INVENTARIO COLECTIVO
Angela Barraza Risso
editorial FUGA.
Inventario Colectivo©
Angela Barraza Risso©
colección c a l i b r e 2 2
Editorial FUGA! 2010 ©
[Link]
impreso y diseñado en el taller de experimentaciOn
grAfica de fuga. Ubicado en Santiago de Chile
Vuestros nombres valientes soldados
Que habéis sido de Chile el sostén
Nuestros pechos los llevan grabados
¡LOS SABRAN NUESTROS HIJOS TAMBIÉN!
III estrofa del himno nacional de Chile
Inventario Colectivo
Conversión
Le pegaría tres cabezazos a una bala
molería a combos la culata de un fusil
le metería vaginas a los ratones
haría nudismo en Isla Dawson
para luego ver satisfecha
como los edificios se lanzan desde mis hombros.
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I
A modo de señal:
cada palabra es una forma
de salir
de éste compendio de hojas
de ésta historia
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II
A otros enseñaron secretos que a ti no, a otros dieron de verdad
esa cosa llamada educación
Ellos pedían esfuerzo, ellos pedían dedicación
¿ y para que?
para terminar bailando y pateando piedras
El baile de los que sobran
Los Prisioneros
He vuelto a la casa de los padres
Para buscar en la soledad del cuerpo las palabras
Que me expliquen
El por qué hoy
soy mucho menos de lo que debía ser
Sin embargo,
No me arrepiento
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III
El rey que tomó la ciudad
y con ella hizo una argamasa de sangre,
dejó el horror, dejó el escarnio;
las vírgenes violadas están vivas, las viudas maldicen.
El rey murió. Un muerto es el culpable.
Venus en el pudridero
Eduardo Anguita
Soy de la misma raza que los cementerios:
Toda penetración.
Por todas partes, de fondo
o de costado, entra en mi
la memoria.
Esa musiquilla implícita que no se escucha
es un arrullo constante: cantata de mirlos
a falta de cuervos.
¡A qué pensar en el gusano ahora!
si todo en mi ya está muerto excepto
éstas manos que
a pesar de todo
escriben
todavía.
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IV
Ahora sólo quedan grabadas en cassettes
las voces que fueron acalladas durante el golpe,
los ojos de cuyas cuencas aún salen casquetes de balas,
las manos que golpearon cacerolas frenéticas
bajo el cobijo de la noche y panderetas
para que no las vieran sonreír,
las revistas amarillentas que, cuando blancas, fueron
clandestinas,
las leyendas de un padre que hacía Miguelitos para lanzarlos en
Avenida La Feria,
los memoriales que ahora son poco veraces en su abundancia,
las poleras baratas con estampados bolivarianos y la leyenda
de que algún día venceremos
y esos llantos que caen
espontáneos ante los recuerdos de los que cuentan
cómo fue realmente la tortura.
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Y yo
que me sentía tan revolucionaria
cortándome el pelo.
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V
Yo soy la damnificada
la víctima del abandono que comenzó
hace a penas un cuarto de hora
y a quien se le permite decir cualquier cosa
porque no sabe de nada
yo soy la damnificada
la que puede escuchar Isabel Parra
y no tiene derecho a sentir nostalgia.
Soy a la que le entregaron un legado, una receta
sin tener mérito alguno
yo soy la damnificada
la criticada por leer a Patricia Verdugo
y encontrarla FOME.
Soy las que se protege únicamente
de la palabra municiones
yo soy la damnificada
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yo soy la que puede decir:
bala, muertos, maricón, acuartelamiento, tortura, Copelia,
terrorista, desaparecido, paredón, legado, panfleto, exilio,
república, acribillado, culata, banderas, bombas, protesta,
pueblo, estadio, milicos, compañero, terrorista, país, dolor,
camarada, lacrimógena, miguelitos, frente, marcha, tanquetazo,
estado de excepción, venceremos, unidad popular, GAP,
revolución, patriótico, partido, reaccionario, Silo, movimiento,
libertad, oligarquía, momio, UPelientos, igualdad, vende patria,
nacionalización, golpista, marxista leninista, apagones, paro,
represión, terror, desabastecimiento, soplón, amarillo, El Clarín,
Enano Maldito, DIRINCO, puro Chile, mercado negro,
atentado, oligarquía, asesino, Pinochet y ya no pasa nada.
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VI
De niña
nunca me sentí cómoda jugando
al «un dos tres momia es»
No
momia no
yo quería ser UPelienta
como mi mamá
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VII
«Eran delincuentes políticos subversivos».
El Mercurio,
edición del 30 de marzo de 1985
[respecto de la muerte de los hermanos
Eduardo y Rafael Vergara Toledo]
Soy yo la que tuvo que dibujar sola
cuando niña
un luche en la calle
y jugar con una piedra
y guardar luego esa piedra en el bolsillo
hasta la adolescencia por si acaso
se hiciera necesario sacarla en algún momento
y lanzarla contra algo que fuese
realmente mío
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VIII
En los domingos de mi infancia
mamá contaba
que vio cadáveres flotando en el río Mapocho.
La última vez que pasé caminando por el mismo río
vi a dos carabineros mirando el cauce
uno de ellos hablaba por celular
y se reía.
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IX
Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.
Papá cuéntame otra vez
Ismael Serrano
Papá, necesito que me expliques, que me cuentes una cosa:
qué pasó con las banderas rojas,
qué pasó con las barricadas,
qué pasó con los libros de Bertold Brecht enterrados en el
patio.
Qué pasó con los discos de Víctor Jara.
Qué pasó con la foto de la Violeta Parra.
Qué pasó con la batalla.
Papá explícame por qué no te mataron, dime
por qué tú no estás muerto, dime
dónde estabas tú, en qué casa cubierto, dime
qué pasaba por tu cabeza cuando veías la sangre
correr por las calles y murallas de ésta república.
Quiero que nos sentemos a la mesa y que
mirándome a los ojos me digas
dónde dejaste los suecos y las bombas molotov.
Quiero que te subas esa manga y muestres tu puño izquierdoso
Quiero que me digas
cuántas armas empuñaste realmente, cuántos palos y azadones
levantaste
cuánta piedra para defender
todo aquello por lo que soñabas.
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Papá dime
cuánto lloraste por no poder hacer nada,
dime por qué no llegaron nunca las armas,
dime por qué ni siquiera sabías disparar.
pero claro ¿qué más da a éstas alturas?
Viejo mío,
recuerda ésta tarde
otra tarde antigua y canta
el viejo Canto Nuevo otra vez sentado en tu sillón
vuelve a mirar las fotografías,
vuelve a repasar con agujereado júbilo lo pasado
y muérete pensando en que
Soldado que arranca
sirve
para otra batalla.
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X
…somos del débil el protector
Himno de Carabineros de Chile
De chica aprendí el Himno de Carabineros
mientras afuera, en las protestas
les gritaban asesinos.
Para aprenderlo
lo ensayaba bajito
escondida entre las malezas del jardín.
Fue entonces cuando descubrí la culpa.
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11
Finalmente sucedieron cosas más importantes que nos hicieron
olvidar y olvidarnos
¿Se puede arrancar de todo lo que no se dijo?
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XII
De pie, cantar, que vamos a triunfar.
Avanzan ya banderas de unidad,
y tú vendrás marchando junto a mí
y así verás tu canto y tu bandera florecer.
El pueblo unido jamás será vencido
Sergio Ortega
Mi Chile es un país de derrotas
mis héroes son hombres vencidos
y si hubiese una batalla ahora yo
seguramente también moriría gritando ¡venceremos!
¿Qué sería de nosotros en la victoria?
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XIII
Escucha Chile
las noticias que la junta esconde y prohíbe
Radio Moscú:
El recuerdo de mis padres
abrazados en su cama de recién casados
escuchando conmovidos, desde el mar
que en un enfrentamiento armado
calló un hombre en la calle Nataniel
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XIV
Luego de un par de días
la familia esperaba nerviosa que sonaran
cuatro golpes en la puerta
y el diálogo de la venta de paraguas
como contraseña
luego, el comentario absurdo de que en diciembre
no ha parado de llover.
-Adelante, pasen
y sin preguntar nombres
la familia se sentía contenta
de que los cuatro extraños
que dormían en el garage
aún estaban con vida.
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XV
Quiero imaginar en éste día de lluvia
que el agua que me recorre las manos
es sangre;
me recorro el cuerpo entero, me palpo
buscando la cala
buscando la herida de ballesta o de bala de la que brota
pero no la encuentro y
corro entonces hasta el cementerio
para buscar mi fecha de defunción,
busco frenética mi nombre,
mi apellido,
el pseudónimo perfecto entre las lápidas busco,
pero llega la hora del cierre
y un cuidador me dice que ya es hora de salir.
Mala suerte pensar en cómo
habría sido acostarse con fenicias
en un cementerio
en una tarde de lluvia.
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Hoy quería protestar por mi desaparición
¿en qué estaba pensando…?
dejar un clavel sobre mi propia tumba y dejar registro de
aquello
llorarme quizás
y volver caminando a casa pensando
en la horrorosa carencia discursiva
de no poder siquiera escribir
la palabra silencio
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XVI
No hemos sido capaces de apropiarnos de nuevos libretos.
Luego de tanto azote
llegó el hastío.
Teníamos que construir,
teníamos que recuperar el tiempo,
sin embargo, nos sentamos
a coleccionar vainas, balas, revistas
y cassettes
que hoy mostramos orgullosos
como rarezas.
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XVII
Ni siquiera tenemos la fortuna de decir que sobrevivimos.
Vivimos,
tuvimos la mala raja de nacer en una época de nadie,
llegamos justo a tiempo para ver el final de la película
y así hacernos una vaga impresión
de cómo fueron las cosas
por las caras de los espectadores.
De pura rabia
salimos antes de la sala de cine contando
el final de la historia a los que esperan en la fila.
Los de afuera, sin embargo, vienen a ver otra parte de la historia
otra película.
No queda más, entonces, que volver a nuestros cuartos
en las casa de nuestros padres
para pegar afiches viejos
que anuncian
Coming soon
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XVII
No somos más que deshechos
del montaje
de la escenografía
de la obra a que llegamos tarde
sin embargo, y a pesar de todo
nos queda el mismo cielo
y un montón de fotografías del estreno.
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XIX
Será porque vimos en televisión
todo aquello que nos enseñaron
todo aquello que nos dieron como norte y como ruta
sembrada de bugambílias y minas antipersonales
Será por eso que no somos capaces de salir
ponernos
caminar.
También tenemos miedo, pero no sabemos de qué.
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XX
“Levántate, levántate y sacude el sopor de tu alma,
levántate y sacude el polvo de la tristeza
y las cadenas del desaliento
levántate porque amanecerá…”
Mensaje religioso
Raúl Hasbún,
10 de septiembre de 1973, canal 13
A pesar de estar en calma
sabemos que en el cielo
aún queda peligro.
El sol muere cada día acribillado
a manos de un atardecer rojo acuarela y queremos verlo
para no sentirnos tan solos.
Bajo la luz de la tarde
nuestra ortopedia luce como un símbolo
de colectividad o disidencia.
En calma, estamos
en calma
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pero aun conservamos la sospecha
esa cómoda sospecha
que nos permite comer en silencio
sentados en la misma mesa.
Estamos en calma
porque ya amaneció
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XXI
No hay más cautiverio que este huirme,
que este ir y venir sin habitarme,
que este estar sin estar, y despedirse
Domingo con lluvia
Eduardo Llanos
Entonces
tuvimos que aprender a correr
de nada más
que
de la lluvia
y mirar asustados desde la ventana
la amenaza constante
del frío
(sabíamos de antemano que volvería la primavera)
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XXI
Para romper el hielo
decidimos en algún momento salir
a chapotear bajo la lluvia
en el jardín
mirar al cielo
para que nos cayeran gotas en la cara
y así
quizás
sentirnos limpios
eximidos
absueltos
Lo que no vimos fue
que en la vereda de enfrente
habían otros chapoteando todos juntos
sin culpas.
No había en ellos nada, absolutamente nada
que limpiar
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XXII
No es nuestra culpa, no
no es nuestra culpa la incapacidad para construir hogares
no es nuestra culpa la incapacidad de construir la segunda parte
de la historia
no es nuestra culpa, no
no es nuestra culpa la incapacidad de volar
no es nuestra culpa la incapacidad de salir de las madrigueras
de los padres
que a nuestra edad ya nos tenían a nosotros
no es nuestra culpa, no
no es nuestra culpa querer la profesión y luego la plata y luego la
casa y luego el auto, y luego el perro, y luego la compañía y luego
darte cuenta que ya estás viejo para la guagua y para sacar
la basura los martes y jueves, no
no es nuestra culpa seguir bajo la bata de mamá, que es la mejor
de las fortalezas que nos heredara gracias al miedo.
Eso somos, somos miedo y fracasamos a cada intento
de autonomía, porque ¡no! no debes ser lo mismo que yo nos
dijeron, no debes sufrir lo mismo que yo, no debes repetir la
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historia, porque la vida es dura, nada es gratis en la vida nos
dijeron.
Hay que ser importantes, hay que ser exitosos para que lo
inviten a uno, nos enseñaron que Chile es peligroso y que de
noche no se sale porque te pierdes.
No es nuestra culpa, no
ser la última retahíla del último fragmento trascendente que
sucedió como hito para los futuros libros de historia.
No es nuestra culpa ser transición y tránsito
y transitar, sólo transitar.
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XXIII
El juego de encender velas
en la cuneta por las noches…
El juego de salir con ollas
y una cuchara al patio sin pretender la cocina,
dejaron de ser entretenidos
cuando llegó la navidad y con ella
el Súper Nintendo
Mario Bross era insistente en su discurso:
GAME OVER
game over
ya mamá está tranquila
game over
a papá le va bien en el trabajo
game over
mis hermanos son profesionales
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game over
las mejores muertes están en mortal kombat
game over
game over
game over
se acabó el juego.
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XXIV
Luego del No comencé a fijarme en otras muertes
corría 1994
y mi mejor amiga se convirtió en la viuda Cobain.
Yo
me sentía la amante sin derecho alguno a llorar
en su presencia
y fue así que comenzaron mis paseos
perpendiculares en los que me encontraba
A).- Llorando.
B).- Perdiendo todo aquello que no tenía en la memoria.
C).- Dibujando en la arcilla de cualquier plaza con un palo la
sombra de los árboles mientras cantaba canciones en inglés.
D).- Ninguna de las anteriores.
Justifique:
Generalmente cantaba “Rape me” de Nirvana
mientras el recuerdo de mi tía a sus 16 en la cárcel de mujeres,
20 años antes, y sus violaciones y torturas, se empolvaban junto
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al Causas y azares dentro de una caja metálica de galletas Cookies
dentro del closet.
En la adolescencia
ni padres ni profesores se encargaron de encerrar en un círculo
la alternativa correcta.
En mi Chile nada es verdadero
En mi Chile nada es falso
Luego del No, no me quedó más alternativa que fijarme en otras
muertes
Justifique:
luego del No.
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XXV
Aristóteles para principiantes:
Si le pego a un perro
se pone bravo,
si le pego a un perro
se pone malo
si le pego a un perro como le pegaron a mi padre
yo
no confiaría en ese perro.
Es por eso que el testimonio
debiera tomarse de otra parte:
Que nos cuenten los medidores de electricidad de Villa
Grimaldi
la historia de Chile
que nos cuenten las parrillas
la historia de Chile
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Que nos cuenten las botas de quienes juraron defender la
patria y su pueblo
la historia de Chile
que nos cuenten los fusiles
la historia de Chile
que nos cuenten las mordazas
la historia de Chile
que nos cuenten las graderías y los discos negros del Estadio
Nacional
la historia de Chile
que yo ya no confío
en nadie más.
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XXVI
Todo mi amor está aquí
y se ha quedado:
—Pegado a las rocas al mar y a las montañas.
Canto a su amor desaparecido
Raúl Zurita
Hace algunas semanas fui a la playa con mis hijos
y ellos sin saberlo
metieron sus pies descalzos
en un océano lleno de cadáveres que oscilan
en el fondo como una estela de humo
en un rayo de sol que se cuela oblicuo por la ventana.
¿cuántas voces se callaron,
cuántas voces desaparecieron en el mar?
Me lo pregunto porque aquél día de playa
junto a mis hijos el mar
también se reía
a carcajadas, con grandes y blancos dientes de espuma
a mandíbula batiente las olas se reían
como una muchedumbre que vuelve
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macabra y feliz
por un instante a la vida
¿cuál será la política de las rocas?
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XXVII
En vano nos envalentonamos con las historias
que nos contaron hace más de quince años
tomamos partido
nos calzamos el chaleco de alpaca, cancionero en mano de la
Mercedes Sosa
guardamos en el morral una quena, un libro de poesía
y tabaco para hacernos un cigarrito.
Incluso aprendimos a tocar guitarra. Leímos a Marx, a Engels
y a Stalin
a la Marta Harnecker, de noche leíamos a Marcuse (nos
informamos).
Nos compramos un marca libros del Che, postales de Neruda
no supimos qué hacer con tanto aparataje
que aun tenemos guardado en una caja y que miramos
de vez en cuando con alegría
y vergüenza por la nostalgia
El viento ha barrido con algunas hojas otoñales
y en julio de cada año se inunda la ciudad con las lágrimas
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de todos los que lloran en nuestros sueños.
Se modificó el lenguaje y sólo queda un alegato pobre
porque las palabras de antes no son capaces de describirme
ahora.
En algún momento sucedió que se nos quebró el diálogo
mientras masticábamos la razón
y nos preocupábamos de lo que pensarían las ventanas.
Los ojos se nos poblaron de amaneceres en tránsito: Puente Alto,
La Florida, Macul, Ñuñoa, Providencia… siempre es de día en
Providencia.
Resulta que el Copelia ahora es muy caro
demolieron el Paula, desaparecieron la Apsis, la Bicicleta, la
Hoy, la Vea como solía ser
y a cambio nos dejaron la miss 17, la Cosas y la Caras.
Inti-Illimani sólo toca en las fondas VIP
Allende y Pinochet son estampados de tazones cool
que se venden al por mayor en la misma tienda,
los 11 de septiembre de cada año se suceden cada vez con menos
minutos en los noticiarios
y el sistema crediticio nos ha puesto en el primer lugar
de América latina en calidad de vida.
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Me parece increíble el mirar
hacia atrás y ver
lo tan poco o casi nada que se tiene guardado
en alguna parte del cuerpo, por no decir en la memoria
como si la historia política de los hijos de los trabajadores
fuese una de las carteras viejas de mamá, esperando el día fatal
de aquél aseo de domingo por la mañana
(porque mamá sólo estaba en casa los sábados y domingos)
en los que solía ordenarlo todo descartando aquello
que no había sido usado por largo tiempo
Sola Sierra, un esmalte seco de uñas
José Toribio Merino, una carpeta de cartón amarillenta
Manuel Bustos, un porta carnet rojo abierto por algún lado
Jaime Guzmán, revistas viejas de tejido
General Prat, un santito de bautizo del hijo de una compañera
de trabajo
Gustavo Leigh, remedios vencidos
Mamá cansada con todo disperso alrededor, se sienta al borde
de la cama, enciende un cigarrillo en el que quema otro resto de
memoria mientras se mira los zapatos pensando y luego sigue
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Hortensia Bussi, un ramo seco y despeinado del domingo de
ramos
Alberto Bachelet, un vestido de fiesta talla M
Jecar Neghme, un cojín plástico, inflable, pinchado
Salvador Allende, una bata vieja manchada con tintura
Orlando Letelier, un cassette de Locomia
José Tohá, un calendario triangular de sobremesa Summar
En todas estas cosas se nos va yendo la vida, a cambio de todo
lo que bota van apareciendo cosas nuevas. Ella nunca dice que
todo tiempo pasado fue mejor, sino que se empeña fuerte en
seguir hacia adelante, a pesar de que le queda poca fuerza y, sin
embargo, sigue
Tucapel Jiménez, un palillo huacho
Miguel Enríquez, una caja de perfume
Gladys Marín, unos zapatos azules de taco aguja, sin tapillas
Gato Alquinta, una plancha sin cordón
Patrícia Verdugo, una peineta plástica amarilla muy sucia
Augusto Pinochet Ugarte, una medalla de san Benito oxidada
pero invariablemente termina viendo fotografías tamaño
carnet que encuentra en billeteras viejas y contando las mismas
historias de mañanas de domingo. Es ahí cuando se acaba el
orden y quedan algunas cosas que se salvan para otra batalla de
exterminio.
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Generalmente escoge alguna foto al azar, y la pone a la vista en
el vértice de un galvano, cuadro o espejo. Desde alguno de esos
vértices, una niña igual a mí, que viste uniforme escolar, insiste
en buscarme antes de que vuelva a mi casa y al verla me dice:
“Al contemplar tu mirada tan triste
vuelvo a pensar en ayer…”
Angela Barraza Risso 2010
coming soon...