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Argentina Az Sin Formayo

manual historia

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ARGENTINA

MS DE DOSCIENTOS AOS DE HISTORIA


Felipe Figna (Coordinador)
Julio Bulacio | Guillermo Cao | Marta Dino | Carlos Mora

editora
Agradecemos la colaboracin de Mnica Vallejos, Facundo y
Lautaro Porras.
Nuestro reconocimiento especial a Quino y a la Fundacin Ricardo
Carpani, y a Hermenegildo Sbat por su dibujo indito.
Las fotografas del captulo 11 se publican por cortesa del diario
La Nacin.
Diseo de tapa: DiseoFras.
La presente publicacin se ajusta a la cartografa oficial
establecida por el Poder Ejecutivo Nacional a travs del IGN -Ley
22.963-, y fue aprobada por el expediente GG10 1187/5 con fecha
mayo de 2010.
A-Z editora S.A.
Paraguay 2351 (CU21ABK)
Ciudad Autnoma de Buenos Aires, Argentina (011) 4961-4036 contacto
@ az. com. ar

Hecho el depsito segn la Ley 11.723 Derechos reservados


Argentina, ms de doscientos aos de historia / Felipe Pigna ... [et.al.] ;
coordinado por Felipe Pigna. - 1a ed. - Ciudad Autnoma de Buenos Aires :
AZ, 2013.
E-Book.
ISBN 978-987-35-0161-6
1. Historia Argentina. 2. Enseanza Secundaria. I. Pigna, Felipe II. Pigna,
Felipe, coord.
CDD 982.071 2
ndice
1. Disputas por la organizacin del Estado
Antes de Mayo La Revolucin de Mayo El camino hacia la Independencia
Independencia y federalismo Las nuevas unidades productivas Los
intentos de organizacin estatal El proyecto federal La Confederacin
rosista Segundo gobierno de Rosas La Generacin del 37 El
pronunciamiento de Urquiza La formacin de la clase dirigente Ideas de
una poca Imgenes de una poca
2. La incorporacin en el mercado mundial
Despus de Caseros
La organizacin nacional
La economa primaria exportadora
Rgimen de distribucin y propiedad de la tierra
La Generacin del 80
Transformaciones en la sociedad: el impacto inmigratorio El surgimiento
de los partidos modernos La presidencia de Jurez Celman
Los orgenes de la oposicin Ideas de una poca Imgenes de una poca
3. Hacia la reforma electoral
La modernizacin rural
Desarrollo urbano
Las presidencias del perodo
Surgimiento de los sectores medios
El movimiento obrero entre 1890 y 1910
La reforma electoral
La Argentina frente a la Primera Guerra Mundial Ideas de una poca
Imgenes de una poca
4. La ampliacin de la ciudadana
Lmites del reformismo radical
Las presidencias radicales
La dcada infame: el fraude econmico
La crisis liberal y el nacionalismo
El golpe de 1943
Ideas de una poca
Imgenes de una poca
5. El peronismo
El movimiento obrero La campaa de Pern Los sindicatos y el poder
poltico El Estado empresario
Poltica social
La crisis del modelo peronista La poltica exterior La Constitucin de 1949
La oposicin Debilitamiento y cada Ideas de una poca Imgenes de una

poca
6. Dictaduras y democracias restringidas
La Revolucin Libertadora El desarrollismo Presidencia de Jos M. Guido
Presidencia de Arturo Illia La Revolucin Argentina Ideas de una poca
Imgenes de una poca
7. El regreso del peronismo
Gobierno de Hctor J. Cmpora Pern presidente
Gobierno de Mara Estela Martnez de Pern
La cultura de los 70
La intervencin militar
Ideas de una poca
Imgenes de una poca
8. La ltima dictadura militar
La Argentina en 1976
El proyecto econmico de la dictadura El mundial 78 y su impacto en la
sociedad La apertura de Viola
Los organismos defensores de los derechos humanos
Gobierno de Leopoldo F. Galtieri
La economa despus de Martnez de Hoz
La poltica cultural de la dictadura
La cultura subterrnea
Transformaciones en el poder econmico
El retiro ordenado a los cuarteles
Ideas de una poca
Imgenes de una poca
9. La vuelta a la democracia
La campaa electoral El triunfo
La afirmacin de la democracia
La deuda externa heredada
El Plan Austral
La poltica gremial
El juicio a las Juntas
El Congreso Pedaggico Nacional
El Punto Final, los carapintadas y la Obediencia Debida
Las elecciones de 1987: la derrota radical y el triunfo peronista
El Plan Primavera
Estallido social y alejamiento de Alfonsn La cultura durante la presidencia
de Alfonsn Ideas de una poca
Imgenes de una poca
10. La continuidad democrtica
La Argentina frente al nuevo panorama poltico y econmico mundial La
apertura de la economa Un cambio de mentalidad De los indultos a los
escraches
Crimen y poltica
La alineacin con los Estados Unidos y la reconciliacin con Gran Bretaa
La sociedad en los tiempos del menemismo
Democracia y elecciones
Ideas de una poca
Imgenes de una poca

11. De la crisis al Bicentenario


Presidencia de Fernando de la Ra
La crisis de 2001
Las organizaciones sociales
Las alternativas econmicas a la convertibilidad
El proceso de concentracin en la industria y el campo La distribucin
econmica Presidencias de los Kirchner
Segunda presidencia de Cristina Fernndez de Kirchner Ideas de una
poca Imgenes de una poca
Bibliografa
%s^ %s* %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
Sin la historia, que es la escuela comn del gnero humano, los hombres
andaran desnudos de experiencia y, usando solo de las adquisiciones de
la poca en que viven, andaran inciertos, de errores en errores.
Bernardo de Monteagudo
i
DISPUTAS POR LA ORGANIZACIN DEL
ESTADO

EL PROCESO REVOLUCIONARIO

LOS NUEVOS MODOS DE PRODUCCIN

EL PROYECTO LIBERAL UNITARIO

LA CONFEDERACIN ROSISTA

LA GENERACIN DEL 37

Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. leo de Pedro de Subercaseaux.


El proceso revolucionario abierto en 1810, tendiente a consolidar la
independencia poltica, constituy un desafo para la nueva clase
dirigente
criolla. De all en adelante se vera hasta qu punto esta se encontraba
dispuesta a llevar los cambios hacia otras reas, como la econmica y la
social, y a utilizar el poder poltico, econmico y militar para lograr una
sociedad ms igualitaria y moderna.
ANTES DE MAYO
AI comenzar el siglo XVIII, una nueva dinasta se hizo cargo del trono
espaol: la de los Borbones. Con el objeto de reorganizar el orden y el
poder imperial, la nueva casa reinante inici una poltica de reformas
administrativas y econmicas.
Las reformas borbnicas se extendieron a las colonias y modificaron
la relacin entre estas y Espaa.
Una de las medidas de mayor importancia adoptada por los Borbones
fue la creacin, en 1776, del Virreinato del Ro de la Plata. A partir de este
hecho y del desarrollo de la actividad martima, Buenos Aires aument
rpidamente su poblacin, consolid su estructura urbana y se transform
en el centro comercial ms importante entre las colonias que Espaa
posea en el sur del continente americano.
El Virreinato supuso una nueva organizacin de los territorios coloniales
de esta parte del continente. El auge del comercio de la nueva ciudad-

puerto (Buenos Aires) favoreci el desarrollo econmico del Litoral,


respaldado por su riqueza ganadera.
E l monopolio fue mantenido por Espaa, por lo que, en los aos
anteriores a mayo de 1810, se increment el contrabando de
manufacturas

A partir de la institucin del Virreinato, el poder econmico y poltico de


Buenos Aires creci notablemente. El monopolio impuso restricciones que
llevaron a que en la regin se desarrollara un activo contrabando,
principal fuente de ingresos de muchos porteos.
provenientes de Inglaterra. La primera revolucin industrial, iniciada
algunas dcadas antes, favoreca la llegada de gran cantidad de artculos
ingleses hasta las colonias hispanoamericanas.
Esta fue una de las causas del crecimiento de la poblacin de Buenos
Aires (que, hacia 1810, lleg a contar aproximadamente con 40 mil
habitantes) y de la prosperidad de los comerciantes porteos y de los
hacendados de las zonas rurales cercanas a la ciudad que, a partir de ese
momento, se convertirn en un grupo de poder de extraordinaria
influencia poltica. Este poder econmico y poltico ser mantenido por la
elite portea a lo largo de toda la historia argentina.
En Buenos Aires, hacia 1810, la casi inexistencia de autoridades
espaolas peninsulares y la necesidad de reemplazar el rgimen
econmico monopolista por el librecambista (objetivo perseguido por
numerosos comerciantes y hacendados) llev a grupos destacados de la
poblacin portea y criolla a impulsar un movimiento revolucionario. En
Espaa haba cado una Junta de Gobierno, llamada Central, que
reemplazaba al rey de Espaa, prisionero de los franceses.
LA ORGANIZACIN POLTICA DE AMRICA EN 1810
GLOSARIO
monopolio espaol:
poltica
econmica impuesta por Espaa a sus colonias que consista en que estas
solo pudieran comprar y vender productos a la metrpoli.

Virreinato de Nueva Espaa


Mxico
territorio de Portugal
Virreinato del Ro de la Plata

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General de
Virreinato de
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Sur

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LA REVOLUCIN DE MAYO

Las disputas entre Francia e Inglaterra se relacionan mucho ms con el


proceso de la Revolucin Industrial y la lucha por el dominio del mercado
europeo que, como suele decirse, con las ambiciones personales de
Napolen, que aparece en la imagen. Para ambas potencias, era clave el
control econmico de Europa.

En Buenos Aires, los grupos econmicos se fueron dividiendo en dos


fracciones: los comerciantes monopolistas y los ganaderos exportadores.
Los comerciantes espaoles queran mantener el privilegio de ser los
nicos autorizados para introducir y vender los productos extranjeros que
llegaban desde Espaa. Estos productos eran sumamente caros porque
Espaa, a su vez, se los compraba a otros pases como Francia e
Inglaterra para despus revenderlos en Amrica. En cambio, los
ganaderos americanos queran comerciar directa y libremente con
Inglaterra y otros pases que eran los ms importantes clientes y
proveedores de los productos de esta regin. Espaa se haba
transformado en un caro, ineficiente y, por lo tanto, innecesario
intermediario.
Las noticias sobre la situacin en
Espaa llegaban por barco con dos o tres meses de atraso; muchas
veces, la imaginacin popular reemplazaba la escasez de informacin con
rumores y fantasas, alterando el clima tranquilo y aburrido del virreinato.
Fernando fue asesinado, Napolen se rindi ,Volvi Fernando, Cay
la Junta de Sevilla. Todo era posible hasta que llegaran los barcos con las
confirmaciones o las desmentidas del caso. En este marco, el 13 de mayo
de 1810 arrib al puerto de Buenos Aires la fragata inglesa Juan Paris
trayendo mercaderas y una noticia grave: la Junta Central de Sevilla,
ltimo bastin del poder espaol reconocido por los americanos, haba
cado en manos de los franceses.
En un principio, el virrey Cisneros trat de ocultar las novedades, pero
circulaban tantos rumores que finalmente tuvo que admitir la realidad en
una
proclama del da 18 de mayo, con la que

Cornelio Saavedra, comandante del Regimiento de Patricios, fue el


presidente de la Primera Junta de gobierno y de la Junta Grande,
consolidada a partir de la llegada de los diputados del interior. Su poltica
moderada lo enfrent con el ala jacobina de la Revolucin, representada
por Mariano Moreno y Juan Jos Castelli.
intentaba calmar los nimos.
A partir de entonces, los acontecimientos se precipitaron; debido a la
presin de un grupo de jvenes revolucionarios, (entre los que se
destacaban Manuel Belgrano y su primo, Juan Jos Castelli; Mariano
Moreno; Cornelio Saavedra; Juan Larrea; Nicols Rodrguez Pea e Hiplito
Vieytes - economista y periodista, dueo de una jabonera en la que el
grupo se reuna por las noches a discutir de poltica y a leer los libros
prohibidos por el gobierno espaol-) y debido tambin a la presin de las
milicias criollas, se logr la reunin de un Cabildo Abierto el 22 de mayo
de 1810. Casi todos aprobaban la destitucin del virrey, pero no se ponan
de acuerdo acerca de quin deba asumir el poder y por qu medios.
Castelli propona que el pueblo, mediante el voto, eligiera una junta de
gobierno mientras que el jefe de los Patricios, Cornelio Saavedra, era
partidario de que el nuevo gobierno fuera organizado directamente por el
Cabildo. Finalmente, triunf la postura de Saavedra: el virrey fue depuesto
y el Cabildo design una Junta de
gobierno.
Pero el Cabildo, manejado por los espaoles, estableci una junta de
gobierno presidida por el virrey Cisneros, burlando la voluntad popular.
Esto provoc la reaccin de las milicias y el pueblo. Por la noche, una
delegacin encabezada por Castelli y Saavedra se present en la casa de

Cisneros y logr
su renuncia. La Junta qued disuelta y se convoc nuevamente al Cabildo
para la maana siguiente. El 25 de mayo, finalmente qued conformada
una nueva Junta. El presidente era Cornelio Saavedra; los doctores
Mariano Moreno y Juan Jos Paso eran sus secretarios; fueron designados
seis vocales: Manuel Belgrano, Juan Jos Castelli, el militar Miguel de
Azcunaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes espaoles Juan
Larrea y Domingo Matheu.
La Junta declar, que gobernaba en nombre de Fernando VII, afirm
que se haba depuesto al virrey en nombre del Rey. Para algunos, esta
declaracin era en realidad una estrategia a la que llamaron la mscara
de Fernando; es decir, los integrantes de la Junta decan que gobernaban
en nombre de Fernando pero, en realidad, se proponan declarar la
independencia. Pensaban que todava no haba llegado el momento y no
se sentan con la fuerza suficiente para dar ese paso tan importante. La
mscara de Fernando se mantendr hasta el 9 de julio de 1816.
EL CAMINO HACIA LA INDEPENDENCIA
Despus del 25 de mayo de 1810 comenzaron las discusiones sobre
cundo y cmo se declarara nuestra independencia. Dentro de la propia
Junta de gobierno haba diferencias profundas. Mientras Moreno y sus
seguidores queran acelerar el proceso, es decir, encaminarse hacia la
declaracin de la independencia y agregar a la revolucin poltica cambios
sociales y econmicos, el sector saavedrista propona hacer las cosas ms
lentamente y no modificar el orden social y econmico heredado de la
colonia.
Estos diferentes puntos de vista, que expresaban, a su vez, distintos
intereses, llevaron a enfrentamientos y a diversos cambios de gobierno.
Entre 1810 y 1813 el poder se fue concentrando cada vez en menos
manos y se privilegiaron los intereses de los ganaderos porteos y los
comerciantes ingleses afincados en Buenos Aires.
La reunin de la Asamblea del ao XIII, con el himno, los smbolos
patrios y la moneda fueron rpidamente frustradas por la poltica llevada
adelante por su primer presidente Carlos Mara de Alvear, quien promovi
y consigui el rechazo de los diputados enviados por Artigas, el caudillo
que representaba a la Banda Oriental, y la postergacin indefinida de la
declaracin de nuestra independencia. Estas decisiones favorecan los
intereses de Inglaterra que,
ahora aliada a Espaa contra Francia, se oponan a la revolucin en la
Amrica espaola. El temor a enemistarse con la gran potencia, principal
compradora de los productos de Buenos Aires y casi su nica proveedora
de manufacturas, marc la poltica portea durante esos aos.
La Asamblea, dominada por Alvear, cre un poder ejecutivo
unipersonal, el Directorio. Gervasio Posadas, to de Alvear, fue el primer
Director Supremo del Ro de la Plata. Nombr a su sobrino jefe del Ejrcito
del Norte, lo que despert gran descontento y finalmente la renuncia de
Posadas y el nombramiento del propio Alvear como su reemplazante. Esto
fue visto como una provocacin que puso de manifiesto la impopularidad
del nuevo Director. Las protestas fueron generalizadas e incluso San
Martn, indignado, decidi renunciar a su cargo de gobernador de Cuyo,

pero un cabildo abierto lo repuso antes de que llegara el reemplazante


enviado rpidamente por Alvear. De nada le sirvieron al Director el
decreto de pena de muerte contra sus opositores y la censura a la prensa.
Las tropas, al mando de Ignacio lvarez Thomas, que haba sido enviado
para combatir a Artigas, se sublevaron el de abril de 1815 en Fontezuelas.
Esto provoc la cada de Alvear y el nombramiento de un nuevo Director
Supremo, Jos Rondeau, quien, por encontrarse ausente fue reemplazado
interinamente por lvarez Thomas.
La cada de Alvear arrastr tras de s a la Asamblea, manejada por sus
partidarios. Pero la necesidad de organizar el pas y declarar la
independencia segua pendiente. lvarez Thomas convoc un congreso en
la ciudad de Tucumn. Pero ni la Banda Oriental ni el Litoral, que
apoyaban a Artigas, enviaron sus diputados.

Carlos Mara de Alvear represent los ideales centralistas que


privilegiaron los intereses porteos frente a los nacionales: ofreci a Gran
Bretaa el protectorado sobre las Provincias Unidas del Ro de la Plata.
ALVEAR LE OFRECE LAS PROVINCIAS UNIDAS A INGLATERRA
El general Alvear le escribe al embajador ingls en Ro de Janeiro, Lord
Strangford: Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaa, recibir
sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se
abandonan sin condicin alguna a la generosidad y buena fe del pueblo
ingls yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los
males que las afligen. Es necesario que se aprovechen los buenos
momentos, que vengan tropas que impongan a los genios dscolos y un
jefe plenamente autorizado que empiece a dar al pas las formas que
fueren del beneplcito del Rey.
David Rock, Historia Argentina, Buenos Aires, Alianza, 1985.

Jos Gervasio Artigas represent los intereses del interior y fue el primero
en adherir a las ideas federales en el Ro de la Plata. Uni las ideas de
cambio poltico, planteadas por la Revolucin de Mayo, a la voluntad de
llevar adelante cambios econmicos y sociales y lograr una distribucin
ms
Tras seis aos de avances y retrocesos (1810-1816), en el marco de
largas luchas y fuertes debates entre decididos e indecisos y muchos
cambios en el panorama internacional, el 9 de julio de 1816 se declar la
independencia respecto de Espaa.
El actual territorio argentino pareca mucho ms extenso en aquella
poca por la lentitud de los transportes y las comunicaciones. A los ojos
de los extranjeros que lo visitaban, el pas apareca como una zona muy
atrasada, con formas de produccin arcaicas y con graves dificultades
para la circulacin de la moneda y los productos. Las Provincias Unidas
eran un territorio polticamente libre. Pero la independencia poltica no
garantiz la independencia econmica.
Buenos Aires quiso tomar en sus manos la direccin revolucionaria y,
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/usa del poder y la riqueza.
al comienzo las provincias
adhirieron, a la nueva situacin; pero nunca renunciaron a su
autonoma y no estaban dispuestas a acatar los dictados de la clase
dirigente portea.
INDEPENDENCIA Y FEDERALISMO
La guerra contra Espaa hizo necesaria una conduccin unificada para
coordinar todos los recursos econmicos y humanos. Esta responsabilidad
recay sobre Buenos Aires, pero esto no hizo desaparecer la aspiracin de
cada regin a gobernarse por s misma. Estas diferencias dieron lugar a
dos modos de plantear la organizacin nacional:
el
centralismo y el
federalismo.

En los inicios del proceso revolucionario, Mariano Moreno,


representante del grupo ilustrado porteo, haba sealado dos ideas
fundamentales como base de la ordenacin
institucional:
la
divisin de poderes y el sistema representativo. Confiaba en que la
totalidad del pueblo comparta sus puntos de vista tericos y posea
suficiente experiencia poltica y preparacin doctrinaria para
asegurar una organizacin republicana, asentada sobre instituciones
representativas, modernas y eficaces.
Pero muchos factores se oponan a que las provincias del interior
compartiera el pensamiento, los principios y proyectos polticos del grupo
ilustrado porteo. Entre estos factores, cabe destacar el aislamiento
geogrfico y el autoritarismo de los funcionarios coloniales y de los
dueos de los campos que haba conducido a los pobladores de estos
lugares a habituarse a obedecer sin cuestionar la autoridad. Esto
favoreci el desarrollo de un rgimen autoritario reacio a toda clase de
cambios e innovaciones.
De esta manera, poco a poco, en los sectores de la masa criolla del
interior,
GLOSARIO
centralismo: sistema basado en el control administrativo y poltico de la
totalidad de un pas por parte de un poder central.
federalismo:
su caracterstica
esencial es el respeto por la autonoma de las organizaciones polticas
asociadas (provincias). El federalismo, de este modo, rechaza la
concentracin del poder en el gobierno central.
comenz a formarse una nueva fuerza poltica contra Buenos Aires. Estos
sectores coincidan en lo fundamental, el objetivo emancipador, pero
disentan en lo referido al modo de organizar el pas.
Los caudillos (en numerosos casos, gobernadores de las provincias del
interior y grandes terratenientes) no negaron la de la unidad o unin entre
todas las provincias, pero consideraron que esta unin deba respetar la
autonoma poltica y econmica de cada una de sus respectivas regiones.
La guerra civil que sigui a la independencia hizo que estos grandes
terratenientes adquirieran ms poder. Ellos estuvieron en mejores
condiciones que el gobierno central para asegurar el reclutamiento y
llevar adelante la guerra.
La poltica econmica de la revolucin haba provocado en el interior
del pas daos irreparables. Era imposible, por ejemplo, revivir el lucrativo
trfico de mulas que se realizaba entre el litoral y el Per o restablecer el
comercio con el Alto Per (actual Bolivia), que resultaba fundamental para
las provincias del centro y del norte.
La administracin de la Aduana permita a Buenos Aires manejar
recursos en una cantidad que ninguna otra zona del pas poda igualar. Se
trataba de la principal fuente de ingresos del pas y un arma poltica muy
importante. Los gobernantes de la capital decidan qu productos
entraban o salan del pas. Podan as impedir a cualquier provincia
desarrollar su industria, su ganadera o su agricultura con el simple
trmite de bloquear la entrada de alguna maquinaria o producto que
consideraran que podra poner en peligro la economa portea. Por otra

parte, todas las provincias contribuan a aumentar la riqueza y el poder de


la ciudad-puerto mediante el pago de derechos aduaneros.
En un primer momento, en las ciudades, la elite criolla fue la principal
beneficiaria de la emancipacin poltica: consigui sus objetivos de
desplazar a los espaoles de los cargos burocrticos y del comercio, la
creacin de gobiernos republicanos independientes e hizo aumentar las
oportunidades de ocupar puestos gubernamentales y polticos para los
nativos del Virreinato.
Sin embargo, la elite urbana, comparada con la del perodo
GLOSARIO
caudillos: jefes polticos y militares que lograron gran adhesin popular en
el interior y el litoral del pas a partir de la Revolucin de Mayo.
Representaron la defensa de las autonomas provinciales y de sus propios
intereses locales contra el centralismo porteo.

Mariano Moreno se destac como abogado y fue un entusiasta lector de


los autores de la Ilustracin. Como secretario de la Primera Junta,
desarroll una poltica que propugn cambios revolucionarios, lo que lo
enfrent con Cornelio Saavedra. Alejado del poder, muri
misteriosamente en alta mar camino a Londres, a donde se diriga a
realizar una misin diplomtica.
prerrevolucionario, ahora era ms dbil debido a diversos factores: la
eliminacin del patrimonio y del prestigio de los mismos espaoles que
haban sido una parte muy importante de ella y, fundamentalmente, la
entrada de los comerciantes extranjeros - especialmente, ingleses- que a
menudo sustituyeron a los espaoles.
La cada de un sistema de poder basado en una metrpoli (Espaa)
que lo ejerca por medio de ciudades (centros polticos
y
administrativos), permiti el surgimiento de otro sistema de poder, con
bases ms rurales, y traslad gran parte del poder de los grupos urbanos
a los hacendados y los caudillos. Justamente ahora, en que el origen haba
dejado de reglar
la diferenciacin social, los sectores urbanos monopolizaron menos
riqueza que antes. De este modo, las elites urbanas perdieron parte de las
bases materiales que les otorgaban poder.
LAS NUEVAS UNIDADES PRODUCTIVAS
Durante la etapa colonial, el Virreinato del Ro de la Plata tuvo un

desarrollo econmico desigual: las regiones del centro y noroeste


estuvieron fuertemente pobladas y su circuito econmico se vincul al
desarrollo minero de Potos, en el Alto Per. En tanto, el litoral cont con
una poblacin escasa y la actividad econmica se relacion con el
comercio y el contrabando.
A su vez, cada regin tendi a especializar su produccin para el
intercambio con otras (vino y aguardiente en Cuyo; en Paraguay, yerba
mate, por ejemplo) de modo que se organiz un verdadero circuito
comercial interregional. Al
mismo tiempo, cada una de esas zonas cultiv maz, hortalizas, etc., para
el abastecimiento local e incluso muchos productores directos destinaron
terrenos propios para autoabastecerse (en cuanto alimento o vestimenta).
LA ESTANCIA
En los tiempos de la hegemona espaola, la excepcin de esta
modalidad la constituy el Litoral cuyas incipientes producciones de, por
ejemplo, cueros se vendan en el mercado local para luego comprar
productos baratos que llegaban del exterior. Hacia fines del siglo XVIII,
esta tendencia se acentu y en Buenos Aires, Entre Ros y sobre todo la
Banda Oriental comenz un ciclo de desarrollo econmico que atrajo a
poblaciones del interior, ocup tierras y dio origen a las primeras
estancias. Las estancias se especializaron en la crianza de ganado vacuno
para extraer y vender el cuero en el mercado internacional y proveyeron
de carne, e incluso trigo, a un mercado local pequeo que,
paulatinamente, se ira ampliando con la llegada de nuevos pobladores.
Estos nuevos habitantes de la regin, en algunos casos, ocuparon tierras y
desarrollaron pequeas empresas familiares que cultivaron o criaron
animales para ese mercado local o algunos sub-productos para el exterior;
en otros, se emplearon como asalariados en las estancias. En muchos
casos, realizaron ambas tareas: trabajaron la pequea parcela propia de
muy bajo rendimiento y se emplearon temporariamente en la estancia
para la poca de la yerra o la capada de toros, con el fin de incrementar el
ingreso familiar. La mano de obra de la estancia se compona tambin de
esclavos y peones asalariados.
En esta etapa, la burguesa continuaba siendo principalmente
comercial, es decir, su actividad principal estaba ligada al comercio y no a
la produccin, por

Junto con los estancieros tambin se establecieron algunos pequeos


propietarios que intentaban sobrevivir por su cuenta, pero la falta de
capital los obligaba a emplearse temporariamente en las grandes
estancias.
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lo que no se preocupaba demasiado por expandir la frontera ocupada por
el indgena.
EL MEDIO RURAL
La apertura comercial dispuesta a partir de la Revolucin de Mayo llev
a la ruina a la mayora de las economas regionales. Sin embargo, la
expansin del capitalismo europeo y la necesidad de materias primas
para sus industrias, as como de nuevos y abundantes mercados para sus
productos, abri posibilidades a la nueva burguesa de Buenos Aires, ya
que la zona no fue afectada por la guerra, como ocurri en el caso del
litoral o la Banda Oriental, y tena una inmensa llanura frtil por
conquistar para participar en esa nueva situacin econmica mundial. Por
eso, a partir de 1815 y, sobre todo, desde 1820, el Estado bonaerense se
preocup por la ocupacin y distribucin de tierras entre la elite y
conform as una autntica burguesa terrateniente - hacendados- que
tuvo en la estancia y el saladero sus verdaderas empresas capitalistas,
con mano de obra asalariada, y se dedic a la produccin vacuna dirigida
al mercado externo.
La estancia se desarroll notoriamente en esta etapa y su actividad
principal continu vinculada con la cra de ganado vacuno, una mnima
inversin de capital y un uso poco intensivo del trabajo realizado por
esclavos y por peones permanentes y estacionales. A diferencia de lo que
ocurra en la etapa anterior, las necesidades de la burguesa estanciera
eran otras, por lo que se expandi la frontera, se desplaz al indio y, a
partir de la adquisicin de esas tierras pblicas, se conformaron
importantes latifundios (grandes extensiones de tierra pertenecientes a
un solo propietario). Es decir, el tamao de las estancias era mucho
mayor que durante la etapa anterior. La estancia tambin se dedic a la
cra de ganado ovino para alimento de los peones o para el mercado local,
as como a la agricultura del trigo, tambin para el mercado interno.

EL SALADERO
La mayora de los saladeros -establecimientos destinados al salado de
carnes con el fin de prolongar su conservacin y permitir su posterior
comercializacin- se ubicaron al norte y sur del ro Salado. Fueron
empresas con peones asalariados y esclavos hasta la dcada de 1840.
Con los saladeros,
el vacuno y la produccin de carne pudieron ser aprovechados
integralmente. La carne salada, llamada tasajo, fue exportada a Cuba y
Brasil para el consumo de los esclavos. Esto contribuy a consolidar el
poder econmico y poltico de hacendados y saladeristas.
Los insumos del saladero eran el ganado y la mano de obra. El ganado
era provisto por los invernadores -muchos de ellos, tambin saladeristas-,
propietarios de las tierras ms frtiles y cercanas a los centros de
consumo, que se dedicaban a comprar ganado a los criadores para luego
engordarlo y venderlo para el faenamiento o para el saladero. As se
produjo una diferenciacin entre los hacendados: criadores e
invernadores; estos ltimos resultaban los principales beneficiarios del
sistema.
Los dueos de los saladeros fueron terratenientes o miembros de la
burguesa comercial que se diversificaba e inverta en el sector
productivo.
Sin embargo, la expansin de la gran propiedad terrateniente no
implic la desaparicin de la pequea unidad productiva familiar: hasta
los aos cuarenta, la existencia de labradores y pastores fue significativa,
sobre todo en las zonas fronterizas. Pero la capacidad econmica de estos
sectores era muy limitada y, para producir y vender, dependan del
financiamiento de un capitalista, rol cumplido en los pueblos por los
pulperos o tenderos, con quienes los empleados siempre estaban en
deuda.
Estos labradores y pastores se ubicaron, en algunos casos, en tierras
otorgadas por el Estado en la zona lmite con los indgenas, otros lo
hicieron informalmente en tierras libres y otros en tierras de estancieros
en carcter de agregados o pobladores, con el consentimiento del dueo a
cambio de un alquiler mnimo o del cuidado de su frontera respecto del
ingreso o egreso de animales.
EL COMERCIO VISTO POR UN INGLS
As describa un negociante ingls las relaciones comerciales entre su pas
y el nuestro: Por la mayora de los cueros que compramos pagamos unos
tres y medio peniques por libra. Tres meses despus eran vendidos en
Buenos Aires a unos cinco peniques y medio por libra; y quizs seis meses
despus se vendan en Liverpool y Londres de nueve a diez peniques por
libra a los curtidores. Suponiendo que un cuero con otro diera veinte
chelines, produca una ganancia de diez veces el importe que el
estanciero reciba por el animal en su establecimiento. Sin duda muchos
de los cueros de novillo, de ternero y de yeguarizo as vendidos, y
transportados a
Inglaterra, volvan por el mismo camino convertidos en botas y
zapatos.
Guillermo Parish Robertson, Cartas de Sudamrica, Buenos

Aires, Hyspamrica, 1985.


EL MEDIO URBANO
Junto con el desarrollo rural se produjo la expansin urbana: Buenos
Aires fue el mercado de consumo y centro de la comercializacin de
productos con el exterior, lo que implic una intensa actividad mercantil:
funcionaron tiendas, cigarreras, sastreras. Numerosos comerciantes
extranjeros (ingleses, norteamericanos, franceses y portugueses)
controlaron diferentes circuitos. Los ingleses, por ejemplo, se dedicaron a
importar manufacturas y a comercializar la sal y la exportacin ganadera;
tenan casas comerciales con sucursales en Ro de Janeiro, Santiago de
Chile, Montevideo, Lima, Espaa y con el norte de frica. Los
norteamericanos importaron harina y ron de las Antillas, a las que le
vendan nuestro tasajo.
Tambin hubo criollos que se dedicaron al comercio, muchas veces en
sociedad con los extranjeros y otras limitndose a la instalacin de
tiendas y pulperas.
En general, hubo una divisin de tareas entre la burguesa comercial
nativa y la extranjera: la primera control el comercio interior y la
segunda, el exterior.
A diferencia de la actividad mercantil, la manufacturera fue escasa y
utiliz maquinaria rudimentaria; se dedic a la fabricacin de coches,
braseros, chocolates, jabn, peinetas. Estos pequeos talleres eran
dirigidos por sus propios dueos y contaban con poco personal.
La dinmica urbana estuvo caracterizada por una explosiva actividad
comercial en manos de la clase social dominante.

El saladero permiti el aprovechamiento integral del ganado (cuero, sebo


y carne) y aument el valor de la hacienda y de las tierras cercanas al
puerto, acrecentando la riqueza y el poder de los terratenientes
saladeristas.
LOS INTENTOS DE ORGANIZACIN ESTATAL

Al producirse la Revolucin de Mayo, el Virreinato del Ro de la Plata


estaba muy lejos de ser una unidad poltica y mucho menos econmica. El
proceso que culmin con la independencia acentu mucho ms estas
diferencias y se fue creando un concepto de nacionalidad limitado a
sentirse perteneciente a una ciudad y sus alrededores y no a un pas. Se
era tucumano, jujeo o correntino, pero la argentinidad, salvo en la zona
rioplatense no existi hasta varias dcadas despus.
Las diferencias regionales se presentaban principalmente en el campo
econmico. Buenos Aires y el litoral competan, como ya se ha sealado,
por la exportacin de productos ganaderos (carne salada y cueros) y por
la importacin de todo tipo de productos; por lo tanto, proponan el
librecambio, aunque la igualdad en el tipo de produccin, lejos de unirlos,
los distanciaba an ms, debido a la competencia y al monopolio del
puerto y de la aduana que ejerca Buenos Aires.

El interior no tena productos exportables aunque s una precaria


industria abastecedora del mercado interno (textil, azucarera, vitivincola),
que se vea muy perjudicada por la importacin de los mismos productos.
Por lo tanto, reclamaban
medidas
proteccionistas, pero no estaban unidas en estos reclamos, ya que
prevalecan los intereses particulares.
Al interior solamente le quedaba pelear para, al menos, no
desaparecer. Buenos Aires intent imponer su poltica centralista, lo cual
fue contraproducente porque gener una oposicin mucho mas fuerte,

liderada por los caudillos. El resultado fue la guerra civil, que se prolong
-en forma intermitente- durante dcadas.
En el marco de este agudo conflicto, el Congreso Nacional, trasladado
en 1817 de Tucuman a Buenos Aires, promulg en 1819 una Constitucin
de caracter centralista, ya que no respetaba las autonomas provinciales,
y aristocrtica, por cuanto dejaba espacio para la instalacin de una
monarqua. La Constitucin, que contrariaba el ideario federal, fue
rechazada por el litoral y la Banda Oriental. Para imponer esta forma de
gobierno, el grupo liberal porteo necesitaba el monopolio del poder y de
la fuerza militar y, en consecuencia, poner fin al conflicto con las
provincias.
El enfrentamiento entre Buenos Aires y el interior llev, en 1820, a la
batalla de Cepeda, en la que los caudillos de las provincias de Entre Ros,
Francisco Ramrez y de Santa Fe, Estanislao Lpez, derrotaron a las
fuerzas porteas. La consecuencia inmediata de la batalla fue la cada del
Directorio y
Artigas intent crear un poder alternativo al de Buenos Aires. Ejerci su
influencia en el territorio del Protectorado de los Pueblos Libres, que
abarcaba la Banda Oriental, sur de Brasil, el litoral, Santa Fe y Crdoba.
la disolucin del Congreso, que haba mantenido la unidad poltica hasta
ese momento. A partir de entonces, cada provincia form un estado
autnomo. La provincia de Buenos Aires form su Junta de Representantes
o Legislatura que eligi gobernador a Manuel de Sarratea.
LOS CAUDILLOS
Los caudillos, si bien no conformaron un movimiento homogneo,
expresaron un sentimiento republicano y federal, contrario a los intereses
porteos. Algunos de ellos se haban destacado en la defensa de las
fronteras contra los aborgenes o haban participado en las luchas por la
independencia. No negaban la necesidad de unin entre todas las
provincias, pero consideraban que esa unidad deba respetar las
autonomas polticas y econmicas de cada regin.
La guerra de independencia hizo que los caudillos cobraran mayor poder.
Muchos eran importantes hacendados que formaron sus propios ejrcitos,
llamados montoneras
Estuvieron en mejores condiciones que el gobierno central para asegurar
el reclutamiento de hombres y provisiones para llevar adelante la guerra.
PROYECTO LIBERAL UNITARIO
Buenos Aires, luego de algunos meses de confusin y enfrentamiento
entre grupos polticos, logr reorganizarse bajo el gobierno de Martn
Rodrguez a partir de setiembre de 1820. Durante este gobierno, se
destac uno de sus ministros: Bernardino Rivadavia, realiz reformas que
transformaron a Buenos Aires, en pocos aos, en un estado modernizado
y eficiente, con una economa muy prspera pero aislada del resto del
pas y muy dependiente de Gran Bretaa.
Algunas de las reformas ms importantes fueron la supresin de los
cabildos, institucin que perduraba desde la colonia; la creacin de
nuevos ministerios, la organizacin de la Justicia, la reforma del ejrcito
provincial, la transformacin de la Iglesia, la fundacin de la Universidad
de Buenos Aires, Rivadavia logr el avance de las fronteras con el

consiguiente aumento de tierras productivas y el disciplinamiento de la


mano de obra para el campo, a partir de una ley que castigaba muy
duramente a quien no trabajaba.
Por iniciativa de Rivadavia, en 1824 el gobierno contrat un emprstito
(prstamo) con la firma inglesa Baring Brothers por un milln de libras,
con el objetivo de crear pueblos en la frontera con los indgenas, fundar
un banco, construir una red de agua y un nuevo puerto en Buenos Aires.
Todas las tierras pblicas de la provincia quedaron hipotecadas como
garanta del emprstito. Se decidi aplicar el sistema de enfiteusis, por el
cual los productores rurales podran ocupar y hacer producir las tierras
pblicas, no como propietarios ya que estaban hipotecadas, sino como
arrendatarios. El monto que deban pagar al Estado lo fijaban ellos
mismos, de manera que termin siendo insignificante y favoreci la
acumulacin de grandes extensiones de tierra en pocas manos.

Bernardino Rivadavia llev adelante un proyecto poltico que, por su


carcter liberal y centralista, no logr el apoyo de las provincias y por
ciertas caractersticas progresistas (fomento de la educacin, la
agricultura y nacionalizacin de la aduana portea), provoc el rechazo
de la burguesa terrateniente portea.
cabo por un grupo poltico argentino,
El dinero del emprstito (del milln acordado solo se recibieron 560
mil), por diversas razones no fue utilizado en la construccin de obras
pblicas como se haba previsto y se diluy en gastos improductivos. Sus
intereses costaron al pas una suma ocho veces superior al monto
recibido. Se termin de pagar en 1904. En 1825 se firm un tratado con
Inglaterra, requisito previo para el reconocimiento de nuestra
independencia por parte de ese pas, que sell el destino de la Argentina
como nacin dependiente, proveedora de materias primas y compradora
de manufacturas.

De esta manera, las reformas rivadavianas, al introducir profundos


cambios en el sistema poltico, econmico, religioso, administrativo,
militar y educativo existente, desestructuraron el ordenamiento
institucional colonial. Las reformas constituyeron el primer intento
orgnico, llevado a aplicacin de un programa poltico
liberal. En medio de una prosperidad que iba en aumento, con sus
instituciones reformadas, Buenos Aires no abandon sus viejos planes en
relacin con la organizacin del pas. Aunque la situacin fue favorable
mientras estuvo aislada polticamente del resto de las provincias, exista
conciencia de que estas eran fundamentales como mercado de los
productos importados por el puerto.
LA GUERRA CON EL BRASIL
Tras la derrota de Artigas, la provincia oriental haba sido incorporada al
Brasil en junio de 1821. Al reunirse el Congreso Constituyente en Buenos
Aires, los patriotas orientales encabezados por Juan Antonio Lavalleja
lograron, en diciembre de 1825, la incorporacin del territorio oriental a
las Provincias Unidas. Brasil reaccion y declar la guerra. Las fuerzas
militares argentinas obtuvieron importantes victorias, entre ellas la de
Ituzaing (febrero de 1827). Pero el bloqueo impuesto por la flota
brasilea al puerto de Buenos Aires perjudic enormemente la economa
de las Provincias Unidas (particularmente la de Buenos Aires). La presin
de los terratenientes porteos, afectados por el bloqueo, aceler las
negociaciones de paz que concluyeron, en agosto de 1828, con el
reconocimiento de la independencia de la Repblica Oriental del Uruguay.
A partir de 1823 los porteos comenzaron a tender los hilos para reunir
un nuevo Congreso, cuyo cometido deba ser, fundamentalmente, el de
dar una constitucin al pas que permitiera su organizacin. Se buscaba,
adems, apoyo para solucionar el problema de la Banda Oriental
(actualmente, Uruguay), incorporada al Brasil. Lentamente, la iniciativa
comenz a tomar forma y, en diciembre de 1824, representantes de todas
las provincias, incluidos los de la Banda Oriental, Misiones y Tarija
(actualmente, Bolivia) comenzaron a sesionar en Buenos Aires, cuyo
gobierno era ejercido por Juan Gregorio de Las Heras.
El Congreso realiz una importante labor legislativa mediante la
sancin de la Ley Fundamental, la Ley de Presidencia y la Ley de Capital
del Estado. La Ley Fundamental, promulgada en 1825, daba a las
provincias la posibilidad de regirse interinamente por sus propias
instituciones hasta la sancin de una constitucin, que sera ofrecida a su
consideracin y no sera promulgada ni establecida hasta que no fuera
aceptada por estas.
Este promisorio comienzo sufrira su primer revs en febrero de 1826,
con la creacin del cargo de presidente de las Provincias Unidas del Ro de
la Plata. Los defensores del proyecto pretendieron utilizar la situacin de
la guerra con Brasil para transformar en permanente el cargo provisorio
que haba sido delegado en el gobierno de Buenos Aires. El candidato
elegido fue Rivadavia, lo que molest an ms a las provincias, puesto
que representaba la tendencia unitaria.
Por otra parte, la Ley de Capital del Estado, proyecto presentado por el
nuevo presidente y aprobado de inmediato, le hizo perder a Rivadavia

tambin el apoyo de los porteos. De acuerdo con esta ley, la ciudad de


Buenos Aires quedaba bajo la autoridad nacional hasta que esta
reorganizara la provincia. Con ella, Buenos Aires perda el manejo
exclusivo del puerto y de las rentas aduaneras. De esta forma, se
contradeca lo establecido por la Ley Fundamental, ya que no slo no
permita la organizacin de la provincia de Buenos Aires en forma
autnoma sino que, adems, la haca desaparecer.
En diciembre de 1826 el Congreso aprob una constitucin de corte
unitario, que si bien se diferenci de la de 1819 por su carcter
republicano, fue rechazada por las las provincias porque desconoca sus
aspiraciones federales. El rechazo del interior a la Constitucin y la
negativa de los caudillos a prestar su ayuda para continuar la guerra
llevaron al gobierno a concluir desafortunadas tratativas de paz con el
Brasil, reconocindosele a ste la posesin definitiva de la Banda Oriental.
Si bien el Congreso Nacional, a propuesta de Rivadavia, rechaz la gestin
realizada por Manuel Garca su ministro de relaciones exteriores,
Rivadavia, considerado responsable de las negociaciones, present su
renuncia al cargo de presidente en junio de 1827.
Pocos das despus el poder nacional qued disuelto y la guerra civil
cobr nuevo impulso.
Tal como haba ocurrido en 1820, fracas de esta forma un nuevo
intento centralista de organizar el pas. El presidente interino Vicente
Lpez y Planes procedi a la convocatoria a elecciones para la Junta de
Representantes de la provincia de Buenos Aires, la que eligi como
gobernador a Manuel Dorrego.
La ausencia de un gobierno central -a partir de 1820- hizo de los
caudillos los autnticos dueos del poder en sus respectivas regiones.
Este poder configurara la vida poltica del territorio durante muchos
aos.
OPININ DE DORREGO SOBRE LA LEY ELECTORAL DE 1826
Y si se excluye a los jornaleros, domsticos asalariados y empleados
tambin entonces quin queda? Queda cifrada en un corto nmero de
comerciantes y capitalistas la suerte del pas. He aqu la aristocracia del
dinero, entonces s que sera fcil poder influir en las elecciones, porque
no es fcil influir en la generalidad de la masa, pero s en una corta
porcin de capitalistas; y en ese caso, hablemos claro, el que formara la
eleccin sera el Banco [...] Seor, en el sistema representativo, la mayor
extensin que se pueda es la que hay que adoptarse, bastantes
excepciones tiene la ley, para qu ms?
Intervencin de Dorrego en la discusin de la Ley Electoral de 1826, en
Asambleas Constituyentes argentinas, Buenos Aires,
1886.
EL GRUPO RIVADAVIANO SEGN ROSAS
Conozco y respeto mucho los talentos de los seores Rivadavia, Agero y
otros de su tiempo, pero a mi parecer todos cometan un gran error: se
conducan muy bien con la clase ilustrada, pero despreciaban a los
hombres de las clases bajas, los de la campaa, que son gente de accin.
[...] Me pareci pues muy importante conseguir una influencia grande
sobre esta gente para contenerla o dirigirla y me propuse adquirir esa

influencia a toda costa; para esto me fue preciso trabajar con mucha
constancia, y hacerme gaucho como ellos, hablar como ellos, y hacer
cuanto ellos hacan, protegerlos, hacerme su apoderado, cuidar de sus
intereses. [...] mis principios han sido siempre obediencia a la autoridad y
a las leyes. Ya dije a Ud., que los seores de aqu, de la ciudad, no queran
nada conmigo, cuando podan conseguir todo, se entiende, con decencia,
porque Juan Manuel de Rosas es incapaz de bajezas. Me contuve quieto, a
pesar de que la campaa me llamaba con insistencia, no quise hacer nada
y me propuse que conociesen que sin mi nada podan, porque yo saba lo
que les iba a suceder: que no se haban de entender, como sucedi. Creen
que soy federal, no seor, no soy de partido alguno, sino de la patria.
Declaracin de Juan Manuel de Rosas en su entrevista con el enviado
uruguayo Santiago Vzquez en el Fuerte de Buenos Aires el 8 de
diciembre de 1829, reproducido en Lamas Andrs,
Revista del Ro de la Plata, Tomo V, pg. 599.
EL PROYECTO FEDERAL
La Junta de Representantes de Buenos Aires eligi gobernador de la
provincia al federal Manuel Dorrego y el Congreso le encarg la
conduccin de las relaciones exteriores y la guerra con el Brasil. Dorrego
se hizo cargo del gobierno de la provincia de Buenos Aires en agosto de
1827. Encontr al Estado en grave crisis financiera: la deuda acumulada
llegaba a los 30 millones de pesos; la onza de oro, desde enero de 1826,
haba subido de 17 a 55 pesos; la circulacin de $ 10.250.000 triplicaba el
dinero en giro existente antes de la guerra; la Aduana recaudaba cifras
insignificantes a causa del bloqueo por la continuacin de la guerra contra
el Brasil, y un mercado enrarecido incrementaba paulatinamente la salida
de oro al exterior.
PROYECTO FEDERAL
Los federales no conformaron un grupo homogneo y unido por un
programa poltico, pero coincidan en varias cuestiones fundamentales:
La necesidad de organizar constitucionalmente el pas.
La defensa de la forma republicana de gobierno.
El respeto por las autonomas provinciales.
La limitacin de los poderes conferidos al gobierno central.
La nacionalizacin de la Aduana. Este punto recibi la oposicin de los
federales de Buenos Aires, ya que manejaban esos recursos desde 1810.
Los federales rechazaban el argumento de los unitarios de que la nacin
no tena ni los recursos necesarios ni la experiencia para instalar un
sistema como el federal. Sostenan que dicho sistema era el mejor para la
Argentina por la extensin territorial y por la diversidad poltica,
econmica y social de las diferentes regiones. Adems, decan, el
federalismo reflejaba los ideales democrticos del movimiento
revolucionario de Mayo de 1810.
El rgimen presidencial haba dejado una situacin de virtual
bancarrota. Resultaba imposible seguir endeudando al pas con el Banco
Nacional, cuyo directorio estaba integrado por miembros del grupo
rivadaviano. Haba llegado la hora de tomar medidas drsticas: se decidi
entonces prohibir la exportacin de metlico y negociar un emprstito
interno de 500 mil pesos

con un inters del 6%. Para pagar los intereses del emprstito con Baring
Brothers, se plane la venta de tierras pblicas y se intent la venta de
dos fragatas mandadas a construir en Inglaterra para cubrir parte de la
deuda.
En materia de tierras pblicas, Dorrego perfeccion la ley de enfiteusis
de los campos pastoriles y puso los campos agrcolas bajo un sistema
similar. El principal objetivo de su poltica financiera fue el ataque al
Banco Nacional.
Dorrego trat de obtener el apoyo inicial de los ganaderos -que eran
mayora en la Legislatura- y decret la libre exportacin de carnes. Con el
respaldo apoyo del estanciero Juan Manuel de Rosas, que haba logrado
un acuerdo de paz con los indios, hizo serios esfuerzos por extender la
frontera hacia el sur.
En favor de las clases populares, fij precios mximos para bajar la
presin del costo de la vida; suspendi el rgimen de reclutamiento
forzoso de los desocupados, impuesto por Rivadavia, y prohibi el
monopolio de artculos de primera necesidad. Su poltica tuvo xito, y el
peso recuper casi todo el terreno que haba perdido el ao anterior,
gracias a su cautelosa poltica. A mediados de 1828, gran parte de la
clase terrateniente, afectada por la prolongacin de la guerra con el Brasil
retir a Dorrego su apoyo poltico y econmico. Le neg recursos a travs
de la Legislatura y lo forz a transigir y a iniciar conversaciones de paz
con Brasil. Dorrego tuvo que firmar la paz con Brasil aceptando la
mediacin inglesa que impuso la independencia de la Banda Oriental. As
naci la Repblica Oriental del Uruguay en agosto de 1828.
La derrota diplomtica de la guerra con el Brasil y el descontento de las
tropas que regresaban fueron utilizados como excusa por los unitarios
para conspirar contra el gobernador Dorrego.
El 1. de diciembre de 1828, un golpe de estado encabezado por el
general

Manuel Dorrego intent desarrollar en la provincia de Buenos Aires un


gobierno federal atento a la relacin con el resto de las provincias y
defensor de los sectores populares.
Lavalle derroc a Dorrego, a quien decidi fusilar el 13 de diciembre.
Inmediatamente, Lavalle march hacia Santa Fe para encontrarse con el
general Jos Mara Paz, pero fue derrotado en Puente de Mrquez por las
fuerzas aliadas de Estanislao Lpez y Juan Manuel de Rosas.
Lavalle firm con Rosas el pacto de Cauelas que nombraba como
gobernador interino de Buenos Aires a Juan Jos Viamonte y convoc una
reunin de la Sala de Representantes portea para elegir el gobernante
definitivo. El 8 de diciembre de 1829 la Sala de Representantes proclam
a Rosas gobernador de Buenos Aires otorgndole las facultades
extraordinarias (ver Vocabulario) y el ttulo de Restaurador de las Leyes.
GLOSARIO
facultades
extraordinarias:
suponan el ejercicio del poder legislativo por parte del ejecutivo. Fueron
aplicadas por primera vez durante el gobierno de Martn Rodrguez.
CARTA DE LAVALLE A BROWN
Desde que emprend esta obra, tom la resolucin de cortar la cabeza de
la hidra, y slo la carta de Vuestra Excelencia puede haberme hecho
trepidar un largo rato por el respeto que me inspira su persona.
Yo, mi respetado general, en la posicin en que estoy colocado, no debo
tener corazn. Vuestra excelencia siente por s mismo, que los hombres
valientes no pueden abrigar sentimientos innobles, y al sacrificar al
coronel Dorrego, lo hago en la persuasin de que as lo exigen los
intereses de un gran pueblo.
Estoy seguro de que a nuestra vista, no le quedar a vuestra excelencia la
menor duda de que la existencia del coronel Dorrego y la tranquilidad de
este pas son incompatibles.
Carta del General Lavalle al Almirante Brown, en Enrique Barba, Cmo
lleg Rosas al Poder?, Buenos Aires, Pleamar,
1972.
LA CONFEDERACIN ROSISTA

El rosismo constituy una experiencia poltica que cubri veinte aos de


La llegada de Rosas al gobierno signific la consolidacin del poder de los
sectores terratenientes de Buenos Aires y la utilizacin del argumento
federal del autonomismo para privilegiar el desarrollo porteo y sostener
que cada provincia deba progresar segn sus propios recursos.
gobierno de la provincia de Buenos Aires, durante la primera mitad del
siglo pasado.
Si bien no existi durante todo este tiempo un gobierno nacional, las
provincias existentes en aquel entonces se vincularon a partir de un
rgimen confederativo.
Rosas llev a cabo una administracin provincial ordenada. Recort los
gastos y aument los impuestos, superando lentamente el dficit fiscal
heredado. Reanud las relaciones con la Santa Sede, suspendidas desde
1810.
Fue el sector terrateniente el que sustent el liderazgo rosista. La
estructura social durante el perodo rosista estuvo basada en la tierra. La
gran estancia era la que confera estatus y poder.
ROSAS SEGN MANSILLA
Rosas en su primer gobierno le tom el pulso al poder y el gusto. Fingi,
sin haber ledo a El Prncipe, simul y disimulo, se dej inducir y prepar
su reeleccin. Slo un hombre, un Anchorena, tuvo verdadera influencia
sobre l. Y por cierto que esa influencia no fue nada benfica para el pas.
Anchorena perteneca al grupo de hacendados cuya gran profilctica
consista en recetar un gobierno fuerte.
Lucio V. Mansilla, Rozas, ensayo histrico-psicolgico,
Buenos Aires, A-Z Editora, 1994.
Acompaaban a Rosas tambin los grupos dominantes porteos que no
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
estaban dispuestos a compartir las rentas de la aduana con el resto de las
provincias.
Rosas fue un destacado estanciero y saladerista. Cuando era muy

joven, en 1815, haba abierto uno de los primeros saladeros en el partido


de Quilmes.
Rosas gozaba de un gran predicamento entre sectores populares de
Buenos Aires y, de esta forma, apareca ante los terratenientes de la
provincia como el nico capaz de contener y encauzar las demandas de
las clases bajas.
En agosto de 1830 qued constituido un polo opositor a la poltica
rosista: varias provincias del interior conformaron la Liga del Interior, bajo
el liderazgo del general Jos Mara Paz. Para enfrentarla, en enero de 1831
Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ros firmaron el Pacto Federal, una alianza
poltico militar, que tena entre sus objetivos -una vez lograda la derrota
de los unitarios- la organizacin constitucional del pas.
Tras varios combates, los federales derrotaron y capturaron a Paz, lo
que puso fin a la experiencia de la Liga del Interior y provoc que las
provincias que la integraban se fueran incorporando, paulatinamente, al
Pacto Federal.
Rosas demostr ser sumamente poderoso y continu aislando a
Buenos Aires de las otras provincias, negndose reiteradamente a
organizar constitucionalmente al pas.
En 1832, Rosas fue reelecto como gobernador de Buenos Aires. Exigi
que se le renovaran las facultades extraordinarias. La Sala de
Representantes se opuso y Rosas renunci. Fue electo el general Juan
Ramn Balcarce, candidato del Restaurador.
Entre 1833 y 1834, Rosas emprendi una campaa al desierto
financiada por la provincia y los estancieros bonaerenses, preocupados
por la amenaza indgena sobre sus propiedades. La expedicin cont con
el apoyo de las provincias de Crdoba, San Luis, San Juan y Mendoza.
Pact con los indgenas pampas y se enfrent con los ranqueles y la
confederacin liderada por Juan Manuel Calfucur.
Rosas se alej de la provincia pero no de los manejos polticos. Su
mujer, Encarnacin Ezcurra conspir contra los gobiernos de Balcarce,
Viamonte y Manuel Vicente Maza que se sucedieron durante la ausencia
del Restaurador.
La agitacin poltica conducida por Encarnacin contribuy de manera
decisiva a crear un clima de gran inestabilidad favorable a los intereses de
Rosas.
La hegemona rosista se consolid gracias a la unificacin ideolgica
del pueblo de Buenos Aires mediante el uso obligatorio de la divisa punz,
del riguroso control de la prensa; y de una dura represin a la oposicin
ideolgica y poltica realizada por la Sociedad Popular Restauradora,
conocida como la Mazorca. El xito obtenido por el Restaurador en la
campaa aument aun ms su prestigio poltico entre los propietarios
bonaerenses, que incrementaron su patrimonio al incorporar nuevas
tierras y se sintieron ms seguros con la amenaza indgena bajo control.
BUENOS AIRES Y EL PROTECCIONISMO
Durante los aos 1830 y 1831 el ministro de Hacienda de Rosas, Jos M.
Rojas y Patrn, se opuso a la poltica proteccionista propuesta por el
gobernador de Corrientes, Pedro Ferr. Estos fueron sus argumentos:
Es cosa averiguada que los derechos percibidos por los efectos de todo

gnero a su importacin en un pas son pagados casi en su totalidad por


los consumidores. En este sentido, las provincias pagan a la aduana de
Buenos Aires el valor de los que se consumen. Pero tambin es un hecho
que Buenos Aires paga la deuda nacional contrada en la guerra de la
independencia y en la que ltimamente se ha tenido con el Brasil.
EL ASESINATO DE QUIROGA
El caudillo riojano Juan Facundo Quiroga resida por entonces en
Buenos Aires bajo el amparo de Juan Manuel de Rosas. Ante un conflicto
desatado entre las provincias de Salta y Tucumn, el gobernador de
Buenos Aires, Manuel Vicente Maza (quien responda polticamente a
Rosas) encomend a Quiroga una gestin mediadora.
Tras un xito parcial, Quiroga emprendi el regreso y fue asesinado, el
16 de febrero de 1835, en Barranca Yaco, provincia de Crdoba. Quiroga
haba manifestado al Restaurador sus inquietudes sobre la necesidad de
convocar un congreso y organizar constitucionalmente al pas. Rosas se
haba opuesto argumentando que no estaban dadas las condiciones
mnimas para dar semejante paso, ya que consideraba imprescindible
que, previamente, cada provincia se organizara.
Rosas logr imponerse por largos aos a los unitarios que deseaban la
organizacin del pas bajo un rgimen centralista y a los federales (no
rosistas) que tambin deseaban la creacin de un gobierno nacional
(aunque respetuoso de las autonomas provinciales) porque utiliz
variadas estrategias. En la provincia de Buenos Aires, fue el primer
poltico en

Las diferencias entre Rosas y Quiroga se centraban en la organizacin


nacional. Mientras que Facundo se haca eco del reclamo provincial de
crear un gobierno nacional que distribuyera equitativamente los ingresos
nacionales, Rosas y los terratenientes porteos se oponan a perder el
control exclusivo sobre las rentas bonaerenses.
acercarse a los sectores populares y lograr su apoyo; tambin supo

combatir (en mayor medida, en su segunda gobernacin) y derrotar


militarmente la resistencia proveniente del interior que se alz (en
especial, en el Litoral) contra su liderazgo. En estas acciones demostr
inusual astucia, sin embargo, contribuy tambin al xito obtenido la gran
cantidad de recursos que Rosas manej, gracias a que contaba con el
apoyo de la adinerada clase de estancieros y saladeristas.
Otra de las razones que explican el prolongado control del poder por
parte de Rosas fue la utilizacin sistemtica del terror con el fin de
disciplinar social y polticamente a la sociedad de su poca. A Rosas no se
le escapaba que la organizacin nacional implicara para Buenos Aires la
prdida del disfrute exclusivo de las rentas aduaneras, entre otros
privilegios.
SEGUNDO GOBIERNO DE ROSAS
La muerte de Quiroga determin la renuncia de Maza y provoc entre
los legisladores porteos que prevaleciera la idea de la necesidad de un
gobierno fuerte.
Por una amplia mayora de votos, expresados en la Legislatura y
mediante un plebiscito, en marzo de 1835 fue electo nuevamente Juan
Manuel de Rosas, esta vez con la suma del poder pblico, que
determinaba el ejercicio por parte de Rosas de los tres poderes del
Estado: Ejecutivo, Legislativo y
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
Judicial.
En 1835, Rosas sancion la Ley de Aduanas, que protega las materias
primas y productos locales, prohibiendo en algunos casos y gravando con
altos aranceles en otros el ingreso de la mercadera importada que
pudiera perjudicar a la produccin nacional.
La ley favoreci a las provincias pero sobre todo a Buenos Aires, que
aument notablemente sus ingresos aduaneros.
En esta segunda gobernacin, Rosas favoreci la venta o el
otorgamiento de las tierras pblicas, que pasaron a manos de los grandes
ganaderos.
Otorg opcin de compra de tierras a los arrendatarios de contratos de
enfiteusis, facilitando as el acceso a la propiedad privada tanto al norte
como al sur del ro Salado.
Mantuvo durante gran parte de su mandato excelentes relaciones con
los comerciantes britnicos y su gobierno.
Francia no haba obtenido de Rosas un tratado comercial como el que
Inglaterra haba conseguido de Rivadavia. Los ciudadanos franceses no
estaban exentos de hacer el servicio militar como los britnicos y Rosas,
adems, haba encarcelado a varios franceses acusados de espionaje.
Esto produjo un conflicto diplomtico entre ambos pases y las naves
francesas que estaban estacionadas en el ro de la Plata bloquearon el
puerto de Buenos Aires a fines de marzo de 1838.
El bloqueo se mantuvo por dos aos y gener una obligada poltica
proteccionista, ms all de la Ley de Aduana.
El bloqueo produjo ciertas grietas en el bloque de poder. Los ganaderos
del sur de la provincia se rebelaron contra Rosas ante la cada de los

precios de la carne y las dificultades provocadas por el cerco francs al


puerto.
Durante el bloqueo, se reanud la guerra civil. Lavalle, con el apoyo
francs, invadi Entre Ros y Santa Fe pero fracas en su intento de tomar
Buenos Aires por carecer de los apoyos necesarios, por lo que debi
marchar hacia el norte.
En octubre de 1840, Francia puso fin al bloqueo. El gobierno de Buenos
Aires se comprometi a indemnizar a los ciudadanos franceses, les otorg
los mismos derechos que a los ingleses y decret una amnista.
En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta
vez por una flota anglo-francesa.
El bloqueo no solamente afectaba los intereses de los extranjeros:
tambin perjudicaba a los estancieros del litoral, que no podan navegar
libremente por el ro Paran y deban comerciar sus productos por el
puerto de Buenos

Juan G. Lavalle represent los intereses unitarios desde el sector militar e


intent derrocar a Rosas en 1841. Abandonado por las tropas correntinas,
fue muerto camino a Jujuy por una patrulla federal.
finalizar los bloqueos, las estancias multiplicado y listo para ser
exportado.
Aires. Entre los afectados estaba Justo Jos de Urquiza, que gobernaba la
provincia de Entre Ros desde 1841.
Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses
lo hicieron un ao despus. Pero recin en 1850 quedaron normalizadas
las relaciones con ambas potencias. Los bloqueos impusieron sacrificios a
los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y
grandes comerciantes. Estos grupos disponan de importantes reservas
para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas
impositivas.
Por otra parte, durante este perodo se restringi el sacrificio de animales,
de manera que, al se encontraban con su ganado
ROSAS Y LA ORGANIZACIN NACIONAL

En el estado de pobreza en que las agitaciones polticas han puesto a los


pueblos, quin ni con qu fondos podrn costear la reunin y
permanencia de ese congreso, ni menos de la administracin
general?...Fuera de que si en la actualidad apenas se encuentran hombres
para el gobierno particular de cada provincia, de dnde se sacarn los
hayan de dirigir toda la repblica? Habremos de entregar la
administracin general a ignorantes aspirantes, a unitarios, y a toda clase
de bichos? [...] Ser posible vencer no slo estas dificultades sino las que
presenta la discordia que se mantiene como acallada y dormida mientras
cada una se ocupa de s sola, pero que aparece al instante como una
tormenta general que resuena por todas partes con rayos y centellas,
desde que se llama a congreso general? Es necesario que ciertos hombres
se
convenzan del error en que viven, porque si logran llevarlo a efecto,
envolvern a la Repblica en la ms espantosa catstrofe.
Carta de Rosas y la Organizacin Nacional a Quiroga desde la hacienda de
Figueroa, fechada en San Antonio de Areco el 20 de diciembre de 1834, en
David-Pea, Juan Facundo Quiroga,
Buenos Aires, 1925.
LA GENERACIN DEL 37
En 1837, a dos aos de haber accedido Rosas por segunda vez al
poder, su victoria apareca como un hecho irreversible. En ese momento,
un grupo de jvenes provenientes de las elites ilustradas de Buenos Aires
y el interior se proclam destinado a tomar el relevo de la clase poltica
que haba guiado al pas desde la independencia hasta la organizacin
unitaria de 1824 a 1827.
Frente a ese grupo unitario, desarticulado por el fracaso de la poltica
que llev a la renuncia de Rivadavia, la nueva generacin no present,
respecto del viejo grupo unitario, diferencias de extraccin social.
Entre sus representantes ms brillantes se encuentran Esteban
Echeverra (1805-1851), Juan Bautista Alberdi (1810-1884), Vicente Fidel
Lpez (18151903), Juan Mara Gutirrez (1809-1878), Jos Mrmol (18071882) y Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888).
Ejercieron su accin desde dos agrupaciones: el Saln Literario,
inaugurado en junio de 1837 en la librera de Marcos Sastre, cuyo cierre
fue ordenado por Rosas a los cuatro meses de su creacin, y la Asociacin
de Mayo, fundada por Juan Bautista Alberdi en 1846 en la ciudad de
Montevideo y cuyo origen se encuentra en la Asociacin de la Joven
Generacin Argentina, sociedad secreta fundada por Echeverra en 1838.
El hecho de haberse formado intelectualmente durante la etapa
revolucionaria, dado que la mayora de los integrantes de esta generacin
haba nacido entre 1805 y 1821, constituy un importante factor de
identidad grupal entre sus integrantes. Se haban educado en las
instituciones laicas creadas durante el perodo rivadaviano (Colegio de
Ciencias Morales y Universidad de Buenos Aires). Esto condujo a la
formacin de la primera elite intelectual nacional, independiente de todo
lazo formal con el catolicismo.
MIENTRAS TANTO...
Hacia 1830, la Europa de la Restauracin comenz a desmoronarse. Este

cambio se manifest polticamente entre 1830 y 1870 en las revoluciones


impulsadas por la burguesa, que pudo desplazar a la nobleza del poder
poltico y organizar el Estado segn sus concepciones e intereses
imponiendo sus ideas liberales.
En 1830, las revoluciones liberales fueron derrotadas en el centro de
Europa, aunque en Francia la gran burguesa logr reemplazar a los
Borbones absolutistas por los Orlens. Sin embargo, la pequea
burguesa, las clases obrera y campesina haban quedado completamente
excluidas del poder.
LA GENERACIN DEL 37 Y LOS GRUPOS TNICOS
Por lo dems, de la fusin de estas tres familias [espaola, africana e
india] ha resultado un todo homogneo, que se distingue por su amor a la
ociosidad e incapacidad industrial cuando la educacin y las exigencias de
una posicin social no vienen a ponerle espuela y sacarla de su paso
habitual. Mucho debe haber contribuido a producir este resultado
desgraciado, la incorporacin de indgenas que hizo la colonizacin. Las
razas americanas viven en la ociosidad, y se muestran incapaces, aun por
medio de la compulsin, para dedicarse a un trabajo duro y seguido. Esto
sugiri la idea de introducir negros en Amrica, que tan fatales resultados
ha producido. Pero no se ha mostrado mejor dotada de accin la raza
espaola, cuando se ha visto en los desiertos americanos abandonada a
sus propios instintos.
Domingo F. Sarmiento, Facundo, Civilizacin y barbarie,
Buenos Aires, CEAL, 1980.
Otro hecho que confiri homogeneidad al grupo fue el de sentirse
portadores de un pensamiento revolucionario, asociado a la sensibilidad
romntica, como as tambin su concepcin de la nacin y de la identidad
nacional como producto del proceso revolucionario. Para los jvenes de la
nueva generacin se tornaba imperativo completar y concretar el proceso
%s^ %s* %s* %s* %s*
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transformador iniciado con la Revolucin, dotndolo de un pensamiento
propio. Haba, en consecuencia, que constituir una nueva sociedad para lo
cual era necesario concebir nuevas formas de convivencia y de accin. La
tarea interpretativa de descubrir el sentido de la nacionalidad, como
condicin previa a todo planteo poltico, dadas las caractersticas del
medio local, adquiri en la obra del grupo un lugar central y dio cabida a
un profundo anlisis de la realidad social y material del pas. Este anlisis
de la realidad nacional se centr en las causas econmicas y sociales que
en el pas haban dado como resultado el triunfo de Rosas. Para los
hombres del 37, los males de su pas se reducan principalmente a tres: la
tierra, la tradicin espaola y los grupos tnicos locales. Solo la
transformacin previa de estos factores conducira al triunfo del progreso;
por eso, de su anlisis surge tambin una serie de soluciones para
enfrentar los problemas planteados.
Para la nueva generacin, el primer mal de la Argentina era la tierra,
el desierto, de donde surga el espritu de la montonera, la banda
armada que segua al caudillo, lo elevaba al poder y condicionaba el
destino poltico del pas.

La mejor manera para erradicarlo era desarrollar las comunicaciones,


poblar las vastas extensiones del territorio nacional y multiplicar los
centros urbanos. La solucin se centraba en el fomento de la inmigracin,
solucin que qued inmortalizada en la famosa frase de Alberdi gobernar
es poblar.
La funcin otorgada a la inmigracin tambin estaba orientada, para
los integrantes de la Generacin del 37, a cumplir un lugar de importancia
en lo concerniente a la transformacin social, en la medida que los grupos
tnicos de la Argentina (gauchos, aborgenes, mestizos y espaoles)
fueron considerados incapaces de impulsar un verdadero desarrollo
industrial. De esta manera, la introduccin de inmigrantes anglosajones
fue proclamada como la mejor forma para remediar esa realidad y con
posibilidades de provocar la modificacin de los hbitos y costumbres
tradicionales.
La herencia colonial tambin fue sealada por los jvenes del 37 como
otro factor de atraso para el desarrollo del pas. Esta herencia, mantenida
con vigor por las masas rurales y los grupos conservadores, haba
conducido -segn ellos- a la tirana rosista, verdadera traicin al espritu
revolucionario.
De esta manera, el retorno a los ideales de la Revolucin de Mayo no
supona solamente una vuelta a la nica autoridad nacional considerada
legtima sino que tambin constituy un objetivo ideolgico: la idea de
que los errores de las generaciones previas podan ser borrados, y una
nueva Argentina poda surgir de las ruinas del gobierno de Rosas, as
como Mayo

haba sacudido el yugo colonial.


En el marco de las disputas entre unitarios y federales, no tomaron
partido ni por los unos ni por los otros, no obstante sentan una mayor
simpata hacia los primeros. De los unitarios, rechazaron los medios con
que haban querido imponer sus ideas y su imitacin ciega de las
costumbres europeas; de los federales, la continuacin de las formas
coloniales de vida , el localismo y la oposicin a organizar
constitucionalmente el pas.
En consecuencia, se mostraron partidarios de una forma mixta de
gobierno que no pusiera en peligro la unidad del pas. Todos estuvieron de
acuerdo en la necesidad de lograr la organizacin poltica de la nacin.
Para que esta se hiciese efectiva, era necesario dotarla de una
Constitucin, un Parlamento y un sistema poltico en el cual actuasen
partidos polticos ilustrados. El ideario de la Generacin del 37 alcanz su
consagracin en 1853, ao en que la sancin de la Constitucin dio inicio
a la organizacin poltica nacional.
DOGMA SOCIALISTA
ftsaetACLON HAYO.

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IHm LI.1TA DKL .VA.-:[I 1 hA1...
Portada de la primera edicin del Dogma Socialista, obra de Esteban
Echeverra.
UNITARIOS Y FEDERALES SEGN LA GENERACIN DEL 37
Nosotros creamos que unitarios y federales, desconociendo o violando
las condiciones peculiares de ser del pueblo argentino, haban llegado con
diversos procederes al mismo fin: el aniquilamiento de la actividad
nacional; los unitarios sacndola de quicio y malgastando su energa en el
vaco; los federales sofocndola bajo el peso de un despotismo brutal; y
unos y otros apelando a la guerra. El fundamento, pues, de nuestra
doctrina resultaba de la condicin peculiar de ser impuesta al pueblo
argentino por la revolucin de Mayo; el principio de la unidad de nuestra
teora social del pensamiento de Mayo: la Democracia.Queramos
entonces como ahora la democracia como tradicin, como principio y
como institucin.[...] Queramos que el pueblo no fuese, como haba sido
hasta entonces, un instrumento material de lucro y podero para los
caudillos y mandones, un pretexto, un nombre vano invocado por todos
los partidos para cohonestar y solapar ambiciones personales, sino lo que
deba ser, lo que quiso que fuese la revolucin de Mayo: el principio y fin
de todo. Y por pueblo entendemos hoy como entonces, socialmente
hablando, la universalidad de los habitantes del pas; porque no todo
habitante es ciudadano, y ciudadana proviene de la institucin
democrtica.
Esteban Echeverra, Ojeada retrospectiva sobre el movimiento intelectual
en el Plata desde el ao 1837, publicada por primera vez en Montevideo
en 1846.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
El romanticismo constituy una expresin cultural, pero tambin un modo
de vida, que reaccion contra el mundo industrial y urbano emergente.
Este mundo nuevo, decan los romnticos, privaba al hombre de una
relacin ms autntica con los seres humanos y la naturaleza. El
romanticismo se opuso a una visin de la sociedad y el mundo calculada y
elaborada en trminos racionales. Por ello combatieron la opresin
poltica, nacional y social. Deseaban abolir el sufrimiento, se opusieron a
la esclavitud, la pena de muerte e incluso a la ley, considerada, segn
ellos, un agente de opresin.
EL PRONUNCIAMIENTO DE URQUIZA
Ao tras ao, argumentando razones de salud, Rosas presentaba su
renuncia a la conduccin de las relaciones exteriores de la confederacin,
en

la seguridad de que no le sera aceptada.


En 1851, el gobernador de Entre Ros, Justo Jos de Urquiza, emiti un
decreto, conocido como el pronunciamiento de Urquiza, en el cual
aceptaba la renuncia de Rosas y reasuma para Entre Ros la conduccin
de las relaciones exteriores.
El conflicto, era en esencia, econmico: Entre Ros vena reclamando la
libre navegacin de los ros, necesaria para el florecimiento de su
economa, lo que permitira el intercambio de su produccin con el
exterior sin necesidad de pasar por Buenos Aires. Armado de alianzas
internacionales, Urquiza decidi enfrentar al gobierno bonaerense.
Rosas pareca no darle demasiada importancia a los preparativos
militares de la oposicin. Urquiza alist a sus hombres en el llamado
Ejrcito Grande y avanz sobre Buenos Aires, derrotando a Rosas en la
Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852.
Vencido, el gobernador de Buenos Aires se embarc en un buque de
guerra hacia Inglaterra, donde vivi hasta su muerte.

La batalla de Caseros marc la finalizacin de uno de los perodos ms


emblemticos de la historia argentina: el rosismo. A partir de este
momento, el panorama poltico del pas se transformar de manera
radical.
LA FORMACIN DE LA CLASE DIRIGENTE
La acumulacin de capital en las Provincias Unidas del Ro de la Plata
estuvo marcada -como en todas partes del mundo- por un proceso
violento mediante el cual se procedi a la expropiacin de antiguos
propietarios y la apropiacin de esos bienes por parte de otros nuevos,
mediante diferentes mecanismos que por medio de la fuerza posibilitaron
una ganancia muy superior a la considerada en ese momento normal.
Ejemplos de esos mecanismos fueron la usura (el cobro de un inters
desmesurado, por prstamo, abusando de la necesidad del que lo

solicita), el control monoplico de un mercado o rea productiva la


expulsin por la fuerza de los antiguos dueos para quedarse con dicho
bien (en el Ro de la Plata, la lucha contra los indgenas permiti disponer
de sus tierras).
El mecanismo predominante en la regin bonaerense fue la adquisicin
de tierras arrancadas a los indgenas por el ejrcito de lnea enviado por el
Estado, que luego las entreg gratuitamente o vendi a precios
extremadamente baratos. Los beneficiarios fueron miembros de una
burguesa mercantil que comenz a diversificar su actividad con la
adquisicin de tierras y ganado, lo que le posibilit contar con bienes de
rpida venta por las nuevas necesidades del mercado externo. Esta
burguesa, que comenz a ser terrateniente, realiz una muy baja
inversin de capital para obtener tierras en la frtil llanura pampeana, que
le permiti el desarrollo de una ganadera criada en forma extensiva. Las
ganancias se ampliaron con la aparicin del saladero, que hizo posible el
aprovechamiento integral del animal (cuero, carne, astas, etctera). Solo
quedaba por resolver el problema de una mano de obra escasa, que fue
superado gracias al Estado, que mediante leyes oblig al gaucho a
emplearse; en el caso del campesino, la pobreza lo oblig a
conchabarse (trabajar transitoriamente para un patrn) para cubrir el
sustento que la propia tierra que ocupaba no le proporcionaba.
El modelo econmico agroexportador, segn el cual nuestro pas
venda materias primas (carnes, cueros, etctera) y compraba
manufacturas (productos elaborados), implic una intensa actividad
mercantil. En esta jug un papel preponderante la burguesa britnica, a
veces asociada a la criolla. Pero lo comn fue la aceptacin, por parte de
la burguesa nativa, de que su esfera de poder estuviese en la produccin
vacuna y el comercio interior, mientras que en manos de los comerciantes
ingleses quedaba el exterior. Esto no impeda a los ingleses -dado lo
barato de la tierra- en muchas ocasiones
adquirir campos, pero los hacendados bonaerenses no les permitieron una
intromisin activa en la produccin ganadera, que custodiaron
decididamente.
DE DESIERTOS, VAGOS Y CAMPESINOS
Al tenor de las observaciones, la pampa, percibida como vasto desierto
en el que vagaban los indios, serva para calificar a stos. Que el indio
vagaba es una idea secularmente acuada y utilizada a modo de
justificacin de la ocupacin de las tierras que aquel despreciaba. Por ello
se insisti en la nocin de despoblado, lugar sin poblaciones estables. A la
vez, el trmino, vago, califica delictivamente a dos prototipos de la
marginalidad social: los indios y los gauchos. Ambos tenan algo en
comn, vagaban: no podan ser controlados por los poderes pblicos; no
acataban la autoridad y por ello tampoco servan para legitimarla.
Finalmente, deber considerarse el resto de los habitantes. Quines son
los actores del nuevo escenario? El conjunto estaba compuesto por
estancieros y hacendados; gauchos, esclavos y peones de las estancias;
tambin labradores, pastores y chacarero; puestero, tendero, troperos,
pulperos, carpinteros, maestros de ranchos, artesanos; mujeres
labradoras, jefas de familia, fortineras, estancieras y quinteras, pero

tambin los sin fortuna, los sin profesin, pobres de toda pobreza, con
empleos ocasionales y mucho de cualquier actividad.
Oreste Carlos Cansanello: Sobre los orgenes de la sociedad bonaerense.
Continuidades y perspectivas. El estado actual de algunas cuestiones, En
Anuario del IEHS Prof. Juan C.
Grosso, N. 12, Tandil, UNCPBA
Por otra parte, en el interior del pas, la clase dominante fue la
burguesa mercantil, que tambin extendi su poder en algunas regiones
hacia reas productivas ocupando tierras, ya fuera para el desarrollo
ganadero u otros emprendimientos (ingenios azucareros en Tucumn,
crianza de mulas en Salta; etctera). En su desarrollo, esta clase
dominante regional encontr puntos de enfrentamiento con la expansin
de la burguesa comercial portea que fue penetrando los mercados
interiores con su actividad o, incluso, adquiriendo tierras o participando en
actividades de inversin como en las minas de Famatina de La Rioja.
Es decir que el Estado, controlado por una elite burocrtica al servicio
de la clase dominante portea, fue utilizado para establecer y hacer
cumplir las reglas del juego que tuvo como principal beneficiara a la
burguesa terrateniente: expuls al indgena, distribuy la tierra entre
unos pocos enfiteutas, dict leyes de penalizacin de la vagancia que
garantizaron la mano de obra en las estancias y apoy la apertura de
mercado que posibilit el desarrollo y entrelazamiento de intereses entre
la burguesa terrateniente junto con la burguesa britnica. Pero, al mismo
tiempo, no logr mostrarse como un rbitro superador de los conflictos
entre la clase dominante portea y las otras regiones del litoral y el
interior del pas.
Pero, si bien la descrita fue su accin preponderante, como se trataba
de un Estado en formacin, la relacin que estableci con los habitantes
no fue tan simple: puesto que en esa sociedad adems de indgenas y
gauchos -a los que se les aplicaron mtodos represivos para disciplinarlos
o eliminarlos- tambin haba campesinos, chacareros, pastores, etc., el
Estado necesit de una serie de instituciones para ejercer el poder en la
regin.
La poblacin bonaerense creci entre 1836 y 1854 de 82 mil habitantes
a 190 mil. Esto se debi a que, adems de los ejrcitos de lnea para
proteger las fronteras y de los peones para trabajar en la estancia, existi
una gran cantidad de colonos, que se asentaron en pueblos, y fueron
vecinos con derechos a partir del cumplimiento de diferentes obligaciones
con el Estado, entre las que se destacaba la participacin en las milicias.
Las artesanas provinciales estaban en franca decadencia y slo la
inversin y la modernizacin las hubiera podido transformar en
verdaderas industrias, como ocurra por esa misma poca en los Estados
Unidos. Pero casi los nicos que estaban en condiciones de hacer estas
inversiones eran los terratenientes porteos y el Estado nacional, y ni
unos ni otros se mostraban interesados en dar ese paso que hubiera
transformado a nuestro pas en una potencia. Los terratenientes
bonaerenses estaban muy conformes con su forma de ganarse la vida
como para complicarse.
Ser esta clase dirigente la que conducir los destinos nacionales y

llevar al pas al borde de la disolucin en 1820; la que privilegiar la


asociacin con Inglaterra con la consecuente dependencia econmica,
antes que cualquier vinculacin con el resto del pas.
EN NUESTRO PAS...
Subsisten las desigualdades regionales. El sistema federal enunciado
en
nuestra Constitucin Nacional de 1853 y ratificado en la de 1994 no se ve
reflejado en la prctica. Buenos Aires ejerce un predominio absoluto sobre
el resto del pas que se manifiesta en la imposicin de modelos polticos,
econmicos y culturales que no tienen en cuenta las particularidades
regionales. Un ejemplo pequeo pero demostrativo lo constituyen los
noticieros televisivos denominados nacionales emitidos desde Buenos
Aires, que rara vez se ocupan de los problemas provinciales y en cambio
dedican grandes espacios de tiempo al congestionamiento en el trnsito o
a la rotura de las veredas porteas, situaciones irrelevantes para la
audiencia del llamado, an hoy,interior del pas.
Ideas de una poca
Andrs Rivera es uno de los autores contemporneos que mejor
ha reflejado en su obra los conflictos de la historia argentina. En
La revolucin es un sueo eterno toma como personaje central a
Juan Jos Castelli, uno de los protagonistas de la Revolucin de
Mayo. En el siguiente pasaje, Castelli reflexiona sobre los
objetivos de 1810.
La Revolucin es un sueo eterno
Qu jur yo, y a quin, ese 25 de mayo oscuro y ventoso, de rodillas,
la mano derecha sobre el hombro de Saavedra?
Jur, ese da oscuro y ventoso, que galopara desde Buenos Aires
hasta una serrana cordobesa, al frente de una partida de hombres
furiosos y callados, y que, cubierto de polvo, esa maana helada como el
infierno, con el intolerable presentimiento de que habamos irrumpido,
demasiado temprano, en el escenario de la historia, y mirara, sin
embargo, a Liniers, envueltos l y yo en niebla helada como el infierno, y
le escuchara, de pie, arrogante, rer e insultarme, y escuchara, en una
niebla helada como el infierno, a los hombres que me acompaaron desde
Buenos Aires, furiosos y callados, amartillar sus fusiles, y me vera a m
mismo, cubierto de polvo en una niebla helada como el infierno, encender
un cigarro, decir denles aguardiente, y dar la espalda a Liniers que, de pie,
se rea y me insultaba, e insultaba a los que
con l, se alzaron contra la Revolucin, y que en esa maana helada como
el infierno, suplicaban, babendose, moqueando, volteando lo que no
tenan en las tripas, que no los mataran?
Jur que no vera, furioso y callado, yo, a quien se llam el orador de
la revolucin, a las partidas de perros negros, que devoran a los indios
que escapan de las minas de oro, de sal, de plata; jur que no escuchara
el murmullo que viene de las minas de oro, de sal, de plata, de las cocinas
y galeras de los seores del Norte, ese murmullo opaco y fascinado que
se desprende de bocas radas por una vejez prematura, de una carne
expiatoria y condenada al saqueo y al infinito silencio de Dios, y que
dibuja el aullido del perro negro, como se dibujan los mitos, y detrs,

tenaz e inaccesible como los mitos, al patrn de la bestia y del infinito


silencio de Dios, y tambin la carne sacrificada, rasgada, herida, por los
colmillos insaciables; jur que yo no vera, yo que tuve un corazn
docilsimo, los potros del tormento, y los caballos despanzurradores, y a
las damas que, de pie en altos balcones de ciudades de piedra, tomaban
chocolate en cnicas tazas de plata, y apreciaban la hermosa musculatura
de los caballos despanzurradores, a cuyas cinchas, monturas, estribos,
estaban atadas las manos y los tobillos de subversivos del orden pblico,
segn escribi Jos Manuel Goyeneche, sudamericano, grande de Espaa,
y que morir en olor de santidad, para que los patrones de los perros
negros no olviden, jams, la filiacin de los que se sublevan contra el
saqueo?
Jur, en un da oscuro y ventoso de mayo que, al igual que Vieytes y
Ocampo, segn le en una carta de Moreno, que respetaron los galones de
los dueos de los perros negros, cagndose en las estrechsimas rdenes
de la Junta, me cagara, yo, enviado de la Junta en el ejrcito del Alto Per,
en las estrechsimas rdenes de la Junta, y predicara la reconciliacin con
los dueos de los perros negros, o jur que, absorto, posedo, me tocara
los ojos, la boca, las mejillas, como un actor que, en el escenario, va ms
lejos de lo que representa, ms lejos que su propia sombra, y absorto,
posedo furioso y callado, firmara la orden de muerte para el mariscal
Nieto, para el gobernador Snz, para el capitn de Marina Jos de la
Crdova, para todos esos ondeadores de banderas negras y calaveras y
tibias en las banderas negras?
Jur, de rodillas en la sala capitular del Cabildo, que ira ms lejos que
mi propia sombra, que nunca dira ellos o nosotros? Jur que la Revolucin
no sera un t servido a las cinco de la tarde.
Andrs Rivera, La revolucin es un sueo eterno (fragmento),
Buenos Aires, Alfaguara, 1995.
Imgenes de una poca
El mercado de carretas en la Plaza de Monserrat de Carlos Morel
Carlos Morel (1813-1894), uno de los primeros pintores argentinos,
estudi en la Universidad de Buenos Aires y sigui cursos de dibujo con el
pintor sueco Jos Guth y el maestro italiano Pedro Caggiaga. A partir de
1831, recopil una serie de pinturas y grabados que reuni en un lbum,
publicado en 1845 bajo el nombre de Usos y costumbres del Ro de la
Plata, impreso en litografa. Poco despus, fue vctima de una enfermedad
mental que lo alej definitivamente de la pintura.
En su obra pueden verse los personajes y escenas ms caractersticos
de la poca de Rosas, y particularmente de la vida de los sectores
populares de entonces.
En Morel se advierte claramente la influencia del romanticismo
pictrico, sumamente presentes en la temtica de sus obras, el manejo de
la luz y el contraste de colores.
En El mercado de carretas en la Plaza de Monserrat puede observarse,
a la izquierda de la escena, a un grupo de gauchos confraternizando con
los soldados federales mientra preparan su asado y a una lavandera que
les ceba mate. El centro de la escena se encuentra ocupado por un
comerciante porteo, que se distingue claramente por su vestimenta de

estilo europeo; ajeno a lo que lo rodea, aparece absolutamente inmerso


en sus cuentas y negocios.
Esta contraposicin es uno de los juegos conceptuales ms frecuentes
utilizados por Morel en su obra.
A la derecha, descansan los bueyes de las carretas, mientras los
gauchos descargan los productos transportados; por delante, una guitarra
y por detrs cueros y una montura.
Los mercados como el de la escena eran lugares propicios para los
juegos de azar, la ria de gallo y los cielitos, coplas populares en las que
los gauchos expresaban sus opiniones polticas.s
Este cuadro resulta una excelente pintura de la poca, que da cuenta
de forma detallada del funcionamiento del comercio en la Buenos Aires de
1840.

2
LA INCORPORACIN EN EL MERCADO
MUNDIAL

EL PROGRAMA LIBERAL PARA LA ORGANIZACIN DEL ESTADO

LA GUERRA CON EL PARAGUAY

LA GENERACIN DEL 80 Y EL LIBERALISMO CONSERVADOR

LA INMIGRACIN

EL SURGIMIENTO DE LOS PARTIDOS MODERNOS

LOS ORGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO ARGENTINO

Comercio en el Puerto de Buenos Aires.


El Estado argentino se construir sobre la base de las necesidades de un
modelo agroexportador que implicar grandes diferencias econmicas y
sociales entre una minora beneficiara del sistema y una mayora
excluida del reparto de la riqueza y de la participacin poltica. La
irrupcin de un movimiento obrero combativo y de partidos polticos
modernos llevar a los dirigentes oligrquicos a replantear su forma de
hacer poltica sin modificar el modo de produccin y distribucin de la
riqueza.
DESPUS DE CASEROS
Al da siguiente de Caseros, los terratenientes porteos, renegaron de
su pasado rosista.
Las fuerzas de oposicin al gobernador conformaban un extrao
conjunto: federales antirrosistas, unitarios, jvenes intelectuales,
autonomistas. Todos ellos, lejos de mantener la unidad, se dividirn en
numerosos bandos polticos.
La cada de Rosas pareca el fin de las disputas provinciales; sin
embargo, a partir de ella, los enfrentamientos se tornarn ms
encendidos que nunca.
Urquiza era visto con recelo desde Buenos Aires: se trataba, por cierto,
de un representante del interior que -para colmo- osaba entrar en la
ciudad con la divisa punz.

A su llegada, Urquiza busc aliados polticos, pero las cosas haban


cambiado: los rosistas y los antirrosistas de Buenos Aires se haban unido
para asegurar la unidad bonaerense, frente a los avances del interior.
Urquiza nombr nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires a
Vicente Lpez y Planes. Convoc adems a los gobernadores de las
provincias a firmar un acuerdo en San Nicols de los Arroyos, el 31 de
mayo de 1852, con el objetivo de lograr un consenso que permitiera la
sancin

Urquiza intentar una difcil


conciliacin entre los intereses porteos y los de las provincias. El poder
de Buenos Aires era demasiado grande y el de las provincias demasiado
dbil como para intentar un proyecto contra la voluntad de la capital o
prescindiendo de ella.
de una nueva y definitiva constitucin.
El acuerdo responda a los intereses del interior del pas, y quitaba
protagonismo al poder central que se ejerca desde Buenos Aires. Cada
provincia cedera parte de su poder de decisin al delegarlo
en un poder central.
El nuevo intento integrador tena bases en el liberalismo econmico: se
dictara la libre navegacin de los ros y la supresin de las aduanas
interiores.
Adems, se design al general Urquiza como director provisional de la
Confederacin Argentina y se le asignaron algunas facultades
extraordinarias, como el mando de las fuerzas militares y el control de
todas las rentas.
Por ltimo, el acuerdo convoc a un Congreso General Constituyente.
Buenos Aires no tard en mostrar su enojo. El acuerdo le quitaba enormes
influencias polticas, otorgando en cambio enormes poderes al poder
central, concentrado en la figura de Urquiza.
La legislatura bonaerense rechaz el acuerdo tras largos debates
parlamentarios.
La convocatoria al Congreso Constituyente, al que deban concurrir dos
representantes por cada provincia teniendo en cuenta la proporcin

poblacional, colm la paciencia de los porteos, que rechazaron de plano


el acuerdo.

Los Constituyentes del 53 de J. A. Alice


La Constitucin Nacional de 1853, de carcter liberal, busc conciliar un
poder ejecutivo fuerte y centralizado con los principios federales y el
respeto por la autonoma de las pro vincias representadas en el Senado.
LA SECESIN
Los porteos, viendo amenazados sus privilegios, cerraron sus filas y
formaron el Partido Liberal. Aprovechando la ausencia de Urquiza, que
asista en Santa Fe a la inauguracin del Congreso Constituyente, el 11 de
setiembre de 1853 estall una revolucin en Buenos Aires.
El movimiento reclamaba la renuncia del gobierno y la nulidad del
Acuerdo de San Nicols, al tiempo que proclamaba como gobernador al
jefe del movimiento, Valentn Alsina. Pero casi simultneamente, tropas
federales que respondan a los intereses del Litoral sitiaron Buenos Aires
exigiendo el cumplimiento del Acuerdo.
Como consecuencia del sitio, Urquiza perdi los escasos apoyos que
tena entre los porteos. La situacin era violenta y muy conflictiva, pero
finalmente prevaleci el intento de Alsina y Buenos Aires no concurri al
Congreso.
Qued establecido de este modo un gobierno autnomo, que fue
reconocido por el Director provisorio de la Confederacin, Justo Jos de
Urquiza. El Congreso Constituyente pudo reunirse, sin la presencia
portea.
Las Bases de Alberdi y el modelo de Constitucin de los Estados

Unidos, sirvieron como punto de partida en la redaccin del texto final.


La Constitucin consagra el sistema republicano, representativo y
federal de gobierno. Sus pginas defienden las libertades individuales,
crean un poder ejecutivo fuerte y garantizan la libre navegacin de los
ros y la distribucin de las rentas nacionales.
Promulgada la Constitucin Nacional, las clases dirigentes porteas no
perdieron el tiempo y dictaron otra carta magna para Buenos Aires. El
texto evidenciaba un distanciamiento de la Confederacin, declarando la
autonoma y la conformacin de Buenos Aires como Estado
independiente.
El liberalismo porteo, a su vez, se dividi: por un lado, los
autonomistas, encabezados por Alsina, rechazaban cualquier acuerdo con
las provincias.
La dirigencia ms conciliadora, encabezada por Mitre y por ahora en
minora, pretenda la unificacin mediante la subordinacin de todas las
provincias al gobierno porteo. La secesin era un hecho.
Por un lado se constituy la Confederacin Argentina, una irregular
amalgama de trece provincias que respondan a un gobierno con capital
en Paran.
Por el otro, el Estado de Buenos Aires, con intereses definidos, una ms
slida posicin financiera y una relativa unidad poltica. Se trataba de dos
proyectos y de dos capitales, con intereses contrapuestos.
LA CONFEDERACIN
Con la secesin entre Buenos Aires y el resto del pas, se inici una
etapa de casi diez aos de difcil convivencia e inestabilidad, fruto de
enormes desequilibrios econmicos que provocaran inexorablemente
disputas, acuerdos y enfrentamientos entre los dos gobiernos.
La Confederacin Argentina intent llevar adelante un modelo que
pretenda olvidarse de Buenos Aires e instalar una nueva nacin. Sin
duda, era un proyecto ambicioso: los provincianos mantenan fortsimos
arraigos hacia su tierra y sus caudillos.
No era sencilla la tarea de Urquiza: crear un sentimiento nacional ms
fuerte que las identidades regionales. Urquiza deba inventar el Estado.
La Confederacin deba crear un conjunto de instituciones bsicas que
formaran una red nacional: un ejrcito propio, un sistema de rentas,
bancos, una moneda, cdigos, reglamentos; requera de la delimitacin de
un territorio y, la creacin de un mercado comn cuya seguridad estuviera
garantizada. El
Urquiza organiz el Estado a partir de la integracin de los gobiernos
provinciales al gobierno nacional, lo que le dio a las provincias una
importante cuota de poder y decisin.
La Confederacin manejaba un presupuesto escaso, producto de la
falta de recursos econmicos y naturales; la zona ms rentable era la
Mesopotamia, productora de ganado y cereales; el resto de las provincias,
aisladas, desarrollaban actividades econmicas destinadas a la
subsistencia o a un pobre intercambio con pases limtrofes - Paraguay,
Chile y Bolivia-.
Paran pretenda constituirse en una fuerte competidora de Buenos
Aires y hacer frente a la mayora de

La amenaza constante de los malones indgenas representaba una


verdadera dificultad para la confederacin, que contaba con pocos
recursos para encarar la defensa.
Sin duda, las primera situacin a resolver era la formacin de un
ejrcito confederal, protector de las fronteras externas e internas, que
podan ser atacadas desde Buenos Aires o por los malones indgenas.
Urquiza deba mirar con resignacin la conformacin de dos tipos de
ejrcitos: el Nacional, formado por tropas del litoral, y los provinciales, que
respondan a los caudillos regionales.
Urquiza intent mejorar la pobre situacin econmica de la
Confederacin. Firm tratados comerciales con los Estados Unidos, Francia
e Inglaterra y
proyecto era vasto y ambicioso.

La amenaza constante de los malones indgenas representaba una


verdadera dificultad para la Confederacin, que contaba con pocos
recursos para encarar la defensa.
los gastos de la Confederacin.
solicit crditos al Brasil. Estimul la inmigracin, creando colonias
agrcolas en las provincias del Litoral, para desarrollar la produccin
lanera y cerealera. Foment la enseanza y los estudios cientficos.
Pero los problemas econmicos del interior eran estructurales: faltaban
tierras, capitales y no haba suficiente mano de obra. Adems, el circuito
econmico del Litoral era sumamente complicado: para comerciar con el
exterior, las mercaderas -que salan del puerto de Rosarionecesariamente deban pasar por la aduana de Buenos Aires, en la que
pagaban altos impuestos.
Por otra parte, la Confederacin, era un proyecto en crisis permanente
porque no poda funcionar sin Buenos Aires. Esta, en cambio, s poda
funcionar sin la Confederacin. Era necesario hallar una solucin al
problema de la secesin, sin embargo los provincianos se resistan a
unirse a Buenos Aires en calidad de subordinados.
Mientras la Confederacin languideca, Buenos Aires gozaba de cierto
bienestar econmico; su economa se iba dibujando alrededor de un
puerto que exportaba cereales y ganado e importaba de Europa todo lo

dems, desde manufacturas hasta ideas polticas.


EL ENFRENTAMIENTO
El proyecto de Urquiza se desmoronaba: los capitales extranjeros no
llegaban, careca de una moneda fuerte, el Estado no lograba nacionalizar
sus instituciones.
Las bases materiales estaban en terreno porteo. El ltimo intento de
modificar esta situacin por parte de la Confederacin Argentina consisti
en endurecer sus polticas hacia Buenos Aires: fracasados los intentos de
reunificacin, en 1857 se dictaron las Leyes de Derechos Diferenciales,
que establecan ventajas para los productos que llegaban a su territorio
sin pasar por Buenos Aires.
La ley era una abierta provocacin a los porteos. La respuesta no
tard en llegar. Un decreto del gobernador Alsina prohiba el paso por
aguas porteas de productos de la Confederacin. Era una abierta guerra
econmica y solo faltaba encender una mecha para que todo estallara.
La guerra econmica, entonces, dio paso a las armas. Los dos ejrcitos
se encontraron en Cepeda, el 23 de octubre de 1859. Las tropas porteas,
al mando de Mitre, cayeron derrotadas.
La victoria le daba a Urquiza una aparente capacidad negociadora. Sin
embargo, mostr una actitud moderada y no entr en Buenos Aires, sino
que estableci su campamento en San Jos de Flores. Su intencin era
resolver rpidamente el conflicto.
Por medio del pacto de San Jos de Flores, firmado el 11 de noviembre
de 1859, se acord el ingreso de Buenos Aires a la Confederacin y que
esta deba aceptar las reformas que Buenos Aires realizara a la
Constitucin.
Finalizado el mandato de Urquiza, fue electo presidente de la
Confederacin Santiago Derqui y como vicepresidente Juan Esteban
Pedernera.
Mitre fue electo, en mayo de 1860, gobernador de Buenos Aires con
Sarmiento como ministro de gobierno. Los sectores ultraporteos encabezados por Alsina- fueron momentneamente desplazados por el
sector mitrista.
Buenos Aires otorgaba subsidios a las provincias y se comprometa a
pagar los gastos de la nueva convencin constituyente, que incorporara
las reformas propuestas por Buenos Aires; pero, mientras tanto, alargaba
los plazos de la incorporacin y mantena el control de las rentas
nacionales por medio de la aduana.
Los subsidios obligaban a las provincias a aceptar dinero porteo; de
este modo, la moneda nacional era la moneda de Buenos Aires. Por otro
lado, Mitre -que haba demostrado su habilidad poltica en las
negociaciones con Urquiza- intentaba extender las influencias de su
Partido Liberal a las provincias del interior argentino.
Si Buenos Aires quera encabezar un proyecto hegemnico, era
necesario sentar nuevas bases polticas en todo el pas.
Pero la Confederacin no poda esperar indefinidamente la
incorporacin de Buenos Aires a la nacin. El consenso que pareca
adquirido no tena, entonces, la suficiente solidez y el acuerdo se
desmoron a raz de un conflicto menor en la provincia de San Juan.

Nuevamente, las fuerzas porteas y del interior se enfrentaron, esta


vez en Pavn el 17 de setiembre de 1861; en un combate dudoso y
confuso, Urquiza retir sus tropas, aun teniendo superioridad numrica.
Esta vez la victoria fue para los porteos, que extendan de este modo
su dominio a todo el pas. Despus de Pavn, Derqui renunci a la
presidencia y Pedernera se hizo cargo del gobierno. Pero, en diciembre de
1861, Pedernera debi renunciar, y se declar acfalo el Poder Ejecutivo
Nacional.
Ante la desaparicin de los poderes federales, Buenos Aires y su
gobernador, Bartolom Mitre, quedaron de hecho a cargo del poder
nacional.
En mayo de 1862 se reuni un nuevo congreso nacional que legitim la
situacin de Mitre confirmndolo como encargado del Poder Ejecutivo
Nacional. Se convoc a elecciones nacionales y triunf la frmula
Bartolom Mitre y Marcos Paz.
QU PAS EN PAVN?
Bueno, en Pavn, yo creo que simplemente Mitre gan la batalla. Es una
conclusin muy poco popular porque quienes gustan de pensar mal de
Urquiza piensan que l decidi perder la batalla no dando batalla. Pero
creo que lo que hizo Urquiza en Pavn es parecido a lo que hizo Mitre en
Cepeda, es decir, retirarse con lo que todava tena. l hubiera podido
seguir dando batalla pero no se sabe para qu. Hubiera salido
probablemente de esa batalla sin nada en qu apoyarse. En cambio,
procedi de la misma manera que Mitre despus de Cepeda: trat de
salvar su reducto. Lamentablemente para Urquiza, el reducto de Mitre era
Buenos Aires, desde donde siempre se poda volver con esperanzas de
victoria a emprender la guerra. El reducto de Urquiza no era nada ms
que Entre Ros.
Reportaje de los autores al historiador en Tulio Halpern Donghi. Para el
documetal Historia Argentina 1880-1930,
dirigido por Felipe Pigna.
URQUIZA SEGN ALBERDI
Para qu ha dado Urquiza tres batallas? Caseros para ganar la
presidencia, Cepeda para ganar una fortuna, Pavn para asegurarla.
Acaba su vida como la empez, por ser satlite de Buenos Aires. En
Caseros derroc al ascendiente tirnico de Buenos Aires sobre las
provincias. Ese es el mrito de su victoria, no la cada de un hombre. En
diez aos se lo ha devuelto todo y duplicado cuanto le quit en 1852.
Represent el nacionalismo argentino: hoy es el brazo zurdo del localismo
de Buenos Aires contra la Repblica Argentina. Se puede decir as, segn
esto, que hay dos Urquizas: el que ha hecho Dios, que es entrerriano, y el
que ha hecho a medias su propia avaricia y la avaricia de sus cmplices
de Buenos Aires; este es el Urquiza porteo; el Urquiza hechizo,
extraoficial, fruto de la poltica grande de Mitre, que ha consistido en
lograr que el falso Urquiza mate al Urquiza natural; que el Urquiza porteo
mate al Urquiza
entrerriano, con lo cual mueren los dos en benefi cio de Buenos Aires y en
dao de las provincias.
J. B. Alberdi, Escritos Pstumos, Buenos Aires, 1895.

LA

ORGANIZACIN NACIONAL

Desde mayo de 1810 y durante cinco dcadas una serie de


circunstancias conspiraron en nuestro pas contra la unidad y la
centralizacin del poder. El aislamiento geogrfico, la heterogeneidad
cultural, los diferentes intereses econmicos locales haban impedido el
desarrollo de vnculos materiales entre las distintas regiones que
conformaban la Argentina. Exista entre ellas una unidad formal antes que
real. Los intereses localistas prevalecan sobre el nacional y as, perodos
de unidad laxa se alternaron con otros de enfrentamientos violentos en
que ninguno de los sectores en pugna pudo imponer su proyecto al
conjunto.
Hacia mediados del siglo XIX, la consolidacin del capitalismo en
Europa occidental, la expansin progresiva del mercado mundial y la
naciente divisin internacional del trabajo creaban condiciones externas
favorables para que en nuestro pas se aplicara el cada vez ms
consensuado proyecto de modernizacin.
La materializacin del ideal de progreso, erigido a mediados del siglo
XIX en concepcin dominante, supona la creacin de un nuevo orden. Las
dos cuestiones, el orden y el progreso, requeran la estructuracin de un
Estado de tipo moderno, es decir, un poder centralizado que pudiera
ejercer el control poltico y administrativo y generar y garantizar las
condiciones para el desarrollo econmico, como as tambin arbitrar en
los conflictos y difundir los elementos simblicos que constituyen la
nacionalidad.
Por otra parte, para que el esquema agroexportador funcionara
adecuadamente, era necesario poner en marcha toda una serie de ajustes
que, concretados entre los aos 1862 y 1880, darn lugar al proceso de
estructuracin del Estado nacional
A partir de la dcada 1850/60 y (coincidentemente con el
debilitamiento del Estado autnomo provincial, el repliegue del partido
federal y la declinacin de los caudillos federales tradicionales), una
compleja e inestable coalicin poltica (hegemonizada por los sectores
dominantes porteos) lograr
paulatinamente incluir en el proyecto unificador a diversas fracciones
burguesas del litoral fluvial y del interior.
La concentracin del poder en el Estado fue posible por su apropiacin
de facultades hasta entonces reservadas a la jurisdiccin de los gobiernos
locales. En este aspecto, los mayores esfuerzos se concentraron en la
formacin de un ejrcito y de un aparato recaudador, ambos con alcance
nacional; tambin, en monopolizar la emisin monetaria, en la creacin de
bancos oficiales, en administrar la justicia. Frutos de estos esfuerzos
fueron, entre otros, la conformacin de un Ejrcito Nacional, de la
Suprema Corte de Justicia, el Banco Nacional, la Contadura General de la
Nacin y la Direccin General de Aduanas.
Un lugar de primer orden en el proceso de unificacin estuvo dado por
la invasin de fueros tradicionalmente exclusivos de la Iglesia o de
mbitos regidos por la tradicin. Esto se tradujo en la elaboracin de
cdigos (el Civil, el Penal y el Comercial), en el establecimiento del
Registro Nacional de las Personas, en la Ley de Matrimonio Civil, en la

administracin estatal de los cementerios, as como en la incursin en el


rea educativa.
Por otra parte, la accin estatal se despleg tambin en mbitos
totalmente nuevos, a veces combinando su accin con la de algunos
particulares y/o gobiernos provinciales, que respondan a las necesidades
de una sociedad y a una economa en creciente expansin . Ejemplos de
este fenmeno son la instalacin de ferrocarriles, las obras pblicas, los
servicios de Correos y Telgrafos, la formacin docente, el relevamiento
estadstico, etctera.
Por ltimo, el triunfo del gobierno nacional en la campaa contra el
indgena (Conquista del Desierto) determin la incorporacin de inmensos
territorios potencialmente productivos.
El proceso de formacin del Estado nacional no fue armnico, ya que
distintas resistencias se manifestaron en su transcurso: a las tradicionales
oposiciones de aborgenes y caudillos del interior del pas comenzaron a
agregarse otras, protagonizadas por fracciones de los sectores
dominantes de Buenos Aires.
Hacia 1880, la derrota definitiva de los ltimos alzamientos del interior
contra el centralismo porteo (derrota de las montoneras de Chacho
Pealoza y Felipe Varela) y la federalizacin de Buenos Aires, que puso fin
a la cuestin capital, consolidaron definitivamente el poder del gobierno
nacional.
A partir de esta fecha, el Estado nacional, que haba ido afianzando su
aparato institucional, ejerca una soberana indisputada a nivel externo,
impona su autoridad en todo el territorio nacional, creaba consenso en la
medida en que se eriga en garante del progreso y articulaba y aseguraba
el desarrollo capitalista argentino.
LA PRESIDENCIA DE BARTOLOM MITRE
Bartolom Mitre asumi la presidencia en octubre de 1862 y pronto
tropez con dos importantes obstculos: el problema de la federalizacin
de la provincia y el de la residencia de las autoridades nacionales. Este
ltimo, se resolvi transitoriamente mediante la Ley de Compromiso,
segn la cual los miembros del Poder Ejecutivo podran residir en Buenos
Aires hasta tanto se fijase la capital de la repblica.

Bartolom Mitre se propuso organizar el pas desde Buenos Aires, para lo


cual cre y desarroll instrumentos bsicos para garantizar el orden, la
disciplina y la obediencia: un ejrcito nacional, una moneda nica, un
ente recaudador y un sistema educativo nacionales.
como la recaudacin impositiva, la e
En el transcurso del debate de la ley quedaron claramente manifiestas
las dos tendencias del liberalismo porteo:
los
nacionalistas o mitristas, continuadores de la poltica de Pavn, y los
autonomistas, liderados por Adolfo Alsina, que pretendan conservar los
privilegios de Buenos Aires, particularmente, las rentas aduaneras.
Estos nuevos partidos representaban, en realidad, a la misma clase
social y tenan como objetivo casi exclusivo la toma del poder para
usufructuar el aparato estatal.
En este perodo se produjo una creciente centralizacin del poder
poltico para la que el uso de la fuerza fue determinante. El gobierno
nacional fue imponindose por medio de la violen cia organizada sobre el
poder de las provincias, centralizando funciones isin monetaria, la
educacin y la
represin. Mitre cre los cuerpos de ejrcito. El ejrcito implic un enorme
gasto pblico que lleg, en algunos aos, a ms del 50% del presupuesto
ejecutado.
Mitre encarg a un grupo de juristas encabezados por Dalmacio Vlez
Srsfield, la redaccin del Cdigo Civil y la adaptacin del Cdigo de
Comercio al mbito nacional. Adems, se organizaron la Corte Suprema de
Justicia y los tribunales inferiores.
Como instrumento de unificacin ideolgica se crearon 14 colegios
nacionales y sus respectivos profesorados, uno para cada provincia. Era
imposible llevar adelante la poltica centralizadora sin terminar con el
caos fiscal y la anarqua monetaria: en algunas provincias, se superponan
impuestos y circulaban tres y hasta cuatro monedas diferentes. La

creacin de un aparato recaudador nacional, que implica la capacidad de


extraer recursos de la sociedad de una manera estable y previsible, fue
condicin necesaria para financiar las reformas que requera la concrecin
del programa liberal mitrista.
A diferencia del modelo norteamericano, que consideraba tan
importante el transporte de cargas como el de pasajeros y la conexin
entre las distintas regiones del pas, acorde con el proyecto econmico de
mercado interno, el diseo implementado en nuestro pas privilegiaba el
transporte de cargas a fin de ser concentradas en el puerto de Buenos
Aires para su posterior exportacin. La comunicacin regional
prcticamente no exista. El trazado de la lnea ferroviaria se ir
constituyendo en un verdadero grfico del modelo agroexportador.
Durante su mandato, Mitre desarroll una poltica de alianzas con los
sectores conservadores del interior buscando subordinar las provincias a
los intereses porteos. Esta poltica provoc levantamientos armados
como el de los montoneros acaudillados por el riojano ngel Vicente
Pealoza, el Chacho, en 1863, que culminaron en violentas acciones
represivas por parte del ejrcito nacional.
RECUERDOS DEL FUTURO
En 1862 el gobierno de Mitre otorg a un consorcio britnico la
construccin del ferrocarril Crdoba-Rosario. El convenio, altamente
favorable a la empresa constructora, inclua condiciones a destacar:
El Estado se haca cargo de la compra de las tierras, la construccin de
las estaciones y garantizaba a la empresa una ganancia mnima anual del
7%.
La empresa reciba una legua (cinco kilmetros) de terreno a ambos
costados de las vas y quedaba eximida del pago de impuestos y de
derechos de importacin.
El presidente Mitre declar que este contrato era un modelo para las
futuras generaciones de argentinos.
LA GUERRA DEL PARAGUAY
La guerra que enfrent a la Argentina, Brasil y Uruguay contra
Paraguay, entre 1865 y 1870, respondi ms a los intereses britnicos de
proveerse de algodn para sus empresas textiles y de acabar con un
modelo autnomo de desarrollo como el paraguayo (que poda devenir en
un mal ejemplo para el resto de Amrica latina), que a los objetivos de
unificacin nacional y defensa del territorio proclamados por sus
promotores.
Hasta 1860, el gobierno paraguayo construy astilleros, fbricas
metalrgicas, ferrocarriles y lneas telegrficas. La mayor parte de las
tierras perteneca al Estado, que ejerca adems una especie de
monopolio de la comercializacin en el exterior de sus dos principales
productos: la yerba y el tabaco. El Paraguay era la nica nacin de
Amrica latina que no tena deuda pblica externa, no porque le faltara
crdito sino porque le bastaban sus recursos.
La impopularidad de la denominada Guerra de la Triple Alianza,
sumada a los tradicionales conflictos generados por la hegemona
portea, provocaron levantamientos en Mendoza, San Juan, La Rioja y San
Luis. El caudillo catamarqueo Felipe Varela lanz una proclama llamando

a la rebelin diciendo: Ser porteo es ser ciudadano exclusivista y ser


provinciano es ser mendigo sin patria. Soldados Federales, nuestro
programa es la prctica estricta de la Constitucin jurada, el orden comn,
la amistad con el Paraguay, y la unin con las dems repblicas
americanas.
A pesar de contar con un importante apoyo popular, Varela fue
derrotado por las fuerzas nacionales en 1867.
Mitre hizo un pronstico demasiado optimista sobre la guerra: En 24
horas en los cuarteles, en 15 das en campaa, en 3 meses en la
Asuncin (La Nacin Argentina, 21 de abril de 1865).
Pero lo cierto es que la guerra dur casi cinco aos y le cost al pas
ms de 500 millones de pesos y 50 mil muertos.
La guerra era para los paraguayos una causa nacional. Todo el pueblo
participaba activamente de la defensa. Los soldados de la Triple Alianza,
en cambio, peleaban por dinero o por obligacin. Esto llev a los
paraguayos a concretar verdaderas hazaas militares, como el triunfo de
Curupayt, donde contando con un armamento claramente inferior,
tuvieron solo 50 muertos frente a los 9 mil de los aliados.
En nuestro pas, la oposicin a la guerra se manifestaba de las maneras
ms diversas, entre ellas, la actitud de los trabajadores correntinos que se
negaron a construir embarcaciones para las tropas aliadas.
En 1870, durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874), las tropas
aliadas lograron tomar Asuncin poniendo fin a la guerra. El Paraguay
haba quedado destrozado, diezmada su poblacin y arrasado su
territorio.
El general Mitre declar: En la guerra del Paraguay ha triunfado no
solo la Repblica Argentina sino tambin los grandes principios del libre
cambio (...) Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaa, podr el
comercio ver inscriptos en sus banderas victoriosas los grandes principios
que los apstoles del libre cambio han proclamado.
Por el tratado de la Triple Alianza, firmado el 1. de mayo de 1865, se
estableca que los aliados respetaran la integridad territorial del Paraguay.
Terminada la guerra, a fines de 1869 los ministros diplomticos de los tres
pases se reunieron en Buenos Aires. El ministro de Relaciones Exteriores
de Sarmiento, Mariano Varela, expres: La victoria no da a las naciones
aliadas derecho para que declaren, entre s, como lmites suyos los que el
tratado determina. Esos lmites deben ser discutidos con el gobierno que
exista en el Paraguay y su fijacin ser hecha en los tratados que se
celebren, despus de exhibidos, por las partes contratantes, los ttulos en
que cada una apoya sus derechos. Pero lo cierto es que Brasil s pensaba
que la victoria daba

Las sublevaciones montoneras de ngel Vicente Pealoza -El Chacho- y


Felipe Varela expresaron un ltimo intento de oposicin de las provincias
al modelo del puerto que perjudicaba seriamente a las economas
regionales y gobernaba sin tener en cuenta las necesidades regionales.
derechos: saque Asuncin, instal un gobierno adicto y se qued con
importantes porciones del territorio paraguayo.
El regreso de las tropas trajo a Buenos Aires, en 1871, una terrible
epidemia de fiebre amarilla, contrada por los soldados durante la guerra.
La peste dej un saldo de 13 mil muertos e hizo emigrar a las familias
oligrquicas hacia el norte de la ciudad, abandonando sus amplias
casonas de la zona sur.
EL CRIMEN DE LA GUERRA
Si es verdad que la civilizacin de este siglo tiene por emblemas las
lneas de navegacin por vapor, los telgrafos elctricos, las fundiciones
de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles, etc., los nuevos
misioneros de civilizacin salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La
Rioja, San Juan, etc., etc., no solo no tienen en su hogar esas piezas de
civilizacin para llevar al Paraguay, sino que iran a conocerlas de vista
por la primera vez en su vida en el pas salvaje de su cruzada
civilizadora.
Juan Bautista Alberdi, La Guerra del Paraguay, Buenos Aires,
Hyspamrica, 1985.
LA GUERRA POPULAR
Al traer las canoas al puerto fue cuando todos quedaron espantados de lo
que vieron, pues al remover los cuerpos para ver si haba heridos, se
encontraron con varias mujeres muertas, las que vestan con camisa de
soldado, y con estas varias criaturas. Han combatido sin descanso y
pasado cinco das sin tomar ninguna clase de alimento, por lo que ya
tenan 200 hombres cados de extenuacin. Y aun as la tropa ha resistido
entregarse. Lo que hacen los paraguayos no es fcil que lo haga nadie en
el mundo. Oh seor, toda ponderacin es poca para pintar hombres
hambrientos! Qu gente! Y aun as pensaban en pelear y no rendirse.
Carta del general Rivas a Mitre.
Mitre le responde que sus palabras son dignas de un folletn de Alejandro
Dumas. Su vicepresidente le pide al General: No deje de mandar a sta

todos los prisioneros que nos correspondan. En la frontera creo que han
de ser muy tiles, ya sean presos, soldados o peones; aumentarn la
poblacin.
Carta de Marcos Paz a Mitre, en Milcades Pea, De Mitre a
Roca, Buenos Aires, Fichas, 1971.

Desembarco del Ejrcito Argentino junto a las trincheras de Curuz, de


Cndido Lpez.
La heroica resistencia y la voluntad de combatir del pueblo paraguayo
contrastaba con las deserciones de soldados en las fuerzas aliadas,
motivadas por el carcter injusto de la guerra y por el sistema de levas
que obligaba a los desocupados a marchar al frente.
LA PRESIDENCIA DE DOMINGO F. SARMIENTO
Para las elecciones de 1868, Mitre apoy tcitamente la candidatura de
Sarmiento que se encontraba en los Estados Unidos ocupando un cargo
diplomtico. La obra de gobierno de Sarmiento estuvo directamente
relacionada con la frase utilizada como subttulo de su obra Facundo:
Civilizacin y Barbarie.
Obsesionado por difundir lo que, a su entender, significaba
civilizacin, desarroll una amplia labor educativa y cultural, triplicando
el nmero de alumnos, creando ochocientas escuelas y fundando las
escuelas normales de formacin de docentes.
Al asumir la presidencia, el 12 de octubre de 1868, Sarmiento expres:
Para tener paz en la Repblica Argentina, para que los montoneros no
se levanten, para que no haya vagos, es necesario educar al pueblo en la

Sarmiento intent aplicar en la Argentina ideas y proyectos econmicos


basados en el desarrollo del mercado interno que haba conocido en los
Estados Unidos. Pero la realidad argentina y su clase dirigente eran muy
distintas de las norteamericanas.
Escuela Naval.
verdadera democracia, ensearles a todos lo mismo, para que todos sean
iguales... para eso necesitamos hacer de toda la repblica una escuela.
Una mayora dotada con la libertad de ser ignorante y miserable no
constituye un privilegio envidiable para la minora educada de una nacin
que se enorgullece llamndose republicana y democrtica.
Sarmiento fue uno de los primeros integrantes de la elite en valorar la
difusin de la educacin como una garanta de continuidad del sistema.
Vea en ella un medio privilegiado de transmisin de los valores
tradicionales, el culto a la obediencia, el respeto a la autoridad y la
uniformidad de pensamiento. La labor educativa de Sarmiento tambin
incluy la creacin del Colegio Militar de la Nacin y de la
PRIVATISTA O ESTATISTA?
En 1869 un grupo de capitalistas argentinos encabezados por Eduardo
Madero y Norberto de la Riestra, vinculados a la Banca Baring de Londres,
propone la construccin del puerto de Buenos Aires a cambio de quedarse
con la mitad de los terrenos ganados al Ro de la Plata. Sarmiento acepta
la propuesta. Mitre, otrora privatista, se opone en estos trminos: Se dice
que los gobiernos son malos empresarios. Pero hay una porcin de
empresas que por necesidad y conveniencia pblica deben estar
radicadas en el gobierno. [...] Aqu se quiere subordinar el inters general
a la ganancia de unos pocos.
Milcades Pea, De Mitre a Roca. Buenos Aires, Fichas, 1971.
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Sarmiento haba comprendido en los Estados Unidos la importancia de
las comunicaciones en un pas extenso como el nuestro. Durante su
gobierno se tendieron 5 mil kilmetros de cables telegrficos y en 1874,

poco antes de dejar la presidencia, se inaugur la primera lnea


telegrfica con Europa. Moderniz el correo y se preocup particularmente
por la extensin de las lneas frreas. Pensaba que, como en los Estados
Unidos, el tren deba ser el principal impulsor del mercado interno,
uniendo las distintas regiones entre s y fomentando el comercio nacional.
Pero estos no eran los planes de las compaas britnicas inglesas, cuyo
nico inters era traer los productos del interior al puerto de Buenos Aires
para poder exportarlos a Londres. En lugar de un modelo ferroviario en
forma de telaraa, o sea interconectado, se construy uno en forma de
abanico, sin conexiones entre las regiones y dirigido al puerto. Este es un
claro ejemplo de las limitaciones de los gobernantes argentinos frente a
las imposiciones del capital ingls. La red ferroviaria pas de 573
kilmetros a 1331 al final de esta presidencia.
Sarmiento intent concretar proyectos renovadores como la fundacin
de colonias de pequeos agricultores en Chivilcoy y Mercedes. La
experiencia funcion bien, pero cuando intent extenderla se encontr
con la cerrada oposicin de los terratenientes porteos.
Al respecto, declaraba Sarmiento: Quieren que el gobierno, quieren
que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o
triplicarles su fortuna a los Anchorena, a los Unzu, a los Pereyra, a los
Luros, a los Drugan, a los Cano, a los Leloir, y a todos los millonarios que
pasan su vida mirando cmo paren las vacas.
Sarmiento reanud las relaciones cordiales con Urquiza, reelegido
gobernador de Entre Ros. El caudillo Ricardo Lpez Jordn acus a
Urquiza de entregarse a los porteos y encabez una rebelin que
culmin el 11 de abril con el asesinato del gobernador entrerriano. El
gobierno nacional intervino la provincia y los entrerrianos resistieron
utilizando tcticas guerrilleras, hasta que fueron derrotados en Santa
Rosa.
La crisis econmica de 1873 se manifest en la Argentina como un
reflejo de la crisis internacional, lo que mostr la creciente incorporacin
del pas al mercado mundial.
La clase dirigente argentina haba tomado el hbito de solicitar
prstamos de divisas al exterior. Muy frecuentemente, los fondos
obtenidos no se aplicaban a los fines para los que haban sido solicitados.
Esta conducta irresponsable generaba un sueo de una falsa prosperidad
del que nuestro pas era despertado por los pases centrales, que en los
momentos de crisis
suspendan los crditos e inversiones y bajaban arbitrariamente los
precios de nuestras materias primas.
Las consecuencias de esta primera crisis fueron quiebras, devaluacin
de la moneda, reduccin de los salarios de los empleados pblicos,
disminucin de la inmigracin y desocupacin.
Como efecto positivo puede mencionarse la aparicin dentro de la
oligarqua de un minoritario grupo proteccionista que pretendi fomentar
la industria nacional. Lamentablemente, carecan de firmes convicciones,
ya que superada la crisis retomaron su apoyo al modelo agroexportador.
DEUDA EXTERNA
Somos deudores, puesto que tenemos que pagar lo que compramos para

nuestro consumo. Y en efecto, si examinamos la cuestin con nmeros


veremos que el 85% de los valores que producimos se invierte en pagar
los transportes, las comisiones, los fletes de la marina extranjera, el
capital y la renta de sus fbricas, el sustento y la alimentacin de sus
trabajadores y familias. As, pues, ese 85% queda a beneficio del
extranjero. Digan, pues, los hombres de razn y de criterio prctico, si es
posible que ningn pas pueda progresar social y econmicamente con
semejantes bases.
Vicente Fidel Lpez, Discurso en el Congreso de la Nacin,
DSCNA, 1873.
Entre las mltiples obras de Sarmiento hay que mencionar la
organizacin de la contadura nacional y el Boletn Oficial, que permitieron
a la poblacin en general conocer las cuentas oficiales y los actos de
gobierno. Cre el primer servicio de tranvas a caballo, dise los jardines
Zoolgico y Botnico. Al terminar su presidencia, 100 mil nios cursaban
la escuela primaria.
EL PRIMER CENSO
En 1869 se concret el primer censo nacional. El 71% de los argentinos
era analfabeto. Segn el censo, el 5% eran indgenas y el 8% europeos. El
75% de las familias viva en la pobreza, en ranchos de barro y paja. Los
profesionales solo representaban el 1% de la poblacin. La poblacin era
escasa, estaba mal educada y -como la riqueza- estaba mal distribuida.
LA PRESIDENCIA DE NICOLS AVELLANEDA
En 1874 y con este panorama socioeconmico, en elecciones
calificadas por Mitre como fraudulentas, fue electo presidente otro hombre
del interior, el tucumano Nicols Avellaneda.
El mitrismo, derrotado en los comicios, fracas en su intento de dar un
golpe de Estado. En los combates que permitieron la derrota de los
mitristas se destac el joven oficial Julio Argentino Roca.
Concluida la revuelta, Avellaneda aplic una poltica de conciliacin
sancionando una ley de amnista e incorpor a su gabinete a miembros de
la oposicin mitrista. En 1876 se promulg la Ley de Inmigracin conocida
como Ley Avellaneda, que apareca como una promesa interesante de
tierras y trabajo para los campesinos europeos que se asentaran en
nuestro pas.

Avellaneda enfrent los efectos perdurables de la grave crisis


econmica con medidas extremas como la disminucin del presupuesto,
suspensin de la convertibilidad del papel moneda a oro, la rebaja de
sueldos y los despidos de empleados pblicos.
A partir de 1876 llegaron al pas los primeros barcos frigorficos. Esto
modificaba notablemente el panorama de las exportaciones argentinas e
incrementaba el valor del ganado.
Al finalizar su presidencia, Avellaneda envi al parlamento un proyecto
de federalizacin de la ciudad de Buenos Aires, con la intencin de poner
fin a la histrica disputa por la residencia de las autoridades nacionales,
que estaban de hecho sometidas a la autoridad y
Deca Avellaneda en 1877:
Los
jurisdiccin del gobernador de la
tenedores de bonos argentinos deben,
provincia de Buenos Aires.
a la verdad, reposar tranquilos. La
Repblica puede estar dividida El proyecto provoc la reaccin del
hondamente en partidos internos; gobernador, Carlos Tejedor, quien pero
no tiene sino un honor y un se sublev contra las autoridades crdito,
como solo tiene un nombre y nacionales en tanto se llevaban a una
bandera ante los pueblos cabo las elecciones presidenciales extraos.
que dieron el triunfo a la
frmula

Roca-Madero, partidarios de la
federalizacin.
El presidente Avellaneda abandon la ciudad e instal el gobierno en el
entonces vecino pueblo de Belgrano. Buenos Aires fue sitiada y Tejedor
debi renunciar.
Finalmente , en agosto de 1880, la legislatura nacional declar disuelto
al cuerpo legislativo bonaerense y sancion la Ley de Federalizacin de la
ciudad de Buenos Aires.
Buenos Aires fue declarada Capital Federal de la Repblica Argentina.
Las autoridades provinciales continuaran residiendo en Buenos Aires
hasta tanto se construyera la nueva capital de la provincia, La Plata, que
sera inaugurada aos ms tarde.
VENTAJAS DEL FRIGORFICO
Yo me quedo asombrado cuando pienso en todas las ventajas que se
pueden sacar del invento del frigorfico. Las mujeres podrn construir
cada una en su casa un retrete frigorfico, sea sencillo o sea adornado
como un elegante tocador, y si tienen la constancia de no salir de l, sino
para ir a las tiendas, recibir visitar y comer, conservarn una juventud
eterna, y a los 80 parecern mozas de 25 aos. El sistema frigorfico
aplicado a la poltica, producir tambin efectos benficos; las
revoluciones sern ms raras, si encierran a los autores de revoluciones
en calabozos frigorficos, porque la baja temperatura de su prisin
calmar sin duda su ardor revolucionario.
El Mosquito, peridico semanal independiente satrico, burlesco y de
caricatura, director Enrique Stein, ao XIV, N.
730, domingo 13 de diciembre de 1876.
LA LLAMADA CONQUISTA DEL DESIERTO
El gobierno de Avellaneda, por medio del ministro de Guerra, Adolfo
Alsina,
impuls una campaa para extender la lnea de frontera hacia el sur de la
provincia de Buenos Aires.
El plan de Alsina era levantar poblados y fortines, tender lneas
telegrficas y cavar un gran foso, conocido como la zanja de Alsina, con
el fin de evitar que los indios se llevaran consigo el ganado capturado.
Antes de poder concretar del todo su proyecto, Alsina muri y fue
reemplazado por el joven general Julio A. Roca, quien aplic un plan de
aniquilamiento de las comunidades indgenas mediante una guerra
ofensiva y sistemtica.
El propio Roca haba definido la relacin de fuerzas: Tenemos seis mil
soldados armados con los ltimos inventos modernos de la guerra, para
oponerlos a dos mil indios que no tienen otra defensa que la dispersin ni
otras armas que la lanza primitiva.
La modernizacin del pas inclua poblar el desierto, as llamado
puesto que se supona deshabitado. Sin embargo, aunque no eran
numerosos, s haba habitantes, establecidos en esas tierras desde haca
mucho tiempo: los indgenas.
Para tener una idea de las dimensiones de lo que supuso el etnocidio
de la Campaa del Desierto, encabezada por el general Roca y justificada
por los hombres del 80 en aras de la modernizacin, hay que recordar que

la Argentina de entonces tena dos millones de habitantes: fueron


eliminadas o sometidas a relaciones de trabajo prcticamente como
esclavos veinte mil personas.
La Conquista del Desierto signific adems la transferencia de millones
de hectreas a un reducido nmero de familias cercanas al poder, que
pagaron por ellas sumas irrisorias.
Algunos ya eran grandes terratenientes, otros comenzaron a serlo. Los

La "Conquista del Desierto y su complemento, las campaas del Chaco y


Formosa, implicaron verdaderos genocidios sobre la poblacin indgena y
la apropiacin de sus tierras para ser transferidas a unas pocas familias
vinculadas al poder.
Pereyra Iraola, los lzaga Unzu, los Luro, los Anchorena, los Martnez de
Hoz.
Esto imposibilit el acceso a la tierra a pequeos y medianos
propietarios, echando por tierra los sueos de Alberdi y Sarmiento de
imitar el modelo norteamericano.
Fue el ejrcito el que realiz la conquista, por cuenta y orden del
Estado nacional, y fue el ejrcito la institucin que mayor poder e
influencia adquiri a partir de este hecho.
DE CACIQUES A MUCAMOS
Desde la introduccin del Rmington y del Spencer, ya la lanzas no valen
un ardite. La prueba est en que desde 1875 al presente los indios han ido
perdiendo sus mejores caciques y capitanes a ms de diez mil y tantos
mocetones que hoy estn de cocineros, mucamos y soldados, con mucho
ms provecho para ellos que antes que se moran de hambre.
Federico Barbar, militar participante en la Conquista del Desierto,
Manual o vocabulario de la lengua pampa, Buenos
Aires, 1879.
LA PRESIDENCIA DE JULIO A. ROCA
La guerra civil dur casi setenta aos. Haban fracasado los intentos de
oponerse al poder de Buenos Aires. La Aduana, el puerto y los productos
britnicos contribuyeron tanto o ms que las tropas a imponer el modelo
agroexportador.
El pas estaba pacificado. Los indios haban dejado de ser una
amenaza. Los gauchos se haban transformado en peones de estancia. Y

los ltimos montoneros fueron derrotados.


El general Julio A. Roca asumi la presidencia en octubre de 1880.
Haba nacido en Tucumn y haba ganado un importante prestigio entre la
elite dirigente y los inversores extranjeros por haber comandado
exitosamente, un ao antes, la Conquista del Desierto.
A pesar de su declamada actitud liberal, Roca y su gente no vean al
Estado como un simple rbitro o guardin del orden pblico, sino que le
asignaban un papel central en la formacin de empresas privadas
nacionales y en la
instalacin de compaas extranjeras.
El Estado nacional se constituy en un verdadero desarrollador de la
economa argentina porque, entre otras cosas, cre un sector de
contratistas del Estado: la mayora de las obras pblicas se hicieron con
contratistas privados pero financiadas por el Estado nacional.
Aumentaron notablemente las inversiones britnicas en ferrocarriles,
frigorficos, bancos y tierras.
Consecuentemente, a cuatro aos de asumir Roca, la Argentina
destinaba casi la mitad de sus ingresos al pago de las deudas contradas
con los bancos extranjeros.
En poco tiempo, una verdadera red de vas cubri la Pampa hmeda
llevando los productos agropecuarios a los puertos.
El 75% de la red ferroviaria qued en manos britnicas, unos pocos
kilmetros a cargo de empresas francesas y el resto, los ramales que
daban prdidas, en manos del Estado. Ese mismo Estado garantizaba a
las compaas extranjeras un 7% anual de ganancia sobre el capital
invertido y les regal miles de hectreas adyacentes a las vas.
La garanta de los ferrocarriles implic el pago de una suma anual a la
empresa del ferrocarril que lleg a representar, en algunos aos, ms del
20% del presupuesto nacional. Es decir que cuando el volumen de trnsito
del ferrocarril no llegaba a cubrir la ganancia mnima que garantizaba la
empresa, el Estado nacional tena que hacerse cargo del pago de la
diferencia.
La enseanza haba sido casi exclusivamente en manos del poder
eclesistico una herramienta de difusin ideolgica. La clase gobernante,
consciente del valor y el alcance de este elemento unificador y como
garanta de continuidad del sistema, asumi la responsabilidad de impartir
educacin a toda la poblacin. En su afn centralizador, el gobierno de
Roca no se detuvo ante el tradicional poder de la Iglesia Catlica.

El general Julio Argentino Roca y los hombres del 80 esperaban gobernar


la Argentina moderna bajo el lemaPaz y Administracin.
Se cre, en 1884, el Registro Civil, que en su primer ao de vida
registr 11.780 nacimientos, 8.242 defunciones y 2.774 matrimonios.
El manejo del Registro Civil le reportaba a la Iglesia un doble beneficio,
poder poltico, al confeccionar los nicos padrones electorales existentes,
y poder econmico por la recaudacin obtenida a travs de la inscripcin
de nacimientos, casamientos y defunciones.
La clase gobernante, consciente del valor y el alcance de este
elemento unificador y como garanta de continuidad del sistema, asumi
la responsabilidad de impartir educacin a toda la poblacin.
Por iniciativa de Sarmiento en su funcin de director general del
Consejo Nacional de Educacin, el gobierno de Roca sancion en 1884 la
ley 1420, que establece la enseanza primaria gratuita, obligatoria y laica
para todos los habitantes del pas.
Se multiplicaron entonces las escuelas estatales que ocuparon en la
mayora de los casos el lugar de las escuelas parroquiales y de rdenes
religiosas.
La puja con la Iglesia se tens de tal manera que se lleg, en 1884, a la
ruptura de relaciones con el Vaticano.
ROCA SEGN SARMIENTO
El general Roca llev la idea de gerencia al gobierno nacional. La
repblica ha sido su capital, la fuerza sus medios. A l no le importa la
forma, lo que busca es imperar. Entr a su gobierno con su Ministro
ultramontano y lleg a preparar un concordato con la Santa Sede.
Agitaciones sociales y polticas, de carcter complejo, sublevaron muy
luego el espritu liberal. El ministro catlico cay y fue sustituido por otro
del polo opuesto. Roca explot al liberalismo y rompi con la Iglesia,
haciendo creer que defenda una causa acorde con el espritu del pueblo
argentino. La reaccin se produjo por razones ms complejas aun: la

Iglesia tom ascendiente moral en la opinin y Roca volvi a establecer


concomitancias con el clero, consultando siempre los intereses de su
perpetuacin en el poder por medio de su propia familia.
Domingo F. Sarmiento, El Censor, 9 de julio de 1886.
EL PRIMER MENSAJE DEL PRESIDENTE ROCA EN 1881
...Como habis podido notarlo [dice a los miembros del Congreso), la
paz
ms profunda, el orden y la libertad ms completas reinan en toda la
Repblica, y nuestro crdito poltico y econmico penetra en todos los
pueblos y mercados europeos, que empiezan a creer, por fin, que hemos
entrado en la poca de la razn y de la edad madura. A la incertidumbre
en que hemos vivido constantemente, aun en los perodos en apariencia
ms tranquilos, ha sucedido una confianza sin lmites en el porvenir. Las
provincias no se preocupan ya de armarse para velar por su autonoma, ni
sus gobiernos de garantizarse contra las asechanzas revolucionarias, sino
de su reorganizacin poltica, social y econmica, del perfeccionamiento
de su administracin, de agricultura, irrigacin, caminos, bancos y todo
aquello que represente un adelanto o una mejora... He hecho por mi parte
todo cuanto ha sido posible, a fin de cumplir mi solemne promesa de
hacer un gobierno de paz y administracin, confiado para ello, menos en
mis propias fuerzas y aptitudes, que en la rectitud, talentos y consejos de
los honorables seores que me acompaan como Secretarios de Estado.

La asuncin por el Estado de funciones antes reservadas a la Iglesia,


como el Registro Civil, que aparece a la izquierda de la imagen, le
reportaron un doble beneficio: poder poltico, al confeccionar los nicos
padrones electorales existentes, y poder econmico, por la recaudacin
obtenida por medio de estos servicios.
LA ECONOMA PRIMARIA EXPORTADORA
Las inversiones, los transportes y la inmigracin sern los tres factores
centrales en el proceso de modernizacin econmica que se inicia en este
perodo en estrecha vinculacin con las necesidades de los pases
centrales.
El crecimiento de la poblacin europea determin un importante
aumento en la demanda de alimentos y materias primas. Pero los recursos
econmicos y humanos europeos se volcaron preferentemente hacia la
industria, de modo que el abastecimiento de materias primas y alimentos
se tornaba insuficiente. Los notables avances en los medios de transporte
posibilitaron la incorporacin de los recursos naturales de los pases
perifricos.
Por otro lado, en los pases centrales, la preponderancia de la
economa urbana abandonaba a su suerte a millones de campesinos
europeos que se trasladaran hacia zonas nuevas, como la Argentina. La
aceleracin del desarrollo haba hecho necesaria la extensin del
mercado. La consecuencia fue el nacimiento del capitalismo
contemporneo, diferente del de los primeros aos del siglo XIX. Haban
surgido nuevas prcticas y una nueva mentalidad. Era un capitalismo que
en virtud de su capacidad de acumulacin poda pagar la invencin de
nuevas tcnicas, y a su vez, verse transformado por ellas.
En consecuencia, la Argentina sufri en este perodo cambios
significativos. Se produjo una importante afluencia de capitales britnicos
que invirtieron en tierras, bancos y en la incipiente industria frigorfica.
Las clases dominantes nacionales se mostraron indiferentes ante la
convocatoria del gobierno nacional para emprender obras de
infraestructura y servicios, como los ferrocarriles.
A diferencia de la clase dirigente norteamericana, la argentina
esperaba que el Estado efectuara las inversiones, o que las hicieran los
ingleses.
La explicacin se encuentra -entre otros elementos- en que, para la
burguesa norteamericana, el habitante de su pas era, adems de un
compatriota, un consumidor de los productos que ella fabricaba. Para la
elite argentina, en cambio, el gaucho era un subordinado y no un cliente.
De all el desinters por el pas y por la formacin de un mercado interno.
Los gobiernos contrataron emprstitos para realizar obras que, en
definitiva, beneficiarn principalmente al capital y a la industria ingleses y
a los hacendados argentinos.
La modernizacin del pas se dio, entonces, a partir de las necesidades
del mercado ingls, principal comprador y vendedor de nuestro pas.
Si bien la venta de nuestros productos primarios satisfaca las
expectativas de los sectores terratenientes, no dejaba de escucharse la
voz de los disconformes con el modelo elegido.
PROTECCIONISMO O LIBERALISMO

No hay en el mundo hoy da, un solo estadista serio que sea


librecambista, en el sentido en que aqu entienden esta teora. Hoy todas
las naciones son proteccionistas, y dir algo ms: siempre lo han sido y
tienen fatalmente que serlo para mantener su importancia econmica y
poltica. El proteccionismo industrial puede hacerse prctico de muchas
maneras, de las cuales las leyes de aduana son solo una, aunque sin
duda, la ms eficaz, la ms generalizada y la ms importante. Es
necesario que en la repblica se trabaje y se produzca algo ms que
pasto. Cuando esta cuestin se discuti en el Parlamento ingls, uno de
los ilustrados defensores del librecambio deca que l quera, sosteniendo
su doctrina, hacer de Inglaterra la fbrica del mundo y de la Amrica la
granja de Inglaterra. Y deca una gran verdad, seor Presidente, que en
gran parte se ha realizado porque, en efecto, nosotros somos y seremos
por mucho tiempo, si no ponemos remedio al mal, la granja de las
grandes naciones manufactureras.
Carlos Pellegrini, Discurso ante la Cmara de Diputados de la
Nacin, Diario de Sesiones, tomo II.

La clase dirigente argentina se negaba a invertir en la industria. Se


beneficiaba cobrando las exportaciones en libras y pagndolas a sus
empleados en pesos devaluados. Este accionar retras notablemente el
desarrollo econmico y social argentino.
RGIMEN DE DISTRIBUCIN Y PROPIEDAD DE LA TIERRA

La abundante cantidad de tierra frtil, que hubiese permitido realizar


una mejor distribucin de la riqueza y la consecuente democratizacin de
nuestra sociedad, fue repartida por el Estado por medio de leyes, decretos
y cesiones.
Para 1880, tras la Conquista del Desierto, la mayor parte de las tierras
pblicas estaba en manos de unos pocos particulares que, en la mayora
de los casos, no las ponan a producir sino que las usaban como medio de
especulacin econmica. De este modo, se crearon latifundios
improductivos.
Por otra parte, cientos de miles de inmigrantes (que venan atrados
por la promesa formal del Estado argentino de que seran propietarios)
advertan al llegar al pas que no haba tierra para ellos. Les quedaban dos
opciones: o quedarse en la ciudad a trabajar en lo que pudieran, o
trasladarse al campo a trabajar de peones como lo hacan en Europa. Esto
trajo como consecuencia un desmedido aumento de la poblacin urbana y
el crecimiento del sector terciario (comercio y servicio).
En cambio, el desarrollo de las distintas regiones argentinas no fue
equilibrado, pues a medida que aumentaba la riqueza pampeana, la
diferencia con respecto de las dems reas se tornaba evidente. De estas,
solo tuvieron reales posibilidades de prosperar Tucumn, con la
produccin de azcar, y Cuyo con la vitivinicultura, regiones en las que las
elites gobernantes ostentaron actitudes favorables al crecimiento. Otras
actividades, no ligadas al mercado exterior, experimentaron una lenta
decadencia.
LA RIQUEZA DE LOS ESTANCIEROS
En la Pampa hmeda surgi una poderosa estructura econmica,
favorecida por un escenario geogrfico excepcionalmente adecuado para
las tareas agropecuarias. Los terratenientes han adquirido -demuestra una
investigacin ordenada en 1898 por el Congreso Nacional- tierras de los
cados en la lucha, que han sido los ms dbiles, es decir, los pequeos
propietarios, adicionando sus posesiones vastas, con nuevos elementos,
triunfando as la tendencia acaparadora. La riqueza de los estancieros con
apellidos tradicionales se acrecent luego con la exportacin de carne
gracias al descubrimiento de Tellier (1873) y al frigorfico. Ambos hechos,
conjuntamente con la difusin del alambrado, sealan las realidades ms
importantes de la Argentina para el acrecentamiento de la riqueza y el
poder de los menos.
Flix Luna, El mundo rural, en Historia de la Argentina,
1880-90.
LA ARGENTINA SEGN UN INFORME INGLS
La Argentina tiene hoy 1.400.000 habitantes para una superficie de la
que solo la mitad excede al tamao de Inglaterra, Irlanda, Francia y
Espaa
juntas. Hay dos habitantes por milla cuadrada. De cada 100 millones de
pesos papel, 14 pertenecen a ingleses e irlandeses. Este es un pas que
cualquiera que lo haya visitado no puede dudar que est predestinado un
da no lejano a ocupar un lugar destacado entre las naciones. Pero la
indolencia de sus habitantes nacionales y una marcada indiferencia para
abrazar cualquier sistema de industria, presenta un obstculo sumamente

serio en contra del desarrollo del pas. No sera una exageracin afirmar
que en empresas y en el empleo de capitales britnicos se encontrar la
clave precisa para la prosperidad argentina.
Informe de las condiciones financieras y comerciales de la Repblica
Argentina, recopilado en 1866 por el secretario de la legacin de Su
Majestad Britnica en Buenos Aires. Londres, 1866; en Milcades Pea,
De Mitre a Roca, Buenos Aires,
Fichas, 1973.
LA GENERACIN DEL 80

Hacia 1880, la derrota de los ltimos alzamientos del interior contra el


centralismo porteo y la federalizacin de Buenos Aires, consolidaron el
poder del gobierno ****** ebook converter DEMO - ww
La clase dirigente que acompa el proceso de modernizacin fue la
llamada Generacin del 80. Esta generacin confi en que el progreso
econmico y la organizacin poltica posibilitaran el surgimiento de una
nueva sociedad. Abarc personalidades de distinta edad y formacin,
destacados escritores, polticos y tambin terratenientes. Algunos de sus
integrantes ms conocidos fueron: Paul Groussac, Miguel
Can, Eduardo Wilde, Carlos Pellegrini, Luis Senz Pea, Ramn Crcano y
Joaqun V. Gonzlez.
Los hombres de esta generacin se caracterizaron por heredar y
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nacional.
compartir muchos de los
pensamientos y aspiraciones de la Generacin del 37, como el de que
solo la clase letrada es la poseedora del derecho a conducir el pas, y la
adhesin al pensamiento liberal. El liberalismo sostuvo la fe en el progreso
y la creencia en que el desarrollo econmico solo se alcanzara mediante
el juego libre de las fuerzas comerciales y con gobiernos limitados a
respetar la libertad individual.
Fueron discpulos del pensamiento de Juan Bautista Alberdi y Herbert
Spencer. Para Alberdi (1818-84), haba que civilizar el pas una vez
consolidada su unidad a su juicio los dos pilares bsicos del desarrollo
eran la mano de obra y el capital extranjero. Los hombres del 80,
esencialmente polticos y no tericos, hicieron suyos estos postulados

que, prcticamente, eran los que haban dominado los ltimos veinte
aos.
EL LIBERALISMO EN AMRICA LATINA
La rpida expansin de las economas de exportacin latinoamericanas
fue acompaada e incluso precedida por la victoria de una justificacin
intelectual para su integracin en la economa mundial. Esta justificacin
fue el liberalismo.
El liberalismo sostuvo la fe en el progreso y la creencia en que el
desarrollo econmico solo se alcanzara mediante el juego libre de las
fuerzas comerciales y con gobiernos limitados a respetar la libertad
individual.
El liberalismo latinoamericano, al igual que la mayora de sus ideologas,
fue algo importado. Sus fuentes principales fueron Francia e Inglaterra. Sin
embargo, a diferencia de estos pases, Amrica latina no haba pasado por
una industrializacin significativa a mediados del siglo XIX. Por ello,
careca de la estructura social que haba madurado el liberalismo en
Europa, hecho que sin duda tornara diferente al liberalismo
latinoamericano. Durante la ltima parte del siglo XIX el liberalismo
econmico permaneci firme en Amrica latina.
El positivismo represent la vanguardia ideolgica de una burguesa
identificada con el avance sostenido de la ciencia y de la tcnica como
forma de desarrollar las fuerzas productivas y de terminar con las
secuelas de la barbarie, tanto en el orden material como el cultural. La
utopa positivista apuntaba a configurar sociedades previsibles en las
cuales los individuos
estuvieran absolutamente absorbidos por el poder.
De esa preferencia por lo previsible, tomaba fuerza la idea de suprimir
la poltica, identificada con el caudillismo, con la confrontacin violenta
y, en general, con la aparicin de tendencias orientadas a suplantar al
sector que ejerca el poder. Se pensaba en su reemplazo por la
administracin, una actividad regular, con rasgos cientficos,
legitimada por la posesin de un saber sobre el bien de la sociedad
nacional que consolidara un progreso lineal e indefinido exentas de
valoraciones. Burcratas serenos, imbuidos de soluciones, tomadas
despus de un estudio desapasionado de cada cuestin de la agenda
pblica, eran el modelo de administradores que deban reemplazar a los
polticos de una poca superada.
Buscaron nacionalizar la cultura del pas. Preocupados por los posibles
efectos desintegradores de la poltica inmigratoria, practicaron un
liberalismo de corte laicista (promovan la separacin de la Iglesia en las
cuestiones referentes al Estado) que trajo como consecuencia el
enfrentamiento con la Iglesia y los sectores catlicos representados, entre
otros, por Jos M. Estrada, Pedro Goyena y Emilio Lamarca. El debate
entre ambos sectores se caracteriz por el menosprecio que el grupo
innovador manifestaba por las posiciones catlicas, ya que para la
mentalidad positivista el dogmatismo cristiano era el principal obstculo
en el camino hacia el progreso.
Sin embargo, liberales y catlicos no se enfrentaron en el aspecto
socioeconmico:
ambos sectores

coincidan en que el rol del pas deba ser el de proveedor de materias


primas.
Un aspecto polmico es el de la existencia o no de un programa
generacional. Algunos analistas hablan de un proyecto poltico y
econmico

Los hombres del 8o compartieron la idea de posibilidad de progreso en el


campo social, una visin optimista del futuro humano, propia del
positivismo. Para su realizacin, en nuestro pas, era necesario eliminar la
pervivencia del pasado colonial y la ignorancia.
que, si bien no fue enunciado en forma explcita, puede encontrarse
definido en discursos polticos y parlamentarios.
Manifestaciones de este proyecto seran en el campo poltico-social: las
leyes laicas, la concentracin del poder y la poltica inmigratoria.
MATRIMONIO CIVIL
Todo el mundo se asombra de que no tengamos el matrimonio civil. No
hay extranjero que no diga: muy adelantado el pas, pero por qu no
tiene el matrimonio civil? Cada uno de los representantes de las naciones
extranjeras la primera pregunta que hacen es esa; cmo es que no
tienen matrimonio civil?.
Eduardo Wilde, Discurso en el Senado de la Nacin, 1884.
LA CONCENTRACIN DEL PODER
El ideal de progreso supona la creacin de un nuevo orden poltico y
social. El orden y el progreso requeran la estructuracin de un Estado de
tipo moderno, es decir, un poder centralizado que pudiera ejercer el
control poltico y administrativo y garantizar las condiciones para el
desarrollo econmico. La intencin de los centralistas era promover un
mayor desarrollo econmico mediante el crecimiento de las lneas de
exportacin-importacin. La estabilidad poltica se consideraba algo
esencial para atraer la inversin extranjera que, a su vez, estimulara el
crecimiento econmico. Los ferrocarriles son un ejemplo: los inversores
extranjeros se resistiran a colocar sus fondos en un pas amenazado por
el desorden poltico.

Por otra parte, es de destacar que algunas voces se levantaron contra


la europeizacin a ultranza. Leandro N. Alem, futuro fundador de la Unin
Cvica Radical, por ejemplo, mostr una acentuada adhesin a lo criollo en
oposicin a lo extranjero que se ofreca como moderno, como lo manifest
tambin Jos Hernndez. Esta idea se intensific despus de 1880, tal
como lo demuestra el xito de los folletines de Eduardo Gutirrez, entre
los que se destaca Juan Moreira.
Adems, tampoco faltaron quienes se opusieron al papel de pas
agroexportador que la divisin internacional del trabajo haba reservado
para la Argentina. Algunos hombres de la poca observaron con claridad
las
limitaciones de una prosperidad sin industrias. Discursos de la dcada del
setenta como los de Lucio V. Lpez, Vicente F. Lpez, Aristbulo del Valle y
Carlos Pellegrini, entre otros, eran limitados y estaban sujetos al devenir
del mercado mundial.
Surgidos en pocas de crisis, los proyectos proteccionistas fueron
abandonados cuando las causas externas de tales preocupaciones
desaparecieron.
LA OPININ DE UN HISTORIADOR INGLS
En la Argentina, los partidos polticos o grupos polticos y sus ttulos son
un poco confusos en trminos de la historia europea. Se usa el trmino
liberal y conservador, por ejemplo en la historia inglesa para designar
partidos claros. En la Argentina, esa diferencia no existe porque
normalmente el liberal es lo que entendemos ahora por conservador. Es
como un Ronald Reagan ms o menos, una persona que cree en el
capitalismo, que tiene esa filosofa individualista, que cree en la libertad
de comercio, y toda esa serie de cosas que se asocia ahora con lo que
llamamos los conservadores.
David Rock, entrevista de los autores, para el documental Historia
Argentina 1880-1930, dirigido por Felipe Pigna.
EL LIBERALISMO CONSERVADOR
Concretado entre 1862-1880 el proceso de formacin del Estado
Nacional, hacia 1880, con la presidencia del general Roca, se consolid a
nivel nacional un sistema poltico llamado liberal conservador.
El Estado nacional que se consolida en 1880 puede definirse como
liberal, en tanto favoreci la libertad de mercado y la libre empresa, y, a la
vez, como conservador ya que, en poltica, cre un sistema restrictivo que
excluy de las decisiones polticas a la mayora de la poblacin, mediante
el fraude electoral.
La vida poltica argentina estaba regida por minoras que ejercan el
poder a travs de partidos.
El rgimen constituido puede calificarse de oligrquico porque el poder
poltico se concentraba en un grupo minotario de la sociedad, que
detentaba a la vez el poder econmico y social.

El uso permanente del fraude electoral limitaba la participacin de los


sectores populares en la poltica a la venta de su voto o la obediencia al
caudillo local a cambio de un empleo.
fraude.
En consecuencia, el hombre comn no encontraba espacio alguno para
participar en las cuestiones referidas al gobierno, esta situacin
provocaba un sentimiento de indiferencia hacia la vida poltica en la
mayora de la poblacin.
Antes de que Julio Argentino Roca asumiera la presidencia de la nacin
comenz a conformarse el Partido Autonomista Nacional (PAN) que
signific la participacin poltica organizada de los grupos dirigentes del
interior y asegur su permanencia en el poder mediante el control del
gobierno y el de la sucesin presidencial a travs del
LIBERTAD ECONMICA Y PRCTICAS POLTICAS
Durante este perodo se produce una divergencia entre lo que es la
libertad econmica, que es lo que hace progresar al pas, y lo que son las
prcticas polticas, a las que hay que mirar a la luz de la situacin poltica
de entonces. No se puede decir que los gobernantes de aquella poca
hayan sido liberales o democrticos en el sentido que conocemos
actualmente.
Alvaro Alsogaray, entrevista realizada por los autores para el documental
Historia Argentina 1880-1930, dirigido por Felipe
Pigna.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
En el ltimo cuarto del siglo XIX se produjo en el continente europeo la
Segunda Revolucin Industrial, caracterizada por un indito avance en el
terreno de la tecnologa aplicada a la industria, las comunicaciones y los
transportes. Estas transformaciones tuvieron consecuencias tales como el
abaratamiento de los productos, el aumento del consumo y, por el nivel
de competencia, la casi desaparicin de la empresa familiar a manos de
la gran industria. Esto condujo a la formacin de monopolios que
dominaban el mercado. Grandes empresas comenzaron a aplicar una
organizacin metdica del trabajo segn los conseos de Frederik Taylor,
inventor de nuevos procedimientos tendientes a aumentar el rendimiento

de los trabajadores. Una vez satisfechas las necesidades de los mercados


internos, la mayora de los pases europeos se lanzaron a la consolidacin
de imperios coloniales mediante el dominio de importantes regiones de
Asia, frica y Amrica. Adems del control territorial, pases como
Inglaterra desarrollaron un nuevo modelo de dominacin poltica, basado
en el manejo de la economa de pases formalmente independientes. Esta
dependencia econmica deviene naturalmente en dependencia poltica.
TRANSFORMACIONES EN LA SOCIEDAD: EL
IMPACTO INMIGRATORIO
Con el fin de impulsar el crecimiento demogrfico y obtener la mano de
obra necesaria para cultivar las tierras y realizar obras pblicas, se
continu con la poltica inmigratoria iniciada en aos anteriores. El
compromiso de la elite con el liberalismo se vea reforzado por su
profunda preocupacin acerca de la supuesta inferioridad racial de las
poblaciones nativas. De modo implcito, se aceptaban las teoras racistas
al propugnar constantemente fuertes inmigraciones europeas como
solucin a la falta de mano de obra calificada. Se preferan inmigrantes
del norte de Europa (aunque, en realidad, la gran mayora vino de Espaa
e Italia) con la esperanza de que los hbitos de la confianza en uno mismo
y la capacidad emprendedora -sellos distintivos del ideal liberal- se
reforzaran en el continente.
Mediante una poltica que alentara la inmigracin, la burguesa se
propuso superar dos problemas que enfrentaba para desarrollar el
proyecto de pas planteado en la Constitucin de 1853: la escasez de
mano de obra y el atraso tcnico y cultural de la poblacin nativa.
Dicho proyecto pas por diferentes etapas: en 1869, el 13% de la
poblacin del pas era extranjera; en 1895 el 34%. La mayora de los
extranjeros se
concentr en el Litoral y ms precisamente en Buenos Aires, que en
1869 contaba con 89 mil argentinos y 88 mil extranjeros y pas, en 1887,
a tener una poblacin compuesta por 204 mil nativos frente a 228 mil
extranjeros. Este peso de la poblacin inmigrante fue aun ms
significativo porque el modelo agroexportador llev a una concentracin
de la poblacin en las regiones frtiles del Litoral y la Pampa hmeda, que
pas de tener el 49% del total de poblacin de origen extranjero en 1869
al 63% en 1895. Desde el punto de vista cuantitativo, el logro del proyecto
de atraer inmigrantes fue todo un xito.
La activa poltica inmigratoria llevada a cabo por el Estado nacional
argentino se complement con la crtica situacin que atravesaban los
sectores populares de los pases de la Europa mediterrnea y central. As
fueron llegando campesinos y jornaleros italianos y espaoles expulsados
por la expansin del latifundio en sus respectivos pases, o perseguidos
por razones religiosas, como los irlandeses y los judos, o por motivos
polticos como los militantes obreros y socialistas que haban participado
de la Comuna de Pars en 1871.
La mayora de los inmigrantes no provenan de las regiones del
noroeste europeo donde el capitalismo estaba ms desarrollado y su
mano de obra era ms calificada tcnica y culturalmente -como
esperaban los tericos del 80- sino del sur agrario y subdesarrollado.

Estos inmigrantes que llegaron amparados por una ley del Estado que
les garantizaba mantenimiento y alojamiento gratuito por cinco das o el
traslado al lugar del interior del pas donde fuesen a trabajar y que les
prometi tierras y bienestar, se encontraron con otra realidad: apenas
arribaban los inmigrantes eran llevados al Hotel de Inmigrantes, un lugar
sucio, donde convivan varios miles de personas en condiciones de
hacinamiento. A su

propaganda en el exterior les prometan a los inmigrantes tierra, trabajo,


seguridad y vivienda. Al llegar al puerto con sus familias se encontraban
con una realidad hostil opuesta a las promesas de un Estado que
solamente se preocupaba por obtener mano de obra barata.
alrededor se encontraban los intermediarios, dispuestos a ofrecer trabajo
a cambio de una comisin. Fueron una especie de tratantes de una mano
obra conformada por trabajadores que, en muchos casos, desconocan el
idioma y la realidad nacional, y que muy frecuentemente eran estafados.
Finalmente, la promesa difundida por el Estado de existencia de tierras
a colonizar tampoco se cumpli: casi toda la tierra pblica ya haba sido
repartida entre los miembros ms prominentes de la burguesa
terrateniente, por lo que los inmigrantes que fueron al campo con algo de
capital pudieron optar por arrendarla o, si no lo tenan, deban emplearse
como medieros o peones de estancia.
Otros inmigrantes quedaron en la ciudad y fueron constituyendo el
joven proletariado urbano o realizando otros oficios. Su lugar de vivienda
fueron los conventillos, antiguas casonas coloniales ubicadas en la zona
sur, conformadas por una serie de habitaciones ms o menos iguales
entre s, que daban a un pequeo patio que finalizaba en el piletn y los
retretes. En cada pieza a menudo habitaba una familia completa.
Esas casas mnibus fueron un gran negocio para los propietarios,
debido a la escasez de vivienda y a la falta de control municipal que
permiti la habilitacin de alojamientos sin mnimas condiciones de
salubridad, de modo que con una muy baja inversin se obtena una
altsima ganancia, puesto que se cobraron altsimos precios,
aprovechando la necesidad de la gente.
Sin embargo, el fuerte desarrollo econmico derivado del incremento

de las exportaciones agropecuarias produjo un importante crecimiento


urbano y abri posibilidades de ascenso social a algunos inmigrantes,
sobre todos a aquellos grupos noreuropeos que, contando con algn
pequeo capital o con un oficio, montaron pequeos talleres o habilitaron
un comercio; esto gest una diferenciacin social en el interior de las
propias colectividades.
Pero, igualmente para todos los recin llegados, el grupo de origen fue
muy importante: cada uno encontr en sus connacionales su punto de
apoyo. Por eso, tendieron a agruparse en un mismo espacio, dando origen
a los barrios, as como a recomendarse para trabajos, de modo que se
produjo cierta especializacin por oficio acorde con la nacionalidad.
Tambin as nacieron las primeras asociaciones de socorros mutuos que
ayudaron a los necesitados, y los primeros peridicos y publicaciones
vinculados a la propia colectividad.
EL HOTEL DE INMIGRANTES VISTO POR UN INMIGRANTE
BELGA
Un edificio de madera, con camas con tirantes atravesados que nos
lastimaban las costillas sin que nos dieran nada para poner encima. En
cuanto a la comida, es un horrible guiso de arroz, cordero y papas en mal
estado, que nos lo tiran como a los chanchos. Adems, las naturales nos
tratan como verdaderos parias.
Citado por Ricardo Falcn, Los orgenes del movimiento obrero (18571899), Buenos Aires, CEAL, 1983.
EL CONVENTILLO Y LAS CONDICIONES DE VIDA
En Buenos Aires, haba 1.770 de estos artefactos al comenzar la dcada
del ochenta. En ellos, 51.915 personas habitaban 24.023 habitaciones.
Diez aos ms tarde, 93.743 inquilinos habitaban 37.603 habitaciones.
Jorge Liernur, La construccin del pas urbano, en Mirta Lobato, El
progreso, la modernizacin y sus lmites (18801916), Buenos Aires,
Sudamericana, 2000.
La casa de inquilinato presentaba un cuadro animado, lo mismo en los
patios que en los corredores. Confundidas las edades, las nacionalidades,
los sexos, consituan una especie de gusanera donde todos se revolvan.
Silverio Domnguez Palomas y gavilanes citado por David Vias, De los
Montoneros a los anarquistas. Buenos Aires,
Carlos Perez editor, 1971.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
Se desarrollaron las ideologas obreristas, que se expresaron
orgnicamente en la Primera Internacional de Londres en 1864.
All quedaron expuestas las diferencias entre los socialistas y los
anarquistas. Las dos corrientes coincidan en la necesidad de derrotar a la
burguesa para construir una nueva sociedad, pero los marxistas
plantearon la creacin de partidos obreros y dieron tanta importancia a la
actividad poltica como a la sindical mientras que los anarquistas
priorizaron la actividad sindical oponindose a los partidos polticos y a su
consecuencia natural, los gobiernos.
Ambos grupos ejercieron una importante influencia en el movimiento
obrero y coincidieron coyunturalmente en algunos episodios, como la

Comuna de Pars de 1871. A su vez, la Iglesia comenz a mostrar su


preocupacin frente a los problemas sociales. El papa Len XIII sent las
bases de la Doctrina Social de la Iglesia en 1891 con la encclica Rerum
Novarum. El documento condenaba los excesos del liberalismo y
exhortaba a los catlicos a formar crculos de obreros.
LAS PRIMERAS ORGANIZACIONES, LAS PRIMERAS LUCHAS
En nuestro pas, como en otras partes del mundo, las primeras
organizaciones de trabajadores fueron de carcter mutualista -de ayuda
mutua-; pero con las nuevas condiciones de trabajo y con el arribo de los
inmigrantes con ideas marxistas y anarquistas, ya a fines de la dcada del
setenta surgieron las primeras organizaciones sindicales de resistencia en
defensa de los derechos del trabajador. La primera huelga sostenida por
una organizacin sindical fue la de los tipgrafos en 1878, y estos fueron
los primeros porque el oficio de obrero imprentero implicaba saber leer y
escribir, as como cierta familiaridad con la publicacin, lo que les permiti
tener siempre un medio de comunicacin que les facilit la organizacin
para luchar. A esa primera experiencia le sucedieron las de los obreros
cigarreros, empleados de comercio, oficiales albailes, yeseros, carteros
etc. Sus reivindicaciones en esos conflictos eran similares: aumento
salarial, pagos atrasados, reglamentacin de horarios u otras vinculadas
con las condiciones de trabajo. En esta primera etapa, fueron exitosas un
60% de las huelgas y prcticamente no intervino el Estado para mediar o
limitar el conflicto.
Esto se explica porque la incipiente burguesa industrial no perteneca
a la fraccin de la burguesa terrateriente que detentaba el poder. Por ello,
los industriales fundaron en 1887 la Unin Industrial para defender sus
intereses; establecieron para ello no reconocer a las organizaciones
obreras y solicitaron al poder ejecutivo que no aceptara exigencias
colectivas de obreros de uno o ms talleres.
Pero la organizacin obrera creci: a comienzos de 1890, por iniciativa
de los socialistas alemanes agrupados en el Verein Vorwarts, se fund el
Comit Obrero Internacional (COI) que se fij como objetivo crear una
Federacin

La ciudad de Buenos Aires se transform significativamente


durante este perodo, al ritmo de las reformas impulsadas por los distintos

gobiernos y para responder a las necesidades derivadas del aumento


poblacional producto de la inmigracin masiva.
Obrera y publicar un peridico y, en lo inmediato, dar cumplimiento al
mandato de la Segunda Internacional de considerar el 1. de mayo como
da Internacional de los Trabajadores en conmemoracin de los mrtires
de Chicago.
La Federacin se fund a comienzos de 1890 con el nombre de
Federacin de Trabajadores de la Repblica Argentina, para sealar el
carcter de unidad internacional de los obreros del mundo.
EL SURGIMIENTO DE LOS PARTIDOS MODERNOS
Durante el ao 1878, se establecieron las bases del Partido
Autonomista Nacional. El PAN fue el primer partido oligrquico argentino a
nivel nacional, y hegemoniz la vida poltica a lo largo de treinta aos.
En el manifiesto suscrito por algunas de las personalidades que lo
fundaron (terratenientes como Martn de lzaga y Joaqun Terrero, expresidentes como Sarmiento, y futuros opositores, como Leandro N. Alem)
se sostena que el Partido Autonomista de Buenos Aires cree que ha
llegado el momento de unir en un propsito comn a todos los hombres
que en la Repblica profesan sus ideas. De este modo, se asegur la
participacin poltica organizada de los grupos dirigentes del interior en
un partido poltico que monopolizara el control de la conduccin del
Estado argentino.
El PAN constituy un partido oligrquico; por ello, no dispona -ni
necesitaba- de un gran nmero de afiliados. Los integrantes del PAN eran
los notables, sus decisiones no se discutan, de ah que los candidatos,
para los cargos ms importantes, fueran hombres del rin de la
oligarqua, y para los
menos importantes, fieles representantes de aquellos.
El PAN pudo hegemonizar el escenario poltico argentino, por distintas
razones, entre otras por la inexistencia de un numeroso proletariado, y la
ausencia de una clase media vigorosa y deseosa de participacin. Esta
situacin comenz a cambiar hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX.
Las clases medias iniciaron un proceso de crecimiento, los sindicatos se
fortalecieron y su accin aument; simultneamente, los partidos de
oposicin comenzaron a reclutar un mayor nmero de simpatizantes. Esto
determin un cambio de proceder poltico por parte de la elite dominante,
lo que deriv en el ocaso del PAN.
PRONSTICO
Cada cinco aos tendrn una crisis cuyos peligros irn creciendo en
proporcin geomtrica, hasta que llegue un da en que los usureros del
otro lado del mar sean dueos de todos sus ferrocarriles, de todos sus
telgrafos, de todas sus grandes empresas, de todas sus cdulas y de las
cincuenta mil leguas que les hayan vendido a vil precio. Cuando no
tengan ms bienes que entregar en pago empezarn por entregrar las
rentas de sus aduanas; seguirn por entregar la administracin de todas
sus rentas; permitirn, para garantir la esa administracin, la ocupacin
de su territorio y concluirn por ver flotar en sus ciudades la bandera del
imperio que protege la libertad de Inglaterra, pero que ha esclavizado al
mundo con la libra esterlina, cadena ms fuerte y ms segura que el grillo

de acero ms pesado que haya usado jams ningn tirano.


Carlos D Amico, Buenos Aires, sus hombres y su poltica (1860-1890),
Buenos Aires, Americana, 1970.
LA PRESIDENCIA DE JUREZ CELMAN
Para las elecciones de 1886, Roca logr imponer la candidatura de su
cuado Miguel Jurez Celman, ex gobernador de Crdoba, quien,
elecciones fraudulentas mediante, asumi la presidencia de la Nacin.
El nuevo presidente asumi tambin la conduccin del Partido
Autonomista Nacional, de modo que se transform en un jefe nico. A
este rgimen se lo
conoce como el Unicato. Por medio de l, Jurez Celman y sus socios
controlaron todos los resortes del poder.
De esta forma, los negocios pblicos y los privados se
complementaban. Ricos empresarios incursionaban en la poltica;
funcionarios y polticos lo hacan en los negocios.
Jurez Celman llev adelante una poltica econmica liberal,
fomentando la privatizacin de todos los servicios pblicos. Esto permiti
grandes negociados y generaliz la corrupcin en la administracin
estatal.
Es tal el afn de lucro del grupo del presidente que fue dejando fuera
de sus negocios a los clsicos beneficiarios del sistema para privilegiar,
casi exclusivamente, a sus allegados.
La elite tradicional, representada por el roquismo y el mitrismo,
sintindose excluida del manejo de los negocios pblicos, comenz a
retirarle su apoyo. Pero la prensa juarista pareca vivir en otro mundo.
La alocada poltica privatista de Jurez Celman lleg hasta la sancin,
por decreto, de una Ley de Bancos Garantidos que autorizaba a los
bancos privados a emitir papel moneda de curso legal. Esto increment
descontroladamente la circulacin monetaria y gener una notable
inflacin. El Banco Nacional otorgaba prstamos con total liberalidad a los
amigos del poder. Estos fondos se destinaban, fundamentalmente, a la
especulacin con tierras y las inversiones en la Bolsa, que viva un perodo
alcista.Toda esta euforia especulativa comenz a desvanecerse a
mediados de 1889 cuando bajaron los precios internacionales de nuestras
exportaciones y fue necesario hacer frente a una deuda externa que
comprometa el 60% de la produccin nacional.
En junio de 1890 el gobierno anunci oficialmente que no poda pagar
la deuda externa. Esto precipi la crisis.
La desocupacin se generaliz y se agrav la situacin de los
trabajadores.
JUREZ CELMAN Y EL FRAUDE
No creo en el sufragio universal. Consultar al pueblo siempre es errar
pues este nicamente tiene opiniones turbias. El hecho del fraude, si es
que existe, ser obra de los partidos en lucha; pero no vemos qu
intervencin pueda haber tenido en l el Poder Ejecutivo Nacional.
Declaraciones de Jurez Celman al diario Sud Amrica, 17 de
diciembre de 1885.
LA REVOLUCIN DE 1890

Leandro N. Alem expres el pensamiento de los sectores medios y altos


disconformes con los vicios del modelo poltico vigente y exigi el fin del
fraude y la corrupcin, a los que entendi como parte constitutiva del
rgimen de exclusin impuesto por el poder.
La primera oposicin seria al rgimen fue la creacin de la Unin
Cvica, un grupo poltico muy heterogneo que nucle a los diversos
sectores disconformes con un rgimen al que consideran corrupto e
irresponsable. Qued constituida en abril de 1890, y sus dos mximos
referentes Leandro N. Alem y Bartolom Mitre.
La Unin Cvica hablaba de revolucin para derribar al rgimen
corrupto. Se denunciaron los negociados y las emisiones clandestinas de
billetes. Se reclamaba decencia, sufragio libre y algo tan elemental como
el cumplimiento con lo establecido por la Constitucin Nacional.
Se sumaron al movimiento algunos militares y el alzamiento cvicomilitar fue tomando forma.
Tras varias reuniones, la Unin Cvica decido pasar a la accin directa.
El 26 de julio los rebeldes se atrincheraron en el Parque de Artillera, en la
Plaza Lavalle. El general Mitre decido ausentarse del pas y toda la
responsabilidad recay
sobre Alem.
La revolucin fue derrotada, pero Jurez Celman, sin apoyos, debi
renunciar.
El sector conservador de la Unin Cvica, encabezado por Mitre,
traicion la revolucin y negoci con Roca la asuncin del vicepresidente
Pellegrini.
Los objetivos de Alem y Mitre eran notablemente diferentes. Solo

coincidan en expulsar a Celman del gobierno. Pero mientras Alem quera


elecciones
libres y transparencia gubernativa, el mitrismo aliado con el roquismo
pretenda recuperar el poder para colocarlo en manos confiables que
aseguraran que nada cambiara.
LOS ORGENES DE LA OPOSICIN

Si bien la Revolucin de 1890 signific una derrota para los sectores


disconformes, sent las bases para la organizacin de la nueva oposicin
y la aparicin de los partidos polticos modernos.
El monopolio del poder poltico, los cambios en la poblacin argentina,
junto con una grave crisis econmica que fractur la unidad del grupo
dominante originaron la aparicin, en 1889, de una fuerza poltica
opositora (integrada por una fraccin disidente de los sectores
hegemnicos): la Unin Cvica, que protagonizar la Revolucin de 1890.
De esta surgir, en 1891, el que ser el primer partido de masas del pas:
la Unin Cvica Radical, considerado el primer partido poltico moderno de
la Argentina.
Esto se produjo en una Argentina en que las clases dominadas dejaron
de estar compuestas, como durante gran parte del siglo XIX, por
labradores, peones, y artesanos. A fines del siglo XIX, surgieron nuevos
actores sociales: chacareros pampeanos, obreros industriales nific

urbanos y sectores medios, tambin tores urbanos. Entre 1869 y 1895,


Buenos ra la Aires triplic su poblacin, y se in y registraron
crecimientos
ticos significativos en las ciudades de Crdoba, Rosario y Santa Fe.
PARTIDOS POLTICOS DE MASAS
Como su nombre lo indica, estaban integrados por gran parte de la
ciudadana. A fines del siglo XIX y principios del XX, el concepto de
ciudadana se ampli. El hombre comn (no solo el propietario de una
gran fortuna), comenz a exigir que se respetasen sus derechos polticos,
y al mismo tiempo se organiz polticamente. Es decir, milit en un
partido poltico. As nacieron los partidos populares o partidos de masas,
que vinieron a reemplazar a los declinantes partidos oligrquicos.
MODERNIZACIN POLTICA Y PARTICIPACIN SOCIAL
Desde antes de 1880, el Estado comenz a modernizarse de modo
acelerado y sus funciones fueron ampliadas. La seleccin para los cargos
burocrticos era realizada por familias distinguidas o por la Universidad.
En ese sentido, la Facultad de Derecho fue un mbito en el cual se reclut
a numerosos funcionarios. Otros centros de reclutamiento fueron el Club
del Progreso, el Jockey Club, o instituciones representativas del poder
econmico: la Unin Industrial y la Sociedad Rural.
El rgimen liberal-conservador que, hasta ese momento, pareca
controlar sin inconvenientes la vida poltica argentina no solo sufri un
duro golpe a su credibilidad sino que, tambin, pareci perder legitimidad,
aunque continuase controlando la legalidad.
Los conductores del PAN, integrantes del reducido grupo poltico que
monopolizaba el control de la vida poltica argentina, advirtieron que urga
recuperar poder poltico y credibilidad. Para ello, deban pacificar la
sociedad y debilitar a la oposicin. Con ese propsito incorporaron al
gobierno fracciones de la oposicin.
Pronto acordaron con algunos de los lderes de la Unin Cvica. As,
Roca (del PAN) se entendi con Mitre (UC), lo que no fue aceptado por
Leandro Alem, quien al frente de una fraccin disidente de la Unin Cvica
cre, en 1891, la Unin Cvica Radical. Integraban los cuadros dirigentes
de este nuevo grupo destacados representantes de las clases dominantes,
aunque tambin obtuvo el apoyo de la clase media en ascenso y de
algunos sectores populares.
La UCR fue el primer partido moderno, por su incidencia en vastos
sectores de la poblacin, su representatividad social y su modo de
organizacin. Levant la bandera de la lucha contra la corrupcin poltica
y administrativa y
del sufragio libre.
La UCR adopt la estructura institucional de los partidos
norteamericanos, con convenciones que elegan candidatos y
sancionaban estatutos. Haba un comit nacional, comits provinciales, de
la Capital Federal, de distritos y de barrios que canalizaron la participacin
poltica por el sufragio (voto) libre de los afiliados al partido en la eleccin
de representantes para los cargos de gobierno. De este modo, con la
Unin Cvica Radical irrumpieron en la escena poltica militantes y
dirigentes no vinculados a las minoras tradicionales. Los radicales se

presentaron a las elecciones presidenciales de 1891 y fueron derrotados.


PROGRAMA POLTICO DE LA UNIN CVICA
La Unin Cvica cuestion la forma de hacer poltica del hegemnico PAN,
ofreciendo las alternativas siguientes: Concurrir a sostener dentro del
funcionamiento legtimo de nuestras instituciones las libertades pblicas,
en cualquier punto de la nacin donde peligren. Levantar como bandera el
libre ejercicio del sufragio, sin intimidacin y sin fraude. Proclamar la
pureza de la moral administrativa. Propender a garantir a las provincias el
pleno goce de su autonoma y asegurar a todos los habitantes de la
Repblica los beneficios del rgimen municipal.
LA CARTA ORGNICA DE LA UCR DE 1892
En 1892, la Convencin Nacional del partido sancion su Carta Orgnica,
declarando que los objetivos de su formacin eran: el resurgimiento de la
vida institucional para asegurar la patria, la paz y el progreso, la pureza
de la moral administrativa, el ejercicio efectivo de la soberana popular, y
el reconocimiento de las autonomas provinciales y los municipios.
LA CREACIN DE OTROS PARTIDOS POLTICOS
Otras dos agrupaciones, sin alcanzar la importancia del radicalismo,
ocuparon un espacio indiscutible en la historia de los partidos polticos
argentinos: el partido Socialista, creado en 1896, y el partido Demcrata
Progresista, fundado en 1914.
El primero, dirigido por Juan B. Justo, represent a las clases obreras
urbanas y se hizo fuerte en la capital. Fue justamente all que, en 1904,
impuso su primer diputado, Alfredo Palacios, en el Congreso Nacional.
El 7 de abril de 1894 publicaron el primer nmero de La Vanguardia,
presentado como semanario defensor de la clase trabajadora. Su primer
editorial deca: La poltica es la alternativa del pillaje y de la plutocracia
(gobierno de los ricos). A la poca del candidato millonario en el que la
posesin de muchos millones es la nica garanta de capacidad para
dirigir la cosa pblica. Los Pereyra, los Unzu, los Udaondo, tan ricos que
no tendran para qu robar, son hoy los preferidos para los altos puestos
pblicos por los otros ricos, cuya nica aspiracin poltica es que sus
vacas y sus ovejas se multipliquen sin tropiezo. Puesta en esas manos la
direccin econmica del pas, no es de asombrarse que todas las leyes
tengan el ms marcado carcter de leyes de clase, y sean calculadas en
bien de los propietarios.
Por su parte, el partido Demcrata Progresista, impulsado por Lisandro
de la Torre, se caracteriz por unir a su carcter conservador, un definido
perfil liberal, moderno y anticlerical.
EN NUESTRO PAS...
La inmigracin desde pases latinoamericanos comenz a partir de la
dcada de 1960, y se increment con la gran crisis econmica de la
dcada de 1980. Al igual que en el siglo XIX, estos nuevos inmigrantes
llegaron a la Argentina expulsados por la pobreza de sus pases de origen
y con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida.
A pesar de que estos nuevos inmigrantes se dedicaban -en la mayora de
los casos- a oficios rechazados por muchos nativos (servicio domstico,
recoleccin de basura, albailera), su presencia provocaba, en algunos
sectores, una fuerte discriminacin. El temor ante quien es visto como el

usurpador de una supuesta fuente de trabajo, daba origen a recurrentes


brotes de xenofobia (aversin al extranjero) que se manifestaban desde el
lenguaje descalificador hasta en la acusacin de ser portadores de
enfermedades contagiosas.
Ideas de una poca
Eugenio Cambaceres es uno de los novelistas ms destacados de
la segunda mitad del siglo XIX. En sus obras cuestion el tipo de
organizacin del pais desde una mirada realista y original para su
poca.
Pot-pourri
Tena, pues, siendo doctor, todas las puertas abiertas, el camino llano y
despejado.
Ofrecise a mi vista el ancho campo de la vida pblica en cuyas vas
me lanc con nimo ferviente e inspirado en los ms sanos y sinceros
propsitos.
Ocup varios puestos pblicos sin haberlos mendigado de quienes me
levantaron; sin ser hombre de partido, es decir, sin haber celebrado jams
pacto alguno expreso o tcito, que reatara mi libertad personal, me
impusiera el sacrificio de mis convicciones y, a ttulo de consecuencia
poltica, me transformara en instrumento ciego de iniquidades ms o
menos monstruosas.
La independencia misma de mi situacin hzome creer un momento
que me encontraba llamado a cooperar en la limitada esfera de mi valor
al bienestar y felicidad de mis semejantes.
Pero ay! cuando en hora menguada, al tocar una de esas cuestiones
que queman, en presencia de una de las luchas ms ardientes que
registren los anales de nuestras miserias polticas, alarmado ante la
profunda perversin de los partidos, tent oponer un dique a ese torrente
que amenazaba desbordarse para arrasar en su mpetu la obra paciente
del patriotismo y de los tiempos, cuando presintiendo la tremenda
perturbacin que iba a conmover hasta los cimientos del edificio social,
quise cerrar la entrada del Templo de la Ley a la corrupcin que golpeaba
sus puertas, la reprobacin ms unnime fue su recompensa.
Gelfos y Gibelinos descargaron sobre m sus formidables iras, y el
pueblo soberano que me escuchaba me peg la ms espantosa silbatina
que haya resonado jams en teatro alguno del mundo!
Y, sin embargo, sabe Dios que mi nico objetivo era la felicidad de mi
pas, mi conciencia, el nico norte para alcanzarla!
Uno de los bandos, en su sublime amor por la patria, no trepidaba en
apelar a los ms ruines manejos, en echar mano del fraude, de la
violencia, del cohecho, para disputar el triunfo a sus contrarios:
quebrados fraudulentos, vendidos al extranjero, eternos pitancitas del
Erario, sanguijuelas de la sangre
del pueblo!.
El otro, en su fervoroso patriotismo, esgrima las mismas armas a la luz
del sol, con tal de dar en tierra con su adversario: canalla vil, reclutada
en la hez de la sociedad! Unos y otros llevaban su santa abnegacin por
el bien pblico hasta consumar la vergenza de su propia degradacin,
hasta el sacrificio de la honra, de eso que en mi insensata candidez de

joven, cre que el hombre deba esforzarse por salvar intacto, ante todo y
por sobre todo, para transmitirlo a sus hijos, como la ms preciosa de las
herencias! Cunta generosidad, cunta grandeza, cun noble ejemplo de
valor cvico para las generaciones venideras! Ay de m! fuerza era
conocerlo: no me hallaba, ni con mucho, al nivel moral de los leaders
polticos de mi poca! Tengo la cobarda de confesarlo: no se anidaba en
mi pecho coraje bastante para militar en las filas de tan esforzados
campeones! Me sent pigmeo en lucha de gigantes. Una ilusin menos, un
desengao ms. El acceso de la Tribuna y del Capitolio, como las puertas
del foro, quedaban para siempre cerradas a mi paso! Decididamente, no
haca carrera.
Eugenio Cambaceres, Pot-pourri (fragmento), Madrid,
Hyspamrica, 1984.
Imgenes de una poca
Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Crcova
Ernesto de la Crcova naci en Buenos Aires en 1866. Comenz sus
estudios de bellas artes en la Sociedad Estmulo de Buenos Aires y a partir
de 1887 los continu en Turn, Roma y Pars. Fue el primer director de la
Escuela de Bellas Artes; consejero de la Facultad de Ciencias Exactas,
Fsicas y Naturales; organizador del Museo de Calcos y del Patronato de
Becados Argentinos en Europa.
El tema del cuadro Sin pan y sin trabajo es la desesperacin de una
familia obrera ante la desocupacin. La mesa del obrero aparece vaca de
todo alimento y solo est ocupada por su puo cerrado -que expresa su
impotencia y su indignacin-, y por sus herramientas de trabajo. Su otra
mano descorre la cortina para observar la fbrica que lo ha dejado afuera,
en la miseria, mientras su mujer, famlica, le da el pecho a su beb. El
dramatismo de la escena aumenta por el manejo de la iluminacin. Una
luz gris, de da nublado,
le suma al hambre el componente del fro.
El cuadro le pareci peligroso al crtico del diario La Tribuna Eugenio
Anzn, que firmaba bajo el seudnimo de A. Zul de Prusia. Es peligroso
por la filosofa que abarca y que se destaca con tanto mayor vigor cuanto
que plantea el problema (la desocupacin), cuya solucin algunos
pretenden encontrar por los medios ms violentos. Aunque si bien en
Europa no dudara de calificar al cuadro de mala accin, aqu resulta ms
o menos inofensivo porque todava no se han desatado conflictos sociales
de esa naturaleza (La Tribuna, 12 de noviembre de 1894).

3
HACIA LA REFORMA ELECTORAL

MODERNIZACIN RURAL Y DESARROLLO URBANO

FORMACIN DE SECTORES MEDIOS

PREOCUPACIN Y RESPUESTAS DE LOS SECTORES DIRIGENTES

ARGENTINA EN EL CENTENARIO: CULTURA, ECONOMA Y SOCIEDAD

LA REFORMA ELECTORAL DE 1912

Voto de Julio A. Roca en los comicios de renovacin presidencial de 1904.


Presionada por las revoluciones radicales que luchaban por la libertad del
voto, Zas luchas anarquistas por la dignidad del trabajador y la lucha
electoral y parlamentaria del partido Socialista, pero en la seguridad de
que un cambio de gobierno no implicaba la prdida del poder poltico y
econmico que ejerca, la elite dominante sancion la llamada Ley Senz
Pea que garantiz el voto secreto, universal y obligatorio para todos los
varones mayores de edad.
LA MODERNIZACIN RURAL
Con el llamado ciclo de la lana, el campo inici un proceso de
mejoramiento de los sistemas de produccin. La introduccin en gran
escala del alambrado fue uno de los adelantos tcnicos que ms
beneficios proporcion al campo, ya que permiti delimitar perfectamente
los espacios destinados a la ganadera y a la agricultura y as, posibilit un
mejor aprovechamiento de la tierra.
Fue a partir de la instalacin de los primeros frigorficos en la dcada
de 1870 que el campo argentino se transform. El ganado vacuno
comenz a reemplazar al ovino, ya que la carne enfriada y congelada era
mucho ms redituable que la lana.
La inmigracin europea, que proporcion conocimientos y mano de
obra; los ferrocarriles y los barcos a vapor, que mejoraron el transporte y
la comunicacin; las inversiones extranjeras, sobre todo inglesas, en

tierras, bancos y frigorficos, fueron tambin factores fundamentales para


el cambio.
Cabe destacar que dicho cambio no se produjo por un plan de gobierno
previamente elaborado, sino por el hecho de responder a las necesidades
de alimentos de Europa, en especial, de Inglaterra.
La necesidad de obtener mejores animales para la exportacin
implicaba mejorar su alimentacin. Esto se logr con la produccin de
alfalfa, pero para conseguir este forraje era necesario preparar la tierra
con cultivos previos de

El paso de la cra del ganado ovino a la del vacuno trajo aparejada otra
gran transfor macin: el aumento cereales u oleaginosos. Como los
extraordinario de la agricultura, que estancieros no queran producir
convirti a la Argentina en "el granero ellos estos cultivos, ya que del
mundo.
demandaban riesgos y
mano de
obra, optaron por arrendar parte de sus tierras a pequeos
productores, en su mayora inmigrantes. Bautizados por los peones
argentinos como los gringos, tendrn un rol preponderante en la
transformacin del perfil productivo del pas: de exclusivamente ganadero
a exportador de carnes y cereales.
Los arrendamientos duraban por lo general tres aos, al cabo de los
cuales los gringos deban trasladarse a otro campo. Vivan en constante
riesgo de quedar en la ruina por una mala cosecha. Este sistema de
arrendamiento benefici especialmente a los grandes terratenientes
ganaderos, ya que no arriesgaron capitales en inversiones, obtuvieron
alfalfa para sus vacas, mejoraron sus tierras, cobraron sus alquileres a los
inmigrantes y continuaron siendo los propietarios de sus enormes
estancias.
Estas transformaciones no se produjeron en todas las zonas rurales del
pas, sino en la llamada pampa hmeda: Buenos Aires,
Santa Fe, el sur de Crdoba, el norte de la Pampa y Entre Ros,
principalmente. Sin embargo, dos regiones se incorporaron a los
beneficios del desarrollo econmico: Tucumn, con su produccin de
azcar, y Mendoza, con la vitivinicultura. Estos centros productivos se
vieron beneficiados con excepcionales medidas proteccionistas aplicadas
por los gobiernos liberales, solo explicables por alianzas entre los grupos
de poder econmico de la regin pampeana con los de las provincias

antes mencionadas, ya que las dems regiones no recibieron respuestas


positivas del gobierno nacional.

La industria de la yerba fue una de las pocas, junto con la del azcar, a la
que se aplicaron medidas de proteccin frente a la competencia
extranjera.
La modernizacin rural se vio reflejada en ciertos avances tcnicos,
como el sistema de alambrados, el mejoramiento de la tierra y de las
razas animales, pero no en el mejoramiento de las condiciones de trabajo
y de vida de los peones de campo que, en todo el pas, trabajaban, a
principios del siglo XX, todava en condiciones de semi esclavitud.
ARGENTINA COLONIA INGLESA?
Densos nubarrones se levantan que presagian tormentas proteccionistas
en las colonias inglesas, y la tendencia imperialista que va mordiendo
fuerte el espritu britnico, no es por cierto una garanta para el porvenir
de nuestro comercio internacional. Mucho hablamos de abrir nuevos
mercados, sin notar acaso que ms valdra asegurar los que ya tenemos,
como el de Inglaterra, para quien deberamos tratar de convertirnos
mercantilmente en su mejor colonia, a fin de hacerle imposible dar
preferencia a nuestros competidores de Canad y de Australia.
Discurso pronunciado por el Dr. Ezequiel Ramos Meja, presidente de la
Sociedad Rural Argentina en la inauguracin de
la Exposicin Rural de 1902.
LA SITUACIN EN LOS OBRAJES
Aseguran los denunciantes que el pen es arrancado de su rancho con
engaos y falsas promesas, cuando no con violencia, por agentes de los
patrones; son llevados enseguida a la oficina de empleos, donde se
procede al enrolamiento sin ms formalidad que la entrega, que es
generalmente simulada, de cien pesos, mitad en efectivo, mitad en
mercaderas. A las 48 horas de firmado el contrato, el pen queda en
situacin ms difcil que antes. El agente tiene la habilidad de llevarlo a la

pulpera, donde estando el pen en completo estado de embriaguez, lo


despoja de cuanto tiene.
La Prensa, Buenos Aires, 31 de diciembre de 1908.
DESARROLLO URBANO
En las ltimas dcadas del siglo XIX, se produjo un gran proceso de
urbanizacin como consecuencia de diferentes factores. Si bien el
principal fue la llegada de numerosos inmigrantes, no fue el nico. La
incorporacin de la Argentina en el mercado mundial impuls un
crecimiento del comercio en general y del rea de servicios, cuyas
administraciones funcionaban en las ciudades.
La modernizacin del campo tambin influy en este crecimiento ya
que, adems de la consiguiente expulsin de mano de obra, los colonos
que no podan acceder a la propiedad de la tierra se trasladaban a las
ciudades, buscando mejores condiciones de vida, luego de haber
acumulado algunos ahorros con sus producciones agrcolas, bajo el
sistema de arrendamiento.
El crecimiento no fue parejo; las ciudades portuarias y terminales de
ferrocarril se vieron especialmente beneficiadas. En 1869 existan en todo
el pas 47 centros urbanos con ms de 1.000 habitantes; en 1895, eran
113, de los cuales 93 estaban ubicados en zonas ribereas. De los 4
millones de habitantes que tena el pas, ms del 43% viva en las
ciudades.
Al
asumir
Sarmiento la
presidencia de la Repblica, Buenos Aires tena
pocas calles
pavimentadas, un comercio localizado en el centro y los nicos medios de
locomocin eran las diligencias y los carruajes. La expansin territorial de
la ciudad de Buenos Aires, se increment con la aparicin del tranva.
Primero a caballo y luego elctrico, desempe un papel de gran
importancia en el proceso de urbanizacin.
Este desarrollo urbano trajo como consecuecia modificaciones en el
estilo arquitectnico, las costumbres, las estructuras sociales y los modos
de entender y disfrutar la vida. El materialismo y el afn de enriquecerse
rpidamente por medio de la especulacin parecan ser los nuevos
valores.
Los ms altos estratos sociales exhiban ostentosamente su poder

La utilizacin del tranva como transporte urbano jug un papel destacado


en el proceso de crecimiento, ya que integr nuevos barrios, alejados de
las zonas cntricas.
ecnomico. Los estancieros ricos gastaban fortunas en grandes mansiones
en el barrio Norte. Ofrecan fiestas que eran reflejadas en los diarios de la
poca: se describan los adelantos tcnicos que all se exhiban, como la
luz elctrica, la calefaccin a gas y el agua corriente, que contrastaban
con las miserables condiciones de vida en los conventillos, de los cuales el
22% no tena baos.
El desarrollo urbano y los cambios en las costumbres se reflejaron en el
auge de nuevas expresiones artsticas y espectculos se destacaron el
gnero lrico y dramtico, con la presentacin de grandes intrpretes
internacionales. El circo era el espectculo ms popular y el clown Frank
Brown deslumbraba con sus presentaciones en pleno centro de la ciudad
de Buenos Aires, hasta que su carpa fue incendiada por jvenes de las
clases ms pudientes porque decan que los nios harapientos, a los que
Frank no les cobraba entrada, afeaban la ciudad. Tambin se destacaron
en este rubro los hermanos Podest, que fueron transformando el viejo
circo criollo en representaciones teatrales.
La literatura tambin alcanz un gran brillo con Roberto Payr, Jos
Ingenieros, Ricardo Rojas, Manuel Glvez, entre muchos otros.
Popularmente y como expresin netamente urbana, surga el tango.
Primero fue una forma marginal y sin letra, luego poco a poco fue
consagrndose como la msica ciudadana por excelencia, aunque para
ello ayud mucho el triunfo en el extranjero de Carlos Gardel.
EL TRANVIA
La capacidad potencial del tranva para transportar al conjunto de la
poblacin fue desarrollada plenamente en la primera dcada del siglo XX
con la electrificacin y la consolidacin del sistema. A pesar de algunas
reticencias, por parte de las compaas mayores, frente al cambio de los
vehculos de caballo por coches elctricos, los menores costos de
operacin y una creciente competencia por parte de las nuevas empresas
forzaron a las principales compaas britnicas a completar la
transformacin entre 1904 y 1907. Las tarifas comenzaron a bajar en
1903 y con cada descenso aument el uso por parte de los pasajeros, que
a menudo utilizaban empresas sin suficiente nmero de coches para
satisfacer la demanda. A la luz de los aumentos de salario habidos entre
1905 y 1912, esta tarifa representaba solo el 4 por ciento del jornal de un
pen y el 2 por ciento del de un obrero calificado de la construccin.
El tranva se convirti en el vehculo de la clase trabajadora. Hacia
1909, la
Anglo-Argentina, controlada por los britnicos, posea el 80% de los rieles
y transportaba el 85% del trfico de pasajeros en la Capital.
El centro, los barrios y el suburbio. En Jos Luis Romero y Luis
AlbertoRomero, Buenos Aires, Historia de cuatro siglos,
Buenos Aires, Abril, 1983.
LAS PRESIDENCIAS DEL PERODO
Tras la renuncia de Jurez Celman, en agosto de 1890, el
vicepresidente Carlos Pellegrini exigi como condicin para asumir la

presidencia que un grupo de banqueros, estancieros y comerciantes


argentinos suscribieran un emprstito de 15 millones de pesos para hacer
frente a los vencimientos externos.
Reunido este capital, el nuevo presidente inaugur su gestin
aplicando medidas de ajuste: despidi empleados pblicos, redujo los
salarios, nacionaliz las obras sanitarias privatizadas por Celman y fund
el Banco de la Nacin Argentina.
Si bien el ao 1990 signific una derrota para los sectores
disconformes, sent las bases para la organizacin de la nueva oposicin
y la aparicin de los partidos polticos modernos.
En 1891 naci el primer partido poltico de la Argentina moderna: la
Unin Cvica Radical propona en su carta orgnica elecciones libres y
honestidad en la administracin pblica.
El partido, encabezado por Leandro N. Alem, cuestion duramente al
rgimen y no dud en tomar las armas para intentar imponer sus
objetivos.
Con el tiempo, confluyeron en sus filas los chacareros despojados de
sus tierras, la naciente clase media, los profesionales y miembros de los
sectores populares.
La persistente accin del radicalismo en favor de la conquista de una
autntica democracia representativa y la honestidad en la gestin de
gobierno pona en evidencia los vicios del sistema y fue generando una
crisis en el seno de la elite.
Ante las elecciones de 1892, Roca y Pellegrini impusieron a Luis Senz
Pea y Jos Evaristo Uriburu como presidente y vice.
El radicalismo se abstuvo de participar en los comicios ante la
persistencia
del fraude electoral.
En 1893, los radicales, liderados por Alem y por su sobrino Hiplito
Yrigoyen, llevaron adelante otra sublevacin cvico militar contra el
rgimen.
Hubo graves enfrentamientos en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe pero
el movimiento fracas y Alem fue encarcelado.
El gobierno de Senz Pea result muy debilitado debido a la crisis; en
enero de 1895 el presidente present su renuncia y asumi su vice, Jos
Evaristo Uriburu.
Durante este perodo se produjeron problemas limtrofes con Chile que
pusieron en peligro la paz entre los dos pases. Esto llev a un excesivo
gasto en armamentos y al incremento de la presencia militar en el aparato
del Estado.
En 1896, Leandro N. Alem, decepcionado por los fracasos polticos y
asqueado de la corrupcin del rgimen, se suicid.
Hered la conduccin partidaria Hiplito Yrigoyen, que mantuvo la
lnea de la intransigencia revolucionaria.
Dos aos ms tarde, el general Julio A. Roca fue electo presidente por
segunda vez, y se inaugur una etapa de auge econmico, relacionado
con la evolucin de la industria frigorfica vinculada a la exportacin de
carne vacuna.
Comenz a resultar mejor negocio la cra de ganado vacuno que de

ganado ovino y los campos cercanos a los frigorficos se valorizaron


notablemente.
Esto favoreci al minoritario grupo de los criadores invernadores, que
producan exclusivamente para los frigorficos, en general ingleses, a los
que se sumaron, en competencia, los norteamericanos con las empresas
Swift y Armour.
Por otro lado, se expandi notablemente el rea sembrada y crecieron
las exportaciones de trigo y de cereales.

Luego de la muerte de Leandro Alem, Hiplito Yrigoyen se convirti en el


caudillo indiscutido de la UCR y accedi en octubre de 1916 a la
presidencia de la nacin representando a ese partido poltico.
En 1901, por iniciativa del ministro de guerra Pablo Richieri, se
sancion la ley de servicio militar obligatorio para todos los ciudadanos de
veinte aos. El ejrcito aumentaba as su influencia en la sociedad.
Las cifras ubicaban al pas entre los primeros del mundo, se hablaba de
la gran nacin del Sur, del pas rico. Pero la prosperidad no llegaba a los
sectores populares, que sufran condiciones de trabajo y vivienda
infrahumanas y perciban bajsimos salarios.
Era alarmante la cantidad de nios que trabajaban desde muy
pequeos en tareas riesgosas, como la fabricacin del vidrio, sin las
menores condiciones de seguridad.
Las jornadas se extendan por doce o catorce horas. En obrajes,
ingenios y yerbatales los trabajadores cobraban sus jornales en vales que
solo podan canjear en el almacn de la propia empresa. Esta situacin de
injusticia y descontento increment la accin sindical.
El gobierno de Roca, preocupado por este clima de efervescencia
social, sancion en 1902 la ley 4144, llamada de Residencia.
La ley facultaba al Poder Ejecutivo a expulsar del pas a los
denominados extranjeros indeseables, en otros tiempos invocados como
hombres de buena voluntad que quisieron habitar el suelo argentino .
Un sector del grupo gobernante comenz a considerar que la
prosperidad alcanzada poda peligrar si no se atendan los reclamos de la
oposicin.
Se mostraron entonces dispuestos a considerar la introduccin de

reformas graduales en el sistema electoral, con el fin de evitar conflictos


sociales.
Esto llev a una ruptura entre Carlos Pellegrini, representante de estos
sectores, y el presidente Roca, que mantena su postura
ultraconservadora y propiciaba el fraude.
Solo acept una reforma en el sistema de eleccin de diputados,
llamada uninominal, segn la cual cada ciudadano votaba por un solo
candidato y no por una lista.
Pero la oposicin comenz a lograr algunos pequeos triunfos. El
partido Socialista, fundado en 1896 por Juan B. Justo, consigui en 1904 la
eleccin del primer diputado socialista de Amrica, Alfredo Palacios. Ese
mismo ao, por iniciativa de Joaqun V. Gonzlez y gracias al excelente
Informe sobre el estado de las clases obreras en Argentina de Bialet
Mass, el Poder Ejecutivo envi al Congreso un proyecto de cdigo
nacional del trabajo con el objetivo de regular las relaciones entre obreros
y patrones.
Joaqun V. Gonzlez, prepar un Cdigo de derecho del Trabajo muy
avanzado. Este fue cuestionado desde dos extremos: por la unin
industrial y
por los anarquistas. Los primeros lo consideraban
demasiado
evolucionado para la estructura industrial y econmica de la poca,
mientras que los segundos se oponan a toda medida reformista del
Estado.
La divisin en las filas de la oligarqua se hizo evidente cuando Roca no
consigui la designacin a dedo de su sucesor. Debi entonces reunir
una comisin de notables que eligi la frmula Manuel Quintana-Jos
Figueroa Alcorta.
A poco de asumir el gobierno, en febrero de 1905, Quintana enfrent
un nuevo alzamiento radical. El movimiento, encabezado por Hiplito
Yrigoyen, se propona segn sus palabras mejorar y encarrilar la vida
institucional de la
Repblica.
Los rebeldes fueron apoyados por varios cuerpos de ejrcito y se
hicieron fuertes en la Capital, Mendoza y Santa Fe.
En Crdoba llegaron a tomar como rehn al vicepresidente Figueroa
Alcorta y a controlar la provincia. Finalmente la rebelin fue derrotada,
pero para los sectores dirigentes la alarma qued encendida.
Pocos das despus, deca Pellegrini: En nuestra Repblica el pueblo
no vota; he ah el mal. Donde el pueblo vota, la autoridad es indiscutida, y
las rebeliones y conmociones son desconocidas. Reconozcamos que no
habr para nuestro pas la posibilidad de progreso poltico, de paz pblica,
de engrandecimiento nacional, mientras no fundemos nuestro gobierno
sobre el voto popular.
Por iniciativa del diputado Palacios y tras arduos debates se aprob en
ese ao, la ley de descanso dominical para todos los trabajadores.
En 1906 muri Manuel Quintana y fue sucedido por Figueroa Alcorta,
que era antirroquista e ira desmantelando las posiciones que el roquismo
mantena en las provincias, paradjicamente con el mismo mtodo
utilizado

Joaqun V. Gonzlez se desempe en varios ministerios durante el


gobierno de Roca y fund, en 1905, la Universidad de La Plata.
por Roca: intervenciones federales y gobernadores adictos.
Para 1908, las diferencias entre Roca y Figueroa Alcorta llegaron a su
punto culminante cuando el conquistador del desierto bloque todos los
proyectos de ley en el Parlamento, obstaculizando incluso el tratamiento
del presupuesto nacional.
El presidente Figueroa Alcorta tom entonces la drstica decisin de
cerrar el Congreso e intervenir las provincias controladas por Roca.
Por otro lado, la Argentina se convirti en el pas que ms cereales
exportaba en todo el planeta. Ya era el granero del mundo.
En las elecciones de 1910 se impuso la frmula Roque Senz PeaVictorino de la Plaza. Llegaba al gobierno el sector de la elite que entenda
que haba que cambiar algo para no perderlo todo. Confiaban en que ellos
ganaran las elecciones y saban que el radicalismo no se propona
modificar el esquema socio-econmico ni la relacin con Inglaterra, sino
depurar la vida poltica y ampliar la participacipacin en los ingresos de
las nuevas capas medias que constituan su base social.
Haba que aplacar la creciente agitacin social abriendo una vlvula de
escape a la olla a presin en que se haba transformado la sociedad
argentina.
Roque Senz Pea logr en 1912 la sancin de la ley electoral que
estableca la confeccin de un nuevo padrn y el voto secreto y
obligatorio para todos los ciudadanos varones de la Argentina.
Las primeras elecciones con el nuevo sistema dieron el triunfo a los
radicales en Santa Fe y la Capital.
En 1914, muri Senz Pea y fue sucedido por el vicepresidente
Victorino de la Plaza.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) provoc la disminucin de las
rentas aduaneras y la suspensin del ingreso de manufacturas y

combustibles. Frente a esta situacin comenz a insinuarse una muy


tmida tendencia industrialista con la creacin de la Direccin Nacional de
Industrias.
En 1916 se produjeron las primeras elecciones nacionales segn la Ley
Senz Pea, en las que se impuso la fmula Yrigoyen-Luna.
El binomio radical consigui imponerse tan solo por un voto en el
Colegio Electoral, ya que las elecciones eran entonces indirectas. Esto
dej a Yrigoyen en una situacin de debilidad poltica, sin mayora en el
parlamento y con muchas provincias en manos de la oposicin
conservadora, que controlaba tambin la Corte Suprema de Justicia y los
grandes diarios.
SURGIMIENTO DE LOS SECTORES MEDIOS
En 1869, los integrantes de los sectores medios alcanzaban el 10% de
la poblacin; en 1895, el 25%, integrados por pequeos comerciantes o
industriales, profesionales, oficiales de las fuerzas armadas, empleados
administrativos o de comercio, docentes, el clero, empleados jerrquicos
de empresas de transporte, industria.
El surgimiento de esta clase media, fenmeno que diferenci en parte,
a la Argentina de casi toda Amrica latina, se debi fundamentalmente a
la expansin de las exportaciones e importaciones, que aumentaron los
empleos en el rea de servicios y permitieron cierta movilidad social por
el auge econmico de los grupos terratenientes producido por el aumento
del comercio, la construccin, etctera.

El grito de Alcorta expres el descontento de los chacareros de la pampa


gringa frente a la injusta situacin en la que vivan y dio origen

Estos cambios socioeconmicos y ocupacionales fueron produciendo, a


su vez, una importante transformacin en el aspecto urbano de las
ciudades, en especial la de Buenos Aires. La mayor concentracin
poblacional, el surgimiento de las primeras fbricas y el crecimiento de la
actividad comercial dieron origen a una progresiva modificacin del
aspecto edilicio de la ciudad. A esto se sum la incorporacin de barrios
ms alejados (que pronto se convertiran en los ms caractersticos de la
clase media) del conjunto urbano.
Muchos de estos nuevos integrantes de los sectores medios fueron los
inmigrantes o sus hijos que, obligados a quedarse en las ciudades por
falta de oportunidades en el campo, aprendieron determinados oficios que
les permitieron acceder a un pequeo
a la Federacin Agraria Argentina, negocio. Por otra parte, un mejor que
representa an hoy a los pequeos acceso a la educacin permiti a y
medianos propietarios rurales.
muchos jvenes recibir la
instruccin que no haban podido recibir sus padres, y obtener ttulos
universitarios.
Este hecho se vio tambin impulsado por la sancin de la ley 1420, que
hizo posible el acceso a la educacin de los hijos de inmigrantes.
El autor uruguayo Florencio Snchez reflej este fenmeno en una obra
que pronto se convirti en un clsico de la literatura: Mhijo el dotor. La
vida del protagonista de esta obra representa todos los valores de una
sociedad en transformacin: vive en la ciudad, estudia medicina y
reivindica los valores de la razn y de la ciencia, as como la libertad de
eleccin. Asimismo, el ttulo de la obra pone en escena la importancia que
representaba para los nuevos sectores medios el ascenso social al que
poda accederse por medio de la educacin.
El crecimiento de los sectores medios continu en forma constante, de
modo que se form la base social del radicalismo, y ayud a su triunfo en
1916.
EL GRITO DE ALCORTA
Las psimas condiciones contractuales de arrendamiento de tierras, de los
colonos, en su mayora inmigrantes, con respecto a los grandes
terratenientes provoc el estallido de una enorme protesta de los
pequeos productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de
Alcorta, en 1912. El conflicto, que evidenciaba las necesidades que
pasaba el sector, se extendi rpidamente a las provincias de Buenos
Aires y Crdoba. Con la unin de los chacareros disconformes por los
aumentos de los arrendamientos, las condiciones desiguales de
comercializacin y la imposibilidad de convertirse en propietarios, surgi
la Federacin Agraria Argentina, an existente, que, a diferencia de la
Sociedad Rural creada en 1866, representaba a los pequeos y medianos
productores agropecuarios. El conflicto, que dur tres meses, obtuvo
algunos xitos, ya que algunos propietarios disminuyeron el precio de los
arrendamientos.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
En 1895 los hermanos Lumiere inventaron el cinematgrafo, y
revolucionaron la esttica de fin de siglo. Pronto se extendi a todo el

mundo la euforia por el cine y aparecieron las primeras estrellas como


George Melis, Charles Chaplin y Buster Keaton. A fines de siglo, el
mdico austraco Sigmund Freud postul la teora que sirve de
fundamento al psicoanlisis. A partir de sus aportes, comenz a
considerarse la importancia de los disturbios de origen psquico como
causa de diversas enfermedades. En su libro La interpretacin de los
sueos, basado en experiencias propias y de sus pacientes, Freud
propone un mtodo para comprender los procesos psquicos a los que
denomin inconscientes, atribuyndole a la sexualidad una importancia
determinante de la conducta humana. Las teoras de Freud generaron el
rechazo de los crculos acadmicos conservadores, pero en el transcurso
del siglo XX se difundieron notablemente e influyeron en todos los
campos de la ciencia, del pensamiento y del arte.
EL MOVIMIENTO OBRERO ENTRE 1890 Y 1910
En sus orgenes, el movimiento obrero argentino tuvo como principales
referentes ideolgicos al anarquismo y al socialismo de raz marxista.
Ambas tendencias coincidieron -en trminos generales- en su crtica al
capitalismo como sistema explotador del hombre, en la necesidad de una
revolucin social que sera protagonizada centralmente por los obreros y
en la hermandad internacional de todos los trabajadores del mundo,
independientemente de su nacionalidad. Asimismo, se plantearon
acciones que tendieron a crear instancias de solidaridad y lucha de los
trabajadores; al mismo tiempo, difundieron sus ideas por medio de
numerosas publicaciones, peridicos, conferencias, bibliotecas y teatros
populares.
El anarquismo planteaba que no era necesario crear un partido poltico
de la clase obrera para tomar el poder poltico e instaurar otra sociedad
de productores libres asociados. Dentro del anarquismo se fueron
definiendo dos tendencias que se diferenciaron respecto a cmo impulsar
la accin para concretar sus ideales de una sociedad sin dios, sin patria y
sin amo. Una se denomin individualista y otra organizadora. Los
individualistas
consideraban que cualquier tipo de organizacin de los seres humanos
limitaba la libertad individual, por lo que no impulsaban la formacin de
sindicatos. Pensaban que la lucha por las reivindicaciones inmediatas de
los trabajadores (aumento salarial, limitacin de la jornada laboral, etc.)
implicaba reclamar reformas que pretendan que el obrero viviera mejor
dentro del capitalismo y le hacan perder de vista la gran lucha contra el
sistema opresor y por la emancipacin universal. Los organizadores, en
cambio, consideraron que deban participar activamente con los
trabajadores en los sindicatos, pues la explotacin no era suficiente para
que los explotados tomaran conciencia de sus situacin y se plantearan
luchar para salir de esa situacin. Propusieron que era necesario
organizarlos y ayudarlos a tomar conciencia de esa explotacin y que el
lugar apropiado para ello era el sindicato.
Los individualistas predominaron en el anarquismo hasta mediados de
los aos 90 y editaron el peridico El Perseguido (1890-1897).
La presencia anarquista fue escasa, entonces, en los primeros
sindicatos, aunque su influencia en el terreno de las ideas fue significativa

entre los panaderos y carpinteros.


Los organizadores tuvieron su etapa de influencia desde mediados de
la dcada del noventa; su publicacin fue La Protesta Humana e
influyeron con sus ideas en la organizacin de los sindicatos de albailes,
cigarreros, yeseros, ebanistas y marmoleros, entre otros.
CAUSAS DE LA INFLUENCIA ANARQUISTA
El poder del anarquismo resida no solo en su ideologizacin de las
formas de simbiosis ms primarias entre explotadores de origen nacional
y extranjero, lo que significaba un acierto intuitivo que les facilitaba su
insercin entre las masas trabajadoras. Resida, ante todo y muy
concretamente, en que eran capaces de dar una respuesta a las angustias
y expectativas reivindicadoras de los explotados. Se preocupaba
permanentemente de convencer a la gente de que la sociedad anarquista
sera un paraso sin fronteras pero solo conquistable por medio de la
accin frontal contra los portadores concretos de la explotacin: los
patrones y el Estado.
Julio Godio, El movimiento obrero (1870-1910), Buenos
Aires, Legasa, 1987.
La tendencia socialista, de raz marxista, se plante desde el comienzo
una participacin muy activa en la organizacin de los trabajadores en
sindicatos, porque esos obreros, mediante su experiencia, iran
adquiriendo plena conciencia de su lugar de explotados y de la necesidad
de luchar no solo por mejoras inmediatas -econmicas- sino por construir
una nueva sociedad sin explotadores ni explotados. Por ello, para el
socialismo fue central -lo que lo diferenciaba del anarquismo- la necesidad
de crear un partido poltico propio de la clase obrera, como medio para
asegurar la revolucin social, tomar el poder y abolir las clases sociales.

La protesta de los obreros anarquistas y socialistas represent un nuevo


desafo para el rgimen oligrquico, que respondera con medidas
represivas como la Ley de Residencia, redactada por el escritor Miguel
Can, que permita la expulsin del pas de los militantes obreros
extranjeros.
La expresin pblica de la corriente socialista estuvo inicialmente
representada por el peridico El Obrero (1890-1902), dirigido por Germn
Ave Lallemant (1835-1919). Simultneamente, existan centros de
inmigrantes que fueron muy importantes en la difusin y organizacin de
los socialistas, como elC/ub Vorwarts de exiliados alemanes.
EL INTERNACIONALISMO OBRERO
...el lenguaje del internacionalismo obrero abra un camino de integracin
de los fragmentos de identidades nacionales con las que se identificaban
los trabajadores. En las labores urbanas y rurales las personas dejaban de
ser italianos o espaoles, franceses, lituanos o rusos para convertirse en
trabajadores [...] El lenguaje del internacionalismo estaba en la base de
las propuestas socialistas y anarquistas, lo que convocaba a los
trabajadores de todas las nacionalidades, quienes, a partir de las
demandas especficas relacionadas con su clase peticionaban y
presionaban sobre el Estado.
Mirta Zaida Lobato, Juan Suriano, Los trabajadores en la era del progreso,
en Nueva Historia Argentina. Buenos Aires,
Sudamericana, 2000.

La tercera tendencia que influy notablemente en el movimiento


obrero fue la denominada sindica/ista o del sindica/ismo revo/ucionario.
Provena de Francia e Italia y sus principales difusores fueron George Sorel
y Arturo Labriola. Esta tendencia plante que los sindicatos eran el
principal instrumento para la lucha revolucionaria y puso su acento en la
necesidad de autonoma de los mismos frente a los partidos polticos a
diferencia de lo planteado por los socialistas. Tambin consider a la
accin directa por el logro de reivindicaciones econmicas como el nico
camino verdaderamente revolucionario, que concluira en una huelga
general para derrumbar al capitalismo. As se enfrent al parlamentarismo
socialista, al que consider proclive a la conciliacin de clases.
SON TODOS IGUALES
Hasta ahora la clase rica o burguesa ha tenido en sus manos el gobierno
del pas. Roquistas, mitristas y alemistas son todos lo mismo. Si se pelean
entre ellos es por apetitos de mando, por motivo de odio o de simpata
personal, por ambiciones mezquinas e inconfesables, no por un programa
ni por una idea [...]. Todos los partidos de la clase rica son uno solo
cuando
se trata de aumentar los beneficios del capital a costa del pueblo
trabajador, aunque sea estpidamente y comprometiendo el desarrollo
general del pas.
Primer manifiesto electoral del Partido Socialista, 1896. En Documentos
para la Historia Integral Argentina, Tomo 2,
Buenos Aires, CEAL, 1972.
LAS LUCHAS DE LAS PRIMERAS ORGANIZACIONES OBRERAS
Las primeras luchas del movimiento obrero estuvieron dispersas, sin un
centro coordinador de las mismas, lo que debilit sus reclamos. Por ello, al
calor de los movimientos huelgusticos que se intensificaron a partir de la
crisis de 1890, naci la FTRA (Federacin de Trabajadores de la Regin
Argentina), en la que predomin la tendencia socialista, ya que los
anarquistas individualistas no apoyaron su constitucin. La Federacin
reconoci su carcter internacionalista, es decir que consideraba a la
clase obrera como una sola, independientemente de su nacionalidad, y
seal que actuaba contra el capitalismo mundial.
La existencia de la FTRA posibilit la intensificacin de las luchas que
tenan como centro de sus reclamos el aumento salarial y la mejora de las
condiciones de trabajo. Estas acciones culminaron -luego de un breve
reflujo en los aos 93/94- en la primera huelga general de los obreros
ferroviarios - sector clave del modelo agro exportador- y en el desarrollo
de la sindicalizacin de las mujeres en los gremios de cigarreras,
lavanderas, etctera.
Sin embargo, la creciente desocupacin gener un verdadero ejrcito
de reserva de trabajadores dispuestos a ocupar el puesto que otros
dejaban. El miedo a perder el empleo debilit las luchas en los talleres,
aunque gener el primer movimiento organizado de obreros desocupados,
que plantearon sus reclamos.
Hacia 1899, la existencia de un desarrollo fabril creciente fue
concentrando la mano de obra en grandes talleres y fbricas, facilit la
organizacin de los trabajadores, que ampliaron su presencia en toda la

sociedad, y permiti el nacimiento de la FOA (Federacin Obrera


Argentina) en 1901, con predominio anarquista, y la primera huelga
general nacional en 1902.
A LA HUELGA GENERAL!
Las huelgas eran un arma defensiva de los trabajadores frente a la
patronal; mediante la detencin de la produccin, se presionaba al
empresario y al Estado para que atendiera las demandas obreras. Pero
dentro del movimiento obrero mismo existieron distintas metodologas
frente a la huelga. Los anarquistas las consideraron un mecanismo para
debilitar a la burguesa y abrir por su intermedio el camino de la
revolucin social; los socialistas -que ya haban fundado el partido
Socialista- plantearon su utilidad para presionar y ampliar los derechos
electorales. Esta poltica de los socialistas los desprestigi en el
movimiento obrero y fortaleci la postura anarquista, en la que ya
predominaba el sector de los organizadores. En medio de estos debates,
los estibadores del puerto -otro sector estratgico del modelo agro
exportador- iniciaron el paro que se extendi al Mercado Central de Frutos,
a los conductores de carros y, finalmente, fue declarada la primera huelga
general nacional el 22 de noviembre de 1902. La respuesta del Estado no
se hizo esperar: el Poder Ejecutivo envi dos leyes al Parlamento que
fueron aprobadas automticamente: la declaracin del estado de sitio y la
Ley de Residencia 4144, que permita la expulsin de sindicalistas
extranjeros y que sigui vigente hasta 1958. Con ellas, el Estado comenz
una escalada represiva: prohibi los peridicos La Protesta y La
Vanguardia y encarcel a dirigentes anarquistas y socialistas. La huelga
fue as derrotada, pero la organizacin lograda en ese movimiento
permiti a los obreros del Mercado Central de Frutos, en enero de 1903,
iniciar una nueva huelga y rpidamente conquistar sus reclamos. La
burguesa prefiri -en ese caso- ceder algo para no arriesgarlo todo.
Comenzaron a realizar algunas concesiones, reconociendo la presencia
obrera dentro de la sociedad. Simultneamente, en el seno del
movimiento obrero las diferencias se profundizaron: los anarquistas
evaluaron la huelga como un triunfo, en tanto los socialistas la
consideraron un fracaso, que posibilit la represin. As se fractur la FOA,
que continu en manos anarquistas bajo el nombre de FORA. Fed. Obrera
Regional Arg.; los socialistas fundaron la UGT (Unin General de
Trabajadores). La primera de estas agrupaciones represent a 66
sindicatos con 33.895 afiliados y la segunda a 43 gremios con 7.400
afiliados. Lo concreto fue que luego de la huelga general la actividad
sindical se multiplic, se extendi la organizacin gremial a todo el pas y
las huelgas se triplicaron.
LA HUELGA DE INQUILINOS
En 1907 se produjo un hecho indito en la historia de las luchas populares
argentinas: la huelga de inquilinos. Los habitantes de los conventillos de
Buenos Aires, Rosario, La Plata y Baha Blanca decidieron no pagar sus
alquileres frente al aumento desmedido aplicado por los propietarios. La
protesta expres adems, el descontento por las psimas condiciones de
vida en los inquilinatos.
Los protagonistas de estas jornadas fueron las mujeres y los nios, que

organizaron multitudinarias marchas portando escobas con las que se


proponan barrer la injusticia.
La represin policial no se hizo esperar y comenzaron los desalojos. En la
Capital estuvieron a cargo del jefe de Polica, coronel Ramn Lorenzo
Falcn, quien desaloj a las familias obreras en las madrugadas del crudo
invierno de 1907 con la ayuda del cuerpo de bomberos.
El gremio de los carreros se puso a disposicin de los desalojados para
trasladar a las familias a los campamentos organizados por los sindicatos
anarquistas.
Si bien los huelguistas no lograron su objetivo de conseguir la rebaja de
los alquileres, este movimiento represent un llamado de atencin sobre
las dramticas condiciones de vida de la mayora de la poblacin.
LA RESPUESTA DEL ESTADO: HACIA EL 1 DE MAYO DE 1909
El gobierno, junto a la fuerte represin, intent un acuerdo con los
socialistas por medio del proyecto de sancionar una ley de Trabajo que, a
la vez que reconocera ciertos derechos obreros, establecera muchas
clusulas para controlar y reprimir sus organizaciones sindicales, al punto
de prcticamente impedir las luchas reivindicativas de los trabajadores
mediante huelgas y movilizaciones. Esta ley no pudo ser sancionada por
ser rechazada tanto por los sectores ms conservadores del gobierno
como por los sindicatos obreros.
El acercamiento de los socialistas al gobierno y sus ya permanentes
planteos electoralistas debilitaron su representatividad en el movimiento
obrero, de modo que dentro de la UGT se fortaleci el sector del
sindicalismo revolucionario que fue impulsor -al igual que el anarquismode la huelga general. Crecieron las luchas, incluso en 1907 se dio una
novedosa huelga de los inquilinos y al mismo tiempo creci la represin:
aument la cantidad de
obreros muertos, deportados y perseguidos. Sin embargo, la organizacin
obrera continu y el 1. de mayo de 1909, da del trabajador, se
convocaron dos actos: uno por la FORA, en Plaza Lorea, y otro por el
partido Socialista, en Plaza Constitucin. El primero de ellos fue
duramente reprimido en un operativo a cargo del jefe de Polica, el
Coronel Ramn Lorenzo Falcn: hubo doce muertos y ms de 80 heridos.
Fue la masacre obrera ms grande que haba conocido el pas hasta ese
momento.
Como consecuencia de los hechos del i. de mayo de 1909, la FORA, la
UGT y otros sindicatos constituyeron el Comit central de huelga y
declararon la huelga general por tiempo indeterminado, a partir del lunes
3 y hasta tanto no se consiga la libertad de los compaeros detenidos y la
apertura de los locales obreros y aconsejaron muy insistentemente a
todos los obreros que a fin de garantizar el mejor xito del movimiento, se
preocupen de vigilar los talleres y fbricas respectivas, impidiendo de
todas maneras la concurrencia al trabajo de un solo operario.
As se inici la semana roja: 60 mil personas acompaaron el fretro
de los obreros asesinados y fueron reprimidas por la polica; ms de 220
mil abandonaron su lugar de trabajo, las fbricas cerraron, el puerto
permaneci inactivo.
El gobierno convoc finalmente al Comit de huelga y se comprometi

a cumplir los reclamos obreros, salvo el pedido de obligar a renunciar al


jefe policial, Ramn Falcn: el triunfo de la huelga fue indudable y parcial.
Meses despus, Simn Radowitzky, un joven anarquista, mat en un
atentado al jefe de Polica.
LA LTIMA LUCHA DE LA DCADA: LOS FESTEJOS DEL

El conventillo fue la vivienda popular por excelencia; all compartan sus


angustias y esperanzas los trabajadores argentinos y extranjeros.
CENTENARIO
La experiencia concluy en la constitucin de una nueva central obrera
en 1909, en reemplazo de la UGT, con el apoyo de algunos sindicatos
foristas, a la que se denomin CORA (Confederacin Obrera Regional
Argentina). Su direccin estaba integrada por socialistas, anarquistas y
sindicalistas, con cierto predominio de estos ltimos; su finalidad central;
afirmaban, era la defensa de los intereses morales, materiales y
profesionales de los trabajadores, a la vez que luchar contra toda forma
de explotacin y tirana, hasta lograr la completa emancipacin del
proletariado y la abolicin, en consecuencia, del rgimen del salario.
Paralelamente a los preparativos de la conmemoracin del Centenario
de la Revolucin de Mayo, la oligarqua aument la represin social para
garantizar los festejos que consideraron correspondan a los logros de su
gestin de gobierno.
Pero la lucha continu: La Protesta reapareci con una tirada de 16 mil
ejemplares, el partido Socialista realiz un acto con ms de 20 mil
concurrentes y la FORA, en un acto junt a ms de 70 mil personas y
convoc -en coincidencia con la CORA- a una nueva huelga general por
tiempo indeterminado. El gobierno reaccion: detuvo en pocos das a casi
2000 obreros y clausur peridicos y locales. Civiles, amparados por el
Estado, atacaron locales sindicales y saquearon viviendas obreras.
En 1910, el gobierno sancion la Ley de Defensa Social mediante la

cual consolid el aparato legal represivo que enmarc la Ley de


Residencia. Prohibi el ingreso de extranjeros que hubieran sufrido
condenas, prohibi la propaganda anarquista, estableci que para realizar
actos deba solicitarse permiso a la autoridad y que los que no lo hiciesen
podran ser encarcelados
Hk
A*
x
i
L ti
ti
Hk

Jm

El obrero anarquista Simn Radowitzky fue el autor del atentado que le


cost la vida al jefe de Polica Ramn Falcn.
hasta un ao. Prohibi utilizar banderas o emblemas del anarquismo.
Es decir, durante este largo perodo se fueron conformando las
primeras organizaciones sindicales que mantuvieron duramente toda la
etapa su autonoma respecto de los partidos polticos, as como una
definicin respecto de la lucha de la clase obrera para lograr su propia
emancipacin como lo anunciaba el Manifiesto Comunista. Estos
sindicatos fueron financiados por los propios trabajadores que aportaban
voluntariamente una parte de su salario para alquilar un local gremial o
editar el peridico. Con estos valores, se libraron numerosas luchas y
huelgas que fueron conformando una identidad de la clase obrera frente a
los otros: los dueos de la tierra, la fbrica y el Estado. Al mismo tiempo,
las derrotas debilitaron la presencia de los anarquistas dentro de las
organizaciones y se fortalecieron los nuevos planteos de las tendencias
sindicalistas.

Mientras el Estado gastaba fortunas en los fastuosos festejos del


Centenario, la mayora de la poblacin viva en condiciones deplorables,
soportando graves problemas, como la falta de vivienda.
FALCN Y RADOWITZKY
Por un lado hay un hroe de la burguesa que en ese momento es el
coronel Falcn, es un paradigma del militar represor, [...] tanto es as que
es la persona que ms estatuas tiene en la ciudad de Buenos Aires.
Aparte de una placa en la calle Callao y Quintana, donde hubo una cierta
onda expansiva, en el bajo de Callao hay una estatua dedicada a Falcn;
frente a La Biela, hay otra estatua. Al fondo de la avenida Ramn Falcn,
hay otra estatua y entiendo que en el interior de la escuela de Polica hay
otra. Frente a Falcn hay un personaje que es Simn Radowitzky, que es el
autor de ese acto en la esquina de Callao y Quintana. [...] Como
anarquista justiciero, se encarga de ponerle una bomba. Simn va a ser
fusilado, pero tiene un to rabino que demuestra que no tiene dieciocho
aos; por ese
motivo, de acuerdo con el Cdigo Penal de entonces, es enviado al sur, a
Ushuaia, por tiempo indeterminado.
Reportaje de los autores a David Vias, en Historia Argentina
5, documental dirigido por Felipe Pigna.
MIENTRAS TANTO...
En los Estados Unidos.
En 1901, Theodore Roosevelt asumi la presidencia de los Estados Unidos
y proclama el derecho de su pas a intervenir en la poltica
latinoamericana. Su estrategia agresiva, llamada del gran garrote,
impuso la influencia norteamericana sobre Amrica Central y el Caribe. A
su ingenio se debe la invencin de la repblica de Panam en territorios
robados a Colombia para construir un canal interocenico. El canal de
Panam quedara en manos norteamericanas durante todo el siglo XX.
LA REFORMA ELECTORAL
Hacia fines del siglo pasado, las prcticas electorales en el mundo
occidental marchaban hacia el voto secreto y universal, relegando el voto
restringido y preanunciando una era poltica diferente: la de la democracia
de masas.
Hacia 1900, en nuestro pas, nuevos partidos, como la Unin Cvica

Radical y el Partido Socialista, atraan a sectores sociales no debidamente


representados en las instituciones polticas del Estado, controladas por la
clase gobernante conservadora y liberal.
Una primera reforma electoral fue asumida por Joaqun V. Gonzlez,
ministro del Interior del presidente Roca, quien propuso y obtuvo, en
diciembre de 1902, la sancin de la ley de eleccin uninominal, por la cual
se puso fin al sistema de eleccin por simple mayora (o como se deca:
por lista completa) en un determinado distrito electoral.
El nuevo sistema permita que las minoras estuvieran representadas.
En realidad, Gonzlez apuntaba a permitir la eleccin de grandes figuras
polticas que contrabalancearan el poder electoral adquirido por la cada
vez ms votada

La oligarqua utiliz el fraude electoral como un eficiente mecanismo para


mantenerse en el poder y alejar al pueblo de la participacin poltica.
Unin Cvica Radical.
La reforma consista en dividir cada distrito electoral en tantas
circunscripciones como diputados deba elegir. En cada circunscripcin del
distrito, el votante elega un solo candidato. Esto permita que la mayora
de los votantes no impusiese su voluntad absoluta en el distrito. De all el
nombre de uninominal, aunque la preocupacin por el voto ciudadano
no impidi continuar con el voto cantado, expresado en forma oral ante la
mesa electoral. El ministro haba propuesto el voto secreto, pero el
senador por la Capital Federal, Carlos Pellegrini, se opuso en el Congreso
Nacional afirmando que el voto secreto es para los hombres conscientes,
no para las masas que votan segn simpatas y
no ideas.
De la aplicacin del sistema uninominal result electo, en la
circunscripcin de la Boca, el primer diputado socialista, Alfredo Palacios.
Pero el nuevo sistema dur poco: con Manuel Quintana como

presidente en 1905, se volvi a la lista por eleccin completa, en la que


cada elector, en su circunscripcin, votaba por todos los candidatos de su
distrito. Dos meses despus de esto, se suprimi el voto a viva voz, que
no fue secreto, pero s escrito. El elector deba entregar a la mesa
electoral, en un papel escrito y doblado, los nombres de la totalidad de los
candidatos por los que votaba.
LA FARSA ELECTORAL
Despus de las 8 empez la farsa. Para poder votar haba que esperar
turno en algn grupo reconocido por el presidente de mesa, que
generalmente era el caudillo de comit... Despus de una larga espera
pudimos acercarnos a las urnas. Pero cun grande fue nuestra sorpresa
cuando el presidente de la mesa nos dijo, tranquilo y cnicamente, que no
podamos votar porque ya haban votado por nosotros. Quisimos
protestar, pero la polica nos arroj brutalmente del atrio. No nos
arredramos, e instalados en nuestra mesa, en medio del malevaje que nos
miraba hurao y de soslayo, ofrecimos boletas socialistas a todo el
mundo. Algn lunfardo deca en alta voz a su compinche, sealndonos
con el dedo: Mir, ch, a estos. Qu locos lindos!....
Algunos ciudadanos heroicos consiguieron filtrarse a travs de la espesa
malla del fraude y depositar unos pocos votos por el Partido Socialista.
Pero estos fueron anulados en el escrutinio por orden del presidente del
atrio, quien dijo: Hay que inutilizar las boletas socialistas, no hay que
darles importancia a esos locos, porque son como la mala yerba: si hoy se
presentan mil, maana vendrn diez mil y pasado maana nos aplastarn
con su organizacin y con su fuerza...
Enrique Dickmann, Memorias de un militante socialista,
Buenos Aires, Claridad, 1949.
LA LEY SENZ PEA
VIOLACION DI: I,\
I, t ELECTORAL
AHT. 77 INCISO
fon cuatra muer v amito ibj {# rt-jsrfrji ttrfw
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NO SE COMPRAN VOTOS
C,METANO mt!l
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El uso de la libreta de los muertos que resucitaban el da de las
elecciones y la compra de votos eran prcticas muy frecuentes antes de
la sancin de la Ley Senz Pea.
A pesar de su avance, la posibilidad de los partidos no conservadores
de alcanzar presencia en las representaciones municipales y las
legislaturas provinciales y nacionales era escasa. Para votar, el elector
deba acudir a comisiones empadronadoras que determinaban si lo
incorporaban al padrn electoral o no. Estaba claro que los padrones
incluan a personas que no reunan las condiciones legales y omitan a
muchos que contaban con ellas. Luego de este primer filtro, los
conservadores, para el da del sufragio,contaban
con
innumerables recursos, entre los
cuales pueden recordarse la compra de votos, la amenaza, o, ms

sencillamente, el cambio de los resultados electorales.

Roque Senz Pea representaba a los sectores ms lcidos de la elite que


entendan que la ley electoral no pona en peligro el modelo
agroexportador ni la continuidad de sus privilegios.
A partir de octubre de 1910, el nuevo presidente Roque Senz Pea, luego
de entrevistarse y acordar con Yrigoyen, aceler una reforma sustantiva
del rgimen electoral. Para ello, present, en diciembre de 1910, dos
proyectos de ley que consistan en la elaboracin de un nuevo padrn
electoral, para lo cual se efectu un nuevo enrolamiento general, con el
objeto de lograr una mejor organizacin del ejrcito de lnea y crear
padrones electorales, de modo que se utilizara la libreta de enrolamiento
militar como libreta cvica. Convertidos estos dos proyectos en leyes, el
primer magistrado elev en agosto de 1911 el proyecto de ley de reforma
electoral, para garantizar el sufragio y crear el sufragante. En esta
oportunidad, Senz Pea seal: Mientras la Constitucin Nacional no
sea reformada, tampoco es posible pasar directamente, y de una vez, a la
representacin de las minoras. Dentro del sistema electoral a pluralidad
de sufragios
impuestos por la Constitucin, el Poder Ejecutivo ha credo que cabe a
ttulo de ensayo preparatorio de la reforma definitiva, el sistema de lista
incompleta que se comprende en el proyecto adjunto. En todo caso, los
sistemas de representacin de las minoras exigen, para su buen

funcionamiento, una slida organizacin y una perfecta disciplina de los


partidos polticos, de las cuales estamos an muy distantes.
Finalmente, el 13 de febrero de 1912, fue sancionada la ley 8871,
denominada, a partir de ese momento, Ley Senz Pea.
EL TEXTO DE LA LEY SENZ PEA
Art. 1.0- Son electores nacionales los ciudadanos nativos y los
naturalizados desde los diez y ocho aos cumplidos de edad.
Art. 2.- Estn excluidos los dementes declarados en juicio. Por razn de
su estado y condicin: los eclesisticos y regulares, los soldados, cabos y
sargentos del ejrcito permanente, los detenidos por juez competente,
mientras no recuperen su libertad; los dementes y mendigos, mientras
estn recluidos en asilos pblicos. Por razn de su indignidad: los
reincidentes condenados por delito contra la propiedad, durante cinco
aos despus de la sentencia.
Art. 5.- El sufragio es individual, y ninguna autoridad, ni persona, no
corporacin, ni partido, o agrupacin poltica puede obligar al elector a
votar en grupos.
Art. 7.- Quedan exentos de esta obligacin [de votar] los electores
mayores de 70 aos .[...]
Art. 39.- Si la identidad [del elector] no es impugnada, el presidente del
comicio entregar al elector un sobre abierto y vaco, y firmado en el acto
por l de su puo y letra y lo invitar a pasar a una habitacin contigua a
encerrar su voto en. dicho sobre.
Art. 41.- La habitacin donde los electores pasan a encerrar su boleta en
el sobre no puede tener ms que una puerta utilizable, no debe tener
ventanas y estar iluminada artificialmente en caso necesario.
LAS RAZONES DE LA LEY
Era evidente que el presidente y la clase dirigente vean en el
radicalismo y el socialismo a partidos minoritarios. La apuesta era
integrarlos al sistema, para despojarlos de argumentos opositores,
neutralizar sus mrgenes de accin violenta y, al mismo tiempo,
aumentar la legitimidad del propio rgimen poltico conservador.
El radicalismo yrigoyenista vena, desde haca tiempo, levantando la
bandera de la abstencin y la revolucin (la ltima la haba realizado en
1905); simultneamente, los sindicatos atraan a nuevos afiliados y
acentuaban su protesta. Por si esto fuera poco, la participacin de la
ciudadana en los comicios era escasa, debido a razones mltiples. Gran
parte de los hombres en condiciones de votar eran inmigrantes y por ello
no estaban habilitados legalmente para hacerlo; tampoco estaban de
acuerdo con nacionalizarse por naturalizarse.
LA CREACIN DE LA CIUDADANA POLTICA
Se sostiene que la ley 8871 cre la ciudadana, se discute si la ampli.
Las restricciones continuaron para las mujeres, los argentinos residentes
en
los territorios
nacionales y los extranjeros que, como fue explicado, constituan un
nmero ms que considerable. No debe olvidarse
que, en el plano
municipal, el voto continu atado a la condicin de contribuyente.
Al mismo
tiempo,
los
conservadores, cansados de la dependencia de los caudillos locales, de

extraccin popular, que manejaban lacoaccin y la


manipulacin del voto, se propusieron sustituirlos por una
obligatoriedad que, suponan, se orientara hacia las figuras (de su
partido) ms destacadas por su notoriedad social e intelectual.
Los primeros resultados de la aplicacin de la nueva ley, aunque no
representaron un fracaso, presagiaron inconvenientes. En las elecciones
de 1912, los partidos conservadores se impusieron en algunas provincias,
pero en Santa Fe y Capital triunfaron los radicales, los socialistas
obtuvieron, en esta ltima jurisdiccin, la segunda posicin. Esto
anunciaba lo que ocurrira algunos aos despus: la obtencin de la
primera magistratura por parte de Hiplito Yrigoyen.

Ilustracin aparecida en el peridico El Mosquito el 10 de agosto de 1897,


La patria y la UCR siempre vivirn unidas. El radicalismo trat de
identificar su causa con los ideales de la libertad y la justicia.
LA ARGENTINA FRENTE A LA PRIMERA GUERRA
MUNDIAL
Nuestro pas, desde el comienzo de su historia, haba dependido
significativamente de las importaciones y exportaciones britnicas. Esta
dependencia se haba incrementado desde la adopcin del modelo
agroexportador y la insercin en el mercado mundial (durante la segunda
mitad del siglo XIX) hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial.
La guerra no solo marc la derrota alemana sino, tambin, el comienzo
de la decadencia de Gran Bretaa y el ascenso de los Estados Unidos.
La presencia de los intereses norteamericanos en Amrica latina
aument desde el comienzo del siglo XX. Ya en 1903, los estadounidenses
impulsaron la secesin de Panam respecto de Colombia, para la
construccin del futuro canal de Panam.
El presidente Teodoro Roosevelt, quien en los aos previos a la guerra,
anunci con claridad su poltica imperialista respecto a la regin; en ese
sentido afirm: yo ensear a las repblicas sudamericanas a elegir
buenos hombres.
Los Estados Unidos intervinieron militarmente en Cuba en 1912 y 1917,
en Mxico en 1914 y 1915, y en la Repblica Dominicana en 1916. El 6 de
abril de 1917 ingresaban a la guerra mundial. Ese mismo ao, Brasil lo
imitara.
Desde fines de la primera dcada del siglo XX, las inversiones

norteamericanas en la industria de la carne pusieron fin al monopolio


ingls y argentino en la industria frigorfica.
Esto llev, hacia 1912, a un acuerdo entre los distintos frigorficos que
operaban en nuestro pas; se estableci que aproximadamente el 40% de
los embarques corresponderan a los norteamericanos, otro tanto a los
britnicos, y el resto a los establecimientos argentinos. Los
norteamericanos, con una tecnologa de avanzada, comenzaban a superar
a los ingleses, al producir carne enfriada a menor costo. Esto fue el
principio; dos aos despus, los norteamericanos controlaban casi el 60%
del mercado.
Con la guerra, el negocio de la carne congelada y envasada se
multiplic. En 1914, el nmero de cabezas era de 26 millones; seis aos
ms tarde, alcanz el de 37 millones.
La participacin de los Estados Unidos en el comercio exterior de
nuestro pas, experiment un avance parecido; en 1914 era del 13% en
1918 alcanz el

La caricatura de Fray Mocho le hace decir al presidente Victorino de la


Plaza : soy hombre que come y bebe de todo: pan de viena, caviar ruso,
cerveza alemana, rosbif a la inglesa, repollos de bruselas, kaki japons y
champagne francs; esta es la verdadera neutralidad
que todos los gobiernos neutrales adopi
40%, aunque posteriormente disminuy. La guerra tuvo mucho que ver
con esto:
la tradicional
importacin de manufacturas britnicas se interrumpi, y fue
reemplazada
por
las
norteamericanas simultneamente, aumentaron los productos
alimenticios argentinos con destino a las tropas del pas del norte.
La presin del gobierno norteamericano para lograr el ingreso de la
Argentina en el conflicto encontruna slida
sustentacin en la presencia cada vez ms vigorosa del capital
estadounidense en nuestro pas.
El presidente norteamericano Woodrow Wilson, al romper
relaciones con Alemania, condicion la poltica exterior de los pases de la
regin al decir: doy por admitido rn la misma lnea de conducta.

LAS INVERSIONES NORTEAMERICANAS ANTES Y DESPUS DE


LA GUERRA
La expansin poltica y econmica norteamericana se reflej en las
inversiones de ese origen, tambin en nuestro pas. Antes de 1914,
ingresaron en la Argentina distintas empresas de capital norteamericano:
las crnicas Swift (1907) y Armour (1908), y otras como Remington
(1911), Esso (1911), y National Cash Register (1913). Finalizado el
conflicto, se sumaron IBM (1924), Chrysler (1925), General Motors (1925),
y Colgate Palmolive (1927).
LA POLTICA EXTERIOR Y LA GUERRA
El conflicto iniciado en agosto de 1914 caus una honda impresin en
la sociedad argentina. No fueron pocos los que se pronunciaron en uno u
otro sentido. Esto se manifest en el interior mismo de los partidos
polticos. El radical Ricardo Rojas se pronunci en contra de la poltica de
neutralidad adoptada por su partido. En el socialismo, Manuel Ugarte se
solidariz con Yrigoyen, mientras que Leopoldo Lugones y Alfredo Palacios
adoptaron posiciones aliadfilas; este ltimo dira en abril de 1917:all
irn los hombres libres de todos los pueblos libres [...] a sacarles de raz [a
los alemanes] su presuncin de rama aristocrtica y dominadora,
reducindoles a polvo el ltimo baluarte de la autocracia.
Mucho cost al gobierno justificar la neutralidad del pas en el propio
frente interno. Como surge de los ejemplos dados, fueron varios los que
identificaron el orden autocrtico alemn con la barbarie, tal como
sostena la propaganda de la Entente (grupo de pases enemigos de
Alemania) y vieron, en cambio, en la defensa de Gran Bretaa y los
Estados Unidos, la apuesta por el orden democrtico liberal y, aun ms, la
preservacin de la civilizacin misma.
Cuando en abril de 1917 arreciaban las campaas de prensa y las
manifestaciones a favor de la intervencin y la presin norteamericana se
acentuaba, submarinos alemanes hundieron al buque argentino Monte
Protegido. Yrigoyen obtuvo del gobierno germano la reparacin de los
daos materiales y el desagravio del pabelln argentino.
LA PRENSA A FAVOR DE LA INTERVENCIN
El primero de abril de 1917, cuatro das despus del ingreso de los
Estados Unidos al conflicto, el peridico La Prensa publicaba esta noticia:
En la residencia del doctor Antonio F. Pieiro se reunieron ayer varios
caballeros argentinos con objeto de cambiar ideas respecto a la forma en
que se manifestar al presidente de los Estados Unidos su adhesin y sus
plcemes por la declaracin de guerra a Alemania. Nueve das despus,
el diario objetaba la represin efectuada por la polica sobre manifestantes
que reclamaban al gobierno el abandono de la neutralidad: los
manifestantes, rodeando una bandera francesa, llegaron a esa calle
(Bernardo de Irigoyen) cantando el himno nacional, lo cual provoc
algunos gritos de personas que estaban en la esquina. Tuvo que intervenir
nuevamente la polica y puede decirse que all qued definitivamente
disgregada la manifestacin. Como medida de prevencin la polica
prohibi anoche el trfico por cierta parte de la calle Florida de un modo
absoluto. Esto constituye un abuso, y lejos de reflejar firmeza es una
muestra de debilidad.

Intentando liderar una poltica americana independiente, Yrigoyen, en


mayo de 1917, convoc a los pases neutrales de Amrica latina a un
Congreso para acordar una poltica comn frente al conflicto. Los Estados
Unidos, presionando sobre los pases invitados, se encargaron de hacer
fracasar esta iniciativa.
El 19 de julio de ese ao, el diario La Nacin manifest una desaforada
defensa de Inglaterra: Inglaterra pudo ser con nosotros egosta y siempre
fue materna: pudo ponernos grillos y dionos alas, pudo tantas veces
desengaarse y tuvo siempre esperanzas. Cuando nosotros decamos
estamos exhaustos, ella siempre tenda la mano [...] a ella le debemos
el nervio y la arteria de nuestro empuje vital y discretas y respetuosas
lecciones de seriedad y orden.
Meses ms tarde, nuestro gobierno pudo interceptar telegramas
secretos de la embajada alemana sobre buques y rutas de los buques que
partan de Buenos Aires. El embajador alemn, segn documentos
publicados por los estadounidenses, aconsejaba a su gobierno hundir a los
barcos argentinos sin dejar rastros, para evitar reclamos.
Nuevamente, Yrigoyen evit la declaracin de guerra expulsando al
embajador alemn y logrando que el gobierno de Berln se disculpara. Sin
embargo, gobierno y oposicin dejaron de enfrentarse a partir de enero de
1918, cuando el primero propuso al Poder Legislativo la aprobacin de un
tratado con Gran Bretaa y Francia para exportar cereales, excesivamente
favorable a estas. Finalizaron las crticas a la poltica exterior de Yrigoyen,
el diario La Nacin elogi al gobierno y el socialista Federico Pinedo
sostuvo en la Cmara de Diputados que el pas adopta una actitud que
corresponde a las caractersticas de nuestra raza. La Protesta, el diario
anarquista, opin lo contrario.
De este modo los polticos e idelogos liberales, identificados hasta
haca poco con el fraude y una concepcin de la democracia pensada para
pocos, remozaron su discurso con el de la defensa de la libertad frente al
autoritarismo alemn, cuando el propsito segua siendo el mismo,
buenas relaciones econmicas con Gran Bretaa y debilitamiento del
eterno enemigo: el yrigoyenismo.
Una vez finalizado el conflicto, ante el proyecto del presidente
estadounidense Woodrow Wilson de constituir una Sociedad de las
Naciones (concretado a principios de 1919), Yrigoyen anunci su adhesin
en la medida en que se respetara el principio de igualdad entre los
Estados miembros.
Con estas instrucciones, arribaron a las reuniones preparatorias en
Ginebra (ciudad sede del nuevo organismo internacional), los
representantes de la delegacin argentina. Al no ser considerado el
principio de igualdad, la delegacin argentina se retir de la Sociedad de
las Naciones, a la que se incorpor recin en 1933 bajo la presidencia del
general Agustn P. Justo.
EN NUESTRO PAS...
El movimiento obrero argentino, de una histrica combatividad, se vio
dividido y debilitado como consecuencia de las polticas de ajuste y
recesin aplicadas desde la dictadura militar de 1976. La desocupacin y
el miedo a perder el empleo redujeron notablemente la actividad sindical

y, por lo tanto, el poder de negociacin y de obtencin de beneficios para


los trabajadores. El poder econmico concentrado, fortalecido en la
Argentina en la dcada de 1990, manejaba cada vez ms resortes del
poder y haba logrado, junto con la reforma del Estado, la reduccin al
mnimo de los derechos del trabajador con la complicidad de algunos
dirigentes sindicales.
Ideas de una poca
Samuel Eichelbaum (1894-1967) es uno de los ms destacados
dramaturgos argentinos de la primera mitad del siglo XX. Sus
obras exponen problemas ntimos de conciencia en un marco de
conflicto social y una reaccin contra la moral convencional. En su
obra ms famosa, Un guapo del 900, la accin se sita en los das
previos a un comicio anterior a la Ley Senz Pea.
Un guapo del 900
Ecumnico: (Al reconocer a Palmero y El Quebrao) Qu tal
hermanos? (se abraza con los dos).
[...] ^ ^
Natividad: (la madre de Ecumnico) Venan a verte a vos, y yo los
entretuve.
Palmero: S, tena que hablarte.
[...]
Ecumnico: En qu ands hermano?
Palmero: Vamos a tomar las copas antes de hablar. P facilitar la cosa,
sabs? (y dirigindose a Don Pedro) Patrn, quiere despachar aqu?
Pedro: Un momantito, seor.
Ecumnico: Habl mientras. O te cres que soy gobierno?
Palmero: Quera verte pa ponerme a las rdenes, como hice otras
veces. En cuanti empezaron a hablar de eleciones, pens: lo voy a ver a
Ecumnico pa hacerme presente, como buen soldao. [...]
Ecumnico: (dirigindose a Pedro) Un vino. El franchute ya sabe de
cul. (Don Pedro sirve y vuelve a sus cosas).
Palmero: Como te deca, le dije a este (mirando a El Quebrao): lo voy
a dir a ver a Ecumnico pa recordarle que soy de los suyos. Y le dije a
ms: se quers, si no tens compromiso, venite vos tambin y as
votamos cuatro.
Ecumnico: Cuatro?
Palmero: Ta claro: este y yo, y mis dos primos finaos, somos cuatro
inscritos.
Ecumnico: No me acordaba. Tens razn.
Palmero: El Quebrao me dijo que s, y aqu estoy (una pausa).
Ecumnico: Algo turbio andars queriendo cuando te cuesta largar.
Palmero: No s si te acordars que ests hablando con un hombre que
lleva por dentro un uniforme de soldao con jinetas de sargento y todo. [...]
Ecumnico: Toy distanciao de don Alejo. Es decir, se me ha distanciao,
que no es lo mismo, aunque pal caso resulte as.
Palmero: As que ands con el doctor Clemente Ordoez.
Ecumnico: Qu ha dicho, mi sargento? Cmo ha dicho? (Antes de
que Palmero consiga explicar, Ecumnico, con la rapidez y la destreza de
un tigre, le pega con el dedo ndice debajo de la nariz, como quien da un

guantazo, y cambia de expresin y de tono ante lo que considera una


ofensa imperdonable). Ecumnico Lpez no tiene vueltas! A ver si te lo
aprends pal resto de tu vida! (Palmero queda como petrificado. El
Quebrao, que se haba sentado sobre el mostrador, se ha puesto de pie
lentamente. Ecumnico, despus de una extensa pausa, como si nada
hubiera ocurrido) A m no me preciss pa nada. Podra servirte de cochero
llevndote a lo de Don
Alejo, nada ms. Pero si vos le hacs presente que tens cuatro boletas de
iscricin que ofrecerle, te va a atender igual que a m. Es muy gaucho y
no te va a mezquinar mueca.
Palmero: Y vos crs que querra servirme?
Ecumnico: No ha de querer! Si l est pa servir. Y yo pa hacer que
sirva. Pero ahura no puedo. Tamos distanciaos, como te digo.
Palmero: (Como para s) Es asunto bravo el mo.
Ecumnico: And, enfrentalo. Puede que te lo arregle. Es el momento
e pedir. Siento mucho no poder acompaarte.
Palmero: (Luego de una breve pausa) A estas horas estar en el
comit?
Ecumnico: El comitee debe estar en estos momentos yeno de
pechadores.
Palmero: Mo ser oportuno, entonces.
Ecumnico: Justo! En estos das lo hays ay nada ms qye pa servir.
Palmero: Vamos, Quebrao.
Samuel Eichelbaum, Un guapo del 900. (fragmento), Buenos
Aires, Kapelusz, 1999.
Imgenes de una poca
La hora del almuerzo de Po Collivadino
Po Collivadino naci en Buenos Aires el 20 de agosto de 1869. Curs
estudios en la Escuela Normal de Profesores pero debi abandonarlos en
1882 por una afeccin de la vista.
Se dedic a la carrera de actor y form junto con Guillermo Battaglia su
propia compaa de comedias. Pero no abandon su vocacin de pintor y
continu sus estudios en la Societ Nazionale Italiana y la Asociacin
Estmulo de Bellas Artes con el profesor Francisco Romero.
Viaj a Italia, donde estudi en la Real Academia de Bellas Artes, y
colabor en la decoracin mural del Palacio de Justicia de Roma. Durante
esta etapa, gan varios concursos y fue galardonado por el Rey de Italia
con la Cruz de Caballero de la Corona. Particip en la Bienal de Venecia en
1903, 1905 y
1907.
En 1903 pint La hora del almuerzo, que refleja la pausa de un grupo
de obreros de la construccin. La obra de Collivadino sintetiza diversas
tendencias que van desde el realismo al impresionismo, pasando por el

romanticismo. Y su temtica es la gente comn, los trabajadores, la vida


cotidiana.
Durante su agitada vida fue actor de circo y mdico ambulante. Integr
y dirigi el grupo Nexus, que defendi la temtica nacional. Deca de l
Ricardo Gutirrez: Su obra es de gravedad y sentimiento libre; aprieta la
forma y rechaza la estilizacin, porque solo quiere contemplar el pobre
barrio en el que hace brillar como un diamante la humildad de un farolito.
4
LA AMPLIACIN DE LA CIUDADANA

LOS GOBIERNOS RADICALES

YRIGOYEN Y EL MOVIMIENTO OBRERO

LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918

EL NACIONALISMO CATLICO

EL GOLPE DE 1930 Y LA DCADA INFAME

Manifestacin de apoyo popular al golpe de Estado de 1930.


A partir de 1916, comenz una etapa de catorce aos de gobiernos
radicales en la que, mediante una poltica reformista, este partido logr
mantener el apoyo de las mayoras. Esta poltica provoc una fuerte
oposicin conservadora al radicalismo. Durante la segunda presidencia de
Yrigoyen,
los sectores desplazados en 1916, explotando el descontento producido
por la crisis econmica que afectaba a occidente a partir de 1929,
depusieron a Yrigoyen mediante el golpe de Estado del general Jos Flix
Uriburu.
LMITES DEL REFORMISMO RADICAL
En 1916, a veinticinco aos de su creacin, el radicalismo pudo llegar
al gobierno por el voto popular. Haban pasado tres revoluciones, las de
1890, 1893 y 1905, y una reiterada resistencia civil y poltica al
conservadurismo que, aparentemente, retroceda. Sin embargo, el poder
de las clases dominantes tradicionales, asociadas al capital ingls
-representadas polticamente por las corrientes conservadorascontinuaba vigente.

Las elecciones nacionales de 1916 fueron las primeras en las que se


aplic la Ley Senz Pea. Sobre una poblacin de 7 millones y medio de
habitantes, concurrieron a las urnas 745 mil votantes y 400 mil se
abstuvieron.
El programa poltico del radicalismo no pretendi cambiarlo todo. No
prometieron polticas revolucionarias sino simplemente modificar aquello
que consideraban injusto. Por ello su poltica fue considerada
reformista.
Bsicamente, ese reformismo propuso terminar con la inmoralidad
administrativa, la insensibilidad social y distribuir de modo ms equitativo
la riqueza proveniente del exitoso modelo agroexportador. Yrigoyen elige
una palabra muy significativa para definir las intenciones de su gobierno:
reparacin. La
reparacin implicaba poner fin a las arbitrariedades electorales del
rgimen conservador y a las prcticas administrativas corruptas.
Reparar el sistema, no cambiarlo.
Con la llegada del radicalismo al gobierno, el voto ciudadano fue
respetado, continu siendo secreto y dej de utilizarse el fraude. El Estado
(sus
instituciones y sus funcionarios) actuaron de otro modo. En algunas
oportunidades, los trabajadores y sectores sociales ms necesitados
pudieron acercarle sus reclamos. Este proceso fue denominado por
algunos autores democracia ampliada.
TRANSIGIR LO MENOS POSIBLE
La necesidad de triunfar en los comicios de 1916 requiere el nmero y no
podemos elegir los nombres como lo hemos hecho hasta aqu; ya no
podemos reposar nuestro pensamiento en el regazo de los comunes
sueos, porque en las reuniones que se van a realizar en adelante
encontraremos hombres movidos por finalidades prcticas, por recnditas
ambiciones personales, y tendremos que marchar por las calles llevando a
un lado al hombre ms puro y del otro a algn pillo simulador y
despreciable. Esto lo impone, lo exige la lucha electoral en la que van a
mezclarse. Pero no dejen que las apasionadas luchas del inters
consuman del todo la idealidad que nos ha mantenido hasta hoy: transijan
lo menos posible con la realidad.

Discurso pronunciado por el dirigente radical Ricardo Caballero en la


Convencin del Partido en Santa Fe en 1916.
LAS PRESIDENCIAS RADICALES
En 1916, en las primeras elecciones nacionales segn la Ley Senz
Pea, se impone la fmula Yrigoyen-Luna.
Aunque el resultado pareca consagrar a la dupla radical, esta apenas
superaba el 45% de la totalidad de los votos. Esto dejaba a Yrigoyen en
una situacin de debilidad poltica, sin mayora en el parlamento y con
muchas provincias en manos de la oposicin conservadora, que
controlaba tambin la Corte Suprema de Justicia y los grandes diarios.
El radicalismo en el gobierno emprendi una poltica democratizadora
que se manifest en diferentes proyectos de ley, que en su mayora
fueron bloqueados o rechazados en el Congreso Nacional por la oposicin
conservadora. Entre ellos se destaca el proyecto de reparto de tierra para
beneficiar la colonizacin agrcolo-ganadera, otorgando facilidades
crediticias

Con el radicalismo llegaron al gobierno los nuevos sectores sociales, las


clases medias, los hijos de los inmigrantes y tambin algunos miembros
de la elite que queran garantizar que el partido de Alem no se apartara
de lo que para ellos era el curso normal y aceptable: conservar la
privilegiada relacin con Gran Bretaa, el modelo agroexportador y sus
implicancias sociales.
a fin de permitir la compra de tierras a agricultores arrendatarios. Tambin
se intent que los contratos de arrendamiento tuvieran una extensin
mnima de tres aos y que los propietarios reembolsaran a sus
poseedores interinos los gastos por cualquier mejora que se realizara en
el terreno correspondiente. Aunque el gobierno no intent realizar una
reforma agraria que terminara con los grandes latifundios, las medidas
para favorecer a los arrendatarios rurales fueron objeto de un profundo
rechazo por parte de la oposicin, que consider que estas reformas
atentaban contra la propiedad privada.
Respondiendo al mismo principio de intervencin estatal, en 1919,

Yrigoyen present un proyecto de ley que estableca las normas a las que
deba ajustarse el rgimen legal del petrleo e impona el principio
del dominio estatal de los yacimientos de hidrocarburos. Aunque la
iniciativa no fue tratada, el Poder Ejecutivo cre la Direccin General de
Yacimientos Petrolferos Fiscales en 1922.
La frustrada poltica de nacionalizaciones tambin incluy a los
ferrocarriles. En este caso, una serie de decretos estuvieron dirigidos a
lograr el control de las tarifas, establecer la caducidad de las concesiones
con plazos vencidos y establecer los aranceles del transporte. Se proyect
la extensin del ferrocarril al norte de Huaytiquina para unir las lneas del
norte con el ferrocarril chileno y de ese modo dar salida al Pacfico a la
produccin del norte y del noroeste.
EL MISMO PAS
\\
El gobierno de Yrigoyen se diferencia de los regmenes anteriores, en el
sentido en que da una mayor injerencia al Estado en la vida econmica
del pas. Por ejemplo, crea YPF para que sea la que monopolice la
extraccin y la comercializacin del petrleo. Crea tambin una pequea
marina mercante e interviene incluso en casos como los de las leyes de
alquileres o en las leyes del azcar, de una manera directa en el mercado.
Es decir que, en eso, se diferencia; pero, de todos modos, la Argentina
sigui siendo antes y despus de 1916 el mismo pas. Un pas que basaba
fundamentalmente su prosperidad en las grandes cosechas y los grandes
envos de carnes, con socios privilegiados, entre los cuales se encontraba
indudablemente Gran Bretaa.
Flix Luna, reportaje de los autores para el documental Historia Argentina
1880-1930, dirigido por Felipe Pigna.
MEDIDAS AGRARIAS Y OPOSICIN
Llegado Yrigoyen al gobierno como Mesas, cuando se esperaban sus
proyectos redentores se produjo, como fruto de una gestacin de veinte
aos, el ms grotesco parto de los montes, concretado en la aparicin de
cuatro proyectos [...] de un infantilismo risible. En uno de los mensajes se
anunciaba el proyecto de modificar el rgimen agrario del pas por medio
de la colonizacin agrcologanadera, bajo el control del Estado, que se
declaraba necesaria para evitar los males que -segn se deca- haba
producido la accin privada; pero en realidad el proyecto de ley remitido
consista en la simple autorizacin al Poder Ejecutivo para emplear la
ridcula suma de 30 millones de pesos en prstamos a agricultores para
cosas tan distintas como comprar tierra pblica o privada y la
construccin de casas-habitacin o adquisicin de animales, todo como lo
decidieran los funcionarios designados por el Poder Ejecutivo, sin que la
ley estableciera siquiera por medio de quin y en qu condiciones se
haran los prstamos, dejando todo al arbitrio del gobierno.
Federico Pinedo, Testimonio. En David Rock, El radicalismo argentino
1890-1930, Buenos Aires, Amorrortu,
1992.
LA REFORMA UNIVERSITARIA

Hasta la llegada del radicalismo al gobierno, salvo excepciones, solo


jvenes pertenecientes a las clases dirigentes realizaban estudios
universitarios.
Dos fueron las causas que dispararon la reforma universitaria. La clase
media deseaba el ascenso social de sus hijos por medio del ejercicio de
profesiones liberales y estaba dispuesta a respaldar un cambio; a su vez,
el rgimen universitario
existente,
especialmente el vigente en la Universidad de Crdoba, adoleca de
programas de estudio anacrnicos, mientras que el cuerpo docente y
directivo de la universidad no se renovaba ni actualizaba.
La Universidad de Crdoba fundada en 1613, era la ms antigua del
pas. El 16 de mayo de 1918 los estudiantes cordobeses
constituyeron un Comit Proreforma; un mes despus fue decretada una
huelga general y se agruparon en una Federacin
La reforma universitaria posibilit el Unitaria. El aceitar de to
e
cogobierno de
estudiantes, graduados
studi.a,ntes ronktefses Atu-vo
k
y profesores y
abri las puertas de los adhesin de sus pares prtens, <k
estudios superiores a los sectores distintat organizacionesj obreras y medios
de
polticos destacados como
Leopoldo Lugones y Alfredo
Palacios. Los reformistas se

dirigieron a los hombres libres de Amrica del Sur, aludiendo al pasado


emancipador de Bolvar y San Martn, y al presente de su tiempo, el de las
luchas revolucionarias de Zapata, en Mjico, y Lenin, en Rusia.
El gobierno de Yrigoyen, identificado con un concepto nacional de la
cultura, consider que no solo la educacin primaria sino la universitaria
deba estar al alcance de todo el pueblo. Sostuvo la autonoma de la
Universidad frente al Estado.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
La Primera Guerra Mundial, iniciada en 1914, finalizaba en 1918. Los
Estados Unidos, Gran Bretaa, Francia y Japn integraban el bando
vencedor; Alemania, Austria-Hungra y Turqua eran los vencidos. El
mundo ya no sera lo que fue. Por primera vez, una gran potencia no
europea, los Estados Unidos, alcanzaba preponderancia econmica y
militar. Europa, despus de siglos, perda poder; aunque, por ahora, Gran
Bretaa y Francia conservaban sus enormes imperios coloniales. En el
Pacfico, Japn adquira un potencial amenazante. A partir de ahora, el
agresivo y fortalecido capitalismo estadounidense rivalizar, hasta la
crisis de 1929, con el ingls.
Poco tiempo antes del fin del conflicto, en 1917, en Rusia, el rgimen de
los zares haba sido depuesto por una revolucin que finaliz con el
triunfo del partido bolchevique de Lenin. As surgi la Unin de Repblicas
Socialistas Soviticas (URSS). La desesperanza y la violencia
caracterizaron la posguerra. A los millones de muertos y la desocupacin
se sumaron la crisis econmica, el despertar de nacionalismos extremos y
el nacimiento del fascismo. En 1919, los Tratados de Versalles creaban, en
Europa, un nuevo mapa poltico. As nacieron Checoslovaquia, Yugoslavia,
Polonia, Hungra y Rumania.
El movimiento universitario reformista renov los programas de
estudio, posibilit la apertura de la universidad a un mayor numero de
estudiantes, la participacin de estos en la direccin de las universidades,
e impuls un acercamiento de las casas de estudios a los problemas del
pas.
Los efectos de la reforma se extendieron a toda Latinoamrica e
influyeron en destacados dirigentes de la regin, como fue el caso de Ral
Haya de La Torre, creador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana
(APRA) peruana, quien dir: En los pases latinoamericanos, los
estudiantes llevan a efecto un vasto movimiento de renovacin ideolgica
que muestra una profundsima diferencia entre el pensamiento de sus
viejos hombres y la juventud.
LA LTIMA CADENA
Hombres de una repblica libre, acabamos de romper la ltima cadena
que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominacin monrquica y
monstica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que
tienen. Desde hoy contamos para el pas una vergenza menos y una
libertad ms [...] Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazn
nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolucin, estamos viviendo
una hora americana.
Fragmento del Manifiesto liminar de la Reforma Universitaria,

presentado el 21 de junio de 1918, redactado por el dirigente estudiantil


reformista Deodoro Roca.
LA RELACIN DE YRIGOYEN CON EL MOVIMIENTO OBRERO
Uno de los temas ms polmicos de la administracin radical fue su
relacin con el movimiento obrero, que oscil entre el reconocimiento de
los sindicatos como interlocutores vlidos, y la represin.
La condiciones de vida de los trabajadores argentinos empeoraron con
la guerra. La reduccin de los embarques de cereal perjudic al campo;
miles de arrendatarios y obreros rurales emigraron a la ciudad y
conformaron un ejrcito laboral de reserva que afect el nivel de trabajo y
remuneracin de los trabajadores porteos. Por si esto fuera poco, entre
1916 y 1919, en Buenos Aires el costo de vida aument casi un 100%.
La llegada de Yrigoyen y el radicalismo al gobierno despert en los
trabajadores grandes esperanzas. Los gobiernos conservadores los haban
tratado con dureza y desinters, haciendo un uso frecuente de la Ley de
Residencia para impedir manifestaciones y reclamos.
Paros de protesta y huelgas generales eran frecuentes antes de 1916;
apuntaban a lograr aumentos salariales y reduccin de la jornada laboral.
Durante el ao 1912, en la Capital Federal, hubo 200 huelgas; un ao
despus, ms de 150, y los participantes fueron, aproximadamente, 40
mil.
La mayora de los obreros pensaron que con Yrigoyen y un gobierno
popular todo sera distinto. En un comienzo, la poltica obrera del
radicalismo pareci alentar esas esperanzas.
Inicialmente, Yrigoyen extendi su poltica reformista al plano sindical.

La relacin del gobierno de Yrigoyen con el movimiento obrero fue


contradictoria:
fue el primer
presidente que recibi a delegados gremiales y durante su perodo
presidencial se produjeron grandes represiones obreras, con miles de
muertos.
Contempl los reclamos de sindicatos negociadores, como la Federacin
Obrera Ferroviaria y la Federacin de Obreros Martimos, que integraban
un sector de la FORA. Su poltica sindical fue distinta con los gremios que
prefirieron la huelga a la negociacin, como los frigorficos y municipales,
controlados por anarquistas y socialistas: en estos casos, no dud en
reprimir.
Luego de 1919, el gobierno intent recuperar la iniciativa promoviendo
una serie de reformas y leyes sociales. Propuso la jornada laboral de ocho
horas, reglament el trabajo de mujeres y nios, otorg leyes jubilatorias
y trat de incrementar la injerencia del Estado en la economa.
El mejoramiento de la situacin econmica permiti al gobierno iniciar
una poltica de ampliacin del empleo en la administracin pblica.
Esta poltica de expansin del gasto pblico gener conflictos dentro y
fuera del partido, pero ampli su base social.
SURGE EN LOS SINDICATOS LA CORRIENTE SINDICALISTA

Durante el primer gobierno de Yrigoyen la conduccin anarquista fue


desplazada de la direccin del movimiento obrero. Atrados por la nueva
actitud negociadora de un gobierno que prestaba odos a los deseos de
mejoras laborales concretas, surgi, en el sindicalismo, una nueva
orientacin que fij metas menos ambiciosas, dejando de lado los
objetivos de reforma social y poltica. La corriente sindicalista prefiri el
dilogo a la confrontacin.
ASILOS DE INCAPACES
Entre 1919 y 1922 el uso de los cargos pblicos con fines polticos se
convirti en el nexo principal entre el gobierno y la clase media. Yrigoyen
puso los cargos oficiales a disposicin de los caudillos de los comits
locales del partido, quienes los utilizaron como medio para establecer
firmes cabezas de puente con el electorado nativo. En ese lapso, la
posicin de Yrigoyen como jefe del gobierno y del partido pas a depender
casi exclusivamente de su habilidad para manejar el patronazgo estatal.
El siguiente comentario apareci en La Vanguardia en 1922: La
inscripcin en los registros del partido viene a ser una especie de
pasaporte o salvoconducto para llegar a cualquier puesto, sistema que,
generalizado con el fin de dar ubicacin en las oficinas pblicas a las
hordas famlicas de 'la causa', ha convertido a todas las reparticiones
nacionales municipales en otros tantos asilos de incapaces.
David Rock, El radicalismo argentino. 1890-1930, Buenos
Aires, Amorrortu, 1992.
LA SEMANA TRGICA
La huelga iniciada en diciembre de 1918 en los talleres metalrgicos
Pedro Vasena e Hijos (ubicados en el barrio de Nueva Pompeya), por
obreros que pretendan mejoras en sus condiciones de trabajo y salarios,
finaliz con un conflicto sindical generalizado. La industria metalrgica
buscaba bajar costos puesto que la guerra la haba afectado
profundamente (dependa de la importacin de carbn y de materias
primas de alto precio).
Las clases altas y medias vieron alarmadas en esta huelga una
imitacin de las revueltas soviticas. Ya antes del conflicto, en octubre de
1918, un peridico de Buenos Aires, El Diario, se refera en estos trminos
a la accin de huelguistas rosarinos: En qu se diferencia lo acontecido
[...] de los escndalos terroristas en Rusia? , se preguntaba.

Las huelgas de la Semana Trgica fueron la expresin de una clase obrera


que careca de los derechos bsicos y que no participaba de la
prosperidad del granero del mundo.

El saldo de esta Semana Trgica fue de centenares de muertos y miles de


heridos y la sensacin de que el poder oligrquico y sus brazos armados
estaban intactos, vigilando al resto de la sociedad.
La represin gubernamental -que utiliz al ejrcito- cobr la vida de
numerosos obreros. La polica inform que hubo 400 muertos, los
sindicatos afirmaron que fueron 4.000, y fueron prontuariados 55 mil
activistas. El gobierno radical nada hizo para impedir la accin de grupos
paramilitares nacionalistas. Miembros de la elite preocupados por el clima
revolucionario crearon la Liga Patritica Argentina, una banda terrorista
armada compuesta por notables miembros de la oligarqua, altos jefes de
la Marina y el Ejrcito y representantes de la Iglesia.
Al grito de Viva la Patria, los miembros de la Liga atacaron e
incendiaron los lugares de reunin como sindicatos, bibliotecas obreras,
sinagogas y hasta los barrios judos y conventillos, bajo la mirada
cmplice de la polica y los bomberos.
La represin cont con el respaldo de la mayora de los polticos,
legisladores,
terratenientes,

miembros de los comits radicales, hombres de negocios y militares.


OPININ DE FLIX LUNA SOBRE LA SEMANA TRGICA
Ese da y el siguiente la ciudad vivi un clima de zozobra: las bandas
organizadas de la Liga Patritica del Dr. Manuel Carls incursionaron por
los barrios ricos en poblacin juda [...] Ante la gravedad de los hechos,
Yrigoyen llam al general Dellepiane y le entreg el mando de la ciudad.
Bast la presencia de este digno jefe para que poco a poco retomara la
tranquilidad. Se calcularon las vctimas en 60 o 65 muertos civiles y 4 de
las FFAA. [...] Los cronistas de izquierda han descargado sus andanadas
contra Yrigoyen, a quien responsabilizan de los desmanes cometidos con
los obreros; aquellos vinculados a los sectores patronales tambin lo
responsabilizan por no haber actuado con ms energa.
Felix Luna, Yrigoyen, Buenos Aires, Hyspamrica, 1985.
LAS HUELGAS PATAGNICAS
La inquietud laboral creci a partir de 1919. El movimiento obrero,
luego de la Semana Trgica, qued decepcionado. Los conservadores,
alarmados por la dimensin de la resistencia obrera en esas jornadas, el
triunfo de la revolucin bolchevique en Rusia y los levantamientos obreros
en la Europa de postguerra, apoyaron a la Liga Patritica Argentina. La
Liga presion al gobierno para que abandonara definitivamente su poltica
social arbitral (consistente en escuchar a la patronal y los sindicatos) y
paternalista (que buscaba aparecer como protectora de los intereses de
los trabajadores). En este marco, a fines de 1921, en la provincia de Santa
Cruz estall una larga huelga de peones de estancia, apoyados por la
organizacin sindical que nucleaba a los obreros de los frigorficos del sur.
Los trabajadores, conducidos por dirigentes anarquistas, se enfrentaron a
los estancieros y a las sociedades

La represin de las huelgas patagnicas tuvo una crueldad inusitada, a los


obreros se les haca cavar su propia fosa antes de ser fusilados. En la foto,
grupo de obreros detenidos por las tropas del teniente coronel Varela.
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
annimas dueas de la tierra y del gran comercio. A su vez, los frigorficos
norteamericanos Swift y Armour, observaban con preocupacin el
levantamiento por los perjuicios que el mismo ocasionaba al negocio de la
carne.
La protesta obrera se haba extendido y perjudicaba numerosos
intereses.

El gobierno radical envo al teniente coronel Hctor Benigno Varela,


quien al frente de un regimiento de caballera, luego de un primera
mediacin, ejecut una de las represiones ms salvajes que se recuerde,
con torturas y fusilamientos masivos. Se calcula el nmero de muertos en
ms de dos mil.
LAS HUELGAS DEL QUEBRACHO
La base fundamental de la produccin de la empresa inglesa La
Forestal era la explotacin del quebracho colorado para extraer tanino
-utilizado para curtir cueros- y en la exportacin de rollizos para la
fabricacin de durmientes para las vas ferroviarias. Sus actividades
comenzaron en 1905 y slo en la provincia de Santa Fe sus propiedades
llegaban a las 2.400.000 hectreas. Las condiciones laborales de los
trabajadores eran penosas. Los hacheros vivan en ranchos improvisados
con ramas y troncos y la jornada laboral era muy extensa. No se les
pagaba con moneda nacional sino con vales que solo podan canjear en
los almacenes de la empresa, donde los productos eran carsimos.
En la zona, existan ya viejas y profundas tradiciones de lucha social de
los obreros de La Forestal por sus reivindicaciones. Entre 1920 y 1921, la
organizacin obrera debi recurrir a la clandestinidad ya que la polica de
la empresa reprima con suma rudeza cualquier tipo de movimiento
sindical que luchara por los derechos de los trabajadores; cuando los
obreros presentaron sus pliegos de condiciones y reclamos, la respuesta
de La Forestal no se hizo esperar. La ferocidad con la que la polica
reprimi a los trabajadores fue enorme; no solamente desconoci
totalmente la existencia de toda organizacin obrera sino que inici
persecuciones que se desarrollaron con mucha saa.
Por aquel momento, la direccin del movimiento obrero corresponda a
militantes y activistas de la Unin Sindical Argentina (USA) y la Federacin
Obrera Regional Argentina (FORA). Ante la resistencia de los obreros y su
rotunda negativa a retomar al trabajo a pesar de las presiones, La
Forestal recurri a la polica provincial y trajo de Corrientes, Chaco y
Santiago del Estero contingentes de rompe huelgas para poner en
funcionamiento las
fbricas detenidas. Llegaron entonces los Penachos Colorados, polica
privada contratada por la empresa, quienes cometieron numerosos
atropellos y vejmenes contra los trabajadores y sus familias: quemaron
sus ranchos, robaron o destruyeron sus pocas pertenencias, suprimieron
los trenes aguaceros (nica provisin de agua potable en muchos obrajes
e incluso para poblaciones como Tartagal, que tena unos 3 mil
habitantes), por lo que muchas familias obreras tuvieron que adentrarse
en el monte salvaje para beber aguas insalubres.
Como aun as la huelga continuaba, La Forestal solicit y obtuvo del
gobierno de Yrigoyen la intervencin del Regimiento 12 de Infantera. Con
la participacin del ejrcito, la huelga fue aplastada y los dirigentes fueron
encarcelados. Fue dejado cesante un gran nmero de obreros y se
implantaron listas negras, de modo que ningn trabajador despedido
poda volver a trabajar en la empresa.
FIERAS HAMBRIENTAS
Luego de los eventos de 1919, algunos sectores de la jerarqua

eclesistica organizaron la llamada Gran Colecta Nacional con el


propsito de mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. La
idea detrs de la gran colecta era que un mejor nivel de vida alejara a los
trabajadores de las tentaciones del anarquismo o del comunismo. El
manifiesto hecho pblico por los organizadores de la Gran Colecta
terminaba diciendo: 'Dime: qu menos podras hacer si te vieras acosado
o acosada por una manada de fieras hambrientas, que echarles pedazos
de carne para aplacar el furor y taparles la boca? Los brbaros ya estn a
las puertas de Roma'.
Mariano Plotkin, Maana es San Pern, Buenos Aires, Ariel,
1994.
UN SOLO GRITO
El soldado clase 1900 Ramn Octavio Vallejos, que intervino en los
fusilamientos, relat 50 aos despus de los hechos lo que sucedi: 'A los
peones rurales detenidos los llevamos a todos a la estancia de un ingls.
Aquello pareca ms bien un arreo. Se senta un solo quejido en la
peonada por los palos y rebencazos que les propinbamos. Los rebenques
que usbamos eran de tres argollas. En las estancias se hizo una
clasificacin
de los ms peligrosos de acuerdo a una lista que dio el estanciero ingls a
nuestro jefe. No se les hizo sumario antes de fusilarlos, porque por lo
general las ejecuciones se efectuaban casi enseguida de tomarlos
prisioneros.'
Osvaldo Bayer, La Patagona Rebelde. Buenos Aires,
Hyspamrica, 1985.
LA LIGA PATRITICA Y LAS REACCIONES XENFOBAS
El descontento social, expresado masiva y violentamente durante el
ao 1919, alarm a las clases altas y medias, a polticos conservadores y
radicales, a empresarios, religiosos y militares.
Durante ese ao, surgi del Crculo Naval la Liga Patritica Argentina
que, presidida por Manuel Carls, cont en sus filas con personajes de
procedencia distinta; por ejemplo, el popular actor Florencio Parravicini.
La Liga realiz esfuerzos para aumentar la presencia de fieles en misa
y, con la colaboracin de los obispos y fondos provenientes del
La Liga Patritica Argentina, emPresariado, organiz una gran compuesta por
miembros de la clase colecta para alejar a los brers de alta y de las fuerzas armadas,
se los sindicatos a partir de la ayuda propona terminar con la protesta pblica y de campaas de
social a travs de la violencia adoctrinamiento.
terrorista.
El ideario de la Liga puede
resumirse bsicamente en la defensa de la propiedad, el orden
constituido y la nacionalidad. Para los hombres de la Liga, el enemigo que
amenazaban estos valores esenciales. Uno era fcilmente identificable: la
infiltracin extranjera alimentada por anarquistas y espas rusos que
detestaban lo argentino, radicales y socialistas ingenuos o perversos, que
parecan ignorar el peligro que acechaba a la nacin, y le concedan al
pueblo

un margen de accin excesivo.


La Liga preanunci los que sern los elementos fundamentales del
nacionalismo elitista argentino: autoritarismo, rechazo a la inmigracin
extranjera, antisemitismo, admiracin por las fuerzas armadas,
patriotismo fanatizado, anticomunismo. Se hizo famosa por sus
actividades paramilitares, especialmente por sus ataques a barrios
obreros, la quema de bibliotecas populares, sindicatos e imprentas. En ella
convivan catlicos, conservadores, liberales, nacionalistas antiliberales y
hasta radicales, empresarios nacionales y extranjeros. La mantenan con
importantes donaciones las mejores familias, cuyos jvenes integraban
los grupos de choque. El entrenamiento lo daban militares de alta
graduacin y el auxilio espiritual, algunos miembros de la jerarqua
eclesistica.
LUGONES Y LAS PRIMERAS CONVOCATORIAS A LOS GOLPES
DE ESTADO
El gran escritor Leopoldo Lugones, que haba abandonado su socialismo
inicial, alarmado por el triunfo de la revolucin bolchevique, se convirti
en esa poca en idelogo de los grupos nacionalistas. En el teatro Coliseo,
en 1923, afirm: El ejrcito es la ltima aristocracia, vale decir, la ltima
posibilidad de organizacin jerrquica que nos resta frente a la disolucin
demaggica. Solo la virtud militar realiza en este momento histrico la
vida superior que es belleza, esperanza y fuerza.
Un ao despus, en Lima, en ocasin de celebrarse el centenario de la
victoria de Ayacucho, dijo: Ha sonado otra vez, para bien del mundo, la
hora de la espada. As como esta hizo lo nico enteramente logrado que
tenemos hasta ahora, y es la independencia, har el orden necesario.
Implantar la jerarqua indispensable que la democracia ha malogrado.
NEUTRALIDAD EXTERNA Y AMERICANISMO
Yrigoyen asumi la presidencia con la guerra europea en pleno
desarrollo. Los Estados Unidos todava no haban ingresado en ella; recin
lo haran en 1917. Nuestro pas mantuvo la neutralidad iniciada por
Victorino de la Plaza, conveniente porque permita continuar con las
exportaciones tradicionales (aunque las mismas se vean trabadas por la
accin de los submarinos alemanes) y facilitar crditos a los pases que
nos compraban.
Con los Estados Unidos en el conflicto, Yrigoyen resisti las presiones

de Wilson, el presidente norteamericano, para abandonar la neutralidad, e


incluso dio directivas para que la delegacin argentina abandonara la Liga
de las Naciones, por considerar que en la misma no se le otorgaba un
trato igual a las naciones vencidas que a las vencedoras.
A la vez, hacia 1922, fue impulsada la creacin de la Unin
Latinoamericana, de orientacin antiimperialista, adversa a los Estados
Unidos. Yrigoyen mantuvo la neutralidad y traz una poltica exterior con
ciertos rasgos de autonoma, en la medida en que esta no afectara la
relacin con Gran Bretaa.
Por otro lado, Yrigoyen conden la poltica intervencionista de los
Estados Unidos en Amrica Central y apoy la resistencia de Sandino en
Nicaragua.
CLASE MEDIA Y CULTURA POPULAR DURANTE LA DCADA DE
1920
Durante la dcada del veinte comenzaron a emitirse las primeras
transmisiones radiales. En 1923, pudo escucharse la pelea entre el
argentino Firpo y el estadounidense Dempsey, que paraliz al pas. Desde
esa poca comenzaron a transmitirse encuentros de ftbol.
Las ediciones de diarios y distintas publicaciones crecieron a tal punto
que la Argentina, cuando finaliz la dcada del veinte, figuraba entre los
pases de habla espaola que mayor cantidad de papel editado produca.
Nuevos diarios, como El Mundo, y semanarios deportivos, como El Grfico,
y culturales, como Billiken, alcanzaron enorme repercusin.
LAS PUBLICACIONES SEMANALES
Tambin florecieron, durante los primeros aos de esa dcada,
publicaciones semanales. Explica Beatriz Sarlo que era efectivamente
literatura de barrio y tambin literatura predominantemente para mujeres
o adolescentes y jvenes de sectores medios y populares. No fueron
escritas desde el realismo, ni propusieron cambiar el orden social, ni sus
normas esenciales [...]. Su modelo de felicidad es moderado y se apoya
sobre dos convicciones. Que existe, en primer lugar, una felicidad al
alcance de la mano, anclada en el desenlace del matrimonio y la familia;
que, en segundo lugar, el mundo no necesariamente debe ser cambiado
para que los hombres y las mujeres sean felices.
Todos estos hechos estuvieron ntimamente vinculados con la
expansin
de los sectores medios urbanos, con centro en la Capital, y en las
provincias de Crdoba, Buenos Aires y en el Litoral. Estos sectores
tuvieron acceso a nuevos trabajos y, fundamentalmente, a la vivienda y la
educacin. En este marco, estas nuevas clases medias aparecieron como
consumidoras de bienes culturales y materiales.
Beatriz Sarlo, La literatura del sentimiento, Buenos Aires,
Norma, 2000.
PRESIDENCIA DE MARCELO T. DE ALVEAR (1922-1928)
Aunque Yrigoyen siempre dej en claro su profundo respeto por la
causa de la nacin, y haba sido sumamente respetuoso de los valores de
la tradicin y la nacionalidad, su gobierno era intolerable para las elites
dirigentes.
El clima poltico cambi con el arribo al gobierno del segundo

presidente radical: Marcelo T. de Alvear. Las medidas adoptadas por


Alvear contemplaron los gustos de la clase conservadora, de la que el
mismo presidente (miembro de una rica familia de terratenientes)
proceda.
Los grandes diarios y las clases altas celebraron la llegada de Alvear a
la presidencia como el fin del predominio de la chusma yrigoyenista: uno
de ellos haba vuelto al gobierno.
Eran tiempos de prosperidad y de una riqueza que continuaba mal
repartida.
La protesta social continuaba; durante todo el perodo de Alvear
estallaron 519 huelgas que involucraron a ms de 400 mil trabajadores.
Todava no se haba acallado el debate sobre los fusilamientos de la
Patagonia cuando, en enero de 1923, el anarquista alemn Kurt Wilckens
mat al teniente coronel Hctor Varela, en la puerta de su casa de
Palermo. Varela era el principal ejecutor de la matanza que cont con el
aval de los grandes estancieros argentinos y britnicos nucleados en la
Sociedad Rural de Santa Cruz y la Liga Patritica Argentina.
Poco despus, Wilckens ser asesinado en su celda por un miembro de
la Liga Patritica.
En 1924, bajo la anuencia del presidente, un sector del radicalismo
antiyrigoyenista fund la Unin Cvica Radical Antipersonalista (en
oposicin al radicalismo yrigoyenista). De ese modo se fractur el
radicalismo entre el sector que responda a Yrigoyen, llamado
personalista, y los comits que respondan a Alvear.

Alvear e Yrigoyen representaban la amplitud de la base social del


radicalismo; mientras que el primero era un claro representante de la
elite tradicional, Yrigoyen era un referente de los sectores medios.
En realidad, se evidencian en la ruptura dos estilos que respondan a
diferencias metodolgicas y hasta de origen social: el yrigoyenismo, con
su insercin mas popular, con nuevos nombres, y el alvearismo,
aristocrtico, conservador, ms vinculado al pasado.
Aunque esta divisin alegr a la clase dirigente, el desarrollo de los
acontecimientos decepcionara esas expectativas. En sus primeros aos
de gobierno, Alvear y los radicales de orientacin conservadora que lo
acompaaban se apresuraron a reducir el gasto pblico.
Despidieron a numerosos empleados pblicos, entre ellos a radicales
nombrados por la administracin anterior. Muchos de los que perdieron su

empleo se encolumnaron nuevamente con Yrigoyen. La divisin del


partido hizo ms notoria la ascendencia popular de Yrigoyen, que hacia
1927 estaba en condiciones de regresar al gobierno.
EL DEBATE PETROLERO
Durante la presidencia de Alvear, el coronel Enrique Mosconi fue
nombrado director de Yacimientos Petrolferos Fiscales (YPF). Mosconi, de
este modo, condujo la primera empresa petrolera estatal del mundo
imprimindole una orientacin nacionalista. La campaa electoral
yrigoyenista de 1928 present un fuerte tono nacionalista y
antiimperialista. Algo antes, en julio de 1927, los radicales sostenan que
el petrleo era un bien privado de la nacin. Las empresas extranjeras
Standard Oil, Shell yAstra, desde 1916, mediante concesiones obtenidas
de los gobiernos provinciales, venan disputando un espacio en la
explotacin de los yacimientos petrolferos argentinos. El proyecto radical
yrigoyenista, que reclamaba en el Congreso Nacional la sancin de una
ley que estableciese la explotacin exclusiva del petrleo por el Estado
argentino (desestimando la eventual creacin de sociedades mixtas), irrit
a las empresas extranjeras. Los yrigoyenistas eran muy
conscientes de todas las facetas a este problema.
LA OPOSICIN CONSERVADORA
En este marco, la oposicin conservadora recuper la hostilidad, por un
momento atenuada. Aunque ahora, ante un eventual nuevo triunfo
yrigoyenista, deba pronunciarse por la defensa de un golpe de Estado. Ya
en 1926, en una conferencia pronunciada en el centro de almaceneros,
Manuel Carls consider a los yrigoyenistas anormales, desarraigados,
ignorantes y deshonrados. Un ao despus, el tono era ms violento: una
publicacin opositora culpaba al yrigoyenismo de la disolucin en todas
las ramas del gobierno y la vida pblica y amenazaba con que si el
Parlamento no modifica a tiempo la mala orientacin [...], ser barrido por
las fuerzas antidemocrticas que ven a los golpes de Estado como
necesarios y curativos de los pueblos.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
Los efectos de la Revolucin Rusa se cruzaron con la insatisfaccin a
causa de la prdida de los territorios tras la guerra, en la que,
paradjicamente, Italia haba sido una de las naciones vencedoras. Una
serie de huelgas revolucionarias hicieron temer a la burguesa italiana un
triunfo de los trabajadores. En este contexto surgi el fascismo,
movimiento de extrema derecha liderado por Benito Mussolini, quien se
transformara en el portavoz de los grupos que se oponan al sistema
democrtico. Una vez en el poder, Mussolini cumpli sus promesas
atacando duramente al movimiento obrero, que no aceptaba sumarse a
su modelo corporativo, e implantando una frrea dictadura que tena
como principal beneficiaria a la gran burguesa italiana.
Alemania viva desde su derrota en la guerra en un clima de inestabilidad
permanente, ascenso del movimiento obrero y de las convulsiones
sociales. Adolf Hitler cre por entonces un pequeo partido que pronto
atrae la atencin de la gran burguesa alemana, que vio en l la versin
alemana de Mussolini: alguien que detuviera al movimiento obrero y les

garantizara orden y seguridad. Pocos aos despus, con el apoyo del gran
capital alemn y la complicidad de las grandes potencias occidentales,
que lo consideraban un freno a la expansin del comunismo sovitico,
Hitler
llegara al poder y pondra en prctica su nefasta doctrina.
SEGUNDO GOBIERNO DE YRIGOYEN
En 1928, el radicalismo concurri dividido a los comicios. Hiplito
Yrigoyen, junto con su compaero de frmula Elpidio Martnez, arras a
sus adversarios antipersonalistas nucleados en torno al binomio MeloGallo, que contaba con el apoyo de las fuerzas conservadoras. Yrigoyen
retornaba con sus 77 aos a la presidencia. Sus reflejos polticos ya no
eran los mismos que en su primera presidencia. Esto se evidenci en la
eleccin de sus colaboradores, muchos de los cuales llevaron a cabo actos
de corrupcin.
Su breve gestin se desarroll dentro de un panorama econmico
mundial muy complicado y desfavorable para la Argentina.
A pesar de este contexto, el gobierno radical intent una poltica
progresista. Orden la creacin de 1.700 escuelas en todo el pas,
present un proyecto de ley orgnica de educacin que no fue aprobado
por el Parlamento, dict medidas que favorecieron a chacareros y
agricultores y cre el Instituto del Petrleo. Nombr a numerosos agentes
en la administracin pblica nacional, decisin que fue objetada, durante
el ao 1930, por la Sociedad Rural Argentina y la Unin Industrial, las
cuales le solicitaron al gobierno que arbitrara las disposiciones necesarias
para la reduccin del gasto pblico.
Yrigoyen procur establecer el monopolio del Estado sobre la
explotacin petrolera. Esta medida ser permanentemente rechazada por
el senado en manos de los conservadores y cuestionada por las empresas
petroleras inglesas y norteamericanas.
El antiyrigoyenismo abarcaba un espectro muy amplio: la Federacin
Universitaria Argentina (FUA) se alejaba aceleradamente de su apoyo
inicial a aquel Yrigoyen que haba convertido en ley los principios bsicos
de la reforma universitaria de 1918 y llamaba ahora a Yrigoyen caudillo
senil y semibrbaro; los socialistas independientes lo llamaban
mazorquero; los socialistas tambien lo atacaban, al igual que los
comunistas que lo tildaban de gobernante fascista. Los conservadores
no se quedaban atrs y trataban al presidente de montonero
vergonzante.
En estas circunstancias, resurgi el antipersonalismo y creci la
influencia del general Agustn P. Justo.

El general Justo, ex ministro de Alvear, comenz a perfilarse en aquellos


aos como una figura clave, que marcara la dcada siguiente.
LOS NACIONALISTAS ESCRIBEN DE OTRO MODO LA HISTORIA
ARGENTINA
Hasta 1930, la historiografa argentina haba sido escrita -salvo
excepciones- por historiadores liberales (Bartolom Mitre, Paul Groussac y
otros). A partir de 1930, Ernesto Palacio y los hermanos Irazusta
comenzaron a publicar, junto con otros historiadores, numerosos estudios
sobre el pasado argentino, desde otra perspectiva. Para ellos, lo escrito
por los liberales sobre la Revolucin de Mayo o el perodo rosista era falso.
Haba que reescribirlo por ello fueron llamados revisionistas. Atacaron a
algunos prceres que admiraban los liberales, como Rivadavia y Mitre, y
argumentaron a favor de los considerados por aquellos como nefastos
para el desarrollo de la repblica: los caudillos y Rosas. Decan defender
los valores de la nacionalidad, entendiendo como constitutivos de esta la
defensa de las tradiciones, el suelo patrio, la fe catlica, y al ejrcito, al
cual vean como la institucin que custodia los valores anteriores. No
aceptaban
del liberalismo su defensa del individualismo materialista, al que
consideraban incapaz de ponderar la importancia del espritu, carente de
solidaridad y ajeno a las verdades del Evangelio. Para los idelogos
nacionalistas, los liberales eran propensos a una idea de sociedad sin
orden ni tradicin, gobernada por partidos polticos que recurran a la
demagogia para la obtencin del voto, y circunscriban el universo de lo
poltico al mundo de los negocios al que llamaban progreso.
Identificaron al liberalismo econmico con la dependencia extranjera. Su
crtica a las clases dirigentes liberales no resida tanto en su falta de

perspectiva social sino en su incapacidad para controlar los conflictos


sociales.
MIENTRAS TANTO...
En los Estados Unidos.
Durante la dcada del veinte se experiment un extraordinario
crecimiento econmico; los Estados Unidos concentraban el 44% de la
produccin mundial. La aplicacin de los avances tcnicos y cientificos y
la difusin del taylorismo y del fordismo contribuyeron a la consolidacin
del sistema capitalista y fomentaron la ilusin del progreso indefinido. La
enorme confianza en la economa norteamericana se reflejaba en la
compra de acciones burstiles por una gran parte de la poblacin. Esto
llevaba a una febril especulacin en torno a la cotizacin de las acciones.
Esta situacin lleg bruscamente a su fin en octubre de 1929, cuando el
Mercado de Valores de Wall Street tuvo una sbita cada originada en que
el valor de las acciones dej de reflejar la marcha de la economa real. La
sociedad norteamericana posterior a 1930 ofreca un nuevo rostro:
millones de desocupados, barrios de emergencia, descontento general. El
alto nivel de integracin de la economa internacional y el rol protagnico
que en ella desempeaban los Estados Unidos hicieron que la crisis se
propagara a todo el mundo.
EL IMPACTO DE LA CRISIS ECONMICA
Con la crisis mundial iniciada en 1929, comenzaron a evidenciarse los
lmites del modelo de acumulacin econmica adoptado hacia fines del
siglo
anterior, el modelo agroexportador.
Indiscutiblemente, ese modelo, basado en la importacin de
manufacturas y en la exportacin de carnes y cereales, haba redituado
asombrosas ganancias, nunca orientadas a promover una produccin
nacional diferente. El gran riesgo estaba en un eventual cambio en las
condiciones del comercio internacional, cuando los niveles de
exportacin
disminuyeran y la rentabilidad fuese menor. Hacia 1930, el momento tan
temido haba llegado.
La gran depresin tuvo, desde sus comienzos, efectos catastrficos
para las economas latinoamericanas. La demanda internacional de
azcar, caf, metales y carne cay, y no se encontraron salidas
alternativas para esos productos. Sin embargo, la Argentina no fue, en un
comienzo, duramente golpeada por los efectos externos. El mercado del
trigo pasaba por un mal momento, pero a causa de la sequa, y el valor de
las exportaciones crneas se mantuvo hasta 1931. En 1930, los salarios
reales sufrieron una leve prdida y apareci el desempleo. Pese a que la
crisis arrib paulatinamente, las clases dirigentes, que haban conspirado
contra el yrigoyenismo en pocas mejores, no dejaron de advertir que se
avecinaban tiempos de privacin y malestar social.
Algunos sectores de la dirigencia poltica y militar argentina
comenzaron a pensar que las democracias liberales no garantizaban una
cuota mnima de orden, por lo que no corresponda continuar confiando en
ellas.
El instrumento para desalojar al radicalismo del gobierno era el

ejrcito. Desde comienzos del siglo XX, bajo la conduccin del general
Pablo Ricchieri, el ejrcito se haba profesionalizado y se haba constituido
en una organizacin burocrtica poderosa, recelosa de su autonoma, y
desconfiada del poder poltico. Hombres como el radical antipersonalista
Leopoldo Melo, el nacionalista Juan E. Carulla y el diputado conservador
Manuel Fresco acordaron con el ex ministro de guerra de Alvear, general
Agustn P. Justo, y el general Jos Flix Uriburu, la realizacin de un golpe
cvico-militar el 6 de

En 1928 aparecen en Buenos Aires los primeros taxmetros colectivos, el


antecedente de los actuales colectivos.
setiembre de 1930. El escritor Leopoldo Lugones se encarg de redactar
la proclama golpista.
Los efectivos con los cuales Uriburu avanz hacia la casa de gobierno
contaron con la adhesin de los estudiantes universitarios, que salieron a
manifestar a favor del golpe junto con numerosos civiles conducidos por la
dirigencia opositora. Yrigoyen renunci ese mismo da.
RECUERDOS DE UN CADETE
Yo era cadete del Colegio Militar en aquel momento y una maana nos
despertaron y nos dijeron: 'Tenemos que marchar sobre la casa de
gobierno', y por supuesto todos dijimos: 'S' no sabamos de qu se
trataba, pero era una orden. Y a medida que avanzbamos a la Capital
Federal todo el mundo, no solamente se plegaba, sino que se anticipaba.
A tal punto que cuando Uriburu llega a la casa de gobierno ya estaba
tomada por los civiles.
Reportaje a Alvaro Alsogaray de los autores para el documental Historia
Argentina 1880-1930, dirigido por Felipe
Pigna.

El presidente Yrigoyen fue arrestado en el Regimiento 7 de Infantera de


La Plata, donde fue obligado a firmar su renuncia. Luego, fue confinado a
la
La Junta militar victoriosa emiti un manifiesto que deca queremos el
cambio, no los hombres, sino del sistema que arrastra el pas a su ruina, y
que representa en su falta de ideales, y en su complicidad pasiva con
todos los delitos cometidos, lo mismo quienes detentan hoy el poder,
como los que estaran llamados a sustituirlos. Era evidente que el
sistema era el democrtico. En el bando se descalificaba a Yrigoyen, los
radicales, y a todos los que apostaban al sistema democrtico liberal.
El primer decreto del general Jos
is/a Martn Garca.
F. Uriburu, el nuevo
presidente de
facto, fue consecuente con el tono del manifiesto: disolvi el Congreso,
quebrando una continuidad institucional de casi setenta aos. El
argumento utilizado fue inslito: las razones (son) demasiado notorias
para que sea necesario explicarlas.
Mientras tanto, en su editorial del 7 de setiembre, el diario La Nacin
explicaba que ayer, en un movimiento popular, verdadera apoteosis
cvica, Buenos Aires ha enterrado para siempre el rgimen instaurado por
el sr. Yrigoyen; a su vez, La Prensa no se quedaba atrs:en su edicin del
10, festejaba que el pueblo arroj del poder [...] a los burladores del
sufragio universal y del Congreso.
OPININ DEL EMBAJADOR NORTEAMERICANO
La corrupcin y mala administracin de la presidencia del seor Yrigoyen,
cuando se rode de funcionarios dbiles, inferiores e incompetentes,
cuyos intereses personales dominaron cualquier otro impulso de
mejoramiento nacional, representan una seria amenaza. El seor Yrigoyen
tiene hoy 75 aos y aunque se afirma que posee una buena salud, existen
posibilidades de que no llegue a cumplir el perodo presidencial. Puede
comparrsele a un viejo poltico del Tammany Hall, favorable a las masas
y clases laboriosas, pero que permite que el comunismo florezca. Los
elementos extranjeros de la poblacin ejercen alguna influencia en el
partido radical, lo que puede resultar en una exagerada legislacin de

naturaleza socializante.
Despacho del embajador norteamericano en Argentina, Robert Wood Bliss;
en Liliana Caraballo, Noem Charlier, y Liliana Garulli, Documentos de
Historia Argentina (18701955), Buenos Aires, Eudeba, 1998.
ALVEAR HABLA DE YRIGOYEN
Yrigoyen, con una ignorancia absoluta de toda la prctica de gobierno
democrtico, parece que se hubiera complacido en menoscabar las
instituciones. Da pena cmo ese hombre, que encarnaba los anhelos de la
libertad del sufragio, que tena un puesto ganado en la historia al dejar su
primera presidencia, destruy su propia estatua.
Al da siguiente mismo de asumir yo la presidencia de la Repblica, en vez
de conspirar y entorpecer mi obra de gobierno, hubiera debido alejarse al
campo para descansar y permanecer ajeno a toda maniobra. Mi gestin,
entonces, hubiera sido mejor de lo que pudo ser. A mi gobierno, de
carcter pacfico y respetuoso de las normas constitucionales, debe
Yrigoyen los 800 mil votos de que se envaneci luego, y tan
desdichadamente, que le cegaron por completo.
l, que dirigi varias revoluciones, en las que nosotros participamos, no
logr hacer triunfar ninguna. En cambio, ve triunfar la primera que le
hacen a l. Ms le valiera haber muerto al dejar su primer gobierno; al
menos, hubiera salvado al Partido, la nica fuerza electoral del pas, rota y
desmoralizada por la accin personal de su personalismo.
Declaraciones de M.T. de Alvear, diario La Razn, Buenos
Aires, 8 de septiembre de 1930.
LA RESTAURACIN CONSERVADORA
Una vez en el gobierno, Uriburu propuso reformar la Constitucin, cre
la Legin Cvica (un cuerpo paramilitar que lleg a contar con miles de
hombres, imitando los ejrcitos polticos de Mussolini (camisas negras) y
de Hitler (camisas pardas) y desarroll una poltica represiva en lo poltico
y sindical. El general Von Pepe, como lo llamaban a Uriburu por sus
simpatas por los militares alemanes, cre una seccin especial en la
polica destinada a perseguir a los dirigentes gremiales y a los opositores
en general. El comisario Leopoldo Lugones, mucho menos potico que su
padre, introdujo el uso de la picana elctrica en los interrogatorios. Se
decret la pena de muerte y hubo varios fusilados. Entre ellos, se destac
la figura del anarquista italiano Severino Di Giovanni, autor de varios
atentados y asaltos con fines polticos, que fue fusilado en febrero de
1931.
Uriburu dict un decreto confidencial y sumamente ingenioso,
estableciendo que el gobierno se hara cargo de todas las deudas privadas
de los oficiales del ejrcito. Todo lo que los oficiales tenan que hacer era
informar a su coronel que tenan una deuda; no se requeran detalles ni se
formulaban preguntas. Parece que los oficiales supieron aprovechar la
ocasin, porque mucho tiempo despus los diarios informaban que el
decreto le haba costado al pas ms de 7 millones de pesos. Un buen
sueldo rondaba
por entonces los 100 pesos.
En febrero de 1931, la convocatoria a elecciones en la provincia de
Buenos Aires, contra todos los clculos, dio el triunfo al radicalismo. Las

clases dirigentes prefirieron regresar a la democracia formal, con


gobiernos y parlamentos sustentados en el fraude electoral -que ahora
llamaron patritico, porque le ahorraba a la patria el horror del
gobierno de la chusma radical- practicado con xito antes de la sancin
de la Ley Senz Pea.
Ante el fracaso de Uriburu apareci una figura de recambio: el general
Agustn P. Justo, quien junto con Julio A. Roca hijo integrar la frmula
presidencial para las fraudulentas elecciones de noviembre de 1931. No
hubo sorpresas y Justo asumi la presidencia en febrero de 1932.
El general y su vicepresidente representaban fielmente las
aspiraciones de la oligarqua criolla y las necesidades del imperio
britnico.
No parecan preocuparse por la miseria, la desocupacin y el hambre
en un pas considerado entre los primeros productores de alimentos del
mundo.

El general Uriburu era un representante del nacionalismo autoritario. En


su gabinete haba destacados miembros de las familias tradicionales, con
quienes se lo observa en esta fotografa.
URIBURU Y JUSTO
Yo creo que Uriburu bsicamente represent en aquel momento ante todo
un nacionalismo catlico que yo no llegara a definir como fascista pero s
como neocorporativo.[...]. Justo representa el liberalismo conservador
tradicional de la Argentina, en ltima instancia ese estilo de liberalismo de
participacin limitada o participacin restringida. Con un grado de
pluralismo ideolgico bastante marcado, la misma concordancia que lo
apoya a Justo como candidato a presidente est integrada por los
conservadores, los radicales antipersonalistas -que son el sector ms
conservador radical- y el socialismo independiente -el sector ms
pragmtico del socialismo-. Es decir, esta divisin que se plantea dentro
del ejrcito en alguna medida se planteaba tambin en gran parte del
mundo de la poltica.
Rosendo Fraga, reportaje de los autores para el documental Historia
Argentina 1930-1955, dirigido por Felipe Pigna.
El triunfo electoral de la Concordancia justista (una coalicin de

partidos: el Demcrata Nacional, Socialista Independiente y radicales


antipersonalistas) se vio facilitado por la inhabilitacin de la Unin Cvica
Radical a los comicios de 1931. De este modo, regres al gobierno el
conjunto de grupos que lo haba controlado antes de 1916, es decir los
exportadores de las pampas y los terratenientes menores de las
provincias.
Sin embargo, mucho haba cambiado desde 1916 a 1932 y no se poda
gobernar de la misma manera. La experiencia radical haba dejado una
profunda huella en las clases populares, y la crisis econmica mundial
sacuda a los pases latinoamericanos, limitando y desvalorizando sus
exportaciones y dificultando sus importaciones. Estas razones llevaron a
los conservadores a recomponer las relaciones comerciales con Gran
Bretaa y a desarrollar el mercado interno.

Las elecciones presidenciales de 1931, que dieron el triunfo a la frmula


Justo-Roca, fueron las ms fraudulentas de la historia argentina. En la
foto, el candidato Julio A. Roca (hijo) votando.
En lo poltico, la accin del gobierno se vio favorecida por la
inexistencia de una oposicin efectiva. Alvear, conductor del partido
radical, luego de un fracasado intento de levantamiento cvico-militar en
1931 y de la muerte del caudillo Yrigoyen en 1933, renunci a las
acciones agitadoras. Luego de un perodo en el cual el radicalismo adopt
una actitud abstencionista, Alvear, de a poco, integr el partido al sistema
poltico diseado por el gobierno. Los socialistas, muerto Juan B. Justo
(1928), dividieron su partido y perdieron consenso.
Los conservadores no solo hicieron uso del fraude sino que lo
calificaron de patritico. Tres figuras de su gobierno lo justificaron.
Federico Pinedo, ministro de Hacienda, entenda que la minoridad de las
clases populares y su tendencia a dejarse seducir por la demagogia haca
necesaria la tutela institucional; Manuel Fresco, gobernador de la
Provincia de Buenos Aires (1936-1940), consider que el voto cantado
era necesario si se quera dar una leccin pblica de coraje ciudadano
(y no esconderse detrs del anonimato); Rodolfo Moreno insinu que el
voto calificado permita expresar los diversos grados de madurez
ciudadana.
FRAUDE PATRITICO
Ms bien que elecciones fraudulentas corresponde decir que en esas
ocasiones no hubo elecciones, porque nadie pretendi hacer creer que

haba actos eleccionarios normales en que el pueblo haba expresado su


opinin. Ms que parodia de elecciones hubo en esos casos y en otros
parecidos negacin ostensible y confesa del derecho electoral del pueblo
argentino o de una parte de l.
Federico Pinedo (Ministro del general Justo), La Argentina en la vorgine,
Buenos Aires, Mundo Forense, 1946.
Las maniobras polticas podan ser ingeniosas, pero nada se
consolidara sin una solucin a la situacin econmica. Para ello, fue
enviada a Londres una delegacin, conducida por el vicepresidente, que
en el ao 1933 firm un tratado con el ministro de comercio britnico, sir
Walter Runciman.
Las relaciones con Gran Bretaa parecan haberse oscurecido despus
de los acuerdos que esta haba firmado, en 1932, en Ottawa, Canad, con
los pases del Commonwealth (asociacin econmica de pases britnicos)
por la que la carne proveniente de Nueva Zelanda y Canad sera
preferida por la demanda britnica.
Por el Tratado Roca-Runciman, a cambio del compromiso ingls de
continuar comprando la misma cantidad de carne enfriada y no imponer
nuevos gravmenes sobre las exportaciones de nuestro pas, la Argentina
tratara con especial cuidado (deferencia deca el acuerdo) a las
empresas britnicas.
Nuestro pas destinara para la compra de productos britnicos todo el
dinero que obtuviese de sus exportaciones, no reducira las tarifas de los

ferrocarriles ingleses, mantendra libre de derechos de aduana al carbn y


una serie de manufacturas britnicas, se comprometa a pagar la deuda
en oro y resguardaba los intereses de la industria frigorfica britnica.
Estas clusulas y la referida a la aceptacin de asesoramiento britnico en
materia financiera colmaron la paciencia de los nacionalistas, que
rechazaron el tratado.
Arturo Jauretche, agudo poltico radical, luego volcado al peronismo,
calific al pacto de estatuto legal del coloniaje. No dejaba de ser curioso

que el gobierno argentino, garantizara que el 85% de las exportaciones


quedara bajo el control de los frigorficos norteamericanos (cuatro) e
ingleses (dos). Esto siempre y cuando los frigorficos argentinos no
persiguiesen beneficio privado y utilizaran para el envo de las carnes
buques britnicos. Todo esto matizado por comentarios inolvidables, como
los vertidos por algunos de los integrantes de la delegacin argentina: un
destacado integrante de la Sociedad Rural Argentina, Guillermo
Leguizamn, y el vicepresidente Julio A. Roca. El primero afirm que la
Argentina constitua una de las joyas ms preciadas de la corona
britnica; el segundo, sostuvo que desde el punto de vista de la
relaciones econmicas formbamos parte integrante del Imperio
Britnico.
Por el pacto de Ottawa, Gran Bretaa decidi comprarle solo a sus
colonias y ex colonias. Esto preocup profundamente a los ganaderos
exportadores argentinos, por lo que auspiciaron el viaje a Londres del
vicepresidente Roca.
PATRIA NO, COLONIA S
Aunque esto moleste a nuestro orgullo nacional, si queremos defender la
vida del pas, tenemos que colocarnos en situacin de colonia inglesa en
materia de carnes. Eso no se puede decir en la Cmara, pero es la verdad.
Digamos a Inglaterra: nosotros les proveeremos a ustedes de carnes; pero
ustedes sern los nicos que nos proveern de todo lo que necesitamos;
si precisamos mquinas americanas, vendrn de Inglaterra.
Discurso pronunciado por el diputado conservador Marcelo Snchez
Sorondo en 1922, once aos antes del pacto Roca- Runciman, en Micades
Pea, Masas, caudillos y elites, Buenos
Aires, Fichas, 1971.
LA DCADA INFAME: EL FRAUDE ECONMICO
Los numerosos escndalos que abundaron en los aos treinta llevaron
a algunos autores a bautizarla como la dcada infame. Fueron dos los
de mayor repercusin: el referido a las carnes y los frigorficos y el de los
transportes.
En relacin con el primero, Lisandro de la Torre, senador demcrataprogresista por Santa Fe, investig y prob una serie de irregularidades:
los frigorficos
extranjeros llevaban una doble contabilidad; en la falsa, exhiban escasas
ganancias y hasta prdidas, aunque en realidad las ganancias reales eran
mayores y se enviaban a las casas matrices radicadas en el extranjero. En
julio de 1935, mientras de la Torre puntualizaba en su discurso en el
Senado de la Nacin las irregularidades comprobadas, se origin un
tumulto en el que result baleado y muerto el senador y correligionario de
de la Torre, Enzo Bodabehere, quien estaba muy prximo a l en el
momento en que comenzaron los disparos. Ramn Valdez Cora, matn
ligado al oficialismo, inici la agresin

El senador santafecino Lisandro de la Torre denunci en el Senado la


corrupcin del gobierno y los negociados de los frigorficos ingleses,
facilitados por el pacto Roca- Runciman.
cuando las denuncias de de la Torre implicaban a Luis Duhau, ministro de
Agricultura, y Federico Pinedo, ministro de Hacienda.
Respecto de los transportes, en 1939 produjo descontento la
aprobacin, de una ley por la cual se estableca la coordinacin de
transportes de la ciudad de Buenos Aires. Por ella, una empresa inglesa
que controlaba parte de los transportes porteos pas a monopolizar la
totalidad de los servicios urbanos de pasajeros en la Capital Federal. Los
colectiveros organizaron movimientos de protesta, y no fueron pocos los
que trasladaron sus unidades de transporte a la provincia de Buenos
Aires.
CARLOS GARDEL Y LA POLTICA
Gardel fue amigo de caudillos y polticos diversos. En 1925 grab una
versin especial de la marcha Adelante del proselitismo yrigoyenista.
Carlitos captaba lo popular y brindaba su mejor esencia, quizs sin poseer
conciencia de su propia misin afirmadora de una cultura nacional. Esa
misma profesionalidad lo alej del pas en los crticos momentos
electorales de 1928: viaj a Espaa en octubre de 1927 y, despus de
triunfar en Europa, retorn en junio, pasados los comicios. Esto explica por
qu en su ausencia fuera Ignacio Corsini el intrprete que populariz el
tango Hiplito Yrigoyen, de Enrique Maroni.
El 12 de setiembre de 1928, un mes antes de la asuncin de Yrigoyen,
Gardel volvi a partir. Esto lo alej nuevamente de la realidad poltica
argentina. Volvi a Buenos Aires en junio de 1930, en plena crisis. El 25 de
setiembre de 1930, poco despus del golpe de Uriburu, grab el tango
Viva la Patria, compuesto por Francisco Garca Jimnez y Anselmo Aieta
para adular a Uriburu. Tres aos despus, seguramente desencantado con
los gobiernos de la naciente dcada infame, grab Milonga del 900, en el
que cantaba: Soy del partido de todos/ y con todos me la entiendo/ pero
vyanlo sabiendo/ soy hombre de Leandro Alem.
Luis C. Aln Lascano, El proceso nacional, en Todo es
Historia, N. 137, octubre de 1978.

EL

ESTADO INTERVENTOR

La gran depresin, como fue dicho, afect los precios de nuestras


%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
exportaciones. El gobierno de Justo mantuvo el pago de la deuda externa,
observando con alarma cmo Gran Bretaa, los Estados Unidos y otros
pases centrales adoptaban una poltica econmica proteccionista para
salvaguardar sus mercados internos.
La situacin haca imposible que los ingresos pblicos continuaran
dependiendo del crdito externo y de los gravmenes a las importaciones.
En gran parte del mundo se comenzaban a utilizar las recetas del
economista britnico John M. Keynes, quien, ante situaciones de crisis
prolongadas, aconsejaba la intervencin del estado para incrementar el
consumo y estimular la demanda global.
Las primeras medidas anticrisis las haba adoptado, tempranamente, el
gobierno del general Uriburu (que gobern hasta febrero de 1932). El
general golpista haba establecido el impuesto a los rditos (que
anteriormente quiso y no pudo implementar Yrigoyen) sin que las clases
dominantes, ante la gravedad de la situacin, se opusieran, y decretado el
control de cambios, por el cual la compraventa de las divisas quedaba en
manos del gobierno. A partir del control de las divisas, el gobierno decida
el destino de las mismas, con lo que dispona de un gran instrumento de
negociacin y presin econmica.
Pero haba que hacer algo ms: dejar de lado la declamada defensa del
liberalismo econmico y utilizar al Estado como un instrumento regulador
de la economa. Incluso los conservadores, los acrrimos enemigos de
cuanta frmula socialista o comunista circulase, incluidas de aquellas
adoptadas por el populismo yrigoyenista, se haban vuelto
intervencionistas. Sin embargo, era necesario tener en cuenta la direccin
hacia la cual el Estado iba a orientar su intervencin, esta no era otra que
la de sostn y estmulo de la empresa privada.
En funcin de este plan fue creado el Banco Central de la Repblica
Argentina bajo el asesoramiento de sir Otto Niemeyer, director del Banco
de Inglaterra. El directorio de la entidad estaba compuesto
mayoritariamente por directivos de bancos privados. Sus funciones eran
el manejo de la moneda, el crdito y el valor del peso, la regulacin del
papel circulante, y la regulacin de las tasas de inters.
Se crearon tambin una serie de entidades reguladoras denominadas
juntas nacionales, destinadas a fomentar ciertas actividades privadas y
estatales y controlar la calidad de los productos, tanto los destinados a la
exportacin como para el mercado interno. Las ms importantes fueron la
Junta Nacional de Carnes y la Junta Nacional de Granos.
Tambin fue fomentada la radicacin de industrias para favorecer la
elaboracin de aquellos productos que ya no podan importarse. Esta
poltica econmica se denomin industrializacin por sustitucin de
importaciones. El fomento se realiz por medio de crditos y exenciones
impositivas.
Los grandes grupos capitalistas, como Bunge & Born, dedicados hasta
ese momento a las actividades agropecuarias orientadas hacia la

exportacin (aunque ya posean algunas industrias), junto a otros como el


Tornquist, comenzaron a combinar, en mayor medida, sus actividades
tradicionales con las industriales.
Al igual que en los Estados Unidos y Alemania en esa poca, fue el
Estado quien se ocup de ampliar la red caminera. Esto, y el notable
incremento del parque automotor quebr el aislamiento de regiones
todava incomunicadas, facilitando el ingreso de personas y productos a
los centros urbanos.
EL OTRO ESTADO INTERVENTOR
En los Estados Unidos, el presidente demcrata Franklin Delano Roosevelt
tambin hizo intervenir al estado en el campo econmico. Realiz grandes
obras pblicas, como los grandes diques del Valle del Tennesse. Su
objetivo era recuperar la economa de su pas, y crear empleo. El New
Deal, como llam Roosevelt a su programa de reformas, tuvo algo
notablemente diferente al intervencionismo de los conservadores liberales
argentinos: intervino tambin en lo social. No abandon a los trabajadores
a su suerte sino que cre un seguro de desempleo y regul las relaciones
laborales entre empresarios y obreros.
Parte de las medidas adoptadas contribuyeron a diversificar nuestra
economa y sentaron las bases para el desarrollo del mercado interno.
Segn el Censo General de Industrias, realizado en 1935, la cantidad
de establecimientos no haba aumentado y la de obreros se haba
incrementado levemente desde el censo anterior realizado en 1924.
La industria textil, de notorio crecimiento, haba ocupado parte del
vaco dejado por la alimenticia. Los capitales estadounidenses
contribuyeron a la expansin de este sector productivo, al instalar
empresas como Sudamtex, Ducilo y Anderson Clayton. No se
circunscribieron solo al ramo textil sino que incursionaron en otros
campos; as pueden encontrarse empresas como Firestone, Good Year,
Philco, y Johnson & Johnson.
Otra rama de la industria que creci sorprendentemente fue la
qumica, que
de 1914 a 1935 cuadriplic el capital afectado a esa actividad.
Este perodo, que segn algunos economistas comenz en 1933, ha
sido calificado como take of (despegue). Los desfavorables trminos de
intercambio (por lo que vendamos obtenamos poco y mucho nos
costaba lo que comprbamos) impusieron volcar a la industria parte de los
recursos que antes se orientaban a la agricultura. Simultneamente, las
escasas divisas disponibles impidieron comprar manufacturas importadas
en gran cantidad, inicindose, involuntariamente, una poltica de
proteccin a nuestra joven industria. De este modo, el dinero invertido en
la industria comenz a ser mayor que el destinado a la agricultura. As,
con el transcurso del tiempo, la industria fue convirtindose en el sector
lder de la economa. Los efectos en la sociedad fueron profundos: el
sector terrateniente dej de ser el nico dominante y surgi el industrial,
aunque eran numerosos los casos en que miembros de un sector
actuaban en el otro. Al mismo tiempo, la mano de obra desocupada
encontr empleo, vastos sectores sociales accedieron a la demanda y, de
este modo, los productos de nuestra industria encontraban compradores

seguros.
De ese modo, la economa argentina dio un gran salto en la etapa que
corresponde al perodo que cubre la Segunda Guerra Mundial (19391945).
EL GOBIERNO INGLS QUIERE...
El senador oficialista informante deca ayer: el gobierno ingls quiere o
el gobierno ingls no quiere. Todos los seores senadores lo escucharon,
y eso que el gobierno ingls quiere o no quiere se refiere a cosas que
pertenecen a la Repblica Argentina, y deberan ejercitarse por el
gobierno argentino. El gobierno ingls le dice al gobierno argentino no le
permito que fomente la organizacin de compaas que le hagan
competencia a los frigorficos extranjeros. En esas condiciones no podra
decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio britnico,
porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios
britnicos semejantes humillaciones. Los dominios britnicos tiene cada
uno su cuota de importacin de carnes y la administran ellos. La Argentina
es la que no podr administrar su cuota. No se si despus de esto
podremos seguir diciendo : al gran pueblo argentino, salud.
Lisandro de la Torre, Diario de sesiones de la Honorable
Cmara de Senadores, mayo de 1935.
FORJA PROTESTA
No todos los radicales estuvieron de acuerdo con la poltica alvearista de
integracin al sistema poltico fraudulento. Un grupo de jvenes radicales
yrigoyenistas, de orientacin nacionalista, fund, en 1935, la Formacin
de Orientacin Radical de la Juventud Argentina (FORJA). Sus ms
destacados impulsores fueron Arturo Jauretche, Ral Scalabrini Ortiz y
Gabriel del Mazo. Su lema: somos una Argentina colonial, queremos ser
una Argentina libre. Sus dardos estaban dirigidos contra una democracia
liberal sin contenido nacional ni social. Hacia los aos cuarenta, Jauretche
y Scalabrini Ortiz se acercarn al peronismo, en el cual vieron la
concrecin de sus aspiraciones nacionalistas.
GOBIERNOS DE ORTIZ Y DE CASTILLO
La continuidad del rgimen conservador liberal gobernante, conducido
por el general Justo, se asegur al imponerse en 1938, mediante
elecciones fraudulentas, el triunfo de la frmula Roberto M. Ortiz
(exradical antipersonalista) y Ramn S. Castillo (conservador).
El nuevo presidente asumi en febrero de 1938 y, olvidndose de su
origen poltico fraudulento, pretendi combatir el fraude, interviniendo la
provincia de Buenos Aires, reducto conservador. Esta poltica le cost un
grave enfrentamiento con su propio partido. Otro conflicto apareci en
1939, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La clase dirigente
argentina era aliada econmica de Gran Bretaa; sin embargo, gran parte
de la oficialidad del ejrcito argentino adhera al pensamiento nacionalista
y simpatizaba con las polticas de control y orden social desarrolladas por
los gobiernos fascistas durante los aos treinta. Con los triunfos militares
alemanes durante los aos 1939 y 1940, la simpata hacia Alemania se
convertir, para muchos, en admiracin.
Ortiz mantuvo frente a la guerra la tradicional poltica de neutralidad,
que cost mantener, luego del ingreso de los Estados Unidos en el

conflicto en diciembre de 1941. Los Estados Unidos, en la Conferencia de


Ro de Janeiro (enero de 1942) presion a los pases latinoamericanos para
que rompieran relaciones diplomticas con Alemania e Italia. La Argentina
se neg.
Ortiz renunci por enfermedad a la presidencia en junio de 1942. Lo
sucedi el conservador Ramn S. Castillo, quien retom las prcticas
fraudulentas y
trabaj para asegurar el triunfo de Robustiniano Patrn Costas
(considerado simpatizante de los aliados) en las futuras elecciones
presidenciales.
Precisamente durante 1942 se haba constituido una alianza poltica
para terminar con el fraude, la Unin Democrtica, que presentaba como
partido central al Radical, rodeado de los partidos Demcrata Progresista,
Socialista y Comunista. En su plataforma anunciaba su propsito de
garantizar la libertad de pensamiento y de reunin y el respeto por los
derechos sindicales, junto con la solidaridad activa con los pueblos en
lucha contra la agresin nazifascista. Pareca seguro que, de no mediar el
fraude, la Unin Democrtica se impondra. Los nacionalistas teman los
efectos de este triunfo: el alineamiento de la Argentina con los aliados y la
continuacin de las polticas liberales de subordinacin econmica. Por
otro lado, la posible presencia de socialistas y comunistas en el
Parlamento resultaba para los nacionalistas intolerable.
Si bien la Unin Cvica Radical, ahora dirigida por Alvear, haba vuelto
al ruedo poltico, luego de 1935, la mayora de sus dirigentes estaba
fuertemente desprestigiada como consecuencia de su integracin y
entendimiento con el rgimen justista.
EL MOVIMIENTO OBRERO DURANTE LA DCADA INFAME
La baja de los precios de los productos agropecuarios argentinos llev
a la quiebra a numerosos pequeos propietarios rurales. Esto produjo el

El presidente Ortiz, de origen radical, pese a haber sido electo por el


fraude electoral, trat de combatirlo; lleg a intervenir distritos
poderosos, como la provincia de Buenos Aires.
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
desplazamiento de importantes cantidades de personas del campo a las
ciudades. Este proceso, que comenz entonces y continu luego, se
conoce con el nombre de migracin interna. De este modo, aument
espectacularmente la poblacin de algunas ciudades, en especial Buenos
Aires y Rosario. En estas aparecieron asentamientos urbanos muy
precarios llamados villas miseria; en un principio cercanas a las terminales
ferroviarias, con el tiempo se extendieron a diferentes zonas de la Capital
y del Gran Buenos Aires.
La llegada de los migrantes internos fue observada, por los habitantes
de la Capital, con recelo en algunas oportunidades y con rechazo en otras.
Estos numerosos contingentes, provenientes del interior, arribaban a
las ciudades sin un pasado poltico ni gremial, por lo que, en su mayora,
no participaban de las ideas de ninguno de los partidos polticos
tradicionales.
Esto contrastaba, segn algunos analistas, con los obreros asociados al
fenmeno inmigratorio, identificados con ideas y prcticas socialistas y
anarquistas y, por ello, partidarios de un sindicalismo ms combativo.
Estos nuevos sectores, en la dcada siguiente, la del 1940, constituirn
la base social del peronismo. Esto fue posible por la total indiferencia que,
frente a las necesidades y reclamos de los integrantes de estas

migraciones, mantuvieron los gobiernos conservadores de Justo, Ortiz y


Castillo.
El arribo masivo de migrantes, inmediatamente convertidos en nuevos
trabajadores, modific la composicin del movimiento obrero.
En el momento de producirse el golpe de Estado de 1930 existan tres
centrales sindicales: la Confederacin Obrera Argentina (COA), vinculada
al Partido Socialista, la Unin Sindical Argentina (USA), de carcter
sindicalista, y la Federacin Obrera Regional (FORA), de tendencia
anarquista.
Ante el golpe de Estado, la USA y la COA se fusionaron en una sola
central; nace as, a fines de setiembre de 1930, la Confederacin General
del Trabajo (CGT).
La situacin de la clase trabajadora durante los primeros aos de la
dcada del treinta reflej los efectos de la crisis; la pobreza cobr forma
de ollas populares y barrios de emergencia.
Desde 1935 hasta fines de la dcada, el proceso de industrializacin
mediante sustitucin de importaciones, con la radicacin de nuevas
industrias, posibilit una recuperacin del salario industrial.
En el mbito gremial, la corriente sindicalista perdi confiabilidad por
sus acuerdos con el gobierno justista (en especial, con el gobernador
profascista de la provincia de Buenos Aires (1936-1940), Manuel Fresco).
Esto facilit el
avance de las corrientes socialista y comunista en los gremios y en la
direccin de la CGT. La accin sindical de los socialistas fue apoyada por la
accin parlamentaria de los diputados de ese partido. Los sindicatos
comunistas, a partir de 1935, dejaron de oponerse a la unidad sindical y,
buscaron la alianza con otros gremios.
Sin embargo, una importante cantidad de trabajadores nuevos - los
provenientes de las migraciones internas- no se sintieron interpretados
por las tendencias predominantes en el movimiento obrero.
La llegada de la Segunda Guerra Mundial introdujo un nuevo factor de
divisin en la clase trabajadora, al discutirse la posicin a seguir frente al
conflicto. La CGT se dividi frente a este problema. As, al producirse el
golpe de Estado, llevado a cabo por el ejrcito en 1943, la CGT estaba
dividida. La CGT nmero 1, propona adoptar una actitud independiente y
pretenda diferenciar la accin poltica de la gremial; en la CGT nmero 2,
se nucleaban en los sindicatos, los partidarios socialistas y los comunistas.
La guerra impuls an ms el desarrollo industrial argentino, por
contribuir a bajar las importaciones y aumentar las exportaciones. De este
modo, la balanza comercial comenz a producir supervit (ganancia).
Hacia 1940, el ministro de Hacienda, Federico Pinedo, lanz un
Programa de Reactivacin de la Economa Nacional. El Plan Pinedo,
como se lo conoci, propona que el Estado comprara los excedentes
agrcolas que no encontraban ubicacin en el mercado externo y
estimulara la produccin industrial exportable. Este proyecto son
demasiado audaz o impracticable al bloque de poder dominante, y
termin siendo rechazado por las presiones de los sectores
agroexportadores.

El grupo FORJA expres la protesta del nacionalismo popular frente a los


avances del imperialismo britnico tras el pacto Roca-Runciman. En la
foto, Arturo Jauretche, uno de sus fundadores.
LA CRISIS LIBERAL Y EL NACIONALISMO
Los gobiernos de Justo, ahora Ortiz, y la accin de los radicales,
orientada a la defensa de instituciones y polticas liberales, encontraban,
a fines de los aos treinta, una fuerte oposicin en los sectores
nacionalistas.
El ascenso de las ideas nacionalistas responda a mltiples razones,
entre ellas, el xito que en la Europa de Hitler, Mussolini, y Franco
(dictador recientemente triunfante en la guerra civil espaola de 19361939) estaba obteniendo el fascismo, ideologa nutrida de un
nacionalismo intolerante y agresivo, que deca preocuparse por el estado
del hombre, siempre que este fuera fiel a su comunidad nacional.
El avance de las ideologas nacionalistas en Europa y la Argentina
estaba asociado a la profunda crisis que tanto el liberalismo poltico como
el econmico venan experimentando desde fines de la Primera Guerra
Mundial. Este conflicto convirti en polvo la confianza en el progreso y en
los derechos inalienables del individuo, proclamados hasta el hartazgo
por los liberales. La economa de libre mercado capitalista haba sido
incapaz de superar la crisis de 1929, y los dirigentes polticos liberales, en
Europa y Argentina, pactaban con los fascistas all o recurran al fraude
en nuestro pas. Fueron muchos los que, hacia el comienzo de los aos
cuarenta, consideraron al liberalismo como un conjunto de abstracciones
falsas, incapaz de concretar ningn tipo de soluciones.
El ensayo gubernamental nacionalista ms logrado fue el desarrollado
por Manuel Fresco en la provincia de Buenos Aires entre 1936 y 1940.
Fresco, diputado provincial en 1919, siempre pregon que el voto secreto

constitua el fraude ms escandaloso que pueda existir y breg por la


derogacin de la Ley Senz Pea. Enemigo de la partidocracia (gobierno
de los partidos polticos), admirador de Mussolini y de Hitler, descalific
los proyectos de salario mnimo, en debate por esa poca, a los que culp
de la miseria y la crisis, y consider que el esfuerzo de todos contribuye a
enriquecer a los ms inteligentes y aptos para la lucha por la vida.
Fue un precursor en el arte de disciplinar, utilizando la demagogia, los
movimientos de protesta de los desposedos y desesperados, a los que
integr a su poltica por medio de un discurso populista. Organiz
espectaculares eventos deportivos, con los cuales moviliz a la juventud
de la provincia. Todo ello le permiti alcanzar el apoyo popular, del cual se
vali para atacar el

Estado democrtico de derecho, y, a su vez, la accin popular combativa.


AI mejor estilo mussoliniano le preguntaba a la muchedumbre y responda
l mismo por ella. El 3 de junio de 1938 interrog: muchas veces he
tenido en mis manos panfletos en que se me sealaba como enemigo
nmero uno de los trabajadores. Ustedes deben contestar si eso es
verdad.
Fresco fue tambin de los primeros en utilizar la radiodifusin para
difundir masivamente su mensaje poltico. En 1936, cerca de 4 millones
de pobladores tenan acceso a la radiofona a travs de un milln de
aparatos, la mayora de ellos en la provincia de Buenos Aires. En ese ao,
Fresco inaugur Manuel Fresco, que aparece en esta LS 11 Radio Provincia
de Buenos caricatura, encarn un proyecto Aires.

nacionalista autoritario en la A comienzos de la dcada de 1940, provincia


de Buenos Aires entre 1936 y los militares haban asumido gran 1940. En
su despacho, luca los parte de las funciones que el Estado retratos de
Hitler y Mussolini.
intervencionista de los
treinta se
autoadjudic. As en octubre de 1941 fue creada la flota mercante del
Estado que se coloc bajo el Ministerio de Marina. En ese mismo ao es
creada la Direccin de Fabricaciones militares. Por razones de defensa
estratgica ante el conflicto mundial, el presupuesto militar fue ampliado:
en 1940 representaba el 16%, en 1942 llegaba al 22,8%. Puede verse que
las Fuerzas Armadas ejercan un poder cada vez mayor.
MIENTRAS TANTO...
En Europa.
En 1939, el ataque alemn a Polonia dio inicio al conflicto, que se
generaliz en forma inmediata, y puede ser caracterizado en tres fases
sucesivas. En la primera, entre 1939 y 1941, Inglaterra y Francia se
enfrentaron con Alemania e Italia, desenvolvindose, casi exclusivamente
en el marco europeo. En la fase siguiente, adquiri dimensin mundial al
ingresar al conflicto los Estados Unidos y la Unin Sovitica por el bando
aliado y Japn que se aline junto a Alemania. El avance germano-japons
es detenido en esta etapa.
Entre 1943 y 1945, ltima fase del conflicto, la desesperada resistencia
japonesa frente a la supremaca de la flota estadounidense lleg a su fin
cuando los Estados Unidos hicieron estallar en las ciudades de Hiroshima
y Nagasaki la bomba atmica. Simultneamente, la Unin Sovitica
declar la guerra al Japn cuyo gobierno capitul el 2 de setiembre de
1945.
EL GOLPE DE 1943
En el pas se fue creando un clima tenso agravado por la proximidad de
las elecciones.
En las Fuerzas Armadas haba mucha preocupacin. Los militares
perciban que al gobierno de Castillo le costaba mantener la neutralidad y
que se inclinaba por un candidato a sucesor favorable a los aliados: el
estanciero salteo Robustiano Patrn Costas. El fraude electoral
aseguraba el triunfo del candidato de Castillo.
Tambin preocupaba al ejrcito la creciente actividad sindical de signo
izquierdista y la posible influencia de esas ideas en el pas.
El ambiente pareca propicio para las conspiraciones. As lo entendieron
los militares del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), una logia que fue
creciendo en influencia dentro de las filas castrenses.
Sus miembros no ocultaban su admiracin por el nazifascismo y se
declaraban partidarios de la neutralidad, anticomunistas, pero contrarios
al fraude electoral.
Finalmente, el GOU se decidi a actuar el 4 de junio de 1943
derrocando al presidente Castillo.
Tras unos das de confusin, asumi la presidencia el general Pedro
Pablo Ramrez.
Las primeras medidas del gobierno militar no dejaron lugar a dudas
sobre

su orientacin ideolgica: se decret la educacin religiosa obligatoria en


las escuelas estatales, fueron expulsados de las universidades los
docentes que no hicieran una explcita adhesin al culto catlico y se lleg
al absurdo de prohibir el uso del lunfardo en los tangos.
En el campo internacional el gobierno mantuvo la neutralidad y se
decidi a aprovechar la situacin econmica mundial que favoreca a
nuestro pas.
Dentro del rgido esquema conservador planteado por el gobierno,
haba, sin embargo una figura que, compartiendo los postulados del
nacionalismo catlico, demostr tener una visin poltica original.
EL GOU
Aunque el nmero de miembros que asista a cada reunin variaba, el
directorio del GOU a unos veinte oficiales, todos destacados en la ciudad
de Buenos Aires o en la guarnicin vecina (...) Ms de la mitad de estos
oficiales eran tenientes coroneles; el resto consista en tres coroneles, tres
mayores y un capitn. Del grupo de veinte oficiales, dos se destacaban
sobre el resto: el coronel Juan Pern y el teniente coronel Enrique P.
Gonzlez, o Gonzalito, como sola llamrsele. Ambos eran oficiales del
Estado Mayor General y diplomados de la Escuela Superior de Guerra, y
los dos haban realizado cursos de instruccin en el extranjero, Pern en
Italia con las tropas de Montafia, y Gonzlez en la Escuela de Estado
Mayor alemana.
En sus esfuerzos enderezados a persuadir a otros oficiales de la necesidad
de una organizacin especial, Pern y sus colaboradores ms estrechos
evocaron diferentes temas: la necesidad de precaverse de un alzamiento
comunista; el temor al compromiso en la guerra como resultado de la
presin externa, y especialmente norteamericana; el sentimiento de
solidaridad propio del cuerpo de oficiales y el resentimiento ante la
intromisin de la poltica en el Ejrcito. Para evitar cualquier sospecha
acerca de posibles motivos ulteriores, los promotores del GOU insistieron
en su absoluta falta de ambiciones personales. No deba haber jefe o lder;
ms bien se organizara un cuerpo ejecutivo que deba trabajar de manera
annima. Afirmaban que su nico inters era el bienestar del Ejrcito y la
Patria. (... )
Robert A.Potash, El Ejrcito y la Poltica en la Argentina 1928-1945.
Buenos Aires, Hyspamrica, 1986.

Imagen en la que se observan las tropas de las Fuerzas Armadas durante


los episodios del golpe de Estado de 1943, que puso fin al gobierno de
Castillo.
EN NUESTRO PAS...
Con el tiempo, la ampliacin de la ciudadana fue un hecho. Toda la
poblacin acceda a sus derechos polticos y el fraude electoral era un mal
recuerdo.
Sin embargo, la participacin popular a travs de los partidos polticos fue
en un principio muy escasa y se limitaba prcticamente a la emisin del
voto. La desmovilizacin popular y el desinters de la gente por la poltica
partidaria respondan a mltiples factores. Entre ellos, no puede dejar de
mencionarse las desilusiones constantes sufridas por un electorado que
votaba por una determinada plataforma y polticos que, una vez que
accedan al gobierno no cumplan sus promesas preelectorales y se
mostraban mucho ms atentos a las demandas y presiones de los grupos
de poder nacionales y extranjeros que a las soluciones de las necesidades
de sus votantes, incluidas en aquellas plataformas.
Ideas de una poca
Roberto Arlt (1900-1942) es uno de los escritores argentinos ms
emblemticos. Su mirada fue una de las ms crticas a la sociedad
de su poca.
Los Lanzallamas
El abogado se ha tomado una rodilla entre las manos y con la cabeza
tan inclinada que el mentn se apoya en su pecho escucha atentamente,
mirando la deformada punta de su zapato casi deslustrado.
Cul es el sistema querido doctor? El siguiente: los bancos y las
empresas financieras organizan revoluciones en las cuales prima facie,

aparecen lesionados intereses norteamericanos. Inmediatamente se


produce una intervencin armada bajo cuya tutela se realizan elecciones
de las que salen electos gobiernos con el visto bueno del gobierno de
Norteamrica; estos gobiernos contraen deudas con los Estados Unidos,
hasta que el control ntegro de la pequea repblica cae en mano de los
bancos. Estos bancos, son siempre el Citybank , la Equitable Trust, Brown
Brothers Company; en el Lejano Oriente nos encontramos siempre con la
firma J.P. Morgan y Ca. Nicaragua ha sido invadida para defender los
intereses de Brown Brothers Company. Cuando no es la Standard Oil es la
Huesteca Petroleum Company. Vea, aqu, a un paso de nosotros tenemos
un estado atado de pies y manos por Estados Unidos. Me refiero a Bolivia,
por un emprstito efectuado en 1922 de 32 millones de dlares, se
encuentra bajo el control del gobierno de los Estados Unidos por
intermedio de las empresas bancarias. Las garantas de este emprstito
son todas las entradas fiscales que tiene el gobierno, controladas por una
Comisin Fiscal Permanente de tres miembros, de los cuales dos son
nombrados por los bancos y un tercero por el gobierno de Bolivia.
Con los brazos cruzados sobre el blusn el Astrlogo se ha detenido
frente al abogado y moviendo la cabelluda cabeza insiste como si el otro
no lo pudiera comprender:
-Se da cuenta?... por treinta y dos millones de dlares. Qu significa
esto? Que un Ford o un Rockefeller, en cualquier momento podran
contratar un ejrcito mercenario que pulverizara un Estado de los
nuestros.
-Es terrible esto que usted dice...
-Ms terrible es la realidad... El pueblo vive sumergido en la ms
absoluta ignorancia. Se asusta de los millones de hombres destrozados
durante la ltima guerra, y a nadie se le ocurre hacer el clculo de los
millones de obreros, mujeres y nios que aos tras ao destruyen las
fundiciones, los talleres, las minas, las profesiones antihiginicas, las
explotaciones de productos, las enfermedades sociales como el cncer, la
sfilis, la tuberculosis. Si se hiciera una estadstica universal de todos los
hombres que mueren anualmente al servicio del capitalismo, y al
capitalismo lo constituyen un millar de multimillonarios, si se hiciera una
estadstica, se comprobara que sin guerra de caones mueren en los
hospitales, crceles y los talleres, tantos hombres como en las trincheras,
bajo las granadas y los gases.[...] Piense usted, querido amigo, que en los
tiempos de inquietud las autoridades de los gobiernos capitalistas, para
justificar las iniquidades que cometen en nombre del Capital, persiguen a
todos los elementos de oposicin, tachndolos de comunistas y
perturbadores. De tal manera, que puede establecerse como ley de
sintomatologa social que en los perodos de inquietud econmico-poltica
los gobiernos desvan la atencin del pueblo del examen de sus actos,
inventando con auxilio de la polica y dems fuerzas armadas, complots
comunistas. Los peridicos, presionados por los gobiernos de
anormalidad, deben responder a tal campaa de mentiras engaando a la
poblacin de los grandes centros, y presentando los sucesos de tal
manera desfigurados que el elemento ingenuo de la poblacin se sienta
agradecido al gobierno de haberlo liberado de lo que las fuerzas

capitalistas denominan peligro comunista.


Roberto Arlt, Los lanzallamas (fragmento), Buenos Aires, Losada,
1958.
Imgenes de una poca
Primeros pasos de Antonio Berni
Antonio Berni naci en Rosario el 14 de marzo de 1905. Entre 1926 y
1931 estudi en Francia, Espaa e Italia becado por el gobierno de Santa
Fe y por el Jockey Club de Rosario. Fue profesor de dibujo en la Escuela
Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano de Buenos Aires. En 1939
decor el pabelln argentino de la exposicin internacional de Nueva York
y en 1941 fue becado por la Comisin Nacional de Cultura para realizar
estudios sobre arte
americano y precolombino en los Estados Unidos. En 1954 expuso sus
obras en Pars con gran xito de la crtica y el pblico. Despus de un
perodo de bsqueda en Europa, Berni pas del expresionismo al realismo,
y puso su pintura al servicio de los ideales de cambio social.
Muchos crticos piensan que el cuadro Primeros pasos de Antonio Berni
es una obra maestra del arte argentino. El cuadro se encuentra en la tapa
del catlogo de las cien obras ms importantes del Museo Nacional de
Bellas Artes y en la cubierta del libro reciente de Lpez Anaya, La Historia
del arte argentino. Segn el prestigioso crtico e historiador del arte Jos
Emilio Buruca, aquel interior de Primeros pasos, visto en perspectiva al
modo de los artistas toscanos e iluminado a la manera de los venecianos,
abierto hacia un paisaje de llanura que se hunde en la lejana azul,
resume la evolucin del arte occidental. [...] Berni ha reelaborado esa
herencia y con el dibujo incisivo de sus personajes nos ha introducido en
una modernidad muy argentina: la mujer mira detrs de su mquina de
coser hacia el recuerdo de su infancia o hacia la figura grcil de su hija (no
podemos saberlo); la nia ensaya las primeras piruetas de una danza,
mirando hacia lo alto y encantada por una luz superior que quizs ella
misma transforma en la visin de las alturas del arte. Esa mujer ha
colocado ante nosotros las realidades del trabajo duro, las ilusiones, los
sueos y las frustraciones del proyecto de la prosperidad sudamericana.

EL

PERONISMO

EL MOVIMIENTO OBRERO ANTES DEL PERONISMO


LAS BASES IDEOLGICAS DEL PERONISMO
EL ESTADO BENEFACTOR
LA OPOSICIN
EL GOLPE MILITAR DE 1955

Manifestacin de mujeres peronistas.


El modelo peronista intent cambiar el perfil econmico argentino,
pasando de una economa agroexportadora a una economa basada en el
mercado
interno y en la expansin del consumo. Si bien el objetivo no pudo
concretarse, sus logros parciales implicaron cambios muy profundos en la
sociedad argentina y un notable mejoramiento en las condiciones de vida
de los sectores populares.
EL MOVIMIENTO OBRERO
En el movimiento obrero argentino se produjeron grandes cambios en
la dcada de 1930, como consecuencia de las migraciones internas que
cambiaron su composicin.
Los trabajadores recin llegados del campo a las grandes ciudades
trajeron su inexperiencia poltica y sindical y no se sintieron del todo
representados por las dirigencias sindicales de izquierda que
predominaban en el movimiento obrero. De tendencias ms
conservadoras, los trabajadores provenientes del campo promovieron un
sindicalismo ms negociador que combativo. Sin embargo, estas
diferencias no deben confundirse con un enfrentamiento entre los
miembros de la clase obrera, que estaba unida de hecho por sufrir en su

conjunto la explotacin patronal. Los gobiernos conservadores, que se


sucedieron a partir de 1930, no desarrollaron ningn tipo de poltica social
y, prcticamente, no se sancionaron leyes laborales en ese perodo. Esto
produjo una verdadera acumulacin de demandas por parte de la clase
trabajadora. Los militares, que asumieron el poder en 1943, eran
conscientes de esta situacin y particularmente el coronel Juan Domingo
Pern, uno de los creadores del GOU. Pern ocup, en octubre de 1943, el
Departamento Nacional del Trabajo, el cual pronto fue convertido en
Secretara y desde all llev adelante una poltica sindical prctica que ir
dando los resultados esperados: desplazar a los sindicalistas de izquierda
de los sindicatos y ganarse el favor de la mayora de la clase trabajadora.
A partir de ese momento, inici una rpida y extraordinaria carrera
poltica.
PERN Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
En la Argentina de 1945, las ideologas sociales disponibles no eran
muchas. En primer lugar, la socialista y comunista. No parece necesario
extenderse sobre las razones por las que esta opcin estaba alejada del
campo de lo posible para un poltico cuya trayectoria militar inclua una
importante actuacin en el gobierno de 1943 que haba combatido como
demonio nmero uno todo tipo de organizacin sospechosa de
comunismo. La otra posibilidad era el fascismo, sin duda muy cercano al
universo de ideas de Pern, que haba visto de cerca el experimento
italiano en su momento de apogeo. Pero por muy atractivas que
pareciesen algunas de las ideas fascistas, en 1945 la reivindicacin de tal
opcin era imposible en trminos electorales, ya que la recientsima
derrota de los autoritarismos europeos haba eliminado, de manera
irreversible, todo el prestigio de esta referencia. Lejos de ayudar, una
mnima alusin a tal fuente de inspiracin hubiese bastado para dar la
razn a sus oponentes, que no desdeaban oportunidad de denunciar el
peligro fascista escondido detrs del candidato laborista. En este
contexto, la adopcin de las encclicas sociales de la Iglesia Catlica
pareca una opcin feliz. Qu poltico en busca de consenso poda atacar
a Pern declarndose en contra de la doctrina social de la Iglesia? [...]
Lila Caimari, Pern y la iglesia catlica. Religin, Estado y
sociedad en la Argentina (1943-1955), Buenos Aires, Ariel,
1994.
LAS BASES IDEOLGICAS DEL PERONISMO

Desde la Secretara de Trabajo y Previsin, Pern llev adelante una


Entre las teoras y experiencias polticas que posiblemente influyeron
en el pensamiento del fundador del peronismo se destacan las teoras
keynesianas en las que se haba basado F. D. Roosevelt en los Estados
Unidos para llevar adelante su poltica de ampliacion del mercado interno
y fomento del empleo y el consumo, conocido como New Deal; los
ensayos polticos y sociales del fascismo; la reivindicacin del principio de
defensa nacional como valor poltico esencial de
poltica social y sindical prctica que primer orden; la Doctrina Social de
despert en los ms postergados de la la Iglesia e incluso principios
sociedad grandes esperanzas.
socialistas.
Pern planteaba la necesidad de integrar al obrero al sistema como un
productor-consumidor y, de esa manera alejarlo de la influencia
revolucionaria. Se propona transformar a los proletarios en propietarios y,
en ese sentido, haca hincapi en la importancia de las polticas sociales
de previsin y crditos para la vivienda y en el consumo.
SOBRE LAS IDEAS DE PERN
Pern -sobre todo al principio- adaptaba su discurso a su audiencia. [...]
No debe sorprender, en vista de lo dicho, que gente proveniente de las
ideologas ms dispares haya hecho lecturas diversas del discurso
peronista. [...] El peronismo fue absorbiendo ideas provenientes de las
distintas ideologas que contribuyeron a la formacin de tan heterogneo
movimiento, y esto explica en buena medida las tensiones que atravesaba
la doctrina.
Una de estas tensiones [...] es aquella entre modernidad y tradicionalismo
que permeaba distintos aspectos del discurso peronista. El peronismo se
presentaba a s mismo de manera simultnea como una completa y
revolucionaria ruptura con el pasado y como una fuerza conservadora de
los valores ms tradicionales (definidos de manera diversa pero en
general vinculados con la tradicin hispnicocatlica) de la nacionalidad.
Pero por otro lado, Pern no pudo quebrar completamente su vnculo con
la poderosa tradicin liberal del pas.
Mariano Plotkin, Maana es San Pern, Buenos Aires, Ariel,
1994.

LA

CAMPAA DE PERN

Desde su cargo de Secretario de Trabajo y Previsin, en sus discursos


de 1944, Pern comenz a defender el derecho de los obreros a vivir una
vida digna y a integrarse al consumo, para, de esa manera, alejarlos de la
influencia revolucionaria representada por el socialismo y el comunismo.
Ambas ideologas constituan para Pern el virus de la peor enfermedad
de las masas obreras, explotadas por los polticos para tener divididos a
los trabajadores y usarlos en su provecho. En ese sentido advirti que
nuestro gobierno no permitira la actuacin de elementos forneos en las
organizaciones gremiales.
Pern convenci a los dirigentes del gobierno militar de las ventajas de
encarar un plan poltico basado en proponer una alianza de clases. Expuso
sus ideas decenas de veces ante militares y empresarios insistiendo en
que, despus de la guerra la Argentina, debera aumentar el consumo
porque, naturalmente, bajarn las ventas al exterior. El pas contara
entonces con menos divisas para importar productos elaborados. Las
conclusiones de Pern tenan mucho que ver con las ideas de Keynes, el
economista ingls que haba inspirado a Roosevelt en su exitoso plan de
recuperacin de los Estados Unidos.
Era necesario aumentar la produccin y el consumo. Para que esto
fuera posible resultaba imprescindible ayudar a los empresarios
nacionales y aumentar los sueldos de los trabajadores. Pern propuso una
alianza entre los dueos de las fbricas y los obreros. Parta de la base de
los intereses comunes que los unan: a ambos les interesaba aumentar la
produccin, y que el Estado interviniera en beneficio de la industria.
Asimismo, los patrones terminaran por aceptar un nivel de sueldos ms
alto que, en definitiva, recuperaran a travs del aumento del consumo.
En este plan, el rol del Estado era fundamental. Cumplira un papel de
rbitro supuestamente imparcial, invertira en obras de infraestructura y
se hara cargo de los servicios pblicos para abaratar los costos.
Pern pudo captar la voluntad poltica de los trabajadores al lograr la
aprobacin de decretos-ley de vital importancia en el campo laboral. Se
sirvi de viejos proyectos de legisladores socialistas, que nunca haban
podido ser aprobados, por estar esta corriente siempre en

El plan de Pern se basaba en una


alianza de clases entre los dueos del capital y los obreros industriales
que, movidos por intereses comunes, promoveran el aumento del
consumo y el desarrollo del mercado interno.
minora en el Congreso. Desde la Secretara de Trabajo y Previsin, Pern
impuls la creacin de tribunales laborales y de convenios colectivos de
trabajo, para que obreros y patrones negociasen las
condiciones laborales y los salarios.
Logr adems, la promulgacin de leyes jubilatorias para todos los
gremios. Decret las vacaciones pagas y el aguinaldo. Reglament la
jornada de ocho horas y se atrevi a enfrentar el poder de los
terratenientes sancionando un novedoso Estatuto del pen, primera
legislacin protectora de los derechos del trabajador del campo.
El resultado de estas numerosas medidas se reflej en una rpida y
extraordinaria popularidad. Sin embargo, no todos creyeron en el coronel,
muchos lo acusaron de demagogo y de intentar manipular al sindicalismo,
quitndole su histrica combatividad. Pern respondi con persecuciones
a sus dirigentes, retirndoles su personera gremial y creando sindicatos
paralelos que contaron con importantes ventajas econmicas, de modo
que podan brindar mejores servicios.

Los opositores al ascenso de Pern y a sus polticas se manifestaron en su


contra el 19 de setiembre de 1945 en una imponente marcha llamada de
la Constitucin y la libertad que, al son de La Marsellesa (himno francs),
recorri las calles de Buenos Aires. En la foto, damas de la alta sociedad
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El poder de Pern fue creciendo junto con su popularidad.
Las presiones fueron tan intensas que Pern fue obligado a renunciar a
principios de octubre de 1945. Lo detuvieron y lo trasladaron a la isla
Martn Garca. Pero los sindicatos convocaron a sus afiliados a
concentrarse en la Plaza de Mayo para pedir la libertad y el regreso de
Pern.
La CGT convoc a una concentracin para el 18 de octubre, pero los
presionaron sus dirigentes gremiales y la fecha se adelant un da. El 17
de octubre de 1945 marcara el futuro poltico argentino. Miles de
trabajadores provenientes del cordn industrial
saludan el paso de la manifestacin. del Gran Buenos Aires se fueron
acercando a la Plaza de Mayo, vivando a Pern. Ocuparon la plaza
decididos a no moverse hasta que Pern apareciera en los balcones de la
Casa Rosada.
En el gobierno cundi el desconcierto, hasta que se decidi ceder a la
presin popular. Por la noche el coronel, que haba sido trasladado a la
capital, pudo estrenar su saludo con los brazos en alto. Pern se haba
impuesto y ya ocupaba un lugar destacado en la poltica nacional.
Pocos das despus, ocurrieron dos hechos significativos para la
historia del peronismo: los sindicatos que apoyaban a Pern crearon el
Partido Laborista para lanzar su candidatura. Luis Gay y Cipriano Reyes,
dirigentes que haban cumplido un rol muy activo en los sucesos del 17 de
octubre, fueron elegidos presidente y vicepresidente del partido que, en
enero de 1946, design a Pern como su candidato para las elecciones de
febrero. Otro hecho de importancia fue el matrimonio de Pern con Eva
Duarte, una joven actriz de radio.
Mientras Pern organizaba sus fuerzas partidarias con el Partido
Laborista, sectores radicales disidentes y conservadores, la oposicin,
constituy un frente electoral denominado Unin Democrtica. Estaba
integrada por la UCR, el Partido Socialista, el Partido Demcrata
Progresista y el Partido Comunista.

La campaa electoral dividi en dos a la sociedad argentina.


A la Unin Democrtica la apoyaron la Sociedad Rural, la Unin
Industrial, la Bolsa de Comercio y el embajador de los Estados Unidos,
Spruille Braden.
La candidatura de Pern fue apoyada por los sindicatos, sectores
militares y de la Iglesia Catlica. Las elecciones de febrero de 1946 fueron
las primeras sin fraude en muchos aos. La frmula Juan Domingo PernHortensio Quijano se impuso obteniendo casi los dos tercios de la Cmara
de Diputados, la mayora de los puestos del

El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores se congregaron en Plaza


de Mayo pidiendo el retorno de Pern. La mayora de ellos provenan de
las fbricas y talleres de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires.
Senado y todas las gobernaciones provinciales. Al asumir Pern la
presidencia, los apoyos sectoriales se vieron reflejados en la distribucin
de los cargos.
Dirigentes gremiales y ex radicales ocuparon cargos en ministerios y
en el poder legislativo. Seis provincias quedaron a cargo de gobernadores
militares. La Iglesia Catlica, por su parte, ocupara importantes espacios
en el mbito de la educacin.
PERN Y EL PELIGRO DE LAS MASAS DESORGANIZADAS
La experiencia moderna demuestra que las masas obreras mejor
organizadas son, sin duda, las que pueden ser dirigidas y mejor
conducidas en todos los rdenes. Las masas por s no cuentan, cuentan
por sus dirigentes, y yo llamo a la reflexin a los seores que piensen en
manos de quines estaban las masas obreras argentinas y cul poda ser
el porvenir de esa masa que, en un crecido porcentaje, se encontraba en
manos de dirigentes comunistas, que no tenan ni siquiera la virtud de ser
comunistas argentinos, sino que eran comunistas importados, sostenidos
y pagados desde el exterior. Hay una sola forma de resolver el problema
de la agitacin de las masas, y ella es la verdadera justicia social en la
medida de todo aquello que sea posibe a la riqueza del pas y a su propia
economa [...]. Ir ms all, es marchar hacia el cataclismo econmico;
quedarse muy ac es marchar hacia un cataclismo social [...] es mejor dar
un 30% a tiempo que no perder todo a posteriori. La organizacin de las

masas ser el seguro y el Estado organizara el reaseguro, que es la


autoridad necesaria para que, cuando est en su lugar, nadie pueda
salirse de l.
Se ha dicho, seores que soy un enemigo de los capitales, y si observan lo
que les acabo de decir, no encontrarn ningn defensor, diramos, ms
decidido que yo, porque s que la defensa de los intereses de los hombres
de negocio, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma
del Estado.
Discurso del Secretario de Trabajo y Previsin, coronel Juan Domingo Pern
en la Bolsa de Comercio, La Nacin, 3 de
setiembre de 1944.
MIENTRAS TANTO...
r
En Europa y los Estados Unidos.
Europa viva las graves consecuencias dejadas por la Segunda Guerra
Mundial: las prdidas humanas y materiales, la desorganizacin social, la
ruina econmica formaban parte del duro precio pagado y afectaron tanto
a los derrotados como a los vencedores. El colapso econmico de Europa
era una consecuencia previsible, por lo que ya antes de terminar la
guerra se haban reunido los lderes de las potencias aliadas para fijar las
bases de una paz duradera que, pensaban, dependa de una
estabilizacin econmica mundial. Entonces, en julio de 1944 crearon el
Fondo Monetario Internacional.
Asimismo, para impedir el resurgimiento del fascismo y del nazismo fue
creada la Organizacin de las Naciones Unidas.
En las Conferencias de Yalta y Postdam, que pusieron fin al dramtico
conflicto, los Estados Unidos y la Unin Sovitica se reparten parte del
mundo en reas de dominio e influencia. Europa perdi la hegemona que
detentaba desde siglos anteriores. La Unin de Repblicas Socialistas
Soviticas conform un fuerte polo de poder en Asia y Europa central. Por
otra parte, el fascismo, salvo en Espaa, desapareci de casi toda Europa;
mientras tanto, el socialismo y el comunismo encontraron en la situacin
de posguerra condiciones que facilitaron su expansin.
LOS SINDICATOS Y EL PODER POLTICO
La accin de los sindicatos que constituyeron la base del Partido
Laborista fue decisiva en el triunfo electoral de Pern.
Luego de la victoria, tanto el Partido Laborista como la CGT
(Confederacin General del Trabajo) se convirtieron en un riesgo para
Pern. Lo preocupaba el grado de autonoma e independencia y las
posibles exigencias de estas organizaciones. Por ello, el recin electo
presidente disolvi el Partido Laborista y destituy al Secretario General
de la CGT, en ese momento enfrentado a Pern. Pern haba lanzado la
candidatura a la Secretara General de la CGT de su ministro del interior
(Borlenghi), pero haba sido rechazado; fue elegido Luis Gay, dirigente del
Partido Laborista ya enfrentado con Pern, a quien, mediante diversas
acusaciones nunca comprobadas, se expuls del cargo en enero de 1947.

El embajador norteamericano Spruille Braden (en la foto, junto a Pern)


tom parte activa en la campaa electoral de 1946 a favor de la Unin
Democrtica acusando a Pern de ser un lder nazifascista.
En 1948, los gremios que haban apoyado la candidatura de Pern
formaron el Partido Peronista.
BRADEN O PERN
La campaa lleg a su culminacin dos semanas antes de los comicios,
cuando los Estados Unidos dieron a publicidad el Libro Azul sobre la
Argentina. El documento acusaba a Pern y a sus allegados de colaborar
con el nazismo, y sostena que la CGT era apenas un organismo ttere en
manos del gobierno. Pern sac provecho del ataque al presentar los
comicios como una opcin entre l o Braden, el ex embajador que a la
sazn era Secretario Asistente de Estado, y a quien se deba la publicacin
del Libro Azul. A los trabajadores no les resultaba difcil deducir que el
enemigo forneo -Braden y los Estados Unidos- se haba coligado con el
enemigo interno -la oligarqua y la Unin Democrtica- para pretender
destruir a Pern, la revolucin social y econmica, y la nacin igualitaria
que ambicionaban.
Samuel Bailly, Movimiento obrero, nacionalismo y poltica en la Argentina,
Buenos Aires, Hyspamrica, 1986.
La concepcin verticalista, es decir el hecho de que las principales
decisiones se tomaran desde la cpula, queda plasmada en la formulacin
de varios artculos del Estatuto Orgnico del Partido Peronista, que
estipulaba que el Partido actuara dispuesto a sacrificar todo a fin de ser
til al general Pern y que constitua una unidad doctrinaria, en cuyo seno
no seran admitidas posiciones o banderas atentatorias a esa unidad.
Adems, se sealaba que el general Pern, en su carcter de jefe supremo
del peronismo, poda modificar o anular decisiones de las autoridades
partidarias, como as tambin inspeccionarlas, intervenirlas o sustituirlas.
De aqu en adelante, se aceler la verticalizacin del sindicalismo. Esto
signific que, en la mayora de las organizaciones sindicales, ocuparon
cargos de importancia sindicalistas leales al presidente.
La verticalizacin del sindicalismo tambin se hizo efectiva a partir del
uso de la facultad de que dispona el Poder Ejecutivo de ejercer el control

sobre gastos e ingresos de los sindicatos y de otorgar o retirar a los


mismos la personera gremial.
De 1946 a 1950 fueron intervenidos numerosos sindicatos: la Unin
Ferroviaria, La Fraternidad, la Unin Obrera Metalrgica, la Federacin de
Telefnicos y otros.
La limitacin del derecho de huelga, que no figurarar en la
Constitucin de 1949, coron este proceso de total control sobre el
movimiento obrero argentino. Esta situacin pone de manifiesto la
importancia que el rgimen peronista le otorg a la poltica sindical. Pern
tuvo muy clara la significatividad que el movimiento obrero tena para el
peronismo, por ello procur atraer a la clase trabajadora en todo
momento. Record al sindicalismo que su suerte estaba ligada a la del
peronismo; en un discurso de 1951, afirm que si el justicialismo existe
se lo de debe en un 90% a la accin sindical. Si el apoyo sindical
desapareciese, el justicialismo no ira muy lejos: pero despus que
hubiese desaparecido el justicialismo, tampoco ira lejos el sindicalismo.
El peronismo incorpor a la clase obrera a la poltica nacional,
fomentando la sindicalizacin y legalizando los derechos del trabajador. La
estructura sindical montada por Pern permanecer por muchos aos en
la historia argentina y en pocas de prohibiciones del partido Peronista,
sern los sindicatos los que se harn cargo de la resistencia.
PERN CUMPLE
Durante la campaa electoral Pern haba arrastrado a sus opositores a
una propaganda centralizada en su persona. Saba que cuanto ms lo
atacaban ms contribuan a su triunfo, porque su candidatura se apoyaba
precisamente en el descreimiento que las masas populares
experimentaban sobre sus adversarios. Y estos, ingenuamente, confiaban
en vencerlo con frases retricas. Mientras yo le promet al pueblo hacerlo
feliz dndole lo que necesitaba -se jactara despus de la victoria- ellos
solo proponan derrocarme, impedirme gobernar. Por su parte, los
partidos derrotados en 1946 anunciaron el peligro de la gestin peronista
con estas frases: El sector del pueblo que dio su voto a Pern lo hizo
esperanzado en una gran cantidad de promesas. Crey sinceramente en
ese hombre que ofreci todo desmedidamente, aunque no pudiera
cumplir. Y no podr hacerlo. La explicacin de los veteranos lderes
polticos encerraba, ms que un vaticinio, un deseo de fracaso en la
gestin del nuevo presidente, porque si l acertaba ellos no podran volver
a conquistar el electorado perdido. Cuando Pern advirti que batan el
parche sobre sus promesas electorales decidi contestar con un nuevo
slogan: Pern cumple. La leyenda fue pintada en los carteles que
anunciaban la construccin de obras pblicas y sirvi para contrarrestar
exitosamente la campaa opositora.
El flamante elenco tena el empuje necesario como para iniciar un vasto
plan de obras pblicas y sociales.
Hugo Gambini, Las presidencias peronistas, La primera presidencia de
Pern. Testimonios y documentos, Buenos
Aires, CEAL, 1983.
LA IZQUIERDA FRENTE AL PERONISMO
Yo creo que nos quedamos cortos con decir las izquierdas de los aos 40

no entendieron el peronismo. Yo creo que no entendieron el nuevo rol del


Estado, no entendieron el proceso de las migraciones internas y sus
consecuencias en la recomposicin de la clase trabajadora. No
entendieron la emergencia de una nueva cultura poltica [...]. Por qu no
comprendieron? Porque de algn modo las izquierdas argentinas de los
aos 20, de los aos 30 y principios de los aos 40 se pensaron a s
mismas como a la izquierda del modelo oligrquico liberal. Las izquierdas
van a
pagar muy caro polticamente por esta incomprensin, porque van a
perder sus posiciones de liderazgo dentro del campo gremial y dentro del
campo de la clase trabajadora. Se va a dar entre 1943 y 1946 un cambio
en la lealtad de masas, un corte en la historia de las clases trabajadoras
que marca un hito. Estos cambios en la lealtad de masas se producen en
determinados momentos en la historia, son precipitados histricos que de
algn modo se preparan y que se producen en determinados momentos y
que es muy difcil revertir. Quizs tengan que pasar dcadas para que
haya otro cambio en la lealtad de masas de semejante envergadura. Por
lo tanto, la leccin para las izquierdas fue muy dura y la consecuencia de
esta leccin fue un lento, pero inexorable, proceso yo no s si dira de
peronizacin de las izquierdas, pero s de populizacin de las
izquierdas.
Reportaje de los autores a Hortacio Tarkus para el documental Historia
Argentina 1930-1955, dirigido por Felipe
Pigna.
EL ESTADO EMPRESARIO
En relacin con el Estado empresario, Pern profundiz y complet un
proceso que haba comenzado en 1932 cuando los gobiernos
conservadores estatizaron ramales ferroviarios, crearon juntas
reguladoras y otorgaron a las Fuerzas Armadas un rol protagnico en el
terreno industrial.
La diferencia fundamental introducida por Pern estar dada en el
objetivo central de que la intervencin estatal en la economa acte en el
terreno social como una forma de crear un mercado interno y aumentar el
consumo.
Ya en 1944, durante la presidencia de Farrell, por iniciativa de Pern, se
haba creado el Consejo Nacional de Posguerra dirigido por Miguel
Miranda, un exitoso industrial de la hojalata que propuso y concret una
serie de medidas muy importantes antes de la llegada de Pern a la
presidencia.
Entre estas medidas se destacan la nacionalizacin del Banco Central
de la Repblica Argentina, la garanta estatal a los depsitos bancarios y
la creacin del Instituto Argentino para la Promocin del Intercambio
(IAPI). El IAPI compraba a los productores nacionales la totalidad de las
cosechas y las venda al exterior.
La Argentina durante la guerra haba ampliado su mercado interno,
haba logrado colocar artculos manufacturados (productos textiles y
zapatos) en naciones latinoamericanas que sufran escasez de
importaciones.

Entre 1941 y 1945, los artculos manufacturados exportados hacia


pases latinoamericanos representaron el 13,6% de las exportaciones
argentinas. Entre 1945 y1946, los ingresos provenientes de ese comercio
aumentaron. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se comenzaron a
restringir las exportaciones regionales. Algunas naciones latinoamericanas
(Mxico, Brasil, Chile) tambin haban sustituido exportaciones o
deseaban exportar. Con la llegada de la paz, los norteamericanos
reasumieron su ofensiva comercial de preguerra. Por esa poca se deca
que los Estados Unidos regalaba lo que la Argentina tena que vender.
Durante el gobierno de Pern se abandon la prioridad por obtener una
industria pesada. Durante la guerra, el gobierno militar consider su
implementacin para la fabricacin de armas. Terminado el conflicto, se
pens en optar por la industria liviana, que permita utilizar mejor los
recursos ante una mano de obra abundante, el escaso capital disponible y
evitar el desempleo y la intranquilidad social.
EL FUNCIONAMIENTO DEL PARTIDO LABORISTA
El Partido Laborista fue una organizacin poltica autnoma del
movimiento sindical argentino. Ese espritu autnomo fue muy fuerte
durante la vida de la organizacin, hasta el punto de contradecir
disposiciones emanadas del conductor mximo del populismo argentino.
Es decir que el Partido Laborista apoyara al gobierno pero tambin
ejercera control sobre el cumplimiento del programa poltico, control
sobre la labor de diputados y senadores.
Elena Susana Pont, Partido Laborista. Estado y sindicatos,
Buenos Aires, CEAL, 1986.
LAS NUEVAS LEALTADES POLTICAS
La era peronista borr en gran medida las anteriores lealtades polticas
que existan en las filas obreras e implant otras nuevas. Los socialistas,
comunistas y radicales, que antes de Pern haban competido por lograr el
apoyo de la clase trabajadora, en 1955 se encontraban en gran medida
marginados en lo que concierne a su influencia. Para los socialistas y
radicales, el peronismo haba de seguir siendo un ultraje moral y cvico,
una prueba de atraso y la carencia de virtudes cvicas de los trabajadores
argentinos. Esa actitud haba determinado su oposicin al rgimen militar
de 1943-1946, su apoyo a la Unin Democrtica y su continua hostilidad a
Pern durante la segunda dcada.
Daniel James, Resistencia e integracin. El peronismo y la clase
trabajadora argentina. 1946-1976, Buenos Aires,
Sudamericana, 1990.
LOS PLANES QUINQUENALES Y LAS NACIONALIZACIONES

Las importantes ganancias obtenidas por el IAPI eran volcadas a


prstamos
Al asumir la presidencia, Pern encarg a Miranda la elaboracin de un
plan de gobierno a desarrollar en cinco aos, que recibi el nombre de
Plan Quinquenal.
El primer Plan Quinquenal intent transformar la estructura econmica
del pas fomentando la industria liviana y estimulando el mercado interno.
El plan se fijaba como metas: lograr una economa autosuficiente para
1951, repatriar la deuda externa, reducir la propiedad extranjera de los
servicios pblicos y aumentar el consumo.
Paralelamente, el Estado peronista emprendi una importante poltica
de estatizaciones acorde con una corriente mundial en ese sentido. Las
reservas acumuladas por nuestro pas durante la guerra proveyeron al
gobierno de los fondos necesarios para pagar las nacionalizaciones. El
caso ms
para la industria y estmulos para el famoso fue el de los ferrocarriles.
consumo. De esta forma se produca Haca tiempo que los britnicos una
obligada transferencia de queran deshacerse de la poco recursos del
campo hacia la industria. rentable red ferroviaria argentina.
Haban encargado al conservador Federico Pinedo un proyecto para
vendrselos al Estado. Finalmente, la operacin se concret en 1947. El
Estado argentino pag por buenos materiales rodantes viejos y una

infraestructura ferroviaria totalmente atrasada.


El hecho fue presentado por la propaganda peronista como un triunfo
de la soberana nacional y se convirti en una fiesta. Las ventajas de la
estatizacin de los ferrocarriles tenan que ver con la baja de las tarifas y
los fletes, lo que benefici a los usuarios y a los productores nacionales. El
tamao de la empresa la convirti pronto en una aparentemente
inagotable fuente de empleos polticos, lo que a la larga, la llevara al
sobredimensionamiento y al dficit.
La empresa telefnica norteamericana ITT tambin buscaba transferir
al Estado su filial argentina. El traspaso signific un muy buen negocio
para la ITT, que sigui siendo la nica proveedora de repuestos y personal
tcnico a la nueva compaa telefnica estatal. El gobierno peronista llev
adelante una importante inversin en el sector energtico creando la
empresa Gas del Estado y ampliando enormemente la presencia de YPF
en el mercado nacional. Adems, en marzo de 1950, se cre la empresa
aerocomercial
Aerolneas
Argentinas.
La industria vinculada al mercado interno goz de una indita
proteccin estatal. Florecieron las fbricas de heladeras, cocinas y

La repatriacin de la deuda externa y nacionalizacin de los servicios


pblicos le dieron al pas una importante autonoma econmica que,
lamentablemente, no pudo mantener durante todo el perodo.

motonetas destinadas a una clase trabajadora que con salarios dignos,


aument notablemente su capacidad de consumo.
La industria de la construccin tuvo un desarrollo extraordinario,
estimulada por los numerosos planes de vivienda del gobierno, los
prstamos hipotecarios y la poltica de obras pblicas.
Desde 1943, se aplicaron medidas de control de alquileres y quedaron
suspendidos los desalojos, lo que provoc que el mercado de los alquileres
perdiera atraccin para los inversores. Para ampliar el mercado de la
construccin, se aprob en 1948 la Ley de Propiedad Horizontal, que
favoreci la construccin de edificios de departamentos.
El resultado de este proceso fue un cambio radical en la proporcin
entre propietarios e inquilinos, pasando a ampliarse significativamente el
nmero de familias que tuvieron su propia casa.
Pese a las buenas intenciones, el peronismo no logr transformar a la
industria en la principal fuente de ingresos del Estado, cuyas divisas
continuaron proviniendo de la exportacin de granos y carnes.
LOS LOGROS DEL PERONISMO
En trminos de niveles de vida, durante esta etapa se constatan
progresos en los tres principales sectores del bienestar. As, en el rea de
la salud, la esperanza de vida alcanza niveles y ritmos que colocaban a la
Argentina en situacin muy favorable respecto del conjunto de naciones
de Amrica latina y aun respecto de varios pases europeos. En lo que
concierne a la vivienda, todos los indicadores observables llevan a
concluir que la situacin habitacional urbana experiment algunas
mejoras entre 1947 y 1960 una tendencia singularmente distinta a la que
habra de verificarse en el futuro. En fin, en lo que respecta a la
educacin, durante 1947-1955 se completa la incorporacin de la
poblacin a la enseanza primaria y se avanza notablemente en la
escolarizacin secundaria y superior.
Susana Torrado, La estructura social de la Argentina. 19451983, Buenos
Aires, Ediciones de La Flor, 1990.
POLTICA SOCIAL
El Estado peronista puede incluirse dentro de la corriente poltica
mundial de posguerra denominada del Estado benefactor. Este Estado
benefactor tendr en el mundo el rol de integrar a los sectores populares
al consumo y a ciertos niveles de bienestar, bajando de esta forma la
conflictividad social.
La poltica social del peronismo fue llevada a cabo a travs de las
instituciones del Estado, el cual trabaj en pos de los sectores sociales
asalariados y menos favorecidos de la poblacin.
La accin social atendi la redistribucin del ingreso por medio del
salario indirecto, la extensin de la red de seguridad social y la educacin
y la atencin materno-infantil.
Estos principios estaban en ntima relacin con los objetivos
econmicos de aumentar el consumo y ampliar el mercado interno.
LOS SECTORES POPULARES Y EL CONSUMO
Estimulados y protegidos por el Estado peronista, y aprovechando la
holgura econmica novedosa, los sectores populares se incorporaron al
consumo [...]. Viajaron por el pas, gracias a los planes de turismo social, y

accedieron a los lugares de esparcimiento y diversin, aprovechando la


generalizacin del sbado ingls, y aun el asueto sabatino total para
algunos de ellos. Se llenaron las canchas de ftbol, las plazas y parques,
el Parque Retiro y los lugares de baile como La Enramada, donde la
msica folclrica recordaba la vieja identidad y facilitaba la asuncin de la
nueva. Sobre todo, fueron al cine, la gran diversin de aquellos aos.
Invadieron la ciudad, incluso el centro, y lo usaron todo. Ejercieron
plenamente una ciudadana social, que naci ntimamente fusionada con
la poltica. El reconocimiento de la existencia del pueblo trabajador y el
ejercicio de nuevos derechos estuvo asociado con la accin del Estado, y
la justicia social fue una idea clave y constitutiva tanto del discurso del
Estado -que deriv de ella la doctrina llamada justicialista- como de la
nueva identidad social que se constitua.
Luis Alberto Romero, Breve historia contempornea de la
Argentina, Buenos Aires, FCE,1994.
EVA PERN
Sin duda, dentro del peronismo la figura ms vinculada a la accin
social fue Eva Pern.
Evita atendi las necesidades populares a travs de los organismos
estatales y de la Fundacin Eva Pern. En relacin con este tema, la
oposicin al peronismo recordaba que los fondos de la Fundacin
provenan de descuentos a los salarios de los trabajadores y de
donaciones no siempre voluntarias de empresarios nacionales.
Pero el dinero se transformaba en obras palpables. Hospitales,
escuelas, ayuda a madres solteras, comedores escolares, colonias de
vacaciones que permitieron a los chicos pobres conocer el mar, campaas
intensivas de vacunacin, campeonatos de ftbol que servan adems
para elaborar fichas
Eva Pern era el nexo entre el lder y el pueblo, era parte del Estado
peronista, pero a la vez un componente externo a l.
Durante la campaa electoral de 1946, Pern haba prometido otorgar
a las mujeres el derecho al voto. Evita haba formado una Comisin pro
voto femenino con el objetivo de apurar la sancin de la anhelada ley.
Finalmente, en 1947 el Congreso Nacional promulg la ley 13010 que
incorpor a las mujeres a la vida poltica.
Eva Pern ir ocupando espacios importantes dentro del peronismo a
partir de su tenacidad, su fuerte carcter. Ser duramente atacada por los
sectores medios y altos que aparentemente preocupados por la moral,
cuestionaban su pasado.
Eva Pern nunca ocup un cargo pblico, pero sus funciones y su poder
superaban los de cualquier funcionario. Cuando, en 1951, fue propuesta
por los sindicatos como candidata a la vicepresidencia de la Nacin, su
nombre
mdicas de miles de chicos y curarlos.

El velatorio de Eva Pern fue el ms imponente de la historia argentina.


Para despedirse de Evita, miles de personas hicieron 50 cuadras de cola
bajo una lluvia que dur tres das.
fue impugnado por grupos militares y factores de poder que le teman y la
odiaban.
ESTN ALERTAS
Yo le pido a Dios no permita a esos insensatos levantar la mano contra
Pern, porque guay de ese da!, mi general, yo saldr con el pueblo
trabajador, yo saldr con las mujeres del pueblo, yo saldr con los
descamisados de la Patria para no dejar en pie ningn ladrillo que no sea
peronista, porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar ms por la bota
oligrquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase
trabajadora; nosotros no nos vamos a dejar explotar jams por los que,
vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrpolis
extranjeras y entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad
con que han vendido al pas y sus conciencias; nosotros vamos a cuidar
de Pern ms que si fuera nuestra vida, porque nosotros cuidamos una
causa que es la causa de la patria, causa del pueblo, causa de los ideales
que hemos tenido en nuestros corazones durante tantos aos. Hoy,
gracias a Pern, estamos de pie virilmente. Los hombres se sienten ms
hombres y las mujeres nos sentimos ms dignas, porque dentro de la
debilidad de algunos y de la fortaleza de otros est el espritu y el corazn
de los argentinos para servir de escudo a la vida de Pern. Estn alertas.
El enemigo acecha, no perdona jams que un argentino, que un hombre
de bien, el general Pern, est trabajando por el bienestar de su pueblo y
la grandeza de la patria. Los vendepatria de adentro, que se venden por
cuatro monedas, estn tambin en acecho para dar el golpe en cualquier
momento.
ltimo discurso pronunciado por Eva Pern en la Plaza de Mayo, el i. de
mayo de 1952; La Prensa, 2 de mayo de 1952.
LA CRISIS DEL MODELO PERONISTA
Entre 1947 y 1949, las exportaciones argentinas de productos

manufacturados comenzaron a decaer: su valor fue menos de un tercio


que el de 1945-1946. Entre 1950 y 1954, la cada en el rubro de zapatos
fue
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
vertiginosa. Este y otros factores explican por qu en los aos 1947 y
1948 se comenz a abandonar la idea de una poltica industrial dirigida
hacia afuera y comenz a dirigirse la produccin industrial al mercado
interno.
A comienzos de 1948, se produjo una trascendental decisin
econmica norteamericana que afect directamente los intereses de
nuestro pas: los dlares que a travs del Plan Marshall los Estados Unidos
prestaba a los pases europeos destruidos por la guerra, no podran ser
utilizados para comprar productos argentinos. A esto se sum la decisin
del gobierno norteamericano de aumentar la produccin de cereales
dando subsidios a sus agricultores, y de financiar la venta de cereales a
Europa. Los Estados Unidos liberaron grandes cantidades de cereales que
tenan almacenados.
Durante 1949, un acuerdo comercial con Gran Bretaa asegur el
intercambio de carne por petrleo del Oriente Medio, controlado por los
britnicos. Pern se mostr decepcionado por los precios que haba
obtenido para nuestras carnes. En este contexto, no solo la carne
argentina perda cotizacin: lo mismo ocurra con los cereales. El aumento
de produccin de los agricultores norteamericanos y la recuperacin de la
agricultura europea ocasionaron la baja de los precios de nuestras
materias primas.
De esta forma, en el perodo comprendido entre 1949 y 1952 concluy
la fase expansiva del modelo y se inici la crisis. Descendi la produccin
en el sector agrario, en parte debido a la sequa de 1949, un 8% respecto
del ao anterior, y continu descendiendo en 1950.
Por otra parte, el mayor poder de compra de los sectores urbanos
posibilit el aumento del consumo interno de los alimentos, dejando
menos productos para exportar. La produccin total de productos de
cereales y carnes entre 1930 y 1950 permaneci casi constante. Sin
embargo, el consumo interno de alimentos aument en un tercio y los
volmenes de exportacin disminuyeron en dos tercios.
El primer Plan Quinquenal conclua en 1951 y no se poda pensar en
reeditarlo en los mismos trminos.
La severa sequa ocurrida entre 1951 y 1952 complicaba aun ms las
cosas, obligando a la formulacin de un plan econmico de emergencia.
El segundo Plan Quinquenal, lanzado en diciembre de 1952, cambi
definitivamente el rumbo econmico y favoreci el desarrollo agrcola
sobre el urbano, al capital y los beneficios sobre el trabajo y los salarios, la
industria pesada sobre la ligera y las exportaciones sobre el consumo
interno. De este modo, se destinaron ms recursos a la agricultura para
aumentar las ganancias por exportaciones, se planific un aumento de la
superficie de
tierras sembradas y para superar la escasez de mano de obra agrcola, se
propuso que trabajaran los reclutas del ejrcito. El IAPI comenz a

comprar productos a precios superiores


a los del
mercado
mundial y a hacer campaas para diversificar la economa rural; se
promovi la recuperacin industrial estableciendo control de precios,
salarios
y
aumentando
la
productividad. Pern acord con los sindicatos y con la direccin de
las
empresas
el
aumento de
la
productividad.
Se comenzaron a buscar nuevas inversiones extranjeras. En este
contexto se radicaron en el pas la Fiat, la Kayser. Pese a todos estos
esfuerzos, las bases del modelo peronista comenzaron a tambalear y se
tuvo que aceptar el acercamiento con los Estados Unidos, materializado
en el polmico contrato petrolero firmado con la Standard Oil de
California, que contradeca gran parte de los principios doctrinarios
peronistas y daba enormes ventajas a la compaa norteamericana.
De esta forma, quedaba evidenciado que el Estado haba gastado ms
de lo que poda. La solucin pareca estar en volver a una economa ms
tradicional y la aplicacin de ajustes en los salarios y las polticas sociales.
Enfrentando fuertes intereses, el peronismo logr la industrializacin
parcial de la Argentina, pero no pudo crear un sector industrial con el
suficiente poder como para enfrentar al tradicional sector terrateniente.

Evita senta un profundo rechazo por la oligarqua y se saba odiada y


calumniada por sus miembros. En la foto puede observarse el evidente
disgusto con el que escuchaba las palabras del doctor Martnez de Hoz,
presidente de la Sociedad Rural.
PERN EXPLICA LA TERCERA POSICIN
En la situacin actual del mundo, el problema de las relaciones entre los
pueblos con respecto a los gobiernos de los Estados sigue siendo el
mismo, y ms que en ningn otro momento de la historia pueden
apreciarse las consecuencias de haber adoptado los distintos pases
soluciones extremas,

individualistas unas, colectivas las otras. A tal punto es verdad esta


situacin, que el mundo entero se halla dividido en dos partes: una
responde al individualismo en forma capitalista, otra responde al
colectivismo de forma comunista. El individualista, cuya filosofa de la
accin es netamente liberal, entiende que en su accin el gobierno debe
prescindir de toda intervencin en las actividades sociales, econmicas y
polticas del pueblo. Las consecuencias han sido desastrosas: la anarqua
poltica en lo poltico, el capitalismo nacional o internacional en lo
econmico y, la explotacin del hombre por el hombre en lo social.El
colectivismo, cuya filosofa de la accin es netamente antiliberal, entiende
que en su accin el gobierno puede y aun debe asumir la direccin total
de las actividades polticas, econmicas y sociales del pueblo.Las
consecuencias no han sido menos desastrosas que el individualismo.
Dictadura en lo poltico, intervencionismo en lo econmico, explotacin
del hombre por el Estado en lo social. La doctrina justicialista trae al
mundo su propia solucin.
Informe del general Pern al Congreso sobre el Segundo Plan
Quinquenal, en 1952.
LA POLTICA EXTERIOR
Durante los ltimos aos de la Segunda Guerra Mundial y en la
inmediata posguerra, los Estados Unidos mostraron desconfianza por el
surgimiento de movimientos de rasgos nacionalistas, ya que los
consideraba simpatizantes del bando derrotado en la contienda, dado que
haban demorando su declaracin de guerra al Eje o eludido suscribir con
la debida prontitud ciertos compromisos internacionales.
Sin embargo, el advenimiento de la Guerra Fra aparej un cambio de
estrategia hacia los pases latinoamericanos, en la medida en que la
nueva prioridad de los Estados Unidos estaba orientada a prevenir el
avance comunista. Este hecho se tradujo en una paulatina normalizacin
de relaciones con el gobierno argentino. Pern, que haba firmado con
reticencia el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR) en
1947, lo hizo ratificar por el Congreso en 1950, aunque con fuerte
oposicin.
El TIAR signific en su conjunto un triunfo de la diplomacia
norteamericana, que impuso su criterio en temas decisivos como la
utilizacin de la fuerza en caso de conflictos interhemisfricos. En el
contexto internacional, la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial haca
necesario asegurar los mercados externos para la Argentina en caso de
que la misma se materializara.
Frente al contexto exterior de la Guerra Fra, Pern propuso la tercera
posicin. La tercera posicin supuso en el terreno de la filosofa poltica y
econmica un rechazo tanto del sistema estatal absoluto sovitico como
del liberalismo clsico, y en el campo internacional, una toma de distancia
de los bloques conducidos por los Estados Unidos y la Unin Sovitica.
LA CONSTITUCIN DE 1949

El JISTHMALISM0 ARGEN UNO ESTA


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chocaban con los preceptos de justicia social que se pensaba incorporar.
En consecuencia, en 1949, promediando su primera presidencia, Pern
convoc a elecciones para una Asamblea
En pocas en que eran frecuentes las crticas al liberalismo se crey
necesario en nuestro pas modificar el carcter de nuestra Constitucin
Nacional. En general, haba acuerdo aun entre los liberales para producir
una reforma, ya que los principios liberales clsicos de la Constitucin de
1853 haba comenzado a ser cuestionados a partir de la crisis de 1929 y
el avance del intervencionismo estatal. Se sostuvo que la Constitucin de
1853 haban sido pensada para abrir el pas a las empresas extrajeras. Por
ello, el contenido liberal de sus normas
Constituyente.
El amplio triunfo peronista en los comicios para elegir constituyentes
permiti incluir en el texto de la constitucin la posibilidad de la reeleccin
del presidente. Tambin fueron incorporados en el nuevo texto

constitucional los derechos sociales del trabajador, de la familia, de los


ancianos, de la educacin popular, de la funcin social de la propiedad. Se
propici el intervencionismo del Estado en la economa y se conviritieron
en bienes de la Nacin todas las fuentes de energa, establecindose la
prestacin directa por parte del Estado de todos los servicios pblicos
(transportes, salud, comunicaciones).
Esta reforma, junto con la Ley de Voto femenino, sancionada gracias al
impulso de Evita, llevarn en 1951 a Pern a un amplio triunfo electoral y
a un segundo perodo de gobierno. El voto femenino, de algn modo,
sintetiza esa transformacin revalorizadora de la condicin de la mujer
trabajadora, que ahora tena tambin derechos y los haca respetar.
La Constitucin Nacional de 1949 no modific en lneas generales la
tradicional estructura de la Constitucin de 1853. Conserv su parte
dogmtica:
declaraciones,
derechos y garantas individualistas. Mantuvo el prembulo, aunque
incorporando al mismo la sntesis doctrinaria del peronismo, al ratificar:
La irrevocable decisin de constituir una nacin socialmente justa,
econmicamente libre y polticamente soberana.
LA OPOSICIN
El peronismo tuvo ciertas caractersticas autoritarias y personalistas
que irritaban a la oposicin. Durante gran parte del gobierno de Pern fue
muy difcil poder expresar ideas opositoras con libertad.
Los partidos polticos estaban muy limitados en sus actividades
partidarias. Las actividades de sus militantes eran vigiladas por la polca
y sus medios de prensa encontraban grandes dificultades para poder
editarse y circular. En las comisaras eran frecuentes las torturas a los
detenidos polticos.
El diario conservador La Prensa fue cerrado y transferido a la CGT. El
socialista La Vanguardia fue cerrado infinidad de veces por motivos que
iban desde la censura lisa y llana hasta los ruidos molestos.
En las universidades, los estudiantes protestaban por el bajo nivel
educativo
y la importante presencia de profesores de tendencias fascistas. Lderes
como el radical Ricardo Balbn y el socialista Alfredo Palacios sufrieron la
crcel y el exilio. Las crticas de la oposicin apuntaban generalmente a la
denuncia de casos de corrupcin y a los excesos del autoritarismo,
expresados por ejemplo en la implantacin de la educacin catlica
obligatoria y en la utilizacin de textos escolares, tambin obligatorios,
que exaltaban las figuras de Pern y Evita.
Todos estos elementos contribuan a que gran parte de la oposicin
visualizara al gobierno peronista como una dictadura autoritaria y a
empaar el reconocimiento de los logros alcanzados en otros campos
como lo social y econmico.
Pero adems de los opositores honestos, sinceros demcratas con una
tradicin intachable de defensa de la libertad, aparecieron otros.
Y es que el peronismo plante una fractura en la sociedad argentina.
Ciertos sectores de las clases medias y altas no toleraban el ascenso de
miembros de la clase trabajadora hacia posiciones de poder que crean
reservadas para ellos.

Algunos personajes que nunca se haban preocupado por la


democracia, los derechos humanos y las libertades pblicas, que haban
apoyado las represiones conservadoras complacientemente, aparecan
ahora como paladines de la libertad denunciando los atropellos del
peronismo. Lamentablemente, este mpetu libertario les desaparecer con
la cada de Pern y no vern como antidemocrticos ni los fusilamientos ni
las detenciones de la llamada Revolucin Libertadora.
DEBILITAMIENTO Y CADA
Hay tres hechos centrales entre las causas de la cada de Pern: la
crisis econmica y poltica, el contrato con la Standard Oil y el conflicto
con la Iglesia Catlica.
La crisis desatada en 1952, coincidentemente con la muerte de Eva
Pern, debilit notablemente a un modelo de gobierno basado
fundamentalmente en la redistribucin de la riqueza por medio de la
accin social y del alto nivel salarial.
La crisis fren ambas cosas y le fue restando apoyos al peronismo. La
prosperidad pareci irse con la muerte de Evita.
T DE CEYLN
Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Sobre
todo lo chiquito. Pasaste de nufrago a financista sin bajarte del bote. Vos,
s vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factora
de alguien y te encontraste con el regalo de una patria nueva, y entonces,
en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicua, dijiste que haba una
pelusa en la manga y que vos no lo queras derecho sino cruzado. Pero
con el sobretodo te quedaste! Entonces, qu me vas a contar a m? A
quin le llevs la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa
todo. Y protests. Y por qu protests? Ah no hay t de Ceyln! Eso es
tremendo. Mir qu problema. Leche hay, leche sobra; tus hijos, que
alguna vez miraban la nata por turno, ahora pueden irse a la escuela con
la vaca puesta. Pero no hay t de Ceyln! Y segn vos, no se puede vivir
sin t de Ceyln. Te pasaste la vida tomando mate cocido, pero ahora me
plantes un problema de estado porque no hay t de Ceyln. Claro, ahora
la flota es tuya, ahora los telfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son
tuyos, ahora el gas es tuyo, pero... no hay t de Ceyln!...
Enrique Santos Discpolo, Mordisquito en Liliana Caraballo, Noem
Charlier y Liliana Garulli, Documentos para la Historia Argentina, Buenos
Aires, EUDEBA, 1998.
LA CUESTIN DEL PETRLEO
En mayo de 1955 se firm un contrato formal con la Standard Oil
Company de California que desprestigi al gobierno por distintos motivos.
El contrato asignaba a la compaa el derecho exclusivo de explorar,
extraer y explotar petrleo en un rea de 50 mil km cuadrados al sur de la
Patagonia: el petrleo y otros hidrocarburos que se descubrieran deban
ser entregados a YPF hasta tanto se cubriera la demanda interna. Las
crticas fueron enormes. Se opusieron los partidos Radical, Socialista,
Conservador, Demcrata Progresista y el recin formado
Demcrata Cristiano. La oposicin seal que el contrato faltaba a lo
dispuesto por el artculo 40 de la Constitucin justicialista de 1949, que

prohiba enajenar los depsitos de petrleo y contradeca la proclamada


defensa de la independencia econmica. Tambin lo desaprobaron
quienes
tenan intereses econmicos en que la Argentina siguiera dependiendo de
la importacin de petrleo. El radicalismo, que siempre haba defendido el
monopolio de YPF para la produccin petrolfera, denunci, por medio del
presidente del Comit Nacional de la UCR, Arturo Frondizi, que el contrato
era un ardid para destruir al organismo petrolero estatal. Tanta fue la
resistencia que algunos crculos nacionalistas se distanciaron del
gobierno. En el parlamento, diputados peronistas comenzaron a dudar en
aprobarlo hasta que finalmente se efectuaron enmiendas al contrato
original y se reabrieron las negociaciones con los representantes de la
compaa Standard Oil.
PERN Y LA OPOSICIN INDEPENDIENTE
En 1951, el general Pern dict, en la Escuela Superior Peronista, un curso
sobre Conduccin. En una de esas conferencias dijo:
Algunos dicen: hay que captarse la opinin independiente.Grave error.
Esa no se capta nunca, porque est tres das con uno y tres das contra
uno. Esa opinin es la que no debe interesar al que conduce. Algunos han
perdido lo que tenan, por ganarse la opinin independiente. A esos hay
que dejarlos al margen y no tratar de conducirlos. Esos son
inconductibles; esos son en todas las colectividades los salvajes
permitidos por la civilizacin, los que viven aislados y al margen de las
inquietudes de los dems. Esos no nos interesan. A esos no los vamos a
captar nunca. Y si los captamos, son elementos de disociacin dentro de
la organizacin poltica, porque ellos estn siempre en contra, algunas
veces de las cosas buenas y otras veces de las cosas malas. Porque un
argentino que conoce su patria y que la quiere, que no haya tomado
partido en eso, no debe tener grandes condiciones de patriota ni grandes
condiciones morales.
Juan Domingo Pern, en Nuestro Siglo, Hyspamrica, 1985.
LA RUPTURA CON LA IGLESIA
Las relaciones entre el gobierno peronista y la Iglesia Catlica haban
sido satisfactorias hasta el ao 1954; incluso la cpula de la jerarqua
eclesistica aceptaba al rgimen. Sin embargo, a partir de ese ao las
relaciones comenzaron a deteriorarse aceleradamente.

El conflicto con la Iglesia tena antecedentes en la molestia que senta la


jerarqua eclesistica por la accin social desarrollada por Evita.
La Iglesia se senta molesta por la explotacin poltica que el
peronismo haca de la caridad y por el adoctrinamiento en las escuelas. La
politizacin de la juventud se acentu con la creacin, en 1952, de la UES,
institucin que tena como fin organizar actividades deportivas para los
estudiantes secundarios fuera del horario de clase. La nueva institucin se
convirti en otro factor irritativo de las relaciones con la Iglesia porque
rivalizaba con las organizaciones juveniles
promovidas por la jerarqua, como por ejemplo la rama juvenil de la
Accin Catlica.
En julio de 1954, Pern acus a los jefes de la Iglesia de apoyar la
creacin de un partido, de orientacin demcrata cristiana que, segn
alegaba, buscaba adeptos en los sindicatos. Pern se ofendi porque
consideraba que su partido era democrtico y cristiano y no vea la
necesidad de crear otro. La Accin Catlica auspici en Crdoba marchas
antigubernamentales de estudiantes. El gobierno respondi anulando el
carcter legal de la Accin Catlica, sancion la Ley de Divorcio y legaliz
los prostbulos. El enfrentamiento se agudiz en 1955. En mayo de ese
ao se suprimi la obligatoriedad de la enseanza religiosa. El 11 de junio
la procesin de Corpus Christi se convirti en una masiva manifestacin
opositora. El 14 de junio, acusaciones pblicas del presidente obligaron a
exiliarse al obispo Tato y al cannigo Novoa (sacerdotes que haban
oficiado la misa de Corpus Christi).
El descontento eclesistico alent la disconformidad del ejrcito, que
comenz a preparar un nuevo golpe cvico militar.
CONSPIRACIONES Y GOLPE DE ESTADO
El primer intento golpista contra Pern se haba concretado el 28 de
setiembre de 1951, poco antes de las elecciones generales convocadas
para el 11 de noviembre de ese ao. El objetivo de los militares
sublevados, comandados por el general Benjamn Menndez y los
mayores Julio
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
Alsogaray, Toms Snchez de Bustamante y Alejandro Agustn Lanusse,
era impedir que Pern accediera a un segundo mandato presidencial. El
golpe fracas y sus lderes fueron encarcelados, a pesar de que Eva Pern
y la CGT pidieron la pena de muerte para los golpistas.
Para muchos oficiales del ejrcito resultaba incomprensible que un
gobierno de orden, salido de sus filas, hablara de luchas sociales contra
los oligarcas y hasta contra el capitalismo. El espectculo de las masas de
trabajadores reunidas en Plaza de Mayo les resultaba alarmante. Lo
mismo suceda a las clases medias con las que estaban conectadas por
vnculos familiares y relaciones sociales.
Pero quiz los motivos del golpe militar y la cada del gobierno
peronista haya que buscarlos en razones ms complejas. Hacia 1955, la
poltica nacionalista reformista del peronismo, aunque apaciguada,
continuaba molestando a diversos sectores de la sociedad argentina.

Afectaba los intereses de los exportadores con el IAPI y las transferencias


de ganancias al exterior con una poltica regulatoria de los envos. El
gobierno resistido por dos importantes sectores sociales: la gran
burguesa y los grupos terratenientes. Para estos sectores constitua una
traba, tanto para el desarrollismo como para el liberalismo ortodoxo, que
consideraban que el peronismo se refera inadecuadamente al Estado de
los trabajadores y que haba que establecer claramente la diferencia
existente entre Estado y movimiento obrero.
El nuevo rumbo adoptado por el gobierno disgust justamente a
aquellos grupos e instituciones que lo haban acompaado en 1946: las
Fuerzas Amadas, sectores del clero, intelectuales con tendencia
nacionalista y la administracin pblica. Mediante el cambio de rumbo, el
gobierno revisaba su poltica social y adoptaba una poltica econmica
que comenzaba a ser bien recibida por las clases acomodadas.
La accin armada se produjo el 16 de junio de 1955. Ese da aviones de
la Marina, en un operativo dirigido por los contraalmirantes Samuel
Toranzo Caldern y Anbal Olivieri, el vicealmirante Benjamn Gargiulo y
los marinos Isaac Rojas y Francisco Manrique, bombardearon la Plaza de
Mayo dejando un saldo de casi dos mil muertos.
Esa misma noche grupos de peronistas, que vean detrs de la
intentona el apoyo eclesistico, quemaron las principales iglesias de
Buenos Aires y la propia Curia metropolitana.
Los bombardeos de junio eran solo el ensayo de un golpe de Estado
que apareca como imparable y continu su desarrollo segn los planes de
sus
ejecutores.
La sublevacin estall en Crdoba acaudillada por el general Lonardi y
fue apoyada por varias divisiones del ejrcito y la totalidad de la Marina.
Los combates duraron cinco das a lo largo de los cuales la armada logr
controlar el litoral martimo y amenaz con bombardear las refineras de
petrleo de La Plata y a la propia ciudad de Buenos Aires si Pern no
renunciaba. El presidente constitucional entreg el gobierno a una Junta
de militares leales que negoci con Lonardi las condiciones de la renuncia.
El 23 de setiembre, mientras Pern parta hacia el exilio a bordo de una
caonera paraguaya, una multitud compuesta mayoritariamente por
sectores de clase media y alta, colm la Plaza de Mayo para aclamar al
nuevo presidente provisional, el general Eduardo Lonardi quien dijo desde
los balcones de la Casa Rosada que no haba ni vencedores ni vencidos.
RECUERDOS
Yo estudiaba en el Colegio Nacional de Buenos Aires y sala el 16 de junio
de 1955 de la estacin de subte Per para ir al colegio y en ese momento
comenz el bombardeo. Era una tentativa de derrocamiento al gobierno
de Pern, que haba sido elegido por ms de la mitad de los votos tres
aos antes. La aviacin naval arroj nueve toneladas y media de bombas
sobre Plaza de Mayo al medioda y hubo aproximadamente dos mil
muertos. Las bombas no pegaron sobre la Casa Rosada, salvo una que
tom un lateral, sino que cayeron sobre la Plaza. Ese fue el clima en el
cual creci mi generacin.
Reportaje de los autores a Horacio Verbitsky para el documental Historia

Argentina 1955-1976, dirigido por Felipe


Pigna.
LA VISIN DE JOHN W. COOKE
Esas fuerzas no estn aliadas contra un hombre; lo estn contra el
pueblo, al que niegan el derecho de elegir su propio destino y su propio
conductor. Reniegan de la Argentina nueva, la de las conquistas sociales,
econmicas y polticas, la de los principios de justicia y de la soberana
inmaculada, para intentar retrotraernos a la vieja factora colonial de los
estancieros explotadores, de los comerciantes vidos, de los acaparadores
habilidosos,
de las ganancias exorbitantes, de los salarios de hambre, de los gerentes
extranjeros y de los traidores nativos.
Declaraciones del diputado peronista John William Cooke al diario La
Prensa, Buenos Aires, 1. de setiembre de 1955.
EN NUESTRO PAS...
El movimiento peronista ha sufrido grandes transformaciones a partir del
liderazgo de Carlos Menem. El menemismo lleg al poder anunciando que
recuperara la mstica peronista, la cultura del trabajo y la dignificacin
del trabajador por medio de un salariazo, que permitira recuperar el
poder adquisitivo a los sectores populares golpeados por la hiperinflacin
de 1989, y de la revolucin productiva, que creara millones de puestos
de trabajo e impulsara, como en los tiempos de Pern y Evita, el
desarrollo del mercado interno. Lo que ocurri fue muy distinto. El
peronismo, en el gobierno por cuarta vez, hizo suyas las premisas y las
prcticas polticas del neoliberalismo ms extremo, recortando
inversiones (llamadas en el lenguaje neoliberal gasto pblico) en rubros
vitales como salud, vivienda y educacin. Se incorporaron al justicialismo
reconocidas figuras de la derecha liberal, como la familia Alsogaray y del
salariazo y la revolucin productiva se pas a una desocupacin que lleg
en 1995 al 18% y a la consecuente baja de los salarios. Mientras que
Pern impuls el Estado empresario estatizando empresas de transportes,
combustibles y comunicaciones para ponerlas al servicio del desarrollo
productivo nacional, Menem privatiz la totalidad de las empresas
pblicas en beneficio de un minoritario grupo de empresarios nacionales enriquecidos sospechosamente durante la ltima dictadura militarasociados a grandes grupos extranjeros. En cambio, en el gobierno de
Nstor Kirschner se retom la poltica de nacionalizacin estatal de
empresas, por ejemplo, del Correo Argentino, entre otros.
Ideas de una poca
Hctor Lastra naci en Buenos Aires en 1943. A comienzos de la
dcada del setenta escribi La boca de la ballena, en la cual
reconstruye la cultura y tabes de los aos del peronismo, de la
que fue testigo en su niez. La obra relata el enfrentamiento
entre dos clases sociales, y sus personajes expresan el miedo y la
soberbia en la que se debati el sector oligrquico entre 1953 y
1955.
La boca de la ballena
Julia y Martn me hacan feliz. Ellos tambin parecan serlo, sobre todo

cuando la seorita Devoto no nos andaba encima [...] (estbamos jugando


cuando Julia pregunt) -Te gusta mi collar? -Es muy lindo -contest Martn
[...] -Nos escapamos?
-Desde el mirador se ve muy bien la barranca y el ro -dijo la seorita
Devoto, a nuestras espaldas. Siempre nos sorprenda en los momentos
menos indicados, ms fascinantes. Esa tarde nos tom de la mano y nos
llev hasta el mirador.
-Si es por ver, ah tienen la barranca y all tienen el ro. Mordindose
de nuevo el dedo, Martn la miraba con odio. [...] En cambio Julia fue la
primera en descubrir los techos de lata, que asomaban entre los sauces,
cerca del ro.
-Y all lejos, qu hay? La seorita Devoto no contest.
[...]
Una tarde, ante los gritos repentinos de mis primos, la seorita Devoto
decidi llevarnos al Zoolgico. Primero viajamos en tren hasta Belgrano,
luego en tranva, donde mis primos se rieron todo el tiempo de ella. [...]
Aparte, me diverta el hecho de que le preguntasen en voz alta cmo era
el bajo. La seorita Devoto permaneca en silencio, erguida, ajena a las
sonrisas de algunos pasajeros. Sin embargo, ante la insistencia de mis
primos, termin contestando que el bajo no tena por qu interesarnos,
que era la miseria.
-La miseria? Cmo la miseria?
-Claro... La miseria, el vicio.
-El vicio?
Entrbamos al Zoolgico, y mis primos le seguan preguntando:
-El vicio? Entonces es igual a Sodoma?
-Y las mujeres, andan vestidas o desnudas?
[...]
La mayora de los jueves, mucho antes de exiliarse en Montevideo, to
Adolfo organizaba reuniones en casa para conversar de poltica con sus
amigos. [...] terminadas las reuniones, siempre quedaban bebidas, masas
y dulces de toda clase. Pero eso no borraba el aburrimiento pues el tema
ofreca pocas variantes. Podra decirse que nunca dejaba de tener el
mismo principio y el mismo final. Todos eran opositores al gobierno, al que
llamaban dictadura. [...]
Segn ellos -lo escuch varios jueves desde la escalera-, el peronismo
les haba usurpado sus cargos, dndoselos a la negrada.
A los descamisados -correga irnicamente, un poltico correligionario
del to Adolfo-. Qu me cuentan... Mar del Plata invadida. Miren que
atreverse a darle el Tourbillon a los carniceros!
-Eso no es nada -protestaba otro- Y qu me decs del pedido a Roma?
Nada menos que Santa Evita!
-Che..., por favor! respeten a los muertos -peda, con sorna, Panchita
Acua-. No se olviden que la seora dignifica...
-S, a las sirvientas y a las fabriqueras.
-Escuchen... No se enojen, pero les pido que cambiemos de tema.
-S es lo mejor. Cada vez que me acuerdo de cuando sala al balcn se
me pone la piel de gallina. No es para menos! Yo creo que esa voz uno la
va a tener metida en la cabeza hasta despus de muerto.

-Es cierto..., es cierto. Se acuerdan del da que dijo que si alguien


llegaba a matar a Pern lo hiciera cinco minutos antes con ella, porque si
no iba a salir por las calles a quemar el Barrio Norte, as sus descamisados
tenan cien aos de felicidad?
-S, Realmente es de no creer!
Jams discutan. Daban la impresin, en cambio, de que se esforzaban
por ver quin deca ms cosas sobre el gobierno.
[...]
Hctor Lastra, La boca de la ballena (fragmento), Buenos Aires,
Corregidor, 1973.
Imgenes de una poca
La propaganda de gobierno
La propaganda peronista tena un objetivo claro y preciso: llegar a la
mayor cantidad de gente con un mensaje claro y eficaz. Con esta premisa
todos los
medios de difusin fueron utilizados por el Estado para difundir la
ideologa y la obra del gobierno. Los noticieros cinematogrficos se
convirtieron en crnicas de la agenda presidencial: inauguraciones de
obras pblicas, reuniones sindicales, visitas de figuras internacionales al
presidente Pern. Tambin se registraban en ellos la obra social de Eva
Pern, sus giras solidarias por el pas y las realizaciones de su Fundacin.
Tambin la radio, el medio de comunicacin ms popular de la poca,
fue utilizada para la propaganda estatal, a travs de programas especiales
y de noticieros. En el mismo sentido, la prensa grfica fue utilizada con
fines propagandsticos y el propio gobierno manej varios medios
nacionales como La Prensa, Democracia, El Lder y tuvo una notable
influencia sobre todos los dems, mediante una rgida censura sobre las
informaciones de carcter poltico que involucraban al gobierno.
El afiche, medio tradicional de la propaganda poltica, fue muy
importante en la estrategia de difusin del peronismo. Se pegaba en las
calles y en todas las reparticiones pblicas. Se imprimieron millones
durante la dcada peronista con las ms variadas temticas: campaas
de difusin sanitaria, que tendan a alertar a la poblacin sobre epidemias
y daban indicaciones precisas sobre cmo prevenirse y actuar; campaas
de esclarecimiento sobre los contenidos de los planes quinquenales;
afiches propagandsticos con las figuras de Pern y Evita; y afiches
comparativos, como el que aparece en la imagen. Este afiche forma parte
de una larga serie cuyo tema es el antes y el ahora y que mostraba
cmo era el pas antes de 1943, es decir cuando Pern asumi su primer
cargo pblico durante la presidencia del general Pedro Pablo Ramrez en la
Secretara de Trabajo y Previsin, fecha en la que el lder fijaba el inicio de
su obra de gobierno.

6
DICTADURAS Y DEMOCRACIAS
RESTRINGIDAS

LA REVOLUCIN LIBERTADORA

LA EXPERIENCIA DESARROLLISTA

LA PRESIDENCIA DE ARTURO ILLIA

LA REVOLUCIN ARGENTINA

LANUSSE Y EL GRAN ACUERDO NACIONAL

Movimiento de tanques en Plaza de Mayo durante la Revolucin Libertadora.

Los gobiernos que se sucedieron en el poder desde 1955 tuvieron que


enfrentar el problema de la proscripcin del peronismo y el crecimiento
de la izquierda como consecuencia de la Revolucin cubana. Los dos
gobiernos civiles del perodo -el de Frondizi y el de Illia- intentarn
integrar al peronismo al sistema poltico, pero se encontrarn con la firme
resistencia de los factores de poder, quienes mediante las Fuerzas
Armadas, producirn sendos golpes militares.
LA REVOLUCIN LIBERTADORA
Tal como ocurriera con los golpes militares de 1930 y 1943, el
alzamiento armado del 16 de setiembre de 1955 -autodenominado
Revolucin Libertadora- fue llevado a cabo por una alianza integrada por
civiles y militares nacionalistas y liberales. El golpe fue apoyado por la
mayora de los partidos polticos que se haban opuesto al peronismo, la
Iglesia, la Sociedad Rural, las cmaras empresarias, la banca y la

embajada de los Estados Unidos.


El general Lonardi, que ocup la presidencia de la Nacin, representaba
al sector nacionalista, mientras que el sector liberal era liderado por el
general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas.
LOS SOCIALISTAS Y LA REVOLUCIN LIBERTADORA
La posicin de los socialistas era particularmente ambigua. Consideraban
que la Revolucin Libertadora tena por fin restablecer la democracia y
poner fin a la tirana de Pern. En cuanto tal, no era la revolucin de una
clase, sino que ms bien representaba las aspiraciones unidas de todas
las fuerzas democrticas. La prensa socialista recordaba con frecuencia a
los empleadores y al gobierno que la revolucin no se propona enfrentar
a la clase obrera y que los ataques contra los salarios y las condiciones
del trabajo constituan una traicin a sus propios ideales. Sin embargo, a
la vez advertan que, librada a s misma, la clase trabajadora continuara,
en su mayora, siendo leal al peronismo. En vista de ello, era preciso
reconocer la necesidad de limitar la actividad peronista. Esto condujo a los
socialistas a adoptar una actitud ambivalente ante las medidas
gubernamentales que afectaban a la clase obrera y los gremios. Por un
lado, criticaron abiertamente a los militares. Por otro, tambin
condenaban al gobierno cuando reconoca las comisiones de trabajadores
de base, dominadas por los peronistas, que defendan aquellas
condiciones y derechos. Tal como
muchos otros demcratas declarados de aquel tiempo, los socialistas
estaban atrapados en un crculo vicioso; en vista de que los trabajadores,
contrariamente a lo esperado de ellos, no comprendan que se haban
equivocado al apoyar a Pern, ahora resultaba claro que la aplicacin de
los principios democrticos confirmara la lealtad de la clase trabajadora
al peronismo.
Daniel James, Resistencia e integracin, Buenos Aires,
Sudamericana, 1990.
PRESIDENCIA DE EDUARDO LONARDI
El General Lonardi, que asumi la presidencia de la Nacin el 23 de
septiembre de 1955, perteneca a la fraccin nacionalista. El plan de
Lonardi y el de su sector era rescatar la estructura poltica peronista y su
base social fundando un peronismo sin Pern. Esta actitud qued
evidenciada en hechos como la no intervencin de la CGT -principal
baluarte peronista-, la promesa de elecciones gremiales libres y la no
proscripcin del partido peronista.
La actitud conciliatoria del presidente, sintetizada en la frase ni
vencedores ni vencidos, fue rpidamente atacada por los sectores
liberales, encabezados por el vicepresidente Isaac Rojas. El general
Lonardi fue desplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu,
representante del sector liberal del Ejrcito, el 13 de noviembre de 1955.
El almirante Isaac Rojas conserv su cargo de vicepresidente.
PRESIDENCIA DE PEDRO E. ARAMBURU
La segunda etapa de la Revolucin Libertadora se caracteriz en el
terreno poltico por su decidida accin contra el peronismo depuesto. Esta
nueva actitud qued manifestada con la intervencin a la CGT, la
prohibicin de todo tipo de mencin de trminos, palabras o frases

vinculadas al peronismo y la persistente persecucin a la clase dirigente


peronista.
En materia econmica, el gobierno del general Aramburu aplic el
plan Prebisch, un economista argentino de corte liberal. El plan atac la
regulacin
econmica,
desmantel
el IAPI,
promovi
algunas
privatizaciones de empresas del Estado, estimul las inversiones externas
e internas y congel los salarios.
La nueva poltica perjudic a la clase obrera. Su masiva afiliacin
peronista, la converta en objeto de persecuciones encubiertas o abiertas
en los barrios como en los centros laborales.
Si antes de 1955 la sociedad presentaba una clara divisin entre
peronistas y antiperonistas, a partir del derrocamiento del rgimen
justicialista esa divisin continu y, para muchos, se acentu.
El bloque antiperonista estaba constituido por la clase alta tradicional,
la clase media alta y miembros de la clase media-media. El bloque
peronista, por algunos miembros de la clase media-media y sobre todo
por la clase media baja y los estratos populares (campesinos y obreros).

El almirante Isaac F. Rojas (segundo desde la izquierda) conserv el cargo de vicepresidente tanto
en el perodo encabezado por Lonardi como en el de Aramburu.

En el ao 1956 se produjo la primera manifestacin de oposicin peronista a las


nuevas autoridades. El general peronista Juan Jos Valle intent ejecutar un golpe cvicomilitar que fue sofocado con facilidad. Aunque el intento no revisti importancia, el
general Juan Jos Valle, que lo encabezaba, fue fusilado junto con otros militantes
peronistas. Esta sangrienta represalia profundizara odios y rencores.

DECRETO 4161. LA NEGACIN DEL PERONISMO


Art. 1 - Queda prohibida en todo el territorio de la Nacin: La utilizacin,
con fines de afirmacin ideolgica peronista, efectuada pblicamente o de
propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos
aislados polticos, grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos
polticos, sociedades, personas jurdicas, pblicas o privadas, de las
imgenes, smbolos, expresiones significativas, doctrinas y obras
artsticas, que pretendan tal carcter o pudieran ser tenidas por alguien
como tales, pertenecientes o empleados por los individuos
representativos u organismos del peronismo. Se considerar

especialmente violatoria de esta disposicin la utilizacin de la fotografa,


retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el
escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto,
el de sus parientes, las expresiones peronismo, peronista, justicialismo,
justicialista, tercera posicin, la abreviatura P.P, las fechas exaltadas
por el rgimen depuesto, las composiciones musicales denominadas
Marcha de los muchachos peronistas y Evita capitana o fragmentos de
las mismas, la obra La razn de m vida o fragmentos de la misma, y los
discursos del presidente depuesto y de su esposa o fragmentos de los
mismos.
EnAnales de Legislacin Argentina Buenos Aires, La Ley,
1962.
LA DIVISIN DEL RADICALISMO
En 1956, se produjeron importantes discusiones en el seno del
radicalismo. El origen de la polmica tena que ver con el mayoritario
sufragio en blanco de los peronistas, ordenado por Pern desde su exilio,
en las elecciones para elegir convencionales para la Asamblea Nacional
Constituyente del ao 1957. Esto condujo al presidente de la UCR, Arturo
Frondizi, a plantearse el problema de cmo insertar el peronismo en el
esquema poltico. El dirigente radical Ricardo Balbn era partidario de no
vincularse con ese movimiento en tanto que Frondizi apoyaba un
acercamiento con Pern. Esto produjo una ruptura en la UCR, que se
dividi en dos fracciones: la Unin Cvica Radical Intransigente (UCRI)
liderada por Frondizi y la UCR del Pueblo, conducida por Balbn. Frondizi
envi a Caracas a su secretario, Rogelio Frigerio, para concretar un pacto
con Pern por el cual, a cambio de los votos peronistas, Frondizi se
comprometa a desarrollar un programa popular afn al peronismo.
De esta forma la UCRI se impuso en las elecciones de febrero de 1958
por una importante mayora de votos.
EL

DESARROLLISMO

En el contexto de fines de los aos cincuenta, en gran parte de


Latinoamrica encuentran resonancia las propuestas del CEPAL (Comisin
Econmica para Amrica Latina). Ral Prebisch, uno de sus ms
destacados economistas , aconsej una transformacin integral de la
economa que posibilitara un equilibrio entre agricultura e industria y
entre las zonas ms desarrolladas y las marginales, comparable al de los
pases desarrollados. Prebisch consideraba tambin que era imposible
impulsar el desarrollo solamente con el ahorro nacional y que
necesariamente debera recurrirse a la inversin extranjera. Todas las
teoras sobre poltica de desarrollo que surgieron a partir de aqu fueron
desarrollistas. Frondizi, entre otros como el presidente del Brasil,
Kubitschek adhiri a estos enfoques.
En lugar del retorno a los granos y a las vacas, la salida estara en el
desarrollo de las industrias bsicas: petrleo, siderurgia, maquinarias. Esto
permitira abastecer a la industria liviana y liberara recursos que antes se
destinaban a importar. Adems, la produccin agropecuaria tambin se
beneficiara, con la abundancia de energa, maquinaria, combustibles y
productos qumicos que posibilitaran su tecnificacin y modernizacin. El

problema que se presentaba era cmo financiar el programa desarrollista.


En realidad, el desarrollismo encajaba en los planes de expansin e
inversin de las grandes compaas extranjeras ya que estas, a partir de
la Segunda Guerra Mundial, haban percibido que una gran cantidad de
pases subdesarrollados tenan incipientes industrias con sistemas
aduaneros que las protegan. La manera ms inteligente de aprovechar
esos mercados era controlarlos desde dentro. De esta forma, la inversin
en industrias manufactureras radicadas en estos pases creci
notablemente a partir de mediados de la dcada del cincuenta. Las casas
matrices de estas empresas se beneficiaron, no solo con las utilidades,
sino con el pago de regalas y las exenciones impositivas que
acompaaban las radicaciones.
PERN EN CARACAS
Pern se instala en Caracas, Venezuela, y ah yo lo visito y empezamos
una relacin muy simptica. Con Pern ocurra algo muy singular: a l le
gustaba siempre tener un testigo, no le gustaba estar a solas con una
persona. Entonces, tal vez llegaba Frigerio, estbamos con el gordo (John
William) Cooke y l me deca: venga, venga Roberto, me sentaba al lado
de l y en consecuencia yo oa todo lo que se deca. Y ah o la
planificacin del regreso de Pern; el traspaso de los votos peronistas para
la candidatura de Frondizi, y tuve en mis manos el pacto Pern-Frondizi,
por el cual y segn sus catorce puntos, haba una serie de condiciones: el
reconocimiento del partido peronista, el reconocimiento de los bienes que
Pern haba dejado. Para lo cual con el tiempo Pern me manda a Buenos
Aires. Me dice un da: Preprese para viajar a Buenos Aires y se va a
dedicar a ese punto del pacto. No se recuper nada, porque todo se
vendi, se rob. La Revolucin Libertadora saque muchas casas de
peronistas y lo primero a lo que se dedicaron con frenes fue a las cosas
que haba dejado Pern. Todo eso se rob, fue un saqueo. Yo conozco el
caso de un doctor que era peronista, que viva en Villa Devoto y le
saquearon la casa: se llevaron la heladera, las alfombras, los cuadros
comisiones integradas por las tres fuerzas. Haba mucho rencor contra el
gobierno peronista, era un gobierno popular. Y despus los intereses
creados, que mueven todas estas cosas desde atrs.
Reportaje de los autores a Roberto Galn para el documentalHistoria
Argentina 1955-1976, dirigido por Felipe Pigna.
PRESIDENCIA DE ARTURO FRONDIZI
Triunfante en las elecciones con 4.049.170 votos contra los 2.533.523
de la UCR del Pueblo, Arturo Frondizi anunci un aumento salarial y de las
pensiones del 60%, junto con un congelamiento de precios.
Simultneamente, la Ley de Promocin Industrial restaur el poder
regulador del gobierno nacional sobre arsenales y tasas de cambio. Estas
medidas respondan a las expectativas de los numerosos peronistas que,
al votarlo, haban posibilitado su triunfo.
HABLA FRONDIZI
Deseamos tambin decirle al pas que queremos una profunda

transformacin dentro de nuestro proceso econmico. Queremos una


economa de abundancia, que se crear con el esfuerzo de todos los
argentinos, porque el radicalismo no ir hoy a la tribuna pblica o maana
al ejercicio del poder para ofrecer el reparto de la miseria. La Repblica
tiene riquezas naturales extraordinarias y tiene seres humanos
inteligentes y con voluntad para el trabajo. Necesitamos asegurar las
posibilidades creadoras de la iniciativa de todos los seres humanos en la
Repblica, para lo cual el radicalismo se propone impedir desde el
gobierno la accin de toda clase de monopolios nacionales e
internacionales. De ah que el programa que ustedes han sancionado
afirme el principio de la nacionalizacin de todos los monopolios. Tiene
que quedar dicho que, en una Argentina bajo gobierno radical, el que
quiera trabajar y sumar su esfuerzo al del gobierno de la Repblica lo
podr hacer, pero el que quiera venir a monopolizar nuestras riquezas,
nuestro trabajo o nuestro porvenir, ser destruido por la accin de la
UCR.
Discurso pronunciado por Arturo Frondizi ante la Convencin Nacional de
la UCR al ser proclamado candidato a la presidencia de la repblica, en
Gabriel Del Mazo,El Radicalismo, Buenos Aires, Gure, 1957.
Los objetivos de Frondizi a fines de 1958 eran la consolidacin del
apoyo popular, el establecimiento de una firme cabeza de puente entre
los sindicatos y la neutralizacin de la influencia de Pern imitando sus
polticas.
Uno de los primeros pasos de la estrategia desarrollista fue intentar
obtener el autoabastecimiento del petrleo. Para ello, se firmaron una
serie de contratos con firmas petroleras extranjeras. Las empresas podan
introducir sin pagar impuestos todo el material que consideraran
necesario para la explotacin. La carga impositiva sera abonada por YPF
(Yacimientos Petrolferos Fiscales), y el reintegro de las inversiones y las
ganancias de las empresas podran ser girados al exterior con absoluta
libertad. YPF, por su parte, se comprometa a comprar todo el petrleo
que extrajeran estas empresas. Sin embargo, si bien se triplic la
produccin petrolera, no se logr equilibrar la balanza de pagos ni la
comercial, porque el convenio aument notablemente el dficit.
GLOSARIO
stand by: crdito condicionado al cumplimiento de un cierto tipo de
poltica econmica por parte del pas que lo solicita.
En ese mismo ao, el presidente adopt medidas que no fueron bien
recibidas por gran parte de su electorado.
Una de las gestiones realizadas en el exterior fue la obtencin de un
crdito, por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los
denominados Stand by.
Los principales puntos del convenio con el Fondo Monetario
Internacional consistan en un aumento del 150% en las tarifas del
transporte, aumento en las tarifas elctricas, aumento del 200% del
precio petrolero, despido del 15% de empleados pblicos y del 15% del
personal ferroviario, eliminacin de ramales, eliminacin de todos los

controles de precios (a lo sumo, se mantendran precios mximos para


unos 10 artculos de primera necesidad), congelamiento de salarios por
dos aos, unificacin del mercado cambiario y liberacin del valor del
dolar. Este convenio puso fin a la alianza de Frondizi con Pern y los
sindicatos. La nueva orientacin socioeconmica oblig a atender posibles
manifestaciones de descontento (la CGT pas a una decidida oposicin).
El gobierno aplic el llamado plan Conintes (Conmocin Interna del
Estado) que le otorg al Ejrcito la facultad de arrestar, detener e
interrogar a los gremialistas y opositores en general denominados por los
militares como elementos subversivos. A partir de ese momento, el
Ejrcito, convocado por el presidente, reapareci en la escena poltica
como un poderoso factor de poder que aprobaba o vetaba las polticas del
gobierno, y que de aqu en adelante no pudo ser controlado por este.
En 1959, y en el marco de un creciente descontento militar, el Se
calcula que fueron ms de treinta

los planteos militares que recibi ocupado por Alvaro Alsogaray, un


Frondizi durante sus casi cuatro aos economista de confianza de los de
gobierno.
grupos de poder econmico
y avalado por los militares. A partir de ese momento, la poltica econmica
se orient a promover las exportaciones, limitar el proceso de
industrializacin en el indispensable marco de la estabilidad monetaria y
liberalizar las restricciones impuestas a las importaciones, de modo que
disminuy considerablemente la capacidad expansiva de la industria
nacional. A la vez que se recompona el sector agropecuario, se devalu el
peso argentino y y se limitaron los aumentos salariales. Estas medidas
provocaron efectos negativos sobre los salarios reales y la disminucin de
la demanda global.
En diciembre de 1958 Frondizi adopt otra trascendente decisin que
pronto convulsionara a vastos sectores de la opinin pblica. Su ministro

de educacin, el doctor Atilio DelOro Maini impuls la reglamentacin del


artculo 28 del decreto 6403 del ao 1955. Este decreto estableca que la
iniciativa privada puede crear universidades libres que estarn
capacitadas para expedir los diplomas y ttulos habilitantes siempre que
se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentacin que se
dictar oportunamente. Muy pronto, lo que pareca una simple medida de
carcter educativo se convirti en motivo de debate nacional. La sociedad
argentina se dividi en laica, o defensora de la enseanza estatal, y
libre, o partidaria del funcionamiento de establecimientos educativos y
universidades privadas con facultad de otorgar ttulos habilitantes.
Frondizi rompi con el aejo monopolio estatal de la enseanza,
obteniendo el respaldo de la Iglesia Catlica pero perdiendo la simpata de
los sectores medios de tradicin liberal y anticlerical y de la mayora del
movimiento estudiantil.
En poltica exterior, Frondizi intent acordar con Brasil una poltica
internacional basada en los principios de la no intervencin y
autodeterminacin de los pueblos. Incluso en la Conferencia de la
Organizacin de Estados Americanos (OEA), reunida en Punta del Este en
enero de 1961, el canciller argentino se opuso a la exclusin de Cuba del
sistema interamericano. El representante cubano Ernesto Guevara, luego
de la Conferencia, se entrevist con Frondizi en Buenos Aires.
Al ejrcito le cay muy mal la reunin y oblig al presidente a cambiar
su poltica con respecto a Cuba y a romper finalmente las relaciones
diplomticas con La Habana.
En el marco interior, Frondizi levant la desautorizacin de la existencia
de los partidos llamados neoperonistas. El nombre neoperonistas se
originaba en que, si bien los candidatos y sus militantes eran peronistas,
por la vigencia del decreto 4161 no podan identificarse como tales ni usar
los smbolos partidarios. Los triunfos electorales de Catamarca y Santa Fe
en 1961 y en Formosa y La Rioja a principios de 1962 ilusionaron al
oficialismo.
Luego de la renuncia de Alsogaray en 1961, con el estudiantado, los
empleados pblicos, obreros y sindicatos en la oposicin y ante elecciones
cada vez ms prximas, el presidente se decidi a dar un nuevo vuelco.
Un hecho anterior obligaba a estar atento: en las elecciones legislativas
del 27 de marzo de 1960, el voto en blanco peronista haba obtenido el
25% de los sufragios mientras que el paritdo de Frondizi, la UCRI haba
alcanzado solo el 20%.
Los comicios de 1962 fueron un duro despertar. El peronismo gan 10
de las 14 gobernaciones, entre ellas la estratgica provincia de Buenos
Aires. Frondizi dispuso entonces la intervencin de esa provincia. Pero no
fue suficiente. Pocos das despus, el 29 de marzo Frondizi fue destituido
por las Fuerzas Armadas.

Luego de su derrocamiento, Frondizi permaneci un tiempo detenido en la isla Martn


Garca.

HAY QUE PASAR EL INVIERNO


Lamentablemente, nuestro punto de partida es muy bajo. Muchos aos
de desatino y errores nos han conducido a una situacin muy crtica. Es
muy difcil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la
administracin pblica. [...] Estamos viviendo de los prstamos
extranjeros. Ninguna solucin fcil puede prometerse. Sin embargo, hay
un programa de rehabilitacin en marcha [...]. Todava seguiremos por
algn tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya
ms de diez aos. Se ha cometido un error en definir a este programa
como un programa de austeridad, dejando que cada uno de los habitantes
del pas viva como pueda y como quiera [...]. Las medidas en curso
permiten que podamos hoy lanzar una nueva frmula: Hay que pasar el
invierno.
Alvaro Alsogaray, en La Nacin, 29 de junio 1959.
MIENTRAS TANTO...
En Cuba.
Protectorado de los Estados Unidos, desde su independencia en 1898 fue
gobernada por distintos regmenes dictatoriales y su economa maneada
por los intereses azucareros estadounidenses.
La mafia controlaba el juego, la prostitucin y las drogas en la isla. La
corrupcin alcanzaba lmites escandalosos durante la dictadura del
exsargento Fulgencio Batista a partir de 1952, y fueron violentamente
reprimidos movimientos de oposicin. El organizado por el abogado Fidel
Castro, su hermano Ral y el mdico argentino Ernesto Guevara de la
Serna, conocido como el Che, logr en 1959, tras tres aos de lucha, el
objetivo buscado.
En medio del entusiasmo popular, la entrada triunfal de Fidel Castro en La
Habana abri una nueva era en la historia de la isla. Ser caracterstica
del nuevo gobierno su firme voluntad de transformaciones radicales:
expropiacin de monopolios locales y norteamericanos, reforma agraria,
extensin de servicios sanitarios, campaas de alfabetizacin masiva.
Esta orientacin poltica hizo que entre 1960 y 1961 se concretara la

ruptura con Washington.


EL

EN LOS AOS 50 Y 60
La de los sesenta fue la primera de las dcadas en la que el peronismo,
ya constituido, no particip del gobierno nacional. Sin embargo, es
importante tener en cuenta que durante todos los aos de esta dcada la
clase trabajadora continu siendo peronista.
En los diez aos que el peronismo gobern, los sindicatos haban
actuado como agentes del Estado para movilizar y canalizar la actividad
de los trabajadores dentro de los lmites establecidos por el rgimen
jurdico, institucional y econmico imperante. Los intereses de los
trabajadores deban armonizarse con los del capital mediante las
instituciones creadas a tal efecto.
Luego del reemplazo de Lonardi, en noviembre de 1955, se
desarrollaron dos procesos: por un lado, la estructura sindical peronista
fue desmantelada; por el otro, comenz una poca de mayor
democratizacin de la prctica sindical, consecuencia de una activa
participacin del militante comn. Este ltimo proceso conllev la
aparicin de un pensamiento y de objetivos polticos ms ambiciosos y,
por lo tanto, ms radicales.
Durante el gobierno de Aramburu, la clase trabajadora sinti que el
debilitamiento gremial era acompaado por peores condiciones de
trabajo. Como reaccin contra las polticas de la nueva conduccin del
pas, importantes sectores de la clase obrera se embarcaron en la larga
lucha defensiva, conocida en la cultura de la clase obrera peronista como
la Resistencia. La reaccin que para los trabajadores signific la
Revolucin Libertadora los llev a defenderse contra el revanchismo
apoyado por el gobierno, y los condujo a llevar adelante en las fbricas un
proceso de reorganizacin que apuntaba a mantener las conquistas
logradas bajo el gobierno de Pern.
SINDICALISMO

En su decidida poltica industrialista, Frondizi apoy el desarrollo


automotriz. Asimismo, fue durante su presidencia que los tranvas
porteos La recuperacin de algunos de los derechos perdidos comenz
en el ao 1957, cuando una Convencin Constituyente reunida en Santa
Fe reincorpor a la Constitucin Nacional, con el artculo 14 bis, derechos
que el trabajador tena, en gran medida, consignados en la Constitucin
Nacional sancionada por el gobierno peronista en 1949. Entre los
derechos establecidos por el artculo 14 bis merecen destacarse los de
una retribucin justa, proteccin contra el despido arbitrario, participacin
en las ganancias de las empresas.
El 26 de agosto de 1957 comenz el congreso normalizador de la CGT,
entidad intervenida desde el 16 de noviembre de 1955, despus de la
dejaron de circular lo cual gener el asuncin del presidente Aramburu.
florecimiento del autotransporte de
De all el gremialismo sali dividido colectivos en tres grupos. El
denominado las
62 Organizaciones nucle a los gremios peronistas. Esta divisin
expres la nueva situacin de autonoma que el sindicalismo alcanzara
desde 1955. En 1958 la proliferacin de corrientes se manifest en la
lucha entre diferentes centros de liderazgo.
Las 62 Organizaciones adoptaron una poltica muy combativa que se
reflej en huelgas generales declaradas en protesta contra las polticas
econmica y gremial del gobierno militar, el cual respondi con
intervenciones y arrestos.
Durante el gobierno de Frondizi, en el ao 1958, fue aprobada una Ley
de Asociaciones Profesionales por la cual se restableci el rgimen creado
por Pern. Esta ley e restituy a los sindicatos su personera jurdica, y con
ella el poder de negociacin que estos no haban podido utilizar durante el
gobierno militar. El sindicalismo peronista retomaba as parte del espacio
y el poder institucional perdido.
Ese espacio fue bruscamente recortado a mediados de 1959, cuando el
gobierno de Frondizi aplic el plan Conintes por el cual se declaraban
zonas militarizadas los principales distritos industriales y se autorizaban
los allanamientos y detenciones.
LA CRTICA DE PERN
La vergonzosa entrega del patrimonio nacional, inspirada en la misma
concupiscencia que orienta los negociados de la explotacin del petrleo
argentino, se evidencia por sus gestores, que son todo un smbolo de los
tiempos que corren, y de las organizaciones que siguen manejando el pas
como en las pocas del ms puro gorilismo [...]. Es as como el pueblo es
llevado a una nueva situacin de su historia en que deber sacrificarse
aun ms y ganar menos para que los intermediarios negociadores del
petrleo argentino puedan cobrar en un solo contrato una comisin de 50
millones de dlares.
En John William Cooke,Correspondencia Pern-Cooke,
Buenos Aires, Corregidor, 1971.
PRESIDENCIA

DE JOS MARA GUIDO

Los militares que derrocaron a Frondizi colocaron en la presidencia de


la Nacin al ex presidente del Senado, Jos Mara Guido, quien a poco de
asumir fij la fecha de nuevas elecciones presidenciales para octubre de
1963. Pronto se sancion un nuevo estatuto para los partidos polticos. En
l se proscriba al peronismo, a todo partido totalitario, o que pidiese el
retorno de Pern. En la misma direccin, otro decreto presidencial
prohibi toda propaganda peronista.
Durante el gobierno de Guido, los ministros de Economa, primero
Pinedo y luego Alsogaray, impusieron planes de austeridad.
En el mes de setiembre se produjo el enfrentamiento armado de dos
grupos del ejrcito, los azules y los colorados. La base de la oposicin
entre azules y colorados se hallaba en su concepcin respecto del
peronismo. Ambos sectores eran antiperonistas pero en distinta forma.
Para los colorados, el peronismo era considerado un movimiento de clase
sectario y violento que podra dar lugar al comunismo. Por el contrario, los
azules consideraban que, a pesar de sus excesos y de sus abusos, el
peronismo era una fuerza nacional y cristiana que haba permitido a la
clase obrera no volcarse hacia el comunismo.
Los azules se opusieron a Pern porque haba pretendido politizar el
ejrcito y ponerlo a su servicio, actitud que hara peligrar los valores
militares. Entre los colorados, los motivos de la oposicin a Pern eran en
mayor medida polticos y sociales. Para ellos, el peronismo haba desatado
el resentimiento de la clase obrera y socavado con su demagogia los
fundamentos de la jerarqua social.
Los colorados, que en su mayora permanecieron en el ejrcito hasta
1955, haban participado directamente en la Revolucin Libertadora. Para
estos oficiales, as como para numerosos argentinos de clase media, el
obrerismo de Pern era de naturaleza subversiva. Como salida poltica
pretendan una dictadura militar que pudiera eliminar todo vestigio de
peronismo. El sector de los azules, o legalista, propona un nuevo
ensayo constitucional que integrara a los peronistas detrs de la figura un
lder militar.
En abril de 1963, luego de una violenta proclama revolucionaria,
firmada por el general (R) Benjamn Menndez, los colorados se
levantaron contra el gobierno nacional. Luego de varios das de combate,
en los que hubo varias vctimas, los efectivos azules, conducidos por el
general, Juan Carlos Ongana, arrestaron a los jefes colorados, entre los
que se encontraba el ex vicepresidente de la Revolucin Libertadora,
Isaac Rojas. La postura del sector azul qued plasmada en el comunicado
redactado por el abogado y

Si bien Arturo Illia lleg al gobierno con una escasa proporcin de votos, la transmisin
del mando despert expectativas en la ciudadana. En la imagen se observa, el sobre
con la estampilla conmemorativa del traspaso de mando ocurrido el 12 de octubre de
1963.

periodista Mariano Grondona y el coronel Aguirre. La derrota de los


colorados posibilit la realizacin de las anunciadas elecciones.
En las elecciones de 1963, se impuso la Unin Cvica Radical del Pueblo
(UCRI) con la frmula Illia- Perette. Los peronistas, que continuaban
proscriptos, votaron en blanco siguiendo instrucciones de Pern. Fue
llamativo el nmero de votos en blanco, que alcanz un 20% (casi 1
milln 900 mil votos), mientras el candidato triunfante obtuvo el 25% del
total de los sufragios (aproximadamente, 2 millones 450 mil votos).
EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA POLTICA
No fue solo el derrocamiento de Frondizi lo que contribuy a
desgastar, en la opinin pblica en general y obviamente entre los
jvenes con aspiraciones progresistas la idea de que la repblica
democrtica era una forma de gobierno factible en la Argentina. Hubo otro
episodio que no se suele tener en cuenta pero que puso al pas al borde
de la guerra civil: el enfrentamiento de azules y colorados, dos fracciones
del ejrcito, en 1962 y en 1963.
De modo que, cuando se dice cmo se instala la violencia en
Argentina...? En realidad, la violencia estaba instalada; hay violencia en
los bombardeos de 1955, uno poda decir que es una violencia prxima a
la de la guerra civil, porque si bien las fuerzas armadas tienen el principal
lugar, los civiles participan -aunque sean subordinadamente- en este
enfrentamiento; hay un enfrentamiento de este tipo en 1962 y 1963 y era
frecuente asistir, durante la presidencia de Frondizi, a movilizaciones
militares: tanques en la calle y todo el proceso -yo dira- de humillacin de
la institucin presidencial no era precisamente la mejor experiencia como
para reforzar la creencia en la validez, en la legitimidad de las
instituciones democrticas. En la Argentina, hubo durante mucho tiempo
una
controversia clara en torno a la legitimidad, qu daba legitimidad para
gobernar. Fue un contexto que transmiti desconfianza, incredulidad y en
algunos casos cinismo y en otros el nacimiento de la idea de la
purificacin revolucionaria.
Reportaje de los autores a Carlos Altamirano, para el documentalHistoria
Argentina 1955-1976, dirigido por Felipe Pigna.

COMUNICADO N. 150
[...] Las fuerzas rebeldes de Campo de Mayo exigen la realizacin de
elecciones mediante un rgimen que asegure a todos los sectores la
participacin en la vida nacional, que impida que algunos de ellos
obtengan por medio de mtodos electorales que no responden a la
realidad del pas el monopolio artificial de la vida poltica [...] y que
asegure la imposibilidad del retorno a pocas ya superadas. [...] Creemos
que las Fuerzas Armadas no deben gobernar, deben, por el contrario,
estar sometidas al poder civil. [...] Ellas garantizan el pacto constitucional
que nos legaron nuestros antecesores y tienen el sagrado deber de
prevenir y contener cualquier empresa totalitaria que surja en el pas.
Fragmento del Comunicado de los azules redactado por el Dr. Mariano
Grondona, en Alain Rouqui,Poder militar y sociedad poltica en la
Argentina 1943-1973, Buenos Aires,
Emec, 1982.
PRESIDENCIA DE ARTURO ILLIA
Uno de los primeros actos del gobierno de Illia fue la anulacin de los
contratos petroleros firmados por Frondizi, que consider ilegales.
A pesar de aparecer en las caricaturas de las revistas opositoras como
una tortuga, por su supuesta lentitud provinciana, Illia dinamiz la
economa, logrando que el producto bruto interno (PBI) creciera en un
10% en 1964.
La salud y la educacin fueron atendidas con mejores partidas
presupuestarias y en las universidades el clima de libertad acadmica
permiti mejorar el nivel educativo.
En este contexto, fue enviado al Parlamento una novedoso proyecto de
Ley de Medicamentos, que limitaba el accionar de los poderosos
laboratorios multinacionales.
Pese a sus logros, Illia estaba muy condicionado por los factores de
poder que mantenan una rgida postura frente al peronismo y
presionaban para que siguiera proscripto. Parte del empresariado
entenda que el presidente se apartaba de las prcticas liberales
tradicionales de reduccin de la inversin en rubros como salud y
educacin. Comenzaron entonces a conspirar con los sectores golpistas
del Ejrcito, a los que se sumaron sectores gremiales y la mayora de la
prensa.
Los dirigentes sindicales peronistas, encabezados por el metalrgico
Augusto Timoteo Vandor, acosaron a Illia con paros y planes de lucha.
El 29 de mayo de 1966, da del Ejrcito, el general Pistarini le puso
plazo al golpe: 30 das. El gobierno, a pesar de las presiones, insisti en
legalizar al peronismo y permiti su participacin en elecciones
provinciales.
SALTEADORES NOCTURNOS
Alrededor de las cinco de la maana del 28 de junio de 1966, irrumpen en
su despacho el general Alsogaray y los coroneles Perlinger, Gonzlez,
Miatello, Prmoli y Corbetta.
Alsogaray: Soy el general Alsogaray y vengo a cumplir rdenes del

Comandante en Jefe.
Illia: El comandante en Jefe soy yo. Mi autoridad emana de la Constitucin
que nosostros hemos cumplido y que usted ha jurado cumplir. A lo sumo,
usted es un general sublevado.
Alsogaray: En representacin de las Fuerzas Armadas, vengo a pedirle que
abandone este despacho.
Illia: Usted no representa a las Fuerzas Armadas, solo representa a un
grupo de insurrectos. Usted y quienes lo acompaan actan como
salteadores nocturnos, que, como los bandidos, aparecen de madrugada.
Alsogaray: Lo invito a retirarse. No me obligue a usar la violencia.
Illia: De qu violencia me habla? La violencia la acaban de desatar
ustedes. El pas les recriminar siempre esta usurpacin. El nico jefe
supremo de las Fuerzas Armadas soy yo. Ustedes son los insurrectos.
Retrese! (Una hora ms tarde regresan los coroneles encabezados por
Perlinger, que replantea el ultimtum)
Perlinger: Doctor Illia, en nombre de las Fuerzas Armadas vengo a decirle
que est destituido.
Illia: Traiga esas fuerzas.(Perlinger se retira y regresa a las 7 y 25 con doce
integrantes de la Guardia de la Polica Federal).
Illia: Yo s que su conciencia le va a reprochar lo que est haciendo.
Perlinger: Usaremos la fuerza. Illia: Es lo nico que tienen.
Revista Transformaciones en la Historia Presente, N. 16,
Buenos Aires, CEAL, 1974.
LA

REVOLUCIN ARGENTINA

El 28 de junio regresaron los militares al poder, esta vez de la mano del


general Juan Carlos Ongana, quien vena a realizar, segn sus palabras, la
Revolucin Argentina.
Ongana adhiri a la Doctrina de la Seguridad Nacional difundida en
Amrica latina por los Estados Unidos frente al peligro del ejemplo
cubano. Esta teora pona el acento en la persecucin de los opositores; y,
segn ella, los enemigos estaban fronteras adentro de los pases
latinoamericanos.
En ese contexto, el ministro de Economa que se desempe durante el
mayor tiempo de la gestin de Ongana fue Adalbert Krieger Vasena. El
agitado clima gremial de los aos anteriores a 1966 llevaron a los
representantes del capital internacional y al gobierno mismo a pensar en
medidas que impusieran la disciplina sindical y laboral.
Estas medidas, en un primer momento, tuvieron xito por la positiva
impresin que el programa econmico de Krieger Vasena tuvo en los
ambientes econmicos internacionales. De este modo, la inflacin fue
controlada e incluso pudo alcanzarse cierta reactivacin econmica.
Los principales beneficiarios del programa econmico fueron los
grandes empresarios y las ms importantes empresas industriales,
muchas de ellas multinacionales. No todos estuvieron conformes: el agro
pampeano fue perjudicado al ser devaluada la moneda en un 40% y
simultneamente al aumentarse los porcentajes de retencin a las
exportaciones agropecuarias. La supresin de medidas proteccionistas

perjudic a productores regionales del Chaco, Tucumn y Misiones.


Ongana implant una rgida censura que alcanz a toda la prensa y a
todas las manifestaciones culturales como el cine, el teatro y hasta la
lrica, como en el caso de la pera Bomarzo, de Manuel Mujica Linez y
Alberto Ginastera, que fue prohibida.
En lo educativo, Ongana decret la intervencin a las universidades
nacionales y la depuracin acadmica, que consista en expulsar de las
casas de altos estudios a los profesores opositores, sin importar su nivel
acadmico. Las universidades nacionales fueron intervenidas y ocupadas
militarmente el 29 de julio de 1966, en el episodio que se conoce como la
noche de los bastones largos, en la que cientos de profesores, alumnos
y no-docentes, que ocupaban varios de los edificios de las facultades de
Buenos Aires en defensa de la autonoma universitaria y la libertad de
ctedra, fueron salvajemente golpeados por miembros de la Guardia de
Infantera de la Polica Federal, enviados por Ongana. La consecuencia de
esta noche negra para la cultura nacional fue el despido y la renuncia de
700 de los mejores profesores de las universidades argentinas, que
continuaron sus brillantes carreras en el exterior.
Los aos que van de 1955 a 1966 fueron, sin duda, los del auge de la
investigacin cientfica en las universidades argentinas. De esas casas de
estudio, salieron en esos aos figuras de la ciencia y de la cultura que
prestigiaron la Argentina en todo el mundo. Sin embargo, la noche de los
bastones largos dio comienzo a una verdadera fuga de cerebros y a
una etapa de crisis en los claustros acadmicos de la cual estos no se
recuperaran nunca.

Los sectores vinculados con la produccin agropecuaria se encontraron entre los beneficiarios de
la poltica econmica llevada adelante por Ongana. La foto muestra el ingreso de este al predio de
la Sociedad Rural Argentina para la inauguracin de la muestra anual.

ONGANA SEGN PERN


Qu es el gobierno de Ongana? Quines forman su gabinete? Unos
seores que hacan ejercicios espirituales con l en una manresa; los del
Ateneo de la Repblica, que son esos macaneadores, que los conozco,

vienen macaneando desde hace treinta aos en el pas; un sector


agroexportador, que est contra el pas y a favor de los monopolios; y los
gorilas, que estn en contra de todo lo que sea hacer bien al pas, como lo
han demostrado. Pero pasan dos aos, y el pas se ha ido al bombo.
Entonces, Ongana, desesperado, dice: -Voy a cambiar el gabinete. Y
cambia el gabinete. A m, durante diez aos, me visit el presidente del
FMI. Cuando vena a verme, yo le conversaba, porque dejar entrar al FMI
es dejarse robar literalmente. Entonces, el FMI se presenta a Ongana y le
dice: Seor, nosotros le vamos a dar la solucin econmica abrindole
crditos. Entonces Ongana les dice: Muy bien, encantado. Claro -le
contestan los del Fondo- que nosotros necesitamos una garanta. Qu
garanta?.
El ministro de Economa lo nombramos nosotros. Entonces lo traen a
Krieger Vasena, que es un empleado de las compaas de ellos.
Declaraciones de Juan Domingo Pern en Madrid, el 5 de febrero de 1970,
al periodista Carlos Mara Gutirrez, En Reportaje a Pern, Buenos Aires,
Schapire, 1974.
LOS BASTONES LARGOS
La polica exigi la evacuacin del edificio anunciando que entrara por la
fuerza. La gente permaneci inmvil; entonces, entr la polica. Lo
primero que escuch fueron bombas que resultaron ser de gases
lacrimgenos. Luego nos ordenaron a los gritos pasar a una de las aulas
grandes, donde se nos hizo permanecer de pie con los brazos en alto
contra una pared. Luego, a los alaridos, nos agarraron a uno por uno y nos
empujaron a la salida del edificio. Pero nos hicieron pasar por una doble
fila de policas, colocados a una distancia de tres metros entre s, que nos
pegaban con palos o las culatas de sus rifles y nos pateaban rudamente
en cualquier parte del cuerpo. Esta humillacin fue sufrida por todos
nosotros. Esta conducta del gobierno va a retrasar seriamente el
desarrollo de la Argentina pas, por muchas razones; entre ellas, se
encuentra el hecho de que muchos de los mejores profesores se van a ir
del pas.
Carta del profesor Ambrosse Warren de la Universidad de
Massachusetts,The New York Times, 3 de agosto de 1966.
LA OPOSICION SINDICAL
En agosto de 1963, las 62 Organizaciones resumieron las principales
demandas del movimiento obrero: pleno empleo, control de los costos,
nacionalizacin de los depsitos bancarios, interrupcin de las relaciones
con el FMI (Fondo Monetario Internacional), cancelacin de todos los
contratos petrolferos con empresas extranjeras y denuncia de todos los
acuerdos que otorgaran privilegios al capital extranjero.

La prensa escrita de la poca daba cuenta del espacio de poder que


algunos dirigentes sindicales
Sin embargo, en el interior del sindicalismo peronista, no todos estaban
de acuerdo en confrontar abierta y permanentemente. Desde la poca del
gobierno de Frondizi fue creciendo la figura del lder de los metalrgicos:
Augusto Timoteo Vandor.
El vandorismo constituy un estilo de conduccin sindical
caracterizado por la pretensin de transformar al peronismo en un partido
poltico de base sindical independizado de la tutela de Pern (por ese
entonces, radicado en Madrid) y por el control de la actividad gremial a
partir de un autoritarismo que ignoraba la voluntad de gran parte de los
trabajadores que deca representar. As qued manifestado cuando, en
1968, las duras condiciones impuestas a los trabajadores por la aplicacin
del plan econmico de pretendan ocupar durante la Krieger Vasena
hicieron que en el ausencia de Pern.
congreso de la CGT se criticara
duramente a los dirigentes gremiales que no manifestaban una clara
actitud de resistencia al gobierno; esta fue la posicin de los sindicatos
ms afectados por las medidas econmicas y que haban sido
intervenidos. Vandor y sus aliados se retiraron de ese cuerpo y fundaron
una central rival, la CGT ubicada en la sede histrica de la calle Azopardo,
que postulaba una estrategia basada en mantener el dilogo con el
gobierno. Los gremios ms combativos, resueltos a enfrentar a la
dictadura de Ongana, conducidos por el dirigente de los obreros grficos,
Raimundo Ongaro, pasaron a la CGT de la avenida Paseo Coln, sede del

sindicato grfico, ms conocida como CGT de los Argentinos.


EL

ROSARIAZO Y EL CORDOBAZO

En mayo de 1969 comenzaron a evidenciarse los sntomas de un


descontento que vena creciendo entre distintos sectores de la poblacin
debido al cierre de los canales de participacin poltica y la poltica
educativa, social y econmica del gobierno.
El 15 de mayo la polica reprimi violentamente una manifestacin de
estudiantes en Corrientes. All muri el estudiante de medicina Juan Jos
Cabral. Dos das despus, en Rosario, estudiantes que se movilizaban
para repudiar el crimen de Cabral fueron enfrentados por la polica. Uno
de los uniformados, el oficial Juan Agustn Lezcano, extrajo su arma y
asesin al estudiante Adolfo Bello, de 22 aos. El hecho produjo la
indignacin de los rosarinos, que se manifestaron masivamente en una
marcha del silencio. El 21 de mayo la polica volvi a reprimir y a
cobrarse una nueva vctima, el aprendiz metalrgico Luis Norberto Blanco,
de 15 aos. La situacin se agrav y las calles de Rosario fueron ocupadas
por obreros y estudiantes que levantaron barricadas y encendieron
fogatas para contrarrestar los efectos de los gases lacrimgenos, las que
alimentaron con mesas, sillas, cajones, cartones y papeles arrojados por
los vecinos desde sus balcones para colaborar con los manifestantes. Era
el Rosariazo, el primer estallido de una larga lista que expresaba el
descontento popular con la dictadura de Ongana, quien decret la
ocupacin militar de Rosario y otros varios puntos de la provincia de Santa
Fe.
Estas noticias tuvieron gran repercusin en Crdoba, donde exista una
estrecha relacin entre los estudiantes y los obreros de las grandes
fbricas
instaladas en el cordn industrial, ya que muchos trabajadores estudiaban
en la Universidad de Crdoba. Este hecho, sumado a la constitucin de un
movimiento obrero muy combativo, surgido con posterioridad al
peronismo al calor de las corrientes de ideas revolucionarias de los aos
sesenta, llevaron a que el proceso de politizacin creciera notablemente
tanto en las fbricas como en las facultades.
A la indignacin por los graves hechos de Corrientes y de Rosario se
sum, en Crdoba, el descontento provocado por la decisin del gobierno
provincial de suprimir el sbado ingls (trabajar solo medio da los
sbados), lo que implicaba en los hechos una rebaja salarial porque no se
pagaban las horas extra.
Los trabajadores de la CGT de Crdoba, liderada por Elpidio Torres, de
la industria automotriz, nucleados en la SMATA liderados por Ren
Salamanca, y los de Luz y Fuerza, conducidos por Agustn Tosco,
convocaron a un paro activo con movilizacin, por 36 horas a partir de las
10 de la maana del 29 de mayo, en coincidencia con la celebracin del
da del Ejrcito. Inmediatamente, los estudiantes adhirieron a la medida
de fuerza.
Por la maana del 29 ya podan verse las grandes columnas de obreros
y estudiantes que se fueron acercando al centro de Crdoba. La represin
policial se cobr la primera vctima, el obrero Mximo Mena. Este hecho

aument la indignacin de los huelguistas, que formaron barricadas y


desbordaron la represin de la polica, que debi retirarse perseguida por
los manifestantes. La ciudad fue controlada por ellos durante unas 20
horas en las que se produjeron incendios y roturas de vidrieras de las
principales empresas multinacionales instaladas en Crdoba y de
reparticiones oficiales.

Adems de por su contenido violento, el Cordobazo impact


prufundamente en la sociedad argentina por su carcter sorpresivo. Este
movimiento popular, que cont con el apoyo de los estudiantes
cordobeses, sorprendi tambin por haber sido protagonizado por
sectores sindicales fuertemente ideologizados.
Finalmente, el gobierno encarg la represin al Tercer Cuerpo de Ejrcito,
que despus de algunas horas y varios enfrentamientos logr controlar la
situacin. El saldo fue de 20 manifestantes muertos y cientos de
detenidos, entre ellos los lderes sindicales Agustn Tosco y Elpidio Torres.
CONSIGNAS
Para entender el malestar social y las heterogneas ideas polticas que
encarn el Cordobazo, nada mejor que recordar algunas de las
consignas que fueron utilizadas durante el mismo: La obediencia
comienza por la conciencia, la conciencia es la desobediencia, Pueblo al
poder, milicos al cuartel, y quizs uno de los ms repetidos en futuros
actos y concentraciones: Luche, luche, no deje de luchar, por un gobierno
obrero, obrero y popular.

El Cordobazo precipit la cada del rgimen militar de Ongana y llam la


atencin a los militares y a los grandes grupos de los peligros que
implicaba marginar a la mayora de la poblacin de las decisiones
polticas y econmicas.
Desde los hechos de Crdoba, el Ejrcito, mediante su jefe, el general
Alejandro Agustn Lanusse, vena presionando a Ongana para que
compartiera las decisiones polticas con las Fuerzas Armadas y tomara
conciencia de la gravedad de la situacin nacional: en ella, ya no caba su
proyecto de dictadura autoritaria y paternalista sin plazos, cuyo modelo
era el rgimen instaurado por Franco en Espaa. El secuestro y asesinato
del general Aramburu, llevado a cabo por los Montoneros, y la incapacidad
del gobierno para esclarecer el hecho fueron el detonante para un nuevo
golpe interno. El desprestigio involucr al Ejrcito; su lder indiscutido, el
general Lanusse, opt por permanecer en segundo plano y preservar su
figura designando como presidente, en junio de 1970, a Roberto Marcelo
Levingston, un general que cumpla funciones como agregado militar en
Washington.
EL CORDOBAZO SEGN LANUSSE
Los elementos subversivos actuaron y en algn momento marcaron el
ritmo. Pero en la calle se vea el descontento de toda la gente. Por lo que
pude ver y escuchar, as como por lo que vieron y escucharon los jefes y
oficiales de la guarnicin, puedo decirle que fue la poblacin de Crdoba,
en forma activa o pasiva, la que demostr que estaba en contra del
Gobierno Nacional en general y del Gobierno Provincial en particular.
Informe del General Lanusse al presidente Ongana, 2 de junio de 1966,
en Alejandro Agustn Lanusse,Mi Testimonio,
Buenos Aires, Lasserre, 1977.
EL CORDOBAZO SEGN ONGANA
Cuando en paz y en optimismo la Repblica marchaba hacia sus mejores
realizaciones, la subversin, en la emboscada, preparaba su golpe. Los
trgicos hechos de Crdoba responden al accionar de una fuerza
extremista organizada para producir una insurreccin urbana. La consigna

era paralizar a un pueblo pujante que busca su destino.


Mensaje al pas del General Ongana, enLa Nacin, 5 de junio
de 1969.
LOS ORGENES DE LA GUERRILLA EN LA ARGENTINA
La formacin de grupos polticos armados fue la expresin local de un
fenmeno continental. La Revolucin cubana obr como un poderoso imn
sobre ciertos sectores de la juventud latinoamericana, que la tomaron
como modelo y trasladaron la metodologa utilizada en Cuba (la guerrilla
rural) a los diversos pases de la regin.
En la Argentina, antes de 1968, se produjeron algunos intentos
guerrilleros, que no tuvieron mayor relevancia, especialmente en el
mbito rural. Pero a partir de la llegada de Ongana al poder, los nuevos
grupos dejaron el campo para trasladar su accionar a las ciudades.
La guerrilla argentina tuvo dos vertientes: el peronismo y el
marxismo. En la primera, actuaron tres grupos principales: las FAP
(Fuerzas Armadas Peronistas), Descamisados y Montoneros. Esta ltima
organizacin sera la ms importante y terminara incluyendo en su seno a
todas las expresiones de la guerrilla peronista, desprendimientos de
grupos marxistas y a las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) una
organizacin que se haba originado en fracciones de partidos de
izquierda, especialmente el Partido Comunista y el Partido Socialista de
Vanguardia, para integrarse con grupos provenientes de la Juventud
Peronista. Por el contrario, el ncleo fundador de Montoneros provena de
grupos de la extrema derecha catlica, y fue evolucionando junto con
algunos sectores de la Iglesia como el conocido como de sacerdotes del
Tercer Mundo, hacia posiciones ms progresistas hasta situarse, a
comienzos de los setenta, a la izquierda del peronismo.
Su intencin era lograr el regreso de Pern y, a partir de entonces,
concretar la revolucin socialista. Eran conscientes de que esta no era
la lnea ms difundida dentro del movimiento Justicialista y por ello, en
esta primera etapa, se encargaron de mostrar su fuerza asesinando a
dirigentes sindicales, golpeando al ejrcito y pretendiendo ser una
alternativa de poder. En realidad -seala el historiador R, Gillespie en
su libro Montoneros, Soldados de Pern, los montoneros eran muy tiles a
la estrategia de Pern de golpear y negociar y ayudaban a fortalecer su
imagen de enemigo de la dictadura, til para la campaa electoral. Una
vez en el poder, distintas seran las cosas.
Uno de los primeros operativos de los montoneros fue el secuestro,
juicio

La Revolucin cubana y, en especial, las acciones del Che Guevara en


Bolivia constituyeron la principal fuente ideolgica de la guerrilla
argentina.
revolucionario y posterior asesinato del ex presidente, el general Eugenio
Pedro Aramburu, concretado el 29 de mayo de 1970, en el primer
aniversario del Cordobazo. El hecho conmovi y dividi a la opinin
pblica. Mientras muchos peronistas se alegraban por lo que
consideraban un acto de justicia, otros tantos peronistas contrarios a la
violencia y los antiperonistas repudiaron el hecho.
Por el lado del marxismo, el grupo ms importante sera el ERP
(Ejrcito Revolucionario del Pueblo), brazo armado del PRT (Partido
Revolucionario de los Trabajadores). Todas estas organizaciones tenan
una conviccin comn: para ellas, la violencia era un instrumento legtimo
para la toma del poder. Sus militantes provenan, en gran nmero, del
estudiantado de clase media y alta. Se encontraban desencantados con la
izquierda tradicional y con la imposibilidad de actuar polticamente, a
causa de la veda poltica decretada por el gobierno militar. Ambas
vertientes de la guerrilla tenan similitudes en su accionar y en la eleccin
de sus vctimas, generalmente empresarios o miembros de las fuerzas de
seguridad. Habitualmente, operaban en comandos integrados por
hombres y mujeres que realizaban copamientos de localidades (Garn, La
Calera, etc.), asaltos a bancos, secuestros de empresarios para obtener
fondos, robo de camiones de leche y su posterior reparto en barrios
populares, y lo que ellos llamaban ajusticiamientos, es decir, el
asesinato de algn dirigente sindical o algn jefe militar.
D. PEDRO E. ARAMBURU
SE REQUIERE LA CAPTURA DE:

El asesinato del general Aramburu fue la primera accin armada de


Montoneros. La muerte de Aramburu signific un duro golpe para el
gobierno militar, que pensaba en el expresidente como la figura de
recambio presidencial tras el desgaste de Ongana por los sucesos de
Crdoba.
PRESIDENCIAS DE M. LEVINGSTON Y DE A. LANUSSE
El general Roberto Marcelo Levingston pretendi constituir un
movimiento poltico propio y tomar distancia del general Alejandro Agustn
Lanusse. Durante su breve presidencia se incrementaron las protestas
populares y la actividad guerrillera. El ERP secuestr a varios empresarios
y los montoneros coparon pueblos de Buenos Aires y Crdoba por algunas
horas. Los dos grupos guerrilleros asaltaban comisaras y bancos en busca
de armas y dinero y se tornaban cada da ms poderosos. Pern, desde
Madrid, alentaba la actividad guerrillera y hablaba del socialismo nacional
como la solucin para los problemas argentinos por otro lado, para frenar
los intentos polticos de Levingston tendientes a frenar todo intento
democratizador, alcanzaba un acuerdo con las principales fuerzas
polticas, entre ellas el radicalismo, conocido como La Hora del Pueblo.
Los firmantes se comprometan a luchar por un proceso electoral limpio y
a respetar los principios democrticos.
En lo econmico, Levingston trat de dictar medidas de corte
nacionalista que desviaran la atencin sobre la cada vez ms importante
presencia de las multinacionales y de los inversores extranjeros. Convoc
para ocupar la cartera de economa a Aldo Ferrer, un economista
progresista. En ese contexto, promovi la ley de compre argentino, que
intentaba dar a las industrias nacionales gran parte del mercado interno.
La nueva poltica marcaba una ruptura con la lnea econmica liberal
impuesta anteriormente por Krieger Vassena.
Pero la opinin pblica mantena su escepticismo frente a estos
cambios. Levingston no logr con su poltica populista conquistar la
adhesin de los gremios peronistas y de los partidos volcados a la lucha
por la apertura poltica y perdi, adems, el apoyo decisivo de los grandes
grupos econmicos nacionales y extranjeros, que no vean con buenos

ojos esta vuelta al nacionalismo econmico.

En febrero de 1971 el gobernador de Crdoba, Camilo Uriburu, declar


que aspiraba a terminar con la oposicin estudiantil y gremial que haba
llevado adelante el Cordobazo a la que compar con una vbora venenosa.
Uriburu le peda a Dios que le deparar el honor histrico de cortar de un
solo tajo la cabeza de esa vbora. A los pocos das el pas se sacudi con
un segundo Cordobazo, llamado por sus protagonistas Viborazo. El
episodio puso fin a la breve gestin de Levingston.
El 26 de marzo de 1971, Lanusse asumi la presidencia en un clima
poltico totalmente desfavorable. La violencia guerrillera creca, el
descontento popular tambin, Pern sumaba da a da ms adictos y la
continuidad del gobierno militar se tornaba muy difcil de sostener.
Lanusse evalu correctamente que el principio de solucin a los mltiples
conflictos pasaba por terminar con la proscripcin del peronismo, y
decretar una apertura poltica que permitiera una transicin hacia la
democracia. En este contexto, nombr en el ministerio del Interior a
Arturo Mor Roig de (reconocida militancia radical), propuso un Gran
Acuerdo Nacional (conocido como GAN) entre los argentinos y anunci la
convocatoria a elecciones nacionales sin proscripciones para el 11 de
marzo de 1973. A los partidos polticos se les restituyeron sus locales,
cerrados desde el golpe de Ongana, y se los provey de fondos para que

pudieran desarrollar sus actividades proselitistas.


El gobierno entabl conversaciones con Pern en el marco de las
cuales, el 3 de septiembre de 1971, le fue devuelto el cadver de su
esposa Eva Pern, que haba sido secuestrado del edificio de la CGT por
un comando de la Marina en noviembre de 1955.
Lanusse se esforz en preservar la unidad de las Fuerzas Armadas
mientras administraba la transicin a un gobierno civil. Pern pudo volver
tras 17 aos de exilio el 17 de noviembre de 1972. El ejrcito impidi que
sus partidarios se acercaran a Ezeiza, de modo que estos coparon la calle
Gaspar Campos, en Vicente Lpez, donde se aloj el viejo lder.
A poco de llegar, Pern design como candidato a presidente a Hctor
J. Cmpora, su delegado personal, y a Vicente Solano Lima, un dirigente
conservador, para ocupar la vicepresidencia.
El radicalismo, en elecciones internas, eligi la frmula Ricardo BalbnEduardo Gamond. El pas se preparaba para volver a la democracia.
El general Lanusse convoc a un Gran Acuerdo Nacional entre todos los
argentinos simbolizado publicitariamente con las escenas futbolsticas. No
sera la ltima vez que una dictadura utilizaba al ftbol con fines
autopublicitarios.
DECLARACIN CONJUNTA DE LOS PARTIDOS POLTICOS LA
HORA DEL PUEBLO
Frente a este instante crucial que vive nuestro pas las fuerzas polticas
nacionales damos un paso al frente y asumimos nuestras
responsabilidades. El tiempo de la discusin intil ha pasado; las fuerzas
polticas son la representacin natural de las masas y del ciudadano
comn, que se expresan a travs de ellas. O se admite que el pas no es
una
tierra de nadie o fundamentalmente, un pueblo que recrea el pas y funda
la Nacin y se reconoce a ese pueblo expresado por las organizaciones
que l mismo se ha dado, o se niega lisa y llanamente a la Nacin al
excluir su cuerpo y mediatizar su alma. Tampoco se puede seguir
hablando vanamente de pacificacin y de unidad nacional. Ahora la
pacificacin y la unidad nacional hay que hacerlas. La Repblica no tiene
espacio para continuar siendo el limbo de palabras que no son inocentes.
Predicamos con el ejemplo al dar este paso al frente, en armona y
coincidencia, desde corrientes polticas opuestas. Porque las coincidencias
que dice buscar el poder reinante ya existen. Estaban en el ser profundo
de la nacionalidad y ahora han aflorado. Esto tiene de grande nuestro
pueblo, capaz de extraer conclusiones positivas de lo ms negativo. Por
eso hoy est en la conciencia de la ciudadana que slo el pueblo en
conjunto, sin exclusin de sectores o clases, puede y debe ser el artfice
de las soluciones que queremos todos o por lo menos las grandes
mayoras.
Giacobone, Carlos y Gallo, Edit.Radicalismo, un siglo al servicio de la
Patria. UCR, Biblioteca, Archivo histrico y Centro de documentacin.
Comit de la provincia de Buenos
Aires, 1991.
EN NUESTRO PAS...
La democracia parece definitivamente instalada. Ya no hay lugar para

proscripciones y mayoras polticamente excluidas. Los canales de


participacin poltica y gremial estn abiertos y los trabajadores de
prensa ejercen su profesin con una libertad solo limitada por los
intereses de las empresas periodsticas para las que trabajan. La sociedad
argentina parece haber aprendido la dura leccin de que los gobiernos
autoritarios no resuelven sus problemas sino ms bien al contrario. El
desafo es hoy darle contenido social a la democracia poltica y que los
millones de excluidos del sistema puedan hacer valer sus derechos.
Ideas de una poca
Rodolfo Walsh fue uno de los escritores y periodistas argentinos
ms comprometidos de la poca. Tanto desde sus textos literarios
como desde sus escritos periodsticos se opuso a la dictadura
militar. Engrosa en la actualidad la lista de desaparecidos.
Operacin Masacre
La primera noticia sobre los fusilamientos clandestinos de junio de
1956 me lleg en forma casual, a fines de ese ao, en un caf de La Plata
donde se jugaba al ajedrez, se hablaba ms de Keres o Nimzovitch que de
Aramburu y Rojas, y la nica maniobra militar que gozaba de algn
renombre era el ataque a la bayoneta de Schlechter en la apertura
siciliana.
En ese mismo lugar, seis meses antes, nos haba sorprendido una
medianoche el cercano tiroteo con que empez el asalto al comando de la
segunda divisin y al departamento de polica, en la fracasada revolucin
de Valle. Recuerdo cmo salimos en tropel, los jugadores de ajedrez, los
jugadores de codillo y los parroquianos ocasionales, para ver qu festejo
era ese, y cmo a medida que nos acercbamos a la plaza San Martn nos
bamos poniendo ms serios y ramos cada vez menos, y al fin cuando
cruc la plaza, me vi solo, y cuando entr a la estacin de mnibus ya
fuimos de nuevo unos cuantos, inclusive un negrito con uniforme de
vigilante que se haba parapetado detrs de unas gomas y deca que,
revolucin o no, a l no le iban a quitar el arma, que era una notable
Mauser de ao 1901.
Recuerdo que despus volv a encontrarme solo, en la oscurecida calle
54, donde tres cuadras ms adelante deba estar mi casa a la que quera
llegar y finalmente llegu dos horas ms tarde, entre el aroma de los tilos
que siempre me pona nervioso, y esa noche ms que otras. Recuerdo la
incoercible autonoma de mis piernas, la preferencia que, en cada
bocacalle, demostraban por la estacin de mnibus, a la que volvieron por
su cuenta dos y tres veces, pero cada vez de ms lejos, hasta que la
ltima no tuvieron necesidad de volver porque habamos cruzado la lnea
de fuego y estbamos en mi casa. Mi casa era peor que el caf y peor que
la estacin de mnibus, porque haba soldados en las azoteas y en la
cocina y en los dormitorios, pero principalmente en el bao, y desde
entonces he tomado aversin a las casas que estn frente a un cuartel, un
comando o un departamento de polica.
Tampoco olvido que, pegado a la persiana, o morir a un conscripto en
la calle y ese hombre no dijo: Viva la patria, sino que dijo: No me dejen
solo, hijos de puta.
Despus no quiero recordar ms, ni la voz del locutor en la madrugada

anunciando que dieciocho civiles han sido ejecutados en Lans, ni la ola


de sangre que anega al pas hasta la muerte de Valle. Tengo demasiado
para una sola noche. Valle no me interesa. Puedo volver al ajedrez?
Puedo. Al ajedrez y a la literatura fantstica que leo, a los cuentos
policiales que escribo, a la novela seria que planeo para dentro de
algunos aos, y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo
periodismo, aunque no es periodismo. La violencia me ha salpicado las
paredes, en las ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche
agujereado y adentro un hombre con los sesos al aire, pero es solamente
el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos. Pudo ocurrir cuando yo no
estaba.
Rodolfo Walsh,Operacin Masacre (fragmento), Buenos Aires, De la
Flor, 1990.
Imgenes de una poca
Mafalda de Quino
Mafalda asom su carita inconfundible por primera vez el 29 de
setiembre de 1964, en la revista Primera Plana. Segn cont su creador, el
dibujante Joaqun Lavado -Quino- en un reportaje del diario Clarn todo
empez por casualidad:
-En realidad Mafalda iba a ser una historieta para promocionar una
nueva lnea de electrodomsticos llamada Mansfield. La agencia Agnes
Publicidad le encarg el trabajo a Miguel Brasc, pero como l tena otros
compromisos, me lo pas a m. Esto fue en 1963. Pero la campaa nunca
se hizo y las ocho tiras que dibuj quedaron guardadas en un cajn. Hasta
que al ao siguiente Julin Delgado, secretario de redaccin de Primera
Plana, me pidi una historieta. Entonces rescat esas tiras y bueno, ah
empez todo. El empleado de la agencia que le encarg la tira fue el actor
Norman Briski.
Quino tom el nombre de Mafalda, de la versin cinematogrfica de la
novela Dar la cara, de David Vias. En una escena de esa pelcula aparece
una bebita llamada Mafalda y a Quino le gust el nombre.
Las ideas de esta argentinita tan ingeniosa como irreverente, tan
reflexiva como contestataria, recorren el mundo traducidas a 26 idiomas,
desde el japons, italiano y portugus, hasta el griego, francs y
holands. El mensaje
de Mafalda sigue manteniendo la misma dosis de genialidad y, sobre todo,
de actualidad.
Una vez le preguntaron a Quino cmo se imaginara hoy a Mafalda y l
contest sin vacilar: -Mafalda sera una desaparecida.
Mafalda se convirti en el personaje de historieta ms significativo hoy
para los argentinos. Julio Cortzar, uno de los escritores argentinos ms
importantes lleg a decir acerca de ella: No tiene importancia lo que
pienso yo de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de m.

( POR RADIO DIOEGGN Uo' VSE QUDE Mki&AES. ^7 QU SON


LJOS
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TE EXPLICARE: LOS ,V\LlpJAR9. &OH , (JNA MEDIDA DE. 1
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PERDON.
PAPA
7
EL

REGRESO DEL PERONISMO

GOBIERNO DE HCTOR J. CMPORA


PERN PRESIDENTE
LPEZ REGA Y LA TRIPLE A
LA CRISIS ECONMICA
EL GOLPE DE 1976

Acto por el da del trabajador, convocado por el gobierno


peronista el 1. mayo de 1974.
En 1973 el peronismo volvi al poder tras dieciocho aos de
proscripciones. La nueva etapa estuvo marcada por las contradicciones
internas del movimiento, que eran el reflejo de una puja de intereses de
alcance nacional entre los sectores partidarios y los factores de poder
defensores de los privilegios de la clase dirigente.
GOBIERNO DE HCTOR J. CMPORA
El 11 de marzo de 1973 se realizaron las primeras elecciones sin
proscripciones desde la cada del peronismo. Triunf el Frente Justicialista
de Liberacin (FreJuLi), que haba sido avalado por Pern, con la frmula
Hctor J. Cmpora-Vicente Solano Lima, que obtuvo ms del 49% de los
votos. Pero el peronismo ya no era el movimiento monoltico del perodo
1945-1955. Convivan en su interior conflictivamente distintos sectores,
en algunos casos de ideologa opuesta, y todos ellos parecan contar con
el aval de Pern. Durante los 18 aos de proscripcin, haban sido muchas

las incorporaciones al movimiento: desde la derecha y tambin desde la


izquierda, se haban sumado al aparato tradicional.
El 25 de mayo asumi la presidencia el doctor Cmpora, conocido
como el To, elegido por Pern debido a que se trataba de uno de sus
hombres ms leales. Este dentista de la provincia de Buenos Aires haba
sido el ltimo delegado personal de Pern durante su exilio. En la
ceremonia de asuncin del mando, se encontraban presentes los
presidentes socialistas de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo
Dortics Torrado. La Juventud Peronista (JP) se adue del acto e impidi a
los militares realizar el desfile tradicional, mientras coreaban Se van, se
van, y nunca volvern, creyendo que nunca ms se producira un golpe
de estado en la Argentina.
Esa misma noche, los presos polticos, en su mayora integrantes de
grupos guerrilleros, se vieron beneficiados por una amplia Ley de
Amnista, reclamada por los manifestantes que, desde la Plaza de Mayo,
se trasladaron hasta la crcel de Villa Devoto, donde comenzaron a ser
liberados los detenidos.
La composicin del nuevo gobierno era un fiel reflejo de las diferentes
tendencias del peronismo y preanunciaba inevitables enfrentamientos.
Convivan en el gabinete, en el Congreso o en las gobernaciones,
funcionarios
de izquierda y de derecha. Se destacaba el ultraderechista Jos Lpez
Rega, secretario privado de Pern y ministro de Bienestar Social, quien
pareca tener intereses propios y se presentaba como el intermediario
entre Pern y sus diferentes interlocutores.
A la hora de gobernar se hicieron evidentes las contradicciones de los
nuevos funcionarios. La discusin pasaba por planteos tan profundos
como la distribucin de la riqueza y hasta la permanencia o no dentro del
sistema econmico capitalista. Mientras los jvenes ligados a Montoneros
se hacan eco de la promesa del propio Pern de instaurar un socialismo
nacional, los sectores mayoritarios del movimiento, vinculados con los
poderosos sindicatos y el aparato partidario, recordaban que el lder
hablaba de comunidad organizada y de acuerdo social.
Pern segua en Espaa y su presencia en la Argentina se haca
imprescindible para poner orden en su movimiento y cumplir con la que
haba sido la consigna electoral: Cmpora al gobierno, Pern al poder. El
regreso definitivo de Pern se produjo el 20 de junio de 1973.
ANTICUERPOS
El peronismo haba vuelto al gobierno. La Juventud Peronista, los
Montoneros, haban jugado un rol muy importante para que finalmente los
militares dijeran bueno, esto es incontrolable, hay que abrir el juego, hay
que hacer elecciones sin proscripciones. El objetivo estaba logrado. Pero
comenzaron a manifestarse confrontaciones internas dentro del
peronismo y eso se agudiz ante el regreso de Pern porque, por un lado,
estaban todos los sectores dinmicos, juveniles, que haban tenido tanta
importancia para obtener el regreso de Pern y, por otro, los aparatos
sindicales y sectores polticos del peronismo ms tradicionales que tenan
vinculaciones con el establishment militar y con toda esa teora de que
todos esos sectores nuevos eran infiltrados dentro del peronismo, lo cual

ha tenido una influencia nefasta en la poltica argentina, la idea de que


hay un cuerpo sano dentro del cual se infiltran virus ajenos que hay que
expulsar.
Reportaje de los autores a Horacio Verbitsky para el documental Historia
Argentina, 1973-1976, dirigido por Felipe
Pigna.

Satirizacin del presidente Cmpora, por el historietista Miguel Rep.


LA POSICIN DE CARLOS MENEM
El sbado 9 de junio de 1973, en San Antonio, el pueblo natal de Facundo
Quiroga en los llanos riojanos, Carlos Sal Menem asumi simblicamente
la gobernacin. El gobernador ms joven del pas ya tena 42 aos. All
dijo el gobernador:
Hoy nos sentimos protagonistas de la historia, pues estamos cumpliendo
con un compromiso irrenunciable: instaurar las bases en esta querida
tierra riojana de una sociedad ms justa, sin privilegios ni diferencias de
clase. [...] El peronismo ha ganado las elecciones para que nunca ms
haya un pueblo hambriento y miserable, para que nunca ms se
encarcele, se torture y se mate a mansalva a quienes tengan el coraje de

proclamar a
cara descubierta sus ansias de libertad y su protesta, para que nunca ms
el destino de la patria se halle en manos del imperialismo. [...] La
Revolucin del 25 de mayo de 1973 tiene su sentido ms profundo en la
defensa que harn de ella la Juventud, las FAR y los Montoneros. Hay an
muchos conservadores en el Movimiento y en el gobierno nacional, y esta
es una lucha a muerte.
En Martn Caparrs y Eduardo Anguita, La Voluntad, tomo II,
Buenos Aires.
EZEIZA Y EL FINAL DE CMPORA
El 20 de junio de 1973 fue la fecha elegida para el retorno de Pern.
Acompaado por artistas, polticos, sindicalistas, deportistas y hasta por el
propio presidente Cmpora y el ministro Lpez Rega, el viejo lder viaj
desde Madrid en un avin especialmente preparado para la ocasin.
En los bosques de Ezeiza, a la altura del puente 12 sobre la autopista
Riccheri, se haba preparado el palco y una multitud de alrededor de 2
millones de personas aguardaba la llegada de Pern, quien dirigira un
discurso a la concurrencia. El lugar estaba custodiado por el coronel
retirado Jorge Manuel Osinde, perteneciente a la derecha del peronismo,
junto con un grupo fuertemente armado que tena la orden de reservar los
sectores ms cercanos al palco a los grupos ms tradicionales del
justicialismo, e impedir el acercamiento de la izquierda peronista al
mismo. Cuando las columnas de FAR y Montoneros intentaron ingresar en
las primeras horas de la tarde, fueron sorpresivamente atacados a tiros
desde el palco por los hombres de Osinde. Hubo 13 muertos y 365
heridos.
Ante la falta de seguridad, Pern decidi aterrizar en la base area
militar de Morn y se dirigi por la noche al pas por la cadena de radio y
televisin. En su discurso, evit referirse a los incidentes dijo para un
argentino, no hay nada mejor que otro argentino, parafraseando su
famosa frase para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista,
intentando de este modo unir a su movimiento y a todo el pas.
El 13 de julio, Cmpora y Solano Lima fueron forzados a renunciar por
los sectores tradicionales del peronismo, con el consentimiento de Pern.
Luego de varias negociaciones, fue designado primer mandatario interino
Ral Lastiri, presidente de la Cmara de Diputados y yerno de Lpez Rega.

Se convoc entonces a elecciones presidenciales para el 23 de


setiembre. Sin la realizacin de comicios internos, Pern decidi que su
mujer, Mara Estela Martnez, conocida como Isabel, fuera su compaera
de frmula. Cualquier otro candidato a vicepresidente hubiera trado
enfrentamientos internos, ya que ninguno de los partidarios de la derecha
o de la izquierda peronista, hubiera aceptado a un representante del otro
sector. Pern incluso pens en un extra partidario, el radical Ricardo
Balbn, pero tanto peronistas como radicales no lo permitieron. Isabel era
la nica persona que, segn Pern, no generara problemas.
El breve perodo de Lastiri en la presidencia constituy un notable
avance de las posiciones conservadoras. Volvi la censura a los medios
masivos de comunicacin. Se prohibieron pelculas y libros y fueron
clausurados peridicos y publicaciones opositoras. Se desplaz de sus
cargos a los ministros de la izquierda peronista, como el de Interior,
Esteban Righi, y el de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Puig. El resto del
gabinete se mantuvo bajo la creciente influencia del suegro del presidente
y ministro de Bienestar Social, Lpez Rega.
En las esperadas elecciones se impuso la formula Pern-Pern por casi
el 62% de los votos contra el 25% de la frmula radical Ricardo BalbnFernando de la Ra.
El 26 de junio de 1973, Mario Roberto Santucho, lder del Ejrcito
Revolucionario del Pueblo (ERP), brind una conferencia de prensa.
Declar
La frmula Juan Domingo Pern- Mara Estela Martnez de Pern obtuvo
casi el 62% de los votos en las elecciones de setiembre de 1973. Era

evidente que el arco social que apoyaba al peronismo se haba ampliado.


que el ERP, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores
(PRT), no descartaba la lucha armada. Este grupo sostena que el gobierno
peronista no iba a resolver los problemas del pas y que iban a
fortalecerse las fuerzas armadas como una opcin para pacificar el pas
por medio de un nuevo golpe de Estado.
LOS AOS POR VENIR
La masacre de Ezeiza cierra un ciclo de la historia argentina y prefigura
los aos por venir. Es la gran representacin del peronismo, el estallido de
sus contradicciones de treinta aos. Es tambin uno de los momentos
estelares de una tentativa inteligente y osada para aislar a las
organizaciones revolucionarias del conjunto del pueblo, pulverizar al
peronismo por medio de la confusin ideolgica y el terror, y destruir toda
forma de organizacin poltica de la clase obrera. Ezeiza contiene un
germen del gobierno de Isabel Pern y Lpez Rega, la Triple A, el
genocidio ejercido a partir del nuevo golpe militar de 1976, el eje militar
sindical en que el gran capital confa para el control de la Argentina.
Horacio Verbitsky, Ezeiza, Buenos Aires, Contrapunto, 1986.
EL ERP Y EL NUEVO GOBIERNO
Nosotros sostenamos y con razn, creo, que quienes sostenan a las
Fuerzas Armadas eran las empresas imperialistas. Pensbamos que
mientras el gobierno popular iba a intentar resolver el problema del pas,
se iba a desgastar en la lucha de clases y las Fuerzas Armadas se iban a
fortalecer para prepararse para un nuevo golpe. Por lo tanto la idea era
tregua con el gobierno popular, pero ninguna tregua con las Fuerzas
Armadas y las empresas imperialistas.
Reportaje de los autores a Luis Mattini, ltimo jefe del PRT- ERP, en el
video Historia Argentina 1973-1983, dirigido por
Felipe Pigna.
EL PROYECTO ECONMICO Y EL PACTO SOCIAL
El proyecto econmico ideado por el ministro de Economa, Jos Bel
Gelbard, responda al ideario nacionalista del primer peronismo: una
activa participacin del Estado en la actividad econmica mediante la
nacionalizacin de los depsitos bancarios y del comercio exterior, la ley
de promocin de industrias y el mantenimiento del monopolio estatal en
sectores claves, como el transporte y la energa. Con ello pretenda limitar
la hegemona del capital transnacional, aunque tambin dict una ley de
radicacin de capitales externos para aumentar la produccin. Para
promocionar todas estas actividades, hizo caer en el agro -que deba
aumentar su productividad- y en las buenas condiciones del mercado
internacional sus posibilidades de realizacin. Es decir, se propuso un
proceso de modernizacin del capitalismo nacional aspirando a cambiar
las exportaciones tradicionales por otras de carcter industrial, con mayor
grado de autonoma respecto del capital norteamericano y de la burguesa
agraria.
Para llevar a cabo dicho proyecto, Pern se plante realizar dos
acuerdos: en el plano poltico, con el principal partido de la oposicin, la
UCR, para poder sancionar las leyes en el parlamento; en el plano social;
con los sectores de la burguesa nacional y las direcciones sindicales, en

un intento de conciliacin de clases, propugnada por la ideologa


socialcristiana del peronismo. Este ltimo acuerdo fue el Pacto Social,
firmado el 8 de junio de 1973 por la Confederacin General Econmica
(CGE) y la CGT. La CGE representaba a un arco empresarial que iba desde
empresariado dbil, sectores de la mediana burguesa agraria (Federacin
Agraria Argentina) hasta grandes empresas nacionales, con buenos
vnculos con el capital transnacional. Igualmente, el 15 de junio los
sectores ms poderosos de la economa tambin

La poltica econmica del ministro Gelbard apunt a beneficiar a los


sectores empresarios de origen nacional.
firmaron el Acta de Compromiso y Concertacin por medio de sus
organizaciones: la Unin Industrial Argentina, la Sociedad Rural Argentina
y la Cmara Argentina de Comercio. Sin embargo, la CGT lleg al acuerdo
polticamente dbil por su nula participacin en la campaa electoral, el
desprestigio creciente entre los trabajadores y el surgimiento de
tendencias combativas en la clase obrera. Finalmente, en el Pacto Social
se concert un congelamiento de las tarifas de servicios pblicos -luego
de haber autorizado un aumento-, de precios de los productos esenciales
de la canasta familiar, un mdico aumento salarial del 25% (la CGT haba
reclamado un 160%) y la suspensin de las negociaciones colectivas por
dos aos. Indudablemente el acuerdo no colm las expectativas de los
trabajadores, pero la conduccin sindical se sinti recompensada por ser
considerada por Pern como los representantes de la columna vertebral
del movimiento peronista. Sin embargo, por la baja representatividad de
los firmantes y el rechazo realizado por el sindicalismo combativo, el
principal garante del pacto fue el prestigio del propio Pern.

De acuerdo con el pacto la participacin de los salarios en la renta


nacional aumentara en un perodo de cuatro aos hasta alcanzar el nivel
de principios de los cincuenta; los sindicatos convenan en postergar las
negociaciones colectivas durante un perodo de dos aos y el Estado se
comprometa a aplicar una poltica de control de precios. Una de las
primeras consecuencias del pacto fue que la inflacin descendi
rpidamente. Durante 1973 solo alcanz al 17%.
Uno de los errores ms graves en el que incurrieron los firmantes del
Pacto Social fue suponer que para estabilizar y dinamizar la economa
argentina bastaba con controlar las variables locales como los precios y
los salarios, sin prestarle atencin a cuestiones tan importantes como la
cotizacin del dlar, la tasa internacional de crdito y el precio del
petrleo. Cuando a fines de 1973 estall la crisis mundial del petrleo y el
precio del barril subi un 30% en pocos das, las bases del pacto
comenzaron a tambalear.
EL PACTO SOCIAL Y LA PRDIDA DE PODER DEL MOVIMIENTO
OBRERO
En lo poltico, era potencialmente represivo, al menos en cuanto a sus
implicaciones. Bajo el mismo, y con la legislacin inherente, las huelgas
podan ser declaradas ilegales por el gobierno, el Ministro de Trabajo
quedaba autorizado para imponer la conciliacin obligatoria, y los
sindicatos que organizaran huelgas se exponan a la suspensin o prdida
de sus derechos legales.
Richard Gillespie, Montoneros. Soldados de Pern, Buenos
Aires, Grijalbo, 1987.
PERN PRESIDENTE
El aplastante triunfo electoral de Pern no logr frenar la ola de
violencia. Dos das despus de los comicios fue asesinado Jos Ignacio
Rucci, secretario general de la CGT. El crimen se le atribuy a los
Montoneros y, aunque la organizacin guerrillera nunca se adjudic
oficialmente el atentado, algunos de sus miembros admitieron la autora
del hecho. Poco despus del asesinato de Rucci, hizo su aparicin oficial la
Alianza Anticomunista Argentina, conocida como la Triple A, que, con
financiamiento del Ministerio de Bienestar Social, es decir, con fondos del
Estado, vena actuando con diferentes denominaciones desde los hechos
de Ezeiza. Este grupo paramilitar, que cont con el evidente visto bueno
de Pern, fue incrementando su accionar paralelamente al ascenso del
superministro Lpez Rega en la escala del poder.
ERROR GARRAFAL
La muerte de Rucci fue uno de los yerros garrafales de los Montoneros,
que reconocieron haber aniquilado una de las piezas del dispositivo de
Pern, mecanismo del que tambin formaba parte Lpez Rega. Los
Montoneros creyeron que eliminando a Rucci forzaran su entrada en el
crculo alico de Pern, lo que produjo el efecto contrario. El patrn del
Justicialismo dio luz verde a Lpez Rega para que echara a andar la Triple
A. Los Montoneros tardaran en darse cuenta de que Pern haba decidido
destruirlos como herederos y alternativa poltica para conducir el
Movimiento Justicialista.
Juan Gasparini, Montoneros. Final de Cuentas, Buenos Aires,

La Campana, 1999.
MIENTRAS TANTO...
En Chile.
Desde 1970, el gobierno socialista de Salvador Allende vena cumpliendo
con sus promesas electorales. Llev adelante una poltica en beneficio de
las mayoras populares, nacionalizando importantes empresas
extranjeras.
Estas medidas, junto con el acercamiento de Chile a la Cuba de Fidel
Castro, provocaron la hostilidad del gobierno norteamericano de Nixon,
que decret el bloqueo econmico de Chile. El malestar norteamericano
encontr eco en la oligarqua chilena y comenz la conspiracin.
Finalmente, el 11 de setiembre de 1973, al mando del general Augusto
Pinochet, las fuerzas armadas chilenas bombardearon el Palacio de la
Moneda. En ese episodio muri el presidente. Pinochet asumi el mando e
instaur una feroz dictadura militar que se mantuvo en el poder hasta
1990.

Como durante los primeros gobiernos, la comunicacin entre Pern y sus


seguidores desde los balcones de la Casa de Gobierno se restableci en
su tercer mandato. Sin embargo, el 17 de octubre de 1973 se dirigi a la
multitud detrs de un vidrio blindado, ante el temor a un atentado.
El 12 de octubre de 1973 Pern asumi la presidencia de la Rpublica
por tercera vez. El clima era festivo, a pesar de que la violencia no ceda.
Se produjo una ola de atentados contra unidades bsicas y militantes de
la izquierda peronista sin que la polica se preocupara demasiado por
determinar la autora de los hechos, de modo que aumentaron las
sospechas contra el sector lopezrreguista. El 17 de octubre, Pern volvi
a hablar desde el balcn de la Casa Rosada, pero esta vez, detrs de un
vidrio blindado ante el temor de un atentado: todo un smbolo del
momento poltico que se viva.
En diciembre, el ERP secuestr al
gerente de la petrolera ESSO, Vctor Samuelson y obtuvo 14 millones
de dlares por su rescate. A raz de este hecho varios ejecutivos
extranjeros abandonaron el pas.
El ao 1974 se inici con ms violencia. En enero, el ERP intent copar
el cuartel de Azul, en la provincia de Buenos Aires, donde murieron varias

personas, militares y civiles. Pern denunci en un discurso la supuesta


pasividad del gobernador bonaerense Oscar Bidegain, y este debi
renunciar. Asumi el cargo el vicegobernador Victorio Calabr, muy
vinculado al sector sindical. En realidad, Bidegain perteneca a la izquierda
peronista y no tena ninguna relacin con el ERP, pero el hecho fue
aprovechado para desplazarlo del cargo.
En Crdoba, se produjo un minigolpe realizado por el jefe de la polica
provincial, el teniente coronel Antonio Navarro, quien, por rdenes de
Pern, oblig a renunciar al gobernador Ricardo Obregn Cano y al
vicegobernador Atilio Lpez, ambos vinculados con la izquierda peronista.
Se produjeron disturbios y el Poder Ejecutivo nacional aval lo actuado por
Navarro, designndolo interventor de la provincia. La izquierda peronista
perdi de esta forma las dos gobernaciones ms importantes del pas, que
pasaron a ser ocupadas por notorios miembros de la derecha peronista.
La censura tambin creci, la polica allan las redacciones de varias
publicaciones opositoras, como El Descamisado, de la izquierda peronista
y el diario El Mundo, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
El jefe de la Polica Federal, comisario Alberto Villar, uno de los
organizadores de la Triple A, ascendi a su jefe en la organizacin
terrorista, el ex cabo Jos Lpez Rega, once grados en la jerarqua policial.
As, el Brujo, como lo llamaban por sus prcticas de magia negra, pas,
en un da, de cabo a comisario general.
El 1. de mayo, el gobierno convoc a la Plaza de Mayo para celebrar el
Da del Trabajo y la Unidad Nacional. La izquierda peronista vinculada a
los Montoneros concurri con sus propias consignas. La ms repetida fue:
Qu pasa, general que est lleno de gorilas el gobierno popular?
cuestionando la poltica de Pern y el incumplimiento de sus promesas
electorales. Pern reaccion violentamente y calific a los jvenes como
imberbes y estpidos. Las numerosas columnas de la izquierda
peronista se retiraron y dejaron ms de la mitad de la plaza vaca,
exteriorizando la crisis que viva el movimiento.
IMBERBES Y ESTPIDOS
Compaeros. Hace hoy veinte aos que en este mismo balcn y con un
da luminoso como este habl por ltima vez a los trabajadores
argentinos. Fue entonces cuando les recomend que ajustasen sus
organizaciones porque venan tiempos difciles. No me equivoqu ni en la
apreciacin de los das que venan ni en la calidad de la organizacin
sindical, que se mantuvo a travs de veinte aos, pese a estos estpidos
que gritan. Deca que a travs de estos veinte aos, las organizaciones
sindicales se han mantenido inconmovibles, y hoy resulta que algunos
imberbes pretenden tener ms mritos que los que lucharon durante
veinte aos [...].
Nos hemos reunido nueve aos en esta misma plaza, y [...] hemos estado
de acuerdo en la lucha que hemos realizado por las reinvindicaciones del
pueblo argentino. Ahora resulta que, despus de veinte aos, hay algunos
que todava no estn conformes con todo lo que hemos hecho.
Discurso pronunciado por el General Pern el i. de mayo de
1974.

El 1. de mayo de 1974 la izquierda peronista se retir de la Plaza de


Mayo manifestando su disconformidad con el giro a la derecha del
gobierno de
Pern.
LOS MONTONEROS Y PERN
El proyecto de Montoneros planteaba que la Argentina deba optar
entre la liberacin o la dependencia del imperialismo que, segn ellos,
estaba representado por las grandes empresas multinacionales y sus
aliados locales, la oligarqua industrial, financiera y terrateniente nativa.
Frente a ellos, se alzaba lo que llamaban la nacin, representada por el
pueblo peronista (obreros, marginales, estudiantes, etc.) y sus aliados: la
burguesa nacional urbana y rural. Esa alianza de clases se expres en el
FreJuLi, liderado por Pern, quien llevara a cabo el proyecto del
socialismo nacional, para lo cual deba destruir a los sectores burcratas
y burgueses del propio movimiento popular. Es decir, su visin tena dos
presupuestos: que Pern se haba convertido al socialismo y que los
burcratas y burgueses apoyaran al proyecto de liberacin nacional y
social, que sera liderado por Pern y los sectores radicalizados (de
izquierda) del movimiento. Esas premisas los obligaron a mantenerse
dentro del movimiento peronista y apoyar las medidas del gobierno. De
esa manera crecieron fcilmente, pues gran parte del pueblo era
peronista, y se transformaron en la principal fuerza de izquierda en el
pas. La central participacin en la campaa electoral que llev a Cmpora
a la presidencia les dio transitoriamente espacios de poder en el gobierno:
ocuparon 8 bancas de diputados nacionales, y ms de 50 cargos electivos
en las provincias y municipios; varios gobernadores electos eran cercanos

a sus posiciones, como Oscar Bidegain (Buenos Aires), Obregn Cano


(Crdoba), Jorge Cepernic (Santa Cruz), Miguel Ragone (Salta) y Alberto
Martnez Baca (Mendoza). Tambin contaron con influencia en el Ministerio
del Interior, dirigido por Esteban Righi, en el de Relaciones Exteriores,
encabezado por Juan Carlos Puig, y en el Ministerio de Educacin de Jorge
Taiana. En la Universidad de Buenos Aires fue nombrado interventor
Rodolfo Puiggrs y varios nuevos decanos y profesores tambin
simpatizantes de Montoneros. A su vez, los montoneros crearon instancias
organizativas de masas, como la Juventud Peronista Regional en los
barrios, la JUP (Estudiantes Universitarios), la JTP (Trabajadores), el MVP
(Movimiento de Villeros Peronistas), la Agrupacin Evita de la rama
femenina para incorporar a las mujeres al movimiento peronista. Todas
esas instancias fueron conocidas como la Tendencia Revolucionaria del
Movimiento Peronista.
Sin embargo, Montoneros tuvo su principal base social en los barrios y
en el
estudiantado, pero nunca logr disputarle seriamente el poder dentro del
movimiento obrero a los sectores tradicionales del sindicalismo peronista.
A su vez, su poltica de mantenerse dentro del peronismo los llev a
callar ante las posturas de derecha de Pern: apoyaron el Pacto Social,
toleraron la nueva Ley de Asociaciones Profesionales o la de inversin de
capitales extranjeros; incluso, acataron la denuncia del propio Pern
contra los infiltrados marxistas en el movimiento.
Pern fue explicitando sus decisiones polticas respecto de su proyecto
-que no era el de Montoneros- de acercamiento a los sectores de derecha
del movimiento, en detrimento de su ala izquierda, que fue desplazada de
todas las instancias de poder.
El camino elegido por Pern fue claro: a la semana siguiente del retiro
de Montoneros de la plaza luego de acusarlos de infiltrados de izquierda y
jvenes imberbes, condecor al general golpista chileno Augusto
Pinochet.
Continuando con la escalada contra la izquierda peronista, envi al
parlamento una nueva ley de Seguridad con modificaciones al Cdigo
Penal y caractersticas altamente represivas. Esto provoc la renuncia de
todos los diputados de la Juventud Peronista, que se negaron a cumplir la
orden de aprobar la ley sin discutirla. Diez das ms tarde, muri
asesinado por la Triple A el padre Carlos Mugica, sacerdote catlico del
Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, quien haba luchado toda su
vida por los
Frente a los graves problemas polticos que acechaban al movimiento,
los sntomas claros de que el pacto social no se estaba cumpliendo y ante
los fuertes rumores que circulaban acerca la fragilidad de la salud del
presidente, la CGT convoc para el 12 de junio a un acto en la Plaza de
Mayo para respaldar a Pern. Ese da el viejo lder lanz una convocatoria
a los peronistas a estar atentos. Yo s que hay muchos -dijo- que quieren
desviarnos en una o en otra direccin, pero nosotros conocemos
perfectamente nuestros objetivos y
derechos de los ms necesitados.

Durante los funerales de Juan D. Pern miles de personas se congregaron


para despedir al lder.
marcharemos directamente a ellos, sin influenciarnos ni por los que tiran
desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda. El gobierno del
pueblo es manso y es tolerante, pero nuestros enemigos deben saber que
tampoco somos tontos.
Pern termin su discurso diciendo: Les agradezco profundamente el
que se hayan llegado hasta esta histrica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis
odos la ms maravillosa msica que, para m, es la palabra del pueblo
argentino.
El de ese da fue el ltimo discurso del lder, que muri el i. de julio de
1974. El pas se conmocion profundamente no solo por el dolor que
caus la muerte de Juan Domingo Pern, de 78 aos de edad, sino por el
incierto futuro que se avecinaba.
TRAGEDIA
Ese da Pern fue el hombre, no fue el estratega fro, fue el hombre
emocionado y reaccion emocionalmente, reaccion con insultos que no
forman parte del discurso poltico. Pern se sali de las casillas y esto
desencaden lo que eran ya diferencias polticas muy duras e incluso con
enfrentamientos violentos dentro el peronismo, desencaden en la Plaza
de Mayo una batalla campal entre la media plaza espantada que decidi
retirarse con los compaeros que formaban parte de nuestro sector y la
media plaza que quera quedarse, que era el sector ortodoxo. Pero la
media plaza que quera quedarse tambin se iba persiguiendo a los
nuestros o sea que el acto dur escasos minutos y en buena medida este
hecho fue tomado por la estrategia represiva sobre la cual se desarrollara
el Proceso de Reorganizacin Nacional para profundizar el aislamiento
poltico de los militantes de nuestro sector al efecto de procurar consenso
social para el exterminio fsico.
Reportaje de los autores a Mario Firmenich, lder de los Montoneros, para
el documental Historia Argentina 1976-1983,
dirigido por Felipe Pigna.
LA MSICA MS MARAVILLOSA
Se rarifica el ambiente econmico y eso le provoca a Pern un estado de
insatisfaccin tambin personal. Y entonces, como sola hacer l, decide
hablar a la gente, decide hablar a su pueblo y se convoca

espontneamente
la gente frente a la Plaza de Mayo donde Pern va a hablar, y se rene
una multitud ese 12 de junio en Plaza de Mayo y Pern ah explica que
todo el programa econmico que se haba iniciado con su gobierno estaba
sufriendo serias dificultades, por obra de los especuladores, por obra de
los agiotistas, por obra de los empresarios que no entendan que tenan
que tener una conducta responsable. Y hace un llamado a la gente para
que se encolumne nuevamente detrs de los postulados que l haba
venido a defender en la Argentina.
[...] En aquel entonces Pern no saba que era la ltima vez que le
hablaba a su pueblo y falleci tres semanas despus. Pero dijo una frase
que ha quedado ah inscripta en la historia: 'Llevo en mis odos esta
msica maravillosa que es la palabra del pueblo argentino'.
Reportaje de los autores a Antonio Cafiero para el documental Historia
Argentina 1973-1976, dirigido por Felipe Pigna.
COMPROMISO
Es su sentida vivencia militar la que le permite tomar conciencia del pas
real con sus necesidades, sufrimientos y afanes del hombre argentino. Es,
consecuentemente, el transcurrir del Pern militar lo que impulsa al Pern
poltico a enarbolar decididamente la bandera de la justicia social, con
estricto carcter nacional. Sabemos que, a pesar de esta infausta hora, los
enemigos de todo lo argentino, tanto internos como externos, redoblarn
sus indignos esfuerzos para quebrar la magna obra de unin nacional que
vos conducas. Pero os aseguro, seor general, que no lo conseguirn.
Hoy y aqu, frente a vuestro cuerpo yacente y en presencia de vuestra
alma inmortal, yo, como comandante general del Ejrcito Argentino, os
reitero nuestro compromiso de apoyar, con toda decisin y con todos los
medios a nuestro alcance, la continuidad del proceso institucional.
Discurso pronunciado por el comandante general del Ejrcito, Leandro
Anaya, despidiendo los restos de Pern, La Nacin, 4
de julio de 1974.
LOS MONTONEROS SIN PERN Y EL PASO A LA LUCHA
ARMADA
Muerto Pern, la ofensiva de la derecha fue ms contundente:
procedieron a la intervencin de los sindicatos disidentes (SMATACrdoba; el Sindicato Grfico conducido por Ongaro; Luz y Fuerza,
encabezada por Agustn Tosco), a la prohibicin de las publicaciones de
Montoneros; a la destitucin de los gobernadores de las provincias de
Salta (Ragone) y Santa Cruz (Cepernic) protegidos por el propio estado de
los grupos parapoliciales pertenecientes a la Triple A. A su vez, Oscar
Ivanissevich ocup el cargo de ministro de Educacin y nombr como
interventor de la Universidad de Buenos Aires a Alberto Ottalagano, dando
inicio a una escalada que concluy con ms de quince universidades
intervenidas, el despido de 4.000 docentes y ms de 1.600 estudiantes
presos, basndose en la ley Universitaria de marzo de 1974, que prohibi
realizar actividades polticas en la universidad.
Frente al asesinato de varios de sus militantes y la destruccin con
bombas de la mayora de sus locales partidarios, el 6 de setiembre la
organizacin Montoneros decidi pasar a la clandestinidad y retornar a la

lucha armada. En el mismo mes se sancion una nueva Ley


Antisubversiva que estableci - entre otras cosas- la crcel de 3 aos para
los dirigentes de huelgas declaradas ilegales, y de hasta cinco contra
periodistas que publicaran informaciones que pudiesen ser consideradas
tendientes a eliminar el orden institucional.
La primera accin militar de Montoneros fue el secuestro de los
hermanos Jorge y Juan Born, directivos del grupo Bunge & Born, uno de los
ms poderosos del pas. Por la liberacin de los Born obtuvieron un
rescate de 60 millones de dlares, lo que contribuy a mejorar
notablemente el aparato militar y propagandstico de la organizacin. En
noviembre de 1974 mataron a Alberto Villar, un represor que haba
participado primero en fuerzas oficiales del Estado y luego en la Triple A.
Este fue el inicio de una serie de ataques que denominaron justicia
montonera.
En 1975, Montoneros tuvo la ltima iniciativa de carcter poltico: cre
el Partido Autntico (PA) para participar en las elecciones de la provincia
de Misiones. Este partido estaba integrado por los gobernadores de la
izquierda peronista depuestos por Pern, viejos sindicalistas combativos y
las organizaciones de base de Montoneros. Su propuesta era recuperar
al peronismo, rescatando como propia la figura del viejo lder. A mediados
de ao, el Partido Autntico extendi su representacin a gran parte del
territorio nacional. Su crecimiento y sobre todo su acercamiento a otros

Oscar Alende fue uno de los polticos que conformaron, a travs del
Frente Electoral, el Partido Autntico. Aos ms tarde se convertira en el
lder del Partido Intransigente.

sectores de izquierda para conformar un Frente Electoral, junto con figuras


como Oscar Alende, H. Sueldo (Alianza Popular Revolucionaria) o Hctor
Sandler (Corriente
Argentina
Revolucionaria), inquiet a la derecha. El Partido Autntico fue declarado
ilegal en la Navidad de 1975 tras el fallido ataque por parte de guerrilleros
del ERP al regimiento de Monte Chingolo. El gobierno de Isabel Pern
involucr a miembros del Partido Autntico en la fallida operacin
guerrillera y gran parte de la prensa se hizo eco de estas versiones
asegurando que se haba tratado de un operativo conjunto del ERP y los
Montoneros, cuando en realidad se trat de una operacin llevada
adelante exclusivamente por combatientes del ERP.
expresin poltica, la con sus fuerzas diezmadas por la
Sin una guerrilla, claramente
represin de las fuerzas militares, el accionar de la Triple A y los grupos
paramilitares, volc sus ltimas fuerzas a la lucha armada. Estas ltimas y
escasas acciones militares de la guerrilla antes del golpe militar, aun
aquellas realizadas para apoyar algn conflicto gremial, o una huelga, no
fueron bien recibidas por la mayora de la poblacin.
LA CLANDESTINIDAD
Lo nico que podamos esperar con la muerte de Pern y con el poder en
las manos de Isabel Pern y Lpez Rega era que llegara el momento del
golpe de Estado en donde nosotros bamos a ser la vctima principal.
Cualquier hombre de la calle poda decir en aquella poca que Isabel no
iba
a durar tres meses. De modo que antes de esos tres meses nosotros
decidimos preservarnos pasando a la clandestinidad. Y esto fue un grave
error estratgico, un error poltico, porque de ltima priorizamos una
defensa antes que una defensa poltica, que hubiera sido la bsqueda de
la ampliacin del consenso. Entonces aquel hecho del 1. de mayo de
1974 se agudiza con el pase a la clandestinidad. Nuestro aislamiento
poltico se agudiz.
Reportaje de los autores al jefe montonero Mario Firmenich para el
documental Historia Argentina 1973-1976, dirigido por
Felipe Pigna
GOBIERNO DE MARA ESTELA MARTNEZ DE PERN
Mara Estela Martnez de Pern, tambin llamada Isabel o Isabelita,
asumi la presidencia de la Repblica, luego de la muerte de Pern. De
inmediato, apareci como figura principal su secretario privado, Lpez
Rega. La influencia de Lpez Rega empez a hacerse evidente en todos
los aspectos de la poltica del gobierno.
BROMA DEL DESTINO
Asume M. Estela Martnez de Pern; y esto casi pasar a la historia como
una broma del destino, pero de cualquier manera era vice presidenta y
asciende al cargo de presidente. No la estoy criticando a ella porque su
preparacin previa no permita esperar otra cosa pero en todo caso fue un
desastre nacional.
Reportaje de los autores a Alvaro Alsogaray para el documental Historia
Argentina 1973-1976, dirigido por Felipe
Pigna.

El ERP continu atacando cuarteles y decidi crear un frente guerrillero


rural, en la provincia de Tucumn. Hasta ese momento, los diferentes
grupos

guerrilleros haban centrado su actividad en las ciudades, la creacin de


una guerrilla rural responda a la estrategia de formar un ejrcito
revolucionario que pudiera enfrentar a las fuerzas armadas oficiales,
vencerlas, tomar el poder e instalar un gobierno socialista, tal como haba
sucedido en Cuba y Vietnam.
La eleccin de Tucumn respondi a que la geografa ayudaba a este
tipo de prcticas y a la tradicin de lucha del pueblo de esa provincia.
Mario Roberto Santucho, jefe del ERP, pensaba que el gobierno, primero el
de Pern y luego el de su mujer, eran incapaces de solucionar los
problemas del pas, y que esa situacin iba a terminar con un golpe de
Estado. A partir de ese momento, el pueblo vera el accionar guerrillero
como la nica forma de transformacin y se sumara masivamente al ERP;
para ello, debera existir un grupo entrenado para servir de vanguardia.
Naci as la compaa de monte Ramn Rosa Jimnez, en junio de
1974. La cantidad de sus integrantes y la calidad de sus acciones militares
fueron exageradas tanto por el ERP, en su afn propagandstico, como por
el Ejrcito para justificar su participacin en la represin. En un primer
momento, fueron efectivos de la polica tucumana y de la Federal los que
intentaron reprimir a los guerrilleros, accionar que se desarroll
prcticamente en secreto.
A comienzos de 1975, el decreto 261 del Poder Ejecutivo Nacional
encarg la lucha antisubversiva al Ejrcito y le orden neutralizar y
aniquilar la accin de los elementos subversivos en la provincia de

Tucumn. En octubre de ese ao, este decreto se hara extensivo a nivel


nacional.
La Triple A, que ya se haba cobrado ms de 500 vctimas, lanz una
Luego de la muerte de Juan D. Pern, la propaganda del gobierno centr
su estrategia en presentar a su esposa como su principal discpula.

Durante su gobierno, Mara Estela Martnez de Pern estuvo fuertemente


influenciada por el ministro de Bienestar Social y secretario de la
presidencia, Jos Lpez Rega (a su derecha en la imagen), responsable de
innumerables episodios de corrupcin y fundador de la organizacin
terrorista Triple A.
Frente a todos estos hechos, el Estado mantuvo una pasividad que se
confunda con la complicidad. Investigaciones judiciales
posteriores demostraron que la Triple A funcionaba en las oficinas del
Ministerio de Bienestar Social, a pocos metros de la Casa Rosada. El
financiamiento de los operativos provena de fondos estatales y las
rdenes eran invariablemente decididas por Lpez Rega y miembros de
las fuerzas de
campaa intimidatoria en todo el pas. Sus destinatarios fueron artistas,
escritores, cantantes, periodistas y actores que no gozaban de la simpata
de Lpez Rega o eran opositores al gobierno. Aparecieron las llamadas
listas negras. Figurar en ellas significaba no poder trabajar y, adems,
una amenaza de muerte. Comenz, de esta manera, la ola de exilios.
seguridad. En las Fuerzas Armadas volvi a tomar vigor la doctrina de
la seguridad nacional.
OTRA VEZ LA SEGURIDAD NACIONAL
Qu es este tema de la Seguridad Nacional? Es un tema que nace en la
Conferencia de Panam, en la escuela militar de Panam, donde los
ejrcitos de todo el Cono Sur y el Caribe son aleccionados por los Estados
Unidos. Es la exaltacin de la teora anticomunista (el enemigo es el
comunismo) y de todo lo que permita la aniquilacin. Aniquilar al
adversario, en el sentido ms tremendo de la palabra cualquiera sea el

medio, estaba convalidado por la cuestin de la Seguridad Nacional.


Reportaje de los autores a Monseor Justo Laguna, para el documental
Historia Argentina 1973-1976, dirigido por Felipe
Pigna.
EL CONFLICTO OBRERO
Las tradicionales 62 organizaciones peronistas se desprestigiaron en
esos aos y surgieron nuevas tendencias en el seno del movimiento
obrero, denominadas combativas, clasistas o de liberacin, cuyos
lderes fueron, entre otros Agustn Tosco, Ren Salamanca y Raymundo
Ongaro.
Al asumir Cmpora y firmado el Pacto Social, se produjeron 120
conflictos - de junio a setiembre de 1973- en que se reclamaron desde
mejores condiciones de trabajo (salubridad, recalificacin, etc.) hasta la
reincorporacin de obreros cesanteados. Estos conflictos se dieron en un
clima de efervescencia poltica democrtica luego de la cada de la
dictadura militar y en una coyuntura econmica favorable (mejoramiento
de los saldos exportables). La direccin de las luchas estuvo en las
asambleas y en las comisiones internas de cada lugar de trabajo,
apelando a mtodos de democracia directa y dirigidos por corrientes
combativas enfrentadas a la tradicin burocrtica de las conducciones
sindicales. Es decir que el conflicto se dio en dos planos: frente a las
patronales por las reivindicaciones obreras y frente a la burocracia sindical
por la democracia en el interior de los gremios.
Ese clima de libertad para expresarse se redujo con la llegada de Pern
al gobierno, que se propuso destruir el peso social y poltico que los
sectores de izquierda (peronistas o no) haban adquirido en el movimiento
obrero. Con ese fin tom medidas para fortalecer con su prestigio a la
derecha, representada por los viejos jerarcas sindicales. Ya en noviembre
de 1973 se reform la Ley de Asociaciones Profesionales, de modo que dio
mayor poder a los sindicatos: se extendi el mandato sindical de 2 a 4
aos, se posibilit la rendicin de cuentas cada dos aos en vez de
anualmente, se los facult para intervenir seccionales, se suspendi el
mandato de los delegados electos en la fbrica, se elimin la existencia
de sindicatos por empresa (como SITRAC- SITRAM) y se les otorg
garantas equivalentes a la inmunidad parlamentaria. Es decir, Pern
gener un instrumento legal para expulsar de los gremios a quienes lo
incomodaran.
Sin embargo, el Pacto Social ingres al poco tiempo en una etapa
difcil: la situacin econmica desmejor por la crisis del petrleo, que
produjo un aumento significativo en los insumos importados. El
empresariado reaccion intentando subir los precios, ante lo que el
presidente convoc a la Comisin
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
de Precios Salarios y calidad de vida para preservar el Pacto. Pero los
precios suban y la burocracia sindical se debilitaba ante sus bases, que
vean perder su poder adquisitivo y eran dirigidas a la lucha por el
sindicalismo combativo. El Pacto Social haba desarmado a los jefes
sindicales de su capacidad de presin (al no poder debatir salarios ni

condiciones de trabajo), en tanto los empresarios haban preservado su


capacidad de presin sobre el gobierno, porque ellos podan decidir sus
planes de inversin, aumentar la produccin o generar recesin y
desabastecimiento.
Paralelamente, por un decreto presidencial denominado la Gran
Paritaria Nacional (9 de diciembre de 1974), se estableci la continuidad
de los convenios de trabajo existentes congelando el debate sobre las
condiciones laborales, lo que aument aun ms el desprestigio de la
burocracia sindical. En ese contexto, recrudecieron los conflictos
gremiales en que perdan influencia los jefes sindicales tradicionales.
El 27 de marzo de 1974 se firm un nuevo acuerdo entre la CGE y la
CGT, por el que se convino un aumento de precios y salarios. Pero el
aumento real de precios provocado por los empresarios fue superior al
convenido, y las medidas de fuerza crecieron a pesar de la CGT. Era
evidente que las centrales obrera y patronal no podan garantizar lo que
firmaban. A tal punto que entre marzo y junio los conflictos fueron los ms
numerosos desde la asuncin de Cmpora en 1973, a pesar de que
muchos fueron declarados ilegales.
A la muerte de Pern, la disputa en el seno de la propia burocracia se
agudiz: el sector de las 62 organizaciones, liderado por el metalrgico
Lorenzo Miguel, plante la necesidad de que el sindicalismo actuara como
grupo de presin sobre el gobierno y de que no fuera parte del mismo,
aunque fuera peronista. Esta tendencia triunf y desde entonces la
llamada patria metalrgica fue un actor aun ms importante en el
proceso poltico.
Paralelamente, se agudiz la crisis econmica con el cierre del mercado
de carnes rojas argentinas en Europa, lo cual fue un detonante para la
cada del ministro Gelbard y la asuncin de Gmez Morales, un viejo
peronista que ya haba ocupado ese cargo en el ltimo gobierno de Pern
en los aos cincuenta. El nuevo ministro intent una alianza con los
grandes grupos econmicos: dio un aumento salarial del 15% (que en
menos de un mes fue sepultado por el aumento de precios), mientas
sostena la represin a los huelguistas, logrando que disminuyeran los
conflictos. Amparados en la nueva ley de seguridad y en la ley de
asociaciones profesionales, el Ministerio de Trabajo o los propios jerarcas
sindicales actuaron destituyendo de sus puestos a los dirigentes
combativos.
EL NUEVO CLIMA POLTICO EN LAS FBRICAS
Se observa en ese momento la facilidad con que los trabajadores
pasaban de reivindicar en el plano de las condiciones de trabajo a
cuestionar las relaciones de autoridad en las empresas. No forzaramos la
realidad si afirmramos que las fbricas vivieron durante estos aos en
estado de rebelda. [...] Si antes los portavoces de los trabajadores que
surgan en las huelgas de fbrica terminaban, a menudo, aceptando los
despidos, cobrando la indemnizacin y abandonando la lucha, en esta
nueva coyuntura eran rodeados de la solidaridad del colectivo obrero y
resistan la dimisin.
Juan Carlos Torre, Los sindicatos en el poder, Buenos Aires,
CEAL, 1985.

La resistencia obrera fue paralizada por la fuerte represin. Pero era un


gobierno peronista el que la encabezaba, lo que distanci a los dirigentes
de los trabajadores porque estos le seguan asignando legitimidad a un
gobierno electo y justicialista. La nica expresin de desaliento fue dada
por el alto ausentismo al trabajo, que era protegido por la legislacin
laboral vigente (Ley de Contrato de Trabajo).
Pero en mayo el proceso inflacionario sigui; el salario cay un 20,5%
desde junio del 73, lo que llev, el 31 de mayo de 1975, a la renuncia del
ministro de Economa Gmez Morales y a la asuncin de Celestino
Rodrigo, un hombre de Lpez Rega, quien llev adelante un plan de ajuste
violento -conocido como el Rodrigazo- que tuvo una respuesta obrera
inmediata: miles de trabajadores del cinturn industrial abandonaron o
tomaron las fbricas sin contar con la conduccin de los sindicatos,
culminando en jornadas de huelga de las ms contundentes de la historia
argentina. Por eso la CGT se vio obligada a ponerse al frente de la lucha y
consigui aumentos salariales. El empresariado no protest y comenz a
buscar la solucin en un nuevo golpe de Estado. El gremio metalrgico,
liderado por Miguel, convoc a una marcha de agradecimiento a Isabel
Pern por el aumento otorgado el 24 de junio. Y el 27 convoc a toda la
CGT, pidiendo la renuncia de Rodrigo y de Lpez Rega; esto dio inicio a un
mes de conflictos radicalizados que concluyeron con la presentacin de la
renuncia de ambos. Luego de una confusa transicin,la patria
metalrgica impuso un gabinete con viejos dirigentes polticos del
peronismo. Entre ellos, en el Ministerio de Economa asumi Antonio
A veces el NO es ms positivo que el SI.
ym
NO
use electricidad con moderacin
UM9TCR DG EO.CW. Ce U, H*M1M
La crisis del petrleo, desatada a fines de 1973, provoc un aumento del
combustible cercano al 40%. Esto complic los planes del gobierno
peronista y puso en riesgo la viabilidad del Pacto Social. El gobierno lanz
campaas invitando a la poblacin a ahorrar energa.
Cafiero, quien intent sin xito un nuevo acuerdo entre los diferentes
sectores y cre el Instituto Nacional de Remuneraciones, Productividad y
Participacin. Los sectores ms concentrados del capital se distanciaron
de la CGE y crearon la APEGE (Asamblea Permanente de Entidades
Gremiales Empresarias) en agosto de 1975, integrada por la Sociedad
Rural Argentina, las ConfederacionesRurales
argentinas, la Cmara Argentina de Comercio y la Cmara de la
Construccin, entre otras, que comenzaron a reclamar la necesidad de
poner orden a los conflictos y establecer reglas econmicas favorables a
sus intereses. Los sectores del peronismo estallaron en la crisis. En enero
de 1976 Isabel Pern desplaz a Cafiero junto con el ncleo de antiguos
dirigentes peronistas. Convoc nuevamente a la vieja guardia
lopezrreguista acompaada por el gran capital financiero e industrial, que
ubic como Ministro de Economa a
Sebastin Mondelli, un conocido banquero. Pero los nimos patronales
no se aplacaron y la APEGE lanz el 16 de febrero la primera huelga

patronal de la historia para presionar al gobierno. Simultneamente, los


sectores obreros intentaron organizarse en los barrios y en las fbricas al
margen de la burocracia sindical, creando comisiones coordinadoras y
asumiendo posturas combativas, pero ya era demasiado tarde. El 24 de
marzo de 1976 se produjo un nuevo golpe de Estado, mediante el que las
Fuerzas Armadas asumieron el poder poltico como representantes de los
intereses de los grandes grupos econmicos. Para poder aplicar el
proyecto de esos grupos, que consista en garantizar una
mayor concentracin de las riquezas, fue necesario destruir las
organizaciones poltico-sociales que luchaban por impedirlo.
ISABELITA
A partir de la desaparicin del lder, lsabelita empu el bastn de mando,
pero en realidad quien diriga sus pasos era Lpez Rega, que se haba
transformado en el poder detrs del trono. Inepta para resolver los
mltiples problemas de gobierno, Isabel solo atinaba a enfermarse en
forma reiterada. Su personalidad inestable la haca caer en actitudes
contradictorias. La violencia -deca- busca sacar las Fuerzas Armadas a la
calle, pero no lo voy a consentir. Soy una mujer frgil pero tengo
carcter. (8-10-74). Pero meses ms tarde se firmaba el decreto que
ordenaba a las Fuerzas Armadas aniquilar la subversin. Otras veces
apelaba a actitudes contemporizadoras, como cuando pidi a los lderes
sindicales en la CGT: no me lo silben mucho al pobre Mondelli, su sexto
ministro de Economa.
A pesar de haber sido la primera mujer que en Amrica lleg a la
presidencia de una repblica, no se distingui por defender los derechos
de sus congneres. Muy por el contrario, fue ella quien vet la ley de
patria potestad compartida aprobada por el Congreso, porque era muy
izquierdizante. Tambin apoy a Lpez Rega cuando este, en aras de una
Argentina Potencia de por lo menos 50 millones de habitantes para el
ao 2000, prohibi el uso libre de anticonceptivos.
Unas horas antes de ser derrocada por el golpe de Estado, festejaba con
unas masitas y bocaditos el cumpleaos de una empleada suya en la Casa
Rosada. Al subir al helicptero que deba llevarla a Olivos, los militares le
comunicaron que quedaba detenida.
Emiliana Lpez Saavedra, en Nuestro Siglo, Buenos Aires,
Crnica, 1994.
LA HISTORIA NO SE DETIENE
Yo estoy absolutamente convencido de la profunda razn de la lucha del
pueblo en defensa de sus derechos. Una cita de San Martn nos ensea:
Sers lo que debas ser o no sers nada. Creo que no es para repetirla en
la escuela, sino para practicarla en la vida. Mis opiniones se han formado
a lo
largo de ms de veinte aos de militancia sindical, y eso me ha servido
para consolidarlas y no para renegar de ellas, menos en el terreno de las
dificultades. Y lo que me demuestra que nuestros ideales son correctos,
que son lo ms humanos que existen, es que no pierden vigencia
histrica. La historia no se detiene. Por ms que se lo quiera negar; por
ms mentiras que inventen, por ms represin que apliquen. Tendrn que
hacer lugar a los derechos de la gente.

Agustn Tosco, en revista Umbrales, ao 6, N. 11, abril de


1999.
LA CULTURA DE LOS 70
Los aos sesenta anunciaron una verdadera crisis de hegemona en la
clase dominante: aparecieron nuevas actitudes frente a los valores
representados y difundidos. Todo comenz a ser cuestionado, desde la
cotidiana autoridad familiar y escolar, la relacin entre el patrn y los
trabajadores, hasta la llamada penetracin cultural imperialista a travs
de diferentes medios de comunicacin, que era vista como el correlato de
la injerencia de las empresas multinacionales en la economa argentina.
Es decir, la crtica al orden social establecido impuls, desde lo ideolgico,
una cantidad de iniciativas poltico- culturales que impugnaron la cultura
burguesa, basada en el consumo, el individualismo y la superficialidad, a
la vez que se planteaba otra cultura alternativa, con identidad y valores
propios, la llamada contracultura.
As, en las artes plsticas naci en 1970, como continuador del
Instituto Di Tella, el CAYC (Centro de Arte y Comunicacin) que impuls un
arte al aire libre, innovador y comprometido, que invocaba temas polticos
como la masacre de Trelew. En sus proclamas, el CAYC plante que el
arte es una forma de ideologa tal como la poltica, la moral, el derecho o
las costumbres agregando no existe un arte en los pases
latinoamericanos, pero s una problemtica propia, consecuente con su
situacin revolucionaria. Otros artistas ya consagrados como Carlos
Alonso y Antonio Berni fueron a su vez profundizando en sus obras la
denuncia social y poltica.
En el aspecto musical esta corriente contracultural abarc todos los
espacios: la balada, el tango, el rock y el folclore.
Dentro del primer gnero, -la balada- Nacha Guevara junto con Alberto

El do Sui Generis, integrado por Charly Garca y Nito Mestre. En sus


letras se reflejaron las preocupaciones de los jvenes de su tiempo, entre
ellas los avatares polticos del pas, en temas como el militarismo, la
censura y la crtica a la moral burguesa.

Durante la dcada de 1960, la msica


Favero interpretaron poemas de Mario Benedetti, representante de la
poesa con contenido poltico-social; el cantautor cataln Joan Manuel
Serrat, que fue consagrado inicialmente como un cantor romntico,
homenaje al poeta Miguel Hernndez, asesinado durante la Guerra Civil
Espaola, y dedic La montonera a los militantes de dicha organizacin
poltico-militar.
El tango de vanguardia sigui marcado por Astor Piazzolla y Eduardo
Rovira junto con los tradicionales Anbal Troilo y Osvaldo Pugliesse. Pero
la irrupcin en la escena tanguera desde mediados de 1960 del Cuarteto
Cedrn, que musicalizaba a poetas militantes como Ral Gonzlez Tun y
Juan Gelman, ratific el nuevo clima de poca al conjugar identidad,
renovacin y
compromiso.
En el rock reafirm su presencia la msica acstica, y el conjunto que
marc el perodo fue Sui Generis, formado por Charly Garca y Nito Mestre,
quienes de las angustias adolescentes de su primer disco Vida avanzaron
a duras crticas sociales
en Instituciones. Len
Gieco present su Hombres de Hierro como una reflexin acerca del
levantamiento popular de 1972 denominado el Mendozazo y en clara
alusin a la identidad cultural
argentina reinterpret ritmos latinoamericana.
Gustavo
latinoamericanos en consonancia con Santaolalla y su grupo Arco Iris la
recuperacin de la idea de la unidad lanzaron el disco Sudamrica. Luis
latinoamericana, propia de este perodo. As qued reflejado en lbumes
como Cantata sudamericana, con letra de Flix Luna y msica de Ariel
Ramrez.
Alberto Spinetta,
en clave
surrealista, sac en 1972 Artaud.

Pero fue en el folclore que cobr ms fuerza tanto el tema de la


identidad cultural
como la
denominada
cancin
comprometida. Desde la irrupcin en la dcada anterior del movimiento
del Nuevo Canto, los setenta fueron el auge del gnero. Se
complementaron los viejos como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa,
con nuevos intentos vocales como el de Los Trovadores, llegaron desde la
orilla oriental del Ro de la Plata Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti, y
desde Chile, Vctor Jara (asesinado por la dictadura pinochetista) y el
grupo Quilapayn. Estos cantantes y compositores se destacaron por su
calidad y por el contenido social y poltico de sus mensajes.
En forma paralela,tuvieron continuidad en esta etapa los trayectos
musicales provenientes del Club del Clan con el auge de Palito Ortega,
difusor de canciones pegadizas, ancladas en los valores tradicionales de la
familia y la pareja. Tambin se destac Sandro, quien con ms audacia
escnica imitaba los movimientos de Elvis Presley.
CONTRAINFORMACIN
Muchos cantantes de protesta como Daniel Viglietti se plantearon una
tarea que podra llamarse de contrainformacin, en el sentido de
desalienar al oyente de las toneladas de canciones y de msica que lo
condicionan y lo llevan a aceptar un sistema impuesto, pero con la
salvedad que hizo su compatriota Alfredo Zitarrosa: No creo en una
cancin que pueda llevar a alguien a hacer nada que ya no tena dentro
como cosa posible.
El cine cont con corrientes poltico culturales como el grupo Cine
Liberacin de Osvaldo Getino y Pino Solanas; este ltimo realiz por
ejemplo Los hijos de Fierro difundiendo el significado que en su opinin
tena la figura de Pern y el peronismo en la historia argentina. Fue
importante

Las pelculas de temtica social y poltica fueron las que predominaron en


el conjunto de la produccin cinematogrfica de este perodo.
tambin el Cine de la Base de Raymundo Gleyzer -hoy desaparecidoquien film Los traidores como una dura crtica a la burocracia sindical.
Tambin hubo corrientes crticas de la vida cotidiana (la rutina, el xito,
los valores, la moral, etc.) como la que aparece en La tregua de Sergio
Renn, que compiti por el Oscar en 1974, o en Crnica de una seora de
Ral de la Torre. Tambin se desarroll el cine de carcter histrico
testimonial que recre las luchas obreras en La Patagonia rebelde de
Olivera, Quebracho de Wullischer y Juan Moreira de Leonardo Favio.
LA PATAGONIA REBELDE Y SU SIGNIFICADO POLTICO
Osvaldo Bayer, autor de la investigacin de la masacre de los obreros
patagnicos en 1921 y autor del libro que fue llevado al cine por Enrique
Olivera, afirm:
... qued esclarecido para siempre el hecho ms escondido de la historia
del proletariado argentino de este siglo. [...] Por qu fue escondido as,
durante dcadas? Por qu es un tema incmodo para todos? Para los
dueos de la tierra, para el gobierno radical, para el ejrcito argentino,
para los nacionalistas, y por fin, para los sindicalistas de Buenos Aires que
componan la gran burocracia gremial de aquel tiempo...
Osvaldo Bayer Acerca de la Patagonia rebelde, en Crisis N.

17, Buenos Aires, setiembre de 1974.


Tambin esos contenidos fueron acompaados por una gran renovacin
en los estudios sociales. Cobraron importancia en la etapa los anlisis
sociales marxistas y los trabajos acerca de la cultura y sobre los medios
de comunicacin como transmisores de ideologa.
Cabe mencionar algunos de los libros ms notables de la poca como
La dominacin imperialista en la Argentina de Carlos Vilas; Las venas
abiertas de Amrica latina de Eduardo Galeano y Para leer al Pato Donald
de Ariel Dorfman y A. Mattelart, que analiza la difusin de la ideologa
norteamericana por medio de las historietas de Disney.
Esta produccin acadmica fue acompaada por importantes empresas
editoriales, como la desarrollada por el antiguo director de Eudeba, Boris
Spivacoff, quien fund el Centro Editor de Amrica Latina, notable por sus
importantes colecciones de excelente calidad y su difusin masiva gracias
a que sus precios eran accesibles.
La historieta tuvo un gran desarroll a travs de revistas como la
cordobesa Hortensia donde comenzaron a publicarse las andanzas de dos
notables personajes del rosarino Roberto Fontanarrosa: Inodoro Pereyra y
Boggie el aceitoso. A travs de los cuadritos de las historietas del
gaucho Inodoro Pereyra, desfilaban y desfilan aun hoy los personajes y
situaciones de la realidad nacional, tratadas con irona y un toque de
surrealismo.
El humor poltico se expresaba a travs del semanario Satiricn por el
que pasaron notables periodistas y dibujantes como Alejandro Dolina,
Caloi, Jorge Guinzburg, Andrs Cascioli, Oscar Blotta, Mario Mactas y Viuti.
Tambin fue una poca de boom de la literatura y del ensayo que se
perciba en los bares, en las plazas, en los colectivos y en los subtes
donde era notable la cantidad de gente que lea libros. En las
conversaciones se comentaban los argumentos de las novelas, pelculas y
cuentos o se discuta acaloradamente algn ensayo poltico o social.
La cultura se haca presente en todas partes, llegaba a los barrios y a
las villas miseria y con ella el desarrollo del espritu crtico y de la
creatividad.
A los factores de poder no se les escapaba el peligro que para sus
intereses implicaba este auge del pensamiento, la reflexin y la expresin
popular.
LA REVISTA CRISIS
La revista Crisis fue un emblema de la poca. En sus pginas escribieron
Juan Gelman, Mario Benedetti, Julio Cortzar, Haroldo Conti, Paco Urondo,
Eduardo Galeano entre otros tantos talentos. All se podan leer
entrevistas a Fidel Castro, a Salvador Allende y a Lvi-Strauss y anlisis
econmicos sobre la dependencia o sobre las novedades en el mundo de
la plstica y la actualidad literaria. Fue una de las mejores revistas
culturales de la historia argentina y lleg a vender 20.000 ejemplares. Se
edit entre junio de 1973 y agosto de 1976, cuando debi dejar de
aparecer, luego de sufrir reiteradas amenazas y de que varios de sus
colaboradores fueran secuestrados y desaparecidos.

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17

LA

INTERVENCIN MILITAR

Bajo la cobertura legal del decreto 261, se inici en Tucumn el


llamado Operativo Independencia; su jefe era un antiguo militar
peronista, el general Vilas, que admiti que se podan usar con los
detenidos mtodos prohibidos por las leyes. En febrero de 1975 se cre en
Famaill, provincia de Tucumn, el primer centro clandestino de detencin
de la Argentina: La Escuelita. Segn comprob la justicia, por La
Escuelita pasaron ms de mil detenidos. Todos fueron torturados y un
alto porcentaje, ejecutado.
En agosto de 1975, asumi como Comandante en jefe del Ejrcito el
general
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
Jorge Rafael Videla.
Al poco tiempo, la presidenta Pern pidi licencia por razones de salud.
La reemplaz el presidente del Senado, el doctor talo Argentino Luder. En
octubre comenzaron a circular rumores de golpe de Estado.
A los pocos das de reasumir el mando la presidenta, los montoneros
lanzaron uno de los operativos ms audaces: el ataque a un cuartel de la
provincia de Formosa, adonde llegaron con un avin de lnea secuestrado
para ese efecto. Se produjeron bajas de ambos bandos. La estrategia de la
guerrilla era provocar el golpe de Estado por parte de los militares.
Pensaban que con las Fuerzas Armadas en el gobierno, el pueblo tendra
ms claro quin era el enemigo. Esperaban una represin semejante a las
de las dictaduras anteriores.
Diciembre de 1975 fue un mes trgico. El da 19, un grupo de oficiales
de la Fuerza Area se sublevaron contra el gobierno, en un intento de
golpe de Estado. Las bases de Morn y Aeroparque estuvieron tomadas
por algunas horas. La reaccin popular fue nula, pese a lo cual los mandos
militares decidieron esperar que la situacin del gobierno democrtico se
deteriorara an ms.
El 23, el ERP atac el Batalln 601, en Monte Chingolo, en el partido de
Quilmes, la provincia de Buenos Aires. Pero la operacin fue delatada por

un oficial de inteligencia infiltrado entre los guerrilleros y la irrupcin de


los atacantes fue rpidamente repelida por los alertados militares. Monte
Chingolo fue un desastre para el ERP y la ltima accin de gran
despliegue de la guerrilla. El grupo guerrillero estaba destruido, ya haba
sido derrotado en Tucumn y la gran cantidad de bajas lo haba
minimizado. Los siguientes atentados demostraron la falta de
combatientes.
En Navidad, el general Videla pronunci un discurso en Tucumn en el
que reclamaba rectificaciones al gobierno, fijndole un plazo de tres
meses, justo el tiempo que transcurri hasta el golpe. Durante los
primeros meses de 1976, la presidenta y su entorno hicieron los ltimos
intentos para evitar el derrocamiento. Propusieron un gabinete cvicomilitar, el ingreso de los militares al gobierno, y adelantaron las elecciones
presidenciales para octubre de ese ao. En el parlamento se pidi el juicio
poltico a Mara Estela Martnez, pero este no prosper.
Todos estos planteos tuvieron escasa repercusin en una opinin
pblica demasiado influida por las desilusiones permanentes y hbilmente
trabajada por la prdica golpista de muchos medios masivos de
comunicacin. Para la mayora se haca difcil identificar un gobierno como
el de Isabel con la
democracia: haba censura, presos polticos, tortura, desaparecidos,
aunque perduraba el parlamento, alguna prensa independiente y la
posibilidad de cambiar las cosas en las elecciones de octubre.
A las 3 y 10 de la madrugada del 24 de marzo de 1976, las radios
cambiaron los tangos por una marcha militar. Un nuevo golpe de Estado
se haba consumado.
EL ORDEN DE LA LISTA
La seora de Pern me consulta quin crea yo que deba suplantar al
general Numa Laplane. Lo lgico hubiera sido que lo sustituyera el que
vena en orden de lista, de antigedad, pero este era un general DEla
que justamente haba conducido el amotinamiento en Campo de Mayo
contra el general Numa Laplane, violando la disciplina del ejrcito.
Entonces yo le dije a la seora: No, no podemos poner a quien ha
cuestionado la autoridad del comandante en jefe. Entonces convinimos
que el que segua en el orden de la lista era el que deba ocupar ese
cargo. El que segua en el orden de lista era Jorge Videla. De quien recibo
la informacin de que era apoltico. Un hombre absolutamente profesional
y que de niguna manera poda encabezar un golpe. Esa era la informacin
que tenan los servicios de inteligencia.
Reportaje de los autores a Antonio Cafiero para el documental Historia
Argentina, 1973-1976, dirigido por Felipe Pigna.
IMAGINACIN
Nosotros imaginbamos que la represin, por decirlo de algn modo
burdo, sera igual que las dictaduras conocidas pero un poco peor,
multiplicada por algn factor. Si antes haba menos muertos ahora iba a
haber ms muertos en combate o sea la gente que detuvieran herida no
la salvaran, los dejaran morir. Una represin de la misma calidad pero en
mayor cantidad, eso es lo que nosotros esperbamos.
Reportaje de los autores Mario Firmenich para el documental Historia

Argentina, 1973-1976 dirigido por Felipe Pigna.


EN NUESTRO PAS...
Las injusticias que llevaron a la participacin activa en la poltica a los
jvenes de la llamada generacin de los 70 siguieron vigentes y, en
muchos casos, se han agravado. Por aquel entonces, se luchaba por
mejorar la educacin pblica, por terminar con la miseria y las
desigualdades sociales, por un sindicalismo honesto y cercano a los
problemas de los trabajadores, por condiciones de trabajo dignas, por el
aumento del presupuesto de salud y por que toda la gente pudiera
acceder a la cultura. La dictadura militar se ocup de que esas voces
fueran acalladas y de empobrecer y embrutecer an ms al pas.
Ideas de una poca
En No velas a tus muertos, publicada en 1986, Martn Caparrs
describe los inicios de un grupo de adolescentes en la militancia
poltica, en la dcada del setenta.
No velas a tus muertos
Cuntos aos tenamos? Catorce, quince? Ya ramos grandes. Ya
estbamos en tercer ao, y casi estabamos alcanzando a las minas, ya
habamos pasado lo peor, el momento en que parecamos nios de pecho
al lado de ellas, y adems ya nos habamos agarrado los primeros pedos,
te acords? Me acuerdo de la noche aquella que no dormimos
discutiendo como eruditos [...]. Y empezbamos a jugar otros juegos, a
prepararnos. Y cundo se arm la discusin aquella sobre la coca-cola, fue
un corso, cmo no acordarse. Estbamos todos, si todava le veo la cara al
pobre ruso, se tena que aguantar piola todo lo que le decamos, lo
tratamos de cualquier cosa, proyanqui imperialista, vendido hijo de puta,
estoy pensando que hasta los insultos los cargbamos mucho, como si
incluso ah tuviramos que demostrar que ya ramos grandes, que
ramos hombres [...].
Y el ruso enganch la primera de cambio, fue ese da que estbamos
haciendo educacin fsica, te acords, pato?, bamos con el ruso, los tres
trotando despacito, dando vueltas al gimnasio, nos quedamos atrasados,
el
profesor nos cagaba a gritos y nosotros charlando. O ms bien
escuchando a Alberto, el que hablaba era l, nos parlaba de cultura
popular, del ser nacional, la verdad que se tena bien ledo su Fernndez
Arregui y nos entr por el lado de la cultura te acords? Y nosotros que lo
escuchbamos y no pescbamos bien adnde quera llegar, lo de la
colonizacin cultural ya lo sabamos, si era eso lo que le habamos dicho
cuando lo de la coca-cola, y el otro segua con su parla y vos lo cargabas,
par negro te vas a quedar sin aliento para correr, y l que engranaba
cada vez ms, hasta que larg la cosa. Que la cultura nacional era popular
por esencia (y yo estaba por decirle que si no tena nada ms piola que
contar, que no nos tomara por boludos pero justo el profe estaba mirando)
y que entonces (y ah enganch, estuvo hbil el ruso) solo se poda
realizar con el pueblo, y como el pueblo es peronista. Ah estaba. Haba
largado noms la palabrita. Peronista. Claro, en el 71 en el colegio eso era
tab, tipo la lepra, se la habamos escuchado solamente a los de la fede o
a los troskos (Fede: Federacin Juvenil Comunista, Trosko: militante

trotskista), el viejo demagogo y populista, el militar contrarrevolucionario,


el bonapartista, todas esas. Y el ruso que nos tiraba la palabrita al rostro,
con su frmula tan simple, nosotros somos marxistas creemos que la
revolucin debe hacerse con el pueblo y el pueblo es peronista (y dale con
la cosa, por poco me pongo nervioso), peronista, as que para estar con el
pueblo para ser revolucionario hay que ser. Eso mismo, regla de tres
simple, la formulita, no haba con qu darle, de pronto y de repente (como
deca el gringo, pero mucho despus) de repente todas las teoras de la
zurda quedaban como sanata de intelectual descolgado, todo estaba
claro, de repente sudando al trote, los gritos del profe, el ruso que no
paraba, piquen, rpido, ms rpido, hasta el fondo, trote ahora, pique,
trote, altas esas rodillas carajo, che esto hay que seguirlo charlando, hay
que discutirlo tranquilos, ruso, piquen, arriba las rodillas maricones, ms
arriba, vamos carajo. Cuando salimos nos fuimos al bar de la vuelta. Nos
sentamos al lado de la ventana y nos pedimos tres coca-colas, porque
haca calor.
[...] pero vos no penss que en realidad Pern contuvo el impulso
revolucionario de las masas, si en el 55 se borr como loco, la gente
quera resistir y l en cuanto pudo se tom el buque, o mejor dicho la
caonera, pero el ruso no dejaba pasar una, estos diecisis aos de lucha
popular demuestran que la principal reivindicacin del pueblo es el
retorno de Pern a la patria y al poder y cuando vena el mozo cambiaba
rpido, comentaba cualquier boludez con cara de nada, no si eso no fue
penal ni ac ni en la China no seas bostero hijo de puta, s pero el
cordobazo, no, claro, vos te la morfaste, qu te
cres que gritaban los obreros en la calle?, te cres que gritaban por
Rusia o por China, o por el PC? [...] adems no se trata de aceptar el
peronismo con todas sus jodas tal como es, hay que modificarlo, pero
para modificarlo hay que estar adentro, hay que estar en el movimiento.
[...] El ruso se fue al oba. Yo creo que lo hizo de pura tctica, para
dejarnos chamuyar un ratito solos. Y la verdad que no nos dijimos gran
cosa. Cambiamos un par de miradas excitadas, dos o tres frases y cuando
volvi le dijimos que queramos entrar al movimiento. ramos marxistas e
bamos a meternos en el peronismo. Para estar con el pueblo. Para
cambiarlo desde adentro.
Martn Caparrs, No velas a tus muertos (fragmento), Buenos
Aires, Ediciones De la Flor, 1986.
Imgenes de una poca
Grfica poltica de Ricardo Carpani
Ricardo Carpani naci en Tigre (Provincia de Buenos Aires) en 1930. En
1950 se radic en Pars donde inici sus estudios de pintura. De regreso a
Buenos Aires, continu sus estudios en el taller de Emilio Pettoruti. Su
primera exposicin data de 1957. A partir de 1961 comenz a pintar
murales, algunos de ellos para las sedes de sindicatos.
En 1959 junto a un importante grupo de artistas fund el Grupo
Espartaco, con el objetivo de que los trabajadores ingresaran al arte con
sus gestos airados, su mirada amenazante y sus puos de hierro. En el
manifiesto el grupo expresaba: El artista no tiene otro camino para
triunfar que el de la renuncia a la libertad creadora, acomodando su

produccin a los gustos y exigencias de la clase dominante, lo que implica


su divorcio de las mayoras populares que constituyen el elemento
fundamental de nuestra realidad nacional. Es imprescindible dejar de lado
todo tipo de dogmatismo en materia esttica: cada cual debe crear
utilizando los elementos plsticos en la forma ms acorde con su
temperamento, aprovechando los ltimos descubrimientos y los nuevos
caminos que se van abriendo en el panorama artstico mundial y que
constituyen el resultado de la evolucin de la Humanidad, pero eso s,
utilizando estos nuevos elementos con un sentido creativo personal y en
funcin de un contenido trascendente. El arte
revolucionario latinoamericano debe surgir como expresin monumental y
pblica. El pueblo que lo nutre deber verlo en su vida cotidiana. De la
pintura de caballete, como lujoso vicio solitario hay que pasar
resueltamente al arte de masas, es decir, al arte.
Realiz numerosos trabajos grficos para ilustrar afiches para el
movimiento obrero y organismos de derechos humanos. Fiel a los
principios del Grupo Espartaco, Carpani transform a los trabajadores en
los protagonistas de su obra. Tal es el caso de la obra de la pgina
siguiente. All puede observarse a un trabajador en actitud pensativa,
como en un breve momento de descanso de su agotadora tarea,
recordando su jornada y la de sus compaeros, repasando los
padecimientos del da. Las manos fuertes de los trabajadores son una
constante en Carpani, como una fuerza potencial, vigorosa,
transformadora. Muchos de estos materiales fueron destruidos durante la
dictadura militar (1976-1983). Algunos se conservan en la Biblioteca del
Congreso de los Estados Unidos.
En 1974 se radic en Espaa y regres a la Argentina en 1984 donde
volvi a pintar murales en sindicatos y organismos de derechos humanos,
aeropuertos y hasta en la propia Casa Rosada. Falleci en Buenos Aires en
1996.

LA

LTIMA DICTADURA MILITAR

EL TERRORISMO DE ESTADO
EL NUEVO MODELO ECONMICO
LA DEUDA EXTERNA
LA GUERRA DE MALVINAS
LAS CONSECUENCIAS

El almirante Eduardo Massera, el general Jorge R. Videla y el brigadier


Orlando R. Agosti, integrantes de la junta militar.
La dictadura militar que gobern el pas entre 1976 y 1983 cont con el
decisivo respaldo de los grandes grupos econmicos nacionales y el
financiamiento permanente de los grandes bancos y los organismos
internacionales de crdito, como el Banco Mundial y el FMI. El saldo de su
gestin fue miles de muertos y desaparecidos, centenares de miles de
exiliados, la primera derrota internacional del ejrcito argentino, la
multiplicacin del monto de la deuda externa por cinco, la destruccin de
gran parte del aparato productivo nacional y la quiebra y el vaciamiento
de la totalidad de las empresas pblicas a causa de la corrupcin de sus
directivos.
LA ARGENTINA EN 1976
El 24 de marzo de 1976, una Junta militar integrada por los tres
comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas derroc al gobierno
constitucional encabezado por Mara Estela Martnez de Pern. Pocos das
despus, la Junta design como presidente a uno de sus integrantes, el
jefe del Ejrcito, Jorge Rafael Videla, quien fue presentado en un
comunicado de prensa oficial como un profesional moderado, lejano de
los extremos ideolgicos y militante catlico.
Se haba perpetrado un nuevo golpe de Estado que, al igual que los
anteriores, contaba con el apoyo de importantes sectores de la sociedad.
El peronismo y el radicalismo no resistieron el golpe como se esperaba,
ya que sus dirigentes ms tradicionales guardaron, en general, un
cmplice silencio. Los sectores ms combativos ya no tenan capacidad de

respuesta, debilitados por el accionar de la Triple A.


Los otros integrantes de la Junta militar fueron el almirante Eduardo E.
Massera, por la Armada y el brigadier Orlando R. Agosti por la Fuerza
Area. El nuevo gobierno se autotitul Proceso de Reorganizacin
Nacional y sus primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de
muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las
fuerzas de seguridad, la clausura del Congreso Nacional, el reemplazo de
todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia por jueces adictos al
nuevo rgimen, el allanamiento y la intervencin de los sindicatos, la
prohibicin de toda actividad poltica y la imposicin de una fuerte
censura sobre todos los medios de comunicacin.

ir.i una moratoria piev isiona


LA NACION
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como presidente de la Nacin
Afirm I j Junta Mili lar que los cargos son atlas de servicio y que |H>r

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La acti\ dad de los


A los dos das de producido el golpe militar, el Fondo Monetario
Internacional le otorg un crdito al nuevo gobierno y anunci su
satisfaccin por la designacin del nuevo ministro de Economa, Jos
Alfredo Martnez de Hoz.
Los ministerios, con excepcin del de Economa y el de Educacin,
fueron ocupados por militares. Los gobiernos provinciales tambin fueron
repartidos en su mayora entre uniformados de las tres fuerzas. Hasta los
canales de televisin fueron adjudicados con ese criterio. Se cre,
adems, en remplazo del Congreso, la Comisin de Asesoramiento
Legislativo (CAL), tambin integrada por civiles y militares, cuyas
funciones nunca se precisaron detalladamente. Las intendencias
municipales fueron asignadas en su gran mayora a civiles de diferentes
partidos polticos, con predominio de los miembros del radicalismo y del
peronismo.
La censura lleg a todos los rdenes, desde los medios masivos hasta
la vida cotidiana.
Fueron cerradas las carreras universitarias de Psicologa y Antropologa
y, en la provincia de Crdoba, lleg a prohibirse la enseanza de la
matemtica moderna por considerrsela subversiva.
Segn los militares, sus objetivos eran ocupar el vaco de poder que
haba ocasionado el gobierno de Isabel Pern, poner orden y terminar con
la guerrilla.
COLABORACIN DE LOS PARTIDOS POLTICOS CON LA
DICTADURA
Intendentes en todo el pas durante la dictadura:
Municipios en todo el pas 100%..........1.697
Intendentes militares 10%.........170
Intendentes civiles apartidarios 38%...........649
Intendentes polticos 52%..........878
Intendentes segn partido de origen:
UCR: 310 PJ: 192 PDP: 109 MID: 94 FFP: 78 PDC: 16 PI: 4
Siglas: PDP: Partido Demcrata Progresista; MID: Movimiento de
Integracin Desarrollo, FFP: Fuerza Federalista y Popular; PDC: Partido
Demcrata Cristiano; PI: Partido Intransigente.
Fuente: SIDE, en La Nacin, 25 de marzo de 1979.
CONSOLIDACIN DEL TERRORISMO DE ESTADO

La llamada lucha antisubversiva fue un plan de represin a las


organizaciones sociales que no compartan el pensamiento de los
integrantes del gobierno militar, que necesitaban acallar cualquier
resistencia a su modelo econmico y poltico.
El pas fue dividido en zonas que correspondan a cada una de las tres
armas. La planificacin estuvo a cargo de los ms altos mandos y las
rdenes
llegaban a los llamados grupos de tareas de forma institucional. Los
grupos parapoliciales que haban venido funcionando desde 1973, como la
Triple A, se incorporaron a la estructura represiva de las Fuerzas Armadas;
es decir, todos los grupos estaban perfectamente controlados y
subordinados a los altos mandos militares.
Segn el informe presentado en 1984, una vez recuperada la
democracia, por la Comisin Nacional sobre la Desaparicin de Personas
(Conadep), la represin fue una accin terrorista realizada desde el
Estado, dividida en cuatro momentos: el secuestro, la tortura, la detencin
en un centro clandestino y la ejecucin. Los secuestros se realizaban
generalmente por la noche, en los domicilios de las vctimas, con gran
ostentacin de armas y despliegue de personal y vehculos. Tambin se
realizaron secuestros en los lugares de trabajo. Luego del secuestro, se
proceda al saqueo de la vivienda y en algunos casos se obligaba a la
vctima a ceder la propiedad a sus secuestradores.
El segundo momento era la aplicacin de mtodos de tortura. Entre
ellos, la picana elctrica y las violaciones sexuales fueron los ms
frecuentes.
La tortura se utilizaba en un primer momento para obtener
informacin, pero la prolongada utilizacin de la misma tena por objetivo
el castigo por pensar diferente y la destruccin de la dignidad del
detenido. Algunos secuestrados murieron durante las sesiones, los
restantes permanecieron detenidos en los centros clandestinos que
funcionaron en unidades militares o dependencias policiales. Mediante las
denuncias de las vctimas y de sus familiares pudo saberse de la
existencia de ms de 400 lugares de detencin distribuidos por todo el
pas.
La mayora de estos detenidos fueron asesinados y sus cuerpos se
enterraron en fosas comunes de los cementerios, bajo la denominacin de
NN. Otros fueron arrojados al mar. Por eso no se hablaba de muertos sino
de desaparecidos. La CONADEP document ms de nueve mil casos de
personas desaparecidas, pero aclar que existan muchos ms casos que
no haban sido denunciados. Los organismos defensores de derechos
humanos reclaman por treinta mil.
Los nios que nacieron mientras sus madres estaban detenidas, se
transformaron en parte del botn a repartir. En algunos casos fueron
criados por los propios asesinos de sus padres o entregados a otros
integrantes de las fuerzas de seguridad. Este es el reclamo que realizan
todava hoy las Abuelas de Plaza de Mayo: la restitucin de sus nietos a
sus verdaderas familias.
La decisin de ejecutar a las vctimas se tomaba generalmente en la
jefatura

de los cuerpos del Ejrcito. Las vctimas fueron en su gran mayora


jvenes de entre quince y treinta y cinco aos, de los cuales algunos
pocos pertenecan a organizaciones armadas, cuyo accionar se haba
reducido notablemente.
Los Montoneros realizaron todava en 1976 algunas acciones militares,
pero su cpula emigr al exterior y poco qued de la organizacin.
La mayora de las desapariciones se produjeron entre dirigentes de
organizaciones gremiales y estudiantiles. Otras vctimas fueron militantes
de diferentes partidos polticos, intelectuales, religiosos, abogados
defensores de los derechos humanos, familiares de desaparecidos que
reclamaban por estos, docentes y estudiantes.
La represin no se desarroll solamente en territorio argentino: las
dictaduras de Chile, Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina, entre otras, se
complementaron en un macabro plan de secuestro de personas e
intercambio de informaciones, que posibilit la persecucin de las
vctimas ms all de las fronteras. Este plan represivo internacional fue
denominado Cndor por los militares.
El Estado, que mediante la recaudacin de impuestos debi haber
garantizado a los ciudadanos educacin, salud, seguridad y justicia, se
convirti en un poderoso instrumento de represin, ignorante de la justicia
y los derechos humanos ms elementales. Este procedimiento se lo llama
terrorismo de Estado ya que fue el Estado el que viol los derechos de
los ciudadanos dejando en la indefensin total a las personas, bajo un
rgimen de terror. El ejemplo ms claro fue el de los hbeas corpus
presentados ante la justicia. Ese recurso judicial es la facultad de
peticionar al juez para que, a travs de un procedimiento rpido, haga
cesar toda orden de un funcionario tendiente a restringir la libertad
personal. El magistrado se ve obligado a

La Comisin Nacional sobre la Desaparicin de Personas (Conadep)


constat la existencia de ms de 400 centros de detencin ilegales en
todo el pas. La mayora de ellos estaban ubicados en dependencias
policiales o militares.

averiguar el paradero de la persona por la cual se pide, y debe garantizar


sus derechos y garantas constitucionales. Entre 1976 y 1979, fueron
presentados por la misma persona 5.847 hbeas corpus: ninguno
obtuvo la respuesta que debi dar la Justicia.
LOS CAMPOS DE CONCENTRACIN Y LA SOCIEDAD
Lo que quiero explicar es que cuando uno habla de centros clandestinos
de detencin, muchas veces se tiene la idea de lugares ocultos, perdidos
en el medio del campo; incluso muchas veces me han preguntado si
estbamos bajo tierra o si estaban muy escondidos. Creo que es bueno
aclarar que los centros clandestinos de detencin, en su gran mayora,
eran instituciones oficiales, comisaras o edificios del Ejrcito, la Marina o
la Fuerza Area.
Es mucho ms terrible tener una persona querida desaparecida, no saber
dnde est, no saber si est viva o est muerta, que tener la certeza de
que est muerta. Porque la certeza de la muerte provoca indignacin,
odio, necesidad de justicia y necesidad de reclamo; en cambio, la
incerteza o ms aun cuando nosotros ramos liberados y dbamos
noticias a los familiares de que estaban todava vivos, provoca al revs.
Quizs la duda de si hacemos algo quizs lo matan provoca la parlisis,
la parlisis de todos aquellos vinculados con los desaparecidos. Entonces
yo creo que este es el origen del por qu, por qu los centros de
detencin clandestinos para el no saber de los familiares; porqe algunos
tenan que ser liberados para actuar como correa de transmisin de este
horror y que el horror llegara realmente a todas las clulas de la sociedad
y todos aquellos que insistan en pedir, en reclamar, en luchar en contra
de esta dictadura asesina tuvieran miedo y dejaran de hacerlo.
Testimonio de Adriana Calvo de Laborde, sobreviviente de un campo de
concentracin, en el documental Historia Argentina
1976-1983, dirigido por Felipe Pigna.
EL PROYECTO ECONMICO DE LA DICTADURA
El 2 de abril de 1976 el ministro de Economa, Jos Alfredo Martnez de
Hoz, anunci el programa del Proceso. All describi los que eran para el
nuevo gobierno los principales problemas de la economa argentina: un
Estado empresario que haba asumido funciones correspondientes a la
iniciativa privada, que haba regulado actividades econmicas que deba
realizar el mercado por medio de la oferta y la demanda, que haba
intervenido en el mercado laboral estableciendo pautas rgidas para las
relaciones obrero-patronales (leyes sobre empleo estable, indemnizacin
por despido, negociaciones colectivas, etc.) y que tambin haba
protegido a los empresarios mediante aranceles a la importacin de
mercaderas y subsidios. Este conjunto de factores haba determinado un
creciente dficit fiscal, una inflacin alarmante, y una burguesa renuente
a invertir, por no tener competencia y por el alto costo laboral, producto
de la capacidad de presin de los sindicatos. As haban imposibilitado
-afirmaron- la modernizacin y el
Para superar esos problemas, propuso una reforma del Estado que
destruyera las caractersticas empresariales e interventoras del mismo y
garantizara la libertad de produccin, circulacin, precios, iniciativa,
etctera. A su vez, para hacer ms competitiva la industria, plante una

apertura econmica que permitiera el ingreso de mercaderas de modo


que el mercado determinara qu empresas deberan subsistir porque
haban sido capaces de producir bienes baratos y buenos. Al mismo
tiempo, al reducirse las funciones del Estado se superara -segn Martnez
de Hoz- el dficit fiscal y con ello la inflacin. Simultneamente,
impulsara una modernizacin de los sectores agrarios o industriales para
competir en el mercado internacional. Estas empresas creceran y junto
con ellas el pas.
crecimiento econmico del pas.

La implantacin del modelo econmico diseado por los grupos de poder


hubiera resultado imposible de no haber mediado la brutal represin
ejercida por las Fuerzas Armadas en el poder. El nivel de organizacin del
movimiento obrero y su histrica combatividad eran un obstculo para
la concrecin de un modelo de Luego se producira el derrame, es
exclusin y entrega del patrimonio decir el reparto de los beneficios de
nacional.
esos grupos econmicos a
otros
sectores sociales por medio de
empleo y crecimiento real de los salarios, por ya no haber dficit ni
inflacin.
Es decir, el plan se propuso una profunda transformacin para
reestructurar la produccin y las relaciones sociales existentes. Y para ello
cont con el decidido apoyo de las fracciones ms importantes de la
burguesa nacional y transnacional y de los organismos internacionales
como, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco
Interamericano de Desarrollo. Pero tambin necesit controlar el aparato
del Estado y as imponer la dominacin sobre los sectores polticos y
sociales opositores al nuevo modelo.
El proyecto tuvo bsicamente tres momentos:
Primero: la lucha contra la inflacin (estimada en el 600% anual) que
consisti en un plan de ajuste: liberacin de precios,

devaluacin
del
peso,
congelamiento salarial y disminucin del dficit fiscal. Las consecuencias
fueron que en el primer semestre de 1976 los precios al consumidor
aumentaron un 87,5%, garantizando la ganancia empresarial, y que los
sectores exportadores se beneficiaron por tener un dlar que vala ms
en el La politica econmica aplicada por mercado nacional. Y para disminuir Martnez de
Hoz
privilegi los el dficit fiscal, se redujeron los intereses de la banca
internacional, sueldos o se despidi a personal del que transform a la
Argentina en "un Estado, y se aumentaron los paraiso financiero en el que se
impuestos indirectos (al consumo) y llegaron a pagar tasas del 10% las tarifas de las
empresas pblicas. mensual en dlares. Estas medidas, La prdida del
salario real de todos que afectaban seriamente la obtencin los
trabajadores fue del 40%, lo que de crditos para los pequeos y implic una
transferencia de medianos productores, junto con la ingresos de los
asalariados a los

apertura total de la economa, llev a empresarios del 17% del producto


la quiebra a ms de 11 mil fbricas bruto interno (PBI).
entre 1976 y 1983. En la caricatura de la revista Humor: Martnez de Hoz
(Batman), el secretario de Hacienda, Juan Aleman (Robin) y David
Rockefeller (Superman).
Segundo: la apertura econmica a la competencia externa. Para ello
se sancion una ley que otorg iguales derechos a las empresas
nacionales y a las multinacionales, y -en el mismo proceso- se
establecieron leyes de promocin industrial al capital extranjero y se
suprimieron aranceles a la importacin. La pequea y mediana industria
nacional fue la ms afectada por estas medidas liberales: debieron
muchas de ellas cerrar sus puertas, por lo que se produjo un proceso de
desindustrializacin.
Tercero: se liber el mercado financiero por medio de una nueva ley
que posibilit la apertura de nuevas casas de crdito y la liberacin de la

tasa de inters. Esto ocasion una inmediata suba de las mismas (que
estaban garantizadas por el Banco Central) y un crecimiento sorprendente
de la cantidad de entidades financieras.
Este proyecto econmico, a su vez, fue parte de la reestructuracin
econmica que estaba producindose en los pases centrales, con la cual
contribuy con su participacin en la recepcin del crdito internacional,
lo que gener un enorme endeudamiento.
LA DEUDA EXTERNA
A comienzos de los aos setenta se inici una profunda crisis en los
pases centrales por la cada de la tasa de ganancia del sector industrial,
por lo que la burguesa deriv sus fondos al sistema bancario.
Paralelamente, el aumento de los precios del petrleo hizo que los pases
productores obtuviesen un excedente de ganancia y lo exportaran al
sistema bancario de los pases industrializados, ocasionando una hiperconcentracin de dinero en la banca. Esta, entonces, necesit prestarlo
para obtener ganancias y presion a los pases latinoamericanos para que
aceptaran su crdito. Los pases centrales se beneficiaron porque
recibieron intereses por el dinero otorgado y les vendieron sus productos,
ya que los pases perifricos contaban con capital gracias a los prstamos
recibidos. Pero para no correr riesgos tomaron dos medidas: primero
consiguieron que los Estados garantizaran las deudas contradas por el
sector privado (si el deudor privado no pagaba, lo haca el
propio Estado nacional; segundo, en caso de conflicto de pagos, la Justicia
estaba en manos extranjeras (en los tribunales de Nueva York o Gran
Bretaa). As la deuda externa se transform en otro de los mecanismos
de acumulacin de los grandes grupos econmicos y de estructuracin de
la economa argentina. Dicha deuda creci de 8.204 millones de dlares
en 1976 a 43.509 millones en 1983. De esta deuda, 29.536 millones
correspondan a la estatal y 13.973 a la privada; el principal proceso de
endeudamiento fue a partir del ao 1979.
Con la apertura democrtica se inici un juicio contra la conduccin
econmica del Proceso de Reorganizacin Nacional acerca del origen y
legitimidad de esta deuda. En el mismo se estableci que el Estado utiliz
a empresas pblicas (Agua y Energa Elctrica, Comisin Nacional de
Energa Atmica, YPF, etc.) para contraer crditos en el exterior pero que
los mismos no se utilizaron en beneficio de las propias empresas sino que
-afirman los peritos judiciales- las [...] divisas fueron volcadas al mercado
de cambios para favorecer la poltica de apertura de la economa [...]. Ello
signific, entonces, desviar los fondos externos del presunto destino que
motiv la concertacin de las operaciones de endeudamiento. De esta
forma, las empresas pblicas vivieron un colosal proceso de
endeudamiento que las llev a una situacin de insolvencia patrimonial.
En cuanto a la deuda privada, se estableci que el 84% de la misma era
financiera, es decir especulativa y no comercial. Sin embavrgo, como el
Estado fue el garante de dichas deudas, frente al incumplimiento del pago
por los privados tuvo que responder pagando o refinanciando el
compromiso. Algunas de esas empresas endeudadas fueron Acindar,
Austral, Papel Tucumn, etctera. Tambin fueron deudores privados
importantes casas bancarias como el Citibank, Tornquist, Quilmes,

Francs, entre otras. Algunos de ellos a su vez eran al mismo tiempo


acreedores del Estado nacional.

Los propietarios de los grandes grupos econmicos, llamados


sugestivamente desde entonces capitanes de la industria, vivieron una
etapa de esplendor durante la dictadura militar haciendo extraordinarios
negocios como contratistas del Estado y tomando crditos en el exterior a
tasas irrisorias con el aval del Estado argentino.
DISCIPLINA
Lo novedoso del experimento del 76 fue el propsito de ir ms all de lo
estrictamente autoritario, creando un sistema regulado por principios
generales que asegurara en el largo plazo la disciplina social sin
necesidad de represin. La burguesa argentina quera un sistema de
reglas de funcionamiento social y no simplemente un rgimen de poder
autoritario. Solo por esta necesidad extrema de orden puede entenderse
la adhesin de los empresarios industriales, como sector de la burguesa,
a un proyecto econmico que reclamaba la resignacin del conjunto de
privilegios de que haban gozado durante la dcada de la poltica de
industrializacin, y que antepona la disciplina al crecimiento. Solo muy
tarde y cuando ya era
mayor el descalabro, comenz la burguesa a sospechar que estaba frente
a una tarea equivocada.
Adolfo Canitrot, Orden social y monetarismo, Buenos Aires,
CEDES, 1981.

LA PLATA DULCE
La etapa de la circulacin de dinero que produca ms dinero fue
denominada la poca de la plata dulce y, junto con endeudamiento
externo, trajo grandes beneficios a los grandes grupos econmicos. Estos
contraan una deuda en el exterior a una tasa baja y luego invertan en la
Argentina, donde haba una muy alta: con la ganancia obtenida
localmente abonaban la deuda externa y obtenan una gran diferencia a
su favor. Los grandes grupos obtenan crditos pero no los invertan en la
produccin sino en la especulacin. A su vez, la clase media se dedic a
invertir sus pequeos ahorros en las financieras, con tasas de inters
altsimas, y a aprovechar el dlar barato para viajar al exterior y adquirir
all variedad de productos.
Esa creciente influencia del capital financiero signific la instalacin de
numerosos bancos en el pas, as como un importante proceso de
concentracin de, estos.
Sin embargo, el sector bancario en desarrollo sufri crisis que
repercutieron directamente en el proyecto econmico diseado por la
dictadura.
El ao 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones
cayeron un 20% respecto del ao anterior, las importaciones subieron un
30%, acompaadas por una nueva crisis mundial que, para un proyecto
basado en el mercado externo, era determinante.
En ese contexto se produjo el crack bancario de 1980, que puso fin a
la etapa de la denominada plata dulce. La quiebra del Banco de
Intercambio Regional (BIR) fue el primer indicador. Sigui el cierre de otras
37 entidades financieras, que a su vez repercuti en sectores industriales.
El frente de la burguesa que hasta ese momento haba apoyado
acrticamente al proyecto - sobre todo en su aspecto represivo- reclam
una poltica de salvataje por parte del Estado frente al crack industrial y
financiero. A partir de all, el plan pas a retiro.
MIENTRAS TANTO...
En Gran Bretaa.
En 1979 la conservadora Margaret Thatcher se convirti en la primera
mujer en desempear el cargo de Primer Ministro de Gran Bretaa.
Llev adelante un programa extremadamente duro basado en la
privatizacin de las reas clave de la economa y el abandono de los
programas sociales que el Estado destinaba a las clases menos
favorecidas. Este modelo, conocido como Thatcherismo, se difundir
con variados resultados por todo el mundo.
EL MUNDIAL 78 Y SU IMPACTO EN LA SOCIEDAD
La realizacin del Campeonato Mundial de Ftbol en la Argentina era
un objetivo perseguido por dirigentes polticos y deportivos desde haca
ms de cuatro dcadas. Finalmente, durante el gobierno dictatorial de
Levingston (1970), nuestro pas fue confirmado como sede para 1978.
Tanto el gobierno de Lanusse como los del breve perodo peronista
formaron comisiones para dedicarse a la organizacin del torneo.
Aparecieron los crticos y los defensores que durante los aos previos al
golpe debatieron en los medios, sobre todo, acerca de los gastos que
demandara su realizacin en un pas en crisis.

A partir de 1976, la dictadura militar resolvi que el tema del Mundial


era una razn de Estado. Incluso prohibi a los medios cualquier crtica
a la organizacin y hasta al desempeo de la Seleccin Nacional. El
gobierno contrat a una empresa privada, la estadounidense BursonMarsteller, como consultora. La agencia inform que la imagen del
gobierno era mala y hasta se permiti sugerir que fuera reprimido
tambin el terrorismo de derecha. El informe conclua que el Mundial
sera una oportunidad nica de presentar al mundo entero el pas, su
gente, y su modo de vivir. Argentina ha de tomar su legtima posicin en
el mundo.
El gobierno de Videla cre el Ente Autrquico Mundial 78 (EAM 78), con
un presupuesto ilimitado, que gast 520 millones de dlares en la
realizacin del campeonato. Cuatro aos despus, Espaa gast la mitad
realizando ms obras.
Las obras incluyeron la inauguracin de Argentina Televisora Color
(ATC), la construccin de tres estadios y la remodelacin de otros tantos.
Se
arreglaron aeropuertos y rutas, todo en tiempo rcord. Videla dej abierto
el campeonato el 1. de junio, diciendo: Bajo el signo de la paz, declaro
inaugurado este undcimo Campeonato Mundial de Ftbol.
Durante la transmisin del primer partido, jugado entre Alemania y
Polonia, dos relatores germanos matizaron su relato del partido con
descripciones de la situacin de los derechos humanos en la Argentina:
hablaron de campos de concentracin e hicieron referencia a que a pocas
cuadras del estadio de River, donde se jugaba el partido, torturaban a
detenidos en la Escuela de Mcanica de la Armada (ESMA).
El gobierno atribuy las crticas a una campaa anti-Argentina. En
realidad, las denuncias eran contra el gobierno y provenan de diferentes
personalidades, que iban desde actores como Ives Montand a cantantes
como Joan Manuel Serrat y Freddy Mercuri, pasando por escritores como
Julio Cortzar y Octavio Paz.
Los sucesivos triunfos de la Seleccin argentina encendieron el
entusiasmo de la poblacin, que sala a festejar a las calles. El gobierno
capitaliz esta situacin con propagandas oficiales que difunda en los
medios locales y extranjeros. La Argentina pas a las semifinales con un
polmico 6 a 0 contra Per. Los brasileos, principales perjudicados
porque quedaron eliminados, hablaron de soborno y hasta dieron cifras de
cunto haba cobrado cada jugador peruano.
El 25 de junio, la Argentina se consagr campen al vencer a Holanda.
Los integrantes de ese equipo se negaron a recibir el premio por el
subcampeonato de manos de Videla y se solidarizaron con las Madres de
Plaza de Mayo. Los festejos duraron varios das y fueron capitalizados por
el gobierno con la ayuda de conocidas personalidades del deporte y del
espectculo.
SOSPECHAS
Argentina tena que jugar contra Per. Pero tena que hacer, por lo
menos, cuatro goles a Per. Argentina hizo ms de cuatro goles, gan 6 a
0. Un periodista, Carlos Juvenal, cuenta que un da despus del partido se
encontr por la calle Florida con Chumpitaz, un miembro de ese equipo

peruano, y que Chumpitaz le afirm que los jugadores peruanos recibieron


dinero para perder y que ese dinero no fue para todos los jugadores, sino
que fue desprolijamente repartido.
Tambin cuenta una persona que estuvo de vigilancia en el estadio de
Rosario, donde se jug ese partido, que el general Videla entr antes del
partido al vestuario y les hizo un discurso muy fuerte sobre la hermandad
latinoamericana a los jugadores peruanos.
Reportaje de los autores a Ezequiel Fernndez Moores para el documental
Historia Argentina 1976-1983, dirigido por Felipe
Pigna.

La Junta militar tom como un asunto de Estado la organizacin del


Campeonato Mundial de Ftbol de 1978. Manipul la informacin y logr
que gran parte de la poblacin argentina confundiera el triunfo deportivo
con un logro de la dictadura.
LA APERTURA DE VIOLA
La Junta militar haba designado como presidente a Videla por el
trmino de cinco aos. De todas formas tambin sigui al frente del
Ejrcito y por lo tanto integr la Junta hasta 1978. Su gobierno, que
supuestamente vena a poner orden se vio desde un comienzo envuelto
en enfrentamientos internos que la sociedad no poda percibir claramente
por la fuerte censura aplicada, pero que era evidentemente por la
superposicin de poderes.
No terminaba de quedar muy claro dnde resida el mximo poder, si
en el presidente o en la Junta. Se mezclaron as, sin criterio, leyes,
decretos y reglamentos. Haba, por ejemplo, libros y hasta materias

prohibidas en una provincia y permitidas en otra. La CAL, que se


encargaba de discutir las leyes, estaba integrada por tres representantes
de cada arma, es decir que era el mbito donde cada fuerza intentaba
imponer su criterio.
Existan tres grupos claramente enfrentados, dos del Ejrcito y uno de
la Armada; este ltimo era comandado por Massera, que critic desde el
plan econmico de Martnez de Hoz hasta la poltica a seguir posterior al
proceso en que l se imaginaba como el continuador constitucional. Para
eso, desarrollaba una intensa actividad poltica y hasta tuvo su propio
diario: el matutino Conviccin.
El otro grupo era el de Videla y el general Roberto Viola (segundo en
los mandos del Ejrcito), que apoyaban a Martnez de Hoz y pensaban en
alguna salida poltica. Por eso Viola mantena algunos contactos con los
partidos, lo que hizo suponer que era el ala ms democrtica del
Proceso. El tercer grupo era el ms anrquico, ya que haba aumentado su
poder por sus aparatos represivos y se senta dueo de sus territorios:
eran encabezados por los generales Luciano Benjamn Menndez y Carlos
Surez Mason comandantes de los cuerpos III de Crdoba y I de Buenos
Aires; sus zonas de influencia abarcaban las provincias circundantes. A
ellos se sumaba el general Ramn J. Camps, jefe de la Polica bonaerense
y figura clave en la represin. Ellos afirmaban que el Proceso deba
continuar indefinidamente y la represin deba llevarse hasta las ltimas
consecuencias.
En 1978 se produjo un grave conflicto con Chile, pas con el que se
lleg a estar al borde de la guerra, que se evit por la intervencin del
Papa. En ese momento se exteriorizaron las disputas en el seno del
Ejrcito: Menndez quiso iniciar la guerra sin respetar a los ms altos
mandos. Esa situacin y un planteo que hizo al ao siguiente terminaron
con su obligado pase a retiro. Massera tambin se retir de su cargo pero
mantuvo una importante actividad poltica, con financiamiento de la
Armada y con base de operaciones en la ESMA.

El almirante Massera fue el principal responsable del mayor centro de


detencin de la dictadura militar: la Escuela de Mecnica de la Armada

(ESMA).
En 1981 termin el mandato de Videla y asumi el general Roberto
Eduardo Viola. El nuevo presidente anunci el inicio de un dilogo con los
diferentes sectores de la sociedad, incluidos los partidos polticos. Esto se
conoci como la apertura poltica.
Asumi como comandante del Ejrcito del gobierno de Viola el general
Leopoldo Fortunato Galtieri, quien empez a perfilarse como lder de una
nueva lnea interna cuya ambicin era ocupar el poder
y
mantenerlo
indefinidamente.
Mientras tanto, a medida que pasaban los aos el gobierno no
encontraba respuestas a los
problemas del pas y mostraba sus enfrentamientos internos, la
oposicin se fue animando. La Iglesia comenz a despegarse lentamente
de las polticas oficiales y comenz a criticar tibiamente a un gobierno
que, en un principio, haba apoyado incondicionalmente.
Los principales partidos polticos se unieron, a mediados de 1981, y
conformaron la Multpartidaria, integrada por la Unin Cvica Radical, el
Partido Justicialista, el Partido Intransigente, la Democracia Cristiana y el
Movimiento de Integracin y Desarrollo (MID) con el objetivo central de
recuperar la democracia.
EXPERIMENTO
Como antiguo protagonista del Proceso, mi propia desazn no conoce
lmites cuando veo, a ms de cinco aos de haber dado comienzo a lo que
iba a ser una etapa importante de la historia, que no hemos alcanzado
ninguno de los objetivos, excepto la victoria armada contra el terrorismo.
Mientras millones de ciudadanos son llevados a la pobreza, selectos
grupos de elegidos aumentan sus riquezas sin el menor pudor, sobre la
base de la
especulacin y a costa de destruir el aparato de produccin. Ya ni vale la
pena hablar de estas cosas, pero no creo que haya un solo argentino que
no lo sepa, que no lo mastique en su legtimo resentimiento. Es un precio
muy alto pagado por las mujeres y los hombres de esta tierra, como para
que ahora nos conformemos diciendo que se hizo un experimento y el
experimento fall. Y fall. Hay que recorrer la Repblica como yo lo hago
para comprobar que de una punta a la otra, la ciudadana est convencida
de que fall.
Discurso pronunciado por el almirante Emilio Eduardo Massera el 2 de
octubre de 1981, La Nacin, 3 de octubre de
1981.
LOS ORGANISMOS DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
Sin dudas, la principal oposicin al gobierno militar se llev adelante
desde las organizaciones defensoras de los derechos humanos. La ms
importante y novedosa fue la que aglutin a las madres de desaparecidos,
en la Plaza de Mayo. Estas mujeres comenzaron a caminar por la plaza sin
abandonarla, reclamando por el paradero de sus hijos ante el cierre de
puertas de ministerios, comisaras, cuarteles, iglesias y cualquier otro
lugar donde buscaron respuestas. Las Madres de Plaza de Mayo, como se
identificaron, tambin sufrieron la represin: varias de ellas fueron

secuestradas, torturadas e integran las listas de desaparecidos, como su


presidenta Azucena Villaflor y quienes colaboraban con la agrupacin,
como las religiosas francesas Leonie Duquet y Alice Dumont.
Durante el Mundial de 1978, muchos periodistas extranjeros fueron a
entrevistarlas y, conjuntamente con la propaganda que realizaban los
exiliados en Europa, las violaciones de los derechos humanos fueron
denunciadas en todo el mundo.
Adems de Madres, actuaron otras organizaciones, como el Servicio
de Paz y Justicia, que trabajaba en Argentina desde 1974, cuyo dirigente
Adolfo Prez Esquivel recibi el Premio Nobel de la Paz en 1980 por sus
denuncias contra el gobierno militar. Tambin actuaron la Liga Argentina
por los Derechos del
Hombre, creada en 1937; la Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos, formada en 1975 y Familiares de Desaparecidos y Detenidos
por Razones Polticas, creada en 1976 por familiares que se encontraban
en los lugares a los que concurran para intentar averiguar sobre el
destino de sus seres queridos. Su primera movilizacin pblica termin
con 350 detenidos, en octubre de 1977. Luego surgieron en octubre de
1977 las Abuelas de Plaza de Mayo, para reclamar por sus nietos nacidos
en cautiverio.
Un momento culminante de la lucha fue cuando visit la Argentina la
Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo de la
OEA, que ante las reiteradas denuncias
internacionales, arrib para realizar una inspeccin, muy a pesar del
gobierno militar. La CIDH recibi gran cantidad de denuncias y recorri
crceles. Los organismos de derechos humanos fueron los que alentaron a
familiares y amigos de las vctimas a atreverse a denunciar, ya que el
gobierno realiz una intimidatoria campaa, bajo el lema Los argentinos
somos derechos y humanos, volviendo a reiterar, como durante el
Mundial, que exista una campaa internacional contra la Argentina y sus
habitantes, ocultando que las denuncias eran contra el gobierno militar y
no contra la gente. El informe final de la CIDH reconoca que en nuestro
pas se violaban sistemticamente los derechos humanos.
Por las incesantes denuncias, marchas, actos en nuestro pas y otras
partes del mundo, la presentacin sistemtica de hbeas corpus y otros
recursos judiciales, el tema no qued archivado como pretendan los
integrantes del gobierno militar, que a partir de 1982 tuvieron que
ensayar algunas respuestas que culminaran en una Ley de Autoamnista.
Frente a la dictadura militar que se caracteriz por silenciar a la
oposicin,

La lucha de las Madres de Plaza de Mayo fue uno de los pilares de la


resistencia contra la dictadura militar. Alcanz tal importancia que
trascendi las fronteras argentinas y la prensa internacional comenz a
interesarse por este grupo de mujeres del pueblo que, aun hoy, luchan
por que se haga justicia con los responsables de la desaparicin de sus
hijos.
fueron los organismos defensores de los derechos humanos los nicos que
presentaron una real resistencia al proceso.
JUDAS
Viene diciendo que tena un hermano desaparecido, un chico rubio, que
se llamaba Gustavo Nio, y que no tena madre y que no tena padre y
que quera hacer la denuncia del hermano y nosotras decamos: -Ay,
cuidate, que tenemos miedo que te lleven-. y l deca: -No, no me va a
pasar nada. Cuando estbamos reuniendo dinero para la primera
solicitada, el 8 de diciembre de 1977, este hombre, que no era otro que
Alfredo Astiz, entr en la Iglesia Santa Cruz con otro grupo de hombres y
besando a las personas que haba que secuestrar, las marc para que
cuando salan de la misa ah la Marina hiciera el secuestro -la Marina y
algunas otras fuerzas- de la monja francesa Leonie Duquet, un grupo de
jvenes, Ester Balostino de Careaga y Mary Ponce. A Alice Dumont la
secuestraron al otro da.
El da que sala la solicitada, el 10 de diciembre, cuando Azucena Villaflor,
la madre que organiz las Madres, va a comprar el diario a la esquina de
la casa, tambin la secuestran a ella. Las secuestraron, las llevaron a la
ESMA y ah fueron violadas, torturadas y asesinadas.
Reportaje de los autores a Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociacin
Madres de Plaza de Mayo (Lnea Fundadora) para del documental Historia
Argentina 1976-1983, dirigido por
Felipe Pigna.
GOBIERNO DE LEOPOLDO F. GALTIERI
El tercer presidente de la dictadura militar, el general Leopoldo
Fortunato Galtieri, asumi el cargo en diciembre de 1981. Galtieri se haba
destacado como responsable de la represin desde la jefatura del
Segundo Cuerpo de Ejrcito con sede en Rosario. Desde all haba dirigido
personalmente las decenas de campos de concentracin de su rea de
influencia.
Al asumir anunci que sus dos prioridades seran terminar el Hospital
de Nios y la Biblioteca Nacional. Asimismo, ratific que por el momento

la actividad poltica continuara prohibida, las urnas estn bien


guardadas,
seal.
En el gabinete de Galtieri se destacaron el Ministro de Relaciones
Exteriores, Nicanor Costa Mendez; el de Economa, Roberto Alemann y el
de Accin Social, el vicealmirante Lacoste.
Galtieri estrech los vnculos con el gobierno conservador
norteamericano de Ronald Reagan y aument la participacin militar
argentina en la lucha contra el gobierno sandinista y las guerrillas
salvadoreas. El asesoramiento militar argentino se especializ en los
mtodos de detencin y torturas a aplicar con los detenidos polticos,
segn declararon distintos militares salvadoreos, guatemaltecos,
hondureos y nicaragenses que hablaban del mtodo argentino
cuando hablaban de las desapariciones. Como contrapartida, el gobierno
de Reagan abandon la poltica de defensa de los derechos humanos
seguida por su predecesor, James Carter, y elimin el embargo de armas
que pesaba sobre la Argentina.
LA GUERRA DE MALVINAS
El 2 de abril de 1982, solo 48 horas despus de una violenta represin
contra los trabajadores en la Plaza de Mayo, la mayora de los argentinos
apoy la decisin del gobierno de ocupar militarmente las islas Malvinas.
La dictadura militar, necesitada de apoyos internos para mantenerse
en el poder, analiz errneamente la situacin internacional. Luego de
mantener muy malas relaciones con los Estados Unidos durante la
presidencia de James Carter (19761980), por su poltica de derechos
humanos, y de recibir duras sanciones como el bloqueo a la venta de
armas, el gobierno argentino se aline incondicionalmente con el pas del
norte al llegar Ronald Reagan a la presidencia de aquel. Este planteaba la
posibilidad del inicio de una Tercera Guerra Mundial en la que el
enemigoprincipal era el comunismo, retomando los principios de la
doctrina de la seguridad nacional. Algunos mensajes favorables de la
administracin Reagan hacia la Argentina (como la de tener un papel
protagnico en el Atlntico Sur e inclusive en la OTAN) hicieron creer a los
militares argentinos que era el momento de realizar una demostracin de
fuerza para mostrar cul era el pas ms poderoso de la regin y ms
comprometido con los Estados Unidos. Pensando adems que Inglaterra
iba a aceptar una salida negociada despus del desembarco argentino.
Miles de personas se concentraron en la Plaza de Mayo para apoyar la
operacin militar. La mayor parte de la oposicin tambin apoy al
gobierno,
e incluso algunos partidos provinciales de derecha organizaron viajes al
exterior para explicar los derechos argentinos sobre el archipilago. La
censura fue absoluta y no se dej emitir ninguna opinin contraria a la
forma de actuar del gobierno.

Los medios de comunicacin (la mayora de las radios y la totalidad de


los canales de televisin estaban en manos del Estado) hablaban de
hecho consumado. Decan que Inglaterra no se molestara en defender
unas islas tan lejanas y sin importancia para ellos. Pero la reaccin inglesa
fue inmediata: fueron bloqueadas todas las cuentas bancarias argentinas
en Gran Bretaa y el 3 de abril, la primera ministra Margaret Thatcher
anunci el envo de una poderosa flota. Para la Dama de Hierro, como
llamaban a Thatcher, esa fue la oportunidad para aumentar su
popularidad en medio de medidas econmicas que afectaban a los
ingleses. La recuperacin de las islas pertenecientes a Gran Bretaa,
ocupadas por la fuerza por una sangrienta dictadura militar, fue la
consigna no solo para unir a los ingleses sino tambin a casi toda Europa
en contra del gobierno de Galtieri.
El 30 de abril el presidente de los Estados Unidos anunci formalmente
el apoyo de su pas a Gran Bretaa. Este anuncio fue un duro golpe para
el gobierno militar argentino, que pens que la superpotencia se
mantendra neutral por tratarse de dos pases amigos.
El i. de mayo, Gran Bretaa inici los bombardeos a Puerto Argentino,
capital de las islas. Dos das ms tarde se produjo el hundimiento del
crucero General Belgrano, que se encontraba fuera del radio de exclusin
fijado por
Algunas publicaciones peridicas difundieron la versin oficial sobre la
guerra de Malvinas e hicieron excelentes negocios a costa del conflicto.

La rendicin de las tropas argentinas luego de la batalla de Puerto


Argentino
constituy
el
desencadenante de la posterior convocatoria a elecciones por parte del
gobierno militar.
los propios britnicos, con un saldo de 368 muertos, decenas de
desaparecidos y heridos.
Pero todas las negociaciones fracasaron. El gobierno ocultaba la
informacin, los comunicados eran invariablemente triunfalistas. El 11 de
junio lleg a la Argentina el Papa Juan Pablo II y una multitud le pidi
paz.
A pesar de la orden de Galtieri de combatir hasta perder las dos
terceras partes de los efectivos, el 14 de junio se firm la rendicin. La
noticia, emitida en medio de un partido del Mundial de Espaa, caus una
gran frustracin en una poblacin engaada con la campaa triunfalista
del gobierno.
Luego de unos das de incertidumbre e incidentes, Galtieri debi
renunciar y, luego de algunas disputas dentro de las Fuerzas Armadas,
asumi el general
Reynaldo Bignone, quien de inmediato convoc a elecciones para
octubre de 1983.
Se legaliz la actividad de los partidos polticos y se empez a
disminuir la censura, aunque no desapareci totalmente y se estableci
otro fenmeno: la autocensura provocada por el miedo.
DNDE EST EL ENEMIGO
Estbamos muy cerca del enemigo, estbamos muy cerca de combatir,
estbamos muy cerca de la muerte. Y cuando empez a pasar eso hubo
un cambio importante en gran parte de los militares y de los soldados. De

alguna manera, ellos fueron el fiel reflejo del miedo que tuvimos nosotros.
Muy pocos con actitud de valenta, que an hoy siguen mereciendo mi
respeto. Algunos otros no pensaban que tenan soldados que necesitaban
tenerlos de aliados para combatir, para defender la patria y para luchar y
para ayudarse logsticamente. Pensaban que seguamos siendo enemigos,
porque ramos ciudadanos civiles que estbamos designados al servicio
militar y muchas veces, particularmente en los ltimos das me
preguntaba si el enemigo estaba atrs o adelante.
Reportaje de los autores a Edgardo Esteban, periodista y ex combatiente
de Malvinas, para el documental Historia Argentina 1976-1983, dirigido
por Felipe Pigna.
LA ECONOMA DESPUS DE MARTNEZ DE HOZ
Con la llegada a la presidencia del general Viola se plante un nuevo
proyecto para integrar al gobierno a los sectores civiles que haban
apoyado en forma ms o menos notoria al Proceso de Reorganizacin
Nacional pero que comenzaban a formular algunas crticas a la poltica
econmica, advirtiendo sobre las consecuencias negativas que se venan
a proyectar sobre los postulados del Proceso de Reorganizacin Nacional.
Para responder a esos reclamos, fue nombrado como ministro de
Economa Lorenzo Sigaut. Frente a fuertes versiones acerca de una
posible estampida del dlar, el ministro afirm: El que apuesta al dlar
pierde y realiz una rotunda devaluacin, el cierre parcial de la economa
y ciertas retenciones al agro; pero la presin de los sectores financieros se
hizo sentir y se produjo una corrida bancaria que llev a las nubes al dlar
y al proyecto, al fracaso. Viola y su gabinete le dieron paso a Galtieri, que
nombr a un ministro de Economa conocido y apreciado por los grupos de
poder nacionales y transnacionales: Roberto Alemann. Este se propuso
retomar el rumbo trazado por Martnez de Hoz. El nuevo lema fue
desregular, desestatizar y desintervenir. Para ello realiz un nuevo plan
de ajuste que consisti en la racionalizacin del gasto pblico, la cada
del salario real, un plan de privatizaciones y una generosa oferta para la
explotacin petrolera a fin de atraer capitales para, de esa forma,
reactivar la economa.
Roberto Alemann abandon el cargo durante la guerra de Malvinas y
asumi otro hombre del establishment: Jos Dagnino Pastore, junto con un
equipo integrado por el radical Adolfo Sturzenegger y Domingo Cavallo en
el Banco Central. Estos intentaron darle continuidad a los planes
monetaristas y
neoliberales, en un momento en que la coyuntura internacional era
altamente desfavorable. El aoi982 fue el de crisis de la deuda externa:
Mxico declar su moratoria y los restantes pases latinoamericanos
salieron a intentar renegociar sus vencimientos. El nuevo equipo tuvo que
responder al reclamo de la burguesa argentina, que solicit ayuda al
Estado para afrontar la deuda contrada. El gobierno decidi comenzar un
proceso de refinanciamiento que concluy con la estatizacin de la deuda
externa privada. De este modo, la sociedad fue obligada a hacerse cargo
de la deuda contrada por los sectores ms poderosos del pas. Sin
embargo, la Junta militar careca ya de fuerza poltica para darle
continuidad al proyecto, as que a ese equipo le sucedi otro, con el nimo

de que el recambio le otorgara un poco ms de fuerza para impulsarlo.


Asumi entonces Jorge Wehbe, el ltimo de los ministros de la dictadura.
MARTNEZ DE HOZ SEGN DOMINGO CAVALLO
En sus discursos, Martnez de Hoz habla permanentemente de la
necesidad de avanzar en la conformacin de una economa ms abierta.
Sin embargo, cuando el gobierno militar entreg el poder a Ral Alfonsn
en 1983, la economa argentina era tan exageradamente regulada y tan
fiscalmente desordenada como la que en 1976 haba dejado el gobierno
peronista. Qu haba pasado? La apertura externa fue ms financiera que
comercial. Mientras que las importaciones siderrgicas seguan prohibidas
y los automviles estaban protegidos por un arancel del 100%, los
tractores y la maquinaria agrcola tenan un arancel protectivo de solo el
20%. El dficit fiscal no baj sino que simplemente se reemplaz por
emisin monetaria por el endeudamiento gubernamental. Esto provoc
elevadas tasas reales de inters y fue creando el problema del excesivo
endeudamiento.
Domingo Cavallo, en Historia Grfica de la Argentina Contempornea,
Buenos Aires, Hyspamrica, 1984.
LA POLTICA DE LA DICTADURA Y LA RESISTENCIA OBRERA
El principal objetivo de la dictadura respecto de la sociedad fue el
disciplinamiento social de los trabajadores. Para ello realiz dos
movimientos: en primer lugar, estableci duras normas represivas como
la suspensin de toda actividad gremial, la intervencin a los principales
sindicatos, incluida la CGT, la detencin de dirigentes moderados; en
segundo lugar, se propuso exterminar a los sectores combativos y
clasistas que tenan fuerte representatividad en las comisiones internas
de fbricas, en gremios locales y algunas seccionales a pesar de la
persecucin que venan sufriendo desde 1974.
Se aument la jornada laboral para trabajadores telefnicos, bancarios,
portuarios, etc., se intensificaron los ritmos de produccin, se modificaron
las condiciones laborales en casi todos los establecimientos. El trabajo en
las minas dej de ser considerado insalubre. En la construccin se
reemplaz el descanso dominical por un da semanal, pero establecido por
el patrn. Tambin se permiti -a partir de la ley de prescindibilidad- el
despido sin indemnizacin ni causa justificada, se suspendieron las
sanciones a los empresarios por no otorgar vacaciones, e incluso se
permiti despedir mujeres embarazadas. De esta manera se redujo el
salario real (con punto de referencia 100) de 136,4 en 1974 a 50,5 en
1978 y aument la productividad por obrero un 37,6% de 1973 a 1984. A
pesar de estas iniciativas de perjuicio para el trabajador, durante los
primeros aos de la dictadura la desocupacin no creci. Esto se debi a
una decisin poltica de no crear mayor malestar social, a que muchos
desempleados de la industria fueron trasladados a otros sectores como la
construccin o los servicios y tambin al desarrollo del cuentapropismo.
Si bien toda esa ofensiva del capital contra el trabajo encontr
resistencias en el movimiento obrero, los sectores realmente combativos
de la dirigencia gremial provenientes del clasismo o del sindicalismo de
liberacin fueron los principales blancos de la represin y rpidamente
fueron vctimas de secuestros, asesinatos o encarcelamiento. Por lo tanto,

muchos de los sindicalistas que establecieron el dilogo o la confrontacin


con la dictadura eran miembros de la vieja burocracia sindical
comprometidos con la poltica del gobierno derrocado.
As fue que, recuperando su tradicin sindical, estos sectores se
dividieron en un ala colaboracionista y otra confrontacionista respecto
de la posicin a adoptar frente a la dictadura. Para gran parte de estos
dirigentes la preocupacin fue preservar sus estructuras de poder
(sindicatos, obras sociales, etc.) que haban sido intervenidas por el
gobierno. Para recuperar dichos espacios buscaron, inicialmente,
mantener una relacin cordial con el Estado. Por eso ambos bandos
participaron en la Conferencia anual de la

Como en anteriores oportunidades, la CGT (Confederacin General del


Trabajo) fue intervenida por el gobierno militar y en su interior surgieron
sectores colaboracionistas y otros ms intransigentes.
Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra acompaando al
Gobierno.
Sin embargo, los trabajadores intentaron resistir de otra manera: entre
julio y setiembre de 1976 comenz una oleada huelgustica de los
mecnicos en las fbricas automotrices de Ford, General Motors, Fiat, etc.,
a la que se respondi con una brutal represin, secuestros, desaparecidos
y la ley 21400 que estableci penas de 1 a 6 aos a quien participara de
una huelga. Tambin en octubre, para enfrentar el aumento de la jornada
laboral y el despido de 260 empleados, comenz un plan de lucha el
gremio de Luz y Fuerza, que concluy en febrero de 1977 con ms
secuestros y desapariciones.
En marzo de 1977 un grupo de gremialistas conform como instancia

organizativa de los trabajadores la Comisin de los 25. Ese ao las


luchas fueron pocas
y leves.
A fines del 1977 Tomas Liendo, ministro de Trabajo, recibi a la
Comisin de los 25, que decidi nuevamente acompaar al gobierno a la
OIT.
En el ao 1978 se sinti la creciente desindustrializacin, por lo que se
incorpor como reivindicacin obrera la defensa de la fuente de trabajo.
Sin embargo ese ao el aislamiento de los conflictos fue mayor: la clase
media mostr su entusiasmo por el dlar bajo y la posibilidad de ir de
compras al exterior, y el mundial de ftbol absorbi el resto de la atencin
pblica.
En esos das, el sector colaboracionista cre la Comisin de Gestin y
Trabajo que luego se transform en Comisin Nacional del Trabajo (CNT)
dirigida por el gremialista plstico Jorge Triaca, el bancario Juan Jos
Zanola, el telepostal Ramn Baldasinni y el mercantil Armando Cavallieri,
entre otros.
Pasado el clima festivo, 1979 marc un alza en los conflictos que
fueron el doble que en 1977. Y en ese ascenso de luchas se produjo el 27
de abril el primer paro nacional convocado por la Comisin de los 25, a
pesar de no contar con la adhesin ni de la CNT, ni de los partidos
polticos mayoritarios (PJ y UCR) y solo ser acompaados por los partidos
de izquierda. El paro fue importante (del 75% segn los organizadores, del
40% segn la dictadura). Para evitar su aislamiento en esos mbitos, la
CNT se acerc a los 25 y conformaron la CUTA (Comisin nica de los
Trabajadores Argentinos).
Su primera actividad fue lanzar un plan de lucha contra la nueva Ley
de Asociaciones Sindicales impulsada por el gobierno y que finalmente se
sancion en noviembre de 1979. La misma estableci la anulacin de la
existencia de una organizacin de tercer grado (CGT), prohibi la
actuacin poltica de los sindicatos, impidi la agremiacin conjunta de
obreros y tcnicos fragmentando a los trabajadores, estableci que para
ser candidato en un sindicato no se deba tener antecedentes policiales
y tambin profundiz el intervencionismo estatal en la vida de la
organizacin de los trabajadores. Pero las diferencias entre
colaboracionistas y confrontacionistas en la conduccin gremial persisti y
en mayo del 80 se separaron. La ofensiva de la dictadura para limitar el
poder sindical prosigui y en agosto sancion una nueva Ley de Obras
Sociales, que le sac la administracin de estas a los sindicatos, e inici
un proceso de privatizacin de servicios.
En noviembre de 1980, cuando el plan econmico comenz a
trastabillar, el grupo de los 25 reorganiz la CGT (denominada luego
Brasil por la calle donde funcion) y nombr como secretario general al
cervecero Sal Ubaldini y, al mismo tiempo, recre a las 62
Organizaciones peronistas. A comienzos de 1981 recrudecieron los
conflictos. Se intensific la movilizacin y el 7 de noviembre se march
con la consigna Paz, pan, trabajo a la iglesia de San Cayetano. Este
evento mostr el apoyo y el acercamiento entre la Iglesia y el sindicalismo
peronista. As, en

Durante los ltimos aos del gobierno militar y luego en el gobierno de


Alfonsn, Sal Ubaldini ocup un lugar central en la cpula sindical.
enero la CGT produjo un documento ya claramente enfrentado al rgimen.
Anunci un plan de movilizacin pacfica que concluy en la marcha a
Plaza de Mayo del 30 de marzo que fue salvajemente reprimida.
La guerra de Malvinas paraliz la ofensiva de los trabajadores y en abril
la CGT-Brasil junto al sector de la CNT (ahora denominado CGT-Azopardo)
participaron en un acto por Malvinas. Finalizada la guerra, con el creciente
desprestigio de los militares, en setiembre se produjo una nueva marcha
de la CGT-Brasil que, por primera vez, invit a los organismos de derechos
humanos. El 6 de diciembre el sector moderado de la CGT Azopardo
convoc a un nuevo paro que fue apoyado por la CGTBrasil, de modo que
se produjo el primer paro conjunto aunque sin la adhesin de la
recientemente creada Multipartidaria por oposicin de la UCR, que realiz
su propia marcha el 16 de diciembre. Durante 1983, en medio de la
retirada de la dictadura, se produjeron los dos ltimos paros nacionales de
la etapa: el 28 de marzo y 4 de octubre. Este ltimo se hizo en plena
campaa electoral, mostrando nuevamente el alineamiento poltico de la
burocracia sindical con el peronismo.
NO ENTENDAMOS NADA
El paro del 30 de marzo lo venamos preparando desde hacia tiempo.
Hubo mucha lucha de por medio, movilizaciones, llegadas a Plaza de
Mayo, pero ese da sabamos del voltaje existente en el pueblo, el voltaje
de la democracia.
ramos la presa ms buscada ese da por los represores y fuimos
detenidos en la calle San Jos e Hiplito Yrigoyen. Nos trasladan despus
a Devoto, y el 2 de abril, en Devoto nos sacan y nos manda a llamar el
prefecto de la crcel y nos dice que bamos a quedar en libertad y que la
libertad iba a ser porque habamos tomado las Malvinas, nos miramos con
los compaeros y no entendamos nada.
Reportaje de los autores a Sal Ubaldini, para el documental Historia
Argentina 1976-1983, dirigido por Felipe Pigna.
LA POLTICA CULTURAL DE LA DICTADURA
La Doctrina de la Seguridad Nacional estableci que el enemigo a
vencer era un enemigo ideolgico, portador de ideas contrarias al ser

nacional, occidental y cristiano. El enemigo fue denominado subversivo


y la subversin fue definida por el general Viola en declaraciones
formuladas al diario La Nacin (29 de mayo de 1977) como toda accin
clandestina o abierta, insidiosa o violenta, que busca la alteracin o la
destruccin de los criterios morales y la forma de vida de un pueblo, con
la finalidad de tomar el poder e imponer desde l una nueva forma
basada en una escala de valores diferentes. [...] Puede emplear la fuerza
pero no se limita a ella. Todas las formas de lucha y todos los
procedimientos en los diversos campos le son lcitos Se consider
subversivo a todo aquel que postulase valores contrarios a ese ser
nacional, que comprenda valores como el de respetar toda jerarqua sin
cuestionarla.
La primera tarea para ello fue la persecucin, la censura y la represin
de la subversin cultural. La misma implic desde la censura lisa y llana
al secuestro y desaparicin de numerosos escritores, cantantes,
profesores, periodistas y estudiantes. As desaparecieron intelectuales
como los escritores Haroldo Conti y Roberto Santoro, el cineasta
Raymundo Gleyzer, el historietista de fama mundial Hctor Oesterheld
entre otros. Muchos tuvieron que exiliarse como los escritores Juan
Gelman, David Vias, No Jitrik y Osvaldo Bayer. La censura abarc desde
el tango Cambalache (demasiado pesimista) a Plegaria para un
labrador de Chico Buarque; desde el escritor Saint-xupery, autor de El
Principito a la cantante Mercedes Sosa. Incluso llegaron a quemar libros y
revistas en defensa de sus valores.
Los periodistas fueron advertidos por un decreto del Proceso de
Reorganizacin Nacional que estableci que recluira por diez aos al que
por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias,
comunicados o imgenes con el propsito de perturbar, perjudicar o
desprestigiar la actividad de las Fuerzas Armadas, de seguridad o
policiales. Tambin fueron prohibidas las publicaciones partidarias como
Nuestra Palabra, Tribuna Popular, o polticas como Cuestionario. Al
comienzo los diarios publicaron la lista de pedidos de hbeas corpus,
pero luego de ser intimidados por el ministerio del Interior solo lo
siguieron haciendo el Buenos Aires Herald y La Opinin, que no eran
opositores al Proceso pero consideraban que eso se poda y deba difundir.
La consecuencia fue que Roberto Cox, director del primero, fuera
arrestado y amenazado hasta que dej el pas. Jacobo Tinmermann,
director del segundo, fue encarcelado.
La Universidad fue considerada como el principal nido de subversivos
y
por lo tanto duramente atacada. Miles de estudiantes y profesores fueron
vctimas de la represin. Se estableci una verdadera destruccin de
todos los principios fundantes de la Reforma Universitaria de 1918, como
la autonoma, el gobierno tripartito y la libertad de ctedra. Se rompi el
principio de gratuidad arancelando las casas de estudios y se impuso un
examen de ingreso para poder acceder a la misma, que signific que del
total de aspirantes entre 1978 y 1982 pudieran acceder nicamente entre
el 44% y 38%. Incluso se lleg a cerrar la Universidad Nacional de Lujn
en 1979, por considerrsela antieconmica.

Dentro del ministerio de Educacin funcion una oficina de los


Servicios de Inteligencia del Estado (SIDE) para detectar sospechosos
dentro del mbito educativo. En numerosos establecimientos
universitarios y secundarios hubo espas en cargos administrativos y
docentes para buscar y denunciar subversivos. Paralelamente, se
adoctrin a profesores y a personal auxiliar de las instituciones educativas
para realizar las mismas tareas.
La segunda tarea consisti en la produccin y difusin de su cultura.
Fue mas compleja y permiti la participacin de numerosos
comunicadores, actores, msicos, que decidieron colaborar con el
Proceso.
La poltica educativa del Proceso fue coherente con las ideas
neoliberales impulsadas por el Ministerio de Economa y con la filosofa de
impulsar los valores del ser nacional, occidental y cristiano. Esto implic
una reduccin de las erogaciones dedicadas a esta rea en 1977 del 9,5%
mientras en 1973 era del 17,3% y, sobre todo una poltica de reducir el rol
del Estado en la educacin, asignndole un rol subsidiario. Esto se expres
en la transferencia de las escuelas nacionales primarias a las provincias,
lo que produjo el cierre de numerosas escuelas por falta de presupuesto
para afrontar los nuevos gastos, y en una profundizacin de enseanzas
de diferentes calidades segn el sector social y regional al que se
perteneca. Asimismo, se impuls el desarrollo de la escuela privada. Se
consider subversivo el trabajo grupal en el aula porque
despersonalizaba al individuo y se suprimi la lectura de diarios o
revistas de actualidad en las escuelas.
A su vez, la propaganda oficial se difundi en toda la sociedad por los
medios masivos de comunicacin, ya que muchos de ellos colaboraron
activamente con la poltica del Proceso de Reorganizacin Nacional.
Las radios estuvieron casi todas en manos del Estado y, por lo tanto,
fueron desinformadoras de lo que ocurra.
La TV y el cine difundieron series o pelculas de apologa de la accin
de grupos parapoliciales en el marco de la guerra fra, como Starcky y
Hutch, o
en clave humorsticas, como los Superagentes argentinos. Otro gnero
impulsado fue el pasatista: las pelculas de Porcel y Olmedo o John
Travolta con su Fiebre del sbado por la noche encontraron eco en una
juventud cada vez ms despolitizada.
El Proceso de Reorganizacin Nacional no solo censur sino que
tambin intent producir un cambio de mentalidad en la sociedad
argentina, buscando imponer y consensuar mediante distintas iniciativas
poltico- culturales ese cambio de valores basados en la jerarqua y la
obediencia del superior pero tambin basadas en el individualismo y en el
mercado.
DESAPARECIDOS EN EL MBITO DE LA CULTURA
Las denuncias realizadas a la CONADEP (Comisin Nacional sobre la
Desaparicin de Personas) creada por el gobierno constitucional posterior
a la dictadura estableci que: el 30% de los desaparecidos eran obreros,
el 21% estudiantes, 10,7% cientficos y profesionales, el 5,7% profesores y
el 1,3% trabajadores del campo cultural.

AMOR
Amo a la Argentina porque, como dice mi madre, all com mucho tiempo.
La he amado hasta cuando me apoyaban las itakas en el pecho, cuando
tuve amenazas de bombas en el escenario, cuando amenazaban de
muerte a los periodistas que recogan en sus diarios mis declaraciones. La
he amado, la amo en cada uno de sus habitantes. Hasta en los que no me
quieren. Sal a la calle, conoc mucha gente, compart lo que estaba
ocurriendo. All tengo amores, desamores y tantos amigos muertos. Una
parte de m mismo est enterrada en la Argentina. Un trocito de m que
mataban cada vez que me mataban un amigo. Un trozo mo por cada
desaparecido. Hay que contarles sobre esos das terribles a los
muchachos, porque los pueblos que pierden su memoria pierden la llave
de su historia. Hay que contarles y recordar a nuestros muertos y
entonces s que no habr ms penas ni olvidos.
Declaraciones de Joan Manuel Serrat a la revista espaola
Intervi, Madrid, diciembre de 1983.
EXILIO
Acaso soy otra cosa? Vinieron dictaduras militares, gobiernos civiles y
nuevas dictaduras militares, me quitaron los libros, el pan, el hijo,
desesperaron a mi madre, me echaron del pas, asesinaron a mis
hermanitos, a mis compaeros los torturaron, deshicieron, los rompieron.
Ninguno me sac de la calle donde estoy llorando ahora al lado de mi
perro. No era perfecto mi pas antes del golpe militar. Pero a mi estar, las
veces que tembl contra los muros del amor, las veces que fui nio, perro,
hombre, las veces que quise, me quisieron. Ningn general le va a sacar
nada de eso al pas, a la tierrita que regu con amor, poco o mucho, tierra
que extrao y que me extraa, tierra que nada militar podr enturbiarme
o enturbiar. Es justo que la extrae. Porque siempre nos quisimos as: ella
pidiendo ms de m, yo de ella, dolidos ambos del dolor que el uno al otro
haca, y fuertes del amor que nos tenemos. Te amo patria y me ams. En
ese amor quemamos imperfecciones, vidas.
Juan Gelman, Exilio, Buenos Aires, Legasa, 1984
LA CULTURA SUBTERRNEA
Sin embargo, muchos fueron tambin los que se resistieron a esa
poltica de violencia y consenso. Se desarrollaron actividades en la
clandestinidad o, por lo menos, no hacindolas muy pblicas: talleres de
teatro, ciclos de cine, cursos y ms de 70 revistas como Punto de Vista,
Medios y Comunicacin, etc., que intentaron preservar el espacio de una
reflexin crtica.
Para informar acerca de lo que estaba sucediendo hubo diversas
iniciativas: Rodolfo Walsh cre agencia de noticias ANCLA (Agencia de
Noticias Clandestina); Ariel Delgado, desde radio Colonia y el joven
Eduardo Aliverti en la madrugada de los sbados decan lo que otros
callaban. Tambin el semanario Nueva Presencia, dirigido por Herman
Schiller, que sali durante toda la dictadura y otorg espacios a los
organismos de derechos humanos; luego, la revista Humor, que desde la
irona denunci al Proceso. Otros lo hicieron desde el exilio difundiendo y
condenando lo que ocurra en el pas.
LA CENSURA DE PRENSA Y LA RESISTENCIA

Un problema bsico que se planteaba para la militancia era la censura de


prensa [...]. Haba directivas muy estrictas por parte del gobierno militar
para que no hubiera ninguna informacin sobre lo que estaba pasando en
el pas [...] lo que estaba penado severamente era la difusin sobre los
campos clandestinos de concentracin, los secuestros, las torturas. [...]
Rodolfo Walsh crea una serie de instrumentos de difusin alternativa que
funcionaron en la ms absoluta clandestinidad [...]. Haba por un lado, una
agencia de noticias clandestina, lo cual daba como resultado una sigla
que era ANCLA. Era un juego de palabras porque ANCLA aluda a la
Marina. Esa agencia trasmita informacin sobre todas estas cosas que
estaba prohibido informar.
Reportaje de los autores a Horacio Verbitsky para el documental Historia
Argentina 1976-1983, dirigido por Felipe
Pigna.
El ambiente rockero -en general, despolitizado- fue un lugar de
encuentro de jvenes; cont con revistas como el Expreso Imaginario e
incluso algunos msicos escribieron letras que, subrepticiamente, fueron
condenatorias del Proceso. Dos de las ms audaces fueron Los
chacareros de dragones de Len Gieco, reivindicando al poeta Vctor Jara,
asesinado por la dictadura de Pinochet en Chile, y Cancin de Alicia en el
Pas de Charly Garca.
En las artes plsticas, varios artistas expusieron y expresaron
situaciones significativas como por ejemplo Carlos Gorriarena, titul su
muestra de 1977 A rostro descubierto.
En el mbito del teatro, en el ao 1981 se realiz Teatro Abierto;
actores, autores y obras -muchas de ellas censuradas- se presentaron en
el Teatro Picadero con una inmensa afluencia de un pblico que aplaudi
las obras pero sobre todo la actitud de enfrentamiento. El teatro sufri un
atentado, pero se prosigui con la actividad en otras salas. A partir de all,
se organizaron tambin Danza Abierta y Poesa Abierta con el mismo
espritu.
En el mbito estudiantil tambin hubo pequeos ncleos que
intentaron preservar espacios de resistencia, por medio de coordinadoras
estudiantiles. Estas organizaron actividades sencillas, tales como
campeonatos de ftbol, de truco o revistas aparentemente ingenuas,
aunque hubo algunas acciones ms significativas en los lugares donde
estaban ms organizados, como pintadas o

volantes de denuncia.
De estas diversas maneras se intent mantener vnculos colectivos en
un pas en el que iba predominando el individualismo y la vida privada
frente a la pblica.
La experiencia de "Teatro Abierto abri un espacio para la libre expresin
en tiempos de censura.
LA QUEMA DE LIBROS PARA PURIFICAR A LA SOCIEDAD
El Comando del Cuerpo del Ejrcito lll informa que a la fecha procede a
incinerar esta documentacin perniciosa que afecta al intelecto y nuestra
manera de ser cristiana. A fin de que no quede ninguna parte de estos
libros, folletos, revistas, se toma esta resolucin para que con este
material se evite el continuar engaando a nuestra juventud sobre el
verdadero bien que representan nuestros smbolos nacionales, nuestra
familia, nuestra insignia, nuestra Iglesia y, en fin, nuestro ms tradicional
acervo espiritual, sintetizados en Dios, Patria y Hogar.
Citado por Martin Andersen, op. cit.
LA CULTURA Y LA UNIVERSIDAD
La nica guerra total, integral es la guerra cultural (los enemigos son
producto de una contracultura con un objetivo bien definido: destruir los
cimientos de la civilizacin occidental de la que naturalmente formamos
parte). Lo que formamos en el individuo es su mente. No se trata de
conquistar terreno, fsicamente, sino de conquistar mentes. Si pensamos
que en la Argentina tenemos ms de treinta universidades nacionales y
otras instituciones de enseanza superior, podemos comprender por qu
se puso tanto nfasis en hacerlas proliferar y en qu medida somos objeto
de infiltracin marxista...
General Acdel Vilas, jefe del Operativo Independencia.
TRANSFORMACIONES EN EL PODER ECONMICO
El conjunto de medidas econmicas tomadas por la dictadura implic
una refundacin de la burguesa argentina como clase dominante pues
consolid a los grandes grupos econmicos nacionales y transnacionales

(GGE).
Estos grupos no eran nuevos en la vida econmica ni poltica del pas.
Algunos de los nacionales provenan de la etapa del modelo agroexportador como miembros de la oligarqua diversificada (Bunge & Born,
Zorraqun, Menndez y Garavaglio); otros correspondan a la primera
sustitucin de importaciones en la actividad industrial o extractiva
(Celulosa Argentina, Astra, Perez Companc) y menos de la segunda
sustitucin de importaciones (Arcor, Socma o Bridas) al igual que la
mayora de los grupos transnacionales (Ford, Pirelli, Bayer o Renault).
Muchos de ellos tenan en comn ser oligopolios en sus ramas ser
estructuras empresariales diversificadas y articuladas entre distintas
reas de la economa. En la produccin, se las denomin estructuras
diversificadas porque se dedicaron tanto a los bienes intermedios
(derivados de petrleo, petroqumica, hierro, acero, aluminio) como bienes
de consumo no durables (cigarrillos, aceite, etc.) y algunas
transnacionales a bienes de consumo durable (autos). Y fueron tambin
llamadas articuladas porque estas reas productivas estaban combinadas
con los otros sectores del mismo grupo econmico: el financiero, los
seguros y/o los servicios. Es decir, no se trataba de grupos nuevos en la
historia argentina pero s fue novedoso el hecho de que por primera vez
estos grupos coincidieron en un mismo proyecto de desarrollo capitalista
para la Argentina.
As fue que las medidas tomadas por la dictadura les posibilitaron un
proceso de acumulacin y concentracin de capital extraordinario
mediante diferentes mecanismos:
Primero: la reforma financiera ya que, con la apertura econmica
muchas
pequeas y medianas industrias quebraron por no poder competir al no
contar con crdito u obtenerlo a tasas de inters altsimas, en tanto los
GGE diversificados se beneficiaron en varios sentidos: en el rea
financiera, por la liberacin de la tasa de inters (ganaban mucho cuando
otorgaban crditos); en la productiva, por tener crditos bajos.
Segundo: la diversificacin de los GGE. El aliento dado a las
exportaciones signific que el sector agropecuario -en muchos casos de
los mismos grupos econmicos- fuera el ms dinmico de la economa
(crecieron las exportaciones a casi el doble de 1975 a 1977) por lo que
obtuvo una altsima rentabilidad, cuando decaa esa rea mejoraba otra
(petrleo, finanzas). Como los GGE estaban diversificados en todas esas
reas, transferan de una rama a la otra para maximizar las ganancias en
una o para aminorar las prdidas en otra y evitar la quiebra, algo que no
pudo hacer el pequeo y mediano industrial.
Tercero: el papel jugado por el Estado, ya que este dej de intervenir
en algunas actividades pero intensific su presencia en otras. Fue el
Estado quien posibilit a los GGE acceder a crditos baratos en el exterior,
fue el principal comprador de bienes y servicios producidos por esos
grupos y el vendedor a bajo precio de los que esos grupos necesitaban.
Les otorg privatizaciones de reas estatales en la explotacin del
petrleo, gas o se les encarg la reparacin y mantenimiento de los
ferrocarriles, la recoleccin de la basura, etctera. Los sectores de la

burguesa beneficiados por estas polticas fueron denominados la Patria


contratista. Asimismo, la ley de Promocin Industrial alent por medio de
crditos y subsidios la produccin de bienes intermedios (papel, cemento,
petroqumicos, etc.) bsicamente dedicados a la exportacin. Esa
produccin estaba oligopolizada por los GGE, de modo que fueron
tambin ellos los principales beneficiados de dicho plan.
Cuarto: la deuda externa, ya que estos grupos contrajeron deuda en
el exterior avalada por el Estado. La misma lleg a 13.973 millones de
dlares en 1983; al no poder pagarla, fue estatizada.
LA CONCENTRACIN EMPRESARIA
En el sector siderrgico la empresa Acindar absorbi progresivamente a
las firmas laminadoras Gurmendi, Genaro Grasso y Santa Rosa; en el
rubro automotriz se destaca la fusin de Fiat y Peugeot (Safrar) en Sevel,
y la compra que hizo Volkswagen de la planta local Chrysler; en la
industria del tabaco se fusionaron: Nobleza con Piccardo, y Massalin con
Particulares. En el sector alimentos, Molinos absorvi a Mattarazzo.
Martn Asborno, La moderna aristocracia financiera, Buenos
Aires, El bloque editorial, 1993.
MIENTRAS TANTO...
En Amrica latina.
En 1976, la dictadura de Brasil apareca consolidada, al igual que el
rgimen dictatorial de Hugo Banzer, en Bolivia. Chile y Uruguay sufran los
destrozos de los regmenes militares desde 1973. Paraguay continuaba
bajo la dictadura de Stroessner desde 1954. A su vez, en Per era
desalojado Velazco Alvarado y se impona un gobierno conservador.
Colombia mantena un gobierno democrtico pero se encontraba sumida
en una cruenta guerra civil y Venezuela, amparada en el boom petrolero,
era la excepcin de Amrica del Sur.
EL RETIRO ORDENADO A LOS CUARTELES
A partir de la derrota en la guerra de Malvinas, los militares
comenzaron a elaborar su retiro del gobierno y el restablecimiento del
rgimen democrtico para lo cual pretendieron llegar a un acuerdo con los
partidos polticos mayoritarios. Sin embargo, el momento en que se inici
el dilogo era complejo para ambas partes: la debacle econmica de siete
aos de neoliberalismo, expresada en la deuda externa, el retorno de los
sectores populares a la calle por reclamos frente al notorio
empeoramiento social y, centralmente, los 30.000 desaparecidos, puesto
como primer punto del orden del da por los organismos de derechos
humanos, a lo que se sumaba ahora los 1.500 soldados cados en las islas
Malvinas. Esta situacin implicaba la aparicin, dentro de las
movilizaciones populares cada vez ms habituales, de algunos rasgos
antiimperialistas ante la evidencia del papel de los Estados Unidos en la
guerra, el endeudamiento, la concentracin econmica en pocas manos y
el terrorismo de Estado.
Las Fuerzas Armadas presentaron en noviembre de 1982 un plan de 15
puntos como base de un acuerdo con los partidos. Incluan en los mismos:
la lucha antisubversiva, los desaparecidos, Malvinas y la participacin
constitucional de las Fuerzas Armadas en el prximo gobierno
constitucional.

Paralelamente, el plan de lucha lanzado por la CGT, el desarrollo del


Movimiento de Juventudes Polticas (donde participaban las juventudes de
los partidos mayoritarios y tambin la juventudes de los socialistas y
comunistas, posiciones a la izquierda de sus partidos madres) y un
creciente e irrefrenable prestigio de los organismos de derechos humanos
obligaron a la Mulitpartidaria a rechazar al acuerdo. Las Fuerzas Armadas
avanzaron en su posicin unilateralmente: el 28 de abril de 1983 lanzaron
su Documento Final y el Acta Institucional donde plantearon que todos
los actos violatorios de los derechos humanos no podan ser juzgados. Y el
24 de setiembre, un par de semanas antes de las elecciones, Bignone
sancion la Ley de Pacificacin Nacional mediante la cual otorgaba
inmunidad a todos los hechos sospechosos de terrorismo realizados por
las Fuerzas Armadas, por eso fue conocida como la Ley de Autoamnista.
Es decir, pese al debilitamiento poltico de las Fuerzas Armadas,
acompaado por la explosin de denuncias sobre las atrocidades
cometidas, los partidos no intentaron movilizar a la sociedad civil para
expulsar a los militares del poder sino encauzar ciertos reclamos con
tibieza para posibilitar el advenimiento de la democracia. El movimiento
popular haba sufrido una dura derrota, sus organizaciones polticas,
sociales y culturales haban sido aniquiladas y su incipiente movimiento le
impidi en el vertiginoso tiempo que va de Malvinas a la

Al conjunto de demandas provenientes de los ms diversos sectores se


sumaron, sobre el final de la dictadura, las reivindicaciones de los
excombatientes de Malvinas.
campaa electoral reconstituir los lazos solidarios destruidos y la memoria

adormecida de sus luchas.


Los partidos mayoritarios, junto con hombres de la cultura ahora todos
devenidos en democrticos y antidictatoriales, acordaron con las Fuerzas
Armadas un retiro calmo a los cuarteles e instalar un gobierno
democrtico pero tutelado y dirigido por los nuevos representantes del
poder real: los nuevos grupos econmicos. Un nuevo orden social haba
surgido.
PROPUESTA DE LA MULTIPARTIDARIA PARA LA RECONSTRUCCIN
NACIONAL
... Los datos de la realidad revelan la peligrosa inestabilidad y la grave
incoherencia que sigue rodeando al gobierno de facto. La crisis de la
Nacin ahondada por la derrota militar ha tocado fondo. Si los actuales
mandos militares no advierten estas trgicas circunstancias, el pas se
endereza inevitablemente a una catstrofe. Lo dijimos en nuestro
documento de diciembre de 1981 Antes que sea tarde y lo repetimos,
con ms fundamento ahora: se ha acabado el tiempo de la espera. El
pueblo argentino ha llegado al lmite de la tolerancia. Si los cambios que
se estn debatiendo implican la continuacin del proceso abierto en
marzo de 1976, por otras vas y otras figuras, ser inevitable la repeticin,
en progresin geomtrica, del estallido ya ocurrido el 30 de marzo ltimo.
Hacemos un nuevo llamado al patritismo y a la cordura de los hombres de
armas: hay que abrir sin demora los caminos de la conciliacin nacional
alrededor de la Constitucin.
Buenos Aires, junio de 1982. UCR, PJ, PI, MID, PDC.
EN NUESTRO PAS...
Las Juntas militares de la dictadura tambin fueron juzgadas y
condenadas durante el gobierno radical de Ral Alfonsn. Pero durante el
mismo se dictaron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que
dejaron en libertad a todos los que participaron en las violaciones a los
derechos humanos, salvo a los comandantes. Luego, durante el gobierno
de Carlos Menem, se complet el perdn a todos con el indulto, por lo
que los represores salieron en libertad.
Durante el gobierno de Nstor Kirschner se reabrieron los juicios contra
los dictadores.
Ideas de una poca
Juan Gelman se form en el periodismo y en los ltimos tiempos
la poesa se destaca en el conjunto de su produccin. Durante la
ltima dictadura militar fue uno de los exiliados del campo de la
cultura y en ese perodo su hijo y su nuera embarazada fueron
desaparecidos. A comienzos del ao 2000 Gelman y su primera
esposa pudieron, despes de mucha lucha, conocer a su nieta
que viva en Uruguay.
Carta abierta a mi nieta o nieto
Dentro de seis meses cumplirs 19 aos. Habrs nacido algn da de
octubre de 1976 en un campo de concentracin del Ejrcito, el Pozo de
Quilmes casi seguramente. Poco antes o poco despus de tu nacimiento,
el mismo mes y ao, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado
a menos de medio metro de distancia. l estaba inerme y lo asesin un
comando militar, tal vez el mismo que lo secuestr con tu madre el 24 de

agosto de Buenos Aires y los llev al campo de concentracin de


Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares
haban bautizado El Jardn. Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre,
Claudia. Los dos tenan 20 aos y vos, siete meses en el vientre materno
cuando eso ocurri. A ella la trasladaron -y a vos en ella- al Pozo cuando
estuvo a punto de parir. All debe haber dado a luz solita, bajo la mirada
de algn mdico cmplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de
su lado y fuiste a parar -as era casi siempre- a manos de una pareja
estril de marido militar o polica, o juez o periodista amigo de polica o
militar. Haba entonces una lista de espera siniestra para cada campo de
concentracin: los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las
prisioneras que paran y, con alguna excepcin, eran asesinadas
inmediatamente despus. Han pasado 13 aos desde que los militares
dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor
de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y
arrojaron al ro San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13
aos despus. Est
enterrado en La Tablada. AI menos hay con l esa certeza.
Me resulta muy extrao hablarte de mis hijos como tus padres que no
fueron. No s si sos varn o mujer. S que naciste. Me lo asegur el padre
Fiorello Cayalli, de la Secretara de Estado del Vaticano, en febrero de
1978. Desde entonces me pregunto cul ha sido tu destino. Me asaltan
ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugn la posibilidad de que
llamaras pap a un militar o polica ladrn de vos, o a un amigo de los
asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera
hubiese sido el hogar en que fuiste a parar, te criaran y educaran bien y
te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dej de pensar que, aun as,
algn agujero o falla tena que haber en el amor que te tuvieran, no tanto
porque tus padres de hoy no son biolgicos, como se dice, sino por el
hecho de que alguna conciencia tendrn ellos de tu historia y de cmo se
apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido
mucho.
Tambin pens todos estos aos en qu hacer si te encontraba: si
arrancarte del hogar que tenas o hablar con tus padres adoptivos para
establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompaarte, siempre
sobre la base de que supieras quin eras y de dnde venas. EI dilema se
reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las
Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de
manera diferente, segn tu edad en cada momento. Me preocupaba que
fueras demasiado chico o chica - por no ser suficientemente chico o chicapara entender lo que haba pasado. Para entender por qu no eran tus
padres Ios que creas tus padres y a lo mejor queras como a padres. Me
preocupaba que padecieras as una doble herida, una suerte de hachazo
en el tejido de tu subjetividad en formacin. Pero ahora sos grande. Pods
enterarte de quin sos y decidir despus qu hacer con lo que fuiste. Ah
estn las Abuelas y su banco de datos sanguneos que permiten
determinar con precisin cientfica eI origen de hijos de desaparecidos. Tu
origen.
Ahora tens casi Ia edad de tus padres cuando Ios mataron y pronto

sers mayor que ellos. Ellos se quedaron en Ios 20 aos para siempre.
Soaban mucho con vos y con un mundo ms habitable para vos. Me
gustara hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos
a mi hijo y para que reconozcas en m lo que de tu padre tengo: Ios dos
somos hurfanos de l. Para reparar de aIgn modo ese corte brutaI o
siIencio que en Ia carne de Ia famiIia perpetr Ia dictadura miIitar. Para
darte tu historia, no para apartarte de Io que no te quieras apartar. Ya sos
grande, dije.
Los sueos de MarceIo y CIaudia no se han cumpIido todava. Menos
vos,
que naciste y ests quin sabe dnde ni con quin. Tal vez tengas los ojos
verdegrises de mi hijo o los ojos color castao de su mujer, que posean
un brillo muy especial y tierno y pcaro. Quin sabe cmo sers si sos
varn. Quin sabe cmo sers si sos mujer. A lo mejor pods salir de ese
misterio para entrar en el otro: el del encuentro con un abuelo que te
espera.
Juan Gelman, Pgina/12, Buenos Aires,marzo de 1998.
Imgenes de una poca
La Grasa de las Capitales de Seru Giran
La portada del disco remite automticamente a la tapa de la revista
Gente. No solo por la tipografa, sino tambin por la alusin directa a la
manera de titular de aquella revista que, por aquel entonces como ahora,
mezclaba notas sobre la vida privada de los ricos y famosos con notas de
actualidad.
Seru Giran, uno de los grupos ms notables de la msica nacional,
estaba integrado por Charly Garca, Pedro Aznar, David Lebon y Oscar
Moro. Las letras de Garca se tornaron a partir de 1979 cada vez ms
comprometidas con la realidad y puede decirse que este disco fue el
punto de inflexin del compromiso del grupo. Temas como
Sobrevivientes, La Grasa de las Capitales y Viernes 3 A.M., hablan
de soledad, tristeza y de una sociedad anestesiada e insensibilizada que
niega la realidad circundante. Pocos meses despus de la salida de La
Grasa de las Capitales, Charly Garca compondra una de las mejores
descripciones de la Argentina de la dictadura militar: Cancin de Alicia en
el pas. A fines de 1980, Seru mostr su podero al convocar a un recital
gratuito en la Rural, al que asistieron unas 50 mil personas, una cifra
indita para el rock nacional.
En un disco de uno de los recitales de Seru Giran en 1981 editado
recientemente, Pedro Aznar recuerda aquellos tiempos: haba entre
nosotros una qumica tal que pareca burlar las diferencias de nuestras
personalidades para impulsar a cada uno a dar lo mejor de s, a llegar
cada vez ms lejos. Eran tiempos sombros, y la msica era refugio y
barricada, santuario y tribuna. La apuesta de Seru por la belleza y la
excelencia, por el desacartonamiento y la libertad de expresin, fue vital
en tiempos de la dictadura y vuelve a ser imprescindible hoy, despus de
todos estos aos de acelerado desencanto, como un recordatorio de que
la alegra, motor fundamental en nuestras vidas,
no solo no es solo brasilera, sino que no es completa ni verdadera cuando
se la pretende alcanzar a espaldas de la inteligencia y de la sensibilidad.

9
LA

VUELTA A LA DEMOCRACIA

LA CAMPANA ELECTORAL
EL JUICIO A LAS JUNTAS
LA CRISIS ECONMICA
LA POLTICA CULTURAL

Manifestacin popular el 10 de diciembre de 1983.


Durante el perodo 1983-1989 gobern nuevamente el radicalismo. El
viejo partido de Yrigoyen retorn al gobierno despus de diecisiete aos.
Ral Ricardo Alfonsn logr lo que pareca improbable: derrotar
electoralmente al peronismo. Nunca antes, en una eleccin presidencial,
haba ocurrido. La victoria alcanzada con el 52% de votos provenientes de
distintas clases sociales se bas en un llamamiento democrtico,
centrado en la defensa de
los derechos individuales que, en esa oportunidad, lleg hasta las capas
populares, partidarias tradicionales del peronismo.
LA CAMPAA ELECTORAL
Durante la campaa electoral, los discursos de Alfonsn impactaron por
recordar algunos principios constitucionales que la dictadura haba
ignorado y por haber centrado las promesas de la campaa en trabajo,
salud y educacin. La frase con la democracia se come, se cura y se
educa, mencionada por Alfonsn en reiterados actos de campaa resumi
convincentemente estas ideas.
Gran xito tuvieron los autoadhesivos sobre el fondo de la bandera
nacional y las letras RA, que aludan simultneamente al nombre del
candidato y al de la Repblica Argentina.
La estrategia electoral de Alfonsn sedujo sobre todo a la gran cantidad
de jvenes, que votaba por primera vez; a los independientes, que vean
en l una alternativa a los polticos tradicionales y hasta a los peronistas,
que vean reaparecer a figuras de su partido de triste actuacin durante el
gobierno de Isabel Pern.

Por su parte, la interna peronista dio una mala imagen a los votantes
propios y ajenos, sobre todo con el desplazamiento de Antonio Cafiero y la
designacin del ex intendente de Avellaneda, Herminio Iglesias como
gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Adems, durante el cierre de la campaa electoral justicialista, el 27 de
octubre de 1983 frente al Obelisco, ante una multitud de ms de un milln
de personas, el discurso moderado del candidato a presidente, talo
Argentino Lder, contrast con la actitud de Herminio Iglesias, quien le
prendi

El eslogan RA, creado por el publicista David Ratto, que identificaba a


Alfonsn con el futuro de la Repblica, cay muy bien en el electorado
radical
e independiente que lo peg en autos, fuego a un atad con la inscripcin
taxis y colectivos.
UCR-Alfonsn. Esta imagen
fue
muy mal vista por un pueblo harto del autoritarismo y la muerte,
instalados durante siete aos de dictadura militar.
Alfonsn supo capitalizar en su favor los errores peronistas y durante su
multitudinario cierre de campaa llam al pas y, en particular, al
electorado de la estratgica provincia de Buenos Aires a votar en defensa
propia y en contra de lo que l consideraba como un pacto militarsindical.
Frente a unas 800 mil personas, Alfonsn hizo un fuerte alegato a favor
de la justicia y termin su ltimo discurso de campaa como el primero,
con lo que l denominaba un rezo laico: el Prembulo de la Constitucin
Nacional.
EL TRIUNFO
A partir de mediados de 1983 varias encuestadoras comenzaron a
reflejar en sus datos la posibilidad de que por primera vez en la historia
argentina un candidato radical podra ganarle a un justicialista. La
sorpresa ms notable surga al analizar estos datos por zona. All poda
advertirse que Alfonsn apareca aventajando a Lder en distritos de
tradicin peronista, cordones industriales y barrios obreros.
Los desaciertos de la campaa peronista y el escaso carisma de sus
candidatos contribuyeron notablemente a que a medida que se acercaba

el 30 de octubre, la fecha de las anheladas elecciones, creciera el


porcentaje favorable al radicalismo.
A las 20 horas de aquel domingo histrico en el que el pueblo
argentino comenzaba recuperar sus derechos, las dudas cedieron su lugar
a la realidad: la frmula Alfonsn-Martnez haba obtenido 7 millones y
medio de votos, el 52% del electorado, frente a los 5 millones 700 mil
votos de la frmula Lder- Bittel, con casi el 40% de los votos. La
polarizan entre los dos partidos mayoritarios fue notable, el tercero en el
orden de preferencias fue el candidato del Partido Intransigente, Oscar
Alende con el 2% de los votos y el cuarto con menos del 1% fue Alvaro
Alsogaray con su nuevo partido de derecha, la Unin de Centro
Democrtico, que, sin embargo, logr colocar a su lder, como diputado
nacional.
Pero adems el radicalismo haba triunfado en provincias clave como

Buenos Aires y Crdoba, obteniendo ocho gobernaciones y el control de la


cmara de diputados. En las provincias hubo mucho corte de boletas en
detrimento de los candidatos nacionales del justicialismo. Los peronistas
votaron por sus candidatos a gobernadores e intendentes y obtuvieron el
triunfo en centenares de municipios y en doce provincias, entre ellas
Santa Fe, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, lo que les permiti controlar el
Senado de la Nacin.
Durante gran parte del ao 1983 se dud de que los militares cumplieran
su compromiso de otorgar elecciones libres. Finalmente, el 30 de octubre

de 1983 despus de tanta lucha y dolor, el pueblo argentino pudo volver a


votar.
LA AFIRMACIN DE LA DEMOCRACIA
Muchos de los que votaron a Alfonsn lo haban hecho porque ansiaban
la reconstruccin de un estado de derecho. Quizs fue por ello que las
primeras medidas adoptadas por su gobierno estuvieron destinadas al
problema de la secuelas de la represin y a la grave situacin social. El 14
de diciembre el gobierno anul la Ley de Autoamnista dictada por el
general Bignone y dispuso el juzgamiento, por el Consejo Supremo de las
Fuerzas Armadas, de los miembros de las tres primeras Juntas militares
del Proceso militar.

La entrega del informe de la Conadep represent una gran esperanza


para los miles de familiares de los desaparecidos de que se hiciera
justicia. En la foto, el presidente de la Conadep, Ernesto Sbato, le
entregaba el informe al presidente Alfonsn.
condicin de los miles de argentinos de y de los autores de esos crmenes.
Simultneamente, orden el procesamiento por la justicia civil de las
cpulas guerrilleras del ERP y Montoneros.
El 15 de diciembre, por el decreto 187 fue creada la Comisin Nacional
sobre la Desaparicin de Personas (Conadep), organismo
independiente integrado por prestigiosas personalidades de la sociedad
argentina (como Ernesto Sbato y Adolfo Prez Esquivel) que, disponiendo
de facultades investigadoras, fue encargada del esclarecimiento del
criminal hecho de la desaparicin de personas. Meses ms tarde, la
(Conadep) entreg el informe Nunca ms, que fue editado por Eudeba. De
este modo, la sociedad pudo conocer con detalles los nombres, edades y
parecidos en los tiempos del proceso
LA CONADEP
Fueron meses de trabajo muy intenso. Se nos dio un apoyo muy austero.
Los autos con los cuales haba que manejarse para los reconocimientos
era autos que prestaba el Ministerio del Interior. El personal que los
manejaba estaba compuesto por miembros de los servicios de inteligencia
y muchas veces cuando llegbamos a la comisaras y cuarteles que
bamos a investigar se saludaban con los faros. La sensacin era

desconcertante. Tuvimos varias incursiones nocturnas en nuestra sede del


Teatro San Martn, no robaban nada pero revolvan todo como para
demostrar que seguan teniendo poder. Al producirse la sancin de la Ley
de obediencia debida nos reunimos todos en mi casa y pidi participar de
la reunin el ministro Trcoli. Nosotros habamos elaborado un informe
pronuncindonos en contra de la ley y el ministro deca que era peligroso
divulgarlo porque creara intranquilidad en las filas castrenses. Ernesto
Sbato le contest que de ninguna manera vamos a cambiar una coma
de ese texto. Este texto se va a dar a publicidad, se va a saber, que tenga
las consecuencias que tenga pero nosotros hemos producido un informe
que ha cambiado nuestras vidas y el texto de documento no se cambia.
Reportaje de los autores a Magdalena Ruiz Guiaz para el documental
Historia Argentina 1983-1999, dirigido por Felipe
Pigna.
El 19 de diciembre el gobierno radical cre el Programa Alimentario
Nacional (PAN), que comenz a distribuir alimentos bsicos a ms de un
milln de personas sin recursos. Prestigiosas personalidades de la
sociedad argentina como el cirujano Ren Favaloro, la periodista
Magdalena Ruz Guiaz, el obispo de Neuqun Jaime de Nevares, el
filsofo de la ciencia Gregorio Klimovsky, el premio Nobel de la Paz, Adolfo
Prez Esquivel y Graciela Fernndez Meijide. A la comisin, que estaba
presidida por el escritor Ernesto Sbato, se le otorgaron facultades para
obtener datos de todos los organismos del Estado vinculados con la
represin de la dictadura militar. Sus miembros recorrieron cuarteles,
comisaras, bases navales y aeronuticas en busca de datos sobre los
desaparecidos. En la mayora de los casos fueron muy mal recibidos por
los uniformados a cargo de esas dependencias, poco dispuestos a
colaborar con el esclarecimiento de aquellos dramticos hechos. La
Conadep tena un plazo de seis meses para elaborar un informe.
Concluido ese lapso, en setiembre de 1984, sus miembros, acompaados
por una numerosa manifestacin, entregaron al presidente el resultado de
su dolorosa tarea: 50 mil folios en los que quedaban probadas ms de 9
mil desapariciones, cerca de 400 centros de detencin, la mayora de ellos
ubicados en dependencias militares. Se detallaban los atroces mtodos de
tortura utilizados con los detenidos desaparecidos, y una primera lista de
los responsables de esos crmenes de lesa humanidad.
El 9 de febrero de 1984 fue reformado el Cdigo de Justicia militar: de
all en ms, la justicia civil intenvendra como rgano de apelacin de las
sentencias de la justicia militar. Un mes despus, el Congreso nacional
aprob el Pacto de San Jos de Costa Rica sobre los derechos humanos,
que aos ms tarde sera incorporado a la Constitucin Nacional de 1994,
y en agosto el Congreso aprob la ley de defensa del orden constitucional,
por la que se

aplicaran graves castigos a todo el que atentara contra el orden


democrtico y constitucional. En marzo de ese mismo ao, en un acto
realizado en la Plaza de Mayo, el presidente afirm que los problemas del
pas no podan ser resueltos por un solo sector, ni poltico ni ideolgico.
Tapa de la primera edicin de Nunca Ms.
LA DEUDA EXTERNA HEREDADA
La deuda externa, no solo en la Argentina sino tambin en Amrica
latina y el Caribe, haba aumentado dramticamente en los aos de las
dictaduras militares. En 1978 era de 155.022 millones de dlares; en 1982
llegaba a 331.470 millones. El manejo de la deuda en la regin se torn
dificultoso para las nuevas democracias por su monto y por el auge
creciente de las ideas liberales en occidente.
La Argentina retorn a la democracia en este escenario desfavorable .
Alfonsn haba prometido en su campaa electoral revisar la deuda
externa, y no pagarla con el hambre del pueblo, y haba llegado a
diferenciar la deuda externa legtima de la ilegtima. Juan Alemann, ex
ministro de economa de la dictadura militar, haba afirmado poco antes
en el diario Clarn que el
prximo gobierno estar tan inhibido para actuar que virtualmente estar
condenado al fracaso. No era para menos: la deuda externa que en
diciembre de 1981 sumaba 35.671 millones de dlares, en diciembre de
1983 trepaba a los 43.634 millones; y de esta, casi el 70% de la deuda

privada haba sido contrada por 30 grupos econmicos y


aproximadamente 100 conglomerados extranjeros y empresas
trasnacionales.

En los primeros meses de su gobierno, Alfonsn promovi la creacin de


una comisin en el Congreso para que estableciera el monto de la deuda
legtima, e intent negociar el pago de la misma evitando tratar
solamente con el FMI. Con el propsito de dividir la negociacin acudi al
BID (Banco Interamericano de Desarrollo), al Banco Mundial, al Club de
Pars y a la banca privada. El gobierno argentino, junto con los jefes de
estado de Amrica latina y el Caribe, firm la Declaracin de Quito, en
enero de 1984, por la que se reconoca la gigantesca deuda externa, y se
solicitaba a los organismos financieros
internacionales y de la banca privada internacional una actitud de
corresponsabilidad en la solucin del problema de la deuda externa. Nada
de esto result. Los acreedores no solo no pensaban renunciar al cobro del
mayor monto posible de los intereses de la deuda sino que, como han
explicado algunos economistas, iban a utilizarla como factor de presin
para condicionar las polticas econmicas, sociales y hasta educativas de
los gobiernos deudores. Uno de los instrumentos de presin consisti en
hacer depender la refinanciacin de la deuda de la evaluacin de la
situacin econmica del pas solicitante.
Con la llegada del gobierno democrtico, la mayora de la clase
trabajadora pens en una rpida mejora del salario real y del nivel de
vida, porque los gobiernos radicales y peronistas siempre haban sido
vistos como defensores de los intereses populares.
La gestin de Bernardo Grinspun se constituir en el ltimo intento de
aplicar una poltica econmica que trat de privilegiar el mercado interno
y negociar en condiciones dignas con los acreedores internacionales.
Para el ministerio de Economa fue designado Bernardo Grinspun, quien
lejos de inspirarse en las recetas de la revolucin conservadora neoliberal,
trat de aplicar las tradicionales medidas econmicas distribucionistas,
ligadas a las ideas keynesianas, logr, inicialmente, reactivar el mercado
interno mediante subas salariales, control de precios y crditos a las
pequeas empresas.
Esta fue la ltima vez que un equipo econmico aplic este tipo de

medidas. Despus de Grinspun, es decir, a partir de su alejamiento en


febrero de 1985, comenz un proceso que desemboc, en 1989 ya con
Carlos Menem en la presidencia, en la implementacin de una poltica
econmica neoliberal en la que el Estado ya no se propuso como sntesis
del bien comn, o sostn de la justicia redistributiva, sino como garante
de las reglas de juego, de la libertad y de la competencia.

PARA SALIR DE LA CRISIS ECONOMICA


ALFONSIN RECLAMO UN ESFUERZO EXCEPCIONAL

DE LA DEUDn
Argentina
paga 280 millones de
dlares
Acuerdo con Ea C.G.T. para la concertacin
FALTA GAS Y HUBO CINCO MUERTOS POR EL FRIO
5c irKJ-V fii-r 1} OTnpcijiun m.-.j ,;KI A un -I Cj|VMl V 1 tojo <44
Los diarios del perodo se hicieron eco de la preocupacin de la poblacin
por la marcha de la economa.
Grinspun aument el nmero de empleados en el sector pblico y
recompuso el poder adquisitivo de los salarios, que aument, en 1984, un
25%, aunque la inversin bruta fija se contrajo, mientras el empresariado
extranjero no inverta por la alta tasa de inflacin que, en ese ao, alcanz
el 1.000% anual. Comenz a hacerse evidente una contradiccin que, de
aqu en ms, gravit en la sociedad argentina y que se mantiene en la
actualidad: la oposicin entre gobernabilidad e intereses de los grupos
econmicos dominantes. Las polticas redistributivas de Grinspun semejantes a las aplicadas durante el gobierno del doctor Illia, entre
1963-1966- fueron vistas como dirigistas, y similares a las que siempre
haba utilizado el peronismo histrico.
Esta poltica y el aumento del gasto pblico disgust a los sectores
empresarios, que no tenan el menor inters en pagar los mayores
impuestos que el gobierno necesitaba para financiar su poltica
econmica. El aumento impositivo reduca la rentabilidad del
empresariado que, para evitar una prdida de ganancia, traslad estos
montos a los precios, contribuyendo de este modo a potenciar el proceso

inflacionario.
Hacia 1985, el panorama empeor. El aparato productivo pareca no
poder satisfacer los estmulos de la demanda, el dficit fiscal creci y las
dificultades para llegar a un acuerdo con los acreedores externos
aumentaron.
En setiembre de 1984 la inflacin y recesin crecientes llevaron a
firmar un acuerdo con el FMI que, a comienzos de los ochenta, junto con
el Banco Mundial, se haba constituido en el organismo que representaba
a los principales bancos prestamistas extranjeros. No era Grinspun la
persona indicada para aplicar el ajuste que el acuerdo impona, por lo que
fue separado de su cargo, y se design como nuevo ministro de Economa
a Juan Vital Sourrouille.
UN CAMINO SIN RETORNO
Martnez de Hoz [...] haba logrado transformar de tal modo el
funcionamiento de la economa argentina que el pas encontrara difcil
volver al antiguo rgimen, aun cuando se lo propusiera. En ese sentido,
habra que reconocer que fue exitoso porque, imponiendo altsimos costos
que una gran parte de la sociedad local an est pagando, logr modificar
la estructura del poder econmico del dinero y, sobre todo, de aquellos
que operan en el mercado financiero [...]. Martnez de Hoz se retir en
marzo de 1981 dejando una deuda externa de enorme magnitud [...]. La
deuda sumaba ms de 25.000 millones de dlares, lo que equivala en ese
momento a tres veces el monto de las exportaciones, o bien, a un tercio
del producto bruto nacional [...], los mismos sntomas y conflictos [los]
conocera toda la regin desde fines de 1982: problemas externos y
renegociacin permanente con los acreedores, e inflacin elevada y en
alza, supervisin del FMI.
Jorge Schvarzer, Implantacin de un modelo econmico. La experiencia
argentina entre 1975 y el 2000, Buenos Aires, A-Z
Editora, 1998.
LA ECONOMA ARGENTINA SEGN GRINSPUN
Una manera de medir cualquier gestin de gobierno es verificar en cada
perodo de gobierno cul ha sido el mecanismo de generacin de ingreso,
de distribucin del ingreso y de apropiacin del ingreso. Que participacin
tienen en el ingreso los sectores asalariados, activos o pasivos, los
sectores de la pequea empresa (la llamada pequea y mediana
empresa), los productores agrarios, y qu participacin obtienen del
ingreso los grandes grupos econmicos [...] Si uno hiciera una historia de
la economa argentina (qu vera?) qu es lo que pasa despus del 66
con Ongana y los gobiernos militares?, qu es lo que pasa con todo
gobierno militar, incluyendo el perodo de Martnez de Hoz? qu es lo que
pasa en el perodo de Alfonsn, antes y despus del Plan Austral? qu es
lo que pasa en las diferentes versiones del gobierno de Menem, [...]? Ah
si se pueden conocer a travs de los mecanismos de verificacin de la
distribucin del ingreso, cules de esos gobiernos estn al servicio del
bienestar general como dice la Constitucin Nacional.
Reportaje de los autores a Bernardo Grinspun para el documental Historia
Argentina 1983-1999, dirigido por Felipe
Pigna.

EL

PLAN AUSTRAL

A mediados de 1985, Juan Vital Sourrouille asumi la conduccin de la


economa y anunci el Plan Austral. De este modo, el gobierno se
comprometa a dejar de emitir billetes y eliminar el dficit del Estado,
condicin esta ltima que, de aqu en ms, le sera reclamada
imperiosamente por el FMI a los gobiernos de Alfonsn, Menem y de la
Ra. Los precios y los salarios fueron congelados con el objeto de
contener sbitamente la inflacin crnica.Tambin se introdujo una nueva
moneda, el austral, que cotiz a 1 dlar. El plan dependi as del estado
de las reservas para poder mantener la paridad entre austral y dlar. Esto
tuvo su costo, porque con el propsito de mantener el precio del dlar, el
Banco Central se fue desprendiendo de sus divisas.
Si bien inicialmente el plan fue aceptado por trabajadores y
empresarios,

estos ltimos no estaban dispuestos a mantener el congelamiento de


precios indefinidamente. En marzo de 1986, Sourrouille convoc a los dos
sectores de la produccin a una concertacin para acordar aumentos
salariales.
Al
empresariado se le prometi un programa de fomento de las
exportaciones industriales y un plan de privatizaciones de empresas
pblicas.
El ao 1986 fue decisivo. Durante el mismo fracas la concertacin, y
tanto gremios como empresas comenzaron a presionar al gobierno. La
Unin Obrera Metalrgica exigi aumentos mayores a los establecidos por
el ministerio de Economa, y la Sociedad Rural Argentina y la Unin
Industrial Argentina consideraron que, de all en ms, no podran
aumentarse los salarios salvo que se acrecentara la productividad.

El gobierno intent resistir el reclamo salarial de la UOM, pero este


desemboc en una huelga, ante la cual el gobierno cedi, otorgando el
aumento solicitado. El empresariado traslad a los precios el mayor costo
de los salarios, lo que impuls la inflacin, y qued decepcionado con el
gobierno por lo que
entendi como una inaceptable falta de firmeza ante la presin obrera.
La llegada del ao 1987 no despej el panorama econmico. El
problema de la deuda externa subsista, la inflacin tambin, y el mundo
empresarial
La poltica econmica de Sourrouille implic el abandono de la poltica de
Grinspun y la adopcin de las recetas de los organismos financieros
internacionales como el FMI y el Banco Mundial.
GLOSARIO
concertacin:
acuerdo entre
distintos sectores de la economa, en general empresarios y dirigentes
sindicales, en el que ambas partes ceden parte de sus intereses en pos de
un bien comn, como por ejemplo la estabilidad de la moneda.
continuaba insatisfecho. Ante esto, en noviembre de 1987, el equipo
econmico resolvi abandonar la poltica de rgidos controles y liberalizar
la economa. Sourrouille anunci las nuevas metas: apertura de la
economa y reforma del Estado.
La apertura de la economa, eje de la poltica desarrollada por Martnez
de Hoz, vena siendo reclamada por organismos internacionales como el
FMI que, junto con el empresariado argentino demandaba la reduccin del
gasto pblico y, algo aun ms importante, que el Estado dejara de
representar el destacado papel que vena desempeando en el mbito
econmico desde los aos treinta.
De este modo, el radical se constitua en el primer gobierno
democrtico que impulsaba la modificacin del modelo econmico
tradicional utilizado durante cinco dcadas. Este era un modelo basado en
una economa semicerrada que reciba ingresos de divisas producidos por
el sector agroexportador y que, por medio diversos mecanismos,
transfera porciones de esos ingresos a los empresarios y los obreros
urbanos ligados con la produccin industrial.
Este modelo tradicional para muchos estaba agotado. En primer
trmino, porque los cambios ocurridos en el mercado internacional haban
disminuido la capacidad de la economa argentina para captar divisas y,
tambin, porque el pas padeca un grave endeudamiento externo, mucho
mayor que el de otras pocas.
Se busc entonces abandonar el viejo modelo, que no ofreca
posibilidades de crecimiento, y retomar una poltica de apertura ya
iniciada durante la gestin de Martnez de Hoz. En otras palabras, permitir
que los productos extranjeros compitieran, sin mayores dificultades, en el
mercado argentino.
LOS CAMBIOS DEL ESCENARIO ECONMICO ARGENTINO
El escenario econmico argentino era ms problemtico que el de algunos
aos atrs. Uno de los factores era la gigantesca deuda externa que haba
contrado el pas durante la dictadura militar... mxime teniendo en
cuenta que haba sido nacionalizada, con lo cual el Estado era responsable

de cerca de un 80% de su monto. Los tiempos haban cambiado y ahora


eran pocos y menos significativos los sectores econmicos dispuestos a
apostar al mercado interno porque desde haca ya algunos aos,
particularmente luego de la poltica econmica del gobierno militar, cada
vez eran ms los sectores de la produccin que haban comenzado a mirar
hacia el exterior.
Marcelo Luis Acua, Alfonsn y el poder econmico, Buenos
Aires, Corregidor, 1995.
LA POLTICA GREMIAL

Durante los primeros aos del gobierno radical hubo una importante
ampliacin del empleo, que se mantuvo durante gran parte del perodo.
De todas maneras varias promesas electorales expresadas en el afiche de
campaa, como el pleno empleo, subsidio digno para los
Las relaciones laborales en nuestro pas, desde los lejanos tiempos del
peronismo, eran reguladas por el rgimen de negociacin colectiva de los
salarios por rama industrial. Este rgimen le haba otorgado al movimiento
obrero organizado y reconocido como legtimo un instrumento de presin
formidable en las negociaciones con la patronal. De este modo, los
trabajadores ms desprotegidos encontraban el apoyo de sus otros
compaeros quienes, colectivamente, y a travs del gremio, convenan
con la patronal condiciones que se extendan a todos los trabajadores de
la rama. Los mtodos de lucha eran diversos: los de mayor efecto eran los
paros por gremio, o el de todos los gremios reunidos en la Confederacin
General del Trabajo (CGT) que, de esta forma, se converta en huelga

general.
La poltica aperturista introducida por Jos Alfredo Martnez de Hoz
durante la dictadura militar exigi la creacin de un mercado libre de
trabajo, por lo cual fueron
desocupados y sindicatos fuertes y suspendidas las negociaciones
democrticos, por diversos motivos colectivas de trabajo.
no pudieron cumplirse.
Este marco hizo que
existiera una
gran expectativa por conocer la poltica sindical y laboral del gobierno
de Alfonsn.
La apertura econmica del proceso militar haba herido de muerte al
sector industrial argentino, y reducido la poblacin laboral ocupada en l.
As, de 1.300.000 obreros industriales en 1974 se pas a 1.100.000 en
1985. La declinacin sigui, y los obreros de la industria fueron
reemplazados por una composicin ms heterognea, en la que
predominaban los trabajadores del sector terciario, que por esos aos
absorba, aproximadamente, un 75% de los nuevos empleos creados. La
dcada de los ochenta se caracterizara por esta novedad, los sindicatos
con un claro predominio ya no seran los del sector secundario (industrial)
sino los del sector terciario (servicios).
En su plataforma electoral de 1983, el radicalismo anunci su deseo de
establecer nuevas bases para una poltica laboral. De acuerdo con estas
propuestas, se haran efectivos derechos laborales y sociales como el de
huelga, el salario mnimo vital mvil, y los convenios colectivos de trabajo,
establecidos todos ellos en el artculo 14 bis de la Constitucin, y en el
Cdigo de Trabajo y Seguridad Social, e ignorados por la dictadura. Otros
reclamos -que atentaban contra el control peronista de los gremios- eran
introducir el pluralismo ideolgico en los sindicatos, es decir, permitir que
en estos estuviesen representadas las minoras, prohibir las actividades
partidistas e integrar las obras sociales de los sindicatos en un Plan
Nacional de Salud diseado por el gobierno, separando, por lo tanto, las
obras sociales del control sindical.
A comienzos del ao 1984, el movimiento obrero se encontraba
dividido; pero como consecuencia de la poltica sindical alfonsinista, la
CGT Azopardo y la CGT Brasil dejaron de lado sus diferencias y se unieron
en una sola central.

El lder cervecero Sal Ubaldini, secretario general de la CGT, realiz trece


paros generales contra la poltica econmica de Alfonsn.
El proyecto del gobierno fue aprobado en Diputados y rechazado en
Senadores. En junio, el radicalismo cambi en parte su poltica: acept
que los sindicatos realizaran elecciones sin la supervisin gubernamental,
aunque mantuvo la suspensin de las convenciones colectivas de trabajo.
Setiembre de 1984 fue un mes decisivo. Ante presiones por parte de la
UIA (Unin Argentina Industrial) para que el gobierno ajustara la economa
no centralizndose solo en los precios y un inminente acuerdo del
Ministerio de Economa con el FMI, el 3 de setiembre la CGT organiz el
primero de los trece paros generales que realizara durante el gobierno de
Alfonsn. La central obrera reclam el fin de la patria financiera, el pleno
empleo y el desarrollo de tecnologas propias. Era evidente que el paro de
la CGT iba ms all de la defensa del salario, y atacaba la poltica
econmica del gobierno. Este consider la medida de fuerza como una
agresin a la democracia.
La Reforma del Estado, implementada a principios de 1987 y centrada
en la reduccin del salario a los empleados pblicos, de los haberes
previsionales y el aumento de las tarifas pblicas, golpe duramente a los
docentes de todo el pas. La Confederacin de Trabajadores de la
Educacin de la Repblica Argentina (CTERA) inici una recordada huelga
de 37 das. Se realizaron clases pblicas, asambleas masivas, petitorios
reiterados y una marcha, que denominaron Marcha Blanca, que hizo
converger en Buenos Aires a miles de docentes provenientes de todas las
provincias. La resistencia docente no evit la postergacin salarial, pero
cuestion polticamente al radicalismo que, histricamente, haba
sostenido que la lucha por una mejor educacin era responsabilidad
indelegable del Estado.
EL JUICIO A LAS JUNTAS
Antes de asumir la primera magistratura, Alfonsn haba calificado a la
represin militar de brutal e indiscriminada y exigido que fuera la
justicia y no la historia quien se encargara de revisar el pasado.
Al cumplirse el plazo otorgado al Consejo Supremo de las Fuerzas
Armadas para que procediera al juzgamiento de las tres primeras Juntas
militares sin que se avanzara sobre el tema, la causa pas a la justicia
civil. El paso no careca de riesgos; la organizacin de las Fuerzas
Armadas poco haba variado en el ao y medio transcurrido desde el retiro
del gobierno militar, y continuaban convencidas de haber actuado
correctamente.
La defensa de los ex jefes de la dictadura se escud en dos lneas de
argumentacin: la supuesta existencia de una guerra que justificaba los
actos y medidas especiales que se adoptaron para con los detenidos y
la denuncia de inconstitucional del juicio por que sacaba a los ex
comandantes del fuero militar.

Videla y Massera (en la foto) fueron condenados a cadena perpetua en el


juicio a las Juntas por haber cometido crmenes, privaciones ilegtimas de
la libertad, tormentos y robos.
El Tribunal estuvo compuesto por los jueces de la Cmara Federal
Carlos Arslanian, Jorge Torlasco, Andrs DAlessio, Ricardo Gil Lavedra,
Jorge Valerga Aroz y Guillermo Ledesma.
El juicio estuvo acotado a 711 casos testigo, porque solo fueron
considerados los homicidios en los casos en que se encontraron los
cuerpos y en que se poda demostrar que el asesinato haba ocurrido por
acciones u omisiones de los comandantes. De manera que el juicio no
contempl el tema de los desaparecidos que continuaban en esa
condicin.
En la sala de audiencias se vivieron momentos muy dramticos al
escucharse los centenares de testimonios de los sobrevivientes y
familiares de las vctimas.El
gobierno trat de darle un perfil bajo a la difusin de los juicios. La
televisin, estatal en su mayora, nunca transmiti en vivo desde la sala
del juicio y se limit a transmitir unos pocos minutos por da de imgenes
sin el audio original, que era reemplazado por la voz en off de un locutor
que haca una sntesis de lo declarado.
Esta actitud del gobierno contrastaba con la enorme difusin que tuvo
el desarrollo del juicio en el mundo. Fue noticia de tapa de los principales
diarios que enviaros sus corresponsales para seguir de cerca el proceso.
El 9 de diciembre de 1985 la Cmara dio a conocer las sentencias. En
la fundamentacin dejaron constancia que se trat de un plan criminal
organizado desde el Estado. Se dictamin la prisin perpetua para Videla
y
Massera, diecisiete aos de prisin para Viola, al almirante Lambruschini 8
aos y 4 aos para Agosti. Los cuatro restantes comandantes, Graffigna,

Galtieri, Anaya y Lami Dozo fueron absueltos.


El punto 40 de la sentencia contariaba la poltica de Alfonsn que quera
dar por concluido los juicios y dejaba abierta la posibilidad de continuar
investigando y juzgando hacia abajo en la jerarqua militar y condenar a
los jefes de zonas y subzonas militares y a los ejecutores directos de la
represin.
LA OPININ DE STRASSERA
Se lleg a una sentencia condenatoria en la mayora de los casos y
absolutoria para la ltima Junta militar. El tribunal no acept la posicin de
la fiscala de que la responsabilidad era por juntas y no por fuerzas. Yo
sostena que las juntas no eran una reunin de amigos para tomar caf y
que todo estaba planificado por la junta militar correspondiente. Entonces
las mayores condenas cayeron en Ejrcito y Marina porque el menor
numero de casos probados correspondieron a la Fuerza Area y por eso
Agosti recibi una condena muy benigna de apenas seis aos. Pero mi
pedido fue prisin perpetua para todos. De todas manera el juicio fue
sumamente trascendente, fue la primera vez en el mundo que se
enunciaba a quienes haban detentado la suma del poder pblico sin ms
armas que las leyes y con las fuerzas armadas en franca oposicin a estos
juicios.
Reportaje de los autores al fiscal Julio Csar Strassera para el documental
Historia Argentina 1983-1999, dirigido por Felipe
Pigna.

ALEGATO DEL FISCAL STRASSERA


Este proceso ha significado, para quienes hemos tenido el doloroso
privilegio de conocerlo ntimamente, una suerte de descenso a zonas
tenebrosas del alma humana [...].
No son las Fuerzas Armadas las que estn en el banquillo de los acusados,
sino personas concretas y determinadas a las que se endilgan delitos
concretos y determinados. No es el honor militar lo que est en juego,
sino precisamente los actos reidos con el honor militar [...].
Por todo ello, finalmente, este juicio y esta condena son importantes y
necesarios para las vctimas que reclaman y los sobrevivientes que
merecen esta reparacin [...].
Seores jueces: Quiero renunciar expresamente a toda pretensin de

originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no
me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Seores
jueces: NUNCA MS.
El diario del juicio, Buenos Aires, Perfil, 1986.
EL CONGRESO PEDAGGICO NACIONAL
El radicalismo, desde la histrica reforma universitaria de 1918, haba
levantado las banderas de la educacin pblica. Entendiendo que la
centenaria ley 1420, basada en la educacin laica y gratuita, no se
adaptaba a las necesidades actuales, convoc a un Congreso Pedaggico
Nacional (el anterior se haba realizado en 1882), cuyo objetivo era una
renovacin de la ley. Convocado para octubre de 1984, el Congreso -segn
lo propuesto por el Poder Ejecutivo- deba tratar el problema del
analfabetismo y la desercin escolar, privilegiando la participacin de
maestros, profesores, estudiantes, padres, cooperadoras, representantes
del gremialismo docente y partidos polticos. La idea era clara: alcanzar
un consenso que legitimara una futura reforma, o accin educativa, no
selectiva, ni tecnocrtica, sino abierta y popular.
En el ao 1984 se conservaba en gran parte de la sociedad el
entusiasmo por
la participacin ciudadana. Sin embargo, el Congreso recin pudo
inaugurarse en abril de 1986. Se discutieron temticas que parecan
superadas, como el valor del laicismo, el papel de la enseanza privada y
del Estado en la educacin; discuciones en las que la Iglesia y sectores
vinculados a la enseanza de gestin privada sostenan puntos de vista
distintos de los del radicalismo y otras fuerzas polticas.
Cuando, en febrero de 1988, se reuni finalmente la Asamblea
Nacional del Congreso, el radicalismo haba perdido la iniciativa. El pas se
debata en una grave crisis econmica. Pese a todo, algunas de sus
conclusiones seran contempladas por la Ley Federal de Educacin,
sancionada en 1993 por el gobierno de Carlos Menem.
VIEDMA, LA NUEVA CAPITAL DEL PAS Y LA LEY DE DIVORCIO
El 15 de abril de 1986, Alfonsn anunci el traslado de la capital al distrito
Viedma-Carmen de Patagones. Dos eran los propsitos: promover el
desarrollo econmico mediante el gasto pblico y estimular el desarrollo
de esa regin. Durante el ao 1987, el proyecto obtuvo la aprobacin del
Congreso Nacional. Sin embargo, la profundizacin de la crisis econmica
durante 1988 y 1989 y el cambio de la poltica econmica, que en esos
aos fue reorientada hacia el liberalismo, dejaron el proyecto sepultado.
En mayo de 1987 el Congreso aprob la Ley de Divorcio. Con anterioridad,
la Corte Suprema haba reconocido el derecho de los divorciados a
casarse nuevamente. Las miles de uniones de hecho y los cambios
operados en la sociedad exigan un cambio en la ley que habilitara a los
divorciados para contraer un nuevo matrimonio.
EL PUNTO FINAL, LOS CARAPINTADAS Y LA
OBEDIENCIA DEBIDA
Durante el ao 1986 creci el malestar en el ejrcito. Esto ocurri
cuando se pretendi extender los juicios por delitos cometidos durante la
dictadura a otros oficiales superiores del Ejrcito, que haban actuado
durante el Proceso. En respuesta a los reclamos, el gobierno radical envi

al parlamento la Ley de Punto Final, que fijaba como fecha tope febrero de
1987 para presentar
demandas judiciales, apuntando a enfriar el malestar. Sin embargo, el
efecto no fue el pretendido y las causas judiciales contra oficiales se
multiplicaron.
En la Semana Santa de 1987, un grupo militar, al mando del teniente
coronel Aldo Rico, con las caras pintadas, ocup Campo de Mayo y exigi
la finalizacin de los juicios. El gobierno intent enviar fuerzas a reprimir a
este pequeo grupo. Pero las fuerzas armadas leales no parecan muy
decididas a actuar contra sus camaradas de armas. Repentinamente, la
democracia recuperada pareci estar constituida por un material
excesivamente frgil. Cientos de miles de personas se concentraron en
Plaza de Mayo para defenderla. El presidente anunci que la democracia
no se negocia, pero debi ir personalmente a intimar la rendicin de los
rebeldes. De regreso a Plaza de Mayo inform que haba logrado que
esos hombres, algunos de ellos hroes de la guerra de Malvinas,
depongan su actitud; o coment seguidamente que la casa est en
orden y dese a la multitud Felices Pascuas. Pocos das despus, el
gobierno enviaba al parlamento la Ley de Obediencia Debida, por la cual
se suspendan los juicios contra aquellos represores que haban recibido
rdenes de sus superiores.
A esta altura de los acontecimientos, la confianza en la solidez de las
instituciones democrticas haba declinado en grandes sectores de la
sociedad.
Para tornar ms preocupante la situacin, en 1988 continuaron los
alzamientos carapintadas.
En enero de 1988, el teniente coronel Aldo Rico, que haba huido de
donde

El coronel Mohamed Al Seineldn fue uno de los tantos oficiales que


durante la dictadura participaron en operaciones contra la guerrilla en
Centroamrica. Aos ms tarde los milita res salvadoreos recordaron sus
enseanzas, llamando a la tortura el mtodo argentino.

Los militares se sublevaron contra el orden constitucional pintndose la


cara, un recurso que utilizaban cuando se encontraban en combate.
se encontraba detenido, sublev tropas en Monte Caseros. La crisis se
resolvi militarmente tras un leve enfrentamiento con las tropas leales
enviadas por el jefe del Estado Mayor del Ejrcito. Rico fue encarcelado.
El 3 de diciembre de 1988, el coronel Mohamed Al Seineldn,
considerado el lder ideolgico de los carapintadas, produjo un
amotinamiento en la Escuela de Infantera de Campo de Mayo.
Posteriormente, el foco de la revuelta se desplaz a Villa Martelli.
Seineldn no solo reclam una amplia amnista sino tambin exigencias
corporativas para los militares.
LA VERSIN DE RICO
Alfonsn llega a Campo de Mayo y lo reconocemos como comandante en
jefe y le decimos, seor presidente buscamos una solucin al problema de
los juicios. Al presidente se le vea muy afectado emocionalmente. Yo creo
que el doctor Alfonsn no estaba bien informado del tema y le dijeron que
no iba a pasar nada cuando los generales saban perfectamente lo que iba
a pasar, pero lo queran minimizar. Alfonsn nos dijo, bueno vamos a
solucionar el problema y a partir de ese momento con la palabra del
presidente me present detenido y se termin todo. No hubo ningn tipo
de negociacin ni de trueque. Nosotros encontramos en la palabra del
presidente la voluntad de encontrar una solucin y con eso nos dimos por
satisfechos.
Reportaje de los autores a Aldo Rico, para el documental
Historia Argentina 1983-1999, dirigido por Felipe Pigna.
EL ATAQUE A LA TABLADA
En enero de 1989 un grupo, escaso en recursos, pobre en recursos,
aislado y trasnochado, asalt el cuartel de La Tablada en el Gran Buenos

Aires y el Ejrcito encontr la ocasin para realizar una aplastante


demostracin de fuerza que culmin con el aniquilamiento de los
asaltantes. El reconocimiento que recogi por la accin fue el primer
indicio del cambio de prioridades en la opinin pblica. Poda anticiparse
que a la larga la cuestin militar abierta se solucionara con la
reivindicacin de los militares, el olvido de los crmenes de la guerra
sucia y el entierro de las ilusiones de la civilidad, aunque tocara dar el
gran paso de amnistiar a los jefes condenados que tocara al gobierno que
sigui al doctor Alfonsn.
Luis Alberto Romero, Breve historia contempornea de
Argentina, Buenos Aires, FCE, 1994.
LAS ELECCIONES DE 1987: LA DERROTA RADICAL Y EL TRIUNFO PERONISTA
Los episodios de Semana Santa y la posterior sancin de la Ley de
Obediencia Debida erosionaron notablemente la credibilidad de la gente
en la poltica en general y en el gobierno en particular. La primera prueba
que debi afrontar el gobierno fueron las elecciones del 6 de setiembre de
1987 para gobernadores y diputados nacionales. Los resultados fueron
muy negativos para el gobierno y muchos hablaron de voto castigo. El
radicalismo perdi todas las provincias, entre ellas el distrito clave:
Buenos Aires, con excepcin de Crdoba y Ro Negro.
En la derrota radical no solo haban influido los vaivenes econmicos y
la gran desilusin por el final del alzamiento carapintada. El peronismo,
tras la derrota electoral de octubre de 1983, haba comenzado un proceso
de reformas y saneamiento de su imagen a travs de una corriente
interna que se conoci con el nombre de Renovacin Peronista, cuyos
principales referentes fueron el bonaerense Antonio Cafiero y el cordobs
Jos Manuel de la Sota. La Renovacin se propona recuperar el espacio
perdido por el peronismo y dar una imagen democrtica y creble acorde a
una sociedad ms madura en
trminos polticos.
El triunfo de Cafiero en la provincia de Buenos Aires en 1987 pareci
confirmar que la Renovacin iba por buen camino y abri un espacio de
esperanza para la militancia peronista.
Era una clara demostracin de disconformidad popular con la gestin
de Alfonsn, a partir de la cual retornaba un peronismo reorganizado,
ubicado en inmejorables condiciones para triunfar en las elecciones
presidenciales de
1989. Esta situacin intranquiliz a los grandes grupos econmicos, que
comenzaron a dudar respecto de la representatividad del gobierno para
controlar una situacin socioeconmica delicada, y a temer por el nuevo
protagonismo de un justicialismo de tradicin estatista, que segua
reclamando la necesidad de una mayor justicia social.
EL ALFONSINISMO
Cada vez me veo ms tentado a pensar que el alfonsinismo (como su
contraprtida la renovacin peronista) fue un accidente histrico en la
Argentina, un parntesis entre los ciclos de conservadurismo civil y militar.
Lo que llamo alfonsinismo fue una trama discursiva que naci con el xito
electoral de 1983 y que comenz a desmembrarse con el fracaso de 1987
hasta estallar en el verano de 1989. No hubo en aquel discurso distincin

precisa de los enemigos, aunque genericamente se los menciona como


los poderes corporativos. A partir de 1987 esos poderes cercaron al
gobierno y fueron desdibujando su imagen de centro de iniciativas. Todo
ello vaci al alfonsinismo de confianza y de credibilidad hasta que se
pulveriz en el golpe de mercado de febrero de 1989 y sus consecuencias
finales.
Juan Carlos Portantiero, en Historia grfica de la Argentina
Contempornea, Buenos Aires, Hyspamrica, 1990.
EL PLAN PRIMAVERA
El 3 de agosto de 1988 el gobierno present el Plan Primavera, o
Programa para la Recuparacin Econmica y el Crecimiento Sostenido. El
propsito del plan era contener un proceso inflacionario que el Plan
Austral pareca haber dejado de controlar. Tres eran las acciones pensadas
para ello: el control de

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los precios de las tarifas pblicas, el intento de negociacin con el
movimiento obrero para intercambiar negociaciones colectivas de trabajo
por moderacin en los reclamos salariales, y un acuerdo concreto con la

Unin Industrial Argentina y la Cmara Argentina de Comercio


(corporaciones formadoras de precios) para estabilizar los precios. Todo
esto acompaado de un nuevo congelamiento de tarifas, salarios
estatales, tipo de cambio y precios. La inflacin, que en agosto haba
llegado al 27,6%, baj con el plan en setiembre al 11,7%.
Sin embargo, no todas las corporaciones formadoras de precios estaban
incluidas en el acuerdo. Fuera de este se encontraban las cuatro
entidades agropecuarias: la Sociedad Rural Argentina, la Federacin
Agraria Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro. La
produccin agrcola -que durante los aos 1984 y 1985 haba alcanzado
los 44 millones de toneladas-, declin abruptamente en los aos
siguientes por una baja de los precios internacionales. Los productores
pretendan que las retenciones efectuadas por el Estado tuvieran en
cuenta sus prdidas, y reclamaban una quita en las mismas. El Ministerio
de Economa, que vea en las retenciones a las exportaciones
agropecuarias una significativa fuente de ingresos, no accedi.
El ao 1989 comenz con presagios oscuros. La cosecha local, de la
que se esperaba que pudiera aprovechar un alza en el mercado
internacional de granos, fue afectada por fenmenos climticos y
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SEGURIDAD NACIONAL MUDELA '88
Las medidas del Plan Primavera generaron el rechazo de las
organizaciones ruralistas. La tapa del diario Pgina/12 -con su particular
estilo- daba cuenta, de esta manera, de los disturbios en ocasin de la
inauguracin de la muestra anual de ****** ebook converter DEMO - www
la Sociedad Rural Argentina en 1988. dej abierta una crisis en el sector
externo. Mientras tanto, en enero de ese ao, Bush reemplaz a
Reagan en la presidencia de los Estados Unidos y a partir de ese momento
el apoyo financiero comenz a retacearse, mientras que los bancos
privados extranjeros, ante una eventual derrota del radicalismo en las
prximas elecciones de mayo, exigieron reanudar los pagos de la deuda,
que haba dejado de abonarse en abril de 1988.
A fines de 1988, la desconfianza de la gente en el austral se generaliz
y la compra de dlares aument notablemente. El gobierno no dispona de
la suficiente cantidad de dlares en sus reservas como para evitar que la
brecha entre la moneda norteamericana y el austral creciera aun ms y el
6 de febrero de 1989 se tuvo que anunciar oficialmente una nueva
devaluacin y la liberacin del tipo de cambio, lo que significaba el fin del
plan Austral. Esta ltima medida produjo un efecto devastador. Surgi
inmediatamente un mercado ilegal de cambio en el cual haba un dlar
libre, cuyo precio se fijaba segn la oferta y la demanda. A partir de ese

momento el precio del dlar se dispar: en enero, cada dlar equivala a


14 australes; en febrero, en el mercado marginal, para adquirir un dlar
deban abonarse 28 australes y en marzo, 48. La inflacin se transform
en hiperinflacin.
Ante esta situacin, las corporaciones patronales abandonaron al
gobierno. La CAC (Confederacin Argentina de la Carne) pretext que no
haba tenido participacin en las ltimas medidas adoptadas por el equipo
econmico, y la UIA tambin se distanci. Eduardo de la Fuente, su titular,
le imput al gobierno no haber cumplido con lo convenido: no se cumpli
con la reduccin del gasto pblico y se adoptaron medidas que generaron
desconfianza, aun contra nuestras advertencias. Se votaron leyes como la
del Seguro Nacional de Salud y la de Accidentes de Trabajo, que
provocaron malestar e incertidumbre entre los empresarios declar en
febrero de 1989.
MERCADO COMN
En el ao 1986 Alfonsn firm con Jos Sarney, presidente de Brasil, el
Programa de Cooperacin e Integracin Econmica que tena como
objetivo unirse para crecer. En noviembre de 1988 acordaba con Brasil
y Uruguay un tratado de cooperacin con miras a la formacin de un
mercado comn. De esta forma quedaban sentadas las bases para la
formacin de un Mercado Comn del Sur. El tratado de Asuncin,
acordado el 23 de marzo de 1991, se establece que entiende por mercado
comn:
a)
la libre circulacin de bienes, servicios y factores productivos entre
los pases, la eliminacin de los derechos aduaneros y restricciones no
arancelarias a la circulacin de mercaderas y de cualquier otra medida
equivalente;
b)
el establecimiento de un arancel externo comn y la adopcin de
una poltica comercial comn en relacin a terceros Estados o a
agrupaciones de Estados y la coordinacin de posiciones en foros
econmico- comerciales, regionales o internacionales;
c)
la coordinacin de polticas macroeconmicas y sectoriales entre los
Estados partes: de comercio exterior, agrcola, industrial, monetaria,
cambiaria y de capitales, de servicios, aduanera, de transportes y
comunicaciones y otras que se acuerden a fin de asegurar condiciones
adecuadas de competencia entre los Estados partes; d) el compromiso de
los Estados partes de armonizar sus legislaciones en las areas pertinentes,
para lograr el proceso de integracin.
ESTALLIDO SOCIAL Y ALEJAMIENTO DE ALFONSN
La hiperinflacin desemboc en estallido social, y las elecciones para
presidente efectuadas en mayo, con la derrota electoral del radicalismo,
acentuaron la crisis.
Los comicios se efectuaron el 14 de mayo de 1989. El candidato
justicialista, Carlos Sal Menem, obtuvo el 47% de los votos y triunf en
todo el pas menos en Capital Federal, Crdoba, Salta y Chubut,
obteniendo la mayora tanto en diputados como en senadores. Eduardo
Angeloz, el aspirante radical, solo sum un 32%.
La delicada situacin econmica hizo que el da 16 Alfonsn propusiese
al peronismo una suerte de cogobierno, consistente en que Menem

nombrara un representante en cada uno de los ocho ministerios. El


candidato triunfante no acept y el 22 de mayo anunci que las medidas
dispuestas por el gobierno no contaban con su respaldo. Un da despus
acord con el holding Bunge y Born para que uno de sus ms importantes
funcionarios, Miguel Roig, fuera el prximo Ministro de Economa de su
gobierno.
El sindicalismo peronista reaccion favorablemente. El dirigente
gremial Luis Barrionuevo el 24 de ese mes afirm: yo estoy muy contento
de que esto suceda. Si es Roig, va a ser mejor todava, porque nosotros
conocemos los detalles del plan. El plan [...] se basa en el salariazo, se
basa en la revolucin productiva. Yo dira que es un plan que se acerca
muchsimo al justicialismo.
Hacia fines de mayo, la canasta familiar lleg a costar,
aproximadamente, ocho salarios mnimos. La situacin econmica que
vena empeorando se desbarranc definitivamente.
El da 33, en la ciudad de Crdoba, personas de condicin humilde,
retiraron de un supermercado gran cantidad de bolsas con alimentos. El
24, los asaltos y saqueos se mutliplicaron en Crdoba, Capital Federal y
Rosario, y se extendieron, en los das siguientes, al Gran Buenos Aires,
Tucumn, Mendoza, Salta y Ro Negro.
En ese mes, Alfonsn design ministro de Economa a Jess Rodrguez.
El 30 de mayo, por una ley de emergencia, fue establecido el Estado de
sitio, adoptndose medidas de emergencia econmica. Junio fue el mes de
la bsqueda de una solucin desesperada, mientras la inflacin alcanzaba
el 114%.
GLOSARIO
holding: forma de organizacin monoplica en la que una sociedad se
hace con la mayora de las acciones de distintas empresas.

La entrega anticipada del poder convenida entre Alfonsn y Menem


signific la renuncia a defender los ltimos vestigios del Estado ******
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Alfonsn, que haba proclamado su deseo de ser el primer presidente
civil en completar su mandato de gobierno de seis aos luego de dcadas
de inestabilidad institucional democrtica, debi anunciar que resignara
la presidencia, una elegante forma de evitar la palabra renuncia. El 16
de junio, el presidente Alfonsn se despidi del grupo de apoyo de su

gabinete, constituido por subsecretarios y directores generales de


distintas reas de gobierno. Al hacerlo, sintetiz el
benefactor que an subsistan. A sentido de su gestin diciendo que
travs de la ley de emergencia no tena ninguna duda de que econmica
dieron va libre para las cualesquiera sean los avatares privatizaciones
menemistas.
futuros, no solo porque el
prximo
gobierno ha de tener la decisin de proteger la democracia sino por
decisin de la sociedad argentina, no tengo duda de que esta es una
misin cumplida en la que han trabajado las ms diversas reas de la
accin de gobierno. Yo creo que hemos trabajado muy fuerte en el campo
social y hemos logrado originar una nueva tendencia en la cultura
democrtica argentina, que ser la garanta que nosotros y el pueblo
argentino hemos de tener para consolidarla. El 8 de julio, Carlos Menem
y Eduardo Duhalde asuman la presidencia y vicepresidencia de la
repblica, respectivamente. Por primera vez en muchas dcadas, un
gobierno civil y constitucional era sucedido por otro de igual condicin.
Esto significaba muchas cosas, entre ellas, y no fue un dato menor, que la
continuidad institucional de la democracia quedaba preservada.
DESPEDIDA
El 16 de junio de 1989, el presidente Alfonsn se despidi del grupo de
apoyo de su gabinete, constituido por subsecretarios y directores
generales de distintas reas de gobierno. Al hacerlo, sintetiz el sentido
de su gestin diciendo que no tena ninguna duda de que cualesquiera
sean los avatares futuros, no solo porque el prximo gobierno ha de tener
la decisin de proteger la democracia sino por decisin de la sociedad
argentina, no tengo duda de que esta es una misin cumplida en la que
han trabajado las ms diversas reas de la accin de gobierno. Yo creo
-agreg- que hemos trabajado muy fuerte en el campo social y hemos
logrado originar una nueva tendencia en la cultura democrtica argentina,
que ser la garanta que nosotros y el pueblo argentino hemos de tener
para consolidarla.
En Nuestro Tiempo, Historia grfica de la Argentina contempornea.
Buenos Aires, Hyspamrica,i992.
LA CULTURA DURANTE LA PRESIDENCIA DE
ALFONSN
Las graves consecuencias culturales que provoc en la sociedad
argentina la dictadura militar plantearon la necesidad de que el Estado se
hiciera cargo de mltiples cuestiones, entre ellas la cultura, mbito en el
que el gobierno de Alfonsn centr gran parte de su accin poltica.
El contexto de una sociedad devastada por la censura, la persecucin y
la muerte de diversos representantes del mundo cultural y la promocin
de valores fundados en el orden, demandaba la creacin de un espacio de
libertad y de representacin de nuevas formas y smbolos sociales.
El debate que se desarroll en los aos ochenta sobre el significado de
las polticas culturales posdictadura retoma la preocupacin democrtica
en torno al vnculo entre la esfera cultural y el espacio pblico, es decir,
cmo hacer que los bienes culturales llegaran al conjunto de la sociedad.

En 1985, El Teatrazo revivi la experiencia de Teatro Abierto. Los


actores y los estudiantes de actuacin
Expresiones como cultura poltica, cultura democrtica,
democratizacin de la cultura, cultura para todos, Programa para la
democratizacin de la cultura, pusieron de manifiesto el papel
adjudicado a la cultura: la capacidad de consolidar la democracia
cambiando actitudes y valores.
El impulso dado en este sentido al mbito cultural guarda relacin con
las interpretaciones entonces vigentes en torno a las causas de los
repetidos golpes militares. Estas interpretaciones se orientaron ya no a
responsabilizar a grandes poderes o imperialismos, sino a cuestiones
relacionadas con la perduracin del autoritarismo en la sociedad civil.
El hecho de que el Programa Cultural en Barrios fuera una de las
primeras acciones del gobierno radical revela la importancia que el
espacio cultural tena para la gestin.
Una de las principales metas que
salieron a la calle y representaron se propuso ese plan fue la escenas en
distintos puntos de la recuperacin de la trama social ciudad.
preexistente de
instituciones
barriales en desuso (clubes, sociedades de fomento, bibliotecas) y con

escasa actividad. En el marco de actividades desarrolladas por el Plan, la


tercera edad fue convocada para participar en los Talleres de Historia Oral,
con el propsito de construir una memoria barrial; el programa Mujer
reconoci identidades de gnero, y en tercer lugar, se delimit un espacio
para los jvenes a travs de un taller destinado a la historia del rock.
PRIMERO LOS BARRIOS
Hasta ese momento, los servicios culturales estaban concentrados en
unas pocas cuadras del centro de la ciudad: la calle Corrientes con los
teatros, Lavalle con los cines, Recoleta con las galeras de arte. En los
barrios, la pobreza de actividades estatales de tipo cultural era total. Por
otra parte, la mayora de los cines de barrio haban cerrado y los clubes
que no haban corrido esa suerte languidecan con la sola presencia de
algunos pocos jugadores de naipes. Cualquier lugar era bueno para
empezar, pero preferimos hacerlo en aquellos ms alejados del centro de
la ciudad, poltica que seguimos hasta el final de nuestra gestin.
Virginia Haurie, El oficio de la pasin. El Programa Cultural en Barrios,
Buenos Aires, Sudamericana, 1991.
De esta forma, en una sociedad que una cruel dictadura haba
confinado al espacio privado, el Programa se propuso recuperar el espacio
por medio de la ocupacin de calles, plazas. Con esta creacin tambin se
pretenda resolver una cuestin de orden histrico: la concentracin de la
cultura en el centro de Buenos Aires.
Asimismo, la idea de participacin constitua la base central de estos
programas. Ir a un centro cultural y realizar algunas de las actividades all
propuestas, de hecho, era sinnimo de militar polticamente.
La censura qued eliminada y se disolvi el Ente de Calificaciones
Cinematogrficas que durante la poca de la dictadura determinaba,
segn su criterio, qu pelculas podan ver los argentinos. Comenzaron a
verse en los kioscos revistas erticas, lo que indign a los sectores
conservadores que
calificaron al gobierno como una democracia pornogrfica.
El mercado editorial creci notablemente en consonancia con un
pblico vido de ponerse al da con todo lo que no le haban dejado leer
durante los siete aos de oscurantismo de la dictadura. Uno de los libros
ms ledos fue el Nunca Ms, que se transform en un documento
imprescindible.
El cine vivi un saludable renacimiento y acorde a los tiempos, abord
temas de actualidad o de contenido poltico. La primera fue Camila,
dirigida por Mara Luisa Bemberg, que si bien abordaba una historia que
se desarrollaba en la poca de Rosas, estaba cargada de mensajes sobre
la ltima dictadura militar: el exilio, la arbitrariedad, el Estado terrorista, la
complicidad de la Iglesia y la censura. La pelcula tuvo un gran xito de
crtica y pblico y lleg a competir por el Oscar.
La otra gran pelcula de la nueva etapa democrtica fue La Historia
Oficial, dirigida por Luis Puenzo, que abord el doloroso tema del robo de
bebs durante la dictadura y realiz una radiografa de la sociedad
argentina de aquellos aos a travs de la vida de una profesora de
Historia casada con un exrepresor. La pelcula caus una profunda
conmocin y tuvo una gran difusin de alcance mundial, particularmente

cuando en marzo de 1986 obtuvo el Oscar de la Academia de Hollywood a


la mejor pelcula extranjera.
En el espacio teatral fue notable el xito de la obra de Enrique Pinti,
Salsa Criolla que, permanentemente actualizada por su autor y
protagonista, repas con agudeza y humor la historia argentina desde la
conquista hasta esos das, permaneciendo diez aos ininterrumpidos en
escena en el Teatro Liceo.
El rock nacional alcanz una enorme difusin y a los ya consagrados
Charly Garca, Luis Alberto Spinetta, Pappo y Len Gieco se sumaron Soda
Stereo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (que venan actuando en
pequeos

La vigencia de la democracia y con ella de la libertad de expresin


permiti que el cine nacional produjera obras de calidad reconocida en
diferentes
festivales
cinematogrficos. En la imagen, una escena de la pelcula Camila.
locales desde 1976), Virus, y Sumo, entre otros.
EN NUESTRO PAS...
Despus de la hiperinflacin de 1989 y el consiguiente desprestigio del
radicalismo pareca que esa fuerza poltica haba perdido su rumbo. El
Pacto de Olivos firmado entre el presidente Menem y Ral Alfonsn que
habilitaba la candidatura de Menem a la reeleccin cay muy mal en el
electorado radical e independiente. El radicalismo realiz una de las
peores elecciones de su historia en 1995, en la que result triunfante
Carlos Sal Menem. El candidato radical, Horacio Masachessi, result
tercero en la preferencia de los electores detrs de una nueva fuerza
poltica con definiciones por entonces de centro-izquierda., el Frepaso,
que llev la frmula Jos Octavio Bordn-Carlos Chacho lvarez. El
radicalismo, sumido en una nueva crisis, comenz a plantearse una serie
de autocrticas e inici una poltica de acercamiento con otras fuerzas
polticas democrticas que fueron surgiendo al calor de las crticas a la
poltica menemista. As surgi la Alianza entre la UCR y el Frepaso que
alcanzara su primera victoria electoral en 1997 y la presidencia de la
Nacin en octubre de 1999 con la frmula De la Ra-lvarez.
Ideas de una poca
Marcos Aguinis naci en Crdoba en 1935. Es doctor en medicina

y realiz estudios en psicoanlisis, arte, historia y literatura.


En1983, cuando era una incgnita el modo en que se resolvera la
prxima convivencia de la sociedad militar con la civil en un
rgimen democrtico y nadie imaginaba la derogacin del
servicio militar obligatorio, Aguinis escribi y public Carta
esperanzada a un general.
Carta esperanzada a un general
Es difcil escribirle, General. Hace tiempo que me acucia una gran
necesidad, pero me frenan los escrpulos. No niego mi temor: usted
dispone
de la fuerza [...]
Me lo imagino de trece aos, cuando ingres en el liceo. Cargaba las
transformaciones de la adolescencia, las expectativas familiares, su propia
historia. Un montn de ilusiones [...] Su ropa tena que estar siempre en
perfectas condiciones para aprobar las amenazantes revistas [...] Lo cierto
era que el oficial le exiga mostrar el rostro, el pelo, las uas, y los
borcegues lustrados. Sus ojos voraces buscaban una falla para
descargarle la sancin. A medida que usted aprobaba la revista, pareca
aumentar la frustracin del amo. Y casi siempre, al final, contento de
poder descubrirle una infraccin, le ordenaba...mostrar la matrcula!
Usted daba vuelta la tela para exhibir el interior; era como ofrecerse por
dentro, como entregarse desnudo a una violacin. [...] El oficial asenta
desilusionado. No pudo castigarlo esta vez [...]
La segregacin de la vida militar se asemeja a la que durante siglos ha
caracterizado a los manicomios, leprosarios, conventos y crceles. [...]
Erwing Goffman ha denominado a estos establecimientos instituciones
totales. Tiene razn: en la vida civil, generalmente, no se duerme, trabaja
y juega en el mismo sitio. Los cambios de ambiente ofrecen una variacin
que enriquece y fortifica, brindan elementos matizadores, favorecen la
confianza en resolver por s mismos problemas inditos.[...]
Le perturba que critique el rigor de los militares? Claro que s. Y
supone que estoy equivocado porque resulta difcil imaginar una
educacin castrense que no se base en la disciplina, el orden, la virilidad y
el sacrificio. La frase hijos del rigor le parece un hallazgo. Si todos lo
fuesen -tiene la seguridad-, no habra tantos problemas en el mundo. Por
eso extendera la pedagoga castrense a la sociedad civil. Y en realidad lo
han hecho, General, hasta donde fue posible, cada vez que se dispuso de
una ocasin. Los gobiernos militares no se caracterizan nicamente
porque visten uniforme el presidente y los principales ministros, sino
porque, de una manera encubierta o desembozada, extienden el cuartel a
todo el pas y consideran a sus ciudadanos un subgrupo de conscriptos
desconfiables a los que hay que completarles la educacin. Para esto
reducen al mnimo el desorden de la poltica, la indisciplina de los
intelectuales y el molesto reclamo de los trabajadores. No es casual que
los golpes militares -palabras ms, palabras menos- tengan slogans
coincidentes: abolir el caos, restablecer el orden, salvaguardar las
tradiciones, eliminar la corrupcin.
Sin embargo, a pesar de las consignas, los males aumentan para el
conjunto de la comunidad. Y al cabo de un tiempo no resulta creble que

los civiles sean quienes mantienen exclusividad en materia de corrupcin,


subversin y
desintegracin: estas tareas las realizan los mismos militares, escondidos
tras la fachada de seguir defendiendo abnegadamente los supremos
intereses de la patria. [...]
Qu ocurre con la brillante pedagoga del rigor? Adnde va a parar el
carcter sobrio y el espritu de sacrificio? Lamentablemente -para los que
creen en los beneficios del azote-, los regmenes que practican la
represin como mtodo no garantizan la moralidad de sus dirigentes ni
mejoran la vida del pueblo: la tica se reduce finalmente a la
declamacin. [...]
Los hijos del rigor, pues no son confiables ni son mejores: son
autoritarios. El rigor deja indemne a Satans. Ni lo expulsa ni lo
transforma. Cuando las circunstancias lo permiten, una personalidad
moralmente dbil como es el autoritario chorrea sus defectos. Pero se
aferra siempre -grotescamente- al disfraz. Los nazis, paradigma de
autoritarismo mantenan su obediencia al Fhrer y su confianza en la raza
superior mientras se entregaban a las bajezas ms crueles y sucias de la
condicin humana; podan justificar las bajezas con eso de la obediencia,
el orden, la virilidad y el sacrificio. [...]
Las investigaciones demuestran que las personalidades autoritarias -a
la inversa de lo que esperan sus adictos- son menos eficaces en cualquier
actividad, logran menos puntuacin en las pruebas de inteligencia y
tienen menor capacidad de liderazgo. [...]
Marcos Aguinis, Nueva carta esperanzada a un General (fragmento),
Barcelona, Sudamericana, 1996.
Imgenes de una poca
La historia oficial de Luis Puenzo
La pelcula La historia oficial, dirigida por Luis Puenzo y estrenada en
1985, se constituy en todo un smbolo de la nueva etapa democrtica
iniciada en diciembre de 1983. Filmada entre el final de la dictadura y los
primeros meses de democracia, La historia oficial cuenta la vida de Alicia
(Norma Aleandro) una profesora de Historia casada con un empresario,
Roberto (Hctor Alterio), vinculado a la dictadura militar, con quin adopt
una beba, Gaby (Ana La Castro) en 1976. Los convulsionados meses que
vive el pas entre la derrota de Malvinas y los primeros meses de 1983,
lapso en el que se desarrolla la pelcula, hacen tomar contacto a Alicia con
otra Historia que
hasta entonces desconoca. Sus alumnos desconfan de su historia oficial
y quieren saber, conocer la verdad, uno de ellos le dice en clase la
historia la escriben los asesinos. Sus compaeros de trabajo, su mejor
amiga, todos hablan de otra historia y Alicia se decide a conocerla.
Comienza por ella misma, con la ayuda de las Abuelas de Plaza de Mayo,
resuelve averiguar la verdad sobre Gaby y en este recorrido terminar por
comprobar que la pequea fue robada a sus padres desaparecidos y a
desconfiar para siempre de la historia oficial.
El ensayista Rodolfo Rabanal escribe en la revista El Periodista de
marzo de 1985 respecto a la pelcula: En este film no se ve el secuestro
ni la ola sistemtica de eliminacin de personas. No se ven ni el asalto ni

el eventual combate. Las bombas de esta llamada guerra sucia dejaron


intactas las calles y las fachadas de las ciudades. El escndalo fue sordo,
no estruendoso. Para muchsimas personas no era fcil ver lo que estaba
pasando, aunque fuera difcil e inadmisible no verlo. El horror rara vez se
dejaba ver enteramente en escena: bastaba con que la masacre se
cumpliera entre bambalinas para que el miedo flotara sin trabas entre la
tensa concurrencia. La pelcula de Puenzo parece obedecer a esa
consigna, que le sirve para ensear en qu consiste lo siniestro, esa
aparicin de lo ajeno en el marco de lo familiar y habitual.
La repercusin de La historia oficial fue muy importante y gener
saludables discusiones entre sus espectadores. Millones de personas la
vieron en la Argentina y muchos pases del mundo. En marzo de 1986
obtuvo el Oscar de la Academia de Hollywood a la mejor pelcula
extranjera.

NUESTRA CONMOVEDORA HISTORIA


HUGO ARANA GUILLERMO BATTAGLI CHELA RUIZ PATRICIO CONTHERAS LA
PARTICIPACION ESPECIAL DE MARIA LUtSA ROBLEDO ANIBAL MORIXE
JORGE PATRAGLIA LA NIA ANALIA CASTRO CHUNCHUNA VILLAFANE
COMO ANA MARIA
ELENA WALSH
UBBCINEMATDGflARCO DE JUOA BOftTlUK Y LLWSPUEN20
MUSICA DE. ATUJO ST4UFOW YBN EL PSDt WOMEACURDO
PRODUCTOR ASOCIADO PAOGAE55 COUUuhCATlOtS
DE
PflOOUCOM MARCELO PlhEVftO DHEC&0H DE
FOTOQUF FE-LlJt UONTI CDt1?hGltUCK>l JUAN CAftLOS MAGlA$

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10
LA CONTINUIDAD DEMOCRTICA
EL CAMBIO DE MENTALIDAD
PRIVATIZACIONES Y APERTURA DE LA ECONOMA
LA DCADA POLTICA
DE LOS INDULTOS A LOS ESCRACHES
LA SOCIEDAD EN LOS NOVENTA

Fernando de la Ra en el da de su asuncin como presidente, el 10 de


diciembre de 1999.
La dcada menemista produjo grandes modificaciones en la economa y
la sociedad argentinas. Puso fin al modelo del Estado benefactor y
privilegi
los intereses de los grupos econmicos ms concentrados por encima de
los del conjunto de la sociedad. El Estado estuvo ausente a la hora de
aplicar polticas sociales y controlar a las empresas privatizadas, pero fue
muy activo a la hora de otorgar subsidios y exenciones impositivas a los
ms poderosos. La entrega del mando, luego de diez aos de gobierno, a

otro presidente electo democrticamente, confirm la continuidad


democrtica.
LA ARGENTINA FRENTE AL NUEVO PANORAMA
POLTICO Y ECONMICO MUNDIAL
La llegada del peronismo por cuarta vez al poder se produjo en julio de
1989. Fue el ao de la cada del Muro de Berln y el derrumbe de los
regmenes comunistas en Europa central en el marco de la disolucin de
la Unin Sovitica, ocurrida en 1991. El mundo bipolar, el dividido en dos
grandes bloques, con la existencia de modelos econmicos y sociales
opuestos, desapareca rpidamente.
El ao 1989 fue tambin el del Consenso de Washington. Se denomin
as a un conjunto de acuerdos convenidos por representantes de
organismos estadounidenses e internacionales. Intervinieron en ellos
miembros del Banco Mundial y del FMI, del Departamento del Tesoro y del
Departamento de Estado de los Estados Unidos, de los ministros de
finanzas del grupo G-7 (los siete pases ms industrializados), y los
presidentes de los bancos de mayor alcance internacional. Se acord que
se otorgara ayuda financiera a los pases que sufrieran inconvenientes
con el sector externo, en la medida en que estos aceptaran las ideas
econmicas del Consenso. Las medidas que los pases en dificultades -es
decir, los pases no desarrollados, y entre ellos los de Amrica latinadeberan implementar eran las siguientes: reformar al Estado
desregulando sus actividades, otorgar facilidades a las inversiones
extranjeras, liberar el sistema financiero, mejorar el sistema impositivo y
luchar contra el dficit fiscal. Eran, en sntesis, las ideas de la llamada
economa libre de mercado, que buscaba acabar con el modelo de
sustitucin de importaciones, sostenido por un Estado que, para el
Consenso, era grande. Segn el Consenso, ya no haba lugar para el
populismo econmico.
GOBERNAR LA GLOBALIZACIN
El capitalismo global es el marco de referencia de nuestra poca. La
globalizacin es aquel proceso por el cual las polticas nacionales van
perdiendo peso en beneficio de las polticas internacionales, dictadas
fuera de las fronteras del Estado-nacin. La globalizacin es sobre todo
econmica y cultural, pero no se ha extendido al terreno de la poltica, los
derechos humanos o la ecologa, y ni siquiera geogrficamente funciona
por todo el mundo (por ejemplo, el continente africano no sabe lo que es
la globalizacin ms que en la pura teora). Por eso, se trata de una
globalizacin limitada. El libro de Luttwak, Turbocapitalismo, dice: lo
llaman mercado libre, pero lo que quieren decir es empresas privadas sin
control del gobierno, sin trabas de los sindicatos, sin preocupaciones por
la suerte de sus empleados, sin restricciones de ningn tipo y pagando
tan pocos impuestos como sea posible.
Joaqun Estefana, Gobernar la globalizacin, en El Pas,
Madrid, 3 de junio de 2000.
LA APERTURA DE LA ECONOMA
Carlos Menem, en su discurso ante la Asamblea Legislativa Nacional,
anunci el comienzo de una nueva poltica con estas palabras: Desde el
Estado nacional vamos a dar el ejemplo a travs de una ciruga mayor que

va a extirpar de raz males que son ancestrales e intolerables. Todo


aquello que puedan hacer por s solos los particulares no lo har el Estado
Nacional.
Meses antes de su asuncin a la presidencia, Menem haba anunciado
su acuerdo con el holding Bunge & Born, para que uno de sus hombres,
Miguel Roig, se hiciera cargo del ministerio de Economa. Pero Roig falleci
una semana despus de asumir y Menem sugiri que el propio Jorge Born
reemplazara al ministro. Este impuso finalmente el nombre de Nstor
Rapanelli, otro alto ejecutivo del grupo empresario. El nuevo ministro
anunci el 17 de julio un plan de drsticas reformas para el sector pblico,
un acuerdo con 300 empresas lderes para congelar los precios por 90
das y una convocatoria para la realizacin de negociaciones paritarias
entre empresarios y sindicatos. Al da siguiente, el Poder Ejecutivos envi
al Congreso los proyectos de leyes de Reforma del Estado, y de
Emergencia econmica, que

Pese a la entrega anticipada del poder, debido a la renuncia de Alfonsn el


8 de julio de 1989, el traspaso del mando al presidente Menem constituy
un hecho histrico: se trataba de la segunda vez en el siglo que un
presidente constitucional le entregaba el poder a uno perteneciente a otro
partido poltico.
marcaron un claro distanciamiento con las premisas del peronismo
histrico. Por el primero, se le otorg al Poder Ejecutivo amplias facultades
para la ejecucin de un plan de privatizaciones, olvidando las crticas

efectuadas -poco tiempo antes- por los justicialistas a los intentos


privatizadores de Alfonsn. Por el segundo, el Estado fue liberado de su
obligacin de comprar
lo nacional,
suspendindose por el perodo de seis meses toda clase de subsidios. La
UIA y la SRA otorgaron un inmediato respaldo a estos proyectos. La ley de
Reforma del Estado fue aprobada el 17 de agosto sin el acuerdo del
radicalismo, mientras la ley de Emergencia Econmica fue sancionada el
1. de setiembre, luego de algunas reformas introducidas a instancias del
radicalismo.
Las privatizaciones, contempladas en la ley de Reforma del Estado, no
se hicieron esperar. En agosto, Roberto Dromi (ministro de Obras y
Servicios Pblicos) anunci la venta de las emisoras de radio y los
canales de televisin del Estado, mientras Mara Julia Alsogaray,
designada para la privatizacin de ENTEL, haca lo propio con dicha
empresa. En septiembre continuaron los anuncios con los ramales
ferroviarios, SEGBA (Servicios Elctricos del Gran Buenos Aires), y la
desregulacin de la actividad petrolfera.
En ese mismo mes, la empresa Texaco anunci su regreso al pas. En
los Estados Unidos se inform que la Argentina tendra acceso al Plan
Brady, con lo que podra reducir sustantivamente la deuda externa
mientras, el

La familia Alsogaray ocup cargos durante los gobiernos de Carlos


Menem. lvaro Alsogaray fue asesor presidencial, y su hija Mara Julia se
desempe como interventora de ENTEL, al frente del proceso de
privatizacin de los servicios telefnicos. Alcanzada la
privatizacin, ocup la secretara de Recursos y Medio Ambiente.
Secretario de Estado, James Baker, felicit a la Argentina por el nuevo
plan econmico.
Mientras tanto, algo quedaba pendiente: atender las expectativas de
obreros y sindicatos peronistas que haban votado al gobierno, y

recordaban las consignas preelectorales basadas en el salariazo y la


revolucin productiva.
Las convenciones colectivas de trabajo fueron realizadas en julio de
1989; los metalrgicos fueron los nicos en obtener aumentos
significativos. En setiembre, el presidente inform que no se permitiran
aumentos salariales, y Rapanelli anunci que, de ese momento en
adelante, los aumentos se haran en base a la inflacin proyectada (por el
gobierno) y no en relacin a la inflacin pasada. Ante estos hechos la CGT
se dividi en dos grupos, uno conciliador con las polticas
gubernamentales
encabezado por Andreoni, y otro
confrontativo dirigido por Sal Ubaldini.
En noviembre, el gobierno inform sobre una prxima flexibilizacin de
la legislacin laboral, y reconoci a la CGT de Andreoni.
Hacia fines de 1989, la situacin econmica empeor. Los controles de
precios, salarios, de cambio y tasas de inters eran la parte no tolerada de
la poltica oficial, por los que demandaban una poltica econmica abierta
y liberal. Como repitiendo lo ocurrido en febrero, en tiempos de
Sourrouille, el gobierno devalu fuertemente el austral y liber el mercado
de cambios. Fueron aumentados combustibles, tarifas y salarios. El dlar
se dispar otra vez, la inflacin pas del 6,5% al 40%, y Rapanelli fue
reemplazado por Erman Gonzlez quien, al comenzar el ao 1990, canje
compulsivamente los
depsitos de los ahorristas por BONEX (Bonos Externos). Fue un acto de
expropiacin con graves consecuencias para los pequeos y medianos
ahorristas. El primer da de cotizacin la lmina de 100 Bonex se vendi a
menos de la mitad de su valor nominal.
En febrero, la inflacin alcanz el 79%, y lleg al 95% en marzo. En ese
mes, el mismo vicepresidente Eduardo Duhalde afirm que en la
Argentina, las leyes de mercado no funcionan. Lo que realmente estaba
ocurriendo era que la mayora de los precios haban comenzado a
ubicarse en sus valores internacionales. En abril tuvo lugar una marcha en
apoyo a las reformas, convocada por el periodista Bernardo Neustadt. Fue
a partir de ese mes que la situacin mejor. El mismo Alfonsn aplaudi,
en ese momento, el control del dficit pblico. En mayo, el programa
econmico, segn algunas encuestas, logr conformidad mayoritaria.
Pareci entonces, que la sociedad aceptaba que el mayor de los
problemas era el control de la inflacin.
En el mes de noviembre de 1990, el gobierno, considerando que el
Estado era un mal administrador, anunci la privatizacin del Jardn
Zoolgico y de Aerolneas Argentinas, mientras el 18 de diciembre de ese
ao, informaba la misma decisin para 13 organismos estatales (SEGBA,
OSN, Gas del Estado, YPF, Puertos, ELMA, YCF (Yacimientos Carbonferos
Fiscales), ENCOTEL, Vialidad, Ferrocarriles, la Casa de la Moneda, la Junta
de Granos y los Subterrneos).
Los beneficiarios de las privatizaciones fueron los grupos econmicos
ms poderosos del pas asociados con operadores internacionales. La
concentracin econmica creci y estos grupos aumentaron su poder e
influencia. Una de las caractersticas ms negativas de las privatizaciones

fue la de otorgarles a las empresas un virtual monopolio en su rea de


accin.
A pesar de todo, la inflacin no se detena. Fue entonces cuando se
aprob el pase de Domingo Cavallo de la Cancillera al Ministerio de
Economa.
ES EL PERONISMO DE PERN, CON ALGUNOS CAMBIOS
Las decisivas medidas adoptadas por Carlos Menem en sus primeros das
de gobierno, que poco tenan que ver con las polticas justicialistas de
otras pocas, dieron lugar a una explicacin, efectuada por el mismo
presidente en la Bolsa de Buenos Aires, el 29 de julio. Nuestros objetivos
-afirm Menem- son los que sealaba el general Pern [...]. La soberana
poltica, la independencia econmica y la Justicia social [...]. Pero los
instrumentos, como su nombre lo indica, son justamente herramientas
para la accin.
Deben adaptarse a los nuevos tiempos. Deben cambiar para cumplir los
objetivos [...]. Hace cuarenta aos ramos acreedores del mundo. Hoy
somos deudores. Hace cuarenta aos, al igual que en muchos pases
europeos, en la posguerra se nacionalizaron y crearon empresas del
Estado florecientes. Hoy estas empresas desangran a la Nacin por sus
dficit y desequilibrios [...]. Impulsaremos un paso al costado del Estado
en cuanto a la produccin directa de bienes y servicios e invitaremos al
empresariado y a todos los sectores sociales a dar un paso adelante [...].
Creemos en los mercados para promover la sana competencia.
CONVERTIBILIDAD, ESTABILIDAD Y DESOCUPACIN
El 19 de febrero de 1991 Cavallo, con muy buena imagen, asumi la
conduccin del Ministerio de Economa y envi su proyecto de Ley de
Convertibilidad al Congreso. El plan fue convertido en ley de la nacin; en
Diputados votaron en su contra el radicalismo, el partido Intransigente, la
democracia cristiana y otros partidos de izquierda.
A partir de enero de 1992 comenz a circular la nueva moneda: el
peso, que equivala a un dlar.
El Banco Central deba contar con una reserva de divisas igual a la
moneda en circulacin, y se prohibi emitir moneda sin respaldo. El alza
de precios se desaceler, y continu as, hasta que, en el ao 1996, la
Argentina figur entre los pases de menor inflacin del mundo.
Se implant un nuevo rgimen tributario con fuertes controles sobre la
evasin de las pequeas y medianas empresas. Se produjo el esperado
shock de confianza y la clase media vivi una cierta euforia econmica.
Volvieron las compras en cuotas y comenz el boom de las Domingo
Cavallo, junto con buena tarjetas de crdito.

parte de los economistas de la El plan permiti alcanzar la Fundacin


Mediterrnea, presidida ansiada estabilidad; con esta por l, fue el
responsable del plan de retornaron las ventas a crdito, y la
convertibilidad que permiti la economa se reactiv. Los aos 1991,
estabilidad de la economa, aunque al 1992 y 1993 evidenciaron esa alto
precio de multiplicar el nmero recuperacin: de 200 mil heladeras de
desocupados.
vendidas en 1990 se pas a
cerca de
800 mil en 1993, la demanda fue tambin intensa en lavarropas,
televisores, y automviles.
Estos logros tenan una contracara: la cada del salario real. Si bien
luego de la hiperinflacin de 1989 los salarios se recuperaron levemente,
a partir de 1990 comenzaron una declinacin ininterrumpida. Se trabajara
tanto en el mbito pblico como en el privado, el resultado era el mismo.
En el primero, el congelamiento era producto de las restricciones
presupuestarias; en el segundo, la misma reduccin salarial era, se deca,
condicin necesaria para poder competir.
La obtencin de la estabilidad dej en inmejorable situacin al
justicialismo para triunfar en las elecciones del 8 de setiembre de 1991,
en las que se impuso en la mayora de los distritos, salvo en Crdoba,
Capital Federal y Chubut, donde triunf el radicalismo. Las elecciones se
completaron en octubre, en otras seis provincias. El justicialismo obtuvo
tres victorias, ampliando su mayora en diputados.
La convertibilidad no solo ocasion el derrumbe de los salarios, sino un
masivo ingreso de capitales que produjo una desconocida liquidez
(disponibilidad de dinero), a partir de la cual apareci una sensacin de
riqueza disfrutada por los sectores medios que no volvera a repetirse.
Mientras tanto, la espectacular venta de empresas o activos pblicos
atraa a inversores externos y capitales repatriados.

Su compra fue disputada por los grandes grupos econmicos locales, y


conglomerados extranjeros conocidos, desarrollndose un proceso de
concentracin econmica que perjudic y, en numerosos casos, llev a la
quiebra a la mediana y pequea empresa nacional. En este marco, fue
destacado el papel jugado por las empresas transnacionales, que en
alianza con representantes de la burguesa nacional, tomaron el control de
empresas alimenticias, industriales y supermercados.
El Estado se fue desprendiendo de la administracin de tantas
empresas deficitarias. Estaba recaudando como pocas veces en su
historia y haba recibido unos 20.000 millones de dlares por las
privatizaciones. Ahora tena
las manos y el presupuesto libres para ocuparse de los temas que
justifican su existencia: salud, educacin, asistencia y previsin social y
seguridad.
El primer cimbronazo del plan Cavallo se produjo entre 1994 y 1995
como consecuencia de la crisis mexicana. Con el llamado efecto tequila
se inici el ciclo econmico caracterizado por la fuga de capitales, la
recesin y el aumento constante del desempleo. En 1996 la crisis provoc
la renuncia de Cavallo, y Roque Fernndez asumi como ministro de
Economa, sin que mejorara sustancialmente la situacin econmica.
LOGROS
En un reciente artculo publicado en la Military Review, el ex jefe del
Comando Sur del Ejrcito de los Estados Unidos, general Barry Mc Caffrey,
elogia sin atenuantes los logros de las reformas econmicas
implementadas en la regin que permitieron ms que duplicar las
exportaciones norteamericanas hacia Amrica latina y crearon cerca de
900 mil empleos de alta calificacin para los ciudadanos
norteamericanos, mientras nuestras economas se estancaban y la
desocupacin alcanzaba registros sin precedentes. Las razones del
articulista podran servir para sealarle a la Casa Blanca quines son los
verdaderos beneficiarios de las reformas producidas por el Consenso de
Washington, las causas del creciente malhumor social que se extiende
desde Mxico hasta la Argentina, y explicarle la gnesis de la peligrosa
involucin de nuestras democracias. Todo lo cual actualiza aquella clebre
expresin de Simn Bolvar cuando dijera que los Estados Unidos
parecen destinados por la Providencia para plagar la Amrica de miserias
en nombre de la libertad.
Atilio Born, Tema de Conversacin, en Pgina/12, 11 de
julio de 2000.
UN CAMBIO DE MENTALIDAD
Los profundos cambios operados durante los diez aos de la
administracin menemista, y la alteracin profunda que la misma doctrina
peronista sufri en ese perodo fueron posibles no solo por las
transformaciones producidas en la situacin poltica y econmica mundial
y, como fue dicho, en el mercado
internacional, sino por un cambio de mentalidad en la sociedad,
imprescindible para dotar de consenso a las medidas adoptadas por el
gobierno. Eslganes tales como achicar el Estado es agrandar la nacin
fueron continuamente repetidos y fueron numerosos los medios radiales,

televisivos y escritos que, constante y consecuentemente, consideraban


como madre de todos los males a lo que se dio en llamar las polticas
estatistas y populistas.
DEMOCRACIA Y DESIGUALDAD
A partir de 1989, con el cambio de gobierno, la Argentina asisti a una
nueva vuelta de tuerca en direccin al afianzamiento de una democracia
que gana en estabilidad en la misma medida que excluye la participacin
popular e identifica su horizonte con la intangibilidad de los intereses de
las clases dominantes. En una coyuntura ms que crtica, el nuevo
gobierno decidi dejar de lado todo resabio populista en el diseo de
polticas y asumir una singular concentracin de poder que en lneas
generales se increment con el tiempo. El hecho de que esta decisin
fuera tomada por un gobierno peronista le garantiz apoyos y
neutralidades que una gestin de otro signo nunca hubiera obtenido para
ese tipo de polticas. En ese sentido se puede decir que el triunfo
peronista de 1989 y el inmediato viraje al neoliberalismo del presidente
Menem constituyeron un punto decisivo en la afirmacin de un rgimen
democrtico estable, al mismo tiempo que afianzaron la tendencia al
crecimiento de las desigualdades sociales en esa democracia
estabilizada.
Daniel Campione, Qu democracia? Concentracin capitalista y vida
poltica, en Estado y Sociedad, Buenos Aires,
Eudeba, 1999
EL FIN DEL ESTADO BENEFACTOR
Los acuerdos iniciales del gobierno de Carlos Menem con el
empresariado, y las medidas propuestas por el Consenso de Washington
exigan una reforma del marco legal regulatorio del mercado laboral. Estas
reformas se denominaron flexibilizacin laboral, y apuntaban,
esencialmente, a minimizar costos a partir de la reduccin de las
indemnizaciones por
despitdos, y de la generalizacin de los contratos de trabajo por tiempo
corto, ignorando la continuidad y seguridad en el empleo.
La precarizacin laboral (trabajo mal pago e inseguro), haba hecho su
aparicin durante el gobierno radical (que introdujo la llamada
contratacin a tiempo determinado) pero fue en la dcada de los 1990
que alcanz dimensiones insospechadas.
Algunos de los instrumentos legales que posibilitaron la flexibilizacin
laboral fueron: el decreto 1334 de 1991, que impuso la mejora en la
productividad como nico medio para alcanzar aumentos salariales, la ley
de accidentes de trabajo de ese mismo ao, por la que se fijaron topes y
menores indemnizaciones por esa causa, y la ley de empleo de 1993, por
la que se redujeron los aportes patronales para jubilaciones y obras
sociales, junto con las indemnizaciones por despidos injustificados.
El poder de negociacin de sindicatos y trabajadores, en el marco de
una desocupacin en alza, qued gravemente lastimado.
Tras diez aos de cambios econmicos estructurales, el pas recuper
la confianza en su moneda, volvi el crdito. Sin embargo, segn datos
del Banco Mundial de mediados de 1999, el 20% ms rico de la poblacin
se queda con la mitad del ingreso nacional, mientras que 20% ms pobre

solo recibe el 5%. Estos datos reflejan que casi la mitad de la poblacin
argentina vive en la pobreza.
LA LGICA DE CAVALLO
La implacable lgica del ministro Cavallo debe haber sido la siguiente: la
sociedad poltica argentina no ofreci ni ofrece (ni ofrecer?) estabilidad
alguna para asegurar reglas mnimas de estabilidad econmica. El
ministro debe haber visto, [...] que con esta burguesa nacional dscola y
poco confiable, los devaneos seran interminables y estriles. Luego,
decidi prescindir de ese consenso, atando las variables ms importantes
de la economa a factores exgenos. [...] Solo la burguesa transnacional
puede insertarse con xito en este esquema. Mientras, la gran mayora de
la poblacin queda absolutamente excluida.
Daniel Muchnik, Argentina Modelo, Buenos Aires, Manantial,
1999.
LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES EN LA CLASE OBRERA
La reestructuracin econmica que se produjo en el pas impulsada por
los grandes grupos econmicos (GGE) entre 1976 y 1999 implic cambios
en la propia conformacin social, cultural y poltica de los trabajadores.
El proceso de desindustrializacin y terciarizacin de la economa
signific una fuerte reduccin de obreros industriales que, acompaado
por el menor tamao de las fbricas, dificult y limit el peso de la
organizacin sindical de ese sector dentro de la sociedad. Al mismo
tiempo se expandi el empleo en el rea de los servicios (supermercados,
bancos, etc.) y de la actividad informal (como vendedores callejeros),
cuyos trabajadores encuentran ms dificultades para organizarse por su
heterogeneidad y menor historia sindical.
A su vez, la relocalizacin de empresas bajo el rgimen de promocin
industrial impulsado por el Estado en regiones sin tradicin industrial
como La Rioja, Catamarca o Tierra del Fuego entre otras y al mismo
tiempo la reduccin de establecimientos en localidades del interior con
experiencia fabril como Santa Fe, Crdoba o Gran Buenos Aires tambin
trajo consecuencias en el movimiento obrero. Esto implic para el mismo
la prdida de obreros experimentados en los conflictos sindicales y la
incorporacin de nuevos trabajadores que desconocan los derechos
adquiridos a lo largo de dcadas de luchas sociales. Aunque, en varios
casos, los trabajadores experimentados se trasladaron a esas regiones
aparentemente emergentes y contribuyeron en la organizacin sindical.
Este proceso fue simultneo a una fuerte cada del salario real y a la
precarizacin de las relaciones laborales, lo que produjo una profunda
fragmentacin de los trabajadores entre ocupados y desocupados. Y a su
vez, dentro de los mismos ocupados, se establecieron diferentes salarios
por iguales trabajos, distintas condiciones de empleo entre trabajadores
estables con derechos adquiridos y trabajadores contratados
temporalmente. Otra caracterstica de las nuevas condiciones laborales
fue la extensin de la jornada de trabajo, que pas de 9 horas diarias a
ubicarse entre las 12 y 16 horas, y se destruy el salario bsico comn
para pasar a configurarse el mismo en sus porciones ms significativas
mediante premios por productividad, por presentismo, etctera.
empeorando las condiciones laborales. Es decir, el proceso de

disciplinamiento y transformacin de las condiciones de trabajo


comenzado durante la dictadura se profundiz y extendi durante la
dcada de los noventa.
Estos cambios estructurales en la clase obrera afectaron la
representatividad
de los sindicatos, recreados desde los aos 1945-1946 a partir de una
organizacin centralizada por rama, que les garantiz un poder de
negociacin de los Convenios Colectivos de Trabajo, que les otorg un
poder econmico anexo por manejar los fondos de las Obras Sociales y,
paralelamente limit su autonoma organizativa y poltica al establecer
que es el Estado quien determina la existencia de un sindicato,
entregando la personera gremial, y no los propios trabajadores. A su vez,
esos sindicatos se consideraron parte del Movimiento Nacional Justicialista
y participaron activamente desde esa preferencia dentro del peronismo.
Esa tradicin sindical, al reestructurarse la propia clase obrera y debido a
las nuevas condiciones de trabajo, produjeron nuevas formas
organizativas y polticas que intentaron enfrentar al modelo neoliberal.
GANADORES Y PERDEDORES DE LAS POLTICAS ECONMICAS
NEOLIBERALES
Los beneficiarios y las vctimas de este experimento no depararon
sorpresas. Pocos, concentrados y bien organizados los primeros;
muchsimos, desorganizados y dispersos los segundos. Esta gigantesca
transferencia de riqueza a favor de los ms ricos comenz de hecho en los
aos de Isabel, se acentu durante el Proceso, se afianz en la gestin de
Alfonsn y culmin bajo el menemismo. Un pequeo grupo de gigantescos
oligopolios termin apoderndose de la economa nacional [...]. Durante
los aos ochenta esta transformacin capitalista se materializ mediante
una triple transferencia de excedentes:
a) de los
asalariados,
cuentapropistas y la pequea burguesa a la burguesa y el Estado, va
cada de los salarios reales, el impuesto inflacionario, los precios de
bienes y servicios y la naturaleza perversa del rgimen tributario, por
valor de 70.000 millones de dlares; b) 109.000 millones de dlares
transferidos por el Estado a los capitalistas, va subsidios, tipo de cambio,
exenciones impositivas, polticas de promocin, prstamos especiales y
condonaciones de deudas; c) remesa a los acreedores externos, va pago
de la deuda y transferencia de ganancias, por valor de 27.000 millones de
dlares.
Atilio Born, El experimento neoliberal de Carlos Sal Menem, Ediciones El
cielo por Asalto, N. 6, Buenos Aires,
1993-1994.
LA CORRUPCIN
La dcada de los noventa est salpicada de negociados y escndalos.
La falta de controles y la sensacin de impunidad anim a diversos
funcionarios a hacer negocios a costa del Estado. Uno de los primeros
escndalos fue el de los guardapolvos, comprados a precios muy
superiores a los de plaza. Pero el que alcanz ms notoriedad por el status
de los involucrados fue el Swiftgate en 1991. Se trat lisa y llanamente de
un pedido de coimas a la empresa norteamericana Swift. El hecho lleg

hasta Washington y el embajador norteamericano Terence Todman tom


cartas en el asunto denunciando a los implicados: el asesor y pariente
presidencial, Emir Yoma, y el Ministro de Obras y Servicios Pblicos
Roberto Dromi, que debieron renunciar.
Tras estos hechos, el presidente Menem cre una Comisin
Moralizadora a cargo del vicepresidente Eduardo Duhalde. En la
presentacin de la comisin anunci le declararemos la guerra a la
corrupcin. En medio de las primeras batallas de esta guerra, estall el
denominado Narcogate, que involucr a la cuada del presidente y a su
marido en el lavado de narcodlares.
El trfico ilegal de armas fue tambin noticia entre 1992 y 1995,
perodo en el cual fueron enviadas a Croacia ms de 6.000 toneladas de
armas de diferente tipo.
Durante 1994, el Banco Nacin contrat por 250 millones de dlares un
sistema de computacin que lo comunicara en red con sus sucursales.
Mediante una investigacin de la Direccin General Impositiva pudo
conocerse un negociado en el cual la plana mayor del Banco habra
recibido 20 millones de pesos en coimas.
Un elemento central para entender la continuidad de la impunidad de
los funcionarios fue la escassima actividad judicial en estos casos,
amparada por una Corte Suprema de Justicia, ampliada al efecto, que no
se ha pronunciado en contra del Poder Ejecutivo en ninguno de los casos
en que se ha acudido a ella.
DE LOS INDULTOS A LOS ESCRACHES
A poco de iniciar su mandato el presidente Menem comenz a
pronunciar
una palabra con profundas connotaciones histricas: reconciliacin.
Usando su status de vctima del terrorismo de Estado por permanecer
detenido varios aos en Formosa, Menem comenz a instalar el tema del
olvido. Trajo los restos de Juan Manuel de Rosas desde Southtampton con
la idea de enterrarlos junto a los de Sarmiento.
Posiblemente Menem crey ver en el perdn a los genocidas de la
dictadura la solucin a las intentonas militares carapintadas que haban
desestabilizado a Alfonsn y no dejaban de ser una amenaza para la
democracia. Pero adems se haca eco de las demandas del
establishment, que no quera ver a sus benefactores tras las rejas.
Fue as que a fines de 1990, veinticinco das despus del ltimo
alzamiento
carapintada,
exactamente el 28 de diciembre, el presidente Menem firm el decreto de
indulto a los ex comandantes y de algunos ex lderes guerrilleros. El
indulto signific la libertad de los responsables del horror de los setenta y
la condena para toda la sociedad argentina a convivir con ellos.
Por esa poca se produjeron las primeras apariciones pblicas de la
agrupacin Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
(HIJOS), integrada por descendientes directos de los desaparecidos. HIJOS
tendra una activa participacin en la conmemoracin de los 20 aos de la
dictadura militar el 24 de marzo de 1996, que reuni a ms de 100.000
personas en la Plaza de Mayo. La aparicin de HIJOS dio un nuevo impulso
a la lucha contra la impunidad e instal en la sociedad una

Siempre desde la oposicin al gobierno de Menem, el diario Pgina/12


abord a su modo el indulto a los excomandantes.
novedosa forma de protesta: los escraches, consistentes en
sealamientos de domicilios de exrepresores y la difusin de sus
currculos.
La dcada termina con algunas noticias alentadoras para el accionar
de la justicia, producto del permanente y persistente accionar de las
Abuelas de Plaza de Mayo: la detencin de Videla, Massera y otros
represores por el robo de bebs durante la dictadura; y el avance de los
juicios que se sustancian en Espaa, Italia y Alemania contra los
responsables de las dictaduras argentina y chilena por la desaparicin de
ciudadanos de esos pases.
CRIMEN Y POLTICA
Varios casos policiales generaron sospechas sobre instituciones y
miembros del poder poltico y econmico. El primero de ellos fue el crimen
de la adolescente Mara Soledad Morales en Catamarca. Pocos das
despus de la aparicin del cadver, muchos catamarqueos comenzaron
a acusar a personajes cercanos al poder provincial como responsables del
horrendo crimen. Concretamente, apuntaban contra Guillermo Luque, hijo
del diputado nacional ngel Luque, uno de los principales operadores del

gobernador Ramn Saadi, ltimo exponente de la dinasta catamarquea.


El pueblo de Catamarca, ante las sospechas de encubrimiento por
parte del poder provincial y frente a la evidente inaccin judicial, invent
una nueva forma de protesta: las marchas del silencio. Encabezadas por
los familiares de Mara Soledad y por la hermana Martha Pelloni, las
marchas se tornaron multitudinarias y significaron el comienzo del fin de
la hegemona de los Saadi en la provincia nortea.
Recin el 27 de febrero de 1998 se dictaron las condenas contra sus
asesinos: 21 aos de prisin para Guillermo Luque y 9 aos para Luis Tula,
ex novio de la vctima.
El 25 de enero de 1997, otro caso conmovi a la opinin pblica: fue
asesinado en Pinamar Jos Luis Cabezas, fotgrafo de la revista Noticias.
De inmediato la Unin de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA)
y la Asociacin de Reporteros Grficos de la Repblica Argentina (ARGRA),
lanzaron una campaa bajo el eslogan No se olviden de Cabezas para
evitar que el crimen ingresara a la larga lista de la impunidad y el olvido.
Las sospechas recayeron en el empresario telepostal Alfredo Yabrn, y
sobre integrantes de la polica bonaerense. Lo cierto es que a casi tres
aos del
crimen no se termina de conocer la verdad y el suicidio de Yabrn en
mayo de 1998 termin de arrojar ms dudas sobre un caso que concluy
en un juicio que solo pudo comprobar la culpabilidad de los autores
materiales.
LOS ATENTADOS
Dos atentados terroristas marcaron la primera presidencia de Menem: el
17 de marzo de 1992 una bomba destruy la Embajada de Israel en
Buenos Aires y el 18 de Julio de 1994 otro artefacto explosivo demoli la
sede de la Asociacin Mutual Israelita Argentina (AMIA). Entre los dos
atentados murieron 116 personas. En ambos casos, las investigaciones
judiciales no han logrado ningn avance de trascendencia. Se sabe casi
con certeza que la eleccin del blanco y la organizacin partieron del
fundamentalismo islmico, pero queda por esclarecerse lo ms
importante: quines componan la conexin local. Hasta el momento han
sido detenidos miembros de la polica bonaerense y un reducidor de autos
robados, pero la sensacin general es la de que los responsables siguen
libres.

LA ALINEACIN CON LOS ESTADOS UNIDOS Y LA


RECONCILIACIN CON GRAN BRETAA
En poltica exterior, el peronismo haba siempre sostenido la llamada
tercera posicin, segn la cual se estaba a igual distancia del llamado
imperialismo norteamericano que del sovitico. La Argentina, desde
tiempos lejanos integraba el movimiento de Pases no Alineados, posicin

mantenida por los ltimos gobiernos, tanto el militar como el radical.


La poltica exterior argentina, conducida en un primer momento por
Domingo Cavallo, y desde enero de 1991, por Guido Di Telia, fue
modificada significativamente.
El primer gran sntoma fue el envo de un destructor y una corbeta
misilstica al conflicto que, las Naciones Unidas, y en especial los Estados
Unidos, mantenan con Irak, por la invasin de este a Kuwait, ordenada
por Sadam Husseim. Menem explic que los beneficios de esa accin
seran superiores a los costos.
En agosto de 1989, unilateralmente, el gobierno argentino anunci el
levantamiento de todas las restricciones -vigentes desde los tiempos del
conflicto por Malvinas- al comercio con el Reino Unido. De aqu en ms, la
estrategia de la coaccin sera reemplazada por lo que se dio en llamar la
bsqueda de la seduccin. En septiembre, en las Naciones Unidas, Menem
inform sobre el deseo de la Argentina de reanudar las relaciones
diplomticas con Gran Bretaa, hecho concretado el 15 de febrero de
1990.
Hacia 1991, ya con Di Tella en la cancillera, la poltica -segn la frase
del canciller- de relaciones carnales con los Estados Unidos continu. Y
tuvo sus costos: los norteamericanos exigan el desmantelamiento del
Plan Cndor. El misil del mismo nombre era de gran alcance, poda
transportar cargas nucleares, y era parte de un proyecto de la Fuerza
Area Argentina. En junio de 1991, el gobierno acept los requerimientos
estadounidenses.
En setiembre de ese ao, la Argentina se retir del Movimiento de
Pases no Alineados. Di Tella lo explic sencillamente: no podemos ser
parte del Tercer Mundo, porque no existe ahora un segundo. En realidad,
no era compatible una poltica de adhesin a los Estados Unidos, con la
presencia en un foro que le era adverso.
LA SOCIEDAD EN LOS TIEMPOS DEL MENEMISMO
A lo largo de la dcada la sociedad argentina experiment profundas
transformaciones, muchas de ellas en consonancia con las modificaciones
estructurales que se fueron imponiendo en el resto del mundo desde la
cada del muro de Berln en 1989.
La globalizacin trajo modas y nuevos hbitos de consumo como la
proliferacin de los locutorios telefnicos; los envos de productos a
domicilio; el auge de los celulares; el crecimiento explosivo del consumo
de TV por cable y la implantacin de la cultura shopping, que trajo un
efecto
positivo insospechado: la instalacin de decenas de salas
cinematogrficas en diversos puntos del pas.
Acorde con los tiempos, la sociedad argentina se volvi ms meditica.
Crecieron los espacios dedicados a las noticias y los canales de cable con
programacin integralmente informativa. Como un claro reflejo de la crisis
de credibilidad y representatividad de las instituciones y los partidos
polticos, la gente comenz a visualizar en estos medios a los nicos
mbitos para exigir justicia o reclamar soluciones a sus problemas
cotidianos. Las manifestaciones de vecinos comenzaron a desarrollarse en
cualquier esquina del barrio frente a una cmara de TV y cada vez con

menos frecuencia frente a las sedes de los poderes pblicos. El uso de


cmaras ocultas por equipos periodsticos permiti poner al descubierto
casos de corrupcin, abusos contra usuarios de servicios, maltrato contra
ancianos, y colaborar con la justicia en la ubicacin de criminales de
guerra.
La aparicin del video Las Patas de la Mentira, transformado tras su
xito en programa semanal, introdujo en la TV un nuevo gnero: la
exposicin pblica de los actos fallidos de los polticos y de los errores de
los programas de TV.
En el mbito futbolstico, la seleccin argentina particip de los tres
mundiales de la dcada.
Algunos productos del cine argentino como Tango Feroz, Caballos
Salvajes, Gatica, Dibu, Un argentino en Nueva York, La Furia y Manuelita
se transformaron en xitos de taquilla. Otros, menos afortunados en las
boleteras, como Mundo Gra, Pizza, Birra, Faso, El Viaje, Un lugar en el
mundo
y Buenos Aires Viceversa obtuvieron importantes premios
internacionales.
A fines de la dcada la pantalla de canal 13 fue copada por las series
nacionales de la productora Pol-ka, dirigida por Adrin Suar. El reflejo de
situaciones crebles, el uso del lenguaje de la gente, la buena factura
tcnica y la actuacin de excelentes profesionales generaron productos
exitosos y cuidados estticamente.
DEMOCRACIA Y ELECCIONES
El menemismo result triunfante en el primer test electoral de 1991. La
gente convalid en las urnas el cambio de rumbo econmico impuesto por

Menem y, a la hora de decidir el voto, carecieron de importancia los casos


de corrupcin, la poca credibilidad en la justicia y los indultos.

En 1993 se concret la formacin de un frente opositor en el que


confluyeron los ex diputados justicialistas del grupo de los 8, liderados por
Carlos Chacho lvarez, con sectores de la Democracia Cristiana de
Carlos Auyero y Graciela Fernndez Meijide y grupos socialistas como el
de Alfredo Bravo. La nueva agrupacin recibi el nombre de Frente
Grande.
Por esos das comenzaron a circular versiones de que el presidente
Menem tena aspiraciones reeleccionistas. La Constitucin no lo permita,
de manera tal que la nica posibilidad para concretar el anhelo
presidencial radicaba en la convocatoria a una Asamblea General
Constituyente. Tras varias reuniones, Carlos Menem y Ral Alfonsn
firmaron el Pacto de Olivos. All acordaron los puntos centrales de la
Constituyente: reeleccin presidencial por un solo perodo consecutivo de
cuatro aos y creacin del Gobierno Autnomo de la Ciudad de Buenos
Aires.
La designacin del jefe de gobierno se hara mediante elecciones.
En 1994 los comicios para la Constituyente le dieron la mayora al PJ, el
segundo lugar a la UCR y un auspicioso tercer puesto al Frente Grande.
Las reformas propuestas por el Pacto de Olivos fueron aprobadas y Menem
qued habilitado para un segundo mandato.
En mayo de 1995 Menem obtuvo la reeleccin frente a una oposicin
dividida entre la UCR y el FREPASO (Frente del Pas Solidario), la unin del
Si bien el Pacto de Olivos fue criticado por lo reservado del acuerdo entre
Alfonsn y Menem, la reforma constitucional a la que dio origen es la que
alcanz el mayor nivel de consenso social de todas las reformas del siglo
XX.
DE LA RUA - ALVAREZ * GRACIELA

MM

DE LA RUA * ALVAREZ ' GRACIELA


Frente Grande y la agrupacin PAS del senador Jos Octavio Bordn,
candidato a presidente.
Los analistas polticos hablaban del voto-cuota, refirindose al
enorme peso de la sensacin de estabilidad y confianza transmitida por el
plan Cavallo en medio del temor a los efectos de la crisis mexicana. Lo
econmico y el pnico a la vuelta de la hiperinflacin volvieron a primar
en la decisin de los electores ms que cualquiera otra consideracin
tica o poltica.
A poco de las elecciones se produjo una crisis en el FREPASO por la
retirada de Bordn y su acercamiento al PJ. Pero el Frente fue creciendo y
adquiriendo un perfil propio hasta estar en condiciones de proponerle una
En funcin del acuerdo entre la UCR y el FREPASO, el radical Fernando de
la Ra ocup el primer trmino de la frmula presidencial y el frepasista

Carlos Chacho lvarez, el segundo.


Por su parte, Graciela Fernndez Meijide fue candidata a gobernadora de
la provincia de Buenos Aires.
coalicin de igual a igual a la UCR. La Alianza se concret en 1997 y
obtuvo sus primeros triunfos en el Chaco y en Rosario. Posteriormente,
Graciela Fernndez Meijide derrot en las elecciones para diputados
nacionales del distrito bonaerense a la candidata del PJ, Hilda Gonzlez de
Duhalde.
En 1998 la Alianza se consolid en el mbito nacional y convoc a
comicios internos para elegir la frmula presidencial para las elecciones
de octubre de 1999, que result ser Fernando de la Ra-Chacho lvarez.
En tanto el PJ mantuvo durante gran parte del ao 1998 un debate
abierto en torno a la voluntad presidencial de emprender el camino hacia
una rereeleccin. Hubo idas y vueltas, marchas y contramarchas y hasta
un renunciamiento histrico, pero finalmente la candidatura de Menem
qued descartada y los justicialistas pudieron elegir su frmula en
comicios internos. Los adversarios de De la Ra-lvarez fueron Eduardo
Duhalde y Ramn Palito Ortega.
El 24 de octubre fue consagrada la frmula de la Alianza y el doctor
Fernando de la Ra asumi la presidencia el 10 de diciembre de 1999.
DATOS CONTUNDENTES
Los empleados pblicos pasaron en una dcada (1989-1999) de 900 mil
a 256 mil y, como correlato, hubo una fuerte concentracin del ingreso,
una distribucin muy regresiva que hace que, en la Encuesta Permanente
de Hogares de octubre de 1999, se manifiesten los peores niveles de
distribucin del ingreso. A nivel nacional el 10% ms pobre, que en 1975
participaba con el 3,2% del ingreso, hoy participa con 1,5, una cada de
ms del 50%. Y el 10% ms rico, que en 1975 participaba con el 24, hoy
participa con el 36, una ganancia de participacin del 50%. O sea, una
brecha de ingresos de casi 24 veces, lo cual ledo en trminos de
evolucin histrica, es realmente escandaloso; es la peor distribucin del
ingreso desde que se tiene memoria estadstica. El 20% de la poblacin
argentina, en octubre del 99 debe subsistir con 65 centavos diarios; hay
casi 2 millones 100 mil argentinos que disponen para vivir de menos de
un dlar por da, en un pas donde, para acceder a un canasta bsica de
alimentos y de otros elementos de sobrevida , se requieren 8 pesos. Hay
gente, un milln de personas, que vive con 60 centavos, y otro 20% de la
poblacin con 2 pesos. O sea, la brecha de ingresos es muy manifiesta y
esta fue una de las consecuencias socioeconmicas ms relevantes: la
generalizacin de la pobreza, el empeoramiento de las condiciones
laborales, la prdida de percepcin de ingresos producto de la
desocupacin, y la cada en el nivel salarial y en la calidad del empleo.
Casi la mitad de la fuerza de trabajo hoy est en negro, trabajando por
afuera de los aportes legales.
Reportaje de los autores a Artemio Lpez para el documental Historia
Argentina 1983-1999, dirigido por Felipe Pigna.
Ideas de una poca
El escritor uruguayo Eduardo Galeano ha representado en la
mayora de sus obras la realidad de los pases latinoamericanos.

En Patas arriba. La escuela del mundo del revs, pone en


evidencia los avatares de la sociedad actual.
Los modelos del xito
El mundo del revs premia al revs: desprecia la honestidad, castiga el
trabajo, recompensa la falta de escrpulos y alimenta el canibalismo. Sus
maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural.
Milton Friedman, uno de los miembros ms prestigiosos del cuerpo
docente, habla de la tasa natural de desempleo. Por ley natural,
compueban Richard Hernstein y Charles Murray, los negros estn en los
bajos peldaos de la escala social. Para explicar el xito de sus negocios,
John D. Rockefeller sola decir que la naturaleza recompensa a los ms
aptos y castiga a los intiles; y ms de un siglo despus, muchos dueos
del mundo siguen creyendo que Charles Darwin escribi sus libros para
anunciarles la gloria.
Supervivencia de los ms aptos? La aptitud ms til para abrirse paso
y sobrevivir, el killer instinct, el instinto asesino, es virtud humana cuando
sirve para que las empresas grandes hagan la digestin de las empresas
chicas y para que los pases fuertes devoren a los pases dbiles, pero es
prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipos sin trabajo sale a
buscar comida con un cuchillo en la mano. Los enfermos de la patologa
antisocial, locura y peligro que cada pobre contiene, se inspiran en los
modelos de buena salud del xito social. Los delincuentes de morondanga
aprenden lo que saben elevando la mirada, desde abajo, hacia las
cumbres; estudian el ejemplo de los triunfadores y, mal que bien, hacen lo
que pueden para imitarles los mritos. Pero los jodidos siempre estarn
jodidos, como sola decir don Emilio Azcrraga, que fue amo y seor de la
televisin mexicana. Las posibilidades de que un banquero que vaca un
banco pueda disfrutar, en paz, del fruto de sus afanes son directamente
proporcionales a las posibilidades de que un ladrn que roba un banco
vaya a parar a la crcel o al cementerio.
Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecucin se
llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecucin de un pas
endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo. El
malevaje financiero secuestra pases y los cocina si no pagan el rescate: si
se compara, cualquier hampn resulta ms inofensivo que Drcula bajo el
sol. La economa mundial es la ms eficiente expresin del crimen
organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el
comercio y el crdito practican el terrorismo contra los pases pobres, y
contra los pobres de todos los pases, con una frialdad profesional y una
impunidad que humillan al mejor de los tirabombas.
El arte de engaar al prjimo, que los estafadores practican cazando
incautos por las calles, llega a lo sublime cuando algunos polticos de
xito ejercitan su talento. En los suburbios del mundo, los jefes de estado
venden
los saldos y retazos de sus pases, a precio de liquidacin por fin de
temporada, como en los suburbios de las ciudades los delincuentes
venden, a precio vil, el botn de sus asaltos.
Los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la

misma tarea que cumplen, en gran escala, los generales condecorados


por crmenes que se elevan a la categora de glorias militares. Los
asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versin
artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes
especuladores que desvalijan multitudes por computadora. los violadores
que ms ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jams
van presos. Ellos tienen las llaves de las crceles. En el mundo tal cual es,
mundo al revs, los pases que custodian la paz universal son los que ms
armas fabrican y los que ms armas venden a los dems pases; los
bancos ms prestigiosos son los que ms narcodlares lavan y los que
ms dinero robado guardan; las industrias ms exitosas son las que ms
envenenan al planeta; y la salvacin del medio ambiente es el ms
brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de
impunidad y felicitacin quienes matan la mayor cantidad de gente en el
menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor
trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor
costo.
Caminar es un peligro y respirar es una hazaa en las grandes
ciudades del mundo del revs. Quien no est preso de la necesidad, est
preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que
no tienen. El mundo al revs nos entrena para ver al prjimo como una
amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela
con drogas qumicas y con amigos cibernticos. Estamos condenados a
morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si
es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.
Ser esta libertad, la libertad de elegir entre estas desdichas
amenazadas, nuestra nica libertad posible? El mundo al revs nos
ensea a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en
lugar de escucharlo, y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: as
practica el crimen, y as lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen,
son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignacin. Pero
est visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su
contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay
escuela que no encuentre su contraescuela.
Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo del revs
(fragmento), Buenos Aires, Catlogos, 1999.
Imgenes de una poca
Los noventa segn Hermenegildo Sbat
Hermenegildo Sbat naci en Montevideo en 1933. En 1966 se radic
en Buenos Aires. Sus originales caricaturas ilustraron las pginas de The
Buenos Aires Herald, La Opinin y El Periodista. Durante seis aos edit la
revista Seccin urea, dedicada al mundo del dibujo, la fotografa, el jazz
y la cultura. Desde 1973 es dibujante del diario Clarn. Sus trabajos se
publican en los diarios ms importantes de Amrica y Europa, entre ellos
The New York Times, LExpress, Liberatin, The New Yorker y Fortune. Ha
recibido numerosos premios, entre ellos el Mara Moors Cabot, otorgado
por la Universidad de Columbia en 1988 por sus dibujos hechos durante la
dictadura militar. Sbat public dieciocho libros con sus obras que
incluyeron textos originales de Julio Cortzar, Alberto Girri y Carlos

Eichelbaum. Sus cuadros fueron expuestos en los principales museos y


galeras de Amrica y Europa.
Sus dibujos son verdaderas obras de arte con las que los lectores
pueden tomar contacto cotidianamente a travs de la lectura de diarios y
revistas en las que editorializa sin escribir una palabra. Su tema
recurrente es el poder y las disputas en torno a l. Durante la dictadura
militar se hizo famoso un dibujo de Videla sentado en un silln
presidencial que le quedaba notablemente grande y otra caricatura que
tena como protagonista al ministro de Economa, Jos A. Martnez de Hoz,
con un changuito de supermercado en cuyo interior estaba la Argentina.
Muchas veces ha usado la figura de Gardel, de quien se confiesa un
admirador fantico, como smbolo del pueblo argentino, colocndolo al
lado de figuras del quehacer poltico de la coyuntura. Con la reciente
aparicin del color en la impresin de los diarios, sus obras cobraron una
nueva expresividad. El dibujo que puede apreciarse en la pgina siguiente
muestra al presidente Menem actuando segn el libreto que le dicta el
primer mandatario norteamericano, Bill Clinton. El gobierno de Menem,
desde sus inicios en 1989, se someti a los dictados de la poltica
norteamericana en un momento clave de la historia contempornea: la
cada del muro de Berln y de los regmenes del bloque sovitico. El
canciller argentino de buena parte del gobierno menemista, Guido Di
Tella, puso de moda la frase con los Estados Unidos tenemos relaciones
carnales.

DE

LA CRISIS AL BICENTENARIO

GOBIERNO DE LA ALIANZA
LA CRISIS DE 2001

LAS ORGANIZACIONES SOCIALES


PRESIDENCIAS DE LOS KIRCHNER

El presidente De la Ra en el momento en que abandona la Casa Rosada.


Las esperanzas depositadas en el gobierno de La Alianza pronto se
desvanecieron al comprobarse que era una continuidad de la poltica
neoliberal del menemismo. La cada de De la Ra producida por un
movimiento popular con la consigna que se vayan todos abri el camino
a una serie de presidencias que paulatinamente fueron recuperando el rol
del Estado interventor.
PRESIDENCIA DE FERNANDO DE LA RA
En los comicios para presidente del 24 de octubre de 1999 triunf la
frmula de la Alianza por el Trabajo, por la Justicia y la Educacin,
conformada por el Partido Radical y el FREPASO (Frente Pas Solidario), y
representada por Fernando de la Ra y Carlos Chacho lvarez, ante la
frmula del Partido Justicialista, integrada por Eduardo Duhalde y Ramn
Ortega. Sin embargo, no cont con mayora propia en el Congreso y
perdi numerosas gobernaciones. El doctor De la Ra asumi la primera
magistratura el 10 de diciembre de ese ao.
Parte de la sociedad y el gobierno parecan querer dejar atrs las
polticas practicadas por el menemismo. Durante su campaa, el mismo
De la Ra busc diferenciarse del gobierno anterior, resaltando la
necesidad de recuperar la tica en la administracin pblica.
Pese a las supuestas polticas renovadoras que prometi implementar
la nueva administracin, el equipo econmico, liderado por Jos Luis
Machinea, decidi mantener la ley de convertibilidad.

En el plano econmico, las exportaciones a Brasil cayeron por la crisis


que afectaba al socio mayor del Mercosur, mientras la deuda externa
alcanzaba los 120 mil millones de dlares. Machinea aplic una poltica de
ajuste que hizo recordar los tiempos del menemismo. A esto se sum un
proyecto de ley de flexibilizacin laboral que el gobierno present y el
Congreso aprob, aunque bajo la sospecha de soborno a legisladores.
Carlos lvarez pretendi ahondar las investigaciones. El presidente no lo
acompa en el intento, y el vicepresidente renunci en octubre de 2000.
Ante un marco econmico cada vez ms desfavorable, Machinea fue
reemplazado por Ricardo Lpez Murphy,

Fernando de la Ra, jefe de gobierno porteo desde 1996, qued como


candidato presidencial de la nueva coalicin junto con Chacho lvarez,
frmula que se impuso en las elecciones presidenciales de 1999.

La denuncia de supuestos sobornos en el Senado provoc un escndalo


que condujo a la renuncia de Chacho lvarez a la Vicepresidencia. A partir
de entonces, el gobierno vivi sus momentos ms difciles.

Las restricciones bancarias


quien apost a racionalizar la administracin pblica y a recortar gastos
en salud y educacin. El rechazo a estas medidas fue tan fuerte que a las
dos semanas asuma como nuevo ministro de economa Domingo Felipe
Cavallo (quien haba conducido la economa durante el gobierno anterior).
El nuevo ministro intent mejorar la competitividad, y no dud en
adoptar medidas antipopulares, como la reduccin de las jubilaciones y de
los salarios de los empleados pblicos. Pese a todo, el temor al fin de la
convertibilidad llev tanto a los pequeos ahorristas, y tambin a los

grandes inversores, a retirar sus fondos de los bancos.


La situacin econmica no poda dejar de incidir en la poltica. En las
elecciones del 14 de octubre de 2001 para renovar el Parlamento, el
gobierno sufri una dura derrota. Aunque en realidad solo triunf el
escepticismo, expresado en numerosos votos en blanco y ciudadanos que
no concurrieron al acto electoral.
Ante la persistencia de la huida de capitales y la compra generalizada
de dlares, en diciembre de 2001 el ministro Cavallo tom una medida
que producira una gran irritacin social: limit el retiro de dinero de los
depsitos a plazo fijo y de las cuentas bancarias.
los
que
ahora
movilizaron a la clase media que, en Esto afect, fundamentalmente, a la
noche del 19 de diciembre de 2001, los asalariados y a las clases medias.
protagoniz una masiva protesta: el Al paro general contra la poltica
Cacerolazo. Los manifestantes econmica del gobierno (del 13 de
exigieron la renuncia de Cavallo, que diciembre), se plegaron se concret
horas despus.
numerosos desocupados
reclamaban alimentos, acompaados por la angustiada clase media. El
19 comenzaron los saqueos a negocios y supermercados, y el jueves 20,
en Plaza de Mayo, movimientos piqueteros, partidos de izquierda y
descontentos de otras organizaciones sociales chocaron con la Polica
Federal. La consecuencia de estos enfrentamientos fueron ocho muertos y
numerosos heridos de bala. El presidente procur pactar con el
justicialismo un gobierno de coalicin, sin obtener resultados. La
extensin de la protesta social a otras provincias, y el aumento del
nmero de muertos, llev a De la Ra a renunciar el 20 de diciembre.
LA CRISIS DE 2001

El 20 de diciembre de 2001, el presidente De la Ra concluy su mandato


huyendo de la Casa de Gobierno, expulsado por una sublevacin de
millares de personas en las calles, como conclusin de un largo proceso
de tensiones econmicas, polticas y culturales. El Que se vayan todos
tan popularizado a comienzos de 2002 fue una expresin de rechazo
global al orden existente, en donde todos los poderes sociales fueron
cuestionados sin conformarse en un programa alternativo. Tanto el Poder
Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial como los gobiernos locales y sectores

de la gran empresa, ms vinculados con la corrupcin estatal


20 de diciembre de 2001: grupo de manifestantes en Diagonal Norte y
Florida.
(empresas privatizadas) o con la especulacin ruinosa para las capas
medias (los bancos), sufrieron marchas de repudio, cacerolazos,
escraches y eran incluidos de alguna manera en aquella consigna que
sealaba de manera difusa la voluntad de librarse de toda una dirigencia
que haba perdido legitimidad.
Luego de esos meses de movilizacin se produjo cierta recomposicin
de la autoridad estatal, que fue pacificando el conflicto a partir de algunas
medidas concretas: la estabilizacin econmica post devaluacin, planes
sociales asistenciales (Plan Jefas y Jefes) y devolucin o compensacin a
los ahorristas para calmar a los sectores medios.
El Gobierno anticip el llamado a elecciones, modificando la
reglamentacin electoral; en abril de 2003, el peronismo consigui,
dividido en tres candidaturas, ms del 60% de los votos, mientras que las
fuerzas asociadas al Que se vayan todos fracasaron, tanto los que
propugnaron la abstencin electoral como quienes presentaron
candidatos. La presidencia fue asumida por Nstor Kirchner, segundo
candidato ganador luego de la renuncia del expresidente Menem, que
instal a su gobierno como superacin de las polticas econmicas y
sociales del neoliberalismo, integrando algunas reivindicaciones
contenidas en el Que se vayan todos, sobre todo la del costado de
recuperar un pas en serio. El resultado, con medidas de saneamiento
institucional como la depuracin de la Corte Suprema y la reversin de la
impunidad en la violacin a los derechos humanos de la ltima dictadura
militar, le vali una rpida instalacin, contando con un amplio apoyo
social. En octubre de 2007, la senadora Cristina Fernndez de Kirchner fue
quien asumi la presidencia de la repblica con ms del 40% de los votos
emitidos.
NADIE SE MUERE DE HAMBRE SIN PROTESTAR
... el gobierno de la Alianza convoc a Domingo Cavallo como ministro de
economa... cuando se cort el crdito externo, se coloc deuda en bancos
locales, se tomaron los ahorros de las administradoras de los fondos de
pensin... y se intent el 'megacanje', que por su costo impagable era el
presagio de un default inevitable... (luego) decidi restringir el uso de
efectivo, obligando a 'bancarizar' el sistema econmico y ponindole un
corral a los depsitos... Algunos pocos sectores se adaptaron a la ausencia
de efectivo... pero la mayor parte de la poblacin... como nadie se muere
de hambre sin protestar... hizo eclosionar la historia argentina. Venan de
cualquier parte... ocuparon las plazas de todos los barrios y tambin la
Plaza de Mayo...
Oscar Lamberto, Los cien peores das, Buenos Aires, Ed.
Biblos, 2003, pgs. 26-27.
LAS ORGANIZACIONES SOCIALES
LAS ASAMBLEAS BARRIALES
Se conformaron inmediatamente despus de la rebelin popular de
diciembre de 2001 y en un par de meses alcanzaron una cifra cercana a
las trescientas asambleas activas en todo el pas, con mayor presencia en

barrios de sectores medios, sobre todo de la Capital Federal y de las


localidades ms cercanas del Gran Buenos Aires. Las asambleas fueron un
intento de participacin colectiva realizado por sectores que haban visto
desaparecer a sus organizaciones de la etapa anterior como los clubes, las
sociedades de fomento y hasta los partidos polticos con sus locales; todos
estaban unidos por un fuerte descontento contra la dirigencia poltica.
Adoptaron del movimiento piquetero los mecanismos horizontales de
decisin y se orientaron a un fuerte acercamiento con los trabajadores
desocupados. Con el correr de los meses, disminuy tanto la simpata de
los sectores medios con la movilizacin popular como el peso e influencia
de las asambleas vecinales. Las disputas al interior de las asambleas
fueron debilitando las expectativas de participacin directa.
LAS ORGANIZACIONES DE PIQUETEROS
Si bien su origen se remonta a fines de la dictadura, la identidad del
movimiento piquetero est ligada a los trabajadores desocupados de las
provincias histricamente petroleras, extinguidas en la dcada del
noventa: Comahue, Cutral-C, General San Martn y General Moscn.
Estos trabajadores adoptaron como forma de participacin las asambleas
y como mtodo de lucha directa los cortes de ruta y calles para hacerse
visibles ante los poderes pblicos.
Dentro de estas organizaciones surgieron dos tendencias: la primera
reivindicaba al peronismo y consideraba posible la vuelta a un Estado
fuerte y a un empresariado orientado a la produccin para el mercado
interno impulsando un capitalismo nacional. La Federacin de Tierra y
Vivienda, liderada por Luis D- Ela, fue la ms representativa de esta
tendencia. La otra, de tradicin de izquierda, consideraba inviable dentro
del capitalismo cualquier regreso a un mayor igualitarismo social; dentro
de ella se formaron tendencias autnomas de los partidos polticos, como
el Movimiento de Trabajadores Desocupados Anbal Vern y otras cercanas
a partidos polticos marxistas, que conformaron el Bloque Piquetero
Nacional.
Con la asuncin de Duhalde, el Estado intent pactar la adjudicacin de
porciones de ayuda social por menor cantidad y radicalidad de las
protestas, logrando buena recepcin en un sector piquetero, mientras que
otros clamaron por planes sin reducir la protesta. El asesinato de los
piqueteros Daro Santilln y Maximiliano Kosteki, en julio de 2002, con
culpabilidad del aparato estatal, mostr la nueva poltica represiva hacia
estos sectores. La asuncin de Kirchner inici una nueva etapa de la
poltica estatal, que fue dual: por un lado, integr a los primeros a cargos
de gobierno y los privilegi en las polticas de ayuda social. Con los
segundos, continu la poltica de Duhalde, sin represin directa,
desprestigindolos y recortndoles la ayuda social. La reactivacin
econmica post devaluacin, que redujo la desocupacin, fue restndole
protagonismo a estas organizaciones.

En junio de 2002, los piqueteros eran reprimidos por cortar el puente


Pueyrredn. Fueron muertos Maximiliano Kosteki y Daro Santilln.
LAS EMPRESAS RECUPERADAS
Con esta denominacin se conocen a las empresas cerradas o a punto de
hacerlo en donde los trabajadores, frente a la posibilidad de perder el
trabajo, las pusieron en funcionamiento con diversas modalidades
organizativas. Se asentaron en un alto grado de democracia interna: la
mayora tom la forma de cooperativa y otras reclamaron la estatizacin
con control obrero, abarcando centralmente a empresas medianas y
pequeas, principalmente industrias. Los trabajadores comprendidos eran
pocos, pero lograron generar un movimiento de solidaridad convocando a
estudiantes, artistas, tcnicos y profesionales. Ejemplos fueron la textil
Brukman y la fbrica de cermicas Zann.
LOS TRABAJADORES OCUPADOS
Existen dos centrales sindicales con perfiles diferenciales, tanto por su
base social como por su tctica: la Confederacin General del Trabajo
(CGT) y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). La CGT es la
central que histricamente agrup a los principales sindicatos nacionales
y reconoce la existencia de un solo sindicato por rama y una sola central
con personera gremial. Apoy al gobierno de Menem, justificando la
necesidad de flexibilizar las leyes laborales, y particip en las
privatizaciones transformndose en parte empresaria en las compaas
privatizadas. La CTA naci enfrentando a la CGT y a Menem en 1994,
desarroll una base de representacin y estructura organizativa diferente
a la de la CGT, aceptando la integracin de trabajadores desempleados,
informales, as como a las agrupaciones de base territorial. Cuando
asumi Kirchner, ambas centrales se vieron atravesadas por un debate
acerca de la posicin a adoptar frente al nuevo gobierno. La CGT asumi
que en un pas con tasas de crecimiento del 8% anual, los trabajadores
ocupados deban recuperar protagonismo y para ello design como
secretario general a un antimenemista: Hugo Moyano. Su estrategia
poltica lo transform en el principal apoyo social del gobierno nacional;
mostr su capacidad y disciplina en las movilizaciones oficialistas, as
como en la contencin de cualquier conflicto gremial. La CTA, en principio

adopt una posicin de acercamiento, pero manteniendo su autonoma


frente al aparato estatal. Luego, sus tendencias ms moderadas, cercanas
al gobierno, lograron imponer en la secretara general a Hugo Yasky de la
CTERA, reduciendo as su capacidad de intervencin autnoma. Por su
parte, las organizaciones de izquierda, identificadas como clasistas y
antiburocrticas, no obtuvieron avances de importancia en el campo
sindical, aunque lograron encabezar conflictos al enfrentarse tanto a la
patronal como a las
conducciones sindicales, que eran apoyadas por el Estado, como en el
caso de los trabajadores de subterrneos de la Ciudad de Buenos Aires.
Sus prcticas de participacin democrtica con delegados de base y toma
de decisiones colectivas le dieron prestigio.
LAS ALTERNATIVAS ECONMICAS A LA
CONVERTIBILIDAD
Frente a la crisis de la convertibilidad, los sectores dominantes
plantearon dos proyectos econmicos como salida: mientras el capital
extranjero propuso, para no ver depreciado su capital, la dolarizacin total
de la economa, la burguesa diversificada, junto a algunos conglomerados
extranjeros, dada su posicin de dueos en el exterior de dlares
(inversiones financieras) y en el interior de bienes exportables que no
requeran casi insumos, propusieron la devaluacin como camino para
reactivar la produccin y con esta ltima superar la marginalidad social de
un amplio sector de la poblacin. Ambos proyectos coincidieron en que el
eje econmico era el mercado externo y no el interno. El proyecto
devaluacionista fue el que se impuso a partir de 2002 con el apoyo de una
amplia coalicin poltica conformada por el peronismo devenido en
antimenemista, el radicalismo alfonsinista, la Pastoral Social de la
Iglesia, la CGT y representantes de los grandes conglomerados locales,
como la Unin Industrial Argentina, la Cmara Argentina de la
Construccin o las Confederaciones Rurales Argentinas. Todos
concordaron en implementar un frente productivo nacional contra los
intereses extranjeros.
El ministro de Economa Roberto Lavagna, designado por Duhalde, se
propuso articular los intereses econmicos en pugna: el de los
ganadores con la devaluacin (exportadores, industriales que sustituyen
importaciones y financistas locales que adquirieron activos
desvalorizados) como los perdedores (empresas privatizadas, grupos
importadores y los acreedores del Estado). Esto produjo un alto costo
social para los sectores populares.
De todas maneras, la canalizacin del conflicto abierto en el 2001 por
el camino electoral fue un xito. El triunfo de Kirchner ratific la
continuidad de la poltica econmica y fue all que tom forma el nuevo
modelo de acumulacin que apost a la reactivacin industrial (nacional y
trasnacional)
%s^ %s* %s* %s* %s*
mmmmmm
y a la intervencin del Estado para lograrlo.
Con la reactivacin industrial como proyecto, el Estado impuls la
realizacin de obras pblicas, manteniendo los regmenes laborales

anteriores para que no aumentara el costo de la mano de obra, y una


poltica de subsidios que beneficiase directa o indirectamente al sector
industrial. Los recursos para sostener esos gastos los aport la economa
extractivo exportadora: la soja, los combustibles, etctera.
Para contener a los acreedores externos, el gobierno implement
diferentes medidas: el canje de la deuda externa y el adelantamiento de
pagos al Fondo Monetario Internaciona (FMI), una frrea poltica fiscal que
le permitiese acumular reservas frente a una posible crisis financiera y
evit sancionar una reforma impositiva que obligara a pagar impuestos al
capital financiero. Finalmente, subsidi a las empresas privatizadas para
evitar el aumento de tarifas, medida que tambin benefici al sector
industrial, pues redujo sus costos. Es decir, por un lado contuvo a las
fracciones perdedoras de la clase dominante y, por el otro, fortaleci la
alianza con la Cmara Argentina de la Construccin, la UIA y la CGT,
solidificando el imaginario del pacto social histrico del peronismo entre el
capital y el trabajo. A finales de 2003, los indicadores econmicos
mejoraron y la tasa de crecimiento se consolid en un promedio del 8%
anual, producto por un lado de la expansin del modelo extractivo
exportador, basado en la agroindustria con precios internacionales muy
favorables y, por otro, en la recuperacin de la industria, que utiliz su
capacidad ociosa para crear empleo y que con la devaluacin redujo
salarios, evitando de esa manera la competencia externa.
Durante el gobierno de Kirchner se realizaron las primeras
estatizaciones, que fueron producto del incumplimiento de los
compromisos asumidos por las empresas, como el caso del Correo
Argentino, que estaba en manos del grupo de Macri, SOCMA, o la
anulacin de la concesin del ferrocarril San Martn, controlado por la
empresa Transporte Metropolitano S.A., que comenz a ser administrado
por el Estado. La creacin de AYSA (Aguas y Saneamientos Argentinos)
tuvo la misma lgica: se anul la concesin al grupo francs Suez por
incumplimiento.
Un caso diferente fue la creacin de la empresa estatal Energa
Argentina S.A. (EnArSA), para intervenir en el mercado de bienes
energticos, que incluy la cadena productiva de hidrocarburos, como el
petrleo y el gas. En noviembre de 2008, en plena crisis internacional, el
gobierno de Cristina Fernndez impuls y decidi la estatizacin de las
AFJP, que pasaron a la ANSES, medida largamente reclamada por vastos
sectores polticos y sociales.
EL PROCESO DE CONCENTRACIN EN LA
INDUSTRIA Y EL CAMPO
El proyecto implementado durante la dictadura, continuado por los
regmenes democrticos, trajo como consecuencia la concentracin y
extranjerizacin del capital.
Con relacin al campo, el rgimen de propiedad de la tierra siempre
fue latifundista, pero en las ltimas dcadas el proceso de concentracin
de la propiedad en el campo se profundiz: el censo agropecuario de 2002
seal que existan 170 millones de hectreas agropecuarias, de las
cuales ms de la mitad pertenecan a 4.000 productores y en la Pampa
Hmeda 4.110.600 ha pertenecan a 116 dueos. Ese proceso fue

favorecido por un rgimen tributario beneficioso para la gran propiedad:


impuesto inmobiliario muy bajo, sin actualizacin del gravamen ni del
impuesto a las ganancias, y una permisividad estatal frente al
incumplimiento en los pagos de seguridad social para los peones rurales.
Cuando en 2008 el gobierno de Cristina Fernndez quiso aumentar las
retenciones a las exportaciones, los empresarios rurales se unieron dando
lugar a un prolongado conflicto (vase recuadro).
EL CONFLICTO CON LOS EMPRESARIOS RURALES
En marzo de 2008, en medio de uno de los momentos de mayor
prosperidad del campo de todos los tiempos, fogoneado por los altsimos
precios internacionales de los alimentos, las principales entidades agrarias
iniciaron un lockout exigiendo una reduccin en la alcuota de las
retenciones a las exportaciones. A contramano de lo sucedido en la
dcada del noventa, la Federacin Agraria y la Sociedad Rural esta vez
lideraron juntas el reclamo, mientras las entidades representativas de los
campesinos ms pobres se mantuvieron al margen. El 25 de marzo,
cientos de personas opuestas al gobierno peronista, ligadas al campo y/o
de origen social ms bien acomodado, salieron a golpear cacerolas en
varias ciudades en apoyo a los empresarios rurales. Los medios de
comunicacin lo describieron como un nuevo 'cacerolazo' protagonizado
por la 'clase media' o simplemente por 'la gente'. Pero, en verdad ms que
una continuidad con los eventos de 2001, se trat ms bien de un cierre
del perodo
extraordinario abierto entonces. En efecto, falt el espritu de unidad que
hubo en aquellas jornadas: esta vez los cnticos se refirieron a una
cuestin sectorial de bolsillo (el campo no se toca) y, como los propios
diarios reconocieron, en esa manifestacin y en las varias que siguieron
abundaron los insultos racistas contra los 'negros' que apoyaban al
gobierno.
Ezequiel Adamovsky, Historia de la clase media argentina,
Buenos Aires, Planeta, 2009.
LA DISTRIBUCIN ECONMICA
Desde 2003 se produjo un crecimiento del PBI del 8% anual, lo que
gener un mejoramiento en la ocupacin de la mano de obra y
disminucin de la indigencia. La reactivacin industrial y la realizacin de
las obras pblicas tuvieron una consecuencia econmica inmediata: bajar
la tasa de desocupacin al 8%. Incluso el salario real se ubic un 16% por
encima del de 2001, el peor ao de la crisis del modelo de convertibilidad,
aunque an se mantuvo por debajo del ingreso real durante el auge de la
convertibilidad (1998).
La poltica de gobierno produjo aumentos nominales del salario
mnimo, vital y mvil, de las jubilaciones mnimas, cierto impulso para que
se retomaran las negociaciones colectivas de trabajo y otorgamiento de
jubilacin a quienes no haban realizado aportes, medidas que
contribuyeron a un mejoramiento social con relacin a la crisis de 2001.
Hubo un mejoramiento de las condiciones de vida en la clase trabajadora;
sin embargo, la participacin de los asalariados en el ingreso para 2007
fue del 28%, inferior a la de 2001. En 2009, el gobierno de Cristina
Fernndez otorg la Asignacin Universal por Hijo, una antigua

reivindicacin de diferentes organizaciones sociales.


PRESIDENCIAS DE LOS KIRCHNER
Durante las presidencias tanto de Nstor como de Cristina Kirchner se
dieron pasos importantes para terminar con la impunidad de los
represores de la ltima dictadura militar. La anulacin de las leyes de
Punto final y Obediencia Debida, el reinicio de los juicios por crmenes de
lesa humanidad, aunque muy lentos y con graves peligros para los
testigos, quienes fueron amenazados, algunos misteriosamente muertos y
hasta nuevamente secuestrados y desaparecidos, como el caso de Julio
Lpez, la declaracin de feriado el 24 de marzo como Da de la Memoria,
la creacin de un museo en la ESMA, fueron pasos que lograron el
beneplcito y el apoyo incondicional al gobierno de algunas
organizaciones defensoras de los derechos humanos que tradicionalmente
fueron opositoras a los gobiernos de turno, como las Madres y Abuelas de
Plaza de Mayo. Sin embargo, otras organizaciones todava mantienen su
oposicin a la poltica oficial sobre derechos humanos.
Otra de las medidas durante la primera presidencia de Cristina
Kirschner fue la sancin de la ley de medios de comunicacin que
reemplazara la legislacin impuesta por la dictadura militar.
El 25 de mayo de 2010 se llevaron a cabo en todo el pas los festejos
por el Bicentenario de la Nacin al cumplirse 200 aos de la Revolucin de
Mayo.
Durante cinco das, con una masiva concurrencia de pblico, la zona de
la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires se transform en el Paseo del
Bicentenario; all se presentaron stands de las 24 provincias y de algunos
pases latinoamericanos
invitados.
Adems, se realizaron coloridos desfiles y shows musicales. La presidenta
encabez el acto principal acompaada por su esposo, Nstor Kirchner, y
por siete presidentes
sudamericanos.
Asimismo, inaugur un nuevo saln en la Casa Rosada llamado Los
patriotas de Latinoamrica.
El 27 de octubre de 2010 se conoci la noticia del fallecimiento de
Nstor Kirchner. Ese mismo da se llevaba a cabo la jornada de censo
nacional. Una multitud se acerc a la Casa Rosada a darle el ltimo adis;
entre ellos se encontraban muchos jvenes simpatizantes.

Funeral de Nstor Kirchner en la Casa Rosada.


En 2010 se inici el programa Conectar igualdad, como una poltica de

inclusin digital de alcance federal, a travs del cual se repartiran


millones de netbooks -entre 2010 y 2012- a alumnos y docentes de
educacin secundaria de escuelas pblicas.

En cuanto a eventos culturales, se destac Tecnpolis, una


megamuestra de ciencia, arte y tecnologa, que se realiz en un predio de
60 hectreas en la provincia de Buenos Aires.
Fue considerada una de las muestras ms importantes de Amrica
latina. En ella se reunieron la creatividad, el talento y el conocimiento, y la
gente pudo Predio donde se realiz Tecnpolis. acercarse a la tecnologa
del futuro.
Se ofrecan diferentes actividades tales como conferencias sobre
ciencia, experimentos y talleres.
SEGUNDA PRESIDENCIA DE CRISTINA
FERNNDEZ DE KIRCHNER
En las elecciones presidenciales del 23 de octubre de 2011, Cristina
Fernndez de Kirchner result reelecta presidenta con el 53,96% de los
votos junto con el vicepresidente Amado Boudou. La frmula se impuso
ante las de Hermes Binner, quien qued en segundo lugar, Ricardo
Alfonsn, en tercer lugar y Alberto Rodrguez Sa, en el cuarto.
El gobierno impuls el modelo de sustitucin de importaciones, a
travs de algunas medidas proteccionistas para favorecer la produccin
nacional.
Otra medida fue la estatizacin de la empresa petrolera YPF.
En cuanto al mbito cultural, se lanz el Plan Nacional Igualdad
Cultural, Inclusin en la diversidad. El objetivo era lograr la igualdad de
oportunidades en la produccin y el acceso a las diferentes formas
culturales de manera federal e inclusiva. La red federal de cultura digital
permita la conexin y vinculacin tecnolgica de espacios culturales.

Cristina Fernndez en el da de su asuncin como presidenta reelecta.


Ideas de una poca
La revista BARCELONA, con su humor crtico a los medios de
comunicacin y a ciertos sectores de la sociedad muy
influenciados por los mismos, refleja irnicamente en este
artculo el pensamiento con respecto a los piqueteros.
La calle. Los piqueteros contra los derechos humanos de los
taxistas
Todos los accesos a la ciudad son un caos. La Argentina es un caos.
Circular libremente por el pas ya es un calvario, a pesar de que la
Constitucin Nacional seala que la libre circulacin es un derecho
inalienable de todos los ciudadanos. Sin embargo, hay algunos que
deciden imponer su agenda por sobre los dems. La democracia habilita a
expresarse, a manifestar y a protestar, es cierto, pero los derechos de un
piquetero terminan donde
empiezan los derechos de un taxista o de un automovilista. Por ms deseo
de protestar que tengan, los piqueteros no tienen derecho a interrumpir
las principales arterias de la zona metropolitana, ni a generar caos ni
demoras en el trnsito. El corte de calles y rutas atenta contra el
presentismo de quienes quieren llegar puntualmente a sus trabajos y no
lo consiguen. Y por qu no lo consiguen? Porque un puado de
muchachotes (muchos de ellos, desaliados, desaseados, prepotentes,
acaso apaados por algn grupo de poder, probablemente alimentados
mediante planes Trabajar, aunque seguramente lo negaran) deciden
cortar calles con alguna excusa. No digo que sus excusas no sean vlidas.
Probablemente hayan sido vctimas de alguna injusticia laboral puntual, o

sufran de ciertas dificultades econmicas. Pero el dinero va y viene. Lo


terrible es el lugar que eligen para ejercer su legtimo derecho a reclamar.
Es una lstima y un verdadero dolor de cabeza para millones de
argentinos de bien, que diez o veinte seores decidan protestar en el
medio de la ciudad, en la hora pico, en un da laboral, lo que causa
infinidad de molestias a quienes, si tienen trabajo, deben resolver sus
propios problemas, y poco les importan las dificultades de terceros. Si los
piqueteros fuesen personas generosas, solidarias, deberan optar por
manifestar su descontento, sus propuestas, o lo que sea que quieran
expresar pblicamente, en un lugar donde no molesten a nadie. Este
bendito pas es muy grande, est lleno de reas despobladas, desrticas,
donde cualquier actividad humana (inclusive esto de los piquetes) bien
podra implicar cierto desarrollo. Tendran hectreas, campos enteros para
desplegar sus banderas, incendiar sus neumticos y sus bolsas de basura,
portar sus pasamontaas, arrojar sus piedras, blandir sus palos, corear
sus consignas, y no generaran prcticamente ningn inconveniente a
terceros (con la probable excepcin de los dueos de los campos, pero
aun as sera un dao infinitamente menor que el que causan a los
millones de automovilistas y taxistas que a diario circulan y trabajan en la
ciudad y alrededores).
En estos ltimos aos, la modalidad de cortar rutas, calles y avenidas
se ha convertido en el verdadero drama de la Argentina. Nadie quiere la
brutal represin que vivimos hace apenas unos meses, durante la crisis de
2001, no. Pero tampoco irse al otro extremo: la evidente reticencia de las
autoridades a tomar medidas que terminen con esta dictadura del piquete
redunda en debilitar a las autoridades nacionales, porteas y
bonaerenses. En paralelo a las mezquindades de la politiquera, en
paralelo a la violencia piquetera, en paralelo a la inaccin (u omisin, o
complicidad) de la polica y de las
autoridades polticas, los rehenes de todo esto son los trabajadores, los
laburantes.
Tmese un ejemplo cualquiera, por caso, los taxistas. A ellos se les
hace imposible trabajar en toda la Ciudad, y en el Conurbano, sabiendo
que est cortada una calle del Centro. Cmo acceder a Palermo, a Nez,
a Belgrano, a Puerto Madero, a Villa Urquiza, cuando hay un corte de calle
en el obelisco? Es lo que se llama un da de furia. Los derechos humanos
no son solo para proteger a los delincuentes. Los taxistas son
trabajadores, son ciudadanos argentinos, y cuentan con la proteccin de
la Constitucin. Sin embargo, a los taxistas se les hace imposible ganarse
el pan de cada da si la ciudad es un caos. Y nadie hace nada.
Revista Barcelona, 200 Aos, el Libro Negro del Bicentenario,
Buenos Aires, 2009.
Imgenes de una poca
MuralaArgentina 2001/2002 (fragmento)
Jorge Mingo, artista plstico con treinta y cinco aos de trayectoria
como pintor, escultor, creador de videos, expositor en el Museo Reina
Sofa de Madrid, Centro Cultural Recoleta, Centro Cultural Borges, entre
otros centros, cre el grupo MAD (muralistas a domicilio).
Corran los aos 2001 y 2002. La asamblea barrial de Palermo Viejo,

con sede en Gurruchaga y Nicaragua, estaba en pleno fervor y


desarrollaba una intensa actividad.
En tanto partcipe de la asamblea, Jorge Mingo, como artista plstico,
se sinti convocado para expresar la experiencia histrica, junto con los
vecinos y jvenes que se reunan en plazas y murgas del barrio. Para
concretarla, organiz y capacit tcnicamente al grupo MAD, que estaba
integrado por Adriana Napoleone, Mara Ceci y Melina Mezzini; Jorge Mingo
era el coordinador y realizador.
El grupo MAD, con la participacin de los vecinos, finalmente culmin
la obra, que meda 26 m x 3,40 m.
Luego de seis meses de labor, fue inaugurada el 9 de julio de 2003 con
un locro criollo popular.
El mural tena como leyenda central Testimonio de las movilizaciones
de

protesta y de reclamo social ocurridas en la Argentina durante el 2001 y el


2002, y nacimiento de una nueva conciencia nacional.
El 18 de noviembre de 2003, la Secretara de Cultura del Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires declar el auspicio a la obra (Resolucin N.
3162 de 2003).
Pero a fines de 2009, la obra fue demolida a instancias del Gobierno de
la Ciudad, pese a los reclamos vecinales para que fuera conservada como

documento histrico.
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