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3365-Ascenso y Hegemonia de Macedonia-Pina Polo PDF

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. Yay gor POLIS, Revie deine y formas poicas dels Anite Clin [ISSN (130.0728) 5, 1993 pp 1EVIRS, EL ASCENSO Y LA HEGEMONIA DE MACEDONIA: CARACTERISTICAS DEL REGIMEN MONARQUICO janes Gets ets Francisco Pina Polo Universidad de Zaragoza Este artfculo pretende mostrar, de una manera muy sintética, un estado de la cuesti6n de la investigacién sobre el reinado dle Filipo I de Macedonia y cl consiguiente ascenso de Macedonia hasta lograr In hegemonta en el mundo gricgo, investigaciGn que ha recibido un notable impulso en la sltima déeada, sobre todo a rafz. de los hallazgos de las tumbas de Vergina'. Obviando la historia puramente * Una recopilacisn de bibliografia comentada sobre Macedonia, desde finales del siglo pasado hasta 1980, se encuentra en M. B. Hatzopoulos, "A century and a Lustrum of Macedonian Studies”, Ane. W. 4, 1981, 91-108. Sobre la historia de Macedonia en general, destaca la magna obra, recientemente finalizaa, A istory of Macedonia, vol. 1 de N. G. L. Hammond, Oxford 1972; vol. Il de N. G. L. Hammnion G. T. Griffith, Oxford 1979; y, vol. I de N. G. L. Hammond y F. W. Walbank, Oxford 1988, ‘También reciente, y con punios de vista diferentes en aspectos determinados, es Jn oben de MM. Errington, Geschichte Makedoniens von den Anfangen bis 2um Untergang des Konigreichs, Munich 1986 (existe raduccién en inglés: A History of Macedonia, Berkeley-Los Angeles-Oxfort 1990). Sin ‘embargo, Ia visi6n mds actualizada, con una atenci6n preferente a los problemas que plantea la histor macedonia m4s que a aspectos de historin meramente ffctica, es de E. N, Borza, In the Shadow of Olympus. The Emergence of Macedon, Princenton 1990. ‘Aunque inteluida en una historia general del mundo griego, resulta interesante, por signi estado de fa cuestiGn muy actualizado, la paste correspondiente a Macedonia y, en conereto, a Filipo H, de D. Musti, Storia Greca, Lince di sviluppo dall ed micenea alleid romana, Roma-Bari 1990, cap. 9: "La Macedonia fino a Filippo 11", con bibliografia temética Respecto a ellas, ha quedado anticvada la obra de P. ClochS, Histoire de ta Macédoine jusqu'd Favenement d’Alesandre le Grand, Paris 196. Més general, ditigida al gran pablico, es M. B Sakellariou (e4.), Macedonia. 4000 Years of Greck History and Civilization, Atenas 1988 (1982 en sriego, desde ahora Sakellariou, ed.) Por otra parte, el mismo Hammond acaba de publicar to que constituye de hecho otra historia completa de Macedonia, desde sus ovfgenes, aunque ficiendo hincapié sabre todo en los aspecios 1a pV sre féctica, tattfemos de analizar exclusivamente aquellos factores que facilitaron ese extraordinario auge, tanto desde el punto de vista econémico como en lo que se refiere a la organizacién social, institucional y militar del reino macedonio, de modo que ese perfodo de esplendor pueda ser comprendido por la conjuncién favorable de factores de cohesién interna y de la situacién general de cierta crisis en el mundo griego del siglo 1V. Cuestiones historiograficas previas Un grave problema con el que se encuentra inevitablemente la investigacién, es que no se han conservade fuentes auténticamente macedonias. De los historiadores macedonios contempordneos a Filipo que escribieron séridas Historias de Macedonia desde el comienzo hasta It muerte de Filipo no queda précticamente nada: Marsias de Pela, del que sabemos que crecié al lado de Alejandro y que fue hermano de Antigono Monoftalmo segiin la Suda, y Nicomedes de Acanto*, Por ello, la informacién es siempre indirecta y muchas veces tendenciosa, objeto de manipulacién, por intereses politicos, no sélo en la Antigtiedad, también en nuestros dias. ucionales: The Macedonian Siave. Origins, Institutions and History, Oxford 1989. La obra y personalidad de Filipo IT han recibido un tratamiento particularizado deste época muy lemmprana, EL punto de arrangue, por su seivindicacién de ta figura de Filipo, lo constituye D. G. Hogarth, Philip and Alexander of Macedon, Londres-Nueva York 1897 (Filipo como superador de las ccareucias intrinsecas a Ja polis). Ya en uucstro siglo, cronoldgicamente destaca en primer lugir (con ‘opiniones sugestivas que todavia sirven de punto de referencia) A, Momigliano, Filippo ikMacedone (aria greca det IV sec. a. C., Florencia 1934. as dos décadas, ha aumentido el intorés sobre Filipo, en parte a rata de 103 hallazgos de Vergina, Esto ha dado lugar a las monograflas de J. R. Ellis, Philip 11 and Macedonian Inperialism, Londres 1976 (visidn diacrOnica muy interesada en la historia ctica; el ejército no fue s6lo un arma militar, sino un instruimento de unidad social y politica); y G. L. Cawkwell, Paitip of Macedon, Londres 1978 (menos profundo, resulta muy escolar, sin ninguna mencién al debate historiogréfico sobre las diversas cuestiones). Asimismo, se han publicado obras colectivas, como la cedituda por M, B, Hatzopoulos y L. D. Loukopoulos, Philip of Mucedon, Atenas 1980 (desde ahora Hatzopoulos-Loukopoulos, edd}; y Ia editada por W. L. Adams y-E. N. Boraa, Philip 11, Alexander the Great and the Macedonian Heritage, Washington 1982 (desde ahora Adams-Borza, edd). Demutsindo escolar, con escaso aporte de ideas, resulta G. Wirth, Philipp IL, Stutigart 1985 (es el tomo | de una proyectada Historia de Macedonia, que, como se ve, comienza con Filipo). Owra obra colectiva {que no aporta grandes novedades es The World of Philip and Alexander, University Museum Public Forum Series 1, Pensilvania 1991, En castellano, merece destacarse F. J. Femindez Nieto, £1 vvundo griego y Filipo de Macedonia, Madrid 1989. Véase una eritien de Iss monografias de Ellis, Cawkwell, Hammond-Grittth y Hatropoutos- Loukopoulos, eu R. M. Exrington, "Review-Discussion: Four Interpretations of Philip Il", AJAI1 6, 1981, 69-87 1 Gf. Jacoby, Fr. I. Gr. WB 135 y MLC 772, 164 Un ejemplo es el del caricter griego 0 "birbaro” de los macedonios’, asunto viciado en la Antigiledad porque la informacién procede de autores ajenos a Macedonia o de sus enemigos, interesados en desacreditar a la monarquia macedonia y a su estado, y en nuestro siglo por argumentos patristic Hoy por hoy, a partir de la mitologia (Makedén hijo de Zeus 0 de Eolo), de ta toponimia (la mayor parte de poblaciones del niicleo originario Hevan nombres griegos, asf como posteriores fundaciones, Dién y Herakleion) y de la antroponimia’, hay elementos que apuntan a identificar a Jos macedonios como una etnia griega influida por elementos no griegos, también abundantes, que a su vez recibe aportes helenizadores” (sobre todo desde Atenas y a partir del siglo V), por lo que no siempre es sencillo distinguir los rasgos helenos macedonios y los aprehendidos. Por otra parte, junto al griego dtico, que era usado en la corte, existia una lengua macedonia, pero no hay datos suficientes para afirmar que fuera un dialecto griego (colio segtin Hammond) o que, por el contrario, estuviera ms cerca del ilirio o del tracio. Hay asimismo en Macedonia costumbres claramente griegas, como el culto a los dioses olimpicos o 1a misma forma de celebrar los festivales (como el de las Musas en Dién), pero, a cambio, no se conocen monumentos piblicos religiosos hasta una época muy tardfa y las tumbas que conocemos son diferentes a las de las poles. Sea como fuere, es importante anotar que, mientras los griegos de las poleis (entre ellos Herédoto y Tucidides) vefan a los macedonios como "bérbaros", en parte por su diferente organizacién polttica, el punto de vista oficial del estado macedonio es el de considerarse griegos, y que los reyes macedonios, especialmente los del siglo V (Alejandro I Filoheleno y Arquelao), hacen esfuerzos por ser aceptados como tales, enfatizando el origen griego de Ja dinastfa real de los Argeadas, como descendientes de Heracles a través de los Teménidas de Argos. En todo caso, hay que partir de la base de que Macedonia no es un concepto geogrifico, sino politico: la regién balednica que era dominada por los macedynivs y como tal, en los sigios V y IV, constituye evidentememe tna unin politica pero con diferentes etnias y lenguas, entre ellas ilirios y tracios, es clecir, no griegos. Entre las fuentes contemporineas a Filipo, ademas de Deméstenes y Esqstines, contamos en primer lugar con Isécrates*, Especialmente importante es su "Filipo", » Bn relacién con el debatido problema del cadcter griego 0 no gricgo de los macedonios, resulta Util el breve estado de la cuestin realizado por M. B. Sakellariou, en Sakctlariou, ed. 44-63. En todo caso, sigue siendo imprescindible el abajo que lev6 a cabo durante pricticamente toda su vida J. N Kallis, Les Anciens Macédoniens. Exide linguistigue et Historique, dos vols., Atenas 1954-1976, Las excavaciones Hlevadas a cabo en Vergina han permitido conocer un buen nimero de estelas funerarias macedonias del siglo IV, que en su mayoria portan nombres de raigambre griega: Theokritos, Theodoros, Theofanes, Heracleides, Kleagoras, Menandros, Xenokrales, ele. Cf. M. Andronikos, "The Royal Tombs at Aigai (Vergina)', en Hatzapoulos y Loukopoulos (eds.), 188-231 + Sobre Filipo y los intelectuales aienienses M. Opite, Das Bild Phillpps Il. von Makedonien bei den attischen Rednern im ersien Jau'zehit seiner Herrschaft, Diss. Dusseldort 1976; G. Mathieu, Les idées politiques d'Isocrate, Paris 1925; S. Peelman, "Isocrates' Philipps -A Reinterpretalion", Historia 6, 1957, 306-317; del mismo autor, "Isocrates. ‘paris’ and Philipp 11". en Ancient Macedonia 3, Saldnica 1983, 251-227 (IsGerates nunca delentis fa creacién de una superestructura politica sobre 16s | del afiv 346, en el que ve al rey macedonio como hegemdn de todos los griegos, por consentimiento, para realizar In gran misidn de la conquista y colonizacién de Persia, para la que ya antes habfa buscado lideres fuera del mbito de las poleis, como Jasén de Feras 9 Dionisio de Siracusa. Como en el caso de otros peusadoies griegos, en Isécrates panhelenismo y hegemonta de una determinada potencia son cosas que van sunidas, por lo que la solucién Hevada a cabo coherente en este contexto’, También es abjertamente favorable a Filipo Espeusipo, director de la Academia y sobrino de Platéa, quien, en su "Caria a Filipo", le proporciona una serie de argumentos de tipo mitico para apoyar sus apetencias territoriales y su pertenencia a la Anfictionfa de Delos. Filipo se convirtié en el protagonisia principal de obras histéricas de cardcter general eseritas durante el siglo IV. Asf, Teopompo de Quios, que vivid en li cone macedonia, escribié un "Encomio a Filipo", en el que predijo que el rey ine douio dominarfa toda Europa, aunque, a diferencia de Isécrates, no preconiza la cari 12 de Asia, asf como una obra de cineuenta y ocho voltimenes titulada "Filfpivst'. sc La que sélo quedan fragmentos. Ese es también el tftulo de otra magna obra irs! toa por Anaxfmenes de Lampsaco. Por su parte, Duris de Samos dedieé siete {ies ¢ su obra hist6rica a Filipo. En cuanto a las fuentes no contempordneas, la mejor es el libro XVEde | ive Sieulo, que parece haberse basado en Teopompo y Eforo, cuya "Historia l i tvataba del reinado de Filipo hasta el ato 340, siendo descrito el final de su : por Deméfilo. Pero hay que tener en cuenta que, para Diodoro, el pa grandes hombres es determinante en la Historia, que las divinidades, y en 1 polis): P. Brind’ Amour, "Les deniares paroles d'Isocrate", REA 69, 1967. 59-61 (as wins Ue {sdcrates serian de alegria por el iunfo de Fitipo en Queronea); G. B. Lehmann, "Di: von Oxychynebos und Isokrates" Phillippos", Historia 21, 1972, 385 y ssi A. Fuks, "Isokr: Social-Economie Situation in Greece", Anc. Soc. 3, 1972, 17-44; M, M, Markle Il, Atiieninn intellectuals for Philip: » Study of Isocrates' Philippus and Speusippus® Lester 10 / 96, 1976, 80.99 (en geneial, Ios intelectusles atenienses apoyaron a Filipo por ' prooligarquico). Panhelenismo: G. Dobesch, Der Pauhellenistiche Gedanke im 4 vh, s. Chr, und der Pi isokvates, Vieon 1968: 8, Perlman, "Panhelienism, the potis and Imperialism", Historia 25, En tomo a la carta de Espousipo a Flipo, E. Bickermnon y J. Sykuuis, Speusippos’ Brier + Philipp, en Sitab. Sachs. Ak. 80, 1928, En particular sobre Teopompo G, Shrimpton, "Theopompus’ Treatment of Philip in the / Phoenix 31, 1977, 123-144 (Teopompo letestaba a Filipo), C. Bearzot, "I significatio del! {es pases Europes’ nell’Encomio di, Filippo” di Teopompo", en M, Sordi (ed.), L’Eurep2 antico, Min 1986, 91-104. Dindoro y Macedonia, F. Chamoux, “Diodore ct la Mavedoine", 1983, 57-66. sn Ancient Macedonia ta ‘propaganda’ macedonia S, Fuscagai, “Aspetti della propaganda macs en M. Sordi (ed), Propaganda e persuasione ecculia nell Antichita, Mitin 1" M. Sordi, “Il soggiomo di Filippo a Tobe nella propaganda storiogratica’, en M.S Storiografia ¢ propaganda, Mikin 1975, 56-64. $ Momigliano, Filippo i! Macedane, 184 y ss. 16 Fortuna/Tyché, favorecen a los individuos excepcionales a poco que den muestra de piedad y de grandeza de alma. Asi es como propone ver las acciones de Filipo, pero ‘a cambio profundiza muy poco en Ia organizacién del estado, lo que ha condicionado ta histoviograffa sobre Macedonia, concentrada casi exclusivamente en los grandes personajes. ‘También resultan titiles, aunque sus datos no sean siempre precisos, Justino, con su epftome de las "Historiae Philippicae” de Pompeyo Trogo, la biografia de Plutarco sobre Alejandro, y la obra de Quinto Curcio Rufe sobre el mismo Alejandro. Sin embargo, la tesis tradicional sobre 1a actitud de Filipe frente a Grecia esté mediatizada por Deméstenes. De Deméstenes se desprende que Filipe no es mas que un megalémano ansioso de poder, inmoral, ambicioso y corrupto, que desprecia a ‘Atenas por su democracia y porque teme que pueda acabar con su tirania, que busca apoderarse de la flota y puerto atenienses, y cuya téctica pasaba por el soborno, con el que lograba atraerse a los taidores de las ciudades griegas. Aunque recientemente esa visién ha sido impugnada en parte? al comprender los intereses partidistas de Demiéstenes y la intencién de sus discursos, en los que la verdad esté subordinada a la retérica, y en los que pretende descalificar a Filipo y enaliecer a Atenas como la tnica polis moralmente dotada para detenerle, lo cierto es que en la historiografia sigue predominando la visién proateniense. A partir de ella, se admite que el rey macedonio tuyo desde el principio la intencién de conquistar Grecia, bien como tinico objetivo, bien como mero paso previo para conquistar Asia, que serfa su verdadero objetivo® y que Filipo buscarfa ese dominio por motives econémicos y militares: apoderarse de las riquezas de las ciudades griegas; incorporar a los hoplitas helenos a la infanterfa macedonia y usar fa flota gtiega, sobre todo la atenicnse, para el ataque contra Persia. En definitiva, de acuerdo con Deméstenes, Filipo ha sido visto predominantemente por Ja historiografia como un "birbaro” que amenaza la libertad y 1a civilizacidn de las poleis griegas, sobre todo Atenas y su democracia, defendida por aquél * Gf, Cawkwell, Philip of Macedon, passim, y "Demosthenes Policy after the Peace of Philocrates', CQ 13, 1963, 120 y ss. y 200 y ss., para quien Demdstenes tuvo en realidad un papel secundario en Atenas y, ademds se equivocé en la téctica conta Filipo, conduciendo a fos atenienses al desaste al defender 1a guerra a ultranza. En el mismo sentido Ellis, Plip and Mac, Imp. 234: el punto de vista de Deméstenes de que la Paz de Fildcrates era s6lo un paso hacia una dominacién mayor es insostenible. Filipo s6lo buscaba Ia por. en Grecia para marchar a Oriente. "Gf 5. R, Ellis, "The Dynamics of Fourth-Century Macedonian Imperialisi", en Ancient Macedonia 2, Sat6nica 1977, 103-114 (Grecia era algo incidental en la politica de Filipo, euyo objetivo final era Orientey, Borza, Shadow of Olympus, 230: una vez aseguradas sus fronteras balcdinicas, Filipo s6lo buseaba Ja paz en Grecia para marchar a Oriente, ° Yéase si no la reacei6n que pravocaron a comienzo de nuestro siglo las tesis de Hogarth, que se atrevi6 a presentar a Filipo como superador de fas carencias inlrinsecas de la polis. y el caso cexttemo del articulo de A. M. Adam, "Filipo alias Hitter", Gd 10, 1940-41, 105-113, explicable en ‘el conlexto de los acontecimienios del allo 1940, en el que se asimiln el roratitarismo macedonio al hitleriano, No obstante, también In figura de Filipo ha sido wilizada desde otra perspectiva nis positiva, pero no menos defonuadora: historindores germanos del siglo XIX relacionaron su it Para ver hasta qué punto ésto puede ser cierto y comprender el auge de Macedonia durante el siglo IV, es preciso atender a los factores internos, de indole cconémi militar ¢ institucional, que permitieron a Filipo lograr Ia hegemonfa en Grecia. Aspectos econdmicos En cuanto a los aspects econdmicos, el rasgo mas. significative es la autosuficiencia de Macedonia, con un amplisimo tertitorio -sobre todo en comparacién con las poleis del Sur- dotado de riquezas enormes y con un potencial que se puso de manifiesto cuando Filipo logré una situacién interna estable. Asf, el estado macedonio cuenta con una agricultura rentable, con suelos moderadamente fértiles, una ganaderfa trashumante favorecida por la existencia de pastos de montafia y de Ilanura, asf como metales preciosos, oro y plata, aunque no en el niicleo originario del reino, sino en los progresivamente anexionados. Pero quizdés el recurso més valioso a Io largo de 1a historia fue 1a madera, probablemente la mejor y més abundante de Grecia, lo que la hacfa imprescindible para Ia construceién de barcos sobre todo, junto con la resina'!. Se conocen acuerdos coneretos con Atenas, pero sin duda Macedonia comerciaba con otros esiados y hay poca duda de que utilizaba la madera como instrumento politico, concediéndola a amigos y negindola a adversarios. A partir del discurso pronunciado por Alejandro en Opis para reptimir el conocido rnotin', algunos historiadores han concluido que Filipo Hevé a cabo una auténtica "tevolucién econdmica y social". De acuerdo con esta tesis, el rey macedonio convirtié la vida seminémada y pastoril de la Alta Macedonia en vida sedentaria con base agraria amplié las tierras fértiles mediante el drenaje de zonas deforesiadas, com en las Hanuras en torno a Filipos y en la costa del Golfo Termtico: promovid grandes obras pablicas, como el canal artificial que unfa el Golfo con Pela, Io que desarrotlé el comercio; y redistribuyd la poblacién macedonia, tanto por razones defensivas, asentando macedonios en zonas fronterizas 0 recién conquistadas, como de mejor aprovechamiento econémico. Con respecto a esta siltima actividad, sabemos que efectivamente fund6 algunas ciudades en diversas zonas de los territorios anexionados: entre otras Heraclea Lincestis; Filipos, sobre la anterior Crenides; quizas Damastium; Astrea y Dobera en Eordea; Filip6polis entre Bisaltia y Monte Orbelo. impetialismo y el de Alejandro con ta diplomacia prusiana, sobre Ia se de que su mnisiGn mesisuiea ‘ra lograr la unidad helénica, como la prusiana conseguir la unificacign de los estados germanos, °° E.N, Borza, “The Natural Resources of Early Macedonia”, en Adams-Borza, 1-20. ° Vid, al respecto E. N. Borza, "Timber and Politics in the Ancient World: Macedonia and the Grocks", PAPAS 131, 1987, 32-52, 8 Cf, Am, Anah.. VIS, ™ Especialmente Hammond, Fistory of Macedonia, HL, 659 y se, , en menor medida Cawkwell, Philip of Macedon, 40 y ss. 168 Asimismo, dividié entre macedonios el territorio de Metone, repartié tierra de Potidea y algunos de sus stibditos fueron asentados en Antipolis ‘Una de las acciones que tivo una mayor repercusisn econdmica fue la amplincién de Ia tiqueza mincra del reino, mediante la conquista de las minas de Damastio, Ias del Pangeo y otras de plata en Tracia, Con ello, Filipo pudo intensificar y modificar la acuftaciéa de moneda, Por una parte, 2cuié plata (con el patrén tracio) en Pela desde el comienzo de su reinado, siguienslo e] ejemplo de sus predecesores, y abrié una segunda ceca en Anfipolis, Strauss! ha indicado recientemente que la produccién de plata macedonia no hundié el mercado ni perjudies gravemente a los inversores del Laurién, que no fueron hostiles como grupo a Filipo, y que lt moneda de plata macedonia no suplanté a la “lechuzu" ateniense como se ha dicho tradicionalmente, puesto que las Areas de circulacién no eran las mismas. Por otra parte, se ha aceptado como algo seguro que acuiié oro desde 356, cuando conquist6 el Pangeo, y que éste fue un factor fundamental en el ascenso macedonio, Aunque ésta sigue siendo la tesis mds aceptada, Le Rider'® ha intentado demostrar que no lo hizo antes de 345 0 incluso mis tarde (342-340), en Pela, coincidiendo con un incremiento de la acufacién de plata, probablemente por un aumento en la necesidad de numerario y, en el caso del oro, tal vez por un deseo de rivalizar con el “dfrico” del Gran Rey, quizé también como medida de prestigio del rey macedonio. En todo caso, la gran novedad son esas estéteras de oro (para las que adopt6 el patrén Atico), metal no acuftado hasta entonces en Macedonia y muy escaso en el mundo griego, pero que fueron muy poco abundantes en vida de Filipe. De hecho, la mayor parte de series que se conservan son con seguridad péstumas, lo cual ‘no impidié que esa moneda se convirtiera a final del siglo IV y al comienzo del Il en la medida de Jos intercambios en la regién de los Balcanes y el Danubio, con una enorme trascendencia econdmica il problema en lo que respecta a la economia es que hay una casi total falta de informacién y no existen otras fuentes con las que comparar el texto de Arriano antes citado, pero probablemente haya que relativizar éste, ast como las conclusiones de Hammond”, Es decir, Ja economfa no estaba tan planificada como este investigador hha pensado, ni se concibié como un paso previo a la conquista de Grecia, ni se puede hablar de una "revolucién" (los recursos naturales ya estaban alli, la agricultura debia de ser ya antes floreciente, etc.), pero no hay duda de que Filipo aumenté tales recursos y mejoré su explotacisn, que incrementé extraordinariamente el aflujo de " Cf, lust, VII, 5-6: Diodor. XVI 34, 5. "5B, $, Strauss, “Philip II of Macedon, Athens, and Silver Mining". Hermes 112, 1984, 418-427, ™ G, Le Rider, Le monnayage d'argent et 'or de Philippe 1! frappé en Macédoine de 359 a 294, Paris 1977; Jdem, "The Coinage of Philip and the Pangaion Mines", en Hatzopoutos-Loukopoulos, edd. 48-57, En contra Hammon, Macedonian Stare, 179-180 y Th. Mastin, Sovereignty and Coinage in Classical Greece, Princeton 1985, 49: Filipo aculé oro desde la tnilad de tos aflos 350, como demostrarfa un tesoro hallado en Corinto, 44, Montgomery, "The Economic Revolution of Philip IT -Myth or Reality?", Symbolae Osloeuses 60, 1985, 37-47, 169 riquezas a Macedonia mediante el botfn de guerra, que fomenté la urbanizacién y con ella la sedentarizacién en zonas donde exist(a el seminomadismo, prefigurando la politica que luego continuarfa Alejandro, En definitiva, logré un notable florscimiento ecanémico que alcanzé a la mayor parte de los macedonios, lo que sin duda posibilité un aumento demogritico, del que st aprovecharia sobre todo Alejandro, en cuyo reinado debi de existir un notzble auinento de jévenes eu edad militar o disponibles como mano de obra. El ejército Sin duda, el gran pilar sobre el que se asienta el auge de Macedonia es el ejército. £1 andlisis de su composicién y de su organizacién permite conocer, no sélo el arma de guerra que lev6 a Filipo a dominar toda Grecia, sino también Ia estratificacin social sobre la que se apoya'®. EJ momento clave es el inicio del reinado de Filipo"”. Se encuentra con un estudo derrotado, a merced de los enemigos extemnos, sobre todo de los ilirios de Bardilis, ¥ con graves disensiones internas. De hecho, sus primeras acciones van ditizidas a "Bn general sobre el ejército macedonia, G. T. Griffith, “Philip as a General and the Macedonian Army”. e8 Hatzopaulos-Loukopoulos, eud,, 38-77, y E. W. Marsden, "Macedonian Military Machinery oad its Designers under Philip and Alexander”, Ancient Macedonta 2, SalGnica 1977, 211-223. Vednse dems los capitulos correspondientes en Griffith y Hammond, History of Macedonia Wty Bora Shadow of Olympus, y Ellis, Philip and Mac. Imp. * Las fechas exactas del retnado de Filipo han sido muy discutidas, nto con su supuesta regencia previas M. B, Hatzopoulos, "The Olevent tisription and the Dates of Philip #'s Reign", en Adams: Sorva, 21-42 (Filipo habia reinado entze 360 y 336); A. M, Prestiani Giallombando, "Aspetti eivsdict « problemi cronologici della reggenza di Filipo It di Macedonia’, ffelikon 13-14, 1973-74, 191-209. Sobre Ia politica exterior de Filipo se encuentra wn detallado aolisis de tos acontecienientos pi y militares en F. Wist, Philipp der Zweite von Makedonien und Griectentand in den Jahren von 346. 338, Munich 1938, y s{atesis general cn Hatzopoulos-Loukopoulos, edd.: G. Cawkwell. "Philip and ‘ie Ammphictyonic League”, 78-89 y "Philip and Athiens*, 100-110, y ea M. B, Sakellariou, “Philip ancl the Southern Greeks: Strength and Weakness", 112-127. ‘Macedonia Superior: B. Bosworth, "Philip II and Upper Macedonia”, CQ 21, 1971, 98 y ss. Macedonia y la frontera occidental: H. J, Dell, “The Western Frontier of the Macedonian Monarchy", Ancient Macedonia 1, Sal6nica 1970, 115-126. Filipo y Tesalia: Z. M. Papastylon, "Philippe II et organisation politique de ta Thessolie en ‘64 av, J. C2" (en griego, eon resumen en francés), Dodane 8, 1979, 37 y ss, La Paz de Fildcrates y sus antevedentes inmediatos: M. M. Markle 11, "Ihe Strategy of Philip in 346 B. C.", CQ 24, 1974, 253 y ss,, ctiticado por G. L, Cawkwell, "The Peace of Philocrates again’ CQ 28, 1978, 93-104; H. Wankel, "Philip II, an den Thermopylen 346", ZPE 39, 1980, 57 y ss J. 8 Eli, "Philip and the Peace of Phifokrates’, en Adams-Borza, edd, 43-59. Filipo y Tebss: D. H. Kelly, "Philip If of Macedon and ihe Beotian Alliance”, Antichuhion 14, 1980, Bays. La batalla de Queronen: J. T. Roberts, “Chares, Lysicles and the Batlle of Chaeronen". Kio 64. 1982, 367-371; H, Wankel, "Die athenischen Stratagen der Schladet bei Chaironeia" ZPE $5. 1984. a5y ss. 170 i 4 \ la consolidacién interna del reino, Jogrando Ia integracién definitiva de la Alta Macedonia, con lo que amplfa la clase ditigente -la nobleza de la Alta Macedonia pasa a formar parte de los Compafieros- y aumenta considerablemente el niimero de macedonios en edad de ser reclutados, de manera que también en hombres era autosnficiente Macedonia. Esto y unas posibles tempranas reformas en armamento y organizacién” favorecieron las répidas conquistas en Tracia, en Iliria y en la Caleidica, lo que permitis asegurar las fronteras casi definitivamente y obtener abundantes tierras fértiles que ofrecer a la nobleza y a los veteranos macedonios. En un tercer momento de esa fase inical, Filipo aseguré no slo la alianza con ‘Tesalia, sino su preeminencia sobre este territorio, al ser nombrado arconte, con lo que creaba un auiténtico colch6n defensivo frente a las poleis del sur, al tiempo que cl ejército macedonio pasaba a disponer de una potente caballeria, la tesalia, y wna fuente de inmejorables caballos para la suya propia. Pero la principal y més decisiva caracter(stica del ejército macedonio en Ia ¢poca de Filipo fue su cardcter mayoritariamente nacional: Jos macedonios, tanto los de la ‘Alta como los de la Baja Macedonia, tenfan la obligacién hacia su rey de servir en el ejército y el reclutamiento se realizaba sobre base territorial. Con lay incorporaciones territoriales citadas, Hammond calcula que Ia infanterfa maces! ns ciudadana aument6 de unos 10000 en 358 a unos 24000 en Queronea, y la Calvi! ria de los Compaieros de 600 a unos 2800". No solamente ninguna polis por) sia podfa aspirar a reclutar tal canticad de hombres, sino que en las poleis los ees cada vez estaban formades en mayor mimero por mercenarios, 1o que los cons crti8 en més caros y menos fieles. En Macedonia, a pesar de lo dicho una y otrs Deméstenes, habfa muy pocos mercenarios (equivocadamente, Parke™ cons "1 mercenarios incluso a los Compafteros, lo cual, de ser aceptaco, impedirfa e+ oda Ia estructura social macedonia, basada en lazos tradicionalmente de moral) por innecesarios, y sélo los encontramos citados en las fuentes en reli " tareas secundarias 0 para guarniciones mas o menos permanentes. Unicames ' expedicién de Parmeni6n a Asia Menor en el 336, podemos hablar de varies de mercenarios. No obstante, los macedonios solfan ciertamente recib: , recompensas del rey tierras, parte del botin y, ocasionalmente, recompe 5 metdlico, pero no un pago regularizado. En definitiva, ésto suponfa por una parte que el ejército macedonio era mis .r 19 con lo que Filipo podfa dedicar la mayor parte de sus riquezas a otros me Por otra parte, su composicién nacional le daba un mejor espftitu, porque « 1 tuna manera de promocionarse en la sociedad y de obtener ticrras. Finalmen . se verd, contaba con novedades en su panoplia que lo hacfan superior. * Cf. Diodor. XVI 3,1-2. 2% Hammond, Macedonian State, 168; Ellis, Philip and Mac. fmp., 54, aumenta esas ctr 19 tos 30000 infantes y 4000 jinetes; Boren, Shadow uf Olympus, 216, da 30000 y 2000 resp.» wre" 2 H.W. Parke, Greek Mercenary Soldiers. From the Earliest Times to the Battle of Ips 4 1970 (1933"), especialmente cap. 14, 155 y 5s m Su composicién estaba organizada en funcién de Ia jerarquia social, de modo que a su cabeza figuraban los hefairoi 0 Compafieros del Rey, quienes desde el punto de vista militar formaban la caballerfa pesada. Constitufan la nobleza del reino y como tales podian en un momento dado actuar como consejeres del rey, al que les unfa un vinculo indeleble de fidelidad, tanto en Jo politico como en lo militar, Eran grandes terratenientes y pertenecfan a las mds importantes familias macedonias, por lo que st condicién era hereditaria, aunque siempre dependiendo de la voluntad del rey, que podia elegir otros Compafieros, segtin su capacidad (por ejemplo, el dramaturgo Eurfpides fue nombrado Compaiiero por el rey Arquelao a finales del si concreto, Filipo incluyé entre sus hetairoi nobles de la Alta Macedonia e incluso de Tesalia, con el fin de consolidar su posicién interna al ampliar la nobleza wwadicional®, ' La relacién personal establecida entre hetairoi y Rey tenfa incluso un cardcter sagrado, como se demuestra en ja existencia del festival de las Hetairiaclas. presidido por el rey macedonio y dedicado a Zeus Hetaireo, Segtin Arriano™, existia al menos desde Filipo, tal vez ya desde el siglo V*", una escuela de Pajes Reales (los denominados hasiliko’ paides), en 1a que los hijos de los. hetairoi y en genetal de las més importantes familias macedonias recibfan una educacién a cargo del estado, no sélo militar especializada, sino también filosstica (Hammond Ia llama paideia macedonia). Educados en la fidelidad al rey, estaban destinados a servir primero como cuerpo de guardia del monarea y luego, los mis adecuados, en la Caballerfa de 1os Compaferos. Aunque ha sido vista en ocasiones como na forma benigna de obtener rehenes, era sin duda un honor y una forma de mantener incétame la estnictura social que permite la estabilidad del estado y de In monarqufa, ast como de la dinastfa en sf misma. Como compl :mento, existfa un reducido cuerpo de caballerfa ligera, los prodromoi © exploradores, y los sarissophoroi o lanceros. La infanterfi contaba con dos cuerpos bien diferenciados. Por un lado, los pezetairoi 0 "Compaiieros de a Pie", que formaban la base tradicional de la infanterta pesada. Debfar de ser pequeiios y medianos campesinos, la mayor parte de la poblacién mac:donia, Hay un acuerdo précticamente generalizado entre los investigadores en el sentido de que serfan reclutados en la Baja Macedonia, el dmbito wadicional del reino, y que existirian ya antes de Filipo%. Por otro lado, los asthetairoi, de 138 que se discute el significado exacto de la palabra. Para Bosworth, {+ el término deber a interpretarse como “los Compaileros mds proximos", y distinguiria ‘ ® Hammond, Macedonian State, 163, hama asthippoi (de “astoi" y "hippot") a tos miemvos Ae la Caballerfa de Compafteros procedentes de Macedonia Superior. t i * Am, Anat., WV 13, 1 i *N.G.L. Hammond, "Royal Pages, Personal Pages, and Boys trained in the Macedonian Manner uring the Pericd of the Temenid Monarchy”, Historia 39, 1990, 261-290. i ** En contra Griffith, “Philip as a General", en Hatzopoulos-Loukopoulos (edd), y History of | Macedonia, Il, %, quien considera que constitufa la guardia real de infanteria de élite con Filipe. mientras que de-ignaria a toda ‘c isfantertn macedonia con Alejandro, m ' a los recién incorporados de la Alta Macedonia”; Hammond lo interpreta como "Compafieros de poblacién” 0 “ciudad”, de astoi y herairoi™; y Griffith y Bosworth como "los Mejores Compaiieros" (a partir de arivtoi 0 aristherairai)”. Al margen de cuestiones filolégicas, hay un cierto acuerdo en que constituisfan la infanteria reclutada en la Alta Macedonia, para diferenciarlos de los pezeiairoi, pero con semejantes funciones. Finalmente, los hypaspistai, para los que tampoco existe seguridad ni sobre su funcién exacta, ni sobre el momento de su cteacién, Asi, Milns, Hammond y Ellis los tienen por una guardia real o cuerpo de élite™, mientras que para Griffith no existieron en época de Filippo y sf en la de Alejandro, en tanto que infanterfa de lite", Para Parke, se tratarfa de la infanterfa ligera, armada con lanza, usada por ejemplo para proteger los flancos de las tropas pesadas™, Junto a estas topas nacionales y a la ya citada escasa participacién de mercenarios, el ejército macedonio se nutrfa asimismo de topas auxiliares formadas por aliados: tesalios, fundamentalmente para la caballerfa, tracios, peonios, molosos ¢ ilirios. ‘Su sistema de combate era el de formacién compacta en falange, combinado con uso oblicuo de la caballerfa para romper las lineas enemigas, pues no hay que olvidar que Filipo fue durante su juventud rehén en Tebas y alli conocié personalmente a Pelpidas y Epaminondas, de los que con toda probabilidad copié métodos de combate”. Sin embargo, la mayor innovacién introducida por Filipo fue el propio annamento de los falangistas, quienes portaban un escudo ligero sujeto a los hombros (lo que permitia que la formacién fuera més compacta que Ja hoplitica tradicional) y una larga pica, la sdrissa, con una longitud de entre cinco y seis metros, la cual era manejada por los soldados con las dos manos”, Su tamaiio y la ® A.B, Boswonth, “Asthctairoi", CQ 23, 1973, 245-252: el término provendria del griego “asissa" sista” y "helairal", de ahi "asissherairot” y finalmente “asthetairot" Hammond, Macedonian State, 149-150. ® Griffith, History of Macedonia, Il, 416; Bosworth, “Asthetairoi", 251 © R.D, Milns, "Philip Il and the Hypaspists", Historia 16, 1967, 509-512; Hammond, Macedonian State, 151: al final del reinado de Filipo habria unos 3.000, y de entre ellos se extrafa a los somavophylakes, que atendian al rey de dia y de noche; Ellis, Philip and Mac, Imp., 53: era Ia guardin personal del rey, de ahf su nombre ocasional de somatophylakes. » Geittith, “Philip a3 General’, en Hatzopoulos-Loukopoulos (edd), y History of Macedonia, NI, 408. % Parke, Greek Mercenary Soldiers, 156. ©. M. James, Epaminondas and Philip H, A Comparative Study of Military Reorganization. Diss., Kentucky, 1980, ™ M, M. Markle, Minor, "The Macedonian Sarissa, Spear, and Related Armor", AJA 81, 1977, 323-339 (durante el reinado Ye Filipo, los macedonios siguieron usando la panoplia hoplita): Idem, se of the Sarissa by Philip aud Alexander of Macedon’, AVA 82, 1978, 4, 483-497 (niega que Filipo introdujera el uso de la sérissa, al menos hasta Queronea); N. G. L, Hammond, "Training in the Use of a Sarissa and its Effect in Baile, 359-333 B.C.", Antichron 13, 1979, 53-63 y "Casualties and m3 nuwyor movilidad de los macedonios tes permitfa legar al cuerpo de los hoplitas enemigos mucho antes de que éstos pucieran ni siquiera acercarse al ndcleo de la falange. Por otra parte, el equipe era mucho mds barato, con lo que més gente podia proveerse de él con sus propics medios. Tanto desde el punto de vista econémico ‘como estiatégico, ésta fue una de las claves para convertir al ejércite macectonto en casi invencible. Finalmente, tambign Filipo desarrollé una marina de guerra, asf como las técnicas de asedio, aunque simplemente apuntando algunos elementos que Alejandro se encargatfa de perfeccionar™ De acuerdo con la descrita composicién nacional del ejército y en funcién de las continuas campafas militares emprendidas por Filipo, debié de producirse durante su einado una movilizacién de gran ndmero de tropas ciudadanas durame argos perfados. Eso plantea un problema, no resuelto satisfactoriamente hasta ahora, el de quign trabaja Ia tierra en esos perfodios o habitvalmente, dado que la agricultura era naturalmente la base de la estructura econémica. Aunque no hay datos concluyentes en las fuentes, Ellis supone que, al menos al servicio de las clases més altas, debieron de existir siervos semejantes a los hilotas espartanos 0 a los més cercanos penestai tesalios, generando un sistema més propio del ethnds que de la esclavitud-mercancia de las poleis del sur, de la que pricticamente no hay noticias en Macedonia y que debié de ser muy escasa”®, Por su parte, Kreissig adjudica a Macedonia, hasta bien avanzado el siglo IV, formas de produceidn semejantes a las préximo-orientales”. Finalmente, Leriche piensa ea win estructura sociceconémica dirigida por una poderosa nobleza con amplins propiedades, explotadas por dependientes y por un importante campesinado libre" Por consiguiente, probablemente el factor mAs importante para explicar ¢l ascenso de Macedonia en la época de Filipo es fa reestructuracién del ejército, concebido no s6l como arma militar que se demostté etal, sino también como instrumento de unidad social y politica, como catalizador de la unidad nacional, como generador de rigueza y de fidelidades. Un instrumento que, por eso mismo, precisaba de objetivos cliros a los que atender, y aunque ésto no quiere decir que Ia politica macedonia fuera inevitablemente militarista, sf est claro que el monarca debié de verse for7: a desarrollar desde el principio una politica expansionista. Reinforcements of Citizen Soldiers in Greece and Macedonia’, J718 109, 1989, 56-68 (In saris fue intcoducida desde muy pronto por Filipo. Su uso caus mucha mayor mortalidad que Ins avnias anteriores). '° H Hauben, “Philip Hl, fondateur de Ia marine macédonienne”, Anc. Soc. 6, 1975, 51-59; F. W. Marsden, "Macedonian Military Machinery and its Designers under Philip and Alexander", Ancient Macedonia 2, Sal6nica 1977, 211-223, % Elis, Philip and Mac, Imp., 27. 27H. Kreissig, "Propriété foncitre et formes de dépendance dans Ihellénisme oriental”, en Terre et paysans dépendants dans les sociétés antiques, Besancon 1979, 200. > P. Leriche, Fbidem, 226. m4 Aspectos institucionales Sobre la cuestién de la organizacién institucional del reino macedonio, la discusién historiogréfica est polarizada desde hace decenios -y ain hoy en dfa- alrededor de dos grandes corrientes de opinién, que podemos denominar la "tesis constitucionalista" y la “tesis autocrdtica” La “tesis constitucionalista" ha sido la dominante durante todo nuestro siglo, a partir de los andlisis y conclusiones de Hampl y Grenier, pasando més tarde por los de Aymard, y cuenta en la actualidad con muchos ¢ ilustres adeptos, con los \égicos matices, principalmente Hammond”. Su punto de partida es que la relacién entre Jos macedonios, en tanto que pueblo, y su rey estaba regulada por un nomos, una serie de normas consuetudinarias no escritas a las que el rey debfa atenerse y que mediatizaban su poder. Esto podria tener su reflejo en un hipotético juramento mutuo, por el que, al comienzo de su mandato, el rey jurarfa respetar ese noms y el pueblo, a su vez, prometerfa fidelidad al monarca. Pero, sobre todo, el punto fundamental de esta tesis es 1a existencia, como érgano institucional estable, de una asamblea de los macedonios con cardcter decisorio, Para la mayor parte de los investigadores se trataba de una asamblea militar, 0 en todo caso del pueblo en armas, como aparece en las fuentes. En consecuencia, Hammond afirma que “el estado eran los macedonios en armas" y considera que el rey y la asamblea de los macedonios constitufan los dos componentes inseparables ¢ imprescindibles del estado macedonio". Por contra, algunos estudiosos, en especial Briant, opinan que tal asamblea tuvo un indudable origen civil, y que sdlo excepcionalmente fue convertida en militar, sobre todo a rafz de la generalizacion de Jas campaias bélicas, pero que son éstas las que aparecen en las fuentes antiguas, distorsionando Ja realidad" Las funciones de tal asamblea pasaban por decidir con su voto mayoritario 9, Granier, Die makedonisthe Heeresversammlung, Munich 1931; F. Hampl, Der Kénig der Makedonen, Weida, Leipzig 1934; A. Aymard, "Sur 'assemblée macédonienne”, REA 52, 1950. 115- 137; P. Briant, Antigone le Borgne. Les débuts de sa carritre et les problémes de lassemblée macédonienne, Paris 1973; P. Goukowsky, Essai sur les origines du mythe d' Alexandre (336-270 av. J.-C). 1. Les origines politiques, Nancy 1978, especialmente 9-15; N. G. L, Hammond es también de ‘ata opiniGn, expresada, ademds de en sus monogralias (vid. supra n.1), en Sakellariou, ed, 80 ¥ 5s. y en "The King and the Land in the Macedonian Kingdom", CQ 38, 1988, 382-391. Cy. asimismo P. Cabanes, "Fronttre et rencontre de civilisations dans la Gréce du Nord-Ouest", Kiémia 4, 1979, 185- 199 (Ia deformacién de fa monarquia septentrional vista por los griegos de las poleis) y. del mismo autor, "Société et institutions dans les monarchies de Gréce sepientrionale au 1Ve, sitcle”, REG 93. 1980. Defionden la misma tesis Griffith, History of Macedonia, IX passim, y Ellis, Philip and Mac Imp. passim. *© Hammond, Macedonian State, 58 y ss. © Briant distingue 1a asamblea del ejército, la de los falangistas, de caracterfsticas en su opinién nds democriticas, activa en los afios 323-321, y Ia del pueblo, {a original y auténtica. Su tesis ha sido aceplada por Griffith, History of Macedonia, 1, 389-390, 175 (aparentemente expresado mediante gritos) sobre cuestiones tales como la eleccién del sucesor real, aunque siempre de entre la familia de los Argeadas; el juicio de aquellos casos en los que macedonios se vieran envueltos por taicién o, en general, en los que la pena impuesta pudiera ser la capital; sobre tratados con estados extranjeros, sobre guerra y paz; etc. Estas serfan en teorfa las tinicas limitaciones, aunque, como se puede apreciar, importantes, del poder del rey macedonio, Por otra parte, como consecuencia de esa especial relacién establecida entre el monarea y su pueblo, en las asambleas, convocadas por el rey, cualquier macedonio tendria derecho a hablar, "en un ambiente de camaraderfa y de libertad", pudiéndose hablar incluso de "debate polftico™. Con estos presupuestos, los “constitucionalistas" niegan en todo caso que la monarqufa macedonia pueda ser calificada como absolutista y le adjudican un poder limitado por la soberanfa popular, Ademds de las ya citadas éstas son algunas de las conclusiones més relevantes: Granier: la asamblea del ejército es una “institucién democrética” ( demokratische Einrichtung"). Hampl: Ja monarquia macedonia puede ser definida simplemente como una magistratura ("Amt"). ‘Aymard: se trata de una monarquia constitucional, en cu.» scr la asamblea jugaba un indudable papel politico. Sin embargo, los macedonis icnunciaron a él normalmente, por patriotismo, precisamente para no debilitar ex. e.1s mente el poder del rey: los macedonios prefirieron la monarqufa a la libertad Griffith: el rey gobernaba por consentimiento y su relacie cl pueblo era esencialmente personal. Briant: la monarqufa macedonia tenfa un cardeter contractus' nr de un pacto consuetudinario oral establecido entre el rey y el pueblo. | 1 "monarchie populaire". Aunque la asamblea civil era la auténtica y orig) i, asamblea del ejército macedonio pudo jugar en Macedonia e! papel de la e. +. s «1 Atenas. Cabanes: el poder de los Argeadas fue tradicionalmente "now nor los nomoi macedonios (define a la monarqufa como "monarchie ¢emper« Goukowsky: la monarqufa macedonia es una "delegacién de + via", de la que s depositaria Ia asamblea. Esta "tesis constitucionalista" ha sido objeto de criticas, yu Momigliano y De Francisci, y mAs recientemente por Rosen, Levy, Errington |) 1/71 ¥ Anson**. ® Especificamerite sobre este tema, W. L. Adams, "Macedonian K. pod the Right of Petition”, en Ancient Macedonia 4, Saidnica 1986, 43-52 (al derecho «© 10 frente a tos ‘Argeadas como frente a los Antigénidas). En contra, Borza, Shadow of O-. « “35. esté claro. a menos en 10s siglos IV y Ill, que algunos maccdonios pensaron que 1 iigese al sey pero no hay testimonios claros de que el ey estuviera obligado a atendes * La obra de Hamp fue fuertemente criticada por A. Momigliano, “! yelo in Macedoma prima di Alessandro Magno", Adienaeum 13, 1935, 3-21, quien, no ob rs insta, con estos frgumentos la existencia de una asamblea macedonia en armas, decisor.s | ;incipales cries surgieron (con escasa repercusién en el debate historiogeifico, a pesar seresante de < argumentos) de P. de Francisci, Arcana Imperif, Roma 1970 (1947-1948"), co Vecap. 1 Han 176 En primer lugar, existe una serie de problemas metodolégicos importantes que pueden haber desvirtuado 0 distorsionado la realidad histérica. Por una parte, se tiende a valorar el estado macedonio desde el punto de vista constitucional ¢ institucional de las poleis, realizando una comparacién implicita 0 explicita, excesivamente "legalista", buscando a toda costa un asidero constitucional, intentando incluso adecuar sus instituciones a aquéllas, sin atender a las particularidades hist6ricas del reino macedonio, cuyas diferencias en el sistema de gobierno son palpables: hay una monarqufa, no hay aparentemente magistrados, ni Consejo, ni algo semejante, por ejemplo, al Aredpago, etc. Por otro lado, las fuentes literarias que se utilizan habitualmente se refieren a la poca de Filipo y de Alejandro, asf como al periodo helen‘stico, pero en ocasiones se aplican sin més a toda la historia de Macedonia, dando lugar a peligrosas generalizaciones que no tienen en cuenta la posible evolucién histérica. Finalmente, esas mismas fuentes son todas tardfas (bisicamente Diodoro, Quinto Curcio, Justino y Arriano) y no siempre totalmente fiables, sobre todo en cuestiones de detalle, como por ejemplo en los discursos que se atribuyen a Alejandro 0 en el uso “técnico" de determinados términos. A pesar de ello, son aceptadas muchas veces sin la suficiente critica y, lo que es peor, los "constitucionalistas" tienden a leer demasiado en las fuentes, aceptando como puntos de partida supuestas afirmaciones que los autores antiguos nunca hacen, pero que han quedado incorporadas a la investigacién como hechos probados. Asf, lo cierto es que los autores antiguos nunca hablan de un nomos macedonio (salvo en el texto de Arriano“ que diffcilmente sido retomadas principalmente por K. Rosen, King and People in Macedonia, A Study on their Relations under Philip and Alexander, Diss., Univ. South Africa, Pretoria 1970, y por R. M. Errington, en varios trabajos: "Macedonian ’Royal Style’ and its Historical Significance", JHS 94, 1974, 20-37 (supremacfa total del rey en la vida piblica); sobre todo “The Nature of the Macedonian State under the Monarchy", Chiron 8, 1978, 77-133 (In macedonia es una monarquia absoluta, y no existe una asamblea decisoria y constitucional); y "The Historiografical Origins of Macedonian ‘Staatsrecht”. en ‘Ancient Macedonia 3, Salénica 1983, 89-101 (no hubo en Ia Antigidedad una compilacién de leyes macedonias, cuya existencia es un invento historiografico moderno). Asimisino, con prcticamente los miismos presupuestos que De Francisci, Ed. Lévy, "La monarchie macédonienne et le mythe dune royaulé démocratique", Kiéma 3, 1978. 201-225. Véase también R, Lock:, “The Macedonian Army Assembly in the Time of Alexander the Great”, Classical Philology 72, 1977,91-107 (no existi6 nunca + una constitucién en Macedonia). Ulimamente, con algunos matices (Ia asamblea era una parte det ritual de inauguracién de un nuevo rey), E. M. Anson, "Macedonia’s Alleged Constitucionalism”. Classical Journal 80, 1985, 303-316, y del mismo autor “The Evolution of the Macedonian Army Assembly (330-315 B. C. "Historia 40, 1991, 230-247 (la asamblea macedénica nunca tuve un papel constitucional, pero las largas campaflas en Asia In convirtieron circunsiancialmente en un poder féctico y decisorio). También defiende la “tesis avtocrética’ Borza, Shadow of Olympus, passin. ‘Una curiosa perspectiva, aunque poco fructifera, es la de A. E, Samucl, “Philip and Alexander as Kings: Macedonian Monarchy and Merovingian Parallels", AHR 93, 5, 1988, 1270-1286 (compara los aspectos ‘constitucionales’ de Ja monarquia macedonia con las monarquias europeas medievales). Am, Anab.,1V 11, 6, Cf. Exington, "Nature of Mac. State", 81 y 53+ ¢8 una frase incluida un discurso de Calistenes, pero no es éste quien habla en el siglo IV. sino que se train de In reconstruccine interprtacign de Amano en el Il d. C. Es préctiamente imposible que sea una frase tan exacia como pensé Aymard. 17 puede entenderse como un concepto ténico), punto de partida de la “resis constitucionalista", ni de un juramento que, no obstante, es presentado como probable. Pero lo més importante, probablemente, es que en las asambleas mencionadas en las fuentes (por cierto, Deméstenes jamas menciona una asamblea decisoria macedonia y habla por contra de la capacidad de maniobra de Filipo al no tener que contar con nadie para tomar decisiones"’) nunca se produce claramente una votacién, nunca son presentadas como decisorias: los macedonios reunidos escuchan arengas y exhortaciones, atienden a las declaraciones de testigos en un juicio y a la sentencia del rey, aclaman al nuevo monarca, que ya aparece ante ellos como tal, etc., pero Jamés votan. En el caso concreto de la sucesién real, es diffcil pensar que los macedonios cligieran al nuevo rey, puesto que, siempte que es posible, parece funcionar el principio de primogenitura y, de hecho, se mantiene una misma dinastfa durante siglos"®, lo cual serfa sorprendente si primara el principio electivo, aunque se pretendiera limitar a una sola familia. Probablemente tenfa mucha raz6n De Francisci cuando afirmé que la aclamacién de ta asamblea (que no eleccién) no daba fundamento jurfdico al poder del rey, aunque era importante para su prestigio y autoridad, pues el rey necesitaba el apoyo del ejército para gobernar””. En definitiva, se puede afirmar que no hay en las fuentes antiguas testimonios claros de que Ia asamblea macedonia, que indudablemente existfa, tuviera una funcién electoral, legislativa o judicial, como se ha mantenido habitual mente. En esie sentido, no se ha hecho suficientemente hincapié en la terminologia utilizada por los autores latinos para designar las asambleas macedonias, en concreto Curcio Rufo y Justino, aunque se refieran a la época de Alejandro y a la helenistica. Ainbos usan el término latino contio, que en el mundo romano expresa una asamblea caracterizada por el uso de la palabra y por su carécter no decisorio (salvo en una i ocasién Curcio Rufo, que utiliza concilium, variante que en ese pasaje puede interpretarse por motivos estiliticos y que es claramente un equivalente de conto). 4 i | % Demost, Olynth., 1.4; p. fou steph. 235 { “sobre ls apectosdntsics,en gener, A M,Preian Giallombao,Disito" mations + ereditario © dinastco nelin Macedonia di Filippo II", Rivisia Storica della Antichita 6-7, 1976-1977, 81-110 (existe la poligamia, todas ls esposas son legfimas, el lerederosuele ser el var6n primogénito, |, Peo la sucesién puede variar en funcin de las circunstancias): M, B. Halzopoulos, "Suceesién and 7 Regency in Classical Macedonia’, eu Ancient Macedonia 4, Sal6nica 1986, 279-292 (preferencia pura Jn sucesin de padre a hijo; en easd de minorfa de edad regencia de un pariente préximo). Sobre fa poligamia, A. Tronson, "Satyrus the Peripatetic and the Marriages of Philip 1", JHS 104, 1984, 116-126 (es una fuente cortecta sobre la lista de esposas de Fiipo eon ligeros matices): en general, W. 8. Greenwal, "Poligamy and the Argead Sucession", Arethusa 22, 1989, 19-43, * De Francisci, Arcana Inert, H. S, 382-383. Cf. Borza, Shadow of Olympus, 245: aclamacién Por el ejército no es lo mismio que eleccién, Era una demostracién publica ce apoyo a un candidato ya seleccionado. Cf. Errington, “Nature of Mac. State", 99-106: en la sucesiOn dinstica, la Primogenitura jugaba un papel fundamental, pero seguramente haria falta un consenso entre los nobles, formal o no, y no hay que descartar como factor ocasional la presién “popular 178 Evidentemente, ambos escriben para una audiencia conocedora del latfn y para ella emplean los términos adecuados que permitan reconocer una realidad ajena, Hevando ‘a cabo una interpretatio romana. La contio es una realidad bien conocida en el ‘mundo romano, también cuando escriben varios autores, pues subsisten en toda la época imperial, aunque predominen las militares. Y cualquier lector conocedor del latin interpretarfa la asamblea macedonia como una asamblea no decisoria, existiendo ademds muchas semejanzas en la descripcién de Curcio Rufo y Justino con las contiones militares romanas". Aun con las dudas que la ctediblidad de Justino y Curcio Rufo plantea, creemos ‘que sus testimonios en absoluto sirven para constatar que la asamblea tuvo en el estado macedonio un papel constitucionalmente decisorio. Por el contrario, sin ser un argumento decisivo, representan un indicio indirecto de que no fue asf. Otra cosa es, naturalmente, que no pudiera tener un significado politico: en algunas de las menciones, es evidente que lograr el apoyo del ejército resulta vital y, en ese caso, la asamblea puede ejercer una presién que condicione la toma de decisiones. Pero eso no le otorga un papel formal y legal, porque no tienen un carfcter decisorio desde el punto de vista constitucional. En cualquier caso, es conveniente no perder nunca de vista que, tanto Curcio Rufo como Justino ofrecen una visién romana con un vocabulario romano de hechos e instituciones que les son ajenas, con lo que no sélo contio, sino términos como potestas, auctoritas, etc., deben ser comprendidos a la luz de esa interpretatio romana. Por consiguiente, una lectura atenta de las fuentes, griegas y latinas, leva a la conclusién de que la "tesis constitucionalista" es wna construccién te6rica moderna que no se apoya suficientemente en testimonios antiguos®. Estos presentan undnimemente a la monarqufa macedonia como una autocracia, excluyendo virtualmente la mencién a cualquier otra institucién, lo cual no puede ser un simple olvido. De acuerdo con esos datos, el rey es el tinico érgano que ejercita la soberanfa y como tal posee una serie de poderes indiscutidos: es el jefe militar méximo; parece haber sido juez supremo, también en los casos de pena capital, en los que él decide ante la asamblea y no ésta por sf misma; es el sacerdote maximo, encargado de dirigir los principales sacrificios y de presidir los festivales estatales (como la Xanthika cada primavera); dirige las relaciones exteriores de Macedonia, firma tratados a su nombre y no como representante del pueblo macedonio, declara 1a guerra, etc.; controla directamente los recursos naturales, incluida la acufiacién de moneda, en la que aparece su nombre y desde Filipo su efigie. Sobre la propiedad de Ja tierra, sendas inscripciones de Filipos y de Kalindoia (Calefdica) en las que se ‘menciona cémo Filipo y Alejandro respectivamente habfan entregado tierra de ambas comunidades a macedonios, indican claramente que el rey es propietario al menos de “ F, Pina Polo, "La terminologia sobre tas asambleas macedonias en Quinto Curcio Rufo y Justno", Athenaeum 81, 1993, 264-269, Borsa, Shadow of Olympus, 235. 179 LENO la tierra conquistada por la lanza, quedando la duda de si ocurrfa lo mismo con la del territorio original del reino macedonio, aunque en la préctica ésta fuera repartida entre 1a nobleza. Por lo tanto, el poder del monarca era absoluto -aunque gobenando sobre hombres, libres-, sin aparentes restricciones constitucionales, sélo circunstanciales: la personalidad y el prestigio del rey (la auctoritas de la que habla en ocasiones Curcio Rufo, huciendo de nuevo una interpretatio romana), el apoyo de los soldados y sobre todo de los nobles, la situacién externa, etc. En palabras de Borza'':"el rey podfa hacer exactamente lo que pudiera hacer”. Esto parece evidente en la €poca de Filipo, quien acta como un autécrata y que ademés fortalece notablemente el poder mondiquico. Sobre las épocas anteriores es demasiado arriesgado sacar conclusiones porque priicticamente no sabemos nada. No hay que descartar que en origen existiera un régimen en el que el rey actuara como primus inter pares, ante todo como Comandante en jefe, en el que un tipo de asamblea tuviera un cierto papel, pero esto ¢s una mera especulacién, Cobra cada vez més peso entre los investigadores la idea de que muy probablemente se produjo en la historia de Macedonia un progresivo deslizamiento hacia el absolutismo de corte asidtico, desarrollado especialmente por Filipo como medio de estabilizar la situacién interna del estado macedonio, aprovechando sus éxitos exteriores™. En este sentido, algunos investigadores han visto una relaci6n entre la organizaciGn del reino macedonio y del imperio persa. Kienast” ha defendido que Filipo siguié en gran medida modelos persas en la organizacién de su reino (Pajes Reales, lipaspistas, harén con fines polfticos, relacidn con la nobleza) y ha afirmado que no existfa en su época otro modelo para gobemar un reino supranacional como el suyo que el del Rey Persa. Por su parte, Goukowsky™ ha considerado que la propia configuracién de Macedonia como estado debe mucho al perfodo, en tomo a las guerras Médicas, en que fue un protectorado persa. Esa seria la razén del estricto control de la economia por parte del rey, de las semejanzas de los herairoi con los denominados "Parientes del Gran Rey", etc. Por otra parte, una serie de datos muy discutidos, proporcionados por diversos autores antiguos, apuntan una posible tendencia hacia la divinizacién o heroizacién * Hammond, “The King and the Land”, passim, * Borza, Shadow of Olympus, 238, * Esta fue la tesis de Momigliano, “Re e popolo", 18: "la historia constitucional de Macedonia, al menos hasta Alejandro, es en el fondo la historia de ta reallzacin de wn absolurisio estatal”. Fue seguida por Cabanes, “Société et institutions”, 347 y ss. al final del siglo V, Maceslonia es un estado aristocritico, pero con Filipo se pasa al absolutismo, rompiendo la tradicién anterior, En el mismo sentido, Borza, Shadow of Olympus, 250-251. Por su parte, Levy, "La monarchie macédonienne”, 225: 4a monarquia macedonia eg6 al absolutismo durante los reinados de Filipo y Alejandro, para liberalizarse en época htelenfstica, no por un retomo a una inexistente monarqufa constitue‘onal previa, sino por influencia griega. °D. Kienast, Philipp I. von Makedonien und das Reich der Achaimeniden, Munich 1973, * Goukowsky, Essai sur les origines... 1 y ss 180 \ de Filipo, planteando incluso Ja duda de que haya impulsado un culto real. Elio Aristides afirma que Filipo recibié honores divinos en Anfipolis ya antes del afio 357, aunque tal vez se trate sdlo de 1a colocacién de una estatua del rey en un templo, sin recibir propiamente culto. Precisamente Arriano' informa de que en el Artemisién de Efeso habfa una estatua de Filipo y en Eresos (Lesbos) una inscripcién menciona altares en honor de Zeus Philippeios en el afio 340. En ambos casos, los honores se debfan al establecimiento de una constitucién democritica bajo la proteccién del rey macedénico y, mas que de una divinizacién, se trata de un gran honor con el que se muestra que el monarca actia en nombre de los dioses. Clemente de Alejandria®’, en el contexto de una diatriba contra la deificacién de hombres vivos por los paganos griegos, dice que los atenienses, después de Queronea, aprobaron una ley para rendir culto a Filipo, y eligieron como lugar el preexistente santuario de Kynosarges en honor de Heracles, el supuesto antepasado de Filipo, algo aceptado entre otros por Fredricksmeyer, pero considerado una burla por parte de Versnel, segiin el cual, ese lugar gozaba entre los atenienses de mala reputacisn. lo que explicarfa la inclusién allf de quien acababa de ser su verdugo”, Con motivo de la boda de Cleopatra y Alejandro de Molosia, Diodoro"* narra cémo tuvo lugar una procesin con las doce estatuas de los dioses olfmpicus. 1 !as que segufa la del propio Filipo, lo que le situarfa, si no como otro dios, sic-r4 Je ellos, cuando menos legitimado por ellos. Por tiltimo, Pausanias® dice que, tras la victoria de Queronea, Filipe ;! vies construir en el santuario de Olimpia un edificio, el Hamado Filipeion (que «to identificado arqueolégicamente en el recinto del Altis, considerado por oss a templo, por otros un herdon), en el que querfa colocar las estatuas de familia, hechas en oro y marfil, técnica reservada para estatuas de dioses. ¢S* °° 01a de impulsar un culto dindstico? 5 ast, ynab., 117,11. Clem, Alex., Prot, IV, 54, 5. H,8, Versnel, "Philip H and Kynosarges", Mnemosyne 26, 1973, 273-279: E. A. Fred} © + “Divine Honors for Philip I", TAPA 109, 1979, 39-61; en et mismo sentido, A. M 1 Giallombardo, “Sul culto di Filippo Il di Macedonia”, Sic. Gymn, 28, 1975, 1-57. Of. Guns +s Etza sur les origines, 238, 9.83: noes imposible que los atenicnseserigieran una estat Frlipo, dado su buen tato tras Queronea, aunque eso no quiere decir que se watara« 0 simplemente daban a entender que Filipo merecia los mismos honores que Heracles. * Diodor., XVI, 92, 5. » Pausanias, V, 20, 9-10. Goukowsky, Essai sur les origines, 238, n. 85: tal vez Filipo pensaba obtener en este 110" panhelénico un prestigio que facilitara sus funciones de Iider de todos los griegos, pero 11». » hablar de culto al soberano. 181 Finalmente, en un teciente trabajo Schumacher ha sugerido que en los tetradracmas de los tiltimos aos del reinado de Filipo se puede ver un intento por asemejar la cabeza de Zeus que aparece al retrato del monarca, identificando a éste con el dios, tal vez no con deseo de divinizacién, sino como propaganda en el sentido de que la voluntad divina estaba detras de su accién: Zeus, el padre de los dioses, antepasado dltimo de los Argeadas, se identifica asf con el nuevo hegemdn de los griegos. ‘A partir de estos datos, no es facil afirmar que existiera en efecto una tendencia hacia la divinizacién 0 hacia un culto real", aunque contamos con la actividad posterior de su hijo Alejandro, pero no puede caber duda de que estos datos significan en dltima instancia un fortalecimiento de la persona de Filipo en el mundo griego y de la monarqufa macedonia en definitiva, en la linea del absolutismo antes aludido. Conclusiones Sobre la base del breve andlisis que acabamos de realizar, tres grandes factores internos emergen como explicacién del auge de Macedonia en el siglo IV, al margen de la situaci6n general del mundo griego. En primer lugar, la autosuficiencia econémica, fundamentada en los tadicionalmente importantes recursos naturales, pero a los que hay que afladir ahora una mejora de la agricultura, un desarrollo del comercio, un fortalecimiento de la moneda y una ampliacién de las fuentes de materias primas, especialmente oro y plata, Esto contrasta con el cuadro sombrio que, por ejemplo, Is6erates proporciona de la Grecia de las poleis (emigrantes, ciudadanos sin tierra, salida en cl mercenatiacio) y hace dificil explicar el expansionismo de Filipo como una simple bisqueda de riquezas. De hecho, tras Queronea el rey macedonio nunca buscé apoderarse de ellas ni realiz6 anexiones territoriales. En segundo lugar, un ejército nacional cohesionado y mas numeroso que el de cualquier polis, como reflejo y motor al tiempo de una sociedad equilibrada, aparentemente sin grandes tensiones. Tampoco en este caso necesitaba imperiosamente Filipo incorporar a los hoplitas griegos a su ejército (hoplitas cada vez més sustituidos por mercenarios en sus respectivas poleis), que estaba ahora mejor preparado y para el que como complemento ya tenfa a aliados y mercenarios: no era preciso el esfuerzo de conquistar toda Grecia para buscar mas soldados cuando Ja misma conquista demostraba su fortaleza, aunque ciertamente sf era necesario un © L, Schumacher, "Zum Herrschaftsverstindnis Philipps II von Makedonien", Historia 39, 1990. 426-445, © Como complemento, pero con referencia a los Argeadas como dinasti vid. W. Greenwalt, “Makedonian’s Kings and the Political Usefulness of the Medical Arts", en Ancient Macedonia 4, SalGnica 1986, 213-222 (buscaron una relncién especial con la medicina profana y sagrada que les cereara «10 divino y les distinguiera de los nobles). 182 control que impidiera sobresaltos en la retaguardia si el propésito final era la conquista de Asia. En tercer lugar, una monarqufa poderosa como ién, tanto en el interior como en el exterior, fortalecida ain mis con los triunfos militares, que justifican el esfuerzo bélico y proporcionan tierras para nobles y para colonos. En definitiva, de este andlisis se desprende que no parece que Filipo necesitara imperiosamente conquistar Grecia para lograr tropas 0 para explotarla econémicamente®. El rey macedonio inicié su expansién como medio de consolidar su posicién interna y de asegurar la propia supervivencia del reino. Los primeros Gxitos militares, acompafiados de un importante aflujo de riquezas, la ambicién personal y el impulso de la nobleza macedonia cuando menos, fomentaron el imperialismo, que se tradyjo en la conquista de Grecia. Sin embargo, ésta no tuvo lugar del modo que Deméstenes muestra, como el demonio antigriego y menos antiateniense, sino con una politica que siempre tendié mas a buscar la accién diplomética que 1a militar, en especial precisamente con Atenas, ciudad que siempre respet6 y cuya alianza busco para ligarla a su propio diseiio panhelénico, a diferencia de lo sucedido con Tebas o EspartaY. De hecho, Filipo acta en todo momento como griego, mejor atin, intentando ser reconocido como el mejor griego y distingue perfectamente a griegos y “barbaros": incorpora a Macedonia territorios ilirios 0 tracios, pero en ningtin caso anexiona territorios griegos. Por contra, él se incorpora personalmente a prestigiosas instituciones griegas wadicionales 0 crea otras que se acomodan a la prictica constitucional griega: es arconte (mejor que tago en esta época) de Tesalia; miembro de la Anfictionfa; se presenta como el gran defensor de ‘Apolo; acufia monedas con las efigies de los grancles dioses griegos, Apolo, Heracles y Zeus; despugs de Queronea, evita nuevos enfrentamientos militares, Heva a cabo ‘acuerdos con diferentes ciudades y crea la Liga de Corintio, en ta tradicin de la Paz Comin y de las alianzas entre estados helenos, con un sinedrisn panhelénico en parte similar a la Anfictionfa, pero evitando una estructura anticuada € imponiendo. eso sf, su hegemonia®. Como hemos dicho anteriormente, Filipo habfa hecho de su ejércite el elemento © Esta es la tesis de R. L, Cline, Philip I's Imperial Ambitions toward Greece, Diss., Michigan 1989 (lipo no tenfa razones ni econémicas ni militares para conquistar Grecia). 4 R, Sealey, "Philipp II. und Athen, 344/3 und 339°, Historia 27, 1978, 295-316; J. B, Atkinson, "Macedon and Athenian Politics in the Period 337 to 323 B.C. ", ACIass. 24, 1981, 37 y ss. © Los prolegémenos de la Liga de Corinto: C. Roebuck, "The Seitlements of Philip I with the Greek States in 338 B. C.", Clas Phil., 43, 1948, 73-92, ‘La liga de Corinto: E. Frolov, "Der Kongress von Korinth int Jahre 338-337 v. u. z. und die Vereinigung von Hellas", en E. Ch, Welskopf (ed.), Hellenische Poleis 1, Berlin 1974, 435-459: R. Urban, "Das Verbot innenpolitischer Umwalzungen durch den Korinthischen Bund (338/37) in animakedonischer Argumentation’, Historia 30, 1981, 11-21: S. Periman, "Greek Diplomatic Tradition ‘nd the Corinthian League of Philip of Macedon", Historia 34, 1985, 153-174. y "Fourth Century ‘Treaties and the League of Corinth of Philip of Macedon", en Ancient Macedonia 4, Sal6nica 1986, 437-442 lipo aprovecha la préctica griega de tratados de alianza y de paz y 1a aplica a ta Liga de Corinto). 183 vertebrador del estado macedonio, pero tiene razén Ellis® al afirmar que con ello habja creado una nobleza militar importante, que vefa en Ia guerra beneficios y su raz6n de ser, por lo que, para evitar las luchas intemas, era preciso dar cance a esos intereses, ofrecer objetivos y logros inilitares. A partir de ahf, podemos pensar que Filipo, una vez. lograda Ia hegemonfa en Grecia, necesitaba ofrecer a los macedonios otro objetivo que rentabilizara el esfuerzo realizado y ése no podfa ser otro que la conquista de Persia. Si ése era su objetivo desde el principio, es diffeil saberlo; si pretendfa conquistar todo Oriente o sélo Asia Menor, también, aunque conocemos que solicité un ordculo que interprets como un aviso de que él conquistarfa al rey persa, lo que parece indicar que sus objetivos iban més allé de Anatolia, Pero, en todo caso, aunque promovido y protagonizado sobre todo por macedonios, este proyecto es presentado ante todo como un proyecto griego, justificado segdn Diodoro por la venganza de las afrentas persas de las guerras Médicas (viejo argumento tantas veces usado por los atenienses), que representaba también una posible salida para algunos de los problemas socieconémicos de Grecia. Fuera ono su objetivo vital, en el momento en que Filipo fue asesinado por Pausanias®, ya se habia iniciacdo la conquista de Asia y su hijo Alejandro la News TLL: aunque ta politica macedonia no fue inovitableniente n desde el principio hacia el expasionisine. Elis, “Dynamics of Mac. tmp. imiliturista, est claro que las ene pfs det reino se iri "A, Momigliano, Filinpo it Macedone, 166. & Sobre tos planes de Filipo en el momento de su muerte, E. AA, Fredricksmeyer, “On the Final Aims of Paitip 11", en Adams-Roz7a, edd,, 85-8 (en el momento de su muerte, todo indiea que Filipe penvuba conquistar toda Persia, crear una monarquia absolula y qe tendla a buscar unt cxaltaci divin inre ef asesinate de Filipo, E. Badian, "The Death of Philip 11", Plioenix 17. 1963. 244-250: J. , Fears, "Pausanias, the Assissin of Philip”, Athenaeum 53, 1975, 111-135; N. G. L. Hammond, “The Ena of Philip’, en Hatzopoulos-Loukopoutos, edd., 166-175; R. Develtin, “The Murder of Philip UU", Antichion (5, 1981, 86-99 (Olimpia cs la principal sospechiosa); J. R. Ellis, “The Assassination of Philip It", en Ancient Macedonian Studies in Honor of Charles F. Edson, Sal6nica 1981. 99-137: E, Camey. "Regicide in Macedonia", PP 38, 1983, 260-272: W. Will, “Ein sogennanter Vatermorder. Nochmals zur Ermordung Philipps", en Fesischift fir Gerhard Wirth, Amsterdam 1987, 219-232. En cuanto a Ia supuesta tumba de Filipo 1, hasta ahora el trabajo nids importante es sin duda el de au excavador, el arquedlogo griegn M. Andronicos. Vergina. The Royal Tombs and the Ancient City. Atenas 1989 (1984), con argumentos sobre ta identificacign de ta tymba IL con ta de Filip. Una sintesis del mismo autor, ain incompleta, se encuentra en "The Royal Tombs at Aigai (Vergina)”. en HTawopoulos-Loukopoulos, edd.. 188-231. Estudios de los restos dseos Tiallados en la twnba tienden aparentemente a confiemar ta identidond dde Filip: A. J. N. W. Prag, J. H. Musgrave y R. A. H, Neave, "The Stull from Tomb Tl at Vergina’ HS 104, 1984, 60-78; A. J. NW. Parg, "Reconstructing King Philip 1: the “Nice” Version”. AJA 4, 1990, 237-247; J. 1. Musgrave, "The Human Remains from Vergina Tombs 1, Hand WG An Overwiew", The Ancient World 22, 2, 1991, 3-9. ste mismo aiimero de Tie Ancien! Worid m.oge oteos articulos sobre Vergina, de B. Baersharrar, B. D. Carney, W. L. Adams y un comentario final de E. N. Borza (11-40). En contia we esi identificacidn, entre otras, W. L. Adams, "The Royal Macedonian Tomb at ‘Vorgina: an Historical Interpretation", The Ancient World 3, 1980, 67-72 (on Ia tumba WI esta tos restos de Fi eo y sv epoca Euritice); E. N. Borza, “The Royal Macedonian Tombs and th: 188 a cabo y la convirtié en epopeya, transformando asf radicalmente el mundo antiguo y creando una monarquia universal. Esto hizo de él un autémtico mito, pero no hay que olvidar que resulta imposible entender a Alejandro sin Filipo™, de quien Diodoro afirmé que "se habla convertido en el mids grande de los reyes de Europa on su tiempo’ Paraphernalia of Alexander the Great", Phocniy 41, 1987, 105-121 (la tumba I seria ta de Filipa. ta Il de Arrideo y su esposa, con objetos de Alejandro Magno, y la IIt de Alejandro 1V). % Sobre las relaciones entre Filipo y Alejandro E. A. Fredricksmeyer, "Alexander and Philip: Emulation and Resentment", The Classical Journal 85, 1990, 300-315 (sus relaciones estaban ‘mediatizadas por el deseo de superacicn del padre, convertido en modelo para Alejandro). “Tanto en las fuentes antiguas como en In historiografia modema ba jugado un papel rolevante la discusién sobre la influencia de Olimpia en Filipo y en Alejandro. Al respecto 'W. Heckel, "Philip and Olympias (337/6)", Class. Contrib. Studies in hon. of M. F. Me Gregor, Nueva York 1981, 51 y ss:, E. D. Carney, "Olympias”, Anc. Soe. 18, 1987, 35-62. ® Diod., XVI, 95, 1 185

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