Actas IASPM-AL 2014
Actas IASPM-AL 2014
P M
Asociacin Internacional
para el Estudio de
la Msica Popular
IASPM
Amrica Latina
Felipe Trotta
Mercedes Liska
Illa Carrillo
Evandro Higa
Simone Luci Pereira
I A S
P M
Asociacin Internacional
para el Estudio de
la Msica Popular
IASPM
Amrica Latina
SUMRIO
APRESENTAO/PRESENTACIN
JAZZ EN AMRICA LATINA
JAZZ NA AMRICA LATINA
14
17
COORDINADORES/COORDENADORES
Berenice Corti
Miguel Vera Cifras
Marilia Giller
PAUL WYER O LA METFORA CORPORIZADA DEL ATLNTICO NEGRO EN LA ARGENTINA
Berenice Corti
21
52
59
45
Marita Fornaro
Julio Mendvil
URUGUAYA 92
Marita Fornaro Bordolli
LA MATERIA DE LA QUE ESTOY HECHO: JOS MARA ARGUEDAS Y LA EXPERIENCIA COMO ESTRATEGIA
DE CONSTRUCCIN DEL REALISMO ETNOGRFICO
Julio Mendvil
O MUSICLOGO LUIZ HEITOR EM GOINIA - 1942
Maria Amlia Garcia de Alencar
73
77
84
101
CARLOS VEGA Y SUS IDEAS ACERCA DEL FOLKLORE Y DE LOS PROCESOS DE FOLKLORIZACIN EN
RELACIN CON EL VALS CRIOLLO ARGENTINO.
Silvina Graciela Argello
109
116
COORDINADORES/COORDENADORES
Mercedes Liska
Malvina Silba
Carolina Spataro
Felipe Trotta
133
ETNOMUSICOLOGA
Victoria Polti
139
146
COORDINADORAS/COORDENADORAS
LUCES Y SONIDOS DE BUENOS AIRES: EL TANGO Y LOS ORGENES DEL CINE SONORO ARGENTINO
Jimena Jauregui
MONSANTOS SOUNDS: MICHEL TEL E AS NOVAS DINMICAS E REPRESENTAES DA MSICA BRASILEIRA 150
Allan de Paula Oliveira
201
157
171
208
178
222
185
229
191
COORDINADORES/COORDENADORES
248
Edwin Pitre-Vsquez
Alejandro Ulloa Sanmiguel
Mara Victoria Casas Figueroa
CHORO CURITIBANO CONFIGURAES E PRTICAS MUSICAIS ETNOCULTURAIS
Ana Paula Peters
Luzia Aparecida Ferreira-Lia
Claudio Aparecido Fernandes
251
272
279
285
EL SALN EN CALI. LAS ANTIGUAS MSICAS DE SALN Y LA LENTA TRANSICIN A LAS MSICAS
258
266
299
307
Julio Mendvil
Alvaro Neder
Christian Spencer
332
APOYO/APOIO
Evandro Higa
340
312
326
348
356
364
SESIONES LIBRES
SESSES LIVRES
372
POPULAR 373
Adalberto Paranhos
IMPLICADA 408
Berenice Corti
380
EN BOLIVIA
Flix Eid
416
387
427
400
434
SANDINISTA 440
Gustavo Miranda Meza
SOCIAIS. 478
Kyoma S. Oliveira
DE SO PAULO 446
Jacqueline R. Falcheti
Thais dos Guimares A. Nunes
Suzana Reck Miranda
484
453
MSICA E POESIA: UM ESTUDO SOBRE A ARTE DOS REPENTISTAS A PARTIR DA HISTRIA DE VIDA DO
POETA GILVAN GRANGEIRO EM JUAZEIRO DO NORTE CE
Josefa Yara Brito de Alencar
Juliany Ancelmo Souza
Ana Mnica Guedes Dantas Alves
Valquiria Freitas de Vasconcelos Araujo
Maria Goretti Herculano Silva
460
473
517
504
511
498
532
539
559
565
546
OS GRUPOS DE CHORO DOS ANOS 90 NO RIO DE JANEIRO E SUAS RE-LEITURAS DOS GRANDES
CLSSICOS DO GNERO
Sheila Zagury
579
FUNK CARIOCA PARA PESSOAS COM GOSTO REFINADO: UM DEBATE SOBRE GOSTOS E
REPRESENTAES DA MSICA POPULAR PERIFRICA NA INTERNET
Simone Evangelista Cunha
585
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
14
APRESENTAO
PRESENTACIN
pular (IASPM-AL) realiz, entre los das 13 y 18 de octubre de 2014 en la ciudad de Salvador
seu XI Congresso. Sob o ttulo geral Msica e territorialidades: Os sons dos lugares e seus
demais continentes. Alm das comunicaes e simpsios, o evento incluiu, em sua progra-
Se tuvo la intencin de destacar los estudios temticos planteados en los simposios, los
de medida, resultado de trabalhos desenvolvidos, ao longo dos anos, por Grupos de Traba-
cuales en gran medida fueron resultado de relexiones desarrolladas a lo largo de los aos
lho. Ressalte-se que muitos deles, ainda que institudos inicialmente de maneira informal,
por los Grupos de Trabajo. Muchos de ellos instaurados de manera informal en congre-
tados, sino algunos de los marcos terico-metodolgicos con que los participantes en los
Como en el Congreso anterior, los trabajos presentados demostraron inters sobre as-
cais, relexes gerais sobre a histria, anlise e fundamentos tericos, processos de hibri-
tais como: fundamentos tericos para o estudo da msica popular; anlise da msica po-
ran los de los simposios, tales como: fundamentos tericos para el estudio de la msica
popular; anlisis de la msica popular; cruces entre msica popular y erudita; categoras
histria, gneros, obras; gneros populares e eruditos; gneros populares e histria; corpo
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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dos associados objetiva uma expanso nas possibilidades de dilogo com uma comunida-
cin de los asociados genera una expansin de las posibilidades de dilogo con una comu-
de mais ampla de pesquisadores nesta rea de estudos. Ao publicar estes Anais - consult-
nidad ms amplia de investigadores en esta rea de estudios, al publicar estas Actas que
veis graciosamente na sua pgina na Internet a Diretoria da IASPM--AL acredita estar con-
tribuindo de maneira eicaz para que o dilogo com a comunidade acad mica se estabelea
manera eicaz para que el dilogo con la comunidad acad mica se establezca de manera
de maneira profcua, uma vez que, para al m de um panorama das relexes e preocupaes
nes tericas de un tiempo determinado, pero de la que ya forman parte los planteamientos
Estas atas incluem uma parte substancial dos trabalhos apresentados no XI Congres-
Estas actas incluyen una parte sustancial de los trabajos presentados en el XI Congreso,
so, acrescidos de contribuies trazidas pelos debates. Ressalte-se que a disposio dos
enriquecidos por las contribuciones generadas durante los debates. Se resalta que la dispo-
sicin de los trabajos aqu presentes procura seguir el programa que tuvo el Congreso. Sien-
esto agrupados por simpsio, por ordem alfabtica, pelo primeiro nome do autor.
do as, estn agrupados por simposio, en orden alfabtico y por el primer nombre del autor.
De los nueve simposios propuestos, siete fueron aprobados y se desarrollaron con xito:
Jazz na Amrica Latina (Berenice Corti, Miguel Vera Cifras e Marilia Giller);
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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O trabalho de edio esteve a cargo de um comit que, para alm da sua excelncia pro-
issional, em sua rea de trabalho, rene experi ncia editorial e no domnio da lngua: Mara
Luisa de la Garza (Mxico), Carolina Santamara (Colmbia), Simone Luci Pereira (Brasil),
(Brasil), lvaro Neder (Brasil). La coordinadora del volumen, Helosa de A. Duarte Valente,
todos pela exaustiva tarefa, realizada com e competncia, rigor e pontualidade, com o en-
agradece a todos por la exhaustiva tarea, realizada con competencia, rigor y puntualidad,
La Directiva, igualmente, agradece a todos los autores que se empearon en abrir sus
seus textos comunidade acadmica. Que estas atas proporcionem uma proveitosa e fru-
textos a la comunidad acadmica. Que estas actas proporciones una provechosa y fruct-
tfera leitura!
fera lectura!
Julio MendvilPRESIDENTE
Herom VargasVICE-PRESIDENTE
Mara Luisa de la GarzaSECRETRIA
Berenice CortiTESOUREIRA
Helosa de A. Duarte ValenteEDITORA
PRESIDENTE
VICEPRESIDENTE
SECRETARIA
TESORERA
EDITORA
Berenice Corti
Miguel Vera Cifras
Marilia Giller
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
PRESENTACIN
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APRESENTAO
Simposio Jazz en Amrica Latina invit a presentar trabajos que dieran cuenta de investi
psio Jazz na Amrica Latina, foram convidados a submeter trabalhos que tratassem de
gaciones en donde confluyeran distintas maneras de entender el espacio y los lugares con
De esta forma, se presentaron propuestas que se organizaron en torno a tres ejes prin
cipales: Territorios estticos a travs de los artistas; Jazz y territorios locales; Territorios y des-
territorios. Las propuestas provinieron de Chile, Cuba, Brasil, Argentina, Venezuela, Mxico y
tas vieram do Chile, Cuba, Brasil, Argentina, Venezuela, Mxico e Colmbia (na ordem das
Entre los aspectos ms debatidos durante la extensa jornada, que arranc temprano
Entre os aspectos mais debatidos durante a extensa jornada, que comeou no incio da
en la maana hasta las 18 horas, se convers sobre la necesidad de repensar las catego
ras genricas que a modo de pares descriptivos no alcanzan a dar cuenta de las prcticas
genricas, que enquanto pares descritivos no so suficientes para dar conta das prticas
msicas tradicionales), en tanto las experiencias locales excederan esas categoras formu
ladas desde fuera de la regin o a tono con necesidades comerciales de circulacin y venta
Querini/Samame).
Vsquez, Querini/Samame).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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territorios y espacios urbanos locales, como es el caso de Santiago de Chile (Vera Cifras), la
territrios e espaos urbanos locais, como o caso de Santiago de Chile (Vera Cifras), a
ciudad de San Crisbal de las Casas en Chiapas, Mxico (Lpez Moya) y en Cuba (Rangel).
cidade de San Cristbal de las Casas en Chiapas, Mxico (Lpez Moya) e Cuba (Rangel).
Desta forma, foi proposto o Simpsio e o Grupo de Trabalho Jazz na Amrica Latina
como mbito para repensar estas prcticas de acuerdo a las necesidades y caractersticas
como uma rea para repensar essas prticas de acordo com as necessidades e caracte
locales regionales.
Por otro lado, se observ que stas no se circunscriben, en muchos casos, a los es
Alm disso, observou-se que eles no esto limitados, em muitos casos, nos espaos
pacios territoriales nacionales, sino que una de sus caractersticas ms apreciables est
territoriais nacionais, mas uma das suas caractersticas mais significativas est constituda
constituida por la mutua influencia con otras msicas no slo del propio pas sino tambin
pela mtua influencia com outras msicas, no s no prprio pas, mas tambm na regio.
de la regin. Al respecto se discuti sobre las rutas transocenicas del jazz generadoras de
intercambios (Calvi/Peralta, Giller, Corti), denominadas como Ruta del oro y la plata desde
(Calvi/Peralta, Giller, Corti), conhecido como Rota de ouro e prata da Europa para o Brasil
Europa hacia Brasil y Argentina (Giller),o Atlntico Negro en y desde el Sur (Corti), las que
e Argentina, (Giller) ou Black Atlantic e o Sul (Corti), o que pode incluir e/ou complementar
pueden incluir y/o complementarse con micro-rutas dentro y hacia el Cono Sur y el Caribe,
com as micro-rotas entre o Brasil e os pases do Cone Sul e do Caribe, e os estados costei
El cierre del Simposio estuvo a cargo de una performance que a modo de conclusin
de su ponencia realizaron Juan Calvi y Marcelo Peralta, que se encuentra disponible aqu:
https://www.youtube.com/watch?v=rufcLR1AJ34.
be.com/watch?v=rufcLR1AJ34
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Agradezco a Marilia Giller los intercambios y lecturas paralelas a partir de comprobar que nuestros
trabajos se entrecruzaban, lo que intentamos volcar en las sesiones del Simposio Jazz en Amrica
Latina. Tambin muy especialmente a Roberto Zavalla por el material sonoro de los Dixy Pals que tan
gentilmente me facilit. El Archivo Digital del Jazz Argentino (Instituto de Investigacin en Etnomusicologa
de la Ciudad de Buenos Aires) proporcion el resto de los materiales sonoros. Leandro Donozo puso
tambin a mi disposicin su Archivo y Catlogo de Revistas de Msica de Gourmet Musical.
El msico estadounidense Paul Wyer encarn en s mismo las diversas rutas del
llamado Atlntico Negro que surgen de la historia del jazz del siglo XX: el Golfo de
Mxico, el interior de los Estados Unidos, la Europa atlntica y el Cono Sur. Su historia e
influencia en el jazz de Argentina ofrecen un modo de comprender de manera novedosa
la inscripcin del jazz regional no como sucedneo de una tradicin musical especfica
sino como partcipe integrante de una formacin cultural ms amplia y transnacional.
PALABRAS CLAVE:
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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apropiacin de esta msica en el pas: la del clarinetista y violinista Paul Wyer (1890-1959).
Paul Wyer naci en 1890 en Pensacola, Florida, de familia creole migrada de Nueva Orlens
en 1868. Cinco aos despus su padre fund la Ned Wyers Creole (o) Cornet Band and Or-
jazz local, sino tambin por el hecho de haber encarnado en s mismo las mltiples posibi-
chestra, en donde ms tarde se formaran como msicos sus propios hijos. La orquesta se
lidades de rutas transatlnticas de varias vas, caractersticas del llamado Atlntico Negro.
presentaba en eventos pblicos sociales y religiosos de la ciudad y otros lugares del Sur del
As denomina el socilogo britnico de origen guayans Paul Gilroy a las formas culturales
Segn Kathleen Wyer Lane, sobrina nieta de Paul, ste y su hermano Edward Jr. (Ed) in-
del capitalismo. Se trata de formaciones poltico culturales, dice Gilroy (1993: 2-3), que pre-
El Padre del Blues.2 Aunque Paul aparece ya durante el bienio de 1914-15 en Chicago ac
las cuales luego se reconvirtieron y resignificaron con la expansin global de las industrias
tuando como lder de una banda en el Phoenix Theatre (Rye 2010a: 66), dos historias relati-
culturales en el siglo XX, en donde el jazz cumpli un rol crucial (Taylor Atkins, 2003: xi-xxii).
Adems de estar implicado Wyer mismo -o por va genealgica- en una travesa que com-
implicado a Paul Wyer. Una de ellas es Memphis Blues (1909), la primera en su tipo un
blues song de doce compases- en alcanzar xito masivo en la industria cultural de la poca a
Aires, extendido a Ro de Janeiro y Montevideo. De esta forma, Wyer nos ofrece tambin la
oportunidad de incorporar a la idea de Atlntico Negro una mirada sobre los intercambios
desde y hacia esta zona del mundo: como dice Luis Ferreira haciendo suyas las crticas de
Los datos aqu vertidos fueron reconstruidos a partir de los proporcionados por sus descendientes
en: Jazz en Argentina Celeste Jazz https://sites.google.com/site/celestejazz/paul-wyer-family;
Afrigeneas http://www.afrigeneas.com/forum-books/index.cgi/md/read/id/10200/sbj/familyhistorydark-light-almost-white-mem/; Ancestry.com http://boards.ancestry.com/surnames.wyer/14/
mb.ashx y http://boards.ancestry.com/surnames.wyer/11/mb.ashx. Tambin del sitio web de la
DeVilliers Heritage Cultural Society http://www.devilliersmuseum.com/cultural-heritage-library.
html. Los diferentes relatos mencionan que se trataba de una familia creole de color mulata o
creole espaol. La Era de Creolizacin en el estado de Louisiana durante el siglo XVIII refiere a
la miscegenacin de nativos, colonos y afrodescendientes esclavizados, que arroj el surgimiento
de varias generaciones de personas racialmente mezcladas, legalmente libres y con derechos
econmicos (Matthews 2001:
Jos Jorge de Carvalho: una cultura atlntica negra bi-focal debe ser considerada plural por
constituirse en una geohistoria marcada por las asimetras norte/sur (Ferreira, 2008: 234).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Esta historia nos permite arriesgar una hiptesis: adems de probablemente herirle su
recogido en Down Beat las declaraciones del baterista de W. C. en la poca, Jasper Taylor,
amor propio, reconocerle con o sin justicia- la coautora a Wyer pareca implicar una nega-
para quien el caracterstico ritmo espaol de habanera presente en St. Louis Blues el
cin del origen negro del blues y el ragtime, quizs porque Handy no consideraba que Wyer
spanish tinge segn Jellly Roll Morton- provena de un arreglo musical de Paul Wyer.4 Esta
fuera una persona negra o tal vez no lo suficientemente negra. Cul sera para Handy la
configuracin rtmica estara basada, segn el baterista, en una msica que Wyer habra
diferencia entre lo que l denomin Negro creator y la condicin otra de Wyer? No era asi-
tes giras en La Habana. Handy respondi en su carta que Wyer estaba equivocado, porque
l haba escrito cada nota en St. Louis Blues:
posedo Paul Wyer.7 Handy s le atribuy la autora del primer jazz break de la historia del jazz,
argumentando en su descargo haber incorporado este recurso en la partitura del Memphis
Entre las versiones tempranas ms reconocidas que le siguen se encuentran las de la Original
Dixieland Jass Band (1921), la del propio Handy (1922), la de Bessie Smith (1925) y la de Louis
Armstrong (1929).
En conversaciones que Jelly Roll Morton mantuvo con el etnomusiclogo Alan Lomax, dijo que el
spanish tinge se encontraba en la msica que tocaban todas las bandas negras en Nueva Orlens
hacia 1890, poniendo como ejemplos al New Orlens Blues que l firm pero que admite no estar
seguro de su completa autora- y la adaptacin que realiz de la habanera La Paloma (Lomax,
1938: 1681B, 1682A).
Se refiere a Handy, W. C. 1941. Father of the Blues, an Autobiography. New York: Da Capo Paperback.
La traduccin es ma.
En la columna de Hoefner en Down Beat, Jasper Taylor relat cmo lo conocieron a bordo de
un buque de vapor cuando an no llegaba a los veinte aos de edad. Se present ante Handy
buscando una audicin y luego pidi prestado un violn e interpret de memoria piezas de pera y
distintos solos de ese instrumento. Antes de contratarlo, Handy le pregunt qu ms poda hacer, y
Wyer habra respondido tocando el clarinete, el piano, y realizando algunas destrezas en el trombn,
adems de mostrar habilidades con el billar (Hoefer 1952: 7).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
Blues como una seccin especfica (Handy, 1952: 9).8 De haber sido de esta manera, Handy
admite aqu que sus composiciones se nutran de los aportes de otros msicos, en este caso
del realizado por Wyer a su obra seminal.9
Los temas que en la poca s fueron editados con autora de Paul Wyer fueron Long Lost
Blues (1914) y A Bunch of Blues (1915), un poutpourri o medley de cuatro blues que inclua
al anterior. Este ltimo fue grabado por Handy en 1917, cuando Wyer ya no perteneca a su
orquesta.
Otro personaje clave en la vida del joven Paul Wyer fue el reconocido pianista tambin
creole Jelly Roll Morton, quien cont detalles en la biografa escrita por Alan Lomax sobre
cmo haban sido amigos por aos luego de conocerse entre 1906 y 1907, siendo ambos
jugadores de pool (Lomax 1950: 122, 129). De esa amistad surgi el conocido sobrenombre
de Paul Wyer, llamado por Morton Pensacola Kid por su lugar de nacimiento y juventud.
24
El jazz break es un recurso musical muy usual en el gnero hasta la actualidad. Consiste en el corte
de la interpretacin colectiva que suspende el tiempo de la pieza antes de un solo.
Agradezco a los msicos Alejandro Gonzlez, Leonardo Pantino, Alejandro Santoni, Jos Angelillo
y Jorge Lpez Ruiz, y al especialista Sergio Pujol la discusin de este asunto va la red social
Facebook, los das 26 y 27 de mayo de 2014.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Paul Wyer lleg a Buenos Aires el 5 de junio de 1923 (Miller 2005: 1057), contratado por la
Ya radicado en Argentina, en 1925 Paul Wyer grab el tema Milenberg Joys (Electra 1086)
famosa compaa revisteril Ba-ta-cln de Mme. Rasim, en donde actuaba la conocida vedet-
de su viejo amigo Jelly Roll Morton, en compaa de una Red Hot Orchestra.12 La American
te Mistinguett. La segunda mitad del ao los tuvo actuando en el cabaret Royal Pigalle (luego
Jazz Band de Eleuterio Yribarren -de quien Sergio Pujol dijo que se gan el ttulo de primer
Teatro Tabars) y en el teatro Opera; en el primero tocaron durante un mes como orquesta
jazzman argentino (2004: 20) por su consecuencia en tocar en vivo y grabar discos de jazz-,
acompaante de la agrupacin de tango de Roberto Firpo (Miller, 2005: 106), quizs en uno
registr tambin Milenberg Joys pero recin al ao siguiente (Oden 8100). Dos aos ms
de los primeros antecedentes de lo que luego sera una prctica comn de presentacin con-
tarde Paul Wyer integrara tambin esta formacin (Rye 2010a: 65; Pujol 2004: 35); junto a
Arthur Crawford en saxo tenor y John Forrester en trombn le agregaran swing al combo,
Cest la Miss!. El peridico bilinge Buenos Aires Herald incluy la siguiente crtica:
A pesar de su nombre se trata de una jazz band en sentido jazzstico []; media docena de cacofonistas [sic] que se las arregla para producir msica en
circunstancias difciles. Si bien no es para cualquiera sostener un horrible oboe
[sic] y bailar al mismo tiempo, eso es lo que hace uno de ellos (presumiblemente Wyer) mientras el tipo del piano no logra mantenerse en su asiento aunque
no se pierda ni un solo beat10 (The Buenos Aires Herald, 24 de junio de 1923, p.
3, apud Miller, 2005: 106).
Tres semanas despus la Compaa actu en el Teatro Sols de Montevideo. Tanto como
integrantes de la troupe revisteril como de manera independiente con la Syncopated Six, Wyer
y Stretton emprendieron una serie de presentaciones en Ro de Janeiro.11 Al aproximarse el
10
Llama la atencin de este autor el hecho de que la nota no haga ninguna referencia al color de los
msicos, quizs reflejando la propia heterogeneidad racial de Argentina (2005: 107).
11
Revista Fon Fon Nro. 41, 13 de octubre de 1923, p. 34, Rio de Janeiro; O Estado de Sao Paulo, 30 de
agosto de 1923, p. 2, citado en Miller 2005: 105-109. Agradezco este dato a Marilia Giller, as como
toda la informacin con respecto a las actuaciones de Wyer en Brasil.
12
Si se tiene en cuenta que el primer registro fonogrfico de una obra de Morton data de 1923
con Wolverine Blues en Chicago; que la primera en Europa fue la realizada sobre este mismo
tema en Berln por Albert Short & his Tivoli Sincopators tambin en 1925; y que algunas de las
ms relevantes de Morton datan del perodo 1926-27, podemos tener una verdadera nocin de
la influencia que Wyer estaba produciendo en el jazz local, introduciendo tan tempranamente la
msica de Morton en el pas (Englund, 2014).
13
Dice Pujol, aunque el trmino swing estaba an ausente de toda jerga (Pujol 2004: 35).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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como en lo vocal (llama el solista con la meloda y responde el coro diciendo frica!).17 La
letra dice:
La popularidad de Paul Wyer en Argentina comenz cuando su orquesta Dixy Pals en don-
Congo land Africa! / Jungle Band Africa! / Animal Jazz all howling Wow-Wow
/ Night and day Africa! / Huts of hay Africa! / On saxophones of canibal bones
they play / Dancing, prancing, heads bowning low / Moaning, broaming, all begging for more / Hear er gun Africa! / Break and run Africa! / To the Congo jungles down in Africa [sic].
de comparta la direccin con el pianista argentino Adolfo V. Ortiz- inaugur en 1934 la boite
Afrika del Alvear Palace Hotel, convirtindose en su formacin estable.14 En el mismo ao
Radio Excelsior inici trasmisiones de estas actuaciones, lo que luego se realiz desde Radio
Stentor.15 Dice una nota presumiblemente de ese ao en la revista Sncopa y Ritmo:
Africa, caracterstica musical con que inicia sus transmisiones la orquesta de
los Dixie Paes [sic] que dirige Paul Wyers [sic] compenetrado con el alma negra
del ambiente de jazz americano y Carlos [sic] Ortiz pianista de grandes condiciones y de actuacin muy destacada, merece especial atencin ya que ha sido
especialmente lograda, en inspiracin meldica y en orquestacin.16
Paul Wyer y sus Dixy Pals empiezan a tener una destacada participacin en la industria
cultural. Aparecen en los films Crimen a las tres (1935) y Radio Bar (1936)18. Ofrecen el
repertorio jazzstico de ciclos musicales en Radio Belgrano, como el de la revista Caras y Caretas19, las Audiciones Lux con Elsie Day y Tony Kemp20, y el auspiciado por Jabn Federal.21
Este tema presenta el estilo jungle que introdujera Jelly Roll Morton en 1927 con su Jungle Blues, popularizado luego por Duke Ellington en su perodo temprano del Cotton Club
17
18
Direccin y guin de Manuel Romero, con Olinda Bozn y Juan Carlos Thorry. La Dixy Pals
interpretaba el tema que daba nombre al film, y adems participaban otras orquestas como la de
Emilio Vardaro, Efran Orozco y Almirante Jons.
19
Revista Caras y Caretas de Buenos Aires, 4 de abril de 1936. N 1957, p. 7 y 18 de abril del mismo
ao. N 1959, p. 81. En esta ltima mencin aparece compartiendo micrfono para la animacin
musical con la orquesta de Roberto Firpo.
20
Integraban adems el programa Libertad Lamarque y Samuel Aguayo y su Gran Conjunto Folklrico
Paraguayo. Revista Caras y Caretas, 23 de enero de 1937. N 1999, p. 88.
21
Grabaciones en vivo editadas en Argentine Jazz of the 30s Vol. 4. VirgilJazz CD 123, tomas de julio
y septiembre de 1937: I cant give you anything but love, Swing High, Swing Low, Whispering,
Christopher Columbus, Boo-Hoo y Never Should Have Told You, de la coleccin Roberto Zavalla
y Jorge Rodrguez (JR-RZ 3394-2478).
neoyorquino. frica! (Vctor 37642, 1934) est basado en un ritmo binario en dos tiempos,
acentuado en el primero de ellos, y presenta una forma caracterstica de llamada y respuesta tanto en lo instrumental (llama la orquesta, responden las trompetas con sonido wa-wa),
14
En la lnea de saxofones estaban Jos Fumo, Narciso Nucifor y Cosme Caiati; en trompetas Jos
Rondinelli y No Scolnick reemplazado ms tarde por Juan Pueblito-; en trombn Juan Luis
Comitini; en batera Sam Geigner; en contrabajo Henzo Ricci; en guitarra y banjo Ahmed Mike
Ratip; y como crooner o cantante en la front line, Goyito, luego reemplazado por Tony Kemp y Elsie
Day.
15
Revista Sncopa y Ritmo, mayo de 1936, N 21-22, p. 74. Revista Caras y Caretas de Buenos Aires,
27 de octubre de 1934. N 1882, p. 130.
16
Coleccin de fotografas de Alicia Comittini, esposa de Luis Comittini, trombonista de la Dixie Pals.
Disponible en https://www.flickr.com/photos/musicjazz/
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
27
Yo trabaj durante un tiempo con los Dixie [sic] Pals porque me hice muy amigo de Paul Wyer, ya que como hablaba ingls en forma fluida, era con el nico
que Wyer poda mantener una conversacin. Por otro lado, eso signific que el
director me permitiera tener un poco ms de participacin en la orquesta y me
puso a cargo de la parte rtmica. [] Aunque la Santa Paula tena ms pblico
[] en realidad los Dixie [sic] Pals hacan ms jazz; sonaban ms negros, debido sin dudas a Paul Wyer. Los arreglos ya venan impresos, as que lo que verdaderamente distingua a los Pals era la calidad de las improvisaciones. Adolfo
Ortiz tocaba muy bien el piano y Wyer era un excelente clarinetista (Carrizo
2004: 29).
25
En la misma sintona se expres la cantante Lois Blue, para quien la orquesta a la que yo
califico como la nica orquesta negra que haba en Buenos Aires en mis comienzos era la de
los Dixies [sic] Pals26. Y explic:
El jazz se conforma de tres elementos y uno de ellos lo comparte con la msica
popular norteamericana, el swing. Los otros dos elementos son el blues feeling
o sentimiento de blues y ello quiere decir la voz negra, los instrumentos que
suenan como negros y que la orquesta total tenga un sonar como el de la
orquesta negra. La tercera condicin es sine que non: la improvisacin. En la
orquesta Hamilton-Varela haba instrumentistas que improvisaban en forma
excelente pero como orquesta careca de los otros dos elementos. [] El director (por Wyer) era negro, un hind norteamericano y haba sido ntimo amigo de
Handy, el autor de St. Louis Blues (Diario La Opinin, 3 de octubre de 1976).
5. GENEALOGAS
Dos msicos muy relevantes del jazz argentino reconocieron la influencia de Paul Wyer en
sus carreras artsticas, Ahmed Ratip y Lois Blue. Dijo Ratip:
22
23
24
Estos datos fueron ratificados por Kathleen Wyer Lane, en correspondencia electrnica personal.
disolucin de la orquesta Dixy Pals Jos Rondinelli integr la Hawaiian Serenaders y Luis
25
Me encontr con Pensacola Kid, el gran clarinetista de Florida -cont el saxofonista Garvin Bushell-,
[] me llev a dar una vuelta por su rancho en un auto. El tena mucha tierra por ah abajo, y no
llegu a verla toda. La haba comprado por dos dlares el acre (Bushell apud Miller 2005: 107). El
trompetista Bobby Booker se refiri tambin a su hermosa casa [], era muy popular y tena un
grupo muy bueno de tango y fox-trot. En Bobby Bookers Life Story, Revista Storyville, N 101
June-July 1982, Essex.
Comittini la Hctor y su Jazz. Ahmed Ratip form la Cotton Pickers: de su segunda formaci-
26
La cursiva es ma.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
n se desprendi la Santa Anita Ritmo en el Alma; de su tercera formaron parte Hernn Oliva,
Santos Lipesker, Lona Warren, Tito Alberti y Tony Salvador.
La continuidad de esta investigacin se dirigir a comprender esta influencia como encarnadura del conocimiento por el cuerpo (Bourdieu, 1997) en el jazz argentino, construido
en el marco de y como producto del Atlntico Negro. Tambin, como referencia ms antigua
de ese conocimiento incorporado y performtico por parte de otros msicos de la historia
del jazz local. Es decir, su conocimiento musical o de quienes tocaron con l, referido como
28
Gilroy, Paul. 1993. The Black Atlantic: Modernity and double consciousness. Cambridge: Harvard
University Press.
Handy, W. C. 1952. Wyer Was Wrong. En: Down Beat N19, 21 de mayo, p. 9.
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29
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
30
Profesora del Seminario de Msica Popular y jefa de Trabajos Prcticos en la ctedra de Texturas,
Estructuras y Sistemas del Instituto Superior de Msica de la Universidad Nacional del Litoral. Integrante
del grupo responsable del proyecto Msica popular argentina. Procesos de hibridacin y circuitos
alternativos de circulacin a partir de la apertura democrtica. Ha integrado como guitarrista, arregladora
y compositora diferentes grupos de msica popular en Santa Fe. Contacto: [email protected]
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
1. INTRODUCCIN
Bajo Belgrano, editado en 1983, puede entenderse como un eslabn ms de la trama musical
31
Lo que Claudio Daz seala como la esttica de la bsqueda, la experimentacin y el cambio que caracteriza la obra de Spinetta, ser la vinculacin ms importante con los msicos
dedicados a la denominada msica de fusin en la Argentina (2005: 168).
de una poca caracterizada por un contexto de efusividad, esperanza e idealismo relacionado con la vuelta a la democracia por un lado y, tambin, de oscuridad y de estupor vinculado
a las aberraciones de la dictadura militar por el otro.
Si bien este disco se constituye como un claro emergente del momento, tanto desde el
punto de vista musical como en el concepto de su arte de tapa, la relacin con el contexto
posee una impronta de sutileza y metfora, propios de la obra de Luis Alberto Spinetta.
En el plano musical, la sociedad compositiva con Sujatovich (teclados) caracteriza el
sonido del disco, a lo que se suma el aporte creativo de Csar Franov (bajo), Hctor Lorenzo
Pomo (batera) y el uruguayo Osvaldo Fatorusso (percusin) como invitado. Tambin se
incorpora el aspecto tcnico como concepto, ya que los distintos procesos empleados en la
voz, las diferentes formas de grabacin, la mezcla, la incorporacin de efectos, entre otros
aspectos, van conformando el resultado final.
A pesar de las constantes relativas al sonido, la armona y la cancin de jazz, cada tema
de este disco se presenta como una obra en s misma. A modo de ejemplo se realiza la transcripcin de Maribel para estudiar el tratamiento armnico, rtmico y formal. Por otro lado
tambin se propone el anlisis auditivo en general, con inclusin de aspectos relativos al tipo
de grabacin o mezcla.
Se realiza previamente una revisin de definiciones que posibiliten la reflexin sobre el
uso de terminologas relacionadas con la hibridacin y la fusin. Al aporte de musiclogos,
socilogos, historiadores, se aaden las denominaciones utilizadas por los msicos, de manera que se intentan comprender los distintos procesos desde la prctica musical y la reflexin terica.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
32
esta prctica como folklore de proyeccin, jazz-rock o fusin. Entiendo por hibridacin dice
En este sentido, Luis Alberto Spinetta manifiesta su concepcin del jazz: Me di cuenta
Garca Canclini procesos socioculturales en los que estructuras o prcticas discretas, que
que el jazz es la libertad que no fija lmites a la inspiracin. Te pods imaginar cualquier te-
existan en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prcti-
mtica y sobre eso trabajar. Tres pianos con orquesta o siete oboes con un grupo de rock y
En el caso del rock, la fusin como prctica aparece desde su propia gnesis y la in-
corporacin de instrumentos propios del tango o el folklore, desde sus inicios, marca esta
tendencia. Pablo Alabarces analiza la tensin entre los trminos y determina su opcin para
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
33
con mucha reverb, efecto similar al del final del primer tema. (Este otro sonido pareciera ser
una cada de micrfono.)
Vida siempre, compartida en autora con Sujatovich, es la ms clara cancin de jazz
del disco, partiendo de una formacin clsica del gnero (piano, bajo, batera). Se incorpora
en los solos la guitarra elctrica y despus un sintetizador sobre el colchn de dos teclados
con sonido de placas que desembocan en la vuelta a la tmbrica inicial con la aparicin de la
voz. A esto se suma la meloda sobre mtrica de vals jazz, que comenzando sobre la novena
del acorde inicia el color de las tensiones que van a caracterizar al tema sobre una estructura
formal tambin particular. La seccin A pareciera ser una estrofa desarrollada.
INTRO
CODA
piano
abbcd
ademn
abbce
oracin
Solo piano
Solo guitarra
elctrica
teclado
abbcd
ademn
cambio
mtrico
La presencia de Leo Sujatovich aportar ese mundo de teclados que identifica esta propuesta desde la interpretacin y desde la composicin. Podemos escuchar en Ping Pong
(nico tema instrumental del disco) la fuerte presencia de la fusin, marcada por ese color
mezcla de jazz y rock propio de la base con un bombo pegado al bajo y una textura rtmica
entre piano y guitarra que arman un colchn a la lnea meldica realizada por los sintetizadores. Tambin los solos marcan esta tendencia tanto en el solo de Sujatovich (2.28) como
en el de Franov (3.03). El primero con frases de sentido rockero con mucha utilizacin del
pitch y el segundo caracterizado por el sonido del bajo fretless (sin trastes), influencia del
sonido Jaco Pastorius de la poca. A esto se suma la mezcla de la batera electrnica con
la inclusin de sonidos latinos como el cencerro o agogs que incorpora Fatorusso. Otro
sonido especial que tiene este tema est en el minuto 4:2 cuando se escucha un portazo
En la repeticin (A) en vez de volver a mi menor (tonalidad inicial) como ocurre la primera
vez, modula a mi mayor generando una especie de estribillo (e de A).
Como lo describe Juan Pablo Gonzlez, un anlisis debe comprender muchos aspectos,
incluidos los tcnicos, que forman parte del concepto general del disco:
Hay que recordar, sin embargo, que la msica popular mediatizada constituye
una pluralidad de textos, donde convergen letra/msica/interpretacin/narrativa visual/arreglo/grabacin/mezcla/edicin. El anlisis entonces debiera considerar al menos un conjunto de estos textos y las relaciones semnticas producidas entre una determinada convergencia de ellos. (Gonzlez 2001: 9)
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
34
En este disco la mezcla, los efectos de sonido, la edicin, forman parte del hecho creativo.
se necesita realizar para entender el lugar de cada msico, as como la necesidad de tocar
Caracterizndose por las mezclas estereofnicas y diferentes en cada tema, efectos (a los
mientras se transcribe, posibilitan otro tipo de anlisis que abarca tambin la interpretacin
ya mencionados podemos aadir los efectos del final de Resumen Porteo: a la izquierda
y la composicin.
cada cancin, por momentos duplicada, comprimida. Los sonidos elegidos para los teclados,
el bajo con trastes en el primer y segundo tema y sin trastes en el resto del disco, la batera
electrnica, mucha reverb, paneo ping-pong (ejemplo: comienzo de la Era de Uranio) determinan parte de la serie de elecciones que fueron otorgando distincin a esta obra.
En el aspecto tmbrico y tecnolgico, Bajo Belgrano marca ms el final de una poca que
el principio de otra.
Los puntos que se relacionan con el pasado tienen que ver con los instrumentos utilizados pero tambin con los no utilizados (sintetizadores digitales, samplers). Una sonoridad
general analgica carente de herramientas digitales que luego se aplicarn en el siguiente
disco Madre en aos luz.
El concepto del disco en cuanto a los textos de las canciones tiene que ver con una toma
de posicin del autor frente a la realidad de los hechos acontecidos en un pasado reciente y,
en sus propias palabras, tratar de despegarse de esa imagen del msico que no puede narrar
historias cotidianas. Bajo Belgrano es una zona portea. Son todas cosas que responden
a la iconografa natural del bonaerense. Interviene ese ro tan perlado que nos ha dado una
aoranza tremenda, una permanente melancola (1985:12).
4. MARIBEL
la introduccin, sobre esta trama, se escucha una meloda en el sintetizador que sobre la
tonalidad de Sol mayor utiliza el do#, generando un sonido a modo Lidio. En el intermedio de
La transcripcin realizada para este trabajo representa una comprensin del tema desde otra
las dos primeras estrofas aparece en cuatro compases (incluyendo el de un tiempo) y entre
perspectiva. Las repeticiones que requiere, el tiempo que demanda, la discriminacin que
las dos secciones del estribillo vuelve el riff pero sin el agregado del comps de un tiempo.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
35
rsticas revisadas en el anlisis. La impronta instrumental sealada por Pujol en las carac-
dedicadas a los solos, a las introducciones, al uso de la voz como instrumento. La definicin
La repeticin del estribillo incorpora un cambio armnico en la primer frase que sorprende
de Alabarces posiciona al rock como un gnero caracterizado por la mezcla y Daz seala la
(al cuarto grado del final de la primera frase lo convierte en un II-V alterado del III grado) y en
influencia de ese gnero sobre las msicas urbanas del siglo XX, que van generando a su vez
canta tus penas de hoy baja un semitono la tnica convirtindola en dominante de la nueva
nuevas propuestas. La fusin como propuesta dentro del jazz gener posibilidades, ms que
tonalidad de la ltima estrofa (F# con sexta agregada que resuelve en Bsus4).
reglas, y permiti a algunos msicos salirse de lo establecido con una actitud abierta.
El final del tema en B terminar de manera sorprendente sobre el acorde de Gmaj7, que
El disco Bajo Belgrano tambin se presenta como una creacin colectiva, en donde a par-
coincide con la tnica inicial pero en el marco de la modulacin representa un final sobre el
tir de conceptos planteados por Spinetta y Sujatovich en este caso, se incorpora el sonido y
sexto grado propio del intercambio modal, generando una sensacin de suspenso. (Ver la
5. CONCLUSIONES
El anlisis armnico, rtmico, formal, sobre la transcripcin, as como el anlisis auditivo con
inclusin de aspectos relativos al tipo de grabacin o mezcla, forma parte de una profundizacin en el aspecto musical de este disco.
En relacin a las caractersticas observadas y su vinculacin con la fusin, podemos
sealar las siguientes: extensin de los temas, solos que no son exactamente de jazz ni
de rock, grandes secciones dedicadas a la improvisacin, bsquedas armnicas de mayor
complejidad con el uso de tensiones, incorporacin de timbres y ritmos de la percusin latina,
estructuras formales asimtricas, agregado de sonidos no convencionales, lo experimental
en la msica y en los timbres.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
36
Garca Canclini, Nstor. 2003. Noticias recientes sobre hibridacin. En: TRANS-Revista transcultural
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Discos
FIGURA 1. Transcripcin de Maribel. Realizada por Elina Goldsack. 2014.
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Berti, Eduardo.1988. Spinetta: crnica e iluminaciones. Buenos Aires: Editora AC.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
37
Carlos Samam
En la primera dcada del siglo XXI, la escena jazzstica de nuestro pas experiment un
proceso de cambio que, a partir del 2001 y en coincidencia con los acontecimientos
socioeconmicos producidos por la crisis de aquel ao, favoreci la difusin y el
surgimiento de nuevas propuestas musicales, las cuales evidenciaban una intensa
bsqueda esttica desde la composicin. Como parte de este fenmeno se edita en
el 2008 el primer cancionero de obras originales de autores argentinos relacionados al
jazz, el Real Book Argentina (RBA). Nuestro trabajo intenta reflexionar sobre la creacin
de jazz fuera de sus fronteras de origen tomando como punto de partida las obras
de este catlogo, particularmente aquellas que presentan estrategias compositivas
para la inclusin de estructuras de msica popular argentina en el lenguaje del jazz.
PALABRAS CLAVE:
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
38
dado origen a un discurso con identidad propia. Las ideas que conforman este
universo creativo se afirman como conjunto y encuentran morada en este libro.2
1. INTRODUCCIN
El presente trabajo forma parte del estudio realizado para la monografa de grado El jazz
argentino en el Real Book Argentina. Acercamiento a distintos modos de produccin, para la
licenciatura en Composicin y Guitarra en la Escuela de Msica de la Universidad Nacional
de Rosario. En primera instancia, comentaremos brevemente las caractersticas del proyec
to RBA. Luego, haremos un acercamiento a los diferentes enfoques analticos realizados y
al criterio metodolgico que sustenta los recortes aplicados. Finalmente, desde el anlisis
musical, nos acercaremos a algunas estrategias compositivas para vincular la msica local
con el lenguaje del jazz.
1.1. Qu es el Real Book Argentina?
Este catlogo no solo adquiere relevancia como medio de difusin de la obra de grandes
msicos de nuestro pas, sino que representa una alternativa a las prcticas tradicionales
relacionadas con los cnones de jazz norteamericanos. De esta manera, el jazz en Argentina
no solo estara vinculado a las prcticas de standards o a versionar obras de los referentes
norteamericanos, sino que a partir del RBA se busca propiciar un intercambio de repertorio
entre colegas y estimular nuevas bsquedas creativas.
El RBA cuenta con una edicin impresa, una digital y el Ensamble RBA (formado por m
sicos destacados de la escena local de jazz), que ha editado tres discos de versiones de
algunas de las obras que incluye el libro.
Tanto en artculos de prensa como en trabajos de investigacin, se ha utilizado esta categora para
referirse a la prctica del jazz dentro del territorio argentino o de msicos argentinos en el exterior.
2. ENFOQUE METODOLGICO
Nuestro primer acercamiento al estudio del RBA se centr en los criterios de compilacin
y construccin del catlogo. Con el objetivo de reconocer qu tipo de recorte establece el
RBA respecto de la produccin de jazz en Argentina, realizamos un anlisis estadstico a
partir de datos biogrficos de los compositores seleccionados y de su obra3. Los aspectos
tenidos en cuenta fueron: la edad de los compositores, su formacin musical, su actividad
artstica, su lugar de procedencia y de residencia, entre otros aspectos que nos permitieron
Los detalles del anlisis estadstico exceden las dimensiones de esta ponencia; nos referimos aqu
slo a las conclusiones y otros datos relevantes. La tabla completa de datos se puede descargar en
https://bdp.academia.edu/LucasQuerini/Papers.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
39
conocer el perfil de los msicos involucrados. De los resultados de este anlisis pudimos
3. Tpicos.
4.
Nuestro segundo paso en la investigacin se centr en las obras del RBA y en sus caracte
rsticas estticas. Debido a la magnitud del corpus5 y siendo nuestro objetivo el de identificar
posibles prcticas compositivas recurrentes, adoptamos el siguiente criterio de clasificacin,
que plantea dos posturas estticas:
a.
b.
De los resultados de este abordaje analtico nos interesa destacar, en primer lugar, que
tanto las prcticas relacionadas con los cnones norteamericanos como las estticas que
vinculan el discurso jazzstico con la msica local se manifiestan en el RBA en porcentajes
similares. Por otro lado, aunque la msica analizada presenta una gran variedad de matices,
las categoras de clasificacin planteadas nos acercan efectivamente a dos tendencias que
a nuestro criterio caracterizaron la bsqueda esttica de los msicos argentinos de jazz de
principios de siglo. Ahora bien, si este catlogo representa de alguna manera la actividad
creativa de las ltimas dcadas, y la mitad de sus obras incluyen estructuras de la msica ar
gentina, sin arriesgarnos a conclusiones determinantes podemos decir que la prctica com
1.
positiva relacionada con el jazz no solo ha incrementado, sino que se ha acercado mucho
2.
historia del jazz en Argentina, Jazz al Sur (Pujol 2004), notaremos que la composicin no ha
El 71,8 % del total de los compositores incluidos pertenece a la franja etaria que va de los 30 a los
50 aos.
ms a lo local en los ltimos tiempos.7 Si nos remitimos a uno de los textos principales de la
Estudios como La identidad del jazz argentino: Cultura y semitica de un discurso de interpelacin
de Berenice Corti (2007), analizan este fenmeno desde la sociologa para reflexionar sobre este
perodo histrico del jazz, las bsquedas estticas y la construccin de identidad musical.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
40
meros discos, Iaies ha propuesto utilizar el repertorio popular argentino, ya sea del folklore, el
de hibridacin, en ninguna otra poca del jazz de nuestro pas esta prctica fue tan popular.
tango o el rock nacional, de la misma manera que los msicos norteamericanos utilizaron
el repertorio popular de su pas para transformarlo en standards. Para el compositor argenti
no, su punto de partida para la elaboracin improvisada fueron tangos, chacareras o zambas
Partiendo de esta contextualizacin del RBA y de la msica que ste incluye, nos interesa
centrarnos ahora en aspectos puntuales de las composiciones que vinculan al jazz con lo
Al analizar el ttulo de la obra, Astor Changes, podemos intuir una posible alusin al com
local. Atrados por el resultado sonoro de estas obras nos preguntamos qu estrategias utili
zan los compositores para lograr tal hibridacin. Tomaremos como ejemplo una8 de la obras
de este grupo (Astor Changes, de Adrin Iaies)9 y la analizaremos a partir de las cuatro apro
3.3 Tpicos
para tal fin? Cmo las manipula para lograr la percepcin ms o menos evidente de lo que
sis consisti en extraer ciertas estructuras de la composicin de Iaies para intentar relacio
narlas tanto con la msica de Astor Piazzolla como con elementos y procedimientos que
conforman el lenguaje del jazz, para as reconocer las estrategias y las tcnicas aplicadas.
camada10 de msicos que han relacionado al jazz con la msica argentina. Desde sus pri
armnica del rhythm changes incorporando modificaciones que logran acercar el nuevo es
quema a la msica de Piazzolla. La estructura de un rhythm changes tradicional consta de
Hemos decidido, dadas las exigencias editoriales del acta, ejemplificar las estrategias compositivas
a partir de una misma obra, a diferencia de lo expuesto en la ponencia del congreso, donde
presentamos ejemplos de diferentes compositores.
10
En una nota periodstica con ttulo Circuito del jazz argentino, Sergio Pujol hace referencia a
una nueva camada de msicos de jazz que empiezan a proponer desde la composicin nuevos
paradigmas evitando la imitacin de los referentes norteamericanos.
11
El rhythm changes nace a partir de un tema que George Gershwin escribi y llam I got rhythm.
La estructura morfolgica y armnica del tema obtuvo rpida popularidad entre los msicos
norteamericanos, quienes la utilizaron para componer e improvisar numerosas melodas
(CottonTail, de Duke Ellington; Anthropology, de Charlie Parker; Oleo, de Sonny Rollins;
Rhythm-a Ming, de Thelonious Monk, y centenares ms). El nombre rhythm changes alude a tocar
los cambios armnicos de I got rhythm.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
41
tienen los motivos principales del tema A), tambin podemos establecer una relacin con la
meloda de Otoo porteo. En la figura vemos cmo coinciden las polarizaciones de algu
Iaies toma como punto de referencia esta progresin y la utiliza (con algunas variaciones)
en modo menor, logrando una sonoridad que nos remite a los primeros ocho compases de
una obra emblemtica de Piazzolla, Otoo Porteo.
12
Expresamos nuestro ejemplo en la tonalidad de B mayor, por ser sta la tonalidad de uso ms
frecuente en la interpretacin de rhythm changes y, a su vez, la que eligi Iaies para su composicin.
Existe un gran nmero de variantes de esta estructura; utilizamos aqu la de mayor popularidad.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
Otro recurso meldico interesante que utiliza Iaies es la hibridacin a partir de estructuras
rtmico-meldicas caractersticas de la esttica piazzoliana, vinculadas a diseos meldicos
42
se ve reforzada por la aceleracin del ritmo armnico que rompe la estructura clsica del
rhythm changes.14
cromticos caractersticos del bebop13 (estilo jazzstico en el cual el rhythm changes tuvo un
auge de uso para nuevas composiciones). Extraemos a continuacin los compases ocho y
nueve del tema A en donde podemos apreciar el procedimiento de aproximaciones crom
ticas (chromatic approach c.a.) y su resolucin a una nota del acorde (chord note c.n.)
a distancia de semitono; en el ejemplo observamos tambin el uso de doble aproximacin
cromtica.
Llegando al puente, en el comps 17, encontramos que el diseo rtmico y el perfil mel
dico encuentran relacin con la meloda de La muerte del ngel (Piazzolla). La referencia es
ms lejana por el uso de la escala de tonos enteros en la eleccin de las alturas.15
FIGURA 5. Chromatic approach en compases 8 y 9.
Podemos nombrar tambin como tpico el recurso de las secuencias intervlicas que en
el jazz se denominan patterns. Los fragmentos meldicos que mostramos a continuacin se
asemejan en la sucesin (estricta en el caso de Piazzolla, ms libre en la de Iaies) de estruc
turas intervalicas de 4J-2M/m.
Otro de los tpicos que refieren a Piazzolla aparece en el comps 6 de la lnea meldica, y
est relacionado tanto por el diseo rtmico como por la acentuacin meldica que enfatiza
el clsico patrn piazzolleano 3+3+2 (corcheas). La relevancia de este segmento meldico
13
Vase Jerry Bergonzi, Inside Improvisation Series, Vol. 3: Jazz Line Book (2004: 15-23).
14
15
Este es un recurso muy frecuente en la improvisacin jazzstica para esta seccin de dominantes
de los rhythm changes o, de la seccin B de muchas composiciones emblemticas que presentan
el mismo planteo armnico.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
43
en la eleccin de qu instrumentos utilizar en el combo y sobre todo, quin cumplir ese rol.
As, la performance resignifica los elementos constitutivos de la composicin por la dinmica
sinrgica de la interpretacin jazzstica.
3.4 Percepcin
Para completar el anlisis musical, analizamos aspectos relevantes de algunas de las di
ferentes versiones que el autor ha registrado (Iaies 2002, 2005, 2007 y 2008), y que dan lugar
a nuevas reflexiones. Si escuchamos la primer versin (2002), reparamos inmediatamente
en que la instrumentacin incluye un bandonen como instrumento meldico, lo que aporta
una sonoridad estrechamente ligada al tango. Lo que es ms interesante an es centrar la
atencin en la manera en que este instrumento interpreta la meloda, principalmente en el
modo de articular. En su seccin de solo, el bandoneonista (Pablo Mainetti) improvisa a partir
de los recursos tcnicos, mecnicos y musicales caractersticos del lenguaje improvisado
del bandonen en el tango y en Piazzolla, influyendo directamente en el resultado estilstico
de ese fragmento musical. La batera en esta versin tambin plantea la mixtura de recursos
de ambas msicas, acompaando por momentos de forma similar a la batera del octeto
electrnico de Piazzolla pero sin redundar en los patrones tpicos e incorporando recursos
de acompaamiento de jazz. En contraposicin, la versin del mismo tema registrada en el
tercero de los discos mencionados (2007), cuya formacin no incluye bandonen (y es rem
plazado en su funcin solista por un saxo tenor), escuchamos cmo la manera de articular,
4. CONCLUSIN
El jazz en Argentina ha cambiado con el comienzo de siglo. El nuevo milenio nos sorprende
con un gran caudal de msicos de jazz muy bien formados que traen nuevas propuestas es
tticas para compartir y una gran inquietud de crear. La composicin se presenta como el lu
gar de preferencia en donde pueden expresar su individualidad en el contexto de una msica
global como es el jazz. Si bien la improvisacin sigue siendo el eje de la prctica jazzstica, la
pregunta que gana protagonismo es: sobre qu estructuras, formas, melodas, ritmos, ins
trumentos, etc., queremos a improvisar? La respuesta es un gran nmero de obras originales
que en algunos casos buscan distanciarse de las corrientes norteamericanas y relacionarse
con las msicas de su territorio, mientras que en otros recrean a los grandes referentes o van
ms lejos an tras las bsquedas de nuevos sonidos. El Real Book Argentino es un aporte
muy importante que nos permite acercarnos a este vasto universo sonoro que se ha dado a
llamar jazz argentino.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
REFERENCIAS
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Jeff Daniels
Jeff Daniels - Liverpool Hope University - Creative Campus Inglaterra - Masters Degree
Popular Music and Society Feb-2013. Great nephew of William Masters / Gordon Stretton.
Este artculo presenta los aspectos de la trayectoria del msico, Gordon Stretton
(Liverpool + 1887 / Buenos Aires - 1983) y su actuacin en Amrica Latina. El objetivo
principal es observar los circuitos internacionales, as como tambin entender
las relaciones profesionales y musicales llevadas a cabo como asociaciones,
producciones y locales de circulacin. Al observar la llegada de jazz y los elementos
que se desarrollaron en los pases del Cono Sur de Amrica Latina, nos damos
cuenta que muchas de las Jazz Bandsnorte-americanas y europeas transitaron
entre las ciudades de Brasil, Argentina, Uruguay y Chile llevando para estos lugares,
los modelos musicales de moda. En 1923 Gordon Stretton fue un pionero del jazz
en las ciudades por donde pas y su contribucin artstica y cultural lo posicionan
como uno de los responsables de la internacionalizacin del jazz en Amrica Latina.
PALABRAS CLAVE:
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Esta pesquisa busca estudar a trajetria do msico Gordon Stretton, realizada na Amrica
acompanhada pela Gordon Stretton Jazz Band ou Syncopated Six (Daniels & Rye, 2010:5).
Latina no inicio da dcada de 1920, e principalmente, observar sua passagem pelo Brasil no
ano de 1923. Neste tempo Gordon vinha atuando na Europa, Londres e Paris, logo, chegou a
Buenos Aires, passou por Montevidu e pelo Brasil, no Rio de Janeiro. Depois disto, fixou-se
em Buenos Aires, at o fim de sua vida em 1983 (Daniels & Rye, 2010).
Se analisarmos os movimentos culturais ocorridos durante a modernidade e pontualmente o advento do jazz na Amrica Latina, notamos os novos modos de identidade social
e cultural formadas aps o fim da Primeira Guerra Mundial. Entre os novos hbitos citadinos,
a dana moderna norte-americana, feita ao som de msicas sincopadas surgem, promovendo transformaes e o aparecimento de um tipo de conjunto instrumental, conhecido como
Jazz-band (Giller, 2013:66).
recente a abordagem sobre o jazz na Amrica Latina e noes a respeito do jazz latinoamericano, assim como, a observao das rotas e intercmbios musicais ocorridos entre
os pases ocasionados por msicos em transito. Em cada continente ou pas, a tradio do
Jazz desenvolveu-se conforme movimentos de circulao especificos, estes, so apontados
por Mark Miller (2005) e Taylor Atkins (2003), e na Amrica Latina por Pujol (2004), Delannoy
(2012), Corti (2012).
Alguns elementos fundamentais para o desenvolvimento do Jazz neste perodo foram
desenvolvidos por meio de partituras, fonogramas, imprensa e tambm por companhias
artsticas ativas em teatros, sales, cafs, clubes e boates, e mais tarde, nas salas de cinema e programas de rdio, gerando com isto, a circulao de msicos, artistas, entusiastas e
em 1923, trazendo como estrela de seu elenco, a vedete Mistinguett que danava e cantava,
Esta banda possivelmente, a primeira Jazz Band formada por msicos negros a se apresentar no hemisfrio sul, justificando assim a importncia desta pesquisa, pois ainda, alm
de agregar msicos brasileiros, eles tambm levaram para a Argentina e Uruguai um novo
modelo musical.
Estas histrias de deslocamentos, como a de Gordon Stretton, principalmente frente ao
panorama transocenico do Jazz, reproduz em parte a ideia de Paul Gilroy (1993), no livro
Atlntico Negro, que busca definir a modernidade a partir do conceito de dispora negra e
seus episdios de deslocamentos, viagens e perdas, mas, observadas aqui, aquelas trajetrias ligadas ao hemisfrio sul do oceano Atlntico, ocorridas nos primeiros anos da dcada
de 1920. Exemplo disso, a trupe francesa Ba-Ta-Clan1, sob direo da empresria Madame
Bndicte Rasimi, que alm de marcar a renovao no mundo do espetculo em geral na
Amrica Latina, tem participao direta na passagem de Gordon Stretton e o seu grupo Syncopated Six no ano 1923.
Para fixar este panorama em transito, nos amparamos na ideia do mapa de trajetrias,
que vem sendo desenvolvido e realizado pelo Grupo de Trabalho Jazz na Amrica Latina do
IASPM-LA (Corti 2012:361), o mapa nos traz luz o complexo sistema de rotas efetuadas por
artistas entre os continentes, formando um movimento transnacional, que tambm inclui o
Brasil e as suas cidades porturias, principalmente o Rio de Janeiro. Os caminhos martimos
realizados por passageiros de varias espcies, entre a Europa, o Brasil e a Argentina, foram
estudados pelo pesquisador Jos Carlos Rossini (1995), que nomeia este trajeto como Rota
produtores.
Ao contemplar as primeiras aparies de grupos de jazz no Brasil notamos que muitas
Jazz Bands internacionais chegaram acompanhando vedetes famosas dos palcos europeus.
Nota-se que, a Companhia apresentou-se pela primeira vez no Brasil em 1922, no Teatro Lrico no
Rio de Janeiro (RJ).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
Ouro e Prata2, relacionando o ouro ao Brasil e prata Argentina. Identificamos assim a trajetria de Gordon Stretton, e consequentemente dos msicos que o acompanharam.
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a temporada no dia 4 de maio, e para juntar-se a Companhia Gordon Stretton e seu sexteto
chegam em Buenos Aires em fins de maio. Depois de quase dois meses, partem para Montevideo, no Uruguai, no dia 15 de julho e estreiam no Teatro Solis no dia 19 de julho. No dia 29
julho, partem para o Rio de janeiro chegando dia 3 de agosto de 1923 (Daniels & Rye, 2010).
Percebemos na pesquisa, dois pequenos pre-trajetos: o primeiro liga os EUA at a EUROPA, nele
chegam msicos que mais tarde faro parte da histria de Stretton, como Paul Wier, John Forrester,
Will Marion Cook. O segundo pre-trajeto: a rota entre Londres e Paris, nele Stretton e os demais
chegaram na capital francesa. (Daniels & Rye 2010; Miller 2005; Atkins 2003).
Foram registradas por Crickett Smith e Bobby Jones nos trumpetes, Paul Wyer no clarinete, Adolph
Crawford e Sadie Crawford nos saxofones e o trombonista John Forrester. Sabe-se que Gordon foi
o cantor, a bateria foi de Dordley Wilson (Daniels & Rye 2010:82).
A Companhia Ba-Ta-Clan estreia no Rio de Janeiro no dia 4 de agosto, no Teatro Lyrico, fazem duas temporadas no Rio de Janeiro, em agosto e em outubro, estando durante o ms
de setembro em So Paulo.
A Jazz Band de Gordon veio para acompanhar as apresentaes de Mistinguett e Earl
Leslie, ambos j haviam consquistado os palcos de Paris, porm, no inicio de setembro, a
dupla parte para Nova York, e Madame Rasimi, logo passa a anunciar a substituio dos
artistas pelo cantor Randall em Bonsoir a 3 revista do Ba-Ta-Clan. Porm, Gordon Stretton
permanece no Brasil at dezembro e nestes tres meses no Rio de Janeiro, alarga seu espao
de ao profissional atuando em espaos diversos, realizando produes e contracenando
com artistas locais.
Pelas notcias de jornais do perodo, procuramos observar os movimentos de Stretton,
primeiro pelas noticias relacionadas a Mistinguett e Leslie, e em um resumo da revista Cest
la Miss, constatamos a apresentao da maioria das canes de Mistinguett como: Une
femme que marche, Carolina, La Lolita, Mon Homme. Em seguida Earl Leslie aparece
com Speciality. Em La marche d letoile Mistinguett aparece no quadro La fabrique des
revues e no 2 ato, surge em Jem ai marre, a seguir Earl Leslie apresenta Ls Cannes
acompanhado de Mistinguett e da Gordon Stretton Jazz Band. Em Le dancing Mistinguett
exibe a cano Java. (O Paiz, RJ, 14/08/1923).
A produtora Madame Rasimi tambm organiza apresentaes e chs danantes em tardes elegantes nos hotis de luxo. Em 10 de agosto, realiza-se a primeira Festa da Moda,
com um Ch Danante animado pela Gordon Stretton Sincopated. No Hotel Glria, em 15
de agosto, acontece outra festa, para a comemorar do dia de Nossa Senhora da Glria e
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Mistinguett iria deixar a Companhia a partir do dia 24 de agosto, e neste mesmo dia os
mond (O Paiz, RJ, 06/10/1923). Neste jornal aparece uma foto do sexteto, como tambm,
dos Artistas e promovido pelo jornal A Noite do Rio de Janeiro (A Noite, RJ, 15/08/1923).
dos msicos, que procuravam estar vestidos de maneira idntica, basicamente seguindo o
padro - terno escuro, cala branca e gravata borboleta - na atmosfera geral notamos certa
Hotel Copacabana Palace para o dia 1 de setembro, como atrao principal a estrela pari-
irreverncia.
Stretton e sua banda estreiam no Cinema Central no dia 26 de outubro para uma tem-
Jazz Band4. Alguns comentrios sobre a festa noticiam a presena das figuras mais em
voga dos teatros, Mistinguett se apresenta naquela noite entre vrias orquestras, uma delas
linhas que definem a imagem do sexteto que ainda apresentava-se no Cinema Central, em
a brasileira Jazz Band Sul-Americana de Romeu Silva. Ainda, neste mesmo dia, a Jazz Band
quatro horrios e durante 20 minutos, alternando-se com outros artistas e as projees cine-
Gordon Stretton, apresenta-se no Restaurante Assyrio durante todas as noites em uma lon-
matograficas da Fox Film. Incluindo uma temporada com a artista brasileira Helly 1 e o trio
de sapateadores: Douglas, Marie Cook e Jones, conhecidos como os Reis dos Sapateado-
Aps a partida de Mistinguett para Nova York, o nome de Gordon Stretton vem a pblico
Gordon faz uma temporada durante o inicio de dezembro no Casino Teatro Phoenix, e
Rasimi segue com a revista Oh! La! La! e novos artistas principais: Diamant e Randall. Em
em meados daquele ms, estria apresentando danas e cantos caractersticos norte ame-
setembro, partem para uma temporada em So Paulo no Teatro Santana. Nota-se, portanto,
ricanos. Ele aparece nos jornais brasileiros at o dia 22 de dezembro, depois disto, partiu
notcia de uma ao judicial dele contra os empresrios do Ba-Ta-Clan, exigindo destes, seis
Em Buenos Aires, sabe-se que acompanhou filmes mudos no Cinema Paramount, e par-
passagens, uma para ele e as outras para seus companheiros, ao que tudo parece, o repre-
tilhou o palco com a Cayetano Puglisi Orchestra, foi o artista preferido do Prncipe de Gales
(o futuro Rei Edward Vlll e Duque de Windsor) quando este visitou a Argentina em 1925. (Daniels & Rye 2010). No ano de 1928, consta que o clarinetista brasileiro Luis Americano, um
Porm, no dia 31 de agosto, surgem dois protestos dos empresrios brasileiros Lambart & C e Jose
Loureiro, que gerenciavam o Ba-Ta-Clan no Brasil. Os protestos foram um contra Mme Rasimi, na
qualidade de diretora da Companhia Ba-Ta-Clan e outro contra o Copacabana Palace Hotel, pois
conforme clausula contratual, provavelmente os principais artistas da Companhia, no poderiam
participar de outros acontecimentos artsticos.
dos cones do Choro, trabalhou trs meses tocando na orquestra de Stretton. Em julho de
1929 ele aparece no Cine Teatro Suipacha, em maro de 1931 Stretton apresentava-se no
Side Beach Ocean Club, Mar del Plata, Argentina.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Em 1931, o jornal Dirio Carioca de 7 de junho, anuncia a chegada da artista Little Esther
sensao do conjunto do baterista americano Gordon Stretton, o Gordon Stretton Jazz Band,
acompanhada da Gordon Stretton Jazz Sinfnico, formada por 15 msicos, do qual fazia
que acompanhava a cantora e bailarina Little Esther. Neste trecho, observamos um equ-
parte o brasileiro Orozino Souza. Depois de uma longa temporada na Europa o grupo passa
voco, pois a primeira excurso da Companhia Francesa foi no ano 1922, e Gordon Stretton
por Buenos Aires e Rio de janeiro. Gordon continua trabalhando e produzindo at falecer em
acompanhou Little Esther somente em 1931, com um grupo em formao de jazz sinfnico.
Mello acrescenta, em nota de rodap, o nome dos msicos americanos que acompanharam
Stretton, so eles: John Forrester (trombone ou piano), Paul Wiser6 (clarineta) e ainda, um
trompetista que foi substitudo pelo brasileiro Igncio Acioly (Mello 2006:76). interessante
notar que estes msicos tambm aparecem na gravao da Andreozzi Jazz Band7, a maioria
fox-trots americanos, Paul Wiser na clarineta e o trombonista John Forrester tocando piano.
Para perceber o caminho realizado por Gordon Stretton na Amrica Latina, nos baseamos
em livros de referncia como: Guinle (1953); Ikeda (1984); Vedana (1997); Pujol (2004), Miller
quando neste tempo a maioria dos grupos brasileiros mantinha formaes conhecidos
como regional, constituda basicamente por violo, flauta, cavaquinho e percusso. Os au-
O primeiro livro sobre Jazz no Brasil - Jazz Panorama - lanado em 1953 com autoria de
tores concordam que a bateria foi trazida ao Brasil em 1919, durante a excurso do pianista
Jorge Guinle (1953) anuncia a passagem de Sretton em 1922 quando este acompanha Mis-
euro-americano Harry Kosarin, acompanhado de sua Jazz Band (Guinle 1953; Ikeda 1984;
tinguett com sua companhia Ba-Ta-Clan, chega ao Rio para atuar no Teatro Lrico, trazendo
consigo uma orquestra de negros americanos cujo chefe era o baterista Gordon Straight.
No livro O Jazz em Porto Alegre, Hardy Vedana (1987) lembra que o msico Herald Alves
do Jazz Espia S, comeou a usar a bateria completa, a partir de 1924, quando naquele ano,
nedict Rasimi, ainda, a vedete francesa Mistinguett vem ao Brasil no ano de 1923 e no em
um conjunto de jazz americano, de nome Gordon Stretton Jazz Band, tendo como cantora
1922. Tambm notamos que a orquestra noticiada como sendo de negros americanos5,
Little Hester, fizera uma tourne pela Amrica do sul com a Companhia de Revistas Ba-Ta-
vamos lembrar que alguns eram norte americanos, mas Gordon nascido em Liverpool e
-Clan, da Mistiguett (...). importante notar neste texto, o autor cita a passagem do Ba-Ta-
-Clan no ano 1924, e no em 1922 ou 1923. O autor diz que a cantora Little Esther, alm do
No captulo cinco, do livro Msica nas Veias de Mello (2006:6), aparece a informao Na
primeira excurso da Companhia Ba-Ta-Clan ao Brasil, em 1923, o instrumento [a bateria] foi a
5
Esta questo que identifica os msicos como norte americanos, pode indicar aspectos que
envolvem problemas inerentes a raa, nacionalidade, identidades locais ou produo de outras
identidades como forma de negociar com as novas culturas intercontinentais.
Paul Wier - aparece o nome Wiser, na realidade seu nome Paul Wier, conhecido como Pensacola
Kid (Miller, 2005).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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nome Hester estar escrito de forma diferente, reafirmamos que a artista no fez tournes
Nota-se a euforia daquele momento quando ele segue dizendo, O jazz-band o futurismo da
Dois autores indicam a possibilidade de Gordon ter se fixado no Brasil, em Pujol (2004:20),
triunfo de suas armas e o vigor de suas energias: fizeram muito mais do que isto, deixando o
l-se que Stretton no final dos anos [19]30 voltou para ficar - comeou em Buenos Aires, de-
jazz-band. Gordon explica que a arte do jazz no a arte comum de uma partitura qualquer.
pois de ter passado longa temporada no Brasil, e sendo bastante conhecido em Paris. Hardy
Nem todo mundo pode ser jazz-bandista, porque para ser jazz-bandista preciso que se seja
Vedana (1987:18) escreve: Basta dizer que o baterista do conjunto, em virtude da fama que
um talento criador, saber converter todos os pequenos motivos que a hora sugere, em notas
aqui obteve, acabou se radicando no Brasil (Vedana 1987:18). O grupo de Gordon tambm
estranhas, dentro do ritmo particular, personalssimo. Sobre o Brasil ele diz colhemos os
mencionado como introdutor do banjo, instrumento tpico de Jazz Bands e que viria a subs-
louros de havermos introduzido aqui a msica sem par que no velho continente se faz um
Em uma entrevista chamada: Gordon mudou tudo no Rio, localizada no Dirio da Noite de
Uma questo que necessita reflexo o fato da maioria dos autores e anncios de jor-
1961, Jorge Guinle descreve a atmosfera da estria do Ba-Ta-Clan: Realmente, o Rio de Ja-
neiro em peso movimentou-se naquela noite de 4 de agosto de 1923 para assistir no Teatro
ou que sua Jazz Band norte americana. Devemos levar em considerao que os fatores
Lrico. Guinle descreve que acompanhando o danarino e cantor Earl Leslie (...), vinha esse
famoso The Gordon Stretton Syncopated Six. Segundo o autor, Gordon era um mulato es-
Guinle finaliza afirmando, o Fox entrou, o Charleston, o Ring Times e outros ritmos toma-
cou no Brasil, Gordon manteve relaes profissionais e musicais, foram realizadas parcerias
ram conta do Rio de Janeiro, apesar de j serem aqui tocados e complementa pode-se dizer
que com a Gordon Stretton, todas as orquestras de jazz se modificaram no Rio. E por supos-
nos principais locais de circulao. Gordon Stretton, alm de um dos pioneiros, foi um dos
to, no Brasil e outros pases da Amrica Latina. Guinle conclui a entrevista contando sobre
Gordon, Quando veio ao Brasil tinha uma grande reputao em toda a Europa e realmente
na Amrica Latina.
REFERNCIAS
Jazz - O que nos disse o Sr. Stretton. Para ele, o Jazz Band Fruto timo de nossa poca
de movimentos, de rapidez, de desvairamentos, de super refinamentos, em que os nervos
gastos de emoes violentas, sentem necessidades de coisas novas, estranhas, esquisitas.
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
52
Lo que aqu presentamos forma parte del proyecto de investigacin Consumo Cultural e
Imaginarios Urbanos en el Sur de Mxico, inscrito en la lnea de Investigacin Globalizacin
y Culturas Urbanas del Centro de Estudios Superiores de Mxico y Centroamrica
de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (CESMECA-UNICACH)
O jazz, de algum modo, tem estado presente na vida musical dos entornos urbanos
de Chiapas desde que este gnero comeou a expandir-se como uma industria
transnacional. Nestes espaos locais, as marimbas montadas como orquestras
foram o principal veculo para a difuso desta pratica musical. Atualmente, a
convergncia entre msicos locais e de outras latitudes em Chiapas faz do jazz uma
prtica musical renovada que se expande entre os gostos musicais nesta regio.
Nesta aproximao cena do jazz em Chiapas, queremos establecer algumas
relaes entre esta prtica musical e a apropriao dos espaos urbanos.
PALAVRAS-CHAVE:
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
1. EL JAZZ EN CHIAPAS
En esta entidad del Sur de Mxico las armonas del jazz, en tanto prctica musical resultado
de procesos transculturales, fueron integradas a las marimbas orquesta que, desde los aos
cuarenta emulaban a las big ban de la era de swing. La improvisacin que es el elemento que
distingue este gnero de otras formas musicales, ha sido un recurso entre los marimbistas
durante sus actuaciones en vivo. Distinguen tambin al jazz las fusiones con las armonas
tradicionales que se producen en los espacios locales y su condicin contingente porque
esta msica siempre se reinventa y se crean nuevas posibilidades musicales. Se trata entonces de un proceso musical hbrido caracterizado por un entorno de confluencias musicales,
del desarrollo de las industrias culturales como el cine, la radio y la televisin, as como de
nuevas formas de habitar la ciudad y la nocturnidad como experiencia, donde ocurren mltiples encuentros entre msicos y escuchas de diversas latitudes.
Las ciudades de Chiapas no estuvieron ajenas a esos procesos de expansin de la msica popular mediatizada. El recurso musical local fue la difusin de las marimbas como el
instrumento emblemtico de la cultura musical chiapaneca. Este instrumento de percusin
meldica similar a un piano de madera desde el siglo pasado fue ensamblado como una
orquesta con otros instrumentos de percusin, de cuerdas y de alientos. La popularizacin
de las marimbas orquesta en Chiapas al estilo de las grandes bandas de Estados Unidos, durante la segunda mitad del siglo pasado, est de algn modo asociada con el legado musical
(boleros y estndares de jazz latino) de los Hermanos Domnguez; msicos originarios de
Chiapas pero que residieron en la ciudad de Mxico. Sin embargo, el jazz no haba mostrado
una renovada vitalidad hasta la dcada de los noventa y esto ha sido gracias a la participa
cin de msicos que interactan en la escena local.
Para aproximarse a la historia reciente a la prctica del jazz en Chiapas, proponemos considerar al menos tres procesos que convergen en la configuracin de una escena jazzstica
53
caracterizada por las fusiones de las sonoridades locales con las innovaciones musicales:
1) los intercambios entre msicos locales y los que viajan por Chiapas a raz de que esta
regin cultural se signific como un lugar de destino turstico y un espacio social para una
intensa actividad poltica derivada del levantamiento neozapatista; 2) los procesos urbanos
recientes, las migraciones y el desarrollo turstico que propician nuevas formas de habitar la
ciudad; 3) las polticas culturales de la msica que ponderan como sello las sonoridades y las
identidades locales. Habra que agregar un elemento ms: la enseanza del jazz y la reciente
creacin de las licenciaturas de jazz y de msica popular en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH).
Referirnos a la escena del jazz en Chiapas nos conduce necesariamente a hablar de sus
protagonistas, de diversos actores, msicos, audiencias, gestores culturales, as como de la
ciudad que se activa como destino turstico, de los lugares del jazz, los instrumentos y los repertorios de esta forma de hacer msica. Es all en donde queremos indagar en esta exposicin, en esos espacios y recovecos sociales de esta prctica musical y de consumo cultural:
Quines la generan, quines son los escuchas, quines la producen y difunden? Cules son
los circuitos de esta msica, cmo se gestaron y reproducen en la actualidad?
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Perfidia y Frenes son dos boleros de este compositor que en sus primeras versiones
momentos histricos. Primero hay que destacar el papel que han jugado las industrias cultu-
fueron difundidas por marimbas orquesta y luego adaptadas a nuevas interpretaciones has-
rales en la difusin de la msica, desde la primera mitad del siglo pasado. El cine, la radio o la
ta constituirse en dos estndares del jazz latino. Estos ejemplos musicales han sido interpre-
tados adems por gigantes de este y de otros gneros musicales tales como Duke Ellington,
Fast Waller, Ray Charles, Dave Bruvek, por citar solo algunos, as como por otros exponentes
mado musical. Es aqu donde hay que situar el legado al jazz latino de Alberto Domnguez
Borraz1 con la Marimba Orquesta la Lira de San Cristbal,2 que integraba junto con seis de sus
hermanos. Yolanda Moreno, en su libro la Msica popular en Mxico, se refiere a este msico:
Alberto Domnguez estaba destinado a lograr lo que ningn otro msico popular mexicano haba logrado hasta entonces: romper los rcords de popularidad
de los Estados Unidos cuando con Perfidia (y Frenes) vendi varios cientos de
miles de copias y fueron tocadas por Benny Goodman, Artie Shaw, Jimy Dorsey
y Glend Miller (1989: 130-131).
Uno de los primeros conjuntos familiares ms prominentes, la Lira de San Cristbal, fue integrado por los internacionalmente famosos Hermanos Domnguez.
Este grupo fue uno de los primeros en aprovechar sus cualidades artsticas
como un medio no solo para emigrar a la ciudad de Mxico, sino para ampliar
sus actividades musicales al campo de la composicin. Los hermanos Abel y
Alberto sobresalieron especialmente en esta rea. Las composiciones de Alberto, Frenes y Perfidia son realmente conocidas por cualquier estadounidense
familiarizado con el rea de las big bands de los 40 (1991: 111).
La msica de Los Hermanos Domnguez fue difundida desde los aos 30 por la radio
Alberto Domnguez Borraz naci en San Cristbal de Las Casas, Chiapas, el 5 de mayo de 1913
y falleci en la Ciudad de Mxico en septiembre de 1975. Es el cuarto de los 10 hijos de Abel
Domnguez Ramrez y Amalia Borraz Moreno de Domnguez. Es nieto de Corazn de Jess Borraz
Moreno, quien a fines del siglo XIX en la antigua San Bartolom de los Llanos, hoy ciudad de
Venustiano Carranza, concibi y dio forma a la marimba de doble teclado y extendi su sonido
diatnico a la escala cromtica, lo que le da semejanza a un piano. Alberto es sobrino de Francisco
Borraz, diseador de la marimba pequea, mejor conocida como requinta, a partir de la cual el
msico solista puede seguir la lnea meldica y desplegar sus habilidades en la improvisacin.
La Marimba Orquesta Lira de San Cristbal estuvo integrada por siete de los Hermanos Domnguez
Borraz y fue dirigida por Abel, el mayor de ellos. Desde pequeos estos msicos integraron una
agrupacin marimbistica en San Cristbal de Las Casas. A su arribo a la ciudad de Mxico en
los aos veinte, comenzaron tocando como msicos ambulantes y despus como la Marimba
Orquesta Hermanos Domnguez fueron ocupando un lugar en restaurantes y centros nocturnos de
la capital mexicana.
nacional mexicana, la XEW, mejor conocida como la Voz de Amrica Latina. Desde entonces
el legado musical de estos msicos, un repertorio compuesto por boleros y msica regional
para marimba, ha formado parte de la memoria musical de muchos msicos chiapanecos,
del repertorio de los conjuntos marimbisticos de Chiapas y por tanto, pasaron a formar parte
del paisaje sonoro urbano.
Sobre Frenes y su relacin con el jazz latino escribe el filsofo y musiclogo Luc Delannoy:
Cuando Abel (Alberto) compuso Frenes, es difcil saber si tena en mente la definicin del sustantivo ofrecida por la Real Academia Espaola: delirio furioso.
A pesar de haber sido grabada en muchos ritmos diferentes (escuchen el cha-cha-cha de Chico oFarril!) esta pieza no representa ningn frenes. Sin embargo, el bolero del compositor mexicano parece haber finalmente encontrado un
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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representada por Tuxtla Gutirrez, capital poltica y administrativa de la entidad. Por otro lado,
a lo largo de las cabeceras municipales de Chiapas (ms de cien), se fomenta la tradicin
marimbistica como emblema de la identidad musical local a travs de la enseanza de su
ejecucin, se difunde en las plazas pblicas, en la radio; se han creado monumentos, museos
y parques alusivos al instrumento. En San Cristbal de Las Casas, tambin catalogada como
la capital cultural y la ciudad ms cosmopolita de esta entidad, se caracteriza por la diversidad musical, tanto por el uso de instrumentos varios como de los gneros que se interpretan,
muchas veces alimentado por los ensambles o fusiones que experimentan los msicos residentes con los visitantes.
jazz latino. Con su disco Jazzteca, publicado en la ciudad de Mxico en 1965, marc un antes y un despus en la historia del jazz nacional sostiene Alain Derbez, historiador de este
gnero, porque Hilario fusion tradiciones musicales de la lrica mexicana como Jalisco
no te rajes, La cucaracha o Las Chiapanecas con las armonas de jazz. Hilario Snchez se
inici en la msica con la marimba. Produjo otros discos donde resalta la msica chiapaneca
representada con marimba, como su disco Cantabaile, donde musicaliz poemas de varios
poetas chiapanecos con las armonas del jazz.4
Actualmente el jazz en Chiapas se mueve entre dos espacios diferenciados musicalmente: San Cristbal de Las Casas, la ciudad de mayor destino turstico y el resto de la entidad,
El Disco Querido Alberto fue editado en el marco de las celebraciones del Bicentenario y forma parte
de la coleccin 100 AOS DE LA MSICA EN CHIAPAS. Incluye los siguientes boleros de Alberto
Domnguez: Traigo mi 45, Un momento, Al son de la Marimba, Hilos de Plata, No llores, Alma de
mujer, Humanidad, Mala noche, Chiapas y por la Cruz. Los temas son interpretados por Luis Felipe
Martnez y Marco Tulio Rodrguez, dos excelentes pianistas, docentes de la escuela de msica de la
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.
Vase el documental Hilario: un msico extraviado, del videoasta Roberto Bolado. Mxico: Canal 22.
Mxico.
pblica del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional en 1994, con la llegada masiva de visitantes y el incremento de espacios para la prctica de la msica en vivo, se potencializ la
experiencia de la nocturnidad en esta ciudad. La calle, los barrios, teatros, restaurantes y los
bares son algunos de los espacios que se activan con la actividad musical. La msica que se
oferta en esta ciudad es variada, desde el rock y los consecuentes discursos de resistencia
y sus derivaciones como ciudad habitada mayormente por jvenes que es. Se puede decir
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
que muchos de los msicos de jazz en San Cristbal han migrado de otros gneros como el
rock, el reggae o el ska.
Otro actor relevante en la escena del jazz y la msica alternativa en San Cristbal fue el argentino Sergio Borja (msico, pintor y compositor), conocido en el medio musical local como
el Capitn Flais y su Barca, que adopt a esta ciudad como lugar de residencia desde los
aos ochenta del siglo pasado (Borja, 2012). En torno al Capitn Flais se congregaron varios
msicos jvenes que trabajan en el circuito de los bares de San Cristbal, una cultura de la
nocturnidad naciente en el contexto de la confluencia de visitantes en esta ciudad, vidos por
vivir el encantamiento neo-zapatista. En torno a la Barca del Capitn Flais, fue gestndose un
movimiento de msica alternativa tratando de alejarse del ska y del reggae, predominantes
en la dcada de los 90. Es por eso que algunos msicos fueron migrando de sus preferencias
musicales hacia el jazz, tal es el caso de Otto Anzres, contrabajista y gestor del Dada Club
Jazz, lugar que ha convocado a jazzistas de diversas procedencias o de Enrique Martnez
fundador, junto con su hermano Damin, de Saktzevul, la banda pionera del fenmeno musi-
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Asimismo, los ttulos de algunas de las composiciones, buscan enfrascarse en esa confesin poltica de los msicos: Mxico 2000 o Danza del poder transparentan su posicionamiento ideolgico. Para la produccin de cole cua! (2012), en los interiores del disco, el
crtico de jazz Antonio Malacara escribe:
All arriba, en Los Altos de Chiapas, donde por alguna reverente argucia de Natura convergen los aires y los aromas y los sonidos todos de la historia, se est
haciendo msica nueva, msica nueva ataviada a la usanza del jazz, de sa que
no le avisa ni al mercado ni a la academia ni a los jazzistas mismos, que slo
aparece para el bien de nuestro ser y para el optimismo de nuestro estar.
En el disco Doncella (2008), precisamente dedicado al planeta tierra, como se lee en alguna de sus cubiertas; Julio Flores, guitarrista, tambin en este CD, agradece y dedica su
trabajo en el grupo de Ameneyro a todos los msicos y amigos de San Cristbal, a los que
luchan, se caen y se levantan cada da por dignificar la vida.
cal conocido como etnorock, en los Altos de Chiapas (Lpez, Ascencio y Zebada, 2014). En
1997 surgi el cuarteto de jazz La Venganza de Moctezuma; a partir de entonces comenz
a configurarse la escena del jazz contemporneo en esta ciudad.
Sin embargo, la msica, marca procesos civilizatorios, sin ninguna pretensin evocativa o
nostlgica, podemos decir que la msica indica lugares y espacios de subversin, el jazz que
genera desde la experimentacin la produccin de Tele-Visin (2005) del grupo Ameneyro,
inquieta por los niveles de confrontacin al interpelar a los medios masivos de comunicacin
desde su ttulo. El uso de la marimba en la interpretacin de Alexis Daz, hace que en ocasiones, raye en lo atonal; predisponiendo al escucha de Chiapas a rememorar un sonido de
marimba ms armnico. Aqu el ejecutante confronta histricamente un instrumento que se
piensa para la fiesta familiar de los barrios o para las otrora serenatas callejeras.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Hay una etapa, en Chiapas, durante los ltimos 10 o 15 aos, de gran auge musical, ms
que nunca han nacido mltiples festivales de rock y de rock indgena, de reggae, hip-hop,
que difunden el jazz latino desde diversas latitudes. El desarrollo del jazz en Chiapas, desde
marimba o de jazz.
4. LA CIUDAD MUSICAL
Casas y dos del Festival Espontneo, organizado por iniciativas de msicos y gestores locales; en Tuxtla se han organizado dos festivales sobre este gnero. Estos festivales atraen a
El paisaje sonoro que se produce en el sur de Mxico, en Chiapas, en San Cristbal de Las
Casas puede ser traducido auditivamente para ir armando todo el entramado de la prolife-
racin de expresiones musicales en la ciudad: conciertos en los teatros, las tocadas en los
Si se pretendiera establecer una distincin entre el jazz que se produce en Tuxtla y el que
se hace en San Cristbal nos conducira al debate sobre las identidades sociales. El primero
la produccin musical en los circuitos urbanos amplia. Sobre la ciudad, tenemos imaginarios
y representaciones en la msica y sus letras, muchas son las evocaciones que se hacen en
las canciones, piezas musicales y el arte de los discos que dan cuenta de la regin, el pueblo
Puede ser complejo trazar la orientacin histrica de las relaciones de la msica con el
pueden pensar, que la msica, hoy en da, se encuentra inmersa en una sociedad repetitiva
reconstruye desde su significacin simblica. Las luchas por la apropiacin del espacio son
constantes.
de archivos musicales de forma virtual; y, que eso conduce a la repeticin en serie y ello, ni-
Las muchas formas de pensar la ciudad pueden seguir teniendo eslabones que articulen
vida urbana por la violencia y la represin. Pero, aun persisten las carencias para abordarse
desde los sonidos y la msica. La ciudad ha ido propiciando circuitos, redes, prcticas y gustos, mediadas por intercambios simblicos.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
Apropiarse de la ciudad, de las calles, de los atrios, de las plazuelas, del paraje, del bar,
de los teatros, de las cantinas, es ocupar, entonces, el espacio material, es un acto para
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Moreno, Yolanda. 1989. Historia de la msica popular mexicana. Mxico: Consejo Nacional para la
Cultura y la Artes / Alianza Editorial Mexicana.
escuchar o interpretar la msica en su conjunto; es encarnar una relacin con el cuerpo individual y social, pero tambin un complejo nmero de acciones simblicas y cognitivas, que
suceden en el cerebro, en la mente, en los sentimientos y emociones. Se viaja y camina por
todos estos intersticios materiales de la urbe y lo rural. Pero quiz se viaja ms de otra forma,
en esa interaccin y conexiones materiales se abren los actos imaginarios. Y all, al viajar a
Discos
Ameneyro. 2005. Televisin. San Cristbal de Las Casas. Alpha Digital.
Ameneyro. 2008. Doncella. San Cristbal de Las Casas. Dada Records.
Ameneyro. 2012. cole cua! San Cristbal de Las Casas. Cultivarte Estudio.
Son puntos de interseccin entre el cuerpo y la msica; entre las formas en que se espejean
los escuchas para identificarse as mismos pero tambin con el otro. Es una manera de en-
Felipe Martnez y Marco Tulio Rodrguez. 2010. Querido Alberto. Tuxtla, Gutierrez, Chiapas. Corona Pro
Audio.
REFERENCIAS
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Editor.
Hilario Snchez Del Carpio. 1997. Chiapas-Cantabaile. Tuxtla, Gutirrez, Chiapas. Universidad de
Ciencias y Artes de Chiapas.
Audiovisuales
Hilario: un msico extraviado. Dir. Roberto Bolado. Canal 22 / CONACULTA (52 min.).
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Lucas y Ezequiel Cutaia, sus dueos, ha sido tambin una cueva de Buenos Aires con aire
neoyorquino. Postcolonial o glocalmente, las referencias aluden a un mismo norte geocultural: New York.
Si bien se habla de club, la palabra ya no alude a socios amateurs con carn, cuotas y
ventajas de acceso (ya no es problema), sino a un imaginario translocal (de fluidos y fijaciones, relacional y holstico) de msicos profesionales, pblico miscelneo, operadores gastronmicos, autogestin y mercado globalizado. No obstante, la utopa del jazz subsiste, claro
que de otro modo. Nadie se baa dos veces en el mismo jazz.
En un Santiago cada vez ms definido por flujos y fronteras mviles, el jazz se articula
desde una subjetividad translocal en relacin a nodos o polos que evitan o eluden, salvo
por nostalgia emblemtica, usar la palabra club, prefiriendo auto-designarse como lugares
de jazz. Dinmicas de encuentro que, mixturando identidad con protocolos de red (IP), convergen en performance efmeras que retrotraen a una jam sesin prefijada que pone entre
parntesis o ms bien simula atravesar El extenso muro invisible que oculta a unos de otros
y los mantiene demarcados por el lmite del temor o la sospecha [] evitando traspasar la
frontera interna; cul frontera? de la ciudad (Pinos, 2013:18).
La ciudad sera hoy una Babel audfona de lugares y no-lugares, puzle o rizoma. De ah,
entonces, que el paso de una lgica de Club (con necesidad de sede o asiento estable) a
una lgica de Lugar (espacialidad relacional que se ocupa) habra atravesado todo el circuito
consagrndose de manera definitiva cuando el Club de Jazz de Santiago, tras el Terremoto
del 27F (el 27 de febrero de 2010), anduvo trashumante en busca de anclaje por diversos lugares, subsistiendo sin tablas ni techo, pese a no tener terreno fijo, al tiempo que Thelonious,
Lugar de jazz, asumi lejos el protagonismo del circuito, con la atmsfera hogaril y las resonancias neoyorkinas del genius loci de Erwin Daz, su dueo. Un poco ms all, cruzando la
1. LA FRONTERA INTERIOR
En la metfora urbana del norte de Santiago, esa frontera, muro o cortina ha sido siempre el ro
Mapocho, cuchillo lquido imbunchado en Plaza Italia- que, a tajo abierto, fragmenta y corta
en dos mitades el cuerpo social de la ciudad y que ha cortado histricamente, bajo ese mismo
predicamento, el Festival de jazz de Providencia, atravesado por esta odiosa zanja socioeconmica que divide el Festival (ex Msica junto al ro, luego, Jazz junto al ro, hoy Providencia
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Jazz) en dos mitades, separando a quienes ingresan al amplio sector Golden del Festival, de
Esto, porque el jazz lleg a Chile cuando esta msica en EEUU ya haba emigrado desde lo
aquellos que, al otro lado del ro, encaramados en la estrecha ribera sur deben conformarse
comunitario hacia lo comercial y se expanda por todo el mundo. A partir de ah, el curso
con mirar desde la distancia, al otro lado del Jordn, las pantallas y el escenario como una
chileno prosigui la misma ruta que el jazz euro-norteamericano (del swing masivo a su
tierra prometida, lejana e intocable. Gracias a un boleto barato o pass free estn dentro, pero
elitizacin asociada al circuito artstico), hasta que a partir de la dcada de 1990 y en pleno
a la vez han quedado fuera, viviendo la msica desde el exilio o insilio neoliberal de un evento
privatizado, evidenciando que, como ha sealado Ana Mara Ochoa, las exclusiones simblicas
reflotada y abonada por la aparicin del jazz huachaca -recuperado a partir del estreno de La
van de la mano con las exclusiones econmicas y en este caso, de las exclusiones urbanas.
Negra Ester en 1988- y la aparicin del proyecto Conchal Big Band (CBB) en 1994. A partir de
ah un reducido pero potente circuito comunitario de jazz comenz a crecer y a ramificarse
desde el surtidor norte de la ciudad, al cual se adscribieron luego numerosos msicos, pbli-
Segn el socilogo mexicano Toms Ejea de Mendoza (2012) el jazz habra transitado por
Hay que decir que la ubicacin de los principales lugares para escuchar Jazz en el sector
tres etapas o circuitos. Primero, el circuito comunitario, cuando el jazz era la manifestacin
cultural de un grupo social especficamente localizado, los esclavos del sur de Estados Uni-
que dicho sector tuvo durante la colonia, as como su continuidad con el sentido alterno de
espacio para el ocio, restaurantes y msica apartada de la rutina urbana, han sido elementos
consumo masivo. Tercero, como circuito artstico, cuando el jazz se elitiza, adquiere finalidad
Acaso el cambio haya comenzado a partir del 2000, cuando los principales lugares para
escuchar Jazz se fueron instalando en el Barrio Bellavista, ubicado en las coordenadas del
sector norte, conocido durante la colonia como Las barriadas de la Chimba, palabra que-
de estos circuitos parece estar abriendo napas sociales subterrneas desconocidas hasta
chua que significa: al otro lado del ro. El Atelier, Eidophon, Caf del Cerro, Librocaf, Thelo-
nious, El Perseguidor, Miles, Herbie, Mesn Nerudiano, Le Fournil Bistrot jazz, etc., se fueron
localizando all sin que nadie recordara ya la connotacin de marginal o suburbial que esta
mire) en el solapamiento del circuito comunitario sobre los otros dos circuitos anteriores, el
zona tuvo y que hoy, convertida en un sector de restaurantes, teatros y clubes de baile, pare-
ciera conectarse con aquello que Hernn Neira (2002) ha denominado antropofagia urbana
da por Ejea de Mendoza para el caso norteamericano, ya que recin ahora se estara conso-
lidndose aqu una aunque incipiente, muy intensa- forma de jazz con sentido comunitario.
rior pues todo est hecho para ser renovado permanentemente, sin que nadie sospeche lo
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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nico, asociado tradicionalmente al jazz con finalidad artstica y referente neoyorkino. Ellos
samente amnsico y desarraigado donde todo parece reciente, obsolescente y sin densidad
tos), constituy lo que se conoce como una heterotopa de desviacin, es decir, un empla-
msicos profesionales del circuito comercial y artstico cruzan las veredas hacia lo social y
el mutis ni el aparte, subindose al escenario desde los cimientos de la calle y las butacas,
etc.; sitios que alojan en su interior un tiempo propio para el descanso y la utopa (hetero-
chinganas y lupanares: en esto similar al Storyville de New Orleans, ambos definidos por
su situacin fluvial, compartiendo efectos derivados del ro: curso descendente y riberidad
(todo ro tiene dos orillas y opera, por lo mismo, como bisagra, lnea o frontera).
Superando este imbunchamiento histrico (del ro Mapocho, del jazz), en lo que antes
fueron las chacras de la Chimba (hoy Quilicura, Huechuraba, La Pincoya, etc.) surgi uno de
Recorriendo las sealticas del musicar, las partituras urbanas del jazz en Santiago de Chi-
los ms disruptivos brotes de jazz de que se tenga memoria en nuestro suelos: hace 20 aos
le van atravesando y trazando cierto mapa de calles, lugares y sectores concretos donde
all, la Conchal Big Band con Gerhard Mornhinweg, fundacional, activ desde mediados de
lo imaginario impone su valor dominante sobre el objeto mismo (Gallardo y Mayo, 2007) y
1990 un circuito comunitario de jazz que hoy prosigue en abierto desborde por diversas
donde los archivos de ciudad - escritos, imgenes, sonidos, eventos, direcciones- parecen
partes de la periferia urbana santiaguina. Ah estn Los Retrasaxos con Jonathan Gatica, La
un desarrollo susceptible de visualizar en torno a dos ejes perpendiculares: uno con senti-
que revisitan sus barrios y asumen la msica como un agente de cambio social, poblado-
do oriente poniente, con un claro vector oriente (O), donde reside la poblacin de mayores
res msicos con sentido glocal y multicultural que inauguran lo que probablemente sea una
otro eje, Norte-Sur, con un vector tradicionalmente orientado hacia el norte (N), con un polo
un gheto restringido a su rea perimetral: los nuevos jazzistas todos, hasta los ms autistas,
estn asumiendo el jazz sin necesidad de traducirlo, ya que hace rato hablan su lengua, y
lonia como La Chimba y que origina una sintxis y semntica urbana, cuyo sentido puede ser
estn cruzando a veces transgrediendo- continuamente las fronteras del circuito hegem-
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
En el eje Oriente-Poniente (vector O), se ubica la instalacin del primer Club de jazz de
Santiago, fundado en 1943. Los sucesivos emplazamientos y desplazamientos del Club lo
trasladarn desde la zona centro de la ciudad hacia las comunas de Providencia, Nuoa y La
Reina, sucesivamente.
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efmeros locales (como Herbie o Miles, no obstante se les recuerda tambin por su intensa
actividad jazzstica). A la fecha en el polo norte de este vector: 10 lugares en total.
Para entender la maraa de peripecias y transformaciones del circuito de jazz en Santiago de Chile, es necesario dibujar un mapa imaginario y afectivo de la ciudad y su habitar
Los 6 emplazamientos sucesivos en este eje Oriente-Poniente (vector O), fueron: Calle
musical. Si tomamos como ejes viales de la trama urbana santiaguina, la Avenida Libertador
Santo Domingo 1081 (Santiago centro); Calle Merced (frente al cine Sao Paulo, en Santiago
centro); Calle Mac-Iver 273 (Santiago centro); Calle Lota (Comuna de Providencia); Calle Cali-
en cuatro cuadrantes cuyo centro es la plaza Baquedano, popularmente conocida como Pla-
fornia 1983 (comuna de Nuoa); Av. Jos Pedro Alessandri 85 (comuna de Nuoa); Av. Ossa
za Italia, que el imaginario colectivo del ciudadano metropolitano coloca como separacin
Por lo tanto, se observa que el CJS mantuvo una ubicacin en zona centro de Santiago
Hay que decir que los cuadrantes ubicados de plaza Italia para arriba han sido los que
(entre 1943 y 1973), por casi 30 aos exactos. Posteriormente, tras un corto periodo de 5
(C-B, en el mapa que adjuntamos). Asociados a estas prcticas han proliferado los espacios
la Comuna de uoa (entre 1977 y 2010), donde permanecer por otros 30 aos, hasta relo-
Por otro lado, tras la cada del Club de Jazz de Santiago, el club Thelonious adquiri
gran protagonismo concentrando a los ms jvenes jazzistas profesionales. Su ubicacin en
En general, salvo el ltimo periodo errante, el Club tuvo siempre domicilios estables y de
el cuadrante C, convierte al Caf Jazz Benevento y a Jazz Corner, ambos ubicados en el de-
fcil acceso. Excepto un periodo de ocho meses, cuando el club se traslad de calle Mac-
-Iver a Lota [hubo un periodo en que el Club] estuvo ocho meses sin local, con gente tocando
se dio en el Barrio Bellavista, proyectando ambos lugares con respecto a Thelonious una
en garages del centro de Santiago1, nunca antes la institucin haba estado tanto tiempo sin
Hay que citar como parte de este despertar comunitario en el eje Norte-Sur, la aparicin
Por su parte, en el eje Norte-Sur (vector N), se han ubicado a partir de la dcada de
de numerosos festivales en el llamado corredor cultural de la zona sur que hacia mediados
1980 y sobre todo a parir del ao 2000 la mayor parte de los espacios de jazz de la ciudad.
del 2000 potenci los Festivales de El Bosque, San Bernardo, Pirque, San Joaqun y San Mi-
Los lugares incluyen emplazamientos de larga data (Thelonious, Mesn Nerudiano) hasta
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Quilicura. La msica puede cambiar el rumbo de quien la toma, prosigue Gatica: Esta comu-
res que sepultan sus pisadas anteriores, Santiago no es la excepcin. Hoy se han encontrado
nidad sonora se ha desplegado y han florecido en ella las semillas sembradas, especialmente
bajo su casco histrico los vestigios de una ciudad inca sobre la cual se habra montado el
tramado de damero hispnico de la ciudad, un texto que sepult la memoria anterior e instaur una rtmica de relegacin y postergacin hacia la zona norte conocida como La Chimba (al Valle del Mapocho se llagaba por el camino del inca, ruta del Tawantinsuyu). Sobre ese
estrato ya comprimido, otro manto superpuso desmemoria y novedad: la ciudad replic la
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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1. INTRODUO
Este texto aborda trechos do samba/choro Curumim, composio de Cesar Camargo Mariano,
na verso registrada no lbum Samambaia (EMI-Odeon, 1981). A abordagem analtica que aqui se
prope tem por objetivo evidenciar relao de complementaridade ou interlocking sonoro entre piano e violo. Tal termo abordado pelo etnomusiclogo Tiago de Oliveira Pinto no artigo As cores
do som: estruturas sonoras e concepo esttica na msica afro-brasileira (Oliveira Pinto, 2001).
Para tanto, sero adotadas tambm as noes de pulsao elementar, marcao e linha-guia.
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O incio da vida profissional de Cesar Camargo Mariano ocorreu ao final da dcada de 1950,
podemos sugerir que, a partir da anlise de parmetros musicais, possvel apontar para
algumas formas nas quais tal entrosamento ocorre, enfatizando a relao de complementa-
nas, ambiente no qual Cesar Camargo Mariano atuou at meados da dcada de 1960 com
produtor dos discos do artista lanados entre 1965 e 1970, e o trabalho junto cantora Elis
Regina, atuando nas referidas funes entre os anos de 1971 e 1980 (Mariano, 2011).
Para verificar algumas formas nas quais ocorrem a relao de complementaridade entre
O lbum Samambaia foi lanado, em 1981, pela empresa EMI-Odeon, com Cesar Camar-
go Mariano ao piano eletroacstico Yamaha CP-80 e Helio Delmiro1 ao violo e guitarra. Alm
cessos musicais descritos pelo etnomusiclogo Tiago de Oliveira Pinto. O autor prope uma
sistematizao de estruturas musicais afro-brasileiras com base em estudos feitos no cam-
Nascido em 1947 na cidade do Rio de Janeiro, Hlio Delmiro estudou tcnica violonstica clssica
com o professor Jodacil Damasceno (1929-2010) e, a partir 1966 ganhou notoriedade ao integrar o
conjunto do saxofonista Victor Assis Brasil (1945-1981) (Mangueira, 2006).
po da musicologia africana e brasileira, tendo como exemplo o fazer musical dos instrumentos de percusso das escolas de samba (Oliveira Pinto, 2001).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
68
linha sonora se encaixam nos momentos vagos deixados pela outra e vice versa, como mostra a representao de Kubik (fig. 2):
rtmica do samba apoia-se numa sequncia de 16 pulsos elementares, que na escrita convencional equivalente s semicolcheias de dois compassos 2/4. Outro elemento musical
citado pelo autor a marcao, que corresponde a batida fundamental e regular, que caracteriza o sobe e desce rtmico do samba (Oliveira Pinto, 2001: 93). A marcao tem uma
funo de referncia para o tempo e executada pelo tambor-surdo.
FIGURA 1. Ciclo do Tamborim
A aplicao destes princpios rtmicos em Curumim pressupe que estes estejam representados pela sonoridade do piano e do violo. Como possibilidade de abordagem pianstica
no samba, destacamos o procedimento de reduo, sntese ou estilizao pianstica dos instrumentos caractersticos dos grupos populares. Cada camada textural da escrita pianstica
pode ser pensada como sendo anloga sonoridade de um determinado instrumento de
percusso (Gomes, 2012: 60-70).
indicam os colchetes no exemplo acima). Simha Arom chama esse fenmeno de imparidade rtmica (Sandroni, 2008: 25), uma vez que 16 pulsaes elementares no so organizadas em pares comtricos de 8+8, ou 4+4+4+4 (equivalente as semnimas do compasso
binrio). Sob a lgica das divises pares da escrita ocidental convencional (semibreves em
mnimas, mnimas em semnimas e assim por diante), a imparidade rtmica caracteriza uma
escrita contramtrica.
4. CURUMIM
Curumim um samba/choro de forma ternria que inclui uma seo de introduo, que
retomada ao final da pea. As sees so dispostas da seguinte forma2:
msicos intercalam os pulsos de seus padres rtmicos de forma regular, levando assim a
uma complementaridade das diferentes partes tocadas. Nestes casos, os impactos de uma
2
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
O destaque dado seo B justifica-se pelo fato desta apresentar caractersticas rtmicas e harmnicas distintas, sobretudo pela ocorrncia explcita da sobreposio do tambo-
69
o de um padro rtmico ao longo do trecho: enquanto um est liberto para realizar variaes, o outro assume um padro relativamente estvel.
rim ao tambor-surdo num contexto de harmonia modal. Formada por 14 compassos, esta
A soma dos padres rtmicos de cada camada textural representada pela resultante rtmi-
seo constitui-se de trs frases de quatro compassos, mais dois compassos: 4+4+4+2. Nos
dois ltimos compassos, a seo finalizada e ocorre a cadncia harmnica que prepara o
um padro cclico e estvel que possa ser identificado como linha-guia (ver retngulos vermelho
e azul no primeiro e segundo sistemas). Porm, a manuteno de um padro cclico estvel pode
ser observada na linha meldica realizada em oitavas pelo violo. O agrupamento fraseolgico a
cada dois compassos 2/4 caracteriza um ciclo de 16 pulsaes elementares.
A partir do compasso 35 o violo passa a realizar outra configurao meldica, abandonando o padro assumido no trecho anterior. Neste momento, um padro rtmico estvel
pode ser verificado no acompanhamento do piano atravs de um ostinato variado de curta
Nas trs primeiras frases, os acordes movimentam-se em paralelismos de tera menor, sem que exista uma relao tonal direta (fig.4). Na primeira e terceira frase, a coleo
de notas utilizada corresponde escala diatnica de r maior, representada pelo acorde
A7sus4(13) l mixoldio- e Em7 mi drico. Na segunda frase, a coleo de notas corresponde escala diatnica de f maior, representada pelo acorde C7sus4(13) d mixoldio
e Gm7 sol drico.
A seo B1 abrange os compassos 27 ao 41, a partir dos 40 segundos da gravao
(Ex.1)3, onde se pode apreciar a sobreposio do tamborim ao tambor surdo sintetizadas ao
piano e uma linha meldica que retoma o motivo caracterstico da segunda frase da seo
A, realizada pelo violo. Piano e violo atuam de forma complementar quanto manuten-
Transcrio nossa.
durao, que permanece apenas por dois ciclos de 16 pulsaes elementares ou quatro
compassos, como mostram os retngulos azul e vermelho (terceiro sistema do Ex.1).
Ainda em relao notao da resultante rtmica, os retngulo verdes chamam a ateno para a
paridade rtmica. No contexto rtmico do samba, marcado pela imparidade rtmica - descrita anteriormente em relao ao ciclo do tamborim (Fig.1) - as pulsaes elementares acentuadas em grupos
pares localizadas em posies comtricas so consideradas como exceo. Por serem contrastantes
e estarem localizados no incio e no fim da seo estas estruturas sinalizam pontos que delimitam a
forma, como apontam os retngulos verdes no Ex.1. Este fenmeno recorrente em gravaes piansticas de Cesar Camargo Mariano (Gomes, 2012) e tambm ocorrem nas sees B2 e B3.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
70
A seo B2, que inicia aos 1min 13s da gravao, possvel perceber auditivamente
que o violo realiza um padro de acompanhamento estvel sobre o qual se desenvolve o
solo do piano. A sntese da sobreposio do tamborim ao tambor-surdo dada pelo violo,
atravs de blocos de acordes4 sobrepostos linha do baixo (Ex.2).
O aspecto a ser observado neste trecho o interlocking sonoro:
[...] quando dois ou trs msicos intercalam os pulsos de seus padres rtmicos de forma regular, levando assim a uma complementaridade das diferentes partes tocadas. Este intercalar dos pulsos aspecto to constitutivo da msica africana e afro-brasileira, que acontece inclusive na forma como a mo direita e a esquerda se
complementam ao percutirem um tambor [...]. (Oliveira Pinto, 2001: p.101)
A notao dos blocos de acordes se restringe ao ritmo. Optou-se por no realizar a transcrio
integral por falta de preciso auditiva em relao s notas.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
71
Na figura 7, os retngulos escuros representam as articulaes sonora. Observando-os, podemos verificar que ocorre um padro de complementaridade entre as trs camadas
texturais inferiores (retngulo azul), sendo que a camada superior opera de maneira mais
autnoma. A linha vermelha, que percorre as acentuaes elementares, aponta um padro
de interlocking sonoro entre as quatro camadas texturais, sendo que eventuais desvios so
representados pelos retngulos brancos.
A seo B3, que inicia aos 2min 14s da gravao, podemos observar a sntese pianstica
da sobreposio do tamborim ao tambor-surdo que prov um padro estvel para a improvisao do violo. Esta estrutura sugere pontos em comum com caractersticas apontadas
por estudos da musicologia afro-brasileira a respeito da improvisao:
A estrutura rtmica formada pelos pulsos elementares, beats, pela linha-rtmica
e pelas variadas seqencias tmbricas que deles resultam, constitui um fundamento estvel para as linhas improvisadas do solista` [...] Por isso ser funda-
Convm destacar dois fatores presentes na sonoridade obtida pela sntese pianstica do
tambor-surdo e do tamborim, que oferecem variedade rtmica e aumentam as possibilidades de sequncias tmbricas: 1) Os ataques de blocos de acordes na regio aguda que se
destacam na textura so recorrentes em gravaes piansticas de Cesar Camargo Mariano
(Gomes, 2012). 2) Na realizao do padro do tamborim na mo direita do pianista, percebemos que nem sempre todas as notas dos acordes so sonorizadas. Isso traz a impresso
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
que algumas notas falharam. Essa flexibilidade em no tocar todas as notas na realizao
do padro do tamborim um aspecto constitutivo desta sonoridade caracterstica.
A linha meldica improvisada pelo violo debrua-se sobre a sequncia tmbrica produzida pela sntese pianstica da sobreposio do tamborim ao tambor-surdo. Sobre este
fundamento estvel, Hlio Delmiro conduz seu improviso adotando uma abordagem ho-
72
REFERNCIAS
Graeff, Nina. 2014. Fundamentos rtmicos africanos para a pesquisa da msica afro-brasileira: o exemplo
do Samba de Roda. Revista da Associao Brasileira de Etnomusicologia, vol.9.
Gomes, R. Tomazoni. 2012 O samba para piano solo de Cesar Camargo Mariano. Mestrado em Msica
Florianpolis: UDESC
terceira frase o violonista amplifica o grau de complexidade, realizando uma meldica irre-
Mangueira, B. Rosas. 2006 Concepes estilsticas de Hlio Delmiro: violo e guitarra na msica
gular e com ampla utilizao de cromatismos (fig. 8). Contrastando com a abordagem de
improvisao adotada por Cesar Camargo Mariano, ambos atuam de forma complementar,
constituindo um fator de variedade ao discurso musical.
5. CONSIDERAES FINAIS
A anlise de algumas formas nas quais o piano Yamaha CP-80 atua de forma complementar
ao violo em Curumim revela, com certo grau de detalhamento, o que Cesar Camargo Mariano sugere em seu depoimento como materializao do entrosamento musical existente
entre os msicos.
possvel verificar que precisamente nos trechos de harmonia relativamente esttica,
seo B, que podemos apreciar com mais clareza as estruturas sonoras afro-brasileiras
descritas anteriormente a partir do estudo de Tiago de Oliveira Pinto. Esta observao
recorrente na msica de Cesar Camargo Mariano, identificado tambm nas peas para piano
solo (Solo Brasileiro, Polygram, 1994) (Gomes, 2012).
LECTURAS Y
RELECTURAS: LA
HISTORIOGRAFA DE
LA MSICA POPULAR
LATINOAMERICANA A
TRAVS DE SUS CONOS
LEITURAS E
RELEITURAS: A
HISTORIOGRAFIA DA
MSICA POPULAR
LATINO-AMERICANA
ATRAVS DE SEUS CONES
COORDINADORES/COORDENADORES
Marita Fornaro
Julio Mendvil
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PRESENTACIN
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PRESENTACIN
En su ensayo Por qu leer a los clsicos Italo Calvino define a stos como libros que nos
No ensaio Por que ler os clssicos, Italo Calvino define-os como livros que chegam a
llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de
ns trazendo impressa a marca das leituras que os precederam nossa, e atrs deles os
s la huella que han dejado en la cultura o las culturas que han atravesado, llegando a la
conclusin de que un clsico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que de-
que um clssico um libro que nunca termina de dizer o que tem de dizer (Calvino 1992:
cir (Calvino 1992: 15)1. Recogiendo esta idea, planteamos en nuestro simposio revisar la
15)1. Tomando essa ideia, propomos, em nosso simpsio, analisar a produo de pioneiros
nos estudos de msica popular, a fim de discutir sua pertinncia na pesquisa atual. A partir
la investigacin actual. Desde una visin crtica nos interesaba analizar, a travs de lecturas
uma viso crtica nos interessava-nos analisar, atravs de leituras e releituras, que papis
truccin de los diversos paradigmas de estudio con que han venido siendo observadas las
sos paradigmas de estudo sob os quais estavam sendo observadas as prticas musicais
paso del tiempo ha ido modificando el significado de algunos de los textos fundadores de
modificando o significado de alguns dos textos fundadores dos estudos de msica popular,
los estudios de msica popular al confrontarlos con nuevos datos, con nuevas perspectivas
ao confront-los com novos dados, com novas perspectivas de estudo e com novos para-
digmas cientficos. O simpsio buscava revisar, assim, a partir de uma viso atual, os auto-
una visin actual aquellos autores y autoras que, siguiendo la terminologa de Foucault
dores da discursividade (Foucault 1998: 67)2, medida que assentaram formas concretas
Desde una perspectiva crtica nos propusimos entonces interpelar textos sobre las msicas
partir de uma perspectiva crtica, examinar textos sobre as msicas populares na Amrica
Latina, de acordo com sua genealogia, das genealogias por eles inauguradas, bem como os
por ellos, y de los discursos de afirmacin u oposicin que stos haban desatado.
Las ponencias deban discutir los textos elegidos para lectura o relectura con relacin a
los siguientes rubros:
As comunicaes deveriam discutir os textos selecionados para leitura o releitura, estabelecendo relao aos seguintes tpicos:
Calvino, Italo. Por qu leer los clsicos. (Trad. A. Bernardz). Mxico: Tusquets.
Calvino, Italo. Por qu leer los clsicos. (Trad. A. Bernardz). Mxico: Tusquets.
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BALANCE
BALANO
de la musicologa latinoamericana como Carlos Vega, Lauro Ayestarn, Luiz Heitor Correa
da musicologia latino-americana, tais como Carlos Vega, Lauro Ayestarn, Luiz Heitor Cor-
rea de Azevedo e outros pesquisadores da msica, como o etnlogo Jos Mara Arguedas
trabajo, se hizo evidente lo productivo de manejar referentes tericos por todos conocidos.
mostrou-se evidente e produtivo lidar com referenciais tericos conhecidos por todos. No
No obstante hubo tanto interferencias como divergencias. Pero, ms all de cualquier diver-
obstante, surgiram tanto interferncias quanto divergncias. Porm, para alm de qualquer
gencia, todos coincidimos en la necesidad de leer y releer a los clsicos y seguir fomentan-
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El carnaval en rueda y el carnavalito documentado por Carlos Vega en Jujuy (19311945): denominaciones, clasificacin y representaciones de un repertorio popular.
Nancy Snchez
El carnaval en rueda y el carnavalito documentado por Carlos Vega en Jujuy (19311945): denominaciones, clasificacin y representaciones de un repertorio popular.
Nancy Snchez
Carlos Vega y sus ideas acerca del folklore y de los procesos de folklorizacin en
relacin con el vals criollo argentino.
Silvina Argello
Carlos Vega y sus ideas acerca del folklore y de los procesos de folklorizacin en
relacin con el vals criollo argentino.
Silvina Argello
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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1. INTRODUCCIN
PALAVRAS-CHAVE:
Como nos recuerda Danto (1985: 35-36), una de las facultades ontolgicas del pasado es que
ste existe apenas como algo que acaba de dejar de existir, pues aunque podamos discurrir
Una muestra de dichas grabaciones puede verse Arguedas canta y habla, CD editado por la Escuela
Superior de Folklore Jos Mara Arguedas (2005).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
pos dismiles: el presente de la escucha y aquel en que Arguedas enton las canciones frente
a la mquina. Mas slo superficialmente. En sus Confesiones San Agustn habla del carcter
78
2.
reflexivo de la memoria, que puede incluso recordar el haber recordado, conteniendo diversos pasados (1926: 232-233). De manera anloga, las grabaciones esconden estratos ms
Jos Mara Arguedas es sin duda alguna uno de los escritores ms importantes del Per.
Sus aportes a la cultura peruana, por cierto, no se limitaron al mbito de la literatura. Formado en antropologa, Arguedas se convirti pronto en una de las voces ms autorizadas
de la etnologa peruana debido a sus amplios conocimientos sobre la cultura y la msica
andina. Crecido en un ambiente rural, oyendo a los indios tocar el arpa, el violn, el pinkuyllo
(las grandes flautas longitudinales de caa) o el waqrapuku (trompeta de cuernos), Arguedas
aprendi desde nio a amar intensamente la msica de los grupos indgenas con los que
creci, llegando a definirla como la materia de la que estaba hecho (Arguedas 1995: 348). No
sorprende por eso que haya publicado entre los aos cuarenta y sesenta del siglo XX numerosos artculos sobre gneros musicales tradicionales y populares, danzas, msicos y cantantes en importantes diarios del Per y de Argentina. S sorprende lo inusual de la autoridad
etnogrfica construida2. El indigenismo musical y los estudios sobre la msica de los Andes
de principios del siglo XX haban partido de la premisa que la msica indgena era incaica
(Mendvil 2012, 2014). Arguedas, en cambio, puso el acento en la descripcin de las prcticas musicales contemporneas, desplazando a un segundo plano preguntas relacionadas al
origen o dispersin de las formas e instrumentos musicales. Al igual que representantes del
nacionalismo musicolgico posterior como Benavente, Moreno o Caballero Farfn (Mendvil
2013), Arguedas esgrimi la defensa de la cultura indgena, motivo de desprecio de la intelec2
Estos artculo fueron escritos a partir de 1940, es decir, desde antes que Arguedas emprenda sus
estudios antropolgicos. Aunque los textos muestran una evidente competencia en el tema, sto
explica en buena medida que su autoridad etnogrfica difiera de aquella de los etnlogos de su
tiempo, pues se fund en su experiencia como escritor y maestro de escuela.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
79
tualidad. Pero mientras que los nacionalistas ensalzaron la grandeza del imperio, Arguedas
1977: 11). Aunque de manera implcita, contrapone a estas expresiones aquellas que l con-
en mucho de la de sus antecesores. Para l tambin, ella era un legado viviente de tiempos
presente y no en que reconstrua el pasado. Es por eso que uno de sus objetivos ser mostrar
lo inadecuado del concepto msica incaica. Dice:
Al cabo de pocos aos la Ciudad de los Reyes, llena de gente andina, olvid el
desdn por los serranos y fue convirtindose en una gran ciudad cada vez
ms acogedora y propicia para los serranos. Hasta los grupos ms aristocrticos, los clubes dorados de Lima, admitieron en sus livianos momentos dedicados a la cultura programas de msica india. [] Las estaciones radiodifusoras
contrataron intrpretes de msica incaica, an no saba llamar de otra manera
a estos cantos que venan de la sierra [] Y comenz en Lima hasta una especie
de abuso de la msica incaica. (Arguedas 1985 [1941]: 93)
Y en otro momento:
Hasta hace unos 25 30 aos la msica llamada india era recibida en la Capital
como una muestra extica, pintoresca y por tanto rara. Era tenida, entonces, por
algunos nos referimos al vulgo y entre ellos a los propios seores limeos que
conocan Europa y desconocan el Per como una msica primitiva, brbara, de insoportable monotona, y las danzas como muestras de las costumbres atrasadas e igualmente primitivas, ciertamente vergonzantes del Per.
Otros, algo mejor vinculados con el pas, pensaban en cambio absolutamente
lo contrario. Sostenan, bajo la influencia de una concepcin levemente romntica del Per, que esa era la nica msica y bailes netamente peruanos, y no los
llamaban peruanos como no los denominan ahora mismo, sino incaicos. Por
supuesto que ambos conceptos eran equivocados (1977 [1962]: 12)
Arguedas se esfuerza por establecer una diferenciacin entre la msica de los indgenas
contemporneos y la de los incas, as como entre las perturbaciones y transformaciones
Tal labor, se sobreentiende, requera de una autoridad axiomtica. Cmo construy Arguedas dicha subjetividad? A fin de explicarlo, quiero explorar algunos conceptos sobre etnografa y escritura.
2. 2. Sobre escritura y autoridad etnogrfica
En El antroplogo como autor afirma Clifford Geertz que el poder de conviccin de un texto
etnogrfico se remite menos a una aplicada descripcin factual que a la persuasin retrica
con que el autor demuestra que estuvo all (1997: 14). Las etnografas informan sobre la forma de vida de un determinado grupo humano. Pero estas tambin dan luces sobre la manera
cmo un observador concreto percibe la diferencia cultural. James Clifford ha sostenido que
desde el perodo de entreguerras se fue construyendo un discurso en la etnologa que haca
del trabajo de campo la Malinowski la legitimacin per se de la actividad etnogrfica. Este, a
diferencia del misionero y del funcionario colonial, se sumerga en el mundo observado para
describirlo de la manera ms neutral posible. Esto esconde mal una paradoja: Cmo expresar de manera cientfica una experiencia profundamente personal? Si como afirma Clifford,
la etnografa est, desde el principio hasta el fin, atrapada en la red de la escritura (1998:
144), es bueno preguntarse qu texto, que historia escribe el etnlogo? Dice Clifford:
Apareci una imagen bien delineada, una narrativa, la del extranjero que penetra
en una cultura, arrostrando una especie de iniciacin que conduce al rapport.
De esta experiencia emerge [] un texto representacional escrito por el observador participante. Como veremos esta versin de la produccin textual oscurece
tanto como revela. (2001: 54)
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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As, segn Clifford, la autoridad etnogrfica pas a ser definida, ya no por su veracidad
Es bueno recordar que Arguedas estuvo fuertemente influido por la corriente antropol-
factual, sino por una sensibilidad para inmiscuirse en el contexto y la forma de vida extraas.
gica psicologista de Ralph Linton segn la cual el entorno climtico y cultural influa decisi-
Marcus y Cushman han denominado a este tipo de texto como realismo etnogrfico, in-
dicando que en l la experiencia del trabajo de campo pasa a convertirse en una narracin
regida por varias estrategias retricas como a) la desaparicin gradual del etngrafo en el
cia de vida entre los indgenas andinos. As, en sus informes etnogrficos y sus artculos de
divulgacin se filtra constantemente una voz que recurre a la memoria personal como factor
la presentacin del punto de vista del nativo y d) el embellecimiento del texto mediante el uso
de legitimacin. Veamos:
Esta cancin del fuego es muy antigua. En la fiestas de los ayllus los indios de
Puquio, la cantan en coro grande. Es una cancin de hombres; las mujeres no
entran en el coro. Cantan con acompaamiento de flauta. Se renen en las esquinas, cien, doscientos hombres, y levantan la voz con fuerza. Tiene msica de
himno; y los indios lanzan la voz. Los muchachos no podamos cantar este himno; nosotros tambin nos parbamos en las esquinas, para imitar a los indios
grandes, pero no alcanzaba nuestra garganta para este canto; nos dbamos
cuenta de que no podamos [] Solo los indios de los ayllus saben. (Arguedas
1985: 29)
Es interesante observar cmo Arguedas abandona aqu el presente etnogrfico para asumir formas verbales pasadas en primera persona que lo llevan a un tiempo anterior a la etnografa. Cito otro pasaje dedicado al carnaval de Tambobamba:
Tambobamba est en la provincia ms oculta del Ande peruano. All donde el
gran ro, el sagrado Apurmac, rompi todas las cordilleras para bajar a la selva
y seguir tranquilo y sooliento, hasta encontrar el Amazonas. No conozco al
pueblo, pero he caminado por todas esas quebradas ardientes y profundas del
Apurmac (1985: 151)
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
81
las cosas slo perceptibles desde el punto de vista del nativo. Esta estrategia no es exclusiva
de sus textos de divulgacin etnogrfica y se puede rastrear tambin en su literatura.
Yo vi al gran padre Untu, trajeado de negro y rojo, cubierto de espejos, danzar
sobre una soga movediza en el cielo, tocando sus tijeras. El canto del acero se
oa ms fuerte que la voz del violn y el arpa que tocaban a mi lado, junto a m.
Fue en la madrugada. El padre Untu apareca negro bajo la luz incierta y tierna;
su figura se meca contra la sombra de la gran montaa. La voz de sus tijeras
nos renda, iba del cielo al mundo, a los ojos y al latido de los millares de indios
y mestizos que los veamos avanzar desde el inmenso eucalipto de la torre. Su
viaje dur acaso un siglo. (Arguedas 1974: 173)
El embellecimiento tiene otra funcin adicional: este genera distancia entre el objeto observado y el lector no andino. Pero no debe llamar a equivocacin este alejamiento, pues, a
su vez, fortalece el papel mediador de Arguedas. De este modo consigue constituir una autoridad en el discurso sobre la msica que ni extranjeros, como Mead o los DHarcourt, ni an
compositores mestizos como Benavente o Caballero Farfn haban logrado alcanzar, pues a
diferencia de estos, Arguedas nos habla desde dentro de la cultura andina. Qu repercusiones tuvo esto en el discurso de la msica? Creo que, al oponer a la legitimacin por el pasado
incaico su pasado personal como representativo de la cultura andina, Arguedas invent el
presente en los estudios sobre msica de la regin andina. Gracias a ello, dichos estudios
abandonaron el concepto de msica incaica y la visin diacrnica que este presupona, orientndose hacia miradas sincrnicas afines a la etnologa.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
3. CONCLUSIONES
82
Si Arguedas demuestr un gran conocimiento sobre msica andina, fue su autoridad etnogrfica lo que le permiti erigirse como una voz privilegiada que hablaba desde dentro de la
cultura musical misma y que por tanto no la falsificaba. La ficcin que construye Arguedas
es por consecuencia una de corte realista, aunque sus informaciones no reflejen siempre
Clifford, James. 1998. Dilemas de la cultura. Antropologa, literatura y arte en la perspectiva posmoderna.
Barcelona: Editorial Gedisa.
Danto, Arthur C. 1985. Narration and Knowledge. New York: Columbia University Press.
Geertz, Clifford. 1997. El Antroplogo como autor. Barcelona. Buenos Aires. Mxico: Paids.
enculturacin. La memoria personal aparece aqu como un medio para el registro de la cultu-
Gonzles Vigil, Ricardo. 1995. Introduccin. En Los Ros Profundos. pp. 9-133. Madrid: Ctedra.
ra andina que, como las cintas magnetofnicas que guardan su voz, establece un nexo con
un pasado anterior al pasado. Arguedas no habla desde la posicin etic del etnlogo, sino
desde una posicin intermedia en la cual l es a su vez voz e intrprete.
Que tanto Romero (1991: 41) y Vsquez (1991: 53), sin duda los etnomusiclogos ms
emblemticos del Per, hayan recalcado la importancia de Arguedas para los estudios de
msica andina, revela en qu medida sus estrategias retricas fueron exitosas. En efecto, los
estudios sobre msica de los Andes que lo precedieron haban homogenizado la diversidad,
bajo el rubro de lo incaico. Al restituir el presente, Arguedas recuper tambin sus diferencias.
Con ello hizo legible para el mundo oficial peruano el canto de la calandria. Era esa, realmente, la materia de la que estaba hecho?
REFERENCIAS
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Mendvil, Julio. 2012. Wondrous Stories. El descubrimiento de la pentafona y la invencin de la msica
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Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Discos
Jos Mara Arguedas. Arguedas canta y habla. Escuela Nacional Superior de Folklore Jos Mara
Arguedas.
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as que selecionaram para gravaes.4 Na classificao por gneros, os pesquisadores relacionaram a gravao de Autos e Bailados (Congo e Tapuios), Catiras (duas), um Choro, um
Lundu, trs Marchas e Marchinhas, dezessete Modas de viola, um Quebra-bunda (toada da
dana desse nome), uma rancheira, um recortado, Sambas e Sambinhas (seis) um Schottisch e quatro Valsas.5 Os pesquisadores gravaram ainda entrevistas (inquritos) a respeito
da viola (Chico Ona) e do samba (Henrique Csar da Veiga Jardim); sobre o congo foram
realizadas duas entrevistas e uma sobre a dana quebra bunda (Silvestre da Costa Santos),
com questes formuladas por Luiz Heitor Corra de Azevedo.
Todo este material foi relacionado numa publicao do Centro de Pesquisas Folclricas
(Publicao n 2), da Escola Nacional de Msica, da Universidade do Brasil, publicado em
1950. No Prembulo, escrito por Luiz Heitor, ele observa que a qualidade do material coletado
variava quanto ao valor folclrico porque:
pas. Luiz Heitor, em 1942, preocupava-se em cobrir reas ainda no pesquisadas pelo pro-
A propagao de sambas e marchinhas de carnaval, pelas grandes rdio-difusoras nacionais, bem como a influncia dos artistas que cultivam os programas de gnero caipira, nessas mesmas rdio-difusoras, atingiram a imaginao potico-musicais de certos bardos da regio [...] (Azevedo, 1950, s/p).
jeto paulista.
O DEIP (Departamento Estadual de Imprensa e Propaganda) havia organizado as apresentaes do folclore goiano para os festejos do Batismo Cultural, que seriam objeto das
gravaes.2 O mediador entre Luiz Heitor e os informantes goianos foi o Prof. Pedro Gomes,
de Oliveira foi Secretrio do Lyceu de Gois, ainda na antiga capital, a cidade de Gois. Com a
transferncia do Lyceu para Goinia, foi nomeado professor de Portugus na mesma instituio.
Hoje d nome a uma escola no bairro de Campinas, em Goinia.
do Ginsio Goiano3. Observe-se que, entre os discos gravados por eles, esto as apresen-
Esse nome aparece no prembulo escrito por Luiz Heitor no documento Relao dos discos
gravados no Estado de Gois (junho de 1942), publicado em 1950. Pedro Adalberto Gomes
A maioria das gravaes foi realizada na recm-inaugurada Rdio Clube de Goinia, sendo que
apenas duas manifestaes (Congo e Dana dos Tapuios) foram gravadas no recinto da Exposio
comemorativa da inaugurao da cidade, onde os grupos se apresentaram. No total foram
gravados 19 discos de 78 rpm, entre os dias 24 e 27 de junho de 1942, pois houve problemas com
o equipamento trazido do Rio de Janeiro. O acervo da Rdio Clube de Goinia foi incendiado na
dcada de 1960.
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pela contaminao da cultura interiorana e que diversos gneros fossem gravados, mesmo aqueles considerados impuros em anlises posteriores. Isto nos remete a uma reflexo
sobre os debates em torno do folclore no perodo.
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Luiz Heitor, Renato Almeida e Rui Gomes de Melo, este ltimo do Instituto Nacional de Cinema,
ficaram hospedados na prpria sede da Rdio Clube, tendo em vista as dificuldades da nova cidade
para receber todas as autoridades convidadas para o Batismo Cultural. Seu anfitrio em Goinia
foi o jornalista Francisco Pimenta Netto, ento gerente da Rdio. Este jornalista fazia parte do
grupo que enviava notcias de Gois ao DIP, sediado na capital federal. Em 1969, quando j haviam
decorridos 27 anos dos fatos relatados, Pimenta Netto publicou um opsculo sobre aqueles
eventos (reeditado em 1993). Ceclia de Mendona (2007) faz referncia a um filme rodado durante
o Batismo Cultural sobre a dana de congos e tapuios, mas no se tem, at o momento, notcias de
sua localizao.
P. Saintyves era o pseudnimo de mile Nourry (December 6, 1870, Autun, France April 27, 1935,
Paris). Foi livreiro, editor e folclorista. Foi presidente da Sociedade de Folclore Francs, diretor da
Revue du folklore franais and Revue anthropologique, alm de Matre de confrences na Escola de
Antropologia, Paris. Levantou a hiptese de que muitos contos folclricos se originam de rituais
pagos.
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A Msica popular cresce e se define com uma rapidez incrvel, tornando-se violentamente
a criao mais forte e a caracterizao mais bela da nossa raa (Andrade, 1941: 29). Para
esse autor, a msica nacional, surgida da mescla da contribuio dos povos formadores
ndios, brancos e negros como afirmava tambm Renato Almeida, no se constituiria em
exotismos originrios das trs raas, mas em algo novo, propriamente brasileiro, encontrado
nas manifestaes do povo. Fica clara a conscincia de que o nacional no se encontrava
nas grandes cidades, mas no interior do pas, no mundo rural, no folclore, embora os ritmos
urbanos no tenham sido completamente excludos do projeto modernista.
Segundo Mrio de Andrade (1941, p.29), no interior repousava a
nossa msica mais intransigentemente nacional, a msica popular... um povo
nacional vai se delineando musicalmente e certas formas e constncias brasileiras comearam a se tornar tradicionais: o lundu, a modinha, a sincopao. Logo
em seguida as danas dramticas: reisados, cheganas, congos, congados...
At a dcada de 1930, no Brasil, como na maioria dos pases latino-americanos, com
raras excees, no havia distino clara entre reas urbanas e rurais; assim, muito difcil
distinguir, at aquela poca, entre msica folclrica e msica popular. Cantos de trabalho, de
lazer e religiosos, cantigas infantis misturavam tradies populares e cultas, europeias, negras e indgenas, urbanas e rurais. Assim, a partir dos anos 40, no Brasil e em outros pases
do continente, ocorre uma valorizao da cultura popular e uma inteno de folcloriz-la. A
partir de ento, uma divergncia entre pesquisadores brasileiros e europeus se explicita, ten-
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do em vista que a tradio no poderia ser tomada como critrio definidor do que folclore
para as jovens naes americanas (Garcia, 2010, p.10).8
Na dcada de 1950 o movimento folclorista alcanou o auge no Brasil. Foram realizadas quatro
Semanas Nacionais do Folclore e cinco Congressos Nacionais em diversas capitais, alm do
Congresso Internacional de 1954.
Da as crticas de Luiz Heitor ao material gravado em Goinia, parte dele j contaminado pelo
popularesco.
10
Mrio de Andrade foi seu primeiro presidente, pois nesta poca residia no Rio de Janeiro,
trabalhando do IPHAN. Com seu retorno a So Paulo, meses depois, foi substitudo por Joaquim
Ribeiro (Arago, 2005, p. 70). Esta foi o embrio da Comisso Nacional de Folclore, criada em 1947.
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pessoas, Luiz Heitor preocupa-se com o grau de escolaridade, separando aqueles dados
como alfabetizados (9), letrados (4, sendo 1 advogado), com instruo primria (1) e sem informao sobre a escolaridade, que se pode presumir analfabetos (4). Quanto cor da pele,
10 so brancos, 3 pardos, 3 mulatos e dois pretos. Quanto s profisses, os participantes
estavam distribudas entre fazendeiros (2), lavrador (1), sendo a maioria de trabalhadores urbanos: um empregado da Rdio Clube, um Inspetor de alunos da Faculdade de Direito da cidade, um marceneiro, um barbeiro, um sapateiro, dois operrios, trs funcionrios pblicos e
um advogado. Um se declara sem profisso e sobre dois no constam informaes quanto
profisso. Observa-se assim, pessoas de diferentes extratos sociais e com diversos nveis
de formao, porm envolvidas, todas, com a msica tradicional de Gois.
No livro constam ainda comentrios sobre o material colhido em Gois pelos pesquisadores. Os artigos de Luiz Heitor, num total de quatro, foram publicados na revista Cultura
Poltica e os escritos por Renato Almeida, trs ao todo, na Dom Casmurro, Revista da Semana
e Revista Brasileira. Ao final, h uma notao musical feita a partir da audio dos discos (h
referncia a duas transcries, mas s uma foi efetivamente publicada) e letras de algumas
canes copiadas por Luiz Heitor de cadernos dos violeiros goianos.
No primeiro artigo, sobre moda de viola, Luiz Heitor escreveu: A maior parte, e indubitavelmente a melhor, dos discos gravados na capital goiana [...] consta de modas de viola, gnero
que comum a toda a regio central de nosso pas, tendo como focos de irradiao o norte
11
Embora a classificao seja til como instrumento de trabalho, o prprio autor do verbete esclarece
que ela omite a contribuio indgena e teve que desconsiderar as numerosas sobreposies de
gneros folclricos no pas, como as cantigas infantis, presentes em quase todas as regies.
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Embora tenha sido publicado aps a ida de Luiz Heitor para assumir cargo na UNESCO em Paris,
este volume foi organizado por ele, antes de sua viagem (Mendona, 2007).
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de So Paulo, o Oeste de Minas e o Sul de Mato Grosso e Gois (Azevedo, 1950, p.19). Informa ainda que, embora existam canes tradicionais, muito antigas, a maior parte de composio recente, de trs ou quatro anos. Luiz Heitor comenta ainda que a moda de viola
uma cano com grande variedade de temas, mas comumente relata um fato, descreve uma
cena ou uma paisagem. De modo geral, no trata de temas subjetivos, de sentimentos do poeta. Ao invs, as canes eram as fontes de informao sobre os acontecimentos locais. Musicalmente, a moda de viola entoada por dois cantadores primeira e segunda voz - sendo
este uma espcie de acompanhador do cantor principal. Certa desafinao faz parte do
estilo e no significa impercia dos cantadores. O nome moda de viola vem do instrumento
de tipo arcaico portugus renascentista, que acompanha o canto, diferente do violo urbano.13
EXEMPLOS MUSICAIS
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Ms de agosto to triste
Quando vai chegando a tarde
Meu peito at no resiste
Pois recordo uma saudade
Meu corao tu partiste
E carregou a metade
No sei como inda persiste
Me usar tua falsidade.
Estas tarde enfumaada
custoso de aguentar;
Depois vem a passarada
Por todo lado piar;
A perdiz l na queimada
Faz meu corpo arrepiar.
Mas triste de madrugada
O choro de um sabi.
...
O pesquisador indica a data da gravao, o compositor, os instrumentistas e cantores,
seguindo-se a gravao da msica.
Embora a cano comece com um tema sentimental, a partir da segunda estrofe passa
a descrever a rida paisagem do cerrado no ms de agosto, perodo de seca e de queimadas
nos campos, em que a natureza parece estimular a tristeza do poeta. Os pssaros, com seu
triste cantar, so seus companheiros de infortnio.
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ou mesmo pelo popularesco sem valor artstico. Ao contrrio dos trabalhos considerados
gatados quando se tratava de msica popular. Influncias externas eram vistas como depre-
REFERNCIAS
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Alvarenga, Oneyda. 1950. Msica Popular Brasileira. Rio de Janeiro, Porto Alegre, So Paulo: Ed. Globo.
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Discografia
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Este trabajo propone una reflexin sobre la presencia e influencia de Lauro Ayestarn
en la musicologa uruguaya. Se atiende a su carcter de investigador cannico, cuya
produccin contina siendo citada como la nica a pesar de la abundante y diversa
bibliografa generada desde diferentes mbitos a casi cincuenta aos de su muerte.
Se plantean posibles causas para esta permanencia; se atiende a las influencias del
difusionismo y el evolucionismo en su marco terico y a la importancia de su vnculo
con el argentino Carlos Vega. Se analiza su concepto de folklore y de msica popular;
se considera su produccin bibliogrfica, en la que los libros sobre folklore que han
devenido en textos cannicos estn constituidos por recopilaciones de artculos
de difusin. Finalmente, se resea la tendencia, sostenida desde su muerte hasta
la actualidad, de considerar a Ayestarn como una especie de investigador mtico,
lo que ha llevado a una especie de reconstruccin de su produccin cannica.
historiografa latinoamericana, musicologa uruguaya, teora
de la msica tradicional y popular, textos cannicos, Lauro Ayestarn
PALABRAS CLAVE:
Este trabalho prope uma reflexo sobre a presena e influncia de Lauro Ayestarn,
na musicologia uruguaia. Destacam-se seu carcter de pesquisador cannico,
cuja produo continua sendo citada como a nica, apesar da abundante e
diversa bibliografia surgida em diferentes mbitos, passados quase cinquenta
anos aps sua morte. Levantar-se-o as possveis razes que justificam tal
permanncia: as influncias do difusionismo e o evolucionismo, no quadro terico
que criou, bem como a importncia de seu vnculo com o argentino Carlos Vega.
Analisar-se- o conceito de folclore e de msica popular; considerar-se- sua
produo bibliogrfica, com destaque para os livros sobre folclore, convertidos
em textos cannicos - que, na verdade, no passam de recopilaes de textos de
divulgao. Finalmente, resenhar-se- a tendncia, sustentada desde sua morte
at a atualidade, de considerar Ayestarn como una espcie de pesquisador
mtico, o que o levou a uma espcie de reconstruo de sua produo cannica.
historiografia latinoamericana, musicologia uruguaia, teoria
da msica tradicional e popular, textos cannicos, Lauro Ayestarn
PALAVRAS-CHAVE:
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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b.
c.
d.
Sobre la biografa y obra de Ayestarn, y sobre su relacin con Carlos Vega, pueden tambin
consultarse Guido, 1999; Nicrosi Otero, 2000; Fernndez Calvo, 2013; Claro Valds, 1967;Goldman,
2013; Vineis, 2013; Maln y Lafon, 2013.
Como mencionbamos anteriormente, su trabajo en el campo de las msicas tradicionales es conocido, para las generaciones posteriores a su muerte, por la edicin de dos libros
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que contienen artculos de difusin, que, junto con el captulo II de su obra de 1953 (dedica-
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aceptables los grandes saltos en los vnculos culturales que pueden apreciarse en el trabajo
pintoresco lenguaje que lo caracteriza con cierta similitud estilstica con los escritos de
De acuerdo con la evolucin de los llamados ciclos culturales en los modernos tratados de culturologa, el arco musical aparece en la cuarta etapa. Segn
Imbelloni3 en el llamado ciclo de la Azada [siguen equivalencias de los ciclos
segn varios autores pertenecientes a la escuela difusionista] vemos por primera vez instrumentos capaces de desarrollar una meloda; aerfonos: flauta de
Pan; cordfonos: el arco musical [] Este cuarto ciclo de la azada se encuentra
en Amrica en la costa del Pacfico entre California y el norte de Canad, en el
sector continental contiguo a la Florida, y en la zona andina, como una de las
capas antiguas que sirven de pedestal al ciclo protohistrico, Es el ciclo llamado de la cultura de las mscaras unidas a la danza y a la declamacin, gnesis del arte dramtico. Se halla en estado de pureza [] en el Ocano Pacfico,
principalmente (Ayestarn, 1953:24).
Ms adelante, al considerar en Amrica la presencia de arco musical de boca y con resonador de calabaza, establece:
Para nosotros, la aparicin del resonador de calabaza no slo determina un
origen distinto sino una evolucin ms avanzada. El arco musical sin resonador
parecera ser de ms antigua prosapia en tanto que la aparicin de la calabaza
es un importante paso hacia la gestacin de la caja armnica del futuro violn
(Ayestarn,1953:28).
de una disciplina:
Hace unos veinte o treinta aos, liberado de la tutela sociolgica, el Foklore
cay en los dominios de una ciencia fascinante, muy extensa y muy difusa, - por
su misma extensin - que es la Antropologa, ubicndose modestamente dentro de una de las subdivisiones de la llamada Antropologa Cultural, de donde
amenaza salir, no sabemos si para caer en otro campo o para organizar y delimitar de una buena vez el suyo (1968:9).
Otro aspecto a sealar en cuanto a imperativos deontolgicos y epistemolgicos en el
trabajo de Ayestarn es el de la bsqueda de leyes, defendiendo para el Folklore un estatus
de ciencia nomottica (si seguimos la antigua clasificacin de Wilhelm Windelband). Sin
embargo, el investigador considera que esas leyes, por la poca profundidad temporal de la
disciplina, son an secretas: Nuestra obligacin presente es recoger, ordenar y publicar.
Recin ms tarde se podr remontar vuelo y encontrar las leyes, hoy secretas, que rigen el
mundo de la sabidura popular.
Respecto al hecho folklrico, para cuya caracterizacin adopta los tan citados ocho rasgos, toma como central el aspecto referido a la supervivencia. Las metforas con lo que
define, algunas tomadas de Vega, son de carcter naturalista y organicista. Atienden, por
un lado, a la comparacin con los fenmenos estudiados por las Ciencias de la Naturaleza,
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de msica popular y el de mesomsica slo son objeto de cita o reflexin en un texto que
constituy una conferencia sobre Carlos Gardel (en fecha muy temprana, 1960). Esta fecha
nos indica, como seala Aharonin (1985), que el concepto y el trmino circulaban antes de
que Vega lo propusiera formalmente en la segunda Conferencia Interamericana de Musicologa que tuvo lugar en Bloomington, Indiana, en 1965. En la citada exposicin sobre Gardel el
investigador uruguayo utiliza la teora de los estratos tan cara a Vega, nuevamente habla de
lo que por el momento es misterioso y renuncia a definir la mesomsica:
En la historia de la msica como complejo total del hombre y su cultura, por
debajo de la capa culta o erudita, por encima de la capa folklrica, se desliza
una msica que se ha dado en llamar popular, incorrecto ttulo, desde luego,
porque popular es simplemente aquello que se populariza, que llega a todas
las capas del pueblo y bien sabemos que hay melodas de gigantesca popularidad, productos de la capa superior: un aria de Verdi por ejemplo, o de la capa
folclrica: nuestra cancin de cuna, el Arrorr . [] Y la historia de esa msica
popular en realidad una mesomsica, como la llama el musiclogo argentino
Carlos Vega en donde nace y florece la figura de Carlos Gardel, no ha sido estudiada en forma sistemtica, de donde resulta difcil ubicar en ella y medir los
alcances y sus resortes ms misteriosos. La msica popular o mesomsica es
por ahora, como la definicin ms sencilla de arte, aquello que todos saben lo
que es (1960:12-13)
desde haca por lo menos tres dcadas por el disco y la radio. No aparecen, contaminados
por su difusin a travs de los incpientes medios de comunicacin, que suponen otro tipo de
oralidad, gneros tan significativos como la murga, el tango, la msica popular brasilea, los
gneros de funcin coreogrfica de origen estadounidense, constituidos en modas mundiales (foxtrot, two-step, camel), la msica popular de origen europeo como el fado portugus,
el pasodoble espaol. Aqu los caminos de Vega y Ayestarn divergen, ya que el primero
atiende a un gnero como el tango, notoriamente mediatizado. En sus escritos ditos, incluidos los recin publicados con prlogo de Coriun Aharonin (Ayestarn, 2014) el concepto
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ron intocados hasta que comenzamos el tan accidentado trabajo de rever los cancioneros
den ser consultados por los investigadores uruguayos, custodiados y publicados slo por
establecidos por Ayestarn y analizar lo que llamamos dos troncos arcaicos en la msica
el personal del Centro Nacional de Documentacin Musical Lauro Ayestarn (CDM), creado
tradicional y popular uruguaya4 en la dcada de 1980. Por otra parte, la primera edicin
por resolucin del Ministerio de Educacin y Cultura de 26 de marzo de 2009. Este Centro
discogrfica de materiales del Archivo Lauro Ayestarn fue realizada en 1974 por el Consejo
fue constituido sobre la base de los materiales del archivo del gran musiclogo adquiridos
por el Estado uruguayo, segn consta en la web del MEC, donde tambin se menciona que
Markarian, 1996; Fornaro, 2014, entre otros). El ttulo del fonograma es representativo: Ayes-
Ayestarn, pionero de una musicologa uruguaya, abarcativa de todos los mbitos de activi-
tarn y su verdad folklrica. En 1975 se cre, a partir de este enfoque, el Ballet Folklrico
del Uruguay, siguiendo el modelo de los Coros y Danzas de la Seccin Femenina de la Fa-
Dentro de este juego, es representativa la polmica que tuvo lugar cuando el musiclogo
Gustavo Goldman realiza en 2006 una nueva digitalizacin7 del Archivo Lauro Ayestarn con-
confiadas a Flor de Mara Rodrguez, viuda de Ayestarn. Deberan pasar tres dcadas para
servado en el Museo Histrico Nacional de Uruguay, de la que resultan 212 discos compactos
disponer de una edicin comercial, la editada por el sello fonogrfico Ayu/Tacuab con el
con la totalidad de las grabaciones de campo. El episodio evidencia las diversas posiciones
respecto al legado ayestarariano. El semanario Brecha dedica pginas enteras a este asun-
Limitados por el espacio, queremos centrar el tramo final de este trabajo en lo ocurrido
to, que incluso da lugar a intervenciones de los lectores. El tema, como nunca, trasciende la
ya en este siglo, en el que los homenajes se multiplican. As, el Da del Patrimonio5 2003 es-
academia, y confirma el carcter de mito intocable. As, Corin Aharonin, entrevistado por
sello postal. Pero el sufrido camino de consulta de sus materiales, del que hemos participa-
las miles que existen en el Archivo Ayestarn, justifican su difusin masiva. Cualquier tipo de
extrao juego entre lo que podramos definir como la actitud de prohibido tocar el mito, que
uso de estas tomas de campo requiere una capacitacin previa (Laluz, 2006:30). No puede
La investigacin, primera realizada desde la muerte del investigador a partir de sus materiales
colectados en campo, incluy el llamado Cancionero Europeo Antiguo y el Cancionero Norteo
Sobre los cancioneros o ciclos establecidos por Ayestarn, ver Ayestarn, 1967; Fornaro, 1988,
1994, 2011.
El emprendimiento de festejar anualmente el Da del Patrimonio; iniciativa del Ministerio de
Educacin y Cultura, ha logrado desde su instauracin en 1995 una amplia popularidad en Uruguay.
Disponible en http://www.mec.gub.uy/mecweb/container.jsp?contentid=9905&site=2&chanel=mec
web&3colid=9905. Consultado el 01/09/2014. Las negritas estn incluidas en el original.
Una primera digitalizacin en cintas haba sido realizada por Torbjrn Williams en 1992, de la que se
conserva versin digiral en el Musikmuseet de Estocolmo y copias en casetes analgicos en varias
por lo menos dos instituciones uruguayas, el Museo Histrico Nacional y el SODRE.
En esta dependencia se conservan tambin las cintas originales y la primera copia, tambin a cinta
de carrete, realizada por Sal Descoins, la que fue tomada como matriz para la digitalizacin.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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medio siglo: los libros cannicos surgieron de textos de difusin, y es de rigor acadmico
las grabaciones como si fuera un material que atrajera a todo mortal para su uso.
sealarlo; los materiales, cuando por fin son exhibidos, son nombrados como un libro que no
existi. En una postura que respeta la que reseamos pero que pretende colocarse en la pro-
exposicin realizada en el Teatro Sols, cuyo ttulo tambin el de su catlogo (Picn, 2013)
puesta de este simposio, optamos por un camino diferente. Este camino implica ver en Ayes-
es: La msica en el Uruguay por Lauro Ayestarn. Volumen II. El canon es reconstruido; el
tarn aciertos y errores, admirarlo como el investigador que supo, entre otras cosas, develar
libro, supuesto. Con curadura de la musicloga Olga Picn, la exposicin, densa en textos,
la obra de Zipoli vinculando dos continentes; leer sus textos a la luz de la teora de la poca
Con seguridad, la permanente revisin de sus ideas, en dilogo con la conciencia del devenir de la cultural, hubiera significado para Lauro Ayestarn cuestionar la propia existencia de aquel folklore con sus propiedades diferenciadoras
necesarias y suficientes. Esta revisin y conciencia del devenir, sumada a la
certeza de la retroalimentacin entre lo individual y lo colectivo, sin lugar a
dudas, habra derivado en la idea de que todas las msicas son susceptibles de
participar en las dinmicas de construccin de nuestro universo de memorias e
identidades9.
El anlisis de este texto, que cierra tambin la presentacin de Picn en el catlogo
(2013:11) lleva, por un lado, a considerar esas seguridades sobre la evolucin del posicionamiento terico del investigador; por otro, a preguntarse sobre la atencin a su obra ms
all de la investigacin sobre folklore, ya que Ayestarn consider todas las msicas al ocuparse de una identidad musical latinoamericana, aunque ese trmino no se utilizara en su
poca: baste citar su audaz inclusin de la msica de los cultos afrobrasileos en ese mismo
folklore uruguayo, en una poca en que para Uruguay ese enfoque era impensable, y, sobre
todo, su trabajo sobre msicas acadmicas de Uruguay y ms all.
De ah que nuestras reflexiones traten del canon reconstruido. En el campo de las msicas tradicionales y populares, un universo de supuestos es sostenido a lo largo de ms de
9
constituye este Simposio, que teji, en Salvador, una red entre el pensamiento de varios investigadores cannicos de Amrica Latina y entre las miradas actuales sobre ellos elaboradas por quienes participamos en ese encuentro frtil en discusiones, dudas y vnculos.
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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A la vez, llam carnavalito moderno a las danzas que se practicaban en reuniones familiares, clubes sociales, teatros y actos escolares con fines recreativos, y en los altos crculos
sociales y en las reuniones de la clase media.
Algunos de los nombres nativos que reciban las danzas en rueda colectiva eran: Carnaval, Rueda, Cacharpaya (se despidan o no), Ku (ave), y otros; o simplemente Baile al Erke,
Baile a la Corneta, etc., segn el instrumento que se utilice. Vega (1952: 116). Si bien en sus
publicaciones ms conocidas Vega (2010 [1944], 1952 y 1956) menciona superficialmente
esos nombres y describe someramente sus diferentes usos y funciones en el mbito indgena, no profundiz en sus sentidos ni en el anlisis de la msica y la danza. Por otra parte, del
anlisis de las entrevistas y las pautaciones musicales surgen diferencias significativas entre
los distintos gneros (carnaval, carnavalcito, carnavalito y otros).
Carnavalito es el nombre con el que actualmente se designa en el alto noroeste
argentino a la forma ms evolucionada, compleja y moderna de las grandes
rondas colectivas prehistricas. Tambin se le llama, sin la desinencia de diminutivo, Carnaval, y sus formas rsticas reciben diferentes nombres. (Vega,
1952: 115)
Con esto queremos sealar que el musiclogo subsumi los nombres nativos bajo una
denominacin genrica, arbitraria y legitimante, el carnavalito. Al parecer, la omisin de algunas especies en sus cuadros clasificatorios tambin responda a una estrategia de simplificacin de la diversidad de expresiones colectadas.
No slo he visto muchas, sino que he participado en dos: una de primitivos
chaquenses (fuertemente influidos por los amaznicos y por los andinos), y
otra de indios de la Alta Cultura (preincaicos), ambas de ronda [...] Fuera del pequeo mundo occidental superior, esos pocos bailan por y para todo su pueblo.
En nuestro esquema reducido omitimos distinciones. En la misma clase, pues,
nuestra nmina clasificada incluye la Danza de las Cintas, el Carnavalito, etc.
(Vega, 1956: 55).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
Cabe destacar que generalmente no transcriba ni grababa los toques de erkencho con
caja que acompaaban las rondas de los mestizos serranos ni de los chaquenses porque
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navalito jujeo? y a las ruedas rituales que continan vigentes en el noroeste argentino con
mltiples denominaciones y funciones comunitarias.
segn sus palabras, le resultaban ininteligibles y adems consideraba que la msica ind-
gena era a-mensural y por lo tanto, no se ajustaba a las formas regulares que hallaba entre
aquellos primeros trabajos de campo, observamos que las reseas de los musiclogos que
los criollos. No obstante, los documentos de campo revelan que participaba en ceremo-
sucedieron a Vega reprodujeron la mayor parte del discurso sobre la historia, el origen y
nias, como comprobamos en la ficha Danza de las Ofrendas (Pumahuasi Jujuy), cuyo texto
transcribimos:
una visin sesgada sobre el repertorio en cuestin. Por ejemplo, su discpula y colaboradora,
[] Luego forman una rueda, tomados de la(s) manos hombres y mujeres, alrededor del agujero, y saltan al comps de la caja, la quena y [el] asta, con
acompaamiento de cantos. Dan tres vueltas para la derecha y tres para la izquierda. Esta es la danza popular que se conoce. Terminado este acto de enterrar parte de las ofrendas, cuyo fin es para que no se enoje la Pachamama y no
los coma, se reparten el resto de las ofrendas y sigue una orga desenfrenada,
bailan hasta el siguiente da. (Carlos Vega, s/d)4.
Observamos que el musiclogo era consciente de las diferencias existentes entre el carnaval antiguo y el carnavalito de los salones en cuanto a la msica, la danza, los significados,
usos y funciones, sin embargo, en las clasificaciones de la msica y las danzas tradicionales (publicadas en las obras antes mencionadas) reemplaz los nombres nativos (emic) y
homolog las diversas expresiones culturales de grupos tnicos distintos homogeneizando
nombres y prcticas. Adems, por no haber indagado en los sentidos que ellas tenan para
los cultores, su mediacin no solo favoreci la invisibilizacin de las manifestaciones de los
indgenas y mestizos, sino que dio lugar a una confusin (que an persiste) en torno al car-
Isabel Aretz, prcticamente replic sus palabras y equipar las distintas expresiones bajo el
ttulo El Carnaval o carnavalito. (Cf. Aretz, 1952: 177-179 y 256-259).
Por su msica, este Carnavalito es similar a veces al Huaino y al antiguo Carnavalito, pudindose dar lo mismo en melodas pentatnicas o en melodas francamente mestizadas. De l se recogen numerosos ejemplos en la Quebrada de
Humahuaca lo mismo que en Bolivia y Per. Unos cantados, otros ejecutados
en algunos instrumentos regionales como la quena, los sikus, el pinquillo, etc.,
entre los aerfonos, o el charango entre los cordfonos. (Aretz, 1952: 257).
Si bien Aretz en sus publicaciones dedic algunas pginas a las caractersticas generales
de las danzas y los instrumentos musicales, no se observa un avance con respecto al enfoque de sus investigaciones en trminos del mtodo de la etnografa, ni a su posicionamiento
con respecto a la necesidad de conocer qu sentan y pensaban los sujetos entrevistados
sobre las ruedas o el brincar con corneta que document en lugares alejados de las ciudades
y del turismo, por ejemplo. Tampoco da cuenta en esa publicacin de cules eran sus categoras nativas para describir y valorar lo que hacan.
Casi medio siglo despus, Hctor Goyena remite a lo descrito por Carlos Vega y recurre
a conceptos similares.
El texto transcripto corresponde a la ficha manuscrita del FDCV de la UCA. La identificacin original
es leg.71 folio10. Aunque no figura la fecha del viaje en el que realiz esta coleccin inferimos que
fue en el viaje n 2 de 1932 cuando estuvo en la Quiaca.
Su origen, la arcaica ronda, se confunde con los del huayno, con el que guarda
estrecha relacin. Se ejecuta durante el Carnaval pero tambin en otras oca-
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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y la sonoridad asociada a cada uno de los gneros que reciban distintos nombres nativos7.
Al respecto, Enrique Cmara (1995) ha realizado estudios sobre los principios de construccin morfolgica de los toques de erkencho que por cierto difieren de las estructuras que
conceba Carlos Vega en su mtodo conocido como la Fraseologa basado en breves frases
rtmicas y perodos reconocibles8.
En cuanto a la genealoga del gnero, frecuentemente se menciona el parentesco entre el
huayno de Bolivia y Per con el antiguo carnavalito jujeo aunque Aretz y Goyena no especi-
en esas descripciones destacan un tipo de carnavalito identificado con el mbito criollo, con
Llama la atencin que ambos musiclogos argentinos no hayan recurrido a las fuentes
instrumentos europeos como la guitarra y el acorden. Lo cual coincide tambin con el tipo
documentales producidas en los viajes de estudios de Vega (que obran en los archivos del
de ejecucin instrumental que prioriz Vega en los registros sonoros efectuados in situ.
INM o al FDCV), con el fin de comparar los datos all registrados con los textos publicados.
En ambos casos se insiste en la descripcin global, pero los autores no avanzaron con
Al mismo tiempo, en el umbral del siglo XXI, hubiese sido conveniente hacer referencia a
las transformaciones de este repertorio que contina vigente en Jujuy y Salta, sobre todo si
estilos de ejecucin, las formas de acompaamiento o los principios morfolgicos que gene-
ran las unidades estructurales6 en cada caso. Sin embargo, las grabaciones realizadas in situ
cializacin de los mass-media y el uso de las TIC, entre otros factores a tener en cuenta en el
y las pautaciones de Vega demuestran las diferencias en cuanto a las estructuras formales
La afirmacin de Goyena sobre el comps es en dos tiempos es discutible, pues, del anlisis de las
grabaciones y las pautaciones musicales del ACINM se desprende que la mtrica, mayoritariamente,
presenta configuraciones fraseolgicas en las que se combinan distintas mtricas para conformar
las frases rtmicas. Adems, la idea de dos tiempos hace pensar en la figura negra como unidad
de medida y en el repertorio en cuestin las frases estn expresadas en base a patrones en pie
binario cuyo cifrado mtrico es 2/8, 4/8 y 2+4/8.
Se ha profundizado el anlisis de todas estas cuestiones en anteriores publicaciones (vase
Snchez 2011 y 2012).
La conceptualizacin sobre las estructuras del sistema rtmico era un componente fundamental
en la empresa cientfica en cuestin, porque el elemento formal de la msica folklrica interes
particularmente a Vega y a menudo el anlisis de este parmetro fue la base sobre la que clasific
repertorios y determin Cancioneros y especies. Cmara de Landa (1995: 49).
Mayores detalles sobre el anlisis de este repertorio y sobre la fraseologa de Vega puede
consultarse en los artculos de la autora que figuran en la bibliografa.
Julio Mendvil (2004) refiere a los procesos de transformacin del huayno y a los discursos construidos
en torno a ese gnero tradicional, relacionado y a veces homologado con el carnavalito jujeo.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Por ltimo, observamos que Enrique Cmara de Landa (2006) public un interesante tra-
bajo sobre la polisemia del carnaval andino del noroeste argentino donde tambin utiliza la
de las danzas europeas de saln para adecuar su modelo a la teora difusionista heredada
de la Escuela histrico-cultural. Esta fue una de las razones por las que relacion el carnava-
limit a afirmar que el carnavalito adopt algunas figuras de estas dos danzas coloniales sin
resante su observacin acerca de la flexibilidad tipolgica de estos gneros que son identi-
aportar evidencias que confirmen que unas y otras compartan un espacio social en comn.
ficados indistintamente como taquirari, carnavalito o huayno. (Cf. Cmara, 2006: 155).
un lado, afirm que el moderno carnavalito coexista con vestigios de la antigua ronda indgena y por otro lado, argumenta que el mismo gnero (en versin moderna) descenda de
Una adecuada comprensin del rol de la obra de Carlos Vega en la historiografa del carnava-
los salones burgueses. A la vez que afirmaba que era producto de la imitacin de comporta-
lito implica repasar brevemente el contexto en el que se inscribi su tarea. Las misiones cien-
tficas que realiz comisionado por el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia
Continuando con la clasificacin del repertorio que nos interesa, sealamos que lo in-
de Buenos Aires, comenzaron en 193110, por lo tanto, sus objetivos se ajustaron a los linea
cluye en el Cancionero Pentatnico, aunque aclara que esa tipificacin no define especies o
estudiar y comparar las msicas y las danzas populares y folclricas colectadas, por ende
10
Inmediatamente despus del primer golpe de Estado en la Argentina, encabezado por Jos F.
Uriburu.
11
Vega se apoyaba en autores franceses como Gabriel Tarde que sostenan la teora de la imitacin.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Vega y otros folkloristas de su poca establecan una relacin directa entre el carnavalito o
el huayno y la msica incaica y conceban estos gneros como supervivencias de los ciclos
etnogrficos de la alta cultura, es decir, la de los Incas y los Chibchas. Sobre el resto de las
sociedades indgenas opinaba:
Todos los otros aborgenes, en gran parte inferiores, separados de los europeos
por un abismo mental y tcnico, desaparecieron como grupos tribales con las
armas en la mano sin legar a los invasores blancos ni la sombra de una danza,
ni el recuerdo de una meloda. (Vega, 1956: 190).
La valoracin que establece el cientfico entre la cultura de los Incas, a los que vea como
antepasados de sus informantes (mencionados como coyas o serranos), y la de los grupos
selvticos, es una cuestin compleja que no podemos abordar en este espacio pero observamos la diferencia de jerarqua intelectual y de desarrollo cultural que le asignaba a los habitantes de las tierras altas y los de las tierras bajas12. El marco valorativo desde el cual se prio-
Vega les neg a las clases inferiores la capacidad de creacin original de las msicas
y danzas populares como consecuencia de la matriz ideolgica predominante en su poca.
Tambin tenemos en cuenta que en los crculos intelectuales del perodo 1930-1945, en el
que predomin el proyecto poltico- econmico conservador, haba consenso en negar el rol
que desempearon las sociedades afroamericanas e indgenas en el proceso de construccin de la nacin argentina; situacin que ha sido revertida en las ltimas dcadas.
riz el estudio de la msica folclrica de linaje criollo -hispano responda tanto a los objetivos
de sus misiones cientficas como a los intereses del movimiento tradicionalista con el que
Vega estaba vinculado, y en ltima instancia al proyecto de nacin instrumentado desde los
4. CONCLUSIONES.
Hemos esbozado algunos trazos del contexto histrico, poltico, cientfico e institucional en
el que se inscribi la tarea musicolgica de Carlos Vega para evidenciar cmo estuvo con-
12
La discusin acerca de lo inapropiado que resulta su referencia sobre la msica de los Incas
amerita reflexiones ms profundas, aunque es justo sealar que los contemporneos de Vega
tambin llamaban as a la msica popular andina, como por ejemplo, Leandro Alvia y Marguerite
y Raoul dHarcourt (1925), que haban publicado los pocos trabajos sobre este tema disponibles en
Argentina en la primera mitad del siglo XX.
13
Irma Ruiz (1998) se refiere a esta cuestin y explica que la seleccin realizada a la recoleccin, en
desfavor de las expresiones indgenas, estaba condicionada por las delimitaciones epistemolgicas,
ya que de esa poca la Folklmusicologa se ocupaba de las manifestaciones criollas y la Etnologa
se ocupaba de las manifestaciones indgenas.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
107
y los estilos del trabajo de campo, en los inicios de la etnomusicologa en Amrica Latina16.
entender por qu se privilegi el estudio de las versiones criollas o acriolladas del carnavalito,
enfatizar que Vega forzaba algunos conceptos para que la realidad observada en los trabajos de campo se ajustara a sus marcos tericos. Del mismo modo mostramos que reconoca
los condicionamientos que se le imponan al publicar los resultados de sus investigaciones
REFERENCIAS
14
15
Agradecemos al Mburuvicha Aguarapire Seacandiru por facilitarnos el material y por colaborar con
nuestra investigacin.
Para mayor informacin sobre el proyecto de digitalizacin de los cuadernos y las fichas de viaje
de Carlos Vega (1931-1966),la indexacin de la informacin y la creacin de bases de datos, puede
consultarse a la autora (Snchez, 2014).
16
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Cientfico del INM para la creacin de una red hipervincular. En: Revista del Instituto de Investigacin
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la Musicologa, Jornadas Interdisciplinarias de Investigacin. Facultad de Artes y Ciencias Musicales
de la Universidad Catlica Argentina. http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/ponencias/
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XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
109
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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Irma Ruiz (Ruiz 1998: 7-15), estuvo condicionada por su adhesin a la escuela histricon la fundamentacin de este simposio que se propone releer a los clsicos de la historio-
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
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- Entonces, cmo explica que en las ciudades, los individuos escuchen y/o interpreten
msica superior, msica de saln y folklore?
- Cuando el hombre de ciudad consume, interpreta o compone msica que se inspira en
la msica que considera folklorizada, se trata de una recreacin mediada por la conciencia
de que no es la msica propia y actual, sino una ajena y actualizada.
- Entonces, llama msica de saln a la que se vive como actual y propia en las ciudades?
- As le llam en el Panorama; en El origen de las danzas folklricas afirm: popular es
etapa entre culto y folklrico (Vega 1956: 78), pero, posteriormente, en la Segunda Conferencia Internacional de Musicologa celebrada en Bloomington, Indiana, en 1965, acu el
concepto de mesomsica para referirme precisamente al
conjunto de creaciones funcionalmente consagradas al esparcimiento (melodas con o sin texto) a la danza de saln, a los espectculos, a las ceremonias,
actos, clases, juegos, etc. adoptadas o aceptadas por los oyentes de los pases
que participan de las expresiones culturales modernas (Vega 1979: 4).
- Entiendo, pero con esto nos apartamos de lo que venamos discutiendo sobre el folklore.
Podra precisar ms en qu consiste lo que Ud. llama folklorizacin?
- Claro, se trata del proceso por el cual determinada msica llega a la situacin de folklrica. De mis estudios de casos puedo generalizar las siguientes reglas de dicho proceso:
la msica que llega se acomoda a la msica que estaba y que cumple la misma funcin;
adems, el encuentro de lo nuevo con lo que estaba se da entre inmediatas generaciones de
cantores (Vega 2010: 78). Cabe aclarar que no todo lo culto desciende al ambiente popular
en procura de la duracin folklrica; slo pueden popularizarse las pequeas formas cultas
(Vega 1956: 78).
- Ah, bueno, estas tres reglas abren un extenso intercambio. Lo primero que advierto es el
uso indistinto de los trminos popular y folklrico; o popularizarse por folklorizarse.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
- No olvide que popular es el paso previo a lo folklrico. Son etapas del mismo proceso de
descenso.
- Entiendo. Respecto de esa misma expresin, me llama la atencin la intencionalidad que
sugiere el empleo de la locucin verbal en procura de. Tal vez deba entenderse solo como
una figura retrica, una prosopopeya.
- No dira que es un mero recurso de estilo. Tal apreciacin se condice con mi fuerte adhesin a la teora de la imitacin del socilogo Gabriel Tarde. Al estudiar la historia de cada baile
comprob que Las clases rurales imitan a las urbanas (Vega 1956: 27). Por lo tanto, si bien
las personas son los sujetos de la imitacin, al ser una constante en la cultura, la intencionalidad no es exclusiva de los individuos, o ms bien, no pueden hacer otra cosa que responder
a la fuerza de esa ley sociolgica.
- Habiendo hecho estas aclaraciones, me interesa conocer su opinin respecto de las dudas que se me han presentado al tratar de seguir el proceso por el cual el vals europeo deriv
112
ambiente urbano2. De la misma manera, el Tango se movi de acuerdo con la ley general.
Pero aclaremos que esta danza todava no es folklrica (Vega 1956: 79).
- Sin embargo, en el caso del vals, Ud. avanza diciendo que luego de haber sido una figura
de la coreografa del cielito, el pericn y la mediacaa, se adue del nombre y de la msica
(Vega 1956: 84). Esto significa que volvi a ser una especie independiente, tal como haba
llegado de Europa?
- As es. Se escuchan valses en la ciudad y en el campo, por eso an no es una especie
folklrica.3
- Coincido en parte porque el vals que hoy se escucha e interpreta en el campo y en la ciudad, folklorizado o no, ya no cumple la misma funcin del vals europeo que Ud. document
desde los albores del siglo XIX, ni es una figura dentro de otra danza. Se trata actualmente
ms de una cancin que de un baile.
-
en el criollo argentino. Ud. considera al vals una de las ms difundidas danzas europeas de
saln en Amrica pero no lo incluye entre las danzas folklricas argentinas occidentales ni
orientales (Vega 1956: 21), aunque no deja de advertir que durante las primeras dcadas del
Mi conversacin con Vega debe terminar aqu porque lo que sigue tiene que ver con sucesos y estudios posteriores a la vida del musiclogo.
siglo XIX estaba presente como figura coreogrfica en el Cielito, el Pericn y la Media Caa
(Vega 1956: 84). A qu se debe esta exclusin?
- Empiezo por el final de su comentario: el hecho de que el vals se incorporara a las danzas
que nombr constituye un ejemplo de la regla que mencion anteriormente: lleg de Europa
como danza y fue tomada como danza. Yendo a su pregunta concreta, considero que el vals
an no puede considerarse una especie1 folklrica dada la vigencia que todava tiene en el
El uso del trmino especie para nombrar a los gneros folklricos, evidencia su adhesin a la
concepcin biologicista de los bienes culturales, propia de la poca.
La respuesta que pongo en boca de Vega, es, en realidad, una idea de Lauro Ayestarn quien afirma
que se halla recin en los umbrales del folklore... Es una especie que se ha folklorizado pero an le
falta an le falta quemar definitivamente esa etapa ciudadana como ya lo han hecho la Mazurca, la
Danza o Habanera, el Chotis o la Polca Ayestarn (1967: 78).
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
113
Otra idea que ha sido abandonada es el difusionismo de Vega y sobre todo la bsqueda
de los orgenes de las manifestaciones musicales. Frente a este posicionamiento, Octavio
Snchez sugiere una aproximacin diferente al estudio de los gneros folklricos que contextualice histrica y culturalmente las manifestaciones; que valore la capacidad de creacin
de los individuos y colectivos, y no solo de imitacin y que contemple las relaciones de
poder que se ponen en juego en el tejido social (Snchez 2014: 42). El vals criollo ofrece interesantes elementos para operar en la direccin que Snchez seala pues su ininterrumpida
vigencia desde hace ms de dos siglos, los cambios de funcin que fue teniendo, las adecuaciones estilsticas que se fueron produciendo segn las pocas y los repertorios en los que
se incluy, etc. lo instalan como modelo de cmo operan los cambios en los dominios de la
msica popular.
A pesar de la difusin que tienen las nuevas ideas acerca del folklore, todava se escuchan
las voces de algunos fundamentalistas de las teoras de Vega, quienes siguen buscando el
origen de los gneros: tal es el caso de Juan Mara Veniard quien el ao pasado ha afirmado
categricamente que el origen del vals criollo es el vals Boston. Segn Veniard este tipo de
vals adquiri tal preponderancia en Buenos Aires que a partir de 1890 no slo revitaliz el vals
sino que desaloj al viens; y, uno de sus ejemplares, el vals Boston n 3 de Hilarin Moreno
(seudnimo, H. D. Ramenti) compuesto entre 1890 y 1891(Veniard 2013: 238) y que tuvo
gran difusin en Buenos Aires y en pueblos de la campaa (Veniard 2013: 241) dio origen al
vals campero pampeano, luego denominado criollo.
Mi mirada sobre la apropiacin y difusin del vals en Argentina se opone radicalmente a
los enunciados de Veniard. La presencia del vals en los salones como pieza de baile o de concierto est suficientemente documentada desde comienzos del siglo XIX; tambin lo est, su
insercin como figura coreogrfica en el cielito, en el pericn y en la media caa, danzas que
estaban prcticamente extintas hacia fines del siglo XIX, con la excepcin de la inclusin del
pericn en las representaciones de Juan Moreira en el circo de Jos Podest (1890). Hacia
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
fines del siglo XIX y comienzos del XX, tuvo gran difusin, aunque no en toda Latinoamrica,4
un tipo de vals lento llamado Boston que estructuralmente no difiere de manera sustancial
con los valses vieneses decimonnicos. Estos antecedentes, entre otros, se conectan con
el vals criollo argentino (rioplatense). Solo que, como tal, los documentos permiten fecharlo
despus de la primera dcada del siglo XX, cuando aparece desempeando la funcin de
una cancin que puede bailarse o no y que es interpretada por canto y guitarra, acorden,
orquestas tpicas, piano y guitarra y hacia 1940 por la orquesta caracterstica, especialmente
114
tersticas de lo que Vega llamaba Mesomsica y que hoy abarca los estudios de msica
popular, campo en el cual, como en otros de transmisin oral, es muy difcil rastrear e hilvanar
los procesos de cambio. Al no haber podido seguir paso a paso las transformaciones que sufri el vals, no podemos probar que esta danza se incorpor como figura al cielito, pericn y
media caa y que luego se independiz de ellas para convertirse en un gnero independiente.
Considero que lo ms probable sea que el vals se haya desarrollado simultneamente como
danza y como cancin.
En lugar de reunir los planteos centrales argumentados en el cuerpo del trabajo, y a partir
de lo discutido con Vega, cierro mi exposicin con deducciones que abren nuevos interro-
que llama populares o mesomsica; y si los procesos por los cuales las primeras devie-
En sntesis: el vals criollo no es el resultado del proceso de folklorizacin que explica Vega
ni proviene de un ejemplar de vals Boston en particular como afirma Veniard. El vals en general y el vals criollo en particular son los primeros gneros en los que se verifican las carac4
2. CONCLUSIONES
Juan Francisco Sans afirma que el vals Boston no fue muy popular en Venezuela (conversacin
personal con el autor, Mendoza, 2014).
gantes.
Si Carlos Vega advirti que entre lo culto y lo folklrico estn otras manifestaciones a las
nen en populares y luego en folklricas responden a leyes o tendencias sociolgicas, entonces, cul es la dinmica de los bienes culturales en los ambientes rurales? No hay msica
popular en el campo?
Si la mesomsica, (la msica popular, en trminos actuales) es la destinada al entretenimiento, a la danza, a los espectculos, a las ceremonias, actos, clases, juegos, etc., qu
tipo de msica eran el cielito, el gato, el escondido, las bagualas, los carnavalitos y huaynos
del carnaval, etc.? Mi respuesta es: eran la msica popular de esas comunidades. Cuando
esos bailes y canciones fueron desplazados por otros (vinieran del ambiente superior o de
cualquier otro), Vega y otros advirtieron que se estaban extinguiendo y los quisieron conservar
con el nombre de folklore; el movimiento nacionalista, a travs de los discursos, los capitaliz
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
para su proyecto de nacin; algunos msicos amateurs que an manejaban esos saberes5
se hicieron profesionales recreando y creando en funcin de modelos cristalizados de gne-
115
Daz, Claudio F. 2009.Variaciones sobre el ser nacional. Una aproximacin sociodiscursiva al folklore
argentino. Crdoba: Recovecos.
ros, texturas, ritmos, melodas, armonas y timbres, etc. El discurso nacionalista excluy del
Foucault, Michel. 1998. Qu es un autor?. En: Litoral, La funcin secretario, 25/26. pp. 51-82.
campo del folklore al vals criollo y al tango porque no reunan las caractersticas que esos
Kaliman, Ricardo J. 2004. Alhajita es tu canto: el capital simblico de Atahualpa Yupanqui. Crdoba:
Comunicarte.
mismos discursos le haban adjudicado a la msica folklrica (estaban vigentes y no se asociaban tan claramente con la msica del gaucho el vals por su fuerte impronta europea, y
el tango por representar el mundo del arrabal porteo en donde el compadrito de ciudad es
el tipo humano descripto).
Finalmente, algo sobre la tradicin. Ni la definicin de la RAE, la tradicin se caracteriza
por establecer un vnculo entre dos temporalidades disjuntasni la de la etnomusicologa
la adquisicin y transmisin de experiencias y conocimientos acumulados (Hirschberg
1988: 484)6 hacen referencia a que sea exclusiva del folklore o de las comunidades de las
que se ocupa la etnologa. Hay tradicin en todas las msicas. Que se le haya adjudicado al
folklore su carcter de msica tradicional forma parte de la construccin conceptual, discursiva y poltica, hecha desde el poder hegemnico.
Mendvil, Julio. 2004. Huaynos hbridos: Estrategias para entrar y salir de la tradicin. En: Lienzo N 25.
Revista de la Universidad de Lima. pp. 27-64.
Ruiz, Irma. 1998. Repensando la etnomusicologa: homenaje al etnomusiclogo argentino Carlos
Vega en el centenario de su nacimiento. En: Cuadernos de msica iberoamericana, n 6, pp. 7-16.
Snchez, Octavio. 2004. La cueca cuyana contempornea. Identidades sonora y sociocultural. Tesis:
Maestra en Arte Latinoamericano. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo.
Vega, Carlos. 1979. Mesomsica. Un ensayo sobre la msica de todos. En: Revista del Instituto de
Investigacin musicolgica Carlos Vega, n 3, Ao 3, pp 4-16.
_____. 1956. El Origen de las danzas folklricas. Segunda edicin. Buenos Aires: Ricordi.
_____. 2010. Panorama sonoro de la msica popular argentina. 2da. edicin. Buenos Aires: Instituto
Nacional de Musicologa Carlos Vega.
REFERENCIAS
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Calvino, Italo. 1992. Por qu leer los clsicos. (Trad.: A. Bernrdez) Mxico: Tusquets.
Me resisto a llamarles saberes tradicionales porque no considero que la tradicin sea exclusiva de
lo que se llam folklore. Hay tradiciones en todos los tipos de msica: culta y popular (rock, tango,
folklore, etc.).
Veniard, Juan Mara. 2013. El origen del vals campero pampeano y del vals criollo nacional. En:
Revista del Instituto de Investigacin Musicolgica Carlos Vega. n 27. Ao XXVII. pp. 233 a 251.
INVESTIGAR SOBRE
MSICA: REFLEXIONES
METODOLGICAS
E IMPLICANCIAS
SUBJETIVAS EN LA
CONSTRUCCIN
DEL OBJETO
PESQUISAR SOBRE
MSICA: REFLEXES
METODOLGICAS
E IMPLICAES
SUBJETIVAS NA
CONSTRUO
DO OBJETO
COORDINADORES/COORDENADORES
Mercedes Liska
Malvina Silba
Carolina Spataro
Felipe Trotta
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
117
PRESENTACIN
APRESENTAO
La propuesta de este simposio fue reflexionar sobre las condiciones de produccin de cono-
cimento das prticas de produo e consumo musicais, atendendo, especialmente, aos vn-
culos entre experincia subjetiva, decises metodolgicas, o interesse terico e o gosto mu-
terico y el gusto musical del/la investigador/a. As, propusimos reflexionar sobre las dife-
sical do/da pesquisador/a. Assim, propusemos refletir sobre as diferentes formas em que
rentes formas en que se conecta la biografa musical del investigador/a -teniendo en cuenta
sus propios clivajes de clase, gnero y etarios, entre otros- con la eleccin del campo a in-
de classe, gnero e idade e, entre outros- com a escolha do campo sobre o qual se debrua,
dagar, la construccin del objeto, el trabajo de campo y la materializacin final de ese traba-
jo en un paper acadmico.En esa lnea nos preguntamos De qu manera nos interpelan las
paper acadmico. Nessa linha, perguntamo-nos: De que maneira nos interpelam as prticas
que nos gusta? La que nos disgusta? La que nos parece polticamente correcta? La que
E a que nos desagrada? Aquela que nos parece politicamente correta? Aquela com as quais
queremos reivindicar alguns consumos culturais legtimos? Ignoramos a msica que escu-
que escuchan millones de personas? Estudiamos la msica masiva? La msica que ven-
tam milhes de pessoas? Estudamos a msica massiva? A msica que vende? Estudamos
tes? Qu es lo significativo de estudiar artistas de culto? Y por otro lado: Cmo produci-
de se estudar artistas cultuados? E, por outro lado: Como produzimos conhecimento social a
mos conocimiento social a partir de las emociones que moviliza la msica? En este sentido,
partir das emoes que mobilizam a msica? Neste sentido, tambm nos interessava discu-
tambin nos interesaba discutir con las posiciones que sostienen la necesidad de mantener
tir as posies que sustentam a necessidade de manter certa distncia crtica a respeito do
cierta distancia crtica respecto del objeto a investigar, en busca de una supuesta objetividad
objeto a investigar, em busca de uma suposta objetividade com a qual se estabelece valores
a la que se valora a priori. Se puede interpretar desde el goce o ste debe dejarse de lado?
a priori. Pode-se interpretar a partir da fruio, ou esta deve ser deixada de lado?
BALANCE
BALANO
Fueron realizadas tres sesiones con la presentacin de diez trabajos radicados en diferen-
Foram realizadas trs sesses com apresentao de dez trabalhos oriundos de diferentes
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
118
discusin, entre otros, los procesos de investigacin sobre prcticas y textos musicales, las
estrategias y las situaciones problemticas que surgen en el trabajo de campo, las articula-
sus sentidos. Compartimos nuestras propias experiencias a la hora de construir los objetos
de estudio y creemos que la puesta en comn contribuy a dar luz a reflexiones y cuestiona-
e acreditamos que o debate contribuiu para dar luz a reflexes e questionamentos que no
mientos que no suelen aparecer publicados en los textos acadmicos y que, sin embargo,
costumam aparecer publicados nos textos acadmicos mas que, sem dvida, constituem
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
119
A noo de camp foi trazida para os debates acadmicos pelo ensaio de Susan
Sontag Notes on camp, de 1966. Condicionada por elementos subjetivos,
como o gosto, e por questes ligadas insero scio-cultural do objeto e do
observador, difcil de definir com preciso. Na msica popular brasileira, o trao
camp foi associado, entre outros perodos e contextos, aos anos 1950 tempo
do samba-cano abolerado, dos programas de auditrio, das estrelas do rdio.
Nesta cena brilhava o cantor Cauby Peixoto, com seu amaneiramento, seus
excessos e ambiguidades, sua voz privilegiada e suas fs enlouquecidas. Com
base em dados tericos e histricos, mas tambm na experincia pessoal
de assistir a Cauby em cena, procuro discutir a questo: como lidar com os
encantos que problematizam e desafiam os conceitos estticos academicamente
consagrados, sem rejeitar o encantamento nem renunciar conceituao?
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
120
observador, a noo tem sido utilizada principalmente na sua forma adjetiva, para qualificar
figuras e objetos que mexem com nossas emoes e ideias de maneira um tanto inusual. O
camp ao mesmo tempo um modo de ver e uma atribuio de qualidades algo enigmticas,
um indcio de que algo ou algum tenta nos seduzir e em boa medida, efetivamente, nos seduz,
mesmo que tambm provoque nossa rejeio. Tal seduo nisso concordam a maioria dos
1. O CAMP
que pensam o camp - fortemente esttica. O camp provoca estesia: na verdade, antes mesmo
de emocionar, parece capaz de oferecer ou despertar sensaes fortes. Para Sontag (1987:
O camp pode se manifestar em diversos suportes e linguagens, mas sua feio mais evidente costuma ser associada a sensaes e imagens visuais. Sob certa tica, sua obsesso
pelo estilo e pelo artifcio privilegiaria a exterioridade, a qual chegaria a constituir um valor
em si, obliterando pelo menos primeira vista a demanda por profundidade semntica. Para Sontag, o camp pode brotar do contraste entre, por exemplo, uma forma rica e um
contedo pobre. Por causa disso, a autora nota que difcil associar camp com msica de
concerto: no possuindo contedo (sendo contentless), esta no oferece a possibilidade de
tal contraste (Sontag, 1987: 321).
J no universo da cano popular, encontram-se com facilidade traos do estilo ou da
cultura camp. Isso motivado, principalmente, por trs fatores:
circulou inicialmente no mbito das artes visuais e cnicas, e notadamente no contexto gay,
a.
foi trazida para os debates acadmicos pelo ensaio de Susan Sontag Notes on camp, de
b.
c.
1966. Difcil de definir com preciso, pois fortemente condicionada por elementos subjetivos como o gosto, bem como por questes ligadas insero scio-cultural do objeto e do
Por isso, no admira que entre as animadas discusses que se desenrolaram nos ltimos anos na
lista da IASPM-AL, tenha figurado em 2009 um debate sobre o papel e o perigo representados pelo
gosto no trabalho do estudioso de msica popular.
O mundo da cano popular e do showbusiness, com sua enorme capacidade de seduzir, fascinar e incitar idolatria, portanto um campo frtil para manifestaes camp. Estas
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
121
2. CAUBY
Podemos apontar a inflexo camp em vrios aspectos da persona artstica de Cauby:
a performance vocal, que adorna sua bela e extensa voz de tenor com doses
generosas de virtuosismo, exagero, amaneiramento, superinterpretao;
a indumentria e o penteado afetados, extravagantes, que sofreram muitas crticas
desde que comearam a ser adotados a partir dos anos 1960 e foram desenvolvidos,
sempre com mais exagero, at o presente:
o comportamento das fs, que nos tempos ureos do rdio expressavam sua
adorao com gritos e gestos de desvario, num ritual de excessos que no deixava
de ser estimulado pelo marketing do artista;
o fato de sua figura artstica e a popularidade alcanada terem sido em boa parte
atribudas manipulao de sua carreira pelo empresrio Di Veras, muito presente
no momento mais brilhante de seu percurso, nos anos 1950.
Porm Cauby certamente era muito mais que um produto da inteligncia empresarial de
Di Veras. Vinha de uma famlia de msicos e profissionalizou-se ainda muito jovem, no final
dos anos 1940, trabalhando intensamente como crooner, cantor de boate e de rdio. Gravou
muitas canes vertidas ou em lngua estrangeira, principalmente ingls. Mas o maior sucesso veio, em 1956, com um belo e bem brasileiro samba-cano de Dunga e Jair Amorim:
Conceio, aquela que vivia no morro a sonhar / com as coisas que o morro no tem.
Nos anos 1960, com a bossa-nova, comeou a vigorar um canto mais natural, moderno
e elegante. As grandes vozes da era do rdio recuaram para segundo plano, e a carreira de
Cauby declinou durante muitos anos. S em 1980, com o lanamento do LP-homenagem
Cauby! Cauby!, cujo repertrio exibia vrios autores de prestgio, seu nome voltou a despertar
algum interesse entre as novas geraes.
importante lembrar que ele sempre foi uma pessoa querida. Os colegas de profisso
falam dele com carinho e so unnimes em exaltar seu talento de cantor. Por outro lado,
consideram e lamentam que ele tenha submetido sua carreira ao projeto do empresrio Di
Veras, que teria de certo modo isolado Cauby, levando-o a atitudes extremas, como arrancar
os dentes e colocar uma prtese para melhorar a aparncia.
Por um lado, Di Veras realmente contribuiu para o sucesso do cantor, com estratgias e
truques publicitrios, bem como uma seleo rigorosamente comercial do repertrio. Mas
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
122
hoje fcil verificar que o principal artfice do estilo de Cauby foi ele prprio, que seguiu a
longo prazo suas inclinaes pessoais, num sentido alis compatvel com o atributo camp,
figura pblica da glria figura privada do infortnio, como personagens contrastantes que
cultivando sem peias o exagero e a demanda ansiosa por publicidade. Na sua prpria opi-
ele performatiza em diferentes cenrios. Na cena repartida entre o palco e o bastidores (ou
palhao que chora em segredo, o drama pessoal do intrprete ao mesmo tempo contrasta
de gnero. De certo modo, isso ratifica a definio singela usada em 2007 por um programa
e colabora com o brilho do seu desempenho no palco: Como cruel cantar assim! [...] Nem
de rdio para apresent-lo aos ouvintes: uma das grandes personalidades da msica popu-
lar brasileira, no apenas por ter uma voz espetacular, mas tambm por ser um espetculo
de artista com um modo de ser extravagante que foi de encontro a todo e qualquer padro
rgido de comportamento. (Soares, 2007)
Para um olhar teatral como o de Sergio Britto (apud Faour, 2001: 30), afora o prazer de
ouvi-lo cantar, a entrada dele [em cena] [valia] o show todo.
De fato, duas das melhores faixas no j mencionado LP Cauby! Cauby! sublinham justamente seu talento de cantor e sua brilhante performance no palco.
Cauby! Cauby!, de Caetano Veloso, parte de uma fantasia potica em torno do nome
indgena do cantor, evocando sensaes da natureza e afetos primevos encarnados numa
voz materna, a qual mais adiante se multiplica em numerosas vozes erguidas para chamar e
celebrar o cantor, j agora presente na cena dos auditrios repletos de fs em delrio:
[...] Depois mil vozes ouvi
Que me queriam chamar
Que me queriam levar de mim
Tantas mulheres febris
Loucas pela minha voz
Msica doce
Gritando meu nome
Cauby! Cauby!
Cauby! Cauby!
[] Cantei, cantei
Nem sei como eu cantava assim
S sei que todo o cabar
Me aplaudiu de p
Quando cheguei ao fim
Mas no bisei
Voltei correndo ao nosso lar
Voltei pra me certificar
Que nunca mais vais voltar
Vais voltar, vais voltar [...]
Chorei, chorei
At ficar com d de mim
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
123
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
124
motor emocional para fazer o personagem atingir sua plenitude: Como cruel cantar assim!
em determinados momentos, mas podem tambm perder um dia parte de sua validade ou vita-
Esse encontro de intensidades arrebata o pblico que escuta e olha. E na catarse harmonizada pela voz precisa do cantor, voc se rasga tambm, e voc reluz!
No final do show, retirando-se do palco aps muitos bis e j distante do microfone, Cauby
Por isso, quando ainda hoje a voz dele se ergue das caixas de som e me arrebata e faz as
ideias danarem, no me pergunto:
Camp?
subtrair aos olhos do pblico; e ainda falando para sua plateia, j sem poder se fazer ouvir,
Cauby !
mas compreendido por todas e todos atravs dos movimentos de sua boca que nitidamente
exclamam: Eu amo vocs! Eu amo vocs!
Ns acreditamos. E ns tambm amamos Cauby.
REFERNCIAS BIBLIOGRFICAS:
Como possvel imaginar que tal arte no tem contedo? Ali existe, sim, com certeza,
um sentido: intenso, interior, um tanto oculto, at silenciado, mas capaz de fulgurar no mo-
Faour, Rodrigo. 2001. Bastidores: Cauby Peixoto 50 anos da voz e do mito. Rio de Janeiro: Record.
mento preciso. Como se, no fundo, o contedo permanecesse subjacente cena, tornando-a
mais insinuante e saborosa. O artifcio sincero, est dentro, vem de dentro. O artifcio arte.
Para experiment-la, no preciso renunciar interpretao. Mas preciso ir alm da ironia.
As velhinhas do Teatro Joo Caetano, como as fs dos auditrios do passado, adoravam
pode ser camp para os seus verdadeiros fs, como ns classificaramos ou entenderamos,
Soares, Paulo Csar. 2007. Apresentao de Cauby Peixoto. Estdio F, Momentos Musicais da
Funarte. Programa n 84. Rdio Nacional. Site Funarte Portal das Artes. Disponvel em http://
www.funarte.gov.br/wp-content/uploads/ 2009/12/EF84.Cauby-Peixoto.pdf [Consulta: 10 mar
2014].
ento, o Cauby dos verdadeiros fs, entre os quais eu me incluo, reconhecendo como verda-
Sontag, Susan. 1987 (1966) Notas sobre Camp. In ______. Contra a interpretao. Porto Alegre: L&PM.
Cauby sem ironia e sem conflito. A ironia se impe em boa parte a partir de uma tica ilustrada,
ou que se pretende ilustrada, de elite. Se Cauby pode ser camp para ns acadmicos mas no
Referncias discogrficas
Cauby Peixoto. 1980. Cauby! Cauby! Som Livre. 403.6218.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
125
Elina Goldsack
Mara Ins Lpez. Profesora de la asignatura Seminario de Msica Popular y jefa de Trabajos
Prcticos en la ctedra de Texturas, Estructuras y Sistemas, del Instituto Superior de Msica
de la Universidad Nacional del Litoral. Integrante del grupo responsable del proyecto Msica
popular argentina. Procesos de hibridacin y circuitos alternativos de circulacin a partir de la
apertura democrtica. Ha integrado, como guitarrista, arregladora y compositora, diferentes
agrupaciones de msica popular en Santa Fe, Argentina. Contacto: [email protected].
Elina Goldsack. Profesora Asociada en la Ctedra de Audioperceptiva del Instituto Superior de Msica
de la Universidad Nacional del Litoral. Directora del Proyecto de Investigacin Msica popular argentina.
Procesos de hibridacin y circuitos alternativos de circulacin a partir de la apertura democrtica, de
la UNL. En el campo artstico se desempea como pianista y flautista de diferentes grupos dedicados
a la msica popular de la ciudad de Santa Fe, Argentina. Contacto: [email protected].
Este artigo prope uma reflexo e anlise sobre diferentes aspectos da delimitao
do objeto de estudo, formao do grupo de trabalho e construo de instrumentos
metodolgicos especficos no mbito de dois projetos da Universidade Nacional
do Litoral de Santa F, Argentina. Estudam-se as manifestaes musicais
posteriores abertura democrtica nos anos 1980, na cidade de Santa Fe
e no pas, que incorporaram diferentes tipos de cruzamentos entre gneros
musicais e sua relao com o contexto histrico-social. O pertencimento
geracional e profissional diverso da equipe de pesquisa permite confrontar
diferentes pontos de vista do objeto, fornecendo abordagens complementrias
para o papel protagnico de alguns pesquisadores em eventos estudados.
PALAVRAS-CHAVE:
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
126
1. INTRODUCCIN
diverso, atravesado por la cercana con su objeto de estudio y las estrategias metodolgicas
rar y construir un relato acerca de msicas que pertenecen a un pasado reciente y resultaron
Litoral de Santa Fe, Argentina. El primero, Los gneros en la msica popular de la ciudad de
cuenta la necesidad de valorizar msicas cuya circulacin no fue masiva y han sido invisibi-
Santa Fe. Cruzamientos e hibridaciones durante la dcada del 80 (CAI+D 2009) y, el segun-
lizadas dentro del circuito de validacin ejercido por Buenos Aires. No contaron con el apoyo
a partir de la apertura democrtica (CAI+D 2011). En este ltimo, el actual, se ampla el ob-
de demos en cassette o, en pocos casos, realizar ediciones en soporte disco a travs de pe-
queos sellos. Por este motivo, se hace efectivo un trabajo de recuperacin y digitalizacin
Se enfocan las producciones de los grupos musicales que han incorporado rasgos de
El componente personal que resulta del hecho de que dos integrantes del grupo respon-
sable del proyecto fueran protagonistas de los hechos analizados interviene en la decisin de
la delimitacin del objeto. En un caso formando parte de una de las agrupaciones musicales
del momento y, en otro, como pblico. Se constituye el grupo responsable con un tercer inte-
grante que no se vio involucrado en los sucesos, completndose de este modo la posibilidad
blemticas generadas por la cercana y afinidad con el objeto, que lo atraviesa desde las mo-
Este enfoque de los hechos del pasado reciente aporta un punto de partida que es la
tivaciones para elegirlo y la formulacin del proyecto, hasta las estrategias aplicadas para su
mirada desde la propia memoria y se reconoce la distancia relativa con los hechos narrados,
lo cual a su vez implica una toma de posicin metodolgica. En este sentido, como sealan
Gonzlez, Ohlsen y Rolle (2009: 11) se incorpora la coetaneidad como uno de los rasgos presentes en el modo de hacer historia.
Si bien se plantea la dcada como marco temporal, en el transcurso del trabajo se observa cmo la apertura democrtica resulta una bisagra de cambio para la escena musical local.
A partir de ese momento se da un auge de msicas que presentaban algn tipo de cruzamiento entre gneros, denominadas por msicos y pblico fusin, folklore de proyeccin o
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
127
quin son las preguntas? A quines pueden beneficiar las respuestas? (Gonzlez 2013: 67-68)
En el caso del equipo de trabajo en torno a este proyecto, los ejes han ido variando, pero
giraron en torno a temticas ms relacionadas a lo musical:
cin. Adems, en algunos casos, trabajan en la modificacin de marcos legales que mejoren
las condiciones laborales del msico. Se revisaron y compararon los criterios de inclusin
Argentina y SURock: Asociacin de Msicos Independientes de Santa Fe, a nivel local), que
trabajaron por crear o sostener estos espacios alternativos y generaron circuitos de circula-
de las propuestas musicales, los modos de funcionamiento, la relacin con entes gubernamentales y las polticas culturales del momento, lo cual traz un recorrido de continuidades
y rupturas desde mediados de los 70 hasta la actualidad.
Si bien en el primer proyecto el objeto de estudio estaba claramente acotado a lo local,
en el segundo se ampla a la Argentina, incorporando escenas musicales y propuestas que
resultaron muy significativas a nivel nacional, dentro de la denominada fusin, resultando
una gran influencia para los msicos de la dcada (Alfombra Mgica, Chango Faras Gmez
con MPA, Spinetta Jade).
comenz con la construccin de un marco terico que diera cuenta de este objeto y delimitara sus alcances, as como en la terminologa que se utilizara. Se observaron tambin las
propias prcticas pedaggicas y se reflexion sobre la insercin de la Msica Popular en el
mbito acadmico, planteando una relacin entre el marco terico y el aspecto pedaggico.
En este captulo me interesa retomar la interdisciplinariedad de la musicologa al interior de las humanidades y las ciencias sociales. Para ello, exploro las
interrogantes que surgen desde los nuevos grupos de investigacin, currculos
y publicaciones que convocan a distintas disciplinas en torno a la msica. De
Se revis, igualmente, la especificidad del campo de estudios, sus particularidades y diferencias con la msica acadmica, enumerando y describiendo las caractersticas propias de
estas escenas musicales.
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
128
transcribieron. Si bien se citaron en algunos trabajos y dieron cuenta de la palabra de los pro-
pas para llegar al anlisis de agrupaciones que tienen esta impronta a nivel local. Investigan-
tagonistas de los hechos, una instancia posterior ser su procesamiento y volcado de datos.
do en los orgenes del uso del trmino fusin, utilizado por muchos msicos y por el pblico
aporte para comprender los contextos y las escenas musicales locales. Un ejemplo de esto
amrica a partir de los planteos de Pujol (2004: 31) y de Menanteau (2006: 122-123). Se pudo
es el informe realizado por una investigadora sobre la ciudad de Reconquista, que fue sede
constatar que, dependiendo de la presencia de esos gneros, los msicos utilizaron otras
trabajo fue el de utilizar el trmino hibridacin (Garca Canclini, 2003: 2) para abarcar todas
que toman temticas de su inters con diferente grado de vinculacin con el proyecto. En
una de las citadas modalidades se analizan todos los aspectos tcnicos (condiciones y equi-
De todas maneras, el trmino fusin aparece fuertemente ligado al uso de los msicos
y el pblico. A travs del anlisis musical se identificaron caractersticas de la fusin en esa
dcada, que la delimitan como un gnero en s mismo.
permite confrontar diferentes visiones del objeto de estudio, aportando otros enfoques ade-
mayor circulacin del momento. Esto sirvi para conocer que la escena musical santafesina
presentaba una fragmentacin muy clara de gneros musicales, cosa que cambi a partir de
diversas lecturas.
la apertura democrtica, con los recitales de AMA (Alternativa Musical Argentina) y el Ciclo
del Paraninfo de la UNL. Dicha situacin se pudo dilucidar a travs del anlisis de la programacin del primer ao del ciclo, en donde se not el predominio de propuestas de fusin. El
4. HERRAMIENTAS METODOLGICAS
integrante del grupo responsable que era periodista en aquel momento facilit grabaciones
en cassette realizadas en vivo desde consola en los recitales, las cuales fueron digitalizadas
Las entrevistas, una de las fuentes principales del trabajo, fueron materializadas tanto
por integrantes del grupo responsable como de colaboradores, quienes posteriormente las
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
Como marco general nos basamos en el modelo que aporta Snchez (2011: 148, 149),
quien organiza el anlisis a distintos niveles: textual, paratextual, metatextual y contextual, y
129
quien advierte que esta distincin solamente ser fructfera si las distintas perspectivas se
En este sentido, la cercana temporal con nuestro objeto de estudio permiti reconstruir
cruzan, saltando de un nivel a otro para tener diferentes puntos de vista en la construccin y
e indagar en estas instancias. Fue pertinente entrevistar a algunos integrantes del proyecto
En este sentido, podemos ejemplificar este tipo de enfoque al delimitar como objeto de
da en el trabajo sobre versiones de temas de otros autores que realizaron algunos los grupos
Santa Fe, cuya grabacin en vivo fue realizada por un integrante del grupo de colaboradores
de octubre de 1986 en el Centro Cultural Provincial, fue el cuarto a nivel nacional, pues suce-
nios tomados de las entrevistas, ya que la memoria realiza operaciones de omisin o se-
di a los realizados en Paran, Mar del Plata y Crdoba. Se enfocaron aspectos especfica-
mente musicales en el anlisis de temas de los grupos Confluencia, Fata Morgana y El Altillo.
una posibilidad de recuperar la historia de msicas sobre las cuales quedan pocos registros
Por otra parte, los aspectos metatextuales y contextuales se observaron a travs de entrevistas a los msicos, manifiestos y notas periodsticas. La AMA, agrupacin surgida en la
dcada de 1980 en un contexto histrico y social marcado por el advenimiento de la democracia, result un marco de referencia muy importante. A travs de las palabras de quienes
la integraron cumpliendo distintos roles, nos propusimos dilucidar cul ha sido el grado de
significatividad ideolgica y musical de la pertenencia a este movimiento para las agrupaciones musicales de la ciudad de Santa Fe.
Las citadas entrevistas permitieron recabar informacin sobre procedimientos compositivos, frecuencias y caractersticas de los ensayos, roles de cada uno de los msicos, desempeo grupal y dinmicas de difusin. A su vez, esto posibilit conocer la incidencia de estos
procedimientos en el lenguaje musical de cada grupo y en su impronta creativa. Al referirse al
anlisis de estos modos de construccin particulares de la msica popular y su incidencia en
los resultados musicales, Madoery afirma que las herramientas y procedimientos de trabajo,
en este caso el, o los, instrumentos y medios, como la organizacin del ensayo, presentan
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
130
de los estratgicos que suelen abordarse en los anlisis musicales, muchas veces permane-
meloda y cifrado americano). Por otra parte, se plantea claramente una diferencia entre el
cen ocultos.
realizacin de la misma supone tocar, decodificar, hacer opciones en cuanto a los sistemas y
smbolos a utilizar. Se da entonces un tipo de comprensin de los elementos que intervienen
en la msica al interior de sus mismos procedimientos. Aparece tambin la incorporacin
de transcripciones de otros autores, en las cuales se revisan los criterios utilizados o su funcionalidad para el tipo de anlisis que se emprender.
formal, rtmico, armnico y meldico y los datos obtenidos de las entrevistas en relacin a
estos procedimientos operativos. Por ejemplo, si el punto de partida para realizar una versin
de un tema analizado fue la partitura, esto lo conocemos a travs de la entrevista, que brinda
datos para entender algunas caractersticas de la versin en cuestin, aportando otros datos
adems de los obtenidos en la realizacin del anlisis auditivo de la versin de referencia
(Lpez Cano 2011: 1), de la del grupo y su posterior comparacin.
En la implementacin del anlisis auditivo incluimos planillas basadas en las fichas utilizadas por Mara del Carmen Aguilar (2002), con el agregado de categoras relacionadas a
la lista de parmetros de expresin musical aplicada por Tagg (1982: 8-9), y otras que sugerimos en relacin a la msica analizada. Adjuntamos dos ejemplos de fichas de anlisis auditivo (figuras 1 y 2) del tema Corazn Carnavalero, del grupo Alfombra Mgica, cuyo autor
es Quique Sinesi.1
En el anlisis se tiene en cuenta la particular relacin de la msica popular con la escritura, generando distintos tipos de registro para las transcripciones (escritura total, parcial,
5. CONCLUSIONES
Como ejes principales del trabajo podemos sealar:
En escenas musicales que no han sido analizadas previamente y de las cuales los registros sonoros que quedan son acotados, la cercana con el objeto plantea una tensin entre el
acceso fluido a dinmicas de circulacin de estas msicas y la complejidad de un abordaje
sesgado por el propio protagonismo. Como desafos o dificultades pueden sealarse: la po-
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
actores involucrados. Se plantea la necesidad de revisar continuamente los propios condicionamientos y de incorporar miradas complementarias de las escenas analizadas.
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Por otra parte, este proyecto representa la posibilidad de registrar, conocer, valorar e interpretar parte de la
nes, que no tuvo que ver con la masividad ni el registro de grandes medios ni discogrficas y que ocurri por fuera de los circuitos de convalidacin de la capital del pas.
Estas msicas se han visto sistemticamente excluidas de los registros de la poca y posteriores. En ese sentido, la necesidad de estudiarlas e instalar su consideracin se relaciona
directamente con el lazo afectivo, el conocimiento de su impronta en la escena musical local
y su particular relacin con el contexto, estableciendo nexos con el hacer actual (musical y
poltico), reconociendo conexiones y continuidades que fueron soterradas en los aos 90 y
que en la actualidad emergen.
FIGURA 1. Esquema formal y aspectos temporales
XI CONGRESO IASPMAL msica y territorialidades: los sonidos de los lugares y sus contextos socioculturales
REFERENCIAS
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Discos
Alfombra Mgica. 1987. Alfombra Mgica. Melopea.
Aguilar, Mara del Carmen. 2002. Aprender a escuchar msica. Espaa: Machado Libros.
Garca Canclini, Nstor. 2003 Noticias recientes sobre hibridacin. En: TRANS-Revista transcultural de
msica, n 7, p. 2.
Gonzlez, Juan Pablo, scar Ohlsen y Claudio Rolle. 2009. Historia social de la msica popular en Chile.
19501970. Santiago: Ediciones Universidad Catlica de Chile.
Gonzlez Juan Pablo. 2013. Pensar la msica desde Amrica Latina. Buenos Aires: Gourmet Musical
Ediciones.
Gonzlez, Juan Pablo y Rolle, Claudio. 2007. Escuchando el pasado: hacia una historia social de la
msica popular. En: Revista todo es historia, n 157, pp. 31-5.
Lpez Cano, Rubn. 2011. Lo