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CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
MEDICINA LEGAL Y DEONTOLOGA
EN LA CONSULTA DE ATENCIN PRIMARIA
El facultativo, la deontologa y la ley
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CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
MEDICINA LEGAL Y
DEONTOLOGA
EN LA CONSULTA DE
ATENCIN PRIMARIA
El facultativo,
la deontologa y la ley
Autores:
ANTONIO HIDALGO CARBALLAL
Mdico forense
ANA
DE
SANTIAGO NOCITO
Mdico de Atencin Primaria
JULIA GONZLEZ PERNA
Jurista
Actividad acreditada por la Comisin
de Formacin Continuada del MSyC con 3,5 crditos
NDICE GENERAL
MDULO 1
El facultativo, la deontologa y la ley
Atencin Primaria, Cdigo de tica Mdica
y Cdigo Penal
Auxilio mdico asistencial a la Administracin
de Justicia
Responsabilidad profesional mdica
MDULO 2
Binomio derecho-deber en la relacin mdicopaciente
Ley reguladora de la autonoma del paciente.
Introduccin
Derecho a la informacin
Derecho a la participacin
Derecho a la confidencialidad
Deberes del enfermo. Violencia en la consulta
MDULO 3
Informacin clnica escrita y documentacin
mdico-legal
Documentos mdico-legales. Introduccin
Historias clnicas
Partes mdicos. Parte de alta mdica.
Parte judicial de lesiones
Certificados mdicos
IM&C, S.A.rnational Marketing & Communication, S.A.
Alberto Alcocer, 13, 1. D
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reproducida, transmitida en ninguna forma o medio alguno, electrnico o
mecnico, incluyendo las fotocopias, grabaciones o cualquier sistema de
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copyright.
MDULO 4
Incidencias mdico-legales urgentes
Agresiones a la mujer
Atentados contra la integridad sexual
Aborto clandestino
Internamiento psiquitrico involuntario
Cadveres judiciales
MDULO 5
Problemas deontolgicos y forenses del enfermo
menor de edad
Derechos y deberes del menor ante la Medicina
espaola
Maltrato a la infancia
NDICE
Presentaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5, 7
Atencin Primaria. Cdigo de tica Mdica y Cdigo Penal.
Introduccin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La Deontologa y la prctica mdica . . . . . . . . . . . . . . . . .
Anlisis del Cdigo de tica Mdica espaol . . . . . . . . . . .
Responsabilidad deontolgica (corporativa colegial) . . . . .
Cdigo Penal y Medicina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bibliografa recomendada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Auxilio mdico asistencial a la Administracin de Justicia . .
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Introduccin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Actuacin del mdico como denunciante, testigo o perito . .
Aspectos deontolgicos del auxilio mdico legal . . . . . . . .
Requerimientos especiales de la Administracin de Justicia .
Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bibliografa recomendada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Responsabilidad profesional mdica. . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Introduccin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Responsabilidad de medios en el Cdigo de tica
y Deontologa Mdica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tipos de responsabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Circunstancias causantes de responsabilidad . . . . . . . . . . .
Valoracin mdico forense de la imprudencia mdica . . . . .
Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bibliografa recomendada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Test. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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El facultativo, la deontologa y la ley
PRESENTACIN
a Atencion Primaria est plagada de situaciones clnicas diversas donde la pericia y el buen hacer
del profesional son fundamentales para la correcta consecucin de las acciones. Todas las acciones
mdicas debido a la trascendencia no slo sanitaria y personal, sino incluso social y legal, que tienen,
deben de ser resueltas con las garantas legales adecuadas de acorde con el derecho sanitario, los principios deontolgicos de la profesin y los valores profesionales de la misma; por todo ello, la formacin en reas de conocimiento importantes como la Medicina legal, la deontologa y la biotica, son de
vital importancia para el correcto desarrollo de la profesin mdica. Sin embargo, sorprende contemplar qu pocas horas lectivas se dedican a estas materias, no slo en el pregrado, sino durante la residencia y en los programas curriculares de los profesionales en ejercicio.
El curso de Medicina legal viene a cubrir un hueco fundamental donde los profesionales jvenes por
desconocimiento y los veteranos por una prctica en muchos casos viciada, acometen acciones que no
son del todo correctas desde la perspectiva del derecho sanitario. Temas de gran importancia y aplicacin clnica prctica, como la responsabilidad mdica, la ley de autonoma del paciente, la receta, los
documentos oficiales de la consulta, el secreto profesional, la objecin de conciencia y muchos ms,
son tratados con rigor y a la vez con simplicidad y pragmatismo. Por todo ello, este curso es de gran
inters, tanto para los residentes de Medicina de Familia, como para los mdicos ya formados que tenemos que revisar conceptos y actuaciones.
Julio Zarco Rodrguez
Presidente Nacional de SEMERGEN
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El facultativo, la deontologa y la ley
PRESENTACIN
no de los aspectos ms temidos, por desconocidos, de la prctica clnica asistencial es el relativo
al contacto del mdico con la Administracin de Justicia en las distintas ramas del Derecho.
La adecuada sistemtica de trabajo en relacin a los aspectos legales de la asistencia sanitaria requiere un conocimiento bsico de aquellos elementos instrumentales que le resulten tiles al mdico para
solucionar las diferentes cuestiones que pudieran plantersele en este campo.
Clsicamente, dentro de los diferentes programas formativos de la Licenciatura en Medicina y Ciruga, la
Ciencia Legal y Forense ha quedado dedicada al aspecto ms terico y clsico de la misma (ahorcaduras,
intoxicaciones por metales pesados), derivndose de ello una importante limitacin en relacin a su
aplicacin a la actividad sanitaria diaria y la subsiguiente falta de inters por parte del facultativo.
La realidad actual nos muestra una situacin totalmente contraria, ponindose de manifiesto constantemente la estrecha relacin existente entre el Derecho y la Medicina, entre los juzgados y los mdicos,
quienes en no pocas ocasiones se constituyen en verdaderos auxiliadores necesarios de la Administracin de Justicia en temas tan numerosos y variados como la emisin de partes de lesiones y otros
documentos mdico legales, los internamientos psiquitricos involuntarios, la atencin a detenidos en
dependencias policiales, la violencia contra la mujer, el nio y el anciano, los fallecimientos en circunstancias particulares, etc.
El mdico asistencial, como primer conocedor de sucesos tan variados como los expuestos, adquiere un
papel relevante e importantsimo en la adecuada resolucin de stos, convirtindose as en el inicial
comunicador de los mismos al juzgador, hacindose imprescindible tener unas nociones bsicas, claras
y concretas en cuanto a los matices forenses y ticos implicados que le permitan establecer una comunicacin fluida con los diferentes profesionales involucrados, actuando con seguridad y decisin, mostrndose competente y prudente, utilizando racionalmente los recursos personales y materiales disponibles, evitando dilaciones innecesarias tanto en Sanidad como en Justicia, incluyendo, en definitiva,
la deliberacin legal y tica en la clnica.
Esta rama del saber se extiende as ms all de la tpica actuacin del mdico forense en relacin a la
Tanatologa, quedando patente la implicacin de la Medicina asistencial en los Tribunales y el necesario entendimiento entre aqul y los mdicos de Atencin Primaria en cuanto al trabajo en equipo que
de manera indefectible habr de realizarse en ciertos supuestos en los que igualmente intervendrn
jueces, fiscales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Asuntos Sociales y otros.
El presente curso tiene como objetivo primario responder a las cuestiones de ndole legal y deontolgico que ms frecuentemente se plantean en la consulta diaria de Atencin Primaria, estableciendo las
pautas de actuacin indicadas al caso en funcin del marco normativo aplicable y las estrategias de abordaje que resulten tiles segn la situacin concreta, afianzando la actuacin del profesional, evitndose con ello conductas inadecuadas de las cuales pudiere derivarse algn tipo de responsabilidad, siendo precisamente ste uno de los principales motivos del rechazo inicial que la Medicina legal y forense
provoca en el colectivo sanitario.
Antonio Hidalgo Carballal
Director del curso
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El facultativo, la deontologa y la ley
Atencin Primaria.
Cdigo de tica Mdica
y Cdigo Penal
Introduccin
La tica (ethos, trmino griego
referente al estudio de las costumbres o hbitos de vida de los seres
humanos y su equivalente latino, la
moral, como disciplina que permite discernir entre el bien y el mal)
ha acompaado al arte y la ciencia
mdica desde la ms remota antigedad, abarcando el denominado
buen hacer profesional (la calidad)
y no slo la tcnica, prestndose
especial atencin al componente
humano de la asistencia, siendo sta
una concepcin que ha perdurado
hasta la actualidad con la necesaria evolucin y adaptacin derivada de aquellos hbitos y costumbres; de manera que si bien es cierto
que los principios fundamentales
han permanecido casi invariables
a lo largo de los siglos, tambin lo
es que necesariamente han tenido
que acomodarse a las exigencias
impuestas por los cambios sociales acaecidos, principalmente en
relacin a la segunda mitad del
siglo XIX.
Buscando as el equilibrio entre el
desarrollo tecnolgico y el progreso
moral, intentando establecer criterios comunes al colectivo mdico, la
tica individual que compromete la
conducta personal de un modo terico, se transforma en la prctica en
la Deontologa aplicable a un grupo profesional organizado (concepto introducido por Bentham en
1834, procedente del griego deon,
lo que debe ser hecho), constituida en su vertiente aplicada, funcional y directiva, como texto normativo institucional (y a la vez
documento pblico de respuesta a
la sociedad; funcin social) que
regula la actividad de todos sus integrantes a modo de cdigo (tratado
de deberes) aprobado por el Colegio profesional concreto; todo ello
acompaado de una estructura de
infracciones y sanciones, con su
correspondiente entramado de procedimiento disciplinario, en funcin
de la dimensin pblica de la profesin que incluye el mbito social
en el que es ejercida la Medicina,
garantizndole as al ciudadano una
prctica clnica adecuada y correcta ticamente, y preservando hacia
la propia ciencia la imagen que de
s misma se pretende ofertar al exterior, su dignidad y su prestigio.
La Medicina cuenta con la tradicin
ms antigua de tica Profesional
manifestada en el Juramento Hipocrtico del siglo IV a.C. si nos
limitamos a Occidente, pudiendo
retrotrernos todava ms en la
antigedad hasta la Mesopotamia
del siglo XVIII a.C. con el Cdigo de
Hammurabi y sus premisas morales sobre responsabilidad profesional del mdico.
La Organizacin Mdica Colegial
espaola, a travs de la Comisin
Central de Deontologa, Derecho
Mdico y Visado, public el 10 de
septiembre de 1999, el Cdigo de ti-
ca y Deontologa Mdica de 1999
definiendo en su artculo 1 esta
especial disciplina como el conjunto de principios y reglas ticas que
han de inspirar y guiar la conducta
profesional del mdico, siendo su
artculo 2.1 el que nos indica su
mbito de aplicacin a todos los
mdicos en el ejercicio de su profesin, cualquiera que sea la modalidad en que la practiquen.
En relacin a estos conceptos, es
en los aos 1970 cuando en Estados Unidos surge el trmino Biotica con Potter y Hellegers, en referencia como sealan Jacqueline
Russ y Hans Jonas a los lmites y
condiciones de utilizacin de las
biotecnologas, incluyendo aquellas que se refieren a la vida e identidad humana, al respeto a la vida
y la dignidad de la persona, muy
especialmente en sus inicios y en
sus perodos terminales, y a los
aspectos ticos de la ecologa y el
desarrollo sostenible.
Destaca de aquella poca el informe Belmont (Principios y guas ticos para la proteccin de los sujetos
humanos de investigacin) de la
Comisin Nacional para la Proteccin de los Sujetos Humanos de
Investigacin Biomdica y del Comportamiento (USA, 18 de abril de
1979), y en la actualidad el Convenio para la proteccin de los derechos humanos y la dignidad del ser
humano con respecto a las aplicaciones de la Biologa y la Medicina
(Convenio relativo a los derechos
humanos y la biomedicina) firmado
en Oviedo el 4 de abril de 1997, as
como el proyecto de Declaracin
Universal sobre Biotica y Derechos
Humanos, de la UNESCO, de 19 de
octubre de 2005.
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CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
El vertiginoso avance tecnolgico
justifica en s mismo su necesaria
vigilancia permanente, para evitar
un proceso de deshumanizacin que
pueda poner en riesgo los principios
ticos y la calidad de los servicios
de salud.
Este aspecto de la profesin, que ha
sido durante demasiado tiempo la
gran olvidada de los ciclos pregrado
y postgrado, ha adquirido tal relevancia en los ltimos tiempos que ha
quedado incluida dentro del programa formativo de la Licenciatura de
Medicina y Ciruga, as como en el de
la Especialidad de Medicina Familiar
y Comunitaria aprobado por la Orden
del Ministerio de Sanidad y Consumo
1198/2005, de 3 de marzo (BOE de
3-V-05), especficamente en su punto 8 (Contenidos formativos del rea
docente de competencias esenciales), dedicndole el punto 8.4 (La
Biotica) con el objetivo fundamental de incorporar la deliberacin
deontolgica en la actividad diaria
del Mdico de Familia como base fundamental de su quehacer diario orientado no slo a hacer sino a hacer
bien tanto en la ptica cientficotcnica como en la moral.
Y es que precisamente ser la Atencin Primaria, la Medicina Familiar y
Comunitaria, una de las ramas del
saber mdico donde ms frecuentemente se suscitan problemas ticolegales; efectivamente tal y como se
expone en el Real Decreto 1030/2006
de 15 de septiembre, por el que se
establece la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud
(BOE de 16-IX-06), se trata del nivel
bsico e inicial de la asistencia sanitaria, el cual garantiza la globalidad y continuidad de las prestaciones del SNS a lo largo de toda la vida
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
del paciente, atendiendo no slo problemas de salud sino tambin los iniciales factores y conductas de riesgo, convirtindose en gestor y
coordinador de casos y regulador de
flujos que abarcan igualmente la
promocin de la salud, educacin
sanitaria, prevencin de la enfermedad, etc., bajo un enfoque biopsicosocial y la comunicacin con
todos los sectores implicados (a modo
de equipos interdisciplinares), hasta el punto de ser el mbito clnico
donde se resuelven el 90% de los problemas de salud de la poblacin.
Ser, por tanto, en este primer escaln de contacto entre el enfermo y
la Medicina donde la relacin mdico-paciente se muestre en toda su
esencia, derivndose de esta interaccin, de este concurso de derechos y deberes, cuestiones muy
especficas para cuya adecuada resolucin el facultativo necesitar de
los fundamentos de la Deontologa,
sin olvidar la necesaria consideracin mdico legal del supuesto de
que se trate.
La misma Ley 44/2003, de 21 de
noviembre, de Ordenacin de Profesiones Sanitarias, recoge en su artcu-
lo 4.5 la importancia de respetar los
dictados ticos y morales: los profesionales tendrn como gua de su
actuacin el servicio a la sociedad,
el inters y salud del ciudadano a
quien se le presta el servicio, el cumplimiento riguroso de las obligaciones
deontolgicas, determinadas por las
propias profesiones conforme a la
legislacin vigente, y de los criterios
de normo-praxis o, en su caso, los usos
generales propios de su profesin.
La Deontologa
y la prctica mdica
La deliberacin tica ha estado presente en todas las pocas de la Medicina, si bien en ninguna como en la
actual se le han planteado al Mdico tantos y tan complejos problemas
morales y nunca como ahora se ha
requerido una adecuada formacin
deontolgica de los profesionales
sanitarios.
Desde esta perspectiva, el abordaje
deontolgico, biotico, de un caso
se iniciar con la identificacin de
los valores en conflicto que exigen
simultneo respeto y cumplimiento
(las verdaderas cuestiones asisten-
Tabla 1
Deontologa
Clnica
Exposicin del caso
(caractersticas del supuesto).
Anamnesis.
Identificacin de valores en conflicto
(problema moral).
Exploracin.
Marco legal-deontolgico
(principios aplicables)
Pruebas complementarias.
Cursos de accin posibles
(consecuencias previsibles).
Diagnstico diferencial.
rbol de toma de decisiones
(eleccin del curso ptimo).
Diagnstico de certeza y tratamiento.
11
El facultativo, la deontologa y la ley
ciales, legales y ticas), la valoracin del marco jurdico-deontolgico aplicable y la toma de decisiones en s misma dentro de los cursos
de accin posibles, siendo patente
el paralelismo entre el mtodo tico y clnico (tabla 1).
En virtud de los mltiples aspectos
de cada caso concreto, en algunos
supuestos el tratamiento del mismo
deber ser multidisciplinar (en equipo), no buscando siempre la unanimidad de criterios, ya que no todos
los profesionales tienen por qu considerar ptimo el mismo curso de
actuacin, o bien conceder la misma importancia a los diferentes valores enfrentados, sino que el objetivo ser que la respuesta que se elija
sea la ms razonable segn el caso
de que se trate, realizando un juicio
de ponderacin, una jerarquizacin,
de aqullos, teniendo en cuenta las
consecuencias de cada respuesta,
incrementando as la prudencia y la
responsabilidad en la toma de decisiones, consiguiendo que el algoritmo decisional se fundamente en
alternativas consensuadas.
Dentro de las posibilidades de respuesta, partiremos del planteamiento de que las soluciones extremas nunca resultarn ptimas, dado
que en ellas se opta por uno de los
valores en conflicto, con total y
completo detrimento del otro, siendo precisamente el curso ptimo en
relacin a la denominada obligacin moral, el respeto de todos los
aspectos implicados, o al menos si
ello no resulta posible, su vulneracin en el menor grado.
El problema no es un dilema en
cuanto que existen ms de dos respuestas.
As, resultar recomendable marcar
las opciones ms radicales y contrapuestas, para desde ellas iniciar
el estudio de todas las actuaciones
intermedias que resulten posibles,
eligiendo la que sea como decimos
la ms prudente, razonable y factible en su ejecucin.
Como ya hemos matizado, siempre
deber aplicarse la doble perspectiva deontolgica-legal, y a pesar de
que tericamente la tica profesional (Deontologa) y la normativa
legal deberan ser siempre fuerzas
concurrentes orientadas a prevenir
la provocacin de daos al paciente, debemos tener en cuenta que
ambos planteamientos no siempre
sern coincidentes (un criterio puede ser ticamente reprochable pero
legalmente aceptado), si bien es del
todo necesario conocer el aspecto
legal del supuesto concreto con el
fin de no incidir en ninguna conducta antijurdica.
Con todo ello, la respuesta intermedia busca no lesionar completamente ninguno de los valores implicados, salvando ambos en la medida
de lo posible.
Respetando los principios clsicos de
la tica (beneficencia, no maleficencia, autonoma y justicia, presentados y desarrollados por Beauchamp
y Childress en 1979, Principles of
La decisin ms adecuada se alejar siempre de los extremos iniciales, siendo por lo general intermedia y por ello difcil de plantear
inicialmente requiriendo un anlisis
ms detenido del caso (los cursos
extremos son los que con mayor
rapidez y claridad se plantean).
Tabla 2
Principio
Concepto
tica
Beneficencia.
Obligacin moral de hacer el bien,
sin vulnerar la voluntad en contra
de la persona (respetando su
autonoma).
De mximos.
(Carcter privado).
No maleficencia.
No causar nada que no pueda ser
ms que perjudicial para el paciente,
o en el que la razn riesgo/beneficio
no sea adecuada.
De mnimos.
(Carcter pblico).
Autonoma.
Capacidad de tomar decisiones por
parte del ser humano.
De mximos.
(Carcter privado).
Justicia (social)
Distribucin equitativa e imparcial
de los recursos sanitarios disponibles,
que deben estar cubiertos por igual
para todos los ciudadanos y, por tanto,
tuteladas por el Estado.
De mnimos.
(Carcter pblico).
Consideracin de terceras personas
implicadas en la relacin mdico-paciente,
afectadas por el criterio distributivo y
por las consecuencias de las decisiones
tomadas por el enfermo o el facultativo.
Igualdad: no discriminacin, ni marginacin.
12
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
Tabla 3
Cualidad
Aceptacin
tica de mnimos:
No maleficencia.
Justicia.
Conjunto de principios considerados como valores comunes,
deberes, aplicables y exigibles a todo ser humano como
miembro de la sociedad que a su vez los protege con normas
jurdicas (carcter pblico prioritario al inters privado).
tica de mximos:
Beneficencia.
Autonoma.
Espacio privado y particular de cada persona, que debe
gestionar segn su propia escala de valores, tomando
decisiones en relacin a lo considerado como beneficio
personal.
Biomedical Ethics, Oxford University) (tablas 2 y 3), siempre que resulte posible se intentar involucrar al
paciente en la toma de decisiones,
entre las posibles alternativas de
accin que le sean presentadas por el
mdico, fomentando as su derecho
de participacin en el proceso asis-
tencial, hacindole adquirir un nivel
de accin adecuado a sus circunstancias y particularidades que no har
sino fortalecer la confianza hacia el
facultativo.
Esta jerarquizacin de principios
habr de respetarse en el proceso de
toma de decisiones, considerando
que el primer nivel (el pblico, los
mnimos) (no maleficencia y justicia) es anterior al segundo (lo privado, los mximos) (beneficencia
y autonoma), de manera que ante
cualquier conflicto tendr siempre
prioridad uno sobre el otro.
A pesar de la singularidad de cada
supuesto, la experiencia obtenida
en la resolucin de un caso concreto deber ser aprovechada para buscar soluciones generales, plasmadas
a modo de protocolos multidisciplinares de aplicacin a supuestos
similares, como parte irrenunciable
de la correcta prctica mdica; guas
de actuacin entendidas como documentos vivos, sometidos a la aparicin de nuevos conocimientos,
cambios normativos y a la crtica de
los profesionales que los utilizan.
Tabla 4
Captulo
Artculos
Contenido
1, 2 y 3
Definicin y mbito de aplicacin.
II
4, 5 y 6
Principios generales.
III
7 a 13
Relaciones del mdico con sus pacientes.
IV
14 a 17
Secreto profesional del mdico.
18 a 22
Calidad de la atencin mdica.
VI
23 a 26
De la reproduccin humana.
VII
27
De la muerte.
VIII
28
Del trasplante de rganos.
IX
29
Experimentacin mdica sobre la persona.
30
De la tortura y la vejacin de la persona.
XI
31 a 34
Relaciones de los mdicos entre s y con otros
profesionales.
XII
35 y 36
Relaciones con la corporacin mdica colegial.
XIII
37
El trabajo en las instituciones sanitarias.
XIV
38
De la publicidad.
XV
39
De las publicaciones profesionales.
XVI
40
De los honorarios.
XVII
41
Mdicos peritos y funcionarios.
Anlisis del Cdigo
de tica Mdica
espaol
Los principios generales del Cdigo de
tica y Deontologa Mdica de 1999
recogidos en su Captulo II (artculos 4, 5 y 6) no son sino la muestra
del respeto que desde esta perspectiva merece la funcin de servicio
pblico, los cuatro principios de la tica y los derechos clsicamente reconocidos a los pacientes, a saber: la
proteccin de la salud, la intimidad,
la igualdad, la informacin (verbal y
escrita) y la autonoma personal (consentimiento, eleccin), desarrollndose a lo largo de su contenido constituido por un total de cuarenta y un
artculos (diecisiete captulos) y una
Disposicin final, otros aspectos igualmente importantes en lo tocante a
la salvaguarda de la ya referida dignidad personal y colectiva (tabla 4).
13
El facultativo, la deontologa y la ley
Tabla 5
Derecho del paciente
Artculos
Proteccin de la salud
4.3, 4.4
12
18 a 22
Autonoma (consentimiento)
8.1
9.2 y 9.4
10.4
27.2
28.2, 28.3 (donacin)
29 (experimentacin)
39 (publicaciones)
41.2
Autonoma (consentimiento por representacin)
10.5, 10.6
24 (ser humano embriofetal)
Autonoma (actuacin mdica sin consentimiento)
10.5
Autonoma (libre eleccin)
7
26 (segunda opinin)
Informacin (verbal)
10.1, 10.2, 10.3, 10.4
25
27.1
41.2, 41.4
Informacin (escrita)
9
11 (certificados e informes)
13 (historia clnica)
17 (bancos de datos)
Intimidad
8.2
14 a 17
39
Igualdad
4.2
Excediendo por completo del objetivo de este captulo el anlisis pormenorizado de las particularidades
de cada uno de estos artculos, nos
centraremos en aqullos que consideramos de aplicacin ms frecuente a la consulta diaria de la
Atencin Primaria.
Habiendo quedado suficientemente claro la condicin de servidor del
mdico frente a la sociedad en general (socializacin de la Medicina) y
frente a sus pacientes en particular (justificacin primordial del Cdi-
go), estudiaremos someramente la
aplicacin de sus normas en relacin
a cada una de las facultades reconocidas al paciente (tabla 5).
Presentamos a continuacin algunas
consideraciones de inters sobre
estos captulos, reservando la exposicin pormenorizada de sus contenidos especficos, as como el tratamiento de otros aspectos propios
de los temas tratados en ellos (confraternidad entre mdicos, documentacin mdico legal, denuncia
de malos tratos, etc.).
Captulo I. Definicin
y mbito de aplicacin
Recoge la conceptualizacin de la
Deontologa propiamente dicha,
matizando la obligada sujecin a la
misma de todo facultativo, otorgando a la Organizacin Mdica Colegial la potestad sancionadora correspondiente, as como la funcin de
difundir su conocimiento.
El ejercicio de la Medicina se torna
as inseparable del acatamiento del
Cdigo.
El correspondiente rgimen disciplinario queda estructurado en el ttulo VIII de los Estatutos Generales
de la Organizacin Mdica Colegial de
1980 (Real Decreto 1018/1980, de
19 de mayo).
Captulo II. Principios
generales
Presenta las bases fundamentales
sobre las que se argumentar la conducta profesional del mdico en lo
referente a cada uno de los siguientes captulos, segn lo ya referido en
cuanto al servicio pblico y la especial dignidad del ser humano enfermo, incluyendo las particularidades
de la asistenta urgente, las huelgas
de profesionales y la gestin de
medios.
Captulo III. Relaciones
del mdico con sus pacientes
Ratifica de nuevo el respeto merecido por el paciente, abarcando derechos tan actuales en su debate,
como la libre eleccin, la libertad
religiosa, la confidencialidad, el consentimiento (referencia concreta al
menor de edad) y la informacin verbal y escrita, incluyendo su nece-
14
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
saria veracidad, conservacin, destruccin, transferencia y tratamiento con fines no asistenciales, sin
olvidar la propia dignidad del mdico en relacin a la objecin de conciencia y a las condiciones de su
consultorio y la muestra de consideracin que de aquellas pudiere
derivarse para el enfermo.
Captulo IV. Secreto
profesional del mdico
Trata en sus cuatro artculos los
aspectos fundamentales del deber
de discrecin del facultativo de todo
lo que el paciente le haya confiado
y de lo que de l haya conocido en
el ejercicio de su profesin, incluyendo las particularidades del trabajo en equipo, las circunstancias
de obligada revelacin y la informatizacin de la informacin clnica (bancos de datos).
Captulo V. Calidad
de la atencin mdica
Aborda el tema de la tan deseada
calidad asistencial, entroncando con
temas tan en boga como la medicina defensiva y la carente de base
cientfica, el deber de abstencin
ante actuaciones para las que no se
est preparado y la necesaria formacin continuada.
Captulo VI.
De la reproduccin humana
Contiene preceptos propios de la
prctica del aborto, la actuacin
sobre el ser humano embriofetal
enfermo y el consentimiento de
sus progenitores, la manipulacin
gentica preventiva, diagnstica o
teraputica, y de nuevo la objecin
de conciencia, especificando la
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
potestad del facultativo de comunicar tal condicin al Colegio si de
ella se derivaren problemas administrativos o en su ejercicio profesional.
Captulo VII. De la muerte
Marca las pautas de la Deontologa
del final de la vida, promulgando la
evitacin del encarnizamiento teraputico y de las prcticas conducentes a provocar la cesacin de las
funciones vitales.
Captulo VIII.
Del trasplante de rganos
Fomenta esta prctica clnica, indicando el procedimiento a observar
para garantizar el principio de independencia de los diferentes equipos
mdicos intervinientes antes y despus del fallecimiento, retomando
el tema de las voluntades anticipadas y del necesario consentimiento
del donante vivo.
Captulo IX. Experimentacin
mdica sobre la persona
Reconoce el papel fundamental de
estos estudios en el avance de la
Medicina, recordando los parmetros
y criterios de la Asociacin Mdica
Mundial, recogiendo una vez ms
el deber de recabar el consentimiento informado, con las particularidades propias de menores, incapaces y desvlidos.
Captulo X. De la tortura
y la vejacin de la persona
Bajo la ptica del respeto de los
derechos humanos, condena la participacin del mdico en actos de
esta naturaleza, estableciendo sin
duda alguna su deber de denuncia si
conociere del caso con el fin de proteger a la vctima.
Captulo XI. Relaciones de los
mdicos entre s y con otros
profesionales
Desarrolla aspectos tan variados
como la confraternidad, diferencindola del corporativismo que perjudica al paciente, el deber de ayuda al compaero agredido o vejado
a consecuencia de su trabajo, las
normas de respeto interprofesional,
la libertad de expresin, la sustitucin entre facultativos, la jerarqua lejos de ser un mero instrumento de dominio o exaltacin
personal y el trabajo en equipo y la
responsabilidad compartida.
No se olvida la relacin con otros
profesionales sanitarios, quienes
sern merecedores de idntica consideracin.
Captulo XII. Relaciones
con la corporacin mdica
colegial
Regula la comunicacin bidireccional de colegiados y OMC, fomentando la unidad deontolgica y la defensa de los mdicos, valorando el deber
de los Colegios de intervenir en la
enseanza de la Medicina y en la propia organizacin sanitaria.
Captulo XIII. El trabajo en
las instituciones sanitarias
Insiste en la necesaria promocin de
la calidad y excelencia del servicio
prestado en relacin a las condiciones
de la institucin concreta en que se
realiza la asistencia, recogiendo de
nuevo el deber de denuncia de las deficiencia apreciadas, as como la autonoma profesional (libertad clnica).
15
El facultativo, la deontologa y la ley
Captulo XIV. De la publicidad
Exige que las caractersticas de estas
medidas de difusin profesional sigan
las lneas de dignidad y profesionalidad del Colegio, evitando cualquier
forma de fraude, engao o prcticas
desleales.
Captulo XV. De las
publicaciones profesionales
Idntico criterio en cuanto a la produccin literaria, en relacin a la
confidencialidad y el consentimiento del sujeto de estudio, considerando como contrarias a la Deontologa actitudes tales como el plagio,
la falsificacin de resultados, autores y fuentes de financiacin, o la
repeticin de contenidos.
Captulo XVI. De los honorarios
Partiendo del hecho innegable de
que el ejercicio de la Medicina es
el medio de vida del mdico, se
recuerda que ste no es en absoluto su fin exclusivo, defendiendo la
dignidad de la remuneracin que
nunca podr ser abusiva o espuria
en su fundamento (cobro por actos
no realizados, derivacin lucrativa
entre centros o percepcin de comisin por prescripciones).
El Colegio asume la funcin de arbitraje en caso de conflictos.
Captulo XVII. Mdicos
peritos y funcionarios
Recogiendo el tema del mbito de
aplicacin del Cdigo, matiza la
sujecin de estos facultativos a las
misma normas deontolgicas que el
resto de sus compaeros, incorporando los aspectos propios de esta
actividad en cuanto a la informacin
aportada al paciente (identificacin
y objeto de la pericial) y la necesidad de contar con su consentimiento
(respeto ante la negativa a someterse al estudio), as como la incompatibilidad de simultanear la asistencia y la pericia en la misma
persona pasiva.
Disposicin final
Regula la sistemtica de actualizacin del presente Cdigo, a travs de
las denominadas declaraciones de
la Comisin Central de Deontologa
a las que se otorga idntico carcter
vinculante y naturaleza normativa,
y mediante la participacin del propio colegiado a travs de sus propuestas dirigidas.
De entre las declaraciones ms
recientes podemos destacar a modo
de ejemplo las siguientes:
La intervencin de los mdicos
ante los medios de comunicacin
en caso de notorio inters pblico de 17/09/05.
La actitud de la OMC ante los colegiados con adicciones o enfermedad mental: modos de ayuda
y rehabilitacin de 05/12/05.
Declaracin sobre la centralizacin informtica de datos e historias clnicas. Principios ticos
de proteccin de la intimidad del
paciente de 05/12/05.
Declaracin sobre tica y deontologa de la segunda opinin
mdica de 05/12/05.
Declaracin sobre la tica de la
relacin profesional del mdico
con la industria farmacutica y las
empresas sanitarias de 12/05/06.
Los principios clsicos de la tica
quedan claramente recogidos y aplicados a la Deontologa Mdica, exaltndose el carcter pblico y social
del documento, como garante de las
exigencias de la comunidad hacia los
profesionales a quienes confan su
salud y su vida, respecto de quienes
se exige un comportamiento acorde con la tica individual adaptada
funcionalmente a su actividad laboral (tabla 6).
El principio de beneficencia queda
representado as por la doble consideracin de bsqueda del bien del
paciente, con la obligacin de pro-
Tabla 6
Principio
Captulo
Artculo
Contenido
Beneficencia
II
4.3
La principal lealtad del mdico es la que debe a su paciente y la salud de ste debe
anteponerse a cualquier otra conveniencia
No maleficencia
II
4.4
El mdico nunca perjudicar intencionadamente al paciente ni le atender con
negligencia. Evitar tambin cualquier demora injustificada en su asistencia
Autonoma
Referencias al consentimiento y a la informacin
Justicia
II
4.2
El mdico debe atender con la misma diligencia y solicitud a todos los pacientes,
sin discriminacin alguna
16
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
ducirle con nuestras acciones el
mayor beneficio posible.
La no maleficencia requiere tambin una valoracin en dos sentidos, en cuanto a no causar un dao
deliberado, intencionado, doloso y
malvolo, y en relacin a huir de
cualquier conducta negligente, descuidada.
Esta faceta dual, a su vez conlleva
cuatro deberes distintos.
1. Deber de abstenerse de conductas voluntarias que en s mismas
entraen dao al paciente.
2. Deber de evitar el dao no intencionado derivado de su proceder profesional (iatrogenia).
3. Deber de proteger al paciente del
dao que le puedan causar otros
o que se pueda autoinflingir a s
mismo (lo cual entra en confrontacin directa en algunos casos
con el principio de autonoma).
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
4. Deber de no actuar negligentemente, con desatencin de unas
aptitudes que le son del todo exigidas en funcin de su condicin
de mdico.
La autonoma es la muestra de la
transformacin de la relacin mdico-paciente desde el antiguo modelo
paternalista de comunicacin vertical a la actual estructura del consentimiento informado de transferencia horizontal, afianzado por la
capacidad del enfermo de eleccin
de mdico y de centro sanitario.
La justicia exigir que el facultativo atienda a todos sus pacientes con
la misma diligencia, competencia
tcnica y seriedad cientfica, evitando caer en discriminaciones o
desprecios derivados de las caractersticas personales del enfermo.
Con todo lo expuesto, ha de destacarse la funcin primordial del Cdigo, no para el paciente, sino para
el propio mdico, quien debiendo
considerarlo como una gua de buena praxis (en su sentido ms amplio)
no debe limitarse a la faceta sancionadora de su inobservancia, valorndolo como un compendio de preceptos lgicos y racionales cuyo
conocimiento le permitir evitar
conflictos laborales con enfermos,
colegas e instituciones, cuya resolucin puede obtenerse mucho antes
de judicializar el caso.
Igualmente, mediante su estudio, el
facultativo adquirir conciencia de
la adecuada utilizacin de su capacidad profesional frente a la desequilibrada relacin con el paciente, quien necesitado de ayuda
acudir al sistema sanitario en inferioridad de condiciones.
Esta nocin le evitar abusar de las
circunstancias, en las cuales el respeto debe prevalecer sobre cualquier
otro tipo de inters distinto del servicio a la humanidad.
Tabla 7
Deberes de los colegiados (Estatutos generales de la OMC. Artculo 43)
a) Cumplir lo dispuesto en los Estatutos generales y particulares y las decisiones de los Colegios Provinciales y del Consejo General, salvo
cuando se trate de acuerdos nulos de pleno derecho, en cuyo caso debern exponer al Colegio, por escrito, los motivos de su actitud.
b) Estar al corriente en el pago de las cuotas colegiales, de los Patronatos y de Previsin Sanitaria Nacional o Mutual Mdica de Catalua y Baleares, en su caso.
c) Llevar como la mxima lealtad las relaciones con el Colegio y con los otros colegiados, comunicando a aqul cualquier vejamen o
atropello a un compaero en el ejercicio profesional de que tengan noticia.
d) Comunicar al Colegio los cargos que ocupen en relacin con su profesin y especialidades que ejerzan con su ttulo correspondiente, a efectos de constancia en sus expedientes personales.
e) Participar igualmente sus cambios de residencia o domicilio.
f) Solicitar del Colegio la debida autorizacin para cualquier anuncio relacionado con sus actividades profesionales, que debe acomodarse a lo que seala el Cdigo Deontolgico, abstenindose de publicarlo sin obtener la debida aprobacin. Igualmente para la
publicacin de noticias o actuaciones mdicas a difundir por cualquier medio, observar las prescripciones del Cdigo Deontolgico.
g) Cumplir cualquier requerimiento que les haga el colegio o el Consejo General, y especficamente prestar apoyo a las Comisiones a
las que fueren incorporados.
h) Tramitar por conducto del Colegio Provincial correspondiente, que le dar curso con su preceptivo informe, toda peticin o reclamacin que hayan de formular al Consejo General.
17
El facultativo, la deontologa y la ley
Tabla 8
Prohibiciones de los colegiados (Estatutos generales de la OMC. Artculo 44)
a) Ofrecer la eficacia garantizada de procedimientos curativos o de medios personales que no hubiesen recibido la consagracin de
entidades cientficas o profesionales mdicos de reconocido prestigio.
b) Tolerar o encubrir a quien sin poseer el ttulo de mdico trate de ejercer la profesin.
c) Emplear frmulas, signos o lenguajes convencionales en sus recetas, as como utilizar stas si llevan impresos nombre de preparados farmacuticos, ttulos de casas productoras o cualquier otra indicacin que pueda servir de anuncio.
d) Ponerse de acuerdo con cualquier otra persona o entidad para lograr fines utilitarios que sean ilcitos o atentatorios a la correccin profesional.
e) Emplear reclutadores de clientes.
f) Vender o administrar a los clientes, utilizando su condicin de mdico, drogas, hierbas medicinales, productos farmacuticos o especialidades propias.
g) Prestarse a que su nombre figure como director facultativo o asesor de centros de curacin, industrias o empresas relacionadas
con la Medicina, que no dirijan o asesoren personalmente o que no se ajusten a las leyes vigentes y al Cdigo Deontolgico.
h) Aceptar remuneraciones o beneficios directos o indirectos en cualquier forma, de las casas de medicamentos, utensilios de cura,
balnearios, sociedades de aguas minerales o medicinales, pticas, etc., en concepto de comisin, como propagandista o como
proveedor de clientes, o por otros motivos que no sean de trabajos encomendados de conformidad con las normas vigentes.
i) Emplear para el tratamiento de sus enfermos medios no controlados cientficamente y simular o fingir la aplicacin de elementos
diagnsticos y teraputicos.
j) Realizar prcticas dicotmicas.
k) Ejercer la profesin en Colegio distinto del de su colegiacin, salvo razones de urgencia o cuando dicho ejercicio quede exclusivamente limitado a prestar asistencia a quienes fueran sus parientes o cuando la permanencia en territorio de otro Colegio sea motivada por actos mdicos con colegiados de dicho territorio que slo exijan una permanencia accidental y transitoria en el punto
donde se realicen.
l) Desviar a los enfermos de las consultas pblicas de cualquier ndole, hacia la consulta particular, con fines interesados.
m) Permitir el uso de su clnica a personas que, aun poseyendo el ttulo de Licenciado o Doctor en Medicina, no hayan sido dados de
alta en el Colegio de Mdicos respectivo.
n) Ejercer la Medicina cuando se evidencien manifiestamente alteraciones orgnicas, psquicas o hbitos txicos que le incapaciten
para dicho ejercicio previo el reconocimiento mdico pertinente.
No podemos obviar los deberes de
los colegiados y las prohibiciones
recogidas en los Estatutos Generales de la Organizacin Mdica
Colegial de 1980 (Real Decreto
1018/1980, de 19 de mayo) (la
reforma de los mismos en virtud del
Real Decreto 757/2006, de 16 de
junio, por el que se aprueban los
Estatutos Generales del Consejo
General de Colegios Oficiales de
Mdicos, no ha supuesto modificado alguna) (tablas 7 y 8).
Responsabilidad
deontolgica
(corporativa
colegial)
Al mdico, en el ejercicio de su profesin, puede exigrsele que responda (que asuma su responsabilidad) de
las consecuencias derivadas de la
inobservancia de los deberes y normas
recogidos en el Cdigo de tica y
Deontologa Mdica, as como del que-
brantamiento de las obligaciones y
prohibiciones establecidas en los Estatutos de los Colegios Profesionales.
La valoracin de esta inobservancia,
constitutiva de toda una gama de faltas disciplinarias corporativas (leves,
menos graves, graves y muy graves)
recogidas en los Estatutos Generales
de la Organizacin Mdica Colegial
de 1980 (Real Decreto 1018/1980,
de 19 de mayo) (la reforma de los
mismos en virtud del Real Decreto
18
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
757/2006, de 16 de junio, por el que
se aprueban los Estatutos Generales del Consejo General de Colegios
Oficiales de Mdicos, no ha supuesto modificado alguna) corresponde
a la Comisin de Deontologa del
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
Colegio Profesional concreto, realizndose su correccin a travs del
procedimiento normativo establecido en aquellos Estatutos, castigndose con sanciones administrativas
que abarcan desde la simple amo-
nestacin hasta la expulsin del
Colegio, pasando por la suspensin
del ejercicio profesional.
En las tablas 9, 10, 11 y 12 se recogen los diferentes comportamientos
Tabla 9
Faltas leves
Conducta (Art. 64.1)
a) El incumplimiento de las normas establecidas sobre documentacin colegial, o que hayan de ser tramitadas por su conducto.
b) La negligencia en comunicar al Colegio las vicisitudes profesionales para su anotacin en el expediente
personal.
c) La desatencin respecto a los requisitos o peticiones de informes solicitados por el Colegio.
Sancin (Art. 65.2)
Las faltas leves sern corregidas con la sancin de amonestacin privada, que ser impuesta por acuerdo
de la Junta Directiva.
Se corregirn por el Presidente del Colegio (Artculo 67).
Tabla 10
Faltas menos graves
Conducta (Art. 64.2)
a) No corresponder a la solicitud de certificacin o informacin en los trminos ticos cuando ello no suponga un peligro para el enfermo.
b) Indicar una competencia o ttulo que no se posea.
c) No someter los contratos al visado de los Colegios respectivos.
d) El abuso manifiesto en la nota de honorarios o que estos sean inferiores a los establecidos como mnimos.
e) La reiteracin de las leves dentro del ao siguiente a la fecha de su correccin.
Sancin (Art. 65.3)
Por la comisin de faltas menos graves se impondr la sancin de apercibimiento por oficio.
Tabla 11
Faltas graves
Conducta (Art. 64.3)
a) La indisciplina deliberadamente rebelde frente a los rganos de gobierno colegiales y, en general, la
falta grave del respeto debido a aqullos.
b) Los actos y omisiones que atenten a la moral, decoro, dignidad, prestigio y honorabilidad de la profesin, o sean contrarios al respeto debido a los colegiados.
c) La infraccin grave del secreto profesional, por culpa o negligencia, con perjuicio para tercero.
d) El incumplimiento de las normas sobre restriccin de estupefacientes y la explotacin de toxicomanas.
e) La emisin de informes o expedicin de certificados con falta a la verdad.
f) La reiteracin de las faltas menos graves durante el ao siguiente a su correccin.
Sancin (Art. 65.4)
La comisin de falta calificada de grave, se sancionar con la suspensin del ejercicio profesional por
tiempo inferior a un ao.
19
El facultativo, la deontologa y la ley
Tabla 12
Faltas muy graves
Conducta (Art. 64.4)
a) Cualquier conducta constitutiva de delito doloso, en materia profesional.
b La violacin dolosa del secreto profesional.
c) El atentado contra la dignidad de las personas con ocasin del ejercicio profesional.
d) La desatencin maliciosa o intencionada de los enfermos.
e) La reiteracin de las faltas graves durante el ao siguiente a su correccin.
Sancin (Art. 65.5)
La comisin de falta calificada como muy grave, se sancionar con suspensin del ejercicio profesional por
tiempo superior a un ao e inferior a dos.
que considerndose vulnerantes de
las obligaciones expuestas en el
Cdigo de tica sern castigadas
segn lo dispuesto en los Estatutos.
Como vemos, todas estas faltas estn
relacionadas con bienes vulnerados
tales como la sociedad, el paciente,
el colegio o la propia dignidad profesional, de manera que el incumplimiento de los deberes de los colegidos recogidos en los Estatutos
(artculo 43), la incursin en alguna de las prohibiciones recogidas en
los mismos (artculo 44) o la desatencin de las normas del Cdigo
Deontolgico que no est especificado en las categoras anteriores
como falta disciplinaria, sern calificados por similitud a los incluidos en
los nmeros 1, 2, 3 y 4 del artculo 64.
La reiteracin en la comisin de faltas muy graves ser castigada con
la sancin de expulsin del Colegio
y llevar anexa la inhabilitacin para
incorporarse a cualquier otro mientras no sea expresamente autorizado por el Consejo General (artculo 65.6).
En el supuesto de faltas muy graves
que afecten al inters general, se
podr dar publicidad en la prensa
colegial (artculo 65.8). Ello como
expresin de la funcin garantista del
Colegio frente al servicio mdico prestado a la comunidad y de la dignidad
del colectivo al que representa, segn
referimos inicialmente.
Las faltas prescriben al ao de su
comisin sin haberse incoado el
expediente correspondiente, salvo
que constituyeran delito, en cuyo
supuesto tendrn el mismo plazo de
prescripcin que ste, si superara el
ao (artculo 66.2).
Si bien determinados sectores estiman ms que discutible el valor que
jurdicamente tiene asignado este
rgano, la propia Constitucin espaola de 1978 en su artculo 36, la
Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre
Colegios Profesionales, el Real Decreto 1018/1980, de 19 de mayo, por
el que se aprueban los Estatutos
Generales de la Organizacin Mdica Colegial y del Consejo General de
Colegios Oficiales de Mdicos y la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional, reconocen la legitimacin
pblica del Cdigo y la potestad sancionadora del Colegio en la jurisdiccin deontolgico (poniendo especial atencin en su funcin social,
pblica y autorreguladora) destacando la sentencia 219/1989, de la
Sala Primera, de 21 de diciembre, en
la que se da legitimidad a la normativa deontolgica, en razn de
la delegacin del Estado en los Colegios para controlar la conducta de
sus colegiados; su interesante redaccin justifica la trascripcin de su
parte ms ilustrativa: las normas de
deontologa profesional no constituyen simples tratados de deberes morales. Muy al contrario, determinan obligaciones de necesario cumplimiento
por los colegiados y responden a las
potestades pblicas que la Ley delega
a favor de los Colegios para ordenar
la actividad profesional, velando por
la tica y la dignidad profesional y
por el respeto debido a los derechos
de los particulares... Tienen tambin significado y contenido jurdico,
en la medida en que constituyen una
forma de lex artis codificada, un elemento de referencia al que los Tribunales pueden y deben acudir cuando se trate de determinar extremos
concretos del alcance del deber de
prestacin a cargo del mdico, constituyendo un conjunto de cnones de
conducta a los que es menester acudir... no puede ningn colegiado
que tiene una relacin especial de
sujecin con su Colegio profesional,
invocar el hecho de que no establecen ningn tipo de deber porque son
simples aspiraciones de comporta-
20
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
miento deseable... En la tradicin
de los propios Colegios profesionales
y en la tradicin de la jurisprudencia del Tribunal Supremo, las trasgresiones de dichos deberes colegiales han sido sancionadas, y en
consecuencia las normas deontolgicas tienen valor de normas legales de obligado cumplimiento para
los colegiados, sin que puedan ser invocadas como un simple marco de
referencia moral.
As, ha quedado reconocida el principio de legalidad y autorregulacin
corporativa de los Colegios junto con
su funcin social pblica, no considerada como una forma encubierta de un tribunal de honor, sino
como el ejercicio legtimo de una
responsabilidad (STC 93/92); destacndose que la adscripcin a un
Colegio profesional determina la
asuncin de unas relaciones de sujecin especial que de algn modo
limitan el ejercicio de otras libertades (STC 286/93).
La funcin de la Comisin de Deontologa del Colegio de Mdicos resulta innegable en cuanto a su funcin
de salvaguarda de los principios
colectivos del facultativo, dependiendo en gran medida de su seriedad y calidad, la reputacin social y
profesional del referido Colegio y,
en definitiva, del grupo profesional al que representa.
El artculo 36.4 del Cdigo de tica
y Deontologa Mdica de 1999 matiza el derecho de confidencialidad del
colegiado respecto de estas cuestiones (La Junta Directiva tiene el
deber de preservar como secreta la
informacin y la documentacin relacionada con las cuestiones deontolgicas de sus colegiados).
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
No debemos confundir esta Comisin con el Comit de tica Asistencial ni con el Comit de tica y
Ensayos Clnicos, dedicndose el primero como grupo interdisciplinar,
a la valoracin de situaciones ticamente conflictivas, elaborando
normas profesionales (no vinculantes) para la institucin o rea a la
que sirve, utilizando un gran nmero de disposiciones ticas y legales,
siendo el segundo el encargado de
establecer unas garantas slidas
(vinculantes) en cuanto al rigor de
la metodologa del estudio (sobre
una base reguladora claramente definida propia de este campo de la
investigacin), ms que a sancionar
su incumplimiento, lo cual podra
ser realizado por la Comisin de
Deontologa del Colegio.
Cdigo Penal
y Medicina
Dentro de nuestro ordenamiento
penal, tanto en el Cdigo Penal como
en la Ley de Enjuiciamiento Criminal y sus sucesivas modificaciones,
la figura del mdico queda recogida de manera directa o indirecta en
diferentes captulos.
La funcin del facultativo como elemento fundamental en el auxilio a
la Administracin de Justicia, y las
conductas penadas por la desatencin del requerimiento recibido a
estos efectos, ser analizado en otro
captulo de este curso, centrndonos ahora en la imputacin al mdico de conductas tipificadas como
delitos o faltas.
Utilizando de nuevo, la estructura
presentada en el Cdigo de tica y
Deontologa Mdica relacionada con
los derechos de los pacientes y usuarios del Sistema Nacional de Salud,
pasamos a exponer las circunstancias
susceptibles de ser castigadas en
esta jurisdiccin, sin menoscabo de
la responsabilidad de otra naturaleza civil, disciplinaria, deontolgica) a la que dieren lugar (tabla 13).
Tabla 13
Derecho vulnerado
Conducta delictuosa
Cdigo Penal
Salud
Omisin del deber de socorro.
Art. 195
Denegacin y abandono de asistencia
sanitaria.
Art. 196
Autonoma
(consentimiento)
Coacciones:
Como delito.
Como falta.
Informacin
(documental)
Falsedades documentales.
Art. 390
Art. 396
Falsificacin de certificados.
Art. 397
Art. 398
Art. 172
Art. 620.2
Infidelidad en la custodia de documentos. Art. 413
Art. 414
Art. 415
Intimidad
Revelacin de secretos.
Art. 199
Art. 417
21
El facultativo, la deontologa y la ley
Derecho a la proteccin
de la salud
Omisin del deber de socorro
Artculo 195
1. Omisin del deber de socorro personal.
El que no socorriere a una persona
que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, ser castigado con la pena de
multa de 3 a 12 meses.
2. Omisin de peticin de auxilio.
En las mismas penas incurrir, el que
impedido de prestar socorro, no
demande con urgencia auxilio ajeno.
Denegacin y abandono
de asistencia sanitaria
Artculo 196
El profesional, que estando obligado a ello, denegare asistencia sanitaria, o abandonare los servicios sanitarios, cuando de la denegacin o
abandono se derive riesgo grave para
la salud de las personas, ser castigado con las penas del artculo precedente en su mitad superior y con la
de inhabilitacin especial para empleo
o cargo pblico, profesin u oficio,
por tiempo de 6 meses a 3 aos.
Anlisis jurisprudencial
El marco sancionador de este ltimo
artculo, considerado como el tipo
agravado de la omisin, en cuanto
a la cualificacin profesional del
sujeto activo del delito, encuentra
su justificacin en la reprochabilidad de este tipo de conductas de
inhibicin o abstencin que atentan contra los derechos fundamen-
tales y los principios deontolgicos ms bsicos en cuanto a sus
deberes asistenciales.
por omisin (dejacin de prestar la
ayuda sanitaria que hubiere podido evitar el resultado fatal).
La denegacin de asistencia sanitaria no trata del deber de genrico socorro requerido por la solidaridad humana, sino de uno ms
especfico exigible al culpable obligado a prestar este servicio por su
condicin de profesional.
En cualquier caso, como delito de
actividad o peligro que evidentemente es, su consumacin es plena
con la simple provocacin del grave riesgo, sin necesidad de alcanzar
el dao.
Clsica resulta la Sentencia del Tribunal Supremo (STS) de 9/12/81 en
la que se estim que cometa un
delito de omisin del deber de socorro un mdico Gineclogo que
encontrndose en servicio de guardia en un hospital, y siendo avisado del inminente parto de una mujer
en su domicilio, se neg a desplazarse hasta el mismo, alegando la
prestacin de la guardia y la poltica del centro que le prohiba abandonar sus instalaciones durante la
misma, no teniendo la precaucin
de solicitar que la paciente fuera
trada al hospital. El mdico fue
condenado tras el fallecimiento del
recin nacido.
Dndose as los dos requisitos exigidos en el tipo, la obligatoriedad
de actuacin y el riesgo grave derivado de su omisin.
En el caso de que este riesgo existiere por la propia naturaleza de la
enfermedad padecida, el hecho de
su perduracin sin intento o predisposicin de auxilio, a su vez genera riesgo, potencindose as la necesidad de castigo.
De ordinario y en funcin del dao
provocado para la salud, la vida y
la integridad fsica, no es de extraar la concurrencia de un delito de
lesiones o de homicidio cometido
Derecho a la autonoma
Coacciones como delito
Artculo 172
El que sin estar legtimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohbe, o
le compeliere a efectuar lo que no
quiere, sea justo o injusto, ser castigado con la pena de prisin de 6
meses a 3 aos, o con multa de 6 a
24 meses, segn la gravedad de la
coaccin y los medios empleados.
Cuando la coaccin ejercida tuviere por objeto impedir el ejercicio de
un derecho fundamental, se le impondrn las penas en su mitad superior,
salvo que el hecho tuviera sealada
ms pena en otro precepto de este
cdigo.
Coacciones como falta
Artculo 620.2
Sern castigados con la pena de
multa de 10 a 20 das:
2. Los que causen a otro una amenaza, coaccin, injuria o vejacin
injusta de carcter leve.
Anlisis jurisprudencial
En verdad, las coacciones son un
tipo penal difcilmente encuadrable
en la prctica clnica reglada, dadas
22
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
las excepciones al derecho de consentimiento previo recogidas en la
legislacin sanitaria, en cuanto a
razones de salud pblica o peligro
grave e inmediato para el propio
paciente. La jurisprudencia del Tribunal Supremo castiga la falta de
informacin necesaria en todo consentimiento (principalmente en lo
tocante a los riesgos), siempre y
cuando como consecuencia de la
asistencia se provoque un dao al
paciente, tal y como se recoge en su
sentencia de 3/10/97: intervencin
quirrgica de hipertrofia de prstata, sin firma de documento de consentimiento, complicada con fallecimiento del enfermo.
Derecho a la informacin
documental
Falsificacin de documento
pblico, oficial o mercantil
Artculo 390
1. Ser castigado con las penas de
prisin de tres a seis aos, multa de
seis a veinticuatro meses e inhabilitacin especial por tiempo de dos a
seis aos, la autoridad o funcionario
pblico que, en el ejercicio de sus funciones, cometa falsedad:
Alterando un documento en alguno de sus elementos o requisitos de carcter esencial.
Simulando un documento en
todo o en parte, de manera que
induzca a error sobre su autenticidad.
Suponiendo en un acto la intervencin de personas que no la
han tenido, o atribuyendo a las
que han intervenido en l decla-
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
raciones o manifestaciones diferentes de las que hubieran hecho.
Faltando a la verdad en la narracin de los hechos.
Artculo 393
El que, a sabiendas de su falsedad,
presentare en juicio o, para perjudicar a otro, hiciere uso de un documento falso de los comprendidos en
el anterior, incurrir en la pena inferior en grado a la sealada a los falsificadores.
Anlisis jurisprudencial
A efectos del Cdigo Penal se considera documento, segn su artculo 26 Todo soporte material que
exprese o incorpore datos, hechos o
narraciones de eficacia probatoria, o
cualquier otro tipo de eficacia jurdica, no debiendo, as, limitarnos al
formato papel sino que se incluiran otros registros como seran los
informticos.
Los documentos pblicos (Cdigo
Civil, artculos 1216 y 1218), son los
autorizados por Notario o empleado
pblico competente, de conformidad con las solemnidades requeridas por la Ley.
Los documentos oficiales proceden
de las Administraciones Pblicas
(Estado, Comunidad Autnoma, Provincia o Municipio), encontrando
entre ellos las recetas mdicas de la
seguridad social, MUFACE, MUGEJU,
ISFAS, o los parte de baja-confirmacin-alta de incapacidad temporal por continencias comunes o profesionales.
Destacamos la STS de 18/11/98: falsedad como consecuencia de haber
solicitado la inclusin de un inter-
no en el programa de metadona
haciendo constar los datos de la analtica de otro interno, solicitud a la
que incorpor una fotocopia de
dicha analtica en la que haba sustituido los datos personales de los
internos.
En relacin con las recetas de medicamentos, tenemos la STS de 20/
03/2001: incorporacin a frmulas
magistrales de productos farmacuticos inexistentes de alto coste; la
de 7/11/2001: incentivo de un laboratorio farmacutico a los mdicos
para incrementar la facturacin de
un determinado medicamento, con
coautora entre el delegado del laboratorio que consignaba los nombres
y el mdico, quien suscriba las recetas; o la de 3/09/2002: falsificacin
de recetas mdicas de la Seguridad
Social.
La condicin de funcionario ha sido
reconocida al mdico destinado en
instituciones pblicas en numerosas
sentencias del Tribunal Supremo,
tales como las de 15/11/73, 15/06/
79 y 7/04/81; igualmente se le ha
considerado Autoridad en las de
6/07/89, 26/04/90 y 22/04/92.
Para la ejecucin del tipo, se exige
que el mdico acte en el ejercicio
de sus funciones, abusando de la
potestad encomendada, incluyendo
el acceso al documento concreto
aprovechando las ventajas de su
condicin.
El dao provocado es irrelevante a
estos efectos, bastando con la falsedad en s misma.
Por ltimo, en cuanto al artculo 393, el trmino en juicio ha de
entenderse en el sentido ms amplio
de procedimiento judicial, es decir
23
El facultativo, la deontologa y la ley
incorporar al trfico jurdico, como
decamos antes, el documento mendaz sabiendo que lo es.
Falsificacin de certificados
Artculo 397
El facultativo que librare certificado falso, ser castigado con multa de
tres a doce meses.
Artculo 398
La autoridad o funcionario pblico
que librare certificacin falsa ser
castigado con la pena de suspensin
de seis meses a dos aos.
Infidelidad en la custodia
de documentos
Artculo 413
La autoridad o funcionario pblico
que, a sabiendas, sustrajere, destruyere, inutilizare u ocultare, total o
parcialmente, documentos cuya custodia le est encomendada por razn
de su cargo, incurrir en las penas de
prisin de uno a cuatro aos, multa
de siete a veinticuatro meses e inhabilitacin especial para empleo o cargo pblico por tiempo de tres a seis
aos.
Artculo 414
1. A la autoridad o funcionario
pblico que, por razn de su cargo,
tenga encomendada la custodia de
documentos respecto de los que la
autoridad competente haya restringido el acceso, y que a sabiendas destruya o inutilice los medios puestos
para impedir ese acceso o consienta
su destruccin o inutilizacin, incurrir en la pena de prisin de seis
meses a un ao o multa de seis a
veinticuatro meses y, en cualquier
caso, inhabilitacin especial para
empleo o cargo pblico por tiempo
de uno a tres aos.
2. El particular que destruyere o
inutilizare los medios a que se refiere el apartado anterior, ser castigado con la pena de multa de seis a
dieciocho meses.
Artculo 415
La autoridad o funcionario pblico
no comprendido en el artculo anterior, que a sabiendas y sin la debida
autorizacin accediere o permitiere
acceder a documentos secretos cuya
custodia le est confiada por razn
de su cargo, incurrir en la pena de
multa de 6 a 12 meses, e inhabilitacin especial para empleo o cargo
pblico por tiempo de 1 a 3 aos.
Anlisis jurisprudencial
Se combinan necesariamente el derecho a la intimidad y la consignacin
por escrito o en otro soporte de la
informacin obtenida a consecuencia de la prestacin asistencial, sobre
la cual tambin habr de asegurarse el cumplimiento de este deber de
secreto.
La Sentencia del Tribunal Supremo
de 27/01/97, condena a un hospital a indemnizar a un paciente con
5.000.000 de pesetas por dao moral
por la revelacin de datos privados
de la historia, quien siendo ingresado para someterse a una intervencin quirrgica, inform al personal
facultativo que padeca el sndrome
de inmunodeficiencia adquirida, sfilis y hepatitis B, desapareciendo
la historia clnica de la secretara,
accediendo a ella terceras personas
desconocidas que, queriendo chantajearle, remitieron comunicaciones
annimas al paciente y al director del
establecimiento docente en el que
estudian sus hijos revelando aspectos esenciales del historial.
La condena se fundament en los
daos y perjuicios experimentados
por el actor como consecuencia de la
falta de atencin y cuidado en la
guarda y custodia por los empleados del centro hospitalario demandado de su historia clnica....
Derecho a la intimidad
Revelacin de secretos
Artculo 199
1. El que revelare secretos ajenos,
de los que tenga conocimiento por
razn de su oficio o de sus relaciones
laborales, ser castigado con la pena
de prisin de 1 a 3 aos y multa de
6 a 12 meses.
2. El profesional que con incumplimiento de su obligacin de sigilo
o reserva, divulgue los secretos de
otra persona, ser castigado con la
pena de prisin de 1 a 4 aos, multa de 12 a 24 meses e inhabilitacin
especial para dicha profesin por
tiempo de 2 a 6 aos.
Anlisis jurisprudencial
Destaca la Sentencia del Tribunal
Supremo 574/2001, de 4 de abril en
la que se condena a una mdico residente, quien siendo requerida para
prestar sus servicios profesionales
de asistencia neurolgica a una persona a la que conoca por proceder
ambas de la misma localidad, al
acceder a su historial clnico advirti como antecedente quirrgico la
existencia de dos interrupciones
legales del embarazo, circunstancia
24
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
sta que fue manifestada a su madre,
la que posteriormente en aquella
localidad comn lo comunic a un
familiar de la paciente.
Artculo 417
1. La autoridad o funcionario pblico que revelare secretos o informaciones de los que tenga conocimiento por razn de su cargo u oficio, y
que no deban ser divulgados, incurrir en la pena de multa de 12 a 18
meses e inhabilitacin especial para
empleo o cargo pblico por tiempo
de 1 a 3 aos.
Si de la revelacin a que se refiere
el prrafo anterior, resultare grave
dao para la causa pblica o para tercero, la pena ser de prisin de 1 a
3 aos, e inhabilitacin especial para
empleo o cargo pblico por tiempo
de 3 a 5 aos.
2. Si se tratara de secretos de un
particular, las penas sern las de prisin de 2 a 4 aos, multa de 12 a
18 meses y suspensin de empleo o
cargo pblico por tiempo de 1 a 3
aos.
Mencin especfica merece el tema
del intrusismo profesional, tambin
tratado en la Norma Deontolgica,
y tipificado en el artculo 403 del
Cdigo Penal:
El que ejerciere actos propios de una
profesin sin poseer el correspondiente ttulo acadmico expedido o
reconocido en Espaa de acuerdo con
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
la legislacin vigente, incurrir en
la pena de multa de seis a doce
meses. Si la actividad profesional
desarrollada exigiere un ttulo oficial
que acredite la capacitacin necesaria y habilite legalmente para su
ejercicio, y no se estuviere en posesin de dicho ttulo, se impondr la
pena de multa de tres a cinco meses.
Si el culpable, adems, se atribuyese pblicamente la cualidad de profesional amparada por el ttulo referido, se le impondr la pena de
prisin de seis meses a dos aos.
La consumacin del delito exige la
realizacin de actividades profesionales propias de la usurpada, encontrando en la casustica conductas de
todo tipo: un mdico no especialista no puede dedicarse de manera continua al diagnstico y tratamiento de enfermedades incluidos
en el cuadro de especialidades
mdicas (13/06/90); realizar actos
propios de la condicin de psiclogo cuando slo se posee un diploma de asistencia a unos cursos oficialmente no reconocidos (STS 15/
10/92); protsico dental con ttulo de cirujano dentista obtenido en
una universidad hispanoamericana,
no homologado (STS 29/09/99).
En el caso de recin licenciados no
se estima este delito (STS 4/03/88:
cuando se han cursado estudios y se
han superado los exmenes y las
pruebas, necesarios todos ellos para
la obtencin de ttulo que habilite
para la realizacin de actos propios
de una determinada profesin, no se
perpetra la infraccin estudiada,
aunque se ejerzan dichos actos antes
de la expedicin y la obtencin del
mentado ttulo, al que se tiene derecho siquiera falte la materialidad de
dicha expedicin), habindose pronunciado la jurisprudencia del alto
Tribunal en el mismo sentido en el
supuesto del Mdico Interno Residente aunque realice actividades
propias de la especialidad, dado que
las mismas tienen lugar bajo la
supervisin de su tutor.
Conclusiones
Habiendo quedado expuestas las ntimas relaciones entre la Deontologa
Mdica y el Derecho Penal, e independientemente de las penas que
pudieren imponerse ante determinadas conductas que atentan contra las
ms bsicas normas ticas, no debemos olvidar que es este aspecto uno
de los elementos fundamentales de
la tan nombrada relacin mdicopaciente, como presupuesto constitutivo del ambiente moral cuyo respeto y observancia permitirn al
facultativo evitar las conductas delictuosas referentes a los derechos del
enfermo.
Las buenas costumbres, son bienes
que jams fallan[...] la educacin
adecuadamente dirigida es un socorro poderoso de la virtud.
Eurpides.
25
El facultativo, la deontologa y la ley
BIBLIOGRAFA
RECOMENDADA
1. Cdigo de tica y Deontologa Mdica (Comisin Central de Deontologa, Derecho Mdico y Visado de la Organizacin Medica Colegial) (10-IX-99) (Revisado a 18 de febrero de 2003).
2. Orden del Ministerio de Sanidad y Consumo 1198/2005, de 3 de marzo, por la que se aprueba y publica el programa
formativo de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (BOE 3 de mayo de 2005).
3. Real Decreto 1030/2006 de 15 de septiembre, por el que se establece la cartera de servicios comunes del SNS (BOE
16 de septiembre de 2006).
4. Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenacin de las profesiones sanitarias (BOE de 22 de noviembre de 2003).
5. Gracia, Diego. La deliberacin moral: el mtodo de la tica clnica. Med Clin (Barc) 2001; 117: 18-23.
6. Real Decreto 1018/1980, de 19 de mayo, por el que se aprueban los Estatutos Generales de la Organizacin Mdica
Colegial y del Consejo General de Colegios Oficiales de Mdicos.
7. Real Decreto 757/2006, de 16 de junio, por el que se aprueban los Estatutos Generales del Consejo General de Colegios Oficiales de Mdicos (BOE de 17 de junio de 2006).
8. Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales.
9. Constitucin espaola. 1978. Tecnos. 7. edicin. 1995.
10. Cdigo Penal (Ley Orgnica 10/1995, de 23 de noviembre) (Ley Orgnica 15/2003, de 25 de noviembre). Colex. 10. edicin. Julio 2005.
27
El facultativo, la deontologa y la ley
Auxilio mdico asistencial
a la Administracin
de Justicia
Introduccin
En palabras del Magistrado de la
Audiencia Nacional Baltasar Garzn,
existe un gran paralelismo entre la
profesin de Juez, que cuida de la
salud legal de las personas, como responsable y garante de los derechos
fundamentales de los ciudadanos e
institucin que debe combatir las
lacras que afectan al cuerpo social
en general, y la profesin de Mdico,
que debe cuidar el cuerpo y la mente de los pacientes, no resultando
en absoluto extrao, infrecuente o
desacostumbrado que el primero
requiera la ayuda del segundo en la
misin encomendada segn las particularidades de lo expuesto.
Partiendo de lo complicado y delicado que siempre resulta el tratamiento jurdico de casos relacionados de manera directa o indirecta con
la Medicina, el Juzgador buscar el
asesoramiento de quien en virtud de
su especial formacin (conocimientos cientficos, artsticos, tcnicos o
prcticos) pueda ilustrarle sobre
aquellos aspectos que desconoce y
que resultan relevantes en el asunto a tratar hacindose necesaria la
adquisicin de certeza sobre ellos,
siendo generalmente el mdico forense el designado a estos efectos en su
condicin de funcionario al servicio
de la Administracin de Justicia,
teniendo a su cargo, entre otras
misiones, la evacuacin de informes
y dictmenes que le sean solicitados
a travs de los Institutos de Medici-
na Legal por los Juzgados, Tribunales, Fiscalas, oficinas del Registro Civil y otros rganos de la Administracin de Justicia, as como la
asistencia tcnica que le sea requerida por los mismos en las materias
de su disciplina profesional y con
sujecin a lo establecido en las leyes
procesales.
(Real Decreto 296/1996, de 27 de
febrero, por el que se aprueba el
Reglamento Orgnico del Cuerpo de
Mdicos Forenses. Artculo 3).
A pesar de esta disponibilidad de
peritos forenses, en la sistemtica
diaria de los Juzgados, existen
determinados sucesos con consecuencias dainas sobre la salud,
integridad fsica y psquica o incluso la vida del ser humano (que
requerirn la intervencin judicial
en cuanto a su repercusin jurdica,
determinacin de la responsabilidad
del autor e imposicin de la medida penal o civil que fuere aplicable),
en los cuales el inicial conocedor de
aqullos es efectivamente el mdico asistencial, quien al atender a
la vctima, antes incluso de que
interponga la denuncia correspondiente, se constituir en el comunicador del evento lesivo al Juzgado de guardia, a travs de la
documentacin mdica que le fuere remitida directa o indirectamente a travs del paciente o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado (supuesto de los denominados juicios rpidos) que efectiva-
mente deber emitirse en cumplimiento de este especial derecho del
paciente (y requisito indispensable
de todo acto mdico) segn lo dispuesto en la Ley 41/2002, de 14 de
noviembre, Bsica Reguladora de la
Autonoma del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia
de Informacin y Documentacin
Clnica. Los aspectos propios de los
documentos mdico-legales sern
objeto de estudio en los temas correspondientes.
Como se comprender fcilmente, es
de nuevo la Atencin Primaria el
mbito donde ms frecuentemente
se suscitan estas situaciones.
No termina aqu el catlogo de casos
en los que el facultativo del centro
mdico puede ser requerido para
prestar sus servicios profesionales a
la Administracin de Justicia, abarcando aspectos tan desconocidos a
priori como la atencin a detenidos en dependencias no judiciales
(comisaras) o la realizacin de estudios necrpsicos en situaciones realmente excepcionales. Trataremos la
sistemtica de decisin en los captulos siguientes.
Si bien estas actuaciones deben ser
consideradas como una de las principales ayudas a la Administracin
de Justicia, debiendo reconocerse
convenientemente esta misin fundamental de los mdicos, no podemos olvidar que la prestacin de
colaboracin a los jueces en el curso de un procedimiento, es un deber
recogido en el artculo 118 de nuestra Constitucin, alcanzando as la
ms alta cualificacin jurdica, todo
ello bajo la perspectiva de la necesaria comunicacin entre ambas
Administraciones, que debe ser
28
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
fomentada y facilitada por quienes
prestamos nuestros servicios en
estos dos campos tan diferentes y
a la vez tan cercanos.
Actuacin
del mdico
como denunciante,
testigo o perito
En las circunstancias referidas, el
mdico asistir (auxiliar) al Juzgado, como consecuencia de la relacin establecida previamente con
la vctima a consecuencia del hecho
violento, bien como denunciante o
bien como testigo o, sin haber conocido con anterioridad al paciente, por
haber sido designado como perito.
a) A efectos judiciales, el denunciante, es la persona que comunica, de manera verbal o escrita, a la autoridad pertinente un
hecho punible del cual ha tenido conocimiento, aunque no lo
haya presenciado personalmente o no le haya causado perjuicio, no interviniendo, por lo tanto, en el ulterior procedimiento
judicial.
Es el artculo 262 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal el que
establece este deber de comunicacin, siendo el 355 el referido
especficamente a los mdicos.
Artculo 262: aqullos que
por razn de su cargo, profesin u oficio, tuvieren noticia
de algn delito pblico, estarn obligados a denunciarlo
inmediatamente al Ministerio
Fiscal, Tribunal competente,
Juez de Instruccin y, en su
defecto al municipal o funcio-
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
nario de polica ms prximo
al sitio, si se tratar de un delito flagrante.
Artculo 355: si el hecho criminal que motivare la formacin de una causa cualquiera,
consistiere en lesiones, los
mdicos que asistieren al herido estn obligados a dar parte de su estado y su adelanto
en los perodos que se les sealen, e inmediatamente que
ocurra cualquier novedad que
merezca ser puesta en conocimiento del Juez instructor.
El parte en cuestin no es otro
que el parte judicial de lesiones, que trataremos en su tema
correspondiente, como documento mdico legal complementario de la asistencia mdica prestada, destacando ahora
nicamente la omisin del deber
de perseguir delitos tipificado en
el artculo 408 del Cdigo Penal:
la autoridad o funcionario que,
faltando a la obligacin de su cargo, dejare intencionadamente de
promover la persecucin de los
delitos de que tenga noticia o de
sus responsables, incurrir en la
pena de inhabilitacin especial
para empleo o cargo pblico por
tiempo de seis meses a dos aos.
b) En el mbito legal, el testigo,
a diferencia de la concepcin
habitualmente aceptada desde
una perspectiva general y abstracta, no es la persona que ha
presenciado por s mismo un
hecho enjuiciable, sino simplemente la que da testimonio de
una cosa o la atestigua, es decir,
la que declara ante la Justicia.
En el campo de la Sanidad, el
mdico es testigo de la asistencia que ha realizado a la vctima del suceso violento que
requiere la intervencin del Juzgado, testificando sobre la relacin diagnstica-teraputica
establecida y sobre la prestacin
efectuada.
Se trata, por lo tanto, de un testigo cualificado cuya actuacin
ante el Tribunal, siendo preguntado sobre los aspectos tcnicos
de su actuacin, presenta lmites difusos con la pericial.
La citacin para acudir al Juzgado como testigo puede realizarse en dos momentos procedimentales distintos; durante la
instruccin (investigacin del
delito; fase preparatoria) o en el
momento de celebrarse el juicio oral (fase decisoria), siendo
ste el supuesto ms habitual,
tras haber redactado un parte o
informe como consecuencia del
servicio mdico realizado, cuya
ratificacin, ampliacin y/o
explicacin se considera necesaria.
c) Se adquiere la condicin de perito, experto en una disciplina
cuya aplicacin al caso de que se
trate resulta indispensable en su
correcta resolucin a efectos
legales, cuando sin haber establecido esta relacin asistencial
con el paciente, se le solicite por
el Juzgado la evacuacin de un
dictamen sobre los extremos del
procedimiento cuya especial
naturaleza as lo requiera.
No debe confundirse esta funcin con la solicitud recibida para
emitir un informe de ampliacin
29
El facultativo, la deontologa y la ley
respecto del redactado previamente con ocasin de una asistencia realizada, quedando su
evacuacin encuadrada dentro
del derecho del paciente a la
informacin escrita a pesar de lo
particular de su peticin de origen (judicial).
Centrndonos en la jurisdiccin
penal que, como ya hemos explicado, es la que ms frecuentemente
determina la colaboracin del mdico de Atencin Primaria en Juzgados y Tribunales, las principales
caractersticas del testigo y del perito son las relativas a los aspectos de
su nombramiento (citacin-designacin), obligacin de asistencia,
posibilidad de abstencin (causas
de recusacin), deber de secreto profesional y abono de gastos-honorarios, segn la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim.) (tabla 1).
y averiguacin del delito y del delincuente (LECrim. Artculo 421).
En un intento de no provocar inconvenientes laborales al testigo, derivados de su desplazamiento hasta
el Juzgado, si se diera el caso de que
ejerciera funciones pblicas, se dar
aviso, al mismo tiempo que se practica la citacin, al superior inmediato para que le nombre sustituto
durante su ausencia, si lo exigiese
el inters o la seguridad pblica
(LECrim. Artculo 425).
Sin olvidar lgicamente la concepcin deontolgica de estas especiales condiciones profesionales, considerada en el captulo siguiente.
Es el artculo 175 de la misma Ley el
que nos indica el modelo utilizado
por los Juzgados en sus citaciones,
destacando del mismo la advertencia contenida en relacin al incumplimiento del ordenado, en cuanto
a la multa impuesta ante la no concurrencia al primer llamamiento, y
en cuanto a ser procesado como reo
de un delito de denegacin de auxilio en el segundo requerimiento
(Cdigo Penal. Ttulo XIX. Delitos
contra la Administracin Pblica.
Captulo III. De la desobediencia y
denegacin de auxilio).
La citacin del mdico como testigo se realizar cuando el Juez de
Instruccin le haga concurrir a su
presencia, en virtud de poseer datos
convenientes para la comprobacin
El nombramiento del perito estar
indicado cuando para conocer o
apreciar algn hecho o circunstancia importante del caso fuesen necesarios o convenientes conocimien-
Tabla 1
LECrim
Testigo
Perito
Nombramiento
Citacin: 421, 425, 175 Nombramiento: 456, 460, 461, 475
Titulacin: 457, 458
Medios: 485
Deber de asistencia
410, 416, 420
462, 463
Abstencin (recusacin)
Dispensacin: 416
468
Deber de secreto
416, 417.2, 445
Gastos (honorarios)
722
465
tos cientficos o artsticos (LECrim.
Artculo 456), realizndose mediante oficio escrito remitido por correo
(LECrim. Artculo 460), si bien si se
tratar de una necesidad urgente
podr hacerse el llamamiento verbalmente de orden del Juez (LECrim.
Artculo 461). En cualquiera de los
dos casos, se indicar clara y determinadamente el objeto de su informe (LECrim. Artculo 475).
El requerimiento puede proceder
bien de la Autoridad judicial bien del
Ministerio Fiscal (Ley Orgnica
6/1985 de 1 de julio, del Poder Judicial, artculo 507) (Ley de Enjuiciamiento Criminal, artculos 346, 348,
456 y 458) (Reglamento Orgnico
del Cuerpo Nacional de Mdicos
Forenses, artculo 30.2).
Los peritos pueden ser o no titulares, segn tengan ttulo oficial de
una ciencia o arte cuyo ejercicio est
reglamentado por la Administracin,
o bien careciendo de ttulo oficial,
posean, sin embargo, conocimientos
o prcticas especiales en alguna
ciencia o arte (LECrim. Artculo 457),
teniendo preferencia los primeros
frente a los segundos en cuanto a su
designacin judicial (LECrim. Artculo 458).
El Juez facilitar a los peritos los
medios materiales necesarios para
practicar la diligencia que les encomiende (LECrim. Artculo 485).
El deber de actuar como testigo,
afectar a todos quienes residan en
el territorio espaol, tanto nacionales como extranjeros, que no estn
impedidos (LECrim. Artculo 410);
pronuncindose en el mismo sentido la Constitucin espaola en su
artculo 118: es obligado cumplir
las sentencias y dems resoluciones
30
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
firmes de los Jueces y Tribunales, as
como prestar la colaboracin requerida por stos en el curso del proceso y en la ejecucin de lo resuelto.
Quedan nicamente dispensados de
la obligacin de declarar los parientes del procesado y su abogado
(LECrim. Artculo 416), no pudiendo tampoco ser obligados a testificar los eclesisticos sobre hechos
que les fueran revelados en el ejercicio de las funciones de su ministerio, ni los funcionarios pblicos
civiles y militares de cualquier clase que sean, cuando no pudieren
hacerlo sin violar el secreto que por
razn de sus cargos estuvieren obligados a guardar (LECrim. Artculo 417), circunstancia que de entrada no sera aplicable al mdico, dado
que su condicin de testigo la ha
adquirido por la denuncia de un delito, segn lo ya explicado, no entrando este tipo de hechos dentro del
derecho de confidencialidad del
paciente.
En cualquier caso, si la declaracin
solicitada abarcara otros datos sanitarios que excedieran del contenido
del parte de lesiones y que fueran
considerados objeto de secreto,
pudiere resultar indicado solicitar al
Juez la dispensa especfica de esta
obligacin de sigilo antes de contestar a las preguntas realizadas.
En este sentido debe tenerse en
cuenta que no se consignarn en
autos las manifestaciones de los testigos que el Juez estimase manifiestamente inconducentes para la
comprobacin de los hechos objeto de estudio (LECrim. Artculo 445),
lo cual junto con la austeridad en la
respuesta solucionara el problema
moral planteado.
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
El artculo 420 nos indica las consecuencias de incumplir con este
mandato judicial, de manera que el
que no concurriere al primer llamamiento judicial o se resistiere a
declarar lo que supiere acerca de lo
que le fuera preguntado, incurrir
en multa, y si persistiere en su resistencia ser conducido en el primer
caso a la presencia del Juez y procesado por un delito de denegacin
de auxilio, y en el segundo caso ser
tambin procesado por el de desobediencia grave a la Autoridad. Como
vemos, las consecuencias de una
rebelda muchas veces no del todo
justificada pueden ser mucho ms
desagradables que el hecho de acudir al juicio y someterse a las cuestiones planteadas por los Jueces,
Fiscales y Abogados.
En cuanto a la misin como perito,
nadie podr negarse a acudir al llamamiento del Juez para desempear este servicio si no est legtimamente impedido, en cuyo caso,
deber ponerlo en conocimiento de
aqul en el acto de recibir nombramiento, para que se provea lo que
haya lugar (LECrim. Artculo 462).
Si se desatendiera este requerimiento, sin causa justificada, o bien
si el mdico se negase a evacuar el
informe interesado, se incurrir en
las responsabilidades sealadas para
testigos en el artculo 420 (LECrim.
Artculo 463).
El facultativo designado debe conocer que no podr prestar informe
pericial si l mismo estuviese incluido en alguno de los supuestos
del artculo 416 en relacin a las
personas que no estn obligadas
a declarar como testigos (LECrim
Artculo 464). Esto resulta lgico
teniendo en cuenta que es la impar-
cialidad en el dictamen una de las
bases de esta prueba.
Buscando igualmente garantizar la
objetividad, se consideran como
causas de recusacin de los peritos:
el parentesco de consanguinidad
o afinidad dentro del cuarto grado
con el querellante o con el reo, el
inters directo o indirecto en la
causa o en otra semejante y la
amistad o enemistad manifiesta
(LECrim. Artculo 468).
Ser castigado con pena de multa,
a no ser que el hecho diere lugar a
responsabilidad criminal, el supuesto de que el perito emita su informe, hallndose comprendido en
alguno de los casos del artculo 464,
sin poner antes esta circunstancia
en conocimiento del Juez que le
hubiese nombrado.
Bajo la ptica deontolgica, no se
considera compatible peritar a un
paciente a quien se ha atendido clnicamente, no confundindolo con
la ampliacin de dictmenes diagnsticos y teraputicos ya emitidos,
segn hemos indicado anteriormente.
El deber de secreto no se plantea
en las periciales en virtud de su especial funcin de ilustrar al Juzgador,
circunstancia sta de la que debe
informarse al sujeto de estudio,
quien podr limitar los datos aportados como estime oportuno, debiendo recprocamente ceirse el
mdico a informar sobre lo solicitado por el Juzgado, con la excepcin
hecha al conocimiento durante el
estudio de la comisin de un delito
por el paciente, en cumplimiento del
deber general de denunciar este tipo
de sucesos, sin que el facultativo
quede eximido por razn de secreto
31
El facultativo, la deontologa y la ley
profesional (Cdigo de tica y Deontologa Mdica de 1999. Artculo
41.2: El mdico perito debe comunicar previamente al interesado el
ttulo en virtud del cual acta, la
misin que le ha sido encargada y por
quin. Si el paciente se negara a ser
examinado, el mdico renunciar a
hacerlo y se limitar a poner tal extremo en conocimiento del mandante).
Para concluir este aspecto, en relacin al incumplimiento de los deberes de acudir a juicio, bien como testigo, bien como perito, recogemos
el artculo 463.1 del Cdigo Penal
en cuanto al delito de obstruccin
a la justicia: el que, citado en legal
forma, dejare voluntariamente de
comparecer, sin justa causa, ante un
Juzgado o Tribunal en proceso criminal con reo en prisin provisional, provocando la suspensin del juicio oral, ser castigado con la pena
de arresto de doce a dieciocho fines
de semana y multa de seis a nueve
meses. En la pena de multa de seis
a nueve meses incurrir el que,
habiendo sido advertido lo hiciere por
segunda vez en causa criminal sin reo
en prisin, haya provocado o no la
suspensin.
La indemnizacin al testigo por los
gastos de viaje y salario perdido con
motivo de su comparecencia a declarar, es un derecho recogido en el
artculo 722 de la LECrim.
En la misma lnea doctrinal, los que
acten como peritos prestando
informe en virtud de orden judicial
tendrn derecho a reclamar los
honorarios e indemnizaciones que
sean justos, si no tuvieren, en concepto de tales peritos, retribucin
fija satisfecha por el Estado, por
la Provincia o por el Municipio
(LECrim. Artculo 465). En este
aspecto hemos de destacar de nuevo la peticin de informes complementarios a los ya emitidos al haber
atendido al paciente, los cuales no
daran lugar a compensacin econmica alguna en virtud de ser la
expresin material del cumplimiento de un derecho del paciente (consignacin por escrito de su informacin asistencial). Recordemos en
el mismo sentido el artculo 11 del
Cdigo de tica y Deontologa Mdica de 1999: 1. Es derecho del
paciente obtener un certificado
mdico o informe realizado por el
mdico que le ha atendido, relativo
a su estado de salud o enfermedad
o sobre la asistencia prestada. Su
contenido ser autntico y veraz y
ser entregado nicamente al
paciente o a la persona por l autorizada. 2. El mdico certificar slo
a peticin del paciente, de su representante legalmente autorizado o
por imperativo legal. Especificar qu
datos y observaciones ha hecho por
s mismo y cules ha conocido por
referencia.
Si del contenido del dictamen pudiera derivarse algn perjuicio para el
paciente, el mdico deber advertrselo.
Aspectos
deontolgicos
del auxilio mdico
legal
Una de las cuestiones fundamentales en cuanto al actuar del mdico
como denunciante, testigo o perito,
es entender la repercusin de su dictamen profesional sobre la senten-
cia judicial para cuyo dictado se ha
evacuado.
A pesar de que la legislacin slo
hace referencia a la prueba pericial
en cuanto a su carcter no vinculante y libre apreciacin por Jueces y Tribunales segn las reglas de
la sana crtica, sin estar obligados a
sujetarse al dictamen de los peritos (LECrim. Artculo 632), lo cual es
del todo lgico, dado que de otra
manera seran los expertos quienes
juzgaran y no los profesionales de
la Judicatura, las premisas y condiciones que exponemos a continuacin sern aplicables tambin
a la figura del testigo y a la del
mdico redactor de un parte, informe o certificado.
Decir nicamente que el concepto
de sana crtica no est perfectamente perfilado, debiendo acudir a
diferentes sentencias del Tribunal
Supremo para comprender los lmites de su extensin (STS 4/03/94:
las reglas de la sana crtica es decir
de la lgica interpretativa y el comn
sentir de las gentes..., las normas
de convivencia diaria...), exigindose que el Juzgador motive su decisin de no aceptar el resultado del
peritaje, expresando en la sentencia los motivos por los que rechaza
la peritacin o estima preferente
otras pruebas.
Clsicamente, las condiciones indispensables del mdico informante
(concepto que englobara los tres
mencionados), con independencia
de la formacin terica y/o prctica exigida, han sido las virtudes
(caractersticas morales) propias
del sujeto ecunime e imparcial,
representadas por la objetividad y
la prudencia, revestidas del concre-
32
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
to sentido jurdico que exige su
actuacin ante un Tribunal de Justicia.
nin, principalmente en quien carece de formacin especial para contrastar los datos aportados.
El facultativo objetivo, fundamentar su estudio y dictamen final en
hechos verificados cientficamente,
evitando cualquier tipo de prejuicio,
elucubracin a priori o ideas a favor
o en contra del suceso enjuiciado y
respecto del paciente, supeditndose a lo que puede comprobarse con
fiabilidad, siendo realista, dando a
cada hecho su verdadero y justo valor
y significacin, no aportando opiniones personales sesgadas, sino un
criterio cientfico, no una simple
opinin.
Segn estos criterios, determinadas
condiciones del mdico, no siempre
independientes de intereses de distinta ndole, le convertirn cuanto
menos en no recomendable para
estas funciones de auxilio judicial.
Simonn, autor clsico en el mbito Forense, las resume en una frase
que no podemos permitirnos no
incluir en este captulo, a pesar de
lo repetido de su mencin: las taras
incompatibles con la misin del perito estn representadas por la deshonestidad que envilece y degrada,
la ignorancia que hace no dudar de
nada y el orgullo que ciega.
La prudencia se traducir en la
adquisicin de humildad intelectiva en cuanto a conocer las limitaciones propias respecto de lo interesado por el Juzgado; tal y como
apunta Brouardel la calidad ms
excelsa del perito no es la vastedad
de sus conocimientos, sino la exacta nocin y lmite entre lo que conoce con fundamento y lo que ignora.
La humilde manifestacin de esta
ignorancia es una de las estrategias
ms efectivas para alcanzar el convencimiento del foro en cuanto a
transmitirle la integridad profesional que debe caracterizar al mdico, no solo en este campo, sino en
toda su actividad de servicio.
El espritu jurdico permite conocer
y comprender el objetivo de la actividad informante en s misma y las
consecuencias de sus conclusiones
(el verdadero alcance de la misin
mdico legal), las cuales a pesar de
ser sometidas al tamiz interpretativo del Juzgador, tendrn una
repercusin innegable en la creacin
de una determinada corriente de opi-
Finalizaremos recordando que las
obligaciones ticas recogidas en
nuestro Cdigo de Deontologa
Mdica tambin son de total y completa aplicacin a esta actividad
sanitaria, destacando adems el artculo 22 en cuanto que no son ticas las prcticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base
cientfica y los procedimientos ilusorios.
Requerimientos
especiales de
la Administracin
de Justicia
Resumiendo lo expuesto hasta el
momento, las actuaciones ms habituales del mdico ante un Tribunal,
son la emisin de un parte de lesiones o informe de asistencia urgente por un suceso violento de naturaleza antijurdica (denunciante), su
comparecencia en el Juzgado para
ratificarse o ampliar lo expuesto en
este documento mdico legal (testigo) o bien su designacin para realizar un estudio mdico concreto de
naturaleza no asistencial (perito).
Como ya adelantamos, son ms los
supuestos en los que el facultativo
puede contactar con el mbito judicial en su condicin de auxiliar, y as
podramos hacer referencia a la atencin a detenidos, a la recogida de
muestras con fines analticos toxicolgicos y a la cada vez ms excepcional sustitucin del mdico forense o colaboracin con el mismo.
a) La asistencia a quien se encuentre detenido por las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad del Estado, es un derecho de la persona
en tal situacin, que puede ser
ejercitado por el mismo en dos
momentos distintos, bien durante su estancia en dependencias
policiales, o bien una vez ha sido
puesto a disposicin judicial
encontrndose en las instalaciones del Juzgado tras haber finalizado con la investigacin de
aqullos.
En el primer supuesto, la solicitud del sujeto en cuestin de
ser reconocido por un mdico,
ha de ser entendida como una
peticin de asistencia sanitaria
de naturaleza diagnstica y teraputica urgente (con mayor o
menor entidad en cuanto al
motivo real de consulta). Las circunstancias que dan lugar habitualmente a esta situacin, son
la presencia de cuadros de intoxicacin o de sndromes de abstinencia a sustancias y el padecimiento de lesiones (por lo
general imputadas a los referidos Cuerpos y Fuerzas de Segu-
33
El facultativo, la deontologa y la ley
ridad del Estado y frecuentemente autoinflingidas).
Este mismo criterio sera aplicable incluso a las peticiones de
certificacin de no presentar
lesiones, en cuanto que la verificacin de este aspecto requiere necesariamente una exploracin del detenido, una prestacin
diagnstica que resulta negativa en cuanto a la inexistencia de
cuadro lesivo alguno. Todo ello
conjuntamente con el derecho
que tiene todo usuario del Sistema Nacional de Salud de obtener informes y certificados acreditativos de su estado de salud,
lo cual debe considerarse a pesar
de las particularidades del caso
concreto.
Recalcamos de nuevo la necesaria constancia escrita de la atencin clnica dispensada, no slo
como exigencia del paciente,
sino como derecho del mdico
para justificar su actuacin donde fuere necesario, siendo especialmente cauto en relacin al
tema de la simulacin y disimulacin de lesiones.
Es en este momento cuando no
resulta desacostumbrado que el
mdico de Atencin Primaria sea
requerido al efecto indicado, solicitando su presencia en la Comisara o Cuartel de la Guardia Civil
donde est el paciente (usuario
detenido) o trasladando al mismo al Centro de Salud o Servicio de Urgencias ms prximo.
Las medidas de seguridad han de
extremarse en cualquier caso.
El artculo 520.2.f, de la LECrim.
recoge claramente el derecho
de toda persona detenida o pre-
sa, a ser reconocido por el mdico forense o su sustituto legal,
y, en su defecto, por el de la institucin en que se encuentre, o
por cualquier otro dependiente
del Estado o de otras Administraciones Pblicas, sin que la
denominada ley de juicios rpidos haya introducido modificaciones a este respecto (Ley
38/2002, de 24 de octubre, de
reforma parcial de la LECrim.,
sobre procedimiento para el
enjuiciamiento rpido e inmediato de determinados delitos
y faltas, y de modificacin del
procedimiento abreviado).
b) En nuestros das, la seguridad en
el trfico rodado es una de las
mayores preocupaciones de las
Autoridades, habindose instaurado un sistema de penalizacin
de la conduccin de vehculos a
motor bajo la influencia de bebidas alcohlicas, drogas txicas y
estupefacientes que requiere su
determinacin cualitativa y
cuantitativa en aire espirado
y en sangre, habindosele reservado al personal sanitario la
toma de la segunda de estas
muestras, pudiendo darse, as,
el caso de que el mdico fuere
requerido a estos fines.
Con el fin de fomentar y afianzar
la necesaria comunicacin entre
Medicina Asistencial y Medicina
Legal, ante cualquier duda o
complejidad tcnica de valoracin, no debe dudarse la puesta
en conocimiento del Juzgado de
guardia.
La referida Ley de juicios rpidos que acabamos de mencionar, especifica en su artculo
796.7. que la la prctica de los
controles de alcoholemia se ajustar a lo establecido en la legislacin de seguridad vial. No obstante, cuando se practicare
anlisis de sangre u otro anlogo, se requerir al personal sanitario que lo realice para que remita el resultado al Juzgado de
guardia por el medio ms rpido, y en todo caso antes del da
y hora de la citacin a que se
refieren las reglas anteriores.
En el segundo supuesto, la asistencia y vigilancia facultativa a
los detenidos que se encuentren
a disposicin judicial es una funcin reservada al mdico forense, a pesar de que las motivaciones de esta solicitud del
usuario son las mismas que las
expuestas al mdico asistencial,
en cuanto al derecho que se le
reconoce, del cual es de nuevo
informado al tomarle declaracin
en el Juzgado. Esta actuacin
forense tendr un carcter ms
pericial que diagnstica y teraputica, en cuanto al inicial
carcter urgente de las lesiones
u otros cuadros que hubiera podido sufrir, los cuales habran sido
atendidos previamente en el
mbito asistencial.
El Real Decreto 1428/2003, de
21 de noviembre, por el que se
aprueba el Reglamento General
de Circulacin para la aplicacin
y desarrollo del texto articulado
de la ley sobre trfico, circulacin
de vehculos a motor y seguridad
vial aprobado por Real Decreto
Legislativo 339/1990, de 2 de
marzo, habilita a los agentes
encargados de la vigilancia del trfico a la prctica de pruebas de
deteccin alcohlica mediante
34
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
aire espirado, recogiendo en su
artculo 26 que el personal sanitario vendr obligado en todo
caso a proceder a la obtencin de
muestras y a remitirlas al laboratorio correspondiente, y a dar
cuenta del resultado de las pruebas que se realicen, a la autoridad judicial, a los rganos perifricos del organismo autnomo,
Jefatura Central de Trfico, y
cuando proceda a las autoridades
municipales competentes. Entre
los datos que comunique el personal sanitario a las mencionadas autoridades u rganos, figurarn, en su caso, el sistema
empleado en la investigacin de
la alcoholemia, la hora exacta en
que se tom la muestra, el mtodo empleado en su conservacin
y el porcentaje de alcohol en sangre que presente el individuo examinado.
Como vemos, esta colaboracin
indirecta con la Administracin
de Justicia presenta un aspecto puramente pericial (no asistencial), conllevando las tareas
de recogida de muestra, envo
al laboratorio, anlisis, evacuacin de informe y remisin del
mismo.
Considerndose trascendental a
efectos legales el aseguramiento de la denominada cadena de
custodia (conjunto de procedimientos acreditativos de la adecuada recogida, embalaje y envo
de muestras), el mdico encargado del caso deber prestar
especial atencin en la adecuada consignacin escrita de estos
puntos en cuanto a la responsabilidad que pudiere exigrsele al
respecto (tabla 2).
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
Tabla 2
Identificacin del sujeto de estudio
Nombre:
Apellidos:
Edad:
Domicilio:
DNI, pasaporte:
Datos de toma de muestra
Fecha:
Hora:
Centro Sanitario:
Tipo de muestra:
N. de tubos:
Precinto n.:
Tipo de desinfeccin de la piel:
Conservante:
Datos del facultativo quien realiza la extraccin
Nombre y apellidos:
Colegiado n.:
Firma
Datos del facultativo quien realiza el etiquetado y empaquetado
Nombre y apellidos:
Colegiado n.:
Firma
Fecha y hora:
Datos del transporte
Identificacin:
Firma
Fecha y hora de recogida:
En cuanto a la sistemtica de
la toma, nos remitimos a la
Orden de 8 de noviembre de
1996 por la que se aprueban las
normas para la preparacin y
remisin de muestras objeto de
anlisis por el Instituto de Toxicologa, cuya explicacin pormenorizada excede el objetivo
de este tema.
c) Actualmente, en los ltimos aos
hemos asistido a un proceso de
modernizacin de la Medicina
Forense en nuestro pas, articu-
lada mediante la creacin de los
denominados Institutos de Medicina Legal, que ha supuesto una
radical modificacin de los modelos de organizacin tradicionales, lo cual, entre otras cuestiones, ha permitido reducir casi
completamente la necesidad de
requerir la asistencia del mdico asistencial para sustituir o
colaborar con el forense, contndose ahora con equipos de
profesionales que asumen este
tipo de cuestiones.
35
El facultativo, la deontologa y la ley
se fotografas y sealando sobre el
lugar la posicin exacta que ocupaba.
Tabla 3
Auxilio y sustitucin forense
Ley Orgnica del Poder Judicial (Ley Orgnica 6/1985 de 1 de julio). Art. 507.
Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Art. 346, 348
Reglamento Orgnico del Cuerpo de Mdicos Forenses.
Art. 30.2
A pesar de ello, permanecen plenamente vigentes determinados preceptos legales en los que se recoge
esta cuestin, calificada de obligacin para el facultativo.
El contenido de todas ellas (tabla 3)
es muy similar en cuanto a que los
mdicos titulares de los servicios
oficiales de sanidad, sustituirn a
los mdicos forenses en las intervenciones que en caso de urgencia,
le sean encomendadas por la Autoridad Judicial o Fiscal, y que en caso
necesario los auxiliarn.
Ms delicado, aunque en verdad
anecdtico por lo extraordinario, es
el requerimiento del mdico asistencial para la prctica de una
autopsia, como perito nico o como
colaborador del forense, en virtud
del artculo 343 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal: en los sumarios a que se refiere el artculo 340
(muerte violenta o sospechosa de criminalidad) [...] se proceder a la
autopsia del cadver por los mdicos
forenses, o en su caso por los que el
Juez designe....
Ms habitual, aunque igualmente
muy limitada, es la solicitud de
intervenir en el acto del levantamiento de cadveres hallados en
lugares de trnsito y similares, en
virtud de las funciones encomendadas segn la reforma de la
LECrim.
Ley 38/2002, de 24 de octubre, de
reforma parcial de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, sobre procedimiento para el enjuiciamiento rpido e inmediato de determinados
delitos y faltas, y de modificacin
del procedimiento abreviado (Ley de
juicios rpidos).
Art. 770: La Polica Judicial acudir de inmediato al lugar de los
hechos, y realizar las siguientes diligencias:
1.: Requerir la presencia de cualquier facultativo o personal sanitario que fuere habido para prestar,
si fuere necesario, los oportunos
auxilios al ofendido. El requerido,
aunque slo lo fuera verbalmente,
que no atienda sin justa causa el
requerimiento ser sancionado con
una multa de 500 a 5.000 euros, sin
perjuicio de la responsabilidad criminal en que hubiere podido incurrir.
4.: Si se hubiere producido la muerte de alguna persona y el cadver se
hallar en la va pblica, en la va
frrea o en otro lugar de trnsito, lo
trasladar al lugar prximo que resulte ms idneo dentro de las circunstancias, restableciendo el servicio
interrumpido y dando cuenta de
inmediato a la Autoridad Judicial. En
las situaciones excepcionales en que
haya que adoptarse tal medida de
urgencia, se resear previamente la
posicin del interfecto, obtenindo-
En estos casos, la misin del mdico se limitar a certificar la realidad del fallecimiento (aun cuando
no pudiere determinar con fiabilidad la causa exacta de la muerte), permitindose con ello proceder al referido traslado del cadver
al efecto de realizar la correspondiente autopsia por el mdico forense.
Conclusiones
La denuncia, testifical y pericia
mdico-legal adecuada, exige equilibrar la esfera de la Medicina y del
Derecho, sin olvidar en ningn
momento el fin perseguido y la proporcionalidad de los medios utilizados.
Las connotaciones desagradables de
este contacto se derivan en mltiples ocasiones del simple desconocimiento mutuo de ambos medios,
debiendo establecerse las pautas
adecuadas de comunicacin entre
los profesionales de los mismos,
muchas veces ms efectivas a nivel
personal que institucional, huyendo siempre de planteamientos extremos impositivos, buscando acuerdos y asumiendo responsabilidades
compartidas.
Cuando los Tribunales o Autoridades apelan a nuestro Ministerio para
que emitamos una opinin acerca de
hechos que someten a nuestro juicio,
no es solamente ciencia lo que piden,
sino tambin moralidad.
Pedro Mata
36
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
BIBLIOGRAFA
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
RECOMENDADA
1. Real Decreto 296/1996, de 27 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Orgnico del Cuerpo de Mdicos Forenses.
2. Constitucin Espaola. 1978. Tecnos. 7. edicin. 1995.
3. Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Bsica Reguladora de la Autonoma del Paciente y de Derechos y Obligaciones en
Materia de Informacin y Documentacin Clnica (BOE 15 de noviembre de 2002).
4. Ley de Enjuiciamiento Criminal (Real Decreto de 14-IX-1882). Civitas. 10. edicin. 1989.
5. Ley 38/2002, de 24 de octubre, de reforma parcial de la LECrim., sobre procedimiento para el enjuiciamiento rpido e
inmediato de determinados delitos y faltas, y de modificacin del procedimiento abreviado (BOE 28 de octubre de 2002).
6. Cdigo Penal (Ley Orgnica 10/1995, de 23 de noviembre) (Ley Orgnica 15/2003, de 25 de noviembre). Colex. 10. edicin. Julio 2005.
7. Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulacin para la
aplicacin y desarrollo del texto articulado de la ley sobre trfico, circulacin de vehculos a motor y seguridad vial
aprobado por Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo (BOE 23 de diciembre de 2003).
37
El facultativo, la deontologa y la ley
Responsabilidad profesional
mdica
Introduccin
Que la Medicina es una ciencia inexacta, resulta un hecho que ha sido
constatado en multitud de ocasiones y circunstancias, si bien no por
ello se admiten con sencillez los
resultados lesivos derivados del proceder sanitario.
Daos que en s mismos determinarn la asuncin de una responsabilidad para el facultativo, como
calidad de ser responsable (digno
de crdito) en el sentido de cumplir con el deber general de toda persona de responder de las consecuencias de sus actos (de satisfacer
el perjuicio causado cuando as lo
exija la naturaleza de una obligacin), estando efectivamente obligado el trabajador en abstracto a
resarcir los menoscabos causados al
receptor de sus servicios, cuando los
mismos fueren consecuencia de la
vulneracin de sus derechos, es decir
del incumplimiento de las obligaciones profesionales.
Siendo la vida y la integridad fsica, los dos elementos bsicos de
actuacin de la Medicina, a la vez
que derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitucin
(artculo 15), se entender fcilmente la repercusin que este tipo
de sucesos tendr a nivel general en
nuestra comunidad, olvidndose en
muchas ocasiones que es precisamente la actividad sanitaria una de
las conductas profesionales que al
enfrentarse al riesgo (al intentar
superar la enfermedad), adquiere
una trascendencia vital sobre la persona del paciente, constituyndose as en una de las profesiones ms
proclives a la problemtica referente a la responsabilidad, tal y como
ha reconocido el Tribunal Supremo
en su jurisprudencia:
STS 18/11/91: la conducta de los
tcnicos sanitarios ha de entenderse en su justa valoracin, habida
cuenta de que se trata de una de las
actividades humanas que ms riesgo
puede originar y proyectar al incidir
directamente sobre la persona, con
un plus especial de peligrosidad al
tratarse de una ciencia inexacta en
la que inciden elementos extraos de
difcil previsibilidad. La responsabilidad del mdico y del personal
sanitario, proceder cuando en el tratamiento efectuado al paciente, se
incida en conductas descuidadas de
las que resulte un proceder irreflexivo, la falta de adopcin de cautelas
de uso generalizado o la ausencia de
pruebas, investigaciones o verificaciones precisas consideradas como
imprescindibles para seguir el curso
del estado del paciente.
El reproche de culpabilidad en esos
casos, viene dado no tanto por el
error, si lo hubiere (a menos que por
su entidad y dimensiones constituya
una equivocacin inexcusable) sino
por la dejacin, abandono, negligencia y descuido de la atencin que
aqul requiere.
STS 2. 8/06/94: la exigencia de responsabilidad al mdico presenta
siempre graves dificultades porque la
ciencia que profesan es inexacta por
definicin; confluyen en ella factores y variables totalmente imprevisibles que provocan serias dudas
sobre la causa determinante del
dao, y a ello se aade la necesaria
libertad del mdico que nunca llega
a caer en audacia o aventura.
Si bien pudiere parecer que el tema
de la responsabilidad mdica es un
aspecto propio de la sociedad moderna, nada ms lejos de la realidad,
abordar esta faceta del ejercicio de
la Medicina conlleva remontarnos en
verdad al nacimiento de nuestra
ciencia, y as ya en el Cdigo de
Hamurabbi (siglo XVIII a.C.) se recoge la exigencia de la sociedad hacia
el mdico, quien tomando decisiones sobre algo tan significativo e
importante para el ser humano como
su salud, su vida y su existencia,
lgicamente ha de responsabilizarse de sus consecuencias como fundamento principal de su relacin con
el mismo: si un mdico abre a
alguien una gran herida con un cuchillo de bronce y lo mata, o si vaca a
alguien una cavidad con el cuchillo
de bronce y le deja sin ojo, se le debern cortar las manos....
De igual manera en la tradicin Occidental podemos hallar las races de
esta cuestin, y as en el Juramento Hipocrtico (siglo IV a.C.) se matiza: ...ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los
frutos de la vida y el arte sean mos,
que sea siempre honrado por todos
los hombres y que lo contrario me
ocurra si lo quebranto y soy perjuro.
Lo que s que es cierto es que la
sociedad actual, con sus caractersticas y particularidades, ha venido fomentando desde hace mucho
tiempo un indebido e injustificado
38
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
sentido de litigiosidad y querulancia, siendo ste un fenmeno que
no ha pasado inadvertido en el caso
de la Medicina y la actividad sanitaria en general, considerada por un
amplio sector de la ciudadana como
un bien de consumo ms, dentro del
catlogo de servicios pblicos de los
cuales es beneficiaria y titular.
Con demasiada frecuencia estamos
presenciando lamentables espectculos judiciales, aderezados por
toda una serie de medios de comunicacin vidos de polmica, en los
que ante mnimos resultados lesivos
plenamente explicables dada la complejidad de la ciencia mdica, se solicitan indemnizaciones desproporcionadas, sin menoscabo de recurrir
a la jurisdiccin penal y sin poder
dejar de mencionar las repercusiones de todo ello sobre la dignidad
profesional del denunciado, en cuanto a su honor e imagen pblica, algo
sumamente importante para quien
atiende a otras personas como
aspecto fundamental de su quehacer laboral.
Aun aceptando plenamente este
planteamiento, en cuanto a identificar en la base de muchas demandas judiciales circunstancias tan
variadas como el desequilibrio entre
las expectativas y los servicios disponibles, la distorsin en la comunicacin y entendimiento mutuo
mdico-paciente o la simple disconformidad con la atencin recibida, tambin hemos de tomar conciencia de que en los Tribunales de
Justicia nos encontramos con casos
de verdadera inobservancia de los
deberes de cuidado ms elementales por parte del sanitario, de los
cuales debe responder en el sentido que proceda, de la manera que
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
resulte legalmente indicada, partiendo del hecho de que la salud no
puede ser considerada como un derecho en s mismo, sino que ser su
proteccin el deber del mdico, pero
en su concepcin de obligacin tcnica de asistencia, de medios, de
servicios (incluyendo la continuidad
de cuidados y la informacin, principalmente de los riesgos de la asistencia), nunca de resultados.
La curacin del paciente en muchos
casos ni puede, ni podr nunca conseguirse, dada la naturaleza mortal
del hombre, los niveles a que llega
la ciencia mdica (insuficientes para
determinadas enfermedades) y, finalmente, la circunstancia de que no
todos los individuos reaccionan de
igual manera ante los tratamientos
de que dispone la Medicina actual.
El facultativo en modo alguno debe
comprometerse a obtener unos
resultados especficos de su actividad asistencial, en base a la perturbacin e influencia en el fin perseguido de mltiples factores
imponderables tanto endgenos
(propios del paciente) como exgenos (organizacin sanitaria,
lugar, tiempo...) que pueden menoscabarlo.
Queda fuera del campo de la Atencin Primaria (y de nuestro objeto
de estudio), la Medicina denominada voluntaria, en la cual el paciente (ms bien usuario, cliente) no
busca la curacin de una dolencia
patolgica, sino el mejoramiento de
un aspecto fsico o esttico u objetivos ms concretos dentro de las
intervenciones quirrgicas anticonceptivas (ligadura de trompas,
vasectoma), en cuyo supuesto se
propicia la exigencia de una mayor
garanta en la obtencin del resultado que se persigue.
La jurisprudencia del Tribunal Supremo fundamenta este criterio (STS8/
05/91; STS 20/02/92; STS 13/10/
92; STS 2/02/93; STS 7/07/93;
STS 15/11/93...).
Responsabilidad
de medios en
el Cdigo de tica
y Deontologa Mdica
Este deber de servicios (cuyo anlisis retomaremos cuando tratemos
del tema de la denominada lex artis
ad hoc), es adems una de las cuestiones ms importantes que se contiene repetidamente en el Cdigo de
tica y Deontologa Mdica de 1999
publicado el 10 de septiembre de
este ao por la Comisin Central de
Deontologa, Derecho Mdico y Visado de la Organizacin Mdica Colegial espaola, matizndose las
siguientes responsabilidades respecto de los mismos, sobre la base
de los principios clsicos de beneficencia y no maleficencia:
Rendimiento ptimo
(gestin adecuada)
Artculo 6
1. El mdico ha de ser consciente
de sus deberes profesionales para con
la comunidad. Est obligado a procurar la mayor eficacia de su trabajo y el rendimiento ptimo de los
medios que la sociedad pone a su disposicin.
Artculo 18
1. Todos los pacientes tienen derecho a una atencin mdica de cali-
39
El facultativo, la deontologa y la ley
dad humana y cientfica. El mdico
tiene la responsabilidad de prestarla,
cualquiera que sea la modalidad de
su prctica profesional y se compromete a emplear los recursos de la ciencia mdica de manera adecuada a
su paciente, segn el arte mdico, los
conocimientos cientficos vigentes y
las posibilidades a su alcance.
Renuncia ante determinados
procedimientos
Artculo 27
Artculo 21
1. El mdico tiene el deber de intentar la curacin o mejora del paciente siempre que sea posible. Y cuando ya no lo sea, permanece su
obligacin de aplicar las medidas
adecuadas para conseguir el bienestar del enfermo, an cuando de ello
pudiera derivarse, a pesar de su
correcto uso, un acortamiento de la
vida. En tal caso, el mdico debe
informar a la persona ms allegada
al paciente y, si lo estima apropiado,
a ste mismo.
2. En tanto las llamadas Medicinas
no convencionales no hayan conseguido dotarse de base cientfica, los
mdicos que las aplican estn obligados a informar a los pacientes, de
forma clara e inteligible, de su carcter complementario.
Artculo 37
1. El mdico est obligado a promover la calidad y la excelencia de la
institucin en que trabaja. Secundar
lealmente las normas que tiendan a
la mejor asistencia de los enfermos.
Deber de actualizacin
(formacin continuada)
Artculo 21
1. El ejercicio de la Medicina es un
servicio basado en el conocimiento
cientfico, en la destreza tcnica y en
actitudes ticas, cuyo mantenimiento y actualizacin son un deber individual del mdico y un compromiso
de todas las organizaciones y autoridades que intervienen en la regulacin de la profesin.
Artculo 18
2. El mdico no debe indicar exploraciones o tratamientos que no tienen otro fin que su proteccin. La
Medicina defensiva es contraria a la
tica mdica.
Artculo 27
2. El mdico no deber emprender
o continuar acciones diagnsticas o
teraputicas sin esperanza, intiles
u obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explcita del paciente
a rechazar el tratamiento para prolongar su vida y a morir con dignidad. Y cuando su estado no le permita tomar decisiones, el mdico
tendr en consideracin y valorar
las indicaciones anteriores hechas por
el paciente y la opinin de las personas vinculadas responsables.
Conciencia de autolimitacin
(deber de abstencin)
causas, se deteriora su capacidad de
juicio o su habilidad tcnica, deber
pedir inmediatamente consejo a algn
compaero de su absoluta confianza
para que le ayude a decidir si debe
suspender o modificar temporal o definitivamente su actividad profesional.
3. Si el mdico no fuera consciente de tales deficiencias y stas fueran advertidas por otro compaero,
ste est obligado a comunicrselo
y, en caso necesario, lo pondr en
conocimiento del Colegio de Mdicos,
de forma objetiva y con la debida discrecin. No supone esta actuacin
faltar al deber de confraternidad, porque el bien de los pacientes ha de ser
siempre prioritario.
Denuncia de deficiencias
y carencias
Artculo 6
2. Siendo el sistema sanitario el instrumento principal de la sociedad para
la atencin y promocin de la salud,
los mdicos han de velar para que
en l se den los requisitos de calidad,
suficiencia asistencial y mantenimiento de los principios ticos. Estn
obligados a denunciar las deficiencias, en tanto puedan afectar a la
correcta atencin de los pacientes.
Artculo 20
1. El mdico debe abstenerse de
actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondr que
se recurra a otro compaero competente en la materia.
1. El mdico debe disponer de libertad de prescripcin y de las condiciones tcnicas que le permitan
actuar con independencia y garanta
de calidad. En caso de que no se cumplan esas condiciones deber informar de ello al organismo gestor de la
asistencia y al paciente.
2. Si un mdico observara que por
razn de edad, enfermedad u otras
2. Individualmente o por mediacin
de sus Organizaciones el mdico debe
Artculo 19
40
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
llamar la atencin de la comunidad
sobre las deficiencias que impiden el
correcto ejercicio de su profesin.
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
Tabla 1
Jurisdiccional
Penal (A)
Civil (B)
De origen penal.
De origen contractual.
De origen extracontractual.
Administrativa (C)
Funcionarial (Disciplinaria).
Estatutaria.
Artculo 37
1. Pondr en conocimiento de la
direccin del centro las deficiencias
de todo orden, incluidas las de naturaleza tica, que perjudiquen esa
correcta asistencia. Y si no fueran
corregidas las denunciar ante el
Colegio de Mdicos o a las autoridades sanitarias, antes de hacerlo a
otros medios.
La equivalencia legal de estos deberes se ampliar en los captulos
correspondientes.
En definitiva, no se trata como decimos, por lo tanto, de una obligacin
de curar al enfermo, sino de proporcionarle con diligencia y plena
dedicacin todos los cuidados que
requiera, todos los disponibles
segn el estado de la ciencia, todo
ello en equilibrio con el principio de
justicia, siguiendo el precepto del
artculo 3 del Convenio para la proteccin de los Derechos Humanos y
la Dignidad del Ser Humano con respecto a las aplicaciones de la Biologa y la Medicina (Convenio relativo a los derechos humanos y la
biomedicina) firmado en Oviedo el
4 de abril de 1997: las partes,
teniendo en cuenta las necesidades
de sanidad y los recursos disponibles,
adoptarn las medidas adecuadas
con el fin de garantizar, dentro de su
mbito jurisdiccional, un acceso equitativo a una atencin sanitaria de
calidad apropiada.
En conclusin, tal es la importancia que se le concede a este tema
de la responsabilidad profesional del
mdico, que en el programa forma-
Corporativa (colegial)
Deontolgica (D)
tivo de la Especialidad de Medicina
Familiar y Comunitaria aprobado por
la Orden del Ministerio de Sanidad y
Consumo 1198/2005, de 3 de marzo,
por la que se aprueba y publica el programa formativo de la especialidad
de Medicina Familiar y Comunitaria
(BOE 3-V-05), en su Punto 8 dedicado a los Contenidos formativos
del rea docente de competencias
esenciales se dedica el Punto 8.3
a La gestin de la atencin, presentndose como uno de sus contenidos La responsabilidad civil y
mdico-legal (Punto 8.3.6) considerndose todas sus actividades dentro de un nivel de responsabilidad
primario: problemas, cuya identificacin, evaluacin y tratamiento, en
el 90% de los casos debe de ser capaz
de realizar el mdico de Familia sin
consultar con otro nivel asistencial.
Tipos
de responsabilidad
Segn el mbito jurisdiccional o corporativo colegial en el que se le exija al mdico atender la responsabilidad en el ejercicio de su profesin,
podemos distinguir dos grandes
tipos con las subsiguientes categoras (tabla 1).
En virtud del principio de compatibilidad, un mismo hecho puede dar
lugar al nacimiento de las diferentes responsabilidades jurisdiccionales y a la corporativa de manera
simultnea, dado que estos distintos tipos se fundamentan en los
variados sectores del ordenamiento jurdico, siendo, por lo tanto,
independientes entre s y, como decimos compatibles.
Es esta independencia, la circunstancia que posibilita el hecho de que
una jurisdiccin se pronuncie por la
inexistencia de responsabilidad, sin
ser ello obstculo para que otra
jurisdiccin s la aprecie.
Responsabilidad penal
Tiene lugar cuando el hecho incriminado al mdico constituye una
infraccin legal tipificada como delito o falta en el Cdigo Penal, quedando representada por la obligacin
de cumplir las penas o medidas de
seguridad impuestas en el mismo
para cada una de estas conductas.
Su inters principal no es otro que
el sostenimiento del ordenamiento
jurdico y el orden pblico.
Responsabilidad civil
Deber resarcir econmicamente el
perjuicio provocado como consecuencia de su actividad profesional.
41
El facultativo, la deontologa y la ley
El Derecho Penal enfatiza en la represin de las conductas tipificadas
como delictuosas, mientras que el
Derecho Civil persigue reparar los
daos sufridos por la parte pasiva de
la conducta determinante del dao.
En el mbito del colectivo mdico,
son muchsimo ms frecuentes las
demandas (y las condenas) civiles
que las penales.
Por su origen, la responsabilidad
civil puede ser de varios tipos:
De origen penal
Derivada de una conducta sancionada penalmente.
De origen contractual
(Cdigo Civil. Artculo 1101: quedan sujetos a la indemnizacin de los
daos y los perjuicios causados, los
que en el cumplimiento de sus obligaciones, incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieren al tenor
de aqullas).
Derivada del incumplimiento de un
contrato u obligacin aceptado previamente a iniciar la actividad laboral concreta.
En el mbito sanitario, el contrato
establecido con el paciente es tcito en cuanto que el hecho concluyente e inequvoco de que el enfermo acuda a la consulta a someterse
a una prestacin, implica por el
mismo una proposicin y ejecucin
de un contrato, el cual es implcitamente aceptado por el mdico,
quedando ambos sujetos a las consecuencias del incumplimiento de
las obligaciones que de este acto se
derivan para ambos.
Recordemos una vez ms que este
contrato (salvo en la Medicina voluntaria) es de medios, no de resultados.
La responsabilidad civil contractual
constituye la regla general en el
mbito mdico, frente a su opuesta, que definimos seguidamente.
Algunas sentencias al respecto: STS
11/02/90; STS 25/04/94.
De origen extracontractual
(Cdigo Civil. Artculo 1902: el que
por accin u omisin cause dao a
otro, interviniendo culpa o negligencia, est obligado a reparar el
dao causado).
Consecuencia, no de la inobservancia de las obligaciones de un contrato
previo que no existe (vnculo obligacional; concierto de voluntades)
sino de que la conducta del sujeto
activo (mdico) determina el incumplimiento de un precepto legal a consecuencia de lo cual se provoca un
perjuicio al sujeto pasivo (paciente).
El ejemplo ms clsico es el de una
vctima de accidente que es trasladada a un Servicio de Urgencias, con
cuyo personal sanitario no ha tenido relacin previa, derivndose el
deber de asistencia mdica no de la
voluntad mutua de sujeto pasivosujeto activo, sino de las normas
legales que obligan al sanitario a
actuar profesionalmente ante esta
situacin, partiendo del derecho fundamental de proteccin de la salud
(artculo 43 de la Constitucin).
La STS 26/01/84 resulta esclarecedora para comprender la diferencia
entre contractual y extracontractual:
la responsabilidad extracontractual
se diferencia de la contractual en que
aqulla presupone un dao con inde-
pendencia de cualquier relacin jurdica entre las partes, mientras que la
segunda s presupone esta relacin
preexistente.
Se deduce, lgicamente, que una vez
ms los lmites entre conceptos
legales no son claros ni definidos,
y as la STS 14/02/94 nos indica que
la responsabilidad contractual y
extracontractual responden al mismo
principio comn de Derecho y a la
misma obligacin reparadora.
Un subtipo particular de responsabilidad civil es la denominada in
vigilando (por hecho ajeno), recogida en el artculo 1902 del Cdigo
Civil: la obligacin que impone el
artculo anterior, es exigible, no solo
por los actos u omisiones propios,
sino por los de aquellas personas de
quien se debe responder. Siendo de
aplicacin al mbito mdico el apartado dedicado a los dueos o directores de un establecimiento o empresa, respecto de los perjuicios
causados por sus dependientes en
el servicio de los ramos en que los
tuvieran empleados, o con ocasin
de sus funciones.
Los lmites de la misma quedan tambin referidos en este artculo: la
responsabilidad de que trata este
artculo, cesar cuando las personas
en l mencionadas prueben que
emplearon toda la diligencia de un
buen padre de familia para prevenir
el dao.
Dos situaciones se plantean en nuestro campo:
Relacin mdico-institucin
(Administracin)
En el supuesto de la medicina pblica, el facultativo queda vinculado al
42
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
centro sanitario mediante un contrato de trabajo que materializa la
relacin de dependencia entre el
causante del dao y el empresario
demandado.
Puede darse el caso de que el profesional no sea declarado responsable del dao, pero s la institucin, tal y como se expone en la
Sentencia de la Seccin 6. (Civil)
de la Audiencia Provincial de Asturias 9/05/2000, correspondiente a
un caso de suicidio de un paciente
recin ingresado en una planta de
psiquiatra de un hospital: se constata una defectuosa organizacin del
servicio con ausencia de medios personales suficientes para prestar una
atencin personalizada a este tipo
de enfermos. Personales, pues careca de un especialista que mediante
observacin directa (y no telefnica)
del paciente adoptara las medidas
impeditivas suficientes para evitar
que se produzca lo que el propio
enfermo intentara de forma reiterada, as como tambin de personal
auxiliar bastante para la observacin
directa; y materiales, pues no existan habitaciones acondicionadas
para impedir la autolesin, normales, por otro lado, en centros que pretenden atender a los referidos enfermos.
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
ta en marcha de medidas correctoras de sus deficiencias formativas.
Se trata, as, de una responsabilidad
temporal en el sentido de que la
supervisin por el Tutor, desplaza la
responsabilidad del Residente en el
momento en el que el especialista
asume el caso, sin perjuicio de que
el MIR hubiera podido incurrir con
carecer previo, coetneo o posterior
en un actuar punible del cual deba
responder.
En cualquier caso la supervisin por
el Tutor no puede identificarse con la
vigilancia directa de todo acto del
Residente (Sentencia Audiencia
Provincial de Alicante. Seccin 4.
7/10/97).
Responsabilidad
administrativa (institucional)
Responsabilidad del trabajador frente a la Administracin y la institucin para la cual presta sus servicios
profesionales, ante el incumplimiento de los deberes que le imponga la relacin jurdica establecida.
Responsabilidad disciplinaria
(funcionarial)
Derivada de la inobservancia de las
normas disciplinarias de una determinada organizacin.
Relacin MIR-Tutor
De los daos producidos a un paciente por parte de un Residente, el Tutor
responder si ha infringido su deber
de vigilancia y supervisin de ste,
o si esta supervisin, aunque haya
existido, no ha sido correcta. De ah
la importancia del seguimiento de
la evolucin de la formacin de MIR
a su cargo, de la deteccin de las
lagunas de aprendizaje y de la pues-
Responsabilidad estatutaria
Responsabilidad exigible al profesional sanitario que ostenta la condicin de estatutario por prestar sus
servicios en el Servicio Pblico de
Salud, cuya conducta determina la
comisin de alguna de las faltas muy
graves, graves o leves recogidas en
la Ley 55/2003, de 16 de diciembre,
del Estatuto Marco del Personal Esta-
tutario de los Servicios de Salud,
sancionadas segn el procedimiento especfico marcado en la misma,
con separacin del servicio, traslado forzoso, suspensin de funciones
o apercibimiento.
Responsabilidad deontolgica
(corporativa Colegial)
Consecuencia del incumplimiento de
los deberes y normas recogidos en
el Cdigo de tica y Deontologas
Mdica, segn lo analizado en el
tema correspondiente.
Circunstancias
causantes
de responsabilidad
En trminos generales, el resultado
lesivo de la actividad sanitaria puede derivarse de dos circunstancias
muy distintas:
Conducta dolosa: voluntad maliciosa del mdico de causar el dao.
Conducta culposa: falta de intencin de daar.
Distinguimos cuatro categoras,
cuyos lmites resultan confusos en
muchas ocasiones:
Imprudencia:
a)
b)
c)
d)
Leve (simple).
Grave (temeraria).
Inconsciente.
Consciente.
Negligencia.
Impericia.
Error inexcusable.
Pasaremos a exponer las principales
caractersticas de cada una de estas
conductas.
43
El facultativo, la deontologa y la ley
Conducta dolosa (dolo)
Imprudencia
El dolo es la voluntad maliciosa, deliberada, consciente y libre de causar el dao, la bsqueda directa del
resultado antijurdico.
Se comporta imprudentemente quien
no advierte la inminencia y gravedad del riesgo, del peligro, que conlleva la propia conducta, siendo esta
capacidad de anticipacin la cualidad de prudencia.
Los delitos recogidos en nuestro
Cdigo Penal, en relacin con el
mbito sanitario (difciles de imaginar en la realidad), quedaran
representados por el menoscabo
causado a la propia salud, integridad y vida del paciente (homicidio,
aborto, lesiones incluida la esterilizacin de incapaces sin autorizacin
judicial, lesiones causadas al feto,
alteracin del genotipo), la vulneracin de los derechos del paciente
(omisin del deber de socorro, denegacin de asistencia sanitaria, falsedades documentales e infidelidad
en su custodia, descubrimiento y
revelacin de secretos) y el incumplimiento de los deberes del mdico con la Administracin de Justicia (desobediencia, obstruccin).
Supuestos muy particulares seran
los delitos de las sustituciones de
un nio por otro que se produzcan
en centros sanitarios o sociosanitarios y los delitos contra la salud
pblica (imitacin o simulacin de
medicamentos, trfico de medicamentos alterados).
Conducta culposa (culpa)
Acta culposamente quien realiza
un hecho antijurdico de manera no
intencionada, no buscada, no perseguida.
Dentro de la culpa distinguimos la
imprudencia y sus dos formas agravadas, la negligencia y la impericia, con atencin especial al error
inexcusable.
El avance de la ciencia ha permitido en gran medida dominar las fuerzas de la naturaleza, habindose
transformado aquel antiguo peligro natural en el actual riesgo asumido o permitido en referencia a
las acciones susceptibles en potencia de causar algn dao, pero de
habitual y consentida realizacin en
funcin de su necesidad o utilidad
social, cuyos lmites infranqueables
colindan con la responsabilidad
imprudente, en la cual el dao no es
intencionado en el sentido de que no
se pretende con la conducta desencadenante del mismo, pero en la que
el riesgo inherente es mayor de lo que
podra considerarse razonable.
STS 14/03/2002: la exigencia de
responsabilidad por imprudencia parte de comprobar que existi una
accin u omisin, que crea un riesgo o supera el riesgo permitido, produciendo un resultado que sea concrecin de la conducta realizada.
Resultado que era evitable con alta
probabilidad, desde un comportamiento observante de la norma objetiva de cuidado.
As, la imprudencia, de acuerdo con
el esquema neoclsico de la teora
jurdica del delito presentada por
Mezger, se define en relacin a sus
elementos constitutivos, como la
accin u omisin que vulnera un
deber objetivo y concreto de cuidado, produciendo un resultado lesivo o daoso directamente relacio-
nado con el comportamiento inicial,
que por su naturaleza era previsible y, por lo tanto, evitable (en virtud de esta capacidad de anticipacin del dao posible), siendo esto,
en definitiva, lo que justifica su
reprochabilidad.
Es decir, este reproche en cuanto a
exigencia de cumplir con el deber de
responder del dao causado (responsabilidad propiamente dicha) se
fundamenta en que el resultado lesivo pudo y debi ser anticipado por
el autor (poda y deba haber sido
previsto) y, por lo tanto, pudo y
debi haber sido evitado (impedido en funcin de la representacin
previa de su posible y/o probable
existencia).
Esto es lo que permite diferenciar la
imprudencia del caso fortuito considerado como accidente derivado de
circunstancias imprevistas e imprevisibles, extraordinarias y excepcionales, es decir casuales, ajenas a la
actuacin asistencial en s misma, no
previsibles, no evitables y no reprochables.
En el captulo dedicado a la valoracin mdico-legal de la responsabilidad, analizaremos con ms
detalle el elemento ms interesante de la imprudencia, cual es el constituido por aquel deber de cuidado ntimamente relacionado con la
nombrada lex artis.
Como ya referimos, en virtud de los
componentes de la imprudencia,
podemos distinguir cuatro subcategoras (graduaciones), dos en relacin a la conciencia de previsibilidad por parte del autor, y dos segn
la cualificacin (importancia) del
deber objeto de cuidado vulnerado
(tablas 2 y 3).
44
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
Tabla 2
Previsin del dao
Definicin
Culpa inconsciente
(sin representacin)
Falta de previsin de la posibilidad de un resultado lesivo
que pudo y debi haberse valorado y anticipado al actuar.
No existi conciencia de que el dao causado era previsible, porque no se advirti el peligro.
Culpa consciente
(con representacin)
Previsin de un resultado tpicamente antijurdico que se
confa evitar.
Es decir, se prev el resultado de su acto, pero se confa en
que no ha de producirse.
Tabla 3
Deber de cuidado
Definicin
Imprudencia leve
(simple)
Omisin de un deber no cualificado, liviano, exigible al
padre diligente, al hombre medio (en nuestro caso a un
mdico con la misma formacin y medios enfrentado a idnticas circunstancias particulares).
Imprudencia grave
(temeraria)
Omisin del cuidado ms elemental, rudimentario y bsico
propio de la simple vida en relacin con otros.
Falta de atencin que toda persona ha de prestar de ordinario cuando realice cualquier actividad que pueda daar a
otro, infringindose deberes fundamentales que ataen a
la convivencia.
Negligencia
Acta negligentemente quien teniendo unos conocimientos y habilidades especficos que permiten evitar el dao, no los aplica por falta
de dedicacin, inters, atencin o
diligencia, constituyndose, as, en
una forma agravada de la accin
meramente imprudente en la cual,
como ya hemos matizado, el riesgo
inherente es mayor de lo que podra
considerarse razonable, tratndose
como decimos de una falta de aplicacin y esmero en la tarea.
a la esfera de su actividad profesional
y se realicen de modo habitual.
Anlisis jurisprudencial
STS 9/12/93: condena a un traumatlogo por descuido, desatencin y
falta de inters en el seguimiento
postoperatorio de un nio de seis
aos de edad, intervenido quirrgicamente de una fractura supracondlea (reduccin e inmovilizacin),
complicada con una isquemia de
Volkman, detectada por el personal
mdico y de enfermera del Servicio
de Pediatra. El traumatlogo avisado de esta circunstancia no prescribe tratamiento alguno, limitndose a consultar a un neurlogo.
STS 18/11/91: el plus de penalidad
en el subtipo corresponde a una mayor
exigencia de responsabilidad, siempre
que los actos realizados pertenezcan
El Tribunal considera que existi por
parte del traumatlogo una infraccin del deber objetivo de cuidado, como consecuencia de no orde-
nar el tratamiento adecuado ante los
signos visibles de empeoramiento
del paciente no obstante los requerimientos que le fueron hechos por
las enfermeras y los mdicos pediatras del mismo hospital.
Impericia
Considerando la pericia como la formacin terica y prctica que se presupone a quien realiza una actividad
para la cual se exige poseer un ttulo acadmico, de conformidad con los
textos legales clsicos, actuara con
impericia aquel quien por su propia
cuenta se extralimita en sus labores,
mostrando una falta de capacidad
para ello, una deficiente formacin.
No se trata de alcanzar el dominio
completo de la ciencia (lo cual resulta imposible), sino de conocer las
propias limitaciones y actuar en consecuencia.
Algunos autores establecen que la
impericia es la verdadera imprudencia profesional frente a la imprudencia del profesional definida
segn lo anteriormente expuesto.
Anlisis jurisprudencial. STS 21/02/
86: la imprudencia profesional se
manifiesta por la impericia en el caso
de los mdicos, en la ignorancia al
ejecutar un acto profesional.... Tal
como seala Rodrguez Devesa, el
origen de la impericia puede estar
en la total falta de conocimiento
(ignorancia), bien en el error de juicio, bien en la defectuosa ejecucin
del acto (inhabilidad, ineptitud).
Dos deberes se presentan como inseparables del concepto de pericia:
el de formacin continuada (actualizacin) y el de abstencin (no
extralimitacin).
45
El facultativo, la deontologa y la ley
Deber de actualizacin
Necesidad de formacin continuada
constante que permita al mdico
adaptarse al imparable avance de la
ciencia. El requerimiento deontolgico de este aspecto en relacin a
aquella obligacin de medios,
qued ya expuesta en la introduccin del tema, completando ahora
su fundamento legislativo con las
siguientes referencias:
Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenacin de Profesiones
Sanitarias.
Artculo 4.6: los profesionales
sanitarios realizarn a lo largo
de su vida profesional una formacin continuada, y acreditarn regularmente su competencia profesional.
Artculo 4.7.b: los protocolos [...] como gua de decisin
para todos los profesionales de
un equipo [...] sern regularmente actualizados con la participacin de aquellos que los
deben aplicar.
Ley 16/2003, de 28 de mayo de
cohesin y calidad del SNS.
Artculo 34: la formacin y el
desarrollo de la competencia
tcnica de los profesionales
deben orientarse a la mejora de
la calidad del Sistema Nacional
de Salud. Para ello se requiere: c)la revisin permanente de
las enseanzas y de la metodologa educativa en el campo
sanitario, para la mejor adecuacin de los conocimientos
profesionales a la evolucin
cientfica y tcnica y a las necesidades sanitarias de la poblacin; d)la actualizacin per-
manente de conocimientos,
orientada a mejorar la calidad
del proceso asistencial y garantizar la seguridad del usuario.
Artculo 38: las Administraciones Pblicas establecern criterios comunes para ordenar las
actividades de formacin continuada, con la finalidad de
garantizar la calidad en el conjunto del Sistema Nacional de
Salud. Los criterios comunes
sern adoptados en el seno del
Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
Artculo 40: el desarrollo profesional constituye un aspecto
bsico en la modernizacin del
Sistema Nacional de Salud y
deber responder a criterios
comunes acordados en el seno
del Consejo Interterritorial del
Sistema Nacional de Salud, en
relacin con los siguientes mbitos: a)la formacin continuada;
b)la carrera profesional, y c)la
evaluacin de competencias.
Deber de abstencin
Necesidad de abstenerse de determinadas actividades, es decir de evitar la realizacin de funciones no
encomendadas, huir de la asuncin
de cometidos para los cuales no se
est preparado ni, por lo tanto, autorizado, cumpliendo con ello el deber
de abstencin ya analizado en nuestra introduccin (Cdigo de tica
Mdica, artculo 19).
Error mdico
Tal y como adelantamos, la infalibilidad y la perfeccin absoluta en
el proceder, son cualidades que no
resultan exigibles en ninguna de las
parcelas de la vida del individuo.
Partiendo de esta premisa, la Medicina queda del todo limitada por un
cierto nivel de incertidumbre derivada de la propia inexactitud de la
ciencia como constante histrica de
la misma que no es en absoluto privativa de esta rama del saber, sino
que alcanza a toda la generalidad de
las profesiones incluyendo lgicamente el propio Derecho.
As, el resultado de error puede ser
completamente compatible con la
diligencia, siempre y cuando el mdico haya empleado todos los medios
adecuados al caso, habiendo respetado los denominados mnimos
irrenunciables (lex artis ad hoc ms
bsica y fundamental), retomndose la concepcin de la no obligacin
de resultados sino de medios.
Anlisis jurisprudencial
La doctrina del TS considera en conclusin que el error cientfico no puede ser objeto de sancin penal, salvo que tuviera tal magnitud que sea
la expresin de un apartamiento de
lo que hubiera detectado un mdico de nivel y preparacin similar con
un repertorio de medios a su alcance semejante (STS 2.12/03/90;
4/09/91; 21/04/92; 27/05/98).
Es decir que constituya una equivocacin inexcusable, por lo que
queda fuera del mbito penal cuando la pericia exigida sea de naturaleza extraordinaria o excepcional.
Como ejemplo clsico podemos presentar la STS 25/11/80: intervencin
quirrgica de subluxacin congnita
de rodilla, complicada en el postoperatorio con una infeccin tetni-
46
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
ca no detectada por el traumatlogo,
quien resulta condenado en virtud del
error inexcusable de diagnstico ante
los signos manifiestos de la complicacin considerados por aqul como
de origen neurtico subsidiarios de
vigilancia y valoracin por Psiquiatra
tras el alta hospitalaria, producindose el fallecimiento del paciente.
El Tribunal condena por imprudencia
profesional al mdico, centrndose en
que ante los primeros sntomas ciertos y evidentes que denunciaban la
presencia del ttanos, el traumatlogo no lo diagnostic y atribuy su sintomatologa a otra enfermedad con
evidente e inexcusable error de diagnstico.
La STS 15/01/86 aporta la clave de
la inexcusabilidad: no se trata de
que el facultativo haya sufrido error
en la apreciacin y valoracin de la
situacin de su paciente, sino que
penalmente resulta mucho ms relevante que ese error y consiguiente
lesin haya sido producto de una grave e intensa dejacin del cuidado debido, del abandono negligente, de la falta de inters, del simple automatismo;
que son factores preponderantemente humanos ms que jurdicos.
Valoracin mdico
forense de la
imprudencia
mdica
Uno de los elementos fundamentales en la sustanciacin de las denuncias y demandas por responsabilidad
profesional mdica, es el constituido por la pericial cientfica derivada de la necesidad de ilustrar al Juez
aportndole unos conocimientos
tcnicos concretos de los que care-
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
ce, facilitando, con ello, su percepcin y entendimiento de los hechos
concretos objeto de debate.
tando su consideracin por el mdico una conducta imprudente en s
misma...).
STS 29/09/86: para el resarcimiento
de los daos es necesaria la prueba
de ellos de forma categrica, sin que
sean suficientes meras hiptesis o
probabilidades. Los perjuicios reales y efectivos han de ser acreditados
con precisin, de modo que slo deba
ser resarcido el perjuicio con el equivalente del mismo, para lo que es
imprescindible acreditar su entidad
real.
Nuestra pericia versar, as, sobre el
conjunto de principios, normas y
directrices de distinta naturaleza,
aplicables al caso concreto, cuyo
completo respeto, cumplimiento y
observancia se hace del todo necesario segn la circunstancia especfica de que se trate.
En el siempre complicado y comprometido campo de la responsabilidad mdica, la mayora de los estudios forenses versan sobre supuestos
de actuacin culposa (imprudencia,
negligencia, impericia, error inexcusable) por parte del facultativo
imputado, de manera que los objetivos del estudio mdico-legal se
fundamentarn en la estimacin de
la lnea doctrinal que la Jurisprudencia de nuestros Tribunales contiene en relacin a los diferentes factores a valorar en la determinacin
de su existencia, segn la definicin
ya presentada con anterioridad.
Volviendo al concepto de imprudencia de Mezger, el anlisis mdico legal de sus elementos se enfocar sobre los dotados de un carcter
ms cientfico: el resultado lesivo en s mismo (valoracin del dao
corporal o del fallecimiento denunciado), aquel deber objetivo y concreto de cuidado y la relacin de causalidad entre su inobservancia y el
desenlace fatal, no inmiscuyndonos en parcelas ms propias del
Derecho, que por su especial naturaleza no dominamos o simplemente no alcanzamos a entender (resul-
Segn Jescheck, los referidos elementos del deber objetivo de cuidado (principios y normas que deben
respetarse) son los siguientes:
La Ley
Conjunto de disposiciones legales
aplicables al caso en cuanto a la
regulacin jurdica de la actividad
profesional concreta y la jurisprudencia resultante de su interpretacin en Juzgados y Tribunales segn
la realidad social del momento.
Los reglamentos de polica
o empresa
En nuestro caso el Cdigo de tica
y Deontologa Mdica de 1999, las
normas de la institucin sanitaria
donde se presten los servicios profesionales, y, en el supuesto de Residentes, los programas de formacin
de la Especialidad en relacin a las
actividades propias de cada ao y la
progresiva asuncin de responsabilidad.
Las normas generales
del buen hacer profesional
La denominada lex artis mdica, que
adaptada a las caractersticas par-
47
El facultativo, la deontologa y la ley
ticulares del caso se convierte en ad
hoc.
medios disponibles, y soportados en
guas y protocolos de prctica clnica y asistencial [...].
La experiencia de la vida
Estos protocolos han sido dotados
de autntico valor normativo por el
Tribunal Constitucional, equiparando la lex artis a un verdadero reglamento vinculante para el Juez, que
constituye una referencia suficiente a la luz de las exigencias del principio de legalidad en una ptica
constitucional.
La prudencia, en equilibrio con las
cualidades de la diligencia y la pericia adquiridas.
El comportamiento adecuado a los
requerimientos exigidos por la naturaleza de las circunstancias.
Realizaremos algunas consideraciones en referencia a las normas del
buen hacer profesional.
Lex artis
La ley de arte, se considera como
el elemento normativo de la imprudencia, constituido por los preceptos, normas o cnones cientficos,
establecidos como proposiciones
universales elaboradas con pretensiones de validez general en la
actuacin de guiar la conducta asistencial del mdico.
En los ltimos aos, la Medicina a
travs de sus Sociedades Cientficas
y Colegios Profesionales ha desarrollado documentos de actuacin a
modo de protocolos o guas de buena actuacin clnica, en donde se
recopilan las recomendaciones y
directrices que deben seguir los
Mdicos en su labor diaria, con el
objetivo final de de mejorar la calidad y eficacia de la prctica sanitaria.
Efectivamente, la Ley 44/2003, de
21 de noviembre, de Ordenacin de
Profesiones Sanitarias, en su artculo 4.7.b expone claramente que se
tender a la unificacin de criterios
de actuacin, que estarn basados
en la evidencia cientfica y en los
El problema se exacerba ante el continuo desarrollo de la ciencia y la
necesaria adaptacin y modificacin
de las referidas guas, enturbindose la determinacin del exacto
contenido de estas reglas de actuacin de la profesin.
En cualquier caso, posicionarse en
contra del progreso atenta contra la
buena praxis como derecho del
paciente, y as lo hemos valorado
al tratar el deber de formacin continuada en el apartado de la impericia.
La perspectiva deontolgica de este
deber de actualizacin ya ha sido
matizada (Cdigo de tica y Deontologa Mdica de 1999. Art. 21:
[...] segn el arte mdico del momento).
Lex artis ad hoc
Aplicacin y adaptacin de esa
generalidad a la situacin real determinada, a las circunstancias particulares del caso de que se trate, en lo
tocante a tiempo, lugar, persona y
medios (cada acto mdico una
Ley).
De nuevo la jurisprudencia del Tribunal Supremo se torna esclarecedora, siendo la STS 11/03/91 la que
contiene una certera definicin de
este concepto: [...] aquel criterio
valorativo de la correccin del concreto acto mdico ejecutado por el
profesional de la medicina, ciencia
y arte mdico, que tiene en cuenta
las especficas caractersticas de su
autor, de la profesin, la complejidad del acto y la trascendencia vital
para el paciente y, en su caso, la
influencia de factores endgenos
(estado e intervencin del enfermo,
de sus familiares o de la misma organizacin sanitaria) para calificar
dicho acto conforme o no a la tcnica normal empleada.
Entroncamos de nuevo en este punto con el concepto de obligacin de
medios que destacamos al inicio de
nuestro tema.
Tal y como acabamos de matizar, las
guas de actuacin protocolizadas
han de ser valoradas en su justa
medida como normas de orientacin, dado que las directrices generales del quehacer cientfico (lex
artis), evidentemente han de adaptarse al caso concreto en relacin
a la capacidad de previsin y evitacin del dao por parte del facultativo, valorando no slo la tcnica empleada y el resultado, sino
tambin las circunstancias personales y profesionales del mdico,
la dificultad de la actuacin concreta, la gravedad del paciente, su
grado de colaboracin, la organizacin del servicio sanitario, la
intervencin de la familia, o la disponibilidad de medios personales y
materiales entre otros.
Siguiendo con el planteamiento
anterior, la simple lgica nos indica que el trabajo bien hecho del
mdico con buen nivel de conoci-
48
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
mientos, adaptado a las mltiples
circunstancias y factores que pueden influir en la determinacin de
lo correcto en cada caso, es superior a lo que se pueda recomendar
en cualquier protocolo (principio de
la libertad de mtodo o procedimiento), [...] debe disponer de libertad de prescripcin y de las condiciones tcnicas que le permitan
actuar con independencia y garanta
de calidad...segn las posibilidades a su alcance... empleando los
recursos de la ciencia mdica de
manera adecuada a su paciente, tal
y como ya recogimos en el artculo
20 y 21 del Cdigo de tica y Deontologa Mdica.
En conclusin, la evitabilidad (fundamentada en la previsibilidad) que
es lo que realmente incrimina, no
debe medirse tan slo mediante
referencias de tipo tcnico dirigidas
a lo que el autor hubiere sido capaz
de realizar, sino que adems ha de
tenerse en cuenta lo que en ese
momento hubiera podido exigrsele al mismo individuo.
Se exige analizar independientemente las caractersticas de la atencin en Servicios de Urgencias, tanto de Centros de Atencin Primaria
como de Hospitales.
Resulta evidente que en la prestacin de este tipo de asistencia que
por su especial naturaleza no admite demora (sin entrar en la falta de
consideracin de algunos usuarios
en cuanto a la mala gestin de este
recurso) debe adaptarse a una metodologa propia en consideracin a
factores tan variados como los escasos datos disponibles o la carencia
completa de historia clnica y antecedentes, la necesidad de realizar
Medicina Legal y Deontologa en la consulta de Atencin Primaria
mltiples actividades o la participacin no siempre coordinada de
diferentes profesionales con equipos no estables, pacientes y familiares de difcil trato o facultativos
simplemente cansados; sin olvidar
la frecuente necesidad de instaurar
el tratamiento sin haber contado con
los resultados de las pruebas complementarias y la aparicin de nuevos cuadros clnicos principalmente
relacionados con las denominadas
drogas de diseo. Todo ello determina que el grado de previsibilidad
y evitabilidad se vea mermado, siendo estos factores circunstancias de
la lex artis ad hoc que no pueden
olvidarse en cuanto al caso particular en el cual acta el mdico, a
quien no se le podr exigir (o no se
le debera exigir) el mismo nivel de
responsabilidad en su diagnstico y
tratamiento que si la asistencia se
hubiere realizado sin la referida
urgencia de actuacin.
En relacin con la pericia exigida en
estos parmetros, la jurisprudencia
del TS reconoce la capacidad de todo
mdico (incluidos los Residentes)
para prestar asistencia de guardia
en ramas diferentes de la que le fuera propia.
STS 24/01/94: todo especialista
debe tener los conocimientos de
medicina necesarios para prestar una
adecuada primera asistencia a todo
aquel que acuda a un servicio de
guardia, realizando un primer diagnstico de la dolencia producida y
ordenando, en su caso, el ingreso
en el Servicio correspondiente, pues
no ofrece duda que todo especialista ha de poseer adems de los conocimientos propios de su especialidad
los de medicina general que le pro-
porciona la carrera universitaria cursada.
El Cdigo de tica y Deontologa
Mdica se pronuncia en el mismo
sentido en su artculo 5.1: todo
mdico, cualquiera que sea su especialidad o la modalidad de su ejercicio, debe prestar ayuda de urgencia al enfermo o al accidentado.
Sigue vigente la polmica entre los
sectores mdicos implicados, sobre
la necesidad o conveniencia de que
sean mdicos de la misma especialidad que el imputado, los que se
encarguen de analizar su conducta, argumentando que la complejidad de la medicina y, sobre todo, de
las tcnicas diagnsticas y teraputicas de las superespecialidades,
impide al mdico no especialista
comprender todos los extremos de
la actuacin enjuiciada.
Esta cuestin quedara al menos atenuada, mediante la peritacin en
equipo por varios mdicos forenses,
pudiendo requerirse el asesoramiento del Especialista en una determinada rama mdica si ello fuera
posible.
Conclusiones
Las reclamaciones de responsabilidad civil en el campo de la Medicina han experimentado un incremento desmesurado en los ltimos
tiempos en virtud de la evolucin
social acaecida en cuanto a la errnea concepcin de la salud como un
derecho en s mismo, que conlleva
la exigencia social (tambin equivocada) de obtener un resarcimiento econmico cuando no se alcance el resultado deseado.
49
El facultativo, la deontologa y la ley
Todo ello asociado al menoscabo
moral del demandado (el mdico)
derivado de la afectacin que la
reclamacin produzca en su honor y
prestigio profesional, circunstancia sta que raramente es tenida en
cuenta por el demandante (el paciente), quien en muchas ocasiones,
mal dirigido, mal aleccionado, valora nicamente la obligacin de
indemnizar de la correspondiente
Compaa de Seguros...
Tal como expone Martnez Calcerrada, del entendimiento de que cualquier dao sanitario producido era
inevitable, careciendo de medios de
reclamacin frente al presunto autor
del mismo, se ha pasado a una situacin totalmente contraria en la que
el damnificado reacciona siempre
atribuyendo ese resultado a una mala
praxis por parte del facultativo, quien
adopta un sinfn de cautelas previas
antes de decidirse a la intervencin
profesional concreta.
A pesar de todo lo expuesto, no ha
de caerse en la peligrosa Medicina
defensiva, prctica que en s misma es contraria a la ms mnima consideracin tica (Cdigo. Art. 18.2.
El mdico no debe indicar exploraciones o tratamientos que no tienen
otro fin que su proteccin. La Medicina defensiva es contraria a la tica mdica), independientemente de
que el hecho de solicitar pruebas
complementarias excesivas o acceder a todos los requerimientos del
paciente en este sentido, no es un
antdoto infalible frente al proceder imperito, imprudente o claramente negligente del mdico.
Como se hace constar en los escritos hipocrticos, por las manos del
clnico pasan objetos de muchsi-
mo valor, debiendo, as, prestarse
especial atencin adems de a las
exigencias tcnicas y cientficas que
el caso requiera (y que sin duda
alguna son importantsimas en
cuanto a que su conocimiento y
dominio, si es que esto es posible,
se constituye como un antdoto
frente a cualquier tipo de reclamacin de responsabilidad), a la aplicacin de las normas de respeto
ineludibles en toda relacin entre
BIBLIOGRAFA
personas, siendo en nuestro mbito donde esta necesaria comunicacin adquiere unas connotaciones muy especiales en base a la
necesidad de ayuda frente a la
enfermedad y el sufrimiento y la
capacidad de aliviarlo...
La Medicina es una ciencia inexacta, como profesin, excelsa, pero
como ciencia, humildsima.
Gregorio Maran
RECOMENDADA
1. Cdigo de tica y Deontologa Mdica (Comisin Central de Deontologa,
Derecho Mdico y Visado de la Organizacin Medica Colegial) (10 de septiembre de 1999). (Revisado a 18 de febrero de 2003).
2. Instrumento de ratificacin del Convenio para la Proteccin de los Derechos
Humanos y la Dignidad del Ser Humano con Respecto a las Aplicaciones
de la Biologa y la Medicina (Convenio relativo a los derechos humanos y
la biomedicina) firmado en Oviedo el 4 de abril de 1997) (BOE de 20 de octubre de 1999).
3. Orden del Ministerio de Sanidad y Consumo 1198/2005, de 3 de marzo,
por la que se aprueba y publica el programa formativo de la especialidad
de Medicina Familiar y Comunitaria (BOE de 3 de mayo de 2005).
4. Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenacin de Profesiones Sanitarias.
5. Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios de Salud.
6. Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesin y Calidad del SNS.
7. Castellano Rausell P. La responsabilidad penal de las actividades de riesgo.
Imprudencia en el mbito hospitalario. P. 247-264. Cuadernos de Derecho
Judicial. Escuela Judicial. Consejo General del Poder Judicial. 2002.
8. Alvrez Snchez JI. La responsabilidad civil profesional. Responsabilidad
civil mdica. P. 135-317. Cuadernos de Derecho Judicial. Escuela Judicial.
Consejo General del Poder Judicial; 2003.
9. Rives Seva JM. Consideraciones generales acerca de la responsabilidad civil
mdica y sanitaria. Cuestiones de derecho sustantivo y procesal en la materia. Diario La Ley. Ao XXV. N. 6011. 5 de mayo de 2004.
10. Ilustre Colegio Oficial de Mdicos de Madrid. La responsabilidad civil y penal
del mdico; Madrid 1999.
11. Barrios LF. La responsabilidad profesional del Mdico Interno Residente.
Derecho y Salud, 2003; 11: 1-21.
51
El facultativo, la deontologa y la ley
Test
ATENCIN PRIMARIA CDIGO
DE TICA MDICA Y CDIGO PENAL
1. Dentro de los cuatro principios clsicos de la Deontologa Mdica, los considerados de mnimos son:
a) La autonoma y la beneficencia.
b) La no maleficencia y la justicia.
c) La justicia y la autonoma.
d) La no maleficencia y la autonoma.
2. El Cdigo de tica y Deontologa Mdica de la OMC:
a) Fue publicado en el ao 1999 como instrumento
permanente y gua cerrada de conductas morales.
b) Se complementa con las disposiciones concretas de cada Especialidad.
c) Queda abierto a su actualizacin mediante las
denominadas declaraciones de la Comisin Central de Deontologa de la OMC.
d) Es nicamente un compendio de recomendaciones generales.
3. En relacin a la responsabilidad deontolgica (corporativa colegial):
a) Le ser exigida al mdico por la inobservancia
de los preceptos del Cdigo de tica y Deontologa Mdica.
b) Le ser exigida al mdico por la inobservancia
de los preceptos del Cdigo de tica y Deontologa Mdica y por el incumplimiento de los
deberes del colegiado recogidos en los Estatutos Generales de la OMC.
c) Le ser exigida al mdico por la inobservancia
de los preceptos del Cdigo de tica y Deontologa Mdica, el incumplimiento de los deberes del colegiado recogidos en los Estatutos
Generales de la OMC y la vulneracin de las prohibiciones contenidas en los mismos.
d) Es de aplicacin slo como medio de amonestacin privada.
4. El papel de los Colegios de Mdicos como rgano
de sancin al mdico:
a) Slo se reconoce en relacin a la exigencia de
la referida responsabilidad corporativa.
b) Encuentra su base legal en la Constitucin Espaola y en la Ley sobre Colegios Profesionales.
c) En la misma lnea se ha pronunciado reiteradamente la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.
d) Todas las respuestas anteriores son correctas.
5. La Comisin de Deontologa del Colegio de Mdicos:
a) Es la encargada de todo el procedimiento relativo a la responsabilidad corporativa.
b) Es la misma entidad consultora que el Comit
de tica Asistencial aplicada a la prctica.
c) Es la misma entidad que el Comit de tica y
Ensayos Clnicos aplicada a la investigacin.
d) Todas las respuestas anteriores son correctas.
6. El Cdigo Penal espaol:
a) Tipifica determinadas conductas antijurdicas
que seran de aplicacin al marco de los derechos del paciente.
b) No hace referencia a este concepto.
c) La vulneracin de sus derechos slo es considerada como faltas de naturaleza deontolgica y no como delitos o faltas penales.
d) Slo aborda el supuesto del deber de socorro
y asistencia sanitaria.
AUXILIO MDICO ASISTENCIAL
A LA ADMINISTRACIN DE JUSTICIA
7. El mdico acta como denunciante ante un Tribunal de Justicia:
a) nica y exclusivamente cuando ha sido vctima
de un determinado delito o falta penal.
b) Como auxiliar judicial, cuando ha tenido conocimiento en el ejercicio de su cargo, de un hecho
antijurdico con consecuencias lesivas, que
transmite al Juzgado de guardia mediante el
correspondiente parte mdico.
c) Cuando recibe una denuncia de un paciente.
d) En cualquiera de los casos anteriores.
52
CURSO DE FORMACIN CONTINUADA EN ATENCIN PRIMARIA
8. El mdico asistencial puede ser requerido por la
Autoridad Judicial:
a) Como testigo, para evacuar un informe de
ampliacin sobre la asistencia diagnstica y
teraputica prestada previamente a un lesionado.
b) En condicin de perito para la realizacin de
una autopsia.
c) Para sustituir al mdico forense en otra intervencin.
d) En todas las anteriores situaciones.
9. La funcin del mdico como perito es:
a) Obligatoria en todas los casos en que sea requerido.
b) Obligatoria slo cuando no concurra en alguna de las causas de exencin del deber, segn
la abstencin y recusacin de peritos.
c) No es obligatoria, es una opcin que depende
del criterio personal.
d) Ninguna de las anteriores respuestas es correcta.
10. El mdico tiene la consideracin de testigo en el
proceso judicial:
a) Cuando ha presenciado la perpetracin de un
delito o una falta penal.
b) Por el simple hecho de testificar ante un Juzgado sobre algn acontecimiento que conoce
en virtud de su profesin.
c) Cuando ha atendido a una vctima de un delito o falta y es requerido para prestar declaracin sobre la asistencia realizada.
d) Las respuestas b y c son correctas.
11. El perito mdico, una vez nombrado como tal por
el Juez, podr ser recusado como auxiliar de la Justicia cuando:
a) Incurra en alguna de las causas recogidas en
la LECrim.
b) La parte contraria no est conforme con su dictamen.
c) Conozca de manera casual al sujeto de estudio.
d) Carezca de ttulo oficial.
Medicina Legal y Deontologa en la Consulta de Atencin Primaria
12. El detenido tiene derecho a reconocimiento mdico:
a) Slo cuando haya sufrido lesiones.
b) Slo cuando llegue al Juzgado y le informe el
Juez de sus derechos.
c) Siempre que lo solicite, antes y despus de ser
puesto a disposicin judicial.
d) Cuando en la localidad exista Centro de Salud.
13. El mdico tiene el deber de atender al detenido:
a) Slo cuando le trasladen al ambulatorio.
b) Slo si el Juez se lo ordena.
c) Porqu es un usuario del Sistema Nacional de
Salud.
d) Porqu adems de disfrutar de este derecho de
recibir asistencia sanitaria, se le reconoce tal
facultad en la Ley de Enjuiciamiento Criminal,
a fin de evitar discriminacin en las situaciones de privacin de libertad.
14. El mdico forense atiende al detenido:
a) Cuando as lo solicite el detenido en dependencias policiales.
b) Cuando el detenido se encuentre a disposicin
judicial en el edificio del Juzgado.
c) El forense no tiene competencia sobre estos
pacientes.
d) Las respuestas a y b son ciertas.
RESPONSABILIDAD PROFESIONAL MDICA
15. En el enjuiciamiento de la imprudencia mdica,
se valora fundamentalmente:
a) La accin u omisin realizada como conducta
inicial del facultativo y el resultado lesivo causado.
b) El deber objeto de cuidado vulnerado como elemento de la lex artis.
c) Las circunstancias propias del caso en relacin
al concepto de Lex artis ad hoc.
d) Todos los aspectos anteriores junto con la relacin de causalidad entre conducta ejecutada y
dao producido.
16. La responsabilidad estatutaria:
a) Se deriva del sometimiento del sanitario al Estatuto de los Trabajadores.
53
El facultativo, la deontologa y la ley
b) Es aplicable al mdico quien prestando sus servicios en la sanidad pblica tenga la condicin de personal estatutario.
c) No es exigible en el mbito mdico.
d) Las respuestas a y b son correctas.
17. La diferencia esencial entre la imprudencia y el caso
fortuito, radica en:
a) La aplicacin estricta y completa del protocolo de actuacin aplicado al caso concreto.
b) La entidad del dao provocado finalmente y las
particularidades del supuesto.
c) La facultad de prevenir el resultado indeseado
en cuanto a su evitabilidad y reprochabilidad.
d) La entidad del deber desatendido.
18. El error diagnstico ser punible cuando:
a) En todos los casos, dadas las consecuencias
siempre lesivas de ello.
b) Cuando del mismo se derive un dao irreparable para el enfermo.
c) Cuando el mdico hubiere desatendido las ms
elementales normas de actuacin profesional
exigibles a cualquier otro facultativo con la misma formacin, en esa situacin concreta y con
idnticos medios.
d) Nunca porque se considera dentro del concepto de accidente fortuito no previsible.
19. El Tutor responder de los daos causados a un
paciente por el MIR cuando sean consecuencia de:
a) La delegacin de la ejecucin de maniobras
diagnsticas o teraputicas para las cuales carece de los suficientes conocimientos o habilidades segn su programa de formacin.
b) La falta de supervisin personal en la realizacin de una intervencin para la que no est
preparado.
c) Permitirle que se extralimite en sus funciones,
aun cuando el Tutor permaneciere presente
durante la asistencia prestada.
d) Cualquiera de las anteriores circunstancias.
20. El deber de medios y no de resultados, desde la
perspectiva deontolgica:
a) Incluye la adecuada utilizacin de los recursos disponibles.
b) No matiza la obligacin de denunciar las deficiencias del sistema.
c) No incluye el deber de actualizacin profesional.
d) El Cdigo de tica y Deontologa Mdica no
resulta de aplicacin en este caso.
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