Razonamiento Moral en Niños y Educación
Razonamiento Moral en Niños y Educación
REA V
I.
II.
III.
IV.
V.
VI.
VII.
IX.
X.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
INFANCIA Y RAZONAMIENTO MORAL
Ma. Elena Madrid Montes
UPN
RESUMEN
Para entender y desarrollar el razonamiento moral en los nios es fundamental tener
presente consideraciones semnticas y sintcticas que subyacen a la naturaleza del
lenguaje moral y afectan al proceso de formacin y desarrollo conceptual. De especial
inters e importancia resulta la obra de Ludwig Wittgenstein para comprender mejor la
dimensin cognitiva y en particular el aprendizaje conceptual. La dimensin moral es
de suyo compleja, en tanto educadores y no indoctrinadores nuestro compromiso no
es moralizar, sino lograr una mejor capacidad racional, entendiendo a la razn como
autorreflexiva y emancipatoria, nuestro compromiso es con una educacin dialgica.
Este trabajo forma parte del reporte final de la investigacin Habilidades cognitivas en
el aula. Su desarrollo a travs del Programa Filosofa para Nios , con financiamiento
para investigacin cientfica por parte de CONACYT, convenio 4725-H9406
expresin 'juego de lenguaje' debe poner de relieve aqu que hablar el lenguaje forma
parte de una actividad o de una forma de vida...." 4
Podramos hablar aqu de convenciones que de modo natural trazan, delimitan
las caractersticas de nuestras vidas y del mundo que nos rodea pero que,
lgicamente hablando, pudieron haber sido de otra forma; si bien es un hecho que se
han dado de cierto modo particular, y cuyas consecuencias estn aqu y ahora, de
entre todos los posibles tiempos y lugares, sto no supone ni permite hablar de la
pretendida esencia del hombre o de su naturaleza como algo ya dado, fijo, a priori.
Si bien estas convenciones estn fijas, no lo son ni por costumbre ni por
acuerdo, sino ms bien, por la naturaleza de la vida social misma. Estas convenciones
para Wittgenstein no refieren a los arreglos o adaptaciones, que una cultura o
sociedad en particular han encontrado conveniente acordar; sino a algo mucho ms
general y profundo, genrico, lo que todos los hombres compartimos, en el orden
social, las exigencias de conducta que todos acordamos. 5
2. formas de vida y aprendizaje conceptual
La nocin de forma de vida est ntimamente ligada a la de lenguaje, cmo es
que aprendimos una lengua y a pensar a travs de ella. El aprendizaje del lenguaje
tiene que ver con el uso y las aplicaciones vlidas de los conceptos -incluyendo los
conceptos morales- en su contexto adecuado, relevante. El concepto de forma de vida
est ligado a la formacin de conceptos, a nuestros esquemas conceptuales entendidos histrica y no metafsicamente- y a nuestra capacidad racional o
habilidades del pensamiento para expresar, razonar y argumentar a travs de estos
conceptos. "A uno que, pongamos, slo habla francs le explicar estas palabras
mediante las correspondientes francesas. Pero a quien an no est provisto de estos
conceptos le ensear a usar las palabras mediante ejemplos y mediante ejercicios. Y al hacerlo no le comunico menos de lo que yo mismo s." 6
Una de las preguntas que se vuelven relevantes para nuestra investigacin
sobre desarrollo cognitivo y en particular sobre desarrollo moral es cmo llega el nio
a entender y a hacer enunciados, razonamientos, juicios, incluso juicios morales? La
respuesta supone imaginarnos el contexto, en este caso el familiar, y el tipo de
expresiones que hay para aprender "bueno", "malo", "vergenza", "deber", "prohibido",
etc., es la parte del lenguaje que tiene que ver con aprobacin, culpa y censura. Este
es un mbito donde la intolerancia, el error, la correccin y la prohibicin se expresan
mediante juicios negativos; as tambin, la obediencia o desobediencia, y castigo.
Comprender el significado y aplicar las expresiones en la situacin adecuada,
as como el tono de aprobacin o desaprobacin de ciertos enunciados y juicios es
entender lo que se dice con tales expresiones y aprender a usarlas, ambos no son
procesos diferentes, el uso y el aprendizaje se dan con las prcticas, que como en el
Habermas hay otra forma de entender racionalidad: como razn crtica. La razn
entendida crticamente es reflexin, por la que, a travs de una profunda explicacin y
comprensin de los procesos sociales, podemos promover la emancipacin humana
de las formas ocultas de dominio y represin. 8 Esta nocin de emancipacin o inters
emancipatorio debe de entenderse en su conexin con la necesidad de una
comunicacin no distorsionada, abierta, libre. El concepto de autorreflexin se
determina por un inters cognoscitivo emancipatorio, esta idea, central a la filosofa
occidental, est planteada desde los griegos. Ya en Scrates encontramos la
conviccin de que existe un tipo de autorreflexin capaz de liberarnos de la tirana de
la falsa opinin o doxa. De igual modo, Habermas vincula la autorreflexin con el
dilogo, porque slo en y a travs del dilogo puede lograrse la autocomprensin. La
comunicacin dialgica se vuelve imperativa, an si requiere de una purificacin,
transformacin y reconstruccin de las instituciones y prcticas sociales. 9
Las ciencias reconstructivas, como es el caso de la teora de la accin
comunicativa, analiza las condiciones universales que presupone la capacidad o
competencia de la comunicacin. La accin comunicativa se funda en una razn
dialgica, en la existencia de la intersubjetividad escapando as a la perspectiva
monolgica de la filosofa del sujeto y la supuesta constitucin de su conciencia;
adems se orienta hacia la comprensin, entender al otro, aceptar el desacuerdo
moral como algo genuino y legtimo, as como la posibilidad de construir el pluralismo
moral y cultural.
Otro aspecto necesario de considerar es el desarrollo del conocimiento, los
paradigmas cientficos y las comunidades investigativas, que se constituyen y
proceden a travs de la discusin crtica que tambin es autorreflexin. Slo en esta
dimensin de la autorreflexin de las ciencias podemos percatarnos del contenido
subyacente al inters por la libertad de enseanza e investigacin, pues en esta
dimensin es posible descubrir tambin las implicaciones sociales de un proceso de
investigacin inmanente en su apariencia. 10
Es necesaria una reconsideracin de la educacin y sus prcticas desde la
perspectiva de la racionalidad y la accin comunicativa, en particular entender la
enseanza y el aprendizaje moral como acciones comunicativas, es decir, como
procesos que requieren la necesaria constitucin de comunidades de dilogo y
cuestionamiento, que proceden democrticamente, en busca del mejor argumento, de
la mejor crtica. Para alcanzar el ideal de una sociedad racional y democrtica se
necesitan instituciones educativas que preparen a los individuos en el modelo de la
racionalidad comunicativa. 1112
As, no basta con re conocer que el desarrollo conceptual parte de los
enunciados y de la comunicacin como los ejes tericos del aprendizaje, tambin el
dilogo, las habilidades cognitivas que despliega, y su necesario espacio la
comunidad de cuestionamiento dan lugar a procesos que se constituyen como
instancias de racionalidad dialgica, como posibilidad de consenso y disenso, de
[Link]
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Occidente, 1957 e Investigaciones filosficas, Mxico-Barcelona, IIF/UNAM, Grijalbo, 1988.
2
Rita Nolan, Cognitive Practices. Human Language and Human Knowledge, Cambridge University Press,
1994.
4
Holtzman, (ed), Wittgenstein: to follow a rule, Introductory essay: Communal Agreement and Objectivity,
London, Routledge, 1981
6
Elizabeth Wolfgast, The Grammar of Justice, Cornell University Press, 1987. P. 212
Op. Cit.,p.15
10
Jrgen Habermas, Teora y praxis, Madrid, Tecnos, 1990.p. 357, citado por Ma. Teresa de la Garza,
Educacin y democracia.
11
12
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
QU LEIAN LOS NIOS EN LAS ESCUELAS (1880-1910)
Irma Leticia Moreno Gutirrez
Instituto Superior de Ciencias de la Educacin del Edo. de Mxico
que no slo transmitieran saberes a los nios sino que coadyuvaran al desarrollo de sus
facultades intelectuales y a su formacin moral y social Los libros no han de decir todo
, sino ms bien provocar las reflexiones en el pensamiento de los nios...los libros
escolares han de permitir el dilogo con el lector, propiciar la actividad de los usuarios
dndoles indicaciones en el transcurso de las lecciones .Se recomienda usar slo el libro
de lectura que ha de ser graduado, escrito con estilo familiar sencillo y acorde al
crecimiento intelectual del lector infantil...el estilo gramatical y la elocuencia han de
corresponder al idioma espaol( [Link] Pedaggico.103)
Los libros escolares de lectura que se usaban , podemos agruparlos en dos
apartados,unos los que se usaban para la enseanza de la lectura y la escritura y que de
acuerdo con los principios pedaggicos modernos deban de estar basados en el mtodo
analtico, otros empleados para el perfeccionamiento de la prctica de lectura los cuales
transitaran de propiciar una lectura mecnica a una lectura lgica y esttica, se aspiraba
con ello a lograr en los escolares una buena lectura Se recomendaba que los libros de
lectura para ensear a leer y escribir emplearan el mtodo de palabras normales que
segua un proceso analtico y con el cual el nio aprender letras impresas y
manuscritas, la escritura y lectura de palabras y frases cortas y la lectura mecnica de
cuentecitos( CONGRESO PEDAGOGICO.1889). Un buen libro de lectura llevara al
nio a aprender por s mismo y a desarrollarle sus facultades mentales.
Las lecciones de los libros de lectura deban partir de ensear palabras, en seguida
slabas y letras, para volver a construir palabras. de este modo el aprendizaje de lectura
en el nio procede por anlisis y no por sntesis como habitualmente se ha
hecho([Link] de Pedagoga.103).
Los libros de 2o a 4o tenan como propsito que los nios aprendieran a leer
bien, de corrido, con estilo, con entonacin, fluidez y pronunciacin correcta,
articulando adecuadamente las palabras y las estructuras [Link] nio al leer
bien sera capaz de expresar en voz alta, con gestos y con todo su cuerpo el sentido de
lo que [Link] libros para el perfeccionamiento de la prctica de la lectura eran libros
para ser ledos en voz alta, para ser compartidos en la sala de clase y estudiados en
conjunto guiados por su profesor.
En el caso del estado de Mxico encontramos que los textos que se usaban para
ensear a leer eran generalmente silabarios , los cuales seguan un mtodo sinttico en el
proceso de la enseanza de la lectura; dentro de stos destacaban: el San Vicente, el de
Ruiz, y el de Oviedo, sin embargo a partir de 1880 y hasta las primeras dcadas de 1900
aparece mencionado en los inventarios escolares el texto de lectura de Luis Mantilla
conocido como Mantilla 1,.el cual se utilizaba para ensear a leer y escribir de manera
simultnea siguiendo el mtodo analtico.
Los otros libros de lectura que se usaron eran principalmente para perfeccionar la
lectura, entre estos se destacan en los inventarios escolares los siguientes; El Mantilla 2,
El amigo de los nios escrito pos Juan de la Torre y, editado en la imprenta de siglo
XIX, este es uno de los libros de mayor uso segn los [Link] libro tambin muy
usado fue el Becktol, el Nio Ilustrado de Jos Trigo que aparece como serie de lecturas
graduadas para nios ,otros libros de lectura , tambin como serie fueron los de El
Lector moderno cuyo autor fue Garca Purn y que an en 1919 se segua usando en las
escuelas elementales , estos libros se escribieron especialmente para las escuelas
primarias de la entidad . los libros de lectura de Sarah Louise y Charles B, Gilbert,
traducidos al espaol por Manuel Fernndez Junco editados desde 1900 por Silvert y Ca
en New york fueron, tambin una serie de textos de lectura especialmente editada para
las escuelas de la entidad mexiquense.
Conociendo los libros de lectura que se usaban en las escuelas elementales
entre 1889 1910 habra que preguntarse, cmo se lean estos libros .Primeramente
encontramos que todos estos libros estaban destinados de manera implcita o explcita a
los nios que acudan a la escuela, algunos de ellos tambin consideraban al profesor
como lector-usuario, destacando en esto su papel como auxiliar de enseanza. Para
acercarse al conocimiento de las prcticas de lectura se hace necesario reconocer la
presencia de los libros en un contexto determinado, en este caso el contexto es la escuela
elemental de primera , segunda y tercera clases que existan en la entidad mexiquense,;
la presencia de estos libros escolares la podemos identificar a travs de los listados de
tiles escolares, de los inventarios y de los informes que cada establecimiento enviaban
para informar a las autoridades correspondientes. Otro elemento a considerar en el
estudio de las prcticas de la lectura es el referido a las estrategias que los editores
seguan para motivar al consumo de las ediciones, en el caso de nuestros textos
,destacan, las ediciones especiales que el Gobierno estatal mand hacer para sus escuelas
pblicas primarias , adems del programa editorial que se realiz en los talleres de la
Escuela de Artes y oficios y en la imprenta del instituto Cientfico y Literario de Toluca
en donde se produjeron libros escolares escritos por maestros de nuestra entidad..
Los espacios de lectura como otro de los elementos de anlisis en la historia de la
lectura,escolar lo constituyen las aulas de manera particular la clase y la leccin en
dnde se seala que estudiar y cmo estudiare nio como lector real de los libros
escolares acta al leer siguiendo lo establecido, pero tambin haciendo suyo el
significado de lo que va leyendo, ya que como dice Chartier la lectura es prctica
creadora., actividad productora de significaciones... es un gesto individual o colectivo
que depende de las formas de sociabilidad, de las representaciones del saber o de las
concepciones de la individualidad( [Link], lecturas y lectores en la edad
moderna.127).
En el caso de los libros que estudiamos, la
desde dentro y desde fuera del propio texto fue la
compartida con otros, una lectura que consigna
,gramaticalmente correcta, que transmite imgenes
el anlisis ms detalladao de estos textos escolares
que los nios lean en ese tiempo.
El Mantilla 1 , que como ya dijimos fue un libro usado para ensear a leer y
escribir y para perfeccionar la prctica de la lectura, escrito por Luis Mantilla profesor de
tira
determinado
Nio ,cuando habeis hecho una buena accin,!no sents que inunda
vuestra alma una lagra dulce y pura! (leccin 18).
entremos a una imprenta para que podamos formarnosuna idea de
todo cuanto constituye su mecanismo (leccin 136).
La moneda es una pieza de oro, plata o cobre, de valor
que tiene por objeto facilitar el cambio (leccin 100).
BIBLIOGRAFIA
de
la
[Link]
del
maestro
ARCHIVOS CONSULTADOS.
Octubre de 1997.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
UN RINCN EN LA CULTURA ESCRITA. LIBROS ESCOLARES PARA LOS NIOS DE AYER
Luz Elena Galvn Lafarga
CIESAS
nios para uso de las escuelas por la Real Academia de Primera Educacin.
Para comprender lo que significaba la enseanza a partir de este tipo de textos debemos
recordar que Mxico en 1821, se haba independizado polticamente de Espaa. Sin
embargo, ideolgicamente segua muy ligado a lo que haba sido la poca colonial.
Precisamente, durante esa poca, la finalidad de la enseanza era formar buenos catlicos.
La religin catlica absorba todos los mbitos de la vida cotidiana. As, la religin se
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enseaba por igual dentro de la casa, que en las escuelas. Esta prctica continu, por lo
menos, durante la primera mitad del siglo XIX.
.De aqu que la escuela y sus libros se convirtieran en el medio utilizado, tanto por
conservadores como por liberales, para influir en las conciencias de los mexicanos. Ambos
grupos coincidan en que haba que educar al pueblo mexicano, sacarlo de su ignorancia,
alfabetizarlo. (cfr. Galvn, 1985)
Es en este contexto y despus de una importante y fallida reforma, la de 1833, que se
inscribe el libro escolar que analizar en esta ponencia. Se trata de un pequeo libro, en
donde los nios aprendan a leer. Es un texto que est fragmentado en unidades cortas y
separadas, como muchos de los libros relacionados con la religin. Su ideologa religiosa
marca la forma cmo deba de hacerse la lectura.
Dos ejes guan esta ponencia: los nios y las lecturas. Es interesante hacer notar que
Philippe Aris comenta que hasta la Edad Media, el nio era visto como un adulto pequeo
que competa, trabajaba y jugaba con adultos maduros. Esto para Mxico puede ser vlido,
incluso, durante el siglo XIX. Al respecto, Angela Tucker Thompson nos dice que en la
ciudad de Guanajuato, durante el siglo pasado, la escuela slo era un suplemento de la
educacin familiar, ya que los nios dependan de sus familias para su entrenamiento en
algn oficio. Estas afirmaciones nos llevan a pensar que, quizs en muchas ocasiones estos
libros no slo se utilizaban al interior del aula, sino que tambin eran ledos en el seno
familiar, tal como lo podemos observar a partir de la portada del libro que se analiza.
Aparece as, una madre de familia, rodeada de sus hijos a quienes les est leyendo un libro.
II.- Anlisis del "Libro segundo de los nios para uso de las escuelas por la
Real Academia de Primera Educacin, 1840".
Sabemos que, desde la poca colonial, la lectura se enseaba por medio del mtodo
llamado "deletreo". Primero se enseaba a leer, y ya despus a escribir. De este modo, no
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necesariamente todo aqul que supiera leer tena que saber escribir. Esta costumbre
perdur hasta finales del siglo XIX en Mxico. De aqu que, al abrir el libro que ahora
analizamos, lo primero que se encuentre es la enseanza de la lectura por medio del
"deletreo".
Posteriormente, se pasa al "sentido de interrogacin". Para ejemplificarla, se van
haciendo diversas preguntas en donde sobresalen los signos de interrogacin. De este
modo, durante tres lecciones se hacen preguntas relacionadas con la diferencias que
existen entre los primeros cristianos y los actuales. Entre otras preguntas, mencionamos la
siguiente::
"Qu se han hecho los prodigios de constancia, de firmeza de desinters,
de renunciarse a s mismo, de desprecio voluntario, y otras muchas virtudes
que fueron las primicias de los frutos que nos dio la fe en su nacimiento?;
(BLAC, Libro segundo... 1840 p.30 a 32).
De nuevo, el discurso tiene un doble fin, por un lado mostrar el uso gramatical de los
signos de admiracin y, por otro, ensearle al nio cmo debe de alabar a Dios.
Leccin interesante es en la que se muestra lo que se llama el "sentido histrico". En ella
se habla de la creacin del universo por Dios, de la creacin del hombre, a partir del barro, y
de la mujer formndola de una costilla del hombre. Explica lo que era el paraso y finalmente
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habla de cmo se alimentaron del "fruto prohibido" y fueron expulsados de este bello lugar.
(Ibid: 37 a 39).
Es as cmo se va llevando al nio de la mano por la lectura de la Sagrada Escritura,
texto que se aprovecha para que aprenda a leer. Esta lectura se puede realizar en voz alta,
ya sea por la madre, o el padre ya que es un texto conocido por ellos, o bien por el propio
maestro. De hecho, al iniciarse el libro nos encontramos con la siguiente advertencia:
maestro deber decir al nio sus nombres y lo que ellos exigen del que lee"
.(Ibid:
"El
5).
Al respecto, Chartier explica cmo muchos textos estn hechos para ser ledos en voz
alta en una comunidad, y cmo este tipo de lectura se convierte en una "prctica de
sociabilidad en diversas circunstancias y con finalidades mltiples".
De este modo, la
onsidera pues, cuan desacatado eres para con Dios; cun ingrato a sus
beneficios; cun rebelde a sus inspiraciones, las cuales nunca haces con aquella presteza y diligencia..."
(BLAC, Libro
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Esta idea de educar a partir del miedo, se intensifica en la siguiente leccin llamada:
"Sentido de terror, espanto y amenaza". Se trata de tres lecciones en donde, de nuevo, se le
advierte al nio que no debe de ser "
discipulo de Lucifer",
con los mrtires y, finalmente, con todos los escogidos." "All todos se alegran, todos cantan, y todos siempre alaban a Dios..."
(Ibid: 44 a 46). De este modo, la idea de un lugar agradable y maravilloso, en donde se vive
en paz y en tranquilidad, ser para los nios buenos y obedientes que cumplen con todos
sus deberes. Existe, as, una dualidad: los nios malos, quienes recibirn un castigo
ejemplar, y los nios buenos, quienes vivirn felices en la otra vida al lado del Creador.
De hecho esta idea de que los nios malos recibirn un castigo en este mundo, y los
buenos sern premiados cuando lleguen al cielo, la vamos a encontrar desde la poca
colonial, hasta mediados del siglo XIX. Posteriormente vendr un cambio importante.
La ltima leccin se estructura desde las oraciones que deban aprender los nios. De
aqu que llevara el ttulo de: "Sentido de oracin en un ejercicio cotidiano de los nios". Se
trataba de oraciones que los nios haban aprendido de memoria en sus casas, sin embargo
no las saban leer. De aqu que al escuchar en voz alta el "Padre Nuestro" y ver las palabras
de la oracin, quiz se aprenda a "leer las frases al asociar lo escrito con lo que ya tena en
su mente por memorizacin", comenta Dorothy Tanck. (Tanck, 1988: 54).
Uno de los mtodos para la enseanza, desde la poca colonial, era por medio de
preguntas y respuestas. De aqu que en este texto tambin encontremos esta estructura
pedaggica.
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En ocasiones, el autor dialogaba con el nio. Se iniciaba una interaccin que, de hecho,
no se llegaba a concretar. As, cuando explicaba que un labrador que ara la tierra no poda
sembrar porque no haba llovido, le preguntaba al nio qu sera lo que ese labrador debera
hacer. Es as cmo cambia el discurso. Ya no slo se le daban rdenes al nio, sino que
ahora se le preguntaba su opinin. Sin embargo, la opinin del nio no se escuchaba, ya
que no exista un espacio para que el nio contestara. La voz del nio no se oa, y el
silencio era aprovechado por el autor quien, desde su propia concepcin como adulto le
indicaba al nio lo que debera responder. As, le deca:
esta
oracin, el labrador haba pedido que lloviera para poder sembrar, y el autor terminaba por
decir que Dios lo haba escuchado, ya que "s
El libro termina con un himno para darle gracias a Dios por la maana y por la noche. El
da se presenta como lo hermoso, con flores y rboles. La noche, en cambio es lo tenebroso
y horrible.
A MANERA DE REFLEXION
Una vez concluido este breve anlisis del libro se puede afirmar que su misin
pedaggica se encuentra en el hecho de que se trata de un texto que se lee y se vuelve a
leer, se memoriza y se recita. En muchas ocasiones no existe un libro para cada nio, as,
el maestro, el padre o la madre, repetir varias veces la misma lectura que el nio
escuchar y, finalmente, memorizar.
Es por esto que, el analfabetismo de hecho no fue un obstculo para que existiera un
pblico muy numeroso que escuchara la lectura de un libro, como apunta Chartier. (Chartier,
1995: 115 y 149). En este caso se trata de un pblico infantil que, poco a poco, iba entrando
en el maravilloso mundo de la cultura escrita a travs de la religin cristiana.
Chartier nos recuerda que, en un libro, pueden existir varios rdenes. Entre otros,
menciona el de la devocin y el de lo imaginario. (Ibid. 164). En este libro nos encontramos
Pgina - 6
BIBLIOGRAFIA
Colecciones
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citado en el texto con las siglas: BLAC.
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E-mail: ciejuare@[Link]
Presentation: " Children's religion and education through schoolbooks in Mexico,
around 1840" .
Seminar Group no.4: "School management and approaches to the teaching of religion".
Abstract:
For this paper, I have analyzed one of the books in which Mexican children learned to
read, around the year 1840. The book is entitled: Libro Segundo de los nios para uso de las
escuelas por la Real Academia de Primera Educacin (1840). (Second children's book to be
used in schools, by the Royal Academy of Primary Education .)
The book occurs in an important historical period for Mexico. In 1821 Mxico achieved
political independence from Spain. Nonetheless, the former was still ideologically linked to
the colonial era. It was precisely during this time that teaching had the intentions of creating
good Christians. Catholicism absorbed all aspectos of everyday life, thus religion was taught
at home as well as in schools. This practice continued throughout the first half of the
nineteenth century.
As a consecuence, schools and schoolbooks turned into the preferred means, both by
conservatives and liberals, to influence the Mexican minds. Both groups agreed that the
Mexican people needed to be alphabetized and educated.
In this context, and after the failed reform of 1833, appeared the book that I analyzed for
this paper. It is a short and small book where children learned to read. The religious
ideology showed the way the book should be read. For instance, the children were taught
what question and exclamation marks were through a lesson related to Catholicism. Other
lessons were related to the "historical sense", to "reconvening and repression", to "terror,
fright and threat", to "happy and nice", and finished with "prayer in children's everyday
exercises".
Resumen.:
Ttulo de la ponencia: "Un rincn en la cultura escrita. Libros escolares para los
nios de ayer".
Ponente: Dra. Luz Elena Galvn de Terrazas.
Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropologa Social.
Jurez 87. Tlalpan, C.P. 14 000 Mxico, D.F.
Tel y fax. 5 73. 90 66 y 5. 73. 91. 06.
Correo electrnico. ciejuare@[Link]
En esta ponencia, he realizado un anlisis de uno de los libros en donde los nios
mexicanos aprendan a leer, hacia el ao de 1840. Su ttulo es: Libro Segundo de los nios
para uso de las escuelas por la Real Academia de Primera Educacin . (1840) ..
Este anlisis se inscribe dentro de un importante momento histrico por el que
atravesaba nuestro pas. En 1821, Mxico se haba independizado polticamente de
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Espaa, sin embargo, ideolgicamente segua muy ligado a lo que haba sido la poca
colonial. Durante esa poca la finalidad de la enseanza era el formar buenos cristianos. La
religin catlica absorba todos los mbitos de la vida cotidiana.
De aqu que la escuela y sus libros se convirtieran en el medio utilizado, tanto por
conservadores como por liberales, para influir en las conciencias de los mexicanos. Ambos
grupos coincidan en que haba que educar al pueblo mexicano, sacarlo de su ignorancia,
alfabetizarlo.
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REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
LIBROS DE TEXTO DE INSTRUCCIN CVICA Y MORAL A FINALES DEL SIGLO XIX EN MXICO
Rosala Menndez Martnez
UPN - Ajusco
AUTORA:[Link] MENINDEZ M.
I. PRESENTACION.
El presente trabajo forma parte un proyecto de investigacin ms amplio cuyo tema
general es la Historia de la Lectura:Libros de texto a finales del siglo XIX en Mxico.
La parte que desarroll en sta primera etapa, se aboca al estudio de los libros de
texto de Instruccin Cvica y Moral escritos y utilizados en las escuelas de Educacin
Primaria,durante el Porfiriato.
En sta investigacin se analizn los libros de texto editados durante sta poca,con
el objeto de analizar la influencia que tuviern los contenidos de los libros de texto en
la transmisin de los valores liberales que condujern a la conformacin de la nueva
sociedad.
La investigacin ha tenido como soporte principal la consulta de 25 libros de texto
editados entre 1885 a 1911.
II. INTRODUCCION.
A partir de 1877 Mxico inicia una nueva etapa conocida como el "Porfiriato"1,que
concluye en el ao de 1911. Durante ste perodo la figura de Porfirio Daz domina el
escenario nacional y su proyecto poltico se convierte en el hegemnico a partir de
1889.
Dentro de ste proyecto, el aspecto educativo jugar un papel destacado y se
convertir en el pilar fundamental para la construccin de la nueva sociedad.
La lite gobernante parte de la premisa que debe ser el Estado liberal quin controle
y monopolice la educacin a nvel nacional,en ste sentido Porfirio Daz declaba a
James Creelman en una clebre entrevista "Es importante que todos los ciudadanos
de una misma Repblica reciban la misma educacin,porque as sus ideas y mtodos
pueden organizarse y afirmar la unidad nacional. Cuando los hombres leen juntos
,piensan de un mismo modo;es natural que obren de manera semejante"2
nacionales como municipales del Distrito Federal y los Territorios,seran escogidos por
el Consejo de Direccin de la Escuela Normal." 7
Sin embargo su importancia cambiaba conforme avanzaba el Porfiriato,algunos
educadores consideraban que el abuso en el empleo de los textos reduca el trabajo
intelectual del nio, y que por tanto su utilizacin debera ser voluntaria.
Sin duda,sto se di de manera relativa ya que la utilizacin del libro de textos, fu de
suma importancia sobre todo en la enseanza del Civismo,Moral,Historia y
Geografa,as lo demuestra el nmero de textos editados y las reediciones de los
mismos.
"La Secretara de Instruccin Pblica convocaba a los editores y autores de libros de
texto para que presentarn las obras que considerarn adecuadas y, en tal caso
publicar. La edicin de tantos libros llev a un testigo de la poca a verlos como un
negocio."8
La educacin Pblica debe transmitir los ideales liberales para transformar la
sociedad y conducirla a la modernidad,los maestros y los libros de texto se conviertn
en el medio para transmitir dicho pensamiento,en ste sentido la enseanza de la
Historia,la Geografa y el Civismo jugarn un papel destacado en la conformacin de
la conciencia nacional.
La enseanza de la moral ser otro de los temas discutidos por los educadores y
polticos,la Ley de Instruccin Pblica de 1867 la contemplaba,sin embargo en 1879
la suprime,las leyes de 1891 y 1901 la vuelvn a incorporar,pero finalmente queda
eliminada en la reglamentacin de 1908.
Esta moral oficial deba "fomentar en los nios un espritu recto y digno,tomando por
temas el honor,la veracidad,la sinceridad,la dignidad personal,el respeto as mismos
,la modesta,el conocimiento de los propios defectos,el orgullo,la vamidad,etc. por otro
lado deba combatirse la pereza ,la clera,la pasividad,las supersticiones populares."9
Finalmente la asignatura de moral no form parte del programa de estudios,el artculo
no.4 de la Ley de 1908 sealaba que la educacin moral comprenda la cultura moral.
Esta misma ley,por el contrario le d gran importancia a la Instruccin Cvica,enseaba
a los alumnos la organizacin poltica del municipio,el distrito y las obligaciones y
derechos del ciudadano.
Con todo esto la educacin en manos del Estado se encuentra asegurada y con ello
la expansin de su dicurso ideolgico,el liberalismo ms tradicional y ms puro es
transmitido a travs de sta instruccin cvica.
"Todos los conceptos claves de la poltica liberal se han reunido aqu: "la soberana
del pueblo",la "democracia",la "repblica",el "hombre ciudadano",la "igualdad",la
"libertad",el "amor a la patria",los"derechos y deberes del ciudadano,la constitucin de
1857." La educacin pblica transmite estos conceptos a un nmero de personas cada
vz ms considerable y transmite junto con ellas los elementos de transformacin."10
IV. BIBLIOGRAFIA.
SIGLO XX.
ALVEAR,Acevedo [Link] educain y la [Link] legislacin en materia educativa en
el Mxico [Link].S.A.1963.
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durante
Educacin
el
en
de
la
educacin
durante
el
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
SECULARIZACIN, EDUCACIN Y RITUALES ESCOLARES EN EL SIGLO XIX
Antonio Padilla Arrollo
Universidad Autnoma del Edo. de Mxico
RESUMEN
Uno de los aspectos ms significativos dentro del proceso de formacin del sistema
educativo durante el siglo XIX fue la secularizacin de la vida social que implic la
redefincin de lo "privado" y "lo pblico", del papel que jugaba la religin catlica en
los hbitos, costumbres, ideas, valores y prcticas sociales en la vida cotidiana de la
poblacin, en especial en el mbito de la institucin escolar al privilegiar la formacin de
las buenas costumbres entre los alumnos, y su desplazamiento por prcticas seculares y
valores laicos, basados en el esfuerzo por crear un nuevo tipo de individuo, el buen
ciudadano.
Introduccin
Uno de los aspectos ms significativos dentro del proceso de formacin del sistema
educativo durante el siglo XIX fue la secularizacin de la vida social que implic la
redefincin de lo "privado" y "lo pblico", del papel que jugaba la religin catlica en
los hbitos, costumbres, ideas, valores y prcticas sociales en la vida cotidiana de la
poblacin, en especial en el mbito de la institucin escolar al privilegiar la formacin de
las buenas costumbres entre los alumnos, y su desplazamiento por prcticas seculares y
valores laicos, basados en el esfuerzo por crear un nuevo tipo de individuo, el buen
ciudadano. Es cierto que este desplazamiento no fue violento ni homogneo sino
sometido a ritmos acompasados en medio de tensiones y conflictos. En este trabajo
apenas se intenta una aproximacin al proceso de secularizacin que se expres en un
aspecto de la vida social: los rituales escolares en el marco de formacin del sistema
educativo moderno en nuestro pas. Su importancia reside en que la institucin escolar
fue vista como uno de los espacios ms notables para influir en los imaginarios
colectivos no slo de los nios y las nias que concurran a la escuela sino en el conjunto
de la sociedad.
3
Crecencio al disertar sobre la importancia de el tipo de lecturas y escritura que deban
impartrseles, sostena en un tono ceremonioso, todo un imaginario alrededor de su
concepcin de la infancia. As aseguraba que era difcil "sealar con exactitud" el tiempo
que requera el nio para aprender, "pero a los siete aos ya estn los nios en
disposicin de empezar dicho arte", pues a esa edad tenan los msculos tiernos y
sueltos, lo que les predispona a "acostumbrarse con facilidad a usar la pluma". Este
aprendizaje era fundamental no slo para escribir bien, sino tambin porque les abra
otros horizontes, pues no haba "hombre por ignorante que sea, que no confiese que el
bello arte de escribir es de los descubrimientos ms tiles a la sociedad", en tanto que era
el alma del comercio, "la pintura fiel de lo pasado, la regla del futuro, el mensajero de
los pensamientos, y por ltimo, es la llave de todas las Artes y Ciencias".1
De igual modo se expresaba el aspirante a abrir una escuela de primeras letras en la
ciudad de Toluca, Jos Dionisio Dans, quien al solicitar autorizacin correspondiente
ante la autoridad municipal. sostena que la educacin tena el propsito de garantizar el
bienestar de los individuos, la estabilidad y el orden social. La instruccin era
fundamental en la primera edad porque ah se inculcaban los deberes y obligaciones de
los ciudadanos, extinguiendo los vicios y fomentando las virtudes sociales. Si bien la
escuela el lugar para tal conversin social, no menos lo era el que se contara con
profesores que supieran "penetrar el corazn humano, y conozcan la inclinacin y la
disposicin de los educandos". Estos se encargaran de impartir las asignaturas, por
orden de importancia, de religin, urbanidad, poltica, ortologa, caligrafa, ortografa,
aritmtica, algebra, gramtica castellana y principios de geometra.2
En este marco, la institucin escolar, en particular la instruccin de primeras letras, se
convirti en una de las piezas fundamentales del proceso de secularizacin, ms all del
discurso moral y poltico que se le asignaba en trminos formales. La preocupacin de la
lite poltica por generalizar la instruccin primaria gui las acciones y las polticas
educativas en la medida en que vislumbraban un el peligro que representaba no contar
con escuelas al insistir en que la mente de los nios y de las nias, "particularmente en
sus primeros aos cuando el pensamiento apenas se mueve y el espritu se abre
facilmente a toda clase de infracciones" poda ser presa fcil de conductas antisociales,
lo cual significaba, entre otras cosas, oponerse al nuevo orden social.3
4
En esta misma direccin, pero dcadas ms tarde al exponer la importancia de la
enseanza moral, as como el cultivo de la personalidad de los nios y las nias se
expresaron distintas aunque complementarias opiniones en torno al significado de la
infancia y, por aadidura, de la labor que los maestros deban desarrollar con respecto a
la formacin de esta. En una sesin de la Academia Pedaggica de la ciudad de Toluca,
el expositor G. Pichardo en un claro ejemplo de espritu inquisitivo y objetivo que
dominaba el pensamiento pedaggico de la poca, sealaba que su tarea era "la
educacin y la instruccin de las tiernas inteligencias" y en una muestra de la idea de la
infancia y del papel del maestro, apuntaba que una de las misiones primordiales de este
era descubrir las leyes que regan "al espritu del nio, as como los medios de que es
conveniente disponer para dar principio a la actividad de ese espritu", por lo que
recomendaba aplicar una metodologa rigurosa que consista en conocer las
circunstancias de la personalidad del nio para hacer amena la enseanza, "fructuosa y
moral, "conocer la disposicin de los alumnos para aprovechar el tiempo" y, otra ms
que iba dirigida al maestro, tener pleno conocimiento de su materia "para hablar de ella
con conveniente claridad", lanzando una crtica al "mtodo dogmtico" porque muchas
veces disimulaba "la pobreza de conocimientos" porque era "una bonita msica de pasar
ratos, pero de psimos resultados".4
Demetrio Hinostrosa, en un artculo titulado La moral en las escuelas primarias,
hizo notar la conveniencia de ofrecer en la primera edad la educacin moral "porque en
ella se traza el camino que debe seguir para conquistar la tranquilidad de su conciencia",
al mismo tiempo que le serva como un freno a sus posibles actos incorrectos, "evitando
los remordimientos producidos por las malas acciones", presentndole "el cuadro de sus
correspondientes deberes". Aqu, sin embargo, algo haba cambiado radicalmente en
paralelo a la secularizacin de la vida social. No se trataba ya de inculcarle valores
religiosos sino cvicos mediante "ancdotas y cuentecillos" en los que se ilustrara los
valores de la virtud, la caridad, la valenta. Estas cualidades y las formas de su trasmisin
permitan que los menores grabaran en su memoria "las mximas morales" y las
aplicaran en su vida, no considerndolas "un estudio estril y sin consecuencias". As,
los nios y las nias podan distinguir lo bueno de lo malo, entregndose satisfechos y
gustosos "a los juegos propios de su edad" y evitando el abandono de los deberes que
5
tenan en el hogar y la escuela, que produca un estado de tristeza al "oir una voz que le
reprocha su conducta y no lo deja tranquilo un momento".5
Asimismo, los estudios sobre la higiene, en particular la escolar, tambin
contribuyeron con una serie de discursos que pretendan caracterizar la infancia, los
concomientos y saberes que deban poseer y las conductas y habitos que tenan que
observar segn su edad y su sitio en la sociedad.
recomendaciones que ofreca la maestra Laura Mndez de Cuenca apuntaba que los
padres no deban permitir la falta de respeto hacia los mayores por parte de los menores
"exigiendo que se les d entrada a la sociedad". Argumentaba que "Nada hay ms
repugnante que esos muchachos que arrebatan la palabra sus padres, terciando en la
conversacin; que hablan de asuntos que no entienden, que visten la moda de las
personas de ms edad; nias que se empolvan la cara, imberbes que fuman y
pretenden pasar por hombres de seso". As, para la maestra los nios y las nias deben sr
reservados y correctos, "amables cuando se les dirige la palabra, corteses en toda
ocasin, mostrando timidez y bondad que desfachatez y altanera".6
De igual manera, la prensa escrita por algunos grupos de maestros reforzaban las
concepciones de la infancia, las cualidades y las caractersticas de los menores, as como
la importancia de esta edad para reforzar actos. costumbres, ideas y valores que ms
tarde le serviran para ubicarse dentro de la sociedad. De hecho, uno de los primeros
deberes que tena quien se encargaba de educar a la infancia era formar el carcter, pues
la falta de este provocaba graves trastornos para los individuos y la sociedad: la
indolencia, la apata, el disimulo, la hipocresa, el envilecimiento, etctera, eran otros
tantos defectos que haba que suprimir. Era indispensable erradicar estos vicios y
sustituirlos por otros a fin de crear un individuo que fuera capaz de constituirse y
comportarse como ciudadano, es decir, un "organismo completo y perfecto, llamado
funcionar conforme sus facultades y sus ptitudes, conforme su autonoma
individual". En suma, se trataba de educar al nio pensando en el hombre".7
Algunos de estos nuevos valores eran el talento, la sabidura, el "verdadero mrito en
cualquiera de sus manifestaciones", que eran los atributos distintivos de una nueva
sociedad, "lo nico digno de respeto y veneracin". La instruccin pblica deba
convertirse en el espacio social por excelencia para acabar con las preocupaciones que
forman "el ltimo resto de la antigua ignorancia".8
6
Por su parte, el maestro Limbano Carrera Merino explicaba el lugar que ocupaban las
fiestas cvicas como parte del proceso educativo de los menores. Sostena que las
impresiones que reciban los nios y nias durante la infancia se gravaban tan
profundamente en el alma que "ni el tiempo ni la diversidad de circunstancias" podian
borrarlas. Por eso, las fiestas cvicas eran fundamentales en la formacin del nio. Estas
tenan el propsito de preparar a la niez para que se dieran cuenta "de lo que significan
las fiestas de aquellos das y para que esos corazones infantiles, comience despertar el
respeto sacronsanto hacia nuestros hroes;
Repblica". La inculcacin de las virtudes de los hroes, "sin conceder importancia sus
errores", eran una garanta para evitar las enfermedades del espritu, "esos enfticos
delirios que hacen desconocer la verdadera grandeza", es decir, vivir y hacer grande a la
Patria.9
As, la importancia que tena la educacin para la infancia era de vital importancia
dentro del proceso de secularizacin que la lite se propona impulsar. As lo muestra la
siguiente poesa de Vicente Riva Palacio:
Aqu est el porvenir! luz de la ciencia
Cuyos laureles vuesta frente cie!
Tiernos hijos del pueblo,
De la Patria esperanza,
Acaba el porvenir para nosotros,
Mas nuestra vista alcanza,
LLevada por la f de nuestro anhelo
Una esplendente luz en lontananza
Que ser el pabelln de nuestro cielo.
Tuyo es el porvenir, niez querida!
El ngel de la f sus alas bate; 10
7
conjunto y de la influencia que haba logrado la escuela en este proceso. La ceremonia
que acompaaba a los exmenes da cuenta de la magnitud y de la importancia que, al
menos sus promotores, intentaban darle a la institucin y la vida escolar, en un esfuerzo
por configurar una dimensin simblica, tanto social como individualmente, que creara
un nuevo espacio de lo pblico. A principios del siglo XIX fue notable la carga religiosa
que envolvan a esos actos, entremezclando elementos de fiesta religiosa y fiesta cvica,
esta ltima apenas comenzando a formar parte de la vida social. Las autoridades
religiosas y civiles, as como los personajes ms prominentes de la sociedad, revelan lo
significativo que era para ellas resultaba participar en ese acontecimiento. Involucrar a la
sociedad en este se convirti en una tarea esencial para las autoridades porque mediante
su participacin se legitimaban nuevos y viejos actores en el proceso de construccin del
sistema educativo, al mismo tiempo que se creaba una identidad cultural y social
promovindose o apropindose de nuevos smbolos y prcticas con el objetivo de
impulsar un proceso de secularizacin.11
La difusin y la promocin por parte de las autoridades de los rituales escolares tenan
el propsito de recuperar y reinterpretar el sentido de la fiesta, sobre todo religiosa. Para
ellas, era primordial alentar una participacin activa y entusiasta de los habitantes de las
localidades en la medida en que la fiesta representaba un acto de participacin
comunitaria. En este sentido, bajo la idea de crear y promover los rituales escolares
subyace el objetivo de retomar parte del sentimiento que supone la fiesta en un nuevo
marco social y cultural que esta conformndose. Precisamente desde esta perspectiva, se
sostiene que los rituales escolares pueden revelar las compartimentaciones, tensiones y
representaciones que atravesaron la sociedad en el siglo XIX.12
El grado y la profundidad de la secularizacin se expres en distintos ritmos y con
diversas manifestaciones. La importancia de la religin catlica en la vida cotidiana
muestra hasta donde se tenan que llevar a cabo modificaciones en los hbitos y los
valores, de la redefinicin de la vida privada y la pblica. Una idea de ello se puede
ilustrar con la disposicin del intendente de la provincia de Mxico, Ramn Gutirrez
del Mazo, la cual rigi entre 1819 y 1821 al menos en el Real de Minas de
Temascaltepec, que ordenaba la inmediata apertura de una escuela de primeras letras en
la cual se ensearan "los dogmas de la fe catlica, de memoria y explicacin" y durante
una hora diaria se rezara la doctrina "en alta y perceptible voz". Adems los jueves y los
8
domingos tanto el preceptor como sus alumnos tenan la obligacin de recorrer las calles
del vecindario entonando la doctrina cristiana para recibir misa y explicar el significado
de "tan alto sacrificio".13
Tal vez uno de los momentos ms significativos de la contribucin de la educacin, de
la escuela en particular, al proceso de secularizacin haya sido la entrega de premios
anuales. La preparacin y la ceremonia que rodeaba a la presentacin de los exmenes
pblicos si bien haba sido una recomendacin y despus una obligacin establecida por
las autoridades estatales no dejaban de presentar un aspecto de fiesta popular. En 1825,
un decreto del gobierno estatal estableci los certmenes de primeras letras con el
propsito de "promover la ilustracin del pueblo". Adems haca obligatoria la asistencia
de la "autoridad poltica, del ayuntamiento y del cura prroco" y estipulaba los ramos en
que los nios y las nias deban ser examinados, la lectura, la escritura y contar, aunque
no especificaba los contenidos sobre los que deban examinarse.14
Conforme a lo prescrito en dicho decreto, en diciembre de 1825 se efectuaron
exmenes en varias escuelas de la ciudad de Toluca, en las cuales se demostr los
adelantos que haban alcanzado los nios en los diferentes ramos. Entre las figuras
prominentes del jurado estaban el prroco, perteneciente a la orden de los Carmelitas
Descalzos, "algunos mas religiosos" y "sujetos del mejor carcter", adems de la
presencia de "mucha parte del vecindario". El concurso se realiz en la iglesia del
hospital de San Juan de Dios. Para los directores de las escuelas, los menores haban
demostrado corresponder a los "incansables esfuerzos en la educacin que les confi el
vecindario".15
En este marco, la presencia y la figura del cura prroco era de tal significacin que, en
marzo de 1828, se emiti un decreto que obligaba a los prrocos a la predicacin
pblica. El sentido de la prdica, sin embargo mostraba un esfuerzo por secularizar las
prcticas y los valores que en ella se expresaban. Se sostena que estos predicaran todos
los domingos y las festividades de "gran solemnidad", instruyendo a sus fieles, "segn
su capacidad y la de sus ovejas, ensendles lo que es necesario que todos sepan para
conseguir la salvacin eterna; anuncindoles con brevedad y claridad los vicios de que
deben huir y las virtudes que deben practicar; y al mismo tiempo escitndoles, oportuna
y religiosamente, a la sujecin de las leyes, obediencia y respeto a las autoridades, y
adhesin y amor al gobierno que felizmente nos rige".
9
Sin duda los rituales escolares entraban en la categora de festividades de "gran
solemnidad". El 25 de diciembre de 1828, se reunieron en la iglesia Mayor del convento
parroquial el Prefecto del Distrito, los miembros del Ayuntamiento, el Juez Eclesistico,
el Cura, los "prelados de las religiones", administradores de Rentas y "muchos vecinos
principales", as como los directores de escuelas de primeras letras de Toluca a fin de
celebrar el certamen anual. En esta ocasin se inform con mayor detalle sobre el
contenido de los exmenes aplicados a los nios. En primer lugar se hicieron preguntas
sobre doctrina cristiana y "mximas polticas" contenidos tanto en el catecismo del Padre
Ripalda como en el Catecismo Universal. Preceptos Morales y Ecsmen de S
Mismo. Posteriormente se aplic el examen de lectura, evalundose la elegancia, la
claridad y la buena presentacin. Despus se dio paso al de escritura y el certamen
concluy con aritmtica. Uno de los elementos ms significativos fue que el mayor
nmero de nios se examinaba en doctrina cristiana y lectura.16 Sin embargo, estas
celebraciones se vean empaadas porque en ocasiones los directores de las escuelas no
estaban en condiciones de presentarse a los concursos por diversas circunstancias. En
esa misma oportunidad, el director de una escuela municipal Joaqun Carrillo, quien
tena dos meses de haber asumido la direccin de una escuela de la ciudad de Toluca,
sostena que la educacin se encontraba en un "triste estado" y, por lo tanto, los nios no
estaban en condiciones de presentarse en un certamen proximo, "por razn de los pocos
adelantos y aun de bases que se les proporcionaran". Para Carrillo no haba dudas de la
trascendencia de los certmenes pues en estos se pona "en accin el amor propio de
todos los jvenes", se les estimulaba y recompensaba, pero precisamente por lo que ello
simbolizaba no crea conveniente exponer a sus alumnos al desprecio porque "no
habiendo aun olvidado lo que saban mal, estan en el peor caso que pudiera ofrecerse",
recayendo la burla y el escarnio en el propio preceptor ponindose en duda "el concepto
que debiera yo merecer por mi constante dedicacin". En estas condiciones, Carrillo
informaba que su primera tarea haba sido desarraigar "los vicios adquiridos en una mala
enseanza" entre los nios y nias y "plantar despues las semillas cuyo fruto deban
advertirse en aquel acto pblico". Para ello era indispensable realizar "mas esfuerzos y
tiempo en lo primero", en decir, desarraigar los vicios pues haba menores que se haban
acostumbrado a leer mal y comprender peor los textos que servan de material para las
lecturas y conclua que era necesario "ensearlo a olvidar primero lo que saba".17
10
Pese a estas problemas, la preocupacin de las autoridades por cumplir con lo
estipulado en relacin con los certmenes fue sorprendente y cuidaban de realizarlo con
la mayor constancia posible. En 1833, de nueva cuenta se convoc a la realizacin de los
exmenes. El lugar elegido para ellos fue la capilla del Santo Cristo de Veracruz. Como
en otros aos se cont con la asistencia del Prefecto, el Juez Eclesistico del Convento
de la Merced y una "multitud de vecinos de ambos sexos", "un crecido nmero de nios
aseados" pertenecientes a la escuela pa municipal, "con seis nias magnificamente
vestidas", aunque no dej de llamar la atencin de la concurrencia la ausencia notoria de
la escuela parroquial, la cual haba "subsistido de inmemorial tiempo". Las razones de tal
omisin no se dieron a conocer. En cambio, el preceptor de la escuela pa municipal,
Rafael Aguilar, con pesadumbre explic quiz sus alumnos no demostraran grandes
adelantos debido a que tena poco tiempo de haberse encargado de ella y en condiciones
de "total abandono", aunque hizo un compromiso firme de "volver a acreditarse como en
tiempos pasados". No obstante, en esta ocasin, lo sobresaliente del evento fue la
cerrada competencia que haba establecido escuela de Aguilar con la dirigida por uno de
los ms prominentes preceptores de la poca, Dionisio Dans. Tal haba sido la
competencia entre los alumnos de ambas escuelas que el Prefecto se vi en la necesidad
de delegar la decisin en los espectadores. Mientras tanto, en los recesos que exiga la
tenaz emulacin entre los nios, las nias ofrecan sus talentos y sus gracias al pblico.
Este se deleit con la explicacin de las reglas de urbanidad que "con tanta belleza"
haba recitado una de ellas, haciendo prodigios de su memoria sin agitarse ni
equivocarse, aunque tuvo que ser interrumpida en su dilogo para recibir su gratificacin
por parte del Prefecto y de "los concurrentes".18
En 1838 en el pueblo de Huisantla, en el Partido de Yahualica, hoy parte del estado de
Morelos, la Junta de Instruccin Pblica del lugar informaba de los preparativos para
realizar el "sertamen que los jvenes y nias de esta escuela de primeras letras ban a dar
al Pblico". Aqu pueden destacarse varios smbolos y rituales que reflejan al mismo
tiempo la carga religiosa y la incipiente manifestacin cvica. Primero se instrua tanto al
preceptor como a la preceptora para que en procesin se llevara a los nios y las nias a
la iglesia parroquial, en donde se realizara el acto. Por una parte, caminaban por el
poblado los nios con el preceptor al frente, portando un estandarte con la figura de la
"Santa Virgen de Guadalupe, a la que se reconoca como Patrona. Las nias, por su
11
parte, tambin realizaban el mismo recorrido despus de los nios, con su respectiva
preceptora llevando igualmente una imagen de la patrona. Al arribar a la iglesia las
imgenes se colocaban en el presbiterio. Los jvenes ocupaban los primeros asientos y
atrs de ellos las nias. De inmediato el preceptor tomaba la palabra "estimulando a la
juventud al desempeo del acto que se iba a dar al pblico". Propiamente el examen se
iniciaba con una explicacin, a cargo del preceptor, sobre doctrina cristiana, haciendo
referencia al contenido del texto del Abad Heusi, para continuar con demostraciones de
lectura y ortografa. Enseguida tocaba el turno a los nios, quienes hacan
demostraciones de sus conocimientos en caligrafa, teorca y prctica, aritmtica "en las
cuatro reglas y algunos quebrados". Los nios concluan su examen con una exposicin
de memoria sobre las mximas de buena educacin. Por su lado, las nias iniciaban su
presentacin con una la doctrina cristiana, apoyndose en la lectura del texto de Fleuri,
la cual, segn dejaron consignados los miembros de la Junta de Instruccin, la hicieron
"con bastante desenfado y muy bien esplicada". Posteriormente tomaban distintos libros
para ejercitar la lectura y nias de cinco y seis aos" presentaron algunas "favulas de
memoria".19
No todos los exmenes pblicos se hacan de la misma manera. Hay informacin que
muestran una intervencin ms directa de los habitantes de la localidad en los mismos.
En 1839, en Taxco, actualmente estado de Guerrero, se informaba de un certamen
pblico el cual era presidido por la Junta de Instruccin Pblica, acompaada de "todos
los vecinos particulares y dems ciudadanos de la poblacin". Sin perder la solemnidad
del caso, haba algunas variantes en el desarrollo del evento. Se daba inicio con un
"golpe de msica que reson en el local y con el toque de campaa", que era impuesto
por el presidente de la Junta de Instruccin. Cabe sealar que el local donde se realizaba
el acto fue sealado como la casa de educacin sin especificar si se trataba de un local
rentado o de una parte de la parroquia. Al preceptor tocaba pronunciar un breve discurso
sobre la importancia de la instruccin para la formacin de la niez. Despus los nios,
cuya edades estaban entre los siete y los 15 aos, "leyeron indistintamente en los varios
libros que tiene el establecimiento". Aqu se detena el informe de la Junta para
puntualizar la calidad de la lectura realizada por los menores. Indicaban que esta haba
sido "con voz clara y pausada, e intelegible, distinguindose por su buena disposicin
ayre y garbo". Una vez concluida esta parte, de nueva cuenta se produca un toque de
12
queda para imponer orden y silencio entre los asistentes y anunciar la siguiente etapa del
certamen, que consista en presentar "seis lecciones de planas sacadas cuidadosamente
del autor de la escritura Don Antonio de Zafra".20
Es importante indicar que en este caso no se haca referencia al contenido de las
lecturas, sobre todo las relacionadas a la doctrina cristiana ni tampoco a la presencia de
imagenes religiosas o del sacerdote, pero en ese mismo ao, en la ciudad de Toluca
tambin se efectuaron exmenes pblicos donde se presentaron gran cantidad de nias y
nios pobres en los cuales se pregunt acerca de la doctrina cristiana del catecismo de
las escuelas pas. Por otra parte, el preceptor de la escuela de nios, Mariano Martnez,
destac que al examen pblico se presentaban 188 menores, faltando "algunos nios de
los listados por la miseria en que estaban reducidos", debido a "que el pudor de su
desnudes, los haba hecho no poderse presentar l pblico en este acto, por lo que haba
dispensado su asistencia, y que a los dems solo les haba exigido la limpieza y el aceo
sin permitir que a sus padres les fuera gravoso".21
Quiz el debilitamiento de la influencia de los sacerdotes en la vida escolar del siglo
pasado, en particular en los rituales escolares, pueda ubicarse en los aos cuarenta del
siglo pasado y tenga, enre otras causas, la imposibilidad material de abrir y mantener
establecimientos de primeras letras en los conventos y parroquias, as como en la
incertidumbre que provoc el haber puesto en las manos de la Compaa Lancasteriana
el proceso de reorganizacin de la instruccin pblica. Al menos esta es la impresin
que causa la respuesta al decreto de Antonio Lpez de Santa Anna y a los reiterados
exhortos que se hacan a los responsables de las parroquias en el estado de Mxico. As,
estos respondan una y otra vez que no estaban en posibilidad de cumplir con los deseos
de la autoridad central por no contar con los recursos necesarios para el sostenimiento de
los locales escolares. En cambio, los ayuntamientos acogieron con mayor entusiasmo la
iniciativa, creando y reforzando en algunas regiones del estado juntas de instruccin
pblica o bien mediante la apertura de escuelas de beneficencia pblica. En este marco,
en 1846, el gobernador del estado de Mxico, Francisco M. de Olaguibel destac la
importancia de abrir y sostener escuelas por parte de los ayuntamientos, reiteraba la
necesidad de estimular a los particulares, fueran corporaciones o personas individuales, a
hacer lo mismo y, en forma significativa, encargaba a las autoridades civiles de velar
13
porque en unos y otros no se enseara nada en contra de "la religin catlica ni (de) las
de la Repblica".22
En el ltimo tercio del siglo, los rituales escolares haban sufrido modificaciones muy
importantes. Para 1872, la celebracin de los exmenes revelaba el grado de
secularizacin que la vida social y la institucin escolar haban alcanzado. Las formas y
los smbolos eran otros. Ya no se hacan en los conventos o las parroquias sino en las
oficinas del Juzgado Municipal. Es cierto que la solemnidad segua siendo severa y
rigurosa, pero era notoria la ausencia del cura prroco, que haba sido sustituido por el
alcalde municipal y la Junta de Instruccin. Es cierto que la influencia de la educacin
religiosa segua presente por medio de la instruccin que se imparta en los
establecimientos de primeras letras, pues una parte sustancial de la formacin estaba en
el enseanza de la doctrina cristiana, de la historia sagrada o en los manuales de
urbanidad, pero una figura y smbolo central de esta era el cura prroco. Tambin lo que
no haba cambiado era la escasez de fondos para premiar a los mejores alumnos, pero
esto tambin vino acompaado de un aspecto novedoso: los particulares presentes en los
certmenes contribuan en ese momento a aportar pequeas cantidades de su peculio
para cubrir los premios.23
De igual modo, para la Compaa Lancasteriana los exmenes y los premios anuales
representaban un "acto solemne", donde se expona el resultado positivo de las labores
del ao. Este acto solemne se realizaba en forma pblica, pero en un local cerrado. No
eran ya ms las ceremonias y fiestas con contenido religioso en los que participaba y se
involucraba directamente a la comunidad. No haba ms la figura del sacerdote
presidiendo los certmenes pblicos ni las preguntas sobre el catecismo del Padre
Ripalda, sino la presencia del presidente municipal y su comitiva, pero sobre todo una
Comisin Examinadora de Profesores. Adems se estipulaban con claridad los tiempos,
las materias sobre las que deba versar el examen y las personas autorizadas para su
aplicacin. Para Jos Mara Iglesias, en un tono lleno de mesura, la educacin tena que
ser libre a fin de remover los obstculos que se oponan al entendimiento humano y esta
libertad haba posibilitado "los maravillosos descubrimientos" que ilustraban la poca
moderna. Quienes lo reciban, sostena Iglesias, representaban a aquellos que tenan las
puertas abiertas de la vida pblica. Cada gnero deba cumplir funciones especficas. Las
nias:
14
Modestas nias de las amigas de la Compaa Lancasteriana, seguid sin
desviacin la senda que os ha trazado una mano bienhechora. Fortaleced
vuestro espritu con el auxilio de una instruccin slida: recoged en vuestro
corazn las lecciones de la virtud. LLamadas estais desempear la misin
sublime por excelencia: la de formar, como amorosas madres de familia,
ciudadanos inteligentes, honrados, laboriosos, dignos de constituir un pueblo
libre y respetable.
Mientras que los nios estaban destinados a cumplir otro tipo de misin:
Nios desvlidos de las escuelas de la Compaa Lancasteriana, tambin
vosotros corresponde una grande influencia en el porvenir de este pas. En
unin de los alumnos de otros establecimientos, formais el ncleo de que han
de salir su tiempo los legisladores, los presidentes, los magistrados, y lo que
vale mas todava, los sabios, los amigos de la humanidad, los hombres
virtuosos y hasta hroes.24
Quiz una de las figuras ms trascendentes en el proceso de secularizacin por su
carga simblica dentro de la vida social fue la creacin de un panten cvico. Los
certmenes anuales siguieron siendo importantes, pero el hecho de realizarlos dentro de
la institucin escolar acot los espacios de los rituales escolares. En cambio, como una
manifestacin visible de la secularizacin en la vida social fue la inauguracin de
establecimientos con nombres de personajes notables, sustituyendo los nombres de
santos o vrgenes. As sucedi en la ciudad de Toluca en 1881. En junio de este ao se
abrieron la escuela Riva Palacio, en agosto la Luisa Maldonado, en septiembre la
Leona Vicario y la Urbano Fonseca, todas ellas haban funcionado con nombres del
panten religioso. Aos despus esta prctica se haba generalizado. En 1890, el Crculo
Liberal Progresista informaba a la Prefectura del Distrito de Jilotepec que en el pueblo
de San Sebastan, Municipalidad de Jilotepec, se haba inaugurado una escuela para
nios con el nombre de Romero Rubio con el propsito de celebrar "dignamente el
glorioso aniversario de nuestra constitucin" en medio de un "gran entusiamo con que
los hijos del pueblo, secundan las levantadas miras de nuestro ilustre gobernante". De
hecho, en marzo la propia Carmen Romero Rubio se encarg de agradecer "la distincin
con que me ha honrado (aquel) Crculo".25
Otra manifestacin ms de la secularizacin fue la organizacin y naturalizacin de
las fiestas para celebrar fechas importantes de un cada vez ms vigoroso calendario
cvico. En septiembre de 1900, los preceptores de las escuelas oficiales de la ciudad de
15
Toluca solicitaban que les fuera autorizado faltar a sus labores "tomando en
consideracin las fatigas que tanto el 15 en la noche como el 16 en el da tubieron los
Preceptores y alumnos para solemnizar nuestra Emancipacin Poltica en la primera
fecha con una velada literaria y en la segunda en la formacin".26
En efecto, la idea de la fiesta religiosa fue paulatinamente sustituida por las fiestas
cvicas en las que la sociedad participaba en forma activa. Acaso como una derivacin
de estas se instituyeron en forma obligatoria las fiestas escolares. En realidad no se
trataba de acontecimientos novedosos en la vida escolar, tal y como ilustramos con los
certmenes de fin de curso que se venan realizando desde principios del siglo XIX, pero
si de recuperar una forma de participacin de la comunidad en el sentido de la fiesta.
As, lo indito resida en convertirlas en un espacio cerrado al interior de las escuelas.
Por principio, se retomaba la idea de celebrar concursos escolares y convertirlos en
fiestas escolares, segn lo estipulaba la ley de Instruccin Primaria Superior del Distrito
Federal. La finalidad de estas fiestas resida en proporcionar la juventud despus de
las tareas del ao, la satisfaccin de ver el aprecio que las autoridades, los maestros y las
familias hacen de sus afanes, es decir, de hacer participar a los actores educativos
principales en un acto comunitario, al mismo tiempo que fortalecan la identidad escolar,
fuera de la solemnidad que representaban los exmenes de demostrar las aptitudes
adquiridas, mediante el inmenso regocijo que la juventud experimenta cuando al calor
de la fraternidad escolar celebra unida sus triunfos, y todos toman parte en un programa
de distracciones acordado en su propio honor. La importancia de lograr la participacin
de los distintos actores educativos en las fiestas escolares se pona de manifiesto en la
dimensin de estas fiestas escolares. Se calculaba, para 1904, que slo en el Distrito
Federal podan participar en ellas cerca de 10 mil personas en un local cerrado con
diversas actividades simultneas, desde los actos lrico-literarios hasta ejercicios
gimnsticos y militares y juegos de sport, a los cuales podan asistir libremente los
asistentes e invitados. Sin embargo, un hecho notable era un nuevo ordenamiento de las
fiestas escolares, pues se establecan espacios especficos para cada uno de los alumnos a
fin de que demostraran a los padres de familia y a las autoridades sus habilidades
durante hora y media. Una vez cumplido este tiempo se autorizaba a los alumnos para
que en libertad disfrutaran de cualquiera de las distracciones que se les ofrecan. Con
ello se buscaba una nueva forma de asumir la fiesta, fijndoles nuevos objetivos y metas.
16
No se trataba de una fiesta religiosa en la que si bien privaba un cierto orden, tambin se
posibilitaba la transgresin del mismo por medio del juego social en las que las
jerarquas se rompan. Se intentaba una esmerada organizacin, garantizar el orden
ms perfecto que sirviera de ejemplo no slo a los alumnos sino al conjunto de la
sociedad. Las fiestas escolares tenan un propsito mucho ms profundo:
no (slo) para proporcionar simplemente regocijos de un momento, sino
confiando en la trascendental influencia de ellos al estrechar los lazos que
deben existir entre la escuela y la sociedad, haciendo que sta se penetre en la
labor del maestro, y la estimule con su aprobacin; haciendo que los padres
de familia consagren, una vez ms en estas fiestas, un instante de atencin
la escuela y los afanes del nio, ya que se ha perdido la costumbre de asistir
los exmenes, que en vano la ley ha declarado pblicos, porque es raro,
rarsimo que alguna persona se acerque presenciarlos.
En este sentido, se buscaba refuncionalizar el significado de la fiesta en un marco
social y cultural distinto, es decir, en una sociedad en que la fiebre de los negocios
mantiene a los hombres preocupados, agitados, para acumular riquezas, porque todo
bienestar se cree que puede alcanzarse nicamente con el dinero. As, la fiesta escolar
buscaba, entre otros objetivos, involucrar a los padres de familia en uno de los proyectos
educativos ms ambiciosos de la lite poltica, la educacin de los nios y las nias,
persuadindolos de la existencia de otros elementos indispensables para la felicidad de
sus hijos; mostrndoles la obra que ha tomado por su cuenta el Gobierno de formar
hombres tiles para la sociedad y ciudadanos completos para la Patria.27
Por eso uno de los aspectos fundamentales en la consolidacin de la vida secular fue la
incorporacin de la instruccin cvica en los planes de estudios de educacin primaria.
Esta se consider primordial para construir el imaginario de la nacin y de la patria. La
instruccin cvica deba considerar:
los conocimientos indispensables que debe poseer todo ciudadano, ya
respecto sus derechos que tiene que ejercer, ya respecto obligaciones que
tiene que cumplir en la sociedad en que vive, estos derechos y obligaciones
fundan la armona de la sociedad, el progreso y la estabilidad de los pueblos
...
Adems una funcin tambin trascendental en la creacin de los ciudadanos fue la idea
de Patria, ese sentimiento "supremo que domina, como un inextinguible faro, el inmenso
17
ocano de las edades de la vida. Se trataba de introducir una idea de territorio, de
identidad y cultura:
El instinto de localidad, por lo menos, es en estos seres lo que en el hombre
se traduce por amor la tierra, por amor al lugar en donde se abrieron sus
ojos, por vez primera, la luz; en donde guarda sus afectos los ms caros.
Estos afectos tan ntimos se extienden al pas entero en que se habla la misma
lengua, se tienen los mismas costumbres, se persiguen los mismos ideales y
se gobierna por las mismas leyes.28
Las autoridades polticas y educativas se afanaron por consolidar tanto la fiesta cvica
como la escolar. Para ello se prescriba que en cada fecha patritica se impartieran
clases de historia en las cuales se trataran principalmente los hechos gloriosos que se
conmemoran, lecciones sobre los deberes del ciudadano y sencillas ceremonias que
dejaran grabado el recuerdo del da en el alma de los nios, todo lo cual permita que
los maestros emplearan tales formas en sus narraciones, tan magnficos recursos para
amenizar sus plticas, creando una atmsfera de gran armona y profunda atencin,
cuyo efecto era
provocar entre los menores tal conmocin que los hacia verter
militares y se desplegaba la bandera que era tomada por dos arrogantes soldados del
batalln escolar con orgulloso ademn, sonaron la corneta y el tambor y comenz la
marcha. El ambiente era de discrecin y silencio hasta que la bandera era colocada en la
astabandera del local escolar, concluyendo la fiesta cvica.29
Un ejemplo de la construccin de un smbolo y de un imaginario construido a su
alrededor fue la bandera nacional. Segn el profesor Limbano Correa Merino:
Nuestra bandera es la representacin de todo nuestro amor; es el hogar donde
vimos el primer rayo de luz, la tierna caricia de nuestros padres; en ella
18
duermen nuestras primeras lgrimas y se agitan nuestras ilusiones nacientes;
es la cuna de nuestras esperanzas y la tumba de nuestras alegras, es el libro
de nuestros recuerdos, el compendio de nuestra vida. Nuestra bandera es el
honor del regimiento, en una palabra es Mxico! All grabados en esos tres
colores estn los nombres de tantos hroes que lucharon por guardar este
girn de paraso que constituye nuestra querida patria. Por entre las suaves
ondulaciones de la tela flotante, parecen asomar mil sombras benditas que
nos animan con su sonrisa de mrtires, y que nos dicen: Aqu la tenis, alta
y limpia; hemos luchado mucho por defenderla y hoy, alzndose magestuosa
y tranquila, os ofrece su benfica sombra para que bajo su influencia
encaminis rectamente todas vuestras energas hacia el deber de honrarla
como se merece; para que por medio de la fraternidad y del trabajo os hagis
hombres fuertes y buenos ciudadanos; para que cuando se encuentre en
peligro, sepis luchar en su defensa y, si es preciso, morir por ella!.30
De este modo, la creacin de smbolos e imaginarios sociales era fundamental en la
tarea de secularizar la sociedad y permite comprender las estrechas relaciones entre
secularizacin, la educacin y los rituales escolares. El proceso de secularizacin de la
vida social, que signific una profunda redefinicin de las esferas pblica y privada,
tuvo en la educacin, sobre todo en la institucin escolar, uno de sus principales vas de
trasmisin. Los certmenes anuales fueron una de las manifestaciones mas claras e
ilustrativas por la enorme carga simblica que representaban para la educacin no slo
de los nios y nias sino tambin para el conjunto de la sociedad. Los rituales escolares
son una muestra clara de los cambios y continuidades que se presentaron en los hbitos,
valores, costumbres y prcticas de la sociedad mexicana decimonnica. Aqu intentamos
poner de manifiesto algunas de estas expresiones.
19
3 AHEM, C. 004.0/1876/Ca. 25/exp. 7. "Cuaderno de circulares expedidas por la
seccin de Justicia de la Secretara General de 1868 a 1876".
4 Boletn Pedaggico del Estado de Mxico, (BPEM), Agosto lo de 1894, Nm. 2
5 BPEM, Septiembre 1o de 1894, Nm. 4.
6 Mndez de Cuenca, Laura. El hogar mexicano. Nociones de economa domstica
para uso de las alumnas de instruccin primaria por la seora ..., Segunda Parte,
Segunda Edicin, Mxico, Herrero Hermanos, Sucesores, 1910, p. 78.
7 Correa Zapata, Dolores, "La educacin del carcter", La Enseanza Normal, Mxico,
Septiembre 15 de 1904, pp. 9-12
8 Compaa Lancasteriana de Mxico. Ao de 1872. Discurso pronunciado por el C.
Jos Mara Iglesias, y poesa leda por el C. General Vicente Riva Palacio en el
Teatro Nacional la noche del 29 de enero de 1872, que tuvo lugar el acto de
distribucin de premios entre los alumnos de las escuelas que sostiene la Compaa,
Mxico, Imprenta en la calle cerrada de Santa Teresa nm. 3, 1872.
9 La Enseanza Normal, Mxico, Septiembre 15 de 1904. pp. 5-6.
10 Riva Palacio, Vicente, "Poesa", en Compaa Lancasteriana de Mxico. Ao de
1872. Discurso pronunciado por el C. Jos Mara Iglesias, y..., ob cit.
11 De acuerdo con Roger Chartier, "La fiesta es en efecto uno de los momentos
principales en que se anudan, bajo la forma del compromiso o del conflicto las
relaciones entre una cultura llamada popular, o folclrica, y las culturas dominantes".
Vid. Chartier, Roger, Sociedad y escritura en la edad moderna, Mxico, Instituto
Mora, 1995, p. 20.
12 Esta idea acerca de la posibilidad de explicar funcin de los rituales escolares dentro
del contexto de la secularizacin en el siglo XIX, de una apropiacin de la fiesta por
parte de las autoridades y finalmente de su capacidad para estudiar desde el
acontecimiento una sociedad naci de la lectura sugerente de Roger Chartier. Vid:
Chartier, Roger, Sociedad y escritura en la edad moderna, ob cit.
13 Padilla Arroyo, Antonio. "Esbozos de la vida educativa en el siglo XIX en el estado
de Mxico", en Pedagoga, Revista Especializada de Educacin, Tercera poca, Vol.
11, Nm. 7, Verano/1996, p. 27.
14 "Decreto del 16 de abril de 1825, Nm 42. Sobre certmenes de primeras letras", en
Coleccin de Decretos y rdenes del Congreso Constituyente del Estado Libre y
Soberano de Mxico, T. I, Toluca, Mxico, LI Legislatura, 1991, (Edicin Facsimilar
20
15 AHMT, Ramo 10, Seccin 1, caja 1, exp. 2, 1825. "Jos Mariano Gonzlez de Pliego,
ciudadano del Estado Libre de Mxico y Secretario del Ilustre Ayuntamiento de la
Ciudad de Toluca".
16 AHMT, Ramo 10, Seccin 1, caja 1, exp. 4, 1828. "Certamen de Primera Letras
celebrado en esta cidudad (Toluca)"
17 AHMT, Ramo 10, Seccin 1, caja 1, exp. 5. "Tan luego como tube el honor de
hacerme cargo del establecimiento de educacin".
18 AHMT, Ramo 10, Seccin 1, caja 1, exp. 10, "Certamen, (1)833"
19 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol. 1, 16 de Dic. 1838. "En el pueblo de
Huisantla, partido de Yahualica ... reunida la Junta de Instruccin Pblica con objeto de
presenciar el sertamen (sic)..."
20 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol. 1. "Certamen pblico de primeras
letras, verificado en el Pueblo de Huitzuco, el da 24 de junio de 1839. (Taxco)".
21 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol. 1. "Certamen pblico de primeras
letras...,"
22 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol. 2, exp. 5. "Sobre arreglo y aumento
de las escuelas de primeras letras, Ao de 1843; "Sobre el establecimiento de los cuerpos
municipales", Nm. 13, 30 de octubre de 1846", en Coleccin de Decretos y ...", T. III,
Toluca, Mxico, LI Legislatura, 1991, (Edicin Facsimilar).
23 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol. 1. "Tenancingo. El municipal de
Tonatico acompaa el acta levantada con motivo de los exmenes que se practicaron en
las escuelas del municipio".
24 Compaa Lancasteriana de Mxico. Ao de 1872. Discurso pronunciado por el C.
Jos Mara Iglesias, y ..., ob cit.
25 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol 3. "Con fecha de ayer dice esta
Jefatura el C. Jess Ochoa, Presidente del Crculo Liberal Progresista ...,; "Al
[Link] del Estado de Mxico. Doa Carmen Romero Rubio ..."
26 AHEM, Fondo Educacin, Serie Primarias, vol. 2. "Los preceptores de las Escuelas
Oficiales dicen esta Presidencia lo que sigue ..., septiembre de 1900".
27 La Enseanza Normal, Noviembre 8 de 1904, p. 56.
28 La Enseanza Normal, Mxico, Noviembre 8 de 1904, p. 43 ; Agosto 9 de 1905, p.
224-225 ; Septiembre 22 de 1905, p. 268.
21
.
29 La Enseanza Normal, Mxico, Mayo 8 de 1905, pp. 151-152.
30 La Enseanza Norma, Mxico, Mayo 8 de 1905, p. 152.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
ALUMNOS Y POLTICA EN EL AULA: PISTAS PARA SU RECONSTRUCCIN
Ma. Eugenia Luna Elizarrarz
Direccin General de Materiales y Mtodos Educativos
RESUMEN
Introduccin
Participar del sentido de una actividad escolar consiste, desde esta perspectiva,
en comprender su utilidad y las formas de proceder a su realizacin. Aunque
ambos elementos puedan ser evidentes para los maestros, no siempre ocurre as
con los nios. En el cruce de tales diferencias se encuentra un proceso de
construccin de acuerdos que moviliza este ejercicio de la poltica cotidiana.
Concebir esta dimensin poltica del trabajo cotidiano del aula permite debatir con
algunas concepciones sobre la enseanza en las escuelas primarias. Desde la
teora de la reproduccin se considera que las relaciones de los maestros con los
alumnos estn determinadas por instancias sociales exteriores y anteriores a su
encuentro en el aula (Bourdieu 1977). Se atribuye a los maestros el papel de
Son dos los aspectos que se analizan de este ejercicio poltico en el aula: el
conocimiento de los alumnos sobre la sensibilidad de los maestros y de los
espacios de trabajo donde pueden influir; y la constitucin del saln de clase
como un foro pblico donde se dirimen diversos sentidos en torno a las
actividades que implican apropiaciones diferenciales del trabajo.
El manejo que los alumnos hacen de su influencia vara en cada momento del
ciclo escolar. En los momentos iniciales del mismo son frecuentes los tanteos
ante las reacciones de los maestros mientras que, a finales del curso, el uso de la
palabra, del espacio, la incidencia para intervenir con dudas o iniciativas, tiene
lugar en un ambiente de confianza y sobre el cual los alumnos expresan su
familiaridad y dominio ( 3). Todo ello es parte de un proceso que tiene lugar a lo
largo del curso escolar.
Ma: Ahora necesito que guarden silencio para el examen. ..... Les va a servir a ustedes
porque oyendo se estn familiarizando, estn repasando, estn practicando. (Tono de
explicar y convencer.)
Ma se sienta en su escritorio: Vamos a ver... Lety. Guardamos silencio! /A los dems./
(Enrgica.)
Lety se Levanta al llamado de la maestra y se para a un lado del escritorio, muy cerca de
ste.
Aa 1: Ay maestra, le va a hacer as? (Tono de inconformidad.)
Ma: S. (Convincente.)
Aa 1: Y eso? (Extraada.)
Eduardo, otro Ao: No se vale.
Aa 1: No maestra, no se vale.
Aa 2: S, s se vale.
Eduardo: No es justo.
Ma: Cmo que no se vale muchachos, qu es eso! (Extraada.)
Aa 1: S maestra, s se vale. (Dando la razn a la maestra.)
Eduardo: Maestra, es que... por qu no lo dice en voz alta para que... (repasemos)?
Ma: Por eso! (Tono de desesperacin.)
Algunos Aos a Eduardo: Aaah. (Tono de burla.)
Ma: Oye Eduardo, dnde ests? (Irnica.)
Algunos Aos aplauden a Eduardo (mofndose de l).
Ma: Shhh, por favor. Eduardo, van como tres veces en el da que haces preguntas as,
medio como que ests ..... en Jpiter.
La efectividad los esfuerzos que los maestros realizan para que sus alumnos
encuentren sentido al trabajo propuesto no es inmediata. Las caractersticas
particulares de los nios, su historia personal y escolar plantea un acceso
diferencial al sentido de las actividades. Los maestros aprenden a ser sensibles
ante tales diferencias y a dar soluciones diversas.
Dada esta heterogeneidad de los grupos escolares, compartir acuerdos sobre las
formas de proceder en las actividades involucra un proceso conformado por
intentos diversos para aclarar las caractersticas de una tarea y persuadir a los
alumnos de su realizacin. Esta exigencia implica, en ocasiones, someter a
discusin con los alumnos las formas de trabajo que se proponen.
Conclusiones
Puede pensarse que la presencia fsica de los alumnos es el nico factor que
obliga a los maestros a tomarlos en cuenta en las decisiones que toman sobre la
enseanza. Sin embargo, su influencia rige tambin algunas decisiones de los
maestros en momentos previos o posteriores a la misma (Clark y Peterson 1990).
As, en la organizacin de la secuencia de presentacin de los contenidos, los
maestros suelen incorporar inquietudes de los alumnos, como la curiosidad sobre
ciertos contenidos, la cual se combina con otros cirterios y creencias de los
maestros sobre lo que debiera ensearse y lo que puede resultar atractivo para
los nios.
Notas
1. Varias de las ideas que se exponen parten de un estudio etnogrfico ms
amplio realizado en una escuela primaria pblica de la Ciudad de Mxico (Luna
1994). El presente anlisis intenta explorar otras vetas en el material generado
durante dicha investigacin.
2. Estos ejemplos representan algunas tendencias identificadas en los grupos
observados -tres de quinto y tres de sexto grado con diferentes maestros y en
distintos ciclos escolares- para el estudio citado en la nota anterior.
3. Autores como Ball (1984) han identificado una gama de estrategias que los
alumnos utilizan para sondear a sus maestros.
Referencias bibliogrficas
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establischment, en Life in School. The sociology of pupil culture, Hammersley,
M.; P. Woods (eds.) Londres: Open University Press.
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docentes en primer grado. Estudio etnogrfico. Mxico: DIE. CINVESTAV. Tesis
DIE 14)
Trento, Denise (1991). Conquistando o espa o escolar: a estrutura ao do
trabalho pedaggico numa classe do ciclo bsico. Sao Paulo: Universidade de
Sao Paulo.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
EL "LUCIMIENTO" DE LOS ALUMNOS EN EL "ACTO PBLICO".
EL ESTADO DE MXICO DE 1876 - 1910
Milada Bazant
Colegio Mexiquense
Mlada Bazant
El Colegio Mexiquense
As la llam la Junta de Instruccin Pblica de Lerma; AMLER, Ramo Educacin Pblica, Aos:
1886-1887, Caja 2.
Error!Marcador no definido.
muy precisa las atribuciones que deban tener las juntas de instruccin. En relacin a los
exmenes, estos se llevaran a cabo al menos una vez al ao en el mes de diciembre, y
cuando dicho organismo lo creyera conveniente, se podan verificar pruebas parciales en
2
los planteles que l mismo designara. Estos exmenes parciales se practicaron al mismo
tiempo que la visita rutinaria de inspeccin a la escuela. Tres eran los miembros de la junta
que acudan al plantel y lo primero que registraban era la cantidad de alumnos que asista
(que nunca corresponda al listado de inscripcin). Posteriormente, examinaban a los ms
aplicados que eran muy pocos, "pues los que se encuentran deletreando no se hace
mencin especial de ellos". Los reportes eran similares al que transcribi la Junta de
Hueypoxtla, Zumpango en febrero de 1876 relacionado a la escuela de nios de la
cabecera:
A continuacin fueron examinados en los ramos y clases en que se encontraron los
alumnos; estando de estos en la 7a. clase de lectura en que lo hizo mal el nio Daniel
Quintero, quien lo hizo bien en la 2a. de escritura, muy bien en dividir y leer cantidades, y
demostr saber de memoria en gramtica hasta la definicin del nombre en general, en
ortografa hasta la pgina 3a., en catecismo poltico hasta la pg. 16 y en historia de
Mxico hasta la pgina 6a. habiendo adems analizado en ortologa regular como
3
principiante...
El informe segua con las calificaciones de otros tres alumnos. Como se puede
observar, la gran mayora de los nios estaban aprendiendo a leer; slo cuatro saban
nociones de las dems materias. Cada alumno iba leyendo y aprendiendo de los textos en
pginas distintas. En el Estado de Mxico haba tres tipos de escuelas diferentes: de
primera, segunda y tercera clases segn estuvieran en las cabeceras municipales o en los
pueblos, haciendas o rancheras. Las de primera tenan un elenco de materias ms
4
completo mientras que en las de segunda y tercera era ms reducido. En muchos
planteles la educacin escolar se reduca al aprendizaje de la lectura, escritura y
aritmtica.
Uno puede advertir en los documentos el nerviosismo de algunos maestros ante la
proximidad de los exmenes; la causa era de que si los alumnos reprobaban, ellos podan
perder el empleo. El profesor de la escuela de Cuevas en la misma municipalidad le
escriba al presidente municipal en marzo de 1876 acusando a la Junta de su apata pues
ya le haba dicho "barias" veces acerca de las faltas de los nios a las escuelas por lo que
2
La enseanza estaba dividida en: ramo de idioma (lectura y escritura), ramo de clculo (aritmtica
y geometra) y ramo de deberes (higiene, urbanidad, moral y civismo). Adems se enseaban las
"lecciones de cosas" (ciencias fsicas y naturales), la geografa, la historia, el dibujo, el canto y la
gimnasia.
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En historia de Mxico los sinodales apuntaron que los "adelantos eran regulares", eso quera decir
que slo 7 alumnos presentaron examen; AMIXTL, seccin educacin pblica, caja 1, aos: 1865-1877.
Error!Marcador no definido.
As apuntaron los sinodales de la escuela de la cabecera de Metepec pero los mismos problemas
aquejaron a todas las comunidades; AMMET, fondo instruccin pblica, seccin educacin, caja 8, aos:
1877 y 1878.
8
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10
que los alumnos se presentaban en alguna o en todas las materias (a veces en ninguna )
y cada uno tena distinto grado de conocimiento. Seguramente sta fue una de las razones
por las cuales Villada decidi suprimir a las juntas.
Otro evento singular en la vida de los pueblos era el da de la Distribucin de
premios que se llevaba a cabo despus de los exmenes en la cabecera municipal y ante
la presencia del jefe poltico, las autoridades locales y la junta de instruccin. En ese acto
se pronunciaban discursos, poesas, tocaba la orquesta, y "la tribuna quedaba a
11
disposicin de los alumnos y de las personas que quisieran ocuparla". El contenido de la
mayora de estos discursos y poesas variaba segn la poca y el lugar; hemos visto que
algunos fueron crticos; sin embargo, otros eran de contenido cursi y por lo general se
dedicaban a alabar a las autoridades locales, a los maestros y a los padres de familia. Por
ejemplo, en 1878 en la municipalidad de Texcoco, varias alumnas pronunciaron discursos
y poesas, todos ellos enalteciendo a las figuras pblicas. En uno de estos, una alumna
empez por apuntar que ni ella ni sus condiscpulas seran nada, "sin la instruccin" y sin
la ayuda de padres, maestros y autoridades
Gracias, pues oh padres amantes, que os desvelais por nuestro bien!
Gracias, oh maestras cariosas e ilustradas, que con vuestras lecciones y
ejemplo nos poneis en aptitud de guiarnos por nosotras mismas sin
estraviarnos por torcidos caminos! Y gracias tambin, oh generoso municipio
que fundando y sosteniendo este y otros planteles de educacion, contribuis a
12
propagar la instruccion...
Y otra alumna pronunci una poesa que empezaba
10
Como fue el caso de los alumnos de la escuela de la hacienda de Real de Abajo donde ninguno
present examen; se culp al maestro que era borracho y poco despus de le destituy; AMSUL.
seccin educacin pblica, caja 4, aos: 1887-1889.
11
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(perfectamente bien), MB (muy bien), B (bien) y Md (mediano). Una vez hechas las
14
calificaciones, el jurado las lea en voz alta en presencia de los alumnos examinados.
Es de llamar la atencin que los exmenes iniciaban con la autogimnasia, los coros
escolares y los ejercicios militares. La calificacin era grupal y por lo general fue de MB.
Estas materias tan dismiles unas de otras eran consideradas tan importantes como las
acadmicas. Los exmenes finalizaban con los trabajos manuales o de educacin artstica
como caligrafa, dibujo, labores femeniles, etc. En cada escuela los trabajos se exhiban
para ser evaluados por el jurado examinador.
La reglamentacin que estableci Villada fue decisiva pues de ah en adelante los
maestros tuvieron una idea muy clara de lo que tenan que examinar cada ao. Los
resultados ms relevantes de los exmenes en la municipalidad de Toluca fueron:
alrededor del 60% de los alumnos que asista a clases, se examinaron (en la ciudad de
Toluca el porcentaje fue ms alto); el mayor nmero de reprobados suceda en el primer
15
ao, en parte porque muchos nios no entendan el espaol ; aunque la mayora de las
escuelas ofreca el programa de estudios completo (es decir, los cuatro aos obligatorios)
hubo algunas que tuvieron slo hasta tercer ao (seguramente porque muy pocos nios
16
cursaban el cuarto ao) y muy pocos alumnos terminaron el cuarto ao. Veamos lo que
escribi una alumna de la escuela de primera clase "Leona Vicario" de Toluca, acerca de
sus exmenes:
Tenemos dos clases de exmenes que son privados y generales. Los
privados se hacen para ver el adelanto y aplicacin de las nias, y los
generales que se verifican el 12 de noviembre se hacen para ver si las
alumnas pasan a otro ao.
En los exmenes privados tenemos una sencilla fiesta escolar,
premindonos con unos billetes de honor blancos esmaltados, y nos llevan a
14
15
16
Otras como la de Coyotepec (en Almoloya de Jurez) tena slo primer ao y la de Trojes
(Temoaya) ofreca primero y segundo; Resultado general de los exmenes de las escuelas primarias
oficiales"; AHEM, Fondo Educacin, Serie Inspeccin de Educacin, Toluca, 1904.
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pasear al campo.
En los exmenes generales nos obsequia el C. Gobernador del Estado con
unas medallas de honor acompaadas por unos diplomas; se nos reparten
en la Academia Pedaggica. Despus de recibir estas medallas se reunen
todas las escuelas oficiales de la capital y hay otra fiesta escolar pblica; en
ella cantamos coros patriticos y morales, recitados colectivos e individuales
en la glorieta principal de la alameda, y nos obsequian los Sres. ms
17
acomodados de la poblacin con juguetes y dulces.
En el resto de la entidad todas las escuelas se sujetaron a lo que marc la ley; es
decir, segn la categora de escuela- de primera, segunda o tercera- se examinaron
alumnos en ms o menos materias. En estos documentos, formulados por el presidente del
jurado de acuerdo a la ley, primero aparecen los resultados de los exmenes parciales (de
primero, segundo y tercero) y despus el de los generales (de cuarto ao). El nmero de
alumnos iba bajando de primero, donde siempre hubo ms, hasta cuarto. Cada materia se
calificaba de manera separada, aunque, hecho extrao, todas las calificaciones eran
parecidas (es decir, si un alumno sacaba MB en idioma, obtena la misma calificacin en el
resto). Se percibe que la voluntad del jurado era complaciente pues haba pocos
reprobados (recordemos que uno de los tres sinodales que conformaba el jurado era el
maestro que haba enseado a los alumnos y l mismo formulaba las preguntas). En
cuanto a los exmenes generales, el jurado emita bajo el rubro "escrutinio" un "s" o un
"no" para definir si los alumnos saban lo suficiente como para acreditar la instruccin
primaria, y calificaba solamente las materias de dibujo, caligrafa y labores femeniles.
Consideramos que el sistema que utiliz el gobierno para calificar a los alumnos fue muy
18
complicado pues cada ao se examinaba un nmero diferente de nios en cada materia.
Hubiera sido mucho ms sencillo que la evaluacin fuese anual (como para el cuarto y
ltimo ao de primaria). Sin embargo, este sistema seguramente permiti que ms
educandos fuesen a la escuela pues cada uno iba en un ritmo diferente de aprendizaje. El
nmero de alumnos inscritos por ao no aument considerablemente (40 000 en 1874, 49
000 en 1892 y 52 000 en 1910) pero los que terminaron su instruccin primaria s: 69 en
19
1890 y 2 218 en 1908.
En 1893 se estableci que los premios se distribuiran todos los 5 de febrero. Estos
consistan en libros, juguetes educativos, ropa y diplomas, y a partir de 1898 en medallas
de plata y cobre (adems de diplomas) se otorgaban a los alumnos con mejor
17
Esta alumna era de cuarto ao; AHEM, Fondo Educacin, Seccin Educacin, Serie Primarias,
Vol. 23, 2 de agosto de 1901.
18
Por ejemplo, en 1890, 17 146 nios presentaron examen de lectura, 9 996 de escritura, 8 897 de
aritmtica, 5 442 de gramtica, 1 763 de historia de Mxico, etc.; Memoria Villada, 1893, p. 206.
19
Memoria Zimbrn, 1874, Anexo Nm. 5; Memoria Villada, 1893, p. 205; Gaceta de Gobierno, 9 de
mayo de 1908 y 5 de marzo de 1910.
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"Reglamento exmenes de 1893 y 1898", Coleccin decretos, t. XXIII, pp. 264-265; t. XXV, p. 760.
21
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Bibliografa
Peridicos
La Gaceta de Toluca
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REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
ETNOGRAFA DEL SALN DE CLASE UNIVERSITARIO: HACIA UNA FORMA DE RECONOCER EL
TRABAJO DOCENTE
Resumen
Mediante la etnografa se abord la docencia universitaria observando los eventos
informales y cualitativos que la conforman. Siguiendo dicha lnea metodolgica este
trabajo sostiene que siendo la enseanza un evento cerrado, no se conocen realmente
los procedimientos que sigue cuando se realiza con xito.
Tampoco existe consenso en las caractersticas deseables que debe presentar,
difcultndose as,
tener acuerdo sobre parmetros tiles para "determinar" la
enseanza de calidad y otorgarle reconocimiento, pues la diversidad de formas
pedaggicas y docentes es tan amplia que imposibilita la tarea.
Aqu se presentan los resultados prelimi nares de un trabajo de investigacin que
se propuso conocer, mediante la etnografa, los procesos ntimos de la docencia, en los
casos en que los estudiantes consideraron que se realizaba con xito en la Universidad
Autnoma de Puebla, y detectar parmetros comunes con los cuales proponer posibles
maneras de valorar, evaluar y reconocer el trabajo docente.
La pregunta inicial de este trabajo surge a partir de los continuos comentarios que
los profesores universitarios de la BUAP externan acerca de la falta de
reconocimiento al trabajo docente. La opinin compartida de la evaluacin
docente es que los estmulos al trabajo acadmico otorgados por la institucin,
nicamente toman en cuenta a los productos de la investigacin cuando, al
parecer de los profesores,
la docencia es el trabajo principal en las
universidades.
Hasta ahora los procesos de evaluacin del trabajo docente, se llevan a cabo
de forma institucional, lo que significa que quienes tienen a cargo los procesos de
evaluacin son personas designadas por las autoridades universitarias para ello,
que en raras ocasiones resultan ser docentes en activo, con conocimiento
profundo de lo significativo e importante de los resultados que su tarea arroja al
producto humano y material de las universidades. Esto ha provocado que la
evaluacin al trabajo docente sea conceptualizada nicamente como una
competencia para lograr mayores incentivos econmicos, perdindose con ello el
objetivo fundamental de la misma que es el de lograr una calidad mayor de la
enseanza.
Con respecto a la actividad de investigacin, hay criterios definidos y
aceptados por las diferentes comunidades cientficas, sin embargo para la labor
docente an no existe consenso en lo concerniente a qu aspectos constituyen
lo que significa ser un "buen profesor" (Rueda 1996).
A partir de la observacin directa y en combinacin con estudios previos nos
dimos a la tarea de explicar la situacin de los profesores universitarios
obteniendo los siguientes argumentos como punto de partida:
1. La mayora de los profesores universitarios en nuestro pas iniciaron su carrera
acadmica sin tener una capacitacin formal previa para desarrollar su trabajo.
(Gil 1994)
2. Respecto a su situacin actual consideran que sus habilidades han mejorado
sobre la marcha y con la experiencia obtenida a travs de los aos. Ahora,
realizan un mejor trabajo que al inicio (Gil 1994; Osorio 1996)
3. A pesar de estas dos afirmaciones, el trabajo de enseanza en la educacin
superior es un asunto totalmente privado, aun cuando, es una actividad que se
lleva a cabo frente a un grupo amplio de personas que tienen el rol de
estudiantes.
4. No existen foros en donde los profesores discutan esta actividad abiertamente.
Cuando se trata de enseanza, la discusin se limita a comentar ancdotas
Objetivos
Nuestro inters principal fue documentar la parte informal y cotidiana del trabajo
docente dentro del aula, mediante un anlisis etnogrfico-antropolgico dentro de
la Universidad Autnoma de Puebla. Intentando con este enfoque conocer las
estrategias de enseanza y las relaciones que los docentes sobresalientes
establecen con los estudiantes y con sus colegas al interior de los escenarios
universitarios, tambin, se pretende proporcionar a travs de los resultados que
el trabajo arroje, elementos iniciales para la discusin de la docencia dentro de
Metodologa
1. Se explicaron por escrito los objetivos de la investigacin a los directores de
cada escuela. Todos ellos, a excepcin de una escuela, aceptaron se aplicara un
cuestionario a los alumnos de un grupo de ltimo semestre elegido al azar. Por su
parte, los directores respondieron una entrevista en la que se les solicitaba su
opinin acerca de las caractersticas que debera cumplir un "buen profesor",
adems, proporcionaron algunos nombres de quienes a su juicio cumplan con
los requisitos mencionados. El entrevistador solicitaba tres nombres pero en
algunos casos se le proporcionaron ms de cinco y en otros nicamente dos.
Se trabaj con los alumnos de ltimo semestre por considerar que son ellos
quienes han tenido oportunidad de tratar a un mayor nmero de profesores
durante su estancia en la carrera. Esto nos permiti tener una gama ms amplia
de nombres.
2. Se realiz una gua de observacin para hacer la fase de etnografa en el aula,
este instrumento fue puesto a prueba previamente y actualmente se esta
empleando en las clases de aquellos profesores que se encuentran bajo
observacin. El entrevistador necesita llenar un formato por cada clase a la que
Datos
Contamos ahora con una lista con los nombres de quienes son considerados
buenos docentes por los alumnos (v. cuadro A). Con el concentrado se sabe el
nmero de menciones que obtuvieron y el porcentaje que representan, as como,
aquellos tres profesores que obtuvieron mayor nmero de menciones.
Se obtuvo tambin, el nmero total de conceptos utilizados por los alumnos
de cada escuela los cuales se agruparon en dos tipos: descriptores y no
descriptores. (v. grfico 1)
Tomando nicamente a aquellos clasificados como descriptores, el primer
paso fue agrupar los sinnimos bajo un descriptor nico, para obtener una lista
general. En seguida se le otorg una clave a cada descriptor mencionado en las
escuelas (v. cuadros B, C y D). Todos ellos se clasificaron dentro de cuatro
grandes grupos, el grupo uno, refiere a aquellos descriptores que remiten a las
habilidades didcticas de los profesores y a su desempeo docente, el grupo dos
contiene aquellos que se refieren a la produccin acadmica de los profesores; el
grupo tres contiene conceptos que nos describen aspectos de personalidad de
los docentes y el grupo cuatro contiene las menciones que refieren
caractersticas fsicas de los mismos. (v. grfica 2)
Con este manejo de datos pudimos obtener el porcentaje de menciones que
obtuvo cada grupo y conocer aquellos que son ms relevantes para los alumnos
de cada escuela (v. grficas 3, 4, 5, 6 y 7). As como vislumbrar variaciones en el
concepto de buen profesor por escuela y por rea de estudio.
Observacin participante
Resultados Iniciales :
1. Los nombres de profesores proporcionados por los directores de cada escuela
como los "mejores profesores" de su facultad o escuela, en ninguna ocasin
coincidi con los "mejores profesores" segn la opinin de los alumnos.
2. Las caractersticas deseables en un buen docente segn expresaron los
directores se relacionan con aspectos de produccin acadmica, Los conceptos
que los profesores directores manejaron recurrentemente como parmetros de
calidad de la docencia fueron: produccin, grados acadmicos, artculos
publicados y la experiencia en investigacin. En este sentido es posible ver la
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
BIBLIOGRAFA
No Descriptores
Carac. Fsicas
0.08%
Carac.
Personales
41%
Actividad
docente
57%
Productividad
Acadmica 2%
III. ADMINISTRACION
Carac.
Carac. Fsicas
Personales
0%
19%
Productividad
Acadmica
3%
Actividad
docente
78%
Pgina 1
Medicina
Ingeniera Civil
FsicoMatemticas
Antropologa
Administracin
Descriptores
IV. ANTROPOLOGIA
Carac. Carac. Fsicas
Personales
0%
19%
Productividad
Acadmica
3%
Actividad
docente
78%
V. FISICO MATEMATICAS
Carac. Fsicas
0.00%
Carac.
Personales
42%
Actividad
docente
57%
Productividad
Acadmica
1%
Productividad
Acadmica
1%
Pgina 2
Actividad
docente
57%
VII. MEDICINA
450
Menciones
400
350
300
250
200
150
100
50
0
1
Tipos de Descriptores
Pgina 3
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
ESTIGMAS Y EXCLUSIONES EN LA VIDA COTIDIANA ESCOLAR DE LOS ACADMICOS DE LAS
CIENCIAS SOCIALES: ESTUDIO DE CASO
Juan Manuel Pia Osorio
UNAM
RESUMEN
Esta investigacin tuvo como objetivo principal
Por otro lado, en las prcticas diarias, se consideran slo como un saber
en el interior de
PRESENTACIN
Este texto resume los resultados de la investigacin realizada entre 1992 y 1996. Tuvo
como objetivo principal interpretar el sentido de las acciones que se construyen en la vida
cotidiana (VC) escolar de los acadmicos
prcticas
El resultado de esto es el
estigma hacia los profesores de las CS, por parte de los acadmicos y estudiantes cuyo
saber es el legtimo dentro de la institucin. Por otro lado, en el interior de una misma rea y
2
departamento aparecen las exclusiones entre sus acadmicos. Las particularidades de los
estigmas y exclusiones es lo que se intentar responder en este trabajo.
METODOLOGA
Como referentes tericos fueron primordiales los siguientes autores y conceptos: de
Weber (1971) la interpretacin del sentido de las acciones sociales y la construccin de
tipos ideales; de Schutz (1972; 1974)la problemtica de la vida cotidiana, el mundo de la
vida, las interpretaciones de primera y segunda mano y la situacin biogrficamente
determinada; de Gouldner (1973) los supuestos bsicos subyacentes; de Kosk (1976) la
metafsica de la vida cotidiana y la preocupacin, de Heller (1977) el mundo particular, la
cotidianidad y la genericidad; de Goffman (1981, 1993) las mscaras y los estigmas; de
Alexander (1985) las tradiciones acadmicas; de Berger y Luckmann (1989) la realidad,
la institucin y la incorporacin de roles.
Para la obtencin de material de campo se aplicaron 20 cuestionarios a estudiantes
de la licenciatura en SR, se realizaron 3 entrevistas a acadmicas egresadas de la
carrera de sociologa, que laboran en
departamentos de apoyo,
3 entrevistas
RESULTADOS
1. Los acadmicos, como cualquier otro grupo social, construyen sus imgenes que, con el
paso del tiempo, se vuelven una tradicin. Son conectados con sus compaeros y con
una serie de principios asumidos como sagrados. En el espacio escolar se genera la
identidad, los estigmas, las exclusiones; lo mismo la solidaridad como la envidia; la ayuda
como el golpe bajo; lo mismo la parca inmediatez como la ilusin de la vanguardia. Este
espacio,
2. La VC es un campo de lucha, un espacio de tensin entre uno y otro actor, como entre uno
y otro grupo. La lucha aparece en las diversas instancias: una reunin de rea, una
conferencia, una asamblea sindical o una clase. En estos espacios compartidos los
actores se agrupan en grupos o equipos que responden a alguna tradicin acadmica. El
docente, como cualquier otro sector social, construye tradiciones, independientemente
que apele a la razn, a la ciencia y al amor por la verdad.
criterios que clasifican a los buenos y malos docentes, por ejemplo: los de primera contra
los de segunda, los ingenieros contra los licenciados, los chapingueros contra los universitarios y los sindicalizados contra los no sindicalizados. Estos estigmas aparecen en
4
su pureza slo en contadas ocasio nes, porque generalmente se mezclan y se apoyan para
ser ms contundentes. Un estigma nunca busca el rigor, sino la contundencia y la
intolerancia. El estigma sirve para rechazar al otro e indi carle al normal el camino correcto.
El estigma clasifica en buenos y malos, en lo
universitarios en su mayora,
chapingueros
aplicacin. En uno se proyecta hacia todos los que no son agrnomos. En el otro se
limita hacia los tericos y especulativos y no hacia los prcticos y aplicativos. Si se es
cientfico social prctico, entonces el estigma se desvanece.
5
las CS de la UACH) aparecen las exclusiones . Una primera es entre los acadmicos de
EA y los otros de CS . Una segunda es en el seno de cada especialidad o rea, espacio
donde la confrontacin aparece da con da, a saber: entre los distintos marxistas; entre
los tericos y los prcticos y entre los consecuentes y los inconsecuentes.
7. EA y los otros. Una de las imgenes dominantes es la que considera que los
acadmicos de CS son rolleros; sin embargo, los acadmicos y los estudiantes de EA
escapan a esta caracterizacin. Incluso, EA es un departamento seductor, que atrae a un
nmero importante de egresados de preparatoria y propedutico, debido a sus modernas
instalaciones y a lo prctico de su pensamiento. Lo primero se expresa a simple vista; lo
segundo, fundamentalmente en el tipo de las tesis que realizan sus egresados.
crisis
9. Los acadmicos y estudiantes entrevistados sealaron que slo existen dos teoras
sociales: marxismo o materialismo histrico y positivismo o estructural funcionalismo. Las
versiones marxistas son consideradas las posturas cientficas, mientras que las positivistas
6
las apologticas. La crisis de paradigmas es, de acuerdo con los testimonios, la crisis del
marxismo que, paradjicamente, difcilmente aparece en estos acadmicos. Las imgenes
y esquemas tericos perduran. La causa es simple. Este enfoque se asimil durante la
formacin estudiantil, o poltica, o ambas, no es casual que lo poltico y lo acadmicos se
imbriquen. Esta imbricacin es difcil cuestionar, porque se encuentra colocado en los
cimientos del pensamiento. Una crisis significara impugnar un universo significativo y la
simbologa que l encierra, esto es, cuestionar la existencia misma.
activistas y con
11. Los consecuentes y los inconsecuentes. Ser consecuente es una palabra que
aparece frecuentemente en los diversos escenarios de los acadmicos de las CS, pero
consecuente con los principios vlidos por cierto periodo: la crtica a las polticas
educativas, la lucha por un mundo mejor, entre otras. Consecuentes e inconsecuentes se
enfrentan constantemente. En ocasiones son los
7
acadmico hacia aquel que rompi las normas antes veneradas (el converso). En otros
son los distintos grupos contra uno que pact con las autoridades enemigas de la mayora.
Lo paradjico: los inconsecuentes pueden ser los posteriores impugnadores, esto es, los
consecuentes. Esto significa que dependiendo del lugar donde se sitan los grupos, es la
actitud que se asume y las exclusiones que aparecen.
En el proceso consecuencia/inconsecuencia , el
Programa de Estmulos al
PALABRAS FINALES
BIBLIOGRAFA
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
NUEVAS CORRIENTES HISTORIOGRFICAS Y LA DIMENSIN HISTRICA CULTURAL DE LA
EDUCACIN A PARTIR DE LOS TESTIMONIOS ORALES
RESUMEN.
La hegemona de esa escuela en aquel perodo, se fundament como en las dems ciencias
sociales, en la consideracin de la exterioridad de los hechos sociales, y en la teora de que el
observador poda narrar las cosas tal como haban acontecido, con objetividad y cuyo objeto
de estudio va ser el pasado, as como que el documento escrito es la nica fuente fundamental
para la reconstruccin histrica.2
En su esfuerzo de homologacin con las ciencias naturales,3 se ha preocupado en reconstruir una
historia detallada de los acontecimientos, ha marginado al sujeto social, como forma de conocer
"autnticamente "el mundo objetivo, aquello que existe fuera de nosotros mismos, o una forma de
legitimar el estatuto de ciencia social, privilegiando la imparcialidad objetivista, y la regularidad de
las acciones humanas y por lo tanto la formulacin de leyes universales para lo social.
Otros aportes historiogrficos importantes del siglo XIX, pueden ubicarse tambin en un conjunto
de autores que establecieron una discusin interesante entre el positivismo e historicismo,dentro
del pensamiento socialista. Autores como Carlos Marx y Federico Engels.
El marxismo estuvo asociado al surgimiento de un movimiento intelectual fundamental, es la
perspectiva crtica al proyecto de la modernidad, en la perspectiva burguesa. Adems de ser la
matriz de todo pensamiento crtico, nos dice Carlos Aguirre Rojas. Dicho movimiento se
constituye sobre una doble negacin, sobre la negacin de la filosofa de la historia, del
universalismo moderno y de otro lado, de lo que el propio Marx llam la historia empirista,
objetivista que no es mas que una simple coleccin de hechos, que se encuentra en la perspectiva
positivista de la historiografa del siglo XIX.4 Por el contrario, el marxismo reinvindica los
mecanismos ocultos por debajo de sus manifestaciones aparentes, la perspectiva interpretativa de
estos distintos procesos, en lugar del conocimiento experimental,instrumental, subordinado al
conocimiento de las ciencias de la naturaleza.5
La influencia del marxismo, lo podemos ver en la historia socialista britnica, en la escuela de
Franfurt, en la historia socialista francesa e inglesa, con autores como Labrousse, Pierre Vilar,
Thompson. Tambin est presente en el origen de la microhistoria italiana, donde destacan autores
como Giovanni Levi, Carlo Ginzburg.
En el campo de la ciencias de la cultura son antecedentes relevantes Max Weber, Dilltley, todos
ellos tienen como referente crtico al positivismo y que van a servir de base a las tradiciones
crticas del positivismo, en el siglo XX.
Para Max Weber, su objetivo fue retomar las diversas formas que asume la explicacin causal, sus
caractersticas propias en el campo de las ciencias de la "cultura", y especficamente, las
diferencias en cuanto a sus objetivos y procedimientos en sociologa e historia.
Weber sostiene que el conocimiento cientfico , "no es un conocimiento de "hechos"( en el sentido
positivista de "datos de la experiencia", o " fenmenos" ), sino de relaciones entre problemas.6
Algunos de los anlisis contemporneos que se desarrollaron en el marco de la corriente de los
3
Annales ,la historia social , como de las perspectivas mas subjetivistas y micro de la vida social
sostienen que muchos aspectos de sus anlisis provienen de los paradigmas weberianos, por
ejemplo, la relacin objeto- sujeto, la reivindicacin del sujeto, en el anlisis histrico.
En Weber, la realidad no posee un orden inmanente que el hombre deba "descubrir, sino que el
conocimiento humano organiza los datos de la experiencia y les pone un [Link] hombre ordena
y, por lo tanto "constituye" a la realidad como tal. El conocimiento cientfico para Weber, es una
actividad constructiva que pretende la objetividad.7
Parafraseando a Carlos Barros"El acto primigenio de la racionalizacin simplificadora de la
ciencia moderna ha sido, pues la escisin Objeto-sujeto. El xito de los nuevos paradigmas
cientficos en el siglo XX, depender, entre otras cosas, de su capacidad para superar la metfora
que encierra dicho corte conceptual y concebir la realidad, tambin la realidad histrica- como
simultneamente objetiva-subjetiva."8
Todo el siglo XX, ha caminado en diferentes versiones interpretativas de la historia, todas las
distintas corrientes han implicado diferentes posturas en cuanto a esta dimensin interpretativa de
la historia. Al marxismo se le atribuye y con razn el darle estatuto y legitimidad absoluta,
reconocimiento y presencia del elemento social en la historia, ya que Marx, fue el que reivindic el
estudio de los procesos colectivos, de los procesos sociales, frente a esa otra historia que era
historia de las ideas, de las lites, de los sistemas de pensamiento, de las instituciones pero nunca la
historia de los procesos colectivos, de los grandes procesos de las masas.
apologa que han hecho los positivistas por las fuentes documentales escritas. los Annales plantean
que los positivistas han fetichizado a las fuentes documentales escritas considerndolas como
nicas fuentes para la reconstruccin del pasado histrico.10
Marc Bloch, va a cuestionar a aquellas posiciones de la historiografa tradicional que ven al
documento escrito como la nica fuente histrica. Esta corriente va a plantear en ese sentido que
todas las huellas, todos los trazos, todos los hechos que nos revelen de una u otra manera el hacer
humano, nos permite una reconstruccin histrica. Una pintura, o las estatuas o las miniaturas
medioevales, o los registros parroquiales, los registros econmicos, o la fotografa aerea,las
estatuas, los testimonios orales. Todos estos testimonios constituyen una fuente [Link]
Bloch los textos escritos pueden ser ledos de una u otra manera, pueden decirnos cosas que hasta
antes no le habamos preguntado. De alguna manera, el texto le habla a aquel que sabe
interrogarlo, de acuerdo a como es interrogado.11
Asimismo Marc Bloch va a decir que la teora positivista solamente se centr en los textos
voluntarios; los textos voluntarios son los textos que los agentes histricos escribieron pensando en
la posteridad. Se hicieron con el propsito consciente de servir para la reconstruccin histrica por
parte de los historiadores. Va decir tambin que un primer progreso fundamental, se da cuando
pasamos de los textos voluntarios a los textos involuntarios, por ej. ciertos registros eclesisticos,
los testimonios orales pueden explotarse como fuente histrica.
Muchas veces estamos forzando tanto al texto voluntario o al texto involuntario con preguntas que
el nunca se propuso, y para el cual no fue construido.
A partir de estas reflexiones se desconstruye la idea de fuente como ligada solo a los documentos
escritos, y la aceptacin de una multiplicidad de fuentes histricas.
Como dice Lucien Lefebre,tenemos que renunciar a esa posicin ingenua positivista de que el
historiador va con un buen espritu a los archivos y de pronto all encuentra la lista de documentos,
y que una vez ordenados, da cuenta de los mismos.
La idea de objetividad histrica tiene que ponerse en cuestin, como dice el autor, si estamos
violentando los textos, para forzarlos con el fin de que nos digan lo que queremos, si estamos
usando textos que no fueron escritos conscientemente y con un determinado fin , nos damos
cuenta que la verdad histrica y los hechos histricos estn siendo construidos por el investigador,
porque si estamos violentando a los textos para que nos digan lo que no queran decirnos. El
historiador es el que de alguna forma construye el hecho histrico y su cuestionario especfico. Por
tanto no hay objetividad absoluta, y por lo tanto el punto de vista del historiador juega de manera
definitiva factor fundamental en el anlisis histrico.12
SEGUNDOS ANNALES
Segn Marc Ferr, a partir de los segundos annales,la historia social habra sufrido una evolucin,
de una historia basada fundamentalmente en la cronologa, episdico factual propio de los
primeros annales se pasa a una historia de larga duracin.
Los segundos annales constituyen con Fernand Braudel una nueva perspectiva, que corresponde a
los procesos de cambios profundos, irreversibles, a un orden general subyacente de lo factual. Un
tiempo que permite establecer seriaciones y que compete a la mirada del historiador La larga
duracin.13
Braudel planteaba que hay ciertos temas histricos que no pueden estudiarse por perodos cortos,lo
que implica considerar perspectivas de mas vasto aliento, es decir la perspectivas de la larga
duracin. Problemas tan complejos como por ej., los fenmenos de la familia , del antisemitismo
eran para l fenmenos muchos mas importantes, que los fenmenos polticos de la historia
tradicional, que eran analizados en coyunturas de mediano alcance y cortados bajo ciertos perodos
rgidos.
De ah que este autor se centra en la "ampliacin del proyecto histrico, de lo social al estudio de
la civilizacin, rasgo significativo en la posguerra". Por eso recurre al mercado para trazar su
nocin de economa mundo a partir de la cual descifra procesos , comportamientos y busca
explicar ciertas contradicciones.
Esta perspectiva de la "larga duracin" ha sido criticada por historiadores marxistas y por los
microhistoriadores italianos en varios aspectos. Por un lado porque la perspectiva de la larga
duracin suprime el rol que juegan dentro de la historia los grandes momentos de rompimiento,
momentos de transformacin histrica, como las revoluciones, las guerras que entonces quedaran
como eliminadas dentro de esa perspectiva, por lo tanto para algunos historiadores la historia de la
larga duracin es una historia reaccionaria, en la medida que sera imposible estudiar esos grandes
cambios que son fruto de la voluntad y de la accin de los hombres.14
Otra de las crticas provenientes sobre todo por parte de los microhistoriadores es que los estudios
de larga duracin de las series econmicas, marginan al sujeto social.
Por eso va decir Chartier, que todo documento ,todo testimonio es un sistema de
[Link] este estudio,la escuela, el aula son espacios institucionales en el que esas
representaciones [Link] ejemplo, la escuela como institucin fundamental en la creacin de
una identidad nacional.
Dentro de los diversos smbolos que forman parte de este imaginario social encontramos los mitos,
las ideologas y las utopas. Obviamente, las fronteras entre estos conceptos no son del todo
precisas, pero tienen algunos elementos distintivos.
Los mitos, son portadores a la vez que dadores de "sentido": las expresiones mitolgicas se van
acumulando en la sociedad durante largos perodos y terminan por constituirse en metadiscursos a
los cuales se recurre para explicar "el imaginario de la revolucin" la "identidad nacional",
(Bartra,1991).
Este esquema interpretativo implica alejarse al menos de algunas concepciones, como aquellas que
ven en los mitos meros reflejos de condiciones sociales(derivada de la lucha de clases) o el nfasis
en las correlaciones entre las estructuras sociales y representaciones colectivas y mas bien ver a los
mitos como una produccin de sentido que los individuos y los grupos sociales dan a sus acciones,
como expresa Max Weber.
LA MICROHISTORIA.
Los intentos iniciales habidos en Italia, de defender un modelo cognoscitivo microanaltico para la
historia, datan desde la primera mitad de los aos [Link] microhistoria italiana ocupa un lugar
muy especfico en la denominada "nueva historia."
Ante el impacto que el paradigma Braudeliano haba ejercido en Italia," la historia de las
mentalidades" "la historia total" " la larga duracin", Giovanni Levy y Carlo Ginzburg defendan
un modelo de anlisis ms modesto que permitiera reducir "la escala de observacin", con
independencia del objeto analizado como ya lo venan haciendo otras disciplinas como la
economa y la antropologa.21
Al principio la palabra microhistoria tuvo una connotacin negativa,ya que se le usaba en otras
acepciones distintas a la que plantean Carlo Ginsburg, y Giovanni Levy.
Para Braudel ,"microhistoria era sinnimo de "Histoire vnementielle", de aquella" historia
tradicional" que vea la" soidisante" histoire du monde, dominada por protagonistas similares a los
directores de orquesta. Se haba declarado muy hostil, con la posibilidad de un conocimiento
cientfico de la singularidad, esto estaba para l excluido.
Poco despus, con la crisis del paradigma economicista , historia total, historia de las
mentalidades,la palabra microhistoria entr en el lxico historiogrfico ingls e italiano, perdiendo
9
como sucede a menudo, su originaria connotacin negativa. Se dej de asociar con la historia local
y con la historia acontecimiento.
El principio sobre el cual se basa esta perspectiva es la creencia de que la observacin
microscpica revelar factores antes no observados. Ciertos fenmenos que anteriormente se
consideraban suficientemente descritos y entendidos, se revisten de significados completamente
nuevos al alterar la escala de [Link] problema para Giovani Levi y Carlo Ginsburg, reside
en la reduccin de la escala de observacin, con fines experimentales, pero que implicara el objeto
estudiado.
El principio organizador de la narracin para los microhistoriadores italianos ha sido la relacin
entre esta dimensin microscpica y la dimensin contextual es la insistencia sobre el contexto, es
decir exactamente lo contrario de la contemplacin aislada de los acontecimientos.
El enfoque microhistrico aborda el problema de cmo acceder al conocimiento del pasado
mediante diversos indicios y signos, y procede a identificar su significado a la luz de su contexto
especfico.
El problema para los microhistoriadores reside en como elaborar un paradigma que gire sobre el
conocimiento de lo particular sin renunciar a la descripcin formal y al conocimiento cientfico de
ese mismo particular.
El paradigma" indiciario", propuesto por Ginzburg, nos permite hallar, las seales, huellas, rasgos,
que nos permiten interpretar los significados y smbolos definidos y medibles en referencia a la
multiplicidad de representaciones sociales que generan."En efecto en un contexto de condiciones
sociales diversas, estas estructuras simblicas producen una multiplicidad fragmentada y
diferenciada de representaciones y ellas habrn de ser objeto de nuestro estudio."22
El "quid" del la cuestin que estos autores proponen es en primer lugar la reivindicacin
thompsoniana del protagonismo del individuo y del grupo social. En segundo lugar la rigurosa
contextualizacin del objeto histrico, en este caso los individuos y los grupos.
Este ltimo planteamiento nos permite identificarlo con uno de los planteamientos de Thompson
:"La historia es la disciplina del contexto, entendiendo por tal que el anlisis que se realice sobre
cualquier hecho histrico "puo acquistare significato soltanto entro un insiene di altri significati".
La microhistoria trata de no eludir el conocimiento de los elementos individuales en funcin de
una generalizacin mas amplia y abstracta,no para renunciar a las hiptesis generales.
Sino que da cuenta de aquellos comportamientos y representaciones simblicas de los individuos,
que permitan explicar fenmenos ms [Link] ah que Giovanni Levi, y Ginzburg destaquen
que la reduccin de escala de observacin no pasa por la reduccin del objeto de [Link]
reduccin de escala de observacin , es un procedimiento analtico y de experimentacin, aplicable
a cualquier lugar , puede ser una regin, o pas, sin que implique el objeto de anlisis.
10
HISTORIA ORAL.
En el marco de esta renovacin de las perspectivas tericas y metodolgicas del anlisis social e
histrico podemos ubicar el surgimiento de la historia oral contempornea.
Recin a partir de 1968, con la renovacin metodolgica de la "Nueva historia", en el marco de la
historia socialista britnica o la microhistoria italiana, empieza a tomar auge nuevamente la historia
oral,como forma de recuperar a los actores vivos,la voz de los protagonistas.
Por un lado tenemos los aportes de la historia social europea que desde su origen, camin
estrechamente vinculada con las corrientes de la microhistoria, y se plante desde una perspectiva
muy crtica, sobre las fuentes y los mtodos de investigacin. Los primeros que reivindicaron la
historia oral fueron los historiadores socialistas britnicos e italianos.
Sus crticas se plantean en el sentido que la historia oficial, ha hecho la historia sin tomar en cuenta
la opinin de los verdaderos protagonistas, Las clases explotadas, los campesinos, los actores
olvidadas. 23
Entonces surge de los historiadores britnicos la necesidad de darle voz a los verdaderos
protagonistas, plantean la necesidad de que hablen aquellos que vivieron dichos procesos,
"olvidados por el registro de la historia oficial".
CONCLUSION.
Por todo esto resulta pertinente en el marco de la investigacin que estoy concluyendo, titulada:"El
imaginario social del proyecto educativo socialista, en el cardenismo",24 la propuesta de
recuperacin de las prcticas sociales de los maestros en las dcadas de los 20 y 30 a partir de los
testimonios orales.
Esos testimonios nos permiten reconstruir las imgenes y mitos que los maestros y otros
protagonistas fueron construyendo de ese proceso de transformacin de la escuela mexicana. As
como sobre la construccin de su propia identidad.
Con estos testimonios orales nos proponemos, una forma distinta de interpretar las
experiencias , prcticas y saberes de los maestros, a partir de las representaciones que ellos
han construido respecto a la reforma de la educacin en ese entonces. Para ello recurriremos
bsicamente a la tcnica de la entrevista la que mediante un trabajo de anlisis y
estructuracin de testimonios, convierte a estos en fuentes historiogrficas primarias.
A partir de estas fuentes, basadas en los aportes metodolgicos de la historia oral, a la luz de
fuentes documentales escritas, podemos llegar a nuevas interpretaciones del proceso histrico
considerado. El relato de las experiencias vividas contrastadas con otras fuentes, permiten
11
NOTAS
[Link] Roger. " El mundo como representacin . Historia cultural entre prctica y representacin. Edit.
Gedisa.
[Link] positivistas ansiosos por considerar su defensa de la historia como ciencia contribuyeron al culto de los hechos.
Carr, Edward. H. Que es la historia?. Barcelona, Planeta 1985.
[Link] un primer momento la historia copi de la fsica clsica, determinista, para ser considerada ciencia, dejando atrs
conceptos como el cambio y la subjetividad en el proceso del conocimiento."Khum Thomas, La estructura de las
revoluciones [Link] D.F
[Link] Aguirre [Link] Internacional, Corrientes, Temas, y Autores de la Historiografa del siglo XX.
Facultad de Filosofa y Letras de la UNAM.
[Link] trminos del propio Marx. Si la apariencia de las cosas correspondiera a su esencia interna, no sera necesaria la
ciencia. Correspondencia Karl Marx, Federico Engels. De Marx a Kugelman. 11 de julio 1868.
[Link] Weber, "La objetividad"" cognoscitiva de la ciencia social y de la poltica social" Amorrortu, 1978.
[Link], Weber. "La objetividad" cognoscitiva de la ciencia social".Amorrortu.1978.
12
8."Los historiadores marxistas ingleses se interesaron por el sujeto social y cultural (el materialismo cultural de
Thompson) a contracorriente y como reaccin de una generalizada lectura del marxismo cimentada en el positivismo
evolucionista primero y en el estructuralismo althuseriano, despus, " BARROS, Carlos . Historiografa Fin de Siglo.
Diplomado Internacional, Corrientes, Temas y Autores de la Historiografa del siglo XX. Agosto de 1996.
[Link], Benedetto. "El documento, la crtica, la vida y el pensamiento son las verdaderas fuentes de la historia". En
Teora e Historia y el pensamiento son las verdaderas fuentes de la historia." Buenos Aires 1955.
[Link]."Combates por la historia".Buenos Aires 1953.
[Link] solamente los documentos de archivo. Tambin un poema, un cuadro, un drama, son para nosotros
documentos , testimonios de una historia viva y humana, saturados de pensamiento y de accin en potencia. Es decir
requerimos documentos, testimonios de una historia viva y humana, saturados de pensamiento y de accin en
potencia. Es decir, requerimos documentos, es cierto, pero tambin paisajes y movimientos; acciones y sentimientos .
Necesitamos una mirada que capture el silencio, una perspectiva que enuncie el sin sentido, una lectura que entienda
el grito y el llanto en su fuerza expresiva y no se fe slo de la palabra o ms todava, del discurso articulado, lgico,
racional."
[Link] Benedetto. "El documento, la crtica, la vida y el pensamiento son las verdaderas fuentes de la Historia.
En teora e historia de la historiografa. Buenos Aires 1955.
[Link], Fernand. "La dinmica del capitalismo." Mxico , FCE, 1986.y "Civilizacin material , economa y
capitalismo" .
[Link] Geertz es intil buscar leyes y conceptos generales, pues la cultura est constituida por un tejido de
significantes cuyo anlisis no es una ciencia experimental que busque a tientas leyes universales, sino una ciencia
interpretativa a la bsqueda de significado ...As, las teoras son legtimas pero poco tiles, "pues la tarea esencial de
la construccin de teoras no consiste en codificar regularidades abstractas sino en posibilitar descripciones densas, no
en generalizar mas all de los casos sino en hacerlo en el seno de los mismos .
15. AGUIRRE Carlos. Diplomado :Nuevas Corrientes historoiogrficas, Facultad de Filosofa y Letras, UNAM,
Octubre 1996
[Link], Roger y REVEL Jacques. " La nueva historia, edit. Mensajeri. Bilbao 1988.
17. CHARTIER Roger. El mundo como representacinEditorial GEDISA, Barcelona, 1992.
[Link], Paul. The voice of the past. Oral history, Oxford University Press. Oxford 1978. Portelli Alessandro.
Historia Oral ,historia de vida. [Link] de Ciencias Sociales.
[Link] Althousser. "La revolucin terica de Marx", Mxico. Siglo XXI. Martha Harnecker. "Los conceptos
elementales del materialismo histrico. Siglo XXI.
20. CHARTIER. [Link]. cit.
[Link]. "Sobre Microhistoria " en Peter [Link] "Formas de hacer historia . edit. Alianza, Madrid 1993.
Carlo Ginzburg, "Microhistoria : dos o tres cosas que se de ella" en revista Manuscritas , num, 12 Barcelona 1994.
[Link], Giovani. "Sobre Microhistoria"en "Formas de hacer historia."BURKE,Peter. Edit. Alianza Editorial, Madrid
1993.
13
14
BIBLIOGRAFIA
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prctica y representacin. Barcelona , edit. Gedisa. 1992.
LE GOF, JACQUES. La Nueva historia . Diccionarios del saber [Link],
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RICOEUR. PAUL. Tiempo y narracin. Edt. Siglo XXI, Mxico 1995
SERNA JUSTO Y PONS ANCLET. El ojo de la aguja . De que hablamos cuando
hablamos de microhistoria? en PEDRO RUIZ TORRES.(ED.),la
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Madrid 1978.
GARCIA DE LEON .Los Annales en Mxico" en revista Eslabones, num 7 , Mxico,
1994.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
OTRA HISTORIA DEL MAESTRO DE PRIMERAS LETRAS DEL SIGLO XIX
Luca Garca Lpez
Instituto Superior de ciencias de la Educacin del Edo. de Mxico
RESUMEN
El propsito de este ensayo es presentar un bosquejo del maestro de primeras letras
de finales de la poca colonial y primeras del Mxico independiente. Se intenta plantear
algunas cuestiones e ideas que nos acerquen a comprenderlo ms all de su papel de
preceptor y ms all de sus prcticas en el mbito de la escuela. Aunque en el texto se hacen
pocas referencias a la dimensin espacial del estudio, es importante aclarar que ste se
sustenta en lo que revelan los testimonios de maestros de primeras letras y de autoridades
educativas del Estado de Mxico y particularmente del municipio de Toluca en ese perodo.
Este escrito se inscribe en el campo de la historia social que es una historia abierta a
las diversas maneras de pensar e imaginar la historia.
Las nociones de "espacio pblico" y "espacio privado" me permiten acercarme al
maestro de primeras letras como "lo que el hombre es en su positividad (ser vivo, trabajador,
parlante)". El espacio pblico del preceptor es aquel en el cual el sujeto realiza las
actividades propias de su oficio y a partir del cual establece relaciones e interacciones con sus
iguales o con instancias superiores, pero siempre derivadas del ejercicio de la enseanza. Lo
privado como opuesto a lo pblico, lo define Georges Duby como "una zona de inmunidad
ofrecida al repliegue, al retiro, donde uno puede abandonar las armas y las defenzas de las
que uno se halla provisto cuando se aventura al espacio pblico...". Sin embargo tambin se
reconoce que entre ambos espacios existen puntos de convergencia e interdependencia.
social ms acomodado. Al respecto Anne Staples dice "se vea muy mal que un hombre con
capacidades, cultura o buenas relaciones familiares se dedicara a eso, es ms, era impensable"1.
Dos hombres liberales y preocupados por la educacin del pueblo, nos dejaron su
representacin del maestro de escuela. J.J. Fernndez de Lizardi, lo hizo a travs de su novela,
"Periquillo Sarniento". "El maestro, cuenta Periquillo, era un pobre, y emprendi este ejercicio por
mera necesidad, y sin consultar su inclinacin y habilidad, no era mucho que estuviera disgustado
como estaba y aun avergonzado en el destino"2. La imagen del maestro de Ignacio Manuel
Altamirano la percibimos a travs del ejercicio del periodismo. Al referirse a la "Escuela antigua",
describe al maestro de escuela como un "..pobre hombre de rostro avinagrado, de mirada ceuda,
las ms veces viejo, con un traje oscuro, que le daba un aire de clrigo, y casi siempre grasiento y
rado"3
Esta imagen del maestro de escuela, la compartan varios preceptores que consideraban su
oficio como una maldicin. Uno de los preceptores de Periquillo se expresaba de su oficio de la
siguiente manera. "Slo la maldita pobreza me puede haber metido a escuelero... Ah,fucha en el
oficio tan maldito! Sobre que ser maestro de escuela es la ltima droga que nos puede hacer el
diablo!4 Sin embargo, tanto Fernndez de Lizardi como Altamirano reconocan que haba buenos
maestros que trabajaban bien y que por lo tanto se les deba ofrecer salarios adecuados5
Pero quien era ese sujeto social que por vocacin o por necesidad se decida por el
ejercicio de la docencia, pese a la imagen que de l tena la sociedad?. Qu sabemos en realidad
sobre su trabajo en la escuela, sus vnculos con otros preceptores, sus conflictos con sus superiores,
sus relaciones con los padres de sus nios? Y su familia, cmo repercutan sus actividades de
preceptor en sus relaciones con ella, as como con sus amistades y vecinos? Estas son algunas
cuestiones que se abordan en este ensayo.
Las nociones de "espacio pblico" y "espacio privado" me permiten acercarme al maestro
de primeras letras como "lo que el hombre es en su positividad (ser vivo, trabajador, parlante)"6. El
espacio pblico del preceptor es aquel en el cual el sujeto realiza las actividades propias de su
2
oficio y a partir del cual establece relaciones e interacciones con sus iguales o con instancias
superiores, pero siempre derivadas del ejercicio de la enseanza. Lo privado como opuesto a lo
pblico, lo define Georges Duby como "una zona de inmunidad ofrecida al repliegue, al retiro,
donde uno puede abandonar las armas y las defenzas de las que uno se halla provisto cuando se
aventura al espacio pblico..."7. Sin embargo tambin se reconoce que entre ambos espacios
existen puntos de convergencia e interdependencia.
conocimientos de este sistema de enseanza, ni con los materiales didcticos mnimos para su
aplicacin, o con los monitores o incluso con el suficiente nmero de alumnos. No obstante
llegado el momento de informar a las autoridades educativas sobre el mtodo de enseanza
utilizado, el maestro afirmaba "el mtodo mutuo", "la enseanza lancasteriana", siendo contados
los preceptores que se atrevan a decir que continuaban enseando con "el mtodo antiguo"o el
"mtodo tradicional".
Desde la escuela, como el espacio pblico "natural" del maestro, l estableca una compleja
red de relaciones e interacciones tanto con sus alumnos y padres de familia, como con las
autoridades municipales, educativas y de la Iglesia. Es a partir de sus actividades en la escuela, que
confrontaba y enfrentaba a aquellas personas y grupos que representaban instancias superiores de
poder, as como diversas actitudes y situaciones que repercutan no slo en su persona como
preceptor, sino tambin en el mbito de su vida privada. Por ejemplo, lo escaso de su salario y
principalmente la irregularidad con la que se le entregaba (con atraso, por partes) llevaba a que
tanto l como su familia vivieran continuamente una situacin de pobreza e incluso de miseria.
Asimismo, repercuta en la vida privada del preceptor, la incertidumbre de no tener una seguridad
laboral, dado que viva con la zozobra de perder su empleo, el cual dependa de autoridades que
con frecuencia se mostraban caprichosas ante las demandas y necesidades de los preceptores; en
cierto modo dependa de ellas que su salario no se redujera, se le pagara con cierta regularidad y se
reconociera su esfuerzo.
Desde ah los preceptores demandaban que se les pagara su sueldo a tiempo, completo y
no en abonos; protestaban, reclamaban e incluso llevados por la desesperacin renunciaban. Sin
embargo, retomando la frase de Luz Elena Galvn, todo esto lo hacan, la mayor parte de las
veces, en una soledad, aunque esta fuera una "soledad compartida", ya que los preceptores
generalmente permanecan solos en sus luchas, en sus confrontaciones, en sus desesperanzas. Sin
embargo, existen indicios de que en algunos momentos, hubo preceptores que intentaron organizar
a sus compaeros para presionar por soluciones a sus demandas por dems justificadas, como era
el pago de salarios atrasados y el acceso a los libros de texto y materiales didcticos9. Como
ejemplo de ello tenemos a un maestro de una escuela municipal de Toluca. En febrero de 1855 la
JIP de Toluca acus a Francisco Pea, director y preceptor de la Escuela de Morelos de tratar de
"desconceptuar a la Junta, poniendo en movimiento a los dems preceptores" (dos ms, el
preceptor de la Escuela de Hidalgo y la preceptora de la "Amiga" municipal) hasta lograr que
renunciaran.
4
Segn la Junta, detrs de este "movimiento" iniciado por Pea, estaba su intencin de abrir
una escuela particular. Esto es, una vez que Pea lograra que se cerraran las escuelas municipales
de la cabecera municipal de Toluca, los padres de los nios los inscribiran en su escuela, dado que
no sera fcil encontrar maestros aptos que se hicieran cargo de los tres establecimientos
municipales.
Resulta difcil decir hasta que punto las acusaciones de la Junta estaban justificadas, ya que
ni Pea ni los otros dos preceptores mencionaron tener alguna relacin con l en su decisin de
renunciar a sus respectivas escuelas. Pea por su parte, neg las acusaciones que se le imputaban,
pero acept que efectivamente pensaba abrir una escuela particular, debido a que no se le haba
cubierto su sueldo en varios meses. De este modo, teniendo a su familia en la miseria mas
profunda, no le quedaba otra alternativa que buscar su sustento y el de su numerosa familia en la
posibilidad que le poda ofrecer el dirigir su propia escuela10.
sociabilidad privada, cmo poda estar contento, sonrer, divertirse o ser divertido y amoroso
cuando su estmago y los de su familia estaban medio vacos, y sin tener la certeza de que la
situacin mejorara al da siguiente. Con qu sentimientos se levantaba por la maana y se
acostaba por la noche?.
Por otra parte, aun cuando se ha aseverado que el maestro de escuela no era reconocido
socialmente, me parece que en una sociedad en la que slo una pequea minora tena el privilegio
de saber leer, escribir y contar, el maestro debi haber tenido algn reconocimiento, al menos de
parte de su familia, amigos, vecinos y feligreses de la parroquia a la que l asista a misa. Por lo
tanto, por qu no preguntarse, si estos saberes no lo convertan en una persona respetada y
consultada, al menos en el mbito ms inmediato constituido por la familia, los parientes, amigos,
vecinos, etc.
Ahora bien, por la interaccin que existe entre el espacio privado y el espacio pblico, es
posible que el preceptor no pudiera escapar de la miradas de los padres de los nios, sus vecinos,
el cura y sus amistades. Acaso no es posible que vigilaran su comportamiento, conducta y moral.
Cmo escapar a las miradas que observaban si asista a misa todos los domingos y dems das
marcados como obligatorios por la Iglesia, o si se embriagaba o deca malas palabras. De otra
manera cmo mandar a sus hijos a que se instruyeran con una persona que pona el mal ejemplo.
Finalmente, para aprehender al maestro como "hombre entero", esto es hombre de carne y
hueso que piensa, sufre, siente, tiene culpas y remordimientos debemos buscar las huellas que nos
acerquen a sus sentimientos. Los testimonios de ese perido representan al maestro de escuela,
como una persona que adems de ser pobre, es dura, inflexible y de mal carcter; cerca de l la
palmeta,las orejas de burro, las cornas y los grillos, listos para usarse. Pero todos los preceptores
correspondan a esta representacin?. Creo que hemos aceptado demasiado rpido esa
caracterizacin del maestro de ese perodo, lo ms probable es que los hubiera de ese color pero
tambin de otros. Periquillo Sarniento, en la novela de JJ Fernndez de Lizardi, al narrar sus
aventuras en la primera escuela a la que asisti, dice de su preceptor, "Rara vez los rea (a sus
alumnos) con aspereza, y ms rara los castigaba. La palmeta y disciplina tenan poco que hacer por
6
su dictamen12. Tambin es posible que aquellos preceptores que hicieron uso cotidiano de la
palmeta y de otros castigos, cuestionaran su conducta desde un punto de vista moral. Para muestra
basta un botn.
Remigio Camacho preceptor de una de las escuelas municipales de Toluca (1852), en una
carta dirigida a las autoridades educativas narraba el conflicto en el que se encontraba . Escriba
que cuando recibi la direccin de la escuela, encontr que haba un completo desorden, cosa que
no le extra porque el preceptor anterior ya se lo haba comentado, adems de que era un secreto
a voces. As el desorden no era culpa del preceptor saliente, sino que "los nios han vivido en
entera libertad, y de ah tiene, que estn absolutamente desmoralizados..". El se propuso corregir
esos defectos. Por ejemplo llegaban a las 9, 10 y an a las 11 de la maana. Comenz con regaos
y amonestaciones "suaves", pero nada consigui, por lo que muy a su pesar tuvo que hacerse de la
palmeta. Al principio la usaba de manera moderada, pero "slo alcanzaba a perder el tiempo".
Finalmente se vio precisado a usarla "con todo el rigor que me es permitido". De este modo
consigui que los nios asistieran con puntualidad y que se "vayan corrigiendo de mucho otros
defectos", pero se encontr con otro inconveniente, que muchos nios al darles palmetasos,
movan las manos para evitarlos, por lo "que les he dado en un hueso, y naturalmente han salido
lastimados, esto ha sucedido con 3 4 y lo mismo suceder con otros"..."pues habiendo unas
mismas causas debe haber unos mismos efectos". Para que no se pensara que abusaba de la
autoridad que como preceptor tena sobre los nios, dado que lo que haca era en contra de su
voluntad, dice, no "encuentro medio que tomar, pues si no los castigo no cumplo con un deber y
fomento el desorden, si lo hago con moderacin, no consigo nada, y si con el rigor debido ya he
dicho lo que sucede; suplico a usted Sr. Secretario, tenga la bondad, de poner esto en
conocimiento de la Junta, para que se digne decirme, el modo en que me he de conducir, con unos
nio que lo menos que hacen es: esconderse en los cerros y estarse las semanas enteras" para no
asistir a la escuela. "Que tal ser que muchos padres, no hallndose suficientemente a corregirlos,
diariamente se me presentan quejndose de ellos, para que yo los castigue como si el cumplir de
preceptor me constituyera en verdugo de la juventud y que yo slo los pueda castigar"13.
Con este ejemplo, no concluyo el presente ensayo, ms bien inicio una reflexin ms
completa del maestro de primeras letras del Siglo XIX, como preceptor pero sobre todo como ser
humano a quien no se le puede calificar partiendo solamente de lo aparente.
NOTAS
1. Anne Staples. Panorama Educativo al comienzo de la vida indepndiente". En Ensayos sobre historia de
la educacin en Mxico. Mxico. El Colegio de Mxico, 1995. p.119.
2. J.J. Fernndez de Lizardi. Periquillo Sarniento. Espaa, Editora Nacional, 1976. p.85.
3. Ignacio Manuel, Altamirano. Bosquejos de la educacin para el pueblo . Obras Completas XV. T.1.
Mxico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1989, p.63.
4. Ibid., p.86.
5. Lilian Alvarez de Testa. Ilustracin, educacin e independencia. Mxico, UNAM, 1994. p. 16.
6. Elena Hernndez Zandoica,. Los caminos de la historia. Cuestiones de historiografa y Mtodo .
Madrid, Editorial Sntesis, 1995, P.223.
7. Georges Duby. "Prefacio a la Historia de la vida privada". En Historia de la vida privada. Imperio
romano y antigedad tarda . Madrid, Taurus Ediciones, 1992, p.10.
8. AHMT/R.10/Secc.1/C.1/1852.
9. AHMT/R.10/Secc1/C.2/Exp.5, 1855)
10. IBID.
11. AHMT/R.10/Secc.1/C.2/Exp.5/1955.
12. J.J. Fernndez de Lizardi. Op. Cit. p.86.
13. AHMT/R.10/C 1/Exp. s/n. 1852.
SIGLAS Y REFERENCIAS .
- AHMT
- AHEM
- Altamirano, Ignacio Manuel. Escritos sobre educacin. Obras Completas XV, T.1.
Mxico,Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1989.
- Alvarez de Testa, Lilian. Ilustracin, educacin e independencia. Mxico, UNAM, 1994.
- Duby, Georges. "Prefacio a la historia de la vida privada". En Historia de la vida privada.
Imperio romano y antiguedad tarda. Madrid, Taurus Ediciones, 1992.
- Fernndez de Lizardi, J.J. Periquillo Saniento. Espaa, Editora Nacional, 1976.
- Hernndez Sandoica. Los caminos de la historia. Cuestiones de historiografa y mtodo.
Madrid, Editorial Sntesis, 1995.
- Staples, Anne. "Panorama Educativo. al comienzo de la vida indepndiente". En Ensayos sobre
historia de la educacin en Mxico. Mxico. El Colegio de Mxico, 1995.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
MAESTROS Y MAESTRAS EN EL PERIODO BASSOLS: ENTRE LA LEALTAD Y LOS PRINCIPIOS O DE
TODOS MODOS JUAN TE LLAMAS
Belinda Arteaga Castillo
UPN
Sinopsis:
La gestin de Narciso Bassols como secretario de educacin pblica en los aos
dorados del Maximato (octubre 1931-mayo 1934) se caracteriz por el conflicto.
Puso a debate temas tan complejos como la organizacin sindical de los maestros,
el laicismo y la educacin sexual que fue repudiada abiertamente por actores
conservadores con quienes Bassols no pudo, no supo o no quiso negociar.
Ellos nunca escucharon los argumentos de la SEP que situaba el proyecto en el
plano de la consulta. Nunca tampoco fueron atendidos en sus alegatos tericos y
en sus pronunciamientos periodsticos. Slo fueron tomados en cuenta cuando
garrote en mano marcharon a las escuelas, golpearon maestras e impidieron que
los alumnos asistieran a clases.
En la ponencia nos proponemos mirar hacia los profesores y las profesoras. Esos
actores que bregaron con el conflicto y pagaron, injustamente, sus costos.
0 Ello porque Exclsior adverta: "Este breve artculo no deben, no pueden leerlo las damas: es para hombres solos como los
libros obscenos y las representaciones pornogrficas".
0 Algunos contenidos del programa eran los siguientes:
PROGRAMA PARA NIOS.
I. Las glndulas sexuales masculinas; su papel en el crecimiento y en la reproduccin.
IV. (Este nmero no puede reproducirse aqu por cuestiones de decencia)
V. Los espermatozoides y celdillas sexuales masculinas.
PROGRAMA PARA NIAS
I: Las glndulas sexuales femeninas.
III. La nia es una flor femenina. El ovario en ella es semejante al de la flor. Como la flor el ovario de la nia tiene vas
externas.
IV. La nia como la flor produce vulos. Los vulos maduros son excretados.
V. Cuidados higinicos durante las excresiones.
VII. Conjugacin de las celdillas sexuales.
IX. Desarrollo del embrin y el feto e influencia de la herencia.
XII. Significacin individual y social de la vida sexual. Formacin de la familia. La patria como reunin de familias. La
salud y bienestar de la familia como base de la felicidad y progreso del pas.
Exclsior, Mxico, D.F., 9 de enero de 1934, p. 5.
0 "Lo que no puede hacer la SEP es ignorar el problema asumiendo una actitud torpe de avestruz. Ha venido estudiado la
cuestin y continuar hacindolo porque est convencida de que es su deber...
La escuela debe proporcionar al nio un concepto completo del mundo y de la vida... Sin aceptar supercheras que quieren fincar
la moral en la ignorancia... debe encauzar los instintos del nio apoyndose en el conocimiento de los fenmenos de la
naturaleza, de los hechos, vistos de un modo limpio y sano sin mistificaciones gazmoas ni anticipacin morbosa.
La escuela debe dar, a su hora y en la justa medida, una nocin cientfica de cmo nacen y se reproducen los seres vivos. El
tab de la reproduccin es un refugio de las supersticiones ms primitivas y mientras la escuela no llegue a vencerlo no habr
logrado construir en la mente de los nios una nocin racional verdadera y, por lo tanto, sana y moral de la vida".
0 Exclsior, Mxico, D.F., 10 de enero 1934, 1a. plana.
4
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
LOS MAESTROS DEL INSTITUTO CIENTFICO Y LITERARIO DE CHIHUAHUA
Guillermo Hernndez Orozco
Universidad Autnoma de Chihuahua - UPN
RESUMEN
El Instituto Cientfico y Literario de Chihuahua, se constituy durante 119
aos, de 1835 a 1954, en la Institucin de Educacin Superior que vertebr
el quehacer intelectual del Estado.
Los Maestros del Instituto, es el trabajo que aqu se presenta, como parte de
la investigacin que comprende la historia del Instituto Cientfico y
Literario de Chihuahua.
PRESENTACIN
LOS FUNDADORES
El primer grupo de maestros lo constituyen los fundadores, entendido como tal, no los
que estuvieron aquel 1 de diciembre de 1827, que fue slo Antonio Cipriano Irigoyen,
cuando dio inicio la Ctedra de Latinidad. No se trata tampoco de quienes iniciaron, el
16 de marzo de 1835, propiamente el Instituto, sino de aquellos maestros que de una u
otra forma consolidaron el proyecto educativo del Instituto, mediante su trabajo
cotidiano los aos anteriores a 1850.
El grupo de los fundadores estuvo compuesto por: Laureano Muoz, quien adems de
ser alumno de la primera escuela pblica en la poca postindependentista, en 1824, lo
fue en Latinidad, en la primera generacin en 1827. Don Laureano ingres como
maestro en 1837 y para 1839 ya es Rector, luego, por los siguientes 40 aos ser piedra
angular en el desarrollo del Instituto.
Adems de Don Laureano, conformaron el grupo de maestros fundadores que
estructuraron el Instituto: el Pbro. Luis Rubio, desde 1839 y hasta finales de los aos
50s, el Pbro. Jos Mara Anero, quien enlaza tambin la poca de los 40s con el inicio
de los 60s, pero sobre todo se encuentra, Jos de la Luz Corral, Presbtero tambin y
que pese a conflictos de ndole poltica y religiosa, perdurar, ms all de los
planteamientos polmicos laicisantes.
Igualmente sobresalen las maestros: Manuel Trujillo, Antonio Jquez, Andrs Villalba,
Agustn Terrazas, Roque Morn, Jos Ma. Jaurrieta, Jos Eligio Muoz y los de
Idiomas: Adolfo Viard, Luis Dontin o Camilo Simondi, entre otros.
Todos ellos tenan en comn que haban sido formados bajo el patrn curricular de la
ilustracin, donde sus estudios estuvieron basados en el dominio de idiomas: Latn,
Ingls, Francs y Espaol, antes que emprender otros estudios. Igualmente emprendieron
los estudios de Filosofa que consistan en una visin enciclopedista del mundo, ms
enfocados a los saberes tericos que prcticos; mezcla de los teolgico con lo humanista.
Casi todos cursaron sus estudios superiores en el Seminario, ya fuera de Durango, para
luego validar tambin su saber en Derecho y presentar sus exmenes para obtener el
ttulo en Mxico.
que no sobresalen en nada, que se adaptan a las circunstancias, de los que estn
preocupados por cuidar su fuente de trabajo y no por transformar la sociedad.
Ese grupo de maestros callados, que constituyeron el enlace entre la tradicin y la
innovacin, lo fueron: Francisco Prieto, Rmulo Jaurrieta e incluso Eduardo Delhumeau.
Maestros como ellos no destacaron en otras reas en Chihuahua y sirvieron de enlace
entre el pensar y hacer acadmico de los aos 60s, 70s y 80s, lo que posibilit
mantener la continuidad del proyecto del Instituto y a la vez alcanzar su transformacin
para 1880, sin que haya habido rupturas.
Mariano Murillo, Manuel Trujillo, Pedro Acosta, Jos Ma. Porras, Genaro Artalejo,
Manuel Merino o Guadalupe Rocha, fueron maestros pertenecientes a este grupo de
enlace entre fundadores y transformadores.
Ellos o no tuvieron estrella alguna que les permitiera brillar o rpidamente se opac,
pero de cualquier manera fueron el amortiguador que permiti mitigar los sobresaltos del
Instituto en aos difciles, pero en tiempos de paz igualmente trabajaron calladamente.
Fueron maestros como los ms, sin brillo, sin honores ni momentos posteriores, apenas
se rescatan sus nombres de las listas de profesores o nombramientos comunes.
Sin ellos quiz la vida cotidiana acadmica hubiera fraguado difcilmente.
Las transformaciones acadmicas son posibles, cuando hay un grupo de maestros que
permitan articular el viejo con el nuevo proyecto, sin que haya quiebres abruptos.
LOS MAESTROS TRANSFORMADORES.
Poco a poco fue tomando carta de ciudadana la necesidad de transformar la educacin,
para que sirviera como impulsor de una nueva sociedad industrial, productiva,
repblicamente federalizada, culta y cientfica.
Europa haba adoptado el positivismo como su sustento del quehacer social y por lo
tanto educativo. Lo requera urgentemente para consolidar sus nuevas formas de
organizacin social como naciones. Haba que establecer un capitalismo rampante,
donde la acumulacin de capital fuera posible y para lo cual se necesitaba liberar
primero la fuerza de trabajo y sta tena que ser educada es decir estandarizada y apta
para desempearse, teniendo como valores, no la virtud como anteriormente, sino el
trabajo y por medio de este, acceder a mejores condiciones de vida.
El grupo intelectual que consolida el proyecto de nacin, al triunfo de la Repblica, se
educ en el positivismo y cuando busca darle una racionalidad a ese nuevo proyecto de
nacin, encuentra en el positivismo el sustento que permite amarrar los cabos que haban
quedado sueltos, al desintegrar la visin colonialista que an perduraba.
El positivismo se sustenta, no en la creencia sino en lo que es posible probar, para lo
cual recurre al ardid de la metodologa de las ciencias naturales.
El orden y progreso, era el del grupo en el poder, no otro. Esta visin de una sociedad
nica que subyace en el proyecto, definida en nombre de la ciencia, el desarrollo, la
nacin, la libertad, el bien comn, etc. Desarmaba el proyecto anterior al no concordar
con la nueva nacionalidad.
De manera consciente y sobre todo inconsciente, el grueso de los intelectuales de aquella
poca, entre 1775 y 1900, apostaron todo al positivismo y lograron el orden y progreso
que ellos mismos definieron como el vlido.
El Instituto tena que transformarse ante la nueva cultura positivista que avasall todo a
su paso. Ya haban muerto los baluartes del proyecto anterior y ahora, cuando Don
Canuto Elas empieza la nueva etapa modernizadora de esta Institucin, pronto se le
unirn los acadmicos y polticos que embrujados por el poder transformador de lo
moderno, emprenden la tarea. Hacen reuniones de acadmicos, estructuran los planes de
estudio de acuerdo al modelo nacional, adecuan las Reglamentaciones correspondientes
y echan a andar el convoy sobre los rieles del positivismo, construidos en Chihuahua por
el grupo vasco de Luis Terrazas, alternando con Angel Tras hijo y luego entra Enrique
Creel como el ltimo de los grandes modernizadores de Chihuahua.
Hasta 1880, la currcula del Instituto estaba conformada por: Latn, Matemticas,
Francs, Ingls, Derecho, Lgica, tica y Metafsica, Espaol, Teologa, Fsica y
Filosofa, pero a partir de esa fecha se aaden: Qumica, Historia, Literatura, Geografa,
lgebra y Geometra, Dibujo y Gramtica Castellana. Esta era la nueva conformacin
curricular positivista.
La reforma educativa provoc el aumento de la matrcula escolar, pero sobre todo del
nmero de materias a cursar por los estudiantes. De un promedio de 50-60 por ao, en la
dcada de 1980-90 aument al doble, entre 100-110 exmenes por ao.
La transformacin curricular era tambin expresin de que la sociedad adoptaba como
valor la educacin, ya no eran educados unos cuantos, sino que, poda hablarse de una
lite, es decir, un grupo un poco mayor. Por ejemplo, en 1879 se presentan 54 exmenes
y para 1886 son 111.
Apuntalando a la modernizacin educativa, adems de Don Canuto Elas, estuvieron
Alberto Vicarte quien es formado en la escuela Moderna, de Jalapa a cargo de Enrique
Rbsamen.
Lauro Carrillo, gobernador, solicita y ofrece muy buen sueldo a un educador que venga
a hacerse cargo de la Modernizacin de la educacin en Chihuahua, Rbsamen le enva
a Leubcher, el maestro suizo tan competente como l, pero desgraciadamente enferma,
regresa a Mxico y muere. Entonces es sustituido por Vicarte, quien impulsara la
educacin los prximos 30 aos. 1890-1920.
Don Benito Jurez entr a Chihuahua el 29 de septiembre de 1864 y regres hacia Mxico el 18 de
diciembre de 1866.
2
Almada Francisco La ruta de Jurez. LVIII Legislatura. Congreso del Estado. 1996.
3
Almada Francisco. Ibdem. pg. 85.
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
EL CARCTER ONTOLGICO DEL PROCESO EDUCATIVO
Francisco Covarrubias Villa
Resumen:
El hombre es lo que piensa, piensa como vive y vive como piensa. De este modo, la
diferenciacin entre el ser y lo pensado es abstracta en tanto inexistente, pues el sujeto vive su
objetualidad y la exterior de conformidad con la manera en la que aparece expresada en su conciencia.
La conciencia del sujeto, posee un carcter ntico, en cuanto encarnacin de un modo de concebir el
mundo. Si el proceso de constitucin de los sujetos es un proceso educativo, la reflexin del proceso
educativo debe incorporar los procesos de onticacin. La cultura, en cuanto conciencia social, es
conciencia de un pueblo y, la conciencia de un pueblo se condensa en conciencia de clase y sta en
conciencia individual. La educacin es el conjunto de prcticas sociales consistente en encarnar la
cultura en las conciencias individuales. La educacin es el mbito de mediacin entre la conciencia
social y la individual y es, relevantemente, una relacin de conocimiento.
embargo, hay referentes cuya fuerza intrnseca es tal que no pueden ser objeto de traduccin a la
logicidad propia de la conciencia que los recibe. Estos referentes, en algunos casos, pueden
llegar a transformar la forma de la conciencia del sujeto, estableciendo una nueva logicidad en
la que participan algunos de los referentes incorporados con anterioridad, pero que participaban
de manera subordinada en la generacin de articulaciones cognitivas.
Dependiendo de los referentes que cada individuo tiene en su conciencia es el tipo de
concepcin que de la realidad posee. Las concepciones no son fantasas lejanas a la realidad. Son
el sujeto, su prctica, sus ilusiones, sus deseos. Las concepciones se traducen en formas de
vida, proyectos polticos, aspiraciones y voliciones. Se piensa como se vive y se vive como se
piensa. Todos los sujetos poseen una concepcin determinada de la realidad y todos conciben de un
modo especfico el mundo. As, la prctica que un sujeto realiza no es ms que el desdoblamiento
del contenido de su conciencia, si bien esa prctica se ve sometida a las condiciones materiales
y sociales existentes en el mbito de su realizacin.
La cultura es esa multiplicidad de referentes constitutivos de la conciencia social que se
encarnan en los sujetos concretos. El hombre nace siendo materia que puede pensar y es la
sociedad la que transforma a esa materia que puede pensar en materia que piensa. La cultura es la
relacin entre el ser humano y la naturaleza surgida por la necesidad fsico/biolgica del hombre
y las necesidades sociales y econmicas creadas por l. De estas relaciones surgieron las
manifestaciones culturales; i.e., de la capacidad fsica e intelectual del hombre por transformar
la naturaleza y mejorar sus condiciones de vida, y esto slo pudo suceder como actividad social y
colectiva del conjunto de la sociedad y, por tanto, el producto y su apropiacin es social y
colectiva y no individual.
De acuerdo con lo anterior, podemos sostener la tesis marxista de que solamente es en la
apropiacin del mundo que el ser ontolgico de la pasin humana se realiza tanto en su totalidad
como en su humanidad, sealando adems, que los sentimientos, las pasiones, las voliciones y las
fantasas del hombre, no son slo disposiciones antropolgicas, sino realmente afirmaciones
ontolgicas referentes al ser y la naturaleza. Mediante la apropiacin, el hombre suprime la
relacin de exterioridad del carcter de cosa y la transforma en su medio de vida, en cierto modo
le imprime la forma de su ser, lo convierte en su obra en su realidad. El hombre se aduea de su
ser universal en forma universal, o sea como hombre total, cada una de las relaciones del hombre
con el mundo: ver, or, olfatear, gustar, tocar, pensar, contemplar, experimentar sensaciones,
querer, actuar, amar; o sea, todos los rganos de su intelectualidad individualidad son en su
conducta objetiva o en su conducta respecto al objeto, la apropiacin de ste. Asimismo, el
hombre para comportarse como ser universal respecto a la objetividad, debe incorporar en su
praxis lo objetivo, lo terico para l, y convertirlo en su objeto de su actividad vital para
transformarlo.
La cultura se sustenta en la produccin material y se desarrolla teniendo como base el
impulso de las fuerzas productivas. De esta manera, la naturaleza ha sido transformada de forma
constituyndose
interminablemente,
tanto
por
la
contradictoriedad
de
su
Notas.
Las herramientas de la razn , (La teorizacin potenciadora intencional de procesos sociales), ed. UPN-SEP: Mxico; 1995. pp. 105-126.
Tambin, ALTHUSSER, L. y E. Balibar. Para leer El capital , pp. 110-111 y BRAUDEL, F. La historia y las ciencias sociales , pp. 29, 130.
[Link], K.
3.
Vid.,
COVARRUBIAS V., F. La teorizacin de procesos histrico-sociales ,(Volicin, ontologa y cognicin cientfica), ed. UPN: Mxico; 1995, pp. 73-112.
GIROUX,
H. Teora y resistencia en educacin , (Una pedagoga para la oposicin), ed. Siglo XXI/UNAM: Mxico; 1995, Col. Educacin, trad. Ada Teresita Mndez. 329 pp., p.
135; ah dice: "...la cultura no es reducida a un anlisis sobredeterminado y esttico del capital cultural dominante como lenguaje, gusto cultural y modales. En
vez de eso, la cultura es vista como un sistema de prcticas, una forma de vida que constituye y es constituida por una interaccin dialctica entre la conducta
especfica de clase y las circunstancias de un grupo social particular y los poderosos determinantes ideolgicos y estructurales de la sociedad amplia."
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
SUJETO, EDUCACIN Y VALORES (PROBLEMATIZACIONES Y DISCONTINUIDADES
DE LA PEDAGOGA EN MXICO)
Ma. Teresa Yurn Camarena
UPN
RESUMEN
El objetivo de la investigacin es analizar la formacin del campo discursivo de la
pedagoga en Mxico, con el fin de identificar problematizaciones y
discontinuidades y reconstruir el campo enunciativo a que da lugar la relacin
sujeto-educacin-valores. En el reporte se exponen las razones por las cuales la
investigacin se realizar a la manera de una historia arqueolgica de corte
foucaultiano, con la intencin de identificar las rupturas, los desplazamientos y las
transformaciones de los objetos y conceptos pedaggicos, as como la posicin
que el discurso le asigna a los sujetos y la funcin que juega dicho discurso en
relacin con las prcticas no discursivas.
. Cfr. Deleuze, Gilles. "Qu es un dispositivo?" en E. Balbier et al. Michel Foucault, filsofo. Barcelona, Gedisa,
1995, 342 pp./ p. 160
5
. Esta idea da ttulo a la obra: Martiarena, O. Michel Foucault: historiador de la subjetividad. Mxico,
ITESM-CEM/El Equilibrista, 1995, 365 pp./ p. 70
6
. "Conjunto de reglas annimas, histricas, siempre determinadas en el tiempo y el espacio que han definido en una poca
dada, y para un rea social, econmica, geogfica o lingstica dada, las condiciones de ejercicio de la funcin enunciativa"
AS pp. 198.
4
12
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
EL PROBLEMA DE LO OTRO EN LA EDUCACIN
Ma. del Pilar Jimnez Silva
A partir del desarrollo que diversos autores han hecho respecto a la teleologa de la
educacin, se puede decir que esta tiene entre sus ejes principales, el establecido por la
identidad y la alteracin. Se trata de conceptos y problemas cuya complejidad es
enorme. Ambos estn vinculados a un concepto que por momentos puede confundirse
con el de alter, y que es necesario diferenciar ya que es para nosotros central en este
trabajo; lo otro. No es este el espacio ni el momento para desarrollar tal diferenciacin
filosfico-lgica, lo cual no impedir que en el transcurso del trabajo explicitemos
nuestra postura al respecto.
Nuestro inters es establecer los planteamientos centrales que, desde nuestra
ptica, permiten abordar la problemtica de lo otro en el campo educativo. En este
trabajo pretendemos abordar tal problemtica slo desde una perspectiva terica la cual a
su vez tendr, por limitaciones de tiempo y espacio un carcter introductorio. Estos
planteamientos tericos forman parte de un proyecto de investigacin que consiste en
articular la problemtica de lo otro en los procesos de representacin y construccin de
identidades que se dan en el acto educativo. Es evidente que tal problemtica puede ser
estudiada a partir de diversos niveles; histrico, planes de estudio, contenidos
curriculares, polticas educativas, cobertura etc. ; en diferentes agentes educativos;
una
articulacin,
como
una
determinacin
importante.
Principiaremos
irreductibilidad del sujeto del inconsciente a la identidad, seran a mi juicio dos de las
principales razones que explican el porque de la escasez de trabajos psicoanalticos
sobre la identidad. Volvamos al texto de Green. La identidad - dice el autor - est
ligada a la nocin de permanencia, de mantenimiento de puntos de referencia fijos,
constantes que escapan a los cambios que pueden afectar al sujeto o al objeto en el curso
del tiempo.i As, la problemtica de la identidad es diferente, aunque est articulada,
con la identificacin, concepto este ltimo que salvo en el campo de la clnica implica
siempre a lo otro y el devenir. El tiempo, podemos decir con Enmanuel Levinas, es un a
de las figuras de lo Otro. Negar el tiempo y por lo tanto, negar los inevitables cambios
en esos puntos de referencia que se quieren fijos, es uno de los propsitos de la
identidad. La identidad en principio niega a lo Otro, en tanto que lo Otro, por definicin,
la niega a ella. Es esta la nica relacin posible entre estos trminos?. Volveremos
sobre esto ms adelante. En el texto citado de Green, el autor sostiene que; los lmites
que constituyen la identidad estn siempre sujetos a caucin en la actividad psquica
inconsciente, tanto por la existencia de sta como por sus contenidos. 2 En este prrafo
est presente el tema de la escisin del sujeto a la cual hacamos alusin. La identidad se
ve cuestionada ah donde no slo esta el tiempo Otro, sino tambin la escena otra del
inconsciente. Herida narcisista dijo Freud, quien tambin formul una frase que ha sido
muy citada respecto a problemas como el que aqu nos concierne; el narcisismo de las
pequeas diferencias. Hablar de narcisismo es hablar entonces, entre otras cosas, de la
identidad. Green seala precisamente en otro texto, que el deseo del narcisismo es el
deseo de lo Uno, de una identidad que se define precisamente por la negacin de las
diferencias. Ese es uno de los posibles sentidos de la frase freudiana, ya que sera
reconocer la diferencia para reducirla a lo Mismo del Uno. Sin embargo, otro sentido de
tal frase implica un buscar la diferencia para sostener la identidad a partir de ella.
Independientemente de que esto puede llevar , y es en parte el sentido de la frase
freudiana, a una verdadera obsesin por hallar la identidad hasta en la diferencia ms
trivial, vemos resumidas en estas posibles lecturas las dos posturas bsicas que se juegan
en el encuentro entre identidad y lo otro; o negar lo otro para seguir definindose en
tanto un Uno nico, o bien, sostener el encuentro con lo otro reconociendo la existencia
de la diferencia como algo irreductible y que en realidad opera como articulacin y
realizacin de dos realidades. Tenemos entonces que al hablar de identidad estamos
poniendo en juego la problemtica del narcisismo, la cual tambin se juega en lo social.
En este sentido, no deja de ser importante lo formulado por la psicoanalista Piera
Aulagnier, cuando postula que existe un contrato narcisista entre el discurso social y el
Yo de cada miembro de la comunidad; contrato narcisista que se caracteriza por darle un
lugar social al sujeto en la medida en que asuma como verdad la visin de realidad
social que tiene ese discurso. Por supuesto que aqu hay que partir del hecho de la
inexistencia de una homogeneidad absoluta en una determinada sociedad, respecto a tal
visin. Precisamente las diferencias de clase, de religin , de cultura al interior de una
sociedad hace que en realidad se establezcan varios contratos narcisistas. Sin embargo,
tambin es posible decir que
precisamente el discurso sobre la realidad social est definido por la diversidad de esos
otros discursos. La importancia del concepto de contrato narcisista, es que articula lo
que es del orden social con la problemtica narcisista del sujeto. Desde nuestra ptica
esto es central, ya que determinados acontecimientos sociales, como por ejemplo el
rechazo a inmigrantes que se est dando en Francia y Estados Unidos, no se explican
nada ms por razones econmicas, culturales y/o polticas. Tambin entra en juego un
imaginario colectivo cuyo tinte narcisista es muy claro. As, tenemos que la identidad
social puede ser definida, en parte, como la forma en que, tanto a lo largo de la
historia, como en determinados momentos, se establecen ligaduras sociales que son la
respuesta singular que una sociedad da ante la presencia de lo otro. Es claro que la
identidad social en tanto respuesta a lo otro, esta determinada por aspectos tanto
culturales, como histricos, econmicos , geogrficos e incluso raciales, determinantes
que ellas mismas forman parte de tal identidad. De hecho, estas determinantes son las
que explican la singularidad de la respuesta y por lo tanto la forma en que se establecen
las relaciones interculturales.
Tomando en consideracin lo dicho, es claro que identidad y alteracin son
trminos ntimos. El sustantivo alteracin, que proviene del verbo alterar, tiene en
consecuencia su raz en la voz latina alter que, como sabemos, significa otro. De esta
manera, podemos decir que la alteracin es la consecuencia de la presencia de lo otro en
la identidad. Consecuencia que in-comoda, des-acomoda y a su vez da lugar a diversas
respuestas. En trminos lgicos resulta conveniente establecer la diferencia que existe
entre lo alter y la diferencia. A propsito Victor Gmez Pin y Javier Echeverra
siguiendo a Aristteles sostienen que, la diferencia no coincide en efecto con la simple
alteridad; la alteridad no exige por si misma que se precise el aspecto determinado por el
cual hay alteridad . Por el contrario, la diferencia que es una modalidad particular de la
alteridad exige que se precise el aspecto determinado.3 A partir de lo expuesto, queda
claro que la diferencia presupone la alteridad sin ser verdad a la inversa. Por ello cuando
nosotros hablemos de lo otro, lo haremos en el sentido que le da Levinas, quien sostiene
que lo Otro es lo irreductible, diferencia radical, que tendr en el
extranjero, el
desterrado, lo extrao, el brbaro, lo femenino , algunas de sus figuras. Otro que altera,
pone en entre-dicho y define a la identidad ya que le anuncia su destino. En este
sentido, Levinas dice; El siempre del tiempo, la imposibilidad de identificacin entre
Yo y el Otro, la imposible sntesis del Yo y el Otro. Diacrona. Distole. Imposibilidad
de acomodarse en el mismo terreno, de com-ponerse en el mundo, imposibilidad como
un deslizamiento de la tierra bajo mis pies. 4 As, lo Otro marca lo imposible en la
identidad del Yo. Podramos decir que la relacin con esa imposibilidad es la que
confiere la identidad. La imposibilidad entonces como mediacin imprescindible para la
identidad. Mediacin al interior de la identidad, respecto de la cual Heidegger sostuvo
que el pensamiento occidental tard ms de dos mil aos en darse cuenta de su
existencia En este sentido, la identidad, el deseo de lo Uno, no pueden en principio ms
que caer en el terror y la fascinacin ante la presencia de lo Otro, presencia que interroga
y revela esa identidad. Terror y fascinacin de la identidad frente a lo Otro y la
mediacin que es el terror del reconocimiento del propio carcter de extranjero y
desterrado. El Otro es un espejo que revela la ausencia de imagen y por ende la
naturaleza ltima de toda identidad: su definicin esta dada ms por lo que le es
irreductible
sentido, lo Otro siempre ser vivido como ominoso, conforme a como Freud entiende
este sentimiento de lo extraamente familiar. Al respecto, en el texto sobre lo ominoso,
dice Freud al referirse al doble y las perturbaciones del Yo causantes de dicho
sentimiento que; se trata de un retroceso a fases singulares de la historia del
sentimiento yoico, de una regresin a pocas en que el yo no se haba deslindado an
netamente del mundo exterior, ni del Otro. 5 Si bien este es un prrafo del cual hay que
comentar y precisar muchos aspectos, adems de subrayar que evidentemente el Otro al
que hace referencia Freud no es homologable al que hemos estado aludiendo con
Levinas, no deja de ser importante que lo dicho por Freud respecto al sentimiento
ominoso implica una vivencia en la que el Yo pierde la sensacin de si. En efecto, si lo
que est en juego es un no deslindamiento del Otro, esto significa que en ese encuentro
el Yo pierde aquellos puntos de referencia que lo hacan sentir Uno, esto es, se pierde en
el Otro. Lo ominoso es el encuentro con ese antes y despus de la existencia del Yo, esos
tiempos en los que el Yo ve la diferencia radical del Otro sin los recubrimientos de la
identidad. Diferencia radical que como dijimos, define y media a/en la identidad. Lo
ominoso es el resultado de un encuentro con lo Otro que hace perder identidad. En este
punto, cabe la pregunta de como este encuentro se juega tanto en el campo como en el
acto educativo. No estamos postulando que el educativo, sea un espacio privilegiado de
encuentro con lo otro. Nuestra pregunta se dirige a interrogar la especificidad, los
efectos y las formas en que deriva dicho encuentro. La pregunta no es inocente porque
partimos de un planteamiento que ya ha sido denunciado por diversos autores; la
educacin tiende a ser homogeneizadora, esto es, tiende a negar las diferencias, lo otro.
pueden
suele desencadenar
diversas estrategias para su reduccin las cuales van, desde las vinculadas a prcticas
educativas autoritarias, hasta las que involucran las manipulaciones sustentadas en
acciones sugestionadoras y democratizantes . La segunda de las aristas que queremos
subrayar compete al problema de las representaciones e identidades que se juegan en el
10
mbito educativo. Precisamente por tener como una de sus funciones la transmisin de
cosmovisiones, la educacin, en particular en su dimensin escolarizada es un lugar
privilegiado de puesta en juego de las identidades. Puesta en juego, que involucra tanto
las identidades inducidas desde el saber y la prctica educativa, como las que conciernen
a los imaginarios sociales y a las trayectorias psquicas de cada sujeto. Ciertamente el
espacio educativo es un espacio de articulacin de todas ellas. Dado que los procesos de
representacin estn ntimamente ligados a las identidades
11
Apenas hemos esbozado dos aristas del problema. Para nosotros son en este
momento las de ms inters. Las implicaciones que ellas tienen, as como las dems que
no hemos mencionado son muchas. Por ello, para nosotros la pregunta inicial de nuestra
investigacin es la de los efectos que tiene en los procesos de representacin y de
construccin de identidades la negacin de lo Otro en la Educacin. Pregunta inicial que
abre a otra y que es alguna manera nuestra tarea; es posible en el espacio educativo
abrise a lo otro sin reducirlo?. Tarea nada fcil ya que como dijimos, la educacin de
suyo opera como hegemoneizante, como anhelo de lo Uno. Si la identidad social es
respuesta a lo otro, y si el sistema educativo tiene como finalidad, entre otras cosas, el
reproducir esa identidad, como hacer para que la educacin devenga lugar de encuentro
con lo otro y no de reduccin?. Finalmente lo que esta en juego es un problema y una
postura tica. Para nosotros, el espacio educativo debe convertirse en el lugar de la
alteracin sustentadora de la diferencia . Se trata de un postulado de principio desde el
que habra que re-pensar el conjunto del campo educativo. Nuestro apuesta y propuesta
con este trabajo, es abocarse a ello a partir de los consideraciones tericas esbozadas.
12
Green Andr Atomo de parentesco y relaciones edpicas en Levi Strauss, Claude, La identidad,
Barcelona, Edit Petrel 1981, (p 88)
2
Ibid (p89)
3
Gomez Pin y Javier Echeverra, Los lmites de la conciencia y del matema, Madrid, EdiT Taurus, 1983,
(p297)
4
Levinas Enmanuel, Dios, la muerte y el tiempo, Madrid, Edic. Ctedra, 1994, (p.132)
5
Freud Sigmund, Lo Ominoso, en Obras Completas, vol. XVII, Buenos Aires, Amorrortu edit. 1976 (p.
285)
13
REA V
SISTEMA EDUCATIVO: FILOSOFA, HISTORIA Y CULTURA
HACIA UNA DEFINICIN DE UNA PEDAGOGA DEL PARTICULAR O DE CMO FORJAR HEREJES
Valentina Cantn Arjona
UPN
no-todos, a los
Este texto constituye una sntesis de la tesis que la autora sostiene en el Doctorado en Pedagoga de la FFyL, UNAM. Los preliminares fueron presentados
en el Segundo Coloquio de Doctorantes y son ahora desarrollados como sntesis del proceso final del escritura de la proceso de investigacin.
2
Psicoanalista, maestra en Enseanza. Investigadora-docente de la Lnea de Historia de la Educacin de la Direccin de Investigacin, Universidad
Pedaggica Nacional.
Heidegger,
Bataille y Lacan-;
2) una apuesta metodolgica ad-hoc que fuera capaz de permitirme en otro espacio que el de la experiencia anlitica pero partiendo de
ella- transmitir los elementos tericos, conceptuales y metodolgicos
indispensables para pensar el acto pedaggico como un objeto cultural
que, como tal, toca y opera sobre la subjetividad y es susceptible de
redefinicin. Tal apuesta se sostena (y en eso va su sentido) en el
conocimiento (heredado de Foucault) de que nuevas formas de pensar
un objeto pueden hacer de l un nuevo objeto hasta entonces no
pensado y, se inscriba, intuitivamente entonces, en la aportacin del
paradigma indiciario planteado por Ginzburg (al que en ese momento
un
taller
de
escrituras.
No
seran
eran
pues
las
necesidades, intuiciones,
rumbo
Era tan obvio que, como siempre me pasa, no me haba dado cuenta.
Mi hilo de trabajo, el sujeto cuya formacin me interrogaba -y que era
ese sujeto historizable e histrico que tiempo antes haba definido
como una construccin cultural-, me haba conducido a abordar la
cultura por su parte ms sustancial: la decantacin histrica. Y
entonces, me di cuenta de que quizs (quizs?) hacer psicoanlisis,
hacer pedagoga y hacer historia(s) no eran sino tres presentaciones
diferentes de una misma cosa: entender la formacin del hombre cmo
una sedimentacin cultural, poltica, social y, como tal, siempre,
necesariamente, histrica.
mismo pero desde una perspectiva diferente: tocado por Febvre, Bloch
y Heidegger acudira a estas "fuentes" (cuya fidegnidad en todo caso
sera construda) pero para interrogarles, para preguntarles qu me
dicen, qu dicen del sujeto, que dice en ellas -sin saberlo- el sujeto?
No tena duda, al ser psicoanalista haba sido, tambin sin saberlo,
constructora de historias, de esas _otras historias" provenientes de la
subjetividad, de eso que muchos historiadores consideran parte de lo
irracional-intrabajable-no documentado.
de
larga
duracin
que
superaba
con
mucho
las
vicisitudes
siempre
colectivos
siempre
rastreables
-como
El liberalismo, anunciara su final en l968, justo cuando la escuela conciente de la incapacidad para diferenciar que conllevan sus
enseanzas homogeneizantes y, del fracaso del Estado promisoriosale a las calles. La educacin, siempre lenta pero siempre anticipada,
nos indicaba el agotamiento de una poca. La pedagoga estara,
tambin, agotada. Sus respuestas eran cuestionadas, la mera
instrumentacin -til, pero por s misma insuficiente, olvidaba decir a
sus "tcnicos" el sentido de su accin pues, inscrita en un positivismo
trasnochado se nos presentaba ahistrica. La educacin haba dejado
de ser la promesa, se trataba ahora de una promesa fallida, incumplida
10
su
genealoga
nos
ensearon
es
siempre,
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