Actas I Jornadas Jóvenes Lingüistas
Actas I Jornadas Jóvenes Lingüistas
Actas de las I Jornadas de Jvenes Lingistas / coordinado por Luca Molina y Mara Elina Snchez ;
edicin literaria a cargo de Mercedes Valeria Dolzani ... [et.al.]. - 1a ed. Buenos Aires : Editorial de
la Facultad de Filosofa y Letras Universidad de Buenos Aires, 2012.
E-Book.
ISBN 978-987-1785-72-8
1. Lingstica. 2. Actas de Congresos. I. Molina, Luca, coord. II. Snchez, Mara Elina, coord. III.
Dolzani, Mercedes Valeria, ed. lit.
CDD 410
Comit Organizador
Geraldine Borovinsky (UBA), Luca de la Vega (UBA), Micaela Difalcis (UBA),
Mercedes Dolzani (UBA), Gabriela Friese (UBA), Martn Fuchs (UBA), Julieta
Fumagalli (UBA), Natalia Giollo (UBA, IESLV), Guadalupe Herrera (IESLV), Luca
Molina (UBA), Carlos Muoz Prez (UBA), Claudia Snchez (UBA), Mara Elina
Snchez (UBA).
Comit Cientfico
Leonor Acua (UBA), Andrena Adelstein (UBA, UNGS, Conicet), Hilda Albano
(UBA, Conicet, USAL), Claudia Borzi (UBA, Conicet), Alicia Carrizo (UBA),
Guiomar Ciapuscio (UBA, Conicet), Laura Ferrari (UBA, UNGS), Mara Marta
Garca Negroni (UBA, Conicet), Mabel Giammatteo (UBA, USAL), Luca
Golluscio (UBA, Conicet), Virginia Jaichenco (UBA), Ins Kuguel (UBA, UNGS),
Andrea Menegotto (UBA, UNMdP, Conicet), Salvio Martn Menndez (UBA,
UNMdP, Conicet), Cristina Messineo (UBA, Conicet), Jos Luis Moure (UBA, AAL,
Conicet), Guillermo Ogilvie (UBA), Laura Pardo (UBA, Conicet), Alejandro Raiter
(UBA), Graciana Vzquez Villanueva (UBA), Julia Zullo (UBA).
Comisin de prensa
Libertad Fructuoso (UBA), Mora Maldonado (UBA), Ana Primucci (UNCo),
Miranda Trincheri (UBA), Gilda Zukerfeld (UBA).
Secretario de posgrado:
Pablo Ciccolella
Secretaria deSupervisin
Administrativa: Marcela Lamelza
Secretario de Investigacin:
Secretario de Extensin
Universitaria Alejandro Valitutti
Subsecretarios de
Publicaciones: Rubn Mario Calmels
Matas Cordo
Subsecretaria de Bibliotecas:
Instituto de Lingstica
Director: Salvio Martn Menndez
Secretario Acadmico:
ndice
INTRODUCCIN 9
AVANCE DEL QUESUISMO SOBRE EL PRONOMBRE RELATIVO
CUYO EN EL HABLA DE ADULTOS PROFESIONALES
11
16
Valeria Ali
DISCURSO E SUJEITO FALANTE: EXCLUSES SAUSSURIANAS?
22
26
Rosana Ariolfo
ALGUNS ESTERETIPOS DE INDGENAS: UMA ANLISE DISCURSIVA
33
40
Carolina C. Bartalini
LA GRAMTICA CASTELLANA (1913) DE MANUEL DE MONTOLU.
UN ANLISIS DE SU CONCEPCIN DE GRAMTICA/LENGUAJE
46
Emiliano Battista
LA CONSTRUCCIN DISCURSIVA DE LA IDENTIDAD EN HISTORIAS
DE VIDA DE ADOLESCENTES VARONES Y MUJERES EN SITUACIN DE
POBREZA URBANA: UN ESTUDIO COMPARATIVO DE CASO
53
Martn Bisio, Ana Cravero, Dolores Curia, Mara Luca de la Vega y Matas Soich
SOBRE LOS RASGOS ASOCIADOS A LOS ADJETIVOS: UNA PROPUESTA
DESDE LA MORFOLOGA DISTRIBUIDA
61
Andrea Bohrn
EDUCACIN PBLICA VS. EDUCACIN PRIVADA: UNA MIRADA ACERCA
DE LA REPRESENTACIN DISCURSIVA QUE CONSTRUYEN LOS MEDIOS
69
86
93
100
Lidia Chang
JOVEN MATA LADRN: EL DISCURSO DEL PODER Y LAS
REPRESENTACIONES DE LOS ROLES SOCIALES
107
114
121
127
133
Roco Flax
EL EFECTO DE LA COMPLEJIDAD ARGUMENTAL EN LA PRODUCCIN DE
ORACIONES EN NIOS CON TRASTORNO ESPECFICO DEL LENGUAJE
139
145
152
158
165
173
180
188
194
Sofa Merlino
SINTOMAS X HIPTESES DE ESCRITA: ANLISE DE DADOS
DE SUJEITOS DIAGNOSTICADOS DE DISLEXIA ESPECFICA DE DESENVOLVIMIENTO
202
210
220
Juliana Montarc
HACIA UN CORPUS DE METFORAS DEL DISCURSO
ECONMICO DE DIVULGACIN
231
Juliana Montarc
PORQUE: UN CONECTOR CAUSAL SUBORDINANTE?
237
243
253
261
Laura Orsi
COMPUESTOS SINTAGMTICOS DEL TIPO CARA DE NIO (N+DE+N)
265
276
Cristian Palacios
LA CLUSULA TRANSITIVA (NO) PROTOTPICA:
UNA PROBLEMATIZACIN DEL OD DESDE LA GRAMTICA COGNITIVA
281
288
295
301
308
315
321
328
334
Lucas Schiavn
AFECTO, JUICIO Y APRECIACIN EN EL GNERO LEGISLATIVO.
ANLISIS DE CUATRO DOCUMENTOS 339
Cecilia Serpa
AGARR Y DIJO: ALGUNAS CONSIDERACIONES GRAMATICALES
SOBRE ESTAS CONSTRUCCIONES
350
356
364
Mariela K. Starc
NEOLOGA SEMNTICA NOMINAL: PERSONIFICACIN Y COSIFICACIN
EN EL MBITO LABORAL
373
381
394
Introduccin
El presente volumen rene una seleccin de los trabajos presentados en las I Jornadas de Jvenes
Lingistas (IJJL), realizadas del 21 al 23 marzo de 2011 en el Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Las I JJL surgieron a partir de la convocatoria por parte de las autoridades del Instituto de Lingstica (FFyL UBA) a estudiantes y graduados no doctorados de la carrera de Letras para conformar
una comisin que tuviera como objetivo la organizacin de un encuentro de jvenes investigadores del
campo de la lingstica. Como resultado, se conform una Comisin Organizadora cuyos integrantes
participan en diversas reas de investigacin de la disciplina.
Las I JJL contaron con el aval del Departamento de Letras y con el reconocimiento y financiamiento
parcial de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
El objetivo de las I JJL fue generar un mbito de intercambio en el que los jvenes lingistas pudieran compartir sus trabajos, dar a conocer sus investigaciones y generar lazos dentro de la comunidad
cientfica. Con el propsito de reflejar la heterogeneidad propia del campo, se convoc a la presentacin
de comunicaciones en las siguientes reas: Adquisicin y Enseanza del Espaol como Primera o Segunda Lengua; Anlisis del Discurso; Dialectologa; Etnolingstica y Lenguas Aborgenes; Fontica y
Fonologa; Historia de la Lengua; Historiografa Lingstica; Lexicologa y Lexicografa; Lingstica
Computacional; Morfologa; Neurolingstica y Lingstica Clnica; Polticas Lingsticas; Pragmtica;
Psicolingstica; Semntica; Sintaxis y Sociolingstica, entre otras. Asimismo, el Comit Cientfico
estuvo integrado por profesores titulares, adjuntos y asociados de asignaturas de la orientacin en Lingstica de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Las conferencias plenarias, que abarcaron distintas temticas y perspectivas tericas, estuvieron a
cargo de Claudia Borzi (UBA, Conicet), Cristina Messineo (UBA, Conicet), Alejandro Raiter (UBA),
Yamila Sevilla (UBA, Conicet), Augusto Trombetta (UBA) y Virginia Unamuno (UBA, Conicet). Por
otra parte, los cursos pre-jornadas fueron dictados por Fernando Balbachan (UBA), Virginia Jaichenco
(UBA) y Silvia Prati (UBA).
En el marco de las I JJL, se presentaron ms de 200 comunicaciones, tanto de expositores pertenecientes a universidades nacionales como de expositores de universidades de Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Colombia, Mxico, Alemania, Australia, Estados Unidos, Francia, Italia y Noruega, en alrededor
de 50 comisiones de distintas reas del campo de la Lingstica. A su vez, incluyendo los expositores,
las I JJL contaron con ms de 300 asistentes, quienes participaron activamente durante los tres das del
encuentro. Las lenguas oficiales fueron el espaol y el portugus, por lo que los resmenes y las comunicaciones fueron presentados en dichos idiomas.
Los trabajos reunidos en esta publicacin han sido evaluados mediante referato. Representan una
seleccin de trabajos que fueron evaluados positivamente, o que fueron ampliados, corregidos o revisados por los autores a partir de las sugerencias de los evaluadores. Cada trabajo ha sido examinado por
miembros del Comit Cientfico junto con otros profesores de la Facultad de Filosofa y Letras que han
oficiado como evaluadores: Valeria Abusamra, Leonor Acua, Andrena Adelstein, Hilda Albano,
Claudia Borzi, Alicia Carrizo, Guiomar Ciapuscio, Claudia Fernndez, Laura Ferrari, Mara Marta
Garca Negroni, Mabel Giammatteo, Luca Golluscio, Virginia Jaichenco, Ins Kuguel, Mara Massone, Andrea Menegotto, Salvio Martn Menndez, Cristina Messineo, Laura Miones, Valentina
Noblia, Laura Pardo, Alejandro Raiter, Yamila Sevilla, Guillermo Toscano y Garca, Augusto Trombetta, Graciana Vzquez Villanueva y Julia Zullo. Cada trabajo fue tambin revisado por un equipo de
editores perteneciente al Comit Organizador, con el objetivo de uniformar los requisitos formales de la
presente publicacin.
Comisin Organizadora
Buenos Aires, julio de 2012
2. Objetivo general
El presente trabajo de investigacin se propone como objetivo general describir el empleo de la
secuencia que pronombre relativo seguido de su determinativo posesivo en el habla de adultos, en
lugar del pronombre relativo cuyo.
3. Objetivos especficos
En este contexto se intenta registrar el uso en la oralidad de las secuencias que pronombre relativo
y su determinativo posesivo en lugar del pronombre relativo cuyo, en adultos cultos de entre 40 y 60
aos de edad cuya profesin se halla vinculada con la actividad lingstica.
4. Hiptesis
Consideramos que el empleo de la concurrencia de que y su cada vez es ms frecuente en el
habla de adultos de entre 40 y 60 aos de edad y que el uso del pronombre cuyo solo se circunscribe a
una minora de adultos cuya profesin se halla vinculada con la actividad lingstica.
5. Variables consideradas
Variable dependiente: Empleo de la secuencia que seguida de su.
Variables independientes: 1. Profesin vinculada con el uso especfico de la lengua.
2. Edad entre 40 y 60 aos.
6. Marco terico
La Sociolingstica es una ciencia interdisciplinar que se ocupa de las relaciones existentes entre el
lenguaje y la sociedad (Hernndez Campoy et al. 2005: 1). Se consideran cinco caractersticas propias
de esta disciplina: I es una ciencia, II es una rama de la Lingstica, III mira al lenguaje como fenmeno
social y cultural, IV estudia el lenguaje en su contexto social, en situaciones de la vida real, por medio
de la investigacin emprica y V est relacionada con la metodologa y los contenidos de las ciencias
sociales, principalmente la Antropologa Social y la Sociologa.
Un marco taxonmico para clasificar los estudios sociolingsticos es el obtenido atendiendo a los
micro- y macroconstructos. Para ello, nos remontamos a las bases de la Lingstica en las que se distinguan Pre-lingstica, Micro-lingstica y Macro-lingstica. Esta ltima, en la que se inscribe la Sociolingstica, centra su inters en la adquisicin y uso de la lengua y en la interdependencia de la cultura,
la sociedad y la lengua.
Fishman (1972 b 2005: 2), por su parte, con respecto a los estudios de lenguaje y sociedad, habla de
dos paradigmas complementarios: la Macro - Sociolingstica y la Micro Sociolingstica. La primera
se centra en el estudio de la organizacin social del comportamiento lingstico; la segunda, por el contrario, se ocupa del anlisis de la organizacin lingstica del comportamiento social, es decir, se dedica
a la descripcin de la lengua y de las caractersticas de sus usuarios.
Paralelamente a esta doble distincin para el estudio del lenguaje existe la dicotoma formalismo
funcionalismo. El paradigma formalista encara aspectos de la estructura morfosintctica prescindiendo
de la actividad comunicativa; el paradigma funcionalista, en cambio, se relaciona con el habla de la gente
y su uso de la lengua no solo para comunicar ideas, sino tambin para manifestar sus identidades sociales.
Finalmente, integrando estos conceptos, la Sociolingstica tiene en cuenta aquellos aspectos y
artefactos del comportamiento humano que inciden en la comunicacin como son la clase social, gnero,
edad, raza, etnia, redes sociales, grupos sociales, actitudes, identidad, poltica, ideologa, etc. (Hernndez Campoy et al. 2005: 10).
Durante los aos cincuenta y sesenta la industrializacin y la urbanizacin desencadenan un proceso de modernizacin de la sociedad occidental. Entre estas manifestaciones podemos citar: una acentuacin de la diferenciacin social en la divisin de las funciones laborales y sociales, un aumento de la
movilidad social y geogrfica, as como un crecimiento econmico ligado a una expansin tecnolgica.
Estos desajustes produjeron una serie de problemas sociales en los grandes centros urbanos.
Surge, as, la Sociologa que provoc el inters de lingistas y educadores por todos aquellos aspec-
tos con contenido social, ms precisamente por problemticas relacionadas con el lenguaje y la sociedad.
Consecuentemente la mirada de las investigaciones se desplaza de la lengua al habla. Las lenguas ya
no sern abordadas como sistemas autosuficientes, autnomos y coherentes sino como entidades sujetas
a diversas variables.
Se verifica que la estructura social puede incidir en las variaciones del lenguaje. Por ende, hay una
tendencia en los lingistas a desestimar la variacin libre y a admitir la variacin social y/o contextualmente condicionada donde cada variante ha de describirse en trminos de frecuencia de uso atendiendo a
factores sociales y/o contextuales: hay hablantes que utilizan una variante predominantemente, otros que
utilizan otra tambin predominantemente, y hay quienes pueden presentar una variacin espordica en la
frecuencia de uso de ambas formas.
En este sentido, el mayor impulso para analizar la variabilidad vino de la mano del norteamericano
William Labov quien, asumiendo que la inmensa mayora de las comunidades de habla son heterogneas - lingstica y socialmente - y que la variacin lingstica est socialmente condicionada, aplic
una metodologa sociolgica a una comunidad lingstica heterognea con resultados trascendentes para
la lingstica. Labov desarroll sus investigaciones empricamente sobre la lengua tal y como esta es
utilizada diaria- y realmente en su contexto sociocultural.
En consecuencia la Sociolingstica ha logrado constatar la variabilidad del lenguaje localizando y
describiendo la simetra existente entre la variacin social y la variacin lingstica en trminos de variacin sociolingstica, esto es, formas alternativas de decir lo mismo aunque socialmente significativas.
As, la lengua, mediante sus variables lingsticas, se correlaciona significativamente con rasgos
distintivos sociales como son: la clase social, el estatus, la edad, el sexo y la profesin.
De esta forma, en las relaciones entre sociedad y lenguaje, ya no cabe preguntarse si el lenguaje es
un fiel reflejo de la sociedad o viceversa, sino afirmar que el lenguaje es la sociedad.
En el marco de nuestro trabajo es oportuno destacar la incidencia de estas caractersticas sociales,
particularmente profesin y grupo generacional, en la eleccin de realizaciones lingsticas por parte de
los hablantes. Habida cuenta de que el habla de la gente no solo comunica ideas sino tambin que est impregnada de la identidad profesional del hablante, ya que la prctica habitual de una actividad profesional
determina las elecciones de los enunciados lingsticos. En el habla se plasma la identidad toda del ser
humano; as en el uso de la lengua, la profesin y la edad, en tanto factores esenciales en la interaccin
social, parecen resultar determinantes en la realizacin de los actos de habla por parte de los usuarios de
la lengua.
8. Encuesta
Responda a las siguientes preguntas:
Cul de estas opciones empleara para completar la oracin?
Tengo un amigoque su padre es mdico.
cuyo padre es mdico.
Si eligi la primera opcin, por qu desestim la segunda que incluye el empleo de cuyo?
La desconoce.
Teme no ser comprendido.
Considera la expresin demasiado prestigiosa.
Le parece incorrecta.
La estima compleja.
Otros.
Una vez realizadas las encuestas, la informacin resultante se organiz en dos matrices.
Profesionales
Vinculacin con el uso
especfico de la lengua
Que su
Cuyo
20
26
10
Sobre un total de sesenta encuestas se obtuvieron veinte formas que su y diez formas cuyo provenientes de profesionales no vinculados con el uso especfico de la lengua; cuatro ocurrencias que su
y veintisis formas cuyo provenientes de profesionales vinculados con el uso especfico de la lengua.
Observamos as la frecuencia de empleo de la ocurrencia que su en hablantes adultos profesionales
desvinculados de la actividad lingstica en detrimento de uso del pronombre relativo cuyo que forma
parte del lxico de profesionales de la lengua.
10
La estima compleja
Otros
De los veinte sujetos que desestimaron la utilizacin de cuyo, uno aduce no tener el pronombre
incorporado a su lxico; dos manifiestan el temor de no ser comprendidos; diez consideran la expresin
demasiado prestigiosa y formal y siete la juzgan compleja.
A partir de estos datos, constatamos que para la mayor parte de los informantes que no emplean el
relativo cuyo, este constituye una expresin de formalidad. Una minora de encuestados evita su uso
por temor a no ser comprendido y porque no lo tiene incorporado a su lxico.
8. Conclusin
Es posible afirmar que los resultados alcanzados en esta investigacin, aunque limitados, nos permiten validar la hiptesis propuesta. En efecto, en la oralidad la frecuencia en el empleo de la forma que
su, segn los datos recogidos, muestra un uso extendido del quesuismo y al mismo tiempo, la cada
en desuso del pronombre cuyo.
El avance del empleo del quesuismo se ha registrado, como demuestran los datos expuestos en
las matrices, en el habla de adultos cuya profesin no se halla vinculada con la actividad lingstica.
En contraposicin, el empleo de cuyo resulta frecuente en profesionales relacionados con la actividad
lingstica. Por ende, parece tener bastante asidero la implicancia de las caractersticas sociales, especialmente la profesin, en la eleccin de las realizaciones lingsticas.
Podra pensarse, por ejemplo, que el avance del quesuismo es un indicio de la tendencia a la simplificacin, de la bsqueda de la mayor trasparencia e intercomprensin en la comunicacin.
9. Referencias bibliogrficas
Gmez Torrego, L. 2000. Manual de Espaol correcto (2 tomos). Madrid: Arco/Libros, S. L.
Hernndez Campoy, J. y M. Almeida 2005. Metodologa de la investigacin sociolingstica. Mlaga: Comares.
Real Academia Espaola. 2010. Nueva gramtica de la lengua espaola. Manual/ Asociacin de Academias de la
Lengua Espaola y Real Academia Espaola. 1 ed. Buenos Aires: Espasa.
Valeria Ali
Universidad Nacional de Mar del Plata
[email protected]
Proponemos, entonces, considerar el contexto, en particular aquellos aspectos relacionados con lo interpersonal, no ya exclusivamente a partir de una observacin directa de las condiciones situacionales, sino
a partir de una reconstruccin hipottica de las representaciones mentales de aquellos aspectos contextuales
relevantes para los miembros de una interaccin, cuya prueba indirecta estara presente en los textos.
4. Anlisis de un caso
Actualmente estamos trabajando sobre un corpus de entrevistas radiales. Hemos seleccionado el
fragmento inicial de una entrevista a Isabel Sarli, realizada en radio Metro por Ernestina Pais (en adelante EP) y Osvaldo Bazn (08 de septiembre de 2010, para el programa Da perfecto de Radio Metro 95.1)
Por qu el inicio? Creemos que en el turno de apertura de una conversacin el hablante fija, aunque sea
provisoriamente, la Configuracin Contextual del aspecto interpersonal (que posteriormente podr ser
renegociada).
(Texto 1)
EP: Se estrena Mis das con Gloria yyyy/ para hablar de la peli estamos comunicados con la Coca Sarli/
hola Coca!/ Contanos un poco la historia de la pelcula y cmo es trabajar con tu hija1
1 Pautas de trascripcin:
[ ] fenmenos no lxicos como tos, carraspeo, risas, suspiro
(xxxx) palabra ininteligible o dudosa
/ pausa breve
// pausa media
/// pausa ms larga
<segs> para indicar pausas ms largas
entonacin ascendente
entonacin desdendente
aaa mmm alargamiento de sonido voclico o consonntico
- interrupcin
: > continuacin de turno
Signos de interrogacin ? Entonacin interrogativa
Segmentacin
1. Se estrena Mis das con Gloria
y
2. (para hablar de la peli) estamos comunicados con la Coca Sarli
3. <hola Coca>
4. Contanos un poco la historia de la pelcula
5. <contanos> cmo es trabajar con tu hija
Campo: entrevista radial telefnica cuyo tema central es el estreno de la pelcula Mis das con Gloria, protagonizada por la entrevistada. Est en un punto intermedio en el continuum entre la situacin
cotidiana y la situacin tcnica. Tiene un lxico especfico asociado, aunque no es tcnico.
Tenor: Con respecto al tenor es necesario aclarar que podemos considerar un doble alcance. Los
participantes (entrevistadores y entrevistada) construyen su discurso estratgicamente (Menndez 2006,
2009) no solo en funcin de sus interlocutores, con quienes mantienen un feedback inmediato, sino tambin en funcin de la audiencia, cuyas intervenciones estarn diferidas (a travs de llamados telefnicos,
mails, mensajes de texto). El poder, en algn sentido, est del lado de los entrevistadores ya que son
los que estn en posicin de preguntar y de los que depende la difusin del estreno de la pelcula (o su
posterior valoracin), el contacto entre los interlocutores es solo ocasional (con la entrevistada, aunque
no necesariamente con la audiencia, ya que muchas veces los programas radiales construyen pactos de
fidelidad con su audiencia que, tal vez solo en forma virtual, implica un contacto frecuente) y el grado de
afectividad con la entrevistada es bajo (con la audiencia se establece un grado medio de afectividad real,
potencial o pretendida).
Modo: es oral, no hay contacto visual entre los participantes, s contacto auditivo y feedback inmediato. El lenguaje no est acompaando una accin, sino que constituye la accin social central.
Pero, como sealbamos, ya antes de comenzar la interaccin hay datos contextuales relevantes para
el hablante que actualizan un conjunto de supuestos asociados al aspecto interpersonal, es decir, al tenor
del discurso, en dos sentidos:
1. el primero relacionado a lo personal. Cada sujeto pone en juego su propio capital cognitivo, es
decir, los hechos manifiestos que l acepta como verdaderos o probablemente verdaderos, que variarn,
en mayor o menor medida, de un sujeto a otro.
2. el segundo relacionado con lo inter. El ECM que se construye a medida que avanza una interaccin opera como marco de interpretacin de los significados interpersonales intercambiados, dependiendo de la relacin entre los sujetos.
En este caso vamos a ensayar una reconstruccin hipottica de los supuestos relacionados estrictamente con la construccin de la dimensin interpersonal:
Cuadro 1
Supuestos activados a partir del acto ostensivo del entrevistador
Nro. de clusula
Clusulas 1 y 2
Evidencia lingstica
Ausencia de clusulas
con procesos
relacionales de
identificacin.
Clusulas 4 y 5
4.Contanos un poco la
historia de la pelcula
5.<contanos> cmo es
trabajar con tu hija
A partir del acto ostensivo del hablante, esos supuestos de orden interaccional sern relevantes tambin para el oyente formando parte del Entorno Cognitivo Mutuo. Tomando en cuenta dichos supuestos,
podemos reformular algunos aspectos del anlisis de la dimensin interpersonal del tenor. Afirmamos
previamente que los entrevistadores estaban, en trminos de poder, en una relacin asimtrica respecto
de su entrevistada y respecto de la audiencia. Sin embargo, a partir de los supuestos activados, el entrevistador da por supuesto que la audiencia conoce la carrera de de Isabel Sarli, con lo que, en este sentido,
se posiciona en relacin de iguales con la audiencia. Al mismo tiempo establece, estratgicamente, una
relacin de proximidad afectiva con la entrevistada.
5. Conclusiones
Si bien es posible pensar que se pierde poder explicativo en trminos de recurrencias en situaciones
similares, entendemos que, bajo la gua de otros objetivos, al restituir a los sujetos concretos de la interaccin, es posible enriquecer los significados interpersonales.
Por otro lado es necesario afirmar que las dos concepciones de contexto no son mutuamente excluyentes, sino complementarias. Hasan define la CC parte de considerar un contexto relevante como abstraccin terica que recorta aquellos aspectos del entorno situacional material que son significativos para
el papel que juega el lenguaje en uso al servicio de una actividad social. En este sentido, esos aspectos
son relevantes para el analista. Nuestra propuesta permite interpretar aquellos aspectos relevantes para
los participantes de la interaccin. Podemos interpretar la relevancia como una propiedad que atae
a cualquier estmulo externo o representacin interna que sirva como input de un proceso cognitivo
(Sperber y Wilson 2004: 239). En este caso el proceso cognitivo de interpretacin de los textos relevar
aquellos supuestos relacionados con la dimensin interpersonal permitir interpretar la consistencia en
registro y, por consiguiente, la adecuacin de los textos tomando en cuenta tambin el punto de vista de
los participantes.
6. Referencias bibliogrficas
Eggins, S. 2004 An Introduction to Systemic-Functional Linguistics. London: Continuum.
Halliday, M.A.K. 1978. El lenguaje como semitica social. Mxico: FCE, 1982.
Halliday, M.A.K. 1985. Introduction to functional grammar. London: E. Arnold, 2003 3rd ed.
Halliday, M.A.K. 2002. Linguistic Analysis of Text and Discourse. London: Continuum.
Halliday, M.A.K. 2004. On language and linguistics. London: Continuum.
Hasan, R. 2009. The place of context in a systemic functional model. En Halliday, M.A.K, Webster, J. (editores)
Continuum Companion to Systemic Functional Linguistics. London: Continuum.
Menndez, S.M. 2006. Qu es una gramtica textual? Buenos Aires: Litterae.
Menndez, S.M. 2009. Estrategias, registros y gneros discursivos: de la realizacin a la recurrencia. en Actas
del IV Coloquio de ALEDar http://www.fl.unc.edu.ar/aledar.
Poynton, C. 1990. Address and the Semiotics of Social Relations. A systemic-functional account of address forms
and practices in Australian English. Ph.D. Thesis. University of Sydney. Recuperado el 14 de julio de 2010, de
http://opac.library.usyd.edu.au/record=b3537422~S4 .
Sperber, D. y D. Wilson 1986. Relevance. Communication and Cognition. Harvard: Harvard University Press.
Wilson, D. y D. Sperber. 2004. La teora de la relevancia. Revista de Investigacin lingstica. Vol. VII pp. 237-286.
1 "Cest en effet ici quil y a quelque chose de dlicat dans la frontire des domaines. Question difficile trancher." (Saussure, 1989, nota de Constantin).
Os sintagmas, embora a constatar nas combinaes que no so frases, tm por tipos muito evidentes
as frases elas mesmas. Toda frase ser um sintagma. Ou a frase pertence fala e no lngua. Ou
objeo: os sintagmas no pertencem fala e no estaramos misturando as duas esferas sintagma
-associao? (Saussure 1989: 283-284).
Assim, ao considerarmos a questo do encadeamento sintagmtico, a antinomia lngua e fala poderia ser colocada em xeque. No mbito da lngua, como lhe prprio fazer lao com o mundo, ela o faz
por sintagmas, que so junes lineares de valores (unidades) determinados nas relaes associativas.
Contudo, esses mesmos sintagmas, cumprindo a funo de portadores das unidades coordenadas
pelo valor in praesentia, ou seja, aquele valor que estrutura as relaes lineares e presenciais das unidades na cadeia sintagmtica, pertenceriam tambm ao campo da fala, j que o sujeito falante o utilizaria
para se expressar pela execuo do ato de linguagem.
Nesse ponto encontramos uma possibilidade de insero da questo discurso. Benveniste, em seu
texto Os nveis da anlise lingstica, discute os nveis possveis de anlise e, segundo ele, o mais alto
nvel na cadeia passvel de observao o da frase. A frase aponta tanto para os nveis inferiores (hipofonemtico, fonemtico) quanto para o discurso, pois comporta as palavras e a composio delas que ser
utilizada para o discurso. Aqui tambm nos deparamos com a ligao entre lngua e discurso: esse lao
justamente estabelecido entre ato e fato lingsticos, pois o fato aponta para as anlises dos acontecimentos de lngua e, o ato, para a execuo, para o discurso.
Assim, a distino entre fato e ato nos remete justamente dicotomia saussuriana: ao lingista cabe
analisar os fatos de lngua, ou seja, aos acontecimentos lingsticos. J o ato nos direciona para a fala,
para a execuo da lngua. Tambm aqui reencontramos o sintagma: esse elemento que aponta para o
que fato e para o que ato, ou seja, ele comporta os fatos e permite os atos. a frase benvenistiana.
Para Saussure, a dificuldade residiu em estabelecer exatamente a fronteira entre o que prprio da
lngua e o que prprio da frase. O sintagma, nesse contexto, comporta justamente a tenso de apontar
para os dos lados da linguagem. Nessa tenso, vemos aparecer o grmen da problemtica sobre o discurso levantada por Saussure em uma pequena nota sobre o discurso, presente nos Escritos de Lingstica Geral (2004). Nessa nota, o genebrino trabalha a ligao entre lngua e discurso. Diz Saussure (2004:
237): a lngua s criada em vista do discurso, mas o que separa o discurso da lngua ou o que, em dado
momento, permite dizer que a lngua entra em ao no discurso?.
Nesse contexto, tambm Helena Hathsue Nagamine Brando, em seu livro Introduo Anlise
do Discurso (2004), tece uma interessante discusso a respeito dessa dicotomia lngua e fala, tendo em
vista em vista o discurso. Segundo a autora, a dualidade imposta pela dicotomia lngua e fala, que se estabeleceu com Saussure, imps uma lingstica da lngua. Todavia, com o passar do tempo, estudiosos
buscaram no mais se ater apenas lngua e abarcaram fenmenos fora desta faceta da dicotomia saussuriana. a instncia do discurso que possibilitar operar a ligao necessria entre o nvel propriamente
lingstico e o extralingstico.
Assim, diz Brando (2004: 11), o discurso seria o ponto de articulao entre os fatos lingsticos
e os fenmenos extralingsticos, tais como os processos ideolgicos. Mais do que isso, a linguagem
enquanto discurso no constitui um universo de signos que serve apenas como instrumento de comunicao ou suporte de pensamento; a linguagem enquanto discurso interao, e um modo de produo
social; ela no neutra, inocente, natural, por isso o lugar privilegiado de manifestao da ideologia.
Neste trabalho, no de nosso interesse discutir os processos ideolgicos nem a relao do discurso
com a ideologia. Atemo-nos aqui a refletir sobre as articulaes saussurianas a respeito do discurso e do
sujeito falante. Para tal, re-visitamos a dicotomia lngua e fala, pois, como visto, a ligao entre esses dois
domnios, pelo sintagma, propicia a reconciliao da lingstica saussuriana com a questo do discurso.
Alis, nesse contexto, supostamente as questes discursivas teriam sido deixadas de lado por Saussure em prol das anlises do sistema lingstico. Contudo, o discurso no teria sido efetivamente alvo
das anlises de Saussure? Vemos que a maior das preocupaes do mestre genebrino foi justamente trabalhar o sistema lingstico, com todos os seu conceitos e relaes. Todavia, o fenmeno da linguagem,
como reconhece o prprio Saussure, mais abrangente e sim engloba a fala. Portanto, para um lingista
preocupado com os fenmenos lingsticos e com a ordem prpria da lngua, as questes de fala e, conseqentemente, de discurso sempre compareceram enquanto interrogadoras da teoria.
Para dizer que a fala no era alvo da ateno naquele momento, Saussure teve que refletir sobre ela
e, mais do que isso, reconhecer que uma lngua sem falantes, ou seja, sem que estes a executem, de nada
vale, pura teoria. Nesse sentido, uma teorizao absolutamente comprometida com os fatos lingsticos
no se furta reflexo sobre os atos de execuo.
Nesse ponto, retomamos a nota saussuriana sobre o discurso: a lngua s criada em vista do
discurso, mas o que separa o discurso da lngua ou o que, em dado momento, permite dizer que a lngua entra em ao no discurso?. Esse texto revela que, para o mestre, a ligao entre lngua e discurso
no passou despercebida. Se o foco recaiu sobre o estudo da lngua, essa depende do discurso, pois, s
criada a partir deste e por ele que ela entra em ao. A teorizao saussuriana reconhece, portanto,
a profunda ligao entre lngua e discurso: a lngua criada pelo discurso. Mais do que isso, podemos
dizer que a relao de mo dupla: sem lngua no h discurso e sem discurso no h lngua. Nesse contexto, questo crucial para o mestre quando os conceitos postos na lngua entraro em funcionamento
no discurso. Diz Saussure:
Os vrios conceitos esto ali, prontos na lngua (ou seja, revestidos de uma forma lingstica) [...]. Em
que momento ou em virtude de que operao, de que jogo que se estabelece entre eles, de que condies,
esses conceitos formaro o DISCURSO?
A seqncia dessas palavras, por mais rica que seja, pelas idias que evoca, indicar nunca, para um
indivduo humano, que o outro indivduo, ao pronunci-las, quer lhe comunicar alguma coisa. O que
preciso para que tenhamos a idia de que se quer comunicar alguma coisa usando termos que esto
disponveis na lngua? uma questo igual de saber o que o discurso, sendo que, primeira vista, a
resposta simples: o discurso consiste, quer seja de maneira rudimentar e por vias que ignoramos, em
afirmar uma ligao entre dois conceitos que se apresentam revestidos da forma lingstica, enquanto
a lngua realiza, anteriormente, apenas conceitos isolados, que esperam ser postos em relao entre si
para que haja significao de pensamento. (Saussure 2004: 237).
Portanto, teramos de um lado os fatos lingsticos e de outro o ato lingstico que expressa o discurso. O mestre, nesse contexto, reconhece a existncia das relaes sistemticas do lngua, mas afirma que
apenas a existncia das unidades em sistema no garante que haja discurso. De que valeria os conceitos
postos na lngua sem que eles pudessem comunicar algo a um indivduo humano?
A lngua, enquanto mediao semiolgica, atua para criar os signos e para os articular em sistema
de relaes de valor. Mas no possvel que sua atividade pare nesse ponto. prprio da faculdade da
linguagem firmar o que Saussure chama de ligao entre dois conceitos que se apresentam revestidos
da forma lingstica.
Acreditamos que aqui uma possvel explicao para a passagem para o discurso resida justamente
no valor in praesentia, ou seja, no valor constitudo no sintagma. Se a lngua possui conceitos revestidos
da forma lingstica, conceitos esses que podem estar dispostos no eixo associativo, no sintagma que o
valor passa a depender do encadeamento das unidades. Esse encadeamento oriundo da ordem prpria
da lngua, j que as unidades no se compem em frases aleatoriamente.
Todavia, como j vimos, a frase no aponta apenas para a lngua, mas tambm para o discurso.
nesse apontar para o discurso que os valores permitem que haja significao: os conceitos revestidos da
forma lingstica entram em funcionamento na execuo. o momento em que a lngua propicia a fala
atravs do sintagma. Em outras palavras, o ponto em que o sintagma se volta para o discurso atravs
do ato lingstico.
Portanto, aventuramo-nos a dizer que, diante da teorizao do mestre genebrino, faria sentido afirmar que o jogo que estabelece que os conceitos lingsticos formaro o discurso est profundamente
ligado ao corte lngua e fala e existncia da dupla face do sintagma: a lngua realizaria conceitos isolados e o sintagma os colocaria em ao no discurso.
2. Consideraes finais
Verificamos, ao longo desse trabalho, que a questo do discurso, apesar de ter sido enfrentada por
Saussure em poucos momentos, tanto no Curso de Lingstica Geral quanto nos Escritos, trouxe para a
teorizao do mestre interrogaes importantes quando est em questo a ciso lngua e fala e o estatuto
do sujeito falante. Mais do que isso, a questo do discurso permite refletir sobre a questo das mudanas
analgica e fontica e dos graus de conscincia envolvidos nessas mudanas.
Desse modo, encontramos, na teorizao do genebrino, a questo do discurso no como uma pr
-excluso, como supostamente se deu com o referente, com o sujeito e com a histria, mas como um
ponto de interrogao que lana para a teoria a problemtica da lngua em ao, no apenas como um
sistema autnomo descolado do sujeito, mas como um sistema que constitui esse sujeito e o torna falante.
3. Referencias bibliogrficas
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Silveira, E. M. 2003. As marcas do movimento de Saussure na fundao da Lingstica. Tese de doutorado, IEL/
Unicamp.
Rosana Ariolfo
Universidad de Gnova
[email protected]
1. Introduccin
El presente trabajo es fruto de una investigacin llevada a cabo en varias etapas (Carpani 2010;
Ariolfo 2009, 2010a, 2010b, 2011) en el marco de los proyectos Ibridazione linguistica e lingue immigrate
y Lingue, interazione e mediazione in ambito istituzionale iniciados a raz del aumento vertiginoso de
la inmigracin latinoamericana en Gnova. Dichos proyectos cuentan con un sector dedicado al mbito
educativo, dado que la escuela, uno de los principales agentes de integracin socio-lingstica, acoge un
importante nmero de estudiantes nacidos en Ecuador y en menor medida de otros pases de Amrica
Latina, como Per, Argentina, Chile, Venezuela, etc. Esto trae consecuencias en la estructura escolar, y
en el aprendizaje en general, debido al contacto entre lenguas y culturas distintas, as como tambin en
los mismos migrantes, cuya experiencia migratoria genera un estado de shock cultural, en ciertos casos,
muy difcil de superar.
En el presente trabajo, luego de haber esbozado las caractersticas generales del fenmeno migratorio en Gnova, y de haber definido brevemente el concepto de actitud lingstica, propondr una reflexin
sobre el problema metodolgico que surge al estudiar las actitudes lingsticas en este contexto de contacto inducido por la migracin.
3. Un concepto en debate
Las actitudes lingsticas revisten una gran importancia para la comprensin de numerosos aspectos de las comunidades de habla y constituyen una fuente de informacin fundamental, dado que
la salud de una lengua depende en gran medida de si estas son favorables o desfavorables. A pesar
de que no existe an un acuerdo general en lo que respecta al propio concepto, as como tampoco en
cuanto a su naturaleza y la estructura que las compone, se puede afirmar con total seguridad que las
actitudes influyen en los procesos de variacin y cambio lingsticos, en la eleccin o predominio del
uso de una lengua en detrimento de otra, y en el proceso de enseanza-aprendizaje en general (Moreno
Fernndez 1998: 177).
Se suele reconocer la existencia de dos concepciones o aproximaciones diferentes al estudio de este
tema. Por un lado, la perspectiva conductista analiza las actitudes a partir de las respuestas lingsticas
1 Este trmino, introducido por Hansegard (1975), designa una forma de bilingismo deficiente, caracterizado por la pobreza del lxico, de la morfosintaxis en ambas
lenguas, por la dificultad para mantenerlas separadas y pasar fcilmente de una a otra, adems de la incapacidad de adaptar el lenguaje a sus distintas funciones.
de los hablantes a un estmulo, es decir, a una lengua, una situacin o unas caractersticas sociolingsticas determinadas. Las actitudes se hallan, pues, en las respuestas de la gente en las distintas situaciones
sociales (Moreno Fernndez 1998: 181; Fasold 1996: 230).
Por otro lado, la perspectiva mentalista, de naturaleza psicosociolgica, a la que adhieren la mayora
de los investigadores, considera, en cambio, que las actitudes son una disposicin mental o un estado
interno que, a partir de un estmulo, puede generar como respuesta distintas formas de comportamiento.
Se trata, entonces, de una variable que hace de filtro entre un estmulo externo que afecta a la persona
y su respuesta a l. Desde este punto de vista, la actitud de un individuo o de un grupo lo prepara para
reaccionar de manera especfica ante un estmulo dado (Fasold 1996: 229-230; Lpez Morales 1989: 287).
La bibliografa especializada, adems de ofrecer numerosas definiciones, propone tambin un rico
debate acerca de la estructura de las actitudes. Lpez Morales (1989) y Moreno Fernndez (1998) presentan varios modelos basados sobre algunas de las principales aportaciones hechas desde la perspectiva
mentalista. La discrepancia ms honda entre todos los modelos propuestos radica fundamentalmente en
la dinmica de interrelacin de sus supuestos componentes: cognitivo, afectivo y conativo.
Ya a principios del siglo pasado, varios psiclogos haban afirmado que cuando el individuo se pone
en relacin con el propio ambiente (fsico y social) y comienza a conocerlo, lo hace en principio sobre una
base emotiva, antes que descriptiva. Segn este enfoque, las preferencias, simples reacciones emotivas,
pueden formarse sin tener conciencia de los estmulos, por lo cual la emocin precede a la cognicin y
no depende de ella. Aquellas intuiciones encuentran hoy una base cientfica en los numerosos estudios
llevados a cabo en el campo de la neurobiologa (Damasio 1994, 2000). Las investigaciones realizadas
en este campo dan lugar a considerar el factor emocional un pilar de la dimensin actitudinal, ya que las
emociones constituyen un filtro entre el mundo interno (el organismo) y el mundo externo. Por lo tanto,
segn el carcter individual y colectivo que encierra el concepto de actitud lingstica, la insercin de
estos jvenes en el nuevo entorno, su evolucin en el aprendizaje y las elecciones o modificaciones en sus
usos lingsticos se vern condicionadas no solo por factores socio-culturales compartidos por la comunidad en cuestin, sino tambin por factores individuales relacionados con las experiencias adquiridas a
lo largo de la vida.
4. Cuestiones metodolgicas
Tal como hemos sealado antes, el estudio de las actitudes puede hacerse desde un enfoque conductista o mentalista. El primero suele utilizar la observacin directa de las conductas objetivas. Desde un
enfoque mentalista, en cambio, la medicin de las actitudes representa uno de los principales problemas.
Se debe recurrir a otras tcnicas dado que lo que hay que descubrir es el estado interno y mental de los
hablantes, que se manifiesta a travs de la conducta y los datos que proporcionan los informantes de
forma voluntaria o involuntaria (Moreno Fernndez 1998: 184). El problema que plantea la medicin de
los estados mentales internos es que suele tener una validez muy cuestionable, cualquiera sea la tcnica
aplicada para la recogida de los datos, dado que no se pueden observar de forma directa sino que deben
ser inferidos por el investigador. Nos encontramos, entonces, frente a un objeto de estudio que depende
de los hablantes y que, como tal, es claramente subjetivo. Este trmino, a pesar de lo que comnmente
sugiere, encierra en este mbito un doble significado: individual y social. Si bien es verdad que las actitudes empiezan a desarrollarse durante la socializacin primaria, a partir de la niez, en la relacin
afectiva con la figura materna y familiar en general y, por lo tanto, son de carcter individual, dado que
cada individuo tiene su propia historia afectiva y cognoscitiva, tambin es cierto que la familia transmite
un sistema de normas y de valores compartidos socialmente que, por lo tanto, son colectivos. Adems,
cuando el individuo entra en relacin con sus pares, trasciende la esfera de lo individual, entra en la social
y se une a quienes comparten su sistema de valores.
Analizar las actitudes de los hablantes, sobre todo en un contexto tan peculiar como es el de la migracin impuesta, requiere una interpretacin que no tome en cuenta solo los factores externos o sociales,
sino tambin los que estn relacionados con un trasfondo individual y emocional. Por otro lado, dado que
an no hay acuerdo general sobre la naturaleza de las actitudes y teniendo en cuenta que estas son dinmicas y, por lo tanto, no tenemos garanta ni siquiera de que se mantendrn lo suficientemente constantes
durante el tiempo de medicin como para que sean fiables, habra que tomar muchas precauciones en su
cuantificacin. Por lo tanto, a partir de estas consideraciones y desde una perspectiva mentalista, lo ms
adecuado sera adoptar un doble enfoque metodolgico, cuantitativo y cualitativo.
Si bien es cierto que el empleo de la tcnica del cuestionario puede traducir la informacin en datos numricos y permitir comparaciones y generalizaciones, no le permite al investigador entender el
significado ms complejo que se oculta detrs de lo que el entrevistado intenta expresar a travs de sus
respuestas en el cuestionario. Si el propsito de la investigacin es analizar con detalle la experiencia
subjetiva del individuo en relacin con un objeto o en un determinado contexto, el enfoque de tipo cualitativo se hace imprescindible. Por otro lado, no es fcil obtener respuestas sinceras a preguntas que
buscan indagar comportamientos o sentimientos discriminatorios, ya que las personas suelen responder
de una determinada manera para ofrecer una auto-imagen positiva que se coloque dentro de las normas
implcitas y compartidas socialmente.
Adems, un enfoque cualitativo no pierde de vista aquellos casos tal vez menos frecuentes, aunque
no por esto menos relevantes. Indudablemente, en los casos poco frecuentes hay un componente cualitativo, que no debe ser observable a travs de mtodos cuantitativos, pues se correra el riesgo de manipular los datos en el afn de uniformarlos, proporcionando as una imagen distorsionada de la realidad
(Caravedo 2003: 553).
Observar realidades que no son directamente observables, cuya validez puede ser puesta en tela de
juicio, obliga a los investigadores a hacer uso de cambios para llegar a resultados ms fiables y a utilizar
tcnicas que permitan la inmersin en la realidad que es objeto de investigacin, la interaccin con los
sujetos estudiados, la escucha de sus puntos de vista, de sus sensaciones, sentimientos, emociones.
Es evidente que este enfoque presenta lmites. Por un lado, no permitir la generalizacin de los datos obtenidos, dado que se centra exclusivamente en los casos bajo anlisis. Por otro lado, ser el reflejo
de la subjetividad interpretativa del investigador. Por estos motivos, no se pretende utilizar procedimientos estandarizados universalmente aplicables sino, al contrario, marcar un recorrido de investigacin
singular.
En este sentido, gracias a las crticas despertadas hacia las distintas tcnicas directas e indirectas
para la medicin de actitudes, que han alertado sobre sus defectos y virtudes, y, teniendo en cuenta el
contexto en el que se desarrolla nuestro estudio, durante esta investigacin hemos utilizado tres tcnicas
directas complementarias para la recogida de los datos que ayudan a sortear estas barreras: el cuestionario de estructura autobiogrfica, la entrevista semi-dirigida y la observacin participante.
El cuestionario adoptado contiene preguntas mixtas, es decir, cerradas y abiertas. Hemos optado por
las respuestas combinadas porque las preguntas cerradas, aunque fciles de medir, no son exhaustivas
y son arbitrarias, ya que el encuestado est limitado en sus posibilidades de respuesta: no es en realidad
la visin del informante la que se refleja a travs de las respuestas elegidas sino la del entrevistador. Las
preguntas abiertas, en cambio, dan al encuestado la mxima libertad a la hora de expresar sus creencias
y emociones, dejando que conteste espontneamente a las preguntas sin tener que tomar en consideracin
ningn tipo de sugerencia. Al investigador le permiten una mayor sutileza en el anlisis de las respuestas
y aportan gran cantidad de datos al ser informacin cualitativa, dado que el encuestado tiene una mayor
libertad para exponer sus puntos de vista. Ahora bien, esto mismo genera la dificultad de tabular este
tipo de comentarios adicionales, pues es necesario categorizar las respuestas abiertas tratando de no
cometer errores de interpretacin en el afn de uniformar los datos, soslayando excepciones que pueden
ser significativas.
Dado que, como ya hemos dicho, es imposible separar lo emotivo de lo cognitivo pues ambos aspectos se entrecruzan, estn estrechamente conectados y constituyen una unidad, hemos utilizado un
cuestionario dividido en tres ncleos temticos fundamentales: A) Mi vida en mi pas, B) La noticia del
viaje y C) Mi llegada a Italia. El cuestionario se basa en el marco del mtodo autobiogrfico y, como
tal, toma en cuenta no solo factores que intervienen despus de la migracin, sino tambin la fase pre
migratoria. La autobiografa se convierte en un instrumento que pone la atencin en la identidad controvertida y encubierta de los sujetos y recorre un camino a menudo lleno de contradicciones y conflictos,
traumas y fracturas.
Las 95 preguntas no apuntan, entonces, a medir los supuestos componentes de las actitudes por
separado. Lo que buscan es reconstruir los contextos de la vida en el pas de origen: Las condiciones
de vida familiar, el tiempo libre, la vida social, la escuela, el uso de las lenguas; analizar las dinmicas familiares y hacer aflorar emociones vinculadas a la experiencia migratoria y al proceso de
adaptacin socio-lingstica al nuevo contexto; observar dinmicas creadas en los distintos lugares de
observacin.
La entrevista semi-dirigida, posterior al cuestionario, ofrece la posibilidad de recoger un corpus de
lengua oral que permita observar rasgos y usos lingsticos peculiares interesantes para el posterior anlisis de las actitudes, y otros datos para que el investigador comprenda con ms claridad algunas cuestiones
importantes venidas a la luz en los cuestionarios o que sera dificultoso hacer aflorar solo con dicha tcnica.
La ausencia de un cuestionario para las entrevistas, es decir, de una excesiva estandarizacin, ha
permitido que los entrevistados expresaran libremente las propias visiones sobre los temas de conversacin propuestos por el entrevistador y orientaran las respuestas y, en ocasiones, hasta la misma entrevista hacia temas que respondan ms y mejor a su personalidad y a la experiencia subjetiva.
La observacin participada es la tcnica ms utilizada por los antroplogos o etngrafos y es tal vez
la menos agresiva y la que permite recoger datos ms naturales, aunque haya recibido no pocas crticas
por tratarse de una tcnica demasiado subjetiva, pues, si un mentalista quisiera hacer uso de esta tcnica
en su investigacin, debera inferir qu actitudes subyacen bajo la conducta observada. Por otra parte,
el empleo exclusivo de esta tcnica es sumamente dificultoso, porque el investigador debe recoger la informacin tomando nota de todas las actividades de las personas a medida que las observa (Fasold 1996:
237). Sin embargo, utilizada de manera complementaria, nos permite una interaccin ms intensa con
los actores sociales estudiados y compartir con ellos, aunque parcialmente, su cotidianeidad, lo cual da la
posibilidad de desarrollar con ms profundidad la investigacin a travs del dilogo y de observar cmo
los sujetos se interrelacionan de manera ms espontnea. Los lugares y momentos que han sido y son
objeto de observacin son los siguientes: paseos, encuentros deportivos, discotecas, juegos, clases prcticas (clases de cocina, taller de tcnica dental, mecnica, electricidad, mecnica naval), ritos religiosos,
etc. Estos momentos compartidos son un instrumento fundamental que ayuda a acortar las distancias
entre los sujetos estudiados y el investigador y permite acercarse a la visin que ellos tienen del mundo,
principio fundamental para el proceso de comprensin.
Por estos motivos, y a pesar del engorroso trabajo que implica la categorizacin de las preguntas
abiertas del cuestionario y del volumen de grabaciones necesario para la obtencin de unos datos suficientemente representativos, hemos optado por emplear las tres tcnicas combinadas con el fin de eludir
el excesivo subjetivismo que se le asigna a la tcnica de observacin directa.
Adems, dado que las actitudes pueden concebirse nicamente en relacin con el otro, los compaeros de curso tambin han contestado a un cuestionario dividido en tres partes fundamentales: A) Cmo
se organiza la escuela; B) La percepcin del otro; C) Actitudes hacia los compaeros de otras nacionalidades y hacia las otras lenguas.
Por ltimo, hemos previsto realizar algunas entrevistas a operadores de la educacin para tener un
parmetro de comparacin en el anlisis cualitativo.
Muchos estudios de actitudes suelen complementarse con tcnicas de medicin indirectas, en las
que el sujeto no conoce el fin del estudio, por lo que se espera que aparezcan las actitudes subyacentes del
sujeto. Dentro de las tcnicas indirectas aplicadas a la sociolingstica encontramos la llamada tcnica de
pares ocultos (matched-guise-technique), tambin conocida como tcnica de las mscaras o pares falsos,
elaborada por Wallace E. Lambert y sus colaboradores (Lambert et al. 1960). A pesar de que esta tcnica
ha sido una de las ms utilizadas en el campo de las actitudes lingsticas, hemos optado por no aplicarla,
en parte por su artificialidad y falta de naturalidad, (Moreno Fernndez 1998:188) as como tambin por
su arbitrariedad, ya que no deja espacio a la libre expresin de los sujetos.
5. Conclusiones
El estudio de las actitudes lingsticas no debe limitarse a una mera medicin cuantitativa y numrica pues, si bien puede resultar importante poder contar con una amplia descripcin de la situacin,
representara un aporte necesario pero no suficiente, por superficial, para lograr cambios. Dado que las
actitudes no son heredadas, sino que se adquieren y se aprehenden durante los procesos de socializacin, son susceptibles de ser modificadas. Y este es un aspecto fundamental del fenmeno en cuestin,
pues abre la posibilidad al cambio y a la superacin de los problemas que los estudiantes encuentran
en su camino. Uno de los retos es, entonces, conocer la realidad en profundidad, a travs de un anlisis cualitativo, que promueva estrategias de remedio, es decir, maneras de contrarrestar ideologas
equivocadas, desarmar prejuicios y estereotipos, brindar nuevas herramientas a los docentes, sugerir
polticas lingsticas y educativas, desarrollar programas adecuados y acertados que sirvan para remediar los problemas no solo de los migrantes sino tambin de la sociedad receptora (Zimmerman y
Morgenthaler Garca 2007: 15).
En esta circunstancia, la escuela representa un contexto estratgico para generar cambios de actitudes, no solo en docentes y familias que comparten esta realidad, sino tambin en lingistas, mediadores, pedagogos, psiclogos que trabajan en este mbito, pues es responsabilidad de todos intervenir en esta empresa y acompaar adecuadamente las transformaciones que nuestra sociedad est
experimentando.
6. Referencias bibliogrficas
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1. Introduo
Este trabalho constitui-se por discusses realizadas ao longo do mestrado,2 quando investigamos o
imaginrio de indgenas da etnia Karaj presentes na discursividade produzida por sujeitos moradores do
municpio de Luciara, no Estado de Mato Grosso/BR.
Filiados Anlise de Discurso de linha francesa, teoria que prope analisar processos de constituio dos sentidos, procuramos compreender sentidos que se fazem presentes no discurso sobre os indgenas da etnia Karaj. No entanto, enfatizamos que os enunciados constituem o imaginrio de indgenas
em geral, independente da etnia a que pertenam (cf. Ferreira 2000; Borges&Miranda 2008).3
Considerando o fato de haver uma relao constitutiva entre o dizer e sua exterioridade, levantamos
esteretipos presentes em muitas seqncias discursivas. Desse modo, construimos um corpus heterogneo tanto em relao materialidade dos textos, quanto aos sujeitos envolvidos na pesquisa. Dito de
outro modo, trabalhamos com enunciados orais e escritos os sujeitos so de trs geraes distintas de
moradores do municpio supracitado: gerao mais velha (GV); intermediria (GI) e gerao mais jovem
(GJ). Como o nosso intuito tambm era observar o funcionamento do discurso pedaggico presente
nesses textos, ns os subdividimos em dois grupos: textos de alunos do perodo noturno (GJN) e aqueles
produzidos por alunos do perodo matutino (GVM). Isso porque em cada turno atuava um grupo diferenciado de professores, e pretendiamos saber se havia diferena entre eles.
Assim, pontuamos os esteretipos de indgenas4 enfatizando que os gestos de interpretao inscritos
no material de anlise so determinados por processos que fogem ao controle dos sujeitos e esses sentidos
aparecem como evidentes.
2. Esteretipos de indgenas
Para nossa reflexo, ressaltamos o estudo sobre esteretipos que R. Amossy e A. H. Pierrot apresentam em Strotypes et Clichs (1997). Nessa obra, os autores relacionam o esteretipo anlise de
discurso de linha francesa e aos pressupostos tericos que concernem a essa noo. Dentre esses pressupostos, eles enfatizam o fato de o sujeito no ser a fonte do sentido que produz e o sentido das palavras
no ser separvel dos contextos em que se inserem, nem do lugar dos locutores no campo scio-histrico
e institucional.
1 Professora da Universidade Estadual de Gois e aluna do Doutorado Interinstitucional em Lingustica (Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP), Coordenao de Aperfeioamento de Pessoal de Ensino Superior (CAPES) e Universidade do Estado de Mato Grosso (UNEMAT).
2 A dissertao O ndio [sic] Karaj no imaginrio do povo de Luciara/MT teve a orientao da Prof Dr Eni P. Orlandi (UNICAMP), e foi publicada pela Universidade do Estado de Mato Grosso com o ttulo Olhares, vozes e silncios que excluem: esteretipos de ndios (2005).
3 Ferreira (2000) fez um estudo sobre a relao entre indgenas Umutina e no- indgenas e Borges e Miranda (2008) buscaram compreender a relao entre noindgenas e indgenas Xavante. Como em nossa pesquisa, nesses trabalhos, tambm se observa que os no- indgenas, ao atriburem sentidos para os indgenas,
constituem um imaginrio marcado pela estereotipia, pela pejorao.
4 Em nosso estudo, consideramos a noo de esteretipo citada por Amossy e Pierrot: imagem coletiva congelada considerada sob o ngulo da pejorao (1997: 69).
Para comear, trazemos uma seqncia produzida, em 1823, por Jos Bonifcio, a fim de nos remetermos histria e perceber que h muito tempo circula o sentido de indgenas preguiosos, em nossa
sociedade. Observemos:
o homem no estado selvtico, e mormente o ndio5 [sic] bravo do Brasil deve ser preguioso; porque
tem poucas, ou nenhumas necessidades; porque sendo vagabundo, na sua mo est arranchar-se sucessivamente em terrenos abundantes de caa ou de pesca, ou ainda mesmo de frutos silvestres. (Apud Cunha
1998:148-9) (Grifos nossos).
Partindo para os enunciados6 produzidos pelas trs geraes, objeto do nosso trabalho, percebemos
esse mesmo sentido:
(1) GV: Os daqui primeiro trabalhava...Hoje eles no fazem nada...nada.
(2) GI: Esto civilizados, mas no tm responsabilidade, tm que trabalhar.
(3) GJN: muito preguioso apossa de muitas terras e no pranta nada.
A partir da ideia de trabalho que possuem, os no- indgenas constroem a imagem de indgena preguioso pelo fato de os indgenas da etnia Karaj produzirem para viver, sem visar lucro. Mesmo sendo
universal porque povo algum sobrevive sem ele, na sociedade capitalista, quem no trabalha com o objetivo de lucrar , simplesmente, visto como aquele que no trabalha.
Quando indgenas e no- indgenas falam em trabalho no esto falando da mesma coisa. Observa-se a a inter-incompreenso, noo que E. Orlandi (1990: 237) coloca como sendo necessria para a
constituio dos discursos em suas distncias relativas s diferentes formaes discursivas.
Vale dizer que o esteretipo de indgenas como preguiosos no se faz presente nos enunciados dos
alunos do perodo matutino.
A posio etnocntrica europeia ainda hoje ressoa na pretensa superioridade dos no- indgenas
marcada, sobretudo, quando os indgenas so relacionados a animais. Posio que tambm foi sustentada
pelo discurso cientfico:
O cientificismo do sculo XIX est preocupado em demarcar claramente os antropides dos humanos, e a linha de demarcao sujeita a muitas controvrsias. Blumenbach, um dos fundadores da
antropologia fsica, por exemplo, analisa um crnio de Botocudo e o classifica a meio caminho entre o
orangotango e o homem. (Cunha 1998; 134).
5 importante ressaltar que mantivemos a denominao ndio[s] presente nos trechos de entrevistas ao longo do texto e nas referncias bibliogrficas.
6 Os enunciados esto registrados da mesma forma em que foram produzidos pelos sujeitos envolvidos na pesquisa. No alteramos a ortografia ou questes sintticas
presente no material, a fim de que possa ser utilizado por outros pesquisadores com objetivos diferentes dos nossos.
O enunciado abaixo produzido pelo ex-professor (GV) remete ao sentido de indgenas como no humanos. No momento em que ele coloca tinham medo de gente, exclui os indgenas da categoria gente:
(4) GV: Os Karaj nesse tempo tinham medo de gente.
Diferentemente do enunciado anterior, neste produzido pela gerao intermediria, podemos perceber a referncia a indgenas como bichos mesmos. So dois esteretipos simultaneamente: indgenas =
animais e indgenas = traioeiros:
(5) GI: No so trem da gente confiar, esses bichos a.
Nessa seqncia, observamos que o sentido de que os indgenas no so gente est inscrito no modo
como esse enunciador distingue os indgenas dos no- indgenas:
(6) GJN: Quando o Homem foi mostrado fuas armas eles ficaram com mendo
Na nossa histria, a poltica de extermnio de povos indgenas sustentou-se fortemente no argumento de que no eram gente por serem culturalmente diferentes dos no-indgenas.
Esse esteretipo est estreitamente relacionado a outros dois: indgenas enquanto pessoas inferiores
aos no- indgenas e indgenas como seres dignos de excluso.
Chamamos a ateno, novamente, para o fato de esse sentido para indgenas no estar presente nos
textos dos alunos do perodo matutino, visto que no encontramos parfrases das formulaes com tal
sentido.
Para iniciarmos este ponto sobre o esteretipo de indgena inferior ao no-ndio, remetemo-nos s
idias desenvolvidas por pensadores de renome em nossa sociedade como Freud e Piaget. Eles tambm
contriburam para a sedimentao desse sentido. Gomes (1988) coloca sobre o que Freud concluiu, quando estava desenvolvendo suas ideias sobre o complexo de dipo. Baseando-se em anlises parciais de
alguns antroplogos sobre as sociedades indgenas, o pai da psicanlise moderna afirmou que os povos
primitivos, os selvagens, tm uma mentalidade equivalente de uma criana civilizada, e suas religies,
de natureza animista, so baseadas em sentimentos psicolgicos correspondentes aos de um neurtico.
(Gomes 1988: 129).
Jean Piaget, nos seus vrios livros sobre o desenvolvimento da inteligncia, sugere com freqncia
que o pensamento dos povos primitivos estaria no mesmo nvel daquele de uma criana de 7-8 anos,
ou melhor, esse pensamento corresponderia ao de uma criana civilizada que ainda vive o estgio
egocntrico, incapaz de distinguir o mundo exterior da sua subjetividade (Apud Gomes 1980: 129-30).
Citamos Freud e Piaget, porque so bastante conhecidos e as suas ideias tem ampla circulao,
sendo dificilmente questionadas. Lembramos que, na dimenso discursiva, o sujeito afetado pelo pr-construdo e que consideramos a determinao histrica do dizer. Alm disso, afirmamos o carter
cientfico que termina por sustentar uma formao ideolgica racista.
Vejamos um exemplar de linguagem produzido por um dos moradores de Luciara que da gerao
mais velha:
(7) GV: No eu no digo nada disso no, que o caboclo a vida dele aquela mesmo. O ritmo deles
aquele. Ns achamos que hoje j t melhor, porque hoje eles j veste roupa, j andam direitinho, at
vereador j so. Mas o altrusmo do caboclo aquele mesmo. Eles no tm jeito de consertar mais do
que aquilo. do Karaj mesmo.
7 Na lngua Karaj, tori significa no- indgena.
O ex-professor, o mesmo sujeito que afirmava serem os indgenas iguais aos cristos, tiliza uma
srie de diticos: aquele, aquela, aquilo que produzem um efeito de distanciamento nas predicaes
cultura indgena. Recurso a que recorre para no comprometer a posio de sujeito que estava tentando
preencher. Esses pronomes demonstrativos esto funcionando sustentados no interdiscurso. O sentido
de cultura indgena inferior a no-indgena j est l. Ou melhor, a referncia cultura Karaj se realiza
a partir de uma srie de indeterminaes que funciona como efeito de pr-construdo. Esse um lugar
de estabilizao, um lugar de naturalizao dos sentidos e foi () a ideologia que fez (faz) com que o
produto da histria fosse (seja) naturalizado.
Mais uma vez, percebemos a diferena cultural ser tratada pejorativamente e, quando falamos sobre o
tratamento dado a determinada cultura, referimo-nos ao tratamento dado aos sujeitos que nela se constituem.
(11) GV: Quando eles mora na praia o vento vem e limpa o sujo.
Lembramos que o ex-professor que produz esse enunciado. O funcionamento das formaes imaginrias: a imagem que tem do lugar social que ocupa, o que de seu(s) interlocutor(es) ocupa(m), a imagem do referente, etc. faz com que esse enunciador ajuste o seu dizer para no colocar abertamente que
considera sujos os indgenas, mas fala que eles no limpam o lugar que ocupam. O efeito de evidncia
produzido pela ideologia determina que esse sujeito interprete dessa forma a prtica de higiene dos
indgenas.
(12) GI: Quando vi pela primeira vez, senti medo, um trem fedorento.
Os indgenas so considerados sujos em conseqncia da injuno ao padro ocidental de higiene
que nossa sociedade tem, mesmo com o cuidado de tomar banho, diariamente, com muita freqncia,
conforme observamos na cultura Karaj.
(13) GVM: Muitos brasileiros acham que o ndio [sic] seboso. [...] Muitos brasileiros no gostam de
ndios [sic], porque eles passam leo de tucum e ficam com aquele mau cheiro no cabelo.
Esse enunciado se constitui pelo desejo do sujeito de se excluir do grupo de brasileiros que considera
os indgenas sujos. Na posio de aluno que ocupa, no gostaria de fazer parte do grupo que no gosta
de indgenas. No entanto, quando determina o cheiro pelo ditico aquele e o predica como sendo um
mau cheiro, percebemos que o seu desejo foi em vo, pois se inclui no mesmo grupo. Compreendemos
que a relao pedaggica, constitutiva das condies de produo desse enunciado, faz com que o discurso da higiene se textualize desse modo, considerando o fato de as relaes de poder em uma sociedade
como a nossa produzirem sempre a censura, de tal modo que h sempre silncio acompanhando as
palavras. Da que, na anlise, devemos observar o que no est sendo dito, o que no pode ser dito, etc.
(Orlandi 1999: 83).
Outro esteretipo de indgenas bastante recorrente nos textos analisados o de criminosos impunes.
Observemos as sequncias abaixo:
(18) GV: Gente, isso uma coisa horrvel. E o que eles fazem com os ndio [sic]? Nada! Nada!
(19) GI: Os ndios [sic] hoje tm mais valor do que os cristos, porque fazem coisas erradas e nada
acontece.
(20) GJN: Quando eles matam ou outras coizas assim Eles no sam punidos au contrario de nois
branco.
Assim, a questo da impunidade inscrita nesses enunciados est dita em relao a um efeito de memria que o de que os indgenas por serem considerados menores, perante a lei, so inimputveis, no
podendo ser julgados pela justia comum.
O fato de eles terem o direito terra que incomoda os no- indgenas, fazendo com que deixem de
considerar que, no funcionamento da justia brasileira, a impunidade est diretamente ligada queles que
no so indgenas e que detm riquezas, logo, queles que tm meios para no cumprir a lei.
Assim, apagada a razo de os ndios serem impunes por serem tutorados, e a inimputabilidade
aparece como sendo privilgio. Apaga-se o fato de que a tutoria no um instrumento para assegurar
privilgios aos indgenas, mas para submet-los aos interesses do Estado.
Ressaltamos que, nos textos dos alunos do perodo matutino, tambm no percebemos esse
esteretipo.
Este esteretipo est bastante ligado ao anterior. A condio dos indgenas como tutelados aparece
para os no- indgenas como protecionismo.
A ideologia, resultado da interpretao dos sentidos em uma dada direo, faz com que seja possvel se falar em proteo dos indgenas pelo governo, apesar de no serem livres para decidir por si
mesmos. Dito de outro modo, os indgenas so vistos por muitas pessoas como protegidos pelo governo, embora vivam em condies precrias de alimentao, sade e os seus territrios e culturas sejam
desrespeitados:
(21) GV: O governo d roupa, d dinheiro, d at motor, [...] ... mquina de costura s pra eles
viver toa, sem fazer nada.
(22) GI: O Karaj tem muito apoio do governo.
(23)GJN: O governo exerceu uma lei, os indios oj vivem com muita mordomia.
A discursividade sobre o assistencialismo do governo em relao aos indgenas - o governo
bonzinho com os - se indgenas sobrepe e, assim, apaga-se o fato de as reivindicaes indgenas em
relao sade, educao e terra no serem atendidas.
Observamos que esse outro esteretipo que no constitui a prtica de linguagem dos alunos do
perodo matutino (GJM).
3. guisa de fecho...
Em nossa anlise, observamos que o discurso sobre os indgenas foram constitudos por uma relao
vertical, hierarquizada construida scio-historicamente, caracterstica da sociedade ocidental crist.
Notamos, tambm, que na materialidade dos enunciados das trs geraes envolvidas na pesquisa se
revela a memria sobre os indgenas. Aquilo que Pcheux (1997: 17) trata como acontecimento discursivo: ponto de encontro de uma atualidade e uma memria.
Ao longo de nosso estudo, vimos que alguns esteretipos constituem diferentemente a discursividade presente nos enunciados dos sujeitos de geraes distintas, sendo possvel observar o movimento e/ou
a estabilidade dos sentidos negativos para indgenas. Nessa anlise, percebemos que, em determinadas
geraes, no caso, na gerao mais velha e na gerao intermediria, h sentidos que se mostram predominantes, mas isso no quer dizer que o sentido dominante apague (anule) os demais ou que ele(s, todos)
no possa(m) vir a se modificar. Muitas vezes os sentidos esquecidos funcionam como resduos dentro
do prprio sentido hegemnico. (Mariani 1998: 34-5).
Sabemos que a (re)produo de esteretipos sedimenta o preconceito em relao a quaisquer grupos
e, na perspectiva discursiva, o preconceito uma discursividade que circula sem sustentao em condies reais e fortemente mantidas por relaes imaginrias que silenciam sentidos e razes da prpria
maneira de significar (Orlandi 2009: 223). Assim, no se trata apenas de negar o direito do sujeito de ser
de uma forma ou de outra, de pertencer a esse ou quele grupo tnico, mas se trata de negar a prpria
existncia do ser.
4. Referncias bibliogrficas
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Orlandi, E., 2009.Espao da violncia: o sentido da deliquncia, in: Cyrino (org.), Cadernos de Estudos Lingsticos: n 51(2), jul./dez, Instituto de Estudos da Linguagem/IEL, Universidade Estadual de Campinas,
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Pcheux, M., 1997. O discurso: estrutura ou acontecimento, trad. Eni Puccinelli Orlandi, Campinas, Pontes
Carolina C. Bartalini
Facultad de Filosofa y Letras Universidad de Buenos Aires
[email protected]
1. Introduccin
El 25 de agosto de 1988 apareci, en el peridico argentino Pgina/12, el primer recordatorio de
familiares de los desaparecidos en la ltima dictadura militar. Este texto anunciaba no solo una nueva
prctica discursiva en la prensa argentina sino tambin, el origen de un gnero textual indito hasta el
momento y estrechamente relacionado con las necesidades sociales de la comunidad en que surge. El
primer recordatorio establece un patrn textual, que luego ser continuado con mayor frecuencia de publicacin a lo largo de los aos. La intencin ms evidente, como su nombre lo anticipa, es la de recordar
a un familiar o compaero/a desaparecido/a ilegalmente entre los aos 1974 y 1983, pero adems estos
textos se configuran como actos de carcter social, cuyo objetivo no solo es el recuerdo activo sino tambin el pedido de justicia y la concientizacin o exhortacin a la sociedad.
De acuerdo con la concepcin de que los textos y, por lo tanto, las clases textuales, estn incluidos
en la interaccin social para la solucin de tareas individuales o sociales (Heinemann y Viehweger
1991), es claro que el surgimiento de un nuevo tipo de texto es consecuente con una necesidad individual
o social, y que esta tambin puede o debe ser resuelta por vas lingsticas. De esta manera, nos enfocamos en el estudio de una clase textual que se considera nueva pero que, a ms de veinte aos de la aparicin del primer ejemplar, es actualmente reconocida por la comunidad que le dio origen como un medio
discursivo de expresin, exhortacin y comunicacin dentro de nuestra comunidad.
Los temas, las funciones y las situaciones guardan una estrecha relacin con la sociedad argentina
y su realidad poltica, en el sentido amplio, posterior a la ltima dictadura militar 1976-1983, puesto que
a partir de ese momento se han resignificado espacios lingsticos, como la nocin de desaparecido y
tambin la de recordar, signos cuyo significado es estrictamente especial en la comunidad argentina.
La clase textual de los recordatorios de desaparecidos, entonces, debe ser analizada en su contexto y,
creemos, solo es posible que sea producida y comprendida en dicha comunidad sobre la base de los conocimientos genricos que los productores y receptores han ido acumulando a lo largo de la evolucin
del tiempo y por tanto, del gnero.
El presente escrito aborda dos aspectos complementarios del estudio que he realizado acerca los
Recordatorios de desaparecidos como gnero textual. En primer lugar, la relacin que este gnero entabla con otras clases textuales cercanas a l, como el obituario, la bsqueda de paradero, y el discurso
periodstico informativo. A su vez, la paradjica relacin que el Recordatorio de Desaparecidos plantea
entre el mbito de lo pblico y privado, entre el pasado y el presente. Estas observaciones se desprenden
de las caractersticas especficas que este gnero plantea en sus distintas dimensiones constitutivas de
estructuracin y anlisis.
2. Marco terico
Considerando a cada uno de los recordatorios como textos individuales y a la vez como integrantes
de una clase textual especfica, partimos del enfoque terico-metodolgico de Heinemann y Viehweger
40 Instituto de Lingstica - Facultad de Filosofa y Letras - Universidad de Buenos Aires
(1991) y Sandig (2000), reconociendo al texto como objeto complejo caracterizado por la propiedad de la
textualidad, la variabilidad y la diversidad, cuya naturaleza es prototpica y que a su vez, presenta rasgos
de naturaleza gradual que ataen a los distintos niveles o dimensiones constitutivas de los textos: la funcionalidad, la situacionalidad, la tematicidad y la forma lingstica y estructura, siendo que cada uno de
los niveles involucra al resto.
Asimismo, los textos en su individualidad son siempre representantes de un gnero de textos que
llamamos clase textual, puesto que remite a las clasificaciones empricas realizadas por los miembros
de una comunidad lingstica (Heinemann 2000). Una clase textual, en este caso los Recodatorios de
desaparecidos, se describe como una agrupacin de textos en base a rasgos de orden prototpico referidos
a las distintas dimensiones constitutivas de cada ejemplar genrico y de la clase textual.
Los gneros se relacionan por parentesco cercano de rasgos sin orden jerrquico con otras clases
textuales (Ciapuscio 2009). Segn esta idea, formulada por Bergmann y Luckmann (1995), los gneros
deben entenderse y describirse en trminos de familias, orientadas a la solucin de tareas sociales
e individuales cuyos miembros los gneros particulares desempean papeles especficos de las subtareas o tareas del mbito.
Consecuentemente, tanto los textos, como los gneros y las familias de gneros varan histrica y
socialmente (Brinker 1988) determinados y determinando la realidad material de la comunidad.
3. Objetivos e hiptesis
A continuacin se presentar una sntesis del anlisis que se ha realizado con la idea de generar una
descripcin precisa y acabada de un corpus seleccionado de recordatorios de desaparecidos como muestra ejemplar del gnero. Fue el inters primario trabajar con los textos de manera individual y dar cuenta
de sus caractersticas en cada una de las dimensiones a fin de lograr establecer algunos principios generales de formulacin comunes a la clase mximas comunicativas especficas (Heinemman y Viehweger 1991). Con el propsito de dar cuenta de las relaciones de parentesco con otros gneros, comparamos
los rasgos prototpicos, para reflexionar sobre la marcada complejidad que los recordatorios manifiestan.
Partimos de la hiptesis de que los recordatorios de desaparecidos incluyen en la accin de recordar
diversas funciones de contacto con sus interlocutores. Estos receptores, al ser plurales el recordado, el
lector del diario y la sociedad manifiestan, en el tipo de contacto establecido con ellos, diversas funciones textuales ntimamente relacionadas con el efecto que el productor quiere generar en cada uno de sus
receptores.
Consideramos, de esta manera, que los recordatorios son objetos complejos pues presentan diversos
tipos de interaccin y se configuran en el terreno de la accin lingstica como textos principalmente
performativos. La relacin que se establece en este gnero entre el mbito de lo pblico y lo privado y los
vnculos con gneros cercanos expresan, asimismo, un carcter paradojal en cuanto a definicin genrica
y mbito lingstico-social.
4. Corpus y metodologa
De acuerdo con esta perspectiva, se ha establecido una descripcin precisa de un corpus compuesto
por 40 recordatorios seleccionados aleatoria y cronolgicamente desde el primero que se public, recordando a Laura Estela Carlotto, el 25 de agosto de 1988, hasta el ao 2010. Todos ellos han sido publicados
en el peridico porteo Pgina/12 siendo este el nico diario en el que aparecen.
El mtodo utilizado fue el anlisis de los textos en sus distintos niveles (las funciones, las situaciones, los temas y la forma lingstica), comenzando por una descripcin de los rasgos externos y estructurales. Se ha tomando en consideracin en el presente trabajo, a fin de dar cuenta de la paradoja pblicoprivado, el nmero de hablantes, sus roles sociales y el tipo de marco interaccional. Con respecto a las
relaciones genricas, se ha observado la estructura arquitectnica, las informaciones asociadas a cada
parte textual, el lxico recurrente y los constituyentes textuales esteriotipados.
5. Anlisis
5.1. Rasgos externos y estructura textual
Aunque no presenten relacin temtica o funcional con el discurso periodstico, los recordatorios de
desaparecidos circulan en la comunidad insertos en el diario Pgina/12 y, por lo tanto, comparten ciertos
rasgos con el discurso periodstico. Este tipo de discurso tiene por funcin dominante la transmisin de
informacin, y sus temas, reunidos en secciones, son diversos y relativos a la actualidad. Los recordatorios, en cambio, no versan sobre un tema actual sino que se refieren a un hecho especfico acontecido en
el pasado, aunque s establecen una lnea temporal de continuidad, al tener por funcin la modificacin
de la realidad la bsqueda de justicia en su dimensin performativa. Ahora bien, esta realidad es ms
abstracta que la relativa a la fecha puntual y lo que se establece es un nexo entre la fecha de publicacin y
la fecha recordada la desaparicin, secuestro o muerte (el 90% de los textos analizados presenta coincidencia en la fecha). Otro punto de encuentro entre pasado y presente es justamente el estado de desaparicin en que se encuentra la persona recordada y la voluntad de los productores textuales de tenerlo
presente trayndolo a su memoria, y a la memoria colectiva, as como la exigencia de que en el presente
o futuro cercano se esclarezca el paradero y se juzgue a los responsables de la muerte o desaparicin.
Por otro lado, tampoco hay relacin temtica entre el recordatorio y la seccin del diario en la que
se inserta. El lugar de publicacin es aleatorio, seguramente determinado por condiciones de espacio
para la impresin y no hay determinacin temtica, funcional o lxica relativa al espacio de publicacin.
As como las diversas secciones del diario presentan un lxico en comn relativo al tema especfico,
los recordatorios manifiestan llamativas recurrencias de trminos repetidos con mayor o menos nivel
de exactitud denominados modelos de formulacin que agrupamos en torno al campo semntico al que
refieren: los recordados, los que recuerdan y los culpables o responsables de la ausencia del recordado,
as como las acciones relativas a cada grupo.
En el ttulo se invoca, resaltado, el nombre del recordado, se lo actualiza para incluirlo en el presente de la enunciacin. Los atributos de la persona que parece ser la destinataria primaria del texto,
aparecen en el copete e informan sobre dos aspectos: las caractersticas personales (hroe, mrtir,
escritor, poeta, periodista, estudiante, embarazada, y otros) y las acciones que padecieron enunciadas en verbos participios (desaparecido/a, asesinado/a, secuestrado/a, detenido/a, muerto/a) que
manifiestan claramente un estado presente producido por una accin pasada, que en este caso, se
vuelve difusa.
Consecuentemente con la realidad poltica y discursiva de nuestro pas, los agentes tambin en los
Recordatorios aparecen borrados en la estructura superficial, pero los productores textuales se encargan
de recomponer el modelo accional en otras partes textuales, con diversos grados de especificacin en
funcin, creemos, del nivel de informacin obtenido a lo largo de tiempo y en cada caso particular. As,
predominan frmulas de cierre con gran presencia de nominalizaciones (no olvido, no perdn, justicia
y castigo), siendo que lejos de borrar a los agentes, las nominalizaciones son propias de discurso periodstico como recurso de economa textual en pos de la claridad y el impacto en el lector. Por tanto, la
supuesta idea de cierre accional que toda nominalizacin genera, al aparecer negada pareciera proponer
lo contrario: la actualizacin y confrontacin.
Los responsables de las acciones que sufrieron los recordados se presentan en forma de colectivos
no identificados: asesinos, torturadores, culpables, represores, genocidas, etctera y de manera ms
individualizada: los marinos de la ESMA que volaban tirando gente al mar, los capellanes que reconfortaban o Jorge R. Videla.
Los productores textuales expresan en el ncleo textual sus sentimientos hacia el recordado, la injusticia, el dolor de extraarlo, el deseo que tenerlo consigo, la reivindicacin de los valores humanos y de
lucha del recordado, el ejemplo en que esta persona se ha convertido para los familiares y compaeros, la
necesidad de tenerlo presente. A su vez, de la misma manera que ejecutan tcticas para reforzar la imagen del recordado, con el fin de valorarse los mismos productores textuales y fortalecer su imagen, por
cierto tan desprestigiada por los sectores contrarios a su bsqueda de justicia, los enunciadores recurren
en mostrarse afectuosos, pacientes y perseverantes al esperar tantos aos por la justicia y valorar la
contencin y el apoyo de sus propios familiares.
Por otro lado, los emisores se hacen explcitamente presentes en la firma, la cual se articula en una
frmula estereotipada, destinada, principalmente, a los recordados a travs de pronombres posesivos
tu madre, tus padres, tu esposa y compaera, y otros; o mediante los nombres de los firmantes
al modo: Tus sobrinas, Cristina y Leticia o Vuestra mam Raquel. Las predicaciones estn en presente y son de dos clases: el recuerdo y la exigencia/pedido de justicia, verdad y castigo o, en su forma
negativa, la exhortacin a revocar las leyes de indulto y punto final. En este punto, el destinatario no
es el recordado sino el Estado o la justicia actual, es decir, aquellos que tienen el poder para responder
la exhortacin.
En cambio, la accin de recordar tiene como destinatario primario al recordado pero apela, tambin,
a la memoria de la sociedad; se intenta activar la memoria, la expresin del recuerdo hecho accin. As,
la accin de recordar es la macroestructura (Van Dijk: 1978) del texto, y es, a su vez, un macro acto de
habla (Searle: 1969) pues todo el recordatorio se postula como la accin del recuerdo como condicin
para la justicia y verdad.
Observamos en este punto, que los Recordatorios de desaparecidos, por el tema y las funciones
dominantes (expresarse, contactar, informar y comandar) manifiestan una relacin bivalente
que une el pasado con el presente, o en otras palabras, actualiza un espacio discursivo controversial en
los medios masivos de comunicacin, y por tanto, en la agenda pblica. Los recordatorios se configuran
como una actividad lingstica en funcin de otra actividad recordar, traer al presente y exigir justicia
pero, a la vez, son una actividad prctica concreta por su componente accional. Consideramos, por su
parte, que estos textos intentan esclarecer las condiciones para la realizacin de una actividad, en los hechos, brindar informacin, hacer pblico un tema que se pretende silenciar y olvidar. La actividad sera el
recuerdo, la memoria activa de la sociedad, el conocimiento del pasado para la modificacin del presente.
La opinin pblica, de acuerdo con Jrgen Habermas (1961) hace referencia a los temas o tpicos
que estn presentes en la discusin o charla diaria de los miembros de una comunidad lingstica, sobre
los que la comunidad tiene inters y sobre los que debe decidir. Estos temas no estn presentes por un
problema casual, sino que se trata de temas sobre los que las evaluaciones colectivas tienen importancia
sobre las decisiones individuales y, de un modo dialctico, las evaluaciones individuales sobre las decisiones colectivas. Estas evaluaciones individuales y colectivas tienen influencia sobre las decisiones del
Estado o gobierno de turno. Opinin pblica se opone as a los temas o tpicos que se mantienen dentro
de la evaluacin y decisin exclusivamente privada, individual y familiar.
Los recordatorios se posicionan en un plano intermedio, pues incluyen una funcin informativa
importante, esclarecer y brindar informacin a la comunidad sobre la desaparicin de una persona, sus
causas y estado actual de la investigacin, pero adems, intentan operar sobre la conciencia del lector
del diario a travs de la funciones de contacto y expresiva. Por otro lado, los recordatorios se posicionan,
tambin, en una interaccin con otro destinatario, el Estado o la Justicia, al que pretenden influenciar a
travs de la funcin exhortativa manifiesta en las frmulas de cierre que denuncian o exigen en trminos amplios justicia y verdad. Por lo cual estos textos definitivamente se presentan como modificadores
de la opinin pblica, no hay en ellos nada de privado, por ms que la gran mayora presente en su nivel
de formulacin una estructura de carta o mensaje hacia el recordado y la funcin consecuente de expresar
los sentimientos de quienes lo recuerdan.
Finalmente, observamos que los Recodatorios de desaparecidos, como clase textual, no solo estn
emparentados con el discurso periodstico informativo y de opinin sino que adems, en funcin del
tema del recuerdo, la invocacin a la persona desaparecida y la informacin acerca de las condiciones de
ese evento, se asemejan al Obituario. Sin embargo, como el estado de la persona recordada es la desaparicin, y su muerte y paradero, en general, an no son precisas, los Recordatorios, como los avisos de
bsqueda de paradero, plantean el contacto, la denuncia y la exigencia de justicia en trminos materiales
y legislativos.
La relacin establecida con estos gneros nos enfoca a evaluar que, ms all de su estructura formulaica, muchas veces epistolar, el recordatorio de desaparecido se incluye en el mbito de lo pblico
en un tipo de comunicacin destinada a un grupo numeroso y con la intencin de poner en circulacin,
en debate, un tema no resuelto por la sociedad argentina que exige el recuerdo activo, la reflexin y la
bsqueda de la justicia postergada.
6. Observaciones finales
El surgimiento de este gnero expresa una necesidad material configurada discursivamente para
satisfacerla. Este origen nos plantea, al mismo tiempo, un cambio de esfera en la accin de recordar a los
familiares desaparecidos por parte de los productores textuales, quienes llevan al terreno de lo pblico
una prctica que haba estado asociada a lo privado y, de esta manera, ponen en el terreno de la discusin
y de la conciencia social lo que las instituciones del poder intentaron silenciar. Los recordatorios presentan una visin de mundo, es decir, construyen ideolgicamente una realidad (Bajtn: [1979] 1995) incorporando otros discursos sociales, as la realidad semitica se vuelve artstica, en las poesas, canciones,
versos y citas que componen su dimensin expresiva.
7. Referencias bibliogrficas
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Emiliano Battista
Universidad de Buenos Aires, Conicet
[email protected]
1. Introduccin
Manuel de Montolu (1877-1961), oriundo de Barcelona y formado acadmicamente primero en Madrid y luego en Halle (Alemania), es a quien se debe la incorporacin del paradigma de la lingstica
idealista en la tradicin argentina (Toscano y Garca 2009 y 2010) a partir de su actividad como Director
del Instituto de Filologa de la Universidad de Buenos Aires en 1925, es decir, dentro de un perodo que
denominamos etapa fundacional (1923-1946) (Menndez 1998) de este Instituto.
En su Gramtica castellana (1913), procuraremos rastrear el punto de partida y el mtodo de anlisis gramatical que Montolu establece, y, principalmente, la concepcin de gramtica que presenta. A
su vez, procuraremos relevar el tratamiento que el autor realiza de las ideas provenientes de la gramtica
filosfica francesa del siglo XVIII, una tradicin de notable influencia en el desarrollo de la gramtica
escolar espaola del siglo XIX y principios del XX (Calero Vaquera 1986 y 2009; Garca Folgado 2005;
Gmez Asencio, 1981 y 1985; Lpinette 2008; Sinner 2009). En este sentido, buscaremos demostrar que
Montolu establece en su obra una particular combinacin, pues pone en contacto no solo el aporte de la
Academia con ciertas ideas de la tradicin filosfica y racionalista, sino tambin estas ltimas con los
modelos tericos vigentes en la poca.
2. Organizacin
La Gramtica est compuesta por tres tomos, correspondientes al primer, segundo y tercer grado
de la educacin inicial.1 Todos obedecen a la misma organizacin general: dos grandes partes, la primera
destinada a Las oraciones y su estructura y la segunda destinada a Las partes de la oracin.2 La nica
excepcin en cuanto al formato general de la obra aparece en la GCIII, que incorpora una Introduccin3
que no haba recibido espacio en los casos anteriores.
Si bien Montolu se muestra conservador respecto de la denominacin utilizada al mantener en
el ttulo de su obra una terminologa que se remonta hasta Antonio de Nebrija (1492), no se ajusta, sin
embargo, a la organizacin tradicional ofrecida por la Academia, segn la cual la gramtica se divide en
cuatro partes, las cuales corresponden a los cuatro indicados fines de conocer (ANALOGA), ordenar
(SINTAXIS), pronunciar (PROSODIA) y escribir correctamente (ORTOGRAFA) (Gramtica de la
Real Academia Espaola4 1911: 6).
3. Preliminares
Antes de enfocar nuestra atencin sobre Las oraciones y su estructura, analizaremos los textos
preliminares5 con los que Montolu da inicio a cada volumen, ya que a partir de ellos, entendemos, puede
comenzar a delinearse su concepcin de gramtica.
Segn indica en el Prefacio de la GCI, el propsito que gua la composicin de la obra es escribir
un libro de enseanza segn las exigencias de la pedagoga moderna; es as que lo presenta como un
libro absolutamente normal, sin ninguna originalidad personal del autor, dentro de la doctrina pedaggica que incontrastablemente reina en toda la Europa culta desde los comienzos del pasado siglo (GCI
1913: v). Su objetivo, no obstante, es implantar la enseanza racional del lenguaje, tal como lo exigen
las especiales condiciones psicolgicas del nio (GCI 1913: v). En este sentido, el autor considera que
los mtodos de enseanza adoptados, de los cuales se muestra plenamente consciente, encuentran justificativo en el papel que desempea la gramtica en el desarrollo del lenguaje en el nio. Especficamente,
Montolu dice:
La Gramtica no puede ensear a hablar, sino que presupone desarrollada ya en el nio la facultad del
habla. Es el uso lo que ensea a hablar y a hablar bien. La Gramtica tiene propiamente un fin cientfico,
que es la investigacin de la estructura del lenguaje, y de la relacin entre la forma del pensamiento y la
de su expresin hablada. [] La parte prctica de la Gramtica no ha de diferir en nada del uso ordinario
por medio del cual aprendemos a hablar y a hablar bien. Por eso la Gramtica, para ser prctica, ha de
acudir a un ejercicio continuo de la prctica del lenguaje (Prefacio GCI, 1913: v-vi).
Puede apreciarse que Montolu tiene una concepcin descriptiva (no prescriptiva) de la gramtica, pues la entiende en trminos de una ciencia cuyo fin es la investigacin de la estructura del
lenguaje. No adopta la definicin brindada por la GRAE en el perodo desplegado entre 1870 y 1924,
segn la cual la gramtica es el arte de hablar y escribir correctamente (Garrido Vlchez 2008: 147154). 6 Su posicin se identifica con la de los idelogos7, para quienes la gramtica no es un arte, sino
una ciencia fundamental.
A su vez, Montolu es explcito respecto de los mtodos de enseanza que procura llevar a la prctica. Se declara crtico del procedimiento sinttico,8 y frente a este propone el mtodo analtico9. En su
justificacin de esta perspectiva, parte de la base de que para el nio es ms fcil comprender una oracin
que una palabra. Entiende la gramtica como pura teora de un fenmeno vivo, donde la abstraccin
imprescindible de su doctrina ha de sentarse sobre la base de la intuicin personal del nio (GCI 1913:
vii). As es como pretende, en trminos didcticos, guiarlo de lo conocido a lo desconocido:
Nuestro procedimiento pedaggico ha sido en todos los casos rigurosamente inductivo, yendo siempre
de lo particular a lo general, formulando la teora sobre los hechos. La definicin en todo libro de buena
pedagoga ha de aparecer a la mente del nio como una consecuencia desprendida automticamente de
una o varias premisas comprendidas por l intuitivamente (Prefacio GCI, 1913: vii).
5 Presenta un Prefacio en GCI, y una Nota preliminar tanto en GCII como en GCIII.
6 Con anterioridad, entre 1858 y 1867, la gramtica era definida como el arte de hablar con propiedad y escribir correctamente, y entre 1771 y 1854, como el arte
de hablar bien (Garrido Vlchez 2008: 147-154).
7 Se denomina idelogos a un grupo de intelectuales franceses herederos de la Ilustracin, quienes a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, procuran introducir
en las escuelas centrales el estudio de la gramtica general. Segn Chervel (1977: 72), para esos hombres, la gramtica es ms bien otra cosa que el arte de hablar y
escribir, es una ciencia fundamental, una epistemologa, que permite conducir el espritu en bsqueda de la verdad.
8 El procedimiento sinttico consiste en empezar por el alfabeto, para despus seguir con el estudio de las palabras y luego con el de las oraciones (GCI 1913: vi).
9 El mtodo analtico tiene sus inicios en Francia en el siglo XVIII, especficamente, en la corriente filosfico-gramatical: supone partir de lo que en el discurso es
inmediatamente perceptible hasta llegar a las unidades ms pequeas que lo componen (Calero Vaquera 2009: 27).
A diferencia de lo que ocurra hasta el siglo XVIII, cuando la palabra era el elemento que ocupaba el
foco de atencin (Calero Vaquera 2007), Montolu dirige la mirada hacia el grupo complejo (la oracin)
y otorga mayor importancia a la sintaxis. De esta manera, siguiendo los lineamientos de la gramtica
escolar espaola del siglo XIX,10 convierte el anlisis en el concepto clave de su obra, ya que va de lo
complejo a lo simple: en este caso, descompone o divide un todo organizado en sus partes.
En la GCIII, Montolu ofrece una definicin muy clara de la gramtica: es el estudio de las relaciones que guardan las palabras unas con otras dentro de la oracin (GCIII 1913: 13). La oracin aparece
como el todo organizado a descomponer mediante el anlisis. Explcitamente, la presenta como la parte
esencial de la Gramtica, donde las palabras solo se estudian en cuanto forman parte de esta [la oracin] (GCIII 1913: 14). Se distancia as nuevamente de la concepcin tradicional de la gramtica como
arte de hablar y escribir bien, de modo que en su obra puede relevarse no tanto una tarea rectora, sino
ms bien un provechoso ejercicio mental (GCIII 1913: 14).
En la leccin inicial de todos los grados, Montolu se encarga de definir la oracin.11 Para ello, sigue
un paralelismo lgico-gramatical entre ideas y frases, por un lado, y entre pensamientos y oraciones,
por otro. As, una idea es una imagen mental que se expresa a travs de una palabra o frase, y un pensamiento es el enlace entre dos ideas (en donde una es afirmacin de la otra), que se expresa a travs de
una oracin.
Las definiciones que Montolu ofrece del concepto de oracin son, segn su diferente nivel de complejidad, las que listamos a continuacin:
Una oracin es el conjunto de todo cuanto decimos; un conjunto de palabras que expresan un pensamiento completo (GCI 1913: 2). Es un grupo de palabras que expresa un pensamiento completo (1913:
8), un grupo de palabras en que se afirma algo acerca de una cosa cualquiera (GCII 1913: 9). Es un
grupo de palabras enlazadas que expresan un pensamiento completo (GCIII 1913: 16).
En todos los grados, aunque tambin con diferente nivel de complejidad, Montolu presenta las partes esenciales de la oracin, entre las que distingue dos elementos: sujeto y predicado:12
Sujeto es la cosa de la cual se dice algo; predicado es lo que se dice del sujeto de la oracin (GCI
1913: 12).
Sujeto es la parte de la oracin de la cual se afirma o niega algo; predicado es la parte de la oracin
en que se dice algo que hace el sujeto (GCII 1913: 17).
Sujeto o nombre es la parte de la oracin en que se nombra algo relativo a aquello de que se dice algo
(GCIII 1913: 25); predicado o asercin es la parte de la oracin en que se dice algo acerca de lo que se
ha nombrado (GCIII 1913: 26).
Por lo tanto, la distincin que ofrece Montolu no coincide con la de la GRAE, para la que la oracin
gramatical consta unas veces de sujeto, verbo y complemento, y entonces se llama primera, mientras
que cuando solo consta de sujeto y de verbo, se llama segunda (1911: 245). Por el contrario, la caracterizacin de Montolu s coincide con, por ejemplo, la de Bello (1847), al reconocer solamente aunque no
con los mismos trminos dos elementos para definir la estructura oracional.
Segn Calero Vaquera, en el perodo conviven dos modos de definir el trmino oracin: o bien como
expresin de un juicio, o bien como expresin de un pensamiento completo (1986: 213). La gramtica
10 La legislacin escolar de este mtodo en Espaa tiene lugar en 1838 con el Reglamento de Escuelas Pblicas de Instruccin Primaria (Garca Folgado 2005).
11 La GRAE llama oracin a la palabra o reunin de palabras con que se expresa un concepto cabal (1911: 8).
12 Segn Calero Vaquera (1986: 226), hay que esperar al comienzo del siglo XX para constatar cierta tendencia a distinguir en la oracin dos partes primordiales,
ya que hasta entonces, a excepcin de Bello (1847), los autores reconocan en la oracin un esquema tripartito, conformado por sujeto, cpula y atributo.
general13 de los siglos XVII y XVIII trabaja en funcin del primero de ellos. As, la definicin de las
partes esenciales de la oracin que ofrece Montolu encuentra antecedentes en la tradicin racionalista,
cuyo objetivo era enunciar ciertos principios universales a los que obedeceran todas las lenguas y que
actuaran como una hiptesis sobre la naturaleza del lenguaje, siendo este concebido como un derivado
de las leyes del pensamiento.
Lo anterior evidencia que Montolu conjuga de manera complementaria los criterios semntico y
lgico-sintctico, y presenta entonces una concepcin hbrida al definir la oracin como un grupo de
palabras enlazadas que expresan un pensamiento completo (GCIII 1913: 16); y al reconocer en ella, a su
vez, dos partes esenciales: el sujeto o nombre y el predicado o asercin (GCIII 1913: 25-26).
A continuacin, en sus tres grados, Montolu distingue dos clases de palabras fundamentales, sustantivo y verbo, que le permiten caracterizar cada una de las partes esenciales de la oracin sujeto y
predicado:
Sustantivo es una palabra que denota objeto o persona, una palabra fundamental del sujeto de
una oracin; verbo es una palabra que indica lo que hace el sujeto, una palabra fundamental del predicado de una oracin (GCI 1913: 20-21).
Sustantivo es una palabra usada como sujeto de una oracin y que indica un objeto, un animal o
una persona de los que puede decirse algo; verbo es una palabra usada como predicado de una oracin,
indicando una accin (GCII 1913: 29).
Sustantivo es la palabra fundamental del sujeto de la oracin, denota siempre una persona o cosa,
o algo en general, sobre lo que se puede afirmar algo; verbo es la palabra fundamental del predicado de
la oracin, implica siempre una asercin referente al sustantivo que representa al sujeto (GCIII 1913:
40-41).
En este caso, al trazar una correspondencia entre el sustantivo y el sujeto, por un lado, y el verbo
y el predicado, por otro, Montolu pretende fundamentar un paralelismo lgico-gramatical entre dos
planos: pensamiento y lenguaje. En este punto tambin puede verse con claridad la influencia de la tradicin racionalista, especficamente de los idelogos, quienes en toda gramtica reconocen dos ejes: uno
que corresponde a las ideas (el lgico) y otro que corresponde a las palabras concretas que lo expresan
(el gramatical). As, cada entidad lingstica tiene una doble cara: la del pensamiento (abstracta) y la del
discurso (concreta). Ambos planos entran en estrecha correspondencia, razn por la cual puede hablarse
de la lgica como la gramtica de las ideas, y de la gramtica como la lgica de las palabras.
Esto se hace visible cuando en la GCII explicita en el marco oracional la correspondencia entre las
ideas y las palabras:
De la misma manera que, atendiendo a los conceptos, decimos que una oracin ha de contener un sujeto
y un predicado, as tambin, atendiendo a las palabras, diremos que toda oracin ha de contener un sustantivo y un verbo (GCII 1913: 29).
Ms claro es Montolu cuando en la GCIII traza una distincin entre lgica y gramtica. All define
la primera como la ciencia que trata de las ideas, y la segunda como la ciencia que trata de las palabras (GCIII 1913: 39). En ese marco, de inmediato agrega que la distincin entre sujeto y predicado es
una distincin de orden lgico, ya que no es cuestin de las palabras sino de las ideas y del pensamiento, mientras que la distincin entre sustantivo y verbo es una distincin de orden gramatical, ya que
se trata efectivamente de palabras (GCIII 1913: 39-41). Y Montolu concluye: As, pues, a los elementos
lgicos de la oracin, sujeto y predicado, corresponden dos elementos gramaticales: SUSTANTIVO y
VERBO. Aqullos son ideas; estos son palabras (GCIII 1913: 41).
13 La gramtica general, de carcter descriptivo (no normativo), intenta hallar una explicacin racional de los fenmenos lingsticos, esto es, intenta hallar principios mnimos explicativos del uso de la lengua latina y francesa extensibles a otras lenguas.
Luego, el autor se detiene sobre la importancia del anlisis como procedimiento de dividir una
oracin en sus partes para estudiar su estructura, e indica que:
Para hacer un anlisis completo hay que distinguir las siguientes cosas: 1. La clase de oracin; 2. El
sujeto completo; 3. El predicado; 4. El sujeto simple; 5. El verbo; 6. El complemento, si lo hay, y de qu
clase es; 7. Los modificadores del sujeto, del verbo y del complemento; 8. Los modificadores subalternos (GCIII 1913: 78).
Montolu cierra la primera parte de GCIII con una leccin dedicada a las figuras de construccin. Define la sintaxis como el estudio de la estructura de la oracin y su tarea como la de estudiar las relaciones de las palabras entre s dentro de la oracin (GCIII 1913: 107). Por lo tanto, no
solo define la sintaxis en virtud de un enlace de elementos, sino que adems incluye en su definicin
la resultante del enlace, o bien el marco en el que se produce dicha combinacin: esto es, en ambos
casos, la oracin.
Luego, reconoce en la sintaxis o construccin dos especies: regular y figurada. Indica que la
primera aparece cuando en la construccin de las palabras dentro de la oracin solo intervienen la
lgica y el raciocinio, mientras que la segunda14 aparece cuando ella est alterada por el afecto o la
pasin del que habla (GCIII 1913: 108). As, denomina figuras de construccin a las alteraciones que
sufre la oracin en la construccin y orden de sus palabras (GCIII 1913: 108), y entre ellas reconoce
la elipsis, el pleonasmo y el hiprbaton.15 Montolu conserva, entonces, la terminologa implementada
por la GRAE para la caracterizacin de la sintaxis como la acertada construccin de las oraciones
gramaticales (1911: 213).
Segn Calero Vaquera, esta divisin entre sintaxis regular y figurada responde a la necesidad
en que se vieron los gramticos de recoger en apartados distintos aquellos hechos gramaticales que
se correspondan con el orden de los pensamientos y los que no observaban tal correspondencia
(1986: 198).
Hablar en estos trminos supone concebir la sintaxis desde un punto de vista lgico, y eso lleva a
postular una seccin independiente (sintaxis figurada) para dar cuenta de los hechos de la lengua que
no se atienen al orden de los pensamientos (sintaxis regular). Esta doctrina, que estaba aceptada por la
generalidad de los gramticos de la poca (Calero Vaquera 1986: 200), poda ser incorporada de manera
abierta o de manera tcita. El de Montolu, entonces, al tomar las figuras de construccin en un captulo
aparte, es el caso de los que aceptan tcitamente la doctrina de la sintaxis lgica.
5. Consideraciones finales
Montolu toma la oracin como punto de partida para la enseanza de la lengua (castellana), y ello
est en absoluta relacin tanto con el mtodo analtico que implementa para su estudio como con la concepcin no prescriptiva acerca de la gramtica que la obra presupone.
Pone el foco de atencin en la sintaxis, y no en la palabra. Dirige la mirada hacia la oracin como
grupo complejo, como todo organizado a descomponer en partes ms simples, y en virtud de ello define
la gramtica como ciencia cuyo fin es la investigacin de la estructura del lenguaje.
Su obra, entonces, no escapa al desarrollo de la gramtica escolar espaola del siglo XIX y principios del XX, notablemente influenciada por la gramtica filosfica francesa del siglo XVIII, cuya particularidad era trazar un paralelismo lgico-gramatical con el que estableca un estrecho vnculo entre
14 Segn la GRAE, la sintaxis figurada es aquella que para mayor energa o elegancia de las expresiones permite algunas licencias contrarias a la sintaxis regular,
ya alterando el orden y colocacin de las palabras, ya omitiendo unas, ya aadiendo otras, ya quebrantando las reglas de la concordancia (1911: 259; las cursivas
son del original).
15 La GRAE define las figuras de construccin como licencias, contrarias a la sintaxis regular, autorizadas por el uso (1911: 245); entre ellas reconoce cinco: hiprbaton, elipsis, pleonasmo, silepsis y traslacin.
los rdenes del pensamiento y el lenguaje. As, Montolu produce una particular combinacin, en la que,
advertimos, pone en contacto el aporte de la Academia con las ideas provenientes de la tradicin filosfica y racionalista.
Por ltimo, aunque no hemos hecho hincapi sobre ello, hemos indicado al comienzo del trabajo que
Montolu confa al uso del lenguaje la tarea de ensear a hablar y a hablar bien (GCI 1913: v-vi). Dicha
afirmacin va de la mano, entendemos, de una concepcin del lenguaje que el autor desarrollar con
el transcurso de los aos, y que trabajar explcitamente, por ejemplo, en El lenguaje como fenmeno
esttico (1926). En este sentido, si bien expresa su acuerdo con la didctica de tradicin racionalista,
caracteriza tambin la gramtica como pura teora de un fenmeno vivo (GCI 1913: vii). Por lo tanto,
sin dejar de lado la doctrina pedaggica reinante en Espaa durante el perodo, Montolu, ya en 1913,
comienza a mostrarse como un fiel representante del paradigma idealista, ofreciendo una concepcin de
gramtica que no resulta incompatible con el incipiente modelo terico de la Estilstica, una perspectiva
cuyo foco estar puesto sobre el uso, la actividad individual en la que los elementos lingsticos cuentan
como medios estilsticos de expresin.
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Martn Bisio, Ana Cravero, Dolores Curia, Mara Luca de la Vega y Matas Soich
Universidad de Buenos Aires
[email protected]; [email protected]
1. Introduccin
Este trabajo se enmarca en la investigacin que realizamos en el UBACyT F127: Anlisis Crtico
del discurso de la pobreza extrema urbana en la Argentina y Amrica Latina en la Posmodernidad. Una
aproximacin a la Red Latinoamericana de anlisis crtico del discurso de la pobreza, dirigido por
Mara Laura Pardo.
En la dcada de los noventa la consolidacin del neoliberalismo como modelo econmico-poltico llev a nuestra sociedad a una situacin de pobreza en la que las familias se vieron fragmentadas y desarticuladas. En relacin con las condiciones de posibilidad para proyectarse vitalmente los adolescentes en situacin de pobreza, las diferencias son cada vez mayores. Por ello nos interesa investigar, a partir de las voces
de los y las adolescentes, cmo en sus relatos se construyen discursivamente a s mismos y a su entorno.
Tenemos en cuenta que el concepto de adolescencia es cultural y se afirma a partir de una sociedad
industrial que condiciona laboralmente a los sujetos, determinndolos desde la lgica productiva (Adaszko
2005). Este perodo se caracteriza por vivenciar un estado de crisis y percibir como duelos todos los modelos de andamiaje psicosocial y biolgico. Es adems una etapa determinante para la construccin identitaria
y la conformacin de la adultez (Aberastury y Knobel 1971). Estas caractersticas son normalizadoras,
por lo que no conviene considerar a los adolescentes como un grupo homogneo. En este sentido, nos interesa estudiar las creencias de los adolescentes en situacin pobreza urbana a partir de sus representaciones
discursivas, relevando las caractersticas particulares de las mujeres y los varones.
Las imgenes de gnero son determinantes en la iniciacin sexual ya que la conducta est influenciada por el contexto econmico, sociocultural y los comportamientos familiares. En los sectores ms
pobres, los adolescentes se ubican en roles genricos relacionados con estereotipos tradicionales (Checa
2005). Segn Geldstein y Pantelides (2001), las jvenes de los sectores ms desfavorecidos presentan
menos posibilidades para adoptar conductas de cuidado y prevencin asociadas a su salud reproductiva.
En relacin con esto, los datos estadsticos relevan que el nivel de instruccin escolar y el embarazo estn
ntimamente relacionados (Gogna et al. 2008).
Las adolescentes en situacin de pobreza urbana no responsabilizan a sus padres por no cumplir
su rol de la misma manera que lo hacen con sus madres, quienes, a su vez, estn mayormente presentes
como sostn en sus familias (Cravero y de la Vega 2010). En este escenario, es comn que los varones
sean excluidos de los servicios de salud (Villa 2005: 325), cuando muchas veces son ellos los responsables y protagonistas de las decisiones sexuales y reproductivas de la pareja.
Se suma, adems, la presin social para que el varn comience sus relaciones sexuales a temprana
edad (Manzelli 2005). Sin embargo, el efecto que provocan los hombres como agentes de padecimiento
para mujeres y nios, es producto, a su vez, del malestar que los mandatos culturales sobre el gnero
provocan en ellos (Bonino 1998) principalmente por la imposibilidad de acceder al mercado laboral y
cumplir la funcin de proveedor.
2. Metodologa
La metodologa es cualitativa y se enmarca en el paradigma interpretativista (Guba y Lincoln 1998).
Adoptamos el enfoque del Anlisis Crtico del Discurso (Van Dijk 1999; Pardo 2003), es decir que buscamos relevar e interpretar las representaciones discursivas presentes en los textos considerndolas prcticas,
tanto a nivel textual como a nivel social. Las teoras que utilizamos como mtodos de anlisis son tres:
Teora de la jerarquizacin de la informacin (Pardo 1992): permite visualizar qu partes
de un texto o de una emisin son jerarquizadas por el hablante. Tomamos especficamente las
nociones de tema y rema textuales y de foco de la emisin.
Teora de roles temticos (Halliday 2004): permite visualizar cmo el hablante categoriza el
mundo en trminos de los procesos verbales que aparecen en el discurso y los roles temticos
que estos asignan.
Anlisis sincrnico-diacrnico de textos (Pardo 2008): permite relevar las categoras gramaticales y las categoras semntico-discursivas que forman el discurso; a su vez estas ltimas
muestran cules son las representaciones sociales presentes en el texto, vinculando as prctica
textual y prctica social.
3. Corpus
Est conformado por seis historias de vida (de aqu en ms HV) de adolescentes en situacin de pobreza urbana que han asistido al Hospital Municipal Larcade (San Miguel) o al Provincial Mercante (Jos
C. Paz), por estar cursando un embarazo o haber sido padres recientemente. Para ejemplificar hemos
tomado dos casos que denominamos como Tatiana y Eduardo.
4. Anlisis lingstico
A continuacin presentamos la distribucin de los focos en las HV. En ambas observamos que las
categoras ms focalizadas son Padre, Madre, el Hablante Protagonista y su Pareja. Por ello, nos concentraremos en analizar cmo se construyen las representaciones discursivas asociadas a estos actores.
Ambos padres
no me decan nada
se enojaban por eso
As, si bien la madre, nica presente de los dos miembros parentales, es agente de la ayuda, la representacin del padre es la valorada positivamente, pues adems sus reportes de procesos verbales son
calificados por el hablante como consejos.
En la HV de Tatiana, la Madre es la categora ms focalizada despus de las tres predominantes.
Los focos en los que aparece asignado un verbo conjugado son pocos y no tienen relacin directa con el
HP; en los restantes, la Madre aparece como vctima (en trminos de roles, como beneficiario negado)
de la violencia ejercida por el padre. Este es el Actor con mayor cantidad de focos asignados, por encima
incluso del HP. Posee adems un fuerte rasgo de agentividad: de sus 32 focos, 22 tienen verbo conjugado.
De los procesos materiales del Padre (11 en total) 9 corresponden al verbo dar o ayudar pero negados
(no me da, no nos da nada, no ayudaba). Presenta adems 2 procesos relacionales focalizados en relacin
a la vivienda y las posesiones (tiene una casa, tena dos mil pesos), 1 en relacin con sus caractersticas
personales (era bueno) y 2 con el abuso sexual hacia la madre (era eso, es as). Observemos que en estos
ltimos, si bien aparece en foco, el abuso est mitigado; esta estrategia aparece tambin en otras HV. Finalmente, el Padre aparece focalizado 2 veces como procesador de procesos mentales (no tiene problema,
le sale por ac) y otras 2 como fenmeno de procesos mentales relacionados con sentimientos negativos
(te da cosa, te pone mal).
A partir de estos datos podemos decir que la representacin del Padre se caracteriza por el tener
y por el tener que dar; sin embargo ese rol de proveedor aparece negado: solo ayudaba cuando estaba
efectivamente en pareja con la madre. Por otra parte, esta representacin se complejiza, ya que a pesar
de no cumplir como proveedor, su soledad actual produce en Tatiana sentimientos de lstima. Lo mismo
observamos en Eduardo y la representacin de su Padre. Es notable la asimetra entre lo que se exige a
las madres que estn presentes y cumplen sus roles y lo que se exige a los padres que no los cumplen, as
como la diferente valoracin de sus cumplimientos e incumplimientos.
6. Representacin de la pareja
En el relato de Eduardo son relevantes los focos en que aparece el presente del indicativo; en ellos
la voluntad o decisin de permanecer juntos aparece mitigada: y bueno como que nos juntamos (e67), nos
queremos por lo menos (e44). A su vez, cuando se refiere a la pelea con la familia de ella, se la posiciona
en procesos materiales que connotan una actividad pasiva (iba a dormir), o ms cercanos a relaciones
circunstanciales (estar viviendo con ellos, o conmigo). Con estos procesos se mitiga la voluntad de la
mujer y se establece una oposicin entre ambas casas, segn ella vaya a una u otra vivienda. Es decir que
la pareja es representada ms como un intermediario entre ambos lugares que como una persona con decisin autnoma. Sin embargo se le asigna agentividad al momento de traer sus cosas; all extraamente
aparece el HP como beneficiario: me trajo casi todas las cosas (e67).
Por otro lado, es interesante observar en la representacin de la Pareja las elecciones mi seora y
ella en sinonimia, que mitigan la referencialidad con respecto a la posibilidad paradigmtica de decir
su nombre efectivo, como ocurre en otras HV. En contraste, s aparece de manera marcada el nombre
de la hija. En las HV de las mujeres, estas se refieren a la pareja una vez que han quedado embarazadas
como mi marido. En el caso de Tatiana, como en otros en que no est presente el padre del hijo, ellas
no utilizan este tem lxico sino que los llaman por el pronombre personal.
En el relato de Tatiana, la Pareja es la segunda categora ms focalizada, con apenas un foco menos
que el Padre; pero en comparacin con este, hay pocos focos con verbo conjugado (solo 11 sobre 31 frente
a los 22 sobre 32 del Padre). La representacin de la Pareja no es construida pues desde un rol agentivo.
Por otra parte, todos los verbos conjugados que le son atribuidos o bien tienen una connotacin negativa,
o bien estn negados cuando la carga semntica del verbo es valorada positivamente, cualquiera sea el
tipo de proceso.
MATERIALES
me lastim
me dejs sola (DD)
no estudia
no vino
MENTALES
no sufri
no me quiere (DD)
no le importa
RELACIONALES
no tena ms trabajo
no estuvo
que iba a ser as
estudiar y vivir solo; sin embargo son escasas las menciones del carcter material de comprar o trabajar
incorporadas en construcciones con procesos mentales. Estos anhelos no son presentados como proyectos
que puedan tener una realizacin posible, sino que, a travs de la eleccin constante de procesos mentales
para dar cuenta de la necesidad de cumplir el rol de proveedor, se representa una separacin infranqueable
con la posibilidad de llevarlos a cabo. Tambin Tatiana utiliza esta estrategia (ver tabla).
PROCESO MENTAL
EDUARDO
TATIANA
FENMENO
(Trabajar / Estudiar)
MITIGACIN (FOCO)
Trabajar, me gustara
Yo s
y, y bueno.
En cuanto a los temas y remas textuales, se evidencian diferencias en torno a las representaciones
del trabajo: mientras que para los varones es una preocupacin poder acceder al mercado laboral, para las
mujeres esto no es relevante, o cuando aparece es mitigado o desvalorizado. La comparacin de los temas
y remas textuales muestra la importancia asignada por los varones al trabajo como posibilidad de cumplir
el rol de Proveedor, mientras que en el caso de las mujeres, los temas y remas textuales conciernen al
entorno familiar o la posibilidad de realizar su propia familia.
REMA
TEXTUAL
TATIANA
PAREJA
HIJO
Rol estereotipado
del Proveedor:
incumplido, pero
con diferentes
valoraciones.
Violencia de
gnero: mitigada
Utilizacin de
lexemas seora,
marido a partir del
momento del embarazo.
No es tratado
discursivamente como
Actor, y cuando lo es,
es poco focalizado.
Baja agentividad
(E) / mitigacin de la
voluntad (T)
La representacin
de la maternidad se
construye sin el actor
Pareja (T)
Valoracin negativa
(T)
ESCUELA Y
TRABAJO
Introducidos por
procesos mentales
que mitigan la
posibilidad de una
realizacin concreta.
Los varones asignan
una importancia mayor
a la representacin
del trabajo que las
mujeres.
9. Conclusiones
En las HV analizadas advertimos que las representaciones que estas madres y padres adolescentes
construyen sobre s mismos son mayoritariamente relacionales, esto es, se construyen siempre en relacin con otros actores. Estos actores se encuentran siempre en el grupo familiar; a diferencia de lo que
podra esperarse tratndose de adolescentes, las HV no presentan relaciones de ningn tipo con grupos
de pares, en parte porque no aparecen otros espacios de socializacin fuera de la familia. Esta ausencia
de pares, as como la falta de asociacin del desarrollo personal a una proyeccin laboral y educativa, se
comprenden a la luz del rompimiento de los vnculos sociales producto del neoliberalismo.
En lo que respecta a la comparacin de las HV entre mujeres y varones, observamos que las
representaciones asociadas a unos y otros reproducen los estereotipos tradicionales de cada
gnero: la mujer ligada al mbito familiar, y el hombre al mundo de trabajo. Encontramos aqu
la huella discursiva de una desigualdad social: mientras que por un lado los estereotipos sociales actan como un elemento de presin sobre la subjetividad, por el otro la sociedad, con sus
prejuicios y condiciones materiales, juzga negativamente a estos jvenes. Por eso el embarazo
la maternidad/paternidad no est focalizado, ya que no es experimentado como un problema
por ellos.
En relacin con los estereotipos tradicionales, tambin observamos que las mujeres aparecen discursivamente situadas en roles pasivos y de sometimiento al varn. En consonancia
con esto, los padres solo asumen su rol de padre mientras estn en relacin con la madre de
sus hijos. En todas las historias, cuando la pareja se separa, el padre dejar de cumplir su rol de
proveedor, que parece ser el nico posible.
Finalmente, sabemos que estas representaciones, construidas discursivamente, forman parte de, y por lo tanto afectan a, las prcticas sociales de los individuos involucrados. Por eso
creemos que las acciones destinadas a erradicar la inequidad social y empoderar a los sectores
relegados deberan tener en cuenta qu clase de representaciones construyen dichos sectores.
En este sentido, por ejemplo, las representaciones y valoraciones estereotpicas en torno a rol
proveedor de varones y mujeres, el papel de la familia, y la posibilidad concreta de acceder al
sistema laboral y educativo, son puntos a tener en cuenta en el diseo de acciones y polticas
pblicas.
Andrea Bohrn
Universidad de Buenos Aires, Conicet
[email protected]
1. Introduccin
El estudio de los adjetivos es tan antiguo como las historia de la gramtica. A pesar de esto, existen
ciertos fenmenos que no han sido concluyentemente analizados. En el presente trabajo, los adjetivos
sern nuevamente objeto de estudio. Desde el modelo de la Morfologa Distribuida, esbozaremos una
propuesta de las propiedades estructurales de esta clase de palabra. En este sentido, no solo indagaremos
los rasgos asociados al categorizador a y sino tambin presentaremos una propuesta de modelizacin de
los subtipos de adjetivos, i.e. calificativos, relacionales y adverbiales.
Asimismo, comentaremos brevemente los llamados casos de relexicalizacin o recategorizacin.
Nuestra hiptesis de partida sostiene que es posible identificar el rasgo [+/-delimitado] en el categorizador adjetival, de forma tal que los adjetivos calificativos tienen un categorizador [-delimitado],
mientras que en los adjetivos relacionales y adverbiales participa un categorizador adjetival con el rasgo
[+delimitado], y un Sn o una raz, respectivamente.
En primer lugar, presentaremos el marco terico. Luego, mencionaremos el comportamiento tradicional de las clases adjetivales mencionadas, para posteriormente, introducir nuestro anlisis.
Finalmente, estudiaremos los casos de recategorizacin y enunciaremos algunas conclusiones de
carcter preliminar.
2. Supuestos previos
Asumimos el modelo de la Morfologa Distribuida (MD) (Halle & Marantz 1993, Embick y Noyer
2001, Embick 2010). Postula la existencia de una Estructura Morfolgica (Halle & Marantz 1993), que funcionara como un componente de a interfaz entre la sintaxis y la fonologa, donde se producen operaciones
particulares, previas a la insercin del lxico, y se insertan los rasgos fonolgicos. El diseo propuesto
implica que no hay isomorfismo entre la instancia de Spell-out y la Forma Fonolgica. La sintaxis no puede
alterar los rasgos morfofonolgicos, tarea que le compete a la Estructura Morfolgica. Al mismo tiempo, el
componente morfolgico no puede incorporar nuevos rasgos sintctico-semnticos. Por ende, si los rasgos
sintctico-semnticos no pueden ser modificados por la Estructura Morfolgica y la Sintaxis no accede a
los rasgos morfofonolgicos, la realizacin de la forma es independiente de la realizacin del significado, es
decir, un conjunto de propiedades puede codificarse tanto en una palabra, en un afijo, en un cltico, etctera.
Asimismo, la MD reformula el concepto de lxico, al establecer la existencia de tres listas, situada
en un punto diferente de la derivacin. La primera de las listas se corresponde con el subconjunto particular seleccionado del inventario de rasgos universales y se ubica al inicio de la derivacin. Es posible
distinguir, entre los elementos de la lista I, morfemas abstractos y races. Los primeros presentaran rasgos morfosintcticos y semnticos y las races tendran rasgos fonticos o diacrticos. La segunda lista
se denomina Vocabulario y es all donde se encontraran los tems de una lengua que se insertarn en la
Estructura Morfolgica, junto con un conjunto de reglas de insercin. La tercera lista, la Enciclopedia,
rene los elementos idiosincrsicos de la lengua, es decir, no predecibles, al tiempo que se ubica luego
de la Forma Fonolgica y la Forma Lgica. El lxico inicial no se entiende, en consecuencia, como un
conjunto de tems sino como el conjunto de rasgos morfosintcticos abstractos y races, seleccionados
por una lengua particular del inventario universal de rasgos sintctico-semnticos disponibles en la Gramtica Universal. En este sentido, los morfemas son los nodos terminales de la sintaxis, es decir, son los
elementos que la sintaxis manipular en el curso de una derivacin.
Siguiendo a Marantz (1997) y Harley & Noyer (1999), las palabras se forman a partir de la combinacin sintctica de una raz lxica con una categora funcional, de forma tal que las races establecen una
relacin estructural con un licenciador, esto es, con morfemas funcionales que presentan informacin
de tipo categorial (Categorization Assumption, Embick y Marantz 2008). Estos licenciadores o categorizadores son las denominadas categoras chiquitas. En efecto, se consideran licenciadores n, a y v.
Esto permite afirmar, por ejemplo, que la raz lxica de destruir y destruccin es la misma -por lo que
compartiran cierta informacin de tipo lxico- y que la diferencia entre ambas unidades surge por el tipo
de categorizador que selecciona la raz en cada caso (verbal y nominal, respectivamente). Los categorizadores pueden tener ciertos flavours asociados (Folli y Harley 2002, para verbos y Kornfeld y Saab, 2005,
Saab, 2004, Kornfeld, 2005, para nombres, entre otros). Jackendoff (1991), Bosque y Masullo (1997) y
Morimoto (1998) sealan que la delimitacin o bien el rasgo [+/-delimitado] es una propiedad transcategorial. Para Kornfeld (2008), este rasgo transcategorial permite la diferenciacin de verbos tlicos y
atlicos, nombres contables y de masa y adjetivos relacionales y calificativos.
Por otro lado, Hale y Keyser (1993) definen la estructura argumental en trminos de relaciones
especificador-ncleo y ncleo-complemento, considerando como estructuras relevantes las que se presentan en (1)
3. Los adjetivos
Tradicionalmente, se seala que la clase de los adjetivos denota propiedades o cualidades. Demonte
(1999), entre muchos otros, reconoce dos tipos de adjetivos, los calificativos y los relacionales, que ejemplificamos en (2) y (3), respectivamente
(2) Grupo I: Adjetivos calificativos
a. nio alto /tela suave/ habitacin grande
b. Adjetivos polares: alto/bajo; grande/chico; rpido/lento; ancho/estrecho; profundo/superficial;
viejo/joven; seco/hmedo; claro/oscuro; lleno/vaco; fro/caliente; lindo/feo; bueno/malo; triste/feliz;
violento/calmo. (Demonte 2010, apud Dixon 1982)
c. Adjetivos elativos: abominable, atroz, brutal, delicioso, descomunal, divino, encantador, enorme,
esencial, espantoso, esplndido, estupendo, excelente, excelso, exquisito, extraordinario, fabuloso, fantstico, fenomenal, perverso, precioso, sensacional, supremo, terrible, trrido, tremendo. (NGLE 2009)
4. Anlisis
En esta seccin, mencionaremos algunos supuestos adicionales.
En primer lugar, nos referiremos a los adjetivos graduables y a los adjetivos no graduables.
Morimoto (1998), Demonte (1999 y 2010), Levin, Kennedy y Hay (1999), Kornfeld (2008 y 2010),
entre otros, sealan la relevancia del la cuantificacin adjetiva para diferenciar al grupo I de los grupos
II y III.
Sobre la base de lo expuesto en la seccin precedente, proponemos la asociacin del rasgo [+/- delimitacin] al categorizador a. El rasgo [+/- delimitacin] debe interpretarse como la posibilidad de aceptar la graduacin, no como un punto exacto en una medida escalar. Luego, los adjetivos del grupo I, tanto
los polares como los elativos, presentan el categorizador a[-del]. En el caso de (9a), es decir, de un adjetivo
calificativo, el categorizador a, asociado al rasgo[-delimitado], se ensambla con una raz.
Los adjetivos relacionales y adverbiales tendrn tambin un categorizador a, pero este estar asociado al rasgo [+delimitado]. Debern tenerse en cuenta las configuraciones estructurales particulares
para lograr identificar ambos grupos. En el caso del grupo II, es decir, en el caso de los adjetivos relacionales, el comportamiento es similar al del grupo I, tal como se muestra en (10).
Folli y Harley (2002) sealan que el categorizador v puede o bien seleccionar un S o bien puede
seleccionar otro Sv como su complemento. En consecuencia, dada la estructura (11) de Hale & Keyser,
es posible pensar que el categorizador a puede entrar en relacin con diferentes Sx, en este caso, tanto
con un S como con un Sn.
Esta capacidad de seleccionar diferentes elementos, nos permite captar la distincin entre adjetivos
relacionales y adverbiales. Si el categorizador a[+del] interacta con un n, obtendremos un adjetivo relacional. Por el contrario, si el categorizador a[+del] interacta con un Sn, esto es, con un sintagma en su
totalidad, obtendremos adjetivos adverbiales.
A modo de recapitulacin a continuacin, en (12), (13) y (14) ejemplificamos las estructuras asociadas a cada tipo de adjetivo:
Relexicalizaciones
Por relexicalizaciones se entiende la posibilidad de usar un tipo de adjetivo como otro. Las posibilidades se ilustran en (14):
(14) Cuadro 1
Calificativo
Calificativo
Relacional
(C) Relacional a
calificativo
Adverbial
(E) Adverbial a
calificativo
Relacional
Adverbial
(B) Calificativo a
adverbial
(D) Relacional a
adverbial
No obstante, no todas las opciones de (14) son igualmente productivas o gramaticales. Los casos
existentes implican el pasaje de un adjetivo relacional a uno calificativo, y en menor medida el pasaje de
un adjetivo adverbial a uno calificativo.
Las combinaciones restantes no son posibles en el espaol. Nuestra hiptesis de trabajo es que estas
limitaciones obedecen a restricciones estructurales, tal como las hemos definido previamente. De esta
forma, las relexicalizaciones entre los grupos I y II deberan ser ms frecuentes porque presentan una
estructura similar, mientras que por el contrario, las relexicalizaciones entre los grupos I y II y el III
deberan ser menos frecuentes por las diferencias estructurales.
(18) Tiempo
a. una antigua casa/ una casa antigua
b. el trabajo reciente/ el reciente trabajo
b. el marido reciente/ el reciente marido
el prximo encuentro/ el encuentro prximo
c. *un prximo amigo/ un amigo prximo
(19) Manera
a. una respuesta elegante/ una elegante respuesta
a. un hombre elegante/ un elegante hombre
b. una propuesta sincera/ una sincera propuesta
b. un amigo sincero/ ??/*un sincero amigo
(20) Aspecto
a. un sonido constante/ un constante sonido
a. una mujer constante/ *una constante mujer
b. una condicin permanente/ ??una permanente condicin
b. un vecino permanente/ *un permanente vecino
De forma preliminar, nuestra hipotesis en torno a estos casos se relaciona con la complejidad de la
estructura o bien con las propiedades del Sn, que podran influir en las relexicalizaciones.
Finalmente, debemos sealar que no son posibles las recategorizaciones entre los adjetivos relacionales y los adverbiales.
En principio, de acuerdo a nuestra propuesta, comparten el rasgo a[+del], con lo cual es necesario que
mantengan posiciones estructurales diferentes. En otras palabras, pareciera que las races que se vinculan
con este categorizador estuvieran en distribucin complementaria.
5. Conclusiones
En el presente trabajo, hemos mostrado un anlisis preliminar y posible de la clase de los adjetivos
desde el marco de la MD. En particular, hemos intentado postular un sistema que permita dar cuenta
de los subtipos de adjetivos sobre la base de la estructura de Hale & Keyser y el rasgo [+/-delimitacin]
asociado al categorizador a. As, los adjetivos calificativos presentaran un categorizador a asociado
al rasgo [-delimitacin], mientras que los adjetivos relacionales y adverbiales tendran un categorizador a asociado al rasgo [+delimitacin]. Esta diferencia se fundamente en la posibilidad o imposibilidad de cuantificar el primer tipo de adjetivos, en oposicin a los otros dos tipos mencionados. Por
otro lado, los adjetivos relacionales se encuentran especialmente vinculados con el mbito de la raz
nominal, mientras que los grupos I y III establecen relaciones o bien con proyecciones nominales mayores o con proyecciones intermedias. Sin duda, esta diferencia configuracional debe ser analizada a
la hora de especificar los diversos contextos distribucionales. Adems, debe considerarse la estructura
seleccionada por los categorizadores adjetivos, es decir, si se trata de una raz o bien de un clase mayor
explicitada, i.e. un nombre.
Un anlisis ms profundo e integral de estos elementos, como as tambin de la estructura del Sn,
permitir dar cuenta de las particularidades mencionadas en los casos de relexicalizacin, de tal forma
que pueda apreciarse la distribucin e interaccin de los adjetivos con el nombre.
6. Referencias bibliogrficas
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1. Introduccin
Una representacin discursiva est conformada por un conjunto de estrategias que a su vez son combinatorias de recursos recurrentes (Pardo 2008).
Los medios contribuyen a formar determinadas representaciones en el imaginario social en una
comunidad (Raiter 2002). El objetivo de este trabajo es relevar las representaciones discursivas que se
construyen alrededor de la educacin pblica y privada en determinados medios grficos. Estas dos representaciones aparecen polarizadas en el corpus, respondiendo a dos paradigmas contrapuestos.
En los aos 90 en la Argentina durante los diez aos de menemismo se produjo una profunda modificacin poltica y econmica, por la cual la gestin privada pas a ser garante de las reglas de juego, con
la privatizacin de empresas pblicas y la transferencia al mercado para conducir el modelo de desarrollo
y la distribucin de bienes (Garca Delgado 1994).
El objetivo general de este trabajo es explorar la dimensin argumentativa de las noticias; el objetivo
especfico, relevar las representaciones discursivas que se construyen alrededor de la educacin pblica y
privada en determinados medios grficos: Clarn y La Nacin. Durante el perodo elegido que se comprende entre enero de 2008 y septiembre de 2010 ha sido muy frecuente la aparicin del debate acerca
del futuro de la escuela pblica, en los medios.
2. Metodologa
La investigacin que llevamos a cabo en este trabajo es cualitativa y sigue la lnea del Anlisis Crtico del Discurso (Fairclough 2000, Wodak 2000). En el anlisis lingstico de los textos aplicamos las
nociones de jerarquizacin de la informacin, utilizando las nociones de tema, rema y foco (Pardo 1996,
2008) y las nociones de argumentacin, utilizando los conceptos de cadena argumentativa, garanta y
conclusin (Toulmin 1958). A partir del anlisis de la jerarquizacin se puede relevar cul es aquella
informacin que el hablante expresa como ms relevante para l. El anlisis de la jerarquizacin nos
permite observar cules son los sistemas de creencias que funcionan en cada texto.
3. Corpus
El corpus analizado est conformado por notas de opinin de los diarios La Nacin y Clarn que
refieren a las diferencias significativas que existen entre las escuelas pblicas y privadas. Se realiz una
bsqueda en estos medios acerca de la problemtica en las escuelas pblicas, y se incluyeron en el trabajo
las crnicas que presentan el contenido ms pertinente a los fines de este anlisis.
Cuadro 1
Ttulos de Clarn
Ttulos de La Nacin
4. Anlisis lingstico
Cuadro 2
Artculo 1
Las escuelas pblicas siguen
perdiendo alumnos
Artculo 2
La grave crisis del sistema de
educacin pblica
Artculo 3
El desafo de revertir el
declive de la educacin
Si observamos los ttulos de los tres artculos de Clarn notamos que en los tres casos aparecen
reforzadores que contribuyen a hacer nfasis en el problema de la educacin pblica, que se plantea
como una realidad de la que no se puede escapar. As la frase verbal continuativa del ttulo 1 siguen
perdiendo se opone paradigmticamente a otras opciones como pierden o perderan. En el ttulo 2,
el adjetivo calificativo grave funciona como un reforzador de la palabra crisis, que de por s tiene una
carga semntica negativa. Finalmente, en el ttulo 3 observamos el trmino desafo que tiene implcita
la idea de que existen fuerzas encontradas.
Cuadro 3
Artculo 1
Artculo 2
La educacin pblica y la
privada, cada vez ms lejos
Artculo 3
En estos tres ttulos del diario La Nacin podemos observar cmo se condensa esta idea de la amplia
diferencia que presentan ambos tipos de educacin. As observamos cmo los dos primeros ttulos enfatizan el hecho de lo que eligen las mayoras. En el ttulo Cada vez ms alumnos se pasan de escuelas
pblicas a privadas se hace hincapi en la eleccin de la mayora a travs del adverbio de cantidad ms
que funciona como un reforzador. En el caso del ttulo Para el 65%, la escuela pblica es mala advertimos adems cmo se altera el orden no marcado de la emisin La escuela es mala para el 65%, para
dejar en foco el adjetivo calificativo mala, que contiene una carga semntica negativa.
Por ltimo, en el ttulo La educacin pblica y la privada, cada vez ms lejos se elide el verbo estar. En Metforas de la vida cotidiana, George Lakoff y Mark Johnson (1980) sealan que la metfora
impregna la vida cotidiana, no solamente el lenguaje sino tambin el pensamiento y la accin. Nuestros
conceptos estructuran lo que percibimos, cmo nos movemos en el mundo, y el modo en que nos relacionamos con otras personas. El recurso utilizado da lugar a utilizar una metfora espacial: la diferencia de
calidad es una distancia espacial para enfatizar las diferencias entre ambos tipos de educacin.
Escuela pblica
Escuela privada
(est) creciendo la
matriculacin de las escuelas
privadas
19 Dic 2009
Cuadro 5
La Nacin
(Domingo 27 de septiembre
de 2009)
Educacin pblica
brecha en el rendimiento de los
alumnos
Educacin privada
pasaje de alumnos de
escuelas pblicas a privadas
se pasan de escuelas
pblicas a privadas
a pesar del costo alto.
un nivel de aprendizaje
razonable.
ponen lo poco que tienen en
eso.
Como podemos ver a partir de la comparacin de los focos de los dos diarios, ambos destacan la
deficiencia de la escuela pblica en relacin con la privada. Se hace hincapi en que la escuela pblica
ofrece una educacin de menor calidad.
En el caso de Clarn se considera que esto se debe a los problemas gremiales, a los paros, a la prdida
de horas de clase.
En las emisiones no puede retener al alumnado y sigue perdiendo alumnos, referidas ambas a
las escuelas pblicas, aparecen elementos que permiten construir la idea de que la escuela atravesando
un proceso imposible de revertir: el adverbio de negacin no y la carga semntica negativa del verbo
retener (impedir que algo salga), as como la frase verbal continuativa (sigue perdiendo).
Los trminos baja (de exigencias y de calidad educativa) y (est) decayendo (la calidad del
servicio educativo pblico) contrastan sintagmticamente con el trmino (est) creciendo (la matriculacin de las escuelas privadas). En esta idea de que el valor de la escuela pblica baja, mientras que
la cantidad de alumnado de la escuela privada sube aparece nuevamente la metfora que vimos en el
ttulo de La Nacin (la diferencia de calidad entre la escuela pblica y privada es una distancia real, fsica, espacial, que se agranda cada vez ms). Por otro lado, se ve cmo la calidad de la educacin queda
ligada a la cantidad de inscriptos.
Hay construcciones comparativas, en las que aparece solo uno de los elementos comparados (la
escuela pblica) y falta el otro (la escuela privada): espacios educacionales de menor valoracin, los
hogares ms carenciados. Estas expresiones contrastan sintagmticamente con las que se refieren a las
escuelas privadas, como mejor calidad educativa.
Los focos contribuyen a construir la representacin discursiva de que la escuela pblica es la menos
valorada, y de que a ella concurren quienes estn en peor situacin econmica; mientras que quienes
estn en condiciones de pagar por una buena educacin eligen una escuela privada.
En el foco grupo de pares heterogneo para sus nios encontramos una serie de reforzadores que
tienen una carga semntica positiva vinculada a la diversidad cultural, y a la convivencia: grupo, pares, heterogneo, nios. Sin embargo, estos elementos contrastan sintagmticamente con la emisin
para contener a tantos chicos. Si la heterogeneidad aparece como un rasgo de la escuela pblica valorado positivamente, el adjetivo tantos funciona como un mitigador de ese rasgo positivo, ya que agrega
al sustantivo chicos la idea de muy grande o tan grande (cantidad). As, la escuela pblica cuenta con
ms cantidad de alumnos de los que puede tener.
Los focos de las noticias analizadas de Clarn se refieren a la deficiencia de la educacin pblica,
a los problemas gremiales, al aumento de alumnos en escuelas privadas, a la eleccin que debe hacerse
entre heterogeneidad cultural y calidad educativa.
Como pudimos observar en el caso del diario La Nacin aparece un contraste entre la valoracin que
se hace de ambos tipos de educacin. Existe una evidente preferencia por ubicar en posicin de foco los
problemas que presenta la educacin pblica que van de la mano de apreciaciones positivas que se hace
de la educacin privada, que funciona a lo largo de los textos como su contracara. As encontramos focos
como brecha en el rendimiento de los alumnos, en las privadas hay clases y en las pblicas, no, cada
vez ms deficiente, no haran el esfuerzo de pagar una escuela si la educacin pblica fuese igual de
buena, la desconfianza de las familias en la escuela pblica, entre otras. Estas emisiones contraponen
sintagmticamente a los siguientes focos el paso de parte de los sectores medios a la educacin privada,
se pasan de escuelas pblicas a privadas a pesar del costo alto, un nivel de aprendizaje razonable.
Entonces tenemos una educacin pblica caracterizada como deficiente, como un lugar en donde no hay
clases, donde los alumnos rinden mal, frente a una educacin privada donde hay una buena educacin,
los chicos aprenden, rinden bien, a donde acuden los sectores medios y la cual es costosa pero valedera.
En el caso de La Nacin se arguye que la baja calidad de la educacin pblica se debe a que sta
concentra a los chicos ms pobres y en peores condiciones educativas, ya que se expresa que la gente de
menores recursos ponen lo poco que tienen en eso, y se dejan en foco sintagmas como brecha en el
rendimiento de los alumnos, la escuela pblica es mala, cada vez ms deficiente si la educacin. De
este modo, aparece la escuela pblica como poco efectiva o contraproducente.
Todos estos focos se hallan sostenidos a su vez por una tesis: La educacin pblica debe desaparecer.
Los argumentos que sostienen esta tesis son las peridicas huelgas que realizan los maestros, la baja calidad educativa y la pobreza de recursos. Para sostener esta tesis los medios no slo se valen de recursos
como los del enfoque, es decir, dejar en foco las premisas ya consideradas, sino que adems se presentan
a lo largo del texto datos que se encuentran avalados por determinadas garantas.
Observemos: se sigue agrandando la brecha en el rendimiento de los alumnos (G: si los chicos de las
privadas rinden mejor que los de las pblicas, hay mejor enseanza en aquellas).
Cuadro 6
Art
Datos
Tesis_ C.
Garanta
La escuela pblica
presenta peor calidad
educativa que la
educacin privada.
La escuela pblica
perdi su capacidad
transformadora.
Cuadro 7
Art.
1
Datos
Se sigue agrandando la brecha
entre escuelas pblicas y
privadas.
Tesis
La educacin
pblica debe
desaparecer.
Garanta
si los chicos de las privadas rinden
mejor que los de las pblicas, hay
mejor enseanza en las privadas.
5. Conclusiones
A partir del anlisis realizado pudimos observar que los focos se refieren a la educacin pblica con
valoracin negativa: La escuela pblica es mala, La situacin de la escuela pblica es crtica, entre otros.
Con respecto al anlisis de la argumentacin pudimos ver que las tesis son: La escuela pblica debe
desaparecer, La escuela pblica es de peor calidad que la privada y La escuela pblica ha perdido la
heterogeneidad.
El anlisis argumentativo nos permite, a travs de las garantas, conocer cul es el sistema de creencias que est operando en los textos: Si los chicos de las escuelas privadas rinden mejor, entonces deben
ser mejores esas escuelas. Las huelgas y los paros aparecen como la causa y la consecuencia del declive
de la educacin; la baja de la calidad educativa, como un hecho anlogo a la baja en la cantidad de clases.
El hecho de que cada vez ms alumnos se cambien a una escuela privada aparece como un factor indiscutible de la brecha entre los dos tipos de educacin.
El mtodo lingstico de la jerarquizacin de la informacin nos ha permitido ver que en todas estas
noticias aparece una metfora, que funciona como medio para concebir la situacin: la escuela pblica
est lejos en el espacio de la escuela privada. Por otro lado, la escuela pblica se representa a travs del
discurso en un contenedor del que los alumnos quieren irse, huir y que no puede retenerlos.
6. Referencias bibliogrficas
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Garca Delgado, D. 1994. Estado y sociedad, Buenos Aires: Norma.
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Discurso en Revista Iberoamericana de Discurso y Sociedad, vol.2, n 3, septiembre 2000, pp.123-147. Barcelona: Gedisa.
Luca Bregant
Universidad de Buenos Aires
[email protected]
1. Introduccin
El presente trabajo persigue un doble objetivo de carcter descriptivo y terico. El primero es relevar
algunos aspectos del conocimiento que tienen los hablantes sobre los gneros textuales a nivel conciente
en una clase textual determinada las canciones y esbozar un conjunto de criterios de tipologizacin
consistentes con este conocimiento. El segundo es poner en relacin dos categoras tericas: los gneros
textuales y los gneros musicales.
La nocin de gnero atraviesa las esferas de la msica y los textos. En el caso de la lingstica,
la preocupacin por el establecimiento y la caracterizacin de tipos textuales adquiere preponderancia
con la Lingstica del texto.1 Dentro de esta corriente se establece la distincin terminolgica entre tipo
textual, concepto definido dentro del marco de una tipologa textual, y clase textual, que designa, de
manera deliberadamente vaga, un grupo de formas textuales cuyas caractersticas pueden describirse
por medio de determinadas propiedades, no necesariamente vlidas para todos los textos (Isenberg
1983). Este ltimo trmino hace referencia a las clasificaciones cotidianas que realizan los hablantes y es
equivalente al concepto de gnero textual que utilizar en este trabajo. En cuanto al mbito de la msica,
si bien no es un concepto habitual en la musicologa tradicional, la nocin de gnero resulta central en el
estudio de la msica popular, dado que, en palabras de Fabbri, (2006: 15) la vida musical es un proceso
continuo de categorizacin.
Segn Rosch (1978), existen principios psicolgicos que gobiernan esta actividad y le dan relevancia
cognitiva. As como la escucha de msica, especialmente popular, remite a su ubicacin en algn casillero
de los tipos musicales, de la misma manera tanto la produccin como la recepcin de un texto2 activa en
los hablantes saberes especficos sobre clases textuales a los que Heinemann (2000) denomina esquemas
textuales. Los esquemas textuales son modelos abstractos, ideales, de carcter cognitivo y no del todo
accesibles a la conciencia, a los que los hablantes recurren para la produccin o comprensin de textos
concretos, agrupables en gneros a partir de ciertas cualidades prototpicas que tienen en comn. Estas
cualidades son organizadas por Heinemann y Viehweger (2002) en cuatro niveles de relevancia variable
dependiendo del gnero: forma, tema, situacin y funcin.
En el mbito de la msica, la pertenencia de una obra musical a un gnero musical tambin se asocia
a la concurrencia de determinadas caractersticas agrupables en categoras. Fabbri (1981: 52) define un
gnero musical como un conjunto de eventos musicales (reales o posibles) cuyo curso est gobernado
por un conjunto definido de reglas socialmente aceptadas. Estas reglas, que funcionan como rasgos que
1 No es la nica corriente lingstica que ha desarrollado el estudio de los gneros. Bajtn (1979: 248) estudia los gneros discursivos, entendidos como tipos relativamente estables de enunciados ligados a una esfera dada de comunicacin. Actualmente, tanto la Lingstica Sistmico Funcional como la lingstica de Anlisis
del discurso desarrollan investigaciones sobre este tema.
2 Me manejar con una definicin procedural-cognitiva de texto, elaborada por Heinemann y Viehweger (1991, en Ciapuscio 2003: 22) en los siguientes trminos:
(...) el texto es una estructura multidimensional, en la cual se manifiestan los sistemas de conocimientos de los hablantes: el conocimiento lingstico, el conocimiento enciclopdico, el conocimiento accional y el conocimiento sobre clases textuales.
pueden actualizarse en las obras musicales para determinar su pertenencia a un gnero, son agrupadas en
cinco conjuntos: las reglas formales y tcnicas, que incluyen las formas tpicas y las relaciones msicatexto, las reglas semiticas, que incluyen los cdigos gestuales, la vestimenta y las iconografas, las
reglas de comportamiento, las reglas sociales e ideolgicas, y las reglas econmicas y jurdicas, que
garantizan la supervivencia del gnero.
Tanto los gneros textuales como los gneros musicales responden a clasificaciones que los miembros de una comunidad realizan espontneamente para ordenar un conjunto de artefactos simblicos que
de otro modo podran ser inabordables. Frith (1996) destaca la estrecha relacin que se establece entre
un gnero musical y su circulacin comercial: este concepto organiza el consumo de msica, a punto tal
que definir un gnero musical es tambin individualizar su pblico como mercado. Pero el consumo no
es pasivo. Frith (1987) resalta la importancia que tiene la msica popular, a travs de sus gneros, en la
construccin (y no el reflejo) de identidades, especialmente en los adolescentes, en edad de conformacin
de personalidades.3 El placer que produce la msica popular es no solo esttico sino tambin producto de
la identificacin con esta msica, sus intrpretes y otras personas que la escuchan.
En este trabajo se eligieron dos gneros de gran popularidad en la Argentina actual: la cumbia y el
rock nacional. Estos gneros tienen en comn la predominancia de la forma cancin, definida como un
evento musical de corta duracin con letra (lyrics) (Fabbri 1981: 63), estructurado en estrofas, con frases meldicas influenciadas por el lenguaje hablado, no polifnico4 y concordante con un gnero musical.
Si bien la anterior es una definicin formal-musical de la cancin, en este trabajo sostendr que, en tanto
produccin textual5 es un gnero: un gnero textual cuyas variantes, a su vez, son dependientes del gnero musical en el que la cancin se inscriba. Como todo gnero textual, la cancin se caracteriza por una
serie de cualidades prototpicas interrelacionadas, definidas en los distintos niveles textuales, una de las
cuales es el acompaamiento musical. As, no es la letra de la cancin la que constituye un gnero sino
su totalidad sonora y verbal.6 Mi hiptesis sin embargo es que, dado su carcter altamente estereotipado
y la estrecha correlacin que se establece entre texto y meloda (Frmas, 1997), el material verbal es, en
la mayora de los casos, suficiente para establecer la pertenencia de una cancin a un gnero musical.
2. Materiales y mtodos
Para realizar este trabajo se seleccionaron 56 canciones, 28 de cumbia y 28 de rock, puestas en circulacin a partir de 2008. Posteriormente se dividi el corpus en ocho grupos de siete canciones cada
uno (tres o cuatro de cada gnero musical) con los cuales se realizaron las pruebas. Para tal efecto, se
removieron el ttulo y los intrpretes.
Dada la especial importancia que tienen los gneros musicales para los adolescentes (cfr. supra), la
experiencia se realiz en un total de 160 sujetos de ambos sexos, de entre 13 y 16 aos. Cada grupo de
canciones fue repartido a 20 sujetos con la consigna oral de que lo leyeran atentamente, clasificaran cada
una de las canciones en cumbia o rock e indicaran, marcando y explicando por escrito, el porqu de
la clasificacin elegida. Adicionalmente, se les solicit que sealaran si alguna vez haban escuchado la
cancin cuya letra estaban leyendo, de manera tal que no se computaran estos casos en los porcentajes de
reconocimiento del gnero musical a partir de su material verbal.
3. Resultados
A partir de la experiencia realizada, se puede dividir el corpus de canciones en tres grupos: 1) aquellas cuyo gnero musical fue reconocido por todos los sujetos; 2) aquellas cuyo gnero fue reconocido por
al menos el 75% de los sujetos; 3) aquellas cuyo gnero fue reconocido por menos del 75% de los sujetos.
3 Por este motivo se realiz la presente experiencia con adolescentes.
4 La polifona es una textura musical que se caracteriza por la equivalencia de las diferentes voces que realizan lneas meldicas simultneas contrapuntsticas.
5 Uso este trmino es su sentido de material verbal.
6 Por este motivo me referir al corpus analizado como canciones, aun cuando en este trabajo se haga foco en lo verbal antes que en lo musical, lo icnico o lo
performativo, todos ellos elementos constitutivos de un gnero complejo.
La distribucin porcentual de estos tres grupos puede verse en el siguiente grfico: el grupo 1 asciende a
la mitad del corpus; el grupo 2, le sigue con un 37,5% del total del corpus; finalmente, las canciones del
grupo 3 son las menos numerosas, representando el 12,5% del total del corpus estudiado. Estos resultados permiten notar el alto grado de importancia que tiene el material verbal de las canciones para su
adscripcin a un gnero musical.7
Figura 1
En cuanto a los criterios que los hablantes utilizaron para la asignacin del gnero musical a las
canciones, es necesario aclarar que no siempre fueron verbalizados y que el grado de detalle con que los
sujetos desarrollaron las fundamentaciones fue muy variable. La mayora recurri a una combinacin
de caractersticas para dar cuenta de la pertenencia genrica de cada cancin. Sin embargo, no todos los
criterios de diferenciacin fueron evocados en igual medida, hecho que indica no solo su importancia
relativa, sino tambin su dismil grado de acceso a la conciencia. En el siguiente grfico se muestran los
principales criterios de reconocimiento, representados segn su cantidad de ocurrencias.
Figura 2
El recurso al que ms sujetos recurrieron fue a la denominacin del tema textual que, con algunas
excepciones, es percibido como especializado en un gnero musical u otro. As, por ejemplo, el tema
poltico-social est asociado a las canciones de rock, mientras que la sexualidad fue vinculada a la cumbia. Las canciones que se apartaban de los temas considerados caractersticos de cada gnero cayeron en
el grupo de menor porcentaje de reconocimiento.
7 Se deber probar, posteriormente, hasta qu punto la inclusin de un mayor nmero de gneros puede incidir en los porcentajes finales.
El segundo de los criterios de identificacin fue el lxico. En general, las canciones de cumbia se
asocian al vocabulario vulgar, a punto tal que, en los casos que presentaban un lxico estndar, el
porcentaje de reconocimiento decay notablemente. Fue en el marco de la descripcin de las canciones
de cumbia que se evoc el criterio lxico con mayor frecuencia, identificndose palabras calificadas de
cumbieras (como pibe/a, gato/a, loquear y piola). Estas u otras palabras son, a veces, acortadas en
su pronunciacin, rasgo que tambin fue identificado como propio del gnero. En oposicin a esto, las
canciones de rock pasan a estar asociadas a un lxico estndar, pero complejo. Fueron pocos los sujetos
que enumeraron palabras puntuales como caractersticas del rock; en cambio, los prstamos del ingls
fueron reconocidos como propios de este gnero con mayor regularidad. A pesar de que no se detect un
vocabulario identificatorio del rock, los sujetos hicieron referencia a determinados modos de formulacin
caractersticos: primero, la actitud del enunciador, que es predominantemente de crtica o lamento; segundo, el uso de metforas, estrechamente relacionadas con la idea de complejidad y oscuridad que este
gnero musical parece despertar en los sujetos que realizaron la experiencia.
Un prrafo aparte merecen las autorreferencias, entendidas como la aparicin de las palabras
rock o cumbia dentro de una cancin de cada uno de estos gneros, as como sus derivados y los nombres de los intrpretes. En todos los casos analizados, la autorreferencia fue interpretada como un signo
inequvoco de pertenencia genrica. Si bien en el rock es espordica, en las canciones de cumbia parece
ser una prctica regular. A su vez, este recurso se encuentra asociado muchas veces a otro rasgo que fue
considerado caracterstico de la cumbia: la presencia de una introduccin o comentario hablado, mediante el cual la banda se presenta, saluda a los fans o dedica la cancin.8
Otros dos criterios estructurales que fueron utilizados en la clasificacin de canciones fueron su
extensin, mayor en el rock, y la presencia de repeticiones, asociadas a la cumbia. Algunos de los criterios a los que se recurri secundariamente fueron: el largo de las estrofas (menor en la cumbia), el voseo
(predominante para el rock), la presencia de preguntas (asociada al rock), la mtrica (en trminos de esto
me lo imagino con ritmo de...), las rimas, el orden de las palabras y el uso del artculo antes del nombre
propio (relacionado con la cumbia).
4. Discusin
Los resultados obtenidos permiten demostrar que el material textual de las canciones es de gran
importancia para determinar su pertenencia a un gnero musical. Por otra parte, los tres grupos de canciones obtenidos a partir de la prueba de clasificacin muestran el carcter prototpico de estas en tanto
representantes de un gnero musical. En palabras de Sandig (2000: 11): hay ejemplares mejores y
peores de una categora. En este caso, los mejores ejemplares fueron los reconocidos por el 100% de los
sujetos, mientras que el grupo 3 est conformado por los ejemplares marginales. Asimismo, y siguiendo
con la teora de los prototipos (Rosch 1978, Sandig 2000), los rasgos a partir de los cuales se definen las
categoras analizadas son graduales, de centralidad variable y no son necesarios ni suficientes para la
delimitacin de las clases cuyas fronteras no estn siempre claramente definidas.
As, la descripcin de un gnero textual se realizar a partir de cualidades multidimensionales de
carcter prototpico: cuantas ms caractersticas prototpicas rena un ejemplar, mejor representante de
este gnero ser. Como se mencion, Heinemann y Viehweger (2002, en Ciapuscio, 2005) proponen un
modelo para la caracterizacin de textos que consta de cuatro dimensiones (funcin, situacin, tema y
forma), cada uno de las cuales agrupa determinada informacin que puede asumir uno u otro rasgo dependiendo del gnero textual que est describiendo. En el cuadro que se encuentra a continuacin puede
verse una propuesta de tipologizacin para las canciones de diferentes gneros musicales, que toma como
punto de partida este modelo y su adaptacin en Ciapuscio y Kuguel (2002) y, a partir de los resultados
obtenidos del anlisis y las pruebas de clasificacin realizadas, incorpora algunas categoras y detalla
8 Por ejemplo: Y esta cancin est dedicada para todos los papis que no ven a sus hijos por alguna causa o razn en esta vida, como yo. (La calesita de San
Miguel, de La Banda de Lechuga).
los rasgos comunes a los textos analizados. Los niveles de tematicidad y estructura y de adecuacin
de la formulacin recogen y sistematizan la informacin acerca del saber sobre clases textuales de los
hablantes obtenida mediante la experiencia de clasificacin, y desarrollada en el punto anterior. En todos
estos aspectos pueden establecerse contrastes entre las canciones de los dos gneros musicales estudiados
(temticas, introduccin, metforas, extensin, mtricas, lxico, pronombres y pronunciacin). El resto
de los niveles fueron completados de manera provisoria (a partir del anlisis realizado y la bibliografa
expuesta) y, aunque requeriran de mayor profundizacin, muestran las caractersticas que las dos clases
tienen en comn.
Nivel
Criterio
Expresarse
1)
Funcionalidad
Producir efectos
estticos
Valores prototpicos en
cumbia
Valores prototpicos en
rock
Alto
Medio-alto
Medio-alto
Alto
Contactar
Informar
Bajo
Dirigir
Marco interaccional
Actividad comunicativa independiente
2) Situacin
Organizacin social
de las actividades
en mbitos
comunicativos
Medio/canal
Predominantemente oral
Papeles sociales de
los interactuantes
Impronta temtica
(temas ms
mencionados)
3)Tematicidad y
estructura
*la delincuencia
*las mujeres
*la naturaleza
* la religin
*el boliche
Tipos de despliegue
temtico
Partes textuales
*Estandarizadas: estrofas
(siempre), estribillos (muy
frecuentemente)
*Introduccin hablada (a
veces)
Informacin no
verbal
Mximas retrico
estilsticas
Esquemas de
formulacin
especficos del
gnero
4) Adecuacin
de la
formulacin
Recursos lxicos
Recursos sintcticos
Recursos
fonolgicos
*Menor brevedad
*Uso de metforas
*estructuracin en estrofa
estribillo
*mtrica estandarizada
*estructuracin en estrofa
estribillo
*mtrica ms variable
*uso de rimas
*uso de rimas
*Palabras neolgicas y
no neolgicas altamente
asociadas al gnero
musical.
*Prstamos y neologismos de
autor.
*Uso de palabras percibidas
como menos frecuentes en el
habla diaria.
*Mayor incidencia del dialecto
estndar.
Acortamiento de palabras
y cada de s final.
Ausencia de acortamiento de
palabras y cada de s final.
* ausencia de comentarios y
referencias a los receptores
El hecho de que pueda establecerse un tronco comn de cualidades compartidas por las canciones de
cumbia y rock, por un lado, y una serie de rasgos que las diferencian, por el otro, nos permite afirmar que
estamos ante dos variantes de una misma clase textual. Como argument, la cancin puede considerarse
una clase textual a partir de los rasgos prototpicos que la definen: su funcionalidad predominantemente
expresiva y esttica,9 su marco de situacin especfico es una actividad comunicativa independiente,
de transmisin principalmente oral, enmarcada dentro de la industria del entretenimiento, en la que se
establece una relacin especial entre el productor (generalmente admirado) y su pblico ms o menos
masivo, su estructura breve, distribuida generalmente en estrofa y estribillo y su complejidad
semitica, que incluye informacin verbal, musical, gestual e icnica. Los gneros musicales, a su vez,
funcionan, desde esta perspectiva, como marcos en los que las variantes de esta clase textual se inscriben, de manera tal que cancin de rock y cancin de cumbia son realizaciones ms especificadas de
esta clase textual, a partir de subdiferenciaciones adicionales. Clase textual y variante de clase textual
son dos niveles, los de menor abstraccin, del ordenamiento jerrquico que Heinemann (2000) propone
y puede ejemplificarse de la siguiente manera:
Ordenamiento jerrquico
Ejemplificacin
Como seala Ciapuscio (2007), si bien el tipo textual debe representar el nivel ms abstracto de la
jerarqua, cuyo grado de abstraccin disminuye a medida que se desciende de categora, la eleccin del
tipo y el establecimiento de las categoras posteriores son relativos y dependientes de la perspectiva de
anlisis. Lo mismo sucede, desde mi punto de vista, con los modelos de anlisis sobre gneros musicales
y gneros textuales. En este trabajo, que se inscribe en el marco de la Lingstica del Texto y cuyo material de estudio es textual, he terminado por incluir, para el anlisis de canciones, el concepto de gnero
musical en el de gnero textual, describiendo al primero en trminos de variante del segundo. Encuentro
que esta equiparacin puede ser productiva para este tipo de trabajo, de carcter textualista, y que es
posible a partir del alto grado de flexibilidad y potencia explicativa que han adquirido los modelos desarrollados en este marco, que incluyen dimensiones en las que se pueden contener los otros fenmenos
(msica, relacin msicos-pblico, iconografa) que constituyen los gneros musicales. Sin embargo, un
anlisis detallado sobre estos ltimos requerira de otro tipo de modelo, pensado desde otra perspectiva,
como el desarrollado por Fabbri (1981), anteriormente expuesto. As, los diferentes modelos son complementarios, en tanto pueden adecuarse de diferente manera a las posibles perspectivas de anlisis.
Para terminar, sintetizar el recorrido realizado. La exposicin de un grupo de sujetos a un corpus
de textos conformado por canciones de diferentes gneros musicales con la consigna de que reconocieran
9 Dado que un mismo texto suele cumplir, simultneamente, con varias funciones es aquella que predomina la que sirve como caracterizadora de una clase textual.
su gnero de procedencia y fundamentaran su respuesta permiti, en primer lugar, comprobar que existen
ejemplares prototpicos y marginales dentro de esta categora, pero que en la mayora de las casos el material textual resultaba suficiente para la adscripcin de los textos a un gnero musical. En segundo lugar,
la experiencia posibilit el acceso a parte de la informacin (la informacin conciente) que los sujetos
poseen acerca de una clase textual (o variante de clase textual), a la que recurren a la hora de realizar una
tarea comunicativa. A partir de esta informacin, se propusieron una serie de criterios de tipologizacin
con el fin de dar cuenta de la clase textual cancin y sus variantes, cuyos rasgos compartidos y diferenciales permitieron establecer una jerarqua.
6. Referencias bibliogrficas
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Ana Brown
Universidad de Buenos Aires
[email protected]
Florencia Sartori
Universidad de Buenos Aires
[email protected]
1. Introduccin
La enseanza de espaol en Brasil ha cobrado una importancia notable, especialmente a partir de
la entrada en vigencia en 2010 de la ley 11.161 que establece la oferta obligatoria de espaol en la enseanza fundamental y media de las escuelas brasileas. En este marco, los materiales didcticos que se
desarrollen deben estar en consonancia con los Parmetros Curriculares Nacionais (en adelante PCN),
publicados por el Ministerio de Educacin brasileo, que estipulan las directrices generales de cada una
de las asignaturas para la enseanza fundamental y media. En el rea de lenguas extranjeras, el documento establece orientaciones generales para su enseanza sin centrarse especficamente en ninguna de
ellas.1 El enfoque descripto es eminentemente comunicativo y tiene como objetivos que los alumnos puedan aproximarse a otras culturas en un mundo globalizado y que puedan utilizar sus conocimientos en el
mundo laboral. El material didctico utilizado en las clases tendra, entonces, que estar en consonancia
con este enfoque.
Por su parte, la cercana entre las formas lingsticas del espaol y el portugus genera un efecto de
transparencia que dificulta la incorporacin de lxico en la otra lengua. Por esta razn, el lxico debera
tener un lugar central a travs de un trabajo sistemtico que constituira una va para generar conciencia
de la distancia lingstica.
En este trabajo, nos proponemos analizar de qu manera se sistematiza la enseanza del lxico en
tres manuales brasileos de enseanza de espaol en la escuela media: Nueva Expansin, Listo y Esencial. Para realizar el anlisis, seguiremos a Lewis (1993) que propone la enseanza de los tems lxicos a
travs de sus relaciones, ya que son estas las que pueden favorecer la incorporacin de nuevos tems en
la otra lengua.
2. Marco terico
En Lewis (1993) se desarrolla el enfoque de la enseanza cualitativa del lxico que postula que
aprender palabras no es solamente aprender sus significados sino ampliar el conocimiento que se tiene
1 La eleccin de la lengua extranjera est supeditada, segn la ley, a las posibilidades de cada institucin. La ley 9.394 del 20 de diciembre de 1996 establece para
la enseanza media: Ser includa uma lngua estrangeira moderna, como disciplina obrigatria, escolhida pela comunidade escolar, e uma segunda, em carter
optativo, dentro das disponibilidades da instituio (art. 35, inciso III). La ley est disponible en http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/Leis/L9394.htm (consultada
el 5/11/10).
sobre ellas, es decir, conocer sus contextos de situacin, colocacin, registro y posibles cambios en su significado en los diferentes contextos. El enfoque lxico enfatiza tambin la necesidad del reconocimiento
y memorizacin de expresiones idiomticas y colocaciones (Higueras, 2004).
Para aprender tems lxicos es til, por un lado, vincularlos y agruparlos en contextos mayores que
permitan relacionarlos con una situacin o gnero discursivo. Pero, al mismo tiempo, es necesario generar conocimiento lxico sobre las relaciones que existen entre las palabras.
Para apoyar este desarrollo metodolgico, acudiremos a nociones de la semntica. El concepto de
redes lxicas implica la idea de conjunto de elementos interrelacionados y de procesos combinatorios:
con los conocimientos de mundo del hablante (referencia, connotacin) y con las relaciones semnticas
entre las palabras (Baralo 2007). En cuanto a las relaciones lxicas, Cruse (1990) describe diferentes
tipos. Consideraremos para este anlisis la sinonimia, la oposicin, la meronimia y la hiponimia. La
sinonimia,2 definida en un sentido amplio, se produce cuando en dos palabras los aspectos centrales del
significado son idnticos, aunque difieran en aspectos perifricos. Las relaciones de oposicin incluyen:
trminos complementarios (un trmino excluye a otro, por ejemplo muerto - vivo); antnimos (en los que
la negacin de un trmino no implica la aseveracin del contrario, por ejemplo no es duro no implica
blando); reversos (cambios de estado reversibles: entrar y salir) y finalmente, conversos (expresan la misma relacin desde dos puntos de vista diferentes: comprar y vender). Las relaciones de meronimia, por su
parte, expresan la relacin parte-todo, por ejemplo volante-auto. Finalmente, las relaciones de hiponimia
expresan la relacin entre trminos ordinados y superordinados: gato- felino.
Como hemos visto hasta ahora, las relaciones que se establecen entre los tems lxicos dentro de una
misma lengua son complejas. El enfoque para abordar esta complejidad variar segn el objetivo de la
enseanza. En el caso de los PCN, se propone que los alumnos desarrollen habilidades comunicativas.
Una de las condiciones necesarias para desarrollar estas habilidades ser consolidar la conciencia de la
distancia entre el espaol y el portugus, que favorece el desarrollo de las estrategias de autocorreccin
en el caso de que se produzcan transferencias.3 Las estrategias pueden ensearse con el objetivo de generar autonoma en el aprendizaje.4
Por ltimo, es relevante sealar uno de los problemas ms frecuentes en el aprendizaje de lenguas
prximas: la existencia de cognados. Los cognados son formas lingsticas derivadas, histricamente, de
la misma fuente habiendo por lo tanto entre ambas lenguas identidad total o parcial (Gonzlez Pellizari
Alonso 2006). Uno de los problemas que presentan es que la frecuencia de una palabra puede diferir de
una lengua a otra, por lo que su uso en la lengua meta puede resultar extrao o anticuado. En algunos
casos, la historia de la lengua produjo variaciones que dieron como resultado lo que se conoce como falsos cognados. Los ms comunes son los heterosemnticos, los heterogenricos y los heterotnicos. En
los primeros, la misma forma dio como resultado significados diferentes en portugus y en espaol; un
ejemplo sera copo en portugus que significa vaso en espaol. Los heterogenricos son aquellas palabras
cuya morfologa y semntica es igual entre ambas lenguas pero difieren en la concordancia que establecen con otras palabras; por ejemplo la costumbre (femenino) y o costume (masculino). Finalmente, los
heterotnicos son palabras que entre las dos lenguas poseen variacin fontica; por ejemplo psicoterapia
y psicoterapa.
Analizaremos tres manuales de enseanza de espaol a partir de la propuesta de Fernndez Lpez
(2004) para el anlisis de materiales didcticos. Adems, relevaremos cules son los ejercicios propuestos
para el trabajo con el lxico a partir del enfoque lxico (Lewis 1993).
2 Cruse distingue tres tipos de sinonimia: absoluta, descriptiva y prxima. Tomamos esta ltima definicin ya que resulta la ms productiva para la discusin, debido
a que es la ms extendida por ejemplo, en la confeccin de diccionarios de sinnimos (Cruse, 1990).
3 En la dcada del 70, muchos lingistas comenzaron a hablar de transferencia positiva o negativa desde la L1 y a analizar este proceso como parte natural de la
adquisicin de una L2. El concepto de interlengua (Selinker, 1972) designa un estado en el aprendizaje en el que el aprendiz construye un sistema provisorio de reglas
que va confirmando o descartando. Cuanto ms parecidas son su L1 y su L2, ms complejo ser identificar estas diferencias.
4 Entendemos por estrategia Specific actions, behaviours, stress or techniques that learners use (often deliberately) to improve their progress in development of the
competence in the target language. Strategies are tools for self directed participation in learning, necesary for development of communicative competence (Oxford,
1990 citado en Pavii Taka, 2008).
3.1. Esencial
En el manual Esencial para ensino mdio cada leccin incluye el trabajo con un gnero discursivo,
un tema transversal y secciones de comprensin lectora, gramtica, comunicacin (funciones y actos de
habla) y ampliacin de vocabulario.
El manual para el profesor explica que el objetivo es desarrollar las cuatro destrezas,5 teniendo en
cuenta el contexto formal de aprendizaje de los alumnos brasileos y los temas transversales propuestos
por los PCN. Como objetivo para la seccin de lxico propone actividades que amplen y consoliden el
vocabulario que surge del texto, proporcionen contacto con antnimos, sinnimos y promuevan la deduccin de significados del contexto. En la seccin Ampliacin de vocabulario, ofrece un glosario visual
con ejercicios de consolidacin.
Al final del manual se incluyen imgenes con nmeros que se corresponden con la palabra que
denomina esos objetos y luego un glosario espaol- portugus con una lista en espaol y al lado, su
equivalente en portugus. A continuacin se presenta la misma lista de palabras en portugus con su
traduccin al espaol.
A continuacin, analizaremos en detalle la seccin de lxico. Los campos lxicos presentados se
asocian al gnero del texto input y a la consigna de escritura, por lo que el alumno tiene, en general, la
posibilidad de ver las palabras contextualizadas, hacer ejercicios con ellas y luego, poder escribirlas en
el gnero propuesto.
Se proponen una variedad de ejercicios con el lxico: buscar y redefinir segn el contexto, elegir
una traduccin, sinnimo o definicin, categorizar en funcin de una clase (tachar el elemento que no
corresponde), relacionar con opuestos, asociar un sustantivo con un adjetivo (por ejemplo micrfono,
microfonista). Hay varios ejercicios en el manual que exploran este ltimo procedimiento. Predominan
los ejercicios de completamiento de blancos (en forma libre o con un conjunto limitado de opciones) y la
unin de imagen con palabra. En las lecciones para el primer ao, los ejercicios estn ordenados segn
el campo lxico.
En las dos series de lecciones siguientes, el texto transversal va cobrando mayor importancia relativa
y el lxico asociado a este input se vuelve ms abstracto, en consonancia con la temtica de los textos.
Por ejemplo, se presenta un artculo sobre tica ciudadana y los tems lxicos se agrupan en torno a esta
temtica. El foco del trabajo con el lxico se desplaza de los tems a las expresiones idiomticas y las
palabras funcionales.
Es interesante sealar la presencia de textos que trabajan la reflexin metalingstica en el manual:
en la leccin catorce hay un breve texto sobre tecnicismos con ejercicios para identificar a qu disciplina
pueden corresponder un grupo de palabras. En la leccin dieciocho, en la que se trabajan diferentes tipos
de comidas hay una consigna que indica que a partir de un campo lxico se pueden generar expresiones
idiomticas (como por ejemplo me importa un pimiento). En la unidad diecinueve hay un texto sobre
extranjerismos con un breve ejercicio de clasificacin. Finalmente, en la leccin veintitrs hay un texto
breve sobre el argot (vinculado a los hbitos lingsticos de los jvenes en Internet).
5 Las cuatro destrezas son comprensin lectora, comprensin auditiva, produccin oral y produccin escrita.
Las lecciones planificadas para el segundo y el tercer ao retoman campos lxicos abordados en las
anteriores y los amplan: por ejemplo, en la primera serie se estudian los alimentos y en la tercera, recetas
de comidas. Los ejercicios estn ordenados: siempre aparecen en la seccin vocabulario y ampliacin
del vocabulario. Con respecto a esta ltima, a partir de la leccin catorce se modifica su formato: antes
se proponan ejercicios de correspondencia imagen-palabra y a partir de esa leccin se ofrecen glosarios
visuales, o esquemas de las partes de un texto (por ejemplo, denominacin de las partes de una historieta
o un esquema con la organizacin de un curriculum). A partir de la leccin diez, las consignas comienzan
a parecerse a las de los exmenes vestibulares.6 Si bien se trabaja con definiciones, slo en la leccin doce
hay una consigna de trabajo con el diccionario.
En cuanto a los falsos cognados, en la leccin uno hay una breve mencin a palabras parecidas al
portugus en espaol. En la leccin seis se introduce una breve lista en la seccin de gramtica (heterosemnticos y heterognericos). De la lista de ejemplos ofrecidos (dieciocho), slo seis palabras estn
vinculadas al campo lxico trabajado en la unidad (alimentos y hbitos saludables). Hay un ejercicio de
prctica que consiste en elegir por el contexto entre un falso cognado y la palabra correspondiente.
En sntesis, la propuesta de este manual para el trabajo con el lxico presenta una visin integradora,
en la que los tems se vinculan con los inputs y, a su vez, se vinculan entre s favoreciendo el establecimiento de relaciones lxicas.
3.2. Listo
Cada leccin del manual Listo tiene varias secciones. En la primera aparece un texto inicial con
ejercicios de comprensin textual. La segunda seccin tiene como ttulo Cajn lexical y se centra
fundamentalmente en el trabajo con los tems lxicos. La tercera consiste en una seccin de gramtica.
La cuarta consiste en un segundo texto, sobre el que se proponen ejercicios de comprensin lectora o de
lxico. Finalmente, la quinta seccin se denomina Entretenimiento y se destina al trabajo con vietas,
ms ejercicios de comprensin textual o consignas de escritura. Al final del manual, hay un glosario
espaol-portugus.
Las consignas se parecen a las del vestibular casi desde el comienzo. No tiene una seccin dedicada
a este examen, pero en la parte de comprensin lectora se incorporan ese tipo de ejercicio sin graduacin
ni explicitacin de estrategias de lectura.
Dentro de la seccin Cajn lexical se abordan campos lxicos pero con una tendencia a confundirlos con nociones funcionales y gneros. Por ejemplo, se presenta como vocabulario temtico el tema
correspondencia. Desde la leccin doce esta seccin pasa a ser un glosario visual (imgenes de un
objeto y su nombre) con consignas de escritura asociadas. La proporcin de ejercicios sobre lxico se
reduce notablemente.
Se proponen una variedad de ejercicios con el lxico similar a la observada en Esencial. La diferencia radica en que hay un predominio de los ejercicios de seleccin de sinnimos, a partir de un texto o
seleccin mltiple con opciones.
Ms all de la seccin especfica, en las lecciones para el segundo ao, comienzan a aparecer ejercicios de lxico en la parte de lectura, con consignas idnticas a las de los exmenes vestibulares y la seccin Entretenimiento pasa a contener un texto con consignas de escritura. El eje comienza a centrarse
cada vez ms en los ejercicios de comprensin textual.
En cuanto a los falsos cognados, en la unidad once aparece un ejercicio de seleccin mltiple para
identificar heterotnicos, tema que no se desarrolla antes ni despus en el manual. En la seccin de gramtica de la leccin veintitrs se da una lista de heterosemnticos (no vinculados al vocabulario temtico
de la unidad) y se proponen los siguientes ejercicios: elegir de un grupo de palabras y completar oraciones, elegir diez heterosemnticos y usarlos en frases.
6 Por ejemplo: Completa el texto con las palabras del recuadro que sean adecuadas (leccin 6, vocabulario) frente a Escoge dentro del recuadro la opcin que
reemplaza lo sealado en las frases, sin perjuicio de su sentido (leccin 10, vocabulario). Esta ltima consigna es idntica a la que se presenta en algunos exmenes
vestibulares (de ingreso universitario).
En sntesis, la propuesta de este manual para el trabajo con el lxico presenta una visin que en las
primeras unidades es integradora, pero luego tiende a la descontextualizacin, dado que en muchos casos
los tems lxicos no se vinculan con el input ni entre s.
El manual Nueva Expansin presenta una seccin dedicada al lxico y un apartado en el que se
trabaja con expresiones. Cada cuatro unidades hay ejercicios de repaso que pertenecen a exmenes vestibulares de diferentes universidades brasileas.
Dividiremos la exposicin en dos partes: por un lado, lo que se trabaja en la seccin llamada Lxico y, por otro, lo que se ensea con las expresiones. Una diferencia importante entre ambas es que en
la primera hay fotos con nombres y en la segunda, hay un texto (no autntico) y se le pide al alumno una
reflexin sobre lo que ley y el significado de esa frase en ese texto. Otra diferencia es que el apartado
Lxico deja de formar parte de la estructura de la unidad despus de la unidad veinte.
Todos los campos lxicos son desarrollados de la misma manera: un glosario visual (imgenes de
un objeto y su nombre), sin consignas ni ejercitacin. La nica excepcin la constituye la unidad cuatro
en la que los alumnos deben unir el nombre con la imagen; paradjicamente, esta unidad no est organizada como un campo lxico sino temticamente. En general, despus hay una ejercitacin en la que los
alumnos deben utilizar el vocabulario para escribir un texto o para conversar entre ellos. Por ejemplo,
en la unidad quince se ensean las partes del auto y los alumnos despus tienen la siguiente actividad:
En tu cuaderno o en un papel separado, escribe un texto publicitario que subraye las cualidades de un
automvil. Como soporte de vocabulario, puedes emplear algunas de las palabras del lxico.
Vemos que este ejercicio, al igual que la mayora, no implica necesariamente el uso del vocabulario
enseado.
Cada unidad toma una expresin popular, explica su significado y muestra su uso. Como se dijo
antes, el uso es explicado a partir de un texto, normalmente, un dilogo. La mayora de las veces este
dilogo suena artificial para un hablante nativo. El siguiente es un ejemplo extrado de la unidad siete:
-Teresa, mira, ya viene el anticomunista fantico.
- De verdad que es muy fantico. Siempre que me ve me da la lata, intentando convencerme de sus
verdades.
Estas expresiones se ensean de manera descontextualizada en relacin al tema que se est trabajando en la unidad (gramatical y temticamente). Por otro lado, no se especfica en qu regiones o pases se
usa: la mayora de las expresiones que se ensean no son utilizadas en la variedad de habla rioplatense.7
Finalmente, y en relacin con los falsos cognados, el tratamiento no es muy exhaustivo. Tanto para
los heterosemnticos, como para los heterotnicos y heterogenricos el trato es el mismo: una lista de
palabras. Ninguno de ellos forma parte de la seccin Lxico sino de la que se llama Lengua en foco.
Los heterosemnticos se trabajan en la unidad uno. Hay un breve ejercicio en el que los alumnos deben
elegir del recuadro el verdadero significado de las palabras destacadas; el verdadero significado es la
traduccin al portugus de la palabra en espaol. En cuanto a los heterogenricos hay una lista y despus
un ejercicio en el que los alumnos deben escribir en portugus la misma palabra que en espaol. Para
los heterotnicos, los alumnos escuchan un CD con la acentuacin en espaol de una lista de palabras.
En sntesis, la propuesta de este manual para el trabajo con el lxico presenta una visin atomstica
en la que los tems se ejercitan en forma aislada y descontextualizada, es decir, independiente al input.
Al introducir los tems a travs de glosarios visuales sin consignas de prctica, se promueve un rol pasivo
del alumno que no favorece el desarrollo de estrategias.
7 Dada la extensin de este trabajo no desarrollaremos aqu el tratamiento de las variedades del espaol en estos manuales.
4. Conclusin
En cuanto al enfoque, ninguno de los tres manuales es eminentemente comunicativo. Por un lado,
Nueva expansin y Listo se plantean como comunicativos, aunque no presentan una variedad de actividades que habiliten el trabajo con ese enfoque. Por otro lado, Esencial, al realizar un abordaje a partir de
gneros, se acerca ms a lo requerido por los PCN.
En los tres manuales hay una seccin dedicada al lxico que desaparece hacia las ltimas lecciones.
Cada manual presenta una situacin diferente en cuanto al tipo de ejercitacin. Nueva expansin trabaja
a partir de los ejemplos y las imgenes. No propone un trabajo activo con las palabras y las expresiones.
Listo ofrece una variedad de ejercicios amplia, pero concentrada en las primeras lecciones. Segn su planificacin en el segundo y tercer ao de la enseanza, el trabajo con el lxico es prcticamente inexistente
o confuso (por ejemplo, en los casos en los que se abordan nociones funcionales como si fueran campos
lxicos). En cuanto a Esencial, observamos que ofrece una muy amplia variedad de ejercicios con el
lxico, tal como enumeramos ms arriba. Estos ejercicios estn siempre relacionados con el gnero transversal de la unidad aunque, al igual que los otros manuales, el trabajo sistemtico con el lxico es dejado
de lado hacia las lecciones finales. De los tres manuales es el nico que incluye reflexin metalingstica
sobre el conocimiento lxico.
El tipo de relacin entre palabras que ms se trabaja en Listo y Esencial es la sinonimia. Esencial,
por su parte agrega a las anteriores las relaciones de oposicin. En ninguno de los dos manuales se distingue entre clases de oposicin: cuando aparece un ejercicio la consigna pide simplemente relacionar
con el opuesto. Por su parte, Nueva Expansin no trabaja con las relaciones que se establecen entre las
palabras.
No encontramos en ninguno de los tres textos enseanza explcita de estrategias para ampliar, fijar
y aprender autnomamente vocabulario. De los tres manuales, el que ms podra ser aprovechado por el
docente en ese sentido es Esencial, ya que explota las relaciones de redes lxicas y las relaciones entre
palabras a travs de diferentes tipos de ejercicios.
Los falsos cognados no son trabajados ni frecuente ni sistemticamente. La ejercitacin que se propone despus de presentarlos es mecanicista. Aparecen una nica vez en cada uno de los manuales, es
decir, se trabajan en una sola leccin en el curso de los tres aos. En ninguno de los tres se los presenta
agrupados en un campo lxico, pero s alrededor de un fenmeno fontico, semntico o sintctico. Al
respecto cabra preguntarnos si es posible un agrupamiento diferente. Consideramos que lo ms rentable
sera ir retomando este tema en cada una de las lecciones, ya que hay falsos cognados en cada uno de los
campos lxicos que trabajan estos manuales.
A partir del anlisis podemos observar un continuum en la concepcin del trabajo con el lxico:
desde una visin ms atomstica y descontextualizada como la de Nueva Expansin a una visin integradora como la que presenta Esencial. Consideramos que sera necesario un enfoque ms sistemtico
del lxico que atraviese toda la enseanza, y que sistematice, a travs del desarrollo de redes lxicas, las
asociaciones y relaciones entre palabras, en consonancia con la propuesta de Lewis (1993). Este trabajo
debe ir acompaado de una reflexin metalingstica que le permita al alumno generar estrategias para
poder ser independiente a la hora de desenvolverse en la segunda lengua y aprenderla autnomamente.
5. Referencias bibliogrficas
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Aprender y ensear lxico. Recuperado el 22-02-2011 de http://www.cervantes muenchen.de/es/05_lehrerfortb/Actas06-07/3MBaralo.pdf
Cruse, D.A. 1990. Language, meaning and sense: semantics, en Collinge, N. (ed), An enciclopaedia of language.
Londres, Routledge, captulo 5, 139-172. Traduccin M. P. Bonorino y R. Schmidt para la ctedra de Teora
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Fernndez Lpez, M. 2004. Principios y criterios para el anlisis de materiales didcticos en AA VV; Vademecum para la formacin de profesores de profesores. Ensear espaol como segunda lengua o lengua extranjera. Madrid, SGEL.
Gonzlez Pellizari Alonso, M. C. 2006. Corpus lingstico e a aquisiao de falsos cognatos em espanhol como
lengua estrangeira, Tesis de maestra, PUC, Sao Paulo. Recuperada el 11-03-2011 de http://www.pucsp.br/pos/
lael/laelinf/teses/maria_cibele_alonso.pdf
Higueras, M. 2004. Claves prcticas para la enseanza del lxico, Carabela, n 56.
Lewis, M. 1993. The lexical approach, London, Language Teaching Publications
Manuales analizados
Radis, L. (org.) 2008. Espaol, esencial: volume nico: ensino mdio, So Paulo, Moderna.
Milani, M. E. (coord.) 2005. Listo: espaol a travs de textos, So Paulo, Moderna
Romanos, H. y J. Paes de Carvalho. 2010. Nueva expansin: volumen nico, So Paulo, FTD.
1. Introduo
A presena de imigrantes europeus e os efeitos da modernizao em Curitiba-Paran, na virada do
sc. XIX para o XX, interferiram na construo da identidade cultural dessa capital.
A teoria do branqueamento e o Movimento Paranista criaram a ideia de Curitiba de cultura europeia. J o planejamento urbano e a caracterizao do espao curitibano europeizado contriburam para
um urbanismo utpico. nesse contexto, que o discurso oficial disseminado criou a ideia de Curitiba
sendo uma cidade de Primeiro Mundo, onde h uma ordem urbana e harmonia racial. E foi essa ideia que
persistiu ao longo da segunda metade do sculo XX, e ajudou a construir um discurso bastante idealizado
sobre a cidade.
Em oposio a essa imagem, surge o Movimento Hip-Hop, que, desde 1990, vem tentando, em Curitiba e Regio Metropolitana, mostrar a realidade social por meio, principalmente, do rap, considerado
porta-voz da periferia, ou seja, da populao excluda das representaes e imagens positivas da cidade.
Portanto, a partir da anlise do discurso de trs letras de msica de raps curitibanos (Lgrimas de
Sangue, De frente com o inimigo1 e CIC2), pretende-se verificar se os rappers apreenderam, ou no, o
discurso construdo da representao e imagem da cidade de Curitiba e se isso interferiu no ethos do rap
curitibano.
Movimento Paranista, que busca criar uma imagem para Curitiba-Paran constituda por uma cultura e
novas tradies regionais; de uma realidade simblica e diferenciada, tanto poltica como socialmente,
das outras regies do Brasil, que englobasse os grupos tnicos presentes nesse estado.
Ser paranista abrangeria todas as culturas e grupos. O diferencial de Curitiba-Paran ser cosmopolita, com vrios grupos tnicos, heterogneo; um povo que tem uma harmonia social e racial.
No comeo do sculo XX, o Movimento Paranista cria uma identidade cultural baseada no desenvolvimento industrial e tecnolgico e uma identidade regional que enaltece a natureza, com mitos indgenas e a promoo de heris para servirem de exemplos para a populao.
, tambm, nessa poca que o historiador Romrio Martins, com seu livro Histria do Paran, funda a histria regional paranaense. A partir dessa obra, inicia-se a criao de uma histria factual cheia
de mitos e lendas da origem da sociedade paranaense e de heris; bem como, a construo de smbolos
oficiais para o Estado (braso, bandeira), a fim de que a populao heterognea se identificasse com a
histria e abraasse as tradies paranaenses.
Na dcada de 1920, os aspectos climticos e urbanos de Curitiba comeam a servir de propagandas
para a divulgao da cidade. Entre 1960 e 1970 foi iniciado um projeto urbanstico que visava um modelo
de desenvolvimento planejado e a modernizao de Curitiba.
Entre 1988-1992, se tem a concretizao de aes com enfoque para a ordem esttica e uma poltica setorial voltada para o meio ambiente (construo de parques, das estaes tubulares e do visual
futurista dos nibus). Verifica-se que esses dois focos foram os que causaram maior impacto nacional e
internacionalmente.
Assim, foi a partir de 1990 que a cidade de Curitiba conseguiu destaque no Brasil e em outros pases
e se consolidou como a Cidade que deu certo, Capital ecolgica, Cidade modelo, que possui ordem
urbana harmoniosa, sem conflitos sociais e raciais e um projeto urbanstico a ser seguido.
Indiretamente possvel verificar, ainda hoje, que as modificaes urbansticas realizadas esto
relacionadas ao Movimento Paranista e valorizao do elemento europeu, isto , os ideais paranistas
foram materializados no planejamento urbano (centro versus periferia) e no espao urbano de Curitiba
(arquitetura, parques, bosques, portais, todos baseados na cultura europeia).
Segundo Almeida (2006: 149), a partir do sculo XX esse imaginrio passou a ser questionado,
divulgado e discutido sob outros olhares. O discurso e a imagem criada no conseguiram resistir realidade curitibana: problemas sociais, o crescimento desordenado da periferia e das reas metropolitanas.
Dentre esses questionadores esto os integrantes do Movimento Hip-Hop, mais especificamente, os
rappers, que, na maioria, fazem parte da populao da periferia. Esse Movimento, assim como outras
manifestaes culturais, um indcio da necessidade de uma poltica cultural cuja nfase recaia sobre a
diferena, e no na diversidade, muito tratada pelos paranistas.
Em Curitiba, esse Movimento surgiu em 1980 por meio do break (dana) - grupos se encontravam e
faziam apresentaes na marquise do Shopping Itlia.
Somente a partir de 1994 o Movimento Hip-Hop ganha destaque na cena curitibana; e, em 1997, ele
ganha raiz e comea a crescer anualmente em Curitiba e Regio Metropolitana.
O Movimento Hip-Hop possui quatro elementos artsticos: o rap (Rhythm and poetry), constitudo
pelo MC, que o crebro; o DJ, que a alma, a raiz da expresso musical-verbal da cultura; o graffiti,
que representa a arte; e o break, que se constitui na dana.
Recentemente, verificamos que no Brasil, segundo Motta (2009: 2), fala-se de um quinto elemento: a
Conscincia, que estaria relacionada atuao social e seria a ideologia, o que sustentaria os outros elementos.
Segundo Souza (2003), o rap possui alguns estilos: o gospel; o gangsta, que, em Curitiba, denominado como rap realista ou protesto; o hardcore, que fala de mensagens polticas dirigidas comunidade
negra; o freestyle, que caracterizado pela improvisao de acordo com o tema escolhido na hora; e o
underground, que caracterizado por ser uma analise da realidade social, no focada apenas na periferia, mas em questes sobre todo o espao geogrfico.
Alm de letras questionadoras e, dependendo do estilo, agressivas, o rap possui uma linguagem
prpria, certo cdigo interno, em que so utilizadas, muitas vezes, grias para falar da realidade.
Alm disso, segundo Fonseca (2008: 195), os raps nacionais seguem, na maioria, uma estrutura
tpica: i) uma introduo, em que lanado o leitmotiv; ii) vinhetas, como, por exemplo, sons de tiros,
sirenes, etc., que reafirmam ou do continuidade ao leitmotiv; iii) e o salve final, composto geralmente
por agradecimentos e homenagens.
Outra caracterstica, que parece ser global, tem relao ao fato de o rap se empenhar em ser local,
buscando sempre falar dos interesses da comunidade de origem dos rappers.
Cabe, tambm, destacar que o rap se caracteriza de acordo com o ambiente em que o rapper vive.
Assim, o rap curitibano tem uma identidade prpria que tambm foi/ influenciada por questes da histria paranaense.
Por meio do rap, busca-se revelar o microespao da cidade, cujo poder pblico e os meios de
comunicao ignoram ou estigmatizam. Portanto, numa perspectiva da Anlise do Discurso, o rap seria
uma das expresses do discurso do Movimento Hip-Hop. E por meio do discurso das letras de raps que
os representantes curitibanos desse movimento tentam se constituir como sujeitos sociais e histricos e
criar uma nova identidade.
Deus. Portanto, para convencer os enunciatrios de seu discurso, de sua identidade, o fiador qualifica-se
como aret. Ou seja, o ethos do enunciador busca passar a imagem de um sujeito discursivo sincero, destemido, corajoso.
Sincero, pois o fiador lamenta a sua situao (ser ladro), mas busca mostrar que a culpa do sistema. Assim, pede foras para enfrentar as dificuldades impostas pela sociedade, no se responsabilizando
pelos seus atos.
...Homem no chora, Senhor. Cuida de mim
Me guia, me guarde, no me deixa sozinho
Que afaste a ambio do meu olhar
E se algum filho da puta aqui se atravessar
Segura o meu dedo pra no puxar o gatilho
Segura o meu dedo pra no meter tiro...
Destemido, porque ele mostra que o ladro est programado para morrer e que mesmo tentando
mudar, recomear, no tem chance na sociedade, pois esta no o ajuda.
...Recomecei, e tem gente que quer meu fim
Dispenso os elementos que se encontram nesse estado
Dispenso a falsidade, correndo lado a lado
E finge ser irmo de confiana e P
Espera um vacilo pro meu tapete puxar...
E corajoso, pois critica o sistema, o establishment e o prejulgamento feito pelas pessoas que no moram na favela; discurso, este, que condiz com a ideia de que os curitibanos so tolerantes com a imagem
criada e divulgada de Curitiba: cidade de primeiro mundo, com harmonia social.
...Que pena que em Curitiba o rap realista
pra uma par de boy letra fictcia
No mora no Holands, mina; nem no Ip
No mora na favela, e me julga sem conhecer...
Alm disso, verifica-se que esse ethos discursivo do fiador possui um tom de quem busca sair da
vida do crime, consequentemente precisa de proteo divina. Fato que nos leva a supor que, interiormente, esse fiador uma pessoa que sente medo, sofre angstias, caractersticas que se contrapem imagem
do corpo desse fiador: a de um sujeito (ladro) forte e corajoso.
Em De frente com o inimigo, tambm do grupo Facnora MCs,3 observa-se que possvel encontrar
uma das caractersticas comuns da cena genrica: o leitmotiv. Assim, esse rap, de estilo realista, inicia
com uma introduo que busca situar o enunciatrio sobre o que o rap ir abordar.
Salve monstros
Realidade Cruel, Facnora MCs
Interior de So Paulo - Curitiba, Paran
Envolvidos nos mesmos bang, envolvidos nas mesmas fita
E a cena continua, daquele jeito vagabundo
Som de rua...
O discurso realista constri uma cenografia que relata os problemas sociais da periferia de Curitiba
-PR (violncia, crime), igualando esses problemas aos de So Paulo-SP.
Percebe-se que o fiador desse rap algum que conhece e vive os problemas sociais relatados, que
busca denunciar o aumento da violncia na periferia, bem como a atitude da polcia.
...A cena t sinistra, t cada vez pior
Pra hora da ao, no tem Deus, no tem d
Fuzil, metralhadora, CPA Ponto 50, fuzil de mira laser
Matraques, escopeta, mssil teleguiado, pistola, blindado
ttica de guerra do crime conquistador
[...]
O inimigo vem de blazer, cara encapuada
Te pe de cara na parede, saca de traca
E faz sua me chorar, e faz sua me chorar...
Assim, se considerarmos a distino aristotlica, o ethos do fiador busca convencer a partir do trao
aret, ou seja, a partir de um fiador corajoso, sincero, que possui senso justia.
...T tudo errado, armadilha eficiente
Te jogam no meio do crime, te pe sem colete
Pra tomar de A. R.
Pra ver sua me chorando
Na autpsia do IML...
O tom desse fiador de crtica ao sistema, sociedade. E para validar esse discurso, o fiador, por
meio de recursos lingusticos comuns da cena englobante (linguagem direta, com algumas poucas grias
tpicas - bang, fita, boy, manos), apresenta-se com um corpo de um jovem da periferia revoltado.
Alm disso, verifica-se que o discurso do fiador dirige-se a um enunciatrio que no consciente
dos problemas, da desigualdade e das injustias que o povo da periferia sofre, razo pela qual o ethos do
enunciador se apresenta como a voz da denncia dessa situao.
Observa-se, tambm, que alm da crtica ao sistema e s injustias que ocorrem na periferia, o fiador culpa o desinteresse da sociedade, frente realidade curitibana, pelos problemas sociais da favela
(violncia, crime).
...Violncia sanguinria, no crime s maldade
Lado a lado com a favela, sem boi para a sociedade
Que ignora, maltrata, despreza, machuca
Uma p de sangue bom, que no se segura, se afunda
No crime organizado, temido, destemido...
Portanto, neste rap, verifica-se uma cena da enunciao em que o discurso do fiador vai de encontro
ideia criada para Curitiba, de cidade modelo, com harmonia social e, de fato, a contradiz; alm disso,
simultaneamente, vai ao encontro da ideia de que a maioria dos curitibanos so passivos frente imagem
transmitida pelo poder local.
Por fim, temos o rap CIC, do grupo J.C.A. Jri de atitude consciente, tambm de estilo realista.
Este rap, de cenografia da violncia, tem como principal objetivo apresentar a realidade da regio de
origem do grupo: a Cidade Industrial (CIC).
Verifica-se que a CIC, construda como estratgia de desenvolvimento, pois visava atrair investidores para capital, atualmente um bairro perifrico considerado violento. No entanto, ainda hoje transmitida uma imagem falsa e positiva dessa regio.
4. Consideraes finais
A partir da anlise realizada, foi verificado que o Ethos do rap curitibano, presente nos trs raps,
o aret, mas este se apresenta com caractersticas diferentes, devido s cenografias, que so variadas. No
primeiro rap, Lgrimas de Sangue, o fiador se apresenta como um ladro sincero, destemido e corajoso.
No segundo rap, De frente com o inimigo, o fiador tem como qualidade principal a busca pela justia. J
o rap CIC, possui um fiador corajoso, que busca mostrar a realidade do bairro Cidade Industrial.
Em relao apreenso da imagem positiva criada para Curitiba, verifica-se que esta dificilmente
recebe critica velada. Talvez uma forma dos rappers se preservarem e/ou no destrurem a imagem j
disseminada.
Portanto, temos rappers que condizem com a imagem dos integrantes do Movimento Hip-Hop (corajosos, sinceros, que buscam justia - aret), porm que pertencem a uma cenografia que validada e
condizente com a imagem criada para Curitiba.
5. Referncias bibliogrficas
Almeida, C. 2006. Um cronista da cidade: Curitiba no jornal sob o olhar de Jamil Snege 1997-2003, Dissertao
(Mestrado em Estudos Literrios) - Setor de Cincias Humanas, Letras e Artes, Universidade Federal do Paran, Curitiba.
Camargo, G. 2007. Paranismo: arte, ideologia e relaes sociais no Paran. 18531953, Tese (Doutorado em Histria) Setor de Cincias Humanas, Letras e Artes, Universidade Federal do Paran, Curitiba.
Fonseca, A. 2008. Rap na escola: possvel revelao de vozes e identidades, in XIII SETA - Seminrio de Teses
em Andamento, IEL Unicamp. Campinas, SP, Anais... v. 2, 2008, p. 193-199.
Maingueneau, D. 1993. Novas tendncias em Anlise do Discurso, 2. ed, Traduo de F. Indursky, Campinas, SP:
Pontes, Editora da Universidade Estadual de Campinas.
Maingueneau, D. 2005. Ethos, cenografia, incorporao, in Amossy, R. (Org.), Imagens de si no discurso: a
construo do ethos, So Paulo, Contexto.
Maingueneau, D. 2008. Cenas da Enunciao, Organizado por S. Possenti e M. C. Prez de Souza-e-Silva, So
Paulo, Parbola Editorial. (Lingua[gem]; 28).
Motta, A. 2009. Heterogeneidade e aforizao: uma anlise do discurso dos Racionais MC, Tese (Doutorado em
Ligustica), Instituto de Estudos da Linguagem, Universidade Estadual de Campinas.
Souza, M. 2003. Juventude negra e racismo: o movimento hip hop em Curitiba e a apreenso da imagem de Capital Europia em uma harmonia racial, Dissertao (Mestrado em Sociologia), Programa de Ps-graduao
em Sociologia, Universidade Federal do Paran, Curitiba.
Lidia Chang
Universidad de Buenos Aires
[email protected]
1. Marco terico
Tradicionalmente se ha definido a la modalidad epistmica como aquella que hace referencia a la
opinin o actitud del hablante hacia aquello que el enunciado expresa. Esta modalidad incluira dos
subsistemas: uno de juicios y otro de evidenciales. Para algunos autores, los marcadores evidenciales se
refieren al origen o fuente de informacin que transmite el hablante respecto a s mismo: si ha obtenido
la informacin por observacin, por inferencia, por medio de terceros, por rumores, o por otras fuentes
(Escobar 2000). Para otros, entre ellos Palmer (1986), los evidenciales no solo codifican la fuente de informacin, sino que adems indican el grado de compromiso del hablante respecto de lo que este enuncia.
Segn el autor, ms que marcadores de evidencia, estos mecanismos son marcadores de actitud epistmica: el hablante ofrece una determinada informacin pero califica la validez que tal informacin tiene para
s sobre la base de la evidencia que posee. As, el hablante codificara su grado de confianza respecto de
lo dicho, tanto por medio de expresiones que directamente expresan certeza o duda (elementos modales),
como por medio de marcadores que codifican el modo en el que el hablante accedi a tal informacin
(elementos evidenciales) (Bermdez 2005b: 27-28).
Sin embargo, la propuesta de Palmer es discutible, dado que la indicacin de la fuente de informacin puede implicar grado de fiabilidad, aunque no necesariamente (Bermdez 2005b: 19-20), como se
puede ver en (3):
(1) Sin duda, Pablo vendr a la fiesta
(2) Probablemente, Pablo vendr a la fiesta.
(3) Mara prometi que la prxima semana me pagar el dinero que me debe.
Los ejemplos (1) y (2) muestran claramente que la relacin entre el marcador modal epistmico y el
grado de compromiso es fija (la relacin depende directamente del significado y del elemento modal, expresin de la subjetividad del hablante). Por otro lado, en (3) el hablante puede estar expresando tanto un
alto como un bajo grado de compromiso con la validez de la proposicin, dependiendo de la confiabilidad
que se le otorgue a Mara (la relacin entre el marcador evidencial y el grado de compromiso no es fija).
Como podemos observar, los marcadores evidenciales estn relacionados con la situacin comunicativa
en su totalidad (y en especial con el oyente y su capacidad de evaluacin1) y, por lo tanto, son de ca-
En su tesis doctoral (Universidad de Estocolmo, 2006), Fernando Bermdez, actual profesor de espaol de la Universidad de Uppsala (Suecia), hace hincapi en que las distintas clasificaciones que se han
realizado acerca de los tipos de evidencia (directa frente a indirecta, referida frente a inferida, y otros)
han dado lugar a la tendencia de simplificar el fenmeno a una clasificacin entre lenguas que marcan
lxica o gramaticalmente la evidencialidad.
Como el propio Bermdez expresa, luego de casi una dcada de investigacin en el mbito de la
Gramtica Generativa, su creciente inters en los aspectos pragmticos de la lengua lo llev a buscar
una teora que combinara la rigurosidad de la Gramtica cientfica Generativa y la capacidad de integrar
explicaciones semnticas y pragmticas de la estructura de la lengua. Es as que, dentro del marco terico
de la Gramtica Cognitiva, destaca que la evidencialidad es un fenmeno natural de todas las lenguas.
No solo es un dominio separado de la modalidad epistmica, sino, ante todo, un fenmeno dectico. Esto
es posible, segn el autor, dado que los marcadores evidenciales son ndices que apuntan a elementos del
contexto extralingstico: la fuente de informacin y el participante (tpicamente el hablante) que tiene
acceso a la fuente.
Para Bermdez, el dominio de la evidencialidad2 est constituido de tres parmetros independientes,
de carcter gradual: por un lado, el modo de acceso a la informacin (un continuo entre lo sensorial y
lo cognitivo) que respondera al modo de adquisicin, es decir, el cmo del acceso a la informacin; por
otro lado, la fuente de informacin (el continuo entre informacin personal y ajena), es decir, el dnde del
acceso a la informacin; y, finalmente, el acceso a la informacin (el continuo entre el acceso universal
y privativo de la informacin), en otras palabras, el quines del acceso a la informacin.
La deixis espacial, por su parte, tambin puede describirse en trminos de tres magnitudes: los
puntos de referencia (de los cuales el centro dectico, que tpicamente corresponde al hablante, es desde
donde se concibe la perspectiva), la distancia (lejos/cerca) y la direccin. Este esquema con tres magnitudes puede, a su vez, transponerse metafricamente al mbito cronolgico, en el que los puntos de referencia seran momentos o lapsos (el centro dectico es prototpicamente el momento de la enunciacin),
las direcciones seran hacia el futuro o el pasado y la distancia podra verse en la diferencia entre pasado
remoto y pasado reciente, y as sucesivamente.
De lo anterior, el autor propone describir la deixis evidencial a partir de estos tres conceptos: puntos
de referencia, distancia y direccin. Esto es posible si describimos el dominio evidencial (descrito en
lneas anteriores) en trminos de tres magnitudes continuas. Por un lado, los puntos de referencia seran
los participantes con (o sin) acceso a la fuente (es decir, el acceso a la informacin). Por otro lado, la
distancia a la fuente de informacin estara representada por el continuo entre informacin personal e
informacin ajena ( fuente de informacin). Finalmente, la direccin (de acceso) a la informacin sera el
continuo entre lo sensorial y lo cognitivo en la que se llega a la informacin (modo de acceso a la informacin) (Bermdez 2005b: 36-37).
As pues, entendemos la evidencialidad no simplemente como la referencia a la fuente de informacin, sino como un fenmeno dectico, de naturaleza no discreta. Se trata, en otras palabras, de la expresin del punto de vista del hablante, fundamentado en el contexto de la enunciacin y en la relacin del
hablante con el oyente y con la escena que conceptualiza (Bermdez 2005b: 48).
posibilidades de uso del PPC: para referirse a hechos futuros (interpretacin prospectiva), para
denotar hechos reiterados, y otros (Real Academia Espaola 2010: 438-439).
Bermdez (2005a) considera, en cambio, que el significado bsico del PPC podra parafrasearse como de acuerdo con/ a partir de la evidencia disponible, concluyo que, a partir del
cual se inferiran otros significados (decticos, temporales, y otros). Veamos algunos ejemplos del autor:
(6) Ah en la esquina hay muchos policas. Algo ha pasado.
(7) Es un momento ms oportuno, la hacienda ha bajado y a uno le conviene comprar.
(8) P: Hablemos ahora con el doctor Marcos Aguinis, mdico psiquiatra y escritor. Buenas tardes
doctor Aguinis! Cmo est usted?
A: Buenas tardes, Pinky. Muy bien, gracias.
P: As que ha rechazado un homenaje en el honorable Senado de la Nacin!
(9) Todo esto es muy grave porque la Argentina, en estos quince aos de democracia imperfecta, no
ha conseguido consolidar sus instituciones.
(10) Y algunas veces que he tenido que hacer as, por ejemplo, en mi profesin cada vez que me he
puesto a resolver un pleito muy difcil, en el que necesito estudiar mucho, he superado le dira bastante
bien, la prueba. He podido resolver el pleito y he podido estudiar y entregarle todas las horas que haca
falta al estudio de ese caso concreto. (Bermdez 2005a:181-186).
Segn el autor, a partir del significado (bsico) evidencial, las diferencias que pueden hallarse en los
usos del PPC se deben a una cuestin de grados. En (6), el hablante construye un significado evidencial
que podra parafrasearse como a partir de la presencia inusual de la polica ( fuente de informacin personal), concluyo que ocurri algo fuera de lo normal (modo de acceso cognitivo). En (7), encontramos
un PPC normalmente clasificado como resultativo.4 Como en el caso anterior, estamos ante un significado evidencial, aunque, en este caso, la evidencia disponible es menos circunstancial, ms ligada a la
relacin causa/efecto. Por lo tanto, puede hablarse de un continuo entre lo evidencial y lo resultativo, con
casos que seran de dudosa clasificacin (como ocurre en todas las categoras).
Si, como se ha propuesto, el significado bsico del PPC es a partir de la evidencia disponible afirmo/
concluyo X, puede ocurrir que la evidencia encontrada y la conclusin/afirmacin consecuente puedan
ser contrarias a las expectativas. As pues, el significado contextual admirativo del ejemplo (8) se deriva
directamente del significado bsico del PPC.
Finalmente, pueden darse casos en que, al verificar la evidencia disponible para una afirmacin, no
3 Se considera, adems, que este tiempo verbal admite una segunda interpretacin, denominada interpretacin perfectiva o de aoristo, como en Han muerto hace dos
meses (donde Han muerto adquiere el significado que corresponde a muri). Entre los distintos lugares donde se registra este uso, se encuentra la costa peruana, la
zona andina boliviana y colombiana y el noroeste argentino.
4 El pretrito perfecto resultativo es el que permite inferir como actual el estado resultante de la accin denotada por el verbo. Se refiere a un proceso cuyos resultados se constatan en el momento del habla, como en Viste que los precios han bajado? (que implica Los precios estn bajos) (Real Academia Espaola, 2010:441).
se encuentre evidencia alguna, lo cual es anlogo a tener evidencia parcial para una afirmacin negativa
(como en (9)) o, que al revisar la ocurrencia de un evento, se encuentre ms de una ocurrencia (como en
(10)). Estos casos, comnmente denominados iterativos,5 son una extensin del significado bsico del
PPC, operando, esta vez, en el mundo de los datos no sensoriales de la memoria. Segn el autor, ciertos
factores contextuales como las locuciones toda mi vida, cada vez que en (10) o la referencia a la presencia policial en (6), determinarn si el PPC est operando en el mundo de la memoria o no. A su vez,
esto determinar una lectura iterativa o resultativo-evidencial (Bermdez 2005a: 185-186).
3. Algunos usos del pretrito perfecto compuesto y del pretrito pluscuamperfecto en el espaol andino
El espaol andino6 es una variedad de espaol caracterizada por una diferencia estructural en los diferentes niveles de anlisis (fonolgico, morfolgico, sintctico, semntico y pragmtico). Se trata de una
variedad lingstica que no solo se define por una variacin del sintagma espaol debido a una reduccin
de categoras y omisin de nexos (por ejemplo, la ausencia de artculos o la neutralizacin de la categora
gramatical de gnero), sino tambin por una reinterpretacin y ampliacin de funciones y categoras del
espaol a partir de las nociones del quechua.
El quechua, que se caracteriza por ser una lengua aglutinante,7 posee en su sistema morfolgico un
grupo de sufijos independientes que relacionan al emisor con su propio enunciado: los validadores. Segn Cerrn-Palomino, se trata de sufijos que indican cierto conocimiento de causa, as como el grado de
certidumbre respecto de lo que se predica. De este modo, -mi indica informacin de primera mano, -(h)
i informacin de odas y -(h)i informacin conjetural (Cerrn-Palomino 2003: 287-288) .
El sufijo -(h)i, denominado marcador reportativo, indica que la informacin del enunciado ha sido
reportada al hablante por una tercera persona (el hablante no tiene evidencia directa de la informacin).
Pero este marcador no aparece solo, sino que comparte su funcin con el morfema flexivo -sqa (-aq),
denominado sufijo narrativo o delegatorio. Este ltimo indica que la accin fue realizada o bien sin la
presencia del hablante o cuando este no tena control en la ejecucin de la misma (aparece, por ejemplo,
en el relato de los sueos). El siguiente es un ejemplo extrado de Escobar (2000):
Pay-si
sachasacha-p puri -chka-
sqa-. Qunqay-ta
machaqway- ta
3s rep
bosque loc caminar prog-
pasrep-3s De repente-adv
Serpiente obj
saru-ru- sqa- .
Machaqway chanka-n- pi kachu- ru- sqa- .
pisar -perf- pas rep-3s
Serpiente
pierna 3s pos-loc
morder perf-pas rep-3s
(Me dijo/cont que) l estaba caminando en el bosque. De repente, pis una serpiente. La serpiente
le mordi la pierna (Escobar 2000: 214-215).
Para la mayora de los autores, el espaol andino ha incorporado a su estructura lingstica los mecanismos validadores del quechua mediante dos procedimientos de calco funcional (De Granda 2001:
152). En primer lugar, se atribuye a ciertas formas del verbo decir (como dice, diciendo, digamos) la
funcin del marcador reportativo -s(h)i, como se puede ver en (12):
(12) y no solo eso sino que la costumbre dicen de que el ao que hay muertos es un buen ao
(Escobar 2000: 218-220).
5 El trmino iterativo hace referencia a una accin que se repite de un modo ms o menos continuo (Di Tullio, 2007:230)
6 Tambin denominado por algunos autores (entre ellos Cerrn-Palomino) castellano andino
7 Para una explicacin ms detallada, vase Argente Giralt (1996), pp. 365-367.
En segundo lugar, se considera que el uso del pretrito pluscuamperfecto del modo indicativo (de
ahora en adelante, PPL), que indicara el conocimiento indirecto (no personal) del hablante acerca de lo
que se expresa, se debe a un calco funcional del pasado narrativo o delegatorio del quechua (De Granda
2001: 152-153). Vase el ejemplo a continuacin:
(13) El cndor con el zorro se haban encontrado en el cerro.
Por su parte, el PPC habra heredado el valor del pasado asertivo o pasado experimentado del
sufijo de pasado -rqa del quechua (Cerrn-Palomino 2003: 194).
Cabe destacar que, respecto de la variedad de espaol andino del noroeste argentino (NOA), De
Granda afirma que, si bien pueden encontrarse registros claros del uso del pluscuamperfecto en el pasado, en el siglo XX se ha generado un fenmeno evolutivo: la neutralizacin semntica entre el PPC y el
PPL en relacin con los contenidos epistmicos asertivo8 y reportativo respectivamente, y, como consecuencia de ello, la oposicin semntica ha sido eliminada. De este modo, quedara anulada la posibilidad
de diferenciar acciones o hechos dismiles en cuanto a la modalidad epistmica de base (Fernndez Lvaque y Valle de Rodas 2003:73-74).
Por su parte, en investigaciones realizadas sobre el espaol andino en el Per, Zavala (1999) encuentra que los hablantes utilizan el PPC (como, han dormido, han agarrado, han echado y han seguido)
y no el PPL para narrar un cuento en el que el hablante no ha tenido experiencia directa. A partir de ello,
se pregunta si el PPC habr adquirido cierta funcin evidencial parecida a la del PPL.
Todo parece indicar que los distintos usos del PPC y del PPL en el espaol andino no pueden ser
fcilmente clasificados. Esto nos lleva a preguntarnos si es posible hablar de categoras discretas. Parece
ser que el sistema verbal del espaol andino constituye uno de los aspectos ms complejos de esta variedad y que la influencia del quechua a veces no se da de una manera directa (Zavala 1999:58).
Dado que nuestro objetivo es tratar de responder por qu y para qu el hablante de espaol andino
usa estas formas verbales, nuestro punto de partida deber ser el discurso (el contexto de uso) y el camino
a seguir ser el de la estructura del lenguaje en su totalidad (y no solo los niveles sintctico y morfolgico). En este sentido, creemos que la propuesta de Bermdez acerca de la evidencialidad (descrita en los
apartados anteriores), enmarcada dentro de la Gramtica Cognitiva, sirve a nuestros fines.
A continuacin, nos propondremos analizar los siguientes ejemplos:
(14) Ah vamos a festejar lo que hemos terminado nuestra casa, eso vamos a festejar (Zavala 1999: 59).
(15) Tu mam ha venido dice. La gente comenta que tu mam vino, yo no lo he comprobado (Acua
2004: 130)
(16) Mi hija ayer naci, haba sido mujercita (fue una sorpresa para m que sea mujercita) (Zavala
1999: 55).
(17) Pero mire! Todos los chanchos se haban empantanao. (Fernndez Lvaque y Del Valle Rodas
2003: 75).
(18) Dice que ah sobre unas rocas estaba sentadito triste estaba dice el zorrito estaba sentadito y all
haba venido el cndor hola zorrito cmo ests, qu ests haciendo, por qu ests triste le haba dicho.
No estoy triste sino que estoy solo y me estoy soleando le dijo el zorro.
8 Indican cierto conocimiento de causa, as como el grado de certidumbre respecto de lo que se predica.
(19) Yo la he agarrao a la chiquita cuando han empezao a pon este pavimento. Se han ocupao
quinientos hombre para han trido de Tucumn, una empresa. Y de ah han se han extendo todo
esto par all y yo he agarrao cincuenta hombre para come y ocupao dos mujeres, y la una era que se
haba separao del marido y se haba venido no s de dnde pero yo ya la conoca de antes; as que se
ha veno y se ha apegao a m. (Fernndez Lvaque y Del Valle Rodas 2003: 79).9
Como podemos observar, (14) es un caso resultativo: un significado evidencial, ligado a la relacin
causa/efecto. Se trata de un uso general del espaol. En (15), estamos ante un caso evidencial. Sin embargo, se trata de un caso particular, pues, como pudimos ver en el ejemplo (7), el uso del verbo decir como
marcador reportativo, le permite al hablante indicarle a su interlocutor que la evidencia (la fuente de
informacin) es ajena. Ser tarea del oyente interpretar si la evidencia es fiable o no (a partir de lo dicho
por el hablante y de los dems elementos contextuales).
Por otro lado, en (16) y (17) podemos ver, a diferencia del espaol estndar, el uso del PPL en el contexto admirativo o de sorpresa. Cabe resaltar que no existe discrepancia entre los especialistas respecto
del uso estable del PPL en el espaol andino en estos contextos.
En (18), encontramos un ejemplo de lo que Bermdez denomina acceso a la informacin universal.
Las leyendas, las tradiciones, los mitos, forman parte de lo que denominamos folklore o saber comn.
Se trata de un tipo de informacin a la que toda la comunidad tiene acceso. En este caso, podemos ver
claramente el uso reiterado del PPL.
Finalmente, el caso (19) presenta ambos usos (tanto del PPC como del PPL). Cuando el hablante
hace uso del PPC, deja en claro que esos enunciados son presentados como afirmaciones/conclusiones
propias ( fuente de informacin personal). Por lo tanto, se trata de un uso claramente evidencial de PPC.
Sin embargo, cuando quiere dejar claro que presenta el evento como totalmente ajeno a l (evento del que
no particip), es decir, cuando la fuente de informacin es ajena, entonces hace uso del PPL.
4. Conclusiones
Muchos de los fenmenos lingsticos generalmente considerados como pertenecientes nicamente
al espaol andino parecen ser, en realidad, propios del espaol general.
Por otro lado, s existen usos del PPL en la variedad el espaol andino que deberemos estudiar con
mayor detalle y profundidad: los usos del PPL en el contexto admirativo (o sorpresa) y en narraciones
propias del folklore (o saber comn). Los resultados de este primer anlisis de los casos nos hacen creer
que el uso del PPL est relacionado con el nfasis puesto en el acceso a la informacin.
Los casos presentados en estas lneas, as como los resultados e interrogantes que arrojan las investigaciones de distintos autores, como Germn De Granda y Virginia Zavala, nos hace pensar que
la evidencialidad en el espaol andino est latente en sus formas verbales, esperando a que vayamos a
encontrarla.
5. Referencias bibliogrficas
Acua, L. 2004. Lenguas y dialectos en Antofagasta de la Sierra, en: Garca, S. & Rolandi, D. (comps.) Quines
somos? Entretejiendo identidades en la puna catamarquea. Buenos Aires: Asociacin Amigos del Instituto
Nacional de Antropologa, 107-144.
Bermdez, F. 2005a. Los tiempos verbales como marcadores evidenciales. El caso del pretrito perfecto compuesto, en: Estudios Filolgicos, 40. 165-188.
Bermdez, F. 2005b. Evidencialidad. La codificacin lingstica del punto de vista. Recuperado el 27 de setiembre
de 2010 de http://su.diva-portal.org/smash/get/diva2:199511/FULLTEXT01
9 Ciertos elementos de la escritura (que representan aspectos de la fontica propia de la variedad lingstica) han sido modificados para resaltar los usos de las formas
verbales compuestas.
Cerrn Palomino, R. 2003. Lingstica quechua. Cuzco: Centro de Estudios Andino Bartolom de las Casas.
Escobar, A.M. 2000. Contacto social y lingstico. El espaol en contacto con el quechua en el Per. Lima: Fondo
Editorial de la Pontificia Universidad Catlica del Per.
Fernndez Lvaque, A. y J. Del Valle Rodas (comps.) 2003. Historia y sociolingstica del espaol en el noroeste
argentino. Nuevas investigaciones. Salta: Universidad de Salta.
Granda, G. de. 2001. Estudios de lingstica andina. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Catlica
del Per.
Real Academia Espaola de la Lengua y Asociacin de Academias de la lengua espaola. 2010. Nueva gramtica
de la lengua espaola. Manual. Buenos Aires: Espasa.
Zavala, V. 1999. Reconsideraciones en torno al espaol andino, en: Lexis, vol. XXIII. n1, 25-85.
3. Perspectiva terico-metodolgica
El presente trabajo est enmarcado en el Anlisis Crtico del Discurso, disciplina que parte del
supuesto de que el lenguaje no es transparente, por lo que es necesario analizar qu representaciones
sociales son construidas en los enunciados que se producen, para as desnaturalizar la relacin de retroalimentacin entre lenguaje y cambio o reproduccin social (Fairclough 1993).
El anlisis de las dos series del corpus est organizado sobre las tres dimensiones que Fairclough
(1993) plantea en relacin al discurso. Sostiene este autor que el discurso, en tanto prctica social, es un
modo de accin, una forma a travs de la cual es posible actuar sobre el mundo y constituirlo. Desde este
punto de vista es posible pensar que el lenguaje permite tanto sostener como cambiar las relaciones de
poder existentes en la sociedad.
El discurso tambin puede ser entendido como prctica discursiva si se tienen en cuenta las condiciones de produccin, circulacin e interpretacin de los textos. En esta dimensin se pueden analizar los
fenmenos de intertextualidad, coherencia textual y fuerza ilocucionaria.
El tercer nivel de anlisis es el texto, definido como la manifestacin lingstica de la prctica discursiva. Este microanlisis posibilita interpretar los recursos utilizados, como opciones ideolgicas que
realizan los enunciadores (Halliday 1978). Aqu, seguiremos los lineamientos de la Lingstica Crtica
de Hodge y Kress (1979) y su estudio de los modelos sintagmticos, cuyo planteo se centra en considerar
que el lenguaje es un conjunto relacionado de categoras y procesos. Este esquema nos permite ver cmo
los enunciadores clasifican los eventos del mundo.
Desde esta dimensin, focalizaremos el anlisis en las relaciones interdiscursivas que establece la
serie seleccionada.
Por un lado, es posible advertir que ya desde la primera noticia se instaura el hecho como ()
uno de los tantos robos en viviendas que se repiten a lo largo y ancho de Comodoro Rivadavia. Se ubica
la serie noticiosa dentro de una serie mayor, cuyo tema comn es el robo. De esta manera, el enunciador
desplaza la atencin de la muerte de J.D.G, que pasa a ser un hecho secundario; y por lo tanto, clausura
la discusin sobre quin es la vctima y quin el victimario.1
Por otro lado, la ltima nota de la serie que se constituye sobre una base intertextual legitima la
importancia de los comentarios que realizan los lectores. De esta manera, se complejiza la red discursiva,
en tanto el diario El Patagnico valida su existencia.
1 Es necesario hacer la salvedad de que en este trabajo prestamos atencin a las representaciones discursivas sobre el hecho en cuestin, y no nos detenemos en el
aspecto jurdico, que contempla la figura de la legtima defensa.
En este apartado mostraremos el anlisis realizado sobre la base de los modelos sintagmticos que
plantean Hodge y Kress (1979).
En todas las clusulas en las que J.D.G. es agente, las acciones que realiza son violentas, y por lo
general afectan a S.D.B.
Por ejemplo:
Tabla 1
Modelo Transactivo
Agente
J.D.G
Proceso
Afectado
S.D.B.
Por el contrario, S.D.B. realiza dos acciones violentas nicamente: la primera se da cuando toma un
cuchillo. Esta accin est justificada en el discurso por una serie de clusulas relacionales que indican su
estado emocional. Por ejemplo: Estaba desesperado; estaba enceguecido (atributo momentneo, producto
de la situacin).
La segunda, que es la ms violenta de todas, no afecta a una persona, sino que el afectado es una
entidad inanimada.
Tabla 2
Modelo Transactivo
Agente
S.D.B
Proceso
Afectado
Tir pualadas
Al aire
Por otra parte, no se dejan en claro las causas de la muerte de J.D.G. No hay agentes. Simplemente
aparece muerto y desangrado. Esto se puede ver ms claramente si pensamos en las transformaciones
que realiza el enunciador para contar el hecho. Las transformaciones son las operaciones que el hablante
puede realizar sobre la forma bsica: nominalizaciones, despersonalizaciones y pasivizaciones. Segn
Hodge y Kress, cumplen dos funciones: economa y distorsin. Un ejemplo de esta operacin es la despersonalizacin cuando se habla de la muerte de J.D.G.
Tabla 3
Modelo no transactivo
Participante
Proceso
J.D.G.
Muri desangrado
J.D.G.
Termin muerto
Tambin se utiliza una nominalizacin para mostrar el acto concreto en que S.D.B. apuala a J.D.G.,
elidiendo el agente: El pibe () tir pualadas al aire. Al menos dos de esas pualadas recibi el ladrn.
Las transformaciones, tal como lo plantean Hodge y Kress, tienen un valor ideolgico. No hay
transformaciones inocentes porque de la estructura profunda a la estructura superficial hay un significado que se altera. Las estructuras profundas son imposibles de recuperar en la mayora de los casos.
Siempre hay distorsin, supresin o confusin (1979).
Vale la pena notar que S.D.B en sus declaraciones transcriptas en la noticia, no se enuncia a s mismo
como agente violento. Un ejemplo de esta afirmacin podra ser cuando enuncia que se da cuenta de la
herida de J.D.G por una mancha de sangre en la ventana, y no porque lo haba acuchillado.
Tabla 4
Modelo no transactivo
Participante
Yo - S.D.B
Proceso
Me di cuenta de que l tambin estaba herido porque cuando se
escap por la ventana dej la mancha de sangre.
Continuando con el anlisis a nivel textual, es posible observar tambin las opciones lxicas que el
enunciador de las noticias utiliz (Halliday 1978): para nombrar a J.D.G se utiliza principalmente la palabra ladrn; y para hacer referencia a S.D.B se lo nombra como chico, en primer lugar, y como vctima
en segundo lugar.
Resulta llamativo el adjetivo justiciero que utiliza El Patagnico para caracterizar a S.D.B. Se
trata de un posicionamiento del enunciador en relacin al caso. La frase en la que se encuentra este calificativo pertenece a la ltima noticia, en la que, si bien se hace referencia a las opiniones de los lectores,
slo es posible adjudicar esta opcin lxica al enunciador: El comn denominador de los mensajes es
de solidaridad hacia el joven bautizado como justiciero, aunque tambin existen opiniones donde se
considera al delincuente fallecido como una vctima del sistema
Si tomamos el sintagma el joven bautizado como justiciero, podemos ver que hay una transformacin. Y si la re-convertimos a la forma bsica, obtenemos el siguiente resultado:
Tabla 5
Modelo Transactivo
Agente
Alguien
Proceso
Bautiza como justiciero
Afectado
S.D.B
A modo de conclusin parcial, podemos relacionar lo analizado hasta el momento con el concepto de
Representaciones Sociales planteado por Raiter. Las representaciones son las imgenes que construyen
los medios de difusin sobre los temas que conforman la agenda pblica (2002).
Si tenemos en cuenta que la mayora de las acciones violentas presentadas en las noticias estudiadas
recaen sobre uno solo de los participantes; si consideramos, tambin, que se intentan justificar y borrar
las acciones negativas del otro participante; y si adems advertimos que todas estas prcticas discursivas
se han realizado sobre la base del testimonio del nico sobreviviente de la contienda, es posible proponer
que todas estas operaciones son funcionales a la construccin de una representacin que realizan los
medios y que luego ser naturalizada.
Hablamos aqu de la imagen de una vctima y un victimario que se erigen en contraposicin a lo que
plantean los hechos concretos: el victimario sera el chico muerto, y la vctima el asesino.
Consideramos, a partir de lo desarrollado, que las representaciones sociales concebidas en estas
noticias habilitaran, desplegaran y expandiran la posibilidad de otros discursos coherentes con este
discurso dominante. Analizaremos a continuacin los numerosos comentarios que resultaron de la repercusin del caso presentado en los lectores de El Patagnico, en su edicin digital.
(3) Amenaza: UN CHORRO MENOS!!! POR FAVOR MANO DURA CON LOS DELINCUENTES SI LOS POLICIAS TIENEN MIEDO A LOS CHORROS SALDREMOS LOS
CIVILES A LAS CALLES Y TAMBIEN A ESCRACHAR A LOS JUECES!!! negro
(10/03/2010-10:14)
(4) Acusacin: La culpa la tienen esos jueces garantistas, a los que le preocupan ms los derechos de los delincuentes que los derechos de los que les pagan los sueldos. esto tiene que ser
visto por los polticos y se deben dictar cdigos de procedimientos judiciales que no permitan
la salida por la puerta giratoria de las comisaras. Pero, alguno tendr las bol... para hacerlo?
madrynense (10/03/2010-11:15)
(5) Aseveracin (irona y sarcasmo): AL SEOR QUE PREGUNTA SI EL CHORRO NO
ERA UN SER HUMANO, SE VE QUE NO ERA SU CASA A LA QUE ENTRARON A ROBAR ALE (12/03/2010- 2:35)
Uno de los propsitos de este trabajo est orientado al anlisis de la relacin que se establece entre
la informacin que presenta el diario El Patagnico sobre el caso (y la forma en que la presenta) y la
reaccin e interpretacin de los lectores.
Podemos decir, entonces, que la formacin discursiva la que pertenece el conjunto de notas presentadas, es la expresin material de una formacin ideolgica (Pcheux, 1969). Los lectores del diario se
reconocen en esta interpretacin de la realidad, se ven a s mismos como parte de ese mundo representado, y actan participan, escriben consecuentemente.
Otro punto importante para analizar, son las opciones lxicas utilizadas por los lectores para nombrar a los participantes del suceso. Son las siguientes:
Tabla 6
Lexicalizaciones
Carga
Semntica
Positiva / Neutra
S.D.B.
J.D.G.
Negativa
Sostiene Halliday que mediante sus actos cotidianos de significacin, la gente representa la estructura social, afirmando sus propias posiciones y sus propios papeles, lo mismo que estableciendo y
transmitiendo los sistemas comunes de valor y de conocimiento (1978:10). A travs de los trminos
presentados en el cuadro anterior es posible ver que las opciones lxicas elegidas por la mayora de los
enunciadores de los comentarios configuran un mapa discursivo que representa una sociedad fracturada:
los que tienen, identificados con los trabajadores de buena familia y los que no tienen y roban acusados de malnacidos.
En definitiva, los comentarios estudiados, en tanto prctica social, contribuyen a que este quiebre
discursivo profundice las prcticas discriminatorias ya establecidas en la ciudad de Comodoro Rivadavia.
7. Referencias bibliogrficas
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1. Introduccin
El presente trabajo traza un arco entre los sistemas centrales de la mente humana y uno de los mdulos: la facultad del lenguaje. Se observan las respuestas dadas a los problemas de localidad postulados en
los sistemas centrales, para hacer una propuesta acerca de cmo podra abordar la Gramtica Generativa
el problema de las colocaciones lxicas. Se evalan qu aspectos de esta propuesta son incompatibles
con el formalismo, lo que requerira el planteo de un sistema hbrido entre modelos probabilsticos y
simblicos.
El fenmeno de las colocaciones lxicas resulta problemtico en el estudio del lenguaje, porque
parecera no poder ser sistematizable. En el marco de la Gramtica Generativa (en adelante GG), ha sido
escasamente tratado, puesto que esta teora inicialmente no se propuso disear recursos para explicarlas.
Efectivamente, en los fenmenos de combinacin lxica aparentemente idiosincrsica, pareceran estar
involucrados a tal punto fenmenos semnticos no formalizables, que la GG parecera no poder hacer un
aporte valioso en este sentido.
Es por esto que trazaremos un paralelismo con los sistemas centrales de la cognicin. Puntualmente,
nos referiremos a los problemas llamados de localidad que presentan estos sistemas. A ese nivel, estos
problemas se motivan en el procesamiento en principio ilimitado que puede producirse con los smbolos
mentales. En el marco de una arquitectura cognitiva modular y de la Teora Representacional (o Computacional) de la Mente (TRM) (Fodor 1975), los sistemas centrales (SSCC), son los encargados de los
procesos superiores, que implican manipulacin de representaciones de distinto orden perceptivo y su
articulacin consciente. Estos sistemas son los responsables de la toma de decisiones y la fijacin de
creencias.
A su vez, la Facultad del Lenguaje (FL) postulada en el marco de la Gramtica Generativa (GG), es
tambin modular, y opera con una sintaxis recursiva, regulada por rasgos. Aunque las diferencias entre
estos sistemas saltan a la vista, ambos aspectos de la cognicin, por razones de economa, deberan ser
capaces de compartir recursos y modos de procesamiento. La busca de rasgos comunes en el procesamiento central y modular de la mente se enmarca en la pregunta por el tercer factor en el diseo del
lenguaje (Chomsky 2005), es decir, propiedades de diseo no exclusivas a la FL, sino, en general, al
manejo de datos por parte de sistemas biolgicos.
Entonces, en un marco que se propone explicar la FL instanciada en las mentes humanas, nos preguntamos qu posibilidades tericas tenemos de explicar la capacidad humana de manejar las diferencias combinatorias de los temes lxicos (IILL), es decir, qu tipo de dispositivo es el que nos permite
interiorizar las colocaciones correspondientes a nuestra lengua. Para esto, resulta esclarecedor conocer
el abordaje de la localidad en los SSCC. Tal como se plantea en las soluciones dadas a este problema,
intentamos analizar qu mecanismos dej de lado la GG, para evaluar si en este caso son pertinentes. En
particular, consideraremos el aporte de los modelos estadsticos a un abordaje de las colocaciones lxicas,
y damos cuenta de qu debilidades presentan a su vez.
La exposicin comienza con una presentacin de los fenmenos de colocacin lxica. Luego se delinean los aspectos tericos de la TRM para los SSCC, seguidos de la presentacin de los problemas de
globalidad y relevancia a ese nivel. Despus de una revisin de los presupuestos de la GG, presentaremos
el problema del tratamiento terico de las colocaciones lxicas, seguido de una propuesta de solucin.
Finalmente, damos cuenta de las conclusiones.
Figura 1. Cubo de Necker. Modelo de procesamiento del cubo de Necker postulado por
Feldman et al. (1982). Reproducido de Pinker (2005: 12)
Tal como se observa en la Figura 1, el cubo de Necker es un grfico bidimensional que permite dos
lecturas tridimensionales. Segn este modelo, la decisin sobre la posicin de uno de los vrtices del cubo
produce condicionalmente la decisin sobre la posicin de los restantes vrtices.
A su vez, Fodor y Pylyshyn (1988: 64-66) ya haban evaluado como plausibles este tipo de sistemas,
que implementan una dinmica de procesamiento simblica, en una arquitectura conexionista. Se trata
de mantener el supuesto bsico de la TRM: las computaciones operan con elementos simblicos que son
sensibles a operaciones lgicas. Lo que hacen es ampliar el concepto de computacin a otras dinmicas
que LOT originalmente no consideraba.
2 La existencia de operaciones sintcticas en el lxico hoy en da est en discusin. Para simplificar la exposicin, consideraremos que el lxico no presenta esta
dinmica. Sera interesante considerar las posibilidades de explicar el fenmeno de las colocaciones en una arquitectura de la FL que plantee una insercin lxica
tarda, como la que propone la Morfologa Distribuida.
operaciones recursivas con los smbolos. Esto permite explicar la propiedad de infinitud discreta,
es decir, el hecho de que podamos componer infinitas oraciones gramaticales del lenguaje, con recursos finitos.
Con merge y agree como operaciones bsicas, el sistema de rasgos es el aspecto de la teora donde permanecen los factores restrictivos indispensables para que el dispositivo productivo sea plausible,
puesto que especifican los requisitos de gramaticalidad. Por ejemplo, el especificador del ncleo F (Inflexin) tiene que tener rasgos , por lo que debe ser un SD (Chomsky et al .1993: 526). Retomando el
concepto de seleccin-c (Chomsky 1965: 123 et seq.), es categorialmente que se satisfacen los requisitos
relativos a la posibilidad de combinacin entre grandes conjuntos de palabras, tales como las categoras
sintcticas. En esta esfera entran las restricciones que hacen gramatical casa de madera pero no *casa
de temprano (preposicin ms sustantivo, pero no ms adverbio).
Por otra parte, El atleta corre por la pista pero no El libro corre por la pista (necesidad de un
agente animado para el verbo correr), es materia de la seleccin-s. Estas diferencias entre los IILL son
formalizadas a travs de rasgos, que se plantean como elementos que simbolizan caractersticas discretas, o categoras (Adger et al. 2009). Sin embargo, este sistema no puede explicar las colocaciones. Un
rasgo puede tener un valor positivo o negativo, pero no hay una manera de indicar una asociacin entre
dos IILL ms favorecida en el sistema. Por ejemplo:
(3)
k. Pedro se recibi. Le dio una alegra loca.
l. ? Descubrieron que Pedro haba hecho trampa en sus exmenes. Le dio una vergenza loca.
Podra esta diferencia ser explicada en trminos de rasgos? Ejemplos como la asociacin de loca
a alegra pero no a vergenza, muestran que una teora de rasgos que intentara recoger estas diferencias sera implausible, porque implica una progresin al infinito de la informacin mutua de los
IILL. Y, adems, hay una diferencia cualitativa: no se trata de categoras discretas, sino de frecuencia
de aparicin. En verdad, b no es agramatical, sino implausible. Esto podra ser explicado en trminos de
frecuencia de combinacin de esos IILL. Pero dado que las primeras propuestas de la Gramtica Generativa buscaban explicar la infinitud discreta que presenta el lenguaje humano, esto llev a descartar por
principio la informacin estadstica como posible estructuracin de un dispositivo generador de lenguaje.
Ya sabemos, Las ideas verdes incoloras duermen furiosamente (Chomsky 1956: 116).
el hecho de que las colocaciones lxicas consisten en restricciones de frecuencia en los IILL, y no en
informacin discreta, tal como son los rasgos categoriales y semnticos.
Apartndonos del marco terico generativo, podramos apelar a las soluciones a los problemas de
localidad para los SSCC que revisamos en la seccin 1. All tambin se trata de una decisin entre opciones que, a primera vista, podran ser equivalentes, pero que en la prctica se definen con mucha mayor
frecuencia en una direccin que en otra. Del mismo modo, los fenmenos de colocacin lxica no pueden
ser explicados en trminos de bare syntax. Si consideramos que en el lxico puede haber asociaciones
probabilsticas entre los IILL, tal como proponen los modelos conexionistas (Mc.Clelland y Rumelhart
1981) podemos pensar que los fenmenos combinatorios pueden ser explicados sin afectar la recursividad en la sintaxis. El sistema puede mantendra la teora de rasgos, y algunos de ellos incorporaran
informacin probabilstica. De este modo, se estara ms cerca de explicar las colocaciones sintcticas
que con una teora que, como la actual, organiza el sistema en trminos discretos. Esta configuracin
complementara, o complejizara, el sistema de rasgos.
Figura 3. Propuesta esquemtica de asociaciones entre los IILL. Las flechas dobles representan una probabilidad mayor.
Corta
Avanzada
Tierna
Larga
Edad
6. Conclusiones
En este trabajo nos propusimos comparar ciertos aspectos del procesamiento de dos reas distintas
de la cognicin, y abordar a partir de all un tema problemtico para la teora lingstica. Por lo tanto,
quedan numerosas tareas pendientes. Es necesario continuar la indagacin sobre las ventajas tericas que
tiene una aproximacin probabilstica a la combinacin lxica. Es posible que este enfoque sea til para
modelar la estructura de los sistemas de significacin de las diferentes variedades lingsticas. Tambin
podran reconsiderarse las restricciones de seleccin argumental desde un enfoque probabilstico, lo que
seguramente sera un aporte para los fenmenos de recategorizacin y la alteracin de la estructura de
valencias de los IILL.
En cuanto al estudio de la mente, podra ayudarnos a comprender de qu modo producimos y comprendemos las alternancias entre colocaciones ms o menos habituales.
Tambin es pertinente preguntarse por la utilidad evolutiva de las colocaciones, es decir, evaluarlas
en trminos de economa de diseo.
Queda por investigar en qu medida las colocaciones estn definidas estructuralmente, o si tienen algn
rasgo de frecuencia de coaparicin. Para esto, un estudio estadstico de corpus etiquetado sera muy til.
En el anlisis de los problemas de localidad de los SSCC, revisamos cmo se propone resolverlos
apelando a heursticas que, sin dejar de ser simblicas, no utilizan el aparato habitual en ciencia congnitiva. En definitiva, lo que implementan es, de uno u otro modo, frecuencias de asociacin, adems de
postular una arquitectura en paralelo. Esta propuesta es coherente con la desarrollada en otras disciplinas
dedicadas al estudio de la mente (adquisicin del lenguaje, percepcin visual, lexicografa), en las que
son muy habituales los enfoques mixtos, entre lo probabilstico y lo simblico.
Sin embargo, son muchos los problemas que este tipo de sntesis plantea tericamente. En gramtica
generativa, probablemente sea an ms difcil defender la pertinencia terica de una teora probabilstica
de rasgos. Tal vez, teniendo en cuenta la naturaleza modular de la gramtica, se podra postular un lxico
conexionista y una sintaxis recursiva. El problema sigue siendo si se puede combinar lo estadstico con
lo estructural.
7. Referencias bibliogrficas
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120 Instituto de Lingstica - Facultad de Filosofa y Letras - Universidad de Buenos Aires
1. Introduo
Neste artigo tenho o objetivo de fazer um aporte histrico sobre o conceito de formao discursiva, que uma das questes mais relevantes para a Anlise do Discurso. As primeiras formulaes de
Pcheux sobre formaes discursivas aparecem no texto que Pcheux escreveu com C. Funchs. Para
alcanar esse objetivo, discorrerei sobre as noes de direita e esquerda no campo poltico; valendo-me
dos conceitos de Bobbio, em seguida, tratarei de aspectos da teoria pecheutiana segundo os quais se podem compreender a noo de formao discursiva, e depois abordarei o conceito de memria discursiva
de Courtine, que est diretamente ligado aos conceitos de F.D de Pcheux e tambm abordarei alguns
conceitos sobre o medo. Para depois analisar esse fenmeno em alguns enunciados presidenciais. Finalmente justificarei qual a relevncia dessas teorias para o meu corpus, que busca analisar um fenmeno
que parece se produzir frequentemente no interior do discurso poltico, qual seja, uma constante presena
do medo na poltica e a conseqente produo de diversos sentidos, conforme as orientaes ideolgicas
que se apropriam desse sentimento e difundem-no, particularmente por ocasio de pleitos eleitorais,
associando-o aos adversrios, nos Horrios Gratuitos de Propaganda Eleitoral (HGPE) das campanhas
presidenciais brasileira.
(2)A igualdade como ideal supremo, ou at mesmo ltimo, de uma comunidade ordenada, justa e
feliz, e portanto, de um lado, como aspirao perene dos homens conviventes, e de outro, como tema
constante das teorias e ideologias polticas, est habitualmente acoplada ao ideal da liberdade, considerado, tambm ele, supremo ou ltimo.(Bobbio 1994: 127).
A distino entre direita - esquerda, por dois sculos depois da Revoluo Francesa, serviu apenas
para separar o mundo poltico em duas partes opostas. Uma das razes para que essa distino tenha
perdido fora deveu-se ao fato de que as ideologias no esto mortas, contudo esto se (re) significando
a cada momento.
Conforme Bobbio, as ideologias esto em crise, porque esquerda e direita no se referem apenas
ideologia, por isso, h problemas contrrios com relao s aes polticas, contrastes no s de ideias,
mas tambm de interesses e de valores, com relao a qual ideologia seguir, sem se esquecer das diferenas entre as classes sociais.
Em uma sociedade moderna e democrtica fica difcil separar claramente as duas partes, pressupondo que em sociedades democrticas h vrios grupos de opinio e de interesse em disputam entre si; tais
grupos se contrapem, s vezes se superpem, em certos casos se integram para depois se separarem; ora
se aproximam, ora se do as costas. Bobbio afirma que, em uma sociedade democrtica to diversa, as
convergncias e as divergncias possibilitam as vrias combinaes de umas com as outras, no podendo
mais colocar os problemas como opostos, de esquerda ou de direita.
No entanto, a distino entre os dois lados permanece, j que quem faz esse dualismo no mais o
sistema poltico, porm, o princpio de maioria. No qual, um dos dois termos sempre positivo o outro
negativo, em que ambos os termos podem ter conotaes otimistas ou pessimistas dependendo da ideologia ou movimento que ela representa.
(3) O juzo de valor positivo ou negativo que conforme as circunstncias se d direita ou esquerda parte integrante da prpria luta poltica, na qual a metfora espacial perdeu completamente o
significado originrio e representa apenas dois lugares no axiologicamente conotados, pois o sentar-se
direita ou esquerda tem como ponto de referncia no o pai comum, mas unicamente o presidente de
uma assemblia, neutro por definio.(Bobbio 1994: 92).
Podemos concluir que a esquerda vem sendo vista como uma ameaa sociedade, j que ela luta
pela igualdade de direitos: como aumento de renda, emprego, sade, educao, moradia e lazer. Logo
direita, luta por liberdade e paz, fatores que o homem busca alcanar a tempos.
(5) As formaes discursivas podem ser vistas como regionalizaes do interdiscurso, configuraes especficas dos discursos em suas relaes. O interdiscurso disponibiliza dizeres, determinados,
pelo j-dito, aquilo que constitui uma formao discursiva em relao a outra. Dizer que a palavra
significa em relao a outras, afirmar essa articulao de formaes discursivas dominadas pelo interdiscurso em sua objetividade material contraditria. (Orlandi 2000: 44).
Em Pcheux, a FD est, pelo menos em seu incio, intimamente relacionada com a noo de formao ideolgica, decorrente da leitura que ele fez dos Aparelhos Ideolgicos do Estado de L. Althusser, o que, por conseguinte, explica o seu estreito lao com o marxismo. Eles estabelecem uma relao
entre discurso e ideologia. Se, por um lado, esses autores afirmam que impossvel identificar ideologia
e discurso, por outro, entendem que:
(6) se deve conceber o discursivo como um dos aspectos materiais do que chamamos de materialidade ideolgica. Dito de outro modo, a espcie discursiva pertence ao gnero ideolgico, o que o mesmo que dizer que as formaes ideolgicas comportam necessariamente, como um de seus componentes,
uma ou vrias formaes discursivas interligadas que determinam o que pode e deve ser dito, a partir de
uma posio dada numa conjuntura, isto , numa relao de lugares no interior de um aparelho ideolgico (Pcheux & Fuchs 1990: 166-7).
Podemos notar que desde o princpio a noo de formao discursiva j trazia consigo a noo de
ideologia na perspectiva althusserianas, como o assujeitamento ou interpelao do sujeito, como sujeito
ideolgico que a instancia ideolgica contribui para a reproduo das relaes sociais. pela existncia
de aparelhos ideolgicos de Estado que essa reproduo est materialmente assegurada, determinada
pelas relaes de classe.
(7) posies polticas e ideolgicas que no se devem aos indivduos, mas que se organizam em
formaes mantendo entre si relaes de antagonismo, de aliana ou de dominao. Falar-se- de formao ideolgica para caracterizar um elemento suscetvel de intervir, como uma fora confrontada a
outras foras na conjuntura ideolgica caracterstica de uma formao social num dado momento: cada
formao ideolgica constitui assim um conjunto complexo de atividades e representaes que no so
nem individuais nem universais, mas se relacionam mais ou menos diretamente a posies de classes em
conflito umas em relaes s outras. (Haroche 1971:102).
Segundo Haroche (1971), as formaes ideolgicas apresentam um carter regional ou especfico e
abarcam posies de classes. O que permite que a partir de uma formao ideolgica antagnica se possa
falar de um mesmo objeto, fazendo-o de forma distinta, j que as palavras mudam de sentido em funo
da posio daqueles que as empregam. As palavras mudam de sentido ao passar de uma formao discursiva a outra. Por exemplo, a palavra medo no significa o mesmo em um contexto poltico de esquerda
e de direita. Ela vai significar para um sujeito que teme a esquerda, o medo da instabilidade, da inflao,
do desconhecido; j com relao ao medo da direita ele pode significar a privatizao e tambm poder
ser definido como uma possibilidade de retrocesso em alguns setores, especialmente na rea social.
Esses enunciados carregam consigo uma memria discursiva que enfatizam o medo seja para afirmar ou para negar esse medo. A noo de memria discursiva diz respeito existncia histrica do enunciado no interior de prticas discursiva regradas por aparelhos ideolgicos.
Foucault afirma que os discursos que reproduzem um certo nmero de novos atos, de palavras que
os retomam, os transformam ou falam deles, enfim, os discursos que indefinidamente, para alm de sua
formulao, so ditos, permanecem ditos e esto ainda a dizer.
Um acontecimento passado circula no presente trazendo consigo atravs de uma lembrana, um
efeito de memria na atualidade de um acontecimento, no decurso da contradio nas formas do dilogo.
Segundo Courtine, toda formulao apresenta em seu domnio associado outras formulaes que
ela repete, refuta, transforma e denega.
Por isso, a memria tem que estar sempre sendo ativada, para rememorar os acontecimentos, que
ocorreram ao longo da histria. Para que dessa forma produza no interior de um processo discursivo
(efeitos de lembranas, de redefinio, de transformao, mas tambm efeitos de esquecimento, de ruptura, de denegao do j dito).
4. A cultura do medo
Conforme Descartes, na concepo cartesiana o medo o oposto da ousadia, um frio na alma que
entorpece o corpo, uma espcie de covardia, de espanto e de receio.
Na cultura do medo ocorre simultaneamente a cultura da culpa. Visto que, ela se inicia como inimigo externo, o mal vai tomando conta sorrateiramente da gente. Nossos mais secretos sonhos e desejos
dividem nosso corpo e esprito. No entanto, a cultura do medo estabelecida sobre a plebe no opera somente sobre o seu contrrio coragem, mas aparece do lado dos grandes e poderosos um novo desejo, o
de segurana capaz de destru-la internamente. Com a plebe surge o medo do inimigo interno, fantasma
da inconfessada percepo da divergncia de opinies interna prpria sociedade.
O medo no se ope valentia, mas prudncia, porque o medo trs a incerteza e no a covardia.
Conforme Marilena Chau, a esperana uma alegria instvel nascida da ideia de uma coisa futura
ou passada de cujo desenlace duvidamos em certa medida; o medo uma tristeza instvel nascida da
ideia de uma coisa futura ou passada de cujo desenlace duvidamos em certa medida; a segurana a alegria nascida de uma coisa passada ou futura sobre a qual j no existe dvida. Mais do que em qualquer
outro afeto, no medo ficamos expostos imagem de nossa impotncia.
Na instituio da poltica, o confronto entre o medo e a esperana definitivo, pois se a poltica
nasce do medo da morte, ao mesmo tempo nascer da impossibilidade e da falta de resistncia de seus
fundadores e exprimir essa condio para sempre; ao contrrio, se nascer da esperana de vida, nascer
da potncia e da fora de seus fundadores, mostrando sua instituio em suas instituies.
Hobbes afirma que, o medo o princpio natural da sociedade, hbil e grosseiramente usado pelo
poder em busca da obedincia civil. Se, no passado, o medo vinha, sobretudo, da natureza e do sobrenatural, hoje o principal perigo para a humanidade vem do prprio homem e das incertezas.
Podemos notar que o homem tem medo do futuro e de possveis mudanas que esse futuro incerto
pode trazer para sua vida, segundo Hobbes, o homem um ser curioso, j que mesmo sabendo que tudo
o que existe, est acontecendo por uma causa e nesse saber permanece consciente e racional, inclina-se
a procurar as causas de todos os acontecimentos, especificamente os de sua boa ou m sorte. Isso demonstra a ansiedade, pois, ao mesmo tempo em que sabe que h uma razo para sua boa ou m sorte,
raramente consegue separar, do que resulta uma constante inquietude pelo futuro, uma ansiedade, um
medo permanente.
(8) Essa ansiedade uma condio humana. Dizemos condio e no natureza humana na medida
em que o medo de que falamos no define a essncia do homem, como se na falta dele o homem perdesse
sua humanidade. (Limongi 2007: 143).
O medo uma disposio circunstancial, e se ele est sempre presente na vida do homem por certos
momentos, geralmente acompanham a curiosidade e a ignorncia das causas. Por isso tem um papel de
extrema importncia, visto que o medo acaba influenciando em muitos aspectos na vida dos seres humanos. Ele nos faz pensar na vida e agir com prudncia porque, ainda que invisveis temos sempre algum
nos vigiando que nos faz agir com conduta, sendo dessa forma um sentimento vital que nos protege dos
riscos da morte.
(9) O sentimento mais estimulante o medo; impensvel o pouco que seramos se no tivssemos
sentido medo. peculiar ao homem a tendncia de sempre se expor ao medo. Nenhum sentimento de
medo se perde, mas seus esconderijos so misteriosos. (Kehl 2007: 90).
De todos os sentimentos o medo o que menos transforma, j que faz com que as pessoas sejam
mais cautelosas, que se escondam atrs desse medo e que no arrisquem mudar, mas sim escond-los.
rodo posterior Ditadura Militar. Sua utilizao uma forma privilegiada de o candidato aproximar-se
do eleitor, suscitando-lhe esperana, e afast-lo de seu adversrio, impingindo o medo no eleitorado. Uma
forma de desestabilizar e ao mesmo tempo sensibilizar o eleitor. Por isso, o medo aparece como forma
de controle.
Os candidatos atribuem uns aos outros riscos quanto ao futuro, de forma a promover a insegurana
nos eleitores, por meio do sentimento de medo do desconhecido ou do conhecido indesejado. Desde 1989,
Lula responde a seus adversrios para tentar convencer o eleitor de que ele no representava um candidato a ser temido com o enunciado; Lula-l, sem medo de ser feliz; Lula-l, cresce a esperana. O
enunciado apresentado na campanha presidencial traz consigo uma memria. Se observarmos pelo vis
poltico, j que as eleies de 1989 foram as primeiras desde 1960 em que os cidados brasileiros aptos a
votarem escolheram seu presidente da repblica.
As palavras sem medo podem significar a suspeita sobre o candidato de direita, que poderia ser
uma ameaa ao futuro promissor que o candidato de esquerda est oferecendo, que pretendia romper com
as polticas das elites tradicionais brasileiras.
Outro efeito de sentido atribudo seria a posio que o eleitor assume contra o outro candidato. Logo
o eleitor deixa de ter neutralidade e passa a assumir uma responsabilidade, uma vez que, votou em determinado candidato e no em outro.
O jingle Sem medo de ser feliz pode significar na formao discursiva do PT, sinceridade, preocupao com o prximo, emprego, aumento de renda, educao, moradia e lazer.
A atriz Regina Duarte na campanha presidencial de 2002 faz o seguinte depoimento em favor do
PSDB, levando em considerao todo o contexto histrico do Fernando Henrique Cardoso, que foi presidente do Brasil entre 1995 e 2003. Suas principais conquistas foram consolidao do Plano Real, a
introduo do programa de transferncia de renda como o Bolsa Escola, alm de reformas econmicas
que produzem efeitos at hoje.
(10) Estou com medo. O Brasil corre o risco de perder a estabilidade. No d para jogar tudo na
lata do lixo. O Serra eu conheo, sei o que vai fazer. O outro (Lula) eu achava que conhecia. Isso d
medo na gente. Medo da inflao desenfreada de 80% ao ms.
Podemos notar que a atriz utiliza o nome Serra para estabelecer uma diferena entre o candidato de direita que ela apia, no qual confia e com o qual se identifica, e seu adversrio. J quando
se trata do candidato de esquerda, ela se refere a ele como O outro dando a impresso de que se
trata de uma pessoa qualquer, um desconhecido. E, ao utilizar a primeira pessoa do singular (sei e
estou), valendo-se de verbos como saber e conhecer torna o seu discurso mais credvel. Temos ainda
a reiterao do vocbulo medo. Para reforar sua declarao ela utiliza dados estatsticos, dando
mais legitimidade.
O candidato Luiz Incio Lula da Silva (PT), diz logo aps ser eleito presidente, nas eleies de 2002,
A esperana venceu o medo, e que o Brasil est mudando como pas e, mais importante, a esperana
venceu o medo e hoje eu posso dizer para vocs que o Brasil mudou sem medo de ser feliz. Fazendo referncia ao jingle da campanha de 1989.
O slogan No troque o certo pelo duvidoso, quero Lula de novo, dito pela esquerda na campanha
de 2006 demonstra como o candidato de direita Alckmin era visto, perante o candidato de esquerda, que
estavam na situao. Ele ser definido como uma possibilidade de retrocesso em alguns setores, especialmente na rea social, numa provvel volta ao poder do PSDB e do PFL. Podemos notar que nesse enunciado, o medo do futuro com relao a uma situao que est boa e que pode mudar, caso o candidato
de direita vena as eleies, por isso, notamos a mudana como algo ruim.
Lula sempre foi visto como uma ameaa, uma pessoa que trazia uma memria que remetia a algo
ruim, pela forma como se apresentava em comcios e passeatas, vestido de camiseta e jeans, de barba
comprida e expresso fechada. Que fizeram com que a populao olhasse para o lder operrio com preconceito. Foi trs derrotas, at Lula mudar seu perfil, porm at hoje carrega essa memria.
6. Consideraes finais
O que tentamos com esse contexto histrico foi demonstrar que o medo est presente na vida do homem, e que essa palavra tambm est presente nos enunciados polticos, num jogo bastante esquemtico,
no campo poltico, o enunciador apresenta-se como nica opo legtima, justa, vivel e promissora, em
detrimento de seus concorrentes, que representam a insegurana de um futuro incerto ou de um amanh
conhecido, mas igualmente indesejado. Produzindo diferentes sentidos, conforme sua inscrio numa ou
noutra formao discursiva.
7. Referncias bibliogrficas
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Pginas web
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1. Introduo
O incio do sculo XXI est sendo marcado por um acelerado desenvolvimento tecnolgico e crescente uso das mdias digitais. Esse fato modifica em vrios sentidos a vida das pessoas, alterando os
paradigmas e as formas de interao dos sujeitos com a informao e o conhecimento. Falando especificamente da internet, no fcil quantificar e qualificar a sua influncia na vida das pessoas, mas sabemos
que ela j est provocando mudanas em praticamente todos os setores. Conforme Castells (2003), o uso
da internet como sistema de comunicao e forma de organizao explodiu no final do segundo milnio
e, com pouco tempo de uso, a maioria das atividades econmicas, sociais, polticas e culturais por todo o
planeta esto sendo estruturadas pela internet e/ou em torno dela.
No Brasil, a popularizao da internet bem recente, mas j aponta para mudanas sociais importantes. O aparecimento dos blogs contribui significativamente com a propagao do uso da internet, pois
esse espao propicia s pessoas com pouco conhecimento tcnico na rea da informtica, a possibilidade
de levar para a rede os seus contedos sem a intermediao de um programador. Alm disso, proporciona
um espao de interlocuo na rede, no qual diferentes assuntos podem ser abordados por pessoas com
interesses comuns.
No caso dos ndios, por mais que a internet ainda esteja longe da grande maioria das aldeias do
nosso pas, ela j usada e significada. Muitos blogs so criados e mantidos pelos ndios, nos quais
escrevem sobre diferentes assuntos relacionados especificidades culturais, cotidiano nas aldeias,
luta pela conquista de direitos e muitos outros, demonstrando uma realidade indgena muito pouco
conhecida pela maioria da populao no-indgena. Assim, os ndios nas suas experincias de uso da
internet, constroem espaos de significao e discursos que circulam, formando uma rede de sentidos
no ciberespao. Nessa perspectiva, lideranas indgenas consideram que o acesso s novas tecnologias
da informao, em especial a internet, possibilitar a conquista de espao de dizer e fazer reivindicaes de direitos.
Ao usar a internet, na qual a escrita um dispositivo fundamental, o sujeito se coloca em uma posio especfica de significar e discursivizar na sociedade letrada das novas tecnologias e essas condies
de produo no so indiferentes produo dos sentidos. Nesse caso, tendo em vista que a produo e a
circulao de sentidos na rede tem relao com as condies de produo e a memria, procuro compreender a constituio do sujeito na posio de autoria nos blogs, cujos autores se autodenominam ndios.
Sendo assim, o trabalho tem como enfoque terico a Anlise de Discurso de linha francesa e um corpus
formado por recortes de materiais variados em circulao na rede, especificamente em dois blogs pessoais: Blog Baniwaonline e Blog M. Marcos Terena. Como base terica, tomo noes da anlise de discurso
como: sujeito, formaes imaginrias, memria e condies de produo, formuladas e discutidas por
autores como Pcheux, Orlandi e autores que discutem algumas dessas noes no mbito da internet
como: Romo, Dias, Galli e outros.
2. Os blogs na rede
Os blogs na perspectiva que adoto, so espaos de enunciao (Dias 2004) na internet, em constituio e desenvolvimento. De acordo com Oliveira (2002: 21 apud Heine, 2008: 150), na dcada de 90 do
sculo XX, poca que a internet comea a se popularizar, surge um fenmeno conhecido como primeira
onda da web escriturvel, na qual as pessoas poderiam, atravs de ferramentas simples, postar dirios
online. Nesse perodo, as ferramentas utilizadas para a construo de pginas pessoais no propiciavam
rapidez e nem possibilitavam o armazenamento de muitas imagens.
Com a segunda onda da web escriturvel, que se iniciou por volta de 1999, o uso da internet
aumentou, pois essa inovao trouxe mais velocidade para a publicao das pginas pessoais, possibilitando o envio de e-mail, dentre outras possibilidades. Com o surgimento dessas ferramentas, qualquer
pessoa passou a poder postar virtualmente uma pgina na internet, atualizando-a conforme os contedos
e a regularidade de sua preferncia.
Apesar de ter uma origem relativamente recente, na atualidade, em diferentes partes do mundo, os
blogs esto se multiplicando aceleradamente. Eles so usados por artistas, polticos, representantes de
empresas, organizaes sociais, pessoas comuns e etc.
De acordo com Orihuela (2007: 2) os blogs esto entre os meios que mais cresce no uso pessoal
da internet e isso est relacionado ao fato de ser uma publicao on-line centralizada no usurio e nos
contedos, e no na programao e no design grfico. Por esse motivo os ndios esto usando cada vez
mais os blogs para fazer suas postagens online.
relao a sua definio como cidado, imaginariamente o sujeito se considera fazendo parte de um
sistema social dividido, no qual a individuao (Orlandi 2011) do sujeito pelo Estado se faz em diferentes
nveis: social e poltico. Com a designao cidado, o sujeito circunscreve o seu dizer numa discursividade jurdica (Lagazzi-Rodrigues 2010), para a qual todos so iguais perante a lei. Entretanto, ao se
denominar indgena da etnia Baniwa, o sujeito se representa no espao da diferena tnica constitutiva
do pas. Sendo assim, discursivamente o Brasil aparece simbolizado por uma contradio na qual todos
so iguais perante a lei, mas com especificidades culturais diferentes.
A sequncia B, retirada do perfil de outro blog pessoal, mostra um pouco deste funcionamento.
Nesse blog, embora o autor no use a palavra cidado, ele enuncia nessa posio.
SD B [...]3 Terra Indgena de Taunay, Pantanal - Mato Grosso do Sul, Brazil
ndio do Brasil, Comunicador, Escritor e Aviador (Blog M. Marcos Terrena, 22 de fevereiro, 2011).
Nessa sequncia B, tambm a posio sujeito a partir da qual se enuncia a do sujeito individuado,
dono de uma terra, que faz parte de uma regio, de um estado do pas. Juridicamente, o sujeito pertence a
uma sociedade, a brasileira, a um estado, Mato Grosso do Sul, a uma regio, Pantanal, a uma terra, Terra
Indgena de Taunay, mas, alm disso, se autodenomina ndio do Brasil, comunicador, escritor e aviador.
Em termos de efeito de sentido, o sujeito um brasileiro ndio dono de uma terra, com as qualificaes
(comunicador, escritor e aviador).
Nesse caso, imaginariamente ser ndio do Brasil fazer parte de um povo localizado em um espao
fsico, no caso, Terra indgena de Taunay, e ter qualificaes. Esse um efeito de sentido produzido a partir de j ditos constitutivos da memria discursiva. O dizer que localiza o sujeito produz um efeito de afirmao da identidade indgena, atravs da comprovao de sua existncia fsica (Terra de Taunay) e o de
qualificao, mostra que o sujeito, embora seja diferente, pode possuir qualificaes como qualquer outro
sujeito. Assim, a expresso ndio do Brasil traz subentendido os reconhecimentos legais dos direitos
indgenas. Isso pode ser explicado porque os sentidos no esto colados s palavras e o dizer significa
a partir de processo discursivo mais amplo, pela formulao ndio do Brasil uma rede significativa
posta em funcionamento na cadeia significante. Isso porque ser ndio pode ser manter as especificidades,
mas tambm gozar dos direitos de cidado como qualquer outro sujeito no pas.
Na sequncia C, a seguir, retirada do mesmo blog, observamos mais detalhadamente o funcionamento do discurso no que se refere aos efeitos de sentidos produzidos na relao do sujeito com o seu
povo, com a sua etnia:
SD C - Ns Povos Indgenas amamos muito essa terra e respeitamos o grande Criador das guas,
do vento, do sol e da vida. E assim nos sentimos fortalecidos. E assim assumimos o compromisso com a
Me Terra e a Humanidade (Blog M. Marcos Terena, 11 de fevereiro de 2011).
Nessa sequncia C, o sujeito enuncia a partir de uma posio coletiva especfica ns povos indgenas, fazendo meno a uma dimenso espiritual que considera comum aos povos indgenas. Com as
sequncias amamos essa terra e respeitamos o grande Criador das guas, do vento, do sol e da vida,
o sujeito se coloca como porta-voz (Zoppi-Fontana 1997) de uma forma especfica indgena de conceber
a vida e a natureza. O sujeito fala em nome de uma coletividade que tem compromisso com a natureza
e com a humanidade. A expresso Me Terra grafada com inicial maiscula, assim como Criador
e Humanidade mostra um gesto de interpretao especfico a respeito da terra. Nessa direo de sentidos, Criador, Me Terra e Humanidade fazem parte de um mesmo encadeamento de valor. Mas esse
encadeamento, no quer dizer que todos os povos indgenas tenham uma nica concepo a respeito da
relao sagrado/homem/ natureza. Esse dizer marca oposio a uma concepo aos sentidos de uma
formao discursiva dominante dessa relao sagrado/natureza/humanidade.
Pelo que foi possvel observar, considero importante pensar que apesar do blog se popularizar em
forma de dirio, ele tambm pode no se constituir nessa forma. Tomando como base os estudos sobre
blogs enquanto espao do dirio ntimo (Schittine 2004), acredito no ser possvel considerar os blogs de
3
autores indgenas a partir desta classificao, j que, nesses blogs, a exposio da intimidade, apesar de
aparecer de alguma forma, no constitui foco principal. Embora mantenha o cunho de dirio e a escrita
de si tambm aparea, o que mais relevante nesses blogs a legitimao de um espao para a afirmao tnica, sendo o exerccio da cidadania um espao que simboliza a conquista de direitos.
Nesse caso, a posio-sujeito indgena a partir da qual se enuncia a que se identifica fazendo parte
da sociedade brasileira, na qual cidado indgena, que pertence a uma etnia especfica e um espao fsico, uma terra. Imaginariamente o sujeito jurdico individuado, mas com suas especificidades tnicas,
de regio e de estado. Nesse caso, o sujeito enuncia a partir de uma posio-sujeito moderno, negando
pressupostos do discurso biolgico. Ao se apresentar como cidado com todas as outras atribuies, o
sujeito se afirma e nega o pr-construdo depreciativo, no qual os ndios so parte do meio natural. E
esse discurso do sujeito jurdico em circulao nos blogs funciona numa relao de oposio ao discurso
natural/biolgico, tendo em vista que os sentidos funcionam a partir dos pr-construdos, numa relao
com memria discursiva, com o arquivo.
O sentido de pertencimento funciona em vrias dimenses, sendo a de ser ndio de uma etnia especfica, aquela que pressupe as outras, funcionando como espao simblico de afirmao identitria e
de resistncia. Orlandi (2011: 23) afirma que na perspectiva discursiva, o efeito de pertencer ao grupo
uma das iluses que liga o indivduo a suas condies sociais de existncia. Nesse imaginrio, ser ndio
manter com a sua etnia uma relao de pertencimento e discursivizar-se como cidado. Imaginariamente
o sujeito aparece constitudo nessas diferentes esferas: o eu sujeito moderno individuado, tambm
o ns indgena, que carrega suas especificidades. Assim, nos discurso em circulao nos blogs, ser
ndio pode ser gozar dos direitos de cidado como qualquer outro sujeito no pas, mas tambm manter as
especificidades culturais. Nesse caso, o sujeito enuncia a partir de uma posio coletiva especfica ns
povos indgenas, e, nessa posio, o sujeito se coloca como porta-voz de uma forma especfica indgena
de conceber a vida, o sagrado e a natureza, falando em nome de uma coletividade.
A amarrao entre os efeitos de cidado e de coletividade uma regularidade nos recortes analisados e esse funcionamento indicia um modo de subjetivao do sujeito-ndio. E a discursivisao aparece
assim produzida porque os blogs, na sua textualidade, so espaos de discurso, no qual a relao da lngua com a sua exterioridade constitutiva e faz-se por intermdio de diferentes mecanismos, cujo efeito
coloca em jogo o dizer e a memria.
Nessa perspectiva, os blogs de autores indgenas funcionam como espao de constituio de sujeito
e de circulao de sentidos sobre os ndios, trazendo interdiscursivamente outras vozes. Ao postar no
blog, o sujeito escreve sobre si, a partir das projees imaginrias que faz de si, dos outros, do objeto do
discurso e do meio no qual escreve, a partir de uma memria discursiva. E, nesse caso, o si no singular apenas, ele singular em um momento e, em outro, ampliado, plural. E esse dizer marca um espao
simblico de resistncia, no qual o sujeito ndio plural de uma etnia especfica se destaca.
Sendo assim, ao se identificar como ndio o sujeito se coloca como parte de um grande sistema,
subdivido, mas com uma concepo especfica sobre a espiritualidade, sobre a humanidade e sobre a
natureza. Nesse sentido, considero, de acordo com Galli (2008: 31), ao citar Deleuze, que o mundo
ciber faz que o sujeito (re)crie outras formas de (sobre)vivncia e, com ela, outros espaos de produo de discursos e de construo de sentidos. Nos blogs, o discurso funciona numa direo em que os
gestos de interpretao indgena sobre a relao espiritualidade/natureza/humanidade encontra espao
de legitimao. Assim, se levarmos em considerao que o sujeito s se constitui autor de seu texto a
partir do momento que legitimar o seu discurso (Barronas 2005: 178 ), a internet para os ndios pode ser
considerada um espao de autoria.
4. Consideraes finais
De acordo com as anlises, os blogs com os quais trabalhei se apresentam como espaos que, alm
de trazer questes a respeito da subjetividade indgena e de sua relao com o seu grupo, tratam de
questes discursivas da esfera jurdica, legitimando um espao de dizer. Nos blogs, a posio-sujeito a
partir da qual se enuncia a de ndio, que ora faz parte de um grande grupo, ora de uma etnia especfica,
sendo a cidadania um espao simblico que representa a conquista de direitos. Nesses blogs, na maioria
dos casos, o enunciador plural, ou seja, o sujeito enuncia como parte e porta-voz de uma coletividade.
Mas o sujeito, mesmo fazendo parte de um povo indgena com toda a especificidade cultural cidado
brasileiro, com todos os desdobramentos na esfera dos direitos.
Esse funcionamento pode ser explicado pelo jogo do imaginrio, do qual participa o sujeito na
produo do discurso. Ao produzir o seu discurso, o sujeito indgena ressalta positivamente as suas especificidades culturais e qualificaes, num movimento de negar pr-construdos de uma formao discursiva oposta. O movimento de afirmao nega um no-dito que funciona constitutivamente na memria
discursiva em uma posio ideolgica contrria. Isso possvel porque os discursos esto duplamente
determinados: de um lado, pelas formaes ideolgicas que relacionam os discursos a formaes discursivas definidas e, de outro, pela autonomia relativa da lngua. Isso porque o funcionamento da lngua
tem relao com a histria e a ideologia e os sentidos podem ser considerados como trajetos simblicos
e histricos no terminados.
Nesse processo, os sentidos de constituio da identidade nos blogs funcionam a partir de uma
ampliao da posio discursiva indgena, que engloba a esfera dos direitos atravs do exerccio da
cidadania. E nesse funcionamento interpretativo do nvel simblico que vejo funcionar a resistncia indgena e a relao constitutiva entre identidade e alteridade. O blog um espao de exercer
a funo-autor, colocando em circulao na rede uma forma indgena de significar. O sujeito se
significa como ndio, enunciando na forma plural, se localizando no espao, em uma terra indgena
e/ou numa regio do pas, e exercendo um direito conquistado que a cidadania.
Isso acontece porque o funcionamento dos sentidos nos blog faz parte de outras relaes estabelecidas na exterioridade constitutiva da lngua na rede. Nos blogs o sujeito indgena mais do que falar de si
e publicizar as suas intimidades, encontra um espao legitimado para produzir interpretaes e textos,
filiando o seu dizer a uma discursividade da escrita de cunho poltico (militante) na rede, sendo este
um movimento de assuno da autoria (Orlandi 1999). Dessa forma, embora a rede seja um espao, em
grande parte dos casos excludente, no caso dos ndios que usam os blogs, ela funciona como espao de
legitimao do dizer. O sujeito ndio, num constante movimento interpretativo filia o seu dizer a uma
formao discursiva militante, e, nesse gesto, coloca em circulao sentidos prprios silenciados ao longo da histria.
5. Referncias bibliogrficas
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Schittine, D. 2004. Blog: comunicao e escrita ntima na internet, Rio de Janeiro: Civilizao Brasileira.
Blogs analisados
Roco Flax
Universidad de Buenos Aires
[email protected]
1. Introduccin
En trabajos anteriores (Flax 2010a, 2010b), analic la forma en que Antonio Baseotto, ex Obispo
Castrense, construye a sus destinatarios en dos cartas dirigidas a miembros del poder ejecutivo, los ministros de la nacin Dres. Gustavo Bliz y Gins Mario Gonzlez Garca.
En esta presentacin, analizo la forma en que Baseotto construye a su destinatario, pero dentro de
un gnero discursivo diferente: la carta pastoral. Los destinatarios son miembros de las Fuerzas Armadas
y de Seguridad y, en tanto catlicos, forman parte del mismo colectivo de identificacin (Vern 1987) que
el ex Obispo. Para la consecucin del anlisis, tomo en consideracin tres cartas pastorales escritas durante el ao 2003. Las cartas en cuestin se titulan Fidelidad a la palabra dada, Camaradera Espritu
de cuerpo Comunin y Constructores de la Paz. Y sern analizadas desde los sistemas de modo y
modalidad propuestos por Halliday (1975, 1982) para dar cuenta de:
1. La relacin que el autor de las cartas establece con sus destinatarios.
2. Las representaciones sociales que construye.
Para el anlisis del corpus me apoyo en la perspectiva del Anlisis Crtico del Discurso (Van Dijk
1997, 2003; Fairclough 2003a, 2003b), corriente que busca dar cuenta de las formas en que se construye
y mantiene el poder a travs de la creacin de representaciones discursivas. En tanto el discurso es parte
del proceso social (Fowler et al. 1983) constituye significaciones sociales y, por ende, prcticas sociales.
Si el discurso articula significaciones sociales, entonces el acto de articulacin en contexto afecta a las
situaciones y a las relaciones que formaron inicialmente esas significaciones. Muy a menudo, el efecto
consiste en reafirmar y consolidar las estructuras sociales existentes. De esta forma el ACD se centra en
las estrategias de manipulacin, legitimacin y creacin de consenso y otros mecanismos discursivos que
influyen en el pensamiento y en la accin en beneficio de las estructuras de poder.
2. La carta pastoral
Una carta pastoral es aquella que el obispo de una determinada dicesis redacta para que sea leda
en todas las parroquias que estn bajo su potestad. Su funcin consiste en brindar instrucciones sobre
cmo ser un buen cristiano y sus temas giran en torno a cuestiones relativas a la fe y la moral. Las primeras cartas pastorales fueron escritas por el apstol Pablo en los ltimos aos de su vida. En ellas,
La estructura de una carta pastoral no es homognea. Como cualquier carta, debera comenzar con algn tipo de introduccin que interpele al interlocutor y le presente el motivo de la carta,
as como debera cerrarse con alguna frmula de saludo. Sin embargo, como se advierte en los
ejemplos aqu analizados, puede carecer de estas partes. Esto se debe, en parte, a que el gnero
es una mezcla de escritura y oralidad: cartas pensadas para ser ledas en misa. Por otra parte, la
estructura de las cartas es muy variada, en tanto algunas tratan temas doctrinarios o disciplinarios de forma muy sencilla, mientras que otras se asemejan a verdaderos tratados teolgicos.
Las cartas pastorales tienen como principal objetivo orientar y formar la conciencia de los fieles en
todos los problemas relacionados con la salvacin eterna de sus almas. Parece recomendable que, adems
de una base doctrinal segura y clara, busquen la concisin, de tal suerte que puedan ser ledas de una sola
vez y en un tiempo relativamente breve, puesto que lo ms necesario suelen ser ideas claras, orientaciones
precisas, concretas, capaces de edificar la Iglesia de Dios (Gran Enciclopedia Rialp 1991).
Clusula
Proceso
Rol inherente2
Recordamos
42
Podremos ver
La hombra de nuestro
criollo
Este valor
43
contemplamos
Los <misterios>
44
contemplemos
45
50
51
pidamos
seamos
cumplamos
leales
La palabra empeada
52
53
<nosotros>
<nosotros>
vivamos
<vivamos>
En la verdad
En la libertad
De este modo, Baseotto, en conjunto con su auditorio, repasan la fidelidad del criollo, contemplan
los misterios del Rosario, son leales y viven en la verdad y la libertad. En tanto la funcin de la carta
es crear una comunidad de valores, no solo no existe diferencia entre el yo y el ustedes, sino que no es
necesario apelar a una tercera persona especfica que funcione como contra-destinatario del que sera
necesario diferenciarse. En cambio, se hace alusin a dos estereotipos generales y abstractos: el hombre
de palabra, y su contrapartida. Los miembros de las Fuerzas Armadas a los que Baseotto interpela deben
asimilarse al primero (la fidelidad a la palabra dada