Tepper, Sheri - La Puerta Al Pais de Las Mujeres PDF
Tepper, Sheri - La Puerta Al Pais de Las Mujeres PDF
Tepper
La puerta al pas de las mujeres
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Ttulo Original: The Gate to Women's Country
Traductor: Adriana Oklander
1988, Tepper, Sheri S.
1994, Ediciones B
Coleccin: Nova
ISBN: 9788440647313
Presentacin
Recientemente, en la visita que en junio hiciera a Espaa Charles N. Brown, editor de
LOCUS, tuvimos oportunidad de hablar de Sheri S. Tepper. Charles me mostr la maqueta del
nmero de LOCUS correspondiente a julio de 1994 (no publicado todava cuando escribo estas
lneas). Aunque pueda parecerlo, no es casualidad que Sheri S. Tepper ocupe la portada de ese
nmero de LOCUS. Charles, al igual que yo, est convencido del gran inters de la obra de
Tepper.
LOCUS suele ilustrar sus portadas con la foto de sus entrevistados y por lo general no hay
repeticiones, salvo excepciones. En realidad, en un rpido repaso a las portadas de LOCUS a
partir de 1990, slo se descubren dos casos: Dan Simmons (tres fotos en portada) y Sheri S.
Tepper (dos). El dato me parece sumamente significativo.
Y no es por azar, porque Sheri S. Tepper es una de las autoras ms interesantes e
importantes que ha proporcionado la ciencia ficcin en los ltimos aos. Tal y como me deca
Charles Brown: Esta mujer tiene un mensaje que transmitir. Y, en un mundo tan
profesionalizado como la ciencia ficcin norteamericana reciente, no cabe duda de que hay
buenos profesionales, buenos maestros del oficio de narrar, pero no todos tienen un mensaje
importante que transmitir. No todos disponen de ese algo que gue, desde el fondo ltimo de
las intenciones, su obra de escritores y la lleve ms all de un oficio con el que ganarse la vida.
Sin embargo no quisiera quedarme en LOCUS, a cuya autoridad debemos recurrir en
NOVA ciencia ficcin por su gran influencia en el gnero. Debo decir, para disgusto de los que
creen que mi opinin se inspira slo en LOCUS, que mi inters por Tepper es anterior a cuando,
en agosto de 1991, LOCUS concediera a esta autora honores de portada por primera vez.
Publicamos DESPERTAR (NOVA ciencia ficcin, nmero 51) en abril de1992 pero,
evidentemente, haba sido contratada a principios de 1991 (en esta coleccin acostumbramos
a trabajar con casi dieciocho meses de adelanto y, por poner un ejemplo, en junio de 1994 ya
estn contratados los ttulos que se publicarn hasta febrero o marzo de 1996...). Volviendo a
Tepper, la verdad es que no me atrev a incorporar esta autora a nuestra coleccin con la
novela que hoy presentamos, mi gran favorita de la interesantsima obra de Tepper posterior a
1986. DESPERTAR fue algo as como una presentacin de LA PUERTA AL PAS DE LAS MUJERES,
la novela que realmente haba suscitado mi inters por esta autora.
Como el lector comprobar, el mensaje de Tepper al que se refera Charles Brown se hace
evidente con gran claridad en LA PUERTA AL PAS DE LAS MUJERES. Precisamente por eso me
pareci difcil presentarlo en Espaa inmediatamente despus de que el primer traductor de
Tepper al castellano criticara duramente el trabajo (y en realidad el mensaje) de Tepper. Lo
hizo en una sorprendente crtica posterior a la edicin espaola de HIERBA, novela que haba
sido finalista del Hugo de 1990 y que, lamentablemente para m, Ultramar logr contratar slo
escasos das antes de que se me ocurriera hacer una oferta. En cualquier caso, de este
lamentable tema ya se habla en la introduccin a DESPERTAR que, sabedor de la gran
inteligencia de los lectores de NOVA ciencia ficcin, estoy seguro conocern.
El problema reside en que Tepper es una gran narradora y, adems, tiene algo
importante que comunicar. A menudo, por desgracia, algunos autores con algo que decir lo
dirigen de forma equivocada, de manera que el mensaje domina en exceso sobre la voluntad
dominio de un sexo sobre el otro no sea la realidad cotidiana. De eso trata, en el fondo, LA
PUERTA AL PAS DE LAS MUJERES.
La accin se desarrolla trescientos aos despus del gran holocausto nuclear. Para que no
pueda repetirse un desastre parecido, la sociedad se ha organizado de otra forma distinta y,
por una vez, las mujeres no estn obligadas a llevar siempre las de perder. En las amuralladas
ciudades de las mujeres se mantiene una parte de la cultura del pasado. Ms all de las
murallas y tras LA PUERTA AL PAS DE LAS MUJERES, las guarniciones de guerreros cultivan la
violencia y luchan sin cesar para defender las ciudades, mientras traman la revolucin y la
alteracin insurreccional del statu quo. Pero para las mujeres, los hombres de las guarniciones
son sus propios hijos, hermanos y amantes a los que pueden perder para siempre si, tras el
periodo de formacin militar en la adolescencia, deciden no volver a las ciudades.
se es el planteamiento general de una novela irrepetible que ha levantado todo tipo de
polmicas. Es una clara hiptesis de inspiracin feminista en la que, tras la consabida
hecatombe nuclear, la civilizacin se reconstruye bajo el dominio de las fminas, que
mantienen a los varones en una ridcula autocontemplacin flica, consagrados a la lucha y al
culto y cultivo de sus cuerpos, mientras ellas gestionan y rigen la sociedad. Como era de
esperar, algunos crticos y estudiosos (varones, claro) han cado en la trampa y han acusado a
Tepper de nazismo feminista, sin darse cuenta (o tal vez s...) de lo mucho de espejo agrio e
irnico que tiene esta interesante e interesada novela de una narradora competente e
inteligente. Pero no es slo la hiptesis feminista (yo prefiero etiquetarla de humanista) la
que da valor a LA PUERTA AL PAS DE LAS MUJERES, sino el cuidado con el cual Tepper
construye esa sociedad postcatstrofe y el detalle con que define a sus personajes. Ese mismo
detalle por la trama y por la psicologa de los personajes caracteriza toda su obra novelstica a
partir de DESPERTAR (1987).
Debo reconocer que la ciencia ficcin no ha mostrado excesivas capacidades
revolucionarias y subversivas. El predominio de la ciencia ficcin norteamericana ha
conseguido, en demasiadas ocasiones, difundir la idea de la potencialidad implcita en la
actuacin de un individuo excepcional y voluntarioso que se esfuerza en la solucin de los
problemas. El culto al individualismo es tal vez una sntesis posible en obras de autores clsicos
y de derechas como Robert A. Heinlein, pero, sorprendentemente, tambin est presente en
obras clsicas de la crtica social, por ejemplo: MERCADERES DEL ESPACIO, de autores ms
radicales como Pohl y Kornbluth.
En realidad la verdadera subversin en el gnero ha llegado de la mano de autoras como
Le Guin, McIntyre, Russ, Cherryh y la misma Tepper (entre otras muchas), que han osado
describir sociedades distintas en las que, por lo menos, la opresin de un sexo por el otro no es
la norma habitual.
Porque la opresin por el sexo, como la opresin por la riqueza, la raza o la religin son
algunas de las lacras ms graves de la organizacin social hoy dominante en el planeta. Uno de
los grandes xitos de la ciencia ficcin estriba, precisamente, en atreverse a pensar sociedades
distintas en las cuales se anulen esas opresiones. Y en esa lnea se encuentra LA PUERTA AL
PAS DE LAS MUJERES pues nos plantea algunas preguntas que no siempre acuden a nuestra
mente con la asiduidad que debieran: Cmo puede aceptar un varn depender de otra
persona en cosas tan imprescindibles para la supervivencia como son los actos elementales de
la vida cotidiana: procurarse la comida y hacrsela, lavar la ropa, etc.? Cmo no ha de sentirse
disminuido un ser humano que acepta como compaera a otro ser humano a quien l mismo (o
Captulo 1
Stavia se vio a s misma como en un cuadro, desde fuera, una figura ataviada con capa
oscura que avanzaba por una calle empedrada, cuyos adoquines brillaban bajo la suave
llovizna de primavera. A ambos lados, los desages emitan risitas y gorgoteos infantiles,
diminutos arroyuelos divertidos consigo mismos. Las ventanas de los edificios, iluminadas por
las velas, se sonrean unas a otras desde la proteccin de los muros... aunque el resguardo no
lograba impedir que la lluvia salpicase los cristales e hiciese llorar un poco las velas, un llanto
sensual como el que sobreviene despus de un drama de amor perdido o no correspondido.
Como le ocurra en estas ocasiones, Stavia sinti que se converta en una actriz
interpretando una obra desconocida, insegura de los parlamentos o de la trama, recelosa del
final. Suponiendo que existiese algn final. Frente a lo asombroso e inesperado, su identidad
cotidiana se quedaba perpleja y ceda su lugar en el escenario, con una mano extendida hacia
las bambalinas para dar el pie a otro personaje: una Stavia ms capaz, ms dotada con la
soltura o el poder de improvisar que los acontecimientos requeran. Cuando apareca el
personaje apropiado, su identidad cotidiana permaneca curioseando entre bastidores,
aturdida por la confusin desconocida del dilogo y la escena que la otra, esta actriz Stavia,
pareca capaz de manejar. Por lo tanto, cuando esa noche recibi el inesperado
emplazamiento de Dawid, la Stavia de todos los das se haba retirado entre bastidores y haba
dejado las tablas a esta otra persona, a esta figura de capa oscura que avanzaba con pasos
firmes hacia la Puerta de la Batalla, entre las ventanas iluminadas y los puestos de pescado y
de fruta.
Stavia la observadora repar particularmente en la calidad de la luz. Apagada. Gris
nublado y sombras verdes de hojas. Muy apropiada para el ambiente de la pieza. Nostlgica.
Melanclica sin llegar a resultar completamente depresiva. Unos rayos crepusculares
atravesaban las nubes del oeste en haces largos y misteriosos, como reflectores de un reino
celestial en busca de un ngel perdido, o de algn alma escapada del Hades que tratara
desesperadamente de encontrar el camino al paraso. O tal vez buscaban una barca de pesca,
aunque por el momento Stavia no alcanzara a imaginar ninguna razn para que los seres
celestiales necesitasen una barca pesquera.
Junto a la Fuente de la Extincin, cuyas albardillas talladas resplandecan bajo el agua que
corra fundiendo su msica con el gorgoteo general, la calle iniciaba su descenso desde el
Templo de la Seora hasta la plaza ceremonial y el muro septentrional de la ciudad. A la
derecha, las tiendas de las artesanas formaban una larga hilera, cuyas ventanas oscuras
miraban ciegamente la calle: fabricantes de velas y de jabn, acolchadoras, tejedoras. Sobre la
izquierda, el parque se abra hacia el noroeste en amplias extensiones de verde y penumbra,
pasando por la construccin cncava del teatro estival donde, esta temporada, Stavia
interpretara el papel de Ifigenia. Alguien tena que hacerlo, pens. Interpretar el papel. En el
teatro estival. En el parque.
La brisa marina arrastr un aroma a pino y a flores primaverales. Stavia se detuvo un
momento, preguntndose qu tendra en mente el escengrafo. Se supona que esto deba
traerle algn recuerdo? La intimidad de las velas, los desages gorgoteantes que conducan a
toda esa dulce tristeza de resplandor verde y bruma suavemente perfumada... En realidad, era
demasiado pronto para saberlo. Tal vez no fuera ms que la direccin errada, aunque hubiese
sido pensada como leitmotiv.
En la base de la colina, la calle se nivelaba y se adentraba en la Plaza de los Guerreros, un
adoquinado inexorable cercado por tres lados con varios pisos de columnatas vacas e
inmutables. Las galeras de piedra eran antiguas estructuras anteriores a la convulsin. Ya no
se construa nada parecido. Nada tan enaltecido, tan imponente, tan innecesario. El rea
ceremonial pareca mucho ms desierta que las calles a sus espaldas. Los arcos lloraban
pidiendo espectadores; las piedras bruidas de la plaza suplicaban por los pasos de una
marcha, el repicar de los tambores, el movimiento de las plumas y el sonido de las lanzas
apoyadas en posicin de saludo. La plaza gimoteaba en su desamparo, como una amante
abandonada.
Oh, s, el trayecto haba sido ideado como un leitmotiv. Al ver la plaza Stavia estuvo
segura.
Tres lados de la plaza estaban cercados por las columnatas. Sobre el cuarto lado se
alzaba la enorme muralla, apuntalada por contrafuertes, refulgente con mosaicos, horadada
por la Puerta de los Protectores, la
Puerta de la Batalla y la Puerta de los Hijos de Guerreros, que formaban un trptico de
bronce y madera con escenas de triunfo y masacre. La Puerta de los Protectores se encontraba
a la izquierda de estos soberbios accesos, y Stavia permaneci delante de ella un largo rato.
Como si desde la butaca de un teatro observara los dciles pliegues de su capa fusionados con
el metal implacable. Al fin alz su vara y golpe las tres veces indicadas, sin mucha fuerza.
Seguramente la estaban esperando.
En la base de la gran puerta, la pequea puerta se abri; con un aspecto absolutamente
calmo, Stavia cruz el umbral y atraves el breve corredor. En el saln de sesiones se encontr
con una guardia de honor. Y con Dawid, por supuesto.
Cmo poda haberse olvidado de que l ya tena quince aos? Bueno, en realidad no lo
haba olvidado. Ella haba cumplido treinta y siete, por lo tanto l tena quince. Ella tena
veintids cuando... cuando sucedi todo. En realidad, toda esa simulacin de que el
emplazamiento era inesperado no haba sido ms que una actuacin, un intento intil por
convencerse de que poda ocurrir algo imprevisto, aunque ella saba muy bien lo que requera
la trama. A pesar de las habituales visitas de Dawid durante las vacaciones, dos veces al ao. La
timidez inicial de la primera separacin se haba convertido en cario, luego nuevamente en
timidez y, al fin, en un distanciamiento que, no por esperado, resultaba menos doloroso. A
pesar de todo, Stavia haba decidido seguir pensando en l como cuando era un pequeo de
cinco aos y fue a reunirse con los guerreros.
Por lo tanto, ahora deba cuidarse de no hablarle a ese nio, ya que quien se enfrentaba
a ella con su peto lustrado y su yelmo alto, frunciendo los labios, no era ningn nio. Ya no.
Dawid dijo con formalidad mientras se inclinaba un poco para mostrarle el debido
respeto. Caballeros aadi, para indicar que a ellos tambin los respetaba. Haba que
concederles eso; ya que no se les poda conceder ms. Stavia se atrevi a echar un rpido
vistazo a la fila de rostros sobre las armaduras brillantes. Inconscientemente haba esperado
encontrar rostros conocidos, pero eso era imposible. Los que estaban all eran jvenes. No
haba ningn semblante viejo. Ninguno en absoluto.
Seora enton un miembro de la hueste. Marcus, pens Stavia, examinando lo que
poda ver de sus facciones a travs del yelmo; probablemente era Marcus, aunque podra
haber sido otro hijo de su hermana Myra. El parecido entre ellos siempre haba sido
desconcertante, incluso de nios. Seora repiti. Vuestro hijo guerrero os saluda.
Yo saludo a mi hijo guerrero dijo la actriz Stavia mientras la que observaba sollozaba
en silencio, como corresponda a la ocasin.
Yo os desafo, seora intervino Dawid. Su voz era clara, muy clara, casi infantil, y
Stavia supo que haba estado practicando esa frase en la sala de duchas y en los rincones del
refectorio, desesperado por escuchar en ella el eco vibrante de la autoridad. No obstante, su
voz vacil con la incertidumbre de un nio.
S? le pregunt Stavia, inclinando la cabeza hacia un costado.
Cmo os he ofendido?
Durante mi ltima visita a casa. Pronunci las palabras con un encono que ella slo
haba credo posible en un guerrero maduro. Visita a casa, como si se tratara de algo sucio;
bueno, tal vez lo era.
Me hicisteis una sugerencia que es un insulto a mi honor.
Eso hice? La actriz Stavia se mostr apropiadamente confundida. No recuerdo
nada.
Dijisteis... Su voz vacil. Dijisteis que sera bienvenido si regresaba a la casa de mi
madre, trasponiendo la Puerta al Pas de las Mujeres.
Bueno, y es verdad respondi ella con calma, ansiando terminar con aquella farsa
para poder regresar a casa y llorar. Lo mismo vale para cualquiera de nuestros hijos.
Seora, os he emplazado aqu para deciros que semejante sugerencia es una afrenta a
mi honor! Yo ya no soy vuestro hijo. Me enorgullezco de declararme hijo de los guerreros. Me
he convertido en un Protector!
En fin, y qu esperaba? Sin embargo, por unos momentos, Stavia no pudo responder. La
observadora se impuso sobre la actriz, slo unos instantes, buscando en ese rostro algo del
Dawid de cinco aos, el poderoso cazador de saltamontes, el que atronaba con su tambor de
juguete, el que entonaba canciones infantiles, el triunfador en las carreras de saltos desde la
casa hasta la tienda de dulces. Ese nio de labios suaves y ojos graves. Ya no estaba. No exista.
No, ahora todo era bronce y cuero. En su brazo luca el tatuaje de la guarnicin de
Marthatown. A juzgar por el corte en la barbilla, se haba afeitado, aunque su piel pareca
suave como la de un beb. No obstante, los brazos y el torso eran musculosos, casi como los
de un hombre adulto. Dispuesto para el amor. Dispuesto para la masacre.
Termina con esto, gimi la observadora Stavia.
Entonces, renuncio a todo derecho sobre ti, Dawid, hijo de los guerreros. No es
necesario que vuelvas a visitarnos. Una pausa para las palabras que no eran obligatorias,
pero que estaba determinada a pronunciar. Le hara saber, incluso en aquel momento, que la
espada tena doble filo. No eres mi hijo.
Inclin la cabeza y por un momento temi que el marco que le sobrevino le impedira
erguirla. Pero entonces la actriz acudi en su ayuda y Stavia dio media vuelta para encontrar el
camino casi por instinto. Las mujeres no podan regresar a travs de la Puerta de los
Protectores. Haba un corredor a su izquierda, se dijo, recordando lo que le haban indicado.
De algn modo logr llegar a l con pasos firmes, sin apresurarse ni rezagarse. Stavia no
aceler la marcha ni siquiera cuando sonaron los silbidos a su espalda. Silbidos de serpiente,
pero slo unos pocos, tal vez producidos por un solo par de labios, y stos no eran los de
Dawid. Stavia haba seguido las reglas del juego desde que Dawid naci, y todos esos
Captulo 2
Stavia tena diez aos. Recordaba estar arrodillada en la cocina, acomodndose los
cordones de los zapatos para que el lazo no se levantase. Era un pacto que haba hecho con la
Seora. Si se aprenda toda la obra Ifigenia, palabra por palabra, ordenaba su habitacin,
lavaba los platos sola y se vesta a la perfeccin, sin un botn suelto ni un cordn mal
acomodado, no tendran que entregar a Jerby. Ni ahora ni nunca. A pesar de que su hermana
mayor, Myra, ya estaba cepillando el cabello del pequeo de cinco aos para prepararlo.
Stavia, si no te apresuras con esas botas, Myra y yo tendremos que irnos sin ti.
Morgot se acomod el velo azul sobre la cabeza por dcima vez, y se detuvo frente al
espejo para pasarse los dedos por las mejillas, en busca de arrugas.
No encontr ninguna en su hermoso rostro, pero de todos modos las buscaba da a da,
slo por si acaso. Entonces se enderez y comenz a abrocharse el largo abrigo ceremonial.
Haba llegado la hora.
Ya me estoy dando prisa le dijo la pequea Stavia.
Estate quieto le orden Myra al nio de cinco aos, cuyo cabello estaba cepillando
. No te muevas tanto.
Sonaba como si hubiese estado a punto de llorar, y esto hizo que Stavia alzara la vista de
sus botas.
Myra? le dijo. Myra?
Mam dice que nos demos prisa le advirti Myra con tono desagradable, clavando su
mirada fra en el pie izquierdo de Stavia. Todos te estamos esperando.
Stavia se incorpor. El acuerdo que haba hecho no iba a funcionar. Ahora lo saba. Myra
estaba a punto de llorar, y ella casi nunca lloraba a menos que fuese para obtener algo a
cambio. Si algo era lo bastante grave como para que Myra llorase sin obtener ninguna ventaja
visible, entonces Stavia no podra detenerlo, hiciera lo que hiciese. De haber sido mayor podra
haber intentado con una promesa ms importante, y tal vez la Gran Madre le hubiera prestado
atencin. A los diez aos no tena mucho con qu negociar. Por supuesto que Morgot y Myra
le diran que no haba ningn motivo para hacer promesas o tratar de cambiar las cosas,
porque la Gran Madre no negociaba. La diosa no cambiaba de idea segn la conveniencia de
las mujeres. Su rumbo era inmutable. Tal como decan las servidoras del templo: Nada de
sentimentalismos, nada de ideas romnticas, nada de falsas esperanzas, nada de mentiras
piadosas, slo la realidad! Lo cual dejaba muy poco espacio para la iniciativa femenina,
pens Stavia.
Este deprimente fatalismo se transform en un clima de tristeza general cuando bajaron
la escalera y salieron a la calle. La amiga de su madre, Sylvia, se encontraba all con su hija
Beneda, y las dos estaban muy serias, con las mejillas sonrosadas por el fro. A un lado,
Minsning, el servidor de Sylvia, se mordisqueaba la trenza y se retorca las manos. Minsning
siempre se retorca las manos, y en ocasiones lloraba hasta que la narizota se le pona roja
como una manzana. Otros vecinos tambin haban salido a la puerta, incluyendo a varios
servidores. Joshua, el servidor de Morgot, haba salido a ocuparse de algn asunto, por eso no
estaba all para despedirse de Jerby. Eso tambin era triste, porque Joshua y Jerby haban sido
amigos ntimos, casi como ella y Beneda.
Que nuestras condolencias vayan contigo grit una vecina, secndose los ojos con un
pauelo arrugado.
Morgot se inclin, recibiendo las palabras con dignidad. Morgot, estars bien? dijo
Sylvia. La madre de Stavia asinti con un gesto, y entonces susurr: Mientras no trate de
hablar.
Bueno, no lo hagas. Slo inclnate y mantn el velo recto. Deja que yo lleve a Jerby.
No! Morgot retrocedi, apretando al pequeo contra s. Perdona, Syl. Es... es que
quiero aprovechar todo el tiempo que pueda.
Ha sido una estupidez de mi parte se ruboriz Sylvia. Es natural. Los seis
comenzaron a descender la colina en silenciosa procesin:
Morgot llevando a Jerby, con Sylvia a su lado, luego Myra y finalmente
Beneda con Stavia, quien trataba de contener las lgrimas y de adoptar un aire digno,
pero fallaba en ambos propsitos.
Beneda emiti una risita, y Myra les dirigi una mirada de reproche con los ojos
enrojecidos. Comportaos bien, nias.
Yo me estoy portando bien dijo Stavia, y aadi en voz ms baja: Beneda, deja de
meterme en problemas.
Beneda sola decir o hacer cosas por las cuales las rean a las dos, aunque no lo haca
con mala intencin. Stavia era ms tmida. Cuando ella se meta en problemas, sola ser por
algo que haba meditado durante mucho tiempo.
Yo no te meto en problemas. Slo rea.
Bueno, pues yo no le veo la gracia.
Ests ridcula. Mira qu cara pones. Beneda la imit, apretando los ojos y la boca.
T haras lo mismo si tuvieras que entregar a tu hermano pequeo.
Yo no tengo un hermano pequeo. Adems, eso le pasa a todo el mundo. No eres t
sola.
Jerby no es todo el mundo. Joshua lo echar mucho de menos.
Joshua es bueno. Beneda pens en ello un buen rato. Joshua es mejor que
Minsning. Quisiera que mi familia tuviera un servidor como l. Joshua siempre encuentra las
cosas que se pierden. Encontr la pulsera que mam me haba regalado. Tambin encontr a
Jerby aquella vez que se perdi.
Stavia recordaba la histeria y los llantos, y a Joshua concentrndose con calma para luego
ir al aljibe vaco donde Jerby se haba quedado dormido.
Tal vez podamos hacer algo para consolarlo.
Tal vez mam tenga otro nio dijo Myra sin volverse para hablar.
Ya ha tenido tres observ Stavia. Dice que eso es suficiente.
No lo saba dijo Beneda mientras miraba a las mujeres con curiosidad. Mi madre
slo tuvo uno. Luego vinimos yo, Susan y Liza.
Mam tuvo a Myra primero, despus a Habby, a Byram, a m y luego a Jerby le confi
Stavia. Myra tiene diecisiete, de manera que Habby y Byram tienen trece y catorce, porque
son cuatro y cinco aos menores que ella. Cuntos aos tiene tu hermano? Cmo se llama?
Beneda sacudi la cabeza.
Debe de ser ms o menos de la edad de tus hermanos, creo. Se llama Chernon. Es el
mayor. Se march con los guerreros cuando yo era muy pequea, pero no creo que haya
cumplido los quince an. Pas algo y ahora ya no nos visita. Va a la casa de ta Erica. Mam no
habla de l.
S, suele ocurrir observ Myra. Algunas familias tratan de olvidarlos si no regresan
a casa.
Yo no olvidar a Jerby anunci Stavia. Nunca. A pesar de todas sus buenas
intenciones, las lgrimas le quebraron la voz y supo que estaba al borde de las lgrimas.
Myra se volvi hacia ellas bruscamente.
No he dicho que lo fueras a olvidar exclam irritada. Jerby volver a casa dos veces
al ao, para las vacaciones de carnaval. Nadie va a olvidarlo. Yo slo he dicho que algunas
familias lo hacan, pero no me refera a nosotras. Se volvi y regres a su puesto frente a
ellas.
Adems, es posible que regrese cuando cumpla quince aos agreg Beneda.
Entonces podrs visitarlo a la casa donde sea destinado. Y si se marcha a otro pueblo, viajars
para verlo. Hay muchos chicos que regresan.
Algunos le corrigi Myra, quien se volvi para mirarlas con un gesto raro en la
boca. Algunos vuelven.
Haban atravesado todo el Barrio del Mercado y ya llegaban a la Fuente de la Extincin.
Sylvia y Morgot cogieron los tazones que les ofreci el asistente y los llenaron, derramando un
poco en direccin a la Capilla de la Seora. Luego bebieron lentamente. Myra llev su donativo
para los pobres al cepillo de la capilla, y luego se sent en el borde de la fuente con expresin
malhumorada. Stavia saba que su hermana slo deseaba terminar con todo aquel asunto. No
haba ninguna necesidad de detenerse junto a la fuente. El agua era puramente simblica, al
menos cuando se la beba directo de la fuente, y su nico consuelo era recordar que la
extincin llegara si no se luchaba contra ella.
Aceptad la pena deca la sacerdotisa en el servicio por los jvenes perdidos.
Aceptad la pena, pero no la alimentis. Con el tiempo desaparecer. Por el momento, eso era
difcil de recordar, mucho ms de comprender.
Todas debemos hacer cosas que no deseamos haba dicho Morgot. Todas las que
vivimos aqu, en el Pas de las Mujeres. Hay ocasiones en que nos duele hacer ciertas cosas.
Aceptamos el dolor porque la alternativa sera peor. Existen muchas seales que no nos
permiten olvidarlo. Las ceremonias del Concejo. La obra antes del carnaval de verano. Las
desolaciones se encuentran all para recordarnos el dolor, y la fuente est para recordarnos
que el dolor pasar...
Stavia no crea que fuese capaz de encontrar consuelo en la idea, aunque Morgot deca
que lo lograra si lo intentaba. Ahora se quit los mitones de lana e introdujo las manos en la
fuente, imaginando que haba peces all dentro. El agua descenda de las altas montaas,
donde nevaba casi todo el ao, y la gente deca que all haba peces. Los viveros producan ms
y ms cada ao Truchas. Y otros cuyo nombre Stavia no lograba recordar.
Podran haber peces le dijo a Beneda.
Los hay en el gran pantano tambin respondi Beneda. Me lo ha dicho la maestra.
Paparruchas intervino Sylvia al orla. Ya hace veinte aos que nos dicen que hay
peces en el pantano, pero nadie ha pescado ninguno. Todava estn demasiado contaminados.
Pueden pasar varias dcadas antes que se hayan multiplicado lo suficiente como para
pescarlos dijo Morgot. Pero hay unos animales nuevos que viven all. Cuando estuve por
ltima vez, vi un cangrejo.
Un cangrejo!
Estoy casi segura de que lo era. Los he visto en algunos de los otros pantanos. Tienen
una especie de coraza, con muchas patas y dos pinzas ms grandes delante.
Un cangrejo se maravill Sylvia. Mi abuela sola contarme una historia graciosa
sobre algn pariente de su abuela que acostumbraba comerlos.
El que yo vi no pareca bueno para comer dijo Morgot con una mueca. Era muy
duro por fuera.
Creo que la carne est dentro.
De forma pausada, Morgot enjuag el tazn en el surtidor de la fuente y lo dej a un
lado. El asistente se acerc amablemente para recogerlo, y lo reemplaz por uno limpio.
Mis condolencias, seora.
Gracias, servidor. Siempre podemos conservar la esperanza, verdad?
Claro que s, matrona. Rezar a la Seora por su hijo.
El hombre se volvi y continu con su tarea de recoger los tazones. Era muy viejo, de
unos setenta aos o ms, con cabellos blancos y una pequea barba. Gui un ojo a Stavia y
ella le sonri. A Stavia le gustaban los ancianos. Siempre tenan historias interesantes que
contar sobre las guarniciones, las sagas de los guerreros y el modo en que vivan.
Ser mejor que prosigamos suspir Morgot mirando al sol. El cuadrante sobre la
fuente indicaba que era casi medioda. Volvi a alzar a Jerby en sus brazos.
Quiero caminar! anunci l, forcejeando para bajarse. No soy un nio pequeo.
Claro que no dijo ella sin conviccin, mientras lo depositaba en el suelo. Eres un
nio mayor que va a reunirse con su padre guerrero.
La pequea figura de Jerby, envuelta en su grueso abrigo, las condujo colina abajo hasta
la plaza ceremonial. Una vez all, Morgot se arrodill para limpiarle el rostro con un pauelo y
enderezarle las orejeras de la gorra. Observ a Myra unos momentos y luego se volvi hacia su
hija menor.
Stavia, no me avergences dijo.
Stavia se estremeci. Era como si Morgot la hubiese abofeteado, aunque ella saba que
su madre no haba tenido esa intencin. Avergonzar a su madre? En una ocasin como
aqulla? Por supuesto que no! Nunca! No hubiese sido capaz de soportar el remordimiento
de hacer algo semejante. Hurg en su interior y, con una sacudida, despert a esa otra parte
de su ser, la otra Stavia, que era capaz de recordar su papel y subir a un escenario sin morirse
de vergenza.
La verdadera Stavia, la observadora, que muchas veces se senta acobardada y tema
parecer tartamuda, mala o tonta, lo contempl todo como en un sueo, sintiendo lo que
ocurra pero incapaz de hacer un solo movimiento. Era la primera vez que se acordaba de
sustituir a su yo de todos los das de forma intencionada, aunque ya le haba ocurrido antes sin
proponrselo, en situaciones de emergencia.
Morgot! Qu cruel eres con la nia! objet Sylvia. Y en un momento como ste!
Stavia sabe a qu me refiero respondi Morgot. Sabe que no quiero ninguna
rabieta.
Muy abatida, la observadora Stavia pens en que no haba tenido una rabieta en todo un
ao. Bueno, en casi todo un ao. Se haba sentido tan culpable despus de la ltima, que lo
ms probable era que nunca volviese a las andadas. Aunque en ocasiones senta una necesidad
desesperada de gritar y rodar por el suelo diciendo que no, que no hara lo que le pedan,
porque siempre queran que hiciese algo ms o que fuese algo ms, hasta que ya no pareca
quedar nada de su propia persona. De todos modos, no era justo que mam hablase de ello
ahora, y Stavia hubiese querido decrselo.
Sin embargo, la actriz Stavia se ci a su papel y se acerc a Morgot con el rostro
impasible. Myra se encontraba al otro lado, sujetando la mano de Jerby, quien la segua con
pasos firmes. Se detuvieron frente a la Puerta de los Hijos de Guerreros, y Morgot avanz para
golpear la superficie con la palma de la mano. El sonido fue como una especie de tambor, seco
y desagradable.
Al otro lado de la puerta se oy el clamor de una trompeta. Morgot alz a Jerby en
brazos y se retir hasta el centro de la plaza mientras la puerta se abra. Myra y Stavia la
acompaaron. Entonces aparecieron tambores, estandartes y miles de pies marchando al
unsono sobre las piedras. Stavia parpade, pero permaneci en su sitio. Guerreros. Filas y filas
de ellos. Con plumas altas sobre sus yelmos y coloridos faldellines de lana que les llegaban casi
hasta las rodillas. Petos de bronce sobre sus pechos y ms metales brillantes cubriendo sus
piernas. A ambos lados haba grupos de nios con tnicas blancas, polainas y unas capas cortas
con capucha. Delante de todos avanzaba un hombre alto. Muy alto y fornido, con unos
hombros y brazos que parecan ramas de un rbol vigoroso.
Todo qued en silencio. El nico ruido era el de las plumas agitadas por el viento. Morgot
avanz sujetando la mano de Jerby.
Guerrero dijo con tanta suavidad que Stavia apenas si la oy.
Seora bram l.
Se llamaba Michael, y era uno de los vicecomandantes de la guarnicin Marthatown.
Primero estaba el comandante Sandom, y despus de l Jander y Thales. Luego venan
Michael, Stephon y Patras, al mando de las centurias. Stavia haba visto a Michael dos o tres
veces durante los carnavales. Era uno de los hombres ms guapos que jams hubiese
conocido, as como Morgot era una de las mujeres ms hermosas. Al cumplir los cinco aos,
los hermanos mayores de Stavia, Habby y Byram, tambin haban sido entregados a Michael.
Segn le haba dicho Beneda, esto significaba que Michael tambin deba de ser su padre, pero
Stavia nunca se lo haba preguntado a Morgot. Aquello no era algo que una debiera preguntar.
Se supona que ni siquiera haba que pensar en ello.
Guerrero, os traigo a vuestro hijo declar Morgot, haciendo que Jerby avanzase un
paso.
El nio permaneci all con las piernas separadas y el labio inferior hacia fuera, como
sola hacer cuando contena las lgrimas. Su pequeo abrigo luca brillantes bordados en la
pechera. Las botas estaban adornadas con cuentas de conchas y turquesas. Morgot haba
dedicado muchas noches a esas botas, trabajando a la luz de las velas, mientras Joshua
enhebraba las cuentas para ella y le deca palabras suaves para consolarla.
El guerrero mir a Jerby y ste le devolvi la mirada con la boca abierta. El guerrero se
arrodill, introdujo un dedo en el rasco de miel que llevaba a la cintura y luego pos el dedo
sobre os labios de Jerby.
Te ofrezco la dulzura del honor susurr, pero a pesar de ello su voz penetr el
silencio de la plaza como una espada tan afilada que no causaba dolor, aunque te cortara en
pedazos.
Jerby se lami los labios y sonri. Entonces Michael pos una mano sobre su pequeo
hombro.
La centuria de Michael desfil por las puertas del arsenal, con Jerby sobre los hombros
de Michael mientras los hombres vitoreaban. Cuando ellos entraron, las trompetas
comenzaron a sonar con una serie de fanfarrias, los tambores retumbaron y las grandes
campanas junto al monumento del rea de revista empezaron a repicar. Al pie del monumento
haba una estatua de dos guerreros provistos de armaduras, uno grande y otro pequeo, el
padre y el hijo. Al llegar frente a este monumento, Michael se hinc sobre una rodilla y coloc
a Jerby frente a l, obligndolo a hincarse tambin. Hubo un momento de silencio durante el
cual todos los guerreros se quitaron los yelmos e inclinaron las cabezas, y entonces los
tambores, trompetas y campanas volvieron a resonar mientras la procesin se alejaba hacia
los barracones. Uno de los jvenes de tnica blanca se volvi hacia Stavia y alz una mano.
Quines son esas estatuas? pregunt Beneda.
Ulises y Telmaco respondi Sylvia con expresin distrada.
Quin es Ulises?
Odiseo murmur Morgot. Es slo otro nombre para Odiseo. Telmaco era su hijo.
Oh! exclam Beneda. El mismo Odiseo que Ifigenia menciona en nuestra obra?
El de Troya?
El mismo.
Las mujeres bajaron la escalinata y cruzaron la plaza hasta la calle, regresando por donde
haban venido. Myra tena un brazo en torno a la cintura de su madre. Tanto Morgot como
Sylvia estaban llorando. Beneda corri para alcanzarlas, pero Stavia se retras mirando hacia
atrs. Chernon. Recordara ese nombre.
Captulo 3
Sentada junto a la chimenea con Corrig y los dems, la Stavia de treinta y siete aos
decidi que ahora estara mucho mejor si en ese entonces hubiese olvidado el nombre de
Chernon. Habra sido mejor para todos si lo hubiese olvidado y no hubiese vuelto a verlo.
Stavia descubri la mirada de Corrig sobre ella y se ruboriz. l no desvi los ojos.
Estaba recordando el da en que llevamos a Jerby le explic. Fue la primera vez
que vi a Chernon. Ese da.
l le apret el brazo unos instantes, y luego fue en busca del t mientras Stavia miraba a
su alrededor. El lugar era una combinacin de sala y cocina, y todo lo que haba en l le
despertaba algn recuerdo. La gruesa alfombra frente a la estufa, donde Dawid se acurrucaba
mientras ella le lea historias cuando vena a casa en carnaval, antes de que creciera. Su
servilletero todava estaba en el aparador. Joshua lo haba tallado para l. Cada rincn estaba
lleno de cosas que hablaban de Dawid, Habby, Byram o Jerby.
Corrig se acerc a ella con la tetera. Mientras volva a llenarle la taza, pos una mano
sobre su hombro y lo apret con suavidad.
Beneda alz la vista.
Qu has dicho, Stavy?
Nada, Beneda. Slo le daba las gracias a Corrig por el t.
Bueno, yo ya he bebido suficiente. Debo volver con los nios. Maana temprano mam
se reunir con el gremio de las tejedoras por las contribuciones del lino, as que debe acostarse
temprano.
Cmo est tu madre? pregunt Morgot. Y t nieto?
Sylvia est bien. El beb est echando los dientes y eso lo pone de muy mal genio, pero
las nias se encuentran bien. Nos gustara que las dos vinierais a cenar una noche de stas.
Dnde he puesto mi chal? Ya se encontraba cerca de la puerta, y segua parloteando.
Cuando se hubo ido, Stavia suspir.
ramos amigas ntimas.
Las dos gemelas, Kostia y Tonia, alzaron la vista, pero fue Tonia quien dijo:
En lo que a Beneda se refiere, t todava eres su mejor amiga. Stavia contuvo el
aliento.
Es cierto. Me siento como una hipcrita. Es doloroso.
Lo s. Te encuentras bien?
S. No te preocupes.
Claro que se encontraba bien. Casi todas pasaban por esto, y todas lo superaban. Pero
ahora que Dawid se haba ido, ahora que ya no regresara a casa, ella comenzaba a recordar
cosas en las que no haba pensado durante aos... cosas que no tenan que ver con Dawid sino
con Chernon, con Beneda, con su propia familia.
No es tanto lo que perdemos como lo que olvidamos murmur casi para s misma.
Cosas de la niez.
Captulo 4
Durante varios das despus de que Jerby fuera llevado con su padre guerrero, Morgot
haba estado desolada. La pequea Stavia era consciente de ello, no tanto porque estuviera
pendiente del nimo de su madre, aunque lo estaba, sino porque deseaba interrogar a Morgot
sobre el muchacho de la plaza. Chernon. Mientras Morgot estuviera tan triste, ella no quera
recordarle nada relacionado con ese da. Y cada vez que postergaba las preguntas, se felicitaba
a s misma por ser tan sensible y compasiva, a diferencia de su hermana Myra, que nunca se
mostraba sensible respecto a nada. Stavia se deca, satisfecha, que se estaba comportando
como una adulta. An se senta molesta por aquel asunto de las rabietas, y trataba de
demostrar su madurez.
Pas una semana durante la cual Morgot estuvo muy abatida. Entonces, una noche que
Stavia estaba con ella en la cocina, la joven se dio cuenta de que su madre no haba llorado en
todo el da. Al fin, procurando que su voz sonase lo ms indiferente posible, le dijo:
El hijo de Sylvia, Chernon, se acerc a m en la plaza. Me pregunt quin era y luego se
present. Por qu nunca vuelve a casa para las fiestas?
Morgot se apart de la estufa de ladrillos con cubierta de hierro y sin soltar el tenedor, se
retir los cabellos de la frente usando la mueca. En la sartn, los trozos de pollo se frean en
una cucharada de grasa. Morgot dej el tenedor y despus de vaciar un cuenco de verduras en
la sartn, le coloc la tapa y se volvi hacia Stavia con una mirada larga y pensativa. Era la
expresin que apareca en su rostro cada vez que decida si deba decir algo o no, y siempre se
tomaba su tiempo para ello. Al fin destap la sartn y comenz a revolver mientras deca:
Sylvia consider que era mejor. Cuando Chernon tena unos nueve o diez aos, volvi a
casa para el carnaval y le dijo cosas terribles, repugnantes. Cosas que ningn muchacho de esa
edad poda idear por s mismo.
Pero t has dicho que los chicos hacen eso, mam. Que es slo el ritual de los
guerreros.
S, existe cierto insulto ritual que se practica, aunque casi todos los guerreros son lo
bastante honorables como para no sugerirlo, y algunos de los muchachos son lo bastante
corteses como para no tomar parte en ello. Este caso ha sido mucho peor, Stavia. Fueron
obscenidades inmorales y morbosas. Descubrimos que uno de los guerreros haba aleccionado
a Chernon para que realizase esas detestables acusaciones. El guerrero se llamaba Vinsas, y las
cosas que hizo decir a Chernon fueron... degeneradas. Muy personales, y completamente
disparatadas. Sylvia qued perpleja al escuchar esas palabras de un nio, de su propio hijo...
bueno, fue desconcertante. Repugnante.
Result que Vinsas le haba dicho al muchacho que cuando regresara a la guarnicin
debera jurar que haba seguido sus instrucciones, bajo la amenaza de aplicarle un castigo muy
cruel.
Bueno, entonces Chernon no quera hacerlo.
Todos sabamos eso, cario. No era culpa suya. Pero Chernon haba sido usado de una
forma perniciosa, no lo comprendes? Un nio de diez aos ni siquiera deba pensar en esas
cosas, pero segn las reglas y disciplinas de la guarnicin estaba obligado a obedecer al
guerrero. Fue una injusticia colocar a Chernon en esa posicin.
Coloc la sartn sobre la mesa de azulejos y la dej all, soltando un poco de vapor
alrededor de la tapa.
Qu pas?
Sylvia sugiri que, como evidentemente el guerrero estaba loco, Chernon poda
librarse de l asegurndole que s, que se lo haba dicho todo a Sylvia, pero que ella no haba
respondido. Por algn motivo, Chernon no se senta capaz de hacer eso. Sus visitas se
convirtieron en una discusin interminable respecto a lo que poda o no poda decir, sobre lo
que el guerrero quera saber y lo que Chernon tendra que contarle. El muchacho pareca
contagiado por esta locura y la usaba para estimular en una especie de capricho lascivo.
Morgot frunci el ceo. Yo presenci uno de estos ataques de locura. Era como la histeria.
Sylvia me pidi consejo, y le dije que slo tena dos salidas: hablar con el comandante de la
centuria de Vinsas, quien casualmente era Michael, o negarse a recibir a Chernon en su casa.
No poda permitir que cada carnaval se convirtiese en un enfrentamiento desesperado con su
propio hijo. De forma que Sylvia habl con Michael, pero l no hizo nada al respecto.
Cre que era un hombre amable.
Morgot lo pens unos momentos con el ceo fruncido.
No. En ocasiones se muestra encantador. Algunas veces es ingenioso y tambin puede
ser sexy, pero no creo que nadie pueda definirlo como amable. Bueno, de todos modos,
Sylvia envi un mensaje diciendo que Chernon tendra que ir a casa de su ta para el carnaval.
Sylvia tiene una hermana, Erica, quien vive en la calle de las Tejedoras. A partir de entonces,
Chernon se ha hospedado all durante los carnavales. Como Vinsas no tena ninguna obsesin
respecto a Erica, dej tranquilo al muchacho. Yo me tom la molestia de averiguarlo por
Michael, aunque l se mostraba bastante susceptible al respecto. Revolvi los cereales en
otra olla. Esto parece listo. En cuanto haya cortado un poco de pan, podremos llamar a la
familia.
Pobre Chernon.
Por qu habl contigo? quiso saber Morgot.
No lo s. Stavia estaba muy confundida por todo aquello. De verdad, no lo s.
Tal vez echa de menos a su madre dijo Morgot con cierto temblor en la boca, como
sola ocurrirle cuando pensaba en los muchachos de la guarnicin.
Piensas tener ms hijos? pregunt Stavia, aprovechando que su madre pareca
dispuesta a intercambiar confidencias.
Morgot sacudi la cabeza.
No lo creo, cario. Cinco son suficientes. Tres varones. Han pasado siete u ocho aos
desde que llevamos a Byram con su padre guerrero. Haba olvidado lo doloroso que era.
Myra entr en la cocina, caminando con un nuevo contoneo que haba estado
practicando mucho en los ltimos das.
No tengas ms nios. Ten una nia. Una hermanita para m.
sa s que es una idea rio Morgot. Si se pudiera estar segura de que ser una nia!
Era posible que Morgot intentase concebir otra nia, pero Stavia estaba segura de que
no sera el siguiente carnaval. Su madre slo tena treinta y cinco aos, y tal vez ms adelante
volviese a quedar embarazada, pero no por el momento.
E incluso para el carnaval faltaba mucho tiempo. Primero vendran semanas de estudio.
En su seccin de Letras, Stavia haba elegido estudiar teatro. El proyecto actual era estudiar
Ifigenia en Ilin, la obra tradicional que el Concejo representaba cada ao antes del carnaval
de verano. Todas las estudiantes de drama tendran que aprender a confeccionar trajes, usar
maquillajes y construir escenografas, y tambin se les exigira que se aprendiesen el papel de
al menos un personaje de la obra. Como no era muy larga, Stavia haba decidido que le
resultara ms sencillo memorizarla toda. Luego, en la seccin de Ciencias, estudiara
psicologa, para lo cual tena bastante facilidad, y en la seccin de Oficios habra una prctica
de jardinera, que le resultaba divertida. En sus estudios de las ordenanzas, siempre haba que
memorizar alguna nueva o repasar una vieja. Y encima, como ese ao haba cumplido diez
aos, comenzara los estudios femeninos: capacidad de mando, administracin, destrezas
sexuales. Adems de las asignaturas optativas en cualquier rea para la cual tuviese un talento
especial. Stavia mencion esto ltimo con incertidumbre, preguntndose cul podra elegir.
Por lo que yo s, Stavy, t no tienes ningn talento especial.
Myra introdujo los dedos en la compota y extrajo un trozo de manzana. Morgot le dio
una palmada en la mano.
Saca muy buenas notas en ciencias biolgicas replic su madre mientras vaciaba los
cereales en un cuenco. Su potencial en medicina es muy alto.
Oh, medicina se burl Myra. Qu aburrido.
No todas podemos ser grandes coregrafas observ Morgot, refirindose a la pasin
actual de Myra. Ni siquiera tejedoras.
Myra se ruboriz intensamente. En el taller de tejidos, la directora haba amenazado con
despedir a Myra por su falta de dedicacin. Lo nico que la joven deseaba era bailar, y no tena
paciencia para nada ms. Myra comenz a decir algo, pero lo pens mejor y se detuvo.
Morgot observ su reaccin y continu con calma.
Stavia se las arreglar bien con los talentos que tiene. Myra, quieres decirle a Joshua
que la cena est lista, por favor?
l ya sabe cundo comemos replic Myra con sarcasmo.
Myra! Morgot se volvi hacia ella con expresin furiosa. Eso ha sido muy
grosero de tu parte!
Myra tuvo la decencia de volver a ruborizarse y la sensatez de guardar silencio. Cuando
hubo abandonado la habitacin, Stavia se volvi hacia su madre, sorprendida.
Por qu habr dicho eso?
Tu hermana ha desarrollado cierto apego por un joven guerrero. Joshua me dice que
han estado intercambiando notas desde el paseo del muro. Supongo que tienen una cita para
el prximo carnaval.
Y por qu se muestra desagradable con Joshua?
Es probable que el joven guerrero se muestre desagradable en relacin con Joshua... o
cualquier otro hombre que haya regresado. Ya conoces la actitud de los guerreros respecto a
los servidores.
S que por lo general son bastante despectivos, pero no saba que fuese contagioso.
Un tanto menos para Myra, pens Stavia.
Morgot esboz una pequea sonrisa.
Bueno, por lo visto lo es. Aunque la enfermedad no suele durar mucho. Es posible que
Myra logre superarla.
Coloc la lmpara de sebo en el centro de la mesa, ajustando la mecha para que no
desprendiese demasiado humo. Los suaves colores de los azulejos brillaron a la luz de la
lmpara, realzando la textura de los platos y tazones de cermica, la madera de las cucharas y
los tenedores de dos dientes.
Las servilletas, Stavy.
Stavia las cogi del estante bajo la ventana. Cada una estaba colocada en su propio
servilletero. Joshua mismo haba tallado los aros: un cordero danzarn para Myra, una lechuza
para Morgot, una guirnalda de flores y hierbas para Stavia, una cabra graciosa para l. En un
rincn del estante haba tres aros ms: un pez curvado, un gallo cantarn y un saltamontes.
stos pertenecan a Habby, a Byram y a Jerby. Slo ellos los usaban cuando volvan a casa para
los carnavales. Joshua se reuni con ellas para cenar, ocupando su puesto frente a Morgot con
un suspiro.
Me alegra que haya acabado este da. Hoy todo el mundo se ha cortado, cado o roto
algo. El hospital no haba trabajado tanto desde haca meses! Adems de todo, hemos
recibido reintegrados.
Reintegrados?
Entre muchas otras crisis, s. Dos de ellos. Y me temo que uno ha sufrido una paliza
bastante brutal.
Morgot dej el tenedor que iba a llevarse a la boca.
Eso no est permitido!
Oh, el muchacho dijo que el ataque no haba sido autorizado por los oficiales. Han sido
sus compaeros. De todos modos...
Es probable que debas mencionarlo ante el Concejo.
La mir de un modo significativo que Stavia siempre haba interpretado como una forma
de recordarle algo que Morgot no deba olvidar. Una expresin que pareca indicar: No
delante de las nias, querida.
Tienes razn asinti Morgot. Se quedar en Marthatown o se marchar?
Ha decidido marcharse. Dentro de una semana, creo. Entonces estar lo bastante
recuperado como para viajar a Susantown.
No los culpo por haberlo apaleado intervino Myra. Nunca veris a mi amigo
guerrero actuar de ese modo!
Myra dijo Morgot con una voz peligrosamente tranquila. Supongamos que hubiese
sido Jerby.
Myra se ruboriz y comenz a decir algo, pero entonces se detuvo con una expresin
rebelde y confundida a la vez.
No es lo mismo. Jerby slo tiene cinco aos!
Por ahora. Quieres decir que no te alegrara verlo regresar a casa cuando cumpla los
quince? Piensa en Habby. l los cumplir muy pronto. Te gustara que quienes no comparten
su decisin le dieran una paliza?
Bueno, supongo que ya habr dejado de actuar como un beb! replic Myra en
forma irracional, con el rostro ruborizado.
Morgot sacudi la cabeza y la mir unos momentos. Al fin baj la vista.
Mencionar la agresin ante el Concejo, Joshua. Se reunir maana por la noche. Ms
verdura, Stavia?
S, gracias.
Myra, ms verdura?
Estoy engordando demasiado mascull ella.
Captulo 5
Corrig encontr a Stavia en la cocina. Tena un aspecto enfermizo y envejecido, con los
ojos hinchados por la falta de sueo y el texto de Ifigenia en Ilin abierto ante ella sobre la
mesa.
Te he odo andar por la casa durante la noche le dijo mientras le acariciaba el
cabello. Tienes muy mal aspecto, cario.
Gracias respondi ella lacnicamente.
Bueno, entonces digamos que ests menos encantadora que de costumbre. Llen
una cacerola con agua y cereal y la coloc sobre la estufa.
No poda dormir. Todo el rato estaba pensando en Dawid. Me preguntaba qu le
pasar.
Eso es normal. Necesitars un tiempo para aceptar el hecho de que se ha ido. Corrig
volvi a llenarle la taza de t y ech un vistazo al texto. No me parece la lectura ms alegre
del mundo.
Lo s suspir Stavia. Slo lo hago por distraerme. Antes me la saba de memoria,
todos los personajes. La he visto cada verano, pero haca aos que no pensaba en lo que dice.
Morgot ha interpretado a Ifigenia desde que recuerdo. Tendr que volver a estudiarla si debo
representar el papel en la funcin de este ao.
Eso no ser hasta el verano, y apenas acaba de comenzar la primavera.
Sus cejas oscuras se alzaron, formando unos arcos perfectos sobre los ojos rasgados y la
nariz larga y recta. Unos surcos profundos enmarcaban su boca ancha e inquieta. Corrig se
humedeci el labio inferior y la examin mientras cortaba unas manzanas secas para
agregarlas al cereal.
Pens que me resultara ms sencillo si la lea diez o doce veces dijo Stavia con
apata. Supuse que as la recordara sin tener que estudiarla detenidamente.
Ms te hubiera valido otra hora de sueo.
No poda dormir. Adems, esto debera alegrarme. La obra es una comedia.
Una comedia!
Claro, Corrig. El pblico se re.
Le hizo una mueca, tratando de hacerla sonrer.
En el Pas de las Mujeres hay algunas cosas que todava no acabo de comprender.
Cuntos aos tenas al actuar en esta obra por primera vez?
Oh, unos diez u once, supongo. La representamos cada ao en la escuela, con
diferentes papeles. Tambin construamos los decorados y confeccionbamos el vestuario.
Entonces, la has estado interpretando al menos durante veintisiete aos. Yo hubiese
pensado que elegirais alguna otra cosa para variar un tiempo, pero Joshua dice que vosotras
las concejalas nunca os cansis de ella.
No se trata de que no nos cansemos. Sucede que la obra forma parte de... de los
recuerdos. T sabes eso! Se pas la mano por el cabello y roz la cicatriz de su cabeza. En
ese lugar haba cierta sensibilidad que no desaparecera jams. Cundo regresar Joshua?
Pronto, espero respondi l. No puedo ocuparme de todo yo solo. Tengo una idea.
Si ests decidida a repasar la obra ahora, te leer los textos y as sabrs si logras recordar la
parte de Ifigenia.
Ella no entra hasta la pgina seis...
Entonces, mientras leo las primeras seis pginas, tendrs tiempo de tomarte otra taza
de t y comer algo. Corrig cogi el libro, ech la silla hacia atrs hasta balancearla sobre dos
patas y comenz a leer con su voz profunda, partiendo de los comentarios.
Demasiado cansada como para quejarse por tener que escuchar todos los detalles
innecesarios, Stavia se limit a dejarse invadir por su voz.
Ifigenia en Ilin ley Corrig. Comentario para los estudiantes: la obra est basada
en una historia milenaria anterior a la convulsin. Trata sobre un enfrentamiento entre dos
guarniciones, los griegos y los troyanos, que se produjo cuando un guerrero troyano rapt a
una mujer griega llamada Helena. La guarnicin griega persigui a la pareja hasta la ciudad de
Troya (tambin llamada Ilin), y puso sitio a la ciudad. Este asedio dur diez aos, sobre todo
por la desorganizacin de las tropas griegas, pero al final stos lograron vencer, conquistaron a
los troyanos y destruyeron la ciudad. La obra se desarrolla despus de esta destruccin, fuera
de los muros derribados de Troya. El Apndice A al final del libro enumera los nombres y las
caractersticas de algunos guerreros griegos y troyanos tales como Agamenn, Menelao,
Odiseo, Hctor, etc., personajes que aparecen en el drama. El Apndice B contiene un resumen
del libro original en el que est basada la pieza. El Apndice C ofrece la historia de la obra junto
con comentarios sobre su significado para el Pas de las Mujeres.
Alguna vez has ledo los apndices? le pregunt Corrig, yendo rpidamente al final
del libro.
Creo que una vez tuve que leerlos para el colegio. A decir verdad, lo recuerdo.
Personajes del drama ley Corrig.
Troyanos.
HCUBA: viuda del rey Pramo de Troya y madre de Hctor.
ANDRMACA: viuda de Hctor.
El infante, ASTIANAX: hijo de Hctor.
El fantasma de POLIXENA: hija de Hcuba.
CASANDRA: hija de Hcuba.
Griegos.
TALTIBIO: un mensajero.
El fantasma de IFIGENIA: hija de Agamenn.
El fantasma de AQUILES: un guerrero griego.
HELENA: vista sobre las almenas.
Varios soldados y criadas.
Escena: Al pie de los muros derribados de Troya. Sobre la izquierda las piedras
cadas han formado una escalera que permite ascender hasta las almenas. A la
derecha, varios guerreros asignados a la vigilancia de las mujeres juegan a los
dados. Hcuba y Andrmaca estn acurrucadas juntas, con sus criadas dormidas
cerca de ellas. Andrmaca tiene en brazos a su hijo, Astianax.
ANDRMACA: Vamos, pequeo, vamos. Coge el pezn. Chupa. Lo ves, madre
Hcuba? Est demasiado cansado para mamar. Pobrecillo. Todo ese humo y el
ruido...
HCUBA: Y los lamentos. Todas lo hemos estado haciendo. Los llantos lo
mantienen despierto. Bueno, yo ya he llorado bastante. Lo he hecho por Hctor,
mi hijo, y por el rey Pramo, mi marido. Tambin he llorado por la ciudad de Troya,
y luego he llorado por m. Ya basta.
ANDRMACA: Yo tambin me he secado de tanto llorar. (Alza la vista hacia los
muros, donde varias personas se han detenido para mirar.) Maldita!
HCUBA: (Alzando la vista) Te refieres a Helena.
ANDRMACA: Bueno, ella no est aqu con nosotras en medio del polvo,
verdad? No tiene que encontrar comida para un beb ni sufre pensando que se
convertir en la esclava de alguien.
HCUBA: sa no es esclava de ningn hombre. De todos modos, Menelao jura que
la matar.
ANDRMACA: No lo har. Matar a quien les proporciona tanta gloria? Matar a
la mujer a quien cantan todos los poetas? Ella regresar como esposa y reina
reverenciada; ser exhibida como una vaca premiada. Cuando todos nosotros
hayamos muerto, ella se sentar con su cofre de costura plateado e hilar la lana
purprea. (Alza la vista hacia Helena, quien re sobre las almenas.) Que sus
entraas se cierren para siempre. Que nunca engendre otro hijo. Que se pudra
por dentro...
HCUBA: Shhh, shhh. Tus maldiciones pueden dar fruto, y si eso ocurre atraers a
las Erinnias. Todos los que maldicen a sus parientes atraen la furia de las tres
vengadoras...
Llamada a pie de pgina dijo Corrig. Qu son las Erinnias? Nunca me
acuerdo.
Furias respondi Stavia, bebiendo otro sorbo de t.
Ah, s. Ira, Venganza y Celos, que regresan del reino subterrneo para castigar
ciertos actos como el asesinato de parientes, etctera.
Helena era de su familia? O lo eran los griegos?
Ella estaba casada con uno de sus compatriotas. No lo s, Corrig. Segn decan
en la escuela, todas las mujeres estamos emparentadas de alguna manera.
Hmmm reflexion l. Bueno, volvamos al texto...
ANDRMACA: Yo no maldigo a mis parientes. La maldigo a ella y a esos griegos
que han matado a mi Hctor. Ellos no tienen ningn parentesco conmigo.
HCUBA: Es una mujer, Andrmaca. Una hermana tuya. Tal vez hasta se considere
una troyana. Durante muchos aos ha recorrido las calles de Troya, a la luz de las
antorchas.
ANDRMACA: Un da ha sido demasiado.
HCUBA: Hasta una hora hubiera sido demasiado, Andrmaca, pero no arriesgues
lo poco que nos queda por ella.
ANDRMACA: Y qu nos queda?
HCUBA: Qu problemas tengo yo? En fin, ser una esclava. Cuando miles yacen
insepultos en los campos, cuando los rboles se nutren de sangre, qu importa la
esclavitud?
TALTIBIO: Sers esclava de Odiseo.
HCUBA: Su dominio ser tan breve como mi servidumbre, Taltibio. Soy una
mujer vieja. Mira. Ya tengo el cabello blanco.
TALTIBIO: (Inclinndose para mirarla ms de cerca.) An te quedan aos.
HCUBA: (Vuelve a hurgar en su falda. Luego saca las manos y las aprieta frente a
ella, mirndolas. Hay una pausa.) Mi hija Casandra dice que no.
TALTIBIO: Nadie cree en Casandra. En cuanto a Andrmaca...
ANDRMACA: Ser una esclava. Eso ya lo s. Al igual que la madre de mi marido,
digo que mi esclavitud ser breve.
TALTIBIO: Pero todava eres joven.
ANDRMACA: Lo soy.
HCUBA: Ya basta, Taltibio. Nos has dicho bastante para una sola visita. Ve a
graznar en alguna otra parte por un rato.
TALTIBIO: No puedo, reina.
ANDRMACA: Ah, todava te queda algo de vmito?
HCUBA: Shhh, shhh.
TALTIBIO: Tu hijo, Andrmaca...
ANDRMACA: No me digas que alguien sera capaz de arrancar de sus brazos a un
beb. No me digas que se lo llevarn para que se haga hombre en alguna otra
casa.
TALTIBIO: No te dir eso.
ANDRMACA: Se ir conmigo? No lo dejaris aqu?
TALTIBIO: (Tristemente.) Se quedar aqu, s. En la tierra de su padre. En el lugar
de su padre.
ANDRMACA: De quin son esas palabras?
TALTIBIO: Odiseo ha hablado frente a los aqueos, exaltando la gloria de Hctor.
Dijo que no podan permitirse criar al hijo de un hroe, a menos que cuando
creciera se alzase para vengar la muerte de su padre.
ANDRMACA: Entonces lo dejarn aqu? Con algn pastor, un alfarero, alguna
familia humilde?
TALTIBIO: Aqu, entre estas piedras. Lo arrojarn desde las murallas vencidas de
Troya. Eso es lo que han dicho.
ANDRMACA: (Grita y se aferra a su hijo. Taltibio llama a los guardias, quienes le
ayudan a quitrselo de entre los brazos. Entonces asciende por la escalera de
piedras derribadas, con Andrmaca gritando tras l.) Que la desgracia se abata
sobre ti, Taltibio, y sobre quienes te han enviado. Que la desgracia se abata sobre
sus naves y sobre sus hombres. Yo invoco a las Furias. Oh, no lo hagas, no lo
hagas. Devulvemelo. No es ms que una criatura. Mi leche an est tibia sobre
sus labios. Los dioses te maldecirn, Taltibio... no lo hagas. (Grita y llora.)
HCUBA: (Sujetndola.) Andrmaca, mi amada hija. Mi dulce nia. Oh, por qu
no lo hice cuando tuve la oportunidad... por qu no lo hice? Vamos, vamos,
sujtate a m. Cmo pueden hacerle esto a un beb? (Se oye un grito desde la
Captulo 6
La partida de Myra haba sido inevitable desde el momento en que la joven conoci a
Barten, aunque ni ella ni Morgot hubiesen sido capaces de predecirlo. Nadie lo saba, pero de
todos modos era inevitable.
El da en que comenz a crearse la fisura entre Myra y Morgot, Stavia acababa de cumplir
los once. Ella y Myra se encontraban en su habitacin, repasando el comienzo de la obra, y las
dos estaban bastante aburridas.
Sabes, Stavia le haba dicho Myra con su mejor tono de hermana mayor. Te sabes
al dedillo casi todos los textos, pero pareces olvidar que se trata de una comedia!
No lo olvido objet Stavia, y rod sobre la cama para mirar el techo. El invierno
anterior la lluvia se haba filtrado por las tejas, dejando una grieta larga y zigzagueante que
algunas veces se pareca a un hombre con una larga barba, y en ocasiones se pareca a alguna
otra cosa. Lo hago bien hasta que llegan a esa parte en que tiran al beb por la muralla.
Entonces pienso en Jerby y ya no me parece gracioso.
Pero la has visto cada ao, por todos los cielos. Vienes con todos nosotros, justo antes
del carnaval de verano. Usan ese mueco con cara de payaso por beb. Ni siquiera se parece a
una criatura de verdad. No se supone que lo sea. Las ancianas no son verdaderas ancianas. Las
vrgenes no son vrgenes. Se supone que es una stira, lo sabas? Frunci el ceo, tratando
de recordar algo que un instructor haba dicho. Es un comentario sobre ciertas actitudes de
la sociedad anterior a la convulsin.
Lo s. Stavia saba que se trataba de un comentario, pero saber y sentir eran dos
cosas muy diferentes. Ella senta la obra de otra forma.
Myra continu:
Hcuba y Andrmaca estn disfrazadas como un par de gitanas, con las mejillas
coloradas y los labios tan sangrientos como supuestamente deberan ser los de Taltibio. Y
cuando l dice que Andrmaca todava es joven, le pone una mano encima, lo sabas?
Entonces entra Aquiles bajando la escalera y se oye esa campana. Mira hacia todos lados,
completamente atontado, buscando a Polixena.
Ya lo s, Myra! Es slo que no dejo de pensar en Jerby, eso es todo.
l estar bien le haba dicho Myra, no muy convencida. Ella ya no hablaba mucho de
Jerby. El hecho de que estuviera en la guarnicin la confunda. Quera que volviese a casa, y sin
embargo los hombres que lo hacan eran cobardes y calzonazos. O al menos eso era lo que
deca Barten, el joven guerrero con el que sola charlar desde la cima de la muralla. Cobardes,
calzonazos e impotentes tambin. De otro modo eran castrados cuando volvan. Todos los
guerreros lo decan. Hasta haca poco ella no haba pensado en Joshua como en un cobarde y
un calzonazos, y no estaba muy segura de lo que le pasaba al hombre cuando era castrado,
pero supona que si Barten lo deca deba de ser cierto. Jerby vendr a visitarnos pronto.
Slo faltan dos meses para el carnaval de verano.
Lo s. Myra se levant del suelo desde donde haba estado dando el pie a Stavia para
que estudiase su parte. Oh, lo s. Se mir al espejo, girando la cabeza de un lado al otro
mientras alzaba los brazos en una posicin de baile. Tendrs una cita, verdad?
Tal vez. Sacudi su cabellera rojiza. Uno de los guerreros me ha estado cortejando.
Es guapo?
Mmmmm. Myra entorn los ojos y fingi que estaba a punto de desmayarse. Unos
hombros as, con unas nalgas perfectas y los ojos muy, muy azules. Tiene el cabello y las cejas
negras, y los labios se le curvan en el centro...
Cmo se llama?
Barten. Se encuentra bajo el mando de Michael. Tally est tan furiosa conmigo que
deberan ponerla en cuarentena. l la cortejaba hasta que me conoci. Con expresin
satisfecha, Myra ech la cabeza hacia atrs. Por un instante, pareci tan bella y misteriosa
como Morgot en ciertas ocasiones.
Cuntos aos tiene?
Creo que pertenece a la centuria de veintids. De todos modos, an no ha cumplido
los veinticinco. Todava no tiene ninguna cicatriz.
Por qu no les dejan combatir hasta que cumplen veinticinco aos?
Ya sabes. Te lo han explicado en tus estudios femeninos.
Me han dicho que entre los dieciocho y los veinticinco es cuando son ms fuertes,
sanos y viriles, y que es el mejor momento para que sean padres. Por eso no los envan a la
guerra hasta que son mayores. Pero es sa la verdadera razn?
Qu ms podra haber?
Pens que tal vez les daban unos aos ms para decidir si queran regresar o no.
No hay muchos que regresen despus de los veinte objet Myra, con el ceo
fruncido. Prcticamente ninguno. Pens que t esperabas...
Yo no espero nada! replic Myra con enfado. No seas tonta. Barten est
orgulloso de ser un soldado. l nunca hara algo semejante. Y Morgot dice que tampoco
conviene tratar de convencerlos, ya que si lo logras puedes descubrir que has trado de vuelta
a un hombre para que sea un desgraciado. Guerrero que regresa a su pesar, seguir siendo
un guerrero en el hogar. Quieres seguir estudiando tu parte?
No. Despus de todo, slo soy segunda suplente. No me darn un papel hasta el ao
que viene o el otro. Stavia estaba algo molesta por esto, en especial porque en su opinin, la
protagonista era bastante mala actriz. Este ao Michy har de Ifigenia.
Michy? pregunt Myra, asombrada. El fantasma ser gordo?
Bueno, supongo que Ifigenia pudo ser gorda. Quin sabe? Tal vez por eso quisieron
sacrificarla. Supongo que si ofrendaras una cabra o un cordero, trataras de escoger uno
hermoso y gordo.
Un fantasma gordo!
Quin es un fantasma gordo? pregunt Joshua desde la puerta.
Al ver la expresin irritada de Myra, Stavia respondi rpidamente. Su hermana
continuaba mostrndose desagradable con Joshua, no responda a sus preguntas y finga que
no lo vea. Si ste era el efecto que Barten tena sobre ella, a Stavia no le interesaba conocerlo,
por ms azules que fuesen sus ojos. Aunque lo ms probable era que ni siquiera tuviese
ocasin de conocerlo. Durante el carnaval los guerreros permanecan cerca de la plaza, donde
estaban las casas de citas, las tabernas y las diversiones; no se les permita entrar en las zonas
residenciales de la ciudad, y Stavia era demasiado joven para recorrer las tabernas.
Seguramente Michy ir vestida con ropas holgadas y nadie sabr qu hay debajo
coment Joshua. Myra, Morgot quiere verte cuanto antes, por favor. Y Stavia, me encontr
con tu instructora de psicologa en el hospital. Quiere hablar contigo y con Morgot, porque ha
pensado que podras asistir al instituto de medicina bsica en Abbyville.
El instituto?
En Abbyville. Oh, supone que no querrs marcharte hasta dentro de un par de aos. La
carrera completa dura nueve aos, siete de estudio ms dos de internado, y en ese lapso no
ofrece muchas oportunidades para regresar a casa. Quiere saber lo que t y Morgot pensis al
respecto, por supuesto...
Por qu te lo habr dicho a ti? pregunt Myra con un tono peligrosamente
desagradable. T qu tienes que ver con ello?
Joshua la mir con calma unos momentos, como sola observar las malas hierbas del
jardn... decidiendo si deba arrancarlas o no.
Es posible que valore mi opinin sobre los talentos de Stavia, Myra. De vez en cuando
me piden que brinde mi parecer respecto a vosotras dos.
Joshua se march.
Myra inspir rpidamente y contuvo el aliento, como si la hubiesen abofeteado.
T te lo has buscado murmur Stavia. Cllate.
Muy bien. Pero si unas miradas empalagosas desde la muralla hacen que la gente se
vuelva tan desagradable como t, espero no tener que acercarme nunca a esos muros.
No es asunto tuyo!
No se trataba de ti, sino de m. Y yo valoro mucho la opinin de Joshua. Quin diablos
te crees que eres, de repente?
Se trataba de m! l ha dicho que daba su parecer respecto a m, y si quieres saber
quin soy, soy alguien que est harta de tener a un... a un sirviente metiendo la nariz en sus
asuntos.
Claro, preferiras que cierto guerrero metiese la nariz en alguna otra parte, verdad?
Stavia! La voz de Morgot se abati como un ltigo. Myra. Quieres venir
conmigo, por favor?
En ese momento Stavia hubiese querido ser invisible. Se haba prometido a s misma que
no discutira con su hermana. Myra abandon la habitacin, y Stavia oy su voz a travs de la
puerta cerrada.
No es asunto suyo... No s por qu t... Barten dice... Y entonces la voz de su madre
que la interrumpa.
No me vengas con eso de que Barten dice. ste es el Pas de las Mujeres, y si no eres
capaz de seguir las reglas, puedes marcharte. Silencio. Oh, Gran Madre.
Llantos.
La puerta se abri.
Stavia?
S, mam.
A Myra le resultara mucho ms sencillo cuidar sus modales si no discutieras con ella.
Debes tener en cuenta su estado de nimo.
S, mam.
Ya sabes algo al respecto.
S, mam.
Sabes cmo se llama.
Enamoramiento.
Y sabes qu provoca?
El enamoramiento hace que mujeres razonables se comporten de forma irracional e
ilgica. Es un resultado de las fuerzas biolgicas inherentes a la supervivencia racial.
Y... El enamoramiento debe ser tratado con paciencia. Aunque episdico, casi
siempre provoca una autolimitacin. Stavy...
S, mam?
Te ha preocupado, verdad?
Es que ha sido tan... tan insolente con Joshua.
Lo s. Recurdalo. De ese modo, si alguna vez debes pasar por lo mismo que est
pasando Myra, no actuars en forma tan necia.
Ella no renegar de las ordenanzas, verdad? No se ir de aqu...
Para convertirse en una gitana? Morgot se mordi el labio, como si de pronto
hubiese recordado algo. Lo dudo. Pero en ese caso, casi todas las que lo intentan regresan al
cabo de unos pocos meses. Morgot pareci an ms pensativa.
Lo s. Pero existe la cuarentena.
Slo el tiempo necesario para asegurarnos de que no estn enfermas. Bueno, haremos
lo que podamos para prevenir eso. Hablando de gitanas, esta tarde realizar la inspeccin
semanal en el campamento. Creo que sera buena idea que vinieses conmigo.
No... la ltima vez no me gust.
Bien! sa es una reaccin muy apropiada. Morgot se dispuso a marcharse y
entonces se volvi hacia ella otra vez. En realidad, creo que tambin llevaremos a Myra.
A Myra! Vomitar.
Bueno, de eso no se muere nadie.
Morgot abandon la habitacin. Stavia se qued bastante confundida. Le gustaba
sentirse incluida, pero no siempre. No en todo.
Los muros meridionales de Marthatown se alzaban al otro lado de los corrales de ovejas,
las pocilgas y los graneros, una maraa buclica apretada entre la muralla y la zona de pastos.
All todo era verde, amarillo y blanco ceniza, salpicado de ovejas y cabras hasta donde se
acababan las cercas. Ms all, las praderas se extendan hasta el pie de las montaas donde
trabajaban los leadores.
Los muros del norte estaban rodeados por territorio de los guerreros. All estaban la
armera y las salas ceremoniales, al pie de las murallas donde comenzaba el rea de revista. Al
norte de la misma haba largas filas de barracones de madera, cuyos gabletes tallados y
puertas se asomaban a los patios de ejercicio y los campos de juego. Al este se encontraban las
residencias de los oficiales, con sus paredes agradablemente umbras. Hacia el norte, a cierta
distancia de la ciudad, se encontraba el Antiguo Hogar de los Guerreros, virtualmente vaco y
oculto entre los rboles. Todo aquello era territorio de la guarnicin, rodeado por una valla,
prohibido a las mujeres y bastante respetado por los hombres, excepto cuando salan en busca
de lo que haban dado en llamar recreo.
Ms all del Antiguo Hogar de los Guerreros, el ro viraba hacia el oeste y continuaba
hasta el mar. Naca en las colinas del este, atravesaba el pantano y luego pasaba por una serie
de represas que regaban las tierras de cultivo casi hasta la costa oeste. All, cerca de la plaza,
corra un camino desde el noroeste cruzando el ro en un vado, y junto a este vado se alzaba el
campamento de los gitanos. ste era una coleccin de destartaladas chozas sobre ruedas,
algunas pintadas de colores brillantes y otras con el gris lavado de la madera reseca por el sol.
Junto a las piedras renegridas del fogn central haba toda clase de cacharros domsticos,
esparcidos en desorden.
Como jefa mdica de Marthatown, Morgot iba all cada semana o enviaba a una
delegada para inspeccionar a las gitanas. Fiel a su palabra, en esta ocasin se haba hecho
acompaar por Stavia y Morgot.
Durante las visitas mdicas no sola haber ningn hombre en el campamento... excepto
uno.
Este hombre, cuyo nombre era Jik, se acerc a ellas al verlas llegar.
Ha vuelto demasiado pronto, doctora. Tena el rostro delgado, con la mandbula
torcida. Sus dientes apuntaban en varias direcciones, y algunos ocupaban el espacio
abandonado por otros. Tena un hombro ms alto que el otro, y su risa era muy
desagradable. Las puse a trabajar ayer.
Slo hemos retenido a una, Jik. Estaba enferma.
En toda la semana no me ha rendido un solo centavo.
Ahora est curada. Seguramente ya la habrs tendido de espaldas para que algn
guerrero se divierta. Aunque sta no era la nica fuente de ingresos para Jik, y Morgot lo
saba. El hombre tambin traficaba con cerveza, informaciones y rumores, todo lo cual era
sabido y en ocasiones aprovechado por el Concejo. Morgot descendi de la carreta y extrajo su
bolso de abajo del asiento. Terminar ms rpido si las pones en fila.
Jik hizo un gesto grosero pero empez a recorrer las carretas. Las mujeres comenzaron a
descender de los carromatos y formaron en torno al fuego, levantndose las faldas. Algunas
menearon el trasero mientras otras rean y gritaban en direccin a la carreta de Morgot.
Quieres un poco, doctora? Y vosotras, nias, queris un poco de esto? Hey!
Morgot se acerc a la fila y examin a cada mujer con calma. Un instante despus la
algaraba se acall.
Por si lo habis olvidado, seoritas dijo, yo tengo el sello, y hasta la prxima
semana no vendr ninguna otra doctora. Si no hay sello, no hay negocio.
Todo qued en silencio.
Muestras dijo Morgot a Stavia. Y acurdate de rotular los frascos.
Qu debo hacer? susurr Myra, con el rostro muy plido.
Qudate all sentada le indic su madre. Y observa.
Stavia no dejaba de repetirse que nunca era tan malo como ella recordaba. Las mujeres
olan mal, s, pero slo era olor a polvo y a humo. Morgot tom dos muestras a cada mujer,
una vaginal y otra rectal, y las deposit en los frascos que Stavia fue sosteniendo. Luego
marcaron a las mujeres con un sello de tinta indeleble sobre la frente. An lucan el sello de la
semana anterior, un crculo descolorido sobre el lado izquierdo. Esa semana iba a la derecha.
La fecha y las iniciales de la funcionaria mdica. MHRTM. Morgot Hija de Rentes Thalia
Marthatown. En el Pas de las Mujeres no haba nadie ms con esas inciales. Nadie tena las de
Stavia tampoco. SHMRM. Stavia Hija de Morgot Rentes Marthatown. Thalia era el apellido de
su bisabuela.
Plop, caan las muestras en el frasco.
Est rotulado?
S, mam.
En la carreta, Myra miraba cualquier cosa menos la fila de nalgas flccidas y las vulvas
velludas en exhibicin.
S, verdad?
T sabas que estaba aqu?
Haba odo rumores al respecto.
Stavia guard silencio. Se senta incmoda por Myra y furiosa por s misma. Morgot
haba planeado todo aquello!
Si lo presentas de forma lo bastante vergonzosa, no suelen repetirlo se justific
Morgot en voz baja. No quiero venir la prxima vez y encontrar a Myra en esa carreta.
Barten tiene todo un historial de muchachas a las que ha trado aqu. Para l, hacerlas caer en
la deshonra forma parte de la diversin. Creo que Tally es la tercera o la cuarta. Las nias
parecen ser una especie de botn de batalla. Algunos soldados llevan la cuenta, sabes. De
cuntas mujeres han conseguido. Es una especie de juego entre ellos.
No lo saba murmur Stavia, desconcertada. Todava estaba enfadada, pero no con
Morgot. En sus estudios femeninos no haba aprendido nada de todo aquello. Tampoco era
algo que Habby o Byram hubiesen mencionado.
No todos ellos lo hacen, Stavy. No creo que sea costumbre de Habby. Ni de Byram.
Cmo sabas que estaba pensando en ellos?
Yo pienso en ellos. Da y noche.
Durante el viaje de regreso, Myra permaneci ruborizada, mirando fijamente el camino,
con los labios apretados en una lnea amarga. Tally yaca en la parte trasera de la carreta,
sollozando. La otra mujer, Vonella, charlaba como si para ella una semana en cuarentena fuese
un placer.
Y probablemente lo sea pens Stavia. Duchas, una cama limpia, comida caliente y
nuestros preciosos antibiticos.
Yo tengo una hija en alguna parte de Marthatown dijo Vonella. Y un hijo en la
guarnicin de Susantown.
Entonces, qu haces aqu? pregunt Stavia. Por un momento olvid que era una
nia y que en principio no deba formular preguntas personales.
Stavia! la rega Morgot.
Oh, no se preocupe, doctora dijo la mujer. No me molesta que pregunte. Es que yo
no estaba hecha para la ciudad, sabes? Es demasiado limpia. Demasiado ordenada.
Esperaban mucho de m, constantemente. Estudiar, trabajar, todo eso... no tienes ms tiempo
para ti que un perro con sarna. Siempre hay alguien que te azuza para que cocines mejor, para
que tejas mejor o para que seas responsable de algo. Prefiero permanecer en el campo y
viajar. Jik es un viejo bribn, pero en realidad no se porta tan mal con nosotras. Algunos
hombres s. Tenemos nuestros buenos momentos.
Morgot suspir.
Has quedado embarazada desde que vives con Jik? La mujer no respondi. Tu
beb desapareci? Jik lo mat? Muri?
Muri respondi la mujer con amargura.
De lo que tus... clientes le pagan a Jik, cunto recibes t? La mitad? Menos?
La mujer no respondi.
Cuntas veces has estado enferma? Ya sabes, cuando estas enfermedades se repiten,
al final aparece el cncer. No podemos curar el cncer. Se dice que alguna vez se estuvo
bastante cerca de la cura, pero ahora todo se ha perdido. Despus de las convulsiones, muchas
cosas que eran curables resultan imposibles de tratar. Morgot lo dijo como si en realidad no
le importara, pero Stavia saba que no era as. No ests mejor que una esclava, Vonella. Te
han llevado cautiva, y ni siquiera eres consciente de ello.
La mujer alz las manos y exclam:
Oh, s que lo s. Lo s. Seguramente morir mucho antes de cumplir los setenta.
Tambin fumo, y eso no hace ningn bien a los pulmones. Y en el campamento todas bebemos
un poco. Jik fabrica buena cerveza...
Con granos robados observ Morgot.
Bueno, en alguna parte lo conseguir. Fumar, beber y follar. Es probable que alguna de
estas cosas me mate, pero quin quiere llegar a vieja, de todos modos? Eso no va conmigo.
Vonella volvi a agitar las manos, conjurando la vejez y la enfermedad.
Es probable que cumplas tu deseo dijo Morgot. Los esclavos solan morir jvenes,
incluso en la antigedad. Se trata de tu vida, pero no podemos permitir que infectes el Pas de
las Mujeres.
Se detuvieron en la casa de cuarentena para dejar a Tally y a Vonella.
Stavia, entra con ella y consigue los nombres de todos los guerreros y gitanos con los
que ha tenido contacto, quieres?
Oh, por Dios, seora, no haga que su hija entre en esa casa apestada slo por eso. En
toda la semana slo me acost con uno. Ese viejo loco y tuerto, de cabello blanco. Siempre
viene a buscarme.
Stavia vacil, esperando la cancelacin de la orden. Despus de un momento, Morgot la
mir y asinti con la cabeza.
A menos que quieras acompaar a Tally.
Era uno de esos a menos maternales que podan interpretarse de cien formas
distintas. Significaba a menos que sientas curiosidad y quieras ver el interior de la casa? O
a menos que te parezca correcto colaborar para que Tally recupere el equilibrio? O a
menos que te parezca buena idea restregar esto un poco ms en la nariz de Myra?
Entrar con ella dijo Stavia. De todos modos, tengo que redactar un informe para
el curso de medicina comunitaria, y puedo hacerlo sobre el centro de cuarentena.
Morgot asinti con un gesto y se alej con la carrera, lo cual sugera otro a menos ms:
A menos que consideres buena idea que Myra y yo hablemos un poco en privado.
Captulo 7
Despus de otra noche en vela debido a la preocupacin por Dawid, Stavia logr
arrastrarse hasta el hospital, decidida a trabajar. Morgot sali de su oficina, la mir unos
instantes y le dijo que se fuese a casa.
Stavy, por lo general aparentas veinticinco aos, pero hoy pareces tener cincuenta. Te
he odo dar vueltas toda la noche. Ve a casa y duerme un poco.
Stavia, consciente de que se acercaba su trigsimo octavo cumpleaos, se sinti
particularmente molesta con este comentario sobre su aspecto, tan parecido al que le haba
hecho Corrig.
Estaba revisando las ventanas.
De qu tenas miedo? De los fantasmas?
Pens que poda entrar la lluvia.
No llueve desde ayer al medioda. Ve a casa, Stavy. Esto est casi vaco. Parece que en
Marthatown todos estn horriblemente saludables, aunque t no lo pareces. Debo decirte que
no me sorprende. En la ciudad no hay una sola mujer que crea realmente haber perdido a su
hijo, hasta que l cumple los quince y la repudia. Tratas de prepararte para ello, pero es
imposible. Es como perder un brazo o una pierna. Vamos, tmate un tiempo de descanso.
Oh, Morgot, yo esperaba que...
Lo s, cario. Todos te hemos dicho que no lo hicieras, pero no hubieses sido humana
si nos hubieras escuchado. Repite las ordenanzas para ti misma; eso te ayudar a conciliar el
sueo. Si no puedes dormir, al menos descansa. Esta noche hay una junta del Concejo.
Se me haba olvidado! Stavia se mordi el labio, molesta consigo misma. Cmo era
posible!
Stavia se abroch el abrigo y abandon el hospital, pero se solt el botn del cuello en
cuanto estuvo al sol. Acababa de comenzar la primavera y de momento las lluvias fras haban
pasado. En el aire flotaba una tibieza efmera que despertaba un falso optimismo. El fro
regresara inevitablemente antes de que llegase la verdadera primavera, por ms que el sol y
el mar conspirasen para sugerir lo contrario. Era demasiado temprano para almorzar. En casa
no haba nadie... las nias estaban en el colegio y Corrig haba ido a la fraternidad de los
servidores, donde dictaba un curso sobre los misterios. Si hubiese querido dormir, habra
tenido la casa para ella sola, pero no deseaba hacerlo. Todava no.
Stavia se abri paso por el mercado, pero slo al llegar a las tiendas de velas al borde de
la plaza comprendi que se haba estado dirigiendo hacia el muro.
Eres una estpida sentimental, se dijo mientras suba la escalinata. A quin esperabas
ver all arriba?
Lo que Stavia vio fue la zona de revista vaca, con su torre y su monumento a Telmaco, y
detrs de ello los gabletes tallados de los barracones, abrasndose al sol. Ms all haba unos
puntos negros que corran por los campos de juego. El tamao de la guarnicin se haba
reducido a la mitad desde que ella era una nia, y cada uno de sus miembros pareca jugar u
observar desde las gradas. Slo tres o cuatro hombres miraban desde la terraza en la
residencia de los oficiales. Stavia sacudi la cabeza, busc un rincn oculto desde donde no
pudieran verla y sac el libro del bolsillo. El sol la calentaba. Dedicara un par de horas a
repasar Ifigenia, y luego comera algo en la tienda de t antes de volver a casa para dormir la
prometida siesta. Para entonces estara lo bastante cansada como para conciliar el sueo, se
dijo mientras pasaba las pginas hasta el lugar donde Corrig haba dejado la lectura esa
maana.
Sobre la almena, aparece el fantasma de Aquiles, ley, preguntndose cmo poda
Joshua interpretar a Aquiles. Lo lgico hubiese sido un servidor con mucho sentido del humor
y poca dignidad, no alguien como Joshua.
AQUILES: Busco a mi sirvienta, a Polixena!
IFIGENIA: (Desde abajo.) Oh, gran guerrero, ella no est aqu.
AQUILES: (Irritado.) Pues debera. Han derramado su sangre virgen sobre mi
tumba para que pudiese venir aqu.
IFIGENIA: Pero no le preguntaron si te servira, Aquiles. Ahora que los guerreros
ya no pueden darle rdenes, ella es su propio fantasma.
AQUILES: Es mi esclava! Todo ha sido arreglado. Derrama la sangre de una virgen
y ella te pertenecer. Todo el mundo lo sabe!
IFIGENIA: Ella no es esclava de nadie, Aquiles. En el reino de las sombras, todos
somos iguales...
HCUBA: Oh, espritu virginal, con quin hablas?
IFIGENIA: La sombra de Aquiles se encuentra sobre la almena, con el miembro
erecto por la fiebre de su muerte, llamando a Polixena.
HCUBA: Pobre Polixena.
IFIGENIA: Ella har lo que le apetezca, reina de Pramo. Aqu nada la obliga.
ANDRMACA: Qu har Polixena si nada la obliga? Qu har, madre?
HCUBA: Creo que dormir. A Polixena siempre le ha gustado dormir. Se come
en el Hades? Se baila? Es posible que coma o que baile. A ella le gustaba bailar.
En su lugar, yo dormira, pens Stavia. No querra bailar ni comer. Slo dormir.
Bostez y gir la pgina.
AQUILES: (Bajando la escalera.) Si Polixena no quiere servirme, ir a buscar alguna
otra diversin. T eres Ifigenia, la virginal hija del gran Agamenn?
IFIGENIA: Lo fui.
AQUILES: Entonces, estamos comprometidos!
IFIGENIA: (Riendo.) No seas ridculo, Aquiles!
AQUILES: Odiseo te orden que fueses a Aulis para casarte conmigo, no es
cierto?
IFIGENIA: Puros embustes para llevarme all, Aquiles. No en vano a Odiseo lo
llaman el zorro! Lo maldigo a l tanto como maldigo a mi padre. T te
desentendiste del compromiso entonces. Cuando mi madre te recibi como a mi
prometido, la trataste como a una loca.
AQUILES: Eso es cierto, pero luego convine en que no formbamos mala pareja.
T eras la hija de Agamenn, despus de todo. Me ofrec a defenderte.
IFIGENIA: (Con una risa estridente que resuena sobre las almenas como una horda
de espritus femeninos.) Oh, Aquiles, Aquiles... (Declama.)Despus de mi muerte,
afirmaste admirar mi coraje, pero no era coraje! Se trataba de ira contra todos
vosotros, los asesinos. Fue ella quien me ha otorgado el valor para no caer en la
vergenza! Al escuchar tus palabras fatuas, cierto poeta compuso una cancin
Estoy segura. Ve a ayudar a Corrig. Est dictando una clase sobre los misterios. Ayer
cuando desayunamos dijo que te necesitaba. Yo estar mejor a la hora de la cena.
Stavia lo bes y lo dej limpiando el plato de salchichas. La mirada con que Joshua la
despidi fue como un reflejo de su propio dolor.
En el silencio de su habitacin, Stavia se tendi en la cama con el libro boca abajo sobre
la falda. No necesitaba leerlo. Lo recordaba.
ANDRMACA: Si no es como dicen los poetas, entonces, por qu te mataron,
doncella?
IFIGENIA: (Suspirando con impaciencia.)En la costa se alzaban las huestes de la
Hlade, formadas de a miles junto a sus naves aladas. Llenas de fervor marcial
haban venido en ayuda de Menelao, cuya esposa haba sido raptada.
ANDRMACA: Eso lo sabemos. Helena estuvo aqu. Nosotras no la queramos,
pero estuvo aqu.
IFIGENIA: No me interrumpas. Si pierdo el ritmo olvido lo que estoy diciendo. En
la costa, etc., etc.,... cuya esposa haba sido raptada. Eh, veamos... Permanecieron
en Aulis donde los vientos en pugna no les permitan avanzar hacia Ilin, y
mientras esperaban sintieron que su sangre comenzaba a enfriarse.
Algunos hablaban de Helena como de una vaca robada, reacios a arriesgar la vida
por esta vaca. Algunos pensaban en las cosechas que les aguardaban en casa.
Algunos pensaban en esposas e hijos, aunque stos eran los menos. Hasta que al
fin toda la hueste estuvo descontenta, y perdi el firme propsito que la conduca
a la guerra. Sin embargo, los hombres teman parecer unos holgazanes frente a
sus pares, por lo que, conspirando para el beneficio de todos, algunos entregaron
monedas de oro a Calchas para que ste actuase como profeta. Debera decir que
no soplara ningn viento propicio a menos que mi padre cumpliera la promesa
que haba hecho mucho tiempo atrs... la promesa de matar a su hija, como
sacrificio a la doncella Artemisa.
HCUBA: (Horrorizada.) Lo cual jams cumplira! ANDRMACA: Ningn padre
hara eso!
IFIGENIA: Bueno, eso pensaron ellos. Creyeron que Agamenn se negara y que
entonces todos podran regresar a casa.
HCUBA: Seguramente ofreci un sacrificio.
IFIGENIA: Lo cual no convena a sus propsitos.
HCUBA: Y cuando no quisieron aceptar un sustituto...
IFIGENIA: l envi a Odiseo, quien enga a mi madre dicindole que me traera
para casarme... con Aquiles, qu os parece? Al llegar me entreg a los
sacerdotes, quienes me cortaron el cuello.
HCUBA: Y nada de lo que dicen los poetas es verdad?
IFIGENIA: Oh, Hcuba, Hcuba! T eres una mujer! Puede una mujer creer
semejantes tonteras? Piensa! Yo era una joven virgen! Poco ms que una nia!
Mi cabeza estaba llena de vestidos nuevos, de fiestas y de dudas sobre si alguna
vez tendra un amante. Las palabras que los poetas pusieron en mi boca fueron
los alardes engredos de las tropas de Argos. Dicen que me ofrec a morir por la
Hlade! Qu saba yo de la Hlade?
HCUBA: Es cierto. Cuando yo tena trece aos, no hubiera muerto por Troya.
Captulo 8
En el Hades no se folla, haba declarado Stavia ante Beneda a los once aos, adoptando
una pose dramtica. Las dos nias estaban sentadas al sol sobre la muralla de la ciudad. Stavia
haba aceptado ayudar a Beneda con las matemticas, materia para la cual su amiga era
totalmente impermeable, si sta le daba el pie para que ella interpretase a Ifigenia. Al cabo de
una semana tomaran las pruebas para la obra.
Me gusta esa lnea. Suena bien.
Ayer estuve viendo el ensayo coment Beneda. Michy no quiere decir folla. Dice
que no es femenino.
La madre de Michy es una persona muy rara. Morgot dice que Casi nunca participa en
el carnaval. No le gusta el sexo en lo ms mnimo!
Algunas mujeres son as. Sabes qu he odo? Que algunos hombres tambin. Qu te
parece?
Que no les gusta el sexo?
Que no pueden hacerlo, o algo as.
Oh bueno, eso es psicolgico. Al menos, algunas veces lo es. En uno de mis libros de
medicina se habla de ello.
Puedo leerlo?
Si quieres. Aunque es bastante aburrido. Es todo sobre hormonas y la glndula
prosttica.
Oh, crea que hablara de penes.
Bueno, lo es. Slo que el pene es una protuberancia de todo lo dems. No existe de
forma independiente.
Salvo para los soldados.
Qu quieres decir?
Ellos deben de pensar que existe de forma independiente, Beneda seal los campos
ridos que tenan delante. Mira esa cosa que tienen al final del rea de revista. Es cuatro
veces ms grande que la estatua del Guerrero y el Hijo. Si parece una torre!
Lo llaman un monumento de la victoria objet Stavia, aunque en realidad era la
primera vez que se detena a mirar la columna. A decir verdad, se pareca bastante a un falo.
Oh, por todos los cielos, Stavy. Si hasta tiene prepucio. Stavia bostez.
No me importa si tiene un epiddimo ni lo que sea. Lo nico que me importa es que
durante el carnaval dejaremos de estudiar durante todo un mes y los muchachos vendrn a
casa. Echo de menos a Jerby.
Qu har Myra?
Es probable que tenga una cita con Barten dijo Stavia en una voz que denotaba su
reprobacin. Ha decidido que probablemente todo aquel asunto entre Barten y Tally fue
culpa de Tally. Segn Myra, ella lo sedujo y le ofreci ir al campamento de los gitanos. Cada vez
que Barten hace algo indecoroso, Myra lo cubre con azcar y se lo come. Es idiota. Morgot
slo sacude la cabeza y espera que despus de una relacin le resulte ms fcil olvidarlo.
Lo dices como si estuviera enferma!
Estaba citando a Morgot. Bueno, as es como acta Myra... como si tuviera fiebre y
delirase. Habla de tener un hijo con l, como es tan guapo.
Eso no tiene nada de malo dijo Beneda con incertidumbre. No es verdad?
Fsicamente ya est madura, as que supongo que no. Pero algo de malo debe de tener,
sabes a qu me refiero?
Por qu l es cmo es?
Bueno, no te parece? Quiero decir, algunos de los soldados son perfectamente
honorables, verdad? Algunos tambin son inteligentes. Pero Barten no. Por eso no me parece
bien que tenga un hijo siendo de ese modo.
Pero es muy guapo. Si vas a criar a un hijo, no preferiras que fuese lindo?
Supongo que s. Pero supongamos que tiene una hija y que cuando crece es como l.
Puaj! Una gallina chillona! Co-cor-coc! Beneda se coloc la mano izquierda
sobre la cabeza a modo de cresta y agit el brazo izquierdo como un ala.
S, yo opino lo mismo. Pero como Myra lo est considerando, Morgot le suministra una
dieta suplementaria. Stavia entrelaz los dedos y se estir como un gato. De todos modos,
Myra har lo que le venga en gana.
Beneda dej el libro que haba estado fingiendo estudiar y dijo:
Stavy, lo de las gallinas me recuerda que mam me pidi que pasase por el mercado y
le llevase unos huevos.
Ve le dijo Stavia con indolencia. Yo te espero aqu. Acompame.
No quiero. T siempre comienzas a hablar y tardas una hora. Si te espero aqu no me
pondr impaciente.
Qu hars aqu sola?
Leer. Observ los libros esparcidos en torno a ellas. Sociedades anteriores a la
convulsin. Leer tu libro de antropologa y luego te har preguntas.
Es aburrido. Todo sobre islas, lugares tropicales y lapones.
Qu son los lapones?
Cuando lo leas lo averiguars. Se levant y se alis la ropa. Ahora mismo vuelvo.
Beneda se march. No pareca muy contrariada de que su amiga no hubiese querido
acompaarla. A ella le gustaba charlar con la gente, y a Stavia no. Pero claro, su madre no
estaba en el Concejo como Morgot. Beneda poda decir cualquier cosa que se le ocurriese,
cosa que por lo general haca, y nadie pensaba nada al respecto. Pero si Stavia deca parece
que va a llover, todos se preguntaban si tendra relacin con algo que Morgot haba dicho en
casa. Como si Morgot dijese algo cuando estaba en casa! Mantena la boca tan cerrada como
una vinagrera. Stavia recogi el libro rojo que Beneda haba estado leyendo. Sociedades
anteriores a la convulsin. Tribus que vivan en islas tropicales. Tribus basadas en el comercio.
Tribus migratorias... los lapones.
Stavia comenz a leer, entrando en el mundo de los lapones con sus gruesos abrigos y
sus botas altas, vestimenta bastante similar a la que se usaba en invierno en el Pas de las
Mujeres. Los lapones escogan a los renos ms dciles como sementales, de ese modo podan
conducir a sus grandes manadas de pastura en pastura sin perder ningn animal. Stavia casi
poda oler la inmensa masa de animales viajando al norte y al sur con las estaciones, casi oa el
bramido de las bestias, senta el fro cortante de la nieve, el peso de los abrigos y las botas, el
tirn del macho amarrado y conducido para que todos los otros animales lo siguiesen. Stavia
se sumergi en las palabras, se convirti en uno de los migrantes, sintindolo...
Cuando Beneda volvi, Stavia estaba sentada sobre el muro con el libro abierto sobre la
falda. Las lgrimas le surcaban el rostro.
Stavia! Qu ha pasado?
Los renos dijo Stavia con voz ahogada por la risa y el llanto.
Qu pasa con los renos?
Es... es que ya no existen.
Beneda abri la boca.
Vamos, Stavy. Hay muchas cosas que ya no existen. No tenemos... mquinas que secan
la ropa, ni sistemas de transporte, ni calderas que calientan toda la casa. No tenemos algodn,
ni seda, ni... vacas o caballos, ni... ni muchos otros animales y pjaros. Oh, muchas cosas.
Las echo de menos.
Jams las has tenido!
S, pero s que han existido. Ahora es diferente.
Eres rara. Beneda abraz a Stavia con fuerza y ech a rer. Te quiero porque eres
rara! Siempre sers mi mejor amiga?
Stavia tambin rio y se enjug los ojos con la falda.
Siempre ser tu mejor amiga, Beneda. Siempre. Y yo s que soy rara. Morgot tambin
me lo dice.
Ojal fusemos hermanas.
Por qu? Ser hermanas no significa mucho. Stavia esboz una mueca, pensando en
Myra.
Me gustara que fueses de mi familia. Quisiera que me pertenecieses.
Beneda se ruboriz, avergonzada ante esta declaracin. Suena tonto.
No, suena bien. Pero no es necesario que sea tu hermana para pertenecerte, Beneda.
Las dos nos pertenecemos una a la otra, qu te parece?
Dej el libro y la abraz. Una clida felicidad haba reemplazado el vaco evocado por el
libro.
En realidad no estaba tan triste, pero odio a esa gente que provoc las desolaciones.
Nos han robado.
Por eso debemos obedecer las ordenanzas, para no robar a nuestros propios
descendientes cit Beneda con solemnidad mientras esperaba a que Stavia se recuperase.
Queras hacerme preguntas sobre los lapones?
Hblame de ellos pidi Stavia con los ojos todava hmedos, y cogi la mano de su
amiga.
Vivan al norte, donde casi siempre haca fro y nevaba. Confeccionaban sus ropas con
fieltro, como nosotros. Llevaban a pastar a los renos, y como era difcil mantener unida a la
manada, escogan a los machos que no escapaban y los usaban como sementales. Tambin
ordeaban a las hembras. Luego empleaban sus pieles para abrigarse. Y la Seora sabr qu
verduras frescas coman, porque el libro no dice nada...
Me pregunto si todava estarn all.
Dnde?
En Laponia. Me pregunto si todava existirn. Es posible, no?
Bueno, nunca lo sabremos. Queda en el otro extremo del mundo. Pero segn los libros,
procuraban su propia supervivencia y la de los animales mediante la domesticacin, as que a
lo mejor an existen.
Tal vez uno de estos das, cuando salga algn equipo de exploracin, descubrirn una
forma de pasar. O tal vez decidan enviar un barco que cruce el ocano.
Ya lo hicieron hace cientos de aos, Stavia. Y el barco nunca regres.
Tal vez consideren que es hora de volver a intentarlo. Las cosas pueden haber
cambiado. De todos modos, cuando dentro de diez aos parta el prximo equipo es posible
que vaya con ellos como doctora.
No te hagas demasiadas ilusiones. Beneda hizo una mueca.
No, en serio. Creo que asistir a la academia mdica de Abbyville. Tal vez dentro de un
par de aos. Puede haber una posibilidad. Se detuvo al notar un movimiento en el rea de
revista debajo de ellas. Alguien nos est saludando. Stavia se levant de un salto.
Alguien cruzaba el rea de revista hacia la escalera que conduca al techo de la armera.
Desde all hasta el muro no haba ms de tres o cuatro metros, con lo cual aqul era el sitio
preferido para concertar las citas.
Es Chernon? pregunt Stavia. Ella solamente lo haba visto con la tnica blanca.
Este joven vesta ropas pardas de piel de oveja.
Stavia? llam l mientras suba la escalera. Te acuerdas de m?
Chernon?
S. La que est contigo es Beneda?
T eres mi hermano? Beneda se inclin sobre el muro, y Stavia la cogi por la
cintura para que no se cayese.
No te he visto desde que tenas seis o siete aos. Chernon le sonri mientras la
examinaba.
Mam me cont todo lo que pas. Lo siento mucho, Chernon.
Yo tambin. Ese guerrero loco, el que me persegua, ya est muerto. Unos bandidos lo
mataron durante una incursin. Quieres decrselo a mam? Me haras un favor. Me gustara ir
a casa el prximo carnaval. O al menos haceros una visita. La ta Erica es amable, pero quisiera
veros a ti y a mam. Sus ojos parecan suplicar, y los labios le temblaban un poco. Y a las
nias.
Y a las nias. Dirigi una mirada a la guarnicin. No puedo quedarme aqu. Los
muchachos no tienen permiso para subir, slo los guerreros pueden hacerlo. Tengo que cuidar
a varios de los nios de ocho aos. Escucha, hay una despensa junto al muro, pasando el rea
de revista. Adentro hay muchos trastos viejos, pero si te acercas a la pared encontrars un
agujero por donde se puede hablar o introducir cosas. Algunos guerreros lo utilizan para
concertar sus citas. Llvame la respuesta. Estar all maana al medioda...
Su voz se alej mientras sonaba una trompeta atrs de las barracas.
Los de catorce! Es mi seccin exclam Chernon. No te olvides agreg con
suavidad mientras corra escaleras abajo.
Las dos nias se miraron, perplejas por lo que acababa de ocurrir.
Chernon susurr Beneda. Oh, Stavy, es maravilloso. Creo que le gustas, sabes. He
visto cmo te miraba.
Busquemos el sitio que ha mencionado sugiri Stavia con tono prctico. Aunque por
dentro no se senta nada prctica. Ms bien se senta derretida. Era una sensacin extraa, casi
indecente, y ni siquiera quera pensar en ella. Si piensas ir maana con la respuesta, tendrs
que saber dnde est.
Haba una escalera que bajaba del muro a una calle lateral. Desde all cruzaron la plaza,
donde varias personas almorzaban al sol, y llegaron a un estrecho callejn que se extenda
entre la muralla y una fila de casas de citas. Los edificios de dos pisos tenan abiertas sus
puertas y ventanas, ya que se estaba efectuando la limpieza previa al carnaval. A lo largo del
callejn haba varias puertas cerradas y al final, una abierta. La habitacin estaba llena de
telaraas y cachivaches, pero alguien haba abierto un pasillo entre los trastos hasta la pared
del fondo. El agujero tena el tamao de una mano y atravesaba la pared, cuyo grosor era de
aproximadamente un metro. Al otro lado se vislumbraba una luz vacilante.
Est detrs de un rbol dijo Stavia en tono pensativo. Por eso nadie lo ha
denunciado.
T no lo hars, verdad, Stavy?
No. Al menos hasta que le hayas dado a Chernon la respuesta de tu madre.
Creo que no deberan denunciarlo nunca seal Beneda mientras examinaba el
camino abierto entre los trastos, donde se vean pisadas de diferentes tamaos. Alguien
viene con frecuencia.
Del techo de la armera, Chernon fue directamente a presentarse ante el
vicecomandante Michael. ste se hallaba sentado bajo un rbol, cerca de la residencia de
oficiales, acompaado por Stephon y Patras. Cuando hizo seas a Chernon para que se
acercase, Michael dese que algunos de los de su centuria estuviesen observando.
No era frecuente que los comandantes hablasen con un muchacho que ni siquiera era un
soldado an.
La has visto? pregunt Michael.
S, seor.
Y?
Y... y qu, seor?
Cmo ha reaccionado?
Bien. Quiero decir que pareci interesada.
Tu hermana?
No, seor. Bueno, s, seor, Beneda tambin estaba interesada. Pero pens que se
refera a Stavia.
Se refera a ella, muchacho sonri Stephon, un centurin alto y anguloso, con el
rostro delgado y profundas arrugas en torno a los ojos. Tu comandante quiere saber si eres
capaz de conseguir... sus favores. La sonrisa se torn fra como un cuchillo, y sus cejas negras
unieron fuerzas sobre su nariz.
S, seor. Lo har, seor.
T sabes de qu va todo esto, verdad?
S, seor. Michael me lo dijo.
Qu te dijo? Stephon dirigi una mirada rpida a Michael, quien se hallaba
reclinado en su silla mirando a Chernon con los prpados entornados. Cuando ste tambin lo
mir en busca de ayuda, Michael ni siquiera parpade.
Me dijo que...
Sultalo, muchacho.
Me dijo que las mujeres saben algo. Algo que nos estn ocultando.
Todas las mujeres?
ste era el tercer hombre, el corpulento
Patras.
No. No, seor. Es decir, probablemente no. Pero las concejales deben de saberlo. Y la
madre de Stavia est en el Concejo. Michael dijo que tal vez yo averiguara algo si consegua
que Stavia me visitase durante el carnaval, o si lograba visitarla...
Muy bien, Chernon murmur Michael. Y por supuesto, luego nos contars todo lo
que hayas averiguado, verdad?
Por supuesto, seor.
Ante una sea de Michael, Chernon se retir. Se senta mareado por tanta glora y honor.
La mayora de los muchachos nunca lograban hablar con los oficiales, y mucho menos realizar
un trabajo especial para ellos.
No creo que obtengamos mucho por este lado, verdad? murmur Patras cuando el
muchacho hubo desaparecido de la vista. Patras tena pelos en los sitios donde otros hombres
eran lampios, y hasta su voz sonaba suave y gruona, como si tambin tuviera vello en la
garganta.
Nunca se sabe dijo Michael. Si seguimos enviando a nuestros muchachos ms
atractivos para que cortejen a las hijas de las concejalas, tarde o temprano averiguaremos
algo. No es posible que todas sean tan reservadas como Morgot. Este joven puede or algo, y si
no lo har algn otro.
Y tambin puede ser que no haya nada. Jik pudo haber mentido para evitar que lo
mataras.
Eso es posible. Incluso probable. Michael se estir y esboz una sonrisa perezosa.
La prxima vez que ese payaso me estafe con una mujer, perder una parte vital de su
anatoma. De todos modos, mientras tanto le creeremos slo porque es un ladrn. l ha
estado en Emmaburgo y en Annville. Tambin ha estado en Tabithatown, que queda al norte y
muy lejos de aqu. Jik oye cosas. Si asegura haber odo que las mujeres traman algo, es muy
probable que sea verdad. Secretos, asegura.
Qu clase de secretos? Lo dijo? pregunt Stephon.
Slo que es algo que nosotros ignoramos. Algo relacionado con los servidores y las
concejalas respondi Michael.
No s para qu nos preocupamos por sus secretitos. Stephon esboz una mueca
despectiva. Esas ovejas estpidas! Por qu no nos apoderamos de la ciudad? Podramos
hacerlo. Cualquier guarnicin podra. Por qu no lo hacemos?
Michael ech a rer con ganas.
Oh, pues s que eres ambicioso! Hay un pequeo problema: el comandante Sandom.
l se encuentra perfectamente cmodo donde est.
S, lo s murmur Stephon. El otro da uno de los de veintids le pregunt por qu
dejamos que las mujeres se ocupen de todo, y el viejo Sandom le respondi: Yo estoy
sentado aqu tan ricamente, muchacho. La tela de mi traje fue hecha en el Pas de las Mujeres,
y bebo cerveza elaborada con sus cereales. Esta noche Bilby preparar mi cena, y lo har con
carne, habas y queso que provienen del Pas de las Mujeres. T quieres ir a trabajar a los
campos? Quieres ensuciarte de barro y morirte de fro? Quieres ser un pastor, muchacho?
Deja que las mujeres se ocupen de todo. A ellas les gusta, para qu molestarnos?
Algo de razn tiene admiti Michael con suavidad.
Desde el punto de vista de un vago, s se burl Stephon. El problema de Sandom es
que no tiene ninguna ambicin.
pollitas enamoradas, furiosas con su mam y dispuestas a cualquier cosa por nuestros jvenes
gallos.
Tal vez debiste haberte deshecho antes de Vinsas, Michael. Al joven le hubiera
resultado ms fcil acercarse a su familia.
Yo no tomo medidas contra un guerrero porque alguna mujer me lo pida replic l,
irritado. No hago nada porque alguna mujer me lo pida.
Por supuesto que no dijo Stephon, tratando de apaciguarlo. Pero matar a ese
canalla de Vinsas fue una excelente idea, no importa cul haya sido la razn.
Esa noche, mientras preparaban la cena, Stavia habl con Morgot sobre lo que Chernon
les haba pedido.
Dice que el guerrero Vinsas ha muerto.
Qu raro observ Morgot. No saba que ltimamente hubiese muerto ningn
soldado.
Chernon dijo que fue durante una incursin contra unos bandidos.
Me habra enterado... Morgot se vea confundida y preocupada a la vez, pero al ver
la expresin inquieta del rostro de Stavia se contuvo y continu: Bueno. Al menos esto
beneficiar a Chernon. Es bastante probable que Sylvia acepte recibirlo en su casa.
Existe alguna razn para que no lo haga?
Existen todas las razones, pero creo que lo har. Es difcil recuperar a un hijo y
probablemente volver a perderlo cuando ya has pasado por eso y has superado la desgracia.
No comprendo.
La expresin de Morgot se torn abstrada.
Das a luz un nio. Cuando todava es un beb piensas que lo perders cuando cumpla
cinco aos. Te angustias. Lo superas. Entonces llega el da y lo entregas a su padre guerrero. Te
angustias. Te repones. Luego, cada vez que viene a casa para el carnaval, es como si volvieran a
abrirte la herida. Todas las veces te recuperas. Y al fin, cuando cumple los quince aos, es
posible que decida permanecer en la guarnicin, y vuelves a angustiarte. Permaneces
despierta todas las noches con los ojos ardientes y la almohada hmeda. Tratas de contener
las lgrimas y te quemas por dentro. Temes que lo enven a la guerra, que lo hieran, que
muera. Cada batalla significa... significa que algunos morirn. Tal vez sea tu hijo, o el hijo de tu
amiga. Algunas mujeres no lo resisten. Hay quienes tratan de olvidarlos; cuando los chicos
cumplen quince aos, nunca ms vuelven a hablar de ellos. Otras mujeres los vigilan, los
saludan desde la muralla, les envan regalos. Con la voz quebrada, Morgot le volvi la
espalda.
Crees que Habby y Byram no volvern? La congoja de Morgot fue tan inesperada
como alarmante, y Stavia formul la pregunta aunque ya conoca la respuesta.
No lo s, Stavy. Espero que s. Pero simplemente no podemos saberlo. Con los ojos
hmedos, Morgot cambi de tema. Por qu no llamas a Myra para que venga a pelar estas
patatas?
Preferira no hacerlo. Ha estado bastante insoportable desde ese da dijo Stavia.
Creo que no es ms que una actuacin.
Bueno, lo que sea. Dirigi una mirada a su madre, quien ya haba vuelto a ser ella
misma.
Ve a llamarla, de todos modos.
Stavia obedeci, pero estuvo remoloneando para que Morgot tuviese tiempo de
recomponerse un poco. Myra se dirigi a la cocina y pel las patatas con una expresin
distante y hastiada. Stavia y Morgot hablaron de naderas, rodeando el silencio de Myra como
agua en torno a una piedra medio sumergida. La joven las culpaba por lo que
Barten le haba hecho a Tally, por estar presentes cuando ella lo haba descubierto. Sin
embargo, no se lo reprochaba a Barten, y a Stavia aquello le resultaba exasperante.
Has ido hoy al centro mdico? le pregunt Morgot a Myra.
No. Un breve monoslabo.
Quieres ir maana, por favor?
An no lo he decidido.
Myra, ya hemos hablado de esto varias veces. Si no quieres estar bajo detencin
durante el carnaval, tendrs que ir al centro mdico para que te examinen y te sellen.
T no ests sellada!
No, porque no tengo intenciones de ponerme la falda y participar del carnaval. Este
ao no. Pero es probable que t s quieras hacerlo.
Y si no lo hago?
Ya conoces la respuesta a eso. Si no lo haces, podrs quedarte en la casa tal como
hiciste el ao pasado y el anterior. Entonces estaba bien. No te interesaba nadie en particular y
no haba ninguna necesidad de que salieras a rondar por las tabernas a los quince o diecisis
aos. No obstante ahora tienes diecisiete, y ests interesada en alguien. No quiero que te
enfades conmigo porque deseas concertar una cita con Barten y las ordenanzas te impiden
hacerlo!
Me quedar en casa. De todos modos, las reglas son estpidas.
Stavia, quien tambin pensaba que algunas ordenanzas eran estpidas pero jams lo
hubiese dicho, qued horrorizada ante el comentario de Myra.
Muy bien. T decides, Pero piensa que si sales a la calle te detendrn, y probablemente
te asignen a un equipo de trabajo para limpiar las casas de citas.
Myra apoy el cuenco de patatas con fuerza y sali como una tromba por el corredor, en
direccin al cuarto higinico.
Se esconde all adentro dijo Stavia,
Lo s. Pobre nia. Se debate entre lo que su cuerpo desea y todas las ideas romnticas
que Barten le ha ayudado a concebir. Amor eterno. Promesas para siempre.
As es Myra dijo Stavia con incertidumbre.
As somos todas, Stavy. He odo varias promesas semejantes de jvenes guerreros. De
vez en cuando yo misma he albergado algunas ilusiones romnticas o sentimentales. A todas
nos gusta inventar mundos mejores que ste, mejor para los amantes, mejor para las madres...
Es posible que el mismo Barten lo crea. Muchos guerreros lo hacen.
Como los poetas.
Qu poetas?
Los de Ifigenia en Ilin. Convertir lo que realmente le ocurri a Ifigenia en otra cosa.
Ella fue asesinada, pero eso haca sentir culpables a los hombres y por eso fingieron que haba
sacrificado su propia vida. Barten sabe qu ocurrir con Myra si la lleva al campamento de los
gitanos, pero lo convierte en otra cosa con las historias que le cuenta.
Mmm. S. En realidad la comparacin es muy acertada. Es una de las cosas que siempre
tratamos de recordar en el Concejo... la necesidad de mantener los romanticismos y los
Durante el carnaval... uno de los guerreros dijo que durante el carnaval estaba vigilado
por seis mujeres robustas armadas con garrotes. Si l miraba siquiera a una mujer, todas se
lanzaban sobre l. O... o decir que incluso forz a uno de los muchachos.
Chernon! Eso est absolutamente prohibido.
Stavia se mordi el labio. Incluso en pocas anteriores a la Convulsin se saba que el as
llamado sndrome gay estaba causado por niveles anormales de hormonas durante el
embarazo. Ahora las doctoras haban identificado la condicin como inadaptacin hormonal
reproductiva, y la corregan antes del nacimiento. Quedaban muy pocos IHR, masculinos o
femeninos, nacidos en el Pas de las Mujeres, aunque de vez en cuando naca una persona
asexuada. Y tambin estaban los omni sexuados que, segn las instructoras, eran capaces de
aparearse con un saltamontes si lograban que ste se quedase quieto el tiempo suficiente. Si
el guerrero realmente haba forzado a uno de los muchachos tena que haber sido por
perversin, y no por una necesidad de la libido. La sexualidad se aceptaba como un hecho
normal y ventajoso de la vida. No ocurra lo mismo con la perversin; la violacin no se
toleraba en el Pas de las Mujeres.
Pudo haber sido ejecutado por ello dijo Stavia. No imagino por qu no lo hicieron.
Nadie logr probar nada respondi Chernon con incomodidad. De cualquier modo,
slo era un rumor.
No podan controlarlo?
Quines? Te refieres a los oficiales? Vinsas estaba bajo el mando de Michael.
Supongo que l poda haber hecho algo, de haberlo deseado. Pero cuando mam fue a verlo,
slo logr que se obstinara y decidiera no tomar cartas en el asunto. Vinsas estaba realmente
fuera de sus cabales. Por lo general todos lo dejaban tranquilo. Luego muri. Creo que alguien
lo mat.
Que fue asesinado?
Slo que lo mataron. Me parece que fue durante una incursin de su centuria contra
los bandidos. Aunque nosotros sospechamos que en realidad los responsables no fueron los
bandidos. Todos se alegraron con su muerte.
Stavia se mordi el labio y cogi el cesto vaco para llevarlo a la planta baja. Aunque
Chernon se haba mostrado muy desagradable con su familia, ella lo disculpaba por todo lo
que haba pasado. La sola idea hizo que los ojos se le llenaran de lgrimas. Stavia sacudi la
cabeza y permiti que la sbana ms cercana le rozase el rostro para ocultar las lgrimas.
Piensas en la posibilidad de regresar a casa?
Te refieres al prximo carnaval?
Quiero decir para siempre. Atravesar la puerta... Alcanz a ver la expresin de su
rostro, repentinamente distante y algo despectiva.
No lo menciones, Stavia. Por supuesto que pienso en ello, pero no quiero hablar al
respecto. De eso no se habla.
Su respuesta la sorprendi y la alarm. l no se haba negado a hablar de ningn otro
tema.
Est bien. Por cierto, conoces a Barten?
Chernon se relaj. Ahora se senta en terreno seguro.
Oh, todos conocen a Barten. T decas que tu boca te metera en problemas. Pues
Barten es an peor que t. Es un fanfarrn. Nos alegraremos cuando cumpla los veinticinco y
pueda ir a pelear. Entonces dejar de hablar sobre lo valiente que ser. Es posible que alguien
lo hiera en la boca y nos haga felices a todos.
No lo aprecias mucho, verdad? Coloc una pinza adicional en la sbana ms
cercana, y la observ agitarse al viento.
Barten se aprecia a s mismo por todos nosotros. Sobre todo debido a la jerarqua de
su padre guerrero.
Quin es l?
Michael. Siempre estn intercambiando ideas, no lo sabas?
Stavia sacudi la cabeza, temiendo decir algo de lo cual pudiera arrepentirse. As que en
realidad, Barten poda ser su hermanastro. El hermanastro de Myra? No, en ese caso, Morgot
hubiese dicho algo al respecto. Aunque una unin con un hermanastro no era necesariamente
algo malo. Eso dependa. Stavia se sent sobre la baranda y observ la pared del patio trasero
en direccin al mar.
En qu piensas? le pregunt Chernon.
En la gentica.
Qu es eso?
Es la ciencia que estudia el modo en que las caractersticas se transmiten a la
descendencia.
Hubo un largo silencio. l se sent en la baranda a su lado y volvi la cabeza. Si Stavia le
hubiese visto el rostro, habra notado que estaba muy concentrado, como con una inspiracin
repentina.
Qu ocurre? le pregunt ella.
T me haces sentir... me haces sentir ignorante respondi Chernon con voz dolida.
Yo no s nada de esas cosas.
Stavia le dirigi una mirada de asombro.
Todo est en los libros! La guarnicin tiene una biblioteca.
Romances, Stavia. Cuentos de batalla. Sagas. Diseos de armaduras. Higiene.
Mantenimiento de los ejrcitos. Todo eso. No hay nada sobre las cosas reales. Nada de
medicina, ingeniera o administracin.
sos son estudios femeninos.
Ya lo s. Slo he dicho que me haces sentir ignorante, nada ms. Volvi a parecer
dolido. No es una sensacin agradable.
Podra prestarte algunos libros mientras ests en casa. Si quieres, incluso te dar
algunos de los viejos para que te los lleves a los barracones.
Stavia hizo la oferta antes de detenerse a pensar, y una parte de ella se encogi,
horrorizada, al comprender lo que acababa de decir. Entregar libros a un guerrero estaba
absolutamente prohibido!
No puedo aceptarlo dijo Chernon, aunque sus ojos la miraban de soslayo, como
evaluando la oferta. Me arrestaran. Ella casi suspir de alivio.
No te permiten leer?
Cosas as, no. Cosas de mujeres.
Ah. Stavia busc algo para consolarlo. Pero Beneda tiene libros que puedes leer
mientras ests en casa.
En los de ella no pone nada de lo que quiero saber protest Chernon con calculada
tristeza, y sus ojos se alzaron hacia un punto distante y helado. Esa actitud siempre le haba
servido para que Sylvia se acercase a l, suplicando que le dijese qu le preocupaba, qu poda
hacer para ayudarlo.
Tuvo un efecto similar en Stavia. De pronto ella comenz a preguntarse qu dao poda
causarle. Despus de todo, no haba ninguna ordenanza que le impidiese leerle, o hablarle
sobre lo que haba ledo. Dnde estaba la diferencia? Slo mostraba lo estpidas que eran
algunas ordenanzas.
Nunca habra imaginado que un guerrero quisiese leer. Pero si ests tan interesado...
Chernon se volvi hacia ella, ruborizado. Su rostro estaba tan ansioso como el de Jerby
cuando le prometan golosinas, y a Stavia le pareci que su renuencia no tena sentido. No
obstante... iba en contra de las ordenanzas.
Stavia adopt una expresin animada.
A cambio, puedes hacerme un favor.
Lo que quieras!
Dime cmo llaman los guerreros a ese monumento que est al final del rea de revista.
La estatua de Ulises?
No. Ese tan alto.
l se ruboriz.
Lo llamamos el estrado de parada. Stavia sacudi la cabeza exasperada.
Eso es una tontera. Nadie puede subirse en ese estrado.
El volvi a ruborizarse.
Vamos, Chernon, por qu lo llaman as?
Es la ereccin apropiada para un rea de revista murmur l. Stavia necesit unos
momentos para comprender sus palabras.
Ya veo. Qu es en realidad?
Es lo que parece volvi a murmurar Chernon. Los guerreros de casta prestan sus
juramentos de honor sobre l. Es un smbolo de virilidad.
Adoracin del pene?
Es simblico le explic l, ofendido.
Si dijo Stavia, sorprendida. Claro, claro.
La poca de carnaval cobr impulso. Habby, Byram y Jerby estaban en casa, y tanto
Joshua como Morgot preparaban comidas especiales y entregaban obsequios. Palomitas de
maz junto a la estufa, pasteles, toda la familia saliendo a ver las presentaciones de los magos o
los fuegos artificiales. Excepto Myra. Ella se marchaba todas las maanas con las mejillas
sonrosadas y una risita nerviosa. Haba cambiado sus habituales pantalones por unos vestidos
cortos y coloridos, y acuda dos veces diarias a la casa de citas. Luego sala por las tabernas con
Barten a beber cerveza y bailar hasta altas horas de la noche.
No haba tiempo para echarla de menos o preocuparse por ello, con las decenas de
payasos y magos ambulantes, los fuegos artificiales que se elevaban en el cielo nocturno, los
acrbatas, los malabaristas, los juglares, la ciudad invadida por la msica, los tambores y los
coros. Haba competiciones de canciones entre guerreros y mujeres, aunque los soldados casi
siempre ganaban. Los guerreros tenan mucho tiempo para ensayar: siempre que no peleaban,
se ejercitaban para hacerlo o se enzarzaban en sus interminables competiciones deportivas. En
general cantaban epopeyas de batallas, aunque tambin conocan algunas canciones
divertidas, otras de los viejos tiempos y las baladas de amor conocidas por todos: Ya se ha ido,
l ya se ha ido, La centuria perdida, Bajo las faldas del guerrero y Perd a mi amor en carnaval,
una endecha. Las mujeres no disponan de tanto tiempo para ensayar, pero de todos modos
cantaban y sus voces resonaban por toda la ciudad.
Despus de cinco o seis das, a Stavia le pareci que Myra estaba fatigada.
El que haya bostezado no significa que est cansada gru Myra.
Puedes quedarte en casa un da, si quieres surgi Morgot.
No quiero.
Bueno, tal vez sera conveniente que volvieras temprano y durmieras bien esta noche.
A Barten no le gusta beber solo.
No estar solo aleg Habby con un bostezo. El rostro del joven se vea tan cansado
como el de su hermana. Ya encontrar a alguien.
Habby! Myra se puso roja de ira. O tal vez fue de dolor.
S, Habby observ Morgot. En tu lugar, yo me guardara las sugerencias.
Al llegar el octavo da, Myra no sali. En su habitacin se oan fuertes sollozos.
Han discutido explic Morgot.
l ha discutido dijo Stavia. Chernon me lo ha contado todo. Los guerreros se
pusieron de acuerdo para pelearse con sus enamoradas despus de siete u ocho das. As
podran probar a alguna de las otras chicas.
Una idea muy poco inteligente suspir Morgot, ya que todas las dems tambin
estn en casa, llorando.
Pareca haber cierta lgica en ello. Un mensajero trajo una nota de Barten donde
suplicaba a Myra que se reuniese con l.
Ella sali con los ojos hinchados.
Mierda dijo Stavia. Ha perdido el juicio por completo.
Pues s respondi Morgot con un bostezo. Lo mismo les ocurre a todas. Y a m
tambin, cuando tena su edad.
Me niego a tener esa edad.
Te deseo suerte.
Entonces el carnaval se acab. Chernon regres a la guarnicin. Lo mismo hicieron
Habby, Byram y Jerby... los dos primeros con resignacin, el pequeo llorando. Resultaba fcil
imaginar cmo se sentan ellos, pero y Chernon? Quin saba lo que senta l?
Le gustas, verdad? pregunt Beneda con los ojos brillantes. Cuando seis
mayores, a lo mejor os convertiris en amantes.
Beneda protest Stavia.
Bueno, es posible. Y quiz tengas un hijo de Chernon. Entonces seremos como
hermanas.
Beneda! No quiero hablar del tema.
Le arda el rostro. No poda hablar al respecto. Se acercaba demasiado a unos
sentimientos que no lograba comprender ni controlar.
En la plaza, la gran puerta que haba dejado entrar y salir a los guerreros durante dos
semanas, volvi a cerrarse. Unas mujeres silenciosas comenzaron a limpiar las calles
sembradas de basura. Las tabernas cerraron, y los toneles de bebida quedaron vacos hasta la
siguiente temporada. En las casas de citas se cubrieron los muebles con sbanas, se limpiaron
las caeras y se volvieron a clausurar las puertas.
La ciudad estaba casi en silencio, con una quietud funeraria. Las puertas se cerraban con
suavidad, las voces murmuraban y hasta la Fuente de la Extincin pareci acallar su msica.
Los cantos de los pjaros se parecan ms a una pregunta desconcertada que a una afirmacin.
Era como una poca de duelo.
De separacin murmur Morgot, citando a una poeta del Pas de las Mujeres. El
silencio de la separacin, una vasija de quietud que contiene la afliccin para quienes se han
encontrado y vuelto a separar. Una poca para evocar aquellas cosas que no estn perdidas,
sino olvidadas.
Creo que todo se debe a que estamos cansadas dijo Stavia con tono prctico. Ella lo
estaba. No ver a Chernon le resultaba inconcebible, pero verlo haca que se sintiera cansada en
un sentido muy extrao. Simplemente cansadas. Preocupada con sus propios
sentimientos confusos, no not la mirada de Morgot sobre ella.
Una semana despus de eso, Stavia volvi a sus estudios.
En contra de su buen criterio, de su sentido comn y de la opinin horrorizada de Stavia
la observadora, antes de volver a la escuela le entreg un libro a Chernon. Stavia la actriz lo
hizo a pesar de todo, alegando que las ordenanzas era estpidas y arbitrarias, y que Chernon
era diferente.
Me traers otros, verdad? le suplic Chernon a travs del hueco en la pared. Sus
dedos se tocaban en el interior del muro, temblaban como animalillos que se olan
mutuamente. Por favor, Stavia. Tremelo. Cualquier cosa. Cualquier cosa que pueda leer!
Te pillarn dijo ella, con cierta esperanza de que dejase de presionarla. Los dos se
meteran en problemas... y sin embargo esto pareca unirlos de alguna manera.
No me cogern. Vendr durante mis ratos libres. Me quedar por las noches para leer
y luego dejar las cosas aqu, escondidas detrs del rbol. Oh, s que lo hars. Por favor, Stavy.
Est bien, Chernon le prometi ella, aturdida por la sensacin hmeda y furtiva que
l le provocaba.
Eso deba de ser lo que llamaban enamoramiento. No poda definirlo de ninguna otra
manera. Le prestara unos pocos libros ms con tal de que perdiese esa expresin dolida en el
rostro. No soportaba verlo de ese modo.
Varios das despus del carnaval, Myra fue al centro mdico acompaada por Stavia.
Despus de una hora, la joven sali con expresin furiosa y las dos regresaron a casa.
Tienes algo? le pregunt Stavia.
No, no tengo nada. Estoy bien.
Qu te ocurre?
Es que... son tan bruscas! Siempre las mismas preguntas. Cundo tuve la ltima
regla? Pero si ya lo sabe! Fue justo antes del carnaval, y me examin en ese momento. He
tomado los complementos? He tenido algn problema sexual?
Eso no suena tan grosero.
Fue otra cosa. Me puso sobre esa mesa, despatarrada como un pescado abierto, y me
meti ese artefacto metlico y una jeringa.
Entonces la llamaron para una urgencia y me dej all!
Algunas veces hay urgencias, Myra, comprndelo.
Bueno, pero poda venir alguien a soltarme. Estuve all durante media hora, tendida de
espaldas.
Ests embarazada?
Dice que lo sabr dentro de unas seis semanas.
T quieres estarlo?
No. No poda contarle nada a Morgot. Y a Chernon debera decirle que, si regresaba,
podra tener todos los libros que quisiese.
Aunque l no le permita hablar de ese modo. l le haba suplicado que le llevase libros a
donde estaba ahora, no al lugar donde algn da podra estar.
Stavia golpe el suelo con el pie y se mordi la mejilla hasta que le doli. No poda dejar
de llevarle libros a Chernon. An no. Pero en realidad no estaba actuando tan mal. El todava
no era un guerrero. An no haba cumplido los quince...
Mierda murmur a las piedras bajo sus pies. Oh, mierda.
Captulo 9
Aunque todas las estudiantes del Pas de las Mujeres aprendan Ifigenia en Ilin, en
realidad la obra era producida y representada por las concejalas de cada ciudad. Por lo tanto,
fue la concejala Stavia quien sali al escenario del teatro invernal de Marthatown, con seis de
sus colegas, para el primer ensayo de la funcin de aquel ao. Las noches an eran demasiado
fras para trabajar en el teatro de verano, as que se encontraban en el saln amplio y bajo,
diseado para caldearse con la temperatura de los cuerpos. No obstante, estando slo el
elenco y los tcnicos, no haba bastante gente para calentar el lugar, y Stavia se estremeci
bajo el abrigo.
Haban intentado la entrada de Casandra por tres lugares diferentes, y ninguna satisfaca
a la directora.
Intntalo por la izquierda apunt la mujer con tono quejumbroso. Era antigua como
miembro del Concejo pero nueva como directora, y an no se senta cmoda en aquel puesto.
CASANDRA: Madre! Andrmaca! He venido a despedirme.
HCUBA: Casandra! T? Todava ests aqu? Oh, nia, estoy tan cansada de las
despedidas... de decir adis a los vivos y a los muertos! Largas y tristes
despedidas, sin que llegue nada bueno. No existe el sueo suficiente para aliviar
tantas tristezas, y ahora ests aqu cuando pens que te habas ido.
CASANDRA: Otros se han marchado, pero Agamenn permanece aqu. Dice que
tiene un problema con las velas, que han estado plegadas tanto tiempo en esta
costa troyana que ahora se han podrido.
ANDRMACA: Cualquier mujer poda habrselo dicho. Los pueblos de la costa
absorben moho como una esponja.
HCUBA: Que algo tan humilde frustre los propsitos de un tirano...
IFIGENIA: El poder suele provenir del lugar ms inesperado, de las cosas ms
humildes.
AQUILES: sa es Polixena?
IFIGENIA: Es Casandra, gran Aquiles. Mrala atentamente. Todava est viva.
CASANDRA: Fantasmas! Quines son estos fantasmas?
ANDRMACA: T tambin los ves?
CASANDRA: se es Aquiles? y el nio... Andrmaca, es tu hijo?
ANDRMACA: Fue mi hijo. Odiseo lo hizo matar.
CASANDRA: (Llorando.) Ay! Es el destino de los hijos de guerreros...
Captulo 10
En el Pas de las Mujeres, muy pocas madres se referan a sus hijos varones llamndolos
hijos de guerreros. Myra fue una excepcin. Cuando naci su primer beb, us la frase en
toda ocasin posible. Nunca se refera a l como mi pequeo Marky, ni siquiera slo como
Marcus. Siempre era mi hijito guerrero....
El pequeo naci con una abundante cabellera oscura y ojos azules. Myra mencionaba
este parecido con Barten a todo el mundo, al menos diez veces por da. Cuando despus de un
mes todo el cabello oscuro cay y los ojos se volvieron castaos, Myra consider que el cambio
era una afrenta personal, algo provocado por la accin humana.
Morgot raras veces perda la paciencia, pero esta cuestin fue demasiado para ella. Con
un invierno tan fro como aqul, la familia pasaba largas horas reunida al calor de la cocina,
escuchando las continuas quejas de Myra. Al fin Morgot no lo soport ms.
Myra le dijo, si vuelves a mencionar el color de los ojos y el cabello del beb, ir al
Concejo y sugerir que lo entreguen en adopcin. Si continas de este modo el pobre nio
crecer cohibido y desgraciado, y ser por tu culpa. Morgot estaba plida y tensa por la ira.
Yo slo he dicho...
Slo has dicho que la partera cometi alguna clase de obscenidad cientfica
modificando la herencia del nio, aunque te informo que eso es completamente imposible.
Tambin has dicho que en el centro de maternidad debieron de confundir a los bebs, lo cual,
como t sabes, es ridculo, porque desde el momento en que naci Marcus no abandon la
habitacin donde t estabas... y al da siguiente volviste a casa!
Morgot abri la puerta de hierro de la estufa e introdujo dos leos partidos. Los coloc
con sumo cuidado, obviamente tratando de recuperar el control.
Adems intervino Stavia, Marcus es un beb encantador. Cogi la escoba y
barri los trocitos de corteza que haban cado al suelo. Luego se volvi para calentarse ante
las brasas antes de que Morgot cerrara la puerta y redujera el suministro de aire. Sobre la
estufa, la olla haba comenzado a echar vapor y el aire de la cocina era casi estival, con la
humedad y el perfume de las hierbas. Se parece mucho a Jerby. Sin lugar a dudas tiene
rasgos de la familia.
De esta familia gru Myra.
S, de nuestra familia. De las hijas de Morgot! Qu hay de malo en eso? Barten es
guapo, pero tambin es una serpiente. No dudo de que deba ser divertido acostarse con l,
pero aparte de eso es una vbora. Todos lo dicen... Se sumergi en una alacena entre las
latas de t, buscando la que contena hollejos de frutas.
Chernon lo dice, seguramente se burl Myra.
Stavia sinti que se ruborizaba de pies a cabeza. El calor creci en su interior como si
tuviese un horno en el vientre.
Segn Chernon, todos en la guarnicin lo dicen. Me refiero a que si Marcus no se
parece a Barten es posible que no acte como l, y deberas alegrarte por eso. Con manos
temblorosas, Stavia coloc una medida de t en la olla y la cubri con agua hirviendo.
Myra se sumi en un silencio ofendido y malhumorado. Sus sueos romnticos sobre la
maternidad se haban deshecho en afilados fragmentos de llantos nocturnos, constante lavado
de paales y un beb que insista en actuar como un beb, no como un joven hroe. Estaba
casi convencida de que cuando el nio cumpliese cinco aos y ella lo llevase con su padre
guerrero, Barten lo rechazara.
Morgot sacudi la cabeza y continu con su tarea de guardar alimentos en un pesado
costal de lona. A la maana siguiente, ella y Stavia saldran para un breve viaje a Susantown.
Stavia, ya has hecho el equipaje?
S, mam.
Entonces Joshua quisiera que lo acompaases a hacer las compras.
El vendr con nosotras maana?
Me parece buena idea, s. En los ltimos meses ha habido varios ataques de gitanos en
el camino a Susantown.
Vaya una ayuda que os llevis se burl Myra. Un servidor!
Otra vez citas a Barten? le pregunt su madre con tono peligroso.
Bueno, cuando llev al beb al paseo de la muralla para que lo viese su padre guerrero,
Barten dijo... Morgot respir hondo.
Myra. Hace casi un ao te dije que no me comentases las opiniones de Barten sobre
nuestras costumbres. En el Pas de las Mujeres no nos interesa el parecer de los guerreros,
sobre todo en cuestiones de las que no saben nada. No se trata slo de cuidar tus modales;
demuestras una total falta de respeto... hacia m, hacia el Concejo y hacia nuestras
ordenanzas. Ya lo has hecho dos veces. La prxima acudir al Concejo.
No lo haras! Myra estaba plida de ira. No lo haras!
Porque eres mi hija? Pues precisamente por eso lo hara. Si no puedes aceptar mis
advertencias, ya sera hora de que lo intentaran los dems. Las jvenes suelen tener
problemas con sus madres. La adolescencia es un momento para independizarse y establecer
separaciones. A veces las hijas necesitan mudarse a otra casa. Eso es algo aceptable y nadie
dira nada al respecto. Pero es necesario dar aviso al Concejo. Morgot pareca repetir un
discurso ensayado, y de pronto Stavia comprendi que eso era exactamente lo que haca. Su
madre haba planeado decir aquello. Probablemente lo haba practicado por las noches,
tendida en la cama.
Me echaras de casa! aull Myra.
Oh, por todos los cielos Myra, ella no ha dicho nada de echarte de casa! estall
Stavia. Slo ha dicho que si no aceptas sus crticas, es posible que te sientas ms cmoda en
alguna otra parte.
Te agradecer que no te metas en esto, putita.
Stavia estuvo a punto de volver a estallar, pero su madre se lo impidi.
No, Stavia. No dignifiques eso con una respuesta.
El discurso se haba terminado. Ahora Morgot volva a ser ella misma. Estaba ms que
furiosa, pero hablaba con una calma peligrosa.
Myra, si sientes tanto afecto por Barten, piensa en esto. Al insistir tanto en tu
comportamiento grosero, no le haces ningn favor. Alguien podra pensar que l es el culpable
por lo que t haces y dices. Es lo que quieres?
No me importa! No podrs castigarlo a l como pretendes hacer conmigo. No podrs
tocarlo. Es un guerrero, y se encuentra fuera del Pas de las Mujeres. Cmo me gustara estar
en su situacin!
Salieron de la casa, Joshua con el gran talego sobre un hombro y Stavia con un cesto para
guardar las cosas que no podan aplastarse. Era a finales de abril, y haca un da soleado con
unas brisas heladas que provenan del rtico. Stavia se abroch el abrigo hasta el cuello.
Hace fro! se quej mientras se acomodaba las orejeras y se las ataba bajo el
mentn. Hemos estado quemando lea en la estufa durante meses, y se supone que
estamos en primavera!
Se retrasa un poco, nada ms. Todava nos queda suficiente de nuestra cuota de lea.
Para un mes ms, tal vez observ ella con tono desanimado.
Con eso bastar le asegur l. Tranquilzate, Stavia.
Recorrieron una calle bordeada de casas. Al atardecer, las velas colocadas junto a las
altas ventanas de las cocinas servan para iluminar la acera. En los pisos superiores no haba
ventanas ni ninguna otra ciase de aberturas por donde pudiese escapar el calor. En el interior
de las casas, los techos contaban con unos orificios enrejados para que el calor se elevase de
las estufas en las habitaciones de la planta baja. Todas las ventanas tenan doble cristal. Haba
unos postigos aislantes que podan cerrarse en los das ms fros. Cada pareja de casas
compartan una medianera para reducir an ms la prdida de calor, y los patios tambin
tenan una pared comn.
Algunas de las puertas estaban abiertas, y por el costado de las casas se vean los
jardines, donde en verano resplandecan las albercas, crecan las huertas y brotaban las flores
en tiestos coloridos. Ahora estaban desolados, cubiertos por la hojarasca arrastrada por el
viento.
Se me ocurri que podramos detenernos en la tienda de jardinera le dijo Joshua.
An no hemos previsto nada para el jardn esta primavera. Podramos comenzar ahora con
algunas cosas, en la cocina. Necesitamos semillas de verduras, y flores. La tienda de Wella
siempre tiene buenas flores...
Quisiera un poco de lobelia dijo Stavia. Y berros, descolgndose de esos cestos en
el muro del fondo.
Morgot dijo que quera un tiesto de geranios rosados. Dijo que Jemina Hija de Birds
nos dara algunos esquejes.
Lo pondremos al otro lado, donde nadie pueda romperlo. Stavia suspir. El huerto
siempre estaba lleno de frutos que podan comer o conservar, y sola ser igual ao tras ao,
pero Morgot y Stavia intentaban que los tiestos con flores resultasen interesantes y alegres.
Este ao Morgot haba estado preocupada con el beb de Myra y otras cuestiones.
Joshua, mam est preocupada por algo?
No ms que de costumbre, por qu?
Parece... distinta.
l se detuvo antes de responder.
Est preocupada por Myra. Barten es el ltimo de quien hubiese querido verla
enamorada. Sin embargo, le he dicho a Morgot lo mismo que a ti. Espera seis meses y veamos
si la nia no se calma. Algunas de sus amigas han tenido bebs; todas se reunirn y
compartirn experiencias. Antes de que te des cuenta, se convertir en una matrona.
Myra?
Es posible. Se encogi de hombros, pero de pronto se puso muy plido y se llev una
mano a la cabeza como si le doliese. Mierda.
Joshua! Qu ocurre? l rio sin muchas ganas.
Una buena gallina coment Stavia con entusiasmo mientras derramaba un poco de
agua para la Seora y depositaba una moneda para los pobres en la puerta de la capilla.
Comida y abrigo para quienes lo necesitan, amn murmur. Y entonces agreg: Con bolas
de masa, si es posible.
Habr una buena gallina dijo Joshua con tono pensativo. Tambin debemos
recoger nuestra cuota de cereal. Y en el puesto de Cheviot encontraremos verduras frescas.
Ella tiene el rea protegida al sur del cerro Rial. Podr ofrecer lechuga dos semanas antes que
las dems.
Stavia no le pregunt cmo lo saba. Algunos servidores, los ms capaces, simplemente
saban las cosas. Saban que llegaran visitas antes de que las personas arribaran, saban
cundo la gente tena problemas, saban si iba a ocurrir algo malo. No obstante, esta facultad
de los servidores nunca se mencionaba. Una vez Stavia haba dicho algo al respecto, pero
Morgot la haba silenciado de una forma que dejaba claro que el tema era tab. Y los
servidores no hacan ninguna ostentacin de su facultad, desde luego. Algunas personas, Myra
por ejemplo, nunca reparaban en ello... aunque su hermana no se daba cuenta de nada, con
excepcin de s misma y de Barten.
Vagaron entre los puestos, detenindose en uno por la gallina y en otro por la lechuga. La
cooperativa de cereales no estaba atestada de gente, y pudieron retirar su cuota en la mitad
del tiempo acostumbrado. Joshua sacudi el talego con expresin pensativa.
No es gran cosa, verdad? pregunt el servidor que los atendi, un hombre delgado
con labios finos e inquietos. Es lo que hay desde que redujeron las cuotas.
No es gran cosa asinti Joshua.
Hemos odo que el Concejo piensa volver a reducirlas este ao. Aunque no para la
guarnicin, por supuesto. Slo para nosotros.
Crees que ser verdad?
Joshua se encogi de hombros. Los servidores de miembros del Concejo solan ser blanco
de muchas preguntas, pero al igual que a los integrantes de las familias, se les aconsejaba que
fuesen discretos.
No sabra qu decirte.
El hombre delgado se alej.
Si reducen la cuota de cereales murmur Stavia, la gente pasar hambre este
invierno. No podemos vivir a base de fruta seca, pescado y las pocas verduras que cultivamos,
a menos que la fbrica de cristal produzca ms frascos.
Eso es lo que dice Morgot admiti Joshua. Es la antigua cuestin energtica,
Stavia. Podran producir ms frascos si dispusieran de ms energa. Con una sola planta
hidroelctrica, es una cuestin de prioridades. Cristal para ventanas, frascos o lentes. O
medicamentos para sanar a la gente. O acero para los cuchillos de cocina, o un milln de otras
cosas. Hacemos lo que podemos con los molinos de agua.
Tal vez este ao la cosecha de cereales sea mejor.
Eso siempre es posible.
No recibimos ms desde que naci el beb de Myra? Joshua sacudi la cabeza.
No. Nuestra cuota es igual que antes. Jerby se march el mismo ao en que Myra
qued embarazada.
No pareca posible que hubiese transcurrido un ao desde que Jerby fuera entregado a
su padre guerrero. El pequeo haba vuelto en verano, y luego Myra haba quedado
embarazada. Luego, en las fiestas de invierno, Jerby haba vuelto otra vez. Y tambin Chernon,
con su ruego de que le llevase otro libro porque los que le haba prestado no eran los que
necesitaba. Ella no haba podido negarse, pero... Stavia apart el pensamiento. Y entonces
haba nacido Marcus, y ya faltaba poco para el nuevo carnaval de verano.
Esta vez Myra no participar en el carnaval, verdad?
T qu crees? le pregunt l. Stavia suspir.
Que lo har si Barten se lo pide. As fue la ltima vez, aunque estaba gorda como un
meln. Realmente me sorprende que pasara el carnaval con ella. Con su embarazo yo haba
imaginado que... bueno, ya sabes.
Sabes por qu lo hizo? Ella sacudi la cabeza.
No. Bueno, tal vez s. Es posible que quisiese demostrar a todo el mundo que era capaz
de ser padre.
Es posible respondi Joshua, sacudiendo la cabeza con desconfianza.
Pero Joshua, cualquier conejo es capaz de procrear!
Yo lo s, y t lo sabes, Stavia. Pero Barten puede sufrir cierta confusin al respecto. A
lo mejor piensa que prueba alguna cosa.
Myra pasar el carnaval con Barten si l la acepta. Slo para impedir que lo pase con
alguna otra.
Yo pienso lo mismo.
No debera quedar embarazada otra vez tan pronto.
Es probable que tengas razn. Joshua palp una manzana almacenada durante el
invierno. Esto quedar bien con la gallina... salsa de manzanas.
Si no tenemos bolas de masa, preferira pur de patatas.
An tenemos patatas, pero nos queda poca harina.
Quin cocinar cuando no estemos Morgot, t y yo?
Sylvia ha invitado a Myra para que se quede con su familia.
Pobre Sylvia. No creo que Myra sea muy buena compaa.
No. No mucho.
Joshua, yo s que no debera preguntarlo, pero me interesa mucho saberlo. Qu
sentiste al volver?
Creo que ha sido lo ms difcil que he hecho en mi vida respondi l. Quieres que
nos detengamos en la casa de t?
Podemos? Todava nos quedan vales para la casa de t? Me contars cmo fue?
No quisiera ser indiscreta.
No lo tomar como una indiscrecin, Stavia. No. Te lo contar, si me prometes que no
repetirs a nadie lo que te diga... con excepcin de Morgot, por supuesto.
Cruzaron la calle y descendieron por un callejn serpenteante que acababa en una plaza
diminuta, protegida del viento por altos muros y poblada de mesas. Stavia y Joshua ocuparon
una de ellas, colocando el cesto y el talego en una silla vaca. Cuando tuvieron delante la tetera
humeante junto con un plato de bizcochos dulces rellenos de mermelada, Joshua sirvi el t y
se apoy sobre la mesa, con las manos colocadas en torno al tazn.
En parte mi regreso se debi a la guerra entre Annville y Abbyville.
No s nada de eso.
No tienes por qu saberlo. Fue hace veinte aos. Yo tena dieciocho y estaba en la
guarnicin de Abbyville. Era demasiado joven para combatir, y cuando las centurias se
marcharon me qued apartado, observando. Tena un amigo muy especial entre los guerreros.
Se llamaba Corny, y era un bromista. Un payaso. El hombre ms gracioso que jams he
conocido. En ocasiones nos haca rer hasta la madrugada. Siempre me hubiese gustado tener
talento como escritor, slo para registrar algunas de las cosas que deca.
Bueno, lo mataron en combate. En cuanto result herido, yo lo supe, aunque se
encontraba a kilmetros de distancia. Sent su dolor, y comprend que haba muerto porque el
dolor se detuvo. T no me preguntas nada sobre ello, Stavy, pero veo que te muerdes los
labios para no hacerlo. Morgot te orden que no preguntaras, pero yo te lo contar. Es algo
que poseemos algunos de los servidores. Lo llamamos percepcin a distancia. No es algo que
tengamos todos, ni siquiera la mayora, pero algunos s.
Slo los servidores? susurr Stavia. No los guerreros?
Digmoslo de este modo: no conozco a nadie que posea esta facultad y permanezca en
la guarnicin. Si el resto de la tropa lo nota, y en ocasiones es difcil disimularlo, no les gusta. Y
los oficiales no confan en ello. Bueno, de todos modos, la muerte de Corny me afect mucho.
Antes no se me haba ocurrido preguntarlo, pero entonces quise saber de qu se trataba la
guerra, por qu habamos entrado en batalla con Annville. Los oficiales me dijeron algo
respecto a que la guarnicin de Abbyville haba insultado a la nuestra, o a nuestra ciudad, o tal
vez a nuestro monumento.
Insultado? De qu modo?
No lo s. Se deca algo respecto a unos hombres emboscados y asesinados, pero no
haba nada seguro. Por lo que supe, ninguna mujer haba corrido peligro. Abbyville no estaba
en peligro, ni tampoco Annville. Pero fuimos a la guerra, y gran parte de la guarnicin no
regres.
Y por eso decidiste regresar?
No, no fue slo eso. Mira, en la guarnicin pasas una parte del tiempo realizando
ejercicios militares y simulacros de combate, o el mantenimiento de equipos e instalaciones,
pero la mayor parte del da se destina a los juegos. En Abbyville no se jugaba pelota-cuerpo
como aqu. Nuestro deporte era pelota-batalla. Cada centuria tena un equipo, y las que
vencan jugaban entre ellas. Doce hombres por equipo, metas en el extremo de cada campo y
una puerta en el centro. La idea es atravesar la puerta con la pelota, superar a los guardias del
equipo contrario y llegar a la meta.
Ms o menos s lo que es.
Bueno, era igual que la guerra. Por lo general los hombres no resultaban muertos
jugando pelota-batalla, pero s salan heridos, y el equipo vencedor disfrutaba de toda clase de
honores. Es ms, si eras un gran jugador de pelota-batalla y se presentaba una guerra, tu
comandante te pona en la retaguardia... o trataba de buscarte alguna otra cosa que hacer.
Ningn comandante quera que sus mejores jugadores resultasen heridos o muertos. A fin de
ao, cuando quedaban slo dos equipos en la competicin, no haba un solo hombre que no
vistiese los colores de uno u otro equipo. Corra la bebida y haba peleas. Era como la guerra,
slo que con ms pasin, porque a los hombres les importaba ms el resultado. Me refiero a
que las guerras no se producen con tanta frecuencia, pero el certamen de pelota-batalla se
realizaba cada ao!
T lo jugabas?
Jugarlo? Diablos, Stavia, yo era una estrella. Era tan bueno que mi comandante me
utilizaba como mensajero para que no resultara herido practicando con las armas. Jugaba tan
bien porque siempre saba cmo reaccionara el contrario, y de dnde vendra la pelota.
Simplemente lo saba...
Ella lo mir, tratando de comprender.
No lo entiendes, Stavia? Cuando terminaba el certamen, nada haba cambiado. Si mi
equipo ganaba o perda, nada era mejor o peor que antes. Si yo triunfaba, me colocaban
cintas, todos beban a mi salud y nos emborrachbamos. Si yo perda, nadie beba a mi salud,
pero nos emborrachbamos de todos modos. No cambiaba nada. A la maana siguiente, el sol
sala como todos los das. El ro segua su curso. La lluvia caa, como siempre. Llegaba la noche,
salan las estrellas, los hombres suban al techo de la armera, las mujeres concertaban citas,
los bebs nacan, los nios eran entregados a sus padres guerreros... nada cambiaba. Corny
muri sin que nada cambiara. Por supuesto, tuvo el funeral de un hroe. Cuando su centuria
desfil, un nio llev sus honores. Las trompetas sonaron y la gente llor, pero l estaba
muerto. Slo cuando me asignaron la tarea de mensajero, lo comprend todo. Pero cuando eso
ocurri, regres al Pas de las Mujeres.
Te silbaron?
Ya lo creo que s. Me silbaron y alguien me tir piedras, pero yo segu caminando.
Luego, cuando llegu aqu, anduve errante durante un mes mientras ellas me probaban para
ver en qu poda ocuparme. Dijeron que aqu haba un sitio vacante, por lo que decid
quedarme en Marthatown.
Y comenzaste a estudiar?
S. Empec por el principio, como dicen en la escuela de servidores. Los guerreros slo
aprenden a leer, a escribir, a cantar y a realizar algunas cuentas. Los servidores deben empezar
desde cero. Aunque nos resulta un poco ms fcil que a vosotras, ya que nos permiten
especializarnos.
Y t te especializaste en medicina.
Necesitaba aprender algo que cambiase las cosas. Me convert en un asistente mdico,
conoc a Morgot y acab en su casa. Todo por Corny.
Los reintegrados no deben aprender un oficio, verdad? O una de las artes.
Podemos hacerlo, si lo deseamos. Yo me he dedicado a una de las artes, lo sabas?
Uno de los misterios. Esboz una mueca cmica.
Nunca haba odo hablar de ello.
En general es slo para servidores le respondi l. Aunque no siempre. Y por favor,
no repitas nada de lo que te he dicho. No deb haberlo mencionado.
Sin embargo, la expresin de su rostro le indic que lo haba hecho slo para ver cmo
reaccionaba.
A la maana siguiente, Morgot, Joshua y Stavia partieron muy temprano en la carreta de
asnos. Los cuatro animales tiraban con fuerza trotando hacia las colinas del este. Joshua
conduca. Morgot estaba tendida sobre una manta en el suelo de la carreta, con la cabeza
apoyada en el talego de provisiones y los ojos cerrados. En las ltimas noches se haba estado
levantando para cambiar a Marcus y llevarlo a mamar con Myra. Ahora yaca en la carreta,
mecida como en una cuna, y por fin poda dormir un poco. Stavia ley hasta que se le cansaron
los ojos, y luego se dej caer en el asiento para observar el paisaje cambiante. Las colinas ms
cercanas eran de un verde suave. Algunas brillaban con las mieses nuevas, y otras estaban
salpicadas con arbustos bajos, como osos agazapados. A sus espaldas se alzaban las frondosas
montaas, y en el cielo flotaban unas nubes delicadas como hebras. El viento helado del da
anterior haba cesado, y el aire era clido. Las flores silvestres se abran a los lados del camino
en estallidos de oro, blanco y naranja. Stavia enderez la espalda y mir a su alrededor con
ms atencin.
Cunto viajaremos?
Un par de das. Aproximadamente la mitad del camino a Susantown.
Qu hay all?
Un hotel para los viajeros. Tambin est a mitad de camino entre Mollyburgo y
Abbyville. Es una especie de encrucijada.
Nos encontraremos con alguien?
Morgot ver a una persona dijo l con suavidad. Algo relacionado con un acuerdo
comercial. Suministro de cereales, creo.
Ha estado muy preocupada por las cuotas. Creo que la cosecha no fue buena el ao
pasado.
En realidad fue como siempre.
Entonces, por qu se han reducido las cuotas?
Porque somos ms. El ao pasado nacieron unos doscientos bebs en Marthatown. Y
el ao anterior tambin.
Pero debe equilibrarse con las personas que murieron!
No. Este ao no ha habido enfermedades contagiosas. Tampoco incursiones o batallas.
Qu har Morgot?
Creo que se han hecho planes para canjear pescado seco de Marthatown por cereales
del interior.
El camino comenz a subir en espiral por las colinas. Morgot condujo mientras Joshua y
Stavia caminaban junto a la carreta para dar un descanso a los animales. Cerca de all, ladera
abajo, trabajaba un equipo de reforestacin. Morgot baj de la carreta y se acerc a ellos para
examinar los retoos que crecan entre las races de los viejos rboles. Al borde del claro, algo
se movi y huy con un destello blanco.
Un venado? pregunt Morgot con incredulidad.
Hemos visto varios le dijo la jefa del equipo.
Pens que el proyecto los solt muy al norte de aqu.
As fue, Morgot. Pero han pasado diez aos.
Tanto!
Tambin podran ser salvajes. Supervivientes de la Convulsin.
Stavia an miraba el lugar del bosque por donde haba desaparecido el animal. Un reflejo
pardo de increble gracia y velocidad. Venados. Haba visto dibujos, por supuesto, pero haca
muchas generaciones que no se los vea en estado salvaje. Despus de la convulsin se haban
encontrado algunos venados en un parque o zoolgico del norte, y se inici un programa de
reproduccin para liberar varios animales cada ao. Pero pensar que poda verlos de cerca!
Sin duda eran muy diferentes a las ovejas o los burros, o incluso a los renos del libro de
Beneda.
Continuaron su viaje y atravesaron la primera cadena de colinas. A lo lejos, algo extrao
llam la atencin de Stavia. Debajo de ellos, al sur, haba un sitio donde se acababa el verde de
los bosques. Un manto negro y gris se extenda hacia el sur y el este, perdindose en la lejana.
Mirad eso! Qu es?
Levntate, nia. Lleva a esas pequeas bestias hasta el agua para que ya no tengan la
panza fra cuando nos pongamos en marcha.
Morgot estaba sentada a la orilla del arroyo, frotndose el cuerpo con un trozo de tela.
Apenas pareca un poco mayor que Stavia, y su piel hmeda brillaba como el marfil.
Buena chica le dijo al verla llegar. Si salimos temprano llegaremos a la posada de
los Viajeros antes del anochecer.
Desayunaron rpidamente y despus de apagar el fuego se pusieron en camino. Al mirar
atrs, Stavia distingui el humo del fogn que todava penda sobre el bosque, como una
bruma. En las profundidades del valle haba una nube de polvo que se levantaba del camino.
Gitanos? Una banda de malhechores que buscaban metales?
Una compaa ambulante? Tanto Morgot como Joshua la observaron, pero no hicieron
ningn comentario.
Pasaron entre colinas ridas y descendieron por las laderas, hasta que al atardecer
llegaron a un bosque similar a aquel donde haban acampado la noche anterior. Arboles altos
cuyas hojas formaban cortinas de un gris aromtico. No obstante, aqu haba un edificio largo y
bajo, mitad de piedra y mitad de madera, con el tejado a dos aguas y una puerta maciza. Fuera
haba seis carretas: dos pintadas con colores brillantes, de alguna compaa de artistas; tres
cargadas con tronchos metlicos y moldes de fundicin, provenientes de las minas de las
montaas; y una carreta muy parecida a la de ellos.
Sobre la puerta estaba escrito con letras retorcidas Posada de los Viajeros, La puerta
se abra a un patio con establos, y la puerta del edificio conduca a una inmensa sala de estar
con el suelo de madera, donde flotaban los aromas de la cocina. Dos mujeres cruzaron la
habitacin ancha y baja para saludar a Morgot solemnemente, dirigiendo unas miradas rpidas
a Stavia.
Mi hija anunci Morgot. l es Joshua. Me acompaan en este viaje.
Las mujeres asintieron con un gesto y se presentaron.
Melanie Hija de Hangess Triptor Susantown. Jessica Hija de Hangess Triptor
Susantown. Somos hermanas. Hemos pedido la cena.
Queris acompaarnos?
Joshua se disculp para ir a ocuparse de los burros, y asegur que cenara ms tarde en
las habitaciones de los servidores. Stavia vacil. Poda ir con l o quedarse. Al fin decidi
quedarse, pero luego se arrepinti. La conversacin trat de los intercambios comerciales, el
canje de pescado seco por tubrculos. Individualmente, las chirivas podan resultar
interesantes. Por tonelada no lo eran. Cuando hubo calmado su hambre, Stavia se acurruc
junto al fuego y se dej arrullar por el sonido de sus voces.
... Nos las arreglaremos si se reduce en un tercio, al menos oy que deca Morgot.
De acuerdo dijo una de las hermanas. Enviaremos a nuestras representantes.
Y nosotras tambin.
Entonces, es un trato. Gracias, hermanas. Morgot la sacudi.
Vamos, Stavia, es hora de acostarnos.
Su madre pareca cansada, pens Stavia, muy cansada. Cuando estuvieron una junto a la
otra en su cama del primer piso, Stavia apoy el brazo sobre su madre y recibi un murmullo a
modo de respuesta.
Que duermas bien, Stavy.
Que duermas bien, Morgot.
Regresaron por un camino diferente. Cerca del medioda, Joshua detuvo los animales y
permaneci como escuchando algo mientras se frotaba la frente.
Qu? pregunt Morgot.
Ha ocurrido algo. Ha cambiado algo. Alguien se dirige hacia aqu...
Regresamos?
No, sigamos.
Chasque la lengua para que los burros avanzasen y volvieron a ponerse en marcha. Al
caer la tarde, cuando se acercaba la hora de acampar, Joshua se inclin hacia la parte trasera
de la carreta y susurr:
Morgot!
Hmm.
Creo que tenemos problemas.
No habas percibido que el camino estara despejado?
Eso crea. Tal vez alguien ha cambiado de idea sobre la marcha y ahora se dirige hacia
aqu. No lo s. No lo percibo hasta que est decidido. A veces las cosas cambian. Adems, en
los ltimos kilmetros ha habido muchos movimientos entre los rboles. No hay pjaros. El
silencio es extrao.
Oh, seora.
Bueno, sera interesante averiguarlo, no crees?
T qu opinas?
l cerr los ojos, concentrado, y su frente se arrug.
Dira que son una media docena. No ms.
Cebo o fuga?
De qu estis hablando? les suplic Stavia. Quin ha decidido ir adonde? Van a
atacarnos?
Es muy probable. Discutimos si nos conviene escapar y rezar para que no nos alcancen,
o acampar y dejar que nos encuentren. Tenderles un cebo.
Un cebo! exclam Stavia con voz aguda, como un ratn aterrorizado.
En realidad depende de Stavia, no es verdad? dijo Joshua. Morgot asinti con un
gesto.
Stavy, quiero tu juramento.
Stavia trag saliva y tembl. Era el momento oportuno para que la actriz ocupase su
puesto, antes de que la Stavia de todos los das cometiese alguna torpeza. Los juramentos slo
se prestaban en las ocasiones ms importantes. No eran algo cotidiano.
Por qu? Qu? balbuce.
Suceda lo que suceda, despus no dirs nada al respecto.
No necesitas un juramento para eso. Si no quieres que diga nada, no lo har.
No basta. Quiero que lo jures.
Stavia se estremeci. La actriz dijo con calma:
Muy bien, Morgot. Lo juro como ciudadana del Pas de las Mujeres. No tengo idea de
qu est ocurriendo!
Tal vez sea mejor as dijo Morgot. Lo haremos, Joshua, y esperemos que tengas
razn y no sean ms de seis.
Condujeron a los burros hasta un bosque frondoso y Stavia observ perpleja mientras
Joshua abra un panel al costado de la carreta. De all extrajo varias cadenas largas. Con ellas,
encaden los burros a la carreta y la carreta a varios rboles, afirmando los nudos con varias
vueltas de alambre.
Pueden tratar de soltar a los animales en la oscuridad le explic l. O de escapar
con la carreta. De este modo no podrn hacerlo.
Entonces Morgot rode la carreta con cinco pilas de lea y pidi a Stavia que recogiese
algunas ramitas, colocndolas encima de las fogatas. Cuando hubo terminado, roci cada pila
con plvora y traz una lnea que llegaba hasta un lugar cerca de la carreta. Tena el olor
penetrante de los fuegos artificiales.
Ahora comeremos dijo Joshua mientras haca una pequea fogata a cierta distancia
de las dems. Beberemos t, nos comeremos la cena y luego, en cuanto oscurezca,
regresaremos a la carreta. Entendido?
Stavia se subir a un rbol dijo Morgot. Ya lo he decidido.
Stavia abri la boca para protestar, pero luego volvi a cerrarla. Hubiese sido intil. No
tena la menor idea de contra qu estaba protestando. Muchas de las cosas que ocurran le
resultaban imposibles de comprender.
Y no comprendi ms que antes cuando la noche estrellada cay como una pesada
cortina y ella se encontr atada a una gruesa rama, diez metros por encima de la carreta, con
la espalda apoyada contra una manta doblada para que la corteza no le hiciese dao.
Ni una palabra le haba dicho Morgot. Ni un sonido. Si sientes dolor, sfrelo en
silencio y no te quejes.
El nico sonido que escuchaba era una conversacin apagada, los murmullos de dos
personas que se disponan a dormir. Nada interesante. Oscuridad. Incomodidad. El cielo lleno
de estrellas fulgurantes. Algo que se mova entre las malezas en alguna parte.
Stavia se puso en tensin.
La llamada de un ave, como una contrasea. No era Joshua ni Morgot. Personas que se
movan.
Un grito. Una luz que se mova en distintas direcciones como una estrellamar hecha de
fuego, y de pronto se elevaron las llamas de las fogatas que haba hecho Morgot. Stavia vio
personas debajo de ella, figuras escurridizas entre los burros, cerca de la carreta. Otros
desconocidos se miraban con sorpresa, y uno se dispuso a volverse cuando su cabeza cay
rodando colina abajo. Una rueda plateada giraba encima de sus hombros. La rueda se alej y
Stavia abri la boca para gritar, pero luego decidi que sera mejor morderse la lengua.
Otra persona grit y luego permaneci inmvil, mirando el lugar donde haba estado su
brazo. Estaba inclinado sobre las mantas de Morgot, alzando el cuchillo en una mano que
haba desaparecido. Otros gritos, aullidos, algo plateado que giraba como una gran bandeja.
Stavia no pudo evitarlo. Lanz una pequea exclamacin.
Debajo de ella alguien levant la cabeza, la descubri y esboz una sonrisa de dientes
amarillos; luego comenz a trepar. La bandeja plateada sali de las sombras y lo cort en dos
mitades.
Hubo un gran silencio. Slo se oa el crepitar de los leos. Joshua se encontraba junto a la
carreta, colocando algo bajo el piso de la misma. Una manija corta y una cadena con un
cuchillo curvo en la punta. Morgot le entreg otro igual, y luego cogi unas pinzas para soltar
las cadenas que amarraban a los burros.
Qu pena dijo Morgot. ste es el destino de los hijos de guerreros. Su voz era
suave, inexpresiva, y sin embargo transmita una profunda fatiga, como sola ocurrir cuando
llegaba de una larga reunin del Concejo, o cuando Stavia la encontraba a altas horas de la
noche, sentada en la cocina, reflexionando en silencio sobre una taza de t que comenzaba a
enfriarse.
Stavia, ya puedes bajar.
Enseguida voy.
Ve directamente a la carreta, hija. Hay mucha sangre por aqu.
Cuntos... cuntos eran?
Joshua?
Yo cont siete. Percib que uno escapaba. Su voz sonaba cansada y abatida.
Traer nuestras mantas. Morgot se alej, evitando varias figuras mutiladas
esparcidas por el camino. En un momento regres. Habr que lavarlas. Josh, mira el hombro
de ese cuerpo que est all.
Joshua se acerc para inclinarse sobre l.
Es un tatuaje de Melissaville dijo. El que est en la hondonada era de Mollyburgo.
Yo vi uno de Annville y otro de Tabithatown. Creo que los otros dos eran gitanos.
Casi como si hubieran sido destacados a este lugar, verdad? pregunt Joshua.
Elegidos... uno de aqu y otro de all.
Qu piensas?
El que escap tena un tatuaje de Marthatown. Aparte de eso no hay mucho ms.
Estaba confundido. An no tena una intencin clara.
Alguien puede venir a buscarlos. Joshua suspir.
Me pareci ver un barranco a tres o cuatro kilmetros de aqu. Morgot tambin
suspir.
Stavia, ve hasta aquella roca, extiende las mantas y aguarda all hasta que yo te llame.
Mam, qu...?
Tu juramento, Stavia.
Jur que despus no dira nada.
Ya es despus. Ni una palabra.
Stavia se mordi su maltratada lengua. No pensaban decirle nada. No iban a explicrselo.
Lo dejaran as. Entr en la carreta. Uno de los tablones no estaba bien colocado, y ella lo
acomod de un puntapi. Haba algo debajo de l. Por supuesto. Alguna clase de arma. Armas.
Pero Joshua no era un guerrero. Y Morgot...
Haba jurado que no preguntara.
Al alzar la vista, Stavia se encontr con los ojos de Joshua. En ellos haba una advertencia.
Stavia llev las mantas hasta la roca que Morgot le haba indicado y se tendi all,
completamente desvelada, mientras Morgot y Joshua cargaban los restos en la carreta.
Despus de un rato, Joshua se alej con rumbo al este, hacia la luz macilenta de una luna casi
llena, silbando suavemente. Morgot encendi el farol y recorri el campamento con una
pequea azada, enterrando los restos de todas las fogatas con excepcin de una, borrando las
huellas de pisadas y cubriendo con tierra las manchas de sangre. Entonces arroj encima
piedras pequeas y trozos de madera. Un rato despus se acerc a Stavia, extendi su propia
manta y se acost.
Poco despus del amanecer, Joshua regres con la carreta vaca. Morgot y Stavia se
levantaron, y volvieron a ponerse en marcha.
Creis que llegaremos a casa para la hora de cenar? pregunt Stavia, mientras
apilaba las mantas ensangrentadas al fondo de la carreta y procuraba no mirar a su madre ni a
Joshua. En realidad ya no estaba segura de quin era ese hombre.
Stavia slo poda pensar en las palabras de Myra. Vaya una ayuda que os llevis. Un
servidor.
Al llegar el carnaval de verano, cuando Stavia tena doce aos, lleg un mago nuevo y
muy solicitado que vena de Tabithatown. Adems de las danzas callejeras y las jaranas en las
tabernas, tambin haca dos funciones diarias en el teatro de verano. Antes del carnaval Myra
haba acudido al centro mdico para regresar con un sello rojo en la frente y un injerto en el
brazo. Estaba plida y demacrada, pero extraamente agitada, o al menos eso le pareca a
Stavia aunque Morgot no deca nada al respecto.
Segn el doctor mi equilibrio hormonal est debilitado desde el nacimiento de Marcus
se quej ante Stavia. Se supone que este artefacto me mantendr en condiciones.
Hay dispositivos muy eficaces murmur Morgot. Me alegra que la doctora
Charlotte haya pensado en ello.
Stavia apenas si escuch el intercambio. El carnaval de verano estaba empezando, y
Chernon vendra a casa.
Stavia, deberas comprarte ropa nueva se quej Myra. Es necesario, Morgot. Ya
tiene doce aos, pero se viste como una nia. No tiene nada bonito.
Lo que quiera Stavia dijo Morgot. Si se encuentra cmoda as, me parece bien.
Stavia no quera ropa nueva. Sus gastados pantalones y la ropa interior larga estaban
suaves despus de muchos lavados, y le resultaban tan familiares como su propia piel. Las
camisas, de lino para el verano y de lana o cuero para el invierno, eran cmodas y todava le
quedaban bien. Ella no quera ser diferente ni usar nada diferente. Nada deba cambiar.
Chernon vendra a casa y si a l le gustaba como ella era, as sera.
Pero el Chernon que regres para el carnaval se haba vuelto extraamente callado y
tmido. Era un Chernon con la voz ms profunda, con una barba incipiente en el rostro. Ahora
la miraba con una nueva atencin, como si ella tuviese algo que l deseaba. Stavia lo senta. Le
coment a Beneda que su mirada penetrante la haca sentirse incmoda.
Es porque pronto cumplir los quince respondi Beneda. Mam lo calcul.
Chernon cumplira los quince! El momento de decidir si quera convertirse en guerrero o
prefera regresar al Pas de las Mujeres. Qu decidira? Ella ni siquiera haba pensado en su
edad. Ahora todas las justificaciones que se haba dado a s misma por violar las ordenanzas,
todas sus complicadas excusas, quedaran anuladas. Qu explicacin racional encontrara
para prestar libros a un guerrero? Qu justificacin poda haber?
Pero l todava no era un guerrero. An poda tomar la decisin de volver a casa, y ella
deba aprovechar ese tiempo, por breve que fuese.
Chernon se lo pedira. Estaba segura de ello. Deba prepararse para cuando lo hiciera.
l slo esper hasta el segundo da.
El ltimo libro que me llevaste deca algo sobre lo que me gustara saber ms, Stavy. Lo
he apuntado. Su voz sonaba fra y segura.
Ella trag saliva y apret los dientes hasta que le dolieron los odos. Era el momento. Las
palabras que haba ensayado salieron en un torrente. De haber esperado slo un instante, no
hubiese sido capaz de pronunciarlas.
No podr prestarte ms libros, Chernon.
l la mir con sorpresa, tal vez aturdido. Ms adelante Stavia se decidi por la segunda
reaccin. Como si no la hubiese considerado capaz de decirlo.
No... no me dars ms libros?
Vas a cumplir los quince. A esa edad se elige. Si eliges... si eliges un camino, estars
decidiendo que puedes seguir adelante sin esta clase de libros. Si eliges el otro, bueno,
entonces podrs tener todos los libros que quieras. Yo no debo influir en tu decisin.
Lo haba ensayado una y otra vez, y lo haba dicho en forma clara y simple, tal como lo
haba planeado. Entonces, por qu esta agona?
Su rostro. Estaba plido. Luego rosa, rojo y blanco otra vez. Chernon volvi la cabeza.
Eso no es justo protest al fin.
Ella se estremeci. Cmo poda decir eso? S, ella haba violado las reglas por l, pero no
poda pensar que pudiera seguir hacindolo eternamente. l deba tomar su propia decisin.
Chernon?
Djame en paz. Duro y obstinado.
Chernon! Dolor y consternacin.
Vete a casa y djame en paz.
Por el momento ni siquiera pensaba en lo que le dira Michael. Por el momento, no le
importaba. Lo que acababa de ocurrir no deba haber sucedido. No le haba gustado.
Ella estaba demasiado paralizada para discutir. Se march. Las calles residenciales
estaban silenciosas, separadas del carnaval por medio de barricadas y grupos de mujeres
mayores, pero se oan las risas y la msica al otro lado de la colina. Era Chernon quien actuaba
de forma injusta! Crea que porque una vez haba violado las ordenanzas por l, seguira
hacindolo toda la vida? No le importaba lo que le sucediese a ella?
Stavia estaba en la cocina, doblada por el dolor de estmago, cuando Myra entr.
Dnde est Morgot? pregunt.
Arriba murmur Stavia.
Barten dice que puede haber una guerra! Stavia se sobresalt, derramando un poco
de t sobre la mesa. Aquella terrible palabra no tena sentido.
Una guerra! Qu quieres decir?
Con Susantown. La guarnicin de Susantown planea atacarnos.
Eso es ridculo. Tenemos un acuerdo comercial con Susantown.
Pero la guarnicin piensa que el acuerdo es un truco, o algo parecido. Nuestros
hombres tienen espas all, y se lo dijeron al comandante de Barten.
A Michael? Al vicecomandante Michael? Al padre de Jerby?
Stavia, me ests prestando atencin? Te digo que puede haber una guerra.
La voz serena y tranquilizadora de Morgot lleg a ellas desde la puerta.
He odo algo al respecto, s.
Pero tenemos un acuerdo comercial! insisti Stavia, tratando de comunicarles lo
disparatada que era la idea. Un acuerdo!
A veces ocurren estas cosas dijo Morgot con voz fatigada. Realizamos acuerdos y
tratados, nos esforzamos, pero por algn motivo, las cosas salen mal.
Supongo que los comandantes tenan espas en Susantown, no?
Barten me dijo que su centurin, Stephon, los tena.
Casi todas las guarniciones cuentan con sus propios sistemas de inteligencia. Bueno,
debemos agradecer que contamos con hombres fuertes para defendernos. Estamos
agradecidas, verdad, Stavia?
Stavia asinti con un gesto, pero apenas si fue consciente de haberse movido. Oh, s. Ella
agradeca que hubiese guerreros para defenderlas. Frente a ella, sobre la mesa, movi la taza
de t estirando el lquido derramado en una forma larga y curva, como un cuchillo. Chernon. Y
la guerra. De todas formas, Chernon era demasiado joven, no lo enviaran al combate. An no.
Pasaran diez aos antes de que tuviese que pelear. O tal vez volviese a casa...
Cundo creen que ser el ataque? pregunt Morgot.
Nadie lo sabe con exactitud. En algn momento dentro de los prximos meses. Cuando
lo averigen, marcharn sobre Susantown de inmediato. Antes de que sus guerreros puedan
llegar aqu y ponernos en peligro.
Muy bien pensado. Los comandantes de la guarnicin son unos tcticos excelentes,
sobre todo Michael y Stephon. Bueno, supongo que Barten estar impaciente por participar en
su primera batalla.
El... Barten no ir balbuce Myra. An... an no ha cumplido los veinticinco.
Morgot asinti con la cabeza.
S, los cumpli hace un mes. Lo s porque la semana pasada estbamos ordenando
algunos registros de la guarnicin, y all fue cuando lo notamos. Hubo ms de cien varones
nacidos en el mismo ao que Barten, demasiados para una centuria, por lo que varios de ellos
fueron incorporados al ao siguiente. Algunos de los de veinticuatro en realidad tienen
veinticinco, y son aptos para participar del combate. Nadie le presta atencin a menos que
exista una amenaza de guerra, pero en ese caso los comandantes quieren reunir a todos los
hombres disponibles.
Pero es demasiado joven protest Myra, con voz chillona por el pnico.
Myra, no ests escuchando. Seguramente comprenders que no nacen justo cien
niitos todos los aos. Cuando mi madre era joven, hubo un ao en que nacieron tantos que
debieron crearse dos centurias con el mismo nmero. Barten tiene veinticinco, aunque est
con los de veinticuatro. Vamos. No querrs estropearle el placer mostrndote negativa al
respecto. Tendrs que preguntarle qu diseo quiere que le confecciones para que lo lleve en
combate.
Diseo?
No te ha pedido que le bordes algo para usar sobre el peto de la armadura? Crea que
todos los enamorados lo hacan. Bueno, las cosas pueden haber cambiado desde mi juventud.
Recuerdo haber confeccionado uno para Michael. Tres avispas sobre un campo de oro. Para la
velocidad, sabes. Y la resistencia. Morgot sacudi la cabeza y abandon la cocina.
Tendrs que preguntarle qu diseo quiere tener dijo Stavia. Deseaba romper el
silencio, la parlisis helada en el rostro de Myra, su propio dolor y preocupacin.
Creo que l no sabe que ir con ellos musit Myra. Mencion lo mucho que le
gustara hacerlo, por supuesto.
Por supuesto!
Por supuesto.
Ir a buscarlo. bamos a vernos ms tarde, pero tengo que encontrarlo. Ahora...
Myra se march rpidamente, con las manos pendiendo frente al cuerpo como aletas inertes.
Stavia fue en busca de su madre.
Susantown, nos concentraremos en investigar el asunto. Tal vez enviemos a algunos de los
ms jvenes. Podramos hacerlos pasar por viajeros...
Cmo?
Oh, ensearles alguna clase de nmero. Acrobacia o algo as. Malabares, tal vez.
Tenemos un par que son bastante hbiles.
Chernon no permaneci bajo la ventana para escuchar nada ms. Si iban a enviar a
alguien, l quera ser el elegido.
El otoo lleg con vientos fros y hojas doradas. La noticia recorri el Pas de las Mujeres
como otra clase de viento. Las malvadas intenciones de la guarnicin de Susantown haban
sido confirmadas. Se haba declarado la guerra.
Todas las mujeres y los nios de la ciudad acudieron a la muralla cuando se march la
guarnicin. Observaron el rea de revista, donde se reunieron los guerreros con los
estandartes al viento. Las armaduras brillaban como diez mil espejos rotos, deslumbrndolos
con destellos de gloria. Barten no llevaba la camisa que Myra le haba bordado, pero al verla
seal su morral para indicarle que la tena all. A Stavia le pareci que estaba muy plido.
Crea que tena otro ao para hacerse a la idea le dijo a Morgot, sorprendida ante
sus propias palabras. Y de pronto se le acab el tiempo.
Te refieres a Barten? le pregunt su madre. Es cierto. Habl con Michael durante
el carnaval de este verano, y me dijo que Barten pareci bastante sorprendido al enterarse de
que era un ao mayor de lo que pensaba.
Los tambores y trompetas comenzaron a sonar. Las tropas se formaron en una fila
interminable e iniciaron la marcha. Antes de que pareciera posible, todos haban desaparecido.
Slo quedaba el aletear de las banderolas al viento y una nube de polvo hacia el este,
mostrando la direccin en que haban marchado. Entonces partieron las carretas llenas de
alimentos, mantas y botas, conducidas por viejos tuertos, mancos o cojos que, para su
desgracia, no haban muerto cuando la gloria todava les rondaba.
La banda de mujeres comenz a tocar Ya se ha ido, l ya se ha ido, y Stavia se encontr
cantando con las dems.
Dnde se ha ido mi hermoso guerrero, aquel que me ha hecho suspirar.
Se ha ido a luchar por las muchachas bonitas, por mam y por las delicias del hogar.
Ya se ha ido, l ya se ha ido,
nunca ms a mi amor volver a ver, en costas lejanas habr de encontrar otra amante
que vele por l.
De todas formas, Susantown no era una costa lejana, sino que slo se encontraba a unos
noventa kilmetros al este, y lo ms probable era que los guerreros slo recorriesen la mitad
de la distancia antes de encontrarse con la guarnicin enemiga. Tal vez firmasen un tratado y
nadie resultara herido.
Una de las mujeres del Concejo se acerc a Morgot y le formul una pregunta.
Bandidos? dijo Morgot. S. He hablado con los comandantes de la guarnicin al
respecto, concejala.
La concejala, una mujer mayor a quien Stavia haba visto muchas veces aunque no la
conoca a fondo, murmur algo que Stavia no alcanz a or.
Morgot le respondi con voz suave pero clara:
Oh, todas estamos de acuerdo en que eso es probable, pero an no hay ninguna
prueba. Entonces se volvi y Stavia vislumbr una expresin enigmtica en sus rostros. No
por primera vez, sinti que las ruedas brillantes del Pas de las Mujeres giraban silenciosas
debajo de la ciudad, sin que ella interviniese.
Como aquella noche, cuando volvan de Susantown.
Lo cual nunca ocurri se record Stavia. Lo cual nunca ocurri. Despus de aquella
noche, muchas veces haba tratado de comprender lo sucedido. Hombres con tatuajes de
distintas guarniciones, todos juntos, como si hubiesen sido escogidos para formar alguna clase
de equipo. Con qu propsito? La pregunta la haba enloquecido hasta que, al fin, haba
decidido que si no poda hablar de ello, lo mejor sera fingir que nunca haba ocurrido. A su
parte actriz le resultaba de lo ms sencillo. No obstante, la observadora encontraba ms
dificultades en desarrollar esta memoria selectiva.
Aparte de algunos armeros y cocineros, todos los hombres mayores de veinticinco aos
se haban marchado. Los muchachos estaban en libertad para vagar por la guarnicin a
voluntad, y la vez siguiente que Stavia fue al muro con Beneda se encontr con que Chernon la
esperaba en el tejado de la armera. Aterrorizada, Stavia sinti que su corazn lata ms lento y
luego se aceleraba.
Benny, me permitiras hablar un rato a solas con Stavia, por favor?
Ella es demasiado joven para concertar una cita, hermano objet Beneda,
disimulando que la haba llevado hasta all porque l se lo haba pedido.
Quin ha hablado de citas? Quieres irte de una vez?
Beneda fingi ofenderse y se march. Todas sus esperanzas respecto a Chernon
dependan de la influencia que Stavia ejerciese sobre l. O al menos eso era lo que ella
pensaba.
Stavy. Qu claros eran sus ojos! La mano que la roz era limpia y suave como la de
un nio.
Ella quera que la acariciase, que la abrazase.
Te he echado de menos dijo Stavia con voz ahogada. Siento que te enfadaras
conmigo.
No... no estaba enfadado contigo. S lo que tratabas de hacer, Stavia, y por eso he
venido hoy. Debo explicrtelo.
Djale saber que no hars lo que te pide, muchacho le haba dicho Michael. Que se
entere de que no es tan importante para ti. Entonces se romper los cuernos para que la
aprecies ms. Las mujeres son as.
Stavia es bastante... bueno, es independiente, haba objetado Chernon.
Eso no importa haba redo Michael. Son todas iguales.
Qu quieres explicar? le pregunt Stavia, temblorosa.
Los de quince tendremos que escoger dentro de unos pocos meses. Necesito explicarte
por qu quiero quedarme en la guarnicin.
Stavia lo escuch sin sorprenderse del todo. Bueno, ya estaba dicho.
Qu sentido tena permanecer all para escuchar ms? Bien poda irse a casa ahora,
llorar y superar el dolor. Segn Morgot, eso era lo que se deba hacer. No tena ningn sentido
dilatarlo.
Captulo 11
El fantasma de Polixena aparece en la almena dijo la directora. Lentamente,
desciende la escalera.
La concejala Stavia, en su personaje de Ifigenia con el mueco que representaba a
Astianax entre los brazos, se volvi y observ la escalera de mano que haca las veces de
almena.
La mujer que interpretaba a Polixena estaba arriba, en cuclillas. Por un instante, Stavia se
qued en blanco, pero justo en el momento en que el apuntador comenzaba a decir el texto,
lo record todo.
IFIGENIA: As que al fin has venido, Polixena. Por favor llvate a este nio.
POLIXENA: No me gustan los nios. Las nias un poco, porque tienen cierta
esperanza de vida, pero no los varones. Ellos se recrean con la muerte como si se
tratase de un juego, y echan los dientes sobre una daga. No. No me gustan los
nios.
IFIGENIA: ste tiene que gustarte. Es el hijo de tu hermano.
POLIXENA: El hijo de Hctor? As que a l tambin lo han matado. Stavia trat de
decir el siguiente parlamento, pero sinti algo justo debajo de las costillas, como
si le hubieran clavado un cuchillo.
As que a l tambin lo han matado dijo, repitiendo el texto de Polixena.
Consternada oy el sonido de su propia voz en un lamento inconsciente.
La directora la mir fugazmente y luego detuvo el ensayo. Cuando los dems se hubieron
alejado, pregunt:
Qu te pasa, Stavia?
Es slo... es que mi hermana pronunci esas mismas palabras hace mucho.
ltimamente he estado muy aturdida. Demasiados recuerdos.
Trat de rer, pero no lo logr.
La directora suspir.
Ests cansada, eso es todo. Os estoy pidiendo que lo repitis demasiadas veces. Es
culpa ma. No s qu quiero hasta que lo veo, y vosotros debis repetirlo incontables veces
hasta que lo veo. Ya hemos trabajado suficiente por hoy. Ve a descansar un poco. Maana
volveremos a intentarlo.
Captulo 12
Stavia acababa de cumplir los trece aos cuando llegaron los heraldos diciendo que los
ejrcitos de Marthatown y Susantown se preparaban para entrar en insigne combate. El
heraldo haba entrado en la ciudad por la puerta de la Batalla, despus de que sonaran
trompetas y tambores, y una delegacin del Concejo haba bajado a la plaza para escuchar el
mensaje.
Desde un lugar en el segundo nivel del peristilo, Stavia haba visto que Morgot entraba
en la plaza por el este, donde estaban las Cmaras del Concejo. Llevaba puesta la tnica
ceremonial y el velo azul oscuro que se agitaba en la brisa. Incluso desde lejos, Stavia apreci
la blancura de sus ojos, tan plidos que parecan ciegos. Qu extrao... parecer tan ciega y a la
vez ver tantas cosas.
Pero a m me sucede lo mismo se dijo Stavia. Tengo los ojos como ella.
Chernon haba dicho que le gustaban sus ojos, pero Stavia misma no estaba muy
convencida con ellos.
Ojos de Casandra le haba dicho la profesora de teatro cuando le pregunt si quera
interpretar el papel de la desdichada profetisa.
Es un papel pequeo, pero te brindar alguna experiencia en la actuacin. Es posible
que el ao que viene ests lista para el papel de Ifigenia.
Slo por mis ojos? objet Stavia.
No. No slo por tus ojos. Te lo ofrezco porque pareces comprender de qu trata la
obra.
A Stavia le sorprendieron aquellas palabras, aunque no dijo nada para contradecirla. El
tema de la obra era evidente. Se trataba... bueno, era evidente. Troya. Las mujeres.
Representar a Casandra, si usted lo desea.
Como quieras, Stavia. La maestra pareca decepcionada con su respuesta. Nunca
hay papeles suficientes para todas.
Morgot haba dicho que era importante ganar experiencia en la interpretacin.
Cuando crezcas, pueden pedirte que sirvas al Concejo le haba dicho. En resumidas
cuentas, lo que hacemos es actuar. Rituales. Ceremonias. Si se nos ve bajo control, la gente se
tranquiliza y la vida se desarrolla con calma. Nada inquieta ms a los ciudadanos que ver a sus
gobernantes inseguros o vacilantes. No hacer nada bajo la apariencia de calma puede ser ms
adecuado que hacer lo correcto de un modo frentico. Aprende a actuar, Stavia. Yo lo he
hecho.
Por lo tanto ahora, en la plaza, Morgot avanzaba con calma. Pareci sentir los ojos de
Stavia sobre ella, ya que se volvi para escudriar la galera, y alz una mano cuando la
reconoci. Stavia le respondi del mismo modo, y dej caer la mano cuando la trompeta volvi
a sonar. El heraldo avanz para transmitir su mensaje. Los ejrcitos se haban encontrado a
mitad de camino entre las dos ciudades. Las guarniciones estaban dispuestas de ese modo,
frente a frente. Se haban pronunciado los desafos. El combate cuerpo a cuerpo ya haba
tenido lugar. Fulano de Marthatown estaba herido. Mengano de Susantown estaba muerto. El
combate cuerpo a cuerpo no haba dejado satisfecha a la guarnicin de Susantown. Los
rituales de la batalla seguan su curso.
Pronto se iniciara la contienda general. Las mujeres de Marthatown no tenan nada que
temer. La guarnicin de Susantown no tendra ocasin de atacar la ciudad.
La jefa del Concejo respondi con voz envejecida pero fuerte, como un taido entre los
muros de la plaza.
Honor de la ciudad... proteccin de las mujeres... proteccin de los nios... la gloria
prometida...
Morgot avanz para presentar las cintas de honor que las mujeres de la ciudad haban
preparado. Oh, cmo brillaban aquellas distinciones. Bandas prpura para el combate cuerpo a
cuerpo. Bandas carmeses para las heridas sufridas. Bandas doradas para los actos meritorios
frente al enemigo. El heraldo hizo una reverencia. Las mujeres del Concejo se inclinaron. La
Puerta de la Batalla se abri de par en par y el heraldo parti. Detrs de l marcharon los
portadores de las distinciones y los msicos,
Morgot se volvi nuevamente hacia Stavia y le dirigi una sea. Renete conmigo. Stavia
descendi la escalinata entre el gento. Mujeres, nias, nios... ningn servidor. Ellos nunca
estaban presentes cuando se trataban asuntos relacionados con la guarnicin. Jams
aparecan ante los guerreros, para mostrar el debido respeto a estos ltimos. Aunque
hablando con propiedad, el heraldo no era un guerrero. Detrs de los muros haba muchos
hombres que, hablando con propiedad, no eran guerreros.
Morgot, qu hay de los msicos? Y los cocineros?
Morgot la mir con el rostro cansado. Tena los ojos algo hinchados e irritados, como si
hubiese llorado o dormido mal, y las arrugas en torno a ellos parecan un poco ms marcadas
que de costumbre.
Qu msicos, hija?
Los que tocan las trompetas y los tambores. Ellos no son guerreros, verdad?
Lo son en cierto sentido, ya que han decidido permanecer al otro lado del muro.
Aunque prestan su servicio sin combatir, por lo que tienen probabilidades de vivir muchos
aos. Por qu lo preguntas?
Stavia vacil. Morgot suspir.
Ests pensando en Chernon. Qu te ha dicho?
Que piensa quedarse. Que no puede abandonar a sus compaeros ahora, con la
guerra. Morgot pareci consternada.
Con la... Oh, Seora! Pobre Sylvia. Oh, Stavia, de verdad te dijo eso? Pero si siempre
hay guerras.
Dice que tal vez ms adelante. Que todava tiene tiempo.
Pero si Chernon... Habby cumplir los quince el mes que viene, ya lo sabes. Tiene la
misma edad que Chernon. Sylvia y yo quedamos embarazadas al mismo tiempo. Mi segundo
hijo y su primognito. Si Chernon ha sido influenciado de esa manera, podra ocurrir lo mismo
con Habby.
Por qu ha tenido que presentarse una guerra justo ahora?
Morgot sacudi la cabeza y trag saliva dos veces, como si tuviese algo atascado en la
garganta.
No lo s, Stavia. Son cosas que pasan. Las poblaciones comienzan a inquietarse, sobre
todo cuando escasea la comida. De vez en cuando pasan estas cosas.
Qu pasara si Chernon o Habby decidieran prestar servicio de otra manera, sin
combatir... como mdicos, por ejemplo?
suplicando con la mirada que les diesen a beber el agua. Haba hombres inconscientes, pero
cuyas heridas era tan terribles que sus compaeros la pedan en nombre de ellos. Cuando todo
hubo terminado, alguien cubri a los muertos con mortajas. Luego fueron llevados al otro lado
de la puerta, donde aguardaban sus madres y hermanas.
Barten no tuvo necesidad de beber el agua. Estaba muerto cuando lo trajeron, con una
herida de lanza en la espalda. As moran los desertores, y a veces tambin los que tenan
enemigos entre sus compaeros. Su hermana le coloc una cinta roja de honor sobre el pecho,
su madre llor, Myra se arroj sobre la camilla gritando una y otra vez:
A l tambin lo han matado, a l tambin...
Cuando las mujeres trataron de apartarla del cuerpo, Myra se aferr a l.
Dejadla les dijo Morgot. Volver despus del atardecer, cuando nadie la vea.
Y as fue. Al caer la noche fra, Myra se escabull en la casa y subi a su habitacin. Por la
maana regres a la plaza, pero la madre y las hermanas de Barten se haban llevado el cuerpo
fuera de los muros, para enterrarlo en la parcela familiar. No enviaron ningn mensaje
invitando a Myra a la ceremonia. La costumbre exiga dignidad en momentos semejantes, y el
dolor de Myra haba sido demasiado teatral, demasiado estridente y poco femenino como
para inspirar su compasin.
Quin ha ganado? pregunt Stavia, sorprendida de que nadie lo hubiese
mencionado.
Nosotros, por supuesto. Susantown ha abandonado cualquier idea de atacarnos.
Morgot suspir y se retir el cabello de la frente.
Cuntos hombres han perdido?
Tantos como nosotros.
Cuntos?
Unos seiscientos respondi Morgot. La mayora fueron enterrados en el campo de
batalla. Habr unos cien ms que morirn por las heridas.
Mam! Eso es ms de un cuarto de la guarnicin. Casi un tercio!
Lo s. La guerra es espantosa, hija. Siempre lo ha sido. Consulate pensando que era
peor antes de la Convulsin. Moran ms personas, y la mayora eran ancianos, mujeres y
nios. Adems, se permita que las guerras creasen devastaciones. Bajo nuestras ordenanzas,
no se asesina a nios ni a mujeres. Los nicos que participan en el combate son los hombres
que deciden ser guerreros. No hay ninguna devastacin.
Stavia encontr algn alivio en sus palabras, pero Myra estaba desconsolada. Sus gritos
de dolor resonaron en la casa durante das, y no permita que nadie la ayudase.
No podras ayudarla de algn modo? pregunt Stavia. Darle una droga o algo
as?
Ser mejor que se desahogue suspir Morgot. Con el tiempo se calmar. Es ms
fcil vivir con el dolor que con otros sentimientos, Stavia. Los celos, por ejemplo. O la culpa. Si
Barten hubiese vivido, Myra los habra conocido muy bien. Tal como han sucedido las cosas,
ella no tiene nada que reprocharse.
En las semanas siguientes murieron otros guerreros y se ofrecieron otras ceremonias de
honor en la plaza. Durante un tiempo no pareca haber un da sin el redoble de los tambores y
el lamento de la trompeta, pero al fin retom la calma acostumbrada.
Una noche, Morgot los convoc a todos a la hora de la cena y les present a un nuevo
miembro de la familia.
Es Donal anunci colocando una mano en el hombro del joven robusto y serio, con el
cabello del color del hierro. Acaba de cumplir los diecisis. Ha decidido regresar al Pas de las
Mujeres y lo hemos recibido encantadas de Tabithatown, en el norte, donde ha completado la
primera etapa de su educacin. Donal se ha matriculado en la escuela de servidores, aqu en
Marthatown.
Myra se levant y dej la mesa sin decir palabra. Morgot sacudi la cabeza, indicando
que nadie intentase detenerla.
Donal murmur algo a Joshua.
Estaba muy enamorada de un guerrero le respondi Joshua en un tono mesurado y
formal que a Stavia le result desconocido. No era un hombre muy recto en la observacin
de las ordenanzas. Logr convencer a varias muchachas para que abandonasen la ciudad y
viviesen en el campamento gitano brindndole sus favores. Myra no lleg tan lejos, pero sus
ideas la influenciaron. El guerrero result muerto hace poco.
Donal se ruboriz y baj la vista hacia el plato.
Te sugiero que te limites a ignorarla dijo Morgot. Ya le pasar.
O podras ocuparte de su beb le sugiri Stavia. Eso le gustara. Fue Joshua quien
propuso a Stavia que ayudara a Donal con sus estudios.
Es difcil para l le dijo. Yo lo s. En la guarnicin los libros son lo de menos, no se
estimula la lectura y no adquirimos el hbito... De este modo Stavia se convirti en tutora. Le
explic matemticas, historia y composicin, y al mismo tiempo record muchas cosas que casi
haba olvidado ya.
Las concejalas no son elegidas por el pueblo dijo en respuesta a una pregunta de
Donal, sino por otras integrantes del Concejo.
Tu madre es una de ellas. Cunto tiempo hace que est en el Concejo?
Ya hace tiempo. Desde que tena alrededor de treinta aos le respondi Stavia.
No era muy joven para el cargo?
Bastante. No hay muchas de esa edad.
Por qu la escogieron?
No lo s. Ella no lo dice. Ninguna de ellas habla al respecto. No hay un nmero
determinado de integrantes. Algunas mujeres son convocadas y otras no, eso es todo. En
general todas cuentan con cierto entrenamiento mdico. Creo que eso se debe a que el
Concejo debe mantener la salud de la poblacin...
Seguramente es por eso asinti Donal. Los servidores nunca participan del
Concejo, verdad?
Stavia no supo qu responder, pero Joshua les habl desde la puerta.
Los servidores tenemos una o ms fraternidades en cada ciudad. Los Concejos suelen
solicitar la opinin de estas organizaciones, si tienen algo relevante que decir. Y las opiniones
de las fraternidades cobran valor en relacin directa con los estudios e ideas de los servidores.
Stavia lo mir con la boca abierta.
Yo saba que existan las fraternidades de servidores, pero no lo dems.
Nadie lo proclama desde la escalinata del Concejo, Stavia. A los guerreros no les
sentara nada bien, verdad? Sin embargo, no te parece razonable? Despus de todo, ninguna
de vosotras ha tenido que tomar una decisin como la que hemos enfrentado nosotros.
Vosotras aceptis vuestro estilo de vida sin ponerlo en tela de juicio. Donal y yo hemos
l se mostr obstinado y ofendido, pero Stavia sinti que ya haba cedido demasiado. No
volvera a flaquear.
Nia, an no tienes edad suficiente le dijo la encargada de la casa de citas con una
sonrisilla maliciosa. Oh, mirad a esta hermosa seorita... cree estar enamorada de algn
guerrero.
Joshua le haba indicado lo que tena que decir.
No se trata de sexo, seora, se lo ruego. l es casi un hermano para m. Acaba de
cumplir quince aos, y quiere hablarme. Usted sabe cmo es... ahora no hay ningn sitio
tranquilo adonde pueda ir...
La mujer revis sus archivos y asinti con un gesto.
Ya veo. Es el hijo de Sylvia, Chernon. Sois vecinos.
S, seora.
Os dar la habitacin del fondo, sobre la plaza, el primer da de carnaval a las seis de la
maana. Faltar una hora para abrir a los amantes, as que dispondris de tiempo para charlar
en paz. Ahora su expresin era diferente, algo nostlgica, como si alguna vez ella tambin
hubiese tenido un hermano o un amigo con quien le hubiera gustado conversar a solas. Te
deseo suerte, jovencita. Trelo a casa, si puedes.
Stavia se ruboriz. Era un secreto compartido por todas. Alguien a quien traer de vuelta;
alguien que no poda regresar.
Como al parecer ocurra con l.
Debes entregarme el libro, Chernon. Estaban sentados uno junto al otro en el gran
lecho, sin tocarse, avergonzados por el lugar y el momento.
A cambio de otro, Stavia. Como siempre dijo l con terquedad. Estaba muy
enfadado. En realidad haba esperado que ella acudiese antes a l, y que le ofreciera que las
cosas siguieran como antes de su negativa. Michael haba supuesto que lo hara.
A cambio de nada. Oh, Chernon, no tienes miedo por m? Y por ti mismo?
Qu era esto? Chernon estaba inquieto, se morda las mejillas y miraba de un lado al
otro como si ella quisiera atraparlo.
S. Eres mi amiga.
Entonces no arriesgues nuestras vidas, Chernon. l palideci.
Qu quieres decir?
S no lo recupero, tendr que contrselo al Concejo. He violado las ordenanzas. Ahora
que vas a convertirte en un guerrero, no puedo continuar. Si no lo devuelves, tendr que...
No replic Chernon rpidamente. A Michael no le gustara eso. Michael no querra
que el Concejo supiese nada de Chernon... Mucho menos sobre Chernon y Stavia!
Adems, debera preocuparte lo que te harn los guerreros si te pillan. Tena que
distraerla. Chernon pos una mano sobre su rostro y le acarici la mejilla, con una expresin
que pareca la mscara de la tragedia.
Estabas preocupada por m. No lo saba. Pens que slo estabas... que tratabas... Ella
haba estado, y tratado. Todava trataba, pero l no lograba comprenderlo.
Te... te lo devolver esta tarde le dijo. Te lo pasar por el agujero.
El hueco haba sido ampliado y ya era casi una ventana. Ahora podan tocarse las manos
en la oscuridad de la piedra mientras el rbol filtraba la luz sobre el rostro de Chernon. l no la
vea, pero Stavia a l s.
Separada por el ancho muro, se senta ms cerca de su amigo que en el lecho donde se
encontraban ahora.
Chernon se dispuso a marcharse, pero ella lo detuvo.
Qudate, Chernon. Tenemos esta habitacin por una hora.
No, no replic l, y volvi a parecer atrapado. No puedo. No puedo quedarme. Oh,
Stavia... Y entonces se arrodill frente a ella, con la cabeza en su regazo, llorando mientras
Stavia se desesperaba por consolarlo.
No s qu hacer! Chernon mismo estaba sorprendido por aquel arrebato
espontneo. Creo saberlo, y luego empiezo a dudar. De repente se me ocurre otra cosa,
pero es peor. No quiero que ellos me odien, Stavy. Quiero alejarme de Michael, pero no
puedo. T lo entiendes. Est mal. Debe haber otra cosa que pueda hacer...
Ella lo abraz. No le pregunt a qu se refera. No poda decirle nada. Si le deca que lo
quera, slo hara que se sintiese ms atrapado. No poda rogarle que volviese a casa con ella...
ya lo haba hecho antes. Todo estaba en las ordenanzas que haba violado. Slo poda escuchar
las palabras de Myra al ver el cuerpo de Barten: A l tambin lo han matado! Era como si
ella tambin hubiese matado a Chernon. Si no le hubiese dado el primer libro, seguramente no
estara llorando en ese momento. Le haba hecho dao. Se senta culpable. De algn modo,
tendra que reparar su falta. Stavia se jur que algn da lo hara. De alguna manera.
Stavia lo abraz y lo meci con el rostro petrificado. Permanecieron all hasta que la
encargada llam a la puerta para informarles de que se haba acabado el tiempo.
Joshua la esperaba en casa. Su rostro se transform en cuanto la vio.
Tienes el libro?
Ha dicho que me lo traer. Esta tarde. Estaba aturdida por la emocin, el dolor y la
culpa.
Cuntame, Stavia! Ella trat de disculparlo.
Est confundido, Joshua. Eso es todo. Creo que ni siquiera saba el peligro que corra.
Ir contigo esta tarde.
Se supone que t no...
Por la Seora, Stavia, ya estoy metido en esto hasta el cuello!
Pero a Joshua no le sirvieron de nada sus intenciones. Cuando llegaron al agujero en la
pared, encontraron el libro, pero no a Chernon. Despus de observar unos momentos el rostro
afligido de Stavia, Joshua decidi que deba hacerse algo drstico.
Captulo 13
Ensayo de Ifigenia en Ilin: la concejala Stavia en el papel de Ifigenia.
CASANDRA: He visto sangre...
HCUBA: Casandra, por favor, sintate. (A Polixena.) Odiseo ha hecho tirar al beb
de Andrmaca desde las murallas.
POLIXENA: Qu pena, aunque no caba esperar otra cosa de estos belicosos
griegos.
IFIGENIA: Por mucho que se alegren de tener hijos, siempre se alegran ms de
matarlos. No existe un guerrero que no desee que cuando llegue el momento, sus
hijos se conviertan en guerreros. (A Andrmaca.) Si Hctor viviera, no le
enseara a su hijo cmo matar y cmo morir?
ANDRMACA: Por supuesto que lo habra hecho, si hubiese vivido lo suficiente.
Se hubiese sentido deshonrado si su hijo no hubiera empuado la espada.
IFIGENIA: (Zangoloteando al beb.) Entonces me alegro de que no haya vivido.
ANDRMACA: Hablas de mi marido o de mi hijo?
IFIGENIA: Cul es la diferencia? Hablo de cualquiera de los dos.
POLIXENA: Y quin eres t para preocuparte por el hijo de Hctor?
IFIGENIA: Soy Ifigenia, hija de Agamenn. He venido a Ilin para vengarme de
quienes me mataron.
CASANDRA: He visto sangre.
HCUBA: Calla, querida, por favor.
CASANDRA: Sangre y cuerpos deshechos.
HCUBA: Shh, Casandra. Lo sabemos, querida. Hemos visto suficiente sangre para
toda una vida. Sangre, nios muertos y huesos humanos. No comprendo cmo los
guerreros son capaces de vivir entre tanta mortandad. Parecen extraer fuerzas
de los agonizantes como los sagrados dioses del sacrificio!
CASANDRA: Altares blancos, teidos de sangre. Corazones desangrados. Con
sangre y cuerpos deshechos.
HCUBA: Calla.
Captulo 14
Durante cincuenta das despus de la guerra con Susantown, Casimur, guerrero de los de
treinta y uno, esper en la antesala de la muerte a que sta le abriese las puertas. Esper,
apest y grit hasta que en el Antiguo Hogar de los Guerreros todos se taparon los odos con
algodn y se emborracharon para olvidar. Hubiese sido misericordioso matarlo, que l
aceptase el agua de la fuente que las mujeres le ofrecan, pero el guerrero se resista. Incluso
ahora, cuando saba que estaba agonizando, Casimur mostr un gran sentido del honor. Y lo
expres a gritos, una y otra vez, hasta que su garganta qued en carne viva y slo pudo emitir
un sonido ronco y spero, como un cucharn que araara un cubo de madera vaco.
Chernon permaneca junto a Casimur para servirlo. Deba permanecer junto a su casa,
dispuesto a recibir las ltimas palabras, el alma, las instrucciones o lo que Casimur quisiera
entregarle. Siempre haba un joven junto a un hombre agonizante, un joven que portase sus
honores. Ya haba estado all cincuenta das, cambiando vendajes, limpiando cuando Casimur
se ensuciaba y tratando de hacerle tragar un poco de sopa.
Cuando Casimur no gritaba, Chernon intentaba dormir. En medio de la noche, el joven
luchaba con la almohada y buscaba una salida en su tierra de los sueos. Donde se encontraba
haba mucha sangre. l caminaba en medio del lquido, levantaba las manos cubiertas de
cogulos y sufra nuseas al percibir su hedor. Vadeaba los pantanos en la tierra de los sueos,
y gritaba ante cada boca negra de las cavernas: Por aqu es la salida? Por ms dulzura que
tratase de imprimir a su voz, nunca era la suficiente para suscitar una respuesta. En su sueo,
algunas veces era poderoso y luca cuernos. Otras veces no haba muros ni cadenas que
lograsen sujetarlo, y sin embargo no lograba encontrar el camino de salida. No haba mapas en
ese sueo oscuro, o si los haba no estaban dibujados en su almohada al despertar.
Chernon se agit en sueos, sudoroso, espiando tras las columnas de la caverna con la
esperanza de encontrar un camino, un poste indicador, una seal, pero lo nico que vea era el
rostro agonizante de Casimur, su voz que gritaba sobre el honor.
Chernon crea en el honor, tal como l lo entenda, tal como Michael y los dems se lo
haban explicado. Era honorable proteger a las mujeres, porque los guerreros las necesitaban
para engendrar hijos y segn deca el dogma porque ellas eran incapaces de protegerse
solas. Aunque con estos rumores de un arma desconocida, ahora ya no estaban tan seguros de
ello. Michael deca que las mujeres no eran lo bastante fuertes para manejar las armas o el
poder, y que si los rumores resultaban ciertos, sera perfectamente honorable conquistarlas y
arrebatarles ese poder. Las mujeres no posean la mentalidad adecuada para utilizar
correctamente esas cosas, y por este motivo lo mejor sera alejar el peligro de ellas. Michael
tambin le haba explicado lo de Besset. Algunas veces era necesario hacer cosas
desagradables por una buena causa. Como por ejemplo, hacer que Besset se uniese a una
pandilla de bandidos para conseguir informacin. Aunque algunas veces los bandidos mataban
gente, la informacin era ms importante que sus vidas.
Todos coincidan en que era deshonroso regresar a travs de la Puerta al Pas de las
Mujeres. Slo los cobardes lo hacan. Los cobardes y los dbiles, aunque incluso ellos, si
confesaban su problema al comandante, podan permanecer trabajando en las cocinas o en
alguna tarea de mantenimiento. Aparte de soportar algunas burlas, vivan bastante bien.
Era deshonroso convertir a una joven en gitana, ya que esto la inhabilitaba para la
procreacin, y tambin estaba mal prostituir a un nio, ya que ello lo inutilizaba como
guerrero. Todos coincidan en que era deshonroso, pero algunas veces los hombres lo hacan.
Regresar a travs de la Puerta era una vergenza. Llevar a una joven al campamento... bueno,
nadie te lo echaba en cara.
Era deshonroso que durante el carnaval uno bebiese tanto que no pudiera recordar con
qu mujer haba estado. Aunque casi todos los hombres eran culpables de esta falta. Despus
de la fiesta, ms de uno haba recibido una tarjeta de la encargada, firmada por alguna mujer
que el guerrero no recordaba. Las tarjetas siempre decan lo mismo: S es un varn, lo
entregar a su padre guerrero cuando cumpla cinco aos, y se guardaban en los archivos
dentro de la guarnicin. Era posible que un hombre no lo recordase con exactitud, pero si la
fecha de la tarjeta coincida, seis aos despus ninguno se atrevera a decir que el hijo no era
suyo. Hubiese sido lo mismo que admitir una falta de virilidad! Por supuesto, algunos
guerreros estaban demasiado viejos para el sexo. stos solan preferir a las gitanas, ya que
causaban menos problemas, y si lo decan nadie los censuraba por ello.
En la guarnicin, la sabidura popular indicaba que no era importante que un hombre
recordara claramente a su pareja. Aunque todos saban que las mujeres mentan sobre otras
cosas, se consideraba que eran sinceras respecto a los hijos de los guerreros porque les
convena serlo. Las mujeres saban que los guerreros slo las protegan porque ellas les
proporcionaban hijos, as que lo mejor que podan hacer era procrear y entregar los retoos al
padre correspondiente. Aunque Chernon albergaba serias dudas al respecto, lo cierto era que
casi todos los guerreros tenan al menos un hijo. Muy pocos guerreros eran rechazados
durante el carnaval. Pocos de los hombres que deseaban tener relaciones sexuales regresaban
sin lograrlo, aunque despus algunos de ellos no recordasen gran cosa al respecto. Los hijos
eran lo ms importante en la vida de un guerrero, y las mujeres lo saban. La mujer se gana la
vida procreando un hijo para un guerrero. Esto era lo que se enseaba a los nios. Tu madre
se gan la vida de ese modo. Otra mxima deca: No hay excusa para una mujer sin hijos.
Aunque por supuesto, todos saban que existan muchas excusas. Sin todas las ancianas que
tejan, elaboraban conservas de pescado y esquilaban ovejas, hubiesen escaseado la comida y
las telas. Todos saban eso. Cuando los centuriones hurtaban un poco de cereal para destilar
cerveza, siempre haba alguien que brindaba por las abuelas que cultivaban el cereal.
Todas estas cosas guardaban alguna relacin con el honor, pero segn lo entenda
Chernon, en esa maraa de honra y deshonra no haba nada que hablase de pudrirse durante
cincuenta das en un camastro antes de morir. Casimur tendra que haber bebido el agua de la
fuente. Morgot en persona haba ido tres veces para ofrecrsela. En cada ocasin, Chernon se
haba escondido. No quera verla ni pensar en su familia. No quera pensar en Stavia.
Todo haba salido mal con Stavia. l haba seguido al pie de la letra las instrucciones de
Michael, pero todo haba salido mal. En lugar de convertirse en una informante deseosa, Stavia
se haba marchado. Una maana estaba all, consolndolo en su regazo mientras l lloraba
imperdonables lgrimas de beb. Cinco das ms tarde, cuando trat de verla para decirle que
las lgrimas no haban significado nada, ella haba desaparecido. Haba sido enviada al Instituto
Mdico de Abbyville, segn le cont Beneda. Dos aos antes de lo esperado. Se haba
marchado por nueve aos, y slo podra volver un par de veces de visita. Esto lo pona furioso,
no tanto porque se hubiese ido, sino porque nunca le haba mencionado aquella posibilidad. A
Guerreros. De vez en cuando la puerta se abre, y si ests preparado podrs trasponerla antes
de que vuelva a cerrarse. Lo principal es estar preparados. Algn da la puerta se abrir para
nosotros, para ti tambin, Chernon. Si en ese momento ests preparado, cruzars el umbral y
encontrars la gloria al otro lado. Es absurdo empujar para intentar abrir la puerta por la
fuerza. Con ello slo conseguirs herniarte. Entonces ech a rer, y ech la cabeza hacia atrs
mostrando sus dientes blancos y fuertes. Yo lograr pasar, pero no pienso esforzarme!
Stephon gru de impaciencia, pero Michael rio an ms.
Eres demasiado impaciente, Steph. Demasiado impaciente. Ve al campamento de
gitanos y desahgate. Slo debes estar preparado, nada ms. No importa si es ahora o ms
adelante. Slo debes estar preparado.
Por lo tanto aguardaron.
A pesar de que por el momento no haca nada til, Chernon estaba decidido a que
cuando la puerta se abriese, cuando se presentara la oportunidad, l tomara parte en ello.
Entonces conocera los secretos que volvan poderosas a las mujeres.
Ya que estos secretos existan! Cuanto ms lo pensaba, ms seguro estaba. De lo
contrario, por qu haban enviado lejos a Stavia? Porque teman que ella se los revelase, por
eso. Durante un tiempo Chernon haba pensado que quizs encontrara secretos en los libros
que Stavia le prestaba, pero all no haba nada misterioso. Slo nmeros, nombres de cosas e
historias sobre la vida de los antiguos. Ni siquiera hablaban de personas poderosas, slo de
pastores, tejedoras y campesinos. Podan haber tenido renos en lugar de ovejas o algodn en
lugar de lana, pero no haba nada til en ello. Ningn conocimiento misterioso. Stavia no le
haba dado los libros adecuados. Lo ms probable era que stos fuesen secretos. Quiz ni ella
misma los haba visto an. Pero en cualquier caso, Stavia haba aprendido algo sobre ellos.
Michael lo crea posible; Chernon estaba seguro.
Tarde o temprano regresar le dijo Michael a Chernon. Tal vez ni siquiera importe.
Es posible que para entonces todo haya reventado y ya no necesitemos sus conocimientos,
pero si no es as podrs averiguarlo entonces. Cuando ella vuelva tendrs que encontrar la
forma de alejarla de su familia. Mientras siga unida a Morgot y a todo ese grupo, nunca
sacars nada de ella.
Por lo tanto, Chernon soaba con llevarse a Stavia lejos de all. Un viaje de
descubrimiento, tal vez. Eso era algo que un guerrero poda hacer sin perder la honra. Las
sagas estaban llenas de viajes maravillosos, de travesas peligrosas. En La Odisea estaba esa
larga travesa en la que Odiseo se haba esforzado por regresar a su propia guarnicin despus
de la gran guerra con Troya. En su fantasa favorita, Chernon se imaginaba a s mismo como
Odiseo, abandonando el campo de batalla despus de la victoria. Lo haban herido, slo lo
suficiente para que sus vendajes sangrientos probasen a todos que haba estado en combate.
Entonces, cuando iniciaba el regreso a casa con la guarnicin, se desataba una gran tormenta.
El ejrcito se disgregaba, y cuando la tormenta pasaba l descubra que estaba solo, viajando y
descubriendo cosas.
Al principio esta idea de un viaje slo era una fantasa recurrente, algo para distraerse
mientras los dems practicaban deportes o tallaban nuevos gabletes para las puertas de las
barracas, actividades que a l le producan un enorme aburrimiento Ms adelante se
convirti en una obsesin. Se llevara a Stavia como testigo, como escriba. Alguien que
registrase sus aventuras, que comprobase que la vida poda ser diferente y honorable a la vez.
Centuria Quince rugi el comandante, con una voz que henda el viento como un
cuchillo la mantequilla. Honorables guerreros de la guarnicin de Marthatown. Os damos la
bienvenida a las filas del deber, la disciplina y el peligro. Os recibimos en la compaa de la
gloria. Os recibimos como compaeros en el honor, y en vosotros premiamos el primer honor
de muchos que han elegido la cinta azul de la honra!
Entonces todas las centurias comenzaron a vitorear, y los portadores empezaron a
prender las cintas azules sobre las capas de los de quince aos, llevando a sus labios la copa de
vino dulce. Chernon no pudo contener las lgrimas y se sinti avergonzado hasta que vio a sus
compaeros, que tambin estaban llorando. Pobre Habby. Pobre Habby. No haba
comprendido a qu renunciaba. Y todo por qu?
Entonces viraron hacia un lado. Los tambores comenzaron su ritmo funerario. Casimur
haba muerto el da anterior, y la centuria de treinta y un aos desfil frente a ellos. Faltaban
cuarenta y cinco hombres: veinte espacios dejados por cobardes y veinticuatro muertes
honrosas, cuyos puestos estaban ocupados por jvenes que portaban las cintas de los
difuntos.
El honorable Chernon bram el comandante. Chernon portar los honores de
Casimur.
Y all estaba, en sus manos, el bastn de Casimur con el travesao tallado, cubierto de
cintas brillantes que se agitaban al viento, y Chernon mismo ocupando el espacio vaco en la
fila, como un soldado de reserva. Entonces sonaron las trompetas y los tambores. Los de
treinta y uno desfilaron frente a la legin, los vivos marchando junto con los muertos, su
nmero slo mermado por los cobardes que haban regresado a refugiarse entre las faldas de
las mujeres.
Una ovacin se elev de las centurias, como un cicln de sonido. Las campanas
repicaron. Las trompetas clamaron a los cielos. Las cintas se agitaban ante el rostro de
Chernon como pequeas manos que lo obligaban a prestar atencin. La sangre bulla en sus
venas. El resonar de las trompetas lo invadi. El redoble de los tambores se transform en el
latido de su propio corazn. Los pies de los hombres marchaban al unsono, los estandartes
flameaban, las cintas, las plumas y los tambores, los tambores. Honor, gritaban las trompetas.
Honor, deca el ritmo de los tambores. Poder, bramaba la guarnicin. y al fin Casimur pudo
marchar con honor, ya que alguien honorable ocupaba su puesto. l no haba aceptado el
agua de las mujeres ni su puerta!
Las venas de Chernon parecan henchidas de lava. sta era la razn por la cual se
encontraba all! Su deber era aprender de ello, de toda esta trama en la cual l no era ms que
una hebra brillante como el oro, rodeado por todas las hebras de la guarnicin, los
centuriones, los de quince aos, los de veinticuatro, los de treinta y uno, todos ellos hasta los
de setenta, representados por un solo hombre y el resto en cintas brillantes que jams se
apagaran... Era una gloria atronadora y l formaba parte de ella. Finalmente formaba parte de
ella.
De haber estado en la sala de ceremonias, en ese momento hubiese escupido sobre
Habby, le habra silbado y golpeado con los dems, y no le hubiera importado que su
comportamiento llegase a saberse en el Pas de las Mujeres.
Captulo 15
Con sus sesenta aos y pico, Septemius Bird haba entrado en Marthatown por la Puerta
de los Viajeros. Haba enseado su libro de pases, que estaba sellado y refrendado por las
centinelas de una docena de ciudades. En ese momento l ni siquiera imaginaba que haba
llegado para quedarse.
Septemius Bird? pregunt la centinela con cierta incredulidad.
Septemius Bird, tarde como siempre respondi l, posando un dedo sobre su nariz,
como si quisiera contener un estornudo. Entonces alz las cejas en una expresin
mefistoflica, mostrando su lado oscuro, el que prefera para ocasiones como sta.
Tarde?
Siempre, es inevitable! suspir el anciano. Al ver su belleza, comprendo que deb
haber venido hace una semana, un mes, o tal vez deb haber estado aqu siempre.
No sera posible con un pase de viajero sonri la centinela, mostrndose
impresionada por su actuacin. Ha venido para el carnaval, supongo.
Tambin es inevitable rio l, luciendo unos dientes blancos y afilados como colmillos.
Con un aspecto de vampiro, se pas la lengua por ellos rpidamente, como saboreando un
ltimo regusto de sangre. En realidad no eran colmillos, slo dientes ms finos y largos de lo
normal, se dijo la centinela con un estremecimiento de cierto placer.
Es un mago?
Digamos que soy un hombre de la farndula. Un poco de aqu y un poco de all
admiti l. Es mi profesin.
Solo?
Quin est solo? dijo con un gesto dramtico. Solitario s, como todo el mundo
en estos das, cuando la desolacin nos rodea como marcas de viruela en el rostro de la
naturaleza. Pero solo no. Viajo con algo que puede llamarse una compaa.
Su primera parada... comenz la centinela.
Ser en la casa de cuarentena la interrumpi Septemius. Lo comprendemos.
Crame, seora, no quisiramos diseminar ninguna infeccin en estos hermosos parajes. Sin el
Pas de las Mujeres careceramos de prcticas sociales, as que nos atendremos a vuestras
costumbres. Curv las cejas otra vez, como anunciando una risa que qued en suspenso.
Una cabeza despeinada emergi de la colorida carreta.
Bird, ya hemos llegado?
Era un hombre viejo y canoso, con el rostro oscurecido por una barba de diez das, que
tosi al hablar.
Se asomaron otras dos cabezas, una arriba y otra abajo. Eran absolutamente idnticas,
hasta los mechones cobrizos que caan en estudiado desorden frente a las orejas. Voces de
mujeres con rostros de nias, dos que se combinaban en una, como una voz que se aferraba a
su propio eco.
Septemius? Una vibracin, como un diapasn que lentamente quedaba en silencio.
Sobre la carreta, uno de los perros bailarines se dio la vuelta en su jaula para seguir
durmiendo.
El caballero mayor es Bowough Bird. Las jvenes son mis sobrinas. Entreg los libros
y la centinela los examin lentamente. Haban recorrido todo el Pas de las Mujeres. El libro de
Bird tena el nmero dieciocho, y estaba casi completo. Dieciocho libros de pases! El anciano
haba completado veintisiete!
Y bien, seora? Bird hizo una reverencia extravagante. Dio un paso atrs, cruz un
brazo sobre el pecho, alz su sombrero de ala ancha adornado con una pluma y con el otro
brazo agit un poco su capa. Qu tal?
Podis pasar. Considerando lo amables que sois, no os pedir que usis la entrada
externa. No deberis volver a trasponer las puertas. La casa de cuarentena se encuentra
camino abajo, sobre la izquierda. En este momento hay una doctora all.
La carreta avanz por el Camino del Muro, y al verlos partir la centinela sacudi la
cabeza. Con el carnaval llegaba gente extraa. Magos, domadores de animales, bailarines. Y
personas como Septemius Bird. La mujer se mir en el espejo que penda tras la puerta, y
consider que aquella tarde tena buen aspecto, a pesar del deplorable uniforme de las
centinelas.
En la casa de cuarentena encontraron a una mdica joven de guardia. Tena una
abundante cabellera castaa, los ojos verdes como la hierba, aunque bastante adormecidos, y
una boca dulce.
Tarjetas sanitarias les solicit con los ojos abiertos de par en par, como si
desconfiara de ellos o tratara de disimular el hecho de que estaba dormitando cuando haban
abierto la puerta. Se inclin sobre las tarjetas en cuestin y emiti algunos sonidos como
aj, o hum para indicar que saba lo que significaban las huellas de ave impresas all.
Hace una semana en Mollyburgo todo estaba en orden. Algn contacto desde entonces?
Si con ello se refiere a alguna conducta lasciva, lujuriosa, esquiva o pripica de nuestra
parte, no. Yo no experimento inclinacin alguna hacia esta clase de prcticas. Bowough, el de
los cabellos canos, no tiene edad para ello. Mis sobrinas, a pesar de ser preciosas, no son
proclives a ello por una preferencia esttica, lo cual sin duda cambiar con el tiempo.
Stavia, ya que se trataba de ella, ech una rpida mirada a las muchachas. Unas
prepberes, sin duda, aunque no sera la primera vez que algn mercachifle tratase de vender
a su compaa femenina una y otra vez, siempre como ninfas vrgenes. Haba aprendido estas
cosas en la academia de Abbyville, as como cientos de otras cuestiones similares que hubiese
preferido seguir ignorando. Aunque aquellas nias no tenan ese aspecto. En sus ojos no haba
ni rastro de la lascivia que se vea en los campamentos de gitanas, aunque s poda verse otra
clase de sabidura: la sabidura de la Seora. Un cierto conocimiento del mundo, tal vez. Sus
ojos azules la miraban serenos, claros como el mar, reflejando el cielo infinito.
Stavia tuvo que hacer un esfuerzo para apartar la vista, y volvi a examinar los libros.
No! Aquellas mujeres tenan la misma edad que ella. Veintids aos en los cuerpos de
slfides? No poda ser.
Ellas son sus ayudantes?
Si lo piensa unos momentos comprender el valor que tienen dos gemelas idnticas
para un mago, en particular cuando parecen unas nias. Esboz su sonrisa de zorro.
Permtame presentarle a Kostia y a Tonia. Son hijas de mi hermana, y yo senta el ms
profundo afecto por mi hermana. Esta vez no le sonri, y Stavia crey en sus palabras.
No sera ms conveniente para ellas vivir en el Pas de las Mujeres?
l neg con la cabeza. Era evidente que estaba acostumbrado a esta sugerencia. Pos las
yemas de los dedos sobre su escritorio, y sus manos parecieron dos criaturas de cinco patas.
Lo he pensado algunas veces, aunque mi hermana no estaba de acuerdo. Nuestra vida
cuenta con ciertas ventajas, seora.
Si logris que no os ataquen los bandidos, sin duda. Stavia suspir, y l oy su
suspiro. All haba algo que pareca sentir inclinacin por una vida vagabunda. Septemius no
dio ninguna seal de haber comprendido ese suspiro.
De momento hemos tenido suerte.
Stavia los examin como de costumbre, aunque tanto el instinto como la experiencia le
indicaban que aquellas personas estaban sanas. El anciano permaneci inmvil bajo sus
manos, adormilado. Tena una ligera congestin en el pecho. Tal vez sufra un resfriado al que
no ayudaban en nada las noches pasadas en el suelo o en la carreta fra. Era necesario
observarlo. La pulmona no era ninguna broma en aquellos das, ya que las medicinas que la
curaban eran las mismas que se empleaban para las enfermedades venreas. El Pas de las
Mujeres slo contaba con un laboratorio farmacutico, y la produccin de medicamentos
siempre era muy escasa en relacin a la demanda. Las jvenes rebosaban salud y no
mostraban rastros de actividad sexual. Los cuatro an lucan el sello de Mollyburgo sobre la
mejilla izquierda, y por lo tanto Stavia los marc en la derecha.
Se alojarn en el albergue de los artistas o en el parque para carretas?
Bird mir unos instantes al viejo Bowough y sacudi la cabeza.
A mi viejo amigo le convendra una cama, as que elegiremos el albergue.
El corazn de Stavia se conmovi.
Pensaba sugerrselo. Tambin le dar una tarjeta de racin suplementaria para l. Le
sentarn bien unos huevos y un poco de crema.
Bird le dedic su extravagante reverencia y dijo:
Es muy generoso de su parte, doctora.
En realidad, no rio ella. Este ao parece haber una cosecha excepcional en toda la
comarca. Los depsitos estarn abarrotados. Todas las ovejas paren dos corderos y las
pescadoras nunca han sacado redes tan cargadas. Podemos destinar unos huevos y un poco de
crema a alguien que ha dedicado su vida a divertirnos.
El volvi a inclinarse, esta vez con ms seriedad, y ella lo imit riendo.
Dnde actuaris?
Ya que he llegado temprano, no cree que lograr asegurarme un lugar en la plaza?
pregunt l alzando una ceja.
Se encuentra entre los primeros asinti Stavia. Maana me detendr para echar
un vistazo a su pariente. Han estado juntos mucho tiempo?
Podra decirse que lo suficiente, seora. Es mi padre.
Stavia les entreg sus tarjetas de racionamiento y luego los mir partir mientras la
carreta se bamboleaba calle arriba hacia el mercado.
En la carreta, Septemius sujet las riendas con la mano izquierda y apoy la derecha en el
asiento, en equilibrio sobre las yemas de los dedos. Cada dedo encontr una suave depresin,
cinco en total.
Por cinco murmur para s mismo, mientras presionaba con los dedos. Su mano
delgada y gil realiz cinco flexiones rpidas sobre el asiento de madera.
Cinco era el mndala de Septemius, su clave secreta. De beb haba tenido una manta
con cinco abejas bordadas. Los dedos de sus manecitas se posaban sobre ellas como sobre un
guante abierto. Haba aprendido a contar con esa manta. De nio haba buscado al cinco como
un smbolo para orientarse, y esto no haba cambiado al convertirse en hombre. En ocasiones
se burlaba de s mismo y lo denegaba, pero de inmediato buscaba alguna configuracin de
estrellas, de agujeros en la pared o de rboles que coincidiesen con su diseo predeterminado.
Cinco. Siempre dispuestos del mismo modo: uno-dos, uno-dos-tres. Tip-tap, tip-tap-tap. Si este
modelo estaba seguido por otro tip-tap, era una seal urgente de siete slabas que simbolizaba
su nombre. Haba aprendido que sept significaba siete en algn lenguaje antiguo. Los cincos
y los sietes eran sus hitos, sus augurios, sus plegarias de proteccin.
Septemius nunca haba hablado de esta cuestin con nadie. A el mismo le sonaba
absurdo, infantil, un intento de poner orden en un mundo bastante catico. Consideraba que
no exista ningn orden, ni siquiera donde pareca haberlo.
l haba sido el nico nio en la compaa. Estaba Bowough, su padre, y Genettia, su
madre. Estaban la Vieja Brack y el Viejo Brick, padres de Bowough, la ta Ambioise, el to
Chapper, el primo Bysell, la ta Netta, que no era su ta de verdad, y los hijos e hijas de sta,
cinco en total. Todos eran domadores, magos, acrbatas, lanzadores de cuchillos o cualquier
otra cosa que se les ocurriese en el momento. Todos tenan personalidades muy fuertes.
Nunca haba dos de ellos que se pusiesen de acuerdo.
El primer recuerdo de Septemius sobre esta caracterstica de la Compaa Bird haba sido
la cuestin de los platos. l no tena ms de cinco o seis aos por entonces, y estaba
aprendiendo a ayudar con las tarcas del campamento. Su madre lo haba puesto sobre una
banqueta, al fondo de la carreta, para que secara los platos que ella estaba lavando. El viejo
Brick haba entrado y coloc la banqueta al otro lado, refunfuando algo acerca de los tontos
que lavaban de derecha a izquierda cuando las personas sensatas saban que se haca de
izquierda a derecha. Entonces su padre haba afirmado que las dos formas estaban mal, que
los platos deban sumergirse en el agua jabonosa y luego enjuagarse todos juntos con agua
hirviendo. Luego alguien, probablemente su madre, aunque tambin poda haber sido la ta
Ambioise, le haba gritado algn insulto y todos comenzaron a discutir. Septemius se haba
acurrucado en la banqueta y de vez en cuando algn pariente se volva para dirigirse a l.
Verdad, muchacho? Verdad?
sa era la primera vez que recordaba, pero a partir de entonces casi no recordaba otra
cosa. Todo lo que intentaba hacer se enfrentaba a la misma clase de incertidumbre. Ya fuera
que se tratase de alimentar a los burros, de entrenar perros o de traer agua del arroyo; ya
fuese conducir la carreta o lavar sus propios calcetines. Si su madre lo haca, todos la dejaban
tranquila. Si lo haca su padre, nadie deca nada. Cualquier adulto de la compaa poda hacer
lo que quisiese, y slo suscitaba unas pocas crticas de los observadores. Pero si se trataba de
Septemius todos trataban de ensearle, sin ponerse de acuerdo jams. Cada uno aseguraba
tener el nico mtodo aceptable y correcto, y la compaa entera le exiga que aprobase a uno
u otro. Verdad, Septemius? Verdad? Si l pareca inclinarse hacia un lado u otro, haba
lgrimas y protestas. Lo extrao era que hubiese logrado hacer algo sin resultar partido en
varios pedazos.
Septemius haba llegado a pensar en s mismo como en los restos de un naufragio, en un
ro lleno de remolinos. Cada uno de estos remolinos era tan imprevisible e irracional como el
siguiente. Despus de un tiempo haba aprendido a flotar sobre esta corriente de exigencias.
En ocasiones tocaba una u otra orilla, sin luchar cuando era arrancado y succionado para ir a
dar contra la otra orilla o contra un rbol. Aunque no aprendi este recurso hasta la llegada de
Octobra, y ella haba llegado demasiado tarde como para salvarlo.
l tena unos diez aos. En las afueras de Abbyville, un hombre alto y silencioso llev una
nia al campamento y la entreg a Genettia con una nota. La nia era Octobra. La hija de una
vieja amiga. Ahora haba quedado hurfana, y no tendra dnde vivir a menos que Genettia la
aceptase. Por supuesto, su madre la acogi. Toda la compaa lo hizo, y la llamaron Octobra
Bird. Otra criatura a quien fastidiar.
Y lo intentaron. La atraparon en su red de confusiones y comenzaron a preguntarle:
Verdad, Octy? No ests de acuerdo conmigo?
Ella nunca responda. No pareca prestarles atencin. Se escurra entre sus manos como
un puado de nieve. Despus de un tiempo dejaron de molestarla, y fue como si no notaran
que se encontraba all. No ocurri lo mismo con Septemius, por supuesto. Desde el momento
en que lleg, con sus ojos profundos y su cabello como el ocaso, no la perdi de vista ni un
instante.
Recordaba estar tendido frente a ella, en el fondo de una carreta colorida, rozando sus
dedos mientras la luna se filtraba por las grietas. Pulgar con pulgar, dedo con dedo, nios
pberes que creaban magia.
No cambies nunca le haba suplicado. No permitas que te atrapen. Sin ti me
volvera loco. No cambies nunca, Octy.
No lo har le prometi ella mientras presionaba los dedos cinco veces en un
juramento. Su hermana adoptiva. Su amor. La nica costa segura en aquel mar catico. Y al
final, ella tambin...
Septemius nunca supo lo que era tierra firme.
No slo era el caos de las exigencias contradictorias, sino tambin el desarraigo que
significaban los constantes viajes. Nada a qu sujetarse. Nadie a quin aferrarse. Con el correr
del tiempo varios abandonaron la compaa o murieron, pero los que permanecieron
continuaron fastidindolo hasta el final. Incluso cuando slo quedaban Bowough y la ta
Ambioise, l siempre se vea obligado a decidir. Verdad, Septemius? No ests de acuerdo
conmigo? Dile que est loco, Septemius.
Slo ahora que el viejo Bowough era el ltimo, haban dejado de luchar por obtener su
aprobacin. Ya no pareca tener importancia.
Septemius haba aprendido a navegar por el mar veleidoso de su vida empleando la
intuicin y la vaguedad. Mediante seales y presagios. Nunca diciendo ni s ni no. Y an evitaba
las respuestas definitivas. Aunque en ocasiones el Pas de las Mujeres le pareca un lugar
slido, con cierto carcter estable, l permaneca alerta y perciba las corrientes ocultas, un
flujo constante de trampas y engaos que se escurran bajo la superficie. Si suplicaba que le
permitiesen establecerse, todo seguira igual? O sbitamente cambiara y l se encontrara
flotando, girando una vez ms como una brizna en el arroyo?
Hasta el momento le haba parecido mejor no correr el riesgo, emplear sus encantos y
evadirse cada vez que se le sugera instalarse, seguir en libertad, slo por si acaso. Le haba
parecido una tontera buscar la seguridad. Por cinco sola decirse. No te dejes engaar
por sus lisonjas, Septemius!
Condujo la carreta desde el mercado hasta los intrincados callejones del este de la plaza.
All estaba el albergue que recordaba, construido alrededor de un amplio patio, con grandes
establos para los animales. Condujo en silencio, perdido en sus recuerdos, y de vez en cuando
se rascaba la mejilla donde la tinta roja comenzaba a secarse.
Ella estaba muy perturbada por algo dijo Kostia. Tanto Tonia como yo lo
percibimos.
Quin nias? Se haba olvidado del pasado inmediato. Quin?
Su hermana, mam, la abuela? No. La doctora? Qu podra perturbar a una
muchacha bonita y joven como ella? Cuntos aos tendr? Veintids?
Ms o menos afirm Kostia. Hay un hombre en su mente, Septemius. Un guerrero.
Oh, por la Seora de las Ciudades. Le preocupa que no acuda a una cita, tal vez?
Septemius saba que era ms que eso. Slo quera confirmar su propia percepcin.
Ms que eso dijo Kostia. Algo interesante, Septemius. Algo muy interesante. Algo
muy complejo y enmaraado, como un tapiz con los dibujos incompletos, y sin embargo...
l le dirigi una mirada inquisitiva, pero no ahond en el tema. Haba muchas cosas que
Kostia y Tonia encontraban interesantes, y sin duda lo compartiran con l cuando llegase el
momento propicio. Septemius deba obligarse a no pensar en ellas como si fuesen Octobra,
otra vez a su lado, por ms que se pareciesen a ella como dos gotas de agua. Las jvenes
tenan su propia identidad. Senta no haber creado una isla lo bastante estable para que
pudiesen vivir en ella, sin sentirse nunca como restos de un naufragio arrastrados por un
remolino desconocido. De todos modos, haba hecho todo lo que caba esperar. Todo lo que
Octy le hubiese pedido si hubiese vivido lo suficiente.
En el albergue obtuvo un establo donde dejar a los burros y dos habitaciones contiguas
para su familia. Pag una semana por adelantado porque saba que de ese modo era menos
probable que alojasen a otra persona con ellos cuando la ciudad comenzara a llenarse. Los
perros, despus de olfatear un poco y orinar, los siguieron escaleras arriba. Parte de los
pertrechos fueron descargados de la carreta, pues si bien era cierto que el Pas de las Mujeres
era conocido por su honradez, en poca de carnaval sola recibir personas educadas bajo otros
principios ticos.
Las habitaciones estaban en el primer piso, y una de ellas se hallaba en la esquina, con
vista a la plaza. Contaba con una buena estufa, dos camastros y una mesa amplia, iluminada
con una lmpara. Con un gruido, Septemius apoy su bolsa sobre la mesa, tomando posesin
de ella. Con un suspiro, el viejo Bowough se dej caer en la cama ms cercana y se qued
dormido de inmediato, con un perro blanco a cada lado. Septemius lo mir unos momentos,
con el rostro muy serio.
Cada vez le resulta ms difcil dijo sin dirigirse a nadie en concreto.
Deberamos establecernos coment Tonia. La doctora de la casa de cuarentena
tena razn, Septemius.
La joven encendi una vela y se dirigi a la habitacin contigua, alegrndose de la
limpieza, las paredes con paneles de madera, la cama ancha y el gran hogar donde arda un
pequeo fuego. Los otros tres perros, los grises, daban vueltas frente a la chimenea. Sus orejas
negras y sus hocicos buscaban el lugar apropiado donde echarse, y con las colas alzadas
trataron de llegar a un acuerdo sobre el espacio y las prioridades.
Kostia prob la cama y luego fue a colgar sus ropas en el armario. Por una cuestin de
hbito, ocup el sector izquierdo del mueble.
Deberamos establecernos.
Nos fue bien en Mollyburgo dijo Septemius sin que viniera a cuento. Podramos
vivir todo el invierno con lo que ganamos all. Aqu tal vez nos daran una licencia temporal de
residencia.
Creo que al abuelo Bowough le gustara la idea dijo Kostia. Ha estado muy cansado
ltimamente.
Queris que intente alquilar una casa pequea en Wandertown, en Hoboville o en
Journeyburgo?
Pensmoslo un poco sugiri Tonia. Al menos durante un par de das.
Conversar con Kostia y Tonia era como hablar con una sola persona. Una completaba el
pensamiento de la otra, o dejaba la oracin a medias para que la otra continuase. Si uno
cerraba los ojos, resultaba imposible adivinar que eran dos. Por lo tanto, Septemius Bird las
mir a ambas y asinti con un gesto, dispuesto a esperar unos das antes de tomar la decisin.
Las cosas seguiran su curso, por ms decisiones que se tomasen. Hasta las ciudades convenan
en ello. Las mujeres proponen y la Seora dispone, solan decir.
Cuando estuvimos aqu por ltima vez dijo Kostia, nos contaste que Marthatown
era la primera ciudad del Pas de las Mujeres.
Septemius asinti con la cabeza, tratando de recordar cundo la haban visitado por
ltima vez. Haca cuatro aos, al menos. Muy tpico de l, no respondi s sino:
Es lo que se cree en toda la comarca. Marthatown cre a Susantown, Susantown a
Melissaville, y as continuaron. Aunque personalmente, yo creo que Annville va exista antes de
las convulsiones, junto con la planta energtica y casi todas las fbricas.
Por qu se separaron? Dira que la vida sera ms fcil si las ciudades fuesen ms
grandes.
Septemius sacudi la cabeza e hizo un gesto amplio que abarcaba los campos y el mar.
Comida, combustible y productos comerciales, sobrinas. Cultivan lo que pueden sin
viajar ms de una hora. Tambin cortan madera de los bosques cercanos. Por la noche todas
las mujeres se refugian tras los muros, por miedo a los bandidos. Aunque entre una guerra y
otra los guerreros han depurado el territorio, quedan suficientes bandidos para efectuar una
matanza. Hay gente muy temeraria, pero en lo que a m respecta prefiero resguardarme tras
los muros por la noche, y supongo que las mujeres no son ms tontas que yo.
Cuntas viven en Marthatown, to? pregunt Tonia.
Unas catorce o quince mil tal vez, contando a los nios. Y debe haber dos o tres mil
servidores.
Y en la guarnicin?
Cuatro mil, creo, incluyendo a los nios. Haba ms la otra vez que estuve aqu, pero
durante la ltima guerra murieron seiscientos o setecientos. Es una guarnicin de tamao
mediano.
Y cuando las tierras de cultivo llegan tan lejos que las mujeres no pueden regresar por
la noche, fundan una nueva ciudad? pregunt Tonia.
Kostia sacudi la cabeza.
Me parece que estn ms limitadas por los bosques que por las tierras de cultivo. Las
cosechas crecen ao a ao, pero los rboles tardan mucho ms en crecer y las mujeres
necesitan lea para calentar sus casas.
Hubo una poca en que la gente calentaba sus casas con electricidad explic
Septemius. Mi propia abuela me lo cont. Ahora hay una sola planta elctrica en todo el Pas
sus ms preciadas posesiones, deca que poda sazonarse con vino. Era posible conseguir vino.
Si realmente iban a darles la crema y los huevos, al da siguiente preparara un ponche para el
viejo Bowough.
Captulo 16
Ensayo:
CASANDRA: He visto la tierra devastada y quemada, y la desolacin nacida de
entraas calcinantes.
POLIXENA: Todas la hemos visto, hermana. Mira a tu alrededor. Observa lo que se
ha perdido. T puedes llorar por los muros de Troya, yo llorara por los pasos de
baile que no volver a ensayar. T lloras por los muertos, yo lo hago por los
pasteles de miel. T puedes llorar por los nios de Troya que han muerto. Yo
llorara por el vino derramado, que jams ser bebido. Oh, si los Dioses me
hubiesen otorgado el poder para derribar a esos guerreros! Yo habra sabido
emplearlo!
HCUBA: Polixena! Cmo te atreves? Derramar lgrimas por unos pasteles!
POLIXENA: Qu lgrimas? Los muertos no tenemos lgrimas. Yo no puedo llorar.
Si pudiera, entonces llorara por pasteles... pasteles dulces, danzas alegres y vino
abundante. T te lamentas por tus prdidas; yo por las mas.
CASANDRA: (Sacude la cabeza y llora.) Nadie me escucha! Yo he visto sangre,
pero no sta sangre, la de hoy. He visto cuerpos deshechos,
pero no son stos! Veo la desolacin que se avecina! Ms adelante! Al final de
los tiempos.
ANDRMACA: Veo que sigue igual.
HCUBA: (Sealando su cabeza.) Pobrecilla.
CASANDRA: (Llorando.) Apolo me advirti que no me creerais.
HCUBA: (La acaricia.) Bueno, el viejo Apolo puede decir lo que le d la gana.
Mam cree a su hijita, claro, claro...
Captulo 17
Septemius y los suyos se encontraron con Stavia en la calle. Ella avanzaba con la bolsa del
mercado al hombro y estaba absorta en sus pensamientos, por lo que casi choc con ellos
antes de or el saludo de Kostia y de Tonia, un hola doctora vibrante que permaneci en el
aire como el sonido de un gong.
Hum dijo Stavia mientras trataba de recordar dnde estaba y quines eran ellos.
La compaa del mago!
Seora.
Septemius se inclin. Bowough asinti con la cabeza, pero apenas si la vio. Aunque haba
dormido muy bien, era uno de esos das en que los recuerdos pesaban ms que la realidad.
Kostia y Tonia le cogieron las manos, sin prestar atencin a la mirada de advertencia que les
dirigi Septemius. Las jvenes siempre descubran cosas sobre la gente. Septemius no saba
cmo lo conseguan, pero pareca funcionar mejor cuando tocaban a la persona en cuestin.
Stavia murmuraron al unsono. Nos alegramos de haberte encontrado.
Ahora las recordaba bien. Estaba segura de que no les haba mencionado su nombre, de
forma que las observ con cierta alarma.
Nos permite devolverle su amabilidad de anoche ofrecindole una taza de t? le
pregunt Septemius, uniendo las puntas de los dedos.
Se encontraban frente a una casa de t, a pocos metros de la Fuente de la Extincin. Al
otro lado de las ventanas se vean mujeres y servidores reunidos alrededor de las mesas.
Tambin haba algunos viajeros.
Por qu no? sonri Stavia. En realidad pensaba ir a veros ms tarde. Tengo una
medicina para su padre.
Medicina? Entraron en la casa de t y ocuparon una mesa junto a la pared. El
servidor acomod cinco tazas frente a ellos, tip-tap, tip-tap tap, y Septemius sonri. Un buen
presagio.
Esto le aliviar el pecho. Haba olvidado que lo tenamos, hasta que Morgot... la jefa de
doctoras, mi madre, me lo record. Un aceite preparado con los rboles de eucalipto. Si se
hierve con agua forma un vapor muy bueno para los pulmones. Con un movimiento de
cabeza agradeci al servidor que acababa de traerles el t. Coloque una tetera en la estufa
de su habitacin y acerque a ella la cama de su padre. Cbrale la cabeza y el pico de la tetera
con una sbana para que respire el vapor.
Ah. Usted misma no lo ha probado? Stavia se ruboriz.
Como se habr dado cuenta, Septemius Bird, hace poco que trabajo en la casa de
cuarentena. Es mi primer trabajo como doctora despus de siete aos en la academia mdica
de Abbyville y dos como interna all mismo. La casa de cuarentena es un puesto que se asigna a
las que acaban de graduarse. Segn tengo entendido, antes de la Convulsin el entrenamiento
mdico comenzaba despus de la graduacin, y es cierto que me siento agobiada por la
ignorancia. Por lo tanto, hacemos lo que podemos con las hierbas, ya que nuestra produccin
farmacutica es muy limitada, pero en Abbyville se ensea poco al respecto y todava tengo
mucho que aprender. Tendr que progresar poco a poco, con la prctica. Si esto logra ayudar a
su padre, habr aprendido algo de ello.
Ya veo. Y era verdad. Ah, esas jvenes del Pas de las Mujeres! En ocasiones tenan
sus primeras citas a los diecisiete o dieciocho, y se esperaba que continuasen con su educacin
adems de procrear bebs cada ao o dos. Y por supuesto, participar en las artes y oficios de la
comunidad. Entonces su ciencia es la medicina.
S. Mi arte es el teatro, y mi oficio la jardinera. Su trabajo es una ciencia, un oficio o
un arte, Septemius Bird?
Mi magia? Si no posee algo de ciencia, fracasa. Si no tiene parte de oficio resulta
tediosa, y si no hay arte en ella, se convierte en una ofensa.
Es afortunado al poder manejarlo todo con tanta elegancia seal Stavia. Por su
sonrisa era evidente que sus palabras tenan un sentido ms amplio.
Debe de resultar difcil ser una joven inteligente en el Pas de las Mujeres respondi
l mirndola con simpata. No s cmo logran hacerlo todo.
Oh, si fuera slo eso exclam Stavia, y entonces se llev una mano a la boca,
horrorizada. Perdonadme.
Le servira de algo si hablara de ello?
Con un viajero? pregunt. La sorpresa hizo que sus palabras no sonaran muy
amables. Por qu habra de hacerlo?
Porque l es un hombre muy sabio... dijo Kostia con placidez.
Un forastero que ha estado en todos los lugares posibles... dijo Tonia.
Y que ha visto un poco de todo...
Y puede ser objetivo respecto a las cosas...
Lo cual a los dems nos resulta difcil. Stavia se ruboriz.
No quera ofenderos.
No me siento ofendido le asegur Septemius. Mis sobrinas tienen parte de razn.
No digo que sea un sabio, pero me considero un observador bastante objetivo. Mi familia ha
estado en este negocio durante generaciones, sabe? Incluso antes de la Convulsin, segn se
me ha dicho, haba Bird que recorran el mundo con espectculos ambulantes. Fue pasando de
uno a otro hasta llegar a Bowough Bird y sus Perros Bailarines, la compaa de mi padre, y
luego lleg a m. Soy el ltimo varn de la descendencia, pero estas dos jvenes podrn
continuar con el trabajo de los Bird, si lo desean.
Hablaba para disimular su incomodidad, para distanciarse de ella. No deba haberle
sugerido que confiase en l. Se le haba escapado por puro hbito, de tanto estar con Kostia y
Tonia. l siempre se esforzaba por corregir la confusin catica de las generaciones con su
propia disciplina oculta. Mientras reflexionaba acerca de esto, Septemius continu:
Si hay arte en nuestro trabajo, proviene de comprender la naturaleza humana. Existen
varias palabras antiguas que describan lo que hacemos los magos. Una de ellas es
prestidigitacin, lo cual significa destreza manual, pero la mano slo puede engaar cuando
la mente comprende lo que debe ser engaado... Se detuvo para beber un sorbo de t.
El viejo Bowough se dirigi a ella.
El t est muy bueno, seorita. Ha sido muy amable al sugerirlo.
Vosotros habis sido amables al ofrecerlo dijo Stavia, mirndolo con atencin.
Despus del t, su rostro pareca ms sonrosado y sus ojos estaban brillantes. Era ms
viejo de lo que ella haba calculado al principio. Noventa aos, tal vez. Pero no le gustaba el
sonido crepitante de su respiracin. Septemius mismo pareca cerca de los sesenta, aunque
todava tena un aspecto saludable y atltico. La madre de las nias deba de haber sido ms
joven. De pronto Stavia tom conciencia de que los estaba mirando fijamente.
Buscaba un parecido familiar murmur, avergonzada. Las gemelas no se le
parecen mucho, Septemius.
El sacudi la cabeza.
Su madre no estaba emparentada genticamente conmigo. Mi madre la adopt. Era
hija de una vieja amiga suya. Nos criamos juntos. Se cas y muri al dar a luz. Conoce la
costumbre del matrimonio?
S dijo Stavia mientras procuraba que su rostro no reflejase lo que pensaba de
semejante barbaridad. Debi haberlas trado a una ciudad del Pas de las Mujeres
murmur, horrorizada ante la idea de que una mujer muriese en el parto.
El to Septemius lo hubiese hecho intervino Kostia.
El siente un gran respeto por vuestras ciencias asegur Tonia.
Pero nuestro padre no lo permiti.
Entonces vuestro padre es un estpido exclam Stavia, furiosa.
Se produjo un silencio incmodo que, extraamente, fue interrumpido por Bowough.
Era un estpido, s. Los viajeros tenemos un dicho: Si son cosas de hombres, acude al
jefe de tu compaa; si son cosas de mujeres, acude al Pas de las Mujeres. Si son estupideces,
acude a los guerreros.
Era un guerrero? Stavia palideci. Septemius asinti con un gesto.
Muy condecorado y distinguido. Retirado del servicio activo por la guarnicin, segn
deca. Con permiso para viajar por donde quisiese.
He sabido que en ocasiones los guerreros deciden viajar observ ella con una
expresin algo furtiva, pero que nunca se retiran del servicio activo. Ni siquiera cuando
ingresan en el Antiguo Hogar de los Guerreros.
Yo creo lo mismo asinti Septemius. Y usted. Y tambin mis sobrinas. Pero mi
hermana... bueno, ella prefiri no creerlo.
Al ver la expresin en los ojos de Stavia, cambi de tema. Sus sobrinas haban tenido
razn. Algo estaba consumiendo a la muchacha, y no se trataba de una simple cuestin
romntica sobre si algn joven guerrero acudira a una cita.
Al da siguiente trasladaron la carreta hasta el borde de la plaza, y montaron el escenario
bajo la mirada interesada de las centinelas. Luego regresaron al albergue con los burros.
Bowough pareca sacar provecho del descanso y los alimentos suplementarios. La cocinera del
albergue le haba preparado el ponche, y el viejo tambin le haba sacado provecho. Todos lo
haban probado. A Septemius le pareci que le faltaba algo. Era lo que siempre faltaba, una
misteriosa dimensin del sabor que poda evocar en su imaginacin pero no percibir con los
sentidos. Cierta especia o condimento que ya no exista... vainilla en este caso, le explic la
cocinera despus de estudiar sus antiguos libros de recetas.
Es un producto tropical, sin duda coment con un suspiro. No tenemos nada de los
trpicos en estos tiempos.
Los trpicos han quedado devastados? pregunt Kostia, intrigada por el disgusto
que Septemius mostraba ante la carencia de especias y condimentos.
Quin sabe? respondi Septemius con tono algo ms moderado. No podemos
viajar hasta all. Cmo vamos a saber si queda algo con vida?
Captulo 18
Ensayo:
CASANDRA: (Llorando.) Apolo me advirti que no me creerais. HCUBA: (La
acaricia.) Bueno, el viejo Apolo puede decir lo que le d la gana. Mam cree a su
hijita, claro, claro...
ANDRMACA: Casandra. Qu importancia tiene si te creen o no? Tal vez sea
mejor no creer, si lo nico que ves es sangre y huesos deshechos.
CASANDRA: T no lo comprendes.
ANDRMACA: Bueno, deja de llorar y explcamelo.
CASANDRA: Yo soy Casandra! Ser Casandra significa profetizar! Pero si no
quieren escucharme cuando hablo, slo soy un ser descarnado, un fantasma que
nadie puede ver!
HCUBA: Shhh, hija. T no eres menos que Andrmaca. No eres menos que yo. Al
menos posees el nombre: Casandra! En un tiempo me llamaban reina de Pramo.
Pero cuando Pramo muri, dej de ser su reina. Andrmaca fue conocida como
esposa de Hctor, pero cuando Hctor muri, de quin fue ella la esposa?
Nuestro lugar estaba aqu, en la Troya guarnecida de torres. Cuando la ciudad
cay,
qu lugar nos qued para defender? Todo lo que hemos sidodependa de la
fuerza de otros; todo lo que hemos tenido dependa de un lugar. Sin ese lugar y
sin esa fuerza, hoy no somos nadie. Al menos el nombre Casandra te pertenece
por completo.
CASANDRA: (Pensativa.) Hay cosas peores que no tener un nombre propio.
Captulo 19
Despus de nueve aos de ausencia, a Stavia le result difcil regresar a la casa de
Morgot y considerarla su hogar. Esta palabra se asociaba con la habitacin que haba ocupado
en la academia, un sitio muy pequeo pero propio, atestado con sus cosas. Al regresar a
Marthatown y encontrarse de nuevo en la habitacin que haba ocupado desde su infancia, la
vio con nuevos ojos y le pareci un espacio ajeno, atestado de objetos. Estos eran como los
restos de lo que ella haba sido alguna vez. Quizs haban formado parte de algo que ya no
exista en ella, o slo eran cosas que los dems le haban impuesto. Libros que ya no quera.
Juguetes con los que ni siquiera recordaba haber jugado. Adornos y curiosidades que siempre
haban estado all, que podan haber pertenecido a personas desconocidas. Despus de pasar
una o dos semanas dando vueltas, como un perro que buscaba un lugar donde echarse, llam
al servidor que haba ocupado el lugar de Donal y le pidi algunas cajas.
Tendrs bastantes con stas? le pregunt l mientras entraba una pila de cajas
vacas. Me pareci que te resultara ms sencillo mover varias cajas pequeas que una
grande, y en la despensa hay muchas.
No lo s suspir Stavia con cierta impotencia, mientras observaba la habitacin.
Cmo has dicho que te llamas?
Corrig. Volv de la guarnicin junto con Habby.
Ah, s? Yo me fui a la academia poco antes de eso.
Se volvi para observarlo con ms atencin. Alto, delgado y con msculos largos; ojos
extraos y casi tan claros como los de ella y Morgot; abundante cabello oscuro recogido en la
trenza de los servidores, excepto por algunos rizos que se le haban escapado sobre la frente y
las orejas; una boca ancha y expresiva con labios carnosos; manos enormes y hermosas. Y una
voz profunda y vibrante que ya haba captado la atencin de la directora del coro.
Pero no viniste directamente aqu. Donal todava estaba cuando me fui.
Me asignaron a la casa de una concejala que viva junto a la puerta oriental. Estuve all
tres aos, hasta que ella muri. Donal acababa de ser enviado a otra ciudad para recibir una
educacin especial, y como ya me pareca conocer a la familia a travs de Habby, ped que me
designaran en su lugar. Ahora lo considero como mi hogar. T te sientes desorientada?
Ha habido cambios en Marthatown respondi Stavia con tono pensativo. Gente
que ha crecido. Gente que no est. El comandante Sandom muerto.
Corrig asinti con un gesto.
Como tambin su vicecomandante y varios otros oficiales.
Y algunas de las concejalas ms viejas.
Me refera a si la casa te resulta extraa.
En realidad la casa me es familiar. Lo nico que me resulta extrao es esta habitacin.
A ti te gusta este sitio? Te has sentido satisfecho?
Tu madre es una mujer fuerte e interesante. Disfruto mucho con la compaa de
Joshua. La fraternidad me ha brindado mucho apoyo y comprensin. Tu hermana se mostr
muy disgustada con mi llegada. Creo que poco despus de ello Morgot le pidi que se fuese.
S murmur Stavia. Eso he odo. Unos das antes, Stavia se haba encontrado con
Myra en el depsito de cereales.
No saba que habas vuelto le haba dicho Myra con cierta frialdad.
Oh, s, hace un tiempo.
Debo decir que has cambiado. Myra le dirigi una mirada crtica. Eres de una
belleza extraordinaria. Supongo que ya lo sabes.
No. A decir verdad, no lo saba. Aunque eres muy amable por decirlo. Te gusta el lugar
dnde vives?
Es mejor que la casa de Morgot. Myra sonri despreciativamente. Al menos no hay
servidores. Y la ta Margaret es mucho ms compasiva de lo que jams fue Morgot. Ella
comprende los sentimientos de las personas.
Bueno, estoy segura de que Morgot lo intent...
No es verdad. Nunca le perdonar que me echara. Nunca!
Pero a ti no te gustaba vivir con los servidores.
Morgot pudo elegir a quin despedir replic Myra con el rostro sombro. Decidi
quedarse con l y echarme a m. No importa. Yo tengo mi propia vida. Marcus ha ingresado en
la guarnicin. El pequeo Barten lo har pronto, y slo quedar uno en la casa...
Tendrs otros.
No. No puedo. Sufr una infeccin despus del ltimo. Las doctoras tuvieron que
practicar una histerectoma...
Lo siento murmur Stavia. Lo siento mucho.
Yo no. Tres varones es suficiente. Hasta Morgot lo dice. Ahora puedo hacer lo que me
apetezca.
Stavia no le pregunt qu era eso. La expresin herida de su rostro le recordaba
demasiado a otra persona. No quera saber lo que su hermana deseaba. Ya le resultaba
bastante difcil seguir considerndola su hermana.
Ahora Stavia le pregunt a Corrig:
Myra viene de visita alguna vez?
De vez en cuando, s. Suele dejar a los nios aqu mientras ella va a hacer otra cosa. Me
gusta cuando los trae, aunque estn muy mimados.
Pobre Myra.
Myra debi haber nacido hombre. Hubiese sido feliz en la guarnicin. Es igual que los
guerreros. Vive de un carnaval en otro, de un juego en otro, de una guerra en otra, y
entretanto imagina aventuras de gloria y honor. Hasta sigue los deportes desde el muro,
animando a la centuria de Barten.
Stavia asinti con la cabeza, entristecida.
No s qu har cuando todos los nios hayan ingresado en la guarnicin.
Corrig pos una mano sobre su hombro, como si la hubiese conocido de toda la vida.
Bailar. Creo que nunca ha deseado hacer otra cosa.
Era verdad. La danza era lo nico que Myra amaba sinceramente, y si le hubiesen
permitido dedicarse exclusivamente a ello habra sido muy buena bailarina. No obstante las
ordenanzas exigan que tambin practicase una ciencia y un oficio, y Myra jams haba
encontrado nada a su gusto, aunque Morgot haba hecho todo lo posible por ayudarla.
Alfarera, carpintera, jardinera, construcciones... Myra los haba rechazado a todos junto con
la medicina, la ingeniera y la qumica. Slo quera bailar. Pero para qu serva una mujer que
slo saba bailar? Cuando fuese vieja, a qu se dedicara? Por lo tanto Myra se dedic a tejer y
a estudiar un poco de matemticas, lo bastante de lo primero para confeccionar unas mantas
sencillas y lo suficiente de lo segundo para ensear a las nias del jardn de infancia, odiando
cada minuto que no pasaba en el saln de danzas.
Tal vez si la hubieran dejado dedicarse exclusivamente a la danza, no se habra
obsesionado tanto con Barten, con tanta desesperacin. Como si ella no fuese nada por su
cuenta. Como si lo hubiera necesitado para convertirse en alguien. Tal vez, sin las exigencias de
las ordenanzas, Myra hubiese sido una mujer ms feliz. No era la primera vez que Stavia
pensaba estas cosas.
Myra es tan... oh, no s. Tiene todas esas ideas que Barten le meti en la cabeza. Es
extrao cmo han perdurado. Morgot y yo cremos que las superara, pero nos equivocamos.
Todava se muestra grosera con Joshua? Y contigo?
l se alz de hombros con una sonrisa.
Nosotros la ignoramos, Stavia, lo cual ofende su amor propio. Ahora dime, tendrs
bastante con estas cajas para lo que deseas hacer?
Ya veremos respondi ella mientras comenzaba a bajar las cosas de los estantes: un
adorno muy feo hecho con conchas marinas; un oso tallado con bastante torpeza en madera
flotante; libros infantiles impresos en tela gruesa, los cuales evidentemente haban sido ledos
por varias generaciones de nios.
Sin decir palabra, Corrig abri un saco que haba trado y comenz a meter las cosas que
ella le entregaba.
Una hora despus la habitacin estaba mucho ms vaca. Stavia haba conservado unos
pocos libros, los hermosos muecos que Joshua le haba tallado cuando era pequea y los
almohadones multicolores tejidos por Morgot. Todo lo dems haba desaparecido para dejar
espacio a lo indispensable: una cama, una silla, estantes y una mesa tan vaca como las
paredes.
Eso est mejor dijo Corrig. Ahora parece haber espacio para ti. Stavia le dirigi una
mirada sorprendida, pero al toparse con sus ojos baj la vista. Vaya un hombre inesperado, all
en su propia casa. Con qu facilidad haba adivinado sus intenciones. Stavia carraspe.
Toda la ropa y los zapatos viejos deben ir al centro de restauracin le indic a Corrig,
quien tom nota sobre una de las cajas. Las acolchadoras encontrarn buen material. Los
libros irn a la biblioteca principal. La mayora estn en buen estado, y no hay tantos como
para desperdiciarlos. Creo que pondremos el resto en el depsito de Morgot. Rotula las cajas
para que ella sepa qu hay dentro. Algunas de estas cosas deben de haber pertenecido a
mujeres de la familia Rentes o Thalia, la madre o incluso la abuela de Morgot, y es posible que
ella quiera conservarlas.
Salvo por las cortinas, se parece un poco a una celda en la casa de cuarentena. Corrig
seal una piedra rara que ella haba dejado en el antepecho de la ventana. Qu es eso?
Un muchacho me la dio. Stavia cogi la piedra y desliz los dedos sobre su superficie
suave y extraa. La cara interna se transformaba en la externa, y viceversa. La forma tena un
nombre que en ese momento no recordaba. Chernon la haba encontrado en la playa y se la
haba dado durante un carnaval. Era el nico regalo que le haba hecho.
Piensas dejar la habitacin as de vaca? pregunt Corrig con inters.
No exactamente respondi Stavia mientras arrastraba otra caja que estaba en el
pasillo. Traje algunas cosas de Abbyville. Quieres ayudarme a abrirla?
La caja contena otros libros, ms voluminosos que los que acababa de apartar, una
gruesa manta tejida en franjas azules, malva y salmn, dos cuadros de paisajes brumosos con
torres etreas que se alzaban a lo lejos, y varios cuencos de arcilla roja con una capa de
esmalte azul intenso.
La manta fue un regalo de una colega en la academia. Su oficio es el tejido. Los cuencos
son de otra amiga. Las dos han regresado a Melissaville. Las echar de menos. Stavia
extendi la manta sobre la cama, colg los cuadros y coloc los cuencos sobre los estantes.
Las pinturas son obra de mi instructora en ciruga. Cuando termin, la habitacin pareca
ms colorida, aunque segua bastante vaca.
Corrig cogi un trapo para desempolvar la estufa.
Si quieres puedo teir un poco de mimbre en ese color y tejerte una cesta dijo,
sealando el esmalte azul de los cuencos.
Sabes hacerlo?
Aprend cuando estaba en la guarnicin. All siempre sobra mucho tiempo. Se supone
que cuando uno no se dedica a la instruccin o a las tareas domsticas, debe practicar algn
deporte. Pero algunos hombres aprenden un oficio para mantener las manos ocupadas. La
mayora elige el tallado, por supuesto. Las barracas estn atestadas de maderos labrados,
paneles de muros, gabletes y quicios de puertas. La confeccin de cestas es aceptable, y
tambin he visto algunos cuencos hechos por viejos guerreros,
Stavia se sent en el borde de la cama y le hizo seas para que ocupase la nica silla de la
habitacin. Haba algo que necesitaba comprender desesperadamente.
Corrig, hblame de la vida en la guarnicin.
Con una extraa sonrisa, l se sent, uni sus manos grandes y elegantes y obedeci.
Chernon, quien ahora perteneca a la centuria de veinticuatro aos y cumplira
veinticinco al cabo de pocos meses, supo que Stavia haba regresado a travs de Michael. No
obstante, cuando Beneda le repiti la noticia, fingi que no saba nada al respecto.
Cundo ha vuelto? pregunt, tratando infructuosamente de parecer indiferente.
Todava te importa! exclam Beneda.
Siempre he sentido afecto por Stavia replic l con frialdad. No es un secreto.
Desde luego, no te mostraste muy afectuoso cuando le dijiste que te dejara tranquilo
slo porque se negaba a seguir violando las ordenanzas.
Fue lo mejor para los dos. Ella no era ms que una nia.
Tena doce aos, casi trece, y cuando se march todava lloraba por ti. Ahora tiene
veintids. Quieres verla?
Chernon no respondi. No saba cules eran sus sentimientos al respecto, pero estaba
bien seguro de lo que deseaba Michael. Quera que se encontrase con Stavia. Haca ms de un
ao que el comandante Sandom haba muerto. Al regresar del campamento gitano con sus
camaradas, unos bandidos les haban tendido una emboscada. El nico que haba escapado
para contar lo ocurrido haba sido uno de los armeros. Ahora Michael era el comandante.
Ahora Michael era el comandante y, segn sus espas, las otras guarniciones estaran
dispuestas a avanzar sobre sus respectivas ciudades o a hacer la vista gorda cuando
Marthatown fuese tomada. Posiblemente, la cosecha de aquel ao sera la mejor que nadie
pudiese recordar. Los depsitos estaran a rebosar.
Las cosas marchan! haba dicho Michael. Es posible que muy pronto nos
apoderemos de la ciudad. Qu ocurri con esa carta que le escribiste a Stavia, Chernon?
Lleg a contestarte?
Casi un ao antes, Michael le haba ordenado que enviase una carta a Abbyville. En ella
deba suplicarle a Stavia que se marchase con l al regresar a Marthatown, no al campamento
gitano, sino en una fuga romntica y memorable. Ella no le haba contestado... una vergenza
para Chernon.
Nuestro Chernon no ha resultado tan irresistible como pensbamos se haba burlado
Stephon.
Despus de eso, por un tiempo Chernon decidi que la odiaba, solucin que al final le
pareci intil, ya que ella no se encontraba all para notarlo. Ya ni siquiera odiaba a Habby, y
tampoco pensaba en su madre. Haba pasado el tiempo, y los tambores ya no evocaban los
sentimientos exaltados que haba experimentado en su ceremonia de los quince aos. Sin
embargo, su corazn todava se hencha cuando desfilaban las centurias. An portaba las
cintas de Casimur junto con las de otro guerrero muerto a los cincuenta y cinco aos. Estas
ltimas lo acompaaran quince aos ms, hasta que fuesen llevadas a la fosa con el resto de
la centuria de setenta. No obstante, el esplendor era espasmdico, breves orgasmos de
emocin separados por largos perodos de una calma casi depresiva. Chernon slo se animaba
cuando Michael o Stephon le permitan participar en los planes para la inminente rebelin.
Michael haba dicho que otras tres guarniciones planeaban avanzar sobre sus ciudades,
todas al mismo tiempo: Mollyburgo, Peggytown y Agathaville, en el este. Aunque a Chernon le
pareca que los detalles no estaban del todo claros.
Atacaremos despus de la cosecha haba dicho Michael. A finales de otoo o a
principios de invierno. Cuando el grano se encuentre en los depsitos, el pescado haya sido
ahumado y los tratos comerciales estn concluidos. De ese modo contaremos con suficientes
provisiones. Cuando decidamos avanzar, slo necesitaremos unos das para poner al corriente
a las otras guarniciones y entusiasmar a nuestros propios hombres. Una noche las mujeres se
irn a dormir, y cuando despierten encontrarn un guerrero en cada casa.
Entonces no ser necesario que me lleve a Stavia antes de eso objet Chernon.
Pues claro que es necesario, muchacho. An no sabemos nada del arma que Besset
asegur haber visto. Ella debe de conocer ms secretos ahora que cuando era una nia.
Si realmente los hay, apuesto a que slo los conocen las mujeres del Concejo replic
Chernon. Adems, nunca hemos vuelto a or nada acerca del arma. Creo que Besset estaba
borracho.
Es posible. Pero por si acaso hay guerreros cortejando a las mujeres ms jvenes del
Concejo intervino Patras. Y tambin a las hijas de las dems. No te preocupes por Besset.
T debes ocuparte de esa muchacha.
Chernon todava soaba con viajar, con vivir aventuras heroicas, pero Stavia no haba
respondido a su carta... Ahora se volvi hacia Beneda.
No s si deseo ver a Stavia le dijo. Era plenamente consciente de que tendra que
verla, pero jugaba con la ilusin de actuar de forma independiente. Tal vez s. Te lo har
saber la prxima vez.
Decdete le respondi Beneda. Se habla de que pronto se ir con un grupo de
exploracin.
Chernon ya haba bajado la escalera y se encontraba en medio del rea de revista cuando
tom conciencia de sus palabras. Beneda le haba dicho que Stavia se marchara con un grupo
de exploracin.
Chernon abri la boca y se detuvo en seco. Un grupo de exploracin! Haba odo las
palabras sin captar su significado. Tal vez era sta la respuesta a su carta! Pero en tal caso,
por qu no se lo haba dicho? Lanzando una maldicin, Chernon desliz el pie por el polvo
unos momentos y al fin regres por donde haba venido. Beneda todava lo miraba desde all.
l cruz el rea de revista y volvi a subir la escalera para detenerse a su lado, con las manos
sobre las caderas.
Dile que quiero verla gru. Dile que vaya al hueco en la pared. Esta tarde, si
puede. Si no, maana al atardecer.
Chernon no esper la respuesta burlona de Beneda. Cuando tena quince aos, sus
bromas no le parecan tan molestas. Ahora le crispaban los nervios. De nuevo en el rea de
revista, se dirigi a la residencia de los oficiales. Michael lo vio llegar y sali al porche con un
jarro de cerveza en la mano.
Acabo de enterarme de una cosa dijo Chernon. Es posible que Stavia se marche
con un equipo de exploracin.
Bien, bien, bien respondi Michael, y se volvi para hablar con alguien en el
interior. Has odo?
S. Stephon sali al porche y cerr la puerta con suavidad. Por un resquicio, Chernon
alcanz a vislumbrar a dos desconocidos sentados cmodamente en la habitacin. Ms
conspiradores de otras guarniciones. Haba olvidado que era hora de salir a explorar otra
vez.
Rara vez encuentran algo coment Michael. La ltima vez slo trajeron dos nuevas
especies de insectos y una planta para hacer t.
Ella podra estar planeando llevarme consigo apunt Chernon sin mucha
conviccin. Es posible.
Asegrate de que lo haga, muchacho le instruy Stephon. Vulvete irresistible.
Todava pensis que ste es el ao indicado?
Eso parece, muchacho. Otras guarniciones opinan lo mismo. Pero todava tenemos
esta pequea inquietud: el arma que el viejo Besset cree haber visto. De vez en cuando hemos
vuelto a interrogarlo. Todava jura que es cierto. Podra causarnos problemas.
Lo s.
Bueno, no lo comentes en voz alta le advirti Michael. Eso si no quieres
desaparecer como tu viejo amigo Vinsas aadi Stephon.
Chernon prefiri cambiar de tema.
De verdad creis que Stavia sabe algo?
Michael alz los ojos hacia Stephon, como en una pregunta. Stephon frunci el ceo y
luego asinti con un gesto.
Tenemos a un hombre cortejando a su hermana, Myra. Ella abandon la casa de
Morgot hace unos aos, pero todava dedica bastante tiempo a quejarse de su madre y de su
hermana. Segn ella, Stavia siempre fue la preferida y la elegida para hacer las cosas
interesantes. Una de las cosas interesantes que Stavia hizo fue viajar a Susantown con Morgot
y con ese servidor que tienen.
Y qu?
Bueno, lo curioso es que Myra recuerda exactamente cundo ocurri. Fue justo antes
de la guerra con Susantown. Antes de que Barten muriera. Myra nunca lo olvidar. Fue en la
misma poca en que Besset vio la carreta que regresaba de Susantown.
Cuntas veces se haba encontrado con ellos en la calle? Cuntas veces los haba
invitado a beber un t? Cuntas veces los haba interrogado?
Hbleme sobre sus viajes al sur le haba pedido Stavia.
No es un tema agradable respondi Septemius, tratando de esquivar la pregunta.
Tengo mis razones para preguntarlo le haba dicho ella de forma amable pero
decidida. Le agradecera que me respondiese.
l se encogi de hombros.
Al sur de aqu hay dos ciudades pequeas que pertenecen al Pas de las Mujeres. Son
bastante nuevas, y se encuentran a ambos lados de la desolacin: Emmaburgo cerca de la
costa, y Peggytown tierra adentro. No tienen nada de especial. Es probable que usted sepa
ms que yo acerca de ellas.
Y ms al sur?
He odo decir que ahora, al sur de Emmaburgo, hay un campo de pastoreo fortificado.
No exista all cuando viaj al sur. Claro que eso fue hace mucho, mucho tiempo, cuando yo
an era un nio. Segn recuerdo, primero se llega a un territorio yermo, una tierra de fantasa
llena de columnas y torres cinceladas entre las cuales el viento silba sin cesar. Esto se extiende
durante un par de kilmetros, y luego se alza una cadena de montaas que abarca el este y el
sur. Si uno avanza por la costa, llega a unas enormes desolaciones. Si se sigue la direccin de
las montaas, por un terreno muy irregular lleno de pequeos desfiladeros, se encuentra con
personas que viven en los valles, exactamente igual a como vivan antes de la Convulsin,
supongo.
No deben de ser muy amigables, a juzgar por su tono.
Stavia, all la poblacin es escasa y las personas son desconfiadas e improductivas. Los
cursos de los ros suelen parecerse ms a desfiladeros que a valles, con mrgenes escarpados y
ninguna salida, exceptuando el extremo norte o las grandes cascadas del sur. Nosotros no
queramos entrar en los valles, pero tuvimos que refugiarnos all debido a una gran tormenta.
Fue hace muchos aos. Por ese entonces viajaba con nosotros la compaa acrobtica de mi
primo Hepwell, y entre ellos haba una docena de hombres fuertes. De no ser por eso, todava
estaramos all, ya que los nativos no parecan muy dispuestos a permitirnos continuar nuestro
camino. No obstante, muchos de sus hombres mayores estaban ausentes por alguna clase de
ceremonia religiosa, as que no contaban con la fuerza necesaria para retenernos en contra de
nuestra voluntad.
Y la tierra es frtil?
Sorprendentemente frtil, segn recuerdo. Campos llanos entre los arroyos. Pasturas
verdes. Bosques slo en las orillas y en las montaas. Tenan ovejas, cabras y gallinas... y
tambin cultivaban jardines. rboles frutales. No lo recuerdo bien. Fue hace treinta o cuarenta
aos, doctora.
Y no hay mucha poblacin?
Al menos eso creo recordar respondi l, intrigado por su insistencia y su expresin
insatisfecha.
Ella quiere algo de nosotros coment Kostia ms tarde.
Algo relacionado con los lugares que hemos visitado precis Tonia. O con los sitios
donde estuviste t, to Septemius, antes de que naciramos nosotras.
Por lo tanto, ahora Septemius le pregunt a Stavia:
Stavia, quien ya haba decidido ir, quien estaba planeando volver a violar las ordenanzas
pero trataba de postergarlo al mximo, no quiso comprometerse an.
Lo sigo pensando, Morgot. Me dijiste que el viaje poda durar hasta seis meses. Eso es
mucho en este momento de mi vida.
Tiene sus compensaciones. Mi madre realiz un viaje as hace unos treinta aos. Su
arte era la poesa, y al regresar escribi unas obras muy interesantes.
Mi arte es el teatro, Morgot. Qu esperas que haga despus?
Pantomimas?
No, ms bien pensaba en tu ciencia y tu oficio. En los campos de pastoreo cuentan con
muy poca asistencia mdica. Y t tienes ms informacin botnica que la mayora de nuestras
candidatas. La recoleccin de plantas no es precisamente una tarea fcil.
Stavia guard silencio, avergonzada. Ni siquiera haba pensado en esta cuestin.
No se ha efectuado una recoleccin sistemtica?
No, slo especmenes espordicos. Un nuevo tipo de cereal o tubrculo podra hacer
que el tiempo empleado resulte muy provechoso. O alguna hierba desconocida, con
propiedades teraputicas. Incluso nos alegraramos mucho si trajeras una nueva flor para el
jardn.
Bueno... Stavia guard silencio mientras pensaba. Y su mente no slo estaba puesta
en el viaje de exploracin. Ya que lo consideras tan importante, si me designan para viajar al
sur, ir. Despus de cuatro aos conviviendo con tanta gente en Abbyville, preferira no
unirme a los grupos ms numerosos.
Es tal como te dije en mi carta murmur Chernon por el agujero en la pared. Si ella
supiese cunto le haba costado enviar esa carta en secreto!. Lo he buscado en las
ordenanzas. All no hay nada que impida tomarse un permiso.
Eso deca tu carta le explic Stavia con paciencia. Pero tampoco hay nada que lo
permita.
Cerr los ojos para escuchar la voz de Chernon. Trat de evocar al nio de diez u once
aos atrs. l sonaba diferente, tena un aspecto diferente, pero el nio segua estando all,
oculto en alguna parte.
No dice que no pueda insisti l. No poda decirle que Michael lo haba autorizado.
Si voy, cuando regrese les dir que crea que estaba permitido. Me gritarn. Hasta es posible
que me castiguen, pero no me ejecutarn por cobarda porque an no tengo veinticinco aos.
Dentro de unos meses los cumplir y entonces ser demasiado tarde.
Stavia se encogi de hombros, aunque l no poda verla. Se senta desgarrada entre sus
argumentos y el sentido comn. Haba ledo decenas de veces su elocuente carta, y siempre se
le ocurran respuestas distintas que variaban de la ira al dolor, de la risa al anhelo. Chernon le
haba suplicado que escapase con l, slo por un tiempo. Le haba rogado que le brindase algo
que recordar en el futuro, algo que otorgase sentido a su vida.
Por qu deseas esto, Chernon? Has decidido permanecer con los guerreros. Si no
ests satisfecho, todava puedes regresar por la Puerta de las Mujeres. Por qu esto?
Porque partir de viaje contigo no es deshonroso replic l, algo irritado. Pueden
llamarlo una tontera, un error o incluso una actitud infantil, pero no dirn que es deshonroso.
Tanto te importa cmo lo llamen? Chernon decidi no responder.
Stavia, t me debes esto. Otra de las tcticas de Michael. Quiz funcionase.
Yo?
Muy bien dijo. Slo se permiti sentir que se trataba de Chernon, que su corazn
daba un vuelco cuando l le hablaba. En Abbyville, algunas noches haba despertado soando
con l. No se trataba de un simple guerrero ms, de un fanfarrn como Barten. l era Chernon,
el hermano de Beneda. Lo llevaba en lo ms profundo. Haba tratado de exorcizarlo, pero no
haba podido. Pronto saldr en un viaje de exploracin al sur continu. Har los arreglos
necesarios para que te trasladen a un sitio bastante al sur de Emmaburgo, y me reunir
contigo all. Tendrs que taparte la marca y afeitarte... aunque mucha barba no tienes... y te
trenzars el cabello como un servidor.
l guard silencio.
No quiero...
La actriz Stavia era capaz de manejar la situacin sin problemas.
Chernon, es eso o nada. No pueden verme vagando por all con un guerrero. Es posible
que nadie te vea, pero si alguien te descubre sers un servidor de Agathaville. Nadie te conoce
y t no conoces a nadie. En el grupo no habr nadie ms de Marthatown, as que no me harn
preguntas. A menos que estemos solos, aceptars mis rdenes con amabilidad. Me llamars
seora.
Qu hay del verdadero servidor, del que se supone que debe viajar contigo?
Algo tendr que pensar, algn modo de enviarle un mensaje para que no venga. T y
yo realizaremos la exploracin prevista, y luego regresaremos por separado. Yo a la ciudad, t
a la guarnicin. Segn dices, con eso quedars satisfecho. Su voz no reflejaba la confusin
que senta en su interior. Era inconcebible que pudiese parecer tan fra y al mismo tiempo,
sentirse tan candente.
Chernon tuvo que acceder a lo que ella peda. En sus fantasas l siempre regresaba a la
guarnicin rodeado de honor y de gloria. En este plan trazado por Stavia haba algo que no le
resultaba satisfactorio, pero no alcanzaba a reconocer lo que era. Si hubiese sido capaz de
analizarlo, habra quedado atnito al descubrir que en realidad no le gustaba la idea de volver.
He trado ms medicina para Bowough. Stavia estaba tomando t en la habitacin
que Septemius comparta con el anciano. Este es el favor que yo le hago a usted. En cuanto a
lo que puede hacer por m...
S? pregunt l con inters, consciente del silencio en la habitacin contigua, donde
Kostia y Tonia escuchaban con avidez cada palabra.
Quiero que, en cuanto Bowough est en condiciones, viajis al sur. Cuando se
encuentre a un par de kilmetros de la ciudad, alguien lo detendr llamndolo por su nombre
y le pedir que lo lleve ms al sur. Espero que acceda a este ruego.
Y dnde podra querer ir esta persona?
Al sur. Casi hasta el campo de pastoreo del que usted me habl. No creo que tenga
problemas para llegar hasta all. Los caminos son bastante buenos. Me hara un gran favor.
Septemius guard silencio.
Tonia, quien haba escuchado todo con un sentimiento de inquietud, entr y se detuvo
frente a ella.
Crees en la buenaventura? le pregunt. Stavia la mir con expresin abstrada.
La buenaventura?
Kostia y yo tenemos este don. Nos gustara leer tu suerte en las cartas. Nos permites?
Stavia dirigi una mirada desconfiada a Septemius.
Djelas suspir. Saben hacerlo, y no le har ningn dao.
Tonia se dej caer sobre la alfombra frente a la chimenea y acerc el banco que se
hallaba a su lado. Tena la baraja en la mano derecha, y se la entreg a Kostia, quien mezcl
antes de pasrsela a Stavia.
Barjalas le dijo. Como quieras.
Casi con enfado, Stavia obedeci y acomod los naipes con un golpecito.
Y ahora?
Corta.
Ella cort la baraja en dos.
Ahora elige qu mitad es tu futuro, Stavia.
Todava irritada, ella indic la pila de la izquierda. Tonia la cogi y volvi los naipes.
Qu edad tenas cuando comenzaron tus problemas?
Qu problemas? Ahora estaba verdaderamente enfadada.
Oh, vamos intervino Septemius. No seamos hipcritas. Usted est en alguna clase
de dificultad, Stavia, o de lo contrario no pedira nuestra ayuda. Qu edad tena cuando
comenz todo?
Diez aos respondi ella, malhumorada. Tena diez aos.
Tonia cont las cartas sobre el banco y dio la vuelta a la que haca diez. Una mujer de
capa negra extenda su manto hacia las estrellas fras en un campo nevado.
La reina del invierno le dijo. Seora de la oscuridad. Es quien trae el fro. Bajo este
smbolo nada crecer, Stavia. Qu edad tenas cuando l te pidi que te marchases?
Cmo sabas que me lo pidi?
Nosotras sabemos las cosas. Qu edad?
Trece.
Tonia cont tres cartas ms, y volvi la tercera boca arriba. Un hombre con traje de
payaso apoyado contra un rbol, con la cabeza vuelta de lado. En la nuca llevaba una mscara,
de tal modo que miraba en ambas direcciones. Un lado del rbol estaba lleno de capullos. El
otro lado tena las ramas cubiertas de nieve.
El mago de primavera explic. El de los dos rostros. El que dice s y piensa no, o
viceversa. Qu edad tienes ahora, Stavia? Veintids.
Nueve cartas ms. Y la que giraron mostraba a un guerrero de pie sobre su adversario
cado, apoyado en la espada que lo haba matado.
El guerrero de otoo explic Kostia. Muerte, Stavia. Aunque no la tuya. La de otra
persona.
Qu me queris decir? pregunt ella. Fue Septemius quien le respondi.
Este viaje no te conviene, Stavia. Estar lleno de mentiras y equvocos. Y tambin
puede estar lleno de muerte.
Pero no ser la ma?
No necesariamente. La de otra persona.
Se est negando a concederme el favor que le he pedido?
Con un suspiro, l sacudi la cabeza.
No. Por qu habra de hacerlo? Es asunto mo, acaso? Somos familiares como para
que yo le imponga consejos que no me ha pedido? Somos amigos? Yo slo soy un mago
ambulante, un hombre bastante viejo, con un padre anciano y dos sobrinas peculiares, cuatro
burros y cinco perros bailarines. Si me muestro reacio es en memoria de mi hermana. Ella
tambin escuch las lisonjas de un guerrero...
De pronto record el viaje que haba hecho aos atrs con Morgot y con Joshua. Joshua
tambin haba parecido muy seguro. Despus de lo ocurrido, Stavia se haba preguntado quin
era l, qu era.
Ahora se pregunt lo mismo acerca de Corrig, y volvi a recordar un fragmento de la
obra: Pero si no lo escuchan cuando habla...
entonces quin es l?
Captulo 20
Desde el pozo profundo, que se abra en un recodo del valle, la tercera esposa Susannah
Brome poda mirar hacia el sur, donde el Anciano Jepson haba establecido su finca familiar, y
hacia las colinas verdes del noreste, donde las casas de las esposas del Anciano Brome
rodeaban a la Casa del Padre en un racimo similar de madera descolorida por el sol. Su propia
casa se encontraba all, una cabaa pequea con techo a dos aguas, oculta en parte tras el
henil. Los otros doce hombres adultos se haban establecido ms al sur, o en los valles de la
Tierra Santa, y exceptuando las pocas en que el Padre Todopoderoso castigaba a sus hijos con
una desesperante sequa, sus mujeres no frecuentaban el pozo profundo. Por lo general, los
pozos menores del valle superior bastaban, y los solteros se las arreglaban con el agua del
manantial que corra detrs de sus cabaas, al norte en la entrada del valle. Por eso Susannah
no tena un buen pretexto para quedarse un rato en el pozo profundo, ya que a lo sumo poda
esperar un rpido intercambio con alguna esposa del Anciano Jepson, y ellas vivan tan
aterrorizadas que apenas si se atrevan a pronunciar palabra.
Mam? susurr Castidad mientras le tiraba de la manga. No deberamos volver?
Pap se enfadar con nosotras si no nos damos prisa.
Pensaba que quiz veramos a Caridad o a Esperanza le confes Susannah. Caridad
no se encontraba bien cuando la vi por ltima vez, y quera preguntarle por su salud.
Esta era una razn perfectamente vlida para quedarse un rato, y nadie poda acusarla
de no darse prisa. Se supona que las mujeres deban cuidarse entre ellas, ya que ningn
hombre se degradara a hacerlo, y era bien sabido que algunas mujeres, Susannah por
ejemplo, tenan ms aptitudes que otras para ello.
Adems continu Susannah, t sabes que Pap nos presta muy poca atencin
cuando estamos impuras.
De todos modos, nos vigila objet la nia con voz algo trmula. Es posible que no
nos diga nada hoy, pero lo har otro da.
Pobre pequea, pens Susannah, y acarici el rostro de su hija despus de mirar a su
alrededor para comprobar que nadie vea esa indecorosa expresin de afecto. Castidad se lo
tomaba todo muy a pecho, como si ninguna medida de aplicacin o diligencia fuese capaz de
impedir que Pap le gritase si lo deseaba.
Entonces volveremos dijo, alzando el balancn para colocarlo sobre sus hombros.
Castidad alz su propio balancn con los cubos, apenas un poco ms pequeos. A los
trece aos, acababa de iniciar sus periodos impuros y todava no se haba desarrollado del
todo. De nada serva rezar al Padre Todopoderoso para que aguardasen un ao o dos antes de
hacerla procrear. Aunque fuera tan difcil para las jovencitas, antes del otoo alguien andara
tras ella. Y no importaba lo que dijesen los Ancianos, su nico mvil era la lujuria. Susannah
recordaba su propia iniciacin a los catorce aos, y nadie la convencera de que todos aquellos
jadeos y gemidos haban sido una obligacin divina. Ella nunca haba visto que un hombre
cumpliese su obligacin con tanto placer, ni tampoco que se mostrara tan ansioso por volver a
cumplirla.
Susannah regres colina arriba, avanzando con gran esfuerzo en cada recodo del camino
y descansando un poco antes de continuar con el siguiente. Aunque haba sido meritorio de su
parte engendrar tres varones antes de producir una nia, a veces lamentaba no contar con la
ayuda que le hubiesen proporcionado una o dos hijas mayores. Preferentemente feas, con los
dientes torcidos y bizcas, como Perseverancia, la hija de Caridad. Quiz permitieran que
Perseverancia permaneciese en casa, ayudando a su madre hasta que las dos murieran de
viejas. Al menos, ninguno de los Ancianos haba hecho una oferta por ella.
Aunque Castidad... bueno, Castidad Brome no durara mucho tiempo. Ese cabello rubio y
esa piel suave, como las nalgas de un beb... los ojos de los hombres la seguan como hormigas
a la miel. Si el Anciano Jepson no la converta en su sexta, el Anciano Demoin, en el valle
contiguo, la querra como cuarta. Y mientras tanto, cada vez que ella fuese en busca de agua,
todos los muchachos de la casa de solteros seguiran escondindose tras los arbustos para
espiarla.
Y lo peor era que si Castidad era entregada al Anciano Jepson, probablemente tardara
muy poco en enviudar. l slo tena setenta, pero estaba muy enfermo. Si Castidad tena un
hijo para cuando l muriera o poco despus, la enviaran con Susannah para que pasara all el
resto de su vida. Aunque podan ocurrir cosas peores. Si no quedaba embarazada o si
abortaba, diran que el matrimonio no era vlido. Entonces la entregaran a algn muchacho
que estuviera empezando y que la matara por exceso de trabajo antes de los treinta aos.
Ninguno de los Ancianos la querra cuando hubiese sido de otro. Pareca que cuanto mayor era
un hombre, ms necesitaba asegurarse de que una mujer no podra compararlo con nadie
ms.
All est el Anciano Jepson susurr Castidad a espaldas de Susannah. Acaba de salir
de la casa de Pap.
No mires murmur Susannah. Recuerda que estamos impuras y camina directo
hacia la casa. Recorri los ltimos metros hasta llegar al sendero que conduca a su propia
casa de esposa, con el diminuto porche reseco por el sol. Del picaporte penda el pauelo rojo
de Castidad, para mostrar que haba una mujer menstruando en la casa. Dejaron los cubos en
el porche, se limpiaron los pies en la alfombra de harapos trenzados y luego llevaron los cubos
a la cocina para llenar el depsito. Temprano por la maana, Susannah haba hecho el otro
viaje para llevar agua a la casa de Pap. Todos los das su primera tarea era acarrear agua hasta
la casa de Pap, para l y para los nios que estudiaban all.
Mientras vaciaban el ltimo cubo en el depsito de madera, se oy un gemido dbil.
Entonces el llanto se hizo ms fuerte. Beb haba escuchado sus voces.
Fe? llam Susannah. Fe! A la tercera llamada, una voz le respondi desde el
exterior.
Lo siento, mam. Tena que ir al lavabo, y pens que Beb estaba dormido. La nia
de ocho aos entr en la casa. Era evidente que haba estado llorando. Su jubn estaba
hmedo y maloliente.
Cario, qu te ha pasado?
El Anciano Jepson me ha dicho que soy una perra sucia y guarra.
No lo eres, por supuesto que no. Por qu te ha dicho semejante cosa?
Beb vomit encima de m. Si hubiera sabido que l estaba all y que podra verme, no
habra salido. Pero no lo saba.
Shh, bueno. No importa. No le contestaste, verdad? La niita slo sacudi la cabeza
mientras lloraba.
Castidad, aydala a lavarse. Yo me ocupar de Beb.
Ancianos, que doce o trece aos atrs haban matado a todas las nias. En ese entonces haba
habido una sequa, lo cual constitua una buena excusa, pero no haban pensado que si
dejaban a todas las recin nacidas a merced de los coyotes, sus hijos no encontraran esposas
quince aos despus?
Resolucin consider que haba sido muy previsor al conservar a Castidad. Por supuesto,
l tambin se haba llevado a un par de nias... pero eso fue ms tarde, despus de que Fe
recibiera su nombre. De todas formas, haba sido por un buen motivo. Durante un tiempo,
Susannah slo haba parecido capaz de producir nias. Haba tenido a Castidad, luego a dos
nias muertas al nacer, y luego a Fe. A pesar de que Fe era una cosita enfermiza, Resolucin
haba decidido dejarla con vida, porque para trabajar como era debido, una mujer necesitaba a
un beb en la casa. Luego Susannah haba tenido dos nias ms antes de que, finalmente,
pariera a Beb. Y lo peor de todo, si quera que Susannah le criase a Beb, sera mejor que la
dejase tranquila. Todos saban que cuando las mujeres comenzaban a parir antes de tiempo, si
uno no las dejaba tranquilas se moran jvenes. Las ovejas y las mujeres funcionaban del
mismo modo. Y eso era una pena, porque con Susannah era con quien ms fcil le resultaba
cumplir su obligacin. No era la ms bonita, pero en su cuerpo haba algo que lo enardeca.
Cuando la senta tensa y temblorosa debajo de l, slo deseaba machacarla ms y ms.
Bueno, tendra que cumplir su obligacin con alguna otra. Con Alegra, tal vez. La ventaja
de entregar a Castidad al Anciano Jepson para Agradecido Jepson era que el primero tena una
hija de trece aos llamada Perseverancia, y estaba dispuesto a entregarla a cambio. La
jovencita tena un rostro horrible, pero el Anciano Jepson la haba espiado cuando se baaba y
aseguraba que su cuerpo era aceptable. Adems, si Resolucin no la quera para l, poda
entregrsela a alguno de sus muchachos. Tanto Castigo como Venganza estaban listos para
echar races, aunque Castigo era mayor. Perseverancia poda no ser muy agraciada, pero un
hombre siempre tena el recurso de taparle la cara con el camisn. De todos modos, a muchas
mujeres les gustaba ms as, aunque no se trataba de que les gustase. No, si eran decentes.
Aunque todava no lo haba decidido. Castigo slo tena treinta y cinco aos. Poda
esperar un poco ms. Pero si l mismo tomaba otra esposa, tendra que reparar la vieja casa
donde haba nacido, donde su propia madre haba vivido hasta el final. Nadie la haba habitado
desde que muri su Padre y l se hizo cargo de la granja.
No estaba seguro de querer que alguien viviese en la casa de su madre. Tal vez pudiera
despedir a una de sus esposas, enviarla a la casa donde haba vivido de soltera o a la casa de
ancianas. La madre de Castigo, Plenitud, no serva para nada. Tal vez debiese trasladarla a la
casa de ancianas. An no poda ser considerada una anciana, pero ya rondaba los cincuenta.
Haba tenido un hijo cuando an era una nia y luego nada hasta ese otro cinco aos atrs, lo
cual era culpa suya, por beber demasiado vino de sacramento en la observancia. A pesar de la
oscuridad, si hubiera estado sobrio habra sabido en qu casa entraba, y evidentemente no
hubiese sido la de Plenitud, quien siempre ola a leche agria y a moho, y cuyo sitio de la
obligacin pareca un papel de lija hmedo. Pero si la trasladaba a la casa de ancianas y pona a
Perseverancia en su lugar, poda infundir ideas a otros Ancianos. Aunque muy pronto podra
trasladar a Regocijo. Ella s que era una anciana. Cada vez que la vea recordaba el olor de la
sopa de pollo. Las mujeres siempre olan a sopa de pollo. Ya haban pasado dos aos desde su
ltimo pauelo rojo en el picaporte, pero no era habitual trasladar a una mujer de su casa
hasta que se hubiese ido la menor de sus hijas. Regocijo todava tena una nia en su casa.
Modestia, de diez aos.
Luego estaba Matilda. Treinta y dos aos y tres bebs muertos. Lo nico que haca era
toser sangre y ocupar un espacio. La mujer ms hermosa que Resolucin hubiese visto jams,
incluso ahora. Matilda era una Demoin. Tal vez pudiese cambiarla por unas ovejas y enviarla de
vuelta con los Demoin. No tena sentido conservar a una mujer incapaz de producir.
Resolucin cont con los dedos. Siete de Regocijo, todos adultos menos una. Cuatro de
Alegra, el mayor de los cuales slo tena nueve aos, y dos de Plenitud. Seis de Susannah, sin
contar las que l haba eliminado. Diecinueve en total, catorce de los cuales eran varones. Tal
vez fuese suficiente...
Maldita Susannah, se dijo. Con cualquier otra esposa, un hombre poda cumplir su
obligacin sin dejarla embarazada en determinados das del ao. Se dira que lo haca slo para
fastidiarlo.
En la casa de solteros, Castigo Brome afilaba una guadaa e induca a sus hermanos a la
sedicin.
Bueno, yo dira que no estn dispuestos a permitir que tengamos ninguna esposa, sin
que importe cuntas hectreas logremos despejar. Observad la finca familiar. Tenis a las dos
nias de Susannah, Castidad de trece aos y Fe de ocho, y apuesto a que Castidad ya ha sido
pedida. Alegra tiene una de siete aos con bastante buen aspecto. Su otra hija todava es un
beb.
La de diez aos de la vieja Regocijo tiene mocos y es bizca. Mientras tanto, slo uno de
nosotros se ha casado. Ocho vivimos aqu, en la casa de solteros, y cinco an siguen con sus
madres. Eso hace un total de trece varones solteros y slo cinco nias para canjear. Podis
apostar a que en la finca de los Jepson ocurre lo mismo, y tambin en la de los Gavin y en todo
el resto del valle. Cada familia tiene tres o cuatro nias y una docena o ms de hijos. Pap va a
cumplir los setenta y cinco, y no durar eternamente. Cuando muera dejar a Susannah, a
Alegra y a Matilda, todas las cuales son ms jvenes que yo, pero sern viudas con hijos, as
que nadie podr tomarlas. Esto significa que los Ancianos utilizan seis o siete mujeres cada
uno, matan a las nias recin nacidas cuando les da la gana, y el resto de nosotros podemos
jodernos! Hay aproximadamente una nia para cada cuatro de nosotros.
Y qu piensas hacer, Castigo? Escapar y unirte a las mujeres demonacas del norte?
Supongo que podra atrapar alguna y traerla aqu.
Crees que se quedara? No sabes lo que dices.
Supongo que si le rompiera una pierna, le resultara ms difcil huir.
Castigo continu frotando el canto de la guadaa con la piedra y mir con ira a los hijos
de Regocijo, Diligencia y Venganza, sus hermanastros.
No te servira de nada. Esas son hembras de ciudad, Castigo. Ni siquiera sabr cmo
hacer queso.
Hay una cosa que sabr hacer respondi l con expresin sombra. Slo tendr
que tenderse y quedarse quieta.
No s por qu te preocupas tanto observ Diligencia. Primognito no obtuvo una
esposa hasta el ao pasado, y casi haba cumplido los cuarenta aos.
Y qu recibi? A Humildad Gavin, del otro lado de la colina. Era casi calva.
De todo modos, tena que afeitarse el cabello al casarse. Qu ms da?
Hay una gran diferencia entre una mujer con el cabello afeitado y una sin pelo. Lo ms
probable es que tenga hijos calvos, y Primognito tendr que andar por ah con la cabeza
gacha, seguido por esos chiquillos pelones.
Por lo que he odo observ Venganza, el Anciano Jepson quiere a Castidad para
Agradecido, as que la cambiar por Perseverancia y es posible que te la entregue a ti.
A la mierda con Perseverancia. Tiene los ojos tan torcidos que nunca sabes adnde
mira!
Qu te importa en la oscuridad?
Es lo mismo que con una mujer calva. Resulta ms difcil cumplir con tu obligacin, y
adems tienes hijos feos. Y si en los ltimos tiempos has mirado a tu alrededor, habrs notado
cuntos nios feos andan por ah. Os habis fijado? Mirad a las abuelas y a los Ancianos. La
mayora de ellos no tienen mal aspecto. Hay algunos feos, pero no muchos. Luego observis a
los que tienen la edad de Plenitud y de Regocijo, hasta los que son de nuestra edad. Hay
muchos ms feos. Luego mirad a los jvenes, como Castidad, y os daris cuenta de a qu me
refiero. Muchos bebs eliminados porque tienen labios partidos o pies defectuosos. Muchos
ojos bizcos y dientes torcidos. Algo ha salido mal en alguna parte.
Venganza tena una expresin peculiar en el rostro, pero no dijo nada. Lo que estaba
pensando era que Pap se haba casado por primera vez a los veinticinco aos. Y el Abuelo
haba tenido menos que eso al casarse. Ahora bien, Primognito tena casi cuarenta, Castigo
treinta y cinco y l mismo treinta y cuatro, y las nicas hembras disponibles tenan siete u
ocho aos!
No creo que te sirva de gran cosa cazar a una de esas hembras del Pas de las Mujeres
dijo con resentimiento. Si lo haces, lo ms probable es que se la quede Pap.
En la casa de la esposa Regocijo Brome, Primognito Brome, de cuarenta aos, se hallaba
sentado en la penumbra de la cocina hablando con su madre de cincuenta y cinco aos. Sus
hermanos Venganza, Diligencia, Firmeza y Protegido del Seor estaban en la casa de solteros.
Su hermana de diez aos, Modestia, estaba cardando lana en el cobertizo del fondo. Su otra
hermana, Gratitud Brome, tena treinta y dos aos, y se haba casado a los catorce con el
Anciano Gavin, del otro lado de la montaa. Su madre no la haba visto desde haca varios
aos, aunque Primognito s. En principio haba ido para llevarle a su madre noticias acerca de
ella, motivo que se consideraba razonable.
Acaba de parir su hijo nmero doce le dijo a su madre. Ocho de ellos estn vivos.
Me pidi que te comunicara que algo se rompi esta vez, pero que ella no lo lamenta. Dijo que
sabras a qu se refera.
Regocijo asinti con un gesto y no hizo ningn comentario. Crea saber lo que trataba de
decirle Gratitud.
La prxima vez que la veas murmur, podras sugerirle que trate de ver a tu ta
Susannah. La madre de Susannah o su abuela, no lo recuerdo bien, fue capturada fuera de aqu
y trada a la Tierra Santa. Saba muchas cosas acerca de asuntos femeninos, y ense a
Susannah.
No saba eso dijo Primognito, sorprendido. Quin la captur? A la madre o la
abuela de Susannah, quiero decir.
Creo que fue el Anciano Demoin, cuando no era ms que un joven y viva en la casa de
solteros. De todos modos, tal vez el Anciano Brome permita que Susannah vaya a cuidarla un
poco si el Anciano Gavin est de acuerdo. Slo s de otra mujer con habilidades curativas, y
vive a cuatro valles de aqu. Es una Simpson, creo. Ya debe de estar muy vieja.
Se lo dir a mi hermana respondi l con la vista fija en el suelo. Mam?
S, Primognito?
En realidad he venido para preguntarte una cosa. Estoy segura de que Pap podr
responder cualquier cosa que quieras saber.
El hombre se ruboriz, y el color de su rostro se not en los bordes de su barba.
No quiero preguntrselo a Pap. Quiero que me lo digas t!
Muy bien, hijo. Pero recuerda que soy slo una mujer y no s mucho respecto a nada.
Regocijo mantuvo el rostro sereno, tal como siempre haca. Era ms sencillo si no mostraba
sus emociones, si nunca pareca desear nada. Entonces, si una viva lo suficiente, se llegaba a
vieja y la vida se volva bastante agradable antes de finalizar.
He conseguido una esposa le dijo.
Lo s, hijo. Todas tus tas y yo asistimos a tu boda. Humildad Gavin se convirti en tu
esposa.
Ella llora suspir Primognito. Llora.
Regocijo pens en esto con sumo cuidado. Haba algunas cosas que una mujer poda
decir, y otras que no. Preguntas que una mujer no poda formular.
Llora constantemente, o slo algunas veces?
Algunas veces. l volvi a ruborizarse. Regocijo decidi correr el riesgo.
Como cuando debes cumplir con tu obligacin?
S.
Llora como... como si le doliera?
S, en efecto. No tiene por qu llorar y la he castigado por ello, pero parece que no
puede evitarlo y me quita las ganas de hacer lo que debo hacer.
Regocijo suspir.
Oh pens. Ojal hubiera alguna mujer en los cielos a quien rezarle. Ojal hubiera
algo que una mujer pudiera esperar con ilusin.
Te dir una cosa, hijo. Pdele a Humildad que hierva una gallina gorda. Que no le aada
sal ni nada, slo la gallina. Luego que retire la grasa y la ponga a enfriar. Cuando vayas a
cumplir con tu obligacin, unta a tu mujer con esa grasa. As es probable que no le duela tanto.
l lo pens unos momentos.
Como si fuese el eje de una carreta, eh?
Regocijo asinti con la cabeza. No se atrevi a hablar, porque en su interior una voz
estaba gritando:
S, bestia estpida y cruel. Como si fuese el eje de una carreta, slo que a ti te importa
mucho ms la carreta. Al fin, con voz muy suave, le dijo:
Humildad slo tiene catorce aos. An no se ha desarrollado por completo. No es... no
tiene edad suficiente.
Bueno, es posible concedi l. Pero es la nica que tengo.
Entonces, tal vez querrs traerla hasta aqu para que visite a tu ta Susannah. Ella sabr
ms que yo.
No me gusta andar de visita respondi l, obstinado. Cuando las mujeres se visitan
comienzan los problemas. Eso dicen los Ancianos. Vosotras os reuns en los festivos, en accin
de gracias y para los nacimientos. Y siempre estis charlando acerca de algo. Aunque no lo
notaba, hablaba exactamente igual que su padre, hasta en la entonacin que daba a las
palabras.
Me refera a que a lo mejor se siente sola insisti Regocijo. Porque an no tiene
otras esposas que la acompaen.
Ese es el destino de las mujeres replic l con indiferencia. Por ser la fuente y
origen del pecado, se es el destino de las mujeres.
Hubo un breve silencio.
Come otro trozo de pan con confitura dijo Regocijo. Las remolachas dulces fueron
muy buenas el ao pasado. He preparado muchas conservas. Te dar un frasco para tu... para
Humildad.
Captulo 21
Septemius Bird descansaba en el asiento de la carreta mientras Chernon llevaba las
riendas de los burros. Al cuarto da de viaje, el joven ya haba aprendido a hacerlo bastante
bien. El viejo Bowough Bird yaca en un colchn dentro de la carreta, en compaa de Kostia y
Tonia, quienes se haban empeado en hacer el viaje a pesar de que Septemius insisti para
que se quedaran en Marthatown. Recordando su viaje por el sur, no haba querido ponerlas en
peligro. Por aquel entonces haba escasez de mujeres. Si las cosas continuaban igual, la
situacin deba haberse tornado desesperada. Septemius no haba tenido oportunidad de
mencionar esto a la joven Stavia. Todava consideraba la posibilidad de advertirle a travs de
aquel joven inexperto que viajaba a su lado. Sin embargo, por ms que el joven se mostraba
bastante amable, Septemius no simpatizaba mucho con l.
No, decidi. Lo mejor sera hablar con Stavia cuando la viese.
Dnde vas a reunirte con Stavia? pregunt, ya que de pronto se dio cuenta de que
no lo saba.
Hemos convenido en una seal. Yo bajare antes de que vosotros lleguis al
campamento. Despus usted le dir dnde me ha dejado y ella vendr a buscarme.
Stavia haba salido tres das antes de que Bowough Bird estuviera en condiciones de
viajar, y para cuando Chernon llegara ya habra pasado algn tiempo en el campo de pastoreo
fortificado al cual se dirigan. Segn le haba dicho a Chernon, ya se haba librado del servidor
que deba acompaarla, y por lo tanto estara sola. l ni siquiera alcanzaba a imaginar qu
utilidad hubiese podido prestarle un servidor. En la guarnicin se deca que las mujeres
mdicas castraban a los guerreros que volvan, y Chernon supona que era cierto. Al menos
nunca tenan hijos, ya que cada nio de la comarca era entregado a un padre guerrero.
Algunos decan que los servidores eran utilizados para engendrar nias, pero l lo dudaba. Con
su lectura clandestina haba aprendido la suficiente biologa elemental como para cuestionar
esa suposicin.
Bueno, cualquiera que fuese la utilidad de los servidores, no habra ninguno con Stavia.
Como si hubiese ledo sus pensamientos, Septemius dijo:
Ella no ha viajado sola hasta aqu, verdad?
Me asegur que se encontrara perfectamente a salvo.
Y t aceptaste su palabra?
En el Pas de las Mujeres solemos hacerlo replic Chernon con cierto sarcasmo.
Pero estar en el campo de pastoreo al cual nos dirigimos?
As lo hemos planeado.
Septemius estaba muy inquieto. Todo aquello no le gustaba nada. Si las gemelas
hubiesen aceptado quedarse donde estaban... Podan haber vivido un tiempo en el Barrio de
los Viajeros al otro lado del muro oriental, asistiendo a la escuela. En todas las ciudades los
Concejos alentaban esta participacin por parte de las viajeras, y no les preocupaba que estas
mujeres transmitiesen los conocimientos a sus compaeros, aunque no permitan que
copiasen los libros. De todos modos, las nias haban insistido en acompaarlos, y l no las
pondra en peligro permaneciendo all ms tiempo del necesario.
Tal vez no sea tan seguro como Stavia cree le dijo al fin. Cuando viajis juntos, ten
mucho cuidado. No pudo disimular el tono preocupado de su voz, ante lo cual el muchacho
pareci ofenderse. Durante un rato avanzaron en medio de un silencio incmodo.
Quieres que te adivinemos la buenaventura, Chernon? pregunt Kostia.
Podemos echarte las cartas?
Qu cartas son sas? pregunt Chernon, distrado de sus pensamientos constantes
en los cuales Stavia y l eran las figuras centrales.
Cualquier excusa era buena para impedir que Septemius lograra transmitirle su ansiedad.
Se haba sentido irritado desde que dej la guarnicin, pero en realidad no deseaba examinar
las causas de su malestar. Cuando pensaba en ello se introduca por caminos que prefera no
transitar. Por unos momentos se le haba ocurrido que esta maniobra con Stavia se pareca un
poco a las cosas que sola hacer Barten, pero haba descartado la idea de inmediato. l no se la
haba llevado de la ciudad con la simple intencin de satisfacer sus necesidades; Stavia
pensaba viajar de todos modos. No pona en peligro la vida o la salud de Stavia para su propio
placer; l no tena ninguna enfermedad ni pensaba contraerla. Michael le haba prometido que
cuando llegase el momento de avanzar sobre Marthatown, Stavia sera para l si todava la
quera. Chernon supona que todava la querra, y esto tranquilizaba su conciencia. No estaba
haciendo nada que no pretendiese continuar en el futuro. Al final ella se lo agradecera.
Michael le haba asegurado que sera as.
Cuando caa la noche y los efectos fsicos de sus fantasas no resultaban tan evidentes,
Chernon se dejaba llevar por su imaginacin y anticipaba momentos lascivos y sumamente
placenteros. Oh, cunto la deseaba, la deseaba para s, sin interrupciones ni preocupaciones.
Apenas si poda esperar para recorrer los kilmetros que lo separaban de ella, del lugar donde
ocurrira todo. Hasta ese momento, tratara de no inquietarse innecesariamente con
cuestiones secundarias y pequeeces ticas.
De qu cartas hablas? pregunt con la voz ronca por el deseo.
Tonia asom la cabeza justo detrs del asiento y le ense los naipes, boca arriba sobre
su mano.
Los naipes de la buenaventura, Chernon. Nunca los habas visto?
Te hablar de ellos dijo Kostia, asomada sobre el hombro de Tonia. Hay cuatro
palos en la baraja, uno para cada estacin del ao. Cada palo tiene un rey, una reina y otra
carta que forman la trada real.
Entreg a Septemius una botella de vino y cuatro copas, vigilando que la distribucin
fuese equitativa. Ella y Tonia haban decidido emborrachar un poco a Chernon.
En el palo de la primavera explic Tonia, el rey lleva un cetro florido y la reina lleva
un hijo en las entraas, mientras que el mago de primavera ofrece la fecundidad y hace que el
fro retroceda.
En el verano, el rey conduce una pareja de bueyes continu Kostia, mientras
entregaba a Chernon una copa llena. Seal una carta. Estos son los bueyes. Una especie de
ganado. Ya no existen. La reina lleva un cuerno de la abundancia lleno de cereales, verduras y
frutas. La sacerdotisa del verano est desnuda bajo su leve tnica. Lleva una corona de hiedra
y porta un quemador de incienso. El humo oculta su rostro.
Tonia continu con la explicacin.
El rey de otoo tiene la barba gris y porta un bculo de roble con hojas rojas; la reina
extiende sus manos y la lluvia cae sobre ellos en medio del campo. El guerrero de otoo se
apoya sobre su espada.
Finalmente concluy Kostia, en invierno vers al rey en su trineo tirado por renos.
Estos animales tampoco existen.
Ya s qu son los renos murmur Chernon, mientras se tomaba el vino.
El rey tiene la barba blanca y un manto rojo sangre. Luego est la reina con su capa
oscura extendida ante las estrellas, y la princesa de invierno, toda cubierta de pieles, con los
ojos gneos capaces de helar o quemar, segn decida. Tiene un cuchillo en una mano y un
manojo de cereales en la otra, para alimentar a los animales. El sello de la primavera es el
florecimiento del fruto, el del verano los cereales segados, el del otoo las hojas rojas del roble
y el del invierno la rama de acebo. Hay diez cartas numeradas en cada palo.
Volvi a llenar la copa de Chernon.
Chernon entreg las riendas a Septemius y cogi las cartas que la joven le ofreca.
Estaban pintadas a mano y barnizadas, y slo tenan los bordes un poco gastados. Chernon dio
la vuelta a dos de ellas sobre el asiento de la carreta. El cinco de acebo, el uno de cereal. Kostia
suspir.
Qu suspiro tan profundo observ Chernon. Mis cartas indican mala fortuna?
El uno de cereal es un naipe de destruccin respondi ella.
Por qu? Mostraba a un hombre con una hoz en el cinto, sujetando una sola espiga.
Tena la cabeza vuelta de tal modo que no se le vean los ojos, pero tena la boca abierta y las
venas del cuello estaban marcadas como si acabara de gritar. A m me parece una cosecha.
Ha segado todo el cereal, pero no ha vuelto a sembrar nada dijo Tonia. El cinco de
acebo muestra un rbol de cinco ramas cargado de nieve contra un cielo gris. Se encuentra a
mitad de camino en su palo, ni temprano ni tarde. No se ve a ninguna persona. Es una carta de
espera. Un naipe que indica el transcurrir del tiempo.
No puedes detenerte con dos cartas intervino Kostia. Debes girar otra ms.
Por qu? pregunt Chernon.
Tres, cinco, siete, once o trece dijo Kostia. Nmeros que no pueden dividirse en
partes iguales.
Impares y primos aadi Septemius. Nmeros que slo son divisibles por s
mismos. Siempre se ha considerado que posean un significado oculto.
Oh, est bien rio Chernon, para demostrar que no crea o no le importaba. Extrajo
otro naipe y lo deposit junto a los otros dos. Kostia contuvo el aliento y le retir la baraja.
Bueno, has escogido a la princesa de invierno, Chernon.
Y eso qu significa? Volvi a vaciar la copa y recuper las riendas. Algo espantoso,
sin duda.
No respondi ella. Slo que se trata de una mujer que puede mostrarse afectuosa
o furiosa.
Paparruchas dijo Chernon con brusquedad. Todo esto es una tontera. Por
supuesto que el tiempo habr de transcurrir, ocurrirn destrucciones y las mujeres se
mostrarn afectuosas o furiosas, a veces las dos cosas a la vez. Slo me habis dicho verdades
simples y hechos inevitables.
Kostia le dirigi una mirada ofendida y cerr la puerta de la carreta, dejando la botella
sobre el asiento.
Chernon rio y volvi a llenarse la copa. Brindara por la buenaventura. Se volvi unos
momentos para mirar a Septemius, y sorprendi una expresin preocupada en su rostro.
Usted no cree en estas patraas, verdad, mago? Justamente usted, que se gana la
vida engaando a la gente. Chernon haba decidido que no deba preocuparse por lo que
Septemius pudiese pensar o decir. Nadie prestara la menor atencin a un artista ambulante, y
cuando los guerreros se hiciesen cargo, el anciano y las nias haran lo que se les ordenase.
Oh, s admiti Septemius. Es cierto. Logro hacer que la gente crea que he hecho
algo cuando no lo he hecho. Conozco todas las mentiras que las personas se dicen a s mismas.
Yo les ayudo a mentirse; se es mi oficio. Y yo, Septemius Bird, voy a decirte una cosa,
Chernon: cuando Kostia y Tonia echan las cartas, suelen decir ms verdades de las que me
interesa conocer.
Entonces soy afortunado, ya que yo mismo me ech las mas respondi Chernon,
quien chasque la lengua para alentar a los burros. Quera llegar lo antes posible. Bueno, los
naipes han dicho bastantes verdades, Septemius. El tiempo pasar. Es posible que deba cortar
un poco de lea en el camino, para alimentar el fuego, y esto har que se cumpla la profeca
de destruccin. Deb haber elegido la sacerdotisa del verano, sabe? La que tiene el rostro
oculto. Cuando me encuentre con Stavia, ver su cuerpo... Se ech a rer con una expresin
lasciva que revelaba mucho ms de lo que l hubiese querido. Pero tal vez no vea su rostro.
En el Pas de las Mujeres no hay ninguna que nos muestre su verdadero rostro, lo saba?
Me sorprende que lo sepas t replic Septemius con dureza. Esta vez fue l quien
volvi a llenar la copa de Chernon.
Oh, no somos estpidos, mago. He pensado mucho en ello, sabe? Le algunos libros,
antes de que Stavia decidiera traicionarme y no me prestara ms. Yo mismo logr hurtar uno.
Perteneca a mi hermana Beneda, y yo se lo quit. Ella ni siquiera se dio cuenta. Beneda no es
muy aficionada a la lectura, de todos modos.
Todava lo tienes? pregunt Septemius con curiosidad.
Oh, s, lo traigo conmigo. Habla de animales y personas, antes de las convulsiones. He
ledo sobre elefantes y cocodrilos, sobre lapones, sobre isleos en los trpicos y personas que
vivan a bordo de barcos, en los grandes ros. La vida era muy variada en otras pocas, mago.
No se pareca en nada a como es ahora.
Todava puede ser variada le respondi Septemius. Quin sabe qu hay al otro
lado de las desolaciones?
A quin le importa, si no podemos llegar hasta all? Aqu todo es aburrido. El Pas de
las Mujeres, dentro de los muros. Las guarniciones fuera de los muros. Gitanos y bandidos que
andan entre nosotros como esos chacales que aparecen en los libros. Y viajeros como
vosotros, por supuesto. Artistas. Magos. Acrbatas. Y sujetos que hurgan entre los restos de
las viejas ciudades buscando metales, y carreteros que se dedican a trasladar cosas de un sitio
a otro. Volvi a chasquear la lengua y sonri sarcsticamente. Lo he pensado mucho. A
simple vista parece muy sencillo, pero bajo la superficie hay ms... aunque no podamos llegar
a ello.
Septemius se estremeci. Cuando Chernon hablaba en plural, se refera a los guerreros?
No entiendo qu quieres decir.
Chernon volvi a esbozar una sonrisa que a Septemius le result desagradable.
Bueno, por ejemplo, las mujeres dependen de nosotros para que las defendamos, no
es cierto?
No era nada de eso. Era algo fro y calculado, aunque estuviese estimulado por el deseo
carnal.
Septemius suspir. No quera complicarse en nada de todo aquello.
En las mejores condiciones, el viaje a Emmaburgo duraba tres das a lo largo de la costa.
El campo de pastoreo donde los esperaba Stavia se encontraba dos das ms all, en direccin
sudeste. En ese punto se encontraran al sur de la desolacin, y un viaje de cuatro das hacia el
noreste les permitira rodearla y llegar a Peggytown. Afortunadamente, poco despus de su
llegada comenzaran los carnavales en la ciudad. El camino de la costa era apenas un poco ms
largo que el de costumbre: al este de Marthatown hasta la Posada de los Viajeros, al este y un
poco al sur hasta Mollyburgo, y luego al sudoeste a Peggytown. En esta parte del Pas de las
Mujeres todos los caminos formaban un crculo alrededor de la desolacin, con Tabithatown y
Abbyville all en el norte y Melissaville y las otras ciudades ms hacia el este.
Septemius no tena un verdadero motivo de preocupacin respecto al camino que
llegaba hasta el campo de pastoreo. No le gustaba el trayecto de cuatro das desde all hasta
Peggytown. Haba un camino, pero no era muy transitado. Estaba lleno de bosques y colinas.
Al norte se extenda la desolacin, y al sur vivan aquellas personas que recordaba como muy
poco agradables. Por lo tanto, condujo con gran inquietud. Tal vez aqul era uno de esos
momentos en que todo era un mal negocio, en que ninguna decisin sera acertada. De vez en
cuando se volva hacia el interior de la carreta y observaba las mejillas sonrosadas del viejo
Bowough. De este modo se convenca de que, aunque slo fuese en parte, haba actuado de
forma tica.
Captulo 22
En el campo de pastoreo, donde hubiese debido encontrarse con el servidor de
Tabithatown, Stavia dedic su tiempo libre a tratar a las mujeres y los servidores, que sufran
diversas afecciones originadas o exacerbadas por sus ocupaciones cotidianas. A una mujer
afectada por un intenso sarpullido le indic que volviese a Emmaburgo y que en el futuro se
mantuviese alejada de las ovejas, porque era alrgica al aceite de la lana. Trat heridas y
cortes producidos por las espinas y las piedras. Tambin ech un vistazo a los animales, ya que
haca bastante que no reciban la visita de una mdica veterinaria. Sugiri blsamos para las
infecciones oculares y tratamientos para las picaduras de insectos. Entonces, cuando hubo
terminado, inspeccion los huertos y fortificaciones y redact un informe elogioso para el
Concejo de Emmaburgo. Esta ciudad haba establecido el campamento, y si todo sala bien el
asentamiento se extendera hasta convertirse en una nueva poblacin.
Algn problema con los bandidos? pregunt.
Alguien nos espa le dijo la jefa del campamento, mientras se frotaba la frente como
si de esta forma pudiese borrarse las arrugas. Entonces volvi la cabeza encanecida, donde
unos rizos dscolos escapaban a la sujecin de la trenza. Al sur. De vez en cuando los vemos.
Unas sombras que se escurren detrs de los arbustos, casi siempre al atardecer. Tambin han
desaparecido algunas ovejas, ms de las que podemos explicar. En su mayora carneros
jvenes.
Podra tratarse de coyotes?
A veces vemos coyotes. Durante el da no se acercan mucho al rebao. Prefieren las
incursiones nocturnas, pero cuando oscurece encerramos a las ovejas en los corrales. No, los
animales que desaparecen son los que pastan en los lmites del rebao, se alejan un poco y de
pronto desaparecen. No pareca muy preocupada por esto.
Ah dijo Stavia a falta de otra cosa.
Slo perdemos las que no se mantienen unidas, y se trata precisamente de los
animales que no nos interesa conservar.
Ah volvi a decir Stavia. Entonces comprendi. Recordaba haber ledo algo al
respecto, muchos aos atrs. Seleccin! Estis seleccionando las que poseen instinto de
rebao.
Seleccionamos a las ovejas que se sienten muy inquietas si no estn estrujadas contra
otras cuatro de su misma especie admiti la jefa, sin dejar de frotarse la frente. Por cierto,
tengo que ensearte una cosa.
Abri la puerta a su lado y atraves un corral que Stavia no haba visto antes. Contra la
pared haba un redil, y en l haba unas ovejas de forma extraa.
Perros dijo la jefa mientras le diriga una mirada de soslayo.
Qu? Stavia los mir con incredulidad. Eran de un color blanco sucio, lanudos, con
las narices redondas y las orejas blandas de las ovejas que ella haba estado viendo desde haca
das.
Son perros. No s de dnde han salido, pero el otro da una de las pastoras los
encontr a los tres, mezclados entre las ovejas.
Yo pens que eran ovejas! Stavia se inclin sobre el redil y los animales la miraron,
meneando lentamente las colas.
Se les parecen mucho, verdad? Sent curiosidad, as que conserv a una hembra y un
macho aqu y envi a la otra hembra con el rebao. Les ped a los pastores que la vigilaran.
Mucho despus del atardecer, venan de regreso y un coyote sali de entre las malezas,
tratando de atrapar a un cordero. La perra se coloc entre los dos animales. Cada vez que el
coyote se mova, se encontraba con la perra entre l y el cordero.
No son pastores?
No trataba de reunir al rebao, no.
En el norte tienen algunos perros pastores. He odo hablar de ellos.
Yo tambin. Muchas veces he lamentado no tenerlos. Pero stos son otra cosa...
algo as como protectores de ovejas. Qu extrao.
Antes de las convulsiones haba ovejas aqu, todos lo sabemos. De lo contrario ahora
no las tendramos. As que es posible que antes hubiera diferentes clases de perros pastores.
Son tan suaves como cachorros!
Crees que han sobrevivido todo este tiempo en las montaas?
Ocurri con los venados. Tambin con los osos y los zorros.
Trataremos de que se reproduzcan, pero un macho y dos hembras no son gran cosa.
Les he dicho a todos los pastores que mantengan los ojos abiertos. Si encuentran
alguno ms, me lo harn saber.
Stavia sacudi la cabeza e introdujo una mano en el redil. Una lengua rosada le lami los
dedos. Unos ojos rodeados de lana blanca la miraron.
Domesticados coment Stavia. Completamente domesticados.
Lo cual indica que deben haber tenido gente cerca, no crees? Es lo que todos
pensamos. No creemos que sean salvajes. Pensamos que deben de pertenecer a alguien. No a
bandidos ni a gitanos, sino a personas asentadas en alguna parte.
Haba un mago que lleg a Marthatown para el carnaval, Septemius Bird. Haba viajado
hasta aqu hace muchos aos. Me dijo que haba gente que viva al sur de este lugar. En los
valles, al otro lado de las tierras yermas. Pero deben de estar bastante ms al sur, a kilmetros
de aqu.
Me dijeron que me mantuviera alejada de aquellas tierras y que tuviera lejos a los
rebaos, pero nadie me advirti que...
Segn Septemius, las personas que viven all no son la clase de gente que querramos...
bueno... admitir entre nosotros.
Ah. Por la forma en que lo dices, ni siquiera querramos encontrarnos con ellos.
Stavia asinti con la cabeza.
Creo que no aprobaramos su forma de vida y tampoco podramos cambiarla. Trato de
recordar lo que dijo Septemius. Algo as como que la poblacin eran escasa e improductiva,
aunque no s a qu se refera con eso.
Ahora comprendo de dnde provienen los espas.
Stavia asinti con la cabeza mientras reflexionaba. Si la gente del sur estaba tan cerca del
campo de pastoreo, sera imprudente realizar una incursin de dos personas en aquella
direccin. Deba enviar un informe inmediato a los Concejos de Emmaburgo y Marthatown. El
Pas de las Mujeres no poda perder esta ocasin de aadir nuevos animales a los pocos de que
disponan. Septemius llegara muy pronto, y tal vez lograse convencerlo para que se llevase los
informes y los perros.
Chernon abandonara la carreta antes de llegar al campamento y encendera un fuego
para que el humo la guiase. Ya haba explicado a los dems que su compaero la esperara en
otra parte. Aunque l estuviese disfrazado como servidor, sera mejor que nadie lo viese. No
quera que su nombre figurara en ningn informe futuro. Tambin poda ocurrir que l se
mostrase desagradable con alguien y le causara problemas ms adelante... cuando regresara a
Marthatown.
O luego, cuando Chernon traspusiera la puerta para retornar a ellas. Era posible. Despus
de viajar juntos algunas semanas o meses, poda abandonar este s pero no y regresar. En
cuanto a ella, no se trataba de una muestra de confianza. Estaba cumpliendo con el trabajo
para el cual la haban enviado. No era culpable. No engaaba a nadie. Realizara la exploracin,
tal como lo haba prometido. Su mente repiti estas palabras por milsima vez, sin lograr
convencerse. Si quera ser sincera, deba admitir que todo aquello era una tontera arriesgada
y tal vez peligrosa.
No obstante, como probablemente haban de pasar varios das antes de que Septemius
llegara, mientras tanto poda dedicar un par de ellos a explorar las tierras del sur, hasta los
campos yermos. All estaba ocurriendo algo, y el Concejo querra saber de qu se trataba.
Captulo 23
Los tres hijos adolescentes de Susannah, Capaz, Obediente y Fiable, estaban cometiendo
uno de los mayores pecados conocidos por los moradores de la Tierra Santa. Se introducan en
territorio demonaco, en parte para explorar y en parte para cometer pillajes. Aunque, tal
como se haban convencido a ellos mismos, trabajaban para recuperar las posesiones del
Padre Todopoderoso. Tres de los perros haban desaparecido, y lo ms probable era que esas
hijas del diablo se los hubiesen llevado para sus propios propsitos satnicos.
Su determinacin estaba bastante impulsada por la culpa. Haban sido ellos quienes se
llevaron a los perros en una incursin anterior, que haba incluido espiar a un gran rebao y
capturar a un bonito cordero que ni siquiera haba sido destetado an. Desde entonces haban
estado ordeando a una de las ovejas de su madre para dar leche al pequeo animal, pero
ahora ya se alimentaba casi exclusivamente de hierba. Por ms que a los Ancianos les resultase
difcil aceptarlo, las ovejas hembras preadas por carneros de la tierra demonaca producan
corderos ms sanos. Todos deban admitirlo, porque era la simple verdad. En los ltimos cinco
o diez aos, muchas ovejas haban sido estriles o parieron corderos muertos. Luego Castigo
haba encontrado a un carnero joven vagando por los campos yermos, y al llevarlo a casa los
Ancianos haban comenzado a discutir sobre si podan utilizarlo o no. Al fin lo colocaron en un
corral con algunas ovejas del Anciano Brome para ver qu pasaba. Y lo que ocurri fueron
varios corderos sanos, junto con ms discusiones sobre si el demonio trataba de engaar a los
moradores de la Tierra Santa.
Bueno, el Anciano Brome haba ganado en esta ocasin. Desde entonces los Ancianos no
haban vuelto a preocuparse por el tema. Si alguien consegua un animal del exterior, obtena
una recompensa; los Ancianos realizaban un servicio para que el carnero fuese apto y lo
dedicaban al Padre Todopoderoso. Evidentemente, los carneros de las tierras demonacas no
haban contrado ninguna enfermedad del diablo, porque cumplan muy bien con su trabajo.
Ahora, la opinin generalizada entre los Ancianos era que todos los animales haban sido
inmunizados por la divinidad porque eran incapaces de pecar.
De todos modos, esto no ayudara a los muchachos si los Ancianos descubran que
faltaban tres perros. Los animales podan ser inmunes a la maldad, pero ellos no lo eran; las
cicatrices de sus espaldas daban testimonio de eso. El problema era que ni siquiera se haban
dado cuenta de la ausencia de los perros hasta que estuvieron de vuelta. Capaz pensaba que
los tena Fiable. Fiable pensaba que los llevaba Obediente. Obediente ni siquiera haba
reparado en ellos, y nadie saba dnde estaban.
Seguro que se metieron en ese rebao haba admitido Capaz al fin, despus de pasar
varias horas negando que hubiese ocurrido el hecho. Seguro.
No debimos llevarlos suspir Obediente. No debimos haber ido nosotros, y
tampoco tenamos que haber llevado a los perros. Pap nos matar.
Bueno, no tena pensado decirle a Pap lo que hemos hecho, precisamente objet
Capaz. Puedo ser malo, pero no soy tonto.
Todos somos malos anunci Fiable. Todos llevamos el demonio dentro, sobre todo
las mujeres. Nosotros no somos ms malos que los dems. En especial si logramos que
vuelvan.
Ahora estaban tendidos bajo un largo saliente de piedra en el extremo norte de los
campos yermos, observando a las ovejas que pastaban en los prados ms abajo. Eran tres
rebaos, cada uno custodiado por tres o cuatro pastores con cuernos colgados al cuello para
dar la alarma. Los rebaos estaban tan apretados como el sitio de la obligacin en una virgen.
Los perros podan encontrarse all mismo, entre las ovejas, pero desde arriba no haba forma
de distinguirlos. Desde su atalaya, lo nico que los muchachos vean era la mancha color
blanco sucio que se mova y las figuras oscuras de los guardias, con sus tnicas que les llegaban
a los pies y las cabezas cubiertas por capuchas, ocultando sus rostros. Podan ser mujeres
demonacas. Podan ser algunos de sus esclavos: hombres malditos, destinados a servir
eternamente al demonio. Si llegaban a atrapar a alguno y tenan la oportunidad, lo mejor que
podan hacer con ellos era matarlos. Aunque a las mujeres demonacas era posible
domesticarlas si se las mantena atadas el tiempo suficiente. Haba que conjurar al demonio
mediante la obligacin y el castigo, decan los Ancianos.
Un movimiento en el campamento fortificado atrajo su atencin. All haba una mujer
que avanzaba hacia los rebaos y detrs de ella traa a un burro. En este caso no caban dudas
de que era una mujer. El cabello suelto en la espalda, la cabeza descubierta, una camisa ligera
que permita ver sus formas... no mostraba ninguna decencia. Las mujeres decentes no se
permitan hacer nada que excitase a un hombre, y jams lo hacan a propsito. Las mujeres
decentes se escondan, se afeitaban la cabeza y caminaban enconadas. No era el caso de sta.
La mujer se detuvo junto a uno de los rebaos y habl unos momentos con uno de los
pastores. Luego se acerc a los otros y finalmente condujo a su bestia de carga hacia el
noroeste.
Padre Todopoderoso exclam Capaz. No os gustara aplicar el castigo a sa?
Tendramos que tenerla escondida susurr Obediente. Pap la pondra en una
casa como esposa antes de que se te levantara la polla.
No lo creas gru Capaz, mientras se sealaba. Ya la tengo tiesa, con slo mirarla
pasar.
Es la maldad que te aflora coment Fiable, y aadi esperanzado: Creis que
volver?
Es probable. Si anda por ah, debe de estar buscando algo. Y lo buscar maana. Y
pasado. Tal vez salga varios das. Podramos ir y esperarla.
Obediente pareca inquieto.
Tendramos que esconderla!
Pues claro dijo Capaz, con la respiracin agitada. Ser malo, pero no soy tonto.
Captulo 24
Stavia senta unos ojos que la observaban. Era como un hormigueo desagradable, y
hubiese querido girar la cabeza para escudriar los salientes rocosos del sur. Alguien deba de
espiarla desde all. No obstante si se volva, y sobre todo si utilizaba sus gemelos de campaa
(slo para usos de exploracin, y que el cielo ayudase a la que rompiera un par), el espa sabra
que ella lo saba. Sera mejor fingir que no lo haba notado, alejarse de ellos, dar un rodeo
hacia el norte y volver al campamento mucho antes del atardecer. Stavia avanz con pasos
seguros, sin apartar la vista del suelo, inclinndose de vez en cuando para arrancar alguna
planta til o totalmente desconocida. Haba una maleza en particular que los pastores le
haban recomendado como posible insecticida, y otra que pareca ser buscada por las ovejas
enfermas. Un vermicida, tal vez? Cuando las encontraba, las arrancaba con bastante tierra y
las envolva en papel encerado para mantener la humedad. Al regresar al campamento las
plantara en tiestos y las enviara a la jefa de botnica en Emmaburgo... suponiendo que la
hubiese. De lo contrario, las enviara a Marthatown.
Morgot le haba indicado que tratase de encontrar una planta que, segn se deca, era
excelente para tratar la congestin pulmonar. Hojas triangulares, flor amarilla con cinco
ptalos, y por lo que haba podido ver hasta el momento, invisible o posiblemente inexistente.
O tal vez floreca a principios de primavera o a finales de otoo, cuando nadie la buscaba.
An senta las miradas. Resueltamente, sin volver la cabeza, avanz hacia el norte.
Alejndose de ellas. Tuvo que caminar ms de un kilmetro para que al fin su piel dejara de
hormiguear. O bien no podan verla a tanta distancia o se haban marchado. Stavia se volvi
lentamente y escudri el horizonte. No haba nada all. Se escondi tras un arbusto y extrajo
los gemelos. Nada. Ningn movimiento. Poda haberse agazapado todo un ejrcito en aquellas
cimas, de todas formas no lo hubiese visto. Desfiladeros, torres, peascos... todo erosionado
por el viento y tallado en formas fantsticas. Stavia guard los gemelos y regres donde estaba
el burro.
Suficiente por ese da. Regresara al campamento y confirmara la opinin de la jefa.
Alguien, tal vez ms de uno, observaba.
Captulo 25
Dos das ms tarde Septemius Bird lleg al campo de pastoreo, flanqueado por Kostia y
Tonia en el asiento de la carreta, con las puertas abiertas para que Bowough disfrutara del
paisaje. Septemius pareca ms animado que en los das anteriores. En realidad se haba
sentido bastante mejor cuando Chernon se apeara, a medio da de viaje de all.
No te cae bien, verdad? le pregunt Kostia, asintiendo con la cabeza para mostrar
que ya conoca la respuesta. Acababan de trasponer la gran puerta de madera que aislaba la
fortificacin del mundo exterior. El servidor que oficiaba como guardia los observ llegar, y
pareci aliviado al notar la presencia de las dos jvenes y el anciano. No te gusta en lo ms
mnimo.
Es... bueno, es un muchacho difcil de conocer.
Oh, vamos exclam Tonia. sa es la tontera ms grande que he odo en mi vida.
Una hora despus de recogerlo, t ya lo conocas bien. Lo habas calado por completo. l, con
esa expresin de nio herido, con esos labios infantiles y esos profundos ojos grises. Sufri un
poco de nio, probablemente. Descubri que con ello la gente se senta culpable, as que
continu utilizando el recurso cuando le convena. Un poco de sufrimiento para que la mam y
la hermanita le prestasen atencin. Stavia tambin qued prendada de ello, por instinto
maternal tanto como sexual, dira yo. Hay mucho de la Gran Madre en ella.
Estoy de acuerdo asinti Kostia. Luego l creci y continu empleando el recurso
de dar lstima para llamar la atencin de su madre, su hermana y probablemente de Stavia
tambin. Pero hay un cerebro detrs de todo esto, y como sabe que ella no es estpida, le
suplic que le diese libros. Esto la hace sentirse culpable porque viola las ordenanzas. Su culpa
significa que deber herirlo otra vez y eso le otorga poder sobre ella.
Pero no har nada deshonroso, a pesar de lo que ya ha hecho y lo que est a punto de
hacer mascull Tonia. Es un muchacho valiente, claro que s. As que all est Stavia,
atrapada entre dos fuerzas, sintiendo que es quien ms dao le ha hecho, que todo es culpa
suya. Oh, vamos, Septemius, t sabes todo eso.
A vuestra edad sera muy considerado de vuestra parte que os mostrarais menos
sabias refunfu Septemius. Encuentro cierto consuelo en pensar que, sin duda, algn
vnculo romntico har que os comportis de forma imprudente y reprochable.
A tu edad replic Kostia, ya podras dejar de hablar de forma tan afectada. Hay
algo que me desconcierta en l. Una especie de audacia destructiva que exhibe.
O que oculta observ Septemius. Porque aunque haya querido hacernos creer que
ste es un viaje ilcito, os apostara cualquier cosa a que sus oficiales estn al corriente. Tal vez
han sido ellos mismos quienes lo han enviado.
Guardaron silencio unos momentos, mientras intercambiaban miradas significativas.
Probablemente tengas razn, to, pero es Stavia quien me inquieta dijo Tonia.
Estoy preocupada por ella.
Y all est aadi Kostia, sealando el callejn estrecho y polvoriento por el cual
transitaban, en direccin a un espacio igualmente polvoriento, lleno de corrales y cobertizos.
Stavia se encontraba en un extremo de la plaza, charlando con una mujer de edad
madura vestida con un pantaln de cuero y una capa tejida. Las dos alzaron la vista hacia ellos.
Al principio Stavia frunci el ceo, y luego sonri, como si se hubiese alegrado de verlos pero
no los esperara tan pronto.
Septemius lo salud. Me gustara presentaros a la jefa del campamento, Marietta.
Septemius Bird y sus sobrinas Tonia y Kostia. El caballero de la carreta es el padre de Bird. Se
asom al interior. Cmo se encuentra, Bowough? Tiene mejor aspecto que cuando lo dej!
Es la seorita doctora, verdad? Entre, querida, entre.
El anciano le cogi la mano y la hizo subir a la carreta. Stavia se arrodill junto al anciano
y comprob su mejora mientras Septemius conferenciaba con la jefa sobre la posibilidad de
ofrecer su espectculo en el campamento. Marietta se mostr encantada y estuvo dispuesta a
pagar. Una de sus principales preocupaciones era mantener la moral alta en un sitio tan
aislado.
Lo habis trado? le susurr Stavia a Tonia, quien haba entrado en la carreta con
ella. A Chernon.
Oh, s. Nos dej a unas horas de aqu, Stavia. Se encuentra en el este, desde donde te
har una seal para que lo veas. Esto es, si continas decidida a irte con l. Kostia y yo no lo
recomendamos.
Todava leis mi buenaventura? pregunt Stavia, sin molestarse. Oh, vamos. Es
un viejo amigo, hermano de una amiga muy querida, y cuenta conmigo.
Las jvenes sacudieron la cabeza, pero no le dijeron nada ms. Stavia tena ese rostro
sereno e insensible que, bajo la apariencia de amabilidad, sola ocultar la obstinacin ms
implacable. Era intil gastar saliva.
Qu has estado haciendo aqu? le pregunt Tonia para cambiar de tema. Parece
un lugar muy apartado.
Me he dedicado a recolectar plantas, a inspeccionar el lugar, a tratar a personas y
animales, y a escribir informes. Pensaba recolectar algunas plantas ms y explorar un poco por
el este antes de regresar a casa respondi Stavia con un tono jovial e indiferente que en
realidad significaba: Estoy completamente decidida a ir, as que no hablemos ms del
asunto. Entonces sonri de forma ms abierta. Aunque antes de irme, os invito a todos a
cenar. Os apetece cordero asado?
Perfecto.
Tambin podis comer algunas verduras locales rio Stavia. Aunque probablemente
olern a oveja. Aqu todo huele a oveja.
Asaron el cordero sobre un fuego abierto. Estaba tierno y delicioso, con un jugo
suculento que les chorreaba por las manos y por las barbillas. Tambin probaron las verduras
del lugar, que no olan a oveja, sino a sol y a hierbas, y un plato de avena sazonada con el jugo
del asado, cebollas y ajo. Cuando terminaron, Septemius mont el escenario en un costado de
la carreta. A modo de obertura, Bowough toc una meloda en el acorden y los perros grises
bailaron a cuatro patas mientras los blancos saltaban sobre las delanteras o las traseras.
Entonces Septemius subi a la plataforma, cort a Tonia en dos y volvi a unirla, la hizo
desaparecer de varias maneras, extrajo palomas de su sombrero vaco e hizo aparecer
monedas de las orejas de las ovejas, colocndolas en el sombrero para hacerlas desaparecer
nuevamente. Kostia estaba cubierta con un velo para que no se notase que eran gemelas, lo
cual hubiese explicado varios detalles respecto a sus desapariciones, y las dos hermanas
realizaron un nmero que consista en responder preguntas colocadas en sobres, sin abrir los
envoltorios hasta que la pregunta haba sido respondida. Todos bebieron cerveza, todo un
lujo, ya que el cereal siempre escaseaba; y se fueron a dormir con los corazones alegres. En los
muros, los guardias anunciaron que todo estaba en orden y el campamento qued en silencio.
Cundo piensas reunirte con l? pregunt Septemius, sentado junto al fuego.
Maana dijo Stavia alzando la vista del papel que tena extendido delante de ella,
sobre una tabla. Tengo que pedirle otro favor, Septemius.
Ya he hecho demasiado respondi l, tratando de no sonar tan molesto como se
senta. En realidad estaba enfadado consigo mismo. Haba hecho demasiado, demasiado dao.
Hubiese querido disuadirla.
Quiero que entregue este informe y tres perros extraos que hemos encontrado.
Perros? pregunt l, repentinamente interesado.
S que debe de haber planeado seguir a Peggytown, pero sera mejor que no tomase
ese camino. Adems, tanto los perros como mi informe deben llegar a Marthatown lo antes
posible. Hay personas que espan el campo de pastoreo, gente de algn lugar del sur. Es
probable que sea la gente que usted me mencion. El Concejo Conjunto del Pas de las
Mujeres debe saberlo lo antes posible. Creo que necesitamos una guarnicin por aqu. En
realidad, se trata de un presentimiento. Stavia frunci el ceo al recordar el hormigueo que
haba sentido al alejarse del campamento. Le he escrito una carta a Morgot. En ella le pido
que le pague por el tiempo que usted ha dedicado a esto. Lo hara yo misma si me hubiera
llevado algn dinero, pero no es el caso.
l cambi de posicin. Pareca inquieto.
No quiere que nosotros recorramos ese camino, pero piensa hacerlo usted misma, sola
con Chernon, no?
No estaremos solos! Tendremos al burro. Stavia le sonri. Slo era una broma. He
decidido que el itinerario previsto por el Concejo no es el ms adecuado. No necesito explorar
el sur para averiguar si hay gente all. Eso ya lo sabemos. Por lo tanto, slo efectuar un breve
reconocimiento hacia el este, ms que nada para recoger especmenes botnicos. Hoy mismo
al recorrer los prados he sentido unos ojos que me vigilaban, como un enjambre de abejas. No
pienso volver a exponerme. Una exploracin al sur debe ser efectuada por un grupo grande
que incluya guerreros, no por dos personas.
Me preocupa usted dijo l con impotencia. En serio, Stavia.
Shh replic ella. Preocpese por su propia familia, Bird. Preocpese por esas
gemelas. Eche races cerca del Pas de las Mujeres, y permita que vivan de forma civilizada.
He pensado en eso murmur l.
Bueno, hable de ello con Morgot cuando regrese a Marthatown. Dgale que le ped que
me ayudara y a cambio le promet que hara lo mismo por usted. Ella le conseguir un permiso
de residencia.
Y cmo me ganar la vida? No ha pensado en este detalle? Hace mucho que lo
pienso le sonri Stavia. Podra realizar servicios de flete y mensajera para el Concejo. Ellas
siempre estn enviando mensajes y materiales de una ciudad a otra, y pagan por el servicio. O
si prefiere permanecer en la ciudad, pueden darle una magistrala.
Una magistrala?
Una canonja, Septemius. Algo que slo requiera unas horas al da y le deje tiempo
libre para dedicarse a otras artes u oficios. Adems, podra tener una huerta...
Oh, qu bien exclam Kostia. Eso me gustara.
Y si sus sobrinas deciden asistir a la escuela, recibirn una cuota de queso y cereales...
construir una jaula para los perros. Luego pas la tarde reuniendo algunas provisiones y
despus de dormir tras la proteccin de los muros, iniciaron el camino de regreso.
No me seduce la idea de que ande por all dijo por dcima vez, a nadie en particular.
Lo s respondi Kostia. Y cuando entreguemos el mensaje y los animales a
Morgot, debemos decrselo.
Captulo 26
Ensayo:
(Aquiles se acerca al grupo de mujeres con actitud resuelta.)
AQUILES: Entonces ella es Polixena.
POLIXENA: (Bostezando.) S, yo soy Polixena.
AQUILES: Mi esclava, Polixena.
POLIXENA: Polixena no es esclava de nadie.
(Aquiles intenta sujetarla y descubre que no puede hacerlo.)
AQUILES: Se ha escurrido entre mis brazos como los rayos del sol, como el humo a
la luz de la luna, como la bruma, como...
IFIGENIA: Como un fantasma.
AQUILES: Como un fantasma, s.
POLIXENA: (Complacida.) Por alguna razn, no me sorprende.
AQUILES: Cmo puedo lograr que esto me obedezca? En otros tiempos utilic el
miedo a la muerte para hacer que una mujer se incline ante m. Si no le tema a su
propia muerte, entonces tema por algn otro, un esposo o un hijo. Cmo
lograr que esta mujer se someta a mi voluntad?
POLIXENA: Creo que no me someter.
IFIGENIA: Lo ves? Es lo que intentbamos decirte, Gran Aquiles. Las mujeres no
te sirven de nada cuando estn muertas.
Captulo 27
Despus de dejar a Septemius, Chernon abandon las planicies y subi a una pequea
colina, acamp, pas casi toda la noche en vela y encendi el fuego al amanecer. Stavia se
levant temprano, avist el humo y ya haba abandonado el campo de pastoreo cuando
Chernon apag el fuego, poco despus de encenderlo. Todo se desarrollaba segn lo previsto.
Stavia se dirigi a l con una sensacin de expectativa y fatalismo a la vez. No llegaba a estar
feliz, pero haca mucho tiempo que no se senta tan contenta, menos culpable.
Stavia camin varias horas hasta llegar a l. Aunque Chernon estaba bien oculto en el
bosque, tal como ella le haba indicado, la observ desde un saliente. A cada momento que
pasaba, se senta ms impaciente y excitado. Cuando Stavia lleg, no tuvo palabras para darle
la bienvenida. Las fantasas lo haban mantenido despierto casi toda la noche; su cuerpo
turbado haba hecho el resto. Cuando la vio llegar, se abalanz sobre ella y la arrastr hacia las
mantas que tena extendidas, cubriendo su boca en un beso y sin darle tiempo para hablar. Sin
pronunciar palabra, la someti en un arrebato desesperado y casi forzado que, aunque no
lleg a sorprenderla por completo, la dej completamente insatisfecha y temblorosa, dolorida
y furiosa en medio de una cierta excitacin. Al apartarse de ella, Chernon permaneci
enredado en las mantas, con los ojos cerrados, respirando con gran agitacin. Si no haba sido
exactamente una violacin, haba estado muy cerca de ello.
Stavia se acomod la ropa y se alej de l rpidamente, como s se tratara de un animal
que habitualmente era manso, pero que de pronto se haba vuelto peligroso. Chernon se
qued dormido y ella fue hasta donde el burro aguardaba pacientemente, con las riendas
cadas en el suelo. Stavia descarg su morral, at al animal y busc hasta encontrar agua en un
arroyo cercano. Entonces se desnud y se lav concienzudamente, todo en silencio,
controlndose para no gritar, patear o volver para matarlo. Tena sangre entre los muslos, pero
ella haba sabido que poda ocurrir. El encuentro le haba causado ms dolor que placer, pero
tambin saba que eso no era raro. Haba iniciado sus estudios femeninos a los diez aos; haba
seguido cursos de psicologa y destrezas sexuales. Se haba iniciado en el sexo mucho despus
que casi todas sus conocidas, pero no por ello se encontraba menos preparada. Chernon
simplemente no le haba dado tiempo ni ocasin de ser otra cosa que un receptculo para su
pasin desenfrenada. Ella no se senta aterrorizada o muy herida, pero estaba furiosa.
No le haba dicho nada! Nada afectuoso, nada sentimental. No le haba hecho ningn
cortejo. La haba posedo como si se tratase de una gitana...
Pudiste haberlo detenido observ la actriz Stavia desde algn profundo rincn de su
cerebro. Pudiste haberlo derribado de un golpe.
Lo importante no era detenerlo. Yo quera otra cosa de l, no de m. Esa no era la
autntica razn. No lo era. Volvi a intentarlo. Me sorprendi tanto que no supe qu hacer, y
de pronto todo haba terminado. Y una vez ms. No cre que l quisiera esto.
Ser mejor que yo me ocupe del asunto.
Est bien. Era evidente que ella misma no poda manejarlo. Si lo intentaba, lo matara.
Que la actriz Stavia se ocupara de todo.
Stavia se visti, se abroch la ropa, regres al lugar donde dorma Chernon y le propin
una fuerte patada en las costillas.
alcanzaba a comprender las razones que se ocultaban tras esa decisin, pero pudo ver su
cerebro en funcionamiento.
Tienes razn, Stavia. Me he comportado como... como uno de esos antiguos de los
libros de Beneda. Como un brbaro. Volvamos a comenzar. Y sonri otra vez.
Stavia percibi su sangre fra, su intencin manipuladora, pero decidi ignorarla. Despus
de todo, acababan de encontrarse. Permiti que en su interior todo volviera a fundirse
adoptando una forma nueva y ms suave.
La actriz Stavia tuvo que retirarse tras los bastidores.
Oh, Chernon exclam ella, abriendo los brazos.
Era el primer amante que tena Stavia y por lo tanto no tena ningn punto de referencia
para comparar la experiencia. No obstante, s compar a Chernon con otros hombres que
conoca.
Con Joshua. Con Corrig. Con su instructor quirrgico en Abbyville.
Chernon pareca ansioso por darle placer, y algunas veces lo lograba, aunque pareca ms
por casualidad que por conocimiento de lo que haca. Estaba tan absorto en sus propios
sentimientos que no era capaz de prestarle atencin a ella. Pronto Stavia se convirti en una
experta en complacerlo, lo cual no era una tarea muy complicada. El necesitaba pocos
incentivos y no toleraba las demoras. Se pareca un poco a los corderos que Stavia haba visto
en el campo de pastoreo. De pronto parecan hambrientos y se lanzaban desesperadamente
sobre la ubre de sus madres. Entonces, de repente se saciaban. Todo era ahora. Nada era
despus. Recordaba lo que Beneda le haba dicho sobre l, aos atrs.
Cuando viene a casa, come constantemente, cualquier cosa, se limita a engullir y ni
siquiera se toma la molestia de saborearlo...
Lo cual segn lo que haba estudiado, se record Stavia, era una actitud sexual bastante
frecuente entre los hombres muy jvenes. Chernon tena veinticuatro aos, pero eso era ser
muy joven en la guarnicin. All un hombre vala muy poco hasta que hubiese sido probado en
una batalla, aunque hubiera tenido hijos antes de ello. En el Pas de las Mujeres se era adulta a
los diecisis o diecisiete aos. Stavia reflexionaba sobre este punto en algunos momentos,
absorta y un poco dolorida por la falta de costumbre de hacer el amor. Aunque Chernon no lo
llamaba de ese modo. En el Pas de las Mujeres, se consideraba que los mejores amantes eran
los hombres mayores, que haban dejado de ser gallitos de carnaval y disfrutaban seduciendo a
las mujeres con cartas, versos y regalos. A Stavia le hubiese gustado algn galanteo adems de
follar, pero no lo sugiri. Haba llegado a la conclusin de que para satisfacer las exigencias de
Chernon necesitara ms energa de la que haba supuesto. Slo sera capaz de cumplir con la
tarea encomendada si no complicaba las cosas an ms. Los sentimientos tambin
demandaban energa. Estos tendran que esperar. Stavia tom esta decisin a sangre fra, casi
como una venganza por lo que haba visto en su rostro, sin reconocer que buena parte de lo
que sentan el uno por el otro era hostilidad.
Juntos avanzaron hacia el este, y luego hacia el sur. Por las tardes montaban el
campamento y lo levantaban a media maana. La coleccin de hierbas fue creciendo, y las
anotaciones en los mapas de Stavia se hicieron ms apretadas. Chernon slo se mostraba
ligeramente interesado en lo que ella haca.
Pens que esto te interesara mucho lo rega cansada al final de una larga
jornada. Una vez te quejaste de que los guerreros no tuvieran mejor atencin. Algunas de
estas hierbas son excelentes para las heridas.
Stavia se levant y su piel desnuda resplandeci como la luz de un fantasma entre los
rboles oscuros. Entonces se visti y cogi sus mantas.
Adnde vas? le pregunt l en un tono airado y dolorido a la vez.
Donde pueda dormir un poco respondi ella. Estoy cansada. Chernon se mordi la
lengua. Estaba tan furioso que apenas si poda pronunciar palabra, pero de pronto record a
Michael y lo que ste deseaba saber.
Lo siento, Stavia.
Yo tambin dijo ella, aunque le pareci que l no lo senta demasiado. Pero de
todos modos estoy cansada, y no quiero continuar con esta discusin. Al alejarse, Stavia
comprendi que su actitud era a la vez real y simblica, que estaba dejando a Chernon, al
Chernon que haba credo conocer. En ese mismo instante comprendi que haba violado las
ordenanzas intilmente, y con un profundo sentimiento de culpabilidad se pregunt si Morgot
la perdonara alguna vez... si ella misma lograra perdonarse. Una cosa era segura. Haba
dejado a Chernon y no cambiara de idea. En lo que a ella se refera, Chernon estaba muerto.
Captulo 28
Stavia haba iniciado la aventura decidida a permanecer bien lejos de las tierras yermas
del sur, y tambin de las personas que acechaban desde all. A medida que transcurran los
das haba avanzado hacia el este, siguiendo por un plegamiento de colinas o un valle, y cada
noche anotaba los descubrimientos de la jornada en su cuaderno. En el decimoquinto da de
viaje, a la maana siguiente de lo que consideraba la noche en que haba recuperado la
cordura, le dijo a Chernon que tenan que iniciar el regreso. Ella no lo lamentaba. Hubiese
regresado de inmediato de haber existido algn camino corto a Marthatown. En cambi l no
quera volver.
Si nos marchamos ahora tendremos comida suficiente le explic Stavia con calma,
sin el menor rastro de ira en la voz. Conseguir ms en el campo de pastoreo y te la traer
para tu viaje hasta la guarnicin. Estoy esperando un mensaje de Marthatown, y ya debe de
haber llegado.
El mir hacia el sur.
Es necesario insisti Stavia. Chernon murmur algo, pero ella se volvi y comenz a
empaquetar sus cosas.
Cuando planeamos esto, dijiste que seran meses se quej l.
Al principio as lo cre. Pero ahora hay otro grupo que realiza una exploracin por el
este, as que no es necesario que continuemos en esa direccin. Est claro que seguir ms al
sur sera peligroso. Para eso hacen falta ms de dos personas.
Pensabas viajar varios meses con l.
Yo no pensaba nada, Chernon. Este viaje no ha sido idea ma. Lo proyectaron antes de
que yo considerara la posibilidad de venir, antes de que hablara con las mujeres del campo de
pastoreo. Se plane antes de que tuviera la menor noticia de las personas que espan el
campamento. Stavia se expres con paciencia, consciente de que de otro modo l slo se
obstinara ms. Tuve que cambiar de planes cuando me enter de ello.
Uno o dos das ms.
Tendremos comida suficiente si nos marchamos ahora repiti ella . No podremos
alimentarnos con lo que crece aqu, Chernon. Slo reconozco unas pocas plantas comestibles,
y no creo que te gusten. Stavia se dio cuenta de que estaba hablando como Morgot, como
le hablaba su madre cuando ella era pequea.
Chernon pleg las mantas y la castig con el silencio. Stavia se senta exasperada. Se
comportaba como un nio, como lo haca Jerby en ocasiones. Como el hijo mayor de Myra.
Siempre con berrinches y silencios, simulaciones y juegos. No importaba. Ya no importaba.
Simplemente, deba terminar.
Iniciaron el camino de regreso por un valle profundo que los condujo un poco al sur, y
luego se introdujeron por otro que los hizo avanzar ms aun en esa direccin. Cuando se
detuvieron para almorzar, Stavia subi a una colina para examinar el camino que deban
tomar. El plegamiento los conducira demasiado al sur, pero los salientes rocosos a su derecha
eran demasiado escarpados para escalarlos.
Ella lo pens. Eran tres. Dos sujetaban a Chernon y uno estaba listo para volver a saltar
sobre ella.
No... si permite que me vista.
No era lo que Capaz deseaba hacer, pero sus planes no haban incluido esto. Obediente y
Fiable lo miraban, a la espera de una seal. Si l haca lo que deseaba, en ese mismo instante,
los otros tambin lo haran. De ese modo primero tendran que matar al hombre, para evitar
que interfiriese. Adems, no estaba seguro de querer que lo observasen. Su objetivo era
llevarse a la mujer. Tal vez hiciese algunas preguntas al hombre y despus lo matase, pero lo
principal era llevarse a la mujer.
Vstete orden al fin con voz ronca, mientras soltaba el lazo que la sujetaba y coga
una rama del suelo. Y muvete despacio o te azotar con esto.
Stavia se visti. No haba sido justo decir que iba desnuda. Llevaba una camiseta larga y
los calcetines de lana. Despus de ponerse los pantalones, se calz las botas y se cubri con el
chaleco de abrigo, una prenda voluminosa que ocultaba muy bien su torso. Luego se trenz el
cabello.
Hasta vuestras madres tendrn que desnudarse alguna vez razon.
En la casa de baos dijo Obediente. Y en ninguna otra parte. Nunca en la cama.
Eso no es decente.
Stavia se volvi hacia Chernon con una mirada horrorizada y not que l miraba a los tres
muchachos sumamente concentrado. A Chernon se le haba ocurrido pensar que, al fin, estaba
viviendo la aventura tan soada.
Qu queris de nosotros? pregunt l con voz serena e interesada. Nos habis
estado siguiendo, verdad?
Vimos el fuego murmur Obediente, ante lo cual Chernon se estremeci un poco.
La vimos y decidimos capturarla. Estas mujeres diablicas pueden domarse y se convierten en
excelentes esposas.
Domarse? pregunt Chernon, todava interesado.
Las atas explic Capaz. O tambin puedes romperles las piernas. Cuando sanan
quedan cojas y no pueden correr.
Stavia no daba crdito a sus odos. No obstante, lo que oa no era tan terrible como lo
que vea: una expresin francamente comprensiva en el rostro de Chernon. El disculpaba a
aquellos animales. En algn profundo lugar de su ser, simpatizaba con ellos. En ese instante
Stavia comprendi muchas cosas que antes no haba logrado descifrar.
Ella ya es una esposa continu Chernon con calma. Mi esposa. Lleva a mi hijo en
las entraas.
Mierda exclam Capaz, quien lanz la rama al suelo con frustracin. Oh, mierda.
De todos modos nos la llevaremos decidi Fiable. Y a ti tambin. Si tiene un hijo,
puede que los Ancianos digan que est casada y puede que no. Tal vez lo aborte. La mujer que
no tiene un hijo no est casada del todo, eso es lo que dicen.
Y si lo tiene?
Pueden decir que no eras lo bastante hombre como para tener una mujer. Una viuda
con un hijo no ser de nadie ms. Pero tal vez no sea viuda, y tal vez tampoco tenga un hijo.
Capaz asinti con un gesto, y volvi a inclinarse para recoger la vara.
Y las mujeres diablo saben cosas aadi. Secretos. Cmo curar a la gente. Cosas
as.
Oh, sta sabe muchos secretos asinti Chernon. Pero tiene algo mgico en el brazo
que le impide revelarlos. Aunque no hay problema. Puedo quitrselo si deseis saber algo.
Chernon! exclam Stavia perpleja, aunque ya poda esperar cualquier cosa de l.
Stavia le dijo Chernon con una mirada significativa. Ser mejor que me dejes
hacerlo. Se acerc a ella arrastrando a sus dos captores consigo, y le rompi la manga de la
camisa. Aqu est seal. Veis ese bulto del hombro?
Los jvenes se miraron. Despus de un rato, Capaz asinti con la cabeza y entregaron a
Chernon un cuchillo sin dejar de sujetarlo. Al sentir el corte en su hombro, Stavia grit por la
sorpresa. Fue ms por la conmocin que por el dolor. La sangre le corri por el brazo y se le
escurri hasta el codo, atravesando la tela de la camisa.
Lo veis? se jact Chernon. En su mano exhiba el injerto, un pequeo dispositivo de
un material translcido, del tamao de una cerilla.
Stavia se estremeci y trat de controlarse. Se negaba a hablar o a gritar. Fue Fiable
quien le arranc la manga y se la at torpemente sobre la herida, deteniendo la sangre. Capaz
cogi el injerto y se lo guard en un bolsillo.
Ahora regresaremos les anunci.
Lo llevamos a l? pregunt Obediente.
Por ahora asinti Capaz. Veremos qu dice Pap.
Stavia comenz a caminar con la soga atada al cuello. Chernon tena las manos
amarradas en la espalda, como si representara una gran amenaza. A pesar de que Stavia haba
lesionado a Capaz en la refriega inicial, ninguno de los hermanos la consideraba un autntico
peligro, simplemente porque era una mujer. Stavia se percat de ello y decidi no olvidar el
detalle. Tal vez le fuese de utilidad ms adelante.
Tambin decidi olvidar la complicidad de Chernon por el momento. Se oblig a no sentir
lo que estaba sintiendo. No buscara venganza, al menos no an. Era probable que Chernon
hubiese salvado su propia vida al agredirla, y quiz tambin la de ella, aunque no lo haba
hecho por este motivo. Aparte de la pequea herida del hombro, en realidad no le haba hecho
dao. Y si lo consideraba con frialdad, tal vez fuese mejor que le siguiese la corriente por el
momento. La verdadera Stavia se sumi en una horrenda caverna de odio y cedi su puesto a
la actriz.
Todos los hombres, incluyendo Chernon, buscaban sus secretos. Secretos que ella no
conoca, que no posea. Y si finga que ocultaba algunos? Su vida poda depender de ello. Y
como Chernon ya estaba convencido de que los tena...
Stavia sigui marchando, sumida en sus furiosos pensamientos, mientras ideaba una
estrategia para sobrevivir. Por el momento deba arrinconar la ira. Lo mejor sera seguir el
juego de Chernon. Afirmar que era su esposa. Asegurar que estaba embarazada de su hijo.
Por lo visto, las costumbres de aquellos salvajes no les permitan llevarse a la esposa de otro
hombre... y la calidad de esposa quedaba probada con la reproduccin.
Bueno, pens consternada, tal vez llegase a probar que lo era. El esperma se conservaba
varios das en el aparato genital. Una extraccin repentina del injerto poda estimular la
ovulacin. O si no, sin lugar a dudas, pronto Chernon tratara de acercarse a ella.
Secretos, pens con impotencia. Qu poda hacer para convencerlos de que los tena?
Tardaron cuatro das en llegar a la Tierra Santa. Fiable se adelant para informar al
Anciano Brome acerca de su llegada. Cuando aparecieron, todas las esposas, hijas e hijos los
esperaban en los porches de las casas.
Poco a poco, en aquellos cuatro das Stavia se haba ido cambiando de ropa. Cuando
llegaron iba vestida con su abrigo de fieltro y se cubra la cabeza con la capucha, debajo de la
cual se haba envuelto el cabello con una taja ancha. Bajo el abrigo llevaba su pantaln y su
camisa ms gruesos, ocultos bajo una larga tnica. No haba hecho ningn intento por lavarse
el rostro. Considerando las circunstancias, deseaba parecer lo menos atractiva posible.
Capaz relat lo sucedido. Tal como Stavia haba cambiado su aspecto por conveniencia, l
modific la historia acerca de la expedicin. En ella no haba nada que indicase deseo por una
mujer, nada de su intencin original de mantenerla oculta. Ahora no se trataba ms que de
cumplir su deber con la familia. Haban salido a buscar ovejas. Por casualidad se haban
encontrado con la mujer. Entonces les haba parecido buena idea traerla a la familia, averiguar
los secretos que posea. Exista un problema con el cual no haban contado. La mujer viajaba
en compaa de un hombre, y l afirmaba que era su marido. Aseguraba que la mujer llevaba
dentro un hijo suyo. El hombre haba arrancado algo mgico que la mujer tena en el brazo.
El Anciano Resolucin Brome extendi la mano y Capaz le entreg el pequeo injerto.
Qu es esto? le pregunt Resolucin a Chernon.
No lo sabe dijo Stavia antes de que l pudiera hablar. Ni siquiera es mgico. ste
era un riesgo que haba decidido correr.
Chernon baj la vista furioso. Stavia ya haba puesto en duda lo que l pensaba decir.
Entonces, qu es? le pregunt Resolucin.
Es una especie de medicina que me impide abortar al beb respondi ella. Ahora
que me lo han extrado, es probable que lo pierda. Se palme el vientre. Le convena fingir
que estaba embarazada. Baj la vista, simulando pudor.
Y cmo es que l no lo saba? pregunt Castigo. Cuando Fiable lleg con las
noticias, se haba sentido lleno de esperanzas. Quiz la mujer extranjera pudiese ser suya!
Ahora vea morir sus esperanzas. Cmo?
Es asunto de mujeres respondi ella, con la vista baja. No molestamos a los
hombres con asuntos de mujeres.
l dice que guardas secretos!
Slo cosas de mujeres repiti Stavia. Sobre cmo curar a la gente y traer nios al
mundo. Cosas as. Nada que interese a los hombres. Se arriesg a alzar la vista,
interceptando miradas furiosas en casi todos los adultos varones de aquella familia. El padre y
sus hijos mayores. Parecan ser ocho, contando a los tres que los haban capturado. Y slo una
nia adolescente! Stavia lo dedujo todo. Haba estudiado aquellas cuestiones en sus clases de
historia. Infanticidio o sacrificio de nias. Tal vez las dos cosas. Pero nada de poliandria, lo cual
poda haber resuelto la situacin. Aventur otra mirada y se top con los ojos de una mujer
madura de aspecto cansado que estaba junto a la nia. Su madre. Con un beb en los brazos.
Tal vez no fuese tan mayor. Quizs era ms joven de lo que pareca.
Qu llevas en ese burro? La pregunta fue dirigida a Chernon, pero Stavia respondi
por l nuevamente.
Hierbas curativas. Estaba recogiendo hierbas para curar a la gente.
Pensar en esto proclam Resolucin. Pensar y rezar. Mientras tanto, llvate a
la mujer a tu casa, Susannah.
Pap exclam Obediente. Escapar.
No si t vigilas la casa respondi el Anciano. T o alguno de los dems. Y llevad a
este hombre a la casa de solteros. Necesito tiempo para decidir qu hacer. Observ el
injerto en la palma de su mano callosa, uniendo las cejas en una profunda arruga vertical.
Tengo que pensar.
Stavia se volvi y subi los dos peldaos desvencijados para reunirse con la mujer y la
nia. Otra nia, ms pequea, se esconda detrs de la puerta entreabierta.
Susannah dijo Stavia con suavidad. Me llamo Stavia.
Obediente y Castigo vigilaron la casa hasta la medianoche, y a esa hora Venganza y
Diligencia los sustituyeron. Stavia recorri el trayecto hasta el excusado bajo sus miradas
voraces. Decidi que si necesitaba volver a ir, usara algo a modo de orinal, pero que no se
sometera nuevamente a aquellas miradas.
Las provisiones que cargaba el burro fueron amontonadas en el porche de Susannah,
incluyendo el botiqun mdico que Stavia siempre llevaba consigo. Stavia vaci su contenido
bajo la mirada de la mujer.
T eres la sanadora aqu? le pregunt, segura de la respuesta por algunas palabras
que haba odo a los muchachos.
Soy lo nico que tienen respondi Susannah. Slo s lo que me ense mi madre,
y ella slo saba lo que le haba enseado la suya.
Cuando me marche te dejar este botiqun dijo Stavia.
No irs a ninguna parte respondi Susannah. El viejo se tomar un tiempo para
pensarlo, pero ya encontrar una manera. O te tomar para s mismo, o te entregar a uno de
los muchachos. A Castigo, probablemente.
Yo ya tengo un marido le asegur Stavia. No le gustaba cmo sonaba esa palabra.
Es posible. Si tu hijo vive, puede ser que Pap te deje tranquila. Si ese hombre vive,
puede ser.
Si vive?
Es posible que lo maten. Tal vez no, pero es posible.
Y t no crees que vayan a soltarme.
No. Y en tu lugar, yo no tratara de escapar. Siempre es mejor tener dos piernas sanas.
Eso fue lo que le hicieron a mi abuela. Ella tambin vino del exterior, sabes? Del Pas de las
Mujeres. Mam me cont que lo llamaba as.
Y qu crees que har tu... marido? Susannah sacudi la cabeza.
Har lo que quiera... pero primero encontrar un modo para que parezca correcto.
No dijo nada ms. Stavia estaba demasiado cansada para seguir preguntando. Con un
sentimiento de fatalidad, Stavia se dej caer en el duro colchn de paja del desvn. Sucedera
lo que tuviese que suceder. Ella no podra hacer nada al respecto hasta la maana siguiente.
Por la maana, Stavia se sinti considerablemente sorprendida ante la primera cosa que
le pidieron que hiciera.
Coge esto le orden Resolucin Brome. Pnselo a Susannah.
A Susannah! exclam ella.
Ha tenido algunos abortos. Perdi dos bebs antes de este ltimo. Pnselo a ella.
Susannah haba estado escuchando lo que decan en el porche. Cuando estuvieron en la
casa comenz a llorar, primero suavemente y luego con ms angustia.
Oh, ahh, ahh, ahh. No puedo. No puedo. Oh, no me obligues. No puedo.
Shhh la tranquiliz Stavia automticamente, como si Susannah fuese una paciente
en la casa de cuarentena. Clmate. No puedes qu?
Tener otro nio. Me encuentro muy mal No puedo tener otro. Estoy demasiado
cansada.
Qu edad tienes? le pregunt Stavia.
Veintinueve respondi ella. Soy demasiado vieja. Oh, no puedo. No puedo.
Stavia casi tuvo ganas de rer. Esto era una burla, una comedia.
Susannah! Calla. Puedes guardar un secreto? Los sollozos se detuvieron lentamente.
Qu?
He mentido sobre este injerto.
Qu? Confundida. Insegura.
En realidad impide el embarazo, Susannah. Por eso lo tena puesto. Para no quedar
embarazada en este viaje. Si no deseas otro hijo, djame colocrtelo. Si encuentro alguna
forma de esterilizar este maldito artilugio...
Cunto tiempo? Cunto tiempo funciona?
Varios aos. Cuatro o cinco. Tal vez ms.
Tienes otro?
Para qu...? No. Slo este.
Ahh gimi la mujer. Oh, djame pensar un poco. Slo un poco. Insegura, Stavia se
volvi y llen la tetera para colocarla sobre la estufa. Entre sus provisiones haba hierbas para
preparar una infusin. Cuando la tuvo preparada, Susannah ya haba dejado de llorar. Ahora
respiraba agitadamente, como invadida por un profundo miedo, pero decidida a hacer lo que
deba.
Stavia. Si me haces un favor, yo tratar de hacer algo por ti. Si me ayudas, tratar de
ayudarte a escapar.
Qu? Qu quieres?
Hazme alguna clase de herida para que parezca que me has metido esa cosa. Luego se
la pones a mi hijita.
A Fe! Pero si slo es una chiquilla!
No. No. Tienes que ponrsela a Castidad. Quieren casarla, y tal vez sea muy pronto.
Para las jovencitas es algo muy difcil. Si tuviera cuatro o cinco aos para crecer un poco...
Ya veo. Y qu hars t?
Tendrs que decir que no siempre funciona. O que tal vez se estrope cuando te lo
arrancaron de esa manera. Es probable que yo tenga unos abortos ms, y entonces me dejar
tranquila. Deseara que fuese con alguna otra. Oh, cunto lo deseara!
Conmigo, por ejemplo dijo Stavia con irona.
Con cualquiera que no sea yo admiti Susannah. Pero te ayudar a escapar, lo
juro.
Stavia la mir a travs del vapor de la taza. Cuntas veces se haba sentado ante una
mesa, mirando a alguien a travs del vapor? Morgot Myra. Septemius. Tratando de
comprender por qu la gente era como era. Aqu no haba gran cosa que analizar. Susannah
simplemente estaba vencida, gastada.
Podra colocrtelo a ti y volver con otro para Castidad susurr. Podramos acordar
reunirnos en algn sitio del bosque. Podra traerte una docena de ellos, si lo deseas.
Susannah sacudi la cabeza.
Te cogeran otra vez. Adems, no es necesario. Esto se acaba, no lo ves? Cada vez son
ms los bebs que nacen muertos o que son eliminados porque tienen algn defecto. Todo se
est acabando, y me alegro. Es slo que... en fin, una llega a querer tanto a sus hijitas...
Si es lo que deseas.
Es lo que deseo. Qu necesitars para hacerlo?
Supongo que los hombres deben beber. Cerveza o algo ms fuerte?
Algo. S.
Necesitar un poco para esterilizar esta cosa lo mejor posible. Y tambin algo como...
un punzn?
Tengo uno que normalmente utilizo para hacer zapatos. Le doler mucho?
Ser mejor asegurarnos de que no le duela nada dijo Stavia. Susannah poda ser
capaz de mantener el secreto, pero no poda arriesgarse con Castidad. A juzgar por su aspecto,
la nia se desmayara a la menor impresin.
En el botiqun haba unas ampollas con anestesia local. Estaban escondidas en el forro
junto con algunos otros elementos ms o menos secretos. Susannah recibi un corte en el
brazo sin sufrir ningn dolor. Cuando Castidad se hubo tomado un fuerte barbitrico y se
qued dormida, Stavia limpi el injerto con una bebida alcohlica y la insert en la nalga de la
nia. Segn Susannah, se era un lugar que ningn hombre vera jams.
En el brazo podran tocarlo le explic. Pero no all atrs.
Le doler cuando despierte.
Le dir que he matado a una gran araa en su cama. Que debe haberla picado.
Susannah inform al Anciano Brome que ya tena la medicina en el brazo. Lo que en
realidad causaba la pequea hinchazn era una inyeccin de cera de abeja, que haban
esterilizado con calor.
Esa noche el Anciano Brome fue a la casa, y Stavia permaneci despierta en su cama,
escuchando los ruidos que provenan de abajo. Al principio sonaron unos golpes, y luego,
cuando l se hubo ido, los sollozos de Susannah. Qu diablos, existan otros anticonceptivos,
ms antiguos, no del todo efectivos, pero mejores que nada. Por la maana se los explic a
Susannah. La mujer apenas si pareci orla. Era como si quisiera estar muerta.
Transcurrieron los das. Susannah colg su pauelo rojo en el picaporte, y luego lo hizo
Castidad. Pasaron las semanas, y Susannah volvi a colgarlo.
No has tenido tu impureza le dijo la mujer. Stavia haba estado pensando lo mismo.
Pues no respondi. Ya te lo he dicho. Estoy embarazada.
Ellos pensaban que mentas coment la mujer. Le dije a Pap que era verdad.
Al da siguiente la enviaron a la casa vieja y destartalada en el lmite del casero, donde la
esperaba Chernon.
Y bien, esposa dijo l con una expresin que era casi una burla. As que me dars
un hijo despus de todo.
Tal vez respondi ella. Chernon sacudi la cabeza con ira.
Tal vez?
Podra ser una hija susurr ella. No habas pensado en esa posibilidad?
Chernon se apart con una expresin de disgusto.
No lo sabes? Vosotras las mujeres lo sabis todo!
Creo que existan exmenes, antes de las convulsiones. Pero ya no se efectan. No
contamos con los equipos necesarios.
Entonces tendr que esperar para averiguarlo suspir l Suponiendo que decidan
dejarme con vida. Chernon miraba por la ventana, y ella sigui la direccin de su mirada.
Venganza estaba sentado bajo un pequeo rbol, afilando una rama con el cuchillo. Stavia se
dirigi a la otra habitacin para mirar en la direccin opuesta. Capaz. Bueno, an los vigilaban.
Qu quieren de nosotros? pregunt con cautela. Apenas puedo hacer nada por
ellos, sin medicinas ni equipos. Es que no lo comprenden?
El emiti una breve carcajada.
Quieren que pierdas al beb, Stavia. Entonces no estars embarazada. De ese modo, si
me matan a m, sers una viuda sin hijos y podrn entregarte a uno de los muchachos. Es una
carrera entre Venganza y Castigo. El pobre Capaz ha quedado fuera.
Podran matarte de todos modos.
Pero si tienes un beb, nadie ms podr tenerte.
Una propiedad dijo Stavia con irona. Quien me embarace ser mi dueo,
verdad?
Exacto! le grit Chernon furioso. Exactamente. Y nada de engaos. Nada de decir
s y luego no. Si tienes un hijo mo me pertenecers. Y en ese caso tampoco tendra sentido
matarme. Si no pueden tenerte, me dejarn en libertad. Yo podra ayudarlos a conseguir ms
mujeres.
Del campo de pastoreo.
Exacto asinti l. Ya les he hablado del asunto. Es lo que Michael y Stephon
piensan hacer de todos modos: apoderarse de la ciudad y de las mujeres. Y no slo en
Marthatown. Peggytown y Emmaburgo tambin comparten el plan. Y Agathaville. Y si funciona
all, otras guarniciones estarn dispuestas a hacerlo.
Por qu? exclam Stavia, horrorizada. Por qu, Chernon?
Porque... En ese preciso momento no se le ocurra ninguna razn.
No llevis una buena vida en la guarnicin? No tenis comida, ropas y diversiones
suficientes? De verdad queris trabajar como pastores y granjeros?
Vosotras os encargaris de esos trabajos dijo Chernon sin mucha certeza, notando la
expresin en su rostro. Vosotras continuaris hacindolo.
Eso crees?
De lo contrario, sufriris las consecuencias. Aqu saben mucho de eso. Las mujeres
trabajan por miedo a las consecuencias.
Qu solas decirme respecto al honor? pregunt Stavia.
No he hecho nada deshonroso. Chernon volvi a mirar por la ventana. Yo
regresar a la guarnicin. Todo a su debido tiempo.
Conmigo o sin m, Chernon?
Con mi hijo dijo l. Puedes estar segura de ello.
Fue la vieja Regocijo quien seal que tener a Stavia y a Chernon viviendo juntos en el
mismo casero era indecoroso. Plenitud estuvo de acuerdo con ella.
No se ha afeitado la cabeza le advirti Regocijo a su hijo. An no se ha prestado
ninguna atencin al decoro.
Cmo sabremos si es verdad que estn casados? sermone Plenitud. Si no se ha
casado decentemente, tampoco ser una viuda decente, verdad?
Venganza y Castigo transmitieron sus palabras a Pap, y despus de pensarlo, el anciano
accedi a que Stavia y Chernon fueran casados segn las costumbres de la Tierra Santa.
Chernon fue llevado por los hombres. Venganza y Castigo se retrasaron lo necesario para
atar a Stavia al respaldo de la vieja cama en la casa abandonada.
Plenitud, Alegra, Regocijo y Susannah se ocuparon de los ritos. Plenitud le afeit la
cabeza a Stavia. Luego Regocijo, Alegra y Susannah la azotaron. Utilizaron ramas de sauce, y
las varas le levantaron la piel dejando largas marcas rojas. Regocijo hubiese continuado ms
rato, pero Susannah la detuvo.
Est embarazada le dijo con voz agotada. No contines, Regocijo. Djala.
A m me castigaron ms protest Alegra.
Lo s. Pero t no estabas embarazada.
Qu ms da. Que lo pierda. Es lo que ellos quieren, no?
Tal vez muera ella tambin.
Se hizo un corto silencio y entonces le aflojaron las cuerdas. Tres mujeres se marcharon.
Stavia permaneci inmvil, tan consumida por la furia y el sentimiento de violacin que no
poda hablar ni moverse.
Lo hacen para que lo sepas desde antes le estaba diciendo Susannah con su voz
cansada. Esto es lo que te har tu esposo si no cumples tu obligacin con l. Debes saber lo
que se siente para no provocarlo.
Y mi cabello murmur Stavia. Por qu?
Para que tu aspecto no despierte ningn sentimiento de lascivia. El hombre debe
cumplir con su obligacin, pero para l es un deber, no un placer.
Adems dijo Stavia mientras se volva de lado con una exclamacin de dolor,
porque significa una violacin para la mujer, no es as? La humilla. La avergenza. Y eso es
justamente lo que desean.
Calla exclam Susannah. Oh, Stavia, calla. He impedido que continuaran
azotndote. No he podido hacer ms.
Treme el botiqun le indic Stavia. Hay un poco de ungento all...
Se lo han llevado dijo Susannah. No volvers a tenerlo a menos que tu esposo lo
permita. El decidir si puedes utilizarlo.
Chernon estaba recibiendo su propia iniciacin en la sociedad de Tierra Santa, y no
estaba presente para decidir nada. Las heridas en la espalda de Stavia se infectaron. Dos das
despus, aturdida y desorientada por la fiebre, Stavia trat de escapar.
Capaz estaba dormido. Ella casi haba llegado a los bosques cuando l despert y la vio.
Desesperado, Capaz cogi la nica arma que tena a mano y la persigui, descargando el borde
de la pala sobre su cabeza con un golpe seco. Concentrada en su fuga, Stavia ni siquiera haba
odo cmo se acercaba.
El golpe no fue ms que una explosin silenciosa que la sumi en la ms completa
oscuridad. Cuando Chernon regres y la vio, sufri un estallido de furia y hubiese matado a
Capaz si no lo hubieran contenido. Estaba furioso, pero no llor.
Captulo 29
Ensayo:
IFIGENIA: Lo ves? Es lo que tratbamos de decirte, Gran Aquiles. Las mujeres ya
no te sirven de nada cuando estn muertas.
AQUILES: Entonces yo... yo tambin...
IFIGENIA: Slo eres un fantasma. Ya no podrs matar ni violar. Ya se han acabado
tus batallas. Eres un vagabundo entre las sombras, como nosotras.
AQUILES: Pero yo... yo soy inmortal! Eso dicen los poetas. Estoy destinado a
caminar entre los dioses!
IFIGENIA: Entonces, Los dioses han muerto?
AQUILES: Ellos viven!
IFIGENIA: Y cuando vivas, caminabas entre ellos.
AQUILES: Ah, s?
POLIXENA: Como todos.
AQUILES: A que se referan los poetas?
IFIGENIA: A que seras inmortal mientras vivieras, y a que posiblemente guarden
un buen recuerdo de ti ahora que has muerto. A los hombres les gusta pensar
bien de s mismos...
POLIXENA: ...y los poetas los ayudan a hacerlo.
AQUILES: (Llora.)
POLIXENA: Llora como una criatura. Pobre nio.
Un momento dijo la directora. Stavia, cuando digas el prximo texto
Los hombres lloraron?, inclnate y tcale la cara.
Que le toque la cara? pregunt Stavia. A Aquiles?
S. Tcale la cara para comprobar si las lgrimas son reales. Y luego vuelve a
hacerlo al final. Coloca tu rostro junto al suyo mientras recitas el ltimo
parlamento.
Muy bien asinti Stavia mientras se inclinaba para tocar el rostro de
Joshua.
IFIGENIA: (A Polixena.) Dime. Los hombres lloraron mientras te cortaban el
cuello?
Asombrada, Stavia observ su mano hmeda y las lgrimas que corran por el rostro de
Joshua.
No, no lo hicieron se lament Polixena.
Tampoco lloraron mientras me lo cortaban a m dijo Stavia, con la garganta seca por
el dolor de los recuerdos.
Captulo 30
Morgot estaba en una junta del Concejo cuando una mujer se acerc para decirle que un
servidor la estaba esperando. De haber sido Joshua, la mujer se lo hubiese dicho, y Morgot se
levant fastidiada por la interrupcin. Al salir se encontr con que se trataba de Corrig, plido
y tembloroso.
Qu? pregunt. Quin? Stavia?
S, seora. Joshua tambin lo ha sentido. Los dos lo hemos percibido, hace unos
momentos.
Est herida? Gravemente herida? Morgot luch para no gritar.
Est muerta?
No, no est muerta. Joshua dice que debemos ir de inmediato. Yo opino lo mismo.
Dnde est?
No lo sabemos. Lejos. Demasiado lejos para localizarla desde aqu.
Necesitaris una carreta para llevar... herramientas y cosas.
Joshua dice que Septemius Bird nos llevar. l cree que Septemius sabe algo. Ha ido a
buscarlo ahora.
Queris ayuda?
S, seora. Joshua pide que nos acompaen Jeremiah y los dos hombres nuevos. Dijo
que usted solicitara la autorizacin de las concejalas.
El servidor de la concejala Jessie y los dos hombres de Carol? El asinti con la cabeza.
Joshua dice que pueden ver con ms claridad que cualquiera de nosotros.
Ve a buscarlos indic ella. Yo hablar con las mujeres.
Morgot dijo l, olvidando sus modales por unos momentos. Seora.
S, Corrig.
Joshua me advirti que no olvidara decirle que todo est relacionado con lo otro.
Con la guarnicin? Algo inminente va a suceder?
No es inminente, seora. Pero tenga cuidado.
Captulo 31
Stavia era la Princesa de Invierno. Tena un manojo de espigas en una mano y un cuchillo
en la otra. El Concejo la estaba enviando a buscar un venado.
Hembra le haban dicho, sealando el dibujo en el libro. Es un venado hembra.
Tena unas astas que se curvaban como la luna nueva, con una punta sobre la frente del animal
y la otra extendida en una curva enorme, llena de ramificaciones. Aproximadamente as de
grande, le dijeron, indicando algo que poda ser la altura de un burro. Las hembras del
venado tenan el pelaje del pecho blanco, el hocico salpicado de espuma y la lengua larga. Tal
vez le haban dicho esto o tal vez lo haba ledo en algn sitio.
Stavia no saba por qu la enviaban a ella. Deba de haber otras ms cualificadas para la
empresa. Otras que ya saban cmo eran los venados y cul era el modo de tratarlos. Por qu
la elegan a ella, a una extraa? Stavia se lo pregunt.
Es tu dote le dijeron. Los venados sern tu dote. Stavia no lograba recordar para
qu necesitaba una dote, ni tampoco lo que era eso. No obstante haba una cierta sensacin
apremiante al respecto, algo que ella no poda ignorar. Era urgente e inevitable. Deba hacerse.
De alguna manera, haba perdido la ropa. Le prestaron un par de botas, un pesado abrigo
y una gorra con orejeras que se ataban bajo la barbilla. Bajo el abrigo no llevaba nada. Senta el
fro en la entrepierna, el viento que soplaba. No hubiese sentido tanto fro de haber podido
cerrar las piernas, pero algo se lo impeda.
Lo mejor sera ignorar el fro en la entrepierna y salir bajo la nieve. Alguien le haba
indicado el camino que deba seguir. Por all, donde se abran las colinas y los rboles oscuros
se recortaban contra la nieve. Otra persona le haba sealado el rastro dejado por los venados,
unas huellas vagamente triangulares...
Es posible que muera dijo una mujer.
Quien haba hablado, le ajust el vendaje de la cabeza y le limpi la sangre del rostro.
Stavia la ignor.
No debiste haberla golpeado. La misma voz.
Iba a escapar! La voz de un muchacho, de un joven, inseguro pero desafiante.
De qu te servir con la cabeza rota? pregunt la mujer. Qu pensabas hacer?
Matarla y luego cumplir tu obligacin sobre su cuerpo sin vida? Tpala! No seas
desvergonzado!
El sonido de un bofetn. Un grito.
Cuida tus palabras, mujer. Eso ha sido una falta de respeto hacia tu hijo. La voz
profunda de un hombre, con un dejo algo obsceno e inflexible.
Stavia decidi que ya haba odo suficiente. Era hora de ir a buscar las hembras de
venado. El camino la condujo hacia la oscuridad, hacia los rboles del bosque, donde el viento
suspiraba entre las ramas y las voces se apagaban. Incluso en la oscuridad, distingua las
huellas. Estas brillaban como pequeos corazoncitos entre las sombras. Stavia los sigui.
La curars, Susannah orden la voz profunda del hombre.
Har lo que pueda. Una especie de obstinada dignidad en su voz.
La curars.
Esposo, har lo que pueda. No puedo hacer magia para curar heridas como sta. Tal
vez si le hubieseis dejado tiempo para ensearme las cosas que saba, yo habra podido hacer
algo. En su bolso hay algunas cosas, pero no s dnde est. Capaz es muy bueno cortando
madera. Tambin se las arregla bien con los crneos. Acptalo, Resolucin Brome. Puede
haber matado a esta muchacha.
A este demonio.
A m no me parece un demonio replic ella con la misma entereza rebelde, aunque
las lgrimas ahogaban su voz. Stavia tuvo ganas de rer, pero no pudo. Tiene el mismo
aspecto que cualquier mujer maltratada. Como cualquier esposa. Golpeada, afeitada y
hambrienta.
Otro bofetn. Otro grito. No fue un sonido sorprendido, sino ms bien un ritual. Slap;
ahh. Slap; ahh. Uno despus del otro.
La curars.
Fue una orden. En ella haba una promesa de castigo. Silencio.
He hecho todo lo que he podido con lo que tengo aqu. Necesito traer algunas cosas de
mi casa. Una nueva emocin en sus palabras. Ms que las palabras. Una tristeza insondable.
Una decisin. Quienquiera que fuese la mujer, se march hacia una distancia imposible de
seguir.
A Stavia no le importaba. Ella regres a su tarea de seguir las huellas, que la condujeron
por un sendero largo y sinuoso entre los rboles. Frente a ella se alzaba la Luna, que haba
aparecido de alguna parte. No del cielo. De la Tierra, tal vez. Iluminada por la misma nieve. Y
all estaban los venados, con las astas curvadas como ramas contra los troncos de los rboles
gigantescos. Se alzaban como estatuas grises, inmviles, como talladas en piedra. Su aliento
era lo nico que indicaba que estaban con vida. Pequeas nubecillas de vapor se alzaban de
sus morros negros, una y otra vez. Ella no tena ms que ofrecerles las espigas que llevaba en
la mano y conducirlas de regreso.
A sus espaldas son un grito. Stavia se volvi y de pronto lo vio todo... la fuente de la luz,
el motivo por el cual las hembras se encontraban all. No haban escapado. l las haba robado
y conducido hasta ese sitio. Sus astas se mecan hacia atrs y hacia arriba como una ola al
romper, avanzando luego en una espuma de hueso blanco. Sobre su frente sobresalan otras
agujas de brillante marfil. Con el hocico apuntando hacia ella, l la llamaba, le deca por qu se
encontraba all. Las hembras de venado le pertenecan. Ahora que haba acudido, ella tambin
le perteneca. No habra forma de regresar. La melena blanca en torno a sus hombros y sobre
su pecho formaba una tnica regia.
Ve a buscar a esa intil dijo la voz profunda del hombre. Ya ha estado all lo
suficiente como para preparar toda una comida. Castidad, ve a buscar a tu madre.
S, pap. La voz de una nia. All, en alguna parte, haba una nia. No era importante.
El venado macho volvi a gritar.
Ma dijo. Ma.
Las necesito explic ella con tono razonable. No entiendes que las necesito?
Mas. l baj las astas, que apuntaban hacia su cabeza, hacia su pecho. Ara el suelo
con los pies, afirmndose para atacar. Son mas.
No te sirven de nada protest ella. Slo las posees. Si tienen cras machos, luchas
contra ellas y las matas. Dices que son tuyas, pero no te sirven de nada!
Mas, repiti l.
colg de aquella vieja soga. Slo un da desde que la mujer demonio fuera encerrada en el
fondo de la casa de Pap, para que viviera o muriera. Slo unas horas antes, aquel sujeto del
exterior se haba peleado con Pap y haba recibido una buena paliza. Diligencia consideraba
que aqul no era buen momento para causar problemas, as que haba seguido buscando al
cordero hasta encontrarlo, aunque haba tardado todo el da.
Al caer la noche, acababa de encerrar al animal en el corral y estaba a punto de recorrer
el sendero hasta la casa de solteros, cuando algo sali de entre los rboles y se interpuso en su
camino.
Tena dientes, y los dientes brillaban. Diligencia no alcanz a ver mucho ms. Nunca en su
vida haba visto un rostro tan grande. El pnico le nubl la mente, y cuando trat de escapar
hacia el bosque, algo invisible lo sujet. Al instante siguiente estaba tendido boca abajo, y ese
ser invisible lo aferraba por los cabellos sentado encima de l. Los dientes y ojos brillantes se
movan a su alrededor en plena noche.
Chernon? pregunt una voz horrible, resonante. Dnde est nuestro amigo
Chernon?
Diligencia no poda pensar. l no saba lo que era un Chernon. Se ahog con su propia
saliva mientras el ser invisible haca aleo muy cruel con una de sus manos.
Ggaaggh se quej mientras trataba de gritar. No s. Qu es eso? El ser lo solt un
poco.
Habis capturado a un hombre y a una mujer. El hombre se llama Chernon. En realidad
no es un hombre, sino un demonio. Es amigo nuestro, y queremos saber dnde est.
En la casa de Pap aull Diligencia. Estaba en la casa de Pap con la mujer. Capaz
le dio un golpe con la pala y desde entonces ella no ha podido hablar...
Ahh dijo la voz profunda, confirmando la sensacin de que Stavia estaba
malherida. Un ngel ha venido a buscar a esa mujer. No debisteis hacerle dao. Habis
cometido un grave error al tocarla!
Luego, al recordar lo ocurrido, Diligencia tuvo la extraa sensacin de que haba dolor en
aquella voz, pero en aquel momento no pens en nada porque algo le propin un golpe detrs
de la oreja con una especie de destello, y ya no supo nada ms.
Capaz dijo una de las criaturas invisibles. Debe de ser uno de los jvenes de las
barracas. Yo me ocupar de l.
Llevaremos las mscaras y crearemos un poco ms de demonologa dijo la voz
profunda. La casa del padre debe de ser la que est en lo alto de la colina.
Tardaris una hora, ms o menos?
Ms o menos.
Quin tiene las plumas?
Yo.
La suerte quiso que Capaz Brome saliese de la casa para ir al retrete. El ser invisible lo
atrap y lo inmoviliz boca abajo sobre el polvo.
Capaz? le susurr una voz. T eres Capaz?
Petrificado por el miedo, el muchacho asinti con la cabeza. El ser que se sentaba sobre
su espalda pareci satisfecho con esto.
La mujer que has atacado con una pala era una mujer sagrada declar la voz. Es
una sanadora.
Capaz se convulsion, tratando de zafarse de su atacante.
Era una ramera grit. Caminaba por ah con el cabello suelto, mostrando el
cuerpo. No era mejor que la meretriz de Babilonia. Trataba de escapar...
Hum dijo la voz. Bueno, es evidente que esta conversacin no te har cambiar de
idea, y por lo tanto tendr que convencerte con sangre. Un instante despus, Capaz senta
que le rompan la camisa y un cuchillo se deslizaba sobre su espalda. Un ngel ha venido a
rescatarla anunci la voz, acentuando sus palabras con varios pinchazos y cortes de la hoja
. No lo olvides! Entonces algo golpe a Capaz en la cabeza y el ser se alej.
Desde el valle llegaban sonidos confusos y gritos. El granero del Anciano Jepson estaba
en llamas.
Buena idea dijo el ser invisible, mientras se diriga a la casa de solteros. Unos
instantes ms tarde, el lugar estaba rodeado de paja seca y comenzaba a incendiarse.
Dentro del cuartucho sofocante en casa del Anciano Brome, Stavia yaca en medio de la
oscuridad. De vez en cuando la negrura pareca abrirse, y en el centro apareca un espacio gris
al cual llegaban algunos sonidos. Esta vez fueron unos golpecitos en la ventana, algo suave,
como si se tratase de una rama mecida por el viento. Incluso en medio del dolor, en medio de
la bruma gris que la envolva, Stavia se dijo que no soplaba el viento, que no haba ningn
rbol, que no poda haber una rama contra la ventana En su mente, la rama se transform
en un rbol, en un bosque, en una nueva negrura llena de amenazadoras bestias con cuernos
que bramaban al cielo.
Ven, Stavia, gritaban.
Stavia susurr alguien, volviendo a abrir las tinieblas.
Ella slo poda gemir. Era lo que se necesitaba, un gemido. De ese modo, la rama, el
bosque, la oscuridad sabran dnde encontrarla. Sin embargo, slo lo hizo con suavidad. Y
luego otra vez. No se oy ningn grito, ninguna amenaza. Volvi a gemir. Vala la pena el
esfuerzo para expresar su dolor. Dolor en alguna parte. Ella estaba en medio de un remolino
de dolor, como una ramita en el arroyo, arrastrada inexorablemente.
Tal vez hubo un susurro al otro lado de la ventana. Stavia no poda estar segura. No
importaba. Los gemidos le haban consumido demasiada energa. La oscuridad la arrastr de
nuevo.
En el exterior, a lo lejos, al otro lado de una colina o al final de una noche infinita, se oan
unos ruidos confusos. El sonido se mova en todas direcciones, por momentos con gran
estruendo y con gritos de agona.
Sobre ella, en la casa, alguien se movi, maldijo, grit. Unos pasos fuertes bajaron la
escalera. Gritos. Puertas. Una confusin de sonidos aqu, otra all; y entonces las dos se
encontraron, mezclndose como colores repulsivos en el agua. Amarillo oscuro y rojo sucio,
formando un dibujo irregular.
Algo se movi en la cabecera de su cama.
Aire fro en su rostro. Aire que le causaba dolor.
Ahhh dijo Stavia, sin siquiera notar que haba emitido un sonido.
Aqu dijo alguien. Est atada. Malditos canallas...
Haba luz en su rostro, una luz muy suave como la producida por un farol. Hasta eso le
causaba dolor. Cuando se alivi la presin en sus hombros y unos brazos la alzaron, sinti an
ms dolor y comenz a gritar... slo comenz. Unas cosas suaves se introdujeron en su boca
para silenciarla. Dedos. Stavia mordi esos dedos y alguien maldijo.
Stavia! dijo la voz en su odo. Soy Joshua. Clmate, cario. Te sacaremos de aqu.
Sinti un pinchazo en el brazo. Es para el dolor explic la voz de Joshua. Ahora,
silencio.
Me rescatarn dijo su mente. Guarda silencio o no podrn sacarte de aqu. Dej
de luchar contra el dolor. La oscuridad volvi a engullirla mientras pensaba: Me alegro. No
me enterar de nada.
Traed todas las cuerdas dijo la voz de Joshua. Que la cama quede bien tendida.
Colocad las plumas alrededor. Recordad las pisadas sobre la pared, debajo de la ventana...
La estaban sacando de la habitacin, de la casa, avanzaban por el bosque. Ella estaba
entre los brazos de Joshua. Haba alguien ms que susurraba. Ella conoca esa voz.
Soy Corrig, Stavia susurr alguien. Todo est bien. Silencio. Entonces no supo nada
ms. El dolor se fue a alguna otra parte y la dej tranquila, en medio de la apacible y
acogedora oscuridad.
El granero del Anciano Jepson qued reducido a cenizas. La casa de solteros del Anciano
Brome result quemada slo en parte, aunque tendran que reparar toda la fachada. Al menos
eso fue lo que alcanzaron a ver a la luz del farol. Con esa misma luz leyeron las palabras
grabadas en la espalda de Capaz. Es una mujer sagrada. Tuvieron que esperar a que el joven
despertara para poder preguntarle de quin se trataba, y slo entonces salieron en busca de
Stavia.
La habitacin estaba intacta, como si nunca nadie la hubiese ocupado. No haba ningn
rastro de la mujer, ni tampoco de las cuerdas que la haban atado a la cama. Unas huellas
verticales suban por la pared y desaparecan en la ventana. Unas grandes plumas blancas
rodeaban la cama. Nunca haban visto plumas de ese tamao.
Esa cosa dijo que un ngel vena a buscarla exclam Diligencia. El me lo dijo. Y
Susannah nos advirti que habamos cometido un error al hacerle dao.
Sin modificar su expresin, el Anciano Brome descarg un golpe en la boca de su hijo. No
quera que le recordasen a Susannah. Adems, era una hereja sugerir que cualquier mujer
pudiese haber dicho algo sensato al respecto. No obstante, al ver las pisadas y las plumas, al
or lo que decan los muchachos acerca de aquellos rostros, la bilis le quemaba en la garganta
hacindole escupir sin parar. Tena miedo. Algo haba salido mal. Necesitaba pensar.
El Anciano Jepson llev a varios de sus hijos para discutir el asunto, y Diligencia repiti
ante este grupo lo que haba visto y odo.
El demonio dijo que Chernon era su amigo asegur hasta la saciedad, y esta
afirmacin fue apoyada por otros. Varios de los jvenes haban visto y odo a los demonios. A
pesar de sus esfuerzos, Chernon se les haba escabullido en medio de la noche.
He sabido que Susannah se quit la vida observ el Anciano Jepson. Por qu hara
algo as?
El anciano Brome fingi no haberle odo. Con gran imprudencia, Venganza le respondi:
Dej una nota. Deca que estaba cansada de que la pegasen.
Castigasen le corrigi el Anciano Jepson.
Deca pegasen insisti Venganza, Deca que sera mejor estar muerta porque
entonces nadie podra hacerle nada. Deca que prefera morir antes de que Pap volviera a
cumplir su obligacin con ella.
Esta vez Resolucin Brome derrib a su hijo de un golpe.
Mientras tanto, Capaz comenzaba a sospechar que al descargar esa pala sobre el
demonio... sobre la mujer sagrada, haba cometido un gravsimo error, mucho ms grave de lo
que Pap admitira jams. Alz la vista y se encontr con el ojo hinchado de su hermanastro,
Venganza Brome. En esa mirada descubri el brillo de algo duro e implacable. Venganza,
comprendi Capaz, odiaba a Pap.
Fue toda una revelacin sobre la cual Capaz iba a rumiar durante varios das, una
revelacin que con el tiempo sera compartida con otros para luego extenderse por toda la
Tierra Santa como un cncer. Con ella todos tendran a quien culpar cuando llegase al
Apocalipsis.
Cuando Stavia volvi a despertar, la bruma gris en la que estaba sumergida inclua un
movimiento, un brusco balanceo. Alguien le estaba tocando la cabeza.
Tranquila le dijo Joshua. Te estoy limpiando la herida, cario. Qudate quieta. Lo
siento si duele.
No duele trat de decir ella con los labios hinchados.
Por suerte ya tienes la cabeza afeitada continu l con voz tranquilizadora. No he
tenido que hacerlo yo. Tienes un corte muy feo aqu atrs.
Me dio un golpe le explic Stavia. Cuando trat de escapar, uno de ellos me
golpe con algo. Ninguna de las consonantes sonaban bien. Era evidente que no poda
mover del todo los labios.
Ah dijo l. Bueno, eso lo explica todo.
Chernon? pregunt. Le pareca importante saber que no estaba all.
Qu dice? pregunt alguien.
Quiere saber dnde est Chernon,
La ltima vez que lo vi, corra a toda velocidad seguido por unos seis sujetos.
La voz de un desconocido..., ngel que vena a rescatarla.
ngel? pregunt Stavia, mientras la oscuridad comenzaba a rodearla otra vez.
Un ngel afirm Joshua. Para probarlo, dejamos plumas de ngel en la habitacin
donde estabas encerrada.
Despus de eso, Stavia no supo nada durante un buen rato. Entonces cesaron los
movimientos, se encendi un fogn y alguien le dio a beber un lquido tibio con una cuchara.
Cuatro o cinco sombras; personas que se movan.
Nos encontrarn dijo Stavia con claridad. Corrig se inclin sobre ella y le acarici la
frente.
No te preocupes, mi amor. Ni siquiera nos buscan. Estn todos encerrados en sus
casas, horrorizados ante la idea de que los demonios regresen para acabar con ellos.
Demonios?
El comenz a explicrselo todo, pero Stavia volvi a sumirse en las tinieblas.
Cuando la luz regres, Stavia pregunt:
ngel? Plumas?
Septemius nos prest varios artilugios de sus efectos teatrales...
Por qu lo habis hecho? quiso saber. Varias voces, incluyendo la de Septemius, le
ofrecieron explicacin.
... crdulos y supersticiosos...
... endogmicos hasta el punto de que slo durarn unas pocas generaciones ms...
... creamos confusin y consternacin general... Stavia no oy el resto.
Captulo 32
Chernon nos ha acusado de ocultar secretos dijo Stavia, volviendo la cabeza sobre la
almohada. Haba tratado de dormir, siguiendo el consejo de Morgot, pero le haba resultado
imposible. Se senta febril e inquieta. Durante toda la noche, haba estado abriendo los ojos
ante cada movimiento, cada sonido. Ahora ya era de da y Morgot se encontraba all. Stavia
necesitaba contarle algunas cosas. Dijo que las mujeres guardbamos secretos. Cosas que l
quera saber para obtener poder.
Se produjo un silencio largo y significativo. Stavia record otros silencios que solan
producirse de vez en cuando, en su infancia, silencios que guardaban otras personas cuando se
daban cuenta de que ella estaba escuchando.
Al abrir los ojos, casi esper descubrir que haba vuelto a la niez. Morgot la miraba
atentamente.
Es verdad que guardamos secretos le dijo. Por supuesto que s.
Lo s respondi Stavia. En sus horas de insomnio haba pensado en ello, en las cosas
que sin querer poda haberle revelado a Chernon . Me temo que he compartido con
Chernon algunos de ellos.
Como cules?
Como el hecho de que sabemos quin es el padre de un nio... el examen sanguneo.
Por unos momentos Morgot no dijo nada.
Bueno, en realidad eso no es ningn secreto, Stavia. Es posible que Chernon no vuelva
nunca. Pero si lo hace, y si revela a los guerreros lo que le has dicho al respecto, no tendr
mucha importancia.
Como lo de los injertos anticonceptivos.
Habramos preferido que no lo supiesen, pero eso no nos causar grandes problemas.
Utilizamos injertos para muchas otras cosas aparte de la anticoncepcin. Creo que podremos
solucionarlo. Otra vez el silencio expectante. Ests embarazada, lo sabas?
Supuse que era posible. Chernon me extirp el implante hace bastante tiempo.
Fue el dolor y la conmocin que Joshua y Corrig percibieron asinti Morgot. Ya he
visto la herida. No fue un trabajo muy pulcro.
No creo que a Chernon le importara.
Es posible que no. La cuestin es si realmente deseas tener ese hijo. Stavia volvi la
cabeza con fatiga. Deseaba tener ese hijo? Haba alguna razn para no hacerlo, aparte de la
furia que senta por Chernon? Cada vez que pensaba en l senta que era una herida que deba
cauterizarse, un fornculo que haba que extirpar, algo que requera un gran dolor para que
pudiera iniciarse la curacin.
Existe algn riesgo para mi salud? pregunt, ansiosa de contar con una excusa.
An no estamos seguras. Las heridas de tu espalda son bastante superficiales. Te
duelen porque estn infectadas. A menos que se presente algo ms, algo imprevisto, no creo
que el embarazo te cause ningn dao fsico.
En fin. Qu dijo Myra aquella vez? En algn momento tendr que empezar.
No era lo que senta en realidad, pero estaba demasiado enferma para saber lo que
senta. Si se entregaba a la ira, sta la abrumara, la arrastrara y nunca volvera a encontrarse a
s misma. Aunque cada da permaneca consciente durante ms tiempo, por algn motivo no
se senta ms fuerte ni ms capaz de seguir adelante. No deseaba sentir nada ni decidir nada.
Existen al menos dos diferencias entre t y Myra.
No comprendo.
T has sido forzada, ella no. Y t llevas en tus entraas al hijo de un guerrero.
Bueno, Myra tambin... Stavia se interrumpi, Morgot sacuda la cabeza. No. Como
el pndulo de un reloj. No.
El silencio se hizo ms profundo, ms cargado de significado. De pronto, las cosas que se
silenciaban cobraban una importancia mucho mayor que todo lo que se haba dicho. Cosas que
deba haber sabido, que deba haber imaginado.
El primer hijo de Myra... el pequeo Marcus. No es hijo de Barten. No fue una
pregunta. No lo era. No es hijo de Barten. No es hijo de ningn guerrero. Los guerreros no
tienen hijos. Al menos no con nosotras.
Stavia cerr los ojos y el vrtigo volvi a invadirla en una serie de percepciones
palpitantes, como si la habitacin hubiese sido sacudida por el viento, una y otra vez. Algo
fallaba en su interior. Haba algo roto que ella no haba notado, que Morgot no haba notado.
Algo fallaba, como un fuego que la consuma. Una grieta estrecha que se ensanchaba en una
parte esencial de su ser, dejando escapar la ardiente oscuridad.
Cuando habl, lo hizo con tanta suavidad que ni siquiera supo si Morgot la oira.
Los renos susurr mientras perda la conciencia. Los renos.
Captulo 33
Stavia como Ifigenia, Joshua como Aquiles y todo el resto del elenco incluyendo a la
directora, quien finalmente haba decidido lo que quera de la obra estaban realizando el
ensayo general. Esa noche se representara la funcin. El teatro estival estaba decorado con
banderas, y en los puestos de comida se preparaban cosas sabrosas para vender al atardecer.
La compaa representaba la obra con el vestuario y el maquillaje completos, y el coro
ensayaba con ellos al otro lado del csped. Los muros de Troya se desmoronaban a su
alrededor. Hcuba abrazaba a Andrmaca. Aquiles estaba de rodillas, llorando sobre las ruinas.
Stavia, en el papel de Ifigenia, se inclinaba sobre l tal como le haban indicado, con una mano
sobre su mejilla.
IFIGENIA: Aquiles, por qu lloras?
AQUILES: Todo ha desaparecido. Mis honores y mi gloria. Tetis, mi madre, dijo
que mi nombre sera tan inmortal como el del mismo Jpiter, y sin embargo aqu
estoy, solo entre estos muros derruidos...
IFIGENIA: Yo no dira que ests solo.
AQUILES: Quin est aqu? Mi amigo Patroclo? Ajax? Dnde estn los de la
hueste de Argos que han muerto? Todos mis valientes Mirmidones, dnde se
encuentran?
HCUBA: Qu est diciendo, hija de Agamenn?
IFIGENIA: Llora por los hroes, Hcuba. Llora por la ausencia de sus amigos o de
cualquier otro griego.
HCUBA: Se encuentra solo? Con nosotras aqu para cuidarlo?
POLIXENA: Qu ingrato de su parte, verdad? Aquiles! Estamos aqu para hacerte
compaa. Por qu habras de sentirte solo?
AQUILES: (Con vehemencia.) Qu pueden decir las mujeres a un guerrero?
CASANDRA: Oh, una mujer tiene mucho que decir, si quieren escucharla. De todas
formas, los hombres no escuchan. Ignoran nuestras palabras como si fusemos
pjaros enjaulados, cantando nuestras canciones de memoria. Por ejemplo, le he
dicho a Agamenn que su destino le aguarda, pero l se burla...
IFIGENIA: (Con una risita.) l nunca ha sabido escuchar un buen consejo. Por qu
habra de hacerlo ahora?
AQUILES: (Contina, como si no lo hubiesen interrumpido.) S, qu pueden decir
las mujeres a un guerrero? Y qu tiene un guerrero que decir a las mujeres!
ANDRMACA: Bueno, podras decirnos cmo has logrado que te amemos. Yo
tuve un padre, en la hermosa Tebas. Llegaste t, guerrero. Saqueaste el lugar,
matando a mi padre y a sus siete hijos. Cunta fama llevaste a mis hermanos,
Aquiles, asesinados por un hombre como t. Podras hablar de eso.
IFIGENIA: O de tus cortejos. Dinos cmo mataste a los parientes varones de
Briseida. Cuntanos cmo la violaste dentro de tu tienda mientras la llamabas
fruto de tu lanza. Hay muchas cosas que los guerreros podran explicar a las
mujeres, si supieran cmo hacerlo...
AQUILES: No fue culpa ma que ella deseara mis brazos. Se ech a mis pies y alz
sus brazos de marfil para acariciarme los muslos. Lo que llamas violacin slo fue
la dulce violencia que los rboles conocen bien. Al ser azotados por las tormentas
estivales, se estrellan unos contra otros en el bosque...
IFIGENIA: Vaya tormentas para que tantos murieran! Que tempestades para
dejar tantos cadveres! Tantos maridos, padres, hermanos! Por supuesto que
fueron derribados con dulzura, acariciados por amantes espadas.
POLIXENA: Si Briseida se lanz a tus pies, puede haber sido para suplicarte piedad.
No se te haba ocurrido?
AQUILES: (Con mal humor.) Si Patroclo estuviera aqu, l lo entendera. Los
hombres nos comprendemos entre nosotros.
IFIGENIA: Bueno, Patroclo se ha hundido en el Hades junto con el resto de los
griegos muertos.
HCUBA: Y los troyanos...
IFIGENIA: Y los troyanos. Ya te sentirs bastante acompaado cuando desciendas.
Yo he estado all, y lo s.
POLIXENA: Es verdad! A ti te mataron hace aos.
IFIGENIA: Diez aos. Muy poco tiempo. Pero es suficiente para conocer el camino
de ida y vuelta al infierno.
Stavia dijo la directora preocupada, al ver que se tambaleaba un poco. Te
encuentras bien?
S, s dijo Stavia, sintiendo que pasaba el momento de mayor emocin. Lo siento.
No pretenda interrumpir.
Haban pasado diez aos desde el momento en que llev a Dawid con los guerreros hasta
aquella noche, unas semanas atrs, cuando l haba decidido permanecer con la guarnicin. El
tiempo suficiente como para conocer el camino de ida y vuelta al infierno.
Captulo 34
La herida de Stavia era peor de lo que haban pensado. La cirujana le haba perforado el
crneo en varios puntos para retirar una seccin, como si se tratara de la tapa de una tetera.
Luego haba extirpado el cogulo que presionaba contra su cerebro, volvi a colocar el hueso y
finalmente la cosi y vend. Mientras todo esto estaba ocurriendo, Stavia soaba con el
venado, una y otra vez.
Durante un largo tiempo, todo pareca muy lejano y nada era lo bastante importante
para ser observado o escuchado. En realidad no prest atencin a la conversacin entre
Septemius y Morgot, sentados junto a su cama, observndola respirar, respirando por ella
cuando olvidaba hacerlo, aunque lo esencial de sus palabras logr penetrar, tal como haba
ocurrido con los sueos.
Cmo lo averigu? pregunt Morgot.
Ah. Septemius lo pens unos momentos. Yo dira que con una mirada inocente,
seora. Mediante la sencilla observacin, en la cual no percibimos la trama de vuestras vidas,
cuyo diseo se presenta ante los dems Por lo tanto, somos libres para crear otros diseos
con las hebras que vemos. Desenredamos todos vuestros hilos y empleando su esencia
volvemos a tejer la verdad. Por ejemplo, nos llam la atencin la asistencia mdica que se
brinda a las mujeres antes y despus del carnaval...
Para controlar las enfermedades adujo Morgot con suavidad.
Haba algo ms que eso. Despus de todo, los viajeros tenemos bastante experiencia
con lo que hacis para controlar las enfermedades. Hemos estado en la casa de cuarentena, y
no es un proceso muy complicado. No, toda esta asistencia era para lograr otra cosa. Para
impedir los embarazos durante el carnaval, para procurarlos despus de las fiestas. Supongo
que los servidores escogidos para procrear proporcionan los... los requisitos necesarios.
As es. Voluntariamente.
Stavia imagin los labios de Septemius que se curvaban.
No cre que los obligaran. De todos modos, seora, no olvide que soy un mago. Los
magos sabemos cmo dar pistas falsas. Nos dedicamos a ello. Decimos observen mi mano
izquierda, y mientras tanto la derecha realiza el truco. Por eso para nosotros fue sencillo
comprender lo que hacais. Estabais diciendo: Miren cmo entregamos nuestros hijos a sus
padres guerreros, miren cmo lloramos, y mientras tanto el truco se realizaba en otra parte.
No podais estar seguros objet Morgot. En principio no debais saber nada al
respecto.
Existan otros indicios. Septemius asinti con un gesto. Primero, todos aseguran
que con cada generacin, son ms los hombres que regresan por la Puerta. Eso ya era una
pista, Seleccin, tal vez? Tonia y Kostia asisten a clases en el Pas de las Mujeres, y traen a
casa sus libros. Es sorprendente cuntos de ellos se refieren a la seleccin. Hasta Chernon
tena un libro con algo que era de suma importancia para el Pas de las Mujeres. Estaba puesto
all como una pista, seguramente. Puesto para que lo viesen quienes tuvieran ojos. Intil es
decir que l no lo vio. Buscaba el secreto de las mujeres, y lo tena delante de las narices.
Tambin est la cuestin de los servidores. Por supuesto que algunos de ellos son como
el Minsning de Sylvia, sujetos que simplemente son ms felices en el Pas de las Mujeres
trabajando como cocineros o como sastres. Pero en su mayora, los servidores son como
Joshua o Corrig, hombres muy competentes, serenos y juiciosos. Adems, son muy respetados,
sobre todo por las mujeres ms competentes. Esto indica que tanto su condicin como sus
aptitudes no son las que aparentan ser.
Aptitudes?
Ya sabe de qu estoy hablando, concejala. No es necesario fingir. Ya soy demasiado
viejo para eso. Tienen aptitudes marciales sin duda, yo mismo pude comprobarlo en la Tierra
Santa, pero hay algo ms. Mis sobrinas tambin lo poseen, y he conocido a varias personas
ms con esa cualidad. Es un rasgo muy apreciado entre la gente de la farndula: esta
capacidad para percibir los problemas a la distancia, para saber dnde se encuentra la gente,
para anticipar lo que va a ocurrir. Antes lo llamaban telepata, o clarividencia. Estas son
palabras muy antiguas, anteriores a las convulsiones, aunque creo que entonces slo eran
tericas. Dgame, todo ha sido un plan?
Morgot neg con la cabeza.
Simplemente apareci. Como un don. Un nmero sorprendentemente alto de los
hombres que regresaban lo tenan, eso es todo.
Tal vez decidan regresar porque posean el don.
Hemos considerado esta posibilidad.
Y por supuesto, habis tratado de fomentar esta cualidad.
Lo intentamos admiti ella. Esperbamos que aparecieran ms mujeres con este
talento, pero an son muy pocas. S, posee una cierta tendencia a transmitirse en los hijos
varones. Me alegra saber lo de sus sobrinas. Por un tiempo nos preocup la posibilidad de que
fuese exclusivamente masculino. Se levant para mirar por la ventana. Luego se volvi para
observar el rostro plido de Stavia, y volvi a sentarse. Supongo que Kostia y Tonia saben
todo esto.
Pues s. Pero no encontrar a tres personas que sepan guardar mejor un secreto,
Morgot. No haramos nada que os hiciese peligrar, a vosotras o al Pas de las Mujeres. Crame,
nosotros lo comprendemos mucho mejor que... bueno, que esta pobre muchacha que yace
aqu. Ella ha trabajado mucho en sus pocos aos de vida, se ha esforzado por ser buena, por
ser femenina, pero no ha tenido tiempo de comprender el sentido de todo.
Ha violado las ordenanzas dijo Morgot, con voz glida.
No las comprenda. No las entenda como un conjunto, sino como partes separadas.
Pens que podra quebrantar una sin tocar las dems. Adems, tengo la sensacin de que no
las quebrant del todo, y es posible que, en definitiva, os haya hecho un favor dijo
Septemius. Logr averiguar que se estaba fraguando una rebelin, y es posible que de lo
contrario no lo hubieseis sabido hasta que fuera demasiado tarde.
Apenas lleg, haba hablado con Morgot acerca del terrible secreto de Stavia.
En cuanto a la rebelin, lo sabamos casi desde el principio. El Pas de las Mujeres ha
subsistido durante trescientos aos, Septemius.
Cunto hubiramos sobrevivido de no haber estado al corriente de las rebeliones?
Cuntas cree que ha habido? Cada diez o veinte aos se produce una. En la guarnicin, alguna
camarilla comienza a sembrar el descontento. Un grupo de mujeres comienza a fingir que son
tontas.
Rebeliones! Se inician como una pstula, y nosotras las dejamos hincharse hasta que
asoman la cabeza. Entonces las extirpamos. Se produce un gran dolor y la hinchazn comienza
a bajar. Hasta la prxima vez. Es cierto que no sabamos el momento exacto en que ocurrira
esta vez, y que nos resulta muy til la informacin. Pero los servidores estaban enterados de
ello mucho antes de que usted me lo comunicara. En los primeros tiempos resultaba ms
difcil. Entonces usbamos espas...
Los motivos de Stavia para hacer lo que ha hecho no han sido frvolos apunt l.
Han sido promovidos por la ineptitud replic Morgot con expresin sombra.
Por un instinto maternal mal aplicado le corrigi Septemius. Es la principal grieta
de vuestra armadura femenina. El mayor defecto en vuestras defensas. Es lo nico ante lo cual
no os atrevis a estar en guardia, ya que para que vuestros planes fructifiquen debis
conservar vuestra naturaleza. No os atrevis a cambiarla. De todos modos, resulta doloroso
cuando vuestra propia naturaleza femenina os traiciona y os hace creer en aquellos que os
maltratan.
Tambin existe una pasin mal entendida seal Morgot. Cuando escogemos a
sujetos que no nos merecen. Exhal un suspiro, recordando.
Tal vez la seleccin tambin debera funcionar al revs observ Septemius. Tal vez
deberais erradicar a algunas de las mujeres.
Se realizan unas cuantas esterilizaciones cada ao asinti Morgot. Ligaduras de
trompas. Histerectomas. Supongo que no le sorprender lo que le digo, verdad, Septemius?
Existen pocas cosas que me sorprendan, seora. Aunque algunas veces me pregunto...
S?
En ocasiones no os sents culpables por lo que hacis? Las pocas que os ocupis de
ello.
Morgot permaneci unos momentos sin responder. Al fin cambi de posicin en la silla y
dijo:
Le contar cmo nos llamamos a nosotras mismas. Eso responder a su pregunta.
Ah.
Nos llamamos el Grupo de las Condenadas. Y si la Seora tiene un paraso para los
compasivos, estamos seguras de que ninguna de nosotras lo veremos.
Una maana, Stavia abri los ojos y not que Morgot an estaba sentada junto a su
cama. No obstante, se haba cambiado de ropa y la luz provena de una nueva direccin. En el
antepecho de la ventana haba una maceta azul llena de flores. De forma medio consciente,
Stavia las observ con ojo de jardinera. Haba marchado al sur durante la primavera, cuando
los lirios silvestres florecan en los prados.
Estas flores eran hirsutas steres y capullos de crisantemos brillantes. La maceta era la
suya, la que tena en su propia habitacin. Junto a ella haba una pequea cesta de mimbre
teida de azul, llena de pasteles.
He estado dormida mucho tiempo dijo con la boca seca.
Te hemos suministrado varias medicinas para mantenerte dormida, pero ahora te
encuentras bien. Ha pasado mucho tiempo, Stavia. Corrig fue quien te envi las flores y los
pasteles. Y me pidi que te dijera que los extraos perros blancos han tenido cachorros.
Ah. Cachorros. Stavia nunca haba visto cachorros. Eso sera interesante. Por qu
he tardado tanto tiempo?
Por lo visto, ese golpe en la cabeza te haba causado una hemorragia cerebral. Adems,
estaban las infecciones de las heridas de la espalda. Nos result bastante difcil controlarlas.
Has consumido ms antibiticos de los que te correspondan, Stavia. Aunque ahora la herida
de la cabeza est sanando bien. Tendrs una cicatriz considerable, pero el cabello la cubrir
cuando vuelva a crecer.
Ellos afeitan las cabezas de las mujeres dijo Stavia mientras la histeria comenzaba a
subir por su garganta. Ellos... ellos...
Shhh. Morgot se sent en la cama y la abraz, con tanta ternura y firmeza como lo
haban hecho Corrig y Joshua. Shh, cario. Tuvimos que volver a afeitrtelo, pero no tiene
importancia. Shh mi Stavy. Tranquila.
Stavia se calm un poco, recordando todo lo ocurrido.
Cuando me encontraba all, entre esa gente, pensaba en cmo eran las cosas antes de
las Convulsiones. Antes de que existiera el Pas de las Mujeres. se era el modo en que
acostumbraban tratarlas, verdad? Las esquilaban como a ovejas, las obligaban a procrear en
contra de su voluntad, las azotaban si se oponan...
Morgot la meci entre sus brazos.
No, no murmur. En general no creo que haya sido tan terrible. El amor exista,
despus de todo. Siempre han existido hombres y mujeres que se queran. No todas las
culturas opriman a las mujeres. Algunas les afeitaban la cabeza. Algunas admitan los castigos
fsicos. Otras culturas eran bastante ms avanzadas, al menos en teora. Y debemos recordar
que muchas mujeres aceptaban ese tratamiento porque haban sido educadas para hacerlo.
Por supuesto, algunas mujeres lo pasaban fatal. En el Concejo se guardan algunos libros
antiguos. Estn en una sala cerrada. Yo he ledo algunos de ellos. Acostumbraban emplear una
frase: Violencia domstica.
Stavia alz las cejas con expresin interrogante. Morgot le respondi.
Lo s. Suena extrao. Como un animal salvaje que slo ha sido domesticado
parcialmente. Qu significaba?
Cuando un marido pegaba a su mujer, algunas veces hasta matarla, lo denominaban
violencia domstica. Se detuvo y respir profundamente. En algunas zonas del mundo,
cuando una mujer alcanzaba la pubertad, le amputaban los genitales externos... no los pechos,
aunque lo hubiesen hecho de no haberlos necesitado para alimentar a los bebs. Comparado
con los tiempos antiguos, has salido prcticamente ilesa. Te volver a crecer el cabello. Tu
espalda sanar.
Morgot hablaba en voz alta. Slo lo haca para distraerlas a las dos.
Por qu estaba llorando?
Morgot...
S, Stavy.
Yo trataba de ser amable con l. Trataba de compensarlo. Me senta culpable por lo
que haba hecho antes. He sido una estpida. Como si pudiese corregir un error cometiendo
otro. He sido una tonta.
S. A todas nos ocurre a veces. Morgot la meci en sus brazos. A todas. Seramos
unas necias si no lo admitisemos. Por ms que nos esforzamos, siempre nos traicionamos a
nosotras mismas.
Algunas veces le deseaba tanto! Con desesperacin! Y otras veces casi le odiaba. He
llegado a odiarlo!
Lo s. Por unos momentos, Morgot se sumi en sus recuerdos. Entonces sacudi la
cabeza con impaciencia. Mientras dormas murmurabas cosas sobre los renos. Una y otra
vez. No pude comprender a qu te referas.
Estaba en el libro de Beneda sobre los lapones. Chernon lo haba robado y lo llevaba
consigo. En l hablaba de cmo escogan a los machos que se apegaban a las manadas, y
castraban a los dems...
Oh. As que se era el libro que Chernon tena. Los lapones escogan a los machos que
no peleaban. A los que no trataban de poseer a las hembras. Seleccionaban a los machos
colaboradores y benvolos. Castraban al resto. Nosotras no somos tan drsticas. No castramos
a nadie. Dejamos que nuestros machos guerreros crean que estn procreando hijos.
Me resulta bastante difcil aceptar que sea tan importante para ellos. Morgot le dirigi
una mirada compasiva.
Recuerda a Chernon y su cuchillo, Stavia. Entonces piensa en el monumento que se
alza en la zona de revista. Luego piensa en los pobladores de la Tierra Santa. Y cree. se ha sido
tu problema desde el principio, nia. T veas. Tenas la informacin necesaria. Pero no
comprendas! No podas creer. Morgot suspir. No, no queremos que los guerreros sepan
que no nos fecundan. Es mejor as.
Y los nios que nacen... todos son hijos de servidores?
Joshua es tu padre, Stavy. Tambin es el padre de Habby, de Byram y de Jerby. Y por
supuesto, como slo hay un servidor frtil por cada tres mujeres, y como slo hay uno entre
veinte con la calidad de Joshua, l tambin ha fecundado a otras mujeres de Marthatown y de
varias ciudades ms. Me resulta bastante difcil enorgullecerme de esto. No es algo que me
ocurra en forma natural.
Myra lo sabe?
Por supuesto que no. En realidad, ni yo misma lo saba cundo ella naci. El embarazo
se produjo por inseminacin artificial. Ms adelante, cuando entr en el Concejo y me enter
de todo, me ocup de averiguar quin era el padre. Se trataba de alguien a quien no conoca, y
ms adelante se descubri que no era un progenitor satisfactorio. Casi ninguno de sus hijos ha
regresado. Hemos dejado de usarlo. Lo mismo poda estar hablando de la reproduccin de
ovejas o de la mejora de cereales. Su voz sonaba imperturbable como el viento en un cerro
lejano, y sus ojos claros parecan fijos en algo que Stavia no alcanzaba a ver. No obstante,
creo que tambin ha sido el padre de Chernon.
Cuntas mujeres lo saben?
Muy pocas en realidad. Las del Concejo, por supuesto. Muy pocas ms. De vez en
cuando dejamos indicios para las que quieren verlo, pero muchas mujeres no saben nada al
respecto. Algunas hablan demasiado y no podemos arriesgarnos con ellas. Tambin estn las
que se emborrachan durante el carnaval. O las que todava son jvenes y tontas. Las que se
enamoran de los guerreros...
Cmo habis podido guardar el secreto?
Las mdicas trabajamos mucho para ello, Stavia. Todo se encuentra en nuestras
manos. Quin tendr un hijo y quin no. Cundo. De quin.
No te has dado cuenta de que casi todas las integrantes del Concejo cuentan con alguna
instruccin en medicina? Muchas de las mujeres ignoran lo que hacemos en realidad. Son muy
pocas las que lo descubren por s mismas. A algunas se las informa, pero por lo general son
mayores que t.
Pero ahora me lo ests diciendo.
Cuando descubr que estabas embarazada, ped permiso al Concejo para
comunicrtelo. Les dije que, de lo contrario, presentara mi renuncia. Al principio se quejaron
bastante, pero despus me autorizaron a hacerlo, siempre que juraras guardar silencio al
respecto, tal como hemos hecho todas. Ya me habas prestado juramento una vez y s que lo
has cumplido, por lo que consider que poda volver a arriesgarme.
Y si no lo haca?
Nunca hubieses salido de esta habitacin, Stavia. Porque has violado las ordenanzas y
nos has puesto en peligro a todas. Aquellos extraos ojos claros estaban fijos en ella,
cargados de tanto dolor que Stavia apenas poda soportarlo.
No las hubieras dejado matarme, verdad?
Yo no habra podido hacer nada respondi Morgot. Tal vez hubiese decidido irme
contigo, pero... Oh, Stavia, hemos trabajado tanto, sacrificado tantas cosas... nuestros amores,
nuestros hijos...
Tienes mi juramento dijo Stavia rpidamente, sin pensarlo. Slo quera calmar el
dolor de Morgot. Ms adelante pensara en lo extrao de todo aquello. Ahora, en su blando
lecho, adormecida por los calmantes, le pareca bien. Era como un sueo, pero estaba bien.
Lo juro como ciudadana del Pas de las Mujeres. Pero por qu decidieron permitir que me lo
contaras?
Como habas sido violada y embarazada por un guerrero, consideraron que tenas
derecho a saber la verdad antes de decidir si queras abortar. Aunque esto fue hace ms de un
mes, y ahora aunque lo quisieras no nos atreveramos a hacerlo. Est esa infeccin... no
sabemos con certeza si se ha detenido del todo. Me encantara saber con qu te azotaron.
Algo untado con estircol, sin duda...
Qu ms da si es hijo de un guerrero?
Si su padre es un guerrero, hay una posibilidad entre veinte de que regrese. Las
probabilidades crecen a una entre cinco cuando el padre es un servidor. Aproximadamente.
Aunque considerando los antepasados de Chernon, supongo que es ms difcil an.
Stavia volvi a sentirse mareada, y de pronto lo comprendi. S. Ella lo saba. Lo haba
sabido durante muchsimo tiempo, sin tomar conciencia de ello.
Estamos seleccionando, verdad? Pasarn los aos y tal vez llegar el momento en que
todos nuestros hijos volvern a casa, no es as? No habr ms adoradores del falo. No ms
trompetas, tambores ni juegos.
Qu haremos entonces, Morgot?
Se acabarn las guerras dijo Morgot, mientras la abrazaba con fuerza. En teora. Se
acabarn todas las guerras.
Morgot...?
S, Stavy.
An no se me permite preguntar sobre... sobre esa vez?
Eso slo podrs preguntarlo si se te invita a participar en el Concejo, Stavy. A pesar de
todo lo que has pasado, no sabes nada al respecto. Recurdalo. Nada. No le habrs comentado
nada a Chernon, verdad? No le habrs dicho...
Tenas mi juramento respondi ella adormecida. No he dicho nada. l me cont
cosas a m...
Bueno, no te preocupes por eso. Ya nos estamos ocupando de ello.
Beneda quiere visitarte dijo Joshua. Ella y Sylvia. La respuesta de Stavia fue un
gemido de angustia.
Lo s dijo Joshua. Pero creo que deberas recibirlas.
Debo mantener una conversacin trivial con la madre de Chernon? Con su hermana?
protest. Qu le habis dicho?
Slo que Chernon haba escapado para reunirse contigo en el sur, que luego te dej all
y t sufriste un accidente. Les dijimos que te caste de un barranco. Piensan que el servidor
que estaba contigo fue quien te rescat.
Querrn hablar de Chernon, sabes que s!
Claro, Stavy, claro que s. Y t les dirs que ese golpe en la cabeza te ha producido
amnesia. Que no recuerdas absolutamente nada de la exploracin.
Que no recuerdo nada?
No. Por ejemplo, no recuerdas que Chernon te dijera nada acerca de una conspiracin.
Tampoco recuerdas haber hablado con Septemius al respecto. Porque si lo has olvidado, nadie
se preocupar por nada.
Ah, comprendo. Stavia lo pens unos momentos y capt la idea. Nadie deba saber
que ella estaba al corriente, que ninguna de ellos lo estaba. No tendra que inventar nada. Slo
deba decir que haba perdido la memoria. Poda mentirle a su amiga, Beneda.
Muy bien dijo la actriz Stavia. Que entren.
Beneda y Sylvia entraron, y regresaron al da siguiente. Entre otras cosas, hablaban sobre
el hijo de Stavia. El hijo de Chernon. De lo maravilloso que era el hecho de que Stavia fuese a
tener un hijo suyo. Beneda rea entusiasmada, como si ella misma lo hubiese organizado todo,
como si hubiera rezado para que ocurriese. Cuando poda, Stavia sonrea y deca que no
recordaba nada.
Por supuesto que tendra una nia. Una hija, con algunas cualidades de ella y otras de
Beneda, tal vez. La nia sera su compaera. Con el correr de las semanas, a medida que
cobraba fuerzas, Stavia se consol con estos pensamientos. Corrig se mostraba muy amable
con ella. Le llevaba flores y libros, le frotaba las heridas de la espalda con ungento, le insista
para que comiese cuando ella pareca inapetente. Una noche Stavia se encontr aferrada a l,
llorando como no lo haba hecho desde que era una nia, mientras Corrig la meca en sus
brazos tal como lo haba hecho Morgot.
Shh, pequea susurr l. Mi pajarillo, mi pececillo, shhh.
La trataba como si fuese un beb.
No soy ningn pjaro protest Stavia, tratando de sentirse indignada.
Mi pequeo pjaro le susurr. Mi pececillo, mi adorable nia.
Una nia gorda y grande se lament ella. Parece como si me hubiera tragado una
sanda.
O la Luna, o el Sol, o un fardo de heno le canturre Corrig sin dejar de mecerla, como
un pndulo. O un antiguo elefante, o una ballena. Es enorme como Leviatn, como
behemot, como la copa de un rbol o la circunferencia de una fuente. Grande como la Luna.
Monstruosamente inmensa...
Stavia no pudo contener la risa. Las lgrimas se secaron y fueron reemplazadas por un
inexplicable bienestar.
Corrig?
Hmmm?
Cuando todo esto haya pasado, todava estars aqu? Conmigo?
Esa es mi intencin sonri l. Siento un constante deseo por ti, Stavia. Tal vez se
deba a todas las cosas que Habby me contaba.
cuando los nios varones cumplan cinco aos, eran entregados a la guarnicin para que sta
se ocupase de ellos.
Mujeres guerreras? se burl Patras. Esperas que creamos eso?
Puedes creerlo o no, como prefieras. Con el correr de los aos ya no fue necesario que
las mujeres oficiasen de guerreros, y por lo tanto la tarea qued en manos de los hombres.
Exceptuando a los pocos que decidan regresar a la ciudad y vivir con las mujeres. Algunos
hombres siempre lo han preferido.
Cobardes gru Patras. Lo sabemos todo al respecto.
No lo sabis. En realidad, no. Durante los primeros cien aos, la guarnicin trat de
avanzar sobre la ciudad en dos ocasiones. Pero las mujeres no haban olvidado su
entrenamiento como guerreras, y se defendieron. Adems, superaban ampliamente en
nmero a los hombres. Nuestro gobierno se ocupa de que siempre los excedamos en nmero.
Michael no dijo nada. Comenzaba a tener una horrible sospecha. Sus ojos recorrieron las
sombras. Haba movimientos all?
En los doscientos cincuenta aos siguientes, los guerreros han tratado varias veces de
avanzar sobre esta u otras ciudades. Ninguna de las rebeliones ha triunfado, Michael. Qu
clase de idiotas seramos si no estuvisemos preparadas para estas situaciones? Estaramos
capacitadas para gobernar el Pas de las Mujeres?
Quin te acompaa, Morgot?
Nosotros respondi una voz desde la oscuridad de los rboles. Los humildes. Los
modestos. Los que os han abandonado.
Dejaos ver grit Stephon. Slo los cobardes se esconden en la oscuridad.
Los cobardes hacen muchas cosas dijo la voz. Matan a sus comandantes y fingen
que ha sido un ataque de bandidos. Se renen para conspirar en secreto. Promueven la
insurreccin. Organizan un ataque a las mujeres. Una de las sombras se movi. Era un
hombre, o al menos eso pareca por su altura y su tamao. Iba vestido como Morgot, todo de
negro con una capucha que slo dejaba ver sus ojos.
A sus espaldas se alzaban otras sombras. Michael cont seis, tal vez ocho.
Supongo que no es una cobarda atacar cuando nos superis en nmero.
Yo no veo que os superemos dijo Morgot. Vosotros sois tres. l y yo somos dos.
Se me ha pedido que os informe nuestro cdigo de conducta dijo la sombra.
Nunca atacamos simplemente para herir o incapacitar. Si nos obligan a hacerlo, no dejamos
con vida a nuestros oponentes. Y nunca matamos a menos que sea en defensa propia.
Defensa propia! exclam Patras. Saltar sobre nosotros en plena noche!
Defensa propia repiti la sombra. La defensa de nosotros mismos y de nuestras
ciudades. La defensa de Marthatown y del Pas de las Mujeres.
Patras no perdi el tiempo. Haba estado esperando una oportunidad, un momento de
distraccin, y crey haberla encontrado. Se abalanz sobre la figura que tena delante, pero de
pronto la sombra ya no se encontraba all. Al volverse descubri que estaba a sus espaldas con
algo en las manos, una vara corta. La vara se movi, comenz a girar y se convirti en una
rueda de plata, y Patras se qued mirando el lugar donde haba estado su mano con la espada.
Nunca para herir repiti la sombra. La rueda de plata gir hacia el cuello de Patras y
lo atraves.
Michael emiti un gemido, como si le hubiesen asestado un puntapi en el estmago. El
hombre de negro se desvaneci en la oscuridad. Michael y Stephon contuvieron el aliento.
Fueron las ltimas palabras que Michael alcanz a or. Se puso en movimiento tal como
le haban enseado a hacer. Por un momento hasta pens que lograra vencer, de no ser
porque la figura oscura nunca estaba donde l pensaba que deba estar. La hoja que lo degoll
lleg de la direccin ms imprevista. Todo qued en silencio.
En algn lugar del bosque, un pjaro emiti un canturreo adormecido. A lo lejos se oy el
aullido de un coyote, con su consiguiente respuesta a coro de los dems. Junto al fuego se
movan varias figuras vestidas en negro, observando la carnicera realizada por los tres.
Bien suspir Morgot. Dejad a Patras aqu. Los coyotes y las urracas se encargarn
de l. Los otros dos todava conservan las cabezas. Con dos bastar para conmover a la
guarnicin.
Quisiera que me hubieses dejado luchar con l protest Corrig.
Necesitaba hacerlo le respondi Joshua mientras los dems cargaban los cuerpos
sobre los burros y se alejaban en silencio. En el Pas de las Mujeres aprendemos a no sentir
celos, Corrig. Nos ensean a mantenernos tranquilos, a disfrutar el presente, a no ser
posesivos. Y sin embargo, a pesar de todo...
A pesar de todo, necesitabas matarlo.
S dijo Joshua con el rostro avergonzado. Lo necesitaba. Pas todo un da y una
noche ms.
El azar quiso que al amanecer del da siguiente fuese Chernon el primero en salir al rea
de revista. No haba dormido bien desde que regres a la guarnicin. Constantemente, los
hombres le preguntaban acerca de los habitantes de la Tierra Santa y su estilo de vida.
Chernon haba visto a Resolucin Brome con una docena de esposas; no se haba dado cuenta
de que muchos hombres carecan de ellas. De las mujeres no saba gran cosa, y de todas
maneras su intencin no era decir la verdad. Lo que haba visto le bastaba. Era la prueba de
que los hombres podan hacer lo que se les antojara, que podan tener sus propias ordenanzas,
dirigir su propia sociedad y mandar sobre las mujeres. Chernon repeta estas frases una y otra
vez, afirmaba que haba hombres atendidos por muchas esposas, las cuales slo estaban all
para complacerlos.
Chernon debera sentirse satisfecho, pero cuando terminaba de hablar le costaba
conciliar el sueo. Cada vez que cerraba los ojos vea el rostro de Stavia, tal como era cuando
la haba conocido, cuando haba estado con ella, cuando le cort aquella cosa del brazo, fuera
lo que fuese, y tal como la haba visto por ltima vez, plida y con los ojos hundidos como una
calavera. Cuatro rostros. Entusiasmo. Placer. Horror. Muerte. Aquellos ojos parecan seguirlo
dondequiera que fuese, hiciera lo que hiciese. Inters. Goce. Ira. Muerte.
Tal como haban advertido Tonia y Kostia, Chernon era un muchacho inteligente y poda
sacar sus propias conclusiones. Lo que haba visto era lo que realmente deseaba? En sus
sueos de aventuras heroicas no haba imaginado rostros como aquellos dos ltimos, y sin
embargo deban de haber existido cuando Odiseo finaliz su gesta. Sus andanzas haban
estado sembradas de masacres y violaciones. Esto sonaba bien en las sagas. Nadie hablaba de
los rostros de las mujeres.
Por qu sera que no las mencionaban? Odiseo deca: Primero los vientos me
condujeron a Ismarus, donde se encuentra la ciudad de los Kikones. All saque el pueblo y
pas a los habitantes a cuchillo. Nos llevamos a sus mujeres...
Pasar a los habitantes a cuchillo. Eso significaba que haban matado a los hombres, y
probablemente tambin a los nios. Y luego se haban llevado a las mujeres, pero Odiseo no
deca nada acerca de los rostros. Nada.
Por qu? Por qu Odiseo no mencionaba cmo se sentan las mujeres? Qu aspecto
tenan? Por qu ninguna de las sagas hablaba de ello?
Las preguntas lo atormentaban, lo mantenan en vela hasta altas horas de la noche y lo
despertaban de madrugada, cuando sala a la zona de revista para caminar, tratando de
cansarse para dejar de ver esos rostros.
Al pasar junto al monumento de la victoria, Chernon vio otro rostro, un rostro
ensangrentado, y por un momento pens que perteneca a sus sueos, Pero era el rostro de
Michael. Su cuerpo. Y tambin el de Stephon, colgado del monumento por los pies, muerto.
Su primer grito de pnico y horror atrajo a los guerreros que cumplan la guardia, y en
cuestin de minutos todos los dems supieron lo ocurrido.
En cuanto a Chernon, se encontraba oculto en su dormitorio, cubierto con las mantas,
enfermo de miedo. Esto tena alguna relacin con Stavia. Lo saba. Y si tena que ver con Stavia,
l sera el siguiente.
A medioda, las Jefas del Concejo solicitaron una audiencia con el centurin Hamnis, el
nuevo comandante, y le informaron que haban descubierto quin haba cometido aquella
atrocidad. Espas de Tabithatown... para que Marthatown estuviese indefensa ante un ataque,
para minar los espritus.
Enfurecida, la guarnicin comenz a prepararse para la guerra. Fue Beneda quien llev
las noticias a Stavia.
El cabello de Stavia haba comenzado a crecer, cubriendo las cicatrices de la herida y de
las posteriores operaciones. Las heridas de su espalda haban desaparecido, y slo quedaban
unas ligeras marcas que mostraban dnde haban estado. Ya haba abandonado el hospital y se
encontraba de vuelta en su antigua habitacin, en casa de Morgot.
Beneda iba all casi todos los das; le llevaba flores y galletas recin horneadas. Algunas
veces la visitaba Sylvia, y por ms que Stavia intentase cambiar de tema, ellas siempre queran
hablar de Chernon. Ahora queran hablar de Chernon y de la guerra.
Te has visto con l desde su regreso? le pregunt Stavia. Quera saber si l le haba
dicho a Beneda al menos parte de la verdad.
Una vez le confi Beneda. Desde el muro. Le cont que estabas herida, y l puso
una expresin extraa. Seguramente se estaba culpando por no permanecer contigo y
cuidarte, Stavy.
Dudo de que hubiese podido hacer algo dijo Stavia con los labios secos.
Mam est muy apenada por todo esto continu Beneda. Quiero decir que ella lo
ech de casa y luego Chernon regres. Y decidi permanecer en la guarnicin. Despus se fue
tras de ti y pensamos que haba muerto, pero regres. Y ahora se ir a la guerra...
Debe de ser muy difcil para ella dijo Morgot, quien acababa de entrar en la
habitacin. Pos una mano sobre el hombro de Stavia a modo de apoyo, de advertencia.
Dile que lo lamento profundamente, Beneda.
Beneda asinti con la cabeza.
Se lo dir. Entonces se lanz sobre Stavia y la abraz con fuerza mientras
murmuraba: No slo se trata de mam. Yo tambin. No dejo de atormentarme por l... No
s qu hara sin ti, Stavy. Eres mi mejor amiga. Mam, Chernon y t sois las personas que ms
quiero...
Cuando se hubo ido, Stavia permaneci mirando la puerta con los ojos llenos de lgrimas.
Stavy? Morgot volvi a posar las manos sobre sus hombros y la sacudi un poco.
Djame tranquila! Stavia se levant y se apart de ella bruscamente. Cmo
diablos se supone que debo sentirme? No puedo decir nada de lo que pienso. No a Beneda. No
puedo decirle nada. La oigo hablar y hablar acerca de Chernon y... y me siento una hipcrita.
Como una traidora. Me odio a m misma.
Sylvia es mi amiga tambin, Stavia. Hay muchas veces en que no me siento
merecedora de su amistad. Pero qu otra cosa puedo hacer?
Rodearme slo de las mujeres del Concejo? La gente pensara que somos un grupo
cerrado, y dejara de confiar en nosotras.
Es como si en mi interior hubiese dos personas dijo Stavia. Una piensa y la otra
acta. Como si fuese un papel en una obra.
S respondi su madre, asintiendo con la cabeza. Eso es exactamente lo que se
siente.
La guarnicin de Marthatown se march dos das despus, al alba. Eran mil doscientos
hombres, incluyendo hasta el ltimo fundidor y cocinero. Durante toda la noche, las concejalas
haban velado junto a la Puerta al Pas de las Mujeres, rezando por quienes todava podan
decidirse a regresar. Ninguno lo hizo.
Junto con las otras concejalas vestidas de azul, Morgot y Stavia se situaron en el sector
este de la muralla, encima de la armera, para observarlos partir. Era la primera vez que Stavia
vesta aquella tnica, y se senta cohibida con ella. No obstante, la pesada tela le transmita un
sentimiento de lo inevitable. Recordaba que mucho tiempo atrs haba pensado que ella era
una especie de Morgot, una copia ms joven. Ahora esa copia se pareca an ms al original.
Al otro extremo del muro, Sylvia y Beneda lloraban, agitando las manos.
En la zona de revista, muchos de los jvenes lucan sobrevestes o pendones brillantes en
las lanzas. Chernon llevaba un abrigo verde y azul que Beneda le haba confeccionado. No
obstante l no miraba a su hermana. Sus ojos recorran a las mujeres, una y otra vez. Cuando al
fin localiz a Stavia entre las integrantes del Concejo, abri los ojos de par en par. No se le
haba ocurrido buscar all.
Saldalo le indic Morgot. Sylvia y Beneda os observan. Saldalo y sonre.
Stavia agit la mano y sonri, con la vista fija en un punto justo por encima de la cabeza
de Chernon. Vio varios rostros conocidos. Haba un hombre divertido con quien haba salido
algunas veces en carnaval, al regresar de la academia, y otro que cantaba sagas en las tabernas
mientras todos brindaban. Stavia haba disfrutado con la compaa de los dos. Los salud y les
sonri. Morgot no observaba a los hombres, sino a las mujeres, examinando los rostros con
atencin. Madres de hombres que pertenecan a la guarnicin. Hermanas. Amantes.
Las trompetas sonaron. Redoblaron los tambores. Las distintas centurias, con sus lugares
vacos de hombres que haban muerto o regresado al Pas de las Mujeres, se unieron en la
marcha con los oficiales a la cabeza. Se form una larga columna con banderolas y
condecoraciones flameando al viento, todos los galardones recibidos por la guarnicin en sus
aos de servicio.
A sus espaldas, en la plaza, la banda de mujeres comenz a tocar su cancin. Ya se ha ido,
l ya se ha ido. Mientras las concejalas cantaban, Stavia repas las palabras en silencio.
representantes de sus Concejos. La proporcin ser de cuatro hombres por cada uno de los
nuestros.
Ah!
A pesar de la buena cosecha, los Concejos han acordado que las cinco guarniciones
unidas contra nosotras deben ser reducidas en tamao.
Y?
Y nosotras hemos acordado que no debe regresar ninguno de los nuestros.
Captulo 35
Era la noche anterior al carnaval de verano, en el trigesimosptimo ao de Stavia.
Durante las representaciones de Ifigenia en Ilin, desde los muros de Troya, los actores
podan observar a la audiencia reunida, ms all el parque verde y, finalmente, los terrenos de
la guarnicin. Aquella zona an pareca desierta, a pesar de que haban transcurrido casi
diecisis aos desde que se perdiera la guarnicin de Marthatown.
Al llegar las noticias de lo ocurrido, se haban producido escenas de pnico e histeria en
la ciudad. Se escucharon llantos y lamentos, pero no hubo ninguna tumba. No quedaban
guerreros que llevasen a casa a los muertos.
Despus de los primeros momentos de conmocin, los jvenes menores de veinticuatro
haban necesitado buscar causas y adjudicar culpas. El Concejo de Mujeres les dijo que
Michael, Stephon y Patras haban traicionado a sus hombres por dinero, que haban planeado
conducirlos a una trampa. Evidentemente, algunos de los conspiradores los haba matado en
una discusin por el botn. El Concejo no mencion cuntas guarniciones haban formado parte
de la trampa. Y estaba prohibido desfilar en honor de cualquier guerrero muerto, ya que nadie
saba quin haba formado parte de la conspiracin.
Si se sumaba a las concejalas y a los servidores, haba muchas personas que conocan la
verdad, pero el secreto se mantuvo como tal.
La Seora sabr distinguir a los inocentes de los traidores anunci el Concejo. Se
les rendir honores en el cielo.
Se escribi una cancin sobre la guarnicin perdida, un poema que hablaba de traicin y
de confianza, de ordenanzas quebrantadas y de culpas. A pesar de haber sido escrita a
instancias del Concejo, se hizo muy famosa y todos la cantaban.
Unos meses despus del desastre, Susantown envi a dos centurias de jvenes para
proteger a Marthatown. Ms adelante otras ciudades enviaron a sus hombres, con lo cual se
form una guarnicin pequea pero respetable. Aunque estaba compuesta por jvenes, todos
eran hombres que cumplan las ordenanzas y no tardaron mucho en volver a encarrilar a los
muchachos de Marthatown.
Beneda y Sylvia nunca dejaron de hablar de Chernon, al igual que otros cientos de
amantes, hermanas o madres que continuaban hablando de sus respectivos amantes,
hermanos o hijos. Stavia aprendi a participar de las conversaciones tal como lo haca Morgot.
Slo deba guardar silencio y dejar que Stavia la actriz tomase las riendas.
Y ahora Stavia la actriz se encontraba en el escenario del teatro estival, representando a
Ifigenia. Al amanecer se iniciara el carnaval de verano. La gente bebera, reira y disfrutara del
sexo. Habra bromas y canciones. Pero antes de todo aquello, se representaba la obra para las
personas capaces de comprender lo que sta encerraba.
Personas como las que compartan el escenario con Stavia o las que ocupaban las
primeras filas. Las concejalas. Tonia. Kostia. Septemius. Detrs de ellos un grupo selecto de
servidores. Menos de doscientos en total. Lo que Morgot llamaba el Grupo de los
Condenados. Los que tomaban las decisiones. Los que hacan lo que deba hacerse.
Y detrs de ellos se encontraban todas las dems mujeres de Marthatown. Beneda y
Sylvia estaban all, en el pasillo, donde Stavia no poda evitar verlas.
Durante la primera parte de la obra se haban odo risas y susurros entre la audiencia. No
obstante, al final todo haba quedado en silencio. Ya no crujan las cestas con dulces, y los ojos
del pblico estaban fijos en ellos, en Stavia y en Joshua, Ifigenia y Aquiles sobre los muros de
Troya.
Cmo es el Hades? pregunt Aquiles desde el pedestal junto a ella.
AQUILES: Cmo es el Hades?
IFIGENIA: Como una sombra sin sol, como la oscuridad sin el da. Como la unin
de dos fantasmas.
AQUILES: Acertijos! No son ms que acertijos!
POLIXENA: Creo que lo que quiere decirte, Aquiles, es que en el infierno no
tenemos por qu condenarnos tratando de defendernos.
IFIGENIA: A eso me refera, s.
AQUILES: Absurdo! Qu relacin tiene con tratar de defenderse?
POLIXENA: Yo implor por mi vida, Aquiles. Cuando dijeron que me mataran, me
ensuci. Mis entraas se abrieron y la mierda me corri por las piernas. Grit y me
arrastr. Odiaba lo que estaba haciendo, pero lo hice. Yo quera vivir, Aquiles! Yo
quera vivir, pero ellos me mataron, hedionda como un animal cubierto de
estircol. Todava era joven y hermosa, Aquiles. Me encantaba bailar. Pero ellos
me mataron all, en medio de la suciedad, con las faldas levantadas y la sangre
mezclada con el excremento, condenada para siempre a recordarme de ese
modo... as... En el Hades es posible que baile. No tendr que suplicar por mi vida,
Aquiles. No tengo una vida que perder.
ANDRMACA: Yo vi cmo mataban a mi padre. La lanza se clav en el pecho que
me haba cobijado. El sola llamarme tesoro mo. La sangre man y l gru
como un cerdo sacrificado, con una especie de quejido. Creo que estaba algo
sorprendido. Mis hermanos acudieron corriendo, pero t y tus hombres los
matasteis. Y aqu en Troya has vuelto a hacerlo. Has despedazado a mi marido. No
dejo de verlo en mis sueos... brazos, piernas, dedos, muslos, todos
entremezclados en una masa confusa y terrible. Yo trato de ordenarlos, diciendo:
Pap, Hctor, dnde estn las partes de vosotros que yo tanto quera? Y el
hijo de Hctor? Mi beb, su beb, nuestro hijo. Arrojado desde los muros como
una basura. Lo o gritar mientras caa. Emiti un sonido como el de un pjaro que
cae al mar... no se me ocurre otra cosa.
Cuando la nave que me lleve se aleje lo suficiente de la costa, saltar a ese mar.
Ser condenada por quitarme la vida, pero es lo nico que puedo hacer. No me
arriesgar a amar otra vez para verlo morir. En el Hades no hay vida, no hay dolor.
Los muertos estn muertos. Es imposible volver a matarlos.
HCUBA: Yo llevaba un cuchillo entre las faldas, Aquiles. Cuando Taltibio se inclin
sobre m, pude haberlo matado. Deseaba hacerlo. Para eso tena el cuchillo. Sin
embargo, en el ltimo instante, pens: Es hijo de alguna madre al igual que lo
fue Hctor, y todas somos mujeres y hermanas. Si lo mataba, pens, no sera
como matar a mi propia familia? No causara el dolor de otra madre? Por eso no
lo mat, aunque pude haber salvado al beb. Estoy condenada a pensar en eso,
en que pude haber salvado al hijo de Hctor. Muertas o condenadas, es la
alternativa que tenemos. O bien vosotros nos matis y recibs honores por ello, o
Sobre el Autor
Sheri S. Tepper naci en 1929 en Colorado (EE.UU.) y ha trabajado durante ms de veinte
aos en la planificacin familiar como directora ejecutiva de Rocky Mountain Planned
Parenthood en Denver, una empresa con ms de 230 empleados y un alto presupuesto anual.
En los aos sesenta y setenta public algunos relatos y poemas de ciencia ficcin, pero
fue una vez cumplidos los cincuenta aos, en la dcada de los ochenta, cuando empez a
escribir novelas de gran xito e inters, tras jubilarse de su trabajo anterior en 1986.
Aunque DESPERTAR (1987) es su novela nmero catorce, representa un cambio radical en
la obra de Tepper tras obras menos ambiciosas como King's Blood Four, Necromancer Nine,
Wizard's Eleven, The Revenants, Marianne, The Magus and the Manticore o la serie sobre
Mavin Manyshaped formada por The Song of Mavin Manyshaped, The Flight of Mavin
Manyshaped, The Search of Mavin Manyshaped.
De hecho, DESPERTAR (NOVA ciencia ficcin, nmero 51) se public en Norteamrica en
dos volmenes: The Awakeners: NorthShore (marzo 1987) y The Awakeners: SouthShore (junio
1987). Con ella se iniciaba la publicacin de la obra de Tepper en edicin de tapa dura, hecho
con el cual los editores confirmaban a la vez el xito popular y el inters que suscitaba.
A partir de DESPERTAR (1987), la obra de Tepper, fcilmente encuadrada hasta entonces
en la fantasa, se orienta con mayor claridad hacia la ciencia ficcin e incluye brillantes e
interesantes especulaciones de voluntad feminista, como la famosa LA PUERTA AL PAS DE LAS
MUJERES (1988). Otras obras destacables de este perodo reciente son TRAS EL LARGO
SILENCIO (1988), RAISING THE STONES (1990) y SIDESHOW (1992). En estas dos ltimas
aparece Marjorie Westriding, la protagonista de HIERBA (1989), obra que tuvo un gran xito y
fue finalista del premio Hugo de 1990.
Tepper no olvida los temas clsicos de la fantasa y les da nuevos tratamientos, como
ocurre en su sorprendente reconstruccin de la historia de la Bella Durmiente en clave de
ciencia ficcin, BEAUTY (1991), considerada por los lectores de LOCUS como la mejor novela de
fantasa del ao. Su novela ms reciente es A PLAGUE OF ANGELS (1993).
Con diversos seudnimos, esta autora ha publicado tambin novelas de terror (The Bones
y Still Life firmadas como E.E. Horlak) o novelas de misterio que suele firmar como B.J. Oliphant
o como A.J. Orde. En concreto, Dead in the Scrub, firmada como B.J. Oliphant, ha sido finalista
del prestigioso premio Edgar.