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El Componedor de Cuentos

El componedor de cuentos era un viejo calvo que usaba anteojos pasados de moda para reparar cuentos que otros habían arruinado o escrito mal. Trabajaba detrás de un mostrador lleno de libros polvorientos de cuentos de todas partes. Extraía palabras y frases de sus libros para reparar los cuentos dañados, engarzando cuidadosamente los nuevos materiales para que el cuento se leyera como uno nuevo. De esto vivía junto a su esposa, diez hijos perezosos,

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El Componedor de Cuentos

El componedor de cuentos era un viejo calvo que usaba anteojos pasados de moda para reparar cuentos que otros habían arruinado o escrito mal. Trabajaba detrás de un mostrador lleno de libros polvorientos de cuentos de todas partes. Extraía palabras y frases de sus libros para reparar los cuentos dañados, engarzando cuidadosamente los nuevos materiales para que el cuento se leyera como uno nuevo. De esto vivía junto a su esposa, diez hijos perezosos,

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EL COMPONEDOR DE CUENTOS

Mariano Silva y Aceves


(Mxico, 1886-1937)

Los que echaban a perder un cuento bueno o escriban uno malo lo enviaban al componedor de
cuentos. ste era un viejecito calvo, de ojos vivos, que usaba unos anteojos pasados de moda,
montados casi en la punta de la nariz, y estaba detrs de un mostrador bajito, lleno de polvosos
libros de cuentos de todas las edades y de todos los pases.
Su tienda tena una sola puerta hacia la calle y l estaba siempre muy ocupado. De sus grandes
libros sacaba inagotablemente palabras bellas y aun frases enteras, o bien cabos de aventuras o
hechos prodigiosos que anotaba en un papel blanco y luego, con paciencia y cuidado, iba
engarzando esos materiales en el cuento roto. Cuando terminaba la compostura se lea el cuento
tan bien que pareca otro.
De esto viva el viejecito y tena para mantener a su mujer, a diez hijos ociosos, a un perro
irlands y a dos gatos negros.

Campanitas de plata, Mxico, Cultura, 1925, pgs. 97-100

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