Arte de contexto
Arte de contexto
J o r d i C l a r a m o n t e A r r u fat
Ilustracin de cubierta:
Direccin de la coleccin: Sagrario Aznar
y Javier
Hernando
Jordi Claramonte Arrufat, 2010
Editorial Nerea, S. A., 2010
Aldamar, 36, bajo
20003 Donostia-San Sebastin
Tel. (34) 943 432 227
Fax (34) 943 433 379
nerea@[Link]
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VEGAP, Donostia-San Sebastin, 2010
Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro
pueden reproducirse o transmitirse utilizando medios electrnicos
o mecnicos, por fotocopia, grabacin, informacin u otro sistema,
sin permiso por escrito del editor.
ISBN: 978-84-96431-92-8
Depsito legal:
Maquetacin: [Link]
Impresin: Efca, S. A.
Encuadernacin: Ramos, S. A.
A modo de
L o t c t i c o
Lo
ndice
introduccin
Un Lobby Feroz en la Cornisa
0
Articulacin social y poltica
0
Quiebra de la representacin
0
La importancia de guardar las formas
0
Obra comentada: accin de Ne Pas Plier
0
e s t r at g i c o
La accin directa como una de las Bellas Artes
0
El giro estratgico: Las Agencias
0
La autonoma contagiosa
0
El gusto por la institucin y viceversa
0
La cuestin de la generatividad
0
Un cierto valor antropolgico: omnia sunt comunia
0
Antagonismo biopoltico o, si prefers,
cuando lo personal es modal, y lo modal es susceptible
de articulacin poltica
0
Obra comentada: Priority for people
0
Lo
operacional
Lo que no es el arte contextual
0
Desde Rusia con amor y cierta complejidad
0
Modos de organizacin y modos de relacin
0
Teora de sistemas y lenguajes modales
0
Yomango
0
Pluralismo, relatividad y valor de verdad
0
Obra comentada: The Yes Men
0
Conclusin: niveles
y arte de contexto
B i bl i o g r a f a
de efectividad social
A modo de introduccin
acia finales del siglo xix se hizo inne-
nada menos. Para ello era fundamental crear un
gable el agotamiento de un primer
nuevo papel social para el arte, un papel que
ciclo de la autonoma moderna, en
hara del artista un participante significativo en la
el que los artistas se haban esfor-
organizacin y construccin de la vida social. Por
zado en acumular negatividad y marcar distan-
supuesto, nada de todo esto emergera limpia-
cias, en plan Lautramont, de cualquier cosa que
mente y sin trompicones. Ms bien al contrario,
sonara a burgus o a persona normal. Llegado
esta es una historia llena de pasos en falso y de
ese momento pareci imponerse la necesidad de
dudas. En muchos casos, apenas se decide que
desplegar toda esa negatividad acumulada. La
el arte, o la sensibilidad esttica ms bien, puede
necesidad de ser absolutamente moderno iba a
y debe implicarse en la conformacin del mundo
llevar implcita la necesidad de cambiar la vida
social, se estipula que los artistas son del todo
y el mundo social en el que esta se desarrollaba.
incapaces de realizar semejante tarea. As, por
De modo muy torpe an, los artistas de Arts and
ejemplo, Saint - Simon y sus seguidores, que en su
Crafts, los poetas del simbolismo y las primersi-
da tambin haban acordado un papel visionario
mas vanguardias mostraron una creciente preocu-
para los artistas, tuvieron cuidado de distinguir
pacin por calibrar el modo en que las formas
dos tipos de actos: los discursivos, mediante los
innovadoras con las que trabajaban podran
que los artistas postulaban objetivos, miras y pro-
desbordar los limitados mbitos del mundo del
yectos, y los pragmticos, mediante los que los
arte para invadir y modificar la sociedad en su
industriales realizaban la implementacin prc-
conjunto. Se pretenda actuar de tal manera que
tica de dichos planes. Esta divisin, que haca
esas formas fueran los soportes y las avanzadi-
de los artistas meros exponentes de sus visiones
llas de un nuevo espritu, de un mundo nuevo
y proyectos, ha encontrado su continuidad en
CAPTULO
A MODO DE INTRODUCCIN
ARTE DE CONTEXTO
las teoras de Habermas que distinguen entre la
ya a mediados del siglo
accin comunicativa y la instrumental, o en el tra-
eran en absoluto independientes de los modelos
bajo de Giddens que establece la diferencia entre
epistemolgicos desde los que las encontraban.
conciencia discursiva y conciencia prctica. Esto
De igual modo, result claro que no podamos
no contrasta en absoluto con la tradicin hege-
seguir separando las prcticas artsticas del pen-
mnica que ha tendido a pensar en el arte como
samiento que las articulaba y las desplegaba, ni
si de una prctica de representacin se tratara y,
podamos seguir considerando el contexto como
con ello, ha construido un cinturn sanitario que
un mero aderezo o complemento de orden socio-
ha impedido que cualquier cosa que se hiciera
lgico: haba que asumir que el contexto, en un
en trminos artsticos, o se pensara en el dominio
sentido amplio, era parte constitutiva de la prc-
de la sensibilidad esttica, podra tener alguna
tica artstica y la experiencia esttica.
virtualidad de transformacin social o poltica por
xx,
que sus verdades no
Fue en la dcada de los aos sesenta
s misma.
cuando se hizo evidente la necesidad de pensar
Como no podra ser de otra manera, esta
en el trnsito desde un arte de objeto hasta un arte
visin de representacin, que reduca las prcticas
de concepto. A ese respecto, Simn Marchn Fiz
ms crticas a simulacros de s mismas, comenz
sostena que era insuficiente una contemplacin
a ser cuestionada. Poco a poco se fue haciendo
de la obra de arte que no tomara en cuenta las
evidente que no era de recibo seguir funcionando
condiciones intelectuales de su produccin, una
con las viejas dicotomas que haban estructurado
contemplacin que no enmarcara la obra en las
el pensamiento y el mundo de la burguesa deci-
teoras que la fundamentaban. En el recuento de
monnica. No poda seguir contraponindose
Marchn, que hizo las veces de documento fun-
lo real y lo simblico, lo objetivo y lo subjetivo,
dacional de toda una generacin de artistas y
como si solo hubiera cado una manzana sobre
pensadores en nuestro pas, se le daba un peso
la peluca de Newton. Muchas ms cosas tuvie-
muy importante a la nocin de potica, toda vez
ron que caerle encima al bueno de Newton para
que cada obra documenta el estado de reflexin
que las prcticas cientficas acabaran por asumir,
esttica de su autor o de una tendencia en una
ARTE
10
HOY
A MODO DE INTRODUCCIN
concepcin dinmica del arte. Tan necesario
que si no haba obra que comprar, no habra pro-
como percibir la obra concreta es actualizar los
ceso mercantil.
conceptos tericos anteriores a la misma, sus pre-
En segundo lugar, esta extensin del arte
supuestos productivos y receptivos.... El paso del
hacia el concepto pretenda dar cuenta de la posi-
arte de objeto al de concepto implicaba incor-
bilidad de que cualquiera, sin tener que pasar
por un proceso de formacin tcnica o material,
porar el contexto potico, y hasta cierto punto
podra convertirse en artista, al ser capaz de
social, a la consideracin misma de la obra,
percibir y producir conceptos, es decir, poticas
que ya no poda ser tomada en cuenta como un
generadoras de relaciones objetuales, liberadas
objeto aislado.
de la violencia de la razn instrumental, relacio-
En ese sentido, Marchn Fiz sostena que
nes objetuales tan gozosas y juguetonas como el
las poticas se haban vuelto susceptibles de con-
God, de la baronesa von Freytag Loringhoven, o
vertirse en el ncleo del programa de la produc-
las composiciones Merz, de Kurt Schwitters.
cin artstica hasta desplazar a la misma obra
El caso fue que el primer movimiento
como objeto fsico. Este desplazamiento de la
mediante el que se pretenda pensar en el con-
obra llevaba implcitas, al menos, dos lneas de
cepto como dispositivo susceptible de eludir el
proyeccin poltica que enlazaban y prologaban
proceso mercantil qued cancelado, en la medida
los planteamientos de cambio social propios de
en que se hizo evidente que este poda asentarse
la vanguardia.
sobre cualquier excusa: bastaran las notas, foto-
En primer lugar se trataba, mediante el pro-
grafas o cualquier documentacin del proceso
ceso por el que las poticas tendan a sustituir la
artstico, para seguir alimentando la mquina de
comparecencia misma de las obras en su materia-
hacer dinero que ya era el mundo del arte.
lidad, de intentar eludir los procesos de convertir
A su vez, el segundo movimiento, el que
en mercanca toda produccin de ndole cultural,
trataba de eludir las restricciones que limitaban
a los que el capitalismo tardo estaba sometin-
la creatividad a los profesionales del ramo, y su
dola. Se pens un tanto ingenuamente quiz
uso exclusivo de los materiales y procesos reco-
11
A MODO DE INTRODUCCIN
ARTE DE CONTEXTO
nocidamente artsticos, qued neutralizado al
una obra de arte. La modernidad artstica, espe-
imponerse una interpretacin de las estrategias
cialmente en su versin anglosajona, y desde la
objetuales de la vanguardia que, lejos de ampliar
recepcin que se ha querido hacer de obras como
a todo hijo de vecino la posibilidad de una con-
la de Duchamp, ha evitado cuidadosamente con-
ducta creativa, acab por limitar definitivamente
siderar los dispositivos relacionales que el objeto,
la posibilidad de una relacin liberada y crea-
o el concepto, sealados por el artista, podan
tiva con los objetos y situaciones solo a aquellos
poner en funcionamiento. Ha evitado, con ello,
personajes convenientemente sancionados como
reflexionar en profundidad sobre la experiencia
artistas por las instituciones pertinentes.
esttica, y ha preferido cerrar un circuito en el
En consecuencia, el trnsito del arte de
que a este artista, capaz de otorgar artisticidad,
objeto al de concepto no ha servido finalmente
en funcin de su sola voluntad o sealamiento, se
ni para cuestionar o desplazar los procesos de
le unen el museo y la galera como lugares privile-
mercantilizacin del arte, ni para desterrar la
giados para la ostentacin de la artisticidad pro-
restriccin social de la creatividad. Ms bien al
ducida, as como los nicos mbitos pomposa
contrario, dirase que ambos efectos han salido
y circunstancialmente denominados mundo del
reforzados de los envites del arte de concepto. La
arte legitimados para sealar a este o aquel
imagen que la alta cultura moderna nos sigue pro-
sujeto e instituirlo como artista. De este modo se
porcionando de s misma establece que el arte es
ha escamoteado, en definitiva, la reflexin sobre
el producto resultante no tanto del oficio, cuanto
el funcionamiento concreto del arte en tanto que
del pronunciamiento, ms o menos arbitrario,
de una figura privilegiada en tanto que dadora
experiencia individual, social y antropolgica,
de aura: el artista. Basta que el artista escoja o
para darnos, a cambio, una seca tautologa de
seale un objeto cualquiera, para que este asuma
poder, mediante la cual nos queda claro que la
esa extraa condicin segn la cual deja de ser
institucin Arte escoge quin es y quin no es
un urinario o una rueda de bicicleta para conver-
artista, y que el artista, as escogido, decide qu
tirse en algo mucho ms valioso e imponderable:
es y qu no es Arte.
ARTE
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HOY
A MODO DE INTRODUCCIN
A esto podra haber quedado reducido,
tas estrictamente artsticas, es presentado como
a manos de la teora institucional, el trnsito del
elemento central de un nuevo orden de produc-
arte de objeto al arte de concepto. Empero, en
tividad artstica y experiencia esttica. Se trata,
la ltima dcada del siglo
y aprovechando
por tanto, de una extensin y una intensificacin
lo que de aprovechable hubiera en movimientos
del proceso que hemos visto describir a Marchn
tan diversos como la Internacional Situacionista,
Fiz: el proceso de contextualizar, que conllevaba
los provos, el punk o la antiglobalizacin, se ha
considerar las poticas no como un complemento
generado una red relativamente amplia de prc-
susceptible de ser aadido a voluntad, sino como
ticas artsticas social y polticamente articuladas.
parte integral de las obras. Dicho proceso se
Prcticas que se podran caracterizar por el cui-
agudiza ahora para proceder a considerar ya
dado que ponen en la contextualizacin produc-
no solo las poticas, sino los contextos mismos
tiva y poltica de su trabajo y que, por ello mismo,
de articulacin social y poltica como integrantes
suelen exceder el marco de concepcin, produc-
radicalmente pertinentes de las obras.
xx,
Se trata de prcticas que algunas veces se
cin y distribucin acotado para el arte en la alta
han descrito como colaborativas, en la medida
cultura moderna.
Estas prcticas artsticas, social y poltica-
en que el artista ya ha dejado de ser el artfice
mente articuladas, lejos de producirse en los cr-
solitario de su propio medio homogneo, el que
neos o los estudios privilegiados de los artistas,
muele su chocolate en soledad, para proceder
para luego mostrarse en museos y galeras, toman
a incorporar, como un momento crucial de la
partido, decididamente, por procesos de produc-
construccin de la prctica artstica, determina-
cin social ms amplios, en los que el peso que
dos procesos de negociacin y colaboracin con
se daba al misterioso procesamiento de un con-
otros actores, cuya formacin artstica puede ser
cepto en la cabeza del artista, se traslada ahora
baja o nula, pero que, en cambio, pueden apor-
al trabajo mediante el cual se critica o se postula
tar un alto grado de articulacin social y poltica.
todo un contexto relacional y situacional que, sin
Esta articulacin sobre la que reflexionaremos
tener que abandonar en absoluto las herramien-
en detalle contribuye, en la misma medida
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A MODO DE INTRODUCCIN
ARTE DE CONTEXTO
1. Parking Las
Sotanas, proyeccin
sobre la fachada
de San Francisco el
Grande, El Lobby
Feroz, Madrid, 1998.
ARTE
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HOY
A MODO DE INTRODUCCIN
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A MODO DE INTRODUCCIN
ARTE DE CONTEXTO
que la coherencia formal, a la compactibilidad
nmica y psquica, como peda Hannes Meyer
y densidad de la propuesta artstica contextual.
desde la Bauhaus ms roja.
No puede ser de otra manera, puesto que uno
Obviamente, lo suyo es que estos procesos
de los vectores de su definicin como tal prctica
de contextualizacin radical no sean fcilmente
artstica consiste precisamente en ese arraigo y
impostables. Por eso no es de extraar que,
esa trabazn relacional.
cuando se ha tratado de hacer arte de contexto
Asimismo se opta por procesos de distri-
con ms, o menos, buena voluntad entre los
bucin en esferas pblicas menos segregadas
muros blanqueados de las instituciones muses-
socialmente que las del mundo del arte, y que
ticas, se haya producido un efecto de extraa-
pueden oscilar entre las pequeas comunidades
miento respecto de algunos de los componentes
vecinales y los grandes medios de comunica-
relacionales, socialmente productivos, de la prc-
cin y de relaciones sociales y polticas, siendo
tica que se pretenda social y polticamente articu-
este proceso de distribucin y recepcin no un
lada. En semejantes contextos de distribucin no
mero residuo de la productividad artstica, sino
es sorprendente que las posibilidades de que la
un factor central para su comprensin y retroali-
obra dispone para contagiar su estructura interna
mentacin. El nuevo arte de contexto no solo se
a la estructura de organizacin social queden
produce socialmente, sino que no puede enten-
desactivadas tras un crujido fro y seco, como
derse sin esta distribucin igualmente social: las
diran nuestros clsicos o que, en cualquier
prcticas artsticas en cuestin no se despliegan
caso, acaben por funcionar de modo completa-
y se cumplen nicamente en la calle, en las mani-
mente diferente.
festaciones o en las asambleas, sino que es all
A esta dificultad que el arte de contexto
precisamente donde cobran pleno sentido, puesto
experimenta para su correcta distribucin, discu-
que es en estos mbitos donde se dan cita los
sin y reprogramacin, en el marco de las insti-
elementos sobre los que la prctica artstica poli-
tuciones de la Alta Cultura, se debe aadir an
tizada debe intervenir, afectando a los modos
algn otro elemento: una de las caractersticas
de relacin y organizacin social, tcnica, eco-
de la evolucin social, poltica y artstica en las
ARTE
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HOY
A MODO DE INTRODUCCIN
ltimas dcadas es la que podramos denominar
percepcin y la organizacin relacional y comuni-
como una cierta quiebra de la representacin, de
cativa, tramas de las que hablaremos enseguida.
forma que ya no es legtimo representar los anta-
Antes de comprometernos en una discusin
gonismos o los conflictos ni tan siquiera como
terica de mayor calado, no obstante, hay que
casos de estudio dentro de los muros de una
constatar que toda reflexin sobre este trnsito
institucin que no puede sino extraar sus trmi-
del arte de concepto al arte de contexto debe dar
cuenta de los peligros de pretender resolver las
nos y posibilidades. Por lo dems, esta misma
nuevas prcticas artsticas social y polticamente
quiebra de la representacin hace evidente el
articuladas haciendo uso de un utillaje exclusiva-
descrdito de toda tentativa procedente de artis-
mente sociolgico. As, es preciso sealar cmo
tas socialmente privilegiados por representar o
determinados discursos parecen haber ledo, sin
dar voz a colectivos desfavorecidos: no hay, para
demasiado aprovechamiento, las famosas ltimas
ninguna prctica artstica que pretenda ofrecer
lneas del ensayo de Benjamin en que este reco-
una performatividad poltica, ms remedio que
mienda politizar el arte. Semejante consejo se
asumir con madurez que el nivel de intervencin
ha tendido a interpretar en abierta discordan-
en el que debe situarse es el del contexto de
cia, por cierto, con las tendencias que el mismo
produccin poltica y social sobre el que se pre-
Benjamin apoy e investig como una suerte
tende intervenir, por mucho que esto siga siendo
de exigencia tendente a disolver lo artstico en lo
menos eficiente en trminos de promocin dentro
meramente poltico, asumiendo que lo que es pol-
del mundo del arte. Se trata con ello de sostener
tico se encuentra perfectamente acotado y defi-
y destacar que el arte de contexto supone una
nido por las prcticas polticas e incluso Dios
ampliacin clarsima de la base productiva de las
nos ampare por los partidos polticos realmente
prcticas. La autora de las prcticas social y pol-
existentes. Esta tendencia ha credo entender que
ticamente articuladas se desplaza definitivamente
haba que dejar de hacer arte para dedicarse ya
hacia un procomn constituido por miradas de
solamente a hacer poltica, como si dicho hacer
tramas relacionales, de lgicas distributivas de la
poltica indicara ya de por s un mbito efectivo,
17
A MODO DE INTRODUCCIN
ARTE DE CONTEXTO
saneado y puro, lejos del decadente ambiente
tras que por estrategia entenda la estructuracin
de la produccin artstica; como si la produccin
de conjunto de esos combates, orientada a un
artstica, entendida en toda su dimensin rela-
determinado fin de orden ms general.
cional, no estuviera constitutivamente tramada
La tctica sera entonces, si se quiere, el
de posibilidades de intervencin poltica. Esta
arte de ganar las batallas, mientras que la estrate-
escuela parece estar dispuesta a asumir sin rubor
gia sera, ms bien, el arte de planificar y ganar
que, cuando hablamos de arte poltico, no cabe
las guerras.
aplicar otros criterios que los que cabra aplicar
La tctica funciona en la pequea manio-
al valorar la efectividad de un mitin o un folleto
bra, que dispone y mueve las unidades, que
electoral.
distribuye los recursos disponibles, regulando y
Aunque no fuera ms que por evitar los
coordinando acciones en un tiempo y un espacio
peligros e inconsistencias de este voluntarismo
concretos. Esta definicin encaja bien en la etimo-
poltico, parece de todo punto evidente que no
loga griega de taktos.
podemos limitarnos a mostrar el trnsito del arte
La estrategia, que en la Grecia Clsica
de concepto al arte de contexto sin pensar en
aluda al conocimiento de los caminos, por su
cmo podra aparecer un aparato conceptual y
parte, opera en la determinacin y eventual-
crtico, capaz de dar cuenta a la vez de la den-
mente en la construccin de los escenarios en
sidad formal de toda obra de arte, as como de
los que puede librarse una contienda.
la dimensin esencial y constitutivamente social y
Obviamente tctica y estrategia deben
relacional que caracteriza al arte de contexto que
codeterminarse: nada que no se pueda articular
nos interesa. Para ello iremos discutiendo algunos
en un plano tctico puede ser concebido con
casos concretos, que muestran las lneas de evo-
un mnimo de sensatez en un plano estratgico.
lucin que nos llevan del arte de concepto al arte
Muy a menudo, sin embargo, nos encontra-
de contexto.
mos en la historia de la guerra, como en la histo-
Clausewitz defina la tctica como la forma-
ria de las prcticas culturales y polticas, con que
cin y conduccin de combates aislados, mien-
la desproporcin y desconexin entre tctica y
ARTE
18
HOY
A MODO DE INTRODUCCIN
estrategia es tan profunda que nos deja por com-
tctica, orientado a preparar y conducir opera-
pleto impotentes. Esto ha sido tanto ms proble-
ciones con el fin de conectar los medios tcti-
mtico en la medida en que las sociedades, y los
cos con los fines estratgicos. El reconocimiento
sistemas de produccin artsticos y culturales, han
formal de esta dimensin operacional supona, a
ido hacindose ms complejos. En la medida en
su vez, reconocer que la victoria estratgica en la
que fue aumentando el nivel de recursos y fuerzas
guerra o en la cultura, ya no poda ser lograda en
susceptibles de ser puestos en liza, la cuestin de
un nico choque frontal de fuerzas, en una nica
la articulacin de esos dos niveles, el tctico y el
batalla de aniquilacin, de acuerdo con el ideal
estratgico, devino central y se volvi ms difcil
de Napolen o de Proudhon.
Este es un libro que trata con materiales
de ser pensada.
As, tras la Primera Guerra Mundial, y coin-
procedentes de la historia del arte y del pensa-
cidiendo con las primeras vanguardias, se hizo
miento, la historia, al cabo, de las ideas estti-
evidente que era necesaria una mediacin, un
cas que han contribuido a organizar tanto las
nivel de pensamiento que nos permitiera articular
prcticas artsticas como las formas de recepcin
los elementos que, de otro modo, no solo queda-
y organizacin social vinculadas a dichas prc-
ban inconexos, sino que carecan por completo
ticas. Del mismo modo que, en su momento, se
de sentido en su actuar segregado. En trminos
recurri al concepto, originariamente militar, de
culturales esta crisis oblig a pensar en los lmites
vanguardia para aludir a los contingentes, esca-
entre la alta y la baja cultura, entre las Bellas
sos en nmero pero bien organizados y motiva-
Artes y las artes aplicadas.
dos, que preceden y preparan el avance general
En este mismo sentido, y en el terreno de lo
de los ejrcitos o de los cambios culturales, quiz
militar, se registr una significativa clarificacin
ahora sea sensato recuperar para el pensamiento
con el reconocimiento formal y el refinamiento de
esttico los tres niveles de lo tctico, lo estrat-
un nivel operacional de guerra, de un arte ope-
gico y lo operacional, en la medida en que nos
racional. El nivel operacional puede ser definido
servirn para dar cuenta del tipo de reto con el
como el eslabn de conexin entre estrategia y
que se ha tenido que enfrentar el arte de con-
19
A MODO DE INTRODUCCIN
ARTE DE CONTEXTO
texto para pensar en las posibilidades de cambio
comprensin del arte de contexto en, al menos,
social, poltico y cultural en el seno de sociedades
estos tres niveles de articulacin.
globalizadas y extremadamente complejas. Esta
triparticin, por lo dems, nos resulta extremadamente conveniente para organizar los contenidos
mismos de este libro, y entender mejor la formacin y el progresivo desarrollo de lo que ahora
conocemos como un arte de contexto social y
polticamente articulado.
Lo tctico, lo estratgico y lo operacional,
efectivamente, darn titulo a las tres secciones de
este libro, en la medida en que refieren las diferentes intensidades y despliegues que el arte de
contexto ha ido mostrando en la ltima dcada.
Si en las primeras reseas, de mediano alcance
conceptual, que se hicieron en Espaa de dicho
arte como Modos de hacer: arte crtico, esfera
pblica y accin directa se resalt sobre todo
el aspecto tctico de estas prcticas, fue sin duda
resultado del apresuramiento y la inmediatez de
buena parte de las experiencias sobre las que
tenamos que basarnos. Ahora ya, pasados algunos aos y puestas a prueba diferentes combinaciones de fuerzas y tcnicas, podemos hacer un
anlisis mucho ms exhaustivo y que ofrece una
ARTE
20
HOY
Lo tctico
UN LOBBY FEROZ EN LA CORNISA
le regalara el solar en cuestin para construir, no
un parque vecinal, sino un aparcamiento eclesial
Madrid es un pueblo manchego si se llega desde
y un enorme bloque de oficinas para gestionar
el Sur o desde Levante, pero visto desde el Oeste
la espiritualidad local y cobrar la plaza de apar-
se asienta sobre una cornisa que le da unas impo-
camiento a 6 euritos la hora. El alcalde lvarez
nentes vistas sobre la Casa de Campo, la Sierra y
del Manzano no tard en concederle la gracia al
Carabanchel, ese gran barrio. En tan privilegiada
obispo y, de golpe, los vecinos se enteraron de
situacin estaba erigido el antiguo Alczar de
que se haban quedado sin parque.
los Austrias y se levant el actual Palacio Real,
Lejos de amilanarse ante tal situacin, las
la Catedral de la Almudena y la Iglesia de San
vecinas empezaron a organizarse para plantarle
Francisco el Grande. Entre tanto monumento,
cara al despropsito municipal. Dicho y hecho:
entraron en contacto con la Asociacin de Vecinos
tanto palacio y tanto pastel de nata quedaba
de Lavapis, y a travs de esta asociacin aterriz
un pequeo solar propiedad del Ayuntamiento.
en el solar El Lobby Feroz.
Dicho solar, segn todos los planes urbansticos,
Este colectivo haba surgido a partir de
estaba destinado a ser un parque para disfrute de
unas jornadas de intervencin artstica y poltica,
los vecinos del barrio, que no anda muy sobrado
organizadas en Lavapis por artistas como Hilario
de espacios verdes y menos an de espacios con
lvarez, Nieves Correa o Mar Nez, junto con
tan envidiables vistas.
La Fiambrera Obrera. Llevaba ya varios aos de
Envidiables deban de ser las vistas, efecti-
estrecha colaboracin con la red de Lavapis y
vamente, y las plusvalas, de un terreno tan cn-
contaba, por tanto, con una base de complicidad
trico, cuando el obispo de Madrid, el ahora carde-
considerable entre los movimientos sociales de la
nal Rouco Varela, decidi pedirle al alcalde que
CAPTULO
21
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
zona, lo que le permita luego hablaremos de
Para ello se organiz un comando vecinal que,
esto en detalle plantear propuestas que podan
equipado con monos de trabajo azules en los que
salirse de los carriles del activismo poltico o veci-
se poda leer Ayuntamiento S. A., se dedic a
nal ms habituales.
quitar los fusibles, tanto de las farolas como de
Lo primero que se hizo evidente al empezar
los focos, que iluminaban la esplndida fachada
a trabajar en el solar era que no se poda contar
de San Francisco el Grande, la cual, como su
con masas de vecinos entusiastas. Entusiasmo
nombre sugiere, constitua una inmensa pantalla
y ganas de desbaratar los malvados planes del
donde proyectar todo tipo de consignas alusivas
arzobispado s que haba, desde luego, pero
al expolio inmobiliario diocesano.
exista solo un grupo de seis o siete vecinas y
Una vez qued anulada la iluminacin
poco ms. Ante semejante panorama se decidi
pblica, bast un proyector de diapositivas casero
que las primeras operaciones deban servir para
y un teleobjetivo, para poder ocupar por entero
ampliar la base de la movilizacin, puesto que
el espacio visual desde el que arrancaba el des-
solo ampliando el contingente se podra empezar
file del carnaval. Miles de personas se enteraron
a pensar en otro tipo de acciones.
aquel da del conflicto en marcha, y seis o siete
Era febrero y el desfile de carnaval tena su
vecinas se dieron cuenta de que, pese a su escaso
punto de partida justo enfrente del solar en dis-
peso numrico, podan llegar a dar que hablar
puta y de la vecina Iglesia de San Francisco el
con cierta facilidad.
Grande. No fue muy difcil atar cabos y suponer
Tras esta primera intervencin, llevada a
que habra suficiente pblico viendo el arranque
cabo hacia finales de febrero, empezaron las
del desfile y suficientes medios de comunica-
incursiones en el solar, a la sazn abandonado
cin. Dado que en nmero y en ruido carnava-
y lleno de basura. Ms y ms vecinos, indiscer-
lesco no estbamos de momento en posicin
nibles de los artistas, pringados y arremangados
de competir, se opt por intervenir el espacio
como andaban unos y otros, fueron sumndose a
visual. Dicho espacio no exista propiamente, sino
las jornadas de limpieza, que habitualmente con-
que haba que crearlo provocando la oscuridad.
cluan en cerveza para todos y alguna que otra
ARTE
22
HOY
LO TCTICO
tortilla de patatas. Cuando aquello estuvo media-
aquello era un parque, serva para financiar
namente presentable, se decidi que era hora de
mediante la venta de ms cervezas y tortillas de
inaugurar el nuevo parque. Para ello se disearon
patatas campestres algunas de las operaciones
carteles que luego se fotocopiaron en los traba-
previstas y que podan requerir algo de dinero.
jos de algunos de los vecinos. En los carteles se
Una vez dados los primeros golpes de
anunciaba nada menos la inauguracin del
efecto, se pudo empezar a pensar en operaciones
nuevo parque, que paradjicamente permaneca
de mayor calado que hicieran temblar las bases
rodeado por una valla y cerrado con un candado
mismas del poder establecido. Dnde atacarles?
municipal.
Donde ms fuertes y confiados puedan sentirse:
El da de la anunciada inauguracin, al
por ejemplo, en la procesin anual de la Virgen
llegar a la puerta acompaados de La Vallecana
de la Paloma. All estaran el alcalde, el obispo,
Big Band, y pertrechados de varios cientos de litro-
los municipales a caballo, los castizos, el cuerpo
nas y tortillas de patatas, la comitiva se encontr
de bomberos qu ms se poda pedir? De
con un retn de municipales. No obstante, unas
nuevo, la clave para intervenir no poda ser otra
semanas antes de la anunciada inauguracin, se
que la inmersin tctica en el terreno, nuestro
haba procedido a cizallar el mencionado can-
terreno: contbamos con el balcn de una vecina
dado municipal y a cambiarlo por uno vecinal y
cmplice y la inmersin tctica en el medio, su
asambleario; de modo que los municipales se limi-
medio: cantarle una saeta a la Virgen.
taron a constatar cmo sin violencia alguna
Claro que sera una saeta intervenida, can-
el grupo vecinal sacaba su llave y abra la puerta
tada por un profesional, cmplice, pero profesio-
de lo que ya era su parque.
nal, y con un principio muy de saeta: La Virgen
Con el buen tiempo y la mayor afluencia de
de la Paloma tiene el corasn parto, suficiente
gente se organiz un cine de verano, que durante
para parar la procesin y lograr captar la devota
un par de temporadas dej claro cun grande
atencin de los asistentes, justo a tiempo para que
puede ser un espacio pblico autogestionado.
nuestro profesional cantara, pletrico todo l de
El cine, adems de demostrar a las bravas que
fervor cvico: porque le han quitato el parque
CAPTULO
23
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
y oficinas le han meto. El escndalo estaba
servido, pero lo ms importante fue de nuevo la
sensacin de que el grupo vecinal llevaba la iniciativa y de que, pese a enfrentarse con fuerzas
muy superiores, poda desplegar mucha ms legitimidad e inteligencia que sus oponentes.
Los elementos que se empleaban en estas
intervenciones no son difciles de entender en su
dimensin de arte de contexto tctico. Las magnitudes y tcnicas de las obras encajaban de
lleno y al milmetro con el contexto social y poltico en el que se desarrollaban. Y al encajar con
dicho contexto, lo hacan derivar hacia algo muy
diferente de lo que hubiera sido. La intervencin
artstica, por tanto, lejos de plantearse servil ante
la realidad, tena una relacin de complicidad y
transformacin respecto de ella. La realidad no
era una especie de rmora con la que hubiera que
contar para darle un aire social al trabajo, sino
que era el oxgeno mismo que la nutra, era la
materia preferida de intervencin y el campo predilecto donde verificar transformaciones, donde la
obra insisto en usar estos trminos tan demods
2. S, me ha dejado; accin de sealizacin y diagnstico
para ser claro se verificaba a la vez autnoma
sobre barrios abandonados a la especulacin.
y plenamente contextualizada. Del problema de
ARTE
24
HOY
LO TCTICO
esta definicin de autonoma hablaremos ms
texto de Michel de Certeau, redactado all por
adelante.
el ao 1996, nada menos, en que, a partir de
Por el momento baste decir que al mismo
sus trabajos sobre las polticas de los pobres, las
tiempo que El Lobby Feroz estaba enzarzado en
polticas de los sin poltica, y siguiendo su distin-
Madrid en estas arzobispales peleas, otro tanto
cin entre tcticas y estrategias, dice:
suceda en Valencia en el barrio del Cabanyal,
Llamo estrategia al clculo de relaciones de fuerzas
donde se celebraba la Primera Edicin de Portes
que deviene posible a partir del momento en que un
Obertes, un festival de arte, resistencia y participa-
sujeto de voluntad y de poder es aislable de un medio.
cin ciudadana que en el ao 2008 ha celebrado
La estrategia postula un lugar susceptible de ser cir-
su dcima edicin; en Sevilla, en la Alameda, y
cunscrito como propio y as servir de base a una
en torno a la lucha por la defensa del espacio
gestin de sus relaciones con una exterioridad distinta. La racionalidad poltica, econmica o cientfica
social y vital de la Alameda se agrupaban eco-
est construida sobre este modelo estratgico.
logistas, vecinos y artistas en unas jornadas que
Las tcticas constituyen maneras de hacer que
pincharon el alma de los polticos locales De
constituyen las mil prcticas, por medio de las cuales
mil sitios llegaban noticias de pequeos colectivos
los usuarios se reapropian del espacio organizado
por los tcnicos de la produccin sociocultural.
que organizaban dispositivos de resistencia loca-
Las tcticas son procedimientos que ganan
les, por sus alcances inmediatos, tcticos en su
validez con relacin al tiempo, a las circunstancias
planteamiento, social y polticamente articulados
que el instante preciso de una intervencin transforma
en su despliegue.
en una situacin favorable, a la rapidez de los movimientos que cambian la organizacin de un espacio,
Esta fue una primera oleada de arte de con-
a las relaciones entre momentos sucesivos en una
texto, algunas de cuyas limitaciones quiz ahora
accin, a las intersecciones posibles de duracin y
estemos en condiciones de exponer con ms clari-
ritmos heterogneos...
El espacio de una tctica es el espacio del otro.
dad e, incluso, cierta crudeza.
Entonces debemos jugar y jugar con un terreno impue-
Para introducir algunos de los trminos en
sto y organizado por la ley de un poder extrao...:
los que se planteaban estas incipientes prcticas
es una maniobra en el campo enemigo de la visin y
de arte de contexto, valga como documento este
CAPTULO
dentro del territorio enemigo.
25
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
3. Chorizos en su bisagra, accin de sabotaje comestible en un mitin del Partido Andalucista, La Fiambrera Barroca, Sevilla, 1997.
ARTE
26
HOY
LO TCTICO
de cmo aprovechar el poder de convocatoria de los
Las estrategias ponen sus esperanzas en la
resistencia que el establecimiento de un lugar ofrece
otros para parasitar su despliegue.
a la erosin del tiempo, las tcticas tienen una utiliza-
Creemos que esta tacticidad de la intervencin
cin del tiempo ms astuta, de las oportunidades que
funciona casi como una definicin:
presentan y tambin del juego que introducen las fund-
- especificando criterios formales que distancian este tra-
aciones del poder, en toda su molaridad aplastante
bajo del de la instalacin o la escultura pblica.
pero frgil por omniabarcante.
- aportando incluso el carcter poltico del trabajo en
Aunque los mtodos practicados por el arte
tanto que la coloca en relacin con toda una trama
cotidiano de la guerra nunca se presentan a s mismos
de sentido, de normalidad, una trama que va desde
de una forma tan clara, sin embargo permanece el
un nombre de calle a una conferencia internacional,
caso en que los dos modos de actuar pueden ser
y a la que la intervencin le raja discretamente el tra-
distinguidos en funcin de su apuesta por un lugar o
sero de los pantalones. Ojo, porque no se trata de
un tiempo.
que la intervencin se legitime jodiendo todo lo posi-
Igualmente hay que distinguir dos apuestas:
ble y en todos los campos posibles (convirtindonos
la que va por la esencialidad de las identidades que
necesitan las estrategias, que est claro quin es
en una especie de pepesgotera y otilios del nihilismo),
quin y qu implica exactamente esta identificacin...
sino que hablamos de acciones selectivas que sean
y la que funciona por la corriente continua de tergi-
capaces de mostrar grietas en el gran cuento-modo-
versacin a que se puede someter a estas, desde las
de-vida y de instalarse a vivir en tales grietas, se trata
tcticas...
de mostrar posibilidades de ignorarlos, de vivir sin sus
prioridades.
La intervencin tiene un claro carcter tctico
y quiz por ello funcione como dispositivo de tergi-
- que no valen anlisis aislados, que la tacticidad nos
versacin. El hecho de que reclame toda una serie
vale precisamente en tanto que descoloca las tramas
de recursos de operacin fundamentalmente pegados
de una estrategia que est ah fuera y que tiene obje-
al terreno, no es sino un reconocimiento implcito de
tivos bien claros.
un estado de cosas en que no es lcido adoptar la
Toda la discusin sobre si integrarse en las
disposicin de organizar todo un montaje otro que
instituciones, sobre cambiar el sistema desde dentro,
desplace o recambie al nico oficial.
sobre si hacemos no-arte en los mrgenes del mundo-
La reiterada aficin de los movimientos
del-arte, o arte en los mrgenes de cualquier otro
sociales por la organizacin de contra-cumbres o
mundo, puede ser reconducida ms lcidamente a
conferencias alternativas es acaso un buen ejemplo
partir de estos trminos.
CAPTULO
27
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
esa precariedad en un ideal, hay un trecho que
Se trata, al menos para los/las que trabajamos la intervencin, de no dejarnos enganchar en
seguramente habra que cuestionar.
combates que nos exceden tanto por fuerzas como
En otras palabras, nada hay de intrnse-
por intenciones.
No solo no podemos generar una estrategia
camente malo en la capacidad de generar esce-
global alternativa, sino que en este momento resulta
narios y marcos de trabajo, en vez de tener que
que podemos no querer.
adaptarse perpetuamente a los ya existentes.
La intervencin como tctica planifica la
En los siguientes apartados de este ensayo podre-
desplanificacin.
mos ver, precisamente, prcticas de arte de contexto que rompern decididamente con esa limita-
Como es evidente, ya en el tiempo en que
cin de la tacticidad.
se escriban textos como este, las prcticas de arte
Otra de las debilidades, que ya se diag-
de contexto estrictamente locales tenan fortalezas
nosticaban en los textos de La Fiambrera Obrera
y, por supuesto, debilidades.
Algunas de las debilidades eran esgrimi-
([Link]/fiambrera), por ejemplo,
das, e incluso reivindicadas, como se deja ver,
coetneos a los trabajos que hemos comentado,
como parte de la identidad misma de estas prc-
era la imposibilidad de conectar el desarrollo
ticas. En concreto, el carcter tctico del arte de
formal de la intervencin realizada, con dinmi-
contexto fue considerado durante un tiempo casi
cas que fueran legibles en trminos de modos de
como si de una definicin se tratara.
organizacin ms generales. Se vea con toda
Ahora resulta fcil ver que quiz no haba
claridad y no se tena ni idea de cmo llevarlo
tanto que defender en lo tctico, como si de una
a cabo que idealmente las intervenciones que
virtud en s misma se tratara. Las limitaciones de
se realizaban deban tener una virtualidad trans-
escala o planificacin son limitaciones, y quiz sea
formadora sobre la percepcin de un contexto y
lcido asumirlas y reconciliarse con ellas cuando
su reorganizacin en trminos sociales y polticos,
son una condicin inexcusable de un determinado
pero que a su vez sera bueno que dichas prc-
contexto de trabajo, como puede suceder con la
ticas, a travs de su constitucin formal misma,
precariedad en general. Pero de ah a convertir
condujeran a cierta transformacin de los modos
ARTE
28
HOY
LO TCTICO
de relacin de la gente implicada consigo misma
sea porque introducen temticas o referentes pol-
y con su entorno. Se hablaba por tanto e insisto
micos, ya sea porque eluden los campos temti-
en que no se saba bien cmo lograrla de una
cos o formales que los poderes polticos pudie-
intervencin no solo sobre los elementos discretos
ran haber determinado como los nicos vlidos
del espacio pblico: fachadas, ideas fuerza, sola-
para el arte. Cuando en 1580 Aretino escribi
res o mobiliario urbano, sobre los que fsicamente
sus Sonnetti lussuriosi, para ilustrar una serie de
se intervena, sino sobre las lgicas mismas que
grabados erticos que haban sido prohibidos por
informaban la configuracin de los actores y las
el papa, produjo sin lugar a dudas una obra de
esferas pblicas en las que estos se movan.
un potente calado poltico, puesto que con ella
En su momento, hacia el final de este
se atreva a desafiar la otrora intocable autoridad
ensayo, tendremos ocasin de evaluar algunas
del Santo Padre, y al hacerlo asentaba el
derecho a la autonoma de la produccin artstica
prcticas de arte de contexto que llegaron a hin-
e intelectual, que hasta entonces haba debido
carle el diente a esta dimensin de la intervencin
someterse a las autoridades polticas y religiosas.
que llamaremos modal, en la medida en que tra-
Desde el principio de la modernidad, y con
bajan con modos de relacin.
la progresiva decantacin del proyecto ilustrado
de la autonoma de las facultades, ha habido un
ARTICULACIN SOCIAL Y POLTICA
arte distintivamente poltico, que se ha basado pri-
Una de las definiciones que hemos utilizado para
de autonoma conceptual y productiva. A este tipo
referirnos a este arte de contexto ha sido la que lo
de prctica, como la que hemos comentado de
relaciona con prcticas social y polticamente arti-
Aretino, le hemos llamado autonoma ilustrada.
culadas. Vamos ahora a exponer mejor el sentido
Tras la Revolucin francesa y con el auge de la
de esta caracterizacin.
burguesa, el potencial poltico migr a una suerte
mero en definir, y luego en conquistar, su mbito
Es obvio que las prcticas artsticas pueden
de autonoma moderna, ms centrada en la bs-
tener, y as ha sido a menudo, efectos polticos: ya
queda y conquista de las dosis de negatividad,
CAPTULO
29
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
que le permiti diferenciarse y sostener las posi-
tercera, poltica; y la cuarta es la y que une ambos
bilidades de mundos factibles al margen o en
trminos.
contra de la normalidad burguesa: del Werther
Articulacin
de Goethe a las vanguardias epatantes como la
del dadasmo, ese ha sido un segundo vector de
Hablamos de articulacin y no meramente de
efectividad poltica y social para las prcticas
conexin o de efectividad, porque las prcticas a
artsticas.
las que aludimos suceden en una dialctica conti-
Ahora bien, en este repaso que hacemos
nuada de informacin y mutua retroalimentacin
por el arte de contexto no nos conformaremos
entre el mbito de creacin artstica propiamente
con exponer una efectividad poltica de ninguno
dicho y el espacio social en el que se trabaja.
de estos dos tipos. Ni la mera definicin de un
Los movimientos y agentes sociales definen
mbito autnomo de produccin, al modo de la
objetivos y tiempos que sitan y condicionan las
autonoma ilustrada, ni la defensa a ultranza de
prcticas artsticas que surgen a su alrededor. Pero
su rebanada de negatividad epatante, al estilo
a la vez, las prcticas artsticas de contexto apor-
de la autonoma moderna, tendrn sentido por s
tan lenguajes y modos de relacin que pueden y
mismas en el seno del capitalismo tardo que ya
deben informar dar forma a los movimientos
ha integrado como una ms de sus caractersti-
sociales, que no por ser movimientos sociales se
cas, tanto la pluralidad de esferas pblicas, como
encuentran en posesin de la verdad ni del ms
el muy lucrativo carcter negativo de algunas de
alto grado de lucidez posible. Hablamos de arti-
ellas as, el arte de vanguardia.
Habr que replantearse qu cosa sea la
culacin porque ambos campos de produccin de
efectividad social y poltica de las prcticas de
realidad los movimientos sociales y las prcti-
arte de contexto. Y si concluimos que tiene rela-
cas artsticas deben encontrarse y tramarse
cin con esta articulacin social y poltica, habr
de modo flexible y mutuamente condicionante,
que hacer nfasis en, al menos, cuatro palabras:
como se traman los brazos de los manifestantes al
la primera es articulacin; la segunda, social; la
formar una cadena.
ARTE
30
HOY
LO TCTICO
No se trata, pues, ni de poner el arte al
de socialidad en el que nos definimos colectiva-
servicio de la revolucin, o del partido o de la
mente. Seguramente quepa pensar en prcticas
asociacin de vecinos, ni de usar ninguno de
de arte poltico o arte comprometido, en el que
estos elementos como mera excusa o inspiracin
los artistas contribuyan grandemente a la causa
por parte de las prcticas artsticas. En otras pala-
escogida, sin que por ello dejen nunca el estrato
bras, articular ambas realidades supone que la
social diferenciado en el que se mueven. A finales
revolucin, el partido o la asociacin de vecinos
de los noventa se sucedieron, por ejemplo, actos
en cuestin tendrn que impregnarse de elemen-
de apoyo a los zapatistas, en los que intervenan
tos propios de las prcticas artsticas al tiempo
destacados escritores o msicos que, pese a su
que estas se contextualizan.
desinteresada colaboracin, en ningn momento
En esta nocin de articulacin se da por sen-
y ni por asomo compartan mesa y mantel con
tado, adems, que no hay un nivel privilegiado de
el resto de la gente que organizaba el acto, ni
produccin de realidad los movimientos socia-
mucho menos con los espectadores.
les y otro nivel encargado de su representa-
El trabajo en el Parque de la Muy Disputada
cin ms o menos independiente, ms o menos
Cornisa, por el contrario, es un buen ejemplo de
mecnica. Definitivamente, hablar de articula-
articulacin social, porque al cabo artistas y veci-
cin implica asumir que las prcticas no pueden
nos fueron socialmente indiscernibles: todos lim-
limitarse a representar una realidad preexistente,
piaron el parque, todos montaron una y mil veces
sino que inevitablemente deben estar prestas a
los aparatos del cine de verano, y todos hicieron
construirla, asumiendo el carcter performativo
carteles, pancartas y monigotes para los carna-
que es inherente a todos los agentes implicados
vales. Sin duda, a unos se les daba mejor una
en la prctica en cuestin.
cosa que otra, pero nunca hubo una escisin de
orden social entre unos tipos de trabajo y otros.
Social
Las prcticas de arte de contexto, en este sentido,
Esta articulacin deber ser social, puesto que
no pertenecen ni son sancionadas por el mundo
sucede y se cumple en el mbito de creacin
del arte, puesto que socialmente no pertenecen
CAPTULO
31
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
a dicho mbito, sino al del contexto mismo en el
que se piensan y se producen. Esa es su socialidad, y depende de su articulacin para su ptimo
cumplimiento.
Que esta articulacin sea social garantiza,
por lo dems, que se dan las bases para una
retroalimentacin que, eventualmente, puede ir
mucho ms all del mero contacto tctico en la
accin: en las prcticas de arte de contexto que
estamos introduciendo se da una coimplicacin
de modos de relacin, de habitus, si se quiere utilizar el trmino de Bourdieu, que le otorgan a estas
prcticas un nivel de efectividad diferenciado de
la mera cuenta de resultados tcticos. El nfasis en
el aspecto social de esta articulacin nos permite
entender la prdida de importancia de la autora que se registra en las prcticas contextuales;
el peso que pierde la autora pasa, en cambio,
al despliegue generativo no mecnico de
modos de relacin. En la tercera seccin de este
libro hablaremos con todo detalle de esta circulacin de modos de relacin como constitutiva de la
relacin contextual.
Por lo pronto vamos, sin embargo, a por el
tercer trmino.
ARTE
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HOY
LO TCTICO
4. La risita del poder, intervencin en cabinas telefnicas durante la campaa de elecciones municipales, La Fiambrera Barroca,
Sevilla, 1997.
CAPTULO
33
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
Poltica
se trataba de generar una comunidad que fuera
capaz de intervenir polticamente en su ciudad,
Y es que por otra parte hablamos de que esta arti-
logrando modificar la agenda de las instituciones
culacin debe ser poltica, puesto que su funciona-
locales y del seor obispo.
miento se verifica, por definicin, en ese campo.
La posmodernidad foucaultiana ha dado
La cohesin de prcticas, lenguajes y estratos de
una relevancia poco habitual al nivel de lo socie-
socializacin debe ir acompaada de una reper-
tario y lo biopoltico, a los niveles de reproduccin
cusin que es poltica, porque sucede en el nivel
del orden poltico que tomaban pie en la confor-
de organizacin de la polis, de las instituciones
macin de nuestros cuerpos, nuestras sensibilida-
de representacin y poder poltico.
des y nuestras vidas. Todo eso ha sido un aporte
En los aos noventa, igualmente, y de modo
de lucidez considerable frente a enfoques de la
generalizado en el mundo anglosajn, hubo un
accin poltica ms tradicionales.
tipo de prcticas artsticas comunitarias que, en
Ahora bien, no hay que olvidar que por
barrios, hospitales, hogares del jubilado, etc.,
mucha biopoltica que queramos desplegar, hay
trataron de producir intervenciones que rege-
un nivel de intervencin que tiene que ver simple y
neraban o fortalecan determinada comunidad
llanamente con el cuestionamiento de los aparatos
mediante la hibridacin de lenguajes artsticos y
del Estado y sus, a menudo, onerosas determina-
procesos sociales. Ahora bien, en la mayora de
ciones. Las prcticas de arte de contexto deben
estos casos se evitaba cuidadosamente darle una
ser claras a este respecto. A fuerza de ir siguin-
vertiente poltica, ya fuera al enfoque del trabajo
dole el rastro a uno u otro rizoma, ms de uno de
en s o a la posible derivacin de las energas
nosotros se ha acabado dando de bruces contra
suscitadas con tanto empowerment.
un tronco de pino. Y eso duele.
En el Parque de la Cornisa no solo se tra-
Por supuesto que de la mano de esta vin-
taba de generar comunidad tal cual, que tambin
dicacin del nivel estrictamente poltico, en el
era necesario como hemos visto sobre todo al
sentido institucional clsico, de la efectividad
principio cuando ramos cuatro gatos sino que
poltica, no puede ni debe venir asociada una
ARTE
34
HOY
LO TCTICO
rehabilitacin acrtica de los viejos modos inten-
es capaz o no de dar cuenta de esta complejidad
cionados y voluntaristas de hacer poltica. Nada
que, por lo pronto, podemos recoger aqu con
ms lejos de nuestro planteamiento. La dimensin
esta sumaria formulacin que exige a las prcti-
poltica de las prcticas de arte de contexto no
cas de arte de contexto una articulacin social y
depender jams de una orquestacin de buenas
poltica.
intenciones, sino de que se den los acoplamientos
estructurales oportunos en un tiempo y una escala
correctamente dimensionados.
QUIEBRA DE LA REPRESENTACIN
Una segunda caracterizacin que resultara til
para pensar en las prcticas de arte de contexto
Finalmente hay que darle su importancia a la y,
puede venir a partir de la discusin de lo que se ha
obviamente porque denota que ambas dimensio-
llamado la quiebra de la representacin. Cuando
nes de la articulacin deben suceder conjunta-
se habla de una quiebra de la representacin, hay
mente, y que no sirve una sin la otra, ni viceversa.
quien quiere entender que estamos dando cuenta
Con la y de marras se pone de relieve una carac-
de algo as como una radical imposibilidad de
terstica de las formas de hacer poltica y de hacer
producir el tipo de construcciones que hasta ahora
comunidad caractersticas de la ltima moderni-
estbamos dispuestos a asumir como tales repre-
dad, en la que se ha entendido perfectamente que
sentaciones. Hay quien piensa que despus de
la poltica que nos afecta es integral y tiene que
ver tanto con los cambios institucionales planifi-
que Foucault escribiera Las palabras y las cosas,
cados y perseguidos estratgicamente, como con
o despus de que Magritte pintara su pipa, ya no
los afectos y las sensibilidades de las personas
es posible representar nada. Esa es, con perdn,
implicadas. Definitivamente tendremos que llegar
una visin muy representacional del tema.
a la tercera seccin del libro para evaluar si la
Con la quiebra de la representacin se
propuesta de una esttica modal, basada en la
alude fundamentalmente a una peticin de prin-
articulacin y despliegue de modos de relacin,
cipio. No se trata tanto de que no podamos efec-
CAPTULO
35
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
5. No somos nadie, intervencin sobre cartel municipal,
La Fiambrera Barroca, Sevilla, 1999.
ARTE
36
HOY
LO TCTICO
tuar representaciones, cuanto de que podemos no
legiado de realidad al modo platnico que
querer hacerlas ni otorgarles el crdito que hasta
nos tengamos que limitar a representar o repro-
hace un tiempo se les otorgaba.
ducir de modo ms o menos fidedigno. Cuando
Y es que, de entrada, la quiebra de la repre-
sostenemos que no hay representacin, sino per-
sentacin es una hiptesis orientada a pensar en
formatividad, de lo que estamos hablando es de
una nueva teora del conocimiento. Tim Ingold,
las innegables potencialidades constructivas no
desde la, mal llamada, teora del actor-red, lo
solo de nuestros propios enunciados, sino, sobre
ha expresado bien al plantear que los seres
todo, de los aparatos perceptivos y relacionales,
humanos, como otros animales, consiguen cono-
de las tramas de conceptos y sensibilidades que
cer el mundo de forma directa, movindose en el
somos capaces de poner en funcionamiento en
ambiente y descubriendo lo que este ofrece y no
cada ocasin. En los trminos de la teora de sis-
representndolo en su mente. De esta forma se
temas que esgrime Humberto Maturana, y sobre
pone el nfasis, un nfasis que las epistemologas,
los que habremos de volver, se trata de advertir
poticas y polticas representacionales no podan
que nuestra experiencia est amarrada a nuestra
ni concebir, en las posibilidades de coproduccin,
estructura de una forma indisoluble, es decir que
de construccin de la realidad, a las que llegamos
no vemos el espacio del mundo, sino que vivimos
de forma coimplicada los diferentes agentes y las
nuestro campo visual.
A la hora de construir una nocin fuerte de
materialidades con las que producimos y que nos
las prcticas de arte de contexto es muy impor-
producen.
La quiebra de la representacin es pues,
tante introducir esta quiebra de la representacin,
fundamentalmente, una apuesta por una estructu-
puesto que no en balde uno de los conceptos
racin relacional de nuestra epistemologa, nues-
claves para la reproduccin del rgimen pol-
tra poltica y, claro est, nuestra esttica.
tico, econmico y cultural de la modernidad ha
Se trata de postular, insisto en que a modo
sido precisamente esa nocin de representacin,
de hiptesis y sin demasiadas pretensiones meta-
nocin que ha tenido una larga y polmica his-
fsicas, que no hay un nivel absolutamente privi-
toria para imponer su hegemona: as, por ejem-
CAPTULO
37
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
plo, y como ha explicado Maurizzio Lazzarato en
sino ser un conjunto de dinmicas instituyentes y
trminos polticos, frente al concepto spinoziano
en proceso abierto y dialctico de configuracin.
instituyente y policontextual de multitud, se impuso
En trminos epistemolgicos, el paradigma
la concepcin hobbesiana de pueblo, cerrada y
representacional ha sido puesto en la picota,
monoltica, cuya representacin fue rpidamente
durante las ltimas dcadas, tanto desde la bio-
asumida por los profesionales de la poltica, las
loga con los trabajos ya mencionados de
artes y la economa. A la hora de especificar las
Maturana sobre sistemas autopoiticos y su des-
prcticas artsticas con una pretendida dimen-
cripcin del aprendizaje y la comunicacin como
sin poltica, inevitablemente se volvi a recurrir
acoplamiento estructural; la psicologa con
durante mucho tiempo a modelos representacio-
Piaget y su epistemologa gentica que concibe
nales que importaban, a modo de contrabando,
la objetividad como un proceso; la sociologa
toda una epistemologa y una ontologa propias
con Bourdieu y su nfasis en el paso del opus
de la sociedad burguesa que se pretenda cues-
operatum al modus operandi, y tambin, por
tionar, y cuya hegemona ha corrido pareja al
supuesto, desde la teora poltica o la esttica.
Desde el campo de la esttica concebida
asentamiento y perfeccionamiento de los diversos
como teora de las artes ha sido, entre nosotros,
mecanismos y registros de esa representacin.
Dirase que los mecanismos representacio-
Fernando Ramprez quien ha realizado el acerca-
nales ejecutan, al menos, dos operaciones muy
miento ms claro a esta quiebra de la represen-
poco transparentes: por un lado, definen una
tacin. En el estudio realizado por Ramprez se
entidad que se pretende objetiva y acotada: el
parte de constatar la entrada en crisis de la con-
pueblo, la riqueza o la belleza, sin ir ms lejos.
sistencia ontolgica de la realidad y, por tanto,
Por otro lado, estipulan unos dispositivos legitima-
de la ruptura de las relaciones biunvocas entre
dos de representacin para hacer operativa esa
las palabras o las imgenes y las cosas: una
supuesta objetividad. Mediante la combinacin
quiebra dice Ramprez de ese mbito de
de ambos mecanismos se logra un alto grado de
relaciones, supuestos y confianzas crdulas, que
fosilizacin de lo que, de otro modo, no podra
media entre realidad y representacin. Dirase
ARTE
38
HOY
LO TCTICO
que buena parte de la potencia de las vanguar-
jando, se han construido en torno a la proble-
dias deriva precisamente de las diferentes tcti-
matizacin y la crisis, no solo de los mecanismos
cas de extraamiento, dpaysement en Magritte,
de representacin, sino de la idea misma de la
Emtfrendung en Brecht, Ostronenie en Sklovski,
representacin.
que introducen, con diferentes matices obvia-
El artista ya no puede venir y legitimar su
mente, una misma desconfianza hacia el disposi-
produccin meramente porque incluya en ella
tivo que se pretenda hacer pasar por realidad y,
referencias a tal o cual grupo de poblacin mino-
sobre todo, hacia la limpieza de las operaciones
ritaria o marginal. No basta con aludir en una
de representacin en que se pretenda legitimar
obra de arte a los intereses o los problemas de un
el arte decimonnico. La crisis de esta represen-
grupo desfavorecido para con ello situar la obra
tacin artstica ser al mismo tiempo crisis de la
en cuestin del lado correcto de la acera. Por eso
representacin poltica e, incluso, con la inflacin
hemos hablado de la importancia de una articula-
de la Primera Guerra Mundial y la crisis del 29,
cin a la vez social y poltica de las prcticas. Ya
una crisis de la representacin fiduciaria soste-
nadie puede representar a nadie, mal que le pese
nida por el valor dinero.
a todos aquellos que pese a todo quisieran seguir
ejerciendo de representantes. Los diferentes cuer-
A da de hoy, las crisis de legitimidad que
y la
pos sociales reivindican su autonoma y no estn
crisis financiera que acompaar el final de esta
dispuestos ni a cosificarla ni a delegarla, como
primera dcada del
parecen dejar claro que
cuenta Michael Hardt: Los Sin Tierra, los zapatis-
todas esas representaciones han dejado de contar
tas en Mxico lo que todos estn haciendo no
con un crdito libre de dudas. Ni los billetes repre-
es pedir al Estado una mediacin, sino la creacin
sentan riqueza alguna, ni los polticos representan
autnoma de una sociedad que tiene relaciones,
a sus votantes, ni el arte, por supuesto, representa
claro, con el Estado, pero no queriendo que el
finalmente realidad alguna.
Estado los represente. Son experimentos con res-
han marcado los ltimos aos del siglo
xxi
xx
En este sentido, pues, las prcticas de arte
pecto a la autogestin de los recursos naturales y
de contexto sobre las que aqu estamos traba-
tambin humanos y de la sociedad. Por eso hablo
CAPTULO
39
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
de autonoma, que me parece un concepto ade-
honesto seguir pensando en esos signos o en sus
cuado para esto.
diseadores como depositarios de una relacin
de representacin que nadie necesita.
Es el mecanismo de la representacin y la
funcin misma del profesional de la representa-
Este y no otro, como sostiene Lazzarato,
cin lo que ha cado en descrdito. En el arte de
es el sentido del paradigma esttico de Guattari:
contexto no hay (insisto, no porque no sea posi-
Construir los dispositivos polticos, econmicos y
ble, sino porque no la queremos ni ver), repre-
estticos en los que tal mutacin existencial pueda
sentacin en el sentido tradicional. Algunos teri-
ser experimentada. Una poltica de la experimen-
cos, como Brian Holmes, ms cercanos a grupos
tacin y no de la representacin.
de inspiracin comunista, han incurrido en cierto
Si este punto merece su captulo aparte es,
oxmoron retrico, cierta contradiccin de trmi-
precisamente, por la direccin que apunta esa
nos, al hablar de una representacin directa, pre-
precisin de Guattari: el carcter experiencial de
tendiendo con ello sostener una posible relacin
las prcticas de arte de contexto. Las poticas de
abierta de constante actualizacin y renovacin
la representacin, ms all de su tosquedad o su
de los elementos plsticos y visuales con los que
torpeza epistemolgica, situaban la experiencia
determinada comunidad poltica y social podra
esttica en un nivel simblico o textual que muti-
vincularse. Obviamente, y en cualquier caso, lo
laba profundamente la capacidad transformadora
que siempre hay es construccin de elementos
y conformadora de toda potica que puede ser,
plsticos, visuales o sonoros que en un momento
como su etimologa indica, un poiein, un hacer
dado son tomados como referentes, utilizados
que es un hacerse. Las poticas contextuales se
como signos. Lo que sucede clarsimamente en el
construyen, pues, como un hacer que es formal,
arte de contexto es que esa funcionalidad simb-
a la vez que somtico, social y poltico. Solo en
lica tiene un evidente carcter pragmtico, mues-
la confluencia de esos cuatro niveles de agenciali-
tra una relacin transparente, que sabe de su
dad nos podemos atrever a hablar de dispositivos
provisionalidad y que no se presta a procesos de
modales, de la mirada de recursos que, de modo
fetichismo. Por eso resulta poco inteligente o poco
privilegiado desde lo esttico, nos permiten repen-
ARTE
40
HOY
LO TCTICO
sar y rehacer nuestros esquemas perceptivos, al
cmo reconoce haberse equivocado y se plantea
mismo tiempo que nuestra agencialidad en los
un abierto cuestionamiento de esa postura una
planos de lo personal, lo social y lo poltico. Y
pervivencia del romanticismo y las vanguardias
dejarnos de representaciones.
heroicas para rebasarla en aras de una recuperacin del valor intrnsecamente poltico de la
forma esttica en su autonoma. Forma esttica
LA IMPORTANCIA DE GUARDAR
LAS FORMAS
significa para este Marcuse tardo y quiz menos
conocido el conjunto de cualidades (armona,
En algunas de sus obras ms tempranas, como
ritmo, contraste) que hacen de la obra un todo en
Eros y civilizacin, Marcuse, como tantos otros
s, con una estructura y un orden propios (estilo).
tericos de la contracultura, lleg a confiar en
En virtud de esas cualidades la obra de arte trans-
el potencial que un arte disuelto en lo cotidiano
forma el orden que priva en la realidad.
podra tener de cara a la ruptura del sujeto
As pues, Marcuse, tras haber sido un aban-
moderno, aorando: un retorno al arte inmediato
derado de la desublimacin de la cultura, va a
que sirva como activador no solo al intelecto y a
sostener en Contrarrevolucin y revuelta, una de
una sensibilidad refinada, destilada y restringida,
sus ltimas obras, que la revolucin cultural del
sino tambin y principalmente, a una experiencia
arte-vida, revolucin que ha preconizado buena
natural de los sentidos, liberada de los requisitos
parte de las vanguardias, ha tenido sentido mien-
de una caduca sociedad explotadora... y volcada
tras ha estado vigente la cultura burguesa clsica
en la bsqueda de una cultura sensual....
caracterizada por rasgos como: el utilitarismo,
Precisamente Marcuse es an un autor del
en tanto preocupacin por el dinero y el negocio
mximo inters, en la medida en que en su obra no
solo podemos rastrear estas conocidas posiciones
como valor existencial; el patriarcado, como base
de desublimacin de la cultura, desartistizando
tanto de la empresa como de la familia; y, final-
primero, y disolviendo luego la forma esttica,
mente, el autoritarismo, como clave de la educa-
sino que apenas unos aos despus podemos ver
cin y las instituciones disciplinarias.
CAPTULO
41
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
Pero para Marcuse es obvio, ya a principios
las vanguardias: Si estamos presenciando una
de la dcada de los setenta, que esta cultura cl-
desintegracin de la cultura burguesa, como resul-
sica burguesa ha dejado de detentar posiciones
tado de la dinmica interna del capitalismo con-
hegemnicas, y que ello se debe a una multitud
temporneo y el ajuste de la cultura a los requeri-
de factores, entre los que quiz quepa destacar
mientos de dicho capitalismo, no estar entonces
el hecho de que con la revolucin keynesiana y
la revolucin cultural, puesto que su meta es la
los auspicios al consumo, el ascetismo interior ha
destruccin de la cultura burguesa, sometindose
dejado de ser normativo, si es que no ha desapa-
precisamente al ajuste capitalista y a la redefi-
recido totalmente, mientras que al mismo tiempo
nicin de la cultura? No est en consecuencia
el mercado de subculturas libertarias ha ido cre-
traicionando su propia finalidad, que es preparar
ciendo dotando de todos los gadgets necesarios a
el terreno para una cultura cualitativamente dife-
los modos de vida alternativos.
rente, radicalmente anticapitalista?....
Por otro lado, segn Marcuse, el pensa-
En otras palabras, no sern los esfuerzos
miento idealista ha cado en desuso en funcin de
por desarrollar un anti-arte, o un arte vivo disuelto
las nuevas necesidades educativas, de socializa-
en lo cotidiano, como rechazo de la forma est-
cin y de reproduccin del capitalismo que, por
tica, pioneros en la configuracin de una nueva
lo dems, han cuestionado, definitivamente quiz,
esfera pblica especfica del capitalismo cultural,
la hegemona del modelo patriarcal de familia,
caracterizada por la diversidad de opciones de
dando lugar a nuevas formas de organizacin
consumo y entretenimiento? Frente a esa cuestin,
domstica que, en definitiva, corroboran la incor-
Marcuse se propone analizar el funcionamiento
poracin de las mujeres al mercado laboral y la
de la anticuada y denostada forma esttica.
de los varones a un mercado de ocio en continua
A su juicio, la mayor parte de la produccin
expansin.
artstica hasta el siglo
xix
es claramente antibur-
Todo este diagnstico lleva a Marcuse a
guesa, la obra de arte clsica se desvincula del
cuestionar el modelo de crtica cultural que se
mundo de las mercancas, de la brutalidad de la
haba estado aplicando desde el inicio mismo de
industria y el comercio burgueses, de la distorsin
ARTE
42
HOY
LO TCTICO
de las relaciones humanas, del materialismo capi-
tura de la produccin esttica misma que sirve
talista, de la razn instrumentalista.
para articular esa misma distancia crtica hacia la
Nos hallamos aqu, claramente, en la fase
realidad. La obra de arte clsica ejerce su antago-
que Pierre Bourdieu ha estudiado, en Las reglas
nismo de modo tal que transfigura y transubstan-
del arte por ejemplo, como aquella en que apa-
cia la realidad dada y la liberacin de ella. Esta
rece de modo diferenciado y autnomo el campo
transfiguracin crea un universo encerrado en s
de lo literario en Francia de la mano de autores
mismo y sigue siendo el otro de la realidad y la
como Baudelaire o Flaubert.
naturaleza, independientemente de lo realista o
naturalista que sea.
Obviando la argumentacin sociolgica de
Bourdieu, sigue siendo claro que al formar parte
Esta transformacin esttica es la que da
de la forma esttica las palabras, los sonidos, las
validez an hoy a la tragedia griega o a la pica
formas y los colores se apartan y se oponen a su
medieval, precisamente porque a travs de la
uso y su conocida funcin ordinaria; (y) quedan
articulacin de la transformacin esttica se nos
as liberados para entrar en una nueva dimensin
revela, y aqu coincide Marcuse con los clsi-
de la existencia.
cos de la Ilustracin como Mortz, la condicin
Es en esta nueva dimensin de la existencia
humana, la presencia de lo genrico por encima
donde el universo esttico contradice a la reali-
de las limitaciones de las situaciones especficas,
dad metdica e intencionalmente. Como haba
as como ciertas cualidades constantes del inte-
dicho Robert Musil: No os dais cuenta de que,
lecto, la imaginacin, y la sensibilidad humana;
una de dos, o es una incomprensible perturba-
cualidades que la tradicin de la esttica filos-
cin anmica, o bien es el fragmento de una vida
fica ha interpretado como idea de la belleza.
Es segn esa idea de la belleza y sus leyes
distinta?.
en
como podemos mantener nociones como la de
Contrarrevolu
cin y revuelta, que dicha contra-
estilo, modo especfico de relacin que propone
diccin nunca o casi nunca es directa, sino que
a la realidad un orden distinto, o mejor dicho:
reside, est contenida, en la forma, en la estruc-
todo un aluvin de rdenes distintos y prolife-
Por
supuesto,
advierte
Marcuse
CAPTULO
43
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
rantes, que quiz podran tener contacto con los
que, como la msica y el cante flamenco, se han
rdenes orgnicos cuya importancia hemos visto
resistido a los anlisis historicistas o de contenido,
en los tericos y artistas de la Ilustracin. Es en
que buscaban sobrecargarlas o desvincularlas por
ese sentido en el que Marcuse alude al arte como
completo de cualquier carga poltica. Las formas
recuerdo, en el sentido de la tesis marxista segn
estticas as estructuradas constituyen un nivel de
la cual dicho recuerdo refiere a una cualidad
repertorio que es susceptible de indicar el con-
reprimida en los hombres y las cosas, que una
junto, el procomn de posibilidades de la sensibi-
vez reconocida, podra llevar a un cambio radical
lidad y la inteligencia esttica que nos construyen
en la relacin entre el hombre y la Naturaleza,
como especie.
apelando a una experiencia y una comprensin
Por el contrario, para Marcuse, las manifes-
preconceptuales que se despliegan contra el
taciones del arte-vida (menciona el teatro de gue-
instrumentalismo.
rrilla, el rock, la poesa de la prensa libre) pier-
De un modo bien interesante, Marcuse
den su poder de denuncia precisamente por ser
sienta aqu las bases para la recuperacin de
inmanentes, habiendo renunciado a esa distancia
prcticas artsticas habitualmente menospreciadas
y ese extraamiento que caracterizaba a la forma
en su cualidad de arte popular o incluso folclore:
esttica, y este diagnstico es tanto ms radical
Cuando llega a este nivel primario punto final
cuanto ms se clarifique el estatuto del capitalismo
del esfuerzo intelectual el arte viola todos los
cultural: al moverse dentro de la vida real pierde
tabes, presta voz, vista y odo a cosas que nor-
la trascendencia que todo arte poda oponer.
malmente estn reprimidas... Aqu no hay ms
A su vez, no deja de ser obvio que una
conformidad ni rebelin, solo pena y felicidad.
resurreccin del ideal ilustrado de autonoma del
Seguramente a partir de esta tesis marxista
arte sin ms no puede sino dejarnos insatisfechos.
del recuerdo, y en los apuntes de una recupera-
Por ello, y dado que se reconoce el potencial sub-
cin organicista de los esquemas de su articula-
versivo intrnseco a la naturaleza del arte, la pre-
cin y relacin formal, hay posibilidades para un
gunta fundamental es ahora: cmo pueden las
anlisis del especfico valor poltico de prcticas
prcticas artsticas conformarse y articularse de
ARTE
44
HOY
LO TCTICO
modo que se conviertan en elementos de la praxis
prcticas musicales populares: La msica viva s
del cambio sin dejar de ser arte, es decir, sin
tiene una base autntica: la msica negra como
renunciar a su potencialidad subversiva interna?
grito y canto de los esclavos y los guetos... es
Quiz en la interesante respuesta que da
cuerpo, la forma esttica es el gesto de dolor, de
Marcuse a esta cuestin hallemos alguna clave
pena, de condenacin. Con la irrupcin de los
que ya hemos ido manejando al hablar de la
blancos se produce un cambio importante: el rock
quiebra de la representacin en el captulo ante-
blanco es lo que su paradigma negro no es, o sea
rior: La tensin entre afirmacin y negacin hace
representacin.
imposible cualquier identificacin del arte con la
Esto es importante por cuanto Marcuse abre
praxis revolucionaria. El arte no puede represen-
la posibilidad de una prctica artstica, modal
tar la revolucin, solo puede invocarla en otro
como el jazz libre, en que se pueda abandonar
medio, en una forma esttica en que el contenido
la representacin. De hecho, una teora no repre-
poltico se vuelva metapoltico, gobernado por la
sentacional del arte, de la que an carecemos en
necesidad interna del arte.
gran medida, nos permitira atar algunos de estos
Ah aparece una distincin que ha de ser
cabos. Esto es, si se pudiera rastrear un anlisis
importante, a saber, la que se establece entre la
del capitalismo en tanto sistema de representacio-
distancia esttica y la representacin. Es en fun-
nes y mediaciones la teora del espectculo de
cin de dicha distancia como Marcuse ataca al
Debord sera parte, solo parte, de dicho anlisis
Living Theatre en tanto que la falsedad es el des-
entonces quiz se podra comprender de otro
tino de la representacin no sublimada, directa.
modo la tensin del arte por fundirse con la vida,
Aqu el carcter ilusorio del arte no est abolido,
es decir, por abandonar el campo de la represen-
sino doblado....
tacin. Ahora bien, los errores cometidos en este
Se trata de discernir entre una revolucin
proceso tambin debern ser ledos a la luz de
interior de la forma esttica y su anulacin, entre
esta teora representacional del capitalismo: por
lo verdaderamente directo y lo que no lo es, que
ejemplo, la consigna misma del arte-vida no va a
para Marcuse es especialmente patente en las
ninguna parte si, como sucede en el capitalismo
CAPTULO
45
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
tardo, eso que llamamos vida est ya constituido
define: El arte nunca podr eliminar su tensin
desde las representaciones tonales del capital.
con la realidad. La eliminacin de esta tensin
El proyecto poltico de las vanguardias y
sera la imposible unidad final de sujeto y objeto:
el arte-vida dependen de la conservacin o la
la versin materialista del idealismo absoluto...
creacin de esferas verdaderamente autnomas
Interpretar la enajenacin irredimible del arte
de vida, que no sean ellas mismas parcelas del
como un producto de la sociedad de clases, bur-
capital reproducindose. En el momento en que
guesa o no, es una necedad.
la vida se parezca a eso, la reivindicacin de la
Y esto es as porque para Marcuse el arte
autonoma del arte volver a ser pertinente, pero
podr perder su carcter elitista, su encierro en
dicha autonoma solo ser sostenible en tanto se
las instituciones de la autonoma ilustrada, pero
organice para contagiar su autonoma a otras
no su extraamiento de la sociedad en la medida
esferas de produccin, marcadamente las que
en que el mensaje libertario del arte trasciende
definen la aparicin de nuevos agentes de anta-
las metas realmente accesibles de la liberacin...
gonismo, de nuevos obreros sociales.
sigue comprometido con la Idea (Schopenhauer),
con lo universal en lo particular... el arte debe
La constatacin de las relaciones entre el
seguir siendo enajenacin.
proyecto de una autonoma contagiosa en el arte
y la constitucin de agentes sociales autnomos
No se trata, pues, de que el arte pierda su
marcar el desarrollo de la segunda seccin de
autonoma en aras de una prctica poltica ilumi-
este ensayo.
nada, sino de que, precisamente ostentando su
Mientras tanto, Marcuse se esforzar, como
condicin de produccin autnoma, defienda
buen francforts, por rescatar del mercadillo de
mbitos de percepcin y actuacin que puedan
estilos de vida del capitalismo cultural la, nunca
eludir no solo las dinmicas colonizadoras del
bastante apreciada, reserva de negatividad de la
capitalismo cultural, sino todo intento de redu-
autonoma moderna y, al hacerlo, intentar man-
cir el mbito de lo proyectado al de los hechos
tenerla a salvo incluso de su relacin negativa con
consumados, o de suplantacin de la sociedad
la sociedad burguesa frente a la cual crece y se
instituyente por la sociedad instituida: La aboli-
ARTE
46
HOY
LO TCTICO
cin de la forma esttica, la nocin de que el arte
podra convertirse en parte integrante de la praxis
revolucionaria (y prerrevolucionaria) hasta que
en un socialismo perfectamente desarrollado, se
tradujese adecuadamente a la realidad (o fuese
absorbida por la ciencia) es un concepto falso y
opresivo que sugiere el fin del arte.
Y el fin, tambin, de unas cuantas cosas
ms
CAPTULO
47
PRIMERO
Ne Pas Plier
que mediante diseos como los de la cinta adhesiva,
Ne Pas Plier consigue hacer que se susciten espacios
donde no los haba, posibilidades de encuentro y dilogo donde solo haba prisas y yopasabaporaqu.
El trabajo de Ne Pas Plier, aun sin salir de la
esfera de lo tctico, tiene dimensiones ms complejas,
en la medida en que sus diseos surgen de procesos de colaboracin y discusin conjunta, aspirando
Holmes dixit a cierta representacin directa que
eludiera, e incluso invirtiera, los oscuros procesos
mediante los que el diseo grfico y la publicidad al
uso parecen haber esterilizado la capacidad generativa de las palabras y las cosas, para reducirlas al
estatuto de reclamo ms o menos ingenioso, ms o
menos ruidoso, pero casi siempre ajeno. En este sentido, como deca uno de los diseadores que fund
el grupo, Grard Paris-Clavel, abundando en el muy
comunista sentido de la confrontacin: Frente al
poder mundial de los medios masivos de comunicacin
podemos proponer un medio internacional de la proximidad. Compartir con todo el mundo las singularidades locales, nuestras propias referencias culturales, en
vez de dar paso a una sopa mundializada servida por
las autopistas de la comunicacin mercantil. Tomemos
la palabra tomando la imagen.
Ne Pas Plier es una asociacin fundada all por el ao
1991 con el objetivo confeso de que a los signos de
la miseria no se les agregue la miseria de los signos
y que a la exclusin del lenguaje no se le agreguen
lenguajes de exclusin. Nada menos.
Su trabajo consiste en la produccin de material grfico y, sobre todo, en su distribucin tctica,
pegada al terreno y a la circunstancia inmediata. Tan
pegada como la cinta adhesiva que, impresa con
diversos lemas y grafismos, se populariz a finales de
los noventa en todas las protestas antiglobalizacin
que se preciaran. Mediante la cinta adhesiva se marcaban espacios, se acotaban, y, al mismo tiempo, de
la cinta podan colgarse carteles y notas que convertan una parte cualquiera de calle en un pequeo centro de convergencia. Como ha escrito Brian Holmes,
mediante la cinta adhesiva se ralentiza la velocidad con que se atraviesa un espacio de trnsito en
la ciudad, convirtindolo as en un verdadero espacio
pblico: la gente se detiene para mirar las imgenes,
para leer octavillas y lemas, compartir ideas y reinventar la democracia de un modo explcito. Podemos
ser ms o menos entusiastas sobre las posibilidades
de que baste redescubrir la inmaculada esfera pblica
para reinventar la democracia, pero lo que es obvio es
OBRA
49
COMENTADA
Lo estratgico
LA ACCIN DIRECTA COMO
UNA DE LAS BELLAS ARTES
haban abaratado las comunicaciones y facilitado
la coordinacin y pronto empezaron a programarse actos globales de protesta como el 18-J por
n los aos finales del pasado siglo xx
parte de Reclaim the Streets o el Buy Nothing Day
parece que no fue ayer una
de Adbusters. Haba llegado el momento de la
serie de fuerzas y tendencias que,
antiglobalizacin.
desde unos aos atrs, haba
estado activa en las redes y movimientos sociales,
Por cierto que, en ausencia de enemigos
fue cobrando ms y ms fuerza, ms coherencia
ms terribles el terrorismo islmico an no
de alguna manera, y ms presencia pblica en
haba hecho su gran performance en las Torres
todo caso.
Gemelas hubo toda una caterva de medios de
Con las protestas en Seattle contra la
comunicacin conservadores que empezaron a
Organizacin Mundial del Comercio (OMC), que
pintar a los antiglobalizacin con rabo y cuernos,
solo fueron el episodio ms visualizado del prin-
en una dinmica de criminalizacin que no tar-
cipio de ese ciclo, se hizo patente que muchas
dara en dar resultados, como se vio en la feroz
de las luchas y planteamientos que el arte crtico
represin que se desat en Gotemburgo, Gnova
y los movimientos sociales haban estado desa-
y Tesalnica.
rrollando a un nivel estrictamente local y tctico
En
podan y deban ahora plantearse en una escala
ese
contexto,
entre
los
disturbios
de Seattle y los de Praga, el Museo de Arte
ms global y con alcances, quiz, estratgicos.
Las redes se articularon ms densamente, las
Contemporneo de Barcelona (MACBA) encarg
agendas empezaron a cruzarse con el apoyo
un taller para invitar a Barcelona a algunos de
de los medios que, como el correo electrnico,
los ms destacados representantes de lo que ya
CAPTULO
51
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
6. La accin directa como
una de las Bellas Artes,
cartel del taller del mismo
nombre, La Fiambrera
Obrera, Barcelona,
MACBA, 2000.
ARTE
52
HOY
LO ESTRATGICO
se vea como una nueva y glamurosa ola de arte
de los colectivos que a la sazn mejor expresa-
de contexto.
ban los alcances (y las limitaciones) de este arte
Eran ahora movimientos artsticos que,
de contexto global, sino que introdujo algunas
si bien compartan con diversos matices
cuestiones que nos pueden venir muy bien para
la articulacin social y poltica de la que ya
estudiar el funcionamiento y la dialctica que
hemos hablado con los movimientos previos,
creemos caractersticos de las prcticas de arte
se movan en una escala casi planetaria. Sus
de contexto en su momento estratgico.
acciones e intervenciones ya no se basaban en
El taller se plane pensando en que los
explotar claves locales limitadas, sino que, por
artistas y movimientos invitados pudieran arti-
fuerza, deban usar referentes que permitieran su
cular sus discursos con los retos que se plantea-
difusin y efectividad en la mayor escala posible.
ban sus contrapartes locales, aquellos grupos
Se trataba, adems, de colectivos que, si bien
de artistas y movimientos sociales que, objetiva-
an sostenan cierta idealizacin del concepto de
mente, se hallaban en contextos polticos simi-
la tctica en lo referente a sus movimientos, a la
lares. Para que esto pudiera suceder y no se
hora de la verdad se movan por escala y alcan-
quedara en un mero brindis al sol, los artistas
ces, en un plano estratgico, planteando grandes
invitados no se limitaron a lanzarse en para-
movimientos de masas y eligiendo escenarios
cadas sobre la ciudad en las fechas del taller.
para una confrontacin mucho ms abierta que
Aprovechando todas las oportunidades viables
lo que habamos sido capaces de concebir hasta
otros viajes, visitas personales, etc. muchos
entonces.
de ellos hicieron incursiones previas en Barcelona.
El MACBA, como parte de su apuesta por
De ese modo pudieron entrar en contacto directo,
un concepto diferenciado de museo, consider,
y mantener dicho contacto de modo continuado,
pues, organizar un taller que diera cabida a estas
con las redes locales, hasta octubre, la fecha de
prcticas emergentes y encarg su organizacin
celebracin del taller.
a La Fiambrera Obrera. Esta iniciativa hizo las
Las dinmicas de trabajo durante el taller
veces, no solo de punto de reunin entre algunos
pudieron, en consecuencia, ir algo ms all de
CAPTULO
53
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
los formatos habituales de la conferencia y el
debate con espectadores (des)interesados. Estas
dinmicas precisaron de estancias en Barcelona
mucho ms prolongadas que las habituales, y
que, sacando partido los contactos y trabajos
previos, incluyeron diferentes niveles de trabajo y
convivencia: aparte de las presentaciones y conferencias generales, hubo sesiones de trabajo en
corto durante las maanas, comidas de trabajo
todos los das y muchas oportunidades de cruzar
ideas y discursos.
Para hacer esto posible, y facilitar adems
que los diferentes colectivos invitados pudieran
desplazar a Barcelona a verdaderos grupos de
trabajo, y no solo con los conferenciantes solistas,
la gestin del presupuesto se hizo tomando decisiones poco ortodoxas en relacin a los criterios
de administracin y seleccin de proveedores
habituales de un museo de arte contemporneo:
una pensin en las Ramblas y casas de amigos,
en vez de hotel; comida en un bar del barrio en
vez de en un restaurante; y, obviamente, matrcula gratuita para todo el mundo, puesto que
se exigi, con xito, que a todos los asistentes
7. Desfem el BM, postal diseada por Las Agencias y editada
unos trescientos como en las Termpilas se
por la Campaa contra el Banco Mundial, Barcelona, 2001.
los considerara colaboradores del museo.
ARTE
54
HOY
LO ESTRATGICO
Una vez iniciado el taller, se tendi a otorgar
El museo consigui visibilidad en unos
autonoma esa de la que hablbamos antes
medios sociales y tener acceso a un pblico que
a aquellos proyectos que por su propia enverga-
hasta entonces le haba dado la espalda e incluso
dura as lo requeran. Por ejemplo, el proyecto de
haba sido manifiestamente hostil, dado que el
trabajo e intervencin con los medios de comuni-
carcter del museo mismo como edificio e ins-
cacin Indymedia muy pronto necesit de un
titucin a menudo forzaron que se lo conside-
espacio de trabajo diferenciado, puesto que sus
rase no sin razn una avanzadilla del abur-
asambleas conseguan reunir a ms de cincuenta
guesamiento del barrio.
Las redes y movimientos locales tuvieron
personas en cada convocatoria.
una oportunidad de contrastar sus prcticas y dis-
En la proyeccin de las ideas y campaas
cursos con agentes internacionales, y de estrechar
que surgieron del taller, se volvi de nuevo a
an ms las alianzas y contactos que haran ms
primar la autonoma de los agentes locales para
potentes las protestas contra el Banco Mundial
determinar prioridades y agendas, al tiempo que
que, por aquel entonces, anunci su intencin de
se intentaba evitar cualquier dinmica de cliente-
reunirse en Barcelona.
lismo, como volver a traer a los artistas invitados
para que desarrollaran los resultados del taller. A
este respecto se decidi confiar en los agentes y
EL GIRO ESTRATGICO: LAS AGENCIAS
artistas locales
Con el taller La accin directa como una
Tal y como hemos visto en la primera oleada de
de las Bellas Artes se gener la ilusin es difcil
prcticas de arte de contexto, hubo una limita-
determinar cun fundamentada, como veremos
cin, en parte forzada y en parte deliberada, a
enseguida de que era posible una colabora-
los movimientos tcticos, es decir a aquellas inter-
cin entre una institucin como un museo de arte
venciones que lejos de suponer grandes inver-
contemporneo y las redes sociales y artsticas
siones de energas y materiales, simplemente se
autnomas.
limitaban a jugar el juego en terreno enemigo,
CAPTULO
55
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
estando siempre en disposicin de aprovechar los
radicalizacin de la democracia y la extensin
despliegues masivos de ese enemigo para invertir
social de la autonoma.
el equilibrio de fuerzas. La saeta del Parque de
Como veremos en su momento, esto del
la Muy Disputada Cornisa o los chorizos en su
modelo MACBA tuvo sus limitaciones, pero en
bisagra son buenos ejemplos. Esta limitacin tc-
cualquier caso Las Agencias ilustran a la perfec-
tica que, en algn momento se asumi casi como
cin las posibilidades de un arte de contexto que
un rasgo de identidad de las nuevas prcticas de
se atreve a operar en un marco estratgico en
arte de contexto, se tuvo que cuestionar cuando,
el sentido de De Certeau que antes hemos tenido
en los ltimos aos del siglo
ocasin de ver.
xx,
la antiglobaliza-
Efectivamente, las cinco Agencias que
cin impuso a los movimientos sociales agendas
se generaron entre enero y junio del 2001 (la
mucho ms ambiciosas y complejas.
A su vez, y eventualmente, se produjeron
Agencia Grfica, la Agencia de Medios, la
marcos de trabajo mucho ms estructurados y
Agencia de Moda y Complementos, la Agencia
dotados de recursos. Todo ello determin un
Fotogrfica y la Agencia Espacial) establecie-
cierto giro estratgico que fue definitorio de algu-
ron lugares diferenciados de trabajo e intercam-
nos trabajos de arte de contexto. Tal fue el caso
bio con las redes de movimientos sociales de
de Las Agencias.
Barcelona y, eventualmente, con otros colectivos
Surgidas a raz de las energas y compli-
de arte de contexto que fueron capaces de inter-
cidades suscitadas con el Taller de La accin
venir la ciudad en su conjunto, replanteando y
directa como una de las Bellas Artes, alojadas y
creando directamente los escenarios de las con-
financiadas por el MACBA, Las Agencias preten-
frontaciones que se avecinaban con la visita del
dieron generar un lugar de encuentro y un marco
Banco Mundial a Barcelona.
de trabajo estable para artistas y movimientos
Comoquiera que dar cuenta de todos y
sociales, un marco de trabajo, adems, que rede-
cada uno de los proyectos de Las Agencias reque-
finiera el museo como una suerte de laboratorio
rira por s solo un libro de considerables dimen-
de intervencin social y cultural orientado a la
siones y enjundia documental, quiz sea mejor
ARTE
56
HOY
LO ESTRATGICO
explicar uno de sus proyectos ms caractersticos
Se trataba de pensar en un dispositivo que
y que, de hecho, dio pie a la Agencia de Moda y
fuera eficiente a la hora de mejorar el funciona-
Complementos: el Prt--revolter.
miento de los grupos de afinidad en los que se
El Prt--revolter fue un proyecto para dise-
estructuraba la prctica de la desobediencia civil,
ar una lnea de ropa y complementos, especial-
en el contexto de las manifestaciones antiglobalizacin; para ello, el traje debera incorporar algu-
mente adecuada para intervenir en grandes mani-
nos elementos que facilitaran la desobediencia
festaciones, pero susceptible de ser usada todos
civil como elementos hinchables tipo airbag
los das sin perder la elegancia ni la radicalidad
a modo de proteccin contra la brutalidad poli-
que todo tiene su momento y su importancia.
cial perdn por la redundancia o elementos
Prt--revolter una la dimensin tctica consis-
de enganche que agilizaran la realizacin de
tente en proporcionar complementos tiles en el
bloqueos.
contexto de las confrontaciones masivas de las
Asimismo, un traje diferenciado, sobre todo
manifestaciones antiglobalizacin, con la dimen-
si resultaba llamativo, era el complemento ideal
sin estratgica de poner en juego una identidad
para identificar y localizar del mejor modo a los
visual muy marcada festiva y juguetona, a la
compaeros de un mismo grupo que se hubieran
par que comprometida que pretenda cambiar
podido dispersar, entre las nubes de gas lacrim-
la percepcin que estaban difundiendo los medios
geno y los chorros de agua a presin.
de comunicacin generalistas del activista antig-
Generar ese funcionamiento diseando una
lobalizacin. Fue un proyecto que requera de la
lnea de ropa que pudiera, igualmente, llevarse
mediacin entre especialistas en desobediencia
en la vida cotidiana, supona un movimiento de
civil, diseadores de ropa y expertos en materia-
extraamiento de la dinmica de protesta y su
les. A todos ellos se los reuni en talleres donde
conduccin (eso se pretenda de modo entre ir-
pudieran trabajar conjuntamente y desarrollar
nico e ingenuo, como todo lo que se haca en
todos y cada uno de los diferentes aspectos que
aquellos aos) al campo de la vida diaria; en ese
el Prt--revolter deba tener en cuenta.
movimiento se inclua una cierta guasa respecto
CAPTULO
57
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
a la efectiva conversin de la antiglobalizacin
en moda.
Pero fundamentalmente y como ya hemos
adelantado al plantearse como un proyecto que
presentar en los medios de comunicacin generalistas, lograron generarse unas imgenes de los
antiglobalizacin que modificaban por entero
el estereotipo de guerrilla urbana, que a modo
de espantajo llevaba meses agitando la prensa
ms reaccionaria. Se dio el caso de artculos, en
el ABC por ejemplo, dedicados a glosar la peligrosidad y violencia inherente a los movimientos
anticapitalistas, mientras que la ilustracin que
acompaaba el artculo era una de las fotos que
Las Agencias haban realizado y distribuido del
Prt--revolter. Ni que decir tiene que la disonancia cognitiva estaba servida y que seguramente
actuaba a nuestro favor.
Finalmente se jugaba la baza del bluff tecnolgico y se declaraba ampulosamente que los
trajes llevaban cmaras ocultas capaces de enviar
imgenes de vdeo a distancia suena extrao,
8. Show Bus, material grfico de Las Agencias, Barcelona,
2001.
ARTE
58
HOY
LO ESTRATGICO
pero eso era poco menos que una gesta hace
se equip como si fuera a un partido de
diez aos y de registrar, por tanto, las deten-
cricket o de polo pantalones y zapa-
ciones arbitrarias y los abusos de la polica en la
tos blancos, camiseta con la banderita
primera lnea de las manifestaciones suena an
de turno y mscara antigs y que se
ms extrao, pero hace diez aos pareca que
dedic a devolverle con elegancia y
la sola imagen de la polica haciendo algo inco-
deportividad a la polica los cartuchos
rrecto bastara para deslegitimarla. Qu cosas.
de gas lacrimgeno. El mismo juego se
Podemos ahora analizar los resultados de
repiti en Gnova, aunque all los hooli-
las dos caractersticas ms novedosas de estas
gans policiales acabaron matando a un
prcticas:
muchacho, como se recordar.
- El alcance global de las prcticas, su
- El alcance global de las prcticas tam-
repercusin ms all de los lmites de su
bin gener resultados inesperados. As,
contexto inmediato de produccin, qued
cuando los artistas de Bread and Puppets,
claramente demostrado. Quiz porque
un grupo de fabricantes de marionetas
haba importantes elementos de definicin
gigantes para manifestaciones, elabora-
de ese contexto que eran muy fciles de
ron preciosos muecos para llevar a las
compartir. As, por ejemplo, las tcticas
manifestaciones en Praga, y los mue-
de la polica antidisturbios resultaron ser
cos en cuestin cayeron en manos de los
muy parecidas en Seattle, en Praga o en
anarquistas griegos, las reglas de uso
Quebec: vallas de bloqueo, uso masivo
del teatro de marionetas se vieron seria-
de gas lacrimgeno y las clsicas cargas
mente alteradas, segn constataron en sus
de toda la vida hay cosas que nunca
carnes las fuerzas y cuerpos de seguridad
cambian. Ante esa entraable seme-
checos, pues las elaboradas y fallera-
janza de usos y costumbres, era factible
mente expresivas marionetas america-
pensar en intervenciones que pudieran
nas fueron usadas a modo de ariete para
exportarse. En Quebec hubo gente que
romper las lneas policiales.
CAPTULO
59
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
En ese sentido, las prcticas de este apar-
Cuando se hacan pequeos movimientos tc-
tado demostraron que la contextualidad no se
ticos, eficaces pero discretos, solo haba que
limitaba a ser un predicado de los mbitos loca-
vrselas con policas municipales poco menos
les de cada cual, sino que podamos pensar en
que inofensivos. Cuando se pas a mayores
contextos translocales, contextos definidos por
ya empezaron a aparecer los antidisturbios y
situaciones de enfrentamiento o grandes movi-
eso era otro cantar. Claro que, puestos a defi-
mientos de masas que permitan generar prcti-
nir escenarios, en la poca de Las Agencias se
cas igualmente aterrizadas en trminos contextua-
empezaron a organizar aunque parece que
les, pero susceptibles de ser transportadas de un
nunca levantaron el vuelo las Fuerzas Areas
sitio a otro sin mengua de su adecuacin. Este
de la Antiglobalizacin, un escogido cuerpo de
sera un hito muy importante para romper con
aviones de aeromodelismo capaces de sobrevo-
las limitaciones locales que hasta entonces haba
lar las lneas de la polica, lanzarles pequeos
impuesto el imperativo contextual. As, por ejem-
objetos, espiarles o incluso hacer amagos de
plo, en las manifestaciones contra la guerra en
carga en picado, al estilo de los Stukas. Estando
Irak de hace un par de aos, se dejaron ver escu-
en esas, no obstante, la polica empez a usar
dos diseados y fabricados por Las Agencias en
armas de fuego contra los manifestantes, como en
1999 que seguan cumpliendo su doble e inquie-
Gotemburgo o en Gnova: en trminos estratgi-
tante funcin: paraban los golpes de las pelotas
cos se demostr que el Estado estaba dispuesto a
de goma de la polica mientras ofrecan a la vista
ir ms lejos de lo que caba pensar en un primer
caras de angelicales nios y adorables ancianitos
momento. Tanto es as que una de las apuestas
indgenas
ms claras de Las Agencias en trminos de rede-
No puede decirse lo mismo del supuesto
finicin espacial, el Showbus, un autobs naranja
carcter estratgico de las prcticas de arte de
con lunares amarillos (la discrecin tctica y el
contexto global. No es sorprendente que, a la
camuflaje se haban obviado) dotado de sistema
hora de plantear y definir escenarios de con-
de sonido con potentes altavoces, un escenario en
frontacin, el Estado tuviera todas las de ganar.
su techo y todo tipo de adminculos para transmi-
ARTE
60
HOY
LO ESTRATGICO
9. Deportation Alliance, folleto editado por la
campaa Kein Mensch ist Illegal, msterdam,
1999.
CAPTULO
61
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
sin de imgenes y transporte de cervezas fras,
tan ms o menos la misma situacin. Michael Hardt,
Entrevista publicada en 2005.
fue concienzudamente saboteado desarmando
Es un mero prejuicio y reciente la
la caja de cambios y quemado por personas
idea de que haya en el arte una contraposicin
que actuaron a plena luz del da y con total impu-
entre la consumacin inmanente artstica y la funcin social. La relacin real entre la misin social
nidad, unos das antes de que fuera a ser usado
y la obra consiste ms bien en que cuanto ms
en una gran manifestacin en Barcelona.
orgnica es la consumacin esttica inmanente
En adelante habra que pensar bien en la
de una obra de arte, tanto ms capaz es esta
combinacin de elementos locales y globales,
de cumplir la misin social que le ha dado vida.
tcticos y estratgicos. No estaba la cosa para
Georg Lukcs, Esttica, 1966
bromas a lunares, ni de cara a las fuerzas y cuerpos, ni tampoco frente a las grandes instituciones
Una de las ideas que ms confusin ha sus-
como los museos y las bienales de arte, que segu-
citado en la historia de las ideas estticas es la
de la autonoma. Esto es as seguramente porque
ramente tenan una agenda en la que, pese a los
en el transcurso de los ltimos trescientos aos ha
discursos bienintencionados como el del modelo
pasado de significar una cosa a significar o
MACBA, no haba cabida para la autonoma de
llevar implcita la contraria. Y claro, eso marea
las prcticas de arte de contexto.
considerablemente. Es obvio que aqu no tenemos espacio para dar cumplida cuenta de todas
las tribulaciones de la idea de autonoma, pero
LA AUTONOMA CONTAGIOSA
procuraremos aportar una aproximacin somera
Viajo por distintos lugares, y todos me hablan de
a la historia de tan importante concepto para
autonoma. En Chile, Bolivia, Sudfrica, Mxico.
poder discutir, con una mnima lucidez, su vigen-
Yo siempre pregunto: de dnde sali esta palabra,
cia y oportunidad para las prcticas de arte de
de los zapatistas, de los italianos? No, no, me con-
contexto de las que nos ocupamos aqu.
testan, eso sale de nuestra propia experiencia. Me
llama mucho la atencin: hay como vidas paralelas
Como es bien sabido, desde el Renacimiento,
y muchas personas de diferentes lugares que afron-
la idea de autonoma estuvo vinculada con el
ARTE
62
HOY
LO ESTRATGICO
ideal de la natura naturans, el ideal de la productividad que anidaba en las criaturas y los organismos naturales, productividad a modo de fuerza
latente, fuerza activa mediante la cual estos
eran capaces de crecer y desarrollarse siguiendo
sus propias leyes internas, puesto que en eso consista la autonoma. Cuando era la criatura la que
libremente estableca sus fines, y las normas para
alcanzarlos, se hablaba de heautonoma.
En el siglo
xvii
xviii,
cuando su uso en tr-
minos estticos se fue generalizando, la idea de
la autonoma sirvi, de entrada, para condensar una serie de ideas estrictamente emancipadoras. En el contexto del absolutismo poltico y
de la Contrarreforma, pensar en algo, ya fuera
una criatura, una prctica o un discurso que marcara y siguiera sus propios fines y que fuera, por
tanto, autnomo o heautnomo, supona desafiar
abiertamente el orden social y poltico imperante.
Dicho orden pretenda someter todos los mbitos
de la sociedad a un esquema rgido y vertical,
10. Lavapis y otros cuentos, folleto de las jornadas de intervencin
organizadas por la Red de Lavapis, Madrid, 1997.
CAPTULO
63
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
como si de un versallesco jardn se tratara, en
que, eventualmente, haba instituido la autonoma
cuya cspide estabanms o menos apoltrona-
ilustrada.
De hecho, ya hacia principios del siglo
dos los reyes y las autoridades religiosas. La
xix
autonoma ilustrada quebraba abiertamente la
se fue perfilando e imponiendo una nueva for-
cohesin de ese orden, propugnando ideas tan
mulacin de la autonoma del arte. Para buena
parte de los escritores romnticos, la autonoma
inocentes como que la discusin sobre el arte
ahora consistira en la capacidad de encontrar
deba atenerse exclusivamente a sus propios
referentes para su arte y su vida toda que
criterios. En el momento en que esa misma rei-
constituyeran el reverso de la moneda de la abo-
vindicacin de autonoma para discutir sobre el
minable normalidad que la burguesa estaba, por
arte se aplic a las discusiones sobre la moral
aquel entonces, instalando tan slidamente. La
o la organizacin del Estado y se obtuvieron
autonoma moderna consisti en un intento cons-
consecuencias en las revoluciones inglesa o
tantemente renovado de epatar al burgus, de
francesa, por ejemplo, la autonoma ilustrada
hacer arte y vida con cualquier cosa que hubiera
se vio cumplida y, obviamente, superada. Una
sido excluida o condenada por la normalidad
vez se hubo no solo desafiado, sino quebrado el
burguesa: lo extico, lo loco, lo idiota La auto-
orden piramidal de la sociedad del absolutismo,
noma para los artistas del siglo
dej de tener sentido la autonoma ilustrada. En
mitad del
adelante, reclamar autonoma meramente para
xx
xix
y la primera
se construy negando, en todos los
frentes posibles, la detestada sociedad burguesa.
discutir sin intromisiones sobre msica o literatura
Por supuesto que esa autonoma tambin
dej, por supuesto, de ser un acto de radicali-
entr en crisis cuando ya mediado el siglo
dad poltica. Comoquiera que, obviamente, ni la
xx
Revolucin francesa ni la inglesa convirtieron la
vaba tiempo pasndolo en grande con las cala-
Tierra en el Reino Milenario, se impuso la necesi-
veradas de los artistas, descubri que lo negativo
dad de pensar en un nuevo concepto de autono-
no solo poda ser una fuente de distincin, sino
ma que volviera a hacer operativos los ideales
una inagotable mquina de producir beneficios.
ARTE
64
la terrible burguesa, que a todo esto ya lle-
HOY
LO ESTRATGICO
Cuando el capitalismo se hizo cultural, esto es,
moderna, haban sido superados por el decurso
cuando a partir de los aos sesenta y su califor-
de la historia, como si la posibilidad misma de la
niana contracultura se descubri la importancia
autoorganizacin y la autodeterminacin, aun en
de la produccin personalizada, el diseo y la
trminos orgnicos, de las criaturas o las socieda-
diferenciacin de los productos, se hizo evidente
des fuera un completo y absurdo cuento de viejas.
que la autonoma moderna, como en su da suce-
Ahora bien, parecera que determinados
di con la autonoma ilustrada, haba sido por
elementos cruciales de la nocin de autonoma
completo superada. Por supuesto que hay artistas
no solo no han sido superados en absoluto, sino
que siguen jugando a ser Rimbaud y as les
que pueden ser del mayor inters para definir
luce el pelo y el aparato de los dientes, pero
la relacin de las prcticas de arte de contexto,
es obvio que la autonoma moderna ya ha per-
tanto con los movimientos y redes sociales en las
dido la fuerza que en su da tuvo cuando Courbet
que estas operan, como con las instituciones del
por ejemplo pintara su Entierro en Ornans. Si
mundo del arte. Algunos movimientos sociales
bien cabe an, seguramente, descubrir elementos
pueden como en su da hizo cierto comunismo
que no hayan sido considerados por el arte o la
con bigote no entender la importancia de que
sociedad como parte del discurso hegemnico, su
los lenguajes artsticos investiguen con plena auto-
aparicin, lejos de alarmar a nadie, alegra el da
noma sus posibilidades expresivas o situaciona-
a los cool-hunters, a los buscadores de tendencias
les. Por su parte, algunas instituciones tambin
que son los que cortan el bacalao sinttico de la
con bigote, ahora que lo pienso pueden estar
cultura contempornea.
tentadas de abducir los elementos ms decorati-
En la medida en que esa segunda quiebra
vos de las prcticas contextuales para cambiar la
de la radicalidad de la autonoma se ha hecho
decoracin de sus salas. Finalmente, y ese es el
evidente, han arreciado las crticas contra la idea
mayor peligro seguramente, el capitalismo cultu-
misma de la autonoma, a menudo confundiendo
ral ha demostrado ser capaz de estilizar y conver-
en un mismo ataque aquellos elementos que, tanto
tir en objeto de consumo los ms diversos estilos
en la autonoma ilustrada como en la autonoma
de vida.
CAPTULO
65
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
Hay, pues, varias razones por las que es
artsticas reclamaran autonoma para desarro-
importante recuperar la nocin primigenia en
llarse sin contemplaciones respecto de la moral,
trminos etimolgicos de autonoma y heauto-
las conveniencias o la correccin poltica no pudo
noma; varias razones por las que dicha recupe-
sino ser un estmulo para que, a su vez, hicie-
racin puede hacer ms coherentes y ms efecti-
ran lo propio las investigaciones cientficas, las
vas las prcticas de arte de contexto.
prcticas erticas o la conciencia tica Galileo,
Dichas prcticas deben ser capaces de for-
Aretino y Herbert de Canterbury seran, respec-
mular sus propios fines y atenerse a ellos como
tivamente, algunos de los primeros superhroes
modo de garantizar, de entrada, que no son
de esas autonomas. Igualmente, y en nuestro
sometidas o anuladas por las agendas polticas, a
contexto social, la idea de que todos podamos
menudo cortas de miras y poco imaginativas, de
ser fines en nosotros mismos es una idea que no
muchos movimientos sociales. En ese sentido, la
deja de ser revulsiva para todos aquellos a quie-
autonoma no debe concebirse como una especie
nes la precariedad laboral, la falta de papeles y
de reserva frente a dichos movimientos sociales,
de derechos sociales o la marginacin perpetua
no debe concebirse como una resta, sino como
dejan condenados a vivir en los mrgenes de s
una suma: que las prcticas de arte de contexto
mismos. Es muy fcil, e incluso puede parecer
indaguen y persigan sus propios fines es un modo
inteligente, rerse de la ingenuidad de los ilustra-
muy interesante de hacer ms rica y exigente la
dos cuando se es profesor universitario con plaza
paleta de reclamaciones y reivindicaciones que
fija; pero cuando se es inmigrante sin papeles la
los movimientos sociales plantean, cuyo objetivo
final no puede ser sino el de una vida ms inteli-
idea de una Repblica de los fines puede resultar
gente y ms digna para todos.
un proyecto de lo ms motivador.
Por lo dems, y de igual modo que se plan-
La autonoma que vindicamos funciona
teaba en el Renacimiento y en los albores de la
tanto respecto a los movimientos sociales,
Reforma protestante, la idea de autonoma puede
tomando distancia de lo ms corto de miras que
y debe ser una idea contagiosa: que las prcticas
pueda haber en ellos, como a dichos movimientos
ARTE
66
HOY
LO ESTRATGICO
en tanto horizonte de su propia organizacin y
gico del libro, algunos aspectos ms jugosos de
miras estratgicas.
la relacin de las prcticas de arte de contexto
La idea de autonoma, a la que volveremos
con las instituciones del mundo del arte.
en los siguientes captulos, tiene otros campos en
los que su pertinencia es altamente apreciable.
Uno ser el de la especificacin que las prcti-
EL GUSTO POR LA INSTITUCIN
Y VICEVERSA
cas de arte de contexto tienen en tanto modos de
relacin y modos de vida; sobre este particular
vector de la autonoma, que ya hemos definido
Uno de los campos de discusin ms controver-
en otra parte como autonoma modal, volveremos
tidos para las prcticas de arte de contexto ha
con detalle hacia el final del libro.
sido el de su relacin si es que haba que tener
Hay otro campo de aplicacin de la auto-
alguna con las instituciones, grandes, peque-
noma, no obstante, al que habr que prestarle
as o medianas, del mundo del arte y la produc-
atencin de inmediato: se trata de la autonoma
cin cultural.
de las prcticas de arte de contexto frente a las
Dicho campo de discusin no lleg siquiera
grandes instituciones del mundo del arte: museos,
a suscitarse en los primeros aos y las formas ms
festivales y otros engendros similares.
locales de dichas prcticas por falta mutua de
La autonoma aqu no ser detentada por
inters. Ni siquiera las bibliotecas municipales,
el mundo del arte como quiz en algn momento
por no hablar de los museos, saban de su exis-
haya podido ser el caso, sino por todas y cada
tencia, y tampoco desde las mismas prcticas de
una de aquellas prcticas de arte de contexto que
arte de contexto se tena mucha idea de a qu se
en su quehacer liberen o hagan patente un modo
de relacin diferenciado, una lgica relacional,
dedicaban semejantes instituciones. Pero ya muy
performativa, que pueda requerir distancia y res-
pronto las instituciones de produccin cultural,
peto para poder definirse y funcionar. Veamos
que seguramente anhelaban como siempre
ahora, ya que estamos en el apartado estrat-
cierta legitimacin de su existencia y funciona-
CAPTULO
67
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
11. La resistencia cotiza al alza, material
grfico para la Visita Guiada a la Bolsa
programada por la Campaa contra el
Banco Mundial, Barcelona, 2001.
ARTE
68
HOY
LO ESTRATGICO
miento, creyeron poder encontrarla apoyando
zadores tenan una agenda, los artistas otra, y
prcticas de arte pblico y arte de contexto.
la gente que deba convivir con las piezas, sin
Al principio fueron pequeos certmenes y
estamparse contra ellas al volver de comprar
convocatorias en las que un comisario o un grupo
el pan, seguramente trataran de mantener a
organizador elega o determinaba la realizacin
trompicones la suya propia.
de piezas de arte destinadas a ser exhibidas tem-
Con todo, el modelo tuvo su fertilidad,
poral o definitivamente en el espacio pblico:
porque muy pronto permiti encontrar cobertura
calles y plazas de sufridas localidades alberga-
institucional recursos y cierta impunidad para
ban tales intentos de democratizar el acceso al
organizar eventos mucho ms tramados social y
arte; as se ha presentado, sin mayores rubo-
polticamente.
res, la reciente invasin de vacas pintadas en
En las convocatorias de intervenciones rea-
Madrid, que cual nueva invasin de ultracuerpos
lizadas en La Alameda de Sevilla o en el barrio
ha llenado an ms las, ya de por s abarrotadas,
de Lavapis de Madrid, nos encontramos ya con
calles de la ciudad. Y digo sufridas, porque muy
intervenciones en las que eran las vecinas y veci-
a menudo los habitantes de los pueblos y barrios
nos los que daban toda su consistencia a la actua-
destinatarios de estas bienintencionadas interven-
cin: as, en el Concurso de ruinas organizado en
ciones artsticas deban soportar estoicamente el
Lavapis, fueron las vecinas las que tras acudir
aterrizaje compulsivo de piezas e intervenciones,
a la peluquera como es notorio en las imgenes
por lo general desvinculadas por completo en
de la pgina web del proyecto definieron los
su produccin y funcionamiento de las dinmi-
edificios participantes, asumieron la presentacin
cas existentes, o de posibles dinmicas suscepti-
de cada edificio y los mritos con que contaba
bles de ser creadas de modo sostenible en esos
para obtener el Cascote de Oro, preciado premio
mismos entornos.
que fue, eso s, escogido y pintado en pan de oro
por un artista del ramo.
En este tipo de actuaciones, lejos de suscitarse autonoma, se produca una suerte de yux-
Las pequeas instituciones culturales que,
taposicin de lgicas fragmentarias: los organi-
como el Colegio de Arquitectos de Sevilla, finan-
CAPTULO
69
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
12. New Kids on the Black Block, Barcelona,
2002.
ARTE
70
HOY
LO ESTRATGICO
ciaron y respaldaron algunas de estas interven-
cos: vacas pintadas, fotos de personas annimas,
ciones, nunca llegaron a plantearse su papel en
o luces de Navidad conceptuales. Digamos que
unos trminos tales que llegaran a cuestionar la
se podan hacer exposiciones o publicaciones cr-
autonoma social, artstica y poltica que se tra-
ticas siempre y cuando fueran justo eso: exposi-
taba de suscitar y reforzar. Y ojo, porque habla-
ciones y/o publicaciones. En este pas, al menos,
mos de una autonoma que no solo era a la vez
la confluencia de ambos elementos, crtica pol-
social, artstica y poltica, sino que no poda pre-
tica y despliegue en el espacio pblico, fueron
dicarse separadamente de los artistas, los orga-
inaceptables, por regla general, para la mayora
nizadores y los vecinos. Para ir bien, dicha auto-
de las instituciones ms progresistas y comprome-
noma deba poder ser puesta en relacin con
tidas con el carcter polmico de la democracia.
el nuevo conjunto, el modo de relacin que el
As, el poderoso e intocable Centro de Cultura
encuentro entre todos ellos haba contribuido a
Contempornea de Barcelona (CCCB) no tuvo
suscitar.
inconveniente en financiar y albergar una revista
Las cosas cambiaran, como es de suponer,
Malababa y una exposicin sobre contrapu-
desde el momento en que las instituciones cultu-
blicidad al estilo de Adbusters. Originalmente,
rales, deseosas de impulsar prcticas de arte de
tanto la revista como la exposicin se llevaran
contexto, fueron aumentando en tamao, capaci-
a cabo a partir de una especie de convocatoria-
dad de intriga y mastodontismo organizativo, y
concurso, desde la que se solicitaran y se reuni-
ms complejas resultaron ser sus redes de intere-
ran trabajos de contrapublicidad articulados en
ses y compromisos de todo tipo.
torno a un eje temtico determinado. Todo bien.
En general lo que se pudo percibir muy
Sin embargo, en cuanto parte de los organiza-
pronto fue la dificultad de estas instituciones para
dores pretendieron sacar a la calle, en forma de
implicarse en iniciativa alguna que supusiera un
carteles o espacios publicitarios, los resultados
posicionamiento conflictivo en el espacio pblico.
de dichos concursos nada ms lgico por otra
Digamos que se poda ocupar el espacio pblico
parte, habida cuenta de que se trataba de traba-
con elementos que no fueran abiertamente crti-
jos concebidos segn los conceptos y formatos
CAPTULO
71
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
de la publicidad se produjo una especie de
modo se corre el peligro de cortocircuitar cual-
bloqueo que acab previsiblemente en la
quier relacin institucional, de que tus amigos
salida de la organizacin de los partidarios recal-
te tomen ojeriza y de que te toque cargar con
citrantes de mezclar contrapublicidad y espacio
un sambenito a medio camino entre anarcosi-
pblico.
tuacionista irresponsable y radical aguafiestas.
Obtendramos as la que podramos denomi-
Tampoco est tan mal en conjunto.
nar como Primera Regla de la Institucionalizacin
de las prcticas de arte de contexto, y que cabra
LA CUESTIN DE LA GENERATIVIDAD
formular como sigue: No mezclars el discurso
crtico y su despliegue en el espacio pblico.
A la hora de articular cualquier sistema de pen-
Tampoco se puede pedir todo.
samiento esttico que tenga que dar cuenta de
Hay, por supuesto, una Segunda Regla an
procesos estticos como los que nos ocupan, en
ms precavida que la primera, que es la que esta-
los que entran de modo fundamental procesos de
blece que si se ha de exhibir arte crtico, este
apropiacin y redespliegue, se hace inexcusable
debe pertenecer a un mbito lejano, cuanto ms
distante mejor, en el tiempo o en el espacio. As,
pensar exhaustivamente en la nocin de generati-
en la exposicin Antagonismos, organizada por
vidad que estamos dispuestos a admitir.
el MACBA, hace unos aos, haba interesantes
De modo general, podemos hablar de
muestras de arte crtico espaol procedente de
generatividad en tanto reconocemos en todos sus
los ya neutralizados aos setenta, y arte crtico
derechos el carcter activo, productivo, de las
estrictamente contemporneo procedente, eso s,
prcticas y las sensibilidades puestas en juego.
de lugares tan alejados como San Francisco, en
La generatividad suele partir de la fundamental
California.
y constituyente ambigedad material o con-
Cualquier infraccin de alguna de estas
ceptual presente en toda propuesta artstica y
Reglas debe negociarse cuidadosa y explcita-
toda experiencia esttica que, por definicin, no
mente con las instituciones, puesto que de otro
se puede reducir a concepto. La generatividad,
ARTE
72
HOY
LO ESTRATGICO
pues, es un postulado que hacemos de cualquier
nuestra exposicin, que ya no se dirigir tanto
dispositivo esttico, en la medida en que es una
a comparar diferentes modos de representacin
obra abierta, que no solo no se agota en nin-
del entorno, cuanto a captar las diferentes din-
guna de las interpretaciones que de l se quieran
micas generativas de los sistemas en desarrollo
o puedan hacer, sino que consigue definir su
por citar de nuevo a Ingold, los diferentes
especfico funcionamiento, precisamente, a travs
modos de descubrir las posibilidades de lo que
de la persistencia de esa productividad situacio-
somos capaces de percibir como entorno en cada
nal o relacional.
momento, que ofrece para nuestras actividades.
Para mejor entender la dinmica de la
Con ello podramos sostener adems que apren-
generatividad y no caer demasiado pronto en
demos a percibir de un modo eminentemente est-
trampas conceptuales heredadas de lo peorcito
tico, mediante una sintonizacin o sensibilizacin
del Romanticismo, podemos remitirnos a Roy de
del sistema completo de percepcin, el cual com-
Andrade y su caracterizacin de la transmisin
prende desde el cerebro y los rganos recepto-
de contenidos culturales especficos en forma de
res perifricos, junto con sus vnculos neuronales
programas, entendidos como capacidades cog-
y musculares, hasta los rasgos particulares de
nitivas universales o procesadores. As es como
nuestros entornos. A travs de este proceso el ser
funcionan los dispositivos de adquisicin del len-
humano emerge, de nuevo, no como un ser cuyas
guaje, mediante los cuales propiamente no se
capacidades desarrolladas se rellenan con estruc-
adquiere el lenguaje, sino que se genera y se
turas que representan el mundo, sino como un
regenera continuamente en los contextos de desa-
nudo de conciencia y agencialidad, cuyos proce-
rrollo de los mbitos de habla en los que el indi-
sos resuenan con los del entorno. De este modo,
viduo participa. Esto recuerda ms a un proceso
nos situamos en un pensamiento relacional que
de incorporacin que de inscripcin.
considera la prctica artstica y poltica, y segui-
Discutir las prcticas de arte de contexto
mos con Ingold y su peculiar revisin de la teora
en funcin de la generatividad que son capa-
del actor-red: no como una entidad discreta y
ces de poner en marcha reconduce el nfasis de
preprogramada, sino como un locus de creci-
CAPTULO
73
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
miento y desarrollo concreto dentro de un campo
tin podran perder todo inters y buena parte de
continuo de relaciones. Un campo que se des-
su gracia.
pliega en las actividades de los organismos y se
Repensar el arte de contexto a nivel estra-
repliega (a travs de procesos de incorporacin
tgico puede ayudar a superar esas limitaciones,
reparando en lo que las prcticas de arte de con-
y mentalizacin) en sus morfologas especficas.
texto suponen en trminos que podramos carac-
Con ello, lo que deviene absolutamente fun-
terizar como antropolgicos.
damental es pensar en esas morfologas especfi-
Que las prcticas de arte de contexto tengan
cas; de otro modo caeramos en el mismo idea-
o no un alcance antropolgico depender, obvia-
lismo que Della Volpe imputaba a Dewey.
mente, de la definicin que queramos asumir de
As que de inmediato desarrollamos este
los patrones de organizacin perceptiva y situa-
punto.
cional, de los modos de relacin que dichas prcticas ponen en juego. Si consideramos que dichos
patrones, lejos de obedecer al capricho de este
UN CIERTO VALOR ANTROPOLGICO:
OMNIA SUNT COMUNIA
o aquel artista, son fundamentalmente comunes
como comunes son la mayora de sentimientos
y sensibilidades que nos constituyen, y si con-
Es evidente que si hay una amenaza que aceche
sideramos que estos patrones en tanto estructura-
a todo planteamiento de arte contextual, se trata
dores generativos de la percepcin y la conducta
de la que procede de la posibilidad de reducir
pertenecen de algn modo a un repertorio bsico
las prcticas y las experiencias a una perspectiva
histrica y polticamente variable, como vere-
que, a fuerza de vincularse a un contexto geogr-
mos en Marx, entonces el anlisis modal de las
fico, social o temporal muy determinado, acabe
prcticas de arte de contexto, y de las prcticas
por adolecer de provincianismo, de forma que,
artsticas en general, podra contribuir a un deter-
una vez superado el contexto concreto que le
minado campo que podramos denominar antro-
diera origen, las prcticas y experiencias en cues-
pologa de la sensibilidad.
ARTE
74
HOY
LO ESTRATGICO
A ese respecto, quiz la referencia por anto-
este pueda concebirse independientemente de la
nomasia para pensar en la relevancia antropol-
historia y la poltica. Con ello insiste en su apre-
gica de la esttica quepa situarla en la secuencia
ciacin de que, para su gusto, Feuerbach habla
que va desde la Sexta tesis sobre Feuerbach, de
demasiado de Naturaleza y demasiado poco de
Marx, hasta la irreemplazable Esttica, de Lukcs.
poltica.
Hablar de naturaleza humana tiene su mala
Lo que para buena parte de la tradicin
prensa, su algo de determinista y, en exceso, su
marxista ortodoxa resulta oscuro es la identifica-
mucho de rgido. Esto estara plenamente justifi-
cin que Marx hace de la naturaleza humana,
cado si admitiramos la posibilidad de una natu-
Mennsliches Wessen, con el conjunto de las rela-
raleza humana considerada como una entidad
ciones sociales. Propongo considerar que una
constante, compuesta por una serie de cualidades
buena forma de aclarar semejante identificacin
estables y universales, que tendran ms que ver
es concebir ese conjunto de relaciones sociales
con las regularidades de la Naturaleza que con
bajo la forma del repertorio de modos de rela-
las variaciones de la historia.
cin que estructura y constituye, por ejemplo, la
Hay, empero, otro segundo uso que Marx
cultura esttica de una sociedad determinada.
propone, y segn el cual dicha naturaleza denota
Por supuesto que todo repertorio modal nos ofre-
una entidad variable, que puede ser diferente en
cer una imagen sesgada y fragmentaria de esa
diferentes lugares, tiempos y circunstancias.
naturaleza humana, pero desde luego esa va a
Precisamente en ese sentido, en su Sexta
ser la nica imagen que vamos a ser capaces de
tesis sobre Feuerbach, Marx define la natura-
obtener. Una naturaleza humana situada y, por
leza humana en tanto conjunto de las relaciones
definicin, abierta a la policontextualidad.
sociales, rechazando la idea de que se pueda
En esta tradicin de pensamiento marxista
reducir a los hombres a una universalidad muda
se sita la injustamente menospreciada Esttica
y eterna, sin considerar juntamente el aspecto
de Georg Lukcs. El pensador hngaro en El alma
prctico y performativo de lo humano. Marx no
y las formas, esto es, desde su ms tiernamente
est negando que haya un ser genrico, sino que
idealista juventud enfatiz la importancia del
CAPTULO
75
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
valor de las formas como creadoras y reforza-
a pensar en algo tan poco habitual en nuestros
doras de vida [siendo] la forma acaso el nico
tiempos como la relevancia, a un tiempo antropo-
camino de lo absoluto en la vida; la nica cosa
lgica y poltica, de una experiencia esttica que
que es autosuficiente, real y ms que una mera
no solo evita renunciar a su autonoma, sino que
posibilidad. Tras esta primera aproximacin,
hace de ella piedra de toque de esa relevancia.
obviamente muy intuitiva y romntica en su formu-
Quedan por explorar las extrapolaciones
lacin, Lukcs se embarcar en un proyecto vital
polticas que quepa hacer si es que tal movi-
de investigacin que le llevar a la reconstruccin
miento es pertinente a partir de la dimensin
gentica del conjunto de las capacidades y acti-
antropolgica de que estamos hablando. No
vidades humanas en el marco de su pensamiento
se tratara en ningn caso obviamente y eso
esttico, poltico y finalmente ontolgico.
hemos querido dejar expuesto con toda clari-
Para Lukcs ser la nocin de medio homo-
dad de limitar o predefinir las posibilidades de
gneo, concebido no como una realidad objetiva
la autoorganizacin, que debe y puede ser toda
independiente de la actividad humana, sino como
poltica, en funcin de un esbozo antropolgico
un particular principio formativo de las objetivi-
con tendencia a mutar en programa normativo.
dades y sus vinculaciones, unas y otras produci-
Lo que con este nfasis en la conexin con cierta
das por la prctica humana, la que le permitir
naturaleza una suerte de naturacultura, como
pensar en un arte a la vez autnomo y compro-
aquella de la que habla John Law, sin duda se
metido social e histricamente, contribuyendo as
est marcando, es el final del ciclo de la posmo-
a romper uno de los dilemas ms cansinos y per-
dernidad textualista y laxa. Se trata de recuperar
sistentes en la historia del pensamiento esttico
un pensamiento fuerte que nos proporcione bases
occidental.
ancladas en nuestra constitucin como ser gen-
En este libro no podemos dar cuenta, ni
rico, tan abierta y sometida a dialcticas histri-
siquiera mnimamente, de la interesantsima obra
cas como marc Marx.
de Lukcs; solo pretendemos apuntar su trabajo
Se tratara entonces de conectar nues-
en la medida en que contribuye decisivamente
tra agencialidad poltica con una esttica de la
ARTE
76
HOY
LO ESTRATGICO
formatividad modal, una esttica que aborde
los cuerpos mismos de los sbditos que mediante una
suerte de fantasa de aceptacin, deban considerar
la diversidad, la policontextualidad repertorial
como propias e irrenunciables las exigencias de pro-
de modos de organizacin de la experiencia,
ductividad industrial, o de destructividad, tambin
sistemticamente tramada con la rehabilitacin
industrial, cuando el ciudadano era movilizado para
y generalizacin de las competencias modales
la guerra. Por su parte, Toni Negri y Michael Hardt,
necesarias para la mxima extensin de la auto-
en su libro Imperio, analizan bajo la etiqueta del biopoder, entre otros fenmenos, aquellos recursos de
noma. Solo as podra empezar a pensarse en
dominacin y hegemona que circulan y se ejercen
condiciones en una Repblica de los Fines.
ms ac de cualquier definicin de Estado, desde lo
ms cotidiano con que podamos contar: nuestras propias vidas y los cuerpos con los que las vivimos. En
ese sentido es obvio que el mbito de la biopoltica
ANTAGONISMO BIOPOLTICO O,
SI PREFERS, CUANDO LO PERSONAL ES
MODAL, Y LO MODAL ES SUSCEPTIBLE
DE ARTICULACIN POLTICA
ofrece un registro que es estratgico por sus dimensiones y repercusiones, pero que se juega en un nivel
muy aterrizado, muy concreto. Ahora veremos, cun
concreto.
El sistema de normalizacin inaugurado por
Es este un texto que introducimos aqu casi como
los absolutismos, an muy toscamente, y perfeccio-
venerable documento, puesto que fue en alguna
nado continuamente por los regmenes burgueses
de sus versiones producido y distribuido por
e incluso por los fascismos con una sorprendente
continuidad ha tendido no tanto a reprimir cuanto a
Las Agencias en septiembre de 2001.
prevenir la disidencia, hacindola inviable por inconcebible o impensable. La normalidad biopoltica
Michel Foucault, en su ltima etapa, y en libros
se presenta, por tanto, dotada de una solidez mar-
como Tecnologas del yo, hizo mucho nfasis en la
mrea, por mucho que como es sabido est llena
medida en que la ley y el orden se haban vuelto coti-
de grietas por las que asoma lo otro, los modos de
dianos y normalizadores, pasando de ser dispositivos
vida y sensibilidad que han sido aplazados o nega-
reguladores de la excepcin a ser fundamentalmente
dos sistemticamente. Hubo, de hecho, un tiempo,
procesos de institucin no cuestionada de la norma-
que seguramente acab all por los aos sesenta y
lidad. Para lograr un funcionamiento ptimo, dichos
de la mano de su contracultura, en que era obvio
dispositivos de normalidad deban inscribirse sobre
CAPTULO
que la disidencia poda ser tambin una biodisiden-
77
SEGUNDO
ARTE DE CONTEXTO
cia, en que vivir la vida fuera de los mrgenes de la
en lo que de amenazador el pequeo sistema tenga
normalidad instituida poda suponer una diferencia
para el mercado mismo.
revolucionaria. Ahora bien, desde el triunfo de la
Parte de ese juego, por cierto, estaba bien
contracultura y el capitalismo de diseo no podemos
presente en el planteamiento del Prt--revolter o de
estar muy seguros de que baste con poner los codos
los New Kids on the Black Block...
en el plato de la normalidad burguesa para producir
Quedmonos de momento con la importancia
antagonismo.
de esos pequeos modos de vida, ya sean vendibles
No es tan difcil advertir hasta qu punto el
como motos o ya sean potenciales ncleos de resisten-
orden en el capitalismo cultural se reproduce en la
cia. Porque de cualquier modo, esas unidades, esos
proliferacin de las diferencias, en su administracin
modos, no son nada nuevo: lo que en muchas partes,
y venta, en cmo lo alternativo es precisamente el
fuera de la tradicin hegemnica de las bellas artes,
campo del que se obtienen las claves de lo que sern
se ha venido llamando arte popular o folclore, ha
los sectores de mercado ms pujantes.
consistido en la reproduccin de objetos o conductas
Lo que s est claro es que, en cualquier caso,
que se emplazaban dentro de repertorios preestable-
tanto el capital como la multitud que se le opone es
cidos, pero con una disposicin variable de posibili-
un suponer juegan su juego en el campo de los
dades formales y relacionales, as los palos en el fla-
modos de vida, o de los modos de hacer, ms bien,
menco, los ragas en la msica india, etc. Estos modos
en tanto que muy a menudo no se trata de sistemas
ofrecan un marco para la creacin colectiva e indi-
de vida completos, sino de pequeos sistemas prc-
vidual, relacionaban la produccin artstica con las
ticos fragmentarios, mnimas lgicas, colecciones de
vidas de la gente, a travs de esos modos de relacin
juicios de valor, de prejuicios, a travs de los cuales
que las piezas concretas actualizaban y recreaban.
se establecen comunidades, tribus, bandas... o secto-
La mayora del arte producido en casi todas
res de mercado.
las culturas es modal, en el sentido de que parte de,
Si caricaturizamos procesos muy complejos,
trabaja con y se concreta en modos de relacin, posi-
la cosa es ms o menos as: los diferentes tipos de
bilidades de encajar y construir situaciones.
agencialidades, las multitudes si nos gusta ese trmino, funcionan construyendo pequeos universos
La pregunta ahora es si los extremos se
autnomos de produccin de sentido, de valor y de
pueden tocar, si las prcticas que han aprendido de
goce (sean raves, sesiones de hip hop o maratones
las vanguardias y que derivan del agotamiento de las
de rumba), el capital los descubre y hace lo que sabe
bellas artes decimonnicas pueden funcionar como
hacer: intenta reproducirlos con derechos de autor,
prcticas modales, es decir, si de ellas se pueden
venderlos y, por supuesto, desarmarlos polticamente
derivar herramientas de percepcin, comprensin e
ARTE
78
HOY
LO ESTRATGICO
intervencin sobre las diversas realidades de cada
cual.
Para entendernos, se trata de que de la experiencia esttica no se extraiga una boquiabierta sensacin de virtuosismo, o una especie de seca moraleja, sino claves concretas para desarrollar con plena
autonoma modos de relacin.
Y comprender la necesidad poltica de esa virtualidad modal del arte, justo ahora cuando el capitalismo ha extendido al mximo su imperio, precisamente en el territorio concreto de los modos de vida,
de las pequeas diferencias aislables y vendibles.
Seremos capaces de producir trabajos que
sean inmediatamente apropiables, que construyan
modos de relacin, o que ayuden a entender en qu
medida tal o cual modo se nos est vendiendo ya por
completo instituido y agotado?
CAPTULO
79
SEGUNDO
Priority for People
Material de apoyo a las fiestas rave de Reclaim the Streets. Londres, 1999
En el origen de los movimientos de protesta contra
la globalizacin capitalista han confluido, como no
puede ser de otra manera, muchas culturas polticas
y estticas. Una de las ms notables es, sin duda, la
que funcion en toda Europa a finales de los noventa
bajo el paraguas de Reclaim the Streets (RTS). Surgido
a principios de los noventa, en pugna con la implementacin en Gran Bretaa de un programa extensivo
de construccin de carreteras, RTS produjo inicialmente una serie de acciones de protesta que a menudo
tomaban la forma de una especie de campamentos,
como ha contado Marion Hamm: Alguien apareca,
montaba una casa en un rbol y entonces reclamaba
derechos de residencia; haba gente que cavaba tneles bajo los lugares donde se estaba construyendo, se
encadenaban a bloques de cemento y esperaban a
que vinieran a desalojarlos. Si la estrategia necesita
del establecimiento de un espacio desde el que operar,
este colectivo estaba dispuesto a crear espacios donde
hiciera falta. Los miembros de RTS se hicieron notables
por su inventiva a la hora de generar modos de relacin con los espacios que demorasen su expulsin de
ellos, ya se tratara de casas, rboles, gras o tramos
de carretera okupados, pues RTS era capaz de ocuparlos ms tiempo que nadie y con bastante gracejo.
OBRA
La formalizacin artstica de mayor calado
estratgico que ha realizado RTS no ha sido, por
tanto, la de sus famosas fiestas-raves salvajes en las
que se ocupaban calles, el mismsimo centro de la City
de Londres, sin ir ms lejos; sino la imaginacin y las
redes necesarias para generar ocupaciones prolongadas de espacios como la de Claremont Road en 1994,
en que un puado de personas lograron mantener una
performance de meses, instalando objetos artsticos
que se transformaban en barricadas cuando era necesario: sofs, sillas y todo tipo de cachivaches pasaron
alegremente de lo privado de las salas de estar de
las viviendas a lo pblico de la calle, transformada en
trinchera frente a los antidisturbios.
Por si eso fuera poco, RTS logr producir las
condiciones para que otras redes como IndyMedia o
Peoples Global Action aparecieran y se consolidaran en
muy poco tiempo, todo ello enmarcado en una estrategia de transformacin de las condiciones reales de vida
de la gente implicada, como ha dicho muy certeramente
Hamm: Lo que quiz haya permanecido realmente es
su impacto como campo de experimentacin para formas de vida y de actuacin en solidaridad fuera de la
carrera de ratas, la persecucin constante del dinero
que se necesita para sobrevivir en la ciudad.
81
COMENTADA
Lo operacional
LO QUE NO ES ARTE CONTEXTUAL
Para empezar, parece que habr que insistir en el tema de la autonoma, para dejar claro
uando se ha intentado dar cuenta
de una vez por todas que hasta marxistas de la
de las prcticas de arte de contexto,
talla de Marcuse o Lukcs se han percatado de
muy a menudo se ha incurrido en
que, no solo no hace ninguna falta que el arte
una serie de malentendidos que con-
o la ciencia renuncien a su exigencia de autono-
tribuan bastante a entorpecer nuestra percepcin
ma, sino que adems, es nicamente desde esa
de las posibilidades que dichas prcticas ponan
exigencia de autonoma, donde cabe construir
a nuestro alcance. As, en un libro reciente de
algo as como racimos de alternativas sociales
Paul Ardenne, que lleva por ttulo, precisamente,
y polticas a la realidad que el capitalismo de
Arte contextual, se empieza asegurando que
diseo ha comprado de cabo a rabo y que nos
muchos artistas dando la espalda al arte por el
vende en rodajitas a cambio de nuestra vida toda.
arte o al principio de autonoma, reivindican la
Ya Andr Gorz dej bien claro que la oposicin
puesta en valor de la realidad bruta herede-
decisiva no era la que enfrentaba como preten-
ros del realismo histrico (en primer lugar el de
da la metafsica idealista del siglo xix libertad y
Courbet) el arte tiene que ir ligado a las cosas
necesidad, sino la que opona autonoma y hete-
de todos los das, producirse en el momento, en
ronoma como principios rectores de las relacio-
relacin estrecha con el contexto.
nes concretas en que vivimos. Las declaraciones
Autonoma, realidad bruta, realismo a lo
de los movimientos de vanguardia rechazando
Courbet y cosas de todos los das hay muchos
la autonoma deben interpretarse como reaccin
elementos en esa aseveracin que habr que
frente al agotamiento de la autonoma moderna o
despejar.
el descrdito de la autonoma ilustrada, es decir,
CAPTULO
83
PRIMERO
ARTE DE CONTEXTO
truida por nuestros dispositivos de percepcin y
organizacin, y como si no fueran precisamente
esos dispositivos de mediacin aquellos en los que
el arte es especialmente competente. Esa realidad
bruta es sencillamente insostenible en trminos
epistemolgicos hoy da, cuando desde la fsica
de partculas hasta la biologa o la antropologa
han asumido criterios constructivistas o cuando
menos de perspectiva para definir sus campos
de conocimiento y actividad. Histricamente,
13. Dinero gratis, Barcelona, 2001.
adems, ha sido en relacin con esa nocin de
realidad indiscutible, propia del positivismo ms
el rechazo de determinada conformacin de la
plano, como se ha justificado la tarea de la repre-
productividad artstica estrictamente limitada a
sentacin, sea poltica, monetaria o artstica. El
los circuitos del mundo del arte, y cuyos horizon-
arte de contexto supone, como hemos visto, una
tes polticos limitan con su capacidad de epatar
quiebra de la representacin, porque trabaja ya
al burgus. Si eso era la autonoma, es obvio que
de lleno en los dominios de una epistemologa
no estaba para fiestas y no daba mucho ms de
que asume, con la biologa de Maturana o la
s. Pero como hemos visto, no tenemos por qu
teora de sistemas de Luhmann, que todo hacer
renunciar a una autonoma modal, construida en
es conocer y todo conocer es hacer. Algo de
torno a nuestras competencias para organizar,
esto pesca Ardenne cuando reconoce que las
distribuir y conectar modos de relacin.
prcticas de arte contextual se muestran deseo-
Ms extrao an es pensar que haya algo
sas de tejer con la realidad. Una realidad que el
as como una realidad bruta con la que el arte
artista quiere hacer ms que representar. En lo
pueda o no entrar en contacto. Tan extrao como
que definitivamente no entra Ardenne es en la elu-
no advertir que toda realidad es, de hecho, cons-
cidacin, precisamente, de los modos de hacer
ARTE
84
HOY
LO OPERACIONAL
que puesto que el pintor de la vida moderna
intermediario, entre arte y realidad, como si
adems de pintar quiere ser portador de concep-
semejante cosa pudiera siquiera plantearse, sino
ciones se han vuelto del todo centrales.
de que construya sus prcticas al paso en que
Al situar el nfasis en esos modos de hacer,
proporciona relaciones, modos de relacin, que
o modos de relacin, como los hemos denomi-
contribuyan a enriquecer y diversificar nuestra
nado nosotros, se resaltan los aspectos de tran-
percepcin, o nuestra construccin mejor, de la
saccin de la prctica artstica, su capacidad
realidad.
de extenderse y reproducirse en otros contextos
Es obvio, y en eso es fcil coincidir con
diferentes; se entiende la prctica artstica de un
Ardenne, que el arte de contexto trabaja en el
modo operacional, tal y como lo definieron las
modo de la intervencin, mucho ms dirigido
vanguardias rusas. Por eso, la cuestin, defini-
a la presentacin que a la representacin, pero
tivamente, no es que el arte sea ms o menos
debe quedar claro que la condicin misma de la
contextual, segn se ligue a las cosas de todos
potencia de esa intervencin radica en la especi-
los das o a cosas abiertamente extraordinarias
ficidad y la autonoma del modo de formar que le
sino que se ligue con lo que se ligue lo haga
da pie, y no en el mero voluntarismo oenegesco
mediante protocolos y dispositivos de mediacin
o bomberil.
que resulten apropiables por parte de cuanta ms
Es esa especificidad modal de la interven-
gente mejor y que, al ser apropiados, se vuelvan
cin la que califica como poltico, por lo dems,
generativos en ms y ms mbitos.
al arte de contexto. Tambin ah anda un poco
Y es que la obra de arte puede y debe
perdido un discurso al uso sobre arte contextual,
insertarse en el tejido del mundo concreto, pero
como el de Ardenne, cuando dice: Hablaramos
semejante insercin no puede darse si no es a
demasiado rpido y muy mal si redujramos el
travs del especfico modo de formar que distin-
estatus del artista contextual al del oponente o
gue a cada potica y cada artista.
el subversivo. Ms que una oposicin se trata de
No se trata tanto de que el arte contextual
una postura en falso; ms que de subversin, de
opte por establecer una relacin directa, sin
una transgresin con fines positivos. Es obvio
CAPTULO
85
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
que nada ganamos con reducir y acotar las prc-
Primera Guerra Mundial, en que los equilibrios
ticas de arte contextuales a una suerte de decora-
de fuerzas culturales, polticas o militares podan
dores de manifestaciones, pero cuesta entender a
medirse y decantarse en una batalla decisiva, de
qu se refiere Ardenne con eso de que ms que
la que caba esperar que emergiera un nuevo
una oposicin se trata de una postura en falso,
estado de cosas.
una transgresin con fines positivos
Con la industrializacin de la guerra y la
El trabajo del arte de contexto puede defi-
cultura, sin embargo, todo esto se hizo mucho
nirse como una subversin, pero se tratara en
ms complejo. Las nuevas armas y los nuevos
cualquier caso de una subversin modal, una sub-
medios de reproduccin tcnica de la cultura
versin que se arma en el plano de los especficos
extendieron la amplitud y la profundidad de los
modos de formar propios del arte, y que se toma
choques e hicieron posible una movilizacin ms
trabajo, eso s, para articularse social y poltica-
rpida, masiva y brutal de recursos para llevar a
mente como hemos destacado ms arriba
cabo todo tipo de campaas blicas o culturales
con otros agentes de oposicin modal, biopoltica
en su ms amplio sentido. Con este aumento de la
(si la etiqueta negriana no suena demasiado a
complejidad y la escala de los factores que consi-
variante de yogur), implicados en pensar formal
derar, se quebr por completo el equilibrio entre
y materialmente en las posibilidades de organi-
los trminos de la dicotoma tradicional, que se
zacin de otros modos de relacin que pongan
limitaba a diferenciar entre lo tctico como ges-
los pies y los codos en el plato del capitalismo
tin de las fuerzas situadas sobre el campo de
cultural.
batalla y lo estratgico como planificacin
y control de las maniobras a largo plazo, antes
y despus de su entrada en combate. En ade-
DESDE RUSIA CON AMOR Y
CIERTA COMPLEJIDAD
lante habra que pensar en nuevas mediaciones
que nos permitieran articular esos dos niveles de
Hubo un tiempo feliz entre la Revolucin francesa
pensamiento, cuyas resoluciones no solo haban
y la rusa, entre las guerras napolenicas y la
quedado por completo desconectadas, sino que
ARTE
86
HOY
LO OPERACIONAL
14. Sabotaje Contra el Capital Pasndoselo Pipa, banner de la pgina web [Link], Madrid, 2002.
haban demostrado ser inoperantes tomadas de
victorias, tan apabullantes como intiles, de la
modo aislado. Lo mismo que suceda, en trmi-
Wehrmacht sobre el Ejrcito Rojo, para que un
nos blicos, con la diferenciacin entre tctica y
pensamiento operacional planteara precisamente
estrategia, estaba sucediendo en el dominio del
las mediaciones que hicieran posible esa articu-
arte con la diferenciacin entre alta y baja cul-
lacin entre fines estratgicos y determinaciones
tura, o entre las artes puras y las aplicadas: ais-
tcticas en entornos econmica y socialmente
ladas resultaban insuficientes, y en medio de la
complejos. Con ello, el pensamiento operacional
creciente complejidad, aparentemente se haba
se perfilara como alternativa epistemolgica y
perdido la trama que alguna vez las conectara.
organizativa a la forma tradicional, y tan anqui-
En trminos militares hubo que esperar a
losada ya, de concebir los equilibrios de poder y
la Segunda Guerra Mundial y a la sucesin de
CAPTULO
fuerzas.
87
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
No deja de ser curioso que al mismo tiempo
cuestiones operacionales, pero fueron incapaces
que los militares soviticos articulaban ese pen-
de articular un pensamiento operacional claro.
samiento operacional, en el terreno cultural las
Pese a algunos vislumbres interesantes, las teoras
vanguardias rusas hicieran lo propio postulando
sobre la guerra de movimientos y las tropas meca-
las mediaciones que les permitiran derribar los
nizadas de Fuller y Hart acabaron por concen-
lmites entre el arte puro y el aplicado, acabar
trarse casi exclusivamente en seguir barajando
con las paradojas irresolubles que les hacan ir
los elementos propios de la estrategia y la tctica.
y venir de la forma al contenido y viceversa, de
En el dominio de la esttica, las tesis de
la soberbia de la autonoma artstica a la actitud
Pound y Dewey, sobre la imagen y la experien-
sumisa al servicio de la revolucin.
cia, respectivamente, importaron mediaciones y
En este captulo veremos cmo, de un modo
con ello abrieron el campo de lo operacional al
tentativo y truncado finalmente por el estali-
pensamiento esttico, pero al igual que sus contra-
nismo, tanto los tericos del conflicto blico
partes militares no acabaron de cuajar en toda su
como los del choque cultural plantearn en la
amplitud. Como dijo acertadamente Della Volpe,
Rusia de los aos veinte y treinta un pensamiento
Dewey vacila y vuelve a caer bajo la influencia
operacional plenamente desarrollado que an
idealista, al rehuir o no ser capaz de generar
nos puede ser de utilidad para pensar en nuestras
una verdadera profundizacin gnoseolgica de
propias opciones.
los medios especficos de la obra de arte, de su
Pero antes de abordar el pensamiento est-
semntica y su pragmtica. Y es que Dewey no
tico y blico de las diferentes vanguardias rusas,
supo ver cmo el problema del carcter espec-
y en esos mismos aos de entreguerras, es inte-
fico del arte no puede ser resuelto en la esfera
resante constatar qu estaba sucediendo en otros
comn de la problemtica del conocimiento, sino
mbitos sociales y culturales. No es difcil ver
que debe llevarse al aspecto tcnico de la orga-
cmo los grandes tericos anglosajones del blin-
nicidad semntica (el estilo) de dicha esfera.
daje militar, Fuller y Hart, o del blindaje potico,
Pese a la lucidez y la oportunidad que destila
Pound y Dewey, intuyeron la importancia de las
El arte como experiencia, Dewey no supo darle
ARTE
88
HOY
LO OPERACIONAL
un estatuto a la experiencia esttica, de forma tal
que la hiciera servir de articulacin entre las ms
depuradas prcticas artsticas y la vida cotidiana
en que dichas prcticas deban tomar pie y ser
performativamente reproducidas.
Por su parte, Ezra Pound anduvo muy cerca
del pensamiento operacional al postular su conocida nocin de imagen como un complejo intelectual y emotivo en un instante temporal. Esa nocin
de imagen, como decimos, se situaba acaso en
la escala necesaria para articular los momentos
tcticos y estratgicos del pensamiento esttico,
pero de nuevo Pound no supo vertebrar su propuesta, al pensar que bastaba la presentacin
instantnea de dicho complejo para producir la
sensacin de sbita liberacin; esa sensacin de
estar libre en los lmites temporales y espaciales;
esa sensacin de repentino crecimiento que experimentamos ante las grandes obras de arte. Sin
duda alguna, en entornos complejos hara falta
algo ms que la presentacin instantnea de una
imagen para poder afectar de modo sensible los
equilibrios modales constitutivos de la cultura y la
individuacin hegemnicas.
15. Yomango, Winona tambin, YMNG, Madrid, 2002.
CAPTULO
89
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
No es de extraar, por tanto, que en la
Elsa von Freitag-Loringhoven, le regalaba a
actualidad no se considere a estos tericos anglo-
Marcel Duchamp un urinario firmado con su seu-
sajones como exponentes del revolucionario pen-
dnimo, R. Mutt-Armutt, que en alemn significa
samiento operacional, sino como estrategas en
pobreza, y pobre como las ratas era la baronesa.
un sentido liberal anglo-americano.
Con semejante movimiento de articulacin entre
En la inquieta y agitada Alemania de entre-
objeto y concepto, se estuvo muy cerca, de nuevo,
guerras, las ideas de Fuller y Hart sobre la movi-
de un planteamiento operacional de las prcticas
lidad y la mecanizacin fueron claves para el
artsticas: un planteamiento capaz de proponer
desarrollo de una teora de la Blitzkrieg, como
mediaciones entre la alta estrategia conceptual y
dispositivo de armas combinadas. En esa lnea,
su presentacin y despliegue tcticos en forma de
algunos militares alemanes del perodo de entre-
objeto de arte: tanto el ready-made de Duchamp,
guerras, como Oswald Lutz o Heinz Guderian,
como el objeto encontrado del dad suizo y ber-
desarrollaron conceptos de campaa mucho ms
lins, como los inverosmiles cachivaches de la
adecuados para las condiciones de la sociedad
baronesa von Freitag-Loringhoven plantearn
industrial y de consumo, en que ya se estaba
dimensiones interesantes de hibridacin objetual
convirtiendo Alemania. En 1920, el terico mili-
y potica, fundamentales para el arte de contexto.
tar alemn barn Hugo von Freitag-Loringhoven
Pero, al igual que le sucede a Hugo von Freitag-
observ: En el Ejrcito alemn el empleo del
Loringhoven en trminos militares, tampoco su
trmino strategisch (estratgico) ha cado cada
cuada dad, Elsa, ni mucho menos Duchamp,
vez ms en desuso. Lo reemplazamos por el tr-
acaban de poner en pie un pensamiento opera-
mino operativ (perteneciente a las operaciones),
cional completo. Ni la Blitzkrieg germana ni el
y de ese modo se define ms simple y claramente
ready-made, aun movindose en la direccin
la diferencia con cualquier otra cosa a la que se
correcta, conseguirn superar ni articular la esci-
refiere como taktisch (tctica).
sin entre tctica y estrategia. Los brillantes ata-
Unos aos antes, en una de esas casuali-
ques de los blindados alemanes se agotarn en
dades familiares y de escuela, la baronesa dad,
las inmensas estepas rusas, de victoria en victoria
ARTE
90
HOY
LO OPERACIONAL
hasta la derrota final. Del mismo modo, los no
del combate general decisivo y la bsqueda de
menos brillantes golpes de ingenio duchampia-
una mediacin que permitiera hacer operativa la
nos quedarn atorados en la estepa, an ms
forma general de la estrategia en su despliegue
inmensa e inabarcable, del capitalismo cultural
tctico. Parece evidente que en los frentes exten-
norteamericano, tal y como ha sido expuesto por
didos modernos, tanto en los blicos como en los
las teoras institucionalistas, a lo Dickie.
culturales y artsticos, se requiere una articulacin
Habr que superar estas formulaciones,
de golpes y operaciones sucesivas para lograr
para llegar, con el desarrollo de las vanguardias
controlar un campo de batalla en tiempo, espacio
rusas y la escuela sovitica de guerra operacio-
y escala, y poder as conectar adecuadamente,
nal, a lo que ha sido calificado como la aven-
por un miembro intermedio o nivel operacional,
tura terica ms creativa en la historia militar y
todas las acciones tcticas a un objetivo estrat-
del pensamiento esttico, aadiramos nosotros
gico. Solamente en el nivel operacional podan
seguramente del siglo
fraguarse las acciones de combate en un conjunto
xx.
Un grupo de extraordinarios tericos milita-
tan complejo. En trminos artsticos este miem-
res soviticos incluyendo a M. N. Tukhachevsky,
bro intermedio vendr dado, como veremos de
y a Alexandr Svechin codific la base terica
inmediato, por la insistencia de las vanguardias
para el desarrollo del arte operacional en las
rusas en considerar sus trabajos como propuestas
condiciones de la moderna y compleja socie-
modales, experimentos sobre modos de organi-
dad industrial, cuyos inmensos recursos blicos,
zacin y modos de relacin. Shklovski, en 1921,
productivos y culturales difcilmente pueden ser
ya pensaba que una obra literaria no es objeto,
desplegados, confrontados y superados en una
ni es material, es una relacin de materiales. De
nica batalla decisiva, a la antigua usanza, ni
modo que el significado aritmtico del numerador
en una campaa que solo confe en la velocidad
y el denominador es insignificante: lo que importa
y la movilidad de sus dispositivos. Lo que uni
es su relacin.
a esos tericos, los artsticos y los blicos, fue
Lo que importaba, y esto es tan fcil de
por tanto una creencia comn en la desaparicin
entender frente a la Wehrmacht como frente al
CAPTULO
91
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
MODOS DE ORGANIZACIN Y
MODOS DE RELACIN
capitalismo cultural, era dar con una mediacin
que nos permitiera pensar en la integracin de
operaciones sucesivas y distribuidas sobre un
El arte contemporneo consiste en una
frente amplio y sostenido de confrontacin blica
vida consciente y organizada, capaz de ver y
o cultural.
construir. Toda persona que haya organizado su
Desde una perspectiva operacional, V. K.
vida, su trabajo y a s misma es un artista.
Triandaffilov explic cmo se deberan emplear
operaciones sucesivas para transformar una serie
Aun con el tono algo epatante y maximalista
de batallas tcticas en rupturas operacionales uti-
que caracteriza lo mejor y lo peor de la vanguar-
lizando el choque y la maniobra. Algo muy simi-
dia histrica, hay algo en esta frase de Rodchenko
lar haran las vanguardias artsticas rusas, como
que nos parece extremadamente interesante. El
veremos enseguida, con su nfasis en las prcti-
artista ruso sugiere un claro desplazamiento por
cas artsticas como modos de organizacin. Estos
el que el peso de la prueba, el ncleo decisivo del
modos circularn y se implementarn con autono-
arte contemporneo, no puede ya reducirse ni a
ma, una y otra vez, suscitando reorganizaciones
la excelencia aislada de una obra ms o menos
del material perceptivo y relacional, proporcio-
maestra, ni mucho menos a las decisiones o inten-
nando intervenciones, como veremos con el caso
ciones que pueda adoptar ningn sector de las
de Yomango, que superan con mucho la escala
instituciones artsticas. Histricamente, la lectura
en la que era capaz de funcionar la obra de arte
que se ha realizado de las vanguardias rusas ha
tradicional, ya fuera de objeto o de concepto.
resultado ser extremadamente pobre cuando ha
pretendido reducir su trabajo en el mejor de los
casos a una mera disolucin de las prcticas
artsticas en lo cotidiano. Hoy sabemos que no
podemos limitarnos a hacer de pelota de pingpong entre lo artstico inmaculado y lo cotidiano
hipotecado por el capitalismo; sabemos que una
ARTE
92
HOY
LO OPERACIONAL
reduccin a cualquiera de esos dos polos carece
ya hemos ido viendo, de considerar el contexto
del menor valor poltico. Como hemos visto soste-
como si se tratara de una especie de escenario
ner a Marcuse, poco potencial poltico podemos
que acompaa o enmarca la accin principal. Se
esperar obtener de la negacin de la capacidad
trata de un contexto de claro carcter generativo
subversiva en trminos antropolgicos de la
capaz de ver y construir, capaz de generar
especificidad de las formas artsticas. Tendremos,
a su vez nuevas situaciones y contextos vitales
pues, que hacer una nueva lectura de los escri-
diferenciados que pueden funcionar, tal y como
tos de estas vanguardias, una lectura que quiz
peda Guattari al hablar de su paradigma est-
pueda inspirarse en los trminos operacionales
tico, como focos parciales de subjetivacin.
De modo cada vez ms claro y recurrente,
que acabamos de introducir y que, por ello,
inserte mediaciones que nos permitan dar cuenta
a lo largo del siglo
de los diversos acoplamientos posibles entre la
Internacional situacionista o los movimientos de
reserva antropomorfizadora de las formas arts-
arte de contexto ms recientes que estamos
ticas y una sociedad industrializada y compleja
considerando en este ensayo, se ha hecho evi-
como la nuestra.
dente la importancia de superar el dualismo entre
xx,
desde Dad a Fluxus, la
Para Rodchenko, como para buena parte
lo artstico emasculado y lo social domesticado,
de la tradicin moderna ya avanzada por
la importancia de dar con las bases presentes en
Diderot y para el pensamiento esttico contem-
las prcticas artsticas y dotadas de la virtualidad
porneo ms comprometido, la clave de articu-
susceptible de desarrollar formas de organizacin
lacin y despliegue de lo esttico no se halla ni
de la percepcin, de la accin, de las relaciones
en el objeto ni el en sujeto, ni en la obra ni en
que nos constituyen y desde las que constituimos
el receptor, sino en la relacin en que ambos se
mundos posibles.
coproducen, en el contexto vital, situacional si
Esta relevancia acordada a la articulacin
se prefiere, que se produce y es productivo en
entre la elaboracin formal de las prcticas arts-
las prcticas artsticas y las experiencias estti-
ticas y su despliegue en el mbito de la experien-
cas. En absoluto se trata aqu, por tanto, y como
cia ms general ha tenido, por lo dems, una
CAPTULO
93
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
16. This is not a protest, material grfico del
MayDay, Londres, 2002.
ARTE
94
HOY
LO OPERACIONAL
larga y polmica historia en el mbito del pensa-
intenciones las buenas y las malas del artista,
miento esttico. Umberto Eco, ya en la primera
y un montn ms de falsos problemas que han
introduccin que redact para su Obra abierta
llevado a la reflexin esttica a los ms desolados
en 1962, conclua sosteniendo que, si bien el
callejones sin salida. Luego hablaremos de esto
arte puede escoger cuantos temas de discurso
con algo ms de detalle. Por el momento, nue-
desee, el nico contenido que cuenta es cierto
stro deber es constatar que epistemolgicamente,
modo de ponerse el hombre en relacin con el
las necesidades especficas que le estamos detec-
mundo y resolver esta actitud suya, al nivel de
tando a un pensamiento esttico relacional y
las estructuras, en modo de formar. Por eso, y
modal no suceden en absoluto de modo arbitrario
yendo algo ms all de esa referencia al hombre
ni aislado. El carcter netamente constructivista
que an hace Eco, de lo que se trata ahora es de
de esta esttica no puede sino hallar paralelos
postular un pensamiento esttico que d cuenta
en algunos desarrollos recientes de la biologa
y razn de las interacciones entre arte y vida
o la psicologa evolutiva. En estos campos se ha
o, si se prefiere, entre la experiencia esttica y
hecho patente que para dar cuenta de mbitos
la experiencia cotidiana indiferenciada, obvi-
extremadamente complejos, con muchos tipos
ando las nociones sustantivistas tradicionales de
de interaccin entre muchos tipos de objetos, la
artista-espectador-obra, y postulando en su lugar
ciencia moderna tuvo que cambiar por completo
una nocin como la que planteaba Rodchenko
de perspectiva y en vez de rastrear todas las inte-
y que podramos aludir como modo de rela-
racciones particulares que componen el sistema,
cin. Preferimos hablar de modos de relacin,
se puso a buscar un nuevo espacio conceptual
en vez de modos de organizacin o modos de
donde un nmero muy pequeo de tipos de inte-
formar como hacen Rodchenko o Eco, respec-
racciones paradigmticas o cannicas pueden
tivamente, para hacer ms patente el decisivo
dar cuenta de toda la conducta compleja. Los
carcter relacional de la ontologa que propone-
mdulos de este nuevo espacio conceptual ya
mos y que quiz nos permita esquivar los escollos
no son los individuos sino unas pocas conductas
de la representacionalidad, la expresividad, las
generales (overall behaviours) del conjunto y de
CAPTULO
95
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
17. Scate el fiambre con Yomango, cartel de
campaa corporativa, YMNG, Madrid, 2002.
ARTE
96
HOY
LO OPERACIONAL
las que se espera que sean casi independientes
No hay autora ni recepcin, sino despliegue
unas de otras.
generativo de modos de relacin.
Esta larga cita de Herbert Simon introduce
Estaramos, pues, al hilo de nuestra relec-
de modo muy oportuno la escala en la que debe-
tura de las vanguardias rusas, tratando de elabo-
mos situar nuestro anlisis, la escala de esas con-
rar una esttica modal que nos permitiera no solo
ductas generales que nosotros llamaremos modos
superar esos cuellos de botella conceptuales, sino
de relacin.
tambin y va siendo una cuestin urgente
Al decir modo de relacin, aludiremos pues,
pensar conjuntamente en las prcticas artsticas
al conjunto de patrones formantes que, estando
de las vanguardias y las prcticas procedentes
presentes en una obra de arte, son susceptibles de
de otras culturas. La diferenciacin alta cultura-
ser apropiados y redesplegados mediante una
cultura popular, o la estanca separacin de la cul-
suerte de homologa estructural en un mbito
tura artstica de Occidente y las culturas artsticas
diferente del original. Postular la centralidad
de las dems civilizaciones parece ya del todo
de los modos de relacin en el proceso esttico
insostenible, habida cuenta de que compartimos
supone asumir la centralidad del proceso abierto
una misma estructuracin modal de la producti-
de configuracin perceptiva y relacional que ha
vidad esttica, y que las cuestiones en torno a
sido, por as decirlo, condensado en la obra de
la autonoma de dicha productividad suceden
arte, pero que ni por asomo queda all detenido,
invariable y cclicamente en todos los contextos
sino solo contenido y a la espera de que la gene-
de produccin social y cultural. El pensamiento
ratividad caracterstica de los modos de relacin
esttico modal que estamos intentando elaborar
estticos sea puesta en accin de nuevo, por un
a golpes de arte de contexto nos permitira, por
receptor dotado de las competencias necesarias
lo dems, y por si fuera poco, replantear los fun-
para ello. Ntese que ponemos receptor en cursi-
damentos de un funcionamiento poltico del arte
vas porque, obviamente, desde un planteamiento
en el sentido operacional que seguramente le
modal y relacional como el que estamos propo-
interesaba tanto a Marcuse como a Lukcs: esto
niendo no hay propiamente ni emisor, ni receptor.
es, un funcionamiento poltico que vincule y arti-
CAPTULO
97
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
cule lo estratgico, presente en el alcance antro-
caracterizados por nuestra competencia en una
polgico de las formas estticas y el juego de
serie abierta de modos de relacin.
las facultades, con lo tctico que siempre supone
Un modo de relacin es, pues, siempre, la
toda potica, incluso cuando toma la forma de
puesta en juego mediante nuestras competencias
prcticas activistas o cotidianas.
de un determinado elemento repertorial. Ni que
Sostenemos que dicha articulacin puede
decir tiene que semejante puesta en juego tiene
darse a travs de los modos de relacin que, a
siempre lugar en un paisaje determinado, en un
guisa de focos parciales de subjetivacin por
contexto social, poltico y antropolgico.
Ahora podemos pensar en el conjunto
volver a Guattari, nos constituyen como agen-
repertorial y disposicional de conceptos moda-
tes sensibles.
Para organizar mnimamente este para-
les desde cuatro caracterizaciones concretas que
digma de pensamiento esttico tendremos que
califican a los conceptos modales en tanto: situa-
hacer como que contamos con dos niveles de
dos, policontextuales, generativos y relacionales.
articulacin. En un nivel repertorial encontramos
El carcter situado establece que los modos
las formas estticas que cada cultura genera y
y las competencias necesariamente se experi-
organiza de un modo relativamente estable.
mentan, se viven en situacin, al modo en que
Complementariamente y en un nivel disposicio-
configuraba Dewey su nocin de experiencia,
nal, encontramos lo que podramos denominar
hablando de la necesidad de pensar en modos
competencias modales, y que son las inteligen-
condicionales y subjuntivos para sobrevivir,
cias especficas, los ingenios que nos permiten
o al modo, si se prefiere, en que la fsica con-
aprehender y desarrollar generativamente los
tempornea concibe la inevitable interaccin de
repertorios. Es conforme a esa trabazn entre
experimentador y experimento. En este sentido,
repertorios y disposiciones, entre formas y com-
el carcter situado de los conceptos modales no
petencias, como construimos las prcticas arts-
es sino una forma de dar cuenta del relativo prin-
ticas, las experiencias estticas, y desde las que
cipio de incertidumbre en que de manera impres-
nos constituimos continuamente como sujetos,
cindible ha de situarse toda experiencia. Asumir
ARTE
98
HOY
LO OPERACIONAL
dicho carcter situado nos lleva de inmediato a
concepto de las ideas estticas el despliegue
considerar la siguiente caracterstica crucial de
de esa policontextualidad modal. Con todo, no
los conceptos modales.
nos podemos conformar como ha hecho cierta
La policontextualidad supone que debemos
posmodernidad floja y pancista con celebrar la
considerar siempre una pluralidad de contextos
policontextualidad convertida en un coto privado
modales en interaccin y deriva continua. La eco-
de diferencias estabuladas. Para ello tenemos
loga modal supone precisamente esa cohabita-
que introducir otra caracterizacin de los concep-
cin gozosa entre sintaxis situacionales y lxicos
tos modales.
emocionales diferentes. Quiz no sea descabe-
El aspecto generativo de los conceptos
llado pensar aqu en la definicin que de la fun-
modales nos asegura que los repertorios de modos
cin esttica diera Jan Mukarovski: La funcin
de relacin no quedan estancados y reducidos a
esttica llega a ser transparente, no adoptando
una foto fija de s mismos. Dicha generatividad
una postura hostil ante las otras funciones sino
puede ser fcilmente entendida, sin aspavientos
ayudndolas... El arte tiende... a la multifuncio-
romnticos de ningn tipo, recurriendo al modelo,
nalidad ms variada y multifactica posible... el
ya mencionado, que nos proporcionan los dispo-
arte ayuda al hombre a superar la unilateralidad
sitivos de desarrollo del lenguaje que permiten
de la especializacin que empobrece no solo su
que podamos producir formaciones lingsticas
relacin frente a la realidad sino tambin la posi-
originales y novedosas es un decir a partir
bilidad de adoptar una actitud frente a ella....
de una cantidad de elementos y normas limitadas
De este modo podemos pensar en la policontex-
y determinadas. Huelga decir que este proceso
tualidad no nicamente como una necesidad de
de incorporacin mediante el cual se despliega la
las epistemologas y las lgicas contemporneas,
generatividad supone la contingencia de objetos
sino como una aportacin especfica del pensa-
y sujetos que se ven sustancial, y no accidental-
miento esttico que, al decir de Mukarovski, se
mente, modificados, afectados por los modos que
define precisamente por asegurar desde el
los construyen y que desde ellos son construidos.
juego de las facultades y la irreductibilidad a
Para entender esta dimensin de coimplicacin
CAPTULO
99
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
TEORA DE SISTEMAS Y ESTTICA
MODAL
de objetos y sujetos, de semntica y sintaxis, de
partculas y ondas, tenemos que introducir una
ltima caracterizacin de los conceptos modales.
El aspecto relacional de los conceptos
modales afecta directamente a la ontologa
desde la que situamos el despliegue generativo
El arte de contexto concebido como prctica modal
tiene correlatos en otros campos de experiencia y
conocimiento como el sociolgico o el biolgico.
de los mltiples modos de relacin. Una fuente
Entender todo el alcance de estas coimplicacio-
que puede aclararnos dicho aspecto relacional
nes seguramente nos ayude a entender mejor la
acaso sea la Esttica de Lukcs y su concepto fun-
relevancia de estas prcticas, no solo en trminos
damental de medio homogneo. Esto es as en la
estticos, sino como frente de desarrollo de una
medida en que este medio homogneo no es una
nueva teora del conocimiento. A tal efecto, segu-
realidad objetiva independiente de la actividad
ramente sea interesante considerar los desarrollos
humana, sino un particular principio formativo
de los lenguajes de patrones (pattern languages)
de los diferentes contextos situacionales y relacio-
planteados por Christopher Alexander en rela-
nales en que existimos. Con ello sostenemos una
cin con la arquitectura, y con los trabajos de
ontologa que se desentiende de las nociones cl-
Niklas Luhmann y Humberto Maturana en torno a
sicas de objeto y sujeto, para asumir la radical
la teora de sistemas, cuyas hiptesis y conceptos
formatividad de los modos de relacin que cons-
desbordan el campo estricto de la sociologa y la
truyen tanto el mbito de lo esttico como el de lo
poltico y lo social.
biologa para definir prcticamente toda una epistemologa relacional. As, para Maturana, eso
que distinguimos en la vida diaria como la mente,
la psique o el alma, es la forma de relaciones de
un organismo en su dominio de existencia... diferentes rasgos de nuestra forma de relacionarnos
en nuestro dominio de existencia, y no entidades
o componentes de nuestro ser en relacin con los
ARTE
100
HOY
LO OPERACIONAL
18. Cuando un chino desconocido...,
cartel de campaa corporativa, YMNG,
Madrid, 2002.
CAPTULO
101
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
que sera idneo preguntar cmo interaccionan
en que consisten, determinndose por medio de
con el cuerpo.
sus estructuras, estructuras que puedan construir
Esta misma dimensin relacional es crucial
y modificar con sus propias operaciones, como
para Alexander, quien parte de considerar que
dice Alexander: Cuando un patrn est vivo
tanto los lenguajes corrientes como los lenguajes
resuelve sus propias fuerzas, es autosustentador
de patrones son sistemas combinatorios finitos
y autocreador, sus fuerzas internas se mantienen
que nos permiten crear una infinita variedad de
continuamente a s mismas.
combinaciones nicas, adecuadas a diferentes
Nuestra apuesta aqu ser la de conside-
circunstancias. A partir de ah ha construido la
rar las prcticas y materiales artsticos como otros
nocin de patrn (pattern), asumiendo, al igual
tantos sistemas autopoiticos relacionales, modos
que planteamos nosotros con lo repertorial y lo
de relacin en nuestros trminos, que funcionarn
disposicional, que desde un punto de vista mate-
como otros tantos rasgos de nuestra forma de cons
mtico el tipo ms simple de lenguaje es un sis-
tituirnos y relacionarnos en nuestro dominio de
tema que contiene dos conjuntos: 1) un conjunto
existencia. En esta consideracin, por lo dems,
de elementos o smbolos; y 2) un conjunto de
no es difcil encontrar una clara conexin con los
reglas para combinar dichos smbolos, y que los
postulados de las vanguardias rusas, que hemos
patrones son a la vez elementos y reglas, con lo
sealado como un claro precedente: Naum Gabo
cual consiguen simplificar an ms los lenguajes
sostena que el constructivismo alumbraba una
que requerimos para dar cuenta de la compleji-
ley universal: aquella segn la cual los elementos
dad desde bases formalizadas, para dar cuenta
del arte visual poseen su propia forma de expre-
del paso de lo digital a lo analgico, de lo senci-
sin independientemente de cualquier asociacin
llo a lo complejo.
con los aspectos exteriores de la realidad, su
Ambas tendencias estn, pues, en dispo-
vida o su actividad son fenmenos psicolgicos
sicin de aportarnos claridad al concebir los
autocondicionados enraizados en la naturaleza
modos de relacin en tanto sistemas autopoiti-
humana... no se cogen por convencin o utilita-
cos capaces de constituir los elementos mismos
rismo; no constituyen simplemente signos abstrac-
ARTE
102
HOY
LO OPERACIONAL
tos, sino que estn unidos inmediata y orgnica-
La autonoma no permite medias tintas ni grada-
mente a las escenas humanas....
ciones, no hay estados relativos ni sistemas ms o
Lo que definitivamente aportan a estas for-
menos autnomos.
mulaciones relacionales y modales del trabajo
Por nuestra parte, estamos denominando
artstico los lenguajes de patrones y la teora de
modos de relacin a los medios homogneos,
sistemas es una mayor articulacin y una elabo-
los sistemas autopoiticos de elementos forma-
racin transdisciplinar de las intuiciones de los
les y conductuales que, constituidos como domi-
vanguardistas como Gabo. De esta manera, para
nios relacionales operativamente cerrados en s
mejor concebir los modos de relacin como siste-
mismos, se hallan dispuestos en determinados
mas autopoiticos de un modo dinmico y en
acoplamientos estructurales que acotamos como
conexin con otros sistemas o modos de relacin,
Maturana propone su concepto clave de acoplamiento estructural, que explica que, a pesar de
la clausura operativa de los sistemas autopoiticos, dichos acoplamientos estructurales aseguran
la acumulacin de determinadas irritaciones y la
exclusin de otras. Como es obvio, se plantea as
que la condicin de existencia e interaccin de
los modos de relacin es la de una cierta autonoma operativa, una autonoma relativa como
planteaba Della Volpe, y contagiosa, que presupone ms una cooperacin y una acomodacin
al entorno en el sentido utilizado por Piaget al
hablar de asimilacin y acomodacin que una
experiencias
Estos
acoplamientos
estructurales especficos les permiten desencadenar procesos de crecimiento de la autonoma en
los componentes del metasistema social, un funcionamiento que, tal y como hemos visto, Mukarovski
defina como equivalente a la funcin esttica.
La conexin que Dewey quera hacer entre
la experiencia genuina y la experiencia esttica
se hace aqu ms clara: establecer la experiencia
esttica como un sistema autopoitico nos permite
enraizar los modos de relacin en la existencia
cotidiana, sin por ello renunciar en absoluto a la
autonoma relativa que su condicin de sistema
autopoitico y medio homogneo le garantiza.
merma o una limitacin de la autonoma misma
dentro de los lmites del sistema en que opera:
CAPTULO
estticas.
103
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
Segunda Guerra Mundial. De otra manera se
YOMANGO
Si algo qued claro tras el ciclo de trabajo tctico de colectivos como La Fiambrera obrera o
barroca?, El Lobby Feroz o Salvem el Cabanyal
es que, llegado cierto punto, se haca notar la
necesidad de ampliar los referentes, de hacer un
trabajo que no estuviera limitado, por su lenguaje
y sus elementos constituyentes, a la distribucin
extremadamente limitada del barrio o la ciudad
en que se haba originado. El mismo hecho de
que los problemas con que estas prcticas tenan
que lidiar fueran recurrentes en casi todas las ciudades espaolas en los aos noventa (especulacin inmobiliaria galopante, precariedad laboral,
inseguridad jurdica y vital de los emigrantes),
haca, como poco, aconsejable, organizarse y
ser capaz de producir prcticas que tuvieran una
mayor capacidad de difusin.
estaran constituyendo redes de alcance poco
menos que intergalctico, pero destinadas a desaparecer sin dejar rastro a los cuatro das.
Los trabajos de Kein Mensch ist Illegal, o
los amagos de constituir una plataforma de arte
activista global por parte de colectivos como Ne
Pas Plier, mostraron precisamente esa debilidad.
Por si fuera poco, con la ampliacin de la escala,
haba aterrizado entre nosotros cierta ampliacin
de las nfulas y pareca que nada poda hacerse,
a nivel estratgico, si no se contaba con un gran
presupuesto y, a menudo, una gran institucin
que respaldara el envite. No en balde, el ltimo
proyecto de Kein Mensch ist Illegal fue financiado
por la Unin Europea, y supona tales niveles de
burocracia y reunionitis que acab por disolverse
sin mayor consecuencia.
Una de las cosas ms interesantes que
Ahora bien, lo que muy pronto tam-
resultaron de proyectos como el Prt--revolter fue
bin qued claro, ya en el ciclo estratgico de
su capacidad para proyectar materiales, ideas
estas mismas prcticas, fue que se impona una
y formas de organizacin hacia su dimensin
reflexin sobre el nivel de organizacin y de
como forma de vida concretable en lo cotidiano,
esfuerzo que finalmente era posible sostener de
entendiendo as la confluencia de la configura-
modo prolongado. Cuestiones de escala como
cin formal de la obra de arte y su despliegue
las que preocupaban a los soviticos durante la
cotidiano como modo de relacin.
ARTE
104
HOY
LO OPERACIONAL
Queramos llegar a plantear un arte de
Ms entraables documentos:
contexto que no solo estuviera articulado social
y polticamente, y que adems fuera generativo,
es decir, que fuera un dispositivo instituyente de
autonoma de la buena, sino que al desplegarse
se concretara en protocolos generalizables y sostenibles como formas de vida. Nada menos.
Habida cuenta de lo poco sostenible que
SCCPP
A estas alturas del tostn antiglobalizacin, ya debera ir estando claro que esto de la globalizacin es
el capitalismo salido, es decir, capitalismo ms a lo
bestia que nunca, a lo largo y a lo ancho del mundo
y de nuestras vidas. Esto es, si antes el capital llegaba
hasta las puertas de la fbrica, ahora resulta que se
ha salido y acompaa al currante montado en su
se haba vuelto la vida de los abnegados mili-
coche, se pasea con l por el supermercado, le hace
tantes de la antiglobalizacin (reuniones aqu y
la lista de la compra, pasa por la guardera a recoger
all, manifestaciones cada dos por tres, correquetepillo continuamente), pronto dimos en pensar
al enano y luego a casa, claro que s: el capital globalizado llega a casa y enchufa el televisor, sugiere
basura congelada para cenar y hace de bueno y de
en un formato que redefiniera las prcticas que
malo en la peli de despus de la cena... ah y en los
nos interesaban como una especie de activismo
intermedios el capital se cambia de traje y hace la
que se pudiera disfrutar, lo cual seguramente
sonaba a oxmoron para los que haban tragado
publicidad en todas las cadenas, y da igual que cambies de cadena, o de canal que se dice ahora.
Entonces esto se llama globalizacin por eso,
entero gusano peludo incluido el anzuelo del
est clarsimo, porque est en todas partes, en todas
activismo evanglico al estilo norteamericano,
partes del mundo y en todas partes de tu vida, y all
salvfico, y pesadillas como pocos. Entonces pensamos en lneas de accin que produjeran un
sabotaje contra el capital, que no implicara siste-
donde est hace que, hagas lo que hagas, generes
beneficios para l, que lo hagas ms gordo y que as
pueda llegar mejor an a ms y ms rinconcitos, si es
que quedan.
mticamente cercenar nuestra creatividad y nues-
En los USA hay unos tipos, los coolhunters, los
tras ganas de pasarlo bien. Algunos de nosotros
cazadores de lo guay, que se dedican precisamente
coincidimos en llamarle a eso Sabotaje Contra el
Capital Pasndoselo Pipa (SCCPP).
a eso, a buscar lo que mola como dira Camilo
Sesto pero que an no genera beneficios a nadie;
lo ven, lo cazan, y se lo venden al capital para que
saque beneficio, para que se globalice an un poco
CAPTULO
105
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
ms... as ha pasado con el hip-hop, con el arte
Hay que analizar cmo funciona el capital en cada
poltico, en fin... Claro, siendo esto as, hay gente
acto de los que hacemos cotidianamente y descubrir
que se echa las manos a la cabeza y dice que no hay
un modo gozoso y divertido de hacerle la pueta, un
nada que hacer, que todo est tomado, comprado y
SCCPP: los grandes centros comerciales son fantsti-
vendido...
cos: tengo una amiga que se dedica a coger de su
Pero hay algo que hacer? Acaso solo, y
bandejita filetes de ternera, sacarlos del plstico y
mira que puede ser importante, manifestarse y llevar
dejarlos entre la ropa en sus estanteras (pueagh!).
porrazos cada vez que los malos se juntan en alguna
Otra gente con ms sentido prctico, o con ms ape-
parte? Porque por eso y poca cosa ms se nos conoce
tito (mi amiga es alemana y vegetariana) saca la
hasta ahora a los anti globalizacin...
compra sin pagar y se la zampa con los amigos. El
Quiz estemos siendo un poco cortos: si
sabotaje tiene que ser divertido, es importante pillar
resulta que el capital se ha salido, que est en todas
eso porque ya el capital se ocupa de hacernos la
partes y que de todas partes espera, y necesita, sacar
vida sonsa, un SCCPP tiene que ser algo que ests
tajada... entonces parece que tambin puede ser ms
deseando hacer... adems, en lo juguetn siempre
frgil que nunca.
hay algo que se nos escapa incluso a nosotros
mismos...
Antes, cuando el capital llegaba hasta las
puertas de la fbrica, para pararlo, al capital y
Claro que hay que organizarse, no vale
su mquina de hacer morcillas con las vidas de la
aquello que decamos de nios: si los 500 millo-
gente, se podan hacer huelgas, huelgas y revolucio-
nes de chinos que hay en el mundo se pusieran de
nes pero eso era jodidsimo porque haba que poner
acuerdo y se tiraran un pedo todos a la vez!
de acuerdo a mucha gente y ya sabes t como est
Eso, que bien podramos llamar el modelo
la cosa. Ahora, si el capital est en tantsimos sitios,
pedo chino consensuado, no es vlido como instru-
pues es mucho ms fcil hacerle pedorretas, sabota-
mento poltico. Una pena.
Hay que ponerse, pensar en los tipos de
jes y agujeros en el trasero de los pantalones.
SCCPP, investigar las herramientas necesarias, orga-
Ya se ha visto que la resistencia puede estar
nizar bandas...
en cualquier esquina de cualquier mundo, en campaas contra McDonalds, Nike, Shell, Ibertrola o el
malo que sea, pero tampoco podemos convertirnos
en coleccionistas de pins-contra-esto-y-contra-lo-otro ni
pasarnos la vida de mani en mani.
Ha llegado el momento del Sabotaje Contra
el Capital Pasndoselo Pipa (SCCPP en adelante).
ARTE
Con todo esto es bien posible poner en
su lugar los intentos por pensar en prcticas de
ndole operacional, como estamos denominando
aqu a las propuestas que fueran extremadamente
106
HOY
LO OPERACIONAL
cuidadosas de conectar los objetivos estratgi-
a escamotear. Robar la comida, por ejemplo, es
cos con las posibilidades tcticas y, sobre todo,
una gran demostracin de cmo una percepcin
de establecer una escala de operaciones en el
formal, esttica, mucho ms elaborada que la
tiempo y los espacios que no resultara en una
que implica la compra normalizada, va unida
combustin prematura de los agentes implicados
a una mayor densidad poltica y situacional. De
en la operacin de marras.
hecho, otra gran cualidad hablbamos antes
Yomango fue una de las primeras lneas de
del trasfondo antropolgico que Yomango per-
trabajo que creo que podemos caracterizar como
mita volver a comparecer era, por ejemplo, la
plenamente operacionales y deliberadamente
generosidad, la capacidad inmoderada de ser
modales. Veamos en qu medida fue as.
continuamente dadivoso con conocidos y desco-
Para quien no conozca el proyecto, dire-
nocidos, regalndoles productos cuya circulacin
mos que Yomango se propona como un estilo de
ya no nos comprometa en un ciclo de escasez
vida articulado en torno a las posibilidades que
al que el capitalismo nos ha venido habituando
ofrece el hurto en grandes superficies. El modo de
desde hace generaciones. Alguien recuerda a
vida Yomango surgira, por tanto, de los cambios
Shalins y sus hiptesis sobre el Paleoltico como
y ajustes de nuestra percepcin y organizacin
la era de la verdadera abundancia? Yomango rei-
vital, derivados de la capacidad tcnica y social
vindicaba de modo tan ingenuo e irnico como
de hurtar comida, ropa, libros y todo tipo de gad-
se quiera el retorno feliz a una sociedad de caza-
gets de modo sistemtico, en las grandes superfi-
dores y recolectores.
cies comerciales clnicas que hay en medio pla-
Yomango era un proyecto operacional en
neta. Robar comida no solo supone asegurarse el
la medida en que se planteaba, de modo tan
sustento con independencia de los vaivenes de la
discutible como se quiera, la escala de su des-
precariedad laboral, sino que supone empezar a
pliegue, la necesidad de sostener un frente tan
cultivar un sentido a menudo olvidado o despla-
amplio y tan profundo o ms que el que el
zado, que nos permite considerar la belleza, cali-
Ejrcito Rojo haba tenido que organizar contra
dad y obviamente el tamao de los alimentos
la Wehrmacht. Tampoco habra aqu acciones ni
CAPTULO
107
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
PLURALISMO, RELATIVIDAD Y
VALOR DE VERDAD
batallas decisivas; habra sin duda momentos de
mayor importancia: batallas de desgaste como la
de Kursk o las amenazas de cierre de la pgina
web de [Link] en sindominio, pero nada
de eso evitara comprender que la escala del proyecto era la que se concretaba en la opcin de
Si con la articulacin operacional de los niveles
tctico y estratgico podemos ofrecer un primer y
somero anlisis sobre la relacin de los sistemas
hacer de Yomango una posibilidad ms de articu-
modales estticos con otros sistemas sociales y
lacin de la percepcin objetual y situacional. Un
polticos, nos quedar pendiente la cuestin de
modo de relacin, como quien dice.
la articulacin de los diversos modos de relacin
Yomango se inici, por tanto, como un pro-
entre s. A este respecto, podemos considerar
yecto estrictamente modal, esto es, un proyecto
que acaso en un mbito de pensamiento policon-
que indagaba las posibilidades organizativas y
textual podra desaparecer toda posibilidad de
relacionales que se suscitaban a partir de deter-
fundamentacin de una verdad racional determi-
minados principios generativos. En el caso de
nable intersubjetivamente o desde una posicin
Yomango, dichas claves generativas fueron pro-
privilegiada. El resultado podra ser una socie-
porcionadas por la idea motriz de incitar al robo
dad, y tambin una esttica por tanto, sin centro
de todo tipo de mercancas en grandes superfi-
ni cspide, una esttica sin canon o una sociedad
cies. Lo que Yomango planteaba era que determinada conducta como la que implica el hurto en
los centros comerciales poda tomarse y estructurarse como una pequea pero consistente forma
de vida, marcada obviamente por la idea de desobediencia social.
formada por sistemas simtricos, cuya diferenciacin no admite el establecimiento de un horizonte
comn respecto al cual una actividad parcial cualquiera pueda considerarse como esencial, puesto
que en una constelacin de sistemas autopoiticos, todas las actividades pueden, con derecho,
reclamar semejante esencialidad. Ahora bien, no
se puede inferir, primero, que esta sea de hecho la
situacin: es obvio que por mucho que nos encon-
ARTE
108
HOY
LO OPERACIONAL
tremos en un sistema policontextual, determina-
Por descontado que, en su momento, tambin
dos sistemas o subsistemas an retienen suficiente
Luhmann pone gran nfasis en la imposibilidad
poder, aunque no legitimidad alguna si seguimos
de deducir de sus postulados de relativismo radi-
a Luhmann a su mundo no-ontolgico no hay
cal que el todo vale sea la nica posibilidad de
ontologa cuando no hay sustancias y accidentes
discurso final sobre la sociedad. Para evitar seme-
sino materialidades y disposiciones performati-
jante orden de conclusiones, Luhmann recuerda
vas para seguir imponiendo sus agendas sobre
que, si bien establece la imposibilidad de con-
otros sistemas diferentes, cuando no los extermina
tactos inmediatos entre los sistemas autopoiti-
directamente. Lo que Luhmann viene a destacar
cos, constata asimismo que semejante imposibi-
en cualquier caso es la irremediable erosin de
lidad debe ser precisamente el principio de una
la jerarqua como principio legtimo de orden,
reflexin de la forma de las autoobservaciones
aunque por supuesto la situacin de hecho sea
y autodescripciones de la sociedad, que tienen
otra cosa. En esta situacin de hecho, por descon-
que ser presentadas y ejecutadas en la sociedad
tado, la glorificacin abstracta y acrtica de la
misma a travs de un proceso que, a su vez, es
diferencia, efectuada por ciertos relatos pos-
de nuevo observado y descrito, utilizando un
modernos, no hace ms que reforzar, aun ms
mecanismo de diferenciacin y observacin de la
si cabe, la hegemona de facto de los sistemas
realidad muy parecido al que hemos descrito ms
dominantes: as, las clasificaciones academicistas
arriba como el origen de los modos de relacin
del mundo del arte, que pretenden establecer un
especficamente artsticos. El resultado de dichos
lugar y un tiempo limitados para las prcticas de
procesos debera ser la emergencia de valores
arte activista, arte latino, arte feminista, acaban,
caractersticos que estabilizan los sistemas y que
aun a pesar de todas sus buenas intenciones, por
se irn condensando como identidades funciona-
estrangular el desarrollo de esas mismas prc-
les o modales, si se prefiere.
ticas que pretenden proteger, al tiempo que le
En la misma tesitura, Maturana sigue apos-
niegan el acceso a la suerte de esfera pblica
tando por la convivencia heterrquica de siste-
central que ocupan las prcticas hegemnicas.
mas modales, pero introduce una muy relevante
CAPTULO
109
TERCERO
ARTE DE CONTEXTO
diferenciacin que le aleja del flojo relativismo
de sus componentes, los sistemas sociales huma-
posmoderno: para ello, el bilogo chileno esta-
nos requieren plasticidad operacional de sus com-
blece una contraposicin entre organismo, como
ponentes, puesto que estos funcionan segn aco-
metasistema (cuyos componentes gozan de una
plamientos estructurales en dominios lingsticos.
autonoma mnima, con muy pocas o ninguna
Con ello, Maturana introduce una suerte de
dimensin de existencia independiente, y cuya
justificacin biolgica de la kantiana repblica
creatividad individual est altamente restringida),
de los fines y, por supuesto, una muy interesante
y sociedad humana, donde por el contrario
lectura poltica de sus tesis sobre la autopoiesis,
los componentes trabajan con una mxima auto-
llegando a calificar como desvirtuadas aquellas
noma, dotados de muchas dimensiones de exis-
comunidades humanas que introducen meca-
tencia independiente, y donde ven ampliada su
nismos coercitivos de estabilizacin en todas
creatividad individual. As, si lo central en la
las dimensiones conductuales de sus miembros.
organizacin de un organismo est en su manera
Igualmente, situados ya en los trminos de nues-
de ser unidad en un medio en el que debe operar
tra autonoma modal, podemos tachar de desvir-
con propiedades estables que le permitan conser-
tuadas aquellas propuestas modales que, como
var su adaptacin en l, en los sistemas sociales
las que han sido envasadas al vaco por las indus-
humanos las cosas son diferentes, porque dichos
trias del capitalismo cultural, tienden a restringir
sistemas tambin existen como unidades para
la plasticidad estructural de sus usuarios. Toda
sus componentes en el dominio del lenguaje. La
nuestra revisin de una esttica modal consti-
historia evolutiva del hombre ha seleccionado la
tuye una clara apuesta por una autonoma de las
plasticidad conductual ontogentica que no solo
prcticas artsticas, acopladas estructuralmente
hace posible los dominios lingsticos, sino que
con las prcticas sociales y polticas libertarias
requiere, para la conservacin de la adaptacin
posibles y necesarias en nuestros tiempos. En este
del ser humano, su operar en dichos dominios
sentido, y tomando en cuenta todas las mediacio-
conservando esa plasticidad. Es decir, all donde
nes aqu descritas, no podemos sino apostar por
los organismos requieren estabilidad operacional
la validez de las ideas de Kant, Schiller y el joven
ARTE
110
HOY
LO OPERACIONAL
Marx en relacin con la importancia antropolgica, adems de esttica, del libre juego de las
facultades y de la pertinencia de la repblica de
los fines como utopa esttica, social y poltica.
Larga vida a la repblica de los fines.
CAPTULO
111
TERCERO
The Yes Men
Cartel de la pelcula producida para narrar sus aventuras
Un Yes Man en ingls viene a ser lo que aqu llamaramos un testaferro o un hombre de paja, alguien que
est ah y que hace lo que puede por seguir estando,
pobrecillo, pero que en realidad no es quien dice ser.
Los Yes Men nunca son quienes dicen ser y as
les luce el pelo. Empezaron clonando la pgina web
de George W. Bush en una de sus primeras campaas electorales y luego ya no han parado de falsificar
pginas webs oficiales y hacerse pasar por sus legtimos (?) dueos, asistiendo a todo tipo de conferencias y actos pblicos, dando conferencias de prensa y
diciendo lo que nunca diran sus clonadas y descolocadas vctimas.
Coincidiendo con el 20. aniversario de la
catstrofe de Bophal que provoc la muerte de ms
de 20.000 personas y secuelas permanentes a otras
150.000 los Yes Men consiguieron colar una entrevista en la BBC en la que anunciaron que, por fin, Dow
Chemical iba a indemnizar a los familiares de las vctimas. La entrevista pas dos veces por los informativos
y bast para provocar unas prdidas en bolsa de ms
de dos billones de dlares, antes de que la compaa
desmintiera sus falsas buenas intenciones y que los Yes
Men emitieran, a su vez, un falso comunicado de desmentido tambin firmado por Dow Chemical.
OBRA
Dirase que acciones como esta de los Yes Men
muestran posibilidades de una interesante mediacin
entre el despliegue tctico y el alcance estratgico del
arte de contexto, y que esa mediacin se da precisamente por intermedio de una forma de comportamiento, un especfico modo de relacin que tiene que
ver con la capacidad, evidente, no solo de imaginar
las suplantaciones, sino de llevarlas a cabo con consumada maestra. Lo que nos interesa aqu, entonces, no
es tanto el alcance estratgico o la brillantez tctica,
cuanto la ventana de posibilidades operacionales que
el trabajo de los Yes Men nos abre.
113
COMENTADA
Conclusin: Niveles de efectividad
social y arte de contexto
Hay muchas formas de ser simple, lo cual con-
introduciendo como el pensamiento operacional,
vierte la cuestin de la simpleza en algo parad-
o las articulaciones de repertorios y disposiciones
jicamente complejo. Ahora bien, hay una forma
que denominamos modos de relacin.
de simpleza que nos incumbe muy directamente
No ser muy complicado si tenemos en
hacia el final de este pequeo ensayo sobre el
cuenta que la estructura misma de este libro obe-
arte de contexto, y es la simpleza que tiene que
dece al postulado de tres rdenes de efectividad,
ver con la creencia en la posibilidad de determi-
de tres diferentes alcances e intensidades de las
nar, de modo casi automtico, la relativa virtud
prcticas de arte de contexto. Dichos rdenes,
de una prctica artstica u otra en funcin de su
obvio es decirlo, no son excluyentes ni pugnan
supuesta efectividad. Vamos pues, ahora, a juntar
por prioridad alguna, simplemente apuntan
varios de los hilos que hemos ido hilvanando
cabe insistir en esto escalas diferenciadas de
hasta aqu, de modo que podamos analizar la
intervencin.
complejidad de esta particular simpleza.
Tcticamente las construcciones modales
Con ello intentaremos no tanto negar la
del arte pueden afectar irritaciones locales en
pertinencia de la operacin misma de pensar en
otros subsistemas conductuales o polticos, for-
la efectividad de las diversas prcticas de arte
zando reestructuraciones puntuales de discursos
de contexto, sino que nos esforzaremos por apar-
y posiciones. Este sera el funcionamiento propio
tarnos de criterios utilitaristas o meramente instru-
del arte activista centrado en pequeas campa-
mentales, para dar con claves y principios inter-
as de alcance local y limitado, pero altamente
nos a las propias prcticas, que como es notorio
contrastable. Como se ha observado a menudo,
siempre resultan ms elegantes. Utilizaremos para
el arte activista funciona generando materiales
ello tanto los conceptos modales que hemos ido
que, con independencia de la densidad modal
115
CONCLUSIN
ARTE DE CONTEXTO
que puedan tener, aspiran a legitimarse por su
que sin dejar de ser sistemas autopoiticos ope-
capacidad de irritar e influir en subsistemas socia-
rativamente cerrados, y precisamente por serlos,
les previamente identificados y estudiados. Lo que
pueden estar en condiciones de encajar en aco-
diferencia el arte activista de la publicidad o la
plamientos estructurales capaces de cuestionar o
propaganda ser precisamente ese exceso, esa
transformar algunos de nuestros subsistemas de
densidad modal, esto es, su recurso a ideas est-
ms amplio alcance relacionados con la compren-
ticas que estimulan el pensamiento, como peda
sin de los contextos de sentido y la conducta.
Kant, en el libre juego de las facultades, a travs
As, el modo en que, por ejemplo, Shostakowich
de modos que exceden la comprensin verbal o
trabaja y rearticula los vocablos picos y heroi-
conceptual, sin renunciar insistimos a su des-
cos, recuperados como residuos del Romanticismo
pliegue inmediato, concreto y constratable.
decimonnico, y vueltos a utilizar en el contexto
En segundo lugar podemos hablar de una
de la poltica cultural estalinista, no nos puede
efectividad modal estratgica, es decir, una efec-
dejar indiferentes, ni respecto a la grandilocuen-
tividad que se juega y se juzga a largo plazo, y
cia originaria de esos materiales musicales, ni
cuyos efectos locales inmediatos, por tanto, son
respecto a la especfica irona e inteligencia que
altamente inciertos. Se trata aqu de la medida
organiza la obra de Shostakowich, cuyo trabajo
en que las prcticas y materiales artsticos logran
es una buena muestra, si se quiere, de escasa efi-
condensar y articular un conjunto de ideas estti-
ciencia tctica (si exceptuamos los considerables
cas de modo tan coherente y potente que, si bien
y peligrosos enfados de Stalin con el composi-
no acaban derivando en lo que propiamente
tor) y un excelente resultado estratgico que solo
podramos denominar un modo de relacin, s
ahora, ms de medio siglo despus, parece estar
que generan un contexto de sentidos posibles,
reconocindose.
una matriz modal que queda disponible para des-
Por ltimo, y en trminos operacionales, la
plegar desde ella, si la situacin as lo requiere,
efectividad de las prcticas de arte de contexto
diversos modos de relacin. La efectividad estra-
se cifrar en su capacidad para definir y hacer
tgica juega pues con construcciones formales,
circular una propuesta de modo de relacin que
ARTE
116
HOY
CONCLUSIN
sea tan efectiva tcticamente como capturar un
mquina de producir autonoma que puede ser el
jamn al enemigo, y tan potente estratgicamente
arte.
como cuestionar todo el equilibrio del sistema de
Finalmente, con ello se trata de recuperar
deseos, expectactivas y su mediatizacin a travs
las competencias que nos permitan pensar en la
del dinero. Para ello ser tan importante, y en un
mismo nivel, la limpieza de ejecucin formal de
un trabajo como El libro rojo de Yomango, como
la lenta constitucin de una red por completo descentralizada de saberes, asistencias y complicidades mangantes.
Con todo esto, es claro que la efectividad poltica del arte no se identifica en absoluto con sus aportaciones retricas, no radica en que se ponga a arengar
como tema Adorno ni tampoco reside meramente en que ample el repertorio de modos de rela-
autonoma poltica y social, en estrecha alianza
y complicidad con la autonoma artstica y sus
logros de densidad y especificidad lingstica.
Se trata, pues, de recuperar la remanencia de
las obras de arte, aquello que los diversos poderes nunca pudieron digerir ni entender del arte,
para reestablecer una pluralidad subversiva de
entendimientos, una multitud de vidas posibles,
empeadas en sostener y extender su autonoma,
y empeadas, por ello, en una pugna instituyente
que, como deca Castoriadis, no podra dejar
jams de enfrentarse a lo instituido.
cin de que dispone el sujeto; la carga poltica de
Arte de contexto, como quien dice.
la esttica modal debe atribuirse al modo en que,
precisamente a travs de la puesta en juego de esos
mltiples modos de relacin posibles, como distintas
formas de realizacin de la autopoiesis, se genera
un efecto catalizador y multiplicador de la autonoma dada a los componentes del metasistema. La
codificacin especficamente esttica, irreductible a
concepto, de los modos de relacin, funciona como
uno de los mecanismos ms destacables de esta
117
CONCLUSIN
Bibliografa
En castellano, una de las recopilaciones de
Desde otro frente totalmente distinto se
textos ms tiles que se han hecho sigue siendo
puede leer con gusto y aprovechamiento El asalto
el ya mtico por lo difcil de encontrar ms
a la cultura: Corrientes utpicas desde el letrismo
que nada Modos de hacer: arte crtico,
a Class War, de Stewart Home, publicado por
esfera pblica y accin directa, publicado por
Virus en el ao 2002.
la Universidad de Salamanca en el ao 2001,
y que contena cuatro secciones dedicadas a la
introduccin histrica, el anlisis del arte pblico,
la esfera pblica y los modos de hacer concebidos an muy primitivamente como una especie de
mediaciones. El libro se escora quiz en exceso
hacia los tericos norteamericanos, cuya visin
del arte crtico es extremadamente sesgada.
Para remediar eso, y salir tarifando, igualmente se puede recurrir a Arte contextual, de Paul
Ardenne, publicado por el Cendeac en el ao
2007, o a la inevitable Esttica relacional, de
Un libro que puede ser muy importante
para pensar en la crisis de la nocin de representacin es, como su ttulo deja suponer, La quiebra
de la representacin, de Fernando Ramprez,
publicado por Dykinson, en Madrid, en 2004.
Finalmente, uno de los libros definitivamente
imprescindibles es el Manual de la guerrilla de la
comunicacin, firmado por el A.F.R.I.K.A. Gruppe,
publicado tambin por Virus en el ao 2000, y
su secuela, Ciberactivismo: Sobre usos polticos y
sociales de la red, de la misma editorial, publicado
en 2007. Ambos libros ofrecen un repaso muy
detallado de prcticas muy cercanas al activismo
Nicolas Bourriaud, libro ejemplar para entender
poltico, pero que casi siempre llevan la huella de
hasta qu punto basta que los franceses como
un exceso, de un lujo en el hacer y el desear, que
deca Goethe repitan algo en su idioma, para
sitan ese activismo en algn lugar en el que ya
que resulte ser por completo distinto.
quisieran estar muchos artistas de pedigr.
119
BIBLIOGRAFA