Turno joven de oracin
BLOQUE I
Seor Jess: hemos venido a tu presencia porque queremos
acompaarte a lo largo de estas horas de la noche. Cuando los ruidos de la
ciudad se van apagando, cuando todo empieza a dormir, nosotros queremos
estar contigo, cantando tu alabanza. Cuando el silencio y la sombra van
extendindose sobre nuestra ciudad, nuestras voces quieren elevarse hasta Ti,
agradeciendo el inmenso don de la Eucarista, de tu presencia real en medio de
nosotros. Slo te pedimos una cosa: Ensanos a orar.
Canto:
SEOR, ENSEANOS A ORAR,
A HABLAR CON NUESTRO PADRE DIOS.
SEOR, ENSEANOS A ORAR,
A ABRIR LAS MANOS ANTE TI.
Orar con limpio corazn que slo cante para ti,
con la mirada puesta en ti, dejando que hables, Seor.
Orar buscando la verdad. Cerrar los ojos para ver.
Dejarnos seducir, Seor, andar por tus huellas de paz.
Orar hablndote de ti, de tu silencio y de tu voz,
de tu presencia que es calor, dejarnos descubrir por ti.
Orar tambin en sequedad. Las manos en tu hombro, Seor.
Mirarte con sinceridad. Aqu nos tienes, oh Seor!
Lector: Lc 11,1-8
Canto: Padrenuestro
Padrenuestro, Padrenuestro
que en el cielo y tierra ests.
Santificado tu nombre
sea en nuestra voz, nuestro hogar,
que venga siempre tu Reino,
que se haga tu voluntad
en la tierra y en el cielo,
para todos hermandad.
Y que a todas las personas
les llegue siempre tu pan.
Perdnanos nuestras faltas
pues queremos perdonar.
No caigamos en las trampas
que nos va tendiendo el mal.
Padrenuestro, Padrenuestro,
as queremos rezar.
As nos dijo tu Hijo,
que llamemos Pap.
Lector: Lc 11,9-13
Escuchamos: Pide y se te dar. Hna. Glenda.
Pidamos al Seor con abundancia. Pidamos por nuestras familias, por nuestros
padres y hermanos. Por los que lo estn pasando peor ahora mismo, por
aquellos tos, aquellos primos que estn pasando por esa dificultad. Pidamos
por ellos, olvidndonos por un momento de nosotros mismos.
Msica de fondo.
Pidamos al Seor generosamente por nuestra Parroquia, por todos los grupos
que hacen vida en ella. Pidamos por los grupos de oracin, que se dejen llenar
del Espritu y tengan un autntico encuentro con Dios. Pidamos por los grupos
de ayuda, para que la fuerza del Seor vaya cambiando sus vidas. Pidamos por
los grupos de evangelizacin, de catequesis, que continen extendiendo el
Evangelio, dndolo a conocer. Pidamos por las parejas que vienen a pedir el
sacramento del Matrimonio. Pidamos por nuestros sacerdotes, que nunca les
falte el aliento necesario para ser pastores segn el corazn de Dios.
Msica de fondo.
Rezamos a dos coros el Salmo 5. Es la oracin del hombre que confa en Dios y
se alegra con l. Dios escucha nuestra oracin.
Salmo 5
Msica de fondo. Se pueden repetir estrofas del salmo.
Con confianza en el Seor, cantamos todos juntos este canon, dejando que la
msica entre en nuestro corazn. Es una oracin muy antigua, que repetan los
primeros cristianos cuando emprendan un viaje: Confitemini Domino, quoniam
bonus. Confo en el Seor, porque l es bueno.
Canto:
Confitemini Domino, quoniam bonus.
Confitemini Domino. Alleluia.
Lector: Mt 5,13-16
Podemos releer este texto, escuchando la voz de Jess. Cerrando los ojos, lo
imagino dirigindome a m estas palabras: T eres la luz del mundo. T eres la
sal de la tierra. Yo, Seor Imagino su mirada de amor mientras me repite
estas palabras.
Msica de fondo.
Pidamos al Seor por los jvenes de nuestra Parroquia. Por aquellos a los que el
Seor nos envi para que furamos sal y luz ante ellos. Pidamos por los que
viven en peligro, por los que no encontraron al Seor en su vida. Por los
jvenes que buscan, que quieren dar con el Dios de la vida.
Msica de fondo.
Lector: Ex 17, 1-7
Silencio
Canto:
Maravilloso Jess es para m,
y ms dulce que la miel que brota del panal.
Me liber, l me liber,
yo le cantar por toda la eternidad.
El Seor est con nosotros, nos acompaa. Ni un momento nos desampara. El
Seor est con su pueblo y hace a nuestros ojos prodigios innumerables.
Aunque parezca que el Seor duerme, aunque pensemos que
nos ha
abandonado, El Seor est. l es el agua viva que alegra nuestro corazn y que
sacia nuestra sed. Recemos a dos coros este salmo 41, acudiendo a beber del
agua que el Seor nos da.
Salmo 41.
Msica de fondo. Se pueden repetir estrofas del salmo.
Lector: Jn 7, 37-43
Msica de fondo.
Con mucha pausa, volvemos a leer el texto del Evangelio. Imaginemos la
alegra de la fiesta juda. Pongmonos en medio del bullicio de la gente a
escuchar a Jess, y veamos cmo se llenan sus ojos de entusiasmo al hablar.
Seamos dichosos por esta invitacin del Seor: quien tenga sed, que venga a
m y beba
Canto:
Mi Dios est vivo, l no est muerto,
mi Dios est vivo en mi corazn.
Mi Dios est vivo, ha resucitado,
lo siento en mis manos, lo siento en mis pies,
lo siento en mi alma y en mi ser.
Oh, hay que nacer el agua;
oh, hay que nacer el Espritu de Dios.
Oh, hay que nacer del agua y del Espritu de Dios,
hay que nacer del Seor. (bis)
Preprate para que sientas (x3)
el Espritu de Dios.
Djalo que se mueva (x3)
dentro de tu corazn.
Mi Dios est vivo, l no est muerto,
mi Dios est vivo en mi corazn.
Lo veo a mi lado, nunca me abandona,
lo veo por el monte, lo veo por el mar,
lo veo a mi lado al caminar.
Lector: Mc 8, 1-10
Canto:
Danos de tu pan, Seor, danos de tu pan. (bis)
Que es como el amor tu pan, es como el amor: bis)
cuanto ms se da, Seor, ms abundar. (bis)
Siento pena de la gente que va errante como ovejas sin pastor
tengo miedo desfallezcan si no encuentran un apoyo en su afliccin.
Cinco panes y dos peces repartidos con amor con los dems
son el signo del milagro que en el mundo obra la fraternidad.
Repartid con los hermanos, repartid con los hambrientos vuestro pan
y en la mesa de los hombres para todos habr pan hasta sobrar.
Todos:
Y ahora,
cuando los hombres descansan del trabajo,
cuando los templos se cierran,
cuando se apagan las luces y las voces,
bendecid al Seor,
los siervos del Seor,
los que pasis la noche
en la casa del Seor.
Que no se extinga ni se suprima la alabanza, ni una noche, ni una hora.
Levantad las manos hacia el santuario
-manos orantes dirigidas al Tabernculo Santo de la presencia permanente del
Seory bendecid al Seor.
El Seor te bendiga desde Sin.
desde Sin, la Iglesia, y desde esta clula de Iglesia que es nuestra comunidad,
bendiga el Seor a los hombres todos, a los que descansan y a los que velan, a
los cercanos y a los alejados, a los creyentes y a los incrdulos, a los que
buscan
Desde Sin su Iglesia- nos bendiga el Seor,
el que hizo cielo y tierra.
Canto:
Quiero alabarte, ms y ms an (bis)
buscar tu voluntad, tu gracia conocer, quiero alabarte.
Las aves del cielo, cantan para ti,
las bestias del campo, reflejan tu poder,
quiero cantar, quiero levantar mis manos a ti.
Mientras recitamos el Salmo 8
Msica de fondo
Lector: Lc 10,21-24
Canto:
Gracias quiero darte por amarme,
gracias quiero darte yo a ti, Seor.
Hoy soy feliz porque te conoc.
Gracias por amarme a m tambin.
Yo quiero ser Seor amado
como el barro en manos del alfarero.
Toma mi vida, hazla de nuevo.
Yo quiero ser un vaso nuevo.
Te conoc y te am
te ped perdn y me escuchaste.
Si te ofend, perdname, Seor,
pues te amo y nunca te olvidar.
Sintamos esta eleccin del Seor. Nos ha llamado para mostrarnos su amor.
Nos ha elegido para que tengamos su vida. Nos ha destinado para que
continuemos su misin. Dios nos mira con amor. Y nosotros slo debemos
aceptar este ofrecimiento. Para vivir en Dios, slo hemos de aceptar su amor.
No est la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho. Dejmonos hacer por
sus manos de alfarero.
Yo quiero ser, Seor amado
como el barro en manos del alfarero.
Toma mi vida, hazla de nuevo.
Yo quiero ser un vaso nuevo.
Msica de fondo.
Lector:
Creemos, Seor, que ests realmente presente en la Eucarista, y te
adoramos, Jesucristo, Dios y Hombre, y porque deseamos expresarte nuestra
fe, nuestra esperanza, nuestro amor y nuestro deseo de permanecer siempre
contigo,
Todos: Venimos, Seor, a tu presencia.
Sintiendo la responsabilidad de prolongar en estas horas de la tarde la
alabanza que te canta toda la creacin,
Todos: Venimos, Seor, a tu presencia.
Para velar contigo esta tarde, unindonos a tu oracin y a tu adoracin al
Padre, unindonos a tu inmolacin por toda la humanidad,
Todos: Venimos, Seor, a tu presencia.
Responsables y representantes de la Iglesia que ora, trabaja, ama, sufre,
Todos: Venimos, Seor, a tu presencia.
Para llenarnos de ti, para ser luego signo de tu presencia y de tu Amor,
Todos: Venimos, Seor, a tu presencia.
Deseamos, Seor, fortalecernos con el Pan de vida para estar siempre
disponibles, en entrega constante a ti, al servicio de la santa Iglesia.
Todos: Venimos, Seor, a tu presencia.
Canto:
1.- Cerca de ti, Seor, yo quiero estar,
tu grande y tierno amor quiero gozar.
Llena mi pobre ser, limpia mi corazn
hazme tu rostro ver en la afliccin.
2.- Mi pobre corazn inquieto est
por esta vida voy buscando paz.
Mas slo T, Seor, la paz me puedes dar,
cerca de Ti, Seor, yo quiero estar.
3.- Yo creo en Ti, Seor, yo creo en Ti;
Dios vivo en el altar, presente en m.
Si, ciegos al mirar, mis ojos no te ven,
yo creo en Ti, Seor, sostn mi fe.
4.- Da feliz, ver, creyendo en Ti,
en que yo habitar cerca de Ti.
Mi voz alabar tu santo nombre all,
y mi alma gozar cerca de Ti.
Lector: Lc 9,28-36
Canto:
Qu detalle, Seor, has tenido conmigo,
cuando me llamaste, cuando me elegiste,
cuando me dijiste que t eras mi amigo;
que detalle, Seor, has tenido conmigo.
1.- Te acercaste a mi puerta, pronunciaste mi nombre,
yo temblando te dije: aqu estoy, Seor.
T me hablaste de un Reino, de un tesoro escondido,
de un mensaje fraterno que encendi mi ilusin.
2.- Yo dej casa y pueblo por seguir tu aventura,
codo a codo a contigo comenc a caminar.
Han pasado los aos, y aunque aprieta el cansancio,
paso a paso te sigo sin mirar hacia atrs.
3.- Qu alegra yo siento cuando digo tu nombre,
qu sosiego me inunda cuando oigo tu voz,
qu emocin me estremece, cuando escucho en silencio,
tu palabra que aviva mi silencio interior.
Hagamos juntos el cntico de todas las criaturas. La creacin entera bendice y
alaba al Seor. Y nosotros, con ella, elevamos nuestro canto. Podemos ir
haciendo cada uno dos estrofa de este cntico.
Cntico de Daniel
Msica de fondo.
Canto:
LAUDATO SII, O MI SIGNORE. LAUDATO SII, O MI SIGNORE.
LAUDATO SII, O MI SIGNORE. LAUDATO SII, O MI SIGNORE.
- Por la creacin entera, por el sol y por la luna,
por el viento y las estrellas, por el agua y por el fuego.
- Por la hermana madre tierra que nos nutre y nos sostiene,
por los frutos, flores, hierbas, por los montes y los mares.
- El sentido de la vida es cantarte y alabarte;
y que toda nuestra vida sea siempre una cancin.
- Por que todo el universo es un canto de alabanza,
hacia ti, Creador del mundo, siempre alegres cantaremos.
Lector: Mc 4,35-41
Msica de fondo.
Muchas veces en nuestra vida hemos sentido el miedo, la tempestad.
Imaginemos aquella escena de la barca. Pensemos en cmo se sentiran los
discpulos en medio del lago, con la tormenta amenazando la pequea barca.
Los primeros cristianos, vieron en este relato evanglico una alegora de la
Iglesia, que tambin es invitada a pasar de esta orilla a la otra, de nuestro
mundo a la casa del Padre. Y en esta travesa, es normal que vengan los
dificultades, los sobresaltos. Tal vez nosotros a veces perdamos nuestra fe,
vencidos por los pesares, las desilusiones. Tal vez dudemos de la presencia del
Seor. Es posible que creamos que el Seor se ha olvidado de nosotros Y sin
embargo Cristo est ah, siempre cercano, siempre presente. Vuelve a leer el
texto evanglico y piensa en qu cosas te hacen perder la fe ahora mismo;
piensa en qu acontecimientos ltimos te han dejado dudas acerca de la
presencia del Seor. No tengas miedo de dudar. Es el paso necesario para
llegar a la confianza plena.
Msica de fondo.
Oremos con el Salmo 27, invocando al Seor como luz y salvacin nuestra.
Rezamos a dos coros.
Salmo 27
Msica de fondo. Podemos repetir alguna estrofa del salmo.
Canto:
Hazme un instrumento de tu paz,
donde haya odio lleve yo tu amor,
donde haya injuria tu perdn Seor,
donde haya duda fe en ti.
Hazme un instrumento de tu paz,
que lleve tu esperanza por doquier,
donde haya oscuridad lleve tu luz,
donde haya pena tu gozo Seor.
Maestro aydame a nunca buscar
querer ser consolado como consolar,
ser entendido como entender,
ser amado como amar.
Hazme un instrumento de tu paz,
es perdonando que nos das perdn,
es dando a todos que T te nos das,
muriendo es que volvemos a nacer.
Msica de fondo.
Con eterna confianza en el Seor, con gran confianza, oremos juntos con este
salmo 130. Es la oracin del nio que confa en su padre. Es tambin la oracin
que hacemos nuestra en esta noche de alabanza. Es el anhelo de nuestro
corazn de gustar siempre del Seor.
Salmo 130
Msica de fondo. Podemos repetir alguna estrofa.
El Seor nos ha escogido desde el vientre de nuestras madres. Nos ha llamado.
A unos al sacerdocio, a otros a la vida consagrada, a otros al testimonio laical,
a todos a extender su Reino. Escuchemos atentamente.
Lector: Jer 1,4-10
Canto:
Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre,
antes que t nacieras te conoca y te consagr.
Para ser mi profeta de las naciones yo te escog,
irs donde te enve y lo que mande proclamars.
Tengo que gritar, tengo que arriesgar,
ay de m si no lo hago!
Cmo escapar de ti, cmo no hablar
si tu voz me quema dentro.
Tengo que andar, tengo que luchar,
ay de m si no lo hago!
Cmo escapar de ti, cmo no hablar
si tu voz me quema dentro.
No temas arriesgarte porque contigo yo estar,
no temas anunciarme porque en tu boca yo hablar.
Te encargo hoy mi pueblo para arrancar y derribar,
para edificar, construirs y plantars.
Msica de fondo.
Y dir San Pablo que la Iglesia se compone de los distintos ministerios para los
que Dios ha querido contar con hombres y mujeres de la historia. Escuchemos
con atencin.
Lector:
De la carta del apstol san Pablo a los Efesios
4, 1-7.11.13
Hermanos:
Yo, el prisionero por el Seor, les ruego que anden como pide la vocacin a la
que han sido convocados. Sean siempre humildes y amables, sean
comprensivos, sobrellvense mutuamente con amor; esfurcense en mantener
la unidad del Espritu con el vnculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espritu,
como una sola es la esperanza de la vocacin a la que han sido convocados. Un
Seor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo
penetra todo, y lo invade todo. A cada uno de ustedes se la ha dado la gracia
segn la medida del don de Cristo. Y l ha constituido a unos, apstoles, a
otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el
perfeccionamiento de los santos, en funcin de su ministerio, y para la
edificacin del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe
y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo
en su plenitud.
Palabra de Dios.
Canto:
Yo siento, Seor, que T me amas.
Yo siento, Seor, que te puedo amar.
Hblame, Seor, que tu siervo escucha.
Hblame, qu quieres de m?
Seor, T has sido grande para m;
en el desierto de mi vida hblame.
YO QUIERO ESTAR DISPUESTO A TODO.
TOMA MI SER, MI CORAZON ES PARA TI.
POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS,
POR ESO CANTO TU AMOR.
POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS,
POR ESO CANTO TU AMOR.
BLOQUE II
ORAMOS CON BENEDICTO XVI
El Seor tiene un plan para cada uno de nosotros, nos llama por nuestro
nombre. Por tanto, a nosotros nos toca escuchar, percibir su llamada, ser
valientes y fieles para seguirlo, de modo que, al final, nos considere siervos
fieles que han aprovechado bien los dones que se nos han concedido.
Msica de fondo
Canto:
- Te alabo, Jess, por tu grandeza.
Mil gracias te doy por tu gran amor.
Heme aqu, Seor, para acompaarte.
Heme aqu, qu quieres de m?
Seor, T has sido grande para m;
en el desierto de mi vida hblame.
YO QUIERO ESTAR DISPUESTO A TODO.
TOMA MI SER, MI CORAZON ES PARA TI.
POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS,
POR ESO CANTO TU AMOR.
POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS,
POR ESO CANTO TU AMOR.
La grandeza del sacerdocio de Cristo puede infundir temor. Se puede sentir la
tentacin de exclamar con san Pedro: Aljate de m, Seor, que soy un hombre
pecador (Lc 5,8), porque nos cuesta creer que Cristo nos haya llamado
precisamente a nosotros. No habra podido elegir a cualquier otro, ms capaz,
ms santo? Pero Jess nos ha mirado con amor precisamente a cada uno de
nosotros, y debemos confiar en esta mirada.
Msica de fondo.
Canto:
Siento tu mirada y confo en ti.
Tambin hoy Dios busca corazones jvenes, busca jvenes de corazn grande,
capaces de hacerle espacio a l en su vida para ser protagonistas de la nueva
Alianza. Para acoger una propuesta fascinante como la que nos hace Jess,
para establecer una alianza con l, hace falta ser jvenes interiormente,
capaces de dejarse interpelar por su novedad, para emprender con l caminos
nuevos.
Msica de fondo.
Canto:
Ven, no apartes de m los ojos, te llamo a ti, te necesito
para que se cumpla en el mundo el plan de mi Padre.
Nadie que contemple con realismo nuestro mundo de hoy podra pensar que
los cristianos pueden permitirse el lujo de continuar como si no pasara nada,
haciendo caso omiso de la profunda crisis de fe que impregna nuestra
sociedad. Sabemos que en tiempos de crisis y turbacin Dios ha suscitado
grandes santos y profetas para la renovacin de la Iglesia y la sociedad
cristiana. Cada uno de nosotros tiene una misin, cada uno de nosotros est
llamado a cambiar el mundo, a trabajar por una cultura de la vida, una cultura
forjada por el amor y el respeto a la dignidad de cada persona humana.
Msica de fondo
Canto:
Nada te turbe, nada te espante. Quien a Dios tiene nada le falta.
Nada te turbe, nada te espante. Slo Dios basta.
Queridos jvenes amigos: slo Jess conoce la misin concreta que piensa
para ustedes. Dejen que su voz resuene en lo ms profundo de su corazn.
Cristo necesita familias para recordar el mundo la dignidad del amor humano y
la belleza de la vida familiar. Necesita hombres y mujeres que dediquen su vida
a la noble labor de educar, atendiendo a los jvenes y formndolos en el
camino del Evangelio. Necesita a quienes consagrarn su vida a la bsqueda
de la caridad perfecta, siguindole en castidad, pobreza y obediencia y
sirvindole en sus hermanas y hermanos ms pequeos. Necesita el gran amor
de la vida religiosa contemplativa, que sostiene el testimonio y la actividad de
la Iglesia con su oracin constante. Y necesita santos sacerdotes, hombres
dispuestos a dar su vida por sus ovejas. Pregntenle al Seor lo que desea de
ustedes. Pdanle la generosidad de decir s. No tengan miedo a entregarse
completamente a Jess. l les dar la gracia que necesitan para acoger su
llamada.
Msica de fondo.
Canto:
1.- Seor, no soy nada. Por qu me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes que soy pobre
y soy dbil. Por qu te has fijado en m?
ME HAS SEDUCIDO, SEOR, CON TU MIRADA.
ME HAS HABLADO AL CORAZN Y ME HAS QUERIDO.
ES IMPOSIBLE CONOCERTE Y NO AMARTE.
ES IMPOSIBLE AMARTE Y NO SEGUIRTE. ME HAS SEDUCIDO, SEOR.
2.- Seor, yo te sigo y quiero darte lo que pides.
Aunque hay veces que me cuesta darlo todo, T lo sabes;
yo soy tuyo. Camina, Seor, junto a m.
3.- Seor, hoy tu nombre es ms que palabras.
Es tu voz que hoy resuena en mi interior, y me habla
en el silencio. Qu quieres que haga por Ti?
La juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida ms grande. Al
pensar en mis aos de entonces, sencillamente, no queramos perdernos en la
mediocridad de la vida aburguesada. Queramos lo que era grande, nuevo.
Queramos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza. Se trata slo
de un sueo vaco que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el
hombre en verdad est creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier
otra cosa es insuficiente. San Agustn tena razn: nuestro corazn est
inquieto hasta que descansa en Ti. El deseo de la vida ms grande es un signo
de que l nos ha creado, de que llevamos su huella.
Msica de fondo
Canto:
1. Caminando voy sin saber muy bien qu sendero andar, hacia dnde ir.
Hoy me pregunt si s dnde estoy, dnde comenc, cul ser mi fin, para qu
vivir.
2. Como el ro soy que hacia el mar se va, que se va a mezclar con la
eternidad.
Quiero hacer el bien en mi caminar, que a mi paso d flores el jardn, panes el
trigal.
3. En mi corazn luchan sin cesar lo que quiero ser y la realidad.
En mi corazn quiso Dios sembrar ansias de vivir, sed de plenitud y felicidad.
Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: qu sentido
tiene mi vida, qu finalidad, qu rumbo debo darle? Es una fase fundamental
que puede turbar el nimo, a veces durante mucho tiempo. Muy pronto tuve
conciencia de que el Seor me quera sacerdote. Pero ms adelante tuve que
reconquistar esa certeza. Tuve que preguntarte: es ste de verdad mi camino?
Es de verdad la voluntad del Seor para m? Ser capaz de permanecerle fiel
y estar totalmente a disposicin de l, de su servicio? Una decisin as tambin
causa sufrimiento. No puede ser de otro modo. Pero despus tuve la certeza:
as est bien! S, el Seor me quiere, por ello me dar tambin la fuerza.
Escuchndole, estando con l, llego a ser yo mismo. No cuenta la realizacin
de mis propios deseos, sino su voluntad. As, la vida se vuelve autntica.
Msica de fondo
Canto:
1.- Tantos hombres hay que sufren sin consuelo,
tantos hombres hay que viven sin sentido,
tanta gente que hay tirada en el camino,
y que busca la mirada de un amigo.
HOY, SEOR, ME LLAMAS T, CON MIS MANOS Y MI VOZ.
A SER LUZ ENTRE LOS HOMBRES, SER UN CANTO DE ESPERANZA.
2.- Tanto tiempo Tu Palabra fue olvidada,
y tu voz entre rincones fue dejada.
Por los hombres que no esperan tu venida,
hazme un signo de tu Amor y de tu Vida!
3.- T me sabes tan pequeo entre tus manos,
y tan dbil para levantar el mundo;
necesito de tu fuerza y alegra,
de tu luz que me ilumine cada da.
Tambin nosotros quisiramos poder ver a Jess, poder hablar con l, sentir
ms intensamente an su presencia. A muchos se les hace hoy difcil el acceso
a Jess. Queridos jvenes, aprendan a ver, a encontrar a Jess en la
Eucarista, donde est presente y cercano hasta entregarse como alimento
para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Seor
manifiesta su misericordia ofrecindonos siempre su perdn. Reconozcan y
sirvan a Jess tambin en los pobres y enfermos, en los hermanos que estn en
dificultad y necesitan ayuda.
Msica de fondo
Canto:
Oh, Seor, delante de Ti, mis manos abiertas reciben tu pan.
Oh Seor, espiga de amor, llena mi corazn.
Y ENTRE TUS MANOS, OH SEOR,
GURDANOS, GURDANOS,
DINOS LO QUE ES AMOR. BIS
2.- Oh, Seor, sendero de amor, mi alma en silencio escucha tu voz.
Oh, Seor, Maestro y Pastor, dinos lo que es amor.
3.- Oh, Seor, con fe y hermandad, mi pueblo celebra la Fiesta Pascual.
Oh, Seor, en torno al altar sella nuestra amistad.
Hay mucha gente que, de una y otra forma, piensa que el sacerdocio catlico
no es una profesin con futuro, sino que pertenece ms bien al pasado.
Ustedes, queridos amigos, han decidido entrar en el seminario y, por tanto, se
han puesto en camino hacia el ministerio sacerdotal en la Iglesia Catlica, en
contra de estas objeciones y opiniones. Han hecho bien. Porque los hombres,
tambin en la poca del domino tecnolgico del mundo y de la globalizacin,
seguirn teniendo necesidad de Dios.
Msica de fondo
Canto:
Y ES QUE NO HAY MAYOR AMOR QUE DAR LA VIDA,
QUE DAR LA VIDA POR AMOR.
Y ES QUE NO HAY MAYOR AMOR QUE DAR LA VIDA,
QUE DARLE A CRISTO EL CORAZN.
1.- Como grano al morir da fruto y en espiga se transformar.
As Cristo puesto en el sepulcro en nosotros resucitar.
Dale muerte a tu egosmo, a tu orgullo y tu vanidad,
djalos que caigan en la tierra pues muriendo t florecers.
2.- Cual Pastor que ama a sus ovejas y por siempre las proteger,
nos conduce Cristo a buenos pastos, con su muerte nos rescatar.
Con tu vida hars como el Pastor entregndote sin vacilar,
el que hace de su vida entrega, siempre vida en Cristo encontrar.
3.- En la Pascua un mandamiento nuevo a nosotros nos dej el Seor,
entregar la vida a los hermanos como Cristo nos la entreg.
sta es la seal de los cristianos por la que nos reconocern,
el amor con el que nos amamos y la propia entrega a los dems.
Queridos jvenes es l quien les busca, an antes de que ustedes le busquen.
Respetando plenamente su libertad, se acerca a cada uno de ustedes y se
presenta como la respuesta autntica y decisiva a ese anhelo que anida en su
ser, al deseo de una vida que vale la pena ser vivida. Dejen que les tome de la
mano. Dejen que entre cada vez ms como amigo y compaero de camino.
Ofrzcanle su confianza, nunca les desilusionar.
Msica de fondo.
Canto:
QU DETALLE, SEOR, HAS TENIDO CONMIGO,
CUANDO ME LLAMASTE, CUANDO ME ELEGISTE,
CUANDO ME DIJISTE QUE T ERAS MI AMIGO;
QU DETALLE, SEOR, HAS TENIDO CONMIGO.
1.- Te acercaste a mi puerta, pronunciaste mi nombre,
yo temblando te dije: aqu estoy, Seor.
T me hablaste de un Reino, de un tesoro escondido,
de un mensaje fraterno que encendi mi ilusin.
2.- Yo dej casa y pueblo por seguir tu aventura,
codo a codo a contigo comenc a caminar.
Han pasado los aos, y aunque aprieta el cansancio,
paso a paso te sigo sin mirar hacia atrs.
3.- Qu alegra yo siento cuando digo tu nombre,
qu sosiego me inunda cuando oigo tu voz,
qu emocin me estremece, cuando escucho en silencio,
tu palabra que aviva mi silencio interior.
El Seor Jess no es un maestro que embauque a sus discpulos: nos dice
claramente que el camino con l requiere un esfuerzo y sacrificio personal,
pero que vale la pena. Queridos jvenes amigos, no se dejen desorientar por
las promesas atractivas de xito fcil, de estilos de vida que privilegian la
apariencia en detrimento de la interioridad. No cedan a la tentacin de poner la
confianza absoluta en el tener, en las cosas materiales, renunciando a
descubrir la verdad que va ms all, como una estrella en lo alto del cielo,
donde Cristo quiere llevarles. Djense guiar a las alturas de Dios.
Msica de fondo
Canto:
T, Salvador de los hombres,
pronunciaste palabra insinuante:
Un voluntario... dnde encontrarlo?.
(Is 6, 8)
Seor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca;
junto a Ti buscar otro mar.
T suavemente seduces;
caminabas... quisimos seguirte:
Venid dijiste-, venid conmigo.
(Jn 1)
T con dulzura me pides:
Vende todo y dalo a los pobres;
un gran tesoro tendrs si vienes.
(Lc 18, 22)
T con lo puesto me llamas:
Nada lleves... ni para el camino.
Ni pan ni alforja; que vas conmigo.
(Lc 9, 3)
T con urgencia reclamas:
Deja el mundo, las cosas del mundo.
Mira adelante y no vaciles.
(Lc 9, 59-62)
T suplicante me pides:
Necesito que vengas conmigo:
la mies es mucha y no hay obreros.
La gran tarea de la evangelizacin requiere un nmero cada vez mayor de
personas que respondan generosamente al llamado de Dios y se entreguen de
por vida a la causa del Evangelio. Una accin misionera ms incisiva trae como
fruto precioso, junto al fortalecimiento de la vida cristiana en general, el
aumento de las vocaciones de especial consagracin. De alguna manera, la
abundancia de vocaciones es un signo elocuente de la vitalidad eclesial, as
como de la fuerte vivencia de la fe por parte de todos los miembros del Pueblo
de Dios.
Msica de fondo
Canto:
Seor, toma mi vida nueva antes de que la espera
desgaste aos en m. Estoy dispuesto a lo que quieras,
no importa lo que sea, T llmame a servir.
Llvame donde los hombres necesiten tus palabras,
necesiten mis ganas de vivir.
Donde falta la esperanza, donde todo sea triste,
simplemente por no saber de Ti.
Te doy, mi corazn sincero para gritar sin miedo
tu grandeza, Seor. Tendr mis manos sin cansancio
tu historia entre mis labios, tu fuerza en la oracin.
Y as, en marcha ir cantando, por pueblos predicando
lo bello que es tu amor. Seor, tengo alma misionera:
condceme a la tierra que tenga sed de Dios.
La vocacin no es fruto de ningn proyecto humano o de una hbil estrategia
organizativa. En su realidad ms honda, es un don de Dios, una iniciativa
misteriosa e inefable del Seor, que entra en la vida de una persona
cautivndola con la belleza de su amor, y suscitando consiguientemente una
entrega total y definitiva a ese amor divino.
Msica de fondo
Canto:
Qu te puedo dar, que no me hayas dado T?
Qu te puedo decir, que no m hayas dicho T?
Qu puedo hacer por Ti, si yo no puedo hacer nada,
si yo no puedo hacer nada si no es por Ti, mi Dios?
Todo lo que s, todo lo que soy,
Todo lo que tengo es tuyo.
Quin pudiera hablar como me has hablado T?
Quin pudiera mirar como me has mirado T?
Quin pudiera dar, quin pudiera dar la vida,
quin pudiera dar la vida como la diste T?
BLOQUE III
Si los hombres supieran que hay un corazn
Es admirable el modo en el que el Seor nos ha amado. Cantemos la grandeza
de este amor, hecho realidad eterna en la Eucarista. Alabemos con gozo al
Seor.
Canto:
VINE
VINE
VINE
VINE
A
A
A
A
ALABAR
ALABAR
ALABAR
ALABAR
A DIOS,
A DIOS,
SU NOMBRE,
A DIOS.
1.- El vino a mi vida en un da muy especial,
cambi mi corazn en un nuevo corazn.
Y esta es la razn por la que digo que:
Vine a alabar a Dios!
2.- Al mundo quiero dar todo aquello que l me dio
hoy quiero compartir mi ilusin por los dems.
Y esta es la razn por la que digo que:
vine a alabar a Dios!
Lector: 1Cor 1-9
Msica de fondo
Oremos juntos al Seor, con este salmo de alabanza. El Dios que manifest su
misericordia a Israel, que lo condujo por el desierto, nos ha llamado a nosotros
a permanecer con l. Rezamos a dos coros.
Sal 117
Msica de fondo. Se puede repetir alguna estrofa.
Todos:
Ante Ti, Seor, nos hemos reunido esta noche, acabado el trabajo del da, para
presentarte nuestra ofrenda, la ofrenda de nosotros mismos, en un acto de
alabanza y adoracin.
Mientras nuestros hermanos duermen, nosotros nos sentimos comprometidos a
velar, en nombre de la Iglesia, para que tu gloria, Seor, sea sin cesar
reconocida; para que el tiempo, en que se desarrolla nuestra vida humana, se
convierta, hora tras hora, da y noche, en un cntico de alabanza a ti.
Unidos y comprometidos con toda la humanidad, queremos, una vez ms,
recoger esta noche para presentarlos ante ti como ofrenda y oracin- los
frutos de la laboriosidad de los hombres del campo y de la industria, el
esfuerzo de los que luchan, la reflexin de los que estudian e investigan, el
holocausto de los que sufren en el cuerpo y en el alma, el amor de las familias,
las nobles aspiraciones de los jvenes, las preguntas de los nios, vidos de
saber.
Queremos hacernos presentes y disponibles a tu presencia, renovando una vez
ms ante ti el compromiso de servicio a que nos has llamado: compromiso de
adoracin constante y de presencia callada, pero vigilante y activa, en el
mundo.
Danos tu gracia para que, avivando nuestra fe y encendiendo nuestros
corazones, te adoremos unidos en esta tarde con ms fervor que nunca.
Que con Mara, tu Madre, sepamos adorarte y alabarte continuamente, y darte
gracias porque nos has salvado, y porque aceptas nuestra ayuda, unidos a ti,
para salvar al mundo, y porque permaneces, cercano, entre nosotros, como
paga y seal de salvacin. Amn.
Msica de fondo
Canto:
Vamos con gozo, alabemos a nuestro Seor.
Canta su nombre. Da gloria a la gloria de Dios.
EL EST AQU, DONDE HAYA DOS O MS,
L EST AQU, L EST AQU, NOS HA SALVADO. (bis)
2- Deja tus penas, que tienes delante a Jess.
Deja tus sombras, que l quiere llenarte de luz.
3.- Canta alabanzas, te quiere llenar con su amor.
Salta de gozo, tu hermano es el Hijo de Dios.
4.- Vive la vida que Cristo te viene a ofrecer.
Llena tu alma, revive lo que hay en tu ser.
Con gozo, con profunda alegra como cuando los israelitas se vieron libres de
los egipcios en el Mar Rojo. Escuchemos:
Lector: Ex 14, 21-15, 18
Msica de fondo
Canto:
LIBERTADOR DE NAZARET
VEN JUNTO A M, VEN JUNTO A M.
LIBERTADOR DE NAZARET
QU PUEDO HACER SIN TI?
1.- Yo s que eres camino, que eres la vida y la verdad;
yo s que el que te sigue sabe a dnde va;
quiero vivir tu vida seguir tus huellas,
tener tu luz; quiero beber tu cliz, quiero llevar tu cruz.
2.- Quiero encender mi fuego, alumbrar mi vida y seguirte a Ti.
Quiero escucharte siempre quiero luchar por Ti.
Busco un mensaje nuevo, te necesito Libertador;
no puedo estar sin rumbo no puedo estar sin Dios.
El Seor nos ha liberado del pecado, de las tinieblas del mal. Estamos invitados
a buscar siempre el bien, y a alegrarnos en Dios por haber roto nuestras
ataduras. Cristo no ha devuelto la libertad de los Hijos, de aquellos que poseen
el Reino. Por qu nos preocuparemos?
Lector: Mt 6,25-34
Msica de fondo.
Oremos con el salmo 92. Con un pie en la cancin y el otro en la enseanza, el
autor de este salmo proclama la bondad del Seor. Las acciones del Seor no
siempre son entendidas. El justo las ensalza, aunque no llegue a
comprenderlas del todo. El necio, por el contrario, las rechaza. Rezamos a dos
coros.
Salmo 92
Msica de fondo. Podemos repetir alguna estrofa.
Buscar el Reino. sa es la invitacin de Jess. Cantemos con gozo, pidindole al
Seor que sepamos descubrir en la bondad de la creacin las semillas del
Reino que viene.
Canto:
Busca primero el Reino de Dios y su justicia.
Todas las cosas se te aadirn. Aleluya. Aleluya.
Aleluya, alelu, aleluya.
Aleluya, aleluya. (bis)
Heme aqu, mi Seor, envame, para anunciar tu Palabra.
T con tu gracia me habrs de sostener. Aleluya, aleluya.
Ya no son siervos, nos dice el Seor, ustedes son mis amigos.
No me eligieron ustedes a m. Yo los eleg a ustedes.
Jess anunci el Reino, y lo adelant con el sermn del monte, donde
escuchamos las Bienaventuranzas. Los pobres, los que lloran, los tristes, los
que buscan la justicia, los que trabajan por la paz todos ellos sern los
poseedores del Reino, y nosotros tambin, cuando nos insulten y nos persigan
por su causa. Escuchemos.
Lector: Mt 5, 1-12
Msica de fondo.
El Reino es para los pequeos, para los que saben entrar en el corazn de Dios.
Pidmosle al Seor no buscar otra cosa que su corazn. Pidmosle con fe que
sepamos hacernos pequeos, que dejemos las ambiciones, los proyectos que
slo buscan nuestro prestigio. Slo cuando morimos a lo que nos aparta de
Dios, encontraremos vida en l.
Canto:
Felices somos en la pobreza,
si en nuestras manos hay amor de Dios,
si nos abrimos a la esperanza, si trabajamos en hacer el bien.
Felices somos en la humildad, si como nios sabemos vivir.
Ser nuestra heredad la tierra, la tierra.
SI EL GRANO DE TRIGO NO MUERE EN LA TIERRA
ES IMPOSIBLE QUE NAZCA FRUTO.
AQUL QUE DA SU VIDA PARA LOS DEMS
TENDR SIEMPRE AL SEOR.
2.- Felices somos si compartimos,
si nuestro tiempo es para los dems:
para quien vive en la tristeza y para quien camina en soledad.
Felices somos si damos amor,
si en nuestras manos hay sinceridad,
podremos siempre mirar y ver a Dios, y ver a Dios.
3.- Felices somos si ofrecemos paz
y nuestra voz denuncia la opresin,
si desterramos odio y rencores, ser ms limpio nuestro corazn.
Felices somos en la adversidad,
si nos persiguen cuando no hay razn,
la vida entonces tendr sentido en Dios, sentido en Dios.
El grano de trigo que cay en tierra y muri, dio fruto. Ha dado mucho fruto a
lo largo de la historia. Cristo, puesto en el sepulcro, ha resucitado. Y su fruto se
ha extendido en la Iglesia, la comunidad de los creyentes. Y ese grano de trigo
se ha hecho pan, alimento. Y ese alimento es su Cuerpo. Cantemos con gozo a
Cristo que quiso quedarse con nosotros en la presencia eucarstica.
Canto:
Pan y vino son tu rostro que hoy volvemos a tocar.
Tu mirada que curaba de nuevo nos sanar.
No merezco que t vengas a mi pobreza tocar.
Mas yo quiero que en mi vida, Jess, t puedas estar.
JESS, VEN T, ENTRA EN MI CASA DE NUEVO.
JESS, VEN T, PARA ENCENDER NUESTRO FUEGO.
JESS, JESS
2.- Es tu vino nuestra sangre que no nos deja morir.
Pan y vida para todos rotos para compartir.
Te compartes con nosotros en la pobreza de un pan.
Cambiaremos nuestro mundo para que puedas estar.
3.- Como un ciego no me atrevo a acercarme un poco a ti.
T conoces mis traiciones las veces que me perd.
Mas T sabes, que te quiero y que si vienes, Jess,
todo es fiesta, todo es vida porque me has salvado T.
Una semilla que cae, que se hace espiga. Una espiga que empieza a producir
fruto tambin nosotros estamos destinados a dar fruto, y fruto en
abundancia. Pero es necesario que dejemos que caiga en buena tierra la
semilla que siembra Dios.
Lector: Mt 13,1-9
Msica de fondo
Escuchamos: Para ti toda mi msica.
Msica de fondo
Rezamos con el salmo 113. Es un himno de alabanza del Nombre de Dios, cuya
trascendencia no le impide actuar en la historia. El hombre lo alaba a lo largo
del tiempo y en lo ancho del espacio, porque Dios ha querido bajar de su trono
y fijarse en el hombre, levantar al cado, al humilde. Rezamos a dos coros.
Salmo 113
Msica de fondo
Canto:
Den al Seor sus alabanzas
denle poder, honor y gloria,
a una voz canten un himno al Seor.
En siete das hizo Dios el mundo,
Adn pec y perdi el cielo.
Jess vino para redimirnos,
muri en la cruz y nos salv.