Estado de Mxico, el 10% residentes del Estado de Tlaxcala, el 6%
de Morelos, el 3% de Veracruz, 3% de Hidalgo, 2% de Guerrero, 2% de Puebla y el 9% restante corresponde a diferentes
estados de la Repblica. El 30% del total de las mujeres poseen un nivel escolar de secundaria, el 23% de primaria, el
18% de preparatoria, 11% de primaria incompleta, 9% de Licenciatura, 8% analfabetas y 1% con posgrado. En cuanto a
las edades se refiere, el rango ms frecuente fue de 50 a 59 aos, lo cual implic un 30% del total, mientras que el 29%
se encontraban en un rango de 40 a 49 aos, el 19% en un rango de 60 a 69 aos de edad, el 12% en un rango de 30 a
39 ao, el 6% en un rango de 70 a 79 aos, el 2% en un rango de 80 a 99 aos y el 2% en un rango de 20 a 29 aos.
Entre los beneficios obtenidos del servicio de navegacin de pacientes en tumores mamarios son: agilizar la
programacin de los estudios mdicos y por lo tanto disminuir el tiempo entre cada cita, agilizar la atencin mdica y
apoyar as para el inicio del tratamiento oncolgico a la brevedad posible de las mujeres diagnsticas con cncer de
mama en el Instituto Nacional de Cancerologa, lo cual fortalece la adherencia al tratamiento.
Por esta razn, el servicio de navegacin de pacientes es una necesidad muy importante para las pacientes de primera
vez y las subsecuentes, ya que en las diferentes etapas del proceso de enfermedad se identifican diversas necesidades
a solucionar.
Referencias:
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Passel, J.S. Cohn, D. (2008). U.S. PopulationsProjections: 2005 2050. PewResearch Center.
Descriptores: Programa navegacin de pacientes, tumores mamarios, INCan, deteccin de necesidades, red de apoyo.
Necesidades de apoyo en la atencin de cuidadores de mujeres jvenes con cncer de mama
Laura Fernanda Serralde Campos, Dra. Carmen Lizette Glvez Hernndez, Dra. Alejandra Monroy Lpez, Dra. Cynthia
Villareal Garza, Instituto Nacional de Cancerologa.
Introduccin
El diagnstico de cncer y su tratamiento crean una considerable afectacin psicolgica para los pacientes y sus familias.
Particularmente, el rol de familiares de los pacientes con cncer ha cambiado: hacen cosas que antes se hacan en el
hospital o el consultorio mdico y a cargo de proveedores de atencin de la salud. Los cuidadores primarios juegan un
papel crucial en la atencin domiciliaria y hospitalaria de los pacientes con cncer, se comprometen en tareas complejas
de cuidado. Se ha reportado que las personas con cncer y sus familiares experimentan diferentes necesidades de
apoyo en la atencin (NAT), a travs del espectro de la enfermedad. Las NAT se han aplicado como una medida directa,
multidimensional de la percepcin del paciente y su cuidador en cuanto a lo que no han obtenido y consideran que
necesitan para sentirse satisfechos con base en su experiencia de ser diagnosticado con cncer y de ser un cuidador de
un paciente con cncer. Especficamente, los cuidadores de pacientes con cncer de mama (CaMa) han reportado que
las NAT ms frecuentes son de informacin y psicolgicas. Las ms importantes son las de informacin, principalmente
sobre los tratamientos y sus efectos, tambin se destaca el deseo de tener un papel ms activo en la relacin mdicopaciente. En cuanto a las necesidades psicolgicas, los familiares mencionan tener problemas para lidiar con la situacin,
ya que tratan de buscar el bienestar de su paciente y dejan en segundo plano sus propias necesidades, adems de
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que se sienten abrumados y consumidos por la situacin, presentan incertidumbre, prdida de poder y fe, miedo a la
prdida, tristeza, ira, miedo y depresin. A pesar de lo que se sabe, la comprensin sobre la problemtica del cuidador
persiste insuficiente, ya que la mayora de las investigaciones han estudiado el fenmeno conceptualizando vagamente
al cuidador o familiar. Lo que no permite saber con certeza si las necesidades que se conocen se refieren precisamente
a las de un cuidador primario o a las de otro miembro de la familia que no necesariamente cumple con una definicin
consensada. Adems, las investigaciones revisadas estn limitadas a determinados contextos culturales, hasta donde
sabemos, no se han realizado investigaciones en NAT de cuidadores primarios de mujeres con CaMa en Latinoamrica.
Asimismo, pareciera que los estudios hallados no le han dado importancia al efecto de la edad de la paciente sobre
el cuidador y sus NAT, por ejemplo, considerando que las mujeres jvenes con cncer de mama (MJCaMa) han
mostrado un patrn especifico de necesidades (dadas sus caractersticas biolgicas y psicolgicas) es posible que
stas puedan tener repercusiones en sus cuidadores, lo que sera una carga agregada a sus necesidades personales,
es decir, a las que existen per se por desempear el rol de cuidador. Es por ello que se puede afirmar que el tema del
estudio se encuentra en una fase exploratoria, por lo que el uso de metodologa cualitativa, en poblacin mexicana y
la consideracin de la variable edad de la pacientes parece apropiado. Objetivo: Analizar las necesidades de apoyo en
la atencin de los cuidadores primarios de mujeres jvenes con cncer de mama. Mtodo: Se llev a cabo un estudio
descriptivo. Se realizaron 5 entrevistas con profundidad a cuidadores primarios de MJCaMa. Se sigui un enfoque
fenomenolgico y parcialmente la teora fundamentada.
Resultados
Las necesidades se agruparon en dos categoras: personales (asociadas a lo que estrictamente se refiere a la vida
personal o interna del cuidador) y como cuidador (aquellas que derivan de lo que requiere la persona para cumplir con el
rol de cuidador). En la categora de necesidades personales se englobaron 6 subcategoras: emociones, afrontamiento,
sexualidad, cambio en el estilo de vida, responsabilidades y apoyo social. Dentro de las necesidades como cuidador,
se encontraron 3 subcategoras: necesidades econmicas, cuidado del paciente y necesidades de apoyo y sistema
de salud e informacin. Las ltimas fueron las que destacaron, refiriendo desear informacin sobre generalidades del
cncer, diagnstico, reconstruccin, pronstico, sexualidad, tratamientos y sus efectos secundarios y cmo cuidar a su
paciente. Mencionaron tambin querer recibir dicha informacin de psiclogos y onclogos, de manera verbal, folletos
con imgenes y pgina de internet. Igualmente, comentaron que las respuestas no son claras cuando preguntan sus
dudas al personal de salud, otros indicaron no tener confianza para preguntar, incluso que en ocasiones ellos mismos
no tenan claras sus dudas. As dijeron no haber recibido informacin especfica dirigida a ellos. Conclusiones: Hasta
donde sabemos, este es el primer estudio en Latinoamrica que explora las NAT de los cuidadores de MJCaMa. Los
cuidadores de MJCaMa con 6 o ms meses desde el diagnstico reportan pocas necesidades, en comparacin con el
momento del diagnstico o durante los tratamientos oncolgicos. Dentro de las necesidades personales y como cuidador
se encuentran resultados similares a los de la literatura antecedente, sin embargo, se hallaron nuevas necesidades
especficas del grupo estudiado. Aunque de manera global, parecen no diferir de los de mujeres de otras edades.
Finalmente, se destaca la importancia de estudios con perspectiva cualitativa que proporciona.
Descriptores: Mujeres jvenes, cncer de mama, cuidadores primarios oncolgicos, clnica y de la salud, necesidades de
apoyo en la atencin.
Aspectos cognitivos reportados por pacientes con cncer de mama en el perodo de post-tratamiento primario
Mtra. Laura Victoria Ortega Leonard*, Lic. Patricia Eugenia Sandoval Guzman*, Dra. Laura Schil Bernal*,
Mtra. Andrea Herrera Garca**, *Instituto Nacional de Cancerologa, **Facultad de Psicologa, UNAM.
Introduccin: Durante las ltimas dcadas, las tasas de sobrevivencia de las pacientes con Cncer de Mama (CaMa) se
han incrementado considerablemente, gracias a los avances en el tratamiento y al acceso a la atencin mdica. Como
consecuencia, las pacientes experimentan por ms tiempo los efectos secundarios del tratamiento oncolgico durante el
periodo de sobrevida. Uno de estos efectos secundarios es el dficit cognitivo debido al tratamiento sistmico (Lindner et
al., 2014; Quesnel, Savard & Ivers, 2009; Wefel, Saleeba, Buzdar & Meyers, 2010). Los pacientes reportan dificultades
para recordar cosas que por lo general no tienen problemas para recordar, dificultad para concentrarse o les toma ms
tiempo llevar a cabo sus actividades. Dichos cambios han sido denominados bajo el trmino Chemo-brain, y pueden
ser de corto y largo plazo. Adems, estos problemas del funcionamiento cerebral podran ser causados o agravados
por factores como el estrs o trastornos como la ansiedad y la depresin (American Cancer Society). Por otro lado,
es poca la literatura existente sobre el perodo de post-tratamiento primario en pacientes mexicanas con CaMa, que
es descrito como el momento de transicin del tratamiento activo hacia la supervivencia (Corner & Richardson, 2007;
Lance Armonstrong Foundation, 2004). As mismo existen pocos estudios acerca de los cambios cognitivos durante este
periodo en las pacientes con CaMa (Asher, 2011; Jean-Pierre et al., 2011). Por lo que el objetivo del presente trabajo, fue
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llevar a cabo un estudio exploratorio, para conocer las repercusiones cognitivas percibidas por pacientes mexicanas con
cncer de mama en perodo de post-tratamiento primario.
Mtodo
Se realiz un estudio con diseo y medicin Pre-Post. Los datos fueron recolectados mediante un cuestionario diseado
para conocer las necesidades fsicas, psicolgicas, sociales y de informacin de las pacientes. As mismo, para
determinar la prevalencia de depresin y ansiedad, se aplic la Escala de Ansiedad y Depresin Hospitalaria (HADS por
sus siglas en ingls), la cual se ha utilizado ampliamente para evaluar el malestar emocional en pacientes con diferentes
padecimientos crnicos. La muestra fue no probabilstica de 100 mujeres, pacientes del servicio de Tumores Mamarios
del Instituto Nacional de Cancerologa, mayores de 18 aos, en perodo de post-tratamiento primario, a uno o dos aos
de su diagnstico, sin recurrencia confirmada al momento de su inclusin en el estudio.
Resultados: Las 100 pacientes que participaron tuvieron una edad promedio de 48 aos, entre los 28 y 92 aos de edad.
37% recibieron todos los tratamientos, en etapas clnicas II y III. En cuanto a los resultados de la escala HADS, 30% de
las pacientes presentan ansiedad moderada, mientras que 13% ansiedad grave, mientras que 12% presentan depresin
moderada y 2% depresin grave. En lo que respecta a la percepcin del estado cognitivo, las pacientes reportan: dficit
de la memoria 61%, dificultades para concentrarse 86%, disminucin de la velocidad de procesamiento 92%, dificultades
para la resolucin de problemas18%.
Conclusiones
De acuerdo a los resultados, las pacientes con CaMa en periodo de post-tratamiento primario reportan dficits cognitivos
y emocionales, los cuales conllevan gran impacto en su vida diaria. Por lo cual es muy importante estudiar a mayor
profundidad las repercusiones percibidas por las pacientes, adems de implementar evaluaciones mediante mtodos
objetivos, para de esta forma poder guiar intervenciones ms oportunas y dirigidas a las necesidades de las pacientes.
Los resultados encontrados aportan una mayor comprensin sobre el funcionamiento y alteracin de los procesos
cognitivos en las pacientes con CaMa, asimismo resulta de gran importancia que las pacientes cuenten con informacin
acerca de las posibles repercusiones en este mbito debido a la enfermedad y a los tratamientos, para de esta forma
prevenir e idear estrategias para hacer frente a las posibles repercusiones a las que se pueden enfrentar las pacientes.
Referencias
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Wefel, J. S., Saleeba, A. K., Buzdar, A. U. & Meyers, C. A. (2010). Acute and Late Onset Cognitive Dysfunction Associated
With Chemotherapy in Women With Breast Cancer. Cancer, 116(14): 3348-56. doi: 10.1002/cncr.25098
Descriptores: Cncer de mama, post-tratamiento primario, cognicin, chemo-brain, depresin y ansiedad.
Aspectos psicosociales en pacientes con cncer de mama en el perodo de post-tratamiento primario
Lic. Patricia Eugenia Sandoval Guzmn*, Dra. Laura Schil Bernal*, Mtra. Andrea Herrera Garca**, *Instituto Nacional de
Cancerologa**Facultad de Psicologa, UNAM.
Introduccin
El Cncer de Mama (CaMa) genera cambios en diferentes aspectos de la vida de las pacientes supervivientes, lo
que implica limitaciones funcionales y la modificacin del estilo de vida (Wiljer et al., 2010). Dentro de la definicin de
supervivencia se encuentra la distincin del perodo por el que atraviesan las pacientes, que puede ser considerado
de largo plazo (ms de 5 aos, sin recurrencia) o de corto plazo (menos de 5 aos, sin recurrencia) (De Silva & Dos
Santos, 2010; Ganz, Kwan, Stanton, Bower & Belin, 2011; Garcia & McQueen, 2005; Lance Armonstrong Foundation,
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2004). En el presente trabajo nos enfocaremos en el perodo de post-tratamiento primario que ocurre a partir de un ao
del diagnstico, el cual se describe como un periodo de transicin del tratamiento activo a la supervivencia (Marcus et
al., 2010). Es poca la literatura existente sobre este perodo, mismo que es clave para la prevencin de co-morbilidades
fsicas y emocionales, as como para la promocin de estilos de vida saludables, el inicio de la rehabilitacin global
y la paulatina reincorporacin a la vida cotidiana. Por lo que se consider al Programa de Navegacin de Pacientes
(PNP) para esclarecer las barreras que enfrentan las pacientes en este periodo, mediante la informacin, la vinculacin
y el seguimiento de cada paciente (Freeman, 2006). Asimismo se ofrece apoyo a usuarios de servicios de atencin
mdica, pacientes, sobrevivientes, familiares y cuidadores. Para ayudarles a acceder al sistema de salud mediante el
establecimiento de un plan de accin que supere las barreras existentes para recibir una atencin de calidad (Institute
for Health Promotion Research, 2011; Paskett, Harrop & Wells, 2011). En Mxico se implement en el Instituto Nacional
de Cancerologa (INCan), con el apoyo tcnico y financiero de la Asociacin Americana del Cncer. Son diversas las
necesidades psicosociales por las que atraviesan las pacientes que al no ser atendidas generan distrs, lo cual interfiere
con su habilidad para afrontar el proceso de enfermedad, que deriva en una amplia gama de sentimientos que pueden
llegar a ser disfuncionales tales como la depresin, ansiedad, pnico y aislamiento (De Silva & Dos Santos, 2010; Garcia
& McQueen, 2005).
Objetivo
Identificar y facilitar la resolucin de las necesidades psicosociales de mujeres con CaMa en perodo de post-tratamiento
primario a travs del PNP del INCan.
Mtodo. La muestra fue no probabilstica de 100 mujeres con CaMa en perodo de post-tratamiento primario. Que fueran
mayores de 18 aos, sin recurrencia confirmada al momento de su inclusin en el estudio. Para la identificacin de las
necesidades psicosociales se dise un cuestionario que qued conformado por 66 reactivos; se realiz una validacin
interjueces con 20 profesionales en oncologa del INCan. Se realiz el piloteo a 30 pacientes con caractersticas similares
a las de la muestra de estudio. El cuestionario se aplic junto con la escala HADS (Hospital Anxiety and Depression
Scale) para determinar la prevalencia de depresin y ansiedad. Por ltimo realiz una entrevista que complement la
informacin obtenida. Este proceso permiti que desde la primera sesin se pudiera generar un plan personalizado para
la resolucin de las necesidades identificadas.
Resultados
Las 100 pacientes que participaron tuvieron una edad promedio de 48 aos, entre los 28 y 92 aos de edad; 46%
eran casadas y 28% solteras, 85% tienen hijos; 33% trabajan actualmente, y 43% tuvieron que dejar de trabajar por la
enfermedad, dedicadas principalmente al comercio y las ventas. 37% recibieron todos los tratamientos, en etapas clnicas
II y III. Presentan ansiedad moderada 30% y ansiedad grave 13%; depresin moderada 12% y 2% depresin grave.
Las necesidades sociales fueron reportadas como de mayor importancia (39%) en comparacin con las necesidades
psicolgicas (17%). Dentro de las necesidades psicolgicas se destaca la preocupacin de depender de los dems
(57%), mientras que en las necesidades sociales se presenta un mayor porcentaje en el deseo de convivir/socializar
(84%).
Conclusiones
Se lograron identificar las necesidades psicosociales de las 100 pacientes participantes durante el estudio con base
en las herramientas generadas para su exploracin. Lo que facilit generar un plan de seguimiento como una primera
propuesta de resolucin de necesidades para pacientes con CaMa en perodo de post-tratamiento primario por parte
del PNP. Resulta de gran importancia el que las pacientes cuenten con informacin sobre el perodo de post-tratamiento
en el que se encuentran, lo que les permitir visualizar el panorama al que se enfrentan a lo largo de este proceso de
rehabilitacin y vigilancia. As mismo, esta investigacin se une a las propuestas que apoyan la generacin de programas
para la atencin de supervivientes de corto y largo plazo, con un enfoque multidisciplinario que busquen atender las
secuelas fsicas, brinden una atencin psicosocial que garantice informacin sobre el proceso de reintegracin a la vida
cotidiana, incorporando el seguimiento oncolgico que facilite la deteccin de recidivas tempranamente.
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Descriptores: Programa navegacin de pacientes, Cncer de mama, post-tratamiento primario, aspectos psicosociales,
deteccin de necesidades.
Intervencin psicolgica en mujeres jvenes con cncer de mama
Mtra. Alejandra Platas De la Mora, Dra. Cynthia Villareal Garza, Lic. Yoatzin Vega, Dra. Melina Miaja, Dra. Carmen Lizette
Glvez Hernndez, Mtra. Laura Victoria Ortega Leonard,
Dr. Alan Fonseca, Dra. Andrea Castro, Dr. Juan Enrique Bargall Rocha, Dr. Alejandro Mohar Betancourt, Instituto
Nacional de Cancerologa.
En Latinoamrica, se ha reconocido que el cncer de mama en mujeres menores de 40 aos representa un importante
problema de salud pblica, ya que la proporcin de casos incidentes de cncer de mama y muertes relacionadas es
ms alta en mujeres jvenes en pases de Centro y Latinoamrica comparada con Estados Unidos y Canad. (VillarrealGarza, C. et al. 2013) La importancia de esta alta proporcin en mujeres jvenes radica en que su diagnstico y
comportamiento son generalmente ms agresivos, con un nmero desproporcionado de aos-vida perdidos debido al
cncer.
Las mujeres jvenes pueden tener repercusiones adicionales a las que presentan mujeres de mayor edad asociadas
al tratamiento. Adems, se enfrentan a retos aadidos relacionados con su entorno profesional, social y familiar. De
manera particular, la calidad de vida de las mujeres jvenes se puede ver afectada por el tratamiento. Las causas que
disminuyen la calidad de vida en estas mujeres incluyen la menopausia prematura inducida por el tratamiento, las
alteraciones en la imagen corporal, problemas maritales y de relacin de pareja, dificultad para el cuidado de los hijos,
prdidas econmicas, estigmatizacin y sensacin de discriminacin, as como la constante amenaza de la recurrencia
de la enfermedad y la muerte relacionada. Es por eso la importancia que no solo cuenten con el tratamiento comnmente
conocido para el cncer, sino que sea un proceso multidisciplinario ya que las necesidades particulares de este grupo de
pacientes son ms amplias y es necesario cubrir aspectos mdicos psicolgicos y sociales.
Aspectos psicolgicos y sociales
El recibir un diagnstico de cncer de mama genera un impacto psicolgico inevitable en cualquier momento de la vida.
Sin embargo, las mujeres jvenes pueden ser especialmente vulnerables a los efectos negativos al recibir un diagnstico
de este tipo. (Champion, VL.et al 2014) et al Las preocupaciones que presentan las mujeres jvenes a menudo son
diferentes a las de las mujeres de ms edad. Una mujer que es diagnosticada con cncer de mama en la segunda,
tercera y principios de la cuarta dcada de vida tanto fsica como emocionalmente presenta retos particulares por la
etapa que atraviesa.
En distintos estudios se ha identificado que las mujeres jvenes presentan mayores niveles de alteracin emocional,
de estrs relacionado al temor de que el cncer avance, recurra o incluso puedan morir, as como la preocupacin del
efecto que el diagnstico puede generar en sus seres queridos. Algunos otros temas asociados a la edad joven son
las alteraciones en la funcin sexual, en la fertilidad, la demanda del cuidado a los nios y en algunos casos ser parte
indispensable de la seguridad financiera del hogar. (Ruddy, KJ.et al 2013)
Por otra parte se ha reconocido que existen mltiples aspectos del cncer de mama y de su tratamiento que afectan el
funcionamiento cognitivo. Las alteraciones ms agudas se presentan en pacientes que estn recibiendo quimioterapia y/o
terapia hormonal; sin embargo, ms del 83% de las pacientes sobrevivientes de cncer de mama continan reportando
algn tipo de queja cognitiva posterior al tratamiento.( Castellon, SA et al. 2004)
86
Todo lo anterior plantea la necesidad de apoyos especficos para hacer frente a las posibles alteraciones emocionales,
a travs de profesionales de la salud mental y/o grupos de apoyo. Resultando relevante que los mdicos se familiaricen
con el riesgo de una mala adaptacin psicolgica con el fin de, si bien no atender estas necesidades, hacer la oportuna
referencia a colegas en el campo de la salud mental que puedan atender estas particularidades, ya que el bienestar
psicolgico favorece la adherencia teraputica y la calidad de vida durante y posterior a estos.
Conclusiones
Las mujeres jvenes con cncer de mama, adems del diagnstico, enfrentan retos y necesidades distintas que deben
ser evaluadas por un equipo multidisciplinario. El abordaje integral de estas pacientes permitir que reciban el mejor
tratamiento disponible con una calidad de vida ptima. Es por eso que en noviembre del 2013, se instaur en el Instituto
Nacional de Cancerologa la primera iniciativa en Latinoamrica dedicada a este grupo de edad: Programa para Mujeres
Jvenes con Cncer de Mama bajo el nombre Joven y Fuerte. Actualmente, todas las pacientes diagnosticadas con
cncer de mama a los 40 aos o menos reciben de manera oportuna consejera en gentica, fertilidad, psicologa
y necesidades detectadas. La atencin que se ofrece se lleva a cabo a travs de un modelo articulado por tres
componentes que se fortalecen entre s: 1) Atencin Clnica: con el propsito de optimizar el cuidado clnico y las
necesidades de apoyo para las mujeres y sus familias; 2) Educacin: buscando educar a pacientes, pblico en general
y profesionales de la salud respecto a los requerimientos especficos de este grupo; 3) Investigacin: promoviendo la
investigacin mdica, biomdica y socio-mdica enfocada en las necesidades particulares.
Referencias
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Descriptores: Mujeres jvenes, cncer de mama, intervencin psicolgica, gentica, fertilidad.
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Simposios Arbitrados
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Simposios Arbitrados
Simposio
Referentes de investigacin nacional, punto de partida para el diagnstico del comportamiento delictivo
Dra. Amada Ampudia Rueda, Facultad de Psicologa, UNAM.
Descriptores: Evaluacin, Instrumentos, Delincuencia, Personalidad, Reincidencia
Las directrices generales para realizar las evaluaciones forenses, se basan en la experiencia de numerosos expertos en
la materia, en la adecuada identificacin de indicadores ms una buena planificacin de las estrategias metodolgicas
para medir; procedimiento que exige la recopilacin de instrumentos de medicin vlidos y fiables, que ofrezcan una
valiosa orientacin sobre la forma en que los evaluadores externos debern utilizar la informacin de un informe
psicolgico, particularmente til cuando se demande precisar las atribuciones de una caracterstica, ya sea de
personalidad, criminolgica, de peligrosidad, o reincidencia en grupos que delinquen. Proceso adems enmarcado en
los datos derivados por distintas investigaciones nacionales que autentifican los resultados de un peritaje. La evaluacin
de la delincuencia como un nicho formal de estudio, intervencin e investigacin para y desde la psicologa, ha permitido
bajo un enfoque holstico, la identificacin de las variables generadoras y de los factores de riesgo y proteccin en
muestras delictivas de distintas edades. Accin rentable en trminos tiempo- costo-beneficio dado que ofrece respuestas
a la labor forense al reducir el gasto en justicia penal y aportar beneficios sociales encaminados a programas sociales
de prevencin. En estos estudios, se analiza el fenmeno desde el punto de vista psicolgico, pretendiendo aportar
elementos para la comprensin psicosocial del fenmeno delictivo; persiguen establecer una serie de categorizaciones
del mismo, unificar criterios estableciendo indicadores, tablas descriptivas y de medicin, que se proponen como
parmetros para identificar y evaluar niveles de riesgo que se deben tomar en consideracin en la evaluacin forense, al
buscar y ofrecer soluciones encaminadas a determinar caractersticas de la poblacin que coadyuven en la clasificacin,
diagnstico y rehabilitacin de este tipo de grupos, acciones que reditan sobre las condiciones del sistema penitenciario.
Caractersticas del microsistema de insercin del delincuente mexicano
Lic. Leticia Bustos De La Tijera*, Dra. Amada Ampudia Rueda,* Jessica Paola Lpez Huerta*, Dra. Guadalupe Snchez
Crespo**, *Facultad De Psicologa, UNAM, **Universidad De Salamanca Espaa.
La repercusin socioeconmica, poltica, y psicolgica. A travs de la investigacin se ha intentado conocer los rasgos o
caractersticas de personalidad y variables psicosociales de individuos que delinquen, para de esta manera entender el
origen y dinmica del fenmeno criminal, orientado desde las caractersticas de individuo y de su entorno, considerando
especialmente la influencia de variables psicosociales como la familia y la escuela (Gil-Monte y Pedro R., 2009).
Acerca de los factores psicosociales que influyen en la delincuencia, se ha sealado que uno de los principales factores
relacionados con la delincuencia ha sido el factor econmico, existe cierta correlacin, pero no puede decirse que sea
causa nica. La economa est relacionada con otra serie de factores que a su vez influyen en la delincuencia, como es
el sistema familiar: familias numerosas, desintegracin familiar, violencia domstica, abandono familiar. El ausentismo, la
desercin y el fracaso escolar, est relacionado con el aprendizaje de conductas delictivas y los ambientes de pandillas
(Ampudia,2014). En cuanto a las interacciones sociales, presentan un contexto muy restringido, la adhesin a grupos
con caractersticas negativas, que les va enseando un cdigo de lenguaje. El lder suele ser alguien con contacto
con el mundo de la delincuencia (ej: un familiar o amigo en la crcel) adems de malas condiciones de vivienda y
sanidad. Suma de factores que contribuyen a la marginacin, condiciones que mantienen el proceso. Las caractersticas
psicosociales de los sujetos de riesgo y delincuentes, son componentes subjetivos del proceso de consolidacin de la
marginacin: Para el sujeto de riesgo, pensar en cualquier forma de acercamiento a personas o grupos no marginales
supone expectativas de no ser aceptado, y as evitan el contacto. Es importante por ello preparar a los individuos que
provienen de familias marginales, dado que gestan dos caractersticas de personalidad: la inseguridad racional y la
inseguridad situacional (Kierkus & Baer, 2012), que influyen en la forma en que esa persona explica el contexto que
la rodea basadas en atribuciones externas, que influyen en un descenso de la motivacin y generan una situacin de
indefensin. Lo ms importante para esta persona es aquello que supone un refuerzo inmediato, lo cual consigue a
travs de actos ilegales que conforman la marginacin. Las atribuciones externas se relacionan con la falta de empata
y de responsabilidad moral porque no les importa lo que ocurra a los dems. Con base en los anlisis tanto empricos
como estadsticos, surge la necesidad de revisar los factores de riesgo psicosociales, en poblacin penitenciaria. Por lo
que se plantea para este estudio el siguiente objetivo: Identificar indicadores de ambientes micro-sociales en que han
vivido un grupo de delincuentes mexicanos. MTODO: Es un muestreo no probabilstico intencional, la muestra estuvo
conformada por 300 internos de 19 a 49 aos (X = 26.37 aos, SD = 9.173) del Centro de Readaptacin Social Santa
90
Martha (CERESOVA), los cuales se encuentran internados debido a que han cometido algn delito como robo, lesiones,
delincuencia organizada y violacin. Instrumento: se aplic de forma individual y con consentimiento voluntario el
Cuestionario Sociodemogrfico (CSD) (Ampudia 2012) Los sujetos fueron entrevistados por psiclogos, con experiencia
de trabajo en crceles. Para llevar a cabo las entrevistas se obtuvieron los permisos pertinentes de las autoridades
penitenciarias y para que accedieran voluntariamente a ser entrevistados los internos. RESULTADOS: Se obtuvieron los
valores de frecuencias y porcentajes para variables de escolaridad de los cuales el 25% tiene primaria, 45% secundaria,
25% bachillerato, 10% licenciatura y 5% posgrado incompleto, el nivel educativo de la mayora de los internos es bajo,
ya que el porcentaje ms alto de la escolaridad es de secundaria incompleta. La mayora de los sujetos son solteros
(35%); un 25% casados, 15% unin libre, 15% divorciado y 10% viudo. Asimismo, presentaron bajo estrato social de
procedencia y se indag el tipo de labor realizada hasta antes del ingreso en prisin. Este perfil sociodemogrfico suele
ser habitual de las poblaciones carcelarias (Ampudia, 2014). Algunos reportan haber cometido delitos anteriores u otros
delitos diferentes a su condena actual bajo la influencia de sustancias psicoactiva, adems de que su primer delito fue a
los 18 aos. Otros casos se relacionaron el delito sexual de su condena actual con su necesidad de conseguir recursos
para consumir drogas (o condenas tambin por hurto), mientras que un porcentaje elevado de sujetos aceptaron
haber cometido otro tipo de delitos diferentes al actual, tambin para obtener dinero o recursos para consumir drogas
(homicidio, asalto a mano armada, venta de drogas a pequea escala, venta de objetos robados, hurto, estafa, heridas
menores y daos a propiedad ajena). CONCLUSIONES: El perfil sociodemogrfico de los sujetos es similar al de
poblaciones carcelarias, es decir, de baja extraccin social y educativa. Los datos referidos a delitos anteriores hay que
analizarlos a la luz de los sesgos que pueden presentar los informes basados en auto denuncias. Queda para el futuro
indagar con mayor profundidad las diferencias entre los sujetos con y sin carreras criminales, y entre agresores de
adultos y menores, para lo cual ser necesario explorar con mayor detenimiento las variables que aqu se abordaron, y
otras ms, mediante entrevistas de profundidad a los victimarios y sus entornos familiares y laborales, lo cual ayudara
a disminuir el sesgo que pueden presentar los auto informes y el recelo de los entrevistados al hablar de los delitos
sexuales en un entorno, la prisin, que habitualmente les rechaza. En general resulta difcil dar una sola respuesta a
esta conducta, muchas son las teoras que se ocupan del estudio de este fenmeno, y lo nico que se puede dejar
claro es que la conducta delictiva es influenciada por varios factores entre los que indudablemente la cognicin juega
un papel importante. Por estas razones este estudio debe entenderse nicamente como una exploracin de un tema de
difcil abordaje metodolgico y social, pero el cual puede dar origen a nuevas lneas de investigacin sistemtica en la
disciplina de la psicologa forense.
Descriptores: Delincuencia, Microsistema, Familia, Escuela, AmbienteSocial
Perfiles de personalidad delincuente segn el tipo de delito cometido
Dra. Amada Ampudia Rueda*, Sandra Ivonne Lpez Morales*, Dra. Guadalupe Snchez Crespo**, *Facultad De
Psicologa, UNAM, **Universidad De Salamanca Espaa.
Estudios criminolgicos sobre la delincuencia sealan el carcter multicausal del fenmeno, a pesar de ello, se pueden
sealar algunos factores que parecen decisivos en el aumento de la delincuencia y la propia subcultura que genera
acciones violentas realizadas por los miembros del grupo. Muchas teoras que tratan de dar cuenta de la etiologa de
la violencia y agresin, encuentran que el problema es la gran cantidad de variables que se deben manejar. Raine,
Brennan, Farrington y Mednck, (2005) plantean un modelo de comprensin e investigacin del problema desde un
enfoque biosocial, acotan variables e introducen los factores psicolgicos en las variables sociales. Es importante
considerar cmo factores genticos interactan con los ambientales generando un campo propicio para la produccin
de violencia y situaciones crimingenas, y permiten la identificacin de factores de riesgo de la violencia. En otro estudio
McMurran, Jinks, Howells, & Howard (2010), analizaron en delincuentes la relacin de la violencia con el alcohol,
encontrando que los intoxicados muestran conducta violenta con el objeto de obtener dominancia social, acompaada
por altos niveles de ira y adrenalina, que pasa de insultos a la lesin como tal, a esto se aaden sentimientos de orgullo
y satisfaccin como expresiones tpicas mientras que las manifestaciones de remordimiento fueron poco frecuentes. Es
relevante profundizar en las motivaciones que determinan la conducta criminal. En este sentido, Jimnez (2009), realiz
un estudio que tuvo como objetivo determinar las caractersticas psicolgicas comunes en un grupo de delincuentes
sexuales. Con este propsito se utiliz el Test de Rorschach y los datos estadsticos del mismo, como criterio de
comparacin con los datos de individuos con delito de hurto y/o robo. Los resultados reportaron diferencias significativas
entre ambos grupos, lo que sugiere la existencia de un conjunto de caractersticas psicolgicas en los delincuentes
sexuales que les seran propias y les distinguiran tanto del resto de la poblacin como del resto de los delincuentes
comunes. En otra investigacin Varley, Graham & Archer (2010), tuvieron como objetivo evaluar los comportamientos
violentos y no violentos en mujeres y hombres infractores, y aunque los dos tipos de delincuencia son normalmente
investigados por separado, la evidencia que superpone amerita una medida global de la violencia en general, la violencia
91
del compaero ntimo (VCI), y el comportamiento violento infractor. Se evaluaron 116 hombres y 181 mujeres, junto
con las medidas de la personalidad y el trastorno de personalidad (TP), para investigar si los predictores de violentos y
no violentos infractores son similares o diferentes para hombres y mujeres. Los resultados reportaron que los hombres
perpetran delitos con mayor violencia que las mujeres, respecto al factor de violencia en general no hubo un nico factor
de riesgo para cada uno, sin embargo, se encontr que presentan baja amabilidad y por ultimo existi consistencia en
algunos tipos de delitos en los factores de riesgo para ambos sexos. En la delincuencia es importante tomar en cuenta
la psicopatologa y la agresin ya que la determinacin de las formas de la psicopatologa que se refieren al riesgo de
las distintas clases de comportamiento agresivo tiene implicaciones para el reconocimiento y gestin de riesgos en la
delincuencia, en referencia a esto, Swogger, Walsh, Houston, Cashman & Conner (2010), examinaron las relaciones de
agresin impulsiva (IA) y la agresin proactiva (PA) en la psicopata y varios de los sntomas del Eje I del DSM en una
muestra de delincuentes. Los resultados mostraron una amplia relacin entre la psicopatologa y la IA. Se asoci IA con
rasgos impulsivos y antisociales de psicopata en los individuos con niveles moderados a altos de ansiedad generalizada.
Los resultados indican que la evaluacin y el tratamiento de los trastornos del Eje I en varios delincuentes pueden
disminuir el riesgo de IA. Los hallazgos plantean la posibilidad de que la ansiedad generalizada es un componente
clave y modificable de la relacin entre la IA as como los rasgos impulsivos y antisociales. La importancia de tener un
modelo de investigacin no es solo conocer las causas sino desarrollar planteamientos que consideren los aspectos
de la personalidad del individuo en combinacin con factores ambientales. De ah que el objetivo de este trabajo fue
identificar caractersticas de personalidad de delincuentes por diversos delitos. MTODO: Se consider una muestra
de 500 interno, varones, de edad de 20 a 55 aos, (X= 35.3 aos), de Centros de readaptacin Social, por diferentes
delitos, a quienes se aplic de forma grupal y por consentimiento informado el Inventario Multifsico de la Personalidad
de Minnesota MMPI-2. RESULTADOS: En tipos de delitos, el ms frecuente fue homicidio, y en menor grado robo,
portacin de arma prohibida, violacin, fraude, tentativa de homicidio, delitos contra la salud, privacin ilegal de la libertad
y abuso sexual agravado. Se encontraron adems relaciones estadsticamente significativas en las escalas del factor IV
de conducta psicoptica y las escalas del factor I de psicoticismo (paranoia, psicastenia, esquizofrenia e hipomana). En
el grupo de escalas de contenido de tendencias agresivas externas con el grupo de escalas suplementarias de conductas
desadaptativas. Se elevan las escalas de desviacin psicoptica, paranoia, hipomana y esquizofrenia. Sujetos con altos
ndices de violencia elevan las escalas de cinismo, enojo, prcticas antisociales y dificultades en el trabajo. As como las
escalas de alcoholismo de Mac Andrew, hostilidad reprimida y estrs postraumtico de Kane y Shlenger. Se aprecia una
disminucin importante de la fuerza del Yo, dominancia y responsabilidad social en el grupo que identifica problemas de
adaptacin al ambiente. CONCLUSIONES: La evidencia disponible sobre las races de delincuencia y crimen, sostienen
que el castigo corporal es factor fundamental en generar la rabia agresin e impulsos de venganza que alimentan las
emociones, fantasas y acciones de individuos. La mayora de los hombres quienes llegan a ser delincuentes o criminales
activos, presentan altos ndices de agresin, aunque sus caractersticas varan de acuerdo al tipo de delito.
Descriptores: Delincuencia, Personalidad, Violencia, Agresin, MMPI-2
Alcohol, drogas y delincuencia
Mtra. Alma Mireia Lpez-Arce Coria, Dra. Amada Ampudia Rueda, Rebeca Lpez Gnzalez, Facultad De Psicologa,
UNAM.
La relacin entre delincuencia y drogodependencia ha cobrado importancia en los ltimos aos por la asociacin entre el
uso de sustancias psicoactivas, tanto legales como ilegales y la conducta antisocial (Lpez, Alba, y Garrido, 2005).
La problemtica de las drogodependencias adquiere especial relevancia en el momento en que se interrelaciona con
la delincuencia (Delgado, 1994, 2001). El alcohol es el agente qumico ms usado y del que ms se abusa siendo
considerado como la sustancia psicoactiva depresora del sistema nervioso que se consume con mayor frecuencia a nivel
mundial, es considerado la puerta de entrada al consumo de otras sustancias psicoactivas; el consumo precoz de esta
sustancia es un factor que aumenta la probabilidad de usar otras sustancias adictivas con posterioridad (Espada et al.,
2003). Numerosos estudios documentan la relacin existente entre el consumo abusivo de esta sustancia y la conducta
violenta (Martin y Bryant, 2001; Prez de los Cobos y Guardia, 2001), se trata de la principal sustancia asociada con
delitos violentos. Estar bajo los efectos del alcohol y los efectos de alguna sustancia psicoactiva dobla la probabilidad
de ser arrestado por la comisin de hechos violentos, es el mayor predictor para la comisin de comportamiento violento
(Martin y Bryant, 2001). De hecho, es la sustancia psicoactiva que aparece frecuentemente asociada con el homicidio
(Martin y Bryant, 2001). El estudio de la personalidad del delincuente tiene como objetivo llegar al conocimiento del
individuo y establecer un diagnstico relacionado con las principales causas que dan lugar a su conducta, prever un
pronstico y considerar acciones adecuadas para su readaptacin, a travs de programas integrales. Se ha encontrado
que las alteraciones emocionales y del comportamiento muestran gran estabilidad a lo largo del ciclo vital, siendo los
trastornos externalizantes los que establecen un pronstico ms fiable y negativo respecto a la salud mental y adaptacin
92
social, en edades posteriores sobre todo cuando la agresividad es un signo caracterstico del comportamiento en etapas
tempranas (Agilar, Sroufe, Egeland y Carlson, 2000; Campbell, Shaw y Gilliom, 2000). Los rasgos de personalidad
pueden entenderse como predisposiciones estables a comportarse y reaccionar emocionalmente de una determinada
manera o segn un patrn caracterstico (Lpez-Soler, 1994), influidos por el ambiente tanto en su gnesis como en su
mantenimiento. Otros estudios consideran que la investigacin sobre la relacin droga/delito arroja evidencia contundente
de la magnitud del uso y abuso de drogas entre quienes cometen delitos y las probabilidades de riesgo delictual que
traen consigo las drogas. La asociacin estadstica entre droga y crimen se ha observado con gran precisin. (Bennett,
Holloway y Farrington, 2008). Las drogas comnmente asociadas con el crimen son crack, herona y cocana, en: el
crack puede aumentar hasta seis veces la probabilidad de delinquir, mientras que la herona arroja incrementos que
fluctan entre 3 y 3,5 veces y el uso de marihuana prsenta una relacin estadsticamente significativa con el delito,
aunque en montos menores, de alrededor de 1,5 veces. Estudios epidemiolgicos encuentran infaltable el consumo de
drogas entre la poblacin delictiva. El objetivo de esta investigacin es analizar perfiles de internos con antecedentes
de uso y abuso de alcohol y drogas y en aquellos que no presentan estos antecedentes. MTODO: La muestra es
no probabilstica ya que la eleccin de los elementos no dependi de la probabilidad sino de las caractersticas de la
presente investigacin (Hernndez, Fernndez & Baptista, 2010). Se consider una muestra de 200 sujetos, del sexo
masculino, internos del Centro de Readaptacin Social divididos en dos grupos 100 internos con antecedentes de uso
y abuso de alcohol y drogas y 100 internos que no presentan antecedentes de uso y abuso de alcohol y drogas. Se
utiliz el cuestionario Inventario Multifsico de la Personalidad de Minnesota- 2 (MMPI-2), conformado por 567 reactivos,
se administr la versin traducida al espaol, utilizando las normas desarrolladas para los propsitos del presente
estudio. RESULTADOS: Mediante la estadstica descriptiva se obtuvieron frecuencias y porcentajes de los datos
sociodemogrficos de la poblacin seleccionada. Se obtuvieron medidas de tendencia central, la media y desviacin
estndar de las escalas clnicas, de validez, de contenido y suplementarias del MMPI2 para obtener el perfil de
personalidad de la muestra y analizarlo, se emple la prueba t de Student para comparar ambos grupos. Se encontraron
diferencias estadsticamente significativas de acuerdo al nivel de peligrosidad en las escalas CIN y Do. Se observaron
diferencias clnicas entre ambos grupos, al considerar las discrepancias mayores a cinco puntos. Se identificaron
puntuaciones elevadas en los puntajes de la media de las escalas clnicas Dp, Pa y Es para ambos grupos, siendo ms
elevados para el grupo de media peligrosidad. En el grupo de alta peligrosidad se identificaron puntajes ms elevados
en la media de las escalas de contenido DEP, CIN, PAS DTR, RTR y en las suplementarias A, A-MAC, EPK, EPS. Se
analizaron puntuaciones bajas en las escalas suplementarias Fyo, Do, Rs, GM, GF para ambos grupos. Se encontraron
correlaciones significativas de las escalas bsicas con las de contenido y las suplementarias. Al realizar el anlisis
cualitativo de los perfiles del MMPI-2, las escalas de desviacin psicoptica e hipomana formaron parte importante en
las combinaciones obtenidas para el grupo. CONCLUSIN: Algunas pruebas parecen indicar que las tasas de violencia
son ms altas cuando estn asociadas al uso indebido de drogas ms frecuente. Si bien algunos toxicmanos cometen
delitos violentos, otros no son delincuentes ni violentos. Conclusiones que deben interpretarse con cautela en razn
de que no indican sobre otras causas de delitos violentos no relacionadas con el uso indebido de drogas ilcitas, no
proporcionan detalles sobre los toxicmanos que no son delincuentes ni violentos. La violencia que afecta a algunas
familias y comunidades no es simplemente una consecuencia del uso indebido y el trfico ilcito de drogas local. La
violencia vinculada al trfico ilcito de drogas puede reflejar una cultura de violencia arraigada en ciertas comunidades
que tiene otros orgenes, como la distribucin desigual de los ingresos, disturbios civiles o guerras.
Descriptores: Delincuencia, Alcochol, Drogas, Personalidad, MMPI-2
Reincidencia y peligrosidad delictual
Mtra. Guadalupe Santaella Hidalgo*, Dra. Amada Ampudia Rueda*, Dr. Fernando Jimnez Gmez**, Dra. Guadalupe
Sanchez Crespo**, * Facultad De Psicologa UNAM, **Universidad de Salamanca Espaa.
Se ha intensificado el debate acerca de si las personas que cometen delitos tienen determinadas caractersticas de
personalidad que se puedan identificar y predecir para evitar la comisin de los mismos, lo nico que podemos afirmar
es que existe gran dificultad para establecer predicciones de conducta delictiva basada en rasgos o caractersticas
individuales de personalidad. La personalidad se refiere a un patrn de pensamientos, sentimientos y conductas nicas
y singulares en un sujeto, que persiste a lo largo del tiempo y a travs de las situaciones y nos llevan a relacionarnos
con el entorno, se trata de algo un todo integrado con componentes biolgicos y sociales, innatos y aprendidos (Phares,
1988; Lpez, Lafuente y Garca, 2007). El problema surge cuando este patrn de funcionamiento se torna fijo, inflexible,
persistente y desadaptativo, provoca malestar clnicamente significativo, y/o deterioro social, dando paso a un trastorno
de personalidad. Barlow y Durand, (2001) afirman que dichos patrones son estables y crnicos, se originan en la
infancia, despuntan en la adolescencia y tienen continuidad en la edad adulta, se manifiesta en dos o ms de las reas
siguientes: cognicin, afectividad, actividad interpersonal y control de los impulsos. Todo estudio criminolgico del delito,
93
parte de la base del anlisis en funcin de la personalidad y de su contexto social, debido a que el individuo se adapta
al medio social a travs de su conducta y la intencionalidad de la misma constituye un todo organizado que se dirige a
un fin. Una conducta agresiva, es la propia expresin de la psicopatologa particular del delincuente, de su alteracin
fsica, emocional y social, en donde el delincuente proyecta sus conflictos a travs del delito. La conducta delictiva
posee una finalidad, que es indudablemente la de liberar tensiones, es siempre respuesta al estmulo configurado por
la situacin total, El delito es una conducta concreta y simblica, se muestra como un sntoma, una forma de exponerse
al exterior con una defensa emocional del sujeto, como medio para no caer en disgregacin de la personalidad. El
detallado estudio y anlisis de la conducta delictiva, nos revela muchos aspectos de la personalidad del sujeto. Para
conocer dicha respuesta, se hace necesario investigar la historia de vida del individuo, sus rasgos de personalidad, perfil
criminolgico, antecedentes criminolgicos individuales y familiares, su mbito social, geogrfico, cultural, etc. es decir,
todas las circunstancias de vida del sujeto, su grupo familiar primario y social desde que naci hasta ahora. El trmino de
la peligrosidad de delincuente es un concepto clave de la escuela clnica, que se basa en el supuesto de su causalidad,
incluye la capacidad criminal, y la adaptabilidad: Un diagnostico criminolgico permite determinar el grado de peligrosidad
de un individuo. El diagnstico de trastorno de la personalidad no acarrea necesariamente un comportamiento delictivo.
Las dimensiones que van desde la conducta normal a la patolgica son continuas, no son excluyentes. Por lo que
el objetivo de este estudio es identificar los criterios de la peligrosidad delictual y el delito mediante el MMPI-2, en
un grupo de delincuentes secuestradores. MTODO: Se consideraron 200 sujetos, reincidentes internos en Centros
de Readaptacin Social que cometieron el delito de secuestro. Del sexo masculino de 19 a 55 aos, con secundaria
completa la mayora de los internos. RESULTADOS: La elevacin de las escalas clnicas los internos reincidentes
presentan puntuaciones en las escalas consideradas en nivel de problemas igual o > T65 fueron para las escalas del
factor IV sociopata, escala desviacin psicoptica (Dp), y del factor I ttrada psictica, paranoia (Pa), psicastenia (Pt) y
esquizofrenia (Es), finalmente en un nivel de riesgo la escala de hipomana (Ma). En el caso de las escalas de contenido
las puntuaciones elevadas son pensamiento delirante, enojo, cinismo, prcticas antisociales y problemas familiares. En
las escalas suplementarias las escalas elevadas son ansiedad, alcoholismo de MacAndrew, y las escalas puntuadas
por debajo del promedio se encuentran fuerza del yo, dominancia, responsabilidad social como en el estudio de (Ge,
Donnellan y Wenk 2003). As mismo, los delincuentes de alta peligrosidad obtienen puntuaciones elevadas en las escalas
del MMPI-2 predominan elementos como falla en el control de sus impulsos 4 (Dp), problemas de agresin escalas
6 (Pa) vs. (Hr) hostilidad reprimida. DE contenido escalas de cinismo, practicas antisociales, dificultad con el trabajo,
rechazo al tratamiento y las suplementarias alcoholismo de MacAndrew. Se observa disminucin en las escalas de fuerza
del Yo, dominancia y responsabilidad social. Para los delincuentes de media peligrosidad, las escalas ms significativas
son depresin, ansiedad, desviacin psicoptica y paranoia, desorden de estrs postraumtico de Keane y desorden de
estrs postraumtico de Schlerger, (Ampudia, 2003). CONCLUSIN: Se puede mencionar que mientras ms joven es
el sujeto, se arriesgan ms a cometer delitos y es ms probable que reincidan los delincuentes que tiene menos de 30
aos de edad. Investigaciones relacionadas con delincuentes en reclusin, dirigidas haca la comprobacin de programas
preventivos de reincidencia sugieren que existen factores asociados considerados criminolgicamente (Rodrguez 2005,
Hamilton, Sullivan, Veysey y Grillo 2007 y Edens, Campbell y Weir 2007). Se pueden considerar a los delincuentes de
media peligrosidad a los primidelincuentes y alta peligrosidad a los reincidentes (Ampudia 2003). Las diferencias de
personalidad y los patrones de reincidencia entre delincuentes que inician desde temprana edad a delinquir es ms alta
que los que inician siendo adultos (Ge, Donnellan y Wenk (2003). Acerca de la reincidencia, no sido suficientemente
analizada desde la perspectiva psicolgica, aunque tiene una evolucin jurdica significativa, ya que como trmino legal
tiene explicacin y definicin. La investigacin dirigida a este fenmeno ha estado enfocada a la identificacin de factores
que predicen la reincidencia, donde las poblaciones ms estudiadas han sido los menores y jvenes infractores, tambin
con aquellos que han cometido delitos sexuales, como los estudios de Hanson 2000; Kenny y cols 2001; Miner 2002;
Vandiver 2006; Hamilton y cols. 2007. Ampudia y cols. (2007), sealan correlaciones significativas con las variables
sociodemogrficas en los reincidentes con problemas mayores.
Descriptores: Personalidad, Reincidencia, Peligrosidad, Delictual, MMPI-2
Simposio
Nuevas alternativas para la identificacin de la adiccin en nias y nios escolarizados
Dra. Amada Ampudia Rueda, Facultad de Psicologa UNAM.
Descriptores: Adiccin, evaluacin, escolares, padres, profesores
En aos recientes, el uso de drogas se ha convertido en un fenmeno global y que requiere atencin inmediata; no
obstante, es posible observar que existen diferencias entre los pases en cuanto a los tipos de adiccin. Se afirma
que este problema se presenta fundamentalmente en sociedades muy desarrolladas y con alto ingreso per cpita,
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especialmente los pases occidentales. Otros pases son considerados bsicamente como productores y/o de trnsito
de drogas hacia los centros de consumo como es el caso de Colombia y Mxico. Las estrategias para la deteccin,
atencin y prevencin a nivel mundial respecto a esta problemtica han incorporado tratamientos directos, grupos
de apoyo, desarrollo de materiales de acceso rpido y sencillo, as como la utilizacin de herramientas ldicas y
tecnolgicas novedosas que promueven la atencin integral del tema de las adicciones a diferentes niveles. Por lo que
estos estudios tienen como propsito generar un modelo de prevencin de conductas adictivas para nios y nias entre
9 y 12 aos, que cuente con un sustento terico metodolgico y que considere la utilizacin de las tecnologas de la
informacin y tcnicas ldicas como herramientas para crear ambientes educativos propicios para el aprendizaje y la
prevencin, considerando la participacin de los profesores y padres de familia y/o tutores; as como la evaluacin del
impacto que el modelo tiene. Se propone una metodologa mixta de corte triangular la cual recolecta, procesa e integra
datos cuantitativos y cualitativos en forma secuencial o paralela y explica los resultados de manera integral. El proyecto
de investigacin se lleva a cabo en 2 etapas (con duracin de un ao cada una) divididas en tres fases bajo un diseo
de Triangulacin Concurrente. Se presentan los avances del proyecto sobre la evaluacin de nios padres y maestros
respecto al comportamiento de conductas adictivas.
Protocolo multimedia para la prevencion de las adicciones en menores escolarizados
Dra. Mara Santos Becerril Prez, Dra. Amada Ampudia Rueda Facultad Psicologa, UNAM.
No todas las personas presentan el mismo riesgo de desarrollar adiccin a las nuevas tecnologas, en el desarrollo de las
mismas confluyen muchos factores que se clasifican en factores personales, familiares y sociales.
En los personales, los individuos son ms proclives que otros al desarrollo de adicciones. De hecho, a pesar de un
acceso sencillo y amplia disponibilidad a las nuevas tecnologas, tan slo una parte de la poblacin presenta problemas
de adiccin. En relacin con lo anterior, se ha establecido que caractersticas de personalidad como la impulsividad, la
disforia, la intolerancia a estmulos displacenteros, la bsqueda de nuevas sensaciones y una ineficaz forma de afrontar
los problemas aumentan la vulnerabilidad hacia la adiccin. En relacin a la familia, en sta se produce la socializacin
primaria y cuando este proceso no se desarrolla de forma adecuada, es posible que el nio interiorice pautas de
comportamiento poco aceptables y por tanto, vulnerables a comportamientos adictivos. De manera complementaria, una
tendencia adictiva se ve reforzada por complicadas dinmicas familiares donde los horarios laborales de ambos padres
hacen que los nios pasan muchas horas solos y como consecuencia el tiempo de cuidado, atencin y crianza es poco.
Respecto a las variables sociales, los propios medios de comunicacin y las nuevas tecnologas han adquirido un papel
socializador importante. Diariamente, diferentes tecnologas envan miles de mensajes auditivos y visuales que modelan
la forma de pensar, sentir y manifestarse; lo que conlleva a que sea complicado controlar los mensajes que reciben, en
especial cuando la fuente de informacin es Internet. Como consecuencia, los nios invierten mucho tiempo delante
del televisor o navegando por redes sociales. Este tiempo invertido se malgasta en consumir de forma indiscriminada
contenidos que en muchas ocasiones son inapropiados para su edad.
Por otra parte, los nuevos modelos educativos se apoyan en las tecnologas de la informacin y la comunicacin, el
objetivo es que los recursos se ajusten a las necesidades educativas, entre las que destacan el uso de aplicaciones por
computadora, dando origen al aprendizaje basado en estrategias ldicas (Game based Learning), en donde se explora
nuevas formas de enseanza asistida por computadora mediante la tecnologa de los videojuegos.
En este documento se presenta una investigacin acerca del uso de software educativo de corte ldico, de esta manera
se presenta al alumno una forma recreativa de temas diversos sustentados en el entretenimiento, al mismo tiempo
brindan a las nias y nios un panorama de opciones sobre qu herramientas pueden utilizarse para facilitar el proceso
de enseanza-aprendizaje sobre la prevencin de la adiccin a las nuevas tecnologas. Por lo que este trabajo tiene
como objetivo es crear un protocolo multimedia para la prevencion de las adicciones de las nuevas tcnologias en
menores escolarizados.
Mtodo: Se considera un grupo de nios y nias de 9 a 12 aos de cuarto quinto y sexto de una escuela primaria
de la zona escolar 402 de la Ciudad de Mxico en la colonia Mixcoac. Se plantea el avance del diseo, desarrollo y
programacin del primer dummy de la plataforma multimedia interactiva, que comprende: textos, arte grfico, sonido,
animacin, fotografa y vdeo mediante el desarrollo de interfaces informativas, de aprendizaje, ldicas y de interaccin,
sobre las nuevas tecnologas.
Resultados: Se consideraron tres caractersticas generales asociadas a la funcin, la descripcin y ejemplos de un
software de acuerdo a los siguientes elementos: Informativa: Contiene actividades con contenidos que proporcionan
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informacin estructuradora de la realidad a los estudiantes, respecto al tema de las nuevas tecnologas; en los ejemplos
del software se presentan programas tutoriales y simuladores. Instructiva en este contenido se dirigen las actividades de
los nios y las nias en funcin de sus respuestas y progresos, para dar cumplimiento a los objetivos educativos sobre
la prevencin de la adiccin a las nuevas tecnologas y su uso responsable, en los ejemplos del software se presentan
programas tutoriales. Motivadora: Incluye elementos para capturar la atencin de los alumnos, mantener su inters y,
cuando sea necesario, focalizarlo hacia los aspectos ms importantes de las actividades. Evaluadora: permite responder
inmediatamente a las respuestas y acciones de los estudiantes, especialmente para evaluar el trabajo que se va
realizando con ellos, se incluyen en los ejemplos de software y los programas que incluyen la evaluacin. Investigadora:
ofrecen a los a los nios y las nias entornos donde investigar, como buscar determinada informacin, cambiar los
valores de las variables de un sistema, entre otros. Adems, proporciona a los participantes instrumentos de gran
utilidad para el desarrollo de trabajos de investigacin que se realicen bsicamente al margen de las computadoras, en
los ejemplos de Software se incluye bases de datos, simuladores, programas constructores y herramientas. Expresiva:
utiliza los medios para representar conocimientos y formas de comunicacin, en los ejemplos del software se utilizan
procesadores de texto, editores grficos, lenguajes de programacin. Metalingstica: Apoya en el aprendizaje de los
lenguajes propios de la Informtica, en los ejemplos de software se utilizan sistemas operativos MS/DOS, Windows,
lenguajes de programacin. Ldica: Permite realizar actividades educativas mediante el entretenimiento, en los ejemplos
del Software, se utilizan juegos educativos. Innovadora: Utiliza tecnologa recientemente incorporada a los centros
educativos y, en general, suelen permitir muy diversas formas de uso. Esta versatilidad abre amplias posibilidades de
experimentacin didctica e innovacin educativa en el aula.
Conclusin: Los programas preventivos para el uso de las nuevas tecnologas requiere de softwares educativos que
utilizan una base ldica como una opcin viable y sencilla para el proceso de enseanza-aprendizaje ya que ofrecen
todo un panorama amplio de opciones para los nios y las nias, puesto que los temas ya no se manejan de forma
tradicional sino dinmica, al mismo tiempo se exige ms concentracin por parte del alumno, ofrece de manera natural
una prctica divertida que la vez le ayuda a reforzar sus conocimientos, habilidades, incrementar su motivacin, estimular
su razonamiento inductivo y deductivo, entre otros.
Descriptores: Protocolo, Multimedia, Adicciones, Prevencin, Escolar
Factores de riesgo de las nuevas tecnologas y el comportamiento adictivo en nios
Lic. Marisol Romn Garcia, Dra. Amada Ampudia Rueda, Dra. Mara Santos Becerril Prez, Priscila Odette Gutierrez
Islas, Facultad de Psicologa, UNAM.
La percepcin de riesgo ha estado presente en todos los estudios preventivos relacionados con las adicciones,
considerndose una de las variables de mayor impacto en la iniciacin al consumo y en el mantenimiento del mismo.
De hecho, se considera que puede llegar a ejercer una influencia capital a la hora de que una persona se plantee
probar cualquier cosa que sea susceptible de generar adiccin. No obstante, no est clara en la literatura cientfica
su conceptualizacin terica, la forma o formas en la que se puede medir o cmo se podra influir sobre ella para que
supusiera una barrera eficaz como factor de proteccin hacia la adiccin. Se analiza el concepto de percepcin de
riesgo en base a diferentes teoras de la psicologa, presentando algunos modelos desde donde dar explicacin a esta
variable con el objeto de intentar contextualizarla en el marco de las conductas adictivas. En la llamada posmodernidad o
modernidad tarda se ha implantado la sociedad del riesgo, en la que los individuos, carentes de pautas tradicionales de
comportamiento y con un futuro incierto, han de decidir el rumbo de sus vidas y elegir constantemente entre las mltiples
opciones y ofertas que se les presentan y que no siempre se pueden controlar. De acuerdo con Ulrich Beck, socilogo
alemn y creador del trmino sociedad del riesgo se instituyen situaciones sociales de peligro, no siempre previsibles
e invisibles cuando estn latentes (Gonzlez, 2005). En la ltima dcada, las nuevas tecnologas se han convertido en
un medio popular, considerado como elemento primordial para el trabajo, la educacin y ms an, en el entretenimiento
y formas de interaccionar con los otros. En este sentido, la tecnologa y el internet son un arma de doble filo, que por
un lado resulta una herramienta de utilidad a travs de la cual, es posible apoyarse para la obtencin de conocimiento,
que se encuentra al alcance de la mayor parte de las personas y permite encontrar cualquier tipo de informacin sin
limitaciones por fronteras e idioma; sin embargo, tambin puede convertirse en un elemento importante de la vida de
los jvenes e incluso, generar un problema. En relacin a esto, se estima que, en pases de Latinoamrica, entre ellos
incluido Mxico, al menos el 60% de los adolescentes de entre 14 y 15 aos prefieren utilizar las nuevas tecnologas
a cualquier otra actividad (Arribas & Islas, 2009). Por tanto, el propsito de esta investigacin es la identificacin de
aquellos factores de riesgo que pudieran funcionar como detonantes del uso problemtico de las nuevas tecnologas
en nios de edad escolar. MTODO: Para ello, se analizaron los hbitos de uso de las Tecnologas de Informacin y
Comunicacin; as como la percepcin que poseen los nios acerca de ellas, por medio del Cuestionario para nios
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(as) (Becerril & Ampudia, 2015) de 90 reactivos, en su mayora de opcin mltiple. La poblacin objetivo del presente
estudio, fue de 160 alumnos de 4, 5 y 6 grado, de una escuela primaria de tiempo completo ubicada en la Delegacin
lvaro Obregn. RESULTADOS: Mediante la estadstica descriptiva se obtuvieron las frecuencias y porcentajes de
las variables sociodemogrficas sexo, edad, el grado escolar cursado hasta el momento, as como el nmero total
de personas que viven con el nio o la nia y la(s) persona(s) que le cuida por la tarde. Se obtuvieron medidas de
tendencia central (media) y de dispersin (desviacin estndar) de los reactivos que componen el instrumento; sin
embargo, dados los fines del presente estudio, nicamente se mostrarn los resultados obtenidos para el rea Uso de
Tecnologa del Cuestionario para nios (Becerril y Ampudia, 2015). Posteriormente, se analizaron los datos a travs
de la prueba estadstica Chi Cuadrada, con el fin de identificar cules de los indicadores incluidos en el instrumento,
resultan estadsticamente significativos para que los nios de esta poblacin desarrollen un comportamiento problemtico
en relacin al uso de las nuevas tecnologas. se observan indicadores contenidos en el rea Uso de Tecnologa del
Cuestionario para nios (Ampudia & Becerril, 2015) que resultaron ser estadsticamente significativos para describir los
hbitos de uso (en ocasiones problemtico) de las TICs de nios y nias de 9 a 12 aos. Entre ellos, se destacan: la
cantidad de innovaciones tecnolgicas y servicios a los que tienen acceso nios y nias en el hogar, tal es el caso de
internet, la computadora, los videojuegos, la televisin, incluyendo en ocasiones el servicio de paga, asimismo, el uso
del celular resulta ser uno de los ms mencionados; sin embargo, los nios tambin hacen referencia a que en casa,
tienen acceso a algunas otras tecnologas, tales como el Ipad, PSP y Xbox; siendo de todos ellos, el internet el servicio
mayormente utilizado por nios y nias, seguido del Tablet. CONCLUSIN: Resulta evidente que, al parecer, cobra
importancia marcar ciertos lmites sociales en cuanto al uso de las nuevas tecnologas, para ello, hay que diferenciar
uso, o buen uso de muchos instrumentos tecnolgicos, del abuso, en este caso abuso de empresas u organizaciones
cuyo objetivo es sus clientes les compren sus productos o se enganchen en ellos, ms que hacer un uso racional de los
mismos. Es notable, que algunos de los instrumentos tecnolgicos se orientan al ocio y tiempo libre, mismo, que en la
actualidad los nios y los jvenes utilizan de mltiples formas, pues si se les ofrece lo cmodo es ms probable que este
sector de la poblacin lo acepte. De ah, la necesidad de diferenciar estas cuestiones en particular. No obstante, lo que
ms importa en el uso de la nueva tecnologa para este grupo de nios, es que se convierte en un lugar de encuentro
para hacer amigos virtuales, quedando fuera la posibilidad de un encuentro fsico (Calafat et al., 2004).
Descriptores: Factores, Riesgo, Nuevas, Tecnologas, Aditivas
Identificacion de indicadores salud familiar relacionados con la enfermedad, alimentacin, hbitos y adiccin
Dra. Amada Ampudia Rueda, Dra. Maria Santos Becerril Prez, Aurora Prez Rodriguez, Monserrat Citlalli Arvizu Bernall,
Facultad de Psicologa, UNAM.
El avance de la epidemiologa en este siglo ha demostrado que muchas de las enfermedades prevalentes en el
mundo actual estn asociadas con estructuras sociales determinadas y con el comportamiento individual. Una de las
consecuencias de la consideracin del proceso de la salud y la enfermedad dentro del conjunto de instituciones y normas
del sistema social ha sido la creacin de servicios de atencin cada vez ms humanos y satisfactorios, tanto para los
pacientes como para quienes brindan atencin de salud. En el nivel de atencin primaria se ha comprobado que con
frecuencia los sntomas orgnicos se encuentran confundidos con situaciones conflictivas de tipo social, econmico
o emocional. Una variedad de estudios ha documentado la alta prevalencia de problemas psicosociales entre los
pacientes que reciben atencin a este nivel. Este grupo presenta una tasa de consulta ms alta que otros, as como
mayor frecuencia de diagnsticos mal definidos especialmente en menores de 6 a 12 aos. En el intervalo de edad
comprendido entre los 6 y 12 aos podemos distinguir dos momentos evolutivos distintos. Por un lado, la etapa de los 6 a
los 9 es una etapa de cambios continuos, a esta edad los nios y nias comienzan a comprender de forma definitiva que
los pensamientos y los sentimientos de los otros son distintos de los suyos propios y que no son el centro del universo.
En este momento, los padres son todava, casi de forma exclusiva, el nico referente emocional y el nio depende
totalmente de los hbitos de alimentacin, y de salud. Por otro lado, est la etapa de los 9 a los 12 aos, a esta edad
el nio/a se despliega definitivamente hacia el exterior y a su vez se hace ms consciente de sus propios sentimientos
y pensamientos. Entre los 6 y los 12 aos los nios adquieren conocimientos sobre s mismos que permanecern el
resto de la vida como el sentido de la propia eficacia, el de pertenencia al grupo, el de la responsabilidad y el concepto
de s mismo, que se desarrollarn a medida que se enfrente a nuevas tareas y responsabilidades, donde los padres
tienen que educar en el valor del esfuerzo, la salud y hbitos en general. El sentido de pertenencia al grupo permite
al nio comprometerse con los valores sociales, desarrollando una tica social que ser imprescindible a la hora de
convivir y sentirse a gusto con el mundo, convirtindose en alguien capaz de adaptarse a su medio. El sentido de la
responsabilidad se plasma en la capacidad de comportarse de acuerdo con las expectativas que la familia ha generado.
Estas evaluaciones forman los primeros esbozos sobre los valores, hbitos y salud. La asuncin de los valores sociales
y de un concepto de s mismo, es un paso importante en su desarrollo cognitivo y la adquisicin de nuevas formas de
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autocuidado respecto a los hbitos de salud y la alimentacin. Por lo que este trabajo tiene como propsito evaluar las
condiciones ambientales de salud familiar de nios y padres de una escuela de enseanza bsica con la finalidad de
identificar los posibles factores de riesgo que pueden contribuir para el desarrollos de adicciones de nios. MTODO:
Se consideraron dos grupos de los cuales 329 eran cuidadores de los menores (padres de familia y algunos abuelos)
de 23 a 69 aos de edad, de los cuales el 19.5% eran hombres y el 75.7% mujeres, a quienes se aplico un cuestionario
para para padres de 75 reactivos que explora aspectos relacionados con el problema de las adicciones y que esta
integrado por tres reas: Dinmica Familiar, Uso de la Tecnologa y Salud Familiar. El segundo grupo estuvo conformado
por 161 menores de 9 a 13 aos de edad (M=10.14; D.E. .905) de los cuales el 52.2% eran nios y 47.8% nias, con
escolaridad de cuarto, quinto y sexto de primaria. Se les aplico de manera grupal y por consentimiento informado el
Cuestionario para nios y nias de 90 reactivos, que explora aspectos relacionados con el problema de las adicciones
y que esta integrado por cuatro reas: Dinmica Familiar, Uso de la Tecnologa, Salud Familiar y Escuela y amigos.
Para este estudio solo se tom los reactivos del rea de Salud Familiar, para analizar los habitos de salud relacionados
con el ejercicio, las enfermedades y los problemas de alimentacin. RESULTADOS: El grupo de padres reportan
principalmente enfermedades en abuelos como diabetes, hipertencion osteoporosis, artritis cancer y alcoholismo. Los
padres reportan enfermedades como colitis, obsesidad, VIH, bulimia diabetes, taquicardia, ansiedad, tabaquismo y
alcoholismo. En los nios reportan enfermedades principalmente como sobrepeso, asma problemas de lenguaje, en su
mayoria, aunque un 57.1% no responde y no conoce el tipo de enfermedades. En hbitos de salud familiar reportan que,
si hacen deporte (61.7%), es la madre (24.0) quien practica deporte una hora al da (15.2%). La frecuencia es de dos
das a la semana (7.6%). El padre reporta que hace deporte (24.3%), practica una hora (10.3%), la frecuencia es un da
a la semana (7.6%). Los hijos hacen deporte solo en la escuela y consideran que es excesivo realizar 90 minutos diarios
de ejercicio (29.8%). Respecto a los hbitos de alimentacin la preparacin de la comida es en casa (91.2%) y los hijos
(as) presenta(n) problemas con la comida (18.8%). Los problemas de comida se relacionan con el tipo de alimentos que
injieren, gusta de comida chatarra, comer entre comidas y no consumir cosas nutritivas. CONCLUSIN: Inadecuados
hbitos alimentaciones y obesidad, anorexia, bulimia son problemas que preocupan a los padres, adems del consumo
de alcohol, tabaco y drogas entre menores. Cuando se les pregunta a los padres cual es la principal preocupacin que
tienen respecto a sus hijos, es precisamente el miedo a que los menores se conviertan en consumidores habituales de
sustancias, la adquisicin de malos hbitos y enfermedades. Por ello, la prevencin se convierte en la herramienta de
lucha ms efectiva para evitar problemas de adiccin y hbitos de salud familiar negativas.
Descriptores: Salud, Familiar, Enfermedad, Hbitos, Alimentacin
Percepcion de nios y nias sobre conductas adictivas de los padres
Mtra. Guadalupe Santaella Hidalgo, Dra. Amada Ampudia Rueda, Brenda Escobar Prez, Stephania Guadalupe Aguilln
Vzquez, Facultad de Psicologa, UNAM.
El anlisis acerca de los factores relacionales de las conductas adictivas, es fundamental agrupar factores y retomar
desde una perspectiva multifactorial. Detallar el conjunto de procesos e interrelaciones, y visualizar cmo se desarrollan
los efectos de los factores de inters, dentro de la problemtica de las adicciones, es importante. Los factores culturales
pueden ser importantes para no llegar al abuso, dentro de los factores fundamentales en los primeros aos de vida
se encuentra la familia que por supuesto es parte de la cultura. Siendo la familia el sistema que interna al individuo
en los factores culturales, se considera el entorno familiar como un elemento determinante en el desarrollo posterior,
destacando la importancia de la estructura familiar donde crece el individuo, as como la manera en que se propicia el
inicio a diversos procesos en la vida del ser humano tales como la manera en que se desenvuelven los nios y las nias
con sus pares y dentro de su entorno y su cultura as como la manera en que identifican y entienden lo que observan a
su alrededor. La familia puede ser considerada como el principal agente que gua el proceso de socializacin, a travs
del cual las personas interiorizan las normas que le permiten establecer determinadas formas de interaccin social.
En el hogar se adquieren los valores, creencias, actitudes y hbitos que influyen en el pensamiento y comportamiento
a lo largo de su vida (Guisa, 2008). Se hace nfasis en las conductas adictivas que se pueden llegar a suscitar en el
entorno familiar, desde las comportamentales hasta el consumo de sustancias legales e ilegales que con anterioridad se
desarrollaron. De inicio, un factor de riesgo importante son las conductas adictivas o adicciones que se ejercen dentro de
la familia, los hbitos, as como la dinmica familiar que propicia estas conductas. Morales, Toms, Herzog, Vidal, Zarza
y Aleixandre, (2011) sealan que un factor determinante es el uso y abuso de sustancias por parte de los progenitores ya
que tiene efectos nocivos en los hijos; desde una influencia parental, como son la frecuencia del consumo del progenitor,
hasta la forma de criar a un nio en cuanto a la socializacin, etc. Los nios de padres consumidores de sustancias
estn ms vulnerables ante riesgos biolgicos, psicolgicos o ambientales. Adems de afectar el periodo perinatal, el
abuso de sustancias por los progenitores causa frecuentemente, un hogar catico y disruptivo, y expone a los menores
a sustancias ilegales y a situaciones de violencia. Grigoravicius & Ducos, (2009) sealan que la constitucin y dinmica
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familiar pueden constituirse como factores de riesgo, las familias monoparentales, la incomunicacin entre miembros,
as como un ambiente familiar desfavorable pueden inducir al consumo de sustancias. Respecto a las representaciones
sobre el consumo de alcohol y tabaco, estas son ms tolerables que para el consumo de marihuana (sustancia ilegal en
muchos pases) para los nios y nias. Este hecho permite pensar que sus creencias y actitudes varan en funcin de la
legalidad o ilegalidad de la sustancia. La legalidad se entrama con un orden moral que los nios usan como parmetro
para decidir qu es tolerable y que no, cuestin ntimamente relacionada con el entorno sociocultural. Las creencias que
la propia sociedad tenga acerca del uso de sustancias y la percepcin de riesgo acerca de las mismas tambin es un
factor importante en el riesgo asociado al uso, abuso y dependencia de sustancias. Por otra parte, la percepcin social
de una sustancia y el riesgo asociado, tendr una repercusin en las normas legales, que contribuirn a reforzar dicha
imagen o a promover la transformacin social (Martnez, Trujillo & Robles, 2006). Lo anterior no slo es importante en
funcin de la identificacin de conductas adictivas y las representaciones mentales de los nios acerca de las mismas,
sino tambin en las alteraciones familiares. Siendo entonces una etapa vulnerable, ante las conductas adictivas de
cualquier ndole, ya sea ante las sustancias o el desarrollo de adicciones comportamentales. Sola, et al. (2013), dice
que existe un patrn en las adicciones comportamentales como en las sustancias, hacia el trnsito del consumo a la
adiccin donde existe una tendencia natural a la bsqueda de sensaciones y refuerzos. Aunado a esto, el descenso en
la edad de inicio en el consumo de sustancias, parece ser una tendencia mundial. (Grigoravicius, 2011). Por lo que el
objetivo de este estudio se plante identificar la percepcin de los menores sobre el consumo y uso del tabaco de sus
padres. MTODO: Se consideraron 140 menores, 70 hombres y 70 mujeres de 9 a 12 aos de edad, (hombres M=9,94;
D.E. ,759; mujeres M=10,16; D.E.,958. cuestionario Se les aplico de manera grupal y por consentimiento informado el
Cuestionario para nios y nias de 90 reactivos, que explora problema de adiccin e los padres y que esta integrado
por cuatro reas: Dinmica Familiar, Uso de la Tecnologa, Salud Familiar y Escuela y amigos. Para este estudio solo se
tom los reactivos del rea Dinmica Familiar. RESULTADOS: Se exploran aspectos de la adiccin relacionadas con el
tabajo y el alcohol, asi como el aprendizaje sobre las diversas adicciones a lo interno de la familia. Respecto al tabajo,
ambos padres fuman (41,4%). Los menores mencionan que la madre fuma tres veces a la semana (30.0%) y el padre
fuma diariamente (31,4%). Sealan que las consecuencias se relacionan con prolemas de cancer, dao a los pulmones,
muerte rpida y afectar a las personas a su alrededor. Respecto al alcohol, el 42,9% de los menores refieren que tanto el
padre como la madre ingieren alcohol. Sealan que la madre (27,1%) bebe al menos tres veces a la semana alcohol, el
padre (37,1%) consume alcohol mas frecuentemente. CONCLUSIONES: El hecho de los padres consuman sustancias
o que se tolere o incluso incentive esta prctica dentro de la familia induce la aparicin de adicciones. Cuando los
menores tiene modelos que consumen drogas o se encuentra inmerso en un medio en el que existe el consumo de estas
sustancias, la probabilidad de que tenga adicciones puede aumentar.
Descriptores: Conductas, Adictivas, Padres, Percepcin, Nios
Simposio
El modelo de fortalezas y las conductas de riesgo en adolescentes
Dra. Patricia Andrade Palos, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
Descriptores: Fortalezas, Conductas de riesgo, Adolescentes, Bienestar psicolgico, Desarrollo positivo.
Este simposio integra cinco trabajos que retoman el enfoque de desarrollo positivo de los jvenes, los cuatro primeros
se basan en el modelo de fortalezas propuesto por Benson (1997) y el quinto se basa en el modelo de Ryff (1989). Este
enfoque enfatiza las fortalezas y habilidades de los jvenes ms que los dficits y plantea que los jvenes deben ser
vistos como recursos a desarrollar y no como problemas.
Los dos primeros trabajos analizan la funcin protectora de las fortalezas internas y externas para disminuir las
conductas de riesgo de los jvenes, uno se hizo con una muestra de estudiantes de secundaria de la Ciudad de
Mxico y el otro con estudiantes de secundaria de Culiacn, Sinaloa. El tercer y cuarto trabajo presentan un anlisis
ms especfico de las fortalezas internas y externas en relacin con la conducta sexual y el consumo de alcohol en
adolescentes hombres y mujeres. Por ltimo el quinto trabajo compara el bienestar psicolgico de los adolescentes que
han y no han consumido tabaco.
Los resultados en general muestran que hay fortalezas tanto internas como externas que protegen a los jvenes de
conductas de riesgo, evidencia que puede ser usada para el diseo de programas de promocin de la salud y prevencin
de conductas de riesgo.
Son muy pocos los estudios que se han llevado a cabo en Mxico bajo este enfoque, por lo cual se considera que
son parte de una lnea de investigacin innovadora y que permitir contar con evidencia emprica que demuestre qu
aspectos es importante fortalecer en los jvenes para contribuir no slo a disminuir conductas de riesgo, sino tambin a
fortalecer su salud y bienestar.
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sinaloenses, por lo que se sugiere ampliar la muestra e incluir algunas otras fortalezas que permitan detectar qu
aspectos podran fortalecerse en los jvenes para prevenir conductas de riesgo.
Descriptores: Conductas de riesgo, Fortalezas internas, Fortalezas externas, Adolescentes, Estudiantes
Diferencias en fortalezas internas y externas en adolescentes que han y no han tenido relaciones sexuales
Dra. Diana Betancourt Ocampo*, Dra. Patricia Andrade Palos**, *Universidad Anhuac Mxico Norte, **Universidad
Nacional Autnoma de Mxico.
El desarrollo positivo de los jvenes (Positive Youth Development, PYD, por sus siglas en ingls) es un enfoque que
enfatiza las potencialidades manifiestas de los jvenes ms que las supuestas incapacidades (Damon, 2004). Dentro de
este enfoque hay diferentes modelos que lo han abordado, uno de ellos es el propuesto por investigadores del Search
Institute of Minnesota, el cual se enfoca en el estudio de las fortalezas internas y externas que tienen los jvenes y
cmo al incrementar estas fortalezas, los jvenes tendrn resultados positivos y evitarn conductas de riesgo. Varias
investigaciones han demostrado que los jvenes que tienen ms fortalezas presentan ms conductas positivas y menos
conductas de riesgo, entre ellas conducta sexual (p.e. Evans et al., 2004; Oman et al., 2004).
En nuestro pas, es poca la investigacin que se ha realizado desde esta perspectiva, de ah que el propsito del
presente estudio fue analizar las diferencias en las fortalezas internas y externas en adolescentes que han y no han
tenido relaciones sexuales. Se seleccion una muestra no probabilstica de 604 adolescentes, de los cuales 47% fueron
hombres y 53% mujeres, en un rango de edad de 12 a 16 aos, estudiantes de nivel secundaria de escuelas pblicas de
la Ciudad de Mxico.
Se utiliz un instrumento conformado de diferentes escalas para la evaluacin de las fortalezas internas y externas
(Andrade, et al., 2014). Dentro de las fortalezas externas se evaluaron: comunicacin y supervisin paterna ( = .969),
comunicacin materna ( = .949), supervisin materna ( = .815), reglas en casa ( = .717), amigos sin conductas
de riesgo ( = .848) y amigos con conductas saludables ( = .569). En cuanto a las fortalezas internas se evaluaron:
importancia de la religin ( = .920), responsabilidad ( = .598), importancia a la salud ( = .840), evitacin a las
conductas de riesgo ( = .877), resistencia a la presin de pares ( = .740) y toma de decisiones ( = .877). Adems
se utilizaron siete indicadores del Inventario de Conductas de Riesgo de Andrade y Betancourt (2008) para evaluar la
conducta sexual de los adolescentes, los cuales incluyen aspectos como: si han iniciado su vida sexual, edad de inicio,
persona con la que tuvieron relaciones sexuales y frecuencia de uso del condn.
Los resultados mostraron que del total de la muestra, 11.4% de los adolescentes informaron que ya han tenido relaciones
sexuales alguna vez en su vida; de los cuales, 63.7% fueron hombres y 36.3% mujeres. En lo que se refiere a con quin
tuvieron su primera relacin sexual, 43.1% de los varones inform que con su novia y 31.8% con una amiga; en el caso
de las mujeres, 68% de ellas mencionaron que su primera relacin sexual la tuvieron con su novio. Por lo que respecta
al uso de condn en su primera relacin sexual, el 81.8% de los hombres y 72% de las mujeres refiri que si lo utiliz.
38.6% de los varones y 36% de las mujeres que reportaron que ya haban iniciado su vida sexual mencionaron que
actualmente tienen relaciones sexuales.
Para analizar las diferencias entre las fortalezas internas y externas de los adolescentes, hombres y mujeres, que han
y no han tenido relaciones sexuales, se realizaron pruebas t de Student para muestras independientes. Por lo que
respecta a los varones, se encontraron diferencias estadsticamente significativas en las dimensiones de: comunicacin
y supervisin paterna [t (1, 268) = -2.00, p=.049], supervisin materna [t (1, 268) = -2.99, p=.004], reglas en casa [t (1,
268) = -2.29, p=.026], amigos sin conductas de riesgo [t (1, 255) = -5.96, p=.001], responsabilidad [t (1, 268) = -2.11,
p=.038], evitacin de conductas de riesgo [t (1, 268) = -3.35, p=.001], resistencia a la presin de pares [t (1, 266) = -4.15,
p=.001 e importancia de la religin [t (1, 268) = -3.44, p=.001]. En el caso de las adolescentes se encontraron diferencias
estadsticamente significativas en: supervisin materna [t (1, 305) = -3.73, p=.001], amigos sin conductas de riesgo [t (1,
286) = -5.68, p=.001], evitacin de conductas de riesgo [t (1, 305) = -2.48, p=.019], resistencia a la presin de pares [t (1,
301) = -2.45, p=.021] e importancia de la religin [t (1, 305) = -2.55, p=.016]. Los y las adolescentes que reportaron que
no han tenido relaciones sexuales puntuaron significativamente ms alto que los ya iniciaron su vida sexual.
Los hallazgos encontrados muestran el efecto diferencial de las fortalezas internas y externas en la conducta sexual
de adolescentes hombres y mujeres; en el caso de los varones, se encontraron diferencias en un mayor nmero de
fortalezas (cuatro fortalezas internas y cuatro externas) que en las mujeres (tres internas y dos externas), lo cual aporta
elementos para considerar en el desarrollo de programas de intervencin. Por otro lado, la comunicacin con la mam,
el tener amigos con conductas sanas y la toma de decisiones pareciera que no son factores relevantes en el inicio de
la conducta sexual, sin embargo, se sugiere realizar ms investigacin al respecto para determinar el efecto de estas
variables en la conducta sexual de adolescentes.
Descriptores: Fortalezas internas, Fortalezas externas, Conducta sexual, Adolescentes, Gnero
102
103
madre (t= -2.278, p>.023), la supervisin de la madre (t= -3.442, p>.001) y los amigos sin conductas de riesgo (t= -7.202,
p>.000). Las fortalezas externas donde no se observaron diferencias fueron la comunicacin y supervisin del padre
y las reglas en casa. En el caso de las fortalezas internas se observaron diferencias en todas: la responsabilidad (t=
-2.214, p>.028), la importancia de las salud (t= -3.006, p>.003), la evitacin de conductas de riesgo (t= -2.906, p>.004),
la resistencia a la presin de pares (t= -5.699, p>.000), la importancia de la religin (t= -2.992, p>.003) y la toma de
decisiones (t= -2,667, p>.008).
En resumen, hombres y mujeres que no han iniciado el consumo de alcohol presentan mayores puntajes en la mayora
de las fortalezas evaluadas en comparacin con los jvenes que ya iniciaron el consumo, lo que permite afirmar que las
fortalezas sirven como proteccin para que los adolescentes retrasen el inicio del consumo.
Descriptores: Consumo de alcohol, Consumo de tabaco, Adolescentes, Fortalezas internas, Fortalezas externas
Bienestar psicolgico en adolescentes que han y no han fumado tabaco
Dra. Marcela Beatriz Gonzlez Fuentes, Dra. Patricia Andrade Palos, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.
Para Jessor (1991), una conducta de riesgo es aqulla que pone en peligro el desarrollo normal de los jvenes, el logro
de su roles sociales, la adquisicin de habilidades bsicas, adems de su sentido de eficiencia y competencia, ya que
puede interferir con su preparacin para la vida adulta.
La investigacin acerca de las consecuencias negativas del tabaco es abundante a nivel mundial, los costos econmicos
que generan los problemas de salud asociados al tabaquismo han llevado a muchos pases a generar polticas pblicas
para frenar y atender esta adiccin. Las leyes antitabaco han normado la prohibicin de fumar en edificios pblicos,
aviones, restaurantes y escuelas, entre otros. An y cuando ests polticas han logrado reducir el consumo del tabaco,
los adolescentes constituyen la poblacin con mayor riesgo de fumar.
La Encuesta Nacional de Adicciones (ENA, 2011) plantea que el consumo de tabaco sigue siendo un problema grave de
salud pblica entre los adolescentes, los adultos jvenes y las mujeres. Al respecto, agrega que la exposicin al humo
del tabaco ambiental es ms frecuente en los adolescentes de entre 15 a 17 aos. Por su parte, la Encuesta Nacional de
Salud y Nutricin (ENSANUT, 2012) reporta que no se observ un cambio en la prevalencia del consumo de tabaco en la
poblacin de 10 a 19 aos, entre el 2000 (9.7%) y el 2012 (9.2%), en los hombres se observ un descenso significativo
(14.5% en 2000; 12.3% en 2012), y en las mujeres el porcentaje se mantuvo estable (5% ; 6%, respectivamente). De
acuerdo con esta encuesta, la edad promedio de inicio del consumo de tabaco fue de 14.6 aos en hombres y mujeres,
el 15.8% report haber fumado por primera vez a los 12 aos o antes, el 50.5% entre los 13 y 15 aos, y el 33.7% entre
los 16 y 19 aos. Otras investigaciones han encontrado que los adolescentes que han iniciado el consumo de tabaco
antes de los 15 aos tienen mayor probabilidad de consumir y abusar de otras sustancias (Medina-Mora et al., 2002;
Herrera-Vsquez et al., 2004). La prevencin en este rango edad debera ser una prioridad en el rea de salud.
El constructo de Bienestar Psicolgico (BP) ha sido estudiado por Ryff (1989) desde hace varias dcadas, para hacerlo
propuso un modelo multidimensional conformado por seis dimensiones (auto-aceptacin, propsito de vida, relaciones
positivas con otros, dominio del ambiente, autonoma y crecimiento personal), su aproximacin al bienestar de la persona
es eudemonista, es decir se caracteriza por estudiar el funcionamiento positivo y la autorrealizacin (Ryff 1989; Ryff &
Keyes, 1995; Ryff & Singer, 2008). No se encontraron estudios que hayan examinado si existen diferencias entre el BP
de los adolescentes que han y no han fumado tabaco.
El propsito de este trabajo fue identificar diferencias en el BP de los y las adolescentes que reportaron que han y no han
fumado tabaco.
La muestra fue no probabilstica y estuvo formada por 940 estudiantes de escuelas pblicas de Educacin Media
Superior de la zona metropolitana, 45.5% fueron varones y 54.5% mujeres, con un rango de edad de 15 a 20 aos (M =
16.10; D.E.=. 941).
Los instrumentos fueron: Escala de Bienestar Psicolgico para adolescentes (PP-A) de Gonzlez-Fuentes y Andrade (en
prensa), es auto-aplicable, tipo Likert, cuenta con 29 reactivos (= 0.76), agrupados en siete dimensiones: crecimiento
personal (= 0.79), propsito de vida (= 0.80), relaciones positivas con otros (= 0.81), auto-aceptacin (= 0.74),
planes a futuro (= 0.74), rechazo personal (= 0.77) y control personal (= 0.83).
Cuestionario de Conductas de riesgo de Andrade y Betancourt (2010), auto-aplicable, se trabaj especficamente con las
preguntas acerca del consumo de tabaco, que miden la frecuencia y cantidad de consumo: alguna vez en la vida, en el
ltimo ao y en el ltimo mes, adems de la edad de inicio del consumo (ENA, 1998).Consta de cinco preguntas.
104
Para identificar las diferencias entre los puntajes de los y las adolescentes que reportaron haber fumado y quienes no
haban fumado, y sus puntajes tanto en cada una de las siete dimensiones de la escala de BP, como en el puntaje total
de BP, se utiliz una t de Student para nuestras independientes.
Los resultados para cada una de las 7 dimensiones de la escala indican que las diferencias variaron dependiendo del
sexo de los participantes, en las mujeres se encontraron diferencias en cinco dimensiones entre quienes reportaron no
haber fumado y quienes s lo hicieron: propsito de vida (t= 2.28, p< .05), auto-aceptacin (t= 2.24, p< .05), planes a
futuro (t= 2.89, p< .001) y rechazo personal (t= 2.53, p< .05). En los varones se identificaron diferencias significativas
en cuatro dimensiones: crecimiento personal (t= 2.48, p< .05), auto-aceptacin (t= 2.17, p< .001), planes a futuro (t=
2.12, p< .05) y rechazo personal (t= 2.29, p< .05). Tambin se encontraron diferencias significativas en el BP total de los
hombres que no han fumado y quienes lo han hecho (t= 2.68, p< .001), y de las mujeres que no han fumado y quienes s
lo hicieron (t= 2.46, p< .05).
Estos resultados son novedosos e interesantes ya que, tanto los hombres como las mujeres que no han fumado
reportaron mejores niveles de BP total, que quienes s lo han hecho. Los resultados por dimensin permiten un anlisis
ms detallado de las dimensiones que podran estar involucradas en la toma de decisiones de los jvenes para fumar.
Estos hallazgos debern corroborarse o refutarse en otros estudios, pero tambin podran considerarse en el diseo
y aplicacin de programas de prevencin dirigidos a evitar o reducir el consumo del tabaco en los nios y jvenes de
nuestro pas.
Descriptores: Consumo de tabaco, Bienestar psicolgico, Adolescentes, Estudiantes, Gnero
Simposio
Familias hispanas en Estados Unidos: una mirada transcultural sobre el TDAH en contextos escolares y
familiares
Dra. Eva Angelina Araujo Jimnez, Universidad Autnoma De Sinaloa.
Descriptores: TDAH, hispanos, barreras, escuela, familias
Las familias latinas/hispanas en Estados Unidos EU- constituyen uno de los grupos tnicos minoritarios ms amplios en
el pas. Se espera que para el ao 2050 los hispanos representen el 25% de la poblacin estadounidense. Considerando
ese pronstico, ha sido necesario que las instituciones educativas integren y modelen nuevas formas-estrategias de
enseanza, as como servicios de salud, que se adecuen a las exigencias sociales y culturales de dichas familias.
Especficamente, California es una de las regiones de EU donde estn concentrados la mayor cantidad de hispanos. La
hiptesis para el ao 2020 es que la poblacin hispana ocupar la mayor parte de las escuelas pblicas de California.
Ante esa situacin, la literatura actual hace referencia a la gran necesidad de incrementar investigaciones que permitan
la aproximacin a las situaciones de vida de las familias hispanas en EU para mejorar los tipos de atencin, evaluacin,
diagnstico e intervencin en los servicios de salud del pas. Por ello, el simposio que a continuacin proponemos
desea exponer una mirada a las barreras con las que se enfrenten los hispanos en EU, considerando una de las
principales problemticas a nivel mundial en los nios y adolescentes, como es el Trastorno por Dficit de Atencin
con Hiperactividad (TDAH). Presentaremos las decisiones a las que se exponen los padres de nios con sntomas de
TDAH al buscar ayuda en los servicios de salud, adems las barreras lingsticas, los estigmas ms comunes en dicha
poblacin, as como las diferencias en el rendimiento escolar y comportamientos de los padres ante dicho problema,
y el manejo y estrategias parentales en el hogar. Consideramos que este simposio es importante ya que la psicologa
mexicana debe reconocer y dar respuesta a una gran cantidad de mexicanos que viven comunidades latinas/hispanas
del otro lado de la frontera entre Mxico y EU.
Identificacin de TDAH en jvenes hispanos en Estados Unidos y recomendaciones para los servicios de salud
Dra. Lauren Marie Haack, University Of California, San Francisco.
El Trastorno por Dficit de Atencin con Hiperactividad (TDAH) afecta del 5 al 10% de nios en todo el mundo (Willcutt,
2012), sin embargo, hay diferencias en la identificacin y el tratamiento del TDAH para algunos grupos, como pueden
ser los hispanos en Estados Unidos (EU; Alegra et al., 2007). Estas diferencias podran deberse a la tendencia de los
padres hispanos a subestimar los sntomas de TDAH en sus hijos (Haack & Gerdes, 2011). Esto es lamentable porque
sin la identificacin y el tratamiento adecuado para el TDAH, los nios siguen teniendo dificultades sustanciales en el
rendimiento escolar, las relaciones sociales y el funcionamiento familiar en la adolescencia y la edad adulta (Biederman
et al., 2012; Faraone et al., 2015). As, el objetivo de esta investigacin es evaluar esta tendencia y proporcionar
105
recomendaciones para servicios de salud ms efectivos y adecuados para familias hispanas en EU.
159 nios (56 hispanos y 103 no-hispanos) participaron en una investigacin de tratamiento para el TDAH en 23 escuelas
primarias pblicas en California, EU. 75% de los participantes eran nios y 25% eran nias; la edad media era 8.3 aos
(1.1 aos de desviacin estndar). En base a calificaciones de los padres y maestros, el desglose de presentacin de
TDAH era el siguiente: 58% de presentacin combinada, 39% de presentacin de falta de atencin, y 3% presentacin
hiperactividad-impulsividad; aproximadamente 50% de los participantes tambin presentaban sntomas de trastorno de
oposicin desafiante (ODD).
Evaluamos las diferencias de identificacin de sntomas y deficiencias de los nios hispanos en comparacin con los
no-hispanos antes de su participacin en el tratamiento. Especficamente, se compar la informacin los padres y los
maestros utilizando regresiones polinmicas en SPSS versin 23. Tambin, se realizaron entrevistas, grupos focales, y
cuestionarios con preguntas abiertas a los padres hispanos que participaron en el tratamiento. La informacin cualitativa
se utiliz para explicar las diferencias que encontramos utilizando las regresiones polinmicas. Hemos utilizado los
principios de anlisis temticos (Creswell & Clark, 2007) para: 1) desarrollar un libro de cdigos basado en conceptos
recurrentes de la moderacin de entrevistas / grupos focales y la literatura terica correspondiente, 2) codificar las
entrevistas, grupos focales, y cuestionarios utilizando el software Transana 3.01, y 3) analizar los temas emergentes y
revisarmos el libro de cdigo de forma continua.
Los padres hispanos resultaron ms propensos a subestimar los sntomas de TDAH en nios en comparacin con
los maestros ( = -.55, p <.05), y tambin resultaron ms propensos a reportar mayores niveles de deficiencias en
los nios ( = -.64, p <. 05). En el mismo sentido, los temas emergentes de informacin cualitativa sugieren que los
padres hispanos desconocen los sntomas de TDAH y les son irrelevantes. Por otra parte, las deficiencias (por ejemplo,
problemas acadmicos y dificultades para completar las rutinas / tareas) resultaron ser ms relevantes y fcilmente
reconocibles para los padres hispanos.
Otros temas importantes descritos por los padres hispanos se refieren a causas de TDAH, as como reacciones a
la identificacin del mismo trastorno. Sobre la etiologa del TDAH, los padres describieron causas relacionadas con
la personalidad del nio, la familia y el sistema escolar. Algunos padres describieron reacciones positivas cuando el
TDAH fue identificado en su hijo, como tales como el alivio, la validacin y la motivacin para buscar ayuda. Tambin,
algunos padres describieron reacciones negativas, como el shock, la culpa, y la negacin. Muchos padres describen
una expectativa o temen que otros padres hispanos y/o los maestros juzguen a su hijo por presentar TDAH. Por ltimo,
muchos padres describieron la falta de familiaridad y el poco uso del concepto del TDAH, las opciones de tratamiento, y
los mtodos de navegacin por el sistema escolar de EU para un nio con problemas como el TDAH.
Entonces, los datos cuantitativos y cualitativos en conjunto sugieren que las familias hispanas en EU pueden estar en
riesgo de no identificar los sntomas del TDAH, tener reacciones negativas a la identificacin TDAH, y al hecho de que
no se le informe sobre los servicios de TDAH tanto fuera como dentro de las escuelas. Esto, junto con la creencia de que
los nios con TDAH sern juzgados por otros padres hispanos y maestros, puede contribuir a la sub-utilizacin de los
servicios que se ofrecen para los jvenes hispanos en EU. Para superar esto, es posible que las deficiencias se enfaticen
ms que los sntomas en la identificacin, la evaluacin y el tratamiento de TDAH para familias hispanas en EU. Adems,
los esfuerzos para aumentar el uso de servicios para el TDAH, y reducir las reacciones negativas a la identificacin
del TDAH y el estigma real o el percibido sobre TDAH, en la comunidad hispana puede ser beneficioso. Entonces, los
intentos de adaptar los servicios de TDAH culturalmente para el mximo impacto en la comunidad hispana pueden
reducir las desigualdades existentes y fomentar el bienestar equitativo para la juventud hispana con TDAH en EU.
Descriptores: TDAH, hispanos, barreras, escuela, familias
Decidiendo la bsqueda del tratamiento para TDAH en familias latinas en Estados Unidos: discutiendo estigma y
otras barreras
Mtra. Jocelyn Meza, University of California, Berkeley.
El trastorno por dficit de atencin e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos mentales ms prevalentes en la
infancia. Es el diagnstico ms frecuente en la consulta psiquitrica infantil en distintas sociedades. Clsicamente,
la triada de hiperactividad, dficit de atencin e impulsividad es el ncleo y el objetivo de las diferentes estrategias
teraputicas. Existe con una incidencia mundial de 8 a 12% (Froehlich et al., 2007). Los hallazgos recientes sugieren que
la prevalencia de TDAH reportado por los padres de nios entre 4 y 17 aos incremento 21.8% durante el 2003 al 2007,
es decir de 7.8 a 9.5%. Entre los adolescentes mayores, el incremento fue de 42%, y entre nios hispanos el aumento
fue de 53%. El TDAH puede tener un impacto negativo en varios aspectos de la calidad de vida, como las relaciones
sociales, los logros acadmicos y el bienestar psicolgico. Las investigaciones han demostrado que los adolescentes
con antecedentes de TDAH tienden a experimentar ms rechazo entre sus compaeros, tienen menos amigos ntimos y
son ms propensos a sufrir acoso escolar que sus compaeros. Adems del impacto en los propios sujetos afectados, el
106
TDAH puede tener una influencia importante en sus familias, a lo largo de la adolescencia e incluso de adultos, el TDAH
se ha asociado a una carga importante para los cuidadores. Los padres pueden experimentar depresin, ansiedad y
estrs y pueden sentirse estigmatizados por grupos sociales. En ltima instancia, el TDAH se ha asociado a altos niveles
de conflictos familiares y poca cohesin familiar. A pesar del rpido aumento en la prevalencia, particularmente entre
nios y adolescentes latinos, existe an una discrepancia significativa entre el uso de los servicios de salud mental. De
hecho, las investigaciones sugieren que a pesar de evidencia disponible del tratamiento, los nios latinos comparados
con otros nios no pertenecientes a minoras, tienen un insatisfecho uso de los servicios relacionados con TDAH (Lawton
et al., 2012). Una de las grandes barreras para el uso o bsqueda del tratamiento en familias latinas est en relacin
con las creencias de los padres respecto a la etiologa del TDAH. Por ejemplo, algunos padres atribuyen la dificultad de
su hijo para regular su conducta y su bajo rendimiento escolar por ser irrespetuosos y flojos. A pesar de la evidencia
cientfica acerca de las caractersticas neurobiolgicas del TDAH que apoya el uso de medicamentos para su tratamiento,
este padecimiento sigue generando controversia con respecto a su existencia, su persistencia a lo largo de la vida y
su tratamiento ptimo. Algunos estudios epidemiolgicos han mostrado que slo el 25% de los padres de sujetos con
sntomas de trastornos de conducta o del afecto consideraban que sus hijos necesitaban atencin mdica, y de ellos,
solamente el 13% acudi a los servicios de salud mental. (Palacios et al., 2011). Existe evidencia significativa de que el
estigma asociado a la enfermedad mental y su tratamiento es una barrera para la utilizacin de los cuidados de salud
mental, sin embargo tampoco es un predictor consistente en la bsqueda, mala adherencia o terminacin temprana del
tratamiento. El estigma ha sido conceptualizado como un fenmeno social complejo que incluye la etiqueta, estereotipos,
exclusin, perdida de un estatus y discriminacin. En el estudio nacional de estigma en nios (NSS-C), se report que
los adultos encuestados creen que los nios que reciben tratamiento para salud mental estn estigmatizados, adems
tambin se report la percepcin de que estos nios estn sobre medicados y que estos tratamientos repercuten en su
desarrollo y conducta. El 12-33% de los respondedores cree que los nios tratados para padecimientos mentales, los
har sufrir aun cuando sean adultos (dos Reis et al, 2010). La investigacin dirigida a la comprensin de las barreras que
impiden a las familias la utilizacin de servicios de salud mental debe promover intervenciones para incrementar esta
bsqueda. Como se inform en Psychiatry Online, los latinos podran tener una actitud ms positiva hacia la bsqueda
del tratamiento de la salud mental que los blancos no hispanos, lo que sugiere que las barreras para la bsqueda
de los servicios y el tratamiento pueden no solo ser debido a las actitudes negativas, si no potencialmente por otras
barreras en la estructura del sistema de los cuidados de salud (2009). Un mejor entendimiento acerca de las creencias
y conocimientos de los padres de nios y adolescentes con TDAH ayudar a mejorar los mecanismos de comunicacin,
atencin y colaboracin entre los distintos participantes en el tratamiento del TDAH y reducir el tiempo transcurrido
entre la identificacin del problema y el inicio del tratamiento. El TDAH puede tener un impacto negativo sobre diversos
aspectos de la vida diaria de los nios, y la vida en la escuela es el rea afectada con ms frecuencia. Los nios con
TDAH pueden tener una mayor frecuencia de problemas de comportamiento y conductuales que los nios sin TDAH, lo
que indica las implicaciones sociales de la enfermedad. Dado los cambios demogrficos en este pas, sera importante
dirigir estrategias significativas para mejorar el uso de los servicios y tratamientos disponibles para TDAH en nios y
adolescentes de las familias latinas.
Descriptores: TDAH, hispanos, barreras, escuela, familias
Logro acadmico en latinas con TDAH: Las diferencias con sus pares y los comportamientos de los padres
Mtra. Stephanie Franco, University of California, Berkeley.
El Trastorno por Dficit de Atencin con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno mental con tasas ms bajas de
diagnstico en poblaciones minoritarias, como la de los Latinos en Estados Unidos (Lawton, 2011; Morgan, Personal,
Hillemeier, Farkas, y Maczuga, 2013). Los comportamientos que vienen con este trastorno son la falta de atencin
inadecuada, falta de memoria, e impulsividad. Dado que los hombres son ms propensos a experimentar problemas de
comportamiento ms notables y ms probabilidades de ser investigado, hay una falta de diagnstico e investigacin con
las mujeres que tienen estos comportamientos (Hinshaw, 2002).
Las mujeres con el Trastorno por Dficit de Atencin con Hiperactividad (TDAH) han sido significativamente infra
diagnosticadas. En comparacin con los hombres, las mujeres tienen trastornos del habla y del lenguaje comrbidos
(Hinshaw, 2002). En concreto, los ndices de mujeres latinas diagnosticadas con TDAH son bajos en los Estados Unidos,
y por lo tanto pueden tener necesidades insatisfechas de tratamiento (Morgan, 2013). Especficamente, la poblacin
latina tiene menos diagnstico en contraste a los pacientes caucsicos (Rothe, 2005). Investigaciones anteriores explican
la falta de acceso que familias latinas tienen sobre su propia salud fsica y mental (Rothe, 2005). Otras barreras consisten
en las diferencias de la cultura de las familias, que son significativas en las vidas de latinos.
Estos estudios tambin han encontrado que los nios con TDAH en los grupos tnicos minoritarios tienen un menor
desempeo acadmico e interacciones ms negativas con sus padres (Rollins, 2005). En contraste con las mujeres, hay
107
una falta de diagnstica y falta de investigacin en estos comportamientos (Hinshaw, 2002). El diagnstico en las mujeres
viene con deterioro de su autoestima, las relaciones sociales, y la falta de ser ordenadas (Quinn, 2005). Es imperativo
que estas investigaciones incluyan a las mujeres latinas, porque las mujeres en los grupos tnicos minoritarios tambin
se arriesgan a las relaciones malsanas.
En una edad joven, gente con TDAH tienen dificultades acadmicas, en lo cual tienen consecuencias para toda la vida
y en su escuela (Barry, Lyman, y Klinger, 2002). Esto es notable cuando obtienen puntajes significativamente bajos en
los exmenes estandarizados, la lectura y los exmenes de matemticas, un aumento de la repitencia, la colocacin en
clases de recuperacin, y siendo suspendido de la escuela (Barry, Lyman, y Klinger, 2002). Muchas veces, las personas
con TDAH pueden estar aprendiendo la informacin en un saln de clases, pero son incapaz de recordar la informacin
durante los exmenes (Barry, Lyman, y Klinger, 2002). Otros factores importantes que contribuyen a esta dificultad
acadmica, es cuando estn criando los comportamientos y las relaciones entre sus padres o amigos.
La crianza es importante en el desarrollo de las mujeres, especialmente en su trayectoria acadmica. Participacin de
los padres en el aprendizaje de los nios se ha relacionado consistentemente a sus resultados educativos (Rogers,
Wiener, Marton, y Tannock, 2009). Ciertas estrategias de crianza negativas consisten en siendo duros con sus hijos y
teniendo baja tolerancia en las emociones o la incapacidad de ser receptivos a sus hijos (Rogers, Wiener, Marton, y
Tannock, 2009). Latinas que crecen con estos tipos de estilos de crianza pueden experimentar la vida en un hogar con
inestabilidades financieras.
Dificultades de funcionamiento social y la ausencia de amistades cercanas son tambin un deterioro significativo de nios
con TDAH. Es fundamental para que jvenes desarrollen estas relaciones sociales porque reduce las posibilidades de
ser abusados y de tener confianza acadmica (Kerby Deater-Deckard, 2001). Muchas veces los nios tienen dificultades
para la construccin de estas relaciones a una edad temprana (Kerby Deater-Deckard, 2001). Tambin demuestra que
los nios con esta incapacidad pueden crear baja aceptacin o rechazo que conduce a resultados negativos (Hoza,
2007).
El presente estudio explora las diferencias de grupos entre las mujeres latinas con TDAH y su bajo rendimiento
acadmico; adems analiza las diferencias de grupo en sus relaciones con los compaeros y los comportamientos de
los padres. Debido a la inestabilidad financiera y la situacin socioeconmica, los latinos son incapaces de buscar ayuda
para tratamientos de salud, sobre todo psicolgico. Con frecuencia, la falta de atencin de la salud, las barreras del
idioma, y la forma de interactuar con los terapeutas se debe a que son educados solamente en los valores tradicionales
familiares (Rothe, 2005). Mediante un estudio longitudinal con mujeres con TDAH en la ciudad de Berkeley, California,
este estudio explorar las diferencias entre latinas con TDAH y el bajo rendimiento acadmico. Tambin se busca poner
a prueba las diferencias entre los comportamientos de los padres y las relaciones entre iguales entre estos grupos. La
comprensin de latinas es importante considerando que la mayora de las investigaciones no se extienden a latinas y las
mujeres son ms propensas a experimentar tasas de desercin, repeticin de grado, rechazo a la escuela, y padres que
contribuyen a su bajo rendimiento acadmico.
Descriptores: TDAH, hispanos, barreras, escuela, familias
Estrategias parentales en el manejo de sntomas de TDAH en familias hispanas en Estados Unidos
Dra. Eva Angelina Araujo Jimnez, Universidad Autnoma de Sinaloa.
El Trastorno por Dficit de Atencin con Hiperactividad es uno de los trastornos con mayor incidencia en la infancia
(American Psychiatric Association, 2013). Diferentes estudios se han interesado por las caractersticas familiares,
sociales, econmicas, y culturales en las que se desenvuelven los nios con TDAH provenientes de familias migrantes
hispanas en los Estados Unidos EU-, considerando los altos ndices de poblacin latina en dicho pas. As, las familias
hispanas son provenientes de distintos orgenes, por tanto la forma de aculturacin en EU es distinta entre ellos. Si
bien, comparten algunos aspectos como el lenguaje; sus costumbres, prcticas sociales y experiencias son distintas
(Raajpoot, 2000). Sin embargo, cuando se ha estudiado el TDAH en nios hispanos, se ha encontrado que las familias
hispanas en general se encuentran en situaciones similares en cuanto a los conocimientos que tienen sobre la nocin
del TDAH (Pham, Carlson, & Kosciulek, 2010), la influencia de las creencias culturales en la decisin de bsqueda de
servicios de salud mental (Lawton, Gerdes, Haack, & Schneider, 2014), y la falta de incorporacin de tratamientos debido
a las barreras lingsticas, econmicas y polticas (Rothe, 2005).
Este estudio tiene como objetivo explorar las experiencias, prcticas parentales y estrategias seguidas al interior de
familias hispanas de nios con sntomas de TDAH para manejarlo. Especficamente, profundizar en las vivencias y
experiencias emocionales, sociales y culturales de las familias hispanas de nios con sntomas de TDAH; analizar cmo
influye el nivel de aculturacin en las experiencias que se tienen al interior de las familias con respecto al TDAH; analizar
las diferentes estrategias de manejo al interior de las familias segn la sintomatologa especfica de los nios (inatencin
o hiperactividad). Como hiptesis se espera encontrar que aquellos familias hispanas con un proceso de aculturacin
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ms alto tengan menos conflictos en su relacin con los hijos con TDAH, menores experiencias conflictivas y vivencias
negativas al interior de la dinmica familiar; que las familias con hijos con problemas atencionales presenten menos
conflictos en la dinmica familiar y mayor preocupacin en la bsqueda de ayuda en el desarrollo educativo de sus hijos,
que las familias con hijos con problemas conductuales.
Se entrevistaron a trece padres latinos de nios con sntomas de TDAH pertenecientes a tres escuelas primarias
pblicas de California, EU, que adems haban participado en una investigacin de intervencin para el TDAH. Los
padres respondieron a una entrevista semiestructurada elaborada ad hoc sobre contexto social y cultural, dinmica
familiar, estrategias para el manejo de los sntomas del TDAH, y estrategias para manejar las barreras lingsticas. Las
entrevistas tuvieron una duracin aproximada de 40 minutos con cada padre, y se realizaron en las instalaciones de las
escuelas; todos los padres dieron consentimientos informado firmado para la grabacin de voz de las entrevistas.
Se realizaron anlisis categricos de tipo cualitativo a travs del programa Transana V.3.01. Los temas derivados del libro
de cdigos y las implicaciones clnicas fueron:
Aculturacin. Las familias hispanas con un alto sentido de aculturacin tienen menos conflictos en sus relaciones
familiares que aquellas que an no se han adaptados a las tradiciones estadounidenses, adems, mantienen ms
comunicacin con sus hijos, menos experiencias conflictivas sociales, y mencionan sentirse ms auto-suficientes en
cualquier situacin.
Dinmica familiar. Las familias con hijos con sntomas especficamente de hiperactividad mencionan tener serios
problemas para manejar el estrs y mantienen fuertes conflictos familiares (como peleas de pareja, poca comunicacin,
peleas entre hermanos, etc.). Las familias con hijos con sntomas atencionales tienen menos conflictos familiares, y sobre
todo son las familias que suelen buscar ayudar en el desempeo acadmico de sus hijos. Sin embargo, la comunicacin
tambin se ve afectada.
Barreras lingsticas. Las familias latinas con limitaciones lingsticas (que no hablan Ingls) tienen fuertes dificultades
para entender los problemas de sus hijos (como los sntomas de TDAH), tambin en la bsqueda de ayuda para sus hijos
con sntomas de TDAH, y la comunicacin al interior de la familia y con la escuela se ve claramente afectada. Algunos
padres indicaron estudiaron-aprendieron el idioma (Ingls) para poder entender a sus hijos.
Estrategias en el manejo. La mayora de las familias hispanas entrevistadas suelen castigar a sus hijos como una forma
de manejar los sntomas de TDAH, especialmente los sntomas de hiperactividad, ya que lo consideran una conducta
rebelde. Uno de los puntos a resaltar en este apartado es que todas las familias indicaron que ponen poca atencin a sus
hijos, por ende, no mantienen una estrategia especfica para ayudar a sus hijos.
Hasta aqu, es posible concluir que las familias hispanas que residen en EU pueden llevar un proceso de aculturacin
ptimo a pesar de no aprender el idioma de ese pas. Esto, adems favorece en la relacin con sus hijos con sntomas
de TDAH, pues la comunicacin se hace ms afectiva a la hora de comprender las inquietudes e intereses de sus hijos.
Sin embargo, el idioma si es una barrera a la hora de decidir en la bsqueda de ayuda profesional para los problemas de
hiperactividad o atencionales de sus hijos. De tal forma que, la comunicacin con la escuela es pobre, eso lleva a crear
estrs en los padres pues se sienten solos o excluidos cuando se dan cuenta que sus hijos estn presentando sntomas
de TDAH. Esto se hace evidente sobre todo en aquellas familias con hijos con sntomas de inatencin, ms que aquellas
familias con hijos con sntomas de hiperactividad; pues estos ltimos son menos detectados en el hogar de estas familias
hispanas. Son precisamente estos padres los que se encuentran con mayores problemas para manejar a sus hijos en
casa, y crean mayor ambiente de estrs en la relacin familiar.
Con esto, se hace evidente la necesidad de seguir estudiando las condiciones favorables y desfavores de las familias
hispanas en EU con hijos con sntomas de TDAH, para exponer la necesidad de programas que informen, apoyen, e
integren a dichas familias, y sobre todo que proporcionen estrategias para el manejo de esta sintomatologa desde el
hogar.
Descriptores: TDAH, hispanos, barreras, escuela, familias
Simposio
Calidad de vida en el trabajo
Dr. Luis Fernando Arias Galicia, Universidad Autnoma Del Estado De Morelos.
Descriptores: Calidad De Vida, Trabajo, Satisfaccin, Distrs, Soberbia
La calidad de vida ha merecido especial atencin desde la antigedad. En los tiempos actuales su importancia ha crecido
debido a las mltiples transformaciones experimentadas en el mundo, especialmente en el mbito de las organizaciones
de todo tipo.
En este simposio se propone el anlisis de la Calidad de Vida en el Trabajo desde varios ngulos. En la primera ponencia
se visualizan las relaciones entre un aspecto lgido, la equidad del salario, y su relacin con la satisfaccin con la propia
vida, as como con el distrs y la satisfaccin con el trabajo. Los resultados indicaron la influencia de la ltima variable
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La Soberbia es un rasgo de personalidad que caracteriza a personas quienes se consideran superiores a compaeros
de trabajo, subordinados y an jefes, clientes y proveedores; este rasgo es considerado como el ms grave de los
siete pecados capitales, porque se trata de un deseo por ser el ms importante o atractivo(a) en comparacin con los
dems, y la creencia de que todo lo que uno hace o dice es mejor, adems de la creencia en la propia capacidad para
superar lo que digan o hagan los otros. Littlewood y Bernal (2015) disearon una escala valida y confiable de 7 tems
que se relacionan significativamente con las variables: Satisfaccin en el Trabajo, Justicia Organizacional y Renuncia
Psicolgica.
Ahora bien, para Kreitner y Kinicki (2010) la Cultura Organizacional es un conjunto de valores, creencias, tradiciones
y hbitos caractersticas de las organizaciones, dndoles identidad. Por tanto, se busca determinar si el Bienestar
Emocional vara en las organizaciones, y asumir que la Cultura atena o acenta la manifestacin del Bienestar de sus
empleados.
Con el objetivo de entender la relacin que guardan la Personalidad y la Cultura Organizacional con la Calidad de Vida
en el Trabajo, se llev a cabo un estudio en seis organizaciones diferentes ubicadas en la Ciudad de Mxico.
Mtodo.
Este estudio es de tipo correlacional, pues los datos se obtuvieron por medio de un cuestionario y se analiz la relacin
entre las variables. El instrumento es un cuestionario para medir la percepcin de Soberbia (7 tems), Bienestar
Emocional (6 tems), Se responden con una escala tipo Likert de 5 puntos, donde 5 es una alta apreciacin del factor;
adems de datos demogrficos de los participantes.
La muestra fue de conveniencia de 227 empleados de seis organizaciones diversas. Son: una universidad privada
(n= 38), una manufacturera (n= 30), un supermercado (n= 50), una transportista (n=39), un laboratorio (n=40) y un
mantenimiento Industrial (n=30).
54.6 % de los participantes fueron de sexo femenino, y 45.4% de sexo masculino; la edad media fue de 33. 6 aos.
Resultados.
Se confirma una correlacin negativa ( r = -.32, p 0.01) entre la Soberbia y el Bienestar emocional. La media de
Soberbia es 2.32 y se interpreta como baja (donde 1 es muy baja y 5 muy alta); la media de Bienestar es 3.77, y tiende a
alta. Ambas escalas reportan una confiabilidad aceptable alfa: .81 y .69, respectivamente.
Al comparar las medias de Bienestar entre las seis organizaciones, se observaron diferencias significativas (F=15.3 y p =
.00). Entonces se propone la hiptesis de que la Cultura Organizacional favorece o desestimula el Bienestar Emocional
segn el sistema de valores y prcticas organizacionales.
Comentarios.
Los resultados apoyan la interpretacin: las personas soberbias manifiestan menores niveles de bienestar,
independientemente de la organizacin para la cual laboran. Por ende, se ampla el conocimiento en el campo de la
Psicologa del Trabajo y las Organizaciones.
Como se mencion, la Soberbia es un tema poco estudiado; sin embargo, tiene serias implicaciones negativas en el
mbito organizacional, pues los soberbios no aceptan la crtica; se aferran a sus decisiones; generan un clima de tensin,
y afectan la salud de quienes los acompaan en el trabajo. Por tanto, este tema merece atencin e investigaciones que
consideren otros antecedentes y consecuencias.
Es probable: la Cultura Organizacional promueve la manifestacin del Bienestar del personal, pues en esta investigacin
se encontraron diferencias significativas de medias entre las organizaciones; entonces, cuestiones para investigaciones
futuras son: Cul es la naturaleza de la relacin entre la Cultura organizacional y la Calidad de Vida? Cules tipos
de Cultura favorecen o perjudican la salud?, adems De qu manera la Personalidad modera la manifestacin del
Bienestar?
Referencias.
Arias Galicia, F. (2016). Calidad de vida de profesionistas, directivos y trabajadores. Congreso de ACACIA, Mrida,
Yucatn.
Kreitner, R. & Kinicki, A. (2010). Organizational Behavior, 9th ed. New York: McGraw-Hill
Littlewood, H.F. (2012) Efecto Moderador de Abuso, Benevolencia y Afabilidad en el Modelo de Evitacin del Trabajo.
Tesis doctoral, Universidad de las Amricas.
Littlewood, H.F. y Bernal, E.R. (2015). El Perfil de la Soberbia en el Trabajo. Congreso Internacional de la
fCCA.
Siegrist, Wahrendorf, Von dem Knesebeck, Jrges, & Borsch-Supan (2006). Quality of
work, well-being, and intended early retirement of older employees--baseline results from the SHARE Study. European
Journal of Public Health, 17(1), 62 68.
Descriptores: CALIDAD DE VIDA, SOBERBIA, CULTURA ORGANIZACIONAL, PERSONALIDAD, BIENESTAR
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Referencias:
Perales, A., Chue, H., Padilla, A. y Barahona, L. (2011). Estrs, ansiedad y depresin en magistrados de Lima, Per.
Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pblica, 28, 4, 581-588.
Pereira da Silva, J. (2005). Factores desencadeantes de estresse nos magistrados: o caso de Minas Gerais. Tesis de
maestra indita en promocin de la salud, versin electrnica (pdf). Brasil: Universidade International de Franca.
Brerner, C. F. (2002). Impact of a mentoring program on occupational stress, personal strain and coping resources
of newly appointed U.S. Magistrate Judges. Electronic version (pdf), unpublished doctoral thesis of Drake University.
Recuperado el 11 de abril de 2014.
Descriptores: agotamiento ocupacional, manifestaciones psicosomticas, jueces, magistrados, justicia,
Factores generadores de satisfaccin y estrs laboral en trabajadoras domsticas del estado de Morelos.
Mtra. Anayeli Adame Tapia, Universidad Autnoma del Estado de Morelos.
Introduccin: El trmino trabajadoras domsticas es empleado tanto por la Ley Federal del Trabajo (LFT) como por la
Organizacin Internacional del Trabajo (OIT). Existe una diferencia entre trabajadoras domsticas y amas de casa: las
primeras reciben una remuneracin monetaria por su trabajo y las ltima realizan su trabajo gratuitamente. Adems, la
LFT habla en el captulo XVIII de los trabajos domsticos, desde el artculo 331 hasta el 343, y los define como: los que
presentan servicios de aseo, asistencia y dems propios o inherentes al hogar de una persona o familia.
Segn los datos del primer trimestre de Encuesta Nacional de Ocupacin y Empleo (ENOE, 2015) la poblacin ocupada
en Mxico sum 49.8 millones de personas, de las cuales 2,321,124 se desempean como trabajadores domsticos
remunerados, sta es una actividad primordialmente femenina, pues aunque participan tambin hombres, segn la
ENOE (2015) 95 de cada 100 ocupados son mujeres, de ellas: 85.5% realiza tareas de limpieza, 8.6% son cuidadoras de
personas y 4.7% realizan tareas de lavado y planchado.
Como cualquier otro trabajo, el domstico cuenta con varias caractersticas que pueden ser objeto de estudio de la
psicologa organizacional como lo es la satisfaccin laboral y el estrs laboral.
La satisfaccin laboral se debe tomar en cuenta en todo espacio de trabajo, pues permite identificar cmo se siente
la empleada o empleado y cmo este sentir afecta su bienestar y su productividad, asumiendo que toda organizacin
espera tener los mejores resultados o ganancias; la satisfaccin laboral es por tanto una caracterstica indispensable
para que las organizaciones obtengan estos resultados. La satisfaccin en el trabajo ha sido definida como una actitud
de agrado. Muoz Adnez (1990) la define como:
El sentimiento positivo o de agrado que experimenta un sujeto por el hecho de realizar un trabajo que le interesa, en un
ambiente que le permite estar a gusto, dentro del mbito de una empresa u organizacin que le resulta atractiva y as
percibe una serie de compensaciones psico-socio-econmicas acordes con sus expectativas (p. 76).
Por otro lado, el estrs, en la mayora de las definiciones lo consideran como una respuesta adaptativa de una persona a
un estmulo que coloca demandas excesivas psicolgicas o fsicas en ella (Grinffin y Moorhead, 2009). Existen diferentes
factores que pueden afectar tanto el estrs como la satisfaccin laboral: son las condiciones presentes directamente
relacionadas con la organizacin del trabajo, su contenido y con la realizacin de la tarea, con capacidad de afectar
positiva o negativamente al desarrollo del trabajo, y la salud fsica, psquica y/o social del trabajador.
As pues, surgi la pregunta: Cules factores generan satisfaccin y estrs laboral en las trabajadoras domsticas del
Estado de Morelos participantes?
Mtodo.
Para responder a esta pregunta se utiliz un diseo de estudio cualitativo, se realiz un proceso de anlisis mixto,
deductivo e inductivo (se explor, describi y generaron perspectivas tericas). Inductivo porque se parti de la
experiencia de las trabajadoras domsticas para obtener conclusiones a partir de su relato llegando a un anlisis
deductivo. Esta propuesta de anlisis est basada en la teora fundamentada (Grounded Theory) que surge en 1967 y
fue desarrollada por Barney Glaser y Anselm Strauss en su libro: The Discovery of Grounded Theory (Hernndez, 2006;
p. 720).
Se realizaron 9 entrevistas semiestructuradas, se llev a cabo un muestreo por conveniencia y bola de nieve.
Resultados: En cuanto a la satisfaccin laboral mencionaron los puntos siguientes: el trato de los empleadores
y miembros de la casa, los regalos recibidos, el ambiente de la casa, ganar dinero, la ausencia temporal de los
empleadores, el contento de los empleadores con el trabajo de ellas, su trabajo, el horario y el tamao de la casa, poder
tomar decisiones sobre su trabajo y el gusto por hacer el trabajo domstico.
Mencionaron sentirse estresadas por los siguientes factores: una supervisin constante, sentir estrs no por el trabajo
sino por su propio hogar, el nmero de personas habitantes de la casa, la presencia de nios pequeos y/o mascotas
114
en la casa donde trabajan, el tamao de la casa, no contar con el material adecuado para hacer su labor, las ocasiones
en las cuales los empleadores reciben visitas, una carga laboral mal distribuida y poca autonoma para distribuirla, auto
exigencia y percibir el trabajo como rutinario.
Se encontr tambin una relacin directa entre ambos elementos, pues existi coincidencia entre las situaciones que
no les satisfacen de su trabajo y les estresan como: la supervisin constante, el tamao de la casa, cantidad o carga
de trabajo, poca autonoma para distribuir la carga de trabajo y el sueldo, principalmente. Estos hallazgos son comunes
en investigaciones del mbito internacional y nacional efectuados en otros grupos de trabajadores (Jonson y Hall,
1994; Lpez-Arajo, Osca y Peir, 2007; Arias y Jurez, 2012). Con esta investigacin se ampla el conocimiento de un
colectivo poco analizado en el mbito mundial y se confirman hallazgos con otros grupos, permitiendo la generalizacin,
con mayor seguridad, de algunos principios de la Psicologa del Trabajo.
Referencias.
Arias Galicia, F. y Jurez Garca, A. (2012). Agotamiento profesional y estrs hallazgos desde
Mxico y otros pases latinoamericanos. Mxico: Miguel ngel Porra.
Conferencia Internacional del Trabajo, 99a reunin. (2010). Trabajo decente para
los trabajadores domsticos. Ginebra: Oficina internacional del trabajo. Recuperado de: http://www.ilo.org/wcmsp5/
groups/public/@ed_norm/@relconf/documents/meetingdocument/wcms_104703.pdf
Encuesta Nacional de Ocupacin y Empleo (ENOE, 2013). Estadsticas a
propsito del da internacional del trabajo domstico. Recuperado de http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/
boletines/2015/enoe_ie/enoe_ie2015_05.pdf
Griffin, R. y Moorhead, G. (ed. 9) (2009). Comportamiento Organizacional.
Gestin de Personal y Organizaciones. Mxico: CENAGE Learning.
Johnson, J.V. y Hall, B.M. (1994). Social support in the work environment and
cardiovascular disease. Social Support and Cardiovascular Disease. Nueva York: Baywood.
Lpez-Arajo, B., Osca, A. y Peir, J. (2007). El papel modulador de la implicacin 100
con el trabajo en la relacin entre estrs y satisfaccin laboral. Recuperado de http://www.psicothema.com/psicothema.
asp?id=3331
Muoz, A. (1990). Satisfaccin e insatisfaccin en el trabajo. Tesis doctoral
indita. Universidad Complutense de Madrid: Facultad de Psicologa.
Descriptores: trabajadoras domsticas, satisfaccin laboral, estrs laboral, , investigacin cualitativa, morelos.
El modelo de esfuerzo-recompensa y el de inmersin (engagement) entre profesores universitarios del estado de
Morelos, Mxico
Dr. Luis Fernando Arias Galicia, Universidad Autnoma del Estado de Morelos.
Introduccin. Siegrist (2010) preconiz el modelo de esfuerzo, recompensa y desequilibrio entre los dos primeros factores
citados. Segn sus resultados, el desequilibrio puede conducir a diversos tipos de afecciones fsicas. Este modelo ha
recibido muchas verificaciones en diversas partes del globo. Este modelo supone la operacin de tres variables: el
esfuerzo (dividido en fsico y mental o sobreinvolucramiento), la recompensa y el desbalance entre ambos factores.
El esfuerzo fsico se refiere a la percepcin de las personas respecto a la energa empleada para lograr los objetivos
establecidos para el trabajo. El esfuerzo mental significa la atencin dedicada a las tareas, haciendo a un lado en
ocasiones otras facetas importantes de la existencia. El modelo toma como base la reciprocidad, es decir, las personas
al trabajar esperan ciertos beneficios en la forma de salarios, reconocimientos (an en forma simblica), permanencia
en el empleo, promociones y situaciones semejantes; as los trabajadores efectan un balance entre sus aportaciones y
los beneficios recibidos. En mltiples ocasiones se presenta un desequilibrio y se llega a una situacin de altos costos y
poca retribucin. Ahora bien, desde otra perspectiva, pueden considerarse tambin los aspectos favorables o positivos
del trabajo. En este caso, tambin el modelo de Inmersin (engagement) ha recibido mltiples verificaciones en una
multitud de pases. No obstante, en Mxico apenas empieza a ser conocido este modelo, propuesto por Schaufeli y
Bakker (2003). Esta postura terica se concepta como un estado psicolgico satisfactorio y positivo en relacin al
trabajo, el cual no es momentneo sino persistente. La inmersin est compuesta por tres facetas: vigor (tendencia a
dedicar esfuerzo al trabajo as como persistir ante las dificultades); dedicacin (intenso involucramiento con el trabajo
y experimentar una sensacin de entusiasmo, inspiracin, orgullo, reto y significado), y absorcin (elevada y feliz
concentracin en el trabajo por lo cual el tiempo pasa rpidamente y se experimenta un cierto desagrado al abandonarlo).
El instrumento fue traducido al castellano como Escala Utrecht de Engagement en el Trabajo (Bakker y Schaufeli, 2011).
Es concebible la presentacin de correlaciones negativas con el modelo de Esfuerzo-Recompensa y el Desequilibrio,
descritos anteriormente. En cambio, se esperaran asociaciones positivas con otras variables tales como la Satisfaccin
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intrnseca, segn Herzberg (1973), la Salud tanto fsica como mental, y tambin con la Satisfaccin con el salario.
Mtodo. Participaron voluntariamente 405 trabajadores habitantes del Estado de Morelos, de una variedad de
ocupaciones, excluyendo docentes. Los instrumentos fueron: Esfuerzo-Recompensa, Desequilibrio (Siegrist, 2010),
Escala Utrecth, WHOQOL-BREF (Organizacin Mundial de la Salud, 1996), Satisfaccin en el trabajo (Weiss, Davis,
England y Lofquist, 1967) y Satisfaccin con el Salario (Heneman y Schawb, 1985). Estos dos ltimos instrumentos
fueron traducidos y empleados en su versin castellana por Luna-Arocas y Tang (2004). Los dems instrumentos fueron
tomados directamente de su versin en castellano, publicada por los autores. .
Resultados. Los ndices alfa de las variables estudiadas resultaron adecuados en conformidad con los estndares
internacionales; el menor fue de .704 y el mayor de .946. Las puntuaciones del modelo de Esfuerzo y Desequilibrio
estuvieron por encima de las media latinoamericanas mientras la de Recompensa mostr una puntuacin bastante
elevada (Jurez-Garca, 2010). Las correlaciones Pearson fueron el sentido indicado por los modelos respectivos,
muchas de ellas altamente significativas.
Comentarios. Los resultados indicados implican la validez de los instrumentos empleados. Adems, las correlaciones
dan apoyo al modelo propuesto por Siegrist (2010), igualmente las puntuaciones obtenidas en los factores salutognicos
indican la tendencia a presentarse por encima del punto medio de la escala, sealando as la percepcin de calidad de
vida mejorada. Estos ltimos sealamientos van en contra de la preocupacin de muchas personas en el sentido de
sealar al trabajo como un factor deteriorador de la calidad de vida. De esta manera, con esta investigacin se efecta
una aportacin al conocimiento.
Referencias.
Heneman, H.G. & Schwab, D.P. (1985). Pay satisfaction: its multidimensional nature and measurement. International
Journal of Psychology. 29, 129-141.
Jurez Garca, A. (2010). Comunicacin personal.
Luna-Arocas, R. y Tang, L. P. (2004). The Love of Money, Satisfaction, and the Protestant Work Ethic: Money Profiles
Among University Professors in the U.S.A. and Spain, Journal of Business Ethics 50: 329-354.
Schaufeli, W. B., Bakker, A. B. y Salanova, M. (2006). The measurement of work engagement with a short questionnaire:
a cross-national study. Educational & Psychological Measurement. 66(4), 701-716.
Siegrits, J. (2010). Effort-reward imbalance at work and cardiovascular diseases. International Journal of Occupational
Medicine and Environmental Health,23(3):279 285.
Weiss, H, Davis, R. England, G. & Lofquist, L. (1967). Manual for the Minnesota Satisfaction Questionnaire. Minneapolis,
MN,, EE.UU.: University of Minnesota.
World Health Organization (1991).WHOQOL-BREF. Recuperado de http://search.who.int/search?q=WHOQOLBREF+&ie=utf8&site=who&client=_es_r&proxystylesheet=_es_r&output=xml_no_dtd&oe=utf8
Descriptores: docentes, esfuerzo-recompensa, engagement, salud fsica, salud mental
Simposio
Anlisis experimental de la conducta autocontrolada y su relacin con fenmenos sociales y de salud
Dr. Ral vila Santibez, Facultad de Psicologa, UNAM.
Descriptores: conducta-autocontrolada, conducta-impulsiva, problemticas-sociales, problemticas-de-salud, humanos
En los ltimos seis aos en el laboratorio del responsable de este simposio se han conducido investigaciones sobre
el fenmeno general de la conducta autocontrolada y su relacin con problemas sociales y de salud. As, el propsito
general de este simposio es presentar los hallazgos que recientemente hemos obtenido con los siguientes fenmenos.
La relacin entre diferentes aproximaciones tericas de la conducta autocontrolada (primera presentacin); la relacin
entre el valor subjetivo de actividades sexuales y el estado civil (segunda presentacin); las creencias religiosas
en catlicos y ateos (tercera presentacin); el ndice de masa corporal en adolescentes (cuarta presentacin); y las
adicciones en adultos jvenes (quinta presentacin). El factor comn de estas cinco presentaciones es que en todas se
emplearon variaciones de los procedimientos para estudiar autocontrol, como el descuento temporal del valor relativo de
recompensas hipotticas y demora de la gratificacin. Tambin, en todas las presentaciones se analiz cuantitativamente
los resultados siguiendo la funcin hiperblica propuesta en el rea general de eleccin del cual se derivaron estos
estudios. En todas las presentaciones se destaca la contribucin de los hallazgos al rea especfica de eleccin y su
relacin con problemas sociales y de salud, y a la teora general de decisiones.
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Contribucin del estado civil sobre el valor subjetivo de recompensas sexuales y monetarias.
Guadalupe Licea, Dr. Ral vila, Facultad de Psicologa.
En la literatura del anlisis experimental de la conducta se ha abordado el estudio del autocontrol, y su antnimo la
impulsividad, como la eleccin que realiza un sujeto entre pares de recompensas que difieren en magnitud y demora de
entrega. Se considera que un sujeto muestra conducta impulsiva cuando elige una recompensa pequea que le ser
entregada de manera inmediata en lugar de una recompensa ms grande con una demora de entrega mayor; cuando
elige esta ltima, se considera que el sujeto muestra conducta autocontrolada. Un modelo propuesto a partir de la
definicin de autocontrol mencionada es el descuento temporal, el cual describe y predice el cambio del valor subjetivo
de una recompensa en funcin de su demora de entrega. Las recompensas utilizadas en este procedimiento han sido
diversas, por ejemplo, dinero hipottico, videojuegos, jugo, comida, actividades de ocio, etc.
En estudios recientes, tambin se ha reportado alguna relacin entre el descuento temporal y la conducta sexual. Por
ejemplo, se ha encontrado que las personas que se caracterizan por mostrar patrones de conducta impulsiva incurren
mucho ms en conductas de riesgo, como no usar condn o cambiar muy frecuentemente de pareja, a diferencia de
personas que muestran patrones de conducta ms autocontrolados. Tambin se ha encontrado que, en personas
heterosexuales casadas, las mujeres muestran una conducta de eleccin similar para recompensas como dinero y
tiempo destinado a una actividad marital, mientras que los hombres muestran una conducta ms impulsiva cuando se
trata de actividades maritales en comparacin con el dinero. De la literatura mencionada anteriormente, puede sugerirse
que el estado civil y el sexo de los participantes influyen en el valor que le atribuyen a las recompensas maritales, entre
las cuales puede incluirse la actividad sexual. Por lo tanto, el propsito del presente estudio fue averiguar la contribucin
de los factores estado civil y sexo de los participantes sobre el valor subjetivo que le atribuyen a actividades sexuales y a
recompensas condicionadas, como el dinero.
En el presente estudio se probaron dos tipos de recompensas: monetarias y sexuales. La muestra const de 60 personas
que fueron divididas en tres grupos iguales: solteros (M=10 y H=10), casados (10 parejas, M=10 y H=10) y novios (10
parejas, M=10 y H=10).
Todos los participantes fueron heterosexuales con una edad entre 20 y 40 aos. Cada uno recibi un consentimiento
informado donde se explic en qu consisti la tarea y se garantiz la confidencialidad de sus datos.
Posteriormente, se aplicaron individualmente dos tareas por computadora de descuento temporal utilizando el
procedimiento de ajuste de la magnitud, que diferan en la recompensa hipottica empleada: dinero y tiempo dedicado a
la actividad sexual de su preferencia. Las demoras de entrega fueron: 1, 2, 30, 180 y 365 das para cada tarea.
En la pantalla se presentaban dos opciones entre las que el participante poda elegir: la opcin de autocontrol le ofreca
al participante una cantidad fija de la recompensa ($1000 pesos o 100 minutos de actividad sexual) despus de una
demora, y una alternativa de impulsividad, en la que la cantidad de la recompensa variaba dependiendo de las elecciones
previas del participante ( 100 pesos o 10 minutos de actividad sexual) y su entrega era inmediata.
Los resultados mostraron que los participantes solteros y casados tendan a elegir las recompensas sexuales pequeas
inmediatas, es decir mostraban ms impulsividad; sin embargo, mostraron mayor conducta de autocontrol cuando se
trataba de recompensas monetarias, es decir, estaban ms inclinados a esperar para obtener la recompensa de mayor
magnitud. Las parejas de novios, por otra parte, mostraron una conducta ms autocontrolada con la actividad sexual
como recompensa y ms impulsividad con las recompensas monetarias.
Adems se realiz un anlisis por sexo para cada uno de los estados civiles. En el caso de los participantes solteros no
hubo diferencias por sexo, sin embargo, se encontr que tanto hombres como mujeres muestran mayor conducta de
autocontrol con recompensas monetarias que con actividades sexuales. En cuanto a los novios, las mujeres mostraron
una conducta ms impulsiva con las actividades sexuales que con dinero como recompensas. Mientras que en los
hombres se observ lo contrario. Finalmente, en los participantes casados, las mujeres mostraron mayor conducta de
autocontrol que los hombres en cuanto a recompensas monetarias, pero menor en cuanto a las actividades sexuales
como recompensas.
Los resultados sugieren que el valor subjetivo de las recompensas monetarias y sexuales puede ser afectado por sexo y
estado civil de los participantes. Dado que la literatura sobre relacin de pareja sugiere que la impulsividad es un factor
de riesgo para comportamientos sexuales problemticos que desestabilizan la relacin y el compromiso de la pareja, e
sugiere que en futuras investigaciones se indague si los patrones de conducta auto controlada o impulsiva pueden estar
influyendo con el nivel de satisfaccin marital que percibe cada uno de los integrantes de la pareja. Tambin considerar el
tiempo de permanencia dentro de la relacin, ya que algunos autores refieren que los aos de matrimonio influyen en la
calidad de satisfaccin marital.
Descriptores: descuento-temporal, actividades-maritales, recompensa-monetaria, tiempo-en-una-relacin, humanos
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IMC y valor calrico de recompensas como parmetros que modulan las tasas de descuento temporal
Lic. Aldo Toledo, Dr. Ral vila, Facultad de Psicologa.
El descuento temporal se refiere a la disminucin gradual del valor de una recompensa conforme aumenta su demora
de entrega, y se ha sugerido como una mtrica de las conductas impulsiva y autocontrolada. Una tasa de descuento
temporal relativamente grande refleja conducta impulsiva, mientras que una tasa de descuento pequea refleja conducta
autocontrolada.
Recientemente se ha reportado que las tasas de descuento varan sistemticamente de acuerdo a algunas variables
que se clasifican en al menos dos dominios: (a) las caractersticas de los participantes y (b) las propiedades de las
recompensas.
Con respecto al primer dominio las caractersticas de los participantes-, se ha encontrado que el descuento excesivo
es un proceso transenfermedad, esto es, se presenta en distintos problemas de salud tales como las adicciones, el juego
patolgico o los problemas de peso corporal, como la obesidad. En la literatura de descuento se ha encontrado que
los participantes que presentan obesidad o sobrepeso obtienen tasas de descuento ms grandes que los participantes
control, mientras que estos ltimos presentan tasas ms altas que los participantes con peso bajo. Por lo tanto, es
posible conceptualizar un continuo de conducta impulsiva, medido con las tasas de descuento temporal, relacionado
con el continuo de peso corporal, medido con el IMC. Uno de los propsitos de este estudio fue averiguar la forma que
adopta la relacin entre estos continuos.
Con respecto al segundo dominio las propiedades de las recompensas-, se ha reportado ampliamente que las
recompensas condicionadas, como el dinero, se descuentan con una tasa menor que las recompensas consumibles,
tales como las drogas, la bebida o la comida. Sin embargo, especficamente con respecto a la comida, se desconoce
si existen otras caractersticas de la misma que puedan modular la tasa con la que se descuenta, tales como su nivel
calrico.
El propsito principal del presente estudio fue explorar la contribucin de algunas caractersticas de los participantes y de
las recompensas como parmetros que modulan las tasas de descuento temporal. Especficamente, se prob el efecto
del IMC de los participantes y del valor calrico de las recompensas sobre las tasas de descuento, por separado y en
conjunto.
Se clasific a 124 adolescentes, con una media de 13 aos, en grupos de peso bajo, peso normal, sobrepeso y
obesidad de acuerdo a su IMC. Todos los participantes respondieron tareas de descuento temporal para las siguientes
recompensas: dinero, vasos de fruta, comida rpida, agua y refresco. A partir de estas tareas, se calcularon cinco tasas
de descuento temporal por participante correspondientes a las cinco recompensas probadas.
Globalmente, se encontraron tasas de descuento temporal ms pequeas para la comida rpida y el refresco que para el
dinero, el agua y la fruta. Adems de los hallazgos previos, las tasas de descuento de la comida rpida y del refresco se
agruparon en un factor diferente que las tasas del dinero, el agua y la fruta. Tambin se encontr que, conforme el IMC
de los participantes aument, las tasas de descuento de la comida rpida y del refresco disminuyeron, las tasas del agua
aumentaron, las tasas del dinero disminuyeron y despus aumentaron, y las tasas de la fruta se mantuvieron estables.
En conclusin, globalmente los participantes mostraron mayor conducta autocontrolada para recompensas con alto nivel
calrico como la comida rpida y el refresco. Para estas dos recompensas, los participantes parecieron mostrar mayor
conducta autocontrolada conforme su IMC fue ms grande. Esto es, para las recompensas con alto nivel calrico, los
participantes con obesidad estuvieron ms dispuestos a esperar por ellas que los participantes con peso normal y, a su
vez, estos ltimos estuvieron ms dispuestos a esperarlas que los participantes con peso bajo.
A pesar de que en investigaciones previas se ha encontrado que las recompensas consumibles se descuentan con
una tasa mayor que las condicionadas, los resultados del presente estudio sugieren que tanto el nivel calrico de las
recompensas como el IMC de los participantes son parmetros que modulan las tasas de descuento temporal. Adems,
los hallazgos de este estudio sugieren la existencia de un proceso continuo de conducta impulsiva, medida con tareas
de descuento, que est relacionado con el continuo de peso corporal, medido con el IMC. La forma de la relacin entre
ambos continuos depende de algunas variables tales como el tipo de recompensa probada. En estudios posteriores
se extendern los hallazgos previos con personas de diferente sexo y edad. Tambin se probarn la relacin entre la
conducta autocontrolada y enfermedades relacionadas al sobrepeso como la diabetes. En este ltimo caso se podra
tener un ndice cuantitativo tanto de la relacin de la enfermedad y el descuento del valor relativo de las recompensas
como de la relacin entre este ltimo y la adherencia teraputica de las personas con diabetes.
Descriptores: IMC, valor-calrico, tasas-de-descuento-temporal, rea-bajo-la-curva, adolescentes
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La conducta autocontrolada y el consumo de mariguana: una validacin concurrente entre pruebas de reporte/
ejecucin
Mtra. Brenda Ortega, Dr. Ral vila, Facultad de Psicologa.
En las ciencias de la salud, el inters por el estudio de la conducta autocontrolada ha aumentado en las ltimas dcadas.
Este aumento puede deberse, entre otras cosas, a que diversos tericos han sugerido que la conducta impulsiva, es
decir, la conducta antnima al autocontrol, podra resultar en un buen predictor del uso y abuso de sustancias adictivas.
Especficamente, en el campo del Anlisis Experimental de la Conducta se han sugerido tres procedimientos bsicos
para el estudio de la conducta autocontrolada:
El procedimiento de eleccin consiste en exponer a un individuo a elegir entre pares de recompensas que difieren
en magnitud y demora de entrega. Se dice que los sujetos muestran autocontrol si eligen la recompensa grande y
demorada, ya que, aunque podran obtener una gratificacin inmediata, eligen maximizar sus ganancias esperando por la
recompensa ms grande.
El segundo procedimiento es el de resistencia a la tentacin, que consiste en exponer a un individuo a la presentacin
de una recompensa o tentacin (por ejemplo un pastel) la cual no debe tomar hasta haber cumplido con un
requisito de respuesta (por ejemplo, haber bajado 4 kg en un mes). Por lo tanto, se dice que una persona se comporta
autocontrolada si se abstiene de tomar una recompensa presente hasta haber cumplido con el criterio de respuesta preestablecido.
El tercer procedimiento es el de Demora de la Gratificacin, este consiste en exponer a un individuo a una situacin de
eleccin entre pares de recompensas de diferente magnitud o calidad y de demora de entrega. El sujeto debe elegir
la que ms prefiere. Si prefiri la recompensa grande demorada, ste debe esperar durante un intervalo de tiempo
y generalmente est presente la recompensa que no-prefiri. El sujeto puede tomar esta recompensa en cualquier
momento, pero de ser as automticamente pierde la oportunidad de recibir la recompensa que ms prefera, a esto se le
denomin revertir la preferencia. As, una persona muestra conducta autocontrolada conforme ms tiempo sea capaz de
demorar las gratificaciones inmediatas/no-preferidas con la finalidad de obtener una recompensa ms grande/preferida
posteriormente.
Dada la relevancia del estudio del autocontrol, se han propuesto dos estrategias para su estudio: el empleo de pruebas
de reporte y de ejecucin. Sin embargo, a pesar de que ambos tipos de pruebas por s mismas son de gran utilidad en
el campo de la psicologa, los tericos de la conducta han sugerido utilizarlas de manera concurrente para lograr una
comprensin ms amplia del fenmeno del autocontrol; aunque en la literatura se han reportado discrepancias entre los
resultados de ambas pruebas. Al respecto, se ha sugerido que estos problemas podran deberse al formato de respuesta
de los cuestionarios y a las diferencias tericas interconstruidas entre ambos tipos de pruebas.
En lo que respecta al consumo de sustancias adictivas, en la literatura podemos encontrar una serie de trabajos en
los que los tericos de la conducta han sugerido analizar los problemas de salud y de corte social como un continuo
de decisiones. Por ejemplo, la eleccin por un comportamiento insano ahora a expensas de una vida sana a futuro.
De esta forma, se ha propuesto que el consumo de drogas podra estar relacionado con niveles bajos de autocontrol.
Sin embargo, los estudios que sugieren esta conclusin presentan algunos errores metodolgicos, como el uso
indiscriminado de los formatos de respuesta que componen a las pruebas de reporte y en lo que compete a las pruebas
de ejecucin, el predominio del empleo del procedimiento de eleccin y sus derivados como el procedimiento de
descuento temporal que limita la evidencia emprica respecto al autocontrol y su relacin con el consumo de drogas
desde otros paradigmas. Un ejemplo de este ltimo punto son los hallazgos propuestos en los estudios de Demora de
la Gratificacin en los que se ha sugerido que los nios que muestran mayor habilidad para demorar las gratificaciones
muestran menos propensin a incurrir en el consumo de drogas en la edad adulta. Sin embargo, no hay evidencia
emprica respecto a las diferencias en la habilidad de demorar las gratificaciones de usuarios y no- usuarios en la adultez.
Por lo tanto, este estudio tuvo como propsito averiguar la relacin entre el consumo de drogas y la conducta
autocontrolada utilizando ambos tipos de pruebas: de reporte y de ejecucin elaborados conforme al paradigma de
Demora de la Gratificacin con la finalidad de averiguar la congruencia de los datos obtenidos con este paradigma y los
reportados en la literatura del paradigma de eleccin. Junto con este ltimo punto, se prob si la falta de congruencia
entre pruebas de ejecucin y de reporte podran deberse a las diferencias tericas interconstruidas en ambos
instrumentos.
Se elabor una prueba de reporte y de ejecucin de acuerdo al paradigma de Demora de la Gratificacin con la finalidad
de obtener un cuestionario y una prueba por computadora tericamente congruentes entre s. Posteriormente, se pidi a
15 personas no-consumidoras, 10 consumidoras y 10 ex consumidoras de mariguana de entre 19 y 33 aos de edad que
contestaran las pruebas de reporte y de ejecucin de Demora de la Gratificacin, los participantes tambin contestaron
dos cuestionarios tericamente diferentes; los cuales fueron el cuestionario Bis-11 y el cuestionario de eleccin elaborado
por Campos (2016). As, se prob si la falta de correlacin entre ambos tipos de pruebas pudiera deberse a sus
diferencias tericas interconstruidas.
nicamente se encontraron correlaciones estadsticamente significativas entre los puntajes de dos de los factores del
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cuestionario de Demora de la Gratificacin y las variables dependientes de la prueba por computadora. Asimismo, se
encontr que el puntaje de autocontrol de todos los participantes vari entre los tres cuestionarios, sin embargo, los
participantes ex consumidores mostraron mayor propensin al autocontrol. Se concluy que la falta de correlacin
entre pruebas de ejecucin y de reporte puede asociarse a la falta de congruencia terica entre ellas. Tambin se
puede concluir que los diferentes paradigmas de autocontrol quizs miden diferentes dimensiones de la conducta
autocontrolada por lo que es difcil trazar la relacin entre el autocontrol y el consumo de sustancias adictivas.
Descriptores: conducta-autocontrolada, mariguana, demora-de-la-gratificacin, escalas-de-autorreporte, humanos
Simposio
Anlisis Experimental de la conducta autocontrolada: modelos con animales.
Dr. Ral vila Santibez, Facultad de PsicologiaDescriptores: conducta-autocontrolada, demora-de-la-graitficacin, descuento-temporal, costo-de-la-inversin, animales
Durante los ltimos seis aos, el responsable de este simposio y sus estudiantes han desarrollado una lnea de
investigacin sobre la conducta autocontrolada en humanos y en animales. En este ltimo caso, hemos trabajado en
la integracin de los diferentes procedimientos que se han empleado para estudiar conducta autocontrolada conforme
a sus variables independientes comunes; esto es, hemos seguido el enfoque de contigidades cuantitativas. As, el
propsito general de este simposio es mostrar nuestros avances en la integracin de los procedimientos de autocontrol;
especficamente, en nuestra primera presentacin trazamos un continuo entre los procedimientos de demora de la
gratificacin y los procedimientos de descuento temporal conforme a la probabilidad de reforzamiento de cambiar la
eleccin de una recompensa grande y demorada por una chica e inmediata. En la segunda presentacin analizamos
la integracin en un mismo paradigma del procedimiento de autocontrol de abstencin de consumir una recompensa
disponible y el procedimiento del estmulo intrusivo para estudiar la contribucin de la conducta colateral a la adquisicin
y el mantenimiento de la conducta autocontrolada. En la tercera presentacin mostramos nuestro re-analisis de un
experimento clsico en demora de reforzamiento que abri la lnea general de investigacin con palomas de la conducta
de eleccin. Reprodujimos este procedimiento clsico con ratas como sujetos experimentales. En la ltima presentacin
trazamos la contribucin de la variable de frecuencia de reforzamiento sobre la persistencia o el cambio entre programas
de reforzamiento con diferentes requisitos de respuestas por reforzador; esto es, analizamos con palomas el efecto
del costo de la inversin, tpicamente estudiado con humanos. En general, la contribucin de este simposio es mostrar
cuatro intentos por clarificar como modelos animales las variables independientes involucradas en la adquisicin y el
mantenimiento de varios ejemplos de conducta autocontrolada.
Autocontrol en ratas: comparacin entre el descuento temporal y la demora de la gratificacin
Emmanuel Castro, Dr. Ral vila, Facultad de PsicologaEn las ltimas dcadas un fenmeno psicolgico que ha llamado la atencin de los analistas de la conducta es
la conducta autocontrolada y su antnimo, la conducta impulsiva. Los analistas de la conducta han definido a la
conducta autocontrolada como un caso de eleccin de una recompensa grande y demorada en lugar de una chica
pero inmediata. Se han empleado varios procedimientos para documentar la adquisicin y el mantenimiento de la
conducta autocontrolada entre los cuales se encuentran el procedimiento de demora de la gratificacin (DG) y el
procedimiento de descuento temporal (DD). En ambos procedimientos un sujeto experimental debe elegir entre las
recompensas pero en el caso de DG si el sujeto elige la recompensa grande y demorada, durante el periodo de demora
debe mantener su eleccin aunque puede cambiar su eleccin por la recompensa chica e inmediata. El hecho de que
el sujeto mantenga su eleccin inicial por la recompensa grande y demorada se considera un ejemplo de conducta
autocontrolada; por el contrario, cambiar su eleccin por la recompensa chica e inmediata se considera como conducta
impulsiva. En el procedimiento de DD despus de que el sujeto elige la recompensa grande y demorada no tiene la
oportunidad de cambiar su eleccin durante el periodo de demora; esta es una eleccin con compromiso. En un
estudio previo Reynolds, de Wit y Richards (2002) examinaron las similitudes y diferencias en la ejecucin de 24 ratas
expuestas a los procedimientos de DG y DD, previamente descritos. En ambos procedimientos los sujetos eligieron
entre una recompensa grande y demorada o una chica pero inmediata conforme a una tarea de ajuste de la magnitud.
En esta tarea la magnitud de la recompensa grande se mantuvo constante intrasesin mientras que la magnitud de la
recompensa inmediata aument o disminuy en ensayos sucesivos dependiendo de las elecciones previas del sujeto.
Entre las sesiones la demora de la recompensa grande se estableci en 0, 4, 8, 16 y 32 s. Los autores encontraron
que las tasas de descuento fueron similares entre ambos procedimientos y conforme aument la demora de la
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recompensa grande en los bloques de sesiones los cambios por la recompensa chica e inmediata fueron menores para
los sujetos expuestos al procedimiento de DG que para los expuestos al procedimiento de DD. En el presente estudio
se intent contribuir a la integracin de los procedimientos de DG y DD a travs de una variable continua, implcita
en el procedimiento empleado por Reynolds et al., esto es, se conceptualiz a los procedimientos de DG y DD como
los casos extremos en los cuales la probabilidad de reforzar los cambios durante el periodo de demora fueron 1.0
y 0.0, respectivamente. Por lo tanto, en una primera condicin experimental se expuso a ratas privadas de agua a
un procedimiento de DG o a uno de DD en los cuales las recompensas, grande y demorada o chica e inmediata, se
presentaron conforme a la tarea de ajuste de la magnitud. Se emplearon las mismas demoras y magnitudes de las
recompensas que en estudio previo. Se expuso a cinco ratas al procedimiento de DG y a otras cinco al procedimiento
de DD. Como se mencion antes, en esta primera condicin la probabilidad de reforzar los cambios fue de 1.0 y 0.0 en
los procedimientos de DG y de DD, respectivamente. En una segunda condicin experimental se cambi la probabilidad
de reforzamiento del cambio de 1.0 a 0.0 y de 0.0 a 1.0 en los procedimientos de DG y DD, respectivamente. En una
tercera condicin se averigu el efecto de establecer la probabilidad de reforzar los cambios en 0.5; por lo tanto, en
una misma sesin se mezclaron ensayos definidos como de DG y ensayos de DD. As, se explor la viabilidad de trazar
un continuo entre los dos procedimientos en trminos de una variable continua; esto es, la probabilidad de reforzar los
cambios. Globalmente, se encontr que la proporcin de cambios aument conforme se alarg la demora de entrega de
la recompensa grande y este aumento estuvo modulado por un efecto de historia entre condiciones. Esto es, reforzar en
un procedimiento de DG los cambios de eleccin result en una tasa alta de cambios cuando se cambi a los sujetos a
un procedimiento de DD, y viceversa. Tambin se encontr que la proporcin de cambios cuando se reforzaron con una
probabilidad de 0.5 se mantuvo entre la proporcin de cambios observada en los casos anteriores. Estos hallazgos se
interpretaron como evidencia de que es viable trazar un continuo entre los procedimientos de DG y DD en trminos de
una variable continua. Se propone probar la generalidad entre especies de estos procedimientos.
Descriptores: descuento-temporal, demora-de-la-gratificacin, autocontrol, reversin-de-preferencia, ratas
La conducta colateral modula la abstencin de consumir un reforzador disponible?
Migdalia Prez, Dr. Ral vila, Facultad de Psicologa.
La conducta autocontrolada ha sido estudiada desde dos principales enfoques: el primero estudia la conducta de
eleccin de los sujetos, mientras que el segundo estudia la conducta consumatoria al obtener una recompensa.
Los procedimientos con el primer enfoque comnmente se basan en la eleccin entre dos tipos de recompensa que
difieren en magnitud y demora de entrega, de modo que la eleccin de una recompensa pequea e inmediata refleja
conducta impulsiva y la eleccin de una recompensa grande y demorada est asociada con conducta autocontrolada.
En los procedimientos con el segundo enfoque, el inters se centra en emitir o no la conducta consumatoria ante la
presencia de un reforzador. Cole, Coll y Schoenfeld (1982/1990) entrenaron a palomas experimentalmente ingenuas a
no llevar a cabo la conducta consumatoria en presencia de una recompensa hasta cumplir un criterio preestablecido.
El procedimiento consisiti en un ciclo de tiempo repetitivo (Ciclo T) conforme al cual se present el dispensador con
alimento durante varios segundos una vez dentro de cada ciclo; esta primera presentacin del dispensador ocurra
independientemente de la conducta del sujeto. En una condicin posterior, se estableci la siguiente contingencia: si
el sujeto intentaba consumir el alimento en la primera presentacin del dispensador, ste se retiraba y se cancelaba la
entrega del reforzador al final del ciclo T. Por el contrario, si el sujeto se abstena de emitir conducta consumatoria en la
primera presentacin del dispensador, este ltimo se presentaba en una segunda ocasin al final del ciclo T y el sujeto
poda consumir el alimento.
Cole, Coll y Schoenfeld sugirieron que la presencia de una tecla distractora facilitara no consumir comida hasta cumplir
un requisito preestablecido, es decir, facilitara la conducta autocontrolada definida como abstenerse. Siguiendo esta
lnea de investigacin, Gonzlez, vila, Jurez y Miranda (2011) y vila, Jurez y Gonzlez (2012) encontraron que
moldear el picoteo a una tecla distractora y posteriormente presentar esta tecla junto con el dispensador de comida al
cual la paloma no deba tener acceso facilitaba la abstencin de la conducta de comer, esto es, la ocurrencia de la
conducta autocontrolada.
Por otra parte, Farmer y Schoenfeld (1966) encontraron que un estmulo no contingente que se presenta dentro del
tiempo de espera por un reforzador, denominado estmulo intrusivo, adquiere control sobre la conducta emitida en un
programa de reforzamiento.
En el presente estudio se extendieron los hallazgos anteriores al averiguar la interaccin entre la conducta colateral,
sostenida por un programa de reforzamiento, y la conducta de abstenerse de consumir comida disponible en palomas.
Con este propsito, se integraron en un mismo procedimiento los paradigmas de conducta autocontrolada y de estmulo
intrusivo.
Se entrenaron nueve palomas a picar una tecla de respuestas iluminada de blanco conforme a un programa de
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reforzamiento de intervalo fijo 64 segundos (IF 64s), para ganar un reforzador que consisti en cuatro segundos de
acceso al dispensador con comida. Una vez que se estabiliz la respuesta de los sujetos conforme a este programa de
reforzamiento, se llevaron a cabo tres experimentos en cada uno de los cuales se aadi un estmulo intrusivo. ste
consisti en la presentacin del dispensador con comida durante 4 segundos. En condiciones sucesivas posteriores, se
vari la ubicacin temporal del dispensador. En los Experimentos 1 y 2, la ubicacin temporal vari del final al inicio de la
duracin del intervalo fijo, mientras que en el Experimento 3 la ubicacin temporal vari del inicio al final. El Experimento
1 consisti nicamente en la presentacin del estmulo (i.e. dispensador con comida) dentro de la duracin del intervalo
fijo, es decir, los sujetos podan emitir la conducta consumatoria sin consecuencias. En los Experimentos 2 y 3, si los
sujetos intentaban consumir la comida durante la primera presentacin del dispensador, ste se retiraba y se cancelaba
la presentacin del mismo al final del programa IF64s.
.
Globalmente, se encontr que hubo una disminucin en la tasa de respuestas emitidas por los sujetos en presencia del
estmulo intrusivo (i.e. dispensador con comida) durante el IF, lo cual puede apreciarse en un patrn de doble festn. De
la misma manera, la inclusin de una tecla distractora durante el IF modul la tasa de estmulos intrusivos interrumpidos,
es decir, a medida que los sujetos emitan un mayor nmero de respuestas en la presencia del estmulo intrusivo, hubo
un menor nmero de estmulos intrusivos interrumpidos y, por tanto, un mayor nmero de estmulos reforzantes recibidos
al final del ciclo T. La contribucin de este estudio radica en la exploracin de las variables que pueden influir en la
adquisicin y mantenimiento de la conducta autocontrolada.
vila, R., Jurez, A. y Gonzlez, J. C. (2012). Efectos del entrenamiento en una actividad distractora sobre el consumo
de comida autocontrolado en palomas. IPyE: Psicologa y Educacin, 6, 1-14.
Cole, V. K., Coll, G. & Schoenfeld, W. N. (1982/1990). Anlisis experimental del autocontrol (trad. Lpez, F.). En Ribes, E.
y Harzem, P. (Eds.), Lenguaje y conducta (pp. 169-192). Ed., 1990, Mxico: Trillas.
Farmer, J. & Schoenfeld, W. N. (1966). Varying temporal placement of an added stimulus in a fixed-interval schedule.
Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 9, 369-375.
Gonzlez, J. C., vila, R., Jurez, A. y Miranda, P. (2011). Es la abstencin de comer comida disponible un ejemplo de
conducta autocontrolada en palomas? Acta Comportamentalia, 19(3), 255-267.
Descriptores: conducta-autocontrolada, abstencin, estmulo-intrusivo, ubicacin-temporal, animales .
El efecto de variar la demora de reforzamiento en un programa concurrente en ratas
Csar Corona, Dr. Ral vila, Facultad de Psicologa.
En la literatura del anlisis de la conducta se han probado programas de reforzamiento concurrentes con palomas
en los cuales alargar la demora de reforzamiento en un componente resulta en la disminucin sistemtica de la tasa
de respuestas para el mismo y, simultneamente, en el aumento de la tasa de respuestas para el otro componente.
Este fenmeno se conoce como efecto de demora (Chung & Herrnstein, 1967). Por otra parte, estudios recientes han
reportado diferencias estadsticamente significativas entre especies en los resultados de procedimientos de eleccin
en los que se manipulan diversos parmetros de reforzamiento. La importancia de comparar los efectos de diferentes
parmetros de reforzamiento entre distintas especies radica en la generalidad de los resultados obtenidos. En este
estudio, se realiz una replicacin sistemtica del experimento de Chung y Herrnstein (1967), esta vez utilizando ratas
como sujetos experimentales con el propsito de extender la generalidad del efecto de la demora de reforzamiento sobre
la tasa de respuestas.
Se mantuvo a diez ratas Wistar machos experimentalmente ingenuas en privacin de comida al 80% de su peso ad
libitum y con acceso libre a agua. Se utilizaron dos cajas experimentales estndar con dos palancas retrctiles. Como
reforzador se usaron nutricubos de purina con un peso de 0.45 gramos. Al inicio de la sesin, se reforz una respuesta
en cualquiera de las dos palancas conforme a un programa concurrente IA 64 s IA 64 s. En una primera fase, se altern
la entrega de los reforzadores en las dos palancas. En una segunda fase, con el mismo programa concurrente, las ratas
tenan acceso a los reforzadores en cualquiera de las dos palancas de acuerdo con su conducta.
Una vez que se encontr estabilidad en la conducta, se programaron las demorasde reforzamiento en una de las dos
opciones de respuesta. En todos los grupos, la demora de la opcin estndar permaneca constante, mientras que la
demoras en la opcin experimental variaban entre condiciones en todos los sujetos. Para los sujetos AR1, AR2, AR7
y AR11, las respuestas de la palanca izquierda se reforzaron despus de una demora de 0 segundos (i.e., palanca
estndar), mientras que los reforzadores de las respuestas en la palanca derecha (i.e., palanca experimental) se
programaron con los siguientes intervalos de demora: 0, 8, 16, 20, y 24 s. Para otros tres sujetos, AR8, AR12 y AR15,
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los reforzadores obtenidos en la palanca estndar se demoraron durante 8 s; los intervalos establecidos en la palanca
experimental fueron: 0, 8, 16, 20, y 24 s. Para los ltimos tres sujetos, AR4, AR10 y AR16, los reforzadores obtenidos en
la palanca estndar se demoraron durante 16 s y los intervalos en la tecla experimental fueron: 0, 6, 16, 20, y 24 s.
Para todos los sujetos se condujeron de 21 a 40 sesiones de una hora cada una para cada par de intervalos de demora,
dependiendo de la rapidez con la que alcanzaron estabilidad en su conducta. Las sesiones terminaron despus de recibir
50 reforzadores. Entre la respuesta por ser reforzada y la entrega del reforzador, la cmara se oscureci y las respuestas
dadas en este lapso no fueron registradas; durante este periodo de demora no ocurrieron respuestas. Al igual que en
el estudio de Chung y Herrnstein (1967), los intervalos de demora establecidos en la opcin experimental no fueron
producidos por las respuestas en una nica opcin, sino que se alternaron de una palanca a otra despus de cada par de
intervalos.
Se encontr que la frecuencia relativa de respuestas en la opcin experimental (demora variable) fue la ms baja en el
grupo de sujetos en el cual la opcin estndar se estableci en 0 segundos en comparacin con los otros dos grupos, es
decir, conforme se alarg la demora de reforzamiento en la opcin experimental de 0 a 24 s, la frecuencia de respuesta
vari de 0.75 a 0.02. Con una demora de 8 segundos en la opcin estndar, la frecuencia relativa de respuestas en
la palanca experimental vari de 0.99 a 0.2 con un intervalo de demora de 0 a 24 s. Por ltimo, la frecuencia relativa
de responder en la palanca experimental cuando la demora fija era de 16 segundos obtuvo valores de frecuencia de
respuesta que fueron de 0.91 a 0.41 con un intervalo de demora que iba de 0 a 24 s.
En general, conforme aument la demora de reforzamiento en la opcin experimental, la tasa de respuesta en la misma
disminuy mientras que en la opcin estndar aument. El aumento del intervalo de demora ms all de 1 s caus una
disminucin constante de la frecuencia relativa de responder, hasta alcanzar un valor mnimo. Sin embargo, en el grupo
que corresponde a la demora fija en 16 segundos en la ltima condicin (opcin estndar 16s, opcin experimental 24s),
los valores expresados en las tasas promedio de respuesta en las dos palancas son muy parecidos; esto indica que las
respuestas dadas por los sujetos a las dos opciones que se le presentan no muestran algn grado de preferencia en la
interaccin con las dos demoras a los que son expuestos.
En conclusin, el aumento de la demora de entrega de un reforzador en una opcin result en una disminucin de la
frecuencia de respuestas en la misma y, al mismo tiempo, en un aumento en la frecuencia de respuestas en la opcin
alternativa. Este resultado fue obtenido tanto en ratas como palomas como sujetos experimentales, por lo tanto, los
hallazgos del presente estudio contribuyen a la generalidad entre especies del efecto de la demora.
Chung, S. H., & Herrnstein, J. (1967). Choice and Delay of Reinforcement. Journal of the Experimental Analysis of
Behavior , 10 (1), 67-74.
Descriptores: efecto-de-la-demora, parmetros-de-reforzamiento, generalidad-entre-especies, programa-concurrente,
ratas
Contribucin de la frecuencia relativa de reforzamiento sobre el efecto del costo de la inversin
Violeta Olgun, Dr. Ral vila, Facultad de Psicologa.
El efecto del costo de la inversin se define como la persistencia en una eleccin poco o nada redituable, controlada por
los costos en inversiones pasadas.
Tradicionalmente, el efecto se estudiaba con cuestionarios que consistan en situaciones hipotticas, en las cuales
se peda a los participantes que tomaran una decisin con base en alguna inversin realizada previamente. Por otra
parte, en la literatura del anlisis de la conducta se propuso un procedimiento conductual para estudiar el efecto del
costo de la inversin con palomas. En este procedimiento se expuso a los sujetos a dos opciones de respuesta: la
primera consisti en varios requisitos de respuesta para obtener una recompensa (i.e., persistencia o efecto del costo
de la inversin) y la segunda terminaba con el ensayo en curso y comenzaba con uno nuevo (i.e., escape). Con este
procedimiento se clarific la contribucin de variables como el esfuerzo relativo por una recompensa o las seales
implicadas en el aumento del requisito de respuestas por un reforzador. De la Piedad, Field y Rachlin (2006) propusieron
otro procedimiento de eleccin concurrente para estudiar el efecto del costo de la inversin con animales. En este
procedimiento los autores mantuvieron constante la entrega de reforzadores, esto es, la probabilidad de reforzamiento.
Lo nico que variaron entre los ensayos fueron las elecciones mismas, lo cual permite estudiar la frecuencia relativa por
un reforzador para cada una de las opciones.
125
Con el propsito de averiguar la contribucin de la frecuencia por reforzamiento de una opcin redituable en comparacin
con la de una opcin menos redituable sobre el efecto del costo de la inversin, se realiz una replicacin sistemtica
del estudio de De la Piedad et al. (2006), variando la frecuencia de reforzamiento para las dos opciones de respuesta. El
procedimiento general consisti en un programa concurrente con dos opciones de respuesta. Una de las opciones fue un
programa de reforzamiento intervalo al azar 60 segundos (IA 60 s), cada segundo con una probabilidad de ser reforzado
de 0.016. En la otra opcin de respuesta estaba vigente un programa tndem, compuesto por un programa razn fija
continuo y un programa intervalo fijo 14 segundos (Rfc-IF 14 s). Cinco palomas fueron expuestas a nueve condiciones
experimentales; los sujetos se dividieron en dos grupos y cada grupo tuvo una secuencia diferente para la presentacin
de cada condicin. En cada una de las condiciones se variaron los parmetros temporales de uno de los dos programas
de reforzamiento, de tal manera que resultaron las siguientes razones de reforzamiento (i.e., frecuencia de reforzamiento)
por minuto del programa tndem con respecto al programa IA: 0.6:4, 0.6:8, 1:4, 1:8, 0.6:20, 2:4, 2:8 y 2:20.
El procedimiento general comenzaba cuando se encenda la luz general de la cmara experimental y las dos teclas
de respuesta se iluminaban de la siguiente manera. La tecla con el programa IA vigente se iluminaba de color verde,
mientras que la tecla con el programa tndem vigente se iluminaba de color rojo. Las respuestas en la opcin IA no
afectaban la disponibilidad del programa tndem. Sin embargo, una respuesta en la opcin del programa tndem
cancelaba la disponibilidad del IA hasta que comenzara un nuevo ensayo.
El sujeto poda obtener 3s de acceso al dispensador de comida como reforzador de tres formas diferentes.
La primera era respondiendo en el programa IA desde el inicio del ensayo y hasta que se entregara el reforzador. La
segunda era que el sujeto respondiera inicialmente en el IA y posteriormente cambiara sus respuestas al programa
tndem, obteniendo el reforzador que corresponda a este ltimo. La tercera era que el sujeto respondiera nicamente en
el programa tndem hasta obtener el reforzador. Despus de la entrega del reforzador segua un intervalo entre ensayos,
es decir, un apagn general con una duracin de 3 s.
Globalmente, los sujetos mostraron una persistencia por arriba del 80% al IA cuando el programa tndem ofreca 2:4
reforzadores por minuto ms que el IA, incurriendo as en el efecto del costo de la inversin. Cuando el programa
tndem tena programada una frecuencia de reforzamiento de 3:4 veces ms por minuto que el IA los sujetos mostraron
indiferencia. Por ltimo, al tener programada una frecuencia de reforzamiento por minuto de 0.6 versus el programa
tndem con una frecuencia de reforzamiento de 20, las palomas trabajaban por el IA solo el 5% de las veces. Es decir,
el porcentaje de persistencia disminuy conforme la diferencia entre la razn de reforzamiento por minuto aument. En
cuanto a la probabilidad de cambio del programa IA al tndem, en todas las condiciones conforme transcurre ms tiempo
en responder en el programa IA es menos probable que cambie de decisin, es decir, que los sujetos incurran en el
efecto del costo de la inversin. Por lo que se concluye q.
Uno de los problemas ms acuciantes en el mundo y particularmente en nuestro pas es el de las adicciones. CONADIC
provee de una gran cantidad de datos sobre el problema y las posibles acciones para controlarlo. Sin embargo, un dato
preocupante es el nivel de recadas observadas despus de los diferentes tratamientos utilizados. Una tarea importante
pero no suficientemente desarrollada en la psicologa en Mxico es la de integrar los resultados de la investigacin
bsica con la experiencia de psiclogos trabajando en escenarios prcticos. En un intento por fomentar esta interaccin,
en este simposio se presentan resultados empricos y propuestas para explicar el fenmeno de recadas en el mbito
de adicciones. El desarrollo de modelos animales en el laboratorio para entender patrones de conducta relacionados
con la recuperacin, renovacin o resurgimiento de patrones adictivos es la base para los trabajos y comentarios
que los ponentes expondrn. Los autores presentan tres diferentes trabajos en los que han analizado estos patrones
para confirmar que en condiciones de extincin (por ejemplo: finalizacin del tratamiento) los cambios conductuales
observados no son el producto del olvido o desaparicin de relaciones aprendidas o asociaciones formadas, sino el
ajuste conductual que un organismo realiza cuando las reglas (informacin) de interaccin con el medio han cambiado.
La rplica y generalizacin de los principios investigados en estos estudios brinda a los ponentes la oportunidad de
extender su validez externa al sugerir su participacin en la aparicin patrones conductuales relacionados con las
recadas en conductas adictivas. Los ponentes expondrn, adems de los resultados de trabajo en el laboratorio, su
opinin sobre la medida en la que el modelo animal puede cooperar en la comprensin de las condiciones y factores
que controlan la adquisicin, mantenimiento y el mejoramiento de tratamientos asociados a conductas socialmente tan
preocupantes como son las adicciones.
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