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Ensayo Sobre "Los Años Del Tropel" de Alfredo Molano

El documento analiza la novela "Los años del Tropel" de Alfredo Molano, la cual cuenta la historia del personaje El Chimbilá y su participación en la violencia política en Colombia en el siglo XX. A través de El Chimbilá, la obra muestra cómo los actos de violencia a menudo se justifican, pero que en realidad la violencia solo trae más problemas y sufre a quien la ejerce. A pesar de sus excusas, la vida de El Chimbilá estuvo marcada por la inestabilidad y el miedo debido a su particip

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Ensayo Sobre "Los Años Del Tropel" de Alfredo Molano

El documento analiza la novela "Los años del Tropel" de Alfredo Molano, la cual cuenta la historia del personaje El Chimbilá y su participación en la violencia política en Colombia en el siglo XX. A través de El Chimbilá, la obra muestra cómo los actos de violencia a menudo se justifican, pero que en realidad la violencia solo trae más problemas y sufre a quien la ejerce. A pesar de sus excusas, la vida de El Chimbilá estuvo marcada por la inestabilidad y el miedo debido a su particip

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Ensayo sobre Los aos del Tropel de Alfredo Molano

Violencia Justificada.

Muchas veces se realizan actos violentos y se justifican, no es algo


poco comn, por lo contrario, esto se ve a diario a diversos niveles.
Bien sea el pequeo nio de jardn que golpea a uno de sus
compaeros con la tpica excusa de l empez o una pelea de bar
que termina con la muerte y la excusa es l me mir mal o l me
enga as que puse veneno en su comida. Por gracioso y banal que
parezca, la violencia siempre se justifica, pero cuando se razona sobre
lo sucedido, imparcialmente, se logra comprender de que la violencia
nunca se justifica.
Una de las violencias ms justificadas en nuestros tiempos, es una
que lleva crendose desde antes de los tiempos de muchos de
nosotros, as es, la violencia en Colombia.
Colombia no solo es un hermoso pas lleno de personas amables y
carismticas, sino que adems ha sufrido la desgracia de tener que
vivir una enorme violencia socio-poltica que constantemente los
bandos que pelean se auto justifican para continuar el conflicto. De
cierta manera, el libro de Alfredo Molano Los aos del Tropel es un
testimonio para comprender el punto de vista previamente planteado.
En este libro, uno de los personajes ms impactantes es el Chimbil.
El Chimbil no es un hombre cualquiera, es un hombre de creencias
firmes que decide aventurarse en las guerras de guerrillas que se
generaban en la Colombia de mitad del siglo XX a causa de los
problemas socio-polticos generados por las diversas ideologas. El
Chimbil hace parte de la rama de los Godos y a medida que
avanza su historia nos relata todas las aventuras por las cuales tuvo
que vivir. Desde adentrarse en pueblos liberales y asustarlos para que
se fueran o las travesas que tuvo que vivir en diversas crceles del
estado.
El Chimbil es un ejemplo perfecto para comprender esto, puesto que
en innumerables casos menciona o afirma que l no quera recurrir a
la violencia, o que a pesar de estar al mando de varios hombres, l no
era realmente responsable de lo que ellos hicieran o que decidiera
hacer puesto que no poda controlarlos al cien por ciento. De esta y
otras maneras el Chimbil nos demuestra que su violencia no era un
recurso al cual recurra principalmente, sino que o era su ltimo
recurso o en algunos casos ni siquiera estaba bajo su control.

Sin embargo el personaje es bastante dualista, o redondo, ya que al


inicio del relato nos habla con tono solidario a la paz y bondad con
cosas como [] Y las mujeres, llore, las mujeres, ese tropel de
hembras que corran asustadas, apenas lo vean a uno armado se
abran de piernas. Yo tuve que reprender a un soldado. No, eso no se
deba hacer yo nunca permit que los hombres abusaran de las
mujeres, ni de los nios. Por eso, despus en la cordillera, nos
llamaban las Guerrillas Blancas; por eso nos respetaban, porque yo no
dejaba que a las mujeres las arreglaran.
A momentos el Chimbil se pone ante nosotros como un benvolo
lder con firmes y puros ideales, que no justifican acciones viles como
las del abuso y dems cosas del estilo para ganar una pelea. Y
constantemente nos recuerda esto Nosotros no combatamos por
combatir, nosotros combatamos por un sueo, por unas creencias.
[] Si nosotros no nos hubiramos defendido, ellos nos acababan.
[] Nosotros no peleamos por pelear, ni hicimos lo que hicimos por
hacerlo, nosotros no ramos bandoleros. Slo conservatizamos la
regin y remachamos esa conquista con gente nueva, trabajadora y
fiel al partido. No ms! No fue ms! En eso no hubo crimen. Fuero
las circunstancias las que lo impusieron, fueron los golpes del destino
que nos llevaron de la mano. No ms
De frases e ideas como estas, empieza a ante ponernos la idea de
que algunas de las cosas que se hacan, se llevaban a cabo porque las
circunstancias requeran ese tipo de medidas, como si de cierta
manera estuviera excusndose de algunas de las cosas que se
realizaban para vencer en nombre del ideal.
Pero tal y como deca Mahatma Gandhi Me opongo a la violencia,
porque cuando parece causar el bien ste slo es temporal, el mal
que causa es permanente., esa violencia a la cual recurra el
Chimbil al igual que muchos otros, no los llenaba, esa satisfaccin de
creer hacer el bien a travs de ese tipo de medidas era como llenarse
el estmago de aire, ya que monetariamente se sentan llenos, y en
un santiamn se iba dicha sensacin y sentan un doloroso vaco.
Este vaco nos lo cuenta el mismsimo Chimbil cuando empieza a
abandonar a los conservadores para convertirse en un fiel seguidor
de Rojas Pinilla, ya que empieza a sentirse abandonado por el partido,
como si se hubiera ensuciado las manos por nada, como si hubiera
decidido tomar unas vacaciones del trabajo del campo para ir a la
finca del vecino a arar su tierra.
El Chimbil sin duda no senta remordimiento por la violencia, pero
seguramente, ese vaco se vea reflejado o mejor dicho, creado por la
falta de profundidad, de razonamiento en sus acciones. Adems,
desde un humilde punto de vista, se puede comprender que como
afirmaba Martin Luther King La violencia crea ms problemas
sociales que los que resuelve., la vida del Chimbil estuvo marcada

por constantes altibajos causados por la guerra que luchaba. Se


pasaba de huida en huida, de prisin en prisin, torturado, molido a
pata, intentando sobrevivir en un mundo que el mismo se haba
creado a partir de su violencia justificada, y desde el inicio senta
todos los problemas que eso traa consigo. De la misma manera que
deca el sabio hind Ojo por ojo y todo el mundo acabar ciego.
La vida del Chimbil seguramente dio enormes vueltas dentro de un
crculo vicioso generado por su violencia, ya que cada vez que se
adentraba en un mar de dolor y sangre, las olas creaban remolinos
que lo hacan girar una y otra vez, en el mismo punto. Estas
revoluciones que lleva acabo en su vida, son las cosas que le hacen
contarnos desde el inicio su sensacin por la muerte: Nunca la haba
visto tan cerca. L a he visto muchas veces, pero es la primera vez que
la veo as, vivita. Siento como un fro que de los pies me salta a los
hombros y se me entra por las narices, por los ojos, por las orejas. Me
siento distinto, veo las cosas como si me miraran en lugar de mirarlas
yo. Me ha dado por recordar, por mirar tras. Todo lo que he vivido se
me est volviendo presente, los recuerdos me inundan, me
amenazan. Cada hecho de mi vida, cada persona, cada cosa est
conmigo, aqu en esta celda, Si no fuera por estas paredes podra
decir, no que mi pasado se me vino encima, sino que yo ca de
bruces. No puedo mirar hacia delante. Hay una pared blanca que se
me atraviesa. Y s que detrs est ella, acurrucada, callada, sin ojos.
Eso es lo que me tiene en la olla, verla sin ojos, or su murmullo como
resuello de buey, Tengo miedo, miedo, nunca haba sentido tanto
miedo. Es un miedo distinto. No es el miedo que me hace echar para
atrs. Me dan ganas de arrancarme el cuerpo y echrselo para que se
engatuse mientras yo me doy el ancho.
Esa sensacin que senta el Chimbil de tener a la muerte
respirndole en la nuca, pero nunca tocndolo era lo que lo tena
absorto, loco si se quiere decir. Es decir que toda la violencia a la cual
haba recurrido y que haba justificado por medio de excusas lgicas
como que si no se defenda lo iban a matar, o que la situacin
impona la accin, solo lo llevaron a vivir una vida vaca y miserable.
De dicha manera, la historia que nos cuenta el Chimbil puede
entenderse desde varios puntos de vista. En primer lugar, el hecho de
que justificar la violencia siempre est de ms, porque como afirmaba
Isaac Asimov la violencia es el recurso del incompetente, es decir
que lo que realmente nos cuenta la historia, es que justificar la
violencia es un acto tan irrazonable como el mismo acto de cometer
la violencia, y de cierta manera, el autor nos muestra en el texto
como la falta de educacin, la falta de enseanza para que las
personas se acerquen a la razn y no a la pelea, son factores
fundamentales en un conflicto civil; de la misma manera que
afirmaba Nelson Mandela la educacin es el arma ms potente para
cambiar el mundo.

Si el Chimbil hubiese sido un hombre ilustrado, con


acercamiento a la inculcacin de la razn sobre la pasin y la ira.

un

De cierta manera, las excusas, las justificaciones que constantemente


nos da el Chimbil de sus acciones nos demuestra la falta de
educacin, y esto se comprende cuando nos hace entender que
asesinar a otro hombre porque cree en algo distinto est bien pero
violar a una mujer o abusar de un menor no, puesto que en realidad
ambas son igual de graves. La Violencia Justificada por el Chimbil no
es ms que una evasin justificadora para cometer otros actos, otras
fechoras.
Bibliografa:
Alfredo Molano, Los aos del Tropel.
[Link]
[Link]

Notas:

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