Heidegger y el sentido del ser
Heidegger y el sentido del ser
Vincenzo Vitiello
Traduccin de Gerardo Ral Losada, en VITIELLO, V., Secularizacin y nihilismo, Jorge
Baudino Ediciones UNSAM, Buenos Aires, 1999
1.
Cul es el sentido o la verdad del ser a la cual apuntan los Beitrge zur
Philosophie(vom Ereignis)[i]? Esta pregunta implica una segunda y est implicada por ella.
Esta: cul es el puesto, el lugar de los Beitrgeen el contexto y no en el itinerario de la
meditacin de Heidegger? Es conveniente ser cautelosos no slo en el responder, sino tambin
previamente en el preguntar. Si se pregunta cul es el lugar de los Beitrgeen el contexto y
no en el itinerario del pensamiento de Heidegger, es porque no queremos interpretar este
pensamiento segn la lgica del antes y del despus. Para no reducir la apertura problemtica
de la primera pregunta -sobre el sentido o la verdad del ser- es necesario que el sentido de ser
de quien plantea la pregunta sobre el ser (el autor de los Beitrge) no est pre-definido. El
sentido o la verdad del ser que esta en cuestin aqu podra revelarse no histrico, no temporalno ligado a la sucesin del antes y del despus. Podra. Es necesario mantenerse al comienzo
lo ms abierto posible al campo de las posibilidades hermenuticas. Esto significa que en la
investigacin del lugar de los Bcitrgedentro de la constelacin Heidegger deberemos dar al
espacio hermenutico la forma de una aureola radiada de preguntas y contrapreguntas, no
vinculada con ninguna direccin preestablecida. Preciso -aunque no estable- es el lugar de donde
partimos: es decir los Beitrge, los cuales, por otra parte, tambin estn construidos como un
campo de referencias y contrarreferencias, de pases (Zuspiel) y de ecos, llamadas,
resonancias (Anklang). Si este mtodo es adecuado o no, podr ser decidido por la respuesta
a la pregunta que se ha pro-puesto como primera. Respuesta a la que el ttulo de este essaio sea ms un intento, un ensayo que un breve tratado- en cierto modo alude. Cual es el sentido
del ser?
2.
Sein als Wesung: ser como... Como qu? Como Wesung. Wesunges una construccin
lingstica heideggeriana, derivada delmittelhochdeutsch Wesen, que significa ser en el
sentido de acaecer, suceder (geschehen). Como se sabe, Heidegger afirma que el ente
es (ist),o sea: participa del ser -es ente, mientras que el ser westo anwest, acaece, se presenta,
se hace presente. Pero wesenno indica slo el presentarse del ser. Wesentiene un valor
transitivo -activo: con el acaecer del ser, el ente, lo que es, t n, se presenta. El ser hace
ser. Wesendice an-wesen-lassen, dejar ser, hacer ser el ente, lo que es; Wesunges el
sustantivo del verbo wesen. Pero es un sustantivoque no elimina ni reduce la transitividad del
verbo, ante bien la acenta. La Wesungdel ser es el acaecer mismo: el Geschehen: el Ereignis.
Hemos llegado a la palabra clave: al titulo verdadero, esencial del libro. Y aqu la cautela
debe ser extrema. Ereignisno es una variante de la palabra ser. Ereignisno es una definicin
del ser. Heidegger, al no escoger como ttulo verdadero de su obra, el ttulo oficial,
tradicional: Aportes a la Filosofa, no lo hace por azar. Ocurre que se co-responde al carcter
transitivo de la Wesungdel ser, si se logra mantener el sentido profundo del pensar -que es
siempre futuro, es decir en camino: das knftige Denken ist Gedenkengang (p. 3). El doble
ttulo de la obra indica que lo esencial est en el paso de la metafsica al pensamiento del ser.
Transitividad del ser, acaecer, paso, pensamiento futuro como pensamiento en camino no son todas determinaciones y por endedefinicionesdel ser como movimiento? O, con mayor
determinacin todava, como historia? Por otra parte historia del ser e historicidad del
pensamiento de ser son temas constantes de la meditacin de Heidegger, desde los primero
comienzos -desde la relacin sobre la interpretacin fenomenolgica de Aristteles enviada a
Natorp en el otoo del 22[ii], pasando por Ser y tiempo, Die Frage nach dem
Ding, la Vorlesungun poco anterior a la redaccin de los Beitrge, hasta los escritos de la ltima
madurez (el Humanismusbriefy el Nietzsche) y de la vejez. An ms: cuando Heidegger
contrapone la historia verdadera, viva (Geschichte) a la historia de anticuario, a la historia
archivo (Historie), se apoya justamente sobre el concepto de movimiento.
Pensar histricamentegescltichtlich- significa volver a poner en movimiento lo que la historia
archivo (Historie) ha ordenado y a compuesto en la quietud de lo que fue y no es, del pasado
que se ha ido -para siempre. La quietud del pasado no es el fin-cesacin del movimiento, sino
el recogerse del movimiento en su fin, aquel recogerse que es preludio de un
nuevo Geschehen, de un nuevo acaecer, de un nuevo movimiento. La quietud es slo un
movimiento que se mantiene en s y es frecuentemente ms inquietante que el movimiento
mismo[iii].
Pero entonces, si todo esto es verdad, no hemos sido ms que cautos demasiado
irreflexivos al rechazar el mtodo histrico para definir el puesto de los Beitrgeen el mbito
de la produccin heideggeriana? Por qu entonces negarse a hablar tambin de
un Denkweg, de un itinerario de pensamiento en Heidegger? No ha sido Heidegger mismo
quien emple como ttulo general de la edicin completa de sus obras el trmino Wege?
Al plantear tal pregunta nos estamos apurando otra vez demasiado porque pretendemos
saber ya qu es movimiento y paso y transitividad del ser y Wesung y Geschichte. y Ereignis. Si todo fuera tan simple, no se ve por qu Ereignissera intraducible, por qu sera
una palabra-enigma[iv]! Realmente la cautela en el interrogar se muestra slo cuando no se
confunde lo familiar con lo conocido[v]. El pensamiento est en camino justamente cuando logra,
permaneciendo en lo familiar [it. noto], sobrepasarlo en vista a lo por conocer. Y esto, en cuanto
por conocer, no es nunca algo ya conocido: es siempre futuro. Das knftige Denken ist
Gedanken-gang
3.
Y entonces qu es Geschichte? y qu significa pensar geschichtlich? Qu
entendemos con estos trminos que nos son familiares [it. noti] desde siempre -y familiares
justamente en su oposicin a Historiey a historischt
En una de las primeras pginas de los Beitrgese lee: El tiempo de los sistemas est
terminado. El tiempo de la construccin de la forma esencial del ente a partir de la verdad del ser
todava no ha llegado. Entre tanto, en el paso hacia otro comienzo, la filosofa debe tener
realizado algo esencial: el proyecto, es decir la apertura fundante del espacio-de-juego-deltiempo de la verdad del ser (Seyn). Cmo realizar esta tarea nica? En esto estamos sin
precursores y sin sostn (p. 5).
OhneVorluferschaft. Sin precursores -sin seal alguna que nos indique el camino en este
paso al otro comienzo. Slo sabemos que el otro comienzo es otro en relacin al primer
comienzo. De ah que el pensamiento que prepara el paso slo puede prepararlo a travs de una
meditacin histrica: El pensamiento que se abre paso (dasbergnglicheDenken) realiza el
partiendo de la experiencia del olvido del ser, encuentran, miden y construyen el camino del
retorno (Rckweg). Diese Rck-wegige sind die wahren Vorlufer der Zuknftigen. Los que
recorren el camino del retorno son los verdaderos pre-cursores de los advenientes (pp.
410-411). Es palmaria la referencia al eterno retorno, que se vuelve todava ms explcita por la
precisin de que los que retornan (Rckwegige) no son Re-aktiven. Retroceder, volver atrs no
es sucumbir al peso del pasado, por el contrario: es levantar la mole del es war. Es volver a
poner en movimiento lo ya sido -o tal vez mejor: es volverse a poner en el movimiento de lo yasido.
Pero la referencia a Nietzsche no es slo de ndole positiva. Hier geschieht keine
Erlsung: aqu no ocurre ninguna redencin (p. 413). No hay ninguna humanidad quebrantada
para recomponer, nada ntegro para reconquistar. Ninguna totalidad para recuperar. Heidegger
permanece fiel a la finitud del mtodo fenomenolgico, que si busca lo oculto en lo aparente,
sabe a la vez que slo en lo aparente se da lo que se oculta. No se trata de sobre-pasar el
fenmeno, sino de comprenderlo en su esencia -en su pertenencia a la verdad del ser.
Pero esta verdad no es justamente lo ntegro que redime, que desata y rescata (erlst),de la finitud, reuniendo lo mltiple en la unidad de la historia -del paso hacia abajo, al fondo
o pro-fundo, del salto, de la Wesung, del Ereignis? No es esto lo que Heidegger dice cuando
afirma que elUnterganges la reunin de todas las grandezas en el instante en que se est
dispuesto para la verdad de la unicidad (Einzigkeit) y de la excepcionalidad (Einmaligkeit) del
ser (Seyn) (p. 228)? Y este pasaje no remite a otro que tambin habla de la singularidad
del Ereignis-Das Wort ist singulare tantum gebraucht[viii]- ? O qu otra cosa debe
entenderse bajo la unicidad y la exepcionalidad (de la verdad) del ser?
4.
Ya se ha hablado del acaecer, de la historia como Unter-gang, kata-stroph, movimiento
hacia abajo, y la vez como Rck-gang, retorno, movimiento hacia atrs, a lo originario, a lo ms
antiguo, a lo arcaico. El antes y el despus estn invertidos: lo que debe venir -ya ha sido. Y
sido desde siempre. Heidegger dir muchos aos despus: Herkunft bleibt stets Zukunft[ix]. El
origen sigue siendo siempre futuro: la pro-veniencia es de lo por-venir. Con otro lenguaje prximo
a Nietzsche y a la vez muy lejano de l-: el ltimo dios est antes de todos los dioses. Pero slo
el abandono de todos los dioses nos prepara, nos predispone, nos vuelve preparados para el
ltimo dios, que es el primersmo comienzo. El antes estdespusde todo posible despus
-y slo as es antes.
La inversin de las relaciones temporales sera empero slo aparente si el antes -el
primersmo comienzo- fuese lo ms profundo, el fondo mismo. Desde luego, porque de tal
manera sera posible reconstruir un orden lgico-temporal fijo, distinguiendo un doble
movimiento: el que va de la superficie al fondo: de lo ntico primero a lo ntico ltimo; y el otro
que sigue un recorrido inverso, de lo ontolgico primero a lo ontolgico ltimo. Tendremos aqu
un cruzamiento de relaciones, un quiasmo: lo ntico primero sera lo ontolgico ltimo y lo ntico
ltimo sera lo ontolgico primero. O, en el lenguaje de la tradicin: lo prteron prs
hemssera lo hsteron ti physei, lo prteron ty phseisera lo hsteronprs hems. Que
es adems lo que Hegel repite en el crculo lgico del comienzo que es Primero y Ultimo. Pero
es justamente esto lo que Heidegger no quiere ni pretende repetir. Es justamente esto lo que
Heidegger rechaza -desde el comienzo de su meditacin. Por eso la inversin de las
relacionestemporaleses la inversin de una inversin: un vrtice. Der schrfste Wirbel der
Kehre-el rapidsimo vrtice de la vuelta (p. 413).
acentuarla. Puesto que si la potencia es tal en cuanto contiene los contradictorios (ser y no ser),
y el acto es tal en cuanto es ser y no no-ser, entonces el movimiento no es slo contradiccin
sino contradiccin entre la contradiccin y la no contradiccin. Una contradiccin al cuadrado.
Por otra parte la misma definicin aristotlica del movimiento saca claramente a la lz la
contradiccin: enrgeia atels[xv]-como si dijramos:entelkheia atels: perfectio
imperfecta, plenitud incompleta!
La entera tradicin metafsica occidental est bajo el signo de esta contradiccin. Y de la
incapacidad de sostenerla, de soportarla. No es casualidad que la metafsica, justamente cuando
trata de pensar el movimiento, de explicarlo, de dar razn de l -termina negndolo. Baste
recordar aqu a Kant y su afirmacin, segn la cual: die Zeit bleibt und weckselt nicht[xvi], que
repite bajo otra forma, la permanencia del ente, la inmutabilidad de la sustancia -es decir, para
formularlo con palabras de Aristteles, que taut ae peridoi llos[xvii] - las mismas cosas
siempre o cclicamente o de otro modo.
Heidegger aspira a salir justamente de esta concepcin del movimiento, que niega
precisamente aquello de lo cual quiere dar razn -lgon didnai- y mientras da razn. Esto
explica, por una parte, la constante referencia a Aristteles, por otra, el continuo replanteo del
mismo tema: de laBewegtheitde la vida afectiva, de la Bewegungdel ser, del Wegdel pensar,
del Unterwegs-sein, del estar en camino. Movilidad, movimiento, camino -pero siempre
pensados en Auseinandersetzung mit, en discusin con Aristteles. Con Aristteles ante todo
-porque Heidegger ha identificado en l la forma ms pura, ms originaria del pensamiento
metafsico. El salto ms all de la metafsica, el paso al otro comienzo significa entonces para
Heidegger salir del crculo mgico trazado por Aristteles, de la proposicin metafsica
fundamental: prteron enrgeiadynmeos. Pensar el movimiento implica lograr lo siguiente:
pensar ms all del primado del acto, del n hi n, de la ousa.
Los Beitrgese pronuncian sobre este punto con claridad ejemplar: el
pasar (Vorbeigang), el acontecimiento (Eriegnis), la historia (Geschichte)no pueden jams ser
pensadas como especies de movimientos, porque el movimiento(incluso entendido
como metabol) est siempre referido alny a la ousia, y por ende en relacin a la dynamisy a
la enrgeiay a sus posteriores derivaciones (p. 280).
Heidegger no rechaza el movimiento sino el concepto aristotlico -heredado por toda la
tradicin metafsica- del movimiento; rechaza el movimiento como atributode lo que es, en el
sentido de permanecer; rechaza, para decirlo con la claridad de Kant, el concepto de que cambia
slo lo que permanece.
El esfuerzo de Heidegger es pensar el movimiento puro -el movimiento sin la permanencia.
El movimiento ms all (o ms ac) de la distincin entre sustancia y accidente -ms all (o ms
ac) de la distincin entre semanein hny semanein kathhens, significar uno y significar
acerca de, en torno a uno[xviii]. Heidegger, el antiplatnico, el antiplatonizante, recoge el desafo
de Platn: si es posible pensar el ser fuera de la identidad, de la estabilidad, de la permanencia.
Ahora entendemos cul es el Wirbel der Kehre, el vrtice (vertex) de la vuelta: es el
vrtigo (vertigo) del movimiento. Del movimiento puro.
En este vrtice caen todas la categoras del pensamiento. Del pensamiento filosfico tanto
como del cientfico. Como el de la moral, de la poltica, de la religin. Nada queda en pie, todo
se escapa por abajo. De aqu nace la exigencia del enfrentamiento con Nietzsche y el nihilismo
europeo. Los cursos universitarios sobre Kant y Schelling[xix]de los aos 1935-1936 son casi
una pre-paracin al gran enfrentamiento.
6.
La idea de que toda la historia del hombre ha sido regida por ideales ascticos pone a
Heidegger en cercanas de Nietzsche[xx]. Pero lo que en Nietzsche permanece en el plano de la
interpretacin moral, Heidegger lo eleva al plano de la interpretacin ontolgica: Heidegger trata
de encontrar en la manera en que el ser del ente ha sido entendido y concebido la razn por la
cual la Vida se ha vuelto contra s misma. Pero consideremos esta cuestin desde ms cerca.
Nietzsche afirma que el hombre no niega el sufrimiento sino el absurdo de sufrir, el sinsentido del acaecer. El ideal asctico, al interpretar el sufrimiento como el castigo de una culpa,
provee de sentido al acaecer, y as salva al hombre. Salva la voluntad. El hombre prefiere
la nada, antes que el no querer[xxi].
El hsteron-prteron de Nietzsche es evidente. El sin-sentido, lo absurdo se manifiesta
slo sobre la base de una previa interpretacin del acaecer como dotado de sentido. El sentido
es el presupuesto para el juicio de sin-sentido de algo.
Pero cmo y por qu la bsqueda del sentido? Heidegger se interroga ah donde
Nietzsche deja de interrogarse. Es decir sobre la interpretacin de la voluntad, del querer que se
quiere a s mismo, del Wille zur Macht como Urseyn.
El sentido del sufrir, y ms en general del acaecer, es lo que se sustrae al acaecer: Es lo
que es estable en el movimiento. Nietzsche lo define como nada -pero esa nada es cabalmente
un ente si es que por ella la voluntad misma es posible. Puesto que, sin algo para querer aunque ms no sea la nada-, cmo querer? Nietzsche se mueve entonces en el mismo territorio
que Platn, para quien los entes no son en su esencia sinodnamis, potencia: potencia de actuar
y de sufrir[xxii]. Es cierto que contra Platn y contra la tradicin cristiana afirma que toda la
realidad en cuanto potencia es devenir, movimiento, pero justamente al expresarse as, reafirma la estabilidad del movimiento, la identidad del devenir en cuanto voluntad, potencia en
cuanto voluntad de poder. Heidegger cita un fragmento de Nietzsche: Inprimirle al devenir el
carcter del ser -esta es la ms elevada voluntad de poder[xxiii]. Aqu ser indica lo que la
metafsica ha entendido como tal: la sustancia, la permanencia, la estabilidad. Nietzsche piensa
todava platnicamente. Su heraclitismo est todava totalmente inmerso en la concepcin
parmendea de la verdad. No es por cierto casual que Platn haya puesto justamente en boca
de Parmnides, despus de que ste ha criticado la doctrina socrtica de las ideas, la afirmacin
segin la cual, sin algo estable, no sabramos ni siquiera hacia dnde dirigir el pensamiento[xxiv].
Imprimirle al devenir el carcter del ser: en la interpretacin general del ser como
voluntad, como poder, la estabilidad del movimiento -lo que permite al movimiento ser tal:
movimiento y no quietud- se traduce en fin, en meta. En bien. Lo agathn es esto: el principio
como fin, el fin como principio. E1 crculo arch-tlos, phsis-tlos, que caracteriza toda la
metafsica occidental, es retomado con absoluta claridad en el fragmento de Nietzsche.
Pero Heidegger no interpreta tambin la historia segn un sentido?
La Seinsgeschicte no tiene un sentido, una direccin estable, incluso constante -o mejor: sobre
todo constante? Seguro que la tiene. Pero el sentido de la Seinsgeschichte es el sentido mismo
de la metafsica -y aqu el genitivo es subjetivo y objetivo. El sentido que domina la historia de la
metafsica es el justamente el sentido que la metafsica ha dado a la historia. LaSeinsgeschicte,
en cuanto pensamiento, no hace otra cosa que poner en evidencia el sentido de la metafsica,
que
queda
oculto
en
el
pensamiento
metafsico.
Vale
decir
que
la
menos -puesto que su no tener tiempo, no tener quietud es pensado a la vez como un posible
no todava. Ocurre que el in-stante de la re-flexin est suspendido de aquello que l suspende;
el tiempo y lo eterno. Y Hegel rompe la doble unidad, la unidualidad contradictoria del contragolpe
reflexivo, de-cide lo indeciso, volviendo los trminos el uno extrao al otro. Hace de la
reflexin que poneuna reflexin externa, exterior(assere), es decir una reflexin tal que
se exteriorizaa s misma con los trminos de su relacin -positivo y negativo, puesto y
presupuesto[xxxiii]. Y esto para poder afirmar, con la absoluta positividad de la negacin de la
negacin, el crculo perfecto, completo del movimiento infinito, endlos, sin fin. Pero de este modo
Hegel celebra no su triunfo sobre la tradicin, sino su re-cada en ella: la in-quietud del
movimiento es slo aparente, el crculo infinito reposasobre s mismo, no frecuenta otros crculos
-nada lo inquieta o puede inquietarlo. Por esto es endlos. La plenitud, la perfectiodel movimiento
hegeliano repite el tautaede Aristteles. La premisa es la misma: eper prteron enrgeia
dynmeos.
Y es justamente contra el crculo in-finito de Hegel contra lo que Heidegger piensa
la Kehre: el vrtice y el vrtigo de la Kehre. Contra el crculo la vuelta: un movimiento que queda
incompleto, que al volver atrs en el mismo salto adelante no se une con el principio, no se cierra
en crculo, no se posee. Queda abierto, radicalmente finito en el sentido de que puedefiniquitar
y es slo por esta posibilidad, estando constituido por esta posibilidad. Y aqu posible no dice
ms potencia, poder ser, dnamis. Posible es a la vez im-posible, pero no en el sentido (por
otra parte ya incluido en ladnamisaristotlica) de que tambin puedeno-ser. Razonando as se
hace depender la negatividad (el No) de lo posible -por eso se le da a lo posible un estatuto de
ser definido, determinado, ste y no otro- y de ese modo se lo vuelve necesario, necesariamente
posible.
Pero
la
heideggeriana
mismidad
radical
de
Seyny
NichtSeyn, de Weseny Unwesen, sustrae lo posible a s mismo, a la posesin de s. Ni siquiera el
crculo de lo posible se cierra: el No -el fin- es lo que hace posible lo posible, es decir no
necesariamente posible. La imposibilidad sustrae lo posible a la necesidad de ser s mismo. Y
sin embargo el fin (la muerte) no es la negacin del ser -si ser dice: posibilidad- sino das hchste
und usserste Zeugnis des Seyns, el testimonio ms alto y extremo del ser.
La finitud es lo que le quita al instante in-stante-, al ser-aqu, Da-Seyn, a la determinacin
determinada por el ente, toda estabilidad, toda certeza de ser. El in-deciso in-stante de la reflexin puedeser de-cidido, puededistenderse en el tiempo o hundirse, abismarse en lo
eterno eso en bthei. Puede: esta posibilidad, la posibilidad de lo imposible no la tiene en s,
porque el instante es esta posibilidad -y slo es eso. Por esto el instante de la reflexin, de la
contra-oscilacin que caracteriza la Wesung des Seyns, el Ereignis, no es un momento eterno,
no abre ninguna infinidad momentnea, no introduce en ningn anulusaeternitatis, sino que es
eso mismo -eso: la suspensin de lo eterno y el tiempo- suspendido de lo eterno y el tiempo. En
eso consiste la singularidad (Einzigkeit) y la excepcionalidad (Einmaligkeit) de la verdad del
ser en cuanto Wesung. La Wesung-releamos ahora un pasaje ya ledo- no est ms all del
ente ni est separada de ste sino que el ente est en el ser [Seyn] y, estando en l o removido
de l [hereinstehend und weggehoben], tiene solamente en el sersu verdad en cuanto es
lo verdadero. El ser no es el lugar seguro y estable donde el ente recibe hospitalidad y custodia.
E1 ser es la in-quietud y la in-estabilidad mismas del ente. La diferencia de ser y ente expresa
solamente esto: la finitud del ente, el no estar el ente en posesin de s, de su ser. El ente es
slo un estremecimiento del ser, eine Erzitterung des Seyns. Y la oscilacin, la contraoscilacin de ser y de ser-ah adems nos hace conscientes de que el ser mismo no es ms que
un estremecimiento.
10.
Este es el significado del ltimo dios. Ultimo no porque venga despus de los otros.
Pensado en relacin al venir no es el ltimo, como no es el primero. Porque no viene sino con
todos los otros dioses: con los fenecidos y los futuros, con los fugados y los esperados. Se lo
dice ltimoporque dice el finde todos los dioses, dice que todos los dioses son, en cuanto tales,
ltimos, finitos porque al final, zum Ende. La ultimidad del ltimo dios dice lo mismo que la
finitud del ser. Por eso: Hier geschieht keine Er-lsung. Hier, aqu, no es un lugar entre
otros. Hieres el aqu de todo lugar. No hay redencin -jams. Porque no hay nada que pueda
redimirse. Porque la finitud no es redimible. Y de ah: Sein zum Tode, d.h. Sein zum Nichts und
dies als Wesen des Daseins! Und das soll kein Nihilismus sein -Ser para muerte, es decir ser
para la Nada y esto como lo que hace ser al ser-ah! Sin entender esto como nihilismo (pp. 284285).
[iv] Cfr. M. Heidegger, Identitt und Differenz Neske, Pfullingen 1957 p. 29.
[v] Das Bekannte berhaupt ist darum, weil es bekannt ist, nicht erkannt (G. F. W.
Hegel, Phnomenologie des Geistes, hrsg. v. J. Hoffmeister, Meiner, Hamburg, 19526, p. 28).
[vi] G. F. W. Hegel, Wissenschaft der Logik, hrsg. v. E. Moldenhaner y K. E. hlichel,
Suhrkamp, Frankfurt a. M. 1969, p. 70.
[vii] M. Heidegger, Sein und Zeit, Niemayer, Tbingen 197714, p. 35.
[viii] M. Heidegger, Identitt und Differenz, ed. cit, p. 29.
[ix] M. Heidegger, Unterwegs zur Sprache, Neske, Pfullingen 19755, p. 96.
[x] Cratito, 411b y 439b y sgs.
[xi] Sofista, 246b y sgs.
[xii] Aristteles, Fsica, VIII, 253a 33 y sgs.
[xiii] Ibdem, III, 201b 27-29.
[xiv] Ibdem, III, 201a 10-11.
[xv] Ibdem, III, 201b 31-32.
[xvi] I. Kant, Kritik der reinen Vernunft, 2. Aufl., Akademie Textausgabe, III, p. 162 (ed. or. pp.
224-255); cfr. tambin p. 137 (ed. or. p. 183), donde se dice: Die Zeit verluft sich nicht,
sondeen in ihr verluft sich das Dasein des Wandelbaren.
[xvii] Metafsica, XII, 1072a 8-9.
[xviii] Ibdem, IV, 1006b.
[xix] La Vorlesungdel semestre invernal 1935, dedicada a Kant, Die Frage nach dem Ding, ed.
cit., trata el problema de la relacin sensibilidad-intelecto en orden a la cuestin de lo que da
estado, estabilidad, al objeto -Gegen-Stand. La del semestre siguiente, dedicada al tratado de
Schelling:Ueber das Wesen der menschlichen Freiheit, editada en 1971 por H. Feick
(Tbingen, Niemeyer), trata el problema del mal y del querer.
[xx] Cfr. F. Nietzsche, Zur Genealogie der Moral, Kritische Studienausgabe, hrsg. v. G. Colli y
M. Montinari, Bd. 5, dtv-de Gruyter, Mnchen-Berlin-New York 1988, pp. 411-412
(Id., Genealogia della rnorale, trad. di F. Masini, Adelphi, Milano 19763, pp. 366-367;
Id., Genealoga de la moral, trad. es. de A. Snchez Pascual, Alianza, Madrid 1998, pp. 169170).