Arguedas y la Danza de las Tijeras
Arguedas y la Danza de las Tijeras
La representacin de La
danza de las tijeras de Jos Mara Arguedas*
Por: Juan Zevallos-Aguilar
La danza de las tijeras (Danzaks en quechua) es un baile masculino en el que dos
bailarines, acompaados por sus respectivas orquestas de violn y arpa, danzan en turnos
que forman parte de una competencia danzstica. Cuando le toca el turno a un bailarn,
ste no slo repite los pasos de su competidor, sino tambin crea pasos y figuras ms
complicados que deben ser superados en el siguiente turno por el otro bailarn. Para
complicar ms la danza, los danzantes manipulan en una de sus manos dos piezas
sueltas de tijeras mientras bailan. El choque interrumpido de las dos partes de las tijeras
produce sonidos parecidos a los de una campana pequea. Esta danza se ha ejecutado
por cientos de aos en los espacios rurales andinos de la regin central del Per.
Alrededor de los aos cincuenta, en un proceso sociocultural que ha sido denominado
indigenizacin de la sociedad peruana, los migrantes andinos de los departamentos de
Apurmac, Ayacucho, Huancavelica y parte de Arequipa introdujeron la danza a los
espacios urbanos de la costa y especialmente a Lima. En un principio las presentaciones
de los danzantes de tijeras estaban circunscritas a fiestas patronales y espectculos de
los migrantes andinos. Ms adelante, la danza de las tijeras entr en un proceso de
comercializacin y se constituy en un nmero imprescindible de espectculos
folclricos diseados para el consumo del pblico costeo urbano y de los turistas
extranjeros.1 Como no poda ser de otra manera, los vistosos trajes de los danzantes que
ejecutan acrobacias y acciones que desafan el dolor cautivaron con facilidad a su nuevo
pblico.
La clara articulacin de la danza con cultos indgenas llev a que su ejecucin
fuera prohibida hasta principios de este siglo en los espacios rurales. Las autoridades
civiles de los pueblos andinos impidieron su prctica. Desde su perspectiva, la danza
estaba relacionada a cultos diablicos y supercheras indias que pugnan con la
civilizacin actual y las buenas costumbres (citado por Montoya 1991a: [II]). A fines
de los aos sesenta, la danza se convirti en un smbolo artstico y patrimonio
cultural del Per. Sobre todo, durante el gobierno populista del general Juan Velasco
Alvarado (1968-1974) la danza alcanz su mayor prestigio y consagracin. El gobierno
de Velasco convirti a una manifestacin cultural local en una de las expresiones ms
significativas de la cultura andina y parte integrante de la heterognea cultura nacional
peruana.2 Este fue el claro resultado de una poltica cultural que ayud a su difusin con
el financiamiento de su presentacin en pueblos y ciudades peruanos y en las
*
Agradezco a la etnomusicloga Laura Larco por las sugerencias y comentarios que hizo al
primer borrador de este artculo.
Publicado
en
Ciberayllu
(http://www.andes.missouri.edu/andes/Especiales/JZADanzaks/JZA_Danzaks1.html) el 28 de febrero de
1999.
1
La danza se ha presentado en coliseos cerrados y plazas pblicas para un pblico masivo, en
hoteles de lujo, como el Hotel Sheraton y el Hotel Crilln, y en casas privadas de artistas e intelectuales
amantes de la cultura andina. Asimismo, la Federacin de Danzantes de Tijeras, junto con la
Municipalidad de Lima Metropolitana, ha organizado presentaciones pblicas de danzaks en eventos
llamados Atipanakuy, desde principios de los aos ochenta.
principales ciudades del mundo entero junto a danzas representativas de otras regiones
culturales del Per.3 A partir de los aos ochenta, la danza bailada por danzantes
contemporneos fue concebida en los crculos acadmicos como una prctica que
establece continuidad con expresiones culturales de resistencia indgena del siglo XVI
(Lienhard 1981: 132; Castro-Klarn 420; Nez 34-35). Parte de la responsabilidad en
el reconocimiento y valoracin de la danza de las tijeras ha estado en manos de artistas e
intelectuales indigenistas cuyos acercamientos se pueden rastrear en el periodismo, la
literatura, la etnografa y los medios audiovisuales.
La lectura de la documentacin sobre la danza demuestra que Jos Mara
Arguedas (Andahuaylas, 1911- Lima, 1969) fue el escritor peruano que en su doble
posicin de literato y antroplogo contribuy ms a su conocimiento y a su constitucin
como uno de los elementos ms expresivos de la cultura andina. 4 Su contribucin al
conocimiento de la danza se basa en dos hechos. Por un lado, Arguedas estaba
convencido de que las danzas indias del Per (...) son smbolos y constituyen todo un
lenguaje del pueblo (subrayado mo) (Arguedas 1987: 88).5 Por otro lado, existe un
consenso en los estudios arguedianos sobre la transparente interrelacin que hay entre
su vida y su obra (literaria y antropolgica) (Daz). En este sentido, se remarca que
Arguedas, antes de convertirse en etnlogo profesional en 1946, ya escriba en sus
primeras obras literarias sobre sus experiencias personales al interior del universo
cultural indgena. Ms tarde, decidi obtener un doctorado en Etnologa en la
Universidad de San Marcos, con el propsito de utilizar el prestigio y autoridad de la
ciencia etnolgica para respaldar su conocimiento vivencial y sus ideales de defensa y
divulgacin de la cultura indgena (Murra 1983; Pinilla 78). En efecto, se reconoce que
la familiaridad suya adquirida en la niez sobre los cdigos culturales de los quechuas
de la sierra central y sur del Per, y sus particulares modalidades de recoger
informacin etnogrfica hicieron posible su representacin fidedigna de los danzantes
de tijeras.6 De otra parte, Arguedas tena un inters personal (afectivo, antropolgico2
La prctica de la danza est bien localizada en la regin chanka. Las palabras quechuas
registran este hecho. Por ejemplo, el trmino Wamani slo se utiliza en esta regin. En los dialectos del
quechua sureo el trmino equivalente sera Apu.
3
El Ministerio de Educacin y el Instituto Nacional de Cultura del gobierno de Velasco Alvarado
respald a grupos de danza y organiz embajadas folklricas que representaban a las culturas regionales
del Per. A parte de danzas de la sierra peruana apoy a grupos que practicaban bailes de la costa tales
como danzas de origen africano de la costa central o la marinera nortea, en una poltica cultural que
reconoca el multiculturalismo de la sociedad peruana. Un breve acercamiento a la poltica cultural
multiculturalista del gobierno de Velasco Alvarado se puede encontrar en Jorge Cornejo Polar (112-135).
4
Es necesario hacer la siguiente aclaracin. La danza de las tijeras no es la nica que fue
representada por Arguedas. El tambin escribi varias notas periodsticas sobre festividades y danzas que
fueron recopilados en el libro Indios, mestizos y seores. Curiosamente no escribi sobre la danza de las
tijeras en su faceta periodstica y/o antropolgica. Asimismo su obra completa est llena de referencias e
incorporaciones de formas culturales orales quechuas. Su obra no solo registra el universo cultural oral
quechua sino tambin las estructuras de este universo que modifican la escritura. Existe una inmensa
bibliografa sobre este tema. Los acercamientos ms importantes se pueden encontrar en Angel Rama
(1983); Martin Lienhard (1981, 1983).
5
En efecto, Arguedas considera a la danza como una expresin importantsima de la cultura
grafa quechua. As, los quechuas cantan y bailan para mantener viva su cultura. En su obra literaria, en
general, y en la novela Los ros profundos, en particular, los personajes analfabetos cantan y bailan en
contraste de los personajes alfabetos que escriben y observan.
6
Jos Mara Arguedas estableca una relacin horizontal con sus informantes para obtener
informacin etnogrfica. Leamos los siguientes testimonios de Mximo Damin Huaman. Don Jos
Mara iba a almorzar a mi casa, a mi callejn de Pueblo Libre, l entraba noms, qu importaban basura
moscas, pobreza. Coma mucho(341) o Una vez estuvo muy alegre, en fiesta de Karguyoc, tomaba
chicha con todos, sin escogimientos, contigo salud, con el otro, con los danzantes, con los que le decan
los primeros aos de los sesenta11 y tom una posicin definida sobre estos hechos, ya
que segn su perspectiva: El novelista y el poeta son los nicos que pueden expresar
este tiempo de convulsin (citado por Pinilla 118). De esta manera, en una situacin de
urgencia que atravesaba la poblacin indgena, se interes en demostrar la existencia de
una cultura india dinmica que resista otro embate del proceso de modernizacin
capitalista. Con este propsito, decidi publicar La agona de Rasu-iti, cuento que,
segn el mismo Arguedas, lo vena madurando desde hace unos ocho aos y lo escrib
en dos das (Murra y Lpez 66), difundi su poesa indita en quechua y escribi
Tupac Amaru. La decisin para publicar este ltimo poema, que claramente expresa
su posicin sobre las luchas indgenas, no dej de ocasionar cierta aprehensin a su
autor.12 Arguedas en una carta del 12 de Noviembre de 1962 dirigida a John Murra
escribe:
El poema a Tupac Amaru, lo escrib en los tristes das en que se mataba
comuneros. No estoy decidido a difundirlo. Te ruego que, si te es posible, me
pongas unas lneas dndome tu opinin acerca de si podra ser interpretado
como un llamado a la rebelin (...) No deseo ser en mi patria un apestado
comunista. Soy un hombre libre; tengo discrepancias irremediables con los
comunistas y, por otra parte, estoy en la lista negra de la Embajada de los
Estados Unidos (Murra y Lpez 84).
Estas movilizaciones fueron consideradas como el inicio de una revolucin (Kapsoli 101124) pero terminan con masacres y apresamientos masivos de indgenas y sus lderes.
12
El poema finalmente fue publicado en una edicin bilinge bajo el ttulo Tupac Amaru Kamaq
taytan-chisman: haylli-taki/A nuestro Padre Creador Tupac Amaru. Himno-Cancin (Lima: Ediciones
Salqantay, 1962).
13
Arguedas sostiene varias veces en sus artculos antropolgicos recopilados en Formacin de
una cultura nacional indoamericana e Indios, mestizos y seores que la cultura india sta en constante
cambio asimilando y transformando elementos de otras culturas desde el siglo XVI en una matriz
indgena.
entusiasmo entre los jvenes y crticos (Murra y Lpez 79). Los crticos reconocan, al
mismo tiempo, que el cuento era una obra artstica maestra y un documento autntico de
prcticas culturales que slo Arguedas poda haber observado y comprendido. 14
Veintitrs aos despus de ser publicado el cuento, se grab su versin en video titulada
La agona de Rasu-iti. Un cuento de Jos Mara Arguedas (1985). El propsito del
video fue demostrar, a un pblico extranjero, la especificidad y existencia de una cultura
indgena durante los ochenta. Esta vez el criterio ms importante para que el video fuera
difundido en el extranjero fue su calidad de material televisivo autntico. Sin
embargo, a pesar de que el subttulo del video de 1985 indica que es una versin
audiovisual del cuento de Arguedas, la rpida comparacin que llevar a cabo en la
ltima parte del trabajo demostrar que el video constituye una visin diferente del
ritual y cultura quechuas.
En La agona de Rasu-iti Arguedas relata el ritual de muerte de Rasu-iti
(nombre quechua que quiere decir el que aplasta la nieve), quien baila, hasta morir, la
danza de las tijeras en el interior de su casa. Cuando Rasu-iti muere, su discpulo
Atoksayku (nombre quechua que quiere decir el que cansa al zorro) toma las tijeras
de las manos de su maestro y contina la danza.15 Es difcil comprobar si es ficticio o
real el ritual de muerte en el que se despliega un proceso de enseanza y aprendizaje.
Arguedas fue el nico testigo que pudo dejar un testimonio escrito sobre la cultura
quechua de la primera mitad del siglo XX. La carencia de otra versin que pueda
corroborar la existencia de este ritual que termina con la muerte del maestro, hace
parecer al cuento de Arguedas como el nico testimonio de prcticas culturales
desaparecidas escrito por el ltimo sobreviviente de un grupo tnico.16
La descripcin del ritual de muerte le sirve a Jos Mara Arguedas para
demostrar a sus lectores urbanos que todava existe un cultura india viva y autnoma,
con sus propias formas de reproduccin sociocultural y su peculiar sistema de valores
que determina el estatus econmico y social en las zonas rurales. 17 En este sentido,
14
Recordemos que Arguedas cuando publica este cuento ya est consagrado como un buen
escritor y sus lectores urbanos lo consideran un autntico portavoz de las culturas indgenas. Augusto
Tamayo Vargas ha definido el cuento como una escena de ballet (citado por Cornejo Polar 181) y
Toms Escajadillo sostiene que La agona de Rasu-iti es un texto clave que pertenece a las
modalidades del neoindigenismo (55). No est dems aadir que los crticos literarios Cornejo Polar,
Forgues, Lienhard y Marn han analizado este cuento en detalle.
15
Tal como Antonio Cornejo-Polar lo seala pese a su simplicidad y llaneza, el cuento ofrece
una riqusima gama representativa y una no menor pluralidad de perspectivas (181). En este trabajo
focalizar mi atencin en la representacin literaria que utiliza Arguedas con el uso de un utillaje
antropolgico. En este cuento una vez mas hace una combinacin maestra de ficcin literaria y ensayo
antropolgico.
Jos Mara Arguedas con el tpico de la falsa modestia trat de negar sus habilidades de
antroplogo. Sin embargo, como lo han sealado ya varios crticos, el trabajo antropolgico de Arguedas
era envidiable para la poca (Murra 1983). Arguedas no slo dedic todo su tiempo a la antropologa
durante diz aos de silencio literario. Sino que el conocimiento antropolgico le impuls a retomar su
carrera literaria y escribir en un estilo que la antropologa posmoderna elogia mucho.
16
Las monografas de Lucy Nez Rebaza y de Michelle Bigenho tienen la limitacin de
estudiar solamente los aspectos pblicos de la danza. La informacin que Nez Rebaza recoge de los
danzantes contemporneos comprueban las descripciones de Arguedas de la ejecucin pblica de la danza
mas no rituales de muerte y de iniciacin de los danzantes.
17
Jos Mara Arguedas estuvo bastante preocupado por los procesos culturales que se
desarrollaban en el Per. Segn Arguedas el principal fenmeno que se estaba dando en la cultura peruana
era el mestizaje cultural. Esta tesis se basaba en el reconocimiento de la dinmica de intercambios y
prstamos culturales. La dinmica cultural, segn l, se daba entre tres culturas perfectamente
diferenciables la de indios, mestizos y seores que podan vivir en armona. Entre otros estudiosos
Gonzalo Portocarrero ha notado que Arguedas escriba sobre mestizos en su obra antropolgica. En
cambio, en su obra literaria la tarea de Arguedas se focaliz en la exploracin de la cultura indgena (262-
Lurucha toc el jaykuy (entrada) y cambi en seguida al sisi nina (fuego hormiga), otro paso
de la danza (207). Por qu tom ms impulso para seguir el ritmo lento, como el arrastrarse de un gran
ro turbio, del yawar mayu ste que tocaban Lurucha y don Pascual? Lurucha aquiet el endiablado ritmo
de este paso de la danza. Era el yawar mayu, pero lento, hondsimo... (208). El arpista cambi de ritmo,
toc el illapa vivon (el borde del rayo). Todo en las cuerdas de alambre, a ritmo de cascada (208).
Lurucha toc el lucero kanchi (alumbrar la estrella), del wallpa wakay (canto del gallo) con que
empezaban las competencias de los danzak, a la medianoche (209).
19
Las notas explican los significados en espaol de Rasu-iti, Atoksayku, chiririnka y Wamani.
figura se meca contra la sombra de la gran montaa. La voz de sus tijeras nos
renda [nfasis mo], iba del cielo al mundo, a los ojos y al latido de los millares
de indios y mestizos que lo veamos avanzar desde el inmenso eucalipto a la
torre (206).
En otros trminos, tal como Mary Louise Pratt (7-8) ha sealado sobre Guaman
Poma de Ayala, Arguedas en este cuento en particular y en su obra literaria en general
redacta una autoetnografa en el sentido de que primero escribe sobre hechos del
presente en espaol utilizando formas escriturales antropolgicas y puntos de referencia
de la cultura europea, y segundo, comunica sus conocimientos de primera mano sobre la
cultura de los indios adquiridos en su convivencia con ellos durante sus primeros quince
aos de vida.20
Para Arguedas, despus de dejar establecido que existe una cultura indgena viva
en el cuento, la segunda tarea que le quedaba pendiente fue el sealamiento de
elementos especficos y propios de esta cultura. Estos elementos le permitan a
Arguedas concebir una cultura india con su propia especificidad, diferente de otras
culturas. Al mismo tiempo, estas creencias y costumbres indicadas como propias de la
cultura quechua fueron incorporadas al ritual con el propsito de demostrar su gran
complejidad y sofisticacin. Por esta razn, Arguedas narra un ritual donde se
compenetran simultneamente mltiples aspectos de la cultura indgena y aprovecha su
condicin de biculturalidad que le ha permitido conocer las especificidades de la cultura
indgena. Julin Ayuque Cusipuma descifra las siguientes creencias de la cultura
indgena que Arguedas incorpora en su cuento. Estas incorporaciones seran entendidas
por sus lectores biculturales como signos que marcan la muerte inevitable de Rasu-iti.
Cuando Rasu-iti ordena a su esposa que baje las mazorcas de maz que luego sern
depositadas como ofrenda en el lugar en que se lleva a cabo el ltimo baile, se entiende
que est pidiendo un alimento sagrado que lo acompaar en su viaje al ms all. 21
20
Arguedas consider que su misin como escritor era constituirse en un intermediario entre la
cultura indgena y la cultura de los blancos. Estaba muy conciente que su condicin de biculturalidad
ayudara a la realizacin de la intermediacin.
21
Ordena Rasu-iti: Voy a despedirme. Anda t a bajar los tipis [mazorcas] de maz del
corredor! Anda! La mujer obedeci. En el corredor, amarrados de los maderos del techo, colgaban
Tambin la chiririnka o el silbido del cuy macho anuncian la muerte. 22 Segn Ayuque
[Rasu-iti] tuvo que adelantarse a la llegada de esa mosca, para que en una danza
ritual su dios protector, el Wamani, transmigrara al cuerpo de su discpulo (202).23
Finalmente, cuando la hija de Rasu-iti se daa un dedo del pie,24 Arguedas est
aludiendo a otra creencia quechua: caer dandose una de las extremidades inferiores,
para la gente campesina, significa que uno de sus familiares ms cercanos pronto
morir (Ayuque 204).
Asimismo, junto a la descripcin y explicacin de estas especificidades, la otra
preocupacin de Arguedas era demostrar que la cultura indgena tiene sus propias
formas de registrar sus experiencias del pasado, enfrentar el presente y proyectarse
hacia el futuro. Esta preocupacin la resuelve otorgando al ritual de muerte propiedades
que definen y posibilitan la reproduccin cultural y social de los indgenas. En la
siguiente parte de este artculo, voy a analizar cmo Arguedas desarrolla su confianza en
el futuro de la cultura indgena cuando le otorga como rasgos especficos su
organizacin social comunitaria que se despliega en la creencia en el Wamani. Dicho
sea de paso, Arguedas, junto a otros escritores indigenistas, rescataba y
sobredimensionaba los rasgos comunitarios de la poblacin indgena para presentarlos
como un modelo para la organizacin de la nacin peruana.
Para Arguedas, uno de los elementos esenciales de la cultura indgena es la
creencia en el Wamani. De nuevo, utiliza dos estrategias narrativas para que en el lector
no quede duda alguna sobre su existencia. Por un lado, ensaya una explicacin
etnogrfica en una nota de pie de pgina que define al Wamani como Dios montaa
que se presenta en figura de cndor (204). Luego de su definicin del Wamani,
prrafos ms adelante, seala que los bailarines no son personas comunes sino que han
sido posedos por entidades no humanas convirtindose en intermediarios entre los
hombres y la naturaleza. De esa manera depender mucho primero de quin ha posedo
al danzak para determinar sus habilidades o estilo de baile.
El genio de un danzak depende de quin vive en l: el espritu de una
montaa (Wamani); de un precipicio cuyo silencio es transparente; de una cueva
de la que salen toros de oro y condenados en andas de fuego? O la cascada de
un ro que se precipita de todo lo alto de una cordillera; quizs slo un pjaro, o
un insecto volador que conoce el sentido de abismos, rboles, hormigas y el
secreto de lo nocturno; alguno de esos pjaros malditos o extraos, el
hakakllo, el chusek o el San Jorge, negro insecto de alas rojas que devora
tarntulas (206).
En este caso, Rasu-iti ha sido posedo por un Wamani que luego de haber
permanecido en el cuerpo del danzak decide el da de la muerte de su recipiente para
dejarlo y poseer a el cuerpo de otro bailarn: Rasu-iti era hijo de un Wamani grande
racimos de maz de colores. Ni la nieve, ni la tierra blanca de los caminos, ni la arena del ro, ni el vuelo
feliz de las parvadas de palomas en las cosechas, ni el corazn de un becerro que juega, tenan la
apariencia, la lozana, la gloria de esos racimos. La mujer los fue bajando, rpida pero ceremonialmente
(204). La hija mayor del bailarn sali al corredor, despacio. Trajo en sus brazos uno de los grandes
racimos de mazorcas de maz de colores. Lo deposit en el suelo (208).
22
Tardar an la chiririnka (3) que viene un poco antes de la muerte (204). Un cuy se atrevi
tambin a salir de su hueco. Era macho, de pelo encrespado; con sus ojos rojsimos revis un instante a
los hombres y salt a otro hueco. Silb antes de entrar (208).
23
Gladys C. Marn ha rastreado el tema de la mosca azul como anunciadora de la muerte en la
obra de Arguedas. Consltese las pginas 132-134.
24
Llegaron las dos muchachas. Una de ellas haba tropezado en el campo y le sala sangre de un
dedo del pie. Despejaron al corredor. Fueron a ver despus al padre (205).
de una montaa con nieve eterna. l, a esa hora, le haba enviado ya su espritu: un
cndor gris cuya espalda blanca estaba vibrando (206). Segundo, utiliza a sus
personajes para ilustrar que la creencia en el Wamani determina comportamientos de los
indgenas. Rasu-iti empieza su ritual de muerte vistindose con el disfraz de danzak y
tocando las tijeras porque ha recibido el mensaje del Wamani para morir: El corazn
est listo. El mundo avisa. Estoy oyendo la cascada de Sao. Estoy listo! dijo el
danzak Rasu-iti (203) o Wamani est hablando! dijo l. T no puedes or. Me
habla directo al pecho (204). Cuando los personajes adultos escuchan el sonido de las
tijeras de Rasu-iti, tienen perfecto conocimiento de que ha empezado su ritual de
muerte, todos ellos esperaban el momento oportuno para celebrar el ritual. 25 En cambio,
las dos hijas jvenes de Rasu-iti no entienden bien de qu trata el ritual. Un detalle
que ilustra con claridad los distintos niveles de conocimiento que tienen dos
generaciones de indgenas sobre el ritual, es que al principio del cuento las hijas no
pueden ver al Wamani que, segn los adultos, est revoloteando encima de la cabeza de
su padre. Sin embargo, a medida que va avanzando el ritual las hijas van recibiendo de
los adultos explicaciones sobre el Wamani. As, ellas se enteran de quin es el Wamani y
de sus poderes, entre ellos el de poseer a Rasu-iti. La madre explica a su hija:
Oyes, hija? Las tijeras no son manejadas por los dedos de tu padre. El Wamani las hace
chocar. Tu padre slo est obedeciendo.(205). En este mismo sentido finaliza el cuento
con la escena en que el arpista Lurucha le dice a la hija mayor de Rasu-iti: Cndor
necesita paloma! Paloma, pues, necesita cndor! Danzak no muerte! le dijo. (209)
con la idea de que todo tiene un lugar y est relacionado en la cosmogona indgena y
que sigue fluyendo la vida.
Para que tenga mayor efectividad la enseanza de la realidad del Wamani, su
existencia es asociada a una experiencia de la vida de la hija mayor. Segn Rasu-iti, el
poderoso Wamani est enterado de todo lo que ocurre a sus creyentes, de los abusos de
que son vctimas, entre ellos el atropello sufrido por la hija mayor por parte del patrn.
Seala tambin que el Wamani est oyendo la rearticulacin de Inkarri. Segn un mito
indgena, Inkarri vengar la injusticia y explotacin que sufren los indgenas cuando se
unan las partes de su cuerpo que ahora estn separadas. Cuando se junten las partes del
cuerpo, el orden econmico, poltico y social que rige en los Andes se invertir. Los
indgenas ya no sern pobres sino ricos y gozarn de prestigio en vez de humillacin. 26
As queda abierta la posibilidad de que la hija mayor de Rasu-iti sea reivindicada.
Tambin ocurre un proceso de aprendizaje con el joven Atok sayku, el discpulo
de Rasu-iti, quien al principio del ritual no ve bien al Wamani. A medida que va
progresando el ritual, lo ve con mayor nitidez y siente que lo est poseyendo: El
Wamani aqu! En mi cabeza! En mi pecho, aleteando! dijo el nuevo danzak (209).
Finalmente, cuando muere Rasu-iti, los jvenes indios (Atoksayku y las hijas de
Rasu-iti) ven al Wamani. El hecho de comprender y ver quin es el Wamani le hace
exclamar a la hija menor de Rasu-iti que el Wamani no muere, sino que ha dejado el
25
En la introduccin del PICS seala su objetivo: PICS (The Project for International
Communication Studies) was inaugurated in 1982 at the University of Iowa. The purpose of the project is
to foster the use of authentic foreign televisin materials in foreign language in international studies via
the media of videotape and videodisc. Under a two-year grant from the U.S Department of Education
(1983-1985), University of Iowa faculty began to engage in the acquisition and curricular use of foreign
television materials. [El Proyecto para los Estudios de la Comunicacin Internacional, fue inaugurado en
la Universidad de Iowa. El propsito de este proyecto es fomentar el uso de materiales de televisin en
lenguas extranjeras y autnticos en estudios internacionales, via los medios audiovisuales como las cintas
de video y los discos de video. Bajo un financiamiento de dos aos del Departamento de Educacin de los
EEUU (1983-1985) los catedrticos de la Universidad de Iowa han estado involucrados en la adquisicin
y el uso curricular de materiales de la televisin extranjera. Trad. ma] (Otto: Contratapa de las
transcripciones del video).
se utiliza una voz en off que podra reemplazar a la voz en primera persona que otorga
detallada informacin sobre la cultura indgena en el cuento de Arguedas. Esta
informacin la comunica Rasu-iti en el video. Ciertas frases de Atoksayku son dichas
por un personaje nuevo que se inventa en el video. Las frases que pronuncia la hija
menor en el cuento se le atribuyen a la hija mayor en la versin audiovisual. La
presencia de la hija menor es apenas perceptible, debilitndose el papel importante que
los nios tienen en la cultura quechua con el ejercicio de varias responsabilidades
familiares y comunitarias.
Las modificaciones hechas en el video llevan a que la historia se empobrezca y
tome otro rumbo. En primer lugar, flaquea la idea de que se est produciendo un ritual
de reproduccin cultural entre dos generaciones de indgenas. La trama del video queda
reducida a una familia nuclear que observa cmo el padre ejecuta un extico ritual de
muerte en el que participa un pequeo nmero de personajes adultos. De esta manera se
debilita la idea de que los jvenes estn aprendiendo y heredando mediante el ritual la
cultura de sus mayores. De otra parte, tambin se modifica otro propsito del texto
arguediano: en el cuento se insiste varias veces que un grupo de pueblerinos participan
como observadores del ritual; por el contrario, en el video se reduce el nmero de
personajes secundarios. Aparte de la familia nuclear y Atoksayku, los nicos personajes
secundarios que participan en el ritual son los dos msicos y otro personaje adulto
inventado. Hablo de esta modificacin porque a Arguedas lo que le interesaba remarcar
eran los rasgos comunitarios de la cultura indgena. Por esa razn haba insistido hasta
en tres oportunidades que un grupo viene a presenciar la agona de Rasu-iti. En
cambio en el video que trata de enfatizar la tragedia familiar con tomas en primer plano
de los rostros adoloridos de la esposa y la hija mayor, se est manejando una nocin de
familia nuclear ajena a la poblacin quechua rural.
Estos cambios expresan una visin y fijan una posicin distinta a la de Arguedas
sobre la cultura indgena. No se representa el carcter comunitario de la cultura indgena
y se enfatiza con exotismo la representacin de creencias de una religin indgena
diferente. Sorprende que ocurran estos cambios. La realizacin del video cont con la
asesora acadmica de connotados antroplogos andinistas. En los crditos del video se
seala como asesores a Alejandro Ortiz Rescaniere, Juan Ossio y Josafat Roel. La
pregunta que queda en el aire es por qu permitieron estas falsificaciones del texto
arguediano en el video. Al equipo de videastas, la tecnologa audiovisual permita
recurrir al uso de muchos dispositivos tcnicos con los que se poda haber explorado
ms profundamente los aspectos no verbales del ritual de la danza. Pero no lo hicieron.
Estaban reconociendo que la cultura quechua haba cambiado desde 1961, ao en que
fue escrito el cuento de Arguedas? Haba logrado el campo de la antropologa andina
nuevos conocimientos de la cultura quechua en los ltimos treinta aos?
El hecho de que el video se haya creado en la ausencia de Arguedas, que muri
en 1969, respondera en parte a las preguntas. Tanto los videastas como los antroplogos
que participaron en la realizacin del video no eran biculturales como Arguedas. De otra
parte, la cultura quechua enfrentaba retos mucho ms difciles durante los ochenta y
haban obstculos para alcanzar un conocimiento de primera mano sobre ella en un
contexto rural. Mientras Arguedas ve una pujante cultura que est indigenizando la
sociedad peruana en los aos sesenta y tiene libertad de movimiento para transportarse
por la regin donde se baila la danza, en los aos de produccin del video la cultura
quechua transplantada a las ciudades haba cambiado y era casi imposible hacer trabajo
de campo en las zonas rurales donde se ejecuta la danza. 2828 La poblacin indgena se
28
encontraba entre los fuegos del ejrcito peruano y las guerrillas de Sendero Luminoso
que se enfrentaban en la Sierra Central entre 1980 y 1992. Del mismo modo, la espiral
de violencia lleg a tal extremo que cualquier persona extraa al lugar poda ser
ejecutada por el ejrcito o Sendero Luminoso, tal como ocurri en varias oportunidades.
La confirmacin de esta percepcin de la cultura indgena y de la imposibilidad de
realizar trabajo de campo in situ se produce con la publicacin del libro Los Dansaq de
Lucy Nez Rebaza (14). El libro es una monografa etnogrfica de antropologa urbana
que explora la prctica de la danza en la ciudad de Lima. Este libro demuestra que la
danza ha sufrido cambios y las declaraciones de los danzantes de tijeras complementan
la informacin de Jos Mara Arguedas en lo que respecta a los pasos de la danza,
acordes musicales e informacin sobre los danzantes como representantes del diablo
que aparece en Los ros profundos. Pero ninguno de los danzantes corrobora la
existencia del ritual de muerte ejecutado por Rasu-iti. En cualquier caso, lo nico que
queda en claro es que Arguedas utiliz una danza de origen indgena conocida por los
lectores peruanos para construir una cultura andina y plantear con optimismo su
vigencia y la existencia de un futuro prometedor para ella, como parte integrante de la
heterognea cultura peruana. Del mismo modo, la comparacin que hicimos con la
versin audiovisual del cuento y las referencias a los acercamientos antropolgicos nos
demuestran que el nmero de construcciones de la cultura andina ser igual a la
cantidad de individuos que emprendan su representacin. No interesa si los medios de
representacin (literarios, etnogrficos, audiovisuales) son ms apropiados o
sofisticados. Lo importante son las concepciones que se tienen sobre la cultura indgena
para usar los medios y modos de representacin, el tipo de audiencia que se escoge de
antemano y la coyuntura histrico social en la que se llevan a cabo estas
representaciones.
Philadelphia, 23 de noviembre de 1998.
CODA
La productora TV Cultura est distribuyendo el video Encuentro Ritual. Los
Dansaq en Huacaa (Video Etnogrfico) (enero de 1998), con el guin y la direccin
de Ana Uriarte y la asesora de Rodrigo Montoya y Lucy Nez. Segn sus productores,
este video es un documental etnogrfico que muestra la participacin de los dansaq
Alacrn, Halcn y Paqari en la fiesta quechua del agua y en la celebracin catlica
en honor a San Isidro Labrador en el distrito de Huacaa, provincia de Sucre,
departamento de Ayacucho, en julio de 1997. Este documental es la primera
exploracin etnogrfica de la prctica de la danza en el contexto rural en los noventa.
Los productores del video son concientes de ello, la voz del narrador (Osvaldo
Vzquez) expresa con entusiasmo que en esta oportunidad se puede observar la magia
de la danza en el contexto natural de un pueblo de los Andes. Rodrigo Montoya, en su
reportaje periodstico de 1997, sealaba que la investigacin de la danza en el contexto
rural fue posible hacerla porque, desde principios de los noventa, se ha establecido una
relativa paz y la poblacin originaria del lugar se est recuperando de los efectos del
conflicto armado entre el ejrcito peruano y Sendero Luminoso que asol la regin.
de TV Cultura que film la actuacin de los danzantes de tijeras en los cinco das de fiesta y el
antrpologo que escribe estas lneas, fuimos los pocos forasteros que se atrevieron a llegar hasta ah luego
de la ocupacin de Sendero Luminoso y del Ejrcito. Estn frescos an los recuerdos y las heridas: tres
muertos por los senderistas y cinco por el Ejrcito, adems de unas decenas de desplazados, el frente
colonial del municipio destruido por una bomba senderista. (1997: 46).
danza de las tijeras y la cultura quechua. Se puede decir que ha cambiado la direccin
de su flujo. Lima y las ciudades, despus de haber sido andinizadas por las migraciones
masivas de campo a ciudad que Arguedas ya observaba, se han convertido en centros
que irradian una nueva cultura andina hacia las provincias peruanas. En el caso
particular de la danza de las tijeras, luego de haberse sta transformado en las ciudades,
se presenta tal como es ahora en sus lugares de origen y no le interesa la opinin de los
viejos que conocen los pasos y tonadas completas de la danza y que les disgusta las
incorparaciones y modificaciones. La realidad les dio la razn a los ancianos. La
incorporacin del fakirismo de Halcn en su actuacin, hizo que la celebracin
terminara de otra manera. No se declar un ganador del Atipanakuy.
De hecho, la danza de las tijeras responde al gusto de un nuevo pblico que
junto con ellos se traslada de Lima al campo durante un feriado nacional. Aunque el
video no da mayor informacin sobre los danzantes, es bastante probable que ms de
uno de los danzantes haya aprendido a bailar la danza en Lima. En fu formidable
monografa Los dansaq, Lucy Nez Rebaza registra declaraciones de danzantes de
tijeras, hijos de migrantes, que haban aprendido a bailar la danza en Lima. Asimismo,
el hecho de que est en riesgo la celebracin del prximo ao puede tener dos
interpretaciones. Para los huacainos y sus descendientes ya no es tan necesario volver a
Huacaa para celebrar sus fiestas. Estn mucho mas adaptados y a gusto en sus lugares
de residencia. La mayora de los cargontes principales son prsperos migrantes o hijos
de migrantes de la ciudad que financian la fiesta con muchos propsitos. Tal como lo
observ en un trabajo de campo que hice sobre La representacin de muerte del Inca
Atahuallpa en la Sierra de Lima, los cargontes quieren hacer pblico su xito
econmico y generar respeto en su lugar de origen debido a que no es reconocido en sus
lugares de residencia. Quieren aminorar una nostalgia alimentada por la indiferencia o
rechazo que reciben en la ciudad. O tambin, el dinero, que gastan en la fiesta, es una
inversin que sirve para reforzar tiles lazos endogmicos que en el futuro se
convertirn en votos para ser elegidos representantes polticos de sus pueblos o
provincias, mano de obra barata para producir productos agrcolas en sus propiedades o
como abastecedores de productos de bajsimo precio que son comercializados en las
ciudades. Pero, tambin se podra interpretar estos hechos de otra manera. La crisis de la
economa peruana ha pauperizado en tal forma a los migrantes que les es materialmente
imposible volver a celebrar la fiesta del pueblo para ejercer la reciprocidad andina. En
cualquier caso, se necesita hacer o dar a conocer investigaciones que indaguen estos
asuntos. Ojala que Rodrigo Montoya comunique pronto los resultados de su
investigacin sobre esta fiesta. El video nos da solamente indicios de lo que viene
ocurriendo con la danza y la cultura quechua. Por el momento, lo nico claro es que la
prctica de la danza, como cualquier proceso cultural en marcha, nos seguir planteando
ms interrogantes que conclusiones.
BIBLIOGRAFA
Arguedas, Jos Mara. Formacin de una cultura nacional indoamericana. Seleccin y
prlogo de ngel Rama. Mxico: Siglo XXI, 1977.
La agona de Rasu-iti. Obras completas. 5 tomos. Lima: Editorial
Horizonte, 1983, I: 203-210.
Rama, ngel. Los ros profundos, pera de los pobres. Revista Iberoamericana 122
(1983): 11-41.
Romero, Ral R. Msica, cultura y folklore. Montoya, Rodrigo (compilador). Jos
Mara Arguedas, veinte aos despus: huellas y horizontes (1969-1989). Lima:
Universidad Nacional Mayor de San Marcos / IKONO, 1991.
Rowe, William, et al. Vigencia y universalidad de Jos Mara Arguedas. Lima: Editorial
Horizonte, 1984.
Tamayo San Romn, Augusto (Director). La agona de Rasu-iti. Un cuento de Jos
Mara Arguedas (video). Lima: CETUC, 1985.