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Carne Pútrida

Te odio, scribd

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Juan Moreno
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Te odio, scribd

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Crisantemo, S.A.

Medelln, Colombia
1254673
2016 por Juan Fernando Moreno Rojas
2016 Por Editorial Crisantemo, S.A.
Depsito legal C. 1300-1976
Compuesto en Garamond 10

ISBN 13-666-8350-7

Edicin no abreviada
Licencia editorial para Crisantemo
por cortesa de Editorial Crisantemo
Queda prohibida venta a toda persona que no
pertenezca a Cris
Coleccin Narracin literaria e hipertextual

Contenido
Epgrafe

Pgina 3

Historia sin numeracin Nmero uno.

Pgina 4

Historia sin numeracin Nmero dos.

Pgina 10

Historia sin numeracin Nmero tres.

Pgina 14

Finale.

Pgina 19

Estoy enloqueciendo, hay tanto


que quisiera no haber descubierto, siento,
que soy un muerto que vive encubierto.
Canserbero.

as fuertes luces provocaron su despertar, su inconciencia le impeda ver que estaba siendo
arrestado. Apenas respiraba. Se qued all, observando, como si fuese un simple cro en el
vaco.

La brusquedad de los agentes que lo arrastraban se asemejaba a la captura de un animal salvaje.


Su inconciencia continuaba.
Le llevaron a la Prisin Talzar.
Pasando por los pasillos de la atosigada crcel los presos se sublevaban y generaban un bullicio
incesante.
Hola primor! Decan los prisioneros, en un tono amenazante y burlesco Carne fresca!
Muvete, no te llevaremos todo el camino!, vamos, anda! Gritaban los agentes de polica
mientras an arrastraban al moribundo ser.
Aun pudiendo escuchar todo lo que le decan, pareca no poder reaccionar. Su celda era de una
sola persona, era lo ms recomendable por su calificacin de entrada de Altamente peligroso,
siendo etiquetado as como si fuese un lquido en transporte que lleva la etiqueta de Inflamable,
precaucin.
An no amaneca, llevaba ya sin dormir alrededor de cuatro das antes de ser encontrado
inconsciente por la polica. Su primera noche en la crcel todava no terminaba, los segundos eran
minutos, los minutos eran horas. Al rededor de las 3:00 a.m. escuch algo, un susurro casi
inaudible, pero que con extraeza pareca llevar su mente a la normalidad, pareca insistirle con
algo, algo importante, un recuerdo. Logr mantenerse consciente unos segundos, pues al terminar
aquel ruido incesante su mente regres a su letargo anterior.
El hombre no coma nada de lo que se le ofreca, pocas veces se mova por su cuenta y no se
levantaba de su cama, parpadeaba unas dos o tres veces cada cuatro minutos y no deca
absolutamente nada.
Por suerte era el nico en su celda, o bueno, se supone que eso sera suerte.
Ven aqu putita, no te resistas. Ensame ese culito, quieres?... Oh, no quieres? Bien; ves
esto? Es una navaja, veinte centmetros de hoja. Qu prefieres? Veinte centmetros de carne en
tu recto o veinte centmetros de hoyo en tu vientre. Ven, ven, ni siquiera te va a doler. Dijo el
preso que se haba metido en su celda sin ser visto. Vamos niita, nadie en este jodido lugar se
atreve a negarle algo al gran Brad. S, s, ven aqu. Habiendo dicho esto ya haba retirado las
prendas del hombre, que casi inerte estaba a punto de ser sometido. Ir directo a su mente. Oh
s, puta, mira como entra, no puedes hacer nada, vamos, te cortar todo con este pual, ven, s, s.
Voy a matarte y te violar nuevamente. Ven, cgame, llname de tu mierda, no sabes cunto
quiero esparcirla por mi pechoSultalo todo hijo de puta, llname de tu elixir Haba
ingresado ya parte de su mano en el recto del hombre, estaba sangrando, su piel se rompa poco a
poco. No puedes evitarlo, scalo todo ahora, o te lo sacar yo. Haba puesto ya su pene en la
boca del hombre, llegaba a su trquea y arcadas retumbaban en la celda, con tres sacudidas ya el
4

hombre estaba vomitando. Mejor an, ven acComenz a besarlo, a meter su lengua en la
boca del hombre intentando sacar un poco de su jugoso y clido lquido estomacal. Era casi la
recreacin ms hermosa de Los Refinados. Nadie jams lo supo adems del preso y del hombre.
Y pensar que an el hombre con su voz no podra hacer nada ante esta realidad. No podra hacer
nada de nada.
A los tres das de estar aprisionado en la crcel, fue llevado al hospital mental El Jardn del Edn,
que se encontraba al sur de la ciudad Talzar. Todos los exmenes fueron negativos.
l no estaba loco.
Rpidamente se hizo de noche, era una noche oscura, fra, pero el aire acondicionado del
manicomio haca del lugar algo mucho ms caluroso, tanto, que aquel hombre estaba sumergido
en su propio sudor. Se encontraba en un cuarto especializado, lo nico que haba era una cama, y
las paredes estaban acolchonadas para evitar daos del paciente a s mismo, la luz del pasillo
entraba a travs de la rejilla de la puerta de su habitacin. Era una noche demasiado silenciosa,
como si todo hubiese desaparecido.
Sbitamente un sonido agudo se extendi desde abajo de su cama, un sonido que cada vez se
haca ms fuerte, y se aproximaba, a tal punto que se senta vibracin ms all del odo. Se
expanda sin cesar, era reconocible, era un grito, era un grito desgarrador, un grito de lamento, de
tristeza, era un grito de odio.
En ese momento volvi a sentir el miedo, su sudor se torn fro, estaba tembloroso y esta vez no
poda moverse; no por su estado, sino por el horror que le gener aquel gigante rostro baboso
pendiendo del techo, con sus amarillentos y aberrantes ojos casi desprendidos de sus cuencas y
una fra pero gran sonrisa llena de espinas que temblaba sin cesar babeando la cama del hombre.
La ptrida imagen facial lentamente comenz a dar vueltas, miraba al hombre fijamente y se
acercaba cada vez ms. No pudo hacer ms que gritar, y lo hizo tan fuerte como pudo.
La enfermera lleg rpidamente y entr al cuarto, el hombre estaba llorando y gritando, pero el
nico movimiento de su cuerpo eran los constantes tics e impulsos nerviosos de sus brazos y
piernas, estaba ms plido de lo normal, y una cascada de sudor brotaba de su frente. Los gritos
no cesaron hasta que la muy asustada enfermera le inyect una dosis de tranquilizante lo
suficientemente alta como para matar a tres hombres. Ese fue primer descanso despus de 4 das
seguidos de insomnio.

Cada noche en el manicomio resultaba ser un infierno para el ya cuerdo y consciente hombre, que
adems ya saba cul era su nombre, Steve Damien. An no recordaba cmo lleg all, ni qu fue
lo que le sucedi antes de eso, lo nico que vagamente recordaba, adems de su nombre, era la
imagen de un oscuro castillo en la cima de una colina, un castillo de varios siglos de edad,
adornado con grgolas de concreto y el gtico renacentista, en su mayora semi-destruido. No
tena clara la forma en s del castillo, slo un aura de un oscuro color prpura, adems, un extrao
lquido mucoso y verde supurando por varias de las grietas de la edificacin.

Cada noche vea aquel rostro, aquel extrao y espantoso rostro, que cada vez se haca ms joven,
con cada visita nocturna. Ahora en sus venas haba ms tranquilizante que sangre.

Positivo, Doctor. Dijo la exaltada y nerviosa enfermera Murck al ver los resultados del nuevo
examen de Steve Damien.
l estaba loco.
Es imposible!, el examen de ayer junto con los anteriores dio resultado negativo. Se supona
que deba ser regresado a la crcel dentro de dos das, es absurdo, la prueba debi fallar.
Tres veces seguidas?, lo dudo Doctor. Debe admitirlo, esas ilusiones que suele tener no son
simples pesadillas, si dejamos que continen, terminar destruyendo todo su cuarto.
Pero, acaso no hemos obtenido ningn resultado con las terapias? Dijo el doctor muy
preocupado. Se senta un glido ambiente en su oficina, pero ambos sudaban del miedo. Esto es
imposible repeta el doctor en su mente, Qu tiene de diferente a los otros pacientes?.
Al menos ya recuerda su nombre, Doctor, y no slo eso, por fin se mueve por s mismo y nos
habla. Contest Murck.

Samara, cabello rizado, blanco, un ojo verde y otro gris, piel tersa y tan blanca como la nieve,
mirada baja, y callada como siempre, tena un mueco vud con forma de gato en sus manos.
Observaba los automviles pasar cerca del Manicomio y los contaba en su mente.
Qu haces? pregunt Steve con un tono de inters.
Lo mismo que t. Contest Samara casi murmurando.
Yo no estoy viendo los automviles. Respondi Damien con cierto tono de aversin.
Sabes qu estaba haciendo e igual lo preguntas En realidad hago lo mismo que todos aqu.
Me
escondo.
Cmo que te escondes?
As es, pero es intil, l siempre me encontrar, no importa donde est, l nos observa con sus
grandes ojos, est aqu en este momento Respondi Samara con su ronca voz. l me habla,
me dice muchas cosas, dice que debo tener cuidado, algo muy malo va a suceder.
Al terminar de or esto, Steve se march a su cuarto, esta vez uno comn, pues aunque los gritos
fuesen inevitables en las noches, su comportamiento en el da era excepcional.
Estando ya en su habitacin, se acost en su cama a intentar recordar lo que fuera que hubiese
sucedido para estar all, aprisionado en un manicomio. Termin quedndose dormido, cosa
extraa. Eran las 11:30 p.m. cuando un profundo sonido lo despert.
El ptrido rostro estaba all, mirndolo fijamente como siempre con sus viscosos ojos, su sonrisa
era cada vez ms grande, y ahora tena un largo cabello que se iba esparciendo por la habitacin.
La cara se fue deformando y acercando, esta vez estuvo a unos solos centmetros del rostro de
Steve, pero esta vez no grit, esta vez quiso saber qu estaba sucediendo.
6

A los pocos minutos, ambos rostros se chocaron, mirndose ambos fijamente, mientras una larga
lengua sala y se paseaba por el cuello de Steve lentamente hasta llegar a su mejilla derecha, su
piel comenzaba a arder y de all un horrendo olor a azufre comenz a expandirse por el cuarto,
rodeando el rostro de Steve y entrando directamente en sus fosas nasales. Desmayo instantneo.
En otras noticias, el asesino Steve Damien ya ha sido atrapado y se encuentra ahora en el hospital
mental El Jardn del Edn, no es secreto para nadie que este hombre altamente peligroso ARRAS
una ciudad entera al tratar de huir de un auto de polica a motivo de su arresto. El origen del
hombre sigue siendo un misterio y los mdicos dicen que su comportamiento en el manicomio ha
sido excepcional, adems El polica apag la televisin. Damien estaba atado a una silla frente a
l.
Viste eso, cabrn? Es lo que hiciste. Mi esposa Mi esposa estaba all!
Duke, clmate. Recuerda que debemos sacar la mayor cantidad de informacin posible.
Mat a mi esposa!, Esto no se quedar asDijo el cadete Duke mirando a Steve antes
mientras sala del cuarto de interrogacin.
Muy bien, ahora que estamos solos, es hora de comenzarDijo el sargento Jones, el ahora
nico polica en el cuarto.
Yo Yo no s nada.
Oh, claro que lo sabes, dinos qu eres, quin eres y de dnde viniste. Quiz as slo sean 3
cadenas perpetuas.
No recuerdo nada desde la noche en que me arrestaron.
Ven aqu hijo de putaDijo el sargento tomando a Steve por el cuelloDjame dejarte algo en
claro. Aqu se responde a lo que yo pregunto, por cada excusa
Pero yo noAlcanz a decir Steve antes del fuerte golpe del Sargento. Nariz rota.
Llvenselo. Y hagan lo que consideren necesario, electrochoques, o lo que quieran, quiero un
informe maana a las 6:00 a.m. De todo lo que suelte este inepto.
Esto doler, oh, s que doler, te refrescaremos la memoria querido. A menos que ya ests
recordando algo, [Link] la enfermera Murk con una malvola [Link], el paciente
est
listo.
Est bien, activa los receptores y ponle las capas magnticas en el crneo, es hora de rostizarle
el cerebro.
Doctor! El paciente est Un momento Ha vuelto a laUna explosin kilotnica destruy
el edificio. Pero Damien ya no estaba.

Hola pap!
Hola hermosa, cmo te fue hoy?
Bien, la profesora Jessica dice que soy la mejor de la clase.
Eso es excelente linda, est tu madre en casa?
7

S, espera un segundo; Mam, pap te necesita!... Ya viene


Est bien.
Qu quieres.
Hola, Johanna, seguro te sorprenda mi llamada, slo quera decirte que consegu un empleo en
la fbrica Criptocorp.
Bien por ti, quiz as puedas salir de la miseria.

Vamos, toma el plutonio, necesitamos que esta cosa se encienda.


S-s seor Ya est.
Muy bien; Oh, aguarda aqu, necesito ir por mis guantes.
S.

Lo siento seor, creo que ser muy duro para usted y su familia, pero espero que pueda llevarlo
con calma y trate la enfermedad. Hay onclogos muy buenos en estos aos, podra contactarlo
con uno.

Bien, mientras nadie pueda verme, creo que la radiacin de la cmara ser suficiente. Entr en la
cmara y activ el acelerador atmico.
STEVE, NO!
Es muy tarde doctor, se ha ido.

-B

ien, es tiempo de irme S, 7:30, estoy a tiempo.

Entr en su auto y se larg a trabajar como cualquier otro da. Sucios berridos cerca de su casa,
como siempre, los vecinos tenan tres hijos cada uno, pareca un chiquero con la cantidad
exuberante de cerdos corriendo de ac para all. Una vez estando en el trabajo, not que no haba
nadie ms, vio su reloj y El muy imbcil no saba que era domingo. De igual modo se dirigi a la
oficina del jefe, a ver si horas extras podran contrsele por trabajar en un da libre.
No estaba en su oficina as que supuso que estara en la sala de reuniones. Iba a entrar pero algo le
detuvo, haba gente all adentro con su jefe y no quera interrumpir. As que simplemente se
qued all, escuchando la conversacin. No entenda un comino, no es que fuera muy listo a decir
verdad, por algo ocupaba el cargo ms bajo de la industria. Ni siquiera haba atado sus zapatos, as
que caminando hacia la puerta para escuchar mejor tropez y lo arruin todo.
Quin eres t?, qu haces aqu! Grit su jefe que obviamente no tena ni idea de quin era
l.
Uhm, em, seor, era para preguntarle si hoy domingo podra
ste nos sirve, llvenlo!Asever el jefe.
Dos hombres enormes entraron al saln, golpearon al imbcil hasta noquearlo.
Despert desnudo en un basurero, su piel daba ms asco que su cara, estaba cubierto de algo
pegajoso y posiblemente maloliente.
Dios santo! Grit una madre tapando los ojos de su hija al pasar el imbcil, porque es obvio que
ver un pene traer a su hija muchos males, muchos ms de los que trae escuchar gemidos todas
las noches salidos del cuarto de sus padres, o ver pelculas donde hombres pierden sus
extremidades slo por salir a acampar, Qu buen trabajo hace, seora!
Y bien, toda esta chchara sirvi nicamente para que el imbcil avanzase lo suficiente para que
un polica lo encontrase.
Una vez enjaulado y sin recordar nada, vio que algo raro se mova bajo su piel, ms que todo en su
brazo, quin sabe qu le habrn hecho al imbcil.
Minutos despus se entera de que tiene sper poderes y escapa de prisin. Regresa a casa
saltando y planeando con sus nuevas extremidades. All ve una fotografa de un ser querido que ha
estado presente en su pensamiento todo este tiempo y se la lleva con l, y emprende una
aventura cual historia del sptimo arte, llena de clichs y baches argumentativos. Pero esperen, el
imbcil no tiene ni idea de lo que est haciendo, as que una vez en su casa, se inmola, toda la casa
vuela por los aires y el queda esparcido en el suelo y las paredes.
Una vez en un videojuego vi algo similar, slo que el personaje principal no era un imbcil.
Sus partes, o bueno, todo ese vmito de perro que la gente del vecindario miraba con horror (S,
esa misma gente que cree que hacerle eso a los del medio oriente por petrleo est bien), se iba
10

regresando al punto de la explosin, a pasos de tortuga, o bueno, rastras de babosa se fue


reconstruyendo el imbcil, o bueno, eso pasara si esto fuese una pelcula de Zack Snyder. Pero
como aun con bajo presupuesto se pueden hacer bien las cosas, est ahora en bolsas de pruebas
para ir directamente al forense. Mientras bomberos apagan el incandescente fuego de esas ruinas,
o lo que sea. Al cabo de tres das, el cuerpo se haba reconstruido casi completamente, y con casi
completamente me refiero a que no tena cabeza. Era obvio que no todo lo podran limpiar de ese
plasma desagradable. Igual recordemos, tiene sper poderes. As que en busca de su cabeza,
escap de la central mdica y fue rpidamente a la localizacin correcta.
Mientras tanto, los peridicos locales y los noticieros nacionales muestran otras de estas
aberraciones por toda la ciudad, gente con cinco brazos, con alas, algunos ms obesos que
cualquier nio norteamericano y ms de este vmito de perro en las calles.
En otras noticias, el pas se hunde en la mierda y los grandes empresarios manejan todo a su
antojo, democracia no es ms que un buen chiste, toda esta sociedad oligarca slo perjudica a los
ms pobres, los exprime como un jugoso limn hasta que todo el lquido sale, hasta de su cscara.
Culpemos a quienes empezaron esto!, A los gobernantes de aquella crisis del 73, no? Pues no.
Clpense a ustedes, a sus padres y sus abuelos, gente estpida y sin criterio, nos han sumergido en
el excremento del cerdo, ya no hay vuelta atrs y Una bala atraviesa su crneo, pobre
presentadora, No? La verdad parece queso suizo ahora. Pero bien, cra cuervos y Ya saben el
resto.
El imbcil (ya completo, no completamente imbcil sino que ya tena su cabeza), supongo que
debera ir y derrocar al jefe de su empresa, y yo debera por medio de pistas y descripciones obvias
mostrarles qu est sucediendo, qu le hicieron al imbcil y todo lo dems. Pero no.
Toda esta gente grotesca y deforme se ali y el ejrcito estadounidense fue contra ellos, no es
secreto que a EEUU nadie le toca los huevos. Y mucho menos los bolsillos. Porque claro, no todos
van a consentir que se muestren sus lindas aberraciones por ah en las calles, y menos que se
revelen contra ellos. Por lo que ya intuirn ustedes que todos esos noticieros fueron silenciados.
En un alejado calabozo estn internados todos estos demonios como sea que los llamen en la
ciudad, all toman alguno de vez en cuando para llevarlo a Criptocorp y all ser estudiado. Al cabo
de unos aos quedan tan slo unas 5 aberraciones en el calabozo, siendo el imbcil una de ellas.
Excelente todo esto, no? Tantos aos de estudio y evolucin para que lo mejor que puedan crear
sean insectos, simples bichos de carne que dan ms asco que miedo. Tras la inutilidad de estas
creaciones para el avance biocelular, son todos asesinados.
Pero esperen, ese no es un final digno de una buena lectura. Slo dejen Les dar un final de
esos Inesperados, o la basura que deseen.
Una vez todo acab, la humanidad comprendi esta catica realidad. Todos ellos sumidos, atados
ante los pies de los que realmente importan. Un verdadero dios? Por supuesto. El dinero, las
grandes corporaciones, la avaricia, el ocio del hombre. Todo para qu? Para su misma
destruccin. El hombre odia al hombre, es el nico motivo de su actuar, es la nica razn por la
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cual destruye todo lo que tiene a su paso pues cuando los hombres escupen al suelo, se escupen a
s mismos.
Y qu queda? Miseria, desesperacin, demasiado tarde para reaccionar. El primer paso a la
perdicin es la confianza al prjimo, pues tal y como marca Jeremas 17, 5, Maldito el hombre
que en el hombre confa, y hace de la carne su fortaleza.
Ahora slo queda un enorme agujero, un cadver reposa en su cama en la morgue, siendo un
papel atado a su dedo del pie su nico vestigio de humanidad, un papel que marca Steve
Damien.
Buen final, eh?

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e puso de pie y sin preguntarse en dnde estaba ni a dnde iba, entr por la gran puerta
negra que tena al frente, era un lugar desolado, oscuro, nublado. No tuvo ms opcin que
entrar a este enorme castillo semi-destruido adornado con grgolas. Los chillidos de los
murcilagos eran, por mucho, lo nico que se escuchaba.

Al entrar al castillo, una dama alta vestida de negro apareci en frente levitando, y con una sonrisa
despidindose, desapareci nuevamente. Tena un cabello largo hasta la cintura, color negro
mate, al igual que sus grandes ojos, su piel era completamente blanca, sus labios eran negros.
Steve sin preocupacin prosigui su camino por el castillo, pas por el pasillo principal, era amplio,
alfombrado y mohoso, del techo colgaban unos viejos y telaraosos candelabros que iluminaban
vagamente el lugar, las paredes tenan un fino color violeta, y unos zcalos hasta la mitad de color
negro. Subi las escaleras que estaban al frente de la entrada, y como si conociera el lugar, entr
en un enorme cuarto oscuro y all, la nica luz que haba, entraba a travs de la ventana, era la
luna. Pareca como si Steve no controlase su cuerpo, siendo slo un espectador de sus propias
acciones, no saba lo que ocurra, ni cmo haba llegado all. Sac de sus bolsillos una linterna y
unas bateras. Comenz a investigar aquel cuarto, abriendo los cajones del gigantesco tocador que
all se encontraba, pareca buscando algo, algo que no encontraba en ningn lado, bajo la cama,
tras las cortinas, bajo la alfombra y No haba ms dnde buscar; de hecho, el cuarto estaba casi
completamente vaco, las velas de los candelabros ya estaban derretidas, las paredes estaban
rasgadas y manchadas, y todo estaba lleno de polvo, se senta un profundo olor a humedad. Steve
arroj con furia la linterna al suelo, sali corriendo del cuarto y subi un piso ms. A lo lejos se
empezaba a escuchar aullidos, uno tras otro. Entr en una extraa habitacin, sta s estaba
iluminada, tanto el techo como el suelo eran color rosa, pero las paredes estaban pintadas de
negro y blanco, cuadros, como si fuese un ajedrez, y en cada pared haba un enorme espejo que
reflejaba una parte del ser humano. En el primero, Steve se vio como siempre, con su oscuro
cabello ondulado hasta el cuello, ojos grises y contorneados de negro. Lo extrao era, que llevaba
un traje negro y largo que nunca antes haba visto, tena hombreras con forma de hocicos de
murcilago, con largos y grandes colmillos, llevaba un peto de cuero y un pantaln gris oscuro. Se
dirigi al segundo espejo, all slo poda ver una figura humana, roja y sangrando, era su carne, en
el reflejo llevaba una gran sonrisa. En el tercer espejo slo se vea su estructura sea, una calavera
con un aura prpura, similar al aura que brotaba desde afuera del castillo. Cuando iba a voltear a
verse en el ltimo espejo, algo le call en el hombro, algo rojo y pegajoso que chorreaba desde el
techo con una apariencia viscosa, tom de su hombro un poco con el dedo ndice de la mano
derecha y lo puso en su boca.
Sangre. Dijo Steve sorprendido observando hacia arriba.
De repente el suelo comenz a temblar, los espejos cayeron y los vidrios se esparcieron por la
habitacin, unas extraas risas giraban alrededor de la cabeza de Steve, el piso comenz a abrirse.
Steve empez a caer lentamente por un oscuro abismo donde risas y gritos retumbaban y
rebotaban infinitas veces, pareca una eternidad su suspensin area. En el fondo del abismo no
haba ms que desiguales cuernos esperando la llegada del cuerpo. El primer cuerno perfor su
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crneo entrando por su ojo izquierdo, el segundo entr por su pierna derecha quebrndole el
fmur, y el tercero entr por sus costillas perforndole el corazn. La sangre brotaba a cascadas
por cada agujero, luego cada poro, cataratas sanguneas rebozaban su cuerpo. Pronto las risas se
detuvieron y el corazn de Steve an segua latiendo, cada vez ms fuerte, intentaba levantarse de
all, pero cada vez bajaba ms y ms como si algo empujase su cuerpo. A los pocos minutos su
carne ya haba empezado a pudrirse y la necrosis comenz a esparcirse por su pierna. El ambiente
empeoraba cada vez ms, un fuerte olor a putrefaccin emanaba de sus heridas. Comenz la
gangrena. Su cerebro tambin empez a descomponerse. Ya la sangre que incesantemente
brotaba de su cuerpo comenz a tornarse negra y cada vez era ms viscosa, se estaba coagulando.
Un rgano comenz a sonar en el fondo, evocando Lacrimosa de Wolfgang Amadeus Mozart,
junto a una infinidad de voces susurrando intensamente, mientras Steve lentamente iba
desprendindose de los cuernos, ascenda poco a poco como si una fuerza divina lo levantase y lo
sacase de ese infierno. Poco a poco lleg al piso del que cay.
Todo cambi repentinamente, estaba solo, de pie y sin heridas en un cuarto oscuro, an no poda
hacer nada, slo poda ver lo que su cuerpo haca, como si viviese un recuerdo.
Una luz se encendi, iluminando slo una esquina del cuarto, haba un nio, un nio muy pequeo
que no tena ojos ni nariz, su rostro era casi completamente plano pues todo lo en su rostro haba
era su boca. Vesta un peculiar traje de payaso rojo y blanco.
Dnde ests?Pregunt el nio.
Quin eres t? Respondi Steve.
No s quin soy yo, pero s quin eres t, puedo ser t?
Podras serlo, pero no. Cmo llegaste aqu?
Al igual que t, yo vivo aquDijo el nio sonriendo.
Yo no vivo aqu, y algo me dice que t tampoco. Por qu ests aqu?
Porque t deseas que lo est, puedo ser y hacer lo que desees, slo estoy aqu porque t lo
quieres, vine a hacerte unas cuantas preguntas, no sabes quin eres, pero lo sabrs. Te llamas
Steve Damien y vives en este antiguo castillo.
Y, cmo llegu hasta aqu?
Ya lo sabes. Ya te lo dije.
No tengo tiempo para juegos, nio.
Acaso es esto un juego? Pregunt el nio con furiaEste es tu hogar, aqu vives, aqu
sobrevives. Tienes que evitar el contacto con el exterior, y por eso no sales de aqu.
Y qu hay en el exterior?
No lo recuerdas?, El Rey Morkath desterr a los Nigutt de su palacio, y ahora se enfrentan en
una guerra a muerte, el que decida salir de este castillo, es un suicida. El Rey Morkath se enter de
la traicin de los Nigutt, la alianza de patriarcas coment el pasado mes que Britt Nigutt, lder de la
raza, pensaba derrocar a Morkath de su trono, pues deseaba el mandato de estas tierras, expandir
su reino e imponer la cultura Nigutt por toda Alandilia. Se supone que te ocultes en el castillo,
pues no puedes salir en el da, y en la noche comienzan las batallas

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Por qu no puedo salir en el da?, y, quin es Morkath y los Nigutt y toda esa historia que me
cuentas? Pregunt Steve muy confundido.
Lo que hay en tu interior no puede tener contacto con la energa solar, es tu debilidad, el sol
impide que utilices tu fuerza. Morkath ha sido el Rey desde hace cinco dcadas, Nigutt es una de
las ocho razas de Alandilia, es de ellas, la ms dbil
.
Y por qu no recuerdo nada de lo que me dices?
Porque ests seguro de que nunca sucedi, porque ests seguro de no conocer a Morkath, a
Britt el Desollador y a los Nigutt, porque no tratas de recordar, porque no crees, no piensas, actas
nicamente con los conocimientos que tienes, no te cabe la idea de que haya algo que
desconozcas, el mundo funciona para ti slo como lo deseas.
Y si deseo desaparecer?
No lo deseas

Las espadas chocaban y los alaridos de los Nigutt se escuchaban por doquier. Muerte a los hijos
del atardecer! Gritaba el ejrcito de Britt, la energa del imperio de Morkath provena de la
tenue luz del amanecer, as los guerreros del Rey estaban lo suficientemente listos para las
batallas cada noche.
Derrames de sangre por todas partes, gritos de batalla, muerte, dolor y sufrimiento, las almas
perdidas en batalla volvan al da siguiente para entregarse a una nueva lucha, siendo los peones
reutilizables de Morkath para su ilimitado ejrcito.
Britt desollaba cada guerrero del Rey, con su tamao y su enorme hacha no se le haca difcil.
Meda doce pies era lo que decan las leyendas de los ancianos en Alandilia. Posea un hacha
del tamao de un hombre, no le tema a nadie y fue exiliado de Alandilia por querer quedarse con
el poder del Rey. Ahora se libran cada noche diversas batallas entre los Nigutt y los Guerreros del
Rey Morkath.
Los Brujos Nigutt poseen un gran poder pues dominan las artes oscuras, ellas conceden un moderado control
sobre sus oponentes, Britt el Desollador aprovecha este poder y lo utiliza para acercarse cada vez ms al
castillo de Morkath, cada alma que roba Britt, vuelve para ayudar al Rey en su batalla, pero un espritu
maligno perdura por siempre entre nosotros, ten cuidado nio, no todo es lo que parece, si en las noches
alguien te llama y te pide ayuda, huye pequeo, huye, porque tomar tu cuerpo e ir a luchar contra el Rey.

Los ancianos contaban esta historia a los nios de Alandilia, para as evitar que salieran de noche y
corrieran peligro, pero bien, cada leyenda tiene algo de verdico.

No entiendo qu est pasando, ni entiendo lo que me dices, y no entiendo cmo llegu aqu, ni
quin soy o quin eres t. Pero t puedes ayudarme a salir de aqu. Dijo Damien nervioso, con
una mirada vaca.

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No puedo ayudarte a salir, pues no hay de qu salir, ni a qu entrar, vives aqu, eres de aqu,
Samara me lo dijo. Dijo el conejo mientras sonrea de oreja a oreja.
Encerrado en un cubo sangrante, corra dando vueltas sin saber qu hacer, sin cansarse, chocaba
contra las paredes, caa del suelo y se golpeaba con el techo, el cubo giraba, se agitaba, gritaba,
saltaba, Damien golpeaba las paredes, mareado por las risas del conejo y viendo su ropaje rojo
derritindose. Llegaba a sentir que era aplastado por las rayadas paredes, eran bicolores,
formando un tablero de ajedrez en cada pared. Sonidos eran emitidos por cada franja y esquina
que all se encontraba, el conejo haba desaparecido, todo vibraba, aquella gran y pequea caja
musical se derrumbaba, pero era compacta y maciza. Steve volvi a la vida, Steve record, record
su reino, abri su mente, cre su vida, quit su muerte, renov su historia.
Hola pequeo renacuajo. Dijo la sonriente y gran Samara mientras sostena a Damien de sus
vestiduras. No te veo hace mucho, qu te trae de nuevo a mi sueo?
El conejo me trajo, dice que sabes algo acerca de m, Es eso cierto? Contest y pregunt el
pendiente Steve.
S lo mismo que t: no s nada. Pero puedo hacerlo todo. Contest Samara sonriendo sin
cesar. Su sonrisa se haca cada vez ms grande, sus ojos se abran cada vez ms, su piel se
arrugaba y cada pliegue iba creciendo, las risitas de Samara se convirtieron en incesantes llantos,
sus ojos salieron de sus cuencas y cayeron. Solt a Steve, pero l no cay, flotando miraba cmo el
crneo de Samara sala desde su boca, rompiendo su piel y las comisuras de sus labios. Ahora un
olor ptrido atravesaba el oscuro lugar, la verdosa carne del irreconocible rostro de Samara
empezaba a desplegarse y a caerse mientras se pudra cada vez ms.

Vamos, hijo, ahora es tuya, defiende el reino de tu padre, lucha por Alandilia. Dijo Morkath a
Damien con orgullo entregndole una espada.
Descuide, milord, blandir esta espada a favor del imperio.

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Finale.
Era imposible que sobreviviese.
Cmo se nos pudo ocurrir? Hemos asesinado a un hombre. Esto ha llegado demasiado lejos.
Quiz su muerte haya sido lo mejor. De estar vivo, al despertar no sabra quin es, un criminal, un
rutinario, un caballero del medioevo, un simple imbcil.
Todos nuestros mezquinos objetivos, hasta dnde llegaremos. Hemos jugado a ser Dios, y hemos
visto que no hay nada divino all.
Quiz ir al cielo slo signifique morir, porque sin duda este es el infierno.
Steve Damien muri en vano, fue la primera persona en probarnos que la nica verdad en la vida
que podamos conocer
Es la muerte.
Dra. Samara Aslanov

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