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Dante - Infierno

El documento presenta un extracto de La Divina Comedia de Dante Alighieri, en concreto del canto XXXII del Infierno. En él, Dante y Virgilio continúan su descenso por el noveno círculo del Infierno, donde se encuentran los traidores. Allí conversan con varios condenados como Ugolino della Gherardesca, que relata cómo traicionó a Ruggieri degli Ubaldini, arzobispo de Pisa, y cómo este lo encerró junto a sus hijos hasta que murieron de hambre

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El documento presenta un extracto de La Divina Comedia de Dante Alighieri, en concreto del canto XXXII del Infierno. En él, Dante y Virgilio continúan su descenso por el noveno círculo del Infierno, donde se encuentran los traidores. Allí conversan con varios condenados como Ugolino della Gherardesca, que relata cómo traicionó a Ruggieri degli Ubaldini, arzobispo de Pisa, y cómo este lo encerró junto a sus hijos hasta que murieron de hambre

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La Colmena

ISSN: 1405-6313
lacolmena@[Link]
Universidad Autnoma del Estado de
Mxico
Mxico

Alighieri, Dante
La Divina Comedia. Infierno
La Colmena, nm. 48, 2005, pp. 112-120
Universidad Autnoma del Estado de Mxico
Toluca, Mxico

Disponible en: [Link]

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Sistema de Informacin Cientfica


Red de Revistas Cientficas de Amrica Latina, el Caribe, Espaa y Portugal
Proyecto acadmico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

Dante Alighieri
La Divina Comedia
Infierno

Canto xxxii

Si spero yronco mi estilo fuese,


concorde a describir el pozo triste
dondese apoyael resto de las rocas.
mucho mejor expresara el meollo
de mi mente; mas como de l carezco,

no sin miedo comienzo a relatar,

pues no es cosa de juego la tarea

Quevengan enauxilio de mis versos


sasque con Anfin fundaron Tebas.
y el hecho y el decirsean semejantes.
lOh criaturas perveisas sobre todas,
que estis donde decirlo es cosa dura!
Ms os valdra ser cabras ii ovejas!

de describir del universo el fondo

Llegando al fondo delobscuro foso,


ms bajo an de los pies del gigante,

ni la acomete lengua balbuciente.

me puse a contemplai' el alto muro;

Guillermo Fernndez

Dante Aiig/iieri

entonces, escuch: Ve dnde piscis;


procura que tus plantas noquebranten
las testas de tus mseros hermanos.

Vosotros, que juntis as los pechos,


quines sois?, dije, y alzaron la testa.
Con denuedo, despus de haberme visto,

Volvme, entonces, y mir delante,


bajomis pies, un lago congelado,
ms parecido al vidrio que no al agua.

de sus ojos manaron tibias lgrimas


que cotriendo llegaron a sus labios
y al punto enescarcha se cuajaron.

De tan espesacapa no se cubren,

Ninguna grapa uni jams tanfuerte


dos tablones: y, como dos carneros,
se topetearon, presas de la ira.

en invierno, el Danubio en tierra austraca

ni el lejano Tanais con cielo fro.


como el tal lago; pues si el Tambemic
o el Pietra Apuana encima le cayeran,
niftuna cuarteadura sufrira.

Yotro, que haba perdido ambas orejas


a causa del helor, con la faz baja
medijo: Qu te impulsa avernos tanto?

asomando el hocico al ras del agua,


cuando la aldeana suefiaen espigar.

Si de estos dos aququieres saber


dir que todo el valle del Bisenzio
fue de los dosy de Alberto, su padre.

yacan as los condenados, lvidos,


hasta el lugar en que el mbor asoma,
chasqueando con losdientes cual cigeas

Los hizo un mismo vientre; y aunque vayas


por toda la Cana no hallars
a nadie que merezca tantoel hielo;

Hacia el hielo inclinaban las cabezas,


testimoniando con su boca el fro

ni aqul al que le hendieron pecho y sombra


esgrimiendo la mano de unArturo,

y con los ojos la infinita pena.

ni Foccaccia. ni ste que me impide ahora.

Cuando a mi alrededor hube mirado,

con su cabeza, ver a los dems,

junto a mis pies vi a dos tan unidos


que susgreas tenan enredadas.

Sssolo Mascheroni fue su nombre.

Y cual hacen las ranas cuando croan

Dante Alimien

Sabes quin fue, si t eres toscano.

Gu crmr> Fernndez

Yparaterminar con lo que digo,


soy Camicin, de los Pazzi. y aguai^do
a Carlino, que an fue ms culpable.

ILo contrario deseo!, replic.


y lrgate deaqu, no me molestes,
que mal suena el halago en el tormento.

mil rostros vi. de tinte tan violceo,

que desde entonces siempre me horroriza


lavista de unestanque congelado.

Entonces lo aferr por la mollera


y le dije: O me dasahoratu nombre
o no te vaa quedar un solo pelo.

Y mientras que haciael centrocaminbamos


donde caetodo el peso de laTierra,
yo temblaba en laeterna lobreguez.

Respondi, furibundo; Aunque me peles


y patees mil veces la cabeza
no te dir jams cul es mi nombre.

Si lo quiso el destino o la fortuna,


nos, pero ai pasarentre las testas
mi pie top con fuerza en unade ellas.

Asiendo fuertemente sus cabellos

Llorando, me grit: Porqu me pisas?


Si no vienes a aumentar la venganza
deMonteaperti, porqu me importunas?

cuando otrolegrit: Qu tienes. Bocea?


No te basta trinar conlas quijadas?
Por qu ladras? Qu diablos teatosigan?

Yyo: Maesti'o mo. espera un poco,


que acerca de steacsame una duda;
iremos luego aprisa cuanto quieras.

Ah. malvado traidor, no quiero que me hables


ledije, porque aumentar tu afrenta
al dar de ti noticias confirmadas.

Mi gua se detuvo, y dije a aqul


que, spero, blasfemaba todava:
Pero quin fuiste t, que as rezongas?

iLi^ate. dijo, y cuenta loquequieras


mas si logras salir de aqu denuncia
a se que hubo de soltarla lengua

Y t quin eres, replic, que vas


porAntenor golpeando ajenos rcstros?
iCaro lo pagaras si viviera!

y lloraaqu el dinero que le dieron


los franceses. "Yo vi. podrs decir,

Yo estoy vivo, y podra convenirte,


le respond, si la fama pretendes,

Si porotrt)s deaqu tepreguntasen,

la inclusin de tu nombre en mi Comedia

a quien Florencia el cuello le cortara.

Gui cnuo Ptrnndez

entonces learranqu msde un mechn,


pero l aullaba siempre cabizbajo,

a aquel de Duera enel helado estanque

junto a ti se halla el de Beccai'a,

Uante Aiymri

Gianni deSoldaniero est, supongo,


junto con Caneln yTebaldelo,
el que entreg a la inerme Faenza.
Prosiguiendo el camino, a dos hallamos
en un mismo agujero y ateridos,
una testa sobre otra, cual sombrero.

Yas como el hambriento muerde el pan,


el de encima clavbale los dientes

donde el cerebro se une con la nuca.


De tal modo Tideo devoraba

de Menalipo las odiadas sienes,


royndole el crneoy su materia.

iOh t. que de manera tan bestial


demuestras tu odio a steque tezampas!.
exclam- Dime la razn del caso.

porque si de l te quejas con motivo,


sabiendo quines soisy cual el crimen,
te recompensar enel otro mundo
si mi lengua perduray no se seca.

Suavetnenie. en el Tose que devora / a Lucifery ludas nos pos

ijn/- XXXI, 142-143).


Dame Mi^hieri

(juillcnno h'emndcz

Canto xxxiii

116

De su yantar feroz alz la boca


el pecador, limpindola en las greas
que rodeban la herida de la nuca.

pero estoy casi cierto deque ignoras


la crueldad padecida hasta mi muerte;
te lo dir yvers tamao ultraje.

Yme dijo: T quieres que renueve


la pena que esclaviza al corazn
aunantesque mi lengua la relate.

Un breve tragaluz de aquellatorre,


a la cual bautic como del Hambre
donde otros sufrirn la misma suerte-

Mas si han de ser simiente mis palabras


para infamar al ruin que aqudevoro,

muchas lunas, y vi en un mal sueo

me vers a la vez hablar llorando.

cmo se abra el teln de mi destino.

No s quin eres t e ignoro cmo


has bajado hasta aqu; por tu manera
de hablar, creo que florentino eres.

Este me pareci amo y maestro:


loboy lobeznos huyendo en el monte
que se interpone entre Luca y Pisa.

Fui condey llambame golino,


yste, que eraarzobispo, fue Ruggiero:
ahora sabrs por qu lo trato as-

Deellos en pos ibael condeGuiando,


juntocon los Sismondi y los Lanfranchi.
con sus perros hambrientos y furiosos.

Por causa de sus planes traicioneros,


findome de l. vime luego cautivo
y muerto, conto yatodos lo saben;

El padre y sus hijuelos, acezantes


tras corto trecho en la can-era aquella,
mordidos eran por la cruel jaura.

Guillermo Fernndez

por su hendidura habame mostrado

Danu

Al despertar, poco antes del alba,


o a mis hijos, compaeros fieles,
que entre sueos clamaban porunpan.

Por no apenarlos ms. fing calmarme;


y un da yotro mudos estuvimos.
Ay!, porqu no teabriste, tierra dura?

Muy duro debes ser si no te dueles


pensando en lo que aquello presagiaba:

Despus de transcuiridos cuatrodas,


a mis piesGaddo se airoj, diciendo:
"Aydanos, oh padre, que morimos!"

si no lloras ahora, entonces cundo?

Despiertos yala horase acercaba


enque llevar solan el sustento.
cadaquien porsu sueo yadudaba.

al quinto y sexta da. Ya cegado,

O cmo clavaban la salida

a tientas procuraba sus despojos,

de la horrorosa torre, desde fuera,

llamndolos cual si estuvieran vivos.

yvi a mis hijos sin decir palabra.

Despus, ms que el dolor, pudo el ayuno.

Llorarno pude, presadel espanto:


ellos lloraban. Mi Anscimito dijo;

Estodijo, y. torciendo la mirada,


mordi de nuevo el miserable crneo

"Por qu nos ves as? Padre, qu pasa?"

hincndole losdientes como unperro.

Sin llanto alguno, nada respond


en todo el day lasiguiente noche
hasta que un nuevo sol mir el mundo.

lAy, Pisa, vituperio de lasgentes,


del hermoso pas donde el ssuena!
Porqu note castigan con presura?

Cuando un poco de lu^ estaba entrando


en la doliente celda, el mi aspecto
imaginaba al ver los cuatro rostros:

Muvanse la Capraia y la Gorgona


para fornwr un dique frente al Amo
y en sus aguas se ahoguen losvecinos,

desesperado, me mord lasmanos,


yellos, pensando que lo haca por hambre,
alzronse los cuatroy exclamaron:

que si el conde Ugolino fue acusado

"Padre querido, menos sufriremos

Su parva edad libraba de laculpa


a Uguccin ya Brigata, ohnueva Tebas!,
como a losotros dos queel canto nombra.

si comes nuestra carne: t la hiciste

Desnuda, pues, loque t has vestido".

fhiilt Alig/eri

All muri. Y as como me miras,


a otros tres vi morir, uno por uno,

de haber sido traidor a tus castillos,

con sus hijos inermes te ensaaste!

Guillcniio Femndc

Y fuimos ms all, donde los hielos

Yo soy fray Alberigo, respondi,

oprimen con ludeza a otragente


con la faz boca arriba y no inclinada.

el mismo de los frutos del mal huerto

Sus mismas lgrimas les veda el llanto


que. topndose al punto con losojos,
se congela y redobla la tortura;

iOhl, exclam, conque muerto yaeres?.


Yrespondime: Cmo est mi cuerpo

pues las primeras lgrimas del reo

Esta merced nos hace Tolomea,

se hielan cual viseras de cristal

pues a menudo aqucaen las almas


aun antes que Atropos mueva sus dedos.

y adentro se desbordan sin alivio.

yaqu vine a pagar dtil porhigo.

all arriba, en el mundo, no lo s.

porel intenso fro dominante,


que todos lossentidos envaraba,

Yparaque gentilmente desprendas


las lgrimas vidriadas de mi rostro,
sabe que en cuanto un nima traiciona.

me pareci que lo rozaba unviento.


Ya mi Maestro dije: Qu loagita?
Noest extinguido aqu todo vapor?

cual hice yo, su cuerpo es posedo


por un diablo que rige las acciones
hasta que acaba el plazo de su vida

Y l respondi: Te encontrars muy pronto


en un lugardonde tu propiavista
te explicar lacausa deesteviento.

y el alma cae en la glacial cisterna.


Tal vez arribaven anel cuerpo
de la sombra que inverna a mis espaldas.

n alma hundida en el glacial estanque


nos in^prec: lOh espritus perversos,
que os dirigs al ltimo recinto,

T lohasde conocer, pues eres nuevo


aqu: es BrancaDoria, un inquilino
queconnosotros yace condenado.

este hielo arrancadme de los ojos


a fin de que desahogue la afliccin
antes queel llanto forme nuevos hielos!

Creo, repuse yo, que t me engaas;


pues BrancaDoria vive todava
y come y bebe y duerme yviste ropa.

Le repliqu: Si quieres que te auxilie,


dimc quin eres; y si no te ayudo,
te har enestos hielos compaa.

An no haba cado Michel Zanche,


agreg, en el foso de Malasgairas.
alldonde la pez terca rebulle,

Y pesea que mi rostro, encallecido

118

Guillermo Fernndez

Dame Alighieri

cuando Branca cedale a un diablo

su cuerpo, asimismo su pariente

que lo apoyara en la traicin famosa.

Tu mano tiende ahora paraabrirme


los ojos. Pero nada hice yo
porque era cortesaser villano.
Ohgenoveses. raza pervertida
por todo vicio y sinvirtud alguna!.
porqudel mundo noeres desterrada?
Al hombre ms perverso de Romana
hevisto enel infierno: porsusobras
ya se baa su alma en el Cocito
aun antes de abandonar el mundo.

Versin de G. F.

La testa por los pelossujetaba / transportndola a modode liiticrna


/y<iiAy de m!", repeta, y me miraba {[Link], 121-123).

Dame Alighieri

(iuillermo Fcmnde/

Ihv.

Oh alme

hablaba.

Guillerma Fernndez

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