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Scheler y Ética Cristiana: Análisis Crítico

El documento resume las conclusiones de Karol Wojtyla sobre si el sistema ético de Max Scheler es adecuado para interpretar la ética cristiana. Wojtyla concluye que el sistema de Scheler es fundamentalmente inadecuado (Tesis 1) debido a sus premisas fenomenológicas y emocionalistas, las cuales no permiten captar adecuadamente la relación causal entre la persona y los valores éticos según la doctrina cristiana. Además, el énfasis de Scheler en la percepción emocional de los valores en lugar de la actividad

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Scheler y Ética Cristiana: Análisis Crítico

El documento resume las conclusiones de Karol Wojtyla sobre si el sistema ético de Max Scheler es adecuado para interpretar la ética cristiana. Wojtyla concluye que el sistema de Scheler es fundamentalmente inadecuado (Tesis 1) debido a sus premisas fenomenológicas y emocionalistas, las cuales no permiten captar adecuadamente la relación causal entre la persona y los valores éticos según la doctrina cristiana. Además, el énfasis de Scheler en la percepción emocional de los valores en lugar de la actividad

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1E-1

MAX SCHELER Y LA ETICA CRISTIANA


CONCLUSIONES
Karol Wojtyla
(Transcrito de la traduccin espaola de la Tesis de
Habilitacin de Karol Wojtyla de 1953, Evaluacin de la
Posibilidad de construir la Etica Cristiana sobre el sistema
de Max Scheler, publicada por la Biblioteca de Autores
Cristianos en 1982, bajo el ttulo Max Scheler y la Etica
Cristiana)

El problema central de nuestro trabajo qued precisado en


la Introduccin en estos trminos: investigar si el sistema creado
por Scheler es adecuado para interpretar la tica cristiana y, si
es el caso, en qu medida. Este planteamiento del problema
ha orientado nuestra investigacin en la parte especfica de
este trabajo, que tena que analizar el sistema de Scheler en
relacin a la tica cristiana. Puesto que el anlisis tena un
carcter comparativo, entraba tambin, aunque colateralmente,
la misma tica cristiana a la luz de sus fuentes reveladas; slo
este anlisis podra proporcionarnos una respuesta al problema
general planteado al comienzo.

Karol Wojtyla

As, pues, una vez que hemos desarrollado esta parte analticocomparativa, podemos pasar ya a responder a la cuestin principal de
nuestro trabajo. La respuesta puede resumirse en dos tesis, que han surgido
con suficiente evidencia a lo largo de nuestras investigaciones, y que ya
solamente requieren una formulacin final y un resumen sinttico de la
argumentacin.
Tesis l. El sistema tico de Max Scheler resulta fundamentalmente
inadecuado para la formulacin cientfica de la tica cristiana. Aunque,
mediante la definicin de los valores ticos como valores personales,
se aproxime al contenido tico de las fuentes reveladas, sin embargo, a
causa de sus premisas fenomenolgicas y emocionalistas, no se adecua
suficientemente a una plena ilustracin y comprensin cientfica de aquel
contenido. Ms en concreto: no sirve para su comprensin teolgica, que
resulta indispensable, puesto que se trata de fuentes reveladas que establecen
un objeto de fe sobrenatural.
La fundamentacin de esta tesis se encuentra ampliamente en la parte
analtica de nuestro trabajo. Aqu nos limitaremos a sintetizar en pocas
palabras dicha argumentacin.
1. Hemos podido ver repetidamente que Scheler presenta una
tesis personalista en el centro mismo de su doctrina tica: los valores
ticos son valores personales por su propia esencia, puesto que la
persona es su sujeto, y slo en ella pueden manifestarse. Para Scheler,
que es fenomenlogo, la persona se reduce a la unidad de diversos
actos. Pero tanto estos actos como la misma persona le son dados no
en forma metafsica, sino en la forma emprica de la experiencia, y la
persona se presenta como unidad de las experiencias. En la persona as
entendida no en el substrato sustancial de los actos, sino en su unidad
fenomenolgica se manifiesta el valor tico. As, pues, la persona
lo percibe afectivo-intencionalmente en s, lo percibe siempre con
ocasin de diversos valores objetivos y sobre la base de la posicin
jerrquica que los valores tienen en la experiencia a priori de todo su
mundo. Siguiendo en la lnea de Scheler, hay que decir que la persona
se experimenta como origen de los valores ticos. Esta concepcin de
la relacin entre la persona y los valores ticos est de acuerdo con sus
premisas terico-prcticas.

Max Scheler y la Etica Cristiana

2. Estas premisas, en cambio, no permiten a Scheler captar ni objetivar


la relacin causal de la persona con respecto a los valores ticos. No
sabemos ni podemos afirmar nada sobre el modo en que los actos proceden
causalmente de la persona. Con mayor motivo, no podemos decir nada sobre
el modo en que los valores ticos, vinculados con estos actos, dependen de
la causalidad de la persona. De este modo, la verdad fundamental de la tica
cristiana, que proclama a la persona humana como causa eficiente del bien
y del mal moral de sus actos, no puede ser captada ni objetivada mediante
el sistema de Scheler. Este ha usado las premisas terico-cognoscitivas de la
fenomenologa de tal modo que los valores se manifiestan, y en particular
los valores morales, solamente como contenidos de una percepcin afectivacognoscitiva. Y, puesto que tales contenidos son, segn Scheler, indiferentes
a la existencia, se puede hablar de un esencialismo sui generis en su
concepcin de los valores. Este esencialismo corre parejo con la falta de
apreciacin de la relacin causal de la persona respecto de los valores ticos.
De este modo, por parte del sujeto de los valores, es decir, de la persona, el
esencialismo se convierte en actualismo. Scheler niega el ser de la persona
como ser sustancial que acta y sustituye el ser mediante una suma de
actos, es decir, de experiencias co-experimentadas en la experiencia de la
unidad personal.
3 La relacin causal de la persona respecto a los valores ticos se
manifiesta, segn la doctrina de la Revelacin cristiana, en los actos de la
conciencia. Tales actos tienen carcter normativo. Al someter sus actos a la
actividad normativa de la conciencia, la persona les imprime el sello de su
accin causal. Y los valores morales que estn estrechamente vinculados
con los actos de la persona llevan, en su carcter normativo, la huella causal
de la persona. Scheler ha cancelado totalmente en su sistema el carcter
normativo de los valores ticos, y as se comprende que los valores estn
desligados de la actividad causal de la persona. Esto resulta tanto ms
sorprendente cuanto que el acto mismo de la conciencia, como experiencia
de la persona, es objeto de experiencia fenomenolgica.
Si Scheler como fenomenlogo, mediante el anlisis del acto de la
conciencia, no llega a ver la relacin causal de la persona respecto a los
valores ticos, tiene que ser por un motivo diferente al de su fenomenologa.
El motivo se encuentra en sus premisas emocionalistas. Estas, junto con la
fenomenologa, hacen que no podamos buscar en Scheler una verdadera
experiencia tica en la actividad de la persona actividad que est

Karol Wojtyla

claramente marcada por su relacin causal respecto al bien y al mal tico


, sino que tengamos que buscar esta experiencia tica en la percepcin
afectivo-intencional de los valores ticos. Sin embargo, de este modo nos
apartamos de la posicin realista en tica, que consiste en el anlisis de
los valores ticos que se realizan en la actividad de la persona; pasamos,
pues, de este modo a la posicin intencional en tica, en la que se analizan
los valores ticos cuando se manifiestan en la percepcin afectiva de la
persona. En tal caso se cambia el objeto propio de la investigacin tica; no
se trata ya de la tica, sino del ethos. Esto es consecuencia de las premisas
fenomenolgicas.
As, pues, lo que encontramos en Scheler es un ethos emocionalista.
Como consecuencia, el sistema de Scheler encuentra el valor tico en la
persona, pero solamente porque la persona lo percibe de un modo afectivointencional, no porque la persona, como sujeto causal de sus actos, sea la
causa eficiente de los diversos valores ticos contenidos en ellos.
4. Cuando Scheler cancela totalmente en su sistema el papel de la
conciencia en la vida moral de la persona, lo hace para subordinarla a
la percepcin afectivo-intencional. En este planteamiento de la cuestin
juega un papel decisivo su emocionalismo: no es la relacin causal de la
persona respecto a los valores ticos lo que constituye la esencia misma de
la experiencia tica, sino la experiencia emocional de tales valores. Tras
el acto de la conciencia no se encuentra segn Scheler el amor de la
persona; el amor se halla detrs de los actos de la percepcin afectivoemocional. El amor no tiene ninguna relacin con la actividad causal de la
persona, con su voluntad ni con sus actos, porque es mera emocin. Este
amor puramente emocional es la raz ms profunda de la vida tica de la
persona. La persona vive ticamente de esta raz, del amor as concebido;
vive mediante la percepcin afectiva de los valores ticos y de otros valores.
La esencia misma de la vida tica est en el ethos de la persona. En este
punto, la concepcin de Scheler no es homognea con la doctrina revelada,
porque sta pone esencialmente el acento en cuanto a la vida tica
en el acto de la conciencia con su carcter normativo, y por esto mismo
establece la esencia de la vida tica en la actividad causal de la persona,
en su relacin causal respecto al bien y al mal. Los valores ticos tienen un
carcter prctico por estar ligados a la actividad de la persona.

Max Scheler y la Etica Cristiana

Segn el Evangelio, hemos de buscar el contenido tico de la vida en


la actividad que se produce en lo interior, en lo profundo de la persona,
mediante el amor. Slo si aceptamos este principio podremos interpretar
correctamente las enseanzas del Evangelio, que determinan qu
comportamiento es bueno o malo, qu es lo que hay que hacer para salvarse
y cules son los medios para el perfeccionamiento moral.
5. El sistema de Scheler no nos permite entender cientficamente ni
reflejar de ninguna manera toda esta imagen de la vida tica. Sobre esto
no nos cabe la menor duda. Si se trata de la adaptabilidad del sistema de
Scheler a la interpretacin de la tica cristiana, no pueden ser suplidas
sus lagunas fundamentales por la sola idea del seguimiento del modelo
tico, que ciertamente se asemeja bastante a un principio evanglico. No
es suficiente porque el seguimiento tico de una persona por parte de otra
no est vinculado a una relacin causal de esta persona con respecto a
los valores ticos, sino que se reduce a la experiencia intencional de tales
valores por parte de la persona.
Si quisiramos construir una imagen cientfica de la tica cristiana
segn la concepcin scheleriana de seguimiento, tendramos que abstraer,
de entre todo el contenido tico del Evangelio, aquel mundo de valores
que experimenta emocionalmente Jesucristo con ocasin de lo que va
haciendo, y esto en base a lo que ensea. Este mundo de valores ticos
experimentados intencionalmente en el mundo ntimo de las emociones de
Jesucristo, que para Scheler es el ms eminente hombre de corazn en toda
la historia, constituye la esencia tica de esta figura. A medida que aquel
mundo de valores se convierte en contenido de experiencias intencionales
de sus discpulos y seguidores, podemos percibir, segn Scheler, el surgir y
perpetuarse de un nuevo ethos cristiano.
Co-experimentando, mediante el amor por la persona del Maestro,
su mundo de valores ticos, los discpulos experimentan intencionalmente
en su percepcin afectiva aquellos mismos valores ticos. A esto se reduce
su seguimiento. No es difcil advertir que tal interpretacin del contenido
tico del cristianismo no alcanza, ni de lejos, todo lo que se contiene en
las fuentes reveladas. Es verdad que esta imagen de la tica cristiana,
obtenida mediante una interpretacin scheleriana de las fuentes reveladas,
roza su contenido. No nos da directa ni inmediatamente su contenido, sino
slo indirectamente y a costa de una cierta reduccin; hay que plegar el

Karol Wojtyla

contenido de las fuentes reveladas a las premisas del sistema de Scheler,


encajarlo en ellas. Por el contrario, para que un sistema sirva como medio
adecuado de interpretacin tiene que constituir una verdadera ayuda
para la comprensin y elaboracin del contenido de las fuentes en toda su
plenitud. El sistema de Scheler no nos proporciona esto; nos obliga a pasar
de una posicin concreta, que encontramos en las fuentes de la Revelacin,
a su propia posicin intencional. Los elementos personalistas que la tica
cristiana presenta en primer plano al proclamar a la persona ticamente
buena o mala segn ejecute el bien o el mal moral con sus actos, tienen que
pasar a otro plano muy distinto en el sistema de Scheler como condiciones
en que la persona se experimenta como ticamente buena o mala. Este plano
tan diferente es impuesto por las premisas del sistema de Scheler, por su
fenomenologa y su emocionalismo.
6. Si se intenta una interpretacin de la tica cristiana mediante el
sistema de Scheler, nos encontramos con que sus premisas impiden la
posibilidad de concebir la totalidad del orden tico objetivo, que con tanta
evidencia se nos manifiesta en las fuentes de la Revelacin. Sobre este orden
objetivo se basa el mismo valor tico; pero no como contenido intencional
de la percepcin afectiva, sino como perfeccin real de la persona (y en este
sentido, como valor personal).
La perfeccin real de la persona es un valor moral, porque lleva consigo
la marca de la causalidad de la persona. La Revelacin cristiana nos ensea
adems que el valor moral as entendido se encuentra en relacin real con
Dios como perfeccin suprema. La esencia de Dios en s es un ser puramente
sobrenatural, y la participacin en la esencia de Dios abre al nombre el
mundo de los bienes sobrenaturales; por esto, el valor moral queda en una
relacin real con estos bienes.
Vemos, pues, claramente que todo el orden del bien, en el que la
Revelacin cristiana pone los valores morales, no puede ser captado mediante
el sistema de Scheler, sobre todo debido a sus premisas fenomenolgicas.
Adems, la vinculacin de los valores ticos con todo el orden sobrenatural
debe ser interpretada mediante un sistema teolgico. Lo que es formalmente
sobrenatural es objeto de la fe. Y la interpretacin cientfica del objeto
de la fe solamente puede darla un sistema teolgico. Al compulsar las
posibilidades de servirnos de la doctrina de Scheler para la interpretacin
de la tica revelada cristiana, no pretendemos que se convierta de pronto

Max Scheler y la Etica Cristiana

en un sistema teolgico completo, pero s podemos preguntarnos si por lo


menos nos facilita la construccin de tal sistema.
Ahora bien, la construccin de un sistema teolgico sobre la base
de la doctrina filosfica de Scheler resulta imposible, puesto que en sus
premisas fenomenolgicas no nos proporciona ningn fundamento objetivo
para distinguir el objeto formal sobrenatural. Sobre la base del sistema de
Scheler no podemos dar una plena y adecuada interpretacin de la tica
cristiana, que, por ser revelada por Dios, es objeto de la le y de la teologa.
Tesis II. Aunque el sistema tico creado por Scheler no se adecue
fundamentalmente para interpretar la tica cristiana, sin embargo, puede
servirnos como auxiliar para un estudio cientfico sobre la tica cristiana.
Concretamente, nos facilita el anlisis de los hechos ticos en el plano
fenomenolgico y experimental.
La fundamentacin de esta tesis puede verse igualmente en la parte
principal de la investigacin que hemos llevado a cabo. Aqu procuraremos
solamente resumir las razones que la avalan.
1. Para ello hemos de situarnos en una actitud experimental. Nuestro
intento es analizar los hechos ticos de un modo experimental, puesto
que consideramos que, como variantes particulares de las experiencias
humanas, constituyen el objeto de una experiencia interna. De esta
experiencia se ocupa la psicologa; pero la psicologa experimental no se
ocupa de la experiencia tica, porque, al analizar las experiencias humanas,
prescinde del momento axiolgico-normativo. Scheler alude con frecuencia
a esta circunstancia, y defiende que el medio peculiar para el anlisis
experimental de las experiencias ticas humanas no es la introspeccin, no
es la experiencia interna, en la forma adoptada por la psicologa, sino la
experiencia fenomenolgica, que capta una determinada experiencia de la
persona humana con todo su ms pleno contenido.
De este modo, gracias a la experiencia fenomenolgica, captamos,
segn Scheler, el hecho tico como experiencia del valor, es decir, la
experiencia vivida, que est orientada intencionalmente a los valores como a
su propio contenido objetivo. Tal planteamiento de la cuestin es correcto. Si
queremos captar directamente la experiencia tica como una cierta totalidad
experiencial, la captamos precisamente como experiencia del valor.

Karol Wojtyla

El valor es el elemento que forma desde su interior la experiencia,


porque, indudablemente, el bien o el mal moral es un valor tal. As, por
ejemplo, si tomamos, por una parte, un acto objetivo de castidad o de pureza
y, por otra, un acto objetivo de adulterio, y analizamos experimentalmente
estos dos actos como dos experiencias morales, verificaremos que el
elemento que determina en cada una la diferencia formal de la experiencia
es el valor moral, que en la primera es positivo y en la segunda es negativo.
Todos los dems elementos de la experiencia no intervienen para nada en
la determinacin de la diferencia formal como experiencia moral; el nico
determinante en este punto es el elemento de valor moral.
As, pues, cuando, mediante la experiencia fenomenolgica, captamos
el valor y lo analizamos, estamos estudiando de un modo experimental
una experiencia moral. Este mtodo de anlisis experimental puede
aplicarse tambin a la tica cristiana. Al escoger como objeto de anlisis
la experiencia moral, que en el hombre creyente proviene de los principios
ticos de la Revelacin cristiana, tal anlisis nos permite profundizar en los
valores ticos cristianos, descubrir en la experiencia su esencia y verificar
su especfica peculiaridad respecto a los valores ticos extra-cristianos, as
como tambin los lmites de su afinidad con ellos.
2. Al analizar de este modo la experiencia tica como experiencia de
los valores, el mtodo fenomenolgico nos permite descubrir aquella regla,
propia de la experiencia, que proviene precisamente de su orientacin
hacia los valores morales. En efecto, es comprensible que los valores, al
plasmar la experiencia desde su mismo interior, influyen sobre su decurso,
es decir, disponen todos los elementos reales de la experiencia de un
modo peculiar. Esta configuracin caracterstica de los elementos de la
experiencia provocada por su orientacin hacia los valores morales, puede
definirse perfectamente como una constante; se trata de la constante de
la experiencia tica y al mismo tiempo de la constante tica, puesto que
procede de la orientacin de la experiencia hacia los fenmenos ticos. El
fenomenlogo llega, pues, a captar la constante peculiar de la experiencia
tica, que en los diversos casos se manifiesta de un modo anlogo. As, por
ejemplo, una ser la constante de la experiencia de la pureza, y otra la de
la devocin, o la del amor filial, etc.
Naturalmente, las experiencias de un valor moral negativo tienen
tambin su propia constante, y, por tanto, sern distintas la constante de la

Max Scheler y la Etica Cristiana

experiencia del robo y la de la desvergenza o la de la apostasa de la fe.


Scheler, en sus obras monogrficas, dentro del campo de la tica analiza
los hechos a la luz del mtodo fenomenolgico, descubriendo la constante
especfica de cada aspecto.
3. La constante tica es el ltimo paso que logramos avanzar en el
campo de la investigacin tica valindonos del mtodo fenomenolgico,
profundizando en las experiencias ticas como huellas del valor tico
concreto que se manifiesta en ellas.
Con este mtodo descubrimos el bien y el mal moral, vemos cmo
stos plasman las experiencias de la persona, mientras que, en cambio, no
podemos definir de ninguna manera el principio objetivo por el que un
acto de la persona es ticamente bueno y otro malo. Para fijar tal principio
tenemos que abandonar el mtodo fenomenolgico.
Este momento del problema, que nos obliga a pasar del mtodo
fenomenolgico hacia el mtodo metafsico en la investigacin tica, cae
todava dentro del campo de la experiencia fenomenolgica. Es decir,
fenomenolgicamente afirmamos el carcter normativo de los valores ticos
en el anlisis del acto de la conciencia, que de por s, en cuanto experiencia,
pertenece todava al mbito de la experiencia fenomenolgica. La actividad
normativa de la conciencia nos obliga a buscar las razones objetivas, es
decir, las medidas del bien o del mal moral de nuestros actos.
Pero en este punto hemos de salir, de alguna manera, de la experiencia
del bien o del mal moral para poder poner el bien o el mal en el orden objetivo
del bien y basarlo sobre l. Sabemos que para esta tarea, imprescindible en
el trabajo cientfico sobre la tica cristiana, no nos puede valer el sistema
de Scheler. En este punto tenemos que acudir al mtodo metafsico, que
nos permite definir el orden cristiano revelado del bien y del mal moral
a la luz de un principio objetivo; nos permite definirlo y motivarlo de un
modo a la vez filosfico y teolgico. Esta interpretacin cientfica de la tica
cristiana constituye la tarea propia del estudioso; sin embargo, ste no podr
prescindir de la valiosa ayuda que para su trabajo representa el mtodo
fenomenolgico; con ste dar a los valores ticos el sello de la experiencia,
los aproximar a las experiencias del hombre concreto y podr analizar la
vida tica desde el lado de sus manifestaciones. A pesar de esto, el papel de
este mtodo es secundario y meramente auxiliar.

10

Karol Wojtyla

4. A las investigaciones sobre el sistema tico de Max Scheler se


debe, ciertamente, el mrito de haber llamado la atencin sobre el papel
indiscutible de la experiencia fenomenolgica en los valores ticos. Sin
embargo, al mismo tiempo, estas investigaciones nos persuaden de que el
pensador cristiano, y sobre todo el telogo, al servirse de la experiencia
fenomenolgica en sus trabajos, no puede ser meramente un fenomenlogo.
En efecto, una fenomenologa consecuente nos mostrar el valor tico
solamente como manifestado en la vida de la persona con ocasin de la
accin, mientras que la tarea del telogo-tico consiste en analizar el valor
tico de la misma actividad humana a la luz de principios objetivos. Si de lo
que se trata es de una aplicacin de las experiencias fenomenolgicas, hemos
de recordar que Scheler, que demostr la gran importancia de este mtodo,
no aprovech en su sistema todas las posibilidades que se le ofrecan para
analizar experimentalmente la realidad moral. De hecho lo dej de lado al
analizar la experiencia de la conciencia dejndose llevar de la influencia
de las premisas emocionalistas de su propio sistema. Y, como ya sabemos
por las pginas anteriores, esto fue lo que lo alej de la posibilidad de
penetrar en el orden moral objetivo, del que un pensador cristiano nunca
podr separarse.

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