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EL KALEVALA
LA EPOPEYA NACIONAL DE FINLANDIA
IEL MARAVILLOSO NACIMIENTO DEWAINAMOINEN
He aqu que en mi alma se despierta un deseo, que en mi cerebro
surge un pensamiento: quiero cantar, quiero modular mis palabras
entonando un canto nacional, un canto [Link] frases se derriten
en mi boca, los discursos se atropellan;desbordan mi lengua, se
expanden alrededor de mis dientes. Antao, mi padre me ha cantado
esas mismas palabras tallandoel mango de su hacha; mi madre me
las ense haciendo girar el huso. Yo entonces no era ms que un
nio, una pobre criaturaintil que se arrastraba por el suelo a los pies
de la nodriza, conla barbilla goteante de leche. Pero hay otras
palabras adems: palabras que yo he recogido en las fuentes de la
ciencia,encontrado a lo largo de los caminos, arrancado entre
lasmalezas, desgajado de los rboles en las altas ramas y amontonado al borde de los senderos, cuando en mi infancia iba aguardar
los rebaos entre los pastizales con arroyos de miel y las colinas de
[Link] el fro me ha cantado versos y la lluvia me trajo susrunas
1
; los vientos del ciclo y las olas del mar me han hecho or su poema;
los pjaros me ensearon su trino, y los rbolesdesmelenados me han
invitado a sus conciertos.S! Yo cantar un canto magnfico, un canto
esplndido, cuandohaya comido el pan de centeno y haya bebido la
spera cer-veza. Y si la cerveza me falta, mi lengua seca invocar al
roco;y cantar para alegrar la noche, para celebrar el esplendor
del da. Cantar hasta la aurora para brizar la salida del sol!
rase una vez una virgen; una hermosa virgen, Luonntar
2
, hija de Ilma. Viva,desde haca largo tiempo, casta y pura, en medio
de las vastas regiones del aire, delos inmensos espacios de la bveda
[Link] he aqu que un da comenz a sentir el hasto de las
horas, a fatigarse de suvirginidad estril, de su existencia solitaria en
las llanuras del aire, tristes y desiertas.Y descendi de las altas
esferas, y se lanz en la plenitud del mar, sobre la grupablanca de las
[Link] un viento impetuoso, un viento de tempestad, sopl de
oriente; el mar sehinch y se agit en [Link] virgen fue arrastrada
por la tempestad, flotando de onda en onda, sobre lascrestas
coronadas de espuma. Y el viento salobre vino a acariciar su regazo.
Y el mar la fecund.
1
Runa: verso, poema y frmula mgica
2
Luonntar significa "Hija de la Naturaleza". Ilma es la personificacin
del aire.
Durante siete siglos, durante nueve vidas de hombre, llev la carga de
sugravidez. Y aquel que haba de nacer no naca. Y aquel que nadie
engendr seguasin ver la [Link] virgen nada; nada hacia oriente y
occidente, al noroeste y al sur, por las riberasdel aire. Espantosos
dolores le queman las entraas. Pero aquel que haba de nacer no
nace y aquel que nadie engendr sigue sin ver la [Link] virgen llora
dulcemente y dice: "Ay, desdichada, qu tristes son mis das!
querrante es mi vida, pobre de m! Siempre y en todas partes, bajo
la inmensa bvedadel cielo, empujada por el viento, arrastrada por las
olas en el seno de este vasto mar sin lmites! Oh, Ukko, dios supremo
3
: t que sostienes el mundo, ven a m, socrreme!Apresrate a mi
llamada! Libra a esta doncella de sus angustias, a esta mujer deldolor
de sus entraas! Ven, ay, acude pronto; tu ayuda se me hace
necesaria ms yms!"Un corto espacio transcurri. Y de repente un
guila de amplias alas tiende elvuelo. Surca los aires con estrpito,
buscando un lugar para su nido. Vuela a oriente yoccidente, vuela al
noroeste y al sur, pero no encuentra un rincn donde
construir [Link] de nuevo; despus se detiene; y piensa y medita:
"Qu lugar elegir, elviento o el mar? El viento derribar mi casa, el
mar la tragar".Y he aqu que entonces la virgen del aire levant su
rodilla por encima de las olas,ofreciendo as al guila un lugar para su
nidal [Link] guila ilustre suspende el vuelo; divisa la rodilla de
la hija de lima y la toma por una verde colina, por un cerro de fresco
csped. Lentamente vacila en el aire. Al fin, selanza sobre la punta de
la rodilla y all construye su nido. Y en ese nido deposita seishuevos.
Seis huevos de oro y un sptimo de [Link] guila se pone a incubar
sus huevos, un da y otro da, y casi un tercer [Link] la hija de
lima sinti un calor ardiente en su piel. Pareca que su rodilla erauna
brasa, que todos sus nervios se derretan.Y repleg vivamente la
rodilla, sacudiendo todos sus miembros. Y los huevosrodaron al
abismo y se estrellaron contra las [Link] no se perdieron en el
fango ni se mezclaron con el agua. Sus pedazos seconvirtieron en las
ms bellas cosas. As:"De la parte inferior de los huevos se form la
tierra, madre de todos los seres; desu parte superior el sublime cielo;
de sus trozos amarillos el radiante sol; de sus trozosblancos la luna
resplandeciente; de las cascarillas jaspeadas se hicieron las
estrellas;y los trozos oscuros fueron los nubarrones del aire".Y el
tiempo avanz y los aos se sucedieron, porque el sol y la luna
habancomenzado a brillar. Pero la hija de lima continuaba errante
todava sobre la vastedaddel mar, sobre las olas vestidas de niebla.
Debajo de ella, la hmeda llanura; encimade ella, el claro cielo.Y al
noveno ao, en el dcimo esto, levant la cabeza sobre las aguas y
comenzla creacin en torno [Link] tiende su mano, hace surgir
promontorios; donde tocan sus pies, cavanhoyos para los peces;
donde se sumerge, hace ms profundos los abismos. Cuando
3
Ukko es, en la antigua mitologa finesa, el dios del cielo y del aire.
roza de flanco la tierra, aplana las riberas; cuando tropieza con ella su
pie, nace elsocavn fatal para los salmones; cuando las golpea de
frente, abre los [Link] toma impulso y se interna en la alta
mar. All crea las rocas, y pare losescollos para el naufragio de los
navos y la muerte de los [Link] las islas emergen de las olas,
los pilares del aire se yerguen sobre sus bases,la tierra nacida de una
palabra despliega su masa slida, las venas de mil colores aranla
piedra y esmaltan las rocas... Y Wainamoinen no ha nacido todava, el
runoya de laeternidad
4
.El viejo, el impasible Wainamoinen, esper en el vientre de su madre
durantetreinta estos, durante treinta inviernos, sobre el inmenso
abismo, sobre las [Link] profundamente
preguntndose en su interior cmo le sera posibleexistir y pasar su
vida en aquel sombro retiro, en aquella estrecha mansin,
donde jams ni el sol ni la luna dejaban penetrar su luz.Y clam:
"Rompe mis ligaduras, oh luna! librtame, oh sol! Y t, radiante
tawa
5
,ensea al hroe a franquear estas desconocidas puertas, estos
infrecuentadoscaminos, a salir de este reducto oscuro, de este abrigo
asfixiante. Conducid sobre latierra al viajero, al hijo del hombre bajo la
bveda del aire, para que pueda contemplar el sol y la luna, y admirar
el esplendor de tawa, y gozar la luz de las estrellas".Pero la luna no
rompi sus ligaduras, ni el sol le dio la libertad. EntoncesWainamoinen
sinti el hasto de los das y la fatiga de su vida. Y golpe vivamente
lapuerta de la fortaleza, con el dedo sin nombre
6
. Forz el muro de hueso con el dedomayor del pie izquierdo, y se
arrastr con las uas fuera del umbral, y sobre lasrodillas fuera del
vestbulo.Y ahora, helo ah, sumergido en el abismo hasta la boca y
hasta la punta de losdedos. El poderoso hroe contina sometido al
poder de la [Link] cinco aos, durante seis aos, durante siete
y ocho aos, se vioarrastrado de ola en ola. Al fin se detuvo en un
cabo desconocido, sobre una tierradesnuda de [Link],
ayudndose con las rodillas y los codos, se irgui cuan alto era, y se
puso acontemplar el sol y la luna, a admirar el esplendor de tawa y a
gozar la luz de [Link] naci Wainamoinen, as fue revelado el
ilustre runoya. Una mujer lo llev ensu seno. La hija de lima lo trajo al
mundo.
4
Runoya: bardo, compositor y cantor de runas. Este trmino implica
tambin la posesin delpoder mgico.
5
tawa: la Osa Mayor.
6
El dedo anular. En el antiguo idioma finlands slo tienen nombre los
otros cuatro dedos.
IIKLEVALA
Wainamoinen encamin sus pasos a travs de aquella isla situada en
medio delmar, a travs de aquella tierra desolada y sin rboles. Largos
aos vivi en la tierraestril, en la isla sin nombre.Y pens en su
espritu, medit en su cerebro: "Quin vendr ahora a sembrar este
campo? quin lo llenar de grmenes fecundos?"Sampsa, el dios de
los campos, sembr el agro; derram el grano sobre lasllanuras y las
cinagas, sobre el talud y la tierra blanda, y en los espacios
[Link] el pino en las colinas, el abeto en los altozanos, el
brezo en las arenas, yplant los jvenes arbustos en los [Link]
viejo, el impasible Wainamoinen, acudi a ver la obra de Sampsa.
Observ quelos jvenes retoos se haban desarrollado, que los
rboles haban crecido. Slo lasemilla de la encina no haba
fecundado; slo el rbol de Jumala
7
no haba [Link] cuatro doncellas, divinidades de las
aguas, surgieron del seno de laonda y se pusieron a segar las altas
yerbas, a cortar el csped hmedo de roco. Y amedida que
avanzaban iban recogiendo las yerbas con un rastrillo y
amontonndolasen un gran almiar. Despus la yerba cortada fue
arrojada al fuego, al poder de lasllamas. Y todo ardi hasta la
desnudez de la ceniza.Y he aqu que en la entraa de esa ceniza, del
rido tizn, es donde fue a crecer el follaje bienamado y a germinar la
bellota de la encina. Ya aparece el verde retoo, lahermosa planta. Y
de su tronco arranca una doble [Link] ramaje se dilata, su copa
sube hasta el cielo, su follaje invade el espacio;detiene el vuelo de las
ligeras nubes, interrumpe el curso de las grandes, oscurece laluna y el
[Link] el viejo Wainamoinen reflexion profundamente: "No
habr nadie quese atreva a descuajar la encina, a abatir el rbol
ilustre? La tristeza se apoderar delos hombres, los peces nadarn
difcilmente, si la luna no brilla y el sol esconde suantorcha".Pero
ningn hombre, ningn hroe se present para descuajar la encina,
paraderribar el rbol de las cien [Link] viejo Wainamoinen dijo: "Oh
t, mujer! oh t, madre Luonntar: t que mecriaste, enva aqu un
genio de las aguas que venga a arrancar la encina, a destruir elrbol
fatal, para despejar los caminos del sol y trillar su senda al rayo de la
luna".Un hombre, un hroe surgi entonces del seno de las aguas. No
era mayor que eldedo pulgar de un hombre; como un palmo de mano
de [Link] viejo, el impasible Wainamoinen, dijo: "No has sido hecho
t para arrancar laencina, para abatir el rbol maravilloso".
7
Jumala, otra denominacin del dios supremo, Ukko. La encina le
estaba consagrada comoentre los romanos a Jpiter.
Pero ya el hroe haba tomado entonces otra forma. Golpe
poderosamente latierra con la planta del pie, y su frente lleg hasta las
nubes. Flota su barba hasta lasrodillas; sus cabellos, hasta los
talones. Se pone a afilar su hacha, repasando el filocon seis, con siete
pedernales. Despus avanza vivamente con sus pies ligeros; da
unprimer paso rpido sobre la tierra arenosa; da un segundo paso
sobre la tierra color dealmagre; da un tercer paso, y llega al pie de la
deslumbrante [Link], con su hacha, da un golpe y otro
golpe. Al tercer golpe, saltan chispasdel acero y la encina se
bambolea; el rbol inmenso se viene a tierra.Y una vez que la encina
fue abatida, que el rbol maravilloso fue derribado, el soly la luna
vuelven a encontrar lugar para dardear sus rayos, las nubes para
seguir sucurso, el arco iris para desplegar su comba esplendorosa
desde el cabo de nieblashasta la isla rica de umbras.Y los brezos
comenzaron a verdecer, los bosques a crecer gozosos, las hojas
avestir los rboles, el csped a adornar la tierra, los pjaros a gorjear
en las umbras,los zorzales a retozar, y el cuclillo a cantar en las altas
[Link] las bayas maduran en sus tallos, las flores de oro esmaltan
los campos, lavegetacin se despliega bajo mil formas. Pero la
cebada no ha germinado an, laplanta tutelar todava no ha
[Link] el abejaruco
8
en lo alto de un rbol: "La espiga no crecer, la avena nogerminar,
mientras los rboles que cubren el campo no sean todos derribados
yentregados al fuego".El viejo, el impasible Wainamoinen, se hace
inmediatamente fabricar un hacha deafilado corte; despus derriba
una inmensa cantidad de rboles. Bosques enteros sedesploman a
sus golpes. Un abedul, un solo abedul queda en pie para servir
derefugio a los pjaros del cielo, para que el cuclillo haga or desde l
su canto.Y he aqu que un guila tiende su vuelo por el celeste
espacio. Quiere saber por qu ha sido respetado el abedul, por qu el
hermoso rbol no ha sido [Link] viejo Wainamoinen se lo dice:
"Se ha dejado en pie este rbol para que sirva derefugio a los pjaros
del cielo, para que en l repose el guila". Y el guila contesta:"Bien
hecho est".Entonces el guila prendi fuego a todos los rboles
cortados. La llama surgiviolentamente; el viento del norte, el viento
del nordeste atizaron el incendio; todo fuedevorado y reducido a
[Link] da, dos das, tres noches, casi una semana transcurri. El
viejo, el impasibleWainamoinen fue a visitar el campo. Y aprob el
buen orden de todo: la cebada habagerminado, la espiga tena tres
hileras, el tallo tena tres [Link] el viejo Wainamoinen lanz
una mirada en torno. El cuclillo del esto seacerc y viendo al abedul
desplegar su bella cabellera, dijo: "Por qu ha sidoperdonado el
abedul? por qu este lindo rbol no ha sido descuajado?"El dios
Wainamoinen dijo: "El abedul ha sido perdonado para que t tengas
unarama para tu reposo y tu canto. Canta, pues, oh hermoso cuclillo,
canta a plena voz,garganta de clarn, garganta de oro. Haz retumbar
el aire, garganta de bronce. Canta,s, canta a la maana y a la noche
y al medioda! Celebra mis bellas praderas, di ladulzura de mis
bosques, los tesoros de mis riberas, la fecundidad de mis campos!
8
Pjaro dotado de voz profetice como en las sagas de Los Nibelungos.
En cuanto al cuclillo,que tantas veces aparece en el Klevala, es un
pjaro sagrado para los pueblos del norte; sucanto anuncia la llegada
del esto, y la esperanza de los campesinos.
IIIWAINAMOINEN Y EL JOVEN JOUKAHAINEN
El viejo, el impasible Wainamoinen pasaba los das de su vida en los
bosques ylas landas de Klevala. All entonaba sus cantos y
manifestaba su [Link] y noche sin interrupcin retumbaba su voz.
Repeta sus antiguos recuerdos,celebraba el origen de las cosas, los
misterios que todos los hombres juntos nosabran cantar, que todos
los hombres juntos no sabran comprender en su pobre vida,en las
horas supremas de sus das perecederos. La fama de la sabidura del
runoya seextendi a lo lejos; vol hasta las regiones del Medioda,
hasta las alturas de [Link] aqu, pues, que el joven Joukahainen,
el cenceo mancebo de Laponia,paseando un da por su aldea, oy
contar la maravillosa nueva; supo que all en losbosques y landas de
Klevala, saban cantos mejores que los suyos, que los que
laprendi de su [Link] le llen de clera. Al mismo tiempo una
terrible envidia se encendi en supecho contra Wainamoinen, porque
comprendi que iba a ser sobrepasado por [Link] junto a su madre y
le anunci su designio de ir a Wainola
9
a desafiar al [Link] madre de Joukahainen desaprob su decisin,
y el padre se esforz en hacerledesistir, dicindole: "All harn mofa
de ti, te embrujarn con sortilegios, hasta que tusmanos y tus pies se
pongan rgidos, y no puedas moverte ni volver atrs".El joven
Joukahainen respondi: "Sin duda la sabidura de mi padre es grande;
yla de mi madre mayor an. Pero la ma es mejor".Y parti sin
escuchar sus consejos. Tom su caballo de reluciente morro yfogosos
corvejones, y lo unci a su trineo dorado, a su trineo de fiesta.
Despus mon-t, hizo restallar su ltigo ornado de perlas, y se lanz al
[Link] con un fragor de tempestad. Camin un da,
camin dos das. Al tercer da lleg al bosque de Wainola, en las
landas de [Link] viejo, el impasible Wainamoinen, vena
lentamente por el camino. Pronto el joven Joukahainen se encontr
con l de frente. Los trineos chocaron, los atalajes seenredaron, se
encabestraron las colleras, y los corceles humeantes se
[Link] el viejo Wainamoinen dijo: "De qu raza eres t,
que tan locamentecruzas por mi camino, destrozando mi trineo, mi
hermoso trineo de fiesta?"El joven Joukahainen replic: "Yo soy el
joven Joukahainen. Y t? de dndesales t? cul es tu familia?
cules son tus antepasados, miserable?"El viejo Wainamoinen dijo:
"Si eres el joven Joukahainen, cdeme el paso, porqueno eres igual a
m en edad".El joven Joukahainen dijo: "No se trata aqu de juventud
ni de vejez. Que aquelque sea el ms grande en sabidura y el ms
poderoso en recuerdos, pase delante. Yque el otro le ceda el camino.
Si es cierto que t eres el viejo Wainamoinen, el runoyade la
eternidad, comencemos a cantar. Que el hombre d lecciones al
hombre; queuno de nosotros triunfe del otro!"
9
Wainola: la mansin de Wainamoinen.
El viejo Wainamoinen contest: "Qu puedo valer yo como sabio, ni
como bardo,si he vivido toda mi vida en estos bosques solitarios, en
medio de mis campos, sloatento a la voz de mi cuclillo? Djame or
ms bien lo que t sepas; aquello que tcomprendas mejor que los
dems".El joven Joukahainen dijo: "S unas cosas y otras; las poseo
con plena claridad.S que la salida del humo est en el techo, que la
llama no est lejos del hogar, que lavida es fcil para la lija y para la
foca que se encenaga en las aguas. Pero si esto no tebasta, s otras
cosas adems, conozco otros asuntos".El viejo Wainamoinen dijo: "La
ciencia del nio, la memoria del nio, no son las delviejo hroe
barbado ni las del hombre que ha tomado mujer. Habla de las
cosaseternas y profundas!"El joven Joukahainen dijo: "S que el
pinzn es un pjaro y s de dnde viene; sque la culebra es un reptil,
que la prtiga es un pez del agua, que el hierro es flexible,que la tierra
negra es amarga, que el agua hirviente causa dolor, que el fuego
quemarabiosamente. Y todava recuerdo ms cosas: recuerdo el
tiempo en que yo mededicaba a surcar el mar, a sondear el abismo, a
cavar agujeros para los peces, asumergirme hasta las entraas del
agua, a formar lagos, a amontonar colinas y aagrupar las rocas. Yo
estaba presente cuando la tierra fue creada, cuando fuedesplegado el
espacio".El viejo Wainamoinen dijo: "Deja ya de amontonar mentira
sobre mentira!"Y el joven Joukahainen: "Si mi ciencia no es bastante,
mi espada la suplir. Oh,viejo Wainamoinen, oh runoya de la boca sin
lmites! ven a medir tu espada conmigo,prueba ahora la hoja del
acero!"El viejo Wainamoinen dijo: "Poco me importan en verdad tu
espada y tu clera, tuvenablo y tus desafos. Pero no me est bien
medirme contigo, pobre mozo; batirmecontigo, oh miserable".El joven
Joukahainen crisp la boca, irgui la cabeza, sacudi su negra
cabellera,y dijo: "Al que rehuse batirse conmigo yo lo convertir en
cerdo de largo hocico; yodar cuenta de tales hroes arrastrndolos
sobre el estircol, amontonndolos en elfondo del establo".Entonces
Wainamoinen fue presa de la indignacin y estall en furia. Y de
prontorompi a cantar, entonando palabras mgicas. Wainamoinen
canta, y a su voz bramanlas marismas, y la tierra tiembla, y las
montaas de cobre oscilan, y las losas espesassaltan, y las rocas se
hienden, y las piedras se quiebran contra la [Link] sus sortilegios
anonada al joven Joukahainen. Finge ramas y follaje en lacollera de
su caballo, varas de mimbre sobre la gualdrapa, ramas de sauce en
lasriendas. Despus convierte su trineo de oro, su hermoso trineo de
fiesta, en un arbustoseco de los pantanos; su ltigo ornado de perlas,
en el carrizo de la orilla del mar; sucaballo de estelada frente, en
piedra de las cataratas; su espada de guardas de oro,en relmpago;
su arco de mil colores, en arco iris; sus aladas flechas, en
flotantesramas de pino; su perro de corvo morro, en un mojn de
tierras; su gorra, en nubedelgada; sus guantes, en nenfares de agua
estancada; su manto de lana azul, enniebla; su rico cinturn, en un
reguero de estrellas...Despus sacude entre sus manos al joven
Joukahainen en persona, y lo hunde enuna cinaga hasta la cintura,
en una pradera hasta los riones, en un brezal hasta [Link]
ahora comprende el joven Joukahainen que, aquel que haba
encontrado ensu camino y contra el cual haba querido luchar, era
verdaderamente el viejoWainamoinen.
Intent con uno de sus pies salir del lugar donde se le haba hundido,
pero su pieestaba paralizado. Lo intent con el otro, pero lo encontr
calzado con un zapato [Link] la desesperacin se
apoder del joven Joukahainen, viendo que todo leera funesto, y
clam: "Oh sabio Wainamoinen: recoge de nuevo tus
palabrassagradas, tus mgicos sortilegios. Lbrame de esta angustia,
y yo te pagar un ricorescate".El viejo Wainamoinen dijo: "Qu me
dars si recojo mis palabras, si te libro deesa angustia?"El joven
Joukahainen dijo: "Tengo dos arcos, dos preciosos arcos, fuertes
yseguros en el blanco. Toma de los dos el que plazcas".El viejo
Wainamoinen dijo: "Hombre de estrechos pensamientos, para qu
quieroyo tus arcos? qu me importan a m, detestable monstruo?
Tambin tengo arcos yo;los muros de mi casa estn cubiertos de ellos.
Milagrosos arcos que salen a cazar albosque sin la ayuda de la mano
del hombre". Y otra vez volte entre sus manos al joven Joukahainen,
enterrndolo ms profundamente en el cenagal. El jovenJoukahainen
dijo: "Oh viejo Wainamoinen: te entregar un casco lleno de oro,
unagorra llena de plata; todo el oro y la plata que mi padre ha
conquistado en las batallas,que ha trado de sus cabalgadas
guerreras".El viejo Wainamoinen dijo: "De nada me sirve tu riqueza; no
corro yo, insensato,detrs de tu oro. Mis cofres lo desbordan. Y mi
plata es antigua como la luna; mi orotiene la edad del sol".Y
nuevamente sacudi al joven Joukahainen, hundindolo ms y ms en
[Link] joven Joukahainen estaba en el colmo de la desdicha,
vindose enterradohasta la barba en el hmedo fangal, hasta la boca
en el lgamo espeso, hasta losdientes entre las races de los pinos.Y
dijo: "Oh sabio Wainamoinen: recoge tus encantamientos, perdona mi
tristevida, lbrame de este espantoso abismo. Si retiras tus mgicas
palabras, te entregara mi hermana Aino. Te ofrezco a la hija de mi
madre para poner tu casa en orden, parabarrer el suelo de tu cmara,
para fregar tus escudillas de leche, para lavar tusvestidos, para tejerte
un manto de oro y amasarte las tortas de miel".Entonces
Wainamoinen sinti en su corazn un inmenso gozo; la esperanza
detener a la hermana del joven Joukahainen para sostn de sus viejos
das desarm suclera.Y se puso a cantar un instante; y otra vez
luego, y una tercera vez, recogiendo assus sagradas palabras de
antes, sus mgicos [Link] este modo el joven Joukahainen
sali del abismo donde se hallaba hundido; ysu caballo dej de ser
una roca, su trineo un arbusto seco y su ltigo caa [Link]
mont en su trineo querido, y se dirigi con el corazn abrumado y
triste elalma, a la casa de su dulce [Link] con un estrpito
ensordecedor, con una velocidad de espanto. Y he aquque su trineo
va a chocar en la escalinata de la casa paterna, estrellndose contra
elpabelln de [Link] madre y el padre acuden al estrpito, y le
dicen: "Has estrellado a propsito tutrineo, has hecho astillas
voluntariamente tu timn. Por qu conduces de manera tanextraa y
tan loca?"
El joven Joukahainen, deshecho en llanto, estaba con la cabeza baja,
el coraznen la garganta, derribada la gorra, los labios secos y
espesos, hundida la nariz contrala [Link] madre le habl: "Por qu
lloras, hijo? por qu te lamentas, oh fruto de mimocedad?".El joven
Joukahainen dijo: "Oh madre, llorar y me lamentar toda mi vida
porquehe ofrecido a mi hermana Aino a Wainamoinen, para que sea
su esposa, para quesirva de sostn al senil, de apoyo al habitante
eterno del pas de los viejos".La madre del joven Joukahainen se frot
las manos, y dijo: "No llores, hijo querido,ninguna razn tienes para
estar triste. Mis votos sern colmados al fin, y ver al hroede los
hroes en mi casa; tendr a Wainamoinen por yerno, al clebre
runoya por esposo de mi hija".Pero la hermana del joven Joukahainen
comenz a llorar a su vez [Link] da, dos das llor, tendida
sobre las escaleras de la [Link] madre le dijo: "Por qu lloras, mi
buena Aino, t a quien tan alto esposo haelegido, t que habitars la
mansin del hombre ilustre, que has de sentarte junto a suventana y
charlar con l en su escao?".La doncella dijo: "S, madre ma,
razones tengo para llorar. Lloro mi hermosacabellera que tendr que
cubrir, mis finos bucles que tendr que ocultar cuando soytan nia
an, cuando todava estoy creciendo"
10
. Y tambin lloro por la dulzura de estesol, por el encanto de esta luna
sin igual, por toda la majestad de este cielo que, tannia an, tendr
que abandonar". La madre dijo: "Seca tus lgrimas, loca. El sol deDios
no brilla slo en las ventanas de tu padre; tambin en otros lugares
brilla. Ni esslo tampoco en los campos de tu padre y en los claros
bosques de tu hermano dondeencontrars, pobre nia, bayas y fresas.
Tambin crecen en otras montaas, tambinen otras llanuras
crecen".Aino, la joven virgen, Aino, la hermana de Joukahainen, sali
al bosque a buscar un brazado de ramillas de abedul. Y cuando volva
a la casa, atravesando el bosquecon sus giles pies, el viejo
Wainamoinen apareci. Contempl a la muchacha,adornada con un
collar de perlas, corriendo sobre el fresco csped. Y le habl:
"Slopara m, y no para ningn otro llevars, oh doncella, tu collar de
perlas, adornars tupecho con la hebilla de metal y anudars tus
cabellos con el lazo de seda".La muchacha contest: "Ni para ti ni
para otro alguno adorno yo mi pecho con lahebilla de metal, ni ato mis
cabellos con el lazo de seda. Ni los hermosos vestidos meapetecen, ni
las rebanadas del pan candeal. Antes prefiero el tosco brial y el pan
duroen casa de mi padre, al lado de mi dulce madre".Y arrancndose
la hebilla del pecho, despojndose del collar de perlas de sucuello, de
los anillos de sus dedos y el rojo lazo de sus cabellos, los arroj a
tierra paraque la tierra los gozase a su capricho; los dispers por el
bosque para que el bosquese adornase con ellos. Y llorando regres a
[Link] madre de Aino trabajaba, sentada en la escalera del granero,
desnatando laleche. "Por qu lloras t, doncella, pobre hija ma?"."Ay
madre, mi suerte es cruel y amarga. Lloro y me lamento y qu otra
cosapuedo hacer? He ido al bosque y regresaba a casa, cuando, de
repente, Wainamoinenme grit estas palabras desde el fondo del
valle: "Slo para m y no para ningn otro
10
Las antiguas mujeres finesas slo se cubran la cabeza despus del
matrimonio.
llevars, oh doncella, tu collar de perlas, y adornars tu pecho con la
hebilla de metal yanudars tus cabellos con el lazo de seda".La madre
respondi: "Sube al aitta"
11
que se alza all en la colina, el granero llenode nuestra riqueza. Abre
el mejor cofre, levanta su tapa repujada. Encontrars en lseis
cinturones de oro, siete sayas azules. Cie tu frente con la banda de
seda; tussienes con la diadema de oro. Cuelga las perlas brillantes a
tu cuello, la hebilla de oroa tu pecho. Cambia tu camisa de grosera
tela por una del ms fino lienzo. Ponte elvestido de lana, medias de
seda, ricos zapatos. Ata tus trenzas con el cordn de [Link] tus
dedos con los anillos de oro, y tus brazos con ajorcas de plata".As
habl la madre a su hija. Pero Aino permaneci insensible a sus
ruegos. Fue avagar, llorando, por la cerca de la casa. Y clam
levantando la voz: "Ms me hubieravalido no nacer jams a la vida, no
crecer jams para conocer estos funestos das,este mundo sin alegra.
Ms me hubiera valido morir a la edad de slo seis
noches;extinguirme en el octavo da de mi existencia. Entonces bien
poco me hubierabastado: un simple trozo de tela y un pobre rincn de
tierra. Slo habra costado unaslgrimas a mi madre, algunas menos a
mi padre, y tal vez ni una sola a mi hermano".Sin embargo subi hasta
el granero de la colina. Abri el mejor cofre, y sac los seiscinturones
de oro y las siete sayas azules. Despus se visti con ellos, coron
sussienes de oro, entrelaz con hilos de plata sus cabellos, ci su
frente con la banda deseda azul y su cabeza con el rojo lazo. Y
empez a recorrer los campos y los marjales,las claras florestas y los
vastos desiertos, cantando en su vagabunda carrera:"Sufro en mi
corazn, sufro en mi pensamiento. Pero todava no es [Link]
pudiera sufrir cien veces ms, para que la muerte viniera a librarme de
estamiseria!".Aino camin un da y otro da. Al tercer da el mar
despleg ante sus ojos susriberas cubiertas de carrizos. Y la noche
vino a suspender su marcha, forzndola adetenerse las tinieblas. Toda
la noche llor sobre una roca, al borde del inmenso [Link] alba del da
siguiente, divis a tres muchachas que se baaban junto a
laextremidad del [Link] quiso ser la cuarta. Colg su camisa en
una rama de mimbre y su vestido enun chopo. Dej sus medias en el
suelo desnudo, sus zapatos en la roca, sus perlas enla ribera arenosa,
sus anillos en la pedregosa playa. Una roca sobresala en lasuperficie
del agua, una roca tachonada de mil colores y brillante como el oro.
Lamuchacha pretendi alcanzarla a nado. Pero apenas se haba
sentado sobre ella, laroca vacil de repente y se desplom en el
abismo. Aino se desplom con [Link] desapareci la paloma, as
muri la msera doncella. Descendiendo al fondode las aguas, susurr
al morir:"Haba venido a baarme en el mar, a nadar en el golfo. Y
heme aqu quedesaparezco bajo las ondas, pobre paloma; que muero,
triste pjaro, de una pre-matura muerte. Que mi padre no vuelva en
toda su vida a pescar en este golfoinmenso! que mi madre no vuelva
a buscar aqu el agua para amasar su pan!". Todaslas gotas de agua
que aqu se encuentren sern otras tantas gotas de mi [Link]
sus peces sern trozos de mi carne. Todas las ramas dispersas por
estasriberas, sern pedazos de mis huesos. Todos los tallos del
csped sern hebras demis cabellos".Tal fue la triste aventura de la
doncella; tal el fin de la hermosa paloma.Y ahora, quien se encargar
de llevar la noticia a la ilustre casa de Aino?
11
Aitta: pequea construccin levantada aparte y aneja a la habitacin
finesa, que serva almismo tiempo de granero, desvn y guardarropa,
al modo de los "hrreos" del norte deEspaa.
VLAS PRUEBAS DE AMOR. LA HERIDA
Hermosa era en verdad, la virgen de Pohjola! Era la gloria de la tierra,
la gala delas ondas. Estaba sentada en la cpula del aire, acodada en
el arco-iris, res-plandeciente en sus blancas vestiduras. Teja un tis
de oro, con su lanzadera de oro;un tis de plata, en su telar de [Link]
viejo, el impasible Wainamoinen, se alejaba de la sombra Pohjola.
Apenashaba andado una parte del camino, cuando sinti la lanzadera
zumbar sobre sucabeza. Levant los ojos hacia el cielo y divis un
hermoso arco tendido sobre lacpula del aire; y sobre el arco, una
doncella que teja su tis de oro, su tis de [Link] viejo, el impasible
Wainamoinen, fren de golpe su caballo, tom la palabra, ydijo: "Ven
a mi trineo, oh doncella! Desciende, oh doncella, a mi hermoso
trineo!".La doncella dijo: "Para qu quieres tenerme en tu trineo, en
tu hermoso trineo?".El viejo, el impasible Wainamoinen respondi:
"Quiero llevarte en mi trineo paraque me amases las tortas de miel,
para que prepares mi cerveza, para que cantes enlos escaos de mi
casa y seas la admiracin de cuantos te vean asomada a
miventana".La doncella dijo: "Ayer tarde, cuando corra con giles pies
sobre la llanura de oro,un zorzal cantaba entre el follaje. Cantaba el
alma de las mozas, el alma de lasdoncellas. Y yo pregunt al pjaro:
Dime, zorzal, quin es ms dichosa, quin msenvidiable: la
doncella, que permanece en casa de su padre, o la casada, que
vivebajo el techo del esposo?"Y el zorzal me respondi: Luminoso es
el da de esto, pero ms luminosa an lasuerte de la doncella; el
hierro enterrado en el hielo es fro, pero ms fra es an lasuerte de la
casada. La doncella vive en casa de su padre como la semilla en
unatierra fecunda; la casada vive bajo el techo del esposo como el
perro entre [Link] el esclavo goza las dulzuras del amor;
la casada, jams".El viejo, el impasible Wainamoinen, dijo: "El canto
del zorzal carece de [Link], oh doncella, a mi trineo, a mi
hermoso trineo. No soy yo un hombre cualquiera, niun hroe que
valga menos que los otros".La muchacha respondi maliciosamente:
"Te llamara yo hombre y te tendra por hroe, si eres capaz de partir a
lo largo una crin de caballo con un cuchillo sin punta; sihaces con un
huevo un nudo invisible"
13
.El viejo, el impasible Wainamoinen, parti a lo largo una crin de
caballo con uncuchillo sin punta e hizo con el huevo un nudo invisible.
Despus pidi nuevamente ala doncella que descendiese a su trineo.
13
Era costumbre que las muchachas impusieran a quien las pretenda
en matrimonio ciertaspruebas, que deberan vencer honrosamente.
Las pruebas exigidas en el Klevala tienen el ca-rcter fantstico que
conviene a la leyenda.
La doncella le dijo maliciosamente: "Quiz aceptara ir contigo si sacas
de lasuperficie de una piedra cortezas de abedul; si tallas una afilada
estaca en el hielo sinque salten esquirlas, sin que ninguna de las
heladas astillas caiga al suelo".El viejo, el impasible Wainamoinen, no
se apur por eso. Sac de la superficie dela piedra la corteza de
abedul y tall en el hielo una afilada estaca sin que ningunaesquirla
saltase, sin que ninguna de las heladas astillas cayese al suelo.
Despusvolvi a llamar a la doncella a su [Link] doncella le
respondi maliciosamente: "Slo descender hacia aquel que
seacapaz de construir un barco con las astillas de mi huso, con los
trozos de milanzadera, y lo bote al agua sin empujarlo con la rodilla,
sin tocarlo con las manos, sinsacudirlo con el brazo, sin dirigirlo con el
hombro".El viejo, el impasible Wainamoinen dijo: "A buen seguro no
habr en la tierra ni entoda la extensin del mundo, ningn constructor
de navos que pueda rivalizar conmigo".Y tomando las astillas del
huso y los trozos de la lanzadera, se puso a construir elnavo de mil
planchas, sobre una roca de acero, sobre una losa de [Link]
con una soberbia confianza en s mismo, con un agresivo
[Link] un da, martill dos das, y martill casi tres das, sin
que el hacha tocase lalosa, sin que la cresta de acero tropezase
contra la roca. Pero a la tarde del tercer da,la cresta de acero dio
contra la roca, el hacha dio contra la losa, y resbal, y fue adesgarrar
la rodilla del hroe y el dedo del pie. Y la sangre corri, salt en
[Link] viejo, el impasible Wainamoinen, el runoya eterno,
tom la palabra y dijo: "Ohhacha, o media luna de acero: has credo
morder lea, has credo labrar el abeto, tajar el pino, hendir el abedul,
y has desgarrado mi carne, te has precipitado a travs de
misvenas!".Y comenz a salmodiar sus sortilegios, a cantar las
palabras originarias yfundamentales, las runas de la ciencia. Pero no
logr acordarse de las ms profundas,de las palabras reveladoras del
hierro; las nicas capaces de cicatrizar la llaga encarne viva, de curar
la herida del azulado [Link] el hroe fue presa de atroces
dolores. Llor amargamente; despusenganch el caballo al trineo, y
se puso nuevamente en [Link] el primer camino, se detuvo
ante la casa ms cercana y grit a travs de lapuerta: "Hay alguien
en esta casa capaz de explorar la obra del hierro, oponer undique al
ro que desborda, al oleaje de sangre que se despea?".Un anciano
de barba gris, tendido en el escao de la chimenea, le respondi
conronca voz: "Ros mayores se han encadenado, torrentes ms
fieros se han domado,con las tres palabras del Creador, con el
misterioso poder de las palabras [Link] ros han sido
detenidos en su desembocadura, los arroyos de las cinagas en
sumanantial, las cataratas en medio de su torbellino; han sido
colgados los golfos entrelas puntas de los promontorios, y los istmos
han sido confundidos con los istmos"
14
.El viejo, el impasible Wainamoinen, descendi solo de su trineo, sin
apoyo denadie, y penetr bajo el techo del anciano.
14
Ntese con qu verdad potica reflejan estas antiguas palabras la
geografa hmeda, heladay confusa de la tierra finesa.
Se le trajo un recipiente de plata, un recipiente de oro; pero entre los
dos nopudieron contener la sangre que desbordaba de la herida de
Wainamoinen, la sangrehirviente del noble [Link] anciano clam
desde la chimenea con ronca voz: "Qu hombre eres t, pues,entre
los hombres, qu hroe entre los hroes? Ya siete toneles, ya ocho
grandescubas estn llenas de tu sangre, oh desdichado, y todava
desborda sobre el piso. Mispalabras no bastan, necesitara otras; pero
yo no conozco el origen del hierro, no scmo ha sido formado el
miserable metal"
15
.El viejo Wainamoinen dijo: "Yo conozco el origen del hierro, yo creo
saber laprocedencia del acero."El aire es el ms antiguo de los
elementos; despus vino el agua, despus elfuego, y finalmente el
hierro."Ukko, el creador altsimo, el arbitro supremo del tiempo, separ
el aire del agua, ydel agua sac la tierra. Pero el hierro no haba
aparecido an."Ukko, el glorioso Jumala, frot con sus manos su
rodilla izquierda. Y de esefrotamiento nacieron tres vrgenes, tres hijas
de la naturaleza. sas eran las madresque deban concebir el hierro,
dar a luz el azulado metal."Las tres doncellas marchaban
cadenciosamente por las orillas de una nube. Suspechos estaban
hinchados, dolorido el botn de los senos; y derramaron su lechesobre
la tierra, inundando las llanuras y los marjales, mezclndola a las
lmpidasondas."La mayor de las vrgenes verti una leche negra, la
segunda una leche blanca, latercera una leche roja."La que verti la
leche negra hizo nacer el flexible fuego; la que verti la lecheblanca
hizo nacer el acero; la que verti la leche roja hizo nacer el hierro
tenso y duro."Poco tiempo despus, el hierro quiso hacer una visita al
ms viejo de sushermanos, quiso trabar amistad con el fuego. Pero el
fuego se entreg a un insensatofuror, levantndose en espantosas
llamas y amenazando devorar al hierro, al pobrehierro, su
hermano."Pero el hierro logr escapar a su terrible abrazo, a sus
exasperadas fauces, y fuea ocultarse en el fondo de un rumoroso
manantial, en las entraas de una profundacinaga; y en la cima de
una roca salvaje, donde los cisnes depositan sus huevos,donde la oca
empolla sus polluelos."Y as permaneci, en el hmedo fango del
pantano, oculto entre los troncos dedos arbustos, entre las races de
tres lamos blancos, durante un ao, durante dosaos, durante casi
tres aos. Pero, a pesar de todo, no consigui escapar alinexorable
abrazo del fuego. Y hubo de retornar a su solar, para ser convertido
all enarma de combate, en temible cuchilla."El anciano exclam con
ronca voz, desde la chimenea: "Ahora conozco el origendel hierro, las
maas del acero. Maldicin sobre ti, lamentable hierro, pobre y
vilescoria! maldicin sobre ti, fatal acero, que slo has venido al
mundo a desplegar entre nosotros tu violencia y tu maldad!"Ven a
contemplar lo que has hecho, ven a borrar las huellas de tu crimen!"Y
t, cesa de manar, oh sangre! cesa, oh caliente sangre, de borbotar
sobre m,inundndome el pecho!
15
La curandera mgica no puede ejercer su poder si no conoce la
causa originaria del mal.
"Oh Ukko, creador altsimo, oh celeste Jumala! acude a mis
splicas,socrrenos! Cierra con tu pesada mano, con tus anchos
pulgares, este tremendodesgarrn, esta llaga en carne viva. Tapa con
un lirio de oro este ro de sangre, tpalocon una hoja de nenfar, para
que cese de chorrear sobre mis barbas, empapandomis vestidos!"Y el
anciano tap con sus manos la sangrienta hendidura, encaden el
rojotorrente. Despus envi a su hijo a la fragua a preparar un
blsamo; un blsamohecho de simiente de yerba, del tallo de mil
plantas saturadas de [Link] hijo del anciano prob el blsamo en las
hendiduras de las piedras, en lasgrietas de las rocas. Las hendiduras
se cerraron, las grietas fueron [Link] llev a su padre el
blsamo as preparado."He aqu el remedio seguro, el remedio
infalible; con l puedes soldar las piedras yensamblar las rocas."El
anciano prob el blsamo con su lengua, con su boca sin dientes; y lo
encontrbueno.Y frot el cuerpo de Wainamoinen, ungi su llaga en
todos sentidos, y dijo: "No tetoco con mi propia carne sino con la carne
del Creador; no te curo con mis propiasfuerzas, sino con las fuerzas
del Todopoderoso".Cuando el blsamo fue extendido sobre la herida,
Wainamoinen fue presa delvrtigo; se tambale como un hombre
ebrio, a punto de [Link] anciano trat de conjurar el dolor.
Despus prepar un lienzo de seda, lo corten tiras haciendo un
vendaje para fijar el ungento en la rodilla del hroe, en el pie
[Link] repente el viejo Wainamoinen se sinti
milagrosamente aliviado, y pronto sucuracin fue completa. Su herida
se cerr, su carne cobr ms vigor y belleza quenunca; su pie recobr
la fuerza, su rodilla la flexibilidad; y no volvi a experimentar ningn
[Link] elev al cielo su mirada majestuosa, y dijo: "Las
gracias y el socorrobienhechor siempre vienen del alto cielo, del
Creador todopoderoso. Bendito seas, ohJumala! glorificado seas, oh
dios nico, t que tan eficazmente me has protegido enmedio de mi
angustia, de los dolores causados por la mordedura del hierro!"Y el
viejo Wainamoinen aadi an: "Oh raza del porvenir, raza que
eternamentete renuevas en el seno de las edades! gurdate de
construir un navo con el coraznlleno de orgullo! gurdate de mostrar
una excesiva confianza, ni aun cuando hayas delabrar uno solo de sus
costados! Slo a Jumala, slo al Creador le es dado terminar toda
obra, dar la ltima mano a un proyecto, y no a la destreza del hroe
16
, a lapujanza del fuerte!"
16
Raramente se emplea en el Klevala la palabra "hroe" con un sentido
estrictamente [Link] hroe es el hombre capaz de las mximas
empresas en sabidura, en trabajo y en destreza.
VIEL HERRERO ILMARINEN
El viejo, el impasible Wainamoinen, enganch su leonado corcel al
trineo, a suhermoso trineo. Despus tom asiento y se puso en
[Link] gacha la cabeza, triste el corazn, ladeada la gorra.
Porque, para salvar suvida, para librar su cabeza, ha prometido enviar
al herrero Ilmarinen, el inmortalforjador, a la sombra tierra de
[Link] se detiene el caballo en la linde de Klevala. Wainamoinen
asoma la cabeza yoye retumbar, en el interior de la fragua, el martillo
del [Link] viejo, el impasible Wainamoinen, se encamin hacia
all. Ilmarinen, sinabandonar su trabajo, dijo al hroe: "Oh viejo
Wainamoinen dnde has permanecidotanto tiempo? dnde has
pasado tan larga ausencia?".El viejo, el impasible Wainamoinen
respondi: "He permanecido tanto tiempo, hedejado transcurrir tan
larga ausencia en la sombra Pohjola".Ilmarinen dijo: "Oh viejo
Wainamoinen, oh runoya eterno qu cuentas de tusviajes al retornar
a tu pas?".El viejo Wainamoinen dijo: "Mucho traigo que contar. Hay
en Pohjola una doncellaque no est prometida an a ningn hombre,
que an no ha sentido ternura por ningnhroe. Media Pohjola celebra
sus encantos, porque es maravillosamente bella."Ve t, pues, oh
Ilmarinen, oh forjador inmortal; ve t a buscar a la doncella, a lavirgen
de las hermosas trenzas. Si eres capaz de forjar un Sampo de
brillantes aspas,te ser entregada en premio a tu trabajo".Ilmarinen
dijo: "Es decir, oh viejo Wainamoinen, que me has prometido a
lasombra Pohjola como rescate de tu propia cabeza, como prenda de
tu liberacin?No! mientras dure esta larga vida, mientras la luna
alumbre el mundo con su antorchade oro, no ser yo quien vaya a los
mbitos de Pohjola, a las regiones donde sedevora a los hombres,
donde los hroes son exterminados".Entonces el viejo Wainamoinen
levant la voz y enton un canto de [Link] al violento viento,
al torbellino de la tempestad, y le habl as: "Arrstrale, oviento, a tu
navo; arrstrale, soplo de la primavera, a tu barca. Y llvale
rpidamentehasta la sombra Pohjola!"El viento se desencaden
furioso, el aire se levant en torbellino, y arrastrconsigo al herrero, y
lo llev hacia la sombra [Link] Louhi, el ama de casa de
Pohjola, la anciana sin dientes, encontr alherrero en el corral de su
casa, y le dijo: "Qu hombre eres t entre los hombres, quhroe
entre los hroes, t que as llegas por los caminos del viento, con el
aliento de laprimavera, sin que los perros te hayan denunciado, sin
que los colas lanudas hayanladrado?"Ilmarinen respondi: "Es que
tampoco he venido yo a estas extraas tierras, aestas desconocidas
regiones, para servir de pasto a los perros, para ser devorado por los
colas lanudas"
17
.
17
Cola de lana, sobrenombre genrico del perro.
El ama de casa de Pohjola interrog de nuevo al viajero: "Has
conocido acaso alherrero Ilmarinen, has odo hablar del hbil forjador?
Hace tiempo que es deseado yesperado en Pohjola".Ilmarinen
respondi: "Conozco, en efecto, a ese herrero, porque Ilmarinen soy
yomismo; yo soy el hbil forjador".Madre Louhi entr en seguida en la
casa y dijo: "Oh mi hija menor, la ms queridade mis hijas: hora es de
que te pongas tus hermosas vestiduras, tus ms esplndidosadornos!
Orna tu cuello con un brillante collar, tu pecho con una radiante fbula,
tufrente con una diadema de flores! Que tus mejillas se enciendan de
prpura, que todotu cuerpo resplandezca! Porque aqu est
Ilmarinen, el herrero, el forjador inmortal!Ha venido a forjar el Sampo
de esplndida cubierta!"La bella virgen de Pohjola, la gloria de la
tierra, honra de las ondas, se puso susms bellos vestidos, sus
mejores joyas. Y se present en la cmara familiar, brillantessus ojos,
ornadas sus orejas, encendidas sus mejillas, bello su rostro. Los
adornos deoro esmaltan su pecho, los adornos de plata, su
[Link] el ama de Pohjola introdujo al forjador Ilmarinen en
la casa. Lo regalcon diversos manjares, con abundante cerveza. Y
cuando hubo saciado su hambre ysu sed. le dijo: "Oh herrero
Ilmarinen, oh forjador inmortal! eres t capaz de forjarmeun Sampo
de brillantes aspas, con el plumn del cisne, con la leche de una
vacaestril, con un grano de cebada y el copo de lana de una oveja
preada? Yo te dar ami hija, a mi hermosa hija, en premio a tu
trabajo".Ilmarinen respondi: "Sin duda soy capaz de forjar el Sampo
de esplndida [Link] yo soy quien ha forjado la bveda
celeste, quien ha tachonado las cpulas delaire, cuando nada en el
mundo haba sido comenzado, cuando no exista an el mspequeo
tomo".E Ilmarinen sali para ir a forjar el Sampo de brillantes aspas.
Busc en primer lugar una fragua y tiles de herrera; pero all no
haba ni fragua, ni fuelle, ni lumbre, niyunque, ni martillo, ni siquiera un
mango de [Link] un da y otro da; al tercer da encontr una
losa multicolor, un densobloque de piedra. All se detuvo y encendi el
fuego. Al da siguiente haba dispuestoun fuelle. Al otro da ya la
fragua estaba en marcha. Y llen el hogar con las
materiaselementales. E hizo venir esclavos para soplar, hombres
fuertes para [Link] esclavos soplaron sin descanso, los fuertes
obreros trabajaron durante tresdas, durante tres noches de esto. Las
piedras se hinchaban bajo sus talones, losbloques roqueros se
recalentaban bajo sus pies. Los vientos se desencadenaron confuria,
soplando del este y del oeste, del norte y del sur. La llama de la forja
sale por lasventanas, centellean las chispas, el humo se eleva hasta el
cielo en espesa [Link] final del da tercero Ilmarinen se inclin sobre
la hornilla, y vio que el Sampohaba aparecido, que las brillantes
aspas se haban formado.Y empez a trabajarlo con ardor, a
martillarlo con fuerza, a labrarlo con arte. Por un lado era un molino de
harina; por otro lado era un molino de sal; por el otro era unmolino de
[Link] nuevo Sampo comenz a dar vueltas y se puso a moler.
Comenz su trabajo alnacer el da: un cofre moli para ser comido,
otro para ser vendido, y otro para ser guardado.
El ama de casa de Pohjola saltaba de alegra. Y corri con el Sampo
hacia sucasa. Lo ocult en las entraas de una roca de cobre, a una
profundidad de nuevebrazas, bajo nueve llaves. Enterr una de sus
races en la tierra, otra en el agua y latercera en la colina donde
estaba construida su [Link] el herrero Ilmarinen reclam a la
doncella: "Ahora la joven virgen mepertenece, pues he forjado el
Sampo, el Sampo de esplndida cubierta". La hermosadoncella de
Pohjola dijo: "Quin hara cantar al cuco el ao prximo, quin
haragorjear a los pjaros de esto, si la paloma ha de marcharse, si el
fruto de las entraasde mi madre ha de partir, si el fruto en flor ha de
desaparecer? El cuco huira lejos, lospjaros de la alegra desertaran
de las cumbres de mis colinas, de los hombros deesta cadena de
montaas. No! y aunque as no fuera, tampoco partir, noabandonar
mi vida de doncella".El herrero Ilmarinen, el forjador inmortal, fue
presa de una gran tristeza. Sucorazn estaba oprimido, su cabeza
baja, su gorra cada de lado. Reflexionaba en suinterior,
preguntndose cmo hara para abandonar la sombra Pohjola, para
tornar asu casa, a su bien amado [Link] Louhi, le dijo: "Por qu
ests triste, oh Ilmarinen? Aoras tu antiguapatria?".Ilmarinen
respondi: "S, suspiro por mi antigua patria; quisiera volver a ver
micasa, y morir all y ser all enterrado".Madre Louhi sirvi al hroe
de comer y beber. Despus le hizo sentar en unabarca, junto al timn
ornado de cobre. E invoc al viento, al viento del norte, y leorden
soplar [Link] se lanz el herrero Ilmarinen sobre el mar azul.
Bog un da y otro da; altercer da lleg a su pas, a su casa [Link]
viejo Wainamoinen le dijo: "Oh hermano Ilmarinen, oh herrero
inmortal! hasforjado el nuevo Sampo, has tachonado las brillantes
aspas?"Ilmarinen respondi: "S, ya el nuevo Sampo ha empezado a
moler; la brillanterueda ha comenzado a dar vueltas: un cofre moli
para ser comido, otro cofre molipara ser vendido; y un tercer cofre
para ser guardado".
VIIIWAINAMOINEN Y EL GIGANTE WIPUNEN
El viejo, el impasible Wainamoinen, el runoya inmortal, hallbase
ocupado enconstruir un navo, un navo nuevo, en la punta del
promontorio nebuloso, de la islarica en umbras. Y cantaba, cantaba
un canto mgico a cada parte que construa
24
.Pero cuando lleg el momento de ensamblar las planchas, de tajar la
proa yredondear la popa, tres palabras le faltaron de [Link] viejo,
el impasible Wainamoinen, el sabio sin edad, exclam: "Ah,
desdichadode m! Mi navo no podr sostenerse a flote, mi nueva
barca no podr navegar en elagua!"Se puso a reflexionar
profundamente preguntndose dnde encontrara laspalabras, las
ocultas palabras [Link] pastor sali a su encuentro y le dijo:
"Encontrars cien palabras, mil sagradasrunas, en la boca de Antero
Wipunen, en el vientre del prodigioso gigante. A l debesdirigirte. El
camino para llegar all no es muy bueno, pero tampoco es de los
[Link] que recorrer el primer tramo sobre la punta de las agujas
de las mujeres; elsegundo tramo sobre la punta de las espadas de los
hombres; y en fin, el tercer tramo,sobre el filo de las hachas de los
hroes".El viejo, el impasible Wainamoinen, pese a las dificultades de
la empresa, novacil en intentarla. Se dirigi a la fragua de Ilmarinen y
le dijo: "Oh herrero Ilmarinen,hazme unas suelas de hierro, unos
guanteletes de hierro, una cota de hierro; y frjameadems, por lo que
pidas, un estoque de hierro con medula de acero. Parto a arrancar las
mgicas palabras, las sagradas runas, del vientre del prodigioso
gigante, de laboca de Antero Wipunen".Ilmarinen contest: "Wipunen
ha muerto hace mucho tiempo; hace mucho queAntero ha dejado de
armar sus trampas de caza, de tender sus redes de pesca. Ni
unapalabra sacars de l, ni la mitad de una palabra".El viejo, el
impasible Wainamoinen, a pesar de tal advertencia, se puso
encamino. El primer da cruz sobre la punta de las agujas de las
mujeres; el segundoda, sobre la punta de las espadas de los
hombres; el tercer da, sobre el filo de lashachas de los
[Link], el poderoso runoya, el gigante de prodigiosas
fuerzas, hallbaseacostado bajo tierra con sus cantos; yaca tendido
con sus mgicas palabras. Creca elchopo sobre sus hombros, el
abedul sobre sus sienes, el lamo sobre sus mejillas, elsauce sobre su
barba, el abeto sobre su frente, y el pino silvestre entre sus [Link]
viejo Wainamoinen lleg. Desenvain su espada, su hoja de acero, de
la vainade cuero; y tal el chopo de los hombros de Wipunen, el
abedul de sus sienes, loslamos tupidos de sus mejillas, el sauce de
su barba, el abeto de su frente y elsilvestre pino de entre sus dientes.
Despus hundi su estoque guarnecido de hierroen la garganta del
gigante, entre sus anchas mandbulas, entre sus mugientes encas,
24
Wainamoinen construye su navo, no slo con las manos, sino
adems con cantos desortilegio. Y el rito mgico debe cumplirse
estrictamente para que la obra alcance superfeccin.
y dijo: "Levntate de tu subterrneo lecho, oh esclavo del hombre,
despierta de tulargo sueo!"Wipunen, el poderoso runoya, se despert
en el acto de su sueo. Sinti el durogolpe del estoque y un agudo
dolor que le desgarraba. Mordi el estoque, pero sudentellada no
alcanz ms que a la superficie; no logr hacer presa en el acero, en
eltutano de [Link] viejo Wainamoinen se acerc ms al gigante, y
de repente salt y se desliz ensu boca. Entonces Antero Wipunen,
abri las anchurosas fauces y se trag al hroe ya su espada,
diciendo: "Muchas cosas he comido: he devorado cabras y ovejas,
ybueyes y jabales, pero nunca haba probado un manjar
semejante".El viejo Wainamoinen dijo: "He aqu llegada mi hora
fatal!"Y se puso a pensar, a reflexionar profundamente, preguntndose
cmo se lasarreglara ahora para existir, para poder seguir
[Link] llevaba colgado a la cintura su encantado
cuchillo de mango demadera. Y se sirvi de l hbilmente para
construir una pequea barca, que lanzbogando, intestino adelante,
explorando todos los entresijos, todas las guaridas
[Link], el viejo gigante, el poderoso runoya, no pareci
desconcertarse por semejante prueba. Entonces Wainamoinen se
transform en herrero. De su cota dehierro se hizo una fragua; de sus
mangas y su capote, un fuelle; de sus calzas, uncan de chimenea;
de su rodilla, un yunque; de su codo, un martillo. Y comenz amartillar
con redoblados golpes, haciendo resonar su yunque noche y da, sin
tregua nireposo, en el vientre del prodigioso gigante, en el seno del
hombre [Link], el poderoso runoya, dijo: "Qu hombre eres
t, pues entre loshombres, qu hroe entre los hroes? Cien
hombres he devorado, mil hroes hematado, pero jams he comido
nada semejante a ti! Los carbones encendidos subenhasta mi boca,
los tizones queman mi lengua, las escorias del hierro desgarran
migarganta!""Si no te apresuras a salir de ah, oh perro sin madre, yo
pedir sus garras alguila, su lanceta a la sanguijuela, la ua corva al
halcn, los espolones al buitre, paradar tormento al maldito, para
castigar al sacrlego, hasta que su cabeza quede inerte yfalte el
aliento a su pecho. No saldrs de ah, oh monstruo? no me ver
libre de ti,oh perro vagabundo?"El viejo, el impasible Wainamoinen,
respondi: "Me encuentro bien aqu; mis horastranscurren
[Link] hgado reemplaza bien a mi pan, y tu grasa a mi carne.
El pulmn cuece bien,la grasa no es mal alimento."Hundir ms
todava mi yunque en la carne de tu corazn, instalar
msprofundamente mi fragua, de suerte que en todos tus das puedas
escaprteme sinrevelarme antes las mgicas palabras, sin ensearme
las ocultas runas que forman elcanto universal. No pueden las
palabras permanecer escondidas, las frmulasmgicas no pueden
quedar enterradas en las entraas de las rocas, muertas parasiempre
en el hondn de la tierra. Pueden desaparecer los poderosos, pero no
elpoder!"Entonces Wipunen, el dueo de! canto, el hroe soberbio de
los das antiguos,cuya boca est llena de sabidura, cuyo pecho es la
morada de la infinita fuerza, abriel cofre lleno de palabras, el cofre
lleno de cantos, para cantar las palabras eficaces,para dar rienda
suelta a los mejores cantos. A esas palabras profundas de
losorgenes, a esos mgicos cantos de la creacin de los tiempos, que
todas las criaturas
juntas no seran capaces de repetir, que ningn hroe sera capaz de
comprender enesta triste vida, en este mundo [Link] las
palabras originales, las runas de la [Link] sin cesar a la luz
del da y en una larga sucesin de noches. El sol sedetuvo a
escucharle. La luna de oro se detuvo a escucharle. Las olas de los
estrechos,las ondas de los golfos, las aguas de los ros apagaron su
tormentoso [Link] el viejo Wainamoinen, despus de
haber escuchado las palabras,despus de haber aprendido los cantos
mgicos tan ardientemente deseados, sedispuso a salir de la boca de
Antero Wipunen, de las entraas del hombre poderoso yfuerte. Y dijo:
"Oh Antero Wipunen, abre ahora tu anchurosa boca, dilata tus
vastasmandbulas, para que yo salga de tu vientre y vuelva a mi
casa".Wipunen, el gran runoya, dijo: "Muchas cosas he comido y he
bebido; mildiferentes materias. Pero jams haba comido ni bebido
nada semejante al viejoWainamoinen. Si bien has hecho en venir,
mejor hars en irte".Y Wipunen, el gran runoya, abri su ancha boca,
dilat sus mandbulas, y el viejoWainamoinen se lanz fuera, desde el
fondo de las entraas del gigante. Salt comouna ardilla de oro, como
una marta de dorado pecho.Y regres a la fragua del herrero.
Ilmarinen le pregunt: "Has escuchado laspalabras, has recogido los
cantos mgicos, los cantos necesarios para terminar tunavo?"El viejo,
el impasible Wainamoinen, respondi: "Cien palabras he aprendido,
milobjetos de canto. He sacado a las runas de su fosa, he arrancado a
los cantosmgicos de su caverna".Y se dirigi hacia su navo, al lugar
donde sabiamente trabajaba. Y pronto el navofue terminado sin
auxilio de la hacha. El barco fue "creado" sin que la hacha soltaseuna
sola chispa.
IXLOS DOS RIVALES
El viejo, el impasible Wainamoinen, se puso a pensar, a
reflexionar profundamente. Y resolvi ir a solicitar la mano de la
doncella, la de hermososcabellos, la orgullosa prometida de
[Link] su navo de "vadmel"
25
, empurpur sus bordas, tachon de oro y platalas planchas. Y un da,
una maana, desliz sobre los pulidos rodillos el esquifetrabado con
cien vigas, y lo bot al [Link] el mstil y enarbol las velas: una
vela roja y una vela azul. Despus sesent al timn y se hizo a la
[Link], la del celebrado nombre, Anniki, la hija de la noche, la
virgen delcrepsculo, que siempre se levantaba antes del alba, lavaba
sus vestidos, tenda suropa blanca en la extremidad del promontorio
nebuloso, de la isla rica en [Link] y mir en torno suyo en
todas direcciones; levant la mirada al cielo, latendi a las orillas.
Sobre su cabeza brillaba el sol; ante sus ojos chispeaban las
[Link] sus ojos al lado del medioda y divis un resplandor, una
estela azul en lasuperficie del [Link], la celebrada virgen, conoci
que era un barco, un barco formado por cienvigas bien labradas, que
flotaba en el mar, y dijo: "Si eres el barco de mi hermano o labarca de
m padre, pon rumbo a nuestra casa. Si eres un navo extrao, enfila
la altamar y vete a atracar a otras orillas!"Pero aquel barco no era el
de su familia ni tampoco el de un desconocidoextranjero; era el barco
de Wainamoinen, el barco del inmortal runoya. Se acerc alalcance de
la [Link], la hija de la noche, la virgen del crepsculo, dijo: "A
dnde te encaminas,Wainamoinen, a dnde vas, favorito de las
ondas? a dnde te diriges tanbrillantemente vestido, gala de la
tierra?"El viejo Wainamoinen respondi desde la borda de su navo:
"Me he propuesto ir apescar el salmn; quiero ver cmo juegan los
peces en el ro de Tuoni, en el profundoabismo".Anniki, la celebrada
virgen, dijo: "Ahrrate intiles mentiras. Tambin yo conozcolas artes
de la pesca; mi viejo padre tena costumbre en otro tiempo de salir a la
pescadel salmn, pero iba equipado de muy distinta manera; su barco
iba cargado de todaclase de aparejos: nasas, horcas, redes y
arpones. A dnde vas, Wainamoinen, adnde te diriges?"El viejo
Wainamoinen, respondi: "Ven a mi barco, oh doncella. Aqu te dir
todala verdad".Anniki, la doncella adornada con una fbula de estao,
dijo con acento burln:"Que la tempestad se desate sobre tu barco,
que los vientos se desencadenen contra
25
Vadmel: tejido de grosera lana gris que suelen usar los campesinos
fineses.
l! Yo lo har naufragar, yo lo echar a pique si no pones fin a tus
mentiras, si no meconfiesas con franqueza y verdad hacia dnde te
encaminas".El viejo Wainamoinen, respondi: "Si hasta aqu he
fingido, ahora te dir toda laverdad. Me he puesto en camino para ir a
pretender la mano de una doncella a lasombra Pohjola, a ese pas
donde los hombres son devorados, donde se precipita alos hroes en
el mar".Anniki, la hija de la noche, la virgen del crepsculo,
comprendi que esta vezWainamoinen haba renunciado a la mentira,
y que le haba confesado la [Link] dej a un lado las ropas
que haba venido a lavar, y levantando entre susmanos los pliegues
del vestido, ech a correr a casa de Ilmarinen; lleg y entr en
[Link] herrero Ilmarinen, el inmortal forjador, hallbase ocupado
en fabricar un escabelde hierro; lo fabricaba con hierro y plata ligados.
Su cabeza apareca cubierta por unavara de escoria, sus hombros por
una brasa de [Link], la celebrada virgen, le dijo: "Oh herrero
Ilmarinen, hermano mo sueastodava en tomar por esposa a
aquella cuya mano pediste tiempo ha, aquella conquien contabas por
compaera?"T machacas el hierro, t forjas sin cesar; has pasado
todo el invierno y todo elesto herrando tu caballo; has consagrado tus
das y tus noches a fabricarte un trineo,un magnfico trineo para ir a
Pohjola a buscar a tu esposa. Y he aqu que uno msastuto y ms
ilustre que t se te ha adelantado; va a robarte lo que es tuyo, va
aapoderarse de tu amada, de aquella por quien has suspirado durante
dos aos, deaquella que hace tres aos te fue prometida.
Wainamoinen boga sobre el mar azul, ensu barco de proa de oro, de
timn de cobre. Y se dirige a la sombra Pohjola".El herrero fue presa
de una punzante angustia, el forjador qued abrumado unlargo
espacio; las tenazas resbalaron de entre sus dedos, el martillo se le
cay de lasmanos.Y dijo: "Anniki, mi querida hermana, yo te forjar
una lanzadera, yo te forjarlindos anillos, dos o tres pares de
arracadas, cinco o seis cinturones de metal. Pero,por tu parte,
preprame un bao dulce como la miel; hazme calentar una
agradablelumbre con ramas menudas de rbol, con pequeas astillas;
procrame adems unpoco de agua de leja, un poco de jabn
esponjoso, para lavar mi cabeza, parapurificar mi cuerpo del holln que
lo cubre desde el otoo, de las escorias que lomanchan desde el
invierno".Anniki, la celebrada virgen, hizo calentar secretamente la
lumbre. Despus hizoagua de leja con leche agria, prepar jabn con
tutano de huesos, un jabnespumoso para lavar la cabeza del
prometido, para blanquear y purificar su [Link] herrero Ilmarinen, el
inmortal forjador, se dirigi al bao. Y se bacuidadosamente; lav y
embelleci su rostro, acical sus cejas, dej su cuello tanblanco como
un huevo de gallina, purific todo su cuerpo. Despus entr en
sucmara completamente transformado, resplandeciente el rostro, y
ligeramente rosadaslas mejillas.Y dijo: "Anniki, mi hermana querida,
treme ahora una camisa de lino, tremehermosos vestidos, para que
me vista y me engalane como conviene a undesposado".Anniki, la
celebrada virgen, trajo una camisa de lino para el cuerpo ungido
deIlmarinen, y vestiduras hechas por su propia madre, para sus
caderas libres de holln,para sus caderas donde no se acusaba ningn
hueso.
Y el herrero se cubri con aquellos vestidos, y cuando estuvo
dispuesto llam a suesclavo, diciendo: "Engancha mi fogoso caballo a
mi trineo, pues ha llegado mi horade partir, de trasladarme a
Pohjola".El esclavo enganch el corcel, el hermoso corcel, al trineo. Y
puso en l seiscuclillos cantores, siete pjaros azules, para cantar
sobre las colleras, para gorjear enel pescante; y una piel de oso para
el asiento de su seor, y una piel de nutria paracubrir el
[Link] Ilmarinen, el inmortal forjador, invoc a Ukko, rog al
dios del trueno:"Oh Ukko, haz caer una fina nevada, haz destilar una
delgada lluvia de nieve para queel trineo pueda resbalar, para que el
hermoso trineo pueda volar velozmente!"Ukko hizo caer una fina
nevada, una delgada lluvia de nieve, que cubri los tallosdel brezo y
se elev sobre los tallos de las bayas, en toda la extensin del
campo.Y el herrero Ilmarinen mont en el trineo de acero; tom las
riendas en una mano,empu el ltigo con la otra, y azot los flancos
del caballo diciendo: "En marcha, micorcel, mi bello corcel de crin de
lino al galope!"Ilmarinen lanza su trineo a toda velocidad. Camina un
da, camina dos das,camina casi tres das. Alcanza a Wainamoinen y
le dice: "Oh viejo Wainamoinen,hagamos un pacto de paz, aunque
sigamos como dos rivales el camino de bodas,aunque vayamos como
rivales en busca de la misma esposa: juremos no apoderarnosde ella
por la violencia, no conducirla contra su voluntad a la casa del
hombre!"El viejo Wainamoinen, respondi: "Consiento en hacer
contigo el pacto de paz; yome comprometo a no apoderarme de la
doncella por la fuerza, a no conducirla contrasu voluntad a la casa del
hombre. La doncella debe ser para aquel a quien elija sucorazn, sin
que por ello guardemos uno contra el otro el largo odio, la
eternaenemistad".Y los dos hroes siguieron cada cual su camino:
cuando la barca surca las olas, laorilla se estremece; cuando el
caballo galopa, tiembla la [Link] tiempo transcurri. En seguida el
perro gris se puso a ladrar, el centinelalanz el grito de alarma en la
sombra Pohjola. Primero fue un dbil murmullo, despusun ladrido
ms fuerte, y entrecortando sus aullidos golpeaba sonoramente el
suelo consu [Link] padre de familia de Pohjola, dijo: "Nuestro perro
gris no ladra en vano, no da lavoz de alarma el viejo, no grue sin
razn a los abetos del bosque".Y sali en persona de la casa a ver lo
que ocurra en el ltimo lmite del campo,hacia los lejanos [Link]
barco de prpura se acercaba, bogando en el golfo; un soberbio trineo
sedeslizaba por el [Link] ama de casa de Pohjola y la doncella de
Pohjola se apresuran a asomarse alcorral, volviendo los ojos hacia el
golfo, bajo los rayos del sol; y ven avanzar al navo,al navo de cien
planchas. Relumbra el barco de vadmel; brillan sus costados
deprpura; un hombre de arrogante presencia se yergue a popa
manejando el timn decobre, y ven tambin un caballo al galope y un
rojo trineo, un trineo de mil colores,lanzado a toda velocidad por el
camino: seis cucos de oro cantan en las colleras, sietepjaros azules
cantan en el pescante; un hombre arrogante se yergue en el trineo,
unverdadero hroe maneja las [Link] ama de casa de Pohjola,
dijo: "A cul de los dos preferirs entregarte, cuandovengan a pedirte
por eterna compaera, por arrulladora paloma de su soledad?
"El que llega en el barco es el viejo Wainamoinen; trae un cargamento
de grano,una carga de tesoros. El que conduce el trineo de mil colores
es el herrero Ilmarinen;slo trae engaos; su trineo viene cargado de
mgicas runas."Cuando hayamos entrado en la casa toma una
escudilla de hidromiel y ofrcela alque hayas elegido. Ofrcesela al
viejo Wainamoinen, que trae cosas tiles en sunavo, que trae el barco
cargado de tesoros".La doncella de Pohjola era discreta y respondi
as: "Oh madre ma, t que mehas llevado en tu seno, t que me has
criado en mi niez; no quiero entregarme alpoderoso en riqueza y en
sabidura. Me entregar al que es bello en su rostro y fuerteen todo su
cuerpo. Ninguna doncella se ha vendido jams por un cargamento
degrano. Mejor ser entregarla desinteresadamente al herrero
Ilmarinen, al que haforjado el Sampo, al que ha labrado a golpe de
martillo las relucientes aspas".La madre de Pohjola, dijo: "Ah,
inocente y simple mozuela! Vas a entregarte alherrero Ilmarinen para
enjugar su frente espumante de sudor, para hacer la colada desus
miserables harapos, para lavar su cabeza?"La doncella respondi: "No
aceptar en modo alguno a Wainamoinen, no ser elbculo del
anciano decrpito. Incmoda y enojosa es la vejez".El viejo
Wainamoinen lleg el primero. Hizo atracar su rojo barco y lo sac a
tierrasobre rodillos de hierro, sobre troncos de cobre. Despus se
dirigi presurosamente ala casa, entr bajo su techo, y en el umbral,
bajo la dintelada viga de la puerta, hablas: "Vendrs conmigo, oh
doncella, para ser mi eterna compaera, para ser laesposa de mi vida,
la paloma que arrullar mi soledad?"La doncella respondi sin vacilar:
"Has fabricado ya el barco prometido? hasconstruido el alto navo
con las astillas de mi huso, con los trozos de mi lanzadera?"El viejo
Wainamoinen, dijo: "S, he construido el barco, he fabricado un navo
sinpar, firme en la tempestad; un navo que, bajo las rfagas del
huracn, surcaserenamente las olas y franquea los estrechos; se
eleva como una burbuja y nadacomo una hoja de nenfar en el mar de
Pohjola, entre las olas de borbollantescrestas".La hermosa doncella
de Pohjola, dijo: "No hay que hacer mucho caso de loshombres de
mar, de los hroes que surcan las olas: el viento les trastorna la
cabeza,la tempestad les nubla el cerebro. Por eso no puedo seguirte,
no puedo entregarme ati para ser tu eterna compaera, para ser el
arrullo de tu soledad, para preparar tulecho y mullir la almohada de tu
cabeza".Ilmarinen el herrero, el inmortal forjador, se apresur a su vez
a entrar en la casa,traspasando el [Link] copa de hidromiel, una
copa llena del azucarado jugo, fue presentada alhroe. Y cuando l la
tuvo entre sus manos, dijo: "Jams, mientras dure esta vida,mientras
la luna esplndida brille, beber este licor antes de haber contemplado
aaquella que me pertenece. Est dispuesta aquella por quien me he
desvelado,aquella a quien he velado?"El ama de casa de Pohjola,
respondi: "No est dispuesta, graves impedimentostiene aquella por
quien te desvelaste, aquella a quien has velado. Uno de sus pies
aunest descalzo y el otro slo calzado a medias. Slo estar
dispuesta, aquella por quiente desvelaste, la que legalmente debas
desposar, una vez que hayas labrado elcampo lleno de vboras,
roturado de arriba a abajo el campo lleno de serpientes, sinnecesidad
de yunta, sin que tu reja tiemble".
El herrero Ilmarinen se present en la cmara de la doncella y le dijo:
"Oh virgende la noche, hija de las tinieblas te acuerdas de cuando yo
construa el Sampo,cuando forjaba las brillantes aspas; y de cmo,
entonces, juraste con juramentoeterno, ante el Dios revelado, a la faz
del Todopoderoso, prometiendo entregarte a m,al bravo hroe, para
ser la compaera de toda mi vida, la arrulladora paloma de
misoledad? Pues bien: tu madre se niega ahora a entregarme a su
hija, mientras no hayalabrado el campo lleno de vboras, roturado de
arriba a abajo el campo colmado deserpientes".La joven prometida
acudi en su ayuda con este consejo: "Oh herrero Ilmarinen,oh
inmortal forjador: fragua un arado de oro, un arado de plata. Con l
labrars elcampo de vboras, roturars de arriba a abajo el campo
lleno de serpientes".El herrero Ilmarinen arroj oro en su fragua, llen
de plata la hornilla, y forj unarado. Despus se hizo unos zapatos de
hierro, se ajust brazales de acero a losmuslos; se revisti con una
cota de mallas metlicas, ci a su cuerpo un cinturn deacero, codal
de hierro y manopla de piedra; y unci al arado su caballo flamgero,
subuen [Link] Ilmarinen labr el campo de vboras, llen de surcos
el campo de [Link] regres y dijo: "Ya he labrado el
campo de vboras, ya he roturado de arribaa abajo el campo lleno de
serpientes me ser entregada ahora la doncella, me llevarconmigo
a mi bien amada?"El ama de casa de Pohjola, respondi: "La doncella
te ser entregada, el nsar azul estar pronto a seguirte, cuando
hayas pescado el sollo lleno de escamas, el pezde las rpidas aletas,
en el ro de Tuoni, en las profundidades del abismo de Manala,sin
ayuda de una red, ni siquiera de una red de mano. Cien hombres han
intentadoesa pesca, pero ninguno ha logrado regresar".Ilmarinen
comenz a sentirse inquieto; la prueba le pareca arriesgada.
Acudinuevamente a la cmara de la doncella y le dijo: "Una nueva
empresa me ha sidoimpuesta; tengo que pescar el sollo cubierto de
escamas, sin servirme de nasa ni red,ni de ningn otro utensilio".La
joven prometida le prest ayuda con este consejo: "No tengas
ningunainquietud, oh Ilmarinen: frjate un halcn deslumbrante, un
poderoso pjaro de blancoplumaje. Con l podrs pescar el sollo, el
enorme pez de las rpidas aletas, en elnegro ro de Tuoni, en los
abismos profundos de Manala".El herrero Ilmarinen, el inmortal
forjador, se forj un halcn poderoso, dedeslumbrante plumaje blanco.
Le hizo espolones de hierro, garras de acero; le labrlas alas con las
planchas de un navo. Despus cabalg a su lomo, entre las
largaspuntas de sus alas.Y comenz a guiar con sus consejos al
poderoso pjaro: "Oh halcn mo, mi buenhalcn: tiende tu vuelo y
dirgete, te lo suplico, al ro de Tuoni, a las profundidades deManala. Y
una vez all, lnzate sobre el escamoso sollo, sobre el enorme pez de
lasrpidas aletas".El halcn, el ave majestuosa, batiendo el aire con
sus alas, tendi el vuelo y sedirigi en busca del sollo, del pez armado
de terribles dientes, hacia el ro de Tuoni,hacia los abismos de
Manala. Con un ala roza el agua, con la otra acaricia el cielo;
susgarras aran el mar, su pico golpea las [Link] sondea el ro
de Tuoni; el halcn vigila a su lado. Entonces aparece elsollo de Tuoni,
el terrible perro de las aguas: su lengua es larga como dos mangos
dehacha; sus dientes, como un mango de rastrillo; su boca es ancha
como trescataratas; su lomo, largo como siete barcas. Trata de atacar
a Ilmarinen, de tragarse alherrero.
Pero el halcn de garras de hierro arrebat al sollo escamoso hasta la
copa deuna encina, hasta la frondosa copa de un pino. Y all se puso a
devorar la carne delpez; abrindole el vientre, desgarrndole el pecho,
separndole violentamente lacabeza del [Link] el herrero
Ilmarinen cogi la cabeza del sollo y se la llev como presentea su
suegra, dicindole: "Est dispuesta al fin aquella por quien me
desvel, aquellapor quien he velado?"La madre dijo: "S, dispuesta
est al fin aquella por quien te desvelaste, aquella aquien has velado.
Mi hija, mi polluela, debe ser entregada al herrero Ilmarinen para ser la
eterna compaera de su vida, la arrulladora paloma de su soledad".Un
nio acostado en la cocina, un pequeuelo de dos semanas, habl y
dijo:"Fcil es esconder un caballa, ocultar a ojos ajenos un corcel de
bellas crines; pero esdifcil guardar a una doncella, ocultar a ojos
ajenos una virgen de hermosa [Link] haras construir
un castillo de piedra en medio de los escollos del mar, paraguardar en
l a tus hijas, para criar en l tus palomas; tus hijas no seran
guardadas,no creceran las vrgenes, sin que lograsen penetrar hasta
su retiro los pretendientesdel pas, la muchedumbre de mancebos, y
los hombres de soberbio casco en susherrados caballos"
26
.El viejo Wainamoinen, triste y con la cabeza gacha, emprendi el
regreso a supas, diciendo: "Pobre y desdichado de m, que no me
ocup de bodas en mi juventud, que no busqu esposa en los mejores
das de mi vida! Todo debera ser motivo de angustia y
arrepentimiento, para el que ha de lamentar no haberse casado
atiempo, no haber engendrado hijos en su juventud, no haberse hecho
una familia en laflor de sus aos".Despus el viejo Wainamoinen
exhort a los hombres viejos a no pretender doncellas, a no solicitar
mano de moza. Les disuadi de nadar por bravata, de remar por
apuesta, y de rivalizar con los jvenes en el cortejo de una virgen.
26
El poeta hace intervenir a menudo personajes ajenos a la accin
(nios, ancianos o cosas)que pronuncian sabios discursos o dan a los
acontecimientos su conclusin moral. Estos perso-najes desempean
en cierto modo el papel del coro en la tragedia griega.
XLA TERRIBLE CLERA DE LEMMIKAINEN
Athi Lemmikainen, el habitante de la isla, el habitante del promontorio
de Kauko,hallbase ocupado en labrar su campo, en trazar surcos en
sus tierras; Athi el de laaguda oreja, el del odo fino y sutil.Y oy un
gran ruido hacia la parte de la aldea, un rumor sordo del otro lado de
lospantanos, fuertes pisadas en el hielo y un estruendo de trineos a
travs de las [Link] una idea vino a su cabeza, un
presentimiento se desliz en su cerebro:Pohjola est hoy de bodas,
Pohjola celebra un festn en [Link] la boca, mene la cabeza,
sacudi su negra cabellera; y la sangredesapareci de su rostro, y sus
mejillas palidecieron. De repente suspendi su tarea,dej el surco
empezado, mont a caballo y lleg de una galopada a casa de su
madresiempre querida, la que lo aliment a sus [Link] la
palabra al llegar y dijo: "Oh madre, mi anciana madre; vete al aitta de
lacolina y treme mis finas camisas, mis mejores vestiduras, para
vestirme de fiesta yengalanar mi cuerpo".La anciana pregunt: "A
dnde vas, pues, hijo mo? vas a la caza de la nutria ode la ardilla?El
bullicioso Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, respondi: "No,
madre ma, novoy a la caza de la nutria ni del alce ni de la ardilla; voy
a las bodas de Pohjola, alfestn que all celebran en secreto. Treme
mis camisas de lino, mis vestidos mejores;quiero vestir de fiesta para
la boda, quiero engalanarme para el festn".La madre se esfuerza en
disuadir al hijo de su proyecto; la esposa trata de retener al
[Link] la madre: "Gurdate, hijo mo, mi hijo muy amado,
gurdate de asistir a lasbodas de Pohjola puesto que no se te ha
invitado; nadie te ha mandado a decir queeras esperado all".El jovial
Lemmikainen, respondi: "Los pobres diablos son los que
solamenteacuden a las fiestas adonde han sido invitados; los audaces
no necesitan [Link] tengo una perpetua invitacin, un mensaje
siempre sonoro, en el acero de miafilada espada, en la punta de su
hoja fulgurante!"Trajeron a Lemmikainen su cota de mallas, su vieja
armadura de guerra; tom ensus manos la inmortal espada, la
compaera de combate de su viejo padre, y apoyfuertemente la
punta contra las vigas del suelo. La espada se cimbre bajo su
manocomo la fresca corona del cerezo, como la rama del verde
enebro; y con una vozhenchida de amenazas, dijo el hroe: "No, no
habr nadie en toda Pohjola que seatreva a afrontar esta espada, que
ose mirar fijamente esta resplandeciente hoja!"Y descolg su arco, su
arco poderoso, del muro donde estaba suspendido, ylevant la voz
diciendo: "Llamara yo hombre y tendra por hroe a aquel de
Pohjolaque fuese capaz de tender este arco, de plegar este tallo de
acero".Despus el bullicioso Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, se
puso su cota demallas, su vieja armadura de guerra, y llamando a su
esclavo, le dijo: "Oh esclavocomprado, esclavo pagado a peso de
plata, apresrate a enjaezar mi caballo de
batalla, y engancharlo al trineo, pues quiero acudir a las bodas de
Pohjola". El humilde,el dcil esclavo, obedeci en el acto; enjaez el
caballo de guerra, el flamgero corcel,y lo enganch al trineo; despus
volvi junto a su amo y dijo: "Ya est hecho lo quemandaste; el caballo
est enjaezado, el relumbrante corcel est enganchado al
trineo".Lemmikainen tom asiento en su trineo, fustig al caballo con
su ltigo guarnecido deperlas, y el caballo se lanz al galope,
devorando el [Link] lleg a la mansin de Pohjola, ante una
empalizada de acero, una barreraforjada de hierro, que se hunda en
la tierra a una profundidad de cien brazas, que seelevaba al cielo
hasta una altura de mil brazas. Las estacas estaban formadas
delargas serpientes, ensortijadas de negras culebras, entrelazadas de
[Link] las monstruosas colas, agitbanse sin tregua las
chatas cabezas, silbabanlas hspidas lenguas. Las colas caan hacia
dentro, las cabezas hacia [Link] no se inquiet poco ni
mucho ante tal obstculo. Desenvain sucuchillo, su cuchillo de
terrible hoja, y comenz a segar en el seto, hasta abrir unabrecha en
el cerco de hierro, en la empalizada de serpientes, entre seis postes,
entresiete postes; despus lanz por ella su trineo y lleg a la puerta
de [Link] serpiente estaba tendida en el umbral; era larga como
una viga del techo,gruesa como un pilar de la puerta; tena cien ojos y
mil dientes; ojos grandes comocedazos, dientes largos como un
mango de chuzo, como un mango de rastrillo; ylomos anchos como
siete [Link] se detuvo; no se atrevi a pasar sobre la
serpiente de cien ojos,sobre el monstruo de mil [Link]
record las antiguas palabras, las misteriosas frmulas que
antaohaba aprendido de su madre, que la que le amamant a sus
pechos le habaenseado. Y el jovial Lemmikainen, el hermoso
Kaukomieli dijo: "Oh negro reptil de lasprofundidades de la tierra, larva
teida con los colores de la muerte, t que llevas en tupiel los colores
de los brezales y de la tierra desnuda, los colores todos del arco
irisaprtate del camino del viajero, deja libre el paso al hroe, deja a
Lemmikainen seguir su marcha hasta las bodas de Pohjola, hasta el
festn de la inmensa muchedumbre!"Y a estas palabras la serpiente
comenz a desenrollar sus anillos, el monstruo decien ojos, el
gigantesco reptil, se desliz fuera del umbral, dejando libre el paso
alviajero, dejando a Lemmikainen continuar su camino hacia las bodas
de Pohjola, haciael misterioso festn de la inmensa
[Link] el bullicioso Lemmikainen, el mancebo
alborotado y jovial, hizo suaparicin en el interior de la casa de
Pohjola, el suelo de maderas de tilo tembl, lasparedes de madera de
abeto oscilaron.Y alz su voz y dijo: "Salud a todos vosotros a
quienes visito, y salud al que ossaluda! Dime, padre de familia: tienes
en casa cebada para mi caballo? tienescerveza para el hroe?"El
padre de familia de Pohjola, sentado a la cabecera de la larga mesa,
respondi:"Tal vez haya alojamiento conveniente para tu caballo, y tal
vez no rehusaramosrecibirte a ti mismo, si nos prometes permanecer
tranquilo, si te conformas con quedar a la puerta, bajo la viga del
umbral"
27
.El bullicioso Lemmikainen sacudi su cabellera negra como un
carbn, y dijo: "Nimi padre ni mi abuelo han aceptado jams
semejante sitio. Siempre encontraron unabuena ,cuadra para su
caballo, una cmara limpia y cmoda para ellos, y muros
27
Junto a la puerta, bajo la viga del umbral, es el lugar ms humilde; el
que la hospitalidadtradicional seala a los mendigos.
guarnecidos de clavos para colgar sus guantes y manoplas, para
suspender suespada. Por qu no haba de ser tratado yo como lo fue
mi padre?"Y Lemmikainen avanz hasta el centro de la estancia, se
dirigi a la cabecera dela mesa y se sent en el extremo del escao.
El escao tembl a su contacto, elasiento de abeto se [Link]
bullicioso Lemmikainen, dijo: "Bien veo que no soy un husped grato
ya quenadie ofrece cerveza al extrao. Esto quiere decir que la cena
ha terminado, las bodashan sido celebradas, acab el festn, la
cerveza se ha consumido; el hidromiel seagot, las copas y escudillas
amontonadas ante los invitados estn vacas."Oh madre de Pohjola,
oh anciana de largos dientes: has invitado a los pobres y alos
miserables, has invitado a los tullidos, a los vagabundos, a los
rsticos, a losastrosos jornaleros; has invitado a todo el mundo. Slo
yo he sido excluido."No, no sera yo quien soy, ni me llamara
Lemmikainen, ni me considerara dignode estimacin, si no se me
sirve cerveza, si no se pone la olla al fuego con una buenatajada de
cerdo, para que yo coma y beba, ya que he llegado al trmino de mi
viaje".El ama de casa, llam a la sirvienta y dijo: "Muchacha, pon la
olla a la lumbre,echa la carne a cocer, y sirve cerveza a nuestro
husped".La sirvienta ech en la olla espinas y cabezas de pescado,
hojas secas de nabo,mendrugos de pan duro; despus ofreci a
Lemmikainen un cuenco de cervezapodrida para apagar su sed,
dicindole: "Sers capaz de beber esta cerveza, devaciar este
cuenco?"Lemmikainen, el astuto mancebo, lo examin atentamente:
un gusano searrastraba en el fondo, venenosos reptiles cubran las
paredes del vaso, hormi-gueaban serpientes por los bordes, bullan
lagartos en la [Link] busc en sus bolsillos, registr en su
bolsa. Sac un anzuelo de hierro ylo meti en el vaso de cerveza
pasendolo por el interior del lquido. Los reptilesvenenosos se
adhirieron al garfio, las serpientes se enredaron en sus dientes
dehierro, y el hroe extrajo del fondo del vaso cien ranas, mil lagartos
negros, que arrojal suelo juntamente con los reptiles y las serpientes.
Despus empu su cuchillo deafilada hoja, de aguzada punta, y cort
la cabeza a todos los [Link] esto, bebi el negro lquido,
vaci con satisfaccin el cuenco de cerveza, ydijo: "No me
considerara yo un husped de buen grado acogido si no se me
ofreceuna cerveza mejor, si no se me ofrece con ms generosa mano
y en un vaso mayor; sino se mata en mi honor un carnero, un buey, un
toro de poderosas ancas, por el buennombre de esta casa".El padre
de familia, dijo: "A qu has venido aqu? quin te ha invitado
albanquete de bodas?"El bullicioso Lemmikainen, el hermoso
Kaukomieli, respondi: "Si orgulloso es elhusped invitado, ms
orgulloso lo es an el que no lo ha sido. Escucha, seor deesta casa:
yo pagar tu cerveza, yo comprar a peso de oro mi derecho a
beber!"El padre de familia de Pohjola al or esto fue presa de una
violenta clera, de unsin igual furor, y con palabras mgicas invoco un
ro, un ro que vino a desbordar sobreel suelo de la casa a los pies
mismos de Lemmikainen. Entonces tom la palabra ydijo: "Bbete
ese ro, trgate ese lago!"Lemmikainen no se dej desconcertar. Tom
la palabra y dijo: "No soy una vaca,yo no soy un buey de largo rabo,
para beber este ro, para tragar este lago". Yechando mano a su vez
de sus encantamientos, hizo aparecer un buey, un enormebuey de
cuernos de oro. Y el buey se trag el lago, se bebi entero el ro. El
padre defamilia de Pohjola, dijo: "No ser agradable el festn si el
nmero de invitados no
disminuye. Retrate, pues, de estos lugares, huye lejos de la
muchedumbre de loshombres, miserable; vulvete a tu pas, husped
inmundo!"El bullicioso Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli,
respondi: "Un hombre,aunque sea el ltimo de los nacidos, no
abandona el sitio que ha ocupado ante eltemor de simples
conjuros".El padre de familia de Pohjola alcanz su espada del muro
donde estaba colgada,su espada de afilada hoja, de hoja fulgurante, y
dijo: "Oh Athi, oh hermosoKaukomieli, midamos nuestras espadas y
veamos cul de los dos es el mejor!"El bullicioso Lemmikainen
respondi: "Para qu puede servir mi espada que yaha sido rota
contra los huesos, que ya se ha mellado contra los crneos? Sin
embargo,si no hay aqu fiesta ms brillante, consiento en medirla con
la tuya para ver cul denosotros es el mejor. Antao mi padre no
retroceda ante los duelos de espada. Por qu habra de ser menos
su hijo? por qu no habra yo de haber heredado su valor?"Y
Lemmikainen sac su acero fulgurante, de la vaina de espeso cuero, y
los doshroes midieron sus espadas. La del padre de familia de
Pohjola era un poco mslarga que la de Lemmikainen, como el negro
de una ua, como la mitad de unaarticulacin del dedo. Athi
Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, dijo: "Tu espada esms larga
ciertamente. A ti te corresponde, por lo tanto, el primer golpe!"El padre
de familia blandi su espada tratando de herir, pero sus golpes
noalcanzaron a Lemmikainen; cayeron sobre la viga del umbral, sobre
las jambas de lapuerta, partindolas en dos, en tres [Link]
Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, dijo: "Qu mal te ha hecho la
viga delumbral, qu mala accin han cometido las jambas de la
puerta, para que as lascastigues, con toda la fuerza de tus
golpes?"Escucha, padre de familia de Pohjola, escucha: resulta poco
agradable batirse enuna habitacin, es enojoso luchar en presencia de
mujeres. Vamos a hacer trizas lacasa, que est nueva; vamos a
manchar de sangre el suelo. Salgamos, mejor, al corrala campo
abierto. Ms vale la sangre al aire libre, ms bella es sobre la tierra
desnuda,brillante sobre la arena".Y los dos campeones salieron al
cercado. All encontraron una piel de vaca y latendieron en el suelo
para marcar el campo de [Link] Lemmikainen tom de nuevo la
palabra y dijo: "Escucha, oh guerrero dePohjola: tu espada es ms
larga, ms temible que la ma. Pero sabe que slodebemos retirarnos
de aqu cuando haya cado la cabeza de uno de los dos. Tira,pues, oh
guerrero de Pohjola!"El guerrero de Pohjola atac; atac una vez, y
dos veces y tres veces; pero nologr alcanzar su propsito; ni lleg a
tocar la carne, ni siquiera a rozar la [Link] Lemmikainen, el hermoso
Kaukomieli, dijo alzando la voz: "Ahora me toca am ensayarlo. Ha
llegado mi vez".El guerrero de Pohjola no hizo caso de tales palabras;
segua golpeando,golpeando sin descanso, pero sin alcanzar a
[Link] espada chispeante, el terrible acero flameaba en la mano de
Lemmikainen;pronto su resplandor se reflej en el cuello de su
[Link] el hermoso Kaukomieli, dijo: "Pobre de ti,
guerrero de Pohjola! Tu cuelloest ya rojo como una salida de sol!"El
guerrero de Pohjola baj los ojos al orlo, pero en el mismo instante el
alegreLemmikainen lo alcanz de un tajo: su espada brill como un
relmpago, y la cabezadel guerrero de Pohjola cay de los hombros;
cay como una espiga desprendida del
tallo, como una aleta arrancada al vientre de un pez. Y rod sobre el
suelo del cercadocomo un gallo silvestre alcanzado, en la cima de un
rbol, por una flecha [Link] postes, mil postes coronados de
cabezas humanas se alzaban en la [Link] uno de ellos estaba
todava libre; entonces el bullicioso Lemmikainen cogi lacabeza de su
enemigo y la clav en la [Link] Lemmikainen, el hermoso
Kaukomieli, regres inmediatamente a la casa dePohjola, y dijo:
"Treme agua, mala mujer, para purificar mis manos de la sangre de
tubrbaro amo!"La vieja de Pohjola, arrebatada de clera, comenz a
ejercitar su mgico poder; einvoc hombres armados de cuchillas,
hroes armados de lanzas: mil hombres, milhroes, para matar a
Lemmikainen, para exterminar al Kaukomieli.
XILEMMIKAINEN EN LA ISLA LEJANA
El bullicioso Lemmikainen, esquivando las miradas de todos, se
apresur a huir dela sombra Pohjola. Sali de la estancia como un
huracn, se escap como una nubede humo, tratando de disimular su
crimen, de ocultar su maldad.Y cuando estuvo en el corral, mir en
torno suyo buscando su caballo, pero no lohall; slo vio en el lindero
del campo un bloque de piedra, una rama de [Link]
ruido empieza a orse bramar por la aldea; un ruido sordo en las
estancias msprximas, un murmullo siniestro en las ms [Link]
bullicioso Lemmikainen hubo de revestir una forma distinta, y se lanz
alespacio transformado en guila. Pronto lleg a la casa materna; traa
demudada la fazy el alma [Link] madre del hroe sali a su
encuentro y se apresur a preguntarle: "Oh t, elms joven de mis
hijos, el ms fuerte de ellos, por qu traes ese aire tan consternadoal
regresar de Pohjola? Acaso te han insultado en el banquete
ofrecindote una copaindigna de ti? Si es as, aqu encontrars una
copa mejor; la que tu padre trajo de laguerra, la que conquist en la
hora sangrienta de las batallas".El bullicioso Lemmikainen respondi:
"Oh madre que me llevaste en tu entraa, sime hubieran insultado
ofrecindome una copa indigna de m, yo a m vez los
hubierainsultado a ellos; a cien hombres habra provocado, habra
desafiado a mil guerreros".La madre de Lemmikainen dijo a su hijo:
"Qu es lo que te ha sucedido,entonces, hijo mo? Si no has tenido
ninguna funesta aventura mientras estuviste enPohjola no ser que
te hayas acostado despus de comer demasiado, despus debeber
demasiado, y que los malos sueos hayan venido a turbar tu reposo?
El bullicioso Lemmikainen respondi: "Slo las viejas se inquietan por
lo que seles aparece en sueos! Recuerdo mis sueos de la noche,
pero recuerdo aun mejor mis ensueos del da. Madre ma, mi
venerable madre: preprame mi zurrn de viaje,llname de harina un
saquillo de pao; llname de sal un saquillo de lienzo. Tu hijo vaa
partir; va a abandonar ay! este pas, esta casa muy amada, este
hermoso [Link] los hombres aguzan sus cuchillas, los hroes
afilan sus lanzas!"La madre de Lemmikainen, la que con dolor lo pari,
le interrog ansiosamente:"Para qu aguzan esas cuchillas, para qu
afilan esas lanzas?".El bullicioso Lemmikainen, el hermoso
Kaukomieli, respondi: "Aguzan lascuchillas y afilan las lanzas para
derribar mi pobre cabeza, para volverlas contra micuello! Un suceso
siniestro ha ocurrido en Pohjola: he matado al seor de la casa; ytodo
el pueblo se ha levantado dispuesto a una terrible guerra; todos se
han levantadocontra m, desdichado, contra m solo!" La madre, la
anciana madre de Lemmikainen,dijo a su hijo: "Ya te haba prevenido
ya, ya te haba prodigado mis consejos. Siemprehe querido disuadirte
de ese viaje a Pohjola. Si me hubieras escuchado, si
hubieraspermanecido en casa de tu madre, bajo mi dulce proteccin,
ninguna guerra habraestallado, ni habra que temer ningn
combate."Dnde vas a ir ahora, hijo mo, mi pobre hijo, para ocultar
tu crimen, paraesconder tu inicua accin? dnde hallars un refugio
para salvar tu cabeza, para
poner a resguardo tu tierno cuello, para evitar que tus cabellos, tus
finos cabellos,sean arrancados y dispersados en el polvo?"El
bullicioso Lemmikainen respondi: "Ignoro dnde podr ir a refugiarme
y ocultar mi crimen. Oh madre, t que me llevaste en tu vientre, dime
t a dnde debo huir".La madre de Lemmikainen dijo a su hijo: "Yo
podra indicarte un lugar seguro, unimpenetrable lugar dnde tu
crimen permanecera ignorado, donde encontraras unrefugio contra el
destino que te amenaza. S; yo recuerdo un pequeo rincn de latierra
cuyo suelo no ha sido jams mordido, jams herido, jams hollado por
las armasde los hombres. Pero antes has de prometerme, en
juramento eterno, en juramento in-violable, que no irs a la guerra
durante diez estos, aun cuando slo te impulsara aella el deseo del
oro, la sed de riquezas".El bullicioso Lemmikainen dijo: "Yo te
prometo, en juramento inviolable, que noacudir ni en este esto ni en
los estos venideros, a las terribles batallas, a losbrbaros encuentros
de las espadas. Mis heridas de los ltimos combates estnfrescas
an, mi pecho est surcado de ellas todava".La madre de
Lemmikainen dijo a su hijo: "Toma el viejo navo de tu padre,
yapresrate a huir ms all de nueve mares y de la mitad del dcimo,
hasta una islasituada en mitad de las olas. All se ocult tu padre
antao, all encontr un refugiodurante los largos aos de guerra,
durante los aos de speros combates. All vivi enuna dulce
tranquilidad, all transcurrieron sus das gratamente. Permanece en
esa islaun ao, dos aos. Y al ao tercero tornars bajo el techo bien
amado de los tuyos, acasa de quienes te dieron la vida".El jovial
Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, llen de viandas su zurrn de
viaje;puso manteca para el primer ao y carne de cerdo para el
segundo; y se apresur aborrar su huella con la huida. Se puso
precipitadamente en marcha, y dijo: "Parto paratres estos, por cinco
aos cabales. Qudense estos campos para alimento de losgusanos;
qudense estos bosques para reposo de los linces; qudense estas
planiciespara el galope de los renos, y los espacios recin talados
para paseo de los gansos."Adis, pues, madre ma! Cuando el pueblo
de Pohjola se presente a exigir micabeza, diles que he partido, que he
abandonado estos parajes despus de haber talado el bosque fresco
de siembras".Y Lemmikainen hizo deslizar el navo sobre los rodillos
de hierro, lo solt de lasargollas de cobre que lo ataban a la orilla, y lo
bot al agua. Despus iz la vela en elmstil, la despleg en las
jarcias, se sent al timn, y empuando la barra de maderade abedul,
alz la voz diciendo: "Sopla, oh viento, en las velas, empuja al navo,
hazlegalopar sobre las olas hasta la isla desconocida, hasta el
promontorio sin nombre!"El viento meci el navo, las olas lo
empujaron, por espacio de dos meses, por espacio de casi tres
meses, a travs de los mltiples estrechos, de las anchas y pro-fundas
[Link] muchachas de la isla, las doncellas de Saari, hallbanse a
orillas del mar azul,lanzando a lo lejos sus miradas sobre la hmeda
superficie. La una esperaba a suhermano, la otra a su padre; pero la
ms obstinada e impaciente era la que esperaba asu
[Link] el navo de Lemmikainen apareci en el horizonte,
entre el cielo y el agua,como un leve copo de nubes. El viento hencha
las velas, las olas aceleraban sucarrera. Unos instantes ms, y el
bullicioso Lemmikainen tocaba los bordes de la isla,la punta extrema
del, promontorio.
Entonces alz la voz y dijo: "Hay lugar en esta isla para que yo
pueda atracar yvarar mi barco en la ribera?"Las doncellas del
promontorio, las vrgenes de la isla respondieron: "Sin duda haylugar
en esta isla para que puedas atracar y varar tu barco en la ribera.
Tambin lohabra si hubieras llegado con cien barcos, con mil
barcos".El jovial Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, dijo: "Y hay
lugar en la isla paraque yo pueda cantar mis canciones, desplegar
aqu la larga cadena de mis cantos?Las palabras hormiguean en mi
boca, germinan entre mis encas".Las doncellas de la isla, las jvenes
vrgenes del promontorio, respondieron: "Sinduda hay lugar en esta
isla para tus cantos, para que aqu modules tus cantos msbellos. Y
tambin hallars sotos para retozar, praderas en que
danzar".Entonces el joven Lemmikainen enton sus cnticos; y de
repente, por efecto desus mgicas virtudes, surgieron encinas
bordeando los caminos; y tupidos ramajescoronando las encinas; y en
cada rama una poma; y sobre cada poma, una bola deoro; y sobre
cada bola de oro, un cuco. Cuando el cuco canta, el oro mana de
sulengua, el cobre de su pico, y la plata inunda las doradas
[Link] muchachas de Saari, las vrgenes del promontorio,
escuchaban conadmiracin los cnticos de Lemmikainen, extasiadas
ante el mgico poder del [Link] bullicioso Lemmikainen, el hermoso
Kaukomieli, dijo: "Todava entonara msseductores cnticos, cnticos
ms deslumbrantes, si me hallase bajo techado, sentadoa la cabecera
de una larga mesa. Pero si ninguna casa se abre para m, si ningn
pisode tabla acoge mis pasos, volcar mi cantar entre las malezas, lo
sembrar en losbosques".Las doncellas de la isla, las jvenes
vrgenes del promontorio respondieron:"Casas sobradas tenemos para
recibirte, amplios cercados para albergarte. All podrsguardar tu
cantar al abrigo del fro, a resguardo de las inclemencias del aire".Una
vez que el joven Lemmikainen fue albergado bajo techumbre, hizo
aparecer sobre la mesa una peregrina copa venida de lejanas
regiones. Y por virtud de suscantos llen la copa de cerveza, colm
los cuencos de hidromiel, y los platos hasta losbordes. Despus bebi
cuanto quiso, apurando con delicia la [Link] el bullicioso
Lemmikainen corri de aldea en aldea, frecuentando loscorrillos de las
vrgenes de la isla, las alegres reuniones de las mozas. Donde
quieraque volva su cabeza reciba un beso; donde quiera que tenda
su mano senta undulce [Link] la noche, a la hora de las
tinieblas, sala a caza de aventuras. No habaaldea en la isla donde no
hubiera por lo menos diez casas; ni una casa donde nohubiera por lo
menos diez doncellas. Y entre tantas doncellas no qued una sola
cuyolecho no compartiese, cuyos brazos no [Link] a mil
desposadas, durmi con cien viudas. No podran contarse dos decada
diez, tres de cada cien, a las que no hubiera gozado, a las que no
hubiera [Link] pas el bullicioso Lemmikainen tres aos de
su vida, voluptuosamente, en lasaldeas de Saari. Cautivando a todas,
solteras y viudas. Una sola fue olvidada; unapobre moza, ya madura,
del ms lejano rincn de la isla, de la ltima [Link] el hroe se
dispona a partir, a regresar a su patria. La moza sali a suencuentro y
le dijo: "Querido Lemmikainen, seductor galn, si no te dignas
acordartede m, yo har de suerte que, al hacerte a la mar, tu navo se
estrelle contra las rocas".
Lemmikainen se entreg aquella noche a un profundo sueo, y no se
desperthasta el canto del gallo, cuando ya era demasiado tarde para
acudir a casa de lamoza, a dar satisfaccin al ruego de la desdichada
virgen. Entonces decidi esperar ala nueva noche, proponindose
abandonar el lecho ms temprano, antes que losdems hombres,
antes del canto del gallo.Y antes an de la hora propuesta se puso en
marcha, atravesando la isla, para ir allevar alegra a la moza, placer a
la pobre [Link] mientras caminaba a solas en la noche, a travs
de la isla, hacia la ltimaaldea en el extremo del promontorio, no vio
una sola casa donde no hubiera treshabitaciones, ni una sola
habitacin donde no hubiera tres guerreros, ni uno solo deaquellos
guerreros que no afilase la espada y el hacha destinadas contra su
[Link] era dejarse de mozas y abrazos. Lemmikainen se
dirigi a su navo; elnavo haba sido incendiado, no quedaban de l
sino tizones y [Link] comprendi que la desgracia le
acechaba, que su ltimo da haballegado. Y se puso a construir otro
[Link] para tal obra le faltaban vigas y tablas; no tena ms que
una cantidadinsignificante: cinco trozos de un viejo huso, seis astillas
de una vieja [Link] de construir el barco con el auxilio de
frmulas mgicas; y en un instante loacab de arriba a
[Link] lo lanz al mar, y alz la voz dicindole: "Navega,
oh barco mo,sobre las ondas como una ligera hoja, boga sobre las
olas como una hoja de nenfar!Y t, guila, dame tres de tus plumas;
y t, cuervo, dame dos para servir de apoyo aldbil esquife, para dotar
de alas sus costados!".Despus subi a su navo y puso rumbo a alta
mar. El viento sopl precipitando sumarcha, las olas la arrastraron
sobre la superficie azul, sobre el espacio inmenso yprofundo.Y entre
tanto, las tristes doncellas, las desoladas vrgenes,
permanecandeshechas en llanto y en splicas, en la pedregosa
[Link] las doncellas de la isla, las vrgenes del promontorio se
lamentaronmientras el mstil y el timn estuvieron al alcance de sus
ojos. Pero no lloraban por elmstil, no lloraban por el timn; lloraban
por aqul que se ergua en el navo, por elque a travs de las olas lo
[Link] lloraba a su vez; llor y se lament tanto
tiempo como la isla y susmontaas fueron visibles a sus ojos. Pero no
lloraba por la isla, no lloraba por lasmontaas; lloraba por las grciles
palomas del promontorio, las vrgenes de [Link] abordar las playas
de su infancia, el travieso Lemmikainen, iba reconociendouno a uno
todos los parajes: reconoci las riberas, los islotes, el golfo, el puerto
dondeamarraba su barca, todos los lugares que haba frecuentado.
Reconoci las montaasde pinares, las colinas de abetos; pero no
reconoci el lugar donde se hallaba su [Link] bosquecillo de
cerezos silvestres murmuraba donde antes se alzaban sus muros,un
boscaje de pinos en la colina, un seto de enebros en el camino de los
[Link] bullicioso Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, dijo: "He ah
el bosquecillodonde yo jugaba, he ah las rocas donde yo trepaba, he
ah los campos y las praderasdonde me solazaba. Pero entonces
quin ha arrebatado de aqu mi casa bienamada, quien ha destruido
mi hermosa casa? El fuego la ha devorado y el viento hadispersado
sus cenizas!".
Y el hroe rompi a llorar. Llor un da, llor dos das. Pero no lloraba
por la casa,no lloraba por el aitta; lloraba por su madre, la que
habitaba la casa, la que cuidaba [Link] fij sus ojos por los
alrededores y ech de ver ligeras huellas de pisadassobre la yerba,
vestigios a medio borrar entre las malezas. Trat de reconocerlos y
lossigui; conducan al fondo de un bosque, de un bosque
[Link] hubo caminado cierto tiempo por aquellos
incultos parajes, divis en elfondo de un intrincado macizo, una
guarida secreta, una humilde cabaa emparedadaentre dos rocas,
sombreada por tres pinos. Y all descubri a su madre, la dulce
mujer que lo amamant a sus [Link] se sinti
arrebatado por una inmensa alegra; alz la voz y dijo: "Ohmadre ma,
mi madre bien amada, la que me llev en su vientre y me dio su leche!
Teencuentro viva y salva; y sin embargo, haba llegado a pensar que
habas muerto, quehabas sucumbido al golpe de la espada o
degollada bajo el hacha. Cansados dellorar estn mis ojos y plidos
los colores de mi rostro!"La madre de Lemmikainen dijo a su hijo:
"Slo huyendo he podido salvar la vida,ocultndome en este salvaje
desierto, en este sombro refugio del bosque. El pueblode Pohjola se
haba armado contra ti, pobre infortunado; y ha saqueado nuestra
casa,reducindola a cenizas".El bullicioso Lemmikainen dijo: "Oh
madre ma, t que me trajiste al mundo,aparta de ti esa pena que te
desgarra! Levantaremos una nueva casa mejor que laprimera. Y
presentaremos batalla al pueblo de Pohjola, hasta exterminar esa
razamaldita".La madre de Lemmikainen dijo a su hijo: "Mucho tiempo
has tardado, hijo mo,mucho tiempo has vivido en tierra extraa, en
esas apartadas regiones, en la isladesconocida, en el promontorio sin
nombre!"El jovial Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, dijo: "Grata
me ha sido all la vida,dulcemente han transcurrido mis das. Los
rboles brillan all con esplendores deprpura, los campos copian el
azul del cielo, las ramas de los pinos son otras tantasguirnaldas de
plata; las flores del brezo, otras tantas flores de oro; corren
arroyoscomo la miel; los huevos de ave ruedan de las montaas; los
abetos secos mananhidromiel; los otros, los que cubre el verdn,
manan leche; la manteca se recoge en las junturas de las
empalizadas, y las estacas de las empalizadas destilan cerveza."S,
grata me era all la vida, dulces han transcurrido mis das. Un solo
obstculoturbaba mis placeres. Los padres all tienen mucho miedo
por sus hijas, por esasestpidas y feas criaturas; tenan miedo que yo
se las pervirtiese, amndolas conexceso. Y por causa de las jvenes
vrgenes, por miedo a esas mujeres hijas demujer, tena yo que
esconderme... Como se esconde el lobo, por miedo a la liebre,como
se esconde el buitre, por miedo a las gallinas del corral!"
XIIHISTORIA DE KULLERVO, EL MANCEBO DELAS CALZAS
AZULES
Una madre criaba una nidada de palomas y cuidaba un bando de tres
cisnes. Alas palomas las dej en el corral y a los cisnes los condujo a
la orilla del ro. Vino unguila, y los arrebat a las nubes. Vino un
gaviln y los dispers: al primero lo llev aKadelia; al segundo lo llev
a Rusia; y en cuanto al tercero, lo devolvi a la casapaterna
28
.El que fue transportado a Rusia se convirti en un hbil mercader; el
transportadoa Karelia fue el clebre Kalervo; el devuelto a la casa
paterna fue el sombro Untamo,azote de su padre, desesperacin de
su [Link] vez Untamo tendi su red en el estanque de Kalervo;
Kalervo encontr la redy se apoder de todos los peces que hall
entre sus mallas. Entonces el malvadoUntamo se puso furioso; lo
ara con las uas, le atac con los puos, disputndoleuna raspa de
pescado, unas huevas de [Link] lucharon Untamo y Kalervo, pero
ninguno sali vencedor; si uno encajaba unbuen golpe, el otro se lo
devolva en el [Link] das despus de esta querella Kalervo
sembr su avena detrs de la casade Untamo. La voraz oveja de
Untamo se comi la avena de Kalervo; el hurao perrode Kalervo
devor la oveja de [Link] volvi a enfurecerse y vocifer
amenazas de muerte contra Kalervo,contra su propio hermano. Jur
derribar su casa, degollar y exterminar a todos sushabitantes, grandes
y pequeos, e incendiarla hasta reducirla a cenizas.Y arm a sus
hombres: con espadas a los fuertes, con venablos a los dbiles y alos
muchachos. Y declar una guerra sangrienta, una guerra sin cuartel
contra el hijode su [Link] suegra de Kalervo estaba sentada a la
ventana contemplando la llanura. Abrila boca y dijo: "Qu es lo que
se levanta all lejos, del otro lado del campo, a laentrada del camino
nuevo? es una humareda espesa o es una sombra nube?"Pero no
era una humareda espesa ni una nube sombra; eran los guerreros
deUntamo precipitndose al [Link] llegan. Las espadas brillan a
sus costados. Aniquilan a las tropas de Kalervo,degellan la ilustre
raza, prenden fuego a su casa, sin dejar piedra sobre piedra, a rasdel
rido [Link] sola mujer escap al desastre, una mujer que llevaba
a un hijo en el [Link] guerreros de Untamo la llevaron consigo para
emplearla en ordenar su casa, enbarrer la basura.
28
No habr que decir que los trminos "cisnes" y "palomas" designan a
los hijos de uno y otrosexo. En el curso del relato encontramos a
menudo metforas semejantes.
Y transcurrido algn tiempo la desdichada mujer trajo un hijo al
mundo, al cualpuso por nombre [Link] recin nacido, el pobre
hurfano, fue acostado en una cuna, y mecido un da yotro da. Al
tercer da, el nio sacudi de repente sus pies y se levant de golpe:
sepuso de pie en la manta, desgarr sus paales, hizo trizas su cuna
de madera de tilo yrompi en tiras sus [Link] demostr su vigor
y que una poderosa savia herva en sus venas. Untamoconcibi la
esperanza de que llegara a ser un hombre de gran sabidura, un
hroeindomable y altivo, un esclavo ms valioso que cien, ms valioso
que mil [Link] al cabo de dos meses, al cabo de tres meses,
cuando no era todava msalto que una rodilla, el nio empez a
pensar en s mismo, dicindose: "Si yo fuera unpoco mayor, si mi
cuerpo cobrara un poco ms de fuerza, yo vengara los dolores demi
padre, las angustias de mi madre!"Untamo escuch estas palabras y
dijo: "Este nio ser el azote de mi raza;Kalervo revive en l".Y
hombres y mujeres se reunieron en consejo, preguntndose adonde
podrantransportar al nio, dnde podran exponerlo a una muerte
[Link] le encerr en un tonel, y el tonel fue arrojado al mar, en
medio de lasprocelosas [Link] noches, tres noches
transcurrieron. Y Untamo fue a ver si el nio se habaahogado, si
estaba muerto en su [Link] el nio no se haba ahogado, no
estaba muerto en su tonel. Escapado de suencierro, se meca
tranquilamente sobre las olas, teniendo entre sus manos una caade
pescar, con empuadura de cobre, con hilo de [Link] se dijo de
nuevo: "Adonde habr que llevar a este nio? dndeencontrar su
perdicin segura? dnde hallar el golpe mortal?"Y orden a sus
esclavos hacinar una gran cantidad de abedules altos y fuertes,
detupidos abetos, de viejos pinos resinosos, para quemar al nio, para
exterminar [Link] pira ardi por espacio de un da, por espacio
de dos das; ardi hasta tres dasenteros. Entonces Untamo se acerc
a ver qu haba sido de Kullervo, y lo encontrde rodillas, en medio de
las brasas, jugando con los tizones y atizndolos con ungancho de
hierro. El fuego no haba rozado siquiera la punta de sus cabellos,
habarespetado hasta el ms ligero bozo de su [Link], furioso,
se dijo otra vez: "Adonde, pues, habr, que llevar a este nio?
dnde encontrar su perdicin segura, dnde hallar el golpe
mortal?"Entonces hizo colgar a Kullervo de un rbol, izndolo hasta la
copa de una [Link] noches, tres noches transcurrieron, y otros
tantos das. Untamo reflexionprofundamente: "Hora es ya de saber si
Kullervo ha sucumbido, si ha encontrado lamuerte en la horca".Y
Untamo envi a un esclavo para asegurarse. El esclavo volvi con
esta noticia:"Kullervo no ha sucumbido, Kullervo no ha encontrado la
muerte en la horca. All est,con una gubia en la mano, grabando en
la corteza del rbol toda suerte de figuras:guerreros, lanzas, venablos,
cubren la encina de arriba abajo".Entonces Untamo se convenci de
su impotencia. Hastiado, fatigado de buscar elmedio de
desembarazarse de l, hubo de resignarse a guardar al nio en su
casa, atratar al esclavo como a un miembro de la familia.
Y le habl en estos trminos: "Si prometes conducirte bien, si
prometes vivir conprudencia y sosiego, puedes quedarte en mi casa y
trabajar en ella. Ms adelanteacordaremos cul ha de ser tu soldada.
Te recompensar segn merezcas: o un buencinturn para tu talle o
un buen torniscn en las orejas".Cuando Kullervo hubo crecido se le
asign un trabajo. Se le confi el cuidado deun nio, de una criatura
de delicados dedos: "Ten cuidado de este pequeuelo, dalede comer a
menudo y segn su hambre. Lava sus paales en el ro y ten
siemprelimpios sus vestidos".Kullervo tom al nio a su cargo. El
primer da le rompi un brazo; el segundo dale sac los ojos; el tercer
da lo dej morir. Despus arroj los paales al ro y prendifuego a la
[Link] se entreg a profundas reflexiones: "Este muchacho no
sirve para cuidar criaturas, para mecer carnes delicadas. En qu lo
emplearamos, pues? qu trabajoconfiarle? Quiz tenga mejores
condiciones para derribar rboles y talar el bosque".Y Untamo envi a
Kullervo al bosque a talar rboles. Kullervo, hijo de Kalervo, sedirigi
al bosque, penetrando en los incultos parajes sin fin, entre los altos
abedules ylas enramadas [Link] blandi su hacha. De un
golpe fuerte derriba los troncos ms corpulentos, deun simple roce los
retallos ms tiernos. Cinco rboles, ocho rboles, caen a la
[Link] vocifer con una voz de trueno: "Que ninguna planta
germine, que no crezcaningn tallo, mientras los siglos continen su
curso, mientras la luna expanda su luz,en el bosque talado por el hijo
de Kalervo, en la nueva tierra roturada por el hroe!".Untamo, el
hombre cruel, quiso ver lo que el hijo de Kalervo haba hecho.
Elbosque, derribado en montn, no se pareca en nada a una tierra
roturada y dispuestapara la sementera. No era aquello la obra de un
[Link] se dijo en su interior: "No sirve este mozo para un
trabajo semejante; hacortado los troncos ms slidos, ha destruido los
mejores abedules. En qu ocuparlo,pues? qu obra confiarle? Tal
vez tenga mejores condiciones para construir uncercado?"Y Untamo
encarg a Kullervo construir una cerca. Kullervo abati los pinos
mscorpulentos, los ms altos abetos. Despus los plant en filas
apretadas, lindolosfuertemente unos a otros con largas varas de
serbal. As hizo su cerca: sin puerta niabertura [Link] dijo:
"Aqul que no tenga alas de pjaro, que no intente franquear la,cerca
del hijo de Kalervo!"Untamo fue a ver lo que Kullervo haba hecho. Y
vio una cerca sin puertas niabertura alguna, slidamente clavada en
tierra y elevndose hasta las nubes del cielo.Y s dijo: "No sirve este
mozo para un trabajo semejante. La cerca que haconstruido es
impracticable; imposible entrar ni atravesarla. En qu ocuparlo,
pues?qu obra confiarle? Quiz sirva mejor para moler el centeno".Y
Untamo envi a Kullervo a moler el centeno. Kullervo, hijo de Kalervo,
se pusoardorosamente a moler el centeno, hasta pulverizar el grano,
hasta reducir a salvadola [Link] lleg a ver su obra; encontr
pulverizado el grano, reducida a salvado laespiga. Y tuvo un arrebato
de clera: "As, pues, este mozo no sirve para nada! Entodo, lo que le
he mandado slo ha hecho locuras. Lo enviar a Rusia, o lo
harllevar a Karelia para venderlo al herrero Ilmarinen, para someterlo
al aprendizaje delmartillo?"
Untamo envi al hijo de Kalervo a Karelia y lo vendi al gran Ilmarinen,
al diestroforjador de [Link] precio pag Ilmarinen por el esclavo?
Un alto precio: dos viejos calderosabollados, tres garabatos rotos,
cinco hoces melladas y seis rastrillos de desecho. Talfue el precio
pagado por el miserable, por el esclavo [Link], hijo de Kalervo;
Kullervo, el mancebo de las calzas azules, el de lablonda cabellera y
los lindos zapatos, pidi al herrero Ilmarinen trabajo para la noche,y a
la mujer del herrero trabajo para la [Link] mujer del herrero
pens para sus adentros en qu podra emplearse tilmenteal
esclavo, al hombre comprado. Y resolvi hacerle guarda de rebaos.Y
la traviesa criatura prepar una gran hogaza. La amas con buen trigo
candealpor arriba y con avena por abajo. Pero en medio meti una
[Link] la empap con nata de leche, la unt de manteca, y
dndosela aKullervo le dijo: "No has de tocar este pan hasta que no
hayas conducido el rebao albosque".Kullervo, hijo de Kalervo, se
ech sus provisiones al zurrn y aguij las vacas deIlmarinen entre los
marjales y las speras malezas. Caminaba solitario,
dicindose:"Maldicin sobre m, pobre mozo! maldicin sobre m,
infortunado! Adonde hevenido a parar, miserable de m! Buena tarea
de holgazn la que me han [Link] que apacentar estas
malditas vacas, estos estpidos terneros! tener que vagar a travs de
estos marjales sin fin, de estas landas speras y escarpadas!"Se
sent al sol, sobre un altozano, y se puso a cantar con voz sonora:
"Derramatu luz, oh divino sol, derrama tu calor, oh globo de Jumala,
sobre el pastor de la fragua,sobre el pobre mancebo de los pastizales,
pero no sobre la casa de Ilmarinen, nimucho menos sobre su nueva
amante! Dulce es la vida para esa mujer: se sirverebanadas de pan
candeal, se alimenta con tortas bien untadas de manteca. El pastor,en
cambio, ha de roer pan duro, secos mendrugos; y hasta ha de
contentarse muchasveces con tortas de cebada mezclada con
salvado, con paja o con harina de cortezade abedul. Y si tiene sed,
tendr que sacar agua del lgamo del marjal o del hmedocsped de
las praderas!"Y mientras el pastor se lamentaba, mientras el hijo de
Kalervo entonaba su tristecancin, la mujer de Ilmarinen ya haba
gustado la deliciosa manteca, comido el pantierno, saboreado las
tortas an calientes; y preparaba para el pastor un potaje fro decoles,
cuya grasa haban lamido los [Link], hijo de Kalervo, miraba
alargarse la sombra de la tarde. Tom la palabray dijo: "Hora es ya de
comer, de dar comienzo al almuerzo y ver qu nos han puestoen el
zurrn".Y condujo su ganado al brezal para que all pudiera reposar.
Despus se sentsobre una mata de fresca yerba; descolg de sus
hombros el zurrn y sac la hogazaque la mujer del herrero haba
metido dentro.Y desenvain su cuchillo para cortar el pan. El cuchillo
tropez violentamentecontra la piedra, y la aguda hoja se quebr y
salt en pedazos por el [Link], hijo de Kalervo, contempl
tristemente la hoja rota y derram amargollanto: "Este cuchillo era mi
nico hermano, su hoja mi nico amor. Y helo aqu roto,quebrado
contra la piedra que mi prfida y miserable ama haba ocultado dentro
de lahogaza! Aguarda, mujerzuela, aguarda! Si yo lloro por mi
cuchillo, tambin t llorarspor tus vacas cuando quieras ordearlas!"
Y cort una rama en los arbustos, una rama de enebro; y espant a
las vacas decorvas patas hacindolas hundirse en las cinagas; y
dispers a los toros a travs delbosque. La mitad de ellos qued
entregada a la voracidad de los lobos, la otra mitad ala voracidad de
los osos. Despus convirti al ganado en osos y lobos, hacindose
deeste modo un nuevo [Link] el sol a occidente, la noche
se acercaba coronando de sombra lascopas de los pinos, y
aproximando la hora de ordear las [Link], hijo de Kalervo, el
rudo y miserable pastor, se encamin a casa deIlmarinen con su
rebao de lobos, con su rebao de osos. Y durante el camino
ibainstruyndoles en lo que deban hacer: "Os arrojaris sobre mi ama
y le devoraris unmuslo, le arrancaris media pierna, en cuanto llegue
a veros, en cuanto se agachepara ordearos".Se fabric un cuerno de
pastor con un hueso de vaca, con una asta de toro; ysopl con fuerza
aquel instrumento, sacndole alegres sonidos en cuanto estuvo a
trespasos, a seis pasos de la colina donde estaba edificada la casa de
su [Link] mujer de Ilmarinen, la bella mujer del herrero, suspiraba
impaciente pensandoen la leche fresca, en la manteca dorada, cuando
oy resonar al fondo del marjal, a laorilla de la lejana pradera, el
alegre cuerno del pastor. Alz la voz y dijo: "Bendito seaDios! ya
suena el cuerno, ya llega el pastor".Kullervo, hijo de Kalervo,
respondi: "Ya se acerca el rebao. Enciende la lumbreen seguida y
ven a ordear tus vacas".La mujer de Ilmarinen encendi la lumbre y
baj al establo a ordear sus [Link] una ojeada sobre el
rebao, lo examin atentamente y dijo: "Hermoso de ver est el
ganado: suave es su pelo como el del lince, fino su velln como el de
la ovejasilvestre; sus ubres estn henchidas y ricas de leche".Y se
agach para la ordea; una vez hizo saltar el chorro de leche, dos
veces lohizo saltar; pero en el momento en que iba a hacerlo por
tercera vez, el lobo seprecipit sobre ella, el oso la asalt
violentamente; el lobo le arranc una mandbula, eloso le devor
media pierna y le arranc el [Link] Kullervo, hijo de Kalervo, se
veng del desprecio de la mujer de Ilmarinen; ascastig Kullervo la
maldad de su prfida [Link] mujer de Ilmarinen clam: "Oh Ukko,
dios supremo entre todos los dioses,acude a m con tu arco sin igual!
Pon en l un dardo ligero como el relmpago, undardo de oscuro
cobre con la punta de acero, y dispralo contra el hijo de
Kalervo;atravisale la dura carne del costado, derrbalo en tierra, mata
al miserable!".Kullervo, hijo de Kalervo, dijo: "Oh Ukko, dios supremo
entre todos los dioses, noes contra m contra quien debes disparar
sino contra la mujer de Ilmarinen. Abate aesa malvada mujer, de
modo tal que quede eternamente inmvil!"Y la mujer de Ilmarinen, la
orgullosa esposa del herrero, cay muerta; cay comouna banasta de
basura ante el umbral de su mezquina [Link] fue el momento
supremo de la moza, tal fue el fin de la bella esposa, deaquella a
quien Ilmarinen haba buscado durante tanto tiempo, y con tanto ardor,
deaquella a quien el clebre herrero haba implorado durante seis
aos para que fuesede por vida la alegra de sus das, la ms alta
gloria de su [Link], hijo de Kalervo, Kullervo, el mancebo de
las calzas azules, el de loslindos zapatos, el de la rubia cabellera, se
apresur a alejarse de casa de Ilmarinen
antes que la noticia de la muerte de la esposa llegase a odos del
herrero. Ante talnoticia, el dolor desgarrara su alma y su clera
estallara [Link] se aleja, atravesando los bosques
descuajados por el fuego,atravesando las malezas, haciendo resonar
el aire al son de su cuerno. Y las cinagasse escalofran, y la tierra
tiembla y los ecos se estremecen, mientras Kullervo sopla sucuerno,
mientras el malhechor se [Link] son del cuerno lleg hasta la
fragua de Ilmarinen. El herrero suspendi sutrabajo, y sali a
escuchar, a ver quin tocaba de tal modo en la colina, quin estremeca con tales resonancias las intrincadas [Link] lgubre
espectculo, una realidad siniestra se ofreci a sus ojos. Encontr a
sumujer muerta, a su hermosa compaera que yaca inanimada en el
corral, sobre elverde [Link] tiempo permaneci ante ella con el
corazn destrozado; llor lgrimasamargas, llor toda la noche. Negra
est su alma como la pez; su corazn, como [Link],
entretanto, prosigue su camino, errando ac y all durante el
da,vagando entre las malezas, hundindose en los espesos boscajes;
pero al llegar lanoche, se acuesta sobre un lecho de [Link] el
hurfano, el abandonado, piensa y medita: "Quin me habr trado
almundo, quin habr engendrado a un miserable como yo, para
vagar as, a laintemperie siempre, bajo el cielo azul?"Todos tienen una
casa a donde ir, un hogar donde refugiarse. Mi casa es eldesierto; mi
hogar la landa estril; el viento del norte es mi lumbre, la lluvia mi
nicobao."Y sin embargo la luz brilla para la golondrina, el da
alumbra para los pjaros;pero mientras el cielo sonre a sus pjaros,
mi herencia son las tinieblas. Jams unaalegra se ha asomado a mi
vida".Entonces, en el nimo de Kullervo surgi la idea de dirigirse
hacia el pas deUntamo, para vengar el dolor de su padre, los
tormentos de su madre, los duros tratosque l mismo haba sufrido.
Tom la palabra y dijo: "Aguarda Untamo, aguardaverdugo de mi
familia! Con slo que yo marche contra ti, tus casas sern reducidas
acenizas, tu hogar a escombros encendidos!"Una anciana del bosque,
la vieja del manto azul, sali a su encuentro. Y alz lavoz diciendo:
"Adonde va Kullervo? adonde dirige sus pasos el hijo de
Kalervo?"Kullervo, hijo de Kalervo, respondi: "Me ha venido a la
mente trasladarme a otrasregiones, ir a casa de Untamo para castigar
al verdugo de mi familia, para vengar eldolor de mi padre, los
tormentos de mi madre; a reducir a ceniza sus casas, aconvertirlas en
centellas de fuego".La mujer dijo: "Tu familia no ha sido extinguida,
Kalervo no ha muerto; todavatienes un padre en esta vida, una madre
afortunadamente salvada, en el mundo."Hallars a tu padre y a la que
te amamant a sus pechos cerca de las fronterasde Laponia, a la orilla
de un lago colmado de peces."Fcil te ser llegar all. El camino que
debes seguir se encuentra a la vuelta deun bosque pantanoso, a la
orilla de un ro. Camina un da y otro da y hasta tres das;luego
tomars la direccin del noroeste hasta que encuentres una montaa;
faldala ala izquierda y no tardars en hallar, a mano derecha, un
caudaloso ro cuya orillaseguirs, hasta pasar las tres cataratas; y
entonces alcanzars la cima de unpromontorio, de una roca donde
rompen las mugientes olas. En lo alto de ese
promontorio se levanta una cabaa de pescadores. Y en esa cabaa
encontrars a tupadre y a tu madre; y a tus dos lindas
hermanas".Kullervo, hijo de Kalervo, se puso en camino. Anduvo un
da y otro da y hasta tresdas. Al fin, lleg a la cima del promontorio,
del escollo donde las mugidoras olas seestrellan; y en lo alto divis la
cabaa del [Link] en la casa pero nadie le reconoci.
"Quin es este extranjero que llega?de qu pas es el
caminante?""No reconocis a vuestro hijo, no os acordis de aquel
nio que robaron losguerreros de Untamo, cuando no era mayor que
la palma de la mano de su pudre, queel huso de su madre?"Entonces
la madre de Kullervo exclam en un arrebato: "Ah hijo mo, mi
pobrehijo, mi cintillo de oro! Todava vuelvo a hallarte en este mundo,
lleno da vida y salud!Y yo que te haba llorado tanto, que tanto te
echaba de menos, dndote por muerto ydesaparecido para
siempre!"Yo tena dos hijos y dos hijas, dos hermosas vrgenes; pero
los dos mayores mefueron arrebatados: el hijo por la guerra, la hija por
un ignorado destino. Ahora vuelvoa encontrar al hijo, pero la hija tal
vez no vuelva jams!"Kullervo, hijo de Kalervo, dijo: "Dnde se perdi
la hija? Adonde fue a parar mipobre hermana?"La madre respondi:
"Haba ido a buscar bayas al bosque, fresas a la colina;
alldesapareci mi hermosa paloma, all muri mi gracioso pajarillo,
pero de una muerteque nadie conoce, de la que nadie sabra decir el
nombre."Yo me he internado como el oso en el intrincado bosque;
como la nutria a travsde las desiertas landas. Y he buscado un da y
otro da, y hasta tres das. Y cuando eltercer da haba expirado,
cuando apenas haba transcurrido una semana, heremontado la alta
colina llamando desde all a mi hija, a mi pobre hija desaparecida:
dnde ests, hija querida? Vuelve, vuelve a tu casa!"Las colinas
respondieron a mis gritos, los pantanos respondieron a mi llanto:
Nollames ms a tu hija, cesa de turbar el aire con el rumor de tus
voces! Tu hija norenacer a la vida; nunca ms volver a la casa de
su madre, al hogar de su ancianopadre!"Kullervo, hijo de Kalervo,
Kullervo, el mancebo de las calzas azules, comenz avivir una vida
ordenada bajo la tutela de su padre y de su madre. Pero su
espritupermaneci torpe, su inteligencia rebelde; de tal modo haban
sido viciados ypervertidos por los malos tratos de su primera
[Link] entreg con ardor al trabajo; tom una barca de pesca
para ir mar adentro atender las redes profundas, y dijo empuando los
remos: "Ser preciso remar contodas mis fuerzas, con todo el vigor
de mis brazos, o bastar con moderacin,solamente lo necesario?"El
timonel erguido a popa respondi: "Rema con todas tus fuerzas, con
todo elvigor de tus brazos, pero ten cuidado no rompas la barca, no
hagas saltar su quillahecha pedazos".Kullervo, hijo de Kalervo, rem
con todas sus fuerzas, con todo el vigor de susbrazos. Y rompi la
barca, disloc las planchas de enebro, hizo volar en astillas lahermosa
quilla de chopo.
Kalervo fue a ver lo que haba hecho su hijo, y le dijo: "No sirves para
remar; hasdestrozado la barca. Ve a golpear el agua para atraer los
peces a la red; tal vez teresulte mejor esa ocupacin".Kullervo fue a
batir el agua y dijo: "Debo golpear el agua con todas mis fuerzas,con
todo el vigor de mis brazos, o bastar con moderacin, solamente lo
necesario?"El pescador que tenda la red le contest: "Poco conoce el
oficio el que no golpeael agua con todas sus fuerzas, con todo el vigor
de sus brazos".Kullervo moli el agua con todas sus fuerzas, con todo
el vigor de sus brazos; lamoli hasta convertirla en un espeso lgamo,
hasta reducir las redes a estopa, hastareducir los peces a una pasta
[Link] acudi a ver lo que haba hecho su hijo, y le dijo: "No
sirves para moler elagua; has reducido las redes a estopa, has
destrozado el aparejo y todo lo has hechotrizas. Paga tu impuesto
29
y vete a correr mundo. Ser lo mejor".Kullervo, hijo de Kalervo,
Kullervo, el mancebo de las calzas azules, el de loslindos zapatos, el
de la cabellera de oro, pag su impuesto; despus mont en sutrineo
y parti para un largo [Link] con un fragor de trueno,
atravesando las extensas landas, los bosquestalados de antiguo por el
fuego. El caballo devoraba el espacio, y pronto llev elcrujiente trineo
hasta las desiertas llanuras de Pohjola, ms all de las fronteras
[Link] joven doncella, con el pecho adornado por una fbula
de estao, sali a [Link], hijo de Kalervo, par en seco
su fogoso caballo, llam a la doncella y ledijo con jocoso acento: "Ven,
oh joven virgen, a mi trineo; ven a abrigarte con mispieles, a comer
mis manzanas, a cascar mis nueces".La joven doncella le respondi
airadamente: "Escupir en tu trineo es lo que yohara, estpido burln!
Hace fro bajo tus pieles, hiela en tu brillante trineo".Kullervo, el
mancebo de las calzas azules, se apoder de la virgen y la arroj a
lafuerza en su trineo, en su brillante [Link] doncella enfurecida, la
bella de la fbula de estao, dijo: "Lbrame de estetormento,
devulveme mi libertad; evtame, desvergonzado, tus insolentes requerimientos, o si no yo desfondar de un puntapi tu trineo,
desgarrar la alfombraque lo cubre, y har pedazos tu miserable
bagaje!"Kullervo abri la arquilla que encerraba sus tesoros y dej al
descubierto galassoberbias, esplndidos vestidos, medias bordadas
en oro, cinturones y fbulas [Link] vista de los vestidos hizo perder
la cabeza a la doncella, las galas la [Link] plata es un astuto
encantador; el oro ejerce una atraccin irresistible.Y Kullervo, hijo de
Kalervo, Kullervo, el mancebo de las calzas azules, empez aacariciar
amorosamente a la hermosa doncella, murmurndole galantes
palabras. Conuna mano sostiene las riendas del caballo, con la otra
acaricia los senos de la castania.Y en el interior del trineo, sobre los
mullidos cojines, la viol brutalmente,cubrindola de oprobio.
29
La ley exiga liberarse ante el fisco, antes de emprender un largo viaje
fuera del pas.
Ya el Creador ha hecho nacer una nueva aurora, ya el gran Jumala ha
hechobrillar un nuevo da. Entonces la muchacha tom la palabra y
dijo: "De qu cunadesciendes t, oh mancebo lleno de audacia, de
qu sangre naciste, Eres acaso deuna alta estirpe; eres hijo, por
ventura, de un padre ilustre?"Kullervo, hijo de Kalervo, respondi: "Yo
no desciendo de una estirpe alta ni baja,sino de una estirpe mediana.
Soy el desdichado hijo de Kalervo; un triste, y miserablerapaz, una
pobre cabeza sin sentido, un ser maldito nacido para el infortunio.
Perocuntame, a tu vez, cul es tu familia, dime si desciendes de una
alta estirpe, si ereshija de un ilustre padre".La doncella respondi con
franqueza: "No desciendo de una estirpe alta ni baja;desciendo de una
estirpe media. Soy la desdichada hija de Kalervo, una pobre
ymiserable criatura nacida para el dolor."Antao, cuando viva junto a
mi madre, sal una maana a coger bayas en elbosque, fresas en la
colina. Durante dos das seguidos recog fresas y bayas sindescanso,
y durante la noche dorma sobre la yerba. Pero, al tercer da, no
pudevolver a hallar el camino de casa; unas falsas huellas me
condujeron a lo profundo delbosque y me extraviaron en el
desierto."Ah, si hubiera muerto entonces, tal vez al ao siguiente, tal
vez al tercer esto,habra verdecido como una mata de tierno csped,
me habra abierto como unahermosa flor, habra madurado como una
baya silvestre, como una fresa roja ydelicada; y no habra quedado
expuesta a esta peregrina aventura, no habra tenidoque sufrir este
terrible tormento!"Y apenas haba acabado estas palabras, la doncella
se lanz fuera del trineo y searroj al bramador torrente, entre las
espumosas cataratas. As termin sus das, asabraz a la plida
[Link], hijo de Kalervo, se lanz a su vez del trineo, y se
puso a lloraamargamente, haciendo retumbar el aire con sus
lamentos: "Maldicin sobre todosmis das, maldicin sobre mis
brbaras acciones! He violado a mi propia hermana, hedeshonrado a
la hija de mi madre!"Y con su cuchillo cort violentamente las correas
que ataban su caballo al trineo,cabalg sobre el corcel veloz, el de la
erguida testa, y galop a travs de los bosques,a travs de las
llanuras, hasta alcanzar la casa de su padre, bajo los verdes [Link]
madre estaba de pie en el umbral. "Oh madre ma, mi desdichada
madre, tque me amamantaste a tus pechos: por qu, en la aurora
de mi vida, cuando slotena dos noches, por qu no llenaste tu cuarto
de una humareda espesa, y echaste elcerrojo de la puerta y me
encerraste dentro envuelto en mis mantillas, para ahogarme?Por qu
no arrojaste mi cuna entre las brasas, entre los ardientes tizones?"La
madre de Kullervo dijo: "Qu es lo que por ti pasa, hijo mo?
Algoextraordinario te ha sucedido". Kullervo, el hijo de Kalervo,
respondi: "Oh s, cosasextraordinarias han ocurrido, un cruel destino
se ha levantado en contra ma. Unadoncella me sali al paso en el
camino. He dormido con ella; la he violado. Y luegoresult ser mi
propia hermana, la hija de mi madre."Pero ya ha lanzado su ltimo
suspiro, ya ha hecho su viaje hacia la plidamuerte, en medio de las
salvajes olas de la catarata, bajo el torrente de espumas. Encuanto a
m, ignoro todava adonde ir a buscar la muerte, a poner fin a mi
vidamiserable: tal vez entre las fauces del lobo que alla, tal vez entre
las mandbulas deloso que ruge, o en el inmenso vientre de la ballena,
bajo los afilados dientes del sollo".La madre de Kullervo dijo: "No, hijo
mo, no hay que pensar en las fauces del loboque alla, ni en la boca
del oso que ruge, ni en el vientre de la ballena ni en losafilados dientes
del sollo. T conoces las fronteras desiertas y sin fin de Savo: all
puede el hombre ocultar su crimen y enrojecer en secreto por sus
vergonzosasacciones. Gana ese refugio y permanece en l cinco
aos, seis aos, nueve aos,hasta que el tiempo te haya calmado,
hasta que haya aligerado el fardo de tu dolor".Kullervo, hijo de
Kalervo, respondi: "No, nada de ir a ocultarse; no quieroesconder mis
miserias a la luz del da. Me ir a los campos de batalla, a mezclarme
enlos brbaros combates de los hombres. Untamo camina todava con
la cabezaerguida; el monstruo infame no ha sido aniquilado an, no ha
pagado el dolor de mipadre, los crueles tormentos de mi madre. Y an
tengo que recordar otros dolores ytormentos; tengo que recordar los
tratos que yo mismo recib".Kullervo, hijo de Kalervo, Kullervo, el
mancebo de las calzas azules, se preparapara entrar en campaa, se
arma para el combate vengador. Por espacio de una horasaca filo a su
espada; por espacio de otra hora afila su [Link] se dispuso a
partir, y dijo a su anciano padre: "Ahora, adis, padrequerido.
Llorars por m cuando sepas que he muerto, que he desaparecido
de entrelos vivos, que ya no formo parte de tu familia?" El padre
respondi: "No, en verdad, nollorar por ti cuando sepa que has
muerto. Tal vez me nacer otro hijo, un hijo menor ycon ms sentido
que t".Kullervo, hijo de Kalervo, dijo: "Tampoco yo llorar por ti si s
que has muerto. Nome costar gran trabajo hallar un padre como t:
un padre de cabeza de piedra, labiosde arcilla, ojos de charca, barba
de paja seca, pies de sauce y carne de troncos derbol podridos". Y a
la madre le dijo: "Oh dulce madre ma, la que me amamant a
suspechos, mi protectora bien amada, llorars por m cuando sepas
que he muerto?"La madre respondi: "Poco conoces el alma, poco
conoces lo que es un coraznde madre! Cuando yo sepa tu muerte,
llorar ros de lgrimas en mi alcoba, ros queinundarn la casa. S,
llorar en silencio en la escalera, sollozar a gritos en el [Link]
nieve se fundir en los helados caminos, los caminos mismos se
borrarn. Pero elcsped germinar con mi llanto, y sobre el csped
cantarn los arroyos".Entonces Kullervo, hijo de Kalervo, parti a la
guerra, a la sangrienta milicia de lasbatallas. Atraves las landas y
marjales, los brezales desnudos y los campos deverdura, soplando su
cuerno de pastor y despertando todos los ecos al resonanterumor de
sus [Link] un mensajero corri a su alcance, un mensajero
murmur a su odo: "Tupadre acaba de morir, tu buen padre duerme
ya su ltimo sueo. Vuelve in-mediatamente sobre tus pasos, y ven a
ocuparte t mismo de su entierro".Kullervo respondi indiferente:
"Poco me importa que haya muerto. Fcil serhallar en la casa un
caballo que lo arrastre a la tumba".Y volvi a hacer sonar su cuerno, y
prosigui su camino a travs de los marjales ylas verdes
[Link] mensajero corri a su alcance y le murmur al odo: "Tu
madre acaba demorir, la que te amamant a sus pechos duerme ya su
ltimo sueo. Vuelve enseguida sobre tus pasos y ven a ocuparte t
mismo de su entierro".Kullervo, hijo de Kalervo, dijo: "Malhaya de m,
desdichado, malhaya de m, hijodescastado! Muerta es mi madre!
Muerta est la que mulla mi lecho, la que medorma bajo las mantas,
la que hilaba mis abrigados vestidos; muerta est y mis ojosno la han
visto en su ltima hora, no han visto volar su alma!"Que su cuerpo
sea lavado amorosamente, ungido con los ms delicadosperfumes;
que se la envuelva en telas de seda, en los ms finos lienzos; y que
sea lle-vada despus a la tenebrosa tumba entre cnticos de duelo y
lamentaciones fnebres!
Yo no puedo ahora regresar a casa, porque todava no he tomado
venganza deUntamo; todava est en pie el malvado; todava no ha
sido exterminado el infamemonstruo!"Y Kullervo hizo sonar su cuerno
otra vez, y prosigui su marcha hacia el campo debatalla, hacia la
morada de Untamo, clamando: "Oh Ukko, Dios supremo entre
todoslos dioses! si quisieras darme una espada reluciente entre
todas, una espadabastante poderosa para luchar contra una multitud,
para medirme contra cienhombres!"Kullervo recibi la espada que
haba pedido. Y la empu en su mano vengadora,y destruy a
Untamo y toda su generacin. Despus prendi fuego a sus casas y
lasredujo a cenizas, sin dejar ms rastro que las desnudas piedras del
hogar y unenramado serbal que se alzaba en el [Link], hijo
de Kalervo, tom entonces el camino de la casa paterna. Laencontr
desierta y abandonada; nadie acudi a saludarle, nadie acudi a
estrechar sumano en seal de [Link] rompi a llorar.
Llor un da, llor dos das. Despus dijo: "Oh madrema, mi dulce
madre, qu has dejado a tu hijo antes de abandonar este mundo?
Peroay! que ya no puedes escucharme y en vano piso esta tierra
sobre tus cejas
30
, envano lloro sobre tus sienes y vierto mi dolor sobre tu frente!"Y
Kullervo, hijo de Kalervo, se intern en las profundidades de los
bosquesincultos, hacia los sombros desiertos. Cuando hubo
caminado una jornada, se en-contr en el mismo lugar en que haba
violado a la doncella, en que haba deshonradoa la hija de su
[Link] en aquel paraje lloraba por la casta nia: el dulce csped,
el tierno follaje, lasyerbas humildes y los tristes brezos. El csped no
haba vuelto a verdecer, los brezosno florecan, las hojas y las plantas
se inclinaban, secas, sobre el lugar fatal donde lavirgen haba sido
violada, donde el hermano haba deshonrado a la [Link],
hijo de Kalervo, desenvain su espada de agudos filos, la contempl
unlargo espacio dndole vueltas entre sus manos, y le pregunt si no
tendra placer encomer la carne del hombre cargado de infamia, en
beber la sangre del [Link] espada comprendi la pregunta,
presinti el destino del hombre, y respondi:"Por qu no haba yo de
comer de buena gana la carne del hombre cargado deinfamia? por
qu no haba de beber con placer la sangre del criminal? Tantas
veceshe comido carne de inocente! tantas veces he bebido la sangre
de hombres sinculpa!"Entonces Kullervo, hijo de Kalervo, el mancebo
de las calzas azules, clav entierra su espada por la empuadura, y se
arroj sobre ella enterrndola profundamenteen su [Link] fue el
momento supremo. Tal fue el cruel destino de Kullervo; la muerte
delhijo de la Desdicha.
30
"En vano piso esta tierra sobre tus cejas...". Conservamos, en honor a
la fidelidad, esteextrao giro, tan ajeno a nuestros mdulos de
expresin potica. Kullervo pronuncia estaspalabras sobre la tumba de
su madre.
XIIILA NOVIA DE ORO Y DE PLATA
El herrero Ilmarinen llor amargamente a su esposa noche y da. La
llor duranteel da sin tomar alimento, durante la noche sin conciliar el
sueo. Y enterr a lahermosa en la roca; despus, por espacio de un
mes entero, dej inactivo su martillo,y un lgubre silencio rein en la
[Link] herrero Ilmarinen deca: "Malhaya de m, infortunado!
Cmo podr vivir ahora? Pasar mis noches de pie o acostado? Ay,
que la noche es larga, y mi es-pritu se ha nublado, mi fuerza se ha
deshecho en el dolor."Largas son tambin para m las horas de la
tarde y amargas las de la maana; yms amargas y ms tristes an
las veladas nocturnas. Pero no lloro por mis auroras ymis veladas;
lloro por mi bella compaera, amargamente recuerdo a mi bien
amada,mi esposa la de las negras pestaas."Cien veces, en medio
de mi dolor, en mis turbados sueos, tiendo las manos entorno mo;
pero no encuentro ms que el vaco, slo abrazo la nada!"As pasaba
el herrero los das de su viudez. Por espacio de dos meses,
por espacio de tres meses, llor a su esposa muerta. Pero al cuarto
mes sac de sustesoros un montn grande como una oveja de otoo,
como una liebre de invierno, y loarroj en el hornillo de la fragua. Y
orden a sus esclavos, a sus asalariados criados,[Link] esclavos
soplaron con fuerza, desnudas las manos, desnudas las
[Link] en persona puso mano a la obra; quera forjarse
una mujer de oro, una noviade [Link] he aqu que los esclavos,
los mozos asalariados, empezaron a desfallecer, asoplar indolentes.
Ilmarinen se apoder del fuelle; y sopl una vez, sopl dos
veces,sopl hasta tres veces. Despus se inclin sobre la fragua, a
ver lo que habaproducido el fuego, lo que la ardiente hornilla haba
[Link] doncella haba surgido de entre las brasas; una doncella
con la cabeza deplata, con las cabellos de oro, con un cuerpo
maravilloso. Otros se hubieran es-pantado; Ilmarinen, [Link] la
estatua de oro, la martille da y noche, sin descanso. Dio forma a
suspies, dio forma a sus manos. Pero sus pies permanecan como
clavados al suelo, susmanos no se tendan para [Link] model
las orejas, pero sus orejas permanecan sordas. Le model una
lindaboca y unos- hermosos ojos; pero su boca no pronunci una sola
palabra, sus ojos noalumbraron una sola [Link] llev a su mullido
lecho, sobre los blandos almohadones bordados de seda, yse acost
a su lado, bajo el dosel de acero, en la casa de [Link] desde la
primera noche hubo de pedir mantas, dos, tres pieles de oso,
cinco,seis camisas de lana, para poder permanecer junto a su nueva
esposa, junto a suestatua de oro.
Del lado de las mantas tena bastante calor, sin duda; pero del otro
lado, junto a ladoncella, junto a la estatua de oro, senta un terrible
fro, se senta convertirse ennieve, en un carmbano del agua; se
senta endurecer como la [Link] herrero Ilmarinen dijo: "No me sirve
esta doncella. Acaso sea mejor llevrsela aWainamoinen, para que
sea el sostn de sus das, su compaera eterna, la palomadestinada a
sus brazos!"Y llev la doncella a Wainamoinen, y cuando estuvo a su
lado le dijo: "Oh viejoWainamoinen, aqu te traigo una doncella, una
joven virgen. Hermosa es a los ojos; suboca no es demasiado grande,
ni sus mandbulas son anchas".El viejo, el impasible Wainamoinen,
lanz una mirada a la estatua, fij sus ojos enel oro y dijo: "Para qu
me traes esta criatura, este fantasma de oro?"El herrero Ilmarinen
respondi: "Para qu haba de ser sino para tu bien? Ser tueterna
compaera, la paloma que ha de descansar en tus brazos".El viejo
Wainamoinen dijo: "Oh herrero, caro hermano mo! vuelve a arrojar
otravez tu virgen en la fragua y haz de ella lo que quieras. O bien,
envala a Rusia o aGermania, para que los ricos e ilustres
pretendientes se la disputen. No sera bienpara los de mi estirpe, no
sera bien para m, buscar por esposa a una mujer de oro,correr tras
una novia de plata".Y el viejo Wainamoinen, el amigo de las ondas,
exhort a los jvenes a noinclinarse ante el oro, a no prosternarse
ante la riqueza: "Jams, hijos mos, oh hroesllenos de juventud, seis
ricos o pobres, jams mientras dure esta vida, mientras laluna
expanda su luz, habis de buscar por esposa a una mujer de oro,
correr tras unanovia de plata. El esplendor del oro no calienta! la
plata brilla, pero es fra!"El herrero Ilmarinen, el inmortal forjador,
abandon su estatua de oro, su virgen deplata, y enganch su caballo
alazn al trineo, a su hermoso trineo. Despus se pusoen marcha
hacia Pohjola, para solicitar la mano de otra [Link] da camin,
dos das camin. Al tercer da lleg al trmino de su [Link] Louhi,
el ama de casa de Pohjola, sali a su encuentro al patio de la casa,y
le pregunt por la salud de su hija; le pregunt que tal se hallaba en
casa de susuegro, en casa del [Link], baja la cabeza y la gorra
derribada a un lado, Ilmarinen respondi: "Oh miquerida suegra, no
me hagas semejantes preguntas, no me interrogues sobre la vida yla
salud de tu hija, sobre la estancia de la bien amada en mi casa! La
muerte se la hatragado ya; un destino cruel la ha herido; mi linda flor
yace en el seno de la tierra, midulce y amable esposa, la de las
negras pestaas, yace bajo el csped. He venidoaqu para pedirte a tu
otra hija, la ms pequea. S, mi suegra querida, dame a tusegunda
hija para que ocupe el lugar de su hermana".Madre Louhi, el ama de
casa de Pohjola, respondi: "Qu mal he hecho,desdichada de m!
He cometido una injusta accin al prometerte y entregarte a mi
hija,para que se apagase en el esplendor de su juventud, para que se
marchitase en la flor de su belleza. La he arrojado en tus brazos
como en las fauces del lobo, como en larugiente boca del oso!"Pero
no te entregar a la otra, no te la entregar para que limpie tu holln,
paraque barra las escorias de tu fragua. Antes, mil veces, prefiero
arrojarla al torrente quebrama, al espumoso torbellino!"El herrero
Ilmarinen crisp los labios, irgui la cabeza sacudiendo su
negracabellera; despus entr en la casa, y dijo alzando la voz: "Ven
conmigo, oh doncella,
ven a ocupar el sitio de tu hermana, de mi antigua esposa; a fabricar
la cerveza yamasar las tortas de miel!"La muchacha respondi al
herrero: "No, jams ir contigo; no me gustan las almasferoces. T
has matado a mi hermana; igual me mataras, igual me asesinaras a
[Link] espero un esposo mejor y ms hermoso que t; aspiro a tener
un trineo msbrillante; necesito mayores riquezas y ms vastos
dominios que la simple casa llenade carbn de un herrero, que el
hogar de un hombre vulgar".El herrero Ilmarinen, el inmortal forjador,
crisp la boca, irgui la cabeza,sacudiendo su negra cabellera; al
mismo tiempo arrebat a la muchacha entre susbrazos, se precipit
como un vendaval fuera de la casa, subi a su trineo, y se
pusorpidamente en marcha. Con una mano sostiene las riendas del
caballo; con la otraacaricia los senos de la [Link] doncella rompi a
llorar y a lamentarse diciendo: "Yo haba salido al campo acoger
flores entre el musgo, y he aqu que desaparezco, pobre paloma, he
aqu quemuero, herida por una mano extraa!"Escucha, oh herrero
Ilmarinen: si no me dejas partir, de un golpe de mi rodilladestrozar tu
trineo, har saltar hecho trizas tu hermoso trineo!"El herrero Ilmarinen
replic: "Mi trineo es de hierro; puede desafiar tus golpes".Una parte,
una pequea parte del camino haba sido recorrida, y ya el
caballocomenzaba a cubrirse de espuma, cadas las orejas, anegado
en [Link] doncella levant la cabeza, vio huellas de pisadas en la
nieve, y dijo: "Quinhabr galopado por esta senda?"El herrero
Ilmarinen respondi: "El lobo es el que ha galopado por esta
senda".La pobre nia se ech a llorar otra vez. Se lament, suspir
hondamente, y dijo:"Malhaya de m, infortunada! Mucho mejor fuera
para m encontrarme al alcance delferoz lobo, el de largo hocico, que
en el trineo y entre los cojines de este pretendientede rugoso rostro; la
piel del lobo es ms bella, la boca del lobo es ms amable".El herrero
Ilmarinen se mordi los labios, sacudi la cabeza y lanz su trineo
atoda marcha, con un retumbar de trueno; as camin hasta la noche,
y lleg a [Link] de la jornada cay en un profundo sueo;
y mientras dorma un extraoprodig sus caricias a su compaera. A la
maana siguiente, al saber esto, el herreroIlmarinen crisp los labios,
irgui la cabeza sacudiendo su negra cabellera, y dijo:"Desplegar
mis ensalmos para enviar a tal mujer al bosque, convertida en
bestiasalvaje, o la enviar al mar, convertida en pez de las aguas?"No,
no la enviar ni al bosque ni al mar, porque todos los rboles y todos
lospeces le tendran horror. Mejor ser matarla con mi espada,
exterminarla con mi hojade acero".La espada comprendi estas
palabras, adivin lo que el hroe se propona, y dijo:"No he sido hecha
yo para exterminar mujeres, para herir a dbiles criaturas".Entonces el
herrero comenz a entonar sus ensalmos con desesperada voz,
yconvirti a la mujer en una gaviota, y la conden a vivir en un islote,
sobre un escollosolitario, en lo alto de un promontorio, para gritar all,
para lanzar su estridente chillidoen medio de las tormentas. Despus
mont de nuevo en su trineo y se dirigi enrpida carrera, con el
corazn triste y gacha la cabeza, hacia su pas natal, a su patriabien
amada.
El viejo, el impasible Wainamoinen sali al camino a su encuentro y le
dijo: "OhIlmarinen, caro hermano mo! por qu traes triste el
corazn, por qu traes tan gachala cabeza al regresar de Pohjola?"El
herrero Ilmarinen respondi: "Quin puede creer que la miseria
exista enPohjola? All se encuentra el Sampo que siempre muele, las
brillantes aspas eter-namente en movimiento. Un da muele el grano
para comer; otro da muele el granopara vender; el tercer da muele la
harina de oro que ha de guardarse entre los tesorosde la casa."S, yo
lo afirmo y lo repito quin puede pensar que la miseria reine en
Pohjola, siall est el Sampo? Del Sampo nacen el laboreo y la
siembra de los campos, lagerminacin de toda planta; del Sampo
mana la eterna prosperidad!"El viejo Wainamoinen dijo: "Oh herrero
Ilmarinen, caro hermano mo dnde hasdejado a la doncella, dnde
has dejado a tu prometida, la de ilustre apellido, pues veoque regresas
solo sin que mujer alguna te acompae?"El herrero Ilmarinen
respondi: "He transformado a la miserable criatura engaviota y la he
condenado a vivir en un islote. Ahora grita en la roca anclada entre
lasaguas, lanza su chillido estridente en un escollo del mar".
XIVEL KANTELE
31
El viejo, el impasible Wainamoinen, alz su voz y dijo: "Oh herrero
Ilmarinen,partamos juntos a Pohjola, a robar el Sampo, a apoderarnos
del precioso talismn".El herrero Ilmarinen respondi: "Difcil ser
robar el Sampo en la sombra [Link] Sampo est all oculto, el
precioso talismn est all enterrado en las entraas deuna roca de
cobre, debajo de nueve llaves, detrs de nueve candados; y sus
racesestn hundidas a una profundidad de nueve brazas: una en la
tierra, otra en el agua, yla tercera en la colina donde est edificada la
casa".El viejo Wainamoinen dijo: "Oh herrero, caro hermano mo,
partamos juntos aPohjola, a robar el Sampo! Armaremos un gran
navo en el cual transportar eltalismn maravilloso, el Sampo
arrancado a las entraas de la roca de cobre, pese alas nueve
cerraduras, pese a los nueve candados!"Pero antes frjame una
espada de flamgera punta, con la cual pueda espantar los perros y
dispersar a la multitud cuando entremos a robar el Sampo en la fra
aldea,en la sombra Pohjola".El herrero Ilmarinen, el inmortal forjador,
se apresur a poner hierro al fuego, acolmar de acero la ardiente
fragua; despus aadi una barra de oro y un puado deplata, y
orden a sus esclavos manejar los [Link] esclavos lo hicieron con
todas sus fuerzas; el hierro se dilat en ardientecaldo, el acero en
blanda pasta; la plata se troc brillante y lmpida como el agua; eloro
borboll como una [Link] el herrero Ilmarinen, el inmortal
forjador, examin el fondo de la hornillay vio que la espada haba
nacido, que su guarda de oro estaba ya modelada. La sacdel fuego,
la puso sobre el yunque y la someti a los poderosos golpes de su
martillo.Y model a su gusto una ..espada, la mejor de las espadas,
incrustada de plata y [Link] prob su espada contra una
montaa de hierro diciendo: "Consemejante espada hendir las
mismas piedras, har saltar las rocas en astillas!"De pronto un agudo
llanto, una dolorida voz reson al fondo de la playa dondeestaban
amarrados los [Link] viejo, el impasible Wainamoinen, dijo: "Es
una muchacha que llora, o unapaloma que se queja? Vamos all, a
verlo".Y avanz l en persona para salir de dudas. Pero no era una
doncella que lloraba,ni era una queja de paloma. Era un navo el que
lloraba, era un navo el que [Link] viejo Wainamoinen se
acerc a l y le dijo: "Por qu lloras t, barca demadera? por qu te
quejas t, batel erizado de remos? Es porque eres pesado, por-que
has sido groseramente construido?"La barca de madera, el batel
ricamente armado de remos, respondi: "Lo mismoque la doncella
aspira a la casa del esposo cuando todava habita la casa de su
padre,del mismo modo el navo aspira a navegar sobre las olas
cuando todava est en la
31
Kantele: instrumento nacional de la msica finesa; especie de guitarra
de cinco cuerdas.
madera del resinoso pino. Yo lloro y me quejo, clamando por aquel
que ha delanzarme al mar, que ha de guiarme a travs de las
espumantes olas"."Se me haba dicho, cuando me estaban
construyendo, se me haba asegurado,cuando an estaba en el
astillero, que sera un navo de guerra, que me armaran parael
combate; se me haban prometido cargazones de botn rico y glorioso.
Y sinembargo, heme aqu sin que se me haya llevado a la guerra, sin
que se me hayautilizado siquiera para transporte de
merodeadores."Ah, sera mil veces ms glorioso, mil veces ms
agradable para m, erguirmean como un pino en la colina, como un
abeto en las landas; Ja ardilla vendra abrincar entre mis ramas, el
perro a ladrar junto a mis races!"El viejo, el impasible Wainamoinen,
dijo: "No llores ms, barco mo, no te quejesms, batel erizado de
remos; pronto te hallars en el seno de las batallas, en el spero juego
de las espadas".Entonces el viejo Wainamoinen, desplegando las
mgicas virtudes de su cantar,empuj el navo hacia el mar; hizo
aparecer, a una borda, un tropel de mancebos deenmaraados
cabellos, de callosas manos, de aspecto fiero y slidamente calzados;
ala otra borda, hizo aparecer un tropel de doncellas ornadas con
fbulas de estao ycinturones de cobre, graciosas adolescentes con
los dedos cuajados de anillos; y enfin, sobre los bancos remeros, un
tropel de ancianos, una raza trabajada por el pasodel [Link] sent
l mismo al timn, y empuando la barra dijo: "Camina, oh navo,
por esta llanura sin rboles, atraviesa los tortuosos estrechos, boga
sobre el mar, bogasobre las olas como una hoja de nenfar!"Entonces
el herrero Ilmarinen tom asiento en el banco de los remeros, y
derepente el navo tembl y se desliz veloz sobre las ondas; desde
lejos se oa elgolpear de los remos contra los flancos de la
[Link] redobl su energa: los bancos del navo crujieron, se
estremecieron lascimbras, los remos de madera de serbal
[Link] viejo Wainamoinen empuaba el timn con pulso firme,
y guiaba conmaravillosa destreza la marcha del navo entre el
[Link] tard en aparecer un promontorio a lo lejos, un miserable
casero surgi en elhorizonte. Era el lugar donde Athi Lemmikainen
haba fijado su residencia; all dejabatranscurrir su vida, lamentando
su extrema miseria, su granero vaco, la triste suerteque el cielo le
haba deparado. Labraba los costados de un nuevo navo y
martilleabasu quilla, en la punta del promontorio, en los aledaos del
casero [Link] tena aguda la oreja, y los ojos ms
agudos an. Lanz una miradaa occidente, luego volvi la cabeza al
medioda y divis en la lejana algo como unavedija de nube. Pero no
era una vedija de nube, era un barquichuelo que avanzabaentre las
olas del mar. Un hroe majestuoso empuaba el timn; un altivo
guerrerodiriga la [Link] bullicioso Lemmikainen dijo: "No
conozco ese navo cul ser ese hermosobarco que llega, a fuerza
de remos, de las regiones de oriente, enfilada la proa aloccidente?"Y
el joven hroe alz su voz, y lanz un grito desde el alto
promontorio,preguntando por encima de las olas: "A quin pertenece
ese navo que boga por elmar?"Los hombres, las mujeres del navo
respondieron: "Y t? t que habitas estosdesiertos parajes, qu
clase de guerrero eres que no conoces el barco de Klevala, eignoras
quin es su piloto, quin es su remero?"
El bullicioso Lemmikainen respondi: "S s quin es ese piloto, s s
quin es eseremero: el impasible Wainamoinen se sienta al timn,
Ilmarinen maneja los [Link] os dirigs, hombres? adonde
encaminis vuestra proa, hroes?"El viejo Wainamoinen respondi:
"Vamos hacia el norte, a las regiones de lasgrandes mareas, de las
espumosas olas; vamos a rescatar el Sampo, a arrancar elmgico
talismn de la colina de roca, de la montaa de cobre de Pohjola"El
bullicioso Lemmikainen dijo: "Oh viejo Wainamoinen, llvame contigo
comotercer hroe, ya que vas a rescatar el Sampo, a recobrar el
talismn maravilloso! Yodesplegar mi fuerza a vuestro lado si llega la
hora del combate; mis manos y mishombros sern vuestros!"El viejo,
el impasible Wainamoinen consinti en asociar al guerrero, al
bravohroe, a su expedicin. El bullicioso Lemmikainen descendi
inmediatamente a laorilla, llevando consigo planchas de refuerzo para
los flancos del [Link] viejo Wainamoinen dijo: "Ya tengo madera
suficiente en el navo, ya estcargado con exceso. Para qu traes
ms?"El bullicioso Lemmikainen respondi: "No son las provisiones
las que hacenzozobrar el barco, nunca es el lastre el que causa su
prdida. En cambio, en los maresde Pohjola, la tempestad castiga con
violencia los costados, y es preciso que seanmuy slidos para resistir
los embates".El viejo Wainamoinen dijo: "Por eso mismo, para que mi
barco no sea arrastradopor el viento ni dominado por la tormenta, he
hecho acorazar su proa de hierro y deacero".El viejo, el impasible
Wainamoinen, se alej del afilado promontorio, del miserablecasero, y
condujo su navo entre las olas entonando cantos de [Link] barco
prosegua su rpida travesa; el primer da borde la desembocadura
delos ros, el segundo da borde los lagos, el tercer da lleg en mitad
de las [Link] el bullicioso Lemmikainen record los
conjuros de los cegadores saltosde agua, las frmulas mgicas para
encadenar el torbellino de los ros sagrados. Yalz su voz diciendo:
"Suspende, oh catarata, tu furioso salto! no brames ms,
ohcaudaloso rabin! Y t, oh virgen de los torrentes, yrguete como
un dique sobre laespumosa roca; retn con tus manos, encauza entre
tus dedos las desbocadas olas,para que no se estrellen contra tu
pecho, para que no se revuelvan contra nosotros!"El viejo
Wainamoinen volvi a empuar vigorosamente el timn, y empuj la
naveentre los escollos y el hervor espantable de las aguas, hacindola
vencer felizmentetodos los [Link] una vez que hubo
alcanzado las aguas calmas y profundas, el barco sedetuvo de
repente y permaneci como atado. El herrero Ilmarinen y el
bulliciosoLemmikainen, picaron y exploraron las aguas con una
aguzada rama, con un largobichero de abeto, tratando de desatarlo;
pero sus esfuerzos fueron vanos: el navosigui [Link] bullicioso
Lemmikainen se inclin sobre el abismo, explor hasta bajo la
quilladel buque, y dijo: "No es una roca ni son races de rbol lo que
nos detiene; nuestrobarco ha varado sobre el lomo de un sollo, sobre
el costillar de un perro de mar".El viejo, el impasible Wainamoinen,
dijo: "De todo hay en el fondo del mar, lomismo peces que races. Si el
navo est encallado sobre los lomos de un sollo, sobreel costillar de
un perro de mar, hunde tu espada en las aguas y haz pedazos
almonstruo".
El bullicioso Lemmikainen, el mancebo agudo y audaz, desenvain su
espada y lahundi en el agua hasta la quilla del navo, pero l cay
detrs, al [Link] herrero Ilmarinen cogi al hroe por los cabellos y
lo salv de la [Link] desenvain a su vez la espada, su
espada de afilada hoja, y la hundi bajo laquilla tratando de herir al
sollo; pero la espada salt hecha pedazos, el monstruopermaneci
[Link] viejo, el impasible Wainamoinen, tom su espada, su
espada de fulguranteacero, la hundi bajo el navo y la enterr de un
golpe en el lomo del sollo, en el cos-tillar, del perro [Link] espada
se clav fuertemente en las agallas del monstruo. Entonces el
hroe,de un tirn, lo arranc del fondo y lo parti en dos pedazos: la
cola volvi a caer alagua, la cabeza rod sobre la tablazn del navo.
Y el navo, libre de sus ligaduras, sepuso nuevamente en marcha. El
viejo Wainamoinen lo gui hacia una isla. All empuun cuchillo, una
lmina de fro acero, y se puso a partir el sollo diciendo: "Cul es
lams hermosa de nuestras doncellas? Ella cocer el pescado,
delicioso bocado paranuestro almuerzo del medio da". Las doncellas
todas rivalizaron en celo preparando elpescado; y su carne fue
devorada, pero sus huesos fueron esparcidos sobre las rocasde la
[Link] viejo, el impasible Wainamoinen, examin los huesos en todas
direcciones ydijo: "Qu podra hacerse con los huesos de este sollo,
si fuesen llevados a la fraguadel herrero, si fueran entregados a las
manos hbiles de un obrero?"El herrero Ilmarinen dijo: "De la nada no
puede hacerse nada. Por lo tanto nadapuede salir de los huesos del
sollo, aunque sean llevados a la fragua del herrero,aunque sean
entregados a las manos hbiles de un obrero".El viejo, el impasible
Wainamoinen dijo: "De los huesos del sollo se podra hacer un
kantele, si se pudiera hallar un maestro capaz de fabricarlo".Pero
ningn maestro se present, ningn maestro capaz de fabricar
elinstrumento. Entonces el viejo, el impasible Wainamoinen puso l
mismo manos a laobra. Y de los huesos del sollo hizo un manantial de
meloda, una fuente de [Link] viejo Wainamoinen invit a
mozos y viejos a tocar el nuevo instrumento, elkantele sacado de los
huesos del [Link] jvenes tocaron y sus dedos arrancaron slo
crujidos; los viejos tocaron, ymenearon la cabeza; la alegra no acord
con la alegra, la armona no se fundi en [Link] bullicioso
Lemmikainen dijo: "Oh estpidos mozalbetes, y vosotras simples
eignorantes muchachas, y todo lo que queda de vuestra triste raza:
sois incapaces detocar el kantele, de hacer vibrar las sonoras cuerdas!
Ven ac ese instrumento!pngase sobre mis rodillas, acrquese a
mis diez dedos!"Se entreg a Lemmikainen el instrumento, y trat de
tocarlo. Pero las cuerdas noemitieron sonido alguno, el kantele de la
alegra permaneci [Link] viejo Wainamoinen dijo: "No hay nadie
aqu, ni joven ni viejo, capaz de hacer sonar el kantele. Si lo enviara a
Pohjola, tal vez all se encontrasen manos mshbiles!"Y el kantele
fue enviado a Pohjola. All los mozalbetes ensayaron tocarlo, y
lasdoncellas tambin, y las mujeres y los hombres casados, y Madre
Louhi misma, y losmoradores de cada casa; todos lo tocaron con sus
dedos, con sus diez dedos. Pero laalegra no acord con la alegra, la
armona no se fundi en la armona. No lograronarrancar al
instrumento ms que sonidos discordantes, espantables crujidos.
Un anciano ciego dorma en el desvn; fue arrancado bruscamente a
su sueo, ymurmur con voz sorda: "Odme, por favor, y guardad
silencio! Ese ruido medesgarra los odos, me hace estallar la cabeza;
me causa dolores espantosos y meturbar el sueo una semana
entera!"Si ese instrumento no es capaz de despertar la alegra, si no
sirve para mecer dulcemente las horas del descanso, ser preciso
arrojarlo al fondo del mar, odevolverlo al lugar de donde vino, para que
sea puesto entre las manos del maestro,entre los propios dedos del
potente runoya!"De repente las cuerdas del kantele vibraron, y
resonaron dentro de l estaspalabras: "No ir yo al fondo del mar
antes de haber resonado entre las manos delMaestro, bajo los dedos
del gran runoya!"Y el kantele fue devuelto cuidadosamente al lugar de
donde lo haban trado; y fuecolocado entre las manos del Maestre,
sobre las rodillas del runoya eterno.
XVEL RUNOYA ETERNO
El. viejo, el impasible Wainamoinen, el runoya eterno, prepar sus
dedos, lav ypurific sus pulgares; despus se sent en la piedra del
gozo, sobre la roca del canto,en la cumbre de la colina de plata, de la
colina de [Link] el instrumento entre sus dedos, apoy la sonora
caja sobre su rodilla, pusosu mano sobre el kantele y dijo: "Vengan
ahora los que quieran escuchar la armonade las eternas runas, los
acordes melodiosos de kantele; vengan aquellos que an nolos han
escuchado!"Y el viejo Wainamoinen comenz a tocar
maravillosamente el instrumentofabricado con los huesos del sollo, el
kantele de espina de pescado: sus dedos corranflexibles sobre las
cuerdas; su pulgar tendido, las rozaba [Link] la
alegra en la alegra, el jbilo inflamaba el jbilo; la tocata delhroe se
alzaba como la voz de la armona, el canto estallaba en toda su
fuerza; y losdientes del sollo resonaban y sus aletas se estremecan
armoniosamente.Y mientras el viejo Wainamoinen tocaba el kantele,
no hubo un solo poblador delbosque, no hubo un slo cuadrpedo de
velludas patas, andador o saltarn, que noacudiese a escuchar el
instrumento, a gozar los acentos de la alegra
32
.Las ardillas saltan de rama en rama, los armios trepan a los postes
de loscercados, los alces galopan por la llanura, los linces se
escalofran de [Link] el lobo se estremeci en el marjal, y el
oso se despert en el desierto, ensu cubil escondido entre tupidos
abetos. El lobo cruz las vastas regiones; el osoatraves la espesura,
se detuvo junto a la puerta de un cercado y trat de erguirsesobre sus
patas traseras, pero la empalizada cedi a su peso y la puerta se vino
[Link] el oso se subi a un pino, trep a un abeto, a
escuchar los dulces acordes, agozar los acentos de la [Link] la
gente de los caseros del bosque, todas las doncellas, todos
losmancebos, escalaron la cima de las rocas para escuchar el
[Link] lo que se llama pjaro del aire, todo lo que vuela en dos
alas, todo cay delcielo como un huracn de nieve, precipitndose
hacia el runoya, para escuchar su artemaravilloso, para gozar los
cantos de la [Link] guila oy la bella cancin desde la cumbre del
aire; dej a sus polluelos en elnido y corri a escuchar de ms cerca,
corri a contemplar el xtasis de Wainamoinen.Y al par que el guila
descenda de las ms altas esferas, el gaviln se lanz delseno de las
nubes, el pato salvaje de las aguas hondas, los cisnes de los
lagoscenagosos, los pinzones, los pjaros canoros, los jilgueros a
cientos, las alondras amiles, todos tendieron el vuelo por las llanuras
del aire y acudieron a posarse sobre loshombros del runoya,
mezclando sus gorjeos al jubiloso canto, a la suave meloda
delkantele.
32
Esta runa en que Wainamoinen inventa la msica y atrae a los
animales del bosque y delcielo, es la versin nrdica del mito de
Orfeo, al que en ciertos aspectos sobrepasa.
Las hermosas vrgenes del aire, las hijas bien amadas de la
naturaleza, prestarontambin su odo atento y hechizado a la voz del
hroe sin igual, a los sones del mgicoinstrumento. Estaban sentadas,
radiantes de luz y gracia, unas sobre el arco-iris, otrasen el borde de
una tenue nube recamada de [Link] qued un solo ser en la
tierra, ni en el fondo de las aguas, ni pez de seisaletas, que no
acudiese a escuchar la msica del kantele, a admirar las runas de
[Link] sollos hendieron veloces las ondas, los perros marinos
desmintieron sutorpeza, los salmones abandonaron los socavones de
la roca, las truchas salieron desus profundas guaridas las percas, los
pajeles, los salmones blancos, todos los pecesse lanzaron en
cardume hacia la orilla, a escuchar los cnticos de Wainamoinen,
agozar los acordes del [Link]
33
, el rey de las ondas azules, el de la barba de musgo, asom encima
de lahmeda bveda y se tendi sobre un lecho de nenfares. Prest
odo a las runas de laalegra, y dijo: "Jams haba yo escuchado nada
parecido; nunca, en todos los dasde mi vida, haba odo acentos
semejantes a los de Wainamoinen, el runoya inmortal!"La soberana de
las ondas, la del regazo enraizado de sauces, surgi de
lasprofundidades del mar, y se acod sobre un escollo del agua para
escuchar la voz deWainamoinen, la peregrina meloda del kantele. Y
en su arrobo se olvid deabandonar la roca y se durmi sobre [Link]
viejo Wainamoinen hizo resonar el kantele por espacio de un da, por
espaciode dos das, sin que hubiera un solo hroe, un solo hombre,
una sola mujer de largastrenzas que no se sintiese conmovido hasta
el llanto y cuyo corazn no se turbase: tandulce era la voz del runoya,
tan seductora la armona del instrumento.Y el mismo Wainamoinen
acab por llorar tambin. Las lgrimas rodaron de susojos, saltaron de
sus prpados, ms apiadas que las bayas silvestres, henchidascomo
guisantes, redondas como los huevos de las aves marinas, grandes
comocabezas de [Link] sus mejillas baando su
hermoso rostro; y del hermoso rostro, rodaronpor el fuerte mentn
sobre el ancho pecho; y del ancho pecho rodaron sobre susrodillas
poderosas, sobre sus slidos pies; y de los slidos pies rodaron por
tierra yganaron la orilla del mar y descendieron bajo las claras ondas
hasta el oscuro lgamodel [Link] el viejo Wainamoinen alz
la voz y dijo: "Entre esta bella juventud, estagrande e ilustre raza
nacida del mismo padre no habr alguno que quiera ir a recoger mis
lgrimas bajo las claras ondas del abismo?"Los mozos dijeron, los
ancianos respondieron: "No; entre esta bella juventud, estaraza ilustre
y grande nacida de un mismo padre, no hay ninguno que quiera ir
arecoger tus lgrimas, bajo las claras ondas del abismo".El viejo
Wainamoinen dijo: "El que vaya a recoger mis lgrimas bajo las
clarasondas del abismo, recibir de mi mano un manto de plumas".Un
pato azul oy estas palabras y se acerc al runoya. El viejo
Wainamoinen ledijo: "El pato azul acostumbra a sumergirse en el
agua, a baarse en las aguas fras ya explorar bajo las olas con su
pico. Oh pato querido! ve t a recoger mis lgrimasbajo las claras
ondas del abismo, y yo te har un hermoso regalo: recibirs de
mimano un manto de plumas".
33
Atho, dios marino.
El pato chapuz bajo las claras ondas del abismo buscando las
lgrimas deWainamoinen; sonde el oscuro lgamo, recogi las
lgrimas del hroe y volvi adepositarlas en su mano. Pero una
maravillosa metamorfosis se haba operado enellas; se haban
convertido en finas perlas resplandecientes, para ornato de los
reyes,para eterna alegra de los poderosos.
XVILA EXPEDICIN A POHJOLA
El viejo Wainamoinen, Ilmarinen y Lemmikainen haban vuelto a
ocupar su puestoen el navo; y se dirigieron a travs de las
encrespadas olas a la sombra Pohjola, a lasheladas regiones donde
los hombres son devorados y exterminados los hroes.Y una vez
llegados all, los hroes sacaron el navo tierra adentro,
hacindolodeslizarse por medio de rodillos guarnecidos de acero,
sobre la rida [Link] se acercaron a la aldea y entraron en la
vivienda de madre Louhi, el amade casa de Pohjola. La anciana les
dijo: "Qu cuentan los hombres, qu nuevas traenlos hroes?"El
viejo, el impasible Wainamoinen respondi: "Los hombres te contarn,
loshroes te dirn que han venido ac para tener su parte en la
posesin del Sampo,para conocer el hermoso talismn".El ama de
casa de Pohjola replic: "No puede la gallineta partirse en dos, la
ardillano puede partirse en tres. Place al Sampo voltear sus aspas,
place al hermosotalismn moler en la montaa de cobre de Pohjola. Y
del mismo modo me place a mser la duea absoluta del gran
Sampo".El viejo, el impasible Wainamoinen dijo: "Si rehusas repartir el
Sampo connosotros, nos lo llevaremos entero a nuestro navo".Madre
Louhi, el ama de casa de Pohjola, tuvo un arrebato de violenta clera,
yllam en su auxilio al pueblo entero de Pohjola: a los mozos de
afilada espada, a loshroes de largas lanzas; azuzando a todos contra
[Link] el viejo, el impasible Wainamoinen, tom su
kantele, se sent ycomenz a tocar con giles dedos las cuerdas del
instrumento. Todos acudieron a es-cucharle, a admirar la jubilosa
meloda: los hombres con el corazn gozoso, lasmujeres con
sonrientes labios, los hroes con lgrimas en los ojos, los mozalbetes
conla rodilla en [Link] pronto al arrobo sucedi un mgico letargo;
y todos los que escuchaban,todos los que contemplaban, jvenes y
viejos, todos se quedaron [Link] sabio
Wainamoinen, el Encantador eterno, se registr los bolsillos, y sac de
suescarcela las agujas del sueo; despus se puso a coser los
prpados y a trenzar laspestaas del pueblo aletargado, de los hroes
dormidos, de todos los habitantes dePohjola, asegurando as una
larga duracin a su [Link] se encamin a la montaa de roca
y cobre de Pohjola, a apoderarse delSampo, a arrastrar consigo el
talismn enterrado bajo nueve llaves, detrs del [Link] viejo
Wainamoinen enton una runa mgica ante las puertas de la montaa
deroca, de la montaa de cobre; y las puertas se [Link]
herrero Ilmarinen frot las cerraduras con manteca, los goznes de
hierro congrasa, para que no rechinasen ruidosamente; despus
descorri cuidadosamente lospestillos con sus dedos, levant
suavemente los cerrojos, y las enormes puertas seabrieron de par en
par.
El viejo Wainamoinen dijo: "Oh bullicioso hijo de Lempi; t, el ms
querido de misamigos: entra tu a buscar el Sampo, a apoderarte del
precioso talismn!" Lemmikainenlleg hasta el Sampo y trat con
todas sus fuerzas de levantarlo; lo apret entre susbrazos, arrodillado
en el suelo, sacudindolo con toda su energa; pero nada logr,
elSampo permaneci inmvil; sus races se hundan en las entraas
de la roca a unaprofundidad de nueve [Link] en Pohjola un
soberbio toro, un toro gigantesco: sus flancos eran vigorosos,sus
tendones duros como el acero, sus cuernos de una braza, su morro de
[Link] trajeron del prado donde paca, lo uncieron a un arado;
y labr profundamenteel lugar donde estaban enterradas las races del
Sampo, donde el mgico talismnestaba aprisionado. El Sampo
comenz a bambolearse, inclinndose hacia [Link] el viejo
Wainamoinen, el primero, el herrero Ilmarinen, el segundo, y
elbullicioso Lemmikainen, el tercero, arrancaron el gran Sampo de las
entraas de lamontaa de piedra y roca de Pohjola, y lo llevaron a su
navo. Y otra vez se hicieron ala [Link] el corazn henchido de
alegra, el viejo Wainamoinen se alejaba de lasombra Pohjola,
poniendo nuevamente proa a su pas. Y empuando la barra deltimn,
alz la voz y dijo: "Huye, oh navo, lejos de Pohjola, vuelve tu popa a
la tierraextranjera y alcanza mis riberas natales! Mece, oh viento,
mece mi navo! Y t, oladel mar, empjalo mar adentro, presta tu
apoyo a los remos, alivia el esfuerzo de losremeros en el inmenso
golfo!"Y el viejo Wainamoinen, al timn, y el herrero Ilmarinen y el
bulliciosoLemmikainen a los remos, con renovado ardor, avanzan en
veloz carrera sobre el pro-fundo [Link] bullicioso Lemmikainen dijo:
"Si nunca falt agua para el remero, tampocoantao faltaban
canciones al runoya; pero ahora ya no se oye cantar a bordo de
losnavos, ya no se oye la ms leve meloda en medio de los
mares".El viejo, el impasible Wainamoinen, respondi: "Todava es
demasiado prontopara cantar, para dar rienda suelta a la alegra.
Aguardemos a estar a la vista denuestras casas, a or rechinar las
cerraduras de nuestras propias puertas".El bullicioso Lemmikainen
replic: "Si yo estuviera sentado al timn cantara segnmi saber;
cantara porque ya el canto me brinca en la garganta. Tal vez otro da
mi donde cantar se desvanezca, la inspiracin me falte. As pues, si t
te niegas a cantar, yomismo cantar sin ms tardanza".Y el bullicioso
Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, despus de haber templadosu
boca y afinado su lengua en un preludio, rompi a cantar. Pero el
audaz slo logrlanzar roncos gritos con su voz temblorosa, extraer
espantables ronquidos del fondode su garganta [Link] boca
se crispaba, temblequeaba su barba; y el extrao canto retumb a
lolejos; se oy ms all de seis aldeas, ms all de siete [Link]
grulla estaba encaramada en un tronco de rbol, sobre el hmedo
musgo;levantaba una pata en el aire y se entretena en contarse los
dedos, cuando oy elcanto de Lemmikainen y sinti un escalofro de
espanto. Inmediatamente levant elvuelo lanzando estridentes
chillidos. Al pasar sobre Pohjola renov sus chillidos, y suestridencia
siniestra tuvo el funesto poder de despertar a todo el pueblo.
Madre Louhi sali de su profundo sueo; corri al establo, corri a los
silos dondese secaba el grano; pas revista a las espigas y al ganado:
el ganado estaba intacto,ninguna espiga [Link] corri a la
montaa de piedra, a la montaa de cobre, pero al llegar antelas
puertas exclam: "Maldicin sobre mis das, desdichada de m!
Algn extrao seha introducido aqu, ha roto todas las cerraduras, ha
violentado los candados de hierroy ha violado las puertas de la
fortaleza! Habrn robado mi Sampo? mi preciosotalismn habr
desaparecido?"Ciertamente, el Sampo haba sido robado, el precioso
talismn habadesaparecido. Haba sido arrancado a las entraas de
la montaa de piedra, de lamontaa de cobre, pese a las nueve
cerraduras y por encima del dcimo [Link] Louhi se sinti
presa de una amarga desesperacin; vea destruido supoder, su
supremaca destrozada. Entonces clam implorando el auxilio de Utar
34
:"Oh virgen de las nieblas: tamiza una nebrina en tu cedazo; haz
descender del altocielo sobre la superficie del mar un espeso vaho,
para que Wainamoinen no puedanavegar, para que no pueda hallar la
verdadera ruta!"Utar, la virgen de las nieblas, sopl sobre el mar una
espesa neblina, una brumasombra tupiendo el aire, y encaden al
viejo Wainamoinen por espacio de tres nochesenteras en medio de las
[Link] hubieron transcurrido las tres noches, Wainamoinen alz
la voz y dijo:"Jams un hombre, ni siquiera el ms dbil, jams un
hroe, ni siquiera el ms torpe,se ha dejado vencer ni destruir por una
niebla".Y as diciendo, golpe con su espada las aguas del mar; un
vapor dulce como lamiel se desprendi de la hoja de acero; y de
pronto la niebla se desvaneci en el aire,se disip en la inmensidad
del cielo; y el mar recobr su claridad mostrndose en todasu
grandeza; el mundo volva a abrirse ante los [Link] viejo
Wainamoinen prosigui su travesa. Pero transcurrido un corto,
uncortsimo espacio, Ukko, el Dios supremo, el soberano dominador
de la bvedaceleste, orden a los vientos soplar, a la tempestad
desencadenarse en toda suviolencia.Y los vientos soplaron furiosos
del oeste y del sudoeste, y ms furiosos an delsur; bramaron
espantables del este y del sudeste; lanzaron salvajes aullidos los
delnorte. Las encrespadas olas se arrojaron airadas contra el navo, y
arrastraron consigoel kantele fabricado con espinas de sollo, con
aletas de [Link] el viejo Wainamoinen sinti que las lgrimas le
suban a los ojos, y tomla palabra y dijo: "Ay que mi obra, mi
instrumento bien amado, ha desaparecido; mimanantial de alegra se
ha perdido entre las olas! No volver a hallar en toda mi vidael
kantele que fabriqu con los dientes del sollo, con los huesos del
enorme pez!"El viejo, el impasible Wainamoinen medit
profundamente sobre su cruelaventura: "No se debe llorar en un
navo. De nada valen las lgrimas en la miseria; laslamentaciones no
nos salvan de las malas horas".Despus tom la palabra y dijo: "Huye
hacia el cielo, oh viento, gana de nuevo lasaltas nubes, regresa al
lugar de tu nacimiento; no vuelques mi navo, no lo precipitesen el
fondo del mar! Mejor descuajas los rboles en el bosque que espera
la tala;mejor derribas los molinos de la colina!"El bullicioso
Lemmikainen, el hermoso Kaukomieli, dijo: "Oh guila, danos tres
detus plumas, y t cuervo, danos dos, para que sirvan de sostn al
pobre navo!"
34
Utar: diosa de las brumas.
Y Lemmikainen en persona se puso a reforzar las bordas
levantndolas conplanchas aadidas a la altura de una braza, de
suerte que las olas fueran impotentescontra [Link] las bordas del
navo cobraron altura suficiente para resistir la terrible violenciade la
tempestad, para desafiar el asalto de las olas encrespadas,
atravesando losprocelosos turbiones, la alta [Link] Louhi, el
ama de casa de Pohjola, llam al pueblo entero a las armas;
lesentreg arcos y espadas; y aprest su navo, su navo de guerra.Y
en l dispuso ordenadamente a sus hombres; puso en fila a los hroes
y los fuecontando, como el tordo, como la picaza hacen con sus
polluelos: cien hombresarmados de espada, mil hroes armados de
[Link] hizo tender el velamen de las jarcias, y la vela mayor en lo
alto del mstil,de suerte que el navo semejaba una nube desplegada
en el cielo. Y se puso [Link] viejo, el impasible Wainamoinen
conduca su navo sobre el mar azul. Desde elfondo de popa alz su
voz y dijo: "Oh bullicioso Lemmikainen, hijo de Lempi, el mscaro de
mis amigos: sube a lo alto del mastelero, trepa por las cuerdas, y
explora elcielo, mira atrs y adelante, a ver si las orillas del aire estn
claras o estn oscurecidaspor las brumas".El bullicioso Lemmikainen,
el travieso mozo, siempre dispuesto a la accin sinnecesidad de
rdenes, siempre lleno de celo sin necesidad de ruegos, trep por
lascuerdas y subi a lo alto del mstil. Volvi la mirada en torno, a
oriente y occidente, alsur y al suroeste, explor las costas de Pohjola y
dijo: "El navo de Pohjola avanzahacia nosotros; cien hombres
sentados en los bancos empuan los remos; mil hroesaguardan
sobre cubierta".El viejo Wainamoinen presinti entonces la verdadera
significacin de todoaquello, y dijo: "A los remos, herrero Ilmarinen! A
los remos, jovial Lemmikainen!Que remen cuantos hay a bordo, para
que nuestro navo surque veloz las ondas,esquivando el encuentro
con el barco de Pohjola!"Pero, pese a los esfuerzos de los hombres,
pese al ardor de los hroes, el navono logr avanzar, no logr
esquivar la ruta del barco de [Link] el viejo Wainamoinen
comprendi que la desgracia le amenazaba, queel da fatal haba
llegado para l, y se pregunt qu hacer para salvar la vida.
Despustom la palabra y dijo: "Ahora me viene a las mientes un
pequeo artificio, un fcilencantamiento".Y sac de su escarcela un
trozo de yesca y un pedernal, y los arroj al mar por encima de su
hombro izquierdo, diciendo: "Que nazca de ellos un escollo, que
deellos brote una isla inesperada, y que el navo de Pohjola se estrelle
contra esa roca,entre el bramar de las encrespadas olas!"As, de la
yesca y el pedernal naci un escollo, surgi una isla entre las olas
delmar, afilada hacia oriente y formando un bastin contra el [Link]
navo de Pohjola prosegua su ruta balancendose ligeramente entre
las [Link] repente dio con el escollo, choc contra la isla, y el barco
de cien remeros se hizopedazos; los mstiles y las velas se
desplomaron en el abismo para convertirse enpresa de los vientos,
juguete de las tormentas.
Madre Louhi se irgui de pie en medio de las aguas esforzndose en
levantar elnavo, pero nada pudo lograr. Todo el vigamen, toda la
tablazn estaba rota [Link] Louhi se qued pensando, y se
dijo: "De qu industria podra valermeahora? qu medio emplear
para reparar este desastre?"Y Louhi cambi de forma:- cogi cinco
hoces, cinco herrumbrosas y torcidastenazas, y se hizo con ellas uas
y garras; cogi la mitad del estrellado barco, y de susbordas se hizo
unas alas, de su timn una cola; y bajo sus alas coloc cien
hombres,bajo su cola mil guerreros; cien hombres armados de
espada, mil guerreros armadosde arco.Y de este modo, transformada
en guila, tendi el vuelo y se elev en el aire, enpos de la estela de
Wainamoinen; con Un ala roza las nubes, con la otra barre
[Link] viejo, el impasible Wainamoinen, volvi el rostro hacia el
medioda, volvi losojos al noroeste, y sobre la estela. La mujer de
Pohjola avanzaba, el ave gigante seacercaba; de frente pareca un
guila, por la espalda un [Link] alcanz el navo del hroe;
descendi sobre lo alto del mstil, se pos enlas jarcias. El navo se
bambole y estuvo a punto de naufragar en el [Link] viejo
Wainamoinen dijo: "Oh Madre Louhi, seora de Pohjola!: quieres
venir conmigo a compartir el Sampo, en el promontorio de las nieblas,
en la isla de lasumbras?"La seora de Pohjola respondi: "No, no ir
contigo, oh miserable, a compartir elSampo; no ir en tu compaa, oh
Wainamoinen! Yo me apoderar del Sampo y lorescatar de tu
navo!"Entonces el bullicioso Lemmikainen desenvain su espada y
comenz a golpear con ella las patas del guila, las garras del ave
poderosa, exclamando a cada golpe:"Caigan los hombres, caigan las
espadas, caigan los malditos guerreros! Que loscien hombres se
desplomen de las alas, que los mil hroes resbalen de las plumas!"El
viejo Wainamoinen, el inmortal runoya, arranc de la popa el timn,
enarbol labarra de encina y golpe con ella las patas del monstruoso
pjaro, rompindole lasgarras; una sola, la ms pequea, esquiv los
golpes.Y los cien hombres se desprendieron de las alas, y los mil
hroes cayeron de lacola, precipitndose en el fondo del mar. Y el
guila misma se desplom de lo alto delmstil sobre la cubierta, como
el gallo silvestre se desploma del rbol, como cae laardilla de las
ramas del [Link], estirando el dedo sin nombre, el guila se
apoder del Sampo, agarrel mgico talismn; y lo arroj al mar, entre
las azules olas. El Sampo se hizo pedazos,saltaron en astillas las
brillantes aspas.Y de los trozos del Sampo, unos rodaron al abismo,
dispersndose en lo profundo,como una fuente de riqueza para las
ondas; otros, los fragmentos ms ligeros, flotaronen la superficie del
mar, arrastrados por los vientos y las olas.Y los vientos los llevaron a
tierra, las olas los arrastraron hasta la [Link] viejo, el impasible
Wainamoinen, se llen de alegra al contemplar esto, y dijo:"Esos
restos del Sampo sern el principio de una eterna prosperidad; sern,
en loscampos cultivados, la fecunda semilla de la cual germinarn
plantas de todas lasespecies; por virtud suya brillar la luna, y el sol
bienhechor se elevar radiante sobreestas hermosas regiones sin fin!"
Madre Louhi, dijo: "As pues, mi podero queda roto desde ahora, mi
prestigio seha extinguido, mi prosperidad ha rodado a lo profundo del
mar con los restos delSampo!''Y se alej llorando hacia su morada,
entre lamentos tom el camino de Pohjola;slo llev consigo lo que
pudo retener del Sampo con el dedo sin nombre, que erabien poca
cosa: la palanca y un trozo de las aspas. Por eso un triste clamor
resuenaen Pohjola, una vida sin pan reina en [Link] viejo, el
impasible Wainamoinen, una vez llegado a tierra, encontr los
restosdel Sampo, los fragmentos del talismn precioso, dispersos
entre la fina arena de [Link] junt y los llev a la punta del
promontorio nebuloso, de la isla rica enumbras, para que all
creciesen, para que all se multiplicasen, para que allfructificasen,
engendrando la cerveza de cebada y el pan de centeno.Y el viejo
Wainamoinen alz su voz y dijo: "Concdenos, oh Creador,
unabrillante prosperidad; haz, oh Jumala, que nuestra vida transcurra
dichosamente, y quemuramos con honor en estas dulces regiones, en
este hermoso pas de Karelia!"Defindenos, protgenos, contra los
tortuosos pensamientos de los hombres,contra los oscuros designios
de las mujeres. Derriba por tierra al envidioso! aniquila alos
embrujadores de las aguas!"Construye una muralla de hierro, levanta
una fortaleza de piedra alrededor de mipueblo; una fortaleza que se
eleve desde la tierra hasta el cielo, para que me sirva derefugio, que
sea mi morada, mi proteccin y mi defensa, de suerte que la desgracia
nopuede caer sobre m, que la adversidad no pueda alcanzarme,
mientras dure estavida, alumbre la luz del sol!"
XVIIEL NUEVO KANTELE
El viejo, el impasible Wainamoinen pensaba en su interior: "Dulce me
sera ahoratocar el melodioso instrumento, revivir la alegra de sus
acordes en esta nueva ribera,en estos hermosos parajes; pero mi
kantele ha desaparecido, lo he perdido parasiempre."Oh herrero
Ilmarinen, t que forjabas antao, t que forjabas ayer, t que
todavaforjas hoy: fabrcame un rastrillo de hierro, un rastrillo de
apretados, dientes y largomango, con el cual pueda yo rastrear las
aguas del mar, agavillar las espumas,amontonar los juncos, explorar
todas las orillas, para rescatar mi kantele de laprofunda morada de los
peces, de los pedregosos bancos del salmn!"El herrero Ilmarinen, el
inmortal forjador, fabric en seguida el rastrillo de hierro,erizado de
dientes de cien brazas y armado de un largo mango de cobre de
[Link] viejo Wainamoinen empu el rastrillo y se dirigi,
por el camino ms corto,hacia la costa. Y se puso a labrar las aguas,
rastrillando las flores de nenfar, losarbustos y las ramas, los juncos y
caaverales; registr todos los agujeros, explor losbancos y las
rocas. Pero no pudo encontrar el kantele de hueso de sollo, no
pudohallar la alegra para siempre perdida, el melodioso instrumento
[Link] viejo, el impasible Wainamoinen,
volvi a tomar el camino de su casa, triste,gacha la cabeza, derribada
de lado la [Link] atravesaba un bosque, cuando cruzaba una
floresta, oy llorar a unabedul, un rbol de jaspeada corteza que
derramaba lgrimas. Se acerc a l y le dijo:"Por qu lloras, oh verde
abedul, por qu viertes lgrimas, oh rbol gentil, por qu tequejas, oh
tronco de blanco torso? Nadie te ha llevado a la guerra, nadie te
haarrastrado por la fuerza al sangriento fragor de las batallas!"El gentil
abedul respondi cuerdamente: "Muchos piensan, muchos cuentan
queyo vivo siempre gozoso, en medio de una perpetua alegra. Y sin
embargo pobre dem! vivo entre penas y dolores, torturado por la
angustia, entre tormentos que medevoran."S, deploro mi cruel
destino, mi existencia vaca de dicha; gimo de verme asabandonado
indefenso, en este paraje funesto, en estos pastizales siempre
verdes."Los dichosos slo tienen un deseo: la llegada de los hermosos
das, los dasardientes del esto. Pero qu distintos son esos das
para m! De ellos slo esperover desgarrada mi corteza y saqueado
mi follaje!"El viejo Wainamoinen, dijo: "Cesa de llorar, oh verde
abedul! rbol de galnfollaje y blanco torso, no te lamentes ms. Vasa ser inundado de una eterna alegra,vas a comenzar una nueva y
ms dulce vida. Pronto llorars de felicidad y teestremecers de
jbilo!"Entonces el viejo Wainamoinen transform el abedul en
instrumento melodioso;durante toda una jornada de esto lo tall hasta
fabricar un kantele, en el promontorionebuloso, en la isla rica de
umbras. La caja del instrumento fue cavada en la partems noble del
tronco, en el mismo corazn del rbol.
Despus dijo: "La caja, la pieza principal del kantele, ya est tallada.
Dndeencontrar ahora los tornillos y clavijas?"Una corpulenta encina
se ergua en el camino, junto al cercado; todas sus ramaseran de igual
longitud; y de cada rama penda un fruto, y de cada fruto un globo
deoro, y sobre cada globo de oro haba un [Link] el cuclillo
modulaba el quntuple sonido de su canto, el oro caa de suboca, la
plata manaba de su pico, sobre la colina de oro, sobre la colina de
[Link] recogi aquel oro y aquella plata, y de ellos fabric
los tornillos y clavijasdel kantele.Y volvi a decir: "Ya est guarnecido
el kantele de tornillos y clavijas, pero algo lefalta an: le faltan las
cinco cuerdas. Dnde encontrar las cinco cuerdas, las cincomadres
de la armona?"Y el hroe sali en busca de las cinco cuerdas,
atravesando un bosque recintalado. All, en la soledad de un valle,
estaba sentada una joven virgen. No llorabapero tampoco sonrea. Y
cantaba en voz ntima, para ella sola; cantaba para matar lashoras de
la tarde, esperando la llegada de su prometido, del hombre bien
amado de [Link] viejo, el impasible Wainamoinen, se descalz
y se acerc a ella: "Oh virgenadolescente: dame un bucle de tus
cabellos para fabricar las cuerdas del kantele, lasfuentes vibrantes de
la eterna alegra!"La doncella le dio sus cabellos, sus cabellos de
seda; le dio circo, le dio seis, ledio hasta siete. Y Wainamoinen trenz
con ellos las cuerdas del kantele, las fuentesvibradoras de la eterna
[Link] este modo el kantele qued completo en todas sus partes.
Entonces el viejoWainamoinen se sent sobre una piedra, sobre un
bloque de rocas; tom elinstrumento entre sus manos, el mstil hacia
el cielo, la caja contra las rodillas, yempez a templar las cuerdas
invocando la [Link] rompi a tocar con sus diez dedos; y la
caja de abedul se estremeci, eloro de los cuclillos tembl, los
cabellos de la virgen resonaron jubilosamente.Y mientras
Wainamoinen haca vibrar el kantele, las montaas se
agitaban,retumbaban los roquedales, los mltiples ecos despertaban,
los escollos se cimbrabanen las orillas, los guijarros- suban a la
superficie de las aguas, los abetos danzabande gozo, los troncos de
los rboles saltaban en la espesura del bosque.Y las mujeres de
Klevala abandonaron sus labores, y todas corrieron, rpidascomo un
ro, impacientes como un torrente, las Jvenes con la sonrisa en los
labios,las viejas con el corazn jubiloso, a escuchar la voz del
instrumento, a admirar losacentos de la alegra. Todos los hombres de
los contornos, con la gorra en la mano;todas las mujeres, con la mano
en la mejilla; todas las doncellas, con los ojosinundados de lgrimas;
todos los mancebos, con la rodilla en tierra; todos acudieron aor el
kantele, a admirar su jubilosa armona. Y todos decan al unsono:
"Nunca en losdas de nuestra vida, jams desde que la luna brilla, se
haban escuchado tan dulcesacordes!"Las vibraciones del kantele
resonaron ms all de seis aldeas; no hubo criaturaalguna que no
acudiera a [Link] las alimaas del bosque se sentaron
sobre sus patas traseras, todos lospjaros del aire se posaron en las
ramas altas, todos los peces del agua se preci-pitaron a la orilla, y
hasta los gusanos abandonaron sus mudas guaridas, para gozar
lameloda del kantele, para saborear la msica de Wainamoinen.
El viejo Wainamoinen tocaba con maravillosa destreza, haciendo
surgir notasnunca odas. Toc por espacio de un da, por espacio de
dos das sin interrupcin; sinhaber tomado ms que una sola comida,
sin haberse ceido ms que una vez elcinturn, sin haber revestido su
tnica ms que una sola [Link] toc en el interior de su casa, de
su casa de troncos de abeto, reson latechumbre, surgieron ecos de
la bveda, el piso se estremeci, murmuraron laspuertas, las ventanas
temblaron, oscilaron las delgadas vigas de la chimenea, ydanzaron las
piedras del hogar. Cuando toc en medio de los bosques, los abetos
securvaron humildes, los pinos se inclinaron, sus frutos cayeron al
suelo, sus espinas seenrollaron en torno a las [Link] toc en
los sotos o en las tierras labrantas, las praderas
despertaronalegremente, los campos se abrieron gozosos, las flores
se sintieron transportadas deamor, y los ms tiernos tallos se
inclinaron gentilmente.
XVIIILA GUERRA DE LA LUNA Y EL SOL
El viejo, el impasible Wainamoinen toc el kantele por espacio de
mucho tiempo; yse acompaaba cantando, y en torno suyo estallaba
la [Link] melodiosos acordes se elevaron hasta la morada de la
luna, hasta el palaciodel sol. Y la luna baj a posarse en la copa de un
abedul, y el sol en la cpula de unabeto, a escuchar el
[Link] Madre Louhi, la vieja desdentada de Pohjola, cogi
a la luna y al solentre sus manos, los rob, y los transport a su
nebuloso [Link], para impedirle brillar, escondi a la luna en las
entraas de una roca deveteados flancos; y para impedirle irradiar
escondi al sol en los profundos de unamontaa de cobre. Despus
alz su voz y dijo: "Oh luna, oh sol: ya no podris salir deaqu a
expandir vuestra luz hasta que yo misma venga a libertaros, hasta que
yovenga a buscaros con nueve potrillos nacidos de una sola yegua!"Y
una vez que hubo escondido la luna, una vez que hubo enterrado el
sol en lamontaa de cobre y roca de Pohjola, fue a robar tambin el
fuego, a extinguir lalumbre en los hogares de [Link] una
noche sin fin, una noche impenetrable y tenebrosa se extendisobre el
mundo desolado; se extendi hasta el cielo, hasta las mismas esferas
etreasdonde reina Ukko. Sufran las plantas de la tierra, se
angustiaban los rebaos,desfallecan los pjaros del aire, los hombres
moran en el [Link] sollo conoca el bramido del mar, el guila los
senderos del pjaro en el aire, elviento la ruta de los navos entre las
olas; pero los hijos de los hombres ignorabancundo se levantaba un
nuevo da, cundo caa una nueva noche sobre elpromontorio
nebuloso, sobre la isla de las [Link] jvenes se renen en
consejo; los hombres de edad madura meditanprofundamente; todos
se preguntan cmo ser posible vivir sin la luna, qu va a ser dela vida
sin el [Link] mozos del consejo, hermanos y hermanas, meditan
profundamente, y seencaminan a la fragua del herrero Ilmarinen, y le
dicen: "Ven, oh herrero, al pie de lamuralla; ven, oh forjador, junto a la
roca; y fragua all una nueva luna y un nuevo sol,porque la vida es
intolerable cuando el sol no brilla, cuando no derrama su
mansaclaridad la luna!"El herrero se dirigi a la muralla, al pie de las
rocas, para forjar una nueva luna yun nuevo sol. Con oro forj la luna;
el sol lo forj de [Link] viejo Wainamoinen fue a visitar la fragua del
herrero; se detuvo en el umbral ydijo: "Oh herrero, caro hermano mo,
tu martillo resuena sin tregua toda la jornada. Aqu trabajo ests
entregado?"Ilmarinen respondi: "Forjo una luna de oro y un sol de
plata para colgarlos en lacpula del cielo, por encima de las nueve
techumbres del aire".El viejo Wainamoinen, dijo: "En vano trbalas,
herrero Ilmarinen; el oro no brillarcomo la luna, la plata no brillar
como el sol".
El herrero termin su obra; despus levant los dos astros entre sus
alegresmanos, los llev consigo con el mayor cuidado, y colg la luna
en la copa de un pino yel sol en la cima de un gigantesco abeto. El
sudor chorreaba por su rostro, el aguaresbalaba de su cabeza
mientras se entregaba a esta fatigosa y difcil [Link] fue la luna
colgada de un pino y el sol suspendido en la copa de un abeto;pero ni
el sol ni la luna [Link] viejo Wainamoinen, dijo: "Hora es
ya de interrogar al destino; llegado es para elhombre el tiempo de
consultar los signos y preguntarles qu camino ha tomado el
sol,dnde se ha perdido la luna".Y el viejo Wainamoinen, el runoya
eterno, cort unas tabletas del tronco de unlamo, despus las baraj,
las puso en orden con sus manos, y dijo: "Interrogar alCreador
pidindole una respuesta. Dime la verdad, oh signo del Creador;
habla,augurio de Jumala: qu senda ha tomado el sol, dnde ha
desaparecido la luna, queya no esplenden en la bveda celeste?"El
destino revel su verdico mensaje, el signo de los hombres
respondi,declarando que el sol se haba refugiado, que la luna se
hallaba oculta en las mon-taas de piedra, en la fortaleza de cobre de
[Link] el viejo Wainamoinen, dijo: "Si yo voy a Pohjola,
lograr ciertamenterecuperar la luz de la luna, los dorados rayos del
sol".Y el viejo Wainamoinen se apresur a ponerse en camino. Un da
camin, dosdas camin; al tercer da las puertas de Pohjola
aparecieron ante l, la alta mole depiedra se alz ante sus [Link]
detuvo a la orilla del ro y grit con retumbante voz: "Traedme una
barca paraatravesar el ro!" Pero su grito no fue escuchado, ninguna
barca [Link] junt en la orilla un montn de ramas secas de
pino, y le prendi [Link] tard en prender la llama, y la humareda
se elev en los aires, en espeso [Link] Louhi, el ama de casa
de Pohjola, estaba sentada a la ventana, vueltos losojos hacia el ro.
Tom la palabra y dijo: "Qu incendio es ese que arde all lejos, enla
baha? Para fuego de soldados es demasiado pequeo; para fuego de
pescadoreses demasiado grande".El hijo sali al cercado para ver y
or mejor: "Un hombre de soberbia talla sedistingue all, paseando al
otro lado del ro".El viejo Wainamoinen clam por segunda vez: "Oh,
hijo de Pohjola, conduce tubarca hacia ac, trae una barca a
Wainamoinen".El hijo de Pohjola, respondi: "No hay aqu ninguna
barca libre; atraviesa tmismo el ro, remando con tus dedos,
haciendo de timn con la palma de tu mano!"El viejo Wainamoinen se
qued pensando; reflexion y dijo: "No merecerallamarse hombre
aquel que volviera sobre sus pasos". Y se lanz al agua, como elsollo
en el mar, como la trucha en el ro; franque rpidamente la distancia
nadandocon uno y otro pie, y lleg a las riberas de Pohjola.Y
Wainamoinen entr en la casa. All estaban reunidos los hombres,
bebiendohidromiel, sacindose del melado licor; y todos ostentaban su
armadura de guerra y laespada al costado para matar a Wainamoinen.
Comenzaron por interrogarle,dirigindole estas palabras: "Qu
pretende de nosotros el miserable, qu nos cuentael nadador?"El
viejo, el impasible Wainamoinen, respondi: "Tengo algo peregrino
quecontaros, una cosa asombrosa sobre el sol y la luna. Dnde se
ha refugiado el sol,abandonndonos? hacia dnde ha huido la luna?"
Los mozos de Pohjola, la maldita ralea, replicaron: "El sol, al
abandonaros, se harefugiado aqu; la luna est oculta en una roca de
jaspeados flancos, bajo unamontaa de hierro. Y no los sacars de
ah, si nosotros no les dejamos escapar; no losrescatars si nosotros
no les concedemos la libertad".El viejo Wainamoinen, dijo: "Si el sol
no es librado de la roca, si la luna no essacada del seno de la
montaa, habris de vroslas conmigo, espada contra espada!"Y as
diciendo, el hroe desenvain su espada, desnud su mordiente
acero: laluna brillaba en su punta, el sol resplandeca en su cazoleta,
un corcel piafaba en suhoja, un gato maullaba en su [Link]
batalla se entabl, midindose las espadas. La de Wainamoinen
sobrepasabaa las dems, en el tamao de un grano de escanda, en el
grosor de una [Link] viejo Wainamoinen blandi su espada una
vez, la blandi dos veces; y como sifueran hojas de nabiza, como si
fueran tallos de lino, as seg las cabezas de los hijosde
[Link] sali en busca de la luna, a liberar al sol de las
entraas del roquedal jaspeado, de la montaa de acero, de la
montaa de [Link] hubo caminado un pequeo trecho, divis
una isla verdegueante, y en laisla un abedul altivo, y al pie del abedul
una espesa roca, y bajo la roca una profundacaverna, con nueve
puertas cerradas por cien [Link] fisura, una imperceptible
grieta se mostraba al pie de la roca; Wainamoinenhundi en ella su
aguda espada, su radiante hoja, y la roca se abri en dos. Y el
viejoWainamoinen, el runoya eterno, trat de hacer saltar las puertas
de sus goznes conlos puos, de violentar los cerrojos con la virtud de
sus palabras; pero las puertasresistieron al puo, los candados no
resintieron los efectos de la [Link] viejo Wainamoinen, dijo: "El
hombre sin armas no vale ms que una pobrevieja; el hacha sin filo no
es ms que un pobre apero". Y as diciendo, volvi aemprender el
camino de su pas, con la cabeza gacha y triste el corazn, por no
haber podido rescatar la luna y el sol.Y lleg a la fragua del herrero y
le dijo: "Oh herrero Ilmarinen: frjame unahorqueta de triple punta, y
una docena de afiladas cuas; frjame un gran manojo dellaves, para
rescatar a la luna de su roca y al sol de su montaa de hierro".El
herrero Ilmarinen, el inmortal forjador, satisfizo la demanda del hroe;
le forjuna docena de afiladas cuas, una horca de triple garfio y un
gran manojo de [Link] Louhi, la desdentada vieja de Pohjola, se
fabric unas alas de pluma ylevant el vuelo. Vol primero en crculo
alrededor de su casa, despus se lanz a lolejos, atraves el mar de
Pohjola y fue a posarse junto a la fragua de [Link] herrero abri
su ventana para observar si era la tempestad aquello que seacercaba;
pero no era la tormenta: era un buitre [Link] le dijo: "Qu
vienes a buscar junto a mi ventana, horrendo pajarraco?"El buitre
respondi: "Escchame, oh herrero Ilmarinen, oh forjador inmortal:
teres un hbil obrero, un herrero sin igual".Ilmarinen, dijo: "No es
extrao que se me considere hbil herrero, puesto que yohe forjado el
cielo y la cpula del aire".El ave volvi a tomar la palabra, el buitre
dijo: "Qu ests forjando ahora, ohilustre obrero?"El herrero
Ilmarinen, respondi: "Forjo una carlanca de hierro para encadenar a
lamiserable vieja de Pohjola a la falda de la montaa".
Madre Louhi comprendi entonces que la desgracia lo rondaba, que la
hora delcastigo era inminente, y se apresur a tender nuevamente el
vuelo y regresar a [Link] vez all, sac la luna de la roca y el sol
de la montaa; despus, transformadaen paloma, regres a la fragua
de [Link] le dijo: "Qu haces aqu, hermoso pjaro; a
qu has venido, ohpaloma, al umbral de mi fragua?"La paloma
respondi: "He venido a traerte una buena nueva: la luna est librede
su prisin de rocas, el sol se ha escapado de las entraas del
monte".El herrero Ilmarinen sali de la fragua y elev los ojos al cielo;
vio brillar la luna,vio al sol radiar en el [Link] fue a ver a
Wainamoinen y le dijo: "Oh viejo Wainamoinen, ohrunoya eterno, ven
conmigo a ver la luna, ven a contemplar el sol hermoso; ambos
hanvuelto a ocupar su antiguo lugar en la bveda celeste!"El viejo, el
impasible Wainamoinen, se precipit fuera de su casa, y levantando
lacabeza elev sus ojos al cielo: brillaban radiantes los dos astros, el
sol haba vuelto asu sitio en la celestial [Link] el hroe
dej or su potente voz, diciendo: "Salud, oh luna, que nosmuestras tu
esplendente faz; salud, oh sol de oro, que resplandeces de nuevo
sobre elmundo!"Dgnate, oh sol, salir cada maana a partir del alba
prxima! Dgnate darnos lasalud, fecundar nuestras tierras, multiplicar
los peces en nuestras redes!"Y t, luna, sigue tu esplendoroso curso,
cumple tu jornada llena de brillo y defrescor! Que tu plenilunio sea
glorioso de luz, y que derrame su alegra sobre lashoras de la noche!"
XIXOCASO Y NUEVO AMANECER
Marjatta, la hermosa nia, viva desde haca largo tiempo en la ilustre
casa de supadre, en la renombrada casa de su madre. Viva en la
inocencia, guardando fielmentesu castidad. Se alimentaba de frescos
peces y de pan moreno; pero se negaba acomer huevos de gallina
que hubiera fecundado el gallo, o carne de oveja cubierta por el
[Link] madre le orden ir a ordear, y ella rehus, diciendo:
"Una doncella como yono toca ubre de vaca que ha sido llevada al
toro; slo la ordeara si an fuese becerray, sindolo, diera leche".Su
padre la invit a montar en su trineo tirado por el caballo garan; y
ella seneg, diciendo: "Nunca me dejar conducir por caballo que ha
frecuentado yeguas;slo admitir en mi trineo un potrillo joven, un
potro de cuatro aos".Marjatta, la hermosa nia, la tmida y casta
virgen, fue encargada de apacentar lasovejas. Las guiaba por las
faldas y cumbres de las colinas, atravesando los
bosques,internndose en el espeso alisal, mientras el cuco de oro
cantaba, mientras la voz deplata modulaba sus [Link], la
hermosa nia, cuid largo tiempo su rebao, que es
peligrosomenester, sobre todo para una muchacha, ya que la
serpiente se desliza por la yerba,los reptiles venenosos infestan el
pastizal. Pero ella no tropez con ninguna serpienteentre la yerba, no
encontr reptiles venenosos en la [Link] arndano de la colina,
un arndano rojo, alz su voz y dijo: "Ven, ohmuchacha, a recogerme;
ven, oh virgen de la fbula de estao, del cinturn de cobre,de las
rosadas mejillas, ven a arrancarme de mi tallo antes que el gusano me
hayarodo, antes que la negra serpiente me haya devorado. Ya cien
nias, mil doncellas yuna innumerable muchedumbre de muchachos,
han llegado a visitarme; pero ningunoha tendido la mano para
cogerme".Marjatta, la hermosa nia, avanz unos pasos para ver el
pequeo fruto, paracogerlo con la punta de sus lindos dedos. Pero la
baya de la colina, el rojo arndano,estaba demasiado alto para
alcanzarlo con la mano, y por otra parte, tambin estabademasiado
bajo para pensar en trepar al rbol. Entonces Marjatta cort una vara
ygolpe con ella la rama hasta que el arndano rod por tierra.Y dijo
Marjatta: Trepa, pequeo arndano, trepa hasta el borde de mi
vestido!" Elarndano trep hasta el borde del vestido. "Trepa,
pequeo arndano, trepa hasta micintura!" El arndano trep hasta la
cintura. "Trepa, pequeo arndano, trepa hasta mipecho!" El
arndano trep hasta el pecho. "Trepa, pequeo arndano, trepa
hasta mislabios!" El arndano trep hasta los labios. Y de sus labios
pas a su lengua. Y de lalengua se desliz a la garganta. Y de la
garganta descendi hasta el vientre.Y Marjatta, la hermosa nia, fue
fecundada por el arndano; y su regazo comenza [Link]
caminaba desde entonces con el brial flojo, sin cinturn;
visitabasecretamente la cmara de baos, deslizndose en las
tinieblas de la noche.
Su madre la observaba inquieta, preguntndose sin cesar: "Qu
faltar a nuestraMarjatta? qu habr sucedido a nuestra paloma para
que camine as con los vestidossueltos y visite en secreto la cmara
de baos entre las sombras de la noche?"
35
.Cuando lleg el dcimo mes, la joven virgen se sinti presa de
horribles dolores. Ysuplic a su madre que le preparase un bao: "Oh
madre ma, haz disponer un rincnbien apartado y caliente, para
refugio de la doncella, para dar asilo a su dolor demujer!"La madre
dijo: "Oh malhaya la hija prostituida! A quin te has entregado,
pues?Ha sido a hombre casado, o acaso a un hroe
mancebo?"Marjatta, la hermosa nia, respondi: "No me he entregado
a hombre alguno,casado ni por casar. He ido a la colina a buscar
bayas, a coger arndanos rojos; y hetomado uno entre mis labios, y se
desliz por mi garganta hasta mi vientre. Elarndano fue quien me
fecund!"Marjatta suplic a su padre que le mandase preparar un
bao: "Oh padre querido,haz disponer un refugio bien apartado y
caliente, donde la pobre nia pueda encontrar alivio a sus dolores!"El
padre contest: "Huye lejos de m, perdida! Vete, mala mujer; ve a
refugiarteen el oscuro cubil del oso; y pare all tus cachorros!"Marjatta,
la hermosa nia, respondi cuerdamente: "No soy yo una prostituta,
niuna mala mujer! Yo dar a luz un hijo extraordinario, yo parir un
hroe insigne queacabar con el poder de todos los encantamientos,
que vencer al mismoWainamoinen!"
36
.La virgen se debata presa de lancinantes dolores, sin saber a dnde
ir, a quinacudir, de quin obtener el bao que le era necesario. Tom
la palabra y dijo: "OhPillti, la ms humilde de mis criadas, la mejor de
mis sirvientas: vete a pedir un baopara m por toda la aldea, por
todas las casas de Sariola
37
, para que pueda hallar unalivio a mis dolores, un trmino a mis
tormentos. Pronto, no te detengas; mi angustiacrece por
momentos!"Pillti, la humilde sierva, dijo: "A quin pedir un bao, de
quin implorar auxilio?"Marjatta respondi: "Pide el bao a Ruotus, a
Ruotus de Sariola".La pequea Pillti, la humilde sierva, desapareci
como una vaporosa nube, comoun jirn de humo, recogiendo los
pliegues de su vestido, y se dirigi a casa de [Link] colinas se
inclinaban a su paso, oscilaban las montaas, las pinas
silvestresdanzaban en la espesura del bosque, se hundan las
movedizas arenas del marjal. Aslleg al trmino de su viaje.
35
Las mujeres finesas daban a luz ordinariamente en el bao, en la
inteligencia de que el vapor caliente favoreca el parto.
36
Estas ltimas runas, visiblemente inspiradas en los orgenes del
cristianismo, evocan de unamanera sorprendente el misterio de la
Navidad. Aparte las circunstancias coincidentes dedetalle, se ha
sealado incluso la analoga de ciertos nombres propios: Marjatta (la
VirgenMara), Ruotus, el malvado Herodes.
37
Sariola: otra denominacin del pas de Klevala (Finlandia).
El horrible Ruotus coma y beba como un gran seor, sentado a la
cabecera de lamesa, y cubierto por una tnica de largos pliegues; una
tnica solamente. Sininterrumpir su banquete, pregunt con voz
cavernosa, apoyando sus codos sobre lamesa: "A qu vienes t
aqu? qu pretendes de m, harapienta?"Pillti, la joven sierva,
respondi: "Vengo a pedirte un bao donde la parturientapueda
encontrar alivio a sus dolores; donde la infortunada encuentre auxilio y
refugio".La mujer del horrible Ruotus avanz bruscamente hasta el
centro de la estancia, ydijo: "Para quin solicitas ese bao, para
quin buscas refugio y auxilio?"Pillti, la joven sierva, respondi: "Es
para nuestra Marjatta".Entonces la mujer del horrible Ruotus se
expres as: "No hay ninguna casa debaos en toda la aldea, no hay
ningn bao disponible en Sariola. Pero en la cumbrede la montaa
de Kyto, en un bosque de abetos, hay un establo donde podr parir
esaperdida; donde la mala mujer podr soltar su cachorro. El hmedo
aliento del caballoser su bao!"Pillti, la joven sierva, se apresur a
llevar a Marjatta la respuesta de aquella [Link], la pobre
nia, se deshizo en llanto; despus tom la palabra y dijo:"Triste es
tener que refugiarse como una sierva, como una esclava a sueldo, en
lacumbre de Kyto, en la espesura de abetos!"Y recogiendo los
pliegues de su vestido se dirigi apresuradamente, con lasentraas
desgarradas por brbaro dolor, a la choza de abetos, al establo
situado enla colina.Y una vez dentro del establo, dijo: "Oh mi buen
caballo, oh vigoroso potro: echasobre m tu aliento, envulveme en tu
vapor como en un bao dulcemente tibio quesea alivio a mi flaqueza,
auxilio y sedante a mi infortunio!"El buen caballo, el nervioso potro,
ech su poderoso aliento sobre el regazodolorido, y su vaho fue como
un bao caliente, como un blsamo de [Link] Marjatta, la
pobre nia, la dulce y casta virgen, baada en el abundantevaho, dio a
luz un nio, un tierno nio, entre las pajas del establo, en el pesebre
delcaballo de largas crines.Y lav a su hijo, y lo envolvi en paales, y
lo acost sobre sus rodillas,apretndolo contra su regazo. Y acarici a
su precioso tesoro, su dorado fruto, subculo de plata. Y le dio de
mamar, y pein sus cabellos, y lo meci entre sus [Link], de
repente, el pequeuelo salt de sus rodillas, del regazo materno,
[Link], la pobre virgen, fue presa de un inmenso dolor;
y corri detrs, en buscade su pequeuelo, de su fruto de oro, su
bculo de plata. Lo busc bajo la rueda delmolino, entre las llantas del
trineo, bajo el cedazo harinero, bajo los baldes de [Link] busc
de rbol en rbol, entre el csped y la delgada yerba. Y en los
bosques deabetos, en la cumbre de las colinas, entre los matorrales y
el brezal florido, hurgandoentre las ramas, excavando al pie de las
races.A la mitad de su jornada el sol sali a su encuentro. Marjatta se
inclin ante l y ledijo: "Oh sol creado por Dios sabes t qu ha sido
de mi hijo, mi pequeuelo, mimanzana de oro?"El sol respondi
sabiamente: "S, yo s lo que ha sido de tu hijo, como s tambinque
yo he sido creado para alegrar los das y caminar vestido con mi
manto de oro,para daros la luz con mis galas de plata.
S, pobre mujer, yo s lo que ha sido de tu hijo: tu pequeuelo, tu
fruto dorado,est hundido en el cenagal hasta la cintura, enterrado en
la landa hasta los brazos".Marjatta, la pobre virgen, corri
precipitadamente al cenagal, sac de all al nio ylo volvi a llevar
consigo a casa.Y junto a la buena Marjatta el lindo pequeuelo creca;
pero todava no tenanombre: su madre le llamaba "botn de rosa", los
extraos le llamaban "malditoholgazn".Se busc, pues, a alguien que
lo bautizase. El viejo Wirokannas se present; tomla palabra y dijo:
"No bautizar yo a un ser sumido en el error, no har cristiano a
uncualquiera si no es examinado y juzgado previamente"
38
. Quin se encargar de juzgar al nio? El viejo, el impasible
Wainamoinen, elrunoya eterno, fue el encargado de esta misin.Y el
viejo, el impasible Wainamoinen pronunci su sentencia: "Si el nio ha
sidosacado del pantano, si ha sido engendrado por el arndano de la
colina, preciso serenterrarlo junto a una mata de arndanos, o bien
llevarle nuevamente al pantano y allestrellarle la cabeza contra un
rbol".El pequeuelo, el nio de dos semanas, habl y dijo: "Malhaya
el viejo estpido!Malhaya, viejo ciego, pues has pronunciado una
sentencia injusta, un fallo insensato!Nadie te ha llevado a ti al
pantano, nadie te ha estrellado la cabeza contra un rbol,cuando has
cometido crmenes bastante ms graves, bastante ms
perversasacciones: cuando en tu juventud entregabas a tu hermano,
al hijo de tu propia madre,para salvar tu vida. Ni se te ha conducido al
cenagal cuando, en tu juventud tambin,arrojabas a las doncellas en
medio de las profundas olas, entre el fango negro".Y Wirokannas
bautiz al nio y le ungi como rey, nombrndole soberanoabsoluto de
[Link] el viejo Wainamoinen se sinti presa al mismo
tiempo de una granclera y una gran vergenza. Se alej, vagando
por la orilla del mar; y rompi a cantar por ltima vez. Y por virtud de
su canto cre una barca, una linda barca de [Link] se sent
al timn y puso proa a alta mar; y mientras henda las olas, alzla voz
y dijo: "Pasarn los tiempos, nuevos das nacern y volvern a morir.
Yentonces nuevamente tendris necesidad de m; me aguardaris, me
llamaris paraque os conquiste un nuevo Sampo, para que os haga un
nuevo kantele, para que osrescate la luna y el sol desaparecidos.
Para devolver al mundo su alegra desterrada!"
39
.Y el viejo Wainamoinen se lanz en su navo a travs de las
procelosas aguashasta perderse en el lejano horizonte, entre los
ltimos pliegues del cielo. All sedetuvo con su barca, y all
[Link] dej su kantele, su instrumento melodioso, a
Finlandia; dej a su pueblo laeterna alegra, y las sublimes runas a los
hijos de su raza.
38
Wirokannas: protector de los campos de avena; personaje mitolgico
cuyo papel en esteepisodio no acaba de aclararse.
39
Es el Renacimiento presentido, la resurreccin artstica del
paganismo. La voz delWainamoinen nrdico recuerda exactamente la
voz pnica que anunci en el mar latino elocaso de los dioses.
[Link].