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Instrumentos Gestion Comunal

Este documento discute el concepto de desarrollo desde la perspectiva del bien vivir o suma qamaña de las sociedades indígenas andinas. Argumenta que el enfoque tradicional de desarrollo ha carecido de valores humanos y ha priorizado la ganancia sobre la vida. Propone que el concepto de suma qamaña, basado en la vida comunitaria y el equilibrio con la naturaleza, puede servir como alternativa. Luego, analiza los órganos de gobierno comunal desde esta perspectiva, enfocándose en la asamblea,

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Este documento discute el concepto de desarrollo desde la perspectiva del bien vivir o suma qamaña de las sociedades indígenas andinas. Argumenta que el enfoque tradicional de desarrollo ha carecido de valores humanos y ha priorizado la ganancia sobre la vida. Propone que el concepto de suma qamaña, basado en la vida comunitaria y el equilibrio con la naturaleza, puede servir como alternativa. Luego, analiza los órganos de gobierno comunal desde esta perspectiva, enfocándose en la asamblea,

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GESTIN PBLICA

INTERCULTURAL
RGANOS DE GOBIERNO COMUNAL
Mgr. Pablo Maman Ramrez

INSTRUMENTOS DE GESTIN COMUNAL


Lic. Felipe Santos Quispe

Instituto Nacional
de la Administracin Pblica
Repblica Argentina

RGANOS DE GOBIERNO COMUNAL

Foto: Eduardo Garca C.

Pablo Maman Ramrez

La Paz - 2008

rganos del gobierno comunal


Pablo Mamani R.
Instrumentos de gestin comunal
Felipe Santos Q.

D.R.

Servicio Nacional de Administracin de Personal (SNAP) - Bolivia


Pablo Mamani R.

Felipe Santos Q.
Edicin:

Azul Editores

Direccin:

Av. Villazn # 1970


[Link]
La Paz - Bolivia, 2008

Cuidado de la Edicin:

Eduardo Garca C.

Diagramacin:

Central Grfica S.R.L.

Diseo de tapa:

SNAP

Depsito Legal:

4-1-1899-08

I.S.B.N. Obra Completa:

978-99905-988-0-3

I.S.B.N . Vol. 3:

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Impresin:

Central Grfica S.R.L.

Direccin:

Calle Boquern # 1317

E-mail:

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Impreso en La Paz - Bolivia


Printed in La Paz - Bolivia

INDICE

Pag.
Introduccin ............................................................................................................... 5
Captulo 1. Qamaa para pensar los rganos del gobierno comunal ..............11
Captulo 2. Asamblea, principal rgano de gobierno comunal ........................17
Captulo 3. Autoridades territoriales y el sistema de la rotacin .....................29
Captulo 4. Consejo de amaut'as en la gestin pblica del gobierno

del bien comn .................................................................................... 43

Introduccin

Hay la necesidad de discutir el concepto de desarrollo dentro de un contexto


social nacional e internacional, en el que se estn produciendo profundos desnudamientos de la realidad social y estatal catalogadas como coloniales, en este
caso, relacionados a los procesos del desarrollo socio-econmico.
En las polticas gubernamentales y en las reflexiones acadmicas hay ausencia
de los valores humanos como principios fundamentes de la sociedad; en la
economa predomina el valor de la ganancia y en la poltica los sistemas de
dominacin. Esto hace necesario rescatar el concepto de desarrollo a escala liumana de Max Neff y otros' (1991) y en nuestro caso, el enfoque de"'desarrollo"
generado desde la concepcin de sauna garnaa o bien vivir, que proviene de la
geografa del saber del ayllu; ambos se hacen importantes para la discusin
dentro del actual contexto social y poltico que vive Bolivia, el primero con la
finalidad de entender qu son y cmo funcionan los rganos de gobierno comiinnl en las sociedades andinas o amaznica, temtica que aqu se abordar; el
segundo, porque dentro de las sociedades occidentales aun se puede encontrar
el concepto de desarrollo con valor humano.
Actualmente el Estado est organizado, para su gestin pblica, bajo el paradigma racionalista euro-occidental de apropiacin y explotacin de los recursos
naturales, donde no interesa el valor de la vida. Pretendemos visibilizar el
modelo de desarrollo del ayllu definido por los intelectuales aymaras como sarna
qamaa, para abrir la posibilidad de la emancipacin de los saberes invisibilizados y soterrados de los indgenas/ originarios, frente a los saberes legtimos
de la hasta hoy cultura dominantes. Los indgenas representan cerca del 70%
del total de la poblacin nacional y estn dispersos en toda la geografa social
y territorial de Bolivia.

1 Max-Neff, Max, et al. Desarrollo a esca!s^^ma*:a ';ne opcin para el futuro, CEPAUR, Fundacin Dag Hammarskjld. 1991.

Durante milenios los indgenas han producido diversos saberes y conocimientos


polticos, sociales, econmicos, as como experiencias sociales relacionadas con los
ecosistemas naturales, los sistemas polticos comunales de rotacin y de parcialidades,
la concepcin de la vida y del poder, uso del territorio y saberes mdicos.
Actualmente, en la sociedad predomina el modelo de desarrollo econmico
neo-liberal y colonial promovido en las dcadas de los 60' y 70' con a la propuesta de desarrollo de la CEPAL, denominado desarrollismo con sustitucin de
importaciones . El momento actual devela que seguimos siendo una sociedad
colonial y estamos re-descubriendo la violencia conceptual del concepto de
desarrollo, definido en la lgica lineal y teleolgica, de cuyo producto, el mundo
sufre de los graves problemas globales como los fenmenos naturales: el zunami, los tornados en norte Amrica , el fenomeno del nio o nia, el deshielo
de las altas montaas , el calentamiento global de la tierra, la contaminacin
acstica, y otros que desde nuestra geografa del saber nos obliga a pensar de
una manera diferente frente a este paradigma.
Por lo mencionado el concepto de suma gamaao bien vivir, es uno de los conceptos u horizontes para la gestin del bien comn indgena que tambin puede
ser para el bien vivir de toda la sociedad humana del mundo.
Las teoras de desarrollo y subdesarrollo implementadas en Amrica Latina en
las dcadas de los aos 1950 y 60, tanto por estructuralistas-reformistas como
por marxistas-revolucionarios, no se han acercado a un desarrollo definido
con total sentido humano de la vida; en ellas hay un concepto del manejo del
desarrollo como un bien histrico, para lograr en toda la Amrica un "gran
desarrollo" y as superar la pobreza y el subdesarrollo estructural que sufre esta
parte del mundo; pobreza que sin embargo, ha ayudado al problema global
del desequilibrio, aunque con importantes propuesta para hacer una mirada
al interior de las relaciones dependientes de cada pas.
Existi un desconocimiento de las estrategias de "desarrollo" de los pueblos
indgenas y particularmente del ayllu en el mundo andino. Si bien la vida, como
concepcin total del mundo, est presente en dichos enfoques, no est definida
como principio ordenador de la vida, sino como mera satisfaccin material de
la vida (Cardoso, Faletto,1978; Sunkel, 1978; Gonzles, 1969; Gunder Frank,
1976).
La propuesta de desarrollo a escala humana de Max Neff y otros, hasta cierto punto

es importante porque adelanta en que se debe trabajar en la lgica econmica y


social a favor de la satisfaccin de la vida humana, pero deja de lado, el hecho
de que la vida misma debe ser el centro de las relaciones sociales y sus instituciones sociales y del Estado. Mientras la mirada del concepto de suma gamaa es
integral en los diferentes mbitos de la vida y est definida en la experiencia de
la vida en sociedad por generaciones, desde donde han apostado los aymaras y
quechuas proyectos de sociedad frente al sistema-mundo dominante. Yampara
define esta veta como: "la ingeniera de los hombres (mujeres) de los ayllus
andinos ha tenido la virtud y la capacidad de edificar la casa de la vida que en
aymara se llama `Qamaa""'(Yampara, 2001); en esta la vida es entendida como
un bien universal para el bien vivir y se da entre la vida sociocomunitaria real
y el mundo ideal de la vida, como principios ordenadores del mundo que ha
construido el hombre-mujer andino, lo que significa que todos y todas deben
tener las mismas posibilidades histricas y sociales para el bien vivir de la vida
y tambin de los especies que rodean a nuestros mundos; por lo tanto no hay
separacin entre el bienestar de la sociedad y la vida misma ni entre las propias
individualidades, porque el bien vivir nos hace jagi o runa y con, y desde ella,
se construye la riqueza econmica para este bien vivir emocional y material,
lo que es fundamental para la produccin econmica. La referencia directa de
esto es la vida cotidiana del ayllu y la marka, donde la referencia econmica de
la tenencia de la riqueza material de las cosas es fundamental junto con otro
conjunto de varios elementos como la espiritualidad y las comunidades emotivas que constituyen al mundo econmico, poltico, y cultural donde las cosas
materiales y subjetivas son importantes.
El bien vivir o suma gamaa es un buen desarrollo de la vida social contrapuesta al
mal vivir de la vida, definida como t'agisia o el sufrimiento y desequilibrio de la
totalidad social. Hay que aclarar que el ayllu o marka no es un lugar de absoluta
condicin comunitarista, como suelen entender algunos tericos, tampoco es un
lugar exclusivamente individualista, sino que est definido entre ambas relaciones que se expresa en la lgica de pii parisa, o dos componentes de la sociedad
materializada entre la estructura de aransaya (arriba) y urinsaya (abajo) junto con
el taypi (centro mltiple) que es la marka; una intermediacin complementaria
de dos pares definida entre la vida social y el desarrollo econmico.

As, el bien vivir (suma= bien, qamaa= vivir), es uno de los principios fundamentales de la vida social indgena en los Andes, por ello las autoridades originarias y los sabios o yatiris, sostienen permanentemente en sus conversaciones
cotidianas y en las grandes asambleas, que el bien vivir es lo ms importante

en la vida del hombre-mujer en la sociedad, que tambin est en relacin con


los cuatro niveles del tiempo-espacio que se concibe en el mundo andino: el
mundo del ms all (alax pocha), el mundo del espacio de la gravedad (alay
pocha), el mundo de aqu y hoy (aka pocha) y el mundo de la profundidad de
la tierra (maqha pocha). Estos cuatro niveles del tiempo-espacio estn a su vez
definidos en el equilibrio entre los diversos componentes o mundos, como son
los entornos naturales que hacen del bien vivir, las sociedades humanas y las
relaciones con las divinidades y el Estado, que son las partes constitutivas de
las instituciones sociales como es el caso de los rganos del gobierno comunal
que aqu abordaremos. El bien vivir -como sostiene Yampara- es contrapuesto
al proyecto del desarrollo del capitalismo que est definido bsicamente en el
bienestar material del hombre individualista que lleva al detrimento de los otros
componentes de la vida como: los bosques, las montaas, los lagos y el conjunto
de microorganismos que tiene la tierra. El bien vivir es un valor universal de la
sociedad humana, porque le permite definir y reproducir la vida del hombremujer y animal como una totalidad compleja y a la vez diversa, que constituye
el ayllu o la marka y las instituciones sociales comunales, para llegar a lo que
aqu llamamos el buen gobierno de la vida social e espiritual en relacin con el todo
que constituye. La vida es para el bien vivir y para ello est la organizacin de
la gestin comunal de los diversos recursos naturales, sociales, econmicos y
polticos. (Contreras, 1996).

Bibliografa
Cardoso H, Fernando y Falletto , Enzo . Dependencia y Desarrollo en Amrica
Latina, Ed. Siglo XXI, Mxico, 1978.
Contreras, jess.

"Las formas de organizacin comunal en los andes:


continuidades y cambios" en: Chamoux, Marie, Contreras, Jess (editores), La gestin comunal de recursos. Economa y poder en las comunidades locales de
Espaa y de Amrica Latina, Icaria, Barcelona, 1996.

Frank, G. Andre. Amrica Latina: Subdesarrollo o Revolucin, Ed. Era,


Mxico, 1976.
Gonzles C. Pablo . Sociologa de la explotacin, Mxico, Ed. Siglo XXI,
1969.
Max-Neff, Max, et al. Desarrollo a escala humana. Una opicin para el futuro,
CEPAUR, Fundacin Dag Hammarskjold. 1991.
Sunkel, Osvaldo y Paz, Pedro . El subdesarrollo latinoamericano y la teora del
desarrollo, Ed. Siglo XXI, 1978.
Yampara, Simn . "La Institucionalidad del Ayllu: los territorios andinos
continuos y discontinuos" en: Pacha, No. 6, 2001. pag.
15-44.

Captulo 1.
Qamaa para pensar los rganos del gobierno comunal

La palabra garnaa etimolgicamente viene del idioma aymara y quiere decir


lugar o estado del bien vivir; pertenece a la plasticidad lgica del ayllu, es decir,
flexible en su razonamiento y en sus instituciones sociales e individuales, por lo
tanto no corresponde a la lgica del dualismo excluyente aristotlico. De la lgica
y raz qamaa, se derivan varios otros verbos y lgicas definidos en presente,
pasado infinito o futuro de repeticiones cclicas; gamaraa, momento presente
de un vivir de la vida; gainau i, momento del bien vivir; garnart'azvi, momento
colectivo de del bien vivir; garniri; "el que tiene una vida completa e ntegra"
con capacidad de reproducir la vida social, poltica, biolgica y cultural del
ayllu. Aunque la palabra ganriri, en el ltimo tiempo, se refiere a aquella familia
o persona que tiene mucho dinero o animales (riqueza material) y no siempre
es bien visto, a no ser que comparta su riqueza con la sociedad. Qamaa es
tambin un estado y lugar que tiene una familia, una persona, una comunidad,
una sociedad, con plena capacidad para aportar con recursos y responsabilidades sociales en la reproduccin del ayllu y de la vida. Tiene que servir al ay11u
cumpliendo ciertos roles como autoridad, o apadrinar el equipo de ftbol del
ayllu o cantn, o haciendo trmites para obtener otros recursos fuera del ayllu
o comunidad, como puede ser la apertura de caminos o una escuela. Qamaa
tambin puede ser un intermedio entre el bien vivir y un previsible terminar de
este bien vivir, la finitud. Un punto intermedio entre un principio originario y
un principio de un nuevo retorno de la vida.
Entonces, Qamaa sera un estado de la presente vida y el futuro de desarrollo
social cargado de una profunda relacin con la memoria de la vida social del
ayllu y un devenir en el tiempo indefinido. Por eso, las personas mayores o
autoridades del ayllu dicen: jilatanaq, kullaganaq jichurux gamart'azuiani. (hermanos y hermanas hoy compartamos y vivamos bien como gente). La vida
como prctica y como concepto, es un hecho central dentro del ayllu-rnarka,
que incluso tiene connotacin sagrada. La vida material y espiritual que rodea

11

al ayllu y al jaqi, o persona social, tiene sentido porque vive entre dos mundos:
el de la vida material y el de la vida espiritual como se puede observar en los
ayllus de Kurahuara de Karanga o en el trabajo de Rasnake con los kurajkuna
en Yura (Norte de Potos) u otras investigaciones. (Rasnake, 1989)
Se entiende que la vida es criatura de la sociedad y la sociedad es producto de
la vida criada por los hombres-mujeres; hay una autoreproduccin conjunta.

IN'1EGRAI, 1DAD DE SUMA QAMAA

Vida Humana
Sima

Ritualidad

Posesin de
obj etc materiales

Lugt' gaa

Chixnuga

La V ida Social
Sarnaga

La figura de arriba ilustra estas interrelaciones bajo la forma de una Chakana o


Cruz Andina, En la que Sarria es la fuerza vital de la respiracin de la vida (sin
ella no hay aliento de vida); Sarnaqaa es el caminar social por la vida o Thaki,
recorrido social de una persona o comunidad que construye una genealoga en
la sociedad (sin ella no se puede vivir bien la vida como jagi o runa); Lugt'aa
es la relacin sagrada que los hombres y mujeres establecen con la Pachamama y
el Apu Achachila, adems de una diversidad de divinidades familiares, locales
o regionales, incluso nacionales, que dan contexto al buen gobierno de la vida;
Chixnuga es la obtencin de objetos materiales en pareja (hombre-mujer) para
vivir la vida familiar y social como jagi, con la obtencin del arado, la iiwkhana
o azadn, la vestimenta, los productos agrcolas, la tierra, una buena casa en los

12

centros urbanos, el estudio de los hijos o hijas, etc. De la sumatoria de todos estos
aspctos sale el Suma Qamaa: Sma (aliento de vida) + Sarnaqaa (el caminar en la
vida) + Lugt'aa (la relacin ritual con las divinidades) + Chixnuga (la tenencia de
cosas materiales) = Qamaa. Cmo se ponen en prctica dentro de la vida social
cotidiana del ayllu estos principios? El ayllu ha producido sus propias estrategias
sociales al crear redes intersubjetivas y materiales que estn contenidas en: el
ayni, la rnink'a o ch'uqu, que corresponde al trabajo social y a los actos rituales a
la pachamama, a los apus, a las illas, al tata willka y mama paxi y otros, los que estn
definidos en las prestaciones y contraprestaciones sociales (Mauss, s / f) ya que la
prctica cotidiana o extraordinaria, define el principio filosfico de chikat chikat
(mitad a mitad). Por eso hay un sazui o consejo que trabaja: un da para ti y otro
da para mi y el resto de los das si se puede para todos, esto es irnaqaa o trabajar en
ayllu; el ayni es una institucin social que funciona de varias formas para producir un intercambio en el trabajo a nivel de familia, a nivel individual y a nivel
de la comunidad o del ayllu, puede ser definido como intercambio en dinero o
productos, as como prestaciones de mano de obra cuanto sta es requerida por
una de las partes que establece las relaciones de trabajo. As, cuando una familia
o persona solicita respetuosamente a los otros miembros del ayllu su mano de
obra, stos estn compelidos a prestar ese apoyo, porque el trabajo es de todos
y si no se lo presta, no slo afecta a la familia o persona solicitante sino tambin
a la estructura misma del funcionamiento del ayllu-marka. Estos hechos se ha
podido observar en el levantamiento de la ciudad de El Alto en octubre de 2003
y en la construccin urbana de esta ciudad, al igual que en el Chapare y en la
guerra del agua en Cochabamba en el 2000. Si no se presta mano de obra, el
ayllu o la otra parte puede quedar ofendido y eso se debe evitar. En este sentido,
podramos decir que el trabajo es como una "propiedad" del ayllu, porque todos
tienen la misma obligatoriedad de disponer de un tiempo para ayudar al otro
y recibir de la misma forma su ayuda cuando es necesario. Esto no quiere decir
que todos los miembros del ayllu tienen que ir donde el solicitante, sino lo hace
uno de sus miembros. Este sistema no solamente puede ser en base a la mano de
obra, tambin se puede hacer a travs de ciertos objetos y animales, como es el de
prestar un par de bueyes para recibir a cambio dos das de trabajo de la familia
del otro. Tambin en las ciudades se reproduce el ayni aunque con variaciones
como: ir a una fiesta y llevar un buen "regalo" para esperar posteriormente su
devolucin en similar cantidad o algo parecido. Si no se recibe su devolucin
se dicen de l o ella que es una persona no responsable y en la prxima no ser
tomado en cuenta. Para evitar esos casos toda la familia se compromete con la
otra familia en el matrimonio, rutuchi, graduacin, en la msica, etc., que son
actos que predispone una relacin fluida y permanente entre todos.

13

La ritualidad es otro lugar de estas prcticas, ste es un hecho central de toda


actividad social, familiar e incluso econmica y poltica. Se cha'lla primero a
la pacha y a las illas (sainiri, el que da aliento de vida) para el inicio del trabajo,
hacerlo es seal de respeto y permiso con las fuerzas de la naturaleza para no
tener dificultades. En la ritualidad la hoja de coca juega un rol central, a travs
de ella se hace los actos rituales junto con el alcohol, incienso, copal, y otros objetos segn el tipo y tiempo ritual. El yatiri, sabio aymara o jarnpiri,sabio qhiswa,
prepara una mesa blanca y mesa negra segn cada contexto. Esto pertenece
a la memoria larga y tambin a la memoria corta (Rivera, 1986) que marca su
presencia en el mundo social. De esta forma la vida tiene profundas connotaciones sagradas y sociales que ayudan a reproducir relaciones intersubjetivas
y la materialidad de la vida social, cabe hacer notar que en las sociedades occidentales y capitalistas racionalizadas, los rituales no entran como principios
fundamentales de la economa.
Se puede distinguir: el bien vivir, suma gamaa y el saber vivir bien, jagim
gamaa. El bien vivir, garnaiin, es un concepto de vida y "desarrollo" del ayllu
que est dado en el modelo de vida social indgena; el saber vivir bien, jagim
qamaa, es un concepto prctico y moral dentro de las relaciones sociales que
reproducen permanentes relaciones de equilibrio entre todos/as ciudadano/as
del ayllu con derechos y deberes. Jagim gamaa es un concepto relacionado a la
vida como saber o saber vivir la vida, porque si no se sabe vivir la vida, sta
no tendra mucho significado, sobre todo en el sentido sociocomunitario que
aqu estamos reflexionando, la vida. Esto hace de la vida un recorrido cotidiano,
una huella en la vida de los hombres-mujeres que surca estas interrelaciones
subjetivas y materiales.
La lgica del Qamaa est diseminada en los diversos espacios sociales de los
Andes, la Amazona y en los centros urbanos. El aporte del concepto de qamaa
al desarrollo est dentro de estos principios y es fundamental para el sentido
de vida sociocomunitaria del mundo rural y urbano. El modelo de desarrollo
del ayllu significa tener riqueza material econmica y al mismo tiempo, tambin la riqueza espiritual equilibrada con los otros niveles de la vida social; es
dentro de este conjunto de relaciones sociales que la asamblea, las autoridades
territoriales, el consejo de mayores o consejo de yatiris y amaut'as, se convierten
en los rganos de gobierno comunal.

14

Bibliografa

Mauss, Marcel , s/f. Sociologa y Antropologa, Tecnos, Madrid, a/f.


Rasnake, Roger. Autoridad y poder en los Andes: los Kuraxqkunas de
Yura, Hisbol, La Paz, 1989.
Rivera, Silvia . Oprimidos pero no vencidos. Lucha del campesinado
aymara y qheschwa 1900-1980, Hisbol, La Paz, 1986.
Yampara, Simn. El Ayllu y la Territorialidad en los Andes: una aproximacin a Chambi Grande, Universidad Pblica de El
Alto, Inti Andino, Centro Andino de Desarrollo Agropecuario, Altu Pata, 2001.
Cap. 2. Ayllunak markanakan uraqxpata yatxataa
Territorialidad andina y su conceptualizacin, pag, 55-72.

15

Captulo 2.
Asamblea : Principal rgano de gobierno comunal

La asamblea, en aymara ulaqa o tantachawi, es la instancia mayor del poder coinunal por ser la mxima autoridad colectiva que tiene el gobierno del ayllu-marka. Es
el lugar primigenio de todo los poderes sociales del ayllu-marka, lugar donde se
emiten las decisiones colectivas de autogobierno territorial en lo social, poltico
y econmico, decisiones que son vinculantes a toda la estructura interna del
ayllu o marka; tambin: intervienen en la designacin de nuevas autoridades,
actividades festivas o deportivas, lucha sociopoltica contra el gobierno-Estado o el municipio local, cuando se requiere, y actividades relacionadas a la
ritualidad; otra funcin se relaciona con asuntos de inters colectivo o familiar.
As, la asamblea se convierte en un lugar de poder social, donde se deliberan
intensamente diversas temticas utilizando normas propias en el uso de la
palabra o la oralidad, ya en aymara, quechua o pukina, segn cada lugar,
tambin se usan documentos escritos u otras formas documentales, en las que
se expone y escucha diversos temas, ya sean histricos o de actualidad . Los
espacios utilizados para la asamblea pueden ser las plazas de la marka, un local del ayllu, una pampa o sobre el camino; el hecho es que tiene que estar en
un lugar pblico y con participacin de las multitudes, como la que ha sido
llevada en el Cuartel de Qalachaka en el levantamiento aymara de Omasuyus
entre 2000 y 2008. Con estos principios se logran consensos y disensos segn
el lugar y el contexto sociopoltico.
Para que la asamblea tenga sentido, lo primero que se debe hacer es el ritual
de permiso dirigido a las divinidades del ayllu o marka; posiblemente esto es
lo ms importante en el sistema ayllu antes de empezar una asamblea, el acto
empieza con la presencia de todas las autoridades, ex- autoridades y el comn
o knnnuna, auspiciado por los principales yatiris o sabios indgenas con alcohol, coca y otros elementos que hacen al ritual, es uno de los momentos ms
profundos de la relacin entre la comunidad y las divinidades, ya que permite
que stas puedan convertirse tambin en el rbitro de la asamblea para no
mentir o engaarse mutuamente. Mediante el ritual se pide licencia o permiso
a dichas divinidades, que pueden ser de piedra o titi samiri u otras formas; la

17

finalidad es que la asamblea pueda ser desarrollada con amplitud y dialogo


franco para que sea constructiva, abierta y resolutiva, que es lo que se quiere
de una asamblea. La presencia de las divinidades permite que la asamblea sea
fluida, para tejer soluciones dialogadas y colectivas, es decir, se producen colectivamente consensos previos para, en lo posible, evitar conflictos. Tambin
es un momento donde los comunarios y comunarias presentes y ausentes de
las dos parcialidades, alya e macha, entre todos entran en comunin dentro de
lo sagrado, hecho que moviliza diversas estrategias para generar este conjunto
de sentidos de hermandad y pertenencia mutua, al que podramos llamar
diplomacias internas entre las diversas unidades familiares y las parcialidades
que contiene el ayllu. Las divinidades que tambin estn en las montaas, los
ros, lagos, rocas antiguas, quebradas o rboles, incluso animales desconocidos
que pueden aparecer y desaparecer segn los tiempos lunares especiales; por
ejemplo, se dice que el mes de agosto es el mes de la tierra o pachamamaachachilas, durante este mes la tierra tiene abierta su boca para recibir las
ofrendas y las licencias para el equilibrio en la relacin entre el hombre-mujer
con la naturaleza desconocida.
La realizacin de las asambleas son importantes porque en un ayllu, en el
tiempo en que no hay asamblea, siempre se produce problemas de distinta
magnitud, por lo tanto es importante atemperar los nimos para generar, en lo
posible, nuevos re-encuentros entre todos; reencuentros en que se juntan dos
eventos importantes en un mismo acto: un ritual sagrado a las divinidades y
un ritual de re-encuentros entre los hombres-mujeres, en cuanto constituyentes
del cuerpo de la sociedad del aylln-nuarka.
Este es un hecho sustancial porque estamos ante la presencia de las divinidades del ayllu, como el que se puede observar en los ayllus de Kurahuara de
Karangas o Totora, entre muchos otros ayllus-markas de toda la regin andina
de Bolivia, Per, Chile, Ecuador y otros. La divinidad central de los ayllus es el
llawqa, un cuerpo de objetos 'sagrados' y materiales "mundanos' que contiene
cada ayllu o marka. Algunos investigadores llaman a este encuentro "la constitucin no escrita del ayllu" (Condoreno, 2000) que constituye el matriz de lo que
nosotros definimos como el micropoder de la escritura 'sagrada' y 'mundana' del
ayllu, que a su vez define el principio y el final material y subjetivo para el buen
autogobierno indgena; por lo que en los hechos se convierte en una constitucin
poltica define los valores universales del poder, la economa, la cultural y la
sociedad, que se mide en la cantidad de los animales, de los hombres-mujeres,
los lindero del ayllu, el sama o aliento de vida en el titi smiri (gato silvestre que

18

vive en las rocas altas de la regin andina), y otros. Es una constitucin poltica y
socio-territorial porque constituye el orden social, econmico, cultural y poltico
del ayllu, tambin da el conjunto de orientaciones para las acciones sociales,
individuales y de sus autoridades. Hablamos de una escritura visual que se lee
a simple vista, pero que no todos pueden hacerlo en un mismo tiempo debido
a que es'sagrado' y los encargados y conocedores del manejo de este proceso
son pocos, para no despertar furia o inquietud de estos poderes extra-comunales,
ellos conocen sus diferentes objetos y los distintos colores que define el poder
social del ayllu o inarka. Si bien lo sagrado es algo extraordinario y corresponde a
momentos de alta espiritualidad, no deja de ser tambin parte de los momentos
rutinarios o'mundanos' porque los lugares sagrados, tambin estn dispersos
en casi toda la geografa del aylln-rnarka, tanto en los andes, la selva montaosa
o los pantanos de los guaranes o chiquitanos en la amazona.
Estamos hablando de las profundidades sociales ms ntimas de las sociedades
indgenas originarias, de la manera cmo se constituye la estructura de los ayllus
y markas en relacin hacia s mismos y en relacin con el contexto socio-territorial de otros ayllus y markas de una regin, que tienen sus propios ritmos
e intensidades sociales, as como definiciones de los lugares y de los poderes
sociales para, a partir de ello, construir un conjunto de relaciones sociales y de
poder horizontal entre ciudadanos iguales en un espacio social compartido
como es el ayllu.
Es de hacer notar que este proceso no siempre se cumple exactamente, hay
hechos y lugares en que pueden variar, e incluso desestructurarse, particularmente en las comunidades influidas por las sectas protestantes, que en algunos
casos han impuesto de forma violenta sus puntos de vista contra las estructuras
originarias de las comunidades.
De este modo, la asamblea se convierte en el principio desde donde se gestan
las direcciones polticas y sociales, donde se toma decisiones trascendentales y
operativas, particularmente referidas a los asuntos concretos de la vida social,
al que nosotros llamamos las decisiones colectivas (Maman, 2005), definidas casi
siempre por las parcialidades duales que contiene el ayllu-rnarka. Por esto, la
asamblea o ulaga, es una autoridad colectiva que gobierna el asunto comn o el
bien comn y el de los particulares, en la que la relacin de todos con todos es el
nivel ms importante porque se da una relacin de cara a cara, para depositar
en todos ellos una decisin, una manera de corporizar los debates y los argumentos bajo la forma de la oralidad y el uso de la palabra abierta.

19

Aunque desde hace 50 aos en Bolivia, la escritura grfica en papel tambin se


ha convertido en uno de los referentes de estos mecanismos de las decisiones
colectivas, el uso de la palabra sigue siendo de vital importancia, con ella se
delinea la filosofa de la resolucin de conflictos de cara a cara, principio fundante de la autoridad colectiva, que tiene efecto de acatamiento, tambin es
el lugar para confrontar las ataduras institucionales o generacionales que los
jvenes manifiestan para participar en ella desde el concepto de la libertad de
la democracia del ayllu (Rivera, 1990). Este ltimo hecho se da porque todas
las parcialidades del ayllu, incluyendo a las mujeres, tambin actan y toman
decisiones importantes. Aunque como se ha criticado el hecho de que slo algunos tienen palabra como las exautoridades o pasaras o mayores, que hacen
del ayllu un lugar poco participativo, sin embargo, actualmente estos hechos
estn siendo ampliamente superados por la presencia de jvenes autoridades
y otras influencias externas al ayllu-inarka o en los barrios urbanos de las ciudades aymaras.
Como ya se dijo en este lugar tambin est presente la divinidad del ayllu-marka,
que permite un espacio de amplio dilogo, no slo de hombres-mujeres actuantes de la sociedad indgena / originaria, sino tambin de las divinidades locales
o regionales, que finalmente se convierten en los garantes de la moralidad y la
veracidad de los argumentos de uno y otro lado, creando un tiempo-espacio
extraordinario dentro de la vida social cotidiana o rutinaria de los aymaras y
quechuas. Es decir, la asamblea es un tiempo-espacio de profundas meditaciones colectivas de donde se exponen los conflictos internos para reconducir y
resarcir, si los hay, daos o agravios tanto colectivos como individuales, privados y particulares. As se produce encuentros y reconocimientos mutuos para
crear identidades colectivas y de reconocimiento externo para decidir y actuar
segn cada contexto propio a tiempo de dar una auto-pertenencia a la unidad
socio-espacial del ayllu.
Cmo llevar estas decisiones colectivas a la prctica es uno de los nudos centrales, es decir, el cumpliendo de las decisiones colectivas del sistema poltico
aymara o indgena, para lograrlo se pone en movimiento un conjunto de mecanismos sociales, uno de ellos es el uso del poder pblico; hay que entender
que el poder pblico en el sistema indgena, es el uso del espacio social de
miradas y escuchas entrecruzadas y activas donde se tejen, tanto a nivel cotidiano
o en los momentos extraordinarios como fiestas o matrimonios o en la misma
asamblea, un conjunto de pre-decisiones o rumores que circula oralmente u
de diversos modos en el plexo de toda la sociedad, los que luego son tratado;:

20

en la asamblea como asuntos de inters general o particular. Existe toda una


tecnologa comunicativa oral que se mueve en diferentes direcciones y van generando comentarios y sanciones, las que luego se expondrn en la asamblea de
manera directa. Dentro del proceso, la persona o familia que ha incumplido
ciertas decisiones se expone de hecho a la mirada/escucha de todos los/as
comunarios que adelantan sanciones que despus llegarn por medio de la
asamblea o Ulaqa; estas sanciones sn las menos deseadas, tanto para las personas como para sus familias, por lo que se cuidan de no cometer infracciones.. El
poder pblico, como espacio de miradas y escuchas entrecruzadas, en muchos
casos acta implacablemente contra todo infractor, aunque hay casos en que
la sancin puede no tener la fuerza necesaria, debido a que el contexto es poco
importante o propicio para hacerlo.
El poder pblico es un poder social importante, particularmente cuando se trata
de hechos que competen a todos/as, lo que no quiere decir que el individuo o
comunario afectado no pueda ejercer su derecho a una replica, particularmente
definida en la imposibilidad material de cumplir una decisin, ya sea por enfermedad u otros casos que son entendibles. La ley del ayll n se fundamenta en que
toda decisin es colectiva y, s es en la asamblea, es de cumplimiento obligatorio;
principalemente se define la redistribucin de la tierra, el uso y acceso al agua,
la herencia de la tierra, el sistema de rotacin de las autoridades originarias, la
cuota para actividades vitales del ayllu o rnarka, la prestacin de mano de obra
definida en ayni o minkha, la defensa del territorio del ayllu o rnarka, el campeonato de ftbol y otros. El objetivo es que todos deben coadyuvar para el buen
gobierno de la cosa comn o de la casa de la vida, el ayllu.
La asamblea, tiempo-espacio de donde emergen decisiones y disensos, se convierte en el parlamento-gobierno indgena, lo que es importante resaltar, porque en
la asamblea se puede evaluar el cumplimiento o incumpliendo de las decisiones
tomadas en este nivel del poder social. La asamblea se inicia con el llamado
de lista de quienes cumplieron y quienes incumplieron las resoluciones, se
consulta a las autoridades responsables sobre cmo ha sido el cumplimiento
de las decisiones tomadas; sus informes tienen el valor sustancial de definir
la falencia o el incumplimiento de una de las partes o de un comunario en
particular; al final, cuando se sabe del incumplimiento todo el mundo se lanza
contra quienes han incumplido sancionndolos, moralmente y pblicamente.
Todos piden la palabra para criticar, en muchos casos duramente a la persona
o familia infractora, se le hecha en cara sus otras falencias, si tiene, para de ese
modo desminuir su ciudadana, es decir, la asamblea en tanto garante de la

21

autoridad colectiva es tambin el lugar de donde sale las sanciones sociales o


materiales, como suele observarse en los diferentes lugares de la geografa del
poder social en Bolivia.
Las decisiones que se toman contra el infractor tienen un mayor peso que el
inicial y, en ese sentido, o debe ser cumplida o se somete a la autoridad total de
la sociedad, particularmente cuando todos han cumplido con lo acordado; en
caso que no todos cumplieron o no tiene mucha importancia, las crticas y las
sanciones colectivas dejan de tener relevancia. Decamos que las nuevas decisiones son en ltima instancia las ms contundentes. Cuando la asamblea emite
una decisin, tambin puede decidir aumentar la sancin al incumplimiento,
por tanto, est poniendo en lmite a los infractores, se les est diciendo que
tienen una ltima oportunidad para cumplirla o definitivamente incumplirla.
El siguiente paso ser la suspensin de la ciudadana comunal, que fue construida
y adquirida con mucho esfuerzo en el proceso de las relaciones sociales cotidianas y extraordinarias, esto implica varias cosas: que est ante la posibilidad
de una sancin, si as amerita, fsica y pblica, como puede ser una chicoteada
en la plaza, que puede tener un mayor impacto porque hace referencia a que la
persona est casi en el nivel de alguien que cometido un delito muy grande y
est perdiendo la categora de jaqi, que es un valor fundamental en la estructura
socio-comunal de las organizaciones sociales indgenas.
En muchos casos se puede llega a la expulsin de toda una familia o de la persona porque se la declara no grata, lo que tiene el efecto de la ruptura de las
relaciones sociales que normalmente todos tienen; en este caso estamos ante la
fuerza social, que en tanto cuerpo colectivo predispone, diferentes mecanismos
cuasi microbianos en que se enreda la persona infractora y estos la atrapan en
profundas redes de rechazo o burla. Al final, para el infractor esto es insoportable porque denigra la integridad de su individualidad o la de su familia,
que es lo que jams se quiere, esto tambin afecta a los hijos o hijas, porque
son consideramos como parte de la infraccin, es decir culpables, y caen en
la categora de lo no deseable; esto llega profundamente a la intimidad de las
personas as tratadas, razn por la cual este trato no es deseable ni admisible
bajo ningn punto de vista.
No estamos hablando de problemas pequeos sino de incumplimientos graves
o delitos, particularmente si las decisiones han sido pblicamente decididas
en asamblea de todos y todas. Los problemas pequeos e intra-familiares, si
bien tiene importancia, no son de atencin total del espacio pblico comunal, a

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no ser que supere este nivel y se convierta en asunto comn, en este sentido, es
fundamental cuidar la genealoga familiar, el buen prestigio y reconocimiento
social que cada uno de ellos han construido; esta imagen es un capital social
fundamental para re-generar y reproducir una genealoga prestigiada y reconocida. Lo otro significa casi la muerte civil de la persona o familia que ha sido
pblicamente sancionada.
Este proceso juega con la moral y la tica, que pueden ser considerados tambin
como los referentes jurdicos-penales dentro de la estructura social del ayllu;
ste es, como ya se dijo, un tribunal social al lado del tribunal de autoridades
originarias, que pueden y tienen el poder de hacer cumplir la decisin mediante varios mecanismos a partir del ejercicio de su autoridad que exige y
ordena el cumpliendo de un hecho decidido. Adems, tambin se est ante el
tribunal sagrado de las divinidades locales o del ayllu. Es decir, estamos ante
un tribunal de hombres-mujeres de la comunidad y, a la vez, ante un tribunal
de autoridades originarias que tienen el poder necesario para exigir y hacer
cumplir una determinada decisin y finalmente, ante el tribunal de la divinidad
que puede castigar duramente, incluso ms que el tribunal de los hombres o
mujeres; as la persona infractora est ante un conjunto de poderes sociales y
de las divinidades que hacen del ciudadano comunal jagi o runa, entendido como
parte de la totalidad social e histrica.
De este modo, el gobierno de las autoridades originarias, junto al tribunal de
los dioses, se convierte en el centro de la ejecucin de las decisiones colectivas.
En caso que una autoridad no ejecuta una decisin, es la misma autoridad
quien es considerada cmplice o deficiente con su propia autoridad; es decir, la
autoridad originaria tiene la autoridad social de manera tal que si no cumple,
es l quien debe recibir una dura represin, porque se entiende que es l o ella
quien debe dar ejemplo de cumplimiento y de hacer cumplir con lo establecido.
Esto, posiblemente es lo ms fuerte que el conjunto social puede sentir ante s
mismo, por su parte ninguna autoridad va ha permitir que esto, o algo parecido, le suceda.
Estamos hablando del modo, que tiene el gobierno territorial comunal, para
gobernar los intereses colectivos e individuales fundados, como hemos visto,
en el control comunal de todas las decisiones tomadas en asamblea: la tierra,
la produccin agrcola, pecuaria, la familiar y sobre otros bienes colectivos y
familiares en los que se sustenta la vida social y espiritual de la comunidad.
A esto llamamos los rganos del gobierno comunal que hace un "gobierno del

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bien cona' : "para el"hien vivir econmico, cultural y poltico. Esta misma lgica
se puede observar en ciudades como El Alto, Potos, Cochabamba, Chapare,
Oruro, y otras.
Generalmente se piensa que varios de estos mecanismos del gobierno de
los bienes colectivos slo existen en los lugares alejados y no en los espacios urbanos, que se dan slo en la pureza y lejana de la indianidad. Los
espacios urbanos indgenas tambin estn organizados bajo estas lgicas
como la que pudimos observar y estudiar en el levantamiento de la ciudad
de El Alto en octubre de 2003 (Mamani, 2005) o en el levantamiento de la
ciudad de Cochabamba en abril de 2000; entre uno y otro se ha desplegado
una gama de intensas reconstituciones y lgicas del manejo y gobierno de
los espacios-tiempos indgenas en disputa con el modelo y la lgica de la
estatalidad neoliberal dominante. La rotacin y los turnos en estas luchas
sociales, se ha convertido en verdaderas tecnologas del poder comunal, diseminadas en todos los niveles de la sociedad urbana, su interrelacin con los
ayllus, comunidades y subcentrales, hace que los mecanismos de gobierno del
bien comn llegue a otros lugares, donde funcionan como lgicas pragmticas
del poder socio-colectivo espacializado hacia adentro y fuera de los barrios,
son formas de cmo tomar decisiones colectivas referidas a un bien colectivo
como en el caso del agua en El Alto o la tierra y el poder poltico en Omasuyo
durante los levantamientos indgenas/ originarios de 2000-2005. Aunque estas
lgicas pueden ser aprovechadas hbilmente por las transnacionales del agua
para extraer mayores beneficios, esta forma de tomar decisiones permite que
los actuantes colectivos, al tener la lgica de la rotatividad social del trabajo
o servicios, deben ser profundamente analticos en para qu, para quin y en
qu circunstancias actuar en esta lgica en la que, por su puesto, se reconoce y
se respeta los intereses individuales, porque es uno de los sustentos prcticos
del gobierno del bien colectivo. Por esta misma visin, los hombres-mujeres estn
familiar y socialmente obligados a participar en el gobierno de los bienes colectivos y de sus decisiones al igual que en su ejecucin. De no hacerlo, corren
el riesgo de perder su propia voz o el uso de la palabra en estas instancias del
poder social para luego, aparecer obligados a asumir todas las decisiones que
se han tomado en las diferentes asambleas del aylln-marka, barrio o sindicato
agrario. Ahora, obviamente, cuando se habla de todos esto no quiere decir
que todas las familias y sus miembros participan en ella, slo lo hacen en las
grandes momentos, comnmente se hacen a travs de representantes de las
familias y las parcialidades, logrando ser ms operativos y con amplios con-

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sensos. Estamos entonces ante un conjunto de mecanismos sociales de gestin


de los recursos naturales y extra-sociales que tiene el poder de definir y decidir
sobre el buen gobierno del ayllu-marka.

SABERES COMUNITARIOS:
LA GEOGRAFA COMO "ESCRITURA" DEL AYLLU

Pablo Maman Ramrez


El Alto, 5 de junio 2007
La escritura, por su puesto, hay que entenderla segn nuestro contexto histrico,
pero tambin es escritura aquella que no slo est definida sobre un soporte
material, sino tambin sobre las subjetividades colectivas definidas como
memorias de los ayllus, como son los sentidos, significados y connotaciones
territoriales que ste tiene. Aqu se produce un saber o saberes sociales sobre
la misma geografa y sobre el quehacer poltico o social del mundo de los ayllus-marka. Esto es tan fundamental que nos ayuda a entender que el pasado y
el presente estn escritos en nuestros territorios, los que estn llenos de significados que hacen referencia a un conjunto de conocimientos sistematizados del
saber humano. Su lectura es parte del ejercicio de las autoridades originarias
que hoy tienen ms peso, que en el pasado. Es decir, el ayllu o la capitana esta
viviendo un nuevo "re-descubrimiento" que slo tiene unos 15 aos; antes de
ese tiempo, muy pocos hablaban del ayllu y otros la denostaban rotundamente,
hoy es difcil que ocurra esto, lo que por supuesto no quiere decir que hay que
idealizar al ayllu como un lugar sin problemas, ste, como todo espacio de la
sociedad, es parte de los tiempos actuales de lucha y reposicionamiento frente a
otras sociedades y sobre s misma. De esta manera, los saberes territorializados
son el poder social indgena se da en todos los rincones de la sociedad.
Las reflexiones que se realizan aqu ameritan hacer una reflexin sobre la
geografa como 'escritura' en el ayllu-marka; es interesante entender y reflexionar de cmo el ayllu-marka puede tener o haber creado su propia 'escritura'
definida en los significados de las montaas, cerros, lagunas, ros, pampas,
bofedales, piedras, lugares sagrados, animales; es interesante notar que tambin
los tiene la tenta y la capitana en la amazona, esta ltima definida sobre el
denso bosque que contiene montaas, ros, lagunas, grandes ros, los rboles,
la tierra, animales, etc. Todos ellos son una 'escritura' propia.
Lo que entendemos generalmente por escritura es lo que esta escrito sobre el

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soporte del papel, cuero o piedra usando un alfabeto; lo que aqu se est planteando pareciera que no es una escritura, sin embargo, toda escritura universal
siempre est definida sobre cdigos, signos, significados, letras, grficos que,
en tanto convenciones sociales, encierra eventos, memorias, hechos histricos,
pensamientos, actos, representaciones, imgenes, que todos los hombres-mujeres realizamos al pasar (y estar) por este mundo.
Lo que el ayllu-marka ha hecho, es crear su propia 'escritura' que pueden, en
algunos casos, ser iconogrficos (awayus, ponchos, dibujos, wiphalas) y en
otros simplemente como geografa pura (que contiene profundos significados
sociales comunales, individuales, familiares). Este es un hecho importante
para mi reflexin, el mundo indgena tuvo que desarrollar su 'escritura'
basada en la memoria oral y visual del mundo del ayllu, que adems es
prctica, se manifiesta en el significado o representacin de una montaa
como el Sajama o Sabaya, al sur de Jach'a Karangas (entre Bolivia-Chile), los
que son definidos como autoridades poltico-sociales mayores de esta regin,
as como divinidades mayores; similar situacin tiene cada ayllu dentro de
su propia geografa, con sus imgenes propias como puede ser una pampa
wasara o "salvaje", lugar de la presencia de la pachamama (madre tierra) y
los cerros como achachilas (abuelos mayores), los ros pueden ser como el
camino del agua, para redistribuir la vida entre todos los lugares por los que
van y viven los jaqis o runas (gente). Al igual que la phasa (o barro medicinal) del cual se cree, msticamente, que en algn momento de la historia del
mundo anduvo una madre derramando su leche materna para cuidar a sus
hijos/hijas, la phasa se come con papa amarga, porque neutraliza lo amargo
de algunas variedades de papa; esto es el luk'i, se dice que la phasa tambin
cura enfermedades.
La geografa Tambin es una memoria poltica e histrica como en Qharqha
marka o Peas (en La Paz), donde los espaoles descuartizaron a Tupaj
Katari en 1781; desde los aos 1970 al 80 en este lugar, y en otros similares,
se llevan actos, algunos multitudinarios, de reivindicacin poltica contra el
colonialismo estatal de nuestro pas, sto lo hacen particularmente los aymaras; lo mismo se hace con el ltimo cuartel o estado mayor de Qalachaka
en Omasuyus, producido durante los levantamientos aymara-quechua en
el altiplano-valle norte de La Paz; Kuruyuki para los guaranes, tambin es
otro lugar de memoria poltica, porque all los ltimos Tumpas han luchado
contra el Estado criollo.

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Estas 'escrituras' contienen profundas memorias histricas, memoria colectiva


oral (en el sentido de lo hablando), mental y tambin individual, que en el
ltimo tiempo aparecen tambin como memorias escritas en papeles, los que
son producidos por los intelectuales indgenas. En resumen, en la geografa
y en el tejido de la sociedad esta desperdigado este conjunto de saberes polticos, histricos, econmicos, culturales, lingsticos, sociales y territoriales; los
mismos se trasmiten de generacin en generacin por la memoria oral ahora y
en el ltimo tiempo, por la memoria escrita en libros o revistas.
La l lawga es el otro componente de esta escritura', aunque es compleja y frente
a ella quedamos como analfabetos, porque no sabemos leerla ni interpretarla.
No sabemos entender sus signos, significados y cdigos que definen o contienen pensamientos y sabiduras sociales sobre el conocimiento de la misma
geografa y de las memorias sociales, como son los saberes polticos para el
buen gobierno del bien comn.
Victor Gonzalo Paz -participante del curso- dice que la geografa escrita "es la
misma constitucin poltica sobre el cual viven los comunarios y comunarias";
Jos Amrico -participante del curso-afirma que es "una especie de guardianes
de que los (a)cuerdos (sic) se cumplan...(y que las) sagradas escrituras, (son)
algo as como un arca de la alianza respetando las diferencias".
All est presente lo tico y lo moral de la sociedad, que en tanto tal, est
siempre a la vista y presencia de todos/todas, incluso se piensa de que si no
se cumplen los acuerdos entre los hombres-mujeres, estos pueden castigarlos
con truenos, rayos, sequas y otros fenmenos naturales. Es la constitucin no
escrita en papel, pero escrita de la manera como estamos entendiendo aqu, es
decir, estamos ante un nuevo hecho del que no nos hemos dado cuenta, incluso
los propios aymaras o quechuas, as como tambin los guaranes o mojeos no
se dieron cuenta. La escritura siempre la entendemos coi-no todo aquello que
est con alfabeto y en papel, pero tambin hay otras 'escrituras' como stas que
contienen los ayllus-markas o capitanas.
Lo real ser entonces tener dos tipos de escritura: una escrita en papeles o cuero
y otra en la geografa de los ayllus-markas o tentas; ambas escrituras podrn
enriquecer profundamente nuestro entender del mundo y lo que decimos
aqu del gobierno del bien comn y, por supuesto aclara nuestro sistema de
pensamiento, nuestras emotividades y la visibilizacin de este mundo, en lo
social, econmico, territorial etc., y nuestro ser social comunal. Aqu est nuestro
tiempo y nuestra hora.

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La Paz, 2003.

28

Captulo 3.
Autoridades territoriales y el sistema de la rotacin

Las autoridades originarias son autoridades territoriales, siendo otro de los


principios fundamentales para el funcionamiento de los rganos del gobierno
comumal. Esto significa que, las autoridades comunales tienen el poder personal
y social durante un ao, conforme a sus propios mecanismos de gestin del
asunto comn y dentro de la jurisdiccin territorial del ayllu o marka, adems
tiene interrelaciones con las autoridades de otros ayllus y markas, las que pueden
ser dentro de territorios continuos o discontinuos, es decir, hay ayllus como el
de Jila Uta Manasaya en Oruro (Maman, 2004) que tienen territorios atravesados por otros ayllus, pero los comunarios/as tienen el sentido de unidad, al
igual que los comunarios de otros ayllus; muchos otros ayllus normalmente
tienen territorios continuos, porque su territorio no est atravesado, como en
el otro caso, por otros territorios; en este sentido, en la lgica del ayllu, tambin
el territorio est organizado bajo la plasticidad lgica, que es una extraordinaria
forma de entender estos niveles y subdivisiones que tiene la vida y la realidad
social, que incluye los niveles territoriales estrechamente relacionados con la
tierra; estas divisiones se mueven en forma elstica con el que se desarrolla
la totalidad social que constituye el sistema de gobierno indgena, tanto en las
reas rurales como en las reas urbanas, entonces, las autoridades originarias se
mueven dentro de una dinmica social con sus propios gobiernos territoriales
dispersos en microcentros y son socialmente legtimos.
Estos diferentes niveles de manejo del tiempo-espacio de la vida social, hacen
que el ayllu tenga elasticidades lgicas, siempre a la cabeza del f ilagata o Calla
que tiene la autoridad y el encargo de generar un campo de respetabilidad social
entre la comunidad de hombres y mujeres, como tambin con las divinidades;
se entiende que uno y otro, tienen poder para sancionar a los que no cumplen,
en este caso, con las decisiones sociales, con espacios extra-sociales o con las
divinidades. La autoridad debe garantizar y ayudar a reproducir la genealoga
de la moral y tica del ayllu o la marka, y entre los diversos niveles, que en
muchos casos estn tambin relacionados con las laq'a achachila y laq'a'inama

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(polvo del abuelo y de la abuela o de los antepasados), stos son los referentes
del mundo de abajo o de la oscuridad y el mundo de los vivientes o de arriba,
el taypi de aqu y hoy.
La autoridad originaria es garante social, espiritual, poltico y cultural del gobierno del sistema social indgena y por lo mismo, deben ser el ejemplo notorio
en las relaciones sociales cotidianas, as como en los momentos extraordinarios
como son los grandes eventos o luchas sociales. Debe mostrar rectitud en sus
juicios, cautela en sus decisiones y acciones al interior del ayllu y fuera de el;
debe tener la madurez propia de toda autoridad, aunque en edad puede ser
menor que el resto de los comunarios o comunarias; no debe ser iska clnnyma, es
decir, de carcter corto e inmaduro, que se enoja rpidamente con cualquiera
o que no tiene carcter para aguantar una infinidad de situaciones difciles,
incluso hechos no normales como pueden ser los insultos o amenazas, aunque
si ocurriera este ltimo, no ser exactamente la autoridad el que se sienta insultada, sino, fundamentalmente, toda la comunidad o el ayllu; si alguien falta
al respeto a la autoridad comunaria, al jilaqata o al secretario general, lo hace
con la autoridad social del ayllu o comunidad, se hace de problemas con todo el
ayllu y ste le aplicar una severa sancin pblica, moral o incluso fsica; la
autoridad debe saber aconsejar antes de emitir una decisin; la prudencia es
una de las cualidades fundamentales para el ejercicio de la autoridad y el poder
social que ste tiene incorporado, por un ao, en su mirada y en su cuerpo. En
este sentido, la pareja autoridad o chacha-zoarini, no debe pelear ni mostrar actos
de malvivir, sino deben ser ejemplos visuales y prcticos a seguir para el resto
de las comunarios o comunarias, Por eso se los llama jilaqata (jila- hermano
mayor, gata-planta amarga pero curativa) que quiere decir hermanos mayores
del ayllu encargados para sostener la gobernacin territorial, social y moral del
bien vivir de la vida humana y social, dada en el momento actual y tambin en
el futuro o en el pasado.
En este proceso se construyen memorias orales y visuales, as como sistemas
prcticos de una cartografi del poder social, en tanto son los referentes visuales y
directores del sistema de gobierno poltico y gobierno moral en sus diferentes
niveles, este conjunto de hechos y lgicas, hacen del poder y la autoridad comunaria un hecho social que est disperso en casi toda la gran geografa local
y nacional y que sin embargo todava hoy es invisible.

Con todos estos elementos las autoridades originarias ejercen poder y autoridad,
ejercicio que actualmente se da dentro de tres niveles bsicos: a) autoridad per-

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sonal definida por su investidura y sus habilidades, b) autoridad social definida


como la corporizacin colectiva en l o ella de la ley del ayllu y, c) representa
los cdigos morales y ticos diseminados en la sociedad y en la geografa que
circunda al territorio del ayllu.
El primero significa que la autoridad personal depende de las habilidades para
el gobierno del bien comn, de las estrategias que ponen en funcionamiento y del
carisma que despierta respeto y aprecio. Muchas veces algunas autoridades
tienen impresionantes habilidades personales, tanto en las asambleas comunales
como las relaciones cotidianas con los comunarios de las dos parcialidades, espacio en las que deja fluir este conjunto de habilidades, carisma o saberes polticos,
con que sienta presencia y autoridad en las asambleas para que todos puedan
estas ubicados dentro de las estructuras normales de una asamblea; si surge un
problema, de inmediato pone orden para de este modo proseguir con el desarrollo de las actividades planificadas o por planificarse, con una actitud que no
deben ser agresiva ni violenta. En algunos casos suele ocurrir que por falta de
estas habilidades personales, se llega a un desorden que al final hacen que l o
ella pierdan credibilidad o incluso pierdan el respeto de la comunidad.
Cuando se llega a ser autoridad el cargo puede favorecer o desfavorecer la genealoga de la familia o de la parcialidad a la cual pertenece, hay autoridades
que tienen un respetable pasado familiar, como ser el hijo o nieto de exmallkus o
exkurakas que han hecho muchas cosas buenas para el ayllu o la comunidad, o
tiene muchos saberes polticos, mdicos o cosmolgicos, para llevar por buen camino
al ayllu mediante soluciones propias y autnomas en diferentes problemas o
situaciones difciles; una buena gestin acredita al jilagata o t'alla en el campo
de negociaciones desequilibrantes, en las que adems debe sostener su autoridad y el liderazgo de su estirpe; tambin hay construcciones genealgicas que
pueden perjudicar al ejercicio de la autoridad, si el pasado de su familia o su
parcialidad fue controvertido, puede perjudicar a la autoridad y a su gestin,
en ste caso, la autoridad con este tipo de origen, tiene que hacer importantes
esfuerzos familiares o personales para superar ese antecedente y reinstaurar,
si es posible, una nueva genealoga deseable de la familia, si no lo hace dejar
establecido que evidentemente pertenece a una estirpe que tiene un ginio o
genio de un pasado familiar o parcialidad no adecuado o no valorable positivamente, aunque esto depende de muchas otras situaciones, como ser que en
determinadas situaciones el carcter fuerte o la intransigencia, considerados
valores negativos, pueden convertirse en valores positivos, es decir que este
tipo de conductas pueden hacer respetar el lindero del ayllu u otro tipos de

31

casos difciles. El robo, la violacin y las agresiones fsicas son estigmas casi
insuperables; si la autoridad pertenece a estos ncleos no puede exigir que el
resto de los comunarios o comunarias cumplan con los valores positivos y las
decisiones colectivas, si lo hace, le recordaran siempre su pasado o el de su
familia.
La autoridad social como corporalizacin colectiva de la ley del ayllu, constituye uno de los mecanismos fundamentales del ejercicio de la autoridad. La
autoridad social incluso est por encima de la propia autoridad originaria,
chacha-warmi. ste es el poder que tiene la comunidad sobre s misma y sobre
el resto de los ciudadanos comunales, dado que ha emanado de la soberana
colectiva mediante una asamblea del ayllu o marka, por esto la asamblea es la
mxima autoridad social e histrica que tiene la sociedad indgena originaria,
en ella se delinea y decide hechos sustanciales para el buen gobierno del bien
comn; es en este nivel que el poder colectivo se operativiza en la autoridad
originaria, que en casos como en el anterior, no puede tener habilidades personales pero tiene el respaldo y la autoridad social del cuerpo de los ciudadanos
comunales, que en este tipo de casos, es de sustancial importancia porque quien
habla no es la persona-autoridad, sino el ayllu o comunidad hecho cuerpo en la
presencia de la autoridad originaria, hecho importante en todo ayllu o marka,
comunidad o sindicato agrario, sin ella no puede existir la autoridad de las
autoridades originarias.
Siguiendo con las reflexiones sobre cmo la autoridad tiene el poder social por
un ao, durante el cual dirige, gobierna, decide y ejecuta decisiones sin que
pueda ser obstruido por comunarios disidentes, que siempre existen, incluso
hubo quienes se oponan,dentro del mismo mundo indgena, a la lucha histrica
del pueblo aymara durante el liderazgo de Pablo Zrate Wilka en 1899.
En muchos lugares la autoridad social es contundente, se ejerce con verdadera
fuerza o cohesin sobre quienes se resisten en cumplir con determinadas decisiones comunales, en esas situaciones, la comunidad se convierte en el poder
mismo, en otros casos son delegadas directamente en la autoridad rotante; en el
primer caso acta directamente con varios mecanismos de la propia comunidad,
al ejercer su autoridad como fuente originaria del poder social, mediante duras
recriminaciones en la asamblea en presencia de este cuerpo hecho fuerza cuasi
militar coercitiva, que puede incluso ir a la casa del infractor; en otros casos o
lugares esto slo aparece visiblemente en la presencia de la autoridad originaria,
que tiene el poder rotatorio ya sea el jilagata o el secretario general.

32

El concepto de poder rotatorio es fundamental; la autoridad reside en que este


sistema que no es hereditario ni electivo, su fuerza est en que se mueve en
esta lgica y puede, en base a ella, obligar a que en la prxima que les toque
ejercer autoridad, no tengan alguien que les haga frente o ganarse por antelado
una enemistad.
El ideal de la autoridad es gobernar en tanto hermano mayor, sin dificultades,
y as terminar su gestin como una de las autoridades respetables en el tiempo,
tanto para l o ella como para su descendencia.
El tercer nivel de la autoridad comunal, del mallkai o jilaqata o jilanku, est
definido en los cdigos morales y ticos diseminados en la propia sociedad y
en la geografa de la memoria visual u oral, que circunda a un determinado
territorio. Para ellos, de igual forma es de mucha importancia, como en los casos
anteriores, los cdigos morales y ticos, los cuales, como ya se mencion, no
slo pertenecen a una persona, familia o parcialidad, sino pertenecen a todos y
todas; estos cdigos estn diseminados en todos los niveles de la sociedad, empezando por la cocina hasta los lugares pblicos, como la plaza o las montaas
que circundan y hacen parte de la sociedad. La autoridad que ejerce el poder,
al igual que la comunidad, est en funcin de ciertas legitimidades morales
que estn dispersas en varios espacios sociales o extra-sociales, en especial en
todos los lugares de observancia total de todos. Estos principios comienzan desde
la niez, el nio o nia debe y tiene que saludar, como principio bsico, a todos
los comunarios o comunarias dicindoles to o ta; por su parte los mayores,
los abuelos y abuelas, son los mayores referentes para esta conducta, si ellos
no muestran ejemplo no podran observar a los recin llegados a la sociedad,
los nios o jvenes, para generar conductas respetables socialmente; aunque
esto puede tener alguna relacin con el sistema colonial y republicano de
educacin, en las actuales condiciones es parte de la prctica moral que sirve
para la reproduccin social a nivel macro y micro, que llamamos los cdigos
de la vida social.
En estos cdigos hay dos hechos importantes en este nivel de autoridad, la
comunidad debe, en lo posible, tener una alta capacidad de reproducir la
moral y la tica comunal, para poder exigir que los nios y nias la practiquen y
la reproduzcan, si la comunidad no asume estas conductas, es imposible exigir
al resto que lo haga. Estas conductas deben ser de todos para todos y no puede
haber excepcin, lo que no quiere decir que esto est fuera de una plasticidad
real de las cosas. Siempre existen mecanismos y sentidos para reproducir ciertos

33

hechos de forma crtica a travs de los disensos, que tambin son construidos
colectivamente en los diferentes niveles de las decisiones o las no decisiones,
se puede disentir con argumentos valederos y socialmente aceptados.
Otro hecho de igual importancia que la tica y la moral, es que estas no slo
estn contenidas en las conductas socialmente observables, sino tambin estn escritas en la geografa montaosa o la altiplanicie. Es importante tener
en cuenta que las montaas o cerros, las pampas y los pantanos, son todo un
conjunto de'escrituras' grficas debido a que estn llenos de hechos histricos
y sociales; son 'escrituras' en el sentido que contienen cdigos y nombres que
hacen referencia a muchos hechos reales o mticos, o a situaciones particulares
de la historia de la vida social de un ayllu, inarka o comunidad agraria; refleja
la constitucin poltica sobre el cual viven los comunarios y comunarias. No
es como en el sistema liberal que tiene una constitucin escrita, pero que est
separada y es desconocida por una gran parte de la sociedad; slo la saben
los administradores convertidos en especialistas de esa constitucin, el resto
solamente la acata o la hacen acatar sin ser parte de sta. En el aylluu o marka
no es as, la constitucin poltica y socio-territorial son las montaas, ros,
barrancos, pantanos, cerros, rocas que tienen diversos significados y sentidos
de profundidad histrica reciente o pasada, y por esto estn cargados de los
diversos poderes sociales y divinos. Unos pueden ser lugares sagrados y otros
simplemente hacen referencia a una experiencia mtica de un pasado del pueblo
o el ayllu, tambin hacen referencia a un hecho real y socialmente observable
a los ojos, como que cosa no hay que hacer y qu cosa se puede hacer o decir,
por ejemplo el nevado de Sajmna y Anallaxcl,. Sajama es uno de los nevados ms
altos de Bolivia y tiene al lado a Anallaxchi tambin nevado y se ubican entre el
departamento de Oruro y La Paz, Sajama es el tata Mallkn y Anallaxc{ti la mama
T'alla, en otro caso, Sajaina es el esposo y Anallaxchi la esposa; se dice como
leyenda que en un da Sajaina marido y Anallaxchi esposa se haban peleado
y de la pelea la mujer se escap con sus hijos a otro lugar, la consecuencia del
hecho es que el hombre Sajama ha quedado solo y la mujer Anallaxchi sola con
los hijos, esta leyenda grafica a la familia dividida, en el significado dado, no
es deseable esto para la familia ni para la sociedad , si en alguna oportunidad
hay esposos violentos a estos se los grafica con esta imagen, que no hay que
imaginar est ah a simple vista; de igual forma, se hace conocer a la esposa
que tiene ciertas actitudes no valorables, que eso no hay que hacer porque ah
est la experiencia de Anallaxchi; algo similar se dice de los nevados Mururata
e Illimani de La Paz o del Huayna Potos. En el caso del Mi trurata, se dice que
qued cortada su cabeza por pelear por una mujer con otro guerrero, el Illimani

34

que lanz con una honda piedras hasta quitarle la cabeza y qued as hasta el
da de hoy. En esta no interesa mucho si fue as o no, lo que interesa es que la
gente cree y piensa que es as y no quiere que ocurra, sta es la bsqueda de
un bien vivir.
En otro sentido, Sajama al ser el tata Mallkii se convierte en el referente de la
presencia visual de la autoridad poltico-territorial del ayllu o marka. La presencia de los dos nevados ciertamente es imponente, significan las deidades ms
importantes de la regin, al igual que Mallku Turini en La Paz, el Tata Sabana
en el otro lado de la frontera con Chile o el Tata Illampu en Omasuyus; stos y
otros son las referencias directas de la autoridad poltica ms importante, adems
de ser las deidades mayores regionales o nacionales para el mundo indgena
o aymara. Este es un campo muy interesante para abordar con detalle que
haremos brevemente. Resulta que estos y otros referentes locales o solamente
de un ayllu, se convierten en las mayores referencias del poder del rnallku o
Calla, estos Mallkus o T'allas montaas, indican que son gobernadores del resto
de la geografa menuda que est a su alrededor, se entiende que cuando estas
autoridades mayores se enojan, pueden castigar a las divinidades menores,
dado que estos tienen los poderes sagrados mayores.
Esta es la significacin de la existencia de Mallkus mayores y Mallkus menores,
al igual que Jach'a Jilagata y sullka jilagata, por esto la autoridad originaria no
tiene que andar exponindose todos los das como autoridad, aunque esto de
por s est dado en el poncho, el awayu o cltikuti, u otros smbolos, tambin
est a la vista y presencia de todos los comunarios o comunarias, es decir, est
diseminado en toda la geografa mayor y menor del territorio del ayllu o rnarka.
La autoridad no tiene que andar reclamando el respeto a su investidura, sino
que ah estn los apus o mallkus o Callas sentados como los grandes referentes de
su autoridad; las autoridades tienen el deber y el derecho de ejercer autoridad
sobre la comunidad de hombres y mujeres en relacin con estas divinidades
mayores o menores, por esto, los saberes polticos y sociales estn diseminados
en toda la sociedad y en toda la geografa, que as aparece como toda una escritura grfica con sus propios cdigos y sistemas de lectura, que son parte de
los propios productores de estos conocimientos sociales.
Es posible que sto pueda ser interpretado como la concentracin del poder
en determinados mallkus o t'allas montaas, pero en el plano social no es as,
porque se encuentra en la horizontalidad del poder comunal, en el que la autoridad
del f ilagata o mallku tiene sentido y legitimidad si se encuentra en el marco de la

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horizontalidad del poder. Si bien es autoridad y segn los diversos contextos, su


autoridad ser entendida como tal solamente si la ejerce y maneja en la lgica
de la horizontalidad del poder comunal, que implica respetar el mando de las y
los comunarios mediante la consulta permanente con ellos y ellas; esto adems
significa que l o ella ejerce su autoridad en cuando, de una u otra manera, se
lo autoriza la comunidad. Hay maneras de ejercer autoridad, ya sea de forma
fuerte o suave, para lo que, recalcamos, es el ayllu quien autoriza hacer uso de
estos niveles de poder, si por iniciativa propia la autoridad ejerce la fuerza, la
comunidad puede negarse a acatarla, si le autoriza no hay rechazo porque est
definido, por algn sentido o razn social, se le ha autorizado este ejercicio.
La autoridad siempre est sujeta a la observacin meticulosa de los comunarios,
no se debe olvidar que la autoridad, en cuanto obedece los mandatos de las
comunidades y stas obedecen a la autoridad originaria en cuanto est dentro de
los trminos de los intereses generales de la sociedad; si la autoridad acta fuera
de ella, puede que la comunidad le cuestione y reprenda duramente, actividad
que se realiza pblicamente en una reunin o asamblea, aclarando que esto no
significa que se pierda las relaciones de mando y obediencia porque esta horizontalidad del poder es mvil y rotatoria. Reiteramos que la autoridad ejerce este
poder slo durante un ao, despus retorna a la base, as la autoridad es mvil
y todos tienen la posibilidad de ejercer este poder horizontal en el futuro. La
prrroga del mandato puede ser catalogada como sacrificado para la autoridad
y para el resto, como un indicio de que sta tiene algunos intereses particulares
lo que no es aceptable; ninguno de los dos aspectos son aceptados, por eso se
establece la rotacin. A esta forma de ejercicio del poder, nosotros la llamamos
el sistema poltico indgena, resaltando que ste est definido en la lgica de la
rotacin de mandos horizontales y verticales.
La oralidad, la escritura y lo pblico, son mecanismos directos de la gestin
pblica comunal, es comunal porque se la hace a vista y presencia de los ciudadanos comunales, que a su vez se convierten en los directos supervisores y
legisladores de todas las acciones que realizan las autoridades territoriales originarias, o, en el ltimo tiempo, de las autoridades municipales. Es gestin pblica
comunal porque corresponde a la operatividad de las decisiones, ya sea que est
institucionalizada o no; las que se legitiman mediante actas de las asambleas,
comunicados, proclamas o resoluciones del gobierno del ayllu-marka, las que
llevan las firmas y sellos de todas las autoridades de las diferentes parcialidades,
as se da la concrecin efectiva de los consensos colectivos establecidos en las
asambleas o fuera de ellas, aspectos de la gestin pblica del bien comn.

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MALLKUS, JILAQATAS Y PODER COMUNAL


Los mallkus, jilagatas tiene tres niveles de autoridad:
"a) autoridad personal definida por su investidura y sus habilidades, b) autoridad social que es la corporizacin colectiva en l o
ella de la ley del ayllu y c) los cdigos morales y ticos diseminado
en la propia sociedad y en la geografa que circunda a territorio
del propio ayllu"
Estos tres niveles de autoridad son un hecho sustancial para que las autoridades territoriales -as se definen ellos mismos- mallkus, jilaqatas, kurakas y
jilankus, tengan autoridad en las relaciones sociales de la marka (conjunto de
varios ayllus ), ayllu (constituida sobre varios sapsis) y los sapsis (las unidades
ms pequeas del ayllu), al mismo tiempo su autoridad se sustenta en el poder
comunal de la marka, ayllu y sapsi porque desde ella se genera la soberana
comunal sobre s misma y sobre sus autoridades. Esta estructura constituye el
'gobierno comunal' del ayllu-marka.
En el primer caso es la investidura de una persona del comn o kumuna,
significa que la autoridad est definida en la persona o jaqi/runa, se desea
de l-ella que tengan habilidades propias para el manejo del gobierno del bien
comn, a la vez de generar sus propias estrategias de produccin de consensos
y su operativizacin directa para este gobierno del bien comn. La persona, en
este caso se entiende no solamente como una sola persona sino como persona
pareja de chacha-warmi (hombre-mujer), que pone en funcionamiento sus
habilidades y el carisma para despertar respeto y aprecio de los comunarios y
comunarias; muchas veces algunas autoridades tienen impresionantes habilidades personales para entablar relaciones de autoridad o relaciones sociales en
las asambleas comunales y en la vida cotidiana, desde donde se establece un
sistema o sistemas de orden social y su dinmica entre los diferentes niveles
de la sociedad. El ayllu o marka tiene sus parcialidades internas, aran/urin o
alaya-majasaya, que son dos sayas o mitades sobre la que se complementa la
sociedad al igual que la autoridad hombre mallku y la mujer t'alla. Aunque esta
estructura a veces puede ser incompleta, es un ideal que se manifiesta en los
diversos niveles de la vida social cotidiana o extraordinaria yen sus estructuras
simblicas y territoriales. Desde estas condiciones, las autoridades dejan fluir
este conjunto de habilidades, carisma, y saberes polticos, territoriales y rituales;
con cada uno de ellos, ya sea en las asambleas u otros momentos, sienta pres-

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enca y autoridad para que todos puedan compartir, ya sea en disenso o en


consenso, sus relaciones sociales. En algunos casos suele ocurrir que cuando
no tienen estas habilidades personales se llega a un desorden o conflicto que
puede afectar gravemente su imagen, porque eso los desacredita ante los ojos
de la sociedad y de sus dioses, el descrdito no slo llega a la pareja autoridad,
llega tambin a su parcialidad o saya.
Estas capacidades pueden favorecer o desfavorecer a la genealoga de la familia y
de la saya o parcialidad a la que representa. Muchas veces las autoridades suelen
tener un respetable pasado de sus abuelos o abuelas, padres o madres, tos o
tas o de sus parcialidades, personajes que han hecho importantes aportes a la
comunidad o marka porque han sido lderes, mallkus o t'allas, sabios, yatiris o
yachax; stos acreditan al jilaqata o talla en "un campo de negociaciones desequilibrantes para sostener adems de su autoridad, un liderazgo de su estirpe";
puede ocurrir tambin lo contrario, que ni sus parientes ni su parcialidad no
han hecho una carrera genealgica de prestigio para acumular reconocimiento
social o respeto del resto, en estos casos las nuevas autoridades lo que tienen
que hacer, si quieren superar este pasado, es re-fundar una nueva genealoga
de respeto haciendo un esfuerzo adicional. logrando un hnen gobierno del bien
comn y, al finalizar el ao saldrn con alto reconocimiento o simplemente sin
un mayor reconocimiento social, que es lo que al final vale mucho, es un deber
cumplido consigo mismo y con el resto de la sociedad.
En el segundo caso l o ella corporaliza el poder social. Esto se da cuando se
lo designa en un acto pblico y'sagrado', con lo que adquieren grficamente
la sustanciacin de la voluntad colectiva que est significada en la "escritura"
que lleva su cuerpo, esta 'escritura' en el cuerpo de la autoridad se expresa
en el poder del ayllu o marka, que es objetivamente vista en la vestimenta y
los smbolos de poder social: el poncho, el sombrero, la coca, istalla, chikuti,
ch'ullu para el hombre y el awayu, la manta, el chikuti, coca, istalla en la mujer,
smbolos que expresan exactamente que el cuerpo es el depositario del poder
social. Estas investiduras constituyen la mxima graficacin pblica, cuando
una persona lleva estos smbolos, no es cualquier persona pareja, sino es la
corporalizacin del cuerpo de las autoridades comunales; resumiendo, por
el tiempo que es autoridad no es cualquier persona, despus volver a ser
del comn como todos.
El poncho y el awayu, adems de ser una investidura del poder comunal, tambin es la graficacin objetiva del territorio del ayllu, marka o suyu (regin),

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en otras palabras, un poncho-awayu es todo un territorio, en l se expresa


como'escritura' los lmites, la dinmica, el tiempo-espacio de ste, la presencia
de su poblacin, la genealoga de su mito o historia, el poncho-awayu define
exactamente a que pueblo o suyus representa una autoridad, esto inicialmente
porque es mucho ms complejo, el poncho es el territorio masculino y el awayu
el territorio femenino, como no poda ser de otra manera. El territorio como las
montaas, son casi siempre hombre-mujer, Tata Sajama y Mama Anallaxchi es
la graficacin de esta afirmacin en el altiplano central de Bolivia. La conjuncin del territorio del hombre y el territorio de la mujer es la fecundacin del
poder del ayllu, este es un hecho de gran importancia que muchas veces no lo
entendemos as y definimos al territorio y tierra como simple naturaleza Por
estas explicaciones mostramos que es todo un saber poltico y un saber social
sobre su poder.
En este sentido, la autoridad es la corporalizacion del poder social emanada
desde la asamblea o ulaqa. Es parte de la autoridad rotante que no se ancla en
una sola persona o parcialidad sino, en lo posible, en el conjunto de la sociedad.
Por esto se dice que en el ayllu, comunidad, marka todos al final son lderes
porque todos o todas tienen una gran experiencia local o regional, como hoy
se observa en el proceso de la reconstitucin de los ayllus-markas en Bolivia.
Como dijimos, la ulaga o tantachawi (asamblea), es la que delega a la autoridad
originaria su poder definido en funcin a un poder rotatorio, ste es el fundamento de la autoridad originaria con el cual ejercen su poder y el poder social.
Si alguien no acata lo decidido colectivamente, quien hace cumplir, en trminos
tcnicos, es el jilagata o mallku o t'alla y en trminos sociales el mismo ayllu
o marka. Estos poderes se pueden ejercer con toda legitimidad (aceptacin)
porque viene desde la soberana colectiva del ayllu o marka,donde radica el poder
de la autoridad, sin olvidar que la "autoridad reside en que ste es rotatorio",
la autoridad es autoridad porque luego la pasar a otro/ otra para ser ejercida;
tiene legitimad en cuanto todo el mundo sabe que el ejercicio de la autoridad
es solamente por el tiempo de un ao, tiempo suficiente para que la autoridad
tenga y ejerza poder. Este es el motivo por el que no necesita de un aparato
especializado de gendarmera que haga cumplir su autoridad. Si la autoridad no
acaba en un tiempo dado, nadie acatara. Esto est visiblemente hecho cuerpo
en la autoridad originaria y en el "poncho y awayu".
El tercer nivel de la autoridad, el de los jilankus o t'allas, est definido grficamente en los cdigos morales, ticos y estticos diseminados en toda la sociedad
y, particularmente en la geograf'a pura que es como una 'escritura del ayllu', ya

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que esto define memorias sociales o memorias colectivas , individuales y familiares. Los marcos morales y ticos son un hecho sustancial para el ejercicio de
la autoridad de la persona pareja, chacha -warmi. Si una autoridad originaria
pelea dentro de su familia o es jisk'a chuyma, persona que se enoja de todo y
nada, significa que todava no es una persona madura y no tiene la cualidad
de ser jaqi / runa (jaqi en aymara y runa en quechua ), adems, como est ante
la mirada de la sociedad , tiene que conducirse de manera adecuada en sus
actos individuales y sociales , esto es en lo privado y en lo pblico . Del mismo
modo, si la comunidad , el ayllu o marka no muestra signos de moralidad y
tica en sus actos colectivos , no merece la consideracin necesaria de otras parcialidades o sayas. Todo el ayllu, en lo posible debe mostrase con las cualidades
necesarias para ser parte de la marka, que es la conjuncin de diversos ayllus
y sapsis. Hablamos de un hecho fundamental porque en el espacio pblico de
la marka, se conoce exactamente cmo son sus ayllu o marka, por ejemplo la
bravura puede ser un prestigio cuando es necesario, pero puede no serlo en
otros momentos.
La geografa es, posiblemente, la manera cmo se grafica el sentido de la tica
y moral social. Cada lugar tiene cerros, montaas, planicies o pequeas serranas, bofedales o piedras, muchos de estos lugares son wak'as o dioses/ diosas
andinos que, como ya se dijo, estn diseminados en todos los lugares. Estos
dioses o diosas tienen su graficacin directa en las altas montaas, que son
divinidades mayores, las pequeas montaas son divinidades menores. La
representacin de divinidades mayores y menores, es de donde se piensa que
las autoridades del ayllu devienen sus poderes espirituales o materiales. Cada
una de estas planicies o cerros contiene un cmulo de memorias o recuerdos
que puede ser de tiempos de los abuelos y abuelas y en el devenir de sus hijos
o hijas; son parte de los mitos de origen de cada ayllu o marka que as define
claramente el sentido de su presencia y la esttica de su significacin. Como
hay dioses mayores y dioses menores, de igual forma existe autoridades mayores y autoridades menores; as como hay hombre y mujer tambin hay dioses
masculinos y diosas femeninas. Esto es un conjunto de dualidades complejas,
que a su vez se define en la cuatriparticin del tiempo y espacio de cada unidad
socio-territorial, como lo es el ayllu o marka.
De este modo la geografa pura resulta siendo como una especie de'escritura'
de otro tipo que est interrelacionada con los tejidos en los awayus o ponchos,
esas 'escrituras' son la exposicin de las montaas y planicies que hace todo
un paisaje vistoso y un horizonte que llega hasta donde llega la mirada. Curio-

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samente algunos escritores republicanos, como Alcides Arguedas y otros, ven


como algo deprimente para la formacin del hombre-mujer aymara o quechua;
casi siempre se lee en libros o artculos que el altiplano es imponente pero seco
y desolador, creo que para el hombre-mujer andino al contrario, es todo un
paisaje vistoso que alimenta la mirada sobre s mismo y sobre el devenir de su
familia y de su pueblo; es un cmulo de recuerdos y pasiones que si no pudo
escribir en un papel, lo hace en el graficacin de la escritura de la geografa, que
es como un libro abierto, no slo de alguien que sabe leer, es un libro abierto
para todo los jagis o runas. No slo es un paisaje registrable como hecho de la
naturaleza, lo que importa es la significacin, representacin, simbolizacin y
hecho, acto que define el sentido de su'escritur .
Esta 'escritura', muchas veces al igual que el awayu o istalla, est cargada de
vivencias y saberes sociales y culturales territoriales. Esta es la riqueza de los
saberes sociales del ayllu o marka, como lo tienen los valles profundos y la
amazona, cada una con sus propias formas de 'escribir' su memoria, como en
los grandes rboles, ros, bosques donde existen espitas, existen dioses o diosas,
y con ellos existe la explicacin del origen de su estirpe y lengua, etc.

Bibliografa
Rasnake, Roger. Autoridad y poder en los Andes: los Kuraxqkunas de
Yura, Hisbol, La Paz, 1989.

Cap. 3. El ayllu y su organizacin, pag. 51-65.


cap. 4. Los kuragkuna de Yura en la actualidad, pag.
66-87.
Mamani, Pablo.

Mamani, Pablo.

El Rugir de las multitudes. La fuerza de los levantamientos indgenas en Bolivia/Qullasuyu, AruwiyiriYachaywasi, La Paz, 2004.
Cap. S. Kutt'aniskapxakianiwa (Siempre volveremos
a levantarnos): Ayllus y Markas en los levantamientos
indgenas del ao 2000: Kurawara de Karangas, Tutura,
Julluma, Turku, pag. 67-107.
"Gobiernos barriales y su poder: Guerra del gas en El
Alto-Bolivia'-en: varios autores, Sujetos y formas de la
transformacin poltica en Bolivia, Autodeterminacin,
La Paz, 2006.

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Captulo 4.
Consejo de amaut' as en la gestin del gobierno del bien comn

Otro nivel de los rganos de gobierno, es el consejo de amaut'as o sabios y de las


ex-autoridades originarias, en aymara ]os pasaras, stos tienen distintos niveles
de actuacin y de consejera, tanto al interior de la estructura de gobierno del
ayllu-marka como fuera de ella. Esta instancia no funciona como un consejo
reunido permanentemente, sino, lo hacen mediante su participacin activa en
las asambleas anuales o mensuales, para as convertirse en un valor sustancial
para resolver asuntos colectivos, apoyar el buen ejercicio de la autoridad del
ayllu y, a nivel micro, entre las familias. A esto llamamos consejo de amaut'as
y de ex-autoridades, tienen su propio peso para influir en los diversos niveles
de las decisiones colectivas.
Sus funciones socialmente no estn obligadas, lo hacen para apoyar al ayllu y
ayudar as a cumplir una buena gestin pblica comunal. Son personas con experiencia porque son ex-autoridades y han aprendido de otras ex-autoridades
que les antecedieron. Por sus miradas y opiniones recorren muchas experiencias que se definen en saberes adquiridos y construidos durante el tiempo del
ejercicio de su autoridad o como simple comunario/ ria. Tienen en su mente un
recorrido poltico y su cuerpo es parte del tiempo-espacio social y espiritual de
la propia sociedad del ayllu y de la marka, lo que los convierte en verdaderos
patricios del sistema del gobierno indgena. Desde esos conocimientos y saberes
sociales actan y opinan para trasmitir y dejar fluir dichos conocimientos sobre
las jvenes generaciones mediante el uso de la lengua aymara o castellana, para
de este modo reproducir permanentemente los nuevos ncleos de la vida del
sistema social indgena: el ayllu. Entonces, su presencia y poder est basados
en estas experiencias, en sus juicios sensatos, maduros y previsores, para hacer
del gobierno del ayllu o de la marka lugar de hechos deseables. Los conocimientos espirituales y polticos hacen de estas autoridades morales reproductores
permanentes del suma thaki o buen camino de la vida social de los aymaras y
quechuas. Otro hecho que los convierten en autoridades morales es que ayudan
supervisar las diferentes actividades, ya sea dentro del ayllu-marka o fuera
de sta, por ejemplo, en la redistribucin de las parcelas de tierra definidas

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en mantas o en gallpas (tierras para cultivar en conuruidad) que se hace en forma


pblica con el reconocimiento y consentimiento de todos los miembros de las
otras gallpas; proceso en el que la opinin de estas ex-autoridades es de vital
importancia porque tienen el saber de cmo funciona el sistema de las gallpas
y cmo se hace uso de ellas sin tener problemas, evitando que nadie pase a
una gallpa ajena. Si alguien cree que una gallpa es de su abuelo y otros dicen
no, entonces la ex-autoridad dir a quin corresponde esa gallpa a partir del
tiempo: "as siempre ha a sido" que adems est definida en la genealoga de
la familia, si la testificacin de la ex-autoridad es correcta para todos, tambin
vale para todos. La mxima es hacer un buen gobierno de la tierra, del agua,
del bosque, del valle o del altiplano dispersas en toda la geografa del ayllu,
como si se tratara de todo un sistema de cliimpns (sealamientos) con el que se
marca, objetiva y subjetivamente, que la tierra comunal tienen como poseedores
a las familias y estancias. Lo mismo se da en el caso de las mantas, grupo de
sembrados de papa u otras ubicados en un lugar determinado, que tiene cada
una de las estancias o ayllus durante un ao, para lo que las ex-autoridades y
fundamentalmente los ainaut'as, dan sus consejos y experiencias a las autoridades de los ayllus o rnarkas para, en sentido siempre comunal, decidir dnde se
debe ir ese ao, porque es importante saber prevenir si ese ao va ser lluvioso,
de helada o sequa. Los arnaut'as tienen la habilidad y los conocimientos para
leer indicadores naturales como: cierto tipo de actitudes o gritos de algunos
animales, las direcciones que toma el viento que indican que durante ese ao
puede haber helada y que sta puede venir del norte o del sur, sabiendo estos
detalles hay que evitar sembrar en la corriente del viento que produce helada,
para de este modo no quedarse sin papa durante ese ao. Aunque ahora muchos
manifiestan que ya no se puede calcular exactamente este tipo de fenmenos
atmosfricos, porque el tiempo est cambiando imprevisible, sumado al hecho
que tambin se est perdiendo estos saberes en las nuevas generaciones debido
a la influencia de sectas religiosas u otras.
Lo fundamental es que este tipo de conocimientos se los debe exponer en y a
la comunidad para que todos, en lo posible, estn informados de los factores
climatolgicos, de la distribucin de la tierra, del manejo del agua y otros recursos naturales, con la finalidad de escuchar y aportar con otros diagnsticos
y observaciones de las diferentes familias y parcialidades que tiene el ayllu o
marka, para que se convierta en un tiempo-espacio para la produccin y reproduccin de saberes colectivos: por ejemplo, el agua est sujeta a la gestin pblica
comunal porque, adems de pertenecer a todos, se considera que viene de la
madre tierra, la que es entendida como la madre de todos hombres-mujeres, as

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el agua es considerada como leche o la sangre vital para vivir la vida de todos y
para todas; por esto, en muchas partes se tiene organizado el uso y manejo del
agua de diversas e interesantes formas que responden a la lgica de los turnos
por parcialidades, tanto para su uso como para su administracin. No se puede
acaparar el agua, quin est cerca a una vertiente o en la cabecera de donde mana
el agua, debe obedecer al sistema social indgena que define que este lquido
elemento debe llegar a todos y en igualdad de condiciones o calidad, para que
esto sea efectivo, cada ayllu, comunidad o estancia, debe tener autoridades del
agua o tierra, para su buena administracin y uso para los hombres-mujeres y el
de los animales, e incluso de los dioses. Esta administracin se decide de forma
pblica en asamblea, con la participacin de las ex-autoridades o amauit'as, para
garantizar el buen uso o buen gobierno del agua.
De este modo la tierra, el agua y los pastizales son recursos vitales para el bien
vivir, por esto, deben estar claramente definidos al odo y ojo de todos los ciudadanos del ayllu, en cuanto cuerpo colectivo, incluso en los niveles privados,
por ser una riqueza de bien colectivo; por estas razones, no se puede manipular
ningunos de estos recursos en beneficio de pequeos grupos.
Este es todo un sistema de gobierno tanto del agua, la tierra, o la medicina (la
phasa barro medicinal), los bosques altiplnicos-valles y los bofedales porque
son verdaderos tesoros y hacerlo es un honor y prestigio para quienes tienen
esa responsabilidad.
Lo pblico comunal y lo privado familiar son instancias para ser manejadas
con mucho cuidado, porque lo privado familiar esta sujeto a ciertas miradas
y legislaciones; en este aspecto juegan un papel fundamental las autoridades
originarias y el consejo de ancianos, que no siempre estn dispuestos a hacer
las cosas en lugares extraos o fuera del control social de los espacios-tiempos
reconocidos socialmente.
Tambin en los centros urbanos, para varios problemas se hace lo mismo, como
en la transferencia de lotes urbanos, la compra-venta y otros, que se ha podido
observar en la ciudad de El Alto, en los barrios del sur de Cochabamba y en Potos. Es socialmente deseable, aunque no siempre se cumple, que la transferencia
de un lote sea de conocimiento de los vecinos para dar fe de su acuerdo con
la llegada de un nuevo vecino; la compra-venta, en trminos de dinero, es un
acto privado, pero se concibe que, aunque privado, el terreno o el lote es parte
de un territorio de todos los vecinos: del barrio, sta visin marca la diferencia

45

con los barrios no indgenas, como la zona sur de La Paz o Equipetrol en Santa
Cruz, en la que no interesa la presencia y ni la aquiescencia de los vecinos para
la llegada de un nuevo vecino, tampoco se requiere la opinin de un ex-dirigente
o ex-presidente de junta de vecinos porque no es de su competencia, en cambio
en los barrios aymaras o quehuas si es de su competencia, porque puede hacer
notar que ese vecino que est vendiendo su lote tiene deudas anteriores con la
junta de vecinos u otras informaciones sobre el lote.
Con todo lo visto estamos ante un conjunto de saberes y conocimientos de los
mayores definidos en: ex-autoridades o amaiit'as, que desde esas condiciones
el ayllu-marka genera procesos de un buen gobierno del bien comn, con el
que se garantiza la reproduccin de la legitimidad y las lgicas del sistema de
produccin del buen gobierno de las cosas sociales o naturales; es decir, todo
un conjunto de saberes y conocimientos atmosfricos, polticos, econmicos,
lingsticos y culturales, en principio definidos en los amaut'as y ex-autoridades,
pero tambin estn diseminados en los saberes y conocimientos de todos los
hombres-mujeres del aylln. De una u otra manera todos saben ms o menos
cmo se debe administrar la tierra, el agua, los bofedales, lo que es importante
por ser parte del rgano de gobierno comunal, dado en que s no tuviese legitimidad, nadie hara ni creera en esos saberes y por tanto, tal vez, no tendra
importancia. Entonces se tiene un sistema aprobado para vivir con y de estos
conocimientos.
De esta manera, la mente y el cuerpo de los mayores, se convierten en verdaderas bibliotecas orales porque ellos o ellas tienen una gran cantidad de experiencias sobre estos conocimientos; cada palabra o acto est cargado de un peso
histrico y social, ya en ellos reside el peso y sentido que los sabios mayores
tienen para los comunarios/as, que los siguen viendo como personas tiles
para el bien vivir del sistema ayllu-marka; entonces, lo que hacen los jvenes
es renovar, reproducir y ampliar esos conocimientos a otras generaciones, al
mismo tiempo se relacionan con otros conocimientos ms "modernos" para
una afectiva administracin del bien comn.

46

Bibliografa

Rappaport, Joanne . La poltica de la memoria: interpretacin indgena de


la historia en los Andes Colombianos, Universidad del
Cauca, Popayn, 2000.

Cap. 6. El renacimiento del cacique: los Nasa en el siglo


XX, pag, 167-198.
Astvaldsson, Astavaldur . Las voces de los wak'a. Fuentes principales del poltico
aymara, CIPCA No. 54, La Paz, 2000. Cap. 8. Comunicacin con los wak'a achachillas, pag. 259-274

47

INSTRUMENTOS DE GESTIN COMUNAL

Foto: Eduardo Garca C.

Felipe Santos Quispe

La Paz - 2008

49

INDICE
Pag.
Introduccin ..............................................................................................................53
Marco de referencia .................................................................................................. 54
Captulo 1. Obligatoriedad social para el cumplimiento ...................................61
Captulo 2. Sanciones pblicas y relacin de cara a cara ...................................63
Captulo 3. Las divinidades y juzgamiento con fuerzas desconocidas............67
Captulo 4. Servidor pblico y los actores sociales originarios .........................69
El sistema administrativo de la cosa pblica ....................................................... 69
Propuesta tentativa del Modelo administrativo comunal.. ..... ..................... 71
Bibliografa ................................................................................................................74

51

Introduccin

Este trabajo tiene el propsito inicial de generar una profunda reflexin sobre los
diversos modelos de administracin pblica, tanto indgenas como no indgenas,
es decir, apunta a un anlisis crtico y autocrtico de la administracin pblica
estatal y el modelo comunal de gestin de los pueblos y naciones originarias.
En este sentido, la presente propuesta responde a una lectura diferente de pas,
encaminada sobre la base del cambio que sustenta el actual gobierno. A su vez,
expresa demandas histricas de los pueblos y naciones indgenas a participar
en la "cosa comn", con decisiones y determinaciones que conduzcan a superar
la discriminacin, la exclusin y la inequidad.
Un segundo nivel de propsitos es generar una motivacin al anlisis de las
dificultades y fortalezas de la administracin pblica y lograr un grado de
sensibilizacin en los actores sociales. De esta manera, se acondicionen los
factores y elementos que obstaculizan el cambio y conduzcan a una evaluacin
y autoevaluacin del logro de un cambio profundo y efectivo que permita
democratizar las decisiones, eliminar las jerarquas feudales y socializar la
informacin, tal que, la administracin publica se abra a las grandes mayoras
nacionales con eficiencia y efectividad, y de manera directa y horizontal.
Un tercer nivel apunta a la "descolonizacin de la cosa pblica", es decir, superar
los valores y principios no indgenas que a lo largo de nuestra historia se fue
acumulando y hoy se condensa en una administracin anclada en el feudalismo,
donde el que administra la cosa comn considera su puesto como propiedad
privada y sucesin hereditaria y piensa que no es pblico, por lo que tiende
a un sentido de pertenencia familiar, sector social y partido poltico. En este
contexto las decisiones que se toman tienen un carcter unilateral y personal,
adems, responden a visiones autoritarias y paternalistas. A su vez, las jerarquas
encapsulan en s mismas la creatividad y motivacin de su entorno, a tal punto
que dificulta la fluidez de informacin y la determinacin en la resolucin
de los problemas administrativos. Esto, sumado a la excesiva burocracia y la
tecnocracia, estrangula y anquilosa la solucin de los problemas cotidianos
locales, regionales y nacionales.

53

Sobre la base de este marco terico se pretende generar una accin complementaria
a partir de la recreacin de los "Instrumentos de Gestin Pblica Comunal", que
permita articular ambas formas de recrear la cosa pblica, y generar mecanismos
comunes de la cosa publica.
Para lograr este propsito , pretendemos:
Socializar la informacin sobre el mbito comunal y su gestin, debido a la
poca y dispersa informacin que se posee sobre los distintos pueblos y naciones
indgenas.
Lograr una reflexin profunda del quehacer comunal, sobre la base de una crtica
y autocrtica de los valores y principios que rigen en el Ayllu (comunidad).
La reflexin mutua, permitir arribar a un anlisis operacional y sistemtico
de las diversas visiones indgenas, en funcin de la experiencia y conocimiento
cotidiano del lector.
Por ultimo, los conocimientos sistemticos a los que llegaremos, ayudar a
presentar propuestas puntuales que incorporen recomendaciones, sugerencias,
comentarios, formas y mecanismos de sensibilizacin, que apunten a polticas
pblicas bajo el marco de la descolonizacin en la administracin pblica.
En conclusin, apuntamos a lograr una relacin intercultural que supere la
diferencias de lgicas de administracin de la cuestin pblica estatal y nos
conduzca hacia una articulacin recproca con equidad y justicia, y a una
convivencia humana fraterna.
Marco de referencia
Es imperiosa la necesidad de efectuar el cambio con una mirada intercultural que
complemente la visin de la gestin publica intercultural indgena, para apoyar
de forma efectiva y eficiente la democratizacin profunda en la administracin
publica estatal en nuestro pas.
Histricamente, las naciones y pueblos demandaron un reposicionamiento territorial
y una representacin. En las ltimas dcadas, la demanda adquiri mayor fuerza
en las prcticas de polticas pblicas del Estado. Se insiste en el derecho a participar
como campesinos, indios, indgenas y originarios; esta reposicin comunitaria,

54

basada en la identidad, requiere la redefinicin de la Nacin-Estado, es decir,


requiere que la democracia vigente e inconclusa y reconozca la existencia de una
pluralidad de pueblos y naciones tradicionalmente excluidos.
La situacin poltica e ideolgica de los aos 70 tuvo muchos que ver con
la formacin de los pensadores de origen indgena Aymara y Qichwa. En
ese contexto van surgiendo los nuevos actores sociales, unos orientados al
sindicalismo campesino de influencia marxista y otros, apuntando al anlisis
del Ayllu (comunidad ) como base del pensamiento indgena; posteriormente,
convergieron hacia una caracterizacin del movimiento campesino de orden
clasista, tnico y nacional, como se refleja en la CSUTCB y su sindicalismo
centrado en el campesinado del altiplano.
Las demandas y aspiraciones de los movimientos sociales indgenas son
histricas, por lo mismo, todo abordaje de investigacin debe partir de la
comprensin de la continuidad de las luchas indgenas de forma paulatina. Por
tanto, partimos del hecho que los levantamientos indgenas ms densos que la
historia registra, estn articulados bajo el principio de la continuidad de tina
propuesta de civilizacin que tiene un referente cultual anterior a la colonia.
La acumulacin de las demandas fue progresiva hasta que, se agudizan las
demandas y surge una de las aspiraciones inditas, la de buscar la construccin
de un nuevo pas, dirigido por organizaciones indgenas de las tierras bajas, que
organizaron el Primer Encuentro de Pueblos Indgenas del Oriente Boliviano
conducido por (CIDOB), y posteriormente, dio lugar a la marcha por la
"Dignidad y el territorio". Estas propuestas compatibilizan con las demandas
histricas de los indgenas de occidente, producindose una articulacin natural
bajo el proyecto similar de reconstruir un nuevo Estado capaz de expresar las
demandas de las pueblos y naciones indgenas.
Una de las experiencias recientes sobre un proyecto institucional y accin
poltica indgena , que provoc inters y polmica en los cientistas sociales, e
incursion en una suerte de acompaamiento determinante en la profundizacin
del movimiento social indgena , fue la del THOA "Taller de Historia Oral
Andina". Despus de una dcada de investigacin de "movimientos indgenas
de Caciques y Apoderados" ms sobresaliente del siglo 20 e inspirados en la
experiencia develada de nuestros abuelos ( as), el ao 1992, el THOA incursiona
en el terreno de la accin poltica fortaleciendo la Federalizacin de Ayllus en
el occidente Boliviano especficamente , el espacio que cubre este movimiento

55

son cinco departamentos: Oruro, Potos, Sucre, Cochabamba y La Paz. Estas


organizaciones locales pronto adquirieron una representacin departamental,
para luego proyectarse a nivel nacional.
El ao 1997 se reconstituye el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu
"CONAMAQ", instancia que acompaa y profundizan el proyecto poltico de
la "Reconstitucin del Ayllu" y por ende, la persecucin de un Estado propio
con equidad y justicia. Este consejo interrumpe ambos modelos de sociedad: la
capitalista y la marxista expresada en la dualidad de la izquierda y la derecha,
que en menor proporcin aportaron en un proyecto de sociedad equilibrada.
Una de las corrientes cientficas ms avanzadas sobre la cosa pblica referida a la
cuestin indgena, es la propuesta terica denominada las esferas contrapblicas,
generadas sobre la base de la experiencia y la produccin intelectual del THOA,
al respecto se menciona que: "... esfuerzos crticos dedicados a pensar de nuevo
la esfera pblica han dado lugar a la teorizacin de las esferas contrapblicas,
o lo que Nancy Frases llama esferas contrapblicas subalternas , para sealar
que son arenas discursivas paralelas donde los miembros de los grupos
sociales subordinados inventan y hacen contradiscursos , los cuales a su vez, les
permite formular interpretaciones contestarias de su identidad ..." (Stephenson,
Marcia.1990; 2).
Aqu, la propuesta contrapblica tiene debilidades sustanciales, se ancla en
un pensamiento clsico del colonialismo al considerar, que los movimientos
sociales tienen un sentido de invencin a partir de una posicin contestaria
de su identidad, en este caso, a partir de su realidad colonial. Esta no es una
propuesta sustantiva, puesto que el colonialismo no es un tipo de relaciones
individuales de propuestas de sociedad y a partir de ella se generen "inventos"
de lucha, sino que la propuesta de lucha de los movimientos sociales indgenas
va mas all de las meras reivindicaciones econmicas, se trata de una propuesta
de civilizacin con una lgica nica y propia para generar polticas pblicas,
pensamiento, sociedades altamente comunitarias (Ayllu) y se proyecta a partir
de una cosmovisin tambin propia, que genera propuestas de convivencia
humana que estn ms all de los movimientos sociales que surgen de acciones
contestarias, productos de agresiones propias de los no indgenas.
El pensamiento indgena se desarrolla, si se quiere figurativamente, paralela
al espacio del colonizador, no est en funcin de la agresin del colonizador
sino sobre la base de su propio referente, de su matriz de estructura mental.

56

De esta manera, la propuesta de polticas pblicas indgenas no se acomoda a


la visin capitalista o marxista, sino a una vertiente comunitaria de Ayllu, que
no nace en la colonia sino antes que ella. Es una continuidad dinmica que va
ms all del colonialismo, ms aun, va sepultando a las vertientes izquierdistas
y derechistas de origen occidental.
Referirse al tema de los "Instrumentos de Gestin Comunal" supone definir
inicialmente el concepto de Ayllu (comunidad), para luego caracterizar las
dimensiones y factores que hacen al quehacer comunal. Esta unidad de anlisis
del concepto mencionado es bsica para aprehender la propia naturaleza del
pensamiento indgena. El concepto de Ayllu tuvo variaciones en la historia a
partir de diferentes concepciones y posturas de sectores sociales indgenas y no
indgenas. A saber, el concepto de Ayllu mas conocido data del 1612, Bertonio
en su "Vocabulario de la Lengua Aymara", lo menciona como "parcialidad
de indios", es decir organizacin propia de los habitantes del Qullasuyu. El
termino parcialidad, denota a un grupo social, casta o familia, pero desde ya
diferente a una organizacin no indgena, lo que permite una aproximacin
valiosa de diferenciacin, a pesar de que no caracteriza puntualmente su
contenido.
Conceptos posteriores acuados por los cientistas sociales lo asemejan
como una relacin de parentesco, aun los pensadores indgenas del THOA
lo denominaron sistemas de parentesco o modelo social ( Ramn Conde
y Silvia Rivera ). Estos esfuerzos por caracterizar puntualmente al Ayllu
dieron lugar a duras polmicas, llegando a dudar de la naturaleza propia del
pensamiento indgena , puesto que considerar una relacin de parentesco y
tipo de organizacin peculiar no profundiza sus mltiples componentes; por
ejemplo, Carlos Maman lo define como un estilo de vida diferente , pero no
expone en que consiste; Maria Eugenia Choque menciona que se trata de una
parcialidad territorial donde el parentesco recrea y desarrolla sus actividades;
en esta ltima apreciacin se incorpora el trmino de parcialidad territorial
referida a la organizacin econmica del Ayllu, pero tampoco da pautas de la
organizacin econmica del Ayllu.
Tambin, el termino Ayllu gener polmica con respecto a su origen lingstico,
especialmente en el mbito indgena; algunos de los investigadores indgenas
mencionados se inclinan en afirmar que el termino Ayllu se asemeja al termino
Jatha (semilla) o Al (rbol), que sera el significado del concepto. An hoy,
estos trminos estn en debate frente a otras perspectivas de orientacin no

57

lingstica sino matemtica, que mencionan que tiene mayor relacin con el
termino Ayni (reciprocidad).
Independientemente del espacio que representa el termino Ayllu, en este caso
dentro la estructura organizativa del Qullasuyu, esta es la unidad mas pequea,
seguida por la Marka y el Suyu. Las dimensiones y elementos (instrumentos)
del Ayllu se reflejan tanto en la instancia organizativa ms pequeas (unidad
familiar) como en las ms grandes, la Sayaa y el Suyu (conjunto de markas).
El espacio del Ayllu caus un notorio inters, por casi no haber sido afectado
por la arremetida de la hacienda, el sindicalismo, la cantonalizacin y el
municipalismo. A nivel de las Markas y el Suyu, s se percibe un debilitamiento,
sin embargo, en la parte occidental de Bolivia la estructura territorial y simblica
se aprecia cada vez con mayor claridad.
Para los propsitos del presente trabajo entenderemos por Ayllus a una
propuesta de civilizacin con un referente y una lgica propia de crear y recrear
la vida. Cuando nos referimos a una civilizacin indgena nos referimos a una
forma peculiar del pensamiento indgena. En este sentido, el Ayllu presenta
mltiples expresiones en diversos niveles y dimensiones. Para fines didctico/
metodolgicos, clasificaremos y concretaremos de la siguiente manera; el
Ayllu se expresa y se analiza desde las dimensiones: sociales, econmicas,
polticas, medio ambientales y la cosmovisin espiritual. Sobre la base de estas
dimensiones, se sustenta un marco de referencia.
Una apreciacin somera de las dimensiones mencionadas es pertinente; en
lo que respecta al mbito social, la organizacin en el Ayllu es dual, es decir
par: Alasaya y Majasaya (los de arriba y los de abajo), ambos espacios tienen
su propia "representacin", en el mbito del gnero ambos (marido y mujer)
asumen la "representacin" que se expresa en el termino Chachawarmi. Por
tanto, la dualidad sugiere la existencia de parejas, que a su vez se expresa en
el principio de la cuatriparticin en la parcialidad del Ayllu.
El rol de la autoridad en el Ayllu, en este caso de la pareja, implica que si bien
ambos asumen y tienen el mismo nivel , sin embargo , tienen distintos roles
especficos a considerar, lo cual no significa un desnivel en su autoridad, sino
que se complementa en la accin del ejercicio de autoridad.
El nivel poltico del sistema de representacin como autoridad tiene otra
connotacin en el Ayllu, por ejemplo, en los Ayllus Chullpa del Norte de Potos,

58

se incorpora un elemento denominado portavoz, como rol de la autoridad


indgena, es decir, la autoridad asume las decisiones plenas del Tantachawi
(cabildo), sin embargo su rol es mecnico, y tambin tiene una autonoma
relativa como representante y puede asumir decisiones permitidas por la
comunidad, pero no sabemos el grado de autonoma que se dan en las diversas
regiones del occidente Boliviano.
En cuanto se refiere al concepto de lder, en la comunidad tiene una connotacin
colectiva o comunal que se sustenta en la autoridad y el prestigio. Desde
la visin occidental, el liderazgo se sustenta en una posicin individual y
atributos personales, el lder asume sus propias decisiones de forma particular
y personal.
El nombramiento de una autoridad en las comunidad Aymaras no se da por
eleccin, menos se asigna u ordena, se efecta de forma rotativa en funcin
del grado de responsabilidad, prestigio, antigedad y conducta moral. Esta
rotacin no es mecnica, responde a diversas caractersticas territoriales,
sociales y de cosmovisin espiritual. Por tanto, pude ser la rotacin simtrica,
asimtrica o co-simtrica. Estas particularidades estn en el tapete del anlisis
por investigadores indgenas y no indgenas. Nuestro propsito, en el presente
diplomado, es abrir el debate, la reflexin y el anlisis para acompaar la
generacin de propuestas concretas que se expresarn en un ensayo final.
En el mbito de lo econmico, la tierra y el territorio se diferencian entre la
propiedad privada y colectiva, ambos tienen una autonoma relativa que se
complementan pero tambin son interdependientes. A nivel de las tierras
comunales (Aynoqas) stas se redistribuyen peridicamente en funcin del
ciclo agrcola con el propsito de conservar la potencialidad de la tierra. A nivel
de las Saraqa, que Jhon Murra denomin "Control de los Pisos Ecolgicos"
y eco-sistemas, de la misma manera rotan en funcin del ciclo productivo.
La produccin tiene un sentido similar de consumo familiar y comunal; la
produccin destinada al intercambio que se efecta en redes de ferias, tiene
un sentido de complementariedad de satisfaccin de productos de diversos
orgenes y naturaleza.
En la cosmovisin indgena el medio ambiente adquiere vida, as como el cosmos
es parte de una misma vida complementaria donde todo es interdependiente, en
la cual prima el respeto. De esta manera, nuestras deidades estn representadas
por la naturaleza y el cosmos, a los cuales se debe un respeto unido, pues cada

59

una de estas dimensiones tiene sabidura y, el conjunto de sabidura hacen el


Ayllu, por este hecho se considera que la comunidad tiene su propia autointeligencia o conciencia expresada en la Chacana (cruz andina) o propiamente
dicho, Jach'a Q"ana (conciencia suprema).
La cosmovisin espiritual y la educacin son temas transversales en el
pensamiento indgena. Todo el quehacer comunal esta antecedido por una
accin ritual de relacionamiento con la deidades, en este dilogo se exige y se
cumple la ley del Ayni (accin reciproca). El mundo de las deidades, al igual
que del Ayllu, se caracteriza porque sus autoridades rotan y poseen roles de
servicio que deben cumplir en la medida que cumple la comunidad de esta
manera, el propsito es lograr una convivencia fraterna Taypi (equilibrada)
entre las diversas dimensiones del que hacer del Ayllu.

60

Captulo 1.

Obligatoriedad social para el cumplimiento

El marco de referencia especfico de la "Obligatoriedad social para el


cumplimiento", debe orientarse a los resultados de investigaciones que se
han estandarizado en el mbito de las ciencias sociales con respecto al mundo
indgena, en particular a la parte occidental del pasy se refiere a las naciones
y pueblos Aymara y Qichwa.
Desde la visin indgena, el sentido social para el cumplimiento de los
derechos y obligaciones tiene un sustento distinto: en primer lugar, no es
una obligatoriedad individual en la que una persona responde a sus propios
impulsos sin medir sus efectos hacia la colectividad, la naturaleza o las
deidades; en segundo lugar, el cumplimiento no debe ser por obligacin
o temor a la norma o a dios, la visin indgena tiene otra connotacin que
responde a un pensamiento holstico de integracin entre todos lo elementos
de la naturaleza, el hombre, las deidades y el cosmos, su relacin entre ellas
son interdependientes; es decir, todo en esta vida del manqapacha (interior),
akapacha (realidad), alaxpacha (lo de arriba) y amqapacha (cosmos), estn
relacionadas de forma interdependiente, es decir, toda accin que va en
contra de uno de las dimensiones repercute contra s misma.
En el mbito de la naturaleza todos lo seres tienen un espacio y tiempo
determinado que cumplir, no existen lo sustituible sino lo imprescindible, pues
todo ser viviente tiene un rol determinado que cumplir en el Ayllu.
En la esfera de lo social, el Jaq'i ( persona casada ) y la colectividad, que en
el Ayllu estn bajo una relacin indisoluble , son interdependientes y se
legitiman mutuamente . Por lo tanto, ambos se enmarcan bajo la Ley del Ayni
(cumplimiento reciproco ) y la norma del respeto, por lo mismo el cumplimiento
del servicio hacia la comunidad es ineludible.

61

De esta manera , toda accin tiene su correspondiente respuesta en la misma


equivalencia y se traduce en el servicio mutuo entre seres humanos , naturales
y el cosmos . Este sentido de convivencia comunal rige como norma o Ayni
con las deidades andinas, de esta manera, toda accin no recproca de servicio
repercute a la misma persona (jaq'i) o comunidad , as sea la naturaleza o las
deidades andinas ; por lo tanto, en el plano social el cumplimiento de lo deberes
y obligaciones es determinante, pues es una caracterstica que da prestigio,
solvencia moral y autoridad , convirtindose en la razn por la que el Jaq,i
est habilitado para asumir responsabilidades cada vez de mayor grado en
la comunidad y llegar a ser Amauta con plenos derechos y obligaciones en el
Ayllu.

62

Captulo 2.
Sanciones pblicas y relacin de cara a cara

La administracin de la "justicia comunitaria" y sus sanciones dieron lugar a


muchos debates en los ltimos aos, debido a hechos fuera de lo comn para
los administradores de la justicia positiva, por ejemplo; en la mayora de los
municipios del pas se han suscitado hechos de corrupcin, sea en menor y mayor
grado, estos hechos en la parte occidental del altiplano se han sancionado con
acciones lamentable, desde intervenciones, linchamientos, hasta asesinatos; estas
reacciones, equivocadamente fueron calificadas de justicia comunitaria, el caso
ms sonado de los ltimos tres aos fue el colgamiento y quema del alcalde de
Ayo Ayo, seor Altamirano, en este caso la justicia positiva actu de una manera
clsica, identific al culpable de forma individual, a sabiendas que las acciones
comunales son colectivas, adems fue un proceso recurrente, ordinario, que se
inici hace cinco aos en los estrados judiciales, en el que el seor Altamirano
fue declarado inocente de los hechos imputados; adems, se debe enfatizar en
la pugnas de poder entre grupos y tiendas polticas de oposicin, y que son de
la misma vertiente de izquierda que agudiz el proceso y deriv en el hecho
lamentable, conocido y calificado errneamente de justicia comunitaria.
Por estos hechos muchos comunarios fueron detenidos hasta hoy, ha sabiendas
que el seor Altamirano no muri en la comunidad sino fuera de ella, fue
secuestrado en la ciudad de La Paz y trasladado a la comunidad y simularon que
fue una justicia comunitaria. La justicia positiva en su naturaleza es individual,
se vale de testigos y busca un culpable e incrimina a los que encubren el hecho;
esta accin no resuelve ni soluciona el dao, restringir la libertad de la persona
con la reclusin no es lo deseado en una administracin de justicia solvente,
pues una vez cumplida la sancin, el o los criminales delinquen libremente y
no se prev su reincorporacin a la sociedad.
En la justicia indgena hay un hecho tcito, no se debe atentar contra la vida
de la persona, en el peor de los casos se la expulsa de la comunidad, es como
sancin de muerte civil; pero -como afirmamos- la sancin que se imprime al

63

acusado es colectiva: familiar, comunal y personal, y con resarcimiento del


dao, es decir, no basta renunciar para liberarse de sus delitos, como sucede
en la administracin pblica del Estado, que adems apunta a la persona
y no a la familia. Slo aplicando la justicia indgena en el nivel familiar en
un mbito urbano se reducira el personal en la administracin de la cosa
pblica. A pesar que las familias en un espacio comunal son extendidas,
el delito afecta la condicin moral de cada uno de ellos, por lo tanto, para
cometer un delito el comunario debe reflexionar en los efectos familiares.
Por esta razn, el delito en las comunidades apunta al origen del hecho y su
solucin se debe iniciar en esta situacin, de esta forma el delito es controlado
regularmente. En el espacio urbano la estructura de la familia es reducida;
aunque hay casos de familias numerosa; cuando algunos miembros de la
familia estn implicados en el delito stos declaran no ser parientes, a pesar
de tener apellidos similares, este hecho es un caso que debe ser aclarado bajo
la justicia indgena y evitar que el nepotismo no sea una actitud cotidiana.
En caso de que exista una ligazn de parentesco y el delito sea recurrente,
habra pocas familias con tica y moral para asumir responsabilidades en la
administracin del Estado. Solamente esta peculiaridad de la justicia indgena
preocupa a los administradores de la justicia positiva.
Por otro lado, los administradores de la justicia indgena estn dirigidos por la
misma autoridad comunal (jilaqata), que en directa relacin con los comunarios
aplica la sancin de forma consensuada y horizontal. Adems esta justicia es
gil, oportuna y sanciona a los diversos niveles de la familia y la comunidad.
Los estamentos burocrticos y tecnocrticos no existen en la comunidad. Desde
la visin de los indgenas estos recursos encubren el proceso y est plagado de
corrupcin.
Se debe aclarar que la justicia indgena no es una administracin vlida para
todos los Ayllus, Markas o Suyus, cada comunidad administra su propia justicia,
bajo principios, normas y reglamentos particulares y generales a todo el Ayllu;
por este motivo, cuando una persona comete un delito en otra comunidad, ste
debe ser devuelto a su comunidad de origen para que sea sancionado por las
autoridades de su comunidad, pues la imagen de su comunidad queda afectada,
por lo tanto, este Ayllu est en condiciones de ejecutar la sancin y superar su
imagen como comunidad. De esta manera la administracin de justicia en las
comunidades controla eficientemente los delitos (jucha).

64
7

Por otro lado el grado de sancin no es similar, pues no todos son iguales ante
la ley, sino es equitativa en funcin de la naturaleza del delito y su condicin
como comunario, esto va por grados y naturaleza de responsabilidad. En todos
los casos el que comete el delito debe resolver el dao en funcin del tipo de
delito. En caso que sea econmico, est obligado a trabajar para el afectado por
el delito y resarcir todo el dao.
En el espacio urbano la sancin no depende del grado y la magnitud del delito
y la responsabilidad, menos repercute en la familia. Por este hecho, se evidencia
casos extremos en que por linaje se contina asumiendo responsabilidades en la
administracin pblica. La sancin del delito se reduce solamente a la reclusin
(privacin de libertar) o en el mejor de los casos se aplica la renuncia. Es decir,
cualquiera sea el delito o el grado de responsabilidad la sancin es la reclusin,
y la justicia positiva da lugar a la manipulacin para acortar el tiempo de la
reclusin lo que depende de la influencia, el dinero y el partido; en este caso
se debe considerar que la influencia familiar se maneja para encubrir el delito.
Esto parece paradjico, mientras que para la sancin no se toma en cuenta la
familia, en el proceso de la defensa s se considera el estatus o la influencia de
la familia.
En la realidad comunal la familia juega un papel determinante en la regulacin
y prevencin del delito, pues sabemos que en primera instancia los padres
asumirn la sancin de una manera severa, de la misma manera la familia cercana
y lejana asumirn la sancin moral que afecta el prestigio de la familia, a veces
por generaciones, por tanto la familia controla el equilibrio de la justicia.
Por ultimo, la administracin de justicia en la comunidad est regulada por
los instrumento de gestin comunal-social, referida a las organizaciones:
designacin de autoridades, manejo de la cuestin econmica, los encuentros,
cabildos, festivales, t"inkus, ceremonias rituales, etc.

65

Captulo 3.

Las divinidades y juzgamiento con


fuerzas desconocidas

La justicia indgena est atravesada por la cosmovisin espiritual, desde el


momento de considerar que la relacin con las deidades, la naturaleza y el
cosmos son parte de la unidad y que el hecho de afectar contra uno de ellos
genera un desequilibrio que repercute al mismo Jaqi (persona); por esta razn
la accin no debe ser desmedida, puesto que el efecto puede ser de mayor
proporcin. Por lo tanto debe haber un equilibrio, nadie debe desear condiciones
no permitidas por la comunidad, sin embargo, todos aspiran al suma jaqaa (la
felicidad) con equilibrio, con prestigio, con tica, con moral y con condiciones
de niveles acordes con la comunidad.
En una relacin reciproca con las deidades, ambos, hombre y deidades asumen
compromisos de deberes y obligaciones, en este marco de relacin las deidades
asumen roles de autoridad y aplican sanciones a su nivel de responsabilidad,
por lo que se debe cumplir con la deidades.
Las deidades no son sagradas, prohibidas u omnipotentes, dependen del
Jaq"i, de su nivel de servicio y cumplimiento. Por esta visin en la cosmovisin
indgena todo delito se paga en esta misma vida, como afirman los abuelos "el
infierno est aqu", esta afirmacin se basa en la cosmovisin del tiempo, en
la que el tiempo no es lineal sino holstico, en el que los tres tiempos: pasado,
presente y futuro, se articulan en un presente ahora. Por este pensamiento,
se considera que las deidades estn bajo esta concepcin, a pesar de que las
deidades son antiguas, abuelos que transmutaron en deidades pero estn en
este tiempo del qip nayra utasis saraqapxaani. Aun los muertos viven con
nosotros y regulan nuestras conductas cotidianas.
Recurrir a los muertos para que asuman su papel como lo que fueron, por
ejemplo ; si fue padre, ste debe manifestarse interpelando a los Achachilas
y Awichas para que sus hijos( as) se conduzcan bajo los valores y principios
comunales, interpelacin que debe manifestarse a travs de la simbologa del

67

sueo y traducirse en recomendaciones y consejos, pero este hecho es espordico,


se da slo cuando la familia se encuentra en crisis e interpela al espritu del
muerto para que subsane los errores de los hijos o la familia.
Uno de los rituales que patentizan el retorno de los Ajayus (almas de los muertos)
se expresa en la fiesta de los Ajayus (todos santos). ste es un rito que expresa
la relacin reciproca con las almas de los difuntos recientes, se trata de una
convivencia, una relacin familiar y un balance de vida anual de las conductas
de la familia. En esta relacin se dan recomendaciones, consejos y dilogo para
superar las dificultades y fortalecer los lazos familiares, y sobre todo superar los
errores cotidianos o ser juzgados por las deidades andinas por desobediencia
de los hijos y padres.
Esto es un elemento que regula las pautas y conductas de los vivos y va al
cumplimiento de los deberes y obligaciones de la familia, la comunidad y
la marka. En lo que se refiere a la cosa publica, las autoridades en funcin
deben tambin cumplir con las deidades y las almas como lo hicieron en vida
para mantener y regular la comunidad, esto garantiza la buena marcha de la
produccin, la administracin, la organizacin, y las demandas y aspiraciones
polticas del Ayllu.

68

Captulo 4.
Servidor pblico y los actores sociales originarios
El sistema administrativo de la cosa pblica

El sistema administrativo es parte de la estructura orgnica de una institucin


independiente del tamao y tipo de rubro al que se dedica. La estructura, entendida
como la distribucin de funciones, en la prctica se expresa en los distintos niveles
organizativos del trabajo. Una definicin occidental de las misma dice:
"Es el patrimonio de la direccin. Tiene una accin en la disposicin de
los rganos . Decide, crea los servicios, los distribuye, fija sus relaciones.
La estructura es en parte el resultado de la voluntad de los dirigentes"
(Friedtnani, Georges y Naville, Pierre; 1985, 57).
La administracin pblica estatal es un sistema de servicio al cliente de corte
tradicional, donde los pilares de la estructura organizativa de la cosa pblica
son el control y la jerarqua que se traducen en la concentracin del poder y el
prestigio en determinado nivel organizativo. En esta concepcin, la eleccin del
personal est, por una parte en funcin del aporte econmico al partido, y por
la otra recurre a la relacin de parentesco; solamente los mandos medios y el
personal de base son sometidos a exmenes de competencia. La elaboracin de
propuestas y la emisin informativa est limitada solamente a la parte ejecutiva;
por tanto, la participacin del personal en las decisiones y acciones est limitada
a determinadas personas.
El sistema organizativo tradicional de la institucin dio lugar a una divisin
administrativa por departamentos y secciones claramente definidas, con
funciones dbilmente coordinadas, por ejemplo; el departamento de asesora
estuvo anclado y desligado de las decisiones sobre la regulacin de los mandos
superiores. Esta situacin agudiz las relaciones entre el personal y los jefes, a
tal grado que se constat pugnas al interior de cada departamento, esto marc
una diferencia de funciones por gnero y formacin.

69

El centralismo administrativo de la cosa pblica, desde ya, gener una dualidad


de funciones por gnero y especialidad, que se expres en una pugna interna
que debilit la estructura orgnica de la administracin pblica.
En las ltimas dcadas surgen preocupaciones en la bsqueda de nuevas formas de
respuesta a las limitaciones administrativas, legales y burocrticas de la cosa pblica.
Despus de una serie de programas de implementacin, de cursos, seminarios
y talleres, se ensayan nuevos sistema de administracin denominados, "... la
'autogerencia' que no es ni ms ni menos que la versin criolla del afamado
sistema gerencial de calidad total" (Otero, Francisco; 1992: 1).
El Sistema Gerencial de Calidad Total (SGCT) naci hace 49 aos en Japn, se
supone que su podero econmico se debi a su aplicacin . El SGCI' es: "... un
mtodo para la organizacin y conduccin de las empresas formales. Es una forma
de concebir y visualizar cada proceso productivo que ocupa a los miembros de una
determinada empresa" (Zielinski Dave, 1992:17). El Sistema se basa en el concepto
de que cuanto mayor felicidad posee el empleado mayor ser su productividad;
bsicamente, el SGCI' propone eliminar las jerarquas, democratizar las decisiones
usando el consenso y, por ende, llegar a una administracin participativa ; tambin
consiste en eliminar las restricciones burocrticas y tecnocrticas y despojar de
poder a los gerentes . Es un sistema radical y completo que lleva menos de 5 aos
en implementarse y completar el proceso.
Por la inestabilidad de los puestos de trabajo que se encuentran sujetos a los
cambios de gobierno, estos programas quedan como enunciados o de referencia
terica para los jefes. A pesar de que muchos niveles de mandos superiores
lograron tomar cursos de actualizaron, estos conocimientos quedaron anclados
en las cuatro paredes de los jefes de turno.
De esta forma el SGCT fue una moda extica, sin embargo se debe enfatizar
que sistemas generados en otra realidad slo son ajustados a la misma realidad.
Pretender implementar a nuestra realidad con sus visiones particulares, generara
distorsiones que agudizaran de sobremanera los estilos de administracin de la
cosa pblica. Cientistas sociales especializados en el tema, recomiendan buscar
formas imaginativas de administracin en la misma fuente cultural donde se
recrea la cosa pblica.
El sistema de reingeniera fue otra alternativa a considerar, su finalidad fue
superar el sistema tradicional de administracin de la cosa pblica. El nuevo

70

sistema administrativo tena el propsito de medir el proceso de la transaccin del


servicio en las diferentes instancias organizativas y, acortar los pasos burocrticos
con el fin de lograr una mayor 'eficiencia' en el servicio al cliente; es decir, el
sistema apunt a medir la produccin en base a los resultados y la calidad del
servicio es medido por tiempo, por esto, no se tomaba en cuenta el proceso
de generacin de confianza como un valor agregado, menos se consideraba
la calidad humana de los medios y los instrumentos del servicio. El programa
consider que acortando el tiempo del proceso del servicio se resolvera la
inoportunidad y la lentitud administrativa del crdito. Para lograr su objetivo
se incorpora compensaciones individuales traducidas en dinero al esfuerzo
desplegado por los empleados; sto cre una suerte de competencia entre el
personal, la que se tradujo en pugnas interpersonales y entre departamentos con
caractersticas de deslealtad, en resumen, desarticul el concepto de-equipo',
entendido como un grupo integrado y compatible con sus objetivos.
La composicin rgida del sistema administrativo de la institucin se expres
en la pugna por la toma de decisiones en los niveles organizativos; por
una parte, los jefes se esforzaban en buscar respuestas a las dificultades del
sistema administrativo del personal; por otra, el programa adapt modelos
administrativos de otros pases sin previo anlisis de contexto. Pese a estas
caractersticas la mayor parte de los empleados se esforzaban en aprehender la
realidad cotidiana en base a reuniones consultivas, realizadas espordicamente
sin previa planificacin. Esta desarticulacin gener confusin y desinformacin,
que sumada a la inestabilidad laboral, hizo que estos procesos de cambio
quedaran a medio camino. Los esfuerzos de aprehender la realidad por parte
del personal de la cosa pblica, se ha convertido en un terreno estril en el que
la produccin intelectual fue un privilegio slo para extranjeros y, en menor
grado para los nacionales, a los que slo les quedaba ser entes receptores de
ideas preconcebidas ajenas a su realidad.
Propuesta tentativa del modelo administrativo comunal
El servidor pblico, tanto de la administracin estatal corno de la privada, est
anclado en un sistema capitalista jerarquizado y burocratizado. La jerarqua
genera espacios centralizados donde las determinaciones y las soluciones las da
el jefe, a su vez ste es considerado como el nico ser pensante, autosuficiente,
capaz de decidir por s slo por los dems, l marca el rumbo de vida institucional
y del personal. La opinin del jefe se considera como lo ltimo y depurado

71

de las propuestas, a la que no se debe contradecir, en caso de que surjan voces


contrarias stas son catalogadas de conflictivas o agitadoras. Por tanto, el
ambiente que impera es la subalternidad que termina en una sumisin total, en
la que el trabajador o empleado es considerado una pieza ms de la mquina
burocrtica.
La jerarqua, producto del nombramiento a dedo, sin examen de competencia,
menos por consenso deliberativo, genera desconfianza y establece fronteras
infranqueables caracterizadas por guerras de baja intensidad, las que se expresan
en competencia destructiva, de bloqueos a las iniciativas, creatividades y fluidez
de la informacin. En este espacio, la opinin de los subalternos no tienen
mayor validez, son consideradas sugerencias de entes con pocas seriedad y
solvencia profesional. En este contexto slo valen los cartones, los privilegios
y la influencia de amigos y parientes.
La burocracia entrecorta la fluidez de la informacin, la creatividad y las
iniciativas relacionadas con el beneficiario o cliente, en este caso, con el pueblo.
La burocracia frena la rapidez, la oportunidad y la dinmica del servicio, es
decir, limita la relacin directa y horizontal con el beneficiario, que sumada a
la visin tecnocrtica, limita la flexibilidad de la creatividad y las iniciativas del
servidor pblico, ya sea estatal o privado.
Esta visin de la admiracin de la cosa pblica ha generado un estigma en
el cliente al que se lo considera un obstculo, por lo tanto, todo servicio se
considera favores no retribuidos, por esta razn la accin del servicio se resiste
a ser buena; por otro lado, desde la mirada del cliente el tiempo invertido en
el proceso del trmite o gestin de su inters es un costo no recuperado, por
lo tanto es considerado una "perdida de tiempo". El costo no visible invertido
por el cliente, al que consideramos "costos ocultos", erosiona la naturaleza
de la cosa publica. (Santos Felipe. 2002). Por este hecho el servicio es limitado
y jerarquizado "slo para letrados", por no decir para citadinos de un sector
determinado de la poblacin. Esta actitud excluyente sumada a una actitud
discriminatoria y racista, ha generado en las ltimas dcadas un rechazo a la
administracin pblica, que se manifiesta en el fortalecimiento y profundizacin
de las propuestas de cambio de los movimientos sociales indgenas.
Hoy, los movimientos sociales indgenas demandan una administracin a la
altura de los beneficiarios de la cosa pblica; para lo que se plantea reestructurar

72

los valores y principios que sustenta la administracin pblica, en algunos casos


llegando a posturas radicales que proponen descolonizar la cuestin pblica
bajo modelos comunales de una relacin directa y horizontal.
En el plano de las decisiones y las determinaciones se sugiere eliminar las
jerarquas, descentralizar las decisiones y tomar en cuenta las opiniones del
personal y el beneficiario; al mismo tiempo, regular los mandos medios y
superiores, puestos que deben estar destinados a quin tiene mayor liderazgo
y despierte pasiones de creatividad en sus compaeros. La relacin que se
imprima con el cliente debe ser directa como en la comunidad y as resolver en
menor tiempo las dificultades y demandas de los beneficiarios, pues se debe
considerar que el cliente es el sujeto principal al que se debe servir.
Otro elemento a considerar en la relacin del servidor pblico y los actores
sociales originarios es el idioma, ste es una barrera aparentemente infranqueable
de superar en la administracin pblica. Este obstculo no slo es lingstico,
tambin expresa la diferencia de lgicas de pensamiento que se manifiesta en
las pautas de conductas cotidianas en el ejercicio de la administracin de la cosa
comn. Esta barrera no se supera con aprender mecnicamente el idioma, sino en
convivir y relacionarse cotidianamente bajo un marco intercivilizatorio, es decir,
articular principios y valores en todos los planos y niveles socioeconmicos,
poltico-ideolgicos y rituales, enmarcados bsicamente en el quehacer
publico.
El presente trabajo tiene el propsito de genera una complementar edad
reciproca entre las tendencias indgenas y no indgenas, para ir hacia una
convivencia plena y fraterna entre los Bolivianos.

73

Bibliografa

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"Vocabulario de la Lengua Amira", Radio San Gabriel, 1993

77

INDICE GENERAL
VOL!

EL BIEN COMN
Vivanne del Carpio Natsheff y Jorge Miranda Luizaga
Presentacin temtica
Captulo 1. Antecedentes de la ocupacin del espacio-tiempo (pacha) de los
pueblos indgenas originarios andino amaznico
1.1 Antecedentes prehispnicos: "Orden que no es csmico es
desorden"

1.1.1 El ordenamiento csmico del territorio como espacio-tiempo


1.1.2 La Planificacin cuatripartita o la "Tetralidad" del
espacio-tiempo
1.2. Fundamentos estructurales de gestin territorial del Bien
Comn
1.2.1 La Ocupacin y los Accesos verticales, horizontales y
transversales

a diversos pisos ecolgicos y microclimas


1.2.2 El Ayllu, las Markas, las Tentas y las Tentaguasu como ncleos
vitales de la gestin del Bien Comn

1.2.3 Ciencia y tecnologa andino-amaznica-chaquea

79

Captulo 2: Antecedentes coloniales; republicanos y neoliberales de


desestructuracin territorial y colonizacin cultural
2.1 Antecedentes coloniales: Desestructuracin territorial

2.1.1 La imposicin colonial de nuevas lgicas de ordenamiento


territorial poltico-administrativo
2.1.2 Las Reducciones Toledanas
2.2 Antecedentes republicanos: Despojo territorial y exclusin,
xenofobia, misoginia y diglosia cultural

2.2.1 Se consolida la exclusin y el despojo territorial : La primera


Constitucin Poltica de 1825
2.2.2 La Ley de Exvinculacin
2.2.3 La ley de Reforma Agraria de 1953
2.3 Democracias neoliberales de fines de siglo XX: Pobreza y
exclusin de la vida del Estado Boliviano
2.3.1 Indicadores de pobreza de los municipios rurales
2.3.2 Conflictos territoriales de lmites, pobreza y exclusin
2.3.3 Aspectos jurdicos legales de la planificacin poltica
administrativa actual
Captulo 3: Fundamentos de origen mtico y filosfico del "Bien Vivir" en el
mundo andino amaznico

3.1 Fundamentos mticos


3.1.1 El mito andino del origen de la vida: Anthi Kallarawi y la Panaka
3.1.2 El Mito del Sol y la Luna

80

3.1.3 La espiritualidad y la cosmovisin en el mundo andino


3.1.4 Mitologa Guaran del origen de la vida: El Mito de los Gemelos
3.1.5 La espiritualidad y la cosmovisin en el mundo Guaran

3.2 Fundamentos filosficos


3.2.1 Principios y valores csmicos
3.2.2 La filosofa Amatica
Captulo 4: La gestin comunitaria del bien comn para el bien vivir
4.1 La Visin de lo Bueno y lo Bello de la vida en el mundo andinoamaznico-chaqueo y la visin de Progreso y Desarrollo
econmico del mundo occidental

4.1.1 Progreso y Desarrollo en el mundo occidental


4.1.2 El Suma Qamaa o Wally Suma Jakaa en el mundo andino
4.1.3 El ande Reko o Teko Kavi
4.1.4 El Allin Kawsay
4.2 La Jatha y el Ayllu: Orgenes ticos y morales del Wally Suma
Jakaa o Suma Qamaa

4.2.1 La JATHA: La familia nuclear y la familia extensa


4.2.2 El Modelo Social del Ayllu: El Cosmos y la naturaleza como
modelos de emulacin social para ordenamiento social
comunitario
4.2.3 La Marka, las Layas, los Mamanis y los Suyus, base territorial
de los procesos de gestin del Bien Comn

81

4.2.4 El sistema de autoridades rotativas como formas


de participacin y desempeo en la gestin del Bien Comn
y de las responsabilidades en trminos de prestigio y
responsabilidad
4.2.5 La conformacin del Tantachawi: Reuniones comunitarias de
consenso
4.3 El orden social en el mundo Guaran
4.4 El mundo amaznico de Los Moxos
Captulo 5: La vida social del mundo indgena originario como proceso de
emulacin del ordenamiento csmico
5.1 La Educacin como proceso de emulacin del ordenamiento
csmico
5.2 Festividades y ritos para la vida social y el trabajo
5.2.1 En el mundo andino
5.2.2 En el mundo Guaran
5.2.3 En el mundo amaznico
5.3 La Msica como elemento de cohesin y armona csmica en
la vida social

ANEXOS
- Glosario de definiciones conceptuales
- Bibliografa

82

VOL II
Pueblos Originarios y Estado
Silvia Rivera Cusicanqui

Introduccin .......................................................................................................... 5
Captulo 1. Parentesco, gnero y hegemona cultural ......................................9
Captulo 2. La conquista 1: La dominacin colonial
y su huella perdurable ...................................................................11
Captulo 3. La conquista II: Resistencias anticoloniales; de la lucha legal
a la rebelin .....................................................................................13
Captulo 4. La resistencia por el mercado: Los trajines y

el espacio mercantil colonial ......................................................... 21


Captulo 5. El horizonte liberal: Reformas legales

y colonialismo encubierto .............................................................. 23


Captulo 6. Racismo internalizado....................................................................25
Captulo 7. La lucha legal y la rebelin frente

al colonialismo republicano ........................................................... 31


Captulo 8. El horizonte populista del 52: Mestizaje, clientelismo
y ficcin ciudadana .........................................................................33
Captulo 9. La coca: Un caso de colonialismo interno articulado
al colonialismo externo ..................................................................49

83

VOL III
rganos del Gobierno Comunal
Pablo Maman Ramrez
pag.
Introduccin ...............................................................................................................5
Captulo 1 . Qamaa para pensar los rganos del gobierno comunal ..............11
Captulo 2. Asamblea, principal rgano de gobierno comunal ........................17
Captulo 3. Autoridades territoriales y el sistema de la rotacin....... ....... . ...... 29
Captulo 4. Consejo de amaut' as en la gestin pblica del gobierno

del bien comn .................................................................................... 43

Instrumentos de Gestin Comunal


Felipe Santos Quispe
Introduccin ..............................................................................................................53
Marco de referencia ..................................................................................................54
Captulo 1. Obligatoriedad social para el cumplimiento ...................................61
Captulo 2. Sanciones pblicas y relacin de cara a cara ...................................63
Captulo 3. Las divinidades y juzgamiento con fuerzas desconocidas............67
Captulo 4. Servidor pblico y los actores sociales originarios.. ....................... 69

84

El sistema administrativo de la cosa pblica ....................................................... 69


Propuesta tentativa del Modelo administrativo comunal .................................71
Bibliografa... .............. .. ......................... . ......................................................... . ......... 74

VOL IV
Polticas Pblicas Comunales Andinas
Roberto Choque Canqui
Introduccin ................................................................................................................ 5
Captulo 1. Polticas pblicas comunales ...............................................................7
Captulo 2. Transparencia y rotatividad de mandos ...........................................11
Captulo 3. La lgica de los turnos para el bien comn .....................................13
Captulo 4. Acceso a diversos recursos naturales y sociales ..............................17
Captulo 5. Operatividad de las decisiones sociales ...........................................21

Polticas Pblicas comunales de Oriente, Chaco y Amazona


Juan Uraavi Y.
Introduccin..... ...... . ......... . .......... ... ........................................................................... 29
Captulo 1. Descripcin ecolgica' amaznica' ...................................................33
Captulo 2. La conquista de los indgenas amaznicos y los efectos

sobre sus polticas pblicas comunales ............................................. 43


Captulo 3. Las culturas precoloniales amaznicas y sus polticas
pblicas comunales.............................................................................59

85

Captulo 4. Polticas pblicas comunales.. .... - ...................................................... 67


Captulo 5. Transparencia y rotatividad de mandos ...........................................73
Captulo 6. La lgica de los turnos para el bien comn .....................................75
Captulo 7. Acceso a diversos recursos naturales y sociales ..............................79
Captulo 8. Operatividad de las decisiones sociales ........................................... 51
Bibliografa ................................................................................................................86

86

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