MARA Y EL PLAN DE SALVACIN
Cf. Red. Mat. 1-7. 48-51
LA PRESENCIA DE LA VIRGEN MARA
La Virgen Mara precede cronolgicamente a Cristo. Ella
culmina el adviento de la humanidad y anuncia la
aurora de la salvacin. Es la Estrella del mar que gua y
conduce a Cristo, que atrae irresistiblemente hacia l,
hacia la Iglesia, hacia los Sacramentos, hacia el bien,
hacia la santidad.
EL PLAN DE SALVACIN
Mara y el plan de salvacin.
Dios quiere que todos los hombres se salven (Tes.4, 3).
Dios Padre, por amor, quiere y decreta la salvacin del
hombre por medio de Jesucristo, nacido de la VirgenMadre por obra del Espritu Santo. "Al llegar la plenitud
de los tiempos envi Dios a su Hijo, nacido de
mujer...para redimir para que recibiramos la filiacin
divina" (Ga. 4,4).
Adoramos el amor y la misericordia del Padre y del Hijo y del Espritu Santo. En
el rezo del Rosario, recordamos la realizacin del amor de Dios en Jesucristo,
contemplando los principales misterios de nuestra salvacin: la Infancia, la Vida
pblica, la Pasin y Muerte, la Resurreccin y Ascensin al Cielo.
Los tiempos de Dios marcan la plenitud de su amor, de su misericordia, de la
salvacin. "Tanto am Dios al mundo, que le dio su unignito Hijo "(Jo.3,16). "Y
el Verbo se hizo carne y habit entre nosotros" (Jo.1,14), nacido de Mara-Virgen,
por obra del Espritu Santo. Consecuentemente, Jesucristo nos congrega en la
Iglesia por la redencin y la gracia.
Es el tiempo redimido. Tiempo nuevo de reconciliacin y paz. El hombre
redimido es el hombre nuevo que podr ser constructor de la nueva civilizacin
en la verdad y el amor.
Mara, el plan de salvacin y la Iglesia.
Mara, al engendrar a Cristo, engendra espiritualmente a la Iglesia, cuerpo
mstico de Cristo. La Iglesia, instituida por Cristo, comienza a caminar
visiblemente el da de Pentecosts, bajo la presencia de Mara. Mara, Asunta al
Cielo en cuerpo y alma, precede a la Iglesia que peregrina en fe con la mirada
puesta en Ella.
Mara es tipo y modelo de la Iglesia en la peregrinacin hacia la consumacin de
los tiempos, hacia la Iglesia Celeste. La Asuncin de Mara nos invita a recorrer
el camino, nos atrae hacia el Cielo.
LA GRAN PROMESA DE JESS ES EL ESPRITU SANTO
Objetivo: Comprender la importancia de la promesa de Jesucristo sobre el
Espritu Santo en el plan de salvacin.
Texto de oro: He aqu, yo enviar la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero
quedaos vosotros en la ciudad de Jerusaln, hasta que seis investidos de poder
desde lo alto. Lucas 24:49
Introduccin
La obra completa de Cristo incluye la salvacin de los seres humanos a travs
de su sacrificio sustitutorio en la cruz y la irrupcin del Espritu Santo en la vida
del discpulo. El plan es perfecto. Puesto que la naturaleza humana tal y como
se da de por s no puede ni podr jams sujetarse a los designios de Dios. Cristo
enva a todo aquel que acepta la salvacin un Ayudador, este es el Espritu
Santo que confiere una nueva naturaleza capaz de obedecer y poner en prctica
la forma de vida que el Seor siempre quiso que viviramos. Sin el Espritu
Santo en nosotros esta forma de vivir sera imposible.
El plan revelado por Juan el Bautista. Marcos 1:7-8; Juan 1:29-34; Lucas 3:16
Juan el Bautista, estuvo anunciando a Jess como el Mesas de una manera muy
peculiar. El dijo que Jess era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Vio con toda claridad esta faceta vital del ministerio de Jess. Jess es el
Cordero sacrificado como nuestro sustituto como pago por nuestros pecados.
Pero Juan tambin dijo que Jess bautizara con el Espritu Santo. Usted sabe
que Juan, haciendo un llamado a la gente al arrepentimiento, los bautizaba
como seal de un nuevo comienzo sumergindolos en agua en el rio Jordn.
Juan afirma que el ministerio de Jess sera mucho ms poderoso puesto que l
bautizara, como hemos dicho, con el Espritu Santo y fuego. Juan saba
perfectamente lo que Dios haba planeado y nos muestra perfectamente que
este plan consiste en dos partes: el perdn de pecados por medio de la sangre
de Cristo y la venida del Espritu Santo a todo aquel que obedece a Dios
entregndose a Jess.
La promesa del Jess. Juan 14:15-17; Juan 16:7; Juan 7:37-39
Jess se refiri al Espritu Santo como el Paracleto, palabra que se traduce como
el Auxiliador, el Ayudador, el Abogado, el Protector, el que Fortalece, el
Consolador, y dej muy claro que el Paracleto vendra una vez que l partiera
(Juan 16:7). Tambin su promesa es descrita como vital y dadora de plenitud
(Juan 7:38-39). De una manera explcita Jess promete la venida del Espritu de
esta forma Si me amis, guardad mis mandamientos. Y yo rogar al Padre, y os
dar otro Consolador, para que est con vosotros para siempre: el Espritu de
verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero
vosotros le conocis, porque mora con vosotros y estar en vosotros. Se da
usted cuenta, a veces olvidamos que l nos prometi continuar con nosotros a
travs de su Espritu, que est es una promesa real y que es parte del plan
original de Dios para la salvacin del ser humano; esto podramos decirlo as: El
sacrificio de Cristo en la cruz nos rescata de la condenacin a la que habamos
sido reducidos por causa del pecado, l anula el pecado y al perdonarnos nos
trata como si nunca hubiramos pecado; la venida del Espritu Santo nos da
poder para vencer al pecado en nuestra vida actual, nos libera de su dominio,
nos da la posibilidad de ser mejores.
El cumplimiento y el tiempo presente. Hechos 2:1-13 y 32-33; Hechos 2:38-39;
Hechos 5:32; Lucas 11:13
La promesa de Jess se cumpli el da de Pentecosts en Jerusaln. El Espritu
Santo se derram sobre los apstoles y algunas otras personas que estaban con
ellos. El cumplimiento de esta promesa dio origen a la iglesia y todava hoy
vivimos en la era que se inaugur con ese hecho. Las vidas de muchos fueron
transformadas y la accin del Espritu sigue vigente a nuestros das. Es una
promesa actual y tiene un alcance universal, es para todo aquel que cree y
obedece. Como bien lo dice Pedro en su discurso porque para ustedes es la
promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que estn lejos; para cuantos el
Seor nuestro Dios llamare. Nosotros entramos en esta categora, por lo tanto,
es una promesa para nosotros tambin. Piense usted: Cmo caminaremos con
Dios si l no nos ayuda? Ore para que Dios le d de su Espritu, porque l es
bueno, l se lo dar.