0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 99 vistas165 páginasLa Historia Como Campo de Batalla - Enzo Traverso
Violencia política, historiografía, etc.
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ENZO TRAVERSO
LAHISTORIA COMO :
CAMPO DE BATALLA
Interpretar las violencias del siglo xx
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Se
FONDO DE CULTURA ECONOMICA
‘Arce Buus. = CotoIAB CTE 4 Mg ory
INstIFUTO Heron ae
BIBLIOTESA
mean n facta, 2011
Finer iit en peel 2002
“Taveras
Tater como camo de hat: Inept a o-
lence del siglo cs w= Bueno Niro Fondo de
(Cala Beonsmin, 212
382s 2Ial 4m. (Htoc)
“adi por Laure Flo,
1 Lmentgacin Htc 1. Fai, Lat. Tl
ric mundi
‘mado de ap Han Pablo Fenner,
Iagens etapa neon Pp a Ride Pat,
Soares en Buen ora, Buenos es, La Ma, 1997
“Tule orga Lt commechamp de ile Inapiter
Tevounte dase
ISBN dined nga 9782-707-6605
(oli: Batons ta Deemer, Pe
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Comentarios y nigerancit oorlOfrcomnar
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Sietoracidn expres de ltr
Hecho! depot qu marae 13.25,
INDICE
Inivoduccion. Bsribir la historia en el cambio
de siglo
[Nota sobre las fuentes.
1. _Rinde siglo B silo cde Erie Hobsbavm..
Una tetralogi,
Eurocentrisma,
‘Comunismo,
Barbarie
‘Langa duracién
ML Revoluciones. 1789 y 1917, después 1989
‘Sobre Francois Furet y Amo J. Mayer.
Matic del totaltarismo. 7
Putias
Mito e historia
UL Pascismos. Sobre George L Mosse,
Zeey Sternelly Emilio Gentile
Constelacioneshistoriadors..
Cultura fascist
Heologta
Revolucion o contrarrevolucion?
Uso piblico de la historia.
IV, Nazismo, Un debate entre Martin Broszat
1 Saul Friedlinder
Una correspondencia
Historzacion.
Aporias.® LLAMISTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
Antisemitismo.
Historia integrada
V. Comparar la Shoah. Preguntas abiertas
Comparatismo, =
Genocidio.
Antisemitism y racism
‘Alemania nazi y Espaiainquis
Totalitrismo
La Shoah como sintesis.
VL. Biopoder. Las usoshistoriograficos
dde Michel Foucault y Giorgio Agamben.
Biopolitica e historiografa.
El modelo foucauliano.
‘Biopoder y soberanta
Pensar el siglo xx
VIL. Bello y violencia. Una hermenéutica
dela distancia. a
Distancia yentca
Exilio y violencia.
El exlio como observatori,
‘Teoria viajera =
Exilio judo Aléntico negro.
‘VIL Europity sus memorias. Resurgimientos
¥ conflctoP
Historizarla memoria.
Eclipse de las utopias.
Entrada de las victimas.
Identidades europeas
Expacios memorisles
Conclusion
Indice de nomires.
163
216
226
2a
2x7
237
247
255
265
268
281
2
237
295
296
308
a7
327
En memoria de Daniel Bensatd (1946-2010)INTRODUCCION
Escribir la historia en el cambio de siglo
Lato 1989 noes na simple marca en el desarrollo crono
logio del ilo wx Lejos de nseribise ena continuldad
drums temporaliad tinea, Indien un nba, i moe
tim, qos clara nn épce fara bir una ea, Lon nt
tecimlentor de ete a cial naw sleniancmnipena
tcleologia isterie, per dbujan una constlacion cyst
remiss pueden deerme a posterior i ben i inten
én idole de qlene se apresuraron en prodlmare
“inde storia no tad on ser denuncad al sen
tmieno do una cosa bistrica se impuseensegida en to
dos las observadores en especial en quienes habian vivo
ia Sogunda Guerra Mundial. Enel plano historiogrfco,
Hotsbawn foe el primero en consiatar un camblo de ig,
Entre oro motive ext desu Htstoria del igo 31998)
fe dbo al echo de que, con eta br, lop poner en pl
tas ana pereepidnamiplamente compari?
Reinhart Koselleck calif de Saree (una forma
«que podria traducise por “epoca bing” era de trans
{lon ol perodoqucva dela criss del Antiguo Régien al
Resauracion lo larg de este pvodo, litera dnd
"ean xpecnnente Jeup Fontana Lait dep lide
sions arena, Cat, 192 Per Andean “The Eads soy”
tnd Zoe of Enpgemen Loses, Vr, 192 pp. 27-316 [ae Es
finder stor, Baro, Agra, 1996)
Se Hebb ge seroma std court se 1914.
1911984) Bese, Compe 2008s seria ds tra
Ae nF Dod Ataudy Carne Casta, arson, Cin, 1995 reed
buchos ie, 198)tlco europeo fue cuestionado por una nueva forma de leit
imidad y de soberanta fundada en las ideas de pueblo y na
‘in, mientras que una sociedad de drdenes fue reemplazada
por una sociedad de individuos. Las palabras cambiaron de
Sentido y se cristal wna mueva definicin de la historia
tomo “coectivo singulse", que englabsa ala vez un “com:
plejo de acontecimientos” yun relao (na ciencia histérica)?
Seguramente el concepto de Sattler nos ayude a aprehen:
der las transformaciones del mundo contemporsineo. Sal~
‘vando las distancas, se podria ariesgar que los aos com-
prendidos entre el final de I guerra de Vietnam (1975) y el
de septiembre de 2001 dibujan sn vuole, una transicion
al cabo de I eval el paisaje intelectual y politico conoci6 un
‘cambio radical, nuestro vocabulario se moxie y los ant
‘gos parimetros fueron reemplazados,Dicho de otro modo,
tl cambio de siglo marcado simbdlicamente por a caida del
‘muro de Berlin constituye el momentum de wna época de
transicign en la que lo antiguo y lo nuevo se mezelan. En el
transcurso de este euarto de siglo, palabras como "revoht-
ign’ o “comuniemo” han adguirido una signifiescién dife-
renteen el eno de a cultura, las mentalidades y elimagina-
Ho colectivo: en lugar de designar una aspiracién o una
sccién emanclpadora, evocan de ahora en adelante un unt
0 totaltario. Al contrario, palabras como “mercado”,
presa", “capitliso”o"individvaismo” han experimen
2 Vine Rin Koss, “Bantu” en Ovo Brae: Were Conae
eer Keech) Geshe Gable Porsche Leon
Dirpotich sche Soe in Deland. Stag Ket Coto
{irdepow. ese prope Cabrel Motkin. “Oa the Notion a sr
{al Daoist Rela Keno Consrwctin oe Svelten
onbtons toe isn of Conc vol a 2,208. p. 15-8
‘Shr ef surgi dura hue Cony dea str, ease Rei
an Rowleck, Ls concpe dole on Uexperence desta, Pas
{Ee des Huts Ede on Senor Soci, Galnardy Seal 1997,
rsrRopuceron 6
tado el camino inverso: ya no califican un universo de aliena-
cidn, de egossino 0 de valores aceptables dnicamente s los
sostiene un ethos ascético intramundano (el espirita del ca
pitalismo que animaba la bunguesta protstante del siglo xx
‘analizada por Weber), sino los fundamentos "naturales" de
Jas socladades iberalespostotalitaras. El lxico empresarial
ha colonizado los medios de comunicacién, hasta penetrar
cencl universo de la investigacion (confiada a equipos “com>
petitivos) y de las ciencias sociales (cuyos resultados ya no
se miden sogin el rasero de los debates que suscitan sino
‘nla casfeacion-ranking—establecid sobre la base de
terios puramente cuantitativos —"indicadores de gesultado”
de una agencia de evaluacin). En los dos polos témporales
de este Sattelet me antleipo aqui las conclusiones de este
trabajo-, nos encontramos con la utopia y la memoria, Ia
proyeccicn en el futuro y la mirada vuelta hacia el pasado,
Por wn lad, wn “horizonte de expectatvas” hacia el que se
‘ofientan tanto los pensamientos como las actividades; por el
‘ozo, una postura resignada y escéptica deriva del “campo
de experiencia" cll siglo pasado.®
Los sos ochenta han sido el vector de este viaje. En el
mundo oceidental, la revolucién conservadora de Reagan y
‘Thatcher abrio el camino, En Francia, la transformaeion se
Iho a la sombra del mitterrandismo que, tas haber desper
tado grandes esperanzas, dio luz una década marcada por
cl eonformismo politico y el descabrimiento de las virwdes
Aelapitalismo, En Talia el finde los afos de plomo y lade
rota de las huelgas obreras en Fiat, en el otofo de 1980,
‘rearon las condiciones para una restaurdtin social y pol
ac NitcasRnck, "Qump degre rn ten
to cites Notrgue' en Le Per ps Conuton se
‘ued pr hires are. Hcle de utes tes on Stns
‘Stiles 10 pp 0739 (ad esp Puro pod, Poe sna seme
‘is temps hes, nd de Noort Sa arson, Pa, 13,te
1 [LAHISTORIA CoMO CAMPO DE RATALLA
aque fue la cuna del berlasconismo, mientras que en Es:
para el fracaso del golpe de Tejero puso fina una turbulenta
‘wansieidn hacia la democracia barriendo, junto con el fran
‘quismo, I esperanza socialista de aquellos que lo habian
‘ombatido. En China, el giro modernizador inieiado por
Deng Xiaoping tas aeliminacién del "banda de los cuatro"
iba a impulsar al pats al centro dela economia Internacional,
La revolcinirant marcé el fin del tercermundist y anu:
i I ola religiosa que scabs con la experiencia de los nacio
nalismos Iaieos en el mundo maisslmsn y que planted un
‘nuevo tipo de desafo al orden imperial. Bn América Latina,
Jos sandinisasterminaron extinguléndose ens aislamiento,
‘mientras que en los paises del Cono Sur la democracia re
_gres6 sobre la base de un modelo econémicointroducido por
Jas dietaduras mitre. Con el derrumbe del socilismo real
ye desmembramiento del imperio sovatic, en 1989-1990,
todas estas piezas compusieron un mievo mossico.
‘Las debates sobre las guerras, as revoliciones, Jos fas
cismos y los genociios que han atravesado la hstoriografla
‘ys generalmente, las elencias sociales a lo largo de estas
‘timas décadas esbozan el perfil de una neva aproxima-
cién al mundo contemporineo que supera ampliamente las
fronteras de la investigacién histrica. Sus tensiones resul-
tan permanentes entre el pasado yl presente, la historia y la
‘memoria, la expertica y el uso public del pasado; sus liga
rs de produccién'fo SéTimitan a la universdad, sino que
conciernen a Tos meios de comunicacién, en su sentido mas
amplio. El antitotalltarismo liberal, un humanitarismo con-
‘sensual y a naturalizacion del orden dominate constituyen
las coordonadas generales de este comierizo del siglo XX
Los hstoriadores trabajan dentro de estas nuevas coordens:
«das poliicas y "epistémicas" La historia se esribe siempre
fen presente. Gran cantidad de obras histéricas nos dicen
mucho mds de su época, al echar hte sobre su imaginario y
sus representaciones, qe del pasado euyos misterios que
rropuecron 1
rian descubre. Ens Libro de os passes, Walter Benjamin
dbervaba que “os aconteciento que rodean l historia.
dory-en ion qe ete pari constnuye ln base des pr
Sentacién, como wn testo escrito con int nse" ® Su ob
‘Servacionvle tambien para niesto tempo.
El punto de inferion de 1989 ha modiicado la manera
de pense y de excibir la historia del sgl xx. Ente as
transformaciones gneradss, me gustaria recordar aguf al
‘menos nes que me pareeneveniles: el age de bistoria
Global, el etorno del acontecmiento ye surgimiento de
‘memoria, Estrctamente igados cas de mane indo
ble estos tres momentos estructuran los diferent capi
Jos de ent libro, proporcionanoe eso espero-a cohe
rencia de conn.
En primer gar Ia desnparicén de bipleridad hf
svorecido el ncient de un historia globe En gr de as
tvoximaciones anteriores, gue rela continents enters
fers de nfisencia”desprovstas dena historia propia
‘lmundo ha sido obvervado apart de nueas perspec
Diflemete, antes de 1989, se haber px eeribir une
Istria del siglo adoptando, smejana de Dan Diner
“el panto de wta pier de un narador viral qe, en
tado elo excalones de Odessa, un gar io en rdicon,
‘ra hacia el Sur y hacia el Oeste Escribiruna historia
ob del siglo a no sign solamente otorgr na mayor
importancin al mando extraccropeoen vlan con Ia his-
teriografiaraicional sino sobre todo cambiar de perspec
tvs multipicarycruarloe puntos de obveraca La his
tora global noes nua istola comparative ue apn 8
2 Wer Benji, Pai apt di sce Le toe de pasgr Ps
fy Ce 1989p. 98d op: Lib deo pad, de as Fea
‘er antabo, Pormanda Guero ro Here Madd Ail 208)
tu Mh Lact, 1999.91.yoxtaponer relatos naclonsles ni una historia de las velaci:
’es internacionales que analiza la coexistenciay los conf
tos entre Estados soherans. Ella observa el pasado como
tun conjunto de interacciones, de intercambios materiales
(econémicos, demogrificos, weenolégicos) y de transferen-
ciasculturaes (lingisticas, cienificas,Iterarias, etc), que
‘estructuran Is diferentes partes del mundo en un conjunto
de redes (certamente jerarquizadas, pero también unificar
doras). Estudia el papel desemperiado por las migraciones,
las didsporas y los exlios tanto en los procesos econémicos
x politicos como en la elaboracién de las ideas o en la inven
cin de prictcas culturales nuevas. Inevitablemente, la his
toria global “provincializa” Europa La categoria de “Occ
dente” (West, Abendland) también es euestionada. Esta evoca
tun “modelo de civlizacién transatldntica” que, al saponer
tuna simetria entre Europa y Estados Unidos, no pertenece
‘lal palsale mental del siglo xr ni, siguiendo latendeneta,
al del x Esta nocion, dominante después de la Gran Gue-
ra, con la translatio imperi a ambos lades del Atlintico,
‘exige ser redefinda (sino disueta) en Ia era dela globaliza-
‘lon, La historia global es un espelo de dichas transforma:
clones. En este libro ella atraviesa varios captulos, desde el
primero, sobre I obra de Erie Hobsbavsm, hasta aquellos en
Ts que Se aborda la comparacién de los genocidios y a per
cepetén de las violgneias de siglo xx pore enlio judo ¥ Ia
disspora neg
+ VeaseDipsh Chakrabarty, Province [Bua apse poste
ao a ftvece tore, Pr, Amster, 309s. xp A
(en de Bue, Remit pons» difvnca Mtr tnd de A
‘eo AnaresZapicoy Brae Maia Benter Barelon, Rng 203)
"en Oster ie Verwarg derWe ine Gs de
1. ahd, Manic, © H. Bese 20 pp e141 Para
ini del concept desta gable, dl mismo autor"
figs en Hanodoryn Gore (Gece, Hamburg, o-
Wohi 207 pp. 2-10,
intmopucerow ”
A neta latagontsm exlosio ente Estados
Unidos ya as la Gera Fria habia redfdotas cone
tor esas plantar, unas ees dealings pars
lcindolo otras ntegrindcos on una dimension inten
cloal qc io ascend en consecuenca aba sala
Su flallsacion no podia ms que rehablitar el aconet.
Inet, con a autonomy epson so nigmas yn
as ireducibles a evalgiercausalided determinista?
Exist un parallompresonan care ste cambio gropel
feo ye que se ebozn, al min empo, en la hero
fa, Con sin esto seperpuests ys ovine et
los, a "larga dra habia redid cl acontelents
“epn as pala do Brasi-a una “agaiondotuper
lea la “expat” efimern de ls clas gue las mares
‘tanta poder movimleta® Una ver dipado
prolongado efecto anestsco de la operacon qurdrgca
ectindaen Yala, on 194, sobre el cuerpo del planeta
Silo apres como ln edad de ruptras repent fle
nantes Inprestas Lo pranes puntos denon his
tion mane sc exec con tlc, Las eden
tracrales ren ls promis en bifarecione sr
los eatcios hse (le guen, es reolulnes, ls
Wilencis de mass), pero no predeterinan su demrllo
al ampoco si sald. La sgtaion de Buropaen 1914, a
Revelucion Rss lagna de Hierl pode el Gsmore
taniente de Fracla en 194, el derrunbe del Soctllome
rel" en el oto de 1989 representan rss apres que
Camblaron el curs del mundo, pero cay sugimiento ne
fm para nada [Link] noe csrbe sep el
1 Panis Dose, Reninnce de neon in df por Miser
cnc ins esa mean re 0
ers sor Ts, Ps Farman, 198, pS (ad ps Ese
Schr storia,td. de Angoli Martn de Como, Mess, Fon de
(ars Ecorse, 19811 LA HISTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
modelo del decline and fall elaborado por Fdward Gibbon
para narra cada del Imperio romano." Este conjunto de
‘custionarnlentos hstoiografios araviesa los capitulos del
libro dedicados al naziemo y ala comparacién de los geno-
cidios, acontecimientos que condensan varios érdenes de
temporalidad. Por una pate, el eardctera la vez repentino y
rmasivo dela Shoah que, en tes anes, pulveriz6 na historia
secular de emancipacion, asimilacién eintegracién de los
jiudos en el seno de las sociedades europeas pone en cues-
‘ion loe paradigmas dela historia estrtctural. Por otra pate,
‘el exterminio nazi, en tanto que culminacién paroxistica
(Gunque no incluctable) de un conjunto de tendencias que
se remontan a siglo xix, y que fue acentuado por Ia Gran
Guerra -antisemitismo, colonialism, contrarrevolucién,
sagsacre industrial, xige un enfogue fundado en el analiss
de os tiempos argos. Los investigadores se han Visto en-
tonces abligados a renovar s reflexin sobre a aticulacién
de as temporalidades histérics.
"El fin del siglo 2 tom la forma de na condensacion
de memorias; sus heridas se volvicron a abrir en ese mo-
‘mento, memoria e historia se ervzaron, y sega a elegant
{érmuin de Daniel Bensatd- "las napas fredticas de la me-
‘moria colectiva® encontraron “el centelleo simblico del
acontecimientohistrico" El tiempo estancado de la Gue-
rra Fria cedi temgonala eclosion de una multtud de me-
‘morias antes censuradas, ocultadas o eprimidas. rigida en
nueva paradigina-de los enfoques del mundo contempors-
"Vlas Bal Macy Gi lino oS che rete nlp del
‘Norco sin, 201
"Tne aver La lc ai Une eae erode Pari La
als 200 [resp Lavon mc tna enol carpe, a
Scene Herracy Marin Dupo, Buenos Aes Fondo de Cur B=
‘ca, 2005)
Tan Bens Waler Rojan, Seta masini, Pa ex
eraopuccion »
neo, la memoria relega aun segundo plane la nocién de so-
edad que, entre los afossesenta y echenta,pareola octpar
‘por completo la mesa de trabajo de los hstoriadores." La,
‘memoria, antes sdlotatada por algunos adeptos dela histo-
ra oral, adquiie de repente el estas tanto de fuente como
de objeto de investigacién histérica, hasta eonvertirse en
tuna suerte de etiqueta de moda, una palabra degradada, a
‘menudo usada como sindnimo de "historia". Los signos que
anunciaban este punto de inflexién aparecieron, nueva
mente lo largo delos anos ochenta -con a publicaccn det
Liew de mémoire en Francia y de Zajor en Estados Unidos,
el Historikersiret en Alemania, el éxito interaciopal de wn
Autor como Primo Levi-,'® pera fe sobre todo dunt la
década siguiente que a memoria se transforms en un nuevo,
paradigma historiogrifico. No sera difelestablocer tn pa
ralelo entre las paribolas de Ia memoria colectiva y asl
reas de orientacion de las ciencias sociales. En Francia, las
Investigaciones sobre el pasado colonial, el régimen de Vi
chy, la Shoah o la historia de Ia inmigracinsiguieron, mis
Vase Dan Diner, Zens, Gsvarsgen an de Geshe,
‘Manic, Paeon 2010, pp 51 152 Ente las tlie me ne
esate sabe x ans, sae ambi Ee Hoibuwin, Toy
History 1s not Enough en Ow Histor, Lendre, Nedefld& Neen
{99 pp 24627 (dep ae eho ad. de od Bel yo
ia at arma Cea 1993) Crore Avan Las
Se ce enn Ea Herder once
4 Ales Langa eds), Se stra tal Ee poy ue, Me
fit Rade 2008, py. 1536 =
"3 Pare Nor el es Lieu de mina, La Rpg, Pact
atimar 984 ose Heal, Zao He be dre
eve (1985 Pre, La Désowee 196 (ad ep Zor Lehto
eco, Antvopes Faniaicn Ennio Chen, 200) Hisar
‘Die Dlumentaton der Kotor ume Eig dr aac
licker deren, Many Pipe, 98; Pi Las Ls Nase
ers escapes (198) Pr, alin 199 ed pL aden)
Tee sabador, ee de lar Geer Rete, arco HT Asp, 1988)0 {LAMISTORIA Como CAMPO DE BATALLA
«menos, el “trabajo de memoria" de a sociedad bien
bia unos pocos xtados darante Ia etapa de“represion’ los
ais cncwentayseseta),éson se Inerementaron durante
In fase de anamness (lon aio setentay ochent) hasta e-
ara invadr los estantes de las ibrerias cuando la obsesion
por la memoria slant st plo (a pari de los aos no-
‘eta, Se podria hacer la misma consatacién en Toque res
ect ls historia del nazis en Alemania, del frangulsmo
fen Espata o del fascismo en alia En exe sentido, Jacques
Revel ene razon en destacar ques ben la memoria -an
proceso en el que convergen las eonmemoraciones, la patti
Ionalizacia dels vestiglos del pasado yl reformlcion
elas identidades de grupo-consttuye “in movimiento de
fondo de nuestra sociedad, os historadores a han “desu
bert y trasformado en objeto de Investigacion, pero "no
Jahan inventado" ET dime capitulo del prescate i ir
teroga ls inerferencias no siempre ructferas—ente hse
toviografiay memoria engendradas en ese cambio de sig
Constuldo como un tance eric yuna puesta ca pe
pectiva de algunes controversies historiogafias que haa
tareado las tes timasdécadss, et libro se presenta como
tina intersencin en el dchate de as des. Parareconstrlrel
siglo transcurido, los historiadores necesita conceptos, ¥
sus interpretaciones siempre participan de una confrotacion
de ides. Ese trabajo hermenéatco pose a dimension po-
lidcaevidegte af sc nsoro nce excondigndosedetrés
de bombo dea ciencia, Reconocer qe los debates histrio
triicosaanen si historia intelectual no significa defender
Instore de as ieas en el sentido tradicional del termine,
1 ampoco un posmodemisme ingenuo qe coneibe a hse
torla como tins simple fabricaci textual. Podemos dar de
baja una history of eas perimida, que piensa las "ideas
vce eshte ie, Pe lade 300, 9.375
sernopuceran a
fuerza" (witideas) como constantes universal e invaria
bles del pensamiento,” pero no iriamos muy lejos adop-
tando una history without ideas, Algunos ereen eseamotear
cl problema recurviendo @ un estilo narrativo pretendida-
mente neutro; otros, elaborando una soctologta histérica
{ue disuelve el pensarnientoen las condiciones sociales de
su produccién, La sociologia histérica ha captado bien la
“mate ecleststiea” do la historia de as ideas tradicional,
con sus exegesis de un corpus de textos clsicos ubleados
fyera del tiempo, "* pero las transformaciones que afectan Ba
historiografia no se redcen a ls metamorfosis dl “campo”
editorial, aniversitario 0 mediatica en el interior del cal
evolteionan sus actores. 7
En este libro queria sacar provecho de los conocimien
to de a historia de los conceptos (Regifgeschihie), sobre
todo, de ceria indicaclones metodoldgicas de Reinhart Ko:
selleck, un autor eitado con frecuencia ene! tanseurso dees
tas piginas. Stuada on el eruce dela historia de las ideas, la
semintica histérica yla socologia dol conocimiento la histo
ia de los coneepios me parece actualmente indispensable para
‘que ls historiadores tomen eonciencia de las herramientas
con as que wabajan, ast como para deconstruit ls palabras a
través de las cuales se hace la historia, y sus actores la cone-
ben representan. Hay que saber de dénde vienen los cancep-
tos que usamos y por qué usamos 0s y no otros. Y también
hhay que saber deseifrarelInguaje de los actores de a historia
que son objeto de nuestra investgaciones. Inspirada en preo-
upaciones similares, la escuela de Cambridge de Quentin
‘Skinner y J. G. A Pocock nos alerta sobre un dble peligro,
" tr Lo, “The Hintertography of eae Fey he He
oof lea, Balter, labs Hops Unrate, 848 pe
"Vee Berard Pda De Tso deren pqs 9 tie
socal den ides pqs” Antonin Coen, Berard Lary Pipe
itor ed, as Fomes deat pique, ars Presses UaiersiesPor una parte, » ater Henamin, Pars capil oct A89 (p59)
‘arsenal imagen eluant cio 8 rote
‘eisdccmoneunds "Sur leconcap en Waker Benjamin
tre it Pot Callin, 20, pa (resp “Sob omc de
Misti n Os td olf eeone Mos 2, Mad Ads
20s: SBS
— ha
_erropuceton »
‘conocimiento provienen de los vencids
sta coneepeidn dela historia ilumina la postura men
tal y psicoogiea, a menudo inconselente, de muchos histo:
risdores “mlitanes", més alla de cudles sean sus métodes 0
Jas tradiciones historiogrifias a las que pertenecen. No se-
ria dificil eaptat sus huellas en los eseritos de Edward P.
‘Thompson, Ranajt Guha, Adolfo Gilly de muchos otros
historladores de clases subalternas, sobre toda de aquel
‘que trabajan con fuentes orales.* Cuando lef por primers
vez las tesis sobre el eoncepto de historia de Benjamin, me
recordaron un pasaje sobrecogedor de Isaac Deutseber de-
dicado al Trtskihistoriador de la Revolsein Rusa "La r-
volucion os, para él, ese momento, breve pero cargado de
sentido, en el que los humildesy los oprimidos tienen por
fin algo que deer ya sus ojos, ese momento compensa si
los de opresion, Vaele a él con ann nostalgia que olorga 8
sr reconstruceién un relieve intenso yrefulgente™
‘Alora bien, como Max Horklieimer le eseribia a Benj
‘min en 1937, considera el pasado como una experiencia ina
cabada, no clausurada definitivament, reenvia, quigrase 0
no, Ia idea de un Tulcio Final, por lo tanto, a la teologia
orithelmer proseguta distinguiendo entre los aspectos po-
sitivos del pasado ~las alegriasy la felicidad, forzosamente
efimeras y volitiles~ y sus aspectos negativos "a injusticia,
» Reinhart Kotak, “Mutton de expec tchngsment deme
‘hen pane deste p29,
"Yor cle algenor tbo, vane Dorey Tompson el), De Be
Giga Calkravort Sak eds), ese Subao Stien,Noce Yor
‘tld Unive Pret 19s; dl iy, a Ration sce 197
10, Par, Sls 998 ei La oli erp, MEME,
taba, 71
Sane Bache oi, Pars, 08 ol 5,180, p. 193 320 ud
sp. oy, Monn Er 966|
el teror los sufrimlentos" que adquieren, en cambio, un
cardcter “irreparable. En sus eomentarios, Benjamin c=
taba obligado a compartir dicha constatacién, admitiendo
la contradiccin inherente de su enfoque: sla rememora-
cin “prohibe concebir Ia historia de manera fundamental-
‘mente ateoldgica”, tampoco se arrogaba “el derecho de tra-
tar de escribir con conceptos inmediatamente teol6gicos"
‘Se sabe que para Benjamin la teologta significa el me-
sianismo judio. Pero clctado intercambio se prestatsin-
bign a una lectura més “seculac’, que reenvia a la parte de
‘utopia difundida por todo movimiento revolucionario y por
todo pensamientoertico orientado hacia Ia transformacion
el mundo, Afecta, enfin, a un conjunto heterogéneo de
Aisposiciones mentale y de estados de dnimo dela melan-
coll al duelo, de la esperanza al desencantamiento- que la
historia nos ha legado y que acosan en el presente nuestra
relacién con el pasado. En este sentido, el intercambio en-
tre Horkheimer y Benjamin evoca clertas tensiones que
atraviesan la historiografia contempordnea:tensiones entre
historia y memoria, entre Ia toma de distancia propia del
enfoque histrico y la subjetvidad, hecha de inguietudes
reviviscencias, de recuerdos y de representaciones colecti-
‘vas que habitan en ls actores dela historia, Bl siglo xx, sin
‘embargo, no slo ha revelado las lslones del historcismo e
ltustrad el naufrapiorte la idea de Progreso; también ha re
istado ellipse dels utopias insripas en Ins experiencias
‘evolucionariag™A-semejanza del Angel de Ia tess novena de
‘Benjamin, Auschwitz nos impone mira la historia como un
‘campo de ruinas, mientras que el gulag nos prohibe cual-
{uierilusién 0 ingenuidad con respocto a Ins intermupciones
‘mesifnicas del tiempo historco, Dan Diner no se equivoca
‘cuando observa que la narracién de siglo xx se construye
> ae jamin, Pr cmpite e, p,p.49(. S8.
erropucerox a
actualmente en tomo a un telos negative: "La coneiencia de
la época est frjada por una memoria marcada con el sello
ddolos cataclismos del siglo" Para quienes no han elegido
¢ldesencantamiento resignado ola econciliacién con el or
den dominante, el malesiar es inevitable. Probablemente la
historiografiaeritica se enewentre hoy bajo el signo de tal
malestar Hay que tratar de volverlofricifero.
2 Dan Die: Dasara verte op. 7.
a ati
i
2 [EAHISTORIA COMO CANO DE MATALLA
Nora soane 11s ruBRrES
Al comienzo, este libro fe coneebido como tna seleceén
‘dearticulos relacionados por un misma objeto de investiga
‘ion: los debates historiogrficos en torne a las violencias
del mundo contemporineo, con el telan de fondo de las in
terpretaciones globales dl siglo xx como edad de las gue-
+a, los toalitarismos y los genocidios, Estos textos tienen
origenes diferentes que se reconocen en In estntura de la
obra. Cuando vols a trabajarlos sin embargo, me di cuenta
‘de que todos partion de-una misma interrogacién y que, sin
saberlo, los habia escrito como partes de un todo. Su rel
boracidn, a veces considerable, ha buseado poner en evi-
denciae hilo conductor que los atraviesa de una punta ala
otra, Inevitablemente, este libro entra en resonancia con
otros, escritos alo largo de los 15 ultimo aos, de los que
retoma y desarrolla 9 mantiene como trasfondo~ ciertas
Ideas
El capitulo primero est dedicado a Hobsbawm, un in
telectual que ha atravesado el siglo 0x y que sigue sien st
principal historiador. Fue publicado, en una version redu-
ida, en La Revue Intemational des Livres et des Ides (nts,
‘mim, 10, 2008) y en la rovsia espafola Pasajes (msi. 31
2009-2010). BI segundo capitulo incoxpora na critica de
The Furies, de Agno Mayer, publicado en francés (Contre-
‘temps, ims 8, 2002) yan ingles (istorical Materialism, vol
16, nim. 4, 2008) asf como una erica de Frangois Furet
parecida en inglés en una seleccion divigida por Mike Hy-
res y Jim Wollreys (History and Revolution. Refuing Rev
sionism, Londres, Verso, 2007), El tercer capitulo, dedicado
als historiografia del fascismo de los sitimos 25 afos, se
publicé primero en espaol (Ayer Revista de historia con-
‘tempordnea, im. 60, 2008), desputs en inglés (Consiella-
tions, vol. 15, nim. 3, 2008) yen francés (it, i. 3, 2008),
El capitulo cuario se ocupa de la controversin de Ia histori
TRVERSIOAD carey
Tree TOU OF te
BeucTE
tnooveatn CFESA,
2acién del nazismo a partir dela obra de Saul Friedlinder y
de su correspondencia con Martin Broseat, Fue escrito origi
nalmente para una obra colectivadirigida por Christian De-
lacroix, Frangois Dosse y Patrick Gare (istorii, Pars,
‘La Découverte, 2008), EI quinto capitulo aborda Ia compa.
racién de ls genocidios, cuyo parsdigma de ahora en més
se ha vuelto la Shoah. Recupera, en una version amplia-
mente revisada, mi contribucién a una obra calectiva que
dirig en Halla con Marina Catiaruzza, Marcella Flores yy
Simon Levis Sullam (Storia della Shoah. La rst de Europa
lo sterminio degli ebret ela memoria del x secoo,2 vols, Tt
rin, rer, 2005-2006) Al reduc bastante la versio alana,
incorpors tambien un ensayo sobre la comparacion entre
nazismo y easticlsmo escrito para Pasajes (nim 23, 2007),
retomado luego por la er (nm. 4, 2008). La contrbucion
de Michel Foucault y Giorgio Agamben para el andlisis de
Jas violencias contemporineas est en el centro del capitulo
sesto, que se basa en un articulo publicad en italiano en la
vista Contemporanea. Rivista di storia dell Otocentoe del
‘Novecento (nim. 3, 2009). El séptimo capitulo -el menos di-
rectamente historiogrdfico del ibro- analiza la relacon en-
tre exiioy violencia interrogsndose tanto sobre el exlio j=
‘lo como sobre el Aulntico negro, als luz del concepto de
“teorfa viajera”elaborado por Edward Said. Integra mi con-
twibucién a un volumen en homenalea Miguel Abensour i
rigido por Anne Kuper y Etienne Tassin (Critique de fa pot-
tique, Autour de Miguel bensour, Sens & Tonks, 2006), asi
‘como mi epilogo a la edicién italiana del gran libro de C. L,
R. James sobre Moby Dick (Mavinai, rinnegaie eet, La
Storia di Herman Melville il mondo in cul viviamo, Verona,
Ombre corte, 2003). El ultimo capitulo trata de relacionar
la memoria y la historia del siglo xx. Desarrolla temas ya
‘xpuestos en un articulo publicado en la revista Raisons po-
ltiques (nim. 36,2008) y en comunicaciones para dstintos
congresos en Espana, Talla Alemania, Argentina y Austra,centre 2008 y 2010. Para este libro he vuelto a trabajar por
‘completo todos estos escrtos. Agradezco a Hugues Tallon,
{que acogié el proyecto de transformar estos textos en un l=
‘bro, ya Rémy Toulouse, que me permitiélevarlo a cabo,
het -
LFIN DE SIGLO
El siglo xx de Eric Hobsbawm
Exic J. Hossuawat es sin duda, hay el historiador més leido
en el mundo. Esta notoriedad se debe sobre todo al éxitoy
planctario de Historia del siglo xx (1994), su historia del
corto” siglo 2%! Desde luego que ya ocupab un lugar pro-
tagénico en Ia historiografia internacional, perelaapari
cin de esta obra le permitis conguistar un pibica micho
mis grande, Cualquier nueva interpretacién del mundo
‘ontemporsneo no pod escapar a una confrontacién con
‘su perspectiva, que se ha vuelto cand. Esta constata-
cldn revela una paradoa: el siglo xx culling en un elima de
restauracién intelectual y politica, despedida por un estré-
pito meditico que anunciaba el triunfo dfinitiva de la so
ciedad de mercado y del liberalismo; Hobsbawm, en cam
bio, no esconde sus simpatfas par el comunismo, el gran
perdedor de la Guerra Fria, ni su adhesion a una concep.
cin de la historia de inspiracién marssta, Su libro func
ha como contrapunto al consenso liberal en tor a una vi-
sién del capitalismo como orden natural del mundo.? Esto
"ic Hotham, Le ds xe doe 14
191 L930) sain Cope 203 [ad ep ri del si.
Shana or Ay ain Ca st 98
a recap dl io de Hbabaue coli por to do con el
esa dt basen Ingle, fete ual Hosanwr eo da
theta, te ker sd uno deus peor dete pps de ke
‘ita lara ody. Sb as contadcsoncs poles de Habba,
‘ese Pe Anderson The Weng Lele Ese Haba Se
‘hun Pom Right La nh sty of ts, Lae are 3008 9p
oscs particularmente cierto en Francia, donde Hegé a las
brevias, gracias aun editor belgn, cinco afios después de su
cedicign inglesa original y nego de haber sido taducido a
‘mds de veintelenguas. En 1997, Pierre Nora explicaba en
Le Dabat que una obra asi, anacrénice e inspirada en wna
‘deologia de otra época, nunca seria rentable para un editor
(lo que motivaba la decisin de rechavarlo en su coleecién
de Gallimard). Dicho prondstico, pidamente desmentido
por el éxito del libro, suponia wn prejuicio ideologico: la
‘existencia de una sintonfaperfacta entre la sensibilidad de
Tos letores y la recepcign entusasta que los medios de co-
municacion reservaron para El pasado de wna iusién, de
Frangois Furet (1995), y libro negro def eomusmo (1997)
‘Casi 15 afios después de su publicacién, el libro de Hobs:
‘bawm merece ser releido a la luz de su obra, enriquecida
por una importante autobiografia y algunas sclecciones de
fensayos. También cabe ponerlo en relaidn con otras histo
tias del siglo xx, orientadas por métodos y miradas distin
tos, publicadas ene tanscurso de estos dtimos fos.
‘Uva nersaLocta
La Historia del siglo ese ultimo volumen de una tetralo-
sls, Viene después deste obras dedicedas a la historia del
siglo xxx pblicadas entre 1962 y 1987. El primer libro na-
liza los cambjbe-sociales y politicos que acompafaron la
‘ansicin del Antiguo Régimen ala Europa burguesa (La
erm dela revolucion, 1789-1848). El segundo reconstruye el
S131 Gd ep “La ulna ei Bric Habba Spcran
Dole deca ar gir on ld ee ies, rst Pda
‘Aldo Made, Atal 2008p 29720
ae ie Noa, ade: nee tlc’ en Le Dia,
i 98197, 3H
hw
INDE SIGLO ”
uge de capitalismo industrial y la consolidactén de la bur
guesia como clase dominante (La era del capital, 1848-
1875). El tercero estudia el advenimiento del imperialismo
y concluye con la aparicién de las contradieciones que fac-
{uraron el “concierto europeo",cresndo las premisas de su
estallido (La era del imperio, 1875-1914) Hobsbavwm no
habia planeado estas obras; mds bien surgieron a lo largo
del tiempo, por encargo de sus editores y por el stimula
{que le proporcionaba la evolucion de ss Investigaciones,
En el fondo, su trayectoria historiogrifea es la de un espe!
cialsta del siglo xxx. En 1952, fund con Edward P. Thomp-
son y Christopher Hl la revista Past and Present tantativa
de sintesis entre el marxismo y la escuela de Annales. Se
dedicé a estudiar Ia historia social de las clases trabajado-
sy las revuctas campesinas en la 6poca de la Revolucion
Industrial: el marsismo y la formacién del movimiento
obrero ocupaban el centro de sus intereses, La elaboracion
‘de estos trabajos pioneros fue acompafada por ss grandes
sintesis historias, De factura mas cisieay escritos en un
estilo accesible para el gran piblico os libros des tetralo-
sia no construyen nuevos objetos de investigacin ni alte-
ran los enfoques historiografcos tradicionales. Bosquejan
‘un ampli fresco del siglo x0x que, en la larga duracién,
cha luz sobre las fuerzas sociales, Dicho de otro modo,
existe una distancia entre, por in lado, el historador de los
4 Brie Nobstawm, Le de clon: 1798-1948 [1962 Pts He
eel, 200 od op Lar reacons beget de ego
ines de Sandoval 2 vb, Maia, Cuodaray 174 sed: Le est
I voto, 1798180 unm Aiea 1997) Ue coe
18461875 (1975, Pa
retard
1950 fe der pies 17390698) re oe Pale 193
Ua tare te npn 1514 an Fe arse Bae
Tan bor 198 elon Bacns hc Ci, 198)Iuditas y dela resistencia campesina a los enclosures [cerea-
‘das] de los campos inglesesy, por otr lado el de las gran-
des sintsis sobre las “revoluciones burguesas”y el adveni-
‘miento del capitalismo industrial. Esta distancia no sera
salvada por el iltimo volumen de su tetralogia, prisionero
‘de una tendeneia que él slempre ha reprochado a la histo
riografia tradicional del movimiento obrera: mirat In histo-
fia "desde arriba, sin preocuparse por lo que pensaba la
fente comiin, los stores de "abajo"?
Hobsbasem coneibié el proyecto de una historia de! s-
slo xx inmediatamente después de Ia caida del muro de
Berlin. Fue uno de los primeros en interpretar este aconte-
cimiento como el signe de una transformacién que no s6lo
ponfa fin la Guerra Fra, sino que, en una escala mayor,
‘lauisutaba un siglo. Nacia entonces la idea de un siglo xx
corto", enmarcado por das momentos cruciales del histo-
fia europea -Ia Gran Guerra y el desmaronamiento del so
clalismo real- y opuesto aun siglo xix “largo” que iba de la
Revolicién Francesa alas wincheras de 1914. Sila guerra
fe Ia verdadera matsz del siglo xx, la revolucion bolchevi-
‘que el comunismo fueron los que le dieron un perfil espe
cifico. Hobsbawm lo sitia por completo baj el signo de Oc-
‘ubre; yjustamente el final de la trayectoria de la URSS, al
cabo de un largo decliv, firma su culminacién.
'Nacido en Alejamles en 1917 de padre inglés y madre
ustrfaca, Robsbawm se define como el descendiente de los
dos pilares de Jr Buropa del siglo x0: el Imperio briténico y
Ja Austria de los Habsburgo. En Berlin, en 1932, con 15
alos, © hizo comuinista, No cuestioné esta elecciOn en ol
» Vea peopl, Hebbansn Woof tabu Pura Studs
te try of tour cp at Ms and egy (1978) Lo
ex eset & Niolson, 198d sp. sori dela case obese
‘Mio on stan sel fornaciny se del hse ses,
‘ede op ein, Bachna Cre, 96)
hi —
sranscurso de las décadas sigulentes durante as cuales est
did, ego, ensené en las mejores universidades briténicss,
Elsigloxxha sido su vida y admite,con total honestidad, st
dlificultad para disociar Ia historia de la autobiografia
‘Opuesto a una ilusoria neutralidad axilégics, arma clare
‘mente, desde las primeras piginas de su libro, su condicién
de “espectador comprometido": “No parece probable que
quien haya vivido durante este siglo extraordinario pueda
abstenerse de expresar un juicio. Le difcultad estriba ey
‘comprender”*
BE impacto de Historia del siglo xx ha sido tanto més
fuerte en la medida en que, al acabar su tetralofiay Hobs-
Dawn raifeaba un eambio ocurrido en muestra percepeion
del pasado. Procedia a la puesta en historia de una epoca
‘que, considerada hasta entonces como un presente vivido,
‘era ahora aprehendida como pasada y clausurada, en una
palabra, como historia. La Guerra Fria abandonaba las cro
leas de fa actualidad para volvese a objeto de un relato
hhstorico que la insribia en una seewencia mas ampli, re
‘montindose hasta 1914, La idea de un siglo xx “corto” en-
{16 en ln esfera publica, después, en el sentido comin,
Ta vision de un siglo xix “Targo" no era nueva, En La
ran transformacién (1944), Kael Polanyi ya habla esbozado
cl peril de una “paz de cien anos" que se extendia del Con-
agreso de Viena -al cabo de las guerras napoleénicas~ al
stentado de Sarajevo en 1914.7 El siglo xix, corstruido so-
bre un equilibrio internacional entre las grandes potencias
-¥.con Metternich come arquitecto, habla asstido ala eelo-
‘sion de instituciones liberales, al desarrollo de un enorme
{i Hota, Age deers, op i p24
ong at ai The at Penton Te Pe nd Boone
ins of Our Tne, Boston, Bacon Pres 199, Lend sp Lagan
‘rafermeco, race Bat Sure Rcd Rl Dan ies
ood de Clr sondnc, 207,« LA ISTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
crecimiento econémico fundado en la construccién de los
‘mercados nacionales yconsolidado por la adopcién del pa-
‘én oro (gold standard). Por su parte, Arno J. Mayer habla
caliicado el siglo 20x como edad de I "persistencia del Ant-
‘20 Régimen”. Enel plano econdmico, la burguesa ya era la
clase dominante, pero su mentalidad y su estilo de vida reve-
laban su caréetersubaltern respecto de modelos aristocrét
cos que ~a excepcidn de algunos rarosregimenes republic
nos, entre los que estaba Franela después dela década de
1870- segufan siendo premodermos. En 1914, una segunda
Guerra de Treinta ios ponta fin a la agonia secular de este
Antiguo Régimen en remision condicional Hobsbawm pa-
rece haber legado a concuslones pareidas. Ene primer vo
lumen de sa tetralogta, define ala gran burguesiaindustil y
financiea como la "clase dornnants” dela Europa del sig Xx?
TLuego, en el segundo, matiza su andlisisdestacando que, en
Ja mayorfa de los pfs, la banguesia no ern el poder pol-
tico, sino solamente uns “hegemonis” social, ya que el eapi-
talismo era reconocido desde entonces como Ia forma insus:
tituible del desarolloeconémico. Esta distancia entre una
ddominacién socal burguesa y un poder politico arstocritico,
que se menciona sin jamais explicarla en profundidad, sin
dua sigue slendo -como lo han abservado alguns erticos-
l principal limite de los wes primeros volimenes de su fresco
bistro. I hat irplorado entre hegeronta social bur
suesa y “pei8stencia” del Antiguo Régimen pone también en
* oo. Maye ta Perstanc de nce Regine: ape de 18488
Gunde Gare Pts Fmiaron, 1983 (dp Laporte del A
‘wo Rag Mat Alanon 196)
"i Hababoy ih Age of Reoion 1789-868, Landes, igs,
Ec Hots, The Ag of Capa 1481875, Londres, Vitae,
* Yeas Perry Anderson, “The Vanquished Left se Hobsbawn, op
INDE StoLO a
‘cuestion una concepeidn marist tradiclonal de las “revol-
clones burguesas” (1789-1848), cuya critica ms fecunda
ser4 desarollada por otros investigadores.
El "largo siglo xi" pintado por Hobsbawm es el teatro
de una transformacion del mundo, de la que Europa, gra-
cas al auge del imperialismo, fue ala vez centro ¥ motor
Todas ls corvientes politicas se identficaban con su mision
civilizadora, encarnada por una raza y una cultura “supe
riores". El siglo de las vias férreasy de las fabrics ind
tales, de las grandes ciudades yde los tranvas, de las ame
tralladoras y de las estadistcas, del periodismo y de las
finanzas, de la fotografia y del cine, del telégeSfary de la
clectricldad, de la alfabetizacion y del calonalismo estuvo
‘dominado por la idea de progreso. Este era concebid a la
vez como un movimiento moral y material, ilstrado por
Tas conguistas dela cienca, cl aumenta incesante de la pro-
duceion y el desarollo de los ferrocariles, que conectaban
todas las grandes metropolis as{ como también los des mar
genes de Estados Unidos. El progreso se volvié na ereen-
cia inguebrantable, que ya no se inscribia en las potencial-
dades de la raz, sino enlas fueraas objetivas eiresistibles
de la sociedad, Las pginas mis potentes de Historia del sc
lo xr son las del primer capitulo, en las que Hobsbavm
describe el comienzo del siglo xx en un elima apocaliptica
‘que lteralmente acabé con todas las certezas de una era an-
terior de paz y prosperidad, El nuevo siglo empez6 como
una “era de la eatéstrofe” (1914-1945) enmareada por dos
gucrras totale destructoras y criminales: tres décadas di
‘ante las cuales Europa assté al derrumbe desu economia
"= Nohage alana Franjla Prt, Pos la Rton rn, Ps
1, Galiar, 178 ed ap: Pera Reveuon Pons d
{oR ep, Bare, Fel 1580), de ue hablar oe eplo
pine sin ms ben’ ln ben Wane, The Ong of Capa,
‘Minow Vow Londen Verve 2003p. 1812a ‘LaHIstoRIA CoMo CAMPO DE BATALLA
y de sus insituciones politics, Desafisdo por la revolucién
bolchevique, el capitalism parecia haber pasado st mo-
mento, mientras que ls instituciones iberales asomaban
como los vestigios de una edad pretérita y se descompo-
‘fan, a veces sin oponer Ia menor resistencia, ante el desa-
rrollo de los fascismos y de ls dictaduras militares en ta-
lia, Alemania, Austria, Portugal, Espaiay en vatios paises
‘de Europa central. El progreso se revels ilusorio y Europa
‘de de ser el centro del mundo, La Sociedad de Naciones,
‘su nuevo gerente, permanecia inmévil e impotente. En
comparacién con estas wes décadas de eataclismos, las de
Ta posguerra a “edad de oro" (1945-1973) y la “debacle”
(1973-1991)- parecen dos momentos distntos de una sola y
‘misma époce que coincide con In historia de la Guerra Fria.
1a "edad de oro" fue la de los Treinta Gloriosos, con la dif
sion del fordismo, la ampliacion del conssimo de masas y cl
advenimiento de una prosperidad generalizada y aparente-
mente inagotable, La "debacle" (landslide) comenzé con la
‘isis del petréleo de 1973, que puso fin al boom: econémico
ye prolongs con una onda expansivarecesva. Al Este, ella
Sse anuncis con la guerra de Afganistin (1978), que nici la
crisis del sistema sovidtico, al que acompafs hasta ss des-
composicion. La “debacle” sigulé a la descolonizacién -en-
‘rela independencia de India (1947) y la guerea de Vietnam
(1960:1975)-, durantedeeual el desarrollo de los movimien-
tos de liberatién nacional y de revoluciones antiimperialis-
tas se [Link] entre Ins grandes potencias,
urocextaisuo
La perioslizacin propuesta por Hobsbawm da fuerza st
tetralogiay, al mismo tiempo, marea sus limites. Su volu-
men dedicado a las “revoliciones burguesas”-el més anti
‘guo~ cs incvtablemente el mas fechado, To Inrgo de estos
INDE stato ®
\ltmos afos, varios historiadores han criticade su interpre-
tacién de una doble revolucién, a Ia vex econdmica y pot
ica: la Revolucion Industrial inglesa que transforma el. ca-
pitalismo y la Revohicin Francesa que, desputs de las
freras napolednicas, acaba con el Antiguo Régimen en Es
ropa continental (con excepeién del Imperio de los zares).”
‘Segin Christopher Bayly y Jorgen Osterhammel,e= ne-
ccesario relativizar esta tesis. El siglo xx fue indiseutible-
‘mente una époea de modernizacién, pero este proceso ny
fue ni rapido ni homogéneo, La Revolucién Industria
fects, en un principio, slo a Inglaterra y Belgica, Tanto
en Buropa como en Estados Unidos, a industria tamnenz6 a
ddominar la economia recién a partir de a déeada de 1880, ¥
en varios pafses de manera muy incompleta, Por lo tant,
sera falso proyectar sobre todo cl siglo la imagen de una
‘modernidad que s6lo se impuso hacia el inal, o interpretar
sus conflictos politics y us revoluciones camo el producto
de las contradicciones dela sociedad industrial, La Europa
del siglo xix seguiasiendo, en su conjunto, rural. Enel plano
politico, el fn del absolutismo no dio paso a Estados moder.
‘os fundados sobre la base de constituclones bere, dota-
das de instinuciones representatives y bien instaladas en $0-
‘iedades dominadas po la bunguesa industrial y Gnancers
Dicho de otro modo, el siglo x1xno vi el desarrollo del Es
tadio bru, Foe mas bien un lgar de experimentacién de
formas hibridas entre una burguesfa ascendente (pero no
ddominante) y una aristoeracia que trataba de adaptarse ala
nueva situacién y que perduraba en el cornzén de tn Antic
uo Regimen “persstente". La aristocracia seguta siendo
ans esecnent hetopher yy Le Nisan de monde mo
uy 178-1913), Pts es Bans de Flr y Le Moe Dip
‘qu 2006p ay 1a ap nein mano me 73.
15, ae, Sgn. 2010) Jorgen Oneal Ds Venn dar
Wel ie Gece 8 Jahan Minh € Bec 309, pe
"hen i Mayer a Persson deco iio4 LmisToRIA CoMO CAMPO DE BATALLA
‘un modelo para las nuevas elites sociales y econémicas, que
entablaban con cllarelaciones simbidticas, El término "bu
{guée’ designaba de manera bastante indefinida @ personas
respetables” "quienes vsan guante,° micho més que a
tuna clase de emprendedores eapitalistas. Por consiguiente,
todos los miembros de profesiones liberales eran “burgue-
ss", Osteshammel describe el “otonio dorado" dela aristo-
cracia (entre as dos ols destructoas de 1789 y 1917) y Bayly
tevaca los “timos dias de verano” de los propictarios de es-
clavos! durante la primera mitad den siglo mateada por la
bolicién de la esclavitud. EI liberalismo salido de esta sin-
tesis entre arstocracia en declivey burguesia en ascensote-
‘ia o, para decitio mejor, odiaba ala democracia, en la que
‘ela una forma de anarquta y de “dominacién de ls masas”
Esta pereepeién era compartida por un pastvstay teérico
dela raza como Gustave Le Bon, para quien la “era de las
‘masas" (la democracia) anunciaba la decadencia de I civil
zacién,y por un poltico liberal conservador briténico como
Alfred Milnes, citado por Hobsbawm en La era del imperi,
para quien el Parlamento inglés no era mas que la “chusma
‘de Westminster”. Lejos de surgir como el complemento ns-
tural del liberalism y del mercado, segin un cliche tan falso
‘como extendido, la demoeracia ser el resultado de ms de
un siglo de luchas, entre las revokicones del siglo ay las
dal siglo x. Las ingitusianes representativas del siglo xix
apuntaban ao que Domenico Losurdo califice de Herren-
volk democracy: pa “demecracia dol pueblo de los senores"
cstriciamente delimitada por fronteras de clase, género y
raza, que excluta del sufragio alas capas trabajdoras, alas
surge Osean De Yrweng de Wel opt. 108,
dep
> hnstopbr yy, a Nlsance onde mode (17804914)
sinp 45
‘Pe Hobsewm, The Age of Ente 18751914, Landes, Vn,
a :
mujeres y a Jos “indigenas” del mundo colonial.” Dicho de
fotr9 modo, las eleccones eran un asunto de propietaios,
varones y blancos.
En el primer tomo de su tetalogta, Hobsbawm apenas
voce las guerras de liberacién en la América Latina dela dé-
‘ada de 1820, mientras que en los siguientes describe la gue-
tra chil estadounidense pero se detiene slo sperficinlmente
nla revulia de los taping, el mayor movimiento social det
siglo xnx que perturbs profundamente la China entre 1881
1864 Si bien las revoluciones marcaron con su ello el if
lo xix, constituyeron un fenémeno esencialmente europeo
‘que aleanzé su apogeo en 1848. Osteshammel, an gpmbio,
Tas analiza como un movimiento global que se desplegs en
tues olasdistintas. Primero, el “Atlantico revolucionario",
‘que comenzé en América en 1776, impacts luego en Francla
‘a partir de 1789 yculminé en las Antillas, en Santo Domingo,
donde los escavos insurrectos proclamaron, el 1° de enero
de 1804, el Estado independiente de Hat, bajo Ia Forma de
una “sociedad igualitria de pequefios campesinos afroame-
‘icanoslibres"2! Durante esta “epoca bisagra” se impusleron
cconceptos fundadores de nuestra modernided politica, tales
‘como “libertad”, “igualdad” y "emancipacién’. Quedaron
Inseriptosfinalmente en una serie de textos programsticos,
como la Declaracién de independencia estadounidense
(1776), la Declaracién de los derechos del hombre y del cia-
adano (1789), el Decreto de abolicion de la esclavitud porla
Convencion (1794) y, bajo el impacto de la revolucion de
Santo Domingo, el discurso de Angostara prontinciado por
‘Simén Bolivar (1819), manifesto de las luchas de liberscion
nacional en América Latina, La segunda ola ocurtié en la
° Domenico osu, Le PCM origial see, Brus. Aen,
"ie Hobshuem, Ze Af Capital op-c,p. 127130.
2 angen Oster Di Yering sr Wal opt. 758rmitad del siglo. Super a la primera en amplitud, pero no
posefa nila unidad espacial nila unidad politica del Atlan-
{ico revolucionario Sus diferentes momentos -las revo
clones europeas de 1848, la insurrecién de los taping en ka
China imperial (1850-1864), la rebelin de los sepoys contra el
colonilismo britanico en India (1857) y la guerra civil esta-
ddouidense (1861-1867)- pormanecieron desconectados, sin
anicularse nunca en un proceso unitaro. La sineronizacion
de estas revoluciones no se derivé de ningin eneadenamiento
palitco entre Europa, Asia y América, y las movimlentos que
Jas inspiraban no presentaban muchas afinidades. Entre los
‘siping (opuestes ala dinastia Qing en nombre de un sinere-
tismo singular que mezclaba confueianismo y protestantismo
‘evangelico) y los sepoys (insurectos conta el eolonialismo
‘en nombre dela India precolonal), habia importants dif
Fenclas. Por tltimo, la terceraola fue lade ls revoluciones
‘euroasiéticas que precedieron a la Gran Guerra: el primer
levantamiento contra el Imperio zarista en Rusia (1905), kt
revolucién consttucional en Ir (1905-1911), la revolucion
delos Jovenes Turcos en el seno del Imperio otomano (1908)
‘yl movimiento que, al cabo de un siglo de deliv, puso fin
‘la dinasta Qing y dio nacimiento a la Republica china de
‘Sun Yat-sen (1911), Con excepcién de Rusia, se trataba de
rupturas “desde ariba",« menudo impulsadas por elites i-
telectusles y miltyas adaamanera del Risogimento italiano
(Cavour) 0 dela restauracién Mel en Japén (1868), dos mo-
imientos alos qpe-Hobsbawm no concede el estatus de "re
voluciones burguesss"?
En sintesis, la perlodizacion propuesta por Hobsbawin
‘ens tetalogia queda presa de un horizonte eurocéntrico, 0
sees Ee Holst, Th A of Cpl op. p. 101089 94
‘an amb gen Osean Derg er 9.284
al menos occidentalocéntrico. Al adoptat Ia perspectiva de
‘ana historia global, Osterhammel se niega a fijar ronteras
eronoldgicasrigidas para defnir unas épocas euya unidad
testaba fundada en estructuras temporales abferas. La no-
cin de “largo siglo xix-ente la Revolucién Estadounidense
‘yl Gran Guera- sdo es vida a posterior para el mundo
‘occidental y sobre todo para Europa.* Con algunos ajuses,
podria adaptarse al Imperio otomano, entre la invasion de
Bonaparte en Egipto (1798) y su desmembramiento a waves
del Tratado de Sevres (1920), pero,no encuentra mucha eck
rrespondencia en otra parte. En Estados Unidos, el silo xx
‘comenz6 con la independencia, en 1776, y acabé eon la gue:
tra civil en In déeada de 1860, En Améica Latina, ©
‘con las Iuchas independentstas de Ia década de 1820 y pro-
‘siguié hasta la criss de 1929. Japon conocis oro ciclo, entre
Ia restatracion Meiji (1853-1868) y la derrota de 1945. 2Es
legitimo considerar 1789 o 1914 como momentos erucales
‘paral historia de Altica? El Congreso de Berlin (1884) ylos
Aafios de la descolonizacin (1960) sefan, con total seguir
dd, divisiones mas pertinentes. Vistas desde Asta, ls gran-
ds rupturas del siglo Ia independencia de India (1947),
Ja Revolucion China (1949), Ia guerra de Corea (1950-1953),
Ja guerva de Vietnam (1960-1975)- no coinciden forzoss
‘mente con las de a historia europea. La Revolucion China de
1949 transformé profundamente las estructura sociales y
las condiciones de vida de una porcién dela humanidad mi-
cho mis vasta que Europa, pero las décadas comprendidas
entre 1945 y 1973 -marcadas por la guerra civil, el "Gran
salto adelante’ y la Revolucién Cultural~ no fueron una
“edad de oro” para los habtantes de es inmenso pats. Di-
rante el mismo periodo, los vietnamltasy los camboyanos
padecieron bombardeos mas seguidos que los que devasta:
urge strane. Die erandng der We, pp 125.“ {LA ISTORIA COMO CAMPODE RATALLA
ron a Europa durante la Segunda Guerra Mundial, los co-
reanos conocieron las angustias de una guerra eivil y dos
dictaduras militares, mientras que los indonesios sufieron
tun golpe de Estado anticomunista de dimensiones literal-
‘mente exterminadoras ($00 mil vetimas). Séla Japon vivid
una época de libertad y de prosperidad comparable la
“edad de oro" del mundo occidental. En cuanto a América
Latina, eiertamente sufvi6 el impacto de 1789 ~Toussaint
ouverture y Simén Bolivar fueron sus hijos en el conti-
hente- pero permanecié al margen de las guerras mundia-
les del siglo xx. Conoci6 dos grandes revoluciones -en Mé-
ico (1910-1917) y en Cuba (1959)- y su era de In eatstroe
se sittia ms bien entre el comienza de los afios seenta y el
final de los atios ochenta, cuando el continente estaba domi-
nado por dictaduras militares sanguinariss, ya no populstas
-¥ desarollstas, sno neolberales y terxiblementerepresivas.
‘Aunque recuse cualquier actioud condescendientey et-
novéntricarespecto dels pases “atrsados y pobres”, Hobs.
‘bawm postula su situacidn subslterna com una perogra-
liada que evoca por momentos Ia tess clsiea de Engels de
origen hegeiano) sobre os ‘pueblos sn historia” Sein st
vision, estos paises han conocido una dindmica “derivada,
‘no orignal”. Su historia se reducira esencalmente a las ten.
tativas de sus elites “de imitar el modelo del que Occidente
fue pionero’, es desis, desarrollo industrial ytSenico-ien-
ico, “en la yariaite capitalista o socialist Del mismo
‘modo, Hobsbawam parece jstifca el cult a la personalidad
instaurado por Stalin en la urs, al considera que se adap
taba bien a una poblacién campesins, cuya mentalidad se
® Lo cs ls ben para ne de uo ase Ee Has
baw, Al Bones Hav Hstary [1985] en Om ty, Loe, Me
ened Nicolo, 197 yp. 171177 (rad apn pl tne
Ison Sabre i its, de od any sete Bae
Jong, Cris, 1998p. ea
Besta, Clg de eis, op. ci p26
INDE stoLO °
i 280
2B Hobs, Printing Ree, Sad Ache Forms of Sicial
Moyo in he 19" and 30" Centura, Noor Yorks Norton 199, 3sobre todo Ranajit Guha, han reprochado a su colega brits
nico el considerar las hichas eampesinas como esencial-
mente "prepolitieas” a causa de su cargcter “improvisado,
arcaico y espontineo",y de serincapaz de eaptar su dimen
sn profundamente politica, aunque ireductibl los e6dl-
06 Ideolégicos del mundo occidental. Esta erftica vale
clertamente mas para su tetralogia que para sus estudios de
historia social. Segin Edward Sad, tal representacin de las
sociedades no gceidentales coma hugares de una historia
“dgrivada, no original” es un “punta ciego” (bindspot) totale
mente sorprendente en un investigador que se ha distin-
‘guido por haber criticado el eurocentrismo de lahistoriogra-
Fis tradicional y estudiado las "adiciones inventadss" >
Enel fondo, Hobsbawm nunca se ha alejado realmente
de la posicion de Marx, que estgmatizaba al imperialismo
britanieo por st careterinhumano y predador, pero se abs
tinaba en otorgarle na misién cvilizadora en nombre de la
Aislgetia historia. En La era del capital, Hobsbawn dedi
itn, ep Reais prinivon Bui sore a formas erciasde oe
‘ovinnon als igs 3 rad de agua Romero Maur
Baclon, A, 96) re Habba a and [989 Por, Zone
208 ap Banos, add Dolores Foc Join Semper
eon, Avie 1976) VE al apecto Michal Ly “D cpa Sun
Pancho iia. Resitanes panes dane isropphie Se Hola
Benen Dig: nooo.
Pn a: ey cs of san nn Cla
Andi Canbde, iad Urey Pe, 198, pp. 3 end expe
Docon clans Sele isuaenca cape ea india clone
{ae vce dee htray ered table ta. de Gra Ca,
Belo Cries, 2002; pp. 9-12 Yon ea ack fsa
[secundum Hite anioploge ces Ee Hosta
‘ewe dite moderne contempt 84, 2006 p10.
Eda Sl," nen Refs om ie Lace
‘ra, ap ests oreo ad de Reo
‘Gari rer Haren, Debate, 205) Edvard Sa fae ah Ee
‘etauon ya Terence ange) oon dla ation, Par Ae
{erm 106 [wad tp: tale deta Oa Ror
te Baelona ote 200)
ie
tun capitulo a las victimas dela colonizacin ("Los perdedo-
res") en el que subraya el “eptimismo" de Mars, pero del
aque ratifea mas adelante su diagnéstico fundamental. Tras
recordar los sufrimientos de los colonizados, constata, en
tun tono amargo y resignado, que "todavia no ha llegado et
‘ia en el que éstos puedan dar vuelta “Iss armas del pro-
_greso” contra sus opresores. De golpe, su recuerdo de los
tsnqueos de a hambruna en India, en la que "se morian de a
rillones',o de otras innumerables “atéstrofes” de la mitad
al siglo x0x en el conjunto del mundo colonial, aparec
‘nds como un procicto del retraso del mundo extraeuropeo
‘gue como na consecuencia de la dominacin nmpeyal"
[a eseritura de a tetrlogia de Hobsbavn, escalonada
cen easi 35 aflos, entre fines de los afios cincuenta y media
dos de los anos noventa, se insribe en tn horizante histo
ogrifico que precede al poseoioniallsmo. El Iszo intima
que une las hambrunasy las “eatéstrofes naturales" del si:
lo 20x se ha convertido posteriormente en todo un terreno
de trabajo historiografco, Al destacar que, a diferencia de
Ja “paz de cien ahos" impuesta en Europa por el Congreso
de Viena en 1814, el siglo xix no ha sido un “intermesto
tranguilo” en Africa, Asia u Oceanis, Osterhammel presenta
‘el mundo extraeuropeo en Ia époce de las conquistas colo
niales como un sistema de “ansarquiaregulada’.® Dicho de
‘otro modo, se trataba de un espacio remodelado por el im-
perlalisme tanto en el plano econdémica como militar en
‘nombre de un “liberalismo internacional concebido en ter
‘minos social-darwinistasy racisias".* La violencia difun-
ida por dicha “anarquia regulada” no era el resultado ex-
clusivo de las armas, muy por el contrario. Osteshammel
reconoce que “la conquista colonial condujo por doquier 8
2 Pees. The As of Capital pl pp. 16134
2 ingen Otte, De ean der We, pe. 78,
id1a desestabilizacin politia, social y biol6giea"” y provocd
{incluso un "nuevo tipo de ecologia dela enfermedad (Kran:
heitsokologie). Cualqulerhistoriador, capte o no general
‘ar el uso del concepto de “genocidio etd de acuerdo en
ver en el colonialsmo la causa esencial, directa o indirecta,
de las “catéstrofes naturales” que devastaron el mundo ex:
tracuropeo durante el siglo xx, Segin Osterhammel y Ete-
mad, los desplazamientos de poblaciones vinculadas con la
‘construceién de vias férreas y embalses, la urbanizacién
masiva en malas condiciones higiénicas, la propagacion de
J malaria, la tuberculosis, la disentert, Ia viruela, que in-
trodujeron los briténicos en la India colonial, es decir; en ot
suegen Osean Die Vrs Mel op ci 195, 198,
sare especalente Bote toma Lenco du mode Pods
smears decoration (stl), Brel, Cale 200, sobre
‘Sues basa Oxerhamnel
INDE stato. =
nes), se produjo en un contexto de dominacién colonial. Di
cho de otro modo, loos de ser una eatistrofe “natiral”, la
Ihambruna era un elemento de esa “anarqula regulada, tna
suerte de gubernamentaldad colonial (para reeuperr el con-
‘cxpto foucaultiano sobre las politicas de contol de ls ter-
{orios y las poblaciones) através de la cual el imperalismo
Jogréasentar su poder y vencer toda resistencia.” Es cierto
que esta historografia data de ls times vente fos, pero
Hobsbawm disponta, no obstante, de La gran transforma.
ign (1944), donde Polanyi interpretaba las hambrunss In
dias de siglo xx como el producto conjunto de laiberaliza-
cm del mercado del rigo y la destruccién por los brgnicos
delas comunidades lngarenas.®°
a industializacion profundiz6 la distancia entre Occi-
‘dente y el resto del mundo, Hobsbawm subraya que, fines
del siglo xv, Europa no era hegeménica ene plano teeno-
[igico ni tampoco en el plano politico, La China imperial
podia aparecer como un eontinente extrafio yexético a los
Vialeros occidentales, pero nadie Ia habria calif
inferior” “atrasada". En la vispera de la Gran
Guerra, en cambio, estos dos mundos hablan quedado se-
parados por un abismo impresionante, En 1913, el pro-
acto bruto interno de Occldente era site veces més alto
(que el de les patses del tereer mundo seg las estimacio-
res de Hobsbavim, quien se limita a constatar el Sonderveg
[via especial] europea, pero sin preguntarse por sus causes.
(Cuando se refiere ala superioridad tecnol6gica de Europa
"un hecho innegable ytiunfal’-, In ve como wna eviden-
cia. Ciertamente, no adopta una postura apologetica como
Ja de David Landes, para quien la dominacién planetaria de
ta ene fendi yor Mike Davis Gas pico, Caturahes
ase famines ele (18701900 Pais La sore, 208
‘sl oly. The Get Tanfomaton, op op. 8168
‘Bobbin, The df pire tps LAMISTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
Europa se correspondia con un destino provincial." Se-
iin Osterhammel, la pregunta "por qué Europa?” esté mal
planteada y podria hacemos eseren una vieja tramp teleo-
leglea.* A dos silos de distancia de Ia Revolucién Indus-
tial, la hegemonta europea se ha revelado reltiva provi
soria, mientras que las explicaciones culturalistas del
retraso asitico han sido desmentidas por el despegue eco-
nnémico chino e indio de ls tres tltimas décadas. Bayly
plantea como hipétesis que en Europa y en Estados Unidos
| modernizacién fue el resultado de la artculacion de dife-
rentes elementos, Primero, hubo un poderosa movimiento
de apropiacion de las terra y de “domesticacién’ de la ni
turaleza (la conquista de los bosques, las estas y las gran=
des planicis),cuyo simbolo sigue siendo la Frontera esta
dounidense. Siguieron las wansformaciones generadas por
las “revolucfones industriosas"**luogo el desarrollo de un
espacio pblico eapaz de ejercer una vigilaneiaertie sobre
ol poder. Por dltimo, un impulso nacionalista proyectado
hacia la competencia military el expansionismo imperial
4 se Dv Lande Rc tp demain, Pow es
vc) Pol para Pats al a spt
{type enn de ong od Bare
EaBel
“sea Oneida pp. 91915
‘ue ean cee ntl Ras de aos
Ream onal Bmore ey 188 20.57
Eun design ok tamonacn olsen mea
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Stet laps dees el aural fp ron
tn een nq average ep
shes xs ons ple deren ita Spe
‘Shree rma sro sn myer puede Earn
‘Todo esto dio lugar a “una acumulacién aleatoria de carac-
terfstieas que existian de forma separada en las otras re-
giones dol mundo" Paradéjicamente, Europa sacé pro-
vecho de su retraso histrico debido esencialmente a sus
{querrasintstinas de los siglos xv y xv. La Guerra de los
'a Atos habia producido, con la Paz de Westfalia en
1648, un sistema regulado de relaciones entre Estados >
bberanos, mientras que la Guerra de los Siete Anos habia
consagrado la hegemonfa continental del Imperio brits
nico, sentando las bases de su expansionismo en Asia 3
{pica Esta sucesion de gueras fu el origen de una revolu-
én militar sn la cual el imperialismo europeo dé siglo xxx
ro habria sido imaginable. Bayly resume esta transforma-
cin central rlativa ala potencia de las armas, los medios
de transporte y comunicacidn, la logistica de las tropas y
‘su proteccién médica, en una frase “brutal” pero exacts
"Los europeos se volvieron ripidamente los mejores desde
‘el momento en que se trataba de matat”* Segin su 6p-
tica, esta superioridad militar fue una de las principales
razones de la “distancia ereciente” que separaba a Europa
del resto del mundo.
En una respuesta a sus erticos, Hobsbawm reconocis
Lenfoque eurocéntrico de su libro, pero al mismo tempo
admitié que su tentativa de “representar un siglo compl
‘ado no era incompatible con otras interpretaciones y
‘otros racortes histricos.* No falta los ejemplos ental sen-
tido. En 1994, Giovanni Arrighi publicd Fl largo siglo xx,
‘una obra que, inspirada ala vez en Marx yen Braudel, pro”
pone una nueva periodizacion de la historia del eapitalis-
© chuistoper Bay La Nise mend more (17801919),
‘0b Hobubawn,“Concaan” en Sivio one (ol), Le da
‘eave Disatendo co bshe el Se Roms Cae 19386 LEX MISTORUA COMO CAMPO DE RATALLA
‘mo. Arighi setsla cuatro silos “largos” que se extienden
en seiscientos aos y que se corresponden con diferentes“
clos sistémios de acumulaci6n”, aunque susceptible de su
perponerse unos a otros: un siglo genoves (1340-1630), un
siglo holandgs (1560-1780), un siglo britsnico (1740-1930) y,
por iltimo, un siglo estadounidense (1870-1990). Este dl
timo, que se inicis no bien acabada la guerra civil, aleanza sa
pogeo con la industalizacién del Nuevo Mundo y se desin
fa alrededor de los aos ochent, cuando una economia glo-
balizada y financiarizada reemplaza al fordismo. Segin
Argh, hoy hemos entrado en un siglo xx chino", es decir,
‘en un nuevo ciclo sistémico de acumulacién cuyo centro de
ravedad se stia progresivamente en Extremo Oriente”
Por su parte Michael Hardt y Tani Negri se encargan de
teorizar sobre el advenimlento del “Imperic': un nuevo ss
tema de poder sin centro tetova, calitatvamente dife-
rente de los antiguos imperialismos funds sabre el expat-
sionismo de los Estados mas alla de sus fromteras. Mientras
{que el imperialismo elésico se enrzaba en wn eapialismo
fordista (la produecién industrial) y preconizaba formas de
{dominacién de tipo diseiplinavo (Ia prision, el campo, a fie
bri), cl Imperio desarrollaredes de cominicacicn corres:
Pondientes a una “sociedad de control, es decir, na forma
de “biopoder”, en el sentido foucaultiano, perfectamente
‘compatible con ladealagta de los derechos humanos y las
ormas exterfores de la democracia representativa. Falta sa-
“ Glow Anh The Long Reni Contury, Many, owe the
Onin of Ou Tes, nen es 1994 [erage hg ll
‘inr ype rns de na ft, ra de Gatos del
(Campo Made Akal 19
‘loan Avg Aa Sha Pain Las prone dla se chinise,
Part Mato, 209 (ap. ees fe
sd sia, a ean Marios Mal lel, 2007
‘nal Hack y Ton Nog poe, Parte 200 (ad
Anger dN Nia so, Baron, a, 203),
INDE stGt0. 2
ber steste“Imperio” es una tendencia oun sistema ya conso-
lidado que habia convertido a los Estados nacionales en pic-
‘as de museo. Varios autores parecen dudar al respectoy el
debate esta lejos de zanjarses La crisis del viejo sistema
‘westfaliano no ha dado a luz un nuevo orden geopolitic,
‘mucho menos un "Imperio” plobal. Las guerras de las dos
tims décadas han mostrado que la supremacia militar es-
tadounidense no se traduce en hegemonia y que la bipolar
dad de Ia Guerra Fri ha cedido el terreno a un estado de
fnomia global. En su ultima obra, Hobsbavim vuelve a Hd
historia de los imperios para conclu que su época ha que-
dado definitivamente atris. Estados Unidos dispangle una
fuerza mili apastante, pero no estéen condiciones de im:
poner su dominacién al resto del planeta. No representa él
pnicleo de un nueva orden mundial onmparable ala Pax Br
fannie del siglo xx, heros entrado en “una forma profun-
ddamente inesable de desorden global tanto aescalainterma-
‘onal como ene interior de los Estados’
‘Sein una perspectiva contemporsines, el siglo xx po-
dria aparocer también como un “siglowmundo". El historia
{or italiano Marcello Flores fecha su inicio en 1900, aio
{que mareé simbélicamente una triple transformacién, En
‘Viena, Feud publiaba La inerpretacsn de os suerios, obra
‘inaugural del psicoanisis: en los albores del capitalismo
fordista, el mundo burgués operaba un repliegue hacia su
interioridad andlogo ala “ascesis intramundana’ que, se-
‘gin Weber, la Reforma protestante habia puesto al servicio
del capitalism naciente. En Sudarica, de In Guetta de los
2 Nap ep, Hn Mal Bie of Cal a
des, Wen, 08, pia exp npr del pal Mat Vado
‘ope 2008 Dan emt, lg dee pote pote, ac, Aa Mi
‘Gal 208, pp. 23825 [op Elo dela pen prone tad do
Stas Redepur-iaBarcon, Penis, 203).
‘Fe Honbawen, Ov npr Amen, War and Global Sere
NewYork Pancon Boos 308,55s TAIISTORIA COMO CAMPO DE RATALLA
Béeresnacin fas primers formas de campos de concen:
tracln, con alambrads y baracay para a feclsion de
ies. ste dispose de organiacony de esti dela io.
lencia proyectaria su sombra sobre todo el siglo Es
China fnalment, In Revels de los Bones fue reprnida
por la primera inervencin internacional dees grandes
Potenclas aliadas (Alemania, Gran rotana, anc Tala
Austia-TTungria, Rusia, Estados Unides y Japon). Les.
fuirtan muchas otras expediciones(punitives,“humati
fas, pctcadoas, te) Segin ores el siglo ke le
era del ocidentaismo, ve aiste ala extension a escal
planetaria del sistema de valores, los cédigos culturales
fos modelos de vida ocsdsniales* Desde este punto de
vista, el siglo xx no ha mrt, bin hoy se enfenta ¢
revs deat.
‘En an psa impactnte de isorade siglo x Hobs
Saw deca gue Pl 8M del mand ld
Medias detvo sdbitaente nos as nctenta Desde
se momento de nega, vvimos en un mundo ene gue
€ldesarolo dels maior de comuniacin ha supesmide
Ins distancia, la agricul ya noes mea foete pina
de riquerasy la mayor ela poblacen vive setualinonte
on dreas urbana. Sogn alma exo consi una vera
der revolucton que ha causa openinamente 10 il
tos de historia: e}telgabeto con la sparen del gi
Cultura sedentaria®* Taducindo esta dbsracion en Sec
Ininos historiognigs,siglica ques se lig la historia
del consumo en aga de liso pollica como lines de
Arm
‘bos cuentan Ia misma historia, con los mismas actors, pero
la distribucidn de los papeles y el tono del relato son sensi.
blemente diferentes en cada caso. El pasado de una iusion
respeta las regla de la comedia, Furst puso en escena las
desventuras de ung Sumi liberal que vivia en total armo-
‘la, pero euya existencia se vio perturbada de repente por
tuna serie desafortunada de imprevistos, malentendides y
desgracias. Durafte un instante, todo parecta estar en tla de
juicio, Aparecieron personajes malvados, bajo ls rasgos del
faseista y el comunista, que elercieron una inluencia co-
‘uptora en jévenes almas inacentes, Pero finalmente los
malvados fueron desenmascarados, y su seduecién totalits.
ad Tbe Kou, Tenant Soe Jura f Pate
a qued6 desaereditada. Una vex disipado el equivoco, todo
‘olvié a estar en orden Ia comedia se seabsba con un happy
‘end tranquilizador. Lejos de indicar un "destino providen-
ial de Ia humanidad’ -escribe Furet- el fascismo y el co-
‘munismo ne han sido mas que "episodios cortos,enmarca:
dos por aquello que quisieron destruir”: Ia democracia
liberal Al final de su libro, nos considera “eondenados a
viviren el mando en que vimos", el mundo del capitalismo
liberal, cuyas fronteras estan definidas por “los derechos
hhumanos y el mercado"! Precisamente esta “condenat
aparece a sus ojos como wn destino providencialy tife st
‘obra de una tonalidad apoogética y teleolgica ada vez
‘Por su parte, Hobsbawn escrbié una tragedia. La espe-
‘anv lbertariasostenida por el comunismo atravesd el si-
‘lo como un meteoro. Su objetivo no era la destruccién de
la democracia, sino la instaracion de Is igualdad, la inves
sion de In pirimlde social y que los eternos oprimidos y ex
plotados tomaran el destino en sus manos. La revolucién de
‘Octubre -un sueno que “vive atin en mr", tal como afirma
‘en su autobiogralia- transformé In esperanza libertaria en
“utopia conereta’. Esta esperartza, encarnada por el Estado
sovigtico, conacié primero un aeenso espectacular al que le
siguié un largo declive, cusndo su fucrza propulsora se
gots, hasta acabar con su caida final. El socialismo sovié-
tico fue espantoso, Hobsbawr lo reconoce sin vacilacién,
pero no habia otra altematva, "La tragedia dela revolucion
de Octubre -esribe- estriba precisamente en que slo pudo
ami Fut Le Pt ine sion. Ess ae comnte
sera Paris Latin Camann Ley 198,18 ep El pms
unt tat ebro cd dees
‘En Mobb, esting Ts. A Teenta Cony if Landes,
sn 08 pon moan Uaioedar lugar a este tipo de socialism, rudo, brutal y dominan-
te." Es cierto que su fracaso estaba insriptoen sus premi-
‘sas, peo esta constatacién no lo convierte en tna aberra-
ida histérica, Hobsbawm no comparte la opinién de Furet,
‘para quien la revolucion de Octubre, a semejanza de la Re-
volucién Francesa, no fue més que un desacierto que bien
ros podrlamos haber ahorrado, El comunismo estaba lls-
‘mado al fracaso, pero cumplis una funcién necesata. Tenia
tuna vocacién de sacifilo
1 resultado mas perdurable de Ia revoluclin de Octubre,
«ayo objetivo era acabur con el eapitalsmo a ecala planet
ria -esribe en Historia dl siglo, fas al de aber salad 9
su enemig aeéerimo, tanto en la guerra como en ls paz, a
proporcionatle el incentive -ltemor~ para reormarse desde
dentro l termina a Segunda Guerra Mundi ™
Lo salws en Stalingrado, pagando el presio més elevado en
ln resistencia conta el nszisma, Lucgo, lo forzs a transfor
rmarse, pues no es seguro que sin el desafio que represen-
taba la uRss el capitalsme hublera conocido el New Deal y
1 Bstado de bienestar,ni que el iberalismo hubiera acep-
tad finalmente el sufragio universal y la demoeracia (esta
‘tima no era en absoluto “identical iberalismo, ni en el
plano fils6fic nig elistrico,contrariamente al axioma
de Furet). Pero la victoria de eapitalismo no incita cierta-
‘mente al optimism, mas bien parece evacar al Angel de la
historia de Benjamin, que Hobsbawn cita al pasar, aqvel
{que ve el pasado como una montaia de escombros
Furotescribié una apologia presumida del capitalismo
liberal; Hobsbavm, una apologia melanedlica del comu-
nismo, Desde este punto de vista os dos son disetibles. El
"kc Houten, Ce de erie op. ct p62
balance de Hobsbawm sobre el socialise real es en varios
aspectos, despiadado. Considera como un grave error la
fundacidn dela Internacional Comunista, en 1919, que divi
id al movimiento obrera internacional para siempre. Re-
conoce también, a posteriori, la clarividencia del flésofo
menchevique Plejnoy, para quien, en In Resi de los ares,
tana revolucién comunista sélo podia engendrar "un impe
tio chino tenido de rojo" Esboza un retrato de Stalin mas
bien severo: “Un autéerata de una ferocidad, una erueldad y
tuna falta de escripulos excepeionales o, a decir de algunos,
Sinicas"*” Pero se apresura en agreyar que, en las eondiclo-
nes de la urss de los aftos veinte y weinta, ninguna politica
de industrializacién y de modernizacién se habria podido
war a cabo sin violeneia ni coercién. El estalinismo era,
tentonces, inevitable. El pueblo sovietico pags el precio de
‘esto, pero acepté a Stalin como un guts legitimo, a seme-
Janza de Churchill, que en 1940 obtenta el apoyo de los bi
ténicos prometigndoles “sangre, sudor y ligrimas'##
El estalinismo fue el producto de un repliegue de Ia Re-
volucign Rusa sobre sf misma, alslada tras la derrota de las
{entatvas revolucionarias en Europa central, rodeada por
tun mundo capitalista host y, sobre todo, enfrentada a la
amenaza nazi a partir de 1933. Hobsbawm compara el uni-
‘ersalismo de Ia revolucién de Octubre com el de la Revolu-
cién Francesa. Desribe st inflenca ys difusién como la
fuerza magnética de una “religifn seculae” que le recuerda
al islam de los origenes, de los sighs vn y vn. Helosbawen
‘nunca ha sido un creyente ingen o ciego de esta “religion
secular, sino cletamente xn disciple fel, incluso cuando
wid,» 108.
“id.
"id p02: Ese Hebbaen ereting Ter, p-,p128o |LAISTORIK COMO CAMPO DE RATALLA
ss dogmas se revelaronfalss. Fue uno de los pocos repre-
sentantes de la historiografia marxista briténiea que no
bandon el Partido Comiista en 1956. Su mirada com
placiente hacia el estalinismo trae el recuerdo de otro gran
historiador, Isaac Deutscher, quien veis en Stalin una mez
cla de Lenin eIvin el Terible, asi como Napoleén resurmia
fen su persona la Revolucién Francesa y el absolutism del
Rey Sol. Deutscher alimentaba la iusion de una posible
autorreforma del sistema sovietico, mientras que Hobs.
baw lo justia tras su caida, No podia mas que fracasae,
pero habia que creer en él. En noviembre de 2006, Hobs.
‘bawm segula lanzandose a una justfeacién de la represion
soviética ocurrida en Hungria cincuentaafios antes. y hasta
‘una apologia de Jands Kadae® Mucho mds que laventaja
epistemoldgica inherente ala mirada del vencido,segtn la
{formula de Reinhart Koselleck, este balance revela, como lo
Indica Perry Anderson, su dimension consolatoria.”
Bananse
El siglo xx que pinta Hobsbaw es, en realidad, un diptco
cence que Ia Segunda Guerra Mundial marea la linea diviso-
ria, La presenta como una “guetta civil ideoldgica interna:
ional” en ls cual, sali de los Estados y los ejérclten, 32
enfrentaban ideologies visiones de mundo, modelos de ek.
‘Ese Mobb eds exes, py 219218,
"ec Detshee “Iv Reine cnt, Mn Reon,
Lome, Vera, 1984 35s 157 Desh ia sconsca oe
Su ona Par Cn tn Ges
* Bic Houta, “Could 1 lave Heo ile” en Lond Review
of aot, 1 denne e208
shanty Andon nied ee Hla op
Ne stot. 6
vilicacién." En un esuadio paralelo a storia del siglo xx,
‘capa ello profunde de esta guerra en la oposcin en
trea Mustracion y Ia ant-sosracn, la primera encarmada
[> por la coalicion de democracinsoccdentaesycommanisino
{ovidtic; In segunda, por el nariomo y sus aliados. La
fran de loe “valores heredados del siglo xv” fue lo que
inmpii6 al mundo "sumirse en las tnlblas”® Contrara-
mente ls flésofos del escuela de ranctor, Hobsbawm
‘no avanza hasta el punto de localizar las rales de a barb,
rie enla propia cizaién una cvizacion que habria me!
{amorfoseado el racionalismo emancipador dela Mastracin
|. enla acionaldad instromentalcegay dominadora dl tota-
Iarismo, Fstaantinomi absolita entre civilizaciony bar
tare que nos recurda La desrucion dela azn (1953) de
Georg Lakdes lo conduce mas ben a rechazarel concept
[de "“‘otalitarismo". El pacto de no agresion germano-sove
tio dl verano de 1939, lejos de devel a Klentidad del nae
zismo y del communism, no fue més que un paréntesis ff
| mero, oportunista y conranatra, “Silas siciitudes entre
los sistemas de Hitler y Stain son innegables", escribe
obsbawm critcando a Fare, su sproximaclon "ye hizo a
paride alcesdeolgieas completamente diferentes yale-
jadas de par en pa”. Su convergencia era superficial, ul
© ‘ente pam fijor analogs formals, no para defnir una na
taraleza comin. El siglo xx opus la libertad y I gualad,
des nociones sadas dea tadicion de la Hstacin, mien.
tras que el nazismo era una varante moderna de la ant
Tstrcién, fundada ene racimo bilegio.”
jc Hobs, eds exter, 9.97,
Ele Hota, “Barron A Urs Gale [198, en Ox History,
opatp 8h
‘Wk Hota, “Hine ot Main op. p28,
| _T Sobreeste amo, Hataum cn oo Da Dice Des ir
{de verstchn. Ene versaisorache Dear, Manich,Lacrbard,reco al concept de “guerra hi” ssc nevinbe
mento compaacn eta wes cone histoiadr conser
dor Ernst Nolte Un perfume de nots mpeg elect
tment sori del igo aun si por supose tata de un
tlisno invert. Ninguraconerpencn clin, ninguna
complicidad reine Note con Hlbsbawn, per ambos par
tem dea mis constatacin cl enrentamiento nic en
tre mazinmo y comix como mmentr del si Xe
para deduce ah lecture sires ysstanciinent po.
logics dl wnoc dl to Nolte recone los crfnenes naz
pero los interpreta como un lamentable exces derivado de
‘in eacin legis de Alerania contra ln amenava coma
‘int, Sei pic ls cares de sno fueron i ge
tin imitacén det wleninolchevaue el verdadero “ps
logio y fatal dels orroesttlitarios del siglo x"*
babs no oct os erimenes del estalnismo, pro los
considers neta, une laentbls, inserts en
| neontexo objet no dja alternative. Dos soma
|} contundertes se perflan dts de estas interpretaciones: de
! tris de Nolte ln sombra de Heidegger ~de quien fe dsc.
palo, qc habia vito en Hier unnexpresin outta” del
Dasein seman: deri de Hobaban, Ia sma de Hegel
‘len habla jusado el Tero jacbine en su Feromenlo-
Ba del expr O ms bien, para ser mis precisa sombre
fe Alexandre Koj aun como Hegel vera Napleon en
Sea, reo perebiren Stain el“Expiy dl mando
"Ware mat Note, "Verpnetai ich verse wl Hit
rita nich, ips 157 p45 Ve ambien Ente Nab Gre
ii hear Netional iat hana 1971945, Pt Sr
| {e200 [ad sp La gure ct earpea 914149), td de Srp
Monslvo Catia, lo Cli Gomer hea Senta Rees,
Mec, Fonio de Cltura Economie 1894 ecm ea Er Nake
Facies altar, Pare Lafont, 2008,
ta lecture Hep xl on an tir del pense
lice coy inept del tala we proxi nt Tad
[Bt historiador inglés pertenece a una generacién que V-
vi6 el nazismo, la Guerra Civil Espatoly la Resistent
Desde ya, la historia del comunism no se rece a su en-
frentamiento titanico con el Tereer Reich, Por st sola exis-
tencia, la vas dio un impulso extraordinario a la insurrec-
F cién de los puchlos colonizados contra el imperialismo. En
1 mundo oceidental, algunos partidos comunistas a pesar
de su carscter de “contrasociedad’, Iglesia y cuartel ala
‘yer~ supieron dotar de una representacion politica y un,
sentimiento de dignidad social Ins cases trabajadoras. Sin
F embargo, estos des aspectos no son invocadas por Hobs:
‘pawn, quien, entre fos muchos rosttos del comurtimo a lo
largo del siglo xx, elige legitimar el peor el ms opresor y
coercitvo, el del estanismo, Nacido en el corazin de lt
F guerra civil europea, su comunismo niin ha sido iberta
Fo. Enel fondo, siempre ha sido un hotnbre de orden, una
sucrte de “comunista tory’
anc puancion
En su autobiogralia, Hobshawm reconoce la influencia que
cjereié sobre él la escuela de Annales, Recuerda el impacto
de BI Mediterraneo, de Braudel, en Jos jovenes histoviadores
"ebsiown: Domenico Land, Stn. Strict dna end ne
Roma aro, 2008 p12 {13-125 [usd sp: Sin ona re
Pt jer ep, rad Antoni ons Aa Farad, Matar
‘Vio Topo, 2011 Sabre gs y Stan, wane Nlesnde Rojee,"
sige” [1954} en ep Sta, Dee pra Paty Calan, 198,
tp 217.260 (end pS ata to La Roce De
Mac etn, 2005)
ae Tony J, “Ee Hata nthe Romance Communi
se eapraa Rlctions nce Prien Ter Catary, Nae York,
The Penguin Pes 2008 pp 16126 nap Ee tay ef
tans dl oan’ Sabet bdad ig rad en Ur
Maia 208 pp. 12-109).Irlinleos de los ats cincuenta. Luo, tomando prestada
Informa Caro Ginzburg contata el paso dea stoic:
fala dl tescoplo a adel micrscopi desputs de 1968
{i desplaamlnto el ands de seats vice
mins al eta do as montalidadee ye scares
En Msi da sito esi ex cbrrvad con tees
coplo Hobsbavn adopta un enfoquebraudalano en el
{cla "larga duran enplle cl aconsnient, Se pose
Trista pr los movinientascntalee de un siglo de ete
“lomos como! foram as pra oun conn amen
tr apchendidsensu singular No ott, sta do
itor epoca marada por ropes repentna empire,
por nportantsinflstones que no pusen reine
aus, pr bifluraconss que nse nebo glcamente
thtemencns de lang darcin,Podemossegntis un
fpr caunasecuenci reconstldsapstrior, pro 0 re
Erna como ls caps mocsniy de un prover, Vie
Crim han subraya cl sleet de Hebb respec de
faxchvtey Kola, dos nombece qu no iguran n
dice de ulro Los campos de oncentracin de exer
loo Henen iar ens no, Bn ol siglo dla vena
Ins mas son reduces a tntdader bracts, Su ob
ervacin se tema de le Shank (No creo qu ales bo
‘roves pueda encontn tin expres verbal ade
San dd clei pr de Paul Clan y de Pino Le, y
dade yo qo pslecgiemente comprensibe pore no
pias de tplcacion, Mean cuando aegabe
Irene ex comperila por ose hiseindores gue, cino
Soul Fedlander han dlicdo st vide «esti exter
"Ese Hab, "Comments en Le ini 98, 197; p88
seco de Hobshuen sore Acer olin ex sabre por
Kot Pom," nl onl mismo mer de Deby. a7
1 Vesta iterenin de Arma Maer el selena
agent op 38
INDE stato o
‘minio de los judios de Europa, tratando de poner palabras a
* un “aconteclmiento” que fractar el siglo, que introdujo el
‘concepto de “genocidio” en ntesro léxico y que modifié
‘muestra mirada sobrela violencia. En cambio, si esta obser
vacién ftera erigida como toma de posicion metodoldgica,
cestarfaavalando una forma de mistcismo oscurantista (el
Holocausto como entidad! metafisca por dfiniclén indeci-
bile e inexplicable) que serfa muy sorprendente en la pluma
dd un gran historiador que se ha asunide como heredero de
| lalustracién.
Esta indiferencia hacia el acontecimiento [Link]
solamente a los eampos nazis y al gulag, sino {ambien a
‘otros momentos clave de siglo xx. Por ejemplo, la toma del
poder de Hitler en Alemania, en enero de 1933, Hobsbawm
Ja insribe simplemente en una tendencia general marcada
por el desarrollo del fascism en Europa, pero no I analiza
como una ersis espectfica cuyo desenlace no era inelucta-
ble. (lan Kershaw: uno de ot mejores espectalista en histo-
ia del nazismo, considera este acontecimiento camo el re
sultado de un “error de caleulo” de las elites alemanas.) Se
poulria decir lo mismo del Mayo Francés la apreciacién que
hace Hobsbawm de él parece fuertemente condicionada
por elementos de orden autobiogrificos (en sus memorias
confiesa que prefiere el jazz ala msiea de rock y que nunca
tna usado vaqueros)* Ast avala, de manera bastante expedi-
tiva la opinion dl “eonservadorcultvada” Raymond Aron,
para quien el Mayo Franeds fe, al fin yal cabo, slo un
“psicodrama’. Las barvicadas del barrio latino, Ia huelga
{general con mayor acatamiento desde 1936 yIa hua a Ba
den-Baden del general De Gaulle se convierten en una pieza
de “teatro callejero"
"Bic Hobsbauon, sting Tne, op cp. 282 26
id. 2039 Clg deers eo,La adopeidn de este enfogue de “Targa duracién” que
bora Ia singularidad de los acontecimientos no es wna in
novacién del itime Hobsbawm: ya estaba presente en los
‘oltimenes anteriores de su etralogts. Alora bien, en Histo-
‘ra de! silo 2a larga duracién ya nose inscribe en una vic
sion teleolégica de la historia. Hobsbawm ha mantenido
con Marx una relacién critica y abjerta, no dogmatic,
Siempre ha rechazado la idea de una sucesion jeriquica €
Inchuctable deestadios histéricos de la lilizacion, pica de
un marxismo que calfea de “wilear, Pera ace unas dea
das, pensaba que la historia tenia una direc y que mat
chaba hacia el socalismo, identiicado con “Ia emancipa-
ion ereciente del Hombre respecto de la naturale y st
capacidad creciente de dominarla™. En Historia de silo xc
‘sta certeza ha desaparecido: el futuro nos resulta descono-
ldo, Las altimas palabras del libro -un futuro de “nie
blas"- parecen hacerse eco del diagnestico de Max Weber,
quien en 1919 anunciaba “una noche pola, de una oscuri
dad y una dureza glaciles" Hobsbavm ha labrado acta
del fracas del socialismo real: "Sila humnanidad ha de tener
tun futuro, no ser prolongando el pasado o el presente”?
No podemos asegurar que no haya nuevas eatatrofes en cl
futuro; de hecho, son probables si nuestro modelo de civil:
zacién no se modifica, pero las tentativas de cambiar el
mundo que se hicirorr@ el pasado han fracasado, Hay que
cambiar deYuta y no tenemos brijula, La inquictid de
Hobsbawm es iesuestrotlempo,
"tsb, Wht Historians Owe to Kal Mann (1969),
(x tatoo cep. 1529 15
a Weber e Seo! te oigue, Pass, La Déouven, 203
205 [ad ep pte el enti Mian 707)
"ie Hbebat, Lig dt eine acti p79
TI, REVOLUCIONES.
1789 Y 1917, DESPUES 1989
Sobre Frangois Furet y Amo J. Mayer
EW 127, Elsenstein filmaba Octubre, la obra maestra cine!
rmatogrfica que consagr el mito de Ia Revolucion Rusa all
Inscribirlo en el imaginaria eolective del sigh xx Uy toma
del poder por parte de los boleheviques se convert asi en
‘una insurrecciin del pueblo, bajo la direceién del patti de
Lenin. Durante varias décadas, la revolucin seria pensida
al vez como epopeya y como estratepia militar. En el plano
historiografico, el equivalente dela pelicula de Eisenstein
fue Historia de ia Revolucién Rusa (1930-1932), de Trotski
versién moderna de los relatos revolcionarios de Jules Mi
chelet y Thomas Carlyle, enriquecida por Is sensibilidad del
ftestigo, la agudeza conceptual del tedrico y la experiencia
del jfe militar. Este mito sobrovivié ms o menos hasta los
aos setenta,época en la que resurgig con fuerza en Porte
‘2, en Vietnam y en Nicaragua, Pero ya no eerea su poder
de fascinacién una década después, cuando fue sepuliado
‘com el final del socalismo real Ota lectura dela Revolucion
| Ros, una suerte de contramito negaivo, contemporineo y
paralelo ala hagiograliasovitica, parece, en cambio, haber
conocido un rebrote con el cambio marcado en 1989, El
‘contramito presenta el comunismo como un fendmeno tots
Wario que cruza la historia del siglo xx: fe concebido en
1917 por una banda de fansticos y se perpetud en una orgia,
de violencia hasta la Hegada de Gorbachow. Esta es la
{ue defienden sovietlogos estadounidenses como Richard
Pipes y Martin Malla, también Ernst Nolte, quien describelos eximenes nazis como tina mala capia de los crimenes
Dolcheviques, o incluso Stéphane Cosrtais, obsesionado
con Ia idea de probar que las vctimas del comunismo fie-
ron més numerosas que las del nazismo. Con un dejo de
humor algunos analistas han abservado que la historiogra-
fia anticomunista de Is Revolucién Rusa presenta muchos
xasgos en coman com la wulgatasovigtca, como si se tratara
de una suerte de "versién antibolchevique de wna historia
‘bolchevizada".! Visto desde este ngulo, el sistema sovié-
tico no era més que una “ideaeracta", sempre identica asi
misma en el tiempo y en el espacio: el Partido decidia todo
Y ejecta un conto! total, mientras que Ia sociedad coinct
‘ia exactamente con la fachada del regimen. La snica die
rencia entre estas dos escuelas reside en e valor positive 0
negativo-atribuido a esta realidad tan simple de descifrar
ara los primeros, el omanismo era el telas dela historia,
l destino providencial de la humanidad; para los segundos,
se rataba de un horrible sistema totalitario, Pero Is desrip-
cin del fenémeno seguta siendo la misma. Seguramente es
or eso que tal interpetacién monalitica ha sida a menudo
claborada -y defendida como una croencia~ por intelectua-
les que fueron "companeros de rut", ¢ incluso militantes
‘comunistas. No los “antiguos comunistas, sino los ex co:
munistas convertidos en anticomunistas, sogon la distio-
clon sugerida por,Hlangah Arenal en la época del macarts
mo Empleando un léxico més tajante, Isaac Deutscher
preferiacalifcanls de “renegades”. Segin él, este término
fra mis apropido para definirel habitus mental y la acti
ud psicolégica de los "estalinistas derrocados” que conti-
* chu Inger, “Det Ral a sn shel Dy),
te Sct des commune ars Lax ons de ter 200, p33,
Hanah Aen "The Es-Commst’ 195) en Beane Ones
«ing 1930-1384, Nowe York. Scacken Bask, 1994, pp 91-400 fend
‘ip Emer de compres, td deh Serr de He, Bareo. Ce
pre 2005),
Econ Denis Richet, Fu
|
'
|
|
i
REVOLUCIONES. 1799 y1917,DESPUES 999 73
ruaban “viendo el mundo en blanco y negro, aun si ahora
los colores se distribuyen de otro modo". Su eelo de conver
4308 os conduct a “no ver ninguna diferencia entre navismo
-ycomunismo", Enel interior de este grupo, Frangols Furet
Siempre ocupé un lugar importante, Despugs de su muerte
su canonizacién lo ha convertde en ono de la historiogrs
fia liberal,
Mare pet TorALaRisMo
(Mas alls de sus diferencias, los historindores anfloemunie-
tas comparten precisamente la misma visién del comi-
nismo como “ideocracia”, como régimen fundado en una
ideology cuya evolucién se dervaria de una exencia ideo-
logica. En EI pasado de una ilusién, iro convertido en el
testamento intelectual de Frangois Furet por haberse publ-
cad dos afios despues de su muerte, éte presenta el Terror
Jacobino como el modelo de la violencia bolchevique
"Como en 1793, la Revolucisn se mantiene enteramente s0-
bre la base dela idea revolucionaria"* En sit historia de la
Revolucion Frances, publicada en 1965 en colaboracion
atin definia el Terror, en a linea de
Benjamin Constant, como tn “desliz"S La Revolucion se
alejaba bruscamente de su direecién natural, la del ibera-
2 tee Deauchr “The Be Conmnits Conscience (1950) en
zp reins sy fo For as, Lod es, 18
“rangi Fart Psa ie ilion Est le communist a
ssc, Pts, Rober Lallont y Clans Lay 1995p. [hp Bt
Paso de nas. sobre en omnis ig
‘deca Ula, Fond de Cultus Econ, 985
“Trangis urety Beals Rice ta Reston gee a, Faya
Ig73 p12 end eapLeReacion Pom, de Lis Here Lisa
Mad ily, 958)4 [LAHISEORIA COMO CAMPO DE RATALLA
lismo, para meterse en un callején sin salidadespético y au-
toritario, qe podiainterpretarse tanto como la expresion
de los peigros de Ia democracia o como el acontecimiento
‘anunelador de ls totalitarsmos modernos. Diez aos més
tarde, Furet habia adoptado un nuevo enfoque. Ya no se
| ‘oponian 1789 y 1793, sino que se habian yuelto dos mo-
mentos indisociables, que se sucedian ldgicamente en un
proceso cuya mattizdltima era la ideologia® En el fondo,
Tas clreunstancas exteriores slo servian como simples pre-
textos, como factores exdgenas que habia que apartar del
‘campo explicativo para proceder a una conceptualizacién
coherente de los acontecimientos. Una vez lanzado en esta
{ dlireceién, Furet extrajo sus argumentos de la obra de dos
| historiadores conservadores, de quienes se asumia here
dero: Alexis de Tocquevile y Auguste Cochin Del primero,
rleldo desde la 6ptica de la “larga duracion” de Annales,
l, retena la vsin de la Revolucign como “coronamiento de
‘un muy largo proceso histrico"? El Antiguo Régimen era
i ‘un “compromiso” enre Ia burguesia emergente, con ss va
| lores y sus libertades modemas, y uns arganizacién social e
| institucional heredera dal feudalism, El advenimiento de
Ja democracia estaba inscripto en el curso dela historia y
nada indicaba que para aleanzarla hubiera sido necesario
pasar por las angustias de na ruptaa revohcionari. Esta
‘hima no se inseatbaeabsoluto en el enfrentamiento his
Arico entre os fuerzas sociales antagonisas(segtin Ia ex-
plicacion marslte- Ia que Tocqueville parecia responder
‘ante lizeram), Mas bien se dervaba de ccras especificida-
i + bun na consi de te debts, wae Bruno Bongos,
mile borhese 9 soho dl plc? Note ut rvs
‘orga’ en Le rpc dat so, Ra Mars Rvoacoe ae.
i ‘Sever rica di polite, art, Bla Boge 96, yp. 3h
*'Pangols Fare, en atoluon range, Pat Calan, cok
Foo, 978 p21 (ira erp: Pens eRe Poncen, ad dee
‘ure ep, Breton, ere 1980
[REVOLUCIONES. 1789 1917, DESPUES 196975
des francesa, tales como una centralizacn politica patolé-
ica y unos privlegis excesivos otorgados a Ia aristoeracia
yaa Iglesia, welias verdaderas “castes partir de lo cual
‘2 explicaba la autonomia que adguirieron los intelectusles
fos "ildsofos"~ en el seno dela sociedad, Tomando como
pruebas las revoluciones inglesa y estadouidense, Furet
llega la conclusién, ya claramente enunciada por Tocque-
ville, de que la Revolucién Francesa no habia sido mas que
“el complemento de un trabajo mas larg, la terminacton
abrupta y vioenta de una obra en la que habsan trubajadb
diez generaciones de hombres. Si ésta no hubiera ocurrido,
€l viejo edificio socal jgualmente habia terminaglo desma.
rondndose en todas partes, aqui antes, af ms tard
‘La demolicion sstematiea de la mitologa revoluciona-
ria emprendida por Furet con aytada de Tocqueville no se
aleja, sin embargo, de senderos tillados, pes conduice al
redescubrimiento de una narracién liberal tan tleologica
como el relato marxista(jacobino-leninists") La historio-
grafia marxista inseribia la ruptura revolucionaria en una
necesaria sucesion de estadios histricos en los que vela el
resultado ineluctable del conflict entre ls fuerzas prod
tivasy las relaciones de produccién, entre el desarvolo dela
economia burguesa y la permanencia de formas de propie
dad aristocréticas y feudales. Si Furet suprimta cualquier
causalidad determinista en la seevencia catastrofica de
1789-1793, era s6lo para afirmar otra narracion providen-
‘ia: la del mereado y Ia democracia liberal como destino
natural del mundo occidental. La Revolucién perdia su
aura de jalén épico en el mercado del Progreso para vol-
verse una patologia, pero la historia mantenta su baila
‘Su camino estaba asegurado,
* Alexis de Tocqurile Lien Ripe ele Révetion, Pact, Gall
spa 1967p. B ud esp Amigo Rime yl soln, ad de
Song eri Mic, Fonda de Clara Banta, 1990).Sin embargo, contrariamente a Tocqueville, que a pe
sar de todo sosteni sina periodizacin de Ia Revolucion
Francesa en dos fsesantinémieas ~via primera construc
tiva (1789) una segunda destructiva(1793)-, Furet la
consideraba ahora como un fendmenoideolico-plitico
homogéneo y continuo. Para analiza el hecho revlucions-
Ho enia corta duracién,abandonaba a Tooquvilly se ns
piraba en Cochin que, como buen reaceionaro, siempre
habia rechazado la Revolucion en blogue,negindose a dis
‘ing "ena" (1789) dea “mala” (1793). “Segtn la 6
tia de Cochin scribe Furt ln explosion revluciona
‘no nace de contradicionesecondmicaso sciles,tene sa
fenteen una dingmiea poli.” El Terror se volta asa
calinacion tneluctable de un levntamient revolucion
So que se alimentaba de fuentes propis y que hallaba st
matriz esencal en la idelogi, Seg afrmé en st Diceo~
nari dela Revolucion Francesa, eta ideoogia estaba “pre
fente et a Revolicion desde 1789", por lo ant, press
tina as clcunstancasextriores que le hablan permitido
desplegats. Hund sus rafers onl Slosofia dela Ist
cl y au proyecto de "egeneracion del hombre’, y ada
"a ast los ragos de una religion secular ("una anunclacion
de tipo religioso en un modo seclaizado").* Su corlario
ere "voluntarismo polo" es det las de que “la
polltica todo lo puede” su exreston concreta, en e cone
texto dramatjco di 17981794 se evidenciabn ene Tano-
tismo militant” de los jacobinon" Los revolucionaris se
inspiraban en una oneepein de la soberania popular
como poder sin limites que, despus de haber dervocado la
‘anol Fart, ser Reon fran, p- 9.298
‘Panga Puree en Fangs Pury ona rou (ls),
Desionnie critique dee Renton ranpie. Exner, Pats, i
‘arin 1992, pI [rad np: Diorio dea Revlcin Franess,
{rd de Joss Bravo, Made Maes, 1959),
"imide 313
REVOLUCIONES. 1789 1917, DESPUES 196977
autoridad del monara,permaneci jens al principio ibe
fal de equlibro de poderesinstiucionals. En sitesi, 2
{tataba de una concepeion dela soberania popular como
fxpresén de una “voluntad genera” inalienable ra
vl Fret vela una vee ms perfarse a somibra titra
de Rouses
Tn la misma Vines explicaba que la Wdeologa era ls
causa del “Terror que habla martiiado al Vendse” = A
Giferenca del historiador monérauio Pere Cham, para
“ie a Vende fe wn Asche primi, sin edmara
ths! Furet se abstenfa de erplar el émino “genocidon
eto no dudaba en atbuir al Terorrepublinno un “Pro-
fama de exerminis” Ahor bien, algunos de isin
for radicalizarfan su enfoque slvr en a represion de ls
Vende un “erimen content humanidad” El mismo so
nido de la campana se aye en Note y en Courtois. Para
Nolte la Revolucion Franesa fue “a primera qu hizo re
Tad inden de exterminar una cae © un grupo Los bob
chevques se habrian insptndo ast en ina terapética de
txterminio”elaborada antes por los revohcionaros ance
Ses." Courols, por au pate, ve enel-populcdl™ pact
“ra et," fan Fut Mana not), De
som stg in ein fois hy
{Eine tra Parise ao
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Tir tondons inser Pr ltr Stes,
“rm ct Meo op. 3
"Rate tiny Eur rr svc
200, con un rt de Ann Besa ue ere soe asta
Baty cn
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des Juifs pr le régime nox, Paris, Cert, 1988, pp. 18 y 19. “awn” [EAMISTORIA COMO CANO DE natat1A
‘ado por os jacobinos en la Vendée, en 1793, e paradigma
de las masacres botcheviques durante la guerra cll rus.”
Las tess de Furet fueron desarrolladas por tno de sus
Aisejpulos, Patrice Gueniffey, quien dedi tna obra al Te
ror jacobino. No conforménclose con tepeti is tesis del
maestro, las radicaliz6. Por cierto, segsin la Revolucion
Francesa fue la que invents la “deoeracia" * pero el Terror
no tenfa asus ojo, matrix ideoldgica. La ideologia result
mds bien su producto, pues el Teror estaba inscrpto en la
Revolucién y se derivaba naturalmente desu dindmica in
tema, Como eseribe Guenilfey el Terror "es una fatalidad,
no de la Revolucn Francesa, sino de toda revolucién con:
siderada como modalidad de cambio". Por consiguiente,
la importaneia del jacobinismo se debe a su earcter anque
tipico, como lo habia comprendido bien Cachin, quien,
Aanalizando el Terror del ao, habla contribuide incon.
cientemente a realizar “la autopsia del bolehevisma!® Se-
‘in Gueniffey, las revoluciones se caracterizan por dos ras
0s: un “terror infinito” y el “asesinato en serie de las
ictimas",siguiendo un libreto que “no ha dejado de repe
Uirse desde hace dos sigloe™2"
Fare y sus disefpulos deshistoriaan Ia Revolucion trans
forméndola en una pieza en la que slo aan conceptos,
sin espesor socal y fuera de toda citcunstancia exterior, y
‘que culmina logicamenteen una metafsica del Terror, En la
pluma de Furgt -es€fibéSteven Kaplan-la Revolucién se
slphane Cau, Ls ries communis” e Sipe Cour
tog ke tive nr communion: nes ene pons Pa
eter Laffer. 197 p.m mp Ble pt comune.
ts te ih dls ey on Epes
ra wont
REVOLUCIONES 17991917, DESPUBS 198979
ele “autonomia discursive", desarollo de un conceo
Sieve pp nina porary
‘Shere qu sl poseen ura extents antopomorea=
‘Pret toner en afar qu In cvs de las in
urstancisiaprta enud un inrpretactn paloge
fea del Tevor por pre de la hstoriogratincobing,
trop ture no escape al defo quel miso deseabre
‘ov evolucionarey de 1785 una emancipation oa el
cp deveined por gor olin
Fare parece ova Ison defor dela histor
fl rn Ren ese Ae ae
Exh prs quien el Terror no se exlica com wna sage
"puesta en prctica’ del proyecto dela ustraci¢n-La ideo.
Tepe no ea un programa sto pra ser alice nel
fen, o expen nay nd on ex veel sobre ah
‘conecnento a gue abv que expr = No instars
ninguna cosa determin a conte un factor
tne meet con tos ene prosen hss
Tor pla stoanent ue le in
Jesus actoves eran, po ta pare perfectmente cons
ents Sant tut fel primero on rconecr, lex
Gta las revolcones Je mur som parte de a pol
{ar desubrcno entre sos eonsecence los rnene
Yin eastrof elas compan Pero extagen no
Laat totttaromo, como lo aepuran os storecors
2 Suen Kapln Fell Retin. The iin ed France 179
199, hac, Come Unter Pree, pp. 63 18 El dene de url
ornament, esas” dest or Ran Hale
puree du psn Fungi Par dan Fuhr de ste Pari al
sma 2007p.
2 Viaae Aled Coban, “The Enlightenment and che French Rol
son, en dapc ofthe Fen Revoir, Los, Cap, 1968 p28
"Sina ‘Be lm e0 oes comp, Pre, Calta cl
Foi, 2008. 088}
ry |LAMISTORIA COMO caMPO DE RATALLA
de obediencia contrarrevolucionaria, quienes, al negarse &
dlistinguir el regicidio del tranicidio,rechazan cualquier
legitimidad de este ultimo transforméndolo en un simple
facto criminal Se trata més bien, segun la f6rmula de Ro:
bespierre en un discurso a la Convencién de febrero de
1794, de Ia logica del “despotismo de la libertad” 2* No,
‘como lo pensaba Quinet, el regreso puro y simple ala vio
lencia del Antiguo Régimen, sino la adopeién de métodos
despéticos a fin de defender un proyecto emancipatorio
Esta dialéctica propia del proceso revalucionario es la que
engendra la autonomta del Terror, cuyo tiltimo resultado
como lo escribe muy bien Miguel Abensour~es el de “per.
vertirirremediablemente la revolucién’, haciéndola “re-
caer en otro sistema de dominacién’.* Por cierto, tal Id.
ica alimenta el Terror -tanto en la Revolucién Francesa
‘como en la Revolucién Rusa~ hasta volverlo autonome
‘wansformando finalmente el “despotismo de la libertad
en poder autoritario y cuestionandl, entonces, el proyecto
liberador que supuestamente debia proteger contra sus
‘enemigos. Pero esta autonomia no esté dada a priori, sino
que es un resultado, En su origen sigue estando la relacion
“simbiotica” ~hecha de confrontaciin, oposiisn, interde
pendencia~ entre la revolueidn y la contrarrevolicin, Dex
{fonsor de una concepcién cassia del Teor, Albert Soboul
se mantiene mas higido,que Furet cuando, en su estudio
sobre os sanculéites, describe “la segunda naturaleza
aque se forjan estos hombres del ato exaltados por el sen
» Maxine Roeser "url priacin dela more yoga,
x our te booar pour siden Dsus Pass La Foie,
207 [ud cap: Pratl port eta Dicuros te. de oos
‘alia Monferte Mata Vigo Tp, 200) Sobre la dincion nie
excl ancio vase Michael Wales Re eRe, Pans
"pel Abersour "Lie Sin Ju noun Sint Just, rs
comps 80
timiento de amenaza que pesn sobre la pata, por la idea
del complot aristocritic, por la visién del despliegue de
La explicacién "ideoeratica" slempre ha sida el caballo
de batalla de los historiadores conservadores, Formulado
hacia fines de ls aos treinta por Waldemar Gusian, tn exie
liado aleman que habia sido discipulo de Catl Schiit, el
| concepto de "ideocracia" se abrié camino en el seno de la
‘istoriografia liberal Conoci6 st apogco durante la Guy
pra Fra, prinipios de los anos cincuenta, gracias al histo
‘ador israel Jacob [Link], quien capt las rafces del to
{alitarismo moderno en la utopta democrética ragical de
Rousseau y Marx. Desde esta perspectiva, muchos han
visto en el pensamiento contrarrevolucionario Ia primera
‘expresidn de una critica al totalitarismo, En Iss antipodas de
“Hannah Arendt, quo presentaba In critica dela losofia de fos
derechos humanos desarrollada por Edmund Burke en
1790 como una de las fuentes Ideoldgicas del totalitarismo
‘moderno," Robert Nisbet vio en el autor de Reflexiones so
bre ta Revolucién Francesa aun precursor de las cruzadas
Antitotalitarias del siglo xx. Los stimos detractores de la
' Albert Sout, ex Secular Pt Sal 196,
Isl emp Larson ute Movimento op) phir ele
oar, td de Mara Rupee, Made Ai 1987.
Waar us, Leterme on ant rigionptgu’ en
‘Bao Tae (ed), Le Tarte, Lasse dt, are. Sel
2 pp 48-199 ep Blair, rede ded de
‘MamianeGurtan, Buono Ales Eon, 201)
nea Tlnn, a rie dea democa tai (195), Pa,
‘al iy 1966 [ead pot origees lean tua,
Meio, gua 195)
Hana Arn Les Origine duals 19511, Pari, Gainer
sel Quarto, 20. pp 47-9 (ade aoe! dl elroy,
trtde Gulls Slam Maid Taunt 194)
"Vea Robert Nae, 984 apd the Cantera Iago, en
ling we Cd) 86 Res, Nae ork. Harper & Row 1983,
eya LAHISTORIA COMO CAMPO DE RATALLA
“ideocracia” comunista son los historiadoresestadouniden:
ses Richard Pipes y Martin Malia En la linea de Auguste
Cochin, referencia constante de tada historiografia conser
vdora, el primero subraya las similis entre Ins "socie-
dades de pensamiento" dela llstracion y los cendculos de
1a intelligentsia nasa de fines del siglo xix para cone que
alli, enel "terror seco” de esos movimients intclectuales, se
Sentaron las bases del "terror sangrient” de ls dictaduras
revolucionarias la jacobina ylabolehevique. Sigulendo esta
logica, el Comité de Salud Publica deriva de la Encyclopédie
asi como la Checa lo hace de los eirculos poplistas y social-
ddeméoratasrusos previosa 1917. En cuanto al terror blanco
“euyas vetimas se cuentan por eientos de miles entre 1918
y 1922-, éste no cumple ningtin papel en su interpretacin,
“Bl terror se enratza en las conviceiones Jacobinas de Le:
nin’, escrbe, precisando que este teror se expresaba en la
voluntad de “exterminar Fisicamente a la "burgvesta™. La
palabra que Pipes destaca entre comillas noes el verbo “ex-
terminar" sino el complemento de objeto "Ia burguesta"
‘una nocisn que ineluye no s6lo una ease social sino, més
en general, a todos “aquellos que, cualquiera fuera su est
tus social y econémico, se opontan a la politica bolche.
vigue™" Si bien evita estas declaraciones extremas, Malia
sigue el mismo camino, Deseribe el comuinismo como la
rwalizacion de unggutapia"contranatura¢ interpreta ln is:
toria de la uRss come la exteriorizacidn progresiva de una
ideologta pernigjsa: "En el mundo creado por la revolu:
cin de Octubre, nunca tenemos que vérnoslas con una so
Ciedad, sino siempre con un régimen, y con un régimen
Para un tlane pal de storing conser dea Rov
Jaca Franca ds emlasion Ru teate Domenic Lowa a
‘gee Nature Pliner Parts Aba bel, 2004
‘tke Pps La Ron ree, ar, reas Uneertas de
REVOLUCIONES 19971917, DESPUESI99
‘ideocrdtico™. Todos estos enfoques ubican el nicleo cen:
tral dela experiencia revolucionaria en el terror -la dicta:
ara jacobina del afo I dctadura bolchevique durante la
guerra civil rusn~ que tratan de explica, de forma esencial
Sino exclusiva, a través de eategorias tales como la psicoss,
Ia pasion, la ideolog, la violencia el fanatismo, Evocando
‘4 Tooquevill, Pipes compara la revolucién con wn “ves
Furet, por su parte, la describe como el triunfo de la “ilusion
de a politica.” Sobre esta base interpreta la parabola del
‘comiunismo como la evolueién autérquica de un conceptod
fn In que la historia social se bora pata dejar agar al desa-
rrolloy desmoronamiento de una “ilusién’.
“Miréndola bien, esta lectura presenta muchas Minida-
des con el “eatecismo revolucionario” que denunciabs con
tanto vigor Sila historiogeafajacobinaleninista de In Re-
volucin Francesa siempre ha quedado prisionera -desde
Albert Mathie2~ de una lectura teleoldgiea que interpreta
1789 a la luz de 1917, viendo los jacobinos como los an
cestrs de los bolcheviques, Faret tampoco sale de esta vi
sion. Se limita a invert los eddigos reemplazando Ia epo-
peya revolucionaria por un relato toalitario en el que la
“yulgataIeninsta” cede lugar a la vulgats liberal Tal como
scribe en las primeras paginas de Pensar la Revolucién
Francesa, “hoy el gulag leva a repensar el Terror, en virtud
de una identidad de proyecto”.” Segiin Furet, el desmore-
rnamiento de la uxss libra la Revoluein Francesa “de la
tiranis que la Revolucién Rusa ha ejercido sobre ella desde
‘97-1991, Ps, Sul 1959.10
"Rohr Ppt Reon spc 12.
> Banga Pure, ara veto fone pi p98
‘Daniel ens, Quo ge? Pur fot nade
“PrangoisFuret, Pee a Révoltion francaise, op. ci, 28hace tres cuartos de siglo" De este modo, mancipé al
liberlismo de su hereneia revoluctonarin -1989 habia
cexpulsado a la vez a 1789 y'a 1917~ y lo conviré fina:
mente en el hrizonte insuperable de a historia; una his.
toria iberada por fin de las revohciones. libro negro del
comunismo, exo prefciotendria que haber exerito Furet
Si sumuerte prematurano se le hubiese impedid, parece
Confirmar tal diagnéntico. La tarea recayd,enfonces, en
Stéphane Courtois. Si Furetvelaen la ideologtarevolicl-
nari la matre de los totaltarismos jacobinosy bolehev
«ques, Courtols, por su parte, ensza wn mbraladicional al
Fedcir el comunismo & un simple Fenémeno criminal. Su
Iterpretacgn bores la rupturas del historia, con su
pesor social y politico, con los dilemas y las elecciones, a
| menudo trices, de sus actores, para comprimirla en una
Contin lineal, la del comnismo toalitaro. La guerra
ivi masa, ls hambrana, In coletvizacign de los campos,
Jas deportaciones ye gulag ya no responden a una mult
plicdad de causes, ys explieacigninciso escapa,en gran
parte, «su contexto histério, Estos acontecimlentos se
trchen las manifertacionesextemas de una mista ideolo
i Bia de naturalea intrinsecamente criminal: el comuniemo,
Su certiicado de nacimiento se remonta, segs Corto,
| golpe de Estado” de octubre de 1917." A causa de este de
tcrminismo ideolégic, la secuencia gue une revolucion y
terror se postula Sénetfimente a prior. Stalin se converte
en el ejecutor de los proyectos de Leni y rots, Sus
renes plerden ol Zadcter"eriico”e“Improvsado" para
= ranol Fare, “1789.117 alle ete a Reon en da,
ars, Gala co Flo, 1998p. 88. La reolctn a te,
tr de font Manuel Cunca Trl, Mar, Encato 200)
* sane Carel ie daca
‘Eee J Arch Gey y Roberta Mansng eke), Sait Tarr Now
Pspcis, Nova Yor, Cambie Uniersty Pre, 1983
© transformarse en masacres cuidadosamente planificadas
Una ideologta criminal, el comunismo,estuvo en cl origen
de millones de muertos: Lenin fue el srquitecto del plan:
Stalin, su elecutor, Estas figuras se elevan as la altura de
serdaderos demiurgos que no dejan de recordar, aunque
‘is no sea para derribarlos, los mitos de "jee infalible”y
del “gran timonel,otrora dfundidos por la vulgata esta
niana. Como lo indicamos al principio, nos hallamos, por
Jo tanto, ante la “version antibolchevigue de una historia,
‘polchevizada™ t
Funas: -
Otro sonido de la campana es el que se oye en The Furies, de
‘Amo Mayer Opuesto desde siempre ala escucla de Cold
‘War Warriors, est historiador de Princeton rompe eon el
coro conservador y sacude el conformismo ambiente. St
bien se opone claramente a la ola liberal, no adopta una
postura apologética respecto de las viejas escuelas histr-
fas, Lo que comparte con Tocqueville y eon Furet no es la
ondena de la ruptura revolucionaria, sino la tentativa de
tentenderla como tun proceso de larga duracién, Lo que com>
parte con Albert Mathiez es el rconocimiento de un analo-
ff fundamental -en los objetivo, Ins formas y los medion
‘entre la Revolucion Francesa y Ia Revolucién Rusa. Esta
‘tima fue vivida por sus actores, sino como una repeticion
de 1789, al menos como una transformacién radical de la
sociedad, de la que el modelo francés podia proporcionar
‘una brijulay una clave de lectura, Por lo tanto, la analogta
justifica la comparacién. El resultado es wn gran fresco his-
Arico que, por Ia amplitud de su horizonte,evaca los cua-
no Maye Ls Fare 78.1917 (2000), Pus, Fy, 200,% LA HISTORIA COMO CANO DE RATAILA
dros de Delacroix, sogin la opinion de alguns de ss ert:
cos, Pero no re trata de un retorno a la narracién epic,
Todo st ibro est fundado sobre un slide srmazén concep
tual que domina las grandes representaciones carales. Si
acaso dispone de modelos de referencia, ésos no son ni Mi
chelet ni Deutscher, sino mas bien Quinet, Mars y Weber:
Mayer rechaza la visin de ciera historiografia liberal
seguin la cual habria, de un Indo, “buenas” revoluciones,
Portadoras de libertades individuales, del Bstado de dere-
‘ho, del mercado y de la prosperidad capitalist, y, del oto,
las "malas", que serfan mayorta, inspiradas por la ideologta
yel fanatismo, y que desembocarfan inevitablemente en la
Violencia. Habitualmente, al menos desde la sistematira-
cidn teérica hecha por Hannah Arenal, ambos arquetipos
son encarnades respectivamente por Ia Revolucion Ests-
ddounidense (la bisqueda de la libertad) y por la Revolucién
Francesa (descarrinda por su bisqueda de emancipactin,
social) La Revolucién Francesa no se conformaba con la
Uhertad, queria conguistar Is igaldad, Suis actores perse-
gulan un objetivo emancipador y universalista qe, seein
“Martin Malia, los habia desconectado progresivamente dela
realidad: "Los derechos humanos esctibe en la linea de Ed-
‘mund Burke- se vuelve prneipios mecionales aistéricos”s*
Esto siempre leva a queen ua revolcién se distinga wna
fase constructiva de sy."derrape"totalitario: 1789 contra
1793, febrerg contra octubre de 1917 (pera tambign, pars
los historladores marssts, la dictadura jacabina conta el
‘Termidor, la dictadura bolehevigue contra el estalinismo).
Mayer en cambio, considera las revoluciones como “Turia
40, Ul Ven Teron an War A Comes on Arma Mayer
Pare Peck stra Star 0 824,40,
“vise Hanmer, area Revlon 196i Parts, Call
‘mad 967 (ed esp Sob leet td Pdr Bravo, Mads
lane, 1998.
Shatin Mal, Histor des rotons, Ps, lane 2008p. 285
-REVOLUCIONES 1789 1917, DESPUES 1969 87
«qe, por naturaleza, tienen tendencia a radicalizarse,furias
fn las que el terror constituye un momento consustancil,
festructurante, eineluso permanente
Para Mayer, el paradigma de la revolucin sigue siendo
1789, el acontecimiento que vuelve obsoleta la vision trad
*
opr, ncn, paderconstityent, ever il re
lgiém secular os experenciashistrica francesa risa
isan la compe artic de os diferentes lementon
del prove revolicionario La violencia dl Teror vena de
thal Loe jacobinos habia intentado oganizariay conte
terla on ut marco legal" Esta em in cxpresin dea die
tna nacia en a emergenci (aa aetadra dela ise
fav comola lang Lazare Carod gut primer, se uncis
Conia ev en masa, and una conn militar etranjra
finenaad la revlucin,y despues, we encarn enol Comite
de Salud Pablicn,caando la reacelén comena6 a ongen-
tars ene interior del pais, Sein Robesperey Damon, ¢
Amo 3: Mayes, La "Soaton Filed histo, Pat, ta Deo
Svan Spi Woche ou More as saree
terarme, Pa a Faia 200, especie 3%trataba de reemplazarla venganza popula cicga y peligro
samente levada al extremo, por “la espada de la ley". Si
aguiendo a Edgar Ouinet, Mayer analiza la Vendée como tna
jguerza cul clasica mareada por Ia exageracién y el fana.
tismo de ambos bandos. Al dar forma a In resistencia cat
lica, realista y campesina conta ls transformaciones revo~
Tucionarias, adquirié el aspecto de una reaccién militar y
fue reprimida por Ia fuerza, Por lo tanto, la comparacion
com un genocidio no es apropiads, pesto que las victimas
de esta guerra fueron esencialmente soldados. BI blanco de
las "furias” jacobinas no era un pueblo, sina la contrarrevo-
Incién, en una regién donde cl 90% de ls sacerdotes seh.
bia negado a jurarlealtad a la nacién, ala ley y a la Const
‘ucidn,y habia legado a crear un ereto realist"
Pero el Terror duré poco. Segin Mayer, lo que caracte-
26 la dindimiea profunda de la Revolucién Francesa fue st
“exteriorizacién’ a través de las guerras napolednieas, que
propagaron su impacto social y politico a escala europea.
“Mayer subraya esta tendencia tomando prestadas las pala-
bras de Marx, para quien Napoledn habia aeabado con el
‘Terror reemplazando la revolucién permanente por Ia gue
va permanente. En el fondo, la Revolucién culminé en
1815 con la Restauracién, que volvié a levar a Europa al
marco de un Antiguo Régimen "persistente" > Aunque reno
vad y transformad, es dlimo se mantendria hasta su de
srumbe defitivo en 1914, a nueva Guerra de Teinta Anos
* Teel diagnostic de Ka Mars, Fano Fret o), Mare eR
soto, Fas, Farman 198.170 Cee aps Srey
‘ec Pant hous bs Fi eC
Mase Ara J Mae La Poste de Pci Regine Earp de
1845 a Grade Gur, Part, hammrin, 198 ade La eres
Cte Aun Rigi Mac Alara)
REVOLUCIONES. 17891947, DESPUES 196993
‘que le seguria encontrara su epilogo recén en 1945, en una
‘Buropa en ruinas.® En Rusia, en cambio, el terror habia na-
ido de una guerra clil todavia ms viruenta y mortal que
| lade 1793-1794. La guerra civil rusa se sumaba a una guerra
mundial que habla radicalizado y brutalizado los conficios
politicos, las relaciones sociales, las divsiones nacionales
Una coalcion internacional y na contrarrevoluein interna
‘que actuaban en varios frentes, ambas mezclindose a veces
on revteltasnacionales contra un régimen perebido coma,
fl continuador de la daminacién rasa, eran una amenaza
para el poder sovietico. Este tuvo que defenderse erigiendo
fa dictadura jacobina como modelo, Mayer no nigel peso
de a ideologtn en el terror bolchevique la violencia justif-
cada como via obligada de la transicidn hacia un orden so
clalst-, pero se nioga a ver en ella la nica causa, y mucho
‘menos la causa decisva. Segtin su dptia, para explicar la
violencia del poder soviéticn hay que relaclonatla con la de
la contrarrevolici6n. Al igual que la “leva en masa” y, des:
prs, la guerra dela Vendée, cl comunismo de guerra surgia
de un contexto trgico, en el que “su conducta era dictada
por una mezela de painico, emor y pragmatismo cruzado
con hybris, ideology una voluntad de hlerro"**
El teror rojo respondia al terror blanco en un contexto
de violencia social endémica, con su espiral de radicaliza
cin, exageracién y exceso, que ambos canalizabain, Fue e
tonces evando se formé la Chea, que adquiriérépidamente
un poder considerable, pasando de 2 mil miembros en 1918
14 mil en 1921. La Choca se impuso como un érgano ex
tralegal del terror ~en ello reside sin duda la diferencia
esencial con la dictadura jacobina-, auténomo respecto de
cortes ordinarias y hasta de los ribunales revolucionarias.
tp; ena 5. Maye La "Suton rls Piste, op:En este cima de guerra civ Is dolgia de ls fers re
volucionaris -es dein, I Ieetura bolchevique del mar
smo no fuel causa den dctadi, ovo desde ya gue
fnvorecl su emergenia. Funda en cl eal de la soles
cia como “parte dela historia yen una vision normata
dea dicadura como lnsiumento de ianstormacion so
Gil étasecombinaba con sna prfunda subetimacion
de lugar del derecho cn un nuevo Estado revelulonario,
provocando voluntarstashuldas hacia adcante «inl
Elena wees heridsprofundas el cuerpe soil No so
trata de elementos que derivaban naturainene dl con
texto material sino que mas bien constitayeron la respuesta
Aeon bolchevigues ant las diicaltades deste, La
ideology fanatisme desempearon vu paplen el tevor
rej la obra de Tol Terrianoycomunigm (1920) 3
{he send la sistematiraion ms aernte de odo esto
de mismo modo que habian tendo uns fncion en el To
‘ror jacob; sabe desacar al respecto que Mort habia
ldo uo dass primero rtcos® Cuande Lenn presen
taba Ia suspension del derecho como la superacion de le
“emocracia bugis” y Trot denteabe la mitre
cidn del trabajo coma dicta del proetarade Ia len
cia habla perdido su cardte epontance 9 emanelpador
para transformarseen sistema de gbiemo asia en
ombre de lerspshadn Un desde lean
le Octabre, el omnia liberaro Vicor Sere ue gules
hizo estebalancgenlrascuso delos aos cinta
Ladin asi moimet Cnn, Pai ox 108, 197
sp: Rrarismoyeomuniamo, ad e iodo Bons Mads ¥ eyo
‘Sor ade Se, 2008)
‘ease Pants Fae (a), Mort i Réolon fogveo.t
tector Serge, Mie ranma Pars Sel 38
p28 [tds rie dea olson de Tons Seg
Node eins Lun 201)
REVOLUCIONES. 1789 1917,DESPUBS 989 85
[Nacida del catacisme de Ia Gran Guerra, In Revol,
‘usa no logts propagarse pore resto del continente, Elfin
de la guerra civil en Rusia coincidid eon la dertoia de las
{entativas revolucionarias en Europa central. En enero de
1919, los espartaquistas fueron aplastados en Bevin y, uns
meses después los Freikorpsrestablecieron el orden en M-
nich gracias » una nueva represién sangrienta, En Buda-
pest, en el mes de agosto, el mariseal Horthy puso fin a lx
tfimera replblica de los consejos obrers dria pore c-
‘munlsta Béla Kun, Tras el fracaso del Ejrcito Rojo en lad
puertas de Varsovia, durante el verano de 1920, los bolche-
ques en el poder quedaron aisldos. Entonces fye cuando
se inl, segin Mayer, l proceso de “ineriorizacid” de la
Revolucién Rusa, que desemboeé en el estalinismo. Si Na
poloén habia proyectado la revolucién hacia el exterior ha-
flendo Ia guerra, Stalin la volvi6 a Mevar hacia el interior
primero, proclamando el “socialism en un solo pals”, des
ppués,procediendo a una politica extremadamente brutal y
desgarradora de modernizacién de la sociedad. Mayer no
‘compartc las teoras “lotalitarstas” que hacen del come
rismo miso el homdlogo del nazismo alemsn y del fascismo
italiano. En una formula que recuerda a Deutscher, pre
sonta el estalnismo como una amalgama de “reallzaciones
rmonumentales y de crimenes monstruosos’.® La “segunda
revolucion” que puso en marcha Stalin a partir de 1929 fue
tuna terible guerra socal conta el retras eslavo, en la que
‘convergian pulsiones occidentalists, imperntivos ieolde
08, una vieja hostlidad del marxisme nso hela el mundo
‘campesino, as como un autoritarismo heredado del pasado
zarista. La guerra civil (1918-1921), la colectivizacin de los
‘campos (1929-1933) y las purgas vinculadas con les proce-
$08 politicos (1936-1938) constituyeron las diferentes eta-
Revlon en Moon Wats asa op cpp S88pas de un proceso de “interirizaci" de fa revolucin a=
lad y replogada sobre si misma, Al igual que la guerra de la
Vendée, la deskulakizacidn tampoco fue un genocidio, ya
{que su objetivo no era exterminar al pueblo. Si bien es
clerto que las expropinciones, la confistacién de las cose
cas, las deportaciones y Ia hambruna generalizada scaba-
on con varios millones de vctimss, esto fue el resultado de
tuna "revolucién desde arriba” eoncebida y puesta en mar
cha por métodos burecriticos, mucho més improvisada
{que rigurosamente planificada (y, por lo tanto, con efectos
‘muy incontrolables). Segiin Mayer Ia comparacién mas
pertinente no seria con la Shoah, sino con la gran ham
Druna que diezmé a la poblacinirlandesa a mediados del
siglo xn Lo mismo que para las “catéstrofes naturales” de
Ja India biténiea el recurs al concepto de "genocidio” re-
sulta problemético, si bien es cierto que la hambrna que
aso ls campos sovitico en los ios treintaaliogé toda re
sistencia social contra la politica de Stalin, El gulag -18 mi-
Hones de deportados y més de 2 millones y medio de vct-
mas entre 1929 y 1953." cumplia, a su ver, una funcion
‘econémica esenclal en este proceso de modernizacion, En
sintesis, Stalin no era ni un jefe providencial, sein una mi
tologia hoy eadueca, ni un verdadero "termidariana” niso,
Segin la 6ptica de Mayer aparece, sino como un revolicio
nario, al menos como up “modernizador radical” cuya obra
ano. Maye Ls Fs o. ot SI Hayeuine conser ate
sible a coleacgn de sampos vnc of cones cone
“ngenocllo, gui anger gnats en Vrain, doce puna an
‘brn emudesel del chlo ease cls Werth La rane
amin rained 19521938 enka ere Da Sti ton
‘pute, Pat Pei, 207, pp E130,
ase Ane Apia Goulet, Nae or, Anchor, 2008
(especlnete ana How Mang 9088) [ead exp: Gu
tor descargas de eonceacon sv, tad. de Masons Che
‘to, Barcelona, Dba 708)
REVOLUCIONES. 179971917, DESPUES 199997
se inscribia completamente en el proceso ablerto por oct
re de 1917. Aunque distnta, sus "furias” fueron, de he
cho, Is prolongacisn de los combates del Bjrcito Rojo du
fjante la guerra civil, y su impulso recién se agots en 1945,
‘abo de la “gran guerra patrétiea” contra la Alemania
‘naz. Por o tanto, la Revolucion Rusa conclayé s parabola
fal final de la nueva Guerra de Treinta Afios que le habia
‘ado nacimlento, asf como la Revolucion Francesa habia
conocido su epilogo en 1815,
je Siesta interpretacién dl teror revolucionario suscital
Jreseras,éstas no se deben ni as historicismo (ls larga du
cidn) nla su comparatismo (el paralelsmo trazadg entre
rancia y Rusia, con mas den siglo de distancia entre una
‘otra, sino mas bien a su carécter monolttico: Ins revoli-
jones son aprehendidas como blogues en los que podemos
istinguir etapas, no rupturas.® La Revolucion Francesa,
Jniciada en 1789, culmin6 en 1815, incluy6 no slo el Ter
‘midor, sino también el Impero; la Revolicién Rusa, nacida
en 1917, cer su ciclo con la derrotaalemana de 1945. Por
siguiente, el estalinismo no sera -como lo consideraba
[frotski, cuyos andlisisextrafiamente ignora Mayer-” su
Mase termidoriana y bonapartsta, sino el apogeo del Terror.
ste enfoque presenta afinidades signficativas con el de los
‘Vase Cra Heme, “Reston Hisorigrpy fer te Cold War
Aen Mayes rene FonchConenten The for of Male Mi.
Sir nn . : “
19851 en Neve ae Bato, Pare Map, 963, pe P23 ed.
{ips “Eta overs ero y Soaps en Aber Ager
alanenda9 eesti, Made, aoetacn Cla inane, 200
en Mosk a Revaion re 936), arts Mu 198) ad pt
rola ratonada, Mod, Funan Feerca Hoge, 1991) Sein
ral Termidor uo data de madindo vee ene
‘oy alex dlorado bs coagustan des evolu Ronuevos historiadores sociales estadounidenses, amados
“revisionistas’, como J. Arch Getty y Sheila Fitzpatrick
Para estos tims, nose trata de posislar una continuldad
sustancial entre Lenin y Stalin, sino de insribi alos dos,
‘on sus diferencias, en un mismo proceso histérico, puesto
‘gue Ia colectivizaciény la industrilizacion de 1929 supe.
nian y profundizaban la raptara de 1917, Segin eseribe
Fitzpatick en La Revoluciés Rusa
Jas guerrasrevlucionarias de Napoli pden inclsitse en
‘nuestro concepto general dels Revolucién Frances, s bien
fa las consideremos come Ia encarnacién del espirita de
1739; un enfoque andlogo parece legtimo ene caso dela Re
olucign Rusa. En el sentido cosent del tein, tna revo
edn cubre el periode delevantamiento y de inestabilidad
centre la caida del antiguo sépimen y la consolidacion del
‘nuevo. A fines de os aos vent, adn nose habianesbozado
Ine lines defntvas del msowo orden rs,”
Dicho de otro modo, entre Lenin y Stalin no habsfa nl up.
tra radical ni evolucién lineal, La Rusia de 1917 y la de
Stalin no eran iguales. Entre Is violencia de una revolucion
y lade un sistema toualitaro, hay una diferencia que pasa
por elecciones empiricas, decisiones politicas, transforma:
ciones internas del aparato del partido y del Estado, pero
aun asi seca difel negar que las bases del estainismo se
sentaron en Rusia durante los aftos dela guerra civil
Para Fitzpatrick, a Revolueidn Rusa se detlene en 1938,
com los procesos de Mosc en cambio, Mayer incluye la Se
‘gunda Guerra Mundial en la Revolucién (ago que la autora
sity Press 1994 pp. 394 tad emp. La Reoluion Ruse, Buenas As
‘io , 208)
[REVOLUCIONES. 1789 1917, DESPUES 196999
po deja de reprocharle) pero In cuestidn esencial no es de
forden cronolé[Link] a Hannah Arendt, Mayer distin-
que entre el terror de la guerra cli, resultado de una dicta-
dura revolucionaria, y el terror estalinsta,totalitaro, que et
poder central habia activado de buenas a primeras en uit
pats apaciguado.”” Aunque se trata evidentemente de una
fistincion esencial, juga innecesario detenerse en ella, St
Mayer tiene razén cuando afirma que las revoluciones no
derivan de una ideologia, parece pasar por alto que éstas,
auraviesan no sélo etapas, sino también rupturas, durante
Jas cuales se realizanelecciones poiticas decisivas. "La re
rolucién desde arriba” de Stain no habia sido pésile sin
1s ruptura de 1917, ast como el Cédigo Civil que Napoleén
Introduce en la Europa conquistada derivaba de las trans-
formaciones de 1789, pero no era su resultado ineluctable y
lautomdtico. Otros sistemas politicos, otras formas inst
fclonales y otras vias modernizadocas tambien eran posi
bles. Ninguna fatalidad presidia el advenimiento del Impe:
ro napolednico odeltoaltarismo estliniano, Mayer no se
Jnteresa mucho en las querellas sobre la democracia, en las
ociones de “propiedad”, “igualdad” y "justicin social” que
divdian afeuillanesy jacobinos, a jacobinos y gltondinos 0
Pincluso a jacobines y ansculottes. Las fuerzas sociales sub-
Fyacentes a estos conflicts idealdgicos, ya detectadas por
historiadores como Albert Sobol y Daniel Guérin, no en-
‘uentran lugar en una reconstmuccién en la que, come lo
reconoce el propio suitor, la revoluciin es mucho més un
hecho politico que un conflcto de fuerzas sociales.” Del
2 as Sha tare, "Vengenc nd Reset in he Rosson
Revhin’sen Fen Mitel Sede nm. 200178
gis ds tare, op ec 33.
‘itm Majer Remsen Pench trical Suds, i, 200,
‘mire Révabiue, 2s. ars, Gallimard, 1948 ad esp: La lucha de‘mismo modo, deja de lado los debates sobre a dictadur,
las lbertades pablicas, el pluralismo politico, Ia relacion
entre partido y soviet, entre plan y democracia, entre na
lonalismo e internacionslisma, que dividian a las fuercas
rovolucionarias rusas. Sin embargo, se traté de confictos
muy agudos, tanto entre 1917 y 1922, el periodo en el que
se instalé en Rusia un régimen de partido dic, como en-
‘we 1925 y 1929, cuando Stalin eliminé del partido bolche-
vique, primero, ala oposicién de izquierda (trotskista),
después a la de derecha (bujariniana), Mayer s6lo evoca
estos conflictos desde su peculiar perspectiva, que con-
Verte Stalin tanto en el heredero como en el ejector de
Ia revolucion:
ldchate entre wouskistasy estalnistas hac recordar cierto
clementos del iscsi sobre la gerry la paz ene gion
Aisosyfacobinoe en 179-1792. Giroinosy trtskstas ten
dian a afirmar el primado del plea extranjes, pcs ar
volucion europea debissostener a revolucion “nacion
Jacobines yestalinstas subrayaban, en cambio, la predomi
nancia de Ia polit interior. En este apect, Stalin se pare
cin al Robespere anterior a carrera perenoria dla Con
‘enc aa guerra general
Sobre todas estasseucstiones, The Furies reabre el debate
Mayer dius una alternativa ala historiogratia Neral y
conservadora, af Hempo que introduce un paderoso acicale
crticoen el campo dela historiografia revlucionara,
ses apo de Reece Pace, de Cros Manean, Me
fra Alama 974 Als Steal La Rau nai, are, Pees
Us dams adept Picn od
[REVOLUCIONES, 17991917, DESPUES 1999 404
Mrro emistons
‘si watamos de comprender Octubre de 1917 mas alla del
mito, este acontecimiento adquiere simulténeamente los
‘asgos de una revolucion y de un golpe de Estador un acto
de fuerza decidido por el partido bolchevigue en el contexto
de una crisis revolucionaria que venia profundizAndose tras
Ja caida del zarismo.” En el plano militar, Octubre no fue
tuna insurreceién de masas y en efecto, surgié de un mod
‘mucho menos espectacular que muchos otros aconteci
mientos ocurrides unos meses antes en Petrogrado. Mas
alld de dos salva del crucero Aurora y de algunos tsps dis-
parados desde In fortaleza de Pedro y Pablo, controlada por
Jos bolcheviques, hacia el Palacio de lnvicrno, los guardias
ojos tomaron por asalto un edificio que habia quedado
prcticamente sin dfensa y detuvieron en unas horas los
miembros del gobierno provisorio (Kerenskl ya habia
hhuido) cas sin derramar sangre. En el plano politico, los
bolcheviques supieron explotar las debilidades y las incohe-
rencias de sus adversarios, Eran los dinicas que no se ha-
ban comprometido con un gobierno que, en higar de satis-
facer la demanda de paz surgida del levantamiento de
febrero, habia lanzado una ofensiva militar desastrosa en
Galitzia durante el mes de junio. También aparecieron
‘como los guardianes de la revolicién esando, en agosto,
brindaron una contribucién decsiva para hacer fracasar el
agolpe de Estado del general Kornilox. Su lama ~"todo el po-
* Vue Nios Wry “Un fat conte son peuple Vins, pe
slo ters en Union Sots’ en Stphane Court Le Le
Revlon rss 8811938 a rage ds pup, 2 vos. Pats Cal
Imad eo Flin 208 md ep La Aol 199-134) a
‘i de an aia nde Co Via arson, Edn, 300) Alea
‘errno Phe Basar Per Te Pe orf Soi ae
‘eso, Booming, nda Unive Pree, 0mo {LAMISTORIA COMO CAMPO DE RATALLA [REVOLUCIONES. 17691917, DESPUES 1869 108
rmocritica nacida en febrero y abrié una nueva etapa que
desembocarfaen la guerra civil. Esta ultima no estaba ins-
criptaen el proyecto ldeolégico de Lenin y Totsk, pero ya
no podian volver atrs, despues de haber superado el dus
lismo de poder entre los soviets y Ia Asamblea Constit-
yente. Y la inica manera de sobrevivir eonsistia en comba-
tir a sus adversarios por todos los medios, tratando de
rmontar la ola revolucionaria y de “organiza” Ia anarquta
focial que se habia apoderado del pats. Habfan entendido
bien que In revolucion era uns futia y que debian hacersd
cargo de su direccin si no queria dejar la pel. La Revol~
cidn Rusa habla nacido de la Gran Guerra y swrviglencia
‘surga de un trauma profundo, de una brutaliacion de las
relaciones sociales, de a cultura y del mundo mental de Eu
ropa. Los bolchevigues no fueron los inventores de esta vo
lencia; mas bien fueron sus intérpretes, enfrentados a ene:
-migos igualmente feroces, si no més, apoyados por las
grandes potencias oecidentales,
Para historizar la Revolucién, hay que abandonar los
mites. Pero tampoco aleanza con eliminaris, Mas bien ha
bria que estudiarlos,anslizaros y expicarlos, puesta que
fambién pueden cargarse de una fuerza extraordinaria. Sin
dduda es posible ver en los primeros congreso de la Interna-
cional Comunista un edetel sumamente explosivo en el que
‘se mezclaban revolucionarios, conspiradores,intelectales
doctrinaries, idealistas, aventureros,“eosmopolitas sin ra
ces", Jefescarismatics, héroes y mautives, al lada de futu-
10s burdcratas,caleuladores magulavilicos, chequistas y
tras bambalina, algunos verdugos esperando su turio, Pero
leomunismo no sélo fue una pesadila orwellian, también
fue un movimiento que logré dolar con un sentimiento de
dlignidad a las clases subaltemas y encender las esperanizas
de varias generaciones, Toda a historia del siglo 2 fue atra-
vesada por este Jano de dos cabezas capa de encarnar al
mismo tiempo un sistema toalitaro y fuertes aspiraciones
er alos sovets™ gozaba de una adhesion may amplia, que
superaba sus propias fuerzas, fe ratiicado en el Segundo
congreso de sovets de obreres, soldados y campesinos, du
rante la noche fatidica del 7 de noviembre. Sila propuesta,
formulada por Martov el jefe menchevique més propenso
al compromiso-, de un gobierno de todos los partidos so-
cialistas no fue reibida favorablemente, se debié que era
‘minoritaria, Aunque resultaba muy hicida desde un punto
de vista retrospective, aparecia como patética en esas ci
‘cunstancias y Trotski tuvo la arrogancia de condenar ast
ex companero “al cesto de basura de la Historia’. Los bol
chevigues no eran Ja vanguardia de un ejreto proletario en
‘marcha hacia el futur, seyin el cliché que difundietan
Tuego, pero tampoco eran la minoria sanguinaria que des
cribifan sus enemigos. Eran minoritaries en el conjunto
el pats, tl como lo probaron las elecciones para la Asam
bea Constituyente, ampliamente dominadas por los soe.
Tiss revolucionarios, Is fuerza ms enraizada en ls cam-
pos rusos; pero habjan conguistado la mayoria en los
Soviets y constitulan la fuerza hegeménica en las grandes
ciudades como Petrogrado y Mosc. Lograron quedarse
com el poder aprovechando a la vez unas mayoriasflctuan
tes en ina asamblea de sovets que tomaba soluciones eada
vez més radicaes, empujada por la dinamica de los acont-
cimientos yel deserédie-de un goblerno incapaz de resta
blecer el orden frente a la descomposicion del ejército y a
‘una hostilidad ppular en aumento
La ratificacién del cambio de poder por el congreso de
Jos soviets prueba que Octubre no fe 1m putsch en el sen
tido tradicional del trmino: sina que este acto de fuerza
mare un punto de inflesin: puso fin ala efervescencia de-
‘sl 196.091 [a xp: Horde Rec Ra, ea e
‘rou Nin Nat, ete ets 207)emaneipadoras, movlizando a millones de hombres y mule
res aescalaplanetaria. Quid por eso hoy legados al final de
festa “era de los extremos", nos encontremos en vn mundo
corto de utopias, en el que la conmeroracion dels victims
de los genocidios lena el vacio dejado por ls esperanzas de
Jas revoluciones que naufragaron. Hasta Arthur Koestler,
tor de El coro y el infinity El dos que fracasd,reconocia la
fuerza de atraceién magnética que habia ejerco el eomu-
nismo durante toda la primera fase desu trayectora, ante la
ual él mismo no habia podidoresistrse. "Estabamos equi
voeados por muchas razones’, esribe en su autobiogratia y
_agrega que “quienes, desde el principio, denigraron la Revo:
Iiclén Rusa lo hicieron principalmente por rszones menos
loables que nuestro error Hay un mar de diferencias entre
un enamorado desencantado y sere ineapaces de amar”
Rober Lf 1954, 27 [end ep Anabela ee
‘ead de aon Roda Wiese Bars, Det, 2040)
IIL. FASCISMOS
Sobre George L. Mosse, Zeev Sternhell
y Emilio Gentile
‘Ao 1aKco de las tes ttimas déeadas, In historiogratia de}
fascismo ha conocido un desarollo considerable, amplian-
do su campo de estudio, modificando sus paradiginas y es
bozando nuevas lineas de investigacin. Entre lo histori
dores que més han contribuido esta renovacicn, George
L. Mosse, Zeev Sternhelly Emilio Gentile ocupan un ligar
protayénico, Por supuest, no son los tnicos qe han hecho
contribuciones importantes, pero sus trabajos sin duda
hhan generado los debates mas ricos a escala internacional
SI bien Mosse ha centrado sus investigaciones en la Alema-
‘la nazi, Sternhell en la Francia de la Tercera Republica y
"Por mencionar sto algo ore, ane Roger atl “Towards
New Mole Gene Plan Jol of oa os
199k pp 148 Roger Gil, Fe Mau of From, Lanes: Res
199% Roger cen na asc, The eae Begg
rhs and tr, Houndmlsy Nar York Pagan 20% (od
‘demo yf. ka eneacion de coon Ms
tod de Jae aco Casey, Madi Aa 3010 Rat 0, Panton Le
‘anand Dion, Madson, Uses af Woon Ps, 1980 [ad
‘tfarton, Mas Alana 962 Sky © Pay, soy Fase
1961845, Ladies, 1995 (ad ep tra deft ah de
Boaney vA, Brinn Manca 95) Se Campos Epa
Sone Bata Lo raion faqs Maid Mea Po, 20
Fedrco ncn: Ponsne Fecal ene. en Se
fe Aria en 199-1985, Durban Lond, De Unies
ress 2010 (org: Fionn resin cog Volta Sor
(den Angina) on ta 191198 Bac Nw, Pode Calta
Brendon, 2010,Gentile en In Italia de Mussolini todos se inscriben en una
perspectiva comparativa en la queel concepto de "fascismo"
Constituye st horizonte comin,
CCoxstELAciones tsroRLADORAS
El papel de pionero corresponde indudablemente a Moss,
el mayor de los tes, fallecido hace diez afos y ya “canoni-
‘zado” como umo de los grandes historiadores del siglo x<.
Su enfoque de la historia contemporinea es el resultado de
‘un itinerario intelectual bastante particular, bien recons-
truido en sus memorias, publicadas péstumamente.? Mosse
nnacia comienzos de la Repibica de Weimar en el seno de
tuna Familia pudiente del pariciado judfo prusiano; su pa
Gre estaba a la cabeza de uno de los ms importantes impe-
tos editorialesalemanes, Junto a st fami, cl joven Mosse
fue obligado a abandonar Alemania en 1933 y sgul6 sus es
tudios primero en Cambridge, Gran Bretana, luego en Har
vard, Estados Unidos, donde se instal en 1939. Después de
haber dedicado una tosis a la historia de la Reforma, se
‘orients hacia el estudio del fascismo y del nazismo, Su ca
tera se desarrlls escncialmente en la Universidad de Wis:
consin, Madison, una de las mas libeales del mundo aeadé-
mico estadounidetise-¥06, entonces, el final de Weimar y
cl desarroll'del nazismo, el apogeo ¥ la desaparicién del
judaismo alemsiirl antifascismo de los afos treinta y la
‘guerra, el macartismo en los Estados Unidos de los aftos
‘cuenta y a atmésfera efervescente de los campus univer
stars en la década siguiente. Judio y homosexual, acudlia
‘eWhconin Pre, 200) (ead xp Mac ote tri Ut ut
‘lef tre de arn Bon Vr Vlei, Unrest len Sees
eR, 208)
1 su propio bagaje de recuerdos y experiencias cuando es
cxbia sobre et problema de la respetabilidad burgess, so:
bre la relacién compleja entre nacionalismo y sexvalidad,
entre norma yallerdad, entre nacionalismo y vanguardia
atistica, asi como sobre la imagen del cuerpo en la estetica
fascista
‘Al pertenccer a generaciones posteriores, Sternhell y
Gentile pasaton por otras experienc formativas. El pri
‘mero, profesor de historia en la Universidad de Jerusalém,
se formé en al Instituto de Estudios Politicos de Parist
donde realizé sutesis. Aunque ego tomé distancia de esta
Institueién, construyd una obra que lleva le inmprgnta de
tuna historia de las ideas poiticas de fatara mas bien cl
sica, impermeable tanto a las Influencias del marxismo
como a las de la historia social y cultural. Gentile, por st
parte, fue disefpulo del principal bidgrafo de Mussolini e
historiador italiano del fascismo, Renzo de Felice, con
{quien reconoce su filacién intelectual. Sin embargo, se
fale de su maestro, por un lado, al prestar menos atencin
ala biografia del fondador del fasclsmo y, por ott lado, al
orlentar més sus trabajos hacia Is historia cultural. A tal
punto que sus afinidades metodolégicss con Mosse se han
vuelto hoy mucho més evidentes que las que lo unen a st
maestro italiano * Sin embargo, De Felice sigue siendo el
vinculo entre ambos. De Felice y Mosse ran dos historia
dores diferentes en varios aspectos, De Felice, unos diez
afios menor que Mosse, se form en la escuela historcista
de Delio Cantimori y Federico Chabod, y ecién descubris
> iio Gene, ena De Fl, La strc ei pasonge, Rome y
* Gut aconoce jstaente nl ay” hain Mee (ne
‘ilo Ges endl tara La seated pte lie
esi, Romy Bs Lteres, 200, pod ple deft ba
Secratecon de patent ft fect, ta de ino Pcl,
Buenos Aes, Sil, 207,Ia obra de su colega estadounidense cuando ya habfaavan.
zado en su investigacién sobre Mussolini Su cnfoque so
bree fscismo privilepaba la historia politica e institucio
nal por encima dela cultura y la estétea que, en cambio,
fran el centro de atencién de Mosse. A pesar de estas dife
rencias, el biégrafo del Duce no esconda su admiracién
por su colega estadounidense, en quien hallaba la concep:
twalizacign de varias de sus intuciones y de algunos rest
tados de sus propias Investigaciones. Los trabajos de Mosse
lo ayudaron a precisar su vision del fascismo como fené-
meno de naturaleza moderna y “revolucionaria", a captar
cen la “nacionalizacin de las masas" la fuente del consenso
popular hacia el régimen de Mussolini y fnalmente a ras-
trear los orfgenes del faseismo en una tradieién de i2quler
da de mattis jacobina, A'su tarno, De Felice contribuyé
‘mucho en la difusién de la obra de Mosse en Talia, pats
donde encontré su mayor repercusién fuera de Estados
Unidos (, en menor medida, de Alemania). Por su part,
Mosse veta en el biggrafo de Mussolini aun investigador
‘que habia aplicado sisteméticamente en sus trabajos un
étodo cereano al yo, que consistia en estudiar el fas
cismo “desde el interioe",ceupandose en serio de sus hom
bres, sus ideas, su cultura y su “autorrepresentacion", sin
flvarios a través de una mirada exterior, especialmente la
Rony Bas Later, pv ep fac Serpe’
‘nto tnd. ear Pacman ues At, Pain, 1978 no
‘amen a duct debe Fee» econ Nala de George
Moa, anaionatndone dele masse Sioln pliio vient
platens desma eGo Meter a
‘Mari Pone 209)
‘phan Audoin Ror, "eos. Monss Resins nate meron
‘aang rangi’ en al, 201, 8-08
del antifascismo” De alguna manera, De Felice es el lazo
{que une a los tres historiadores centrales de este capitulo.
Ya desde 1983 senalaba a Mosse, a Sternhell ya Gentile,
junto al socidlogo italoargentino Gino German, como los
investigadores que habian hecho las contribuciones més
importantes e innovadoras al anélisis del fascismo desde
fines de los afios sesenta.* Sterbell, por su parte, ha reco
nocido recientemente sus afinidades con “los herederos its
lianos de Renzo de Felice” -Pier Giorgio Zunino y Emilio
Gentile, para quienes “la explicacién del fascism itallan®
reside antes que nada en Ia ideologia y en Ia cultura"?
Ccurruna eases
Entonces, ¢qué fue el faselsmo? Si bien cada tno de estos
tues historiadores ha aportado su respuesta, todos compar
ten una definicién centrada en algunas earacterstcas esen-
SigedRrcacr “Me nd Popegac en nga ede ia
Renz eds), Sti Yocaur 189-00 Maroc am esha Deutsche
Schegestca 1989 Wartacer tape, mm 7) p88 Siglo
tl omple de Krncuce, tse taen Pte Rec Fascination
"Ta Talon es Origine demerit (1958, Pat,
Cala Lt 946 [cp Las ange decree
tro de Mane! Crea ata Mere, aa: 19) ranges Fores
1 Pod dine sason Eat Pike soma at le, Pa.
Lon y Carn 195 ep: cad dea Esty
Sobel et coat els wth de Meni Ul, Mex, Pond
4s CatrsBeonn, 1995
asexsos. is
‘mo. En realidad, la continuidad que capta entre jacobi-
rismo yfasclsma no concieme ala ideologtay se limita mis
bien al estilo politico (dos maneras distntas de sacralizar lt
inaciéin)." Por su parte, Gentile también reehaza la asimila-
‘in del fascismo del comunismo en una misma categoria y
subraya Ia atts radical entre el nacionalismo del primero
yl intemaclonalismo del segundo, una anttesis que, sean
$1 opin, priva de cualquier "fundamentohistrico” a la vi
sn de una pretendida afinidad genética entre ambos. En,
cuanto a Sternhel, él no cree en In tesis de Frangois Furet!
{que postula tna “compliedad entre comunismo y fascism"
(Masala de sus afinidades supericales, Semel pigysa que
Jos dos “poseian una concepcidn totalmente opuesta del hom
bre y de la sociedad”. Perseguian cbjetivos revolucionaries,
pero sus revolucionesestaban en ls antipodas: I ina econ.
mica y soca, la otra ultra, moral, psioldgica y politica’,
‘encaminada a cambiar la cvlizacin, pero en absolito a des.
‘muirel capitalism.” Esta diferencia radical reenva ala rela
ign antinémics que comunismo y fascismo mantienen con
Ta tradicion de la Iustracién, de la que el primero se deela-
rasa heredero y el segundo, sepultrero.®
‘Mosse considera la historia cultural como un rea mu
‘cho ms vasta que la historia de ls ideas, tal y como la ha
bia deseubierto al llegar a Estados Unidos (representada
sobre todo por el Journal ofthe History of Ideas de Arthur
7 Genre L- Mone, "ola Stl ad Fle Thor Tai
eran Revit [1984] en Cofoting the Maton opt. 88
‘Emile Gentle, Gente que fst.
2 Zoey Scr“ foc, cea ne™ em Mba Day
(etd te de lle gal a sce, Pte, Abin Mic 203,
Zao Suenl,"Morpalogithiveropapbied scsmecn Ran|
Lovejoy, donde publicé sus primeros artieulos). Cree que
para comprender el fascismo la historia ideologica y pol
ica no alcanza. También hay que tomar en cuenta sus te
presentaciones, sus pricticas ys capacidad de dat forma &
los sentimientos populares. Se trata de un imaginari colec-
tivo que halls en el fascismo un foco, un espelo, un ample
‘eador y una valvula de escape. Desde esta perspectiva, que
privlegia los aspectos culturales y antropaligicos ala eco-
rnomia y la sociedad, a las ideologias y las institucfones, la
historiogaffa tradicional del fscismo y del nazismo, com
pletamente centrada en la dimensin politica de los regime:
res, puede ser tranguilamente jgnorada, El estudio de las
formas simbolicasinspirado por Ernst Cassirer. Aby War
bung y Ernst Kantorowiee parece mtcho més fecundo*!
Por cierto, este enfogue le da fuerza In obra de Mosse,
{quien ha renovado la interpretacién del fascismo tomande
en serio su Tenguaje y sus mitos:? Pero esta aproximacién
tambien ha mostrado,a lo largo de los afios, todas sus debi-
Iidades, desembocando en una historia cultural que suele
subestimar la importancia de las ideologias y que funciona
como sustituto de la historia social en lugar de integraria
En su primera gran obra, The Crisis of German Ideology
(1964), Mosse se dedicé a investiga las races del nazismo
‘nun vasto movimiento cultural especticamente alemén: el
nacionalismo volkigaltfistudié el naeimiento de laid ale-
‘mana de Volken el seno del neorromanticismo, si “nstiti-
cionalizaciin” postejor entre el ultimo euarto del siglo x1x
yyla Primera Guerra Mund] tanto en el mundo académico
“Vesela ineeducin de Geng. Moss, Mass and Man, atone
‘tan Ps Pepin of Resy, Nae or Hower Fe 1980.
George: Mosse, lt Ree fact 9p. cp. 1. Vee ae
recto Smmout Drescher avd Senay han Shain (ee) “George
es and the Poa Symbol Pllc! Selon Madey Ea
‘ee Eas non of Gs Mo Nao rk, ote
‘como en los movimientos juveniles, para analiza, por dle
timo, su desarrollo en el nacionalsocialiemo desptcs de
1918. Le parecié entonces que la caracterstca mis desta-
cada de esta ideologia wlkiseh se encontraba en el rechaz0
de i Tustracion, Su interpretacion del nazsmo se presen:
taba an como una versién nueva, més centrada en la ant
pologia y en Is cultura que en la polities, dela teorta tad
‘onal del Sonderweg aleman. Ciertamente, se traté de una
etsin mucho ms sofsticada y admirablemente argumen-
tada en el plano cultural, pero que no se distingfa culitats
vamente del diagnéstico aparecido después de la guerra
‘cuando se comenzaba a interpretar el camino del Reich gu
Termine hacia Is modernidad como un alejemient de un
pretendido modelo occidental encarnado por In Revolucion
Francesa yellberalismo britsnico." A partir de lx déeada
{de 1970, en cambio, Mosse empoz6 a explorar-quizs bajo la
Jnfluencia de a escuela de Frincfort- el costado oscurn de
Ja aujldarung [ustracién},cuya dialetica negativa analiz
10 como fldsofo, sino como historiador de In eur. A
medida que el nacionalismo absorbia el conformismo bur
‘ree te tare
Davis Blackburn y Geol Ely, The Peubariiesof Garman History Bourgeois
‘eit ee hare
Septic Mecha riangus, ol ideal de la Bildung Ia educacin, la cultura y el au
toperteccionamiento concebidos como valores universes
era relegado al campo de los outsiders, y tomaba una
coloracidn cada vez mas judia. E hiato que el nacionalismo
‘marcaba entre su apropiaeign dela respetabilidad burguesa
(Sittichkett), de un lado, yla Bildung jadia, del otro, ene
raba dudas Sobre la capacidad del liberalismo para opo
nerse al ascenso del fascism.” El nacionalismo moderno
hhabia nacido dela Revolucién Francesa, y su enctentro con
la sociedad de masa, a fines dl siglo xi, habia sentado las
bases para el nacimiento dal faseismo, que tendria lugar
tras la ruptura de 1914, De este modo, el faselsmo encar
nnaba el rechazo de clerto legade filossico y cultural de la
Iustracion (el ideal dela Bildung) y, al mismo tiempo, pro-
longaba y radicalizaba otros rasgos eonstitativos (la nacio
nalizacin de las masas). Los mites, los sfmbolos y la est&-
tica “los vectores esenciales de este proceso- adquirieron
stun lugar preponderanteen los trabajos de Mosse, en de-
Irimento de otros componentes fundadores del fascismo,**
Este itimo heredé sin duda el estilo politico del jacob
rismo, que funcioné como punto de partida de la conver
sion del nacionalismo en religin civil, pero st ideologia y
su vision de mundo se forjaron en un conflicto radical con
Ia filosoffa de la ustracidn y con todos los valores ~iber-
tad, igualdad, dergpcracia, derechos humanos- proclama-
dos por la Revolucién Francesa. Mosse era consciente de
* George 1 Mose, “evish Emancipation Btwn Bing ad Re
pectabli 1585) en Cnfonting the Aston op. cp. 18-18
“Fay Winte "Detstlinece esac
luton de George, Mons’ en ae, naa 5-200 pp. TE
4 Zee Steral sole el iio de Mosse “Te ait Revlon’ en The
‘Aono Hatori Rie, 10a 8 200.
sto, pero en sus trabajos no toma en consideractén todas
Jas consecuencias de tl constatacién,
[Link]
Desde este punto de visa, los trabajos de Zeev Sternhell
contibuyen a reeqilibrar las perspectvas. Al privilege la
historia de las ideas, este autor capta el ndcleo del fascism,
‘en la antillustracion: "Un rechazo total de la vision del!
hombre y dela sociedad elnborada de Hobbes a Kant, desde
la revolciininglesa del siglo xvnt hasta las revolueiggeses-
tadounidense y francesa". Pero si tendencia a redhcir el
fasciemo aun “arquetipo ideoligico™ y a capturar su ese:
len sentido ‘platénico", en un proceso intelectual alslado
de su contexto social, presenta limites igual de considera-
bles, stnque diferentes dels ya mencionados en Mosse, En
cfecto, el enfogue de Stemhell se earacteriza, més all de st
Indiferencia hacia la mitologia y el simbolismo fascists,
por su rechazo normativo a toda contribucién de la histo”
Fla social, Seguin explica en contra de sus eriticos, el fas:
clsmo tiene “razones intalecwales profundas y agrega que,
para comprendero, “la historia social no seré de gran ayy
da". En un conjunto de obras constantemente reeditadas
yaumentadas, Sternhell presenta cl fascismo como una co
‘mienteideoldgiea aparocida en Francin a ines del siglo XIX,
nla €poca dl caso Dreyfus, y que culminé nataralmente en
elrégimen de Vichy en 1940, En sus orfgenes estar elencue:
teo yla fsién entre dos tradiciones politicas hasta entonces
* Zen Stell “arctip Seslopes,cerevss n MDia y M
accion a et En, ms, 968 9.98
Zs Stns. Moret storoprapie da cmeen Franceantinémicas, una de inqulerday Ia otra de derecha, La “de
recha revolucionaria’, primera manifestacion del fascismo,
era el producto de una sintesis entre corrientes de derecha
{ ‘que, bajo el impacto de la sociedad de masas, habian op.
| tado por dar una impronta populista a su nacfonalismo,
corrientes de izquierda que, pasadas por na revisién del
'marxismo y iberadas respecto de la tradicin de la Hstra-
cidn, habtan tomado una orfentacion nacionalista, El re.
chazo compartido hacla la democracia politica y liber
lismo habrfan estado en la base de esta usin sinerética
entre derecha populist eizquienda nacionalis que dese
bocé en una nueva forma de “socialismo nacional’ El de
sarrollo del darwinismo socal, del racismo, del antilibera-
lismo, del antisemitism, del elitsmo antidemacritico y de
tuna ertica de la modernidad que alimentaba la obsesion
por la “decadencia” habia creado un terreno féril para el
nnacimiento del fascism, precedido por el boulangiemo yf
rnalmente por el easo Dreyfus. Sus padres intelectuales ha:
brian sido Maurice Barrés, con su sintesis de “autorita:
rismo, cultoal lider, anticapitalismo, antisemitismo y cierto
romanticismo revolucionario" y Georges Sorel, com st re
visién antimaterialista del marxismo realizada con ayuda
de Le Bon, Bergson, Nietzsche y Pato, junto.a quienes se
Aeberia mencionar a Georges Valois y Jules Say, los prime-
rs tedricos del "sgeiliamo nacional” Por lo tanto, el perfil
deoldgico del fascismo habria tomado forma “mucho antes
de 1914", y la Francia de la Tercera Replica habris sido
su verdadero "laboratori® Alrededor de esta constlacion
2 Zev Stell La Doe rts, Las vgs ranges
fase 188519 978 Pai Calico Fl 197,
ote tml rx rete rg 7}
1etanime, na Dae lonaopi-p lomo eos
intelectual, Sternell sta un Zeitgeist [losofia de 60a)
tmarcado por figuras como Edouard Drumont, autor de Lt
Francia ua; Carles Maurras, fndador da Aecién Fran-
cess; el seidlogo Gabriel Tard; el historiador Hyppolite
Tne y el patidario de a eugenesia Georges Vacher de La
pousge. El lima intelectual de entrogucrras habria acen
{ado ineitablemente eta tendenca al “socalismo nacior
ral", prmitndoledesarllarse halla un apoyo mast
Ta sintess fascist atraves6 una etapa decisive con la le
sda al poder de Musson’ en Talia: despues, una terera
fn transcurso de los afos teint, enearnada po figuras
| como el neosocialista” Marcel Dést, ol ex comimisa Jac-
ques Dorot, los “espiitualstas" Bertrand de Jouvene!,
Thierry Mauloier y Emmanuel Mounier cl partdario del
“planismo” elga Henri de Man, y también por una vasta
cohorts de estes y de “neionalisiassoisles” entre os que
abe mencionar al excritor Pere Dieu La Rochelle y 8 Ro-
bere Braslach
‘lo largo de los afos trent, el fascism francés se
convirts en un fenémeno polio de masas, Yano estaba
representado por poses cendculosintlectale, como el
Cielo Proudhon, sno por partidos que reagrupaban a dec
tas de miles de miembros, a semeanza del Panto Popular
francés de Jacques Dorit y de lon Comisas Verdes de Henry
Dorgéres. Desde ls perspectiva de Str, Vichy conclila la
parol dl fscimo francés como sala natural ylgica de
tn largo recoridoIneiado con el caso Dreyfus, cuarenta
ios antes. Laclardad con la que esta tsi es defendida en
dro i gauche (1983) reves segn iris comentadors,
defends aunque de un alo da mated, pore
‘Tone Raber Sey, Te Pench Fst The Fist Wave 1920533,
Now avn, e Univorty ren, 199. sey reonsrceion de Islas huellas evidentes de un enfoque “telel6gico” Pero es-
tas eritcas no han eonvencid a Sterbhel, quien ratiica sa
tesis en um largo ensayo incorporado en la tercera edicién
de su libro; "Todos los prinepios que sostienen la legisla
cidn de Vichy estin insriptos en el programa del naciona:
lismo de la década de 18947."
El limite fundamental de la tess de Sternbell tal como
lo han setalado muchos historiadores, reside en la tendem.
ia a reducr la historia del fascismo a su genealogiaintlec
f tual. En la linea de Mosse, Gentile sigue convencide de que
el fascismo necesit6, para nacer, de la Primera Guerra Mun
dial, “su verdadera matrz",” Ia crisis de cvlizacin sin la
cual la sintesis que describe Sternell nuns habrfa sper
rado el estado de algunos ciculos intlectuales marginales
¢ impotentes. La Gran Guerra fue la que provocd el de
‘rumbe definitivo del orden europeo surgido un siglo antes
del Congreso de Viena, In que cutstioné radialmente el o
den liberal y confirié al nacionalisino un carter nuevo,
‘mucho mas agresivo, militarsta, imperalista y antidemo.
cratco. Fuera de esta uptura, el nacimiento del fascismo y
del nazismo nunea hubiera podide producirs, tal como lo
reconocian sus propios protagonistas, Siguiendo el ejemplo,
dd Finger, quien wea en Ia guerra la mattiz del “Trabajador"
(Arbeiter) el "liiano del trabajo" capaz de remodelar@ la
sociedad en un senjido tatalitario através de métodos total
‘arios, Mussolini evocaba, desde fines de 1917, el eneuentro
2 Vase Robert Wo "Pech au. Bath Right and elt: Recto
on he Srl Controneny an au of Mk stay. 6 1981
Dp 9138, epecitnete p95 Pas font diel det e933
Helland is Cie en va istry Qua oo, 96 pp 466-8,
‘ee Stab Morning ethno dfs cn Pt
2 Eno Gene, Qesce quae fs, oc»
centre nacionalismo y socialismo como un producto de la
{gers In experiencia que habia engendrado un nuevo poder
Slide de ls trincheras (incerocraia).*" Aunque Stermbell
rechace considerar “el peso y la inckdeneia que twvieron las
Dayonetas en el pensamiente* la guera fue la que dio nac
_miento al fascismo en Italia, Fla permit el encuentro entre
‘una corvintesocialsta convertida en nacionalista (Mussolini)
yl sindicalismo revohicionatio Sergio Pannzio), cl nacio-
halismo radical (Enrico Corrading, Alfredo Rocco), el ire
dentismo (D'Annuncio), el iberalismo conservador (Giot
vanni Gentle) y una vanguardia futurista vuelta, «su ver,
belicista (Marinett) Emilio Gentle subraya que ol pacions
lismo de antes de 1914 no queria “regenera Ia civilizacin,
mientras que, a pesar de sus tendeneinsnacionalists, el sin
icalismo revolucionario todavia apuntaba a la emaneipa:
‘ln de los trabajadores através dela huelga general No ue
Ihasta después dela Gran Guerra cuando esta corrienteaban-
dons su proyeeto socal en nombre del nacionalismo, impli-
‘eindose en una accién politica en la que el movimiento
‘obrero constitua incluso uno de os blancos privilegiados. Po-
driamos destacar que, mucho més que el fascismo, Sternhell
hha echado hz sobre un prefascismo,cayos elementos const
tutvos recién se babrian articulado, amalgamsdo y reunido
organicamente después de la inflexign de 1914-1918. Sobre
la bore des enfoquc, que privilega Ia esenciaideolgica del
fasciemo mas que sus manifestaciones historicamente con-
tent Janes Le Tien 1952, Par, Cea Bours, 989
lead op: lj ta. de Andres Since Par aren, Ta.
(iets, 100, Bete Mia “Wineoea’ L911 en Ov oo,
Ma" fancrco Coma, Tartans et kde fe. Poblsmes
"Slo ntl, Questa fone? op. itp AUGALB‘retas, Stebel da la misma importancia a los representa
tes dl Circulo Proudhon que alo ideresfscistas de los atios
treinta, ya no mas animadores de una nebulosa grupuscula
sino dirigentes dle partides de masa. En resumen, Sternhell
borra las diferencias que separan el prefascismo del fascismo
1 después, el movimiento fascista del régimen fascist, die
rencias que han estado en cl centr de atenciin de los histo
adores desde hace décadas
Otros criticos de Sternhell han destacado la limitada
pertineneia desu concepeidn de fascismo como sintess en-
tne dos tradicions poitcas, una proveniente de la izquiera
yyla ot dela derecha, Aunque esta vsién puede encontrar
‘puntos de apoyo en lo easos francés e italiano (eon las pre-
cisiones eronolégicas mencionadas antes), clertamente no
puede generalizarse. No se alla ningin componente de fe
‘quierda en el origen de las dos variantes mayores del fas
cismo en Europa, la dl nazismoalemén y adel franquismo
‘spatiol (sin tomar en consideracién el caso portugues ni los
{que integraron la nebulosafaselsa de Europa central. En-
tonces, se trata de una concepclén -algunos eritiens no han
udado en caificarla de “galocéntries"- que transforma
en paradigma el fascismo francés, s decit un fascism des
puss de todo marginal. Incomparablemente mucho més dé
bil queel de otros paises europeos, el fascism francés legs
al poder muy tardg-pacaun period muy corto, en virtud de
tuna derrota xde una oeupacién militar sin la cuales es du
oso que hubierslogrado constituirse en regimen Un fas
cismo que, por ahadidora, tenia caraceristicas que siguic
ron slendo por mucho tiempo esencialmente intelectuales y
‘cuya transformacién en régimen, bajo la forma de In "Revo:
Iyelén nacional” del mariscal Pétain, cure a costa de un
sincretismo singular con otras corientespolitcasrelacio-
Jyadas mucho mas con la wadieiOn conservadora, autorta-
rin legitimista que con lade ls fasclsmos exropeas, Por
‘e30, Son Robert O. Paxton, el vépimen de Viehy entra fc
ralmente en la categoria de los "fascismos de ocupacisn”,
en los que faltaba un rasgo esencial dl fascismo auténtico
ana politica expansionist de grandeza nacional” #*
EREVOLUCION 0 CONTRARKEVOLUCION? *
‘Mosse, Stemhelly Gentile coinciden en subestimar una ca
racteristica importante del faselsmo: cl anticomunismo,
Por supsesto, ninguna de ellos ignora este aspecto, pero
tampoco le atribuyen un papel decisivo, Esta subestimnacion
ene diferentes origenes. Enel caso de Mosse, se debe so
tre todo a su desvalorizacin de la dimensién ideologica
el fascismo, al acento puesto en sus aspectos culrales,
‘esteticos y simblicos. Enel caso de Sternhell, deriva de st
Interpretaeion del faslsmo como reaccién puramente ant
liberal o, més precisamente, de ss reduccidn del fascismo a
luna expresién moderna de la ant-lustracién, de Ia que el
anticomunismo no seria mds que una variant. Finalmente
Mosse, Sternhell y Gentile subestiman el anticomunisimo
Porgue insisten en la naturaleza “revolucionaria” del fas:
cismo. Ahora bien, cl anticomunismo models al fascisma
desde el comienzo hasta el final desu tayectoria, Se trata
de un anticomunismo militant, agresivo, radical, que con
fre un earicter niewo al nacionalismo y transforma su “te
ligion civil" en guerra de entzada contra el enemiga. En
4 Francs Gemini, “fan tog fe. Probe
‘Fadippe Barca, "Le fai" em ean-Frangls Siiel e) s
teed rts Price, Pig Pai Galina 1980, pp. 6
5, epciainente» propa de Soa pt, Roba. Paton, Fao eto, opp. 193tanto que antibolehevismo, el fascismo no aparece mucho
‘como “revolucionario", sino més bien como wn Fenémeno
lipicamente contrarevalucionario, que erece en el climsa de
guctra civil surgido en Europa después de 1917. La ola re
presiva de posguerra -Berlin, Baviera y Budapest en 1919,
Bieri rosso italiano en 1919-1920, los paises balticos
en 1919-1921, Bulgaria en 1923. son sus momentos desta
cados. La revolucinfascista no podia definrse de otra ma:
‘pera mas que por una oposicién radical a la revolucion co
-munista. En este sentido, se trataba de una “revolucién
contr la revolueién”.*” En el fondo, esta dimensin com
trarrevolucionaria es la que consituye el 26alo comin de
Jos fascismos en Europa, mis alls de sus deologtasy de sus
recorridos a menudo diferentes. Arno I. Mayer tiene rain
cuando afrma que “la contrarrevolucion se desarolls yal
ana6 su madurez en toda Europa bajo los rasgos del Fas:
‘ismo"#Justamente en nombre del nticomunism el fasci
mo italiano, el nazismo y el franguismo convergian en wn
frente comin durante Ia Guerra Civil Espatiola. En varios
aspectos, el anticomunismo fue mucho més fuerte que el
Aantiliberalismo en el faseismo. En Italien 1922, como en
‘Alemania dier aftos més tarde, la convergencia entre el fs-
cismo y la elites tradiionales, de orientacin liberal y con-
servadora,estuvo en el origen de la “revolucion legal” que
permiti la legadaal oder de Mussolini y Hitler. Desde ya
ro hay quesreductr al fascismo al anticomunisme 0, en Ia
linea de Ernst Nalte, a una “copia negativa del comunis-
mo.” El fascisrio trata de articular en un sistema coherente
“mo ler The Pes ence and ror nth Prochasion
"ee Et Nol, La Guan eve supe T7194, Naiond
stoma, ac ye 2093 a ap far
elementos ideoldgicos nacidos antes de la Revoluciin Rust
{de 1917, y no cabe duda de que su anticomunismo se ine
jerta muy naturalmente en el tronca de la ant-Hastracin.
Pero el anticomunismo sigue siendo indispensable para
amalgamar estos diferentes elementos, y especialmente
para transformar una idcologia en politica y una vision de
‘mundo en un programa de accion, Dicho de atro modo, et
fascismo no existria sin el anticomunismo, si bien no se
reduce a él :
Ein el fondo, se trata del propio concepto de “revolucién
fascista”, muy empleado por nuestros tres historiadares, in
lusoen fos tulos de sus trabajos, lo que genera uh iterr0-
{gante mayor Si bien tienen rmzén en subrayar las debilid
des de las interpretaciones marxistas del fascismo, se
‘equivocan al ignorarlas completamente, pues éstas hubie
ran podido ayudarlosa capt el aleance real de la “revoll
clon fascista". sts claro que los fasclsmos instauraron re-
simenes nuevos, destruyendo el Estado de derecho, el
parlamentarismo y la democracia liberal, peo, con excep-
clon de la Espafafranguista, legaron al poder por vias le
tales y nunca transformaron la estructura economica de la
Sociedad. A diferencia de las revoluctones comunistas, que
‘modlcaron radicalmente las formas dela propiedad, los
fascismos siempre integraron en st sistema de poder a las
antiguas elites econémicas, administrativas y militares, Di.
‘cho de otro modo, el nacimiento de ls regimenes fasistas
siempre implica cierto grado de “ésmosis” entre fascismo,
autoritarismo y conservadiurismo. Ningun movimiento fas
istalleg6 al poder sin el apoyo, aunque més no sea "por
Casta, Jao Colin Gime y Mana Santon Roiguce Méxo,
Fond de Ctra Econsmi, 201) Exe uaa reset na pe
tr obra de Noles, nl marco de un elo oad el
[i accionFramsn ne fect NL Fs ds ond.
ues, Pre lr M0 en ap fessor oc a de
‘Mari ons Hari, arson Pee 150,efecto", de In elites tradicionales. Esto es valido en los
planos econémico y socal, pero tambien en cierta medida,
fn el plano ideolégico, si se piensa en la coexistencia de
“Mussolin y del liberal Giovanni Gentile en el fascismo ita-
iano, de carlistas y falangistas en el primer franquismo,
Cuando se habla de "revoluclon”fasesta, habria que usar
siempre grandes comillas, si uno no quiere dejarse encegue-
cer por el lenguaje y la estética del propio fascism. Phi
lippe Burvin dio en el clavo al dfinir el fascismo como una
“fevolucion sin revolucionarios”"
a insistencia en esta matriz “revolucionaria’ del fas
cismo leva a nuestros hstoriadores a subestimar,e incluso
‘a negat; la presencia de un componente conservador en el
‘Seno del fascismo. Los tres insisten en su dimension mo-
ddema, en su voluntad de edificar una “elvlizacién nueva" y
fen su carter totaltario,olvidando un poco demasiado ric
pido que el conservadurismo acompatia Ia modernidad, ex
‘uno de sus restos, y que incluso la ideologia de a contrarre
volucion clasiea-ia de Joseph de Maistre, como lo habia
‘mostrado Isaiah Berlin en un brillante ensayo prefiguraba
sy elertosrasgos de fascismo.”=
Para Mosse au conccencia con Jacob L, Talmon se de
tiene ah, el fascismo es toalitario en la medida en que se
relaciona con certatradicin jacobina, Para Sternell es to-
talitaro en tanto entegrmoderna dela Hustracin que apun-
ta a regener la comunidad nacional” Y para Gentile, en
2 Rober 0, Paton, Felon ation op. cp 246 247
‘Pah er, Zwoph de Maisto iiss tars” en
Le Booed Fumara, art, Alin Mich 1983 ed exp fe
‘erode dl amanda ad de ene Maes Flores, Bare, Pei
sla 992,
9; Yee Staal “ancien Roper iin ed) Ieraina a
tanto proyecto de modernizacién de Ia sociedad basado en
el-culto ala técnica y en el mito del hombre nuevo (lo que
haria dela ideologta fascista “Ia racionalizacion mas com-
pleta del Estado totalitario") Ahora bien, estos enfogues
tstin lojos de restituir la complejidad de la relacion que
‘mantuvo el fascism con el conservadirismo, Otros histo-
‘adores mis preocupados por acerca la fachada ideolgica
y propagandlistica del régimen a su contenido social y poi
tico han hablado, en eambio, de “racaso de las ambicioney
totalitarias del fascismo"® Bn ese sentido, han subrayada
para el caso italiano la burocratizacia y la estabilizacion
conservadora del régimen durante los afiostreinfapeuando
el partido fascsta fue précticamente absorbido por el apa-
Fato del Estado (ala inversa de lo que se prodijo en Ale-
mania)" El modernismo exhibidoy reivindicado por parte
dl nazismo alent y dol fasclsmo italiano no impidis a am-
bos regimenes asimilar corvientes conservadoras en el mo-
‘mento de su instalacién, ni tampoco integrarelertos pilares
el conservadurismo en su sistema de poder. Con un esprit
‘oun reflejoconservador, pero no por una adhesion profunda
ala vision de mundo y al proyecto de pifcacin yde domi
nnacin racial de Hite, as elites econdmieasy el ejrcita de
° Emilio Gene, vise qu cle, op ct p40. Sobre
roto de comirecion rics pole el stad ita eal,
‘ese sobre to mio Cnt Lt atonal aint partie
‘Sate ame isc Roma La Nua a Stic, 1995 (ap
‘a alo tlre, El poe y feta en gen fsb.
Buenos ies Sih 2008).
‘FRc La prin ara mond ficomo, Tarver,
1995p. Eta comity abi evan pr ete
1840, Turn Pn 981 ca. A propa dean talc enh
fnlague de De Felce wt lacs den mttaer al tir sn
‘gen eR eee op hp. 4he |LAHISTORIA COMO CAMPO DE RATALLA
Alemania apoyaron su régimen, conviligndose en compo: «ism, la idcologia conservadora de ls lites tradicionales,
nents indispensables de su plicracia.” ¥ es precisamente desde fs grandes propietarios de tieras hasta la Telesis por
STensarcortne de que para conasidar er pees neat el otto, un nacionalismo de orientacin expictamente fas
cist secular, modemo, imperaista,“revoluctontatio”y to
sitaba el apoyo de las fuerzas conservadorasesenciales dela
talitario~ encernado por la Falange. El primero no sentia
sociedad italiana que Mussolini aceps, primero, erigir st
regimen ala sombra dela monarquia de Victor Manu I, ninguna fescinacién por el mito de una “eivizacin nue,
luego, decid legar a un acuerdo con la Iglesia eatlica.™ ues quefaretaurar un grandezaespaiola proyectada no
Esto es ain mucho més vildo para el caso francés, que en el futuro, sino en el pasado, en el Siglo de Oro. El se
‘ocupa el centro del andlisis de Sterne. A pesat de los rs- tgundo deseaba erigir un Estado fascista moderno y pode
oso, ntegrado en una Europa totlitaria junto lla y Ale!
‘mani, premisa de su expansién imperilista en Aftica y en
‘Amériea Latina. Franco desempens un papel demggiador
06 fascistas,elrégimen de Vichy permanecié anclado en un
proyecto restaurador,autoritariay traicionalista, cl de la
“Revolucién nacional” que -como subraya Robert O, Pax
ton~ "se sitia manifiestamente mds cerca del conserva ‘entre ambos durante la Guerra Civil y los primeros anos de
rismo que de fascismo" ” Todas las mentes de la extrema su régimen, que reorganizé luego, a partir de 1943, cuando
erecha y del nacionalismo francés, desde el conservads- ya se perfilaba en Europa Iaderrota de las fuerzas del je,
‘amo maurrasiane hasta el fascismo/convergiron, sobre la sobre bases claramente [Link] historia
base de un rechazo del pavlamentarismo, en el régimen de dores ven este momento crucal como el punta de partida de
Vichy, caracterizandolo como una mezela de conservadu- tuna “eatolizacion” de la Felange y una “desfascizacion” del
rismo y de faseisma® Desde este punto de vista, el caso es franquismos" Es evidente que se produjeron conflicts entre
patil resulta emblemétieo, aunque es ignorado por nuestros sutoritarismo conservadory fascismo en el transeurso de los
aos treintay cuarenta, como lo prueban la ealda de Dol:
fuss en Austra en 1934, le eliminacion dela Guardia de Hie
tro rumana por el general Antonescu en 1941, 0 inchiso la
crisis entre el régimien nazi y una gran parte dela elite mil
ee ee tar prusiana (crisis revlada por el atentado contra Hitler en
cians {948 Parte ag 1967 (ep sama: saat y 1944), Pero estos conlictos estan lejos de eclipsar los mo-
‘Ser ae acinar, tad de Viste Herr ner Mar rmentos de convergencia mencionados (aparecen mas bien
Hsia Fonda de Cason, 194) Fl ppl de eles oe:
Alvar cu laces al peer delete iba an Ker ‘como excepeiones que confirman la regi),
tues historladores. En Espafia coexist dos componentos
en el seno del franguismo: por un lado, el nacionaleatol
gnarl arid unto problem dele lnc gad un senda
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