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PRESENTACIÓN

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1

PRESENTACIN DE
COMPEDIO
ESCUELA: JUAN DE LA BARRERA
NOMBRE: DAVID QUIROZ P.
MATERIA: ESPAOL
MAESTRA: YAMILET
TRABAJO: COMPENDIO DE
CUENTOS DE TERROR
GRADO: 6 GRUPO:A
TURNO: MATUTINO
FECHA:18 DE NOVIEMBRE DEL
2016
2

INDICE
NOCHE DE BRUJAS.

LA MONJA BLANCA.

BOCKHOR...

LA MALDICIN DE UN DRUIDA.

4
5
6
8

LA HABITACIN ETERNA

10

LOS OJOS ROJOS MALDITOS

13

CLARENCE CARSWELL Y LA AMBIGEDAD DEL TIEMPO.


..

LA AGONA...

14
17

NOCHE DE BRUJAS
Hace tiempo en Santander, Espaa en
la noche de brujas, o halloween tres
amigos de la infancia Luis, ngel y
Sonia quedaron en la plaza central y
luego fueron juntos a hacer sus
respectivas sesiones de la ouijaun
rato despus ellos ya estaban jugando
a la ouija en un cementerio
abandonado, era una noche sin luna
al principio no tenan suerte pues al parecer ni se manifestaba nadie pero
despus de un rato se apagaron las velas solas debido a un fuerte viento y
las letras del tablero se movieron como locas dando un mensaje.Hola
soy el demonio pero los chicos no se lo crean mucho, ngel fue el primero
y le dijo que si era el diablo le regalase al da siguiente un coche nuevo, Luis
quera una moto y un perro (nunca haba tenido mascota) y Sonia por ltimo
la pidi ser la chica mas rica y popular de su instituto.antes de al fin
acabar la sesin el diablo les dijo que cosa le daran ellos a cambio de sus
deseos, ngel su alma, Sonia Su alma y la de su mejor amiga, Luis 3
vrgenes, y el demonio entonces les dio el plazo de un mes para sellar la
deuda.
As fue al cabo de un tiempo los deseos se cumplieron para los tres y
despus de disfrutarlos Sonia y ngel murieron en un incendio, su alma se
entreg al demonio para sellar el pacto pero Luis el pobre no tena tanta
suertese estaba acabando su plazo tambin pero an no tena su ofrenda
al demonio de la tres vrgenes.El plazo al fin concluy y al morir en un
accidente con su moto su alma fu al infierno como la de sus amigos al ser
reclamada por el diablo pero al decirle el pobre muchacho que no traa nada
el diablo se enfad, condenando su alma para la eternidad.
Ahora se dice en Santander que el alma de Luis esta maldita y puede salir
del infierno una vez al ao (solo en Halloween) para engaar y matar
inocentes, cada 30 de octubre al matar recoje 3 almas para el demonio y as
cerrar la deuda; tambin si tienes suerte y vas al cementerio con tus amigos
una noche sin luna luis te perdona a cambio de tu alma o la de tus amigos,

no te mueres pero te vuelves loco hasta el fin de tus das y al morir tu alma
si va al infierno porque luis la acepta para el demonio.

LA MONJA BLANCA
Mara Luisa despert confundida sobre el banco verde y no fue hasta
entonces que cay en cuenta de la espantosa realidad de que estaba sola,
absoluta y totalmente sola. Ese da tuvo que levantarse muy temprano para
acompaar a la maestra Frandina y otros compaeritos hasta el Museo
Diocesano, una casa muy grande y antigua que antes era un convento para
monjas, pero que ahora funcionaba como un gran museo donde se
guardaban viejas campanas de iglesias, espejos altsimos y hasta algunas
vrgenes que cambiaban sus vestidos y pelucas segn la ocasin.
Mara Luisa despert confundida sobre el banco verde y no fue hasta
entonces que cay en cuenta de la espantosa realidad de que estaba sola,
absoluta y totalmente sola. Ese da tuvo que levantarse muy temprano para
acompaar a la maestra Frandina y otros compaeritos hasta el Museo
Diocesano, una casa muy grande y antigua que antes era un convento para
monjas, pero que ahora funcionaba como un gran museo donde se
guardaban viejas campanas de iglesias, espejos altsimos y hasta algunas
vrgenes que cambiaban sus vestidos y pelucas segn la ocasin.
_

Maestra,

maestra

Frandina,

Dnde

est?,

conteste!

No pudo ver a la maestra ni a ninguno de sus compaeritos, ni a nadie que


le dijera a donde se haban ido todos, corri hasta la puerta principal que
encontr cerrada, camin por los pasillos y solo poda escuchar el taconeo
agudo de sus zapatitos sobre las viejas cermicas de la gran casa solitaria.
Pasaron algunos angustiosos minutos hasta que pudo ver al final de un
pasillo a una monjita blanca, muy joven y bonita, corri hacia ella y
abrazndola
le
dijo:

- Hermanita, hermanita, aydeme! me han dejado sola


tengo
miedo.
La monjita la mir con cario y agarrndola de la
mano
le
respondi:
-Vamos, no tengas miedo yo te llevar.
La nia camin confiada agarradita de la mano.
Escuchndose solo el taconeo de sus zapatitos.
De
repente
pregunt:
-Hermanita Porqu tienes las manos tan fras?
La
hermanita
respondi:
-Porque estoy muerta.

BOCKHOR
Amanda White apresuraba el paso sobre la terracera del lugar, sus pies
partidos y secos levantaban el polvo en su andar. Las jvenes arrugas de su
negro rostro reflejaban la preocupacin y tristeza del ser que padece. Era
inminente que su marido morira, pero ella aun guardaba la esperanza.
Amanda se diriga a una chocita miserable, se acercaba a la entrada para
tocar la puerta de madera podrida, el sonido hueco del llamado pareca
tener ms eco a esas horas de la noche. Ella escuchaba como el anciano
se mova con lentitud dentro de su espacio, como torpemente chocaba
contra los muebles hacindoles rechinar contra el piso.
Amanda nombraba en voz baja a Bockhor quien era lo ms cercano a un
doctor en el pueblo. La puerta se abra lentamente haciendo tronar sus
goznes oxidados. De entre la abertura se asomaba un rostro que
asemejaba a la muerte. Ojos hundidos y negros, arrugas pronunciadas y
nariz ensanchada.
-Bockhor, recib su recado Cmo sigue mi marido? Vengo a verlo.
Por un momento solo el chirriar de los grillos sonaba.
-Pase. -Dijo el viejo.

El esposo de Amanda haba sido mordido por una


fue encontrado tirado en los campos de trigo con
espuma salindole de la boca. Rpidamente
fue llevado con el anciano. Las malas lenguas
decan que tena poderes curativos, haca
trabajos de magia y encargos contra las malas
vibras. Pero a ciencia cierta nadie saba si era
brujo, chaman o nahual.

culebra,

Bockhor tomaba lugar en una silla artesanal


a la vez que le ofreca asiento a Amanda,
quien cuidadosamente se sentaba enfrente de l en un polvoriento mueble
que se hunda una vez posadas las sentaderas. Era la primera vez que ella
entraba en la pocilga del anciano. Se senta abrumada ante la decoracin
del lugar. Crneos y aves disecadas adornaban la escena, ola a incienso y
humedad, poca luz ambientaba la recepcin, solo la flama de unas pocas
velas a medio consumir. Amanda prefera mantener la vista en el suelo; el
miedo reptaba por su espina dorsal.
Al viejo se le vea nervioso y dubitativo. Amanda esperaba lo peor, las
noticias fatales.
-Mire Amandita, le dir; he hecho mucho para salvar la vida de su esposo.
El viejo se aclaraba la garganta- Pero era tarde, en verdad, lo juro por
Damballa. Si le sirve de consuelo
Amanda explotaba en amargo llanto llevndose las palmas de sus manos al
rostro. Escuchaba sin prestar atencin a las explicaciones del viejo.
Recordaba los ltimos momentos con vida de su marido. Por un momento
solo escuch el silencio, comprendi que Bockhor quera respetar su
lamento. Sinti sus lentos pasos arrastrase hacia a ella. Sinti como el
mueble se hunda a su lado. Amanda retiraba las manos de su rostro para
agradecer al viejo su esfuerzo.
Amanda enjugaba sus lgrimas y tomaba aliento para calmar los sollozos.
Con horror su vista se aclaraba para presenciar que Bockhor segua en su
lugar, sentado enfrente de ella.
Una mano callosa se posaba sobre su pierna, una hinchada y maltratada
con dos orificios sobre la misma. Las marcas circulares estaban moradas y

rodeadas de sangre seca. La piel de la pierna de Amanda se erizaba,


reconoca el tacto.
Backhor se diriga a ella:
-Amanda, no pude salvarlo. Pero le presto su cuerpo. Porque su voluntad,
ahora es ma.

LA MALDICIN DE UN DRUIDA
Ella prometi que se quedara con migo,
pero su muerte era inminente. Algo ocurri
que ech a perder nuestro plan de escape, y
los culpables an estn cerca ocultos en las
sombras, burlndose de nosotros por
haberlo intentado, pero tambin curiosos de
que pasara ahora, de cmo el ngel de la
muerte entrara por esa puerta para llevarse
mi amada.

lo
a

Haba otra cosa que se preguntaban, si yo aria algo al respecto, si me


vengara. O solo desaparecera en lo ms profundo de la noche, pero la
respuesta ni yo la sabia. No tena tiempo para pensar solo para escuchar a
London que yaca en el suelo, su figura sensual ahora tirada en el suelo
llena de heridas y rasguos.

Y esos agujeros en su cuello revelando el nombre de su asesino, porque si


era un hecho que haba muchos de su estirpe, solo haba uno que esperaba
su
oportunidad
para
quitarle
la
vida.
London, no fue hasta mucho despus de conocerla que me revelo su
verdadera naturaleza, criatura hurfana que viajo a cada rincn del mundo,
por ms de mil aos sola, aburrida de la vida presencio el nacer de cada
imperio, conoci a los eruditos ms antiguos, vivi ms de lo que un
humano poda experimentar, y aun as todo le pareca tan pasajero que
sera imposible disfrutarlo realmente, para ella la modernidad era solo otro
paso aburrido en la existencia de este mundo.
London anhelaba morir cuando la conoc, y aun as le ice prometer que no
me abandonara en este mundo al que yo tampoco pertenezco.
Por deseo suyo la hice mortal con un beso, nos amamos y pertenecimos
como nunca nadie haba amado y fue entonces que el karma nos alcanz.
Ella dijo que solo a los humanos se les permita amar, pero me amaba, yo le
dije que obtendra el poder para cuidarla y defenderla, pues ella aun siendo
inmortal caminaba bajo la luz del sol y sus enemigos observaban desde las
sombras. Ahora crujo los dientes de impotencia y ella agoniza en el piso
baada en sangre, su cabello sigue rubio pero el color blanco de su piel
est cambiando a gris.
Sus ojos verdes enmarcados en el negro maquillaje, me observan pidiendo
perdn
con
la
mirada
ms
melanclica.
Ella me acaricia el rostro por ltima vez y me pide que rompa las leyes de la
naturaleza
una
vez
ms.
Un beso me pide, uno ltimo sabiendo que me entregara su inmortalidad al
hacerlo y porque habra de querer la vida eterna, sin ella aquello sera lo
mismo que vivir cada da en una habitacin sin oxgeno.
Pero no pude decir que no, sus labios manchados de rojo oscuro me
esperaban. Y el ngel de la muerte llego oportuno, pues lo quera como
testigo, que se enterara el mundo espiritual que no les permitira alejarla de
m.
El emisario me vio cuando le quite a m amada su ltimo aliento, y me
perteneci
tambin
su
espritu.
La sent ser parte de m y sent el poder, levante la mirada buscando,
buscando a alguien en particular, saba que an estaba aqu y poda sentirlo

temblando, aterrorizado sabiendo que la situacin se le haba escapado de


las manos y que poda hacer mas que esperar su turno para clamar
misericordia y ambos sabamos que la parca no se ira con las manos
bacas.

LA HABITACIN ETERNA
Una maana sin saber porque mi
cabeza no se senta en su lugar,
dolorido me incorpore para
comenzar la rutina de todos los
das, mire el reloj despertador
que reposa al lado de mi cama, y
extraamente marcaba las 3:00
AM, con un pequeo resplandor
que atravesaba mi ventana,
dubitativo me asome a ella para
corroborar la muerte de las doble AA que yacan en el atad de cronos, para
sorpresa personal, la luna estaba en su mximo esplendor, arriba en el cielo
dominando el hemisferio.
Arrinconado sobre la pared del dormitorio resolv arrastrarme hacia el living,
haciendo una parada rpida por el bao, continu mi exploracin hacia la
cocina, como haba resuelto el toilette fue la primera parada, el inodoro a lo
lejos percibi mi presencia sin levantar la tapa deje que el Napalm incendie
su interior, duro un minuto aunque extrao para mi, pues escalofros

10

subieron por mi columna como hielo sobre la espalda, directo hasta la


medula, como si alguien estuviera observndome, gire la cabeza un par de
veces sin xito, ya que viva solo no tendra sentido que alguien estuviese
en mi domicilio, reste importancia al hecho y consum el acto urinario.
Al lavabo!
Me dije a mi mismo con gran entusiasmo, mire al espejo y dije
Todava tengo juventud.
Al agacharme para mirar present un suspiro en el cuello, el cual me alter,
me congel unos segundo cuando elev la mirada observ en el espejo un
rostro famlico casi cadavrico, cuando comprend lo sucedido mis piernas
fallaran en el balance y ca inmediatamente al piso, pataleando me arrastre
hasta quedar encerrado entre el inodoro y la baera, poco a poco los brazos
de este espectro salan del espejo, asomo el torso, su nuca se apoyaba
sobre la espalda casi imitando a un contorsionista, se detuvo y d repente la
cabeza se dispara hacia el frente y con un grito agudo esboza
eres mo, grito la figura, seguido por un chillido como un cerdo cuando
es atrapado por su futuro asesino.
Cerr mis ojos y cuando los abr, haba desaparecido, luego de unos
segundos me incorpor sin comprender que haba sucedido, lave mis
dientes y proced a la cocina. Una duda me detuvo en la puerta del
sanitario, la oscuridad.
Atravesar el living no iba a ser fcil, pues la oscuridad pareca no tener fin,
jams la habitacin me pareci tan grande, avance unos pasos aunque un
pequeo viento detuvo mi marcha, inmvil espere que la calma vuelva a m
ser, continu. Alcance el interruptor de luz, como una predecible pelcula de
terror fallo. Record que el foco estaba quemado hacia unos das y no lo
haba cambiado, ya en marcha decid avanzar por esa inmensa oscuridad,
segua y segua y por algn motivo no alcanzaba la puerta de la cocina,
sonidos extraos como lxicos que no comprend hacia ruido en mi cabeza.
Susurros, suspiros, pequeas risas abrumaban mis odos, sin comprenderlo
decid restar importancia a ello y continuar, de repente, tuve la sensacin de
que no avanzaba recto sino hacia abaja, con una caminata difcil, senta que
de a poco me acercaba a una pendiente, el pnico ingreso en mis piernas y
con sutileza avance lentamente paso a paso, hasta que de repente, paso en
falso y comenc a caer entre gritos, risas y lamentos, senta como miles de
ojos se posaban en mi, y como manos, afiladas como cuchillos desgarraban
parte de mi piel, una boca gigante pareca esperarme al final, colores rojos,
azules y matices de negros decoraban mi cada.

11

El concreto de las baldosas me devolvieron a la realidad, tropec y la cada


pareca interminable, ya incorporado segu avanzando, con susto y mucha
duda, el suelo empez a ablandarse como si faltara el piso y hubiese sido
reemplazado con tierra, de a poco mis piernas empezaron a cansarse y
cada paso pareca enterrarme como si mi cuerpo pesase ms de la cuenta,
primero mis pies quedaron bajo tierra, con las manos me arrastre,
extrayendo uas de la carne hasta el punto en que mi cuerpo decidi
abandonar, tome el ltimo sorbo de aire, pues mi cuerpo estaba totalmente
sumergido en la tierra, as alc mi cabeza y vislumbre una lapita y un
epitafio poco augurios, aqu yace el srdido espectro Martn, ser indeseado
en la humanidad, volvi a donde pertenece, abajo. Eres mo
Volv en s y romp en llanto, sin entender que suceda decid continuar, a
mitad de camino (supuse) no hay vuelta atrs. Transpirado, sucio y
temeroso, avance, tembloroso sospech que alguien me segua, a paso
veloz comenc a correr mirando atrs inultamente sucesivas veces
esperando encontrar algo, gire al frente por ltima vez y ese espectro me
esperaba, grito y me golpeo fieramente que mi alma pareci desprenderse
de mi cuerpo, avanz hacia mi gritando y agitando los brazos, yo perdido no
supe hacia dnde dirigirme, como en el bao cerr los ojos y cuando los
abr, estaba sentado en el medio de la sala con la puerta de la cocina
adelante, mire atrs, adelante y a ambos lados, nada. Me incorpore
catatnico avance unos pasos y sent un pequeo susurro, lentamente gire
la cabeza y ese rostro infernal me miro fijo, con ojos negros y cabello
blanco, sostena un cuchillo en la mano, con susto pregunte quien era,
sonri con gesto amenazador y embusti contra m persona, atravesando
mi pecho de punta a punta, un ardor recorri mi cuerpo y un grito deseando
la muerte explot, de rodillas al suelo la figura espectral se rea a
carcajadas, burlndose y maldiciendo en lenguas que no comprend, los
ojos por inercia se cerraron, todo desapareci.
Me incorpore y sin mirar, avanc hasta la puerta de la cocina, abr la misma
y cerrndola velozmente apoye mi cabeza sobre la madera, me sent, y
respire aliviado. Respirando un tanto ms calmo tome un vaso y me serv un
tanto de leche (para reconciliarme con Morfeo segn los antiguos) nada
extrao ocurra, as con calma, comprend que quizs todo era alucinacin,
con temor Sal nuevamente hacia el living y ah estaba la oscuridad
esperndome, una mano toma mi pie derecho y sin tiempo a reaccionar me
arrastra velozmente, grito y pataleo pero sin xito quedo varado en el
pramo del living, rodeado solo de oscuridad, voces desde diferentes
ngulos se acercar a m, miles de manos me rompen la ropa, y como clavos

12

en las pareces insertan sus dedos en la carne, siento como de a poco


juegan con mi piel arrancndola lentamente, grito una y otra vez, mi cuerpo
es desmembrado hasta que solo quedan huesos, deseando la muerte y con
un grito profundo, mis ojos se abren repentinamente, pienso y al mirar a los
costados el despertador sonaba y sonaba, marcando las 6:00 AM. La paz
me invade y pienso solo fue un sueo, me incorporo y me dirijo a la ventana
abro y el sol en su mxima brillantez espera ser saludado, calmo y con paz
me dirijo al bao para comenzar la rutina de siempre, ausencia de oscuridad
en toda la casa, el inodoro y el lavabo, sin escalofros, realizo todas las
acciones aunque dubitativo y caso asustado, me levanto para ver el reflejo
del espejo nada calma y serenidad en mi ser. Abro la ducha, me despojo
de la remera, cuando observo un hueco en la misma casi en el medio,
mancha roja a su alrededor, si como como un cuchillo, abro los ojos y la
oscuridad me invade nuevamente. Desde aquella noche la oscuridad me
rodea y nunca logro salir de la habitacin.

LOS OJOS ROJOS MALDITOS


Es el guardin de la familia deca la abuela;
es un espritu maldito deca el to Gordon, no
podan ponerse de acuerdo. Ojos Rojos solo
observaba cuando la abuela era vctima del
asalto y cuando los maleantes se percataron
de su presenciahuyeron despavoridos. Con
Gordon fue distinto, Ojos Rojos permaneci observando cmo el maldito
taxista se pas la luz roja elevando por los aires a la ta Iveth. En cada
generacin de la familia siempre haba un miembro que poda ver a Ojos
Rojos cada noche, cada da el resto de su vida.
Aquel da cuando cumpl los dieciocho, regresaba a casa para la fiesta
sorpresa de la cual ya saba, no se pueden tener secretos cuando la familia
es grande, al pie de la pequea escalera que llevaba a la puerta del edificio,
distingu una figura masculina apoyada a uno de los rboles de la acera y
escudriando algo en sus manos quizs un telfono, llevaba una chompa
deportiva de esas que tienen una capucha en el cuello con la que te puedes
cubrir la cabeza a manera de monje.

13

-Sin duda es una de esas personas que gustan de correr por las tardes para
mantenerse en forma- me dije. Al acercarme y disponerme a subir la
escalinata alz la cabeza y me dirigi una mirada intensa que estremeci
todo mi cuerpo, sus ojos eran rojos y su cara plida. Entend que en esta
generacin yo haba sido elegido para verlo, la idea no me gust mucho,
tener que andar por la vida viendo un ser tenebroso de rostro oscuro,
encapuchado y con unos ojos rojos terriblemente brillantes sin un papel
claro en tu destino.
Investigu que se poda hacer
para salir de esta pesadilla y
pude encontrar un escape. Si
escribo la historia, aquel que la
lea me liberar de Los Ojos
Rojos malditos y pasar a ser su
visin si en los prximos siete
das no le entrega la historia a
otra persona. Suerte con eso!

CLARENCE CARSWELL Y LA
AMBIGEDAD DEL TIEMPO
Haba vivido en el claustro del estudio durante casi toda mi inerte e insignificante
vida, entre libros y bibliotecas; entre polvo y papel. Mi verdadero vivir (llammoslo
mejor experimentar) era el libre trnsito por el ingente espectro de una
imaginacin sin fronteras, sin bordes, sin limites. Cavilaba entre cuatro paredes,
absorto entre historias largas y cortas. En ideas ajenas a la realidad, escritas por
locos. Sabios locos. Viviendo una no-realidad paralela a mi realidad. Para
entonces yo pensaba que lonormal era dejarme llevar por mis intensos estados de
imaginacin, mi trance literario; siquiera, ms "normal" que la aparente normalit
de mon existence. Es atribuible tambin, en efecto, una altsima carga de
subjetividad al factor normalit, teniendo en cuenta que aquello "normal" no
siempre es lo que debera haber sido, o peor aun: lo correcto. En tal caso, no son
ms que subjetividades, tan solo un manojo de subjetividades.
Divagando entre pensamientos y recreaciones, producto de mi imaginacin guiada
por la lectura, me escapaba de aquella habitacin en la que yo exista. Hua cual
Quijote... Soy pues Clarence Carswell, pero como el Quijote: atado a su locura;
desafortunadamente sin un Sancho que me ayudase en mi desdicha, pues no viv
nunca ventura alguna. Era yo una vctima ms de la locura? No lo s Cmo
saberlo? Acaso consciente est el loco de su locura como el poltico de su
tropismo? Y de ser cierto, mi estado de enajenacin tendra que haberse

14

alimentado hasta la saciedad del papel y la tinta; transformando, en consecuencia,


el
curso
de
mis
actitudes
en
un
inevitable
taxismo.
Llegada la hora de mi muerte, en mi juicio -afortunadamente- sopesaron ms los
males que nunca comet en contraste con los que s comet. Aquel tribunal para
almas fall a favor de una posibilidad, de una entrada a donde todos quieren ir
luego de abandonar la ciudad de Can, tierra de los mortales.
Al fin y al cabo qu dao pude ocasionar yo a qu ser vivo en esas tierras ya
lejanas para m; llenas de gentes, ajenas a m, como ese Can y sus Enoc y
Lamec.
El pndulo dicotmico de mi vida oscilaba ahora hacia la felicidad. El mismo
pndulo que me haba recordado en horas muy anteriores, que definitivamente no
existe esa felicidad, al menos, a plenitud. Viva yo, entonces, en aquel destello
intermitente de la felicidad. Deslumbrado, admiraba todo a mi alrededor.
Existan paisajes infinitamente hermosos. Se poda escuchar el nunca escuchado
sonido de la alegra constante e invariable. Nada era comparable con aquel
majestuoso lugar lleno de colores, de luces, de aromas, de sensaciones
agradables; de una ausencia de dolor alguno; de paz en su ms pura expresin.
Describir los encuentros y paseos con los ngeles y arcngeles que habitaban ese
ms que Shangri-La sera incomprensible aun al juicio del lector ms entendido y
preparado. No exista el fro ni el calor, ni el miedo, ni siquiera el hambre y la sed.
En aquel lugar nada hacia falta! Das enteros
pasaron, imperceptibles a mi sentido, pues aun
mi
alma tenia grabada mi condicin terrenal; como
una
amalgama malsana entre mi Civitas Terrena y
mi
Civitas Dei. Meses, aos y siglos enteros en los
que
estuve distrado entre aquello maravilloso que
generosamente me sitiaba. Aquello que no
puede ser descrito ni por smbolos ni por signos,
ni
escritos
ni
hablados.
As anduve por las cercanas del Eufrates, y por
las orillas del Tigris, y al otro extremo, tambin
moj mis pies
muchas veces en el Pisn, en un instante entre
tantos...
Al llegar al Guijn, mi mirada se perdi; el chocar de sus aguas con las rocas me
hizo recordar, inexplicablemente, uno de los tantos relatos que de humano lea.
Mi paseo por aquel Edn pareca haber llegado a su ltima extensin.
Un ngel asignado a m por aquella corte me explic, tomando mi mano como
cuando de nio lo hicieron para explicarme que mis padres ya no existan, que la
morada de aquel por quien yo preguntaba se encontraba en las lejanas
profundidades del infierno. Su alma -continu aquel garboso ngel en su
elucidacin- no obtuvo el privilegio de pertenecer a lo que yo finalmente fui
destinado.
Rogu al ngel una nueva audiencia para solicitar que me llevaran ante aquel,

15

poeta, brujo y genio en una sola criatura, lejano a mi maintenant.


El permiso me fue concedido luego de innumerable splicas. Innumerables.
Mi insistencia entonces me condujo a la entrada de aquel infierno en donde el
ngel
que
hasta
all
me
acompa
me
indic:
-Procura no extraviarte, toma esta pequea pero til piedra en tus manos y no la
sueltes hasta que regreses. Pasars cerca del Cancerbero, pero no te dejes llevar
por el miedo; mientras tengas la piedra l no podr verte...
Aquel monstruoso ser estaba erguido muy cerca de esas enormes puertas tal y
como era de esperarse. Sus cabezas atinaban a morderse entre ellas Era
aterrador!
El
ngel
culmin
sus
indicaciones
dicindome
lo
siguiente:
- Una vez que hayas atravesado el umbral, corre lo ms rpido que puedas hasta
que llegues hasta un ro-pantano de colores naranja y negro. Prosigui
imperativo- No te dejes llevar por el miedo y corre hasta llegar all sin levantar tu
mirada demasiado. Una vez en l, debers atravesarlo sin soltar la piedra que en
tu mano he colocado. Para ello debers sumergirte en sus putrefactas aguas.
Pondrs la piedra en tu boca y solo as podrs lograrlo sin ahogarte.
...Pude
ver
tambin
otras
cosas
que
prefiero
no
explicar.
Finalmente, atraves, sin Caronte y sin Virgilio, aquel malvolo ro-pantano.
Segu aquella senda callado y cuidadoso, recordando los consejos del ngel. No
s cunto camin pero llegu hasta algo que pareca un mausoleo. Entr. Era un
clsico mausoleo de esos edificados solo en cementerios antiguos. Sin embargo,
luego de dar algunos pasos, todo cambi. Sbitamente, aquel lugar pareca
entonces mi alcoba en elchateau. Y... alguien estaba dentro, sentado en lo que
pareca ser una de las sillas que yo usualmente dispona para a leer.
Quin...
Es l! Definitivamente es l!
Pens -Cunto tiempo he estado aqu?Mi desconcierto me llev a exclamar:
-Dios mo!
En las paredes de aquel antes mausoleo pude leer como escrito en fuego:
NO VENDR...
Mi asombro no daba cabida para ms emociones... Estaba completamente
aterrado.
Camin unos pasos ms, acercndome lentamente. Tom la segunda silla y
escrib todo esto al lado de mi silente acompaante. Ah estuve, lleno de miedo,
del ms intenso miedo que jams haba sentido; sin poder siquiera ver su rostro.
Ah, tan asquerosamente cerca; como muecos de cera, inanimados, tanto l
como yo. Ambos pluma en mano.
No s cuanto tiempo me tom escribirlo todo. Tampoco s cunto tiempo mi mano
izquierda apret incesante aquella piedra.

16

Al terminar mi relato grit su nombre buscando desafiarlo, pero l no se movi;


grit muchas veces sin encontrar alguna respuesta motora, algn gesto. Senta su
respiracin pero era como si verdaderamente no existiera. Grit de nuevo cerca de
su odo agotando la fuerza de mi dbil garganta; grit desesperadamente tan
fuerte que, esta vez, el eco de aquel nombre retumb acstica y tenebrosamente
por todo los confines del infierno:
Eeeeeeeeeeeeeeedgaaaaaaaaaaaaarrrrr..!
Aquellas letras de fuego cambiaron para decir:
AHORA...
Mi asombro ante el estruendo ecoico de mi propia voz me hizo soltar la piedra que
en la mano sostena antes con fuerza, la cual rod hasta su pi derecho. l,
levantando su calzado, la fren haciendo ademn de voltear.
Oh maintenant, mi mejor maintenant!
Las bestias y Abaddon vienen por m
Aun el ngel me espera, cerca de aquellas enormes puertas.

LA AGONA
Introducan las pequeas pastillas en mi boca a grandes puados. Las
lgrimas descendan de mis ojos a gran cantidad. En ese momento
realmente queria morir,necesitaba morir. No era una razon, sino muchas
que ya se haban juntado. Me acerqu al espejo a contemplar mi horrenda
figura. No saba que hacer. Divis un cuchillo encima de la mesa junto a mi
cama. Cuando lo tom entre mis manos sent que pesaba una tonelada, an
asi estaba decidida a pasarlo por mi mueca.
Fue en ese momento cuando sent una extraa precencia detrs mio, me di
la vuelta y vi a una mujer observandome. Vesta un vestido de otra poca, el
cual estaba todo ensangrentado al igual que su cara. Tena rasguos y
moretones que se extendan por todas las partes visibles de su cuerpo. Me
llam la atencin la rosa que llevaba en la mano izquierda, cuando se
acerc ami me di cuenta de que tambien tena un cuchillo en la mano
derecha. Cuando estaba lo suficientemente cerca como para sentir su
putrefacto olor, con su rostro desfigurado me hizo una sonrisa perturbadora.
Tom la rosa y me la puso en una mano, al mismo tiempo enterraba su
cuchillo directo en mi estmago.
Me qued sin aire, se me hel todo el cuerpo, senta que me sacaban toda
la carne de mi cuerpo. No pude controlas un grito escalofriante que me sali

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de las entraas. Fue ah cuando recin comprend que aquella mujer vena
a terminar con mis sufrimientos.
Introduca las pequeas pastillas en mi boca a grandes puados. Las
lgrimas descendan de mis ojos a gran cantidad. En ese momento
realmente queria morir,necesitaba morir. No era una razon, sino muchas
que ya se haban juntado.
Me acerqu al espejo a contemplar mi horrenda figura. No saba que hacer.
Divis un cuchillo encima de la mesa junto a mi cama. Cuando lo tom entre
mis manos sent que pesaba una tonelada, an asi estaba decidida a
pasarlo por mi mueca. Fue en ese momento cuando sent una extraa
precencia detrs mio, me di la vuelta y vi a una mujer observandome. Vesta
un vestido de otra poca, el cual estaba todo ensangrentado al igual que su
cara. Tena rasguos y moretones que se extendan por todas las partes
visibles de su cuerpo.
Me llam la atencin la rosa que llevaba en la mano izquierda, cuando se
acerc ami me di cuenta de que tambien tena un cuchillo en la mano
derecha. Cuando estaba lo
suficientemente cerca como para
sentir su putrefacto olor, con su
rostro desfigurado me hizo una
sonrisa perturbadora. Tom la
rosa y me la puso en una mano,
al mismo tiempo enterraba su
cuchillo directo en mi estmago.
Me qued sin aire, se me hel
todo el cuerpo, senta que me
sacaban toda la carne de mi
cuerpo. No pude controlas un grito escalofriante que me sali de las
entraas. Fue ah cuando recin comprend que aquella mujer vena a
terminar
con
mis
sufrimientos.
Despert jadeando. No, no podia ser un sueo. Las pastillas se encontraban
esparcidas en el suelo, me toqu mo estmago.No, no habia ni senta nada.
Luego mir mi mano. Un escalofro recorri todo mi cuerpo, empez a tiritar,
ya nada tena sentido. La rosa que me haba dado la mujer estaba all en mi
mano.

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CONCLUSIN
Los cuentos de terror tienen como propsito asustar. Y hay
cuentos de terror que se basan en leyendas como la llorona
que existi en una parte de Mxico y hay otras que san en
diferentes partes del pas.
Este compendio de cuentos es una recoleccin de diversos
cuentos de terror que se extienden por todo Mxico.

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