DICHOS FAMOSOS CHAPINES
De poeta, msico y loco todos tenemos un poco.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Machete estate en tu vaina que nada te pasa.
Si quieres ir deprisa, camina despacio.
El que mucho corre poco alcanza
FABULAS
El Pavo Real, El Guarda y El Loro
Un soberbio Pavo Real,
de pluma tersa y dorada,
con brillantez adornada
se paseaba en un corral.
Pero con melifluo acento
abre la dulce garganta,
y de tal manera canta,
con voz delicada y suave,
que aun el Pavn que no sabe
admir dulzura tanta.
El petulante animal
con aire de seoro
miraba el rico atavo
de su pluma: pero mudo,
aun en su elogio no pudo
decir: este pico es mo.
Necio entonces y orgulloso,
al mismo tiempo que rico,
quiere imitarle, abre el pico,
y da un graznido espantoso.
Mientras tanto tom asiento,
all cerca, un pobre Guarda,
de estos de la pluma parda
que no tienen lucimiento:
Mi Loro que es malicioso,
con una falsa risilla
dijo: Bravo, qu bien brilla
con el resplandor del oro!
Mas no tiene lo canoro
de esa discreta avecilla.
Dime, musa, si has sabido
los misterios de los hados,
por qu estn enemistados
lo rico con lo entendido?
Bajo un humilde vestido
vive el sabio en menosprecio,
mientras el soberbio necio,
lleno de oro y de arrogancia,
en medio de la ignorancia
merece el comn aprecio.
Yo Me Confieso A La Santa Inquisicin
Una loca excomunal
se ha puesto muy de maana,
debajo de mi ventana
con un tema original:
En la cabeza un GUACAL
tiene a modo de morrin,
y ensarta una relacin
tan larga como un proceso,
que empieza: YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Te escribo as finalmente,
y tu all como entendido
dars a lo interrumpido,
inteligencia y suplente;
sabrs que ya est en corriente
la nueva Constitucin,
y segn la observacin
que se tiene, buen suceso
promete: YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Por este accidente ingrato,
al escribir las noticias,
que tanto, amigo, codicias,
me interrumpo cada rato.
Este clamor inmediato
de su molesta cancin
me arrebata la atencin;
y pierdo el hilo y el seso,
oyendo el: YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Considera ya desiertas
las lbregas bartolinas,
que a las prisiones dainas
se cerraron ya las puertas;
mas yo las quisiera abiertas,
pues cerrada una prisin
indica la presuncin
de que contiene algn preso
gritando: YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Ya se oyen los soberanos
derechos de la igualdad,
y de la gran sociedad
todos somos ciudadanos;
excepto los africanos,
cuya servil condicin,
ha sido un negro borrn
que apenas lo quita el yeso
ms blanco YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Hubo juntas parroquiales,
y segn los votos varios,
salieron compromisarios
para las electorales.
Merecen estos vocales
toda nuestra aprobacin
por ser de la aceptacin
y consentimiento expreso
del pueblo YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Puestos ya los electores
en su respectivo asiento
proceden al nombramiento
de alcaldes y regidores.
Ante los espectadores
hicieron la votacin,
sin fraude ni colusin,
ni otro legtimo exceso
doloso. YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
En el tiempo convenido
hubo misa y asistencia
del Cabildo y de la Audiencia,
con. un concurso lucido,
el Seor os ha elegido,
dijo el padre del sermn;
la evanglica leccin,
era de aquel texto expreso,
NESCIO VOS YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Por las noticias de Europa,
(amigo, Gaceta canta)
de Espaa la causa santa
navega con viento en popa.
Se creer que hay una tropa
de gente tan sin razn
que todo lo hace cuestin,
aun lo que se mira impreso
de molde YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Se dice que un belemita
contra un fraile franciscano,
de quien lo supo un fulano,
a quien un mengano cita:
que por una carta escrita
de Pekn, se da razn
que al prfido Napolen
le torcieron el pescuezo
en Pars YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Nuestra Coronada Villa
la reconquist el ingls,
y no se encuentra un francs
en una ni otra Castilla.
Evacuada ya Sevilla,
la Navarra y Aragn
tendrn pronta evacuacin;
el mal glico con eso
purgarn YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Nuestro ilustrado Gobierno
pidi al Claustro que le informe
del mtodo ms conforme
de estudio antiguo y moderno.
Al punto se cra un temo
de sabia diputacin,
para que haya una instruccin:
ahora s que harn progreso
las letras YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Guatemala est de moda
que ninguno la comprende,
y aqul que ms lo pretende
es el que lo ignora todo:
por eso yo me acomodo
a la vida del ratn,
que labr su habitacin
en aquel famoso queso
flamenco YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN.
Amigo, se me sofoca
la cabeza con el ruido
montono y sostenido
de mi penitente loca.
Por lo que a mi afecto toca,
jams tendr variacin,
siendo esta la confesin
que en mi juicio y exprofeso
debo hacer: YO ME CONFIESO,
A LA SANTA INQUISICIN
PARABOLAS
rase una vez un hombre que viva como todos los dems. Un hombre normal.
Tena Cualidades positivas y negativas. No era diferente.
Un da, llamaron repentinamente a su puerta, cuando sali se encontr con sus
amigos. Eran varios y haban venido juntos. Sus amigos despus de mantener una
larga y amistosa charla con l, le ataron los pies y las manos para que no pudiera
hacer nada malo (pero se olvidaron de decirle que as tampoco podra hacer nada
bueno). Y se fueron dejando un guardin a la puerta para que nadie pudiera
desatarle.
Al principio se desesper y trat de romper las ataduras. Cuando se convenci de
lo intil de sus esfuerzos, intent, poco a poco, acostumbrarse a su nueva
situacin.
Poco a poco consigui valerse para seguir subsistiendo con las manos atadas.
Inicialmente le costaba hasta quitarse los zapatos. Hubo un da en que consigui
liar y encenderse un cigarrillo, y empez a olvidarse de que antes tena las manos
libres.
Pasaron muchos aos, y el hombre comenz a acostumbrarse a sus manos
atadas. Mientras tanto su guardin le comunicaba, da tras da, las cosas malas
que se hacan en el exterior los hombres con las manos libres (pero se le olvidaba
decirle las cosas buenas que tambin hacan los hombres con las manos libres)
Siguieron pasando los aos y el hombre lleg a acostumbrarse a sus manos
atadas, y cuando, el guardin le sealaba que gracias a aquella noche en que
entraron a atarle, l, el hombre de las manos atadas no poda hacer nada malo.
(pero se le olvidaba sealarle que tampoco poda hacer nada bueno).
El hombre comenz a creer que era mejor vivir con las manos atadas. Adems,
Estaba tan acostumbrado a las ligaduras...!
Pasaron muchos aos, muchsimos aos ms..., un da sus amigos sorprendieron
al guardin, entraron en la casa y rompieron las ligaduras que ataban las manos
del hombre.
Ya eres libre!, le dijeron.
Pero haban llegado demasiado tarde, las manos del hombre estaban totalmente
atrofiadas y, aunque as, con las manos libres ya no poda hacer cosas malas,
tampoco podra ya hacer cosas buenas.
REFRANES
Quien bien te quiere te har llorar.
La memoria es como el mal amigo; cuando ms falta te hace, te falla.
Cuando el hombre es celoso, molesta; cuando no lo es, irrita.
Ms vale feo y bueno que guapo y perverso
Ms vale feo y bueno que guapo y perverso
FRASES CELEBRES
Para nuestros mayores
La poesa fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artculo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesa. (Nicanor Parra)
Un vaso medio vaco de vino es tambin uno medio lleno, pero una mentira
a medias, de ningn modo es una media verdad. (Jean Cocteau)
Un vaso medio vaco de vino es tambin uno medio lleno, pero una
mentiras a medias, de ningn modo es una media verdad. (Jean Cocteau)
Yo s que la poesa es imprescindible, pero no s para qu. (Jean Cocteau)
A menudo la sensualidad apresura el crecimiento del amor, de modo que la
raz queda dbil y es fcil de arancar. (Friedrich Nietzsche)
CANCIONES INFANTILES
Aserrn, Aserrn
Aserrin aserran
los maderos de San Juan
piden pan no les dan
piden huesos y les dan queso
piden vino y si les dan
se marean y se van
Aserrin aserran
los maderos de San Juan
piden pan no les dan
piden huesos y les dan queso
piden vino y si les dan
se marean y se van.
Hola, Don Jos
Eran dos tipos requetefinos
eran dos tipos medio chiflaos
eran dos tipos casi divinos
Eran dos tipos desbaratados
Si se encontraban en una esquina
o se encontraban en el caf
siempre se oa con voz muy fina
el saludito de Don Jos
- Hola don Pepito
- Hola don Jos
- Pas usted ya por casa?
- Por su casa yo pas
- Vi usted a mi abuela?
- A su abuela yo la v
- Adios don Pepito
- Adios Don Jos
Cumpleaos Feliz
Cumpleaos feliz
cumpleaos feliz
te deseamos todos
cumpleaos feliz.
Cumpleaos feliz
cumpleaos feliz
te deseamos todos
cumpleaos feliz
Un Elefante
Un elefante se balanceaba
sobre la tela de una araa
Como vea que no se caa
fue a buscar otro elefante.
Dos elefantes se balanceaban
sobre la tela de una araa
Como vean que no se caan
Fueron a buscar otro elefante
Tres elefantes se balanceaban
sobre la tela de una araa
Como vean que no se caan
fueron a buscar otro elefante,
etc, etc.......
Estrellita
Estrellita donde ests
me pregunto quin sers.
Estrellita dnde ests
me pregunto quin sers.
En el cielo o en el mar
un diamante de verdad.
Estrellita dnde ests
me pregunto quin sers.
Estrellita dnde ests
me pregunto quin sers.
Estrellita dnde ests
me pregunto quin sers.
En el cielo o en el mar
un diamante de verdad.
Estrellita dnde ests
me pregunto quin sers.
CANCIONES DE CUNA
La Pancita
Desde que yo estaba en la
pancita de mamita
tu me veas, tu me veas.
Y cuando estoy jugando
o durmiendo en mi camita
tu me ves y nunca me dejas.
Por eso yo digo gracias Seor,
por estar conmigo
y cuidarme con amor.
Por eso yo digo gracias Seor,
por estar conmigo
y cuidarme con amor.
Es Hora de Dormir
Hasta maana si Dios quiere,
que descansen bien
lleg la hora de acostarse
y soar tambin
Porque maana ser otro da
hay que vivirlo con alegra
Todas las horas del da
hay que pasarlas muy bien
a la maana la escuela
para estudiar y aprender
Y cuando llega la tarde
jugar o ver la TV
luego cenar en familia
y buenas noches
porque el da ya se fue
Hasta maana si Dios quiere,
que descansen bien
lleg la hora de acostarse
y soar tambin
Porque maana ser otro da
hay que vivirlo con alegra
Antes de ir a la cama
no hay que olvidarse tambin
de cepillarse los dientes
y del pisito despus
Pedir a Dios por los nios
y por la gente con fe
por este mundo travieso
que se olvid de querer.
Los Cochinitos
Los cochinitos ya estn en la cama,
muchos besitos les dio su mam,
y calientitos los tres en pijama
dentro de un rato los tres roncarn. Uno soaba que era Rey
y de momento quiso un pastel
su real ministro le hizo traer
quinientos pasteles noms para el.
Otro soaba que en el mar
en una barca iba a remar
ms de repente a embarcar
se cay de la cama y se puso a llorar.
Los cochinitos ya estn en la cama,
muchos besitos les dio su mam,
y calientitos los tres en pijama
dentro de un rato los tres roncarn.
El ms pequeo de los tres
un cochinito lindo y corts
ese soaba con trabajar
para ayudar a su pobre mam.
y as soando sin descansar
los cochinitos pueden jugar
ronca que ronca y vuelve a roncar
a pas de los sueos se van a jugar
Palmas, Palmita
Palmas, palmitas,
higos y castaitas,
azcar y turrn
para mi nio/a son.
Palmas, palmitas,
que viene papa
palmas palmitas
que luego vendr
Palmas, palmitas,
que viene papa
palmas palmitas
que en casa ya est
Pin Pon
Pin pon es un mueco,
muy guapo y de cartn, de cartn,
se lava la carita
con agua y con jabn, con jabn.
Se desenreda el pelo,
con peine de marfil, de marfil,
y aunque se da tirones
no grita y dice uy!, dice uy!
Pin Pon toma su sopa
y no ensucia el delantal
pues come con cuidado
como un buen colegial
Apenas las estrellas
comienzan a salir, a salir,
Pin pon se va a la cama
se acuesta y a dormir, a dormir.
Y aunque hagan mucho ruido
con el despertador
Pin Pon no hace caso
y no vuelve a despertar
Pin Pon dame la mano
con un fuerte apretn
que quiero ser tu amigo
Pin Pon, Pin Pon, Pin Pon
CHISTES
- Pap, pap, vos te casaste por la iglesia o por el civil?.
- Por estpido!.
-
Cario tengo la nariz grande?
No, tienes una nariz comn.
Ah, s?
S, comn tucn!
Entra una seora en la carnicera y dice:
- Deme esa cabeza de cerdo de all.
Y contesta el carnicero:
- Perdone seora, pero eso es un espejo.
- Pap, qu se siente tener un hijo tan guapo?.
- No s hijo, pregntale a tu abuelo...
- Mi amor, estoy embarazada. Qu te gustara que fuera?
- Una broma?
CUENTO
Los Gemelos y La Caja Mgica
rase una vez dos hermanos gemelos que se llamaban Juanito y Miguelito. Tenan
el mismo color de pelo, los mismos ojos y la misma sonrisa. Adems su madre
siempre los vesta igual. Pero haba algo que los diferenciaba: uno era ms
travieso que otro. Juanito siempre haca rabiar a Miguelito hasta que lo haca
llorar.
En vacaciones fueron a visitar a sus abuelos. Ellos vivan en una casa en mitad
del bosque donde haba muchos rboles y sitios para jugar. Un da, mientras
corran al lado del ro, Juanito haca rabiar a su hermano continuamente as que al
final Miguelito decidi esconderse en una casita de madera que encontr por el
camino.
Se qued all un rato esperando a que Juanito lo dejara tranquilo cuando, de
repente, encontr una caja que brillaba mucho. Era una caja preciosa, bastante
pequea y pintada con muchos dibujos antiguos. Miguelito se acerc a la caja y la
mir detenidamente hasta que la cogi y la abri muy despacio. Al abrir la caja,
una voz muy dulce le dijo:
- Soy la caja mgica de los deseos. Puedes pedirme todo lo que quieras pero has
de ser bueno y no ser egosta, sino me ir apagando poco a poco hasta no poder
hacer realidad los deseos de ningn otro nio nunca jams.
Miguelito solt la caja porque se asust mucho al or aquella voz, pero
rpidamente se acerc de nuevo y volvi a abrirla.
- Pdeme un deseo y te lo conceder, pero pinsalo bien porque tiene que ser un
deseo importante - dijo la caja.
Miguelito cerr la caja y la guard en su mochila. Cuando lleg a casa de sus
abuelos la escondi debajo de la cama sin darse cuenta de que su hermano
Juanito, estaba espindole desde la ventana.
Cuando Miguelito sali de la habitacin, Juanito fue a buscar lo que su hermano
haba escondido y se encontr con aquella preciosa caja. Cuando la abri, la caja
le dijo:
- Soy la caja mgica de los deseos. Puedes pedirme todo lo que quieras pero has
de ser bueno y no ser egosta, sino me ir apagando poco a poco hasta no poder
hacer realidad los deseos de ningn otro nio nunca jams.
Juanito, rpidamente, pidi a la caja que aquella habitacin se llenase de
golosinas para l slo y la caja le concedi el deseo.
Empez a comer y comer hasta que lleg su hermano Miguelito. ste vio todas
aquellas chucheras y pidi a Juanito que le dejara comer alguna, pero su
hermano le dijo que todas eran para l porque as se lo haba pedido a la caja
mgica.
Miguelito se enfad mucho porque su hermano le haba quitado la caja y porque
adems estaba siendo egosta al no querer compartir con l ninguna golosina.
Tena miedo de que la caja se enfadara as que fue corriendo a abrirla y fue
cuando vio que la cajita ya no brillaba tanto.
Miguelito haba pensado su deseo, as que cuando la cajita le habl, le dijo:
- Cajita mgica, me encantara que me ayudases a hacer que mi hermano se
portase mejor conmigo, con mis paps y con nuestros amigos y que no fuera tan
egosta.
La caja le concedi el deseo y, por sorpresa, todas aquellas golosinas de la
habitacin desaparecieron. Juanito se sorprendi mucho, pero algo haba
cambiado. En vez de enfadarse con Miguelito, se acerc a l y dndole un abrazo
fuerte le pidi perdn por haberse portado mal con l.
Miguelito estaba muy feliz, porque la caja mgica haba cumplido su deseo. Ahora
su hermano Juanito se portaba muy bien con todos y jugaba con l sin hacerle
rabiar.
Los dos hermanos guardaron la caja mgica y siguieron pidindole deseos.
Siempre pedan juntos buenos deseos para su familia y sus amigos y la preciosa
caja mgica nunca dejaba de brillar.