Venticuatro años del asesinato racista
de Lucrecia Pérez Matos
(texto extraído del comunicado de la Plataforma Ciudadana Contra el Racismo y la Xenofobia)
Lucrecia Pérez llegó a Madrid hace 24 años. Su objetivo era trabajar para garantizar los estudios de su hija Kenia
y volver un día a República Dominicana para construirle una casa digna
La ruta sin retorno comenzó en Vicente Noble, de allí a Santo Domingo. En el primer vuelo de su vida llegó a
Nueva York, de allí saltó a París, luego a Bilbao y finalmente en tren hasta Madrid.
En Madrid comenzó a trabajar interna como empleada de hogar, pero fue despedida al poco tiempo y
malvivía en las ruinas de la discoteca Four Roses en Aravaca.
En este barrio, cientos de dominicanas que trabajaban internas se reunían los jueves en la plaza "Corona
Boreal" para charlar, divertirse y reencontrarse con sus antiguas vecinas de Vicente Noble.
Algunos vecinos de la localidad protestaban por su presencia, por sus voces, por su cultura.
Para expulsarlas de la zona, los municipales les pedían los papeles diariamente y trataban de desalojarlas de la plaza
y también de la discoteca abandonada Four Roses, donde dormían quienes no tenían casa.
El 1 de noviembre la policía intentó llevarse detenidas a dos mujeres dominicanas indocumentadas de la
plaza, por lo que el resto saltaron en defensa de las compañeras y el altercado se saldó con cinco heridas y
numerosas detenidas (1).
Los periódicos difundieron lo sucedido en todo el país. Una parte de la prensa mediática jugó un papel muy
importante en lo sucedido, señalando a las migrantes como delincuentes. La mecha estaba encendida (2).
(1). Sobre la protesta en la Pza Corona Boreal: [Link] *Edición impresa del Lunes, 2 de noviembre de 1992
(2). "No es delito ser pobre": [Link] *Edición impresa del Domingo, 15 de noviembre de 1992
A las nueve de la noche del 13 de noviembre de hace 24 años, el guardia civil Luis Merino Pérez de 25 años
efectuó los disparos que acabaron con la vida de Lucrecia, mientras le acompañaban los menores Felipe
Carlos Martín, Víctor Julián Flores y Javier Quílez, de 16 años.
Los asesinos dispararon indiscriminadamente contra las y los dominicanos que cenaban una sopa a la luz de una
vela y huyeron en un coche que les esperaba.
Lucrecia Pérez Matos, de 33 años, que llevaba solo un mes y tres días en España, fue alcanzada por dos tiros,
uno de ellos en el corazón, e ingresó ya muerta en el Hospital.
Hubo otro herido grave, Porfirio Elías, también dominicano, vecino hoy día del municipio de Pozuelo.
Los fascistas se reunían en la Plaza de los Cubos y desde allí salieron hacia el lugar que señalaban los periódicos.
"Lucrecia murió asesinada por ser pobre y negra".
La España del momento descubrió el racismo y la xenofobia que llevaba dentro sin saberlo. La Transición no había
acabado con el fascismo, que aún vivía, impune, en nuestras calles.
El altar con flores recogió el pesar de las gentes honestas en esta plaza de las dominicanas.
Miles de ciudadanos se manifestaron en Madrid y en toda España contra la xenofobia.
Frente a la Four Roses el Ayuntamiento levantó un monolito en su memoria, pero no es suficiente:
la plaza donde se reunían las trabajadoras dominicanas debiera llevar el nombre de Lucrecia Pérez.
Manifestación en la plaza de la Corona Boreal de Aravaca el 15 de noviembre de 1992, dos días después del asesinato de Lucrecia Pérez
El contexto de crisis actual está impactando más fuertemente en esta población, fruto de su presencia en los sectores
productivos más castigados y por tratarse de ámbitos laborales de precariedad, temporalidad, abuso, discriminación
e incluso, explotación laboral, lo que aumenta claramente la vulnerabilidad laboral de las personas migrantes.
Desde la Plataforma Ciudadana Contra el Racismo y la Xenofobia denunciamos el trato mercantilista que se hace de
las migrantes, utilizándolas como mano de obra barata y rechazándolas en el momento en que dejan de ser "útiles"
para el sistema capitalista, ya que estas personas emigran por razones económicas en un mundo donde el capital se
mueve libremente.
Creemos que es importante usar el término migrante pues representa una tendencia global por la cual ciudadanos/as
de diversos países tienen que dejar sus lugares de origen por condiciones económicas.
En el Estado español, donde son más quienes que se marchan que quienes que vienen, hablar de inmigrantes y
emigrantes elimina una crítica más global a la dificultad de la movilidad de las personas frente a la total libertad de
la que disfrutan los capitales.
Rechazamos una ley de extranjería que aplica la represión policial como solución a la migración de personas que
solo buscan sobrevivir.
Esta ley, además de las campañas mediáticas del gobierno, lleva a la exclusión social del colectivo de migrantes
fomentando el racismo con redadas policiales e internamiento en CIES, que presentan la figura del "sin papeles"
como un sujeto invisible o como un peligro social, controlable solo con los medios de orden público.
El discurso positivo de la migración ha sido sustituido o por el más absoluto de los silencios, o por planteamientos
sesgados, falsos y rotundamente discriminatorios, que pretenden de forma intencionada, imputar responsabilidades
a las personas extranjeras.
Entendemos que esta política de control reprime los derechos y libertades de estas personas, rebajando su calidad
de vida. La reciente reforma sanitaria que construye la existencia de dos mundos, el “legal” y el “ilegal” y excluye a
las y los migrantes según su situación administrativa de asistencia sanitaria pública y gratuita, supone una
violación de sus derechos fundamentales y un peligro para la sociedad en su conjunto.
Todas estas actitudes xenófobas por parte del gobierno y la población son déficits democráticos, caldo de cultivo
para el surgimiento de bandas fascistas, sobre todo en época de crisis como la que vivimos. No aceptamos ningún
tipo de agresión por razón de sexo, raza o ideología, pues las consideramos la visión más violenta y descarnada del
racismo, el sexismo o el totalitarismo.
Sobre las mujeres que, como Lucrecia hace 24 años, migran y mueven el mundo: [Link]
La memoria es un grito, la memoria está viva, Recuerda… Recuerda… Recuerda… para que no se repita!