0% encontró este documento útil (0 votos)
430 vistas20 páginas

Complicaciones en la Creación Literaria

An appendix to the second edition of "The Merchant of Illusions", detailing the origin and construction of the novel. 2016. Latin American literature.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
430 vistas20 páginas

Complicaciones en la Creación Literaria

An appendix to the second edition of "The Merchant of Illusions", detailing the origin and construction of the novel. 2016. Latin American literature.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

JUAN CARLOS HERKEN

2016

PARERGON
SEGUNDA EDICIN DEL MERCADER DE
ILUSIONES

PARERGON

A My., antes en Londres, y ahora en Tel Aviv, quien siempre crey en esto
y en otras cosas. A Ma., antes en Londres y ahora en Santiago de
Compostela, a M.L., en Pars, a A.G., en Pars.

Ein Schriftsteller, der eilt, heute und morgen verstanden zu werden, luft
Gefahr, bermorgen vergessen zu sein.

El escritor que se apura, de manera a que se lo entienda hoy y maana,


corre peligro de ser olvidado pasado maana.

Johann Georg Hamann (*17301788)

NDICE

I. DE LAS DIFERENTES MANERAS DE COMPLICARSE LA VIDA


II. DE ALGUNOS SECRETOS DE LA NOVELA, EN LA NOVELA Y
FUERA DE LA NOVELA

I. DE LAS DIFERENTES MANERAS DE COMPLICARSE LA VIDA.

Existen varias maneras de complicarse la existencia. La eleccin de un


estilo para hacerse la vida difcil a uno mismo es algo que refleja en forma
imperfecta, como siempre, tanto al individuo en cuestin como al contexto
que l representa, o en el cual l se mueve. Pero en este caso especfico
ya daremos mayores detalles expresa a su vez las peripecias de todo
tipo de trabajo con pretensiones artsticas.

Una manera de complicarse la vida es la que el autor eligi cuando decidi


escribir y peor an publicar la novela sobre la que trata este Parergon.
El comienzo fue simple, y de ninguna manera anunciaba las inverosmiles
complicaciones que habra de sufrir tan modesto objetivo. La concepcin
de una obra literaria, o de manera potencial con tales intenciones, es
para un autor masculino lo ms prximo al proceso de embarazo de una
mujer, dejando de lado las sorpresas que nos podra deparar la
tecnologa. Uno recin se da cuenta de que algo ha sido concebido
cuando se escuchan gruidos extraos y pataleos desacostumbrados.

El primer indicio tuvo lugar all por 1981. El autor se despierta de pronto
con una imagen un mnibus, una partida, un camino de tierra y esa
revelacin es tan fuerte, que lo obliga a uno a sentarse y a escribirla.
Queda una media pgina, que ser archivada u olvidada. Uno cree que
aquello que sali ya no existe, pero se equivoca. El embrin sigue
creciendo, y se manifiesta de pronto con sueos confusos, pesadillas
inexplicables, dilogos que aparecen garabateados sobre la pared, tomas
fotogrficas que no han sido reveladas, pero de las que ya se guardan los
negativos en el cerebro. El primer signo de que algo serio est
tramndose sin que se pueda controlarlo es que algunas de estas
escenas se repiten, y uno comienza a memoriza las frases.

Para 1985, el embarazo es irrefutable. Ya no se puede esconder la


barriga. Y empieza el problema de la direccionalidad. Es decir, uno
pretende o por lo menos cree poder dirigir las seales que le vienen de
ese animalito en estado embrionario. Tarde, mucho ms tarde, el autor se
dara cuenta de que lo que uno hace en realidad, es poner signos en un
cruce de caminos, letreros indicando las cuatro direcciones posibles. Pero
el que escoge la senda final es el animalito. Existen circunstancias
exteriores que influyen de manera determinante. En esa poca el autor se
traslada por algunos aos de Inglaterra a Alemania, y habiendo culminado
a su vez sus estudios universitarios, aprovecha la ocasin para dedicarse
en forma intensa a la lectura de textos filosficos y literarios.

El parto tuvo lugar en una tarde de primavera en Londres, en 1988.


Sentado en su escritorio de un edificio enfrente de la Tavistock Square,
una institucin en la que el autor gozaba de una posicin honorfica y
rimbombante que tanto gusta a los ingleses, y a otros, convulsiones
internas de una intensidad sin paralelo obligaron a colocar una hoja en

blanco en la vieja mquina de escribir Underwood, que pesaba algo as


como veinte kilos.
En medio de una austera habitacin sin cuadros, la pintura en las
paredes ya desgastada y acompaado por los estruendos metlicos de
las teclas que remolineaban como avispas atizadas, el autor vomit eso
mismo: vomit siete pginas mecanografiadas, en cerca de tres horas,
las que quedaron esparcidas al final sobre el piso, cadveres
inconscientes de la gran batalla que acababa de tener lugar, an
humeantes, mientras el responsable, a su vez estratega, general y
soldado, reposaba, exhausto, como es de esperar despus de un parto,
con la cabeza sobre la mesa, y mirando el jardn interior, en el que algunas
tmidas flores moderaban el verde seco que caracteriza a los alrededores
de Bloomsbury. Tamao batifondo no podra dejar de llamar la atencin a
los otros ocupantes del edificio, y el golpeteo en la puerta seguido por la
pregunta "Sir, is there anything that matters?" de la secretaria de la
institucin constituyeron un justo llamado de atencin para retornar a la
realidad, si bien uno acababa de salir de la realidad que con toda
probabilidad importa ms que las otras.

S, haba algo de importancia, pero era difcil explicarlo. Las siete pginas
mecanografiadas en aquella tarde constituyeron el ncleo central del
captulo dcimo de la novela, y habran de permanecer como tales hasta
el final, con muy escasas modificaciones. En la modesta opinin del autor,
que como comadrona del texto algn derecho tiene a opinar sobre el
mismo, esas pginas siguen gustando tanto como antes.

Pero los problemas recin comenzaban. Cuando uno se encuentra de


pronto con un beb invisible, al que tiene que llevar de la mano a donde
uno vaya, aparecen graves problemas logsticos. Mismo si uno no lo

desea, el beb habr de crecer, pedir comida, clamar por atencin,


caer enfermo, se tropezar, llorar, se reir. Confrontado con esta
inesperada paternidad, hay que llevar las cosas hasta las ltimas
consecuencias. Es decir, por ejemplo, faltaba el final y el comienzo, y lo
que viene entre los dos extremos. Es decir, faltaba casi todo.

En los meses que siguieron el auto jug con varias ideas y algunas
escenas que posteriormente perteneceran al captulo segundo. La
imagen que queda en la cabeza es de horas pasadas en un caf a orillas
del Tmesis, frente al National Film Theatre, retocando y acicalando con
bastante esfuerzo frases y prrafos que, por motivos que el autor
desconoce, se resistan a ser integrados dentro de un texto. De hecho, el
captulo segundo es el que ms dolores de cabeza dio al autor, el que
ms fue revisado, y el que, aun ahora, menos le satisface. La curiosidad
consiste en anticipar la opinin que se tendr dentro de veinte aos.

Se plante entonces la necesidad de encontrar una guarida, con un


corralito para el animalito. Dos opciones se ofrecan como las ms viables.
Londres o Hamburgo. En la primera se contaba con el problema de que
uno de los secretarios de la institucin donde se encontraba el autor
pareca haberse dado cuenta de los criminales propsitos de escribir una
novela. Husmeaba por el cerrojo de la puerta, revisaba los tachos de
basura e investigaba con las otras personas si no se haban dado cuenta
de que el acadmico se encontraba involucrado en proyectos literarios.
Se eligi la segunda, en parte debido al ofrecimiento de una
infraestructura adecuada, con una computadora poderosa, pero a su vez
por la cuestin del idioma. Habiendo vivido muchos aos en Inglaterra, el
ingls se haba convertido en un instrumento poderoso, que reclamaba la
ms mnima atencin, y bosquejos literarios del autor en la lengua de

Shakespeare existan por doquier. El mismo problema se podra presentar


en Alemania, pero la lnea de demarcacin era ms clara. Es posible
coexistir con una amante y una esposa, por lo menos en reas poco
conexas con las relaciones afectivas entre personas, pero si aparece una
tercera, el hogar de uno amenaza con convertirse en una casa de
tolerancia, con todas las de Can que uno puede imaginarse. Vivimos en
una poca pluralista, pero hay que saber respetar los lmites.

Fue as que entre octubre de 1988 y febrero de 1989 se escribi el cuerpo


fundamental de la novela, incluyendo el postfacio, en sesiones de trabajo
intenso, que obligaran a recordar lo dicho ya por muchos, que este debe
ser uno de los trabajos ms duros, menos remunerativos y ms ingratos
del mundo. Pero uno slo puede hacerlo si obtiene cierta satisfaccin
personal. Es decir, si uno se divierte. Cabe reconocer que ese fue el caso.
La imprescindible soledad se dio, cortada por charlas ocasionales con
amigos alemanes y muy poca lectura, para evitar ser contaminado. A
excepcin de los poemas de Paul Celan, una de cuyas frases estuvo a
punto de convertirse en el epgrafe del texto, y de algunos libros de Stefan
Zweig. Y mucha msica, sobre todo Astor Piazzolla, sin la cual captulos
como el octavo, el dcimo, y el decimosegundo no hubiesen visto la luz
del da. Asimismo, Bach, Haendel y Monteverdi.

Para mediados de 1989 se contaba con una versin incompleta y bastante


imperfecta. Haba que presentar al beb en pblico, a pesar de
incontables problemas de vestimenta. Un conocido escritor sudamericano
que habita en el sur de Francia, y que un ao despus recibir una gran
distincin de las letras espaolas, se ofreci a leer el mamotreto, a pesar
de sus mltiples ocupaciones. Poco tiempo despus, el autor recibe el
texto de vuelta, donde incluso errores dactilogrficos y ortogrficos haban

sido corregidos, con una carta de dos pginas, muy amable. La primera
pgina estaba llena de elogios moderados, la segunda llena de crticas
severas y, por cierto, muy justas. Sobre todo, hizo hincapi en el aspecto
muy burocrtico que emanaba de algunos captulos. Y seal a su vez
que en el postfacio estaba la novela. O quizs habra querido decir la
"otra" novela. Es decir, la novela que se oculta detrs de la fachada.
Pero a eso volveremos un poco ms tarde.

Para fines de 1989 se contaba con una versin completa, y ms o menos


depurada, si bien subsistan problemas considerables que requeran de
una meticulosa revisin editorial y estilstica. Para esa poca, no obstante,
el autor volva a sus responsabilidades acadmicas, y se reintroduca en
un agitado ritmo de viajes y compromisos laborales. No obstante, decide
irse al Paraguay a objeto de concretar la publicacin.

Al llegar a Asuncin el autor se encuentra con problemas tcnicos


inesperados. Desde el momento en que utiliz una computadora se
mantuvo dentro del universo dos, con un ligero cambio de IBM a Texas
Instrument, lo que no dej de plantear inconvenientes. En Asuncin, los
interesados en publicarla slo tenan acceso a Macintosh. Haba que
hacer una traduccin de lenguaje primario ciberntico, para lo cual se
contaba con los programas necesarios, si bien an imperfectos. El autor
entreg el disquete, nica copia trada de Londres, conteniendo el texto
completo de la novela, y se puso a esperar que llegase el material
impreso.
Pocos das despus recibe un sobre. Lo abre con impaciencia como la
de cualquiera que de pronto ver algo suyo en un contexto nuevo y
encuentra slo unas veinte pginas. Y el resto? Luego de consultas y

llamadas, se llega a la conclusin de que un "desperfecto tcnico" hizo


desaparecer casi todo el material. Una posible explicacin es que el
operador, al convertir un captulo de dos a mac, se pregunt dnde podra
archivar ese documento, y lo hizo en el disquete dos, cuyo contenido fue,
como era de esperar, destruido inmediatamente por el documento mac.
Algo as como un big bang en el circuito de los microconductores.
Pareca obvio. Hoy, aos despus, el autor revisa el episodio y llega a la
conclusin de que, en realidad, la destruccin del original fue hecha a
propsito. Los restos que quedaron traducidos pertenecan a ms de un
documento cada captulo estaba guardado en su propia casilla lo que
demuestra que hubo manipulacin. Adems, al intentar almacenar un
documento mac en un mundo dos, se recibe por lo menos una seal de
alerta. El autor incluso tiene una idea de quin haba sido el responsable,
y del porqu.
Pero no lo dir, por el momento.

Haba una sola solucin. Copiar de nuevo todo el texto impreso, es decirlo
devolverlo a la computadora. Pero el esfuerzo, despus de das de arduo
trabajo, result demasiado. El autor abandona Asuncin en direccin a
Londres, a la espera de que la recopia del texto le llegar pronto. Entrega
incluso una fotocopia del texto impreso a un conocido, a objeto de obtener
una nueva opinin.

Meses pasaron. Durante ese perodo, peripecias personales cuyos


detalles habran de hacer palidecer de envidia a los ms conspicuos
representantes de la corriente del realismo mgico (y de las novelillas
policiales), hicieron que el autor tuviera que mudarse de Londres a Pars,
de nuevo de Pars a Londres, y finalmente, abril de 1991, a Hamburgo, en
donde amigos suyos a dos de los cuales seria dedicada la novela se

encargaron de proveer la infraestructura necesaria para recuperar la


tranquilidad. Fue en esa poca que el autor tiene una conversacin
telefnica con la persona a quien haba dejado el manuscrito, el que
demuestra una profunda hostilidad con respecto a la novela. De nuevo,
una sbita reaccin de odio, un poco fundamentada con algunos
argumentos tcnicos, pero estos ltimos en realidad slo servan de
excusa. Poco despus recibe con sorpresa un sobre desde Asuncin, el
que llega descuartizado y abierto. En el mismo se encuentra una versin
nuevamente impresa por una computadora mac, a la que le faltaba un
captulo, varias pginas de los otros captulos, y cientos de prrafos. A
ms de contener un promedio de cinco errores por pgina. En la carta del
impresor se encuentra otra violenta explosin de odio. Pero entonces,
para qu haba enviado el material impreso?

Por qu tanto odio hacia un texto imperfecto?

El autor, si bien un poco ofuscado y por cierto que ya cansado de tantas


idas y venidas, senta sobre todo curiosidad. Adems, las reacciones de
odio evidenciaban de manera incontestable que el texto contena algo. Es
decir, se confirmaba que vala la pena publicarlo. Por ms que el autor
corriese el riesgo de perder la vida.

Sigue una nueva poca de hibernacin. Compromisos acadmicos en


Pars hacen que el autor olvide casi por completo la novela. Ms
importante an, un texto inofensivo y que no aspiraba ms que a
convertirse en una noveleta, empezado en Londres, se haba
metamorfoseado en una ambiciosa novela, y otro texto breve fue
bosquejado en Pars en abril de 1991. Ambos embriones demandaban la
poca atencin que quedaba.

Es recin en febrero de 1992 cuando se considera de nuevo la posibilidad


de reconstituir lo que quedaba de "El Mercader", que a esta altura del
partido se asemejaba a un comerciante fenicio robado en Siria, apaleado
en Egipto, preso en Sicilia y multado por evasin de impuestos apenas
desembarcado en Venecia, despus de un naufragio truculento en el
Adritico. Una nueva infraestructura fue ofrecida, esta vez, de nuevo, con
mquinas dos. Sobre la base de lo que quedaba en el disquete y una
copia del texto impreso, para abril de ese ao se contaba con una versin
purificada y completa. Pero la alegra no habra de durar mucho tiempo.
Circunstancias personales cuyos detalles habran de hacer palidecer de
envidia a los ms conspicuos representantes del realismo mgico,
hicieron que el autor tuviera que huir, llevando debajo del brazo el
disquete

conteniendo

la

maldita

novela,

que

pareca

generar

susceptibilidades increbles en los lugares menos inesperados.

En una de las instituciones universitarias en las que el autor trabajaba se


encontraba un sofisticado departamento de computacin. Y de vuelta, se
impuso la necesidad de convertir de dos a mac, ya que la mentada
universidad en aquella poca slo contaba las ltimas mquinas. El autor
decidi, esta vez por toda la vida, comprarse a su vez una mquina mac.
Para mediados de 1992 el autor reconstruye, de nuevo, el texto de la
novela, de la cual en realidad no se haban realizado modificaciones de
importancia, pero que para esa fecha haba sufrido los siguientes
maltratos:

1. Desaparicin de la versin original dos (fines de 1990).


2. Profundas imperfecciones en la primera versin mac (agosto de 1991).
3. "Traspaso" de la versin mac a dos, de nuevo (marzo abril 1992).

4. Nuevo "traspaso" de la versin dos a mac, (noviembre diciembre


1992).

Como es obvio suponer, despus de todo esto el autor no slo se


encontraba incapaz de verificar el texto para eliminar las ltimas
imperfecciones, sino que a su vez apenas poda leer el primer prrafo del
primer captulo. Ofrece, no obstante, el material a una escritora espaola
radicada en Pars, la que se ofrece gentilmente a leerlo. Indica algunas
imperfecciones de estilo y se demuestra optimista sobre su futuro.

Siguen dos aos de aejamiento. Para mediados de 1993 existe un


inters en Alemania, gracias a un amigo que haba ledo una de las
primeras versiones en espaol, para hacer una traduccin al alemn, aun
cuando la novela no hubiese sido publicada. Se firma un contrato
provisional, en el cual el autor se reserva el derecho de introducir
modificaciones y ajustar la versin en alemn a su criterio.

Para fines de ese ao el autor concluye una segunda novela, y en los


primeros dos meses de 1994 termina una novela corta, Un Verano en
Pars. A mediados de ese ao el autor viaja a Asuncin, y, un poco como
para verificar si la maldicin todava segua vigente, entrega el texto
impreso a un conocido. Este desaparece por varios das. Apenas una
llamada de telfono permite demostrar la existencia de una profunda
irritacin por parte del lector. Ms grave aun, haba que recuperar la copia.
Siguen varias tentativas frustradas, el autor persiguiendo a diestra y
siniestra al fantasma de su novela, hasta que despus de severas
amenazas a travs de la madre del susodicho, se consigue recuperar el
material secuestrado. Tanto odio de vuelta, pero a su vez inters de
posesin.

No caba la menor duda: haba algo raro.

A su retorno a Pars en setiembre de 1994 el autor se encuentra con la


noticia de que la versin en alemn est terminada. Luego de una revisin
rpida y varias correcciones, se enva el material de vuelta a Hamburgo.
Profundo silencio. Pasan dos semanas. Llamadas telefnicas permiten
constatar que el traductor, al parecer, se sinti bastante molesto por las
correcciones y los cambios introducidos por el autor, a pesar de que este
tena todo el derecho legal. De hecho, el traductor tuvo que ser sometido
a un tratamiento de reposo absoluto por algunas semanas. Causa parcial
de ese evento fue el trabajo considerable puesto en la traduccin, el que
le haba inducido un agudo "complejo de persecucin". Para inicios de
1995, las relaciones se establecen y el texto estara pronto listo para su
publicacin en Alemania.

Corresponda, pues, hacer una edicin en espaol, para respetar las


etapas y las cronologas. En febrero el autor viaja a Asuncin y contacta
al propietario de El Lector, quien se muestra muy entusiasmado y todo se
arregla para la presentacin en marzo. Sin que faltase un ltimo
inconveniente, ya que alguien intento convencer al propietario de El Lector
de que no publicase la novela, teniendo en cuenta que el autor slo era
conocido en el rea de las ciencias sociales. Fue uno de tus as llamados
amigos..., dijo. Pero este ltimo gesto de reaccin de las fuerzas ocultas
del mal habra de ser en vano.
La rueda ya haba sido puesta en marcha.

II. DE ALGUNOS SECRETOS DE LA NOVELA, EN LA NOVELA Y


FUERA DE LA NOVELA

Pues bien, he aqu confrontado con el texto finalmente impreso en formato


de libro. Est afuera. Ya no es ms de uno, hasta cierto punto. Teniendo
en cuenta las reacciones inesperadas que provoc cuando se encontraba
en una versin preliminar, no sera sorprendente que generase
reacciones no menos inusuales.

El texto corresponde casi en todo a las intenciones originales del autor, a


pesar de los mltiples zarpazos acometidos por las penurias tcnicas y
las agresiones.

El autor podra haberlo revisado a fondo, e incluso modificado algunas


partes que hoy le parecen algo deseadas o muy por detrs de la evolucin
estilstica en el transcurso de tiempo transcurrido. Podra incluso haberlo
sometido al control estricto de profesionales, pero prefiri dejarlo como
tal, con todas las imperfecciones del caso, primero para respetar las
etapas, y segundo porque en su estado actual, representa las peripecias
y los accidentes sufridos durante los ltimos cinco aos. Es un

superviviente. Comparado con los textos terminados que el autor posee


en estos momentos, es casi una antigedad. Tiene que ser respetado.

Una pregunta sigue remolineando, y el autor no alcanza a intuir una


posible respuesta: Por qu tanto odio hacia un texto imperfecto?

Varios lectores me pidieron aclaraciones sobre enigmas, aparentes o


reales, y sobre diversos aspectos de la novela en cuestin. El primero de
ellos concierne a la expresin utilizada por la mujer francesa que es
sometida a cierto tipo de acosos fsicos por El Jefe, en el captulo
decimotercero. Algunas lectoras incluso creyeron que se trataba de una
expresin en guaran. Es una abreviacin, o una sntesis apresurada
hecha por El Jefe, teniendo en cuenta que ste, en los momentos en que
la francesa exclamaba esa frase, contaba con otras preocupaciones que
le dificultaban el entendimiento de los gritos sedosos de la mujer. La frase
original es Les parapluies de Cherbourg, y es el ttulo de una pelcula
francesa, una comedia musical, de aspectos melodramticos, con una
meloda central cautivante, y con una aureola azucarada de pasiones
juveniles que no pudieron llegar a su culminacin. Un contraste adecuado
entre las ilusiones romnticas de la adolescencia y los sacrificios, no slo
fsicos, que imponen los remolinos de cada destino personal.

La pregunta ms repetida es: quin es el Pasajero?, o es que el


Pasajero tiene identidad? De hecho, el Pasajero tiene una identidad
precisa, cuyo cdigo podra ser desenmascarado, comparando un prrafo
del dcimo segundo captulo con un prrafo del postfacio, en los que se
habla del mismo hecho.

Sobre los aspectos autobiogrficos de la novela. Hasta cierto punto, toda


novela es autobiogrfica, en la medida en que el autor deja huellas de su
personalidad.
Esta no es una novela autobiogrfica, en el sentido tradicional de la
expresin. Contiene, eso s, elementos autobiogrficos muy precisos. Los
captulos contaminados con mayor insistencia por esos elementos son el
sexto, el dcimo, y el dcimo segundo. Incluso algunos de los detalles
fueron respetados, como por ejemplo la cajetilla de cigarrillos del captulo
cuarto. Otras veces se procedieron a cambios. En el captulo octavo, es
la mencin de un nombre lo que detiene la accin de los policas. En
realidad, fue el descubrimiento de una carta.

(El autor interrumpi en este punto la escritura de este texto y se alej a


un jardn, quizs el ms hermoso de la ciudad en donde se escribe esto,
para beber una taza de caf mientras lea el diario Le Monde. De golpe,
encuentra lo siguiente:

DROIT DE CITER

Martin du Gard me communique cette citation de Thibaudet :


"Il est rare qu'un auteur qui s'expose dans un roman fasse de lui un
individu ressemblant, je veux dire vivant... Le romancier authentique cre
ses personnages avec les directions infinies de sa vie possible ; le
romancier factice les cre avec la ligne unique de sa vie relle. Le gnie
du roman fait vivre le possible ; il ne fait pas revivre le rel."

Andr Gide, extrait du "Journal des Fauxmonnayeurs", "L'Imaginaire",


Gallimard, no. 331.

Una rpida traduccin:

DERECHO DE CITA

Martin du Gard me comunica esta cita de Thibaudet:


"Es raro que un autor que se expone en una novela haga de l un individuo
que se le parezca, quiero decir un individuo vivo... El novelista autntico
crea sus personajes con las direcciones infinitas de su vida posible; el
novelista artificial los crea con la lnea nica de su vida real. El genio de
una novela hace vivir lo posible; no se debe hacer revivir lo real."

Andr Gide.

Le Monde, viernes l4 de julio de 1995.)

De todas maneras, vale la pregunta contenida en el postfacio:


Qu es lo real?

De los pocos nombres propios que aparecen en la novela, todos, excepto


dos, carecen de cualquier conexin con personas fsicas, ya perecidas o
an existentes. El nombre de Wilfrido s est conectado con alguien, pero
debe ser traducido a otro idioma, y de vuelta traducido al original, hasta
encontrar una acepcin similar. El nombre de Federico tiene relacin con
una persona que sufriera ms o menos el mismo destino que el que se
aclara al final del captulo dcimo segundo.

Una ltima pregunta clave que ha sido mencionada por muchas personas
es de si el Pasajero tena "otra mujer". Esto es algo que se evidencia del
contenido de una tarjeta postal que, en apariencia, poco tiene que ver con

el

Pasajero,

de

algunas

conversaciones

registradas

por

el

Departamento, como aparecen en el captulo decimosexto. La duda sobre


la existencia de una "otra" mujer, en los tiempos en que el Pasajero
deambulaba por un pequeo pas de Sudamrica es algo que afect
incluso al autor del texto, y que es un resultado natural de la dictadura que
la dinmica interna del texto impone, a veces, sobre el propio autor. Desde
un punto de vista estrictamente profesional, es poco probable que el
Pasajero no haya preparado una segunda "va de escape", obedeciendo
al principio el ms bsico de todos de que siempre tiene que existir un
agarradero que nadie conozca. Como era el caso en el deambular del
Pasajero a travs dela gran ciudad al sur. Tras el fallido atentado en el
captulo dcimo, se refugia en un lugar que slo l conoca. En la
suposicin de una "otra" mujer, se plantea el problema, el ms
permanente y el ms insoluble de todos, entre la fidelidad en una relacin
afectiva y el instinto de supervivencia, el ms fuerte de aquellos que posee
el hombre o, por lo menos, que an queden.

Corresponde al lector llegar a la conclusin de si, en los casos y en los


contextos de los cuales trata esta novela, el principio del instinto de
supervivencia prima, aun cuando se corra el riesgo de cometer un cierto
tipo de traicin ntima.

Pars, junio de 1995

También podría gustarte