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de inolvidables m_~anc:m;
captulo, usted podr exJ:l~onm
traductores de la Biblia, los aco1nlec:imii8hb)$
situaciones que rodearon la formacin del texto
sagrado.
En ese recorrido, conocer los principios y problemas
de las traducciones del Antiguo y Nuevo Testamentos,
el canon, la arqueologa y la geografa bblicas.
Adems, le dar nuevas herramientas para el estudio
de la Biblia.
Descubre la Biblia recopila las conferencias de los
consultores de traduccin de las Sociedades Bblicas
Unidas, dictadas en los talleres de Ciencias Bblicas,
que se han celebrado en diferentes partes de
Hispanoamrica, durante las ltimas dcadas.
Es un manual muy til para el estudio personal,
para grupos de estudio y para cursos de introduccin
a la Biblia.
Este libro le ayudar a conocer la formacin,
transformacin e interpretacin de las
Sagradas Escrituras.
DESCUBRE
lA
BBlA
....
EDITOR:
DR.
EDESIO
SQCIEDADES
BIBLICAS
UNIDAS
SNCHEZ
CONTENIDO
Presentacin
Introduccin:
La Biblia en la vida y en el ministerio del pastor y del lder cristiano
5
7
PRIMERA PARTE: La Biblia
1. Qu es la Biblia?
2. La poesa bblica
SEGUNDA PARTE: El contexto de la Biblia
El contexto histrico del Antiguo Testamento
El contexto histrico del Nuevo Testamento
Geografa bblica
Arqueologa bblica
109
7.
8.
9.
10.
TERCERA PARTE: Texto y canon
La crtica textual y la Biblia Hebrea
El texto del Nuevo Testamento
El canon del Antiguo Testamento
El canon del Nuevo Testamento
121
137
155
171
11.
12.
13.
14.
CUARTA PARTE: Exgesis e interpretacin
Exgesis bblica
Tomando en serio la teologa en la traduccin
Problemas especiales en la traduccin del A.T.
Problemas especiales en la traduccin del N.T.
15.
16.
17.
18.
QUINTA PARTE: Lingstica y mtodos de traduccin
Lingstica y traduccin
Traduccin funcional o dinmica
Forma y significado del texto
Traduccin bblica y culturas indgenas
3.
4.
5.
6.
Las Sociedades Bblicas Unidas son una fraternidad mundial de Sociedades Bblicas
nacionales que sirven en ms de 200 pases. Su propsito es alcanzar a cada persona con la
Biblia completa o parte de ella en el idioma que pueda leer y entender. a un precio que
pueda pagar y en el formato adecuado. Las Sociedades Bblicas Unidas distribuyen ms de
600 millones de Escrituras cada ao. Le invitamos a participar en este ministerio con sus
oraciones y ofrendas. La Sociedad Bblica de su pas le proporcionar con agrado mayores
informes de sus actividades.
Sociedades Bblicas Unidas, 1998
ISBN 157697-504-5
Mapas Sociedades Bblicas Unidas, 1997
Impreso en Colombia
13
35
SEXTA PARTE: La Biblia en castellano
19. Traducciones castellanas de la Biblia
20. La Biblia de Estudio de S.B.U.
21. La versin de R-V: permanencia y temporalidad
Bibliografa
51
70
82
189
224
237
251
283
306
318
326
371
386
413
423
CIENCIAS BBLICAS
ABREVIATURAS
AT
BA
BJ
BL
BLH
DHH
FrCL
GeCL
GNT
GNB
HOTTP
HUBP
HUCA
ITCL
JBL
JTS
LPD
NBE
NEB
NBJ
NIV
NRSV
NT
NVI
REB
RSV
RVR
RVR95EE
SBU
TBT
TM
TOB
VPEE
ca.
cf.
a.C.
Antiguo Testamento
Biblia de las Amricas
Biblia de Jerusaln
Biblia Latinoamericana
Biblia na Iinguagem de hoje (Versin popular portuguesa)
Dios Habla Hoy (Versin popular espaola)
Bonnes nouvelles aujourd'hui (Versin popular francesa)
Die Gute Nachricht (Versin popular alemana)
The Greek New Testament
Good News Bible
Hebrew Old Testament Text Project (Informe provisional)
Hebrew University Bible Project
Hebrew Union College Annual
(Versin popular italiana)
Journal of Biblical Literature
Journal of Theological Studies
Libro del Pueblo de Dios
Nueva Biblia Espaola
New English Bible
Nueva Biblia de Jerusaln
New International Version
New Revised Standard Version
Nuevo Testamento
Nueva Versin Internacional
Revised English Bible
Revised Standard Version
Reina-Valera Revisin de 1960
Reina-Valera Edicin de Estudio
Sociedades Bblicas Unidas
The Bible Translator
Texto Masortico
Traduction Oecumnique de la Bible
Versin Popular Edicin de Estudio
circa, aproximadamente
comprese
antes de Cristo
PRESENTACiN
ue a fines de la dcada de los aos setenta, y a principios de los
ochenta, cuando las Sociedades Bblicas Unidas, a travs de su
Departamento de Promocin y Distribucin, iniciaron los Talleres
de Ciencias Bblicas. El mvil principal era informar al gran pblico
cristiano latinoamericano acerca de nuestro trabajo de traduccin, y de
los recursos y mtodos que empleamos en este ministerio.
A medida que se programaban los Talleres y se adquira experiencia,
se fue consolidando la lista de temas que se presentaban y el nmero
de expositores. Desde el principio se procur dar una visin amplia,
tanto de los diversos componentes de la tarea de traduccin como del
texto que sirve de base: La Palabra de Dios. Por eso los Talleres siempre
han presentado, de manera balanceada, temas que tratan de la Biblia y
de su contexto (historia, geografa, arqueologa, canon, historia del
texto, gneros literarios, contenido global), y temas que tratan de la
tarea de traduccin (lingstica, tcnicas de traduccin, antropologa).
Este manual le ofrece al lector la gran riqueza recogida durante los
varios aos que se han presentado los Talleres a lo largo de nuestra
Amrica hispanohablante. Se ofrece al pblico, en primer lugar, como
material de apoyo en los Talleres de Ciencias Bblicas que patrocinan
las Sociedades Bblicas en sus respectivos pases. Se ofrece, tambin,
para el uso de seminarios e instituciones teolgicas como libro de texto.
El material es excelente para cursos de introduccin a la Biblia y cursos
exegticos. Estamos seguros de que este manual ser de gran bendicin
para todo el que desee profundizar ms en el conocimiento de la Palabra
de Dios, y de su uso en la vida cristiana, tanto a nivel individual como
colectivo. El captulo titulado La Biblia de Estudio de S.B.U.)) ofrece
consejos prcticos para la predicacin y el estudio bblico individual y
comunitario.
La mayora de los autores de este manual forman parte del equipo
de traduccin de las Sociedades Bblicas Unidas en las Amricas. Casi
6
todos han tenido la oportunidad de participar en varios de los Talleres
de Ciencias Bblicas y estn comprometidos no slo en la tarea acadmica que su trabajo requiere, sino tambin en el compromiso pastoral
y ministerial de la iglesia. Por eso estamos seguros de que cada uno de
los captulos que componen este manual ser de gran enriquecimiento
en el conocimiento de la Palabra de Dios entre los cristianos de habla
hispana.
Dr. Edesio Snchez Cetina
Editor
INTRODUCCIN: LA BIBLIA
EN LA VIDA Y EN EL MINISTERIO
DEL PASTOR Y DEL LDER CRISTIANO
Jaime Goytia R.
"T, sigue firme en todo aquello que aprendiste, de lo cual ests
convencido. Ya sabes quines te lo ensearon. Recuerda que
desde nio conoces las sagradas Escrituras, que pueden instruirte
y llevarte a la salvacin por medio de la fe en Cristo Jess. Toda
Escritura est inspirada por Dios y es til para ensear y
reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, para
que el hombre de Dios est capacitado y completamente preparado
para hacer toda clase de bien. (2 Ti 3.14-17; DHH3)
La Biblia es de suma importancia en la vida y en el ministerio del
pastor y del lder cristiano, pues ella es, y ser siempre, el fundamento
de la vida cristiana. No es posible un buen ministerio si no est
impregnado por completo del mensaje de la Palabra de Dis.
La importancia de la Biblia en la vida del lder resalta de inmediato
cuando hacemos un anlisis de los diferentes aspectos de la vida y del
ministerio del siervo del Seor.
1. la Biblia en el llamamiento del lder cristiano
Al inicio de su Epstola a los Romanos, el apstol Pablo afirma: El
evangelio es poder de Dios para salvacin (Ro 1.16). Todo lder
cristiano, sea porque naci en un hogar cristiano o porque se convirti
en su edad adulta, reconocer que el primer efecto poderoso de la
Palabra de Dios en su vida tiene que ver con su salvacin. El encuentro
con el Cristo vivo es, sin lugar a dudas, un encuentro con la Palabra de
Dios. Bien deca Pablo: As que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra
de Dios (Ro 10.17; RVR).
Un segundo momento clave en la vida del pastor o lder es el de su
vocacin o llamamiento. Como en la conversin, la Palabra de Dios
penetra su ser para hacer que nazca en l una entraable conviccin de
que el Seor le extiende un llamamiento al ministerio cristiano. La
conjugacin de la Palabra de Dios con la fuerza del Espritu hace del
llamamiento divino una decisin impostergable.
9
Cuando vamos al Antiguo Testamento y al Nuevo, descubrimos que
la vida devocional fue un elemento vital en la vida de los hroes de la fe.
All en la quietud y a solas con Dios, vemos a Moiss, a Abraham, a Elas,
a D~vid, a Pablo, a Timoteo, y sobre todo a Jesucristo, meditando y alimentndose de la Palabra de Dios. La vida de oracin y la bsqueda de la voluntad de su Padre son elementos sobresalientes en el ministerio de Jess.
2. la Biblia en la preparacin
del pastor y del lder cristiano
4. la Biblia en el ministerio
del pastor y del lder cristiano
Cuando las Sagradas Escrituras definen el ministerio del sacerdote
Esdras como maestro de la Palabra, mencionan tres caractersticas de
l, y cada una de ellas tiene a la Palabra de Dios como su mvil: Esdras
tena el firme propsito de estudiar y de poner en prctica la ley del
Seor, y de ensear a los israelitas .sus leyes y decretos (Esd 7.10;
Sin la Biblia no sera posible tener misiones cristianas, ni iglesias ni
creyentes en Jesucristo. Por lo tanto, la Biblia es y debe ser el ins,trumento indispensable y primordial en el ministerio del pastor y hder
cristiano. La visitacin de hogares y de enfermos, y el apoyo a los nuevos
creyentes, requieren del mensaje oportuno de la Palabra de Dios. ~l
pastor debe estar convencido de que en la Biblia sus ovejas encontraran
consuelo, fortaleza, esperanza y paz; pero tambin hallarn exhortacin
y reprensin.
_
Para la preparacin de mensajes y estudios bblicos, el pastor debe
estudiar con seriedad y profundidad el texto sagrado. Por eso debe
desarrollar destreza en el manejo exegtico de la Biblia y conseguir ~os
recrsos esenciales para el estudio serio y eficaz de ella: (1) vanas
versiones de la Biblia; (2) una concordancia bblica; (3) y un buen
diccionario de la Biblia. Debe, por supuesto, participar en cursos de
actualizacin bblica y leer materiales que le ayuden a una recta
interpretacin de la Palabra. 1
,
Nunca debe perderse de vista que el mejor alimento para la con~re
gacin es la predicacin expositiva del mensaje de la Palabra de DIOS.
Este mtodo homiltico es el que mejor nos permite sacar los tesoros
bblicos. La gente se edifica de verdad, y recibe ms bendiciones, cuando
el expositor emplea el texto bblico con propiedad, y no slo como
pretexto.
.
En conclusin, podemos decir que la Palabra de DIOS es para el
pastor y el lder su regla mxima de fe y prctica. Al i~~al que ~n ~l caso
de Esdras la Palabra de Dios informar su formaclon academlca, su
conducta ~ vida cristiana, y su enseanza para el pueblo que Dios ha
puesto a su cuidado.
DHH3).
Todos los pasos de la formacin del lder -su estudio, su conducta
y su enseanza- estn impregnados de la Palabra de Dios. Por eso los
seminarios, los institutos bblicos y las escuelas teolgicas necesitan
revisar constantemente su programa de clases y darle al estudio de la
Biblia un lugar fundamental. Desde su tiempo de estudiante, el futuro
lder o pastor necesita empaparse de recursos y de conocimientos que
le permitan, en su pastorado y ministerio, trazar bien la Palabra de
verdad (2 Ti 2.15).
3. la Biblia en la vida devocional
del pastor y del lder cristiano
Todos sabemos por experiencia propia que la Biblia es ms que una
fuente de preparacin y estudio. La Biblia, como Palabra de Dios, nos
nutre espiritualmente para poder vivir la vida cristiana y realizar nuestra
tarea ministerial.
El encuentro con la Palabra de Dios, no ya como estudiante de ella,
sino como hijo de Dios, asegura una vida edificada y Ln ministerio
bendecido. Todo lder cristiano necesita de momentos a..solas con su
Dios para hablarle y para escucharlo; y tanto en el hablar como en el
escuchar, la Palabra de Dios es el medio eficaz.
Este manual es un buen punto de partida. Le invitamos a estudiarlo con detenimiento.
Primera parte:
La Biblia
QU ES LA BIBLIA?
Armando J. Levoratti
El significado de la palabra Biblia
ay varias maneras de responder a esta pregunta. Una de ellas
consiste en explicar el significado de la palabra Biblia.
Biblia es una palabra de origen griego (el plural de biblion,
papiro para escribin y tambin libro), y significa literalmente los
Libros. Del griego, ese trmino pas al latn, y a travs de l a las lenguas
occidentales, no ya como nombre plural, sino como singular femenino:
la Biblia, es decir, el Libro por excelencia. Con este trmino se designa
ahora a la coleccin de escritos reconocidos como sagrados por el
pueblo judo y por la iglesia cristiana.
La Biblia est dividida en dos partes de extensin bastante desigual,
llamadas habitualmente Antiguo y Nuevo Testamento. A primera vista,
la palabra testamento se presta a un equvoco, porque no se ve muy
bien en qu sentido puede aplicarse a la Biblia. Sin embargo, la dificultad
se aclara si se tiene en cuenta la vinculacin de la palabra latina
testamentum con el hebreo beril, pacto o alianza.
Beril es uno de los trminos fundamentales de la teologa bblica.
Con l se designa el lazo de unin que el Seor estableci con su pueblo
en el monte SinaL A este pacto, alianza o lazo de unin establecido por
intermedio de Moiss, los profetas contrapusieron una nueva alianza,
que no estara escrita, como la antigua, sobre tablas de piedra, sino en
el corazn de las personas por el Espritu del Seor (Jer 31.31-34; Ez
36.26-27). De ah la distincin entre la <<nueva y la antigua alianza: la
primera, sellada en el Sina, fue ratificada con sacrificios de animales;
la segunda, incomparablemente superior, fue establecida con la sangre
de Cristo.
Ahora bien, el trmino hebreo beril se tradujo al griego con la palabra
diatheke, que significa disposicin, arreglo, y de ah ltima disposicin o ltima voluntad, es decir, testamento. De este modo, la
versin griega de la Biblia, conocida con el nombre de Septuaginta o
traduccin de los Setenta (LXX), quiso poner de relieve que el pacto o
13
-.,!I
Primera parte: La Bb/a
14
alianza era un don y una gracia de Dios, y no el fruto o el resultado de
una decisin humana.
La palabra griega diatheke fue luego traducida al latn por testamentum, y de all pas a las lenguas modernas. Por eso se habla corrientemente del Antiguo y del Nuevo Testamento.
A la Biblia se le da tambin el nombre de Sagrada Escritura. En el
judasmo, en cambio, se le designa con la palabra TANAK, que en realidad
es una sigla formada con las iniciales de Torah, Nebi'im y Ketubim, es
decir, de las tres partes o secciones en que se divide la Biblia hebrea:
La Ley, los Profetas y los Escritos.
La Biblia, Palabra de Dios
La otra respuesta no se contenta con explicar el significado de una
palabra, sino que da otro paso y trata de penetrar ms en la realidad
profunda de la Biblia: la Biblia es la Palabra de Dios.
En la Biblia se encuentran mensajes de los profetas, palabras de
Jess y testimonios de los apstoles. Los profetas, Jess y los apstoles
a~tuaron y hablaron en distintas pocas y en circunstancias muy
dIversas. Pero todos anunciaron la Palabra de Dios.
Los profetas se presentaron como testigos y mensajeros de la
~alabra, y as lo expresaron muchas veces de manera inequvoca, por
ejemplo, cuando introducan sus mensajes con la frase: As dice el
Seofl}. (Cf. Jer 1.9-lOa: Entonces el Seor extendi la mano, me toc
los labios y me dijo: 'Yo pongo mis palabras en tus labios'n.)l
Despus de haber comunicado su Palabra por medio de los profetas
Dios se revel en la persona y en la obra redentora de Jess, como l
expresa la Carta a los Hebreos (1.1-2): En tiempos antiguos Dios habl a
nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras por medio de
los profetas. Ahora, en estos tiempos ltimos, nos ha hablado por su Hijon.
Jesucristo, la Palabra hecha carne (Jn 1.14), dio testimonio de lo que
haba visto y odo junto al Padre (Jn 1.18; cf. Mt 11.27), y envi a sus
discpulos dicindoles: El que los escucha a ustedes, me escucha a m;
y el que los rechaza a ustedes, me rechaza a m; y el que me rechaza a
m, rechaza al que me envi}} (Lc 10.16).
Las citas bblicas son de la versin Dios Habla Hoy, segunda-edicin, de las
Sociedades Bblicas Unidas. Cuando se cita otra versin, se colocan sus iniciales
inmediatamente despus de la cita.
15
QU ES LA BIBLIA?
Los apstoles, a su vez, fueron testigos oculares y servidores de la
Palabra (Lc 1.2). Ellos fueron elegidos de antemano por Dios (Hch
10.41-42), y a ellos se les confi la misin de anunciar la Palabra de Dios
a todo el mundo (Mc 16.15).
Este mensaje de los profetas, de Jess y de los apstoles fue luego
consignado por escrito, y as naci la Biblia, que es la Palabra de Dios
encarnada en un lenguaje humano. Ella, como Jesucristo, es plenamente divina y plenamente humana, sin que lo divino ceda en detrimento de lo humano, ni lo humano de lo divino.
Ahora bien: la palabra es la accin de una persona que expresa algo
de s misma y se dirige a otra para establecer una comunicacin.
1. Si analizamos por partes los elementos de esta definicin, vemos
que hablar es, en primer lugar, dirigirse a otro. El que habla, por el
simple hecho de dirigir la palabra a otra persona (y aunque no lo diga
expresamente), est manifestando la voluntad de ser escuchado y
comprendido, de obtener una respuesta, de lograr que su palabra no
caiga en el vaco.
Dicho de otra manera: toda palabra interpela al destinatario del
mensaje; es invitacin, llamado, interpelacin. El ser de la palabra es
esencialmente para-otro}}, tiene un carcter interpersonal y oblativo. 2
La orientacin hacia el destinatario del mensaje, generalmente
sobreentendida, aflora a veces de manera explcita y se expresa en
palabras y en giros sintcticos, de un modo especial, en los vocativos y
en los imperativos.
As, cuando el Seor dice Abraham, Abrahamb} (Gn 22.11) o
iMoiss, Moissh (Ex 3.4), lo que hace es atraer la atencin del que va
a ser su interlocutor. Todava no le ha comunicado nada. Lo llama
simplemente para obtener de l una respuesta y establecer de ese modo
el circuito de la comunicacin. Porque sin ese llamado previo, y sin la
respuesta del interlocutor, no habra dilogo posible.
De igual manera, el que pide algo, o da una orden con un imperativo,
apunta en forma directa al destinatario del mensaje: uVe a lavarte al
estanque de Silon, le dice Jess al ciego de nacimiento, y esta orden
provoca en l una respuesta inmediata: El ciego fue y se lav}} (Jn 9.7).
2. Adems, toda palabra comunica algo. Los interlocutores intercambian siempre algn tipo de informacin, y hasta la conversacin ms
2
Oblativo es el adjetivo de oblacin. Esta palabra significa el acto de ofrecer algo a
Dios; ofrenda y sacrificio que se hace a Dios.
Primera parte: La Biblia
16
trivial versa sobre algn tema. El tema de la conversacin, el significado
de las palabras, la noticia que se quiere comunicar, dan un contenido
al mensaje.
3. Por su misma dinmica interna, la palabra tiende a convertirse en
dilogo entre un yo y un t. Es verdad que muchas veces empleamos
el lenguaje por razones prcticas, de manera que la comunicacin se
establece casi siempre en un contexto utilitario y ms bien superficial.
Adems, la comunicacin fracasa muchas veces porque las personas no
se abren al dilogo sino que se encierran en su propio egosmo, o porque
la buena disposicin de una persona no encuentra en la otra una acogida
o un eco favorable.
Por lo tanto, el encuentro personal puede adquirir distintos grados
de profundidad, o puede incluso frustrarse por la falta de receptividad
y de correspondencia en alguna de las partes. Pero tambin hay veces
en que el encuentro se realiza plenamente, ya que la palabra y la
respuesta se convierten en un dilogo autntico y recproco de comunin y de mutuo compromiso. Slo en el encuentro amoroso puede
darse esta perfecta reciprocidad, que es fruto de una revelacin y de un
don, por una parte, y de una acogida franca y abierta, por la otra.
Estos aspectos del lenguaje humano se aplican analgicamente a
la Palabra de Dios. O expresado de otra manera: este encuentro y este
dilogo se vuelven a encontrar en el plano infinitamente ms elevado
de la revelacin de Dios y de la fe.
La Palabra de Dios posee un contenido: Es la buena noticia por
excelencia, el evangelio de la salvacin. As puede apreciarse, por
ejemplo, en los pasajes siguientes:
"Oye, Israel: El Seor nuestro Dios es el nico Seor.
Ama al Seor tu Dios
con todo tu corazn, con toda tu alma y con todas
tus fuerzas.
(Dt 6.4-5)
Ama a tu prjimo como a ti mismo.
(Lv 19.18~ Ro 13.9)
Si con tu boca reconoces a Jess como Seor,
y con tu corazn crees que Dios lo resucit,
alcanzars la salvacin.
(Ro 10.9)
17
/QU ES LA BIBLIA?
Estos tres pasajes expresan contenidos fundamentales del mensaje
bblico, como son el mandamiento principal (cf. Mt 22.34-40) y la
profesin de fe en Cristo (cf. 1 Co 15.1-7).
.
Pero no basta escuchar con los odos, porque la Palabra de Dios
interpela, quiere ser acogida interiormente, reclama una respuesta.
Esa respuesta es la fe. Mediante la fe, que acoge el mensaje de la
Palabra, se realiza el encuentro con el Dios viviente. Y esta respuesta
de la fe hace que la Palabra de Dios - creda, proclamada y vivida
individual y eclesialmente-llegue a ser una fuerza eficaz en la historia.
La Palabra de Dios es tambin eficaz: ...tiene vida y poder. Es ms
aguda que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo ms profundo
del alma y del espritu, hasta lo ms ntimo de la persona; ... (Heb 4.12).
As como la lluvia y la nieve bajan del cielo,
y no vuelven all, sino que empapan la tierra,
la fecundan y la hacen germinar,
y producen la semilla para sembrar
y el pan para comer,
as tambin la palabra que sale de mis labios
no vuelve a m sin producir efecto,
sino que hace lo que yo quiero
y cumple la orden que le doy.
(Is 55.10-11)
Esta Palabra tiene tanta eficacia porque Dios acta desde el exterior
y tambin en el interior de las personas. A diferencia de los seres
humanos, que slo disponen de la fuerza expresiva y significativa del
lenguaje, el Espritu de Dios penetra en el interior de las personas y all
realiza su accin ms profunda.
Para referirse a esta eficacia, la Escritura habla de una revelacin
especial (Mt 11.25), de una luz que Dios hace brotar en nuestro corazn
(2 Co 4.6), y de una atraccin interior (Jn 6.44).
Por la accin del Espritu Santo, Dios puede infundir en el espritu
humano una luz que lo incline a aceptar confiadamente el testimonio
divino. La iniciativa parte siempre de Dios. De l proceden el mensaje
de la salvacin y la capacidad para dar una respuesta de fe a ese mensaje.
La Palabra de Dios y la fe son, por lo tanto, esencialmente interpersonales. El que acoge la Palabra y permanece en ella, de siervo pasa a
ser hijo y amigo, y se inicia en los secretos del Padre, que el Hijo y el
Primera parte: La Biblia
18
Espritu son los nicos en conocer. No cabe imaginar un encuentro
humano que alcance tanta hondura de intimidad y de comunicacin.
El contenido de la Biblia
La explicacin anterior afirma cosas importantes, pero tambin deja
otras sin responder. Porque si alguien pregunta Qu es la Biblia?,
aunque no lo manifieste expresamente, quiere saber algo ms. Ante
todo, quiere saber algo de lo que dice la Biblia.
De ah la necesidad de completar la respuesta diciendo algo sobre el
contenido de la Biblia.
La Palabra de Dios es, ante todo, el relato de una historia que se
extiende desde la creacin del mundo hasta el fin de los tiempos. Desde
el Gnesis hasta el Apocalipsis, la Biblia proclama los hechos portentosos de Dios. A travs de ellos, Dios se revela como Seor, Padre y
Salvador, a fin de liberar del pecado y de la muerte a la humanidad
pecadora.
Esta historia comprende dos etapas. En la primera, Dios forma para
s un pueblo, eligindolo de entre todas las naciones, para hacer de l
una nacin santa, un pueblo sacerdotal y su posesin exclusiva (cf. Ex
19.3-6). La segunda est centrada y resumida plenamente en Jesucristo
muerto y resucitado, cuyo acontecimiento pascual constituye la revelacin definitiva de los designios de Dios.
A la luz de este relato bblico, la historia humana se manifiesta en
su verdadero sentido; es decir, no como el producto del azar o de un
destino ciego, sino como un proceso que est en las manos de un Dios
personal, de quien todo depende y que todo lo conduce segn el plan
que "se haba propuesto realizar en Cristo". Y este plan consiste en unir
bajo el mando de Cristo todas las cosas, tanto en el cielo como en la
tierra (Ef 1.9-10 DHH3).
En esta historia se sita, en primer lugar, el largo proceso de
formacin del Antiguo Testamento, paralelo a la vida del pueblo de
Israel. Despus de la muerte y la resurreccin de Cristo, y por la accin
del Espritu santo, nace la iglesia cristiana, y en ella se va formando
r
progresivamente el Nuevo Testamento.
A continuacin enumeramos brevemente las grandes~etapas de esta
historia milenaria.
La historia de los orgenes. El primer libro de la Biblia lleva el
nombre de Gnesis, palabra griega que significa origen. El Gnesis es
19
QU ES LA BIBLIA?
el libro de los comienzos: comienzos del mundo, de la humanidad y del
pueblo de Dios.
En sus primeros captulos (l-ll), el Gnesis presenta un vasto
panorama de la historia humana, desde la creacin del mundo hasta
Abraham. Estos relatos -tan conocidos, pero casi siempre tan mal
comprendidos- ponen de manifiesto aspectos esenciales de la condicin
humana en el mundo.
A los seres humanos les corresponde el honor de haber sido creados
a imagen de Dios (Gn 1.26-27). Pero al separarse de Dios por el pecado,
la humanidad eligi para s un camino de muerte. En el origen de esta
rebelda est la pretensin de ser como Dios (Gn 3.5), es decir, en vez
de ordenar todas sus acciones de acuerdo con la voluntad divina, el
primer hombre y la primera mujer se constituyeron a s mismos en
norma ltima de sus decisiones, usurpando el lugar que le corresponde
exclusivamente a Dios.
El pecado rompi los lazos de amistad con Dios, y as entraron en
el mundo el sufrimiento y la muerte. A su vez, la prdida de la amistad
divina trajo como consecuencia la ruptura entre Dios y el hombre, entre
el hombre y la mujer, entre la especie humana y el resto de la creacin.
La rebelin contra Dios est presente en todos estos relatos del
Gnesis. El pecado prolifera, se diversifica y se extiende cada vez ms a
medida que aumenta la humanidad. Pero el pecado y el castigo no tienen
la ltima palabra, porque Dios reconstruye misericordiosamente lo que
la soberbia humana haba destruido: Despus del diluvio, la humanidad
es reconstituida a partir del justo No; despus de la dispersin de Babel,
a travs de la eleccin de Abraham.
Por eso en el marco descrito por estos relatos se va a desarrollar la
historia de la salvacin, es decir, la serie de acciones divinas destinadas
a liberar a la humanidad del pecado y de la muerte. La humanidad
pecadora ya no era capaz de salvarse a s misma: Slo la gracia de Dios
poda traer al mundo la salvacin. De ah que la historia relatada en la
Biblia sea la historia de nuestra redencin.
Los patriarcas. Los once primeros captulos del Gnesis nos revelan
algo del origen y del misterio de la condicin humana; la historia de los
patriarcas, que viene a continuacin, presenta la primera etapa en la
formacin del pueblo de Dios.
Dios vuelve a intervenir en la historia de este mundo, pero lo hace
de un modo nuevo. Ya no acta para condenar a los culpables o para
dispersar a los seres humanos, sino para dar cumplimiento a su plan
divino pe salvacin.
Primera parte: La Biblia
20
Abraham, el padre de los creyentes, escucha la palabra de Dios y
emprende un camino que lo arranca del pasado y lo proyecta hacia el
futuro:
Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre,
para ir a la tierra que yo te voy a mostrar.
Con tus descendientes voy a formar una gran nacin;
voy a bendecirte ...
(Gn 12.1-2)
El designio divino de salvacin comienza humildemente, con un solo
hombre Abraham y su familia. Pero desde el comienzo tiene una
destinacin universal, porque la eleccin de Abraham redundar al fin
en beneficio de todas las naciones:
Con tus descendientes voy a. formar una gran nacin ...
Por medio de ti bendecir a todas las familias del mundo.
(Gn 12.2-3; cf. 13.14-17;
15.5; 22.17.18)
Al leer a continuacin los otros relatos del Gnesis, donde el designio
divino parece limitarse a algunas personas escogidas, es preciso no
perder de vista el contenido de esta promesa.
Isaac primero, y Jacob despus, fueron los herederos de la promesa
divina (Gn 26.4; 28.13-15). Jos fue vendido por sus hermanos, pero
gracias a l la familia de Jacob lleg a Egipto y se salv de la hambruna.
As qued preparado el escenario para la gran liberacin que relata a
continuacin el libro del xodo.
El xodo. El xodo de Egipto constituye uno de los momentos ms
decisivos en la historia de la salvacin. Dios se revel a Moiss como el
Dios de los padres y el Dios salvador, que oy el clamor de su pueblo y
decidi acudir en su ayuda. Le dio a conocer su nombre de Yav y lo
envi a presentarse ante el Faran, rey de Egipto.
Luego de muchos contratiempos, los israelitas salieron de Egipto, y
con ell~s se f~e muchsima gente de toda clase (Ex 12.3~). Esta breve
referenCia es Importante, porque nos da a entender que la unidad del
pueblo de Dios no depende, ante todo, de un comn ori8en racial.
Despus de la liberacin viene la alianza. Al llegar al monte Sina,
el Seor sale al encuentro de su pueblo y establece con l un pacto o
21
QU ES LA BIBLIA?
alianza. Esta alianza no es un contrato bilateral, es decir, un convenio
ordinario entre dos partes que han discutido sus trminos antes de
concluirlo y firmarlo. Es una disposicin divina, que el Seor concede
gratuitamente, por una libre iniciativa de su gracia.
Esta alianza hace del pueblo elegido un pueblo santo, puesto aparte
por Dios y consagrado al servicio de Dios entre todos los pueblos de la
tierra (Ex 19.3-8).
La historia de esta liberacin qued grabada como un sello indeleble
en la memoria del pueblo de Israel. A partir de aquel momento, Dios
nunca dej de presentarse con estas palabras: Yo soy el Seor [Yav]
tu Dios, que te sac de Egipto, donde eras esclavo (Ex 20.1).
A continuacin, el libro del Levtico dicta un conjunto de normas
para el ejercicio del culto en Israel, el pueblo sacerdotal, consagrado al
servicio del Seor.
La marcha por el desierto (narrada especialmente en el libro de
Nmeros). En medio de las asperezas del desierto, en su marcha hacia
la Tierra prometida, el pueblo padeci hambre y sed. Estas penurias le
hicieron aorar el pescado y las legumbres que coman en Egipto (Nm
11.5), y ms de una vez se rebel contra el Seor y contra Moiss: Para
qu nos trajo el Seor a este pas? Para morir en la guerra, y que
nuestras mujeres y nuestros hijos caigan en poder del enemigo? Ms
nos valdra regresar a Egipto! (Nm 14.3).
La libertad se les haca una carga demasiado pesada y sentan
nostalgia de la esclavitud. Entonces el Seor hizo brotar agua de la roca
y los aliment con el man.
Al trmino de esta marcha, antes de pasar el Jordn, Moiss instruye
por ltima vez a Israel, como lo recuerda el libro del Deuteronomio.
Josu. El libro que lleva el nombre de Josu, el sucesor de Moiss,
celebra el asentamiento de las tribus hebreas en la Tierra prometida. Un
simple vistazo al conjunto del libro nos hace ver que consta de tres
partes: la conquista de Canan (caps. 1-12), la distribucin de los
territorios conquistados (caps. 13-21) y la unidad de Israel fundada en
la fe (caps. 22-24).
Despus de cruzar el Jordn, los israelitas llegados del desierto
encontraron a su paso ciudades fortificadas y carros de guerra. Y si
lograron infiltrarse en el pas, fue ms por la astucia que por el empleo
de las armas.
En realidad, la conquista no fue una hazaa de los hombres sino una
victoria del Seor. Por eso el relato adquiere por momentos los
Primera parte: La Bbla
22
contornos de epopeya maravillosa: los muros de Jeric se derrumban,
el sol se detiene, los cananeos son presa del pnico, porque es el Seor
el que se pone al frente del pueblo y combate a favor de l. En estas
guerras de Yav, el arca de la alianza era el smbolo de la presencia
del Seor en medio de su pueblo.
De ah un tema fundamental en el libro de Josu: Israel tiene que
dar gracias a Yav, su Dios, que ha dado como herencia a su pueblo la
tierra de Canan.
El libro concluye con el relato de la alianza de Siquem. Josu
rememora, ante la asamblea de los israelitas, las acciones que realiz el
Dios de Israel en favor de su pueblo. Luego les propone una alianza, y
esta queda sellada sobre una doble base: la fe comn en Yav y el
reconocimiento de una misma ley (cap. 24).
El libro de los Jueces, que viene a continuacin, nos dar una imagen
un poco ms matizada de este perodo histrico.
Los jueces. Despus de la muerte de Josu sobrevino para las tribus
de Israel una etapa difcil: es la as llamada poca de los jueces.
Es importante notar que estos jueces no eran simples magistrados
que administraban justicia, sino caudillos (o, como suele decirse,
lderes carismticos) que el Seor fue suscitando en los momentos de
crisis para liberar a su pueblo de la opresin. Cuando una o varias tribus
israelitas se vean amenazadas por un ataque enemigo, estos caudillos
-llenos del espritu del Seor- se levantaron para combatir a los
enemigos de su pueblo (cf. Jue 3.10; 11.29).
Las amenazas provenan de los pueblos vecinos de Israel. Poco
despus de la entrada de los israelitas en Canan, tuvo lugar, a su vez,
el asentamiento de los filisteos en la costa sur de Palestina (hacia el ao
1175 a.C.). Estos se organizaron en cinco ciudades -la famosa Pentpolis filistea-, y por su podero militar y su monopolio del hierro
constituyeron un peligro constante para los israelitas. La hostilidad de
los filisteos, sumada a la que provena de los nativos del pas (los
cananeos) y de los pueblos vecinos (madianitas, moabitas, amonitas,
etctera), lleg algunas veces a poner en peligro la existencia misma de
las tribus hebreas.
Cuando se produca una de estas crisis, el Seor susfitaba un juez
o caudillo, que obtena para su pueblo una victoria ms o menos
resonante. Estos hroes actuaron en distintos lugares- y en distintas
pocas, y cada uno a su manera. Geden, por ejemplo, reuni varias
tribus para ir al combate; Sansn, en cambio, fue un hroe de fuerza
23
QU ES LA BIBLIA?
extraordinaria, que ms de una vez puso en grave aprieto a los filisteos.
Adems, la misin de los jueces era personal y temporal: una vez pasado
al peligro, ellos solan volver a sus ocupaciones ordinarias.
El Cntico de Dbora (Jue 5) muestra muy bien cmo se encontraba
el pueblo de Israel durante el perodo de los jueces. El poema celebra
la victoria de una coalicin de tribus hebreas contra los cananeos, en la
llanura de Jezreel. Segn Jueces 5.14-17, seis de las tribus respondieron
a la convocatoria hecha por Dbora: Efran, Benjamn, Maquir (Manass), Zabuln, Isacar y Neftal. En cambio, otras cuatro tribus -Rubn,
Galaad (Gad), Dan y Aser- son recriminadas severamente por no haber
socorrido a sus hermanos. Las tribus del sur -Jud, Si men y Lev- ni
siquiera se mencionan, sin duda porque una especie de barrera las
separaba de las otras tribus. Uno de los principales enclaves que se
interponan entre el norte y el sur era la fortaleza de Jerusaln, que an
estaba en poder de los jebuseos (Jos 15.63; Jue 19.10-12).
El libro de los Jueces pronuncia un juicio severo sobre la situacin
religiosa de Israel en aquel perodo. Los israelitas pasaban por un
proceso de sedentarizacin y de cambio a nuevas formas de vida. Y la
asimilacin de algunas costumbres cananeas (relacionadas, sobre todo,
con el ejercicio de la agricultura) introdujo prcticas religiosas contrarias al autntico culto de Yav. Estas prcticas estaban relacionadas con
Baal, el dios cananeo de la fecundidad. De este dios se esperaba que
diera fertilidad a la tierra, buenas cosechas de granos y abundancia de
vino y aceite.
Tambin es severo el juicio que se pronuncia sobre la falta,de unidad
y de organizacin poltica entre los grupos hebreos: Como en aquella
poca an no haba rey en Israel, cada cual haca lo que le daba la gana
(Jue 17.6; cf. 18.1; 19.1; 21.25).
En la etapa siguiente, la institucin de la realeza vino a atemperar
de algn modo aquel estado de anarqua.
Samuel y Sal. Los libros de Samuel, que vienen a continuacin, se
refieren a este proceso de consolidacin; uno de los momentos ms
importantes en la historia bblica. Es la poca en que Israel se constituy
Como unidad poltica, al mando de un rey.
El primer libro de Samuel consta de tres secciones. Cada una de ellas
gira en torno a uno o dos personajes centrales: Samuel (caps. 1~ 7),
Samuel y Sal (8-15), Sal y David (16- 31).
La primera de estas figuras centrales es la de Samuel, el nio consagrado al Seor que lleg a ser profeta. Como sucede con frecuencia en
Primera parte: La Biblia
24
la Biblia, el hijo concedido a la mujer estril tiene un destino especial.
El relato de la vocacin de Samuel presenta tres elementos que aparecen
en todos los relatos de llamamiento al profetismo: la iniciativa de Yav,
la comunicacin del mensaje que debe transmitir, y la respuesta del que
ha sido llamado (1 S 3; cf. Ex 3.1-12; ls 6; Jer 1.4-10; Ez 13).
Ms tarde, el intento de organizar a las tribus israelitas bajo la forma
de un estado monrquico comienza con Sal. l, como los antiguos
jueces de Israel, fue el libertador elegido por Dios (1 S 10.1). El espritu
del Seor vino sobre l, y lo impuls a emprender una guerra de
liberacin contra los amonitas (1 S 11.1-13). Ycuando regres victorioso
de su campaa libertadora, Sal fue proclamado rey.
Con esta proclamacin, la realeza qued instituida en Israel.
Muerte de Sal y reinado de David. Despus de narrar las primeras
victorias de Sal, la Biblia presenta dos trayectorias que siguen un curso
contrario. El joven David, que se haba puesto al servicio del rey Sal,
se fue ganando cada vez ms el amor y la simpata del pueblo (1 S
18.6-7). Este hecho despert la envidia y el odio del rey, que comenz
a perseguirlo despiadadamente. As comenzaron a contraponerse la
carrera ascendente de David, que culmin con su elevacin al trono, y
la curva descendente de Sal, que termin en la derrota y en la muerte.
La muerte de Sal dej libre el camino a David, que primero fue
proclamado rey de Jud (2 S 2.4), y luego, cuando las tribus del norte
fracasaron en su intento de organizarse por s mismas, tambin fue
reconocido como rey de Israel (2 S 5.1-3).
Un momento decisivo en la trayectoria histrica de David fue la
conquista de Jerusaln. El rey convirti esa ciudad jebusea en capital
de su reino (2 S 5.9-16) y tambin en centro religioso de todo Israel, ya
que all instal el arca de la alianza (6.1-23).
Los libros de Samuel presentan a David con todos los atractivos de
un hroe: bien parecido, fiel en la amistad, msico, poeta, guerrero
valeroso y lder extraordinario. La historia de su ascensin es al mismo
tiempo la historia de la cada de Sal. Pero el relato bblico no oculta
sus pecados: el adulterio con Betsab y el asesinato de Uras.
El largo reinado de David no logr eliminar por completo el
antagonismo entre el norte y el sur, de manera que latunidad de las
tribus fue siempre precaria. Una prueba de ello fueron las rebeliones
que debi afrontar David, en particular el levantamiento dirigido por su
hijo Absaln (2 S 15.1-6; 19.42-20.2).
25
Qut ES LA BIBLIA?
A la muerte de David, en medio de las intrigas de la corte real, lo
sucedi su hijo Salomn (1 R 1-2).
Los reyes de Israel y Jud despus de David. Salomn llev a cabo
el proyecto que su padre no haba podido realizar (1 R 8.17-21) y erigi
un lugar de culto que tendra en el futuro una enorme importancia en
la vida religiosa y cultural de Israel. La importancia de dicho templo se
pone de manifiesto, sobre todo, en la plegaria pronunciada por el rey
durante la fiesta de la dedicacin (1 R 8.23-53).
Pero no todo fue gloria y magnificencia en el reino de Salomn. La
Biblia tambin deja entrever los aspectos negativos de su reinado, como
fueron las concesiones hechas a la idolatra y las excesivas cargas
impuestas al pueblo. Las construcciones llevadas a cabo por el rey
exigan pesados tributos y una considerable cantidad de mano de obra.
Para muchos israelitas, estos excesos traicionaban los ideales que
haban dado su identidad y su razn de ser al pueblo de Dios (cf. 1 S
8), y un profundo descontento se extendi por el pas, en especial, entre
las tribus del norte. Como consecuencia de este malestar resurgieron
los viejos antagonismos entre el norte y el sur (cf. 2 S 20.1-2), y as
termin por quebrantarse el intento de unificacin llevado a cabo por
David (c. 2 S 2.4; 5.3).
Despus de la muerte de Salomn, el reino davdico se dividi en
dos estados independientes: Israel al norte y Jud al sur; este ltimo con
Jerusaln como capital. El texto bblico narra en qu circunstancias se
produjo la separacin y cmo el cisma poltico trajo consigo el cisma
religioso (1 R 12). Luego presenta en forma paralela la historia de los
dos reinos, que en muy pocas ocasiones lograron superar su antigua
rivalidad.
Segn los libros de los Reyes, la historia de Israel y de Jud, a lo
largo de todo el perodo monrquico, fue una cadena ininterrumpida de
pecados e infidelidades, y los principales responsables de esta situacin
fueron los reyes mismos. A ellos les corresponda gobernar al pueblo de
Dios con sabidura (cf. 1 R 3.9); pero en realidad hicieron todo lo
contrario. Por eso no fue un hecho casual que Israel y Jud terminaran
por caer derrotados y dejaran de existir como naciones independientes
(2 R 17.6; 25.1-21).
Los profetas. En este contexto proclamaron su mensaje los ms
grandes profetas de Israel. Ellos vieron con extraordinaria lucidez el
desorden que reinaba en la sociedad. El pueblo de Israel no era lo que
Dios quera y esperaba de l. El Seor haba formado y cuidado a su
pueblo, como el labrador planta y cultiva su via, y esperaba de l buenos
Primera parte: La Biblia
26
frutos. Pero sus esperanzas quedaron frustradas porque la via del
Seor, en vez de dar buenos frutos, haba producido uvas agrias (Is
5.17). El pecado de Israel estaba grabado con punta de diamante y
con cincel de hierro .. en la piedra de su corazn (Jer 17.1). Pero como
el Seor no quiere la [Link] del pecador, sino que cambie de conducta
y viva (Ez 18.23), envi a sus servidores, los profetas, para llamarlo a la
conversin.
Los profetas nunca dejaron de reconocer que el Seor haba elegido
a Israel. Pero esta eleccin divina, mucho ms que un privilegio, era
para ellos una responsabilidad. Ni el culto, ni el templo, ni la dinasta
davdica ni el recuerdo de las acciones pasadas de Yav ofrecan ya una
garanta incondicional y automtica, porque el Seor ha dado a conocer...
..... en qu consiste lo bueno
y qu l espera de ti:
que hagas justicia, que seas fiel y leal
y que obedezcas humildemente a tu Dios ...
(Miq 6.8)
Tambin el profeta Ams ha expresado esta idea con toda claridad
y precisin:
"Slo a ustedes he escogido
de entre todos los pueblos de la tierra.
Por eso habr de pedirles cuentas
de todas las maldades que han cometido.
(Am3.2)
Otro tema central de la predicacin proftica es la fidelidad al culto
de Yav. Ese tema se encuentra, sobre todo, en Oseas, Jeremas y
Ezequiel. Ellos denunciaron la idolatra en todas sus formas (cf., por
ejemplo, Os 4.114; Jer 2.2328) y, con tal finalidad, utilizaron amplia
mente el simbolismo conyugal: Yav era el esposo de Israel, pero los
israelitas se comportaban como una esposa infiel, que engaa a su
marido y se prostituye con el primero que pasa (cf., entre,muchos otros
textos, Os 2; Ez 16; 20). Era preciso, por lo tanto, volve~a la fidelidad
perdida (Jer 2.13), antes que fuera demasiado tarde (Jer 4.1-4).
Los profetas condenaron tambin el orgullo y la ambicin de las
clases dirigentes, que no mostraban la menor preocupacin por el
QU ES LA BIBLIA?
27
destino de su pueblo. La gente humilde era vctima de jefes sin escrpulos,
que crean que todo les estaba permitido (cf. Am 2.68). Ante el
espectculo generalizado de la venalidad y la corrupcin, ellos manifes
taran decididamente su solidaridad con las vctimas de la injusticia y
denunciaron sin reserva a los opresores. Segn sus enseanzas, la
fidelidad al Seor deba manifestarse no slo en la observancia de ciertas
prcticas cultuales y religiosas, sino tambin, y sobre todo, en el mbito
de las relaciones sociales. Sin la prctica de la justicia, el culto puramen
te exterior era abominable para el Seor (Is 1.1020; Am 5.2124).
La cada de Jerusaln. Los profetas anunciaron repetidamente que
Jerusaln sera destruida y que sus habitantes caeran bajo la espada de
sus enemigos, o seran llevados al exilio, si no se volvan al Seor de
corazn. Pero ni el pueblo ni sus gobernantes hicieron caso a la palabra
del Seor, y aquellos anuncios se cumplieron. El ejrcito de Nabucodo
nosor, rey de Babilonia, siti la ciudad santa, y esta no pudo resistir al
asedio. Los invasores entraron en Jerusaln, la saquearon, incendiaron
el templo, se llevaron sus tesoros y vasos sagrados, y deportaron al
sector ms representativo de la poblacin (2 R 25.121). El Salmo 74.49
describe con hondo dramatismo aquella catstrofe:
"Tus enemigos cantan victoria en tu santuario;
han puesto sus banderas extranjeras
sobre el portal de la entrada!
Cual si fueran leadores
en medio de un bosque espeso,
a golpe de hacha y martillo,
destrozaron los ornamentos de madera.
Prendieron fuego a tu santuado;
deshonraron tu propio templo
derrumbndolo hasta el suelo!
Decidieron destruirnos del todo;
quemaron todos los lugares del pas
donde nos reunamos para adorarte!
Ya no vemos nuestros smbolos sagrados;
ya no hay ningn profeta,
y ni siquiera sabemos lo que esto durar ...
El exilio. Comparado con la historia de Israel en su conjunto, el
perodo del exilio fue relativamente breve: unos sesenta aos desde la
r
26
Primera parte: La Biblia
frutos. Pero sus esperanzas quedaron frustradas porque la via del
Seor, en vez de dar buenos frutos, haba producido uvas agrias (Is
5.1-7). El pecado de Israel estaba grabado con punta de diamante y
con cincel de hierro en la piedra de su corazn (Jer 17.1). Pero como
el Seor no quiere la muerte del pecador, sino que cambie de conducta
y viva (Ez 18.23), envi a sus servidores, los profetas, para llamarlo a la
conversin.
Los profetas nunca dejaron de reconocer que el Seor haba elegido
a Israel. Pero esta eleccin divina, mucho ms que un privilegio, era
para ellos una responsabilidad. Ni el culto, ni el templo, ni la dinasta
davdica ni el recuerdo de las acciones pasadas de Yav ofrecan ya una
garanta incondicional Yautomtica, porque el Seor ha dado a conocer...
... en qu consiste lo bueno
y qu l espera de ti:
que hagas justicia, que seas fiel y leal
y que obedezcas humildemente a tu Dios.
(Miq 6.8)
Tambin el profeta Ams ha expresado esta idea con toda claridad
y precisin:
"Slo a ustedes he escogido
de entre todos los pueblos de la tierra.
Por eso habr de pedirles cuentas
de todas las maldades que han cometido.
(Am 3.2)
Otro tema central de la predicacin proftica es la fidelidad al culto
de Yav. Ese tema se encuentra, sobre todo, en Oseas, Jeremas y
Ezequiel. Ellos denunciaron la idolatra en todas sus formas (cf., por
ejemplo, Os 4.1-14; Jer 2.23-28) y, con tal finalidad, utilizaron ampliamente el simbolismo conyugal: Yav era el esposo de Israel, pero los
israelitas se comportaban como una esposa infiel, que engaa a su
marido y se prostituye con el primero que pasa (d., entr<muchos [Link]
textos, Os 2; Ez 16; 20). Era preciso, por lo tanto, volver a la fidelIdad
perdida (Jer 2.1-3), antes que fuera demasiado tarde (Jer-4.1-4).
Los profetas condenaron tambin el orgullo y la ambicin de las
clases dirigentes, que no mostraban la menor preocupacin por el
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!QU ES LA BIBLIA?
destino de su pueblo. La gente humilde era vctima de jefes sin escrpulos,
que crean que todo les estaba permitido (cf. Am 2.6-8). Ante el
espectculo generalizado de la venalidad y la corrupcin, ellos manifestaron decididamente su solidaridad con las vctimas de la injusticia y
denunciaron sin reserva a los opresores. Segn sus enseanzas, la
fidelidad al Seor deba manifestarse no slo en la observancia de ciertas
prcticas cultuales y religiosas, sino tambin, y sobre todo, en el mbito
de las relaciones sociales. Sin la prctica de la justicia, el culto puramente exterior era abominable para el Seor (Is 1.10-20; Am 5.21-24).
La cada de Jerusaln. Los profetas anunciaron repetidamente que
Jerusaln sera destruida y que sus habitantes caeran bajo la espada de
sus enemigos, o seran llevados al exilio, si no se volvan al Seor de
corazn. Pero ni el pueblo ni sus gobernantes hicieron caso a la palabra
del Seor, y aquellos anuncios se cumplieron. El ejrcito de Nabucodonosor, rey de Babilonia, siti la ciudad santa, y esta no pudo resistir al
asedio. Los invasores entraron en Jerusaln, la saquearon, incendiaron
el templo, se llevaron sus tesoros y vasos sagrados, y deportaron al
sector ms representativo de la poblacin (2 R 25.1-21). El Salmo 74.4-9
describe con hondo dramatismo aquella catstrofe:
"Tus enemigos cantan victoria en tu santuario;
han puesto sus banderas extranjeras
sobre el portal de la entrada!
Cual si fueran leadores
en medio de un bosque espeso,
a golpe de hacha y martillo,
destrozaron los ornamentos de madera.
Prendieron fuego a tu santual;'io;
deshonraron tu propio templo
derrumbndolo hasta el suelo!
Decidieron destruirnos del todo;
quemaron todos los lugares del pas
donde nos reunamos para adorarte!
Ya no vemos nuestros smbolos sagrados;
ya no hay ningn profeta,
y ni siquiera sabemos lo que esto durar.
El exilio. Comparado con la historia de Israel en su conjunto, el
perodo del exilio fue relativamente breve: unos sesenta aos desde la
Primera parte: La Bbla
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primera deportacin (2 R 25.18-21) hasta el edicto de Ciro (2 Cr
36.22-23). Sin embargo, fue uno de los ms ricos y fecundos en la
historia de la salvacin. Los israelitas meditaron sobre la catstrofe que
les haba acontecido, Yesperaron con impaciencia que el Seor volviera
a intervenir una vez ms en favor de su pueblo (cf. Sal 137).
Una vez que se cumpli el trmino fijado por Dios (cf. Jer 29.10), los
exiliados escucharon la voz de los profetas que les anunciaban el fin del
cautiverio Yuna pronta liberacin (cf. Is 40-55).
Cuando cay Jerusaln, el rey Nabucodonosor estaba en el apo~:o
de su gloria. Pero a su pas deba llegarle el momento de estar t:mbIen
sometido a grandes naciones y reyes poderosos)) (Jer 27.7). Los pnmeros
indicios de la declinacin de Babilonia se sintieron hacia el 546 a.C.,
cuando apareci en el escenario del Prximo Oriente A~~iguo un [Link]
protagonista: Ciro, el rey de los persas. Entonces los eXIlIados pudIe~o~
esperar su liberacin y el fin de la catstrofe (cf. Is 40-55). Esta se realIzo
en el ao 539 a.e., con la cada de Babilonia.
La vuelta del exilio. El edicto de Ciro -del que la Biblia conserva
dos versiones (Esd 1.2-4; 6.3-5)- autoriz a los deportados el regres~ a
Palestina. Este retorno fue paulatino. La primera caravana de repatn~
dos lleg a Jud al mando de Sesbasar (Esd 1.5-11), que era un.~ especIe
de alto comisario del imperio persa. Pero Sesbasar desaparecIO pronto
de la escena y en lugar de l apareci Zorobabel. La ree~ificacin d~l
templo, que haba empezado Zorobabel con mucho entusIasm~, se VIO
obstaculizada por las hostilidades de los samaritanos; pero estImulado
por los profetas Hageo y Zacaras, Zorobabel puso de nuevo manos a la
obra y en el ao 515 a.e. el templo qued terminado.,
.
A partir del edicto de Ciro fueron llegando a Jerus~len Suc~sIvas
caravanas de repatriados. Muchos otros judos, en cambIo, prefineron
quedarse en la dispora, donde haban prosperada. [Link],
llegando a desempear, algunas veces, cargos de ImportancIa como
funcionarios del imperio persa (cf. Neh 2.1).
Con el paso del tiempo, la situacin poltica, social y relrgiosa d~
Judea se fue deteriorando cada vez ms. Entre los factores que contnbuyeron a ese proceso hay que mencionar las dificultades econmicas,
las divisiones en el interior de la comunidad y, muy par~cularmente, la
hostilidad de los s~maritanos.
Nehemas, que a pesar de ser judo era un alto dignatario ~n la ~orte
del rey Art;ajerjes 1, se enter de que la ciudad de Jerusalen au? .s:
encontl):lba casi en ruinas y con sus puertas quemadas. Entonces SOlICItO
29
/QU ES LA BIBLIA?
-obtuvo ser nombrado gobernador de Jud para acudir en ayuda del
y
pueblo. Su valenta y firmeza superaron todas las dificultades, y en muy
poca tiempo se restauraron los muros de la ciudad. Luego se dedic a
repoblar la ciudad santa, que estaba casi desierta, y tom severas
medidas para defender a los ms desvalidos y para reprimir algunos
abusos (Neh 5.1-12), siendo l mismo el primero en dar el ejemplo (Neh
5.14-19). Un tiempo despus volvi por segunda vez a Jerusaln y
complet la reforma que haba iniciado (Neh 10).
Esdras, sacerdote y escriba que tambin haba estado en Babilonia
desempe un papel igualmente importante en esta accin reformadora:
La dispora. Como ya lo hemos recordado, muchos deportados a
Babilonia, siguiendo los consejos de Jeremas (29.4-7), se dedicaron al
cultivo de la tierra y a otras actividades rentables, y as lograron
constituir en el exilio colonias muy florecientes. Por eso, cuando Ciro
autoriz el regreso, renunciaron a volver a Palestina.
Ms tarde a estas colonias judas en territorio extranjero, se fueron
sumando muchas otras, formadas por las olas sucesivas de judos que
emigraban de Palestina para probar fortuna en el exterior. De este modo,
en el siglo I a.C., muchos emigrados judos o los descendientes de ellos
'estaban diseminados por todas las regiones del mar Mediterrneo. Al
conjunto de estas comunidades judas se le da el nombre de dispora)),
palabra de origen griego que significa dispersin)) (cf~Stg 1.1; 1 P 1.1).
Por la influencia de estas comunidades de la dispora, numerosos
paganos se convirtieron al monotesmo judo. Algunos aceptaban solo
algunos preceptos, y estos convertidos se llamaban temerosos de Dios)).
Otros, ms fervorosos, se sometan por completo a la ley mosaica y
franqueaban la ltima etapa, sometindose a la circuncisin. Estos
formaban el grupo de los proslitos)~. Segn Hechos de los Apstoles,
ros primeros misioneros cristianos encontraron por todas partes proslitos)) y temerosos de Dios)) (cf. Hch 2.11; 10.2; 13.16,43).
El perodo intertestamentario. Entre el ltimo de los libros del
Antiguo Testamento y los escritos ms antiguos del Nuevo, transcurre
un perodo llamado <<ntertestamentario)). Para comprender mejor esta
etapa es necesario recordar que en ella Israel vivi ms que nunca de
una promesa. La promesa hecha a Abraham, renovada a Moiss bajo la
forma de alianza, luego a David, y recordada constantemente por los
profetas, era el aliciente que mantena viva la esperanza del pueblo.
Esta esperanza persisti bajo distintas formas a travs de las vicisitudes de su historia, renaciendo cada vez renovada y tendida siempre
30
Primera parte: La Bibla
hacia el futuro. A partir de las pruebas del exilio y de la desaparic~n
de la realeza, ella estuvo centrada, sobre todo, en la figura del Meszas,
el nuevo D a v i d .
.
.
Los que esperaban al Mesas tendan a representarse su re~nad.~ baJo
aspectos puramente terrestres, como la conquista y la dommaclon de
los pueblos paganos que tantas veces haban. oprimido a .Israel. ,.
En este sentido se reinterpretaban los antiguos anuncIOS profebcos,
como este de Ams:
'El da viene en que levantar la cada choza de David. Tapar
sus brechas, levantar sus ruinas y la reconstruir tal como fue
en los tiempoS pasados, para que lo que quede de Edo~, y de
toda nacin que me ha pertenecido vuelva a ser poseslon de
Israel'. El Seor ha dado su palabra, y la cumplir.
(Am 9.1112 DHH3)
Esta perspectiva era la ms corriente, aunque no exclusiva, en
tiempos de Jess.
,.
El
AlIado de ella encontramos la llamada [Link]~ca)~.
adjetivo "apocalptico viene de apoklypsis, palabra gnega ~~e sIgmfi~
.,
Todo apocalipsis, en
reve1aCIOn.
" efecto es una revelaclOn
. . sobrer e
sentido profundo de la historia humana. Porque en la hIstona se rea Iza
un misterioso designio de Dios, que solo puede darl? a cono~er la
revelacin divina. Segn este plan, al fin de los tiempos DIOS va a tnunfar
sobre el mal y a enjugar las lgrimas de sus fieles (d. ~p 21.4). Pero
mientras llega el fin, el mal despliega todo su poder y ~erslgue al pueblo
de Dios hasta el punto de infligir una muerte VIOlenta a muchos
creyent~s. En este contexto, el apocalipsis quiere ~ar una pa~abra de
consuelo, de aliento y de esperanza al pueblo de DI~S, ~ersegUldo.
La lectura de estos escritos es apasionante pero dIficIl. En parte, por
las constantes alusiones histricas que se encuentran ~n ellos, y que
requieren un buen conocimiento de las circunstanCIas, en que se
redactaron esos escritos. y an ms, por el empleo [Link] apocalptico, es decir, de una forma literaria q~e. se caractenzt, sobre todo,
por el constante recurso al lenguaje simbohco.
~
El Nuevo Testamento. Despus de haber hablado a .nuestros padres
por medio de los profetas, Dios envi a su Hijo Jesucnsto -su Palabra
eterna, que ilumina a todos los seres [Link]- para que todo aquel
que cree en l no muera, sino que tenga VIda eterna (Jn 3.16).
31
QU ES LA BIBLIA?
Una vez bautizado por Juan (Mc 1.9-11), Jess volvi a Galilea y
comenz a anunciar la buena noticia de Dios (Mc 1.14-15). Reuni a su
alrededor un grupo de discpulos, para que lo acompaaran y para
mandarlos a anunciar el mensaje (Mc 3.14). Los evangelios, sin embargo, nos muestran que los discpulos estuvieron muy lejos de entender,
desde el comienzo, quin era en realidad aquel con quien convivan tan
ntimamente (Mc 8.14-21). Pero Jess les anunci que el Paracleto -el
Espritu de la verdad- les hara conocer toda la verdad (Jn 14.26;
15.26; 16.13). Este anuncio se cumpli el da de Pentecosts, cuando la
comunidad reunida en oracin recibi la luz y la fuerza del Espritu
Santo (Hch 2.1-4).
Estos primeros discpulos, que fueron desde el comienzo testigos
presenciales de lo que Jess hizo y ense, recibieron de l el encargo
de anunciar el mensaje (Lc 1.2), y con el poder del Espritu Santo (Hch
1.8) dieron testimonio de lo que haban visto y experimentado: "Porque
lo hemos visto y lo hemos tocado con nuestras manos (1 Jn 1.1).
Los que creyeron en la buena noticia, a su vez, formaron comunidades cuyos miembros seguan firmes en lo que los apstoles les enseaban, y compartan lo que tenan, y oraban y se reunan para partir el
pan (Hch 2.42). Y en la vida de estas comunidades fueron surgiendo
los escritos del Nuevo Testamento.
Aqu es importante tener en cuenta que el orden de los libros en el
canon del Nuevo Testamento no corresponde al orden cronolgico en
que se redactaron los libros.
Entre los escritos ms antiguos estn las cartas paulinas. El apstol,
en efecto, anunciaba el evangelio de viva voz (cf. Hch 13.16; 14.1; 17.22).
Pero a veces, estando lejos de alguna de las iglesias fundadas por l, se
vio en la necesidad de comunicarse ~on ella, para instruirla ms en la
fe, para animarla a perseverar en el buen camino, o para corregir alguna
desviacin (cf., por ejemplo, GI 1.6-9). As nacieron sus cartas, escritas
para hacer frente a los problemas de ndole diversa que surgan, sobre .
todo, de la rapidez y amplitud con que se difunda la fe cristiana.
Aunque los materiales utilizados por los evangelistas han sido
transmitidos por los que desde el comienzo fueron testigos presenciales (Lc 1.1), la redaccin de los Evangelios, tal como han llegado hasta
nosotros, es posterior a las cartas paulinas.
Cada uno de estos cuatro evangelios quiere responder a la pregunta
que se hace todo el que se encuentra con Cristo. Esta pregunta ya se la
haba hecho Pablo en el camino de Damasco, cuando dijo: Quin eres,
Primera parte: La Bbla
32
Seor? (Hch 9.5). Y tambin se la hicieron los apstoles, dominados
por el miedo, cuando vieron la tempestad calmada a una sola orden de
Jess: Quin ser este, que hasta el viento y el mar le obedecen? (Mc
4.41).
Marcos pone de relieve la realidad humana de Jess, pero destaca
al mismo tiempo su misteriosa trascendencia. Llevndonos de pregunta
en pregunta, de respuesta en respuesta, de revelacin en revelacin, nos
conduce en forma progresiva de la humanidad de Cristo a su divinidad,
hacindonos descubrir en ((el carpintero, hijo de Mara (6.3), primero
al Mesas Hijo de David (8.29) y luego al Hijo de Dios (15.39).
En un relato ms extenso que el de Marcos, Mateo presenta a Jess
-hijo de Abraham e hijo de David (1.1)- como el Mesas que lleva a su
cumplimiento todas las esperanzas de Israel y las sobrepasa a todas.
Apoyndose constantemente en las profecas del Antiguo Testamento,
muestra cmo Jess las realiza plenamente, pero de una manera que el
pueblo judo de su tiempo ni siquiera alcanz a sospechar: ((Todo esto
sucedi para que se cumpliera lo que el Seor haba dicho por medio
del profeta (1.22; cf. 2.17; 4.14; 8.17; 26.56).
Lucas destaca, sobre todo, la misin de Jesucristo como Salvador
universal (cf. 2.29-32). Es el evangelio proclamado por el ngel de Beln:
Les traigo una buena noticia, que ser motivo de gran alegra para
todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un Salvador, que es el
Mesas, el Seor (2.10-11). En las parbolas de la misericordia divina,
Lucas anota que la alegra de la salvacin no slo resuena en la tierra,
sino que regocija tambin al cielo y a los ngeles (15.7,10); la vuelta del
hijo prdigo a la casa de su padre se festeja con jbilo (15.22-24), y el
gozo del perdn y de la salvacin llega tambin a la casa de Zaqueo,
que recibi a Jess con alegra (19.6).
Se le ha llamado al Evangelio de Juan "evangelio espiritual", debido
a la profundidad con que ha sabido penetrar en el misterio de Cristo.
Jess es la Luz del mundo, el Pan de vida, el Camino, la Verdad y la
Vida, la Resurreccin y la Vid verdadera. l es la Palabra eterna del
Padre, que exista desde el principio y que se hizo ((carne -es decir,
hombre en el pleno sentido de la palabra- y ((acamp ~tre nosotros
(Jn 1.14, NBE). l es la manifestacin suprema del ama\- de Dios, que
no vino a condenar sino a salvar. Pero tambin exige de ~us seguidores
una opcin fundamental: ((Tambin ustedes quieren irse? Seor, a
quin podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna (6.67,68).
QU ES LA BIBLIA?
33
Adems de las cartas paulinas, el Nuevo Testamento incluye otras
cartas apostlicas, que llevan los nombres de Santiago, Pedro, Juan y
Judas, el hermano de Santiago. En su mayor parte, estas cartas ro se
dirigen a personas o a comunidades particulares, sino a grupos ms
amplios (cf., por ejemplo, 1 P 1.1). En ellas se reflejan las dificultades
que debieron afrontar los primeros cristianos en medio de la hostilidad
de los paganos. Debemos agregar aqu la Epstola a los Hebreos,
considerada ms como un sermn de exhortacin que invita a los
cristianos a permanecer fieles en la fe de Jesucristo, en medio de una
situacin adversa.
Por ltimo, el libro del Apocalipsis -palabra griega que significa
Rvelacin- anuncia el triunfo final del Seor. Se designa el da de este
triunfo final de Cristo como el de las ((Bodas del Cordero:
((Alegrmonos, llenmonos de gozo y dmosle gloria,
porque ha llegado el momento
de las bodas del Cordero.
(Ap 19.7)
Por eso, el Apocalipsis proclama con jbilo:
((Felices los que han sido invitados
a la fiesta de bodas del Cordero.
(Ap 19.9)
Con esta bienaventuranza llega a su trmino el libro del Apocalipsis, cuyas palabras finales son un canto nupcial: (ljVen!, dice la esposa
del Cordero, y ella escucha una voz que le responde: ((S, vengo pronto
(Ap 22.17,20 DHH3).
Conclusin
El Dios que se revela en la Biblia ha intervenido en la historia
humana para hacer de ella una historia santa. Los acontecimientos del
Antiguo Testamento anunciaban, prefiguraban y realizaban parcialmente lo que en el Nuevo Testamento llegara a su pleno cumplimiento. Si
la Pascua de Cristo trae al mundo la plenitud de la salvacin, la pascua
de Moiss fue la aurora de nuestra salvacin. La liberacin del pueblo
de Israel de la esclavitud de Egipto preanunciaba asimismo la liberacin
Primera parte: La Bbla
34
LA POESA BBLICA
de toda la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte. Este
mismo movimiento de la historia contina, se prolonga y se expande en
la vida de la Iglesia, que escucha, vive y anuncia la Palabra hasta los
confines de la tierra (cf. Hch 1.8).
libros recomendados
Para profundizar en la lectura
Dietrich, Susana de. Los designios de Dios. Trad. del francs por F.
Rived. Mxico: Publicaciones El Faro, S. A. y CUPSA, 1952.
Rhodes, Arnold B. Los actos portentosos de Dios. Trad. del ingls por
Jorge Lara-Braud y Miriam D. de Lloreda. Richmond: C. L. C. Press,
1964.
Obras afines
Barclay, William. Introduccin a la Biblia. Trad. del ingls por Juanleandro Garza. Mxico: CUPSA, 1987.
Charpentier, Etienne. Para leer el Antiguo Testamento. Trad. del
francs por Nicols Darrical. Estella: Editorial Verbo Divino, 1984.
Charpentier, Etienne. Para leer la Biblia. Cuadernos Bblicos l. Trad.
del francs por Nicols Darrical. Estella: Editorial Verbo Divino,
1985.
Equipo Cahiers Evangile. Primeros pasos por la Biblia. Cuadernos
Bblicos 35. Trad. del francs por Nicols Darrical. Estella: Editorial
Verbo Divino, 1984.
Pietrantonio, Ricardo. Itinerario Btblico. 1 Antiguo Testamento. Buenos
Aires: Ediciones La Aurora, 1985.
Sauer, Erich. La aurora de la redencin del mundo. Trad. del ingls
por Ernesto Trenchard. Madrid: Literatura Bblica, 1967.
Armando 1. Levoratti
Los textos poticos de la Biblia
esde el punto de vista literario, la Biblia presenta una notable
variedad de lenguajes o gneros literarios. Hay textos narrativos,
cdigos legislativos, dichos sapienciales, parbolas, profecas,
cartas y escritos apocalpticos. Muchos de esos textos estn escritos en
prosa, pero otros -bastante numerosos- son textos poticos.
A veces se trata de un himno intercalado en una narracin, como los
cnticos de Moiss (Ex 15.1-21), Dbora (lue 5.1-31), Ana (1 S 2.1-10),
David (2 S 1.17-27) y Jons (lon 2.2-10). Otras veces el lenguaje potico
comprende todo un libro (como en el Cantar de los Cantares) o la mayor
parte de l (como en el libro de Job). Tambin los profetas fueron
grandes poetas, y lo mismo hay que decir de los salmistas, que no
encontraron medio ms adecuado para dialogar con Dios que el lenguaje
de la poesa.
En el Nuevo Testamento no hay tantos poemas como en el Antiguo,
pero de ningn modo estn ausentes. En l se encuentran himnos y
cnticos, cuya configuracin rtmica y formal se destaca sobre el
trasfondo del discurso en prosa que les sirve de contexto. De ello dan
testimonio el cntico de Mara (Lc.l.46-55), el de Zacaras (Lc 1.67-79),
el del anciano Simen (Lc 2.28-32) y los himnos cristolgicos que
aparecen aqu y all en las cartas paulinas (Flp 2.6-11; Col l.15-20; Ef
l.3-14). Tambin hay palabras de Jess que tienen un ritmo muy
particular, como el reproche que les dirigi a quienes haban rechazado
todas las invitaciones de Dios:
"Tocamos la flauta,
pero ustedes no bailaron;
cantamos canciones tristes,
pero ustedes no lloraron,
(Mt 11.17)
35
36
Primera parte: La Biblia
Por ltimo, cabe mencionar los himnos y doxologas del Apocalipsis,
que nos traen U)) eco de los cnticos litrgicos de la iglesia primitiva
(cf., por ejemplo, Ap 5.9-10; 11.17-18; 12.10-12; 15:3-4). . ,
Dada la abundancia de textos poticos que contiene la BIblIa, es muy
difcil comprender a fondo su mensaje sin una cierta sensibilidad para
apreciar el lenguaje de la poesa. De ah la convenienci~ (o mejo~ d!cho,
la necesidad) de que los lectores de la Biblia tengan algun conoCImIento
de la potica hebrea. Esta necesidad es an mayor cuando se .t~~ta de
traducir las Escrituras, porque al traductor le compete la mISlOn de
traducir poticamente los textos poticos.
Biblia y poesa
Un poema es un conjunto estructurado de frases que son, a s~ vez,
portadoras de significados. Dada la ndole semnti~a ~el le~~uaJe, las
palabras y las frases significan algo. 1 Pero la sIgmficaclOn que~a
notablemente reforzada cuando se emplea con acierto el lenguaje
potico. Los poetas se permiten construcciones gramaticales muchas
veces audaces; alteran el orden de las palabras, las unen de for~a
inesperada o sorprendente, y utilizan figuras literarias que resultanan
extraas o chocantes en el habla de todos los das. As, mediante la
asociacin armnica del sonido, del ritmo y de la idea, la poesa logra
expresar significados que otras formas de discurso no alcanzan a
transmitir.
Hay que notar, sin embargo, que la poesa en la Biblia no es un fin
sino un medio. Los poetas de la Biblia no cultivaron el arte por el arte.
Es verdad que los profetas se expresaron poticamente y que los
salmistas oraban poticamente. Pero el lenguaje potico cumple aqu
una funcin instrumental. Lo esencial es el mensaje que el profeta
anuncia y la plegaria que el salmista dirige al Seor.
1
La semntica (del griego semainein, "significar") es la r~ma de la yngstica q~e se
ocupa del significado de las palabras. El adjetivo semntICO se aphc~ al lenguaJe en
cuanto que es portador de significados. El valor semntico de una. ~alabr~ es. su
significado; un cambio semntico es un cambio de sentido. Por exten:lOn, ~l t~rmmo
se aplica a cualquier clase de signos, y entonces se ~abla del valor [Link] ~.el
gesto o seal que se utiliza para transmitir un mensaje Y ponerse en comumcaClOn
con otras personas.
37
LA POESA B BuCA
Plan de la exposicin
La siguiente exposicin se divide en dos partes. A fin de familiarizarnos con el lenguaje potico en general, indicaremos en primer lugar
algunas caractersticas de la potica tradicional espaola. Luego, en la
segunda parte, expondremos los principales rasgos que definen la
potica bblica.
El discurso potico en la poesa espaola
Anoche cuando dorma
so bendita ilusin!
que una colmena tena
dentro de mi corazn;
y las doradas abejas
iban fabricando en l,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Al leer esta estrofa del gran poeta espaol Antonio Machado,
percibimos de inmediato que su lenguaje no es el que solemos usar en
la conversacin corriente. Es verdad que las palabras son las mismas
que empleamos todos los das para hablar con los dems. Pero esas
palabras estn dispuestas de modo inusitado: no se emplean con la
finalidad puramente prctica de comunicar una idea, un sentimiento o
un deseo, sino que el poeta ha hecho mucho ms: ha compuesto un
poema, es decir, ha dispuesto las palabras de tal manera que el mensaje
potico resulta inseparable del lenguaje que lo expresa. El intento de
expresar esto mismo de otra manera, y hasta un simple cambio en las
palabras, haran que el mensaje potico perdiera en todo o en parte su
poder de sugestin. O dicho ms brevemente: El mensaje potico no
puede comunicarse por un medio distinto del poema mismo.
Esta forma de discurso suele caracterizarse como discurso potico.
Lo ideal sera proponer una definicin que nos revelara desde el
comienzo la esencia de la poesa. Pero una de las paradojas del
fenmeno potico es que no se deja encerrar en una frmula definitiva,
aceptable para todos. En realidad, cada generacin modifica hasta cierto
punto el concepto de poesa y le confiere un matiz particular. Hay en el
hecho potico algo de misterio, y aunque no podemos definirlo con
Primera parte: La Biblia
38
exactitud, lo sentimos y gozamos como una especie de milagro en
algunos poemas.
De todos modos, lo cierto es que el discurso potico no est sujeto
nicamente a las reglas generales de la gramtica, sino que presenta,
adems, una serie de rasgos particulares. Lo importante es adquirir una
cierta familiaridad con esa forma de lenguaje, y para ello es conveniente
identificar los elementos formales ms caractersticos de la poesa
espaola.
1. Los mrgenes: Al fijar los ojos en el texto escrito de un poema, lo
primero que salta a la vista son los amplios mrgenes que se extienden
a derecha e izquierda. Esto permite distinguir a simple vista un texto
potico de un discurso en prosa. Los escritos en prosa tienen mrgenes
estrechos; los spacios en blanco son ms bien reducidos, y la escritura
ocupa prcticamente toda la pgina. Los textos poticos, en cambio,
estn distribuidos en versos.
2. Los versos: Son unidades mtricas y rtmicas que se organizan en
series. Cuando esas unidades son todas iguales (es decir, cuando tienen
el mismo nmero de slabas), la versificacin se llama regular; cuando
no son iguales, la versificacin es irregular, fluctuante o libre.
Fnicamente, los versos se distinguen porque van entre dos pausas;
grficamente, porque cada uno ocupa una lnea distinta.
Los versos dividen el discurso en intervalos simtricos, un poco como
el msico lo hace con los compases. Adems, en ellos se distribuyen
determinados elementos fnicos (acentos, pausas, rimas, etc.), que
suelen distribuirse en un orden determinado, formando las agrupaciones llamadas estrofas. 2 As, el efecto potico no depende exclusivamente
de las ideas expresadas en el poema, sino tambin, y a veceS en forma
preponderante, de la capacidad de sugestin propia del lenguaje.
3. El metro: En la estrofa de Antonio Machado, todos los versos
tienen la misma cantidad de slabas; as, por ejemplo:
2
Con cierta frecuencia, los versos se combinan en grupos que se repiten de manera
uniforme a lo largo de todo el poema. Estas combinaciones mtricas se llaman
estrofas. Teniendo en cuenta la variedad de las combinaciones posibles, los tipos de
estrofa son potencialmente indefinidos. Como ejemplo de esta e&tructura potica
pueden mencionarse las "coplas de pie cortado", que se emplean poc~ en la actualidad
pero que se usaron mucho en la literatura espaola de los siglos XV y XVI. Su forma
ms frecuente era la de seis versos (un par de octoslabos y un tetras'ilabo), con rimas
situadas en puntos fijos: el primero con el cuarto, el segundo con el quinto y el
tercero con el sexto. Las ms famosas son, sin duda, las Coplas de Jorge Manrique
39
LA POEsA B BUCA
y las do-ra-das a-be-jas
con las a-mar-gu-ras vie- jas
8 slabas
8 slabas
Esto quiere decir que el poeta se ha impuesto una restriccin
particular. En lugar de expresarse como lo hacemos en la conversacin
ordinaria, ha escrito su poema en versos octoslabos, y si uno de los
versos tuviera una slaba de ms o de menos, el hecho sera percibido
de inmediato como un error o como una violacin de la regla.
4. La rima: Esta es otra de las caractersticas que llaman la atencin
cuando se leen los versos de Machado que figuran al comienzo.
Rima es la igualdad o semejanza de sonidos en que acaban dos o
ms versos a partir de la ltima vocal acentuada, de manera que corazn
rima con ilusin y abejas con viejas. En estos casos, se trata de rimas
consonantes, porque todos los sonidos son iguales a partir del ltimo
acento. Si la coincidencia de los sonidos es parcial, porque solamente
las vocales son iguales, se habla de rimas asonantes (por ejemplo, clara
- maana).
La rima cumple a veces una funcin eufnica,3 pero no es necesariamente un mero ornamento sonoro. Hay casos, por el contrario, en
que la reiteracin del mismo sonido adquiere una notable fuerza
por la muerte de su padre, escritas hacia el 1474. A ellas pertenecen las estrofas
siguientes:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cmo se pasa la vida,
cmo se viene la muerte,
tan callando ...
Nuestras vidas son los ros
que van a dar a la mar
que es el morir;
all van los seoros
derechos a se acabar
y consumir.
3
La eufona es el efecto acstico agradable producido por la acertada combinacin
de los s~n.i?os en una palabra o en una frase. A ella se opone la cacofona, que es
la repetIclOn o el encuentro de varios sonidos con un efecto acstico desagradable
(v. gr., Dales las lilas a las nias).
Primera parte: La Bbla
38
exactitud, lo sentimos y gozamos como una especie de milagro en
algunos poemas.
De todos modos, lo cierto es que el discurso potico no est sujeto
nicamente a las reglas generales de la gramtica, sino que presenta,
adems, una serie de rasgos particulares. Lo importante es adquirir una
cierta familiaridad con esa forma de lenguaje, y para ello es conveniente
identificar los elementos formales ms caractersticos de la poesa
espaola.
1. Los mrgenes: Al fijar los ojos en el texto escrito de un poema, lo
primero que salta a la vista son los amplios mrgenes que se extienden
a derecha e izquierda. Esto permite distinguir a simple vista un texto
potico de un discurso en prosa. Los escritos en prosa tienen mrgenes
estrechos; los espacios en blanco son ms bien reducidos, y la escritura
ocupa prcticamente toda la pgina. Los textos poticos, en cambio,
estn distribuidos en versos.
2. Los versos: Son unidades mtricas y rtmicas que se organizan en
series. Cuando esas unidades son todas iguales (es decir, cuando tienen
el mismo nmero de slabas), la versificacin se llama regular; cuando
no son iguales, la versificacin es irregular, fluctuante o libre.
Fnicamente, los versos se distinguen porque van entre dos pausas;
grficamente, porque cada uno ocupa una lnea distinta.
Los versos dividen el discurso en intervalos simtricos, un poco como
el msico lo hace con los compases. Adems, en ellos se distribuyen
determinados elementos fnicos (acentos, pausas, rimas, etc.), que
suelen distribuirse en un orden determinado, formando las agrupaciones llamadas estrofas. 2 As, el efecto potico no depende exclusivamente
de las ideas expresadas en el poema, sino tambin, y a veces en forma
preponderante, de la capacidad de sugestin propia del lenguaje.
3. El metro: En la estrofa de Antonio Machado, todos los versos
tienen la misma cantidad de slabas; as, por ejemplo:
2
Con cierta frecuencia, los versos se combinan en grupos que se repiten de manera
uniforme a lo largo de todo el poema. Estas combinaciones mtricas se llaman
estrofas. Teniendo en cuenta la variedad de las combinaciones posibles, los tipos de
estrofa son potencialmente indefinidos. Como ejemplo de esta esp-uctura potica
pueden mencionarse las "coplas de pie cortado", que se emplean poc~en la actualidad
pero que se usaron mucho en la literatura espaola de los siglos XV y XVI. Su forma
ms frecuente era la de seis versos (un par de octoslabos y un tetrastlabo), con rimas
situadas en puntos fijos: el primero con el cuarto, el segundo con el quinto y el
tercero con el sexto. Las ms famosas son, sin duda, las Coplas de Jorge Manrique
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LA POESA B BUCA
y las do-ra-das a-be-jas
con las a-mar-gu-ras vi e- jas
8 slabas
8 slabas
Esto quiere decir que el poeta se ha impuesto una restriccin
particular. En lugar de expresarse como lo hacemos en la conversacin
ordinaria, ha escrito su poema en versos octoslabos, y si uno de los
versos tuviera una slaba de ms o de menos, el hecho sera percibido
de inmediato como un error o como una violacin de la regla.
4. La rima: Esta es otra de las caractersticas que llaman la atencin
cuando se leen los versos de Machado que figuran al comienzo.
Rima es la igualdad o semejanza de sonidos en que acaban dos o
ms versos a partir de la ltima vocal acentuada, de manera que corazn
rima con ilusin y abejas con viejas. En estos casos, se trata de rimas
consonantes, porque todos los sonidos son iguales a partir del ltimo
acento. Si la coincidencia de los sonidos es parcial, porque solamente
las vocales son iguales, se habla de rimas asonantes (por ejemplo, clara
- maana).
La rima cumple a veces una funcin eufnica,3 pero no es necesariamente un mero ornamento sonoro. Hay casos, por el contrario, en
que la reiteracin del mismo sonido adquiere una notable fuerza
por la muerte de su padre, escritas hacia el 1474. A ellas pertene~en las estrofas
siguientes:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cmo se pasa la vida,
cmo se viene la muerte,
tan callando ...
Nuestras vidas son los ros
que van a dar a la mar
que es el morir;
all van los seoros
derechos a se acabar
y consumir.
3
La eufona es el efecto acstico agradable producido por la acertada combinacin
de los sonidos en una palabra o en una frase. A ella se opone la cacofona, que es
la repeticin o el encuentro de varios sonidos con un efecto acstico desagradable
(v. gr., Dales las lilas a las nias).
Primera parte: La BbUa
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emotiva, como puede apreciarse en la primera lira4 del "Cntico" de San
Juan de la Cruz:
Adnde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habindome herido:
sal tras ti clamando, y eras ido.
La palabra gemido, al final del segundo verso, presenta el timbre
-ido cargado de un sentimiento de dolor. Luego, a corta distancia, la
palabra herido rima con ella, y la semejanza sonora hace que tambin
esta palabra quede impregnad~ de una tonalidad emotiva. Esa carga se
refuerza al final de la estrfa;en la frase y eras ido, que resuena con
un tono de lamento.
Aunque es uno de los rasgos ms constantes en la poesa castellana
tradicional, la rima no pertenece esencialmente al lenguaje potico. Era
desconocida en la poesa antigua (hebrea, griega y latina), y los poetas
contemporneos prescinden con frecuencia de ella, empleando, en
cambio, el llamado verso libre o suelto. De ah la necesidad de establecer
una distincin entre la poesa propiamente dicha y la mera utilizacin
de ciertos artificios formales como el verso y la rima. Ms que en el
virtuosismo verbal, la verdadera poesa radica en la eleccin de un tema
apropiado y en el pleno aprovechamiento del poder sugestivo y evocador
de las palabras.
.
5. El ritmo: es otra de las cualidades del lenguaje potio. Hay
muchos poemas correctos en cuanto al metro y la rima, pero que
resultan inspidos y deslucidos por carecer del ritmo adecuado.
El ritmo, para ser perceptible, necesita un sustrato sensorial que
transcurra en el tiempo. Un sonido uniforme, sostenido durante mucho
tiempo, nunca es rtmico. S lo es, en cambio, la gota de agua que cae
4
La lira es una estrofa formada por versos endecaslabos (de once slabas) que se
combinan con heptaslabos (de siete slabas). El nmero de versos ,puede variar de
cuatro a siete, pero la forma ms comn es la de cinco versos, coI) rimas situadas
en puntos fijos: aBabC. Garcilaso de la Vega la us por primera vez en su clebre
Cancin a la Flor de Gnido, y ms tarde otros poetas, de un modo especial Fray
Luis de Len y San Juan dela Cruz, la volvieron a utilizar con singular maestra.
El nombre proviene del primer verso de la cancin de Garcilaso: Si de mi baja lira...
41
LA POEsA B BUCA
a intervalos regulares. Pero si esos intervalos son muy espaciados, si
falta la periodicidad, el ritmo desaparece.
Para comprender la naturaleza del ritmo potico, es necesario tener
en cuenta lo que se ha dado en llamar la forma lineal del mensaje
lingstico. Esta forma deriva, en ltimo anlisis, del carcter vocal del
lenguaje. Como no se pueden emitir dos sonidos distintos al mismo
tiempo (por ejemplo, ItI y Id/), los enunciados verbales se desarrollan
segn el curso irreversible del tiempo, y el odo los percibe como una
sucesin. As, el signo sal tiene los mismos fonemas que el signo las,
pero el orden en que estn dispuestos los fonemas hace que tengan
valores semnticos distintos.
El lenguaje puede producir un efecto rtmico porque est compuesto
de slabas marcadas y no marcadas. En algunas lenguas (como en el
griego y el latn clsicos), lo que contaba era la duracin de las slabas,
es decir, la distincin de slabas breves y largas. En la potica castellana,
en cambio, la organizacin rtmica del verso se basa en la diferenciacin
de slabas acentuadas y no acentuadas. Marcadas son las slabas sobre
las que recae el acento; no marcadas, las que carecen de l. El ritmo
acentual resulta de la contraposicin entre las slabas tnicas y las
slabas tonas. 5
Es notoria la capacidad del ritmo verbal para producir efectos
poticos. Tal capacidad se pone de manifiesto, de un modo especial, en
esos poemitas hechos con palabras y grupos de sonidos casi desprovistos de sentido, pero que poseen una sonoridad particular. Las coplas
populares y las canciones infantiles ofrecen buenos ejemplos, que los
poetas imitan a veces. Vanse, a modo de ilustracin, los siguientes
versos de Carda Lorca:
Nana, nio, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
En estos versos, el efecto potico no depende del significado de las
palabras y de las frases, sino de la musicalidad y el ritmo de los sonidos.
Estas posibilidades musicales. del verso estn ligadas a la prosodia
de la lengua, es decir, a los rasgos fnicos y a la sonoridad propia de
cada idioma. Pero los rasgos prosdicos son difcilmente transferibles
5
Como se ver ms adelante, el ritmo acentual caracteriza tambin a la potica hebrea.
Primera parte: La Bbla
42
de una lengua a otra, porque cada idioma tiene su propia musicalidad.
De ah que el intento de traducir textos poticos choque muchas veces
con dificultades casi insuperables. El contenido de un poema puede
pasar de una lengua a otra; en cambio, es casi imposible trasvasar con
la misma eficacia todos los rasgos formales constitutivos del lenguaje
potico. 6
6. Poesa y versificacin: Como ya lo hemos sugerido repetidamente,
la mera utilizacin del verso no basta para hacer poesa en el verdadero
sentido de esta palabra. La poesa supone, adems del verso y de otros
artificios formales, cualidades como la armona y musicalidad del
lenguaje, el vuelo imaginativo y una emotividad ms o menos intensa.
En un autntico poema hay adems otros elementos que contribuyen a
producir el efecto potico; son las metforas, las imgenes y el acierto
en la eleccin y disposicin de las palabras, sin olvidar el contenido del
poema. Solamente la armnica combinacin de todos estos elementos
puede dar como resultado una genuina realizacin esttica.
Las indicaciones anteriores pueden ayudarnos a comprender mejor
el lenguaje potico. Es impor~nte notar, sin embargo, que las reglas de
la composicin potica, y aun el concepto mismo de poesa, varan en
las distintas culturas. Al abordar el estudio de la potica hebrea es muy
importante tener en cuenta este principio.
La potica hebrea
Con estos presupuestos, podemos preguntarnos ahora cules son
los elementos caractersticos de la potica hebrea.
1. La rima: No es un rasgo distintivo de la poesa bblica. Sin
embargo, a veces se encuentran pasajes como el de Is 1.21:
'ek hayet lezon quiri ne'eman 7
La terminacin de todas estas palabras en -a acentuada se debe, en
parte, a que la palabra quiri (<<ciudad) es femenina y, por eso, para la
forma verbal hayet y para el participio adjetival ne'eman rigen las
reglas de la concordancia. Pero las otras dos palabras ('eir y lezon)
tienen la misma terminacin, y esta coincidencia no parece casual. Tal
vez habra que pensar que el profeta ha acumulado intencionalmente
las rimas con una finalidad estilstica. Sin embargo, tal acumulacin no
es un rasgo caracterstico de todos los poemas hebreos, sino de este
poema en particular. De ah la necesidad de examinar en cada pasaje
potico la existencia o la ausencia de rimas.
2. El ritmo: Aunque no conocemos en todos sus detalles la pronunciacin del hebreo antiguo, puede establecerse con suficiente certeza
que la potica hebrea era acentual, es decir, este lenguaje potico
atribuye gran importancia al ritmo que resulta de la acentuacin de las
slabas. Como factor constitutivo se fija el acento tnico, que se
distribuye entre las pausas y los cortes. El texto hebreo del Salmo 2.1
da una idea de cmo se reparten los acentos para producir un efecto
rtmico:
Lmma ragsh goym
Acerca de los problemas que plantea la traduccin de los textos l'Oticos, vase
Traduccin de la Biblia 2/2 (1992) 1-11.
Cmo se ha prostituido la ciudad fiel!
u fc'ummm yegh rq8
Cada hemistiquio consta de tres acentos, y esta misma acentuacin
se mantiene a lo largo de casi todo el salmo.
En pocas recientes se han hecho importmtes estudios acerca de la
funcin del ritmo en la potica hebrea. Como estas investigaciones
requieren un profundo conocimiento del hebreo bblico, remitimos para
su profundizacin a las obras especializadas que se mencionan en la
bibliografa.
3. El paralelismo de los miembros (parallelismus membrorum):
Segn la mayor parte de los que se han ocupado de la potica hebrea,
este es su rasgo distintivo ms notable. En virtud de esta forma de
paralelismo, la expresin potica ms elemental est constituida por dos
frases paralelas (aunque a veces tambin pueden ser tres), que se
corresponden mutuamente por su forma y su contenido y se equilibran
como los platillos de una balanza. De este modo, la idea no se expresa
toda de una vez, sino, por as decirlo, en dos tiempos sucesivos. Por
ejemplo:
"El malvado cree que Dios se olvida,
que se tapa la cara y que nunca ve nada ...
LA POESA BBUCA
43
(Sal 10.11)
Por qu se alborotan los pueblos y las naciones hacen planes sin sentido?
44
Primera parte: La Bbla
45
Los que el Seor bendice heredarn la tierra,
pero los que l maldice sern destruidos.
El buey reconoce a su dueo
y el asno el establo de su amo.
(Is 1.3)
"Tu palabra es una lmpara a mis pies
y una luz en mi camino.
(Sal 119.105)
A partir de estos ejemplos, resulta ms fcil examinar con mayor
detenimiento el paralelismo de los miembros.
Al conjunto formado por las dos mitades paralelas se lo suele llamar
estico (del griego stiios, que significa "lnea") y tambin, ms precisamente, monostiquio. Cada mitad es un hemistiquio, de manera que la
unidad potica elemental puede ser representada con el grfico siguiente:
En esta forma de paralelismo, los contrastes son a veces bien
marcados (como en el ejemplo precedente); otras veces, el segundo
hemistiquio no expresa exactamente la idea contraria, sino que invierte
con cierta libertad la idea propuesta. En tales casos, la anttesis expresa
una posibilidad de oposicin entre muchas otras, dando as lugar a
innumerables posibilidades de variacin, como en Proverbios 14.15:
El imprudente cree todo lo que le dicen;
el prudente se fija por dnde anda.
Vanse tambin los ejemplos siguientes (Pr 10.2-7):
"Las riquezas mal habidas no son de provecho,
pero la honradez libra de la muerte.
El Seor no deja con hambre al que es bueno,
pero impide al malvado calmar su apetito.
Poco trabajo, pobreza;
mucho trabajo, riqueza.
Cosechar en el verano es de sabios;
dormirse en la cosecha es de descarados.
Sobre el hombre bueno llueven bendiciones,
pero al malvado lo ahoga la violencia.
Al hombre bueno se le recuerda con bendiciones;
al malvado, muy pronto se le 0Ivida.9
monostiquio
hemistiquio A
LA POEsA BBUCA
hemistiquio B
En general, se suelen distinguir tres formas de paralelismo: el
sinnimo, el antittico y el sinttico.
(a) El paralelismo sinnimo consiste en expresar dos veces la misma
idea con palabras distintas, como en el Salmo 15.1:
"Seor, quin puede residir en tu santuario?,
quin puede habitar en tu santo monte?
Una forma particular de paralelismo antittico es el de los proverbios
formulados comparativamente. El procedimiento consiste en comparar
dos cosas y en declarar que una es superior a otra, lo cual es una forma
de contraponerlas:
o bien;
,,Alaben al Seor desde el cielo!
Alaben al Seor desde lo alto!
Ms vale comer verduras con amor,
que carne de res con odio.
(Sal 148.1)
,,Albenlo con toques de trompeta!
Albenlo con arpa y salterio!
(Pr 15.17)
(Sal 150.3)
(b) El paralelismo antittico se establece por la oposicin o el
contraste de dos ideas o de dos imgenes poticas; por ejemplo, el Salmo
37.22:
"Vale ms lo poco ganado honradamente,
que lo mucho ganado en forma injusta.
(Pr 16.8)
Casi el 90% de los proverbios reunidos en Pr 10-15 son de estilo antittico.
Primera parte: La Biblia
44
45
"Los que el Seor bendice heredarn la tierra,
pero los que l maldice sern destruidos.
"El buey reconoce a su dueo
y el asno el establo de su amo.
(Is 1.3)
"Tu palabra es una lmpara a mis pies
y una luz en mi camino.
(Sal 119.105)
A partir de estos ejemplos, resulta ms fcil examinar con mayor
detenimiento el paralelismo de los miembros.
Al conjunto formado por las dos mitades paralelas se lo suele llamar
estico (del griego stijos, que significa "lnea") y tambin, ms precisamente, monostiquio. Cada mitad es un hemistiquio, de manera que la
unidad potica elemental puede ser representada con el grfico siguiente:
En esta forma de paralelismo, los contrastes son a veces bien
marcados (como en el ejemplo precedente); otras veces, el segundo
hemistiquio no expresa exactamente la idea contraria, sino que invierte
con cierta libertad la idea propuesta. En tales casos, la anttesis expresa
una posibilidad de oposicin entre muchas otras, dando as lugar a
innumerables posibilidades de variacin, como en Proverbios 14.15:
"El imprudente cree todo lo que le dicen;
el prudente se fija por dnde anda.
Vanse tambin los ejemplos siguientes (Pr 10.2-7):
"Las riquezas mal habidas no son de provecho,
pero la honradez libra de la muerte.
El Seor no deja con hambre al que es bueno,
pero impide al malvado calmar su apetito.
Poco trabajo, pobreza;
mucho trabajo, riqueza.
Cosechar en el verano es de sabios;
dormirse en la cosecha es de descarados.
Sobre el hombre bueno llueven bendiciones,
pero al malvado lo ahoga la violencia.
Al hombre bueno se le recuerda con bendiciones;
al malvado, muy pronto se le 0Ivida.9
monostiquio
hemistiquio A
LA POESA BBUCA
hemistiquio B
En general, se suelen distinguir tres formas de paralelismo: el
sinnimo, el antittico y el sinttico.
(a) El paralelismo sinnimo consiste en expresar dos veces la misma
idea con palabras distintas, como en el Salmo 15.1:
"Seor, quin puede residir en tu santuario?,
quin puede habitar en tu santo monte?
Una forma particular de paralelismo antittico es el de los proverbios
formulados comparativamente. El procedimiento consiste en comparar
dos cosas y en declarar que una es superior a otra, lo cual es una forma
de contraponerlas:
o bien:
,,Alaben al Seor desde el cielo!
Alaben al Seor desde lo alto!
"Ms vale comer verduras con amor,
que carne de res con odio.
(Sal 148.1)
,,Albenlo con toques de trompeta!
Albenlo con arpa y salterioh>
(Pr 15.17)
(Sal 150.3)
"Vale ms lo poco ganado honradamente,
que lo mucho ganado en forma injusta.
"
~
(b) El paralelismo antittico se establece por la oposicin o el
contraste de dos ideas o de dos imgenes poticas; por ejemplO, el Salmo
37.22:
(Pr 16.8)
Casi el 90% de los proverbios reunidos en Pr 10-15 son de estilo antittico.
Primera parte: La Bbla
46
47
LA POESA BBUCA
Accin y consecuencia:
"Ms vale comer pan duro y vivir en paz
que tener muchas fiestas y vivir peleando.
"Pero en su angustia clamaron al Seor,
y l los libr de la afliccin.
(Pr 17.1)
"Ms vale ser pobre y honrado,
que necio y calumniador.
(Sal 107.6,13,19,28)
(Pr 19.1)
Enunciado y explicacin:
"Ms vale vivir en el borde de la azotea,
que en una amplia mansin con una mujer pendenciera.
"A Dios clamo con fuerte voz
para que l me escuche.
(Pr 21.9)
(Sal 77.1)
(c) El llamado paralelismo sinttico abarca una extensa gama de
relaciones entre el primer hemistiquio y el segundo. El segundo miembro no repite, aunque sea modulndolo, lo expresado en el primero, ni
tampoco dice lo contrario. Lo caracterstico es que contina la idea
enunciada, las ms de las veces con una gradacin que da lugar a una
idea nueva. As el segundo miembro completa, explica o termina de
expresar el pensamiento enunciado en el primero, avanzando en la
misma direccin. Obviamente, esta prolongacin puede hacerse en
varias direcciones posibles. Por ejemplo:
La complementacin de ambos hemistiquios, tpica del paralelismo
sinttico, se pone de manifiesto una vez ms en las sentencias pertenecientes a la serie como... , que establece comparaciones de la especie ms
variada:
"Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos,
es el perezoso para aquel que lo enva.
(Pr 10.26)10
"Nubes y viento y nada de lluvia,
es quien presume de dar y nunca da nada.
"Oh Dios, t eres santo en tus acciones;
qu dios hay tan grande como t?
(Pr 25.14)
(Sal 77.13)
"El Seor es mi pastor;
nada me falta.
"Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro,
as es quien no sabe dominar sus impulsos.
(Sal 23.1)
(Pr 25.28)
"Tenan hambre y sed,
estaban a punto de morir!
"Como el perro vuelve a su vmito,
vuelve el necio a su insensatez.
(Sal 107.5)
(Pr 26.11, BJR)
Como ya hemos indicado, los hemistiquios pueden relacionarse de
muy distintas maneras. Mandato y motivacin, accin y consecuencia,
enunciado y explicacin, son algunas de las formas posibles. Vanse, a
modo de ejemplo, los pasajes siguientes:
"
Mandato y motivacin:
"
"Aclamen al Seor, hombres buenos;
en labios de los buenos, la alabanza es hermosa.
.
(Sal 33.1)
"Bao de plata sobre olla de barro
son las palabras suaves que llevan mala intencin.
(Pr 26.23)
Dentro de este contexto hay que mencionar tambin la progresin
del tipo cunto ms.. .!: Si algo es vlido para una cosa pequea, mucho
ms lo ser para una cosa mayor, y viceversa.
10
Traduccin ma.
Primera parte: La Bibla
48
"Si a la vista del Seor estn la muerte y el sepulcro,
con mayor razn los pensamientos de los hombres!
(Pr 15.11)
A veces, el paralelismo sinttico presenta una forma particular, que
consiste en desarrollar la idea repitiendo algunas palabras del verso
anterior. Entonces se suele hablar de paralelismo progresivo, como en
el caso del Salmo 145.18:
"El Seor est cerca de los que le invocan,
de los que le invocan con sinceridad.
Otro bello ejemplo de paralelismo progresivo se encuentra en el
Salmo 93.3-4 (NBE):
"Levantan los ros, Seor,
levantan los ros su voz,
levantan los ros su fragor;
ms que la voz de aguas caudalosas,
ms potente que el oleaje del mar,
ms potente en el cielo es el Seor.
Libros recomendados
Fglister, Notker. La oracin slmica. Estella: Editorial Verbo Divino,
1970.
Schokel, Luis Alonso. Hermenutica de la Palabra-Il: Interpretacin
literaria de textos bblicos. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1987. La
primera parte del libro, Potica hebrea. Historia y procedimientos
pp. 17-228, es un excelente manual para estudiar la poesa del
Antiguo Testamento en el idioma original.
Segunda parte:
El contexto
de la Biblia
,I
EL CONTEXTO HISTRICO
DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Samuel Pagn
l Antiguo Testamento se form en el devenir de la historia del
pueblo de Israel.! Su mensaje hace referencia a acontecimientos
concretos y a relatos histricos. Sin embargo, su objetivo es
presentar el testimonio de la fe de un pueblo. La finalidad de los escritos
bblicos no es hacer un recuento detallado de los sucesos de Israel sino
preservar, afirmar y celebrar,la fe de esa comunidad. 2
Aunque la escritura en Israel se desarroll formalmente durante la
constitucin de la monarqua (ca. 1030 a.C.; vase Tabla cronolgica),
los recuerdos de pocas anteriores se mantenan y transmitan de forma
oral, de generacin en generacin. Esos relatos orales los redactaron
posteriormente diferentes personas y grupos del pueblo, para preservar
las narraciones que le daban razn de ser, y para contribuir a la
identidad nacional y al desarrollo teolgico de la comunidad. 3
El comienzo: la historia primitiva (... 2400 a.c.)
La primera seccin del libro de Gnesis (caps. 1-11)4 se denomina
comnmente como la historia primitiva o primigenia, y presenta un
panorama amplio de la humanidad, desde la creacin del mundo hasta
Abraham. El objetivo es poner de manifiesto la condicin humana en la
1
Las siguientes obras han sido consultadas para la confeccin de este captulo: John
Bright, La Historia de Israel, Bilbao: Descle de Brouwer, 19873; Martin Noth,
Historia de Israel, Barcelona: Garriga, 1966; Siegfried Herrmann, Historia de
Israel, Salamanca: Sgueme, 1985.
Werner H. Schmidt, Introduccin al Antiguo Testamento, Salamanca: Sgueme,
1983, p. 23; Gerhard von Rad, Teologa del Antiguo Testamento 1, Salamanca:
Ediciones Sgueme, 1972, pp. 25-27,148-149.
Schmidt, pp. 26-31.
G. von Rad, pp. 184-217.
51
?
Segunda parte: El contexto de la Biblia
52
Tierra. Aunque al ser humano le corresponde un sitial de honor por ser
creado ({parecido a Dios mismo)) (1.27),5 su desobediencia permiti la
entrada del sufrimiento y la muerte en la historia. La actitud de Adn,
Eva, Can y sus descendientes, y las naciones que quisieron edificar {(una
ciudad-y una torre que llegue hasta el cielo)) (11.4), afect adversamente
los lazos de fraternidad entre los seres humanos y, adems, interrumpi
la comunin entre stos y Dios. En ese marco teolgico va a desarrollarse la historia de la salvacin; es decir, los relatos que destacan las
intervenciones de Dios en la historia de su pueblo.
Los patriarcas (2200-1700 a.c.)
En la segunda seccin del libro de Gnesis (caps. 12-50) se presentan
los orgenes del pueblo de Israel. El relato comienza con Abraham, Isaac
y Jacob; contina con la historia de los hijos de Jacob (Israel) -Jos y
sus hermanos-; prosigue con la emigracin de Jacob y su familia a
Egipto, y finaliza con la vida de los descendientes de Jacob (Israel) en
ese pas. En la Biblia, la historia del pueblo de Dios comienza esencialmente con los relatos de los patriarcas y matriarcas de Israel.
Los antecesores de Abraham fueron grupos arameos (Gn 25.20; 28.5;
31.17-18,20,24; Dt 26.5) que en el curso del tiempo se desplazaron desde
el desierto hacia la tierra frtil. En la memoria del pueblo de Israel se
recordaba que sus antepasados haban emigrado desde Mesopotamia
hasta Canan: de Ur y Harn (Gn 11.27-31) a Palestina.
Aunque los detalles histricos de ese peregrinar son difciles de
precisar, ese perodo puede ubicarse entre los siglos XX-XVIII a.C. Esos
siglos fueron testigos de migraciones masivas en el Prximo Oriente
Antiguo, particularmente hacia Canan.
De acuerdo con los relatos del Gnesis, los patriarcas eran lderes de
grupos seminmadas que detenan sus caravanas en diversos lugares
santos, para recibir manifestaciones de Dios. Posteriormente, alrededor
de esos lugares se asentaron los patriarcas: Abraham en Hebrn (Gn
13.18; 23.19); Isaac al sur, en Beerseba (Gn 26.23); y Jacob en Penuel
y Mahanaim (Gn 32.2, 30), al este del Jordn, y cerca4e Siqu~m y Betel,
al oeste del Jordn (Gn 28.10-19; 33.15-20; 35.1).
5
Las citas bblicas se harn de acuerdo con el texto de la Biblia Dios Habla Hoy, Edicin
de Estudio, (Miami: SBU, 1994).
53
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Es difcil describir plenamente la fe de los. patriarcas. Quiz consistiera en un tipo especial de religin familiar o tribal, a cuyo dios se le
conoca como {(el Dios de los padres)), o Dios de Abraham, Isaac y Jacob
(Israel) (Gn 31.29,42,53; 46.1). El Dios de los patriarcas no estaba ligado
a ningn santuario; se manifestaba al lder familiar o tribal, y le prometa
orientacin, proteccin, descendencia y posesin de la tierra (Gn 12.7;
28.15,20). Algunos aspectos culturales que se incluyen en los relatos
patriarcales tienen paralelo con leyes extrabblicas antiguas como el
cdigo de Hamurabi (ca. 1750 a.C.).6
El libro de Gnesis destaca las relaciones de parentesco de los patriarcas:
Abraham, Isaac y Jacob se presentan en una secuencia de generaciones.
Isaac, el hijo de Abraham y Sara, engendr dos hijos de Rebeca: Esa y
Jacob. Jacob, que se identifica tambin como Israel, fue el padre de doce
hijos, de quienes posteriormente, segn el relato bblico, surgirn las doce
tribus de Israel. A travs de Jos -uno de los hijos de Israel- el grupo lleg
a Egipto, desde donde seran liberados por Moiss.
Desde la poca de Jos (ca. siglo XVII a.C.) hasta la de Moiss (ca.
siglo XIII a.C.), no se tienen amplios conocimientos sobre el pueblo de
Israel y sus antepasados. Durante esos casi cuatrocientos aos, la
situacin poltica y social del Prximo Oriente Antiguo vari considerablemente. Los egipcios comenzaron un perodo de prosperidad y
renacimiento, luego de derrotar y expulsar a los hicsos, pueblo semita
que haba llegado del desierto. Durante todo este tiempo, Palestina
dependa polticamente de Egipto. En el Mediterrneo no haba ningn
poder poltico que diera cohesin a la zona. Mesopotamia estaba
dividida: la parte meridional, regida por los herederos del imperio
antiguo; la septentrional, dominada por los asirios, quienes posterior_ mente resurgen como una potencia poltica considerable a partir del
siglo XIV a.C.
Los hicsos gobernaban Egipto (1730-1550 a.C.) cuando el grupo de
Jacob lleg a esas tierras.1 Cuando los egipcios se liberaron y expulsaron
a sus gobernantes (1550 a.C.), muchos extranjeros fueron convertidos
en esclavos. La frase ({ms tarde hubo un nuevo rey en Egipto, que no
6
Theophile 1. Meek, "El Cdigo de Hammurabi, La sabidura del Antiguo oriente,
Barcelona: Ediciones Garriga, 1966, pp. 163-195; Marie-Joseph Seux, Leyes del
Antiguo oriente, Estella: Ediciones Verbo Divino, 1987, pp. 2173.
Bright, pp. 72-74; Herbert Haag, "Hiksos, Diccionario de la Biblia, Barcelona:
Editorial Herder, 1963, pp. 851852.
54
segunda parte: El contexto de la Bibla
haba conocido a Jos)) (Ex 1.8) es una posible alusin a la nueva
situacin poltica que afect adversamente a los grupos hebreos que
vivan en Egipto. Estos vivieron como esclavos en Egipto aproximadamente cuatrocientos aos. Durante ese perodo, trabajaron en la construccin de las ciudades de Pitn y Ramss (Ex 1.11).
Los descendientes de Jos no eran las nicas personas a quienes se
poda identificar como hebreos))8. Esta expresin, que caracteriza un
estilo de vida, describe a un sector social pobre. Posiblemente se refiera
a personas que no posean tierras y viajaban por diversos lugares en
busca de trabajo. El trmino no tena en esa poca un significado tnico
especfico. Durante ese perodo, diversos grupos de hebreos)), o de
habirus)), estaban diseminados por varias partes del Prximo Oriente
Antiguo. Algunos vivan en Canan y nunca fueron a Egipto; otros
salieron de Egipto antes de la expulsin de los hicsos.
El xodo: Moiss y la liberacin de Egipto
(1500-1220 a.c.)
Tres tradiciones fundamentales, que le dieron razn de ser al futuro
pueblo de Israel y que contribuyeron al desarrollo de la conciencia
nacional, se formaron entre los siglos XV-XIII a.C.: la promesa a los
patriarcas; la liberacin de la esclavitud de Egipto; y la manifestacin
en el Sina. En la Escritura estos relatos estn ligados en una lnea
histrica continua, desde los patriarcas hasta Moiss. Este ltimo es la
figura que enlaza la fe de Abraham, Isaac y Jacob, la liberacin de Egipto,
el peregrinar por el desierto y la entrada a Canan.
Segn el relato de la Biblia, Dios llam a Moiss en el desierto y le
encomend la tarea de liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto (Ex
3). Esta misin se enfoca como la respuesta de Dios a la alianza (o pacto)
y la promesa hechas a los patriarcas (Ex 3.1-4,17; 6.2-7,13; 2.24). El
Dios de los antepasados)) es el Seor (Yav)9 - YO SOY EL QUE SOY)) (Ex
3.14-15)- que se revel a Moiss.
Luego del enfrentamiento con el faran, Moiss y los israelitas
salieron de Egipto. Esta experiencia de liberacin se convirti en un
r
55
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANnGUO TESTAMENTO
componente fundamental de la fe del pueblo de Israel (Ex 20.2; Sal
81.10; Os 13.4; Ez 20.5).10
Tradicionalmente, la fecha del xodo de los israelitas se ubicaba en
ca. 1450 a.C.; sin embargo, un nmero considerable de estudiosos modernos la ubican en ca. 1250/30 a.C. El faran del xodo es posiblemente
Ramss 11, conocido por sus proyectos monumentales de construccin.
Cuando el pueblo sali de Egipto, cruz el mar Rojo (Ex 14.21-22).
Se celebra ese paso en la historia del pueblo como una intervencin
milagrosa de Dios (Ex 14-15). Al grupo de hebreos que sali de Egipto
se aadieron grupos afines. El peregrinar por el desierto se describe en
la Biblia como un perodo de cuarenta aos (una generacin), bajo el
liderazgo de Moiss. Es difcil de establecer con exactitud la ruta del
xodo.
La experiencia fundamental del pueblo en su viaje a Canan fue la
alianza o pacto en el Sina. Esa alianza revela la relacin singular entre
el Seor y su pueblo (Ex 19.5-6); se describe en el Declogo, o Diez
mandamientos (Ex 20.1-17), y en el llamado Cdigo de la alianza (Ex
20.22-23.19). En el Declogo se hace un compendio de los preceptos y
exigencias de Dios. Se incluyen los mandamientos que definen las
actitudes justas del ser humano ante Dios, y las que destacan el respeto
hacia los derechos de cada persona, como requisito indispensable para
la convivencia en armona.
Luego de la muerte de Moiss, Josu se convirti en el lder del grupo
de hebreos que haban salido de Egipto (ca. 1220 a.C.). Segn el relato
de la Escritura, la conquista de Canan se llev a cabo desde el este, a
travs del ro Jordn, comenzando con la ciudad de Jeric (Jos 6). Fue
un proceso paulatino, que en algunos lugares tuvo un carcter belicoso
y en otros se efectu de forma pacfica y gradual. La conquista no
elimin por completo a la poblacin cananea (Jue 2.21-23; 3.2).11
Durante el perodo de conquista y toma de posesin de la tierra, los
grandes imperios de Egipto y Mesopotamia estaban en decadencia.
Canan era un pas ocupado por poblaciones diferentes. La estructura
poltica se caracterizaba por la existencia de una serie de ciudades-estado, que tradicionalmente haban sido leales a Egipto. La religin
cananea se distingua por los ritos de la fertilidad, que incluan la
Roland de Vaux, Historia antigua de Israel 1, Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975,
pp. 120-126.
10
.Cmo traducir el Nombre)), Traduccin de la Biblia, Vol. 4, Num. 1, pp. 37; R. de
Vaux 1, pp. 330347.
11
M. E. Boismard, xodo, marcha hacia Dios)), Grandes temas bblicos, Madrid:
Ediciones Fax, 1971, pp. 237-247.
Hermann, pp. 117-149.
56
segunda parte: El contexto de la Biblia
prostitucin sagrada. Entre sus divinidades se encontraban Baal, Aser
y Astart_ La economa de la regin se basaba en la agricultura. 12
Perodo de los jueces (1200-1050 a.c.)
El perodo de los jueces puede estimarse con bastante precisin entre
los aos 1200 y 1050 a.C. A la conquista y toma de Canan le sigui
una poca de organizacin progresiva del territorio. Ese perodo fue
testigo de una serie de conflictos entre los grupos hebreos -que estaban
organizados en una confederacin de tribus o clanes- y las ciudadesestado cananeas. Finalmente, los antepasados de Israel se impusieron
a sus adversarios y los redujeron a servidumbre (Jue 1.28; Jos 9).
El libro de los Jueces relata una serie de episodios importantes de
ese perodo. Los jueces eran caudillos, es decir, lderes militares carismticos que hacan justicia al pueblo. No eran gobernantes sino libertadores que se levantaban a luchar en momentos de crisis (Jue 2.16;
3.9). El cntico de Dbora (Jue 5) celebra la victoria de una coalicin de
grupos hebreos contra los cananeos, en la llanura de Jezreel.
El perodo de los jueces se caracteriz por la falta de unidad y
organizacin poltica entre los grupos hebreos. La situacin geogrfica
de Palestina y la falta de colaboracin contribuyeron a robustecer la
tendencia individualista. Los israelitas estaban en un proceso de sedentarizacin y cambio a nuevas formas de vida, particularmente en la
agricultura. Durante ese perodo se fueron asimilando paulatinamente
la cultura y las formas de vida cananeas. Esa asimilacin produjo
prcticas sincretistas en el pueblo hebreo: la religin de Yav -el Dios
hebreo identificado con la liberacin de Egipto- incorpor prcticas
cananeas relacionadas con Baal, conocido como seor de la tierra; quien
garantizaba la fertilidad y las cosechas abundantes.
Los filisteos -que procedan de los pueblos del mar (Creta y las islas
griegas), y que fueron rechazados por los egipcios ca. 1200 a.C.- se
organizaron en cinco ciu4ades en la costa sur de Palestina. Por su
podero militar y su monopolio del hierro (Jue 13-16; 1 S 13.19-23), se
convirtieron en una gran amenaza para los israelitas. 13
t
"
12
13
R. de Vaux 1, pp. 137-161; G~gorio del Olmo Lete, Mitos y leyendas de Canan,
Madrid: Ediciones Cristiandad, 1981, pp. 63-78.
Bright, pp. 222-224.
57
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
La monarqua: Sal, David, Salomn (1050-931 a.c.)
A fines del siglo XI a.C., los filisteos ya se haban expandido por la
mayor parte de Palestina; haban capturado el cofre del pacto o de la
alianza, y haban tomado la ciudad de Silo (1 S 4). Esa situacin oblig
a los israelitas a organizar una accin conjunta bajo un liderato estable.
Ante esa realidad se form, por imperativo de la poltica exterior, la
monarqua de Israel (1 S 8-12).
Samuel es el ltimo de los jueces (1 S 7.2-17) y, adems, se le
reconoce como profeta y sacerdote. Posea un liderato carismtico que
le dio al pueblo inspiracin y unidad (1 S 1-7). Los primeros dos reyes
de Israel-Sal (1 S 10) y David (1 S 16.1-13)- fueron ungidos por l.
Sal, al comienzo de su reinado, obtuvo victorias militares importantes (1 S 11.1-11); sin embargo, nunca pudo triunfar plenamente contra
los filisteos. Su cada qued marcada con la matanza de los sacerdotes
de Nob (1 S 22.6-23), y su figura desprestigiada en el episodio de la
adivina de Endor (1 S 28.3-25). Sal y su hijo Jonatn murieron en la
batalla de Guilboa, a manos de los filisteos (1 S 31).
David fue ungido como rey en Hebrn, luego de la muerte de Sal.
Primero fue consagrado rey para las tribus del sur (2 S 2.1-4) Y
posteriormente para las tribus del norte (2 S 5.1-5). En ese momento
haba dos reinos y un solo monarca.
El reino de Israel alcanz su mximo esplendor bajo la direccin de
David (1010-970 a.C.). Con su ejrcito, incorpor a las ciudades cananeas independientes; someti a los pueblos vecinos -amonitas, moabitas
y edomitas, al este: arameos al norte y, particularmente, filisteos al
oeste- y conquist la ciudad de Jerusaln, convirtindola en el centro
poltico y religioso del imperio (2 S 5.6-9; 6.12-23).
La consolidacin del poder se debi no slo a la astucia poltica y la
capacidad militar del monarca, sino a la decadencia de los grandes
imperios en Egipto y Mesopotamia. Con David comenz la dinasta real
en Israel (2 S 7).
Paralelo a la institucin de la monarqua surgi en Israel el movimiento proftico_ 14 El profetismo naci con la monarqua, pues en
esencia es un movimiento de oposicin a los reyes. Posteriormente,
cuando la monarqua dej de existir (durante el exilio en Babilonia), la
institucin proftica se transform para responder a la nueva condicin
social, poltica y religiosa del pueblo.
14
Schmidt, pp. 218-240.
---------------------
---------
Segunda parte: El contexto de la Biblia
58
Salomn sucedi a David en el reino, luego de un perodo de intrigas
e incertidumbre (1 R 1). Su reinado (970-931 a.C.) se caracteriz por el
apogeo comercial (1 R 9.26-10.29) Y las grandes construcciones. Las
relaciones comerciales a nivel internacional le procuraron riquezas (1
R 9.11,26-28; 10.1-21). Construy el templo de Jerusaln (1 R 6-8), que
adquiri dignidad de santuario nacional y, en el mismo, los sacerdotes
actuaban como funcionarios del reino (1 R 4.2). En toda la historia de
Israel ningn rey ha alcanzado mayor fama y reputacin que Salomn
(cf. Mt 6.29).
La monarqua: el reino dividido (931-587 a.c.)
El imperio creado por David comenz a fragmentarse durante el
reinado de Salomn. En las zonas ms extremas del reino (1 R 11.14-40),
se sinti la inconformidad con las polticas reales. Las antiguas rivalidades entre el norte y el sur comenzaron a surgir nuevamente. Luego de
la muerte de Salomn, el reino se dividi: Jeroboam lleg a ser el rey
de Israel, y Roboam el de Jud, con su capital en Jerusaln (1 R 12). El
antiguo reino unido se separ, y los reinos del norte (Israel) y del sur
(Jud) subsistieron durante varios siglos como estados independientes
y soberanos. La ruptura fue inevitable en el 931 a.C. El profeta Isaas
(Is 7.17) interpret ese acontecimiento como una manifestacin del
juicio de Dios.
El reino de Jud subsisti durante ms de tres siglos (hasta el 587
a.C). Jerusaln continu como su capital, y siempre hubo un heredero
de la dinasta de David que se mantuvo como monarca. El reino del
norte no goz de tanta estabilidad. La capital cambi de sede en varias
ocasiones: Siquem, Penuel (1 R 12.25), Tirsa (1 R 14.17; 15.21,33), para
finalmente quedar ubicada de forma permanente en Samaria (1 R 16.24).
Los intentos por formar dinastas fueron infructuosos, y por lo general
finalizaban de forma violenta (1 R 15.25-27; 16.8-9,29). Los profetas,
implacables crticos de la monarqua, contribuyeron, sin duda, a la
desestabilizacin de las dinastas.
Entre los monarcas del reino del norte pueden mencionarse algunos
que se destacaron por razones polticas o religiosas (vas~ la Tabla
cronolgica)) para una lista completa de los reyes de Israel y Jud).
Jeroboam I (931-910 a.C.) independiz a Israel de Jud en la esfera
cltica, instaurando en Betel y Dan santuarios nacionales para la
adoracin de dolos (1 R 12.25-33). Omri (885-874 a.C.) y su hijo Ahab
~
59
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANnGUO TESTAMENTO
(874-853 a.C.) fomentaron el sincretismo religioso en el pueblo, para
integrar al reino la poblacin cananea. La tolerancia y el apoyo al
baalismo (1 R 16.30-33) provocaron la resistencia y la crtica de los profetas
(1 R 13.4). Jeh (841-814 a.C.), quien fund la dinasta de mayor duracin
en Israel, lleg al poder ayudado por los adoradores de Yav. Inicialmente se opuso a las prcticas sincretistas del reino (2 R9); sin embargo,
fue rechazado despus por el profeta Oseas debido a sus actitudes
crueles (2 R 9.14-37). Jeroboam 11 (783-743 a.C.) rein en un perodo
de prosperidad (2 R 14.23-29). La decadencia final del reino de Israel surgi
en el reinado de Oseas (732-724 a.C.), cuando los asirios invadieron y
conquistaron Samaria en el 721 a.C. (2 R 17).
La destruccin del reino de Israel a manos de los asirios se efectu
de forma paulatina y cruel: En primer lugar, se exigi tributo a Menahem
(2 R 15.19-20); luego se redujeron las fronteras del estado y se instal
a un rey sometido a Asiria (2 R 15.29-31); finalmente, se integr todo el
reino al sistema de provincias asirias, se aboli toda independencia
poltica, se deportaron ciudadanos y se instal una, clase gobernante
extranjera (2 R 17). Con la destruccin del reino del norte, Jud asumi
el nombre de Israel.
El imperio asirio continu ejerciendo su poder en Palestina hasta
que fueron vencidos por los medos y los caldeos (babilonios). El faran
Necao de Egipto trat infructuosamente de impedir la decadencia asiria.
En la batalla de Meguido muri el rey Josas (2 Cr 35.20-27; Jer 22.10-12)
-famoso por introducir una serie importante de reformas en el pueblo
(2 R 23.4-20)-; su sucesor, Joacaz, fue posteriormente desterrado a
Egipto. Nabucodonosor, al mando de los ejrcitos babilnicos, finalmente triunf sobre el ejrcito egipcio en la batalla de Carquemis (605 a.C.),
y conquist a Jerusaln (597 a.C.). En el 587 a.C. los ejrcitos babilnicos
sitiaron y tomaron a Jerusaln, y comenz el perodo conocido como el
exilio en Babilonia. Esa derrota de los judos ante Nabucodonosor
signific: la prdida de la independencia poltica; el colapso de la dinasta
davdica (cf. 2 S 7); la destruccin del templo y de la ciudad (cf. Sal 46;
48), y la expulsin de la Tierra prometida.
Exilio de Israel en Babilonia (587-538 a.c.)
Al conquistar a Jud, los babilonios no impusieron gobernantes
extranjeros, como ocurri con el triunfo asirio sobre Israel, el reino del
norte. Jud, al parecer, qued incorporada a la provincia babilnica de
Segunda parte: El contexto de la Bbla
61
60
Samaria. El pas estaba en ruinas, pues a la devastacin causada por el
ejrcito invasor se uni el saqueo de los pases de Edom (Abd 11) y
Amn (Ez 25.1-4). Aunque la mayora de la poblacin permaneci en
Palestina, un ncleo considerable del pueblo fue llevado al destierro.
Los babilonios permitieron a los exiliados tener familia, construir
casas, cultivar huertos (Jer 29.5-7) y consultar a sus propios lderes y
ancianos (Ez 20.1-44). Adems, les permitieron vivir juntos en Tel Abib,
a orillas del ro Quebar (Ez 3.15; cf. Sal 137.1). Paulatinamente, los
judos de la dispora se acostumbraron a la nueva situacin poltica y
social, y las prcticas religiosas se convirtieron en el mayor vnculo de
unidad en el pueblo.
El perodo exlico (587-538 a.C.), que se caracteriz por el dolor y el
desarraigo, produjo una intensa actividad religiosa y literaria. Durante
esos aos se reunieron y se pusieron por escrito muchas tradiciones
religiosas del pueblo. Los sacerdotes -que ejercieron un liderazgo
importante en la comunidad juda, luego de la destruccin del templocontribuyeron considerablemente a formar las bases necesarias para el
desarrollo posterior del judasmo.
Ciro, el rey de Anshn, se convirti en una esperanza de liberacin
para los judos deportados en Babilonia (Is 44.21-28; 45.1-7).15 Luego
de su ascensin al trono persa (559-530 a.C.) pueden identificarse tres
sucesos importantes en su carrera militar y poltica: la fundacin del
reino medo-persa, con su capital en Ecbatana (553 a.C.); el sometimiento
de Asia Menor, con su victoria sobre el rey de Lidia (546 a.C.); y su
entrada triunfal a Babilonia (539 a.C.). Su llegada al poder en Babilonia
puso de manifiesto la poltica oficial persa de tolerancia religiosa, al
promulgar, en el 538 a.C., el edicto que puso fin al exilio.
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANnGUO TESTAMENTO
Al finalizar el exilio, el retorno a Palestina fue paulatino. Muchos
judos prefirieron quedarse en la dispora, particularmente en Persia
don~e prosp~raron econmicamente y, con el tiempo, desempearo~
fun~IOnes d,e I~~[Link] en el imperio. El primer grupo de repatriados
llego a Juda, dIrIgIdo por Ses basar (Esd 1.5-11), quien era funcionario
de las autoridades persas. Posteriormente se reedific el templo (520515 a.C.) bajo el liderazgo de Zorobabel y el sumo sacerdote Josu (Esd
3-6), con la ayuda de los profetas Hageo y Zacaras.
.[Link] el paso ?el tiempo se deterior la situacin poltica, social y
relIgIOsa de Juda. Algunos factores que contribuyeron en el proceso
fueron los siguientes: dificultades econmicas en la regin; divisiones
en la comunidad; y, particularmente, la hostilidad de los samaritanos.
Nehemas, copero del rey Artajerjes 1, recibi noticias acerca de la
situacin de Jerusaln en el 445 a.C., y solicit ser nombrado gobernador
de Jud para ayudar a su pueblo. La obra de este reformador judo no
se co~fin~ a .la ~eco~struccin de las murallas de la ciudad, sino que
contnbuyo sIgmficatIvamente a la reestructuracin de la comunidad
juda postexlica (Neh 10).
Esdras fue esencialmente un lder religioso. Adems de ser sacerdote
recibi., el ttulo de maestro instruido en la ley del Dios del cielo, que l~
permIta, a nombre del imperio persa, ensear y hacer cumplir las leyes
judas en la provincia al oeste del ro ufrates (Esd 7.12-26). Su actividad
p~blica se r~al~z en Jud, posiblemente a partir del 458 a.e. .,....el sptimo
ano de ArtaJerJes I (Esd 7.7)-; aunque algunos historiadores la ubican en
el 398 a.C. (sptimo ao de Artajerjes 11), y otros, en el 428 a.C,17
~sdras contribuy a que la comunidad juda postexI1ica diera importan~Ia ~ la ley. A ~a~tir de la reforma religiosa y moral que promulg,
los JUdIOS se conVIrtieron en el pueblo del Libro. La figura de Esdras,
en las leyendas y tradiciones judas, se compara con la de Moiss.
poca persa, restauracin (538-333 a.c.)
El edicto de Ciro -del cual la Biblia conserva dos versiones (Esd
1.2-4; 6.3-5)- permiti a los deportados regresar a Palestina y reconstruir el templo de Jerusaln (con la ayuda del imperio persa).16 Adems,
permiti la devolucin de los utensilios sagrados que haban sido
llevados a Babilonia por Nabucodonosor.
~
~
15
16
Bright, pp. 423-432.
Pagn, Esdras, Nehemas y Ester, Comentario Bblico Hispanoamericano, Miami:
Editorial Caribe, 1992, pp. 5154.
poca helenstica (333-63 a.c.)
La poca del dominio persa en Palestina (539-333 a.C.) finaliz con
las victorias de Alejandro Magno (334-330 a.C.), quien inaugur la era
helenista, la poca griega (333-63 a.C.). Despus de la muerte de
Alejandro (323 a.C.), sus sucesores no pudieron mantener unido el
imperio. Palestina qued dominada primeramente por el imperio egipcio
17
Pagn, pp. 27-30.
Segunda parte: El contexto de la Biblia
62
de los tolomeos o lgidas (301-197 a.C.); posteriormente, por el imperio
de los selucidas.
Durante la poca helenstica, el gran nmero de judos en la dispora
hizo necesaria la traduccin del Antiguo Testamento en griego, versin
conocida como Los Setenta (LXX). Esta traduccin responda a las
necesidades religiosas de la comunidad juda de habla griega, particularmente la establecida en Alejandra.1 8
En la comunidad juda de Palestina el proceso de helenizacin
dividi al pueblo. Por un lado, muchos judos adoptaban pblicamente
prcticas helenistas; otros, en cambio, adoptaron una actitud fantica
de devocin a la ley. Las tensiones entre ambos sectores estallaron
dramticamente en la rebelin de los macabeos.
Al comienzo de la hegemona selucida en Palestina, los judos
vivieron una relativa paz religiosa y social. Sin embargo, esa situacin
no dur mucho tiempo. Antoco IV Epfanes (175-163 a.C.), un fantico
helenista, al llegar al poder se distingui, entre otras cosas, por profanar
el templo de Jerusaln. En el ao 167 a.C. edific una imagen de Zeus
en el templo; adems, sacrific cerdos en el altar (para los sirios los
cerdos no eran animales impuros). Esos actos incitaron una insurreccin
en la comunidad juda.
Al noroeste de Jerusaln, un anciano sacerdote de nombre Matatas
y sus cinco hijos -Judas, Jonatn, Simn, Juan y Eleazar-, organizaron
la resistencia juda y comenzaron la guerra contra el ejrcito sirio
(selucida). Judas, que se conoca con el nombre de el macabeo (que
posiblemente significa martillo), se convirti en un hroe militar.
En el ao 164 a.C. el grupo de Judas Macabeo tom el templo de
Jerusaln y lo rededic al Seor. La fiesta de la Dedicacin, o Hanukk
(cf. Jn 10.22), recuerda esa gesta heroica. Con el triunfo de la revolucin
de los macabeos comenz el perodo de independencia juda.
Luego de la muerte de Simn -ltimo hijo de Matatas-, su hijo Juan
Hircano I (134-104 a.C.) fund la dinasta asmonea. Durante este
perodo, Judea expandi sus lmites territoriales; al mismo tiempo, vivi
una poca de disturbios e insurrecciones. Por ltimo, el famoso general
romano Pompeyo conquist a Jerusaln en el 63 a.C., y reorganiz
Palestina y Siria como una provincia romana. La vida religiosa juda
estaba dirigida por el sumo sacerdote, quien, a su vez, estaba sujeto a
las autoridades romanas.
18
Vase el captulo sobre "El canon del Antiguo Testamento en esta obra.
63
EL CONTEXTO HISTORICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
La poca del Nuevo Testamento coincidi con la ocupacin roman
de Palestina. Esa situacin perdur hasta que comenzaron las guerraa
judas de los aos 66-70 d.C., que desembocaron en la destruccin de~
segundo templo y de la ciudad de Jerusaln.
Tabla cronolgica del Antiguo Testamento
La siguiente tabla cronolgica identifica las fechas de los aconteci.
mientos ms importantes de la historia bblica. La abreviatura ca.
(circa) indica que la fecha es aproximada. (Por lo general, la fecha,
mientras ms antigua, es menos precisa.)
En la poca monrquica, la cronologa es bastante exacta, aunque
aun en este perodo los estudiosos pueden diferir en uno o dos aos.
La tabla identifica, adems, algunos acontecimientos importantes de la
historia antigua, y destaca las fechas de la actividad de varios profetas.
I. El comienzo: Gn 1-11
Historia antigua
Relatos bblicos
...
Perodo prehistrico
Edad de bronce antiguo
3100 - 2200
Cultura sumeria:
Extensin del podero
militar hasta el Mediterrneo
2800 - 2400
Egipto:
Imperio antiguo: 3100-2100
La creacin
Antepasados de Abraham,
nmadas en Mesopotarnia
2600 - 2500
2500
Construccin de las grandes
pirmides: 2600-2500
11. Los patriarcas: Gn 12-50
Edad de bronce medio
Egipto:
Imperio medio: 21001720
2200 -1550
2000
Mesopotamia:
tercera dinasta de Ur:
21002000
Primera dinasta babilnica
(amorea): a partir de 1900
Egipto: Ocupacin de los
hicsos: 17301550
Llegada de Abraham
a Palestina: ca. 1850
1700
Los patriarcas en Egipto
Segunda parte: El contexto de la Biblia
64
111. El xodo: Moiss y Josu: Ex. Nm, Dt, Jos
Edad de bronce reciente
Egipto: Imperio nuevo.
Dinasta XVIII: 1550-1070
Asia Menor y norte de Siria:
Imperio Hitita: 1450-1090
Ramss II: Faran egipcio:
1304-1238
1550 - 1200
1500
1300
1250
1220
Moiss en Egipto
xodo de Egipto: ca. 1250/30
Los israelitas vagan por
el desierto.
Moiss recibe las tablas
de la ley en el monte Sina.
Josu invade Palestina.
Conquista y posesin de
Canan. Israel se establece
como una confederacin
de tribus: ca. 1230-120
IV. Perodo de los jueces: Jue
Edad de hierro 1
Egipto: Faran
Ramss III: 1194-1163
Los filisteos, rechazados por
Ramss III, se establecen
en la costa de Palestina:
1197-1165
Mesopotamia: Tiglat-pilser 1:
1115-1077
Decadencia de Asiria y nacimiento del reino arameo de Damasco, Rezn rey de Damasco.
1200 - 900
1150
1100
Perodo de los jueces:
1200-1030
Dbora y Barac derrotan a
los cananeos en Taanac: ca.
1130
Samuel, profeta y juez de
Israel: ca. 1040
V. La monarqua: 1 y 2 S, 1 Y 2 R, 1 Y 2 er
Sal, primer rey de Israel: ca.
1050
1030-1010
1000
David expande el reino y
950
establece a Jerusaln como
su centro poltico y
religioso: ca. 1010-970
Salomn expand~ el imperio y
925
construye el templo de
Jerusaln: 970-!!31.
Asamblea en Siquem y
divisin del reino: 931
65
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
VI. Jud e Israel el reino dividido 931-587
Reyes de Israel
Reyes de Jud
Edad de hierro II
900-600
Egipto: dinasta XXII
Jeroboam 1: 931-910
Roboam: 931-913
945-725
Se establecen cultos
900
en Dan y Betel
Abiam: 913-911
Damasco:
Nadab: 910-909
As: 911-870
Rey Ben-hadad 1
Asiria: Asurnasirpal:
Baas: 909-886
883-859
El: 886-885
Josafat: 870-848
850
Zimr: 885 (7 das)
Omr: 885-874
Joram: 848-841
Salman asar III:
Ahab: 874-853
858-824
800
Actividad proftica de:
Ocozas: 841
Elas: ca. 865
Atala, reina de Jud:
Salman asar V:
750
Ocozas: 853-852
841-835
824-811
Joram: 852-841
Jos: 835-796
Adad-nirari III: 811-783
Actividad proftica
Amasas: 796-781
Decadencia de
de Eliseo: ca. 850
Ozas (Azaras):
Asiria: 783-745
781-740
Asiria: Tiglat-pileser
Jeh: 841-814
II: 745-727.
Comienza la poltica
de auxiliar pueblos
Joacaz: 814-798
Profecas de Isaas y
conquistados
721
Jos: 798-783
Miqueas: c. 740
Jotam: 740-736
700
Guerra siroefraimita
650
Jeroboam II: 783-743
Ahaz: 736-716
Israel y Siria luchan
contra Jud: 734
Asiria: Salmanasar V:
726-722
Sargn II: 721-705
Senaquerib: 705-681
Estrhadn: 681-669
Assurbanipal: 668-621
Profecas de Ams y
Oseas: ca. 750
Zacaras: 743
(6 meses)
Salum: 743 (1 mes)
Menahem: 743-738
Pecahas: 738-737
Pcah: 737-732
Oseas: 732-724
Cada de Samaria:
Deportaciones,
sincretismo religioso:
fin del reino del norte
Ezequas: 716-687
Manass: 687-642
segunda parte: El contexto de la Bbla
66
Reyes de Israel
Babilonia:
Nabopolasar:
626-605
Destruccin de
Nnive: 612
Batalla de
Carquemis: 605
625
Persia: Jerjes I (Asuero):
486465
Artajerjes I
Longmano: 465423
400
Jerjes 11: 423
Josas: 640-609
Reforma religiosa
que se extendi a
Samaria: 622
Profecas de Nahm:
ca. 612
Joacaz: 609 (3 meses)
Joaquim: 609-598
Sedequas: 598-587
Comienzo de la
actividad proftica
de Ezequiel: 593
Cada de Jerusaln:
587/6
600
Babilonia:
Nabucodonosor:
604-562
Reyes de Jud
Amn: 642-640
Profecas de
Sofonas: ca. 630
Vocacin de
Jeremas: ca. 627
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
67
587/6
VII. Exilio de Israel en Babilonia: 587-538
Edad de hierro III
600 - 300
587/6
Evil-merodac: 562-559
Indulto de Joaqun: 561
Babilonia: Nabnido: 559-539
Ciro e! persa conquista
Babilonia: 539
Luego de la toma de la ciudad
y la destruccin del templo
de Jerusaln, lderes judos
son desterrados de
Jerusaln: 587/6
Godolas es nombrado
gobernador: 587/6
VIII. poca persa: Restauracin: 538-333
Edicto de Ciro: fin del exilio:
538
Persia: Cambises: 529-522
Daro: 522486
Reorganizacin del imperio
persa: Siria y Palestina forman
la 5a. satrapa del imperio.
538
500
Ses basar es nombrado
gobernador: 538
Restauracin de altar de
los sacrificios:!638
Construccin del "Segundo
Templo" en Je;usaln:
520-515
Profecas de Hageo y Zacaras:
520
Daro 11 Notos: 423404
350
Zorobabel nombrado
gobernador;
Josu, Sumo sacerdote.
Misin de Esdras en
Jerusaln: 458 (428 398)
Profecas de Malaquas;
Restauracin de las murallas:
455443
Segunda misin de Nehemas:
432
Artajerjes 11 Mnemn: 404-358
333
Artajerjes III Ocos: 358-338
Arss: 338-336
Daro III Codomano: 336-331
Alejandro Magno: conquista
Persia (333) y Egipto (331)
Judea se organiza como un
estado teocrtico, bajo el
imperio persa: ca. 350
IX. poca helenstica: 331-63
Alejandro Magno: 336-323 Luego de la muerte
de la muerte de Alejandro, el imperio se divide
en dos grandes reas:
Egipto: Imperio
de los Lgidas
Judea
Judea sometida al
poder de los Lgidas
323-197
Siria y Babilonia
Imperio de los
Selucidas
Tolomeo I Soter:
323-285
Seleuco I Nicator:
312-280
Tolomeo 11 Filadelfo:
285-246
Tolomeo III Evergetes:
246-221
Antoco I Soter: 280-261
Antoco 11 Teo: 261-246 250
Seleuco 11 Calnico:
246-226
Tolomeo IV Filoptor:
221-205
Antoco III El Grande:
223-187
Tolomeo V Epfanes:
205-180
Seleuco IV Filopter:
187-175
Luego del triunfo de
Antoco III El Grande
sobre los Lgidas,
Egipto no desempe
un papel preponderante en la poltica de
Jud
Antoco IV Epfanes:
175-163
Antoco V Euptor:
163-162
Demetrio I Soter: 162-150
300
200
Grupos judos se
establecen en Egipto y
en Antioqua.
Se prepara la
traduccin de la Ley o
Pentateuco en griego
(LXX). Posteriormente
se traducen otros
libros de! AT: 250
Judea sometida a los
Selucidas 197-142
Antoco IV saquea e!
templo de Jerusaln:
169
Decreto para abolir las
tradiciones Judas.
Segunda parte: El contexto de la Bbla
68
Tolomeo VI Filomtor:
180-145
Se instaura el culto al
dios Jpiter Olmpico
en el Templo de
Jerusaln: 167
Alejandro Balas: 150-145 150
Tolomeo VII: 145-116
Demetrio Il: 145-138
con Antoco VI:
145-142
Independencia de
Judea; triunfo de la revolucin Macabea: 142
Gobierno de los
Asmoneos: 142-63
Antoco VII Sidetes:
138-129
Tolomeo IX: 116-109
Demetrio II Nicator:
129-125
Tolomeo X: 108-89
Antoco VIII: 122-113
con Seleuco V: 122
Rebelin de los
Macabeos para lograr
la independencia juda
de los selucidas:
166-142
El templo es reconstruido y purificado:
164
Muerte de Judas
Macabeo
Juan Hircano, Sumo
sacerdote y etnarca:
134-104
Antoco IX Cicico:
113-95
100
Tolomeo XI: 88-80
Guerras de sucesin:
95-84
Cleopatra VII, reina de
Egipto: 51-31 .
Tigrames El Armenio:
83-64
Antoco VII: 68-64
Roma conquista
Egipto: 31
63
Aristbulo 1, Sumo
sacerdote que tom el
ttulo de rey: 140-103
Alejandro Janeo,
Sumo sacerdote:
103-76
Alejandro Salom: 76-67
Aristbulo n, rey y
Sumo sacerdote: 67-63
Pompeyo, el general
romano, conquista
Jerusaln: 63
Juan Hircano 11, Sumo
sacerdote: 63-40
-Herodes, rey de
Judea: 37-4
69
EL CONTEXTO HISTRICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
libros recomendados
Asurmendi, J. Y Carda Martnez, Flix. Historia e instituciones del
pueblo bblico. Introduccin al estudio de la Biblia. 1. La Biblia
en su entorno. Estella: Editorial Verbo Divino, 1990.
Bright, John. La historia de Israel. Trad. del ingls por Marciano
Villanueva. Bilbao: Descle De Brouwer, 1987.
Packer, James l.; Tenney, M. C. y White, Jr. W. El mundo del Antiguo
Testamento. Trad. del ingls por Eisa Romanenghi de Powell. Miami:
Editorial Vida, 1985.
Wright, A. C.; Murphy, R. E. y Fitzmyer, 1. Historia de Israek Comentario bblico ((San Jernimo)). TomoS. Trad. del ingls por Alfonso
De la Fuente Adnez. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1972.
71
El CONTEXTO HISTRICO
DEL NUEVO TESTAMENTO
Equipo VPEE: Jos Soto Villegas
a mayora de los libros del Nuevo Testamento se escribieron
durante la segunda parte del siglo I d.C., y en ellos se refleja el
medio histrico y cultural imperante en ese momento. El Nuevo
Testamento surge entonces bajo la influencia de tres grandes culturas
de la poca: la juda, la griega y la romana. Por eso sobre la cruz de
Jess aparece un letrero escrito en hebreo, griego y latn (Jn 19.19-20).
El Nuevo Testamento y el ambiente judo
Sin conocimiento del factor cultural judo, es imposible comprender
el Nuevo Testamento. Esto es cierto porque gran parte de los personajes
de la poca del Nuevo Testamento son judos: Jess, sus discpulos y
sus apstoles, y los primeros creyentes de la iglesia. Jess habl el
arameo, vivi en Galilea y Judea, y muri en Jerusaln.
Hay tres aspectos del ambiente judo que son importantes destacar
aqu: el religioso, el social y el literario.
Aspecto religioso
Hay una estrecha relacin entre la iglesia cristiana y el pueblo judo,
sobre todo en lo que a la religin respecta. En el centro de la fe juda
est la afirmacin de que Dios es el nico Seofl) (Dt 6.4; Mc 12.29;
DHH), que sus leyes son sabias y dignas de obediencia (Sal 78.5-8), y
que l ha escogido un pueblo para s mismo. Nada de eso est ausente
en la fe cristiana. En realidad, las Escrituras de Israel, donde los profetas
dejaron registrado el mensaje de Dios para su pueblo, siguieron siendo
las Escrituras de la iglesia cristiana. Sera mucho tiempo despus
cuando se agregara el Nuevo Testamento. Por eso en e,Nuevo Testamento
se ven registradas muchas de las costumbres reli~iosas judas y se
menciona a los grupos judos ms influyentes de la lloca (Mt 22. 23-33;
Hch 23.6-8; 1 Co 15.12-58).
70
EL CONTEXTO HISTRICO DEL NUEVO TESTAMENTO
Por otra parte, la esperanza en la venida del Mesas significaba para
los judos el deseo de ver cumplida la justicia por la mano misma de
Dios. De modo que las naciones e individuos que se oponan al pueblo
judo recibiran su castigo; y el pueblo escogido y los justos tendran su
recompensa. Pero con la muerte y resurreccin de Cristo los primeros
cristianos entendieron que la salvacin prometida y el juicio mismo
incluan a todos los seres humanos de todas las pocas (Jn 3.14-18;
12.32; 1 Ti 1.15; 2.4).
Aspecto social
Tambin se debe tener en cuenta la situacin social. En la sociedad
israelita de la poca de Jess haba tres clases sociales: una alta, una
media y otra pobre. La clase alta se compona de las familias de los jefes
polticos y religiosos, de los comerciantes solventes y terratenientes, y
de los recaudadores de impuestos (publicanos). La clase media contaba
con los medianos y pequeos comerciantes, los artesanos, los sacerdotes
y los maestros de la ley. Por ltimo, la clase pobre, la ms numerosa,
estaba formada por jornaleros que vivan al da (Mt 20.1-16), y por
muchos otros que vivan al margen de la sociedad, como los mendigos,
los leprosos y los paralticos (Mc 10.46).
Segn las leyes, el lugar ms bajo en la escala social lo ocupaban los
esclavos, aunque su situacin real dependa de la posicin y carcter de
sus amos. Los esclavos que no eran judos rara vez recuperaban su
libertad. En cambio, los esclavos israelitas podan recuperar su libertad
en el ao sabtico. El ao sabtico se celebraba cada siete aos, y su
objetivo era que no se cultivara la tierra durante un ao, para celebrar
as un ao en honor a Dios (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7; 26.34,43). Como no
se deba cultivar, no se podan saldar las deudas, y stas se perdonaban.
Del mismo modo, eran liberados los esclavos israelitas que haban
trabajado durante seis aos.
Los principales oficios eran la agricultura, la ganadera, la pesca (en
el lago de Galilea), trabajos artesanales (alfarera, zapatera, carpintera,
albailera, etc.) y el comercio. Tambin la atencin del templo daba
trabajo a un gran nmero de sacerdotes y levitas.
Se dice que la poblacin de Palestina en la poca de Jess pudo
haber sido de aproximadamente un milln de personas.
Los judos no formaban un grupo religioso y poltico unido. Decimos
religioso y poltico porque ambos aspectos estaban muy relacionados.
En este sentido, los judos se haban dividido en muchos grupos. En el
Segunda parte: El contexto de la Biblia
72
Nuevo Testamento se mencionan varios de ellos: los fariseos, los
saduceos, los herodianos y los maestros de la ley. Los fariseos eran un
grupo ms que todo religioso. Defendan la estricta obediencia de la ley
de Moiss, de las tradiciones y de la piedad popular (Flp 3.5-6).
Representaban el grupo con ms autoridad entre el pueblo. Eran
influyentes y participaban en la direccin poltica. Despus de la
destruccin del templo de Jerusaln (ao 70 d.C.), fue el grupo que
predomin entre los judos. Este grupo sostuvo la idea de la vida eterna,
el libre albedro y la providencia. Los saduceos, en su mayora, venan
de familias de sacerdotes aristocrticos. El grupo se asociaba con los
sacerdotes y con el Sanedrn o tribunal judicial israel. Negaban la vida
futura y la existencia de los ngeles y espritus (Mt 22.23-33; Hch 23.6-8).
Tambin desaparecieron con la cada de Jerusaln. Un grupo menor fue
el de los herodianos (partidarios de Herodes; Mt 22.16), y el de los
esenios. Los esenios no se mencionan en el Nuevo Testamento; sin
embargo, los historiadores y testigos de la poca (Filn de Alejandra,
Flavio Josefo, Plinio), e incluso los primeros padres de la iglesia (Justino,
Clemente de Alejandra, Orgenes), reconocieron su importancia. Cultivaban una vida comunitaria y muy organizada, los bienes eran comunes
y exigan el celibato, la rectitud moral, la modestia, los vestidos blancos,
las comidas comunitarias, las abluciones o ritos de purificacin con
agua, y el separarse del resto de los judos. Crean en las doctrinas
hebreas y en la necesidad de purificarse con persistencia. Pero tambin
tenan muchas creencias paganas: el determinismo universal, la adoracin del sol como dios; y la reencarnacin. Este grupo, como los dos
anteriores, desapareci al luchar contra Roma. Precisamente se desencaden esta lucha en el ao 66 d.C. por los celotes ((los celosos ). Ellos
eran fanticos de la libertad y de una exagerada espera en los momentos
culminantes de la vida y de la historia.
Por ltimo, mencionaremos a un grupo importante por su influencia
literaria: los maestros de la ley (escribas, letrados o rabinos). Ellos
enseaban la religin y las tradiciones, y explicaban las Escrituras. En
su mayora eran laicos. Enseaban en el templo (Lc 2.46) o en las sinagogas
(Hch 15.21). Ejercan mucha influencia por su piedad y erudicin.
Hacan estrictas interpretaciones de la ley, crean in cierta libertad
humana, pero limitada por la providencia. Crean en la resurreccin y
en los ngeles, en la venida del Mesas y en la reunil1"'"final de todas las
tribus de Israel. Su marcado carcter separatista los volvi presumidos,
y con eso disminuyeron su fuerza espiritual. Junto con los fariseos, se
EL CONTEXTO HISTRICO DEL NUEVO TESTAMENTO
73
opusieron fuertemente a Jess (Mt 23). Sus enseanzas se conservaron
en la llamada literatura rabnica , escrita despus del Nuevo Testamento.
Aspecto literario
La literatura cristiana, ante todo el Nuevo Testamento, se inspira en
el Antiguo Testamento y en el judasmo contemporneo. Esto es
llamativo, porque el Nuevo Testamento y los primeros escritos cristianos
se hicieron en griego. En efecto, sin importar la influencia griega,
muchas palabras, mensajes y enseanzas corresponden al espritu
hebreo. La enseanza era primero oral y en arameo, luego se verti al
griego, pero conservando su cualidad juda. As, en el Nuevo Testamento
conservamos palabras como: abb y marana tao
El cristianismo primitivo se origin a partir del pueblo judo (Hch
2.46), y poco a poco fue distinguindose de ste, hasta separarse del
todo. La separacin definitiva fue motivada por el mismo mensaje
proclamado: no es requisito ser judo para ser cristiano (Hch 15.1-35).
As, muchas personas que no eran judas se integraron a la iglesia y
contribuyeron a la separacin (Ro 11.11-12). Esa separacin era de
esperarse de todas formas, pues la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, existe
porque con su vida, muerte, resurreccin, presencia Y actuacin subsiguientes, se ha realizado un acontecimiento totalmente nuevo. Es ,la
nueva creacin (Mc 1.27; 2.21-22; Jn 13.34; Gl 6.15; Ef 2.15). Ademas,
este nuevo acontecimiento se transmiti con formas literarias nuevas,
como los evangelios, y con la transformacin de formas tradicionales,
como las cartas.
El Nuevo Testamento y el ambiente griego
Las grandes conquistas militares de Alejandro Magno en Asia (ao
333 a.C.) hicieron que la cultura griega se difundiera por el occidente
asitico, por el norte de frica, por el sur de Europa y por Roma misma.
No es de extraar que, para el siglo I d.C., el griego fuera el idioma de
las personas cultas de la zona del mar Mediterrneo, e incluso la lengua
popular en muchas de las regiones de la zona. Esta difusin de la cultura
griega es lo que se ha denominado helenismo .
Dado que el pueblo de Israel sufri diversas deportaciones masivas
a lo largo de la historia, era comn encontrar comunidades judas fuera
de Palestina. Esas comunidades constituyeron lo que se llama el judasmo
Segunda parte: El contexto de la Bbla
74
de la dispora o dispersin. Aunque estas comunidades siguieron fieles
a sus tradiciones religiosas (por ejemplo, Hch 16.13), adoptaron el
griego como idioma propio. Hoy se acepta que despus del ao 70 d.C.
eran ms los judos de la dispora, que los que vivan en Israel. Fue as
como en la comunidad juda de Alejandra (Egipto) se tradujeron al
griego las Escrituras israelitas. La principal de estas traducciones es la
versin de los Setenta)) o Septuaginta (LXX), la cual se convirti en el
texto de uso comn de los cristianos de habla griega.
Tambin en Jerusaln hubo un grupo de judos cristianos que
hablaban griego (Hch 6.1). Eso hizo posible la difusin del evangelio en
las comunidades de la dispora y entre los paganos (Hch 11.19-20). El
judo ms notable entre la dispora es, sin duda, Pablo de Tarso. Pablo
fue primero perseguidor de cristianos y luego, convertido ya al cristianismo, fue seguidor y propagador celoso de Cristo entre los paganos
(Gl 1.14). Sus viajes misioneros abarcaron la mayora del mundo
conocido hasta entonces y sus cartas constituyen una parte muy
importante del Nuevo Testamento.
Por todas estas razones no es extrao que el Nuevo Testamento se
hubiera escrito en griego, aunque algunos manuscritos y tradiciones
anteriores puedan sugerir que al inicio se escribieron en hebreo y
arameo. Sin embargo, lo cierto es que su redaccin y texto definitivos
se hicieron y se conservaron en griego.
El Nuevo Testamento y el ambiente romano
Alrededor del siglo 11 a.C. el poder militar de Roma se haba
apoderado de todo el Mediterrneo. A partir del 63 a.C. Palestina qued
sometida al podero militar y poltico de Roma.
Al inicio, los gobernantes judos conservaron el ttulo de reyes,
aunque estuvieran sometidos al poder romano. El Nuevo Testamento
destaca a Herodes el Grande, quien gobern Palestina del 37 al 4 a.C.
Fue bajo su mandato cuando naci Jess (Mt 2.1-20; Lc 1.5). Cuando
Herodes muri, el reino se dividi entre sus tres hijos: Arquelao gobern
Judea y Samaria hasta el ao 6 d.C., Herodes Antipas en ~alilea y Perea,
hasta el 39 d.C., y Filipo en el nordeste del Jordn, hasttt el 34 d.C. (Mt
2.22; Lc 3.1). Hacia el ao 6 d.C., el emperador romano Augusto quit
del reino a Arquelao, y Judea y Samaria pasaron a ser 5topiedades del
Imperio Romano. Los nuevos cambios administrativos incluyeron nuevas
autoridades romanas (los prefectos y los procuradores). El ms conocido
75
EL CONTEXTO HISTRICO DEL NUEVO TESTAMENTO
de todos en la historia cristiana es Ppncio Pilato, prefecto de Judea
(26-36 d.C.) que conden a muerte a Jess (Mt 27.1-26).
Para el ao 37 d.C., el rey Herodes Agripa sustitua a Filipo, y en el
40 d.C. a Herodes Antipas. En el ao 41 d.C. Herodes Agripa extendi
su dominio hacia Judea y as reconquist un reino tan grande como el
que haba tenido su abuelo Herodes el Grande (Hch 12.1-19).Hero~es
Antipas muri en el ao 44 d.C. (Hch 12.19-23), y con ello toda Palestina
pas a manos de los romanos. Esto dur hasta el ao 66 d.C., cuando
se produjo la guerra juda (Hch 23.24; 2 4 . 2 7 ) . ,
Entonces Roma despleg su fuerza militar por todo Israel. Los
soldados se organiz~ban por compaas, las [Link] te~an a. su cargo v~~ar
por la adoracin del emperador en todo el Impeno. Diez compamas
formaban una l-egi~ (unos 6.000 homb~es). Lo~ .soldados deban
facilitar las conquistas\ y aplacar las rebeliones. Vigilaban las fiestas
judas, las prisiones y\~as ejecuciones (Mt 28.11-15; Lc 23.47;, Jn
19.2,23-24,34). Pese a ello, tambin l's soldados se acercaban a Jesus y
al cristianismo (Mt 8.5-13; 27.54; Lc 23.47; Hch 10; 27.3-11). En su carta
a los efesios, Pablo compara al cristiano con un soldado romano (Ef
6.10-18).
El creciente descontento dEll pueblo judo hacia los romanos lleg a
su punto mximo en el ao 66 d.C. En ese ao, los celotes org~nizar~n
una rebelin contra Roma. La lucha dur cuatro aos. En el pnmer ano
de guerra, Roma decidi que los gobernadores de Palestina deban
s~guir siendo generales del ejrcito, a quienes llamaron <}egados)). El
primero de ellos fue Vespasiano, quien en el ao 69 d.C. fue proclamado
emperador. La rebelin juda fue aplacada con la intervencin de los
ejrcitos romanos que conquistaron Jerusaln y destruyeron el temp~~
en septiembre del ao 70 d.C. (Mt 24.2; Lc 21.20). Esta derrota se deblO
a la superioridad militar de los romanos y a las irreconciliables disputas
internas de los judos.
Con la cada de Jerusaln tambin desaparecieron las autoridades del
Sanedrn, o Junta Suprema de los judos; las familias sacerdotales se vieron
diezmadas, y el grupo de los maestros de la ley empez a desaparecer. El
cargo de sumo sacerdote result obsoleto, al igual que el culto del t~mplo.
Las enseanzas religiosas, tradicionales Y culturales se reorganizaron
'
alrededor de los rabinos y sus escuelas.
Fuera de Palestina, la iglesia cristiana supo aprovechar bien los beneficios que ofreca el Imperio Romano. La unidad poltica y cultural facilit la
rpida propagacin del evangelio por el mundo pagano (Ro 15.19,28; 1 P 1.1).
Segunda parte:. El contexto de la Bbla
76
Esto se debi en parte a que en un principio las autoridades romanas
no se oponan a la prctica de la religin juda ni de la religin cristiana.
Pero cuando la fidelidad a Cristo entr en conflicto con los intereses de
Roma, los primeros cristianos empezaron a ser martirizados y perseguidos. Los cristianos se resistan a dar culto al emperador y a sus dioses.
A esto se agreg que muchas disposiciones contra los judos tambin
se aplicaron a los cristianos (Hch 18.2). Esta tensa situacin en que
vivieron los cristianos de los siglos 1 y 11 se refleja en 1 P 4.12-16 Y en
el libro de Apocalipsis, donde Roma aparece como el enemigo nmero
uno del cristianismo.
Cronologa del Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento no encontramos fechas que nos ayuden a
escribir una cronologa tal como se hace hoy, con el calendario moderno
de uso universal. Sin embargo, encontramos detalles cronolgicos
propios de la forma en que los judos medan el tiempo. Esos detalles
del Nuevo Testamento, as como otros encontrados en obras seculares
escritas en aquellos tiempos, nos ayudan a fijar fechas aproximadas para
los sucesos de la vida de Jess y la vida de la iglesia en el tiempo de los
apstoles.
La vida de Jess
Su nacimiento. Segn Mateo 2.1, Jess naci cuando Herodes el
Grande era rey de Judea. Esto quiere decir que su nacimiento no pudo
ocurrir despus de la muerte de Herodes. El historiador judo Josefo
dice en su libro Antigedades que, antes de morir Herodes, hubo un
eclipse de luna. Sabemos que entre el ao 5 y 4 a.C. hubo varios eclipses.
El que ocurri precisamente antes de la muerte de Herodes pudo ser el
del 12 de marzo del 4 a.C. Josefo mismo dice que Herodes muri antes
de la Pascua del 11 de abril del 4 a.C. La fecha de la muerte de Herodes
tuvo que ser entonces a principios de abril de ese ao.
En Lucas 2.1 se nos dice que Jess naci durant~ el tiempo en que
se haca el censo ordenado por el Emperador Augusto. Lucas nos
informa adems que el censo fue realizado por el gobernador romano
de Siria llamado Quirinio. Por las pruebas encontradas en documentos
del historiador Josefo y otros documentos antiguos, algunos fijan como
fecha probable de ese censo el ao 8 a.C.
77
EL CONTEXTO HISTRICO DEL NUEVO TESTAMENTO
De ese modo, lo nico que podramos afirmar es que el nacimiento
de Jess tuvo lugar entre los aos 8 a.C. (censo de Quirino) y 4 a.C.
(muerte de Herodes). La fecha que todos aceptan con ms probabilidad
es la de los aos 7 6 a.C.
Su ministerio. Sabemos que Jess comienza su ministerio despus
de ser bautizado por Juan el Bautista, y a su regreso del desierto (Lc
3.21-4.14), pero no tenemos datos de la fecha exacta en que esto
sucedi. Para fijar la fecha, recurrimos a la sincronizacin que el
evangelista Lucas hace del ministerio de Juan el Bautista (Lc 3.1).
Lucas nos dice que Juan comenz su ministerio cuando el emperador
Tiberio ya llevaba reinando casi quince aos. El historiador Josefo
asegura que Tiberio comenz a reinar al morir Augusto en el ao 14
d.C. Esto quiere decir que el ao 15 de su reinado sera el 28 29 d.C.,
y que esa sera la fecha probable del comienzo del ministerio de Juan
el Bautista y de Jess mismo.
Tambin puede confirmarse esta fecha si se toma en cuenta la cita
de Juan 2.20, en la que se dice que la construccin del templo llevaba
ya 46 aos. Segn Josefo, Herodes comenz la reconstruccin del
templo en el ao 20 a.C. Sumando entonces 46 aos, nos da la fecha de
27 28 d.C.
Segn Lucas 3.23, Jess tena unos treinta aos de edad cuando
comenz su ministerio y, de acuerdo con el Evangelio segn Juan, su
ministerio pudo durar unos dos aos y medio. Llegamos a esta conclusin porque Juan menciona claramente tres Pascuas durante el ministerio de Jess (Jn 2.l3-23; 6.4; 7.2; 10.22; 12.1).
Su muerte. Segn el calendario judo, la Pascua en que muri Jess
se celebr el viernes 7 de abril del ao 30 d.C.
La iglesia en la poca de los apstoles
Para hacer una cronologa aproximada de todos los acontecimientos
importantes en la vida de la iglesia durante la poca de los apstoles,
recurrimos a los nicos sucesos narrados en el libro de Hechos que
pueden fecharse con precisin segn fuentes judas y romanas. Es a
partir de esas fechas como se pueden fechar los dems sucesos (vase
la Tabla cronolgica).
Primero que todo mencionemos la muerte del rey Herodes Agripa 1
(Hch 12.23), ya que es la fecha que con ms exactitud se puede fijar.
Segn el historiador judo Josefo, Agripa fue nombrado rey de Palestina
segunda parte: El contexto de la Biblia
78
poco despus de que el emperador Claudio tomara el poder en Roma,
en enero del ao 41 d.C. Segn Josefo, Agripa rein durante tres aos,
por lo que la fecha de su muerte puede ser el 44 d.C.
Otro acontecimiento singular que se puede fechar es la hambruna
mencionada en Hechos 11.28, pues varios autores antiguos la mencionan en sus libros (Josefo, Tcito y Suetonio), y en papiros egipcios se
registra el alto precio que alcanz el trigo en esa poca. Segn esas
fuentes, hubo una gran hambruna entre los aos 46 47 d.C., cuando
Tiberio Alejandro era procurador de Judea.
Aunque no se puede confiar mucho en un historiador tan tardo
como Orosius (siglo V), cabe apuntar que l fecha el edicto del
emperador Claudio para expulsar de Roma a los judos (Hch 18.2), en
el ao 49 50 d.C.
Por ltimo, en Hechos 18.12 se menciona el juicio de Pablo ante el
gobernador de Acaya, llamado Galin. Segn una inscripcin en latn
encontrada en Delfos, Grecia, el gobierno de Galin puede ubicarse
entre el 51 y 53 d.C.
79
Emperadores
de Roma
EL CONTEXTO HISTRICO DEL NUEVO TESTAMENTO
Fecha
Augusto
Tiberio
Fecha
37 a.C.
27 a.C.
76
a.C.
Historia del Nuevo
Testamento
Jess en Samaria
(Jn 4.35)
Jess en Jerusaln para
la Fiesta de los
Tabernculos (Jn 5.1)
29 d.C.
Alimentacin de los
cinco mil (Jn 6.4; era
tiempo de la Pascua)
30 d.C.
Jess en Jerusaln para
la Fiesta de los
Tabernculos (Jn 7.2)
Jess en Jerusaln para
la Fiesta de
Dedicacin (Jn 10.22)
Gobernantes de Palestina
Pentecosts (Hch 2.1ss)
Nacen Juan el Bautista
y Jess
33 d.C.
Apedrean a Esteban
(Hch 7.1ss)
34 d.C.
Conversin de Pablo
(Hch 9.1ss)
Arquelao
(Judea; 4 a.C.-6 d.C.)
Herodes 'Filipo (Iturea; 4
a.C.-34 d.C.)
Herodes Antipas (Galilea; 4
a.C.-44 d.C.)
26 d.C.
28 d.C.
Jess es crucificado y
resucita (poca de
Pascua)
Herodes el Grande 37 -4 a.C.
4 a.C.
14 d.C.
Poncio Pilato.,
(26-36 d.C.)~
Bautismo de Jess
Muerte de Juan el
Bautista
Gobernantes de Palestina
Jess en Jerusaln para
la Pascua (Jn 2.13),
Tabla cronolgica del Nuevo Testamento
Emperadores
de Roma
Historia del Nuevo
Testamento
Visita de Pablo a
Jerusaln
Calgula
Claudio
37 d.C.
41 d.C.
Herodes Agripa 1, Rey de
Judea; 41-44 d.C.
46 d.C.
Primer viaje misionero
de Pablo; 46-48 d.C.
(Hch 1314)
48 d.C.
Concilio Apostlico en
Jerusaln (Hch 15.1-29)
Segunda parte: El contexto de la Biblia
Emperadores
de Roma
Fecha
49 d.C.
50 d.C.
51 d.C.
Historia del Nuevo
Testamento
54 d.C.
Gobernantes de Palestina
Se escribe Santiago
(50 58 ?)
Herodes Agripa n, 50-93
d.C. (territorio norte)
Se escribe
1,2 Tesalonicenses
Emperadores
de Roma
EL CONTEXTO HISTRICO DEL NUEVO TESTAMENTO
Fecha
Historia del Nuevo
Testamento
64 d.C.
Se escribe 1 Pedro (?)
67 d.C.
Se escriben Tito, 1,2
Timoteo, Hebreos
Galba
68 d.C.
Otto
69 d.C.
Vitelius
70 d.C.
Flix, Procurador romano;
52-60 d.C.
Tercer viaje misionero
de Pablo; 54-58 d.C.
(Hch 18.23-21.17)
56 d.C.
Pablo sale hacia
Trade
57 d.C.
Pablo en Macedonia y
Acaya. Se escriben
57-58 d.C.
1 Corintios, Glatas,
Filipenses (?),
2 Corintios, Romanos
Tito
Domiciano
(81-96 d.C.)
60 d.C.
Pablo es llevado a Roma
61 d.C.
Pablo permanece
dos aos en prisin
domiciliaria
(Hch 28.30).
Se escriben 61-63
d.C. Colosenses,
Filemn, Efesios
Cada de Jerusaln.
Se escribe, 70 (?):
Marcos; (70-80):
2 Pedro, Judas
79 d.C.
80 d.C.
Se escriben (?) Mateo,
Lucas, Hechos
81 d.C.
Persecucin de la iglesia
96 d.C.
Se escriben Juan,
Apocalipsis, 1,2,3 Juan
98 d.C.
Muerte de Juan
Libros recomendados
Pablo arrestado
en Jerusaln
(Hch 21.27-33)
Pablo, preso en
Cesarea 58-60 d.C.
Gobernantes de Palestina
Vespasiano
Pablo permanece
en feso
58 d.C.
81
Segundo viaje misionero
de Pablo; 49-53 d.C.
(Hch 15.36-18.23)
52 d.C.
Nern
80
Festo, procurador romano
(60-62 d.C.)
.
~
Harrington, Wilfrid J. Iniciacin a la Biblia. La plentud de la promesa.
Tomo 11. Santander: Editorial SAL TERRAE)), 1967.
Packer, 1. L El mundo del Nuevo Testamento. Miami: Editorial Vida;
1985.
Paul, Andr. El mundo judo en tiempos de Jess. Historia poltica.
Madrid: Ediciones Cristiandad, 1982.
Saulnier, Ch. y Rolland, B. Palestina en los tiempos de Jess. Estella:
Editorial Verbo Divino, 1981.
Schultz, Hans Jrgen. Jess y su tiempo. Salamanca: Ediciones Sgueme, 1968.
GEOGRAFA BBLICA
Pedro Ortiz V.
Jos Soto Villegas
s individuos y los pueblos no viven en el vaco. Las casas que fabrican,
las actividades comerciales y las gestiones polticas que los distinguen,
aun las herramientas y armas que utilizan, revelan el ambiente fsico
en el cual viven. El clima y el terreno determinan las labores agrcolas, la
forma de vestir y el tipo de vivienda. La flora y la fauna afectan los hbitos
alimentarios. El comercio y el desarrollo industrial estn ntimamente
relacionados con la materia prima disponible y el acceso a los mercados de
una regin. La industria martima se relaciona con la disponibilidad de
puertos y el acceso al mar. Incluso la ubicacin de las ciudades no es
accidental; por lo general estn ubicadas en lugares estratgicos para el
comercio y el transporte. La topografa de la regin afecta sustancialmente
las fronteras y la administracin de las ciudades. Es por todo eso por lo
que nos detenemos aqu a estudiar el mundo tras los relatos bblicos. El
conocimiento de ese mundo nos ayudar en la recta comprensin e
interpretacin del texto bblico.
La geografa fsica del mundo de la Biblia
Ante todo, debemos darnos cuenta de que el mundo de la Biblia no
es slo el territorio conocido como Tierra Santa)), es decir, Palestina.
Si bien es cierto que Palestina es de suma importancia en la historia
bblica, el contexto geogrfico que la rodea no lo es menos. Por lo tanto,
antes de considerar la geografa de Palestina, daremos un breve vistazo
a su contexto geogrfico.
Babilonia: En un principio, el territorio de Babilonia se extenda
desde el Golfo Prsico hasta la latitud 340 norte, y se encontraba rodeado
por los ros Tigris y ufrates. Limitaba al norte con Asiria y Mesopotamia, y al sur con el Golfo Prsico. Al este, separado por una cadena
montaosa, estaba Elam, y al oeste, el desierto Arbigot (Mapa 1)
Pero las conquistas babilnicas extendieron su territorio, hasta
ocupar Nnive y toda Asiria, Armenia, Palestina, Siria y"Egipto.
82
83
GEOGRAFA BBLICA
. ~u privi!egiada situacin geogrfica entre los dos ros, ufrates y
Tlgns, le dIO mucha prosperidad, pues su territorio era irrigado por
numerosos canales que hacan de esa tierra un lugar frtil, que alimentaba a una gran poblacin.
Asiria: Asiria fue en un principio una provincia de Babilonia. Se
desconoce el tiempo de su independizacin, pero sabemos que ocurri
en algn momento de la vida del rey babilnico Hammurabi (1728-1686
a.C.). Su primera capital fue Asur, que posteriormente fue sustituida por
Nnive.
Asiria se encontraba en el llano de Mesopotamia. Su lmite norte
~ran los lagos Van y Urmia; al este tena a Media, y al oeste el ro
Eufrates; en el sur, su lmite era Babilonia (Mapa 1). Su territorio meda
unos 450 km. de norte a sur, y unos 257 km. de este a oeste. Era un
territorio altamente frtil y poblado. Sus habitantes fueron prsperos y
civilizados.
Siria: Geogrficamente hablando, Siria es toda la regin comprendida entre el continente asitico y el continente africano, entre la costa
del Mediterrneo y el ro ufrates. Pero polticamente la regin se ha
dividido en Siria, al norte, y Palestina, al sur.
Toda la regin de Siria est conformada por la costa oriental del
Mediterrneo y el territorio que va desde el monte Tauro hasta cerca
del Mar Rojo, que a su vez consta de dos cadenas montaosas y un
extenso valle entre ambas. Las montaas son el lmite con el desierto.
(Mapa 1)
Desierto de Sina: Est formado por todo el territorio entre Egipto
y Edom. Tiene forma de tringulo, con el Mar Rojo al oeste y el Golfo
de Aqaba al este. Su rea total consta de unos 51.800 km2. Dos terceras
partes de su territorio carecen totalmente de agua, y su ~uelo es duro.
Hay una franja de unos 32 km. de terreno arenoso situado entre el Mar
Rojo y los lagos Amargos (al este), y varias lomas de piedra caliza (al
oeste). Tambin encontramos la Cordillera de Granito, que es la parte
ms regada del desierto, y por eso constituy la mejor regin de paso
entre Egipto y Edom. Luego est el valle de Arab, entre el Mar Muerto
y el Golfo de Akaba (16 km. de ancho por 193 de largo), rodeado de
montaas y con numerosos manantiales (Mapa 2).
Egipto: Se encuentra al noreste de frica. Su territorio se extenda
desde la costa del Mar Mediterrneo (norte) hasta la primera catarata
del ro Nilo (sur). Al este, sus lmites son Arabia y el Mar Rojo, y al oeste
est el gran desierto (Mapa 2). La poblacin de Egipto se situ siempre
Segunda parte: El contexto de la Bbla
84
alrededor del ro Nilo. La fertilidad del territorio se debe al Nilo y a su
inundacin anual, la cual es provocada por las lluvias que caen en el
territorio donde nace el ro. En Egipto nunca llueve, pero el ro riega
toda la regin, mantenindola frtil, pues la inundacin deja depsitos
de agua cada ao.
Asia Menor: En la poca del Nuevo Testamento, Asia Menor estaba
dividida en varias provincias romanas y estados clientes: Asia, Bitinia y
Ponto, Galacia, Cilicia y Capadocia (Mapa 3). Dentro de su geografa se
incluyen tambin varias islas cercanas: Chipre, Patmos, Rodas, Samotracia, Cos, Asn, Mitilene, Quio, Cnido. En toda la regin de Asia Menor
ubicamos ciudades que, de una u otra manera, jugaron un papel
importante en la historia del Nuevo Testamento, como Tarso, Derbe,
Listra, Iconio, Antioqua de Pisidia, Perge, Atalia, Hierpolis, Laodicea,
Col osas, Filadelfia, Sardis, Esmima, Tiatira, feso, Prgamo y Trade.
(Vase Mapa 4)
Palestina: Pasemos ahora a considerar el territorio donde se desarrolla la mayor parte de la historia bblica.
Nombre: El nombre de Palestina est relacionado con la palabra
filisteos, cuyo pas se llam Palesto (800 a.C.) y Palshet (Ex 15.14; Is
14.29,31).
Sin embargo, este no es el nombre utilizado en la Biblia. Surgi ms
bien del lenguaje administrativo del Imperio Romano, cuando la provincia de Judea comenz a llamarse Siria-Palestina o Palestina. En el
Antiguo Testamento se le llama de diferentes maneras:
"La tierra que yo, el Seor, jur dar a los antepasados de ustedes
"Tierra prometida
"Tierra de Canan
"Tierra de Israe" (el trmino ms utilizado)
"Tierra de los hebreos
"Tierra santa
"Siria-Palestina
Canan (Gn 12.5; Ex 15.15) es el trmino que se u~ cuando ese
territorio era slo una esperanza o una promesa. Luego qUe los israelitas
ocuparon la tierra, el trmino dej de usarse. El nombre Canan
probablemente significa rojo-prpura, en alusin a u tipo de tinte
que se elaboraba en la regin.
Lmites: los lmites de Palestina, de norte a sur, son conocidos en la
Biblia as: Desde Dan hasta Beerseba (Jue 20.1), y en algunos textos
85
GEOGRAFA BBLICA
es algo ms amplia: Desde el ro de Egipto hasta el ro grande, el
ufrates (Gn 15.18; estos son conocidos como los lmites ideales). Mide,
ms o menos, entre 320 y 380 km, desde Dan, al norte, hasta el lmite
sur en la pennsula de Sina. La frontera norte se extenda desde Tiro,
en la costa del Mar Mediterrneo, hasta Damasco. La frontera sur va
desde el ro de Egipto hasta la parte sur del Mar Muerto. (Vase Mapa 5)
De oeste a este, los lmites van desde la costa mediterrnea hasta la
depresin del Jordn. La longitud vara, de 50 km. por el norte a unos
80 km. por la zona sur del Mar Muerto. Como la meseta montaosa al
este del Jordn (unos 30 km.) por Transjordania no debiera considerarse
territorio israelita, toda la extensin sera de unos 23.000 km.f.. (un poco
mayor que Blgica y mucho menor que Suiza; Costa Rica mide aproximadamente 50.000 kmID.
Palestina est claramente dividida en cuatro franjas casi paralelas,
que corren de norte a sur (Mapa 6). Desde el este hacia el oeste, esas
franjas son:
Montaas de Transjordania: Esta cordillera, situada al este de.
Palestina, forma una seccin alta de terreno que se divide en subregiones por los ros Yarmuk, Jaboc, Amn y Zereb (Mapa 5). La regin, de
acuerdo con los relatos bblicos (Jos 18.7-10), perteneci por algn
tiempo a Rubn, Gad y Manass, durante el perodo de los jueces (Mapa
7). El control israelita de esta regin fue espordico.
Los cuatro ros que se encuentran en sus suelos sealaron, durante
diversos perodos, las fronteras orientales de los pueblos vecinos de
Israel. Desde el sur, el primer pueblo es Edom, que ocupaba 170 km.
de territorio entre el golfo de Akaba y el ro Zereb (Mapas 5 y 7). Los
edomitas fueron sometidos por David (2 S 8.13-14) y, posteriormente,
durante el reinado de Salomn, los israelitas explotaron sus minas de
cobre y de hierro. Al norte se encuentran los pueblos de Moab y Amn,
cuyos dominios se extendan 130 km. entre el Zereb y el Jaboc (Mapas
5 y 7). Entre estos pueblos no exista una frontera natural definida. y
finalmente, ms al norte, entre el Jaboc y el Yarmuk, a unos 55 km. de
distancia, se encuentra la regin de Galaad: rica en bosques, gana~~ra
y agricultura; famosa tambin por sus perfumes y sus hierbas medlcmales (Jer 8.22; 46.11).
Depresin del Jordn: Es la parte geogrfica ms distintiva de
Palestina. La depresin llega hasta 400 m. bajo el nivel del mar, y se
extiende desde el norte, en Siria y el Lbano, y contina al sur del Mar
Muerto, por el desierto de Arab, por la costa este de frica.
segunda parte: El contexto de la Biblia
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El ro Jordn, que divide la regin en Cisjordania y Transjordania,
recibe sus aguas de las faldas del Monte Hermn y de la regin de Dan,
y desemboca finalmente en el Mar Muerto. A travs de su trayectoria,
se producen tres lagos: el antiguo lago Huleh (Mapa 5) o aguas de
Merom (Jos 11.5,7) -drenado por Israel en 1967-; el de Galilea tambin conocido como Tiberias o Genesaret, a 260 m. bajo el nivel del
mar-, y el Mar Muerto -a 390 m. bajo el nivel del mar-o El lago de
Galilea se consideraba como el centro de la provincia de Galilea. En su
lado occidental son frecuentes los remolinos, pero su agua es dulce y
abundante en peces. El Mar Muerto es salobre y rico en aguas sulfurosas,
y quiz contenga en sus profundidades fuentes termales; su amargor y
concentracin de substancias es notable debido a la constante evaporacin.
El ro Jordn fluye a travs de una franja geolgica excepcional.
Partiendo de Turqua, el valle que enmarca el ro contina a travs de
Siria, Lbano, Palestina y el mar Rojo; finalmente resurge en el continente africano. Es la falla geolgica ms profunda y larga de la tierra:
su extensin es de 6.500 kms. Las aguas del Jordn viajan en rpido y
lodoso zigzag. Debido a su profundidad no se puede utilizar con
facilidad para el riego, pero son sus afluentes los que favorecen el riego,
la humedad y las cosechas de la zona.
Montaas de Palestina)) o Cisjordania: Esta franja geogrfica ha
sido testigo de gran parte de la historia bblica. Incluye una serie de
montaas, colinas y valles entre el Jordn y el Mediterrneo. Por esta
cordillera se riega la regin. A un lado de sus pendientes, las aguas
llegan a la llanura de la costa del Mediterrneo; y al otro, al valle del
Jordn. Esta seccin central de Palestina se ha dividido en tres secciones: Galilea, al norte; al centro Samaria; y Jud, al sur. Entre Galilea y
Samaria se interponen las llanuras de Esdraeln y Jezreel.
La regin de Galilea se divide en dos secciones de importancia. La
alta Galilea, que mantiene una altura media de 600 m., cuenta con la
cima ms alta de la regin: el monte Yermac, o Merom, con una altura
aproximada de 1.208 m. (Mapa 5) La parte baja, cuyos montes no
superan los 600 m., cuenta con el Tabor, con una altura fIe 588 m.
Sobre las famosas Alturas de Goln se levanta el monte Hermn
(Mapa 5), con sus nieves perpetuas. La cadena de montalS que incluye
el Monte Carmelo (Mapa 5), escenario de la gran lucha de Elascon los
profetas de Baal (1 R 18.1-40), se extiende a lo largo de 24 km., y alcanza
una altura de 546 m.
87
GEOGRAFA BBLICA
Luego de la llanura de Jezreel se encuentran las montaas de
Samaria, con sus montes Ebal y Gerizim (Mapa 5), cuyas cimas llegan
a los 940 y 881 m. respectivamente. Hacia Jerusaln, en Baal Jasor, al
norte de Betel, la altura alcanza los 1.016 m.; y el monte de los Olivos
se alza a 818 m. Por ltimo, los montes de Jud se extienden por una
regin de 70 km. de largo por 20 km. de ancho, desde Jerusaln hasta
Beerseba.
Las ciudades y poblados ms importantes de Palestina se encontraban en esta regin de la cordillera central (Mapa 11). De norte a sur se
pueden identificar, entre otras, las siguientes: en la regin de Galilea,
Nazaret y Cafarnam; cerca del monte Carmelo se identifica a Meguido;
Jezreel est emplazada en las faldas de los montes Gelbo (2 R 9-10);
en la regin de Samaria se encuentran Siquem, Tirsa y Samaria; hacia
el sur se distinguen Silo, Betel, Mizpa, Rama, Ceba, Caban, Cibea y
Jerusaln; finalmente, hacia el sur de la Santa Ciudad, Beln, Hebrn y
Beerseba.
Nazaret es una aldea meridional de las sierras de Baja Calilea, sobre
la llanura de Esdraeln. All tuvo su via Nabot, y su tierra fue testigo
de las derrotas de Sal. All estuvo la casa de Eliseo, se dieron los
sacrificios del profeta Elas, y creci Jess como el hijo del carpintero.
Llanura costera del Mediterrneo: Esta se encuentra al oeste de
Palestina. De norte a sur, la llanura se presenta casi en forma rectilnea
desde el golfo de Alejandreta -en la seccin noreste de la cuenca-, hasta
Caza y Rafia, donde gira hacia el oeste (Mapa 8). Cruza las costas de
Siria, Lbano -antigua Fenicia- y Palestina.
Por la costa, los lmites naturales de Palestina lo sealan la desembocadura del ro Leontes, en el norte, y, del ro de Egipto al sur: 340 km.
de costa (Mapa 8). Sus playas no incluyen ningn puerto natural de
importancia; por esa razn los habitantes de esa seccin de Palestina
no desarrollaron vas martimas de importancia, cosa que s hicieron los
fenicios, sus vecinos del norte. Durante la monarqua del Antiguo
Testamento, el puerto principal estaba en Jafa (2 Cr 2.15; Jon 1.3).
El monte Carmelo divide la regin en dos secciones: el tramo norte
es estrecho; el sur se ensancha y presenta tres llanuras: la de Dor, la de
Sarn y la de Filistea. En esta ltima llanura se encuentran las cinco
ciudades filisteas: Ecrn, Azoto, Ascaln, Cat y Gaza (Mapa 9).
Entre las montaas de Jud y la costa del Mediterrneo la Biblia
identifica una regin con el nombre de Sefelal> -trmino hebreo para
Segunda parte: El contexto de la Bibla
88
tierras bajas-. Es una zona intermedia entre la llanura y la montaa,
que incluye ciudades de importancia como Gezer, Bet-semes, Azeca,
Mares y Laquis (Mapa 9). Su fertilidad (1 R 10.27; 2 Cr 1.15; 9.27) es
proverbial, y su posicin estratgica le dio celebridad.
Es aqu donde se desarroll la historia bblica casi en su totalidad.
Un escenario muy pequeo: de Jerusaln a Samaria slo hay 55 km. de
distancia.
A pesar de sus limitaciones fsicas, Palestina es una regin de
importancia mltiple. Desde comienzos de la historia ha jugado un papel
protagnico en la vida poltica, comercial y cultural de la regin. Tiene
una superficie configurada por mares, ros, montaas y valles. En sus
terrenos se encuentran la tierra de Jeric -la ciudad ms baja de toda
la tierra-, que es quizs el asentamiento urbano ms antiguo de la
humanidad, y el Mar Muerto, que es el punto ms profundo del globo
terrqueo.
En esa regin tan pequea, cada ciudad, cada monte y cada ro tiene
una potencialidad arqueolgica de importancia. Y la evaluacin e
interpretacin de los descubrimientos arqueolgicos en Palestina han
contribuido sustancialmente a una mejor comprensin de las culturas
que vivieron en esos territorios.*
La ubicacin geogrfica de Palestina pone de manifiesto su importancia geopoltica. La regin donde se llevaron a cabo muchos de los
grandes acontecimientos descritos en la Biblia est situada en el punto
de confluencia entre Eurasia y frica, entre Oriente y Occidente, entre
los valles del Nilo y el Ro ufrates.
Clima: El clima de Palestina est determinado por la posicin
geogrfica, la configuracin de la regin y la proximidad al desierto.
Aunque posee variedad en el clima, por lo general se reconocen en la
regin dos estaciones fundamentales: el invierno, con su temporada de
lluvias; y el verano, que es un perodo de gran sequa. Las llamadas
"lluvias tempranas n llegan en el otoo, y con ellas comienza el calendario
agrcola. El perodo de mayor lluvias en Palestina se manifiesta crsde
diciembre hasta marzo; y las llamadas lluvias tardas, tan importantes
para la cosecha, se producen en abril y mayo (ler 3.3; Am 4.7).
Palestina est enclavada entre el mar y el desierto, y l~s lluvias se
producen en el mar, desde el oeste de la regin. La precipitacin pluvial
decrece de oeste a este, aunque ese efecto es aminorado por la altura
* Vase el captulo ARQUEOLOcIA BIBUCA.
89
GEOGRAFA BBLICA
de las montaas. La lluvia se pr,ecipita mayormente al oeste de la
cordillera de Cisjordania y de Transjordania (Mapa 6). La precipitacin
pluvial anual en la costa y en Jerusaln es de 24-26 pulgadas; en
Meguido, 16, y al sur de Hebrn, 12.
La temperatura en la costa durante los veranos es por lo general
caliente, aunque en las montaas es ms placentera. En la cordillera,
como en Jerusaln, a veces cae nieve.
Durante el verano es comn ver incendios forestales. En el desierto,
arden los cardos y la hierba en varios kilmetros, lo que hace que
muchos animales salgan de sus madrigueras.
Durante el ao del oeste soplan vientos que, con la ayuda del mar,
cumplen dos funciones importantes en la vida de Palestina. En el
invierno, esos vientos hmedos provenientes del mar hacen contacto
con las montaas fras y dejan caer su humedad, causando las lluvias
invernales. En el verano, esos vientos vienen del noroeste y, por eso,
son ms secos. Al entrar en contacto con el calor del verano no se
producen lluvias, pero s una brisa fresca que reduce el calor del da.
Al este del Jordn y al sur del Neguev est el desierto, donde es
mnima la precipitacin pluvial. En esa regin los cambios bruscos de
temperatura producen vientos clidos y secos que pueden tener efectos
devastadores para la agricultura palestina. De particular importancia
son los vientos sirocos n, que se producen al comenzar el otoo y al
finalizar la primavera. Los profetas de Israel identificaron esos vientos
con la ira de Dios (Is 27.8; Ez 17.10; Os 13.15).
El clima de Palestina hace de la regin uno de los lugares ms
saludables del mundo. La temperatura promedio anual vara entre los
17 y 22C. Los das ms calientes no pasan de los 33C, y el fro durante
el invierno rara vez baja al punto de congelacin. En febrero la
temperatura promedio es de 8C, sube a lo largo de marzo y abril, de
13C a 16C. Para mayo y junio la temperatura sube de 18C a 25C;
en julio y agosto se mantiene cerca de los 27C; en septiembre y octubre
baja de 27C a 22C. Despus de las lluvias de noviembre la temperatura
baja casi a 17C, y en diciembre llega a bajar hasta casi 11C. Luego, en
enero, debido a la nieve, los vientos fros y el poco sol, la temperatura
llega a bajar hasta 8C.
Esa variacin de temperatura a lo largo del ao ha hecho de los
habitantes de Palestina personas sumamente adaptables y resistentes.
Su contextura corporal es lo bastante elstica para resistir los cambios.
Segunda parte: El contexto de la Biblia
90
Flora y Fauna: La flora de Palestina puede brevemente listarse bajo
tres grandes divisiones. Cereales: Trigo, cebada y mijo (millo). Frutas:
Olivos, uvas, manzanas, almendros, granados, higos, moras, nueces,
pltanos y naranjas. rboles: Pinos, cedros, terebintos, robles, tamariscos, sicmoros, eucaliptos y palmeras.
Algo similar se puede hacer con la fauna. Animales no domesticados:
Leones, hienas, chacales, gacelas, jabales, lobos, zorros, osos, ciervos,
corzos, escorpiones, langostas. Aves: cigeas, gavilanes, halcones,
guilas, cuervos, perdices, palomas y trtolas. Peces: se han contado
hasta hoy 30 especies diferentes. Animales domsticos: ganado vacuno,
bueyes, caballos, asnos, cerdos, ovejas, cabras, camellos.
Geografa humana y econmica
! !
Desde la antigedad hasta ahora, el pas se ha ido empobreciendo
por culpa del hombre. En pocas antiguas las zonas montaosas de
ambos lados del Jordn fueron bosques que, debido a la deforestacin,
ya no existen. Esto ha provocado la erosin de sus suelos. De hecho, el
pas nunca fue rico. La economa del pas es esencialmente pastoril y
agrcola. La estepa y la montaa no le permitieron producir tanto para
una poblacin grande.
Poblacin: En la primera parte del siglo VIII a.C. (poca de prosperidad econmica) haba menos de 800.000 habitantes. La poblacin del
Reino del Norte no llegaba a 300.000 habitantes, y Jud era tres veces
menor. Agregando la poblacin de Amn, Moab y Edom, nunca llegaron
a ms de un milln de habitantes.
Las ciudades del Antiguo Testamento eran muy pequeas y poco
pobladas. Las ciudades importantes eran de unas cuantas hectreas y
algunos millares de habitantes. Otras poblaciones (en este caso, por sus
caractersticas se les considerara aldeas) medan menos de una hectrea
y contaban con menos de mil habitantes.
Jerusaln en Jud, y Samaria en Israel, eran ciudades de gran
extensin, pero no contaban con ms de 30.000 habitantes.
Las ciudades se construan cerca de una fuente, o sobre una capa
de agua subterrnea.
En cuanto a Palestina, las regiones ms pobladas era: el borde de
la llanura de Esdraeln, la baja Galilea, la vertiente oeste de la montaa
de Judea, y la Sefela.
91
GEOGRAFA BBLICA
Tipos de oficio en la poblacin: Los habitantes en su mayora eran
campesinos dedicados a la agricultura, sobre todo en la parte norte del
pas. Los cultivos de esta regin eran trigo, cebada, olivos, uvas e higueras.
Los habitantes de la parte sur eran pastores dedicados a la cra de
ovejas y cabras, y poco ganado mayor.
Las irregularidades fsicas de la regin (clima-relieve) producen en
parte falta de unidad en la poblacin. El terreno es muy quebrado (tiene
elevaciones desde el nivel del mar hasta 1.000 m. de altura en una
distancia de 25 km. (Mapa 6); esto se da constantemente a lo largo del
territorio), por lo que ciudades y pueblos forjaron estilos de vida e
intereses distintos.
Vas de comunicacin: Por su ubicacin entre las grandes civilizaciones que se desarrollaron entre los ros Tigris-ufrates y el Nilo, y por
estar enclavada al sur de los reinos del Asia Menor, Palestina desempe
un papel preponderante en la historia del Prximo Oriente Antiguo. En
las caravanas de comerciantes y en los carros de guerra se transmitan
valores culturales y comerciales que influyeron de forma destacada en
la regin. Esos intercambios culturales, comerciales y blicos pusieron
en contacto a los pueblos palestinos con sus vecinos del Prximo Oriente
Antiguo.
Las relaciones entre los pueblos se efectuaban a travs de una serie
de caminos, de los cuales se mencionan algunos en la Biblia. Desde el
cuarto milenio a.C. fue importante la influencia de la cultura mesopotmica en Egipto. La ruta comercial entre estas culturas se conoce como
el camino de la tierra de los filisteos}} (Ex 13.17); los egipcios lo llamaban
el camino de Horus n. Comenzaba en Zilu, Egipto, y segua cerca de la
costa, a travs del desierto, para llegar a Rafia, Gaza, Ascaln, Asdod y
Jope; hacia el norte cruzaba el Carmelo, por Meguido, y llegaba a la
llanura de Esdraeln; prosegua al norte, hacia Damasco, por el sur del
antiguo lago Huleh, o al sur del Mar de Galilea (Mapa 10).
Otra ruta de importancia se conoce como el camino de Shurn (Gn
16.7). Nace en el lago Timsah, en direccin de Cades-barnea, desde
donde prosigue hacia el norte, a travs del Nguev, para llegar a
Beerseba, Hebrn, Jerusaln y Siquem; tambin llega a la llanura de
Esdraeln (Mapa 10).
La tercera de las ms importantes rutas comerciales que pasaban
por Palestina es el camino reah (Nm 20.17-21). Procedente de Egipto,
cruzaba Ezin-geber, al norte del golfo de Akaba, pasaba por Edom y
Moab, para subir por Transjordania y llegar a Damasco (Mapa 10).
Segunda parte: El contexto de la Biblia
92
La vida en Palestina
La vida de los hebreos giraba en torno al hogar (Dt 6.4-9). Ellos se
organizaban en aldeas, pueblos y ciudades. En las zonas montaosas
las casas se construan con roca caliza gris, dndoles forma cuadrada o
cuadrangular. Pero en los valles, las casas eran de adobe co;:ido al sol.
En los techos se almacenaban alimentos, y sobre ellos se encontraba la
azotea, considerada como el lugar ms fresco y con mejor vista (Mt
10.27). Era el sitio adecuado para alojar a los visitantes (Hch 10.9). Los
pobres vivan en casas de un solo aposento. En general, las casas eran
acogedoras y frescas, aunque escaseaba el agua. Los pobres se sentaban
y dorman en esteras, y se alumbraban con lmparas de aceite (Lc 15.8).
Los ricos dorman en camas, coman en mesas, y contaban con servidumbre.
Por lo general, las mujeres esquilaban la lana de las ovejas del rebao
familiar (Pr 31.13). Se empleaba la lana en la confeccin de ropa. Los
que contaban con plantas de lino se dedicaban a la fabricacin de
vestidos de ese material. El lino y la lana se usaban para hacer la ropa
de los bebs, los cuales dorman en una cuna de madera que colgaba
del techo de la casa. Antes de acostar al nio, la madre lo frotaba con
sal en polvo y hojas de mirto.
La ropa dependa del clima y de la condicin social. La gente se vesta
con mantos largos y holgados. Los ms ricos se vestan de lino y lana
fina (Ez 34.3). Pero en general se usaba delantal, manto y una tnica
blanca que, en el caso de los hombres, llegaba hasta la rodilla, y en el
de las mujeres, hasta los tobillos. Los hombres usaban un pao blanco
sobre la cabeza, atado con una cuerda de pelo de camello. A la cintura
se ataban una especie de cartera, que vena unida al cinturn. Las
mujeres vestan igual que los hombres, salvo por la presencia de un velo
a color que se poda trenzar con el cabello. Sobre las vestiduras se sola
echar una capa, que en las noches fras serva de frazada (2 Ti 4.13).
Las ropas, por lo general, eran de dos piezas cosidas; sin embargo, como
el caso de la tnica de Cristo, haba ropas de una sola pieza y sin
costuras, pero eso era un caso excepcional dentro de Ips costumbres
;
judas (Jn 19.22-24).
En su mayora, los judos andaban descalzos. Para caminatas muy
largas se usaban sandalias, que no eran ms que un cuero atado al
tobillo y cruzado en dos dedos (Is 5.27; Mc 6.9). Hombres y mujeres
usaban aceites y perfumes. Algunas personas acostumbraban llevar
93
GEOGRAFA BBLICA
perfume en pequeos frasquitos hechos de piedras preciosas, los cuales
se ataban al cuello (Mt 26.7; Mc 14.3).
La agricultura era la labor ms importante. En el otoo se hacan
las eras con el arado y se lanzaban las semillas. Con las lluvias de la
primavera se daba la cosecha. La paja se separaba del grano usando
bueyes que desgranaban lo cosechado, costumbre conocida en la Biblia
como trillan> (Dt 25.4; 2 S 17.19; 1 Co 9.10). En las tardes se aventaba
el grano y volaba la paja; luego sta era llevada al horno casero (Sal 1.4;
Is 47.14; Jer 13.24). El grano se meda, y se empacaba o se almacenaba.
Palestina era productora de uvas, higos, aceitunas, lentejas, frijoles,
pepinos, ajos, cebollas, trigo y mostaza. El oficio de pescador no era
muy gratificante: lo que se pescaba, se venda; y si no, se salaba. Los
israelitas no desarrollaron mucho la pesca, excepto en ros y lagos,
principalmente en el lago de Galilea. Puede ser que los Zebedeos y
Simn Pedro usaran el tercer mtodo de pesca de los judos: la red de
arrastre, con flotadores y lastre, y una serie de redes en direccin vertical
que se estrechan hasta lograr la pesca (Jn 21.8; cf. Mt 4.8; Mc 1.16). Se
acostumbraba comer los pescados ahumados y salados, junto con el pan
(Jn 21.9). A veces se envolvan en una masa de trigo y se asaban. Era la
comida favorita. La vida del pastor de ovejas era ms sacrificada. Todas
las noches deba contar las ovejas, e incluso dorma en la puerta del
corral para cuidar el rebao de las acechanzas nocturnas de chacales,
leones, lobos y zorros (1 S 17.34-37). El pastor cuidaba a la vez sus
ovejas y sus cabras. Ambas daban carne, leche y material para abrigos,
aunque las ovejas eran ms apreciadas.
Dentro de la sociedad juda ocuparon importancia los artesanos,
pues de ellos procedan arados, cribas, vasijas, pieles, sandalias y
vestidos. Se reunan a vender en las plazas. Estos eran precisamente los
lugares pblicos de mayor concentracin popular (2 Cr 32.6; Neh 8.1;
Pr 1.20; Lc 14.21; Hch 17.17). Palestina cont con alfareros, curtidores
y carpinteros. Jos y Jess fueron carpinteros (Mt 13.55).
La vida matrimonial era un deber. Los matrimonios eran arreglados
por los padres (Gn 24.1-67). Un intercambio de regalos era seal de
compromiso. El da de la boda, la novia esperaba que el novio fuera a
visitarla. Los parientes contemplaban cmo la amada era conducida
hacia el nuevo hogar. A veces las fiestas nupciales duraban ms de una
semana.
Se estimaba una calamidad si faltaban los hijos; la felicidad era
proporcional al nmero de la descendencia. Se circuncidaba al varn a
Segunda parte: El contexto de la Biblia
94
los ocho das de nacido y, si era el primognito, los padres deban ofrecer
el sacrificio correspondiente (Nm 3.13; Lc 23-24). El destete se daba a
los tres aos.
Las fiestas anuales eran clave para la vida religiosa del pueblo. En
ellas se recordaba el favor de Dios hacia su pueblo elegido. La ms
importante era la fiesta de la Pascua, que celebraba la salida de Egipto
(Ex 12.11; Mt 26.2). Otras fiestas eran: las de las Semanas o de
Pentecosts, al inicio de las cosechas (1 Co 16.8); la de los Tabernculos,
durante la cosecha (Jn 7.2); la de la expiacin, o de Purim, que festeja
la liberacin de los judos en tiempos de Ester (Est 9.1-32). Los fieles
deban ir al templo tres veces al ao. Salvo situaciones especiales, slo
se asista una vez. El sbado era da de reposo dedicado a honrar y
agradecer a Dios su favor (Ex 20.8; 31.13). De esta manera, la vida
israelita gravitaba alrededor de la presencia de Dios y de un especial
reconocimiento hacia l. Seran estos elementos, en efecto, tambin
retomados por la vida cristiana.
Teologa y geografa
La Biblia es un texto de teologa. Su mensaje pone de manifiesto la
historia de la salvacin. La Sagrada Escritura no es un manual de
ciencias naturales, sino el recuento de la fe y de las interpretaciones
teolgicas de los acontecimientos histricos significativos de un pueblo.
Por esa razn, cuando los pasajes bblicos aluden a la belleza, exuberancia y fertilidad de la tierra, destacan y ponen de manifiesto los valores
teolgicos.
Todos los detalles geogrficos que hemos discutido nos ayudan a
comprender mejor la teologa que hay detrs de cada mencin de la
geografa, la flora y la fauna de Palestina. Consideremos algunos
ejemplos.
La llanura)) y la montaa)): La descripcin geogrfica que hicimos
de Palestina en cuatro franjas que corren de norte a sur, se puede
resumir en dos expresiones simples: ccPalestina de la llanura)) y ccPalestina
de la montaa)). Esta situacin geogrfica tiene gran [Link] en la
historia de Israel, pues por lgica la montaa se prest pra las guerras
de infantera y la llanura para la guerra de caballera y carros. Esto haca
de las montaas el lugar ms seguro para vivir, pues las naciones vecinas
preferan la guerra y el comercio a travs de las llanuras de Palestina.
En realidad, las montaas fueron el ltimo territorio que perdieron los
95
GEOGRAFA BBLICA
israelitas frente a las invasiones de los imperios vecinos. Israel era
poderoso en la montaa, pero dbil en la llanura. Esto gener la idea
de que el Dios de Israel era unVios de la montaa y no de la llanura.
Por eso cuando el rey sirio Ben-adad invade Israel, es derrotado en las
montaas por Acab, rey israelita. La explicacin que ante la derrota
dieron los oficiales del rey Ben-adad la encontramos en 1 Reyes 20.23:
Los dioses de los israelitas son dioses de las montaas; por eso nos han
vencido. Pero si luchamos contra ellos en la llanura, con toda seguridad
los venceremosn.
Raza de vboras!": Mencionamos antes que, durante el verano, era
muy comn el incendio forestal, lo cual se daba mucho en el desierto.
Conforme avanzaba el fuego que consuma hierbas y arbustos, salan
despavoridos de sus agujeros los escorpiones y las vboras. Juan el
Bautista, acostumbrado al desierto, toma esa vvida imagen y la utiliza
contra la gente que llegaba a escucharlo y a bautizarse: Raza de
vboras! Quin les ha dicho a ustedes que van a librarse del terrible
castigq que se acerca?)) (Lc 3.7; VP). Castigon (VP) o ira venidera))
(RVR), provienen de la imagen del fuego que avanza, y es smbolo
entonces de la ira de Dios. El ruido producido por los arbustos en llamas,
y el humo, advertan a los animales. El pecado de aquella gente que
llegaba a or a Juan martilleaba en sus conciencias, advirtindoles del
peligro. As que, lejos de representar un insulto, la frase promulgada
por Juan es slo una advertencia y una reflexin teolgica.
Palestina: Tierra prometida)): Por lo que se refiere al Antiguo
Testamento, la tierra prometida es fundamental tanto para la historia
del pueblo de Israel como para la teologa bblica. El sustantivo cctierran
(erets, en hebreo) se encuentra ms de tres mil veces en el Antiguo
Testamento, siendo superado nicamente por ccDiosn e cchijon, si se sigue
la lectura del texto hebreo. La importancia de Palestina se destaca en
el Antiguo Testamento con las palabras propiedadn, ccherencian, ccposesin n, y [Link] con los nombres ccJerusaln)) y ceSin)).
El tema de la tierra prometida es prioritario en el Pentateuco; da
cohesin y continuidad a los relatos patriarcales y mosaicos. La historia
inicial del pueblo de Israel gira en torno a la tierra. La Biblia menciona
la tierra con predileccin en los relatos de la promesa a los antepasados
de Israel; en la liberacin de Egipto; en el peregrinaje por el desierto;
y, finalmente, en la entrada y conquista de Canan.
De acuerdo con la teologa del libro del xodo, la promesa de la
tierra es el resultado de la accin liberadora de Dios. En los relatos de
Segunda parte: El contexto de la Bbla
96
los patriarcas, se relaciona con otras promesas: el nacimiento milagroso
de un hijo (Gn 18.10), tener una descendencia numerosa (Gn 13.16), ser
de bendicin a todas las familias de la tierra (Gn 12.1-3), mantener una
relacin especial con sus descendientes (Gn 17.7) y disfrutar de la
providencia divina (Gn 28.15). Se destacan, en ambas perspectivas,
diferentes aspectos de la teologa de la Tierra Prometida". Por un lado,
se pone de relieve la relacin estrecha de Dios con su pueblo; por el
otro, se subraya la importancia de la liberacin.
El libro del Deuteronomio presenta la Tierra Prometida" de una
forma ideal: ... buena tierra, ... un pas lleno de arroyos, fuentes y
manantiales que brotan en vegas y montes; es una tierra Qonde hay
trigo, cebada, viedos, higueras, granados, olivos y miel. En ese pas no
tendrn ustedes que preocuparse por la falta de alimentos, ni por
ninguna otra cosa; en sus piedras encontrarn hierro, y de sus montes
sacarn cobre." (Dt 8.7-9)
En los relatos de la conquista de Canan o Jeric, se ve la tierra como
un don de Dios. La narracin de esos importantes acontecimientos de
la historia bblica comienza con la organizacin del pueblo y la gesta
dirigida por Josu (cf. Jos 1-10), y contina hasta las conquistas
militares de David (2 S 5-10). Durante ese perodo, el pueblo contamin
la tierra con abominaciones y prcticas idoltricas: Israel no correspondi a la generosidad divina. Uno de los objetivos\teolgicos de la Historia
deuteronomista -que incluye los libros de Josu hasta 2 Reyes- es
responder al interrogante: Por qu el pueblo ha sido derrotado y
humillado, y ha sido obligado a abandonar la tierra que Dios le haba
prometido y otorgado a sus antepasados?
Los profetas de Israel tambin utilizaron de forma destacada el tema
de la tierra. Los que profetizaron antes del exilio en Babilonia anunciaron el castigo al pueblo y amenazaron con el destierro (por ejemplo,
Isaas y Jeremas). El pueblo de Israel no haba vivido de acuerdo con
las normas dadas por el Seor para vivir en paz en la tierra prometida.
El resultado de esa apostasa y desobediencia fue el exilio. Los profetas
exlicos hablaron del retorno a la tierra, y presentaron e~e acontecimiento de restauracin nacional como un nuevo xodo, una hueva liberacin
(Is 51-52). Posteriormente, los profetas posexlicos y la literatura
apocalptica destacaron los valores universales de la tierra, hablaron de
una llueva Jerusaln", e incluyeron la idea de "los nuevos cielos y la
nueva tierra" (Is 65.17; 66.22; Dn 9; Joel 3).
GEOGRAfA BBLICA
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Segunda parte: El contexto de la Biblia
108
ARQUEOLOGA BBLICA
Bibliografa
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Packer, 1. 1. La vida diaria de los tiempos bblicos. Miami: Editorial
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La Aurora, 1969.
Tidwell, J. B. Y Pierson, Carlos C. Geografa bblica. El Paso: Casa
Bautista de Publicaciones, 1989.
Edesio Snchez Cetina
arqueologa reco?ra el pasado .de. pueblos .y culturas ~nteriores
a nosotros por medIO del descubnmlento, registro, estudiO [Link] e interpretacin de los materiales existentes que nos dejaron.
Estos materiales consisten en variados tipos de documentos escritos
objetos de la vida cotidiana y testimonios no escritos de distintas poca~
y culturas.
. , Abarca, por lo tanto, dos actividades: descubrimiento e interpretaclon. La meta de ambas es comprender la vida y el tiempo de los
individuos y comunidades de un lugar particular. En este trabajo de
descubrimiento e interpretacin, la arqueologa nos ofrece, por un lado
una corroboracin general del contexto histrico y cultural de la Biblia;
por el otro, nos ofrece una corroboracin particular de elementos
especficos narrados en la Biblia.
Casi todos los principales arquelogos bblicos coinciden en sealar
que el propsito principal de la arqueologa no es ni demostrar, ni
probar, ni defender a la Biblia y sus enseanzas. El objetivo es entenderla
mejor. El aporte de la arqueologa al estudio de la Biblia es que arroja
luz sobre el escenario histrico y cultural en que tienen lugar los sucesos
que indican la intervencin de Dios al desenvolverse sus planes para la
redencin del hombre)).l De modo que el propsito principal de la
arqueologa, en los estudios bblicos, no es confirmacin sino iluminacin. El objetivo es entender la Biblia, no defenderla. La arqueologa
cumple en realidad su propsito cuando ampla nuestro conocimiento
del contexto histrico y cultural en el cual un acontecimiento o relato
bblico se coloca. 2 La arqueologa nos ha dado, ante todo, un fuerte
sentido de la realidad histrica de los sucesos y los personajes de la
Biblia)). La historia, con la ayuda de la arqueologa, planta sus pies en
el suelo. 3
1
2
3
Bez-Camargo, pp. 18-19.
Hahn, p. 187.
Bez-Camargo, p. 12.
109
Segunda parte: El contexto de la Biblia
110
En qu nos ayuda la arqueologa
como estudiantes de la Biblia?
1. La Biblia no es un libro de mitos y leyendas. No se centra en una
serie de enseanzas morales, espirituales y litrgicas. Es el relato de un
pueblo y de personas concretas que vivieron en momentos histricos
concretos. Co.n relacin a esto, es [Link] sealar cmo. la [Link] no solo corrobora el dato bblico, sino. que lo. completa y lo aclara
ms. Una crnica babilnica del Museo. Britnico no solo confirma el
relato. bblico. de que [Link].r to.m po.r primera vez Jerusaln
en el 597 a.C. (2 R 24.8-17), sino. que da el da de la [Link]: 16 de
marzo. de ese ao.. 4
Po.r lo. tanto., una de las grandes [Link] de la [Link] ha
sido. el ayudar a [Link] lo.s relato.s de la [Link] del pueblo. de Dio.s en
lo.s distinto.s [Link].s histrico.s a lo.s que pertenecen. No.s ayuda a ver
la [Link] bblica [Link]. parte de la [Link] universal.
1. EDAD DE PIEDRA
1.1 Paleoltico
1.2 Mesoltico (10.000-7000 a.C.)
1.3 Neoltico (7000-4000 a.C.)
1.4 Calcoltico (4000-3200 a.e.)
2. 2. EDAD DE [Link]
2.1 Bronce antiguo (3200-2500 a.C.)
2.2 Bronce medio (25001550 a.C.)
2.3 Bronce tardo (1550-1200 a.C.)
3. 3. EDAD DE HIERRO.
3.1 Hierro antiguo (1200900 a.C.)
3.2 Hierro tardo (900-586 a.C.)
4_ DE LA CADA DE JERUSALN HAST~
4.1 Babilonia y Persia (586-300 a.C
4.2 Griegos y asmoneos (300-1 a.C.
5. [Link] DEL NUEVO. TESTAMENTO.
111
2. En relacin Co.n 'lo. anterio.r, la [Link] no.s ayuda a ser m
[Link].s co.n nuestras [Link] y [Link] al estudiar el text
bblico.. Es ya muy [Link] el ejemplo. de lo.s dos primero.s captulo
del Gnesis. Hasta mediados del siglo pasado. la opinin [Link] era qu
el mundo fue creado. 6000 o. 4000 aos a.C. El [Link]. ingls Ushe
lleg a tal grado de certidumbre que fech la creacin del [Link] el
el 4004 a.C. En la actualidad, prcticamente nadie [Link] esas fechal
Lo.s estudio.s [Link].s han [Link]. fsiles humanos de hacl
un milln de aos. Las excavaciones [Link] comprueban 1;
existencia de Jeric desde 7000 a.C.
Po.r [Link] lado, lo.s descubrimientos arqueolgico.s impiden qu
saquemo.s [Link] precipitadas en la lectura de alguno.s dato.
histrico.s. Po.r ejemplo., en Gnesis 21.34 y 26.1 la referencia a lo:
filisteo.s es sin duda una alusin anacrnica de esta gente, que SI
estableci en la costa sur de Palestina cinco. o. seis siglo.s ms tarde. El
la [Link] patriarcal, los filisteos no haban emigrado de su lugar di
origen, la isla de Creta. 5
La arqueologa tambin no.s ayuda a [Link] el significado di
palabras y [Link] que hasta [Link] haban permanecido. [Link] (
mal traducidas en nuestras traducciones y [Link]. Po.r ejemplo., en :
Reyes 10.28 la RVR dice: y traan caballo.s y lienzos a Salomn. Sir
embargo., dice Edwin Yamauchi: El [Link] de Salomn co.n otra:
[Link] ha estado. [Link]. po.r una mala traduccin en la mayo.r
de las [Link]. La palabra que se tradujo. en nuestras versiones pO.I
lienzo.s, realmente significa de Ciliciall. 6 Una versin ms contempo.
rnea dice as: Lo.s caballo.s de Salomn [Link] de Ciliciall (NBE).
3. La arqueologa tambin nos ayuda a [Link] a Israel (por ejemplo.
en el mundo cultural y [Link] de su [Link]. El descubrimiento dE
escrito.s de pueblos y pases vecino.s y [Link].s del AntigU(
Testamento. no.s permiten ver cunto. [Link] o. no. Israel co.n l
cultura, creencias, [Link].s de vida y literatura de [Link].s pueblo.s.
Es muy revelador [Link] lo.s vario.s dato.s [Link] po.r lo.l
descubrimientos de escritos [Link] de la [Link] patriarcal con relacir
a la [Link], el [Link]. y ciertas prcticas [Link]. Po.r ejemplo.
segn las tablas de Nuzi, [Link] lo.s [Link] [Link].S o. terafim de qUE
habla Gnesis 31.19,30,34,35 era de gran importancia, no slo. [Link]
5
Haag, p. 200.
ARQUEOLOGA BBLIC
Wright, p. 58.
Yamauchi, p. 72.
Segunda parte: El contexto de la Biblia
112
garantizaban una vida prspera, sino porque aseguraban, a quien los
tuviera en su poder, la posesin de la herencia. Eso explica por qu
Raquel decidi apropiarse de los dolos de su padre.1
En 2 Reyes 20.7 se habla de la cataplasma de higos usada para curar
la llaga del rey Ezequas. Entre los textos de Ugarit se ha hallado un
manual para veterinarios, y uno de los medicamentos mencionados en
l es la cataplasma de higos viejos)).8
4. La arqueologa no slo ayuda a recobrar el contexto histrico
general de Israel (o de la iglesia en el Nuevo Testamento), sino tambin
a colocar a Israel en el contexto de su historia religiosa. Es sorprendente
ver cmo hasta los relatos de milagros pueden verse iluminados por los
descubrimientos arqueolgicos (por ejemplo, las diez plagas de Egipto).9
5. Los descubrimientos arqueolgicos apoyan, en un buen nmero
de casos, los datos que ofrecen los textos bblicos. Por ejemplo, 1 Samuel
13.19-22 dice que los israelitas dependan de los filisteos para el uso de
instrumentos de hierro. Una cuidadosa comprobacin de los yacimientos
de hierro y de su entorno ha demostrado que los primeros que utilizaron
el hierro en los siglos XI y X a.C. fueron los filisteos. lO En 1 Reyes 6.36
se describe la construccin del atrio interior del templo. Este tipo de
construccin que pone una hilera de vigas de madera por cada tres
hileras de piedras labradas se emple tambin en el segundo templo
(Esd 6.4); las excavaciones arqueolgicas lo han encontrado en otros
lugares del Prximo Oriente Antiguo. Probablemente se trata de una
forma de proteger el edificio contra los terremotos. l1
6. Descubrimientos como los de Ras-Shamra, Qumrn y Ebla,
ofrecen no slo informacin sobre el contexto histrico, poltico, cultural
y religioso, sino que, por la gran cantidad de documentos escritos, se
han convertido en fuente importante para los estudios literarios y lingsticos. Los estudios del ugartico han demostrado ser importantes para
entender el hebreo bblico en cuestiones de estructura lingstica, sintaxis,
problemas textuales y poesa. Qumrn ha hecho un gran aporte al
~
7
8
9
10
11
Wright, p. 63.
Bez-Camargo,p_ 138.
Wright, pp. 78-79.
Haag, p. 201.
Haag, p. 202.
113
ARQUEOLOGA BBLICA
ofrecernos escritos bblicos cuya antigedad es mil aos anterior a la
de los usados para el texto hebreo del Antiguo Testamento. Esto es
esencial para la crtica textual. Los descubrimientos de Ebla nos
permiten hacer estudios comparativos de nombres personales que hasta
ahora slo se encontraban en la Biblia. Esto permitir refinar ms el
conocimiento de la historia del Antiguo Testamento en tiempos patriarcales. El eblita (un idioma semtico familiar del hebreo) ser de gran
ayuda para acercarse mejor al significado de 1700 palabras que slo
aparecen una vez en hebreo, y que en Ebla se usan en profusin.
7. Los descubrimientos y los estudios continuos de ellos abren
nuevas posibilidades que refutan o apoyan viejas teoras. Tal es el caso
de la ocupacin de la tierra de Canan por parte de los israelitas. Los
relatos bblicos no permiten obtener un cuadro uniforme. Y los resultados
obtenidos por la arqueologa y otras ciencias auxiliares han dado pie a
tres teoras para explicarla:
1. La ocupacin pacfica de la tierra (escuela de Alt y Noth).
2. La conquista violenta (Albright).
3. Revolucin interna (Mendenhall, Gottwald, Bright).
Hoy por hoy la arqueologa parece considerar ms coherente la tesis
de Mendenhall.
Junto con los mtodos cientficos desarrollados para los estudios
arqueolgicos, tenemos que tomar en consideracin los lmites de la
arqueologa.
Por ms avances que haya en las tcnicas de fijacin de fechas,
siempre es grande el margen de error. Hay muchas eventualidades que
el arquelogo no puede controlar.
Por ejemplo, en la excavacin de los montculos (tells), un nivel
completo de establecimiento humano se pudo haber perdido por causa
de la erosin, o porque un pueblo se fue del lugar donde existan otros
pueblos, y siglos despus los descendientes retornaron.
Adems, la informacin recabada por el arquelogo siempre ser
incompleta porque ningn sitio se excava en forma total. Razones:
excavar un sitio en su totalidad exige costos astronmicos; el arquelogo
sabe que debe dejar para la posteridad partes sin tocar (en espera de
mejores mtodos); no se excava todo para evitar gastos econmicos y
de tiempo, para que al final slo se recabe informacin repetitiva.
Segunda parte: El contexto de la Biblia
114
Dentro de los lmites de la arqueologa tenemos que considerar los
diferentes perodos que toca el relato bblico. Los descubrimientos
arqueolgicos han dado y pueden dar informacin y luz sobre ciertos
elementos dentro de la narracin bblica; sin embargo, el estudioso de
la Biblia se contentar con los datos humanamente alcanzables.
Esto se torna ms problemtico si se considera que mientras que la
arqueologa provee informacin objetiva y concreta sobre un hecho o
un pueblo, esta no puede ayudarnos mucho en aquellas afirmaciones
bblicas que se hicieron, no para referirse a un suceso en forma objetiva
y directa, sino que son interpretaciones o declaraciones doctrinales
sobre tal suceso. Sobre esto, el estudioso de la Biblia debe aprender a
distinguir entre una informacin que se refiere a un dato corroborable
por la arqueologa y una declaracin cuya intencin no es el dato
cientfico, sino la alabanza, la confesin de fe o la reflexin teolgica.
Todo esto seala que para recobrar o encontrar la verdad bblica, la
arqueologa no est sola. El estudiante de la Biblia necesita echar mano
de otras ciencias auxiliares. En el estudio de la Biblia es casi indispensable estar familiarizado con los diversos gneros y formas literarias.
Estos, junto con otros elementos, ayudan a descubrir cul fue la
intencin del autor. As, de antemano, el estudiante no se acercar a la
Biblia y a la arqueologa temeroso de que una contradiga a la otra.
Ningn arquelogo bblico responsable y serio hace sus investigaciones
tratando de probar o desaprobar el mensaje bblico.
Descubrimientos que han hecho hito
en los estudios bblicos
1. La inscripcin de Behistn (1835). Tallada en la roca, en tres
idiomas, con caracteres cuneiformes. Abri las posibilidades para el
desciframiento de escritos cuneiformes: se le conoce como la clave para
otras claves)).
2. La estela moabita (1868). Contiene el relato del [Link] Mesa
rey de Moab, contra Ahab y Joram, reyes de Israel. La i~cripci~
proviene de la edad del Hierro Tardo (c. 840 a.C.). Su importancia en
los estudios bblicos es triple: (1) Ayuda para los estudios de ~escritura
antigua (paleografia). El idioma moabita es pariente cercano del hebreo
bblico. Una comparacin de ambos ayuda a entender el estilo de
115
ARQUEOLOGA BBLICA
escritura hebrea en aquella poca. Ayuda a fijar la fecha de otras
inscripciones y escritos al comparar el estilo de las letras. (2) La estela
de Moab ofrece tambin ayuda en el campo religioso al darnos una
perspectiva particular sobre el dios Molec. (3) El valor histrico se da
al corroborar un acontecimiento histrico narrado en la Biblia (2 R
3.1-27).
3. El imperio hitita (1871, 1906). Lo ms importante es el descubrimiento en 1906 del archivo estatal hitita con ms de 20.000 textos
cuneiformes, parte acadios y parte hititas. La interpretacin de los textos
hititas se inici en 1915. Lo ms importante del descubrimiento de estos
textos son los tratados de vasallaje o de soberana. El modelo que
siguen aparece de una u otra manera en varias partes del Antiguo
Testamento. Desde los estudios de Mendenhall, estos tratados han
ayudado a comprender mejor el importante tema de la alianza (pacto)
en el Antiguo Testamento. Varios elementos culturales de la poca de
los patriarcas han sido iluminados por estos descubrimientos.
4. El cdigo de Hamurabi (1901). La estela que contiene el cdigo
de leyes fue descubierta en 1901 por arquelogos franceses. Lo escribi
Hamurabi, rey de Babilonia. Este rey vivi unos cuatrocientos o quinientos aos antes de Moiss. Hay mucha similitud entre las leyes de
Hamurabi y las leyes mosaicas. En el texto de Hamurabi aparece la ley
del talin. Este descubrimiento ayuda a los estudios bblicos a ubicar
las leyes mosaicas en un contexto ms amplio ya abrir los ojos a muchos
escpticos que no aceptan la antigedad de las leyes mosaicas. Por otro
lado, las leyes de Hamurabi permiten reconocer la diferencia entre leyes
de carcter general y universal, y aquellas propias del pueblo de Dios.
5. Nuzi y Mari (1925 y 1936). En Nuzi se descubrieron ms de 20.000
tablillas provenientes del siglo XV a.C. De la misma poca son las de
Mari (ms de 20.000). Ambos descubrimientos han arrojado luz sobre
el contexto histrico y cultural de los patriarcas; los relatos sobre la
relacin de Abraham y Hagar (en 16); la de Jacob y Bilah (en 30); la
adopcin de un esclavo como heredero (en 15.2). Todos estos casos son
corroborados por las costumbres de los contemporneos de Abraham,
narradas en las tablillas de Nuzi.
6. Ras-Shamra (Ugarit) (1929). El descubrimiento de innumerable
cantidad de tablillas escritas en ugartico ayud a tener un cuadro bien
completo y claro de la cultura y religin cananita. Con los relatos
Segunda parte: El contexto de la Biblia
116
mitolgicos de Ras- Shamra y el cuadro que describe la Biblia, ahora
podemos comprender mejor por qu la Israel del Antiguo Testamento
dej tantas veces a Yav por seguir a otros dioses)). Los estudios de
Frank M. Cross y otros son apenas un botn de muestra de lo
imprescindible de este descubrimiento para comprender el fondo religioso-teolgico del Antiguo Testamento. Adems, el ugartico, al ser un
idioma similar al hebreo, ha ayudado a comprender palabras incomprensibles del hebreo bblico. Una de las ms grandes contribuciones
se ha dado en el estudio de la estructura literaria y gramatical de muchos
de los salmos. Se sabe ahora que los salmos reflejan la idiosincrasia del
lenguaje potico y la estructura de los pueblos asentados en Canan.
7. Las cartas de Laquish (1935). El cuarto del centinela del antiguo
fuerte de Laquish provey 21 fragmentos de tiestos. En ellos se
describen, con lujo de detalles, los ltimos das de Jud. Estos escritos
se hicieron en la premura y peligro de un ataque. Se acercaban los
ejrcitos babilnicos. El centinela garabate la mala noticia en pedazos
de barro. Este descubrimiento es importante para los estudios bblicos
porque habla de un profeta que proclam un mensaje de advertencia.
Este profeta fue, sin duda, Jeremas. Varias de las expresiones en los
escritos de Laquish aparecen en los escritos de este profeta (Jer 6.1;
38.4; cf. 34.7). Las cartas de Laquish ofrecen fuerte evidencia que
corrobora la historicidad del cautiverio y el exilio. Son tambin importantes para la paleografa porque muestran cmo se escriba el hebreo
en aquel tiempo.
8. Los rollos del mar Muerto (1947). Este es el descubrimiento
arqueolgico ms conocido de los tiempos modernos. Las excavaciones
en el sitio (Qumrn) han dado informacin sobre la vida y costumbre
de la secta juda conocida como esenios. Lo ms importante de todo ha
sido el descubrimiento de gran cantidad de rollos o fragmentos de ellos
(ms de 600). Estos rollos haban sido guardados en once cuevas. La
secta juda esenia vivi entre el siglo 11 a.C. y el siglo 1 d.C.
!
Son varias las contribuciones
de este importante descubrimiento:
~
~
8.1. Todos los libros del canon hebreo se encontraron en
Qumrn, excepto el libro de Ester. Esto no solo presenta ciertos datos
117
ARQUEOLOGA BBLICA
interesantes sobre el canon, sino que ofrece, sobre todo para los
eruditos, un texto hebreo mil aos ms antiguo que el usado en las
ediciones crticas (cientficas) del hebreo bblico. El estudio del texto
de los rollos permite conocer la diversidad de tradiciones textuales,
y as poder evaluar mejor el Texto Masortico (TM). Es importante
saber que varios de los rollos y fragmentos estn ms cerca de la
traduccin griega conocida como Septuaginta (LXX) que del TM.
8.2. Qumrn ofrece ahora en su idioma original los escritos de
varios libros deuterocannicos, hasta hace poco tiempo slo conocidos en griego: Tobas en arameo, y el Eclesistico en hebreo.
8.3. Se han descubierto algunos Targumes (traducciones de
libros bblicos al arameo). Por ejemplo, el Targum de Job, escrito en
el siglo 11 a.C. Con ellos el erudito puede reconstruir el hebreo que
sirvi de base a la traduccin aramea. Adems, ayudan a entender
la historia de la interpretacin pues nos muestran cmo se entendi
un pasaje especfico en aquellos tiempos.
8.4. Se descubrieron una gran cantidad de libros conocidos
como Pseudoepgrafos (Enoc, Jubileos, El Testamento de los doce
patriarcas). Ahora tenemos, en arameo y hebreo, libros que antes
slo se conocan en traducciones etopes del griego. Estos libros son
de suma importancia para reconstruir la diversidad del pensamiento
teolgico del judasmo intertestamentario y del primer siglo. Mucha
de esta teologa se refleja en varios libros del Nuevo Testamento.
8.5. Por ltimo, muchos de esos rollos son documentos escritos
Regla de la
por los esenios mismos (Manual de Disciplina
comunidad, Regla de la congregacin, Documento de Damasco,
comentarios bblicos y salmos, entre otros). Ahora tenemos la oportunidad de conocer en detalle los rasgos teolgicos de una de las sectas
principales del judasmo. Los estudiosos han encontrado una enorme
cantidad de rasgos comunes entre los esenios y el Nuevo Testamento.
Libros recomendados
Arqueologa
Albright, William F. Arqueologa de Palestina. Trad. de la quinta edicin
inglesa por David Romano. Barcelona: Ediciones Garriga, 1962.
Segunda parte: El contexto de la Bibla
118
Bez-Camargo, Gonzalo. Comentario arqueolgico de la Biblia. Miami:
Editorial Caribe, 1979.
Chvez, Moiss. Enfoque arqueolgico del mundo de la Biblia. Miami:
Editorial Caribe, 1976.
Haag, Herbert. El pas de la Biblia. Barcelona: Herder, 1992.
Hahn, Herbert F. The Old Testament in Modern Research. Philadelphia:
Fortress Press, 1970.
Gonzlez Lamadrid, Antonio. Los descubrimientos del mar muerto.
Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1973.
North, Robert. Arqueologa bblica)) en Comentario bblico San Jernimo)}. Tomo quinto, editado por Raymond E. Brown. Madrid:
Ediciones Cristiandad, 1972.
Packer, James l.; Tenney, Merrill C.; White, Jr. William. El mundo del
Antiguo Testamento. Trad. del ingls por EIsa Romanenghi de
Powell. Miami: Editorial Vida, 1985.
Wright, George Ernest. Arqueologa Bblica. Trad. del ingls por J.
Valiente Malla. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975.
Yamauchi, Edwin. Las excavaciones y las escrituras. El Paso: Casa
Bautista de Publicaciones, 1977.
Entorno histrico cultural y textos extrabblicos
Briend, Jacques. Israel y Jud en los textos del Prximo Oriente Antiguo.
Trad. del francs por Nicols Darrical. Estella (Navarra): Editorial
Verbo Divino, 1982.
Del Olmo Lete, Gregario. Mitos y leyendas de Canan. Segn la
tradicin de Ugarit. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1981.
Garca Cordero, Maximiliano. Biblia y legado del Antiguo Oriente.
Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1977.
Jimnez M.; Bonhomme F. Los documentos de Qumrn. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1976.
Pritchard, James B. (compilador). La sabidura del Antiguo Oriente.
Antologa de textos e ilustraciones. Trad. del ingls por J.A. G.
Larraya. Barcelona: Ediciones Garriga, 1966.
-Tercera parte:
Texto y Canon
--------------------------------
LA CRnCA TEXTUAL y
LA BIBLIA HEBREA
Roberto Bascom
Historia de la transmisin de la Biblia Hebrea
Efecto de Qumrn en la historia de la fijacin del texto
l descubrimiento de los textos de Qumrn 1 les permiti a los
eruditos observar por primera vez, y en forma directa, el texto que
exista antes de la estandarizacin del Texto Masortico (TM).
Algunos elementos de esa historia textual no han cambiado. Por
ejemplo, los eruditos siguen creyendo que los materiales bblicos se
empezaron a escribir cerca del ao 1000 a.C., y que el TM se termin
de fijar alrededor de los siglos IX X d.C. Sin embargo, casi todos los
eruditos concuerdan en que la historia del perodo intermedio, concretamente desde el 300 a.C. hasta el 70 d.C., ha tenido que reescribirse
totalmente. Corno resultado de esto, ha surgido una historia de cuatro
etapas sobre la transmisin textual, la cual goza de amplio consenso
entre los eruditos textuales de la Biblia Hebrea, tocante a sus principales
lneas generales. 2
1
Recibe el nombre de Qumrn el lugar donde hace poco ms de dos mil aos se
estableci un grupo judo conocido comnmente como .los esenios. En la actualidad
slo quedan las ruinas de los edificios principales y las cuevas donde guardaron los
manuscritos ahora famosos. Qumrn se encuentra a unos quince kilmetros al sur
de Jeric, muy cerca del Mar Muerto.
Aqu no se intenta abarcarlo todo a nivel terico o metodolgico. Sin embargo, un
breve resumen de la situacin actual ofrece un contexto desde el cual es posible hacer
comentarios prcticos. Algunos documentos tiles sobre el tema son los de H.
Scanlin, "What is the Canonical Shape of the Old Testament Text we Translate
(Issues in Bible Translation, SBU, 1988) y los de D. Arichea, Jeremiah and the
HOTTP (TBT33, pp. 101-106).
121
Tercera parte: Texto y Canon
122
Inestabilidad del texto
El hallazgo clave fue descubrir la inestabilidad textual que poseen
los manuscritos de Qumrn del perodo anterior al 70 d.C.3 El trabajo
realizado por James Sanders en el papiro llQ de los Salmos mostr la
apertura cannica de ese perodo en Qumrn. Por su parte, Emmanuel
Tov ha adoptado una postura radical ante la diversidad textual que
existe all. 4 La riqueza de la evidencia de Qumrn y lo til que resulta
para evaluar otros testimonios textuales (especialmente la Septuaginta)
ha eliminado, aparentemente, el enfoque conjetural que, en los dos
ltimos siglos, ha adoptado la crtica textual de la Biblia Hebrea. Esta
nueva evidencia coloca a la crtica textual sobre una base mucho ms
firme. Los dos grandes proyectos de la Biblia Hebrea que estn actualmente en marcha coinciden por completo en este punto.
Formacin de familias textuales
Como resultado de los descubrimientos de Qumrn, Frank Moore
Cross se propuso responder a tres preguntas: (1) Por qu hay tantos
tipos de manuscritos en Qumrn? (2) Por qu hay tan pocas familias))
de textos? (3) Por qu persistieron esas familias" tanto tiempo? Cross
parti del supuesto de que los textos y las familias de textos son muy
vulnerables y se perderan si se dejaran en contacto cercano con
manuscritos de otra familia de textos, ya fuera porque se mezclaran o
porque stos los absorbieran. 5 Cross propuso una teora de textos
locales,,; diversas tradiciones textuales se perpetan en diferentes regiones geogrficas.
Shemaryahu Talmon ha sugerido que la sociologa y la historia, y no
tanto la geografa, responden mejor a las preguntas de Cross. Por tanto,
Talmon y otros han considerado al perodo anterior al 70 d.C. como un
lapso de tolerancia y pluralismo textual (cf. la distincin que hace
Sanders entre historia sagrada y texto sagrado), donde pudieran coexistir manuscritos de diferentes tipos.6 De acuerdo con Talmon, es posible
3
4
5
6
S. Talmon, Cambridge History of the Bible, 1970; lA. Sanders, JBL, 1979; HOTPP,
1982.
HUCA, 1982.
Qumran and the History of the Biblical Text.
Cf. los Salmos de 11Q de Sanders vs. las comparaciones de los [Link] sobre los
Salmos cannicos vs. la insistencia de Cross de que la existencia de diferentes
tradiciones de manuscritos en Qumrn se debe a que probablemente alguien de
Egipto llev los manuscritos all.
123
LA cRnCA TEXTUAL y LA BIBLIA HEBREA
que haya habido mezcla, pero no absorcin)). Esta slo pudo haber
ocurrido cuando las entidades sociolgicamente integradas y definidas',
(es decir, las comunidades de fe)) de Sanders) sintieron una crisis de
identidad que las llev a excluir otras posibilidades textuales, al mismo
tiempo que excluan posibilidades sociolgicas, es decir, a los herejes)).7
Desarrollo del canon
A pesar de la aparente diversidad entre los distintos investigadores,
hay en realidad una increble unanimidad en todos los puntos ms
importantes de la historia del texto de la Biblia Hebrea. En primer lugar,
la mayora de los investigadores perciben ciertas transiciones cannicas
y de crtica textual. Ms an, Talmon, Barthlemy, Sanders y GoshenGottstein estn conscientes de que, si bien el texto se estandariz
durante el perodo del 70 al 135 d.C., la canonizacin ya se haba
completado un siglo antes.
Barthlemy y Sanders presentan una posicin ms matizada al
respecto. Sanders observa que, aunque el Pentateuco ya era canon en
los siglos VI a ~a.C. -como tambin lo eran los primeros profetas-, los
ltimos profetas no alcanzaron ese status sino hasta los siglos VI a 11
a.C., y los Escritos permanecieron abiertos hasta el 70 d.C. Para Sanders,
por tanto, la canonizacin fue una respuesta del judasmo ante las
influencias persas y helnicas, la cual tambin dio comienzo al proceso
de estandarizacin que, a su vez, concluy rpidamente entre los aos
70 y 135 d.C. Por tanto, cada seccin de la Biblia sufri los inevitables
procesos superpuestos de canonizacin y estandarizacin textual en
forma secuencial e interrelacionada.8
Es Sanders quien ms se ha esforzado por explicar los procesos
cannicos presentes tras esta nueva historia textual. Coincide con
Talmon en que las comunidades de fe son responsables de la transmisin
e historia del texto. Es ms, concuerda en que hay un cambio evidente
en la forma de pensar sobre los textos, de formas bblicas" a formas
postbblicas)) (un cambio en la definicin de lo que es texto: de historia
sagrada a texto sagrado). Por presin cultural, primeramente los judos,
y luego las comunidades cristianas, hallaron la forma de preservar sus
tradiciones autoritativas y de mantener su pertinencia.
7
Tov rechaza, por supuesto, las limitadas familias de Cross con base en su trabajo en
11 QPaleoLev.
Torah and Canon.
Tercera parte: Texto y Canon
124
Problemas de la crtica textual
En cuanto a la crtica textual, el perodo ms importante es sin duda
el que va del 300 a.C. al 70 d.C. All comienza la evidencia de los
manuscritos, y all ocurrieron las principales transformaciones, de
historia sagrada a texto sagrado, en la Biblia Hebrea. El nacimiento de
la literatura rabnica refleja un cambio radical en las ideas sobre el texto
(y el canon), cambio que ocurri gradualmente desde el 550 a.C. hasta
el 70 d.C., y ms rpidamente desde el 100 a.C. hasta el 70 d.C.
Por ltimo, la diversidad textual del perodo anterior al 70 d.C. parece
extenderse hacia la etapa pretextual. Por lo tanto, es muy posible que
la Septuaginta refleje en ciertos puntos una redaccin literaria (y no
una corrupcin textual), que es diferente de la del Texto Masortico.
Por otra parte, la interpenetracin de las etapas de la historia textual
hace a veces las cosas ms complejas. Por ejemplo, hay casos en que se
da una corrupcin textual y luego una reintegracin literaria. Esto se
debe a la superposicin de diversas secciones de la Biblia. Crnicas trata
el Pentateuco con bastante cuidado, pero su reescritura de Reyes es
bastante extensa y libre. Es ms, evidentemente no se consider
necesario hacerle una correccin posterior a Crnicas pa,ra que coincidiera con Reyes (cf. los cuatro evangelios), quizs porque Reyes y
Crnicas an no eran totalmente cannicos.
Los procesos cannicos que en primera instancia produjeron la
literatura bblica 9 pasaron a la etapa de los escribas en forma de
armonizacin y nivelacin textual. lO En opinin de Talmon, esos procesos fueron peridicos y resultaron de la crisis de identidad que tienen
un efecto decididamente integradofl> en las comunidades y sus tradiciones sagradas. Para Sanders, especficamente en el caso de la Biblia
Hebrea, la transicin de historia sagrada a texto sagrado lleg al punto
de permitir muy pocas alteraciones, bajo la nueva mentalidad de escriba.
Con la nueva situacin respecto a los testimonios textuales, los
investigadores poseen una mayor variedad de posibilidades para su
trabajo. La primera es la preferencia por la evidencia emprica; es decir,
la observacin directa. Esto se debe en parte a que ahora tenemos una
evidencia ms directa; pero tambin, dada la condicinrdel texto de
10
10
Cf. Gn 1, contrastado con las otras historias de la creacin del Prximo Oriente
Antiguo.
Esta misma dinmica oper tambin en la historia de la interpretacin bblica, dentro
de la cual se incluye naturalmente la historia de la traduccin bblica.
125
LA CRnCA TEXTUAL y LA BIBLIA HEBREA
Qumrn, lo ms que pueden hacer los crticos textuales, en muchos
casos, es agrupar las tradiciones textuales que parecen remontarse hasta
el principio de la canonizacin de ese texto. Por tanto, en trminos
generales, por lo general se da preferencia a los manuscritos hebreos
ms que a las versiones antiguas; y ambas son preferidas a la conjetura,
aunque claro est, cada caso debe tratarse de manera particular.
Por algn tiempo, la mayora de los crticos textuales se ci a dos
principios: (a) la variante textual ms difcil es superior a la ms fcil; y
(b) la variante textual ms corta es preferible a la ms larga. Los estudios
recientes, sin embargo, han demostrado la complejidad del texto de la
Biblia Hebrea. Por lo tanto, aunque hoy se sigue aceptando la validez
de ambos principios, no debe considerarse esta en forma aislada, sino
junto con otros principios. Por ejemplo, hay un principio nuevo que
debe tomarse muy en cuenta cuando se trabaje con el texto de ciertos
libros bblicos. Este principio consiste en reconstruir el texto dentro del
perodo en que lleg a verse como escritura sagrada. Por consiguiente,
slo con los primeros dos principios uno podra reconstruir fcilmente
un texto antiguo de Jeremas o partes de Samuel a partir de los textos
hebreos de Qumrn en concordancia con un texto ms breve de la
Septuaginta. El peligro de este enfoque es que los textos de Qumrn
nos retroceden el tiempo suficiente como para dudar del status cannico
del texto reconstruido.
Ejemplos
Debe sealarse de una vez por todas que los investigadores han
tenido a veces dificultades para distinguir entre decisiones de crtica
textual y decisiones que corresponden a la traduccin. Por ejemplo, en
los casos en que DHH disiente con TM (que son frecuentes), se trata
realmente de una decisin de crtica textual, o del intento por hacer
explcita cierta informacin implcita (vase Apndice 1)? En muchos
puntos el problema es real, tanto en relacin con la teora como con la
prctica. Lo que sucede realmente es que, si bien se plantean argumentos pertenecientes a la crtica textual, estos se basan no en el texto
original sino en traducciones antiguas. En tales casos, es necesario que
se planteen las preguntas de la crtica textual de manera ms coherente
y cientfica.
El problema que tiene el crtico textual es que al no haber datos
concretos para probar lo contrario, se ve forzado a analizar cualquier
diferencia importante de las versiones modernas como si fuera un
Tercera parte: Texto y Canon
126
asunto textual. Muy a menudo es demasiado corta la distancia que hay
entre las conjeturas de la crtica textual y los ajustes modernos de
traduccin. La nica diferencia entre ambas es la manera en la que se
elige identificar el problema.
De tiempo en tiempo, las versiones modernas siguen una variante
textual fundamentada en la crtica textual, y no como resultado de la
exgesis o de algn principio de traduccin. En Gnesis 9.10, por
ejemplo, la formulacin: desde todos los que salieron del arca hasta
todo animal de la tierra)), suena, en primera instancia, como si algunos
animales se hubieran escapado del diluvio sin haber entrado en el arca.
Sin embargo, algunos crticos textuales consideran que esta formulacin
es otra forma de expresar el valor perpetuo de la alianza. La alianza que
Dios hace no slo abarca a las bestias que salieron del arca, sino tambin
a la descendencia de aquellas. En realidad, esto se podra aclarar bien
en la traduccin, pero ninguna versin moderna importante lo ha hecho
an. Este es, sin duda, un asunto que debiera interesarle a un traductor
y no a un crtico textual.
Muchas veces el Texto Masortico se puede entender sin recurrir al
apoyo de versiones antiguas o a conjeturas. Un ejemplo de ello se
encuentra en Isaas 48.10, donde la frase te he purificado ... )) pasa a ser
en la Septuaginta: te he vendido)). Aqu, la Masora indica que el
complemento de este verbo, con plata)), ocurre en esa forma quince
veces. Una revisin de esas quince instancias dentro de sus respectivos
contextos le da ms fuerza a Isaas 52.3, que en TM dice: Te vend, pero
no te redimir con plata)). La Septuaginta puede considerarse, por tanto,
como asimilacin de un pasaje paralelo. Otros trabajos de concordancia
que se han realizado muestran que la purificacin de la gente es posible
y, de hecho, ocurre (por ejemplo, Is 1.25, Mal 3.3).
Un problema bien conocido de la crtica textual aparece en Gnesis
4.5. En este caso, casi todas las versiones modernas se han basado en
la Septuaginta, y a la frase de TM que dice: Can le dijo a su hermano
Abe!...)), han aadido salgamos al campoll. Esto es bastante probable,
ya que parece que se ha perdido parte de la conversacin. Los targumes
resuelven la ausencia del discurso, convirtindolo en una disputa
teolgica, donde Can finalmente blasfema contra Dios y ~ata a su
hermano. Esta clase de patrn progresivo de un pequeo discurso que
sirve como base de un discurso mayor, hace que algunos crticos
textuales sospechen que el discurso ms pequeo sea de una condensacin de la tradicin mayor, o bien, que el discurso ms largo es un
~
127
LA cRnCA TEXTUAL y LA BIBLIA HEBREA
desarrollo del ms corto. Si se aade que la palabra hebrea vayomer
<dijo))) puede funcionar en un sentido absoluto con el significado de
hablar con)), la traduccin se puede basar en TM <Can habl/estaba
hablando con su hermano Abel...,,) sin necesidad de aadir el discurso
que contienen las antiguas versiones.
En realidad, los crticos textuales se inclinan frecuentemente por TM
porque, por lo general, representa la mejor tradicin de manuscritos del
perodo en que las Escrituras hebreas empezaron a considerarse autoritativas. En otras palabras, la mayora de las veces TM se considera
como el mejor texto debido a las reglas de la crtica textual. Pero esas
reglas no se crearon especialmente para l, por lo cual se han considerado muy en serio, y a veces hasta en forma sorprendente, otros textos.
En 1 SamueI27.8, HOTTP, DHH, y la Biblia de Jerusaln usan la misma
palabra que emplea la Septuaginta: Telaim", en vez de la que utiliza
TM: desde tiempos antiguos. Esto mismo hacen otras versiones
modernas importantes. En 1 Samuel 13.15, HOTTP le da a la Septuaginta una calificacin de A)) frente a TM (vase tambin Gnesis
46.20-22,27 en el Apndice 1).
En algunos casos la Septuaginta ofrece, sin lugar a dudas, la lectura
ms difcil. Gnesis 11.31 es un ejemplo de esto. All, es posible que la
frase de TM: ellos (Tar y Lot) salieron con ellos)), y la frase de la versin
Siraca: l (Tar) sali con ellos)), hayan reemplazado a un texto anterior
basado en la frase de la Septuaginta: l (Tar) los sac". Pero en Gnesis
12.1-9 y 15.7, Dios le manda a Abram salir de Ur y l mismo lo saca. La
tradicin del xodo (vase Neh 9 y Dn 9), que debe haber ejercido una
poderosa influencia sobre este texto, presenta a un Dios que acta por
iniciativa propia para liberar al pueblo. Dios es el gua, el lder y el
protector de Israel y de Abraham, y por tanto Tar, en la mente de los
escribas o copistas, debe ser excluido de esta funcin.
Conclusin
Gran parte del problema de la crtica textual es decidir simplemente
entre creer o no creer que los escribas tendan a simplificar ya explicar.
En todo caso, los traductores deben distanciarse un poco del texto para
tratar primeramente de entenderlo en sus propios trminos (que sin
duda son bastante diferentes a los nuestros), y decidir luego qu
intentarn hacer en su traduccin. Irnicamente, en la traduccin
eliminaremos mucho de lo que hacemos en la crtica textual. Esto quiz
no sea tan terrible. Es ms, parece que eso hicieron muchas veces los
Tercera parte: Texto y Canon
128
traductores de las versiones antiguas. Es peor mezclar la crtica textual
con la traduccin o, peor an, permitir que nuestra bsqueda de una
buena traduccin determine cul ser nuestra decisin textual.
Apndice 1
Gnesis en la versin DHH (Dios Habla Hoy), en la crtica textual y
HOTIP (Hebrew Old Testament Text Project)
Aqu utilizo HOTIP como base, pues es la mejor fuente que
tenemos para estudiar el conjunto ms completo de problemas textuales
posibles. He abreviado mis propias sugerencias mediante el uso de un
formato sencillo que explico a continuacin. Si DHH concuerda con
HOTIP, o al menos parece ser compatible con l, no hago ninguna
anotacin. Observse que hubo ms casos de stos -si hay coincidencia
entre DHH y HOTIP no aparece ninguna nota- que de las otras dos
grandes categoras: (a) hay casos en que, a pesar de que no hay
coincidencia entre DHH y HOTIP, no aparece nota alguna; (b) cuando
no hay coincidencia, aparece una nota. Por otro lado, hay muy pocos
casos en que las notas de DHH coinciden con HOTIP (por ejemplo,"
10.4). He marcado con asterisco aquellos casos poco comunes en que,
haya o no una nota, DHH coincide con HOTIP; pero aun as no estoy
de acuerdo (por ejemplo, 31.53a). En la seccin de comentarios, har la
observacin en cuanto a si esto es causado por la crtica textual o por
la traduccin (lo ms probable). El formato es el siguiente:
Referencia en el margen izquierdo = probablemente se
debera cambiar DHH para que coincida con HOTIP
(vase *).
Referencia sangrada = probablemente no se debera cambiar
DHH. Generalmente hay un asunto de traduccin de por
medio (1.26), o el problema de la crtica textual no es
importante para la traduccin (4.15, 5.22), o estoy en
desacuerdo con HOTIP, lo cual ocurre muy pocas veces! f
HOTIP mismo sugiere a veces una traduccin que parece ~
contradecir sus propios hallazgos en la crtica textual (p.e. 6.13), pero esto probablemente se debe a que HOTIP
129
LA CRTICA TEXTUAL Y LA BIBLIA HEBREA
debe no solo distinguir textos a nivel de crtica textual sino
tambin darles sentido en la traduccin (algo que los
traductores deberamos hacer todava ms).
(] =
no hay nota en el texto de DHH (pero s en HOTIP).
* = DHH y HOTIP coinciden, aunque sugiero un cambio (cf.
"referencia en el margen izquierdo" que, de lo contrario,
supone que el texto de HOTIP debe substituir al de DHH).
Primer tabulador/margen
Segundo tabulador
referencia.
texto abreviado.
Tercer tabulador (slo cuando se sugiere un cambio) = la
sugerencia de HOTIP en un comentario o en la traduccin.
Cuarto tabulador (slo cuando se sugiere un cambio)
aspecto importante de la crtica textual.
un
Una rpida ojeada a los apuntes en el margen izquierdo permitir
saber qu es lo que considero que debe cambiarse, y lo que est entre
corchetes indicar si ya existe una nota o no. No debe sorprender
entonces que mucho de lo que aparece entre corchetes tambin aparezca sangrado, aunque slo he dejado una nota de DHH sin cambiar, a
saber, Gnesis 24.22. Los datos tambin muestran que, a pesar de los
numerosos cambios sugeridos, DHH no ha sido sometida a una crtica
textual a locas)); que el problema, en su mayora, se ha limitado
ciertamente a las notas y a algunas desviaciones no indicadas de TM,
que son relativamente pocas en comparacin con los problemas posibles. Desafortunadamente, las notas se oponen por lo general a los
resultados de los mtodos ms actualizados de la crtica textual (representados en general por HOTIP). En los casos donde sugiero que se
cambie el texto y donde no hay nota en DHH, la idea no es incluir una
nota sino slo el cambio textual. En ocasiones quiz sea necesario incluir
una nota despus de hacer el cambio en el texto, pero eso es un asunto
diferente con el cual no he lidiado en la tabla que sigue.
Tercera parte: Texto y Canon
130
Gnesis - Dos Habla Hoy (DHH)
1.6,7,20
[1.11
[1.26
2.20; 2.17,21
4.8
[4.15
[4.25
[5.22
[6.13
[6.14
[7.22
[8.13
[8.19
[9.10
[10.2
10.5
10.10
[10.14
[11.31
[14.13
[14.15
[16.13
Y as fue
segn su especie
los animales]
Hombre/Adn
salgamos al campo
pues si/ser]
volvi a)
Enoc vivi]
con/de la tierra
con una serie de cuartos
aliento/vida/espritw
de la vida de No)
arrastrar/volar)
bestias de la tierra
Mesec
de Jafet
Calne/todas ellas
caftoritas ...filisteos
los sac]
en el monte de Seir
se dividi
Dios visible... veo an?
[19.2
[19.13
[19.24
[19.28
[21.14
21.16
[22.14
[22.16
[23.15
[24.10
24.22
yerno]
de ella)
del SEOR del cielo
la tierra, el valle del Jordn)
nio ... hombro
ella...llor
da lo necesario]
por m mismo)
por favor ...
lo mejor
se lo puso en la nariz
[25.15
[25.22
[27.5
[27.25
[27.33
[29.34
30.32
Hadar
qu significa esto?
a traer
la caza de mi hijo]
me lo com todo)
l llam)
manchados... moteados
asimilacin
asimilacin]
dato lingstico,
dato lingstico,
(slo traduccin)]
omisin accidental (haplografa)
(slo comentario)]
dato histrico]
conjetura? - (asimilacin)
asimilacin
(slo comentario)
simplificacin]
ajuste de traduccin)
conjetura (ajuste de traduccin
en DHH)
LA CRnCA TEXTUAL y LA BIBLIA HEBREA
131
31.13
[31.29
*[31.53a
Dios de Beteh>
tu (pl.= Jacobbijos) padre
.decidir (pI.)
[31.53b
[32.23
[34.27
[36.16
[37.28,36
[38.3
[38.21
[41.8
[41.56a
[42.33
[43.26
[44.4-5
[45.2
[45.19
su padre)
lo que le perteneca]
otros hijos de Jacob)
Korah (omitido)
madianitas
llam)
dnde est?)
sueos ... descifrarlos )
todo lo que haba]
para sus familias)
a la casa
copa de plata)
Egipto ...casa del faran]
se les ha ordenado
[46.2
[46.13
[46.16
[46.20,21,22,27
visiones]
Jasub
.Zefn
(material adicional de la
Septuaginta) ... 19... 75 ...
mostrar el camino a Jos
[46.28
conjetura)
47.56
simplificacin]
simplificacin
[47.16
[48.7
[48.7
[48.20
dato lingstico]
simplificacin]
asimilacin (v.47)
Es necesario decir esto
o anillo de nariz.
otro error de escriba]
asimilacin]
f
asimilacin]
~
omisin accidental
(homoeoarchton)
[49.4
[49.5ab
49.10
[49.22
[49.24a
[49.25
[49.26b
[50.14
(material adicional de la
Septuaginta)
(omitir pan)]
Padan]
(omitir tu madre)
por ti (sg.)
se acost]
se decidieron por violentas
destrucciones
hasta que venga Shiloh
(Shelah)>>
rama con fruto ... rama con
fruto]
desde all!entonces fuiste ...
Todopoderoso
modificacin interpretativa
simplificacin]
la gramtica hebrea quiz
requiera un plural, pero no as la
traduccin]
asimilacin]
asimilacin]
(slo traduccin)]
desviacin variada de un texto
ms antiguo)
otro error de escriba]
otro error de escriba)
ajustes de traduccin]
desviacin variada de un texto
ms antiguo]
omisin accidental]
simplificacin)
asimilacin] (m -cita directa/
dirigida a Jos)
dato lingstico)
asimilacin (la nota del texto
sera explicativa)
simplificacin]
base estrecha para una variante
del texto]
ajuste de traduccin]
montaas para siempre
enterrar al padre ... padre enterrado]
Tercera parte: Texto y Canon
132
Datos estadsticos:
Notas de HOTIP:
186 (esto representa un mximo
aproximado de cambios posibles)
Notas de DHH:
21 (? - no todas son crtica textual,
pero todas se relacionan con las
notas de HOTIP)
Cambios sugeridos para las notas de
DHH:
13 (aproximadamente, debido
a las notas combinadas de DHH)
Otros cambios sugeridos (sin notas en
DHH):
36
Cambio sugerido en contra de DHH
y HOTIP:
Total de cambios sugeridos:
50
sugerencia de usar DHH en vez de
HOTIP (nota en DHH):
Sugerencia de usar DHH en vez de
HOTIP (sin nota en DHH):
32
DHH y HOTIP coinciden o son
compatibles:
104
Gua de introduccin a la crtica textual
1. Es til dar una breve orientacin terica sobre cmo usar HOTTP,
utilizando materiales como este documento, a fin de que quienes
lo usen comprendan las metas y mtodos fundamentales de la
crtica textual.
2. Es bueno ofrecer una orientacin prctica ms extensa para
resolver problemas relacionados con la crtica textual utilizando,
adems de HOTTP, los textos que estn a disposicin del estudiante de la Biblia, y proporcionando algunas reglas empricas))
para tomar decisiones de crtica textual. En el caso de DHH, por
ejemplo, la regla general sera basarse en la crtica ~xtual del
Nuevo Testamento de esa versin (que se basa en el NI' griego),
pero cuestionar al menos las notas de la crtica textual del Antiguo
Testamento de esa versin en todos los casos, ya qu se apoya
fuertemente en la Septuaginta y en la correccin por conjetura.
Resulta interesante que la regla opuesta es la vlida para el
LA CRTICA TEXTUAL Y LA BIBLIA HEBREA
133
Nuevo Testamento, mientras que DHH ha escogido trabajar con
los textos mejor reconstruidos.
3. Finalmente, debe enfatizarse que la crtica textual es solo una
parte del proceso de traduccin, y que en realidad, en muchas
ocasiones se toman decisiones a la hora de traducir que parecen
cambiar por completo las decisiones tomadas antes en la crtica
textual (y a veces ciertamente lo hacen).
Apndice 2
Los idiomas de la Biblia
Hebreo
El idioma original del pueblo de Israel era el hebreo. La mayora del
Antiguo Testamento est escrito en hebreo.
Arameo
El nombre hebreo de Siria es Aram. El idioma de Siria se conoca
como el arameo. Es un idioma muy parecido al hebreo, pero diferente.
El arameo lleg a ser el idioma internacional del Oriente Medio
durante los aos que precedieron a la cada de Jerusaln. En Isaas 36
(es~ecialmente los versculos 11-13), vemos un ejemplo interesante de
la relacin entre el hebreo y el arameo en los das del rey Ezequas. El
arameo era el idioma para discutir con los extranjeros, pero el hebreo
era el idioma que empleaba la gente comn.
Parece que cuando los babilonios conquistaron Jerusaln y se
llevaron a muchas personas de Judea a Babilonia, dio inicio el fin de la
lengua hebrea. Despus de esto, la lengua aramea cobr ms importancia, no slo en la tierra de Israel sino tambin en otras regiones. Esto
dur aos, y para la poca de Jess, el hebreo probablemente ya no se
hablaba, excepto para fines religiosos. Ya desde Nehemas 8.8 pueden
hallarse pruebas de este cambio en el idioma, pues el libro de la Ley (el
Pentateuco) se ley en hebreo y se tradujo all mismo en forma oral al
arameo, para que los oyentes lo comprendieran.
Algunas partes del Antiguo Testamento estn escritas en arameo
-Esdras 4.7-6.18 y Daniel 2.4-7.28-, como tambin lo estn algunos
versculos aislados en otras partes. Las versiones no oficiales de los
Tercera parte: Texto y Canon
134
materiales del Antiguo Testamento tambin se tradujeron al arameo
para ayudar a los que predicaban en las sinagogas. Estas traducciones
se conocen como targumes.
Griego
Alejandro Magno fue un poderoso conquistador que someti a todos
los pases, desde Grecia hasta Egipto e India, entre ellos Siria, Israel y
Persia. Tras su muerte, sus generales se dividieron el territorio. Uno de
ellos fue el primero de la familia de los Ptolomeos, y gobern sobre
Egipto. El otro fue el primero de la familia selucida y gobern sobre
Siria. Desde ese tiempo al menos, el griego pas a ser una lengua muy
importante en esa parte del mundo.
Estas dos familias de reyes -los lgidas en Egipto y los selucidas
en Siria-llegaron a ser muy importantes en la historia del pueblo judo
durante el perodo comprendido entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Estos reyes siempre estaban pelendose el control de la tierra que
mediaba entre ellos, as que hubo muchas batallas en la tierra de Israel.
Algunas veces Israel era gobernada por Egipto, y otras veces por Siria.
Por ltimo, uno de los reyes de Siria llamado Antoco IV Epfanes
intent acabar con la religin juda. Sus soldados entraron en el templo,
donde les estaba prohibida la entrada, y llegaron incluso a sacrificar un
cerdo en el altar. Trataron de forzar a los judos a comer carne de cerdo
y a hacer otras cosas que iban en contra de sus creencias. Esta situacin
lleg a ser tan grave que finalmente estall una rebelin encabezada
por la familia de los Macabeos. La rebelin tuvo xito. Sacaron al ejrcito
extranjero y se independizaron.
Durante este tiempo, el lder de los judos fue el sumo sacerdote. No
slo era lder religioso sino tambin lder poltico. Los judos fueron
independientes durante casi cien aos, hasta que finalmente fueron
anexados al Imperio Romano, aproximadamente 60 aos antes del
nacimiento de Jess.
Mucho tiempo antes, en la poca de la cada de Jerusaln, muchos
judos se haban ido a Egipto, y al cabo del tiempo esa comunidad se
haba vuelto muy importante. Al igual que los judos que em~raron a
otras regiones, dejaron de hablar el hebreo. Para ellos, el nudo idioma
era el griego. Estos judos ansiaban leer las Escrituras en un idioma que
pudieran entender, y tomaron las medidas necesarias para que Tos libros
del Antiguo Testamento se tradujeran al griego. Esta es la famosa
traduccin que hoy se conoce como la Septuaginta.
135
LA CRTICA TEXTUAL Y LA BIBLIA HEBREA
La comunidad juda que utiliz la Septuaginta no slo us los libros
que haban sido traducidos del hebreo. Haba tambin otros libros
religiosos que se haban escrito en griego (o en hebreo, aunque slo
nos han llegado en griego), de los cuales algunos tambin se aadieron
a la Septuaginta. Por tanto, desde el principio, la Septuaginta fue
bastante diferente de las Escrituras hebreas.
El idioma de Jess
Para la poca de Jess, el idioma de Palestina (Galilea, Samaria y
Judea) era el arameo. Jess probablemente les habl a sus discpulos y
a las multitudes en arameo. Sin embargo, es muy probable que Jess
tambin usara el griego, por ejemplo, cuando le habl a Pilato. Aunque
el latn era el idioma de los romanos, el griego era el idioma principal
del Imperio Romano.
Muchos eruditos creen que el Evangelio segn San Marcos se
escribi en arameo y se tradujo despus al griego, mientras que otros
creen que tambin otros pasajes del Nuevo Testamento se escribieron
originalmente en arameo o hebreo. Tal vez haya sido as. Lo que s es
verdad es que los nicos materiales del Nuevo Testamento que tenemos
hoy da estn todos en griego. Para el tiempo en que se estaba
escribiendo el Nuevo T~stamento, la iglesia cristiana se haba extendido
hacia muchas regiones y pases diferentes, y el griego era la lengua que
se hablaba.
Esto es sumamente interesante porque significa que, en su mayor
parte, no tenemos registro alguno de las palabras exactas de Jess.
Tenemos sus palabras slo en la traduccin griega que usaron los
escritores del Evangelio. (Hay unos cuantos casos en que el Nuevo
Testamento usa palabras arameas, como por ejemplo, abba, padre).
Desde sus inicios mismos, el cristianismo ha sido una religin que ha
recurrido a la traduccin para darles sus Escrituras a los creyentes. Los
que participamos en la traduccin hoy da simplemente estamos siguiendo los pasos de los primeros escritores del Evangelio.
Esto tambin es cierto de otra manera. Cuando los escritores del
Nuevo Testamento deseaban citar el Antiguo Testamento, deban hacerlo en griego. Bsicamente, lo hacan en alguna de estas tres formas: (1)
traducan por s mismos del hebreo (o de traducciones del hebreo al
arameo); (2) citaban de memoria (de fuentes hebreas, arameas o griegas);
o (3) utilizaban la antigua traduccin griega, la Septuaginta. Por la
forma de las citas, pareciera que en un 60 por ciento o ms de las veces,
Tercera parte: Texto y Canon
136
se utiliz la Septuaginta para citar el Antiguo Testamento en el Nuevo
Testamento.
Cuando la iglesia cristiana quiso ponerse de acuerdo en cuanto a los
libros que deban integrar su propia Biblia completa, surgieron varios
desacuerdos, especialmente en relacin con el Antiguo Testamento.
Algunos crean que nicamente los libros hebreos deban ser incluidos,
pues eran los nicos libros que aceptaban los judos. Otros consideraban
que no deban perderse los libros y las partes adicionales que haban
sido incluidos en la Septuaginta. Este desacuerdo nunca se resolvi
entre los diferentes grupos de cristianos, y sigue vigente entre nosotros
hasta el da de hoy. La Iglesia Catlica Romana acepta los libros hebreos
como la primera parte del Antiguo Testamento, pero considera que el
material del griego es tambin parte plena del Antiguo Testamento (la
segunda parte, o lo que llaman el Deuteroc-<lnon). Los anglicanos y otras
iglesias protestantes tambin utilizan todos o algunos de estos libros
del griego, los cuales fueron incluidos en la mayora de las versiones
protestantes cuando se tradujeron por primera vez a una lengua
verncula. Sin embargo, otras iglesias protestantes consideraron como
parte de la Biblia a los libros hebreos; de manera que ahora casi todas
las versiones protestantes excluyen los libros del griego. Por otra parte,
las iglesias ortodoxas tienen ms libros que consideran autoritativos,
aunque esto tambin vara de grupo en grupo.
Debido a esto, ahora tenemos muchas traducciones de la Biblia en
dos (y quizs pronto tres) ediciones. La edicin ms breve contiene
nicamente los libros del hebreo, y es la preferida por la mayora de las
iglesias protestantes. La edicin ms larga es principalmente la de los
catlicos, aunque tambin la utilizan algunos luteranos y angliCanos.
Las iglesias ortodoxas, que slo hasta hace poco han empezado a pensar
en hacer traducciones modernas, quiz requieran de otra versin.
El TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
Roger L. Omanson
Propsito de la crtica textual
crtica textual del Nuevo Testamento es el estudio de los textos
bblicos y de los manuscritos antiguos que se escribieron a mano.
1 fin de este estudio es determinar el texto exacto de los escritos
originales (llamados autgrafos) antes de que los copistas introdujeran
cambios y errores en las copias que hicieron de los escritos del Nuevo
Testamento.
Obsrvese claramente que lo anterior no habla de la inspiracin del
Nuevo Testamento, y que no se trata el asunto de si los escritos
originales contenan errores o no. Los manuscritos originales no existen.
Todo lo que tenemos hoy da son copias de copias. El manuscrito ms
antiguo de todo el Nuevo Testamento es un fragmento de papiro que
contiene slo unos cuantos versculos del Evangelio segn San Juan, y
es un fragmento del ao 125 d.C, aproximadamente.
los materiales y los escribas
Cada uno de los libros del Nuevo Testamento se escribi a mano en
algn momento de la ltima parte del siglo loa inicios del siglo n. Se
escribieron en papiros y en el idioma griego. El papiro que se extraa
de la mdula de una planta llamada papiro. La mdula del papiro se
cortaba en finas tiras y se presionaba para formar pginas para escribir.
A inicios del siglo IV, las copias se empezaron a hacer en pergamino,
material que se haca con la piel de animales. Las copias de estos escritos
eran costosas de producir, debido no slo al precio del material sino,
tambin, a la cantidad de tiempo que requera una persona para escribir
a mano un solo libro. Un manuscrito del Nuevo Testamento, en
pergamino de tamao promedio, requera la piel de por 10 menos
cincuenta o sesenta ovejas o cabras.
Las primeras comunidades cristianas que recibieron los escritos
originales probablemente hicieron copias para los cristianos de pueblos
137
Tercera parte: Texto y Canon
138
cercanos. Quiz cuando varias comunidades cristianas se reunan en
diferentes hogares, en la misma ciudad (vase Ro 16.5), cada una deseaba
tener su propio evangelio o carta de Pablo. Cuando se hicieron las primeras
copias de estos escritos, los copistas, tambin llamados escribas, no
consideraban estos escritos como escrituras sagradas. Segn ellos, simplemente hacan copias de cartas de Pablo, o de Pedro, o de un evangelio que
haba escrito algn cristiano igual que ellos. Esto significa que a veces
hicieron cambios deliberados, aadiendo cosas o cometiendo errores. Slo
gradualmente, a partir del siglo 11 empezaron los cristianos a tomar
conciencia de que estos escritos eran Escritura, en un sentido equivalente
a las Escrituras hebreas que la Iglesia haba recibido del judasmo. 1
Los manuscritds griegos. Se escribieron los primeros manuscritos
sobre papiro y en idioma griego; pero a inicios del siglo IV se utiliz el
pergamino hasta que en el siglo XII el papel empez a reemplazarlo. La
clase de escritura que se us hasta el siglo IX fue la uncial o escritura
en maysculas. Desde el siglo IX hasta que se empez a imprimir el
Nuevo Testamento a mquina, se emple la escritura minscula o
cursiva. Casi todos los manuscritos griegos que todava existen hoy son
manuscritos en minscula (unos 2800), y son la mayor cantidad de
documentos que datan del siglo XI al XIV.
A inicios del siglo XX, solo se conocan nueve papiros. Hoy da, se
conocen noventa y cuatro manuscritos en papiro, aunque muchos de
ellos estn muy fragmentados y contienen pocos versculos. Los manuscritos unciales suman 274, aunque slo un poco ms del tercio de los
mismos se ha perpetuado en dos hojas de texto, o menos. Estos
manuscritos bblicos en griego, especialmente los papiros y los unciales,
revisten una inmensa importancia en la bsqueda por recobrar lo que
escribieron originalmente los escritores del Nuevo Testamento.
Manuscritos en otros idiomas. Ya a partir del siglo 11, el Nuevo
Testamento fue traducido al siraco, al latn y al copto. En los siguientes
siglos se hicieron traducciones tambin a otros idiomas como el gtico,
el armenio, el etope y el georgiano. De estas traducciones, las ms tiles
para recobrar la forma ms antigua de los escritos neotestamentarios
f
en griego son las versiones en siraco, latn y copto.
Manuscritos del leccionario griego. Adems de los 3000 paPiros o ms
que se mencionaron antes, existen aproximadamente 2200 mi!lluscritos
1
Vase de Plutarco Bonilla, el captulo "El canon del Nuevo Testamento.
139
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
de leccionarios. Estos manuscritos contienen pasajes colocados en
orden, a manera de lecciones, que se lean a lo largo del calendario
litrgico de la iglesia.
Escritos de los primeros Padres de la Iglesia. Los grandes lderes
de la Iglesia (Padres) de los siglos n-v, escribieron en griego o en latn,
y muchas veces citaron versculos del Nuevo Testamento. Es difcil
saber, sin embargo, si en realidad citaron los versculos palabra por
palabra, o si slo hicieron alusin a los mismos. Y si los citaron, no
sabemos si lo hicieron de memoria, incorrectamente, o a partir de una
copia escrita que tuvieran ante s. Ms an, a veces al copiar los escribas
los textos de los Padres, los modificaban cambiando palabras para que
coincidieran con otras ms conocidas por ellos. Por eso, muchas veces
es difcil saber lo que escribieron originalmente los Padres.
El problema
Al comparar los mltiples manuscritos, se descubre que hay innumerables diferencias en el texto griego. Sin embargo, la mayora de las
diferencias no son realmente importantes; por ejemplo, palabras mal
escritas o sustituciones de palabras por sinnimos. Pero hay otras
diferencias que son ms importantes, tales como las omisiones o
adiciones de palabras, frases y versculos completos.
Cmo puede un crtico textual, es decir, un erudito que intenta
determinar cul es el texto original, decidir qu escribieron los autores
originalmente? Debe basarse completa y nicamente en el mejor
manuscrito, aun si ste contiene errores obvios? Y cmo puede saber
cul es el mejor manuscrito? Debe basarse en un grupo particular de
manuscritos ms que en otro grupo? A la bsqueda de apoyo en aspectos
tales como el estilo, el vocabulario o la teologa de un escritor del Nuevo
Testamento, en lugar de buscarlo en ciertos manuscritos ((mejores, se
le conoce como apoyo en la ((evidencia interna".
Cmo ocurrieron a lo largo de los siglos, errores y cambios a la hora
de copiar los manuscritos? La respuesta a esta pregunta le permite al
crtico textual establecer ciertos criterios para acercarse lo ms posible
al texto original.
Cambios intencionales. Cuando los escribas copiaban escritos del
Nuevo Testamento, hacan cambios en el texto. Algunos cambios fueron
Tercera parte: Texto y Canon
140
deliberados, con el fin de mejorar el estilo o la gramtica. Otros cambios
deliberados se hicieron para que el texto de un evangelio coincidiera
con el de otro evangelio, o para que lo que Pablo haba escrito en una
c~rta coincidie~~ con, lo que haba escrito en otra. Comprese, por
ejemplo, la verSIOn mas corta de 1 Tesalonicenses 1.1, que utiliza DHH
((~~ gracia y su P~z), con la versin ms larga del mismo versculo, que
utilIza RVR <gracIa y paz... de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo).
Comp~re~[Link] el ~ad~enuestro de Lucas 11.2-4 en RVR y DHH.
Muy a pnnClpIOS en la hlstona de la iglesia, el Evangelio segn San
Mat~o era el evangelio ms popular de los cuatro, y el Padrenuestro,
segun Mateo 6.9-13, lleg a ser la oracin ms citada en la adoracin
de la iglesia. Aunque originalmente el texto del Padrenuestro en Lucas
11.2-4 era diferente a la misma oracin que aparece en Mateo, un escriba
desconocido cambi la forma de Lucas para que coincidiera con la forma
ms conocida del Evangelio segn San Mateo. Esta forma modificada y
ms larga de la oracin en Lucas es la que aparece en el Textus Receptus
(ms ad~lante hablaremos acerca de este texto), el cual hasta este siglo
ha servIdo de base para la traduccin de RVR y de casi todas las
traducciones del mundo. Casi todas las traducciones modernas (vanse
las versiones DHH, BA, 81, BL, LPD, NBE y NVI) usan en Lucas la forma
corta del Padrenuestro, es decir, una forma diferente al Padrenuestro
de Mateo.
~ambin se, hicieron cambios deliberados para mejoran> la teologa
de cIertos verslculos. Por ejemplo, Lucas 2.41-43 dice que cuando Jess
tena doce aos de edad, se qued en Jerusaln despus de la fiesta de
la ~ascua, en lugar de volver a casa con el grupo de peregrinos. Los
mejores manuscritos dicen en el versculo 43 que Jess se qued sin
que sus padres se dieran cuenta. Como Jos no era el padre biolgico
de Jess, un escriba cambi sus padres a Jos y su madre, probablemente para proteger la doctrina del nacimiento virginal de Jess
RVR ~ice Jos y su madre, con base en el Textus Receptus, pero l~
mayona de las traducciones recientes se basan en mejores manuscritos
y utilizan sus padres (OHH, BA, BJ, NBE, NVI).
. Cambios no deliberados. Hubo cambios que no fueron deijberados,
smo resultado de una mala lectura o de la mala memoria. Lo~ escribas
come,tan errores porque se saltaban una letra, o una palabra, o incluso
una lmea completa, con lo cual omitan en forma accidental una o varias
pal~bras. Otras ~eces lean mal el texto, y copiaban la letra o palabra
eqUIvocadas, o bIen, repetan por error una o varias palabras.
141
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
En ocasiones, varios escribas trabajaban juntos en el mismo recinto,
copiando uno mientras el otro lea el texto en voz alta. En esos casos,
a veces los escribas oan mal y escriban incorrectamente alguna palabra.
Por ejemplo, la segunda parte de 1 Juan 1.4 dice en RVR: para que
vuestro gozo sea cumplido. Sin embargo, casi todas las traducciones
modernas dicen: para que nuestro gozo sea cumplido. En griego, las
palabras vuestro y nuestro se componen de cuatro letras cada una
y se diferencian entre s nicamente por la primera. Pero cuando se
pronuncian, ambas palabras suenan igual. Dado que vuestro y <<nuestro tenen sentido dentro del contexto, aparentemente algunos escribas
escribieron una forma mientras que otros escribieron la otra. Los
editores de la cuarta edicin del Nuevo Testamento Griego de las
Sociedades Bblicas Unidas (1993; vase ms adelante) usan <<nuestro
en el texto, dndole una calificacin de A para indicar que estn
seguros de que el manuscrito original de 1 Juan deca nuestro.
Eran muchos los factores que hacan que los escribas cometieran
errores: el fro, la poca luz, los defectos visuales, la fatiga. Algunas veces,
el manuscrito que estaban copiando haba sido parcialmente daado, y
le faltaban algunas lneas al principio o al final de la pgina, o bien, los
insectos haban d~ado alguna parte de la pgina. A veces la pgina se
haba mojado y la tinta se haba corrido, por lo que el escriba deba
adivinar lo que se haba escrito originalmente.
Dado que los escribas fueron haciendo cambios deliberados o no
deliberados, cada vez hubo ms manuscritos diferentes entre s. Algunas
veces, los escribas tenan acceso a varios manuscritos y se daban cuenta
de las diferencias al compararlos. En esos casos, algunos escribas
Agigrafo
D
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~5K~~5K~
00000000000000
1\\ f\\II\I\\/!\/I\/A
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Tercera parte: Texto y Canon
142
escogan la lectura de un manuscrito en lugar de la de otro, mientras
que otros conservaban ambas lecturas.
Como lo muestra el diagrama, algunos manuscritos se copiaron
directamente de otros. Otros manuscritos se copiaron de dos manuscritos diferentes, y otros fueron corregidos)) por otros manuscritos. Como
se hicieron muchas copias, se empezaron a desarrollar familias o tipos
de textos.
Lucas 24.53. Este versculo es un buen ejemplo de aquellos casos
en que los escribas, al hallar en un manuscrito una palabra que era
diferente a otra en otro manuscrito, optaban por conservar ambas
lecturas. RVR dice: y estaban siempre en el templo, alabando y
bendiciendo a Dios)). DHH dice: y estaban siempre en el templo,
alabando a Dios)). Los mejores y ms antiguos manuscritos slo dicen:
alabando a Dios)). Un manuscrito uncial en griego y varios manuscritos
en latn dicen: bendiciendo a Dios)). Esta segunda lectura probablemente fue un error de algn escriba que escribi bendiciendo)) en lugar
de alabando)). Luego otro escriba que conoca ambas lecturas incluy
las dos en el manuscrito que estaba copiando, y esa nueva lectura pas
a ser la que se encuentra en los textos manuscritos bizantinos.
Los crticos textuales emplean el trmino tcnico lecturas variantes
para hacer referencia a diferentes lecturas que ocurren en el mismo
lugar en un versculo dado. En el ejemplo anterior, alabando)), bendiciendQ)) y alabando y bendiciendo)) son lecturas variantes. No se ha
hecho un conteo exacto de todas las lecturas variantes que se conocen
de .los manuscritos existentes del Nuevo Testamento, pero un famoso
crtico textual calcula que hay ms de trescientas mil.
Principios para determinar la lectura original
Tipos de texto. Despus de analizar cuidadosamente cientos de
manuscritos y un sinnmero de errores hechos por los escribas, los
crticos textuales han llegado a desarrollar criterios para seleccionar
cules manuscritos y grupos de manuscritos son los ms confiables, sin
olvidar nunca que todos contienen errores (obsrvese una vezims que
los crticos textuales no manejan manuscritos originales; slo estudian
las copias de las copias). La mayora de los manuscritos ~ puede
agrupar, en trminos generales, en una de tres familias, las cuales
reciben el nombre de tipos de texto. Cuando algunos manuscritos
143
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
coinciden una y otra vez en lecturas variantes donde otros manuscritos
muestran dos o ms lecturas diferentes, se dice que pertenecen al mismo
tipo de texto. 2
El tipo de texto alejandrino, representado por la mayora de los
manuscritos en papiro y por varios manuscritos unciales de los siglos
IV y V, es el que los eruditos hoy da consideran que es la forma de texto
ms cercana a los escritos originales. Los manuscritos que tienen este
tipo de texto se consideran los mejores. Claro est, incluso estos
manuscritos no son idnticos entre s en todos los versculos, y todos
ellos contienen errores.
Los manuscritos que componen la familia textual occidental)) preservan a veces la lectura correcta en partes donde otros tipos de texto
no lo hacen. Esta forma de texto parece haber sido el resultado de
cambios bastante libres en la tradicin de los manuscritos, pues los
copistas hicieron muchsimos cambios.
El tipo de texto bizantino est formado por aproximadamente el
ochenta por ciento de los manuscritos minsculos o cursivos, y por casi
todos los leccionarios. A esta familia de textos se le considera la menos
valiosa para la crtica textual, aunque algunos eruditos cuestionan esto,
como se comentar ms adelante. Retomando las lecturas variantes ya
mencionadas en este captulo, las siguientes lecturas aparecen en
manuscritos de texto bizantino: (a) gracia y paz de Dios nuestro Padre
y del Seor Jesucristo)) [1 Ts 1.1]; (b) la forma larga del Padrenuestro
en Lucas 11.2-4; (c) Jos y su madre)) [Lc 2.43]; (d) vuestro gOZO)) [1
Jn 1.4]; (e) alabando y bendiciendo)) [Lc 24.53].
Pautas para escoger entre las diferentes lecturas. Para determinar
cul es la m~jor lectura, los crticos textuales han desarrollado ciertos
principios que tambin se conocen como cnones)), los cuales se dividen
en dos categoras: evidencia externa y evidencia interna.
(1) Evidencia externa. (a) Los manuscritos ms antiguos son los que
probablemente preservan la lectura original. (b) Las lecturas variantes
que se conocen en zonas geogrficas bastante distanciadas, probablemente son ms originales que las que se conocen en una sola zona
2
La tabla de referencia que presentan Kurt y Barbara Aland en The Text of the New
Testament, traducido del alemn por Erroll F. Rhodes, Grand Rapids: William B.
Eerdmans, 1989, pp. 159-162, es til como referencia, ya que agrupa los manuscritos
segn el siglo y el tipo de texto. En espaol tenemos la obra de Heinrich Zimmermann,
Los mtodos histrico-crticos en el Nuevo Testamento, pp. 31-38.
Tercera parte: Texto y Canon
.144
geogrfica. (c) Una lectura que cuente con el respaldo de una gran
mayora de manuscritos existentes no necesariamente es la mejor
lectura, ya que esos manuscritos pueden provenir de un mismo antecesor. Por tanto, los manuscritos deben pesarse)) (evaluarse) en vez de
slo enumerarse para ver cuntos respaldan ciertas variantes.
(2) Evidencia interna. (a) La lectura ms breve probablemente es la
original. En la mayora de los casos, los escribas no le quitaban palabras
al texto, sino que se las aadan. (b) Es mejor utilizar la lectura ms
difcil de comprender, ya que los escribas solan alterar los textos difciles
para hacerlos ms sencillos, y no a la inversa. (c) La lectura que mejor
se ajuste al estilo y al vocabulario del escritor, probablemente es la
original. (d) De igual manera, debe preferirse la lectura que mejor se
ajuste al contexto.
Se pueden mencionar muchas otras pautas y tambin algunas
modificaciones a las que ya se han mencionado. Esas reglas guan a los
crticos textuales en su bsqueda por determinar qu fue lo que
originalmente escribi el autor del texto. Claro est, esta metodologa
es en parte ciencia y en parte arte. Algunos investigadores se basan ms
fuertemente en la evidencia externa, mientras que otros lo hacen en la
evidencia interna. La mayora de los crticos textuales de hoy reconocen
que es necesario lograr un equilibrio entre las consideraciones de ambas
clases de evidencia.
Historia del Nuevo Testamento Griego
Antes de su impresin. Durante los tres primeros siglos despus de
Cristo, los escribas hicieron muchsimos cambios en el texto del Nuevo
Testamento Griego porque an no estaban sujetos a controles estrictos
que garantizaran copias exactas. Debido a que los escribas de los primeros
siglos siguieron haciendo copias de copias, algunos manuscritos empezaron a tener los mismos cambios y errores; es decir, las mismas lecturas
variantes que tenan otros manuscritos. Algunos, por ejemplo, incluan
en Mateo 6.13 las palabras: porque tuyo es el reino, y el poder, y la
gloria por todos los siglos. Amn)), mientras que otros no lo hatan. De
esta forma, algunos manuscritos llegaron a compartir las mismas~ecturas
variantes. Estas semejanzas entre los manuscritos permiten que lo~ crticos
textuales los clasifiquen o agrupen segn diferentes tipos o familias de
texto. Tambin se dio la mezcla de textos porque los escribas corregan))
los manuscritos basndose en otros manuscritos que contenan otras
145
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
lecturas; es decir, utilizaban manuscritos pertenecientes a otras familias
textuales (vase el diagrama anterior). Conforme los cristianos se fueron
dando cuenta poco a poco de que estos escritos eran escritura sagrada,
los escribas fueron perdiendo la libertad de cambiar el texto cuando lo
copiaban.
Para el ao 200 d.C., en la parte occidental del Imperio Romano se
usaban manuscritos en latn; en Egipto, manuscritos en capto; y en Siria,
manuscritos en siraco. En la parte oriental del Imperio Romano se
sigui empleando principalmente el griego. En realidad, hoy da existen
ms de ocho mil manuscritos de la Vulgata, muchos ms que todos los
conocidos en griego. Para fines del siglo VII, el Nuevo Testamento se
lea en griego slo en una pequea parte de la iglesia, a saber, la Iglesia
Ortodoxa Griega, cuyo patriarcado principal estaba en la ciudad de
Constantinopla. La forma de texto griego que se emple all fue el tipo
bizantino. Otras regiones del mundo que haban ledo el Nuevo Testamento en griego usaban en ese tiempo Nuevos Testamentos traducidos
a sus idiomas locales. Por ejemplo, los manuscritos griegos de la familia
textual alejandrina, que se haban usado antes en Egipto, fueron
reemplazados por traducciones a los diversos dialectos del capto. Para
el tiempo en que se invent la imprenta, la nica forma en griego del
Nuevo Testamento que todava estaba en uso era el texto bizantino.
Debemos decir algo ms sobre lo anterior. Algunos cristianos insisten hoy da en que el texto bizantino es mas cercano a los escritos
originales, porque existen ms copias de esta familia de textos que de
la familia textual alejandrina. Su razonamiento es que Dios no habra
permitido que las lecturas correctas se preservaran en un tipo de texto
que tuviera menos manuscritos griegos que otro tipo de texto. Este
razonamiento no slo ignora los cambios histricos de que los idiomas
locales reemplazaron al griego en casi todo el Imperio Romano, sino
que tambin refleja una idea ingenua de cmo se relaciona Dios con el
mundo.
El Nuevo Testamento Griego impreso. El primer Nuevo Testamento
en griego que se imprimi fue editado en 1516 por el humanista
holands Erasmo, e impreso por el suizo Froben, de Basilea. Erasmo
slo tuvo acceso a seis manuscritos griegos escritos a mano, que en su
mayora databan de los siglos XII y XIII. No es de sorprenderse, entonces,
que todos, excepto uno, tuvieran el texto bizantino. Ese Nuevo Testamento Griego que se bas en manuscritos del tipo bizantino, en los
siguientes cien aos fue editado varias veces hacindosele pequeos
Tercera parte: Texto y Canon
146
cambios, y se le lleg a conocer como Textus Receptus (TR), expresin
latina que quiere decir texto recibido.
Durante los siguientes doscientos aos, hubo dos grandes desarrollos en relacin con el Textus Receptus. En primer lugar, en los siglos
XVII y XVIII los eruditos de Inglaterra y Alemania empezaron a
comparar los textos de los manuscritos que hasta ese entonces se
conocan, con el Textus Receptus. Se preocuparon, sobre todo, por
identificar y registrar las lecturas variantes que diferan, por supuesto,
con las del Textus Receptus. A raz de lo anterior, los investigadores
empezaron a cuestionar de si muchos de los versculos del Textus
Receptus eran los mismos que haban usado originalmente los escritores
del Nuevo Testamento.
En segundo lugar, en los siglos XVIII y XIX, los eruditos empezaron
a formular principios o cnones (ya discutidos anteriormente) que
sirvieron para concluir que el Textus Receptus no representaba el mejor
testimonio textual.
Al respecto, debemos decir que los millares de diferencias existentes
entre el Textus Receptus y las ediciones crticas modernas del Nuevo
Testamento (ms adelante se examinarn con detalle), carecen de
importancia mayor. En la mayora de los versculos, el Textus Receptus
concuerda con las ediciones modernas del Nuevo Testamento Griego.
Las diferencias tienen que ver con la ortografa, los tiempos verbales, o
el uso de palabras diferentes que tienen el mismo significado. Esas
diferencias, y muchas otras, no son muy importantes respecto al mensaje
del Nuevo Testamento. Ninguna doctrina fundamental de la fe cristiana
se ve afectada por las diferencias textuales.
Los investigadores europeos Lachmann, Tischendorf, Mill, Bentley,
Wettstein, Semler y Griesbach desempearon una importante funcin
en el derrumbe del [Link] Receptus. Pero fueron dos eruditos britnicos
los que influyeron ms directamente en eso, a saber, F. J. A. Hort y B.
F. Westcott, quienes en 1881 publicaron The New Testament in the
Original Greek, en dos volmenes. Basaron su texto principalmente en
manuscritos con textos de la familia alejandrina, y rechazaron el texto
bizantino por no considerarlo como fuente fidedigna para re(pobrar el
)
texto original.
En el siglo XX el Nuevo Testamento Griego ha sido editado tanto por
eruditos catlicos como por eruditos protestantes. Las siete ediciones
que ms se usaron en la primera mitad de este siglo son las de (1)
Tischendorf, octava edicin, 1869-72, (2) Westcott-Hort, 1881, (3) von
147
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
So den, 1902-13, (4) Vogels, cuarta edicin, 1955, (5) Bover, quinta
edicin, 1968; (6) Nestle-Aland, vigsima sexta edicin, 1983; y (7) Merk,
dcima edicin, 1984. Una comparacin de estas siete ediciones revela
que las de von Soden, Vogels, Merk y Bover coinciden ms frecuentemente con el texto bizantino que las de Tischendorf, Westcott-Hort y
Nestle-Aland, que se acercan ms a los manuscritos del texto alejandrino.
Sin embargo, a pesar de esas diferencias, en casi dos tercios del texto
del Nuevo Testamento, las siete ediciones del Nuevo Testamento Griego ... concuerdan plenamente, sin diferencia alguna ms que en detalles
ortogrficos11. 3
El estado actual de las cosas. Hay un reducido nmero de investigadores que sigue arguyendo que el texto bizantino se acerca ms a los
escritos originales. Z. C. Hodges y A. L. Farstad rechazan los mtodos
y conclusiones de Westcott y Hort. Por lo tanto, editaron The Greek
New Testament According to the Majority [Link] (1982) con base en la
tradicin de los textos bizantinos. Casi todos los especialistas del Nuevo
Testamento disienten no slo con 105 supuestos, sino tambin con la
metodologa de Hodges y Farstad. Los Aland, por tanto, tienen razn al
afirmar: Se puede suponer que toda persona que trabaje con el Nuevo
Testamento Griego en el da de hoy, usar probablemente una copia de
la tercera edicin del Nuevo Testamento Griego que publicaron las
Sociedades Bblicas Unidas (GNT3, 1975 [la cuarta edicin se public
en 1993]) o la edicin vigesimosexta del Novum Testamentum Graece
de Nestle-Aland (N-A26, 1979)11.4
(1) GNT4 y N-A26. Estos dos Nuevos Testamentos Griegos que edit
un equipo internacional de eruditos, tienen exactamente el mismo texto,
y difieren solo rara vez en aspectos de puntuacin, ortografa y delimitacin de prrafos (vanse las muestras de Efesios 1, al final de este
captulo). La cuarta edicin del Nuevo Testamento Griego de las SBU,
publicada en 1993, es para uso de los traductores de la Biblia en todo
el mundo, mientras que la edicin del N-A26 es para uso de estudiantes,
maestros y expositores del Nuevo Testamento. Ambas ediciones tienen
un extenso Aparato crtico al pie de cada pgina, donde se mencionan,
usando cdigos apropiados, las diferentes variantes textuales presentes
en los diversos manuscritos existentes. N-A26 posee muchsimas ms
variantes que GNT4, de las SBU. Este ltimo slo tiene las variantes de
3
Aland, p. 29.
Aland, (edicin de 1987) p. 218.
Tercera parte: Texto y Canon
148
manuscritos griegos que son consideradas importantes para los traductores.
Por ejemplo, N-A26 indica que las palabras en feso, en Efesios 1.1,
no se encuentran en los siguientes manuscritos: el manuscrito en papiro
p46 (inicios del siglo I1I), los manuscritos unciales (o> (Sinatico, siglo IV)
y B (Va~icano, siglo IV), los manuscritos minsculos 6 (siglo XIII) y
1739 (sIglo X). N-A26 indica tambin que en otros manuscritos en
~riego, latn, copto, siraco, gtico y armenio s aparece la frase en
Efeso en el texto. Como esta variante es importante para los traductores
del Nuevo Testamento Griego de las SBU, se incluye tambin en el
aparato crtico. Tanto el texto de Nestle-Aland 26 como el de las SBU
incluyen en feso dentro de corchetes, para indicar que los editores
tienen serias dudas de que estas palabras sean las originales. (Vanse
ms adelante otros comentarios de esta variante.)
(2) Traducciones modernas. Los lectores de las traducciones modernas al espaol hallarn notas como stas al pie de las pginas:
"Algunos mss. aaden ...
"El texto entre corchetes falta en algunos mss."
"Algunos mss. dicen... "
"Falta en algunos mss."
"Algunos mss. omiten este versCulo ...
Estas notas indican que, en los lugares donde los manuscritos tenan
diferencias, los traductores se basaron ms en un grupo que en otro.
Hay tres razones generales que explican por qu las traducciones
.
modernas son a veces diferentes:
(1) Mateo 6.19. Algunas diferencias se deben a que los traductores
han traducido en forma diferente el mismo texto griego. O sea, se trata
de una diferencia de estilo a nivel del lenguaje empleado. Comprense,
por ejemplo, las siguientes dos traducciones de Mateo 6.19: (a) santificado sea tu nombre (RVR, DHH), y (b) proclmese que t eres santo
(NBE).
(2) 1 Tesalonicenses 4.4. Algunas diferencias se deben a distintas
interpretaciones del mismo texto en griego. BA traduce literalmente del
griego: que cada uno de vosotros sepa cmo poseer su propto vaso en
santificacin y honon>. La palabra que BA traduce como vaso Pablo
la expresa en un sentido figurado, cuyo significado debaten lo;e:uditos.
Comprense, por ejemplo, las tres siguientes traducciones de este
versculo: (a) que cada uno sepa portarse con su propia esposa (DHH,
149
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
RVR, BL); (b) que sepa cada cual controlar su propio cuerpo (NBE,
LPD); y (c) que cada uno sepa portarse en los negocios .. (traduccin
alternativa en una nota de pie de pgina de DHH).
(3) Mateo 27.17. Pero algunas diferencias ocurren porque los
traductores se han basado en diferentes manuscritos griegos que
contienen lecturas variantes. Comprese la traduccin de Mateo 27.17
en RVR ( ... a Barrabs, o a Jess, llamado el Cristo?) y en DHH (... a
Jess Barrabs, o a Jess, el que llaman el Mesas?). Es probable que
el escriba creyera que un criminal como Barrabs no poda tener el
mismo nombre del Seor Jess, por lo que omiti el nombre Jess en
el texto cuando lo copi. Muchas traducciones modernas a otros idiomas
se basan tambin en los manuscritos que dicen Jess Barrabs (como
por ejemplo, las versiones GNB, NRSV, REB, GeCL y TOB).
La traduccin que hace RVR de este verSCulo se basa en el Textus
Receptus, que hoy da casi todos los eruditos consideran inferior porque
es bsicamente el mismo texto de los manuscritos de la familia textual
bizantina. La mayora de las traducciones al espaol, como DHH, NBE,
LPD y BJ, se basan en manuscritos mejores y ms antiguos que los que
utiliz la tradicin de RVR. Y puesto que los Nuevos Testamentos
Griegos de Nestle-Aland26 y de SBU se basan en esos mismos manuscritos, hay pocas diferencias entre las traducciones modernas al espaol y
esas dos ediciones del Nuevo Testamento. Sin embargo, dado que los
crticos textuales y los traductores pesan en forma diferente la evidencia
externa e interna verSCulo por versculo, seguir habiendo diferencias
menores en las ediciones impresas del Nuevo Testamento Griego y en
las traducciones al espaol y a otros idiomas.
El aparato crtico del Nuevo Testamento Griego 4
deSBU
La prctica de la crtica textual demanda que se conozcan bien las
lenguas antiguas, la historia de la iglesia de los primeros siglos, la
interpretacin bblica y los manuscritos antiguos. Pocas personas poseen tanto conocimiento. Frente a la vasta cantidad de lecturas variantes
que contiene el aparato crtico de cualquier Nuevo Testamento Griego
impreso, y frente a las listas complejas de manuscritos que respaldan
cada variante, casi todos los traductores se sienten abrumados. Sin
embargo, aunque nadie espera que los traductores sean expertos en
Tercera parte: Texto y Canon
150
crtica textual, s deben tener algn conocimiento en este campo de
estudio.
Los traductores del Nuevo Testamento descubren muy pronto las
diferencias que existen entre las traducciones al espaol que usan como
base para la traduccin a su idioma nativo. Los que leen ingls,
portugus y otros idiomas tambin descubrirn diferencias en las
traducciones a esos idiomas. Como se indic antes, algunas de esas
diferencias existen porque los traductores de las versiones modernas se
basaron en diferentes textos griegos. En realidad, la mayora de los
traductores a lenguas indgenas quedan confundidos y frustrados frente
a esas diferencias. Si no leen griego, qu traduccin deben seguir en
los casos en que las varias versiones castellanas emplean diferentes
lecturas variantes, como ocurre en Mateo 27.17? Deben imitar a RVR,
a DHH o a BJ? Si leen griego, cul edicin del Nuevo Testamento Griego
deben utilizar? el de SBU? la dcima edicin del Novum Testamentum
Graece Et Latine de Merk (l984)? Y qu deben hacer si el Nuevo
Testamento Griego que estn usando acepta una variante textual que
difiere de la que aparece en las traducciones al espaol que ms se
utilizan en el rea del lenguaje receptor?
2 Tesalonicenses 2.13. En el griego, por ejemplo, la palabra que se
traduce como los primeros)) se escribe casi exactamente igual que las
dos palabras griegas que se traducen como desde el principio)). Como
los manuscritos griegos ms antiguos no tienen divisiones entre las
palabras, fue fcil que los escribas confundieran una de estas palabras
por la otra. En 2 Tesalonicenses 2.13 algunos manuscritos dicen:
porque Dios os ha escogido desde el principio para la salvacin)) (base
para las versiones RVR, BA, BJ, BL, LPD y NVI); mientras que otros
dicen: porque Dios los escogi para que fueran los primeros en
alcanzar la salvacin)) (base para las versiones DHH y NBE). El Nuevo
Testamento Griego de SBU tiene los primeros)) en el texto, y coloca
desde el principio)) como variante en el aparatd crtico.
Hechos 8.37. Algunos manuscritos de Hechos tienen las siguientes
palabras despus del versculo 8.36: Felipe dijo: Si crees de todo
corazn, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el
Hijo de Dios)) (base para las versiones RVR, BA y BL). Estas;palabras
forman el versculo 37. Casi todas las traducciones ms recientes (DHH,
BJ, LPD, NBE, NVI) excluyen estas palabras del texto. Como afirma la
nota en BJ: "El v. 37 es una glosa muy antigua conservada en el texto
occidental y que se inspira en la liturgia bautismaln. Aunque BA incluye
151
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
estas palabras en el texto, en una nota afirma que <<los mss. ms antiguos
no incluyen el v. 37)).
Efesios 1.1. Como ya se dijo, las palabras en feso)) no aparecen en
unos de los mejores y ms antiguos manuscritos. Los editores de la
cuarta edicin del Nuevo Testamento Griego de SBU ponen esas
palabras dentro de corchetes, y le dan una calificacin de C)) para
indicar que hay muchas dudas de que sean las palabras originales. Se
ha recurrido a las siguientes soluciones en las traducciones al espaol:
(1) Incluir las palabras en feso)) sin una nota que indique que no
aparecen en algunos manuscritos (RVR, DHH, BL); (2) incluir las
palabras en feso)) en el texto, e indicar en una nota que algunos mss.
antiguos no incluyen: 'en feso')) (BA, NVI, VPEE); (3) omitir las palabras
en feso)), con una nota aclarando la razn (BJ y NBE). LPD tambin
omite estas palabras y aclara en un prefacio que muchos manuscritos
antiguos omiten el nombre de los destinatarios)).
Variantes seleccionadas. Dado que los traductores requieren ayuda
para poderle dar sentido a los cientos de lecturas variantes que existen
en las ediciones impresas del Nuevo Testamento Griego y en las
diferentes traducciones a idiomas receptores, las Sociedades Bblicas
Unidas publicaron en 1966 una edicin del Nuevo Testamento Griego
que fue editada por cinco crticos textuales de renombre internacional.
Muchas lecturas variantes de los manuscritos son valiosas para comprender por qu ocurrieron los cambios textuales en el proceso de
copiado y transmisin, pero la mayora de las variantes no son esenciales
para los traductores. Por ejemplo, las palabras con errores ortogrficos
en los manuscritos griegos, no son importantes para los traductores.
Los editores del Nuevo Testamento Griego de SBU seleccionaron las
variantes que consideraron como las ms importantes para los traductores; es decir, las que representan una verdadera diferencia en el
significado.
El aparato crtico de la cuarta edicin (1993) del Nuevo Testamento
Griego de SBU se ha modificado considerablemente. Se omitieron
algunas variantes que incorporaba la tercera edicin de 1975, cuando
stas no tenan realmente un significado diferente a la hora de traducirse. Por ejemplo, si Pablo, en Romanos 15.23, dice: desde hace muchos
aos estoy queriendo visitarlos)), o si dice: desde hace considerable
tiempo estoy queriendo visitarlos)), para los traductores carece de vital
importancia, pues el significado es el mismo. Por eso, esta variante y
otras semejantes fueron omitidas en la edicin de 1993, mientras que
Tercera parte: Texto y Canon
152
otras, que no se haban incluido en las primeras tres ediciones, s se
incorporaron en la cuarta edicin.
Evaluacin de variantes y recomendaciones para los traductores.
Adems de seleccionar las lecturas variantes de importancia, los editores
del Nuevo Testamento Griego de SBU les dieron a esas lecturas una
calificacin de A, B, C D. La calificacin A indica certeza de
que el texto refleja el texto original y la ((D significa que los editores
tienen muchsimas dudas en cuanto a si el texto es el correcto o no. En
la cuarta edicin (1993), los editores usan casi siempre las calificaciones
A, ((B y ((C, y muy rara vez califican con ((D.
Ahora es el momento de responder a las preguntas formuladas antes:
Cul versin deben usar los traductores en los casos en que las
traducciones aceptan una lectura de ciertos manuscritos griegos frente
a otras que se basan en manuscritos griegos con una lectura diferente?
O qu deben hacer los traductores cuando las traducciones al espaol
no concuerdan con el texto del Nuevo Testamento Griego que estn
usando?
La solucin que se recomienda es esta: Que los traductores sigan el
texto del Nuevo Testamento Griego de SBU en los casos en que los
editores hayan calificado con A o ((B las palabras del texto. Esto debe
hacerse, sobre todo, cuando una versin castellana como RVR se haya
basado en una variante que difiere de la variante del Nuevo Testamento
Griego de SBU. El texto griego calificado con las letras A y ((B tiene
precedencia sobre la variante textual reflejada en RVR. No debe olvidarse que RVR se basa en manuscritos pertenecientes a la familia textual
bizantina, considerada por la mayora de los crticos textuales como el
texto menos confiable.
Los editores han calificado con C o D las lecturas donde no estn
seguros de la lectura original. En esos casos, los traductores deben
sentirse con ms libertad de traducir las lecturas variantes del aparato
crtico en vez de las del texto. Entre los editores de la cuarta edicin del
Nuevo Testamento Griego de SBU hubo catlicorromanos, protestantes
y ortodoxos griegos, de manera que los traductores pueden estar
tranquilos de que el texto de esa edicin no refleja preferencias o
prejuicios de una denominacin o grupo confesional.
)
Ejemplos prcticos. Veamos unas cuantas lecturas variantes y analicemos las elecciones que podran hacer los traductores.
(1) 1 Corintios 13.3. Algunos manuscritos dicen (a) si entrego mi
propio cuerpo para ser quemado, mientras que otros dicen (b) si
153
EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO
entrego mi propio cuerpo para poder enorgullecerme. En griego, la
diferencia entre ambos verbos radica en la forma de escribir una sola
letra. Los editores de la cuarta edicin del Nuevo Testamento Griego
de SBU usan para poder enorgullecerme en el texto (y la califican con
C), y dentro del aparato crtico incluyen la lectura variante: para ser
quemado. Esta es la variante que siguen RVR, DHH, BA, BJ, LPD, NBE
y NVI). VPEE y BL se basan en la lectura del Nuevo Testamento Griego
de SBU. Como los editores de este ltimo califican con ) la lectura de
su texto (((para poder enorgullecerme), los traductores bien pueden
decidir utilizar la lectura ms conocida entre los lectores hispanohablantes, a saber, para ser quemado.
(2) Mateo 27.16-17. El Nuevo Testamento Griego de SBU usa el
nombre Jess Barrabs, y pone Barrabs entre corchetes, dndole
una calificacin de C. A causa de la incertidumbre de los especialistas,
los traductores estn en libertad de basarse en los manuscritos que dicen
Jess o Jess Barrabs. A diferencia de la situacin anterior en 1
Corintios 13.3, donde casi todas las traducciones al espaol coinciden,
en Mateo 27.16-17 las traducciones ms importantes en espaol estn
divididas: (a) RVR, LPD y NVI omiten Jess, y ni siquiera mencionan
el problema textual en una nota; (b) BJ omite Jess, pero indica en
una nota que algunos manuscritos dicen ((Jess Barrabs; (c) DHH
incluye Jess y pone una nota diciendo que ((algunos mss. slo dicen
Barrabs; y (d) NBE usa Jess sin una nota textual. Cualquiera que sea
la lectura que empleen los traductores en el lenguaje receptor, ser
importante que incluyan una nota indicando que algunos manuscritos
tienen el nombre Jess, mientras que otros dicen Jess Barrabs.
Comentarios finales
Para los traductores que leen ingls, el Nuevo Testamento Griego
de SBU viene acompaado de un volumen que explica las razones por
las cuales los editores usaron ciertas variantes en el texto e incluyeron
otras en el aparato crtico. Este volumen, titulado A Textual Commentary on the New Testament fue publicado por las Sociedades Bblicas
Unidas en 1971, y lo edit Bruce M. Metzger, uno de los editores del
Nuevo Testamento Griego de SBU. A los traductores que no leen ingls
se les invita a que consulten los comentarios ms importantes y algunos
libros sobre el Nuevo Testamento, para poder decidir qu lectura
variante usarn.
Tercera parte: Texto y Canon
154
EL CANON DEL
Libros recomendados
Abreu, Jos Mara. Texto del Nuevo Testamento, Diccionario Ilustrado
de la Biblia. Buenos Aires y San Jos: Editorial Caribe, 1977.
Bez-Camargo, Gonzalo. Breve Historia del Texto Bblico, 2a. ed.
revisada y ampliada. Mxico, D.F.: Sociedades Bblicas Unidas, 1984.
Carrez, Maurice. Las lenguas de la Biblia. Del papiro a las Biblias
impresas. Trad. del francs por Alfonso Ortiz Garca. Estella: Editorial Verbo Divino, 1984.
Metzger, Bruce M. A Textual Commentary on the Greek New Testamento Londres y Nueva York: United Bible Societies, 1971.
Neil1, Stephen. La interpretacin del Nuevo Testamento. Trad. del
ingls por Jos Luis Lana. Barcelona: Ediciones Pennsula, 1967.
Trobolle Barrera, J. El texto de la Biblia. Introduccin al estudio de
la Biblia. 1. La Biblia en su entorno. Estella: Editorial Verbo Divino,
1990.
Zimmermann, Heinrich. Los mtodos histrico-crticos en el Nuevo
Testamento. Trad. del alemn por Gumersindo Bravo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1969.
ANTIGUO TESTAMENTO
Samuel Pagn
Introduccin
a iglesia cristiana, muy temprano en su historia, sinti la necesidad
de especificar los libros con los cuales Dios comunic su voluntad
a la humanidad. Esa necesidad se fundamenta en la creencia de
que si Dios ha roto el silencio de los tiempos para entablar un dilogo
con los seres humanos, debe haber alguna forma adecuada de saber con
seguridad dnde se encuentra esa revelacin. El canon de la Biblia
delimita los libros que los creyentes han considerado como inspirados
por Dios para transmitir la revelacin divina a la humanidad; es decir,
establece los lmites entre lo divino y lo humano: presenta la revelacin
de Dios de forma escrita.
En la tradicin judeocristiana, el canon tiene un propsito triple. En
primer lugar, define y conserva la revelacin a fin de evitar que se confunda
con las reflexiones posteriores en torno a ella. Tiene el objetivo, adems,
de impedir que la revelacin escrita sufra cambios o alteraciones. Por
ltimo, brinda a los creyentes la op~rtunidad de estudiar la revelacin y
vivir de acuerdo con sus principios y estipulaciones.
Es fundamental para la comprensin cristiana del canon tomar en
consideracin la importancia que la comunidad apostlica y los primeros
creyentes dieron a la teologa de la inspiracin. Con la certeza de que
se escribieron ciertos libros bajo la inspiracin de Dios, los creyentes
seleccionaron y utilizaron una serie de libros, reconocindoles autoridad
tica para orientar sus vidas y decisiones. Esos libros alimentaron la fe
de la comunidad, los acompaaron en sus reflexiones y discusiones
teolgicas y prcticas; y, adems, les ofrecieron una norma de vida. Los
creyentes, al aceptar el valor inspirado de un libro, lo incluan en el
canon; en efecto, lo reconocan como parte de la revelacin divina.
155
Tercera parte: Texto y Canon
156
El trmino griego kanon es de origen semtico, y su sentido inicial
fue el de caa. Posteriormente, la palabra tom el significado de vara
larga o listn para tomar medidas, utilizado por albailes y carpinteros.
El hebreo qaneh tiene ese significado (Ez 40.3,5). El latn y el castellano
transcribieron el vocablo griego en canon)). La expresin, adems,
adquiri un significado metafrico: se emple para definir las normas o
patrones que sirven para regular y medir.!
Desde el siglo 11 de la era cristiana, el trmino kanon se emple para
referirse a la regla de fe,2 al ordenamiento religioso (se empleaba su
forma plural cnones eclesisticos)3 y a la parte invariable y fija de la
liturgia. En la Edad Media los libros jurdicos de la iglesia se identifican
como los cnones)). La Iglesia Catlica, adems, llama canon al
catlogo de sus santos, y canonizacin al reconocimiento de la
veneracin de algunas personas que han llevado vidas piadosas y
consagradas al servicio cristiano.
En el siglo IV se emple la palabra canon)) para determinar no
solamente las normas de fe, sino tambin para referirse propiamente a
las Escrituras. El canon)) de la Biblia es el catlogo de libros que se
consideran normativos para los creyentes y que, por lo tanto, pertenecen, con todo derecho, a las colecciones incluidas en el Antiguo
Testamento y en el Nuevo. Con ese significado especfico la palabra fue
utilizada posiblemente por primera vez por Atanasia, el obispo de
Alejandra, en el ao 367. 4 A fines del siglo IV esa acepcin de la palabra
era comn tanto en las iglesias del Oriente como en las del Occidente,
como puede constatarse en la lectura de las obras de Gregario, Priciliano, Rufino, San Agustn y San Jernimo. 5
1
4
5
En Alejandra, la coleccin de obras clsicas que poda servir de modelo literario se
identificaba con la palabra canon". Ciceron, Plinio y Epicleto utilizaban el mismo
vocablo para designar algn conjunto de reglas o medidas. Vase A. Paul, La
inspiracin y el canon de las Escrituras, Estella: Verbo Divino, 1985, p. 45.
Los Padres de la iglesia emplearon la palabra kanon para designar la regla de la
tradicin" (Clemente de Roma), la regla de fe" (Eusebio de Cesarea), la regla de
verdad" (Ireneo) y la regla de la iglesia" (Clemente de Alejandra y Orgenes). Vase
la obra citada en la nota anterior.
De ese uso lingstico se deriva la designacin de cannigos para i~entificar a los
religiosos que vivan en comunidad la vita canonica; es decir, vivan de acuerdo al
ordenamiento eclesistico establecido.
F. F. Bruce, The Canon of Scripture, Downers Grove: InterVarsity Press~1988, p. 17.
1. C. Turro y R. E. Brown, Canonicidad", Comentario Bblico de San Jernimo, p.
56.
157
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
El canon de la Biblia hebrea
De acuerdo con los diversos relatos evanglicos, Jess utiliz las
Escrituras hebreas para validar su misin, sus palabras y sus obras
(vase Mc 1.14; Lc 12.32). Los primeros creyentes continuaron esa
tradicin hermenutica y utilizaron los textos' hebreos -y particularmente sus traducciones al griego- en sus discusiones teolgicas y en el
desarrollo de sus doctrinas y enseanzas. De esa forma la iglesia cont, desde su nacimiento, con una serie de escritos de alto valor religioso.
De particular importancia es el uso que Jess hace del libro del
profeta Isaas (61.1-2), segn se relata en Lucas 4.18-19. El Seor, luego
de leer el texto bblico, afirm: Hoy se ha cumplido esta Escritura
delante de vosotros)) (Lc 4.21; RVR). Este relato pone de manifiesto la
interpretacin cristolgica que los primeros cristianos hicieron de las
Escrituras hebreas. El objetivo primordial de los documentos judos,
desde el punto de vista cristiano, era corroborar la naturaleza mesinica
de Jess de Nazaret (Lc 24.27). De esa forma la Biblia hebrea se convirti
en la primera Biblia cristiana. Con el paso del tiempo, la iglesia le dio
el nombre de Antiguo Testamento)), para poner de manifiesto la
novedad de la revelacin de la persona y misin de Cristo. 6
Los libros de la Biblia hebrea son 24,7 divididos en tres grandes
secciones:
La primera seccin, conocida como Torah (<<Ley), contiene los
llamados cinco libros de Moiss)): Gnesis, xodo, Levtico, Nmeros y
Deuteronomio.
La segunda divisin, conocida como Nebi'im ((Profetas))), se subdivide, a su vez, en dos grupos: (a) Los profetas anteriores)): Josu, Jueces,
Reyes y Samuel; (b) Los profetas posteriores)): Isaas, Jeremas, Ezequiel
y el Libro de los Doce.8
La tercera seccin de la Biblia hebrea se conoce como Ketubim
(<<Escritos), e incluye once libros: Salmos, Proverbios y Job; un grupo
6
Bruce, pp. 28, 63-67.
Al unir el libro de Rut al de Jueces y el de Lamentaciones al de Jeremas se cuentan
22 libros, como letras tiene el alfabeto hebreo. Esto explica por qu en la literatura
juda se dice que el canon hebreo contiene 22 libros_
El libro de los Doce" se conoce tambin como Los profetas menores debido a la
extensin, no a la calidad o importancia de sus escritos.
Tercera parte: Texto y Canon
158
de cinco libros llamados Megilot <Rollos))) -Cantar de los Cantares, Rut,
Lamentaciones, Eclesiasts y Ester-; y finalmente Daniel, Esdras-Nehemas y Crnicas.
Con las iniciales de Torah, Nebi'im y Ketubim se ha formado la
palabra hebrea Tanak, nombre que los judos usan para referirse a la
Biblia hebrea, nuestro Antiguo Testamento.
Los 24 libros de la Biblia hebrea son idnticos a los 39 que se
incluyen en el Antiguo Testamento de las Biblias protestantes)); es decir,
las que no contienen los libros deuterocannicos. La diferencia en
numeracin se origin cuando se empez a contar, por separado, cada
uno de los doce profetas menores, y cuando se separaron en dos las
obras siguientes: Samuel, Reyes, Crnicas y Esdras-Nehemas. 9
Proceso de canonizacin
La teora, tradicionalmente aceptada,IO de que las secciones del
canon hebreo representan las tres etapas en el proceso de su formacin
es seriamente cuestionada en la actualidad. Aunque esta hiptesis
parezca lgica y razonable, no hay evidencias que la respalden en el
Antiguo Testamento o en otros documentos judos antiguos.
De acuerdo con esa teora, la Torah fue la primera en ser reconocida
como cannica, luego del retorno de los judos a Jud, al concluir el
exilio de Israel en Babilonia (ca. siglo V a.C.). Posteriormente los Nebi'im
fueron aceptados en el canon, posiblemente al final del siglo III a.C. Y
finalmente, los Ketubim -que representan la ltima seccin de la Biblia
hebrea- fueron incorporados al canon al final del siglo I d.C., al concluir
el llamado Concilio)) de Jamnia. ll
9
Josefo, el historiador judo, en el primer volumen de su tratado Contra Apion, alude
a 22 libros que contienen la historia juda. Esos libros son los mismos 24 de la Biblia
hebrea en un orden un poco diferente: en la primera seccin incluye los cinco libros
de Moiss; en la segunda agrupa 13 -posiblemente al aadir 5 libros a los 8 de la
divisin tradicional: Job, Ester, Daniel, Crnicas y Esdras-Nehemas-; los cuatro libros
en la seccin final pueden ser Salmos, Proverbios, Eclesiasts y Cantar de los
Cantares. Josefo, Contra Apion, 1.38-41.
Esta teora fue popularizada por H. E. Ryle en 1892; vase Bruce, p. 36.
Luego de la destruccin del Templo y el colapso de la comunidad judasn Jerusaln,
en el ao 70 d.C., un grupo de judos, lidereados por el rabino Yohanan ben Zakkai,
se organiz al oeste de Judea en una comunidad conocida como Jamnia (o Jabneh).
El objetivo principal del grupo era discutir la reorganizacin de la vida juda sin las
159
El reconocimiento de la autoridad religiosa de algunas secciones de
las Escrituras hebreas puede verse en el Antiguo Testamento (Ex 24.3-7;
Dt 31.26; 2 R 23.1-3; Neh 8.1-9.38). Sin embargo, ese reconocimiento
de textos como Palabra de Dios)) no revela que la comunidad juda
pensara en un cuerpo cerrado de escritos que sirviera de base para el
desarrollo religioso y social del pueblo. Incluso algunos profetas reconocan la autoridad y el valor de mensajes profticos antedores (cf. Jer
7.25 y Ez 38.17). Pero la idea de agrupar las colecciones de dichos y
mensajes profticos en un cuerpo de escritos tom siglos en hacerse
realidad. Posiblemente la primera referencia a una coleccin de escritos
de esa naturaleza se encuentra en Daniel 9.2. All se alude a la profeca
de Jeremas, referente a la duracin del exilio en Babilonia, que encontr
entre un grupo de libros)) (Jer 25.11-14).
La documentacin que reconoce la divisin tripartita del canon de
la Biblia hebrea es variada. En primer lugar, el Talmud Babilnico l2
acepta la autoridad religiosa y la inspiracin de los 24 libros de las
Escrituras judas. Adems, discute el orden de tales libros.
En el prlogo a la traduccin del Eclesistico 13 -tambin conocido
como la Sabidura de Jess ben Sira- el nieto de ben Sira, traductor
del libro, indica que su abuelo era un estudioso de la Ley y los Profetas,
y los otros libros de nuestros padres)). Si esos otros libros de nuestros
padres)) son los Ketubim, la obra reconoce, ya en el 132 a.C., el
ordenamiento tradicional de la Biblia hebrea.
En el Nuevo Testamento hay otras alusiones a la divisin de la Biblia
hebrea en tres secciones. En uno de los relatos de la resurreccin de
Jess, el Evangelio segn San Lucas (24.44) indica que el Seor le
record a los discpulos en Jerusaln lo que de l decan la ley de Moiss,
los profetas y los Salmos)). Es importante recordar que los Salmos
constituyen el primer libro de los Ketubim, la tercera seccin de la Biblia
10
11
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
12
13
instituciones religiosas, polticas y sociales relacionadas con el Templo. En Jamnia
los rabinos no introdujeron cambios al canon judo; nicamente revisaron la tradicin
que haban recibido. Bruce, pp. 34-36; J. P. Lewis, What do we mean by Jabneh?
JBR 32 (1964), pp. 125-132; R. T. Beckwith, The Old Tes/ament Canon ofthe New
Testament Church, London: 1985, pp. 278-281.
Baba Balhra, 14b-15a.
El prlogo de esta obra, que se incluye entre los libros Deuterocannicos, posiblemente se redact luego de que el nieto del autor emigrara de Palestina a Alejandra,
en el ao 132 a.C. Vase: James L. Crenshaw, Book of Ecclesiastes, Anchor Bible
Dictionary, D. N_ Freedman, ed., vol. 2, New York: Doubleday, 1992, pp. 271-280.
Tercera parte: Texto y Canon
160
hebrea. Otras referencias a las Escrituras judas en el Nuevo Testamento
aluden a la ley y los profetas)) (Mt 7.12; Ro 3.21) o simplemente a ,<la
ley)) (Jn 10.34; 1 Co 14.21).
El descubrimiento de numerosos manuscritos cerca del Mar Muerto
ha arrojado gran luz en el estudio y la comprensin de la cuestin del
canon entre los judos de los siglos I a.C. y I d.C. Entre los manuscritos
encontrados existen copias de todos los libros de la Biblia, con la posible
excepcin de Ester,14 Aunque la gran mayora de los documentos
bblicos se han encontrado en forma fragmentaria, se han descubierto
tambin varios documentos bblicos casi completos.
Lamentablemente los qumranitas no dejaron documentacin escrita
que nos indique con claridad cules de los libros que mantenan en sus
bibliotecas constituan para ellos parte del canon. Sin embargo, al
evaluar las copias de los textos encontrados y analizar sus comentarios
bblicos, podemos indicar, con cierto grado de seguridad, que el canon
en Qumrn inclua: la Torah, los Nebi'im y los Salmos (posiblemente
con algunos salmos adicionales); inclua tambin los libros de Daniel y
de Job,15
Posiblemente ya para el comienzo de la era cristiana haba un
acuerdo bsico entre los diferentes grupos judos respecto a los libros
que se reconocan como autoritativos. Lo ms probable es que, con
relacin al canon judo, durante el siglo I d.C. se aceptaban como
sagrados los 24 o 22 libros de la Tanak (Torah, Nebi'im y Ketubim),
pero la lista no se fij de forma permanente hasta el final del siglo 11 o
a comienzos del 111 de la era cristiana.
Es muy difcil determinar con precisin los criterios que se aplicaron
para establecer la canonicidad de los libros. Algunos estudiosos han
supuesto que entre los criterios se encontraban el carcter legal del
escrito y la idea de que fueran inspirados por Dios. Otros, sin embargo,
han indicado que cada libro deba aceptarse de acuerdo con la forma
14
15
La ausencia del libro de Ester entre los documentos hasta ahora encontrados en el
Mar Muerto puede ser accidental; aunque puede revelar tambin la perc~pcin que
la comunidad tena de ese libro: adems de no contener el nombre de Dioty destacar
la fiesta de Purim, presenta cierta afinidad con los ideales de Judas Macabeo, que
entre los qumranitas eran rechazados; Turro y Brown, p. 67.
Aunque en Qumrnse han descubierto fragmentos de libros Deuterocannicos (Carta
de Jeremas, Tobit y Eclesistico) y Pseudoepgrafos (por ejemplo, Jubileos y Enoc)
es muy difcil determinar con precisin si eran reconocidos con la misma autoridad
con que se aceptaban los libros "bblicos; Bruce, pp. 39-40; Turro y Brown, p. 67.
161
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
que celebraba o revelaba la manifestacin de Dios. Ese criterio brindaba
al libro la posibilidad de ser utilizado en el culto,16
la Septuaginta: el canon griego
Uno de los resultados del exilio de Israel en Babilonia fue el
desarrollo de comunidades judas en diversas regiones del mundo
conocido,17 En Alejandra, capital del reino de los Tolomeos,18 el
elemento judo de la poblacin de habla griega era considerable. Y como
Judea formaba parte del reino hasta el ao 198 a.C., esa presencia juda
aument con el paso del tiempo.
Luego de varias generaciones, los judos de Alejandra adoptaron el
griego como su idioma diario, dejando el hebreo para cuestiones
clticas. Para responder adecuadamente a las necesidades religiosas de
la comunidad, pronto se vio la necesidad de traducir las Escrituras
hebreas al idioma griego. La Torah -o "Pentateuco)) como se conoci
en griego- fue la primera parte de las Escrituras en ser traducida;
posteriormente se tradujeron los Profetas y el resto de los Escritos.
Una leyenda juda, de la cual existen varias versiones,19 indica que
70 72 ancianos fueron llevados a Alejandra desde Jerusaln para
traducir el texto hebreo al griego. Esa leyenda dio origen al nombre
"Septuaginta)) (LXX), con el que generalmente se identifica y conoce la
traduccin al griego del Antiguo Testamento.
En un documento conocido como la "Carta de Aristeas)) se alude y
se expande la leyenda. Dicha carta describe cmo los ancianos de Israel
finalizaron la traduccin del Pentateuco en slo 72 das; el documento
indica, adems, que produjeron la versin griega luego de comparaciones, dilogos y reuniones.
Posteriormente se aadieron a la leyenda -en crculos judos y
cristianos- nuevos elementos. Se incorpor la idea de que los ancianos
trabajaron aisladamente y, al final, produjeron 72 versiones idnticas.
16
17
18
19
Turro y Brown, pp. 64-65.
Sobre la dispora juda, los siguientes libros pueden orientar al lector: 1. Bright, La
historia de Israel, Bilbao: Descle de Brouwer, 19873; S. Hermann, Historia de
Israel: En la poca del Antiguo Testamento, Salamanca: Sgueme, 1985_
Fundada por Alejandro el Grande en el 331 a.C.
Ernst Wrthwein, The Text of the Old Testament: An Introduction to the Biblia
Hebraica, Grand Rapids: W.B. Eerdmans Publishing CO., 1979, pp. 49-53.
Tercera parte: Texto y Canon
162
Filn de Alejandra, el famoso filsofo judo, relata cmo los traductores
trabajaron de forma independiente y escribieron el mismo texto griego
palabra por palabra.2o
Aunque Filn y Josefo indican que solamente la Torah o el Pentateuco
se tradujo al griego, los escritores cristianos aadieron a la leyenda de
la Septuaginta la traduccin de todo el Antiguo Testamento, contando
entre ellos libros que no formaban parte de las Escrituras hebreas.
Pseudo-Justino, en el siglo III, incluso indica que vio personalmente las
celdas en las cuales trabajaron, por separado, cada uno los traductores
de la Septuaginta. 21 Estas adiciones a la antigua leyenda juda revelan el
gran aprecio que la iglesia cristiana tena de la Septuaginta.
De la leyenda juda se desprenden algunos datos de importancia
histrica. El Pentateuco fue la primera seccin en ser traducida. Los
trabajos comenzaron a mediados del siglo III a.C., y es lgico pensar
que la traduccin se efectuara en Alejandra, lugar que concentraba a
la comunidad juda ms importante de la dispora.
El orden de los libros en los manuscritos de la Septuaginta difiere
del que se presenta en las Escrituras hebreas. Al final del captulo se
encuentra un diagrama donde se pueden comparar ambas listas. Posiblemente ese orden revela la influencia cristiana sobre el canon.22 No
fueron los judos de Alejandra los que fijaron el canon griego sino los
cristianos. 23
'
Con respecto a los libros y adiciones que se encuentran en la
Septuaginta, la nomenclatura en los diversos crculos cristianos no es
uniforme. La mayora de los protestantes denomina esa seccin de la
Septuaginta como Apcrifos;24 la Iglesia Catlica los llama deuteroFiln, Vida de Moiss, 2.57.
21 Citado por Wrthwein, p. 50.
22 Wrthwein, pp. 51-68.
23 L
.
. t
fi'
os ?nmeros ,In. entos po~ I~ar el ~a~on en la iglesia revelan las dificultades y
confhctos teologlcos entre )UdlOS y cnstIanos durante el siglo 11. Tanto Justino como
[Link] est~n concientes de las diferencias entre los textos hebreos y la traduccin
[Link]. Postenormente, la iglesia Occidental acept un nmero fijofde libros del
A~tIguo Testamento, entre los que se incluan algunos deuterocannico\; los telogos
onentales estaban a favor del canon elaborado por los judos. Turro y Brown, pp.
69-70; Bruce, pp. 68-97.
~
163
cannicos.25 Apcrifos, para la comunidad catlica, son los libros que
no se incluyeron ni en el canon hebreo ni en el griego. Los protestantes
los conocen como pseudoepgrafos.26
Los libros deuterocannicos son los siguientes: Tobas, Judit, Sabidura, Eclesistico (Sabidura de Jess ben Sira), Baruc, 1 y 2 Macabeos,
Daniel 3.24-90; 13; 14 y Ester 10.4-16,24. La mayor parte de estos textos
se conservan nicamente en manuscritos griegos.
El Antiguo Testamento griego
La Septuaginta hizo posible que los judos de habla griega - en la
dispora y, tambin, en Palestina- tuvieran acceso a los textos sagrados
de sus antepasados, en el idioma que podan entender. Adems, el texto
griego dio la oportunidad a grupos no judos de estudiar las Escrituras
hebreas (Hch 8.26-40).
La iglesia cristiana se benefici sustancialmente de la traduccin de
la Septuaginta: la utiliz como su libro santo y lo llam Antigu9
Testamento.27 El texto en griego les dio la oportunidad a los cristianos
de relacionar el mensaje de Jess con pasajes de importancia mesinica
(Hch 7; 8); les brind recursos literarios para citar textos del canon
hebreo en las discusiones con los judos (Hch 13.17-37; 17.2-3); y jug
un papel fundamental en la predicacin del evangelio a los paganos
(Hch 14.8-18; 17.16-32).
El Nuevo Testamento es testigo del uso sistemtico de la Septuaginta
en la educacin, predicacin y apologtica de los primeros creyentes
20
24
La palabra griega apokrypha tena como sentido bsico la idea de cosas ocultas'
particularmente el de libros ocultos o secretos. En la comunidad juda, el trmin~
no tena ningn sentido peyorativo: se utilizaba para identificar a los libros que por
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
25
26
27
estar en mal estado deban retirarse. El sentido negativo de la palabra surgi en la
comunidad cristiana, en relacin a las disputas y contiendas contra los herejes. Los
libros gnsticos y los de las religiones mistricas eran apcrifos; sin embargo, como
con frecuencia esos libros eran herticos - desde la perspectiva cristiana-, la voz
apcrifo se convirti en sinnimo de hertico, .falso o corrompido. A. Paul, pp.
46-47.
Sixto de Siena, en el 1556, fue posiblemente la primera persona en utilizar los
sustantivos protocannicos y deuterocannicos para designar dos categoras de
escritos en el Antiguo y Nuevo Testamento. A. Paul, p. 46; Bruce, p. 105.
James H. Charlesworth, "Pseudepigrapha, OT, Anchor Bible Dictionai'y, D. N.
Freedman, ed., vol. 5, New York: Doubleday, 1992, pp. 537-540.
Melitn de Sardis (ca. 170) utiliz la expresin Antiguo Testamento para identificar
las Escrituras judas; Eusebio, Historia, 4.26. Posteriormente Tertuliano (ca. 200), al
referirse a las Escrituras cristianas, las llam Nuevo Testamento. Bruce, pp. 84-86;
Turro y Brown, pp. 88-89.
Tercera parte: Texto y Canon
164
(d. Ro 8.20 y Ec 1.2; 12.8 gr.).28 Es importante sealar, adems, que en
las Escrituras cristianas tambin hay citas y alusiones a las adiciones
deuterocannicas de la Septuaginta (d. Ro 1.18-32 y Sab 12-14; d. Ro
2.1-11 y Sab 11-15; d. Heb 11.35b-38 con 2 Mac 6.18-7.41 y 4 Mac
5.3-18.24). El Nuevo Testamento tambin contiene referencias o alusiones a libros que ni siquiera se encuentran en la Septuaginta (d. Jud
14-16 y 1 Enoc 1.9).29
La gran aceptacin de la Septuaginta entre los primeros cristianos
hizo que la comunidad juda, con el paso del tiempo, rechazara esa
traduccin griega como una versin adecuada de las Escrituras hebreas.
En discusiones teolgicas en torno al nacimiento de Jess, los cristianos
citaban el texto griego de Isaas para indicar que la virgen)), no la
joven)), dara a luz)) (d. Mt 1.23 e Is 7.14 gr.). Adems, algunos
manuscritos de la Septuaginta incluso contienen adiciones cristianas a
textos del Antiguo Testamento (por ejemplo, Sal 13; 95).30
Cuando las discusiones teolgicas entre judos y cristianos demandaron un anlisis exegtico riguroso, la Septuaginta -que en algunas
secciones demostraba un estilo libre en la traduccin y que, adems, se
basaba en un texto hebreo antiguo- fue relegada y condenada en los
crculos judos. Posiblemente ese rechazo judo explica el por qu la
mayora de los manuscritos de la Septuaginta que se conservan el da
de hoy provengan de grupos cristianos. 3I
Una vez que la comunidad juda rechaz la Septuaginta, se necesit
una versin griega que la sustituyera. Entre esas nuevas traducciones
de las Escrituras hebreas al griego se pueden identificar tres: las versiones
de quila y Smaco, y la revisin de Teodocin. En la famosa Hexapla
de Orgenes se encuentran copias de estas traducciones al griego. 32
28
29
30
31
32
La edicin de 1979 del Nuevo Testamento en griego de Nestle-Aland (pp. 897-904),
incluye una lista de citas del Antiguo Testamento en el Nuevo. Esa lista identifica las
citas y las alusiones a la Septuaginta y a otras versiones griegas del Antiguo
Testamento. Vase, adems, Robert G. Bratcher, ed., Old Testament Quotations in
the New Testament, London: UBS, 1967.
Bruce, pp. 48-52.
Wrthwein, p. 53.
Bruce, pp. 45-46.
Orgenes era un telogo cristiano de Alejandra que, durante los aos 230.;;l40 d.C.,
compil diversos textos de las Escrituras hebreas en columnas paralelas. El orden de
las versiones en la Hexapla es el siguiente: (1) el texto hebreo; (2) el texto hebreo
transliterado al griego; (3) quila; (4) Smaco; (5) la Septuaginta; (6) Teodocin.
165
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
quila, que era un discpulo del gran rab kiba, produjo una versin
extremadamente literal de los textos hebreos. 33 Aunque el vocabulario
usado revela dominio del griego, la traduccin manifiesta un literalismo
extremo y un apego excesivo a las estructuras lingsticas del texto
hebreo. Posiblemente por esas mismas caractersticas esta traduccin
griega sustituy a la Septuaginta y fue muy popular en crculos judos
por el ao 130 d.C.
La traduccin de Smaco (c. 170 d.C.)34 se distingue no slo por su
fidelidad al texto hebreo, sino por el buen uso del idioma griego. De
acuerdo con Eusebio y San Jernimo, Smaco era un judo cristiano
ebionita.35
Teodocin, de acuerdo con la tradicin eclesistica,36 era un proslito que revis una traduccin al griego ya existente, basada en los textos
hebreos. Algunos estudiosos piensan que la traduccin revisada fue la
Septuaginta; otros, sin embargo, opinan que el texto base de Teodocin
fue anterior a la versin de los Setenta.37
la iglesia y el canon
Una vez que finaliz el perodo del Nuevo Testamento, la iglesia
continu utilizando la Septuaginta en sus homilas, reflexiones y debates
teolgicos. Una gran parte de los escritores cristianos de la poca
utilizaban libremente la Septuaginta y citaban los libros que no se
encontraban en el canon hebreo.
La iglesia Occidental, a fines del siglo IV, acept un nmero fijo de
libros del Antiguo Testamento, entre los cuales se encuentran algunos
deuterocannicos que aparecen en la Septuaginta. Los telogos orientales, por su parte, seguan el canon hebreo de las Escrituras. Tanto
Orgenes como Atanasio insisten en que se deben aceptar en el canon
nicamente los 22 libros del canon judo; y San Jernimo, con su
traduccin conocida como Vulgata Latina)), propag el canon hebreo
en la iglesia Occidental.38
Wrthwein, p. 53; Bruce, p. 53.
Wrthwein, pp. 53-54.
35 Segn Epifanio, Smaco era un samaritano convertido al judasmo.
36 Wrthwein, p. 54.
37 Leonard J. Greenspoon, "Theodotion, Theodotion's version, en ABD vol. 6; pp.
447-448.
38 Turro y Brown, pp. 69-70.
33
34
Tercera parte: Texto y Canon
166
A travs de la historia, la iglesia ha hecho una serie de declaraciones
en torno al canon de las Escrituras. Al principio, estas declaraciones se
hacan generalmente en forma de decretos disciplinares;39 posteriormente, en el Concilio de Trento, el tema del canon se abord de forma
directa y dogmtica.
El Concilio de Trento se convoc en el ao 1545 en el contexto de
una serie de controversias con grupos reformados en Europa. 4o Entre
los asuntos considerados se encontraba la relacin de la Escritura con
la tradicin y su importancia en la transmisin de la fe cristiana.
En el Concilio de Trento se discuti abiertamente la cuestin del
canon, y se promulg un decreto con el catlogo de libros que estaban
en el cuerpo de las Escrituras y tenan autoridad dogmtica y moral
para los fieles. 41 Se declar el carcter oficial de la Vulgata Latina, y se
promulg la obligacin de interpretar las Escrituras de acuerdo con la
tradicin de la iglesia, no segn el juicio de cada persona. Adems, el
Concilio acept con igual autoridad religiosa y moral los libros protocannicos y deuterocannicos, segn se encontraban en la Vulgata. 42
Entre los reformadores siempre hubo serias dudas y reservas en
torno a los libros deute'rocannicos. Finalmente, los rechazaron por las
polmicas y encuentros con los catlicos. 43
Lutero, en su traduccin de 1534, agrup los libros deuterocannicos en una seccin entre los dos Testamentos, con una nota que indica
que son libros apcrifos, y que aunque su lectura es til y buena, no
se igualan a la Sagrada Escritura. La Biblia de Zrich (1527-29), en la
cual particip Zuinglio, releg los libros deuterocannicos al ltimo
volumen, pues no los consider cannicos. La Biblia Olivetana (1534-35),
Entre los concilios que hicieron declaraciones importantes referel}tes al canon se
pueden identificar los siguientes: El Concilio de Laodicea (c. 360); el Concilio de
Roma (382); y el Concilio de Florencia (1442). A. Paul, pp. 52-54.
40 Justo L. Gonzlez, La era de los Reformadores, Miami: Caribe, 1980, pp. 65-75.
41 Este decreto tena una importancia histrica particular: en los prefacios a su Nuevo
Testamento de 1522, Lutero haba descartado los libros Deuterocannicos y haba
cuestionado la inspiracin de Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. A. Paul, p. 53.
Hans Kng, La Iglesia, Barcelona: Herder, 1975, pp. 375-380, 425, 501r Ludwig
Hertling, Historia de la Iglesia, Barcelona: Herder, 1989, pp. 330-347.
42 Las copias de la Vulgata contienen frecuentemente los libros de 1 y 2 Esdras y la
. Oracin de Manass; sin embargo, estos no fueron aceptados por el Conciltb.
43 En el resumen de las respuestas reformadas a la situacin del canon seguimos a
Turro y Brown, pp. 71-73.
39
167
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
que contiene un prlogo de Juan Calvino, incluy los deuterocannicos
como una seccin aparte del resto de los libros que componen el canon.
La Iglesia Reformada, en sus confesiones Galicana y Blgica no
incluy los deuterocannicos. En las declaraciones luteranas se prest
cada vez menos atencin a los libros deuterocannicos.
En Inglaterra la situacin fue similar al resto de la Europa Reformada. La Biblia de Wyclif (1382) incluy nicamente el canon hebreo. Y
aunque la Biblia de Coverdale (1535) incorpora los deuterocannicos,
en Los Treinta y Nueve Artculos de la Iglesia de Inglaterra44 se dice
que esa literatura no debe emplearse para fundamentar ninguna doctrina. La versin King James (1611) imprimi los deuterocannicos entre
los Testamentos. 45
La traduccin al castellano de Casiodoro de Reina -publicada en
Basilea en 1569- inclua los libros deuterocannicos, de acuerdo con
el orden de la Septuaginta. La posterior revisin de Cipriano de Valera
-publicada en Amsterdam en 1602- agrup los libros deuterocannicos
entre los Testamentos.
La Confesin de Westminster (1647) reaccion al Concilio de Trento
y a las controversias entre catlicos y protestantes: afirm el canon de
las Escrituras hebreas. En su declaracin sobre el canon, la Confesin
indica que los deuterocannicos -identificados como Apcrifa-, por
no ser, inspirados, no forman parte del canon de la Escritura y, por
consiguiente, carecen de autoridad para la iglesia. Indica, adems, que
pueden leerse nicamente como escritos puramente humanos. 46 De esa
forma se defini claramente el canon entre las comunidades cristianas
que aceptaban la Confesin de Westminster.
El problema de la aceptacin de los apcrifos o deuterocannicos
entre las comunidades cristianas luego de la Reforma se atendi
bsicamente de tres maneras: (1) Los deuterocannicos se mantenan
en la Biblia, pero separados -alguna nota indicaba que estos libros no
tenan la misma autoridad que el resto de las Escrituras-; (2) de acuerdo
con el Concilio de Trento, tanto los libros [Link] como los
'protocannicos se aceptaban en la Biblia con la misma autoridad; (3)
44
45
46
Bruce, pp. 105-106.
Samuel Pagn, "La Revisin Valera de la Traducci~ Reina ... , La Biblia en las
Amricas (1989), pp. 10-11.
Bruce, pp. 109-111; Turro y Brown, p. 72.
Tercera parte: Texto y Canon
168
basados en la Confesin de Westminster, se inclua en las ediciones de
la Biblia nicamente el canon hebreo, que contiene los nicos libros
aceptados como autoridad. 47
Luego de muchas discusiones teolgicas y administrativas, la British
and Foreign Bible Society)) decidi, en el 1826, publicar Biblias nicamente con el canon hebreo del Antiguo Testamento. 48 La versin
Reina-Valera se public por primera vez sin los deuterocannicos en el
1850. 49
En torno a los apcrifos o deuterocannicos, las iglesias cristianas
han superado muchas de las dificultades que las separaban por siglos.
Ya la polmica y la hostilidad han cedido el paso al dilogo y la
cooperacin interconfesional. En la actualidad, grupos catlicos y
protestantes trabajan juntos para traducir y publicar Biblias. 50 Esta
literatura, lejos de ser un obstculo para el dilogo y la cooperacin
entre creyentes, es un recurso importante para estudiar la historia, las
costumbres y las ideas religiosas del perodo que precedi al ministerio
de Jess de Nazaret ya la actividad apostlica de los primeros cristianos.
169
Biblia hebrea (BH)
47
48
49
50
Septuaginta (LXX)
Pentateuco:
Gnesis
xodo
Levtico
Nmeros
Deuteronomio
Pentateuco:
Gnesis
xodo
Levtico
Nmeros
Deuteronomio
Nebi'im:
Profetas Anteriores:
Josu
Jueces
Samuel (2)
Reyes (2)
Libros histricos:
Josu
Jueces
Rut
Reinados:
Samuel (2)
Libros histricos:
Josu
Jueces
Rut
Samuel (2)
Reyes (2)
G. Bez-Camargo, p. 27.
Bruce, pp. 111-114.
Bez-Camargo, p. 77.
Normas para la cooperacin interconfesional en la traduccin de la Biblia, Roma:
Imprenta Polglota Vaticana, 1987.
Vulgata (Vlg)
Libros histricos:
Reyes (2)
Paralipmenos (2)
Crnicas (2)
Esdras (4)
**I,IV Esdras
II Esdras (=Esdras)
III Esdras (=Nehemas)
Ester
*(con adiciones griegas)
*Judit
*Tobit
Macabeos (4)51
*Macabeos (2)
III, IV Macabeos
Libros histricos:
Crnicas (2)
Esdras
Nehemas
Tobit
Judit
Ester
Macabeos (2)
Ketubim: Escritos
Salmos
Job
Proverbios
Rut
Cantar de los Cantares
Qohelet (=Eclesiasts)
Lamentaciones
Ester
Daniel 1-12
Esdras-Nehemas
Crnicas (2)
Libros poticos:
Salmos52
**Odas
Proverbios
Eclesiasts (=Qohelet)
Cantar de los Cantares
Job
*Sabidura de Salomn
*Sabidura de
Jess ben Sira
(=Sircida)
**Salmos de Salomn
Libros poticos:
Job
Salmos
Proverbios
Eclesiasts (=Qohelet)
Cantar de los Cantares
Sabidura
Eclesistico (=Sircida)
* Deuterocannicos
o Apcrifos
** Pseudoepgrafos
Libros profticos:
Los Doce: (=Oseas,
Ams, Miqueas ___ )
Libros profticos:
Isalas
Jeremas
Lamentaciones
Vulgata (VIg)
Torah:
Gnesis
xodo
Levtico
Nmeros
Deuteronomio
Septuaginta (LXX)
Nebi'im:
Profetas Posteriores:
Isaas
Jeremas
Ezequiel
Los Doce:
(=Oseas, Joe!,
Ams, Abdas,
Jons, Nahm,
Miqueas, Habacuc,
Sofonas, Ageo,
Zacaras, Malaquas)
Cnones judos y cristianos de las Escrituras
Biblia hebrea (BH)
EL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
El contenido bsico de los libros de los Macabeos es el siguiente: 1 Mac relata la
. persecusin y la resistencia de los judos por los aos 175-164 a.C., desde una
perspectiva macabea; 2 Mac incluye parte de la misma historia de persecusin y
resistencia, pero desde el punto de vista fariseo; 3 Mac describe la amenaza a la
comunidad juda de Alejandra por los aos 221-203 a.C.; 4 Mac presenta una
meditacin piadosa de los martirios descritos en 2 Mac. Estos libros se incluyen como
un apndice al final de la Septuaginta.
52 El libro de los Salmos contiene un salmo adicional que no aparece en el canon hebreo:
el 151, del cual existen copias tanto en griego como en hebreo. Vase, 1. A. Sanders,
The Psalms Scroll of Quram Cave 11. Discoveries in fhe Judean Desert, Oxford, 1965.
51
Tercera parte: Texto y Canon
Biblia hebrea (BH)
* Deuterocannicos
o Apcrifos
** Pseudoepgrafos
Septuaginta (LXX)
Libros profticos:
Isaas
Jeremas
*Baruc 1-5
Lamentaciones
Carta de Jeremas
(=Baruc 6)
Ezequiel
*Susana (=Daniel 13)
Daniel 1-12 53
*Bel y el Dragn
(=Daniel 14)
170
El CANON DEL
Vulgata (Vlg)
NUEVO TESTAMENTO
Baruc 1-6
Ezequiel
Daniel 1-14
Los Doce:
(=Oseas, Joe!, Ams ...)
Libros recomendados
Archer, Gleason L. Resea crtica de una introduccin al Antiguo
Testamento. Trad. del ingls por A. Edwin Sipowicz. Chicago: The
Moody Bible Institute of Chicago, 1981.
Bez-Camargo, Gonzalo. Breve historia del canon bblico. Mxico:
Sociedades Bblicas Unidas, 1983.
Turro, James C. y Brown, Raymond E. Canonicidad)). Comentario
Bblico IISan Jernimo}}. Tomo 5. Trad. del ingls por Alfonso De la
Fuente Adanez. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1972.
Plutarco Bonilla Acosta
Introduccin
La Biblia es el libro sagrado del cristianismo
e las pginas de ese Libro han bebido los creyentes a lo largo de
los siglos. Alabada por los cristianos y despreciada por sus
detractores; traducida a muchas lenguas y prohibida su lectura
por peligrosa; impresa por millones de ejemplares y distribuida por
organismos como Sociedades Bblicas Unidas, y perseguida, a veces con
saa, por personas y regmenes que han visto en ella un formidable
enemigo digno de ser atacado; estudiada con sacrificio y ahnco por
millones de discpulos de Jesucristo y de adoradores del Dios altsimo,
y abandonada en un polvoriento rincn de la casa o del despacho por
muchos que se llaman a s mismos cristianos, la Biblia ha capeado todas
las tempestades. Y cada da es mayor el nmero de quienes ansan
descubrir en sus pginas el mensaje de esperanza que no han podido
encontrar en teoras ni en ideologas, en ciencias ni en instituciones
religiosas, en el activismo poltico ni en la entrega apasionada al a,ctivismo
hedonista que tanto caracteriza a este mundo en desesperacin.
Religin y texto sagrado
53
El libro de Daniel, contiene varias adiciones griegas: la historia de Susana, el relato
de Bel y el Dragn, y una oracin de confesin y alabanza de 68 versculos entre los
vv. 23-24 del tercer captulo.
El sentimiento religioso es una experiencia de carcter prcticamente universal. Ya lo seal un pensador antiguo: puede uno recorrer los
pueblos del mundo y se encontrar con que muchos de ellos no han
construido teatros ni coliseos; otros no han desarrollado las artes o
, algunas de ellas; aun en otros faltan instituciones que ya existan en p~ebl?s
que les eran contemporneos. Sin embargo -deca el filsofo e hIstorIador Plutarco, del siglo II de la era cristiana-, que no se conocan pueblos
en los que no existiera alguna forma de expresin del sentimiento
religioso, por muy primitivos que tanto este como aquella pudieran ser.
171
Tercera parte: Texto y Canon
172
Como parte de esa expresin -y de manera muy particular en las
religiones que lograron alcanzar un determinado grado de desarrolloaparecen tambin los libros sagrados: el conjunto de aquellos textos que
una determinada comunidad religiosa considera que son de particular
inters y valor para ella, y, como consecuencia, poseedores de una
autoridad tal que ningn otro texto comparte. Por eso existen los Vedas
y El libro de los muertos, El Corn, El libro de Mormn y los libros de
Russell. Las diferentes comunidades religiosas interpretan de diversa
manera el origen y el significado de su propio conjunto de libros
sagrados. l
En el cristianismo no poda ser de otra manera. Por una parte, hereda
del judasmo una coleccin de libros sagrados -la Biblia hebrea- que,
con el tiempo, pas a denominar con la expresin Antiguo TestamentO)).2 Y, por otra, su propia experiencia y desarrollo le hace producir una
serie de textos que tambin se van incorporando al conjunto de libros
tenidos como de especial valor y autoridad.
La historia del texto, la transmisin del texto
y la formacin del canon
Cmo se form el canon del Nuevo Testamento?3
Es obvio que no se trata de que a alguien se le hubiera ocurrido
reunir en un solo volumen un cierto conjunto de obras -muy dispares,
1
Sobre el tema de los textos sagrados y las religiones del mundo, consltese el
interesante estudio de Harold Coward, Sacred Word and Sacred Text (Maryknoll,
N.Y.: Orbis Books, 1988). Algunos han sealado que por lo menos dieciocho
religiones, desde la antigua religin egipcia a la Iglesia de los Mormones (comienzos
del s. XIX), consideran determinados libros como Sagrada escritura. Vase, a este
respecto, Antonio M. Artola y Jos Manuel Snchez Caro, Biblia y Palabra de Dios
(Estella, Navarra: Editorial Verbo Divino, 1992), especialmente el captulo 3 de la
Parte segunda.
Hay que recordar que nuestro AT tiene tambin autonoma propia, en el sentido de
que es valioso por s mismo, aun cuando los cristianos veamos en el NT la plenitud
de su significado. Por ello es saludable llamar a ese grupo de libros La BiblitI hebrea,
que es, adems, una manera de reconocer que no somos ni los dueos ni lts nicos
depositarios de ese texto sagrado.
Puesto que a este precede otro captulo sobre el canon del AT, all remitimosal lector
para ver el significado de la palabra "canon y su uso cristiano. Vanse tambin los
primeros prrafos del breve articulo de Samuel Pagn, "Formacin del canon y del
173
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
por cierto, en cuanto a extensin y contenido- y hubiera proclamado,
porque as le pareci bien, que esos libros eran sagrados.
Tampoco se trata de que Dios le haya soplado a alguien en el odo
y le haya dictado, libro por libro, la lista completa de los que habran de
componer el Nuevo Testamento.
El proceso fue muy distinto. Mucho ms complejo, mucho ms rico
y mucho ms interesante. Y no exento de dificultades.
En primer lugar, hay una estrechsima vinculacin entre la formacin
del canon y la formacin del texto. Ambos desarrollos no pueden
identificarse, pero tampoco pueden separarse sin hacer violencia a uno
de los dos. 4
Como es de sobra conocido, los escritos del Nuevo Testamento son
escritos ocasionales. Con ello queremos decir que hubo una ocasin))
(o unas ocasiones))) que, de hecho provocaron su formacin. 0, dicho
de otra manera: Esos textos no aparecen simplemente porque sus autores
un da se levantaron con ganas de escribir y luego tuvieron la brillante
idea de que sera bonito)) poner por escrito lo que les haba venido a la
mente. Al contrario. No es extrao el caso dt un determinado autor bblico
que escriba angustiosamente, y que habra preferido no tener que escribir
lo que estaba escribiendo. Eso es, en efecto, lo que a veces le pasaba a
Pablo apstol. Oigmoslo cuando escribe estas palabras: Porque por la
mucha tribulacin y angustia de corazn os escrib con muchas lgrimas, no para que fueseis contristados ... Porque aunque os contrist con
la carta, no me pesa, aunque entonces lo lament ... )) (2 Co 2.4; 7.8a).5
texto,(en Taller de ciencias de la Biblia [San Jos, Costa Rica: Sociedad 8blica de
Costa Rica, 1991], p. 21 y 22). Para informacin adicional, vase Philipp Vielhauer,
Historia de la literatura cristiana primitiva. Traduccin de Manuel Olasagasti,
Antonio Piero y Senn Vidal (Salamanca: Sgueme, 1991), cap. XI, seccin 64 (<<El
problema de la formacin del canon).
4 En los primeros prrafos del artculo sobre "El texto del NT, en esta misma obra, se
describe brevemente parte del proceso de la formacin del texto. Aqu aadimos unos
pocos detalles complementarios que permitirn al lector 'as al ~enos e~[Link]!'
. percibir ms claramente la ntima relacin que existe entre la eSCrItura y dlf~slo~ del
texto sagrado y la formacin del canon. En efecto, uno no se comprende bIen Sin la
comprensin del otro.
s Como estos textos, podran mencionarse otros, incluso algunos en los que el tono
que emplea el autor muestra su angustia y preocupacin, o su enojo. Vanse, a mo~o
de ejemplo, los siguientes: Gl 3.1-5; 4.11-20; Col 2.1,4; 2 Ts 2.1-2. En este trabaJO,
cuando transcribimos textos bblicos lo hacemos de la versin de Reina-Valera,
revisin de 1960, excepto cuando se indique otra cosa.
Tercera parte: Texto y Canon
174
Fueron muy diversas las ocasiones o circunstancias que movieron
a los diferentes autores del Nuevo Testamento a poner en papiro (que
era el papel de la poca) sus pensamientos, exhortaciones, esperanzas,
oraciones, etc. El material que se incluye en esa obra global es variado:
hay predicaciones (u homilas), cuentos que Jess contaba (eso son las
parbolas, y Jess era un consumado e inigualable narrador), relatos de
acontecimientos, oraciones, exhortaciones, visiones profticas y apocalpticas, escritos polmicos, cartas personales, secciones poticas ... En
cada caso, fue el problema o situacin particular que el autor quera
enfrentar y las caractersticas propias de sus lectores lo que determin
la naturaleza de cada escrito.
Por supuesto, mucho de lo anterior tambin se encuentra en la Biblia
hebrea y, de alguna manera, ella sirvi de modelo para los escritores
neotestamentarios. A ese modelo ellos agregaron su propia creatividad
y ciertos detalles que eran caractersticos de la poca en la que se forma
el Nuevo Testamento.6 Hay, sin embargo, en el desarrollo de la comunidad cristiana de los primeros tiempos y en su produccin literaria,
una diferencia fundamental respecto de los escritos heredados del
judasmo. Veamos:
Cuando Pablo, Pedro, Juan o Judas, pongamos por caso, se sientan
a escribir, ya sea por propia mano o, como sola hacer Pablo, por la
interpsita mano de un secretario, lo que queran hacer era responder
a la situacin especfica que se les haba presentado: pleitos entre
hermanos, inmoralidad en la congregacin, penetracin en la comunidad cristiana de ideas extraas que negaban tanto la eficacia de la obra
de Jesucristo como la eficacia de la fe, gozo por la fidelidad de los
hermanos y por la expresin de su amor, necesidad de recibir aliento
en momentos de dificultad y prueba ... o lo que fuera. Y esas autoridades
de la iglesia escriben, habiendo buscado la direccin de Dios, en su
calidad de tales: apstoles, obispos (en el sentido neotestamentario),
pastores y dirigentes de la comunidad cristiana en la dispora.
Cuando ellos escriban, ni siquiera soaban que aquello que
producan tena, o llegara a tener, la autoridad de los escritos sagrados
6
El ejemplo ms obvio es lo que podramos llamar gnero evangelio~ caracterstico
del cristianismo, pues nace con l. Otro aspecto es el gnero epistolar: aunque haba
cartas en el AT (por ejemplo, en Esd 4.11b16; 4.17b-22; 5.717; 1:12-26), puede
decirse que en el NT se presenta como gnero literario especfico, bien desarrollado
ya en la poca cuando este se est componiendo.
175
EL CANON DEL NUEVO TESTAfVIENTC
que lean en la sinagoga y en las primeras congregaciones de cristianos
Puede decirse que en el Nuevo Testamento, quizs con la excepcin de
Apocalipsis -por su naturaleza particular-, no hay indicios de que sm
autores creyeran que lo que estaban escribiendo iba a ser parte de La
Escritura.7 Pero, por proceder esos escritos de quienes procedan, pOI
la autoridad que representaban sus autores y por considerar que, d
alguna manera, eran testimonio de primera mano y fidedigno de la~
cosas que entre nosotros han sido ciertsimas (Lc 1.1), los grupm
cristianos no slo guardaron y releyeron los textos que directamenb:
ellos haban recibido sino que, adems, comenzaron a producir mucha~
copias y a distribuirlas entre otras tantas comunidades hermanas.8 Poco
a poco, los cristianos fueron reconocindoles a esos textos autoridad
privilegiada9 para la vida de la Iglesia y, con ello, reconocieron la
inspiracin divina en su produccin y elaboraron, en fecha posterior, la
doctrina correspondiente. lO
Nos hemos referido hasta ahora a libros del Nuevo Testamento que
se escribieron, en su mayora, de corrido. La situacin se torna ms
compleja cuando tratamos de textos como los de los evangelios, cuya
composicin sigui otro camino.
En efecto, a Jess no lo seguan estengrafos que iban tomando notas
de todo lo que l haca y enseaba, y que luego se sentaron a escribir
un libro.
De la palabra hablada a los textos escritos
La primera etapa de la transmisin del material que se incluye en
los cuatro evangelios corresponde a la tradicin oral: los apstoles y
Al parecer fueron los gnsticos los primeros en tratar como Escrituras algunos de
los escritos del NT.
8 Vase, en esta misma obra, el captulo sobre las Traducciones castellanas de la
Biblia, y lo que all decimos acerca del por qu se hicieron muy pronto traducciones
del texto del NT.
9 Debe indicarse que en el propio NT tenemos unos pocos testimonios en los que, junto
a dichos del AT (Dt 25.4), se ponen dichos de los evangelios (Lc 10.7). Tal es el caso
de 1 Ti 5.18. Probablemente algo similar ocurra con la referencia que a los escritos
de Pablo se hace en 2 P 3.1516.
10 El desarrollo de la doctrina de la inspiracin ha sido muy importante en la historia
de la iglesia. Aqu no tratamos ese tema. S es bueno acentuar la distincin entre
inspiracin y autoridad. Y, en cuanto a esta ltima, tambin debe distinguirse ent:re la
autoridad propia del texto y el hecho de que la comunidad cristiana inviste de autOrIdad,
7
Tercera parte: Texto y Canon
176
dems discpulos de Jess contaron a sus nuevos hermanos en la fe todo
lo que podan recordar de su experiencia con su Seor y salvador.
Muy pronto comenzaron a hacerse colecciones escritas de los dichos
de Jess. 11 Quiz nos parezca que algunos dichos de nuestro Seor que
encontramos en los evangelios cannicos estn como descolgados)) de
su contexto literario. Probablemente se deba ello a que hayan sido
tomados de alguna de esas colecciones.
De los textos que han llegado hasta nosotros, y por los testimonios
de escritores antiguos, sabemos, adems, que los seguidores de Jess y
de sus apstoles tambin hicieron, en fecha posterior, otras colecciones
de libros sagrados. Textos favoritos de esas colecciones parecen haber
sido los escritos de Pablo. 12
Cuando los autores de los evangelios que son parte del Nuevo
Testamento se pusieron a redactar en forma final sus escritos,13 echaron
mano del material que tenan a su disposicin, e incluso buscaron ms
11
12
13
por su recepcin y por su uso, a ese mismo texto. Esta distincin no implica la ms
mnima contradiccin: la definicin del primer aspecto corresponde a la teologa; la
del segundo es parte del desarrollo de las comunidades cristianas del primer siglo.
Los descubrimientos de Nag Hammadi (1945) pusieron a nuestra disposicin una
gran biblioteca de extraordinario valor. Ha habido mucha discusin acerca de la
naturaleza de los textos all encontrados y en la actualidad se estn revisando algunas
posiciones que se haban tomado, quizs, apresuradamente. Por ejemplo, hoy se
considera que no todos los textos encontrados son gnsticos (por ejemplo, y
obviamente, el del libro VI de La Repblica, de Platn) y que, con mucha probabilidad, la comunidad a la que la biblioteca perteneca tampoco era gnstica. De todos
modos, 10 que interesa ahora destacar es que all se encontr un evangelio, de
tendencias gnsticas (segn unos autores, anque otros rechazan esta clasificacin),
que es una coleccin de dichos atribuidos a Jess. Se trata del Evangelio de Toms.
Vase, sobre este tema, el excelente libro de James H. Charlesworth, Jesus within
Judaism (N. Y.: Doubleday, 1988), especialmente el cap. 4: lesus, the Nag Hammadi
Codices, and Josephus. En cuanto al Evangelio de Toms, hay traduccin castellana,
por Manuel Alcal: El evangelio copt de Toms (Salamanca: Sgueme, 1989).
En la Primera carta a los corintios, de Clemente de Roma, en la Carta a los efesios,
de Ignacio y en la Carta de Policarpo a los filipenses se mencionan las cartas de
Pablo. El texto neotestamentario de 2 P 3.15 indica otro tanto. (En la carta de
Poli carpo tambin se hace referencia a una coleccin de las cartas de Ignaci~, obispo
de Antioqua y mrtir.)
Recordemos que ninguno de los cuatro evangelios da el nombre de su CWtor. La
asignacin a los cuatro evangelistas es unos cuantos aos posterior a los mismos
evangelios y corresponde a la tradicin oral de la que tenemos testimonio escrito a
partir del s. III.
177
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
informacin por su propia cuenta. De ello da claro testimonio el propio
Lucas, al comienzo de su evangelio.
Ahora bien, ni los cuatro evangelistas fueron los nicos que escribieron obras de ese gnero literario que llamamos evangelio)), ni Lucas
fue el nico que escribi un libro como el de Hechos, ni las epstolas
del Nuevo Testamento fueron las nicas epstolas cristianas que circularon en el mundo antiguo, ni nuestro Apocalipsis es el nico libro
cristiano de ese tipo que se escribi en la antigedad.
Qu queremos decir con lo anterior?
Sencillamente que, dada la naturaleza del cristianismo, su expansin
y la diversidad que haba entre los cristianos de los primeros siglos (sin
olvidar las desviaciones que se llamaban a s mismas cristianas), fueron
muchos los que se dedicaron a escribir evangelios)), hechos)), epstolas))
y apocalipsis)). 14 Relativamente pronto, la iglesia comenz a discriminar
entre unos y otros, aunque, en algunos casos, la discriminacin no
resultaba muy fcil.
Adems, en la etapa inmediatamente posterior a los apstoles hubo
cristianos -entre los que se contaban algunos que con su sangre haban
sellado la genuinidad de su testimonio y de su vida, como Ignacio,
Obispo de Antioqua, o como Justino, de sobrenombre Mrtir o el
Filsofo- que escribieron obras muy importantes, ya sea para defensa
de la fe o para la edificacin de los cristianos. Algunas de esas obras
resultaron ser sobremanera apreciadas por muchas comunidades cristianas, donde se lean con verdadera veneracin y respeto. De entre
ellas, unas, como la Primera epstola de Clemente de Roma a los
corintios, la Carta de Bernab, El Pastor, de Hermas, la Didaj y otras,
llegaron a ser consideradas por muchos cristianos, y por las comunidades a las que ellos pertenecan, como obras cannicas y, por tanto, como
escritos sagrados investidos de autoridad para la iglesia.
Para mayor informacin sobre estos aspectos, vase la siguiente obra: Julio Trebolle
Barrera, La Biblia juda y la Biblia cristiana. Introduccin a la historia de la Biblia
. (Madrid: Editorial Trotta, 1993). En las pginas 258-263 se encuentra una lista de
las obras cannicas y no cannicas (o apcrifas), organizadas por sus gneros
(evangelios, hechos, etctera), y seguida por una breve explicacin de las segundas.
Se aade, adems, una lista de interpolaciones cristianas, escritos de los Padres
apostlicos y tratados doctrinales y morales.
Vanse tambin: M.G. Mara, Apcrifos, en: Diccionario patrstico y de la
antigedad cristiana (Salamanca: Sgueme, 1991),2 volmenes; y A. Snchez Otero,
Los evangelios apcrifos (Madrid: B.A.C., 1956).
14
Tercera parte: Texto y Canon
178
El canon
La situacin interna de la iglesia
Desde el primer siglo -y de ello tenemos testimonio en los escritos
del Nuevo Testamento-los dirigentes cristianos hubieron de enfrentarse a problemas que tenan que ver no slo con aspectos prcticos de la
vida cristiana personal y comunitaria (cuestiones morales y de relaciones
personales), sino tambin con desviaciones doctrinales, resultado de la
incomprensin -o de la distorsin intencionada- del significado del
evangelio. En varios libros del Nuevo Testamento podemos detectar esta
lucha de aquellos primeros escritores cristianos.
Con el pasar del tiempo, los problemas fueron creciendo y hacindose cada vez ms agudos. El acelerado crecimiento del cristianismo
contribuy tambin a ello, adems de otros factores. Entre estos
podemos mencionar los siguientes: el natural proceso de transformacin
desde un movimiento con mstica)) y visin hasta una institucin que
tiene que gastar gran cantidad de energa en resolver sus asuntos
internos (el menor de los cuales no era la administracin) y en cuidar
su supervivencia; el trnsito desde una comunidad perseguida a una
comunidad primero tolerada, luego protegida y finalmente asimilada al
poder poltico y capaz de perseguir 15 (o, en otros trminos, el paso del
cristianismo a la cristiandad); la incorporacin a la nueva fe, durante los
primeros siglos, de muchas personas que, antes de su conversin, haban
sido muy bien formadas de acuerdo con la cultura helenstica dominante, no cristiana; la carencia del instrumental ideolgico y tcnico (adems
del lexicogrfico) para profundizar y expresar, desde adentro de la fe,
la inteligencia de esa misma fe; la oferta)) que le haca al cristianismo
el contexto sociocultural, del instrumental ideolgico, tcnico y lexicogrfico provisto por la prevaleciente cultura helenstica (sobre todo en
el oriente cristiano, donde se elabora, en su primera etapa, la teologa
cristiana); la entrada al cristianismo (sobre todo en la poca constantiniana) de gran nmero de personas que lo hicieron por razones no
teolgicas, sin que hubiera realmente conversin.
Surgen entonces las controversias doctrinales, en algunas de las
cuales se vio envuelto todo el mundo cristiano. Por supuesto,~no todas
15
Se nos ocurre pensar que es el recorrido, pero a la inversa, que sigui Pablo. Este,
de perseguidor se convierte en perseguido. Esto fue parte de su conversin. La
iglesia, por su lado, de perseguida se convierte en perseguidora. Ser esa su
desconversin?,).
179
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
suscitaron el mismo inters (algunas estaban circunscritas a una regin)
ni tenan igual importancja. Pero desde el principio se vio una necesidad
imperiosa: la de contar con un corpus propio de libros sag~ad~s que
pudieran servir como punto de referencia y como fuente y cnte~lO a la
hora de tomar decisiones doctrinales. En otras palabras: hacIa falta
establecer un canon.
Como es de esperar, la conciencia de esta necesidad no fue algo que
irrumpi repentinamente en los crculos cristianos. Es ms, ~os cristianos de los primeros siglos, como ya se indic, llegaron a consIderar que
algunos libros que actualmente no forman parte de nuestro Nuevo
Testamento s eran parte del canon. Este hecho es fundamental para
entender el panorama que hoy se nos presenta en el marco general del
cristianismo, pues no todos los cristianos aceptan el mismo conjunto de
libros cannicos.
En lneas anteriores mencionamos algunos de esos libros que fueron
citados como fuentes de autoridad por los escritores cristianos. A este
respecto, es necesario ampliar nuestra comprensin ~e aquel perodo.
Esos mismos cristianos, incluidos los autores de los lIbros que componen el Nuevo Testamento, se sentan en libertad de citar, en sus obras,
escritos que no eran parte del canon del Antiguo Testamento, tal como
este se acepta hoy por la mayora de las iglesias protestante~. En .efecto,
encontramos en el Nuevo Testamento alusiones a textos o hlstonas que
pertenecen a los libros deuterocannicos; an ms, ~omo fue?te importante, y no como mero adorno literario, hay CItaS d~ ~Ibros q~e
pertenecen al grupo de los llamados pseudoepgrafos (o apocnfos, segun
otra nomenclatura).16
16
No debieran identificarse los dos trminos (deuterocannico y apcrifo). Desafortunadamente, no ha habido acuerdo para su uso, y este ha cambiado, .sobre to~o ~n la
tradicin protestante. En efecto, la misma palabra apcrifo ~a. vanado su Slgnl~ca
do, y hoy se maneja, al menos en crculos populares evangelicos, con un sentido
bsicamente peyorativo.
.
Respecto de las alusiones y referencias que a algunos de estos libros se hace en el
Nuevo Testamento, vase el Index of allusions and verbal parallels, The Greek New
Testament. Fourth revised edition. Edited by Barbara Aland, Kurt Aland, Johannes
Karavidopoulos, CarIo M. Martini and Bruce M. Metzger (Stuttgart, Germany:
Deutsche Bibelgesellschaft, United Bible Societies, 1993), p. 891-901. En las p: 900
y 901 se registran ciento diecisis de esas alusiones y paralelos verbales de libr?s
deuterocannicos y apcrifos (apcrifos y pseudoepgrafos, respectivamente, segun
la terminologa ms usada entre los protestantes) en el NT. Adems se se~lan tres
(o quiz cuatro) casos, en el NT, tomados de otros escritos del mundo antiguo.
Tercera parte: Texto y Canon
180
Esta libertad de uso, junto al hecho de que los libros sagrados de la
primera comunidad cristiana eran los que haban recibido del judasmo,
explica que cuando empiezan a hacerse las primeras listas de los nuevos
libros admitidos por la iglesia aparezcan en ellas algunos de los que hoy
nos extraamos ... y no aparezcan otros que todas las comunidades
cristianas de nuestra poca aceptan como cannicos. Veamos, a vuelo
de pjaro, los siguientes hechos:
Recepcin de los libros y autoridad conferida
Los escritos de los apstoles y de los otros seguidores de Jess
(especialmente la mayora de aquellos escritos que luego se incluyeron
en el conjunto que llamamos Nuevo Testamento) gozaron desde muy
temprano de una calurosa recepcin y se convirtieron en fuente de
autoridad para los escritores cristianos de los aos subsiguientes.
Cuando se leen los escritos de los Padres apostlicos1 7 puede notarse
la presencia, en ellos, de la enseanza apostlica, tal como la conocemos
por los libros ahora cannicos. Hay citas, en esos escritos, de todo el
Nuevo Testamento, con excepcin de los siguientes libros: Filemn, 2
de Juan y 3 de Juan. Los siguientes se citan muy poco: 2 de Pedro,
Santiago y Judas.
Algunos tratados de los Padres apostlicos -tratados fundamentalmente pastorales-, por la naturaleza de su contenido, por la autoridad
de su autor y por su cercana temporal y temtica a la enseanza de los
apstoles, gozaron de gran simpata, prestigio y aceptacin. Aun cuando
se basaban en lo que haban transmitido los discpulos de Jess (de ah
el recurrir a las citas de las obras de estos ltimos), muy pronto esos
mismos escritos comenzaron a ser citados como libros de igual autoridad: los miembros de la cOrl1Unidad los lean como si fueran parte de
las escrituras cristianas.
17
~e Ila~a as al conjunt? de escritores y textos cristianos que aparecen en la etapa
mmedlatamente postenor a la de los apstoles. Conocemos los nombres de los
autores de muchas de esas obras. Otros escritos de la poca resultan annimos. Se
cuent~n, entre los Padres apostlicos, los siguientes: Clemente Romano~ La Didaj,
IgnacIO ,de Antioqua, Poli carpo de Esmirna, Papas de Hierpolis, La Epstola de
Bernabe, El Pastor, de Hermas, laEpstola (o Discurso) a Diogneto. Vase, para los
textos: Padres apostlicos. Introduccin, notas y versin castellana de Daniel Ruiz
~ueno (Madrid: B.A.C., 19672); y para informacin sobre esos libros: las obras ya
CItadas de Justo L. Gonzlez y de Philipp Vielhauer.
181
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
Los Padres de la iglesia
El perodo inmediatamente posterior al de los Padres apostlicos se
conoce como el de los Padres de la iglesia)). Algunos dividen este
perodo, a su vez, en tres etapas (que no tienen necesariamente
secuencia cronolgica): la etapa apologtica (los Padres apologistas), la
polmica y la cientfica. Es entonces cuando recrudecen los problemas
doctrinales, tanto por los ataques externos de los enemigos del cristianismo como por dificultades internas, causadas por el sano deseo de
profundizar en la inteligencia de la fe y en la comprensin de la
enseanza. De hecho se trata, en este ltimo aspecto, de reducir cada
vez ms el mbito del misterio; o sea, de intentar explicar)) todo aquello
que pueda ser explicable, incluso despus de aceptar la irrupcin del
misterio o del milagro. Por ejemplo, aceptada, como hecho y como
milagro, la encarnacin, se buscar explicar cmo se unen las dos
naturalezas (humana y divina) en la persona de Jess. Lo mismo sucede
respecto de la persona y la voluntad. Y otro tanto en relacin con la
doctrina de la Trinidad.
Los esfuerzos fueron mltiples, y variadas las soluciones propuestas.
Desafortunadamente, la nuevas relaciones entre el cristianismo y el
imperio romano hacen que intereses polticos no sean ajenos a las
controversias teolgicas. 18
No es de extraar, dadas esas circunstancias, que el perodo nos
ofrezca una gran riqueza de produccin literaria: amplia y variada, en
la que estn representados los diferentes bandos teolgicos en pugna. 19
18
19
Quizs el ejemplo ms dramtico haya sido el de Atanasio, quien experiment en
carne propia las vicisitudes de la intromisin de! poder poltico en las discusiones
doctrinales de los cristianos. No hay que olvidar, incluso, que durante mucho tiempo
fue e! emperador e! nico que tena la autoridad para convocar los concilios. Vase:
Justo L. Gonzlez, Historia del pensamiento cristiano (Buenos Aires: Methopress,
1965), vol. I, especialmente los captulos VI y XIII. "Un hecho notable en los concilios
antiguos es el pape! importante que ejerca e! emperador: l los convoca, fija el orden
del da, confirma sus decisiones; al ratificarlos, da valor de leyes imperiales a las
decisiones conciliares, ya que los ciudadanos tienen que profesar la fe ortodox~, y
confa a la justicia coercitiva secular a los que se oponen a ella)) (Ch. Mumer,'
"Concilio)), Diccionario patrstico, vol. I, p. 462).
Aunque hay que reconocer, con tristeza, que muchas de las obras de autores ~~e
llegaron a ser considerados "heterodoxos)) fueron luego destruidas, como tamblen
algunos volmenes contra e! cristianismo escritos por autores "paganos)). De lamentar
es la desaparicin de los libros de Porfirio (segunda parte del s. IIl).
Tercera parte: Texto y Canon
182
Marcin
En el siglo 11 aparece un personaje de cuya vida tenemos muy pocos
datos: Marcin. Al parecer, fue excomulgado de la iglesia por su propio
padre (quien debi, por tanto, ser obispo). Luego se afili a la comunidad
cristiana de Roma, y tambin de all lo expulsaron (probablemente en el
144 d.C.2o Influido por creencias no cristianas, consider que el Dios de
quien habla el Antiguo Testamento no es el Dios verdadero, por lo que
rechaz, en bloque, todos los libros de la Biblia hebrea. Por aquel entonces
no se haba establecido en la iglesia ningn canon, y por eso bien puede
afirmarse que es Marcin el primero que define un canon de libros
cristianos. Segn l, estaba constituido por el Evangelio de Lucas y por
diez de las epstolas paulinas (todas menos las cartas pastorales; Hebreos
no cuenta). Aun en esos libros que acept, Marcin hizo recortes, pues
consideraba que la iglesia haba manipulado el texto y lo haba pervertido.
La accin de Marcin fue muy significativa. Muchos escritores
cristianos lo atacaron. Fue condenado en el 144 d.C. Pero su atrevimiento dio inicio, en cierto sentido, a un proceso que llevara a la definicin
de un canon cerrado. La polmica contra las pretensiones de los
gnsticos de disponer de tradiciones secretas y contra las de Marcin
de escoger y corregir los textos, rechazando adems las Escrituras
hebreas, contribuy a reforzar la conciencia del privilegio que tenan
los escritos juzgados como apostlicos, en funcin de la acogida que
obtuvieron entre las principales iglesias y teniendo en cuenta los
criterios internos de seriedad y ortodoxia.21
Ya por el ao 200 d.C. se ha aceptado la idea del canon y se ha compilado
una buena parte de su contenido; sin embargo, no hay unidad de criterio
en cuanto a la totalidad de los libros que lo componen. Este hecho se
percibe muy bien por las dudas y variaciones que se presentan en las listas
que se dan en diversas partes donde el cristianismo se haba desarrollado.
Taciano
Antes de finales del siglo 11, Taciano -que haba sido discpulo de
Justino Mrtir- escribe su Diatessaron (ca. 170 d.C.), que es una
armona de los cuatro evangelios. Este hecho muestra que, para esa
fecha, ya se consideraba que los evangelios cannicos eran esos~cuatro.
183
El Fragmento Muratori
De finales del siglo 11 o principios del I1I, es un manuscrito que
contiene una lista de libros del Nuevo Testamento, escrita en latn,
conocida como el Fragmento Muratori, por el nombre del anticuario y
telogo que descubri el documento: Ludovico Antonio Muratori. 22
En el Fragmento Muratori se mencionan, como libros aceptados, 22
de los que componen nuestra versin del canon del Nuevo Testamento.
Faltan los siguientes: Hebreos, Santiago, 1 y 2 de Pedro, 3 de Juan.
Pero se aaden, como aceptados, otros dos libros: Apocalipsis de Pedro
y Sabidura de Salomn. Adems, se da una lista de obras que fueron
rechazadas por la iglesia, por diversas razones.
Orgenes
Por su parte, el gran Orgenes (quien muere alrededor del ao 254
d.C.), indica que son aceptados veintin libros del actual canon de
veintisiete; pero hay otros que l cita como escritura, como la Didaj
y la Carta de Bernab. Luego menciona entre los textos acerca de cuya
aceptacin algunos dudan, los siguientes: Hebreos, Santiago, Judas, 2
de Pedro, 2 y 3 de Juan, adems de otros libros (como la Predicacin
de Pedro o los Hechos de Pablo).23
Eusebio de Cesarea
Eusebio de Cesarea nos presenta, en su Historia eclesistica, una
sntesis de la situacin a principios del siglo cuarto, en cuanto al status
de los libros sagrados dentro del cristianismo. Dice as el padre de la
historia eclesistica:
En primer lugar hay que poner la ttrada santa de los Evangelios,
a los que sigue el escrito de Hechos de los Apstoles.
Y despus de este hay que poner en lista las Cartas de Pablo.
Luego se ha de dar por cierta la llamada 1 de Juan, tambin la
de Pedro. Despus de estas, si parece bien, puede colocarse el
22
20
21
1. L. Gonzlez, p. 160-165.
J. Gribomont, Escritura (Sagrada)), Diccionario patrstico, p. 742. Vese, e; Philipp
Vielhauer, Historia de la literatura... , p. 817-821, la presentacin de las hiptesiS que
intentan explicar cul fue el motivo por el que se form un canon del NT.
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
23
La historia de este fragmento, sus posibles interpretaciones y su significado, como
as mismo los problemas de determinacin de su fecha estn explicados en el captulo
doce (<<The Muratorian Fragmenb de la obra de F. F. Bruce, The Canon ofScripture
(Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1988).
Eusebio de Cesarea, Historia eclesistica. Traduccin de Argimiro Velasco Delgado
(Madrid: B.A.C., 1973), VI, 25, 3-14; G. Bez Camargo, Breve historia del canon bblico
(Mxico: Ediciones Luminar, 19822); F. F. Bruce, The Canon of Scripture, p. 192- 195.
Tercera parte: Texto y Canon
184
Apocalipsis de Juan, acerca del cual expondremos oportunamente
lo que de l se piensa.
Estos son los que estn entre los admitidos [griego: homologoumena]. De los libros discutidos [antilegomena], en cambio,
y que, sin embargo, son conocidos de la gran mayora, tenemos
la Carta llamada de Santiago, la de Judas y la 2 de Pedro, as
como las que se dicen ser 2 y 3 de Juan, ya sean del evangelista,
ya de otro del mismo nombre.
Entre los espurios [noza] colquense [oo.) aun, como dije, si
parece, el Apocalipsis de Juan: algunos, como dije, lo rechazan,
mientras otros lo cuentan entre los libros admitidos.24
Resumen
Qu nos ensea todo este proceso?
Primero, que el camino de la recepcin y aceptacin como libros
privilegiados de un determinado nmero de textos a los que se les
reconoci especial autoridad en las comunidades cristianas fue un
proceso propio y natural de esas mismas comunidades. No fue resultado
de una decisin consciente, de tipo jerrquico o conciliar. Las comunidades cristianas recibieron con alegra, respeto y hasta reverencia las
comunicaciones (epstolas, ,por ejemplo) de los apstoles o de otros
dirigentes de la iglesia, y las aceptaron como documentos que posean
autoridad. Las lean y relean y las compartan con otras comunidades
hermanas. Movida por su impulso misionero,25 la iglesia muy pronto
comenz a sacar copias de esos mismos textos y a repartirlas a las nuevas
comunidades que se iban constituyendo a lo largo y ancho del Imperio
y aun ms all de sus fronteras.
Segundo, que los dems escritores cristianos, predicadores, telogos,
etc., utilizaron esos escritos y los citaron con frecuencia, en su esfuerzo
24
25
Eusebio, Historia eclesistica, m, 25,1- 4. El grupo de los espurios (noza) est
formado por libros que tambin son discutidos, como Hechos de Pablo, el ~Iamado
Pastor y el Apocalipsis de Pedro, entre otros. Eusebio menciona, ademls, otros
libros que han propalado los herejes; y aade: Jams uno solo entre los escritores
ortodoxos juzg digno de hacer mencin de estos libros en sus escritos. t>e esos
mismos libros dice que son enjendros de herejes (haireticon andron anaplasmata)
y absurdos e impos (atopa kai dyssebe) (III, 25,4 y 6-7).
Vase el captulo sobre Versiones castellanas de la Biblia, en este mismo volumen.
185
EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
por comprender mejor la enseanza cristiana y compartirla con sus
lectores.
Tercero, que as se fue reuniendo un conjunto de libros que gozaban
del mismo privilegio de aceptacin. Este proceso de coleccin no fue
uniforme en todo el territorio en que haba presencia cristiana. Por una
u otra razn, algunos libros eran aceptados por unas comunidades y
rechazados por otras. Fue esa precisamente la causa de que no hubiera
una nica e idntica lista de libros cannicos en todas partes.
Cuarto, que el fenmeno que acabamos de explicar no se limita, de
manera exclusiva, a variaciones dentro del conjunto de libros que hoy
aceptamos como cannicos. No slo algunos de estos eran rechazados
por algunas comunidades, sino que otros libros extraos a esa lista eran
aceptados, quizs por esas mismas comunidades.
Quinto, que las listas de los siglos 11 y III que han llegado hasta
nosotros representan, fundamentalmente, la posicin de los grupos
cristianos que las confeccionaron (o a los cuales pertenecan las personas que las confeccionaron). Por ejemplo, el canon)) de Muratori (o sea,
la lista de libros que aparece en el fragmento de ese nombre) es, con
toda probabilidad, el canon de la comunidad cristiana de Roma.
Sexto, que la variedad que se produjo se daba, en trminos generales,
dentro de un marco determinado, con excepcin de los cnones que
se fueron formando en comunidades que estaban al margen de la iglesia
(como es el caso de la iglesia marcionita).
Sptimo, que no es sino a partir del siglo IV cuando comienzan a
tomarse decisiones conciliares respecto de la composicin del canon. Al
principio se trat solo de concilios locales o regionales. Muy posteriormente fue asunto de los concilios generales o ecumnicos.
Octavo, que esas decisiones conciliares confirman la tendencia que
se manifestaba en los siglos precedentes y, poco a poco, va consiguindose un consenso que se orienta al cierre del canon de los veintisiete
libros, en las iglesias cristianas mayoritarias. Desde el siglo IV en
adelante, los concilios publican listas de los libros que componen el
Nuevo Testamento. Algunos de los libros tenidos por "dudosos)) pasan
a engrosar la lista del canon. Otros, quedan fuera para siempre. A veces,
las circunstancias religiosas de una regin podan afectar la aceptacin
definitiva de un determinado libro. Por ejemplo, en el Oriente se tarda
ms tiempo en aceptar el Apocalipsis de Juan porque este libro fue
usado por algunos para apoyar ideas que se consideraban heterodoxas.
Por otra parte, se sigui dudando, hasta el da de hoy, de la paternidad
literaria paulina de Hebreos (o de la petrina de 2 de Pedro). Pero los
Tercera parte: Texto y Canon
186
veintisiete libros cannicos son los que la iglesia cristiana en su gran
mayora ha aceptado y acepta.
Hay que destacar que la aceptacin definitiva del canon del Nuevo
Testamento no se debi a las decisiones de los concilios. Lo que estos
hicieron no fue sino reconocer y ratificar lo que ya estaba sucediendo
en las diversas comunidades cristianas que formaban la iglesia universal.
Nos toca, como cristianos, agradecer a Dios por el don especial de
estos libros que son un libro, abrir sus pginas para descubrir en ellas
su palabra, para recibir inspiracin y correccin, y para comprender
mejor su voluntad.
oo. conoces las sagradas Escrituras, que pueden instruirte y llevarte
a la salvacin por medio de la fe en Cristo Jess. Toda Escritura est
inspirada por Dios y es til para ensear y reprender, para corregir y
educar en una vida de rectitud, para que el hombre de Dios est
capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien
(2 Ti 3.15-17, DHH).
Libros recomendados
Bez-Camargo, Gonzalo. Breve historia del canon bblico. Mxico:
Ediciones Luminan), 1982.
Eusebio de Cesarea. Historia eclesistica. Traduccin de Argimiro
Velasco Delgado. Madrid: B.A.C., 1973.
Gerhardson, Birger. Prehistoria de los evangelios. Santander: Sal
Terrae, 1980.
Gonzlez, Justo L. Historia del pensamiento cristiano. Buenos Aires:
Methopress, 1965.
Gribomont, J. Escritura (Sagrada))). Diccionario patrstico y de la
antigedad cristiana. Dirigido por Angelo Di Berardino. Trad. de
Alfonso Ortiz Garca y Jos Manuel Guirau. Salamanca: Sgueme,
1991. 2 volmenes.
Muoz Iglesias, S. Canon del NT. Enciclopedia de la Biblia. Direccin
Tcnica: Alejandro Dez Macho y Sebastin Bartina. Barcelona:
Ediciones Garriga, S.A., 19692 6 volmenes.
Trebolle Barrera, Julio. La Biblia juda y la Biblia cristiana., Madrid:
Editorial Trotta, 1993.
Cuarta parte:
,
Exegeslse
interpretacin
EXEGESlS BIBLICA
Edesio Snchez Cetina
Estudio eficaz de la Biblia
exgesis es una tarea hermenutica, es decir, tiene que ver con el
arte de interpretar la palabra divina escrita. Es una accin que consiste
n leer (funcin de un sujeto) el texto bblico (el objeto estudiado)
desde un contexto histrico concreto (el del objeto y el del sujeto).
Estos tres elementos, unidos de manera inseparable, forman el
conjunto que permitira escuchar la palabra de Dios en forma ms
fidedigna (obviamente existen otros elementos importantes, pero ellos
se incluyen en estos tres ms generales).
CON-TEXTO
Hay que dejar en claro que el sujeto hermenutico (quien lee el texto
y el contexto) no es un individuo aislado, sino que es realmente una
comunidad. Esta comunidad no slo est formada por los que estn
cerca de nosotros geogrfica y temporalmente, sino tambin por otros,
alejados por razones geogrficas, histricas, sociales, culturales, ideolgicas, raciales, etc. Interpretar la Biblia es realmente una empresa
comunitaria.
Este sujeto hermenutico, adems de ser comunitario, se caracteriza
por su dependencia del Espritu Santo (2 P 1.20-21; Jn 16.13). La
interpretacin de la Palabra, si es realmente bblica, es el resultado de
una participacin de la comunidad y del Espritu divino.
189
Cuarta parte: Exgesis e interpretacin
190
El estudio de la Palabra y su interpretacin supone un propsito.
Hay una razn por la que se hace un trabajo serio por interpretar la
Palabra. Y aunque existen objetivos y propsitos intermedios, el propsito final es que la Palabra de Dios confronte a hombres y mujeres para
la salvacin. Es decir, el estudio de la Biblia es tambin una empresa
misionera.
Tenemos entonces que el estudio eficaz de la Palabra de Dios es:
o
O
O
O
O
bblico
comunal
neumtico (espiritual)
contextual
misionolgico
Por lo anterior, podemos decir que el estudio de la Biblia exige una
doble ubicacin: leerla desde afuera y leerla desdeadentro. Ambos
momentos son necesarios para captar el mensaje. A estas dos instancias
se agrega una tercera: permitir que la Palabra nos lea a nosotros, es
decir, y que nos interpele. Esto se puede bosquejar de la siguiente
manera:
1. Acerqumonos al texto.
2. Dejemos que el texto se acerque a nosotros.
3. El texto nos confronta, nos llama a conversin.
Vamos a ver cada uno de estos puntos detenidamente.
1. Acerqumonos al texto
Este paso en la interpretacin del texto reconoce que el pasaje en
estudio proviene de un contexto histrico distinto al nuestro; pertenece
a situaciones culturales, consideraciones cientficas, y a una cosmovisin
(manera de ver al mundo, a la vida) diferentes. Esa distancia)) hace que
tengamos que ver al texto desde afuera; estudiarlo ({objetivamente)),
como se estudian otras piezas literarias de la antigedad. El propsito
principal de esta primera tarea es tratar de alcanzar, hasta donde sea
posible, el significado original tal como 10 debieron de haber entendido
los primeros receptores. Por eso hay que colocar al texto en aquel
tiempo y en aquel lugar, tomando en cuenta ciertas cosas:
191
EXGESIS BBLICA
1.1. Recursos l
1.1.1. Biblias. Ntese que ponemos Biblias (en plural) porque
consideramos de antemano que no existe una traduccin perfecta de la
Biblia. Lo ideal sera que todos pudisemos leer la Biblia en hebreo (la
mayor parte del AT), arameo (mitad de Daniel, partes de Esdras, y algunos
textos aislados en otros libros) y griego (todo el NT). Aun los que manejan
bien estos idiomas recurren a otras traducciones para comparar su propia
traduccin. Todo esto significa que no se debe usar una traduccin sola
de la Biblia. Hacerlo limita al lector a las preferencias exegtico-hermenuticas y a los mtodos de traduccin del traductor, o traductores.
El estudiante de la Biblia debe hacer uso de dos o tres versiones
diferentes de la Biblia, pero cules escoger? Para elegir con entendimiento, hay que conocer algo sobre la ciencia de la traduccin.
En primer lugar, el lector debe saber si la traduccin que tiene a la
mano se ha hecho directamente de los idiomas originales. Muchas
versiones son adaptaciones o traducciones de traducciones (del mismo
idioma o de otros).
Adems, el lector debe estar familiarizado con cuestiones de crtica
textual. Cul es el texto detrs de la traduccin? Esto es importante,
sobre todo para entender por qu algunas versiones tienen notas de
carcter textual.
Otro asunto importante a considerar es la perspectiva lingstica
aplicada en la traduccin. Qu acercamiento us el traductor? Hay
traducciones ms o menos literales. En stas, el traductor ha hecho todo
lo posible por mantenerse fiel a las palabras y construcciones sintcticas y
literarias del idioma original; es decir, se ha hecho una traduccin formal.
Tambin estn las traducciones libres. Son las que comnmente se conocen
como parfrasis, de las cuales e! exegeta debe prescindir por ser de muy
poca ayuda. Por fin, estn aqullas que han sido traducidas siguiendo e!
principio conocido como traduccin por equivalencias dinmicas o funcionales. Mediante este principio se intenta traducir palabras, modismos,
construcciones gramaticales, y hasta formas literarias de! idioma fuente,
con los equivalentes propios y naturales del idioma receptor. Para la
exgesis se deben usar, por lo menos, dos versiones: una traduccin por
equivalencia formal, para trabajar con un texto ms cercano al sabor
1
Vase el Apndice 1, donde encontrar una lista de libros recomendados como
recursos tiles en la prctica exegtica.
Cuarta parte: Exgesis e interpretacin
192
original; y una traduccin por equivalencia dinmica, para captar de
manera ms fcil e inmediata el mensaje del pasaje.
Visto lo anterior, podemos sugerir al estudiante de la Biblia las
siguientes versiones: Dios Habla Hoy (equivalencias dinmicas); ReinaValera 1960 (equivalencias formales). Tambin se recomiendan: la
Biblia de Jerusaln (de gran ayuda para la exgesis) y la Nueva Biblia
Espaola (equivalencias dinmicas).
1.1.2. Concordancias. Son indispensables para el trabajo exegtico. La concordancia enumera los lugares (un libro, un testamento, toda
la Biblia) donde aparece una palabra. Nos ayuda a determinar el uso, la
distribucin y los contextos de una palabra especfica.
Las concordancias son tiles para el estudio temtico (por ejemplo,
salvacin) o para descubrir los temas caractersticos en los distintos
libros de la Biblia.
1.1.3. Diccionarios. Estos dan informacin necesaria para ubicar
el mensaje bblico en su contexto inmediato y global. Por ejemplo,
ofrecen informacin detallada de una ciudad o un monte. Presentan un
panorama completo de un concepto teolgico (eleccin, pecado). Dan
biografas completas de personajes importantes en la Biblia. Ofrecen
datos arqueolgicos, histricos y culturales. Tienen mapas y cuadros
cronolgicos. Dan informacin importante sobre cada lihro de la Biblia.
1.1.4. Comentarios. Es imposible dar aqu una lista de comentarios que quisiramos sugerir para cada uno de los libros de la Biblia.
Sin embargo, s queremos dar algunos consejos a seguir para hacer la
mejor eleccin. En primer lugar, el estudiante de la Biblia debe tener
como regla no usar ningn comentario hasta haber hecho su propia
investigacin. Recurrir a un comentario antes de hacer el estudio
personal ayuda a la pereza mental y le roba al estudiante la satisfaccin
de haber descubierto algo por s mismo. En segundo lugar, hay que
evitar aquellos comentarios de carcter devocional, qe no ayudan al
estudiante a encontrarse con los asuntos propiamente exegtico s, sino
que de inmediato saltan a la aplicacin. Los comentarios recomendados
son aquellos que empiezan con una introduccin bastante oompleta,
donde se encuentran detalles de dnde, cundo y quin escribi el libro,
por qu y para quin lo escribi, cul es su estructura y bosquejo, y
cules son sus temas teolgicos ms importantes. Adems, estos comentarios explican, paso a paso, las unidades de discurso, los problemas de
193
EXGESIS BBLICA
traduccin, la estructura de cada unidad, y todo lo que tiene que ver
con la mejor comprensin
del pasaje. Estos comentarios, por lo general,
I
no ofrecen la interpretacin y aplicacin contempornea del pasaje. Su
preocupacin es ayudar al lector moderno a entender el pasaje de la
misma manera como lo entendieron los primeros receptores del libro;
estos comentarios no se interesan en decirle al estudiante de hoy qu
es lo que deben creer, sino que ellos lo decidan despus de un estudio
serio y sistemtico de la Palabra.
1.1.5. Historias (del Antiguo Testamento y del Nuevo). Estos
libros son muy importantes para ubicar libros y pasajes en el contexto
histrico al que se refieren y al que perteneci el autor y su audiencia.
Ayudan al estudiante de la Biblia a tener un cuadro ms realista de la
historia bblica, y a poder colocar libros y personajes bblicos en una
correcta perspectiva histrica. Se debe recordar que el orden cannico
(de los libros de la Biblia) no sigue una lnea histrica. Al final de este
captulo se ofrece la lista de algunos libros sobre la historia bblica.
1.2. Asuntos lingsticos (ver lo que se dijo sobre Biblias).
En el trabajo exegtico siempre es saludable y prctico utilizar como
texto base de la exgesis, la versin ms usada en nuestras comunidades
cristianas. Entre los evanglicos latinoamericanos, la RVR 1960 es la
versin que se usa en la predicacin, los estudios bblicos y la lectura
devocional.
.
Cualquier examen, correccin o cambio del texto deben hacerse a
partir de esa versin. La explicacin de la estructura sintctica y literaria
del pasaje, deben hacerse desde el texto de esa versin.
Aqu, como en los otros pasos de la tarea exegtica, es importante
aprender a hacer las preguntas apropiadas. En cuanto a la traduccin,
es bueno preguntarse: Por qu el traductor escogi tal o cual palabra?
Por qu en ciertos casos las traducciones difieren tanto unas de otras?
Hay que recordar que los traductores son tambin intrpretes; ellos
tienen que hacer decisiones sobre cmo traducir palabras y estructuras
del idioma original. Esas decisiones, muchas veces, debilitan o alteran
el sentido del texto. El exegeta debe estar alerta a descubrir aquellos
cambios que responden a decisiones (conscientes o inconscientes)
doctrinales, raciales, ideolgicos, etc.
En ciertos casos, los traductores no han prestado atencin a la
importancia que tienen ciertas oraciones, palabras o partculas para la
Cuarta parte: Exgesis e interpretacin
194
estructura del pasaje (cuyo estudio es esencial para la exgesis). nicamente la comparacin de la traduccin de varias versiones o la lectura
del hebreo o un comentario exegtico podr ayudarnos a hacer una
buena traduccin que sea, a la vez, dinmica y fiel a la estructura del
pasaje. Usemos Deuteronomio 5.17-21 (ltima parte del Declogo) como
ejemplo. Si tomamos la RVR 1960 (y otras versiones castellanas) y
hacemos una lectura comparada de estos versculos con xodo 20.13-17
nos daremos cuenta de inmediato que ambos textos usan al principio
de los mandamientos el adverbio de negacin no)). Sin embargo, el
hebreo, en Deuteronomio 5.17-21, antepone al no)) la conjuncin y))
en los versculos 18, 19,20 y 21. La Nueva Biblia Espaola, tomando
en consideracin este hecho, traduce aS:
17
18
19
20
21
'No matars.
'Ni cometers adulterio.
'Ni robars.
'Ni dars testimonio falso contra tu prjimo.
'Ni pretenders la mujer de tu prjimo.
Ni codiciars su casa, ni