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Ana Pizarro - Vanguardismo Literario y Vanguardia Política

Este documento analiza las relaciones entre vanguardismo literario y vanguardia política en América Latina. Examina cómo las vanguardias latinoamericanas surgieron en un contexto de dependencia económica y dominación oligárquica, y adoptaron posturas antidictatoriales y nacionalistas que reflejaban los problemas específicos de la región. Algunas vanguardias se involucraron directamente en la lucha política a través de manifiestos que apoyaban causas como la reforma universitaria y la independencia económica.

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Ana Pizarro - Vanguardismo Literario y Vanguardia Política

Este documento analiza las relaciones entre vanguardismo literario y vanguardia política en América Latina. Examina cómo las vanguardias latinoamericanas surgieron en un contexto de dependencia económica y dominación oligárquica, y adoptaron posturas antidictatoriales y nacionalistas que reflejaban los problemas específicos de la región. Algunas vanguardias se involucraron directamente en la lucha política a través de manifiestos que apoyaban causas como la reforma universitaria y la independencia económica.

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Ana Pizarro Vanguardismo literario y vanguardia poltica en Amrica Latina,

en Araucaria de Chile, N 13, 1981, pp. 22-34.


Pizarro comienza su artculo con una cita en que Maritegui afirma que la novedad del
arte europeo no est en su tcnica, sino que la tcnica debe corresponder tambin a un
espritu nuevo, porque una renovacin formal no es una revolucin artstica. Pizarro
relaciona estos postulados con las consideraciones acerca del discurso vanguardista
entendido como expresin de la ruptura de un lenguaje depositario de viejas estructuras;
ruptura de la jerarquizacin del lenguaje y de la articulacin de ese lenguaje con sus
elementos, que organizan una forma de percibir la vida, de organizar los parmetros del
universo social. El sentido revolucionario de la vanguardia no est, para Maritegui, en
la creacin de una nueva tcnica o en la destruccin de la vieja, sino en el repudio del
absoluto burgus. Este absoluto apunta a la cosmovisin dominante en un momento
histrico. El discurso vanguardista se sita en el nivel de lo esttico al tiempo que
expresa una ruptura con el mundo. La vanguardia europea reivindica nuevos valores y
nuevas formas de relacin. Con todo, sus acercamientos al plano poltico concreto son
ms bien una excepcin, aunque entre esas excepciones figuran casos importantes como
la apologa de Marinetti al fascismo. Al lado de la actividad poltica aparecen militantes
vanguardistas para quienes la lucha que lleva adelante la vanguardia artstica es el motor
fundamental de su accin. El desdn al absoluto burgus es el resultado de una reflexin
cuya investigacin ms concreta est en el orden de lo esttico. Esta investigacin se da
en medio de un cambio sustantivo de las relaciones sociales y los esquemas
econmicos, en medio del surgimiento de los monopolios, de la tecnificacin de la vida,
de una conflagracin mundial. El espritu nuevo de Apollinaire expresa este
vanguardismo que se asume como militante de una esttica que expresa al hombre
conflictuado, al hombre europeo de comienzos de siglo. Es necesario desentraar la
actitud ideolgica de la vanguardia, su signo anticolonial presente en la valoracin de
culturas hasta entonces marginales: el arte africano, las mscaras beras de Las seoritas
de Avignon (1907) de Picasso o los fetiches de Oceana y de Guinea de Apollinaire. Pero
ellos no reflexionan su discurso esttico en su significacin.
Otro es el caso de las vanguardias latinoamericanas. En tanto formacin social producto
de una relacin de dependencia, nuestro universo cultural e ideolgico se constituye con
rasgos especficos. En nuestro universo coexisten diferentes edades simultneas en un
solo momento, como lo ha evidenciado la narrativa y el ensayismo latinoamericano.
Pero, en oposicin a la crtica proclive en a pensar que la vanguardia latinoamericana
constituye una manifestacin marginal de un fenmeno europeo, Pizarro intenta poner
en evidencia que lo literario se construye a partir de la dinmica propia del desarrollo
americano. El fenmeno vanguardista surge como bsqueda rupturista en Europa, en el
instante de trnsito entre el capitalismo liberal y el surgimiento de los monopolios que
conformarn nuevas relaciones humanas. La recepcin de este fenmeno en Amrica
Latina se da por medio de los jvenes poetas que vehiculizan este espritu (Huidobro,
Borges, Oswaldo Andrade). Pero lo importante no es el trnsito del vanguardismo
europeo a Amrica, sino el proceso de recepcin que el continente hace de esta
expresin, con su complejo ideolgico, econmico, social y cultural propio. Los
vanguardismos latinoamericanos toman nombres diversos y se asumen como
movimientos de distinta nacionalidad. Participando de un espritu revolucionario
relativamente comn, nuestros vanguardismos apuntan a contenidos distintos en donde
las tcnicas originales implican la expresin de otra visin del mundo, de hecho mucho
ms ligada a la historia concreta de Amrica Latina y a un modo de asumirla (25).
Segn Pizarro hay dos momentos de la vanguardia: 1) un primer momento de recepcin

acrtica del fenmeno europeo, donde se desarrollan concepciones del cubismo, del
surrealismo, del ultrasmo y del futurismo; 2) por el condicionamiento social e histrico
particular de Amrica, el universo mecanizado, la mquina de vapor, el avin, no
forman parte esencial de un continente donde el proceso de industrializacin recin se
inicia. De este modo, el cosmopolitismo de la vanguardia europea no fructifica como
elemento de una visin de mundo propia de Amrica Latina, donde los problemas son
absolutamente otros.
Las vanguardias redefinen, as, su funcin en un contexto socio-histrico peculiar. Sobre
la base de gobiernos dictatoriales y en vinculacin con la hegemona inglesa de 1850 el
estado oligrquico liberal se ha asentado desde fines del XIX en Amrica Latina. Esta
dependencia econmica genera un modelo de extraccin minera y agro exportador que a
comienzos del XX entra en competencia con Estados Unidos. En el Caribe se instauran
pases neocoloniales y en el resto de Amrica la dependencia econmica genera
consecuencias polticas similares. El porfiriato mexicano (1876-1910); el rgimen de
Estrada Cabrera en Guatemala (1899-1920); desde Guzmn Blanco (1870-1888) hasta
el fin de la dictadura de Juan Vicente Gmez (1935) en Venezuela; la derrota del
proyecto democrtico de Peixoto (1894) en Brasil; y la muerte de Balmaceda (1891) en
Chile, dan cuenta del asentamiento de la oligarqua que se posiciona como eje de todos
los poderes; proceso que en Argentina comienza en 1880; en Uruguay en 1876; en
Colombia en 1904; en Ecuador en 1912; en Hait la ocupacin norteamericana impone
un aparato poltico fuerte; el caso cubano es similar y las contradicciones condicionan la
cada de Machado. El vanguardismo se desarrolla en un momento de crisis de la
dominacin oligrquico-liberal y de la expansin norteamericana sobre Amrica Latina,
en un momento en que la oposicin democrtica intenta levantar una alternativa
progresista. Sobre este contexto se da la relacin dialctica de recepcin de las
vanguardias europeas. Agustn Cueva afirma: Los grandes acontecimientos de la
historia mundial (primera guerra, gran depresin, segunda guerra) constituyen desde
luego el marco obligatorio de referencia, puesto que nuestra historia particular est
inserta en aquella; pero cabe recordar que esta insercin no se da de forma pasiva, sino
con su propio dinamismo. Los grandes problemas que afront la vanguardia europea,
como la primera guerra, no constituyen el problema central de la vanguardia
latinoamericana, que van a posicionarse frente a los problemas de orden nacional y
continental. Los movimientos de vanguardia reivindican la lucha poltica contra la
oligarqua, contra las dictaduras, representando a sectores emergentes que luchan por
una apertura progresista. Es el momento de la Reforma Universitaria que se impulsa en
todo el continente comenzando en Crdoba en 1918 y que expresa el panorama de las
clases medias. Esta importante lucha por la democratizacin de los sectores emergentes
de la pequea burguesa y el proletariado se da la Revolucin Mexicana en 1910.
Entre estas contradicciones se da el cambio de funcin entre un vanguardismo
cosmopolita europeo y el vanguardismo con un carcter marcadamente nacional
latinoamericano. El estridentismo mexicano levanta las banderas de la Revolucin; en el
caso de Cuba, Venezuela y Per una serie de grupos asumirn la lucha antidictatorial.
En otros casos, el gesto tendr un perfil ms bien reivindicativo de problemas regionales
como en el caso de la lucha reivindicativa del negro en los grupos haitianos y antillanos
en general. Las vanguardias latinoamericanas crecen en consonancia con las polticas y
muchos nombres integran ambos bandos. Este fenmeno de lucha antidictatorial, de
vanguardia ligada orgnicamente al proceso nacional y continental es lo propio del
fenmeno en nuestro continente. Las estructuras del lenguaje y del objeto esttico dan
cuenta de una cosmovisin que revisa en trminos revolucionarios el orden consolidado
de la experiencia y de la historia.

No hay entre el fenmeno esttico y el fenmeno poltico una mera coincidencia


cronolgica, sino una articulacin donde el fenmeno de vanguardia surge de la
dependencia cultural y asume las coordenadas de su momento histrico y poltico. El
vanguardismo no es un mero reflejo del marco histrico, sino una palabra que mediatiza
y participa en esa historia. La articulacin entre vanguardia poltica y literaria se da en
diversos grados, lo que permite sealar tres rdenes de articulacin, presentes en todos
los grupos literarios:
1) existira un primer sector de la vanguardia que se inserta militantemente en la lucha
poltica; lo que se hace patente en los manifiestos: el Manifiesto Minorista Cubano,
ligado a la Revista de Avance, aparece el 15 de mayo de 1927 con el nombre
Afirmacin minorista: Por la revisin de los valores falsos y gastados. Por el arte
vernculo y, en general, por el arte nuevo en sus diversas manifestaciones. Por la
introduccin y vulgarizacin en Cuba de las ltimas doctrinas, teoras y prcticas
artsticas y cientficas. // Por la reforma de la enseanza pblica y contra los
corrompidos sistemas de oposicin a las ctedras. Por la autonoma universitaria. // Por
la independencia econmica de Cuba contra el imperialismo yanqui. // Contra las
dictaduras polticas unipersonales, en el mundo, en la Amrica, en Cuba. Las
proposiciones del manifiesto establecen para el artista una funcin de intelectual
orgnico del proceso democrtico y popular: Si una transformacin de la vida artstica
e intelectual del mundo se haba hecho necesaria, tambin se haca necesaria una
transformacin de la sociedad (...) Con el grupo minorista, la necesidad de politizacin
del intelectual se hizo particularmente evidente (Habla Carpentier). La Revista de
Avance dar a conocer tendencias europeas, as como escritores noveles
latinoamericanos, lo que se da tambin en otras revistas del continente. Hay una
valoracin de lo latinoamericano, integrado por lo afroantillano, en su proyeccin
universal y en distintas dimensiones de lo esttico, al tiempo que lucha contra las
dictaduras de Zayas (1921-1925) y Machado (1925-1932+1). Hay una posicin
nacionalista, antiimperialista y democrtica. La funcin de Amauta (1926-1930) en Per
es semejante. En la presentacin, dice Maritegui: Esta revista en el campo intelectual
no representa un grupo, representa ms bien un movimiento, un espritu. En el Per se
siente desde hace algn tiempo una corriente cada da ms vigorosa y definida, de
renovacin. Amauta expresa la definicin de un panorama social peruano donde las
organizaciones sindicales, polticas y culturales van adquiriendo conotaciones
antioligrquicas, que se traducen en un proyecto nacionalista-revolucionario y socialista
en lucha contra el gobierno de Legua (1919-1930). En el caso mexicano, la accin
poltica se articula con la reivindicacin esttica en favor de procesos democrticorevolucionarios. El estridentismo surge entre 1922-1927; Maples Arce y Arqueles Vela
venan del posmodernismo cuando descubrieron el futurismo y lo asumieron como
novedad; al igual que al creacionismo, Dad y al ultrasmo espaol. La primera
publicacin estridentista aparece en diciembre de 1921 con el volante Actual N1
firmada por Maples Arce: un documento iconoclasta, antiacademicista. Sin embargo, ya
en 1922, Maples Arce otorga al movimiento un carcter ms total, asimilndolo cada
vez ms al plano social y poltico: El estridentismo no es una escuela, ni una tendencia,
ni una mafia intelectual como las que aqu se estilan: el estridentismo es una razn de
estrategia. Un gesto. Una irrupcin.. El estridentismo comenzar a asimilar los
propsitos de la Revolucin. Juan Jos Tablada respalda desde lejos el mpetu
estridentista. 1926 es el ao de definicin poltica del estridentismo con el traslado de la
actividad a Jalapa y la redaccin del Segundo Manfiesto, lanzado en Puebla. Los
participantes toman puestos del gobierno: Maples Arce es secretario de gobierno, Lizt
Arzubide dirige la biblioteca popular. Se participa en congresos estudiantiles, se publica

la revista Horizonte. Maples Arce publica el poemario Urbe, dedicado a los obreros de
Mxico: Los ros de blusas azules / desbordan las esclusas de las fbricas, / y los
rboles agitadores / manotean sus discursos en la acera. Desde otro ngulo, el grupo de
Contemporneos no asume una integracin del tono anterior pero s cumple una funcin
de desarrollo nacional.
2) existira un segundo sector de la vanguardia que no inscribe su quehacer esttico en
una postura poltica definida, aunque tampoco est ausente, sino en una general
inscripcin reivindicativa de lo nacional y lo americano. Levantan afirmaciones en torno
a problemas sociales y culturales como la defensa del negro y lo afroantillano. Los
latinoamericanos se sitan en una literatura sin centros hegemnicos. El ultrasmo
argentino de 1921, al tomar el nombre de Martn Fierro, observa un afn de mayor
independencia frente al ultrasmo espaol: Martn Fierro tiene fe en nuestra fontica,
en nuestra visin, en nuestros modales, en nuestro odo, en nuestra capacidad digestiva
y de asimilacin dice el Manfiesto de 1925. En este tipo de trnsito se inscribe el
Diepalismo, de Puerto Rico, que se da entre 1921 y 1923. El caso ms clsico de este
grupo de movimientos reivindicativos de lo nacional sea tal vez el modernismo
brasileo que cristaliza con la Semana de Arte Moderno en San Pablo en 1922. Genera
el modernismo una poesa, una narrativa y un ensayo de fuente diccin nacional. Los
manifiestos Pau Brasil y el Antropofgico son ilustrativos al respecto; el ltimo muestra
la voluntad de absorber la cultura universal para que, a partir de lo que Mart
consideraba el tronco de nuestras repblicas se gestara la palabra nueva brasilea.
Una lnea diferente llevan adelante los movimientos de reivindicacin afroantillana.
Entre ellos hay que mencionar al movimiento llevado a cabo por Pals Matos entre
1925-1937 en Puerto Rico. En Hait, el grupo de la revista Indgena lleva a cabo este
movimiento entre 1927 y 1928 con la presencia de Price Mars. Esta corriente, que
recoge los impulsos del Renacimiento del Harlem, cuyos ritmos invadan el espacio
intelectual parisino, genera un movimiento de corte reivindicativo en el nmero de la
revista Lgitime Dfense que aparece en Pars en 1932. En esta publicacin, la protesta
negra se constituye en objeto de reflexin a partir de dos fuentes de pensamiento:
surrealismo y marxismo. Estas fuentes convergen en la irrupcin de la protesta negra.
Posteriormente, en revistas como LEtudiant Noir y la Revue du Monde noir este
impulso tomar direcciones con sentido diferente.
3) Un tercer orden movimientos no se inclinan hacia la reivindicacin poltica o lo
hacen en trminos muy generales. Su proposicin es diferente: su gesto irrumpe frente a
estructuras arcaicas de pensamiento. La palabra es fenmeno social desde la imagen
fnica hasta los estratos semnticos ms abstractos. Este discurso desarrollo un gesto de
enfrentamiento frente al universo estructurado de la oligarqua, de sus ritos, de su
comportamiento, de su racionalidad, de su postura frente a la historia. As lo
comprendi Luis Vidales en su revista Los nuevos (1925), que intenta despojar al
lenguaje de su pesadez postmodernista, de las melancolas lacrimosas. La ruptura con el
lenguaje arcaico es la ruptura con un orden lingstico expresivo de viejas formas de
percibir la vida. Romper con el lenguaje para proponer uno nuevo implica el rechazo de
una jerarquizacin, de un orden lingstico, como el rechazo de una cosmovisin, de un
orden social e histrico. En este caso se sita la palabra de Huidobro: Por qu cantis
la rosa, oh Poetas: / Hacedla florecer en el Poema, preconiza el Arte Potica.
Funcin puramente esttica de la palabra? Sobre todo transgresin de un cdigo
desvanecido, plano, que abriga tabes de un orden social que ya no se acepta. La
palabra vanguardista desempea esa funcin frente a la crisis de valores oligrquicos.
En Europa, la ruptura se relaciona con el absoluto burgus del que hablara Maritegui.
El discurso vanguardista chileno se construir en una dialctica de la reivindicacin en

cuyo cauce confluirn el cuestionamiento de una situacin histrica y la funcin


esttica. Huidobro publica un texto como Finis Britanniae contra el imperialismo; por
otra parte, concibe al poeta como un pequeo Dios capaz de fundar con la palabra
nuevos universos. Para el poeta, la palabra es receptculo de estructuras arcaicas que es
preciso desmantelar y el universo creado es acto, es la ruptura necesaria del lenguaje.
Los vanguardismos en Amrica Latina asumen la sntesis mayor de una historia que
quiz Vallejo proyecte ms certeramente: Dios mo, si t hubieras sido hombre, / hoy
supieras ser Dios.

Common questions

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National and continental political struggles significantly influenced the thematic focus of Latin American vanguard movements, in contrast to their European counterparts. In Latin America, themes often revolved around anti-colonialism, anti-imperialism, and social justice, reflected in movements like Mexican Estridentismo's alignment with revolutionary ideas and the Cuban Minorista's anti-imperialist discourse. European vanguardism, while addressing social critiques, focused more on redefining aesthetics and challenging bourgeois culture. Thus, Latin American vanguard movements tended to have a more explicit political and social justice orientation, shaped by their unique historical and political contexts .

Artistic movements in Latin America during the vanguardist period served as aesthetic innovations and political tools. Movements like Estridentismo in Mexico and the Minorista manifesto in Cuba combined avant-garde artistic techniques with political discourse. These movements advocated for societal change, aligning with anti-dictatorial and nationalist causes. Publications and manifestos functioned as platforms for cultural nationalism and socio-political dialogues, challenging both artistic conventions and advocating for broader socio-political transformations, thus defining a duality that characterized Latin American vanguardism .

Publications like Cuba's 'Revista de Avance' and Peru's 'Amauta' were crucial in the diffusion and transformation of vanguardist ideas in Latin America. These publications provided a platform for the exchange of avant-garde aesthetics and socio-political ideas, fostering a unique Latin American identity. 'Revista de Avance' advocated for social reforms and the dissemination of a new artistic and scientific consciousness, while 'Amauta' promoted revolutionary and socialist ideologies to critique oligarchical powers in Peru. Both were instrumental in creating a discourse that was both culturally and politically engaged, aligning artistic movements with social change .

Ana Pizarro argues that the novelty of European art, as discussed by Mariátegui, is not merely technical but should reflect a new spirit, as a mere formal renewal does not constitute an artistic revolution. This idea is applied to the Latin American context where the vanguardist discourse challenges the language and old structures, reflecting a break from dominant historical worldviews. The vanguardism in Latin America, according to Pizarro, arises not as a marginal manifestation of a European phenomenon but as part of the unique American development, influenced by social and economic factors like the rise of monopolies and socio-political upheavals .

Latin American vanguardists developed a distinctive ideological stance due to their direct engagement with colonial and post-colonial narratives, setting them apart from European counterparts. Factors such as historical colonial oppression, economic dependency, and national identity struggles played a significant role. This context fostered a vanguardism that stressed themes of anti-imperialism, cultural affirmation, and political activism, in sharp contrast to the European focus on aesthetic experimentation and philosophical critiques of bourgeois society. The result was a vanguardism deeply intertwined with social justice and nationalist discourse, distinct in its ideological motivations .

Pizarro emphasizes that Latin America's cultural and ideological particularities influenced its reception and adaptation of the vanguardist spirit by grounding it in the region's socio-economic conditions. The process of reception was not about imitating European styles but crafting a vanguardism that reflected Latin America's dependency and diverse cultural timelines. This multifaceted influence led to a distinct national expression in Latin American vanguard movements, which often intertwined with political struggle and cultural identity, demonstrating a unique synthesis of local and global influences .

In European vanguard art, industrialization was often depicted as a central theme, celebrating technological advancements and the mechanized universe, as seen in movements like Futurism. This was less prevalent in Latin America, where industrialization was still in its nascent stages. Instead, Latin American vanguard art focused more on national and regional realities, as the process of industrialization did not resonate with the continent's broader socio-economic context. This divergence in thematic focus highlights the unique adaptation of vanguardist ideas in Latin America, which was more concerned with socio-political issues than technological exaltation .

Latin American vanguardists integrated European vanguard movements like cubism, surrealism, and futurism, initially through an uncritical reception. However, this integration became more distinct as these movements adapted to reflect the socio-historical and political conditions of Latin America. Unlike in Europe, where cosmopolitan ideals were prominent, Latin American vanguardists redefined their role to reflect national issues, reacting to colonial legacies, and political movements like anti-dictatorship struggles. This was evident in manifestations such as the Reforma Universitaria and the Mexican Revolution, where artistic expressions became tied to social and political contexts .

The rejection of the 'absolute bourgeois' is a central theme in both European and Latin American vanguardism, serving as a critique of dominant socio-economic structures. In Europe, this was primarily an aesthetic and philosophical stance against bourgeois norms. In contrast, Latin American vanguardism also addressed socio-political issues specific to the region, such as anti-colonial struggles and the critique of dictatorial powers. Therefore, while both contexts reject bourgeois absolutes, Latin American vanguardism further incorporates political activism and national identity as integral components of its rejection .

The divergent development of vanguardism in Latin America compared to its European counterparts during global crises like the World Wars and the Great Depression is attributed to the different socio-political and economic contexts. In Europe, the vanguardist movements were often responses to industrialization and cosmopolitanism. In contrast, Latin American vanguardism emerged amid struggles for political liberation, anti-imperialist sentiments, and reactions to dependency models, such as the extractive economies dominated by oligarchies and foreign powers. These contexts shaped a national and continental character in Latin American vanguardism, differing in priorities and expressions from the European movements .

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