0% encontró este documento útil (0 votos)
400 vistas368 páginas

Maura 2

Este documento es un libro sobre Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un explorador y conquistador español del siglo XVI. El libro analiza la vida y obras de Cabeza de Vaca, especialmente sus dos narrativas principales Naufragios y Comentarios. También explora cómo la imagen de Cabeza de Vaca ha evolucionado a lo largo de los años, pasando de ser visto como un hombre piadoso a ser considerado más complejo y astuto de lo que aparentaba.

Cargado por

gusysab
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
400 vistas368 páginas

Maura 2

Este documento es un libro sobre Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un explorador y conquistador español del siglo XVI. El libro analiza la vida y obras de Cabeza de Vaca, especialmente sus dos narrativas principales Naufragios y Comentarios. También explora cómo la imagen de Cabeza de Vaca ha evolucionado a lo largo de los años, pasando de ser visto como un hombre piadoso a ser considerado más complejo y astuto de lo que aparentaba.

Cargado por

gusysab
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL GRAN BURLADOR DE AMRICA:

ALVAR NEZ CABEZA DE VACA

Juan Francisco Maura


(Segunda edicin corregida y aumentada)

2011


De esta edicin:
Parnaseo y el autor Juan F. Maura
1 edicin 2008
2 edicin Julio de 2011
Coleccin: Estudios y Libros de Parnaseo-Lemir
I.S.S.N.: 1579-735X
Diseo de la cubierta:
J. L. Canet
Dibujos de la Portada:
Hernando Maura
Maquetacin:
Jos Luis Canet
Publicaciones de Parnaseo
http://parnaseo.uv.es
Este libro se incluye dentro del Proyecto de Investigacin del Ministerio de Ciencia
y Tecnologa, referencia FFI2008-00730/FILO

NDICE
Dedicatoria
Introduccin
Captulo primero: por ser ms corto que largo
Captulo segundo: el imaginario europeo
Captulo tercero: las Amazonas, El Dorado y el Rey Blanco en los

7
9
29
46

Comentarios de Alvar Nez [Relacin de Hernando de Ribera] y en


la carta de Luis Ramrez
63
Captulo cuarto: la creacin del mito
79
Captulo quinto: ms informacin sobre el perfil biogrfico de Alvar Nez 115
Captulo sexto: Pero Hernndez y Martn de Ore
129
Captulo sptimo: los Comentarios (edicin de 1555). La cdula y el Prohemio 149
Captulo octavo: los Comentarios (1) 169
Captulo noveno: los Comentarios (2) 193
Captulo dcimo: los Comentarios (3) 219
Captulo undcimo: el fiscal Juan de Villalobos y la persecucin de los
franceses
243
Captulo duodcimo: crtica actual
251
Captulo dcimotercero: el matrimonio de Alvar Nez y su prtida
para Amrica
263
Captulo dcimocuarto: la invencin de Norteamrica y la muerte de
Esteban de Dorantes
281
Apndice A: Procesos y Autos seguidos sobre la nulidad de matrimonio de los
Sns. Duques Dn. Alonso y Da. Ana de Aragn 303
Apndice B: Martn de Ordua en nombre de Juan de Ayolas se queja de que
se la haya dado la gobernacin del Ro de la Plata a Cabeza de Vaca 307
Apndice C: El fiscal de S. M. y Alvar Nuez Cabeza de Vaca con Martn de
Orue en esta Corte sobre ciertas cosas que le acusan 309
Apndice D: Memorial de los testigos que fueron tomados en la provincia del Rio
de la Plata en las informaciones que se hicieron contra Alvar Nez Cabeza de
Vaca 317
Apndice E: Memorial del pleito del licenciado Villalobos fiscal de Su Magtt. con
Alvar Nuez Cabeza de Vaca gobernador que fue del Rio de la Plata (Probanza
sobre la actuacin de Alvar Nez en su viaje desde las islas Canarias, Cabo
Verde y Santa Catalina hasta la Asuncin) 321

Apndice F: Lo sucedido despus de la prisin de Cabeza de Vaca 1545 335


Apndice G: Relacin de Cabea de Vaca (1527) 337
Apndice H: Carta original del famoso cosmgrafo Alonso de Santa Cruz al

emperador Carlos v sobre un viaje cartogrfico


345
Apndice i: Lucas Vzquez de Aylln. Explorador de la Florida, descubrimientos
al norte entre los 35 37 grados en 1526 (Retraso en la salida de su armada) 347

Bibliografa

355

Dedicatoria
Quiero agradecer a Jos Luis Canet, y a su equipo editorial la oportunidad de hacer
una segunda edicin de este libro y como siempre alabar el el enorme esfuerzo que
estn haciendo con su publicacin electrnica Parnaseo. El equipo de Parnaseo consta
de un grupo de profesionales al ms alto nivel que estn haciendo posible y accesible la diseminacin de algunas publicaciones de la cultura hispnica, ya en forma
electrnica o en papel, no siempre accesibles a nivel convencional. Quiero agradecer
especialmente el apoyo documental recibido de Mara Jos Luna del Instituto Hispano Cubano de Sevilla; de Isabel Aguirre del Archivo de Simancas; de Isabel Sim
Rodrguez, del Archivo Histrico Provincial de Sevilla; del profesor Juan Gil asiduo
investigador de dicho archivo y de Agustn Pinto; de Asuncin Miralles de Imperial,
Julio Garca, Beatriz Mara Esther Gonzlez Ibarra de la Real Academia de la Historia;
de Juan Malpartida y Mara del Carmen Dez Hoyo de la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional; de Juan Delgado Casado de la Biblioteca Nacional, de Pilar Lzaro de la Escosura del Archivo General de Indias, de los bibliotecarios de la Casa de
Velzquez, as como el de todos aquellos que a lo largo de los aos me han apoyado
en diferentes archivos y bibliotecas. Pero este libro est personalmente dedicado a mi
querida compaera Tania Arias que ha tenido la paciencia de revisar la versin final
del manuscrito de este libro.
Tambin quiero agradecer a la biblioteca Bayle-Howe de la universidad de Vermont
y su excelente grupo de profesionales han hecho posible la localizacin de textos en
remotas bibliotecas nacionales y extranjeras. Una de las mayores satisfacciones me la
ha proporcionado el profesor Jerry G. Craddock, de la Universidad de California en
Berkeley al cederme su documentacin sobre Cabeza de Vaca; le quedo enormemente
agradecido por tamao honor viniendo de uno de los mejores lingstas y palegrafos
de Estados Unidos. Su estudio paleogrfico sobre el manuscrito Santa Cruz, es sin
duda el ms logrado hasta la fecha. Finalmente, pero no por ello en ltimo lugar, agradecer la colaboracin de mi querido hermano Hernando Maura al ilustrar el presente
libro con una portada de un hidalgo espaol del siglo xvi.1

1. No contamos con ninguna descripcin fsica, que tenga noticia, de Cabeza de Vaca. El conocido escritor y compositor venezolano Simn Bolvar Coronado, recreando un imaginario autor del siglo xvi contemporneo de Alvar Nez, nos dej el siguiente retrato que result ser producto de su frtil imaginacin:
Animoso, noble, arrogante, los cabellos rubios y los ojos azules y vivos, barba larga y crespa, mozo de
treinta y seis aos, agudo de ingenio, era Alvar un caballero y un capitn a todo lucir; las mozas del Duero
enamorbanse de l y los hombres teman su acero. Vase, Maestre Juan de Ocampo [Simn Bolvar Coronado], La Gran Florida 16.

Dejar un nombre! Efectivamente, dejarlo, y no llevrselo consigo. Dejar un nombre en la historia! Qu locura junto a llevarse un alma a la eternidad! Parece imposible que se ame ms
al nombre que a s propio. He aqu otra forma de esa mortal
esclavitud que hace que sacrifiquemos nuestra realidad a la
apariencia que de nosotros hay en las mentes ajenas, que sacrifiquemos nuestro propio ser al concepto que de nosotros se
ha formado el mundo (Unamuno, Diario ntimo).

Introduccin
Aunque algunos vean en este estudio un ataque a la mtica figura de uno de los
grandes iconos cristianos de la conquista de Amrica, ejemplo de hombre bueno y
piadoso en el sentido ms autntico de la palabra, no hay nada ms lejano en mi intencin. La reputacin de hombre cristiano y misericordioso la gan Cabeza de Vaca
en Naufragios, narracin que hizo de su experiencia norteamericana, sobre la que se
ha centrado la opinin general y la crtica acadmica desde sus primeros tiempos. Resulta realmente sorprendente ver cmo su segunda narracin, Comentarios, ha pasado
prcticamente desapercibida para la mayora. El Cabeza de Vaca conquistador con
ejrcitos de hasta 10.000 indgenas, con infantera y arcabucera espaola en su lucha
contra los guaycurues del Paraguay (cap. 22, fol. 29v.)2, tiene muy poco que ver con el
retrato cuasi hagiogrfico que hace en Naufragios de s mismo en referencia al trato dado a los indios. La desconfianza hacia sus mismos aliados guaranes tambin sorprende despus de toda la retrica a favor del indgena norteamericano que ha hecho que
se le comparase al padre Las Casas o al padre Crdoba. Escribe Alvar Nez en sus
Comentarios: [L]os ballesteros con sus ballestas armadas, y los arcabuceros cargados
los arcabuces y las mechas encendidas (segn tal caso convena); porque aunque los
indios guaranes iban en su compaa y eran tambin sus amigos, tenan todo cuidado
en recatarse y guardarse de ellos tanto como de los enemigos, porque suelen hacer
mayores traiciones y maldades si con ellos se tiene algn descuido y confianza; y as
suelen hacer de las suyas (cap. 23, fol. 30r).
Para m, como para la mayora de los que hemos ledo la primera parte de su obra,3
la figura de Cabeza de Vaca me inspir respeto, misericordia e incluso cierta rabia al
ver como el Consejo de Indias le maltrat injustamente despus de haber sobrevivido a las penalidades que tuvo que pasar para poder salir con vida de tantas desdichas
y sufrimientos. Fue sta una de las razones que hizo que yo terminase mis estudios
2. En lo que respecta a la obra Comentarios, utilizar la edicin original de 1555 publicada en Valladolid, de la
que afortunadamente se conservan algunos ejemplares en bibliotecas madrileas (Biblioteca del Monasterio
de El Escorial, Biblioteca de Palacio, y la Biblioteca Hispnica de la AECI). Me he permitido actualizar la grafa y acentuar las palabras que lo requirieron, siguiendo por lo dems fielmente el texto original. Para la obra
Naufragios sigo mi edicin (Madrid: Ctedra, 1989, 2005). La paginacin de dicha edicin ser la utilizada en
el presente trabajo sobre los Naufragios.
3. Yo la le a los 18 aos.

10

Juan F. Maura

por las mismas tierras por las que l anduvo y uno de los motivos de que me decidiese
a realizar mi tesis doctoral sobre este personaje.
A mi llegada a Estados Unidos y durante mis ms de dos aos de estudios en la Universidad de Texas en El Paso,4 fund una revista de literatura estudiantil, Ecos Hispanos,
y cre la Sociedad Cabeza de Vaca. La editorial del primer nmero de la revista la dediqu a ensalzar la figura del noble conquistador jerezano e incluso consegu autorizacin
para recaudar fondos y levantar una estatua suya en el jardn de uno de los museos de
la universidad.5 Hoy sigo pensando que este genial jerezano se merece una estatua,
aunque su rostro debera mostrar la mueca burlona y algo malvada de alguien que ha
sabido hacerse pasar hasta el presente por lo que no era, superando en picarda y descaro a cualquiera de los personajes literarios del Siglo de Oro.
Posteriormente, pas a la Universidad de Nuevo Mxico, en Albuquerque, donde pude cumplir mi sueo de hacer mi tesis doctoral sobre este explorador. Ya empezada la
investigacin de mi tesis y a partir de dos viajes que hice a varios archivos espaoles
en los aos 1985 y 1986, sobre todo al de los duques de Medina Sidonia, fue cuando
cambi mi percepcin de tan carismtico explorador. Pas de ser un hroe cristiano a
convertirse en un genial manipulador tanto por medio de sus acciones como de su obra.
Paradjicamente, su figura cobr para m mucho ms inters por la extraordinaria capacidad de conviccin desarrollada en su estudiada retrica, que ha hecho que su obra
siga siendo hasta hoy motivo de discusin y debate.6 Fue a partir de entonces cuando el
caballero jerezano pas a convertirse en el gran burlador de las gentes de su tiempo y
de la mayora hasta el presente. Todo esto hace que para m resulte sorprendente que en
Espaa no se haya dado a este personaje ni a su obra el relieve que merece. Las razones
pueden ser mltiples, ya que lo mismo ha ocurrido con otras figuras sobresalientes que
igualmente han pasado y pasan desapercibidas a la crtica convencional espaola. Como
se observar, salvo honrosas excepciones, los trabajos ms importantes sobre Cabeza
de Vaca se han realizado fuera de Espaa. El inters que este personaje est suscitando y suscitar, sobre todo en el mundo anglosajn, hace que en muy poco tiempo las
pantallas y libreras de habla inglesa empiecen a comerciar y sacar partido del enorme
potencial pico-histrico y riqueza literaria que conlleva este periodo inigualable de expansin ibrica por todos los mares y ocanos del planeta. Si este individuo hubiese sido
un explorador protestante, no dudo por un momento que ya se vera su nombre en calles
y lugares pblicos de su pas. Quiero pensar que esta actitud de cierta apata en valorar lo
nuestro, lo espaol, lo hispnico en general, est empezando a cambiar. Hay que luchar
contra el peligro que surje cuando dejamos que sean otros los que manipulen a su propio
gusto y con sus propios errores la historia de Espaa e Hispanoamrica.7 De la misma
manera, y tambin hay que decirlo, gracias a la labor de muchos autores y acadmicos
extranjeros enamorados de la historia y literatura hispnica, tenemos un nmero cada
vez ms numeroso de estudiosos que traducen e investigan sobre el riqusimo acervo
4. En la que termin mis estudios empezados en la Universidad Complutense de Madrid.
5. Algo que no se lleg a cumplir porque la estatua costaba mucho ms de lo que nuestro pequeo grupo de
estudiantes y amigos se poda permitir.
6. Hasta el presente (2008) se sigue defendiendo a capa y espada la figura este enigmtico personaje. Vanse
entre otras obras, La Odisea de Cabeza de Vaca de Rubn Caba y Elosa Gmez-Lucena.
7. Vase sobre este tema mis artculos Cobarda, crueldad y oportunismo espaol? y La hispanofobia...

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

11

cultural que, ya de forma escrita o hablada, se expresa en espaol. En cuanto a la falta


de inters por lo nuestro, un importante y conocido hispanista ingls comentaba:
Even a cursory survey of Spanish publications showed that Spanish historians themselves had paid little attention to the history of
their seventeenth century. The climate of Franco Spain in the early
1950s was hardly conducive to historical research, and at least of all
to research into a period of national decadence. Moreover, Spanish
historical writing, like Spain itself, had become fossilized. While the
regime insistently proclaimed the existence of eternal Spanish values
transcending the historical process, its opponents were themselves
all too often engaged in a kind of meta-history, which sought to explain Spains failure to emerge as a modern society as the outcome
of a national character shaped by a unique historical experience. As
a result, Spanish historiography was out of step with the historiographical trends in post-war Europe, and largely innocent of the new
kinds of interest and approaches that were appealing to the post-war
generation of European historians (Elliot x).
Los citados comentarios de Elliot merecen reflexin, sobre todo cuando lo que hoy
llamamos modern society no ejemplifica necesariamente lo mejor de los valores
de nuestro mundo.8 Lo que s es cierto es que la Espaa de hoy parece estar haciendo
un esfuerzo ms que cosmtico en aprender y darse a conocer en todo el mundo. De
la misma manera, pienso que sera un error caer en la dictadura del gran mercado
de la moda, de la crtica y teora literaria escrita en ingls que fagocita y domestica a
muchos de los que tienen que sobrevivir en el establishment del mundo acadmico
universitario.
lvar Nez Cabeza de Vaca es uno ms de la larga lista de cronistas que por una
u otra razn participaron en la enorme gesta ibrica de la evangelizacin, conquista
y colonizacin de las Amricas, el Pacfico, Asia y frica, buena parte del Mediterrneo y Europa en el siglo xvi. Sus excepcionales aventuras y desventuras han seguido
inspirando nuevos estudios en varias lenguas desde que apareci la obra, y en los ltimos 20 aos se ha producido un autntico renacer de estudios acadmicos, pelculas
y novelas sobre su persona y obra escrita.9 As, por ejemplo, a raz de manejar nueva
documentacin, he podido comprobar que la fecha de su nacimiento es por lo menos
dos aos anterior a la fecha que tradicionalmente se da de 1490, adems de verificar
que particip activamente en la batalla de Rvena (1512), que cost a los espaoles
20.000 vidas y una derrota, pero que oblig a las tropas francesas a retirarse de Italia.
En dicha contienda luchara bajo las rdenes del capitn Bartolom de la Sierra, regre-

8. Unamuno expone mejor que nadie en su obra Del sentimiento trgico de la vida lo que entendemos como
valores de una modern society.
9. Recuerdo que a principios de los aos 80, cuando comentaba a algn profesor de literatura espaola mi
inters en hacer una tesis sobre este personaje, frecuentemente me respondan que el tema perteneca al campo de la historia. Afortunadamente, una vez en la Universidad de Nuevo Mxico, mi director Sabine Ulibarr
me brind todo su apoyo. Entiendo que fue la cuarta tesis realizada en Estados Unidos sobre este personaje
despus de la de Jos B. Fernndez (1973), Billy Thurman Hart (1974) y David Bost (1982).

12

Juan F. Maura

sando tras ella a Npoles muy destrozado.10 As aparece en la documentacin de las


deposiciones que presentaron algunos testigos en relacin a los sucesos acaecidos en el
Ro de la Plata. Francisco Ortiz, vinatero vecino de la ciudad de Jerez de la Frontera, de
la collacin [distrito] de San Lucas jur y dijo en la sexta pregunta que sabe que el dicho albar nuez cabeza de vaca al dicho tiempo de don Remon de Cardona fue a Italia
en servicio de su mgst. con ciertas compaias de gentes y en compaa del capitan Bartolome de la Sierra y estuvo el dicho albar nuez en Italia cierto tiempo en servicio de
su magst. e aquello sabe porque este testigo [estuvo] con el dicho albar nuez cabeza de
vaca en dicha compaia en la dicha italia (AGI, Legajo 1131, fol. 1378v.). Unas lneas
ms abajo, en el mismo documento, Frey Garca declara que es notorio en esta ciudad
[Jerez de la Frontera] que Albar Nuez Cabeza de Vaca estuvo mucho tiempo en Italia.
En el captulo xxiv de los Naufragios aparece la nica mencin sobre Italia, lo que en cierta manera vendra a confirmar su presencia en aquel lugar. Toda es gente de guerra y
tienen tanta astucia para guardarse de sus enemigos como ternan si fuesen criados en
Italia y en continua guerra (Cap. 24, 167).11 En un documento que se encuentra en el
Archivo Histrico de Protocolos de Sevilla se nos da informacin muy importante para
conjeturar sobre la fecha de nacimiento de Alvar Nez:
Asunto: Nombramiento de curador del menor Alvar Nez Cabeza de
Vaca, hijo de Francisco de Vera, difunto, y de doa Teresa de Zurita?
[sic], mayor de 18 aos y menor de 25, a favor de Martn Gil escudero,
esposo de Ins Osorio, vecino de Jerez de la Frontera, el cual cumpli
los requisitos legales y nombr por fiador a Juan de Peafiel, esposo de
Catalina Alonso, vecino de Sevilla en la collacin de san Andrs (AHPS.
Libro del ao 1506. Oficio x. Escribana: Diego Lpez. Folio 52 vto.
Fecha: 28 de abril. Signatura: 5.826. Citado en CFAHPS, n. 234. 70).
Si en 1506 Alvar Nez es mayor de 18 aos y menor de 25, su fecha de nacimiento
podra oscilar entre 1481 y 1488, aunque yo me inclino ms por esta ltima fecha. Suponiendo que naci como tarde en 1488, su primer viaje a Amrica lo hara ya a los 39
aos y su vuelta de Mxico a los 48. Por lo tanto, tendra que realizar su viaje al Ro de
la Plata ya con ms de 52 aos. Recordemos lo que dice a los otros supervivientes de su
expedicin poco antes de encontrarse con cristianos, casi al final de su extraordinario
viaje por Norteamrica: y aunque cada uno de ellos lo pudiera hacer mejor que yo, por
ser ms recios y ms mozos... (Naugragios, cap. 33, 202).
Sobre el ao 1513 dice Bishop volvi a Espaa y se puso al servicio del Duque de
Medina Sidonia. Efectvamente, son varias las veces que aparece mencionado en los legajos del Archivo Ducal de Medina Sidonia. La fecha ms antigua es precisamente la de
1513, donde se hace mencin de un tal Alvar Nez en un libro de cuentas (ADMS,
Legajo 2430). El cargo de Alvar Nez es el de camarero, oficio de calidad suficiente
para ser desempeado por un miembro de familia tan ilustre como la suya. No hay que
olvidar que la casa de Medina Sidonia, los reyes de Andaluca, fue una de las primeras en ser visitadas por Cristbal Coln en busca de ayuda para poder financiar su viaje
al Nuevo Mundo. En referencia a la importancia del cargo de camarero existe un libro
10. Morris Bishop, The Odyssey of Cabeza de Vaca. The Century CO. New York London 1933, p. 9.
11. En la Historia de Herrera y Tordesillas, se sustituye Italia por Europa (Herrera, Dec. 6, Lib. 1, cap. 4).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

13

manuscrito poco conocido que se encuentra en la Real Biblioteca de El Escorial.12 Es


autgrafo, escrito a dos tintas, ni ms ni menos que por el cronista oficial de Indias
Gonzalo Fernandez de Oviedo. Tiene como ttulo Libro de la Cmara Real del Prncipe
don Juan. Oficios de su casa y servicios ordinario.13 Escribe el cronista madrileo:
Grande es e de los mejores e de los ms preheminentes officios de la
casa rreal el de camarero: asi en onor como en provechos. Tanto que
es opinin de muchos que es el mejor oficio de la casa real porque es
ms continuo e conversable cerca de la persona del prncipe: e conviene que est en persona de buena sangre generoso e naturalmente
noble et aproviado [sic] en virtudes: porque como es dicho es ms
ordinariamente visto ante el prncipe y siempre el tal es su secreto
consejero (xi).
Los Naufragios de Cabeza de Vaca es la crnica de la expedicin de Pnfilo de Narvez a la Florida en Junio de 1527, unos aos despus de haber sido descubierta por
Ponce de Len (1512) y muy probablemente por anteriores exploradores que no dejaron testimonio de ello por tratarse de expediciones no autorizadas. La expedicin
sali del puerto gaditano de San Lcar de Barrameda, con cinco barcos y unos 600
hombres, incluido Alvar Nez que fue, segn cuenta en sus Naufragios, en calidad de
tesorero y alguacil mayor. Llegaron a Santo Domingo en lo que es hoy la Repblica
Dominicana, uno de los navos naufrag y los restantes continuaron viaje hacia Cuba.
Diez meses despus de haber partido de Espaa, llegaron a la baha de Tampa, en la
pennsula de la Florida, con 345 de los 600 hombres que empezaron el viaje.14 Fue el
principio del fin en cuanto a las relaciones entre l y su subordinado.
Cabeza de Vaca cuenta que, divididos y debilitados por culpa de las rdenes contradictorias de Pnfilo de Narvez, la expedicin empez a descontrolarse.15 Todas
estas dificultades unidas a la escasez de provisiones, un terreno empantanado y ata12. Recientemente, Santiago Fabregat Barrios ha publicado en la Coleccin Parnaseo, de la Universidad de
Valencia un excelente trabajo sobre este libro.
13. El prncipe don Juan, fue el malogrado hijo de los Reyes Catlicos que muri a temprana edad como
consecuencia de una cardiopata. Vase, Duque de Maura. El prncipe que muri de amor.
14. En un documento del A.G.I., previo a la aprobacin de las capitulaciones por el Consejo de Indias
(1526), podemos leer como Narvez mete prisa, no con excesiva diplomacia, a los responsables para que
aprueben cuanto antes sus captulos [La transcripcin es ma]: [P]anfilo de narvaez dize que por quanto
el a tenido y tiene intenion de servir a dios y a v. magt. a yr en persona y con su hazienda a ierta parte de
las indias naturales de la dha costa y llevar consigo rreligiosos y personas eclesiasticas aprovadas por el vro.
consejo de las indias para que publiquen y planten la fe cristiana guardando enteramente lo que por los de
vro. consejo fuere ordenado y mandado con iertas condiciones endereadas todas en serviio de dios y de
v. mag. y bien de vros. subditos sin despoblar las otras islas que estan pobladas de cristianos y de indios sino
con gente nueva que quiero llevar destos vuestros reynos de castilla y aragon y alemaa suplico a vra. magt.
sea servido de mandar al Rmo. presidente y los de vro. consejo de las indias vean con brevedad los capitulos
y condiiones con que yo me atrevo lo susodho y las aprueven con las enmiendas y aprovaciones que vieren
que mas conviene al reyno de dios y vro. porque gran cargo de vra. concienia seria si por dilaion de esto se
estorvase la conversion de los dhos indios a nuestra Santa fee catholica y el fruto que a vro. patrimonio rreal y
a vros. subditos se espera de aquellas partes y cantidad de hazienda que a dios loado tengo para gastar y emplear en ello de lo qual si neesario fuere estoy presto a dar ynformaion (AGI, Patrimonio 18, N.3, Ramo 2).
15. El acoso y derribo de sus competidores, en este caso del gobernador Pnfilo de Narvez, es una constante en la obra de Alvar Nez. En este momento Narvez es su inmediato superior y un estorbo para sus
planes de volver como gobernador a la Florida.

14

Juan F. Maura

ques espordicos de los ndios, provocaron que el grupo se fuera diezmando por el
hambre y la enfermedad. Tampoco tenan la posibilidad de volver a los navos que les
esperaban en la costa ya que estos ya haban partido sin ellos.
Se nos cuenta en Naufragios que con herramientas rudimentarias, cueros de caballos y
telas de camisas, los supervivientes pudieron construir unas barcas con las que lograron
llegar a las costas de Tejas, cerca de lo que hoy es Galveston.16 Una vez ms, de acuerdo
a la informacin presentada por lvar Nez, volvieron a naufragar sin poder seguir
su camino a Pnuco, en la costa mexicana, donde saban que haba cristianos. Pocos
sobrevivieron y los que lo hicieron fue gracias a mantenerse con la carne de sus compaeros muertos. Al poco tiempo eran slo cuatro los supervivientes: Andrs Dorantes,
su esclavo negro Esteban, Alonso del Castillo y el autor y protagonista de Naufragios,
Alvar Nez Cabeza de Vaca. Fueron despus capturados por los indios17y obligados
a vivir separados unos de otros, llevando una vida de miseria con la nica esperanza
de conseguir escapar de su esclavitud. Cabeza de Vaca, segn l mismo nos cuenta en
su obra, haca de intermediario entre varias tribus y tena la capacidad de moverse con
relativa facilidad. De esta manera, se hizo conocedor de la tierra y las gentes que la
habitaban, consiguiendo establecer contacto con sus tres compaeros y organizar su
escapada. Pasaron varios aos antes de que Alvar Nez pudiese escapar de la situacin
en que se encontraba y se reuniese con sus compaeros. Una vez juntos decidieron no
continuar por la costa y aventurarse hacia el interior, hacindose pasar por curanderos
y hombres con poderes sobrenaturales. La fama les preceda y as viajaban de tribu en
tribu, siendo respetados y reverenciados por donde pasaban. De esta manera atravesaron Tejas y llegaron a Mxico (algunos defienden que cruzaron por Nuevo Mxico),
hasta llegar a Sonora. Despus de haber cruzado el continente a pie, los cuatro supervivientes encontraron restos de cristianos. Convencieron a sus seguidores indgenas de
que nos les siguieran ms y as llegaron a Compostela y finalmente a Mxico, donde se
entrevistaron con el virrey Antonio de Mendoza y le hablaron del potencial econmico
de aquellas tierras y de las maravillosas ciudades que haban visto. Como resultado de
esta entrevista, Alvar Nez y Andrs Dorantes (aunque el virrey confunda el nombre
de Andrs con el de Francisco) consiguieron que el mismo virrey dirigiese una carta al
emperador, a modo de recomendacin, para que pudiesen presentarse personalmente
ante l y pedir las mercedes necesarias para volver a esas tierras. Los dos supervivientes
tuvieron la sangre fra de no contar todo al virrey, dejando entrever que el ltimo secreto estaba reservado al emperador: porque todavia avra alguna particularidad mas que
poder decir... La carta del virrey es la siguiente:
Cabeza de Vaca y Francisco [Andrs] de Dorantes que son de los que
escaparon de la armada de panfilo de Narvaez demas de la relacion que
de lo que en ella les suscedio me dieron que enbie a V. mag. como avra
mandado ver. sean determinado de yr a hazerla ellos en persona porque todavia avra alguna particularidad mas que poder de oyr decir y a
16. El nombre de Galveston tiene su origen en el que ms tarde fuera gobernador de esas tierras, Bernardo
de Glvez.
17. Utilizo indistintamente la palabra indio o indgena. Soy consciente de que en algunos pases la palabra
indio consituye algo peyorativo, sin embargo, creo que lo nico negativo del trmino est en la conciencia de
los que piensan que la palabra blanco es la nica positiva.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

15

suplicar a V. mag. que teniendo rrespeto a lo que en esto han trabajado y padescido y a la voluntad que tienen de continuallo alla y aca
donde se les mandare les haga alguna merced y por parescerme cossa
justa su gratificacion y ser ellos personas tan honradas y en quien
cabe escrivi esta para suplicaros a V. mag. les mande hacer en lo que
se les ofreciere toda la mrd. que hubiere lugar porque de mas de aver
tambien merescido la que se les hiciere sera animar a otros que hagan
lo mismo...Mexico.11 de febrero de 1537 aos [firmado: Antonio de
Mendoza] (AGI, Patronato 184, Ramo 27).
Aunque es imposible saberlo con precisin, se calcula en ms de 8000 kilmetros
el territorio recorrido por estos supervivientes, la mayor parte por tierras nunca antes
vistas por el hombre europeo, demostrando que el continente americano se ensanchaba en el norte de Mxico. Cabeza de Vaca, Dorantes, Esteban y Alonso de Castillo
pasaron dos meses en Mxico, tras los cuales lvar Nez y Andrs Dorantes fueron
a Veracruz para desde all embarcar de vuelta a Espaa. lvar Nez regres a Espaa
despus de haber pasado casi diez aos en el continente americano. Goodwin confirma con pruebas documentales el regreso a Espaa de Andrs Dorantes, donde le
seran concedidas dos encomiendas.18
The testimonies of two witness called by Baltasar Dorantes in 1573,
Gonzalo de las Casas and Sebastin Granado, show that Andrs
Dorantes eventually reached Spain where he received royal favour in
the form of two encomiendas. It is therefore likely that Dorantes, like
Cabeza de Vaca, should have taken some written account of his Florida service with him in his petition that would have been related to the
report sent to Santo Domingo in 1539. Indeed, Dorantes may have
posted that report at Havana, on his way to Spain (Goodwin 3).19

18. Existe diversidad de pareceres sobre si Andrs Dorantes lleg a volver a pisar tierra espaola y dar
cuenta al emperador de los hechos realizados. Adorno y Pautz, no comparten esa opinin: Thus on the basis
of the joint petition brought to the Castillian court by Cabeza de Vaca in 1537, Santa Cruz in the sixyeenth
century, Herrera y Tordesillas in the seventeenth, and Barcia in the eighteenth all assumed incorrectly
that Cabeza de Vaca and his copetioner, Andrs dorantes, had appeared together (Adorno y Pautz 3: 50).
19. Existe una carta relativamente conocida, recogida por Buckingham Smith perteneciente al Archivo de
Simancas, con copia en la Academia de la Historia y un fragmento en la CDI, en la que Antonio de Mendoza
cuenta al emperador los planes de los cuatro supervivientes de la expedicin de Narvez y de cmo cree haber
convencido a Andrs Dorantes para participar en la expedicin a Cbola. Muy al revs le saldran los planes
al virrey. Veamos el siguiente fragmento: Cabeza de Vaca i Dorantes, que son de los que escrevi V.M. que
aportaron a esta tierra del armada de Panfilo de Narvaez, despues de haver llegado aqui determinaron de irse
en Spaa, i viendo que si V.M. era servido de enbiar aquella tierra alguna gente para saber de cierto lo que
era no quedava persona que pudiese ir con ella ni dar ninguna razon, compre a Dorantes para este efetto un
Negro que vino de alla, se hallo con ellos en todo, que se llama Estevan, por ser persona de razon: despues
subcedio como el navio en que Dorantes iva se bolvio al puerto, i sabido esto yo le escrevi a la Vera Cruz
rogandole que viniese aqui, i como llego a esta Ciudad yo le hable, diciendole que huviese por bien de bolver
esta tierra con algunos Relijiosos i gente de cavallo acaballa i saber de cierto lo que en ella havia; i el, vista
mi voluntad i el servicio que yo le puse delantre que hacia Dios i V.M. me respondio que holgava dello,
asi estoy determinado de enbialle alla con la gente de cavallo i Relijiosos que digo, pienso que ha de redundar
dello gran servicio dios i a V.M. En el adreszo de Dorantes i desta gente que con el ha de ir, creo que se podra
gastar hasta tres mill i quinientos quatro mill pesos (Smith 135-136).

16

Juan F. Maura

La relacin de Cabeza de Vaca sobre la expedicin de Narvez forma parte de un tipo


de narrativa que ha pasado a ser un gnero literario en s mismo, ganando en los ltimos aos merecida popularidad a pesar de que por mucho tiempo se la ha considerado
nicamente como una fuente de la historia o, como mucho, como un gnero hbrido.
La obra Naufragios es uno de los exponentes ms importantes de su gnero y una de las
ms populares en su tiempo. La primera edicin de Naufragios fue publicada en 1542 en
Zamora (Espaa) y en 1555 se editara una segunda edicin, dividida en captulos y con
la adicin de la historia de su segundo viaje al continente (Brasil, Argentina y Paraguay)
conocida como Comentarios y publicada en Valladolid. Ya en 1554 aparece la primera
traduccin al italiano de Naufragios realizada por el veneciano Giovanni Battista Ramusio. Desde entonces, ha sido traducida a muchas otras lenguas.
Destaca la enorme atencin que la obra Naufragios ha recibido, sobre todo si la comparamos con la suscitada por los Comentarios, obra no menos interesante que la anterior.
Todava existe controversia sobre si la obra pertenece al campo de la historia, como una
crnica en el sentido ms estricto de la palabra, o al de la literatura. Para m, pese al
aspecto documental que la obra Naufragios pueda tener, su naturaleza se acerca ms a
un guin teatral o cinematogrfico. A pesar de todo, la obra contiene una combinacin
de elementos reales y ficticios elaborados a la medida del autor y de acuerdo a sus necesidades.20 En otras palabras, sera lo que en el mundo acadmico anglosajn se conoce
como grant proposal, es decir, un tratado de intenciones escrito por el protagonista,
en el que resalta su capacidad para localizar y explotar todo el potencial econmico de
las tierras objeto de su inters as como su compromiso en la labor evangelizadora de
las gentes naturales de dichos territorios. Todo ello a cambio de una serie de privilegios
y ttulos. En el caso de Alvar Nez, los de adelantado, gobernador y capitn general
del Ro de la Plata y todo lo que esto conllevaba, como queda bien estipulado en las
capitulaciones que a tal efecto estableci con la Corona. Nada nuevo, por otra parte, ya
que muchas de las relaciones escritas por conquistadores iban destinadas al monarca
como forma de conseguir privilegios y prerrogativas. Las Cartas de Relacin de Corts
seran el mejor ejemplo. A lo largo del presente estudio podremos comprender la naturaleza literaria y panfletaria de la obra de lvar Nez, pese al contenido histrico
que pueda tener.21 Como deca anteriormente, la mayor parte de los investigadores de
20. No me atrevera a dar un porcentaje de veracidad en la obra de Cabeza de Vaca, pero no creo que sea
ms de la mitad de lo que nos cuenta. Sobre este asunto vase el artculo de Robert T. C. Goodwin, Text and
Miracles in the New World: Alvar Nez Cabeza de Vaca.
21. Uno de los trabajos ms serios realizados sobre Naufragios es el de Enrique Pupo-Walker (Madrid: Castalia, 1992). En l se analizan los aspectos ms interesantes del autor y su obra desde el punto de vista biogrfico, histrico, antropolgico y literario. Me sorprende, no obstante, que pese a la importante acumulacin
documental que el citado investigador nos ofrece, todava hable de poltica compasiva (p. 36) en referencia al
tratamiento que Alvar Nez dio a los indios en el ro de la Plata as como, su secreto propsito de regresar a
Norteamrica como gobernador para enmendar el fracaso de Narvez y llevar a cabo la deseada conversin
de los indios ( 90). Pese a que este investigador es totalmente consciente de las contradicciones que aparecen
en Naufragios escribe: Esas flaquezas informativas podran justificarse si recordamos que Nez redact sus
manuscritos en trances dismiles y bajo la presin de circunstancias variadas (104). No existen ningunas flaquezas informativas, como escribe Pupo-Walker, ms bien al contrario ya que stas sern las que den fuerza
informativa e imaginacin a su narracin. En cuanto a la tcnica narrativa de Alvar Nez del dejo de contar tan usada en Naufragios, el citado Pupo-Walker escribe: En numerosos pasajes Nez acudir en detrimento de la narracin a los recursos del abreviatio ya ejemplificados en Rhetorica ad Herennium, y sobre todo a
la brevitas de estirpe bblica (106). No obstante, opino que es todo lo contrario a detrimento de la narracin,

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

17

Cabeza de Vaca han dejado arrinconado los Comentarios, obra publicada en 1555 en
Valladolid junto con los Naufragios, que trata de su estancia en el Ro de la Plata como
gobernador y capitn general. Algunos de los investigadores ms serios s se han adentrado a comentar algunos pasajes de su segundo viaje al sur de Amrica incluidos en
los Comentarios, sin embargo, citan esta obra a travs de terceros:
Enrique de Ganda nos relata que, durante la travesa la carabela en
que viajaba Cabeza de Vaca tuvo que afrontar una tormenta muy
severa frente a las costas del Brasil; al parecer, algunos de los oficiales
a bordo, entre ellos Alonso Cabrera y Garca Venegas, interpretaron
el mal tiempo como represalia divina ante las injusticias cometidas
contra Nez, quien, apesar de todo, era el legtimo representante
de la Corona. Nos dice De Ganda que el Adelantado y sus compaeros fueron puestos en libertad y que se negaron all las acusaciones
hechas contra l. Gracias a esa afortunada conveniencia, Nez fue
puesto en libertad y de inmediato la tormenta comenz a disiparse.
Por placenteros que parezcan esos acontecimientos sospecho que
influidos por la leyenda22 veremos que los infortunios de Cabeza
de Vaca reaparecen al ste tomar tierra en Espaa hacia el 15 de agosto de 1545. Como era de esperar,23en Castilla no se reconocern las
reivindicaciones hechas a bordo. Sin mayores aplazamientos, Nez
tuvo que comparecer en enero de 1546 ante el siempre impredecible Consejo de Indias24 para escuchar las numerosas acusaciones que
contra l hacan los que haban usurpado su mandato (Pupo Walker,
Los Naufragios 38).
El que la cita anterior se base en la informacin del investigador argentino Enrique
de Ganda, no tiene ninguna lgica ni sentido, sobre todo cuando esta informacin
nos la da el mismo lvar Nez Cabeza de Vaca (o en su defecto su escribano Pero
Hernndez) en su obra Comentarios. Quiz sea precisamente por eso, porque al dar
otro la informacin no tendr el mensaje propagandstico, y en este caso mesinico,
que tendra si la diese el mismo Cabeza de Vaca, como en realidad ocurre. La otra razn sera que el investigador Pupo Walker no hubiese tenido la oportunidad de haber
ledo la segunda parte de la obra de Alvar Nez, cosa muy poco probable. Escribe
Alvar Nez [Pero Hernndez]:
Los oficiales que traan preso al gobernador les pareci que por el agravio y sinjusticia que le haban hecho y hacan en le traer preso y aheya que esta tcnica usada en crnicas anteriores, v.g. Cartas de Relacin, en ningn momento perjudica a la narracin como Pupo-Walker afirma, lo que hace es disparar la imaginacin del vido lector que elucubra sobre
lo que no dice el autor de la obra. No creo que el tratado de Cicern, Rhetorica ad Herennium sea una fuente
para las estrategias narrativas de Cabeza de Vaca.
22. Legtima sospecha. La otra opcin sera un milagro.
23. Como era de esperar. Si el autor citado tiene conocimiento especfico de alguna irregularidad en alguna de estas reivindicaciones o acusaciones hechas en Castilla, debera mencionarlas. Quiso decir quiz que
en Castilla nunca se reconocan las reivindicaciones de sus gobernadores?
24. Debera ser ms especfico. Opino que el Consejo de Indias fue totalmente justo en este caso, escuchando a ambas partes, y no unicamente al gobernador.

18

Juan F. Maura

rrojado era Dios servido de darles aquella tormenta tan grande. Determinaron de le soltar y quitar las prisiones, y con este presupuesto se las
quitaron, y fue Alonso de Cabrera, el veedor, el que se las lim, y l y
Garci-Venegas le besaron el pie, aunque l no quiso, y dijeron publicamente que ellos conocan y confesaban que Dios les haba dado aquellos cuatro das de tormenta por los agravios y sinjusticias que le haban
hecho sin razn, y que ellos manifestaban que le haban hecho muchos
agravios y sinjusticias, y que era mentira y falsedad todo lo que haban
dicho y depuesto contra l, y que para ello haban hecho hacer dos mil
juramentos falsos, por malicia y por envidia que de l tenan, porque en
tres das haba descubierto la tierra y caminos de ella, lo que no haban
podido hacer en doce aos que ellos haca que estaban en ella; y que le
rogaban y pedan por amor de Dios que les perdonase y les prometiese
que no dara aviso a Su Majestad de como ellos le haban preso. Y acabado de soltarle ces el agua y viento y tormenta, que haca cuatro das
que no haba escampado (Comentarios, cap. 84, fol. 138r.).
El mensaje propagandstico est claro, el cielo est del lado de Alvar Nez. Pero atribuir emociones o sentimientos humanos a la naturaleza, entrara ms dentro de lo que
conocemos como falacia pattica. Por eso sorprende que una persona tan inteligente
como Pupo Walker haga comentarios en referencia a estos sucesos como sospecho
que influidos por la leyenda. No existe ninguna leyenda. Se refiere entonces a la obra
de Alvar Nez Cabeza de Vaca? Creo que es algo ms que una sospecha o que una
leyenda, ms bien una astuta y hasta cierto punto ingenua manipulacin de un texto escrito nueve aos despus para el beneficio y exculpacin de todos los cargos imputados
contra del gobernador del Ro de la Plata, que es al mismo tiempo el autor de una obra
apologtica de s mismo. De igual manera, el citado investigador hace comentarios gratuitos y sin fundamento directo como: el siempre impredecible Consejo de Indias. Esta
afirmacin no tienen ninguna base ya que no hay noticia de que exista ninguna prueba
en contra del juez modlico de este impredecible Consejo que llev el caso de Alvar
Nez, el licenciado Juan de Villalobos. Fue este mismo juez el que llev igualmente
hasta su muerte el caso de Martn de Orue, cuando Alvar Nez Cabeza de Vaca fue hecho prisionero. Como veremos ms adelante, este juez muri pobre y el Consejo de Indias tuvo que conceder a su viuda un ao de sueldo para que pudiese pagar sus deudas.
En efecto, tanto Naufragios como Comentarios contienen una elaborada combinacin
de elementos reales y concretos, moldeados y prefigurados en una estructura de crnica o relacin realizada al gusto y beneficio de su autor. En el caso de Naufragios,
Cabeza de Vaca relata con asombrosa meticulosidad los sucesos acaecidos en la desafortunada expedicin de Narvez a la Florida, omitiendo e insertando datos a su propia discrecin, de manera que su persona y sus hechos no pasarn desapercibidos en
ningn momento durante el relato. No ocurrir lo mismo con los otros supervivientes
que escaparon con Cabeza de Vaca, relegados a un papel secundario en la narracin,
de forma que el lector no sentir ninguna identificacin o simpata por sus personas.
Como resultado de esta tcnica narrativa, el lector de esta obra sentir una gran admiracin y respeto por un protagonista que lucha constantemente por sobrevivir cristia-

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

19

namente en un mar de tragedias y desdichas que se encadenan a lo largo de los nueve


aos que pasar perdido por los bosques y desiertos americanos.
Como ya he escrito anteriormente (1987), Alvar Nez ha sido comparado con
otros defensores de los indios, por el tratamiento que muestra hacia ellos en Naufra
gios, sobre todo con el padre Las Casas. Han sido tambin muchos los eptetos que se
le han adjudicado por esta causa, llegando a ser considerado por algunos como santo a causa de los milagros que realizaba segn l mismo narra en su obra escrita.25 Es
ms, ha sido considerado el nico conquistador capaz de transformarse en el otro a
lo largo de todas sus experiencias y contacto ntimo con sus congneres americanos.26
Esto sera cierto si nicamente nos basamos en lo que l escribe en su primera y ms
conocida obra, Naufragios. Curiosamente, esta tendencia sigue desarrollndose hasta
el presente, aunque las razones sean fciles de explicar. Hasta hace relativamente poco tiempo, los artculos escritos sobre este personaje eran pocos, pero en los ltimos
veinte aos, sobre todo en Estados Unidos, se ha multiplicado el inters por el autor de
la primera obra escrita sobre las tierras y gente del citado pas. Sin embargo, el trabajo
de archivo ha sido muy limitado e incluso algunos archivos fundamentales por poseer
documentacin clave sobre la vida de nuestro conquistador, como el de Protocolos de
Sevilla o el de Medina Sidonia, han sido raramente incluidos en la bibliografa de la
mayor parte de los investigadores. Pero esa visin popular que quiere vestir de santo
a Cabeza de Vaca tiene muy poco que ver con la realidad. Su lucha y su ambicin por
conseguir poder queda patente cuando se hace investir con los ttulos de gobernador,
capitn general y adelantado del Ro de la Plata por el emperador Carlos v. La pregunta
que surge inevitablemente es cmo fue posible que un hombre que lo nico que trajo
fueron noticias confusas de Norteamrica pudo haber conseguido esos privilegios. Por
eso el efecto de la obra escrita y la persuasin de este personaje sobre los lectores de
ayer y hoy merecen crdito. Sin haber conquistado nada, ni conseguido nada, pudo
con sus novelas hacer creer al emperador y a todos los amigos que le ayudaron en
su empresa, que su propuesta y su persona bien valan todos esos privilegios. Por estas
razones la obra Naufragios merece elogio, porque con ella el autor ha sabido captar el
inters y el asombro no slo de nosotros, lectores modernos, sino el de todos aquellos
que en su poca tenan que proporcionarle lo que estaba buscando: fama, poder y riquezas. Nada nuevo por otra parte, ya que eran muchos los que estaban haciendo lo
mismo, con la diferencia que no se hacan pasar por mrtires cristianos ni por milagreros. La pregunta que debemos hacernos es la de cmo es posible que casi quinientos
aos despus, la opinin general actual no haya cambiado casi nada. Slo es necesario
pasar por la bibliografa ms reciente para darnos cuenta. La respuesta, o ms bien la
que yo doy, est en la manera en que el autor de Naufragios ha pasado al papel una
de las crnicas ms interesantes y cautivadoras sobre el continente americano. De ah
tambin su valor literario. En ella nos muestra ese poder de chamn con el que ha
pasado al cine y con el que sigue encantando a la inmensa mayora de los que leen
su obra. No es para menos, cualquiera que no se identifique con un ser que tiene a
25. Vanse en referencia a estos eptetos: Carlos Lacalle, Noticia sobre Alvar Nez Cabeza de Vaca: hazaas
americanas de un caballero andaluz, Antonio Ardoino, Examen apologtico de la histrica narracin de los naufragios
peregrinaciones, i milagros de Alvar Nez Cabeza de Baca, en las Tierras de la Florida y Nancy Hamilton, Painting
Depicts Cabeza de Vaca, First Texas Surgeon.
26. Vase, Beatriz Pastor, Discursos Narrativos de la conquista: mitificacin y emergencia.

20

Juan F. Maura

Dios en sus labios la mayor parte del tiempo y que todo su afn es el de ayudar a los
seres que le rodean, podra poner su calidad moral en entredicho.27
Cuando se lee Naufragios, una de las primeras cosas a las que damos crdito es a las
detalladas descripciones de los diferentes grupos tnicos que Alvar Nez presenta
en su recorrido norteamericano, entre otras cosas porque son las primeras realizadas
sobre el suroeste de Estados Unidos y norte de Mxico. Estas descripciones son en
apariencia bastante autnticas si tenemos en consideracin otras crnicas contemporneas donde se presenta al indio en un contexto bastante alejado del entorno
que le rodea. Como ya he mencionado anteriormente, ya fuese por razones literarias,
religiosas o polticas, la imagen del indgena americano ha variado dependiendo de los
intereses del autor que lo describa.28 Pero la obra Naufragios posee la autenticidad de
alguien que ha vivido desde dentro las culturas que nos est describiendo. No quiero
decir con esto que la informacin no est manipulada cantidades, fechas, nombres,
etc. en beneficio de su autor, todo lo contrario; sin embargo, nadie le podr quitar
el crdito a este hidalgo de haber pasado un buen nmero de aos entre los indios y
el haber vivido desde dentro su cultura. Este terreno es un poco delicado, ya que ha
dado pie a que una parte de la crtica empezase a hablar de la metamorfosis que ha
sufrido el conquistador espaol en su paulatina transformacin a indgena americano,
algo que en mi opinin nunca ocurri pese a haber sido esclavo de diferentes tribus
por varios aos como l nos cuenta.29 Por eso las comparaciones entre Alvar Nez
Cabeza de Vaca y Bartolom de las Casas que han hecho algunos estudiosos no tienen
una base slida ni crtica, sino puramente emocional. Lo cual habla por s slo una vez
ms de la calidad literaria de la obra. Que sea el espaol el esclavo y el explotado por
sus amos rompe el esquema de los que presentan al indio americano como al buen
salvaje. No es as, los indios presentados por Alvar Nez no son ni mejores ni peores que los espaoles que llegan a sus costas. Tambin es interesante observar que en
Naufragios slo se mencione un solo nombre propio indgena a lo largo de todo su periplo norteamericano, el del lder Dulchancheln. Pero el arte no slo est en conseguir
dinero para una expedicin totalmente fracasada, sino en aprovechar las experiencias
vividas y poder pasarlas al papel. Alvar Nez consigui las dos cosas, otros contemporneos suyos no corrieron la misma suerte. Luis de Cames, el ms famoso de los
escritores portugueses tambin sufri naufragios y cautiverio; sus experiencias le ayudaron a escribir Os Luisiadas, su obra maestra, por la cual recibi 15000 ris anuales
(Moises 67). El veneciano al servicio de Portugal, Luis de Cadamosto (1433-1488), se
adelant a su paisano Antonio de Pigafetta (1491-1534) en curiosas y maravillosas
descripciones de la geografa y habitantes del continente africano. En referencia a la
diferencia entre los habitantes de una y otra orilla del ro Senegal, que segn el citado
autor era un afluente del Nilo, escribe: It appears to me a very marvellous thing that
beyond the river all men are very black, tall and big, their bodies well formed; and the
whole country green, full of trees, and fertile: while on this side, the men are brownish, small, lean, ill nourished, and small in stature: the country sterile and arid (Ca27. Uno de los mejores artculos a la hora de plantear dudas sobre las historias de Alvar Nez ha sido el
de Robert Lewis, Los Naufragios de Alvar Nez como construccin narrativa.
28. Vase la introduccin de mi edicin de Naufragios (1989).
29. Tengo serias dudas sobre el cautiverio (o cautiverios) de Alvar Nuez.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

21

damosto 28). Igualmente, si no hubiera sido por la desafortunada vida de Cervantes


de cautiverios e infortunios no tendramos hoy el Quijote.
Hoy, la informacin que nos ha llegado a travs de Cabeza de Vaca sobre las caractersticas, costumbres y geografa de los indgenas y de las tierras de lo que es hoy
Estados Unidos y Mxico en la poca del descubrimiento y conquista es de un valor
incalculable, aunque la autenticidad del testimonio expuesto se haya puesto y ponga
en duda a cada momento. Esta caracterstica no le resta, sin embargo, valor, ya que es
precisamente la informacin presentada la que proporciona a su autor los privilegios
que anda buscando y que se materializarn en los ttulos de adelantado, capitn general y gobernador del Ro de la Plata. Lejos de querer buscar en Naufragios informacin
histrica, o como algunos han querido ver cientfica, la crnica fue diseada para
complacer al emperador Carlos V. La diseminacin de la fe cristiana por todo el mundo as como todo el aparato econmico necesario para llevar a cabo esta monumental
empresa no eran tarea fcil. Menos an con enemigos tan poderosos como los turcos,
que poco a poco se iban adueando del Mediterrneo y que estaban permanentemente presentes en las mentes de los monarcas peninsulares, o los piratas franceses
e ingleses que siempre andaban a la caza de algn navo espaol. Alvar Nez era
consciente de esto, no en vano toda su obra es una continua imitacin de la vida de
Cristo, suplementada con bienes potencialmente explotables: Hay muestras grandes
y seales de minas de oro y plata; la gente de ella es muy bien acondicionada; sirven a
los cristianos (los que son amigos) de muy buena voluntad (Cp. 34, 162).30
Dificilmente calificaremos esta informacin de cientfica si no la podemos verificar.31 Pero esta ha sido la tcnica utilizada desde el primer cronista hasta el ltimo de
los que queran ser enviados como adelantados y gobernadores de las tierras americanas, como hizo Cristbal Coln con los Reyes Catlicos, para despertar ms an su
inters. Por eso en los ltimos aos la crtica especializada ha venido presentando el
dilema de poder distinguir en la obra de Nez Cabeza de Vaca la aparente autobiografa real con las historietas novelescas que aparecen en los 38 captulos de su obra.
Exageracin y detalle se combinan para resaltar las tremendas peripecias que el protagonista tendr que superar en las ms adversas circunstancias. Una cosa est clara, un
hombre capaz de superar esclavitud, hambrunas, enfermedades por tantos aos seguidos y salir airoso, debi poseer unas cualidades fsicas y mentales extraordinarias.
No slo poder de persuasin para convencer a sus captores indgenas de su utilidad
entre ellos, sino una envidiable resistencia corporal acompaada de un agudo ingenio
que har que sea una de los cuatro supervivientes de todos sus compaeros. Fue esta
cualidad de ingenio ms que cualquier otra la que caracteriza al cronista jerezano. Su
fe en dios, la palabra ms usada en Naufragios, se puede poner en duda; ms bien se
le podra atribuir la del tan largo me lo fiis del arquetpico don Juan. Cruzar de
costa a costa el continente americano merece crdito, pero ms an el embarcarse
nuevamente y de forma voluntaria en otra expedicin a tierras de Brasil, Argentina y
Paraguay. Por eso pienso que la meta de este hidalgo espaol no fue material sino una
necesidad an ms fuerte que su propia vida, la de hacer pasar su nombre con letras de
30. Vase mi tesis doctoral, Alvar Nez Cabeza de Vaca: o el arte de la automitificacin.
31. Sobre una aproximacin cientfica a la ruta seguida por Alvar Nez y sus compaeros, vase: Alex
Krieger, We came naked and barefoot: The journey of Cabeza de Vaca across North America.

22

Juan F. Maura

oro a la posteridad. Si se hiciese un estudio psicolgico de este hombre veramos como


desde su infancia debi haber algn factor de tal magnitud que le inyect a l, ms que
a ninguno de sus hermanos, ese ansia de fama y gloria. Como dira Antonio Pigafetta,
cronista y testigo presencial de la primera vuelta al mundo: [S]aba que navegando en
el Ocano se observan cosas admirables, determin de cerciorarme por mis propios
ojos de la verdad de todo lo que se contaba, a fin de poder hacer a los dems la relacin
de mi viaje, tato para entretenerlos como para serles til y crearme, a la vez, un nombre
que llegase a la posteridad (Dedicatoria).
Volviendo a sus descripciones del territorio recorrido, resulta hasta cierto punto cmico observar el nmero de personas que hasta el presente han intentado trazar la ruta
exacta realizada por Alvar Nez en Norteamerica. Hasta el momento, las trazadas por
Krieger, Sauer y Hallenbeck entre otros han sido las ms aceptadas, pero dada la ms que
dudosa informacin geogrfica y cronolgica del texto de Alvar Nez no podemos tomar en serio dichos trabajos, aunque algunos de sus autores pretendan darles una aureola epistemolgica al calificarlos de cientficos. Hoy por hoy es imposible trazar la ruta
exacta.32 En mi opinin, no hubo una ruta sino varias, esto es, que adems de la ruta que
ms o menos aparece narrada en Naufragios, existieron otras a lo largo de esos casi nueve aos que por razones de conveniencia no aparecen en Naufragios. Incluso en el texto
mismo es imposible trazar una ruta exacta: Not surprisingly, in recounting their journey
across the North American continent, Cabeza de Vaca and his companions often failed
to indicate their precise travel route. This imprecision has led to numerous different interpretations (Reef 44). Una diferencia de cien leguas ms al oeste o al sur no creo que le
importase excesivamente al autor cuando estaba escribiendo su libro en Espaa, incluso
son algunas las ocasiones en el texto donde el protagonista y autor admite haberse perdido: ms como por la tierra no haba caminos, luego nos perdimos, y ans anduvimos
cuatro leguas, y al cabo de ellas llegamos a beber a una agua adonde hallamos las mujeres que nos seguan, y nos dijeron el trabajo que haban pasado para alcanzarnos (Cp.
27, 129-130). Ya fuesen olvidos sinceros o estudiadas coartadas para evitar que el lector
y la justicia de su tiempo le inculpasen de no haber seguido la ruta ms lgica hacia el sur
por la costa o para sacar partido, como efectivamente hizo, de su imprescindible experiencia por esos territorios, hoy por hoy seguimos sin saber con exactitud la ruta que Alvar Nez recorri por Norteamrica. Cmo puede alguien trazar la ruta exacta llevada
a cabo por los cuatro supervivientes cristianos cuando el mismo protagonista reconoce
no saber dnde est? No descarto que en el futuro exista alguna manera de determinar
el itinerario recorrido, pero hasta la fecha son todo conjeturas.
Una de estas conjeturas o manera indirecta de averiguar el recorrido seguido por el
grupo de Cabeza de Vaca es buscar a testigos presenciales que puedan dar testimonio
del paso de los cristianos por aquellos lugares.33 En la Relacin del capitn Juan de Jaramillo, en la que narra la expedicin de Francisco Vzquez de Coronado sobre Quivira
and Cibola, se menciona un episodio importante: Entre los cuales indios estaba
uno ciego y viejo y barbado que nos di a entender por seas que nos haca que haba
visto muchos das haba, a cuatro de nosotros que cerca de all y ms al Sur de la Nueva
32. Herbert E. Bolton, en su obra Coronado, menciona que existen referencias a un mapa perdido realizado
por Alvar Nez Cabeza de Vaca y Dorantes a peticin del virrey de Mxico Antonio de Mendoza (472).
33. A este respecto vase el artculo de R.T.C. Goodwin, De lo que sucedi a los dems que entraron en las
Indias: Alvar Nez Cabeza de Vaca and the Other Survivors of Panfilo Narvezs Expedition.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

23

Espaa, seal haber visto y as lo entendimos y presumimos ser Dorantes y Cabeza


de Vaca (AGI. Patronato 20, N. 5, Ramo 8). Se supone que cuando fueron vistos por
el indio ciego, ste gozara de una mejor visin; sin embargo, algunos han aceptado
este episodio como irrefutable proof del paso de Cabeza de Vaca por el noroeste de
Texas (Hallenbeck 211-212). En la Relacin de la Ysla de la Florida de Luis Hernndez de Biedma, en un par de ocasiones se menciona la expedicin de Narvez y la evidencia de sus actividades en la costa de la Florida: [F]uimos a buscar la Mar que estaria nuebe leguas deste pueblo i allamos a la orilla della donde Panfilo de Narvaez hizo
las barcas por que allamos el asiento de la fragua e muchos huesos de los caballos
(Real Academia de la Historia, Coleccin Muoz, A/108, fol. 124 v.). Unas pginas
ms adelante se vuelve a hacer mencin de la posible presencia de miembros de la tropa de Narvez por esos territorios: [Ll]egamos a un Rio caudal que creemos que es el
Rio que va a salir a la vaya [Baha] de Chuse, aqui tuvimos nueba como avian llegado
las barcas de Narbaez con necesidad de agua, i que se quedo aqui entre estos Yndios
un cristiano que se llamaba Don Teodoro, i un negro con el nos mostraron un pual
quel cristiano traya.. (Fol. 229 r.).34 Otro contemporaneo del explorador jerezano,
Bartolom de las Casas, tambin se pregunta (como igualmente hicieron Fernndez de
Oviedo y otros) por la ruta seguida por Alvar Nez. Algo percibe el sagaz dominico
que no le cuadra en la narracin que ofrece Alvar Nez. Si es verdad que pasaron
tantos aos tierra adentro, se pregunta Las Casas, por qu se nos dan tan pocos datos
sobre los indgenas del interior? Al contrario de la informacin que se nos ofrece sobre
los indgenas del litoral atlntico, que es mucho ms rica y precisa, la presentada sobre
las sofisticadas tribus del interior est narrada como de pasada. Las Casas destaca
agudamente que Cabeza de Vaca recogi muy poca informacin de los indgenas de
la tierra adentro como si fuese muy de camino:
Pueblo hay en aquella tierra del cual la mayor parte de los moradores
eran de nubes tuertos y algunos dellas del todo ciegos. Todas estas
costumbres refiere Cabeza de Vaca de diversas gentes y lenguas, no
todas de cada una, sino que unas tenan unas y otras otras. Finalmente, todas aquellas gentes o la mayor parte de dellas, que Cabeza de
Vaca vido y convers y de quien cuenta las costumbres dichas, son
las cercanas a la costa de la mar del norte y las vecinas a ellas, y no
de munchas leguas la tierra adentro, puesto que despus se desvi
muncho de la mar, entrando ms en la tierra, y top otras naciones
munchas y diversas y ms polticas, de cuyas costumbres pudo saber
muy poco, como [si] fuese muy de camino (Casas, Apologtica, lib. 3,
cap. 206, 1327).
Ser el cronista oficial Gonzalo Fernndez de Oviedo, en su Relacin Conjunta,
el primero en mencionar a los indios ciegos y tuertos de nubes con quienes se en34. De este cristiano se hace mencin dos veces en Naufragios, primero en el captulo octavo y despus en
el noveno, donde se escribe: Como los llamamos, vinieron a nosotros, y el gobernador, a cuya barca haban
llegado, pidiles agua, y ellos la ofrescieron con que les diesen en qu la trajesen, y un cristiano griego, llamado Doroteo Teodoro (de quien arriba se hizo mencin), dijo que quera ir con ellos; el gobernador y otros
se lo procuraron estorbar mucho, y nunca lo pudieron, sino que en todo caso quera ir con ellos; as se fue y
llev consigo un negro, y los indios dejaron en rehenes dos de su compaa (Cap. 9, 110-111).

24

Juan F. Maura

contraron los cuatro cristianos y toda la banda de saqueadores indgenas que con ellos
iba35: En estos indios avia muchos iegos, muchos tuertos de nubes en grand cantidad, y es gente muy bien dispuesta de buenos gestos los hombres e las mugeres; mas
alli curaron todos los iegos tuertos otras muchas enfermedades a lo menos si los
chripstianos no los sanaban todos, los indios creian que los podian sanar (Lib. 24,
cap. 5, 605). Hay cierta candidez en las palabras de Oviedo36, quien deba ser una persona con gran intregridad moral pero algo ingenuo, sobre todo al valorar el testimonio
de tan redomados pcaros.
Pienso que eso fue exactamente lo que ocurri. La informacin que se nos da en
Naufragios sobre la travesa que hacen hacia el oeste es muy superficial, al igual que el
sospechoso e inaudito salto cronolgico de seis aos que Nez hace en su narracin.37
Los supervivientes cristianos pasaron la mayor parte de los ocho aos en la costa tejana cerciorndose de que ningn testigo cristiano pudiese dar cuenta de los desacatos
cometidos en contra de su superior Narvez y sus seguidores. Una vez completamente
seguros de que ningn otro superviviente pudiese contar sus odiseas, se adentraron
35. La palabra saqueadores podra resultar un poco fuerte para algunos, sin embargo, me remito a la obra
Naufragios, y a la informacin que Fernndez de Oviedo nos da en su Relacin Conjunta donde nos cuenta lo
que hacan los indgenas acompaantes del grupo de Cabeza de Vaca a los otros indios con los que se encontraban, a los que no les dexaban cosa desta vida. [E] iban con ellos muchos hombres mugeres con intenion
de robar lo que pudiessen, assi lo hiieron; porque llegados al pueblo, fueron los chripstianos resibidos como
en los lugares que avian passado, aun mejor, tanto que les molestaba la moltitud de la gente que sobrellos
cargaba para que los fregassen sanassen las enfermedades (como de hecho los sanaban); los indios que con
los chripstianos avian ydo, robaban los que assi sanaban a los dems, de forma que no les dexaban cosa
desta vida... (Lib. 25, cap. 5, 605).
36. Aunque ya el virrey Antonio de Mendoza y su entorno se haban credo las fabulosas historias de las
Siete ciudades de Cbola y su grandeza, es Fernndez de Oviedo uno de los primeros en llamar miraglos a las
acciones que el grupo de Cabeza de Vaca obraba en los grupos indgenas: [E]n el qual subedieron cosas de
mucho dolor tristea aun miragros en essos pocos que escaparon quedaron con vida, despus de haber
padesido innumerables naufragios peligros, comose puede colegir por la relaion que esta Real Audiencia,
que reside en esta cibdad de Santo Domingo, enviaron tres hidalgos, llamados Alvar Nuez Cabea de Vaca,
Andrs Dorantes Alonso del Castillo: los quales fueron con el mismo Pamphilo de Narvaez, cuentan por
escripto lo que les acaesi en su viage por donde anduvieron. la vuelta fueron a Espaa dar relaion Su
Magestad viv voce de las cosas que aqui se dirn, alargndome su informaion, acortando algunas superfluas
palabras que duplicadamente dien; e no faltar de lo substanial mdula de lo que su carta contiene y die
(Lib. 35, cap. 1, 583). Segn Robert T.C. Goodwin, la mencin escrita ms temprana de los milagros realizados
por el grupo de Cabeza de Vaca pertenece a una carta escrita por el gobernador de Venezuela, Philip von
Hutten, a su familia el 20 de octubre de 1538. Goodwin escribe al respecto: Es ist ein wunderlich Ding,he
wrote, relating that through blessings and prayers the Narvez expeditionaries had cured the native population
of all manner of disease. He refers to them as apostieswho went about naked as the Indians, states that they
raised men from dead and cured the deaf, the blind, and the paralytic. Up to 10,000 Indians at a time would
follow and worship them, calling them children of the sun and the moon. His report seems so exaggerated
and implausible that it is difficult to believe that he was really so credulous (2). However, taken at face value
it appears to be a wondrous and on one occasion improbably first-hand account of the marvellous and even
miraculous nature of the New World: Hutten even goes so far as to claim that he himself had witnessed the
healing of incurable injuries, citing an arrowhead that spontaneously emerged from a wound after three days
without showing any sign of puss (Schmitt & Hutten, 121-122; Gil). Vase tambin sobre este asunto, Vittoria
Martinetto, Naufragi, prigionie, erranze. Poetiche delleroismo nel Nuovo Mondo.
37. Como bien intuye el novelista argentino Abel Posse, en su obra El largo atardecer del caminante, sobre una
conversacin imaginaria que el viejo conquistador Alvar Nez tiene con el historiador Gonzalo Fernndez de
Oviedo: -Cuando se leen sus Naufragios uno tiene la sensacin de que usted oculta ms de lo que cuenta. Ocho
aos son mucho tiempo para tan pocas pginas. Hay contradicciones. Aos enteros solucionados o escamoteados en pocos renglones... (Posse 31).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

25

hacia el interior contando historias maravillosas como las de las sietes ciudades de Cbola y pidiendo gobernaciones y privilegios a cambio de tan extraordinaria informacin. Esta es tambin la razn de que Alvar Nez crease una leyenda negra sobre su
superior Narvez, ese doblemente desafortunado conquistador que era el nico que
poda entorpecer sus planes y ambiciones de gloria. En otras palabras, los rebeldes, los
comuneros como el mismo Alvar Nez llama a los rebeldes del Ro de la Plata, son
el propio Alvar Nez Cabeza de Vaca, Andrs Dorantes y Alonso del Castillo. Como
veremos ms adelante, Estebanico buscar su libertad a la primera oportunidad.
De vuelta a casa, en agosto de 1537, tras la fracasada expedicin de Pnfilo de Narvez, Alvar Nez se embarc nuevamente en diciembre de 1540, esta vez como
adelantado, gobernador y capitn general del Ro de la Plata, aunque bajo la condicin
de que el desaparecido Juan de Ayolas hubiera muerto. Tras volver a naufragar, esta
vez cerca de la costa de Brasil, en la isla de Santa Catalina (donde se encuentra hoy
la floreciente ciudad brasilea de Florianpolis), a donde llega a finales de marzo de
1541, se nos cuenta en Comentarios que nueve espaoles que haban salido huyendo
en un batel por los malos tratamientos que les hacan los capitanes que residan en la
provincia (cap. 4, fol. 60r.), les informaron que muchos cristianos se haban ido a la
ciudad de la Asuncin.38
Una vez llegado a Asuncin, veremos cmo Alvar Nez, al igual que en su momento hiciera con Narvez en Naufragios, desacreditar a la primera oportunidad a
aqul que estaba en control del grupo de espaoles en la Asuncin: el lugarteniente
de Juan de Ayolas, Domingo Martnez de Irala.39 Domingo Martnez de Irala, lugarteniente de Juan de Ayolas, era un vizcano que estaba supliendo el cargo que Alvar tendra que ocupar a su llegada a la Asuncin. Irala, mucho ms carismtico y querido por
los colonos de Asuncin, ser siempre un impedimento para Alvar Nez en su lucha
por el poder.40 Al parecer, Juan de Ayolas, volviendo de una expedicin que le haba
encomendado su superior Pedro de Mendoza, no encontr los navos de Irala que se
supona tenan que estar esperndole. Escribe Alvar Nez: [P]or manera que por no
los hallar el dicho Juan de Ayolas para recogerse en l, los indios los haban desbaratado y muerto a todos, por culpa del dicho Domingo de Irala, vizcano, capitn de los
bergantines (Cap. 4, fol. 60v.).41 Sigue escribiendo Alvar Nez en sus Comentarios,
echando de nuevo por tierra la reputacin de Irala:
Y asimismo le dijeron e hicieron saber cmo en la ribera del ro del
Paraguay, ciento veinte leguas ms bajo del puerto de la Candelaria,
estaba hecho y asentado un pueblo, que se llama la ciudad de la Ascensin, en amistad y concordia de una generacin de indios que se
llaman carios, donde resida la mayor parte de la gente espaola que
en la provincia estaba; y que en el pueblo y puerto de Buenos Aires,
38. Esta ciudad fue fundada por Juan de Salazar en 1537.
39. Exactamente igual que hizo con su superior en la Florida, Pnfilo de Narvez.
40. Por esta razn Alvar Nez presentar a la primera oportunidad la ciudad de Asuncin como una especie de Sodoma, donde los excesos carnales, el amiguismo y el abuso de los indgenas por parte del grupo de
Domingo Martnez de Irala sern la norma.
41. Vase la obra de Lafuente Machan, Domingo de Irala, donde explica la falsedad de las acusaciones de
Cabeza de Vaca contra su ms directo competidor.

26

Juan F. Maura

que es en el ro de Paran, estaban hasta sesenta cristianos. Desde el


cual puerto hasta la ciudad de la Ascensin, que es en el ro Paraguay,
haba trescientas cincuenta leguas por el ro arriba, de muy trabajosa
navegacin; y que estaba por teniente de gobernador en la tierra y provincia Domingo de Irala, vizcano, por quien sucedi la muerte y perdiccin de Juan de Ayolas y de todos los cristianos que consigo llev
(Cap. 4, fol. 60v. y 61r.).
Las crticas a Domingo de Irala y a sus seguidores sern constantes a lo largo de Co
mentarios. Estas crticas se han transmitido a travs de algunos historiadores, incluso
de algunos novelistas de la obra de Alvar Nez (Posse, Rodrguez, Schneider42, etc.),
basndose en la informacin presentada por Alvar Nez Cabeza de Vaca y sus seguidores. En el famoso poema histrico La Argentina, publicado en 1602 por el miembro
del Santo Oficio Martn del Barco Centenera, podemos apreciar igualmente la simpata
que despertaba Alvar Nez y la animosidad que exista contra Irala:
En tanto que Aluar Nunez caminaua
Al Paraguay con guyas43muy derecho,
Su gente con salud toda lleuaua
A manos el camino de los indios hecho,
Sabido por Yrala que llegaua
Con maa que la usaua en su prouecho,
Embia a cierta gente de corrida,
Que el para bien le den de su venida (Canto V, fol. 35).
Uno de los ataques ms dramaticos a la actuacin de Domingo Martnez de Irala,
despus de la prisin de Cabeza de Vaca, la encontramos en la carta de Juan Muoz de
Carvajal. Una carta que por su fuerza y dramatismo, adems de por su valor literario,
podra haber sido escrita por un Bartolom de las Casas: Robando y destruyendo como
los ofiiales de vra magt y el capitan domingo dirala hazian con tanta crueldad que el dia
que partian del pueblo donde allegaban avia tantos llantos los maridos por sus mugeres
y las mugeres por sus maridos y por las criaturas que dexaban que paresia rromper el
ielo pidiendo a dios misericordia y a vra magt justiia... (Vase Apndice F).
Como es lgico y humano, quienes sufrieron las consecuencias inevitables al cambio de autoridades, no podan resignarse calladamente
y acusaban al substituto [Irala] del jefe que los haba beneficiado y a
cuyo lado medraban. Volcaron en sus cartas cuanta acusacin juzgaron conducente para reconquistar las prebendas perdidas, pero en apoyo de sus pretensiones no aportaban pruebas, y casi puedo afirmarlo,
ningn caso grave. La ms usada es la famosa escrita por el escribano
42. Schneider ofrece en su reciente entretenido y dramtico trabajo, como la mayora, una visin maniquea
en donde excepto Cabeza de Vaca y sus compaeros todos los espaoles son crueles. Basndose en las Casas,
cmo no, escribir que los perros de los espaoles son tan sanguinarios y feroces como sus amos: The dogs
used by the Spanish during their invasion of the Americas were incredibly strong and vicious. Narvezs old
chaplain, Las Casas, who had an eye (some say an imagination) for the egregious outrage, said the beast were
often raised on human flesh in order to develope a taste for it (Schneider 98).
43. Guas.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

27

Pero Hernndez, que Groussac llam crnica escandalosa, pero no


averiguaron ni los quilates morales de su autor, ni porqu la escribi, segn antes he dicho. El escribano Pero Hernndez, sobre cuya
honestidad profesional y correccin personal se dijo tanto y malo,
escribi una diatriba contra los que detentaban el poder y le haban
desalojado de su cargo notarial (Lafuente, Irala 332).
En los juicios que se celebraran aos ms tarde, la corona volver a restituir los
bienes y privilegios que detentaba Irala y ste volver a ser gobernador del Ro de la
Plata desde 1544 hasta su muerte en 1556. No ocurrir lo mismo con Alvar Nez, al
que no permitirn regresar nunca ms al Ro de la Plata. Sin duda, esta Real Orden que
investa a Irala con el cargo de gobernador del Ro de la Plata ratificaba sus dotes como
mandatario y el aplauso de los que vean en l a un lder capaz de gobernar con acierto
la apartada colonia. Domingo Matnez de Irala muri un 3 de octubre de 1556, fecha
muy aproximada a la de la muerte de Cabeza de Vaca (Lafuente, Irala 288). La diferencia entre los dos es que tras varios aos de juicio, Irala recobrara lo que legitimamente
merecia: Conserva igual serenidad ante el triunfo, pues triunfo implic para l, la R.
O. de 1552 acordndole el gobierno como titular. Esta merced demuestra un desestimo categrico de todas las imputaciones que le haban hecho durante los aos de
turbulencia (Lafuente, Irala 359). Segn el autor anteriormente citado, fueron muchos
los capitanes del bando de Cabeza de Vaca que se pasaron a su servicio por darles ocasin para demostrar su valor y capacidad (362). En su testamento, como puntualiza
Lafuente Machan, Enumera los diversos navos que haba hecho construir y entregado a Cabeza de Vaca, as como las cantidades gastadas en socorrerlo, a su arribo y en
las jornadas a Buenos Aires y Los Reyes, sin que le fueran satisfechas por dicho Gobernador bajo el pretexto de que la hacienda de ambos era una sola cosa (Lafuente,
Irala 293). Resumiendo, Domingo Martnez de Irala, con sus defectos y virtudes, fue
el creador del Paraguay, donde defendi los intereses espaoles en una costa que poco
a poco iba pasando a manos portuguesas, como efectivamente ocurri, por falta del
apoyo necesario de la Corona, algo que queda reiteradamente reflejado en sus cartas
en las que pide ayuda para colonizar diferentes pueblos en la zona atlntica.
En su camino a Asuncin, el grupo de Cabeza de Vaca explor por primera vez el
territorio de las cataratas del Iguaz. Despus de atravesar las selvas del Brasil, llegar
a la Asuncin donde se enterar de la muerte de Juan de Ayolas y, tras presentar sus
credenciales, exigidas por Domingo de Irala, pasar a hacerse cargo de la gobernacin
de la colonia en 1542. Una vez all, llev a cabo varias expediciones al interior de esos
territorios y, con el apoyo de los indios guaran, intent pacificar varios grupos como
el de los guaycurues.
Las relaciones de Cabeza de Vaca con los oficiales reales no fueron muy cordiales. Fue
acusado por estos de cometer excesos con espaoles e indgenas durante todo su mandato. La documentacin con la que contamos nos lleva a creer que realmente fue as.

Captulo primero
Por ser ms corto que largo
Los ms locos ensueos de la fantasa tienen algn fondo de
razn, y quin sabe si todo cuanto puede imaginarse un hombre no ha sucedido, sucede o suceder alguna vez en uno o en
otro mundo. Las combinaciones posibles son acaso infinitas
(Unamuno, Del sentimiento trgico de la vida 156).

Lo fantstico y lo difcil de creer


Querer ver en estos cronistas y escritores nicamente un ejemplo de virtudes cristianas sera limitarlos. Fue muchas veces gracias al haber convivido con individuos de
los ms diferentes estratos de la sociedad por lo que podemos hacernos hoy una idea
de la forma de vida de la poca. Si Alvar Nez exager o minti a la hora de dar descripciones o de narrar sus aventuras, gracias a ello contamos hoy con sus Naufragios
y Comentarios. De otra forma su obra se reducira a una simple acumulacin de datos
sin ningn valor ms que el puramente testimonial; de ah que esta obra posea una
serie de elementos novelescos que la hagan digna de ser una de las narraciones ms
entretenidas del Nuevo Mundo. De cualquier forma Alvar Nez, en la dedicatoria de
la edicin de 1542, nos previene en cierta forma con un el que avisa no es traidor del
supuesto contenido de elementos fantsticos que en ella se contienen.
[Y] juntamente traerlos a conocimiento de la verdadera fe y verdadero seor y servicio de vuestra majestad. Lo cual yo escrib con tanta
certinidad/ que aunque en ella se lean algunas cosas muy nuevas y
para algunos muy dificiles de creer/ pueden sin duda creellas: y creer
por muy cierto que antes soy en todo ms corto que largo: y
bastar para esto aver lo yo offrescido a vuestra majestad por tal: A la
qual suplico resciba en nombre de servicio: pues este todo es el que
un hombre que sali desnudo pudo sacar consigo.44
Hasta qu punto sali desnudo Alvar Nez de Norteamrica? Nueva documentacin del Archivo Histrico Provincial de Sevilla demuestra que no fue as. En 1537 y
con conocimiento de que su marido estaba vivo al otro lado del Atlntico, la olvidada
mujer de Alvar Nez permaneca en Espaa asediada por los pleitos y deudas de
su marido que no la dejarn hasta el final de sus das. Dice un documento: Asunto:
Mara Marmolejo, esposa de Alvar Nez Cabeza de Vaca, vecina de Sevilla en la
44. Dedicatoria de Cabeza de Vaca al emperador Carlos v en la edicin de 1542.

30

Juan F. Maura

collacin de San Miguel, otorga poder para pleitos a Francisco Morales, procurador
de causas, avecindado asimismo en Sevilla. Libro del ao: 1537. Oficio: x. Escribana:
Pedro Coronado. Folio: 40 del mes de junio. Signatura: 5858. CFAAPS Tomo 11, Doc.
346, 96. Nada ms llegar de Norteamrica, Alvar Nez tendr que hacer frente a sus
acreedores. El siguiente documento nos muestra que al menos Cabeza de Vaca no lleg
con las manos vacas o desnudo, como l deca, de Norteamrica ya que esperaba que
llegase el oro que posea en La Habana. La pregunta es saber cundo, cunto, quin
y porqu tena ese oro. Se supone que lleg a Mxico tal y como su madre le trajo al
mundo. Dice otro documento:
Asunto: Alvar Nez Cabeza de Vaca, vecino de Sevilla en la collacin
de San Martn, otorga poder al jurado Francisco de Plasencia, vecino de
la collacin de San Isidoro, para que del oro que dej en La Habana en
poder de Pedro Velzquez, teniente de gobernador de la dicha Habana,
cobre 250 ducados que le haba prestado. Libro del ao 1537. Oficio x.
Escribana: Pedro Coronado. Folio. 33 vto. Del mes de noviembre. Fecha: 7 de noviembre. Signatura: 5858. CFAAPS . Tomo 11, Sevilla: Instituto Hispano Cubano de Historia de Amrica, 2009. Doc. 460, 126.
Por lo tanto, ya sabemos que dej oro en la Habana, ni ms ni menos que bajo la custodia del teniente de gobernador Pedro Velzquez. Mucha seguridad tendra que tener
Alvar Nez en la legalidad de ese oro para dejarlo en manos de un oficial. Como veremos en el ltimo captulo, la competencia y animosidad entre Hernn Corts y el virrey
Antonio de Mendoza pudo haber dado pie a que alguno de estos dos le hubiese beneficiado de alguna manera. Hernn Corts para burlarse de su contrincante, el virrey como
recompensa por haberle hecho sabedor de las enormes riquezas que se encontraban en
esa fabulosa tierra de Cbola, o e mismo Antonio de Mendoza por haber descubierto
ciudades ms grandes que Mxico... Una cosa u otra la realidad es que Alvar Nez no
lleg tan desnudo como nos cuenta.
Volviendo al texto de Naufragios, una de las cuestiones que se nos plantean es la de
saber en qu modelos se bas Alvar Nez Cabeza de Vaca para escribir su Prohemio. Lo ms importante para el escritor de estas narraciones es que el lector no dude
ni un momento que las historias que llegan a sus odos puedan ponerse en entredicho.
Contamos con varios ejemplos de viajeros anteriores a l Qu mejor ejemplo que el de
Marco Polo?45
Seores emperadores, reyes, duques y marqueses, condes, hijosdalgos
y burgueses y gentes que deseis saber las diferentes generaciones humanas y las diversidades de las regiones del mundo, tomad este libro
y mandad que os lo lean, y encontraris en l todas las grandes maravillas y curiosidades de la gran Armenia y de la Persia, de los trtaros
y de la India y varias otras provincias; as os lo expondr nuestro libro
y os lo explicar clara y ordenadamente como lo cuenta Marco Polo,
sabio y noble ciudadano de Venecia, tal como lo vieron sus mortales
ojos.Hay cosas, sin embargo, que no vio, mas las escuch de
45. Traduccin de Rodrigo Fernndez de Santaella, confesor de los Reyes Catlicos y competidor de Antonio
de Nebrija en trabajos lingsticos.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

31

otros hombres sinceros y veraces. Por lo cual referimos las


cosas vistas por vistas y las odas por odas para que nuestro
libro resulte verdico, sin tretas ni engaos. Y todo hombre
que leyere y entendiere este libro debe creer en l, pues todas
estas cosas son verdad,46 y os certifico que desde que Dios nuestro
Seor plasm con sus manos a Adn y Eva, nuestros primeros padres,
hasta hoy da, no hubo cristiano ni pagano ni trtaro ni indio ni hombre alguno de ninguna generacin que tanto supiere ni buscare como
el dicho mi seor Marcos averigu y supo; por eso os digo que
sera gran desventura no quedaran escritas todas las grandes
maravillas que vio y oy para quelas gentes que no las vieron ni
conocieron tengan de ellas razn en este libro. Y os repito que para
enterarse de ello vivi en estas diferentes regiones y provincias ms
de veintisis aos.
El descaro llega a su clmax al mostrarse como superior en conocimiento a los propios habitantes de las tierras por donde pasa. Ante tal cmulo de promesas, no creer
en su testimonio pone al lector en una situacin francamente comprometida. En el captulo xvii podemos ver una muestra de ese gran conocimiento de Marco sobre dichas
tierras; su intencin ser conseguir que la informacin presentada parezca imprescendible. En otras palabras, el cronista ser el nico en disposicin del conocimiento de
los secretos que narra. La tentacin para exagerar en cifras, tamaos y cantidades
no es poca.
Y qu ms os dir? Desde entonces el joven fue llamado micer Marco Polo, y as le llamaremos ms adelante en nuestro libro. Sabed,
en verdad, que don Marcos vivi con el Gran Khan diecisiete aos,
y no ces de ir y venir en misin, enviado por el Gran Khan, que
viendo que le traa continuamente noticias de doquier y cumpla tan
cabalmente sus negociaciones, le tuvo en gran estimacin, le colm
de honores, no queriendo separarse de l, por cuya razn los varones empezaron a envidiarle. He aqu por qu causa don Marcos
sabe ms de esta regin que ningn otro hombre, y que quiz
entienda ms l que los mismos naturales, pues se aplicaba en
ello con todo entendimiento. Aunque el flamante ttulo original
de la obra de Marco Polo era, La descripcin de las maravillas del mun
do, fue otro, sin embargo, el nombre que prevaleci, que fue el de Il
Milione (El Milln). El famoso traductor Giovanni Ramusio no duda
que este irnico ttulo viene dado por el uso constante de la palabra
milln en las descripciones numricas de personas, tesoros, ejrcitos,
de territorios como Catay, de su capital Cambaluc y de otras muchas
ciudades chinas.47 Dainelli considera que este nombre lo hereder
46. El nfasis en letra negrita, tanto en este pasaje como en los siguientes, es mo.
47. Come suo padre, magistrato criminale in Treviso, Giovanni Battista Ramusio fu avviato alla carriera
di funzionario statale. Nacque nel 1485. La sua famiglia, in origine riminese, si era trasferita a Venezia, dove
poteva contare su solide relazioni sociali con i membri delllite al potere e una consolidata posizione economica. Non si hanno documenti sulla sua formazione, n ci noto che cosa Ramusio facesse negli anni della

32

Juan F. Maura

Marco Polo de su padre. En efecto, muchos manuscritos de esta obra


llevan esta explicacin: Comienza el libro de messer Marco Polo de
Venecia que se llama Milione (Amando Meln).
En su Disertacin sobre la historia de la natica y de las ciencias matemticas que han con
tribuido a sus progresos entre los espaoles, obra pstuma de Martn Fernndez Navarrete
publicada por la Real Academia de la Historia, el acadmico tambin muestra sus dudas
sobre la veracidad de fechas y sucesos de la obra de Marco Polo. En su Parte segunda,
prrafo 7, Sobre el viaje de la India oriental de Marco Polo, afirma que la informacin del pr
logo y el captulo primero ofrecida sobre este viaje es conforme con la realidad. Las datas del
principio y fin de este viaje estn conformes con lo que dice el mismo Marco Polo en el
prlogo y en el captulo 1. de su relacin, la cual hemos examinado con prolijidad para
investigar el origen de las equivocaciones que han padecido algunos escritores tratando
de este insigne viajero. Por lo mismo creemos, que ni sern desagradables ni superfluas
nuestras observaciones, y que aun podrn ser de utilidad para precaver en lo sucesivo
semejantes errores. Nos informa adems que existen en Espaa dos traducciones de
este viaje; una del original veneciano realizada por Rodrigo de Santaella, arcediano de la
reina y cannigo de Sevilla, publicada en 1529, y la otra realizada a partir de una versin
latina obra de Martn de Bolea y Castro que se imprimi en Zaragoza en 1601. Al cotejar
estas traducciones y el original que incluye Ramusio en el segundo tomo de su Coleccin
de viajes, surgen diferencias con las fechas, algo comprensible si se tiene en cuenta que
escribi la narracin tres aos despus de ocurridos los sucesos que dicta a Eustaquio de
Pisa en 1298. Cuenta Marco Polo que en el ao de 1250 su padre Nicols y su to Mafeo,
venecianos, se dirigieron a Constantinopla con mercancas, y que tras permanecer all
algn tiempo y provistos de algunas joyas se dirigieron a Tartaria, donde, gracias a la
buena acogida recibida, decidieron quedarse un ao. A la hora de regresar, al no poder
usar el camino por el que haban venido a causa de las guerras surgidas entre pases de
esos territorios, decidieron continuar hacia el lmite oriental de aquel reino. Cruzaron el
giovinezza, quali amicizia coltivasse, quali fossero le sue aspirazioni. certo che nel 1505, ancora molto giovane, entr nella Cancelleria ducale, e che negli anni seguenti fu impegnato in alcune missioni diplomatiche per la
Serenissima. Viaggi in Francia, a Roma, nei Cantoni svizzeri. Negli anni seguenti lavor nella Segreteria del Senato e, pi tardi, dal 1533, nella Segreteria del Consiglio dei Dieci, la pi alta magistratura dellantica Repubblica di Venezia. Ma come sorse in Giovanni Battista Ramusio linteresse verso le esplorazioni geografiche? Lungo
la strada che conduce allorganizzazione dello straordinario monumento delle Navigazioni, opera sterminata,
di vasto impegno traduttorio e di appassionato, quasi ineguagliabile, collezionismo, si incontrano linteresse
per i latini e greci, lo studio delle lingue classiche e della storia. Ramusio, per certi versi, si riconvert dal ruolo di
storico e di traduttore dei classici al compito affascinante del ricercatore di cronache e dello scopritore di nuove
vie di interscambio culturale tra vecchio e nuovo mondo. La storia conduceva fino al margine di un baratro che
bisognava ora superare gettandovi sopra un ponte. Si era aperta limmensit degli oceani tuttattorno al vecchio
mondo e al mare nostrum grazie alle imprese di un manipolo di naviganti ed esploratori. Soltanto il letterato
ovvero lo storico, diventato storico del proprio presente poteva rimettere ordine nel coacervo di testimonianze che arrivavano da ogni parte del mondo, per opera di mani diverse, di scrittori occasionali, di marinai
parzialmente alfabetizzati. Alla sua scomparsa, avvenuta nel 1557, Ramusio era arrivato a spingersi molto oltre
i limiti posti dal suo iniziale slancio immaginativo. Valeva per lui, come per Tommaso Giunti, il celebre editore
presso cui le Navigazioni e viaggi uscirono, la regola della congettura: quel che mancava allappello della scoperta, le terre e i mari ancora inesplorati, sarebbe stato conquistato alla consapevolezza umana. Il percorso sul
globo di legno era intellettualmente compiuto: la verifica seguiva alla scoperta e questultima era uno scambio
di vedute; un processo quasi esclusivamente intellettuale. Apprezzare fino in fondo questa sudditanza del fare al conoscere, degna introduzione al Discorso sul commercio delle spezie del Ramusio, ci aiuta a capire,
retrospettivamente, lo slancio esplorativo di Cristoforo Colombo. [S.T.] (Giovanni Battista Ramusio).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

33

ro Tigris y un largo desierto hasta llegar a Bacora, la ms importante de las ciudades


persas. En esta ciudad se encontraron con el embajador del Gran Kan que, informado
de los deseos de su seor en tener trato con cristianos, les condujo por largos y difciles caminos hasta su presencia. El Gran Kan les manifest sus deseos de mandar un
embajador al Papa para que ste le enviase un centenar de hombres doctos y discretos
que le enseasen a l y a su pueblo la religin catlica. As pues, partieron con dicho
embajador hacia Europa, pero su muerte les oblig a proseguir solos el viaje hasta llegar
a la ciudad de Acre en 1272. Fernndez de Navarrete destaca que esta fecha no coincide
con la del manuscrito original publicado por Ramusio:
[]poca que parece equivocada en la traduccin de Santaella, pues
en el original publicado por Ramusio se seala el ao 1269; que conviene mejor con la serie de los sucesos posteriores. All supieron la
muerte del Papa Clemente iv que en efecto haba fallecido en Viterbo
a 29 de noviembre de 1268; y un legado de Roma que se enter de
la embajada que traan, les aconsej que esperasen a la eleccin de
nuevo Papa. Entre tanto partieron ellos para Negroponto y de all a
Venecia donde hallaron que haba muerto la mujer de Nicolau dejando un hijo llamado Marco de edad de 15 aos de quien quedaba
embarazada cuando parti su marido para este viaje. He aqu un error
evidente de cronologa, porque si la vuelta fue en 1272, el viaje debi emprenderse en 1257, y si fue en 1269, la salida de Venecia no
pudo verificarse sino en 1251, y en ninguno de estos casos en 1250
como se dice al principio (http://www.cervantesvirtual.com/servlet/
SirveObras/01350507533559381776680/index.htm) [2007].
Cabeza de Vaca saba perfectamente que si Corts haba hablado de ciudades ms
grandes que cualquiera de las espaolas y de riquezas nunca antes vistas, a l no le
costara mucho trabajo hacer creer al monarca una pequea dosis de elementos fantsticos y sobrenaturales. Que aunque en ella se lean cosas muy nuevas y para algunos muy dificiles de creer, pueden sin duda creellas (Dedicatoria). Fue Corts un
modelo para Cabeza de Vaca a la hora de escribir su dedicatoria al rey? Vase la semejanza de las lneas anteriores con la segunda carta de relacin de Corts:
[M]s como pudiere dir algunas cosas de las que vi, que aunque mal
dichas, bien s que sern de tanta admiracin, que no se podrn creer,
porque los de ac con nuestros propios ojos las vemos, no las podemos con el entendimiento comprender. Pero puede V.M. ser cierto
que si alguna falta en mi relacin hobiere, que ser antes por corto que por largo, as en esto como en todo lo dems de que diere
cuenta V.A., porque me pareci justo mi prncipe y seor decir
muy claramente la verdad, sin interponer cosas que las disminuyan
ni acrecienten (Corts 102).
A falta de factores econmicos que llamasen la atencin, aunque el oro aparezca citado en unas cuantas ocasiones, el autor de los Naufragios tiene que recurrir a
otros elementos sustitutivos que mantengan el inters de quien va a leer la obra. La
conversin de los indios por un lado de ah su funcin apostlica y la descripcin

34

Juan F. Maura

pormenorizada de gentes y territorios por otro, todo ello descrito con tal nivel de precisin en cuanto a la exactitud de datos, nombres, fechas, cantidades, distancias e incluso
nmero de lenguas seis de las que se hace sabedor, hacen que su relato resulte difcil de creer. Todo ello, claro est, sin disponer de ningn tipo de instrumento sobre
el que pudiese registrar tal cantidad de informacin ms que su admirable memoria. A
pesar de todo, Cabeza de Vaca no es el nico en dirigirse al monarca con el propsito
de hacerle creer todo cuanto se le relata. El mismo Corts, una vez ms, utiliza una dialctica parecida en la descripcin de las riquezas del pueblo azteca:
[L]as cuales, dems de su valor, eran tales y tan maravillosas, que consideradas por su novedad y extraeza, no tenan precio, ni es de creer
que alguno de todos los prncipes del mundo de quien se tiene noticia
las pudiese tener por tales y de tal calidad. Y no le parezca a V.A. fabuloso lo que digo, pues es verdad que todas las cosas criadas as en la
tierra como en el mar, de que el dicho Muteczuma pudiese tener conocimiento, tena contrahechas muy al natural, as de oro y plata como
de pedrera y de plumas, en tanta perfeccin que as ellas mismas se
parecan (Corts 100-102).
El elemento fabuloso o difcil de creer no es por lo tanto patrimonio nico de las
novelas de caballera, sino que se adeca perfectamente a las primeras descripciones
sobre las caractersticas de las culturas recin descubiertas. Claro est que la cantidad
de fbula suele variar; podemos encontrar desde una moderada exageracin hasta una
flagrante mentira, todo dependiendo del alcance de la empresa llevada a cabo. Sera absurdo querer comparar las acciones de un Corts, rebelde con unas incomparables dotes polticas y diplomticas unidas a un valor a toda prueba, que no slamente es capaz
de conquistar el imperio ms importante de Norteamrica con un puado de hombres,
sino que adems derrota a los propios espaoles cuando stos intentan apresarle, con
el superviviente de una expedicin que lo nico que trajo fueron noticias confusas sobre los indios y riquezas de los territorios por donde anduvo. La informacin dada por
Cabeza de Vaca sobre estos territorios fue, como se sabe, la que motiv las posteriores
expediciones de Fray Marcos de Niza y de Francisco Vzquez de Coronado, quienes no
encontraron ms que pobreza y desilusin al presenciar cuan diferentes se les haban
descrito dichos territorios. As pues, vuelvo a incidir en que el valor de Cabeza de Vaca
no est en la autenticidad de sus palabras, sino en la forma o manera en que las pasa
al papel. En la crnica de Alvar Nez el elemento imaginativo se desborda de los
cauces de la realidad dando paso a episodios que ponen en seria duda la legitimacin
del testimonio expuesto. Efectivamente, si se analiza singularmente el contenido de la
obra, sus cualidades de exageracin o de fantasa irn por un lado en detrimento de
la informacin global de la historia que se est contando y por otra agilizarn mucho
ms el contenido narrativo, consiguiendo as mantener en tensin al lector a medida
que transcurra el relato. Pero si pasamos a analizar la obra en su conjunto, esto es, comparndola con obras similares en cuanto a su estructura historiogrfica y que adems
posean carcter autobiogrfico, la impresin global cambia por completo. Como vimos
anteriormente, la novela de aventuras tiene sus orgenes en los principios de la Humanidad; la relacin de sucesos sobrenaturales existi desde un primer momento. Egip-

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

35

cios, griegos y otros pueblos orientales, ya fuese de manera oral o escrita, continuaron
una tradicin que ha seguido viva hasta nuestros das.
Conoci la antigedad helnica un gran nmero de narraciones fabulosas histricas y geogrficas, muchas de origen oriental, asirio, persa
o egipcio, como las que de buena fe sin duda recogi Herodoto de
boca de los interpretes de Menfis, y todas las maravillas que contenan
los libros de Ctesias, frecuentemente citados por Didoro Sculo. Basta
leer el satrico y ameno tratado de Luciano sobre El modo de escribir la
Historia para comprender a que punto lleg el furor de mentir en los
historiadores de la decadencia, incluso en los que escriban de cosas de
su tiempo, como los bigrafos de Alejandro (Menndez y Pelayo 14).
No es nuevo pues el incluir historias ajenas al dictado de la realidad, ni siquiera se
salvan de esto los textos histricos, como bien dice Luciano de Samosata, donde la
verdad tiene que estar sujeta, no a adornar los hechos, sino a enumerarlos siendo justo juez y sin estar movido por la amistad, la paga, el pudor o la vergenza. Pues tal
ha de ser mi historiador: sin miedos, incorruptible, libre y noble, lleno de franqueza y
amigo de la verdad... (Luciano de Samosata 455). Sin embargo, es difcil encontrar el
testimonio de un individuo libre de prejucios y sobre el que las circunstancias, ya sea
de manera consciente o inconsciente, no influyan en su obra.
Para colocarlo en su contexto social, lo primero que hay que decir es que el protagonista nuevamente es un hidalgo que en las ms crticas situaciones tiene que ingenirselas para no morir de hambre. Su obra incluye un componente de crtica social,
como cuando cuestiona el trato dado a los indios por parte de los espaoles, que
tambin aparecer en El Lazarillo, y que pertenece a una forma de ver el mundo y las
estructuras que lo gobiernan desde un punto de vista mucho ms humanista. Encontramos en la obra de Alvar cierta irona burlona a la hora de presentar algunos valores
sociales que recuerdan nuevamente al hidalgo, amo de Lzaro, que prefiere morirse
de hambre con tal de mantener a salvo las apariencias de su clase social. Tampoco es
una casualidad que tanto Mendes Pinto como Cabeza de Vaca pertenezcan ambos a
esa clase de hidalgos que, por razones de la Fortuna y por haber quedado hurfanos
desde nios, tuvieron que optar por buscar su futuro en las recin descubiertas fronteras. Ambos escribieron una sola obra en su vida, de la que adems fueron autores y
protagonistas. Mendes Pinto fue tambin uno de los cinco supervivientes de un naufragio acaecido durante una travesa hacia Sumatra. La emocin que se respira en la
obra del portugus es ms de aventura que de supervivencia. Pese a haber cado varias
veces prisionero a lo largo de los 21 aos que estuvo en la India, sus descripciones de
China y Japn, de sus ciudades, templos y mercados son sin duda alguna de un gran
valor documental al haber sido uno de los primeros europeos en recorrer esas tierras,
de la misma manera que Alvar Nez fue uno de los primeros europeos en recorrer
las tierras de Norteamrica. Sin embargo, la crnica de Mendes Pinto, obra bastante
ms voluminosa, muestra mayor variedad de personajes, algunos tan reales y conocidos como San Francisco Javier, del que fue amigo personal.
Esta amistad le llev a tomar los hbitos de la Compaia de Jess, orden a la que
se entreg para dedicarse por entero a predicar el Evangelio, aunque aos despus la
abandonase. Tambin se dice, de la misma manera que se ha dicho de Alvar Nez,

36

Juan F. Maura

que muri siendo prior de un convento.48 En su Peregrinacin, tambin muchos de los


valores histricos y geogrficos se ven superados por el carcter novelesco de la obra,
con variedad de aventuras y situaciones lmite en las que el autor-protagonista se ve
obligado a hacer gala de su ingenio para poder sobrevivir, como por ejemplo hacerse
pasar por mdico, algo que tambin veremos hacer a Alvar Nez. La diferencia fundamental entre la Peregrinacin y los Naufragios es que el autor de la primera no pudo
conseguir, pese a intentarlo, el apoyo del monarca en este caso la reina Catharina de
Portugal pese a presentar en su obra todos los servicios realizados en favor de su pas
a lo largo de los muchos aos que pas en Oriente: quantas vezes por serviio del Rey
nosso Senhor eu fora cativo & minha fazenda roubada, parecendome que isso s bastara paraque nesta minha patria se me no negasse o q~ por meus servios eu cuidey
que me era devido (Mendes Pinto, cap. 226, 186). As pues, su obra no pudo cumplir
el propsito para el cual fue probablemente creada, de lo que se quejar su autor en
las ltimas lneas del libro: eu dou muytas graas ao Rey do Ceo, que quis que por esta
via se cumprisse em mim a sua divina vontade, & no me queixo dos Reys da terra,
pois eu no merecy mais por meus grandes peccados (Mendes Pinto, cap. 226, 88).
Antes de llegar a Lisboa dice en su obra Mendes Pinto el gobernador de la India le
escribi una carta dando cuenta de todos los servicios por l cumplidos en tan lejanas
tierras. Una vez llegado a la corte, la reina le recibi y escuch, remitindole despus a
un oficial encargado de esos negocios, el cual le tuvo ms de cuatro aos a la espera
de noticias. En vista de la falta de stas, decidi continuar su vida con el poco caudal
que le quedaba de lo conseguido en sus viajes:
E vendo eu quo pouco me fundio assi os trabalhos & servios passados como o requerimento presente, determiney de me recolher c essa
miseria que trouxera comigo, aquirida por meyo de muytos trabalhos
& infortunios, & que era o resto do que tinha gastado em servio deste
reyno, & deixar o feito justia divina, o qual logo pus por obra, pesandome ainda porque o no fizera mais cedo, porque se assi o fizera
quia que poupara nisso hum bom pedao de fazenda. E nisto viero
a para meus servios de vinte & hum annos, nos quais fuy treze vezes
cativo, & dezasseis vendido, por causa dos desave~turados succesos
que atras no discurso desta minha to longa peregrinao deixo contados (Mendes Pinto, cap. 226, 87).
De igual manera que a la obra de Marco Polo la llamaban El Milln (por el milln
de mentiras que en ella se contaban), a Ferno Mendes Pinto, por contar historias increbles, se le dio el sobrenombre de Ferno Mentes Pinto, esto es, Fernando Mientes
Pinto. Esto no impidi que su obra llegase a ser, junto con las Lusiadas, una de las ms
ledas de su tiempo. Al igual que ha ocurrido con Naufragios, la historiografa moderna
ha valorado la importancia de ser una de las primeras relaciones testimoniales sobre el
lejano oriente vista desde la ptica de un occidental del siglo xvi. Mendes Pinto siempre
supo defenderse de los ataques de los que le acusaban de mentiroso llamando a estos
gente de poco mundo. Rebecca Catz opina que incluso los episodios ms fantsticos
de Mendes Pinto tienen un tinte de realidad:
48. Hoy

sabemos que no fue as, como se ver ms adelante.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

37

But the opinion most worthy of being considered is that of Maurice Collis, a modern expert in Asian affairs, who, like Pinto, lived in
those parts for twenty years. He insists that even the most fantastic
episodes of the Peregrinao there is a note that rings true. Collis believes that Pinto had the instinct for picking out the essentials of the
Assian scene and that he had the genious to throw it all together in
the most dramatic form. Although Collis cautions that no episode
can be wholly taken as a direct source for history, he believes that
Pinto has given us in the Perigranao the most authentic and complete picture of sixteenth century Asia that had been written or that
would ever be written (Catz 506).
Y sin embargo, a diferencia de lo que ocurri con Naufragios de Cabeza de Vaca, la
obra de Pinto siempre fue sospechosa de fantasiosa. Escrita entre 1568 y 1578 en su
casa de Pragal, fue editada treinta aos despus de su muerte, en 1614. La traduccin
espaola aparecer seis aos despus, en 1620, la inglesa en 1625, la holandesa en
1652 y la alemana en 1671. A pesar de esta pronta difusin, parece que en Portugal
no existi un autntico inters por la obra durante el siglo xvii. En opinin de historiadores como Jorge Alves, estos ltimos tiempos la obra est siendo reivindicada como
fuente histrica de gran valor sobre todos los lugares asiticos por donde pas. Todo
lo escrito por Mendes Pinto tiene una base objetiva, ya fuese en el campo geopoltico
o econmico, que est siendo reconocida por historiadores asiticos que ven en dicha
informacin una base slida e experimental.
Alvar Nez tuvo ms suerte a la hora de presentar las experiencias y servicios que
haba ofrecido a su rey. Sin embargo, pretender poner la etiqueta de crnica histrica a la narracin de un tesorero, superviviente de una expedicin que acab en
naufragio, es querer estirar la verdad hasta sus limites. Y no porque no haya habido
otros narradores que relatasen episodios referentes a la conquista de Amrica (como
Bernal Daz, Corts, etc.), sino porque Alvar Nez es al tiempo protagonista y autor
de una obra en la que su propia supervivencia ya que la de sus compaeros apenas
es tenida en cuenta ser lo nico que pueda traer consigo. Lgicamente, si su fin era
el de conseguir un favor del monarca, tendra que sazonar su relacin con palabras
como oro, esmeraldas, as como con una detalladsima descripcin de las gentes, tierras y costumbres de las personas con las que se encontr. Se puede dudar de su informacin? Sin duda, la cantidad de datos que se nos ofrece a veces sobrepasa los lmites
de la verosimiltud, teniendo en cuenta que provenan de un ser que haba pasado casi
nueve aos sin ninguna otra forma de retener datos ms que guardndolos en su propia memoria. Y no porque esta fuese mala, ni mucho menos, no en vano fue tesorero
lo que lgicamente hace imaginar que entendera de cuentas sino que adems fue
hombre de confianza del duque de Medina Sidonia en cuestiones financieras:
11-12-1522. Jueves. El Duque otorga poder a Alvar Nez Cabeza de
Vaca, su camarero, para que en su lugar y en nombre de su seora
pudiese sustituir otro poder, que antes de este haba otorgado al dicho
Alvar Nez, para que en nombre del Duque pudiese comparecer ante
los contadores de SM, que tienen a su cargo los libros de los maestrazgos e ordenes, e pedir sacar cualquier libranza de los maravedis que le

38

Juan F. Maura

son debidos que los tienen en dichos libros con el hbito del seor de
Santiago que son 12000 maraveds cada ao (ADMS, legajo 937).
Aun as, en su narracin abusa de tal forma en la cantidad de datos que muchas veces
nos hace cuestionar su veracidad. El historiador Henry R. Wagner, por ejemplo, en su
libro The Spanish Southwest, pone en duda muchos de los datos presentados en la relacin de Cabeza de Vaca: itinerario, alusiones a los bisontes, omisin de los perros de
las praderas (praire dogs), descripciones geogrficas e incluso la construccin del texto
como documento histrico. One of the curious things about Cabeza de Vacas narrative is that the early wanderings are detailed with much greater precision than those of
the latter part of the journey. The vagueness of the description would seem to be intentional, and in view of the statement made by the Knight of Elvas, it would appear that
Cabeza de Vaca did hear something which he did not wish to put in his book (Wagner
43). En la Relacin Conjunta, Cabeza de Vaca se permite incluso la libertad de poner
nombres propios a algunos lugares geogrficos por los que pasaron, como es el de la Isla
del Mal Hado nombre que proviene de los libros de caballeras pues en la primera relain no le pusieron nombre, ni l se le puede dar, detalle este mencionado por
Gonzalo Fernndez de Oviedo (Relacin Conjunta 615, Lib. 35, cap. 7). La conquista y
poblacin de Amrica ha sido vista e interpretada por muchos como una prolongacin
de los fenmenos de Reconquista y Repoblacin sucedidos en la Pennsula Ibrica
durante siglos. No es de extraar, por lo tanto, la influencia de los libros de caballeras,
muchos de ellos protagonizados por caballeros que acuden a tierras lejanas e infieles a
defender la verdadera fe, en la nueva empresa americana. Esta influencia quedar patente tanto en la toponimia como en la cronstica y adems pondr de relieve la enorme
influencia que dichas novelas de caballera tenan en el ideario colectivo de la poca.49
Esta no ser sin embargo la nica vez en la que aparezca esta cualidad del autor.
En la isla de Mal Hado hay dos lenguas: a los unos llaman de Coaques
y a los otros llaman de Han. En la Tierra Firme, enfrente de la isla, hay
otros que se llaman de Chorruco, y toman el nombre de los montes
donde viven. Adelante, en la costa del mar, habitan otros que se llaman Doguenes, y enfrente de ellos otros que tienen por nombre los
de Mendica. Ms adelante, en la costa estn los quevenes, enfrente de
ellos, dentro en la Tierra Firme, los mariames; y yendo por por la costa adelante, estn otros que se llaman guaycones, y enfrente de estos,
49. Vase, Javier Roberto Gonzlez, Mal Hado-Malfado: Reminiscencias del Palmern de Olivia en los Naufragios de Alvar Nez Cabeza de Vaca, 55-66. Tambin, Juan Porras, Palmern de Oliva. En el manuscrito de
Viena, presuntamente anterior a las ediciones impresas de 1542 y 1555, aparece Malfado y no Malhado.
No es el nico caso, el toledano Lucas Vzquez de Aylln pasar a la historia de Amrica por varias razones.
Una de ellas por la de ser el creador de la primera colonia europea de lo que son hoy los Estados Unidos de
Amrica: San Miguel de Gualdape en 1526. En el manuscrito original de Gonzalo Fernndez de Oviedo de su
Historia General y Natural de las Indias 9/552-557, conservado en la Real Academia de la Historia, se puede observar cmo el nombre que se da a esta primera colonia es Gualdape y no una abreviatura de Guadalupe como
algunos han querido y quieren ver. El cronista Francisco Lpez de Gmara usar, por el contrario, el nombre de
Guadalupe en su Historia de las Indias cuando se refiera a esta regin. Aunque la palabra Galdape signifique ro
en prusiano antiguo y en lengua euskera corresponda a reclamacin o alegato, en el caso que nos ocupa con
toda seguridad proviene de un nombre muy popular por aquellas fechas que no es otro que el de Galdapa,
reino o nsula que aparece en varios de los libros de caballera de la saga de Amads ms conocidos como fue
el de Florisel de Niquea del renombrado Feliciano de Silva o el de Silves de la Selva de Pedro de Lujn.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

39

dentro en la Tierra Firme, los iguaces. Cabo de estos estn otros que
se llaman atayos, y detrs de estos, otros acubadaos, y de stos hay
muchos por esta vereda adelante. En la costa vimos otros llamados
quitoles, y enfrente de estos, dentro de la Tierra Firme, los avavares.
Con estos se juntan los maliacones, y otros cutalchiches, y otros que
se llaman susolas, y otros que se llaman comos, y adelante en la costa
estn los camoles y en la misma costa adelante otros a quien nosotros
llamamos los de los higos (Cp. 26).
Dieciocho tribus indias en sucesin, algunas con nombres tan dudosos que parecen
sacados de la imaginacin del propio autor. Hodge y Lewis, en su ya clsico trabajo
Spanish Explorers in the Southern United States, mencionan al respecto: None of these
Indians have thus far conclusively been identified with later historical tribes, with the
possible exception of the Atayos and the Quevenes (87 n.1). En el captulo 26 de Nau
fragios, en la primera edicin de Zamora de 1542, aparece un nombre ms, omitido en
las restantes ediciones. Nada ms empezar el captulo dice: Tambin quiero contar sus
naciones y lenguas que desde la isla del Malhado hasta los ltimos Cuchendados hay.
Se supone que estos Cuchendados que, como digo, no aparecen en ninguna otra edicin de los Naufragios ms que en la de Zamora, seran otra tribu de indios con lo cual
sumaran 19. Sin embargo, Fernndez de Oviedo, por poner en duda las afirmaciones
de Cabeza de Vaca en su Relacin Conjunta, tambin ha tenido que sufrir la crtica de
algunos investigadores modernos. En su edicin de Naufragios, Pupo-Walker, comparando las diferencias entre el manuscrito conservado en el Archivo de Indias, la Relacin
Conjunta, as como las ediciones de Naufragios de Zamora y Valladolid, calificar a Fernndez de Oviedo de caprichoso y mordaz. Escribe Pupo-Walker:
No es fcil, sin embargo, proceder al cotejo informado entre R [Relacin inacabada manuscrita conservada en el Archivo General de Indias] y la versin subsiguiente. Me refiero a la que Nez enva desde
la Habana a La Espaola cuando iba rumbo a Espaa. Se supone que
ese texto resume el parecer de los tres espaoles que sobrevivieron,
y como tal debi ser una relacin ms explcita. Slo que Oviedo la
comentar tan caprichosamente como lo hizo con otras relaciones de
su afamada Historia general. (68).
Unas lneas ms adelante escribe: Al contrastar la relacin que Oviedo glosa con
Z [Zamora 1542], nos dir con su habitual mordacidad... (68). Pupo-Walker, en vez
de plantearse que las diferentes aadiduras y disparidades de los diferentes textos
que poseemos sobre las acciones llevadas a cabo por estos supervivientes en Norteamrica sea algo que de alguna manera deslegitime el testimonio de estos caballeros
andantes, muestra la reaccin opuesta: echar la culpa a quien pasa al papel dichos
testimonios. En este caso Gonzalo Fernndez de Oviedo, que como cronista mayor
tena todo el derecho del mundo a dudar de las diferentes versiones y nombres que
aporta Alvar Nez.
O mal agravado pela preocupao de ser minucioso meio literrio de promover
credibilidade (Mendes Pinto, Introduccin, 44). No significa que tanto un relato
como el otro carezcan de sinceridad y sobre todo de un gran humanismo, sino que de

40

Juan F. Maura

alguna forma ambos autores procuran adaptar sus experiencias vividas incluyendo informacin complementaria, ya sea cronolgica o etnogrfica que, si bien es difcil de
comprobar, enriquece las posibilidades literarias del relato. Ni Cabeza de Vaca ni Fernam Mendes fueron enviados a esas regiones en calidad de historiadores o cientficos.
Si analizamos cuales eran las lecturas de la poca, adems de los libros de caballera,
encontraremos otros tipos de lecturas. Uno de ellos, aunque ya tena antecedentes en la
literatura griega, adquiere en Espaa una enorme popularidad gracias a la traduccin de
obras clsicas que se multiplicaron con la nueva visin del mundo y del hombre llegadas con el Renacimiento. Me refiero a las novelas bizantinas. Viene esto a cuento para
preparar una revisin del aprecio de la novela griega de aventuras amorosas, llamada
bizantina. El libro de Heliodoro, Historia Etipica, o por otro nombre, La historia de los
leales amantes Tegenes y Clariclea pertenece a un fondo comn europeo que a partir de
1534 se esparce por los varios idiomas y sirve de riego vivificante para el desarrollo de
los relatos de imaginacin (Lpez Estrada 17-19).
La definicin clsica de la novela bizantina que encontramos en las historias de la literatura, es la de una novela procedente de las narraciones griegas de la poca helenstica
cuyo modelo es la historia de Teagenes y Clariclea, de Heliodoro, escrita en el siglo iii.
Una de sus caractersticas es la narracin de naufragios y aventuras que separaban a
los protagonistas hasta un futuro reencuentro, a lo que se suma adems el poseer un
trasfondo histrico (ngel del Ro 1: 707). Las similitudes con la crnica novelada de
Alvar Nez son claras, lo que nos hara preguntarnos si La Relacin es un modelo nico
de ese tipo de experiencias naufragios, cautiverios, esclavitud, etc. o si por el contrario entra dentro de la esttica bizantina. Hasta este momento se ha visto la figura de
Cabeza de Vaca como la de un apstol de las Indias, un ejemplo de virtudes cristianas
capaz de soportar las mayores tribulaciones con infinita paciencia y fe en Dios. No se
pretende en ningn momento negarle el mrito que se merece por haber sobrevivido
a tan extraordinarias experiencias. Esto no quita, sin embargo, que su obra, de carcter
totalmente autobiogrfico, s posea las caractersticas de la novela bizantina, ms concretamente en su modalidad de cautiverios. A lo largo de todo el siglo xvi y xvii, fueron miles los espaoles que sufrieron prolongadas penas de esclavitud y cautiverio, en
la mayora de los casos en mazmorras y galeras turcas. Esta realidad histrica produjo
el incremento de este tipo de literatura, escrita en algunos casos por las propias vctimas
de tales situaciones. Pese a ello, no parece habrsele reconocido a la novela bizantina la
importancia que tuvo en su momento. A este respecto escribe Emilio Carilla:
Es curioso observar que mientras se habla de la extraordinaria difusin
de los libros de caballeras (difusin que sera inutil negar, sobre todo
en la primera mitad del siglo xvi; y difusin, por otra parte, ineludible
al hablar de la gnesis del Quijote), es curioso repito que, comparativamente, poco se hable de la irradiacin de la novela bizantina
(traduciones, imitaciones), de manera especial a comienzos del siglo
xvii. Y, sin embargo, se trata de un hecho autntico, de verdadera dimensin europea (Carilla 275).
Emilio Carilla, en su artculo La novela bizantina en Espaa, presenta sus rasgos
ms sobresalientes, pudiendo observarse una directa coincidencia de muchos de ellos
con los aparecidos en la obra de Alvar Nez: aventuras en un paisaje cambiante en el

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

41

cual suele ocupar un papel importante el mar, con sus naufragios, raptos, piratas, etc.;
separaciones, encuentros, reconocimientos, equvocos...; un eje amoroso formado por
los protagonistas, que ser puesto a prueba por separaciones y desencuentros un
amor que, en el caso de Alvar Nez, estar canalizado, de forma cristiana, en el tratamiento dado a los indgenas, abundancia de personajes episdicos; movimiento
inusitado; los sueos, las visiones y la presencia circunstancial de la magia, as como
toques de humor (la magia, en el caso de Alvar Nez, entrar dentro de la esttica
cristiana de los milagros) El relato se presentar in media res, o lo que es lo mismo, comenzando por un episodio avanzado para ir descubriendo despus su inicio y
encadenamiento. Un fondo moral respaldado con sentencias, discursos y elementos
religiosos. A pesar de su carga ficcional, todo el relato estar envuelto en un marco de
verosimilitud que acabar en un final venturoso y en paz como premio y compensacin a tantas peripecias y sufrimientos pasados (Carilla 285-286). Se muestra por lo
tanto un mundo de realidad y ficcin que llegar a su mxima expresin en la vida y
obra del autor de El Quijote. Efectivamente, en la Segunda Parte, en el captulo del morisco Ricote, aparecen claras alusiones del peligro que representaban las incursiones
turcas en las costas espaolas a la captura de cristianos y de la amenaza que suponan.
No obstante, una de las mejores historias de cautiverios la encontramos en la Primera
Parte, la historia de El Cautivo, donde se puede ver fielmente reflejadas gran parte de
las experiencias personales que el propio Cervantes tuvo que sufrir. George Camamis,
en un excelente estudio sobre el cautiverio, dice al respecto:
Con la enorme popularidad y aceptacin de las novelas italianas y
el nuevo inters despertado por las narraciones bizantinas, se inicia
en la evolucin de nuestro tema una fase que podemos denominar
precervantina. En esta poca, que comprende a las primeras obras de
Cervantes o sea, de 1545 a 1585 ms o menos el cautiverio como
motivo literario se presenta en su forma ms esteriotipada, estrechamente vinculado a las modalidades de la novela bizantina ya en su
forma original, ya en su transmutacin italiana y con poqusimas
concesiones a las verdaderas experiencias de cautiverio que los espaoles iban sufriendo con ritmo acelerado a medida que avanzaba el
siglo xvi (Camamis 31).
Para poder afirmar que los Naufragios de Alvar Nez se salen de su papel especficamente limitado de crnica, hay que basarse en hechos fehacientes. No limitndose
a comparar su obra con otras crnicas contemporneas, ya que su Relacin no ofrece
ningn inters histrico no se mencionan importantes batallas ni conquistas de civilizaciones explendorosas salvo la informacin que se da sobre la etnografa, fauna y flora, de la que Alvar Nez sabr sacar muy buen partido ya que ser lo nico
que pueda dar crdito a su testimonio. Los Naufragios de Alvar Nez son la historia
de un fracaso. En efecto, es la crnica de una expedicin, donde la ineptitud de los
pilotos al encontrarse totalmente equivocados y desorientados sobre su posicin
geogrfica, la divisin de pareceres entre el gobernador y el tesorero, la posibilidad
de encontrar oro y la mala suerte hicieron que desembocase en una de las ms desastrosas expediciones jams emprendidas. Eran pocas las alternativas de reivindicacin
y una de ellas era la de mostrar tierras que de alguna manera despertasen el inters de

42

Juan F. Maura

la Corona: [H]allamos tambin muestras de oro. Por seas preguntamos a los indios
de adonde haban habido aquellas cosas; sealaronnos que muy lejos de all haba una
provincia que se deca Apalache, en la cual haba mucho oro, y hacan seas de haber
muy gran cantidad de todo lo que nosotros estimbamos en algo.
Es francamente difcil ponerse a analizar los pormenores de una accin llevada a
cabo en el primer cuarto del siglo xvi, donde la bsqueda de metales preciosos para
la Corona por un lado y la consecucin de la fama por otro, constituan dos de los
factores ms importantes para embarcarse en tamaas aventuras. El mero hecho de la
informacin dada sobre las caractersticas de los indgenas, sus costumbres y geografa
de lo que en estos momentos constituyen Los Estados Unidos y Mjico, resulta hoy
de un valor incalculable, sobre todo por ser el primer testimonio escrito sobre estos lugares, pese a ponerse en duda en muchos casos la veracidad de las mismas. Lo cual no
significa que en ese momento no lo fuese: ser, precisamente gracias a la informacin
presentada en esta crnica, por lo que se le otorgarn ms tarde a su autor los ttulos
de adelantado gobernador y capitn general del Ro de la Plata ttulo que nicamente
podra sustentar en el caso de que Ayolas, designado anteriormente por el virrey don
Pedro de Mendoza, hubiese muerto o desaparecido. Se trata pues de una crnica hecha y puesta en letra de molde, al gusto del entonces emperador de la Corona espaola
Carlos v. La propagacin de la fe cristiana por todo el orbe, as como los medios econmicos para poder sufragar la defensa del Imperio frente a enemigos tan temibles como
los turcos, que poco a poco se iban haciendo dueos del Mediterrneo, no dejaban
muchas alternativas. Religin y oro. Alvar Nez fue de una forma u otra consciente
de esta realidad y no es de extraar que toda su Relacin no sea ms que una continua imitacin de la Vida de Cristo, suplementada con sugestivas alusiones al rey de
los metales entre otras riquezas Cmo se puede comprobar que toda la informacin
que se da es cierta? No us Cristbal Coln palabras muy parecidas para atraerse la
atencin de los Reyes Catlicos? Este problema sobre la veracidad de lo narrado no es
nuevo, hace ya algunos aos se plante el mismo problema con el mismo Herodoto,
conocido como el Padre de la Historia.
We have considered the evidence, never as ample as we could wish,
for Herodotus life and travels, the composition of his work, the sources available to him, and the question of his indebtedness to earlier
historical literary sources. It is time finally, since his is a work of
history, to consider the question of credibility; and for an introducer
of readers to such a work to come off the fence and speak in the first
person. He must not try to dictate views which he does not hold; but
he should suggest principles for the critical reader, especially the questions which the reader have always at the threshold of consciousness,
and be ready to ask when the moment occurs. The question of credibility of Herodotus breaks up into three: (i) What were his sources?
(ii) Is he honest? (iii) When we have very little other evidence, how
far and by what methods can we critize Herodotus out of Herodotus
own story, with any hope of getting closer to what relly happened?
(Herodotus 28).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

43

Si se aplican las mismas preguntas a los Naufragios, nos encontraremos frente al difcil dilema que significa distinguir entre una narracin autobiogrfica de aventuras, no
exenta de elementos de ficcin, de suspense, con una construccin cronolgica aparentemente real pese a existir lapsos de tiempo de ms de seis, y una Relacin
en la que se da noticia detallada de la tremenda lucha por la supervivencia del autor
en las ms adversas circunstancias. Un hombre que fue capaz de sobreponerse a una
de las ms penosas situaciones de esclavitud, amenazas de muerte por parte de los
indios, hambre, dolor fsico etc., tuvo que tener algunas dotes extraordinarias. No solo
las necesarias para poder persuadir a los indios de que no le mataran, sino de resistencia fsica y sobre todo de ingenio. Esta ltima caracterstica y no otra hizo posible que
fuese uno de los nicos cuatro supervivientes de los trescientos que se internaron en
la expedicin de Narvez.

Captulo segundo
El imaginario europeo

Havys de saber que en las Indias ay muchas y diversas tierras


y comarcas. Llmase India por un ro que corre por medio de
la tierra muy sumptuoso que es llamado Indo; en este ro se
toman cada da anguillas de treynta pies en largo y an ms,
y las gentes que moran al derredor de aquel ro son todas de
color verde y amarillo (Juan de Mandavila, cap. 43).
La lnea que separa lo mitolgico de lo religioso es difcil de trazar. Ignacio Malaxechevarra, en su Bestiario medieval, nos dice que: La prioridad histrica del mito sobre
la fbula es innegable; hasta tal punto es incuestionable la verdad del mito que los
pueblos gozan de escaso albedro para aceptar o rechazar determinadas representaciones mitolgicas (20). Como sabemos, muchas de las criaturas sobrenaturales que
aparecen en los escritos de navegantes, soldados y cronistas europeos tienen como
base antecedentes bblicos o grecolatinos, y en el caso ibrico tambin indios y persas.
En otras ocasiones, esos monstruos son autctonos de las culturas precolombinas por
donde anduvieron y no pocas veces son fruto de la imaginacin calenturienta o interesada de sus autores: La preocupacin por delimitar el concepto de fantstico frente a
otros como mgico, maravilloso o extrao es una inquietud moderna; no obstante,
quienes han intentado dichos deslindes, lejos de perseguir la esencia de lo fantstico,
parten en ideas preconcebidas, orientadas a centrar su reflexin en un tipo muy concreto de literatura que no nace hasta el siglo xviii (Malazaechevarra 25). Si buscamos
los antecedentes a los monstruos y dragones que aparecen en las crnicas de Indias,
tenemos que remontarnos a la pica babilnica Enuma Elish, escrita en la segunda
mitad del segundo milenio antes de Cristo, pero sobre todo a las Sagradas Escrituras
de los hebreos, donde el dragn representa lo diablico y la muerte. El cristianismo
hereda la concepcin hebraica del dragn como smbolo del pecado, representado
grficamente bajo los pies de la Virgen Mara, los santos o mrtires y simbolizando el
triunfo del cristianismo sobre el paganismo. Algunos de los abundantes ejemplos que
vemos en la Biblia los encontramos en la tercera y cuarta parte del Apocalipsis y, como
se ver, sern paradigmticos en sucesivos cronistas del llamado Nuevo Mundo. As
pues, en La lucha contra el antiguo mundo pagano y contra Israel, cuando se menciona la quinta calamidad anunciada por los siete ngeles trompetas se dice:
Las langostas eran semejantes a caballos preparados para la guerra y
tenan sobre sus cabezas como coronas semejantes al oro, y sus rostros eran como rostros de hombres; y tenan cabellos como cabellos

46

Juan F. Maura

de mujer, y sus dientes eran como de len; y tenan corazas como corazas de hierro, y el ruido de sus alas era como el ruido de muchos caballos que corren a la guerra. Tenan colas semejante a los escorpiones,
y aguijones, y en sus colas resida su poder de daar a los hombres por
cinco meses (Ap. 9, 7-10).
Ms adelante, en La encarnacin del hijo de Dios y las encarnaciones del dragn,
encontramos:
Vi como sala del mar una bestia, que tena diez cuernos y siete cabezas, sobre los cuernos diez diademas, y sobre las cabezas nombre de
blasfemia. Era la bestia que yo vi semejante a una pantera, y sus pies
eran como de oso, y su boca como la boca de un len. Diole el dragn
su poder y su trono y una autoridad muy grande. Vi a la primera de las
cabezas como herida de muerte, pero su llaga mortal fue curada. Toda
la tierra segua admirada de la bestia. Adoraron al dragn porque haba dado el poder a la bestia, diciendo: Quin como la bestia? quin
podr guerrear con ella? (Ap. 13, 1-5)
No son muchos los autores que han gozado del respeto y credibilidad del filsofo
hispano-romano Lucio Anneo Sneca. Nacido en Crdoba cuatro aos antes de Cristo,
es uno de los referentes ms importantes de la cultura hispana. En una de sus principales obras, Cartas morales a Lucilio, escrita en los dos ltimos aos de su vida, Sneca nos
ofrece una de las descripciones ms exticas de una serpiente. Al igual que en muchas
crnicas americanas, el filsofo cordobs tambin incluye un monstruo-serpiente en su
repertorio, que adems sobrepasa con mucho a todas las conocidas.
Es con grandes armas como podremos herir a grandes monstruos. Hubiese sido en vano haber perseguido con flechas y con hondas aquella
serpiente que asolaba el Africa y que era para las legiones romanas
ms terrible que la propia guerra; ni siquiera el dardo pitio pudo herirla, pues su espantoso tamao, resistente en proporcin, rechazaba
todo hierro y toda arma lanzada por mano de hombre: finalmente fue
aplastada con grandes peascos (Carta 82, 235-236).
Pese a que probablemente se tratase de una boa de enorme tamao, lo interesante
de este relato es que es el nico pasaje inverosimil de su obra Cartas morales a Lucilio. Por
lo tanto, habr que absolver, en cierta manera, a los exploradores del siglo xvi que tuvieron la oportunidad de observar y de oir historias acerca de estas extraordinarias criaturas de boca de terceros mil quinientos aos despus. Podemos remontarnos a autores
del mismo entorno geogrfico de Sneca que describieron diferentes caractersticas del
mundo conocido. Este sera el caso de Plinio el Viejo (23-79 d.C), que en sus 37 libros
(Naturalis Historia), autntica enciclopedia de la ciencia en la Antiguedad, incluy lo que
sera la base para posteriores historiadores y eruditos de todos los tiempos. Plinio nos
cuenta cmo son los enfrentamientos entre dragones y elefantes: The context is equally fatal to both; the elephant vanquised, falls to the earth, and its weight, crushes the
dragon which is entwined around it (lib. 8, cap. 11, p. 259).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

47

En la seleccin de bestiarios medievales que hace Malaxechevarra, encontramos


varias menciones interesantes sobre el elefante. Los bestiarios, sin ser tan populares como la Biblia en la Edad Media, s llegaron a tener una gran difusin. Existan
una serie de historias de animales fantsticos con informacin sobre sus caractersticas zoolgicas, leyendas y mitos. Muchos de ellos eran grandes monstruos, otros
llamaban la atencin por sus extraas particularidades o por venir de lejanos y exticos territorios donde la distancia permita borrar toda apariencia de realidad. A ellos
podramos tambin aadir toda una serie de ejemplos que vienen de la literatura medieval europea (impregnada de la oriental a travs del Islam), as como de la tradicin
oral. Algunos de ellos fueron recogidos por Terence Hanbury White, nacido en 1906
en Bombay y criado en Inglaterra, donde realiz sus estudios. Su traducin del latn
del Book of Beasts (siglo xii) fue por muchos aos la nica realizada de un bestiario medieval. Malaxechevarra, en su Bestiario medieval, nos ofrece la traducin al castellano
de algunos fragmentos del citado libro, as como de otros bestiarios medievales. As
por ejemplo, respecto al elefante, el Book of Beast nos dice:
La gestacin de los elefantes dura dos aos; paren una sola vez, y no
varias cras simultneamente, sino una sola. Viven trescientos aos.
Si uno de ellos desea criar, se encamina a Oriente, hacia el Paraso;
all crece un rbol llamado Mandrgora, al que se acerca el elefante con su pareja. Primero prueba l del rbol, y a continuacin da a
probar a la hembra. Cuando mastican la planta quedan seducidos, y
ella concibe en su vientre de inmediato. Cuando llega el momento
indicado para el parto, la elefanta se introduce en un lago, hasta que
el agua le llega a las ubres. Entretanto, el padre la vigila, mientras est
dando a luz, ya que existe un dragn que es enemigo de los elefantes.
Adems, si llega a pasar una serpiente, el padre la mata y la pisotea.
El elefante tambin es temible para los toros...y sin embargo, los ratones le asustan (Cambridge, 24-28; Malaxechevarra 73-74).
La historia del jardn del Edn o del paraso terrenal se encuentra evidentemente en
la Biblia. All, custodiados por Dios, se encontraban dos rboles, llamados el rbol de
la ciencia del bien y del mal y el rbol de la vida; rbol ste que ofrece interesantes
semejanzas con la Mandrgora mencionada anteriormente. Esta planta tambin es
conocida como la manzana de Satn, la manzana del amor o la planta de Circe.
En La Odisea de Homero, su casa aparece descrita de igual manera que el paraso, una
mansin de piedra en un claro del bosque donde cohabitaban dcilmente animales
como lobos y leones que eran vctimas de su magia. Desde la antiguedad se le atribuyeron a la planta de la mandrgora propiedades mgicas debido a la forma antropomrfica de su raz, as como afrodisacas y estimulantes de la frtilidad. En ese jardn
se encontraban Adn y Eva, y por supuesto la serpiente. Era el lugar donde Dios le
otorgara al hombre todo aquello que necesitase para disfrutar en placer y armona,
sin que nunca le faltase nada. A lo largo de la antigedad, la imagen del jardn siempre
ha estado asociada a un lugar idlico donde reinaba la paz y la armona entre todas las
criaturas, ubicado frecuentemente en el Oriente, en lugar frondoso y rodeado de agua
con abundancia de flores y rboles. Este lugar legendario lo comparten varias culturas
y pueblos: al Edn bblico del Gnesis que hemos visto se unen el paraso persa del

48

Juan F. Maura

Avesta, el mismo cielo de los Evangelios y, segn la escatologa musulmana, el Jardn del
Edn, paraso en el que fue creado Adn.
En el bestiario de J. Berger de Xivrey, Propietez des bestes en Traditions tratolo
giques, aparece la siguiente mencin del elefante en referencia a la natural rivalidad
existente entre ellos y los dragones: El dragn desea la muerte del elefante, porque la
sangre de ste, que es fra, apaga el enorme calor y ardor del veneno del dragn, cuando
la bebe. As el dragn se coloca al acecho en los caminos por donde sabe que pasan los
elefantes, y enrosca su cola al muslo del elefante, y lo oprime con tal fuerza que lo hace
caer a tierra, matndolo a continuacin (Malaxechevarra 77).
San Isidoro de Sevilla (570-636 circa), cuya obra fue editada en el ao 1599 gracias a
la labor del padre Mariana, fue uno de los que recogi los saberes de los antiguos, entre
ellos Plinio el Viejo. Sus Etimologas no resultan interesantes nicamente por la utilizacin que har de ellas Covarrubias en su Diccionario, sino por ser la base sobre la que
descansar la sabidura hispano-cristiana durante una gran parte de la Edad Media. San
Isidoro, en su obra, har gala de estereotipos y prejucios culturales que se han transmitido hasta el da de hoy.
Veamos cuatro ejemplos extraordinarios de monstruos includos en las dichas Etimo
logas: el grifo, el yculo, la salamandra y el dragn. Sobre el primer ejemplo nos dice el
sabio sevillano: Llamase grifo a un animal dotado de alas y de cuatro patas. Semejante clase de fieras habita en los montes hiperbreos. Su cuerpo es, en su conjunto, el
de un len; por sus alas y su cabeza se asemejan a las aguilas. Son terriblemente peligrosos para los caballos. Del mismo modo despedazan a los hombres que encuentran
a la vista (xii 2, 17). Habr que abstenerse de cruzar los montes hiperbreos (algunos
escritores antiguos los localizan en la extremidad del mundo). La definicin del yculo es la siguiente:
El yculo es una serpiente voladora, de ella escribe Lucano (9, 720): Y
los voladores yculos. Estn encaramados a los rboles, y cuando un
animal se encuentra a su alcance, se lanzan sobre l y lo matan; por eso
se los conoce como yculos. Por otra parte, en Arabia existen serpientes provistas de alas y llamadas sirenas, que aventajan a los caballos
en la carrera y adems, segn cuentan, tambin vuelan; su veneno es
tan poderoso que la muerte sobreviene antes de sentir el dolor de la
picadura (xii 4, 29).
La descripcin del siguiente monstruo es una de las ms logradas e interesantes.
Aparece en casi todos los bestiarios medievales con el adjetivo de apagallamas, como
una criatura que puede vivir en el fuego como los peces en el agua. De su veneno se dice
que es el ms potente de todos:
La salamandra debe su nombre a que tiene poder contra los incendios.
Es el ms venenoso entre todos los animales de su especie, pues los
dems causan dao a personas aisladas, mientras que ste mata al mismo tiempo a muchas. As trepa a un rbol, infecciona con su veneno
todos sus frutos, de manera que produce la muerte de todos cuantos
los coman. Del mismo modo, cuando cae en un pozo, la potencia de
su veneno pone fin a la vida de los que beban. Siendo incompatible con

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

49

los incendios, es el nico animal capaz de apagar el fuego; y as vive


en medio de las llamas sin sentir dolor y sin consumirse, y no solo por
que no se quema, sino porque, adems, extingue las llamas (xii 4, 36).
Veamos lo que nos dice el ya citado Plinio sobre el mismo animal:
This animal [the salamandra] is so intensely cold as to extinguis fire
by its contact, in the same way as ice does. It spits forth a milky matter from its mouth; and whatever part of the human body is touched
with this, all the hair falls off, and the parts assumes the appearence
of leprosy (Lib. 10, cap. 86, p.546). Este animal [la salamandra] es tan
intnsamente fro que apaga el fuego a su contacto de la misma manera que lo hace el hielo. Escupe una sustancia lechosa por la boca y
cualquier parte del cuerpo humano que es alcanzada por sta la hace
perder el pelo y tener la apariencia de lepra [Trad. del autor].
El dragn, al igual que la salamandra, aparece descrito en casi todos los bestiarios.
San Isidoro nos dice de l lo siguiente:
El dragn es el mayor de todas las serpientes, e incluso de todos los
animales que habitan en la tierra. Los griegos le dan el nombre de
drakn, derivado del cual es el latino draco. Con frecuencia, saliendo
de sus cavernas, se remonta por los aires y por su causa se producen
ciclones. Est dotado de cresta, tiene la boca pequea, y unos extrechos conductos por los que respira y saca la lengua. Pero su fuerza no
radica en los dientes, sino en la cola, y produce ms dao cuando la
emplea a modo de ltigo que cuando se sirve de su boca para morder.
5. Es inofensivo en cuanto al veneno, puesto que no tiene necesidad
de l para provocar la muerte: mata siempre asfixiando a su vctima.
Ni siquiera el elefante, a pesar de su magnitud, est a salvo del dragn: este se esconde al acecho cerca de los caminos por los que suelen
transitar los elefantes, y se enrosca a sus patas hasta hacerlos perecer
de asfixia. Se cran en Etiopa y en la India viviendo en el calor en medio del incendio que provocan en las montaas. (xii 4, 4-5).
Desde que en 1611 se public en Espaa el primer diccionario de uso de la lengua
espaola, hemos podido comprobar de forma directa que no todas las especulaciones
pueden ser acertadas aunque estn escritas por las autoridades ms importantes de
la poca. Veamos la definicin que nos trasmite Covarrubias del Bisonte, ya en pleno siglo xvii: Segn Pausanias, es un animal feroz, de una clin muy larga y en todo
lo dems es semejante al ciervo, y tiene en medio de la frente un cuerno Ni siquiera
Aristteles se permite esos lujos imaginativos sobre el bisonte. Dice Aristteles: Es
del tamao del toro, y ms mazizo que un buey. Pues no es alargado. Su piel, extendida en el suelo, ocupa un espacio suficiente para tumbarse siete personas. Su aspecto
es similar al del buey en lo dems, pero difiere de l en que tiene crines que le llegan
hasta las agujas igual que el caballo (Historia Animal, Libro 9, cap. 45, 547).50
50. La primera mencin de este animal al que los espaoles llamarn vacas corcovadas aparece al final
del captulo 18 de Naufragios de Alvar Nez Cabeza de Vaca. Escribe el cronista jerezano: Por la tierra hay

50

Juan F. Maura

En cuanto al siglo xiv, el exponente ms importante de todos los libros de viaje es el


Libro de las maravillas del mundo, escrito hacia 1366 por Juan Mandavila o Sir John Mandeville, originalmente en francs y traducido al espaol por primera vez en Valencia en
1540. Todo el captulo 22 del libro ii resulta de una extraordinaria importancia respecto
al tema que nos ocupa:
Cap. 22. De la tierra donde los rboles traen lava, y donde ay animales
que son medio hombre y medio cavallo, y de los griphos.
Desta tierra se va hombre por la tierra de Vaqueras, donde ay malvadas gentes. En esta tierra ay rboles que hazen lana ass como ovejas,
de la qual ellos hazen paos para vestir. En esta tierra ay animales llamados ypotenies los quales son medio hombre y medio cavallo, y
quando ellos alcanan alguna persona luego se la comen. Item, en esta
tierra ay ros tres vezes ms amargos que la mar. Ay en aquella tierra
griphos ms que en otra parte ninguna; algunos dizen que los griphos
tienen el cuerpo como guila, y delante y detrs como len; y ass es la
verdad, mas su cuerpo es tan ancho y ms que el de un len y es ms
fuerte que cien guilas, porque uno destos griphos lleva en el pico un
cavallo con el cavallero y tiene un par de bueyes uidos, con las uas
tan fuertemente como los terna una cadena, porque l tiene las uas
tan grandes como un cuerno de buey, y de sus uas hazen vasos para
bever, y de las plumas hazen arcos muy fuertes para tirar saetas.
Por su parte, las crnicas espaolas del siglo xv nos ofrecen descripciones tan ajustadas a la realidad que, aunque sean de principio del siglo xv, como ocurre con la siguiente cita de la Embajada a Tamorln de Ruy Gonzlez de Clavijo (1403-1406), nos llaman
la atencin por su precisin descriptiva:
Y cuando los dichos Embajadores llegaron a esta ciudad, hallaron en
ella un Embajador que el Sultn de Babilonia enviaba al Tamurbec.
El cual llevaba consigo hasta veinte de caballo y hasta quince camellos cargados de presente, que el Sultn enviaba al Tamurbec, y otros llevaba seis avestruces y una alimaa que es llamada jirafa, la cual
alimaa era hecha de esta guisa: haba el cuerpo tan grande como un
caballo, y el pescuezo muy luengo, y los brazos mucho ms altos de
las piernas, y el pie haba as como el buey hendido, y desde la ua del
brazo hasta encima del espalda haba diez y seis palmos: y desde las
agujas hasta la cabeza haba otros diez y seis palmos, y cuando quera
enhestar el pescuezo, alzbalo tan alto que era maravilla, y el pescuezo
haba delgado como de ciervo, y las piernas haba muy cortas segn
muchos venados y otras aves y animales de los que atrs he contado. Alcanzan aqu vacas, y yo las he visto
tres veces y comido de ellas, y parsceme que sern del tamao de las de Espaa; tienen los cuernos pequeos,
como moriscas, y el pelo muy largo, merino, como una bernia; unas son pardillas, y otras negras, y a mi parescer tienen mejor y ms gruesa carne que las de ac. De las que no son grandes hacen los indios mantas para
cubrirse, y de las mayores hacen zapatos y rodelas; stas vienen de hacia el Norte por tierra adelante hasta la
costa de la Florida, y tindense por toda la tierra ms de cuatrocientas leguas; y en todo este camino, por los
valles por donde ellas vienen, bajan las gentes que por all habitan y se mantienen de ellas, y meten en la tierra
grande cantidad de cueros (147).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

51

la longura de los brazos, que hombre que no la hubiese visto bien


pensara que estaba sentada aunque estuviese levantada, y las ancas
haba derrocadas a yuso como bfalo: y la barriga blanca, y el cuerpo
haba de color dorado y rodado de unas ruedas blancas grandes: y el
rostro haba como de ciervo, en lo bajo de hacia las narices: y en la
frente haba un cerro alto agudo, y los ojos muy grandes y redondos y
las orejas como de caballo, y cerca de las orejas tena dos cornezuelos
pequeos redondos, y lo ms de ellos cubiertos de pelo, que parecan
a los del ciervo cuando le nacen, y tan alto haba el pescuezo y tanto
lo extenda cuanto quera, que encima de una pared que tuviese cinco
o seis tapias en alto podra bien alcanzar a comer: otros encima de
un alto rbol alcanzaba a comer las hojas, que las coma mucho. As
que hombre que nunca la hubiese visto, le pareca maravilla de ver:
y los dichos Embajadores estuvieron en esta dicha ciudad el jueves
que all llegaron, y viernes y sbado y domingo siguiente, que fueron
ocho das del dicho mes de Junio, despus de medio da partieron de
aqu. Y porque este da no se podran haber caballos, mandaron tomar los caballos a la gente de la hueste que por all pasaban. Y fueron
esta noche dormir a unos prados, y de que los dichos Embajadores
tomaron tierra en tierra de Trapisonda, hasta esta ciudad siempre en
las montaas apareci nieve, y de aqu adelante no la hallaron y fue
tierra ms caliente (Gonzlez de Clavijo, 197-198, cp. 6, prr. 8).
La descripcin que hace Ruy Gonzlez de Clavijo de los marfiles o elefantes no es
menos pormenorizada y exacta que la descripcin de las jirafas:
Ante el Seor haba unos maderos y cuerdas de que trepaban y hacan juegos hombres, y los marfiles que el Seor tena, eran catorce,
y traan cada uno un castillo de madera encima, que eran cubiertos
de un pao de seda, y en cada uno cuatro pendones amarillos y verdes, y en cada castillo cinco o seis hombres, y en el pescuezo de cada
uno un hombre con un focino en la mano, que les haca correr y hacer juegos: y los dichos marfiles eran negros, y no han pelo ninguno
salvo en la cola, la cual han como camello, con unas pocas de sedas,
y eran grandes de cuerpo, que podan ser como cuatro o cinco toros
grandes; y el cuerpo han mal hecho, sin talle como un gran costal que
estuviese lleno, y las cintas han derrocadas hacia ayuso como bfalo,
y las piernas muy gruesas y parejas, y el pie redondo todo carne, y
tiene cinco dedos en cada uno con sus uas como de hombre negras,
y no han pescuezo ninguno, salvo luego en las agujas, que las ha muy
grandes; tiene la cabeza apegada, y no puede bajar la cabeza ayuso,
ni puede llegar la boca a tierra: y han las orejas muy grandes y redondas y farpadas, y los ojos pequeos: y tras las orejas va un hombre
caballero que lo gua con un focino en la mano, y le hace andar a do
quiere: y la cabeza ha muy grande, hecha como una albarda de asno
pequea, y encima de la cabeza hay un hoyo, y de la cabeza se sigue
ayuso, do ha de tener la nariz, una como trompa, que es muy ancha

52

Juan F. Maura

arriba, y angosta ayuso toda mas como manga que le llegaba hasta
el suelo; y esta trompa es horadada, y por ella bebe; cuando ha gana,
mtela en el agua y bebe con ella, y vale el agua a la boca as como si
le fuese por las narices: otros con esta trompa pace, ca no puede con
la boca, que no se puede bajar; y toma en esta trompa, cuando quiere
comer, y revulvela a la hierba, y tira y sigala con ella, como si fuese
un focino, y de s apala con aquella trompa, y hace un bulto, y revulvela aquella, y mtela en la boca, y de s cmela; y con esta trompa
se mantiene, y nunca la tiene queda, salvo con ella haciendo vueltas
como culebra; y esta trompa chala en el espinazo, y no deja lugar
en todo su cuerpo donde no llega con ella; y debajo de esta trompa
tiene la boca, y las quijadas debajo tinelas como de cochino, y como
de puerco: y en estas quijadas como debajo tiene dos colmillos tan
gruesos como la pierna de un hombre, y tan altos como una brazada.
Y cuando lo hacen pelear, en estos colmillos trae unas argollas de hierro, y en ellas le ponen unas espadas, que son hechas como espadas
de armas encanaladas, y no es ms luenga que el brazo (Gonzlez de
Clavijo, cp. 8, prr. 12, 287-296).
Asimismo, las Andanas viajes de Pero Tafur (1435-1439), escrita unos treinta aos
despus, nos ofrece la descripcin de dos animales que han llamado la atencin del
cronista. Se trata de dos seres que viven en el agua y que por sus caractersticas no son
otros que el cocodrilo y el hipoptamo:
Ay en esta rivera unas bestias que se crian dentro del agua, que llaman
cocatriz, las quales, quando estn en el agua, non ay ome ni bestia que
pueda alcanar que non la matan...[E]stas bestias suelen salir fuera del
agua inco seys pasos, quando faze sol estn mucho adormeidas...
[]sta es en todo fechura de lagarto; tienen los dientes macho fembra
arriba abaxo, por esto dizen que, quando travan alguna cosa, non
pueden soltar tan ayna. Estas fuyen en la tierra de qualquier cosa, porque aquella les es estraa [...] en esta misma rivera se crian otras bestias,
que son cavallos ni ms ni menos salvo que lo de la boca tienen tan
ancho como lo de la frente, salen pegado con el agua pacer (74-75).
La descripcin del elefante de este autor merece igualmente atencin por la capacidad de fascinacin que este animal ha ejercido sobre todos los que lo han visto por
primera vez:
[L]os quales son negros de color de grandea ms que camellos, de
fortalea ans de braos como de piernas que parescen mrmoles, la
mano redonda con ua fuerte, dizen que conjuntura tienen, pero
que non tienen tuetano ninguno; tienen los ojos muy chequitos como
un cornado colorados, la cola corta como de osso, la oreja como una
comunal adarga la cabeza como de tinaja de estas seys arrobas, los
colmillos de quatro palmos, tiene la boca muy chica, tiene el beo de
arriba una trompa de fasta seys palmos; sta l la aluenga quando l
quiere, la encoge quando quiere, con esta apaa las cosas que a de

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

53

comer las mete en la boca, fnchela de agua quando quiere bever.


Estas bestias parese como que tengan entendimiento; tantas burlas
fazen, que las vezes traen aquella trompa llena de agua, chala
encima quien quiere...(87-88).
Esta admiracin por los paquidermos se mantendr por lo menos hasta el siglo xviii;
un ejemplo de ello nos lo ofrece el poco conocido manuscrito escurialense J.III.34, en
donde se narra el transporte desde Filipinas a Espaa de un elefante regalo a Carlos
iii y de la admiracin que este animal caus a su paso por los diferentes pueblos de la
pennsula hasta su llegada a San Lorenzo de El Escorial. Curiosamente, en poca de
Felipe ii se haba trado otro elefante, el mismo da y mes que el antes citado y que
aparece citado en el mismo manuscrito:
Aviendose dignado S.M. dispensar el honor de q. trajesen el elefante
a este de S. Lorenzo para que se divirtiese la Com. con su vista, y llegado aqui el dia nueve de octubre de 1773 se not la rara casualidad
de que igual caso sucedi en el mismo da y mes con pocas horas de
diferencia el ao de 1583 con otro que el Sr. Phelipe segundo mando
venir aqui para el mismo efecto, cuya noticia se conserva entre otras
que acaecieron en el tiempo que duro la fundacion del monasterio y
que N.C. Ma. [Nuestra Catlica Majestad] Carlos tercero tuvo a bien
ver y examinar en el mismo codice original escrito a mano de Fray
Juan de San Geronimo el segundo que le presentaron a S.M. el R. P.
[Reverendo Padre] Prior Fray Julian de Villegas, y Fr. Juan Nuez Bibliotecario Mayor a quien mando el soberano lo notase para lo sucesivo (Manuscrito J.III.34, fols. 172-174, bis).
No menos curiosa e ingenua es la descripcin de otro animal que lleg ese mismo
ao al monasterio de San Lorenzo y que tambin aparece citada en el manuscrito.
En el folio 173, a cuyo margen aparece escrita la palabra rinoceronte, se cuenta lo
siguiente: En xiii de octubre de 83 [1583] metieron por mandado de su Ma. el rinoceronte en el jardin para verle dende alli y como venia caluroso le echaron en el cuerpo
y cabeza muchos cubos de agua con que se refresco y de contento se rebolco en el
suelo y gimio. [E]s animal feo melancolico y triste esta como armado es animal ingrato
y desconocido que no conoce a los que le hazen bien que para darle de comer se lo
echan detras del (Manuscrito J.III.34, fol 173.)51
Estas mismas caractersticas pasarn a las crnicas o libros de viajes sobre el Nuevo Mundo y as, por ejemplo, encontramos al conquistador alemn al servicio del
gobernador Alvar Nez cabeza de Vaca, Ulrico Schmidl, haciendo mencin de una
51. En el verso de la pgina viii de dicho manuscrito (J.III.34) aparece la siguiente nota: Estas Memorias,
assi de lo perteneciente a este Real Monasterio de San Lorenzo desde los principios de su fundacin hasta
los fines del siglo de seiscientos, con lo demas que toca de varias cosas de esta Monarquia, y aun de fuera de
ella, han venido corriendo de mano en mano hasta este ao de 1752, que se encontraron en poder del P. Fray
Antonio de S. Joseph, que murio en l, y es comun sentir ser por la mayor parte de mano del P. F. Juan de S.
Geronimo, professo de Guisando, y uno de los que hicieron profession en este monasterio, cuyo dictamen se
confirma por la letra de los Actos Capitulares de dicho monasterio hasta el ao 1590, que todos eran firmados
de este religioso. Llamose por su humildad Fray J. de San Geronimo el segundo, para diferenciarse de otro Fr.
Juan de San Geronimo que hubo al mismo tiempo professo de Salamanca, aunque professo aqui despues de
esotro, y que fue el sexto Prior de esta Casa. (fol. viii v.).

54

Juan F. Maura

serpiente de gran tamao aunque en ningn momento deje entrever que este animal
sea de una especie desconocida, ni ningn monstruo, como parece indicar el investigador contemporneo Enrique de Ganda, sino tal como el mismo autor dice: una gran
serpiente, larga como de veinticinco pies, medida que coincide exactamente con la
ofrecida por el cronista Ruy Daz. Hoy sabemos que muy bien poda haber sido una
anaconda o un reptil de esta familia. La cita de Shmidl es la siguiente:
Mientras estbamos con esos Mocorets, casualmente encontramos en
tierra una gran serpiente, larga como de veinticinco pies, gruesa como
un hombre salpicada de negro y amarillo, a la que matamos de un tiro
de arcabuz. Cuando los indios la vieron se maravillaron mucho, pues
nunca haban visto una serpiente de tal tamao; y esta serpiente haca
mucho mal a los indios, pues cuando se baaban estaba sta en el ro
y enrollaba su cola alrededor del indio y lo llevaba bajo el agua y lo coma, sin que la pudieran ver, de modo que los indios no saban cmo
poda suceder que la serpiente se comiera a los indios. Yo mismo he
medido a la tal serpiente a lo largo y a lo ancho, de manera que bien s
lo que digo. Los Mocorets tomaron ese animal, lo cortaron a pedazos,
que llevaron a sus casas y se lo comieron asado y cocido (Cap. 17, 151).
El cronista espaol ms importante de su tiempo, Antonio de Herrera y Tordesillas,
nos relata otro suceso semejante; esta vez se trata de una serpiente con pies y alas:
Y habiendo ido a pescar una noche de luna muy clara, ms de treinta
indios de Acatepeque, estando hablando, oyeron cerca de s grandes
silbos, y vieron un animal que les miraba, con ojos como de fuego, y
de miedo se subieron a los rboles y como lleg vieron que era como
culebra, y que tena los pies como de un palmo y una forma de alas
encima, y era largo como un caballo, y andaba despacio, y deste miedo
no volvieron ms all. Tres indios de los Quelenes, certificaron, que pasando por aquel ro haban visto aquel animal, dando silbos, y dieron
las seas del, y dijeron que les pareca que bajaba a beber al ro, y un
indio iba detrs de los otros, tan espantado que muri luego (Dcada
4; libro 10, Cap. 12, 283).
El mismo cronista vuelve a hacer mencin de otras culebras tan fantsticas como la
anterior, dando pie a que la imaginacin se dispare, incluso en el caso de los historiadores ms escrupulosos:
Hay tambin culebras y vboras como las de Castilla: hay otras grandes pardas, como de palo podrido, con cuatro ventanas de narices, y
vise picar a un caballo, y luego comenz a sudar sangre por todas
las coyunturas, y no volvi ms de un da: hay otras pintadas y otras
negras, y largas, no escapa cosa que piquen, y en la creciente no hacen
mal, y en siendo menguante la luna se embravecen: otras de dos palmos tienen dos cabezas, y en forma de un Tao, y no solo mueren de su
picadura pero de hollar su rastro, cuando ha poco que pas...(Dcada
4. Libro 10. Cap. 12, 283).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

55

Si continuamos investigando sobre la informacin vertida por los cronistas de Indias, encontraremos que ni siquiera el ms respetado y concienzudo, considerado
padre de la etnologa moderna, fray Bernardino de Sahagn, se escapa a la fbula. En
su Historia General de las cosas de la Nueva Espaa nos ofrece dos ejemplos de culebras:
Hay otra culebra que tambin se llama mazacatl (y) es pequea, tiene cuernos, es
prieta, no hace mal, ni tiene eslabones en la cola. De la carne de sta usan los que
quieren tener potencia para tener cuenta con muchas mujeres; los que la usan mucho,
o tomn demasiado de cantidad, siempre tienen el miembro armado y siempre despiden simiente, y mueren de ello (653; lib. 11, cap. 5).
Esta serpiente, cuyo nombre en lengua nauhatl es mazacoatl, tiene unas propiedades afrodisiacas que podramos comparar con las de ciertos medicamentos que existen actualmente. Otro ejemplo que nos ofrece la obra de Fray Bernardino de Sahagn
es el de la culebra bicfala:
Hay una culebra en esta tierra que tiene dos cabezas: una en el lugar de
la cabeza, otra en el lugar de la cola, y llmase maquizcatl; tiene dos
cabezas (y) en cada una de ellas tiene ojos, boca y dientes y lengua; no
tiene cola ninguna. No es grande, ni es larga...Anda hacia ambas partes,
a las veces gua la una cabeza, a las veces la otra; y esta culebra se llama
culebra espantosa, raramente parece (652; Lib. 11, cap. 5).
El inca Garcilaso de la Vega recrea igualmente el mito del ave Fnix en sus Comenta
rios Reales cuando comenta las plumas que llevaban algunos emperadores incas en la
cabeza: Parece que semeja esto a lo del ave fnix, aunque no s quin la haya visto...
(Garcilaso, lib. 6, cap. 28, p. 261). Phillipe de Than, en Le Bestiere, da a este ave de
color prpura una dimensin cristiana, siguiendo la tendencia habitual practicada durante la Edad Media: Sabed, pues, que tal es su suerte: muere por su voluntad, y de la
muerte vuelve a la vida; od lo que esto significa. Este pjaro representa a Jess, hijo de
Mara, pues tuvo el poder de morir a su albedro, y de muerte regreso a la vida, y esto
representa el fnix: para salvar a su pueblo, quiso sacrificarse en la cruz (vv. 2217-2320;
Malaxechevarra 176). Las dudas del inca Garcilaso no son gratuitas, ya que Plinio el
Viejo (23-79 d. de C.) muestra las mismas inquietudes mil quinientos aos antes en
su Historia: AEthiopia and India, more especially, produce birds of diverse plumage,
and such as quite surpass all description. In the front rank of these is the phoenix, that
famous bird of Arabia; though I am not quite sure that its existence is not a fable. It is
said that there is only one in existence in the whole world (lib. 10, cap. 3, p. 479-80).
Es francamente difcil poder separar la ficcin del testimonio histrico cuando ste
va cargado de exageraciones que rayan en lo novelesco, sobre todo si esta informacin
nos viene dada por fuentes consideradas tradicionalmente como fidedignas. Desde los
tiempos antiguos, escritores como Homero o Luciano de Samosata han sido conscientes de esta dualidad. Al mismo Herodoto, considerado por muchos como el padre de
la Historia, se le achacan no pocas digresiones fantsticas. Por ello podramos considerar en cierta forma a estos cronistas como los padres de la literatura.
Entre los libros de viaje de la literatura ibrica, merece un lugar relevante La Peregri
nacin (Peregrinaam) de Ferno Mendes Pinto (c. 1509-1581), mencionada unas lneas
antes. El descubrimiento del Oriente por los portugueses fue simultneo al descubrimiento de Amrica por los espaoles. Vasco de Gama descubre la India en 1498, slo

56

Juan F. Maura

seis aos despus de que Coln descubriese Amrica. Esta coyuntura histrica hizo que
los libros de viaje tuviesen gran demanda tanto en Espaa como en Portugal. La Peregri
nacin es un libro de accin, en el que podemos encontrar naufragios, viajes, saqueos
y masacres por tierras y a mano de gentes desconocidas. De igual forma podra decirse
que se trata de un libro costumbrista, al descubrir el mundo de los chinos y japoneses
en forma documental, y de una novela de aventuras en la que el protagonista es un hidalgo que en las ms crticas situaciones tiene que ingenirselas para no morirse de hambre.
No creo que existiese ningn otro europeo que tuviese la oportunidad de recorrer por
tanto tiempo y de una manera tan intensa las costas de la India, China y Japn como lo
hizo Mendes Pinto, pero si existe alguin consciente de este hecho es precisamente l.
El tener conciencia de ser un hombre de mundo le dar pie para ponerse en un plano
superior al del lector de su tiempo, dicindole que slo aquellos que nunca han viajado
son los que no pueden creer en las maravillas que se dan en aquellas remotas tierras
de nuestro planeta... Viendo por entre los rboles de la selva una gran cantidad de
cobras y bichos de tan admirable grandeza y facciones que es mucho para a treverme
a contarlo, por lo menos a las personas de poco mundo, porque stas como han visto
muy poco, acostumbran a dar poco crdito a lo mucho que los otros vieron (Cap. 14,
51). De igual manera, desde el principio hasta el fin de la obra de Alvar Nez, se pueden apreciar una serie de recursos en los que el narrador exagera hasta el lmite sus
propias experiencias. Si nos ceimos a las exageraciones, dejando al margen lo histrico
o novelesco de las situaciones, ya desde el primer captulo nos encontramos algunas tan
sealadas como la del huracn que sufrieron en la isla de Cuba: [O]mos toda la noche,
especialmente desde el medio de ella, mucho estruendo y grande ruido de voces, y gran
sonido de cascabeles y flautas y tamborinos y otros instrumentos, que duraron hasta
la maana que la tormenta ces. En estas partes nunca otra cosa tan medrosa se vio...
(Cap. 1, 80). Hasta qu punto son originales estas maravillas? Ya hemos visto que
tendramos que remontarnos a la Biblia, a la Odisea y los cantos de sirenas que hacan
enloquecer a quienes los oyeran o, en este caso particular, a Marco Polo. En el captulo
57 de sus Viajes, De la ciudad de Lop, escribe:
Pero oiris de l una maravilla que os contar:Si cabalgando de
noche por ese desierto alguien se aleja de la caravana y se queda distante de sus compaeros para dormir o para otra necesidad, al querer
alcanzarlos oye voces que le hablan como si fueran sus compaeros
de viaje, y que le llaman hasta por su nombre. Esto les hace perderse
ms y ms, de forma que se extravan por completo. De este modo
perecieron y se perdieron muchos viajeros. Hasta durante el da os
las voces de esos espritus y os parece or instrumentos extraos, as
como tambores (Marco Polo).
Al leer estas lneas aparece en el lector un mecanismo de defensa por miedo a caer en
ese grupo de gente de poco mundo incapaz de creer ms que en lo que ven, dejando
desguarnecidas las defensas del sentido comn y permitiendo el paso a esa informacin
cargada de fantasa que sutilmente el narrador ofrece, cayendo as indefectblemente en la celada cuidadosamente preparada por el escritor. Esta tendencia no tendra
cabida hoy en da, pese a la existencia de innumerables personas que creen ciegamente
en todo cuanto la ciencia ficcin ofrece. La razn no es otra que la de tener a nuestro

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

57

alcance medios de comunicacin y de informacin en los que poder confirmar de forma relativamente inmediata la veracidad del mensaje que se nos da. No obstante, si
despus de largusimo viaje espacial, la tripulacin de una nave nos contase que han
visto seres como los humanos, ms pequeos, de color verde y con un solo ojo en la
frente, cuntos seran los creyentes?
Mendes Pinto nos ofrece la descripcin de unos fantsticos animales que comparten
semejanzas con el murcilago, la cobra, el lagarto e incluso con un espoln de gallo
en la cabeza con los que se encontrara durante una travesa por un ro que denomina
Guateamgim:
Vimos aqu tambin unos bichos, nunca antes vistos, de extraa manera, que los naturales de la tierra llaman Caqueseitao, del tamao de
un gran pato, muy negros, con escamas por los costados, y cubiertos
de pas del tamao de una pluma de escribir por el lomo. Con alas
como las del murcilago, con pescuezo de cobra, con un espoln de
gallo en la cresta y con un fuerte rabo de color negro y verde, como
son los lagartos de esta tierra [Trad. del autor] (Cap. 14, 51-52).
El autor est llamando ignorantes, hombres de poco mundo, a aquellos que no
son capaces de creer en el valioso testimonio que nos proporciona. Siguendo la misma
lnea entre las Relaciones Histricas de Amrica, podramos mencionar la Relacin de su
naufragio y de los trabajos que pas en los ocho aos que estuvo en la isla de la serrana del Maestre Juan, por su semejanza con la del escritor portugus, con la diferencia
que en este caso se est describiendo al mismsimo diablo. Escribe el maestre Juan:
[Y] yo estava asentado a la sombra de nuestra casilla, haziendo un
anzuelo, estandome quexando de Nuestro Seor, diziendo que avia
hocho aos que estava desnudo y descalo en aquel desierto en que
no avia ningn mantenimiento, e que bien fuese servido de me sacar
deste mundo a tierra de cxristianos, y con aquella pasin dixe: pues
que Dios no me quiere sacar, saqueme el diablo, y asi acabare mi
vida; y a la noche me levante a orinar y vilo pegado en la casilla, de
una forma peor de la con que le pintan, con una nariz muy roma, y
echando por la nariz como humo, y por los ojos fuego, y los pies como grifo, y alas como de murcilago, y las piernas propias de onbre,
y los cabellos muy negros, con dos cuernos no muy grandes; llam al
compaero, que estava echado en la casilla, y tomamos una cruz que
tena hecha de cedro; con aquella corrimos toda la ysla y nunca mas
vimos nada... (Relaciones Histricas de Amrica 23-24).
La aparicin de criaturas sobrenaturales en las crnicas de Indias tiene lugar desde el
primer momento. Ni siquiera el cronista oficial de Indias Gonzalo Fernndez de Oviedo se escapa de hablar de estos seres que se confunden con los de la mitologa clsica.
Es la simbiosis de una cultura renacentista pujante, con una realidad tan cercana a lo
maravilloso lo que hace que se conjuguen en una sola obra la imaginacin y la propia
experiencia. En el captulo 52 del libro sexto de la primera parte de su Natural y General
Historia de las Indias, Fernndez de Oviedo nos habla de los grifos y de una criatura
que es mitad mono, mitad ave poseedora de un canto ms dulce que el del ruiseor y

58

Juan F. Maura

la calandria. Escribe Oviedo: Yo he tenido por costumbre en estas mis historias, de dar
los testigos en aquellas cosas que no he visto, de que otros me han informado; y al
propsito de lo que de suso apunt del grifo, ha venido mi notiia otra cosa que no es
menos maravillosa que los grifos (Lib. 6, cap. 52, 259). As es, al parecer la mujer principal del hermano del inca Atahualpa tena este animalito, que no lleg a tierra espaola
porque por descuido un criado lo pis sin querer, dejndolo sin vida. La descripcin de
este animal es la siguiente: La cual cuentan que, en la tierra austral del Per, se ha visto
un gatico monillo, destos de colas luengas, el qual, desde la mitad del cuerpo, con los
braos cabea, era todo aquello cubierto de pluma de color parda, otras mixturas de
color; la mitad deste gato para atrs, todo l, las piernas cola, era cubierto de pelo
rasito e llano de color bermejo como leonado claro (Lib. 6, cap. 52, 259).
Los monstruos de carcter antropomrfico aparecen igualmente descritos en los
bestiarios y las crnicas desde las ms remota antiguedad llegando hasta la primera
crnica de americana, esto es, la de Cristbal Coln. Juan de Mandavila (John Mandeville), que ya algunos aos antes que Coln saba muy bien de la redondez de la tierra
Porque paresce a los simples que hombre no puede rodear todo el mundo de baxo
y de alto...Y de aqu se concluye que hombre puede rodear el mundo, pero acertar a
tornar a su tierra es cosa de ventura (lib. 2, cap. 2), escribe:
En Egipto, en las montaas altas, hava un buen hombre hermitao en
un monesterio y hava gran tiempo, el qual contava que en el desierto
de Egipto hava un hombre con cuernos grandes y tajantes en la frente,
el qual tena el cuerpo hasta la cintura como hombre y de all a baxo
tena cuerpo de cabra, al qual, como el dicho hermitao lo vido, lo conjur por Dios que le dixesse quin era, el qual respondi que era criatura mortal, ass como aquella qual Dios hava hecho, la qual estava
en aquel desierto buscando su sustentacin, y rog al hermitao que
rogasse a Dios por l y por el humanal linage, el qual hava descendido
del cielo y hava nascido de la Virgen Sancta Mara y hava padescido muerte y passin como nosotros sabemos, por el cual nosostros
bivimos y somos. Y an oy en da est la muestra de los cuernos en
Alexandra por una gran maravilla (Lib. 1, Cap. 13).
No olvidemos lo que nos cuenta el primer cronista-cuentista, Cristbal Coln, en su
primer viaje sobre las criaturas que tuvo el privilegio de ver segn aparece en su diario
de a bordo, un martes 9 de enero de 1493: El da pasado, cuando el Almirante iba al Ro
de Oro, dijo que vido tres se[i]renas que salieron bien alto de la mar, pero no eran tan
hermosas como las pintan, que en alguna manera tenan forma de hombre en la cara.
Dijo [el almirante] que otras veces vido algunas en Guinea, en la costa de Mangueta
(Coln 124). Estos monstruos que, como dice el almirante, tenan forma de hombre
en la cara, probablemente fuesen casos reales de alguna foca bigotuda o algn manat, comunes en el Caribe. No es el caso del escritor portugus Luis de Cames, que en
su pica Os Luisiadas, rememorando el viaje que hizo el marino portugus Vasco de
Gama a la India cinco aos despus de Coln, presenta igualmente sirenas. Estos dos
recursos artsticos, como se puede apreciar, se conjugan perfectamente, creando un
panorama esttico capaz de cautivar al lector de su tiempo acostumbrado a leyendas,
fbulas, novelas de viajes y libros de caballera. La esttica mitolgica se conjuga con el

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

59

realismo conciso y fiel de hechos y lugares concretos. La influencia de la poesa pica


de Homero y de Virgilio resulta indudable en la obra de Camoens, al igual que ocurre
en todos los escritores de aquel siglo pertenecientes a culturas de tradicin clsica. Se
llega por tanto a la disyuntiva de elegir un estilo propio y caracterstico del pueblo al
que se pertenece Espaa, Portugal o el de seguir los moldes impuestos por escritores italianizantes. Camoens encuentra hasta cierto punto la solucin: utiliza a los
dioses sin darles el relieve que cobraran en un texto clsico pero recreando con ellos
su relato, dndole as la belleza necesaria. Por eso, en un verso del ltimo canto de Os
Luisiadas, dice: So para fazer versos deleitosos/Servimos... (Canto x, 82). Los dioses
se convierten por lo tanto en un medio para embellecer los versos y no un en fin para
testimoniar la veracidad de los hechos. Con ello queda puesto de relieve, una vez ms,
que la nocin de dar una base puramente testimonial a cualquier obra literaria es limitarla, y es precsamente esto lo que ocurre con Os Luisiadas. Cames sigue fielmente
el modelo clsico de las sirenas de la Odisea y la Eneida, como tambin har el cronista y autor de la primera pica americana Alonso de Ercilla y Ziga en la Araucana.
Pero no siempre el cronista y testigo presencial de un hecho tiene que mentir, y sera
injusto conceder el mismo crdito a la flagrante mentira de un Cabeza de Vaca o un
de Mendes Pinto que a la ms o menos interesada descripcin de un Corts. Cuando
Corts nos habla de las extraordinarias cualidades de la ciudad de Tenochtitlan, con
una finalidad igualmente dirigida a despertar en la Corona el inters por sus hechos y
conquistas, lo hace desde una perspectiva mucho ms realista y descriptiva: Tena en
esta casa un cuarto en que tena hombres y mujeres y nios blancos de su nacimiento
en el rostro y cuerpo y cabellos y cejas y pestaas (Corts 81). De la misma manera, cuando nos habla de monstruos no da rienda suelta a su imaginacin sino que se
limita a ofrecer una visin ms ajustada a la realidad: Tena otra casa donde tena
muchos hombres y mujeres monstruos, en que haba enanos, corcovados, y otros con
otras disformidades, y cada una manera de monstruos en su cuarto por s; e tambin
haba para stos personas dedicadas para tener cargo dellos (Corts 82). Sin embargo,
si volvemos a nuestro conocido cronista y explorador Alvar Nez Cabeza de Vaca,
vemos que adems de darnos pormenores sobre las gentes, flora y fauna de las tierras
norteamericanas, aade en el captulo 22 de su obra un pasaje inslito pero curiossimo sobre un ser hermafrodita que viva bajo la tierra:
Estos y los de ms atrs nos contaron una cosa muy extraa, y por la
cuenta que nos figuraron paresca que haba quince o diez y seis aos
que haba acontescido, que decan que por aquella tierra anduvo un
hombre, que ellos llaman Mala Cosa, y que era pequeo de cuerpo,
y que tena barbas, aunque nunca claramente le pudieron ver el rostro, y que cuando vena a la casa donde estaban se les levantaban los
cabellos y temblaban, y luego paresca a la puerta de la casa un tizn
ardiendo; y luego, aquel hombre entraba y tomaba al que quera de
ellos, y dbales tres cuchilladas grandes por las ijadas con un pedernal muy agudo, tan ancho como una mano y dos palmos en luengo,
y meta la mano por aquellas cuchilladas y sacbales las tripas; y que
cortaba de una tripa poco ms o menos de un palmo, y aquello que
cortaba echaba en las brasas; y luego daba tres cuchilladas en un bra-

60

Juan F. Maura

zo, y la segunda daba por la sangradura y desconcertbaselo, y dende


a poco se lo tornaba a concertar y ponale las manos sobre las heridas,
y deciannos que luego quedaban sanos, y que muchas veces cuando
bailaban aparesca entre ellos, en hbito de mujer unas veces, y otras
como hombre; y cuando l quera, tomaba el buho o casa y subala en
alto, y dende a poco caa con ella y daba muy gran golpe. Tambin nos
contaron que muchas veces le dieron de comer y que jams comi; y
que le preguntaban dnde vena y a qu parte tena su casa, y que les
mostr una hendedura de la tierra, y dijo que su casa era all debajo.
De estas cosas que ellos nos decan, nosotros nos reamos mucho, burlando de ellas; y como ellos vieron que no lo creamos, trujeron muchos de aqullos que decan que l haba tomado, y vimos las seales
de las cuchilladas que l haba dado en los lugares en la manera que
ellos contaban (159-60).52
El pasajero italiano Antonio de Pigafetta tuvo la oportunidad de escribir su Relacin
del Primer viaje alrededor del Mundo en el transcurso del viaje que hizo con Magallanes
(1519-21), y darnos as noticia y testimonio sobre los naturales, flora y fauna, as como
sobre las tierras por donde navegaron. Algunas descripciones son bastantes ingenuas o
estn llenas de humor, otras rayan con el mal gusto y otras son testimonios de terceros,
y en ellas la mitologa clsica se confunde con la realidad, como cuando nos describe
a unos monstruos que nos recuerdan a los de ciertas fbulas medievales: Nos cont
nuestro piloto moluqus que en estos parajes hay una isla, llamada Arucheto, cuyos
habitantes, hombres y mujeres, no tienen ms de un codo de alto, y con orejas ms
largas que todo el cuerpo, de tal manera que cuando se acuestan una les sirve de colchn y la otra de manta... (Primer viaje en torno al globo 165). Estas descripciones, por
otra parte, cuya original naturaleza tiene el efecto de mantener viva la curiosidad del
lector, captando su atencin a causa de sus peregrinas costumbres. As, por ejemplo,
encontramos pasajes como el de Cadamosto, viajero veneciano al servicio de Portugal
en el siglo xv, en el que nos cuenta que el jefe de la tribu Budumel le haba prometido obsequios a cambio de ensearle cmo poder mantener relaciones sexuales con
muchas mujeres: These negroes, both men and women, are exceedingly lascivious:
Budomel demanded of me importunately, having been given to understand that Christians knew how to do many things, wheather by chance i could give him the means by
which he could satisfy many women, for which he offered me a great reward. They
are also very jealous, and allow no one to enter the huts where their wives live not
even trusting their own sons (38). Lo ms interesante de todo esto es que a menudo
esta fantasa est dirigida a personajes conocidos por su sentido comn, poco inclinados a creer en este tipo de historietas o cuentos.
A la muerte del primer gobernador de las Filipinas Miguel Lpez de Legazpi en el ltimo cuarto del siglo xvi, le sucedi Guido de Lavezares, veterano explorador y descubridor. Este hombre, que contribuy de forma importante en las relaciones geogrficas
que mand sobre el continente asitico, dice lo siguiente en referencia al manuscrito
Interpretacin del mapa de China: [E]n esta isla hay mucha gente del grandor de un
52. Sera interesante saber a ciencia cierta si este curioso ser fue sacado de la mitologa clsica, de la del indgena norteamericano o bien de la imaginacin de su creador. Me inclino ms por lo ltimo.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

61

palmo poco mas o menos tambien hay gentes de dos grazas [sic] de grandor de los
quales huyen los chinos cuando lo uen hay tanbien saluajes y gente con plumas y mujeres que uiuen sin hombres e otros que tienen un agujero por medio de los pechos
y otras gentes que no se sauen (A.G.I. Patronato 67-6-6, citado en Montero 23). Lo
sorprendente es que estas noticias dadas a conocer por un hombre renacentista y buen
conocedor del mundo no son diferentes a las que dos siglos antes Sir John Mandeville,
en el captulo x de su segundo libro, nos presenta en su lista de monstruos, a cada
cual ms sorprendente, de los que incluyo estos 14 ejemplos.53
1. En la India ay una isla en la qual ay y habitan una manera de gentes las quales
son pequeas de cuerpo y son de muy malvada natura, porque ellos ni ellas no
tienen cabea ninguna y tienen dos ojos en las espaldas y la cara en medio de
los pechos y la boca grande y tuerta como una herradura.
2. En otra isla ay una manera de gentes las quales tienen la cara llana como un tajador y no tienen boca ni narizes; y en lugar de boca tienen dos agujeros muy
pequeos, y quando comen sus viandas se meten un can en el agujero y all
sorven la vianda; y son muy malenconiosos y de mala natura.
3. En otra isla ay una gente de muy admirable faycin, y tienen los beos de la
boca tan grandes que quando ellos duermen al sol, ellos se cubren la cara con
sus mesmos beos. 54
4. Item, en otra isla ay gentes tan chicas como enanos, y tienen un pequeo forado
en lugar de la boca y por all comen; y no tienen lengua porque no hablan, salvo
que hazen seas unos a otros como mudos y ass se entienden.
5. En otra isla ay gentes que tienen los pies como cabras y tienen cuernos; y son
muy poderosas gentes y grandes corredores que corriendo toman las bestias
salvages y se las comen.55
6. Ass mismo ay en otra isla unos hombres y mugeres que se tienen en uno pegados y no tienen ms de una teta y tienen miembros de hombre y de muger
cada uno dellos y usan de aqul que quieren; y el que para como muger, aqul
se emprea y pare hijos. 56
7. En la escrituras del rey Alexandre Magno se lee que es una provincia de la India
llamada Sitia que hay unos hombres los quales tienen seys /fo. xxxxiii v./ braos
y seys manos, y hazen hazienda con el que quieren.
8. Item, en la dicha India ay unos hombres que son tan vellossos que parescen
unos ossos, y lo ms del tiempo biven dentro del agua y all es su habitacin.
9. Ay ms en la dicha India una tierra bien grande en la qual habitan hombres y
mugeres los quales tienen seys dedos en cada mano y otros seys en cada pie.
10. Partimos de aquesta tierra y llegamos a una provincia la qual era muy abundosa
y muy frtil de muchos rboles y de muchas maneras de frutales modernos a

53. Para ver los dibujos que acompaan al texto del captulo x mencionado, vase, < http://parnaseo.uv.es/
Lemir/Textos/Mandeville/Index.htm> (20 de junio de 2007).
54. Recurdense las descripciones de Pigafetta en sus andanzas por el Pacfico.
55. Esta caracterstica de cansar a los venados la encontramos en Luis Ramirez en su Carta a su padre y en
Naufragios de Cabeza de Vaca.
56. Esta criatura hermafrodita recuerda a Mala Cosa de Naufragios.

62

Juan F. Maura

nosotros, en la qual tierrra todas las mugeres tienen barvas como si fuessen hombres y no tienen cabellos en la cabea. 57
11. De aqu fuemos a una provincia que se llama Etiopia occidental, en la qual habitan una manera de hombres que tienen en medio de la frente quatro ojos y veen
con cualquiera dellos.
12. Un doctor llamado Sigon y otro que [se] dize Menfodoro escriven que en frica
ay mugeres barbudas las quales saben tantas artes diablicas que hazen secar los
rboles y matan los nios de ojo.
13. Ay en las Indias una isla en la qual biven hombres de gran forma como gigantes,
y no tienen sino un ojo en la frente, los quales no comen sino carne y pescado
sin pan. 58
14. De aquesta isla va hombre a una provincia llamada Sitia en la qual ay un valle
muy grande y muy hermoso que se llama en griego Antropophagos, y ay unas
gentes que tienen los pies al revs de nosotros y son grandes corredores y andan
siempre entre las bestias salvages (Juan de Mandavila, Lib. 2, cap. 10).
El narrador-cronista se permite ofrecer tamaas descripciones sin dar noticia de sus
fuentes de informacin. Como se puede apreciar, el lector va recibiendo sorpresa tras
sorpresa, algo que parece no detener al autor a la hora de incluir en su narracin tanta
novedad. La psicologa de los autores queda as reflejada en el agudo conocimiento que
tienen de los lectores de sus obras. Parece como si tuviesen que poner freno a su poderosa imaginacin a regaadientes por culpa de esos espritus de cortos entendimientos
que en un momento dado pudieran llegar a dudar de lo extraordinario de las experiencias que ellos mismos haban podido presenciar con sus propios ojos o, todava peor,
de los casos que les fueron trasmitidos a travs de escrituras clsicas, y en algunas ocasiones hasta sagradas, y cuya veracidad sera peligroso para el lector de la poca poner en
duda. Adems de los ejemplos citados, se podran incluso incluir infinidad de ejemplos
pertenecientes a la hagiografa cristiana, incluyendo la aparicin de un caballero en el
aire con la espada en la mano, montado sobre un caballo blanco, peleando para los espaoles en diversas batallas ocurridas en tierras americanas, aunque con ello nos adentraramos en un terreno ajeno al presente trabajo (Acosta, Lib. 7, cap. 27, 499).59

57. Vase el cuadro de la mujer barbuda del pintor espaol Jos Ribera (1631), localizado en el Hospital
Tavera de Toledo. <http://www.fisterra.com/human/3arte/pintura/mujer_barbuda.asp> (20 de junio de 2007).
58. Recurdese a los cclopes, como Polifemo en la Odisea. En la Historia del infante Don Pedro de Portugal, tambin se cita a estos seres extraordinarios, probablemente por influencia directa de Mandeville. En el captulo 9
de esta obra: Carta del Preste Juan de las Indias para el rey D. Juan el segundo de Castilla, en la que se da cuenta
de los ritos y ceremonias, de su reino, y costumbres de los habitantes que le pueblan, podemos leer: Tengo
en mis Estados un territorio cuyos habitantes no tienen ms de un ojo en medio de la frente: cuando muere
alguno se le comen entre sus parientes, a los cuales llaman gomeos; habitan entre dos sierras tan speras, que
ni pueden llegar hasta nosotros ni nosotros ellos por la profundidad del valle en que se cran: siendo en tanto
nmero los que hay, que si Dios no hubiera permitido que estuvieran encerrados all por la naturaleza, podan
cubrir mucha parte de la tierra; habiendo tradicin que no saldrn de aquel sitio hasta que venga el Ante-Cristo
(Gmez de Santistevan 22).
59. La figura del apostol Santiago aparece en varias crnicas de la conquista de Amrica.


Captulo tercero
Las Amazonas, El Dorado y el rey Blanco
en los Comentarios de Alvar Nez [Relacin de
Hernando de Ribera] y en la Carta de Luis Ramrez

Oh mundo insano,
cmo tus glorias son perecederas,
pues vendes burlas, pregonando veras
(Cervantes, Laberinto de amor).
El mito de las Amazonas ser una constante en un buen nmero de crnicas americanas del siglo xvi y en la obra de Cabeza de Vaca tampoco sern una excepcin. Ya
aparecen mencionadas en la Iliada, donde Homero escribe sobre Pentesilea, princesa
amazona muerta en combate, en el siguiente pasaje de la rapsodia 6:
Y as que tuvo la funesta nota, orden a Belerofonte que lo primero
de todo matara a la ineluctable Quimera, ser de naturaleza no humana, sino divina, con cabeza de len, cola de dragn y cuerpo de cabra,
que respiraba encendidas y horribles llamas; y aqul le dio muerte,
alentado por divinales indicaciones. Luego tuvo que luchar con los
afamados slimos y deca que ste fue el ms recio combate que con
hombres sostuvo. En tercer lugar, quit la vida a las varoniles amazonas (Iliada 6: 165.)
Igualmente aparecen representadas en la cermica griega, en vasijas donde se las
dibuja con escudos en forma de luna, quiz porque Artemisa, diosa de la caza y de la
luna, era su protectora. La palabra Amazona, segn escribe Lyn Webster Wilde en su
libro On the Trail of the Women Warriors, es armenia y significa mujer-luna: Donald
Sobol thinks the name could refer to the Indian goddes Uma and gives Uma Soona =.children of Uma. Amastris (an early Black Sea sttlement) then becomes Umas
women (Stri = women). Another derivation for Amazon could be Pheonician Am =
mother, and Azon or Adon, lord, given motherland
(15). Sobre el origen etimolgico de este vocablo tambin se ha afirmado que corresponde en griego aproximadamente a sin pecho. Como es notorio en la tradicin literaria, las guerreras Amazonas
tenan la costumbre de amputarse el pecho derecho. Elizabeth Baynham en su artculo
Alexander and the Amazons escribe: Even outside Alexander historiography the
Amazons are among the most emotive and evocative figures in Greek culture. Amazon ethnography is a complex subject. Most traditions purporting to be historical
regard them as a race of female warriors, who dwelt around the Thermodon river,
close by the Black Sea in remote Scythian territory (115). Tim Newark, igualmente

64

Juan F. Maura

presenta importantes razones a favor de la existencia de estas indomables guerreras y


sobre el contexto en que aparecen en la historia:
To some, the war between the Amazons and the Greeks is symbolic
of the struggle for domination between men and women. The Amazons were viewed by the Greeks as barbarians who had to be defeated
to ensure the survival of a settled, civilized society. To that end, the
Amazonomachy may represent prehistoric battles around the Mediterranean between matriarchies and patriarchies with the male-dominated, non-nomadic societies eventually wining through. But it would
be wrong to dismiss the Amazons as a mythical device with no basis
recorded history. There is a considerable body of evidence suggestin
that the Amazons were true women warriors living sometime in the
ancient world (Newark 11-12).
El naturalista latino Plinio igualmente menciona a las Amazonas en su Historia Natu
ral. Esta tradicin pervivir a travs de la edad media y sern muchas las variantes de
estas supuestas tribus de mujeres que irn apareciendo en las crnicas espaolas a lo
largo de los primeros aos de exploracin de las tierras americanas. El mismo Coln, a
travs de la informacin que de l nos da Bartolom de Las Casas, menciona la supuesta existencia de estas mujeres. Crey el Almirante que estas mujeres deban tener las
costumbres que se cuentan de las Amazonas, por cosas que dice que all vido y supo,
las indias preguntadas (433; cap. 111). Hernn Corts, en la cuarta de sus Cartas de Re
lacin, las incluye igualmente localizndolas en una isla:
Y as mismo me trajo relacin de los seores de la provincia de Ciguatn, que se afirman mucho de haber toda una isla poblada de mujeres,
sin varn ninguno, y que en ciertos tiempos van de la Tierra Firme
hombres, con los cuales han acceso, y las que quedan preadas, si paren mujeres, las guardan; y si hombres, los echan de su compaia; y
que esta isla est a diez jornadas desta provincia; y que muchos dellos
han ido all y la han visto. Dcenme asimismo que es muy rica de perlas y oro; yo trabajar en teniendo aparejo de saber la verdad y hacer
de ello larga relacin a vuestra majestad (Corts, Cartas 203).
Merece la pena profundizar ms a fondo sobre la supuesta veracidad de la existencia
de estas mujeres en tierras americanas.60 Si bien es cierto que desde la ms remota antigedad se ha venido especulando sobre estas mitolgicas guerreras, es cierto tambin
que a partir de la exploracin del ro del mismo nombre Amazonas, por el explorador
Francisco de Orellana, se da cuenta cierta, incluso por testigos presenciales, de la existencia de dichas mujeres. Esta, y no otra, ser la causa por la cual Orellana bautizar al
ro con tal nombre. Orellana, teniente general de Gonzalo de Pizarro (1541), atraves
el continente desde Quito hasta el ocano Atlntico en unas de las ms impresionantes
gestas de la exploracin americana. Las montaas de los Andes con sus nevados picos
y los escalofriantes desfiladeros por los que tuvieron que pasar, no frenaron el nimo de
tan valientes visitantes. Segn cuenta Roberto Levillier, basndose en antiguas alusio60. Vase tambin: Annimo, Historia de las Amazonas. Biblioteca Nacional de Espaa. Mss. 1537.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

65

nes de conquistadores, cronistas y gobernantes de esas regiones, los caminos de Quito


al ro Napo eran los peores imaginables. Al desbordarse los ros, se originaban pantanos que obligaban a los exploradores a hacer grandes rodeos, convirtindose ochenta
leguas de distancia en doscientas: Los cerros nevados Cayamburu, Sincholagua,
Antisana y Cotopaxi sueltan en verano gran parte de su nieve, la que abulta el caudal de la corriente de los ros, de modo imprevisible; por eso slo trajinaban los indios
ciertos meses del ao (116).
Pese a todos estos impedimentos, los hombres y mujeres de Orellana deciden
recorrer el ro ms caudaloso del mundo con toda suerte de amenazas, desde las terribles y devoradoras piraas, hasta los caimanes y las gigantescas anacondas. Por si
esto fuera poco, muchos de los indios pobladores de este ro untaban sus flechas con
curare, mortfero veneno que haca mucho ms temibles los enfrentamientos. Las
fiebres, hambres y la desesperacin de algunos de los miembros de la expedicin, no
frenaron al capitn Orellana en seguir adelante. Fray Gaspar de Carvajal fue miembro
de dicha expedicin y testigo ocular de la presencia de las mujeres antes citadas. La
descripcin fsica de stas, su valenta y arrojo en las batallas en contra de los cristianos, en la que el citado testigo perdi un ojo de un flechazo, resulta sorprendente.
Cuenta el cronista que los indios, al saber de la llegada de los espaoles, fueron a pedir ayuda a las amazonas, llegando en nmero de diez o doce. Estas indias peleaban
a la vanguardia de los indios y con tanto nimo que los indios no se atrevan a huir,
y si alguno lo intentaba ah mismo lo mataban a palos, siendo sta la causa por que
los indios se defendan tan bien. En cuanto a su descripcin fsica, nos dice Carvajal:
Estas mujeres son muy blancas y altas, y tienen muy largo el cabello y entrenzado
y revuelto a la cabeza; y son muy membrudas y andan desnudas en cueros, tapadas
sus vergenzas con sus arcos y flechas en las manos haciendo tanta guerra como diez
indios; y en verdad que hubo mujer de stas que meti un palmo61de flecha por uno de
los bergantines, y otras que menos, que parecan nuestros bergantines puerco espn
(80-81). Carvajal tambin anota los pormenores de un minucioso interrogatorio que
el capitn Francisco de Orellana hizo a un indio sobre las caractersticas y costumbres
de estas formidables mujeres.
El Capitn le pregunt qu mujeres eran aquellas (que) haban venido a les ayudar y darnos guerra: el indio dijo que eran unas mujeres
que residan la tierra adentro siete jornadas de la costa, y por ser este
seor sujeto a ellas, haban venido a guardar la costa... El Capitn
pregunt si estas mujeres eran muchas: el indio dijo que s, y que l
saba por nombre setenta pueblos, y contlos delante de los que all
estbamos, y que en algunos haba estado (85-86).
Por el tipo de preguntas que se le van haciendo al indio, parece que ya exista una
fuerte predisposicin por parte de los cristianos a creer en el estereotipo clsico de la
amazona de los textos antiguos. Prosiguiendo el interrogatorio sobre si estas mujeres
tenan hijos, el indio dijo que s, preguntando Orellana cmo era posible quedarse preada sin presencia de varn, el indio respondi que estas indias en tiempos y cuando
61. Palmo. Medida de longitud, cuarta parte de la vara, dividida en doce partes iguales o dedos, equivalente
a unos 21 centmetros, y se supone que es el largo de la mano de un hombre abierta y extendida desde el
extremo del pulgar hasta el del meique. Diccionario de la Lengua Espaola (RAE: Madrid, 1970).

66

Juan F. Maura

les viene aquella gana declaran la guerra a un cacique vecino suyo, trayendo a la fuerza
a los indios varones para tenerlos el tiempo que consideran conveniente, hasta que se
quedan embarazadas y los devuelven a su tierra. Cuando llega el momento de parir, si
nace varn lo matan y se lo envan a sus padres, si nace hembra la cran con muy gran
solemnidad y la educan en el arte de guerrear. Refirindose a la jefa de estas indias, el
indio dijo: que entre todas estas mujeres hay una seora que subjeta y tiene todas las
dems debajo de su mano y jurisdiccin, la cual seora se llama Coori (Carvajal 86).
La informacin dada por el indio coincide con la clsica y generalizada idea de que si
naca el nio varn, lo mataban. Carvajal insiste en su crnica de que cuanto dice es
cierto: y todo lo que este indio dijo y ms nos haban dicho a nosotros a seis leguas
de Quito, porque de estas mujeres haba all muy gran noticia, y por las ver vienen muchos indios ro abajo mil y cuatrocientas leguas; y as nos decan arriba los indios que
el que hubiese de bajar a la tierra de estas mujeres haba de ir muchacho y volver viejo (87). Aunque fray Gaspar de Carvajal es la fuente ms directa que se tiene de estas
mujeres, hubo posteriores expediciones que vinieron a confirmar, en cierta forma, lo
dicho. El soldado alemn al servicio de Espaa, Ulrico Schmidl (1510-1567), nos cuenta
lo siguiente en su Relacin del viaje al Ro de la Plata: Tienen esas mujeres un solo
pecho y se juntan y tienen comunicacin carnal con sus maridos tres o cuatro veces en
el ao. Si entonces se prean y nace un varoncito, lo envan a la casa del marido; pero
si es una nia la guardan con ellas y le queman el seno derecho para que este no crezca
y pueda as usar sus armas, los arcos, pues ellas son mujeres guerreras (Schmidl 182).
El investigador argentino Roberto Levillier, en su popular obra El Paititi (1976), termina su captulo sobre las Amazonas diciendo que estas mujeres pudieron subsistir
mientras no lleg otra raza superior a ellas. Dice Levillier que a causa de la presencia de
la raza blanca tuvieron que refugiarse en los remotos y vastos espacios de la Amazonia
donde: segn algunos investigadores, viven sus descendientes los Wauras conservando sus caractersticas primitivas en claros abiertos de la selva del Xing (159).
Si estas afirmaciones fuesen ciertas, tendramos en estas mujeres, no ya un inslito
ejemplo de sociedad matriarcal, sino un ejemplo de feminismo llevado a la prctica en
una de las sociedades ms primitivas. En la obra Historia del Infante Don Pedro de Portugal,
donde se narran las andanzas del hermano del famoso infante Enrique el navegante,
obra que tuvo una amplia difusin desde el siglo xv, tambin aparecen estos mticos
seres. En esta obra se dice adems que estas mujeres son cristianas. En el captulo
sexto, tras el paso de los viajeros por la Meca, podemos leer: [P]asndonos por un lado
hacia la ciudad de Sonterra, donde habitan las amazonas, cuyas mujeres son cristianas
y viven sin hombre alguno: estn sujetas al Preste Juan: eligen entre ellas reina que las
dirija y justicia que las gobierne: labran sus campos, ejercitan todas las artes y dirigen
sus pueblos sin que hombre alguno se entrometa en nada (Gmez de Santisteban
15-16). Al parecer, los viajeros se metieron sin querer en territorio de las amazonas y
fueron amonestados por ello:
Una de las camaristas de la reina nos inform de todas las costumbres,
dicindonos: sabed que entre nosotras no hay hombres sino en los tres
meses de Marzo, Abril y Mayo: en este tiempo, y no en otro, se juntan
los hombres con nosotras para que no se acabe la generacin: pasado
este tiempo nos separamos sin que por ningn motivo pueda quedar

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

67

ningn hombre entre nosotras, ni ninguna mujer irse con ellos; y si


alguno alguna falta esta ley, luego al momento se le da ignominiosa muerte. Al tiempo de retirarse los hombres, dejan cada uno su
nombre por escrito, como tambin el pueblo y sitio donde van residir, recibiendo igualmente un papel de sus mujeres para que se reconozcan y no haya confusin al tiempo de juntarse. Luego que nacen
las criaturas les ponemos en las espaldas cinco cruces con un hierro
encendido; si es varn lo criamos tres aos y con los que vienen al
ao siguiente se le lleva su padre para que lo crie y ensee trabajar;
si es hembra, le cortamos el pecho izquierdo para que pueda manejar
el arco y flecha, y sta se queda entre nosotras, guardando los ritos y
ceremonias ya expresadas (Gmez de Santisteban 16).
Sin embargo, me inclino a pensar que la fuente ms directa sobre la existencia de
estas mticas mujeres en la que beben las crnicas del Nuevo Mundo sera una novela
de caballeras relativamente conocida terminada sobre los aos 1495-1497 y conocida con el ttulo de Las sergas de Esplandn. En ella Garci Rodrguez de Montalvo
nos cuenta las hazaas de Esplandin, hijo del famoso Amads, y las aventuras de la
hermosa reina Calafa y sus mujeres guerreras. Como escribe Sainz de la Maza en su
edicin de este libro: Calafa amalgama rasgos de dos populares modelos amaznicos de la Edad Media: Pentesilea, la guerrera muerta por Pirro en los relatos troyanos,
y Thalestris, la decidida enamorada de Alejandro magno (72-73). La descripcin que
aparece en esta novela de caballeras es la siguiente:
Sabed que a la diestra mano de las Indias ovo una isla llamada California mucho llegada a la parte del Paraso terrenal, la cual fue poblada de mugeres negras sin que algn varn entre ellas oviesse, que
casi como las amazonas era su estilo de bivir, estas eran de valientes
cuerpos y esforados y ardientes coraones, y de grandes fueras. La
nsula en s, la ms fuerte de los riscos y bravas peas que en el mundo se fallava. Las sus armas eran todas de oro, y tambin las guarniciones de las bestias fieras en que, despus de aver amansado, cavalgavan; que en toda la isla no haba otro metal alguno. Moravan en
cuevas muy bien labradas. Tenan navos muchos que salan a otras
partes a hazer sus cavalgadas; y los hombres que prendan llevvanlos consigo, dndoles las muertes que adelante oiris. E algunas vezes
que tenan pazes con sus contrarios mezclvanse con toda segurana
unos con otros y avan sus ayuntamientos, de donde se segua quedar
muchas dellas preadas; y si paran hembra guardvanla, y si varn
luego era muerto. La causa dello, segn se saba, era porque en sus
pensamientos tenan firme de apocar los varones en tan pequeo nmero que sin trabajo los pudiessen seorear con todas sus tierras, y
guardar aquellos que entendiessen que cumpla para que la generacin no pereciese (727-28).

68

Juan F. Maura

Francisco de Orellana descubri el Amazonas en el ao 1542, el mismo ao en que


los portugueses empezaban a comerciar con Japn.62 Al poco tiempo, Orellana regres
a Espaa y pidi al rey el privilegio de la conquista y pacificacin de dicho ro. La corona le ofreci el ttulo de Adelantado y Capitn General de dichas tierras, aunque se
vio privado, entre otras cosas y pese a su insistencia, de un elemento blico primordial
a la hora de la conquista de tan inmenso territorio: la artillera. En los documentos relativos a este suceso que encontramos en el Archivo General de Indias, podemos leer
una carta de Francisco de Orellana, escrita en Sevilla el 30 de mayo de 1544 y dirigida
al rey, pidiendo primero artillera y ms tarde pilotos portugueses que conociesen la
costa del Brasil:
Por otras he suplicado a V.M. me haga merced de mandarme proveer
de alguna artillera para armar seis o siete caravelas de que tengo necesidad para hacer el viaje que V.M. fue servido de mandar que hiciese
para la conversin y pacificacin de la Nueva Andaluca y a esto se me
respondi que no haba de donde se proveyese. Yo quisiera estar en
estado que pudiera servir a V.M. en esta jornada sin dar ninguna pesadumbre, pero esta no se puede dejar de dar, porque el artillera necesaria yo no la puedo hallar si V.M. no provee de ella y as suplico a V.M.
lo mande hacer pues es cosa que tanto importa a su servicio y que de
no la llevar, se nos puede seguir mucho dao y ser dar causa a detenerme aqu y que la gente se gaste de manera que no pueda haber efecto la jornada (AGI, Indiferente General, Legajo 1093, Ramo 3, fol 31).
Orellana volver a enfrentarse con los indios en condiciones de inferioridad, dado
que stos eran muchos ms diestros en el manejo de las canoas y capaces de disparar
sus flechas desde el agua a muchsima ms velocidad de la que los espaoles necesitaban para cargar sus arcabuces y ballestas. Este esforzado capitn pag con su vida la
increble osada de volver al Amazonas a intentar conseguir el control de tan inmenso
territorio para as aumentar tanto su honor como las tierras de la Corona espaola, pese
a que sta ltima no aportase lo mnimo necesario para que la expedicin se pudiese
llevar a buen trmino.
Casi por las mismas fechas que Orellana, el 20 de diciembre de 1543, el capitn Hernado de Ribera parte del puerto de los Reyes en Paraguay en el bergantn el Golondrino, con cincuenta y dos hombres por mandato de su superior el gobernador Alvar
Nez Cabeza de Vaca, que lo hace constar en sus Comentarios. Ribera, tras muchas jornadas de viaje, se pone a navegar por los ros que venan de las sierras del Per. Una vez
llegado a las tierras de unos indios llamados urtueses y aburues segn la mencionada
Relacin escrita por el escribano de Alvar Nez, con todo el peso propagandstico
que esto significa, es informado sobre la existencia de unos pueblos ms adentro.
Esta Relacin corresponde al ltimo captulo de los Comentarios de Alvar Nez Cabeza de Vaca, la Relacin de Hernando de Ribera, donde no solamente se menciona
a estas mujeres amazonas, sino que tambin nos habla de gente negra que habitaba
la zona comarcana a la de dichas mujeres guerreras. Segn Cabeza de Vaca/Pero Hernndez, el capitn Hernando de Ribera fue navegando por el ro del Igatu, que es brazo
62. El ro en cuestin haba sido conocido en los mapas espaoles anteriores con el nombre de Maran.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

69

de los dichos dos ros Yacareati y Yaiva. Este ltimo es muy grande y poderoso, y segn cuentan los indios viene de las sierras del Per y sus mrgenes estaban habitadas
por pueblos de infinitas gentes de razn,63 tal y como se refleja en la crnica. Cuenta
Hernando de Ribera, en la pluma de Alvar Nez, que estando en los pueblos de los
urtueses y aburues, llegaron otros muchos indios principales de pueblos comarcanos
a hablar con l. Curiosamente, al igual que en la descripcin que se hace de la isla
California en Las sergas de Esplandin, tambin aqu aparecen indios negros. Estos
le trajeron plumas, a manera de las de Per, as como planchas de chafalonia.64 El
capitn, hablando con cada uno de los indios, se inform de las poblaciones y gente
que se encontrara ms adelante:
[Y] los dichos indios, en conformidad, sin discrepar, le dijeron que a
diez jornadas de all, a la banda del oesnorueste, habitaban y tenan
muy grandes pueblos unas mujeres que tenan mucho metal blanco y
amarillo, y que los asientos y servicios de sus casas eran todos del dicho metal y tenan por su principal una mujer de la misma generacin,
y que es gente de guerra y temida de la generacin de los indios; y que
antes de llegar a la generacin de las dichas mujeres estaba una generacin de los indios (que es gente muy pequea), con los cuales, y con
la generacin de stos que le informaron, pelean las dichas mujeres y
les hacen guerra, y que en cierto tiempo del ao se juntan con estos
indios comarcanos y tienen con ellos su comunicacin carnal, y si las
que quedan preadas paren hijas, tinenselas consigo, y los hijos los
cran hasta que dejan de mamar, y los envan a sus padres; y de aquella
parte de los pueblos de las dichas mujeres haba muy grandes poblaciones y gente de indios que confinan con las dichas mujeres, que lo
haban dicho sin preguntrselo; a lo que le sealaron, est parte de un
lago de agua muy grande, que los indios nombraron la casa del Sol;
dicen que all se encierra el Sol; por manera que entre las espaldas de
Santa Marta y el dicho lago habitan las dichas mujeres, a la banda del
oesnorueste; y que adelante de las poblaciones que estn pasados los
pueblos de las mujeres hay otras muy grandes poblaciones de gentes,
los cuales son negros, y a lo que sealaron, tienen barbas como aguileas, a manera de moros. Fueron preguntados cmo saban que eran
negros. Dijeron que porque los haban visto sus padres y se lo decan
otras generaciones comarcanas a la dicha tierra, y que eran gente que
andaban vestidos, y las casas y pueblos los tienen de piedra y tierra,
y son muy grandes, y que es gente que poseen mucho metal blanco
y amarillo, en tanta cantidad, que no se sirven con otras cosas en sus
casas de vasijas y ollas y tinajas muy grandes y todo lo dems (Comen
tarios/Relacin de Hernando de Ribera, fols. 141v-142r ).
63. Recurdese lo que se dice en el captulo 19 de Naugragios: Por toda la tierra hay muy grandes y hermosas dehesas, y de muy buenos pastos para ganados; y parsceme que sera tierra muy fructfera si fuese
labrada y habitada de gente de razn.
64. Chafalona. Segn el Diccionario de la RAE, Conjunto de objetos inservibles de plata u oro, para
fundir.

70

Juan F. Maura

Esta Relacin de apenas tres pginas, escrita a modo de eplogo en los Comentarios,
no ha sido incluida ni mucho menos de forma gratuita por el escribano de Alvar Nez,
Pero Hernndez. Pongo seriamente en duda que el autor fuese el mismo Hernando de
Ribera y que ste tuviese la oportunidad de llegarla a ver y mucho menos contrastar.
Recurdese que los Comentarios aparecen publicados en Valladolid en 1555 junto con
Naufragios. La inclusin de alusiones a mitos clsicos o a metales preciosos de fbula,
ya sea de Amazonas o de El Dorado, eran un acicate empleado por estos conquistadores, testigos presenciales, para obtener una serie de prerrogativas sobre estas tierras antes que los otros conquistadores que estaban esperando su turno. Sin embargo,
no todos encontraron imperios como el azteca o el inca, aunque estos estuviesen en
la fantasa de la mayora, y ninguno se resign a que esos reinos fueran los nicos con
semejante cmulo de riquezas. Esto era lo que la Corona quera or y esto era lo que los
conquistadores cronistas ofrecan en sus crnicas. Unas lneas ms adelante escribe Pero Hernndez (Alvar Nez): y pregunt a los dichos indios a qu parte demoraban los
pueblos y habitacin de la dicha gente negra, y sealaron que demoraban al norueste,
y que si queran ir all, en quince jornadas llegaran a las poblaciones vecinas y comarcanas a los pueblos de los dichos negros (Comentarios/Relacin de Hernando de Ribera).
Por supuesto, que ms puede interesar a la Corona o al Consejo de Indias que escuchar que el metal amarillo sobrabaEn cuanto al mito de El Dorado, la misma
Relacin nos ofrece una variante ms de dicha fbula: Y que asimismo por la banda
del Oeste haba un lago de agua, muy grande y en el que no apareca tierra de la una
banda a la otra; y a la ribera del dicho lago haba muy grandes poblaciones de gentes
vestidas y que posean mucho metal, y que tenan piedras, de que traan bordadas ropas, y relumbraban mucho; las cuales sacaban los indios del dicho lago... (Comentarios/
Relacin de Hernando de Ribera). Una de las versiones de la leyenda de El Dorado deca
que el cacique sucesor al trono de los muiscas, en el territorio que hoy correspondera a
Bogot, cruzaba desnudo y cubierto de polvo de oro la laguna de Guatavita sobre una
gran balsa de troncos atados. El futuro cacique haca una ofrenda de oro y esmeraldas
en la mitad del lago y al volver a la orilla era investido como nuevo lder de su pueblo.
Esta mtica leyenda de El Dorado, basada por otra parte en las historias reales que se
contaban sobre los tesoros de los herederos incas o sobre la plata del Potos en Bolivia,
fue la que impuls a muchos buscadores de fortuna, honor y fama (no necesariamente
en ese orden) a salir en busca de tesoros inimaginables. Sin embargo, este ritual nunca
fue presenciado por los conquistadores, de ah que existan distintas versiones del mito.
Las ms conocidas son las de Gonzalo Fernndez de Oviedo, Juan de Castellanos, Juan
Rodrguez Freyle, Pedro Simn, Basilio Vicente de Oviedo y la que ahora nos ocupa
incluida al final de los Comentarios de Alvar Nez Cabeza de Vaca en la Relacin de
Henando de Ribera.
Otro pasaje inslito de la Relacin de Hernando de Ribera es la mencin de cristianos por esas latitudes. Este es un tema interesante ya que el mito de Quetzalquatl del
hombre blanco barbado vuelve a aparecer en diferentes formas y versiones por todo el
continente. Lo lgico sera pensar que nos estemos refiriendo a tempranas expediciones
espaolas que fueron por el Pacfico, tales como las de Pizarro, Alvarado o Soto; sin embargo, estos cristianos a los que nos referimos eran de tiempos pasados:

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

71

[Y] entre las dichas poblaciones hay otra gente de cristianos, y haba
grandes desiertos de arenales, y no haba agua. Fueron preguntados
como saban que haba cristianos de aquella banda de las dichas poblaciones, y dijeron que en los tiempos pasados los indios comarcanos de las dichas poblaciones haban odo decir a los naturales de
los dichos pueblos que, yendo los de su generacin por los dichos
desiertos, haban visto venir mucha gente vestida, blanca con barbas,
y traan unos animales (segn sealaron eran caballos), diciendo que
venan en ellos caballeros, y que se haban muerto muchos de ellos
(Comentarios/Relacin H.R.)
Cunto tiempo haca que los portugueses tenan conocimiento de esas tierras? Si es
cierto que los portugueses tenan noticia del Brasil desde mucho antes de su descubrimiento oficial, esta cita sera perfectamente vlida. Sin embargo, no es la primera vez
que aparecen menciones de hombres blancos barbados en las crnicas de Amrica. En
la densa obra del padre Bernardino de Sahagn, Historia de las Cosas de la Nueva Espa
a, aparecen en numerosas ocasiones en relacin con la diseminacin temprana del
cristianismo por tierras americanas. Igualmente en la teora judeogentica expuesta
en la obra Origen del Nuevo Mundo e Indias Occidentales del dominico Gregorio Garca
(1607). Pero en el caso que nos ocupa me inclino a pensar en otras expediciones, si
no de castellanos, s de portugueses. En los Comentarios tambin aparecen varias veces como por ejemplo en el caso de Garca. Algunos autores se inclinan a pensar que
este Garca podra ser un nufrago de la expedicin de Juan Das de Sols, sucesor
de Amrico Vespucio a la muerte de ste en 1516; sin embargo, un superviviente no
se interna tanto en el continente simplemente para llevar a cabo una labor apostlica.65 Cuando en el ao de 1516 la tripulacin de Juan Diaz de Sols encall en la isla
brasilea de Santa Catalina, escucharon a los indgenas referirse a una sierra de plata
formada por cerros de dicho precioso metal y situada en el interior de la selva, lo que
despert sus ansias de riqueza. Uno de los nufragos, Alejo Garca, se intern hasta
las minas de Charcas, en el Alto Per, y regres con un considerable tesoro.66 Tras su
muerte, algunos de sus compaeros regresaron a Brasil llevando la trascendental noticia, que se extendi cruzando los mares hasta llegar al viejo mundo. Al descubridor
del Ro de la Plata, Juan Daz de Sols, al parecer se lo comieron los indios de lo que
hoy es Uruguay. Los dems miembros de la expedicin volvieron a Espaa, excepto
18 supervivientes que quedaron a su suerte en la isla de Santa Catalina (Brasil), la
misma en donde par Alvar Nez aos ms tarde, a la que llegaron a nado despus
de haber naufragado una de sus naves. Hay otros historiadores que dan el crdito de
la exploracin de esa parte del continente a otros navegantes portugueses. Francisco
Adolfo de Varnhagen (1816-1878), vizconde de Porto Seguro, afirma en su Historia
Geral do Brasil, publicada en portugus (Rio de Janeiro, 1854-58), que Nuo Manuel
visit La Plata antes que Daz de Sols. El tambin historiador argentino decimonnico
Manuel Ricardo Trelles, por el contrario, da el honor a Diego Garca en un panfleto
publicado en Buenos Aires en 1879. Bien pudiera ser, ya que en esos momentos los
portugueses contaban con los mejores pilotos del mundo y con una experiencia ultra65. Vase la edicin de Naufragios y Comentarios de Vicente Muoz Puelles.
66. Segn la informacin ofrecida en Comentarios, su relacin con los indgenas fue excelente (Cap.55).

72

Juan F. Maura

marina superior a la castellana. Igualmente me inclino a pensar que conocan las costas
del Brasil antes de la firma del famoso tratado de Tordesillas (1494) y, por supuesto, del
descubrimiento oficial de Cabral en el ao 1500, pero ese no es el tema del presente
trabajo. Con estos hombres comienza la leyenda del rey Blanco que viva en montaas
de plata, cercanas al inmenso ro de la Plata o de Sols. Esta leyenda es una ms de las
que originaron las expediciones a esa parte del continente, todas con el ideal de encontrar grandes cantidades de plata. Podemos leer en los Comentarios:
[Y] este ro desaguaba en el Paraguay, que vena de hacia el Brasil, y
era por donde dicen los antiguos que vino Garca el portugus y hizo
guerra por aquella tierra, y haba entrado por ella con muchos indios, y
le haban hecho muy gran guerra en ella y destruido muchas poblaciones, y no traa consigo ms de cinco cristianos, y toda la otra eran indios; y los indios dijeron que nunca ms lo haban visto volver; y traa
consigo un mulato que se llamaba Pacheco, el cual volvi a la tierra
de Guazani, y el mismo Guazani le mat all, y el Garca se volvi al
Brasil; y que de estos guaranes que fueron con Garca haban quedado
muchos perdidos por la tierra adentro, y que por all hallara muchos
de ellos, de quien podra ser informado de lo que Garca haba hecho
y de lo que era la tierra, y que por aquella tierra habitaban unos indios que se llamaban chaneses, los cuales haban venido huyendo y se
haban juntado con los indios sococies y xaquetes, los cuales habitan
cerca del puerto de los Reyes (Cap. 50, Fol. 104r-104v).
Cinco captulos ms tarde se vuelve a hacer mencin de este portugus, es ms, todo
el captulo lv estar dedicado a l.
A media legua estaba otro pueblo ms pequeo, de hasta setenta casas, de la misma generacin de los sacocies, y a cuatro leguas estn
otros dos pueblos de los chaneses que poblaron en aquella tierra, de
los que atrs dije que trujo Garca de la tierra adentro; y tomaron mujeres en aquella tierra, que muchos de ellos vinieron a ver y conoscer,
diciendo que ellos eran muy alegres y muy amigos de cristianos, por
el buen tratamiento que les haba hecho Garca cuando los trujo de
su tierra. Algunos de estos indios traan cuentas, margaritas y otras
cosas, que dijeron haberles dado Garca cuando con l vinieron. Todos
estos indios son labradores, criadores de patos y gallinas; las gallinas
son como las de Espaa, y los patos tambin. El gobernador hizo a
estos indios muy buenos tratamientos, y les dio de sus rescates, y los
recebi por vasallos de Su Majestad, y los rog y apercibi, dicindoles que fuesen buenos y leales a Su Majestad y a los cristianos; y que
hacindolo as, seran favorescidos y muy bien tratados, mejor que lo
haban sido antes.
En el captulo 56 se vuelve a mencionar al portugus Garca y adems se incluye un
nombre de nacin indgena ms que dudoso, ya que no es citado por ningn otro cronista de los que tenga noticia: se trata de los chimeneos:

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

73

El principal de los indios chaneses, que sera de edad de cincuenta


aos, dijo que cuando Garca los trujo de su tierra vinieron con l por
tierras de los indios nayaes, y salieron a tierra de los guaranes, donde, mataran los indios que traan, y que este indio chans y otros de
su generacin, que se escaparon, se vinieron huyendo por la ribera
del Paraguay arriba, hasta llegar al pueblo de estos sacocies, donde
fueron de ellos recogidos, y que no osaron ir por el propio camino
que haban venido con Garca, porque los guaranes los alcanzaran y
mataran; y a esta causa no saben si estn lejos ni cerca de las poblaciones de la tierra adentro, y que por no lo saber, ni saber el camino,
nunca ms se han vuelto a su tierra; y los indios guaranes que habitan en las montaas de esta tierra saben el camino por donde van a
la tierra; los cuales lo podan bien ensear, porque van y vienen a la
guerra contra los indios de la tierra adentro. Fue preguntado qu pueblos de indios hay en su tierra y de otras generaciones, y qu otros
mantenimientos tienen, y que con qu armas pelean. Dijo que en su
tierra los de su generacin tienen un solo principal que los manda a
todos, y de todos es obedescido, y que hay muchos pueblos de muchas gentes de los de su generacin, que tienen guerra con los indios
que se llaman chimeneos y con otras generaciones de indios que se
llaman carcaraes (Cap. 56, fol. 110v.).
En el captulo 59 se vuelve a hacer mencin una vez ms del portugus:
[Y] llegando donde estaba el principal, le trujeron dos banquillos de
palo, en que les dijo por seas que se sentasen; y habindose sentado, mand venir all un indio de la generacin de los guaranes que
haba mucho tiempo que estaba entre ellos y estaba casado all con
una india de la generacin de los xarayes, y lo queran muy bien y lo
tenan por natural. Con el cual el dicho indio principal les haba dicho
que fuesen bien venidos y que se holgaba mucho de verlos, porque
muchos tiempos haba que deseaba ver los cristianos; y que dende el
tiempo que Garca haba andado por aquellas tierras tena noticia de
ellos, y que los tena por sus parientes y amigos; y que ansimesmo
deseaba mucho ver al principal de los cristianos [Alvar Nez Cabeza de Vaca]67, porque haba sabido que era bueno y muy amigo de los
indios, y que les daba de sus cosas y no era escaso, y les dijesen si les
enviaba por alguna cosa de su tierra, que l se lo dara; y por lengua
del intrprete le dijeron y declararon cmo el gobernador los enviaba
para que dijese y declarase el camino que haba dende all hasta las
poblaciones de la tierra, y los pueblos y gente que haba dende all a
ellos, y en qu tantos das se podra llegar donde estaban los indios
que tenan oro y plata (Cap. 59, fol. 113v.-114r.).
Existe una relacin manuscrita poco conocida e indispensable para el tema que nos
ocupa, que se encuentra en la Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial bajo el ttulo
67. Como siempre aade un halago a su labor y sus cualidades cristianas en boca de terceros.

74

Juan F. Maura

Carta de don Luis Ramrez narrando su viaje a Brasil (V.II.4, fols. 115-122). Est fechada en el puerto de San Salvador (Entre Ros), junto al Ro de Sols ahora Ro de la Plata,
el 10 de julio de1528, esto es, unos quince aos antes que la expedicin de Hernando
de Ribera. Esta expedicin por el sur del continente americano parti un 3 de abril de
1526 del puerto de San Lcar de Barrameda al mando de Sebastin Caboto (1476-1557),
que esos momentos era piloto mayor de Carlos v . En esta carta se describen todos
los caminos por los que pasaron y las aventuras que vivieron durante los veintisiete
meses que anduvieron viajando. Se menciona el buen recibimiento que les dieron en
las Canarias, el viaje a lo largo de la costa del Brasil por San Agustn y Pernanbuco, as
como la diversidad de la flora, costumbres antropfagas y rituales de los indios Tupinambo. Igualmente se menciona por primera vez el grupo indgena de los Guarens.
Pero lo ms importante es que en el Ro de la Plata se encontraron a quince cristianos
supervivientes de la expedicin de Loaysa, de los que haban ido en la nao de Rodrigo
de Acua, que a su vez le contaron haber conocido a supervivientes de la expedicin de
Juan Daz de Sols. Se cuenta sus andanzas por los Ros Paran, Uruguay y Paraguay en
busca de metales preciosos. Si estos cristianos de la expedicin de Ramrez llegaron al
Paraguay, bien pudieron ser algunos de los cristianos que se mencionan en la Relacin
del capitn de lvar Nez Cabeza de Vaca, Hernando de Ribera. Tambin se habla
de los periodos de hambre y enfermedad que tuvieron que sufrir y de los problemas
surgidos con sus navos. Bautizaron algunos lugares como el Puerto de Santa Catalina o
San Lzaro, y en la confluencia del ro Carcaran con el Paran tuvieron la oportunidad
de conocer a los indios querandis, que manejaban con destreza y habilidad dos bolas
unidas por una cuerda. En la boca del Paraguay se encontraron con la expedicin dirigida por el capitn Diego Garca de Mojer, el tesorero real Fernando Caldern, y con Rojel Barlo (Campos 438-39). Algunas de las descripciones de los naturales que aparecen
en la Carta de Luis Ramrez a su padre, recuerdan a las primeras que hizo Cristbal Coln
en su primer viaje: La gente desta tierra es muy buena e de muy buenos gestos ansi los
ombres como las mugeres son todos de mediana estatura muy bien proporcionados de
color de canarios algo mas oscuros (V.II.4, fol. 115 r). Aparte de lo dicho anteriormente, la citada carta-relacin de Ramrez posee muchas similitudes con la primera obra de
Cabeza de Vaca, Naufragios, y no slo porque los hechos transcurran en el mismo espacio y tiempo.68 Si exceptuamos el hecho de que Alvar Nez pasa a ser esclavo de los
indios en varias ocasiones, encontraremos que ambos autores narran sus experiencias
ensalzando el sufrimiento y la horrorosa hambre y sed que tuvieron que pasar. Ambos
describen por primera vez la etnografa, flora y fauna de las tierras que recorren y, sobre todo en el caso de Ramrez, son tantas las veces que menciona el oro y la plata que
invita a la Corona/lector, adems de a su padre a quien va dirigida la carta, a disparar su
imaginacin. Al principio de su carta ya escribe claramente:
[Q]ue sean vras mdes[Vuestras Mercedes] iertos si dios alla me buelve
boluere de arte con que pueda seruirlas muchas mdes [mercedes] que
siempre he rreiuido y al presente espero rreiuir y esto pueden vras
mdes tener por ierto segund lo que esperamos sera ansy como digo
y a todo lo que vras mdes oyeren de la bondad de la tierra pueden dar
68. Alvar Nez llega en el ao 1528 a la Florida.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

75

entero credito porque yo les certifico no pueden decir tanto como es


y por nros [nuestros] mismos ojos avemos visto (fol. 115 r).
Una vez ms, nos encontramos con la tcnica de todos los cronistas que van a insertar cosas difciles de creer y a llamar hombres de poco mundo a todos aquellos
que por no haber salido de su regiones no son capaces de comprender la cantidad de
maravillas que estos testigos presenciales han tenido la experiencia de observar de
primera mano. Ramrez menciona al mtico Rey blanco e incluso se inventa criaturas
disformes al modo de Mala Cosa en Naufragios: Esta generacin nos dio muy buena
relacin de la sierra y del Rey blanco, y de otras muchas generaciones disformes de
nuestra naturaleza, lo cual no escribo por parecer cosa de fbula, hasta que placiendo
Dios Nuestro Seor, lo cuente yo como cosa de vista y n de odas (449). Al igual que
en Naufragios, los indgenas son tan buenos corredores que cansan a los venados y a
falta de agua beben de su sangre. Leemos en el captulo xviii: Estn tan usados a correr,
que sin descansar ni cansar corren desde la maana hasta la noche, y siguen un venado; y de esta manera matan muchos de ellos, porque los siguen hasta que los cansan,
y algunas veces los toman vivos. Igualmente, se describen por primera vez las populares boleadoras. Los indios Quirandes de Ramrez tienen, no obstante, una ligera
ventaja sobre los de Alvar Nez y es que son amigos de otra generacin de indios
dotados con la particularidad de tener pies de avestruz, como los de Juan de Mandavila:
Estos quirandes son tan ligeros que alcanzan un venado por pis; pelean con arcos y flechas y con unas pelotas de piedra redondas como
una pelota y tan grandes como el puo, y con una cuerda atada que
la gua, las cuales tiran tan certeras que no yerran cosa que tiran:69
estos nos dieron mucha relacin de la sierra y del [Rey] blanco, como
arriba digo, y de una generacin con quien ellos contratan, que de la
rodilla abajo que tienen los pis de avestruz; y tambin dijeron de
otras generaciones extraas nuestra natura, lo cual por parecer cosa
de fbula no escribo (449).
De nuevo, la tcnica del dejo de contar de Alvar Nez o del por parecer cosa
de fbula no escribo de Ramrez, tiene como resultado disparar la calenturienta imaginacin del apasionado lector. Volviendo a Cabeza de Vaca, se tiene que los seres
con los que convive varios aos sufren tal escasez de alimentos que son capaces de
comerse materialmente todo; siendo l uno ms de ellos, tendr que compartir la
misma experiencia. El siguiente fragmento habla por s solo de la dramtica situacin
en que se encontraban los indios iguaces: Algunas veces matan algunos venados,
y a tiempos toman algn pescado; mas esto es tan poco, y su hambre tan grande, que
comen araas y huevos de hormigas, y gusanos y lagartijas y salamanquesas y culebras y vboras, que matan los hombres que muerden, y comen tierra y madera y todo
lo que puede haber, y estiercol de venados, y otras cosas que dejo de contar;70 y creo
averiguadamente que si en aquella tierra hubiese piedras las comeran (Cap. 18, 144).
Ramrez nos narra pasajes muy parecidos:
69. Esta es la primera mencin documentada de la que tenga noticia de las boleadoras.
70. La letra en negrita es ma.

76

Juan F. Maura

[I]bamos de isla en isla pasando mucho trabajo, buscando hierbas, y


stas de todo gnero, que no mirbamos si eran buenas malas, y el
que poda haber las manos una culebra vbora matarla, pensaba
que tena mejor de comer que el Rey; y aconteci algunas personas
andar a buscar vboras, que las hay muchas y muy grandes y muy
emponzoosas, y matarlas y como tengo dicho [...] no tenamos otro
bien sino cuando la galera llegaba [a] alguna isla de saltar della y como
lobos hambrientos comer de las primeras hierbas que hallbamos, no
mirando, como arriba digo, si eran buenas o malas, y cocamoslas as
sin otra substancia sino con sola agua...(fol. 119 v.).
Slo un maestro como Alvar Nez podr dar a su sufrimiento, causado por terribles penurias, un cariz tan dramtico. Su mismo cuerpo y su extremada delgadez, que
aparece magistralmente narrada, nos ofrecen el vivo retrato de la antesala de la muerte.
Luis Ramrez, por su parte, no se queda muy atrs utilizando en sus descripciones las
consabidas argucias narrativas para despertar compasin por su hambre y desnudez:
[P]orque en ellas pasamos tantos trabajos cuanto hombres nunca pasaron, porque ya la racion del harina se haba acabado, lo cual puede
Vuestra Merced pensar qu podramos sentir, y habannos dado ciertos das a dos onzas de garbanzos y a dos onzas de tocino; y esto acabado nos dieron a medio pie de puerco por hombre. Finalmente, quel
remedio que tenamos era como lobos hambrientos meternos por los
bosques con hachas en las manos e buscar algunas palmas y el que era
su ventura tal que no la hallaba, ayunaba, que no comamos sino hierbas, que nunca los hombres tal comieron (452).71
Aunque con su desnudez y estado fsico no llegar a hacer llorar a los indios por media hora como hizo Alvar Nez en el captulo xii de sus Naufragios Los indios, de
ver el desastre que nos haba venido y el desastre en que estbamos, con tanta desventura y miseria, se sentaron entre nosotros, y con el gran dolor y lstima que hobieron
de vernos en tanta fortuna, comenzaron todos a llorar recio, y de tanta verdad, que
lejos de all se poda oir, y esto les dur ms de media hora72 , s llegar a decir que
a ninguno tanto como a l le afect la falta de ropa y que si no se la mandaban abre
de parezer a los yndios en el bestido. Del mismo modo que Alvar Nez tena a Dios
continuamente en sus labios, en el caso Ramrez podemos incluir tambin a la Virgen:
[D]emas de la nezesidad de la ambre nos a costreido mucho la neesidad de la ropa y a mi mas que a otro a cavsa que como a vra md en
esta d[igo] en dos bezes se me a ydo parte dello a la mar la una quando
perdimos la nao [y la otra] en este rio quando la canoa me hubiera de
anegar y lo poco que me [quedo con las] muchas humidades deste rio
se [me ha] acabado de pudrir de manera [que si] [roto] me falta abre
de parezer a los yndios en el bestido y yo doy mi fe a Vra md [que]
71. Recurdense la variedad de situaciones similares en referencia al hambre que aparecen en los Naufragios.
72. En la Relacin de Hernando de Alarcn, se nos cuenta que los indios con los que se encontr en California,
despus de que diesen a los cristianos algunos presentes, empezaron a llorar con fuerza (Flint 191).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

77

sino tubiese esperanza en nra seora de pagar esta md con las otras
muchas que he [reibido] con las setenas no me atrebiera a suplicarlo
a Vra md si pensara dar mas pas[ion] a vra md que como digo si dios
de aca me leba sino mucho descanso en desquento de las muchas pasiones que siempre les he dado (fol. 122 r.)
Como ya destaqu anteriormente, las alusiones al oro, plata y de otro metal muy
bueno son constantes a lo largo de toda la Carta. No recuerdo ninguna otra relacin donde se mencione tantas veces a este metal si exceptuamos el Diario de Coln.
En algn momento Ramrez se permite la libertad de precisar incluso su calidad: las
cuales dieron al seor Capitn General [Sebastin Caboto], y las de oro eran muy finas,
de ms de 20 quilates (446). Por supuesto, este oro nunca llegar a aparecer ya que
el autor se ocupar en presentar diferentes excusas por las que no pudieron llevarlo
consigo. En cualquier caso, el testimonio de este singular viajero est narrado como si
hubiese sido el nico que pudiese testimoniar tan extraordinarias experiencias: [Y]o
bine de santa catalina asta aqui en la galeota y como mi enfermedad fue grande y en
ella abia muy poco abrigo pase enfinitos trabajos y tantos que yo doy fe a vra md no
creo bastante lengua de onbre a poderlos contar mas plugo a la majestad devina de me
sacar dellos para meterme en otros mayores como v.m. por esta carta adelante bera
(fol. 117 v.). Por mucha lgica, sentido comn y razn que los lectores de la poca, as
como los miembros del Consejo de Indias empleasen a la hora de asimilar toda la informacin ofrecida por estos exploradores, el no haber visto y sentido en persona todas
las maravillas descritas en sus Relaciones, no les dejaba ms remedio que aceptar
una buena dosis de la informacin que reciban por muy maravillosa que esta fuese.

Captulo cuarto
La creacin del mito
[Y] llevaba en su compaa a Fray Marcos, que no se tuvo por
seguro quedar en Cbola biendo que ava salido su relain
falsa en todo, porque ni se hallaron los reinos que dea, ni
ciudades populosas, ni riquesas de oro, ni pedrera rica que
se public, ni brocados, ni otras cosas que se dixeron por los
plpitos (Relacin de la Jornada de Cbola de Pedro Castaeda).
Se podra decir que en estos momentos tenemos suficiente material para afirmar
que existen dos tendencias definidas respecto a la vida y obra del explorador jerezano
Alvar Nez Cabeza de Vaca. Ambas son apasionantes. Una de ellas por ensalzar la
figura del conquistador hasta las cotas ms altas que las cualidades cristianas puedan llevar a un caballero, llegndolo a hacer poseedor de virtudes sobrenaturales. La
otra, la que nos muestra a un individuo que quiere hacerse pasar por santo habiendo
cometido los crmenes mas abominables hacia sus propios compaeros y hacia los
indgenas que ser humano haya podido cometer, tras haber abusado de la confianza
y el dinero de su mujer y amigos para conseguir llevar adelante sus delirios de grandeza. No existe lugar posible para una postura intermedia, aunque siempre se pueda
perdonar al autor de Naufragios por obsequiarnos, adems de con su obra escrita, con
el modelo histrico de una figura tpicamente barroca como es el Don Juan. Ms
que por su vertiente mujeriega, por su capacidad de desafo y desprecio de todos los
valores sociales establecidos as como por su desvergonzada capacidad y resistencia
fsica para poder superar los ms amenazantes obstculos de mares, desiertos y selvas
que la geografa americana puso en su camino en el norte y sur del continente.73 Algo
parecido ocurre con Esteban, el esclavo negro que Andrs Dorantes, uno de los supervivientes de la tragedia ocurrida en Florida, llev consigo. Esteban o Estebanico, como
algunos le llamaban, representa una parte importantsima de todo el rosario de invenciones y mentiras que estos supervivientes se vieron obligados a contar para sacar
algn fruto de su largo peregrinaje por tierras de Norteamrica. Ambos conseguirn
en parte sus propsitos. Cabeza de Vaca lograr pasar a la historia como l mismo se
retrata en su obra: un santo varn, un mrtir de la causa cristiana, que en cuanto pueda
se vestir de conquistador para ejercer como tal en el Ro de la Plata, esta vez con resultados mucho ms adversos que los conseguidos en su experiencia norteamericana.
73. En las escuelas de los Estados Unidos cuando se habla de Amrica, se habla de dos continentes, no
ocurre lo mismo en otros pases como Espaa en donde Amrica en un solo continente. Recordemos la carta
que el conquistador espaol Lope de Aguirre, desde el corazn del continente americano, escribe a Felipe ii:
[A]unque tambin creo que te deben engaar los que escriben destas partes destas Indias como estn tan
lejos...Hijo de fieles vasallos tuyos en tierra vascongada, yo rebelde hasta la muerte por tu ingratitud: Lope de
Aguirre el Peregrino (Coleccin Muoz; Tomo 28, fols. 252-89).

80

Juan F. Maura

Esteban burlar con maestra torera a su nuevo amo, el virrey de Mxico Antonio de
Mendoza, y al encargado de verificar sus mentiras, Fray Marcos de Niza, consiguiendo
as disfrutar de su ansiada libertad entre los indios.
A lo largo de estas lneas vamos a destacar algunos de los ejemplos ms representativos de una de estas posturas. Se trata de aquella que, pese a ser la menos popular, tambin es la ms valiosa al negarse a aceptar sin ms la cualidades serficas de tan singular
caminante como fue Cabeza de Vaca. Igualmente, en este trabajo que est principalmente orientado a los estudiosos ya familiarizados con los aspectos ms sobresalientes de la
vida y obra de Alvar Nez, no se repetir toda la cronologa de sus hechos.
Con el respeto que se merece la labor investigadora de los que dan carcter de fehaciente a la informacin presentada por Alvar Nez en su testimonio escrito y de
los que defienden la dignidad y honradez de su persona, las conclusiones a las que yo
he llegado tras el estudio de su obra y vida son muy distintas.74 La ambicin de Alvar
Nez de convertirse en adelantado, gobernador y capitn general de la Florida, aparece incluso antes del inicio de su viaje a Amrica en 1527. Esto explicara su continua
animosidad contra su superior Pnfilo de Narvez, a quien fueron adjudicados dichos
ttulos. Tanto la informacin presentada por los supervivientes de la expedicin de
Narvez ante la Audiencia de Santo Domingo, como la obra Naufragios, tienen una finalidad clara y precisa. Especular sobre la posible ruta por Norteamrica o sobre la veracidad de los nombres atribuidos a los diferentes grupos indgenas con los que se encontr
Alvar Nez (v.g.: chimeneos, piraputanas, malicones, estarapecoces, cuchendados,
etc.) no tiene ningn sentido si ste no est diciendo la verdad.75 Entre los estudiosos
heterodoxos de Cabeza de Vaca ms convincentes destacara a Henry Wagner y a
Robert E. Lewis. Aunque Jaques Lafaye no entra en esta categora, en cierta manera
intuye la desvergenza de Alvar Nez en adjudicarse la autora de los milagros que
aparecen en su obra. Uso el trmino heterodoxo, en oposicin a la romntica idea
que casi siempre ha tenido la crtica literaria e histrica del personaje Cabeza de Vaca,
sobre todo durante los ltimos treinta aos. Merece la pena mencionar, porque nos da
una idea de lo popular que llega a ser la obra de Alvar Nez, cmo aos ms tarde de
la publicacin de Naufragios, Lope de Vega adopta el nombre de Dulcanquelln para uno
de los personajes indgenas principales de su comedia El Nuevo Mundo descubierto por
Coln, variante del nico nombre propio de indgena aparecido en la obra de Cabeza de
Vaca Dulchanchelln, lo que en cierta forma vendra a confirmar la familiaridad con
Naufragios por parte de Lope (vase Maura, Naufragios 93n13, 1998 ed.). Alvar Nez
no hubiese sacado ningn provecho si nicamente hubiese seguido la ruta ms lgica
hacia el sur (Pnuco, hoy Tampico) para ser as rescatado por los cristianos. En pocos
meses habra llegado a su destino y su peregrinaje habra pasado sin pena ni gloria. Su
superior, Pnfilo de Narvez, si hubiese sobrevivido se habra convertido, como ya tena pactado en sus capitulaciones con la Corona, en el nuevo gobernador, adelantado y
74. Vase mi trabajo, Nuevas aportaciones documentales para la biografa de Alvar Nez Cabeza de Vaca.
Bulletin Hispanique 2 (2004) 645-685.
75. La variedad de nombres indgenas es lo suficientemente formidable como para volver locos a todos los
antroplogos, sobre todo en Comentarios (v.g.: guaranes, chamases, iguazs, piquers agaces, guaycures, guatataes, merchireses, arabuces, xarayes, imperes, naperes, mayaes, guatos, sarcoses, chimeneos, carcaraes,
gorgotes, payzuoes, estarapecoces, candirees, artanases, atabares, guayviaos, itaques, guazanis, tabares,
tapa, juriquizaba, carcoses, guajurapos, arrianicoses, socorinos, soces, etc, etc.).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

81

capitn general de la Florida y esto era algo que Alvar Nez no iba a permitir. Al igual
que no permitir en el Ro de la Plata que su competidor, el lugarteniente de Juan de
Ayolas, Domingo Martnez de Irala, le quitase la gobernacin del Ro de la Plata, por
lo que le degradar cada vez que tenga oportunidad en sus Comentarios. Me inclino a
pensar que fue la ambicin de Alvar Nez la que le llev a deshacerse de su inmediato superior y de aquellos que estaban de su parte, para conseguir dichos privilegios
para s mismo. An siendo Pnfilo de Narvez lo suficientemente ambicioso para sacrificar su fama, familia y hacienda en la empresa de la Florida, tal y como queda patente en las capitulaciones que hizo con la Corona, haba un hombre en su expedicin
y bajo su mando que le superaba. Esta persona que le sobrepasa tanto en ambicin
de gloria como en dotes para pasar al papel la imagen que de l y de su superior quera que los dems tuviesen, no era otro que Alvar Nez Cabeza de Vaca. Pnfilo de
Narvez es uno de los personajes ms importantes en el engranaje de la exploracin y
conquista de la Florida para comprender la personalidad y las autnticas intenciones
de su subordinado Alvar Nez Cabeza de Vaca.76 En la Coleccin de Documentos Indi
tos sacados del Archivo General de Indias, encontramos las mercedes y condiciones
que Narvez pide al emperador para a descubrir a su costa Las islas de Tierra Firme
que hay desde el Ro de las Palmas hasta la Florida, y todo de la misma Florida la
parte del Norte y del Sur (CDI 10: 40-47). Se observa que el enorme coste en vidas
humanas, esfuerzo y grandsimas sumas invertidas en estas expediones que en su inmensa mayora eran de iniciativa privada, lo que la corona deba retribuir en dinero
y privilegios, si sala bien la empresa, muy pocas veces compensaba el sacrificio. En
este caso, lo que espera conseguir Pnfilo de Narvez de dicha empresa es lo siguiente:
Vuestra magestad sea servido de me hacer Gobernador y Justicia mayor por todos los das de mi vida, y Capitn General, y para todo esto
competente salario.
Ms, suplico vuestra magestad me haga merced del alguacilazgo
mayor de dichas tierras que yo poblar en vuestro real nombre, para
m y mis herederos y subcesores.
Ms, suplico vuestra magestad me haga merced de la tenencia de
las fortalezas que vuestra magestad mandare que se hagan en aquellas partes en vuestro real nombre, para m y mis herederos.
Ms, suplico vuestra magestad me haga merced del diezmo de todo
lo que vuestra magestad hubiere de haber de sus reales rentas, para
siempre jams.
Ms, suplico vuestra magestad que de todo lo que yo llevare aquellas partes para provisin de las dichas tierras, as como caballos y

76. Tenemos el nombre de la mujer de Pnfilo de Narvez gracias, entre otros, a la informacin encontrada
en este documento fechado cuatro meses antes de que partiese la armada a tierras de la Florida: Pnfilo de
Narvez, gobernador de la Florida, ro de la Palma y Espritu Santo, estante en Sevilla, declara haber recibido
de Pedro Caro, vecino de Alcal de Guadaira, todos los pesos de oro que le entregaron Mara de Valenzuela,
mujer del dicho Pnfilo de Narvez, y Ana Martn, su criada, en la isla de Cuba, para que enviase a dicha isla
ciertas mercaderas (RAHPS. Libro del ao: 1518-1527. Oficio: xvii. Escribana: Pedro Tristn. Folio. 382v.
Fecha: 19 de febrero de 1527).

82

Juan F. Maura

armas y todas otras cualesquier cosas, que no pague almojarifazgo por


toda mi vida.
Ms, suplico vuestra magestad me haga merced de veinte leguas en
cuadro, en la tierra que yo poblare y pacificare, donde la escojiere, con
jurisdicion civil y criminal para m y mis herederos y subcesores.
Ms, suplico vuestra magestad d licencia para que de las islas se
puedan all llevar yeguas y caballos y todos otros ganados.
Ms, suplico vuestra magestad que todo lo que yo gastare en descubrir y conquistar y poblar las dichas tierras se me mande pagar de
vuestras reales rentas de aquella tierra (CDI 10: 44-45).
Ambicioso en extremo; ms adelante pedir tambin el diezmo del oro y otra serie de
privilegios. Una observacin del inters de Narvez por las tierras al norte de la Florida
nos la proporciona Andrs Resendez: During his time as a prisioner in Mexico City,
Narvez had already heard about Cortss eagerness to explore the north by sending
various scouting parties. There would have been no sweeter revenge for Narvez than
to cut short Cortss advances. Cast in this light, Narvez proposed enterprise constitutes a continuation of an epic rivalry that had started with the conquest of Mexico (43).
Lo que no saba Narvez, lo que ni siquiera sospechaba el veterano soldado de la conquista de Mxico, es que en su armada llevaba a un individuo mucho ms ambicioso
que l y con muchos menos escrpulos, que adems no tendr que arriesgar sus bienes
y que intentar lograr con todas sus fuerzas e inteligencia la manera de conseguir todas
las mercedes y privilegios que su superior peda al emperador. Alvar Nez no tendr
reparos en deshacerse de su inmediato superior, creando una trama creble, y a partir de
ah empezar una desesperada lucha por conseguir la capitana general y la gobernacin
de las tierras de la Florida por las que tanto arriesg el malogrado Narvez. Esta frialdad
acompaada de un comportamiento en ocasiones violento saldr repetidamente a la luz
en varias de las acusaciones que se hicieron posteriormente contra Alvar Nez ante el
Consejo de Indias respecto a su actuacin en Ro de la Plata. Al igual que no hay rastro
ni pruebas de lo ocurrido con la muerte de Narvez, encontramos un caso paradigmtico
con el intrprete Domingo en el viaje que hizo desde el Brasil a la Asuncin. Podemos
leer en el siguiente fragmento del documento Informaion hecha a pedimiento de Gari
Venegas contra Alvar Nuez Cabeza de Vaca sobre la muerte de un yndio (fols. 10241036): Muy poderosos seores. Que mando matar a domingo lengua a pualadas. Garia Venegas dize que en el camyno que hizo albar nuez cabea de vaca desde la ysla de
sancta catalina y costa del brasil para la cibdad de asunion ques en el reino del paraguay
mando matar a domingo lengua a pualadas y echalle con una piedra en un rrio para que
nunca mas paresiese... (AGI, Legajo 1131, fol. 1025). Pienso que Alvar Nez estuvo
igualmente implicado en la supuesta desaparicin de su superior Pnfilo de Narvez, no
obstante, no nos ha llegado ningn testimonio sobre esta suposicin.
Como escribe Fernndez de Oviedo en el prohemio del libro 35 de su Historia
General y Natural, refirindose a la ciega codicia de algunos de estos conquistadores
que teniendo una buena hacienda, una buena mujer e hijos, dan con el juicio al travs y arriesgan todo por conseguir una conquista ms: haen unos fines que ningn
cuerdo los puede haber envidia sino lstima (580). Escribe Fernndez de Oviedo sobre Pnfilo de Narvez:

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

83

Si Pamphilo de Narvaez no perdiera la memoria de cmo fu tractado en la Nueva Espaa, mirra qun al revs le salieron sus pensamientos, no buscra otros torbellinos fatigas, contentrase con
que seyendo un hidalgo que pass estas partes con una espada
una capa buscar la vida, alcan honra muger virtuosa hijadalgo,
le dio Dios hijos haienda con que bastantemente pudiera passar, segund el ser de su persona: que era virtuoso hombre de gentil
criana de limpia sangre, quando convino se avia mostrado en la
miliia no menos esforado que diestro soldado despues capitn.
l fue el que despues acab de paificar conquistar la isla de Cuba,
y en aquella vivia y estaba bien heredado prospero; aun despues
que sali de la prission uas de Corts, hall su muger Mara de
Valenuela, que avia algunos aos que le atendia en tan buena fama
reputaion, como pudo estar Penlope: puesto que no texia destexia, como aquella, por la dubda que tenia esperana de la venida
de su marido Ulixes, estotra, ertificada de la prission trabaxos del
suyo, grangeaba su haienda la acresentaba guardaba para le redimir ayudar. assi hallo, quando l vino su casa, allende de hallar
la haienda que dex acresentada, que le tenia tree catore mill
pessos de oro de minas que la muger avia cogido con sus esclavos
indios, lo qual el mesmo Pamphilo de Narvaez me ertifico en Toledo
el ao de mill quinientos veynte y cinco, estando en aquella cibdad la essrea Magestad (Lib. 35, Proemio, 580).
En el caso que nos ocupa nos interesa observar, aparte de la locura intrnseca de
algunos de estos conquistadores, las cualidades positivas de ese hidalgo del que Fernndez de Oviedo nos dice que era virtuoso hombre de gentil criana, y que con
tanto ahnco intentar destruir su subordinado Alvar Nz en su obra Naufragios. El
soldado de Corts, Bernal Daz del Castillo, en su Historia Verdadera de la Conquista
de la Nueva Espaa, tambin emplea algunos calificativos positivos para Narvez que
coinciden con la impresin de Fernndez de Oviedo:
[E]ra Narvez de parecer de obra de cuarenta aos,77 y alto de cuerpo
y de recios miembros, y tena el rostro largo y la barba rubia y agradable presencia, y en la pltica y voz muy entonada como que sala
de una bveda; era buen jinete y decan que era esforzado; era natural
de Valladolid o de Tudela de Duero; era casado con una seora que se
deca Mara de Valenzuela; fue en la isla de Cuba capitn y hombre;
decan que era muy escaso, y cuando le desbaratamos se le quebr
un ojo, y tena buenas razones en lo que hablaba...(Cap. 206, 576).
Pero las buenas razones de Narvez nunca las llegaremos a saber porque desapareci antes de poder llegar a dar su testimonio. En el captulo cuarto de Naufragios,
Alvar Nez se encarga de deslegitimizar el criterio de su superior una y otra vez. De
la misma manera, se presenta a si mismo como el hombre sensato que sabe lo que
hace al afirmar que no deban adentrarse por el interior de la Florida. Previene, avisa
77. Cuarenta y ocho en la Florida.

84

Juan F. Maura

y, como colofn en el captulo final de su obra mediante el cuento de las profecas de


la mora de Hornachos, viene a decir que si la armada termin en tragedia fue por la
ineptitud de Narvez al no haber hecho caso de sus consejos.
En aquel tiempo que ellos se recogan en los navos, dicen que aquellas
personas que all estaban vieron y oyeron todos muy claramente cmo aquella mujer dijo a las otras que, pues sus maridos entraban por
la tierra adentro y ponan sus personas en tan gran peligro, no hiciesen
en ninguna manera cuenta de ellos; y que luego mirase con quin se
haban de casar, porque ella as lo haba de hacer, y as lo hizo; que ella
y las dems se casaron y amancebaron con los que quedaron en los
navos (Cap. 38, 220-221).
En otras palabras, Alvar Nez est diciendo lo mismo que l le haba dicho al gobernador: que no se internase tierra adentro sin dejar los navos en puerto seguro. Las
razones que da son slidas y razonables. Paradojicamente, Alvar Nez, una vez que
tenga que ir en busca de cristianos con los otros tres supervivientes, har exactamente lo
contrario. Se meter tierra adentro, despus de haber esperado varios aos en la costa,
hasta llegar casi a la costa del Pacfico. Esto es lo que escribe en el captulo cuarto:
Y otro da que fue primero de mayo, el gobernador llam aparte al
comisario y al contador y al veedor y a m, y a un marinero que se llamaba Bartolom Fernndez, y a un escribano que se deca Jernimo de
Alaniz, y as juntos, nos dijo que tena voluntad de entrar por la tierra
adentro y los navos se fuesen costeando hasta que llegasen al puerto,
y que los pilotos decan y crean que yendo la va de las Palmas estaban
muy cerca de all; y sobre esto nos rog le disemos nuestro parescer.
Yo responda que me paresca que por ninguna manera dejar los navos
sin que primero quedasen en puerto seguro y poblado, y que mirase
que los pilotos no andaban ciertos, ni se afirmaban en una misma cosa,
ni saban a qu parte estaban; y que allende de esto, los caballos no
estaban para que en ninguna necesidad que se ofresciese nos pudisemos aprovechar de ellos; y que sobre todo esto, bamos mudos y
sin lengua, por donde mal nos podamos entender con los indios, ni
saber lo que de la tierra queramos, y que entrbamos por tierra de que
ninguna relacin tenamos, ni sabamos de qu suerte era, ni lo que en
ella haba, ni de qu gente estaba poblada, ni a qu parte de ella estbamos; y que sobre todo esto, no tenamos bastimentos para entrar
adonde no sabamos; porque, visto lo que en los navos haba, no se
poda dar a cada hombre de racin para entrar por la tierra ms de una
libra de bizcocho y otra de tocino, y que mi parescer era que se deba
embarcar e ir a buscar puerto y tierra que fuese mejor para poblar, pues
la que habamos visto, en s era tan despoblada y tan pobre, cuanto
nunca en aquellas partes se haba hallado (cap. 4, 87-88).
Con estas palabras, unas lneas ms adelante, hace recaer todo el fracaso de la expedin en su superior, al que requiri de parte de Vuestra Majestad, aunque l mismo

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

85

le siga tierra adentro por eso del qu dirn o, lo que es lo mismo, para que no se
pusiese su honor en entredicho.
El gobernador sigui su parescer y lo que los otros le aconsejaban. Yo,
vista su determinacin, requerile de parte de Vuestra Majestad que no
dejase los navos sin que quedasen en puerto y seguros, y as lo ped
por testimonio al escribano que all tenamos. El respondi que, pues
l se conformaba con el parescer de los ms de los otros oficiales y
comisario, que yo no era parte para hacerle estos requerimientos, y
pidi al escribano le diese por testimonio cmo por no haber en aquella tierra mantenimientos para poder poblar, ni puerto para los navos,
levantaba el pueblo que all haba asentado, e iba con l en busca del
puerto y de tierra que fuese mejor; y luego mand apercibir la gente
que haba de ir con l, que se proveyesen de lo que era menester para
la jornada; y despus de esto provedo, en presencia de los que all
estaban, me dijo que, pues yo tanto estorbaba y tema la entrada por
tierra, que me quedase y tomase cargo de los navos y de la gente que
en ellos quedaba, y poblase si yo llegase primero que l. Yo me excus
de esto, y despus de salidos de all aquella misma tarde, diciendo que
no le paresca que de nadie se poda fiar aquello, me envi a decir que
me rogaba que tomase cargo de ello; y viendo que importunndome
tanto, yo todava me excusaba, me pregunt qu era la causa por que
hua de aceptarlo; a lo cual respond que yo hua de encargarme de
aquello porque tena por cierto y saba que l no haba de ver ms los
navos, ni los navos a l, y que esto entenda viendo que tan sin aparejo se entraban por la tierra adentro; y que yo quera ms aventurarme al peligro que l y los otros se aventuraban, y pasar por lo que l
y ellos pasasen, que no encargarme de los navos, y dar ocasin a que
se dijese que, como haba contradicho la entrada, me quedaba por temor, y mi honra anduviese en disputa; y que yo quera ms aventurar
la vida que poner mi honra en esta condicin (89-90).
Pero el lugar donde el lector pierde el respeto y la simpata de una forma definitiva
por Narvez es aquel donde el gobernador abandona a la mano de dios a los que
viajaban en una barca cercana a la suya. Aqu Alvar Nez, con un dramatismo conmovedor, nos hace creer que Narvez es un ser que no se merece el ttulo de gobernador y que lo nico que busca es su propia supervivencia. Desde un punto de vista
literario es uno de los momentos ms logrados y emocionantes de su obra Naufragios.
[Y] como amaneci, cada barca se hall por s perdida de las otras;
yo me hall en treinta brazas, y siguiendo mi viaje a hora de vsperas
vi dos barcas, y como fui a ellas, vi que la primera a que llegu era la
del gobernador, el cual me pregunt qu me pareca que debamos
hacer. Yo le dije que deba recobrar aquella barca que iba delante, y
que en ninguna manera la dejase, y que juntas todas tres barcas, siguisemos nuestro camino donde Dios nos quisiese llevar. El me respondi que aquello no se poda hacer, porque la barca iba muy meti-

86

Juan F. Maura

da en el mar y l quera tomar la tierra, y que si la quera yo seguir, que


hiciese que los de mi barca tomasen los remos y trabajasen, porque
con fuerza de brazos se haba de tomar la tierra, y esto le aconsejaba
un capitn que consigo llevaba, se llamaba Pantoja, dicindole que si
aquel da no tomaba la tierra, que en otros seis no la tomara, y en este tiempo era necesario morir de hambre. Yo, vista su voluntad, tom
mi remo, y lo mismo hicieron todos los que en mi barca estaban para
ello, y bogamos hasta casi puesto el Sol; mas como el gobernador
llevaba la ms sana y recia gente que entre toda haba,78en ninguna manera lo podimos seguir ni tener con ella. Yo, como vi esto, le
ped que, para poderle seguir, me diese un cabo de su barca, y l me
respondi que no haran ellos poco si solos aquella noche pudiesen
llegar a tierra. Yo le dije que, pues va la poca posibilidad que en nosotros haba para poder seguirle y hacer lo que haba mandado, que me
dijese qu era lo que mandaba que yo hiciese. El me respondi que
ya no era tiempo de mandar unos a otros; que cada uno hiciese lo que
mejor le paresciese que era para salvar la vida; que l as lo entenda
de hacer (cap. 10, 114).
Dice Alvar Nez que no podan seguir la barca de Narvez porque el gobernador
llevaba la ms sana y recia gente que entre toda haba. Es interesante esta mencin
porque a lo largo del viaje que hacen con estas barcas por la costa de Texas, es siempre
la barca de Alvar Nez la que va la primera. Lo que quiero decir es que Cabeza de Vaca utiliza a su favor, segn el momento y las circunstancias, lo que le conviene para el
propsito de su narracin. Veamos algunos ejemplos: Mi barca iba delante [escribe
Alvar Nez], y de ella vimos venir cinco canoas de indios, los cuales las desampararon
y nos las dejaron en las manos, viendo que bamos a ellas... (cap. 11). En otro ejemplo
encontramos: y as navegamos aquel da, hasta hora de visperas, que mi barca que
iba delante, descubri una punta que la tierra y del otro cabo se vea un ro muy grande, y en una isleta que haca la punta hice yo surgir por esperar las otras barcas (cap.
10). El gobernador no quiso llegar; antes se meti por una baha cercana en que haba
muchas isletas... La gente que iba con el gobernador no tena ninguna razn para ser
ms o menos fuerte que los que iban en las otras barcas.79 Todo este testimonio que
presenta Cabeza de Vaca en su obra resulta falso o al menos tergiversado. No es la nica vez que Alvar Nez utiliza en su obra el recurso de la fuerza o la debilidad en su
propio provecho. Cabeza de Vaca no muestra una predileccin especial por ninguno
de los cristianos supervivientes que le acompaan; es cierto que hace mencin en ms
de una ocasin de sus compaeros Castillo y Dorantes, pero no es menos cierto que al
final de la obra aprovecha la ocasin para criticarles. Efectivamente, en el captulo 23,
78. Imposible de comprobar, dependemos de la palabra del autor de la crnica.
79. Luisa Pranzetti, en su artculo Il naufragio come metafora recoge, en varias ocasiones, la constante animosidad de Alvar Nez contra su superior: Dal racconto di questo primo impatto con la frontiera del Nuovo
Mondo, se delinea lopposizione Cabeza de Vaca vs Pnfilo de Narvez (Inferiore vs Superiore). Per il primo
loggetto mancante evidentemente la conoscenza del mondo da conquistare, acquisibile solo per il tramite
degli Indios (16). Sin embargo, esta confrontacin tiene como base, ms que el conocimiento del mundo a
conquistar, el reconocimiento de la Corona buscado por Cabeza de Vaca una vez presentados los hechos a
las autoridades en Espaa.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

87

una vez que han encontrado rastro de cristianos, aparentemente ninguno se ofrece a ir
a buscarlos hasta que finalmente Alvar Nez, en contra de su voluntad y en vista de
que ningn otro quera ir al esclavo negro Esteban no se le tiene en cuenta opta
por ser l quien decida ir a buscarlos. Aquella noche yo rogu a uno de mis compaeros que fuese tras los cristianos, que iban por donde nosotros dejbamos la tierra
asegurada, y haba tres das de camino. A ellos se les hizo mal esto, excusndose por el
cansancio y trabajo; y aunque cada uno de ellos lo pudiera hacer mejor que yo, por ser
ms recios y ms mozos; ms vista su voluntad, otro da por la maana tom conmigo al negro y a once indios (Naufragios, cap. 33, 202). Paradjicamente, dos captulos
antes Cabeza de Vaca habla de su condicin fsica: Entretanto que con stos anduvimos caminamos todo el da sin comer hasta la noche, y comamos tan poco, que ellos
los indios se espantaban de verlo. Nunca nos sintieron cansancio, y la verdad
nosotros estbamos tan hechos al trabajo, que tampoco lo sentamos (Cap. 31, 195).
Antes hablaba del cansancio y trabajo que sufran y aqu dice que estaban tan hechos
al trabajo que no lo sentan. Claras contradiciones que slo quedan expuestas con
una lectura detenida y puntillosa de Naufragios. La solidaridad existente entre Alvar
Nez y sus compaeros una vez ms se pone en evidencia. Si estudiamos uno a uno
los diferentes captulos de su narracin con minuciosa escrupulosidad, la informacin
presentada sencillamente no es convincente. No podemos tomar su palabra escrita
como testimonio fehaciente porque una y otra vez est mintiendo. Lo mismo ocurre
con el episodio de las esmeraldas. En el captulo 33, Alvar Nez y sus compaeros
pasan por un pueblo al que denominan pueblo de los corazones por la abundancia
que tenan de corazones de venado para su propio mantenimiento. Este es el pueblo,
como se dice al principio del captulo, donde nos dieron las esmeraldas. No deja de
ser curiosa la mencin de las esmeraldas y del imperdonable olvido de stas en el
momento ms oportuno para el autor. Dos captulos ms adelante se observar cmo
Alvar Nez, al encontrarse con otros cristianos, se enfadar con ellos por el mal trato
que quieren dar a los indios: y despus de esto pasamos muchas y grandes pendencias con ellos porque nos queran hacer los indios que traamos esclavos, y con este
enojo, al partir, dejamos muchos arcos turquescos que traamos, y muchos zurrones
y flechas, y entre ellas las cinco esmeraldas, que no se nos acord de ellas; y ans las
perdimos (cap. 34, 204-205). Que oportuno enojo y que declaracin manifiesta en
apoyo a las corrientes ideolgicas en defensa de los indgenas que aparecern en las
Leyes Nuevas promulgadas el mismo ao de la publicacin de Naufragios. Qu casualidad y qu desprendimiento ms loable. Sin embargo, tambin qu sorprendente
inteligencia a la hora de hacer mencin de la existencia de piedras preciosas que
tanto inters despertar entre todos aquellos que escuchen su Relacin. No parece
sino que estuviera framente calculado: que no se nos acord de ellas, eso s, con
un cuidado extremo de hacer pasar la noticia con el mismo laconismo con que est
impregnada toda la obra. Las dotes novelescas del autor se van superando una y otra
vez, manteniendo en la narracin una tensin similar a la que pudiera tener cualquier novela de aventuras.80 Hecho este repaso de las ocasiones en que Alvar Nez
aprovecha la coyuntura narrativa para atacar o desprestigiar a su superior, tenemos
que remontarnos al captulo primero de Naufragios, en donde se nos narra el desastre
80. En la la Carta de Luis Ramrez a su padre ocurrir exactamente lo mismo.

88

Juan F. Maura

sufrido por parte de la armada de Pnfilo de Narvez en el puerto de la Trinidad (Cuba),


en el que se perdieron dos navos y un buen nmero de personas. Pnfilo de Narvez
haba mandado a Cabeza de Vaca a este puerto para reaprovisonarse mientras l le esperaba en el Cabo de Santa Cruz (Cap. 1, 78). Alvar Nez nos narra su situacin: Yo
qued en la mar con los pilotos, los cuales nos dijeron que con la mayor presteza que
pudisemos nos despachsemos de all, porque aquel era muy mal puerto y se solan
perder muchos navos en l; y porque lo que all nos sucedi fue cosa muy sealada,
me pareci que no sera fuera de propsito y fin con que yo quise escribir este camino,
contarla aqu (Cap. 1, 78). Los habitantes de la villa le piden repetidamente a Alvar
Nez que se vayan de all, que esa es una zona muy peligrosa donde ya se haban perdido muchas embarcaciones. Pero al final, tras varias excusas, Alvar Nez abandona
a sus hombres en los navos con el pretexto de que los pilotos y la gente me rogaron
que fuese, porque diese prisa que los bastimentos se trajesen lo ms presto que pudiese
ser (Cap. 1, 79). Por desgracia, lleg la tormenta y destroz los navos perdindose,
segn el autor de Naufragios, sesenta personas y veinte caballos. Slo se salvaron los
treinta que haban bajado a la isla con Alvar Nez. Este trgico episodio es importante,
primero por ver cmo Cabeza de Vaca abandona el barco y a sus hombres y, segundo,
porque se conserva un rastro documental del incidente en el Archivo de Indias en Sevilla. Se trata del primer documento escrito por Cabeza de Vaca desde Amrica, con fecha
de noviembre de 1527. Contamos adems con la respuesta escrita casi un ao despus
por el doctor Beltrn, obispo de Ciudad Real, un 27 de marzo de 1528:
Real Cdula a Alvar Nez Cabeza de Vaca, tesorero del Ro de las
Palmas y La Florida, en respuesta a su carta escrita en el Puerto de Pagua de la Isla Fernandina a 28 de Noviembre del ao anterior, sobre lo
siguiente: Que le desagrada la prdida de los navos que en la costa de
dicha Isla dice se perdieron de la Armada de Pnfilo de Narvez y de la
gente que se ahog, y que le tiene en servicio, el cuidado que ha tenido
en escribirle avisndole de lo sucedido (AGI, Indiferente General 421,
L. 13, fol. 254 v).
Que le desagrada la prdida... (hame desplazido), escribe el obispo. Buena forma
de expresar el dolor ante tamao desatre mientras Cabeza de Vaca, en calidad de tesorero al mando de esos dos navos, se cubra las espaldas con esta carta al tiempo que su
superior se encontraba en el Puerto de Santa Cruz, tal como aparece en Naufragios. El
texto del documento en cuestin es el siguiente:
Alvar nuez cabea de baca nro. theo. [tesorero] del rrio de las palmas
y la florida vi vra. letra escripta en el puerto de pagua de la ysla fernandina de veynte y ocho de noviembre del ao pasado y hame desplazido de la perdida de los navios que en la costa de la dha ysla dezis que
se perdieron de la armada de panfilo de narbaez nro governador de la
dha provinia y de la gente que en ellos se ahogo a vos os tengo en serviio el cuydado que tuvistes de me escrivir e avisar de lo subcedido en
esse viaje...Madrid veynte siete dias del mes de maro de myll e qutos
beinte y ocho aos (AGI, Indiferente General 421, L. 13, fol. 254 v).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

89

Se trata de un suceso similar ocurrido en esa misma costa pero en lado Este de la isla
de Cuba. La culpa del incidente volver a recaer en su superior, Pnfilo de Narvez,
no en l, y por eso se apresurar a dar cuenta a las autoridades espaolas dando su
parecer sobre lo ocurrido.
Una vez en Espaa, Cabeza de Vaca se neg a volver a la Florida con Hernando de
Soto precisamente porque para l no tena sentido limitarse a ayudar a que otro se llevase los laureles de la fama; por eso decidi embarcarse en otra expedicin, esta vez
bajo su mando. Incluso Morrish Bishop, gran defensor de la vocacin cristiana del explorador jerezano, escribi sobre la actitud poco solidaria que Alvar Nez tuvo con
aquellos que fueron a la Florida bajo el mando de Hernando de Soto: He could give
them no advice. Shrewdly they interpreted his answers; he was hiding his knowledge, not for the king, but for himself. He was hoping that Sotos expedition would fail,
that then he might step in, and go directly to the cities where all the glory and all the
gold lay waiting (170). Si penssemos que Alvar Nez es el portador de virtudes
cristianas que l dice ser, su obra escrita tendra mucho ms crdito (no ms calidad).
Sin embargo, la evidencia demuestra que tanto en su texto (el primero en darse cuenta
fue Gonzalo Fernndez de Oviedo) como fuera de l, hay pruebas suficientes para dudar de sus historias y buenas intenciones. Si existe alguna razn por la que ha pasado
a la historia popular, esta ha sido la de ser el nico conquistador al que se ha podido
calificar de santo. Sin embargo, al margen de su obra escrita, su comportamiento se
acerca ms al de un pirata que al de un caballero. Por esta razn muchos estudiosos e
investigadores han querido y quieren correr un tupido velo sobre su vida real, para
poder as salvaguardar el mito de su bondad a travs de su obra escrita. Pese a todo, este personaje tuvo que sufrir tal calvario de pleitos interminables, y finalmente pobreza
y enfermedad, que nos permitira decir que expi en vida sus muchos desmanes y tropelas. A lo largo de estos ltimos aos he podido recopilar una serie de documentos
que resultan fundamentales para esclarecer la vida y obra de Alvar Nez Cabeza de
Vaca.81 La documentacin ms temprana que he encontrado sobre la actividad de Alvar Nez registrada en esa casa es de 1513. Se trata de una cuenta general de gastos
en la que podemos leer: Que pago Alvar Nez de los maravedis de su cuenta de este
ao 1800 [sic] que dio a ciertos [] y una labrandera y de gasto que fizo el en los caminos que asi de Vejer hasta Sevilla y al condado de Niebla por mandado de mi seora
segun parescio por su cuenta (Legajo 2430). Tambin sabemos que en 1515 estuvo en
Plasencia, en calidad de camarero del duque de Medina Sidonia, en la boda de Ana de
Aragn (nieta de Fernando el Catlico) con Alonso de Guzmn (Legajo, 937).
Gracias a los datos biogrficos reunidos hasta el presente sobre este explorador, se
puede afirmar que su vida sobrepasa en inters a su obra escrita, pese a la enorme
atencin que ha despertado esta ltima.
En la publicacin de Rolena Adorno y Patrick Charles Pautz, lvar Nez Cabeza de
Vaca, hasta la fecha la ms voluminosa sobre dicho explorador, se siguen defendiendo
y manteniendo de forma sorprendente todas o casi todas las alabanzas y bienaventuranzas que el autor y protagonista de Naufragios quiso transmitir sobre su persona, lo
que hace que sean varios los puntos, sobre todo sus aspectos biogrficos e histricos,
81. Sobre documentacin referente a la actividad de Alvar Nez en la casa de Medina Sidonia, vase mi
trabajo Los Naufragiosde Alvar Nez Cabeza de Vaca: o el arte de la automitificacin.

90

Juan F. Maura

los que no se ajusten del todo a la realidad documental. Esta publicacin es, dejando
aparte los ya clsicos estudios de Morris Bishop, Enrique de Ganda, Sancho de Sopranis, Henry Wagner y en los ltimos aos Enrique Pupo-Walker, la ms seria realizada
sobre la biografa y la obra de Alvar Nez. Sin embargo, se apoya frecuentemente en
la repeticin de lo ya dicho por otros estudiosos del tema y deja mucho que desear a la
hora de especular sobre aspectos genealgicos o geogrficos. Igualmente, en su artculo
The Negotiation of Fear in Cabeza de Vacas Naufragios publicado en 1991, Adorno
no menciona tampoco que buena parte de lo expuesto en dicho artculo sobre la interesantsima utilizacin del miedo por parte del grupo de Cabeza de Vaca como recurso de control y poder sobre los indgenas (y que volver a destacarse en Alvar Nez
Cabeza de Vaca, 2: 310-317), haba aparecido ya en el captulo Elementos picarescos
en la persona y la obra de Alvar Nez, de mi tesis doctoral de 1987.82 Asimismo, la
informacin bibliogrfica de Adorno y Pautz no incluye ninguna publicacin posterior
a 1995, exceptuando el importante redescubrimiento de Nieto Nuo del primer manuscrito de la edicin de Zamora en la Biblioteca Imperial de Viena, al que apenas le
dedican una nota y unas lneas (Adorno & Pautz 1: 273). Dice Nieto Nuo sobre este
manuscrito: [S]e trata, pues de la nica fuente manuscrita anterior a la trasmisin impresa, y ha de ser tenida, en consecuencia, como origen del texto (xvi). Sobre la existencia del manuscrito de Nieto Nuo encontrado en la biblioteca de Viena, he podido
comprobar que ya se tena noticia de l en el ndice de manuscritos de la Real Academia
de la Historia desde hace tiempo (Amrica 9/4173). En dicha academia se conserva una
copia manuscrita del siglo xviii bajo el ttulo Historia en Espaol de las Indias del Nuevo Mundo, que incluye ms de la mitad del manuscrito de Viena ya que llega hasta
casi el final de lo que sera el captulo 21 de la edicin de 1555. En una nota al inicio de
dicho manuscrito aparece escrito: Empezaron enviar de Viena esta copia; pero en
carta de 16 de marzo se previno al encargado de negocios Dn. Domingo de Iriarte, que
se suspendiese hasta nuevo aviso; pues esta obra es la que se conoce aqu con el ttulo
de Comentarios de Alvar Nez Cabeza de Baca, que se imprimi la primera vez en Valladolid ao 1555, y despus la incluy don Andrs Gonzlez Barcia en su coleccin de
Historiadores de Indias. En lugar de estos comentarios se le dixo enviase copias de diez
Relaciones y Cartas que hay en el Cdice MS. n. cxx. Obviamente, en dicha academia
desconocan la primera edicin de Naufragios impresa en Zamora en 1542.
Fidalgo de Elvas habla de una relacin que Alvar Nez trajo a Espaa y que probablemente sea un borrador anterior a este manuscrito. Y por escrito traa hecha una relacin de lo que en Florida haba visto, que en algunas partes deca: En tal parte vi esto,
y lo dems que aqu v dejo para entre m y Su Majestad (Elvas 38).
82. Vase (Maura, Arte 87-96). Entre otras cosas escribo: En muchas de las descripciones que aparecen en el
texto, la relacin afectiva existente entre el grupo de Cabeza de Vaca y los indios, aparenta ser de una absoluta
tirana, en la que a la menor insubordinacin de estos ltimos la ira de los amos slo se podr frenar con un
sacrificio de esta magnitud. Pese a todo Alvar Nez refirindose a este acontecimiento afirma: y a la verdad,
nosotros recibamos tanta pena de esto, que no poda ser mayor... Pese a todo Alvar Nez y sus compaeros
siguen en el rumbo determinado por ellos desde un principio. Este tipo de situaciones en donde el ingenio de
los cristianos que se vale en cierta forma de las supersticiones de los pueblos por donde pasan va ms lejos de la
simple picarda llegando en algunos momentos a escenas verdaderamente macabras y siniestras. Precsamente
despus de la situacin antes narrada donde se mueren de miedo ocho de los indios que los acompaaban,
acontece que a partir de ese momento los indios obedecen ciegamente las rdenes de los cristianos sin rechistar probablemente por temor a mayores represalias (87-96).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

91

El manuscrito Santa Cruz de Sevilla


En cuanto al manuscrito de siete folios que se conserva en el Archivo General de
Indias (Patronato 20, N.5, Ramo 3, fols. 1r-4r)83 bautizado por algunos con nombre
de Santa Cruz, todava hay algo que decir, pese a lo ya escrito sobre l (Barrera,
Pupo-Walker, Nieto, Craddock, etc.).84 Trinidad Barrera plantea el origen y autora
del citado manuscrito: Puesto que el contenido de lo relatado se corresponde con el
trayecto recorrido hasta la muerte del escribano de la expedicin, Jernimo de Alaniz,
bien pudiera adjudicarse la autora de estas lneas a l, con el convencimiento de que
fue rescatado y aprovechado por el propio Nez a la muerte de aquel (Barrera 3). Sin
embargo, me parece mucho convencimiento pensar que Alaniz fuese rescatado en
aquellas circunstancias para aos despus ponerse en contacto con Cabeza de Vaca
y que ste aprovechase su relato. Su autora podra corresponder tanto a Alonso de
Santa Cruz como a Alonso de Chvez, citado repetidamente por Fernndez de Oviedo, u a otro cosmgrafo contemporneo.85 La redaccin del manuscrito en cuestin,
como he podido comprobar, posee una grafa que es idntica a otros documentos del
cosmgrafo Santa Cruz.86 Tambin he comprobado que tampoco corresponde a Cspedes87nombre que aparece en el propio manuscrito en el margen superior derecho
de la primera pgina; de igual manera opino que la referencia a uno de los libros de
Herrera y Tordesillas (IV, 2, 4), sea gratuita.88 Pupo-Walker piensa que este manuscrito
es parte del texto que los supervivientes de la expedicin de Narvez entregaron al vi83. Vase Apndice G.
84. La trancripcin ms exacta de dicho documento ha sido realizada por el eminente palegrafo Jerry
Craddock.
85. De Alonso de Chvez, aparte de las copias que existen de su Espejo de Navegantes en la Real Academia
de la Historia, no se conserva, que tenga noticia, ningn otro trabajo. Es muy posible que en los diferentes
incendios que se produjeron en el monasterio de El Escorial, se perdiesen sus obras cartogrficas junto con
las de otros conocidos autores. Vase, P. Castaeda, M. Cuesta, et al. Alonso de Chaves y el libro iv de Espejo de
Navegantes.
86. En la Real Academia de la Historia, en la Coleccin San Romn, Caja 3, N.5, se conserva un manuscrito
original de Alonso de Santa Cruz del ao 1541 (vase Apndice G), dirigido al emperador Carlos v, sobre un
viaje cartogrfico a las Indias. En este caso particular, la grafa de Santa Cruz tiene muy poco que ver con la
del documento de Cabeza de Vaca del Archivo de Indias (Patronato 20, N.5, Ramo 3, fols. 1r-4r). La grafa de
Cspedes y Herrera tampoco se corresponde con la del redactor del citado documento, segn manuscritos
autgrafos de la Academia de la Historia y la Biblioteca Nacional.
87. Tampoco es de Herrera y Tordesillas segn documentacin manuscrita encontrada sobre ste en la
Biblioteca Nacional como se ver adelante.
88. La letra tampoco es de Cspedes, como podemos comprobar gracias al manuscrito que se conserva
de l en la Academia de la Historia: Theoricas de Planetas de Jorge Purbachio con el comento de Andrs Garca de
Cspedes Cosmgrafo mayor del Rey nro Seor traducidas por el mismo y acrecentadas de muchas figuras (Mss. 9/5630).
Andrs Garca de Cspedes era ya conocido internacionalmente como cosmgrafo en el siglo xvi. Todava no
se sabe a ciencia cierta la fecha de su nacimiento, pero s la de su defuncin, 1611. Se dedic a la construccin
e invencin de gran nmero de instrumentos de matemticas y astronoma, llegando a proponer al rey Felipe
ii la creacin de un gabinete de astronoma en El Escorial. La correccin de las tablas de Alfonso el Sabio y
de Coprnico, as como la rectificacin de las cartas de marear que entonces se usaban fueron otros de sus
logros. Garca de Cspedes fue el cosmgrafo mayor del rey, pero tambin estuvo en Portugal al servicio del

92

Juan F. Maura

rrey a su llegada a la Nueva Espaa, igualmente indica que las diferencias entre dicho
manuscrito y las ediciones de Zamora y Valladolid no son de gran alcance. Escribe
Pupo-Walker: A pesar de su brevedad y tono impersonal, es evidente que esta relacin
constituye el texto primario de los Naufragios. En conjunto, lo que en ella se relata sirve
de esqueleto a los primeros dieciseis captulos de la narracin. Ciertamente hay discrepancias apreciables entre esa Relacin inicial y los textos posteriores, pero no son de gran
alcance (Naufragios 67).
No comparto de ninguna manera que el autor sea el mismo Cabeza de Vaca como indica Pupo-Walker, ni que lo fuera Jernimo de Alaniz como sugiere Barrera. Lo primero
porque el autor del manuscrito nunca se equivocara escribiendo su propio nombre con
el de Vaca de Castro, ni tampoco hablara de los caseros de Vizcaya si nunca hubiera
estado all. Lo segundo, porque el escribano Alaniz dificilmente habra podido ponerse
a escribirlos. Adems, si los hechos que narra corresponden a los aos 1528-1533 cuando los supervivientes se encontraban en la baha de Galveston, la mencin de Vaca de
Castro est fuera de lugar ya que este personaje no tendr ninguna relevancia hasta el
ao de 1536, fecha en que ocupa el puesto de oidor en la Audiencia de Valladolid para
pasar a detentar tres aos ms tarde la gobernacin del Per. Segn Porras Barrenechea
en su artculo Cervantes y el Per, la figura de Vaca de Castro y todos sus episodios y
cartas a su mujer como gobernador del Per servirn a Cervantes de fuente de inspiracin en los captulos de Sancho Panza como gobernador de la nsula Barataria.
En Valladolid pudo recoger Cervantes la tradicin relativa a los manejos de Vaca de Castro como gobernador del Per. Como la familia
de Vaca segua viviendo en la ciudad y el hijo ocupaba situacin prominente, perdurara el recuerdo del ruidoso proceso que se le sigui a
Vaca, cuando regres del Per, acusndole de haber obtenido en l inmensas riquezas. El licenciado Vaca de Castro haba ido pobre a pacificar a Pizarro y Almagro, y haba regresado inmensamente rico. Desde
Amrica envi gruesos lingotes de plata, obtenidos del repartimiento
de los hijos de Pizarro, que puso en su cabeza, y se dio maa para que
esa fortuna no pasara por la Casa de Contratacin de Sevilla, sino que
llegase por la va de Lisboa (Porras Barrenechea).
Adorno y Pautz hacen un excelente trabajo buscando la fecha y la autora de este
manuscrito. Rechazan las opiniones de varios investigadores, as como las de Barrera y
Pupo-Walker, con slidos argumentos. A pesar de todo, cuando Adorno y Pautz escriben que la clave de la fecha del manuscrito y de su posible autor est localizada en el
mismo encabezamiento del documento, se equivocan. The remaining piece of information necessary to prove that the Short Report is a partial copy of the 1542 relacin
and to give the probable identity of its author is provided by the AGI manuscript
itself. As observed above, a notation in the upper-left hand corner of the first leaf of the
document states: De Santa Cruz, de los papeles de Sevilla (Adorno y Pautz 3: 82).89
archiduque Alberto. Igualmente, escribi en Burgos un Tratado de Hidrografa, y escribi un manuscrito con
figuras iluminadas, que se conserva en la Biblioteca de Palacio (Madrid).
89. Dicho documento (Patronato, 20, N.5, R.3), se encuentra digitalizado y puede ser consultado en la pgina
web del Ministerio de Cultura, Portal de Archivos Espaoles (pares.mcu.es). Para acceder al documento debe
seguir los siguientes pasos: Realizar la bsqueda por SIGNATURA SENCILLA introduciendo el nombre CA-

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

93

Se basan en que el mismo Juan Bautista Muoz, al final de la transcripcin del documento escribiese: [E]s relacin de letra al parecer del cosmgrafo Santa Cruz. Pero
si miramos el manuscrito del AGI (Short Report), observaremos que aparecen cinco
anotaciones en la parte superior del documento y que la letra de ellas, que es la misma
en todas las anotaciones, no corresponde a la letra del manuscrito original. Las anotaciones o apostillas son las siguientes:
Primera. De Santa Cruz de los papeles de Sevilla.
Segunda. 1527.
Tercera. Vid. Herr. IV.2.4.
Cuarta. Cabea de Vaca.
Quinta. espedes.
La anotacin de Cspedes nos interesa porque Andrs Garca de Cspedes pasar a
ser el cosmgrafo oficial un ao despus de la muerte de Felipe ii, esto es, en 1599. Lo
mismo ocurre con Antonio de Herrera y Tordesillas (1549-1625) que todava no haba
nacido cuando se escribi el manuscrito. Por lo tanto, est claro que hay un lapsus de
ms de medio siglo entre la letra de estas apostillas y el propio texto del manuscrito.
A pesar del cuidadoso anlisis que hacen del manuscrito, Adorno y Pautz no mencionan a Cspedes en ningn momento y, como veremos enseguida, no estudian la
ortografa del manuscrito sevillano atentamente. An as, estos autores acusan a los
anteriores de no haberse fijado en las anotaciones antes referidas: Ironically, as we
have seen, the notations at the head of the AGI manuscript of the Short Report have
both provided the source of the account and misled readers. Es cierto, como ellos
dicen, que el ttulo o encabezamiento original del manuscrito ha podido confundir a
algunos investigadores ya que reza as: Relacin de cabea de vaca thesorero que fue
en la conquista y verdad es que algunos han pensado que el mismo Cabeza de Vaca
fue el autor de dicha relacin. Observe, no obstante, el investigador que tenga estos
manuscritos, o copia de ellos, a mano que en el manuscrito de Sevilla, tanto en el ttulo original como en la apostilla donde aparece escrito el nombre Cabea de Vaca,
aparece el apellido de Alvar Nez con cedilla, igualmente que espedes. No as
en la copia de Juan Bautista Muoz (siglo xviii) donde ya viene escrito caveza. Esto
nos indica, primero que estas apostillas no fueron realizadas por Juan Bautista Muoz
sino que fueron anotadas en una poca en que este signo ortogrfico era de uso comn
en Espaa, como efectivamente lo fue en la Edad Media y en el siglo xvi. A pesar de
todo, Adorno y Pautz escriben: Less likely, though possible is that upon identifying
the manuscripts author, Muoz himself introduced the notation De Santa Cruz, de
los papeles de Sevilla (Adorno y Pautz 3: 82). Resumiendo, que en la copia de Juan
Bautista Muoz, cosmgrafo mayor de Indias en el siglo xviii, en donde escribe al final
del documento que es relacin de letra al parecer del cosmgrafo Santa Cruz, no se
equivoca dado que los manuscritos que conservamos de Santa Cruz (AGI, 260, N2,
R6, y el del Archivo Histrico Nacional, Documentos de Indias, Diversos 39, 1r-4v),
son de letra idntica. No as el manuscrito autgrafo (Coleccin San Romn, Caja 8,
Nm. 29), que se conserva en la Academia de la Historia, que tiene una grafa comBEZA DE VACA y poniendo las fechas de bsqueda desde 1527 hasta 1527. Tras obtener el primer resultado
(Relacin del viaje de pnfilo de Narvez), seleccionarlo; a continuacin tendr acceso al icono de la cmara
azul a partir de la cual puede visualizar, imprimir o guardar las imgenes del documento.

94

Juan F. Maura

pletamente diferente a la del documento sevillano. El manuscrito del Archivo Histrico


Nacional de Madrid (A.H.N. Documentos de Indias, Diversos, 39, fols. 1 r. 4 v), est
escrito con la misma letra que el manuscrito sevillano (A.G.I. Patronato 20, n. 5, fols. 1
r.-4 r). El encabezamiento muestra igualmente la misma letra. En el margen izquierdo
aparece: De los papeles del arca de Sta. Cruz y en el margen derecho aparece la firma de espedes. El ttulo de este documento es el de Relaion de la conquista de la
Nueva Galizia y est fechado en el 1542, y sobre el ttulo un poco hacia la derecha est
escrito Nueva Espaa. Todo esto me hace pensar que estos documentos estuvieron
en un principio en manos (en el arca) de Santa Cruz y despus en manos de Cspedes.
Recientemente he podido comprobar cmo otro documento localizado en el mismo
archivo sevillano, igualmente en la seccin de Patronato y atribuido a Santa Cruz, prlogo al Islario General (AGI., Patronato, 260, N2, R6), tiene una letra practicamente
igual a la del manuscrito Santa Cruz y al del Archivo Histrico Nacional. Por lo tanto
y por esta causa creo que efectivamente Santa Cruz fue quien redact el manuscrito en
cuestin. Es cierto que la carta de Santa Cruz, que incluyo en el Apndice H, est dirigida al emperador y por lo tanto fue escrita con mucho ms esmero en su redaccin que
un simple borrador, como es el caso de los otros manuscritos de Santa Cruz. Miguel
Nieto Nuo tambin piensa que el documento de Sevilla pudo pertenecer a Santa Cruz,
aunque ste no lo inventariase: Cabe por ello presumir que este documento perteneci
a Alonso de Santa Cruz, y que debi hallarse entre los que contena el arca que dej a
su muerte, si bien el inventario que de ellos se hizo no lo especifica (ni el original, ni la
transcripcin de Cuesta 1983, I: 73-76) (Nieto xii). Por lo que a m respecta, la autora
del citado manuscrito es de Alonso de Santa Cruz.
La Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar ocano
o decadas, de Herrera y Tordesillas (1549-1625), es un documento que puede resultarnos de importancia respecto a Cabeza de Vaca por varias razones. La informacin
que se nos da sobre la persona del explorador jerezano y de sus dos viajes al Norte y
sur de Amrica es muy abundante. No solamente eso, sino que adems parte de la
informacin que nos brinda este historiador es diferente. En el captulo en cuestin
que se menciona en el documento sevillano Vid. Herrera IV. 4, se dice que una de las
razones de esa expedicin de Narvez a la Florida era que saba que en la Florida haba
grana: y asimismo, porque se tena informacin que en aquella tierra haba grana,
que naca en abundancia, y si se traa a Castilla podra redundar en mucho provecho de
los vasallos y aumento del general comercio y acrecentamiento de las rentas reales, que
en llegando se informasen si era as (Dec. 4, Lib. 2, cap. 4). Tambin se nos dice en la
misma pgina que fray Juan Surez fue presentado para obispo de aquel distrito. Otra
nueva informacin, sin duda importante porque viene hecha a pedir de boca para los
propsitos de Cabeza de Vaca de desacreditar a su superior, es la referida a la tremenda
tempestad que aconteci en el puerto de la Trinidad y la injusta mencin al gobernador
Pnfilo de Nrvez como indirecto responsable de la colosal tormenta: [Y] muchos dijeron que eran cosas prodigiosas, especialmente los que saban que Pnfilo de Narvez
fu siempre capitn mal afortunado (663). Otra informacin inaudita de las aventuras
de Cabeza de Vaca es la referente a la manera en que los indios pescaban las ballenas,
de lo que hablar un poco ms adelante. Herrera y Tordesillas, en el pasaje referente
a la forma en que los cristianos empezaron a curar a los indios, nos dice que Cabeza
de Vaca no pudo seguir a los cristianos porque estaba enfermo, tal y como nos cuenta

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

95

en Naufragios: Mi enfermedad estorb que no les pude seguir ni los vi. Yo hube de
quedar con estos mismos indios de la isla ms de un ao, y por el mucho trabajo que
me daban y mal tratamiento que me hacan, determin de huir de ellos y irme a los
que moran en los montes y Tierra Firme, que se llaman los de Charruco, porque yo
no poda sufrir la vida que con estos otros tena (Cap. 16, 133). Si observamos lo que
escribe Herrera y Tordesillas sobre este suceso nos llamar poderosamente la atencin
que se dude de la afirmacin de Alvar Nez. En otras palabras, el autor se cuestiona
al decirnos que se sospech sobre la genuina intencin del autor de Naufragios y
esto es suficiente, al menos para m, para pensar que la informacin que tena en su
mano no perteneca a ninguna de las fuentes habituales. Escribe Herrera: Cabeza de
Vaca no pudo seguirlos, segn dijo porque estaba enfermo, aunque se sospech que
le pareca que tantos juntos no podan librar bien, y tambin se pas a los indios Charrucos, donde le fue mejor porque curaba y se hizo mercader (Dec. 6, lib. 1, cap. 3).
Ahora, nosotros sabemos que estos pobres que fueron por la costa nunca consiguieron su propsito de llegar a Pnuco, ya que ninguno de ellos nos ha dejado testimonio
de ello.90 Alvar Nez nos cuenta en los captulos 16 y 17 todo sobre de la paulatina
desaparicin de sus compaeros, la pregunta est en saber si l ya sospechaba que
no iba a quedar ninguno de ellos. Otra diferencia ms entre la Historia de Herrera y
Naufragios es la descripcin de las vacas o bisontes que Alvar Nez tiene la oportunidad de ver. En Naufragios se nos dice que la carne de stos es ms sabrosa que la
de las vacas de Castilla: Alcanzan aqu vacas, y yo las he visto tres veces y comido
de ellas, y parsceme que sern del tamao de las de Espaa; tienen los cuernos pequeos, como moriscas, y el pelo muy largo, merino, como una bernia; unas son pardillas, y otras negras, y a mi parescer tienen mejor y ms gruesa carne que las de ac
(cap. 18, 147). Veamos por otra parte lo que escribe Herrera sobre el sabor de estos
rumiantes: Estando pues con estos indios de las tunas, padecan hambre, porque no
haba para todos; haba en aquella tierra vacas pardas y negras, de carne ms pesada
que la de Castilla y de pelo largo y no mayores que berberiscas (Dec. 6, lib. 1, cap. 3).
Ciertamente no es lo mismo mejor y ms gruesa que de carne ms pesada. Henry
Wagner opina que esta mencin del bisonte fue tomada de una de las relaciones de
la expedicin de Coronado y fue aadida posteriormente en Naufragios. Segn l, Cabeza de Vaca no tuvo realmente la oportunidad de llegarlos a ver (The Spanish Soutwest
1542-1794, 47-48). Sin embargo, Adorno y Pautz hacen una aguda observacin sobre
el historiador Herrera y Tordesillas en referencia a las fuentes en que se apoy para
escribir su informacin sobre Cabeza de Vaca:
Although it is evident that he wrote his account of the Narvez expedition from a copy of the relacin published in 1555, added an event
that is not found in any of the accounts we have already mentioned:
[I]t seemed to these Christians that the distance in crossing from
one sea to the other, where they had crossed, would have been two
hundred leagues, and thus they certified in the villa of San Miguel,
where they made a declaration about this and everything else referred to here, swearing to its truth before an escribano on 15 May of
this year. (Adorno & Pautz 3: 12)
90. Vase el artculo de Goodwin. De lo que sucedi a los dems que entraron en las Indias

96

Juan F. Maura

Como vemos, las menciones originales en Herrera sobre Alvar Nez no se limitan
a una sola, tal y como afirman Adorno y Pautz: Herrera y Tordesillas (12: 43 [dec. 6,
bk. 1, chap. 7]) added an event that is not found in any of the accounts we have already mentioned (3:12). Siguiendo con el tema de la documentacin historiogrfica,
los mismos autores especulan, acertadamente en mi opinin, con la posibilidad de que
Herrera hubiese tenido acceso a otras fuentes: Apart from Cabeza de Vacas histrica
narracin, Herreras mention of the 15 May 1536 certification at San Miguel de Cualiacn may have come from a copy of the Joint Report that had been sent to Spain
(3: 12). Resulta evidente que Herrera en su crnica incluye mucha informacin que no
aparece en la Relacin Conjunta y en la que aleja a Cabeza de Vaca del protagonismo
que este hace gala en su obra. En otras palabras, pienso que la informacin que lleg
a las manos de Herrera muy bien pudiera venir de uno de los otros supervivientes que
llegaron a Mxico y dieron al virrey su versin de los hechos. Me estoy refiriendo a
Alonso del Castillo o Andrs Dorantes. Ya he mencionado en un trabajo anterior a ste
(1987), cmo en la Historia del Reino de Galicia de Matas de la Mota y Padilla es Andrs
Dorantes y no Cabeza de Vaca quien se encuentra con los primeros cristianos despus
de su peregrinacin norteamericana. En dicha obra, publicada en Guadalajara (Mxico)
en 1742, ya en el mismo ttulo se dice que la informacin est sacada de documentos inditos que se encuentran guardados en el Archivo Municipal de Guadalajara
(Mxico).91 En la Historia de la Mota y Padilla slo se menciona una vez el nombre de
Cabeza de Vaca al principio de la narracin, equivocando adems Alvar por Juan: ms
un da antes haban llegado al ro de Yaquim, Juan Nez Cabeza de Vaca, Dorantes,
Castillo Maldonado y el negro Estebanillo. Igualmente ser Dorantes quin realice las
curaciones ms importantes:
[U]n indio tena cogido a Dorantes por cario que le cobr, o por natural compasin: acometioles en aquel tiempo a los indios un accidente
de que moran muchos y procuraban el remedio, por lo que el indio
pregunt a Dorantes que si no alcanzaba alguno, porque le afliga un
dolor que era comn indicante del contagio: afligiose Dorantes considerando que si aquel indio mora quedaba sin recurso; clam a Dios
por su vida, y ponindole la mano en el dolor, le hizo la seal de la cruz
con cuya deprecacin se hall el indio sano, y a los dems que adolecan hizo la misma diligencia (Mota y Padilla 112).
Como veremos ahora, ser Castillo en la crnica de Herrera quien se lleve la honra
de realizar cinco curaciones: [A]sentado el pueblo junto a un ro, acudieron muchos
indios que llevaban cinco enfermos para que Castillo los curase: l los santigu, y todos
pidieron a Dios los favoreciese, pues otro remedio no tenan para sustentarse; amanecieron sanos todos cinco con grandsima admiracin de los indios, por lo cual los cristianos dieron a Dios muchas gracias por tanta merced, confiando que los haba de sacar
de aquel cautiverio (Dec.3, lib.1, 502). No se entiende que Herrera pudiese omitir e
incluso poner en entredicho la actitud de Alvar Nez, como veremos ms adelante,
91. No he tenido la oportunidad de verlos. Pero solo el hecho de que no tengamos ninguna copia de lo que
declararon estos supervivientes al virrey Mendoza, hace despertar la curiosidad de que en dicho archivo municipal se encuentre ms de lo que pensamos. Se sabe que fue el mismo virrey el que fund dicha ciudad en 1542
y que en dicho archivo se conservan hoy 30.000 legajos o piezas.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

97

si toda la informacin la hubiese sacado de l. Como se sabe, Herrera y Tordesillas


no se limit exclusivamente a la relacin de 1555, sino que hizo acopio de toda la informacin que le fue posible reunir como papeles de la cmara real y reales archivos,
libros registros y relaciones y otros papeles del Real y Supremo Consejo de las Indias,
para as poder testimoniar todo cuanto aparece en su trabajo, tal y como se indica en
la Suma del Privilegio al principio de su obra. Existe un suceso de lo ms inslito que
tampoco aparece en ninguna otra fuente encontrada hasta la fecha y que sorprendentemente no es mencionado por Adorno y Pautz, pero que muy bien hubiese podido
aparecer en la Relacin Conjunta, ya que Alvar Nez jams menciona este pasaje.
Trata sobre la peculiar manera que los indios de la provincia de Tegesta92, indios de
la costa de Tejas por donde los supervivientes estuvieron, tienen de cazar ballenas. As
recoge Herrera dicha informacin:
Los indios de la provincia de Tegesta, que es desde los Mrtires al Caaveral, se dan mejor maa en sustentarse que los referidos, porque
son tan grandes pescadores, que salen dos en una canoa a la mar, y
se van adonde saben que andan las ballenas. El uno va gobernando
la canoa, el otro lleva dos o tres estacas, y un mazo en la cinta, y en
viendo la ballena, se echa a la mar, y procura subirse encima de ella
por detrs de las orejas, y en estando sobre ella, le hinca una estaca
en los bufadores, y luego la ballena va al fondo, y como no puede resollar, vuelve arriba, y entonces el indio da con el mazo en la estaca
y de esta manera la tapa, de manera que no puede resollar, y la ata
una soga de bejuco al pescuezo, y amarrada a la misma canoa la lleva
remolcando; y sta tienen por buena comida, y con ella se mantienen
mucho tiempo (87; Dc. 4, lib. 4, cap. 7).
La doma de ballenas de los indgenas de esta costa parece precursora del rodeo
que ser tan popular despus. Quiz al ser una ancdota un tanto exagerada no fuera
incluida dentro de lo que pasara a ser la historia oficial de la peregrinacin de estos
cuatro supervivientes. Sin embargo, Hernando de Escalante y Fontaneda en su Memo
ria de las cosas y costa y indios de la Florida, que ninguno de cuantos la han costeado, no la
han sabido declarar, despus de haber estado cautivo diecisiete aos entre los indios de
la Florida, confirma la pesca de la ballena: Su comida ordinaria es pescado y tortugas
y caracoles que todo es pescado, y atunes y ballenas, segn bi estando entre ellos; y
algunos de estos indios comen lobos marinos, aunque no todos, porque ai diferencias
entre mayores y menores (AGI. Patronato, 18, N. 5, R.1, fol. 1r). Por si hubiera alguna
duda sobre el testimonio expuesto, escribe Escalante: No ai hombre que tanto sepa
de aquella comarca como yo que lo se que la presente escrivo por que estuve cautibo
entre ellos desde nio de treze aos hasta que fui de treynta aos (AGI, Patronato,
18, N.5, R.1, fol. 4v.). Por su parte, Herrera no incluir la historia de Mala Cosa. Ser, que yo tenga noticia, la nica ocasin en toda la historiografa de las andanzas de
Cabeza de Vaca en que aparece tan inslito pasaje. Como ya dijimos, Herrera debi
de tener a mano una fuente diferente a las tradicionales ediciones de Zamora y Valla92. En algunos mapas antiguos, Laets (1630), Vander Aa (1706), aparece Tegesta como la provincia correspondiente a la pennsula de la Florida.

98

Juan F. Maura

dolid, a la Relacin Conjunta de Fernandez de Oviedo, al manuscrito sevillano (AGI,


Patronato 20, n. 5, ramo 3, fols. 1r-4r) o al manuscrito de Viena. Sera importante saber
la procedencia de la informacin que lleg a Herrera, ya que se aprecian numerosas
diferencias con las otras versiones escritas. Todo esto nos sirve para afirmar que este
historiador, bastante fiel a sus fuentes, tuvo informacin sobre Cabeza de Vaca que no
nos ha llegado por la va escrita. Pero tambin sera mucho presumir que Herrera le hubiese conocido personalmente, ya que cuando Cabeza de Vaca muri, l tendra poco
ms de ocho aos.
Adorno y Pautz reclaman para s el descubrimiento de una obra publicada hace menos de cien aos (1925), y ampliamente citada por especialistas del emperador Carlos v,
como si de un precioso manuscrito indito se tratase: Our discovery of the account of
the Narvez expedition in Santa Cruzs Crnica del emperador Carlos v gives meaning to
the notation De Santa Cruz on the AGI Patronato 20 manuscript and it corroborates
Muozs observation that the Short Report document seems to have been penned by
the first royal cosmographer of the Casa de Contratacin (3: 83). Siendo los estudios y
el inters sobre Cabeza de Vaca mucho ms prolfico en los ltimos aos, es lgico que
vayan saliendo a la luz obras que traten sobre su vida. De cualquier forma, el testimonio de Santa Cruz en el captulo que dedica a Cabeza de Vaca, en su Crnica del empera
dor Carlos v, ser importante para subrayar las discrepancias entre lo que Alvar Nez
dijo en su crnica Naufragios y lo que dice en el presente captulo. En primer lugar, en la
Crnica de Alonso de Santa Cruz, el autor, a diferencia del que escribiese el manuscrito
de Sevilla (Patronato 20, n. 5, fols. 1 r-4 r), no se equivoca con el nombre de Cabeza de
Vaca, como ocurre con el documento sevillano al que llaman Vaca de Castro; por el
contrario, s lo har con el apellido del compaero de Alvar Nez, al que llama Andrs
de Doranto y al que unas pginas ms adelante se referir como Orantes, as como con
Alonso del Castillo al que bautizar con el nombre de Andrs (Santa Cruz 479 y 484).93
En la siguiente pgina, Santa Cruz vuelve a equivocarse con el nombre del comisario de
la expedicin de Narvez, fray Juan Surez, al que llama fray Juan Gutirrez (480).
Otras diferencias importantes entre el documento sevillano y el captulo 41 de Santa
Cruz, sern las de cmo y cuntos de los componentes se hicieron mdicos: Y en este
tiempo a causa de los fros y malas casas y comidas de 80 hombres que eran no quedaron sino 15, los cuales (porque los indios les hiciesen buenos tratamientos) se hicieron
mdicos y curaban los indios, santigundolos y soplndolos y rogando a Dios que les
diese salud porque les hiciese buen tratamiento. Y trece de ellos determinaron de irse
por la costa de la tierra adelante, dejando Cabeza de Vaca muy malo, que no los pudo
seguir (484). Todo hace suponer que son Alvar Nez primero y sus tres compaeros
despus los mdicos, ya que todo el protagonismo gira en torno a su persona.

93. Herrera y Tordesillas tambin utilizar la variante Orantes para el apellido de Andrs Dorantes. Dorantes ser la versin apocopada del apellido (de Orantes) que es la utilizada por Cabeza de Vaca. Lo mismo
ocurri anteriormente con el apellido Dvila (de vila), del gobernador de Castilla del Oro.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

99

Lucas Vzquez de Aylln y otras exploraciones septentrionales94


Santa Cruz, en su Crnica, tambin nos menciona que la razn por la cual le dan la
gobernacin de la Florida a Narvez era porque anteriormente haba sido concedida
al licenciado Aylln, que haba ido en el ao de 1526 pero que haba muerto pocos
das que salt en tierra y la gente que con l fu, que eran ms de 600 hombres se haban muerto los unos de hambre y matndose unos con otros sobre el mandar, y no
entraron casi nada por la tierra adentro, sino siempre se estuvieron junto a la costa de
la mar (480).95 Esta expedicin comenz mal desde sus comienzos ya que sali con
un retraso considerable. Como cuenta Oviedo: E tardo tanto en esto, que le vinieron
a mandar los seores del Consejo Real de Indias que pusiese en efeto su empresa, conforme a lo que tena capitulado, si no que proveeran en el negocio para que fuese otro
capitn a lo hacer, e le excluiran de la negociacin o cargo que se le haba dado, para
que aquella tierra se poblase. Sobre este asunto he encontrado alguna documentacin legal.96 Salieron de Puerto de Plata (hoy en Repblica Dominicana) el mes de julio
de 1526 con una nao capitana junto a la Bretona, la Santa Catalina, la Churruca,
un bergantn y una gabarra, y fueron derechos a desembocar a un ro que llamaban el
Jordn (Historia General, lib. 37. cap 1, 627).97 El nombre de este ro en su versin espaola (Iordan) o latina (Iordanus) aparece en mapas del siglo xvi, como los de Diego
Gutirrez, Americae sive qvartae orbis partis nova et exactissima descriptio (1562),
de Jaques Le Moyne de 1591, Floridae Americae Provincie, o el de Cornielle Wytfliet
(Iordan) Florida et Apalche, y correspondera a lo que es hoy el estado de Carolina
del Norte.98 Hay que mencionar que la delimitacin de la costa atlntica norteamericana ya aparece desde los primeros mapas de este continente, incluido el primero de
Juan de la Cosa de 1500 y el de Alberto Cantino de 1502. Este dato resulta igualmente
importante para nosotros, no slo por el elevado nmero de espaoles que participan
en la expedicin de Lucas Vzquez de Aylln, de los que muy poco sabemos y que en
ningn momento son mencionados por Cabeza de Vaca, sino porque bien nos podra
dar explicacin a la aparicin de las misteriosas cajas de Castilla que se mencionan
en el captulo vi de Naufragios: All hallamos muchas cajas de mercaderes de Castilla,
y en cada una de ellas estaba un cuerpo de hombre muerto, y los cuerpos cubiertos
con unos cueros de venado pintados. Al comisario le pareci que esto era especie de
idolatra, y quem la caja con los cuerpos (Cap. 4, 86-87). En el ltimo captulo de
94. Vase mi artculo, Nuevas aportaciones al estudio de la toponimia ibrica en la Amrica Septentrional.
95. El licenciado Lucas Vzquez de Aylln pasa a la historia de Amrica por otras razones. Casi a punto
de regresar a Espaa desde Cuba, es nombrado oidor por el juez visitador Figueroa para poner paz entre
Hernn Corts y Pnfilo de Narvez, siendo este ltimo mandado por el gobernador de Cuba Diego Velzquez para apresar a Corts. As, en un documento de la poca podemos leer: [N]o convena que Diego
Velzquez con xente fuese, nin ymbiase a ello nin quentre los vasallos de Vuestra Cesrea Maxestad obiese
guerra nin debates, e que por lo tanto, que abia nescesidad que fuese una persona con poderes desta Real
Abdyencia... (CDI, vol. 35, 243).
96. Vase el Apndice i. Alonso lvarez de Pineda tambin haba participado en otra expedicin anterior
(1519), demostrando que la Florida no era una isla como haba afirmado Ponce de Len.
97. Su primera expedicin la realiza en 1521. Gmara incluye un comentrario sobre esta expedicin en el
captulo 43 de su Historia de las Indias.
98. El mapa de Diego Gutirrez es el primero donde aparece por primera vez el nombre de California. Corresponde a lo que es la punta sur de la pennsula de la baja California y aparece como Cabo de California.

100

Juan F. Maura

Naufragios, aadir adems que estos muertos eran cristianos: y cinco leguas ms abajo de donde habamos desembarcado hallaron el puerto, que entraba siete o ocho leguas la tierra adentro, y era el mismo que nosotros habamos descubierto, adonde hallamos las cajas de Castilla que atrs se ha dicho, a do estaban los cuerpos de los hombres muertos, los cuales eran cristianos. Fernndez de Oviedo aade adems sobre
este incidente: Assimesmo se hallaron pedaos de apatos lieno, preguntados los
indios, dixeron por seas que lo avian hallado en un navio que se avia perdido en aquella costa baha (Historia Lib. 35, cap. 1, 583).99 Ms que idolatra, como nos cuenta
Alvar Nez en boca del comisario fray Juan Surez, me inclino a pensar que el autor
de Naufragios, utiliza este episodio como un recurso literario para dar cierto misterio a
su narracin. Entre otras cosas porque como no quedaban testigos presenciales de este
hecho, poda haber dicho lo que le diese la gana, como pienso que hizo.100 Tambin es
muy probable que nos estemos refiriendo a los cuerpos de algunos de los seiscientos
cristianos que participaron en la expedicin de Lucas Vzquez de Aylln dos aos antes. A travs del madrileo Fernndez de Oviedo sabemos que uno de los padres supervivientes de la expedicin fue ni ms ni menos que Antonio Montesinos, protagonista
del primer grito de libertad en Amrica e inspirador de Las Casas en su defensa de los
indgenas. Gracias a las capitulaciones que hizo Aylln con el emperador en 1523, sabemos que este oidor de la Isla Espaola tena permiso para volver nuevamente a
unas tierras que ya haba descubierto en la costa norteamericana:
Por cuanto vos, el licenciado Lucas Vazquez de Ayllon, nuestro oidor de
la nuestra Audiencia Real de las Indias que reside en la Isla Espaola, me
hicistes relacin que dos carabelas vuestras y del licenciado Matienzo,
oidor de la dicha Audiencia; e de Diego Caballero, nuestro escribano dlla, vecinos de la dicha Villa espaola, descubrieron nuevamente, tierra,
de que hasta entonces no se tena noticia, la parte del Norte; la cual, dicha tierra, diz quest en treinta y cinco, y treinta y seis, y treinta y siete,
grados, Norte-Sur, con la isla Espaola... (CDI 14: 504).
Es interesante observar que la ciudad que est hoy a 37 grados de latitud corresponde
a la conocida Jamestown fundada por ingleses (1607) 81 aos despus del ltimo viaje
de Aylln por esas costas. Al parecer, Aylln no lleg tan al norte, aunque s sabemos
que un ao antes (1525), el veterano portugus al servicio de Espaa, Esteban Gmez
ya haba bautizado algunos ros que llegaban hasta los 58: Desde aquella vuelta que
hae, la tierra torna al Norte, passa por la dicha baha va discurriendo treynta leguas
hasta el ro de Sanct Antonio, que est Norte Sur con la dicha rinconada de esta baha;
99. Fueron varias las expediciones a la costa de la Florida despus de la de Ponce de Len. Anteriores a Aylln
encontramos entre otros a Salazar, Miruelo, Gordillo, Quejo, etc.
100. A algunos estudiosos de la ruta de Cabeza de Vaca, como a Hoffman, no le cuadra esta costumbre
indgena narrada en Naufragios, ya que lo habitual en los indgenas de esta regin era enterrar los cuerpos en
cementerios: In fact this was probably a variation on the southeastern Indian practice of interring bodies in
charnel houses (Hoffman 66). En su estudio, Narvez and Cabeza de Vaca in Florida, Hoffman incluye la
diversidad de pareceres entre diversos especialistas sobre el desembarco inicial de Narvez en la Florida, dejando
cuatro posibilidades en el aire (66). El citado autor tambin afirma, sin atreverse a llamar mentiroso a Cabeza
de Vaca, que la inclusin de elementos literarios en Naufragios, no significa que estos no sean fidedignos, pero
que debemos estar en guardia...: The imitation of such literary conventions does not mean that the account is
innaccurate in the facts that Cabeza de Vaca presents, but it should put the reader on guard... (68).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

101

y el ro de Sanct Antonio est en quarenta un grados apartado de la equinocial de


nuestro polo (Oviedo, Historia, Lib.21, cap. 9, 146). Un ao antes de Esteban Gmez,
el florentino Giovanni de Verrazzano, al servicio del rey francs Francisco i, explor
esas costas y ha sido reconocido por algunos como el primer europeo en haberlo hecho, sin embargo, todava quedan muchas preguntas por hacer de tal supuesto viaje.101
Si miramos en un atlas contemporneo qu ro se encuentra en esa latitud, veremos
que corresponde al ro Hudson junto al que actualmente se encuentra Nueva York. No
cabe duda de que Gmez explor a fondo el ro Hudson, conocido en mapas espaoles como Ro de Gamas o Ro Grande y mencionado por Francisco Lpez de Gmara
en el captulo 12 de su Historia de las Indias (1555), y que por ello es capaz de darnos un
repaso geogrfico de la costa norte de los actuales Estados Unidos (vase el mapa de
Diego Gutirrez publicado siete aos ms tarde que la obra de Gmara).
Lo ms setentrional de las Indias est en par de Gruntlandia y de
Islandia. Corre doscientas leguas de costa, an no est bien andada,
hasta ro Nevado. De ro Nevado, que cae a sesenta grados, hay otras
doscientas leguas hasta la baha de Malvas; y toda esta costa casi est
en los mismos sesenta grados, y es lo que llaman Tierra del Labrador,
y tiene al sur la isla de los Demonios. De Malvas a cabo de Marzo,
que est en cincuenta y seis grados, hay sesenta leguas. De all a cabo
Delgado hay cincuenta leguas. Desde cabo Delgado, que cae en cincuenta y cuatro grados, sigue la costa doscientas leguas por derecho
de poniente, hasta un gran ro dicho San Lorenzo, que algunos lo
tienen por brazo de mar, y lo han navegado ms de doscientas leguas
arriba; por lo cual muchos lo llamaron el estrecho de los Tres Hermanos. Aqu se hace un golfo como cuadrado, y boja de San Lorenzo
hasta la punta de Bucallaos harto ms de doscientas leguas. Entre
aquesta punta y cabo Delgado estn muchas islas bien pobladas, que
llaman Cortes Reales, y que cierran y encubren el golfo Cuadrado,
lugar en esta costa muy notable para seal y descanso. Desde la punta de Bacallaos ponen ochocientas y setenta leguas a la Florida, contando as: de la punta de Bacallaos, que cae a cuarenta y ocho grados
y medio, hay setenta leguas de costa a la baha del ro. De aquesta
baha, que est algo ms de cuarenta y cinco grados, hay otras setenta
leguas a otra baha que llaman de los Isleos, y que est en menos de
cuarenta y cuatro grados. De la baha de Isleos a ro Fondo hay setenta leguas, y de l a otro ro, que dicen de las Gamas, hay [23] otras
setenta leguas, y estn ambos ros en cuarenta y tres grados. Del ro
de Gamas hay cincuenta leguas al cabo de Santa Mara, del cual hay
cerca de cuarenta leguas al cabo Bajo, y de all al ro de San Antn
cuentan otras ms de cien leguas. Del ro de San Antn hay ochenta
leguas por la costa de una ensenada hasta el cabo de Arenas, que est
en casi treinta y nueve grados (Cap. 12, 28-29).

101. Vase, Buckingham Smith, Coleccin de varios documentos para la historia de la Florida y tierras adyacentes

102

Juan F. Maura

Escribe Oviedo que una vez salidos del ro Jordn, navegaron la costa adelante hacia
la costa occidental, e fueron a un grande ro (quarenta o quarenta y cinco leguas de all,
pocas ms o menos) que se dice Gualdape: [] all assentaron su campo real en la
costa dl, conmenaron haer casas, porque no las ava, sino algunas caseras lexos
unas de otras (Lib. 37, cap. 1, 628). Al parecer, el rastro de los ochenta o noventa caballos muy buenos (Lib. 27, cap. 1, 627) que llevaron se ha conservado. Escribe Joseph
Szadkowski, en el Washington Post: The horses were brought to North Carolinas
Outer Banks as early as 1521, when Spanish explorer Lucas Vasquez de Ayllon landed
near what was thought to be Cape Fear. The Spanish brought horses bred in the Spanish colony of Puerto Rico. Upon meeting resistance from American Indians, they were
forced to flee, leaving behind their livestock, including the horses (Szadkowski, The
Outer Banks Mysterious Mustangs). Si observamos los mapas portugueses, espaoles
y holandeses de los siglos xvi y xvii, veremos que por el norte de la costa atlntica de
lo que es Estados Unidos aparecen numerosos nombres espaoles. En cuanto al origen
de estos caballos mustang o mesteos, parece que no hay duda. Escribe Szadkowski:
They compared a number of physical characteristics of Spanish mustangs and the Corolla horses, including size and stature of the horses,
the facial quality, the gait, how the legs are positioned, the tails and so
forth. The Corolla horses are equal to the original Spanish mustangs.
More scientific evidence also was gathered. Using past autopsies, it
can be shown that the wild horses of Corolla share skeletal similarities
with the Spanish horses that American-bred horses dont. The Spanish
and Corolla horses both have 13 pairs of ribs, as opposed to 12, and
they are missing their sixth vertebra. (Szadkowski, The Outer Banks
Mysterious Mustangs)
La primera exploracin documentada a las tierras de lo que hoy es Canad fue realizada por Giovanni Caboto. Parti Caboto de Bristol en Mayo de 1497 en una pequea
nave con 18 tripulantes, junto con otras tres o cuatro que le acompaaban. En agosto de
ese mismo ao ya estaba de vuelta con noticias del descubrimiento de una isla y de haber visto seales de indgenas y diversos animales. El erudito espaol Fernndez Duro,
considerando que los ingleses han inflado en demasa esta historia, comenta:
Cualquiera que conozca las declamaciones de los escritores contra la
ingratitud de Espaa por no haber satisfecho Coln en lo que correspondiera los productos futuros de Mjico y del Per, creer que el
soberano de Inglaterra adivinara al punto haberle dado el navegante
veneciano minas ms ricas en Terranova, minas subsistentes, minas
inagotables, y con ellas el fundamento de la prepotencia martima, y
que excediendo la largueza con que los Reyes Catlicos acordaron al
Almirante, Virrey y Capitn general de las Indias occidentales, honras
y ovenciones, subsanando al mismo tiempo el olvido del nombre de
Coln en cualquiera de las regiones nuevas, aplicara el de Caboto las
que ste haba visto y afirmaba eran parte del imperio del Gran Can,
fijndolas en el mapa-mundi. La esplendidez de Enrique vii no fu ms

El gran burlador de Amrica


: Alvar
Nez Cabeza de Vaca
Captulo
cuarto

103

all que todo eso: otorg al descubridor la recompensa de diez libras


esterlinas (Duro, 261-262). .
El mismo autor reconoce que el 3 de febrero de 1498 se le expidi al navegante genovs/veneciano un segundo privilegio, tratndole de muy amado y facultndole para
una segunda expedicin, esta vez con naves de mayor tonelaje. Sobre esta segunda
expedicin poco se sabe, como el mismo Fernndez-Duro afirma: En caso de salir la
mar debi all alcanzarle la ltima hora y encargarse del mando su hijo Sebastin. No
se conoce escrito que mencione la muerte ni que de l, de su mujer y de los otros hijos
Lus y Sancho, diga palabra, siquiera fuera en elogio remembranza (262).
En en el ao 1500 Gaspar Corte Real emprende su primer viaje a Terra Nova, conocida desde entonces como Terra dos Corte-Reais.102 Volver al ao siguiente, pero
ya nunca regresar, al igual que ocurrir con su hermano Miguel, salido en su busca
en 1502 para no volver. Algunos autores se han aventurado a afirmar que el nombre
de Canad viene del espaol, aca nada, lo cual es difcil de demostrar con documentacin escrita, pero no imposible. Sobre todo, si tenemos en cuenta que pescadores
bretones, portugueses y vascos conocan desde haca tiempo aquellos bancos de peces (Ilha dos Bacallaos) y mantenan por razones de supervivencia en secreto sus
hallazgos, por lo que no es raro imaginar que los nativos locales chapurreasen algo de
su lengua. David Weber, en su libro The Spanish Frontier in North America, escribe que
muchos nombres geogrficos ingleses provienen de nombres espaoles, lo cual no es
obvio para todo el mundo.103 Pone el ejemplo siguiente: The name of Key West, for
example, holds no hint that it derives from Cayo Hueso (Bone Key) - words that
Americans would mispronounce and misspell. Indeed, an old story, almost certainly
apocryphal, has it that Canadas name resulted from Spanish exploration in the early
sixteenth century. When Jacques Cartier met Indians along the coast of Newfoundland they reportedly greeted him with the only European words they knew ac
nada, meaning in Spanish nothing is here (3). Weber saca esta cita de un libro de
Arthur Campa, titulado Hispanic Culture in the Southwest, que a su vez lo toma de un
historiador ingls del siglo xviii, W. Owen, que en su libro A
New and Universal Col
lection of Voyages and Travels Consisting of the Most Esteemed Relations Which Have Been
Hiherto Published in All Languages, Containing Every Thing Remarkable in the Various Parts
of the Known World, publicado en 1775, lo recoge a su vez y traduce del original francs
de Jacques Cartier. La referencia est relacionada con los indgenas de Terra Nuova de
1534, y la publicacin de una Relacin que Jacques Cartier hizo sobre ellos en 1545.
La versin de Owen sacada del francs es la siguiente:
102. Se especula con que su padre Joo ya haba estado en Terranova desde 1472. Es difcil de provar, aunque conociendo la extraordinaria pericia y experiencia de los navegantes portugueses no sera nada extrao.
Recurdese que la islas ms occidentales de las Azores, Flores y Corvo, estn a mitad de camino entre Europa
y Canada. En el mapa de Diego Gutirrez aparece un islote o arrecife con el nombre de Santana a medio
camino entre las Azores y Terranova.
103. Efectivamente, muchos de estos nombres han pasado al ingls por transmisin oral (por lo tanto de
difcil comprobacin documental) como Alligator [el lagarto], Bahamas [Bajamar], Buckaroo [vaquero], hoosgau
[juzgado], lasso [lazo], chaps [chaparreras], mustang [mesteo], etc., etc. Ocurre lo mismo con numerosos
nombres geogrficos. Hay que tener en cuenta que buena parte de los espaoles que llegaron en los primeros
aos tena pronunciacin andaluza o extremea, y al pasar oralmente estas palabras al ingls, terminaban
escribindose como se ha visto.

104

Juan F. Maura

In April 1534, James Cartier sailed from the port of St. Malo with two
ships of 60 tons each, and 120 men. He arrived on the 10th of May following on the coast of Newfoundland; and finding the country covered with ice and snow, sailed to the southward, and entered in to a
bay which bears at the present the name of Spanish Harbour, where
he went on shore. It is reported, that the Spaniards had long before
discovered this coast, but were in a hurry to go off again, crying out in
their language Aca Nada, that is, there is nothing here; which words
the Indians remembering, when the French came on shore, cried out
also Aca Nada, Aca Nada! which the French took for the name of the
country so it has ever since called Canada. This is a strange derivation;
but as we find it in the best French authors, it may be worth remarking
(Owen; citado en Capa 13).
Slo falta dirigirnos directamenete a la referencia que hace Cartier sobre la primera
mencin de Canad en el captulo primero de su libro Relations, publicado en 1545, en
donde escribe: E par les deux sauvaiges que avyons prins le premier voitage nous fut
dict que cestoit une ysle et que par le su dicelle estoit le chemyn aller de Honguedo
o nous les avions prins lan precedant Canada (132) [Y por los dos salvajes que habamos tomado en el primer viaje, nos fue dicho que era una isla y que por encima de
ella se encontraba el camino para ir a Honguedo de donde nosotros les habiamos tomado el ao anterior en Canad]. Ms adelante, en el captulo 11, escribe:
Et aussi en fut adverty par aucuns dudit Canada. Et aussi que nous
apersumes de leur malice parce quilz voullurent retirer les troys enffans que ledit Donnacona avoit donnez audit cappitaine et de faict
firent fuyr la plus grande des filles des navires. Apres laquelle ainsy
fuye fict ledit cappitaine prendre garde aulx aultres et par [32 r] l advertissement desdictz Taignoany et Domagaya se abstinerent et depporterent lesdits Canadians de venyr avecq nous quatre ou cinc jours
synon aulcuns qui venoyent en grande peur et craincte (163).
Que los indios digan Canad, no confirma categoricamente la hispanidad del vocablo
pero tampoco la niega. En la edicin de Robert Lahaise y Marie Couturier de la Relation
de Cartier, escrita en francs moderno, los autores dan su opinin sobre el origen del
trmino Canada: Terme qui proviendrait du language huron-iroquois, et qui signifierait ville ou villege. Dapres le Sieur C. Le Beau (souvent suave...): La Partie Septentrionale de la Nouvelle France, tire son nom de ce que les Espagnols ayant reconnu les
premiers ses Ctes et ses Montagnes, quils virent couvertes de neiges, les abandonnrent en les nommant Capo di Nado, cst a dire, Cap de Rien, dou est venu par corruption
le nom de Canada (Aventure du Sr. C. Le Beau...Amsterdam 1738, rdit par Johnson
Reprint, i: 80). 104 En la interesante obra del Sr. Claude LeBeau, que cuenta de forma
104. Nota 14 de la pgina 83, del citado libro. Sin embargo, algunos autores estn convencidos de que la
palabra iroqus, o Iroquois, en su pronunciacin francesa, proviene del euskara, hilokoa, hablado por los
nativos de esa zona y que vendra a significar gente asesina. A este respecto escribe Peter Bakker: The fact
that we have hirokoa and not the Basque-base form hilokoa (an /r/ instead of an /l/) is easily explained. The native
languages of the area around 1600 (Micmac, Montagnais, and Saint Lawrence Iroquian) all lack the /l/ sound.
European /l/ us automatically replaced by /r/ in such languages. Vase Peter Bakker, A Basque Etimology for

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

105

autobiogrfica su viaje a las tierras de Canad en el siglo xviii, se nos da informacin


adicional sobre la presencia espaola por esas aguas, anterior incluso a la portuguesa.
Segn el citado autor, pescadores vascos siguiendo a las ballenas llegaron a un enorme
banco de peces (bacalaos) situado frente a las costas de Terranova que l llama Le
Grand Banc. Segn LeBeau, esto ocurri cien aos antes del descubrimiento oficial
de Cristbal Coln. LeBeau afirma igualmente que fueron los propios vascos quienes
informaron a Coln de la existencia de dichas tierras:
Chacune de ses parties est plate: cest una Roche remplie de quantit
de coquillages & de petits Poissons dont les Morus se nourrissent.
On tient que ce font les Basques qui en poursivant les baleines ont
dcouvert le grand & le petit Banc des Morus , cent ans avant la
navigation de Christophle Colomb, aussi bien que le Canada & la Terre
neuve de Baccalaos, qui signifie Moru, parce que ces Terres abondent
aussi en Baleines dont ils font fort friands & que se fut un Basque
Terre-neuvier, qui en porta la premiere nouvelle Christophle Colomb,
comme temoignent plusieurs Cosmographes (43).
Seguiremos investigando sobre expediciones espaolas y portuguesas por esas
aguas, un tanto fras quiz para el gusto espaol pero no tanto para el francs o el
ingls. Algo que se entiende mejor si adems tenemos en cuenta que el principal propsito era encontrar un estrecho para llegar a Asia (Indias).105 Si analizamos el vocablo Canada tal cual, bien podra derivar, como hemos dicho antes, del espaol
Ac nada (ac, del latn eccum hac, he aqu), aunque se encontrara an ms cerca
del portugus. Es decir, estara compuesto por el adverbio de lugar c (aqu) ms
el pronombre indefinido nada. Esta explicacin bastara para resolver el problema
etimolgico del origen portugus de la palabra. En un artculo publicado en 1888 por
A. Marshall Elliot, titulado Origin of the name Canada, podemos leer cmo define
como popular la posible etimologa espaola:
According to a recent lecturer on Geography at the Collge de France,
it was Father Hennepin and La Potherie that relate how the Spanish
came to Canada about the time it was discovered by Cabot (1497),
and finding there nothing but a desert and ice-bound mountains, instead of the gold fields for which they sought, they withdrew crying
out meanwhile: Ac Nada! Here nothing! This expresion (ce mot, as
the writer naively puts it) altered, and repeated later to the French by
the natives, was taken for the name of the country itself.106The only
variation of this popular etymology which I have been able to find is
the Word roquois. Vase tambin de Laurier Turgeon, Basque-Amerindian trade in the Saint Lawrence
during the Sixteenth Century: New documents, new perspectives.
105. LeBeau, hace mencin de que Verrazano, al contrario de los espaoles, piensa que dichas tierras son
explotables y toma posesin de ellas para Francisco i, rey de Francia. He tenido, y por el momento tengo, el
placer de haber vivido en Vermont ms de 18 aos y mi opinin es que los meses de enero, febrero y marzo
son extremadamente fros. No as el resto del ao. Los otoos de esta zona, como es opinin general, son de
los ms agradables y espectaculares del mundo.
106. Podemos leer en la nota 3 de este artculo: Choix de Lectures de Gographie par L. Lanier, Amerique,
Paris, Belin et fils, 1883, p.53.

106

Juan F. Maura

that given, according to most writters by John Barrow:107 When the


Portuguese first ascended the river (St. Lawrence) under the idea that
it was a strait, through which passage to the Indies might be discovered on arriving at the point where they ascertained that it was not
a strait, but a river, they, with all the emphasis of disappointed hopes,
exclaimed repeatedly, C nada! (Here nothing!) which words caught
the attention of the natives and were remembered and repeated by
them on seeing other Europeans, under Jacques Cartier, arrive in 1534
but Cartier mistakes the object of the Portuguese to have been gold
mines and, if the Portuguese account be true, he also mistook the exclamation C (sic) nada for the name of the country (328).
Todo indica e invita a pensar que la etimologa de Canada o C nada es bien
plausible, tanto en portugus como en su casi idntica variante espaola. Como ocurre frecuentemente con palabras espaolas empleadas en Norteamrica, el anglosajn
casi siempre se inclina a atribuir la etimologa de sus tierras a vocablos indgenas, tal y
como ha ocurrido con nombres como Oregon108 o Alabama, y muy posiblemente
con Hawaii (Isla de los Volcanes) e incluso California. Una variante del nombre de
Alabama aparece por primera vez en La Florida del Inca (1605): Salen los espaoles
del alojamiento Chicaza y combaten el fuerte de Alibamo.109 El nombre Ro de Canaveral ya aparece en el mapa de Diego Gutirrez (1562) situado en lo que es Terranova.
El que la de Canaveral aparezca sin tilde, al igual que ocurre con el nombre de
Canada, nos lleva a pensar que ste bien pudiera corresponder al de Caada. Marshall Elliott escribe al respecto: [T]he extensive use in Spain, as opposed to Portugal, of
the word canada or caada as a geographical designation, would argue in favor of the
probable origin of the name on Spanish soil (344). A continuacin, Elliott cita multitud
de lugares geogrficos donde se incluye el nombre de Caada.
En el caso de Canad, la acepcin ms aceptada actualmente sobre su origen es la de
Kanata, palabra de origen hurn iroqus que significa villa, pueblo.110 Sin embar107. En la nota 4 de este artculo podemos leer: [La cursiva es ma] A chronological history of Voyages into the Artic
Regions undertaken chiefly for the porpuse of discovering a Nort-East, North West Passage between the Atlantic and Pacific...
by John Barrow, F.R.S. London, 1818, p. 43.
108. Dejando aparte todas las elucubraciones que se han hecho a lo largo de los ultimos siglos sobre el origen, ya indgena ya ingls, de la palabra Oregon, ya podemos precisar su origen documentalmente. No aparece por primera vez, como se ha dicho, en Carvers Travels en Londres en 1778, sino en la Relacin de la Alta y Baja
California de Rodrigo de Motezuma, escrita en Mexico en 1598. La referencia es la siguiente: La tierra llamada
California Alta i Baxa se encuentra errada al Norte por el Oregn, a los quarenta i dos grados de latitud setentrional, al Este por las montaas pedregosas i la Sierra de los Minores, continuazin de las mesmas montaas,
al Sur por la Sonora i la Antigua o Baxa California, i al Oeste por el mar Pafico (Folio 1 r.) Este manuscrito
se encuentra en la Biblioteca nacional de Madrid (Mss. 22763). Fue publicado por primera vez en Valladolid
en 2004 segn edicin de Galo Fernndez. Si observamos el original veremos que en la edicin publicada en
Valladolid hay un error en la paginacin, ya que debera empezar en el folio 1 r. y lo hace en el 2r. Es una obra
breve pero interesante, ya que nos habla de todas las potenciales riquezas de tan bella tierra californiana (v.g.:
oro, maderas, tintes, incluso ya se mencionan las vias que llegaron a ser tan conocidas).
109. En el captulo 1, del libro 4, de La Florida del Inca. En la crnica de Fidalgo de Elvas, aparece el nombre
Alimanu y en la de Hernndez de Biedma, Alibanio.
110. Ya se ha mencionado que la palabra iroqus puede tener una etimologa vasca. En cuanto a la palabra
hurn, casi con toda seguridad se refiere al mustlido de pelaje rojizo, de la familia de la marta, el visn, la
gardua, la comadreja, la chinchilla o la jineta. La palabra hurn no signific nada en francs hasta la llegada

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

107

go, los que llevamos algunos aos trabajando con crnicas del siglo xvi, observamos
cun comn es que los nativos reciban a sus visitantes con noticias de que en sus
tierras no hay nada, pero que sin embargo tienen noticia de que a varias leguas de su
pueblo existen grandes tesoros y riquezas. Todo con el fin de quitarse de encima a tan
importunos visitantes, algo perfectamente lgico y que ha hecho que los ejemplos
sean mltiples. La etimologa de la palabra Yucatn sera un buen ejemplo. Es Canada un nombre aislado dentro de la toponimia ibrica en Norteamrica o corresponde
por el contrario a una multitud de nombres que aparecen en las zonas de Terranova
y sus alrededores? El anteriormente citado John Barrow, nos ofrece varios ejemplos
sacados de mapas antiguos y de traducciones del portugus:
It has been already stated that, in the course of this voyage, Cortereal
dicovered many islands, which found well inhabited, and to which
he gave Portugueze [sic] names. Ramusio, in his map, lays down the
Ilha dos Bacalaos (Cod Island) almost joining Terra de Cortereal; the
island of Boa Vista; and another which he names Monte de Trigo
(wheat heap or hill); and in the map of Ortelius there is laid down,
in lat. 43, Ilha Redonda (Round Island); in lat. 47, Ilha da area (Sand
Island); and in lat. 57, Ilha dos Cysnes (Swan Island); and finally in
the mouth of Hudsons Straits, he places a little islet under the name
of Caramilo from which it may almost be concluded that the Portugueze had been here also, as this name is only a mis-spelling of the
Portuguese word Caramelo or Icicle (Barrow 44). 111
Barrow tambin nos dice que fue Joo Vaz Costa Cortereal, caballero de la corte
del infante Don Fernando, el que acompaado de Alvaro Martens Hornen y explorando los mares del norte por orden de Alfonso v, descubri la Terra de Baccalhaos
llamada ms tarde Newfounland (37). El mismo autor nos cuenta que este viaje es
mencionado por Cordeiro aunque sin especificar la fecha exacta, que podra oscilar
entre 1463 y 1464. A su regreso de dicho viaje, llegaron a la isla Terceira y pidieron su
capitana que haba quedado vacante tras la muerte de Jacome de Bruges. De acuerdo
a este autor, la capitana les sera concedida un 2 de abril de 1464 (38). Si verificamos la
mencin del jesuita Cordeiro, observaremos que confirma las afirmaciones de Barrow,
aadiendo adems nueva informacin: 12. Estando

pois vaga a Capitania da Terceira pela falta do primeiro Capito Jacome de Bruges, succedeo aportarem Terceira
dous fidalgos, que vinho da terra do bacalhao, que por mandado del-Rei de Portugal
tinho ido descubrir, hum se chamava Joo Vaz Cortereal, e o outro Alvaro Martins
Homem, e informando-se da terra, lhes contentou tanto, que em chegando a Portugal,
a pediro de merc por seus servios (Cordeiro, vol. 2, cap. 2, 11). Cordeiro cuenta
que el infante don Enrique el navegante ya haba muerto y que el infante don Ferde los franceses a Canad. Lo ms lgico es pensar que los espaoles al ver a los indgenas de los alrededores
del ro San Lorenzo cubiertos con pieles de hurones, les bautizasen con ese nombre y que los franceses lo
adoptasen posteriormente. Yo mismo los he visto en varias ocasiones en las orillas del lago Champlain, en la
ciudad de Burlington, Vermont.
111. Efectivamente, adems de tener la misma acepcin que en espaol de dulce de azcar, tambin tiene
esta de gelo sobre el terreno. No olvidemos el nombre que dan los portugueses al gran pen de Ro de
Janeiro (Po de Aucar).

108

Juan F. Maura

nando reparti las capitanas de Praia a Alvaro Martins Homem: E porque a Doao da
Capitania de Praya, dada a Alvaro Martins Homem, deve estar no tombo da Camera da
dita Praya; e a de Joo Vaz Cortereal est, e vi no libro antigo do tombo da Camera de
Angra fol. 243, e nella se faz meno da Doao feita a Alvaro Martins Homem, por isso no seu antigo estylo ponho aqui a Doao feita ao dito Cortereal Capito de Angra
(Cordeiro, vol. 2, cap. 2, 12). El mismo Barrow nos ofrece otra fuente para investigar
sobre el supuesto viaje de Joo Vaz Cortereal a Terranova:
But there is another indirect testimony afforded by Francisco de Souza
[Tratado das Ilhas Novas, & c. 1570], who in 1570 wrote a treatise on
the New Islands, and of their discovery; as also concerning those Portugueze who went from Vianna, and from the islands of the Azores,
to people the Terra Nova do Baccalhao twenty years before that period;
which would prove that the Portuguese not only were in the habit of
fishing on the banks of Newfoundland, but of settling there also, towards the close of the fifteenth century. (Barrow 39).
Efectivamente, en la obra de Francisco de Souza, Tratado das Ilhas Novas, se mencionan viajes a las costas de Terra Nova do Bacalho. La publicacin de esta obra es de
1570 y como se indica al final del ttulo, estos viajes se llevaron a cabo sesenta aos
antes de lo narrado en el citado librito. Dos portuguezes que foro de Viana e das Ilhas
dos Azores a povoar a Terra Nova do Bacalho, vay en sessenta annos, do que sucedeo
o que adiante se trata (Ttulo). Por lo tanto, la cronologa de estos viajes no se puede
precisar con exactitud; podran corresponder a la ltima mitad del siglo xv o a principios
del xvi. Tambin es importante la mencin de la permanente presencia de Biscainhos
en aquellas aguas. Escribe Souza:
Haver 45 annos ou 50 (3) que de Vianna (4) se ajuntaro certos homens fidalgos, e pela informao que tiveram da terra Nova do Bacalho se determinaram a ir a povoar alguna parte della, como de feito
foram em uma no e uma caravella, e, por acharem a terra muito fria,
donde io determinados correram para a costa de Leste Oeste t darem
na de NordesteSudoeste, e ahi habitaram, e por se lhe perderem os
Navios no houve mais noticia delles smente por via de Biscainhos,
que continuam na dita Costa a buscar e a resgatar muitas coisas que na
dita Costa h (Souza 5).
Si nos fijamos en mapas como el del genovs Vesconte de Maggiolo de 1527, veremos
cmo en la regin nombrada Corte Reale, correspondiente a Terranova, aparece un
abundante nmero de palabras en portugus y espaol (Santiago, Muitas gentes, Ro de
S. Paulo, Ro Pinto, Tera de Pascaria, Once Mil Virgenes, etc.). Tambin vuelve a aparecer
el nombre de Ro Jordn. Lo mismo ocurre otra vez con el de Corte Reale, no dando
nombre a toda la regin, como acontece con otros mapas, sino a un punto especfico (cabo o baha) de la parte superior de Terranova o Terra del Rey de Portugall, tal y como

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

109

aparece en el mapa de Cantino (1501-1502).112 Esto hace conjeturar si no se trat del


lugar original de desembarco de los dichos navegantes.
En el mapa de Diego Gutirrez de 1562 (primer mapa donde consta la palabra California), la mayor parte de los nombres que aparecen a lo largo de la costa norteamericana son nombres espaoles, algunos con influencia portuguesa o italiana. Desde
la Tierra del Labrador hasta la Tierra de los Bacalaos o Terranova, encontramos los
siguientes nombres: Cabo de Labrador, Isola de Fortuna, Cabo de Maro, San Pedro,
San Francisco, Cabo de Gamas, Baha de Oos [Osos], Isola de Fuego, Buenaventurata
de aves, Monte de Trigo, Isola de Frey Luis, Isola de Aves, Baha de San Ciria, Baha
de Corybicion, Cabo de Espera, Cabo Raso, Monte Cristo, Cabo de Santa Mara, y
Onze mylvirgenes. En la costa de Terranova, si miramos de norte a sur, nos encontramos con nombres como: Ro de Mucha Gente, Ro de dos Bocas, Ro de Palmas, Ro
de Oces, Entrada del Ostre, Ro de Nieves, Ro de Corrientes, Ro de Caaveral, Costa
Brava, Malabrigo, Mal Riparo, Baha Hermosa, Ro Grande, etc. Me llama la atencin,
no obstante, que en el documentado anlisis que de estos mapas hace Henry Harrisse,
cuando se refiere a este mapa en concreto se centre ms en su nomenclatura francesa:
The importance of this map was first made known by M. Cornelio
Desimoni, as a weighty argument in the controversy concerning the
authenticity of the voyage of Verrazano across the ocean in 15231524. It is unquestionable that the designations: Francesca and
Terra Francesca nuper lustrata, with series a French names and the
royal arms of France in maps of 1527 and 1529, not to speak just
now of the corroboration furnished by other maps and globes of
about the same period, confirm the statements made in the middle
of the sixteenth century by Ramusio and others, as regards a French
voyage of discovery to our north-east coast, accomplished before
the expeditions of Jacques Cartier, who visited North America for
the first time in 1534. What could that early French exploration be if
it was not Verrazanos? (554).113
En el mapa Terra Nova (Amsterdam, entre 1602-1606) de Petrius Bertius (15651629), igualmente puede observarse cmo al sur de la tierra de El Labrador, casi tocando Terranova, se hace mencin de Terra de Ioan Vaz [Cortereal], que un poco
ms al Oeste aparece el R[o]. de Ioan Vaz, y un poco ms al sur la i. da Tormenta
e Ilha da Fortuna. Interesa observar cmo el nombre de Peti Canada se encuentra
includo como una villa ms, situada al Oeste y al otro lado de la Terra de Ioan Vaz
(vase Bibliografa). En el mapa de Abraham Ortelius Amaericae sive novi orbis nova
descriptio localizado en una de las salas del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, tambin aparece el nombre de Canada, mientras que un poco ms abajo de donde
se encuentra la actual ciudad de Quebec, aparece el nombre Canado. Una posible
variante de ganado?
112. Igualmente en este mapa, en la zona correspondiente a Terranova, se hace alusin a Manuel i, rey de
Portugal (1469-1521).
113. Como vemos en La Florida del Inca de Garcilaso de la Vega, o en la Memoria de las cosas y costa de los indios
de la Florida de Hernando de Escalante y Fontaneda, lo habitual era poner en los mapas los nombres de los
caciques ms importantes de esas regiones atlnticas (v. g., Carlos, Francisco, Alibamo, etc.)

110

Juan F. Maura

Debemos tener muy en cuenta a la familia Cortereal de navegantes portugueses establecidos definitivamente en las Azores desde 1464. El hecho de que esta familia de
marinos se encontrase en las islas Azores, situadas a medio camino entre Terranova y
Portugal, explica claramente la familiaridad de los lusos con esas aguas. El archipilago
de las Azores est formado por nueve islas de origen volcnico: Terceira, Graciosa, San
Jorge Pico y Faial (conocida como isla azul), que componen el grupo central, San Miguel y Santa Mara el grupo oriental, y Flores y Corvo el grupo occidental, el que ms
interesa a nuestra investigacin. Pero, desde cundo se tiene noticias de estas islas? Si
dejamos a un lado las historias de que los fenicios y cartagineses ya viajaban por esos
mares e islas en busca de estao,114 y nos limitamos a la documentacin escrita, encontraremos algunas menciones a tener en cuenta.
El acadmico Jos Luis Conde, a travs de las traducciones hechas de manuscritos
rabes, nos da noticia de un viaje realizado poco tiempo despus del reinado del ltimo
califa de Crdoba, Hisam ii. Gran parte de su informacin la saca de Al-Idrisi, cartgrafo, gegrafo y viajero rabe que vivi en la corte de Roger ii de Sicilia. Su lugar de
nacimiento no poda estar mejor ubicado, ya que naci en la actual ciudad espaola
de Ceuta, por esas fechas perteneciente a los almorvides (ao 405 1014 de la era
cristiana): En este tiempo unos vecinos de Alisbona, en nmero de ochenta hombres,
amigos entre s, y de una alcabila se embarcaron a buscar nuevas tierras en lo interior
del ocano Atlntico; pero no pudieron pasar de unas islas en que fueron embestidos de
una infinita multitud de azores, y se volvieron contando cosas maravillosas de su viaje,
y fueron llamados los emprendedores, y dieron nombre a la calle en que moraban en
Alisbona, que en adelante se llam calle de los Almogavares (Conde 293).
El historiador ingls Peter Rusell afirma que era totalmente plausible que marinos italianos, mallorquines o castellanos, volviendo a la pennsula Ibrica desde las Canarias,
hubiesen sido desviados por vientos y corrientes pudiendo divisar dichas islas (100).
Tambin menciona que ya existan noticias de la existencia de unas islas adentradas en
el Atlntico desde el siglo xiv: Belief in the existence of the mid-atlantic islands, as these were depicted by fourteenth century cartographers, was doubtless reinforce by the
existence of the spurious Book of Knowledge of all the World whose inventive Castilian
author listed and gave the names of eight of them which he claimed to have visited in
his imaginary Atlantic travels aboard a Moorish ship (Rusell 100).
Sin embargo, tambin se ha dicho que el nombre de las Azores no viene del ave
rapaz, sino del color azul que tienen las islas desde lejos por la cantidad de hortensias
de este color. En realidad, las islas Azores, si fueron esas las que se encontraron, ya haban sido utilizadas por los cartagineses para extraer estao. Aunque posiblemente se
estaban refiriendo a un resdescubrimiento de dichas islas, lo ltimo que quera escuchar
Coln, o sus descendientes, era que el crdito y la gloria de haber hallado la ruta a las
Indias no les correspondiese. Por eso, cuando se hace notoria la evidencia de la presencia de cartagineses por aquellos parajes, el hijo natural que el almirante tuvo con Beatriz
114. Teniendo en cuenta que la calidad de sus navos era la mejor de su poca, tanto en cuanto a la madera
como respecto a las velas, adems de los modernos diseos de sus naves y sus experimentadsimos pilotos,
no se debe descartar la posibilidad de la llegada de estos marinos. Por otro lado, un factor que a menudo no es
tenido en cuenta, es que la evolucin tecnolgica de las naves entre la poca de los fenicios y el siglo xvi, no es
tan dramtica como se podra pensar. No es hasta la invencin de la carabela portuguesa cuando las tcnicas
de cabotaje y navegacin de altura empiezan a cambiar. Vase, Peter Russell. Prince Henry the Navigator.

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

111

Enrquez Hernando Coln, dedicar todo un captulo de la biografa de su padre


a rebatir dicha informacin. As, en el captulo x de dicho libro, Hernando Coln comienza definiendo como falso que los espaoles conociesen desde antiguo las Indias
del Mar Ocano, citando a Fernndez de Oviedo como culpable de la diseminacin de
la dicha noticia. Refutando a este autor, que se basa en Aristteles y su isla de Atlante
y de Seboso y las Hespridas, dice que la intencin no es otra que la de desprestigiar a
su padre y quitarle por envidia el mrito de haber sido el primero en llegar a Amrica.
Se ha especulado sobre si Joo Cortereal lleg veinte aos antes que Coln a Amrica,
algo que a falta de un documento escrito no se puede comprobar. Sin embargo, es importante destacar que ya en los mapas de 1502 el nombre empleado para denominar
la zona de Terranova es el de Tierra de los Corte Real y que dicha familia recibira
varios ttulos gracias a sus descubrimientos. Tambin habra que preguntarse por qu
se le otorga a Joo Corte Real la isla Tercera del dicho archipilago. Sera, como dicen
algunos, por haber descubierto la Terra Nova do Bacalhau? Eso explicara el nerviosismo de la Corona portuguesa al conocer la partida de Coln hacia Amrica y tambin
el porqu una vez vuelto Coln a Espaa y presentado a los reyes en Barcelona, los portugueses mandaron una delegacin de expertos a los monarcas espaoles reclamando
las tierras descubiertas como portuguesas.115 Si realmente los portugueses saban dnde
estaba el otro continente y el peligro que corran dejando que Cristbal Coln pasase el
codiciado secreto a los castellanos, lo ms probable es que intentasen de alguna manera
estorbar que la expedicin del almirante genovs se llevase a cabo. As fue, como nos
cuenta el propio Cristbal Coln en su Diario, el da 6 de septiembre:
Dice aqu el Almirante que se acuerda que estando en Portugal el ao
de 1484 vino uno de la isla de la Madera al Rey a le pedir una carabela para ir a esta tierra que va, el cual juraba que cada ao la va y
siempre de una manera. Y tambin dice que se acuerda que lo mismo
decan en las islas de los Azores y todos stos en una derrota y en
una manera de seal y en una grandeza. Tomada, pues, agua y lea y
carnes y lo dems que tenan los hombres que dej en la Gomera el
Almirante cuando fue a la isla de Canaria a adobar la carabela Pinta,
finalmente se hizo a la vela de la dicha isla de la Gomera con sus tres
carabelas jueves a 6 das de septiembre. Jueves 6 de septiembre. Parti
aquel da por la maana del puerto de la Gomera y tom la vuelta
para ir a su viaje. Y supo el Almirante de una carabela que vena de
la isla del Hierro que andaban por all tres carabelas de Portugal para
lo tomar: deba de ser la invidia que el Rey tena por haberse ido a
Castilla (Cristbal Coln 18).
Ms que invidia por parte del rey portugus, sera miedo de perder el control tan
costosamente custodiado del monopolio de unos mares desconocidos para el resto
de los europeos. Fue aqu donde los portugueses perdieron la oportunidad de retrasar
115. Se baraja la fecha de 1476 para la llegada de Coln a Portugal casndose unos aos despus con Felipa
Moiz Perestrello hija del gobernador de la isla de Porto Santo (Madeira), Bartolom Perestrello y de Isabel
Moiz, mujer al parecer de origen hebraico. Bartolom su padre estuvo muy unido al rey Enrique el navegante
y fue gobernador de Porto Santo desde 1446, lo que permite suponer que conoca muchos de los secretos de
los portugueses.

algunos aos ms algo que tarde o temprano terminara por descubrirse. No por eso el
rey de Portugal se dio por vencido. Cuando Coln volvi de su primer viaje, tras desembarcar en Lisboa, fue extraordinariamente recibido, no slo por el rey, sino incluso por
la reina, lo cual dio mucho que hablar a los castellanos. A qu se deba tan calurosa acogida? Fue nicamente para cerciorarse que no haba tocado en las tierras del Brasil, de
las que los castellanos no tenan conocimiento, y as proceder ese mismo ao de 1493,
en el tratado de Tordesillas, a reclamar en las negociaciones que se trasladase la lnea de
demarcacin 370 leguas ms hacia el Oeste, tal y como ocurri? La recepcin de los reyes de Portugal a la llegada de Cristbal Coln no fue gratuita. Coln saba algo ms que
los castellanos ignoraban y por eso no permiti que los Pinzn navegasen en la direccin que ellos deseaban, sino que mantuvo el rumbo en una direccin mucho ms larga
hasta llegar al Caribe. Veamos lo que escribe Coln el 9 de marzo en su diario sobre ese
encuentro en en el que el rey de Portugal le dice que aquella conquista le perteneca:
El Rey le mand recibir a los principales de su casa muy honradamente,
y el Rey tambin les recibi con mucha honra y le hizo mucho favor
y mand sentar y habl muy bien, ofrecindole que mandara hacer
todo lo que a los Reyes de Castilla y a su servicio compliese complidamente y ms que por cosa suya; y mostr haber mucho placer del viaje
haber habido buen trmino, y se haber hecho, ms que entenda que
en la capitulacin que haba entre los Reyes y l que aquella conquista
le perteneca. A lo cual respondi el Almirante que no haba visto la
capitulacin ni saba otra cosa sino que los Reyes le haban mandado
que no fuese a la mina ni en toda Guinea, y que as se haba mandado
a pregonar en todos los puertos del Andaluca antes que para el viaje
partiese. El Rey graciosamente respondi que tena l por cierto que no
habra en esto menester terceros (Cristbal Coln 152).
En esos momentos era la decisin ms sabia que poda tomar Juan ii de Portugal, mucho mejor que la de declarar una guerra a Castilla por territorios de ultramar, en donde
tendra mucho que perder, y de este modo cerciorarse de que al menos poda quedarse
con una buena parte del Brasil y con la punta de Terra Nova (Newfoundland). Hugh
Thomas, con una gran percepcin de los hechos pero perdiendo de vista el punto central, comenta las acciones del rey portugus nada ms llegar Coln a Lisboa. ste no se
conformar con dar un gran recibimiento al almirante sino que a sus espaldas se encargar de efectuar un minucioso interrogatorio a los dos miembros portugueses de la expedicin que fueron con Coln. Algunos de los consejeros del rey pensaban por su parte, que
la mejor manera de zanjar ese asunto era la de deshacerse de Coln para que no pudiese
contar a los castellanos lo sucedido. Inteligentemente el rey portugus no hizo tal cosa,
ya que de haber sido as y de pasar a proclamarse rey de las nuevas tierras descubiertas,
habra dejado bien claro quin se habra encargado de hacer desaparecer a Coln y con
ello violado el futuro tratado de Tordesillas. Escribe Thomas:
After he had left for Spain, on 13 March, King Joo interrogated extensively the two Portuguese who had been with Columbus and who
had remained in their native land. He decided inmediately to send
a fleet under Francisco de Almeida to search for the lands found by

Columbus. One Portuguese chronicler, Rui da Pia, says that some


courtiers of Joo suggested that Columbus should be murderer before he reached Spain so that they could take advantage of the success of the expedition (91).
Contamos con dos documentos, uno procedente del Archivo de Indias y otro del
de Simancas (recogidos en la Coleccin de Documentos Inditos). El primero de ellos est
dirigido a Fernando el Catlico y no tiene fecha.116 El segundo, que es posterior, est
dirigido a su hija doa Juana, con fecha de octubre de 1511, y en l se habla de una
expedicin que se va a realizar a la Isla de los Bacallaos, que se llama Terra Nueva.
El proyecto parte de un cataln de Lrida, Xoan de Agramonte, algo poco comn en
las empresas americanas, como sugiere el documento.117 Lo ms interesante de este
proyecto es que se nos dice que el tal Xoan de Agramonte ha venido nuevamente y
que adems trae consigo a dos yndios que thenia: Aqu a venido nuevamente, un
Xoan de Agramonte, catalan, a thomar empresa de yr a descubrir a su costa una tierra
nueva, e Yo le e dado lycencia para ello en cierta forma, que vaya con dos navios a
su costa e segund descian dos yndios que thenia, diz que es tierra muy provechosa e
donde hay oro e otras cosas (CDI, 32, 400). A rengln seguido, el rey se queja de que
no vayan ms a proponer este tipo de proyectos: Estoy maravillado que estando ay
vosotros [Laredo e Santander], non vaya alguno a ofrecrsenos con semejantes viaxes,
sabiendo quest a vuestro cargo esta negocyacion. Non s si la cabsa es non thener
vosotros alguna prtica o yntelixencia sobrello. (CDI, vol. 32, 401).
Como en el caso de Aylln, pero quince aos antes, los indios de Juan de Agramonte, probablemente capturados contra su voluntad, decan maravillas de su tierra. Algo
totalmente lgico dado que, como cualquier individuo que ha sido privado de libertad, buscar exagerar y despertar el inters por el lugar al que quiere regresar a toda
costa para poder reunirse con los suyos. Como hemos visto, en el caso del viaje de
Vzquez de Aylln, el final result trgico. En cuanto al de Juan de Agramonte, no se
vuelve a tener noticia ni de l ni de lo acontecido con la expedicin.
La segunda carta, Sobre carta de la Reina Doa Juana en que se inserta el Asiento
fecho por rden del Rey su Padre, con Juan de Agramonte, para ir con dos navios al
descobrimiento de Terranova, se nos ofrece informacin importante para hacernos
una idea de cmo se desarrollaban las expediciones espaolas a esas tierras.118 En esta carta se cita el acuerdo que anteriormente se haba establecido entre el rey y Juan
de Agramonte: [P]ara ir a saber el secreto de la terra nova: Primeramente, que vos
podais ir e vayais con dos navios del grandor que vos paresciere, que sean de Mis
vasallos sbditos e naturales, e asi mesmo la gente que llevredes sean naturales de
estos Reynos, ecebto que dos pilotos que llevredes sean bretones, de otra nacion
que all hayan estado... (CDI, vol. 32, 203). Por la informacin que se nos da en dicho
documento, parece que en ese tiempo se consideraba a los bretones como los marinos
ms diestros y conocedores de esas tierras. Casi con toda seguridad el rey se est refiriendo a los pescadores de la localidad vecina a Espaa de Capbreton y no a los mucho
116. Por el contenido podemos colegir que se trata de un documento de 1511 o anterior, ya que en l se
habla de tener por gobernador a Nez de Balboa.
117. Los cartgrafos mallorquines fueron considerados de los mejores en la Edad Media.
118. En la nota 1 del presente documento dice que falta la conclusin y la fecha parece ser de octubre de 1511.

114

Juan F. Maura

ms distantes bretones de Saint Malo. Tambin se nos informa de la existencia de otros


pilotos de naciones que por all hayan estado. Aunque se podra especular algo ms
sobre este punto, ya unas lneas ms adelante el mismo documento se encarga de desvelarlo cuando se advierte al dicho Agramonte que se abstenga de tocar en la parte
que pertenesce al Serensimo Rey de Portugal, Nuestro Fijo (203). Si miramos en un
mapa la lnea correspondiente al meridiano 46 37 longitud oeste, que separa el territorio portugus del espaol, veremos que pasa por la ciudad que hoy se llama Saint Johns
situada en Newfoundland (Terranova). Es el mismo meridiano que cruza la ciudad de
So Paulo en Brasil. Por lo tanto, lo nico que estaban haciendo los portugueses era ir a
a unas tierras que les pertenecan por derecho en virtud del Tratado de Tordesillas. En
mapas de principios del siglo xvi, como el de Cantino, queda igualmente documentado
que la parte que correspondera hoy a Terranova era conocida como Terra del Rey de
Portugal. Como nota curiosa, podemos decir que actualmente sigue existiendo una
isla en Terranova llamada Fogo, anteriormente conocida como Ilha do Fogo, y que,
por supuesto, la base principal de su economa era el bacalao.119
Numerosos han sido los viajes documentados por esas aguas y tierras mucho antes
de que llegase Cartier en 1534 a descubrir la regin que se llama Canada. Sin embargo, dudo mucho que el gobierno canadiense acepte la etimologa de Ac Nada.
Lo penoso de todo esto es que la copiossima nomenclatura hispnica de estas regiones
haya desaparecido; esperemos que con futuros estudios documentales y cartogrficos
podamos recuperar, si no todo, buena parte de un pasado con un trfico martimo mucho ms intenso de lo que nos imaginamos.

119. No en vano los locales muestran el dicho In Cod We Trust, aunque parece que ahora se est poniendo
inters en la langosta y el cangrejo a causa del turismo.

Captulo quinto
Ms informacin sobre el perfil biogrfico de Alvar Nez
Uno de los aspectos ms inquietantes de la obra escrita hasta el presente sobre Alvar
Nez es el de no presentar toda la evidencia de la crueldad ejercida por este en el Ro
de la Plata. Por el contrario, algunos autores hacen declaraciones como la siguiente:
[D]espite the anymosity that some of the priests in Ro de la Plata held for him, and
in spite of slim evidence of successful evangelization there, Cabeza de Vaca maintained his faith in the evangelizing mission (Adorno y Pautz, 1: 406). La informacin
biogrfica del citado trabajo de Adorno y Pautz, basada en la slida documentacin
de Hiplito Sancho de Sopranis, tiene como contrapartida, en el aspecto genealgico,
el basarse en una serie de cronistas de reputacin dudosa como Joseph Pellicer y Pero
Hernndez (Adorno & Pautz 1: 307).120 A pesar de todo, este estudio supera en mucho
a anteriores trabajos y ediciones sobre el tema, sobre todo en lo referente a primera
obra de Alvar Nez, Naufragios.121
En el captulo xvii, Cabeza de Vaca dice que toda la gente que llevaba Narvez en
su barca era un maestre y un paje que estaba malo (Maura, Naufragios 140). Adorno
y Pautz se percatan de cmo Cabeza de Vaca omite estos nombres en Naufragios y de
cmo son recogidos por Oviedo en la Relacin Conjunta e identificados como Antn
Prez y su paje Campo (Oviedo 549b, cap. 3; Adorno y Pautz 3; 3: 35). La misteriosa
desaparicin y muerte de Pnfilo de Narvez a causa del viento una medianoche no
deja de ser sospechosa. Dependemos exclusivamente del testimonio de Cabeza de
Vaca que nos cuenta que un tal Esquivel, muerto a causa de la premonicin que haba
tenido una india en sueos, le haba contado lo sucedido a otro de los supervivientes,
Figueroa, del que no se vuelve a hacer mencin en toda la obra y as de mano en mano lleg a m (141). Tambin resulta sospechoso que los supervivientes no continen
su escapada siguiendo la costa hacia Pnuco, actual Tampico, adentrndose por el
contrario en el continente. Tendran pensado ya dar testimonio de ciudades fabulosas
una vez llegados a tierra de cristianos para pedir ms tarde su gobernacin? Si Alvar
Nez se deshizo de su superior y de sus seguidores, como pienso que ocurri, lo ltimo que le hubiese gustado ver es que algn testigo de los macabros sucesos que
debieron ocurrir viajase a lo largo de la costa a dar noticia de ello. No comparto la opinin de Adorno y Pautz de que fuese el miedo a ser capturados por los indios y su
120. Pero Hernndez, el turbulento escribano de 23 aos [En 1536?] (Fuente Machain).
121. Recordemos que incluso en recientes ediciones se ha estado repitiendo informacin errnea sobre
su vida, lugar de nacimiento y sobre los privilegios que tuvo en el Consejo de Indias, etc. Vase la obra de
Adorno y Pautz a este respecto.

116

Juan F. Maura

incapacidad de no saber nadar lo que les obligase a internarse durante siete aos tierra
adentro en vez de seguir la costa hacia Pnuco, a donde habran llegado en pocos meses
(Adorno Pautz 2: 215). Tampoco me parecen verosmiles las razones que da el propio
Alvar Nez en el capitulo 28 de su obra para quedarse todos esos aos tierra adentro,
como la de poder dar despus informacin de dichos territorios: [Y] tenamos por mejor de atravesar la tierra, porque la gente que est metida adentro, es ms bien acondicionada, y tratbannos mejor, y tenamos por cierto que hallaramos la tierra ms poblada y de mejores mantenimientos. Lo ltimo, haciamos esto porque, atravesando la
tierra, vamos muchas particularidades de ella; porque si Dios nuestro Seor fuese servido de sacar alguno de nosotros, y traerlo a tierra de cristianos, pudiese dar nuevas y
relacin de ella (178-79). Resulta destacable que estas razones sean exactamente las
contrarias a las que dar en el captulo 4 a su superior para no internarse tierra adentro.
Me inclino por lo tanto, basndome en las continuas contradiciones y mentiras del autor de Naufragios, a pensar que Alvar Nez y los otros tres supervivientes esperaron
todo ese tiempo en la costa para cerciorarse que ningn otro cristiano, ningn testigo
presencial, pudiese dar cuenta en Pnuco o la Nueva Espaa de los desacatos cometidos
en la persona de Narvez, as como de las escalofriantes escenas de canibalismo y necrofagia que sabemos ocurrieron entre ellos: y cinco cristianos que estaban en el rancho en la costa llegaron a tal extremo, que se comieron los unos a los otros, hasta que
qued uno solo, que por ser solo no hubo quien lo comiese (Cap.14, 125., vase tambin el captulo 17).122 El autor, Alvar Nez, nos dice que esos cristianos se comieron
los unos a los otros, por supuesto, sin incluirse l. No obstante, cita los nombres de los
cinco cristianos y la repercusin que sus acciones pudieron haber tenido: Los nombres
de ellos son stos: Sierra, Diego Lpez, Corral, Palacios, Gonzalo Ruiz. De este caso se
alteraron tanto los indios, y hubo entre ellos tan gran escndalo, que sin duda si al principio ellos lo vieran, los mataran, y todos nos viramos en grande trabajo (125). Al final
acaba diciendo que si estos actos de canibalismo hubiesen sido presenciados por los
indios, nos viramos en mucho trabajo. Pero, quin sera ese cristiano que se salv,
que por ser uno solo no hubo quien lo comiese?, a quin o quines se refiere ese nos?
(125). Por simple eliminacin, creo que a Alvar Nez o a sus compaeros. Como
supervivientes, debieron ser los que ms activamente participaron en tan triste actividad. El padre Las Casas en su Apologtica historia, tambin sospecha del canibalismo de
Alvar Nez, puesto que yo no supe si l [Cabeza de Vaca] comi tambin de la carne
humana (Apologtica 2: 354, citado en Jauregui 140). Ya hemos visto, en el captulo 22
de Naufragios, los pocos escrpulos que tenan en comer carne cruda cuando la ocasin
se presentaba. Si Alvar Nez se hubiese hecho responsable de estos actos, difcilmente hubiese conseguido ningn privilegio como adelantado, gobernador o capitn general, tal y como efectvamente conseguira una vez en Espaa. Por otro lado, como la
narracin de Cabeza de Vaca est hecha con un fin interesado y no didctico, no tiene
ninguna lgica intentar fijar la posible ruta geogrfica seguida por estos supervivientes
a travs de Norteamrica. Si la relacin que dieron sobre esos territorios y pueblos hu122. Segn el autor Andrs Resndez, Cabeza de Vaca y su grupo llegaron a estar muy cerca del asentamiento espaol de Santiesteban del Puerto. La pregunta es saber porqu no quisieron continuar hacia el sur. Escribe
Resndez: They were already quite close to their final goal. Although the travelers may not have realized it,
the Ro de las Palmas, the river that they they had sought since disembarking in Tampa Bay, was only about 75
to 90 miles away to the south. A maximum of two weeks of purposeful marches would get them there (184).

El gran burlador de Amrica: Alvar Nez Cabeza de Vaca

117

biese sido totalmente altruista e informativa, habran ofrecido acceso directo a toda la
informacin y secretos acumulados a lo largo de esos aos a la persona a quien se
enconmedase la gobernacin de la Florida, es decir, a Hernando de Soto. Pero no fue
as. Ya hemos mencionado que el historiador Henry Wagner, en su libro The Spanish
Southwest, pone en duda muchos de los detalles enumerados por Alvar Nez en su
obra (Wagner 43). Hallenbeck, an siendo consciente de las anomalas histricas y las
diferencias entre la Relacin Conjunta mandada a Santo Domingo y lo que aparece
en Naufragios, contina dando crdito histrico a la obra de Alvar Nez: Naufragios
does contain some exaggerations, misstatements of fact, and contradictions; nevertheless, Nez honestly tried to tell the truth. His discrepancies are the result of confused recollections and not of intentional misrepresentation (28). Por lo tanto, la pregunta fundamental de por qu Alvar Nez decidi pasar todos esos aos sin continuar hacia el sur sigue abierta. Fueron casi seis aos el tiempo que yo estuve en esta
tierra solo entre ellos y desnudo, como todos andaban. La razn por que tanto me
detuve fue por llevar conmigo un cristiano que estaba en la isla, llamado Lope de
Oviedo (Cap. 16, 134). En Naufragios, el vaco temporal y cronolgico tampoco se
explica. Qu fue realmente lo que ocurro durante esos seis aos?123 Lo acontecido
durante ese lapso de tiempo, ese salto cronolgico de seis aos, fue precisamente lo
ms importante. Creo firmemente que Alvar Nez se deshizo de todas las pruebas
que le pudiesen inculpar como responsable de asesinato y desobediencia a su superior,
al igual que de ser el directo responsable de la eliminacin sistemtica de todos los
testigos que lo saban y contradecan, exceptuando sus tres compaeros
supervivientes.124Mis opiniones y recelos sobre la desaparicin oficial de Pnfilo de
Narvez, se basan en mi desconfianza en el testimonio y en las acciones de Alvar
Nez. El cronista soldado portugus, Fidalgo de Elvas, en su crnica Expedicin de
Hernando de Soto a la Florida, relata la informacin que dio Cabeza de Vaca sobre su
expedicin al llegar a Espaa y, en el caso que nos ocupa, de la muerte de Pnfilo de
Narvez. Aunqu