POESA MSTICA
Poesa mstica: es aquella que expresa la unin con Dios, una vez que se
ha conseguido la perfeccin moral. San Juan de la Cruz es su mximo
exponente.
En la amplia gama de tpicos que la poesa puede abordar, la mstica
ocupa un lugar destacado, aunque no sea muy comn como gnero. La
relacin entre poesa y mstica tiene su origen en la finalidad misma de
ambas: el acercamiento al Absoluto. Esta afirmacin ha sido ratificada
por muchos poetas, religiosos o no. El intento de la poesa por crear
nuevos mundos o expresar emociones que no entran en la esfera de lo
tangible o lo comprobable es muy similar al anhelo mstico. Aunque el
poeta no profese un credo especfico, se siente atrado continuamente
por lo inmaterial, lo etreo, lo inmanente. Monique Lemaitre lo describi
de la siguiente manera: En la poesa, como en el amor, el lenguaje y el
significado se funden y de ellos nace la palabra potica que a su vez
producir la imagen. El poeta participa del mito de la comunin, del
retorno al Uno, y su tarea torna a ser la de purificar el lenguaje
heredado para que logre el rescate de las races (Lemaitre, 1976: 18).
SAN JUAN DE LA CRUZ
San Juan de la Cruz, cuyo nombre secular era Juan
de Yepes lvarez y su primera identificacin como
fraile Juan de San Matas (Fontiveros, vila, Espaa,
24 de junio de 1542 beda, Jan, 14 de diciembre
de 1591), fue un religioso y poeta mstico del
renacimiento espaol.
aci en 1542 en el municipio abulense de Fontiveros,2
sita en la amplia paramera delimitada por Madrigal de
las Altas Torres, Arvalo y vila. Fue nacido Juan de
Yepes lvarez en una familia de conversos
(descendientes de judos conversos al cristianismo),3
hijo de un tejedor toledano de buratos llamado Gonzalo de Yepes y de
Catalina lvarez.4 Tena dos hermanos mayores llamados Francisco y
Luis.
Fuga
Tras concienciarse de que su liberacin iba a ser difcil, planea
detenidamente su fuga y entre el 16 y el 18 de mayo de 1578, con la
ayuda de un carcelero, se escapa en medio de la noche y se acoge en el
convento de las Madres Carmelitas Descalzas, tambin en Toledo.
Obra literaria
La poesa de Juan de Yepes constituye el punto de encuentro de una
larga tradicin literaria. Su lrica integra tradiciones literarias de distinto
origen que, aunadas por el escritor en sus textos, van adquiriendo
significados y valores mltiples que sobrepasan aquellos que tenan en
su origen.
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Poesa
Entrme donde no supe
Glosa al Vivo sin vivir en m
Tras de un amoroso lance
Un pastorcico solo est penado
Santa Teresa de Jess
Teresa de Cepeda y Ahumada, ms conocida por el nombre de
Santa Teresa de Jess o simplemente Teresa de vila (vila, 28
de marzo de 1515 Alba de Tormes, 4 de octubre de 1582), fue una
religiosa, doctora de la Iglesia Catlica, mstica y escritora
espaola, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden
de Nuestra Seora del Monte Carmelo (o carmelitas).
Familia
Se llamaba Teresa Snchez de Cepeda Dvila y Ahumada, aunque
generalmente us el nombre de Teresa de Ahumada hasta que
comenz la reforma de la que se hablar ms abajo, cambiando
entonces su nombre por Teresa de Jess.
Infancia
Segn relata la propia Teresa en los escritos destinados a su
confesor y reunidos en el libro Vida de Santa Teresa de Jess,
desde sus primeros aos mostr Teresa una imaginacin vehemente
y apasionada. Su padre, aficionado a la lectura, tena algunos
romanceros; esta lectura y las prcticas piadosas comenzaron a
despertar el corazn y la inteligencia de la pequea Teresa con seis o siete aos de edad.
Parece que perdi a su madre hacia 1527, o sea a los 12 aos de edad. Ya en aquel tiempo
su vocacin religiosa haba sido continuamente demostrada. Aficionada a la lectura de
libros de caballeras,
Comenc a traer galas, y a desear contentar en parecer bien, un mucho cuidado de manos y
cabello y olores, y todas las vanidades que en esto poda tener, que eran hartas, por ser muy
curiosa... Tena primos hermanos algunos... eran casi de mi edad, poco mayores que yo;
andbamos siempre juntos, tenanme gran amor y en todas las cosas que les daba contento,
los sustentaba pltica y oa sucesos de sus aficiones y nieras, no nada buenas... Tom todo
el dao de una parienta (se cree que una prima), que trataba mucho en casa.
POEMAS
A la profesin de Isabel de los Angeles
Alma, buscarte has en m
Al nacimiento de Jess
A San andrs
A Santa Catalina mrtir
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A una profesa
POEMAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ
Llama de amor viva
Oh, llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el ms profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres,
rompe la tela deste dulce encuentro.
Oh, cautiverio suave!
Oh, regalada llaga!
Oh, mano blanca Oh, toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando muerte en vida la has trocado.
Oh, lmparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraos primores
calor y luz dan junto a su Querido!
Cun manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cun delicadamente me enamoras!
EL PASTORCICO
Un pastorcico solo est penando
Ajeno de placer y de contento
Y en su pastora puesto el pensamiento
Y el pecho del amor muy lastimado.
No llora por haberle amor llagado
Que no le pena verse as afligido
Aunque en el corazn est herido
Mas llora por pensar que est
olvidado.
Que slo de pensar que est olvidado
De su bella pastora con gran pena
Se deja maltratar en tierra ajena
El pecho del amor muy lastimado.
Y dice el pastorcico: "Ay desdichado
De aquel que de mi amor ha hecho
ausencia
Y no quiere gozar la mi presencia
Y el pecho por su amor muy
lastimado!"
Y al cabo de un gran rato se ha
encumbrado
Sobre un rbol do abri sus brazos
bellos
Y muerto se ha quedado asido de ellos
Del pecho del amor muy lastimado.
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A LA CIRCUNCISIN
Vertiendo est sangre,
Dominguillo, eh!
Yo no s por qu.
Por qu, te pregunto,
hacen dl justicia,
pues es inocente
y no tiene malicia?
Tuvo gran codicia,
yo no s por qu,
de mucho amarm,
Dominguillo, eh!
Pues luego en naciendo,
le han de atormentar?
S, que est muriendo
por quitar el mal.
Oh, qu gran Zagal
ser, por mi fe!
Dominguillo, eh!
T no lo has mirado,
que es nio inocente?
Ya me lo han contado
Brasillo y Llorente.
Gran inconveniente
ser no amarl,
Dominguillo, eh!
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