EL SER EN SI MISMO
Nocin y divisin del ser
Ser es todo cuanto de cualquier manera existe o puede existir. En latn se dice
"ens" que es el participio de "esse". Ens = el que es, como estudiante = el que
estudia. Por eso el ser se llama tambin "ente". Mas como ente en calidad de
participio significa el que es y ser en calidad de infinito significa el que existe, y
las dos inflexiones se usan promiscuamente bajo el nico nombre de ser, para
discriminar los dos sentidos tngase presente:
a)
Cuando en castellano el verbo "ser" no puede reemplazarse por "estar", ser
significa la esencia de las cosas. Ejemplo: El hombre es un compuesto de alma y
cuerpo.
b)
Cuando "ser" es fcilmente sustituible por "estar", ser significa la existencia
de una cosa. Ejemplo: El maestro est en clase.
LA FILOSOFA PRIMERA
La filosofa se ha propuesto desde siempre ofrecer las explicaciones ltimas de
todo cuanto es. Esto la condujo a indagar los principios que constituan la esencia
misma de la realidad. En un comienzo, los filsofos griegos se plantearon este
tipo de cuestiones en relacin con el mundo sensible, estableciendo explicaciones
fsicas de los fenmenos en los cuales fueron los elementos naturales -agua, aire,
fuego, ter- los que se convirtieron en fundamento y principio de todas las cosas.
ste fue el caso de la filosofa presocrtica. Pero bien pronto este orden de
explicaciones, formuladas a la luz de la naturaleza, fue abandonado en favor del
establecimiento de principios que rebasaban el dominio sensible, principios
conceptuales que procedieran y tuvieran validez en el dominio de la pura teora.
De acuerdo con esta transformacin, la filosofa dej de ser una cierta "fsica" tal
y como sucedi en el caso de los pensadores iniciales, para convertirse en un
saber acerca de lo suprasensible, es decir, de los objetos del pensamiento
situados ms all de lo fsico: la filosofa se convirti en metafsica.
Aunque el trmino metafsica no proviene del mundo griego, siendo posterior su
origen y utilizacin, son muchos los problemas metafsicos que podemos rastrear
en los filsofos de la antigedad. Cuestiones como la inmortalidad del alma, la
naturaleza divina, si hay o no un primer principio del mundo, si hay un destino
que gobierna las cosas humanas, por mencionar slo algunas, hacen parte del
amplio horizonte de problemas que los ms antiguos filsofos se formularon al
margen de la simple vida natural, y que la tradicin ha mantenido y recuperado
como cuestiones propias del preguntar metafsico.
Pero fue Aristteles quien vino a definir con ms exactitud la finalidad propia de
la metafsica, de una parte, al establecer un nico objeto sobre el cual tratara
este saber y, de otra parte, al someter los problemas filosficos a una cierta
jerarquizacin y sistematizacin. Al decir de Aristteles, la metafsica representa
la filosofa propiamente dicha, o, bien, la filosofa primera. Esto significa que, a
diferencia de las otras ramas y disciplinas filosficas que se encargan de un
objeto en particular, por ejemplo, la tica, que trata del bien; la lgica, que trata
de las formas del juicio; la esttica, que trata de lo bello, etc., la metafsica se
ocupa del objeto ms general y primero, a saber, el ser, o tambin, "los primeros
principios y las primeras causas". A partir de entonces la metafsica o, ms
exactamente, la ontologa, se plantea el problema fundamental de la filosofa: la
pregunta por el ser.
2. LA DIFERENCIA ONTOLGICA
Como acabamos de ver, la pregunta por el ser es el problema fundamental de la
filosofa en su acepcin de metafsica, o, mejor, de ontologa. ste no es, sin
embargo, un objeto cualquiera, pues se caracteriza por su generalidad y por su
universalidad. No se trata aqu de algo que se nos manifiesta como una cosa ante
los ojos, sino de un objeto de la razn y de la teora.
Ya Aristteles haba establecido que la filosofa es una ciencia terica. La palabra
griega teora significa "contemplacin", es decir, un cieno modo de ver que va
ms all de nuestra mirada sensible, que no se dirige a las cosas; es un ver
producido por la accin de nuestro pensamiento. En este sentido debemos
entender el asunto del que se ocupa la ontologa. En cuanto tal, el ser escapa a
su determinacin emprica y slo se lo puede comprender de manera especulativa
o conceptual.
Un paso invaluable en esta direccin consiste en captar la diferencia que, en el
lenguaje de la ontologa, se establece entre las nociones de ser y ente. Cuando
decimos ente expresamos todo aquello que es.
Pongamos, por ejemplo, los objetos sensibles o lo que solemos llamar cosos. Pero
tambin son entes los objetos matemticos o los objetos de la geometra, y
tambin los entes de la fantasa, las imgenes del sueo, entre otros. Todo esto,
a su modo, es, o tiene su modo peculiar de ser.
Sin embargo, aunque le decimos ente a todo aquello que es, el ser no es ningn
ente en particular. La montaa es, la piedra es, el hombre es, pero el ser no se
agota en ninguno de los entes; es algo ms que los entes. Es aquello en lo cual
queda reunido y contenido todo cuanto es.
La generalidad del ser
El ser es algo general, es decir, algo que sobrepasa al ser singular de los entes y
que es ms bien su gnero supremo. Los gramticos denominan gnero al
trmino supremo en el que otros quedan contenidos. As, por ejemplo, en el
gnero "animal" estn contenidas todas las especies animales, como mamferos,
herbvoros, etc., y en stas, a su vez, todas las subespecies de animales, hasta
llegar a cada raza. Por ejemplo, los perros; y entre stas, a cada animal en
particular: este o aquel perro determinado. Igual ocurre con el ser que es
sumamente general respecto de los entes. A esta diferencia entre ser y ente
propia de la ontologa, se le denomina diferencia ontolgica.
La pregunta por el ser
La ontologa pregunta por el ser en cuanto ser, o tambin por el ente en cuanto
ente; es decir, que en cuanto pregunta por el ser en ella est contenida la
pregunta por todos los entes. Pero la ontologa no considera los entes segn su
determinacin particular o su entidad -no los considera en cuanto "montaa",
"piedra", "perro", etc.-, sino en cuanto entes, es decir, en vistas al ser y a la
relacin que sostienen con el ser en general. Captar intelectivamente, esto es,
estar ya en posesin de la pregunta propia de la ontologa.
La ontologa pregunta por el ser en cuanto ser, o tambin por el ente en cuanto
ente; es decir, que en cuanto pregunta por el ser en ella est contenida la
pregunta por todos los entes.
El ser
Como lo indica el filsofo alemn Martin Heidegger, el ser es, en algn sentido, el
ms universal pero tambin el ms vaco de todos los conceptos. En cuanto tal,
parece escapar a todo intento de definicin, pues el pensamiento no llega a decir
propiamente lo que el ser es. Por otra parte, a pesar de que, segn dijimos, el
ente es o de que el ser es el principio a partir del cual todas las cosas adquieren
su entidad, el ser se sustrae a su manifestacin sensible o emprica. Y, sin
embargo, pese a esta universalidad, todos nos mantenemos ya en una cierta
comprensin del ser. Nosotros mismos estamos, por as decirlo, contenidos en l.
De modo que, aunque parezca paradjico, con el ser ocurre un poco lo que San
Agustn indicaba en relacin con el tiempo: "Mientras no me lo pregunten s lo
que es, pero tan pronto me preguntan ya no lo s".
En la vida cotidiana siempre comprendemos el ser a travs de los entes que nos
rodean y con los que nos relacionamos. Nosotros mismos nos ponemos en una
relacin, esta vez inmediata con el ser, por cuanto, como dijimos, estamos ya
contenidos en l. Tan es as que si no tuviramos esta especie de comprensin
previa no sabramos cmo conducirnos en el mundo. Pero esta comprensin es un
supuesto, algo meramente sobrentendido que no engendra ningn saber acerca
del ser, que no implica necesariamente ninguna conciencia ni ninguna pregunta
en torno a l.
En la vida cotidiana, el ser humano permanece sordo a la pregunta por el ser.
Marcha por el mundo indiferente al ser de las cosas, impasible ante los entes que
nos convocan a esta pregunta y sin corresponder a su llamado. La filosofa, por el
contrario, exige
el abandono
de
esta indiferencia
y de la comprensin
sobrentendida para corresponder al clamor del ser de manera explcita.
3. EL PROBLEMA DEL SER
En torno al problema del ser, son muchas las cuestiones filosficas que se han
suscitado desde la antigedad, todas ellas bajo el presupuesto de la diferencia
ontolgica o de la distincin de ser y ente que hemos sealado antes. A
continuacin estudiaremos las ms importantes de estas cuestiones, a partir de
las cuales es posible captar, con mayor exactitud, el orden de problemas propios
de la ontologa.
Lo uno y lo mltiple
En cuanto gnero supremo de los entes, el problema del ser conduce a considerar
si ste es uno o si es mltiple. En el primer caso, como aquello de lo cual los
entes toman su entidad y que, separado de ellos, subsiste por s mismo como
algo general; en este caso al ser parece pertenecer-le el atributo de la unidad.
Pero como al mismo tiempo el ser contiene dentro de s lo diverso, vale decir, los
entes particulares, parece tambin propia de su naturaleza la multiplicidad.
Esta cuestin fue formulada sobre todo por Platn en varios de sus dilogos, y
principalmente
en
el
dilogo
titulado
Parmnides.
Este
problema
est
emparentado con la siguiente consideracin metafsica: para decidir si el ser es
uno o mltiple, hay que examinar si es un todo acabado en s mismo e indivisible,
o si, por el contrario, es divisible y compuesto de partes.
A simple vista podemos captar la dificultad de estas cuestiones. De otro lado,
cabe pensar que el ser no es uno ni mltiple, sino al mismo tiempo uno y
mltiple, caso en el cual el ser se define a partir de la unin de los contrarios.
Pero cmo puede el ser albergar la contradiccin? El mencionado texto de Platn
examina varias alternativas del problema en un intenso ejercicio intelectual que
expresa una impresionante muestra de la virtud especulativa de los filsofos de la
antigedad.
Ser y devenir
En la misma lnea del planteamiento anterior, los griegos formularon el problema
de si el ser permanece inmvil y siempre igual a s mismo, o si, por el contrario,
est sujeto al cambio. Entre los presocrticos encontramos la defensa de ambos
puntos de vista, expuestos de tal manera, que resultan irreconciliables. Es el caso
de las doctrinas filosficas de Parmnides y de Herclito.
Mientras para Parmnides el ser es uno, imperecedero, inmvil, idntico, y
radicalmente separado del no-ser, para Herclito el ser se identifica con lo que
fluye, o con el puro devenir, en el cual interviene tambin activamente el no-ser.
De este modo, mientras Parmnides ofrece como imagen del ser la de una esfera
en la que todos sus puntos distan igualmente de su centro y fuera de la cual nada
es, Herclito lo representa con la imagen de un ro en el cual "es imposible
baarse dos veces" y que permanece siendo el que es a pesar de su constante
transformacin.
En esta dialctica entre el ser y el devenir lo que hay que captar es el problema
de las relaciones entre el ser y el tiempo. Pues si bien, en su universalidad el ser
es, por as decir, eterno, los entes que l alberga dentro de s son transitorios y
finitos. La cuestin podra formularse as: Tiene el ser un carcter temporal? o
acaso el tiempo es algo diferente del ser? Y en este ltimo caso, qu es el
tiempo?
Cabe pensar que el ser no es uno ni mltiple, sino al mismo tiempo uno y
mltiple, caso en el cual se define a partir de la unin de los contrarios.
Ser y esencia
Dada la relacin de ser y ente, algunos filsofos, entre ellos Aristteles y tambin
Hegel, han identificado las nociones de ser y esencia. "La verdad del ser es la
esencia", dice Hegel en su obra titulada Ciencia de la lgica. De ah que, a la
inversa, el problema del ser surja cada vez que se intenta conocer la esencia de
las cosas.
Por esencia se entiende aquello que hace que una cosa sea lo que es y no otra
cosa, o lo que hace que ella sea tal cual es y no de otra manera. En ese sentido,
el ser es la suprema esencia, pues todos los entes estn contenidos en el ser y de
l les viene su entidad: el hecho de ser algo y no ms bien nada. En la misma
medida se ha identificado el ser con el concepto metafsico de sustancia.
Para Aristteles, por ejemplo, el ser es la sustancia primera, o, lo que es lo
mismo, la primera de todas las esencias. En cuanto sustancia, es lo que subyace
al conjunto de los entes o a todo lo que tiene ser.
Tambin Leibnizy Spinoza asocian el ser a la actividad generadora de la sustancia,
la cual ellos, a su vez, identifican con la idea de Dios. As la pregunta de la
ontologa coincide plenamente con la de la metafsica: establecer los primeros
principios y las primeras causas de las cosas, pero tambin con la disciplina
denominada teologa natural en la que Dios aparece como el principio de todo lo
que existe.
4. LA METAFSICA EN LOS LTIMOS TIEMPOS
Ser y existencia
Del mismo modo en que diferenciamos ser y ente, no debemos confundir nunca
ser y existencia. Ambos estn en una ntima correspondencia, y sin embargo son
diferentes uno de otro. Para Hegel, la existencia es un ser determinado; no el ser
en general, sino el ser tal y como aparece, tal y como se nos manifiesta. En otras
palabras, la existencia es el aparecer del ser en el ente, o su manifestarse en
cuanto puede ser percibido, es decir, en cuanto fenmeno. Como tal no es algo
general, sino provisto de cualidades y atributos por los cuales se torna objeto de
nuestra experiencia y de nuestro conocimiento.
Al hablar de existencia no nos referimos exclusivamente a la existencia humana.
Esta ltima como problema filosfico no hace parte de la ontologa, sino de otra
corriente filosfica: el existencialismo.
Otras cuestiones metafsicas
Durante el perodo de la filosofa moderna, concretamente en el siglo XVIII, se vio
la necesidad de hacer una revisin de la metafsica heredada de Aristteles, ya
que haba permanecido, en lo esencial, invariable a lo largo de los siglos. Esta
revisin tena por objeto su actualizacin, dado que tras catorce siglos la
metafsica se haba mezclado con la teologa cristiana, y ya no era del todo claro
cul era su objeto. Fue necesario entonces ofrecer una nueva sistematizacin de
los problemas metafsicos para resolver el siguiente malentendido: La metafsica
trata del ser, de Dios, del alma o del mundo?
El filsofo alemn Christian Wolff estableci al respecto la siguiente solucin: Hay
que distinguir dos clases de metafsica. De un lado, la metafsica general, que
coincide con la ciencia que Aristteles denominaba filosofa primera y cuyo nico
objeto es la pregunta por el ser. Esta metafsica no es otra que la ontologa. Pero
adems hay una segunda metafsica, la metafsica especial, que se ocupa de tres
objetos particulares: Dios, el universo y el alma, por considerar que tambin
estas cuestiones son de carcter suprasensible.
Nietzsche y la muerte de la metafsica
Para Friedrich Nietzsche, era necesario desenmascarar y derrumbar una serie de
supuestos que haban caracterizado la cultura de occidente. El principal supuesto
era lo que denominaba la fbula del otro mundo, con la cual caracterizaba toda la
metafsica occidental. Segn Nietzsche, esta fbula daba lugar a lo que l llamaba
la historia de un largo error, es decir, la historia de la tradicin metafsica, que era
la historia de una valoracin equivocada de lo que era el ente o el ser: desde el
platonismo, donde se postula un mundo inventado por la razn humana que era
ideal y verdadero -distinto, extrao y mejor que el devenir-, hasta el
hegelianismo, donde ese devenir adquira una formulacin estrictamente racional.
Por eso su obra filosfica la dedic a atacar esta tradicin, que l identific con el
platonismo, y a desentraar y mostrar la falsedad del otro mundo. Esto
significaba postular una inversin o transvaloracin de todos los valores, en donde
aquellas cosas negadas o despreciadas por la tradicin, como lo sensual, lo
irracional, lo fugaz y perecedero, se consideraran como lo verdadero y esencial,
para dar razn de la existencia y del ser. Esto signific identificar el ser con el
devenir -el no ser de la tradicin platnica- y la muerte del Dios del platonismo,
o, lo que era lo mismo para Nietzsche, la muerte del Dios del cristianismo.
La muerte de Dios
Para Nietzsche, Dios estaba justificado en la fbula del otro mundo, desde el
momento en que el platonismo coloc el fundamento del mundo ideal en la idea
suprema, la idea de bien. Esta identificacin teologiz la metafsica y se mantuvo
vigente a lo largo de toda la historia intelectual y cultural de occidente, hasta
culminar en el idealismo de Hegel.
El motor principal de esta vigencia fue el cristianismo, llamado por Nietzsche un
platonismo para el pueblo. Era necesario deshacerse de esa fbula del mundo
verdadero, y al desaparecer la fbula, tambin desaparece el fundamento de ese
mundo, o sea, tanto el Dios de Platn y Aristteles, como el Dios del cristianismo.
De hecho, Nietzsche considera su filosofa como un platonismo al revs. Por lo
tanto, frente a la afirmacin de lo verdadero cmo lo eterno, inmutable y
racional, haba que privilegiar lo real, es decir, el devenir, lo temporal, lo mudable,
lo instintivo.
En este punto era necesario volver a plantear la pregunta fundamental de la
filosofa, que para Nietzsche significaba volver a andar el camino abandonado por
Platn.
En este nuevo contexto, esta pregunta llevara a la postulacin del mundo fsico o
sensible como el mundo que verdaderamente es. Era la cuestin que se haban
planteado originalmente los griegos, la pregunta por la physis.
Nietzsche retomaba esta cuestin y pretenda responderla para superar y dejar
atrs el platonismo. Sin embargo no alcanz su propsito, puesto que la locura lo
sorprendi en el momento en que comenzaba a bosquejar su plan. Pero dejara
planteada para la posteridad la cuestin de la vigencia de la metafsica.
La oncologa de la existencia
Martin Heidegger reformula la historia de la metafsica, como antes lo hizo
Nietzsche, pero lo hace atacando la subjetividad, la pretensin de los filsofos
modernos de sobrevalorar los alcances y posibilidades de la racionalidad e
intentar responder las preguntas sobre la realidad cuestionndose a s mismos.
La pregunta por el ser desde la existencia
Para Heidegger, la pregunta por el ser est en el olvido. Las crticas a la
metafsica han perdido el verdadero sentido de la pregunta por el ser. Por lo
tanto, es necesario reiterarla para volver a afirmar la metafsica. Se debe hacer la
pregunta por el sentido del ser, pues ste no es algo que est afuera del sujeto,
en el mundo, como un objeto ms, sino que es algo existente, un estar-ah, como
puede ser la existencia humana, el estar-ah del hombre. Desde all, el hombre
debe intentar desvelar la estructura de ese ser. Esto no quiere decir que se haga
la investigacin desde una postura subjetiva, sino que se debe partir del hombre
porque ste es el nico ente abierto al ser. El existente humano es el lugar donde
puede ser experimentado y luego pensado el ser.
El anlisis del existente humano se realiza en la vida cotidiana, en donde el
hombre se manifiesta como un ser-en-el-mundo, un ser arrojado al mundo y
abierto tanto a las cosas como a las dems existencias. Pero este ser abierto al
mundo tropieza con el hecho de que todas sus proyecciones y esperanzas estn
determinadas por la inevitable presencia de la muerte. Y sta no es algo extrao
al hombre sino propio de l. El hombre es un ser-para-la-muer-te de forma
esencial. La vida est destinada a la muerte. El hombre est fundado en la nada;
existir, dice Heidegger, significa estar sostenindose dentro de la nada. La filosofa
debe reconocer y tener en cuenta que el existente humano es un ente arrojado al
mundo para morir en l, sin ninguna razn para existir.
Por lo tanto, el ser, tal y como se ha concebido, no es posible, puesto que se
fundamenta en cosas que a su vez se fundamentan en la nada, como las ideas
sobre Dios o sobre el sujeto cognoscente.
Para Heidegger, stas se basan en concepciones de la subjetividad que no tienen
sentido, pues no cuentan con el hecho de que el hombre y su subjetividad son
esencialmente entes-para-la-muerte.
Lo anterior constituye la principal crtica de Heidegger a la metafsica. Es
necesario dilucidar las capas encubridoras que los discursos de la metafsica
haban colocado encima del ser, para establecer de nuevo su sentido y estructura.
La estructura fundamental del ser que se desvela, despus del anlisis y del
desencubrimiento, es el ser en el mundo, el estar-en-el-mundo. Esto significa una
realidad toda, nica, en donde no hay nicamente un sujeto en el mundo
(realismo), ni un mundo en el sujeto (idealismo), ni el mundo como un conjunto
de cosas (universales). El ser es una totalidad que involucra todo lo existente. Es
un misterio, no porque est fuera de toda comprensin, sino porque no es
comprensible a travs de ningn fundamento o concepto. El ser es slo presencie
es la existencia misma.
Una poca sin metafsica
La nuestra es una poca sin metafsica. Las ideas del positivismo han moldeado
nuestra cultura al punto de hacer desaparecer el pensamiento ontolgico. Los
encargados de descifrar el ser de la realidad no son los filsofos sino los
cientficos, los fsicos cunticos, los qumicos o los bilogos.
Sin embargo, esta situacin fue promovida por la propia filosofa, pues durante la
modernidad ella misma sospech de los contenidos ontolgicos, y en nuestros
das
se
ha
centrado
en
estudiar
los
contenidos
del
lenguaje,
con
el
convencimiento de librarse as de caer en las arbitrariedades y en los errores de
la metafsica.
Pero para algunos filsofos contemporneos, si la propia filosofa cre esta
situacin, ella misma ser la encargada de salir de ella, pues los sucesos de
nuestra poca -las guerras mundiales, la bomba atmica, etc.- nos hablan muy
elocuentemente de los pobres resultados del proyecto positivista, de vivir sin
metafsica.
Adems de Heidegger, filsofos tan importantes en el siglo XX como Nicolai
Hartmann, Edmund Husserl y Jean Paul Sartre, entre otros, aun representando
distintas direcciones, han presentado un renovado enfoque de la ontologa,
conservando aspectos en comn tales como:
Rechazo de la filosofa centrada en las esencias, en lo universal, y
preocupacin por lo concreto y singular.
Utilizacin del anlisis fenomenolgico como base de la filosofa.
La realidad supera al ser
En estos nuevos trminos podemos rescatar la obra del filsofo espaol Xavier
Zubir, para quien el hombre es un ser metafsico, es decir, abierto al mundo de lo
real. El hombre se desenvuelve en ese mundo de lo real a partir de varios
elementos:
Entorno: se refiere a todas las cosas que rodean al hombre y que l percibe
por sus sentidos. Existen diversos entornos: el entorno social, ecolgico y
tcnico, y todos ellos, de una u otra forma, determinan el entorno vital del
hombre.
Medio: tanto el hombre como el animal se encuentran en un entorno, pero,
a diferencia del animal, el hombre se sirve de determinados elementos del
entorno para sus fines y objetivos. Estos elementos se convierten entonces
en medios de vida para el hombre.
Mundo: es la totalidad de lo real, el horizonte, el estmulo y el reto para el
hombre. Es el marco dentro del cual realizar su propia experiencia
mundanal y elaborar su propio mundo.
Situacin: es la manera como el hombre est en el mundo, su vivencia, su
circunstancia, su situacin en general.
Habitual: es la manera como el hombre afronta su realidad, la forma como
se enfrenta con las cosas.
Esta metafsica es una metafsica del hombre en relacin con lo-otro, con el-otro:
es una metafsica de la alteridad, en la cual, el hombre es un ser personal, social,
moral, cultural, que crea su mundo dentro del conocimiento de su realidad.