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Jim Powell - Van HowellTT
PARA PRINCIPIANTES
rine n
ia, im Powell» Van Howell
Documentales lustrados:
Derrida para Principiantes®
Tilo original: Devrida for Beginners, publicada por Writers and Readers Inc
© de! texto: Jim Powell
(© de las ilustraciones: Van Howell.
© de los derechos exclusivos para idioma espanol: Era Naciente SRL.
Director de la serie: lan Carlos Kreimer
E-mail:
[email protected] a’
Traduccién: Daniela Rodriguer Gesualdi
llustracién de portada: Fedhar
Para Principiantes:
‘es una coleccién de libros de
fra Naciente SRL
Fax: (6411) 4775-5018,
Buenos Aires, Argentina
‘Gorda pam pennants 62 romp. Busnes: Nase, 04
‘ap: rtd on” Pon prcpues)
“asacin Drala Ration Gamat
‘Queda hecho el depésito que prove la Ley 11.723,
SBN: 987-9065.39.5
Ninguna parte de este lib puede ser reproducida
almscenada 0 tanémtida de manera alguna
por ningin medio, ya sea elecrénico, quimico
‘de ftocopia, sin permisa previo escrito del editor.
a preseme edicion se tering de impririe
‘en lo aleres de Longseller, Buenos Aires,
Replica Argentina, en marzo de 2008,sueg ap uppedn20
"ap ese SeNSage se] A souUEATIY HFENES soy 208rancia, durante
mucho tiempo, fue una suerte de
paraiso para los intelectuales, un
lugar donde filésofos y pensadores
eran considerados un tesoro
nacional. Durante décadas, en las
veredas de los cafés parisinos, el
pensamiento bailo por las ramas de
los. drboles en los bulevares, jugé
con los objetos y salpicé manteles y
vestidos y trajes de colores
efimeros. Los habitués de los bares,
en su mayoria inteligentes y cultos,
pedian un trago, fumaban y
disfrutaban del hecho de poder
sentarse a una mesa y preguntarse,
arqueando las cojas filosdficamente,
si la mesa es. Dichas disquisiciones
trascendieron el Ambito de los cafés
y bulevares y se escurrieron por las
ventanas y las puertas de los
museos, las galerias de arte, los
talleres de los artistas y las
hasta impregnar todas
las artes, incluso la literatura.
‘AHS1-NiZ-TGTB.
dase la época de la Revolucién Francesa,
fa imagen del filésofo que presidia la mesa
de las adquisiciones era la del intelectual
que asumia un compromiso, ya que ade-
mas de preguntarse si la mesa es o no
se hallaba inmerso en la politica y los
asuntos publicos, se oponia a los valo-
tes establecidos, fijaba el patrén moral,
tomaba partido, y lo que es mAs impor-
tante, era la vanguardia. Hasta fines de
Ja década del 60, un ejemplo de dichos
intelectuales fue Jean Paul Sartre, pero
luego... el modelo del intelectual cambié. “ientras los j6venes nor-
teamericanos escuchaban a Jimi
Hendrix y «Hey Jude» y veian
Hair y 2001: Odisea en el es-
pacio, un movimiento estu-
diantil se extendia por toda
Europa.
Los estudiantes franceses, con
el apoyo de los marxistas, se vol-
caron a las calles y lucharon con-
tra el ejército y la policia en un intento
por dertocar al gobierno. Casi lo logran, pero
finalmente fueron dominados.
‘demas, querian itse de vacaciones en verano. Al no haber
logrado demoler el poder del Estado, se desilusionaron y re-
curtieron a la introspeccién. De pronto adoptaron una actitud
escéptica posmoderna
con respecto a grandes
mitos como el marxis-
mo y el comunismo, y
comenzaron a dedi-
carse al lenguaje. Se
desentendieron de ia
politica y se convir
tieron en revolucio-
narios lingdfsticos.
Afirmaron que la re~
volucién estaba en
los juegos de pa-
labras, y que la li-
teratura, la lectu-
ra y la escritura
eran actos pollti-
cos subversivos
en si mismos.
—
iD
co
freeeate
ee
CaS
Peay
Seema!
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mensaje
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Cece eal
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distintos
eee)
Seas
cs
Peto cuando todo esto ya habia sucedido en Fran-
cia, Jacques Derrida surgié on Estados Unidos,
hacia fines de la década del 60, como el mas van-
guardista de los vanguardistas, La conferencia que
pronuncié en la Universidad Johns Hopkins en
1968, «La estructura, ef signo y ef juego en ef
discurso de las ciencias humanas», caus6 gran
conmocién entre los académicos norteamericanos
presentes. Su planteo hizo necesaria una revisién
de muchos filésofos anteriores, y marcd el camino
que habrian de seguir muchos pensadores a par-
tir de entonces. La nueva cuerda que él pulsé no
era muy armoniosa: se distinguié por sugerir una
lectura subversiva de los textos autoritarios, asi
como de cualquier texto. Este tipo de lectura se
conoid como desconstruccién, a cual, desalojan-
do al existencialismo, se puso de moda en Francia
de manera repentina, Derrida se convirtié en el per
sador del momento, el nuevo enfant terrible, el filé-
sofo punk del intelectualismo francés. Luego de!
debut norteamericano en Johns Hopkins, Jacques
Derrida y el concepto de desconstruccién toma-
ron a EE.UU. por asalto, poniendo patas para arri-
ba la cosmovisién occidental.
‘Como veremos, Derrida no era un intelectual fran-
és puro, ya que sus sentimientos, intelecto y ca-
rrera recibieron influencias que no se pueden iden-
tificar meramente como francesas, judias, argeli-
nas, 0 norteamericanas.Mas alla de su
orientacién filos6fica
0 critica, ningin
pensador actual puede
desconocer la obra de
Jacques Derrida. En
1966, cuando la
Universidad Johns
Hopkins lo invité a
presentar un trabajo en
un congreso, fue
cuando asest6 su gran
golpe filoséfico
maestro.
Inesperadamente,
| Derrida puso en tela de
. juicio toda la historia
de la filosofia
occidental.
Heme,
Paris y Estados Unidos. Obviame
En 1967, luego de este debut revolucionario, Derrida irrumpio
en la escena cientifica con la publicacién de tres libros, "La es-
critura y la diferencia", "De la gramatologia",y "La voz y el
fenémeno" Desde entonces, el movimiento intelectual que ge-
nerd, conocido como desconstruccién, ha despertado admira-
ccién y criticas en todo el mundo, mocificando la manera de pen-
‘sar de muchos fil6sofos. Derrida publicé mas de veinte libros y
numerosos articulos. Reparte su tiempo dando conferencias en
jente, no 9s ningun tonto.
abePero durante muchos afios, tampoco fue
ningun héroe. Jacques Derrida nacié
en El-Biar, Argelia, en 1930, afio en que
aparecié e| Segundo Manifiesto Surrea-
lista; en que salieron a la luz las obras
de Kafka, muerto varios afios antes; en
que Hemingway era muy lefdo; se pu-
biicé "Viajes por el Congo”, de André
Gide y murié D. H. Lawrence; en que
«Cantando bajo la Mluvia» se escucha-
ba en todas las radios y se invents el
flash para sacar fotos. Jacques prove-
nia de una familia judia, sus padres eran
Aimé y Georgette Derrida, y de nifio vi-
vid en una mansion situada en un lugar
tan paradisfaco que a llamaban
(en lugar
de «...llega al final»)Asi que hay distintas posibilidades. Si el texto fuera el "Mani-
fiesto Comunista"o la Tora 0 el Coran o la Biblia o la Cons-
titucién Nacional, podriamos desconstruir cualquier lectura fija,
autoritaria, dogmatica u ortodoxa. Dichos textos, como es evi-
dente, son mucho mas complejos que nuestro hai kai. Son
mas multifacéticos, como el siguiente dibujo.
A weve
LVVVVVV
‘Tomemos este sistema de triéngulos. Notaran que al mirarlo
fijamente, se nos presenta una serie de configuraciones de
tridngulos, una después de la otra. Pero cada configuracién
presente, por llamaria de algin modo, cada grupo de triéngu-
los que parece estar por el momento presente, surgié de una
configuracién previa que ya se esta desvaneciendo y da paso
a una configuracién futura. Este juego continda eternamen-
te. No hay ninguna configuracién central que intente fijar el
juego del sistema, ni ninguna marginal, ni privilegiada, ni re-
primida. Para Derrida, todo el lenguaje y todos los textos son
‘asi cuando se los desconstruye, como lo es el pensamiento
humano, que siempre estd compuesto de lenguaje. Agrega
que deberiamos intentar ver continuamente este libre juego
en todo lenguaje y en todos los textos; juego que, de lo con-
trario, tender a la fijeza, la institucionalizacién, la centraliza-
i6n, el totalitarismo. Debido a la ansiedad, siempre sentimos
la necesidad de construir nuevos centros, asociarnos a ellos y
marginar a aquellos que difieren de sus valores centrales.
\,
31
Ahora entiendo. Primero, la deeonstruccién se con-
45% contra en los opuestos binarios presentes en los tex-
S. 108, como hombre/mujer. Luego demuestra como
estan relacionados: cémo uno es central, natural y
privlegiado, y el otro ignorado, reprimido y marginado. Enton-
ces deshace o revierte la jerarquia en forma temporaria, de
manera que el texto pase a significar lo contrario de lo que
parecia significar originalmente, Por titimo, ambos componen-
tes del par danzan en un juego libre, cuyos significados no
tienen jerarquias ni son estables.
supuesto, hay | supone que
por supunnte, nay { farate gu
ones ee ang
Ahora entenderan por qué la conferencia de Derrida sobre
«La estructura, el signo y el juego en el discurso de las cien-
cias humanas» caus6 tal conmocién. Alli, afirmé que gag
el pensamiento occidental, desde Plat6n, e incluso
1 trabajo de los cientificos, (como es el caso de Clau- ®26
de Lévi-Strauss, antropdlogo estructural francés con- 2B, |
tempordneo), esté contaminado por el afan de tener
un centro. También sefialé que esto le planteo un dilema a
Lévi-Strauss. Los estructuralistas creen que todo tiene una
estructura subyacente. Por ejemplo, todas las lenguas tienen
una estructura: sus reglas gramaticales.En inglés el adjetivo precede al sustantivo:
Big red apple (grande y roja manzana).
ee el ened
La pomme grosse et rouge (la manzana grande
anzana?
Manzana de Cézanne adquirida por
(in colecsonista norteammenicant
o2iee pregunta que hace su
nofiore eh un mundo de esferas,
finares y cones... 40 es:arernos
Tedeiando las cosas?
7D) Par ray mS ek ore eo
trabajo suyo que mis influyé en Estados Unidos. Es
la historia de cémo, en Occidente, el habla es central
palenusforcar millones de y natural y la eseritura es marginal y artificial.
Y
oraciones basindonos en cada regla,
—_— consideraba que tam-
bién los mitos tienen una estructura. En
“Lo crudo y lo cocido", el famoso an-
tropélogo se dispuso a escribir una
«gramética» del mito de los bororos..
pero tuvo que admitir que no le fue
posible encontrar ninguna regia cen-
tral, ni siquiera ningun mito central,
Sj cEntonces son opuestos bina-
C: rios, habla/escritura?
S$) 5 SI. y luego Derrida demuestra
® 2, c6mo esta oposicién binaria
enire el habla y la escritura se
desconstruye a si misma.. few - \
a Rew J
Q. Pero quign dijo que la esertura es are Yi 2
y . Q ificial? {Si casi todo el mundo escribe! aa
Aslisy
D Bueno, si. Pero para
Derrida toda la tradicién del
pensamiento occidental —des-
de la filosofia antigua de Platomhasta
la roméntica de Jean-Jacques Rous-
seau, e incluso la lingilistica moderna
de Saussure y la antropologia de Lévi-
Strauss— favorece al habla, la pala-
bra oral, por sobre la eseritura, la pa-
labra escrita.
ESTO LO LLAMO
LOGOCENTRISMO.
D
Ps crogocentiame?
te Si, Deriva de «logos», voz griega que
40%° cignifica palabra, verdad, razén y ley. Para —
los antiques griegos el loges era un principio
ccésmico escondido en lo profundo del ser humano, en
el habla y en el
ANHELO LA universo
PRESENCIA natural. Un
logocéntrico
cree que la.
VERDAD es Ia
‘voz, la palabra,
0 la expresion
de una Causa u
ICES DEL LOGOCENTRISMO, 0 EL
NACIMIENTO DEL LOGOS ENTRISMO, cuando | Origen central,
fentran a tallar Luose, Juan y la viapore de | original y
Navidad y pasan a cer algo iuminoso- | guauee)
Por ejemplo, en ei Nuevo Testamento la Palabra es Dios.
~ dios es LA PALABRA.
EL €s un dios-PALABRA,
UNA PALABRA-DIOS,
UNA SUPER-PALABRA.
«ef Ut PRINCIPIO ERA LA PALABRA.
y LA PALABRA €RA CO? 010s,
¥ LA PALABRA ERA Olos»,
declara el Evangelio segun San Juan. Y conforme,
la filosofia occidental se fue desarrollando a través
de os siglos, todo en el Universo se interprets
como el efecto de esta nica causa trascendente:
este significado trascendental.
2Significado trascendental? Qué es eso?
Bueno, para comprender qué es un significado
trascendental, primero hay que saber qué es
un significado, La palabra «significado» con-
tiene la palabra «signo».Un «signo» es una palabra. El signo «vaca» esta compuesto
por el sonido «vaca» —que es el significante— y el concep-
to de «vaca», —que es el significado—. (Al animal real se lo
denomina «reterente».)
Un significado trascendental es un concepto que se encuen-
tra mas alld de todo lo que hay en el universo. El adjetivo
strascendente» se refiere simplemente a aquello que esta
més all_de todo lo demas. Por ejemplo, se supone que el
logos, el Dios-Palabra, esta mas alld del universo entero.
Pero pese a que esta mas alla de la estructura del uni- ¢
verso, jla gente cree que centraliza y limita su libre jue-
go! Es El quien cuida que las vacas nunca se convier-
tan en antilopes, quien establece las reglas, quien
determina qué es el bien y el mal. Sin em-
bargo, a pesar de que establece las re-
alas, e! Dios-Palabra esté mas alla. Sélo
'
se sienta alli, por sobre las reglas, y
las establece. Pese a que esté mas
alld de la estructura del mundo, EI
@s su Centro, El lo centraliza.
37
‘Alo largo de la extensa historia de la filosofia, se han usado
otros términos para referirse a un significado trascendental
interior, tales como e! Ideal, el Espiritu del Mundo, la Mente, la
Voluntad Divina, la Conciencia, etc. (Por lo general se los es-
cribe con mayiscula). Seguin la filosofia occidental, dichos prin
cipios y las palabras o expresiones que los expresan son cen-
trales e implican una metafisica de la presencia.
is YD .
Ce: Meta da presencia?
a
Si. «Metafisica» es la disquisicién sobre los signi-
ficados trascendentales, los momentos originales,
=) las Epocas de Oro, los principios trascendentes,
(© un significado indiscutible de una afirmacién o
un texto por ser divinos. La metafisica de la pre-
sencia es la idea de que hay un significado tras-
cendental, un Dios-Palabra que subyace en toda
disquisici6n filosética y garantiza su sentido.
Es como ahora, que te estoy hablando,
Parece como si hablarte fuera una ex-
presién directa y presente de mis pen-
samientos, mis emociones y hasta mi es-
piritu. Mi discurso es la manera en que
te presento lo que pienso y siento. Al
hablarte, parece que verbalizo mi ver-
dadero ser. Mis palabras surgen di
rectamente de mi. Parecerian amol-
darse de manera exacta a cada uno
de mis pensamientos, sentimientos,
intuiciones.
(Presentarlos= ZAsi como los tedlogos cristianos creen que la
Palabra encarnada, el Logos, el Hijo, son la ex-
Q. _presién pertecta de Dios?
= Pa
YX presentan
- Saw 8 @ Dios
Si. La escritura, sin embargo, parece menos in-
> mediata, mas mecanica. Si te envio una carta y
QD no estamos juntos cuando Ia recibes, siento que
la puedes malinterpretar. Pero cuando te hablo,
siempre estoy presente y mi presencia te ayuda
a entenderme, Por ello, probablemente sdlo te
escribiria si no estuviera presente.
Los pensadores —~|
oocidentales consideran,
pues, que la escritura esta
Las palabras, que se dicen
en momentos y lugares es-
pecificos, estén presentes.
39
ANHELO UNA PRESENCIA pero s6lo
siento la corriente helada del gran
vacio negro frente a la ausencia
‘>. Anholar una presencia parece vincularse con
esa preferencia por el habla mas que por la
escritura, con el logocentrismo.
Claro. De hecho, Derrida postula que toda la
> tradicién occidental, la historia del logocentris-
\) mo, es una vasta metafisica de la presencia.
«Todo término
relacionado con los
fundamentos, los principios
© el centro siempre ha
designado una presencia
invariable.»
Fy
[ (C7 she acaso ol significado no
9 esta presente de inmediato
cuando te hablo? JNo esta més distan-
te en la escritura, cuando te escribo?Ese es, precisamente, el supuesto natural que
‘D Derrida desenmascara o deconstruye en su obra
S "De la Gramatologia" Ha demostrado
que el linguista suizo Ferdinand de
Saussure, en su “Curso de Lingilistica General"
establece una oposicion binaria entre el habla y la
escritura, y favorece al habla. En ese mismo libro,
‘Saussure define la lengua como un sistema de signos.
JGege\
“Khoon 2
Como hemos visto, un
5 signo lingiistico como
«vaca» esta compues-
to por el sonido «vaca»
— dental valora la idea de un Origen interior en tanto presen-
cia; para Saussure, existe un vinculo natural entre el concepto
interior y el sonido exterior. Por eso, la lingiistica de Saussure,
clencia que supuestamente deja de lado la religion, no hace mas que
repetir sus antiguos presupuestos precientificos.
De acuerdo con Saussure, el habla es natural y directa, de una inti-
midad inmediata, que esta presente en el pensamiento y en el con-
cepto. Pero degrada a la escritura al afirmar que ésta corre un velo
sobre la lengua, la disfraza; que es artificial, perversa, patolégica,
malvada y degenerada y sélo se la utiliza en ausencia del habla.
‘Segun Saussure, ademas, asi como el habla es una manera de re-
presentar el sentido interior, la escritura no es
ms que un mo-
dio de represen-
tacién del habla.
Y si el habla es:
un signo del
sentido inter-
‘no, entonces la
escritura, que
es un signo
del habla,
esta doble-
mente aleja-
da del sen-
tido: es un
asigno de
otro signo»
(®_ Me haoss sentir
que soy una mujer
vulgar... Ah, compar:
da contigo, “deseracie
Larelacin
etek,
PeParece que aqui
tenemos un candidato perfecto
para la deconstruccién.
El primer paso consiste en advertir que Saussure, por un lado,
privilegia ef habla, la considera central y natural por estar mas
pr6xima al sentido interno, asi como el Logos, la Palabra y el
Hijo estan cerca de Dios. Por otro lado, margina la escritura, la
considera pervertida y malvada. El segundo paso, simplemen-
te, consiste en recorrer el camino inverso, el de la descons-
truccién, descubriendo cémo la escritura puede pasar a ser
central en el texto de Saussure.
tiene un sanz muy
especial que ie sport
‘et lamas podre tener
Te presen dour
persona real
Y eso es lo que Derrida aciara a continuacién. Nos recuerda
que para Saussure, hay un vinculo natural entre el sonido
« ma, primitiva, basada.
en el habla, {no es solo el
equivalente social y politico del
logocentrismo y de la metafi-
sico de la presencia? {No an-
hela Rousseau la presencia
viva del habla al par que des-
confia de la escritura?
Asi es. La tarea de.
Derrida consiste en
demostrar cémo las
obras de Rousseau se des-
construyen a si mismas.Rousseau no esta presente aqui. Estd ausente. No nos humanas presentaban este iuego de presencia/ausencia.
estd hablando. Sdio lo conocemos a través de sus trabajos,
de los cuales depende para transmitimos su manera de pensar.
P, Bueno, en primer lugar, son eserites, no? Quiero decir, Derrida demostré que para Rousseau todas sus actividades
a
Ese es el problema. Y él lo reconocié. En sus "Confesio-
2 nes", en un tono confesional y sincero acepta que pese a
S que la escritura es artificial y decadente, él es un escritor.
Advierte que depende de ella para dar a conocer sus pensa-
mientos y sentimientos més intimos, incluso a sf mismo.Y eso no Por ejemplo, Rousseau escribe que la melodia —
es todo. También confiesa que cuando piasma en el papel Ia his- el impuiso espontaneo y puro de cantar— es
toria de su vida y de su sentir, tiene la tentacién de embellecer, central, porque esta muy presente en la voz
novelar, adornar la verdad natural originaria. natural,
En cambio, la armonfa (la concertacién
de diversas voces) no es natural.
Depende de la notacién musi-
cal, que es una forma de es-
critura. Para Rousseau, con-
forme la civilizacién se va tornando
Peete cic més compleja y abstracta, las armo-
ee os nias escritas reemplazan a la gracia
et ae ee ans inocente de la cancién-habla natural, que es la melodia.
eon eee
‘De ello concluye que la
eseritura es un suplemento
peligroso del habla.
Por io tanto, suptir es una palabra paradéjica: puede sig- Pt
f- 3 nificar agregar algo a algo ya completo en
| 9 agregar algo a algo para completario. a
Es como un ambigrama. Pero
| Derrida comprobé cémo
a: Claro. Y para Rousseau, la escritura por un lado se afia- Ja argumentacién de Rousseau se deconstruye a si misma.
| de al habla, que supuestamente ya esté completa y tie- Rousseau escribié: «Los principios (de la melodia) estén en
Ja armonfa, ya que es el! andlisis arménico el que muestra los
grados de la escala, los acordes de cada mode, las regias de
la modulacion, los tnicos elementos del canto»
ne presencia viva, y por otro lado permite que el habla se com-
| plete. Pero esta claro que el habia no esta completa si necesita
ala escritura para que la complete. No es presencia viva. Debe
contener ausencia. %Siempre cantamos una
melodia en un determinado
tono, con una cierta escala.
y eso es la armonia.
Entonees, la melodia pura y pristina, jsiempre es una
Q forma de su peligroso suplemento: la armonia!
Rousseau sefiala también que ol
D) 9 «vicio secreto», la masturba-
3 cién, es un suplemento peli
reso, dado que sustituye a
la presencia normal y natural de la
‘experiencia erotica con la aman-
te, 0 le agrega un placer perver-
0, solitario y debilitador. Quien se
masturba imagina fantasias con be-
llezas ausentes, sustituyendo con
ellas el objeto real.
Tanto el sexo como la masturba-
cién, contintia Rousseau, tal vez
sean sdlo un sustituto de la madre
adoptiva, 61 objeto de deseo originario.
Por ello, quien se masturba, quien fanta-
sea, emprende una biisqueda sin fin, ya que sus fantasias —
e incluso sus amantes— nunca pueden reemplazar la pre-
sencia viva que disfruté con su madre adoptiva.
Pero no estamos hablando nue-
vamente de otra forma del anhelo
de la presencia viva? No es oto
‘ejemplo de lo que Derrida deno-
mina metafisica de la presencia?
Si. ¥ lo que descubre Derrida es que en las Confesio-
nes, Rousseau se vale del suplemento peligroso, la fan-*2
tasia, porque advierte que en el centro mismo del de-
‘seo sexual «natural» hay una falta, una ausen-
cia. Ademas, Rous-
seau admite que
sus exp
snaturales» con
mujeres nunca
llegaron a ser tan
apasionadas, exci-
tantes y erdticas como sus
suefios nocturnos y fantasias
diurnas. El sexo no puede ser
tan bueno como la fantasia.
‘Tampoco como 1a
presencia viva que
una vez sintié con su
madre adoptiva.
)
j yD. Entonces, al igual que el habla y la melodia, la presencia
y . Q del sexo siempre tiene una cierta falta, una ausencia,
que se debe suplir con un suplemento peligroso: la fantasia.
| Asi es. Rousseau privilegia el habla, la melodia, la
3 Raturaleza y el sexo. Pero Derrida advierte cémo Rous-
seau encuentra un suplemento peligroso en todos
ellos —en la armonia, la escritura, la civilizacién y la fantasia
0 la masturbacién—, considerdndolos marginales.
‘central ‘marginal
armonia
~escritura
civilizacionEn efecto. Y Derrida.
realiza el camino inverso,
el de la desconstruccién,
demostrando eémo los
términos marginados pueden,
pasar a ser centrales,
Pero si algo necesita
un Suplemento, debe ser
porque le Falta algo...
Pareceria como si en la vida todo
fuera un texto, o como el término
suplir, 0 como las caras y los trién-
guios: sélo un juego de diferen-
Gas.
Segiin Derrida, jno hay nada fue-
ra del texto! Todo en la vida es
como un texto... y éste no es mas
que un juego de diferencias. Un
juego de presencia y ausencia.
a Q
Sj, al parecer, en aquello que Rousseau.
“ eneontré presencia viva, Derrida encon-
tré una falta originaria, una ausencia. Sin
toda la argumentacién de
Rousseau ésté basada en la idea de que.
el habla, etc., son plenas.
Asi como cualquier configuracién de triéngulos
que aparenta estar presente esta siempre des-
| apareciendo —se disuelve en la ausencia— al
mismo tiempo que surge otra.
g
es, Por 650, Derrida desestabiliza
@stos pares de opuestos binarios jugan-
¢ con el doble sentido de la palabra
iplemento» y «suplir» que, como vi
; Significa agregar a algo ya com-
pleto o completar algo con otra cosa.
“Dicho término no se puede definir de
| Una manera Gnica. Al igual que la figura
de las caras y las velas, es dos cosas al
mismo tiempo.
ste | 580Derrrida estudié al antropélogo
francés Claude Lévi-Strauss,
quien aplicé la lingaifstica estruc-
tural de Saussure a la antropo-
logia en general, y el mito en
particular.
Tanto Rousseau como Lévi-
Strauss basan sus teorias en la
oposici6n binaria naturaleza/cultura,
Rousseau y Lévi-Strauss privilegian a la naturaleza por sobre
la cultura. Ambos afioran una inocencia perdida y ambos con-
sideran que la escritura es un suplemento perverso del habla
natural.
{a Ingcencia natural y
"iva del habla
Sin embargo, Derrida disfruta demostrando de qué manera una
ciencia moderna como la antropologia toma el suefio de pureza,
inocencia y presencia de Rousseau. El texto que se propone
deconstruir esta vez es «La leccién de escritura», un capitulo
del libro “Tristes Tropiques* (Tristes tropicos), de Lévi-Strauss.
“Tristes Tropiques” es la historia de un trabajo de campo an-
tropolégico realizado por Lévi-Strauss en las regiones salvajes
de Brasil, Al estudid a la tribu Nambikwara, a la que considera
7 el ejemplo perfecto de la naturalidad primitiva. De hecho, des-
de su papel de antropdlogo, se sintié culpable, como un vo- |
yeur, un extrafio «civilizado» que lo Unico que podia hacer era
Ccorromper la pura inocencia comunitaria de esa cultura primiti-
va y analfabeta. Admiraba a sus pobladores por estar tan cerca
de la naturaleza. por practicar una sexualidad comunal franca
y acceder al conocimiento a través del mito, no de la ciencia.
Cuando tomaba notas, algunos nambikwaras lo imitaban tra-
zando lineas curvas. A Lévi-Strauss esto le parecia extraio,
dado que ese pueblo no escribia ni dibujaba. Lo mas parecido
que hacia era trazar algunos puntos y rayas en zigzag sobre
una calabaza.Pero luego Lévi-Strauss noté gue el jefe de la
tribu comprendié de inmediato la utilidad de ia
escritura; vio que la podia emplear para reforzar
su poder y beneficiarse con la distribucién no
‘equitativa de ios bienes. Era capaz de conven-
cer a sus seguidores de que
tenia poder porque
sabia escribir.
7 Agreguemos que
porque aqui los
ideres obtienen todo lo
que desean
Derrida se apresura a sefialar que en este pun-
to la argumentacién de Lévi-Strauss comienza
desconstruirse a si misma, ya que los nam-
bikwara siempre estan inmersos en un sistema
de diferencias, de desigualdades en cuanto al
poder y la distribucién de los «bienes». Pese a
que no saben escribir, en el sentido convencio-
nal de la palabra, Derrida ilustra cémo las rela-
ciones no equitativas de la tribu de hecho se
indican y conservan por medio de distintos ta-
ides, mitos, eédigos y costumbres que son, en
la prdctica, una forma de signo, de «escritura»
sin alfaboto. Por tanto, la tantasfa de Lévi-Strauss
de que dicha tribu es inocente y pura, sin escr
tura y ajena a las infiuencias corruptas de la
vilizacién, no es mas que una fantasia. Sélo
demuestra que él anhela algun tipo de presen-
cia logocéntrica.
Otro de os libros de Derrida que influyé mucho en Estados
Unidos fue “Diseminacién”, que podria ser considerado una
coleccién de tres ensayos. El primer problema que se plantea,
sin embargo, es que se trata de una suerte de no-libro. El pre-
facio se niega a ser tal y los tres ensayos se niegan a formar un
conjunto y a formular una tosis a la manera convencional.
En realidad, el
estilo de Derrida se asemeja
mas a una REPRESENTACION, a
un espectculo de mimo o de
miisica y danza, que a una
argumentacién.
Para comprender el «significado» de este espec-
téculo, debemos ir en contra de su espiritu. En
la 6poca en que lo escribi6, Derrida era cola~
borador de la revista parisina Te! Quel, publ
cacién vanguardista de ultraizquierda en la que
se experimentaba como una palabra, un poe-
ma o la lengua en general pueden tener di-
versos significados al mismo tiempo. Los
miembros del grupo de Te! Quel incursiona-
ron en la escrituta automatica y admiraban a
toda la banda de los surrealistas, a Mao ya
Mallarmé.jQus gosto tan
hermoso han tent
do los cludadanos
hormales de orda-
nizarme una
1¥a casi llegamos, monstrug
patéticol |Espero que estés do
humor para unos bulbos!
NICE CIBENANC IVs LIZATION (OCCIDENTAL
© ito det ctivo expiatorio 0 férmacos era un ritual de purifi-
cacién civil. A expensas del erario pubblico, las ciudades de la
Antigua Grecia ofrecian casa y comida a un grupo de seres
humanos deformados, feos y salvajes, a los efectos de sacrifi-
carlos. Cuando las inundaciones, la hambruna, la peste 0 cual-
quier otro fiagelo azotaba una ciudad, los ciudadanos elegfan
al mas desagradable de dichos seres, Io levaban al lugar del
sacrificio (fuera de la ciudad), lo alimentaban con sus propias
manos —con tartas de cebada e higos— y le pegaban con
puerros, higos silvestres y otras frutas. Frenéticamente, le go-
peaban el pene y el escroto con cebollas (bulbos)
hasta que, luego de una larga agonia, moria. A
continuacién prendian una hoguera con la ma-
dera de los drboles, ofrecian el cadaver a
las llamas y, por titimo, esparcian las ce-
En ol primer wenseyon,ttulado «La farmacia de Platénn, ites 8 los cusiTo Viewioe y 196 orTOle
se critican jos fundamentos mismos de la filosotia occidental. Bai al mersembemvecido: De ests
Platén consideraba que la escritura es una actividad de se- 2 RAC mace ia chute orn pastas,
| gunda categoria, ilusoria, muerta, y que no contenia més que PAL ERA BL
sabiduria falsa. Derrida lo desconstruye a través de la afirma- he ‘DESTINO DEL GHIVO
| cién contradictoria de Platén segiin la cual la escritura es la n? BXPIATORIO EN LA
voz misma de la Verdad y el Ser, que se hallanenelaima. gs ge = ANTIGUA GRECIADerrida argumenta que Sécrates, el
fildsofo griego, se convirtid en una
suerte de chivo expiatorio en «La.
farmacia de Platon» y que, en cierto
modo, también lo fue la ESCRITURA.
Hemos dicho que el «ensayo» de Derrida no
tiene un tema, pero de haberlo tenido, habria
sido el juego de la textualidad.
P éTextualidad? BR: Si. La textualidad consiste en ad-
vertir c6mo significa un texto y no
qué significa; comprender que un
texto esta compuesto porpalabras
que pueden tener distintos signifi-
cados.
Reconocemos la textiialidad Cuandeliotamos que, en el si-
guiente textoy/la palabra «lamento»
Lumento de la montana el vierto
otonal, la tarde llega a su fin.
puede tener diferentes significados, y
que el del texto nunca esta establecido
sino que esta ablerto al juego de la tex:
tualidad, al juego det «lamento».
65.
entre libros, poemas, frases, versos, ideogramas y jerogliti-
cos, es una fuerza Irresistible. No se la puede reprimir. Este
juego siempre es una eyaculacién fértil y potente, un enjam-
bre, una diseminacién o dispersion aa
de significados. Derrida
aprovecha el hecho de
que el término «diseminacién>
suena como si contuviera
las palabras «sema»
(significado) y
ssemen»,
See
Si, a la textualidad se la considera un villano, un veneno fatal.
Ce ec eee rc tek eee
eet ek nas
cere ree ras
vee eet}
establecida, ortodoxa, racional, paternal
Deal Re eu a
fa Verdad, de la cual dicha palabra es el c
Paes«La farmacia de Platén- es una
lectura derridiana singular de éFarmacén? iY eso qué quiere decir?
Fedro, uno de los didlogos socraticos
gesting por Fiat, cus fs; Bueno, quiere decir muctas cosas, pero
oa Gon 168 por ahora bastar con saber que signi
‘padres del significado en el ca veneno, drogao tentacién, porque asi
pensamlento-ooaldental, y por ello es como Sdcrates y Platon veian a la escritura.
Derrida los disemina. = E Fs z
PRR RS
‘Al comenzar el didlogo, Sécrates y su amigo
Fedro se van al campo porque en la ciudad hace
muchisimo calor. Bordean el rio lissus, disfrutan
del aire fresco del verano y escuchan el canto de
las cigarras. Alli es donde hace su primera
aparicién el hilo que sigue Derrida —farmacén—,
junto con las palabras que con é! se relacionan.Fedro habla en la lengua del mythos, del mito:
i
- Fedro pregunta: «{No
es aqui donde; segiin
la tradicion, Boreas
trajo a Orinthya? Las
aguas puras y diéfa-
nas de este rfo les de-
ben haber dado la
bienvenida a las jove-
nes virgenes, e inclu-
so las deben haber
atraido, como por un
hechizo, invitandolas
a jugar aqui».
Socrates le responde ra-
cionalmente, es decir, en
la lengua del logos, dep
la razén, y le explica
que en realidad fue
mientras jugaba con
otra doncella llamada
Farmacia que el
viento la arrojé al
abismo. El mito de
que Boreas la atra-
PO y abus6 de ella
lo es Mas que eso, un mito
no debe tomarse en serio.
Seguin Derrida, Farmacia,
a través de los juegos, ha
violado una pureza virginal,
un interior inexplotado. ¥
es, entre otras cosas, la
administracion de farma-
cén: la droga —el medi-
camento—, el veneno.
Gapytiohtes matory
Pew la doncella no fue la tinica seducida y apartada de
Su camino, como quien toma una droga; también le ocu-
rrié a Sécrates (y a Derrida). A Sécrates no sdlo lo sedujo
la belleza del medio natural, sino también el texto escrito
del discurso que Fedro llevaba bajo sus ropas. Derrida
cree que un discurso oral, despojado de adornos, pro-
nunciado ante Sécrates, no hubiera logrado seducirlo ni
a él ni a nadie: «S6lo aquellas palabras diferidas, reser-
vadas, escondidas y encubiertas que nos obligan a espe-
far a que se presenten en la forma de un objeto solido
que las oculte, que se hacen desear en una caminata,
s6lo las letras ocultas pueden hacer reflexionar a Sécra-
tes» (71d). Y de hecho, Sécrates se refiere al discurso
escrito utilizando el término farmacén, una tentacién, una
droga peligrosa. -Pero entonces, ¢qué es esta escritura, este farma-
cn, osta atraccion seductora, esta droga peligro-
Polen, $a?
=~
Bueno, mira, estds intentando reducir ef término al
lun concepto, Vincularlo con un presente logocsntri-
co, jasignarle un significado, una presencia en el
presente, en el ahoral Pero Derrrida te contestaria
que debemos posponer la respuesta a esa pregunta en forma
indefinida, jya que nunca podemos afirmar realmente qué es
farmacénl
Derrida,
‘sostiene que Socrates
Platén) si intentan
iustrar qué significa
farmacon insistiendo,
en determinados puntos,
con s6lo uno de sus
diversos sentidos.
Pese a que desdefia los mites, Sécrates ilustrar la «verdad»
de la escritura valiéndose de uno de ellos... aunque considere
ambos, al mito y a la escritura, «un mero repetir sin
saber». Cree que aun cuando el mito tal vez sea
util para ensefiar lecciones muy sencillas a prin
cipiantes, nunca pueden conduciros a la ver-
dad, al esciarecimiento. De hecho, el logos ilumi-
nado que prevalece en la argumentacién légica die
Sécrates (destinada a inquietar a mas de un so-
fista, poeta y artista tramposo, entre otros), mar-
ca un claro contraste con el uso del mito, que no
es mas que una repeticién vacia de historias fic-
ticias que se transmitieron durante siglos. Asi
es que el mito, como la escritura, no es pensa-
miento real sino un mero repetir sin saber.
Est bien, gcual es el mito?
@ ilustrar la verdad de la escritura
T_) Sh: Theuth es el nombre griego de
ig
Te) _ El mito que utiliza Socrates para
R
3 Thoth, el dios egipcio de las cien
cias ocultas: la magia, la alquimia,
la astrologia, los dados, las damas, los
conjures para calmar los mares, y tam-
bién de los numeros, la medicina y la es-
critura. Thoth es el hijo del Rey-Dios y
de! Dios-Sol Amén-Ra, e! Sol Oculto, De-
trida sostiene que, de alguna manera,
‘Thoth reemplaza a Ra, representandolo
a través del habla y la escritura.
iar.
papel higinion ede qué datos ms NTS
shou ae'sere Toud tin sions se bang
ae
Le aes
Raper nayAsi comienza Socrates
su version debmito:
Te han dicho que en Egipto vivia Theuth.
uno de los vigjos dioses de ese pais. quien
tenia un ave sagrada llamada ibis. Jn
vento los ntimeros, los calculos. la geo-
metria, la astronomia, los juegos de da-
mas y dados. y por sobre todo. la escri
fura. Ahora bien. el rey de Egipto en esa
€poca era Thamus. Theuth se presento.
le mostré sus artes y le dijo que debian
ser difundidas entre todos los egipcios.
Yhamus le pregunto qué utilidad tenia
cada una, y conforme Theuth se lo iba
explicando, é1 le daba su opinion. Pero
cuando Ilegé a la escritura. le aclaré:
«Esta disciplina, mi rey, hara a los egip-
cios mas sabios y memoriosos; mi inven-
to es una receta (Iarmacon) para la me
moria y la sabiduria.» (parafrasis de 75d)
Pero el rey le respondio: «Theuth, amo de
las artes, a un hombre le ¢s dada la crea-
cion de los elementos de un arte: a otro le
corresponde juzgar si sera util o no para
aquellos que los han de emplear. Dado que
eres el padre de las letras, tu buena volun-
tad paternal te ha Ilevado a pronunciarte
en contra de su verdadero poder. Lo cierto
¢s que este invento provocar olvido en las
almas que lo aprendan, porque no les ser
necesario ejercitar su memoria, recurriran
Siempre a lo que esta escrito. utilizaran el
estimulo de los signos externos que les son
extrafios y s¢ despojaran de sus propios
poderes. que no requicren de ayuda algu-
na, para recordar las cosas. Por lo tanto. lo
que has descubierto no ¢s un remedio para
Ja memoria. sino para hacer recordar. ¥ con
respecto a la sabiduria. les estas ensefian-
do a tus alumnos lo que solo aparenta ser-
lo, que no constituye la verdad. Gracias a ti
y a tu descubrimiento, ellos podran leer
mucho pero no gozaran de los benelicios
que otorga la instruccién de un maestro; por
consiguiente. creeran que saben mucho
cuando. en realidad. en la mayoria de los
casos no podran llegar a la verdad. Yam-
bién sera dificil tratar con ellos, ya que ten-
dran la arrogancia de la sabiduria pero no
la sabiduria misma.» (parafrasis de 102d)i, de hecho,
hay muchas,
Pero no hay
‘ina oposieion
vinaria Implieita,
Derrida demuestra que la mitologia de Thoth oTheuth es como
un tapiz, tejido con estos opuestos binarios. E! elemento pri-
vilegiado, favorecido, «bueno», el «preferido de la maestra»
@s el de la izquierda. El «burro es el de la derecha
Ra/Thoth (Theuth)
habla/escritura
logos/mito
Rey/stibdito
adentrofafuera |
hijorhuérfano, bastardo
soVluna
vida/muerte
buena memoria/mala memoria
een er ee ko ata
Pao ete esi ee ccs Rees
ites oeeoey
Cree ye iets ca)
Pee eee erie)
La parte «buena» de cada par es el hilo visible del tapiz,
Deen a nee ee ig ee ts
Cee ie eam)
75.
No olvides que Socrates
comparaba el mito con la escritura,
aunque esta ultima también estaba
vinculada con todas las partes marginadas
de la lista de opuestos binarios: la mala
memoria, el bastardo, una mala semilla,
un sofista y el chivo expiatorio. Todos
ellos son farmacones, es decir,
venenos.
La escritura, por ejemplo,
es como la mala memoria.
2) D> SATII
ip Preah
af Cte ee
Ste etn at ae aes tek
Pee eee eed ace
Se eee een
Cee eee rk
76La mala memoria es un mero recordar: aprender algo «de
memoria», por ejemplo. ¥ segtin Sécrates, Platén y el rey,
la escritura promueve ese mero recordar.
Por ejemplo, podria
ANOTAR tu mimero de teléfono
para RECORDARLO.
P iNi lo suefies! {Pero qué tienen
of
en comin la escritura con un
huérfano y un bastardo?
Ko tz iB: Que el logos —el Habla y laVer-
> dad—es el hijo bueno, legitimo.
Ahora mismo, que estoy hablando contigo, soy el origina-
| dor, el padre de mi discurso —el fogos, la Razén y el
| Habla, como un buen hijo que distruta de la presencia de
su padre—, «su» Origen.
contacto intimo con
T
78
.Y por qué se compara la escritura con una mala semilla?
‘Sécrates establece un paralelo entre la es-
critura y la semilla mala, estéril, por un lado,
y entre el habla y la semilla buena, fértil 0 el
‘semen, por el otro. Asi como la escrituraesta
afuera, alejada del logos y su Origen, la se-
milla mala o semen esta afuera, esparcida y
desperdiciada, como las semillas que sdlo
dan flores.
El habla, en cambio,
es como las sernillas de
las frutas.
‘Sécrates también asocia el esperma inutil con las mascaras,
las alusiones, el juego libre 0 reglado, las frivolidades, la se-
duccién, las perversidades y los placeres de las fiestas. Se-
gtin él, la escritura es igualmente inutil, infértil; una mera di-
seminacién sin sentido, que no produce nada. Al igual que e!
habla, la semilla fértil, por otra parte, es el producto de la agri-
cultura prudente;
es potente, es p
inseminacion.
Pua a
eae Mekal Neel
Moder
ian
contacto con el padre vivo, la
ae ae mr)
Ole ee Rta}
Se nec)
er ee en os
con el significante inerte, sin
NeePero no
olvides que tanto el mito
con que Socrates ilustra el veneno, él
farmacén de la esoritura, de los sofistas,
del mito, de la mala memoria, ete., como el
@ilogo socrético, son una suerte de
tapiz tejido’ con opuestos
Dinarios,
PR Mo os naa
2 qué tinen en | isguittan TY
comin la escritu- ‘tipo verda- |
raylossofistas? | Ceramente
un buon
tipo.
2
°
Por eso, cuando Derrida descompone una oposicién binaria
Sécrates cistingue | ( Antes tenemos auo, —un hilo suelto—, como el que considera a la escritura un
ferts bes homtces |{) Samuzmanae Boe sus farmacén, todo el tapiz se descompone. El farmacén no es
realmente sabios y Jos sofistas, no? un simple veneno.
Krenn que se au- bién pr
jominan sa: Tambien} pueda)
oe aac ea: significar exactamente lo
: contrario, jun remedio que
bios y que, como la
escrtura y el mito,
60 repiten sin sa-
ber, imitan, Al igual
que la escritura y el
mito, los sofistas,
los sabios falsos,
contentan a sus in
genuos clientes con
tonterias, no con of
verdadero recuerdo
de as Formas Idea |
les, sino con si
ples recordatorios
Asi comola escrit. et ea
ra (los signos gra Pires
C08, los jorogiificos,
0 puede referirse
a un encantamiento o
una pocién mégica, a
Se eeine Py Cee ic ee l - ; .
tos), 88 puede repe: Cea ee neem Ree Sies asi, si farmacén tiene muchos significados, siempre esta
tir de manera pure- Cente ei ‘en un constante proceso de revertir y descifrar todo el tapiz de
mente DEcaaes een eee kt ke ck ‘opuestos binarios entre tejidos que supuestamente sostiene.
fhlsos fastontoe: une eee oe Siempre estA destejiendo la trama del aparente disefio del
nealogias, histo eu eee didlogo que ha tejido. Una vez que esto ocurre, la inestabili-
ras, mitos, fébulas, Resa eat ee ee dad, el movimiento y el juego del didlogo no se pueden dete-
tc. para contormar ner ni paralizar, porque dicha inestabilidad del farmacén pone
a sus ere. en juego el juego de las diferencias.Platén, por supuesto, intenta reprimir, detener este juego de
las diferencias insistiendo en uno de sus significados. Pero si
el farmacén, la escritura, puede ser tanto un veneno como un
remedio, un medicament, una pocidn magica, etc., entonces
no tiene un significado fijo. Tampoco lo tienen todos los térmi-
Nos marginados: mala memoria, bastardo, Theuth, sofista,
muerte, afuera, mala semilia y chivo expiatorio, jque también
son el farmacén y que estén entretejidos con la escritural
Y¥ no se puede
mantener la pureza pristina y
virginal del logos, del habla,
Cuando los significados de farmacén comienzan a jugar en
1 tejido del didlogo de Platén, la logica que parecia no tener
fisuras se disemina, empieza a destejerse, y no hay forma
aparente de detener el juego de las diferencias. No os posible
trazar una linea divisoria definitiva ni regular el juego entre el
veneno y el remedio, lo interno y lo externo, ja buena y mala
memoria, ol filésof y el sofista, otc.
81
Pp {Porque todos los términds privilegiados de las opo-
siciones binarias esta definidos en funcién de las,
palabras marginadasi La Verdad, como-dice el mis-
mo Sécrates, es una suerte de escyitura «buena»
del alma. Asi.que la escritura, que habia sida,margi-
nada, relegada,al exterior, ahora, repentinamente,
esta o7 6l centro mismo.
2 Derrida explica cémo se desbarata esta oposicion bi-
naria entfe lo interno y lo externo, cémo lo, )
jas mal. Es un tipico texto derridiano. ee
i €l significado proplamente dicho 0 total no existe, es
Ue el espacio en blanco se_pliega, lo cual no es un
inte, Desde el momento en que el espacio en blanco
(es) blanco 0 (se) blanquea, tan pronto como existe algo
(alli) para ver (0 no ver) que esta relacionado con una ~~
(Palabra de igual raiz que margen y marcha), asi =
titulo de
su LIBRO
y ademas
al ULTIMO
ENSAYO del
ancas (las entidades sémicas vivas), mas el bianco mismo, et plie-
ue de} velo, del tejido o del texto. Teniendo en cuenta dicha aplica-
i6n, no precedida por nada, nunca habré ningun Espacio en blanco
‘con maydscula ni ninguna teologia del Texto.
100
Copyrighted mace:"Y -piseminaciéns también 06 un espe roto, que @ su vez
refleja el espejo roto de Nuimeros citando ‘ragmentos,qie cité
“Némeros" (que es un mar de fragmentos) eftye™
todo ello entrelazando con pensamientos de «La farmacia
de Platén» y «La doble sesién» que se abren paso infiltrn-
dose. Los fragmentos imitan a “Numeros", como el mimo de
«La doble sesién», que no imita nada, ya que Nimeros es
un comentario sobre lo que cita y sobre la obra misma, y «!
seminacién», que supuestamente es un comentario que cita
a "Ntmeros’, no es mas que una confusién de citas qué ci
tan citas....p0r ende, la cita primaria, original, no existe... slo
exist efectos de las citas»
104
Segtin parece, estamos ante casi dos textos: los fragmentos
de una suerte de novela compuesta de fragmentos, y un co-
mentario fragmentado acerca de dichos fragmentos. Sin em-
bargo, a Dertida siempre le interesa e/ entre, y aqui intenta
desconstruir la oposicién binaria entre el texto original ("Nu-
meros") y el comentario («Diseminacién»), porque la rela-
cign entre un texto «original» y su comentario repite el mismo
tipo de oposicién binaria, como en:
R ‘Derrida observa que estan basadas en la misma me-
ica de la presencia, y en «Diseminacién» las desconstru-
ye 0 las parodia.
P 1 Entonces zDerrida no es, en rigor, el autor?
B 2 En cierto mode, no. No hay aqui ningun en-
‘sayo unificado, Unico, que tenga un autor. «()i-
seminacion» es el interjuego que se da en-
tre muchos textos, (no s6io entre Numeros y
Diseminacién), sino entre obras de Platén,
Mallarmé, Mao, Marx, Pascal, Nicolés de
Cusa, Bourbaki y Wittgenstein*. Por con-
siguiente, no se trata de dos textos, ni de
uno, sino de un numero infinito de textos
que en realidad nunca llegan al presente.
“Vor Witgensten para prnciplantes, en esta see,«Bl planteo en
cuestion no se expone aqui
sino que se juega, no es
escenificado sino participado:
no es demostrado sino
montado.»
«Diseminacion» no es
un comentario sobre “Nd
meros", esté en él. Lleva
al sujeto lector, ati, a par-
ticiparen el procesodela
textualidad, en eljuego de
los significados. No te de-
muestra la textualidad
sino que te lleva a mon
tarla, como a un caballo,
te lleva a participar en el
juego como una virgen, o
un himen, te lleva a en-
trar, de una manera Kidl-
ca, en eldejarespacio, en
1
I
& 2 Parece como si dijeras que es el texto el que
race todo esto
»
de tal modo que, asi como ti lees "Numeros*, el libro te lee,
te ve y te habla: el texto y el lector, el sujeto y el objeto, se
entrelazan.
Si decimos
que es esto 0 aque-
lo, estaremos tratando
de cirounscribirlo a un
significado, al presente.
Bl termino, tal como se lo
utiliza en «Diseminaciém,
implica un vinculo entre
la dispersién inutil del
(significado) semédntico
y.el semen (entre
los pliegues del
‘himen).
‘Entonoes, gqué es
diseminaciRae aren}
Cae Rent
OY Suu nica
Cen eet ee ne
eee CEC
aE aac ec
TN ote eT
Cee etree Te
Deve raver algo que cam-
bie, que extraiga o desarrai-
gue lo que parece ser un si
nificado de «lamento» y lo
reemplace por el otro. Debe
haber algo que rompa aque-
lo que une «lamento» con
una acoién y lo acerque a un
objeto. Qué es ese «algo»?
Es el hecho de que «lamen-
to» siempre se habré adelan-
tado al significado, nunca ha-
bré estado arraigado, ni en un
sentido ni en el otro. Porque
eso seria
seria el interjuego de dos concep-
tos. Pero para Derrida, los signifi-
cados dol tipo «existe 0 no» no
existen. Y si esto es asi, «lamen-
to» nunca pertenecid a ninguno,
ni pertenecer. Por ende, sila dk
seminacién habré sido algo algu-
fna vez, ser esa tensién inquieta
que no le habré permitido al tér-
mino arraigarse en cualquier sig-
nificado, en el tiempo «presente»,
en lo que esta siendo, en lo que
esta cobrando sentido.
Sin embargo, le habré permitido a «lamento» crear
Giertos efectos, buriarse temporariamente de
nuestro anhelo de apariencias seménticas, actuar
como un mimo en el escenario del «presente»,
presentando, a su vez, efectos teatrales tales como
parecer que se presenta con un significado 0 el
‘otro. Pero dichos efectos, que sobresalen, al igual
que el falo, habran sido siempre
castrados. Asi pues, diseminacién no habra
significado NADA, NADA, ya que habra
SieMpre croaco ya y desmentido SUS
propios significados. ve hecho,
si la diseminacién no se puede definir, jsera
porque siempre habra gq
explotado el horizonte
semantico!
Prentonces, estamos hablando de una
suerte de espacio en el que Ia disemit
CO Ec
eee rd
Ra es
Sn
sencia/ausencia, Uno de los més influ-
ee
Coe
CR ee nogee ae Res RB ees
GoMod cy eed meses ge iced Ne oe
113
E, los comienzos, cuando Freud escribié su «Proyecto de
psicologia cientifica», pensé que tenia que haber dos tipos
de neuronas:
neuronas permeables (¢), que no contienen
memoria y por lo tanto son virgenes y estén abiertas
Eee aed
Ce ete ee UL
eee eee enter
El primer modelo freudiano de cémo opera la memoria respon-
dia en rigor al interrogante de donde esta localizada: en distin-
tos tipos de fibras nerviosas. Pero este modelo neurolégico re-
sulté inadecuado, por lo que Freud empez6 a considerar la idea
de que la psique fuera una suerte de escritura —un guién—,
un espacio para escribir. Si bien descart6 el modelo neurolégi-
co, nunca abandoné el concepto de la localizacién.
En ‘La interpretacién de Jos suefios" (1900), Freud sefialé que
las imagenes y los simbolos oniricos son una suerte de escri-
tura no fonética.
P: 4Qué significa «escritura no fonética»?
TR: 10s tonemas son sonidos. En el caso del altabeto roma-
no, cada letra corresponde a un sonido; pero también existe la
escritura no fonética, sin sonido, como en
Los jerogliticas esipcies Los pictogramas primitives Los Ideogramas chinos
a
hzegiin Freud, los sacerdotes egipcios fueron los primeros en
interpretar los suefios. Creian que debido a que los dioses los
habian dotado de suefios y también de jerogificos, el contenido
| de los suefios y el de la escritura eran basicamente ta misma
| forma de expresi6n. Freud observ6 que, al igual que los ideo-
gramas chinos, Jos simbolos oniricos pueden contener dos sig-
wean incluso muchos mas.
Puede significar montanas
IBeoerama be Ys >» arroyos, o una pintura
de un paisaje.
‘Del mismo modo, si uno suena
con una vaca flaca, puede querer decir
que se crié en una granja en una época de
sequia, 0 que la madre no lo amamanté,
‘© que la relacion con ella no fue
carifiosa,
Finaimente, en «Nota sobre la pizarra magica»
(1925), Freud desarrolié una imagen de la memoria
que para Derrida es muy signiticativa.
Hn la época de Freud,
la pizarra magica era un juguete muy
i r La pizarra
comun. Los nifos aun lo usan, aunque
constaba de
tres partes. En
la parte inferior tenia
una pizarra de cera, ésta se hallaba cubierta por
una lamina de papel encerado, y sobre ella ha-
bia otra mina de celuloide transparente. Los
nifios «escribian» o dibujaban sobre la pizarra
con un lapiz sin mina y «borraban» levantando
las laminas, comenzando por la primera, cuyo
lado inferior quedaba suelto. La pizarra de
cera representaba al inconsciente, porque
retenia las huellas permanentes de todo
aquello que se trazaba en su superficie.
Por su parte, las otras dos laminas re-
presentaban la mente consciente...
Pero estas huellas,
4no reciben, a su vez,
a la influencia de las
huellas anteriores, y
asi sucesivamente?
En efecto. Por eso la percepcién limpia, virgen, pura,
no existe. Por el contrario, recibe su significado de
una suerte de escritura preexistente, por las hue-
llas que dejan las experiencias previas, que a su
vez estan afectadas por las huellas de otras ex-
periencias previas, etc. Y dicha escritura, por ser
inconsciente, es anterior al habla.‘a desconstruccién como la préctica Derrida se basa, con frecuen-
‘ia, en el juego ambiguo de los «no-conceptos», frase que tiene al
menos dos significados. Al igual que la figura de las velas y las ca-
ras, se resisten a ser reducidos a un significado Unico, estable. De-
rrida utiliza varias series de estos inventos lidicos:
veneno/antidoto (en su lectura de Platén)
virginidad/consumacién; interno/externo
farmacén
men
(en su lectura de Mallarmé)
suplemento — excedente/agregado necesario (en su lec-
tura de Rousseau):
“8
Pero el no-concepto mas famoso de Derrida es
différance..
(pronunciar: diferans)
que también es el tema de un
célebre ensayo y disertacién del afio 1968.
Différance (con «e» on vez
de «a») es un concepto crucial para
Derrida, porque fue muy importan-
te para los pensadores que ejercie-
ron gran influencia en él: Nietzsche”,
Freud, Husserl y Heidegger. Tam-
bién lo fue para Ferdinand de Saus-
sure: la lengua, en tanto sistema de
diferencias, es un concepto clave de
la lingdifstica estructural. En su "Cur-
so de Lingiistica General", atirma
que la lengua se basa en larelacién,
vale decir, que las palabras tienen sig-
nificados porque son los elementos
de un sistema de diferencias, en el
‘cual no hay componentes positivos: ningu-
no de ellos es por si solo.
Por ejemplo, el signo MAK no tiene sig-
nificado en si mismo ni por s/ solo; se
convierte en «s{ mismo» Unicamente
en tanto elemento de un sistema de
diferencias.
Se convierte en «sf mismo» (en una
am 0.una «h», por ejemplo) segin su
Y relacion con los otros signos («g» y
«te/ sh» y «y») del mismo sistema.
“Yer Meenche para Principat en eo ome ee 449‘Bu significado
«presenter depende
de su relacion con
Jo que no es,
€60 el términd sdifférance™
‘incluye la idea de diferir, ser
‘diferente a otra cosa, pero no se
frefiere a la diferencia en el sentido
habitual. Por ejemplo, si digo que
esta, medialuna difiere de esa
taza de café, tenemos aqui
dos cosas con caracteristicas
bien definidas: la taza no
es comestible, 1a
medialuna, &i.
G A TO
Pero el signo Ae Y
no es una cosa en si y por si. Su identidad depende de la dife-
rencia que establece en la cadena de signos enlazados en el
tiempo y ei espacio, de modo tal que su significado nunca se
hace presente en si mismo sino que siempre esta diferido, de-
morado, hasta que tienes tiempo de atravesar ese tiempo y es-
pacio y separas la Aide los otros signos que le dan significado.
Lf. iY eso lleva tiempo! Es como la definicién de una pala-
bra en el diccionario, Dice: «La ‘a’ es la primera /etra del abece-
dario», pero para saber qué es la «A» tienes que saber qué es
una «letra», y para saber qué es una «letra» («cualquier cardc-
ter del abecedario») tienes que saber qué es «caracter», etc.
Nunca se llega al significado de «A», éste siempre es posterga-
do, diferido,
Ree ssies.ro es0, différance significa «diferir» en el sen-
tido de ser diferente a algo pero también en el sentido de demo-
rar, retardar, dejar para después.
120
122
R: En efecto. Tal vez en algdn momento el
término constituy6 una fuerza subversiva en
las lecturas de Derrida, pero con el tiempo
se apacigu6, se convirtié en algo similar a un
concepto. El reconoce, sin embargo, el peli-
gro de esta tendencia logocéntrica y por eso
5 que siempre esta inventando nuevas se-
ries de no-conceptos casi equivalentes (como
farmacén, suplemento, himen). Cabe seria-
lar que dichos términos surgen de los libros
que Derrida lee, en los cuales cumplen fun-
ciones muy especificas, y no estan pensados
para ser aplicados en otros textos ni en otros
contextos. Empero, no es muy probable que nos
lleven presos por utilizar farmacén, por ejom
plo, en un andlisis literario de «La hija de Ra-”
ppaccini», de Hawthorne.
P: Pero por qué Derrida escribe différance con
«an?
R: En franeés se escribe con «e», 6! pero lo
hace intencionalmente, como si no hubiera di- |
fférence, porque, después de todo, esté pronun-
ciando un discurso; y se supone que para comunicar
el mensaje de un orador, el habla es mas etectiva que
la escritura. {Pero lo es, realmente? De hecho, al ha-
blar no se advierte la différence entre la «e» y la «a»
—en francés, différence y différance se pronuncian
igual.
jS6lo en un escrito
se puede notar la diferencia entre
différence y différancel
En la oralidad, différance se pierde. Por
ende, (la) différance se puede ver, pero no 0 .
it. Podriamos decir que ésa es la vengan-
za de la escritura por haber sido marginada.P: Por eso, si Derrida dice différence o différance en su
discurso, el pibiico presente no puede notar la différance. Nun-
ca se llega a un «significado» simple del término, siempre esta
‘suspendido, jugando entre los dos sentidos de «diferim, y esta
suspensién crea una suerte de intervalo o espacio en blanco
en el tiempo y el espacio, subyacente en todos los casos de
diferenciacién o distincién en la escritura.
R: Claro, por eso el juego que plantea diftérance crea y
sustenta todos los pares de opuestos binarios, como
sree
No es pariente nuestro!
naturaleza/cultura
hombre/mujer
veneno/cura
Ag: Pero sies asi, la di-
fiérance, ~no es como un
ND bice'o coms ol Sor?
R: Derrida advierte que |
es incorrecto concebirla |
como un Dios de teologia |
negativa.
123
124
La teologia negativa postula que Dios no es X ni ¥,
sino Z. Por ende, cuando Derrida sefiala que différance no es
una palabra ni un concepto —y que no hay un término que
denomine qué «es»—, no es porque se trate de alguna esen-
cia trascendente, mistica, del Mas Alla. Al afirmar que diffé-
rance es anterior al Ser, a Dios 0 a cualquier nombre de Dios,
no est enunciando una opinién religiosa o teolgica, sino
lingiistica. Para poder reterirse a Dios es menes-
ter emplear dicha palabra, que forma parte de
un sistema de diferencias. Différance no es un
Ser mistico e innombrable.
Différance no existe. _Fsto significa
que Dios no
existe?
Por su propia
dole, la ditférance y la descons-
truccién no pueden referitse a la realidad 0
no realidad de Dios. Pero si alguien utiizara la palabra Krish-
na © Cristo o Kahuna © X intentando fundar o centrar su mito
© filosoffac teologia 0 guerra en un significado estable, fijo,
proveniente del Gran Més All trascendental, dicho término 0
concepto central seria susceptible de ser desconstruido. La
desconstruccién siempre podté subvert la posicién central,
autoritaria, que adopta la palabra Krishna 0 Cristo o X; pero
no declararse en favor de la realidad o no realidad de ningin
Dios, Tampoco puede probar que «hay» 0 «no hay» un Dios,
si bien puede desestabilizar, de manera neutral y
equitativa, cualquier afirmacion o negacion
absolutas, cualquier postura en favor de yw A
la existencia o no existencia
eS
eee
i
iExistencia o no
existencia, qué embriagador!
§Deseorchemos un viejo Juego de
palabras y veamos la efervescencia
de los significadost"Glas" es un libro poco comin. («Glas» significa «toque de
difunto», como en el poema de Thomas Gray, «Elegia escrita
en el patio de una iglesia rural»: «El toque de queda tafe el dia
que se va...»). La obra logré que muchos fildsofos académicos
montaran en célera. Entre otras cosas, desata una suerte de
guerra linguistica entre la filosofia y la literatura. El texto esta
impreso a dos columnas, una junto a la otra. En la de la izquier-
da trata temas filosdficos, y se basa en Hegel, filésofo aleman
que sostenia que el Poder Absoluto tomaba cuerpo en la fami-
lia burguesa. En dicha familia, que era perfecta, el dominio de la
raz6n le corresponde Gnicamente al padre, y la mujer margina-
da cumple con los roles de esposa y madre. Derrida sugiere
que estos roles genéricos subyacen en los concep-
tos filoséficos que dictaminan que el conocimiento
debe transmitirse a través de canales estrictamen-
te controlados. Dichos roles, ademés, constituyen
el fundamento de la autoridad del nombre, de la
firma y del autor.
Por otra parte, en la
columna de la derecha, trata el tema
do la literatura, y en especial la obra de -
Jean Genet, ladrén francés y homosexual,
cuyos escritos oelebran valores opuestos,
los de la familia,
128
En Signéponge/Signsponge,
Derrida deconstruye lo que |
ha dado en Hamar «la ley de !
lo propio», jugando con los
significados posibles de la
palabra francesa propre, que
incluye «significado literal,
«propio», «limpio> y
«propiedad»; términos que
Derrida asocia con
proximidad y presencia.
Entonces,
| gqué es un nombre
propio?R: Seguin Derrida, un nombre propio no debe tener significa
do. No deberia, apropiadamente, referitse a nada més que a
lo que denomina. El nombre Walt Whitman deberia referirse
‘sdlo al gran bardo de barba norteamericano que usaba el som-
brero hacia un lado y celebraba su alma observando las
hojas de hierba. Su nombre no deberia can-
tar, apropiadamente, mas que el «Can-
to de 6! mismo», ni celebrar a nadie
més que a Walt Whitman. Su nom-
bre deberia decir
como say; eso
es suficiente,,
Pero como los nombres son palabras
atrapadas en el sistema de la lengua,
siempre comienzan a adoptar significa-
dos, a tener sentido, a contradecirse entre
si. No se supone que tengan sentido. Sin embargo, el sinsen-
tido, el no-significado, siempre esté contaminado con sentido,
con significado. Asi, «Whitman» siempre canté sobre otras
cosas ademas de cantar sobre é! mismo. El canto de Whit-
man ya se autodeconstruyd, porque «Whitman», en
inglés, contiene dos palabras, «whit» (una pizca,
casi nada, un bledo) y «man» (hombre)
Me importa un
bledo, hombre.
129
130
En Signéponge/Signsponge podemos ob-
servar que el nombre propio, una vez que
se divide, siempre es im-propio, in-apropia-
do. Asi, el apellido Wordsworth, en inglés,
contiene «words» (palabras) con significa-
do, en Joyce hay «joy» (alegria), y algunos
lectores de Jacques Derrida podrian pronun-
car «Jack the Ripper» (Jack el destripa-
dor). En la lectura de Derrida, la firma del
poeta francés Francis Ponge cambia inapro-
piadamente, porque si un nombre es sim-
bolo de autoridad, una firma es algo aun mas
personal: firmamos cheques y contratos. No
queremos que nuestra firma pase a ser otra
cosa 0 que sea la de otra persona; eso se-
ria impropio/inapropiado y sucio y podria lle-
var a la pérdida de la propiedad.
Sin embargo, en francés no hay una diferencia de sonido entre
signéPonge
es decir, la firma de Francis Ponge, y
signe éponge
una esponja de signos, que limpia los signos, las palabras.
Del mismo modo que Whitman puede convertirse en «Me impor-
ta un bledo, hombre», la firma apropiada de Ponge (su signé
Ponge), ya pasé a ser una inapropiada signe éponge (una es-
Ponja de signos). Ya es, siempre, una esponja de signos sucia,
incluso cuando finge actuar, apropiadamente, como una firma:
advierte su incapacidad para limpiar hasta su propio acto.Porque la funcién de una
esponja es limpiar... Pero esta
esponja de signos sdlo es una
sucia diferencia (respecto de la firma
de Ponge, que es la apropiada, y es
limpia), asf que, ,c6mo puede limpiar? Sélo
puede fingir que limpia, que borra la suciedad de
las diferencias inapropiadas porque siempre es solo
una esponja sucia, inapropiada.
Esta signe éponge, tan inapropiada, (que suena
igual a la apropiada signé Ponge), juega como la
impropia différance (que suena igual a la
apropiada différence), creando y
disolviendo una diversidad de efectos
que danzan entre lo apropiado y
lo inapropiado, la filosofia y
la literatura, lo idéntico y
la diferencia.
132
La verdad en
lo pintura
En 1987 Derrida co-
mienza a pintar con una
paleta mas amplia. Le
empieza a interesar la
estética, la critica filos6-
fica sobre el arte.
En «Parergon», el pri-
mer ensayo de La ver-
dad en Ja pintura, De-
rrida explora el marco,
el parergon, que sefia-
lael limite entre la obra
de arte y lo que esta
fuera de ella.
La rama de Ia filosoffa
llamada estética siem-
pre fue uno de esos
marcos, intentando do-
minar al arte, encerrar-
lo en el circulo de su
propio discurso, encua-
drarlo. Derrida se pro-
puso deconstruir dicho
Circulo © marco.£, otro ensayo, titula-
do «Restituciones de
a verdad en el sefia-
far (pointure)», Derrida
analiza los valores so-
ciales, politicos y filo-
s6ficos que se impo-
nen en el reino su-
puestamente puro
del arte y de las dis-
quisiciones sobre
arte, El punto de
partida de Derrida
es Zapatos viejos
‘con cordones, cua-
dro de Van Gogh.
Eneste ensayoac-
cedemos a la lec-
tura que hiciera
Derrida del critico
de arte Meyer
Schapiro, quien
critica el andlisis
de dicha pintura
por Martin Heidegger.
Para Heidegger, los
zapatos pertenecen
sin duda a una cam-
pesina; para Schapiro
es indudable que per-
tenecen a un habitan-
te de la ciudad, muy
probablemente al pro-
pio Van Gogh.
P: eDerrida toma partido?
R: No. Como de costumbre, no le interesa tomar partido por
una u otra postura. Por el contrario, desea que advirtamos
que, a primera vista, ambas opiniones, la de Heidegger y la
de Schapiro, sélo parecen neutrales. Sostiene que las disqui-
siciones filoséficas sobre el arte (el discurso estético), siem-
pre estan relacionadas con los valores, intereses y temas ex-
ternos a este reino estético supuestamente puro y neutral
parece. Schapiro, por ejemplo, acusa a Heidegger de proyec-
tar sus propias fantasias filosdficas en la pintura. Pero en ca-
lidad de critico neutral, que solo desea devolverle los zapatos
a Van Gogh de manos de Heidegger y la campesina, tampoco
‘Shapiro es tan neutral. Porque conocié el ensayo de Heideg-
ger gracias al profesor Kurt Goldstein, colega de Columbia,
quien hab/a sido prisionero en un campamento nazi en 1933
antes de huir a Estados Unidos. Obviamente, Schapiro y Golds-
tein encuentran en el ensayo de Heidegger perturbadores
matices nazis.
TTTTTTTE
Para Derrida, cuando filésofos, criticos e historiado-
res de arte intentan sefialar cual es la VERDAD en la
pintura, aparecen temas «externos», como éste, que
resultan ajenos al arte y a la estética.136
U,. de los objetivos de la desconstruccién es descubrir los
Motivos ocultos de la teoria del arte que intentan llegar a la
verdad en la pintura. Porque siempre se inmiscuyen en ésta
los problemas sociales, politicos y econdmicos.
P: ‘Al parecer, no 96 puede tomar una (bende va
decisi6n con respecto a los zapatos. Son | *,sae™na®
de la campesina 0 del ciudadano?
ZEste caracter indecidible, no es ( \2/
como un himen? Los zapatos pere-|
cen formar una suerte de organo,
sexual femenino entre ellos.
atora. |
con qué
Weal
R: Derrida se mofa de este doble jue- |
90, de esta indecibilidad. Para él, tan-
to Schapiro como Heidegger presupo-
nen que hay una persona que usa los zapa-
tos, y que por ende, pertenecen a un par. Pero
el titulo, "Zapatos viejos" con cordones, no
menciona ningun par.Y sino son de un mis-
mo par, zpertenecen a alguien, a una
sola persona? Si no es asf, 4e6mo so
los puede devolver a su duefio origi-
nal? ZY de qué sexo seria su duetio
0 duefia? A los zapatos se los se-
fala de una manera félica, pero por
ser huecos, sugieren una vagine.
«+ R (par-dessus
Ie marché)» es
otro de los ensayos
de La verdad en la
pintura, que anal
za los estudios, di-
bujos y pinturas del
artista italiano Vale-
rio Adami. Derrida
examina de qué
manera esta cons-
truida oenmarcada
la frontera entre la
politica y el arte, la
filosofia y el arte, el
> original y la copia,
F | la firma y el nombre
Nf } propio.
Sta
ts
da, aWalter Ben-
jamin, intelectual aleman, .
judio y marxista, le interesaban las
fronteras, y en especial la que separaba a la po-
\itica del reino supuestamente puro del arte. “Ritratto di
Walter Benjamin” (dleo en tela, 1973), de Adami, retrata la
cabeza de Benjamin. Esta aparece cortada por una linea que
representa la frontera politica, la frontera franco-espafiola, don-
de, cuando quiso refugiarse de las fuerzas alemanas, se le nego
@1 paso. Eso lo llev6 al suicidio,
137138
Refiriéndose a Estudios sobre un dibujo
basado en Glas, de Adami, Derrida anali-
za la tendencia de la critica de arte a le
dominacién 0 el encierro de la obra, y la
manera en que ésta se resiste a quedar
prisionera en las palabras. Rebautizé e|
dibujo de Adami con otro nombre:Yo (Ich)
Pero ese “J.Der», que se ve en la
pintura, ¢no forma parte de la firma
de Derrida?
Si, pero sélo es una parte de
«J.Derrida» (slo una parte del
«Yo»). Derrida esta tratando de su-
gerir que un yo unificado, un simple
«yo», es imposible; procura demos-
trar que los nombres propios son in-
apropiados. En el dibujo de Adami,
al que Derrida rebautiz6 «Yo», el
nombre es solo la mitad (J.Der), nun-
ca es por completo él mismo.
Pero el ensayo y el dibujo tampoco
son por completo ellos mismos, ori-
ginalmente. Estan escindidos desde
el «principio».
eCémo?
El ensayo derridiano es sobre el di-
bujo que contiene «J.Derm, que es
‘sobre J.Derrida, quien escribe sobre
la pintura; a la que rebautiz6 «Yor,
‘que contiene «J.Der», y asi hasta el
infinito.
ces, J.Der, el y
escindido, dénd|
esta,
4) en la pintura, 0
2) sobre la pintura (
rededor de ella), ef
marcéndola con la cr
tica de arte? 4O en nit
guna, o en ambas?
{Tal vez, al igual que
Barergon, «J Der> nf
existe! |
Copyrighted matenal |
Aqui encontramos a Derrida en Oxford, inmerso en semi-
nnarios publicos y privados, 0 encerrado en la Biblioteca,
leyendo de manera azarosa y creando una gran farsa lite-
raria y fllos6fica. Porque “La Tarjeta Postal” esta escrita,
supuestamente, en el reverso de una serie de «postales»
dirigidas a distintas personas, algunas de las cuales son
reales, otras no, Cada una de ellas tiene, supuestamente,
el mismo dibujo: una reproduccién de una ilustracién que
data del siglo Xill en la que se ve a Platén de pie, detras
de Sécrates, quien esté sentado, escribiendo en una mesa.
139140
Es obvio que alguien se equivocd,
Porque el que eseribid fue Platon, no
‘Socrates. -Si algo se puede decir de
Platén, es que fue su taquigrafol
Claro, y esto se opone a nuestro
concepto de lo que es la filosofia. Las
postales, como tales, se oponen al deseo d
la filosoffa, de transmitir verdades eternas
independientes del tiempo y el espacio.
Porque hablan de las circunstancias, del
tiempo, del lugar. La naturaleza misma de
la postal contradice el interés de la filosofi
por comunicar verdades recibidas por
canales oficiales, ya que no es un objeto
privado. Cuaiquiera la puede leer, y por
lo tanto, cualquiera la puede leer mal. De
esta manera, Derrida nos dice que meras
cirounstanclas siempre influyen sobre la.
verdad supuestamente unlversal y eterns
a la que aspira la fllosofis.
Drs largos afos, muchos marxistas consideraron que los
analisis derridianos dejaban de lado la historia y la politica,
pese a los esfuerzos del filésofo por negarlo.
En octubre de 1991, miembros del Centro por las Ideas y la
Sociedad, de la Universidad de California, decidieron celebrar
una conferencia multidisciplinaria internacional:
144P.. ser uno de los filésofos contemporéneos de ma-
yor renombre, Derrida estaba invitado a pronunciar un
Jiscurso en la sesién plenaria. En dicha disertacién
senté las bases de "Los espectros de Marx”, su de-
claracién mas claramente politica hasta la fecha. Pero
si bien sus observaciones sobre Marx resultan un tan-
to solemnes, porque tratan temas serios, son igual-
mente humoristicas. Porque "Los espectros de Marx",
ademas de tratar problemas relacionados con Marx y
el marxismo, propone una suerte de sesi6n espiritista,
en la que se invocan espectros, fantasmas, espiritus y
apariciones... que luego intenta abordar a través de
na especie de espectrologia, que es como una légi-
ca de los espectros. Este término, otro invento derri-
diano, se pronuncia en francés (hantologie), igual que
ontologia (ontologie), porque la hache es muda.
SNFSCSIR
es lo que se hace cuando un filéso-
fo se sienta a pensar en el Ser, en el
Fundamento de la Existencia —que
da origen a todo—, en la Realidad
Basica.
ESPECTROLOGIA
por otra parte, implica estar acom-
pafiado por la No-Realidad: fantas-
mas, mesas que levitan, espectros.
La espectrologia no tiene que ver
con el Ser ni la Realidad Fundamen-
tal sino con-el no-ser, con los seres
que hacen su aparicion entre el ser
yl no-ser, entre la vida y la muerte.
142
(Si una configuraci6n dada de trian
gulos que aparece es la «vida» y si,
Tuego de su disoluciOn inevitable,
surge otra que es la «muerte», lo
que sucede entre la «vida» y 1a
«muerte», entre dos configuraciones
cualesquiera, ha de requerir una
comunicacién con meras fantasias,
fantasmas, espiritus, espectros.
con meras'huellas de las huellas,
con la aparicién y desaparicion de
apariciones que, como Hamlet,
parecen avrapadas en la contempls-
ion del significado de «ser 0 no
ser», que por un momento parecen
ser pero luego vacilan ante la
vision, se disuelven y son/no son.
Para Derrida, ocuparse de dichos espectros entre dos cosas
(como la vida y la muerte, el ser y el no ser), estar en su compa-
fia, es una actitud politica, ya que tratar el tema es tratar lo
«Otro». Como esto se practica en nombre de la justicia, implica
una responsabilidad. Esta espectrologia, esta Idgica de los
fantasmas, va mas alld de la I6gica de las oposiciones binarias,
del tipo de
VIDA / MUERTE
SER © / NO SER
Derrida puntualiza que el primer sustanti-
vo del “Maniflesto Comunista" de Marx
e8 «espectror: «Un espectro acosa a. Buro-
pa, el espectro del comunismo». ¥ todos
Jos poderes del viejo continente han
formado una alianza con el objeto de
alejarlo, de exoreisarlo, asi como, desde la
cajda del Muro de Berlin, se ha hablado
mucho de deshacerse para siempre del
fantasma del marxismo. Bxiste la volun-
tad de conjurarlo, exorcisarlo, y asumir
que el marxismo ha muerto y que la
consumactén de la politica en el mundo
son las democracias liberales, como la de
EE.UU, Pero sacosars, en francés (hanter),
también significa «frécuentar»; todos los
espectros regresan con cierta frecuencia.
143,Denisa agrega, sin efibargo, que pese a su sentido de
autocomplacencia, las democracias liberales nunca
habian pasado por una etapa tan dificil. Basta con
considerar el desempleo, el problema de los exiliados, la
exclusion de los indigentes, los conflictos econémicos
entre las naciones, las contradicciones presentes en el
concepto del «libre mercado, la deuda externa, la
dominacién de la industria armamentista, la propagacién
de las armas nucleares, las guerras entre etnias, los
gobiernos fantasma de la mafia y los carteles de la
droga, y las injusticias de! derecho internacional. Tal vez
si deseamos axorcisar ol espectro del marxismo es
Porque estamos muy nerviosos a raiz de nuestros.
propios puntos débiles.
Derrida contrapone dichas debilidades de las
democracias liberales al espiritu de «la Nueva
Internacional», un nuevo espiritu marxista inspirado en
algunos de los viejos ideales marxistas. Expone dos
razones que justifican la lealtad al espiritu marxista:
1) para contribuir a salvar la brecha entre los ideales y las
realidades de la democracia liberal, y
2) para cuestionar los ideales de la democracia liberal.
Nanas no es marxista, Derrida admite que lo inspir6
un cierto espiritu marxista que promueve el
autocuestionamiento. Insiste en la necesidad de
distinguir ese espiritu, de! que vincula al marxismo con
una doctrina y una historia de represién totalitaria.
Sorprendentemente, admite también que la
desconstruccién, en la forma que tomé en las ltimas.
décadas, no hubiera sido posible, ni siquiera
concebible, «en un espacio pre-marxistan (SM 92). De
hecho, Derrida considera la desconstruccién una forma
més radical de marxismo,
Pero no solo los poderes de la vieja Europa quieren
aventar el espititu marxista; Marx también. En el
Manifiesto convoca a la encarnacién de la realidad
viva de este espectro del comunismo para que se haga
presente, se encame en una presencia final, real.
Pero eso es lo que marcar el FIN del espectro...
y de lo espectral.
TN146
No estamos hablando de la nostalgia por una pre-
sencia, una forma de metafisica de la presencia —
@ tema que ya tratamos—, tan prevaleciente
en el pensamiento occidental? {No es como el
anhelo de una sociedad primitiva y natural de
Rousseau y Lévi- Strauss.
© como el anhelo de
Rousseau de los pechos de
su madre sustituta?
a
Si, pero también hay otra corriente en él pensamien-
‘at marxista. Segiin Derrida, Marx imagina la historia
ye europea como un museo de espectros, un desfile
de espectros que encarnan el espiritu revolucionario, y Marx
quiere conjurarios, en el doble sentido de invocarlos como
ejemplos presentes y luego exorcizarlos, deshacerse de ellos.
Marx siente que no necesita a estos meros fantasmas poti-
cos porque la realidad viva, la presencia viva real de la re-
volucién es mejor que ellos. Por lo tanto, los conjura sélo con
el propésito de alejarlos.
‘Segun parece, para Marx la presencia viva de la re-
jolucién tiene un valor ontolégico. La Presencia de
® Ia Revolucion es la Realidad Basica. Y Marx no quie-
re que la frecuenten meros fantasmas, los espiritus de revolu-
ciones pasadas. Opta por la ontologia (ontologie), no por la
espectrologia (hantologie). Aunque Derrida sugiere, claro, que
la supuesta presencia pura de la revolucién, la ontologia de
Marx, siempre esta acosada por la espectrologia, por los os-
pectros impuros.
Pero. gun
arbol esiaria. do
acuerdo con que
fal «valor de uso»
de una mesa de
madera tenga
algo de original
u ontologiec? 2¥
Ia esencia do
‘una silla, 0
Marx no invoca espectros sélo al abor-
dar el tema de la revolucién, para ale-
jarlos. Derrida comenta que también lo
hace en su cldsico andlisis de! valor de
uso y el valor de cambio.
Por ejemplo, para Marx, esta mesa de
madera en la que estamos sentados tie-
Ne, primero y principal, una suerte de
valor de uso natural, que constituye su
verdadero ser, su Realidad Basica on-
tolégica.Y podemos comer en ella gra-
cias a su valor de uso. Es mas, puedes
escribir, apoyar en ella tu café, usarla
como tema de conversacién, hablar de
su valor de uso.
Pero cuando se convierte en un produc-
to, en algo para vender, comienza a es-
tarposoida por una suerte de fantasma
© espectro, una cosa que no es una
‘08a; una (no) cosa. Este aspecto de la
mesa, el hecho de ser un producto, no
sélo la convierte en un fantasma sino
que la hace levitar en el mercado, don-
de conversa en comunién fantasmal con
otros productos, y ostenta su valor de
cambio.
Por lo tanto, él valor de uso de la mesa
€s la mesa original, ontolégica. EI he-
chizo fantasmagérico, espectroligico
comienza con su condicién de produc-
toy su valor de cambio. ¥ Marx, luego
de haber imaginado esta vision fantas-
mal de la mesa, intenta exorcizar a am-
bos. Desea regresar al valor de uso
natural de la mesa. Quiere exorcizar el
hechizo de lo espectrologico desde lo
‘ontolégico, Repentinamente, pre-
tende ser un ontélogo, no un
espectroiogo.
Sr. Derrida
‘ignora Ia
décima tesis
‘aire abrasador de
Sibgria lo ayudarian a
aa148
P... Derrida se plantea si este valor de uso de la mesa es
realmente tan puro, si esta realmente ahi, primero, fundamen-
tal y ontolégicamente. Y si dudamos de la pureza original y
‘ontologica del valor de uso, el hechizo espectrolégico de la
forma mercancia y del valor de cambio siempre afectar a la
mesa. El valor de uso supuestamente «puro» siempre estar
acosado por la posibilidad espectral de la forma mercancia y
el valor de cambio. La ontologia de Marx (ontologie), que siem-
pre estar habitando el valor de uso de la mesa, es el hechizo
de una espectroiogia (hantologie), que a su vez, siempre ha-
brd acosado a la ontologia.
{Qué inteligente! Porque en francés se pronun-
49°) cian igual, asi que el hechizo de la hauntologie
siompre habra frecuentado, acosado a la ontolo-
Eo he tea abr poseido como un especta, De a
“gun modo, no es posible advertir la diferencia
entre ambas. |Y acaso este no se parece a que la différance
siempre esta acosada por aifférence!
Si, y «signe éponge» por «signé Ponge». Marx
quiere liberarse de la espectrologia, pero se-
gun Derrida nunca terminamos de conjurar, =
nunca acabamos con la espectrologia. Sugie-
re que tal vez Marx no deberia perseguir y echar
a los fantasmas tan velozmente sino visitarios con
mayor frecuencia, acompafiarlos en un hechizo més durade-
ro, Porque el hechizo de la espectrologia siempre habra de
alcanzar a la ontologia. Dicho encantamiento es el espiritu
de lo Otro y «deberiamos aprender a vivir aprendiendo, no a
hablarle al fantasma sino a hablar con él o ella, aprender a
caderle 0 devolverle la palabra, aun si est en uno mismo, en
1 otro, 0 en el otro que esta en uno: los espectros siempre
estén alli, aun si no existen, si ya no son, si no son todavia».
ccion
"Estados Unidos
‘es desconstruccién"
Pa Shade
EN
ey TS
UTS
La instituci6n de la desconstrucci6n norteamericana empez6 en
un encuentro académico, ya legendario, celebrado en la Univer-
sidad Johns Hopkins en 1966. En dicha ocasién se habia pro-
gramado introducir el estructuralismo en EE.UU,; sin embargo,
la conferencia cambié de rumbo cuando Derrida afirmé que
cha teoria era filosoficamente fallida y por lo tanto estaba passé.
Asi comenzé la era norteamericana de! posestructuralismo.
149Ee CAT
pene yi
ery
et
ee a aad
fenémeno" y "Dela
Gramatologia”. Pocc
Rieter
repartir su tiempo entre
ep Ory
eter
dirigiéndose a distintos
Prien eet
principio no sabfan qué
resem
Pee ei
debia un abordaje nuevo y
Pe eMac)
Retort ed
etn et
historia y, por haber
re
neta
Geren tl
Perea aac)
eters ie ccd
Paul de Man fue el ejemplo respian-
deciente de lo que se llamo la «Es-
cuela de Yale». El atraves6 los cielos
de la deconstruccién como un me-
teoro, adaptando el pensamiento de-
rrideano al estudio de la literatura.
Poco después, el andlisis norteame-
ricano de la deconstruccién superé
a su discipulo francés y se extendié
a partir de unas pocas universidades
como Yale, Johns Hopkins y Cornell,
hasta revolucionar y politizar los de-
partamentos de literatura y humani-
dades primero de todo el pais y lue-
go del resto del mundo.
Deeriaa siempre habia in-
tentado anularla diferencia
entre fa literatura y la filo-
sofia. Paul de Man tomé el
aspecto literario de la obra
de Derrida y, junto con
otros criticos, convirtié a la
desconstruccién en un mé-
todo susceptible de ser co-
municado.
Paul de Man, al igual que
Derrida, localiza las oposi-
ciones binarias de los tex-
tos, pero se muestra reti-
cente a hacer uso del lidi-
co, complejo y deslumbran-
te estilo derrideano, con
sus juegos de palabras y
sus mecanismos de puntos
de inflexién. De Man opta
por una prosa mas conven-
cional: sobria, rigurosa y
analitica.
La deconstruccién practi-
cada por Paul de Man de-
muestra de qué manera un
texto desarma sus propios
significados privilegiados o
tradicionales. Porque, se-
gun ¢i, la lectura de cual-
quier texto se estanca en
una suerte de aporia, de
represa entre los niveles re-
1toricos y literales del signi-
ficado.SG ves.asi no se puede defender ninguna de as interpretaciones
establecidas de los textos. Toda lectura es paralizada (como por la
accién de una boa constrictor) en la indecidibilidad del significa-
do. Este tipo de lectura desconstructiva se difundié en las universi-
dades norteamericanas en las décadas del 70 y 80. Era un método
nuevo y sofisticado, plagado de palabras y frases extrafias y sono-
ras. Lo tomaron prestado diversos grupos (feministas, homosexua-
7 iNiveles retéricos y literales?
Si. Veamos dichos niveles en un frag-
mento de! pooma «Entre escolares»,
de William Butler Yeats.
les, minorias étnicas) que se sentian victimas marginadas de los
O hi valores centrales de la cultura, Se valian de los procedimientos y de
castafio la jerga propios de la desconstruccién no sélo para abordar textos
floreciente sino también para oponerse y subvertir aquellos libros, personas 0
instituciones establecidos a los que consideraban sus opresores.
‘Al poco tiempo, en los cursos para el doctorado de Lengua las cla-
805 te6ricas cobraron tanta importancia que igualaron alas de lite-
de hondas y fuertes ratces,
geres la hoja, el tronco o el
capullo? ratura.No s6lo deconstruyeron las lecturas tradicionales de los tex-
Oh, cuerpo entregado a la tos, sino que en las clases de teratura moderna, por ejemplo, los
apart autores centrales «varones blancos y muertos, como Hemingway
OC syatierhncati tt tribe © Frost, podian muy bien ser reemplazados por novelistas mujeres,
tea ane co pertenecientes a una minoria étnica, u homosexuales, antes mar-
{e6mo distinguir radon, ens
del baile a la bailarina? Dios ya tuvo if
‘Seguin de Man, el ultimo verso permite dos lecturas:
De manera fiqurada: pasa a ser un pregunta retérica. Dice,
fen efecto, que no podemos distinguir a la bailarina de la
danza, que la forma de la danza y su ejecucién concreta
son idénticas, se funden y unifican. Esta es la interpreta-
ci6n tradicional.
2 De manera literal: supone que podemos diferenciar a la
bailarina del baile, y se plantea qué necesitariamos para
hacerlo. Considera que la forma de la danza y su ejecu-
cin son de algiin modo, dos cosas separadas.
‘un Romefepioo
leuroséntrico.
152 154P: Pero alcanza con el método de deconstruccién de Paul
de Man? Deconstruir algo no implica s6lo demostrar cémo un
elemento marginado se puede considerar central, cémo pue-
de subvertiral elemento central (llevando a la aporia, a la inde-
cidibilidad), sino ir mas allé de| empate entre los opuestos bi-
narios para verlos danzar en el libre juego de las diferencias.
BR exacto. a pacar de que de Man fue un ciico talentoso y
sutil, su manera de deconstruir se convirtié en un producto de
consumisién masiva, y sus lecturas de textos desconstructivas
tendieron a concluir en aporias, en callejones de significado
sin salida. Pero si todo texto ha de terminar alli, entonces la
indecidibilidad se revela como algo bastante decidible, meca-
nico. Los enemigos politicos de este tipo de desconstruccion
temian que la «indecidibilidad» pudiera conducir a la inaccién
politica y por ende, a la perpetuacién del statu quo.
‘Al observar este ambigrafo, nuestra aten-
cién no queda atrapada en la brecha neu-
tral que se establece entre las caras y la
vela, sino que va y viene indefinidamen-
te. Por eso, para Derrida, debido a que el
sistema se basa en |a diferencia, nila vela
nilas caras pueden expulsar a la «otra»
de su propio dominio: cada alternativa
Contiene ala otra. El sistema no se para-
liza, por el contrario; se mantiene en mo-
vimiento en el libre juego.
eee ety
de Man alcanzé su momento de
eee ee td
ee eee)
distorsién del enfoque derrideano.
185.
RR en diciembre de 1987, el New York Times publicé una
ota titulada:
New York Times
ENCUENTRAN ARTICULOS
DE UN ESTUDIOSO DE YALE
EN PERIODICO NAZI
Seguin esta nota, Paul de Man, el guri de la deconstruccién
enla literatura norteamericana, habia sido colaborador de una
publicacién pro-nazi desde 1940 hasta 1942, durante la ocu-
Pacién alemana en Bélgica, en la Segunda Guerra Mundial.
Ps cs tori!
Ri: una tersibte ironia! Claro que los detractores de Derr-
da, de la deconstruccién y de Paul de Man, aquellos que los
habian llamado boas deconstrictoras, utilizaron esta noticia
para vengarse. Era como sila historia hubiera puesto en sus
Manos un argumento contra la deconstruccién de mas peso
ue cualquier oposicién teérica que pudieran esgrimir. Duran-
te afios, los lideres mas puros y sagrados de la deconstruc-
cién habfan guardado silencio con respecto al pasado cues-
tionable de Paul de Man.
Ps ,habiaste de detractores?
187U. grupo de deconstructores de renombre, con Derri-
da a la cabeza, dio a publicidad sus respuestas ante el
descubrimiento de los articulos de Paul de Man. Debe
acreditarseles que no intentaron ocultar ni ignorar las,
acusaciones. La respuesta de Derrida a la noticia sobre
‘su gran amigo y colega se titulé: «Como el sonido del
mar profundo dentro de una conchilla: la guerra de Paul
de Man».
Derrida proclama que tenemos la obligacién de res-
petar el derecho de De Man a ser distinto de otros y de si
mismo. Ademés, afirma que lo que siente por de Man es,
principaimente, compasién, y que no deberiamos juzgarlo
s6lo por algo que hizo en su juventud y olvidar su aporte
como pensador, escritor, tedrico y profesor durante cua-
renta afos. Sefala que atacar o defender a Paul de Man
considerando que esto no puede afectarlo, ya que esta
muerto, es atacar 0 defender a la deconstruccién. Por
Ultimo, dice que le gustaria sopesar las evidencias con
Cuidado, asumiendo la responsabilidad de responder por
su amigo muerto, al tiempo que no lo defiende a é! ni se
defiende a si mismo; pero agrega que no esta seguro de
que eso sea posible.
159
160
Derrida también nos ofrece una lectura exhaustiva de algunos
parratos tomados del articulo que nos ocupa, publicado en el
eriédico pro-nazi Le soir.
Por un lado, admite que De Man,
indudablemente, parece estar a favor de las
fuerzas alemanas que ocuparon Bélgica.
Pero, por otro lado, descubre que el articulo
vest escindido, desarticulado, e incurre en
permanentes oonflictos».
7
Eh otras palabras, Derrida comienza haciendo
simplemente lo que mejor sabe hacer: deconstruir.
Lee el articulo tomando la direccién contraria a la que indica
Su significado e intencién obvios, desmenuza los conflictos
creados entre el sentido y sus implicancias y demuestra que
el texto nunca significa sélo lo que expresa ni expresa sélo lo
que significa
De este modo, (por un lado) condena a De Man por lo que
parecen ser un lenguaje y un sentimiento antisemita, pero (por
otro lado), cree escuchar en el mismo fragmento la voz de un
Paul de Man tipicamente inconformista «que resuena en lo
profundo» de esa prosa antisemita (como desde adentro de
una conchilla), expresando una critica velada y encubierta del
«antisemitismo vulgar,
Por un lado, Derrida reconoce que De Man, en efecto, colabo-
16 en un periddico pro-nazi, responsabilizando a los judios
por desestabilizar a Europa en el siglo XX. Agrega que, en
efecto, De Man consideraba que los judios eran frios, desal-
mados y racionales, y que sus escritores eran de segunda
categoria. Y que, en efecto, sugirié como «solucién al proble-
ma judio» implementar su deportacién masiva. Para Derrida,
estas declaraciones son imperdonables.Sin embargo, dedica las paginas siguientes a una especie de
inversién deconstructiva
Aavierte que en el mismo
articulo, De Man elogia a Gide,
Kafka (que era judio), Lawrence
y Hemingway.
Para Derrida, esta lista resulta insolen-
te porque dichos escritores no eran fas-
cistas, y uno de ellos incluso era judio.
tHabr sido la manera de Paul de Man de subvertir sutilmente
la doctrina nazi? Luego, Derrida se detiene en una suerte de
aporia deconstructiva, un momento de indecicibilidad con res-
pecto a la frase «antisemitismo vulgar». Qué quiere decir De
Man: que hay un antisemitismo aceptable y uno vulgar, ¢ 2°
todo antisemitismo es vulgar? 2Es posible encontrar alg.:.vs
hilos en e! texto, en realidad, una critica inconformista encu-
bierta a todo antisemitismo? ¢Serd entonces sutiimente pro-
judio?
, ==>
/
Eso es, precisamente, lo que preguntaron los
criticos de Derrida. Juzgaron que «Como el so-
nido del mar profundo dentro de una conchilla: la guerra de
Paul de Man» era el ejemplo par excellence de la irresponsa-
idad critica. Muchos lo tomaron como una apologia vergon-
zosa en favor de Paul de Man; un articulo en el cual, alegando
que la deconstruccion es antitotalitaria, Derrida demuestra que
no es capaz de criticar al totalitarismo, ni mucho menos.
D>
161
162
>
I ero lo que ms les sorprendié fue que Derrida de-
clarara que criticar a De Man equivalia a reproducir un
«gesto exierminador», que lo considerara una victima de
las mismas estrategias totalitarias por las que habia sido
condenado. Algunos criticos pensaron que la respuesta
de Derrida frente al escandalo era inconsistente, y que si
hubiera guardado silencio le habria hecho menos dafo a
la desconstruccién, cuya validez en tanto fuerza intelec-
tual ahora quedaba cuestionada. ¢.Gémo puede ser anti
totalitaria ¢ iconoclasta -preguntaran— si sus seguidores
intentan, tan descaradamente, defender a sus héroes por
medio de las estrategias desconstructivas revirtiendo
hechos que resultan obvios?
Pct
ahora se podria decir que la
estrategia de lectura de Paul
COUR Cuno
Ce ean ge cr
PEE ol an]
Picea eee ete)
OR cur
eM
a borrar el significado de sus
Beet osal vez Derrida, que de algtin modo, se sentia inmune a las
| inculpaciones por prover de una base filosética al lenguaje de
la «correccién politica» en el Ambito universitario no advirtié que
en ese momento estaba hablando de una manera politicamen-
te incorrect. Cualquier respuesta intelectual que diera, por mas
que fuese inteligente y refinada, no podria hacer frente a los
fuertes sentimientos asociados a la relacién establecida entre
los judios y los alemanes durante ja Segunda Guerra.
A todo esto, y a la critica
de que la desconstruc-
cién habia demostrado
ser incapaz de combatir
al totalitarismo 0 a cual-
quier otra cosa, Derrida
respondié de manera filo-
sofica, preguntando
"(Qué es una cosa?". Por-
ue, para éi, el totalitarismo,
‘como cualquier cosa, no es
sélo la cosa misma, sino que contiene la
huella de su opuesto. Pero también respon-
dié de manera emocional al agregar que la
reaccién de sus criticos se basaba en el
miedo y admitir que é! también temia.
\_ iAlfin legamos al punto!
/
Re 2a que punto?
Bi sinay algo que Derrida nos enseni6, fue a darle importan-
cia a lo marginal. Y en toda esta discusién, ésta es la primera
vez, desde que Derrida era un nifio, que los sentimientos supe-
raron al intelecto y se ubicaron en el centro de la atencién.
163,
Deconstruccion y Budismo
Ri: Y esto nos lleva a la critica budista. El budismo Madh-
yamika (Del camino intermedio) se vale de algunos de los ar-
gumentos que utiliza la descontruccién; con su ldgica des-
‘constructiva suele molestar y confundir a los hindJes y a otros
budistas. Por ejemplo, la afirmacién, propia del camino inter-
medio, de que «Buda no le ensefié nada a nadie en ningun
lugar, no niega la realidad historica del Buda, pero cuestiona
la aparente cosidad de las cosas, personas y lugares. Al igual
que a Derrida, a los budistas se los acusé de caer en el nihi-
lismo por ensefar que nada existe. Sin embargo, segtin re-
zan los siguientes dichos budistas, “Cuando no se encuentra
una cosa, ~cémo puede haber una nada“*y “Yo no niego nada,
pero tampoco hay nada que negar”.
164. “Enhge-notinge = enosing> ningun cose (a ea)smi
gfe oreaste
‘ti mismo?
No, goomo
podria crearme?
Zcomo podria
crearme algo que
no say yo?
HL
Por onde, gfulste creado ~_, (32
por ti mismo y tambien por
algo que rio eres ti? (a
"Ete
Entonces, ate
ere6 algo que no
No te creaste ti
ni fampooo te ened algo
que no eres i?
‘Ast que no te puedo ubloar
egicamente. (No puedes existir!
fo tienes. existencla inherentel
vBres e1 vaciol
166Desa we denne plein
no haya adoptado las ideas deconstructivas?
Ri En realidad, la deconstruccién también
‘causé Un fulerte impacto en el campo de la psicoterapia
Lapsicoterapia decofistructiva descentraliza la relacién en-
tre el terapeuta y el paciente. Seguin los enfoques tera-
péuticos tradicionales, el terapeuta se considera el exper-
to; él es quien esta detras del mostrador, el que toma no-
tas. Y le gusta concebirse como el profesional capacitado.
Hasta cree Que tiene acceso al Conocimiento objetivo, cien-
tifico... que pulede percibit de una,manera inmaculada el
estado del paciente. Dicho conocimiento esta compuesto,
por lo general, de nociones fijas acerea de lo que es una
psique sana o enferma. El terapeuta confia en que es ca-
paz de etiquetaral paciente con rapidez yidecir, por ejem-
plo, que tiene una sfijacion en la etapa anal retentiva» u
«oral incorporativas © «alica temprana. {Pero se trata,
realmente de pereepeiones inmaculadas © de meras ilu
siones de certeza?
Los terapeutas deconstructivos opinan que todo cohoci.
miento, incluso el ciéntifico, esta influido por la perspecti
va personal y que cualquier punto de vista, aun el cientifi
0, es producto de las influencias e ideologias de la cultu-
ra dominante,
168
Por lo tanto, en vez de
adoptar una posicién tajante
de expertos, los terapeutas
deconstructivos parten de la
curiosidad y la colaboracién,
toleran la ambigedad y la
confusi6n, se dirigen lenta y
cuidadosamente hacia la
definicién de! problema
(ensefiandole, controkindolo
© enfrentandolo), abre un
espacio para que el paciente
pueda verse a si mismo y a
su problema de otras
maneras.
Los terapeutas tradicionales
presuponen que el
y propician el paciente tiene un yo
conocimiento © self esencial que
propio del acta en todas
Paciente y el las situaciones;
uso de su los terapeutas
propio o ., deconstructivos
lenguaje. El YE &Y dejan que
terapeuta = YY surjan los
pone sumo s ‘_ miltiples yoes
cuidado en SS ¢ historias del
descubrir los paciente,
aspectos influidos por
positivos del diversos,
paciente y lo contextos. El
considera un paciente puede
experto en cuanto
al modo de vivir su
propia vida. Permite que
cuente su historia y emplea
su mismo lenguaje para
responderle. En vez de
hacer que se comporte de
determinada manera
ser, por ejemplo,
amante, padre, hijo,
colega, deportista y jete. Si el
terapeuta no da por sentado
que e! paciente tiene un unico
yo verdadero, tampoco lo
etiquetar de «facilitador»,
wacusadorm, etc.
169S, la deconstruccién alguna
vez murid, ha renacido. Otras
disciplinas incorporaron, injertaron
© aplicaron gran parte de su
lenguaje, sus conceptos,
intelecciones y técnicas. Ast, la
encontramos de la mano del
ferninismo, el psicoanalisis, et
marxisme, la filosofia... Hay una
deconstruccion poscolonial,
politica, retérica, legal, ete.
La productividad de Derrida no
disminuyé, y al parecer, su obra
muestra ahora una relacién mas
visible con la politica; prueba de
ello es el libro sobre Marx.
Baroara Johnson reaza una deconstuccién em
nista y es conocida por dos obras. En la primera,
“La diferencia critica”, aplica €| método «retéri-
co» de Paul de Man a textos de Roland
Barthes, Herman Melville, Edgard Allan
Poe y Jacques Lacan’. En la segunda,
"Un mundo de diferencia", va més alla
del campo literario y aplica la deconstruc-
ci6n a las diferencias politicas en las re-
laciones entre los géneros y las razas.
También analiza los supuestos y valo-
res que determinan qué libros se apre-
cian y leen, e indaga cémo funciona la
critica en las instituciones. Asi es como
extiende el concepto de diferencia al mun-
do en su totalidad, sin limitarlo al campo
fiterario.
——
‘Los modelos literartos, todas
esas obras de hombres blancos muertos
(Shakespeare, Hemingway, Milton, Piston).
Glas escribié Dios sobre tablas
de piedra?
No, esos modsios los
construlmos hombres blancos
muertos, como yo.
Bueno, ya que tenemos poco
jiempo este cuatrimestre, vamos a estudiar
rapido a Hemingway y a Milton e incluiremos
Jazz, de Toni Morrison y Frankenstein, de Mary
Shelley. Las mujeres y los escritores que
trataron problemas étnicos en sus obras fueron
marginados durante demasiado tiempo. iY
tienen el mismo derecho que Shakespeare,
a ser centrales!
TAy! aQué hice? jJusto
cuando estaba empezando a)
comprender a Platén!
172 aprender @ Flaion!_—*
“or Lcan para Prnciplantas oe esa misma stArquitectura
ial
M.. que luchar por la pureza y la unidad de la forma que
busca la arquitectura moderna, el arquitecto deconstructivista
colebra la asimetria, la complejidad, la contradiccién, el des-
plazamiento y las incompatibilidades del estilo, la funcién
y la forma. En lugar de abandonar la ornamentacién, se sola-
za en el juego de lo superfluo, lo accesorio... combinando lo
interior con lo exterior, el espacio publico con el privado, el
estilo moderno con el renacentista y el francés, y los elemen-
tos funcionales con los decorativos.
173,
i
it iH
i
Poe a ecu cate en
exterior de la estructura, la cual tiene la forma de una Biblioteca Gri
{ga pero esta decorada con pirdmides egipcias y estatuas de Thoth
ue cuestionan a las columnas corintias, todo esto iluminado con
luces de nedn, como en Las Vegas. Porlo tanto, para los deconstruc
tivistas, a arquitectura es una manera de quebrarlos opuestos bina-
Pee teases ees
Se Sd ee een
eet
ere
Ces
Aunque los estilos no se mezcian al azar, sino que se combinan dt
‘manera tal que se cuestionan unos a otros. Una funcién (como puedk
ser la de habitar en un espacio) no se abandona simplemente, sin,
que es desplazada por la ornamentacién, tal vez poniendo una gargo
la alrededor de la alacena, poniendo en tela de juicio el habitar y i
funcién. Asi, la arquitectura deja de ser un arte del espacio 0 uni
manera de prover un lugar donde vivir, y se transforma en una explo
racién del juego de las diferencias, que excede al espacio y por tant:
hace posibies y cuestionables al espacio y la manera de habitario.« En el campo legal, la deconstruc-
cién dio origen a un movimiento lla-
mado Estudios Legales Criticos, 0
ELC, que provocs luchas internas en
los departamentos de las mejores fa-
cultades de derecho, como la de Har-
vard. Seguin los ELC, las verdades con-
vencionales en las que se sustentan las
leyes se basan en los prejuicios de la clase
central y poderosa. Los ELC comienzan la
tarea de deconstruir tales verdades anali-
zando sus axiomas centrales. En su tribu-
nal, las leyes se interpretan del mismo modo
que Derrida podria interpretar a Rousseau:
se deconstruyen, y se exponen sus ambi-
gledades. Asi, cualquier juez puede optar
por cualquiera de las interpretaciones,
ese a que el fundamento de su decision
se ha vuelto problematico.
Las leyes del hombre
blanco se bagan en el supuesto de
que su dios es central y mejor que el
Pan espiritu, que es marginal. zPero por
qué no pensar lo contrario? jPor ende,
1a ley del hombre blanco no tiene
fundamentos para seguir
reteniendo nuestres
tierras ancestrales!
x \ indeleblemente en el
=< inconsolente colectivo de
¢ 2) | ‘sit pueblo, un recuerdo
te @)-\\ Facial de tos albores de
nuestra autoconciencia
es la gran caida del
Le FH f estado de gracia luego do
iN comer el huevo de tart
) ga marina por primera
f vez, Desde ese momento
7 ‘vivimos a costa de
nuestro sudor. El miedo
‘amargo por Ja mirada
malvada de la tortuga
redyjo a las muje-
res de nuestra,
Eribu a espectros
sombrios y pasivos,
mientras que en los
tiempos de los pri-
‘meros ancestros
evan alegres ¥
guapas.
radicionalmente, los etndgrafos se con-
sideraron la autoridad sobre otras culturas
por haber estudiado métodos rigurosos
para llegar a la verdad sobre ellas y trans-
mitirla de manera desinteresada. Distin-
guieron su posicién de la del misionero, et
administrador colonial, el viajero, el comer-
ciante. Después de todo, se sentaron alre-
dedor de la hoguera en los campamentos
de los nativos y los escucharon objetiva,
neutral y cientificamente.
176
Greo que este
comenzé en 1942
‘abuelo Aguila
‘una lata de sopa de
tortuga y su esposa Ic
dejé por el
‘eoronel ja-
ponés, en
1942.’ Di-
‘cen que
desde en-
tonees nun
ca. volvi6
a ser el
mismo. e invel
FS
D>
‘A mi me
Ipaneoe at
s6lo esct
cha los
«casetes
1a. Biblie
en leng
melanesii
tasu
propi
sion
so se nos puede escapar de lat
manos, como en la rebelién de
1880 ¥ pico, que cobrs veinte
millones de vidas, tras introduc
‘on China las leyendas biblicas
‘Telatadas en una escatologia
apocaliptica casera... pero al
menos seguimos comiendo choo
te. gquedé alguno con almendra:
‘Acomodate el
hueso, queridc
1H] otndgrafo
acaba de lame
para avisarno
que viene par
acai
\Pero en realidad, muchos etnégrafos apenas aprenden la len-
gua de los nativos y observan sdlo una parte de su cultura. Sin
embargo, construyen la idea que se forman de toda esa cultura
sobre esa base, lo cual presenta algunos problemas. Los luga~
refios bien pueden haber inventado algunas historias a fin de
‘obtener un poco de chocolate. El profesional quizas crea erré-
neamente que su proceder le brinda informacién fidedigna. Por
lo tanto, ni él ni su objeto de estudio son tan inocentes. Las
descripciones de! etnégrato siempre son una grafia —una es-
critura—, una traduccién, un texto, y estan contaminadas por
fuerzas culturales que no se someten a examen. Las ideas que
se forja de una cultura pueden ser una manera de ejercer un
poder colonial sobre ellas. Por eso, algunos etnégrafos busca-
ron descentar el encuentro etnografico advirtiendo sobre es-
tos problemas y probando maneras de devolverles la autoridad
cultural a los informantes. Una de ellas consiste en dejar de
confiar en un solo informante y propiciar una etnografia colabo-
rativa en la que los informantes nativos presentan sus historias
colectivamente, relaténdolas a través de una multitud de voces
rentes, que no necesariamente concordaran entre si
Entonces, cuando las tias solteras
Y virgenes del clan Marsh-Gas se
deshidratan durante los sels dias
y cinco noches de la hina oome-
7 tias, nosotros, los
mayores, lavamos
y purificamos con
cuidado sus...
g06mo decirlo
178
La deconstruccién
y la moda
Veaca por tres estudiantes de arte belgas (Dries van Noten,
‘Ann Demeulemeester y Martin Margiela), la moda deconstruc-
tiva surgié como reaccién ante la conciencia de marcas y __-—\
disefiadores de la década de! 80. El look deconstructi-
vo se distingue por sus prendas grises, sin terminar,
con costuras y forros visibles. Hizo fu-
ror a principios de la década del 90.
ae <4
aN eelIndice Tematice
‘Adami, Valerio, 137-138
ambigdedad, 95.96, 118-119
analogia de la pizarra
magica, 116-117
angustia, 21
antisemitismo, 11-12, 160.63
antropologta, 32:33, 59-61, 176-77
apego (budista), 155
aporia, 151-55
arqueseritura, 49.50
arquitectura, 173-74
arte, sus fronteras con la politica,
la flosotia, otc. 137
Aucouturier, Marguerite, 12
Bajo tachadura
(sous rature), 16, 48-49
Barthes, Roland, 22
Benjamin, Watter, 137
budismo dei camino intermedio y
deconstruccién, 164-67
Castracién, metafora de la,10%
causa, origen (primarin) \35, 68
centro, 18, 21, 23-32
anhelo occidental pop
el, 23-24, 92
‘versus el elemento
marginado, 25, 28-32, 72286
subversiGn del, 28-32, 121
ccolumna, metafora de la, icy
comunismo. Ver marxismo
concepto, 37, 41-48
relacién del sonido con
el, 44-48, 48
‘conocimiento del texto,.22
critica literaria, 24
critica de arte, 122-198
chivo expiatorio (farmacén
‘riego), 64-65, 79. 84
180
De Man, Paul, 150-63
Gecidibilidad, 96-97, 153-56
deconstruccién,
8, 10, 23-02, 124, 145, 151-50
definicién, acto de la, 23, 46, 120
Deleuze, Gilles, 22
Demeulemeester, Ann, 178
democracies liberales, 143-44
Derrida, Jacques
biografia, 11-14
estiio de su prosa, 99, 16%
influencia de, 8-10, 150)
infiuencias en, 15:22.
juego de palabras con el
nombre, 130
posicién politica de, 141-48
Derrida, Jacques, escritos y
ensayos, 8.10, 171, 180-81
«Biodegratables: siete
fragmentos diarios», 153
Conferencia en la Universidad
Johns Hopkins, 12, 20, 149
«Come el sonido del mar
profundo denigo de una eonchilla
la guerra de uy! De
Mane, 159-63
“Dela
gramatotogia’ 0, Ss, 1$0
«Ditlérance® 155
« /
+g (pardessiis 16>
marché)», 137:38-—ay-
‘SSjanenongelsiaqstinge: Ras »
destentrar, 2
Ficophnas deca io
(Rosales de ia. 64°70. 178-76)
frbicacionepbliticas
deva, 154-56
opcsitores de la,
sitdagidn actual e 6
de la, 150, 264, 170-7
diferencias, la letigua’como sistema
de, 45-48, 119-20
différance (no-conceplo), 118-24
Dios
disemninaci6n, 66, 100-112
Eisenman, Peter, 13
elementos de una oposicion binaria,
centrales y marginados, 25,
femocion, «desconstruccién»
budista de la, 16567
centre (entre), 94-95, 127
epoca nazi, 157-83
escritura
criticas a ta,
85, 39-40, 42-49, 52-53,
63, 67-86
memoria y suefios en la, 115-16
no alfabética
(Pitogréfica), 118-16
Véase también habla/escritura
espectroiogia (hantologie), 142.43
spectros, fantasmas, 142-48
egpiritulmal
eStoticisr
“\
7
ae Bw Nae
re AR is
pnogralia, 176-77
Faict
tarmaesenenoysicg3),
esata co
at gA7s
Son ere
ein
del tridngulo dentro de_ aa
~ versus Iteratura, 125-27
tilosoffa/iteratura, 24
Forma Ideal, 88
Foucault, Michel, 22
Francia, flosofia en, 6:8
Freud, Sigmund, 18, 119-17
fronteras, 187-28
Genet, Jean, 125-27
Ghost Dance (pelicula), 19
Goldstein, Kurt, 135
gramatica, 92-34
gramatologta, 60
Grecia antigua, 64-65, 62
Guattar, Felix, 22
Hablalescritura, 34-53, 59-61, 63
Hegel, G.W.F, 95, 125-27
Heidegger, Martin, 18, 49, 134-36
hhimen (no-concepto), 94-93,
historia, 146,
hombre/mujer, 25
181hombres blancos muertos, 154, 172
huellas, 114, 116-17, 121
fconos, centros en los, 26
indecidibitidad, 95-97
de los textos
(legibiidad), 153-56
inseminacién/diseminacién, 78
intelectuales franceses, 5-8, 22
internolexterno, 41, 43.
Jerarquia, subversién de la, 32
Johnson, Barbara, 170, 172
Kristeva, Julia, 22.
Lectura. (Ver textos)
lengua
lenguaje politicamente
correcto, 158, 163
Levi-Strauss,
Claude, 32-39, 35, 59-61, 95
fe™
metatisica dala presencia, ont, a2
metatisica,
metatora, 1
J. Hil
mo¥imientos ootuaited
| (de los afos 60), 2
sica, idea de Rousseau
fore ace N
Nada (thudista), 1 a
Nambikwara (triby brasitena), 60-61
rata 3
negro(chucds
anwdo che
{ nilo
| Nietzsche, Friedrich,
ley deconstructiva, 17 {ro concepts
leyes universales. 37 mbres-proplos, 28:31 oy
libre juego, 30-32, 80-81, A5-86 ntologi oF
lingotstica, 41.48 So oe
literatura | Parity
‘modelos de la, 172
deconstruccidn de
la, 28:92, 15456
versus filosofia, 125-27
logocentrismo, 35, 40
logosimito (razénimito). 62. 7¥
logos (Dios, Verdad), 36-39
fogos (habla), 77
MacHillan, Ken, 13
Mallarmé, Stephan, 26.99
marco, 192-33
Margiela, Martin, 178
marginacién, 25:27
Marx, Karl, 145)
marxismo, 141-48, 158
melodia/armonta, £4.55
memoria, 73-74, 76-77, 83, 114-16
182
poner bajo tachadura los, 48-49
produccién de fos, por a
differance, 123
crigen (causa primaria), 35-38
Otro, 143, 148
Palabra, la, 36-29
oral, como verdad, 35
palabras, 22
pparergon (marco), 132-38
percepcién, 117
pictogramas, 115-16
Piatén, 32, 35, 63, 67, 82, 199-40
pliegue, 26-09
politica y desconstruccién, 154-56
Ponge, Francis, 130
posestructuralismo, 22, 149
Posmodernismo, 7, 173-74
presencia/ausencia, 39-40, 53:58
presente (tiempo), 107-8
propre (literal, propio, etc.), 128
Psicoterapia, 168, 70
psique, 113-17
Referente, 27. 41
religiones centrales y
‘marginadas, 25
revolucion, 146
Richard, Jean-Pierre, 98
Rousseau,
Jean-Jacques, 35, 51-59
Sabio/sofista, 79. 82.83
Sartre, Jean-Paul, 6
Saussure, Ferdinand
de, 19, 35, 41-48, 119
‘Schapiro, Meyer, 134-36
semen, semilla, 78
sesin espirtista, 142
sexo (con otro)
‘masturbacion, 55:56
significado, 36-37, 41-48
trascendente, 36-38
significante, 27, 41-48
‘signo (palabra), 96-57, 41-48
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